<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items?output=omeka-xml&amp;page=338&amp;sort_field=Dublin+Core%2CTitle" accessDate="2026-07-30T23:36:41-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>338</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16285</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="5330" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3894">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5330/HUMANITAS._1968._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>59ecb126e58f8284fb93fda709534634</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146739">
                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�CUATRO GOBERNADORES COLONIALES
DE NUEVO LEóN
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

General Don León de Alza y Garbizo
Nació en Ayarsum, partido judicial de San Sebastián, en España.
Perteneciente a noble linaje, fueron sus padres don Domingo de Alza y
doña Catalina Garbizo.1
Antes de 1637 residía en el puerto de Acapulco, desempeñando el cargo
de visitador de las naos que llegaban de Filipinas; 2 siendo nombrado más
tarde alcalde mayor de San Luis Potosí y Río Verde, y teniente de capitán
general en la frontera de los chichimecas. En esta peligrosa región trabajó
activamente, 8 obteniendo por sus campañas de guerra honrosos ascensos militares, hasta alcanzar el de general y merecer la distinción de que se le hiciese merced del hábito de Santiago, de cuya orden fue armado cabaUero
el 21 de febrero de 1642. 4
En México ocupó delicados cargos. Compró en treinta mil pesos Ja plaza
de contador de menores y albaceazgos, creada por el rey y puesta en almoneda, aplicadas las posturas a la armada de barlovento; expidiéndosele
1

ARTURO y ANTONIO GARciA CARRAFFA, Enciclopedia Heráldua y Genealógica Hispano Americana, Madrid, 1930, L 5, p. 224. Fueron sus abuelos paternos don Le6n
de Alza y doña Catalina de Ambulodi, y matemos don Martín Ga.rbizo de Gaimeta,
de las cinco villas de Navarra, y doña María de Oláiz, de Oyarsum.

• Archivo General de la

ación. (En lo sucesivo se citará: AGN). Duplicados,

t. 13, Exp. 287, f. 144 v.
• GARCÍA CARRAFPA,
• LEoPOLDO

op. cit.

MARTÍNEz Cossío, Los Caballeros de las Ordenes Militares en México.

México Ed. Santiago, 1946.

327

�título en 15 de junio de 1651 por el virrey conde de Alba de Liste. 5 Este
cargo, que consistía en velar por los menores, pedir documentos a tutores
y albaceas, imponer penas y sacar multas, le concedía, además, notables preeminencias, y, más que todo, le dio ocasión de practicar innumerables actos
generosos y de obrar con la magnanimidad que le era genial.
Fue asimismo contador en el Real Tribunal del Consulado y visitador de
la real caja de Acapulco, ciudad en la que administró justicia durante el
tiempo que duraron los juicios de residencia de Diego de Ledesma, justicia mayor y capitán a guerra de aquel puerto.6
Reconocidas por el virrey marqués de Mancera sus excelentes dotes de
mando, le proveyó por gobernador y capitán general del Nuevo Reino de
León, para suceder interinamente a don Martín de Zavala, muerto en 8 de
agosto de 16&amp;t7
El título expedido en su favor, fecho en México a 5 de diciembre de dicho
año, le facultaba "para dar y repartir lo que daba y repartía Zavala" y para
" ... usar de la misma cédula que trujo el difunto de su majestad". 8
Las noticias que de su buen proceder se tenían, hicieron que a su entrada
a Monterrey, efectuada el 4 de febrero de 1665, se le recibiera "con mucho
aplauso". 9 Reunido ese día el cabildo de la ciudad le ent¡egó las insignias
reales, iniciando su gobierno durante el cual se gozó de relativo sosiego.
Hubo algunas incursiones de los indios, que fueron pronto sofocadas. Dispuso la vigilancia continua de la ciudad, con una guardia de seis soldados;
nombró asimismo un capitán que con una compañía de veinticinco a treinta
hombres saliera alternativamente a recorrer los parajes de Salinas, Nacataz
y de los Muertos, cuidando de la seguridad de los viajeros. También organizó "un lucido cuerpo" de ciento tres hombres que, puesto al mando del
capitán Juan Cavazos y unido a las fuerzas establecidas en Santiago del Saltillo, emprendió importantes jornadas de pacificación.10
Cumpliendo con las leyes reales, practicó, en marzo de 1665, la visita ge-

neral a los pueblos de su jurisdi ·, u ·
,
de 1 . di
.,
ccion, mteresandose por las necesidades
os m os y viendosele obrar sierupre conforme al e1·emp1 d
cesor.
lO
e su ante-

a::. l.~~;.

el Real_ Consejo dispuso su regreso a la capital de la Nueva Estal motivo, el Ayuntamiento de Monterrey levantó una inf
c10n, ~di:ndo al virreinato la continuación en el gobierno del rei~o "ormpoa~
ser ~ec1ase en ella- p ersona muy af able, de buen natural
' · · ·. ,
condi
y que trata a los vecinoli con mucha docilid d
y.
cron,
llana a d bl .
ª · · · Y es persona desmteresada
.
y gra a e, y por _la buena fama y opinión que dejó donde ha sid'
Juez ... ' pues. en San LUIS Potosí obró tan ajustadamente que cuando ce;
~argo hizo aqueJ_Ia_ ,ciudad general sentimiento; y que así de allá como
e 1stmtas partes rec1b10 el cabildo cartas dando el arabi,
.
por la buena elección que había hec4_o su excelencia.. :,, 12 en a este remo,

P_,

:o :~

cár~: 12 de julio de ese_ ,año de 67, entregó el mando a don Nicolás de Az. ga, caballero tamb1en de la orden de Santiago A fin d
.
salió a la ciudad de M' ·
d d
·
es e sepnembre
.
f
exico, on e, con fecha 31 de agosto del añ
.
gwente,. ue nombrado administrador de la renta del impuesto del pulq:e
Termmado de servir este empl
h ch
·
1 f
yor de Cholula d
te d
- co, e ne e a merced de la alcaldía ma.
' uran
os anos. Al cabo de éstos, volvió a su residencia
en la capital de la Nueva España donde murio' el 14
1682.tt
'
de noviembre de

s:;

_Dos días antes de su muerte había hecho testamento ante Bernardo S
:e;~ y Vera, S~ribano real, dejando sus escasísimos bienes a doña Mari::
_1guderdoa y amano, su esposa, y por albaceas a doña Tomasina y al Ji
cenoa o on Juan, hermanos de ésta. is
La partida de entierro, asentada en los libros de en .
Sagrario Metropolitano dice. "
t
I
berros de espanoles del
d d
. .
'
. . .. en errose en a Santa Iglesia Catedral a
on e se traJo su cuerpo y a d d
hiz 1
,
on e se
o e entierro por su pobreza".

' MS. Título de Contador en el General León de Alca desta ciudad de México
y cinco leguas en contorno ... AGN, Duplicados, t. 51 , ff. 518-29.

• MS. Título del gobernador don León de Alza, Archivo Municipal de Monterrey
(en lo sucesivo se citará: AMM). Actas de Cabildo.
' JosÉ ELEUTERIO GoNzÁLEz, Lista de Gobernantes de Nue vo León, en HERMENEOlLDO DÁVLLA, Catecismo Histórico, Geográfico y Político de Nuevo León, Monterrey, 1881.
8 ALONSO DE LEÓN y otros, Historia de Nue vo Le6n . .. Monterrey, Gobierno del
Estado y Centro de Estudios Humanísticos de la U Diversidad de Nuevo León, 1961,
p. 146.
' !bid.
10 !bid, p . 148.

11
lJ

MS. General Visita . .. , AMM, Civil
•

&gt;

MS. Libro de Gobierno, AMM.

1 10&gt; exp. 22.

O '

,. MS. Constancia de que León de Alta pagó el derecho d
.
nombramiento que se le hizo el 31 de
t p
d .
e medUI anata, por el
del pulque . .. AGN, Ordenanzas, t. 5, f.
i°66;ra a ministrar la renta del impuesto

ªft

" MS. Ent~rros de Españoles, Archivo del
México, lib. 2, f. 101, 1681-1 684 _

s

·

agrano Metropolitano, Catedral de

u Ibid, Testamentos, noviembre de 16 82 _

328

329

�Don Agustín de Echeuerz y Subí.za
Marqués de San Miguel de Aguayo.

Nació en Asiain, del reino de Navarra, en España. Fueron sus padres e1
capitán don Pedro de Echeverz y Toro, de la línea principal de este linaje
que tuvo su origen en A yun Olza, partido de Pamplona; 16 y doña Isabel
de Subí.za, de la casa de este nombre en Subiza.
Siendo muy joven aún pasó a la Nueva España. En 1664 el virrey conde
de Baños le nombró protector de loJ; tlaxcaltecas y huachichiles del pueblo
de San Esteban del Saltillo, en ]a Nueva Vizcaya, y, dos años más tarde,
el marqués de Mancera le dio título de protector y capitán a guerra de la
frontera de Ma:zapil, sirviendo este cargo hasta 1669.11
Emprendió diversas jornadas de pacificación, significándose entre sus acciones de armas la que con quince soldados de a caballo y cincmmta flecheros
sostuvo con los indios de la sierra de Mapimí. Fue después capitán general
de la Nueva Vizcaya, contribuyendo mucho a la colonización del norte de

la provincia de Coahuila.18
En 1669 contrajo matrimonio con doña Francisca Valdés Alsega y Urdiñola, descendiente del capitán Francisco de Urdiñola, conquistador de aquella región y de quien hubo cuantiosa fortuna .19
Hecha información testimonial de sus méritos y de los de sus antepasados
y los de su esposa, pidió y obtuvo licencia, en 18 de abril de 1681 de embarcarse en la flota de San Juan de Ulúa, a los reinos de Castilla, en unión
de su familia, 20 presentándose personalmente ante el rey Carlos U, quien le
agració con los títulos de marqués de la Villa de San Miguel de Aguayo y
vizconde de Santa Olaya, mediante pago de 562,000 maravedíes. 21
Los méritos de sus antepasados, uno de los cuales mereció ser armado caballero de propia mano de Carlos V, 22 valieron a Echeverz y Subí.za la merced del hábito de Santiago, orden militar a la cual ingresó el 11 de marzo
de 1682; 2 ~ concedié:ndosele asimismo, por decreto de 30 de marzo del mismo
año, el gobierno y capitanía general del uevo Reino de León, en la Nueva
Espa.na, vacante por muerte de don Domingo de Vidagaray y Saraza, por
Cossío, op. cit., pp. 88-90.
op. cit., t. 38.

1•

MAR"l'ÍNEZ

1'I

GARCÍA CARRAFVA,

&gt;k

Vrro Ar.1,s-s10 RollLES, Coahuila y Texas en la época coloniat México, E. Cul-

tura, 1938, p. 234.
,. MARTÍNEZ
it

Cossío, op. cit.

MS. Concediendo licencia al Capitán. . . AG , Reales Cédulas, t. 30, Exp. 886,

f. 267 v.
" ALnss10 ROBLES, op. cit., p. 503, citando a Fredrick C. Chabot.
.. !bid.
" MAR"l'ÍNBZ Cossío, op. cit.

330

cinco años "con tod
.
,
'
as sus calidades y preemínen . ,, •4 d
titulo en Madrid el 8 de di·c· b
.
Clas , •
e que le fue dado
1em re con seis mese
, d
posesión.
'
s mas e plazo para tomar
. El 2 de febrero de 1683 prestó jura.mento de
.
bma Sa.manieo-o es"~•bano de
.
d
su cargo ante Diego de Uro '
-.....
su maJesta
fi ·al
Cámara del Consejo de las Indias 2s
~ o c1 mayor en la Secretaría de
de Cádiz el 4 de marzo
d, y se hizo
la vela en la flota t¡ue salió
a cargo e1 general n·e
F
, d
1 go
quedando en España la eman ez de Saldívar 2s
LI d
senora marquesa y su hija 27
'
Cjª 0 al Nuevo Reino de Leó
·
de 1M4, el cabildo de 1 · d d n, ª. cu~ capital eiltró el 4 de febrero
f
a au a , previa fianza de d mil
su avor por el sargento mayor Pedro de la R
. os
pesos dada en
de la Garza Falcón Je hizo
osa Salmas Y por eJ capitán Blas
b.
'
entrega del bastón de mand 2s • • •
ierno con los juicios de residencia l
be
o uuc1ando su goy Alonso de León, sus antecesores 29 a os go madores Vidagaray, Echeverría

ª

"Recibió 1a provincia much .
..
.
o regOCIJO -dice un
.
d
que, como qU1en era vecino de p t
crorusta e entoncesb·
ª
os Y tan cercano se
•
go 1emo muy socegado".ªº
,
expenmentaría un

s:·T;o
M'iun1:e

Hizo revista de gente armada o
. ,
.. .
ciones contra lo.s indios sublevad
~e1as y efectuó algunas expeditiembre de 1686, el pueblo de
durante su gobiemo,
sepfamilias tlaxcaltecas que h" tra
igue e Aguayo, hoy Bustamante con
izo
er para este efect
bl .
,
tu1ado Ntra. Sra. de San J
o; esta ee1endo otro intiC
.
uan, que no perduró 32
umpliendo con las reales ordenanzas vis't, .
blos del reino, remediando hasta donde
I o, en febrero de 1685, los pueque encontraba.sa A su paso p 1 ·u destuvo a sa alcance las necesidades
·
or a v:i a e Cadereyta dis
aceqma del río al centro de Ja p bl . ,
puso se sacara una
E
.
o ac1on para uso del
n su tiempo se pregonó la cédula d
d
.
convento y vecinos.
basta de oficios de república.
e
e sepbembre de 1683, sobre su-

en

20

Pero el suceso de mayor trascendencia de
,. MS. Título del gobemador. AMM
.. ]bid.
,

e·iv1''I

su gobiemo, fue, sin duda al-

1 18

vo.

, exp. 5.

"' MS. Titulo del gobernado F
, d
1688-1700, f. 4.
r em&lt;Ut ez de la Ventosa. AMM, Actas de Cabildo,

.,. AGN, Duplicados, 7, 55, f. 185.
•• Id. nota 24.
"' DAVID ALBERTO

Cosfo

1925, 6 vols., II, p. 56.

,

n·

Htoria de Nuevo León, Monterrey, Ed.

J. Cantú Leal,

"' LEÓN, op. cit., p. 193.
" Cosío, op. cit.
.. SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes Históricos 3a Ed
as MS. General Visita ... AMM Civil
1 18
,
.
., Monterrey, 1948, p. 41.
'
, vo . , e:x:p. U.

331

�que se hizo a la Bahía de Espíritu Santo, ocupada por
guna, la ei..,nedición
·r
franceses.
_,
.. .
vecinos de Monterrey y Cadereyta,
Alistadas dos compamas milicianas ,con .
d
ta última población el
d d Alonso de Leon salieron e es
l
y puestas a man ° e
'
más tarde sin resultado sa27 de junio de 1686, para regresar once meses
34
.
.
"fi
nueva salida en febrero de 87.
nsfactono y ven car una
,
. . de Texas con el nombre
.
1 an
Los SOldados bautizaron a la despues provmc1a
. •
d 1
q 's qwen no a c -

: :".!i~~:~•:~/i~:~:/: :•:u::j;o:: ;~mar en ere ::
0

Desde junio de 1685 hab~a- solicitado y co~:ali=;:a!are~:= en
de su cargo, por tener notioas de que la arq
uiso autorilid no tuvo efecto porque el monarca no q
.
Espana; pero su sa ª
.
dí "por no convenir
zarle para nombrar teniente que le ~pliera~ co~o p~
.
. . abrir la cuenta a seme1antes e1emp ares .
,
a llli serv1cro
. 1,
d A ala renovo su
En 1687 por conducto del contador Gregono o~ e ~
l M n..
'
f
dmitida en 15 de julio por el virrey con e e a o
petición, q~e le ;e tallarse " ... con achaques habituales y muy ~avosos, de
clava, en virtud e cha
. , n y asistencia de dotores médicos y muque necesita(ba) mu
curaoo
.
(de León) Je era nocivo y le
danza de temple. Porque el de aque1 remo
I .d ,, 86
amenazaban muchos peligros de perder a VI a .
.,
,
·em
.
de
octubre
de
1687
salió
de
Monterrey.
Permanec10
algun
fi1
po
f
A
mes
d
1688
embarcó
en
Veraen la ciudad de México, atendiendo su salu , y en
se

s:,

d

cruz. Murió en España.
.
dí casi toda la mitad
Fue dueño de un enorme latifundio que compren , ~
S ta
, .
d C Oahuila s'I Tuvo dos amplisnnas casas en an
de los actuales límites e
•
•
dicha población cosechaban
, .
-i..
M , d las Parras y sólo de sus posesiones en
ana.,.,:e... ;~trado-~ ,doce
, mil canast-os de uva, de que se sacaban mil arrouas
dan
d
sus a
"'" =
• ·
¡
' abun
tede aguardiente y dos mp. de vino; cultivándose asnrusmo e maiz
LLULU-'

mente. 38
,
hi.
,
.
ecayeron
ademas
del tañas
marqueEn doña Ignacia Javiera, su Jª uruca, r
,
las M
de
sado el señorío de la villa de San Miguel de Aguayo, en
. on
'
barrio de Santa Olaya; el señorío de los palaclos de Es~arza
Santander, y su
h ditario del Reino de Navarra, as1 coy el alguacilazgo mayor per~etu_o ere,
d d l
do" 39
mo "una de las fortunas temtonales mas gran es e muo
.
,. LEÓN, op. cit., P· 202.
,. AG ' Duplicados, t. 55, f. 185.
,. Jbid.
" ALl!.SSIO ROBLES, of!. cit., p. 503.
.. I bid, p. 408, citando a Morfi.

,. MARTÍNU

332

.

Cossfo, op. cit.

Le sustituyó en el gobierno del Nuevo Reino de León don Francisco Cuervo de Valdés, caballero también del hábito de Santiago.

Don Gregorio de Salinas Varona
Siendo muy joven sentó plaza como soldado en los tercios de Flandes. Durante más de veinte años sirvió en aquellos estados de la corona española,
hasta obtener, por acciones de armas, los grados de sargento, furriel mayor
y alférez de infantería. Fue también alférez de caballería de una compañía
que organizó y entregó en Santa Catarina. El rey Carlos II, por cédula de 2 de
junio de 1687, le dio pla.?,a de reformador y le incluyó en el grupo de trece oficiales que con este carácter pasaron a la Nueva España, "a disposición y
órdenes de mis virreyes '. 'º
Cuatro meses más tarde, el 9 de octubre, encontrábase ya en la ciudad de
México. Alli se le tomó asiento en la lista, por orden del virrey conde de
la Monclova, quien le envió a Tehuantepec a combatir a los piratas que habían desembarcado en aquella costa.

Al ser organizada en 1690, durante el gobierno del virrey conde de Calve,
la segunda expedición contra los franceses que intentaban colonizar Texas,
acompañó Salinas Varona al sargento mayor Alonso de León en esta jornada, que duró desde el 15 de marzo al 30 de julio y que comprendió más
de setecientas leguas. Se distinguió entonces por su celo en el real servicio
y por su pericia en materia de guerra. L1evando a su cuidado el astrolabio,
él y el capitán Francisco Martínez midieron la altitud de Texas. Vueltos
a Monterrey, se. le comisionó para que pasara a México a informar del resultado de la jornada, siendo recompensados sus servicios con el nombramiento expedido a su favor el 30 de marzo de 1691 como capitán del pre.
sidio de San Francisco de Coahuila. 41
Dispuesto el conde de Calve a efectuar una tercera expedición que ocupara y poblara la bahía de Panzacola, y no contando ya con el capitán Alonso de León, muerto el 25 de marzo de 1691, ordenó dos salidas simultáneas: una por tierra, al mando de Domingo Terán de los Ríos, y la otra
por mar, encabezada por Salinas Varona.
En el bergantín "Santo Cristo de San Román", de que era piloto Alejandro Bruno y capitán Juan Enrique Barroto, salió de San Juan de Ulúa,
llegando a la bahía de Espíritu Santo el 17 de julio, algunas horas después
"'" MS. Título de Gobernador. AGN, Duplicados, t. 38, f. 140.
op. cit., p. 256.

u LEÓN,

333

�de que el capitán Francisco Martínez, que había ido a encontrarle y deses.
perado de que no llegaba, se había regresado a río Colorado. 42
A principios de septiembre, se unió a la expedición de Terán ~e los Rí~s,
quien por querellas con los misioneros y dejando allá solamente diez o qwnce familias, dispuso e1 regreso, que emprendió el 24 de marzo de 1692.
Desembarcando en Veracruz, Salinas Varona volvió a la ciudad de México donde le tocó ser actor de un célebre acontecimiento. Con motivo del
ha.m'bre causada por la pérdida de las cosechas, y no obstante que el vin-ey procmó el abasto y tasó el precio del maíz, el 8 de junio se amotinó
el pueblo prendiendo fuego a las casas de cabildo y a las tiendas de la "!'laza.43
En esta ocasión fue cuando Salinas Varona sirvió el cargo de capitán de
Caballos Corazas, cuerpo creado por el conde de Galve para proteger la ciudad, de que se le despachó título el 14 de julio y que ~es~peñó dur~te
cuatro meses. Al cabo de este tiempo volvió a la provmc1a de Coahwla,
esta vez con el título de gobernador y teniente de capitán general, que le
fuera concedido en marzo de 1693, en sustitución de Terán de los ~os.
El 3 de mayo salió de Monclova con veinte soldados, a efecto de llevar
provisiones 7 auxiliar personalmente a los misione~os y solda~os que habí~
quedado en Texas, algunos de los cuales se volvreron con el. La esta~1lización de las misiones se hacía imposible por entonces. No obstante las reiteradas proposiciones que a fin de mantenerla hacía el P. M~~et, desidió
el virrey retirarlas, encomendando a Salinas Varona el cumplimiento de esta
orden. Los frailes abandonaron sus misiones el 25 de octubre, enterrando
las campanas y otros objetos que rio podían trasladar a Coahuila.4'1En su tiempo propuso awnentar a cincuenta los veinticinco soldados con
que contaba el presidio de Monclova, No obstante su celo por las misiones,
llegó a tener algún distanciamiento con los religiosos. ~os~enÍa q~e diez a~os
bajo el cuidado del doc~ero bastaban para que el mdio estuviera ~ mstnúdo, pudiendo, al cabo de este lapso, quedar bajo la tutela del parroco
0 beneficiado secular. 45
A fines de 1698, entregó el gobierno de Coahuila a don Francisco Cuervo
de Valdés; pasando nuevamente a la ciudad de México, con su plaza de
reformado al servicio in.mediato de los virreyes, hasta el 16 de febrero de
1705. En esta fecha, el rey Felipe V, con acuerdo del virrey duque _de Alburquerquc, le nombró gobernador y capitán general del Nuevo Remo de
León."" 6

. Su entrada a Monterrey la hizo el 5 de mayo siguiente, recibiendo el gobierno de manos de su antecesor, el general Francisco Báez de Treviño.
Siempre se distinguió por su actividad. Habiendo hallado sublevados a
los indios del norte del reino, dispuso poner tres compañías de mariscada
en campaña, sostenidas a su costá, porque la real caja nunca auxilió al reino
en estos casos, como lo hacía con otras provincias. Pronto pacificó a las tribus rebeldes, apresando cabecillas y ejecutando castigos a veces demasiado
ngurosos.
Personalmente salió a San Pedro de Boca de Leones, mineral que estaba
en pleno auge y en el que imperaban el desorden y el pillaje. En las cinco
semanas que aUá permaneció, levantó un minucioso registro de minas, disp~s? ,el trabajo conforme a las orden~zas y contuvo los extravíos de plata.
Vigilo fa recaudación estricta de los reales haberes y, para acabar con el escán~alo, no vaciló en desterrar a las familias que lo promovían. Hizo que los
vecrnos construyeran sus casas y mandó edificar las de cabildo y cárcel con
lo que disminuyeron los vagabundos, moderáronse los juegos y fueron ~i,,.1:erm:i.nados los odiosos rescates; actitud que le valió elogios y felicitaciones del
virrey.u
En 1706 efectuó la visita general a los pueblos del reino. Uno de sus cuidados principales fue la concentración de los indios de Ja misión de Santa
Teresa del .Alamillo en la de Agualeguas, y el señalamiento de límites a la
de San Cristóbal de los Hualahuises, en ese mismo año.
Durante su gobierno se hizo reconocimiento general de mercedes de tierras, efectuándose la composición por el juez privativo Manuel de Campuzano Cos y Ceballos. 48
La ganadería alcanzó proporciones mayores. Del millón y medio de ovej~ Y más de 150,000 cameros que entraban a pastar, percibía el rey cuanboso pago por derechos de alcabalas. Sólo lamentaba Salinas Varona que
el Nuevo Reino no disfrutase de este pago, que se hac(a en la ciudad de
México, lugar de rnsidencia de la mayoría de los dueños de haciendas.49
Fue uno de los gobernantes más identificados con esta provincia. Doña
Francisca de Castro, su esposa, murió aquí, siendo sepultada en el convento
de San Francisco el primero de julio de 1707. 50
En algunos documentos de su gobierno antecedidos de sus títulos, figura
como "gobernador electo de la provincia de Honduras", cargo que al pare-

" ALESSIO RoaLEs, op. cit., p. 366.
0
ANDRÉS CAvo, Los Tres Siglos de Mfaico, Jalapa, 1870, pp. 234-236.
41 ALassm Roaus, p. 368, citando a BancrofL
15 MS. Cédula de 30 de enero de 1699, AGN. Duplicados, t. 44, f. 17 v.

•• AGN, Duplicados, t. 38, f. 58.
~ Cosfo, op. cit., t. 11, p. 268.
" Id. nota 47.

" Id. nota 40.

"' Archivo de la Catedral de Monterrey, Entierros, 1707.

334

335

�cer no llegó a ocupar. De 1714 a 1717 ejerció el cargo de comandante de
Panza.cola. 51

de la alcaldía mayor de Tehuantepec º7 y otorgara en su favor el cargo de
teniente de capitán general de la misma provincia, en la Nueva España,
por cinco años, de que le dio título por real orden fecha en San Lorenzo
a 25 de junio de 1717 · debiendo sustituir en este empJeo al marqués de
Villapuente, a quien asimismo tomaría residencia.

Don Pedro de Sarabia Cortés

S bi Cortés hijo de don Francisco
El sargento mayor don _PedCro -!e daraAnagulo nació en Jerez de la Fronde Sarabia Cortés y de dona aSI a e
,
tera, hacia 1685;52
dete de caballería, guardia de corps, partiEn 1706 sento plaza como ca
,
el aniquilamiento del socorro
cipando en el cordón de Gibraltar, ~s1 codmo. en
Orihuela Se halló en la
. 1
• t ntaron mtro uor en
.
que las fuerzas mg esas me . ,
1 de Elche y Cartagena; figurando
toma de esta importante poses10n y en as
. . d L' 'd sa
d A1manza y en el SJ:tJ.o e en a.
más tarde en la batalla e
.d
o fue hecho prisionero en CataEn 1709 yendo con una partl a a su carg '
.
d
.. , n
,
. . to de ués de más de seis meses e pnSio
luña, Y, restituído a su regmuen
spd Almanza en 1710 donde recibió
.
,
'
0· · ó en el reencuentro e
ngurosa, par c1p
.
1
tía" se hizo acreedor a que e1
d de "por su arrOJO y va en
d
h .d
graves en as y on
d
ballería H del regimiento e
'
rey le diese e l título de ayudante mayor e ca
don José de Oribe.
l hist' •ca batalla de Villaviciosa, el
No restablecido del todo, estuvo en ad on
e aseguró al decir de
. . b d l ismo año· hecho e armas qu
'
.. ,
10 de d1c1em re e m
.
'
.
d Felipe V 55 y que dec1dio
de Castilla en 1as S1enes e
'
1
Lafuente, a corona
di
_
trás venían empeñando España
almente la lucha que desde ez anos a
mor
,
t bles potencias de Europa.
y Francia con las mas no a
ch
I campo de batalla y fue uno
C
t,
tu
o
toda
una no e en e
'
d
b.
Sara ia or es ~ ~
al héroe de esta jornada y vence or
de los que al día s1gu1ente acompa~aron Zaragoza en persecución del enede Orihuela marqués de V aldecanas, a
'
C taluña 56
, te hasta Almadrones, en a
.
. o internándose en pos de es
IDig
'
.
h
ll'
en
el
bloqueo
y
sitio
de
Barcelona,
hasta
su renPostenormente se a o
dición.
. .
. .
el monarca español, sobre consulta del ConTales seIV1c1os hicieron _que
d di . bre de 1716 le hiciese merced
sejo y Cámara de las Indias, de 2 e c1em
,
ALESSIO Ronu:s, PP· 431 Y 436 · .
d ' · ·•
d bienes
MS. Cuenta de la ivzswnM.. . e D p.
· ,....,
., -1 Sargenta
ayar n. e
Castra . .. mu1er
111

P

d~o arde

o

¡·in y muerte de Da. Feliciana de

Sarabia Cortés. .. AGN, Civil, t.

42,., la.
2, 113
fs. de Sarabia Cortés . .. AGN, Duplicados, t. 84, f. 36 a
MSparte,
TitulaExp.
de dan
Pedro
43 y 218.
"'
]bid.
"' MoDl!STO

LAFUfü TB,

"' Id. nota 53.

.
. General de España, Vol. III, p. 468.
Hzstana

En julio de 1718 encontrábase ya en la ciudad de México, donde fue fa.
cultado por el virrey marqués de Valero para tomar posesión de su cargo,
que sirvió durante el ténnino señalado· al cabo del cual le fueron hechos a
su vez los juicios de residencia por don Juan Ruiz Hurtado.~8
Nuevamente recibió el real favor por su actuación en aquella provincia,
al ser designado sargento mayor del castillo y real fuerza de San Juan de
U lúa, vacante por enfermedad de don Juan Antonio Manzo; u.viendo este
nuevo cargo "con el amor y aplicación que habéis mostrado y han acreditado
vuestras obligaciones ', dice el título de gobernador.
Acéfalo el gobierno y capitanía general del Nuevo Reino de León, con
motivo del juicio sumario a que en 1724 había sido sometido el gobernador
don Juan José de Arriaga y Brambila, el virrey marqués de Casafoerte nombró a Sarabia Cortés por interino, en despacho de 11 de octubre del mismo
año. 59 El 19 del mismo mes prestaba juramento ante el oidor decano de
la Audiencia de México don Pedro Malo de Villavicencio, de la orden de
Calatrava, a fin de pasar aJ Nuevo Reino de León, a cuya capital entró en la
Navidad de 1725.
Se encontró, a su llegada, con el eterno problema de Jas incursiones de los
indios. Pidió ayuda al gobierno virreinal, y, de acuerdo con los goberna.
dores de Coahuila y San Luis Potosí, desarrolló una intensa campaña de
guerra. 00 Fue a partir de su administración cuando quedó establecido que
el gobernador propusiera a los individuos que deberían formar el ayuntamiento de Monterrey, atribución que antes tenía el propio cabildo, por tratarse de oficios vendibies.61
Como todos sus antecesores, practicó la acostumbrada visita a los pueblos
del reino 62 e hizo revista general de la gente de armas. En sus ausencias
fungieron como sus tenientes el general don Pedro de Elizondo y don Pedro de 1a Barreda y Ebra, quienes alguna vez trataron de desconocer su go.
•1

Id. nota 53.

.. MS. Comisión a don Juan Ruiz Hurtado para tomar residencia ... AGN, Duplicados, t 84, f. 218.
.. Id. nota 53 .
.. Cosfo, op. cit., t. III, p. 69.
" Actas del Ayuntamiento de Monterrey, 1725. AMM.
MS. Visita general... AMM, vol. 52, exp. 19.

0

336
837
H

�b,ifrp~ -~leg.a1]-do ser ellos- los tenientes legítimos por la destitución de Arria'
·
din d M
' j~l\'it,de 17~&lt;} entregó el gobierno a don, ~ernar o -~, en~~' co_n-l d J&gt; .,,1va $3 rp_vn,_~ando a la ciudad de Mexico donde fiJo su res1denc1a,
'jt.J !P-,,,ep"'"'J l i~ , . M . ' llí 1 13 d
en J~ caUe de los Donceles,6t dedicándose al comerCIO.
uno a e
e

~¡)!,-~ ~,
t

l_ltftyq, 4e.,l}SG. os.
. l
b . .,
.,J)t&lt;; ~ o ,,;on doña Feliciana 1?_ionisia de Cas~o, qmen. e so revlVl~
~P,trl7.il-3 ,y de quien hubo a sus h1J0S Pedro., Gabnel, Ignacia, Ana, Jose,

LA REPÚBLICA EN RUTA HACIA EL NORTE

Mari.a: casada cen ~guel de Morales, y sor Ana de • los Dulces Nombres, re-

lmifl,Aei S~ Bernardo de

México. 06
•
tr4tamentQ otorgado en la víspera de S\1- muerte ante Juan Antonio
f§Cxibano real, 61 mandó se dijesen mil ~isas por su ~ a Y, que
1F,Hf;1JJQ,1v,esp entt.rrado en la iglesia de San Francisco, como se e1ecutó.

~

JosÉ P. SALDAÑA
Cronista de Monterrey
Sociedad Nucvoloonesa de Historia,
Geografía y Estadística

~J~q.y~
~

.

n o:&gt; ,rr&lt;'nJ 51
10bC1rr')do~ b e

ENTRE LOS ACONTECfMtENTOS de mayor alcance político-militar, acaecidos pasado el primer año de la Intervención Francesa, ocupa Jugar preeminente
]a evacuación de la ciudad de México por el Gobierno Republicano.
El hecho en sí mismo tenía wia especial significación para los intervenciomstas y para los republicanos. Los primeros, al entrar sin resistencia a la
ciudad de México, consideraron haber logrado un triunfo de gran alcance,
máxime cuando las aclamaciones de los reaccionarios, las flores arrojadas
por las damas "bien', y el repique de las campanas, les formaban un especial
ambiente de admiración.

-mon · 11 u1 ·;. ··
:-ib oru;-.,1, ·r· bi

l

, h u'.JI n,, .el '1'
el 11!:1 tntw, 1;,1rc¡r.·,
iol 3b ,rnuo;?.lLJ' I';
-cll'1'J{Jo• wl nn:1 ,

11

5b 1.ii cr¡rnr,:, n. 1•1J •
'llTP ol&gt;i·,•11dmz•i ol • 1 ,
-r.tcru r, h rnr n 1 !lr.
-s1.1 1oq ,oblidt., qiq, -i

wld!&gt;UC( z-&gt;I .G c:I e: ·, i;J •
isi:m,ws zm na .t. ;1.fl
. , q rn,b ( óbuu:.113 9IJ
-08 ua 1'J'&gt;OCTO'&gt; &lt;Jb &lt;JU 11,

1

En el otro sector, el más numeroso, pero al mismo tiempo el más disperso,
las impresiones chocaban entre sí. Había quienes juzgaban catastrófica la
salida de la ciudad de México de los Poderes Republicanos; menos extremistas otros, esperaban el desarrollo de los acontecimientos; y quienes sentían
los ideales de la Patria, con la pasión de los convencidos, confiaban en que
el triunfo se realizaría cualquiera que fuesen las alternativas de la guerra,

p·¡ ·•

En tanto el Gobierno Republicano se instala en San Luis Potosí, procede hacer un análisis, aunque somero, de lo sucedido hasta entonces.

1 1 ,

Antecedentes.
-u[J

¡f;)f ..7 m· IP

"' i-fs.n~:en;a

·1

del albaceazgo de Da. Feliciana de Castro, AGN, Civil, t. 48, exp.

8, l 753, 85 fs.
, .
·
t 736 ( l~ l
'" Archivo del Sagrario Metropolitano, Catedral de Mextco, Entierros,
, •
v.
• Id. nota 64.
•
" ]bid nota 65, Testamentos, lib. 5, mayo de 1736.

J88
11

En e] espíritu atormentado de los mexicanos, aniantes de la integridad de
la Nación, alentaba una esperanza en la victoria final, tomando como punto
luminoso, de un pasado reciente, la certeza de que los mexicanos demostraron
al mundo que podían vencer a los invasores, puesto que ya lo habían hecho
el 5 de mayo de 1862.

339

�Fortificado en la ciudad de Puebla el General Ignacio Zaragoza, esperaba
el ataque formal del ejército francés, cuya fama lo acreditaba como invencible. El mando directo quedó a cargo de los Generales Felipe Berri01..ábal,
Porfirio Díaz, Lázaro Garza Ayala, Miguel Negrete, Juan Francisco Lucas
Mariano Escobedo, Antonio Alvarez, Ignacio de la Llave, Lamadrid, Santiago Tapia, Juan N. Méndez, Ignacio Mejía...
Sin complejos Zaragoza arengó a los soldados, y jefes y oficiales se dispusieron a retener sus posiciones así les costara la vida. El ambiente que se
respiraba en todos los baluartes era de confianza.
El día 4 campaba ]a fuerza comandada por Lorencez en Amozoc a muy
corta distancia de Puebla. El día 5 situaba sus contingentes a la vista de los
fuertes de Loreto y Guadalupe. Algo más de 5,000 franceses tenían la pretensión de apoderarse de la ciudad, según la opinión de Lorencct que no
daba a las tropas mexicanas la capacidad combativa necesaria para contener
el ímpetu y valentía de los veteranos que comandaba.
Los soldados mexicanos, en número también de 5,000, desde temprana hora
estaban en sus puestos impacientes por entrar en contacto con el enemigo.
Existía entre ellos una especie de euforia por combatir proveniente de la
confianza que les inspiraban los jefes. Entre éstos a su vez existía la unidad
requerida y la subordinación plena a la autoridad del General en jefe, en
quien reconocían pericia~ don de mando y valor a toda prueba.
La arenga del General Zaragoza mantenía muy en alto la moral de jefes
y soldados. Sus palabras resonaban en los pechos de todos: " uestros enemigos son los primeros soldados del mundo; pero nosotros defendemos nuestra patria, y lograremos la victoria. ¡ Viva ]a índependencia nacional!'.
Por fin a las diez de la mañana una columna de franceses, integrada por
4,000 soldados, se lanzó a paso veloz sobre el fuerte de Guadafupe, en tanto
que por el frente se efectuaba una maniobra con 1,000 hombres, más que
para combatir con el propósito de distraer a los mexicanos.
Pero Zaragoza había preparado la defensa sin descuidar detalle alguno.
Como advirtiera que Lorencez cargaba el grueso de sus contingentes sobre
el fuerte de Guadalupe, advirtió al General Miguel egrete, que guarnecía
el fuerte de Loreto, estuviere alerta para cooperar en el momento oportuno,
con el General Juan N. Méndez.
La avalancha de los franceses parecía incontenible. Con decisión y bizarría
acometieron a las tropas mexicanas. Poseídos de su superioridad estratégica
y de su arrojo, pensaron en arrollar fácilmente a los soldados mexicano . e
equivocaron rotundamente. Avanzaron ha ta donde los jefes mexicanos habían
previsto, y de pronto las fuerzas de Méndez y de egrete abrieron el fuego
en forma compacta, ocasionando un revés a los franceses cuya magnitud los

340

obligó a replegarse a su base de operaciones. Todo ello sucedió en el término
de dos horas.
La prime~ jornada significaba un triunfo de las fuerzas republicanas. Zarago.ta recoma las líneas de combate sin descanso, dando instrucciones y arengand~ a los soldados. La moral se mantenía elevada, llegando a la exaltación
al obligar a los franceses a retroceder.
. ~iguieron dos asaltos más sobre las mismas posiciones. Para Lorencez significaba la derrota un fracaso inconfesable y se proponía triunfar a toda
costa. ~engó con ardor a sus tropas recordándoles que la: victoria era su
co~panera en donde quiera que combatieran, que en esa ocasión estaban
obligad~s a toma~ ~ebla pasando sobre sus defensores, que no tenían ni el
valor m la _expenenc1a de ellos. Recuerden, insistía, que cada uno de ustedes
vale por cmco de esos soldados harapientos que se nos enfrentan. ¡ Sobre
ellos hasta exterminarlos!
. Las palabras de aliento de Lorencez caían en tert·eno preparado. Respond'.eron los so~dados franceses al atacar por segunda y tercera ve-z con bravura
~1~~ de meJor causa. A pe ar de las bajas que le infligían los republicanos
ms1stían en olas continuas de ataque.
. Todo esfuerzo de los asaltantes resultó infructuoso. Los- republicanos con
igual valor y tenacidad combatieron sin permitir que avanzaran.
'
Par~ las cu~tro de la tarde la acción se había decidido a favor de los
~publicanos. Sm embargo Zaragoza había dispuesto cubrir con nuevos contmgentes las bajas sufridas, pues suponía que a pesar de todo insistiría Lorencez en un nuevo asalto.
En efecto se estaban reorganizando las columnas
otr~ asalto, cuand~ una lluvia tQrrencial cubrió el
Sen~~ como las c~c~ de la tarde, el ambiente se
cubno ~l, terreno dificultando toda maniobra. Este
convenc10 a Lorencez que nada tenía ya que hacer.

invasoras para intentar
campo de operaciones.
obscureció y el granizo
argumento contundente

_Más de ~J. bajas en las filas francesas, entre muertos y heridos, constihúan el patético argumento de su derrota. La lluvia los salvó de un escarmiento mayor. Habían perdido más del 20% de sus elementos activos.
R~~ocedieron Jas fuerzas invasoras hasta Orizaba, siendo constantemente
hostilizadas por tropas de Zaragoza. Dieron la espalda a la codiciada presa
con el espíritu compungido y las armas en rastra. En esta forma el triunf '
definiti o de esa memorable batalla quedaba patente ante la conciencia na~
cional y la admiración del mundo.
Toda la nación mexicana vibró d~ entusiasmo. Las campanas de los templos
· lanzaron, al1aire repiques de triunfo. Ya se había probado que. los me_
xicanos pose1an as prendas necesarias de patriotismo para vencer.
341

�•
Repercutió la noticia fuera de nuest:to pa.Ís. La incredulidad daba a la
hazaña dimensiones universales. El tiempo confirmó la verdad de la epopeya,
y se descubrió el semblante redondo, con sencillos anteojos, del Jefe Mexicano triunfante, que más parecía la figura de un seminarista que la de
un veterano militar.
Con Zaragoza se ilustraban las canciller.Ías de todos los Gobiernos, y los
intelectuales se nutr.Ían de informaciones sobre su vida y la del jefe máximo,
el indio adusto, de sangre zapoteca, de limpia estirpe, que de pastor había
llegado por impulso propio a Presidente de México7 el señor Licenciado don
Benito Juárez.
Su nombre se pronunciaba con admiración y respeto. Los políticos de mayor
cultura y más alta reputación de honestidad, proclamaban sus virtudes. Los
Parlamentos de Francia y de España se ocuparon repetidamente de la tragedia
que significaba para nuestro País la injustificada intervención armada de
Francia. La tribuna de Erancia fue escenario de las más violentas y apasionadas controversias. Voces autorizadas clamaban por la retirada de las
tropas francesas en virtud de que se pisoteaban los derechos de un pueblo
que deseaba gobernarse de acuerdo con sus principios, creencias y antecedentes históricos. Los Diputados franceses de la oposición concretaron sus
argumentos en estos pensamientos: "La guerra en que se ha empeñado la
Francia es injusta, intrínsecamente considerada. Ni la digrudad, ni el honor,
ni los intereses de esa potencia, exigían lo que se ha hecho. Gérmenes de
barbarie, no de civilización, están arrojando aquí de paso sus soldados, que
volverán diezmados a su país, después de causar calamidades sin cuento,
como ciegos instrumentos de los ambiciosos planes del déspota que los manda". Recoge la historia los nombres de los cinco Diputados que, e&gt;..-poniendo
su posición, se enfrentaron al Pequeño Napoleón defendiendo la soberanía
de México. Ellos son: Julio Favre, Ernesto Picard, Henón, Darimon y Ollivier.
Agregamos al genio de todos los tiempos, Víctor Hugo, cuya pluma tajante
escribió el nombre de Juárez con admiración y logró despertar en Francia,
por medio de sus fulgurantes artículos, sentimientos de respeto por la soberanfa de México.
En España, sintiéndose más cerca de nosotros, se comentaba la falta de
congtuencia entre los aspectos democráticos de que se hacía alarde en Francia
y su conducta falsa al aceptar mtervenir por medio de las armas, en los destinos de México.
Resonaron también voces de aliento ijara la causa republicana en los Estados Unidos del Norte, a pesar de su guerra intestina. Por cuanto a los
pueblos hermanos de Centro y Suramériea, cada triunfo de las tropas me-

.xicanas los llenaba de júbilo, y seguían con acentuado interés cuanto · i001al
en México. En Colombia, por 1865 se pronunciaron entusias~ dikuí1sós' 1filil
la Cámara de Diputados exaltándose la figura de Juárez, al grado dé 1'Sibillfi.ál
como luminaria y guia de las Américas. Dos años después en- fbtlniY(91,fu{lb
tucional proclamó la República Dominicana a J uárez, Benemérito ide-"'füs'
Américas.
, &lt;lml :,l'I
Sin duda alguna la actitud de los mexicanos patriotas co.dm1ó½a ál•·irl&amp;1cfá!
Se tenía conocimiento de la precaria situación económica del G6bietñ&amp;dtl'é'1
publicano; de los sufrimientos del pueblo después de cuarenta añbs ~E!oWJ
tinuas revoluciones, provenientes de la resistencia de las clasés- pi-ivif~
a perder sus ilegítimas prebendas; del cansancio natural dé qweflés ~séa5iiw
paz y no 1a encontraban.
,. , 11,' ,ini
Estos signos negativos se convertían en positivas cualidades yi.\ qhe";rw·~
de todo, se continuaba luchando sin medir ni importar el poderío tdéJc~aiañJ:~8:l
Se explica así la existencia universal de una corriente de simplrtÍiP ~ i
México, hacia ese grupo de patriotas que con tanto entusiasmd ~Í\Ífffiífu{
la soberanfa nacional.
¡ ,. Ju•.-¡1
Las noticias apru:ecfan en los periódicos, y el público, cori m ~i sim)l
patías las comentaba en las plazas públicas, las calles y los ce11t11Dti 'lJQ6&amp;1kw
del pueblo que cree en la libertad porque es producto generoso de!su tMuedxro
De este ambiente alentador participaban las poblacio)les de Mé~Q,mf'"J®o
a otro extremo.
:1 ,H nsrcl.ccl
Quedaban algunos refugios inmunes al influjo de la libertad) en' lds'•~ la¡@
nidad, alimentada por sangre azul de pastorela esperaba una opottnn.itmdi-~
le permitiera adquirir un título nobiliario, así fuese el de "camarera de la
reyna" o el de "caballerizo imperial".
No faltaban los desarraigados, los siempre amargados, que sin esperar ni
desear °1:1 título, sin antecedentes _de rango, ni _de daño alguno en,.~}lftc~rsonas e mtereses anhelaban el tnunfo de los mvasores, disp9e~tos.. ~ ,
como lacayos.

~m

, .q i·Jbr.bil
;r.1101 cl '
1- l"l ·1h
Cerca de un año hacía que la estrella del 5 de mayo brillaba· can- 1.1í) rsplendorosa. Tiempo suficiente para justipreciar la categoría del tóunfo,rre¡¡
publicano.
¡, '")

•

Quienes entendían de guerra medían la tardanza de la nueva 'ernbest!id~
francesa en razón a los perjuicios recibidos; quienes pensaban en ordtm a /sus
bastardos intereses se resistían a aceptar la derrota en la propoi:ción j~t&amp; , .i.l
Pero el tiempo hablaba por si mismo. Un año de miedo, de duda en ' ffi

�propia fuerza, detenía a lo franceses en Orizaba y Córdoba. Bien fortificados
como si de pronto se hubiesen cambiado los papeles, Jos agresores, que habían soñado en un desfile de gala desde Veracmz a México, después del 5
de Mayo, daban al ejército mexicano el mérito, cuando menos de igualdad
en valor y destreza.
., .
De haber dispuesto el General Jesús González Ortega -Jefe del EJerc1to
de Oriente, substituto del inmortal Zaragoza, encargado de la defensa de
Puebla- de los elementos necesarios, no hubiera vacilado en emprender
formales 'ataques a los centros de concentración de los invasores. Tuvo que
resignarse a esperar la embestida del enemigo, a sabiendas de que opondría a las armas más modernas .las deterioradas que integraban su arsenal
La iniciativa quedó a merced de los franceses. Avanzaron en el momento
que consideraron más oportuno. Cubrieron sus flancos en debida _fo~a~, Y
protegieron su retaguardia quizás con exceso· pero había a su disposrci~n
soldados más que suficientes, pertrechos de guerra y víveres en abundancia.
Ya militaba con ellos el conservador Márquez, de triste memoria.
Frente a Puebla, la imponente fuerza integrada por 30,000 soldados, tomó
los dispositivos de ataque: caballerías, infanterías, baterías de cañones, cuerpos
de zapadores, brillantes armas que arrancaban chispas al sol, esperaban la
orden de combate.
Dentro de la plaza sin alardes de grandeza material, los soldados mexicanos
habían recibido las dotaciones necesarias de parque, y en su espíritu anidaban
]as palabras de aliento de sus jefes que pedían morir antes que permitir un
Gobierno extranjero.

•
Sorpresa tras sorpresa para -los invasores. A pesar de su superiorida~ numérica; de Jas ventajas propias de las armas modernas; de la abundancia d_e
parque y facilidades de abastecimiento de comestibles; ª. pes~ de las facilidades para atender a los heridos· y no obstante escoger a discreo6n los lugares
y la forma de ataque, siempre encontraron enconada resistencia, al grado
de que el avance de hoy se convertía al día siguiente en retroceso.
• Cuánto valor cuánto don de sacrificio, cuánto amor a la Patria! Día
a día clisminuían los elementos bélicos y de subsistencia. Los racionamientos
cada vez más reducidos: ahorrar parque en pleno combate, comer lo indispensable, resistir a pie firme era la consigna.
Así transcun-ieron
enta y dos días sin que la plaza fuese tomada, como
la arrooancia de los sitiadores lo había proclamado. Existía abundancia afuera,
o
.
.
escasez que llegaba a la miseria adentro. Ni alimentos, ru parque, ru agua

344

ni recmsos para atender a los heridos y a los enfermos. La población civil
sufría estoicamente a la par de la tropa. No existía posibilidad alguna de
recibir auxilio, todos los intentos había11 fracasado. La resistencia había llegado al límite de lo humano.
Llamó a consejo el General en Jefe, González Ortega. Propuso rendir 1a
plaza en plan de sacrificio; pero salvando la dignidad de mexicanos y de
soldados defensores de la soberanía nacional. Al día iguiente a las nueve
horas cada soldado destruiría su fusil· los artilleros inutilizarían los cañones;
los j fes y oficiales obrarían de acuerdo con sus convicciones; los soldados
quedarían con la consigna de incorporarse a cualquier grupo de guerrilleros
liberales. En esta forma el famoso Ejército de Oriente, quedaría totalmente
disuelto.
El proirrama se cumplió al pie de la letra. Los invasores entraron a Puebla
pisando cadáveres y escombros. En el silencio imponente que imponía la
heroicidad de los vencidos se convertía el triunfo de Jos franceses en la más
triste cuanto inútil victoria.

•
La noticia de aquel extraordinario sacrificio, conmovió las fibras patrióticas
de los mexicanos. Dolía la pérdida total de un ejército disciplinado; pero al
mismo tiempo admiraba su temple, que convertía la derrota en la más limpia
exhibición de patriotismo y sublime dignidad. Los mismos invasores respetaron aquella hazaña, considerándola como uno de Jos acontecimientos más
heroicos de todos Ios tiempos.
Quedaba para los invasores libre el camino a la ciudad de México. No
tenía sentido estratégico tratar de detenerlos. Calmadamente analizó Juárez
la situación con sus Ministros acordando trasladar la capital a la ciudad de
San Luis Potosí.
Se hicieron los preparativos con las precauciones que demandaba la delicada situación militar, supuesto que la mezquina victoria francesa había
inyectado entusiasmo entre los imperialistas mexicanos.
Las impresiones y el estado de ánimo de los patriotas mexicanos lo podemos captar en las siguientes expresiones del Licenciado José Ma. Iglesias,
que aparecen en su Diario - mayo 31 de 1863.

'A fin de saber las condiciones que impondría el vencedor por casualidad, pasó el cuartel-maestre General: Mendoza, a entenderse con
Forey. Consentía éste en la salida del ejército mexicano, con sus armas,
banderas y todos los honores de la guerra con tal de que se situara en

345

�el punto que se le designase, comprometiéndose a permanecer ~eutral en
la presente facha en que se juega nada menos que los destinos de la
patria. La prop:esta fue desechada con un patriotismo digno de lps
mayores elogios.
. . .,
Entonces se adoptó una resolución que bien me:ece la calif~cacion de
heroica y sublime, supuesta la imposibilidad de abrirse paso a vw~ fuerza.
En la orden general, del día 17, expedida a l~ una de la manana, se
mandó que de las cuatro a las cinco se _1~mpwra ~odo el armame~to,
para que bajo ningún aspecto pudiera utilizarlo_ el ~nvasor: ~,ue_ se inutilizaran todas las piezas de artillería, que se disolviera el e7ercz~o, manifestándose a los soldados que no quedaban excluídos d~ seguir_ prestando sus servicios al, suelo en que nacieron, sino antes ~ien, obligados
a presentarse al supremo gobierno, para continuar ~efendiendo e~ torno
suyo el honor de la bandera mexicana; que a las cmco de la '"!ªnana se
tocaría parlamento y se izaría bandera blanca; y q~e a la mmna hora
se reunirúzn los generales, jefes y oficiales, en ~l atn~ de catedral Y ~alacio de gobierno, para rendirse prisioneros, sin pedir gara~tías de ninguna clase, por cuyo motivo se les dejaba en. absoluta libertad para
elegir lo que creyeran más conveniente a su propio honor y a .sus deberes
müitares.
~
,
Acordadas estas disposiciones, a las cuat1'o de la manana se paso una
comunicación oficial al general Forey, noticiándole que la pla.za quedaba
a sus órdenes y podía mandarla ocupar. 'No pu~~o~ decía ~on laconismo y nobleza el general en jefe de nuestro e7ercito, segui~ deftmdiéndome por más tiempo; si pudiera, no dude V.E. que lo Jiarut'.

··El inesperado desenlace

del .sitio de la moderna Zarag~z_a, así co~o
otros motivos mwy importantes, no permitieron que se hu;iese efectivo
el proyecto de defender a México con todo el empeño deseado._
,
Publicóse, pues, un decreto en que, declarándose a -~an Luis Potosi
capital interina de la república, se acordaba la traslacion a ella ~e los
supremos poderes. Al procederse con esta regular~d_ad a un camb~o ?ue
habría sido la muerte de un gobierno menos solida~ente constituído,
se dejaba a los franceses con sólo las ventajas matenales de la ocupación de México, sin darles fuerza alguna moral, sin aumentar en nada
el brillo de sus armas.
·. En la tarde del 31 de mayo sal,ió de México el gobierno. Su march~
hasta San Luis Potosí fue una ovación no interrumpida, en qu,;. autoridades, fuerza armada, particu~ares y pueblo,_ se esmera~':71 en tnbutarle
las más inequívocas demostraciones de aprecio y respeto .

346

¿ Cuál sería la realidad? ¿ Cabía la posibilidad de la rehabilitación de los
liberales? ¿ e trataba del principio del fin? Franceses y reaccionarios olvidaban que un pueblo decidido a conservar su .independencia es invenetble.

PRIMERA

ETAPA

SAN Lurs POTosÍ

Instalado en San Luis Potosí el Gobierno Republicano el 9 de junio de
1863, procedieron de inmediato los Secretarios del Gabinete a comunicarse
con los Gobernadores de los Estados, a fin de mantener en alto la moral
de los servidores de la Nación, y a la vez para poner en orden las diversas
funciones oficiales.
Por su parte el Presidente de la República subsc.ribió un manifiesto, haciendo relación de los sucesos más notables desde que se inició 1a guerra con
Francia. Considera de vital importancia la unión de los mexicanos, condición .indispensable para obtener el triunfo, en cuyo resultado se muestra más
que optimista, seguro. La voluntad de Juárez, inquebrantable, se refleja
en su escrito. No existe en él duda alguna en la victoria, que ha de producir su regreso a la Capital, para que, de nueva cuenta, la bandera nacional presida desde Jo alto de} Palacio Nacional, la vida libre y soberana
de México.
Entre tanto el servicio confidencial del Gobierno informaba sobre los sucesos que se desarrollaban en 1a ciudad de México, las fuerzas francesas al
mando del General Forey, hicieron su espectacular entrada el día 10 de
junio.
Dio realce al suceso la participación activa de los recalcitrantes reaccionarios, especialmente de los que, sin exponerse a los riesgos de la guerra,
guardaban en sus hogares las joyas, las cruces, condecoraciones y títulos nobiliarios, que adquirieron en momentos semejantes de peligro para la Patria.

El grueso de los manifestantes fue reclutado entre los peones de las haciendas vecinas, los vagos y los curiosos.
La vanidad de FOTey se refosiló con el Te Deu.m que se cantó en su
honor en Catedral, las comisiones de bellas damas que le ofrecieron ramos
de flores, los discursos empalagosos de los candidatos a empleos, prebendas
y títulos de nobleza.

Los banquetes suntuosos suplieron en buena parte 1a falta de entusiasmo
del pueblo. Había extrema curiosidad por ver de cerca a los primeros soldados del mundo, según pregón de los propios invasores. Pero pronto la des-

347

�ilusión acabó con la curiosidad; pues los famosos soldados eran borrachos,
mujeriegos y arbitrarios.
En un alarde de suficiencia Forey lanzó un manifiesto a la Nación en tono
jactancioso. Más parecía el presidente de un páis conquistado que el simple
jefe de un ejército invasor.
Hablaba de la fusión de los partidos políticos, de establecer la libertad
dentro del orden, el re peto a las propiedades y a las personas., anunciaba
la desaparición de alcabalas, la justicia para todos, y, como sucede con esta
clase de documentos demagógicos, agotaba las promesas.
Pero entre otras cosas, hacía el cargo de que en México el robo era cuestión tan generalizada que abarcaba a la mayor parte de la sociedad. Mencionaba la libertad de cultos, como algo que le agradaría al Emperador Maximiliano.
Se trataba de la primera actuación pública de Forey y la susceptibilidad de las clases privilegiadas se vio profundamente afectada. Ni aceptaban
el título de ladrone , Il!. estaban de acuerdo en la libertad de cultos, ni les
parecía bien que se respetara la posesión en manos de particulares de los
bienes confiscados al Clero por el Gobiemo Republicano.
Tratando Forey de darle un barniz de nacionalismo a la intervención designó treú1ta y cinco personas para integrar la Junta de Gobierno, la que a
su vei nombró un triunvirato ejecutivo que debía gobernar al país en tanto.
Maximiliano asumía el Poder. Quedó el triunvirato integrado por don Juan
N. AJmon te, el Arzobispo Pe1agio Antonio Labastida y Dávalos y don Mariano Salas.
Algunos conservadores en quienes quedaba algo de dignidad, se negaron
a coiaborar con los intervencionistas. De los liberales que no pudieron salir
de México, ninguno hizo causa común con el flamante gobierno, y el pueblo en general, cada vez más ·decepcionado, se irritaba cuando en público era
azotado algún mexicano, y ésto sucedía con frecuencia. Una simple denuncia era suficiente para el castigo, que en repetidas ocasiones producía la
muerte del reo.

•
En la amplitud del territorio nacional se producían, después multitud de
episodios significativos de profunda desorientación. Los sucesos colocaban
]a situación militar en difíciles condiciones, lo que se agravaba por la falta
de conocimiento exacto de los hechos, dada la dificultad en las c;omunicaciones.
Esto originó divisiones entre mucho jefes liberales, lo mismo en el norte,

348

que en el centro y sur del país. Su origen inmediato procedía de la falta
de un caudillo, o jefe, que por sus méritos reuniera a su alrededor a los
descontentos, fenómeno que fue superándose a medida que el tiempo pasaba.
Lo extraordinario es que, a pesar de los altercados locales, con las excepciones del caso, se mantuvo en todas partes firme el espíritu de lucha por la
independencia nacional.
Procede, para satisfacción de los norteños, mencionar el hecho significativo
de la participación guerrillera del General y Licenciado Lázaro Garza Ayala,
en el Estado de Puebla. En estrecha acción con los Generales José Ma. Maldonado Juan N. Méndez, Juan Crisóstomo Bonilla, Juan Ramírez y J uan
Francisco Lucas, mantienen en jaque a franceses y conservadores en Zacapoaxtla, Chignahuapan, Aquixtla, Xochitlán, Apulco, Tezuitlán y numerosas
poblaciones más.
También el General Mariano Escobedo participó activamente durante 1863,
combatiendo bajo el mando del General Porfirio Díaz en Oaxaca Puebla
Morelos y Estado de México. Al frente de la Legión del Norte, ' de Lan-'
ceros de San Luis y de Carabineros de Morelos dio ejemplo de disciplina,
valor y capacidad combativa. Su actuación brillante sirvió al General Díaz para
significarse como el más capacitado para asumir la jefatura del movimiento
republicano en el sur, lo que logró, ganando la causa liberal en fue17..a y unidad. En esas memorables campañas lo siguieron entre otros Nuevoleoneses
distinguidos los Generales Jerónimo Treviño y Pedro Martínez.
~tuación semejante se producía en el interior del país y en el norte. Sobre todo en esta última región. Chihuahua, Sonora y Baja California mantenían en pie de guerra magnífica fuerza combativa liberal, y dada la distancia que los separaba de la ciudad de México, se veía lejano el día en
que fuesen atacados.
osa distinta ocurría en Nuevo León, Coahuila y Tamau1ipas. Era la
ruta que seguiría Juárez con su séquito oficial, codiciada por los franceses,
por su proximidad con los Estados Unidos del Norte, proveedores potenciales
de víveres y armas.
La figura más destacada de la época en el noreste era la de don Santiago
Vidaurri, Gobernador de Nuevo León y Coahuila. Había logrado conquistar un gran prestigio por su habilidad para reclutar gente y formar militares,
que sin estudios académicos, llamaban la atención por su valor, acometividad
y dotes estratégicos, como los Generales Juan Zuazua, Mariano Escobedo,
Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Pedro Martíne-¿, Lázaro Garza Ayala. . . y además por su audacia al disponer de los recursos de las aduanas
y de los impuestos federales, a pretexto de que todo lo dedicaba al sosteni-'
miento de las tropas.
No estaba alejado de la realidad. Las duras campañas de la Guerra de

349

�la Reforma, en que con tanta brillantez participaron las fuerzas fronteriza$
organizadas por Vidaurri, se mantenían en buenas condiciones gracias a esas
extraordinarias exacciones.
Mareado por los éxitos y el incienso quemado en su honor por algunos
encumbrados políticos, como don Guillermo Prieto, y don Ignacio Altamirano, soñando en convertirse en árbitro de los destinos del país, fue cambiando su posición ideológica en forma radical.
La actitud arrogante de Vidaurri producía en Juárez una profunda contrariedad. Sin embargo por todos los medios a su alcance trataba de solucionar las dificultades, máxime cuando, acosado por el enemigo, forzosamente tenía que seguir la ruta trazada, introduciéndose en los terrenos dominados por el cacique.
No era Juárez de los que retroceden ante las dificultades. En el caso de
Vidaurri había concedido, contra su íntimo sentir, facilidades que se oponían al orden y a los intereses de la federación, todo por evitar un rompimiento que consideraba de suma gravedad.

soldados, se dispuso la evacuación a las cuatro de la tarde del día 22 de
diciembre. Se hicieron veintiún salvas de cañón, en tanto Juárez y su comitiva tomaba el rumbo del norte.
Seis días después se autorizó al General Negrete para que atacara la plaza
de San Luis ya en posesión de Mejía. El encuentro fue sangriento con grandes pérdidas para ambas partes, resultando frustrado el asalto. Con sus tropas
maltrechas Negrete se incorporó a la columna de Juárez.
Por esos mismos días tuvo Juárez conocimiento de la batalla sostenida
por el General Uraga en contra de Márquez que se había atrincherado en
Morelia. También las fuerzas republicanas perdieron esta acción.
Todavía Juárez, con la esperanza de conseguir alguna victoria de importancia, caminaba lentamente, considerando la posibilidad de regresar a San
Luis; pero los últimos reveses lo decidieron a seguir hasta Saltillo.
Después de diecisiete días de continuo caminar a través de sierras, interminables desiertos, e incontables dificultades, el abigarrado tren, compuesto
de coches, carros con provisiones e impedimenta, cañones, caballerías y cuanto
es menester para una emergencia de guerra, hizo su entrada a la ciudad de
Saltillo el día 9 de enero de 1864.

SEGUNDA ETAPA
SALTILLO

En tanto los imperialistas avanzaban al sur y al interior del país, los republicanos hacían desesperados esfuerzos por mantener en alto la moral de
las tropas. La multiplicación de guerrillas, si por una parte servía para hostilizar al enemigo, por la otra no permitía realizar acciones de armas de
alguna importancia.
Ante este panorama transcurría el tiempo. Para Juárez todo se resolvería favorablemente tan luego se pudiesen proporcionar armas y parque a los
republicanos. Pero no todos los elementos que lo habían seguido hasta San
Luis Potosí pensaban en la misma forma.
Habían pasado seis meses desde que el Gobierno Republicano se instaló
en esa ciudad. Las perspectivas no eran apropiadas para continuar allí, ya
que los ejércitos reaccionarios y franceses se habían apoderado de las principales ciudades del interior, como Querétaro, Guanajuato, Morelia, León,
Guadalajara y Aguascalientes y el General Comonfort había muerto en una
emboscada cerca de Querétaro.
No faltaba acción a los republicanos; pero la adversidad se empeñaba en
negarles la oportunidad del triunfo.
Resuelta la salida de San Luis Potosí, por la proximidad de fuerzas enemigas, especialmente las de Mejía, que se hacían ascender a varios miles de

350

•
Puede calificarse de aciago el año de 1863 para la suerte de la República.
Al iniciarse 1864 los síntomas indicaban que no sería el nuevo año menos desventurado.

En Saltillo los Poderes legales del país se veían ante una perspectiva negra,
fatal. Don Santiago Vidaurri, Gobernador de uevo León y Coahuila, acentuaba su actitud hostil contra Juárez. Toda medida acordada por el Gobierno Federal encaminada a poner en orden la hacienda pública de esos
Estados, era rechazada abiertamente por el cacique. No aceptaba intromisiones en lo que consideraba correspondía a su autoridad, y contestaba con
actos que bien pueden calificarse de rebeldía.
A pesar de todo, y con la finalidad de hacer un último intento para
acabar con aquella anárquica situación, Juárez y sus Ministros acordaron ir
a fonterrey.
El día 10 de febrero en 1a mañana se emprendió la marcha, antecediendo
a los funcionarios la división Guanajuato a las órdenes del General Doblado. Al obscurecer llegó la Comitiva a Santa Catarina, en donde se conocieron algunos graves incidentes.
Detuvo el General Doblado su fuerza en este pueblo, en atención a que
Vidaurri le comunicó no estar en condiciones de proporcionar alojamiento a

351

�la tropa. Se tuvo .razón además de que por instrucciones de Vidaurri sus
soldados se apoderaron de las pie?..as de artillería que el General Doblado
había ordenado emplazar para hacer la salva en honor a la llegada del Presidente de la Rel)ública. Los artilleros fueron apresados.
A pesar de todo se dispuso seguir adelante, dándose las instrucciones del
caso al General Doblado. La noche del día 11 la pasaron los funcionarios en
la quinta deJ señor López y a las once horas del día 12 hizo Juárez y su comitiva la entrada a la ciudad. Llovía copiosamente y sin embargo el pueblo
recibió con entusiasmo a Juárez. El Ayuntamiento envió una comisión a
saludarlc y presentarle -Sus respetos. En cambio Vidaurri no mzo manifestación
alguna.
A los ttes días de permanencia del Gobierno en Monterrey, sin indicación
alguna de parte de Vidaurri para allanarse a 1111 cambio de :impresiones con
Juárez, y en atención a que no se contaba con los elementos necesarios para
someterlo al orden, se dispuso el regreso a Saltillo.
En el momento en que Juárez se disponía a ocupar su coche se presentó
Vidaurri solicitando una entrevista. Se le concedió, siendo su arrogancia tan
altanera, que Juárez dio por terminado todo vínculo amistoso con quien
había faltado a los más elementales deberes de cortesía, y aún se mostraba
con la altivez del que se considera merecedor de toda clase de honores.
Las fuerzas de Doblado ya habían emprendido la marcha y J uárez quedaba en situación comprometida. Terminó el violento diálogo y se retiró
convencido de que nada quedaba ya por hacer para retener en el cumplimiento
de sus deberes a quien había decidido cambiar el rumbo de su vida.

Ante el pesimismo de algunos funcionarios civiles y militares J ~
·
al
d
, uarez, SlD
asomo guno e temor, emprendió nuevamente la marcha sobre M t
d d
,
on errey
a on e llego el 3 de abril. Incapaz Vidaurri de enfrentarse a las fu
federales, huyó a los Estados Unidos del Norte acompana-do d Q •erzas
o·
e
urroga
ispersaron a los soldados con la consigna de que guardaran las armas.
pues esperaban regresar pronto.
•
Monterrey fue para Juárez un relativo remanso. Pudo atender en lo posible
a su abnegada esposa y a sus hijos, hizo algo de vida social a pesar de que
la tempestad amenazaba por todas partes acabar con su Gobierno
La pres~ón militar de franceses y reaccionarios lo obligaron a. dejar Monterrey el d~ 15 de agosto, cuando ya Quiroga amagaba la ciudad. Chihuahua
era su desri_no, tomando el rumbo de Parras. Antes envió su familia a los
Est~dos U~dos; no era posible ya exponerla a una expedición de lama durac1on y peligrosa.
t&gt;

A ~ar de todo, el _15 y el 16 de septiembre celebró el fausto acontecimiento
con fiestas en las haciendas de la Noria de Pedriceña y en el b
h
b ·1
dis
·
o aco. o etes
ªC1 es, Y lcursos· a cargo del Lic. José Ma. Iglesias y de don Guillermo
p · t ~
.
~~
, orno ~ ca:rruno a seguir era accidentado y de grandes riesgos resolvió
Juarez dejar en Jug~ seguro el voluminoso archivo oficial. Quedó a cargo
de un grupo de patriotas en el poblado El Gatuño del municipio de Matamoros, Coah.

s

e

El Maestro de Maestros don Justo Sierra a esta altura de l tr a·
di
''L
,
a age 1a
ce:
marchas as fuerzas
, . de Juárez agotaban el último aliento en marchas y contra. penOSJ.SllDaS. El 21 fueron desastrosamente aniquiladas en la acción
d~ Ma1oma, a la que siguió la dispersión. La República había termin d
Cin 00 dí as d espues
' e1 Gral. Tomás Mejía se apoderaba de Matamoros en
º·
donde se habían prducido vergonzosas disensiones".
'
Habría que agregar a esta serie de calamidades la deserción en Jalisco d -¡
Gen:rª! José _López U'rag~~ que con tanto empeño venía luchando por ~
Republica. Liberales tamb1en, como López Portillo y Alvarez del Castillo influyero~ ~ara ~econoce~ a Maximiliano como Emperador. ¿ Qu, quedaba de
Ja R~ublica, ~ su P:r:es1dente, casi solo, se perdía en el desierto del norte?
Mientras Juarez ~n polvosas y escondidas haciendas de Durango festejaba
el , 1~ y 16 de sepnembre~ Max:imiliano, en su carácter de Emperador de
Mexico, celebraba
ruidosa y espectacularmente el .....,smo
..... :
· ·
.
acónteolln!ento
en
Dolores Hidalgo, cuna del grito emancipador. Con él asistía al t
·
M' ·
liberal
ac o su pnmer
llllS~
d~n- José Fernando Ramírez, ostentando el Tecuerdo de su
actuaCion como Muustro reformista en el Gabinete de G6mez Eatías.
·
. La adversa
. suerte hacía creer en el desastre definiu'vo del ord en eonst1tuc10nal, y s1 no todos, muchos liberales prudentemente se re•=-b
la
·a · d
w..L&lt;l an
a
V1 a pnva a, y otros, menos precavidos, se adherían sin rubor aJ Imperio.

ª

•
Vuelto J uárez a Sal tillo se enfermó de gravedad recuperándose pronto
gracias a su magnífica constitución física.
Su problema más importante lo constituía la ai;:titud rebelde de Vidaurri.
Procedió en consecuencia a dictar las disposiciones del caso: decretó la separación de Coahuila de Nuevo León, y el estado de sitio de ambas Entidades;
ordenó que la Aduana de Piedras Negras dependiera directamente de la
Federación. Envió varias circulares a las autoridades municipales para que no
obedecieran las instancias de Vidaurri, que pretendía se efectuara tm plebiscito para que los ciudadanos votaran por la Repúbliea o por el Imperio;
requirió refuerzos de González Ortega para marchar sobre Monterrey; se
comunicó con los Jefes militares• de CoahuiJa, Nuevo León y Tamaulipas,
poniéndolos al corriente de la situación creada por Vidaurri logrando la adhesión de todos, con excepción del Coronel Julián Quiroga.

352

353
H

.

�Seguía sin embargo caminando por el desierto el indio impasible Benito Juárez, acompañado por una fracción leal de soldados, y por un grupo pequeño
de intelectuales, que veían en Juárez algo tan grande, tan excepcional, que
no dudaban en el milagro que para Juárez era seguro, el del triunfo definitivo de la República.
Así caminaban largas jornadas por extraviados canúnos, iluminados por
la clarividencia de un hombre, de pequeña estatura, de rasgos macizos, de
tez bronceada, que hablaba poco, y así se le cayera el cielo encima y se
apagara el sol, seguiría adelante, alumbrándose con el fuego interior de su
espíritu. Por fin tras privaciones sin cuento, molidos los cuerpos por las
sinuosidades de las primitivas carreteras, llegaron a la ciudad de Chihuahua
el día 12 de octubre de ese terrible año de 1864.

CUARTA

ETAPA

CHIHUAHUA

Ya podía Juárez meditar sobre los proyectos a seguir. Estaría cuando menos
por un período de seis meses al abrigo de un ataque del enemigo. El General
Luis Terrazas, Gobernador del Estado, garantizaba con sus fuerzas una positiva seguridad, muy apreciable en aquella época, y el General Roberto
Pesqueira, Gobernador de Sonora, constituía una reserva de gran aliento.
Cuanto más se aleja Juárez del centro del país, más aumentan las dificultades para obtener noticias. Se sabe que en el sur, a pesar de las dos
expcdicione enviadas por el llamado Imperio, expediciones integradas por
más de diez mil hombres cada una, los republicanos, en línea progresiva,
controlan mayor número de poblaciones tanto en Puebla, como en Oaxaca,
Chiapas y Veracruz.
Con todo éxito operan en esas regiones los Generales Félix Díaz, Diego
Alvarez, Juan N. Alvarez, Fernando Ortega, Juan Francisco Lucas, Juan
Ramírez, Alejandro García y haciendo cabeza sobre estos y otros jefes, el
General Porfirio Díaz.
En el centro y costa del pacífico mantienen a los franceses y reaccionarios
en constante alarma, los Generales Carlos Salazar, Nicolás Régules, Ramón
Corona, Nicolás Romero, Vicente Riva Palacio, Felipe B. Berriozábal, Antonio
Rosales, José Ma. Patoni, Jesús González Ortega, Anacleto Herrera y Cairo,
Anastacio Parrodi, Santos Degollado, Amado Antonio Guadarrama, Francisco A. Vélez ...
En el noreste la situación aparece también favorable, a pesar de defecciones
como la de Cortina e Hinojosa. Aumentan sus contingentes y actividades

354

guerreras, Mariano Escobedo, Miguel Negrete, Sóstenes Rocha, Pedro Martínez, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Lázaro Gana Ayala, Pedro F.
Méndez, Servando Canales, Juan J. de la Garza, Ruperto Martínez, Andrés
S. Viesca, Ildefonso Fuentes, Francisco Aguirre, Albino Espinosa, Juan Doria,
Joaquín Garza Leal y J. M . Carvajal. En términos generales el maleficio que
acompañó al año de 1864, para terminar, ha venido desapareciendo. Si agregamos las esperanzas de los republicanos, en el triunfo de las fuerzas del
norte de los Estados Unidos sobre las del sur, en la tremenda guerra civil
de separación que inundaba de sangre al país, entonces la racha favorable
aumentaría con ]as facilidades que seguramente daría Llncoln para la importación de armas, municiones y comestibles.

Y corno el año turbulento, difícil, del 64, estaba por expirar, veamos cómo
la pluma brillante del mismo Licenciado Iglesias lo despide: "Si el pasado
envuelve a la vez dichas y tlolores, si en el presente abundan las calamidades;
el porvenir, rico en esperanzas, nos anuncia el desenlace deseado y f~liz de
1a segunda guerra de nuestra independencia, 1864 muere en estos momentos:
1865 nace lleno de mil promesas halagüeñas".
La videncia de un iluminado puede, en muchas ocasiones, más que la fuerza
bruta, porque el aliento del espíritu y la luz del ideal, penetran en las conciencias de los individuos y los convierten en aliados convencidos.
A las noticias halagadoras recibidas por Juárcz durante los primeros meses
del 65 había que agregar las negativas a Max:imiliano.
Su distanciamiento radical con el Clero, en virtud de las disposiciones dictadas en que, virtualmente, reconoce como convenientes para el país ]a mayor
parte de ]as Leyes de Reforma; Ja apremiante situación económica sin posible
solución satisfactoria; las numerosas derrotas sufridas por las tropas francesas y reaccionarias; las insurrecciones en gran número de _poblaciones aparentemente sometidas al Imperio; la constante deserción de jefes militares
mexicanos que han vuelto a combatir por la República· la noticia proveniente de Francia sobre la salida del país de diez mil soldados francesas; la
animadversión del Gobierno Norteamericano que preside Lincoln contra el
propio Maximiliano...
De estas y otras muchas circunstancias adversas la situación de Maximiliano
puede calificarse justamente de difícil, en momentos en que, para la causa
que encabezaba Juárez, los signos la favorecían en todos los aspectos.

355

�QUINTA ETAPA
PASO DEL NORTE

Para los imperialistas, franceses y mexicanos, a medida que el Presidente
de Ja República se retiraba de la Capital, lo tenían como signo de triunfo
de] imperio y de su consolidación. Sin embargo tal conjetura no tenía más
base que la aparatosa situación de juzgar débil al que se aleja de una contienda, sin detenerse a considerar la categoría de esa persona y las razones
fundamentales de lo que pudiera llamarse constantes bmdas.
Cuando Juárez tuvo que abandonar la ciudad de Chihuahua para radicarse en Paso del Norte del mismo Estado, la excitación que esto provocó
entre las filas imperialistas fue enorme y basta Ma.'{ll]lliiano se atrevió a
declarar que había terminado definitivamente la República, pues Juárez,
al internarse en los Estados Urúdos, perdía toda categoría oficial.
Para los republicanos se trataba simplemente de medidas estratégicas, pues
en tanto Juárez, que representaba la legalidad se retiraba del centro del
país, las fuerzas imperialistas forzosamente se veían en el caso de dispersarse
por todos rumbos para mantener, por lo menos en apariencia, el dominio
militar en el país.
Teniendo conocimiento Juárez de que el General francés Brincourt había
salido de Durango con dos mil hombres rumbo a Cbihuahua, el día 30 de
julio ordenó cuanto correspondía y e] dia 5 de agosto emprendió 1a marcha
rumbo al Paso del Norte. Otra vez el calvario de los caminos sinuosos, carentes en su mayor parte de vegetación y de agua; pero 1as necesidades de
la campaña así Jo exigían y hubo que pasar nueve días más de tristes pe.rs-pectivas para llegar al lugar dete1minado nueve días después.
Ya se tenía conocimiento en Paso del Norte de la llegada del señor Presidente de 1a República que fue recibido con las notas limpias de las campanas de las iglesias y con el entusiasmo de ]a población. En cuanto al
General Brinoourt se posesionó de Chihuahua sin combatir pues las fuerzas
republicanas, aun cuando fuertes en número, no competían con el armamento
de los franceses y prefirieron dejar la ciudad que exponerse a una derrota.
En cambio organizaron guerrillas de manera de no permitir la salida de los
franceses por ningún rumbo de la ciudad.
Juárez tuvo oponunidad en Paso del Norte de estar cerca de los Estados
Unidos y conocer las alternativas de la guerra civil que sostenían los del norte
y los del sur, alegrándose de que, prácticamente la guerra estaba ya dominada por los unionistas del norte, a cuyo frente se encontraba el Presidente
Lincoln.
Desgraciadamente, poco después, fue asesinado Lincoln siendo substituído

356

por el General Johnson, quien siguió la misma línea de conducta de su antecesor en su propósito de mantener buenas relaciones con 1os republicanos,
habiendo hecho declaración patética de sus simpatías por J uá.rcz y su repulsa
abierta en contra de Maximiliano. Siguió en el Gabinete de Johnson el Se-·
cretario de Estado que fungió en el gobierno de Lincoln, Mr. Seward, quien
siempre se inclinó por la República Mexicana. Otros elementos amigos de
México, como el General Ulises Grant, héroe de la unión, hacía declaraciones precisas a favor de la República Mexicana llamando la atención su
prodigalidad en las palabras, cuando era bien conocida su abstención por todo
cuanto significaba hablar en público. Y todavía más, el Presidente americano
virtualmente reconoció al gobierno de la República de México al designar
ante éJ al General John A. Logan como Ministro. Se trataba de uno de los
más ameritados Generales de la Unión y amigo de la República Mexicana.
Antes de su designación había declarado: "Por lo que a mí hace, creo que
el establecimiento de Maximiliano en México forma parte de la rebelión
contra este gobierno y que por eso los Estados Unidos deben decirle: ¡ Ea,
amigo, líe usted sus trapos y eche a andar!. .. ". Por cuanto a Maximiliano,
que a pesar de sus declaraciones ampulosas, no las tenía todas consigo, expidió un decreto con fecha 3 de octubre de ese mismo año de 1865 disponiendo
que fuesen fusilados quienes participaran con las armas en la mano a favor
de la causa republicana; que mediante una corte marcial se ejecutara la
sentencia en el término de veinticuatro horas sin apelación ni recurso de
ninguna clase. Más pronto de lo que el mismo Maximiliano imaginaba tuvo
aplicación el draconiano decreto, pues el 13 del mismo mes de octubre fue
den·otado por los imperialistas mexicanos, al mando del General Ramón
Méndez, el General Republicano José Ma. Arteaga, cayendo prisionero así
como el General Carlos Salw..ar y los Coroneles Díaz Paracho y Villagómez
y el padre Mina. El Genera1 Méndez, considerando inhumana aquella Ley,
pidió órdenes directas a Maximiliano quien contestó de inmediato disponiendo que se cumpliera al pie de la letra con su decreto. Sin dilación alguna
procedió a fusilar a los patriotas prisionerós.
Este hecho enardeció a los liberales quienes respondieron con represalias
semejantes lo que vino a provocar una situación contraria a la que esperaba
Maximiliano, pues en lugar de atemorizar a los republicanos, los colocó en
camino de la venganza. Se dio principio a una verdadera carnicería, que
horrorizó a los mismos que la iniciaron, y los jefes imperialistas, empezaron
a tratar con los republicanos e] canje de prisioneros, lo que dio lugar a que
continuaran en pie Jas reglas de la guerra. Para los republicanos aquello significaba el pleno reconocimiento de que actuaban en plan de altura como
militares.
Durante ese mismo año de 1865 la guerra se extiende de uno a otro confín

357

�del país, llegando a Chihuahua, por el Pacífico a Sonora y a Sinaloa, al sur
a Oaxaca, Morelos y Guerrero, y por el sureste a Veracruz, Chiapas, campeche y Yucatán. Las acciones se multiplicaban en todas partes y el destino
tnarcaba las cartas a favor de la .república, al grado de que pronto quedaron
libres de expedicionarios imperialistas Yucatán, Campeche, Tabasco y Ve.racruz, y en cuanto a los demás estados día a día ganaban terreno los republicanos. En el norte vuelven a las filas republicanas ]os Generales Juan
N. Cortina y Pedro Hinojosa actuando con el valor que siempre se les
reconoció. En Tamaulipas, Coahui]a y Nuevo León logran los republicanos
triunfos muy sonados que hacen mella en la mente de los franceses, al grado
de que no encuentran si retroceder o avanzar al norte, ya que el General
Tomás Mejía en posesión de Matamoros se veía constantemente amagado por
las fuerzas republicanas.
Se realizan en esa etapa una serie de acontecimientos militares y políticos.
Entre ellos el regreso de Juárez el 13 de noviembre de 1865 a Chihuahua,
por haberla abandonado los franceses, llegando a la ciudad el día 20 · pero
se vio fon,ado a regresar de nueva cuenta a Paso del Norte en atención a
que el General Brincourt contramarchó por órdenes del General Bazaine. Se
instala de nueva cuenta Juárez el 18 de diciembre de 1865 en Paso del
Norte, hoy Ciudad J uárez. Agrega a los Ministros que lo acompañan, Licenciados Sebastián Lerdo de Tejada y José Ma. Iglesias, al General Ignacio
Mejía, como Secretario de Guerra.
Antes de salir de Chihuahua expidió J uárez un decreto fechado en noviembre 8 prorrogando las funciones del Presidente de la República en atención a la dificil situación por la que atravesaba el país, hasta en tanto
pudiesen efectuarse elecciones populares. En la misma fecha prorrogó las
funciones del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para
que, en caso necesario, supliera la falta del Presidente de la República. Estos
decret.os, especialmente el primero, merecieron la réplica de algunos funcionarios, entre otros del General Jesús Ortega, quien, diciéndose Presidente
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, reclamaba el puesto de Presidente de la República, haciendo largas co~sideraciones sobre las inconveniencias que traería consigo la permanencia por más tiempo de Juárez en la
Presidencia de la República. Se le contesta pormenorizadamente rebatiendo
sus argumentos de carácter legal y moral, considerando que sería una cobardía abandonar la tarea qu~ se había impuesto el Presidente de la República al abandonar su puesto en momentos tan críticos. Se da a conocer
en todo el país este incidente, enviándose copias de lo actuado a los Gobernadores de los Estados y a los Jefes de Operaciones, quienes unánimemente
enviaron su adhesión a Juárez, con excepción del General José Ma. Patoni,
Gobernador de Durango, quien se comprometió con González Ortega.

358

Permaneció Juárez en Paso del orte hasta el mes de junio de 1866. Durante el Jargo período que estuvo en ese lugar, sus atenciones se dividían entre
las actividades de los republicanos dentro del país, Jas acometidas guerreras
y verbales de los imperialistas, y l.is preocupaciones por conseguir armas y
parque de que tanta urgencia tenían las fuerzas republicanas. Las facilidades
que consideraba tener Juárez después de la victoria de los del norte en los
Estados Unidos se vieron eclipsadas, pues en tanto que el gobierno norteamericano daba facilidades a comisiones que llegaban de México y de Francia en plan de compra de armas y parque para el Uamado imperio de México,
a los republicanos se les colocaba en posición discriminatoria con lo cual
se producían situaciones enojosas entre Juárez y las autoridades norteamericanas. Con insistencia abordó esta cuestión J uárez significando su disgusto
cuando en la vía diplomática se Je reconocía como el único gobierno de
México, y en cambio, en el plan de los hechos los resultados eran negativos.
No fue sino hasta pasado algún tiempo cuando, sin que desaparecieran ]as
dificultades pudo disponer de elementos combativos que enviaba tanto al
noreste como al sur del país. En esta forma el ejército republicano fue colocándose en un nivel de igualdad en cuanto a parque y armas, con el ejército
imperialista, lo que se tradujo en los notables y continuados éxitos de los
republicanos.
Durante el año del 66 acentuaron los imperialistas sus retrocesos tanto en
Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, como en Oa:xaca,
Guerrero, Morelos y Puebla, así como en Jalisco, Durango y Zacatecas, en
euya virtud estaba cercano el momento de la caída del aparatoso gobierno
encabezado por Maximiliano.
Regresó Juárez a Chihuahua para continuar después al sur del país. Los
hechos desarrollados durante 1866 y principios del 67 demuestran notoriamente que había dado resultado 1a estrategia adoptada, y podía advertirse
que su retirada no obedecía a temor, pues de nueva cuenta se interna rumbo
a San Luis Potosí, a sabiendas de que se combate en varios lugares de la
ruta que ha de seguir; pero su presencia la considera necesaria en aquellas
regiones y sin complejos sigue adelante.
Mi propósito aJ hacer este estudio sobre el largo recorrido de Juárez desde
la capital de la República hasta Paso del orte, queda realizado, y aun cuando la narración signifique un pálido reflejo de tan extraordinaria hazaña,
es comprensible que no me extendiese en pormenores, pues hubiese alargado
más de la cuenta lo que deseaba fuese un breve relato.

359

�LA UNIVERSIDAD SOCIALI STA DE NUEVO LEÓN
( Octubre de 1934-Septiembre de 1935)
ToMÁs MBNDIRICHAGA CuBVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia.
Geografía y Estadística.

ANTECEDENTES

UNIVERSIDAD DE NUEvo LEÓN fue creada bajo el prme1p10 de
la libertad de cátedra y con una autonomía relativa. Inició sus clases el lunes 25 de septiembre de 1933, pero se clausuró al año siguiente, el viernes
28 de septiembre de 1934.
LA PRIMERA.

El creador de esta Universidad fue el Gobernador don Franci5e9 A. Cárdenas, quien había tomado posesión del cargo el 4 de octubre de 1931, debiendo ejercerlo hasta el 3 de octubre de 1935. Sin embargo, el Congreso
local le aceptó su renuncia el 27 de diciembre de 1933.
El "nuevo orden" político, encabezado por el Gobernador sustituto licenciado Pablo Quiroga, impuso a mediados de agosto de 1934 como segundo
Rector de la Universidad al doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro
de la masonería nuevoleonesa y miembro de la directiva del Partido Comunista en Nuevo León. El nombramiento violaba la Ley Orgánica universitaria, ya que el nuevo Rector no tenía la edad legal requerida y, además,
ocupaba un cargo de elección popular en el Ayuntamiento de Monterrey ( artículos 14, fracción II, y 53).
La reacción estudiantil no se hizo esperar. En septiembre de 1934, al inaugurarse los cursos del segundo año lectivo en el antiguo Teatro Independencia
(hoy Rex), los universitarios se rebelaron contra los usurpadores del poder
que pretendían implantar la "educación" socialista.

El movimiento de protesta contra la reforma educativa socialista se extendió a pu;i todas las Facultades y Escuelas de la Universidad. Una semana
361

�después, el 26 de septiembre, Jos estudiantes se apoderaron del edificio central universitario, o sea el antiguo Colegio Civil.
Por fin, el ex Presidente Calles y el Presidente electo General Lázaro Cárdenas llegaron a la hacienda Soledad de la Mota, propiedad del primero,
en el municipio de General Terán ( uevo León), a 100 kilómetros de Monterrey, y sostuvieron una larga conferencia con el Gobernador Sustituto licenciado Qui.raga. Ese mismo día, viernes 28 de septiembre de 1934, el licenciado Quiroga efectuó una junta de carácter privado en el Palacio de Gobierno con los diputados locales. En seguida entregó al Congreso del Estado
Ja iniciativa de ley por la cual pidió la derogación de la Ley Orgánica de la
Universidad y de las partidas de egresos para su sostenimiento. La Legislatura local aprobó el dictamen y decretó 1a extinción de la máxima casa de
estudios. 1
Al día siguiente, 29 de septiembre, las tropas federales ocuparon los edificios de la extinta Universidad de Nuevo León. Mientras los soldados iban
cumpliendo las órdenes superiores, los Generales Calles y Cárdenas presidían
un banquete en la Mesa de Chipinque, "al que asistieron más de cien personas'', invitadas por el General Juan Andrew Almazán, Jefe de las Operaciones Militares. A más de mil metros de altura, en el escenario natural
de la meseta y frente a Monterrey, se gestaba 1a Universidad Socialista de
Nuevo León.

El licenciado Quiroga, acatando la consigna callista, nombró el día 3 de
octubre siguiente a los cinco miembros que debían integrar )a Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León. Esta Comisión
presidida por el mismo doctor Mart'mez Vtllarreal, instaló sus oficinas en ei
Salón de Recepciones del Palacio de Gobierno, a la sombra del poder político. El doctor Martínez Villarreal nombró Secretario de la Comisión Organizadora al profesor Abelardo González, miembro activo de la logia Juárez
número 8, quien ostentaba el cargo de Gran Secretario de la Gran Logia
de Nuevo León.
El día 27 de octubre se anunció que los trabajos de organización de la
Universidad Socialista habían sido definitivamente terminados. El 5 de noviembre fueron abiertas las inscripciones de las Facultades y Escuelas de la
naciente Universidad y del Instituto de Orientación Social, "que deberá funcionar dentro de la referida Universidad. . . ."
La reorganización era « con la única salvedad de que la inscripción se hiciera m ediante la declaración de absoluta conformidad con los programas
que el Gobierno tuviera a bien confeccionar y previo ingreso a la Federación
de Estudiantes, la cual se comprometía a respaldar y cuidar el cumplimiento
de la promesa de acatar las disposiciones escolares de la organización socialista de la educación del Estado, sirvi.endo de constancia la credencial de
miembro de dicha Federación".2 En otras palabras, para ingresar a la Universidad se exigió a los estudiantes un juramento socialista y su afiliación
a la F.E..

I
El Instituto de Orientación Social
ÜRGANlZACfÓN SOCIALISTA DE LA UNIVERSIDAD

Los planes oficiales se pusieron ilnmediatamente en marcha. La camarilla
política había tenido el primer tropiezo en septiembre de 1934, cuando los
universitarios rech azaron la imposición del doctor Angel Martínez Villarreal,
como Rector de la Universidad de Nuevo León, y de Ja enseñanza socialista.
Pero el decreto de 28 de septiembre concedía facfiltades extraordinarias al
Gobernador Quiroga para disponer la nueva organización.
El lo. de octubre se dio un paso decisivo, al constituirse con el apoyo oficial la Federación de Estudiantes Socialistas ( F .E.S.) , de la que trataremos
más adelante.
1 DoN SANTIAGO RoEL (1885-1957), historiador libexal y masón, afirma que el gobierno del licenciado Quiroga, "con un completo desconocimiento de los ideales de
la juventud estudiosa, subordinó tan encomiable obra a bastardos intereses políticos ... "
(Nuevo León-. Apuntes...", p. 253).

362

Este organismo "cultural" fue creado por el Gobierno de Nuevo León
para impartir las materias fundamentales de la escuela socialista. La Comisión Organizadora de la nueva Universidad afirmaba que tales materias "serán en consecuencia, aquellas que sirvan de palanca para -una verdadera y
elevada libertad humana, aquellas que descubran por medio de la razón,
cuáles son las cadenas que atan al espíritu del hombre a fin de que logre romperlas y le ponga en condiciones de superación real y positívd'. 8
Las asignaturas que se debían explicar, según ese criterio, eran nueve:
Historia del Movimiento Proletario, Derecho Revolucionario Mexicano Sis'
temas Educativos, Historia de las Religiones, Economía Social, Geografía
Económica de Nuevo León, Teoría y Práctica de las Sociedades Cooperativas, Arte y Literatura Proletarios e Hígiene de la Adolescencia. Los pro' Ordóñe,z, p. 1264.
' " Instituto de Orientación Social. Conceptos generales. . .", p. 4.

363

�gramas de clase revelan un sectarismo desgreñado, que sustentaba como principios de doctrina el odio y la lucha de clases. En algunas materias aparece
el tema "táctica de lucha", que no es precisamente cultural. La bibliografía para los profesores contiene las obras de autores, hoy olvidados, como
Beer, Bujarin, Grinko, Pinkievitch, Plejanov, Yakoliev, etc., aunque también se citan las obras de otros más conocidos, por ejemplo: Carlos Marx,
Federico Engels, Lenín y Stalin ..t
Se proyectó que el año lectivo del Instituto estuviera dividido en tres 'Ciclos, teniendo la duración de tres meses cada uno, "dos de éstos exclusivamente consagrados al elemento obrero, y, el otro, para maestros''. Las "cátedras" se debían sustentar como "conferencias".5
El Instituto de Orientación Social fue inaugurado el 8 de abril de 1935.
por el Gobernador Quiroga, quien nombró el día 16 del mismo mes como
Director del mecionado organismo al doctor Eduardo Aguirre Pequeño. Este
joven marxista había sido designado DireGtor de la Escuela de Bachilleres
por el mismo Gobernador el 9 de febrero de 1934, pero un movimiento estudiantil lo obligó a renunciar seis meses después, en agosto de ese año. 6
A mediados de abril de 1935 se integró la plana de maestros, siendo casi
todos masones, quienes recibieron sus nombramientos de manos del Gobernador. El Instituto, según afirmaba el doctor Aguirre Pequeño, "sirve de
guía en la reforma de planes de estudio, libros deJ texto y programas de clase"
de la Universidad. 7 Sin embargo, después de varios meses, este organismo
"no llegó a normalizar su funcionamiento . .." 8

• Como asesor de la Comisión Organizadora vino a Monterrey el licenciado Manuel
R. Palados, quien ' se dedicó a elaborar el estudio que se le había encomendado y
dos meses más tarde se tenía perfectam nte delineada Ja finalidad del establecimiento
y creación del lnstituto, así como ·señaladas las materias que formarían el programa
respectivo..." (Gaceta Uniuersítaria, número 2, p. 5). El licenciado Palacios fue uno
de los principales dirigentes de la Universidad Obrera de México, fundada el 8 de
febrero de 1935.
• Gaceta U11iuersitaria, número 2, p . 21.
• Un valiente editorial publicado en el número J9-20, julio-agosto de 1934, de la
revista El Estudiante, órgano de los alumnos de la Escuela de Bachilleres, denunciaba
la "tiranía estúpida y proterva" que se pretendió imponer. En sólo dos años, de 1933
a 1935, la Escuela de Bachilleres (antiguo Colegio Civil) tuvo cinco Directores.
• Ariel, p. 52.
• Los programas y planes de estudio elaborados por el Instituto sólo se pusieron en
vigor en la Escuela Normal, "siendo en realidad la única .Escuela que hizo profesión
de fe socialista". El Instituto de Orientación Social, por último, "sirvió de norma
a la estructura socialista que se dio a la Enseñanza ormal en el Estado y que,
como hemos dicho, constituyó, en verdad, todo el movimiento que fue posible -producir y dejar establecido en Nuevo León ..." (Ordóñez, p. 1265) .

364

La Escuela de Cooperativismo

En la nueva organización universitaria quedó incluída la Escuela de Cooperativismo, creada y sostenida por el partido oficial PNR. La dirección
del plantel estaba a cargo del conocido agitador comunista doctor Mateo A.
Sácnz. Esta Escuela se estableció en la avenida Pino Suárez, pero a fines de
octubre de 1934 se trasladó al edificio que había ocupado la Escuela Mariano Escobedo, en la calle de este nombre, entre las de Allende y 15 de
Mayo. Tenía alumnos internos y externos, que usaban como uniforme un
"sweater' rojo y negro, obsequio del ingeniero Plutarco Elías Calles hijo, ex
Alcalde de Monterrey. Los internos se alojaban en la antigua mansión de
don Ignacio Usel y Guimbarda, Gobernador del Nuevo Reino de León situada en 1a esquina sureste de las calles Abasolo y Mina, después convertida
en Casa del Agrarista. La Escuela de Cooperativismo fue clausurada siendo
Gobernador de Nuevo León el General Anacleto Guerrero ( 1936-1939).
La F.E.S.

La Federación de Estudiantes Socialistas se constituyó en una junta celebrada la noche del lunes lo. de octubre de 1934, en la Escuela León Tolstoy.9 La sesión fue dirigida por el Presidente de la Confederación Nacional
Estudiantil Socialista, quien dijo en tono profético: "la nueva federación estudiantil será la abanderada en Nuevo Le-ón en la lucha $Ocial que se ha
iniciado . .." Se nombraron las comisiones de propaganda y se acordó formar las primeras brigadas estudiantiles que debían. visitar todos los pueblos
del Estado y propagar el socialismo. Tal es el origen de la Federación de
Estudiantes Socialistas de Nuevo León. La F.E.S. era una "organi.zación
estatal integrada por el estudiantado de nuestra Universidad", según declaración oficial. La mayor parte de sus miembros actuaban desde años antes
en los "grupos culturales", organizados y dirigidos secretamente por la masonería, siendo .el más conocido el "Alfonso Reyes", que creó la Gran Logia
de Nuevo León en 1931.
Hagamos un poco de historia. En la exposición de motivos de la Ley Orgánica de 1933, ya se trata bre emente de los "gremios estudiantiles" y la participación ~e los alumnos "en el gobierno de la Universidad". Pero es en la
misma Ley Orgánica donde se afirma la representación estudiantil. En efec• La Escuela León Tolstoy, convertida en cuartel general de la F.E.S., se en&lt;;ontraba
en la avenida Madero y la calle Juan Méndez; ahí funcionaba también la Escuela
Secundaria Nocturna Número 2. A princípios de este siglo era conocida con el
nombre de Escuela de la Calzada.

365

�to, la Federación de Estudiantes Universitarios obtuvo dos delegados: uno
ante el Consejo Universitario como Consejero Electo y el otro como miembro del Consejo de Administración de la Universidad (Artículos 7, inciso III,
y 39, inciso VI). Además, la Ley Orgánica de Ja primera Universidad concedía a los estudiantes un representante propietario y otro suplente por cada
Escuela y Facultad, como Consejeros Electos, ante el Consejo Universitario
(Artículo 7, inciso II). Y, por último, dos representantes de la Sociedad
de Alumnos ante la Junta Directiva de cada Escuela y Facultad (Artículo 27).
Todo lo anterior se llevó a efecto en el primer año lectivo 1933-1934. Sin
embargo, al desaparecer la Universidad, a fines de septiembre de 1934, se
desecharon estos planes. El Gobierno del Estado patrocinó la creación de
la F.E.S. y de los "bloques" estudiantiles, que se extendieron a todas las instituciones universitarias. Es decir, las "sociedades de alumnos'' fueron transformadas en "bloques de estudiantes socialistas" y adheridos a la F.E.S. Una
de las actividades más importantes que imponían 1os estatutos de estos ''bloques" a sus agremiados, establecía la "acción social" marxista de los universitarios en los medios obrero y campesino. Así penetró por primera vez el
"gansterismo" político ~n la Universidad de Nuevo.,León. Este "gang" estudiantil adoptó el siguiente lema: "Por la socialización de la culturd'.
Algunas hazañas de la F.E.S.

El 28 de septiembre de 1934 fue clausurada la primera Universidad de
Nuevo León. Pero el movimiento universitario contra la "educación" socialista aún se mantenía en pie, vigoroso, a principios de octubre. Para aniquilar
la rebeldía estudiantil se desató el terror.
Los universitarios habían desafiado a la ''mafia" callista efectuando varias
reuniones públicas en las calles y plazas de Monterrey. El mitin celebrado
la noche del 2 de octubre de 1934, en la Plaza del Colegio Civil, terminó trágicamente y se ahogó en sangre la protesta de los estudiantes. Grupos de individuos armados, giraban en automóviles y camiones en torno a la plaza disparando sobre la gente. Cayeron heridos seis hombres, entre estudiantes y
obreros, y dos mujeres. Otros fueron golpeados con garrotes y pistolas; algunos tuvieron que ser internados en los hospitales. Los obreros Benjamín
!barra -herido de gravedad en el pecho- y Modesto López -con dos perforaciones en el estómago-, fallecieron unos días después. Testigos presenciales afirmaron haber visto entre los atacantes a varios miembros de la F .E.S.
Fueron practicadas algunas diligencias por el Agente del Ministerio Público, pero después se suspendieron y el expediente fue sustraído de la Procuraduría de Justicia.

366

Entre otras hazañas de la F.E.S., patrocinadas por la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, aún se recuerdan las "giras de divulgación ideológica" o "excursiones" de sus agremiados, que en realidad fueron
verdaderas incursiones. También se hicieron campañas de "difusión cultural"
en los municipios y se llevaron a cabo diversas actividades en algunos "centros de acción social".
A mediados de diciembre de 1934, la F.E.S. se adhirió a la Confederación
de Estudiantes Socialistas de México. En esos días la prensa local informó
que uno de sus dirigentes se había embarcado en Vera.cruz para asistir, como representante "del gremio estudiantil de todos los Estados de la República", a un congreso mundial comunista que se iba a celebrar en Ginebra
(Suiza), convocado por el célebre agitador Henri Barbusse.

II
LA

NUEVA UNIVERSIDAD

A fines de octubre y principios de noviembre los "bloques" estudiantiles
solicitaron al Gobernador Quiroga la reanudación de las clases. La reapertura de las Escuelas y Facultades se efectuó el día 20 de noviembre, bajo
los nuevos métodos y sistemas. Como hemos visto, para ingresar a la Universidad se exigió a los estudiantes un juramento socialista y la credencial
de miembro de la F.E.S. Las instituciones universitarias quedaron bajo el
control de la Comisión Organizadora, "pero sin constituir propiamente autoridad efectiva legal . .." 1 0
Durante varios meses los planteles universitarios navegaron al garete, en
un ambiente saturado de demagogia. 11 La actividad que desarrolló la Comisión Organizadora no fue, por cierto, académica. Creó y sostuvo dos "centros culturales" marxistas, que funcionaron en las escuelas "Revolución" y
"Abelardo L. Rodríguez", convirtiendo además las escuelas secundarias nocturnas, que habían sido fundadas un año antes bajo la égida de Ja primera
Universidad, en centros de agitación.
Ordóñez, p. 1318.
El primer "sábado rojo" se celebró el 26 de enero de 1935 en la Escuela Normal.
En mayo la Universidad era humillada por sus dirigentes politicos al hacerla participar
en un "concurso de música proletaria", bajo los auspicios del Gobierno de Nuevo
León. Hasta el nombre estuvo a punto de desaparecer, pues algunos estudiantes propusieron a la Comisión Organizadora que la nueva Universidad se nombrara Instituto
Politécnico Socialista; la idea cundió, atizada por los lideres de la F.E.S., pero al
fin no tuvo éxito.
10

n

367

/

�A princ1p10s de 1935 la Comisión Organizadora nombró doce subcomisiones, que tenían 1a consigna de formular los nuevos programas y planes
ele estudio, ele acuerdo con la reforma del Artículo 3o. Constitucional.
En vísperas de una breve visita del Presidente Cárdenas a Monterrey, a
fines de febrero, se comentó en los medios oficiales que el proyecto de ley
para la creación y funcionamiento de la nueva Universidad, ya estaba redactado. Entonces la Comisión Organizadora se apresuró a declarar que en abril
de ese año sería entregado el nuevo proyecto de ley universitaria al Gobernador Quiroga, para ser turnado poco después al Congreso local. En
septiembre de 1935 se abriría la flamante Universidad Socialista de uevo
León, "según los nuevos lineamientos".
Los exámenes finales se iniciaron a mediados de junio, aunque la Universidad no existía "bajo ministerio de ley'. El partido oficial P.N.R. declaró
que, al aprobarse la nueva Ley Orgánica, las Escuelas y Facultades tomarían
parte activa en la labor de "cultura popular" que desarrollaba el mencionado partido. También se pretendió que los planteles universitarios colaboraran en los "festivales de difusión" y las "jornadas culturales" del P.N.R.
El Congreso del Estado a fines de junio, anunció que convocaría en menos
de una semana a un período extraordinario de sesiones, en el que pondría
a discusión el proyecto de ley para la creación de la Universidad Socialista,
"el cual se halla terminado ..." La Comisión Organizadora creyó alcanzar
sus objetivos. Los diputados locales aseguraron públicamente que votarían
la ley. Sin embargo, el Congreso local, "en espera de trámites oficiales y
ratificación de conceptos jurídicos y políticos", nunca llegó a discutirla.

El asunto político
En los últimos meses de 1934 se había agudizado la agitación política en
todo el país. El lo. de diciembre tomó posesión como Presidente de México
el General Lázaro Cárdenas, quien acaudilló la acción demagógica. Dos
semanas después, el día 19, el Congreso nuevoleonés aprobó la reforma del
artículo 3o. de la Constitución, que convirtió Ja enseñanza laica en socialista.
El siguiente año fue decisivo en la historia política de Nuevo León. El
día lo. de enero de 1935, el ingeniero Plutarco Eüas Calles hijo transmitió
en "solemne ceremonia" el cargo de Alcalde de Monterrey al ex diputado
local Heriberto Montemayor, de extracción callista, quien no había tenido
contrincante en las elecciones municipales, efectuadas el domingo 2 de diciembre de 1934. Rigió los destinos de la Ciudad durante el bienio 19351936J siendo muerto a tiros muchos años después.
A fines de enero el doctor Angel Martínez Villarreal, amigo íntimo de

368

Calles, fue reelecto en su cargo de Gran Maestro de la Gran Logia del
Estado. La actividad masónica del ex Rector era desbordante: debido a sus
gestiones se fundaron tres logias, en los municipios de Doctor Arroyo, Cerralvo
y Galeana.
El ingeniero Calles, originario del Estado de onora, se decidió a escalar
el Gobierno de uevo León. Cuando surgió públicamente la precandid.atura de Calles, se organizó un poderoso movimiento de opinión que se le
enfrentó postulando al General Fortunato Zuazua, lampacense, quien fundó
el Partido Liberal Nuevoleonés. Pero en las elecciones internas del P.N.R.,
celebradas el domingo 5 de mayo, intervino el Comité Ejecutivo Nacional
y dio el triunfo al ingeniero Calles. Entonces se produjo un cisma en el seno
del partido oficial. Zuazua presentó su renuncia como miembro del P.N.R.
y desarrolló una vigorosa campaña electoral.
La candidatura del ingeniero Calles se proclamó en la Convención Estatal del P.N.R., celebrada en Monterrey los días 19 y 20 de mayo. Actuó
como presidente de la reunión política el doctor Angel Martínez Villaneal
Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa y Presidente del Comité Organizador de la Universidad Socialista. En dicha Convención se dio a conocer
el programa de gobierno, inspirado en el Plan Sexenal cardenista, al que
debería sujetarse el candidato oficial. En el capítulo referente a la enseñanza superior, se afirma que la Ley Orgánica de la nueva Universidad estaba "próxima a expedirse . .." 12
La campaña electoral se caracterizó por su violencia. "Numerosas victi-mas cayeron ante las embestidas de aquellos criminales en casi todos los
municipios".13 Las elecciones se efectuaron el día 28 -último doming~
de julio de 1935, pero fueron anuladas el 19 de agosto siguiente. El mismo
historiador don Santiago Roel afirma que las administraciones públicas emanadas del callismo y "surgidas de un partido político que se hizo odioso, se
habían distinguido por su falta de escrúpulos, su incompetencia, sus atropellos de toda índole y por el sistemático saqueo de las arcas públicas''. El
mencionado autor expresa el siguiente juicio severo y definitivo: "Sin el
menor respeto para los gobernados, hicieron de Nuevo León un feudo que
manejaron a su capricho, con arrogancia y crueldad".H

12

12

Partido Nacional Revolucionario . .. , p. 22.
Rocl, p. 256,

" Roe!, p. 255.

369
H

�El congreso estudiantil

El XII Congreso Nacional de Estudiantes se celebró en Monterrey a mediados de julio de 1935.
La Confederación de Estudiantes Socialistas de México había enviado una
circular al Gobernador de uevo León fechada el 30 de mayo de 1935,
advirtiéndole que "los jóvenes conservadores del país, agmpados en la llamada C.N.E. (Confederación Nacional de Estudiantes) ... tratan de llevar
a cabo un cónclave e11 algún sitio del país". Añadían: "Hasta la fecha ningún Estad{) ha permitido la reunión de semejante Congreso ..." Y terminaban diciendo: "el Comité Ejecutivo Nacional de esta Confederación de Estudiantes Socialistas de México, se dirije a usted con el objeto de suplicarle
que en caso de llevarse a efecto el mencionado Cónclave, no se le preste ninguna ayuda a quienes quisieren asistir a él de ese Estado . .." Era costumbre
que l Gobierno ayudara económicamente a los jóvenes que concurrían a
los congresos estudiantiles, pero en esa ocasión los urúversitarios nuevoleoneses no tuvieron que solicitar apoyo al E tado, pues la convención se efectuó en esta ciudad.
Las primeras delegaciones llegaron a Monterrey en la noche del domingo
14 de julio. ªUn grupo de soldados, a corta distancia, se mantenía atento
a que el orden 120 se alterara" decía el periódico El Pornenir al día siguiente.
Pero la provocación no se hizo esperar. La misma noche del 14 se registraron algunos choques entre estudiantes. Dos universitarios de Jalisco fueron asaltados en la Calzada Madero y varios pistoleros entraron al céntrico
Hotel Saboy en la calle Zaragoza, junto al Teatro lndependencia (hoy Rex) ~
y secuestraron a seis jóvenes congresistas, a quienes abandonaron en las
cercanías de los antiguos Panteones MW1icipales, a extramuros de la ciudad,
donde ahora se encuentra el Centro Escolar Venustiano Carranza, en la avenida del mismo nombre. Otros atropellos sufrieron los delegados de San
Luis Potosí, Tamaulipas y Puebla a manos de la facción callista. La consigna
oficial era impedir la celebración del Congreso.
Las amenazas y agresiones a los delegados estudiantiles fueron preparando
el ambiente propicio para el crimen. El editorial del diario capitalino El
Universal afirmaba días después que "los representantes estudiantiles comenzaron a sufrir misteriosos atentados . .. "
"La caravana pasa . .."

Habiéndose celebrado dos sesiones previas en el Teatro Anáhuac (hoy Cine Palacio), el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes Da-

370

niel Kuri Breña_declaró solemnemente inaugurado el Congreso, a las ocho y
media de la noche del lunes 15 de julio de 1935. La asistencia era numerosa:
doscientos cincuenta delegados integrantes de veinte Federaciones. Ensegtúda
se inició la primera esión plenaria, siendo el primer acuerdo ratificar las
conclusiones del anterior Congreso Nacional de Estudiante , celebrado en la
ciudad de San Luis Potosí en mayo de 1934 referentes a la Autonomía Uni•
versitaria y la Libertad de Cátedra. Acto seguido el Presidente de !a C.N.E.
saludó a las delegaciones con un brillante discurso y, poco después, ocuparon
la tribuna veintiún oradores, "quienes fueron breves en et uso de la palabra".
En duodécimo lugru: habló Víctor Manuel González, estudiante poblano, quien
"hizo vibrar en arenga candente su voz y externó sus conceptos por última
uez". Su discurso, q_ue aún no se olvida, lo rubricó afirmando como un reto:
"la caravana pasa aunque los perros ladren . .." Antes de veínticuatro horas
su cadáver seria velado ahí mismo.

La asamblea estudiantil terminó hacia las diez de la noche, "en medio
de un entmiasmo desbordante". Los congresistas, en general, se retiraron a
sus casas. También se formaron varios grupos que invadieron Jas calles desiertas y en silencio. El grupo más numeroso se dirigió por la calle de Zaragoza
hacia el sur, siguiendo algunos por la de Cinco de Mayo al poniente· estos
últimos bordearon el costado y el atrio de la iglesia del Sagrado Corazón.
El bullicio juvenil fue cortado brutalmente por los disparos. Del más bajo
nivel social, de Ia hez humana protegida por la política de secta, surgió el
"matón". Parapetado cerca del curato del templo, el asesino disparó su arma
varias veces. Cayeron gravemente heridos al borde de 1a acera, en el tramo
de la calle Cinco de Mayo, entre las de Zaragoza y Escobedo, los estudiantes
Víctor Manuel González y Francisco G. González. Eran las 10.25 de la noche. El
criminal huyó empuñando el arma, pero fue perseguido y alcanzado por los
estudiantes, que lo desarmaron. Las tropas federales tuvieron que intervenir
y rescatar al homicida.15 Los heridos fueron trasladados rápidamente al Hospital Muguerza.
Víctor Manuel González, delegado por el Estado de Puebla, falleció a las
10.55 de la noche; tenía "una herida penetrante en el tórax y el vumhe".1 6
Tres minutos después, a las 10.58, murió Francisco G. Gonzálcz, estudiante
de la Escuela de Bachilleres regiomontana, a consecuencia de "una herida
penetra1Lte en el vientre".17
"' La Confederación Nacional de Estudiantes, en agosto de 1955, dedicó una placa
en memoria de los dos estudiantes "caídos en este lugar". Sin embargo fue colocada
,
,
'
erroneamente, Junto a la entrada lateral del citado templo por la calle de Zaragoza.
'º Vfotor Manuel González, de 25 años de edad, había terminado sus estudios en
la Facultad de Medicina de Puebla ese mismo año.
)t Francisco G. González vivía en
una humilde casa de la calle de Garibaldi; "era

.

371

�La Procuraduría de Justicia inició el proceso, declarando varios testigos,
Sin embargo, el culpable nunca recibió la sentencia y fue puesto en libertad.
Años después murió asesinado en una población del Estado de Coahuila.
Receso

Las labores del Congreso estudiantil se suspendieron en señal de duelo el
martes 16, siendo citados los congresistas para el día siguiente a las nueve
de la mañana. Los cadáveres fueron velados en el Teatro Anáhuac, sede
oficial del Congreso, erigido en capilla ardiente.
El periódico capitalino Excélsior dijo que el asesino "se juzga está en connivencia con los elementos hostiles (al Congreso estudiantil) ..." La prensa
de la Ciudad de México informó sobre el crimen, pero éste quedó en parte
opacado por el asesinato de varios .estudiantes, cometido el mismo día 15
por los secuaces del ex Gobernador Tomás Garrid.9 Canabal y sus "camisas
rojas" en Villahermosa (Tabasco).
Se paralizó la vida de Monterrey por unas horas. El comercio cerró sus
puertas el día 16 en la tarde como protesta.
El entierro del estudiante regiomontano Franci~co G. González se adelantó
una hora, efectuándose a las cinco de 1a tarde, en una imponente rnaniiestación de más de veinte mil personas. El féretro fue llevado en hombros por
estudiantes universitarios hasta el Panteón del Carmen. "El paso de la comitiva fúnebre ... fue presenciado por millares de personas que se agolpaban
en aceras, puertas, ventanas ,i azoteas. Cuando el desfile llegó a la necrópolis,
aJlt esperaba ya un enorme gentío ..."', decía el corresponsal de Excélsior. Un
periódico local asentaba: "Fue un cortejo imponente, en el que participaron
elementos de todas las clases sociales; una manifestación de duefo ,i de protesta que sobrecogía el espíritu· ,i enardecía los ánimos", añadiendo: "Puede
decirse que pocas veces en Monterrey el sentimiento de sus habitantes. se ma• .
,, 18 T n.ifestó tan unific:ado frente a un acontecimumto
. LOS es tu.l!
wantes
. Juraron
.ante el cadáver de su compañero "morir luchando por la conqmsta de la
libertad ,i de la justicia para México'~.
sostén de sus pequeños hermanos (tres ntnas y dos niños) , ya que desde h~e
tiempo habían quedado huérfanos de padre y madre y, por lo tanto, él tuvo qu_e
ir a trabajar a una droguería..." ("El Porvenir", julio 17 de 1935, p. 5). El Pres1-dente de Ja Federación Estudiantil Poblana, que encabezó su delegación en el XII
Congreso de Monterrey, declaró .al corresponsal de Excélsior en la Ciudad de P~ebla,
entre otras cosas, lo siguiente: "el estudiante regiomontano Francisco Go.nzález, viendo
que Víctor M-anuel González era agredido a balazos, lo cubrió con su cuerpo, siendo
-entonces herido también . .. "
"' Bl Porvenir, julio 17 de 1935, p. 5.

,el

:372

La policía estuvo acuartelada durante el funeral y 1a ciudad quedó bajo la
vigilancia de las tropas federales.

El mismo día 16, a las ocho y cincuenta minutos de la noche, una inmensa
muchedumbre despidió el cadáver de Víctor- Manuel González en los andenes de
Ja Estación Unión. Fue recibido al día siguiente, a medianoche, en la Ciudad
de México por las autoridades universitarias y más de cuatro mil estudiantes.
Un imponente cortejo silencioso acompañó el ataúd por las desoladas avenidas capitaliñas hasta el salón de actos de la Facultad de Derecho. Ahí fue
velado el cadáver del universitario poblano junto a los demás estudiantes asesinados el día 15 en Tabasco. En la Ciudad de Puebla, en una manifestación
pública sin precedentes, miles de personas esperaban los restos mortales de
Víctor Manuel González, quien recibió cristiana sepultura en el Panteón de
1a Piedad.
El Gobernador Quiroga declaró públicamente que "reprueba de la manera
más enérgica" los asesinatos. Y agregó: "Puede estar seguro el pueblo de
Nuevo León, de que será en absoluto satisfecho en su justa indignación contra el responsable, a quien se castigará con todo el rigor de la ley, para
ejemplar escarmiento en lo futuro. El individuo señalado como autor de
este doble asesinato no tiene, como pudiera maliciosamente pretenderse, actuación oficial ninguna relacionada con este Gobierno". 19 Terminaba: "Este
Ejecutivo no tiene ni ha tenido ma,ior celo que el de vigilar cumplidamente la
observancia estricta del or.den, el apego a la ley y el respeto inalterable a todas
nuestras instituciones".

Conclusiones

El miércoles 17 fueron legalmente instaladas tres Comisiones, que trabajaron
en distintos locales: Ja primera en el sindicato obrero de la fábrica Troqueles
y Esmaltes, 1a segunda en un hotel y la tercera en el Teatro Anáhuac. Estos
locales eran resguardados por los .sindicatos obreros independientes. La tercera
Comisión estuvo integrada en forma mixta por obreros y estudiantes. Los
temas desarrollados por las Comisiones fueron los siguientes: "La organización estudiantil", "La Educación y el Estado" y "Servicio social de los estudiantes a las masas proletarias".

En el seno de aquel Congreso se gestaron varias maniobras para dividir a
~ AJ asesino "se le encontraron en sus bolsillos vales extendidos por la Tesorería
del Estado y del Municipio. así como una credencial de representante de Calles en
Sabinas Hidalgo. ..", dice el General José E. Santos en un .interesante folleto,
páginas sin numeración, anécdota número 30. (Ver la Bibliografía).

373

�la asamblea. Sin embargo, "a pesar de los atentados 1 las amenazas del pistoleri&amp;rno municipal", se tomó el acuerdo de proseguir los trabajos.
El XII Congreso Nacional de Estudiantes se rebeló contra la llamada "educación socialista ' y rechazó el monopolio estata1 de la enseñanza. Además
reafirmó la autonomía universitaria y el principio de libertad de cátedra.
Por último, precisó la participación de las Universidades en la política y
los deberes de los urriversitarios. La C. .E. proelamó vigorosamente la bandera de principios que s-osterua en todo el país, afirmando en un manifiesto:
"dijimos nuestra verdad y nuestra posición ante la 01¡,gustia del pueblo mexicano".
El sábado 20, a las dos y ocho minutos de la tarde, se clausuró la convención estudiantil. Fue electo nuevo Presidente de la C.N.E. el estudiante Manuel
Pacheco Moreno, delegado por Zacatecas, quien escribió poco después refiriéndose . al XII Congreso: "nos persiguieron los asesinatos, y las capitulares
de nuestras labores., estaban encendidas por los disparos que segaron vidas
de congresistas. Pero el Congreso tenía que realíz.arse . .." 20

],¡.forme que rinde el Ing. Plutarco El/as Calles Jr, de los trabajos desarr-01/ados durante
el segurrdo y último año de ejeraicio del Ayuntamiento. Monterrey, MCMXXXV.
Las más importantes leyes y decretos ile las Legislaturas Constitucionales del Es1ado
de Nueuo León, en el transcurso de ciento treinta y cuatro añ.óJ de vida instilfJcional.
Monterrey, . L., Se_ptiembrc de 1958.
Ley Orgánica de la Universidad de Nueuo León, en el P,riódico Oficial del Gobierno
Constitucional del Estado Libre y Soberano de N11evo León. Monterrey, miércoles
7 de junio de 1933. Tomo LXX. úmero 45.

1

/
✓

v
,.,

L1vAs, ENRIQUE C., Breve reseña histórica del movimiento universitario en Nue110 León,
en Univeuid.ad, órgano del Consejo de Cultura Superior. Número 1, septíembre
de 1942, pp. 71-74,
SEnASTIÁN, La educación socialista en México. El asalto a la Universidad Nacional. Editorial BEAR. Rosario (Argentina), 1964.
Memoria Anual de la Gran Logia dd Estado de Nuevo León y Directorio Oficial Masónico Clasificado, 1928-1929, Grandes Talleres Linotipográficos J. Cantú Leal.
Monterrey, N. L.
01u&gt;ÓÑEZ, PLINIO D., Historia de la Educación Pública en el Estado de Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escuela Socialista. Monterrey, . L., 1948.

MAYO,

RoEL, SANTIAGO,

Mievo León. Apuntes históricos. Quinta edición. Monterrey, 1954.

El fin

La Ley Orgánica de la Universidad Socialista se fue elaborando en secreto durante varios meses, pero nunca se expidió. A fines de agosto de 1935
renunciaron algunos miembros de la Comisión Organizadora, iniciándose la
desbandada.
La Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León
actuó por espacio de once meses, desde el 3 de octubre de 1934 hasta el 4
de septiembre de 1935, en que el Gobernador Quiroga mediante un decreto
la disolvió y creó el Consejo de Cultura Superior. Este nu~vo or-ganismo
gubernamental se hizo cargo de las Facultades y Escuelas universitarias durante ocho años, hasta 1943, y en general mantuvo la misma orientación
marxista.

BIBLIOGRAFIA

D. F., 1959. (Obra
muy mteresante y amena sobre la Unión Nacional de Estudiantes Católicos).
CovAllRUBIAS, Rrcuoo, Gobernantes de Nuevo León, 1582-1961. (Sin pie de imprenta).

CALDERÓN VroA, Ltns, Cuba 88. Memorias de la UNEC. M6ci.co,

FOLLETOS

V instituto de Orientación Social. Conceptos generales, materias y programas de clases.
Publiéaciones de la Comisión Organizadora ~de la Universidad Socialista de Nuevo
León, número 2. Monterrey, 'Nuevo León. Diciembre de MCMXXXIV.
AVA, PEDRO RuBÉN, 30 años de vida masónica (1924-1954). Imprenta Villarrubia.
Monterrey, 1954.
./ Partido Nacional Revolucionario, Nuevo Leó,1. Convención Ertatal, 19 y 20 de Mayo
de 1935. Talleres Linotipográficos J. Cantú Leal. Monterrey, 1935.
Proyecto de decreto del Ejecutivo del Estado para la derogación de [a Ley Unioersitaria,
con el dictamen de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales de la
H. XLV Legislatura y te.do integro de la designación oficial de lar miembros
componentes de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo
León y el adjunto Instituto de Orientación Social. Publicaciones de la Comisión
Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León, número 1. Monterrey-.
uevo León, Octubre MCMXXXIV.
SA:'.IITos, Josf. E., Nuevo León en 1935. (Sin pie de imprenta). (Raro e interesante
fo11eto con anécdotas, versos y fragmentos de los discursos pronunciados por su
autor durante ]a campaña política del Gene~! Fortunato Zuazua para, 1a gubernatura de Nuevo León).

10 Folleto sobre el Xll Congreso Nacional de Estudiante, p.
l. El ejemplar consultado, de 36 páginas, s6lo carece de portada, por tal motivo no se menciona en la
Bibliografía.

374

375

�REVISTAS
Ariel, revista quincenal mas6nica. Organo de la logia Rafael aJera _número 33 de
Monterrey.
úmero 179, diciembre 31 de 1935. Director: José Salas. Véase
"Una plática de Biología en el Instituto de Orientación Social", por el doctor
Eduardo Aguirre Pequeño, pp. 49, 51 y 52.
Ciencia, revista cultural estudiantil. Publicación mensual Año II, número 6, mayo de
1935. Director: Albino González.
Gaceta UniueTsitaria, órgano mensual de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León. Año I, número 2 y 3, abril 15 y mayo 15 de 1935.
Momento, revista mensual Año I, números 1, 2 y 3, abril, mayo y junio-julio de
1935. Director: Ricardo Ramírez.
Provincias, revista gráfica revolucionaria. Edición dedicada al Estado de Nuevo León.
Año III, número 28, mayo de 1935. Director Gerente: Tte. Cor. José Garcia V.
Universidad, órgano del Consejo de Cultura Supeñor. Número 1, septiembre de 1942.

Todos Jos congresistas, en manifestación muda de protesta, conducirán los
cadáveres.
El Congreso dedara el día de hoy, Día de luto, suspende sus sesiones y
pide al comercio de la ciudad cierre sus puertas en señal de duelo.
Segundo

La Confederación Nacional de Estudiantes se ha dirigido a sus delegados
al XVII Congreso Internacional que se reúne en Praga, capital de Checoslovaquia, para que pidan a los universitarios de todo el mundo que expresen
su enérgica protesta por los asesinatos de que han sido víctimas los estudiantes
de México, en Villahermosa, Tabasco, y en esta ciudad de Monterrey.
Teraero

PERIODICOS

Mañana a las ocho de la mañana continuarán las sesiones del XII Congreso
Nacional de Estudiantes en el Teatro Anáhuac.

Diarios El Porvenir y El sol de Monterrey y Excélsior y El Universal de México, D.
F. Años 1934 y 1935.

PoR LA UNIÓN EsTUDIANTU..

Monterrey, N. L., 16 de julio de 1935
APENDICE I
APENDICE II
BoLETÍN HrsTÓRico
CoMrrÉ

EJECUTIVO DE LA CoNFEDERACIÓN NACIONAL DE EsTUDIANTEs

Primero
El Duodécimo Congreso Nacional de la Confederación Nacional de Estudiantes participa a la República con profundo do1or que ayer por la noche,
al salir de la solemne sesión inaugural del Congreso, fueron asesinados por
pistoleros callistas los compañeros Francisco G. González, de la Federación
Universitaria de Monterrey, y Víctor M. González, delegado por el Estado
de Puebla.
El Congreso, Ueno de incontenible indignación, levanta su más enérgica
protesta ante la nación entera y exige que no se sacrifiquen más vidas de
universitarios.
Los cadáveres serán velados durante el día de hoy en el Teatro Anáhuac,
de donde partirán los cortejos fúnebres, para el primero a las 17 horas con
rurobo al panteón de Dolores y para el segundo a las 20 horas con destino
a la ciudad de Puebla.

Presidente, Daniel Kuri Breña; Primer Vicepresidente, Benito Palomino Dena; Segundo Vicepresidente, Froylán Hernández; Secretario General, Clicerio
Cardoso Eguiluz; Subsecretario General, Aurelio Barbosa Olascoaga; Secretario
de Hacienda, José González Jáuregui; Secretario de Prensa, Roberto Carriedo
Rosales; Secretario de Estadistica, José Urueta Septién; Secretário de Acción
Social, Jorge Salazar Hurtado; Secretario de Acción Universitaria, Juan Lauderreche Obregón. Delegado propietario ante el Consejo Universitario, Armando Chávez Ca.macho; Delegado suplente ante el Consejo Universitario,
Carlos Ranúrez Zetina; Secretario Auxiliar de Actas, Alfonso Lechuga; Secretario Auxiliar de Prensa, Rafael Aguayo pencer.

376

377

•

�APENDICE

nr

Trabajo aprobado en el XII Congreso de la Con/ederacióri Nacional de
Estudiantes. Tema: "Estado y Educación".

l. PoLÍTICA Y EouCAcIÓN
a) Finalidad del Estado.
l. Es la finalidad del Estado coordinar y dirigir, respetándolas, las fuerzas
de una nación, para conseguir que los ciudadanos puedan más fácihnente realizar su vocación y aspiraciones.

b) Obligaciones del Estado.
Siendo el hombre un ser complejo que dirige sus actos por medio de la
razón, corresponde al Estado colaborar eficazmente al desarrollo de todas 1as
facultades del hombre, que es el fin de la educación.

II.

Mo OPoLro oE LA ENsEÑANZA

a) Se en.tiende por monopolio de la enseñanza e) control absoluto que ejerce el Estado sobre toda la educación de un pueblo;
b) Rechazamos el monopolio de la enseñanza.
l. Por irrncional:

Pues no pudiendo tener el Estado una filosofía precisa, y siendo necesaria
una filosofía para toda educación, no tiene competencia para señalar normas
intocables en esta materia, siendo imposible uniformar el criterio de un conglomerado de diversas ideologías, pugnará contra el fin coordinador del Estado, el sostener, por la violencia una sola probable; es contra la razón impedir a los diversos grupos sociales no incondicionales al Gobierno, el derecho
a la enseñanza.

DERECHOS DE LOS MAE&amp;TROS

Para cumplir con sus finalidades, se exige al Estado en materia de educación:

l. La promulgación de una legislación adecuada y sincera;
II. El apoyo a que tienen derecho los diversos grupos nacionales;
III. El descargo de todo aquello que no le competa directamente, en la
iniciativa ciudadana suficientemente garantizada.
c) Derechos de los ciudadanos.

J. Pero no corresponde primariamente al Estado dirigir toda educación,.
pues anteriores a los derechos del Estado reconocemos los derechos de la
familia;
II. En consecuencia, reconocemos que, en educación, no es el hombre para
el Estado, ni el Estado para el hombre, y que todo abuso de Jas facultades
del Estado ll~a consigo una degradación de la enseñanza.
d) Autonomía de la educación.

I. Como miembro de una democ~cia, todo hombre tiene derecho a pugnar por el razonable triunfo de su criterio;
II. Este derecho da posibilidades a todos los grupos sociales de una nación,
de presentar diversas soluciones a los problemas nacionales;
III. Teniendo la educación objetivos claros y métodos propios, tienen los
ciudadanos el derecho de organizar corporaciones de enseñanza en vista de la
educación. Este derecho es lo que llamamos Autonomía de la Educación.

2. Porque va contra los derechos de los mae-stros:
Siendo las corporaciones magistrales las más indicadas para señalar las
rutas de la educación, no corresponde al Gobierno sino dar oportunidad a
todas ellas, lo que se impide con el monopolio e.scolar.
Tienen derecho las organizaciones magistrales y aún los maestros aisladamente, de. hacer valer sus razones en materia de educación y este derecho
se lo veda el dogmatismo que se llama "monopolio escolar''.
Pone en grave riesgo la situación de las organizaciones magistrales y la
moral del profesorado, Ja condición de ciega obedíeocia que no toma en
cuenta la razón, que exige el monopolio escolar a todos los profesores del
Estado.

DERECHOS DE LOS PADRES DE FAMILIA

3. V a contra los derechos de los padres de familia.
Porque corresponde a ést-os, por deber natural, el señalar los principios
generales para la educación de sus hijos.
Porque cuando no hay una annonía entre Ja ideología del monopolio y
la ideología de Ja¡; familias, se contrapoJ1en ambas en la práctica, lo que redunda en perjuicio de la familia y de la enseñanza.

379

378
•

�Porque al invadir el Estado funciones inseparables a la familia, impide
que ésta cumpla con uno de sus principales objetivos sociales, el educativo,
al que tiene pleno derecho.

EL MoNoPouo

c) La "Razón Política" del monopolio de la Educación.
No fundándose el monopolio escolar en ninguna razón, tenemos que buscar
sus bases en lo que se ha llamado "la razón política", que es la actividad
que toma un gobierno dado para su defensa.
Sin embargo, la razón polltica:
1. No se justifica si va contra el derecho.

2. Está limitada y condicionada sólo por las necesidades, pero no puede
darse en vista sólo del capricho del gobernante, sino en función del bienestar
colectivo.
3. Tiene que tomar, por su propia esencia, un carácter de accidentalidad
y excepcionalidad que impide se erija en norma habitual.

En tanto que la razón política es Ja expresión de un partido, será justificable sólo en la proporción en que represente dicho partido, las aspiraciones
y las necesidades de una nación.
d) La representación proporcional escolar.
1. Siendo imposible en la práctica la neutralidad escolar, y habiéndose
visto por todo lo anterior las dificultades del monopolio escolai:, se impone
una reforma de la enseñanza en México.

LA

a) Todo ciudadano, como contribuyente que es a la educación, tiene derecho a elegir la escuela de sus hijos;
b) Tiene el Estado el derecho a vigilar la competencia de los maestros,
impedir el ingreso de los inmorales, y asegurarse de la coherencia de la enseñanza;

c) Es obligación de los profesores luchar por la formación de una conciencia de nación, en la cual e] hombre aparezca en toda su plenitud.
5. Sólo bajo la fórmula R.P.E. podrá exigirse la obligatoriedad de la enseñanza sin las perturbaciones a que lleva la lucha e&amp;:0lar.

III.

LA UNIVERSIDAD Y LA FuNCIÓN EouCATIVA DEL

EsTADo

a) Finalidad de la U11iversidad:

Unico. Sostenemos como principios todos los acuerdos del XI Congreso
Nacional de Estudiantes en este tema. En consecuencia, reiteramos que para todo trabajo universitario se tienen que defender los siguientes principios:
La Universr.dad es la comunidad de maestros y alumnos que aspiran a la
organización del saber humano y tiene como principios:
a) Convocar, acrecentar y transmitir la cultura;
b) Acrecentar, conservar y transmitir el acervo de la ciencia;

e) La formación cultural y la capacitación profesional de los estudiantes
en yjsta al servicio social;
d) Interesar al estudiante en el conocimiento de la realidad social }' en
el estudio de ]os problemas sociales;
e) Dar al estudiante un espíritu de comprensibilidad y respeto para toda
verdad.

REFORMA

b) Articulación de la Uniuersidad e11 el conjunto de la Educación:

2. Las bases de esta reforma son:
a) La obligación del Estado de colaborar e impulsar la educación;

l. Es la Universidad la medida y el eje de la educación de las naciones,
por llevar inseparable a su esencia la organización de todo saber.

b) La presencia de grandes grupos nacionales de diversas ideologías;

2. En consecuencia, los ataques a los institutos universitarios nunca podrán
justificarse y son durns cargos para cualquier gobierno.
3. Para toda I"eforma de la enseñanza, si es racional, debe tomarse en
cuenta siempre el criterio de la Universidad.

c) El derecho que tienen dichos grupos de tener en sus hijos herederos
ideológicos.
3. La representación proporcional escolar es la fórmula que mejor garantiza las condiciones indicadas, pues satisface los derechos de las corporaciones de maestros y de padres de familia.
4. Se entiende por R.F.E. la organización de la educación pública sobre
bases nacionales, con el siguiente fundamento:
380

4. La Universidad es el árbitro entre verdad y verd¡.id y asigna a cada una
de ellas particularmente su debido puesto, según su naturaleza e importancia.

381

�LIBERTAD DE CÁTEDRA

c) Libertad de cátedra.
l. Se entiende por libertad de cátedra el derecho que tiene el maestro de
enseñar en su clase las ideas filosóficas y pollticas que más de acuerdo estén
con su formación intelectual. La libertad de cátedra no es, pues, sino una de
las formas de libertad de enseñanza.
2. Luchamos por la libertad de cátedra por ser ésta una de las formas
más eficaces de luchar contra el monopolio escolar.
3. Por considerar que al lado de algunos principios demostrables con evidenciaJ hay un gran número de cuestiones disputables y es injusto imponer
a la Universidad una mordaza, aunque sea con prete:id:os racionales.
4. Porque la dignidad y las exigencias de la alta cultura, no toleran la imposición de normas simplistas.
5. Porque la Universidad no puede sujetarse a legislaciones puramente políticas, pues está por encima de toda política de partido.

d) Obligaciones del Estado con la Universidad y derechos del mismo.

Siendo la Universidad en su aspecto cultural la mejor parte de una nación, corresponde al Estado garantizar su existencia.
1. Proveyéndola de un patrimonio suficiente para Su, sostenimiento.
,
2. Tomándola como guía mltural.
3. Evitando todo conflicto con ella, pues esta es la forma más eficaz de
garantizar su adelanto cultural.
Un gobierno que garantiza así la existencia de la Universidad, tiene derecho:
1. A encontrar en ella sus mejo~s colaboradores.
2. Al apoyo de la Universidad según su esencia, naturaleza y fines, en caso
de ataque injusto, grave y evidente.
3. A exigir de ella el máximo de trabajo individual y social
e) Deberes de los universitarios.
l. El deber principal del universitario es el estudio, participación en la
vida intelectual de su corporación.

2. Pero no es esto lo único que se exíge del estudiante; sino junto a él,
hay urgencias que a veces son inaplazables. Entre éstas, como fundamentales, consideramos las siguientes:
a) La defensa de la Universidad de los ataques e intromisiones de fuerzas
ajenas a ella;

382

b) La creación o la fortificación en su caso del espíritu universitario,
que Je da una fuerza de grupo en el conglomerado social;
c) La depuración en las filas universitarias de los estudiantes indignos.
Consideramos que los más.graves delitos estudiantiles son:
Traición a la causa universitaria; oportunismo político, sobre todo, si en
él se comprometen organizaciones estudiantiles; demagogia.
3. Como universitarios sostenemos que es indispensable la existencia de
maestros con autoridad, pero que la autoridad del maestro, garantía de la
disciplina escolar, sólo pueden tenerla aquellos que representen una concreción nobilísima de sabiduría y ejemplaridad moral.
4. Pero no son los deberes de los universitarios sólo los de- sus intereses
.
.
'
smo que tiene la clase estudiantil la obligación de coadyuvar a la éievación
del ambiente social.

f) La Universidad y la Política
l. No es fundamental a la Universidad, el participar en la política militante y señalamos dicha participación como uno de los más gi·andes riesgos
que puede correr, pero
2. Debe la Universidad participar en ella.
a) Cuando el Estado constante y habituahnente viole los derechos de los
ciudadanos;
b) Cuando su existencia es amenazada po1· intromisiones indebidas, según
el sentido de los Congresos Estudiantiles;
c) Cuando es sujeto de provocaciones.

3. Debe alejarse de la política militante inmediatamente despuf.s de que
la situación de anormalidad se haya suspendido.
4. En cuanto a la política como cultura, tiene. la Universidad la obligación de dar a los estudiantes una doctrina completa sobre sus derechos y
necesidades, y orientándola hacia la aplicación práctica de dichos principios.

IV. Eouc-.Ac1ÓN SocIAuSTA
Consideramos que es necesario, para ubicar una discusión sobre educación socialista, una base, pues las escuelas poütico-sociales que se !Jaman so•
cia1istas, son innumerables. Por otra parte, considerando también que el socialismo oficial mexicano, pretende aparecer como radical, organización y
sincero, hemos escogido como tip0 de socialismo para la base de la discusión el "socialismo científico", que es el más radical y, al mismo tiempo,
el que filosóficamente tiene mayor unidad.
Pero advertimos que no se condena ni se acepta teóricamente ningún socia-

383

�lismo, poi la diversidad de opiniones que están representadas en la C.N.E.,
y que todo el debate est.á en tomo de la reforma que el Artículo Tercero
Constitucional llama socialista, y que en los paralelos, siempre la palabra
socialismo toma la connotación estricta de socialismo científico.
A) Definición.

l. Se entiende por enseñanza socialista la que corresponde a un Estado
proletario que tiene por bases:
a) La filosofía del materialismo histórico, como solución íntegra del destino humano;
b) La extinción de la propiedad privada;
c) El exterminio de la burguesía mediante la dictadura proletaria;
d) El antiimperialismo revolucionario.
2. En consecuencia, dentro del socialismo cientüico, considerar a la enseñanza efecto de un orden social "sui generis", y al exigir ese orden social
aparece como una incoherencia el aspirar a su realización en una sociedad
que no tenga las características enunciadas anteriormente.
3. Para que se lleve a la práctica, es necesario que el Estado tenga una
completa intervención en todas las ramas de la economía y de la vida. Sin
una radical economía, los enuncios de una enseñan7,a socialista no son sino
diversos aspectos de una posición demagógica.

B) Escuela Socialista Mexicana.
a) Errores en general.
1. La Escuela Socialista Mexicana, es un plan cuyas finalidades, esencialmente políticas, son: Entregar totalmente Ja educación en las manos del
Estado y plantear el sectarismo como excelencia de toda educación.
2. No es socialista, porque carece de la notas señaladas en el inciso "A".

No CORRESPONDE A LA CONTINUIDAD DE LA REvoLUCIÓN

3. No corresponde a la continuidad de la Revolución Mexicana, porque
ésta la hicieron las masas no para establecer el socialismo de Estado, sino
que tuvo como finalidades Ja creación del ejido y la pequeña propiedad, destrucción del latifundio, la liberación de los trabajadores dentro de un régimen democrático y la libertad electoral de los ciudadanos.
4. Es mal intencionada, porque para que sea aceptada por masas impreparadas confunde dolosamente dos acepciones de la palabra socializar; la pri-

384

mera que aceptamos hacer la enseñanza más social; la segunda, hacerla socialista, imposible de realizar en el régimen actual.
5. Tiene como finalidad principal el monopolio escolar, pues ]a única solución indudable es el proyecto de "control efectivo", sobre todos los planteles
de educación públicos y privados, la imposición de planes de estudio, programas y métodos de enseñanza, ]a subordinación incondicional de Rectores,
Directores y Catedráticos de todos los planteles educativos y la coacción administrativa inapelable para todas las instituciones que intentan liberarse de
la tutela oficial.
b) Errores Pedauógicos.

l. Pedagógicamente, la escuela socialista no tiene como finalidad ni la
formación de la cultura ni la búsqueda desinteresada de ]a ciencia, sino primerísimamente, la formación de técnicos que necesita el Gobiemo para el
más eficiente desarrollo de su economía.
2. En consecunci~ es incompleta, pues no aspira a formar hombres en
todas sus facultades, sino apenas crea apéndices de la economía del Estado.
3. Al suprimir el aspecto orgánico de las universidades, dispersando las
ciencias y llevando al estudiante al laboratorio aislado en busca de soluciones a problemas inmediatos, se opone a la necesaria organización del saber, y con ello a la sabiduría y a la cultura.
4. No puede ser nunca base para un sistema de educación racional, un
principio poütico-económico del Gobierno, si no está su jeto a crítica y revisión, lo que se prohibe en la Escuela Socialista.
5. Mientras más el Estado se arrogue el papel de maestro único y mayor
violencia emplee en dicho atentado, más violenta los derechos de todo hombre, superiores a la finalidad política del Estado.
) Errores filosófico-morales.

l. Repugna a la razón que una doctrina que afirma asentarse en principios lógicamente justificados, apele a una imposición externa en la enseñanza.
2. Es irracional todo proyecto que cohiba al maestro en el ejercicio de su
docencia, mediante la promulgación de normas restrictivas erigidas en principios inapelables.

385
H

,

�Es

IN SINCERA

3. Es insincera, pues los campeones de la reforma:
a) Por su posición económica;
b) Por sus aspiraciones políticas;
c) Por su ideología;
contradicen cualquier reforma socialista sincera.
4. Al llevar latente la doctrina de que sólo los hijos de los trabajadores
tienen derecho a la enseñanza, con exclusión del resto de las clases sociales,
proclama un principio que no se ha atrevido a sostener ni el capitalismo
en sus peores grados de corrupción.

SENTIDO

OCIAL

FORTALECER LA NACIONALIDAD

1. En el caso mexicano se acepta 1a necesidad de una reforma en la enseñanza para el desarrollo del sentido social, y 1a fortificación de la nacionalidad, pero ella debe tener en cuenta:
2. La realidad nacional y las justas aspiraci~nes de las masas de la Revolución Mexicana.
3. Hacerse por refonnadores competentes, en un tiempo oportuno.
4. Con la reforma actual, sólo se ha conseguido una crisis de educación,
trastornos de todos los órdenes al dividirse el país en agresores y agredidos.

HECHOS

Para la parte de la ponencia Estado y Educación, se propone que cada
delegación en un tiempo perentorio, entregue a la Presidencia de la Comisión, una exposición sucinta de lo que, en las diferentes provincias es la situación del estudiante, la situación de los profesores.
Además como la reforma socialista ha traído una gravísima inquietud a
todo el pai.,, propone asimismo la ponencia que entreguen nuestros compañeros un relato de los hechos más destacados de la lucha por la libertad de
enseñanza, para que ordenados por la Presidencia, sean la parte descriptiva
de la ponencia.
Se dan dos días de plaro para entregar estos informes a contar del día de
la aprobación del presente dictamen.

386

CoNCLUSJO ES PRÁCTICAS

l. Lúchese por la reforma del Artículo Tercero Constitucional, según los
principios sostenidos en la ponencia presente.
II. Envíense telegramas inmediatamente a los Poderes Federales, para que
sean informados de la tendencia de reformas del XII Congreso Nacional de
Estudiantes.
III. Encárguese al Comité Ejecutivo de la C.N.E. la integración de una
comisión de reformas que redacte un estudio detallado sobre Ja ponencia
presente, para que sean conocidas con toda amplitud las razones en que nos
fundamos.
IV. Edítense las conclusiones sobre cuestiones educativas de los Congresos
de Estudiantes XI y XII, así como el estudio de que habla el inciso anterior
para que circulen profusamente y sirvan para crear una corriente de opinión a la reforma del Artículo Tercero. En el mismo folleto dense a conocer los datos de las Federaciones que son miembros de la C.N.E. y háganse públicos los detalles de los asesinatos de los que de alguna manera han
luchado por la libertad de enseñanza.

HOMENAJE A LOS CAÍDOS

V. Inscríbanse con letras de oro en el Paraninfo de la Universidad Autónoma de México, los nombres de los estudiantes caídos en la lucha por
la libertad de cátedra en toda la República.

LAS

SOCIEDADES DE ALUMNOS

VI. Que, presentándose una coyuntura en las entidades donde han sido
clausurados los institutos, universidades o colegios de enseñanza superior, vgr.,
un cambio de gobierno, las diversas organizaciones estudiantiles dirijan comunicaciones al Gobierno del Estado de que se trate, para que dichos centros de cultura sean abiertos nuevamente. Que la Confederación a ional
de Estudiantes pida la ayuda de los sectores sociales organizados para estas
campañas pro-cultura.
VII. Eríjanse las diversas Federaciones Estudiantiles locales en comisiones permanentes encargadas del cumplimiento exacto de las presentes conclusiones.
VllI. Orgarucese una propaganda efectiva por medio de ciclos de con387

�ferencias estudiantiles y extra estudiantiles, radio-transmisiones y en general
todos los medios que se juzguen conducentes a la realización de estas conclusiones.
IX. Establézcanse comunicaciones entre las diversas Federaciones locales
mediante una Comisión dentro del Consejo Directivo de la Confederación
Nacional de Estudiantes, a fin de lograr una actuación armónica a la vez
que efectiva por generalizada. El próximo Congreso Nacional de Estudiantes
pedirá cuenta a las Federaciones locales de los trabajos que hayan emprendido para lograr los fines antes enunciados.
Monterrey,

. L., a 18 de julio de 1935.

LA PRESENCIA DE NUEVO LEÓN EN EL CO GRESO
CO STITUYENTE DE QUERÉTARO

DE 1916-1917
E. VÍCTOR NIEMEYER, JR.
Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

DR.

Cu.ANDO UN PuÑADo DE MEXICANOS valientes y determinados firmaron el
.Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913 no pi:cvieron que sus obras tendrían por consecuencia una nueva constitución para México. Pero una vez
que el usurpador Victoriano Huerta había sido derrotado y el rebelde Francisco Villa bahía sido forzado ~ limitar sus operaciones a unas de naturaleza hostigadora en el norte, el victorioso Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, se volvió hacia la reconstrucción de su país y a 1a necesidad de establecer orden
constitucional. De acuerdo con el Plan de Guadalupe y modificaciones subsecuentes, el siguiente paso después del llamado de elecciones para ayuntamientos municipales, proclamado por don Venustiano Garrama el 12 de
junio de 1916, hubiera sido Ja convocatoria de elecciones para el Congreso.
Pero no fue así.
Por un decreto de septiembre 14 de 1916, el Primer Jefe expidió un llamado para la elección de representantes a un congreso ~nstituyente con el
propósito de refonnar la Constitución de 1857, la consagrada bandera de
su causa reivindicadora. En realidad, para estructurar un nuevo México, fue
necesario. Defectos en la carta magna de 1857, la necesidad de incorporar
reformas revolucionarias en 1a Constitución, y la dificultad de hacer esto en
la forma legal prescrita para enmendar la Constitución de 1857, todo combinado para hacer necesaria la redacción de una nueva ley fundamental.
El decreto del 14 de septiembre de 1916 anunciando el Congreso Constituyente fue seguido por la convocatoria al mismo, cinco días más tarde.
Cuando la noticia telegráfica llegó a Monterrey, se hicieron los preparativos
inmediatamente para la designación de candidatos como delegados de cada

389
388

�uno de los seis distritos electorales del estado. No había tiempo que perder
pues las elecciones fuernn programadas a través del país el 22 de octubre.

En la selecci6n de candidatos, el Sr. José P. Saldaña, en su carácter de
Jefe del Partido Constitucionalista Nuevoleonés, el Sr. Gral. y Lic. Pablo A.
de la Garza, Gobernador Interino, y el Gral. José E. Santos, Jefe de las
Operaciones Militares en la Laguna, y candidato a Gobernador del Estado,
tuvieron un papel importante. Acordaron que las personas mejor capacitadas en preparación y experiencia para representar a Nuevo León en el
Congreso eran 3 abogados: el Lic. Santiago Roel, el Lic. Galdino P. Quintanilla y el Lic. Cecilio Gana González. El Sr. Saldaña fue seleccionado
para entrevistarles y persuadirles que se postularan. Extraordinariamente, estos tres caballeros rehusaron el honor de ser postulados, afirmando que a
ellos les faltaban los requisitos intelectuales y la preparación para desempeñar
un cargo tan importante. A pesar de sus esfuerzos el Sr. Saldaña no logró
convencerlos, cosa que en realidad privó al estado de Nuevo León de tres
elementos que pudieron haber desempeñado cargos brillantes en el Congreso
pero que no tuvieron la oportunidad por motivos de humildad y modestia.
Cuando rehusaron aceptar, sugirieron que el Sr. Saldaña se postulara pero
él también rehusó por los mismos motivos.
La selección fue finahnente hecha poi: los Sres. Saldaña, Gral. da la Garza
y Gral. Santo.s, en reunión con representantes de los dos grupos de revolucionarios de Nuevo León: el fartido Constitucional Progresista (tricolor) y
el Partido Constitucionalista N uevoleonés (trián&amp;ülo rojo) .1 Se enviaron telegramas a, 12 personas, seis propietarios y seis suplentes, notificándoles de
su seleGción. Las boletas se imprimieron en Monterrey y .se enviaron a los
presidentes municipales para su distribución en los distritos electorales respectivos. Hasta donde se conoce, no h1,1bo oposición en el 4o. distrito en
donde Ramón Gámez obtuvo 3,550 votos. En ese distrito (Salinas Victoria)
el candidato de oposición, Vida! Garza Pérez, "obtuvo un número considerable de sufragios''. 2 En Monterrey los CC. Agustín Garza González y Plutarco
González, candidatos del 60. distrito para diputados propietario y suplente
respectivamente, resultaron electos por una mayada de 754 votos cada uno,
un número de votos considerablemente menos que los recibidos por los candidatos de Salinas Victoria. 3
La diputación electa que representaría a Nuevo León se constituyó como
sigue:

Entrevista con el Sr. José l'. Saldaña, Monterrey, 25 de enero de 1967.
Diario de los Debates de-J Congreso Constituyente, 1916-1917 (México, 1960),
p. 129.
• Ibid.

1

~

r,

390

Número del Distrito

1. Monterrey
2. Cadereyta
3. Linares
4. Salinas Victoria
5. Galeana
6. Monterrey

Propietario

Suplente

Manuel Amaya
Nicéforo Zambrano
Lic. Luis Jlizaliturri
Crnel. Ramón Gámez
Gral. Reynaldo Garza
Dr. Agustín Garza González

Luis Guimbarda
Dr. Lorenzo Sepúlveda
Wenceslao Gómez Garza
Adolfo Cantú Jáuregui
J. Jesús Garza
Plutarco González

¿ Quiénes eran estos endurecidos norteños que fueron destinados para representar a Nuevo León en esta famosa reunión? Aunque de diferentes antecedentes, la mayoría de ellos tenían dos cualidades en común: eran hijos
uativo del estado y amigos personales de don Venustiano. En seguida una
mirada a cada uno:
Manuel Amaya, fumador empedernido de cigarros de hoja de maíz, nació
en Candela, Coabuila, y se convirtió en un próspero comerciante después de
llegar a Monterrey. Ramón Gámez nació en Montemorelos el 14 de junio
de 1877. Después del movimiento político de 1902 y como estudiante de
leyes se hizo uno de los redactores de La Constitución, una publicación antireyista. También fue uno de los colaboradores del Lic. Santiago Roel en la
redacción del semanario Renacimiento, periódico liberal típico que fue independiente du,rante el período del gobernante Bernardo Reyes ..i Se incorporó
a la revolución constitucionalista inmediatamente después del cuartelazo de
la Ciudadela militando en el cuerpo del Ejército del Noreste a las órdenes
directas del General y Lic. Pablo A de la Garza, primero en la 9a. Brigada
y cuando se postuló como constituyente, en la Brigada "Nuevo León" con
el grado de Coronel. Reynaldo Garza nació en Marín el 4 de febrero de
1864 pero se consideró vecino de Allende, Coahuila y cuando se postuló como
constituyente estaba radicado en Nuevo Laredo~ Tamaulipas.
El Dr. Agustin Garza Gonzá]ez nació en la hacienda de San Isidro en la
jurisdicción de la Villa de Pesquería Chica el 28 de febrero de 1873. A la
edad de 12 años su padre lo llevó a Monterrey en donde hizo estudios en
una escuela oficial y después en el Colegio Civil y la Escuela de Medicina
del Estado. El 12 de enero de 1899 recibió su título de Médico-Cirujano-Partero.
De ideas liberales fue uno de los que formaron el Club Político Antinecleccionista a principios del siglo. En 1911 fue electo Presidente Municipal Suplente de Monterrey y un año después se hizo el propietario. Al estallar la
"decena trágica" abandonó Monterrey para ingresar al movimiento revolucionario y cuando no encontró 1úngún grupo armado al que pudiera unirse,
• Hic-roR CoNzÁl.l!Z, Siglo y Medio de Cultura NuevoTcones.a (México, 1946),
pp. 104-105, 248-249.

391

�.
se trasladó a San Antonio, Texas en donde fue designado por comisionados
del Primer jefe para desempeñar el cargo de Cónsul Constitucionalista en
Brownsville. En julio de 1914 entró en Mont-errey con las fuerzas victoriosas
del Gral. Pablo González Garza y más tarde se hizo director de la Casa de
Salud "Bruno Gloria". Cuando se postuló para el Congreso Constituyente,
estaba desempeñando el cargo de Acl.ministrador de la A,duana de Nuevo
Laredo, Tamps. Era descendiente de Simón de la Garza y Melo, diputado
al Congreso Constituyente de 1857 del Estado de Coahuila. 5
Plutarco Gonzálcz nació en Lampazos el 2 de noviembre de 1863. Fue
maestro de primeras letras en una ~uela primaria y después tuvo a su
cargo la oficina federal local del timbre (hoy la Agencia Federal de Hacienda ) .
Trabajó como oficinista en la Hacienda "El Alamo", cuyas tierras ahora
están inundadas por el vaso de la presa "Don Martín", y fue también oficinista
en la casa proveedora de Don Luis G. Vázquez de Lampazos. Cuando en
1901 el Ing. Francisco Naranjo, hijo mayor del viejo general del mismo nombre,
fundó en Lampazos un club liberal antirreeleccionista, Plutarco González se
afilió a ese club. Al llegar la Revolución a Lampazos, González fue su simpatizador y probablemente le prestara algunos pequeños servicio.s civiles. Antes
de 1916 él y su familia se marcharon de Lampazos para radicar en Tamaulipas. 6
El Dr. Lorenzo Sepúlveda, hombre de largas barbas blancas, fue un distinguido médico de uevo León. que practicó su profesión en Monterrey por
muchos años. A él le había tocado el honor de saludar a "GonzalitoS"' de
parte de la Sociedad Médica de Monterrey en la gran velada llevada a cabo
el 22 de noviembre de 1883 con motivo de su regreso a Monterrey a raíz
de un tratarrúento médico en los Estados Unidos.7
Nicéforo Zambrano nació en Monterrey el 22 de febrero de 1862. Aunque
de padres humildes, él se dedicó tenazmente a sus negocios y llegó a ser un
comerciante próspero. Fue regidor del ayuntamiento de Monterrey en 1912
y más tarde se hizo alcalde. Al estallar el cuartelazo que derrocó al Presidente
Madero fue aprehendido como presunto revolucionario y conducido a México
en donde quedó internado en la penitenciaría. Al triunfar los Constitucionalistas se adhirió a la causa. 8
Todos los propietarios asistieron y Lorenzo Sepúlveda y Plutarco González
ocuparon sus puestos cuando sus propietarios no podían hacerlo.
Cuando las sesiones preparatorias comenzaron en la Academia de Bellas
' L a Herenr;ia del Constituyente, No. 16, 5 de diciembre de 196-l-, p . 3; entrevista
con el Sr. Raúl Garza González, Monterrey, 6 de febrero de 1967.
' Ernesto Zertuc.he al autor, Lampazos, 22 de julio de 1967. Carta en posesión del
autor.
' Siglo y Medio de Cultura Nuevoleonera, pp. 64-65.
8 SANTIAGO RoEL, Nue vo Le6n, Apuntes Hist6,icos (Monterrey, 1963) , pp. 258-259.

392

Artes de Querétaro el día martes 21 de noviembre de 1916, fueron pocos de
los presuntos diputados presentes que pensaban que un neoleonés quedaría
electo como presidente de la Mesa. Pero así fue. Manuel Amaya, por 50
votos a 49 por el Gral. Esteban Baca Calderón, diputado propietario del 170.
distrito de J alisco, ganó la elección.
Luis Ilizaliturri fue electo como uno de los cuatro secretarios.
Por diez días (hasta el 30 de noviembre) estos dos hijos de u evo León
desempeñaron sus deberes. Según el Diario de los Debates, lliza).iturri habló
sólo una vez y fue en defensa del Dr. Ignacio Roe!, diputado propietario
del orte de Baja California, pero nativo de Monterrey en donde nació el
31 de julio de 1885. Su admisión al Congreso fue discutida porque había
sido acusado de ser porfirista y de representar a un huertista en Baja California, un Coronel Cantú. Ilizaliturri señaló que delegados representaran a
conciudadanos que los habían honrado con sus votos y que sería "traición"
negar a los habitantes de Baja California su única representación en el Congreso Constituyente. Por el uso demasiado entusiasta de la palabra "traición"
en defensa de su colega regiomontano, la intervención de Ilizaliturri fue
acogida con "Risas, Siseos, Voces: ¡ o! ¡No!".9 Sin embargo, al Dr. Roel
se le admitió al Congreso.
En cuanto a Manuel Amaya, una amarga diatriba se desencaaenó el 28 de ·
noviembre posiblemente por la manera autoritativa en que se supone que
condujo las sesiones. Su determinación de aplicar la regla de no fumar no
le ganó muchos amigos entre los fwnadores empedernidos. Según un di-putado, don Manuel, como buen ranchero,. siguió la regla d~ "aquí se hace
lo que yo mando y nada más". Y como si fueran estudiantes de primaria,
decía "cállese" o "siéntese" al hablar a los diputados.10 Esto irritó a algunos
y a un diputado, el Coronel Juan Aguirre Escobar, diputado propietario
del So. distrito de Zacatec.as pero oriundo de Coahuila también, abiertamente atacó a Amaya como garzagalanista quien~ en lugar de ser revolucionario,
había tan sólo vivido "de la revolución".11 Luego siguió un período llamándose nombres en el que los do.s contrincantes se difamaron mutuamente y se
pusieron a probar cuál era el más revolucionario. Lo que parecía molestar
especialmente a Aguirre Escobar era que el 28 ó 29 de septiembre, Amaya
• Diario de los Debates, I, pp. 17.5-176.
D111.o .BoRQV RZ (nombre de pluma de Juan de Dios Bojórquez), Crónica del Constituyente, (México, 1938), p. 119.
n Diario de los Debates, I, p. 245. Un garzagalanista fue partidario del Cornl.
José Maña Garza Galán, gobernador y hombre fuerte de Coahuila entre 1885 y 1893.
Cuando sus violaciones de las g,uantías individuales de la Constitución y la dureza
de los jefes políticos bajo su mando habían provocado una fuerte y abierta oposición en 1893, fue destituido de su cargo por el representante del Gral. Diaz en el
noreste, el Gral. Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional de Nuevo León.
1•

393

�y los "reaccionarios de Coahuila" habían abordado un tren especial en México compuesto de carro pullman y con una escolta, "por temor del castigo"
del pueblo.

para regresar a .ras hogares a costillas de la nación. . . mientras los
hombres de la revolución, los que no disponen de la amistad del Primer
Jefe, los que no tienen para explotarla ni para venderla, esos no pueden
conseguir ni un pase siquiera, en segunda d-ase, de un tren .. .12

Visiblemente excitado y lleno de ira, Amaya le contestó a Aguirre Escobar
desde su silla presidencial llamándolo "un traidor" y "un desleal". Como
prueba de su espíritu revolucionario, dijo que cuando el Primer Jefe hizo un
llamamiento a toda la República para combatir a la usurpación, él y Nicéforo ZambFano fueron los primeros en responder con mensajes de adhesión a
don Venustiano. Esto fue verificado inmediatamente por Gerzayn Ugarte,
diputado propietario del 3er. distrito electoral del Distrito Federal. Además,
dijo Am.aya que él y don Nicéforo habían sido arrestados por su actividad
revolucionaria en México. Una vez libres se habían dirigido al norte a Monclova para unirse a Carranza en donde habían organizado tres cuerpos de
soldados con sus propios recursos. Continuando dijo:
Por otra parte, no nos venga usted con cosas vze7as, agua pasada no
mueve molino ... (risas). Preguntan ustedes cuál ka sido mi labor revolucionaria desde 1913 a la fecha y verán si soy o 110 revolttcionario;
e11 Chihuahua señores, cuando la batalla de Tierra Blanca, cuando faltaban elementos para la lucha, compré trescientos mil cartuchos hipotecando mis fincas por veinticinco mil dólares. (Aplausos) Y

Con estas palabras don Manuel ganó la simpatía de sus compañeros del
Congreso. Excepto por su pequeño intercambio de palabras con Aguirre Escobar, a quien se iba a referir el 20 de enero como un "loco'' y "extravia_?o",
no se le volvió a escuchar más durante el Congreso. Ya había desempenado
su papel y dejó el escenario definitivamente.
Durante el período único de sesiones, o sea el lo. de diciembre a través
del 31 de enero de 1917, se busca en vano por los dos tomos del Diario de
los Debates para averiguar la participación de la diputación neoleonesa en
el Congreso Constituyente de Querétaro. Aunque los diputados de Nuevo
León est.aban presentes, no participaron en los debat s importantes del Con~
greso. Solamente por medio de brotes de información encontrados aquí y
allá se puede relatar el rol de ellos en la redacción de ]a Constitución de 1917.
,. Diario de los Debates, I. p. 246.
'ª !bid., p. 249.

Los acalorados debates en el Artículo 3 concernientes a la educación indicaron la existencia de un elemento radical en el Congreso que se oponía
a las reformas moderadas propuestas por el Primer Jefe a la Constitución de
185 7. Como finalmente presentada por la Primera Comisión de Constitución, el 16 de diciembre, el artículo estipuló que la enseñanza sería libre
pero laica en los establecimientos oficiales de educación así. como en enseñanza primaria, elementa1, y superior, impartida en establecimientos particulares. También ninguna corporación religiosa, ni ministro de ningún culto
podrían establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria. Redactada en
tal forma de manera de terminar una vez por todas el poder de la Iglesia
en el campo de Ja educación, el artículo fue aprobado el 16 de diciembre
por votación de 99 a 58, según el Diario de los Debates, con "aplausos, hurras,
voces: ¡ Viva la revolución! ¡ Viva el ciudadano Primer Jefe! ¡La patria se
ha salvado! Aplausos prolongados". De la ruputación de Nuevo León, Amaya,
Gar.m, Gar-a. González y Sepúlveda habían votado en contra mientras Gámez
e llizaliturri habían votado a favor. 14 Sepúlveda votó como suplente de
Zambrano a quien se le había concedido licencia el 11 de diciembre por
tiempo indefinido para desempeñar una comisión.
Aunque se aprobó el artículo 3 esto no quería decir que fue aceptable a
todos en uevo León. Al contrario. El día 17 de enero se empezó a dar
lectura a un memorial de protesta contra el artículo 3 enviado por varias
damas de la ciudad de Monterrey que pidieron que el aswito se reconsiderara.
Al anunciarlo el joven José Rivera, diputado propietario del 80. distrito de
Puebla, no podfa decir más que: "ya nos imaginamos lo que podían decir
las beata : 'Que hemos hecho muy mal'." En realidad, la lectura provocó
mucha confusión y desorden entre diputados que querían que se leyera y
los que no querían escucharla. No se podría terminar con la lectura. Sin
embargo, una parte se copió para el record que se reproduce como sigue:
"¡ A la Nación Mexicana!

Hasta nosotras ha llegado el eco de las discusiones del Congreso reunido en Querétaro para dar al país una nueva Constitución, y hemos
sabido que muehas de las leyes que se proyectan- son vejatorias u opresoras de nuestra santa religión; esto nos ha causado un profundo dolor,
y ni este puede permanecer oculto, ni nuestro deber nos permite sufrir
calladas tanto atropello a lo que más amamos en el mundo: mtestro Dios
y nuestra fe. Protestamos contra esas leyes opresoras, seguras de que
nuestra protesta 110 es únicamente la expresión de los sentimientos de
las que fimzamos, sino que es la de todas las mexicanas, pues todas, sin
'' /bid., p. 774.

395

394

•

�excepción, abundan en iguales O mejores sentimi~ntos que nosotras, Y no
hay una que no firmara 1iuestra protesta. E11tre esas le~es froyectadas
nos ha llamado particularmente la atención, como que mas direc!ame1ue
nos atañe la que se refiere a la enseñanza. Comprendemos, stri duda
alguna, q~e se trata en esa ley de uno de los más i~~ortantes problemm
que pueden tratarse en un Congreso: de la edu~acion. porque
ens~ñanza y la educación están tan íntimamente u~idas, q~e no_ hay m_edio
laica, racional
d e seParar las,. comprendemos también que esa instruccion
. ,
,
z
como
quiera
llamársele
es
una
educación
atea,
tm/na,
por
mas que
0

:ª

ª

hipocresía . .."

15

-,
anilla se suspendió la lectura.
Aquí entre murmullos, conf uSion Y camp
,
_.
. _,
Cuando constó a todos que la acosada Primera Corms16n ~e ?onst1tuc1on
, preparar un informe sobre cada artículo constttuc1onal en las
nunca podria
· b l
.
.
t
l Mesa Directiva nombró el 23 de d'tciem
re a
cinco semanas restan es, a
,
S
Se nda Comisión de Constitución para la consideración de
Garuara. e
a :bó de inmediato. Entre los inco miembros de esta Com1S1on fue, el D~:
tin Garza González de Nuevo León. Ya para el 8 de enero babia pa1ti;ado activamente en la redacción de informes (que llevan su nomb:e
eo!e los firmantes) sobre treinta y cinco artículos en cuanto a la sober~1a
nacional y de la forma de gobierno, las partes integrantes d~, la Federaoon,
la elección e instalación del Congreso, la iniciativa y formac10~ de~~
las facultades del Congreso, la Comisión Permanente, y del Pdol eCr 1ecu vol.
tirarse e
ongreso e
Sin embargo el Dr. Garza González tuvo que re .
.
.
'
.
d E 1
licirud de licencia de la misma
1
8 de enero por motivos de sa u . n a so
f . d d
fecha que pidió sin goce de sueldo él hizo constar que estaba su nen o e
. f . , . t un· al y que se vio precisado a trasladarse a Monterrey pauna m ecc1on m es
1
Pl
.
f
an·o Dio a conocer que su sup ente era ura el tiempo que uera neces
.
. d
tarco González, entonces desempeñando el cargo ~e j~fe de 1:ªºe~ a:
E tado de Tamaulipas con residencia en_ Cd. V1ctona. ~~ mmedi
el s
. ,
I C OUSI-Ón y su lugar
le concedió la licencia.1a No se le sustituyo nunca en a o
, ez
d, vacante durante el resto de las sesiones aunque el Dr._ ?ª,rza Gonzál
~ue o
a uerétaro
rque el record indica que él participo brevemente
:~ r:e~~bat~ sobre el ~tículo 27 sostenidos durante la sesión permanente

!~ ,

l¿es,

e;

efectuada los días 29, 30 y 31 de enero.
. .,
C
do se discutía la fracción II de dicho artículo que pro~1b10 que la
~
.
..
dministrar bienes raíces, el diputado FerIglesia pudiera adqmnr, paseer, .º-~
la f é'' tambi~n limitara la pronando Lizardi de GuanaJuato p1d10 que
rae ion
e_
.
piedad mueble de la Iglesia por la razón de que por medio de acciones po" Jbíd., II, pp. 520-521.
16 [bid., p. 258.

dría suceder que se adueñara de todas las industrias nacionales. Su único
apoyo vino del Dr. Gara González que manifestó que cuando las fuerzas
constitucionalistas entraran en Monterrey en 1914 habían encontrado "en
el palacio episcopal un proyecto de un ingeniero católico para apoderarse de
todas las industrias". 17 Pero no les hicieron caso los diputados y la fracción
sin la enmienda propuesta por Lizardi y apoyada por e1 Dr. Garza González
fue reservada para la votación.
Con esta breve intervención terminó 1a actu~ión en el Congreso del miembro de Nuevo León de la Segunda Comisión de Constitución. Por una razón desconocida no finnó la Constitución el día 31 en la sesión solemne de
clausura.
En cuanto a Plutarco González probablemente le avisaron de inmediato
de la retirada de su propietario pero él no llegó a Querétaro hasta el 22 6
23 de enero porque hizo la protesta de ley el 23 del mismo mes. 18 Entendido
de q~e su propietario estaba presente durante la sesión permanente, él no
podría haber asistido más de nueve o diez sesiones ordinarias del Congreso.
No participó en los debates pero firmó la Constitución el día 31.
En cuanto a la disposición en el artículo 22, como fue redactada por la
Primera Comisión, estipulando la pena de muerte por violación de mujeres,
Luis Ilizaliturri habló brevemente el 12 de enero oponiéndose a la disposición diciendo que estaba seguro que "ningún Código Penal de ningún Estado
va a imponer la pena de muerte por el delito de violación". El y otros pudieron convencer al Congreso para derrotar el inciso relativo a Ja violación
por la votación de 119 a 58:19
Puesto que el Diario de los Debates proporciona tan poca evidencia de la
participación de la diputación neoleonesa en las discusiones sobre los artículos que formaban la Constitución de 1917, uno tiene que recurrir a los regjstros de la votación para averiguar cómo los miembros de la diputación
consideraron los artkulos de mayor importancia, o sean los artículos 3, 5, 24,
27, 115, 123 y 130. La votación sobre el Artículo 3 ya ha sido mencionado
con cuatro neoleoneses en contra y dos a favor. En cuanto a los Artículos
27 y 123, 1os más trascendentales de la Constitución, los cómputos difieren.
La versión oficial es que el Artículo 27 fue aprobado por votación unánime
de los 150 delegados presentes pero el Lic. Andrés Molina Enríquez, asesor
al petit comité de diputados que redactó extra oficialmente y en forma pre!bid., p. 1102
"Congreso Constituyente. Indice de CC. Diputados. 1916-1917". ( rchivo de
la Cámara de Diputados, México, D, F.).
11

18

" Diario de los Debates, II, pp. 333, 353.

397
396

�liminar este artículo, afirma que los primeros quince votos fueron en contra zo
¿Puesto que la votación fue nominal, pudo haber sido uno de éstos el voto de
Amaya? Quién sabe.
,
El Artículo 123 fue sometido para la consideración de la Asamblea el d1a
13 de enero de 1917. Ocho diputados fueron los que presentaron el anteproyecto aunque 14 lo firmaron diciendo: "apoyamos el presente proyecto de reformas" entre ellos e1 diputado de uevo León, Reynaldo Garza.21 La votación jW:to con el artículo 5 ocw-rió el día 23 y resultó la aprobación por_ los
votos afirmativos de 163 diputados de los dos artículos, el 123 en casi la
misma forma en que se presentó por el Comifé de redacción. Se supone, entonces, que los neoleoneses votaron a favor de los artículos 5 Y 123 o no participaron en la votación.
En cuanto al Artículo 24 que otorgó al hombre la libertad de prof~~ la
creencia religiosa que más le agradara y que estipuló que todo ~cto religioso
de culto público debiera celebrarse dentro de los templos que siempre e~tarían. bajo la vigilancia de la autoridad, Luis Ilb..aliturri y Plutarco Go~~~z
votaron en pro el 27 de enero cuando se presentó por la Segunda Corrus1on
y Reynaldo Garza votó en contra. No se registra la votación de los demás
miembros de la diputación.
Uno de los artículos más discutidos en el Congreso fue el 115 especia!mente las fracciones I y II que trataban del municipio libre Y la administración libre de su hacienda. Parece que todos estaban de acuerdo en cuanto a la necesidad de que el municipio fuera administrado por un ayuntamiento de elecci6n popular directa sin autoridad intermedia entre é~te Y el
gobierno del Estado (como fue con la odiosa in_s~tución del jefe políttco durante el porfiriato). Pero en cuanto a la fraccron II ~ue ~taba de la administración de la hacienda municipal, hubo mucha discus1on y, por casualidad, se mencionaron Luis Ilizaliturri y Manuel Amaya.
Rafael Martínez de Escobar, el diputado fogoso de Tabasco, en los debates sobre la fracción 11, temíó que la libertad municipal económic~ ~~ra estrujada por los estados y en tratar de obtener apo~o para el munmp10 verd~deramente libre, regañó en un discurso pronunciado el 24 . de enero a L~
Ilizaliturri "que nunca ha querido venir a hablar en esta tnbuna, y _que esta
obligado a hacerlo porque ha sido abogado consultor del ayuntamiento de
México y debe colaborar en la Carta Magna". 22 No aceptó ~lizaliturri el desafío
y tampoco hizo saber sus opiniones sobre el asunto tan IIIlportante como el
del municipio libre.
,. A uR.és MoLINA E RÍQU"EZ, Esbozo de la Historia de los Primeros Diez Año, de
la Revolución Agraria de México (México, 1936) , t. V. p. 179.
" Diario de los Debate!., II, p. 364.
= Jbid ., p. 883.

Más tarde en la misma discusi6n, el brillante Fernando Lizardi, diputado
propietario del 13 distrito electoral de Guanajuato, hizo una referencia al
bonachón Manuel Amaya en términos lisonjeros cuando se discutió el mismo asunto. Dijo Lizardj:
"Y o 110 sé, señores diputad-os, si en estos momentos debo decir un refrán que provocará la risa de la Asamblea: pero el único recurso que
me queda es ponerlo en boca de alguna de las personas que, por su honradez, buen criterio, serenidad y franqu eza, dice11 las cosas como se llaman, sin perjuicio de que se juzgue a los autores como ellos quieren.
Permítaseme por un momento imaginar que el señor Amaya, hombre
toda honradez, hombre toda sinceridad, ocupa en estos momentos la tribima, y sinceramente pongo e11 boca del señor A.maya estas palabras:
'Cuando apuntan a la barriga, todos se fruncen'. (R.isru;. Aplausos).
Pues bien, señores diputados; si los ayuntamientos no tienen libertad
económica; si los ayuntamientos no pueden administrar libremente rus
intereses, jamás serán libres''. 2ª

Al fin, la fracción II del Artícu1o 115 estipuló que los mwricipios administrarían libremente su hacienda, 1a cual se formaría de las contribuciones
que señalarían las legislaturas de los Estados y que, en todo caso, serían las
suficientes para atender a sus necesidades. Para muchos diputados la libertad lograda no fue completa. Se ignoran las opíniones de los diputados de
Nuevo León porque nunca se expresaron durante los debates.
En cuanto a la votaci6n sobre el artículo 129, más tarde el número 130
de la Constituci6n, que impone restricciones sobre la iglesia en México, e
mcumbe a los poderes federales ejercer en materia de culto religioso y dis,..
ciplina externa la interveneión que designen las leyes, se votó muy de madrugada del día 28 de enero en votación nominal pero nunca se anunci6
el resultado. Por lo tanto, no se sabe cómo vot6 1a diputacíón de uevo
León.
Aunque la fuente de información indica que hubo poca participaci6n ~n
los debates de parte de los diputados de Nuevo León, se puede asegurar
que ellos estaban activos durante las sesiones. Al prin ipio de las sesiones
las líneas de combate fueron retiradas entre los defensores del proyecto de
reformas de la Corutitución de 185 7 presentado por Don Venustiano Carranza al Congreso el lo. de diciembTe y aquellos que querían un documento más radical, aquellos que estaban determinados a redactar una constitución que básicamente cambiara la vida económíca y social mexicana. A
este último, se le consideraba como izquierdista jacobino. Entre el grupo an,. lbid., p. 899.

399
398

�t rior cu os cabecillas fueron designados como el "apostolado", se encontraban Lorenzo epúlveda, Reynaldo Cara
ic'f ro Zambrano y Manuel
may , lo últimos do. llamado los "inseparahles nue" le n .- ·• por Juan
de Dios Bojórqu z, cronista del ,ongreso. De hecho, Bojórque-L alifi&lt;·a
a
púlv da romo uno de los diputado que prcsidier n al "apo tolad ", 1
otro iendo Jo ' . Macías diputado propi tario de uanajuat y uno de
los más ilu tr ·s del Congreso.
ice Bojórque-z que Zambrano ,· púJ eda, y
Amaya fueron "in .ondicionales y devotos ' ele don enustiano. ~
t Hubo izqui rd1 tas en la dipu rión d · 1 uevo León? El 31 d enero un
Manifie lo a la ación fi1mado por noventa y cuatro diputado de la izquierda, hizo a ·u. acione coutra I s líderes d la d1:rech , o sean los diputad J. r ti -idad Macías, Luis ~{anuel R jas, Félix F. Pa1a\icini, y G rayn
ga1te calificándol s como ' tardatarios,,, 'aduladores" y "obstruc ionistas''.
Esto fu el último reventón de amargura de una serie qué
había e tallado
d de lo primeros días del omrreso entre los dos grupos de diputados. ¡ El
primer signatario de 1 s 9+ izquierdistas que firmaron te manifiesto fue el
ral. R ynaldo Gana de ue,·o León que curiosament se ha descrito antcrionnente como uno del "apostolado!" También lleva la lista el nombre d
Ramón ámez pero de ningún tro d la diputación ncoleonesa.
o-ím Bojórquez, que usó orno base el manifi to del 31 de ener , i diputad
(Amaya Garza Gonzá.lez,
nzál17, Ilizaliturri
púlveda y Zambrano)
califi ar n omo d rechistas y dos (Gámez y Garza) fueron izquicrdi tas.
pesar de que I s nstituyentes d
u vo León d jaron muy poca constancia escrita de u participa ión en el Congreso, sí conoc roas a1go de u
manera d pensar uando se redactaba la onstitución per sus pensamientos
ritos en los álbwnes de uatr diputados compañero quienes, en la última quincena de en ro, tuvieron la preV1sión de anotar para la post ridad
las piniones de ario de sus colegas, incluyendo a is micmbr s de la di-

puta ión de uevo Le6n.
Para Manuel Ama ·a, ra una uesl..ión d d re hos y de
DaVld Pastrana Jairnes, diputado de Puebla le cribió:

r .

su amigo,

La nvolucwll co11.1titucio11alista i11iciada por el ciudadano Primer Je/ e
del Ejército Conslitucionaluta Encargado del Poder Ejecutivo de la
Uni6n don V rmutia110 Carra11za ha , nseñado a los Ciudadanos a ser
esforzados y i•irilcs en la df'/ensa d su derechos y espontáneamente
exactos en el cumplimiento de sus deberes.:º
r6nic4 dtl Co'll.'ftituyente, pp. 12l 176, 229.
" /bid., pp. 555-562, 735-744.
'" " onstituyent -1917" (Album de D avid Pa.suana Jaunes. Propiedad de la Srita.
Emma Villascñor, Palenque 372, Col. 1 arvarte, México L2, D. F .).
"

Ramón GáJll z parece haber tenido algunas dudas acer a d la efe tividad
de, 1~ Constiturión, al menos como una solución al problema sociológico de
MeXJco. Lo que la Constitu&lt;'ión no podía hacer pensaba éJ la aaturali,za lo
)~aria. Su pensamiento completo, escrito el 30 de enero d 1917
cita como
1gu

Cuando el piu-blo me:cicano llegue a tener verdad ro carácter nacional
-carácter del que hoy carece- entonces y s6lo entorices. podremos
comprender que hoy llamamos patria al territorio en que hemos nacido
e~clavos: esclavos eri la conciencia esclavos en la razón, esclavos en la
ltbertad. Entretanto )' ya que nuestra obra. redentora en este Congreso
Constituyente trascienda poco al fondo del problema sociológico dejemos a la aturoleza que obre por sí misma. Ella, al menos, no es transgresora de sus leyes. 27
Para el Gral. Re maldo Garza era un asunto de haber destruído a Hu rta
por la fuer✓.a, pero la reconstrucción de
éxico tendría que s r !~grada de
otra f rma. El 19 de enero de 1917 él escribió·

Los Revolucionarios de 1913 a la fecha destruyeron el Ejército Federal
Emanado del Cuartelazo del Traidor Victoriano Hu rta y a /.os elenientos nuebos (sic) y estudiosos les toca reconstruir la naci6n Mexicana.i&amp;
Aunque Plu~rco Gonúlez estuvo presente sólo un poco ti ropo, expresó
us ,ru~tos de
sobre el patriotismo uando escribió n el álbum del Dr.
Jose Pil~ Rmz, diputado por Michoacán, qu 'el patriotismo consisL en
laborar s1e~pre por la edu~ción · engrandecimient de la Patria' _29 El 29
de enero dio un_a_ pn:;b,a sincera de su contn'bución personal al trabajo del
Con~eso _a1 ~n~Ir: . ol aporté demasiada oluntad y escaso contingente".3º
Luis Ih1.aliturn ~na~ t6 su ideas en lo que debe ser I aspecto más notabl~ de una e _n tltu ion cuando dejó e te recuerdo en el álbum d su colega,
el ~1putado Lws Fe,mánde-.l Ma~íne-L de Guanajuato: "La mejor Constitu •ión
ra la qu esté mas en armon1a r.on el spíritu público '.n •Tendría
su
. ., d
t
n
mente 1a
nst1luc1on e 1917 cuando escribió ' to? o se sabe.

:·ista_

Al Dr. Lor

1170

púlveda le locó escribir sus pensami nto sobre el pa-

"' I bid.
"' /bid.
"' "Album del Congreso Constitu.yente de 1917, Querétaro-JPR" ( Jbum del Dr.
José Pilar Ruiz, Agrarimio 57, Morelia Mkh.) .
• "Constituyentcs-1917''.
21 "Ideario de los Constituyentes', El Nacional. 5 de febr ro de 1937, p. 4.

401

400
H

�trimonio y I pr greso. Dijo él: "En la Con titución están escritas las I yes.
El patrioti mo ronsi. t c-n umRlir con ella ••_ 3 : También dijo: ·•Et origen dd
patriot~mo e el hogar. Hay que d rle hogar a los fcxicano pa' hacerlo
muy patriotas".
Pastrana Jaime-· también le ex-prcsó I scntimi nto que
sigue:

Gom.áJez quien como miembro de la egunda
'omi ión de Constitución participó en 1a n.·dac ión de 35 artículos de la
nstituci6n y quien más tard
fue d • tinado para ser mi mbro d 1 Congreso
ou titu) nte que reda tó la
Con.titurión Estatal d
uevo León de 1917.

Hoy, en el aiio de 1967 bien pod mos preguutam

En In Co11 tituciún están Neritas las le)'es, p, ro hay una ley. la del progreso, qu lo dicta cada ciudadano en su e ft'Ta dr acción. Nuedro dt:ber
es ser progresista. El progreso no es sino un simple mejoramiento. 3 •
o cabe duda de que el diputado epúl c&lt;la vio claram nte el n ·o entre
el progreso y el m joramiento si léxico se r on truía.
Hubo otros diputados en el
ngreso
nstituy nte de
uerétaro que
na ieron en u ,·o León, o de padres neoleone s pero r pres ntaron otros
e tado . Entr ellos se pueden m ·n iouar lo iguientes: oronel Dr. Gilberto de
la Fuent diputado propietario del 16 Dislrito de Puebla, que na ió n
Monterrey; Amador Lozano, diputado propietario d 1 4o. Distrito del istrito Federal, qu nació n Cadereyta Jiménez el 13 d diciembre de 1858,
uno de I s más viejos del 'oogrcso· Arturo Méndez, diputado propi tario del
2o. Distrito de an Luis Potosí, qu nació en fontemorel s el 31 de enero
de l 868; Li . Franci
Ramírez Villarrcal diputado del distrito ,Jectoral
único de Colima, qu nació en altillo de pad
regiomontaoo qu habían
ido allá por escapar de la fiebre amarilla· el Dr. Ignacio Roel, ya mencionad ¡µites coro el diputado propietario de Baja California pero nativ de
Monterrey; y el Cm l. Pedro
hapa, diputado propi tario del primer
di ·tri to de Tamaulipas. in embargo,
ignora la participación de ellos en
el
ngreso por n formar parte de la diputación neoleonesa.

esto: ¿Qu' han hec-ho
lo nrol oneses para honrar la memoria d aqueUos qu sirvi ron omo sus
diputados con ·tituyente hace incuenta ru"ios? E
ierto qu quizá sea dema.~iado temprano para comenzar a rendir hom naje a los Constitu} nte. de
191 7 pue. to q u · hace apenas muy poco Liempo los grande redacto
d la
Constitu ·ión de 185 7 no lo habían ido todavía. Y aun ahora. Jo• má de _
tarados d · Querétaro, romo Francisco iúgica Fernando Lizardi, Félix Palavicini, Pastor Rouaix, y J. atividad Macía no han recibido la aten ión
que en realidad mer cen. in embargo, ¿ no sería apropiado que calles 0
scu las, parqurs o puent s en los arios municipios de ucvo León llevaran
los nombr \ dt·
11 tín Garza G nzález, Manuel Ama.va, Ramón Gáme2,
P eynaldo Ga17.a, Luis Ilizaliturri, Plutarco Gonzálcz,
icéfo Zambran y
Lorenzo , ·púlveda? El ti mpo vuela antes de qu sean olvidados por rompleto. sus fVICJos para on uc\·o León y M 'xico ntero deberían ser
onocidos. Ila er 'sto, no sería más que un acto de justicia.

E. .

Abril de 1967

IE fEYER, }R.

Encargado de Asuntos Culturales
e Informativos
onsulado eneral Americano
Monterrey
.L.

En on Ju "ón se pued decir que i la ontribución d los diputados de
u vo León al 'on · so cl Querétar fue opaca, sí di pusieron d su ti mpo, u talento , y su honor sagrado en la reda ción de una Constitución
dedi ada a una solu ión r al a los probl mas de México basados en el ntid de justicia
ial y económjca. Aunque uperados por oradores más brillant de otros estados y por diputados que tenían una mejor preparación
n el derecho con titucional para una tarea tan importante como la redación de una nueva constitución, deberá recordarse que fueron leal a su
juramento y fueron dedicados n lo mejor de sus capa idades. Tal vez 1
miembro más d stacado de la djput.a ión d
uevo León fue I Dr. Gar7..a
onstituycntes de 1917, coleccionado en
Michoacano", p. 35.
1917".

" ". )bum de Autógrafos y Retratos de los

Querétaro por José AJvarez y Akare:z,
" "AJbum cl I ongr&lt;:.$0 onstituycnte d
" oruutuyentes-1917 '.

onstituyent

4-02

·103

�EL PF.RIODICO OFICIAL DEL GOBIER~O DE NUEVO LEON
EN EL SIGLO XI X
Ts!ORO V1ZCAYA CANALES

1nstituto Tuno[ ígico de Montency

EL GOBIERNO DEL ESTAt&gt;O de Nuevo León publicó por primera vez un Periódico Oíi1wl el 3 de agl•~to de 1826. f,st, periódico. no sólo t~ el más
antil{110 de Monterrl'y, sino de•! norte· de Ml·xico. Es igu.clmC'nlc probable que
Xui·vo L,'f,n hara sido uno de los prirn&lt;'r, , ,-stJ.dt)s que nwif"r"n su Periódico
Oíit íal. En una cokrción en microfilm de los pct iódiros oficialc•s de los Estados
de la RepÍtblica Mexicana que l':\.;stc en la Biblioteca del (',ongrc.so de los
Estados Unidos, aunqur. no cs completa, sólo del estado dt• Yuratán hay
números m{lS antiguos que del de: Nuevo l..&lt;'ón.
Los diversM nomb,.-s
En su hrga vicia. 1•1 Periódico Oficial ha aparecido bajo muy di\'rrsos
nombres. Los cambios ele gobierno fueron la causa más frecuente de alguna
moda ficar 11'.,n en c-1 título; loS nombres que ha tenido este periódico son los
sigui1·11tes:

GACE1'A Co~STITUCIO:-.AI. 111,: NtrF.VO

Lti&gt;N

Agruto de 1826 a Xouin11b1,· de 18.15

..

El pnmer nÚml'ro del Periódico Oficial con este nombrt', apart·ció t·I 3
de agosto tic 1826 )' el últim11 el 12 de noviembre de 1835 Se ¡,11blit ,·, semanarianwnte y tiene una numeral"ión corrida que va desde el número 1
hast.1 el 486. fJt'.Sdc los primcrru aiios, salieron wn frecuencia númrros complementarios, CtJando hahía noticias importantes, dándoi,clcs a fsto~ los nom-

t-05

�bres ele Gaceta Extroordi11aria o upl,•menlo a la Gaceta. El año de 1833
empiezan a aparccer otros números complementarios con el nombre de Alco11ces.

Poúr,co DEL Go»mR o OE
Evo LEó.
ovie'mbre de 1835 a Octubre de 184ó

!!lllla fecha entre el 19 de abril y el 16 d ag to &lt;le 1819, pu no se han
podido \'Cr número entre estas fecha , y ya para la última había cambiado
de nomb1 .

EMANAruo

EL , RGA.;

ÜFfCIAL DF.L

'PRF.. 10

OBlER O DEL

E 'TAO

LlBRr. DE

llEVO LEÓ

Este cambio de nombre fue ocasionado por la sub titución del isterua de gobi mo fedcrali ta por el c ntralista. El primer ní1mero del periódico con te
nombr apareció el l de novi mbre de 1835.
1 principio se igu una numeración orricla hasta el núm ro 164 de f cha 27 de dici mbr de 1838. El
número siguient d 1 3 de en ro de 1839, aparece orno el primero de un
Tomo eg1mdo. De aquí n adclant continúa la división de tomo·, aunque
sigui ndo un sistema arbitrario n ta división, pu s I tomo s gundo por
ejemplo, e tá formado por 96 númer s y el ter ero por 156. D I tomo quinto
no se onoce más que el núm ro 1 d fecha 6 de octubre de 1846, y es
posible qu sea I único que se haya publicado, pues unos días antes (28
de ptiembrc) el ej~r ·to invasor american había ocupado Mont rrey. Parece qu
n este número e uspendió la publicación del periódi o ofi&lt;·ial
hasta abril de 1848.

EL PATRO ·o DEL

P

EBLo

Mayo de /839

El 25 de abril de 1839 1 general Pedro L mu ocupó Monterrey pr ·Jamando el
tabl imiento del federalismo. E t militar
vi obligado a
va uar la ciudad el ·f de junio. El Patro110 del Pueblo fu el órgano oficial
de e te e[ím ro régimrn. El prim r númer apareció el 2 de may y I núm ro
5, que parece er el último, el 30 de mayo. La publica i6n d l S ma11ario
Politico se suspendió de de l 25 de abril hasta J 27 de junio de 1839.

(?) a Julio de 1853
cambio de nombr del periódico se ontinúa I numeración del anterior. El torno primero e ci rra e n I número 143 del 26 d
diciembre de 1850. En I núm ro I d I tomo gundo de fecha 2 de enero
&lt;le 1851 . uprime la palabra El al principio del títul y n el núm ro 8
d J tomo tercero de f ·cha J3 el ner d 1853, se suprim la palabra Libre.
El núme
32 del t rccr tomo, e: r pondient al 7 de juJio de 1853 fue
el último que se publicó c.on este nombre.

Pmuómco ÜPICIAL DEL GoBTl!RNO DEL ESTADO DE
Julio de 1853 a layo de 1855

ÓRGANO ÜFICIAL OEL

OBl.1,;R O l&gt;EL

Abril d

Este fue I nombr que se di al
eóa al rminar la guerra c n los
1 funcionamiento de las autoridad
apa~ ió el 6 de abril de 1848 y

406

E

TADO DE

LEÓN

Este cambio de nombr fue motivado por el tablecimiento una vez más,
del ,&lt;-gimen rentrali ta durant el último
bi mo del general ntoni Lópe-z de Santa Alma. El número 1 d I tomo prim ro d
te peri6dico apareció el H de juli de 1853. En I número 13 d fecha 1 de octubre d
ese mism año la palabra Estado s ustituida por Departam 11to. El últim
número fue el 97, orre pondiente al l 7 d may el 1855.

RE n RAOOR DE LA LmERT
Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de
Mayo de J855 a S ptittnbre d J858
EL

Pcriódic

fu.

UEVO

ucvo León

UEVO LEÓN

1848.a (?)

periódi
Cicial
u o
•stados
normafüar
e tata! . El número I del primer tomo
I periódico llevó e te nombre hasta al-

Esta publicación fue el periódico oficial del gobierno d don antiag Vidaurri qu habiéndose pronun iado n Lampazo d J 3 de mayo de 1855
rnntra el régimen de anta Anna, ocupó :Monterr y el 23 d may . El núm ro I del primer lomo de e te p riódic apareció 1 28 de mayo de 1855
y el último parece ser el número 23 d I tomo gundo de fec·ha 26 de septiembre ele l858. El prim r número que se publicó no ti ne subtítulo y

407

�desde el número 40 del primer tomo de fecha 8 de abril de 1856, el subtítulo aparece en la siguiente forma: Periódico Oficial. del Estado Libre y
Soberano de Nuevo León y Coalmila, por haber decretado Vidaurri (19 de
febrero) la unión de oahuila y uevo León.
Este periódico apareció con mucha irregularidad, pues con frecuencia era
sustituido por Boletines Extraordinarios y Boletines Oficiales. El p ríodo más
largo en que no aparece El R estaurador es entre el lo. de enero y el 29 de
agosto de 1858.

BOLETÍN EX-rRAORDIN ARIO

Voz DE LA FRONTERA
Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de
y oahuila
Noviembre de 1859 (?) a Abril de I 860
LA

uevo León

Este fue el órgano oficial de la administración que siguió a Ja de don antiago Vidaurri, pu debido a un conflicto de éste con el gobierno del Centro fue. ?e.salojado de su puesto el 25 de septiembre de 1859. Parece que
este penódico se empezó a publicar el mes de noviembre de 1859 y es probable que el último núm ro sea el 26 con fecha 4 de abril de 1860.

Junio y Julio de 1855

El número 1 de esta publicación apareció el 26 de julio de 1855 y el último, que fue el número 6, es de fecha 24 de julio del mismo año.

BoLETlN OFICIAL

Julio de 1855 a S eptiembre de 1859 (?)

Esta publicación continúa la numeración de la anterior y el primero, que
Jleva el número 7 es de fecha 29 de julio de 1855. egún parece la numeración es corrida hasta el número 46, correspondiente al 9 de diciembre
de 1855, olviéndose a iniciar la numeración a principios del año de 1856.
En septiembre de este mismo año vuelve a empezar la numeración, pero on
la indicación Tercera Epoca, apareciendo on mucha frecuencia, pues el de
fecha 25 de noviembre lleva el número 25 de esta s rie. Esta publicación
aparece varias veces el año de 1857 y muy seguido en enero de 1858 si.empre sin numeración. Empieza otra vez con el número 1 el 15 de febrero
de 1858 y continúa la numeración corrida hasta el número 53 de fecha 21
de agosto de 1858.
Hay varios Boletines Extraordinarios en septiembre y octubre de 1858 y
el 20 de octubre de este mismo año empiezan a salir otra vez los Boletines
Of íciales, sin numeración, continuando su publicación durante casi todo el
año de 1859. No salió durante todo este tiempo ningún otro periódico, pues
el último número de El Restaurador de la Libertad parece er de fecha 26
de septiembre de 1858.

EL RE TAURADOR
Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y oberano de
y Coahuila
Noviembre de 1859 (?) a Abrü de 1860

u vo León

Este fue el órgano oficial de la adnúnistración que siguió a la de don
Santiago Viudaurri, pues debido a un conflicto de éste con el gobieron del
Centro,!~~ desalojado de su puesto el 25 de septiembre de 1859. Parece que
este pcnód1co se empezó a publicar el mes de noviembre de 1859 y es probable que el último número sea el 26, con fecha 4 de abril de 1860.

EL RESTAURADOR
Periódico Oficial del Gobierno del E tado Libre y Soberano de
y Coahuila
Abril a Junio de 1860

uevo León

~uelve a publicarse este periódico al regresar ( 11 de abril d 1860) al
gobierno del estado don antiago Vidaurri suprimiéndose ahora la segunda
parte del título de la Libertad. El número 1 apareció el 12 de abril de 1860
y el último que fue el número 28, es de focha 28 de junio del mismo año.

BoLETÍN OFICIAL

Julio de 1860 a Marzo de 1864-

Fue ésta la publicación que substituyó a El Restaurador durante el resto
d I gobierno de Viudaurri. El primer número apareció el 6 de julio de 1860

408

409

�y siguió saliendo on frecuen ia aunque írr gularmente, hasta el 20 de marzo de 1864.
idaurri se vio obligado a abandonar el gobierno de u vo
L ón el 25 de marzo ante el avan e de las fuerzas enviadas por Juárez en
su contra.
En esta ocasión, el Boletín está todo numerado, iniciándose cada año la
numeración. El total de números publicados fuemn: 50 en 1860, 86 en 1861,
85 en 1862, 81 en 1863 y 22 en 1864. Los números del 11 al 15 correspondientes al año de 1864 y que aparecieron entre el 11 y el 15 de febrero

llevan por título: Boletín Oficial Extraordinario.

LA ÜPINIÓN
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Nuevo León
Abril a Agosto de 1864

un subtítulo que, d_ecía: Periódico Politico, Literario }' Comercial. El número 63 fue el ulllmo de este periódico y apareció 1 9 de abril de 1865.

BOLETÍN Ü.FICIAL

Abril a

Junio

de 1865

_El 12 de abril de. 1_8~? volvieron a ocupar Monterrey las fuerzas republicana~ Y el 14 s~ relllic.io la publicación del periódico oficial bajo e te nombre. JSolo
· · d't(l en
í aparecieron. 1 7 números' I último con fecha 7 de Juruo,
que as uerzas republicanas volvieron a abandonar la ciudad de Monterrey.

LA GACETA DE MONTERREY

Periódico Político, Literario y Comercial
Este fue el periódico oficial del Estado, durante el tiempo que Juárez
tuvo stablecido su gobi mo en Monterrey pues llegó a esta ciudad el 3 de
abril y la abandonó el 15 de agosto de 1864 y La Opinión empezó a salir
el 21 de abril y el último que fue el número 17, salió el 11 de agosto.

BoLETÍ

ÜFIClAL

En esta ocasión parece no se publicó más que un número con fecha 18
de agosto. Esto fue durante el corto gobierno del coronel Julián Quiroga,
que habiéndose pasado al Imperio de Maximiliano, ocupó Monterrey poco
antes de la llegada del ejército francés-.

LA GACETA

Septiembre de 1864 a Abril de 1865

Este periódico fue 1 órgano oficial del gobierno imperial en uevo León,
pues el general franc' Castagny ocupó Monterrey el 26 de agosto de 1864
y ] primer número de este periódico apareció el 4 de septiembre. Tuvo
esta publicación la característica de que en lugar de haberse dividido en
tomos como los anteriores, se le dividió n aiío.r. Desde el número 18, correspondiente al 2 de noviembre de 1864 se le denominó La Gaceta de M onterrey y del número 25, con fecha 27 de noviembre en adelante, se le agregó

Segunda Epoca
Junio de 1865 a Julio de 1866
Empie1.a a p~blicarse este periódico a] volver a ocupar lo imperiali tas
Mo~terrey. El numero 1 del Año Segundo es de fecha 25 de junio de 1865
cerr:m~ose e~te Año Segundo ~on el número 50 del 13 de diciembre de 1865.
El ~l~o numero de este. penódico fue el 58 del Año Tercero de fecha 25
de _J~~o de 1866. Las fuerzas francesas evacuaron la ciudad de Monterrey
def1mttvamente el día siguiente.

BoLETÍN

Julio y Agosto de 1866

El,número 1 de esta publicación apai:ece el 28 de julio y el último que fue
el numero 7, el 15 de agosto.

PERIÓDICO ÜFIClAL

Del Gobierno del Estado Libre y oberano de uevo León
Agosto de 1866 hasta el fin det siglo
Es éste el nombre que adoptó definitivamente el periódico del
b'
del Estad
1, ·
b.
go 1erno
o Y e um o cam 10 en el resto del siglo XIX sera' que d urante d os

411

�períodos de vanos años, se suprimirán del subtítulo las palabras Libre Y
Soberano. El número l del periódico con este nombre apareció el 18 de
agosto de 1866 y se publicó con mucha regularidad dos veces por semana.
Los tomos, fueron de 100 números cada uno y hasta el fin del siglo se habían publicado 34.
. .
.
Durante muchos años, el periódico oficial, con sus dístmtos nombres, siguió publicando números complementarios cuando alguna noticia extraordinaria Jo hacía necesario. L&gt;s .Alcances aparecieron hasta el año de 1872.

Los Editores
Por casi tres décadas no aparece en el Periódico Oficial el nombre de ninguna persona Iesponsable a cargo de la redacción. ~ólo se inse~ ~1 nombre
del encargado de la imprenta. Las personas que realizaron este oficio durante
el siglo XIX fueron las siguientes:
Lorenzo Antonio de Mela
Manuel Maria de Mier
Sixto González
Trinidad de Mier
Antonio González Dávila
Francisco del Pozo

Francisco Malina
Froylán de ]:v.iier

F. Malina
Viviano Flores
José Sáenz

del 3 de Agosto de 1826 al 31 de
Enero de J828.
del 7 de Febrero de 1828 al 19 de
Febrero de 1829.
del 12 de Marzo de 1829 al 28 de
Junio de 1832.
del 12 de Julio de 1832 al 6 de
Septiembre de 1832.
del 13 de Septiembre de 1832 al 10
de Enero de 1833.
del 17 de Enero de 1833 al 12 de _.,
Septiembre de 1833.
del 19 de Septiembre de 1833 al 23
de Octubre de 1834.
del 30 de Octubre de 1834 al 6 de
O tubre de 1846.
del 6 de Abril de 1848 al 3 de Marzo de 1853.
del 10 de Marzo de 1853 al 16 de
Enero de 1894.
del 18 de Enero de 1894 en adelante.

Por primera vez figura un redactor responsable del periódico oficial en
El Restaurador de la Libertad, Tomo Primero, número 28 de fecha 15 de
412

enero de 1856, en el cual dice simplemente: "Por las noticias sueltas, Simón
de la Gana y Melo". En el número siguiente~ de fecha 22 de enero, sigue
figmando la misma persona, pero se cambia la redacción pues dice: "Por
las noticias diversas .. ."
No se ha podido saber con exactitud cuándo dejó de figurnr Garza y Melo
como responsable, pues no se han podido ver algunos números del periódico de este período, pero ya para el número 40 de fecha 8 de abril, había
cambiado el responsable pues dice: "Por las inserciones y diversas materias,
Manuel G. Rejón". En el número siguiente de fecha 15 de abril ya figura esta misma persona como "Redactor y Editor responsable". Sigue Rejón
desempeñando este puesto hasta fines del año de 1856 en gue es sustituido
por Jesús Garza González y en agosto vuelve a responsabilizarse Rejón hasta
septiembre de 1858. En los dos últimos números de El Restaurador de la
Libertad, aparece como responsable Ignacio Galindo.
En los Boletines, que desde octubre de 1858 hasta septiembre de 1859,
substituyen a El Restaurador, el responsable es Jesús Garza GonzáJez. Al ser
desalojado Vidaurri del gobierno del Estado y adoptar el periódico oficial
el nombre de La Voz de la Frontera, estuvo éste a cargo de Juan N. Margain.
El 13 de marzo de 1861 vuelve a aparecer Manuel G. Rejón como responsable del Boletín Oficial hasta el 10 de diciembre de 1862 en gue es substituído
por José María Leal, el cual continúa hasta el 20 de marzo de 1864 en que
deja de publicarse el Boletín al abandonar Vidaurri por segunda vez, el gobierno del Estado ante el avance de las fuerzas juaristas.
La Opinión, el periódico oficial publicado durante la estancia de Juárezen Monterrey tuvo como responsable a Pedro Dionisio de la Garza y Garza.
En cambio, José Ma, Quiroga aparece como el "editor responsable" del primer
período del periódico imperialista La Gaceta de Monterrey y A.M. ortés
durante 1a "Segunda Epoca" de esta publicación.
El primer responsable del Periódico Oficial al empezar a salir definitivamente con este nombre en agosto de 1866 fue Pedro J. Morales. Durante las
siguientes tres décadas los cambios de redactores fueron muy frecuentes,
algunos de ellos desempeñaron el puesto en varias ocasiones. Así, por ejemplo, Emeterio de la Garza fue el responsable en tres ocasiones distintas entre
los años de 1870 y 1878; Juan J. Barrera en cinco ocasiones entre 1877 y
1882 y Hermenegildo Maldonado cuatro veces entre 1880 y 1885. Otros
redactores del Periódico Oficial en esta época fueron: Juan Peña, Jesús
Treviño, Hennenegildo Dávila Juan B. Sáncbez, V. de la Garza y Míreles,
Juan de Dios Villalón, Jo é María Garcla Luna, Francisco P. Serna, Enrique
Go.rostieta, Lic. Francisco E. Reyes y Lic. Teodoro Roe!. Este úJtimo que
desempeñó el puesto de responsable entre diciembre de 1888 y septiembre
de 1889, ya no fue substitwdo, pues de allí en adelante aparece como respon-

413

�sable "La Secretaría d Gobierno'. Ya en varias ocasiones anteriores, durante
cortos período , había aparecido la ecretaría como responsable. El año de
1872 se informaba que suprimirían I puesto de redactor por ahorro, pues
le costaba al E tado mil pesos al año.
Características del Periódico Oficial.

En la época actual, los periódicos oficiales se dedican exclusivamente a la
publicación de diversos asuntos de carácter legal como acuerdos, decretos,
r("soluciones y avisos judiciales. El Periódico Oficial de Nuevo León en el
siglo "IX, aunque fue cambiando a través del tiempo, tuvo características
muy clistintas.
iempre incluyó las informaciones legales que caracterizan a los periódicos
modernos de esle tipo, pero en otro aspectos fue imilar a muchos periódicos
no oficiales de la época. En sus columnas se incluían noticias tanto locales
y nacionales como int macionales. Igualmente aparecen, en casi todos sus
número , poesías, ensayos y otros trabajos de carácter literario. Son también
numeroso los artículos de divulgación técnica y cientíüca. Además publicaba
anuncios.
En ]a recreación de la historia, tanto regional como nacional el Periódico
Oficial constituye una fuente de primera importancia. Trae abundant informa ión sobre lo diversos planes &gt;" revoluciones, lo mismo que numerosa
correspondencia entre personajes importantes en la vida política del país.
Algunos de los asuntos de carácter nacional de los cuales la información es
más profusa son: la e:&gt;..-pedición de "Barradas, el problema de Texas, el conflicto con Fran ia los añ.os de 1838-1839, la guerra con los Estados Unidos,
la revolución de Ayutla y la Guerra de Reforma, y la intervención Francesa

Las Coiecci&lt;mes drl Periódico Oficial.

En Monterrey existen tres colecciones principales del Pe1iódico Oficial: n
el Archivo General del Gobierno, en la Biblioteca Cervantina del Instituto
Te nológico y en la Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes.
En la preparación de este trabajo se han utilizado las dos primeras. La
colección en la Biblioteca
niversitaria Alfonso Reyes sólo comprende los
años correspondientes a las tres últimas décadas del siglo pasado. La colec~ón que
encuentra n la Biblioteca ervantina aunque muy incompleta,
mcluye algunos números de casi todo los años, aún varios que no se encuentran en el rchivo General del Gobierno.
Esta última colección
la más completa, pues de los 74 años en que se
publicó el periódico en el siglo pasado, sólo faltan 8 años completo y otros
22 años se encuentran incompletos aunque en aJgw1os de ellos sólo faltan
uno o dos números. Además junto con esta colección del Periódico Oficial se
encuentran empastados muchos números complementarios d I mismo periódico y que aparecieron con los diversos nombres de: Números Extraordinarios,
Suplementos y Alcances, lo mismo que otros impresos de índole muy diversa.
En varios de Jos archivo municipales del Estado d
uevo León, existen
bastantes números del Periódico Oficial. Es posible que recogiendo estos periódicos dispersos se pueda completar o cuando menos suplir algunas de las
deficiencias que existen en la coleccjón principal del Archivo General del
Gobierno. El valor extraordinario de esta publicación, hace urgente esta tarea.

y el S gundo Imperio.

De carácter local es especialmente importante la información sobre incursiones de indios bárbar s. La información es también abundante en lo relativo
a los cambios de gobierno, contrabando, abigeato, salteadores y otras formas
de delincuen ia lo mismo que acerca de personajes destacado , no sólo en
Ja vida política, sino en otras acti idades. Los anuncios, avisos judicia_les, y
en Jos últimos tiempo , los acuerdos de ex nción de impuestos, proporcionan
datos abundantes sobre el desarrollo económico. Es también numerosa la
informa ión sobre educación y profesionistas, lo mismo que con relación a
ferias, teatro y otra diversiones. Los anuncios de repre entacione,&lt;; y las crónicas teatral s, sobre todo en las décadas ompreudidas entre 1860 Y 1890,
proporcionan un panorama bastante amplio de la actividad teatral en el
Monterrey de sa época.

415
414

�LA

C.u,IPA.ÑA ELECTORAL:

1936. 1

DRA. MARIA GUADALUPE MARTÍNEZ 81!.RRO.NES

Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad de Nuevo León

Sumario: !.-Presidencia de Alcalá Zamora. Il.-La contienda elecloral: Derecha contra I zquierda. (Principales Jefes Políticos: José Ma. Gil Robles, Jefe de la C.ED.A.,
Manuel Azaña, Jefe deJ Frente Popular y Largo Caballero, de la filiación marxista). 111.-La propaganda electoral. IV.-Los que atacaban a las Derechas. V.Petición de aplazamiento de dccciones. VI.-Candidaturas para las Diputaciones.
VII.-En víspera de las e.lecciones. VIII.-EI resultado final. IX.-Ultimo Consejo
de Ministros. Dimisión de Portela Valladares. Presidencia de Miguel Azaña. X.Conclusión: La Guerra Civil Española.

l.

PRESIDE GIA DE

D.

ICETO OE ALCALÁ ÜMORA

D. ICETO DE ALCALÁ ZAMORA, el presidente de la República fil! 1936, católico y conseivador, puso fin al "bienio negro" al disoJver las ortes. Mas, en
su gobierno, poco a poco vio decaer su fuerza al ser atacado tanto por las
Derechas como por las Izquierdas al formarse los dos grandes partidos de
la C.E.D.A. -Confederación de Derechas Autónomas- y 1 Frente PopuJar,
dirigidos por José Ma. Gil Robles y D. Migu I Azaña respeclivamente.
En esa época, Gil Roble.s trató de adquirir el poder en la presidencia del
Consejo, .mas no Ja alcanzó, ya que Alcalá Zamora 1o consideraba como
decidido adversario del régimen parlamentario. A. Z. nombró a Portela VaUadares como Presidente del Consejo, uya misión era la preparación de las
' Dedicatoria: AJ Dr. Vicente Palacio Atard distinguido catedrático de los Cursos
de Doctorado en la Universidad Central de Madrid, Profesor mío en el año 1965-66,
en mi estancia en la Madre Patria. Con Agradecimiento. La autora.

417
H

�elecciones. Este, a su vez, en su debido tiempo le presentó el decreto de
disolución de las Cortes y se fijó, también por decreto, la fecha de las próximas elecciones, el 16 de febrero de 1936.

II. LA

CoNTIENDA ELECTORAL: DERECHA CONTRA IZQumRDA

(Principales Jefes Políticos: José Ma. Gil Robles, Jefe de
la C.E.D.A., Manuel Azaña, Jefe del Frente Popular
y Largo Caballero, de filiación marxista) .
Lo que se discutía en las elecciones y se ventilaba en la contienda electoral
eran los acontecimientos de los últimos años, la represión de 1934, la reacción revolucionaria del ''bienio negro" y el movimiento obrero, puntos éstos
que tenían bloques plenamente opuestos. Se formaron vastas c~aliciones de
diferente orientación ideológica. Mas toda la publicidad encammada a este
fin, requería fondos económicos.
En 1933, la derecha, en las elecciones, tuvo menos votos que la izquierda
pero dos veces más de diputados.
En la segunda propaganda electoral para la contienda de febrero 16 del
36 hubo una fuerte propaganda de la C.E.D.A., y Gil Robles se coaligó
co~ un gran número de organizaciones de derecha que se ~abían ~anteni~o
al margen en 1933. Gil Robles daba a entender que su tnunfo sena el fin
de la República y el advenimiento de un régimen autoritario. Se formó el
partido de "Derecha-Centro" en contra de la otra gran coalición de izquierdas
que formó a su vez el Frente Popular.
El Frente Popular, en la aliai;iza del 15 de enero de 1936, estaba formado
por los partidos domin,tntes siguientes : La Unión Republicana de Martínez
Barrio, ]a Izquierda Republicana de Azaña, el Partido Socialista, la U.G.T.
-Unión General de Trabajadores-, el Partido Sindicalista de Angel Pestaña el Partido Comunista el P.0.U.M. -Partido Obrero de Unificación
M~ta- entre otros, los que fijaron un programa de gobierno que dieron
a 1a publicidad.
En cambio, la e.En.A. y el Partido "Derecha-Centro" no daba a la publicidad un programa concreto, hecho éste que se le atacaba. Gil Robles,
solamente decía que había un Indice de necesidades y problemas de la España que era necesario tratar de resolver. Su ideal era negativo: anti-marxista anti-revolución.
A~ pues, los grandes contrincantes en esta campaña electoral eran: Gil
418

Robles, de derecha y Miguel Azaña y L argo Caballero de izquierda, principales jefes políticos.
José Ma. Gil R obles, jefe de la "Acción Popular", periodista del "Debate",
hijo de un jurista católico, disdpulo brillante de los Salesianos de Salamanca,
casado con la hija de un Conde riquísimo, tenía grandes cualidades para
ser dirjgente político : buen organizador, orador capaz y muy· activo, tomó
como modelo al Jefe austriaco Dollfuss y a su Estado Corporatista. Logró
unificar las Derechas Autónomas en el período 1934-36, formando como decíamos la C.E.D.A. Su fin era crear un Estado de tipo "republicano", dentro del régimen parlamentario mas sustituyendo todo carácter "laico". Escribió en el Debate: "la democracia no es para nosotros un fin sino un medio
de ir a 1a conquista de un estado nuevo. Cuando haya llegado el momento,
o bien las Cortes se someterán o bien nosotros las suprimiremos".
Gil Robles tendía a abolir toda etiqueta de "monárquico" en su partido.
Señalaba que los Monárquicos con su política contra los Republicanos orillaban
a la posibilidad de una revolución que crease una "república comunista".
Manuel Azaña, jefe de la "lzquierda Republicana'', hombre "pequeño y
rechoncho de tez biliosa y verdosa, de ojos fijos y sin expresión" era un
buen orador parlamentario pero un mal tribuno. Presidente del Consejo en
Octubre de 1931, adicto al Régimen Parlamentario, Azaña representa para
la Historia a los republicanos españoles. ació en Alcalá de Henares, de
familia acomodada, alumno brillante del Colegio de los Agustinos del Escorial,
poco después fue un anti-clerical. Se dedicó por un tiempo, más a la literatura que a la politica. Fue Presidente del "Ateneo" de Madrid. Desempeñó
un papel .importante en el Movimiento Republicano contra la Monarquía.
Encabezó al gi:upo de los Diputados de "Acción Republicana". Y como la
mayoría de los republicanos, admiradores de una Francia Burguesa, soñaba
con una República de orden y de equilibrio guiada por personalidades notables y apoyada por una burguesía de campesinos propietarios. Mas persuadido por una serie de "reformas" tales como la Expulsión de los Jesuitas,
1a secularización de los b.ienes de los Cementerios -ley nociva, vejatoria y
humillante-, y la Reforma Agraria, según los Artículos 26, 27, 48 de la
Constitución del 31, y otros, decepcionó a muchos de sus sirnpatizant.es. Después de la Revolución de Octubre, aunque no tomó parte directa, fue perseguido y encarcelado mas logró su liberación y recobró nuevament.e las
simpatías de los republicanos y socialistas que querían ver una España renovada. Su ideal era tener "un verdadero estado liberal, laico, democrático
y de regeneración de la sociedad mediante una reforma agraria que convertiría en propietarios a millones de campesinos sin tierra". (p. 50. Pierre
Broue y Emile Témime. La Revolución y la Guerra de &amp;paña, t. I. Tiempo
Presente. México. F.C.E. la. ed. 1962).
419

�Francuco Largo Caballero. del Partido Socialista, secretario de la .G.T.
-Uníón General de Trabajadores-- nacido de una familia miserable en
Madrid, en 1869 comen1.ó a trabajar desde ]a edad de ocho años para
subsistir. Aprendió a leer a los 24 años. Obrero en 1890 se afilió a la U.G.T.
En 1894, al Partido Socialista. En 1917 fue cond nado a muerte sentencia
que se le conmutó por los trabajos forzados; fue amnistiado en 1918 al ser
elegido Diputado a las Cortes. Fue Ministro de Trabajo en el Gobierno republicano de Azaña. En esa época tuvo disgustos personales con el Presidente de la República Alcalá Zamora, por motivos de "reformas sociales'
y a partir de entonces buscó otro camino para Jlevar a efecto sus ideales
or«anb..a.ndo la "Alianza Obrera". Posteriormente con sus "ideas marxistas"
t&gt;
sin baber leído a Marx se hacia llamar merxista -y arremetió contra todo
ideario político que tendiera a una verdadera Democracia. Tuvo ligas con
el Comintern y puso a España al borde de ser romunista. A los 67 años,
Largo aballero, encarcelado, se puso a leer por primera vez a Marx Engels,
Trotsky, Bujarín y Lenin. L.C. fue llamado el "Lenin Español". Se entusiasmó con la Revolución rusa. J.R. Bloch uno de sus biógrafos lo retrata así:
"de una vejez robusta. . . la cabeza calva. . . cuadrada, el rostro pesado, la
frente obstinada, la boca amarga, el modelado de la cara bello y d licado en
su forma, los ojos claros, terriblemente cansado", a los sesenta y tantos años.
Fue el ídolo de los trabajadores madrileños por su origen obrero como ellos.

nr. LA

PRoPAGANDA ELEcToRAL

El periódico "Política', diario de Izquierda Republic.ana, de fecha lo. de
enero de 1936, .publica el resultado de los acuerdos del Consejo celebrado
el día anterior.
Portela Valladares explica a los periodistas que en las alianzas ·electorales
no iba a permitir wurse con los enemigos- del Gobierno. Dice que "todo
Gobierno forma una unidad y es el presidente, según la Constitución, quien
encabeza y recoge esta unidad de pensamiento político ' y que por ello no
podía admitir alianzas electorales contrarias a la República. De aquí que
surgió la crisis en el Consejo y disgustos entre los Ministros.
En estos momentos se temía ya una revolución interna por "la hostilidad
implacable entre derechas e izquierdas".
El Presidente de la República, Alcalá Zamora, por su parte, se sostenía
en la política de su posición-centro, política republicana cuya misión electoral
era ejercer su más alto poder en la illlparcialidad y en la ley.
Según los datos dados a la prensa por el Sr. Alvarez Mendizábal, el Con-

sejo de Ministros daba un voto de confianza al señor Presidente, en esos
momentos de lucha política,
En el mismo periódico "Política" de fecha lo. de Enero de 1936, se señalan
las fallas del 'bienio anterior", debidas a la incapacidad de sus dirigentes
para administrar el Gobierno y por sus "bravatas intolerables". Que la victoria
electoral de 1933 no justificaba que se hubiesen infiltrado en el Gobierno
partidos cuya bandera era "contra 1a Constitución" y "conlra el régimen.. .''
'Por encima de las inclinaciones personales y de los intereses partidistas de
los componentes del Gobierno· por encima de las pretensiones electorales que
pueda tener, está 1a necesidad apremiante de que se ponga fin a la bochornosa situación en que colocó a España la crisis de octubre de 1934".
Por su parte, las Izquierdas
han amplia publicidad a Ja impopularidad
de las ort-cs, y opinaban que, por consiguiente, era necesario abolirlas. En
'Política" el 3 de Enero de 1936 se anota: "Se trata de unas Cortes inservibles impopulares desacreditadas, condenadas a muerte a fecha fija que
han entrado en colisión con los altos intereses de la República .. .'' "La República española es constitucional y parlamentaria· pero no a ratos sino
si~~re. Las Cortes que van a morir lo han olvidado constantemente~ con
oDl!Slones y extravíos tejieron su propia mortaja. La defensa que de elJas
hace alvo Sotelo es su mejor epitafio".
Las Derechas, a su ez, hacían su propaganda, en e] Debate de fecha 3
de -~ncro del 36: "Con el año nuevo entramos así en el período de preparac1on de esta gran batalla ciudadana". . . "se trata de disputar n2.da menos
que los destino de Espai1a" ... "El frente revolucionario proclama alevosamente su verdadera naturaleza y carácter. 'Somos los de octubre' han dicho
Y su anunciado programa es en esencia la sovietización de España". . .
'
Gil Robles expresa: "Estas Cortes han realizado una labor fecundísima
y aun podían haber seguido realizándola. Además no son incapaces para 1~
refonna constitucional" . . . (El Debate, 7 de Enero de 1936).
Ahora bien los Monárquicos querían que continuasen las sesion&lt;',s de las
Cortes que estaban suspendidas hasta fines de enero. Por lo tanto, tomaron
una actitud de reserva con dos proposiciones acusatorias: "una contra los
ministros y otra contra el presidente de la República".
Portela Va11adares, entretanto, mantenia una actitud de suspenso.
Calvo Sotelo y Goicochea continuaban, sin embargo, su propaganda de
resurrecci6n de las Cortes.

El 7 de enero de 1936 hubo sesión de la Diputación Permanente constituida por D. antiago Alba, Presidente· D. Manuel Jiménez Fernández VicePresidentc; D_· J~sé Ma. Lad~~a, D. Francisco Largo Caballero, Don Miguel
Maura, D. S,gfrido Blasco Ibanez y otros. Esta Diputación había sido desig421

420

�nada e instituída por la misma Constitución de la República, cuyas funciones
eran distintas a las de ]as Comisiones Parlamentarias.
D. Manuel Azaña y el Sr. Salmerón, Pte. y Sri.o. del Partido de Izquierda
Republicana, en Asamblea provincial, daban a publicidad la buena marcha
de todas las organizaciones en vista a la próxima contienda electoral.
Por fin, el 8 de Enero del 36, se dio a conocer el Decreto de Disolución
de Cortes y el de Convocatoria a elecciones para el domingo l6 de febrero
del mismo año.
Política, con fecha 8 de Enero del 36, publica lo siguiente acerca de 1a
disolución de las Cortes: 'Lo que acaba de morir no era un Parlamento legítimo porque nació de la corrupdón electoral y s apoyó sobre una mayor
que no representaba el mayor número de V(tWS en el país. No tuvo aliento
para crear sino para destruir. Vivió siempre a espaldas de la legis1ación republicana o contra ella..."
Por otra parte, Portela Valladares explicaba la conducta del Gobierno:
Que era evidente que no se había cometido transgresión constitucional alguna
al suspender las sesiones de las Cortes. (Se fundamentaba en el Artículo 81
Constitucional).
En tanto que los Partidos Republicanos de Izquierda, a través de una
nota dirigida al Gobierno, pedían unas "condiciones mínimas de neun·alidad
política" en vísperas de las elecciones. En dicha nota, suscrita por el Sr.
Amós Salvador, pedían:
lo. "Respeto escrupuloso a todas las garantías con. títucionales, al fin restablecidas por decreto...
2o. Libertad de los detenidos ilegal o gubernamentalmente y rápida su tanciación de los procesos todavía en curso por delitos político-sociales.
3o. Reapertura de centros politicos y obreros autorizando el funcionamiento de las organizaciones sindicales y politicas bajo el régimen de la ley.
4.-o. Cesación inmediata de las Comisiones gestoras municipales de nombramiento gubernativo y reposición de los Ayuntamientos arbitrariamente
suspendidos...
So. Instrucciones categóricas a los agentes de la autoridad y a los gobernadores, cuyo nombramiento deberá recaer en personas de inequívoca lealtad
al régimen, a fin de que todos ellos se atengan al más riguroso cumplimiento
de la ley y a 1a observancia más absoluta de su deber de neutralidad política
y electoral". (9 de Enero de 1936. Política).
Por su parte, los grupos derechistas estimaban conveniente el decreto de
disolución de Cortes, ya que como estaban las cosas 'o había que cambiar
la política o había que ir a las elecciones con toda rapidez''. (El Debate,
8 de Enero de 1936).
A su vez, D. Miguel Maura censuraba la decisión del Gobierno, en la
422

sesión de la Diputación Permanente. De ía: "He de empezar por recordar
en qué forma víenen estos decretos al conocimiento de la Diputación Permanente. Estaba pendiente una acusación contra el Gobierno, firmada por
la décima parte de la Cámara; terúa todos los requisitos que la Constitución
exige para que fuese cursada· era una acusación motivada". . . "Cuando
está pendiente esa acusación motivada, el Piesidente de la República de
acuerdo con e1 Gobierno, disuelve el Parlamento y no comparece siquiera
ante la Diputación Permanente. Pues bien, eso se hace a través de un Gobierno que no tiene más significación que la de un favo1ito del Presidente
de la República" ... (El• Debate, 9 de Enero de 1936).
Así pues, ante las elecciones se continuaba la propaganda política. Las
Derechas opinaban que había que esclarecer la esencia de las cosas que
se tenía en juego el futuro de España "en su propio ser'', amenazada por los
marxistas que querían cumplir la promesa del octubre rojo de 1934. Que
había que actuar y combatir al enemigo. "Octubre es la anarquía frente a
1os más elementales principios del orden social. Octubre es la ruina". . . "es
la negación de España" ... (El Debate, 10 de Enero de 1936).
Al fin, con fecha 14 de Enero de 1936, se forma el Bloque Antirrepublicano
contra las Izquierdas Unidas.
Lerroux y Miguel Maura, dirigentes de derechas, se adhirieron a la C.E.
D. . y hacían una amplia publicidad, aunque tenían sus detractores. En
Política., con fecha 16 de Enero del 36 refiriéndose a Maura leemos: "El
angel malo de la reacción, el protervo ministro de la quema de los conventos
-así le presentaban antaño los cedistas-- va del brazo de Gil Robles a las
elecciones' . . . "Maura, el que se confabuló con los socialistas para echar al
rey, puede congraciarse con las derechas" ...
in embargo, tanto la Liga Catalana dirigida por Cambó como Martínez
de Velasco, Goicochea y Calvo otelo, representantes de los Monárquicos,
Tradicionalistas y Radicales se adieren a la C.E.D.A.
Se suponía que el conglomerado derechista lo que perseguía era, al conseguir la victoria electoral, haeer de las Cortes futuras una parodia, pasar
por una etapa premonárquica con nn ''hombre férreo", en la jefatura del
Estado que tendiese más a la Monarquía que a la República.
Entretanto~ Política, de fecha 23 de Enero de 1936 opinaba que el bloque
contrarrevolucionario preparaba un plan de golpe de Estado.
Por su parte, los dirigentes derechistas seguían su publicidad en las diversa
p~ovincías españolas. Calvo Sotelo, Coicochea y Gil Robles se u.nen para
discutir y decidir el programa del cual fueron revelados ciertos datos importantes por Calvo Sotelo en un mitin en Cáceres aunque se mant nía un
tanto velado para la prensa, lo que dio lugar a dudas del partido contrario.
y diversas suposiciones de toda especie.
·

423

�El Gobierno se mantenfa con su política neutral del Centro y así lo daba
a la publicidad Portela Valladares. De todas formas, tanto las Derechas
como las Izquierdas le atacaban por los acontecimientos del bienio anterior
y por su conducta seguida. En Política de fecha 26- de enero del 36 se anota:
"hubiéramos preferido que en estos momentos ocupara el Poder un Gobierno que limitara su actividad política a arbitrar con imparcialidad intachable la contienda ante las urnas". . . . .. "Hasta ahora hay que confesar
que se .ha comportado -Portela- de muy otro modo ..."
El Partido Comunista a su vez continuaba con su propaganda. Largo Caballero, en el &lt;lis urso pronunciado en el Cinema Europa, en Madrid, el 13
de enero de 1936, declaraba al proletariado que era deber, en esos momentos, "traer la República, pero establecido ese régimen, traer el socialismo
marxista". . . El mismo se declaraba marxista.
Y en las declaraciones que Lru·go Caballero da a Manuel Cásares, para
la U1úted Press, en "Claridad", con fecha 18 de Enero del 36, dice: "La
Monarquía no pudo sostenerse por el cretinismo de la figura que la representaba, la amoralidad de sus Gobierpos y la degradación de sus instituciones, especialmente el Parlamento, anegado en el descrédito más desmoralizador. Fue fácil derribarla. Pero después, la República, salvo el primer
bienio, ha venido a caer estúpidamente, por confianza del proletariado y
error de los republicanos, en manos de los antiguos monárquicos y de los
desertores del republicanismo ..."
Y en otro párrafo anota: "El proletariado ante el Gobierno Portela es
forzosamente de oposición..." ..."Madrid, Barcelona y Asturias siguen en
estado de prevención ... "
Otro de los objetivos de los Socialistas, al adherirse con los republicanos
de izquierda, era el de "aplastar el fascismo" y "arrancar de los presidios a
los camaradas" ...
Como Largo Caballero tenía mucha simpatía entre la masa obrera y la
mayoría de sus discursos eran ovacionados, suponía la clase trabajadora que
con la victoria de la contienda electoral adquirirfan toda clase de derechos.
Por otra parte, también en el Semanario Claridad, de orientación socialista, Manuel Castedo, Presidente de la Federación de Trabajadores de la
Tierra, señala que tenían la responsabilidad de tratar de "nacionalizar la
tierra", ya que la obra socia] del camarada Largo Caballero estaba deshecha,
y 1a Ley de Reforma Agraria de septiembre de 1932, anulada. Por ello, "la
experiencia rusa de ]a colectivización campesina debe tenerse presente" .. .
(Claridad, 11 de Enero de 1936).
Como vemos, en esa época, había diversidad de orientaciones ideológicas.

424

Con fecha 26 de Enero de 1936 se dio a la publicidad la detención de
los propagandistas comunistas Dolores Ibarruri "La Pasionaria", y Vicente
Uribe, encarcelados en Madrid, por intervención en mitines políticos.

IV. Lo

QUE ATACABAN LAS DERECHAS

En Política, de fecha 28 de Enero del 36 leemos: "Ni siquiera está claro
qué revolución es la que combaten. ¿La de octubre de 1934?..." "La revolución de octubre la provocaron deliberadamente los derechas. Empezaron su
criminal tarea el mismo día en que tomaron el Poder que no habían ganado,
porque el resultado electoral de 1933, aún logrado en circunstancias excepcionales para ellas, no justificaba la serie de Gobiernos iniciada por el que
presidió nominalmente Lerroux". . . "la sistemática vulneración de las leyes
sociales, las violaciones reiteradas de la Constitución, los salvoconductos que
las Cortes Monarquizantes concedían al feudalismo económico para que
agarrotara a los trabajadores... " .. .' herir al régimen" ... "para poderlo
reemplazar cómodamente por un Estado teocrático y plutocrático" ...
Así pues, las Izquierdas tenían su visión particular y propia al enfocar el
problema gubernamental y político.
Señalaban que tal como estaban las cosas, por error, un gobierno de tipo
republicano con matices derechistas es peor que una República legalmente
constituída con dirigentes doctrinarios de esta forma de configuración estatal. Pues opinaban que hubiera sido mejor que hombres de tipo más conservador tuvieran el poder. "La realidad es que ya deja de serlo, incluso en
la forma, puesto que se Uama (centro-derecha' ... " (Política, 26 de Enero
de 1936).
Las Izquierdas pretendían "regenerar y vigorizar a la República dentro
de la ley" con programas propios y definidos, mientras que la C.E.D.A. no
los tenía. Suponían en el Frente Popular una mayor capacidad cívica y
conciencia ciudadana de sus problemas con objeto de no llevar a España a
la guerra civil. Sin embargo, con las pruebas históricas objetivamente nos
damos cuenta que el desenlace fue muy otro.

V.

PETICIÓN DE APLAZAMmNTO DE ELECCIONES

Hacia el 2 de febrero del 36, cundió la idea de un aplazamiento de las
elecciones, idea que no se sabía exactamente de dónde provenía. Se suponía.
sin embargo, que fuese de origen derechista.

425

�En El Debate, con fecha 31 de enero del 36 se anota : "El Consejo de
Ministros trató ayer algo de política electoral; pero es difícil precisar de
qué y cómo. Varios ministros aseguran que se habló de Ja propuesta de
apJazar quince días las elecciones. El Sr. Portela y sus allegados aseguran
que no se trató para nada de eso" ... " . ..Lo cierto es que la C.ED.A. no
desea de ninguna manera ese cambio..."

VI.

CA.NomATURAS PARA LAS D.IPUTACIONES

El bloque izquierdista proponía a D. Manuel Azaña, en cambio, el "CentroDerecha", a Gil Robles (A.P.) • entre otros.

VII.

EN

VÍSPERAS DE LAS ELEOOIONES

Por su parte, el Sr. Portela Valladares promete resguardar el orden de
la vida política el día de las elecciones. Y con fecha 16 de febrero del 36,
hace sus declaraciones: "Creo que no pasará nada, sea cualquiera el resultado
de las elecciones" .. .
Concretando, el programa de los partidos coaligados del Frente Popular
era el siguiente :
"l. Restablecer el imperio de la Constitucíón. Serán reclamadas las transgresiones cometidas contra la ley fWidamental. La ley orgánica del Tribunal
de Garantías habrá de ser objeto de reforma...
2. Se procederá a dictar las leyes orgánicas prometidas por la Constitución
que son necesarias para su normal funcionamiento, y especialmente las leyes
Provincial y Municipal. . .
·
3. ..."Se revisará la ley del Orden Público, para que, sin perder nada de
su eficacia defensiva, garantice mejor al ciudadano contra la arbitrariedad
del Poder. ..
4. . .. "Se simplificarán los procedimientos en lo civil; se ímprimírá mayor
rapidez al recurso ante los Tribunales contencioso-administrativos, ampliando
su competencia, y se rodeará de mayores garantías al inculpado en lo criminal" ... (Política, 16 de Enero de 1936) .
Las Izquierdas, en vísperas de las Elecciones aguardaban la victoria electoral, casi decisiva, y, de lo contrario, suponían la guerra civil. Política, con
fecha 20 de enero de 1936, señalaba que "sólo un gobierno izquierdista lograría encauzar el régimen y apartar de España los peligros de la guerra
civil y de la insurrección social. .. "
426

VIII.

EL RESULTADO FINAL

El 17 de febrero de 1936~ los resultados electorales conducían a la decepción

para las derechas, y, en cambio, gozo para las Izquierdas por su triunfo.
Según el Censo, el Frente Popular tuvo una mayoría.
Manuel Azaña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224,928 votos
por Madrid.
Sin embargo, son difíciles de aclarar las Elecciones, pues se prestan a análisis
muy sutiles y confusos, ya que no hay posibilidad de una aclaración convincente acerca de si se emitió el voto, si hubo intimidaciones o violaciones;
co-acción moral en las provincias, pueblos, arrendatarios o campesinos. Tampoco se ha hecho un estudio concienzudo sobre las fichas electorales. No se
sabe a ciencia cierta si hubo "fraude electoral".
Las consecuencias de las Elecciones fueron que el 17 de febrero las masas
populares insistían en la dimisión de Portela Valladares, y éste dimite el
19 del mismo mes aunque Gil Robles le aconsejaba que se sostuviera en el
poder y Primo de Rivera le sugería las fuerzas armadas, "un golpe de estado".
España en 1936 tenía alrededor de 39 millones de habitantes, de los cuales
un 31 por ciento se abstuvo de votar; un 30 por ciento participó en la contienda y un 30 por ciento en edad de votar.
Según David Jackson en su libro sobre "La Guerra Civil de España",
opina intuitivamente que el Frente Popular fue alentado por la Derecha que
pretendía hundir a Azaña para que fracasara en la Política, opinión digna
que merece abandonarse.
Los resultados deductivos fueron que el Frente Popular obtuvo mayoría de
votos y de esta forma Azaña llega al poder gubernamental; siguió la dimisión de PorteJa Valladares que no se arriesgó a sostenerse en el poder, pues
expresaba: ''Yo no puedo hacer más que entregar hoy mismo el poder" y,
consecuentemente, Alcalá Zamora fue destituido por el Gobierno echando
mano del artículo 81 de la Constitución del 31.

IX.

ULTIMO CONSEJO DE MINISTROS: DIMISIÓN
DE PoRTELA

V ALLADAREs

El Presidente del Consejo de Ministros, antes de dimitir, en vista de la
crisis por el resultado electoral publicó el estado de alarma en toda España,
una vez en palacio. Luego se celebró el Consejo de Ministros y éstos se mostraron partidarios de la dimisión de Portela en virtud de los hechos acontecidos. Entretanto, la Diputación Permanente se reunía. Y en el Consejo

427

�último, se procedió a nombrar e] nuevo gobierno que quedó constituido bajo
la presidencia de D. Manuel Azaña.
Gmma: . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Estado: ..................
Marina: .... . ..... . .. . ....
Hacienda: ........ . .... . ..
Instruccióh Pública: ........
Trabajo: ........ . ........
Agricultura: . ............ .
Industria: ... . ............
Justicia: .... . .. . ..........
Obras Públicas: ...........
Comunicaciones: . .. .. .. ...

Gral. Masquelet.
D. Augusto Barcia.
D. José GíraL
D. Gabriel Franco.
D. Marcelino Domingo.
D. Enrique Ramos.
D. Mariano Ruiz Funes.
D. Plácido Alvarez.
D. Antonio Lara.
D. Santiago Cásares Q.
D. Manuel Blasco G.

La mayoría del nuevo Consejo eran republicanos de izquierda -Presidencia&gt; Gobernación y siete carteras más; tres de Unión Republicana del
partido del Sr. Martínez 'Barrio y un Gral. de Guerra. Los Socialistas no
tenían participación. Tampoco la Esquen-a Cata1~ana.
El Sr. Portela creyó que con el cambio rápido y las responsabilidades del
mando en el Sr. Azaña, se mantendría el orden público. Mas nos damos
cuenta que fue pasajero, pues las inquietudes y las inconformidades siguieron
en pie hasta desembocar en la guerra civil. Por su parte la propaganda socialista continuaba. En el semanario Claridad, de fecha 19 de marzo del 36
leemos: . . . "Hay que eliminar la ilusión de que la revolucióp proletaria socialista o sea la transformación de la propiedad individual o corporativa de
los instrumentos de trabajo en propiedad común de la sociedad entera y la
consiguiente abolición de todas las clases, pudi~ndose asi en una sola comunidad de trabajadores, podrá realizarse reformando el estado social vigente. No queda otro recurso que destruirlo de raíz ..." ... "Esta crisis -se
refiere a la Economía- no tiene mas que dos salidas: una, anti-natural,
anti-histórica y transitoria, el fascismo, y otra, natural, histórica y definitiva,
el socialismo" ...
Como sabemos, el Partido Socialista Españo1 tenía como ideario político
las normas o principios marxistas, pues todas las agrupaciones pretendían
una igualdad absoluta de razas, de sexos, de religión. Ahora bien enfocada
filosóficamente esta pretensión, nos damos cuenta que es difícil de llevarse
a cabo, pues la misma aturaleza nos enseña que cada cosa tiene un fin específico y cada ser humano una jerarquía en el conglomerado social.
En esa época, D. Miguel de Unamuno decía: ''España es un país de locos
o de tontos°', pues se daba cuenta del problema crítico de su país. Asimismo,
428

otros escritores de ese entonces como Baroja, Maeztu, Salaverría Castillejo,
Ortega y Gasset Azorín, se extrañaban con profunda tristeza del nuevo
sesgo que la política de su patria iba tornando y presentÍ&lt;\n y vislumbraban
el trágico conflicto.
Al final, este lapso histórico de interés por formular una República, con
un ideario finne en pro de la dignidad de la personahumana se fue en declive,
quedando el partido del Centro-Derecha sólo, y atacado tanto por el Frente
Popular como por la C.E.D.A., dando lugar a la inconformidad española y,
finalmente, al desenlace fatal de la Guerra Civil del 36.
A la dimisión de Portela Valladares, Azaña es elevado a la Presidencia del
Consejo, como decíamos, mas, poco después, a la destitución de Alcalá Zamora, es elevado a la Presidencia de la República, sustituyéndole en el Consejo, Indalecio Prieto.
Hacia el 14 de abril se temía que Azaña diera paso al Comunismo; no
había «garantías -individuales".
Después, con el asesinato de Calvo Sotelo, el 13 de julio del 36, con la supuesta intervención de Indalecio Prieto, a través de un ex-guardia civil, se
desencadena el temor, la furia, Ja anarquía. Asimismo, se suporúa que querían "liquidar" a Gil Robles ese mismo día que estaba él en Biarritz. Por
ello, muchos intelectuales y destacadas personalidades tanto de Derecha como
Repúblicanos se alejaron de España. La Guerra Civil había comenzado...
el 18 de julio de 1936.
Indalecio Prieto es amenazado de muerte por los Fascistas y por los Socialistas. Gil Robles declara: "Indalecio Prieto es impotente para controlar la
situación". Largo Caballero exigía "un ejército rojo" y todo mundo demostraba inquietud y desasosiego.

X.

CONCLUSIÓN: LA GUERRA CIVIL EsPAÑOLA

La Guerra Civil Española no empieza estrictamente el 18 de julio, sino el
17 de febrero de 1936. Desde ese día se crea una tensión y no hay poder
para evitar que el caos tenga término. Se crea un clima propicio para los
C-'&lt;tremismos. Las milicias se instruyen; los anti-facistas, los "requetés". Se
dice que la Guerra Civil suicidó la República, mas hay quienes opinan que
ésta se suicidó a sí misma. Era una situación caótica. Sólo quedaba la violencia. . . En conclusión, la "Guerra Civil Española" del 18 de julio del 36 fue
consecuencia de Wla tensión anterior, resultado lógico de la vida española.
Ahora bien, si fue resultado de una crisis anterior no fue sólo un fenómeno
interno sino que el problema internacional complicó el drama interno español.

429

�BIBLIOGRAFIA

Periódico Política. Diario de Madrid. Enero-Febrero, 1936.
Periódico Debate. Diario de Madrid. Enero-Febrero, 1936.
~
Pl.ERRE BROUÉ y EMILE TÉRMINE, La Revolución y La Guerra de Espana. Fondo de
Cultura Económica. C.P. 33. No. 1, México, 1962.
R:rvoXRE, Europa Desde 1918 Hasta Hoy. Manuales U.T.E.:S:.A., México, 1961.
Semanario Socialista Claridad. Enero, Febrero, Marzo, Abril, 1936.

LA DIVISION DE OPERACIONES
FRANCISCO

R.

ALMADA

Universidad de ChihtJahua

•

EL GOBIERNO NACIONAL que presidía el Lic. Benito Juárez se había vISto
obligado a abandonar la ciudad de Méxíco y a establecerse en la capital de
San Luis Potosí, con motivo del avance de las tropas francesas mandadas por
el general Elías Federico Forey, después de la rendición de la plaza de Puebla
de Zaragoza.
La Secretaría de Guerra y Marina quedó vacante el 13 de noviembre de
1863 en virtud de que el titular de ella, general de división Ignacio Comonfort, fue muerto en una emboscada que le tendió en Molino de Soria, Guanajuato, una partida imperialista que comandaba el coronel Sebastián González y Aguirre, y quedó encargado del despacho de los negocios del Ministerio el Oficial Mayor, general Juan Suárez y Navarro.
El 24 de febrero de 1864 el Presidente .Juárez, encontrándose en Saltillo,
nombró Secretario de Guerra y Marina al general de división Miguel Negrete, quien protestó al día siguiente, y como el Oficial Mayor renunció, se
nombró en lugar de Suárez y Navarro al coronel Anastasio Aranda. Para
estas fechas ya se había agudizado el conflicto P9lítico entre el Presidente de
la República y el Gobernador del Estado de Nuevo León y Coahuila, general Santiago Vidaurri.
Después de que el Gobierno Nacional decretó la separación del Estado
de Coahuila, concediéndole nuevamente el ejercicio de su soberania, el General Negrete avanzó al frente de las tropas leales y el 2 de abril ocupó la
ciudad de Monterrey, sin que el gobernador rebelde hubiera opuesto resistencia.
Al día siguente llegaron el Presidente y los demás Secretarios de Estado y
se fijó allí la residencia del Gobierno Nacional.
Después de transcurridos cuatro meses las circunstancias de la guerra provocaron una nueva movilización del Gobierno, habiendo seguido la comitiva
p residencial por las regiones meridional de Coahuila y noreste de Durango,

430

431

�mientras Nuevo León y Coahuila quedaban totalmente en manos de los
enemigos de la causa nacional. El 29 de septiembre el presidente d~ la
Rep(1blica, sus Secretarías de Estado, licenciados Sebastián Lerdo de Tejada y
José María Iglesias y general Negrete, seguidos de un corto número de empleados civiles y militares dispersos, y escoltados por el "Batallón Supremos
Poderes" y el "Escuadrón de Carabineros a Caballo", que comandaban los
coroneles Pedro Meoqui y Juan Pérez Castro; penetraron a territorio chihuahuense y pernoctaron en Villa Coronado. En seguida tocaron Valle de
Allende, Hidalgo del Parral, C. Camargo, La Cruz, Rosales y Bachimba y
el 12 de octubre a las cinco de la tarde hicieron su entrada a la ciudad de
Chihuahua, en donde fue recibido el Primer Magistrado de la Nación con
verdadero entusiasmo por el pueblo, encabezado por el Gobernador y Comandante Militar del Estado, general Angel Trías (p) .
En los cortos días que el Presidente se detuvo en Hidalgo del Parral acordó
la convocación de una junta en la capital del Estado, con elementos de
significación que conocieran el medio local, a fin de oir opiniones y resolver
la manera de organizar nuevas fuerzas, acumular elementos para continuar
la lucha y obtener recursos económicos para afrontar las primeras necesidades
del Gobierno Nacional. Dicha junta se verificó el 21 y el cumplimiento de los
acuerdos que en ella se tomaron quedó a cargo del Gobernador Trías. ( p) .
Entre las corporaciones de nueva organización se contó el "Batallón Patriotas de, Chihuahua", cuya jefatura como coronel se reservó el mismo
general Negrete y ocurrieron a inscribirse en sus filas numerosos jóvenes
chihuahuenses, entre los que se contaron algunos alumnos del Instituto Científico y Literario del Estado.
La situación económica del Gobierno Nacional se agudizaba cada día más,
por los gastos inaplazables que demandaba su sostenimiento y el de las nuevas
tropas que se estaban organizando y la necesidad de auxiliar a civiles y militares que peregrinaban siguiendo al mismo ·Gobierno para no quedarse a
residir en lugares ocupados por el enemigo, en momentos en que la Secretaría de Hacienda sólo podía disponer de los cortos recursos que le proporcionaban las oficinas federales existentes en el Estado; de los productos
de .las contribuciones extraordinarias- que se impusieron sucesivamente a los
chihuahuenses y de la moneda de cobre mandada acuñar por decretos presidenciales en 1a ceca de Chihuahua. Este grave problema determinó al Primer
Magistrado a disponer la organización de una expedición militar que marchara a impulsar la insurrección republicana en los Estados de Coahuila,
Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, en momentos en que en Clúhuahua no existía p1oblema inmediato de operaciones que atender, y a recuperar la Aduana Fronteriza del puerto de Matamoros, a fin de aprovechar
sus recursos para mejorar la situación hacenda:ria.
432

La dirección y organización del proyecto se encomendó al general e!ITete
b
J
atular de la Secretaría de Guen-a y Marina, sin perder este carácter y añadiéndole el de general en jefe de la nueva unidad militar. Después cÍe haber
recibido instrucciones del Presidente de la República, en la segunda quincena
de enero de 1865 dejó e] despacho de ]os negocios del Ministerio en manos
del Oficial Mayor, coronel Aranda, y se desplazó en dirección a la región
meridional clúhuahuensé, estableciendo su cuartel general en Hidalgo del
Parral.
Antes de salir el general Negrete de la ciudad de Chihuahua para desarrollar
su programa de organización de fuen:as y de operaciones militares, ordenó
que se movilizaran en dirección al sur algunas corporaciones, entre las que
se contaron los Batallones lo., 2o. y 3o. de Chihuahua, Cazadores, Patriotas
de Chihuahua, una fracción de "Supremos Poderes" y la artillería. Igualmente se ordenó a los genexales Antonio Carbajal, Gobernador y Comandante
Militar del Estado de Durango, Manuel Quesada y Manuel R.uiz, Comandante
de la Línea del Sur del Estado, le quedaran subordinados con las fuerzas que
de cada uno dependían. La nueva unidad militar organizada por egrete
tomó la denominación de "División de operaciones", en cuya labor contó con
la cooperación eficaz del Gobernador Trías (p) y del general R.uiz.
Una vez el General en Jefe en Hidalgo del Parral previno al Jefe de la
Línea que procediera a ordenar el empadronamiento de los ciudadanos comprendidos en el servicio de Guardia Nacional Móvil en los canto11es de su
jurisdicción y los llamara a filas en la siguiente proporción: Cantón Hidalgo,
200 hombres para el Batallón lo. de Chihuahua; Cantón Balleza 150 individuos para el de "Supremos Poderes"; Cantón Allende, 150 para :1 "Batallón
de Cazadores"; Cantón Camargo, 150 para el .Batallón 2o. de Chihuahua y
Cantón Jiménez, 150 individuos para reforzar la artillería y la caballería.
~revino á~emás el general Negrete al Comandante de la Línea del Sur que
si no podía entregarle los reemplazos en el perentorio plazo de ocho dfas
él se haría cargo personalmente de su concentración. Igualmente ordenó
se hiciera requisición de carretas y bueyes o bestias de tiro para movilizar
oportunamente las provisiones de boca y los pertrechos. Por último, el 19
de febrero giró orden al general Carbajal, que se encontraba en el mineral
de Piedra Larga, que emprendiera la marcha de regreso, a incorporársele
.

qu;

sus fuerzas.

El coronel Miguel Palacios fue enviado a los municipios de San Míguel de
las Bocas (Villa Ocampo) y San Bernardo, Durango, a levantar la Guardia
Nacional, pues a ellos no había llegado todavía la dominación imperialista..
El coronel Alejandro Hernández, jefe del "Cuerpo de Lanceros de Durango",
en lugar de incorporarse a la División como se le había prevenido tomó el
.
'
carruno de occidente con la mayoría del mismo, bajo el pretexto de que

433
H

�Palacios había obstaculizado su acción y de que los pueblos ya no soportaban
más exacciones y se unió al general Ramón Corona en el pueblo de Tamazula.
Fueron comisionados para concentrar los reemplaws mencionados antes los
mayores Francisco Borges y Melquíades Campos, capitán Cosme Gutiérrez
y teniente Francisco Cano. El general Ruiz suspendió en su cargo al Jefe
Poütico del Cantón Jiménez, Narciso Acosta, bajo el cargo de negligencia
y fue substituido por el suplente Mariano Gabaldón.
Desde el 2 de febrero se había situado en Villa Coronado el coronel
Juan Pére-,: Castro con la e&gt;..1:rema vanguardia de la División que se estaba
constituyendo· el general Ruiz impuso un préstamo forzoso reintegrable de
veinte mil pesos a los habitantes de los Cantones Hidalgo y Allende y el
general egrete otro de cinco mil pesos al Cantón Jiménez, por conducto
del Lic. Manuel I Muñoz, destinados ambos para haberes y gastos de las
fuerzas que se estaban organizando. Se acumularon todos los elementos de
combate que pennitieron las circunstancias económicas y la "División de
Operaciones" quedó constituida de la manera siguiente:
General en Jefe, el de división Miguel egrete.
Estado Mayor: Coroneles Ramón C. Arroyo y Lenar Chávez, teniente
coronel José Cosío Aramberri, mayor Melquíades Campos y capitanes Florencio Chávez y Darío Benelto.
Segundo en Jefe general graduado Agustín Villagra.
Estado Mayor: Coronel Vicente de la Fuente, mayor Gregario Pacheco y
capitán Manuel Samilpa.
Secretario del Cuartel General: Mayor y Lic. Manuel Azpír-oz.
Mayoría General: Coronel Mariano Díaz, teniente coronel Juan Estrané
y capitán Juan Guzmán.
Prove duría General: Tenientes coroneles Pascual Jara.millo y Feliciano
Ruiz y mayores Eutimio Colunga y Eusebio Martinez.
Pagaduría General: Mayor Gorgonio Rosas.
Depósito de Jefes y Oficiales: Tenientes coroneles Agust'rn Ayala y Pedro
Medina, mayores Luis G. Solana, Paulino Lea~ Miguel Villegas y Antonio
Gómez; capitanes Jesús Lozano, Vicente Ramos, Jesús José Reyes, Rafael
Guerrero y Jesús Martínez, teniente Manuel Guzmán y subtenientes Manuel Gálvez y N. Campbell.
Primera Brigada de Infantería: Coronel Manuel F. Loera.. Batallones de
Zapadores, coronel Miguel Palacios, lo. de Chibuahua, coronel Manuel Ojinaga y fracción de "Supremos Poderes" teniente coronel Pedro Yépez.
Segunda Brigada de Infantería: General Villagra. Batallones de Cazadores, coronel Francisco de P. Nieto; "Bravos", coronel Guadalupe Soto y
2o. de Chihuahua, coronel Joaquín Terrazas.
Primera Brigada de Caballería: Coronel Juan Pérez Castro. Corporaciones:
434

"Carabineros a Caballo' , el mismo jefe; ''Cuerpo de Rifleros", "Lanceros
de Quesada", coronel Rafael Quesada y '"Escuadrón del Valle de México".
Segunda Brigada de Cabalforia: Coronel Rafael Arredondo. Batallones
de Saltillo, "Patriotas de Chihuahua' teniente coronel Jesús Escobar, fracción del ''3er. Batallón de Chihuahua'' y fracción del "Cuerpo de Lanceros
de Durango", teniente coronel Santiago Nieto.
Batallón de Artillería, General Fernando Poucel.
Sección Sanitaria: Doctores Manuel Robles y Mariano Becerra. El primero había tenido que resignar el mando del 2o. Batallón de Chihuahua en el
coronel Terrazas.
De la dispersión del "Cuerpo de Ejército de Occidente" como .consecuencia
de su derrota en la Majoma; de la pobreza del Estado de Chihuahua originada por la guerra sostenida durante treinta años en contra de los apaches
y comanches; del entusiasmo patriótico de los clrihuahuenses y del esfuerzo
infatigable de las autoridades militares surgió la ''División de Operaciones"
como una esperanza para la causa de la República. Los generales Negrete,
Trías (p) y Ruiz y sus subalternos pudieron poner en pocos meses en pie
de lucha un tren de guerra superior a los elementos de combate que el Gobierno Nacional había pedid0 al Gobernador Terrazas, que éste no pudo
completar en dos años a pesar de que contó con mayores recursos pecuniarios.
En los cfias en que se inició la formación de la "División de Operaciones",
los Estados de Coahuila, Nuevo León y San Luis Potosí se encontraban totalmente dominados por los defensores del Imperio, igualmente que la porción septentrional de Tamaulipas. Mientras se completaba la organización
y se ejecutaba el desplazamiento de dicha unidad, se registraron tres movimientos armados en los Estados de Coahuila y uevo León, fa orables a
la causa de la República, sin ninguna con_exión entre sí. El primero en la
r~ón inmediata al río Bravo del Norte encabezado por el general Mariano
Escobedo; el segundo en la comarca de La Laguna dirigido por el coronel
Jesús González Herrera y el tercero iniciado en Parras por el coronel Francisco Antonio Aguirre.
El general Escobedo había marcado en septiembre de 1863 rumbo al Estacio de Oaxaca, con el mando de una brigada de caballería, bajo las órdenes
del general Porfirio Díaz~ quien salió de San Luis Potosí comisionado por
la Secretaría de Guerra y Marina para reorganizar el Cuerpo de Ejército
de Oriente, desaparecido desde la rendición de Puebla. A fines de 1864 pasó
el primero a los Estados Unidos de América, por la vía de Tabasco en el
desempeño de una comisión de parte del Jefe de la Línea de Oriente, cerca
del Mínistro de México en la ciudad de Washington Lic. Matías Romero.
Una vez. terminada dicha comisión el general nuevoleonés se aproximó a la
frontera septentrional, se reunió con los coroneles Francisco Naranjo y Ní-

435

�colás Gorostieta y en la primera quincena de febrero de 1865 cruzaron el
río Bravo del Norte al frente de una corta partida de hombres armados,
con el intento de revolucionar en contra del Imperio en los Estados de Nuevo
León y Coahuila. El 13 de marzo participó Escobedo al Gobierno Nacional
i:esidente en Chihuahua, los primeros movimientos que había realizado en
contra de los enemigos de la República y la Secretaría de Guerra y Marina,
por acuerdo del Presidente Juárez, el 27 lo nombró Gobernador Y C~mandante Militai: del Estado de uevo León y jefe de las tropas republicanas
de éste y del de Coahuila.
El coronel González He1Tera se levantó en armas el 15 del mismo febrero
en el pueblo de Matamoros, logró organizar una sección de ciento cincuenta
hombres armados, que denominó "Sección de la Laguna", derrotó a una
partida imperialista que mandaba el comandante Fl~r~s~ fue se~undado por
el teniente coronel David López Orduña en el MumCip)o de Vit:sca, colocó
de Jefe Político del Distrito a Miguel Fernández y participó los hechos al
general Negrete a Valle de Allende. Este nombró Jefe Político y Comandante
Militar de Mapimí, Durango, a Ventura Cortinas enviándole el despacho
por conducto de González Herrera y el Jefe Político ~e Viesca solici~ autorización para mandar a Agustín Espinosa a re oluc1onar en el Parad~ de
San Juai1 de Guadalupe. También los vecinos de Cuencamé fueron eslnnulados para revolucionar en contra del Imperio.
El 15 de marzo se insurreccionaron en la villa de Parras el citado coronel
Aguirre y los comandantes Erniliano Laing y Aurelio Labatón, al frente de
una fuerza imperialista acuartelada allí, que in.mediatamente fue reforzada
por otros elementos adictos al Gobierno Nacional. Depusieron_ a las. ~ut~ridades imperialistas colocando en su lugar a otras de su m1sma filiac1on,
retuvieron prisionero al Prefecto y pusieron al frente del Distrito al cor?nel
Andrés S. Víesca con el carácter de Jefe Político y Comandante Militar,
atendiendo a su prestigio, pues el año anterior había sido el primer Gobernador de Coahuila al restablecerse el Estado. Este seis ellas después subscribió dos manifiestos, el primero dirigido a los habitantes de su jm-isdicción
y el segundo a sus subordinados, exhortando a unos y a ?tros para que _perseveraran en la lucha en contra de los in •asores y sus aliados. En la rrusma
fecha participó los sucesos ocurridos allí a la Secretaría de Guerr~ y Marina,
añadiendo que aunque la situación era adver a a la causa nacional, como
el Supremo Gobierno lo sabía, estaban dispuestos .ª _cumplir con. las leyes
del patriotismo y del honor y a impulsar el movl.Illlento republicano, que
habían iniciado. El Oficial Mayor encargado del Despacho le contesto de
enterado que ya había informado al Presidente de la República y que, por
conducro' de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Gobernación, se le confumaba su nombramiento de Jefe Político.
436

En la primera quincena del mismo marzo comenzaron a movilizarse, en
forma escalonada rumbo al sur, las diversas brigadas que integraban la ('División de Operaciones" y conforn1e estas avanzaban los destacamentos franceses que cubrían la línea desde Nazas hasta Santa María del Oro~ Durango,
tuvieron que replegarse a la capital de aquella entidad sin atreverse a presentar combate a las tropas del general Negrete. Este, con el cuartel general,
se movilizó de Villa de Allende por Villa Coronado y Cerro Gordo, habiendo
llegado a Ja Hacienda de La Zarca el 25, mientras el coronel Loera con su
brigada tomaba cuarteles en 1a hacienda de San Fernando. De allí éste mandó
exploradores a reconocer los caminos en dirección al Estado de Zacatecas y
tropas a ocupar la plaza de Nazas, recién abandonada por ]os invasores.
Para apreciar el esfuerzo y los sacrificios desarrollados por los individuos
que integraban la "División de Operaciones", hay que considerar que hace
cien años eran completamente deficientes las vías de comunicación, pues
todavía no había ferrocarriles, carreteras, diligencias, telégrafo ni teléfono que
facilitaran el transporte rápido de las personas y la trasmisión de las informaciones indispensables para comunicarse facilmente con otras fuerzas
leales a la República. La correspondencia se enviaba por conducto de correos
extraordinarios, porque las vías postales ordinarias estaban dislocadas a consecuencia de la guerra internacional y la División apenas pudo disponer de
carros de mulas y carretas de bueyes para el transporte de los pertrechos y
de los elementos de boca. La travesía de ida y vuelta, de Chihuahua hasta
]os Estados fronterizos del noreste, se hizo a pie por la infantería, a caballo
por los dragones y la artillería fue aITastrada por bestias o bueyes.
El general Maimel Quesada no formó en la "División de Operaciones"
(aunque sí su hermano Rafael), en virtud de que fue llamado en aquellos
días a la ciudad de Chihuahua por la Secretaría de Guerra y Marina, con
objeto de que depurara su conducta en vista de algunas quejas presentadas
por el Jefe Político del Cantón Allende y por el coronel Joaquín Terrazas.
Trató de resistir el llamado, mas habiendo consultado su caso por medio de
carta al general Negrete, eyte le recomendó que acatara la cita y se presentó
en Chihuahua en los primeros días del mes de abril. Tal vez quedó resentido,
pues a fines de año se contó entre los elementos que siguieron al general
Jesús González Ortega en su aventura Presidencial.
El 27 de mro:zo el coronel Viesca informó al coronel González Herrera
que el coronel Aguirre había ocupado el puesto de Patos (general Cepeda)
dos días antes, después de haberse retirado sin hacer resistencia Ja fuerza
imperialista que estaba alli; que al día siguiente se le había incorporado el
teniente coronel López Orduña con gente de La Laguna; que en la conferencia tenida entre estos dos jefes no había sido posible convencer al segundo
que apoyara al primero para dirigirse sobre la plaza de Saltillo, que estaba

437

�de~ndida debidamente, y que lo único que se había conseguido era que L6pez Orduña vermaneciera dos o tres días en Patos, mientras se prncuraba
armas, caballos y provisiones. Insistía Viesca en suplicarle que ordenara al
citado t.eniente coronel que apoyara el movimiento de Aguirre, tomando en
cuenta las ventajas de orden político militar y hacendario que resultarían con
la ocupación de la capital del Estado, así como las pérdidas y quebrantos que
sufriría e1 enemigo, que remitiera dichas órdenes por conducto del mismo
extraordinario, bajo el concepto de que en asuntos de armas, caballos y todo
género de provisiones él se encargaría de que todo le fut&gt;.se proporcionado.
El coronel Agwrre se dirigió sobre la ciudad de Saltillo, que ocupó el
29, después de corta Iesistencia, habiendo tomado dos cañones dotados al'
gunos elementos y varios prisioneros. Amagado por tropas imperialistas superiores mandadas por los generales Rafael O\vera y Florentino López,
tuvo que abandonar su conquista y retirarse por el camino del oeste, buscando contacto con el general Negrete, de cuyo avance ya estaba informado.
Las fuerzas de la "División de Operaciones" arribaron el 30 a la hacienda
de Santa Rosa, al mismo tiempo que se terminaba el repliegue de las tropas
francesas hasta la ciudad de Durango; sigweron las primeras la ruta de
El Gatuño, Hornos y Viesca, en donde se presentó el coronel González Herrera y el 7 llegaron a Patos. Allí se incorporó el general Escobedo con la
gente que había organizado y fue nombrado jefe de las caballerías; Negrete
:recuperó Saltillo el día 9 y nombró Gobernador y Comandante Militar del
Estado de Coahwla al general Andrés S. Viesca.
El nuevo funcionario subscribió un manifiesto efusivo dirigido a sus gobernados que, entre otros páiTafos, contenía los siguientes:
" .. .Un tlía, conciudadanos, lanzasteis el grito santo de libertad y las
fantásticas cadenas del Imperio uini.eron a tierra hechas mil pedazos,
los satélites del pupilo de Napoleón huyeron despavoridos de vuestras
legiones valerosas, que los asedian ahora en la más importante de nuestras
ciudades fronterizas.., en donde en vano piens.an guarecerse del empuje
brioso de un pueblo libre.
El denodado Ministro de la Guerra, e! caudillo que tuvo una parte
tan principal en las gloriosas hazañas de Puebla de Zaragoza, manda
hoy las tropas coahuilenses y las del magnánimo Estado de Chihuahua,
que salvando inmensas distancias y superando serios y numerosos pe~
ligros, han venido a juntar sus esfuerzos y su sangre a los esfuerzos y
a la sangre de sus hermanos, en la grandiosa obra de la independencia
nacional. Honor y gratitud a su generosidad y a su valor.
Creedme, coahuilenses, muy cerca está el día en que el sol alumbre
a los hijos de la frontera, libru y apercibidos para volar en auxilio d'e

438

los Estados del interior y redimirlos de la esclavitud que soñó imponer
a .México el Tiberio de la Francia degenerada . . ."

Las tropas republicanas prosiguieron su avance, en El Alto y en Los Muertos
fueron tiroteadas por los imperialistas que no se atrevieron a presentar combate formal y el 12 en la mañana hizo su entrada a Monterrey el general
egretc. El Iesto de la División hizo su arribo el 13, mientras los jefes
enemigos Olvera y López proseguían su repliegue para Matamoros. El General en Jefe aprovechó los días que permaneció en la ciudad reinera para
procurarse vestuario, pro isiones y fondos para su gente y lanzó un manifiesto redactado en los mejores términos de conciliación.
El parte oficial de las operaciones militares desarrolladas por el general
egrete, que di.rigió al Gobierno Nacional, se recibió en la ciudad de Chihuahua a las doce y media del día 28, siendo anunciado JJOr medio de un
repique general que llenó de júbilo al público en general y a las autoridades
superiores.
Al día siguiente el Presidente de la República firmó un manifiesto dirigido
a la Nación, en el que anunciaba la buena nueva de la recuperación de las
plazas de Saltillo y Monterrey, cuyos sucesos celebraba desde el fondo de
su corazón, porque más que el espectáculo de una victoria militar, le regocijaba la buena nueva de la reconciliación de hermanos que habían superado
el obstáculo que les impedía estrechar los sagrados vínculos que deberían unir
a todos los mexicanos; porque para envenenar relaciones, pervertir afectos
y destruir el sentimiento de familia por el odio de partido, sus opositores lo
habían pintado a él y sus adictos como enemigos de Dios y de las creencias
religiosas y a las tropas republicanas como gavillas de asesinos y salteadores
y que los corifeos del Imp rio, que presumían de creyentes, dictaban leyes
para sojuzgar y asalariar a los sacerdotes y hacían de las cortes marciales
instrumentos de muerte para los mexicanos que defendían su patria. Invocaba los manes del general Zaragoza y de sus compañeros, exaltaba la
política conciliadora del general egrete como agente del Gobierno Nacional,
en virtud de que todos los mexicanos eran hijos de la misma patria; ensalzaba la conducta de los hijos de Chihuahua.que militaban en la 'División de
Operaciones" y excitaba a los habitantes de los demás estados fronterizos
para que lo secundaran en Ja obra de reivindicación que encabezaba.
Cerraba su exposición con la siguiente exhortación: " ...Unión, mexicanos
todos. Un esfuerzo unánime y el recuerdo que nos dejará esta intentona imposible de dominación extraña, sólo habrá servido para estrechar los lazos de
familia y para tener en mayor estima los bienes de la paz y de la independencia de la patria".
La "División de Operaciones" se desplazó el 20 en dirección al puerto

439

�de Matamoros, que estaba defendido por el general imperialista Tomás Mexía, que contaba con las simpatías de los confederados que dominaban en
la ciudad de Brownsvi11e y en otros lugares de los Estados Unidos de América situados sobre la margen izquierda del río Bravo del Norte, habiendo
tomado cuarteles el 24 en el pueblo de China.
El general Juan N. Cortina, quien en septiembre del año anterior sa había visto obligado por circunstancias adversas a someterse al Imperio en
los días en que las fuerzas de éste habían ocupado Matamoros, el lo. de
abril de l865 se pronunció en favor de la República en el pueblo de San
Femando, comenzó a hostilizar al enemigo y se introdujo furtivamente al
puerto, de donde logró sacar un poco de parque que había dejado enterrado.
Habiendo tenido noticia de la ocupación de Monterrey por la División de
Operaciones, con fecha J8 envió al coronel José María Cortina a comunicar
los anteriores sucesos al general Negrete y a ponerse a sus órdenes. Este Jo
aceptó en sus filas, le felicitó por haber reingTesado a las fuerzas republicanas, el jefe tamaulipeco se presentó en el citado pueblo y el ~neral en
Jefe participó los hechos al Gobierno Nacional, quien aprobó la conducta
de ambos jefes mílitares.
El general Escobedo, después de haber inicia{io el ejercicio de sus funciones como Gobernador y Comandante Militar del Estado de Nuevo León,
el 21 del mísrno abril escribió una amplia carta al general Angel Trías (p)
que desempeñaba iguales cargos en Chihuahua, informándole que había iniciado la reorganización de la administración pública; que no había en aquella parte de la República un solo mexicano que no fuera adicto a la causa
de la patria y omitiera contribuir de alguna manera al feliz éxito de la guerra;
que aquellos de sus paisanos que no pertenecían a su comunión política,
contrariados cada día más con el Imperio se desengañaban y se le unían,
acordándose que eran me..~canos y ayudándole a romper el yugo ominoso
de la dominación cxtran jera y todos ellos arrojarían sobre los pocos enemigos que quedaban la deshom-a, la infamia y la vergüenza con que habían
pretendido mancharlos y probarles su calidad de malos mexicanos; que estaba convencido de que los franceses no eran superiores en valor a nuestros
soldados, como se había comprobado en Puebla, Oaxaca, Sinaloa y Sonora
y que en cuatro años de lucha los invasores y sus aliados no habían podido
dominar al país y citaba la recuperación de Saltillo y la derrota sufrida por
el jefe imperialista Tabachinski en el pueblo de ava.
Expresaba que su política era la guerra en contra de los enemigos de nuestra nacionalidad y contra el Imperio de burlas que los franceses tenían establecido en la ciudad de México, institución que amparada por manos
mercenarias extranjeras, se desplomaría bien pronto y arrastraría en su ruina
lo verdaderamente malo que había entre los mexicanos, dejándonos la unión

440

y la concordia que habían comenzado a operar entre los partidos políticos
del país a la vista del enemigo común; que su propósito era el de no perseguir a nadie por simples opiniones políticas, porque tenía la convicción
de que los intervencionistas y los adictos al Imperio no tardarían en convertirse en enemigos de éste al verse humíllados hasta Ja burla y despreciados.
e refería en seguida a 1as Aduanas y a las oficinas superiores de Hacienda manejadas por franceses; al terror impuesto por las cortes marciales,
a las deportaciones in justificadas y a la condición impuesta a los militares
mexicanos adictos al Imperio de quedar sometidos a los jefes invasores, aunque fueran de menor jerarquía Por último lo exhortaba a que prosiguiera
unido a sus principios, a que lo auxiliara con sus luces, haciéndole cuantas
indicaciones fueran encamínadas a dicho fin, para remover todos los obstáculos. Le informaba de 1a salida de Negrete para Matamoros, con cuya
ocupación esperaba que el Imperio desapareciera de la frontera septentiional y sus habitantes pudieran gozar de 1a tranquilidad necesaria para dirigir
sus esfuerzos a combatir a los bárbaros, a fin de poder impulsar el desarrollo
económico del Estado y trabajar como buenos por la independencia de México )' su regeneración.
Los generales Barón Aymard, Comandante Superior de Durango, Tomás
Me. ía &lt;le Matamoros y Anastasio Parrodi que ejercía igual mando en San
Luis Potosí, se alarmaron con Jas noticias de las actividades desarrolladas por
el general Negrete y se dirigieron al Mariscal Bazaine, jefe del cuerpo expedicionario francés, en solicitud de auxilios para hacer frente a la situación,
en momentos en que el general Armando de Castagny, Comandante Superior
de Sinaloa, operaba por la vía marítima sobre el puerto sonorense de Guaymas, de donde tuvo que regresarse Juego, dejando como jefe de la guarnición al coronel Garnier.
La "División de Operaciones" salió el 25 de abril del pueblo de China,
llevando de extrema vanguardia a la corta brigada del general Cortina, por
el conocimiento que tenía del terreno. Este llegó el 26 frente a Matamoros,
mientras el grueso de las fuer.ütS republicanas acampaban en El Zapote. Las
operaciones sobre el puerto las detalló el general en Jefe en el siguiente parte
que rindió al Gobierno por conducto de la Secretaría de Relaciones y Gobernación:
" ...Establecido mi cuartel general a menos de una legua, sobre el camino
Y la vista de Matamoros, me adelanté con los batallones 'Supremos Poderes'
Y 'Bravo de Chihuahua, con una pieza de a 36 a practicar un reconocimiento sobre la plaza.
"Al frente estaba un trozo de caballería del enemigo, que al primer ti.ro
de cañón dirigido con acierto sobre ellos, se replegaron en dispersión a la
plaza. El enemigo que la guarnecía no se movió aparentemente, limitándose

441

�a incendiar las c,1.sas de los suburbios para despejar el campo, cuya operación continuó los dos días siguientes.
"En esos momentos tuve aviso de que los confederados que se hallaban
en la banda izquierda del río, se presentaron armados en la orilla. Inmediatamente mandé que un piquete de caballería permaneciera en observación
de sus movimientos. Poco después supe que treinta a cuarenta ru'tilleros habían pasado el río y entrado a la plaza de Matamoros.
"En seguida establecí una batería y en la tarde formé mi batalla al frente
de la plaza, sobre la cual mandé romper el fuego de artillería, P!ra provocar d(j nuevo a una salida al enemigo, que sólo nos cürigió mal algunos
cañones. Los confederados, que habían desaparecido de nuestra vista, volvieron a presentarse annados, amagando mi retaguardia.
"En e1 río había algunos vapores de guerra que, con la guardia de policía
de Matamoros, lo recorrían en observación de mis movimientos.
"Después de una hora se retiraron los cuerpos sin novedad a sus campamentos quedando a orillas de la plaza varias guerrillas de caballería hostilizand; al enemigo, con orden de tirotearlo toda la noche, relevándose cada dos horas. Durante ella salieron de la plaza doscientos caballos, sobre
treinta de la brigada Cortina que cubrían la izquierda0 quienes los obligaron
a retirarse precipitadamente y en desorden a la plaza, matándoles a un coronel Garda y a varios soldados, con la pérdida nuestra de un caballo ..
"El resto de la noche y todo el siguiente día se mantuvo por las guerrillas
de ambas partes un vivo tiroteo sin novedad por la nuestra.
' La noche se aprovechó también en comenzar los trabajos de zapa necesarios para establecer las baterías a cubierto de los fuegos del enemigo. .
'El día de ayer permaneció todo en el mismo estado que el antenor y
continuaba ]a obra de zapa comenzada en la noche, sobre la cual y sobre
]as guerrillas de la izquierda disparó la pl~a tres cañonazos que no hicieron
ningún daño.
. .
. .
"Durante él continuamos el general Cortina y yo rec1b1endo nottcias que
confirmaban las ya referidas respecto al enemigo a las que pude añadir
las contenidas en el parte, que impreso acompaño, del coronel Francisco Naranjo, relativo a la toma de la plaza de Piedras Negras por el que me unpuse que los confederados protegieron a los unperialistas para que se pusieran a salvo pasando el río Bravo, oponiéndose a que lo rep~ el p~ue
del enemigo, como trataba de hacerlo el chalanero que lo condujo, a qwen
amenazaron de muerte y rompiendo el fuego sobre los soldados del coronel
Naranjo.
"Estos y otros datos análogos que ya tenía yo, eran bastantes para comprender: lo. que el enemigo que cuenta con mil ochocientos infantes trescientos caballos de línea y con el auxilio de otros mil entre comerciantes,

!

442

dependientes y otros individuos del pueblo y con el de los confederados que
me batirían por la retaguardia en caso de asalto, tenía una fueza muy superior a la mía para defender la plaza en sus posiciones. 2o. Que por lo
mismo, sólo poch-é batirlo sin exponerme a una derrota segura si sale de
ellas, a lo cual dos veces lo he provocado, porque en una batalla campal
sobreempiearía su tropa de línea, sobre la cual tengo una superioridad moral incontestable. 3o. Que encen-ado en la pJaza, conociendo que en la defensiva está toda su fuerza, será inútil cualquiera otra tentativa para hacerlo
salir.
"Estas consideraciones y la imposibilidad de permanecer más tiempo al
frente de ]a plaza de Matamoros por falta de recursos, principalmente de
forrajes, me indicaban como prudente y necesaria la retirada, que no debía
diferir un solo día; pero quise efectuarlo de acuerdo con los generales y
principales jefes del Cuerpo de Ejército de mi mando. A ese fin, en ]a tarde
de ayer los reuní, les expuse nuestra situación y la del enemigo con toda
exactitud y he tenido ]a satisfacción de ver unánimemente seguida mi resolución de retirarse, a pesar de su decisión para lanzarse sobre Ja plaza,
si se les hubiera ordenado. . ."
Le faltó consignar al general egrete en su parte, que el mariscal Bazaine
desplazó fuerzas por la vfa marítima en auxilio de Matamoros, bajo el mando del comandante Brian, que llegaron en barcazas a la bocana del río Bravo
del orte y lo remontaron hasta Matamoros.
Tardíamente se operó el cambio de mando militar en la plaza de BrownsvilJe, en donde estaba el general confederado E. R. Camby cuando los republicanos habían asediado Matamoros. El 26 del mismo mayo este jefe
entregó la plaza al general unionista E. W. Brown quien inmediatamente
se dirigió al general Mex:ía reclamando la devolución de diez y seis cañones,
dos carros y otros elementos que, antes de verificarse la transmisión de mando, se habían pasado a la margen derecha del río Bravo del Norte y le
expresaba sus deseos de conservar las mejores relaciones con las autoridades
de la República Mexicana, tomando en cuenta el estado de guerra extranjera en que se encontraba. El jefe imperialista devolvió los elementos reclamados y expresó en su contestación que ignoraba la existencia de la República y la guen-a extranjera a que se refería.
El general Negrete arribó de regreso a Monterrey el día 12, encomendó
el mando de las infanterías al general Escobedo, el de las caballerías al general León Guzmán, ordenó al Gobernador Viesca que se previnieran provisiones y forrajes en Rinconada y San Gregorio y el 18 se inició la moviliz.ación de la División para Saltillo.
Con fecha 13 el coronel González Herrera avisó al Gobernador Viesca que
avanzaban por el camino que conducía a Cuencamé dos columnas invasoras

443

�de mil qtLirúentos hombres cada una, la primera para proseguir por los ranchos de La Laguna y la segunda por el Pozo del Calvo, a s~lir a la Villa de
Viesca con objeto de volver a dominar la frontera, combatu a las tropas de
Negre;e y examinar a la citada villa, en donde deberían p~rmanecer tres
días. Le suplicaba que lo participara al general Negrete, ~ªJº el concepto
de que su gente estaría dispuesta para el día siguiente para disputarle el P~
a los invasores aprovechando las ventajas del terreno; que le mandara capsulas y cuantos elementos pudiera, por el camino d~ Mayrán, para cuyos
ranchos marcharía. Viesca transmitió el parte antenor al General _e~ Jefe
y éste le recomendó el 18 que redoblara ]a vi~l':"°cia sobre l~s mov:ume~tos
del enemigo y que le partiópara todas las nobcias que considerara de lIIlportancia.
. .
El alto mando francés había destacado dos columnas de dos mil qulillentos
hombres de las h·es armas cada una bajo el m.ando de los generales Pedro
Juan Jeaningros y Agustín Enrique de Brincourt, la primera por la ~ta de
San Luis Potosí y la segunda por el camino de Fresnillo y Cuencame, con
instrucciones de cortar su línea de comunicaciones a la División de Negrete
y batirla. También los generales Aymard d~ ~urango y Mexía de _Matamoros
recibieron instrucciones de apoyar los movuruentos de los dos pnmeros, con
el plan de encerrar a los republicanos en un círculo de fu~go.
.
El general Negrete dictó sus disposiciones para que se unproVIsaran ~osiciones en el cañón de La Angostura, a fin de detener el avance de los mvasore en el mismo campo de batalla en donde habían combatido angloamcric~nos y mexicanos diez y ocho a~os antes. Las !uerzas. beligerantes
quedaron colocadas en posiciones contranas a las que hab1an tenido en 1847,
pues mientras Negrete se situó en los puntos que había ocupad_o ~l, genei:al
Taylor, el general Jeaningros al frente de la columna francesa SlglllO el m.Ismo camino que había recorrido el general López de Santa Anna de San
Luis Potosi al norte.
El General en Jefe anunció la próxima presencia de los franceses por medio del siguiente manifiesto :
"El Ministro de la Guerra, General de División Miguel egrete, a las
tropas de su mando:
, Compañeros: Una columna de los invasores av~ sobre estos Estad?s,
que acabais de arrancarles con sólo vuestra presencia. Dentro ,de pocos _días
tendremos que combatir con ellos y les probaremos una vez mas que e,usten
mexicanos que saben cumplir con su deber.
''l.a justicia de nuestra causa y vuestro denodado arrojo n9:_han abierto
un camino de triunfo hasta Monterrey, sin que se hayan temdo nuestras
armas con la sangre impura de los enemigos, que espantados huyeron de

"No os pese que nuestra-s armas tampoco en Matamoros se emplearon en
matar mexicanos, que aunque indignos de este nombre, pueden más tarde
convertirse a la defensa de la patria; ellas darán la muerte a los infames
extranjeros, cuya sangre toda aun no sería e1 precio de la que han derramado de nuestros hermanos.
"Preparaos al combate. CumpJa cada uno de vosotros en su puesto el
deber que tiene como soldado; no olvideis que la subordinación y la exactitud en la obediencia de las órdenes son indispensables para alcanzar el triunfo.
"Por mi parte os ofrezco emplear todos m1s esfuerzos para aseguraros la
victoria. A la hora del combate estará con vosotros vuestro compañero y
amigo. Saltillo, a 23 de mayo de 1865. Miguel Negrete".
La función de armas entre las tropas beligerantes tuvo lugar el lo. de junio, habiendo sido rechazados los invasores. El parte oficial del general
Negrete expresaba lo siguiente:
" . . .La fortificación de la Angostura es una linea transversal al camino
principal de San Luis Potosí, apoyada por la derecha en un cerro elevado
y por la izquierda en una serie de lo;nas de poca elevación.
"La designación y destino de las fuerzas para la defensa de la Angosh1ra
y su situación el día 30 de mayo eran las siguientes: El coronel aranjo
en Aguanueva y en el de Piñones el teniente coronel Villarreal a media
legua, a vanguardia de la línea fortificada. En ésta ocupaba la derecha el
general Escobedo con la Brigada de uevo León; el centro del coronel Qabañas con la la. brigada de infantería, y la izquierda el general Villagra
con un "batallón de la 2a. brigada y el de la perteneciente al Cuartel General. La artillería distribuida en toda la línea.
''El puerto de La Cruz estaba cubierto de la manera arriba dicha; la
Boca de Palomas, hacia el costado izquierdo y a retaguardia de nuestras
posiciones por el coronel Miguel Gómez Cárdenas con una guerrilla de patriotas de su Estado y en Buenavista se hal1aba la reserva general compuesta
de los batallones 'Supremos Poderes , Cazadores y '2o. de Chihuahua' bajo
e] mando del general Lorenzo Vega y de los cuerpos 'Carabineros' y 'Rifleros'
a caballo y de la 'Brigada Treviño' b&lt;J,jO el mando del coronel en jefe de
esta brigada.
'El enemigo permanecía en la situación arriba dicha. En la noche, volteando los puertos del Piñón, del Camero y de Aguanueva, avanzó hasta
la punta. de Santa Elena, con la esperanza de dejar cortado por medio de
este movimiento rápido sobre La Encantada, la fuerza que tenía yo en Aguanueva y en djchos puertos. Mas aunque para lograrlo emprendió su marcha
a media noche, yo recibía oportunos avisos de sus movimientos y ,nuestra caballería se replegó a La Encantada, según las instrucciones que tenían. El
31 ava07,ó el enemigo a San Juan de la Vaquería.

nosotros.

445

444

I

�"Calculando que el ataque debería ser al día siguiente, mandé que se
reunieran los generales y jefes de los cuerpos, les manifesté el plan de defensa y ataque que me parecía conveniente y lo que cada uno debía de ejecutar en los casos que podían ocurrir.
'La fortificación, la artillería y la infantería debía de ocultarse cuidadosamente a la vista del enemigo. Solamente debía dejarse ver la caballería avanzada que mandaba el coronel Naranjo y una columna de reserva de esta
misma arma, a media legua al frente de la fortificación, bajo las órdenes del
teniente coronel Pérez Villarreal. Al avanzar el enemigo sobre nuestras posiciones debían batirlo en retirada nuestras guerri.llas simulando, uando fuesen atacadas, una clispersión hasta replegarse a su reserva donde harían alto
para volver a resistir. Cuando las columnas enemigas estuvieran cerca d~ la
fortificación, había de romper el fuego sobre ellas la línea toda o en el flanco
por donde se presentaran y en el momento en que estuvieran en desorden,
saldría en su persecución una fuerte columna de caballería, que hasta ese
momento había de permanecer cubierta.
"El día lo. a las siete de la mañana avistaron al enemigo nue tras avanzadas y una hora después comenzaron a batirse en retirada, disput.ándole el
paso dos leguas y media según las instrucciones que tenían.
"El enemigo avanzaba en dos columnas de infantería, con dos ~ones rayados de a doce y dos piezas de montaña y en otras dos de caballería, protegidas por cortas guerrillas de ambas armas.
« uestras tropas, cumpliendo exactamente la orden que tenían, permanecieron ocultas y guardando perfecto silencio. Cuando las guerrillas enemigas estaban a corta distancia y las columnas a la de tiro de rifle de Ja
fortificación, mandé hacer fuego a la artillería. Al mismo tiempo la música tocó el Himno Nacional y en toda la línea estalló el entusiasmo de
nuestros soldados, quienes se levantaron . para ser testigos del completo desorden y de la precipitada fuga del enemigo.
"Hice marchar entonces sobre los fugitivos al coronel Treviña con una
fuerte colwnna de caballería, que los persiguió por espacio de tres leguas causándoles muchas pérdidas, pues en todo el camino había regada sangre, que
por cierto no era de nuestros soldados...
"Una persecución más dilatada habría dado por resultado la más completa derrota del enemigo; pero no era prudente llevarla adelante por el
peligro de que la columna que al mando de Brincourt se esperaba por el
camino de Patos, nos atacara lejos de nuestras posiciones o se dirigiera a
éstas por el flanco que las amagaba ..."
Entre )os muertos de la acci6n de anuas de La Angostura se contó el joven chihuahuense Efrén Armendáriz, alumno del Instituto Cientfüco y Lite-

446

rario del Estado, quien había abandona&lt;lo sus estudios para afiliarse en el
"Batallón Patriotas de Chihuahua".
El general Negrete, quien no supo acar ventajas de su triunfo inicial, temió un fracaso al reunirse las dos columnas francesas, mandó levantar su
campo de las posiciones de La Angostura, el 2 de junio llegó a Saltillo
y de allí rindió el parte oficial anterior.
En cambio Jeaningros se reanimó con la retirada de Negrete y con la noticia de la proximidad de Brincourt y avanzó hasta La Yerbabuena, en
donde fue detenido por los soldados del general Aguirre y por el Escuadrón
del Valle de México. El 5 estableció contacto con la columna de Brincourt
que había tomado cuarteles en Parras y casi al mismo tiempo el general
Aymard recuperaba la ciudad de Nazas.
El general egrete dispuso que el general Cortina con su gente volviera
a Tamaulipas · que los generales Escobedo y Guzmán se dirigieran al Estado de San Luis Potosí; que los coroneles González Hentra, Viesca, Naranjo, Treviño y Pedro Mart'mez se quedaran al frente de sus fuerzas en
los Estados de Coahujla y Nuevo León y él, con los restos de la División,
resolvió volverse al Estado de Chihuahua. .
Se quedaron al lado del general Escobedo los coroneles Miguel Palacios
y Manuel F. Loera, exprisioneros deportados a Francia, que se habían presentado en Chihuahua al Gobierno Nacional y se les había destinado a la
''División de Operaciones'. El primero organizó el Batallón lo. de Nuevo
León, que jugó un papel importante en las operaciones posteriores, y el
segundo fue comisionado para establecer una maestranza para las tropas que
constituyeron el Cuerpo de Ejército del Norte.
El jefe de la División, con los restos de ésta concluyó por abandonar la
ciudad de Saltillo, tomando el camino de Monclova y aunque no se resolvió
a presentar combate formal a los franceses, noche por noche acampaban
las tropas republicanas en cuadro, esperando ser atacadas. En esta retirada
sólo se registró un tiroteo en Mesillas el día 7. Negrete prosiguió la reti1~da ~: Monclova por el ~ o de Cuatrociénegas y Laguna de Jaco, en
direccron al Estado de Chihualma, a pesar de la recomendación del Presidente de la República de que se sostuviera en pie de guerra en las entidades del noreste.
La inconfonnidad del Primer Magistrado con la conducta que en este
caso observó el general egrete se ep.cuentra consignada en el siguiente párrafo de una carta que escribió en aquellos días al Lic. Pedro Santacilia:
" .. .Hasta aqui nada hay perdido y egrete ha obrado conforme a mis instrucciones de no aventurar una batalla si no hay probabilidades de éxito.
Lo que sí me tiene disgustado e~ que haya emprendido la retirada hacia este
Estado, adonde llegará esta semana, pues mi plan era que siguiera llaman-

447

�do la atención del enemigó y protegiendo la insurrección de los Estados de
Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí".
Como la travesía se realizó en Ja época más difícil del año que es la de
verano, en que el calor es excesivo y la falta de agua bastante seria, el general Negrete ordenó que los coroneles Joaquín Terrazas y Agustín Vázquez
se adelantaran a Cd. Camargo y Cd. Jiménez, por el camino de Laguna de
Jaco, aprovechando el conocimiento que tenían de la región orien_tal chihuahuense, a fin de que señalaran los aguajes de dicha zona y pudi~rru1 abrevar hombres y animales. Se desprendieron de Monclova el 15 habiendo quedado con el mando del 2o. Batallón de Chihuahua el teniente coronel Rafael Platón Sánchez.
Terrazas, obrando de consuno con el jefe Político de Cd. Camargo, Merced Valles, hizo requisición de carretas, bueyes, barricas para conducir agua,
reses, senúllas provisiones y cuanto más consideró necesario y se movilizó de
rc_,o-reso para auxiliar las tropas en la misma travesía y evitarles un desastre.
Vázquez cumplió iguabnente con su cometido en el Cantón Jiménez, con la
cooperación del Jefe Político Mariano Gabaldón, y remitió a Cd. Camargo
a disposición de Terrazas, veinte cargas de harina, diez y iete fanegas de
maíz, cinco de frijol, veinte reses en pie y las carretas y carreros, con sus
troncos indispensable.s; para el transporte hasta el punto donde fuera necesano.
Los restos de la "División de Operaciones/' sufrieron fuertes bajas originadas por la sed, el cansancio y la deserción y se salvaron de un desastre
total en la travesía del desierto. por los oportunos auxilios que recibieron
de parte de los dos coroneles mencionados. El 3 de julio arribó el General
en Jefe al rancho de Aguachile, Municipio de Camargo, y subscribió el siguiente manifiesto:
"El Ministro de 1a Guerra, General de División Miguel Negrete. a las
tropas de su mando:
·
"Compañeros: En cinco meses de campaña habeis dado relevantes pruebas de patriotismo, de valor y de abnegación. La imparcial historia consignará vuestros servicios, que no han sido ni serán estériles para la defensa
de la Independencia.
"Por vuestros esfuerzos y fatigas los Estados de Coahuila, Nuevo León y
San Luis Potosí cuentan con fuer-tas de consideración para sostener ]a cansa de la patria y han sacudido el yugo muchos -pueblos. Habeis tenido la
satisfacción de ahuyentar a los enemigos con vuestra sola presencia, de rechazar en La Angostura a los orgullosos extranjeros y de trastornar completamente los planes del enemigo para la invasión del Estado de Chihuahua,
que sirve de residencia al gobierno legítimo.
"A vosotros, hijos de Chihual1ua, os devuelvo al benemérito Estado que

448

os puso bajo mi mando para la defensa de la independencia y del honor de
México y a todos, valientes compañeros, os conjuro a que siempre seais,
como hasta aquí, fieles subordinados y sufridos defensores de la patria.
"Creo haber cumplido con mis deberes de mexicano y de soldado; pero no
debo ocultar que si lo he logrado, ha sido con vuestra eficaz cooperación.
"Al separarme de vosotros he querido dirigiros la palabra asegurandoos
que he quedado satisfecho de vosotros y siempre guardará vuestra memoria
vuestro compañero y anúgo.

"Camf&gt;O en Aguachile, a 3 de julio de 1865. Miguel Negrete".
El General en Jefe entregó el mando al general Villagra y se dirigió a
Cd. Camargo acompañado de varios jefes y de la artillería e hizo su arribo
el día 7, prosiguiendo para Chihuahua. En seguida llegó Villagra a la primera población, se dedicó a recibir y acuartelar los restos de la División,
mandó a la capital al teniente coronel Lorenzo Avilés y Encinas a pedir
órdenes y se quedó en espera del general Ruiz, quien venía replegándose
desde Hidalgo del Parral con una fracción de ''Supremos Poderes", el ler.
Batallón de Chihuahua y su arti.llería.
Las primeras órdenes dictadas por el Presidente de la República dispusieron que el "J3atallón Bravos" se dirigiera a Valle de Allende y fuera
puesto en asamblea después de darles las gracias a sus componentes; que
el general Aguirre con las tropas de Coal1uila volviera a su Estado por la
misma ruta de Laguna de Jaco; que el general José María Patoni y el coronel Remedios Meza marcharan con sus fuerzas a operar en territorio de
Durango y que los Batallones lo. de Chihuahua (coronel Ojinaga) y 3o.
de Chihuahua ( cornnel Annendáriz) emprendieran la marcha para la plaza
de Chihuahua.
La conducta militar del general Negrete fue tratada por el Presidente en
Consejo de Ministros, habiéndose acordado que no había estado a la altura
de las instrucciones que había recibido, pues no había podido tomar el puerto de Matamoros, no había podido sostenerse en los Estados del noreste, la
situación económica del Gobierno había desmerecido y se había regresado
a Chihuahua poniendo a la División a orillas de un desastre completo. El
Lic. Lerdo de Tejada, Secretario de Relaciones y Gobernación, le participó
los resultados de la junta, a reserva de hacerlo oficialmente, y se separaron
en aparente buena armonía; pero en seguida se desataron las iras del general y renunció el mando de la "División'' y la Secretaría de Guerra y Mar.ina, que anunció por medio del siguiente documento:
"El General de División Miguel Negrete, a los habitantes de la República.
"Conciudadanos: Desde el momento en que los extranjeros hollaron el territorio mexicano, acudí a la defensa de la patria, a la que he estado con449
II

�sagrado incesantemente hasta el momento de mi separación del Cuerpo de
Ejército de Operaciones.
"La ación sabe que me he conducido con lealtad y abnegación, como
cumple a un mexicano y a un soldado.
"No diré yo los poderosos motivos que me han separado del Cuerpo de
Ejército de Operaciones, mas darán testimonio de ello la mayor parte de los
habitantes de este Estado y los soldados y valientes compañeros que han
militado últimamente bajo mis órdenes. Las mismas- causas me obligan a
renunciar el Ministerio de la Guerra.
"Awique precisado por circunstancias ajenas a mi voluntad a retirarme
a la vida privada, no vacila mi fe en la justicia de la causa que por más
de tres años y medio he venido defendiendo con la espada, ni desmaya mi
confianza en que algún día verá México el triunfo de su independencia, que
es y será siempre el más ardiente deseo de vuestro conciudadano y amigo.
"Chihuahua, 20 de julio de 1865. Miguel Negrete".
Los generales Villagra y Ruiz llegaron basta la Villa de Rosales, ya empujados por la primera invasión de las tropas francesas al Estado de Chihuahua. De allí mandó el primero a la capital al coronel Mariano Díaz en solicitud de nuevas instrucciones. Como al mismo tiempo que Negrete dimitió
la Secretaría de Guerra, el coronel Aranda renwició la Oficialía Mayor, el
Presidente nombró en lugar del último al citado coronel Díaz, con el carácter de Encargado del Despacho.
Las órdenes que éste comunicó al general Villagra se encuentran comprendidas dentro de la siguiente nota oficial:
"Ministerio de Guerra y Marina. Sección la. Ha tenido a bien disponer
el C. Presidente de la República que con el 'Batallón de la Guardia de los
Supremos Poderes' y otros cuerpos que después se dirán, se forme una brigada de la que tendrá usted el mando de jefe, siendo el C. general Pedro
Meoqui segundo jefe de la misma.
"Com.unícole a usted por separado las órdenes e instrucciones relativas
a las otras fuerzas que deben unirse a la Brigada y a las operaciones de la
misma, transcribiéndose esta com-wücación al Comandante Militar de la línea del Sur y al C. general Pedro Meoqui, para que sea usted reconocido
como General en Jefe de dicha Brigada y para los fines consiguientes.
"Independencia y Libertad. Chiliuahua, julio 27 de 1865. Mariano Díaz,
Oficial Mayor. C. General Agustín Villagra, en Jefe de la ~rigada Guardia de Jos Supremos Poderes'."
Los generales Ruiz y Meoqui contestaron de enterado el mismo día y ]a
citada Secretaría de Guerra ordenó a Villagra que se dirigiera con su Brigada a la región de Balleza y le otorgó las siguientes facultades la de Relaciones y Gobernación.

450

"Ministe1:io de Relaciones Exteriores y Gobernación. Sección la. Pudiendo suceder que por las circunstancias de las operaciones militares se dirija
usted con la Brigada de su mando, ya sea al Estado de Coahuila o al de
Nuevo León o ya a algún otro Esta.do de la República, el C. Presidente de
1~ República ha tenido a bien acordar, en Junta de Ministros, que comuruque a usted las instrucciones siguientes:
_Si llegase usted con la Brigada de su mando a un Estado en cuyo
terntono no haya quien esté ejerciendo el Gobierno y la Comandancia Militar, podrá usted asumir ambos cargos o nombrar, en representación del Supremo Gobierno, a la persona que le parezca mejor para desempeñarlos.
"2a. En el mismo caso de reasumir usted con algún motivo el Gobierno
y Comandancia Militar de un Esta.do, tendrá usted en el mismo todas las
facultades necesarias en los Ramos de Hacienda y Guerra, para sostener
Y aumentar, cuanto sea posible, las fuerzas de su mando, pudiendo disponer
de todas las rentas que se recauden en el Estado, tanto las propias del mismo, como las pertenecientes al erario federal o decretar los nuevos impuestos
que _sean indispensables. Si resolviere usted nombrar otra persona para, el
~ob1emo y Comandancia Militar del Estado, podrá usted delegarle, de
dichas facultades, las que crea conveniente.
"3a. Si llegase usted a un Estado donde haya quien esté en su territorio ejerciendo el Gobierno y la Comandancia Militar o respecto de que haya
un General en Jefe que tenga el mando superior de las fuerzas del mismo
procUJ'~rá uste?. obrar de acuerdo con uno y otro funcionario, para que ~
operaciones m.1litru.·es sobre el enemigo, teniendo usted siempre las facultades propias del carácter de General en Jefe de la Brürada de su mando
Y debiendo proporcionarse usted los recursos necesarios p:a sostener la Brigada y aumentar cuanto sea posible las fuerzas de la misma.
"Lo que comunico a usted ·y transcribo en este oficio al Ministerio de la
Guerra, para que pueda dirigirle sus comunicaciones en igual sentido.
. "Independencia y Libertad. Chihuahua, julio 27 de 1865. Lerdo de TeJada. C. General Agustín Villagra, Jefe de la Brigada de los Supremos Poderes'.
En la forma anteriormente descrita concluyó totalmente la unidad militar
organiza~a en Chihuahua por el general Negrete con la eficaz cooperación
de~ &lt;?°hterno y de los habitantes del Estado, que si no logró sus principales
0 bJeb.vos, en cambio levantó el espíritu público y dejó fuertes núcleos republicanos en los Estados del noreste, que no abandonaron las annas de la
mano _Y no dejaron de combatir un solo día a los invasores y a sus aliados.
Un ano más tarde dichos núcleos constituyeron el "Cuerpo de Ejército del
Norte" bajo la jefatura del general Escobedo.
Una vez desaparecido el peligro que para el Imperio representó la "Di-

'?ª·

451

�visión de Operaciones" en el noreste del país, e1 mariscal Bazaine encomendó
al general Brincourt la invasión del Estado de Chihuahua; pues si Negrete
no había presentado combate a los franceses después de haberlo rechazado
en La Angostura, menos podía hacerlo después de su disparatada resolución
de tomar el camino del desierto con los restos de la División, en plena estación de verano.
Brincourt inició su marcha de Parras de la Fuente el lo. de julio a1
frente de una brigada de las tres armas, jntegrada por dos batallones del 180.
Regimiento de Línea, una fracción del 950., tres compañías de Cazadores de
Africa~ cuatro baterías de artillcúa y un convoy de pertrechos, equipajes y
provisiones. Tomó el camino de Ja Laguna el día 8 pasó el río Nazas en
el vado del Torreón, dejó al coronel con parte del 950. Batallón en la hacienda de Santa Rosa, para que cubriera ese flanco hasta Cerro Gordo,
pasó por el mineral de Mapimí, hizo su entrada a territorio chihuahuense
y el 22 pernoctó en Villa Coronado. Dejó allí al teniente coronel de Linage,
el 23 ocupó Valle de Allende, al día siguiente ordenó al teniente coronel
Piot que se movilizara con 90 soldados sobre Hidalgo del Pan-al, con instrucciones de agenciar provisiones de boca y dinero efectivo. Como está expresado antes, el general Ruiz se había desplazado en dirección al norte.
El general francés llegó a C. Camargo, en donde demoró ocho días detenido por las avenidas del río Conchos y tuvo que improvisar canoas con
troncos de árboles para poderlo pasar. Los invasores arribaron a la Villa
de Rosales el 9 de agosto, en ·donde Brincourt mandó distribuir un manifiesto
que traía impreso, expresando que venía a Chihuahua como amigos y hermanos de sus moradores; el 13 entraron a la capital del Estado las avanzadas de los franceses bajo el mando del comandante Tourdais y el 15 en
Ja mafiana hizo su arribo la parte principaJ de la brigada, con el general
en jefe a la cabeza, sin haber combatido con los republicanos en ninguno
de los puntos de tránsito. Brincour.t y su estado mayor se dirigieron a la
Iglesia Parroquial, en donde el Pbro. José María Terrazas cantó un solemne
Te Deum en acción de gracias por la entrada de los invasores de la patria.
El Presidente de la República Lic. Benito Juárez, sus Secretarios de Relaciones y Gobernación, Lic. Sebastián Lerdo de Tejada, de Hacienda, Justicia, Fomento e Instrucción Pública, y el Oficial Mayor encargado del
Despacho de GueITa y Marina, coronel Díaz, habían salido el día cinco
para la villa de Paso del Norte, escoltados por el Escuadrón de Carabineros
que mandaba el coronel Juan Pérez Castro. La traslación de equipajes, artillería, pertrechos y la imprenta oficial se encomendó al general Fernando
Poucel.
En una forma completamente tendenciosa y falta de veracidad el general invasor que ocupó la ciudad de Chihuahua el 15 del mismo agosto,

452

informó aJ aJto mando del cuerpo expedicionario que había dispersado al
ejército republicano antes de ocupar la población y le había quitado todos
sus elementos y veinte y cinco cañones. Dicho informe dio origen al siguiente boletfo, que se dio a la prensa de información de la capital de la
República: "México, 28 de agosto de 1865. Tengo el honor de comunicar
que S.E. el Mariscal Comandante en Jefe ha recibido un parte del general
Brincourt en que le comunica su entrada a Chihuahua el 15 de agosto,
después de haber dispersado al ejército disidente, que huyó en todas direcciones. Veinte y cinco cañones quedaron en nuestro poder. Juárez huyó
precipitadamente para Paso del Norte. El Teniente Coronel jefe interino
del Estado Mayor General, Napoleón Boyer".
Los periódicos de la ciudad de México se dejaron llevar por las mentiras
francesas y dieron amplia publicidad a la supuesta derrota de ]as tropas
republicanas en Chihuahua. Más tarde el historiador don Niceto de Zamacois se hizo eco de esas noticias falsas y publicó la siguiente información
en el t. XVIII, p. 60 de su Historia de México:
"El Ministro de la Guerra y general don Miguel Negrete que, después
de su infructuosa tentativa sobre Matamoros y de su retirada de Monterrey,
retrocedió a Chihuahua, había llegado a esta ciudad con muy escasas fuerzas después de una penosa marcha por un inmenso desierto, donde muchos
de los roldados murieron de sed y 1a mayor parte de los caballos de hambre.
"Repuestas en lo posible las tropas, procuró aumentar su número para
opon:11;e al avance de sus contrarios y dictó órdenes a varios jefes para que,
enterandose de todos los puntos ventajosos, hostilizaran de continuo al general Brincourt. Dadas estas disposiciones Negrete se situó con sus tropas
fuera de la capital y a larga distancia de ella, ocupando posiciones bastante
fuertes por su naturaleza y no menos aún por las obras de arte que se hicieron
en ellas.
"Si el éxito era contrario a las armas republicanas la ciudad de Chihuahua
debía ser evacuada por don Benito Juárez antes de que se aproximaran a ella
I:15 tropas franco-mexicanas, dirigiéndose a Paso del Norte, corta población
S1tuada en la margen derecha del río Bravo, que sirve de límite entre México y el territorio de los Estados Unidos de América.
"~~ general Brincourt, después de algunos días de penosa marcha, llegó
al SJ.1:J.o en que lo esperaba para disputarle el paso el general Negrete con
todas ]as fuerzas que había reunido. Pronto dio principio el combate; pero
a pesar de los esfuerzos de los jefes republicanos se vieron obligados a reti~ en_ completa dispersión, dejando en poder de sus contrarios veinte y
cmeo canones, muchos fusiles, municiones y varios utensilios de campaña . . ."
El parte oficiaJ del general Brincourt, el boletín del gabinete militar del
Mariscal Bazaine, las informaciones de la prensa de la ciudad de México y

453

I

�la fantasía descriptiva del lústoriador Zamarois no pasan de formar un conjunto de mentiras destinadas a impresionar favorablemente a la opinión
franco-imperialistá. de aquellos días. Además de que nadie pudo fijar lugar
y fecha exactos de la supuesta derrota o dispersión del "ejército disidente",
el 22 de julio en que el general invasor Brincourt penetró a territorio
chihuahuense hacia diez y nueve días que el general Negrete había entregado a Villagra el mando de la División de Operaciones en Aguacbile Y
dos días que había renunciado el mando de la misma y el Ministerio de la
Guerra, retirándose a la vida. privada. Ya están explicadas con anterioridad
las movilizaciones de tropas republicanas ordenadas por la Secretaría de
Guerra y Marina a raíz de la separación de Negrete.
Lo único que logró Brincourt fue mandar ocupar algunos elementos que
el general Ruiz había dejado ocultos en la villa de Rosales y otros que
quedaron almacenados en la plaza de Chihuahua, porque e1 general Poucel
no pudo llevarlos a Paso del Norte por falta de medios de transporte; pero
el jefe invasor no combatió ni dispersó ningún ejército republicano desde el
22 de julio en que penetró a territorio chihuahuense hasta el día de su entrada a la capital.
El 8 de agosto, fecha en que el general invasor se venía aproximando a
Rosales, el general Villagra, con tropas pertenecientes a la Brigada de la
Guardia de los Supremos Poderes, derrotó y aniquiló a la guarnición francesa de Hidalgo del Parral, que mandaba el teniente coronel Piot. Este
revés sufrido por los invasores constituye una prueba contraria al infundio
contenido en el parte oficial del general Brincourt en el sentido de que había
dispersado totalmente al "ejército disidente". Además, diversos autores se
han encargado de señalar la excesiva inflación de los partes de guerra de los
jefes militares franceses, que encontramos repetido en el caso de Chíhuahua.
Otro caso que prueba que no hubo tal dispersión del "ejército disidente-''
de Negrete, fue la constitución de una nu~va "División de Operaciones",
por órdenes comunicadas el 4 del mismo agosto por la Secretaría de Guerra
y Marina, con las brigadas: la. de Durango (general Patoni), 2a. de Durango, (coronel Meza) y Supremos Poderes (general Villagra).
Este último jefe, después del triunfo que obtuvo en Hidalgo del Parral,
se dir.i!!ió a la vil1a de Belleza. Allí se reunió con el general Patoni, se. dio
organización a la nueva División y dirigió el siguiente informe al Gobierno

poniéndome con mi Brigada a sus órdenes, para comenzar las operaciones
en el Estado de Durango.
''Ninguna dificultad ha habido y se ha organizado la 'División de Operaciones' con tres brigadas: la primera y segunda de Durango y fa 'Brigada
de la Guardia de los Supremos Poderes', quedando de jefe de la expresada
el C. general José María Patoni y de segundo el que subscribe, sin perjuicio
del mando de la Brigada que se me confió por el Supremo Gobierno.
''Todo 1o que espero se sirva poner en conocimiento del C. Presidente, p:,lra
los efectos correspondientes.
"La_ ~ndependencia y Libertad. Balleza, agosto 13 de 1865. Agustín Villagra.
C. Oficial Mayor del Ministerio de Guerra y Marina. Donde s-e halle".
En la fecha de la comunicación anterior las avanzadas francesas hicieron
su entrada a la ciudad de Chihuahua, Negrete había desaparecid0 del lado
del &lt;?º~íerno Nacional y éste había tenido elementos de qué disponer para
const,turr una nueva «División de Operaciones".

~

Nacional:
"Brigada de la Guardia de los Supremos Poderes. General en Jefe. Ayer
he }legado a este pueblo, a la vez que lo hizo también el general Patoni, e
inmediatamente que recibí la comunicación de ese Ministerio fecha 4 del
corriente, cumplí con la determinación del C. Presidente de la República,

455

454

�UNA VISITA DE INSPECCION AL ABRIGO DE ROCA
LLAMADO "CUEVA AHUMADA", EN LA VILLA
D.E GARCIA, NUEVO LEON
ANTONIETA ESPEJO

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

TRABAJANDO

EN

MONTERREY, Nue".o León, entre otras actividades recabé

informes sobre localización de sitios arqueológicos y exploraciones- hechas por
personas e instituciones de aquella capital de estado. Tuve conocimiento de
excavaciones que se habían efectuado en un sitio denominado "Cueva Ahumada", municipio de García, donde existen petroglifos y pinturas rupestres,
por Burney B. McClurken y Glen S. Greene, alumnos del doctor J. F. Epstcin, de
la Universidad de Texas, quien tiene contrato con el Instituto Nacional de
Antropología e Historia para explorar en esta región noreste del país. Extemé
deseos de visitar ese sitio y se organizó una visita de inspección el día 26
de abril de 1966. Salimos de Monterrey el ingeniero químico Bruno Morales,
el señor Don Spence, norteamericano residente en Monterrey y yo, por FF.CC.,
en el tren número 3, Laredo-México, que sale de Monten-ey a las 9 A. M.
rumbo a Saltillo, llegando a "Los Fierros", N. L., a las 10 A. M.
Nos dirigimos a la casa, casi dcrnúda, del casco de la antigua hacienda
ganadera "Los Fierros", desde donde emprendimos la marcha a pie hacia
"Cueva Ahumada", lugar situado a unos tres kilómetros al N.-N.O. del casco
de aquella vieja hacienda.
La región es terreno quebrado, con cañones y planicies o vallecillos cubierl'9s de vegetación de monte, característica de lugares senú-desérticos, donde
abundan el mezquite, chaparro, anacua, sangre de drago, cactáceas, agaves,
palmas, etc.
El sendero que sale de "Los Fierros" hacia el sitio donde se hallan las pinturas rupestres, es un angosto camino pedregoso e irregular con altibajos
hasta donde se llega al borde del río Pesquería, a cuyas márgenes se en-

457
H

�cuentra el repecho cubierto de pinturas y cuyo cauce hay que seguir por
un largo tramo para llegar hasta el sitio arqueológico.
A unos seiscientos metros del casco de la hacienda ''Los Fierros", atravesamos por un lugar donde afloran a ambos lados del sendero numerosas
rocas de material silíceo-margoso, sobre las cuales aparecen gran cantidad
de petroglifos.
Las figuras al parecer fueron hechas a percusión con cincel que dejó
sobre la roca pequeñas huellas incisas en bisel, colocadas una, después de la
otra, quedando delineados los motivos con esas pequeñas rayas, ligeramente
separadas a manera de pespuntes.
Los motivos que se observan son principalmente pequeños y grandes círculos
aislados o unidos entre sí.
A este sitio denominé yo "La Gachupina'', en honor de Amalia Mendoza,
india cuachiclul de San Luis Potosi, que vive en la casa del casco de "Los
Fierros" y a quien Don Spence denomina con aquel nombre.
Seguimos el camino por el cauce del río pesquería rumbo a "Cueva Ahumada". Cerca del sitio observé raspadas sobre la superficie de un cantil de
poca altura, las iniciales MF; una figura que parece la representación de
un fierro de herrar ganado; una víbora y una letra A.
Las letras del monograma resultaron ser las iniciales de uno de los antiguos
dueños de la hacienda de "Los Fierros", Mel:ítón Fernández, y la figura
antes aludida, probablemente sea el dibujo de uno de los fierros de herrar,
propiedad de aquel ganadero.
El abrigo de roca de que se trata se levanta sobre Ja margen derecha del
río Pesquería.
La afloración es un corto espolón silíceo-margoso del Cretásico, con fósiles
marinos, que emerge en una planicie situada al N-N.O. del Cañón de Los
Fierros, el cual, a su vez, separa dos. elevaciooes montañoS&lt;IS de la Sierra
Madre Oriental que corren por esa parte del Estado de Nuevo León.
La formación consiste de grandes rocas superpuestas en secciones típicas
de esquistos y sigue una dirección sensiblemente N.S.
El abrigo de roca mira al S. y tiene una extensión aproximada de 16. x 8.
mts. en su sección O.; de 9. x 3. mts. en su extremo E. y una altura media
de cuatro a cinco metros.
Las rocas que constituyen el techo son lajas de gran espesor y proporcionan abrigo en verano, defendiendo de los vientos del N. en el invierno.
Las paredes interiores del abrigo presentan una superficie irregular con
grandes rocas largas y angostas que sobresalen en planos inclinados verticales.
Sobre estos paneles y todas las superficies disponibles, los artistas aborígenes desplegaron su capacidad para dejar sus mensajes en forma pictórica.
Lo m~ sobresaliente de este abrigo de roca es un alud en su extremo O.
458

�Algún fenómeno ocasionó que algunas rocas perdieran su base de sustentación, arrastrando en su caída numerosos bloques que se deslizaron a distintos niveles de acuerdo con la gravedad y los accidentes topográficos del
terreno.
Alrededor de la cueva o abrigo donde se yerguen numerosas afloraciones
de rocas aisladas y sobre las rocas del alud, aparecen numerosos petroglifos.
Algunos signos se en,cuentran grabados en earns de las rocas, cuyo ángulo
actual de inclinación no hubiera permitido que se labraran las figuras que
sobre ellas aparecen.
A mayor abundamiento, hay una gran mole de piedra que debe haber
caído desde lo más alto del abrigo de roca, la cual se resquebrajó.
La hendidura angular de la fractura está cubierta de pinturas que no fue
posible observar bien.
Estos datos indican, desde luego, dos épocas de ocupación humana del
sitio. Al mismo tiempo, permiten inferir que fueron dos grupos diferentes
los que vivieron en la vecindad del lugar.
Los primeros, grabaron petroglifos en un cantil que se desplomó después y
en las rocas que afloran en las cercanías del abrigo.
Los segundos, cubrieron de pinturas las paredes internas del repecho, donde
se aprecian varias capas superpuestas de pinturas, que parecen indicar, a
su vez varias fases de una misma ocupación humana del sitio.
Los colores son planos, en blanco y en negro, asi como en varios tonos de
rojo y de amarillo.
Se distinguen dos estilos. El de los petroglifos que es principalmente geométrico y consiste de motivos y elementos de los más usuales como el circulo,
la raya; drcu1os concéntricos, lineas ondulad~, lineas quebradas, etc.
Excepcionalmente, se notan motivos realistas en los petroglifos, como uno
de ellos, que parece representar una flor o un motivo estelar.
En las pinturas rupestres, se aprecia otro estilo menos ingenuo, con posible tendencia a convertirse en abstracto.
Los motivos y elementos son por lo general bandas repetidas sensiblemente paralelas: horizontales, oblicuas o verticales y líneas rectas, onduladas
o quebradas, arregladas en paneles, de tal manera que se puede observar un
intento de lograr una composición dada, de contenido particular.
Por otra el ingeniero geólogo-biólogo petrolero Sergio Cavazos, ha interpretado algunos motivos como representaciones de la flora regional; por
ejemplo cree ver en las pinturas la representación de la planta de la higuerilla muy abundante en esa provincia fisiográfica.
El ingeniero químico Bruno Morales concuerda con -la opinión del ingeniero Sergio Cavazos, en reconocer la representación de la higuerilla y

459

�cree advertir que se dibujó en corte transversal, cuya observación sería muy
interesante de poder confirmarse.
Este último profesionista, hizo hincapié en el hecho de que los colores cambian en el transcurso del tiempo debido a oxidación de los pigmentos al
contacto con emanaciones de la lluvia, del humo y del calentamiento de la
atmósfera. Dice que por oxidación, los rojos se convierten en blancos.
Tal vez esta aseveración sea una de las causas de los diferentes tonos de
rojo que se observan. Habría que considerar también si los tonos de ~arillo
sufren cambio en su tonalidad y si los blancos conservan su color ongmal o
son resultados de la temperización.
Los campesinos de la región dicen que han oído que los antiguos pintaban
el color rojo con sangre de mula.
El ingeniero Bruno Morales aclaró que tal vez los informantes se referían a la yerba sangre de drago, muy abundante en esos lugares.
Maximinio Martínez, refiriéndo.$tl a esta planta dice: " ... Según el_ Prof.
D. Mariano Lozano Castro, las raíces (de la sangre de drago) contienen:
materia grasa sólida, aceite esencial. .. y materia coloran~ roja".1
El mismo autor más adelante, al hablar de su distribución geográfica,
'
"aloa. • •"
menciona que la "Sangre
de drago. . . palo muela, (se da en) Sm
y en otro lugar indica que es curativa para la dentadura. 2
Posiblemente, los campesinos cuando hablaron sobre el uso de aque_lla
yerba, como colorante, se refirieron a la sangre de muela, cuyo nombre se mterpretó como sangre de mula.
Por otra parte, cabe mencionar que el C. de la Vía del FF:CC. yendo ~e
Monterrey a los Fierros, aproximadamente a la altura de 1a villa de G~cia,
se observó una gran cantidad de almagre despedazado y que se recogieron
noticias de que existen yacimientos del mismo material en la región.·
Sobre el color rojo utilizado por indígenas en pinturas rupestres, se puede
mencionar lo dicho por el capitán norteamericano Jim Cook quien fue cautivo de Jos comanches. Jackson, en su libro sobre epilítica de Texas, refiere
algunas observaciones de Jim Cook, como sigue:
" ...The indians took a soft red and burnt it until it was ready to crumble,
then crushed it into a powder an mixed it with water to make a red pasty
paint... ". 3
Es notoria la ausencia de representaciones ,zoomorfas o antropomorfas tanto
entre los petrogliios como entre las pinturas rupestres de "Cueva Ahumada".
Se mencionó antes una víbora grabada en la roca cerca del monograma
1

MARTÍNEZ, MA.xnlINIO,

Plantas Medicinales de M¿xico, México, 1959, p. 285.

Idem, pp. 489 y 285.
• jACKSON, A. T., Picture Writing o/ Texas Indiant. Anthropological Papers, Vol.
II. B. R. in the Social Sciences. Austin, 1938, p. 142.
2

460

MF, en las inmediaciones del repecho; sin embargo, aquella fue ejecutada
de perfil en forma realista, con el ojo formado por un punto y los crótalos
se figuraron con pequeñas rayas transversales en el extremo de la cola. El
estilo, en general, es indudablemente contemporáneo del fierro de herrar y
de las letras a que se hizo antes alusión.
Es de esperarse que las exploraciones de los alumnos de Epstein arrojen
alguna luz sobre fechas relativas del sitio~ si la estratigrafía se realizó con
buenos resultados en los fosos que excavaron frente al abrigo de rocas.
En el citado lugar de las excavaciones de Epstein y su grupo, entre ]a
trinchera y el foso perforados en escuadra por McClurken y Green, hay una
pared delgada en peligro de desaparecer debido al uso que los ixtleros hacen
del albergue, transitando constantemente sobre los fosos para protegerse del
sol mientras tallan el ixtle.
Don Spence solicitó mi autorización para retirar esa pared por medio de
capas estratigráficas. En vista de la urgencia del caso, le dí autorización
verbal para que lo hiciera, ya que él también estuvo presente cuando trabajó el grupo de Epstein.
Spence se comprometió a proporcionar un informe del resultado de este
corto trabajo que no pude llevar a cabo personalmente, por falta de los
elementos indispensables de transporte y demás.
Por último, es preciso mencionar que en esta primera inspeeción, durante
la cual se visitó "Cueva Ahumada"; se examinó también rápidamente el
sitio "Ja Gachupina", donde aparecen petroglifos y además, con la ayuda
de binoculares, se pudieron reconocer los lugares cercanos donde hay petroglifos en los alrededores de "Cueva Ahumada", tales como la Loma de la
Cruz, la Loma Bola y la Loma Larga.
Si .se toma asimismo en consideración que saliendo del Cañón de los
Fierros~ rumbo a Saltillo, se halla el sitio "Rinconada" cueva cubierta de
.
'
pmturas rupestres, y tres kilómetros adelante, está la cueva "Casa Blanca",
tapizada de pintw-as, se puede comprender la riqueza de la epilítica de
Nuevo León en el Municipio de García, cuyas numerosas estaciones arqueológicas se suman a la cantidad de un centenar de sitios arqueológicos
con vestigios de epilitica que aparecen en el "Registro de Epilítica de Nuevo
León", trabajo que se ha estado preparando en estas oficinas del Noreste de
México desde hace algún tiempo.
Salta a la vista 1a insuficiencia de datos que se pueden obtener en una
primera visita de inspección ocular a un sitio de la importancia de "Cueva
Ahumada", Municipio de García, Nuevo León.
Es evidente que para estudiar sitios arqueológicos de las características que
presenta aquel lugar y tantos otros semejantes del .Estado de Nuevo León
es indispensable emprender el estudio sistemático de los mismos bajo u~
461

�enfoque metodo1ógico,4 llevando a la práctica el proyecto que se propuso ante
la X Sesión de la Mesa Redonda de Antropología celebrada en San Luis
Potosí, S. L. P., en agosto de 1963/ solicitando apoyo pm-a la organización
de equipo de trabajo de investigadores competentes que pudieran seguir en
todos sus pasos los lineamientos de las técn:iQis más modernas de traba jo
de campo y de laboratorio, para estudios de prehistoria y arqueología. 6
Se propuso asimismo un enfoque etnohistórico auxiliar en el trabajo de
gabinete, por las condiciones especiales de aislamiento y luchas entre españoles
e indígenas que prevalecieron en esta región del país durante largos tres
siglos después de la conquista de México por Hemán Cortés.
Muy conocidos son los datos históricos que existen tanto sobre indios apóstatas que huían de las misiones y congregaciones y se refugiaban en las rancherías de indígenas nativos de esta gran zona del NoTeste de México, así como
sobre las incursiones de apaches, lipanes y comanches que efectuaban sus
correrlas por el Suroeste de Estados Unidos y se internaban por Texas a los
Estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.7
Se hallan en el archivo de estas oficinas, cerca de doscientas fotografías de
petroglifos y pinturas rupestres de sitios arqueológicos donde aparece epilítica en el Estado de Nuevo León, en las cuales se observan varios tipos de
representaciones, entre los cuales uno de ellos corresponde a mapas o planos
donde se aprecian motivos i:¡ue al parecer representan montañas, veredas,
depósitos acuíferos, y demás. En algunos casos aparecen flechas que probablemente denotan rumbos, etc.
Sin &lt;"mhargo, existen muy pocos datos sobre epilítica registrados en los escritos de los primeros conquistadores. Alonso de León, mencionaba a1 guía
indígena Martinillo, quien mostró a lo lejos de la ruta que seguían, el lugar
donde un hombre blanco había dejado grabadas "Las huellas de sus pies"
sobre una piedraª y Santiago Roel se basa en documentos de primera mano,
• M:EssMACH.EJI., Mlóul!L, Las Pinturas Rupestres de Ja Pintada, un Enfoque Metodológico, Tesis q_ue para obtener el grado de Maestro en Antropología presentó a
la Escuela de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, México,
1964, (Por cortesía del Arq. Messmacher, me fue posible consultar su tesis).
• EsPEJe, ANTONIETA, "Moción que ltace la Antropóloga del lmtit11to Nacional de
Antropologla e Historia. . . Sobre estudios de EpillLica en Nuevo León, ante la Directiva de la X Reunión de Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología,
que se Teunió en San Luis Potosí., S. L. P., del 18 al 23 de agosto de 1963".
• Brothwell, Don and Eric Higgs,_ London, 1963.
1 Informes de la Comisión Pesquisidora del Norte de México, 1874. Monterrey, 1880.
Del Hoyo, Eugenio, El Carácter de la Conquista y Colonización Española en el
Noreste de México, (Siglos XVI y XVII). Copia mimeográfica, 1963.
• DB LEÓN, ALoNso, Historia de Nuevo Le6n ... , México, 1909 p. 29.

462

c~ando se refiere al descubrimiento de "Piedras Pintas", hecho por un franciscano durante la géstión del gobernador Martín de Zavala, ( 1626-1664) .9
Por otra P~:' en archivos municipales, se encuentran datos que ofrecen
bas~ para auxiliar la .reconstrucción de la historia .regional; por ejemplo, se
coll.Slgna en documentos de aquella índole, que los comanches antes de salir
a una expedición guerrera, dejaban una mano pintada en 'el frontón del
abrigo de roca donde se guarnecían o donde efectuaban la ceremonia bélica
a~tes de partir a la batalla.10 Yo examiné un abrigo de roca o repecho en la
Sierra de la Reforma, Municipio de Linares, N. L., donde se encuentra la
hueU~ de una mano pintada en bandas rojas y negras, impresa sobre el
frontón del techo de Wl abrigo de rocas.11
~~~ desechar la posibilidad de que se descubran vestigios prehistóricos de
e~il~tI~ Y aceptando desde ahora la presencia de varias épocas de actividad
p1ctonca de los aborígenes de Nuevo León y de los grupos que se infiltraban
~ su territorio, se puede establecer como una de las hipótesis de trabajo relac1_onadas con el tema, que en casos concretos los indígenas utilizaban signos
pmtados o grabados en Ja roca para indicar puntos geográficos rutas cte.
De ahí la necesidad de la investigación etno-histórica auxiliar' reco~endada
la cual puede arrojar luces para dilucidar parte del problema total que en~
cierra el estudio de que se trata.
~a ~alta de no~cias sobre vestigios de epilítica en las fu.entes históricas
p~anas, se explica porque los españoles SCc,oU.Ían rutas dirigidas por guías
nativos conversos que evadían las propias rutas de los nativos y sus rancherí.as
que eran núcleos de población semi-nómada a donde solmnente caían Jo;
españoles con el exclusivo objeto de capturar indígenas para su venta 12 mientras_ ,que estos
,
se remontaban a cañones y abrigos de roca accesibles,' de ocupac1on para ellos tradiciona~ donde acostumbraban dejar sus mensajes grabados o pintados sobre las rocas.
Por ~timo, ~ueda por agregar que el interés etno-histórico que encierra
el estudio del neo acervo de la epilítica de Nuevo León es nn venero digno
de aprovecharse para el mejor conocimiento del pasado del Noreste de México.

,: RoEL, SANTIAco, Historia de Nuevo León, Monterrey, 1945, p. 279.
Cavazos Garza, Israel y del Hoyo, Eugenio, informe verbal.
11
EsPEJO, ANTONIETA, Petroglifos de Linares, N. L. Informe enviado al Departamento de Moiuunentos Prehispánicos del Instituto Nacional de Antropoloal" e Historia
0
1962.
,

F 11 DE _SANTA MARíA, VICENTE, P. Fr., Relación Histórica. .. en Estado General de tas
Mu:i1aciones hechas por D. José de Escandón . .. , t. II, Archivo General de la ación
enco, 1930.
'

463

�DURACIO DE LOS VIAJES DESDE
ESPAAA AL NUEVO MUNDO

( 1525-1810)
JosÉ ToRRE RE.vELLo

t

Buenos Aires, Argentina.

I
LAs RuTAs
A PARTIR

DE LA PROMULGACIÓN

de la provisión real dada en Madrid a 10 de

abril de 1495, que autorizaba a los súbditos de los Reyes Católicos para na-

vegar a las Indias Occidentales, los viajes, oficiales y clandestinos, se hicieron frecuentemente.
Por el articulo primero de ese regio docwnento se señalaba el puerto de
Cádiz como único para la salida y regreso de los navíos, hasta que fue creada
la Casa de Contratación de las Indias Occidentales, cuyas primeras ordenanzas se dataron en Alcalá de Henares, el 20 de enero de 1503 y en las
que se señaló el puerto de Sevilla como único de partida y retorno de los
navíos destinados a comerciar con el Nuevo Mundo.1
Por esa época se había extendido la conquista por el Mar Caribe hacia la
1
Siguiendo referencias H;nry Harrisse, enumera JosÉ To,R.IBIO MEDINA, en Juan
Dias de Solís, estudio histórico, Santiago de Chile, 1897, t. I, capítulo III, ochenta
viajes efectuados por navíos de distintas banderas al uevo Mundo, entre los años
1492 a 1504. Sobre cuanto atañe a la Casa de la Contratación de Sevilla, además
de Ja clásica obra de JoSEPH VEITIA LlNAGE, Norte de la Contratación de Jas Indias
Occidentales, véase a CLARENCE H. HARING, Comercio y nauegaci6n entre España
Y las Indias en la época de los Habsburgos, versión española revisada por Ei.n.i:A SA.LmAs, México 1939, pp. 27-57. Consúltese a LEOPOLDO ZuMALACARREGu-r, Las ordenanzas de 1531 para la Casa de la Contratación de las Indias, en Revista de Indias,
Madrid, 1947, año VIII, núm. 30, pp. 749-782.

465
H

�Tierra Firme. Igualmente partían entonces de las Canarias navíos con ª'.lu~I
destino como lo asienta la real cédula datada en Tordesillas, a 25 de Julio
de 151'1, en la que, al contestarse una carta de Diego Colón, se le comunicaba que se había autorizado a cargar en aquellas islas a las naves que se

dirigí;,m a América. 2
•
En 26 de septiembre de 1511, se permitió a los vec~os de la ISia de. San
Juan de Puerto Rico comerciar directamente con E~pana ·y. Santo DoIDIIlgo.
Lentamente, y de acuerdo a la conquista que se iba haci~do de nuevas
tierras se fueron ensanchando las rutas marítimas. Para facilitar 1a carga Y
desear~ de los navíos destinados a la navegación de las Indias Occid~ntales,
se habilitó nuevamente el puerto de Cádiz, por real cédula extendida en
Barcelona a 14 de septiembre de 1519.3
••
Debido a las pérdidas de pequeñas embarcaciones qu~ en los V1aJe~ s_e experimentaban se dictaron unas ordenanzas en Victoria, a 13 de Julio de
1522 referen~ al arqueo y armamento de las naves, como así_ también al
níun~ro de tripuJantes que debían llevar según la capacidad de aquéllas,
cuyo porte no podía ser inferior a las ochenta toneladas.""
. .
Una referencia concreta sobre las rutas seguidas por las naves mdianas Y
sobre el tiempo que empleaban en su navegación es la que suminis_tró ?°nzalo Fernández de Oviedo y Valdés en el Sumario de la Natural Histona de
las Indias y corresponde al año 1525. En este libro expresa su autor que
los navíos levaban anclas de Sevilla, o bien de Sanlúcar de Barrameda,
entonces también habilitado, para dirigirse a las islas Canarias a cargar víveres frescos, agua y leña. Calculaba ese trayecto en doscientas cincue~ta
leguas, que eran navegadas, por lo comón, en ocho días. 5 Desde las Cananas
se dirigian los buques a las Antillas y, antes de tomar puerto en Santo Do• CDIA (=Colección de documentos inéditos relativos al deswbrimiento, ~onquista
colonización de las posesiones españolas de Amé1-íca y Oceanía .. . , Madnd, 1864i884, 42 vols.), t. XI, p. 157. Para las relaciones mercantiles entre C~narias _Y el
Nuevo Mundo véase FRANCISCO MORALES PADRÓN, El Comercio ~anano--1-mencano
(Siglos XVI, XVII y XVIII), prólogo de D. EouARDo ARCILA FARJAs, Sevilla, 1955.
Lo referente a Diego Colón, p. 172.
. .
.
• CDIU ( Colección de documentos inéditos relativos al descubrimumto,_ conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de Ultramar, Madnd j 18851932, 25 vols.), t. X, pp. 287-296.
' CDIU, t. 1X, pp. 143-149.
• LoPE DE VEGA, en San Diego de Alcalá, acto II, pone en boca de íray PaWo,

la siguiente expresión:
Padre, muy presto será, que
desde Canaria a España si
buen viento le acompaña,
en ocho días vendrá.

466

mingo, divisaban la isla de Todos los Santos, que eran seguidas en el itinerario por las de Marigalante, Deseada, Matitinao, Dominica, Guadalupe, San
Cris:óbal, etc. Si el piloto, acota Fernández de Oviedo, no era experto y
desviaba la ruta, pasaba entonces a la vista de San Juan de Puerto Rico 0
bien de La Española, Jamaica o Cuba_, enfilando hacia las costas de Tierra
Firme. Calculaba que desde las Canarias a Santo Domingo existían mil cincuenta leguas de navegación, cuya trayectoria insumía de treinta y cinco
a cuarenta días y de Santo Domingo a Tierra Firme se empleaban de cinco
ª. siete días. Algo más de tiempo se empleaba en el retorno, pero el autor
citado anota, como hecho excepcional, que en 1525, cuatro naves que habían partido de Santo Domingo llegaron a Sanlúcar de Barrameda en veinticinco días de navegación. 6
Los navíos que desde Sevilla se dirigían al Nuevo Mundo, aunque no se
había dispuesto ordenanza alguna por entonces, solían hacer el viaje en convoy, para ayudarse en la travesía ante cualquier alteración del tiempo o ataque
que pudieran inferirles los piratas que pululaban en el océano. Con ocasión
de la guerra que España sostenía con Francia, ~ ordenó en 1543 que las naves debían hacer la carrera de las Indias en flotas, con un mínimo de diez
navíos de cien o más toneladas cada uno. Se señalaban para estas flotas
dos salidas anuales, en marzo y septiembre. Un navío de guerra costeado
con la "avería" debía escoltar el conjunto hasta La Habana. Los navíos
destinados a Santo Domingo debían formar flota aparte, eligiendo los pilotos
entre sus naves una que sirviera de capitana. Continuó este sistema de convoyes hasta que se modificó en 1553, año en que se mandó que las naves
mercantes fueran armadas y que se formaran dos escuadrones de navíos de
guerra para 1a protección de las embarcaciones comerciales, con estación uno
en las . cercanías de Sevilla y jurisdicción hasta las islas Azores y Cabo de
S_an Vicente y el otro en Santo Doming-0 para salvaguarda de las embarcaoone~ que navegaban por el Caribe. No obstante estas disposiciones, la navegación no se ajustó debidamente a lo ordenado, hasta que Felipe II pro-mulgó en Madrid, a 16 de julio de 1561, las ordenanzas que reglamentaron
el servicio de flotas. 7
• GoNZALO FKRNÁNDEZ DE ÜVIEDO Y VALoÉs, Sumario de la Natural Historia de
las Indias, en Historiadores primitivos de Indias, Madrid, 1877, t. I, p. 473.

' F.

DE

CAsmo

Y .BRAvo,

Las naos españolas en la carrera de ~as Indias, armadas

'"I flotas_ en la segunda mitad del siglo XVI, Madrid, 1927, pp. 48-50.: y MARINO,
Comercio Y navegación, pp. 251-258. El régimen de flotas y galeones perduró hasta
11_40.: véase RICARDO LEVENE, 11ivestigacio.nes acerca de la Historia Econ6mica del
V1rre~nato del Plata, La Plata, 1927, t. I, pp. 283-293. Sobre algunos puntos de

Espana que estuvieron habilitados temporariamente para comerciar con las Indias
consúltese JosÉ ToRRE REVELLO, Puertos h4bilitados en España en el siglo XVI para

467

�Por esa disposición se mandaba que los navíos mercantes debían ~alir en
dos flotas custodiadas por una armada real. Una de ellas se destmab~ ~
Nueva España y la otra a Tierra Firme. En cuanto a la armad~ real, VIgtlaria el océano tanto a la ida como a la vuelta. Una flota deb1a levar ~das en enero y la otra en agosto, llevando cada una capitán general Y ahnirante. ª En las ordenanzas que Felipe II expidió en 18 de octubre de 1564,
señaló la salida de la flota de Nueva España en abril. El itinerario que debía seguir ésta se maraaba con rumbo a las islas Dominica, Deseada o Guadalupe y Santo Domingo. Pasado el cabo de Tiburón, _se apartarían las naves
que se dirigían a Jamaica y a Santiago de Cuba, rmentras la flota se acercaba a la isla de .Pinos. En este lugar o en el cabo de San Antón, debía
ordenar el je(e principal a las naves que iban a Honduras y al Yucatán que
tomaran su destino. Pasado el cabo referido eran despachadas las naves destinadas a La Habana, y las restantes seguían su rumbo desde ese lugar hacia
San Juan de U lúa.
La flota de Tierra Firme partía en agosto y al llegar a la isla Dominica se
despachaban las naos que se dirigían al río Hacha, Venezuela, Cabo ~e la
Vela y Margarita. El general de la flota con la part: re~te enfilaba
hacia Cartagena, donde después de descargar la mercanc1a destmada a este
puerto se dirigía a Portobelo. Desde este último lugar emprendía el regreso
a ca.r:agcna y de allí a La Habana, en donde se unía a la flo~ de ~ u~va
España para retornar juntas a Cádiz y Sanlúcar de Barrame~a. S1 algun lillpediroento obligaba a demorar el viaje a 1~ naves,_ ~ebía mvemarse en La
Habana hasta que reinaran las circunstancias prop1c1as para emprender el
regreso.
dif" '
al éduJ d 20
La época en que debían partir las flotas se mo 1co por re c
a e
de enero de 1582, que señaló el mes de mayo para la salida de la de Nueva
España, y agosto para la de Tierra Firme.9
•
•
.
Las flotas, al regreso, se debían concentrar a mediados de Jumo en _La
Habana, para emprender el retomo a España. Desde aquel puerto enfilacomerciar con las Indias Occidentales, en Humanidades, La Plata, 1936, tomo XXV
da parte) pp. 353-361. Véase GUII.LER){O CÉSPEDES DEL CAsTJLLO , La ave(
segun
'
·
·
·
S vill l945,
ría en el comercio de Indias, en Anuario de Estudios Amertca.nistas, e a,
vol. II, pp. 595-698.
.
a Para más detalles sobre el régimen de las flotas, pueden consultarse _las obras c~tadas en la nota anterior de CASTRO y BRAVO llA.RINo. Pareceres que dieron los ofide Mercaderes,
cial es rea Jes de la Contratación de Sevilla y el prior y Universidad
d" O .d tal
que dieron la orden para que fuese~ dos ~otas cad~ _año a !as In tas cc1 en es,
en AGI (=Archivo General de Indias, Sevilla), ]ustma, lega10 11~0 . . ,
.
• RAFAEL ANTÚNEZ y AcEVEDO, Memorias históricas sob1e. la legulacion y gobte":"
del comercio de los españoles con sus colonias en las lfldias Occidenlales, Madrid,

1797, pp. 95-96.

ban hacia las Azores para dirigirse desde a1lí a Sanlúcar de Barrameda, salvo aquellos navíos que se hallaban. exceptuados por licencia real.1 º
Los antecedentes que hemos enumerado nos pennitirán conocer mejor el
itinerario que debieron seguir las naves en su viaje desde las costas de España a distintos sectores del Nuevo Mundo.
E1 P. José de Acosta, S. J., en la obra que publicó en 1590, se ocupó de
la navegación al continente americano en el libro tercero' capítulo IV, titulado Que en la Tórrida zona corren siempre brisas y fuera de ella vendavales y brisas, donde, después de referirse a los vientos, manifestó que era
"más segura la navegación yendo de España a las Indias Occidentales que
la de ellas volviendo a España". A continuación de lo expresado, apWltó
el siguiente itinerario: "Salen de Sevilla dos flotas y hasta llegar a las Canarias sienten la mayor dificultad, por ser aquel golfo de las Yeguas vario,
Y contrastado de varios vientos. Pasadas las Canarias, van bajando hasta
entrar en la Tórrida, y hallan luego la brisa, y navegan a popa, que apenas
hay necesidad de tocar a las velas en todo el viaje. Por eso llamaron a aquel
gran golfo, el golfo de las Damas, por su quietud y apacibilidad. Así llegan
hasta la isla Dominica, Guadalupe, Deseada, Marigalante, y las otras que
están en aquel paraje, que son como arrabales de ]as tierras de las Indias.
Allí las flotas se dividen; y las que van a la Nueva España echan a mano
derecha en demanda de la Española, y reconociendo el cabo de San Antón,
dan consigo a San Juan de Ulúa, sirviéndoles siempre la misma brisa. Las
de Tierra Firme toman 1a izquierda, y van a reconocer la altísima sierra Tayrona, y tocan en Cartagena y pasan a ombre de Dios, de donde por tierra
se va a Panamá, y de allí por 1a mar de el sur al Perú. Cuando vuelven
las flotas a España, hacen su viaje en esta forma: la de el Perú va a reconocer el cabo San Antón, y en la isla de Cuba se entra en La Habana, que
~,muy hermoso puerto de aquella isla. La flota de Nueva España viene tambien de.sd~ la Veracruz, o isla de San Juan de Ulúa a la Habana, aunque
con traba30, porque son ordinarias allí las brisas que son vientos contrarios.
En la Habana, juntas las flotas, van a la vuelta de España buscando altura
fuera de los Tópicos, donde ya se hallan vendavales, y con ellos vienen a
reconocer las islas de las Azores, o Terceras, y de allí a Sevilla".l.1
Mucho más prolijo es el itinerario que traza el cronista Antonio de Herrera y Tordesillas en sus conocidas Décadas, cuyo tomo primero fue impreso en Madrid en 160L12

'º

CASTRO Y

BRAvo, Las naos, pp. 53-85;

HARING,

Comercio y 11,avegación, pp.

258-287.
u PADRE JosRP'.B. DE AcosTA, R Euoroso DE LA COMPAÑÍA DE JEsús, Historia nafu:a/ Y nu:ral ile las Indias, reimpresión hecha en Madrid, 1894, t. I, pp. 180-185.
ManeJamos la siguiente reimpresión: Historia general de los hechos de los cas-

469

�En ]os legajos pertenecientes a la Casa de la Contratación de Sevilla, que
actualmente se conservan en el Archivo General de Indias en la referida ciudad, hemos tenido oportunidad de ver libros y registros referentes a las
naves que formaron las ilotas de Nueva España y Tierra Firme. Por ejemplo, en 1562 integraron la primera veintitrés navíos y treinta la segunda. En
ese mismo año regresaron a España cuarenta y cinco embarcaciones. En
1605, partieron las flotas de SanJúcar de Barrameda. La que se dirigía a
Tierra Firme la componían veinte naves de las cuales cuatro se dirigían a
Margarita y una, respectivamente, a Santo Domingo, Puerto Rico y Santa
Marta. Treinta y tres naves integraron ese año la flota de Nueva España;
de ellas se destinaron tres a Honduras, dos a Campeche (Yucatán) y una,
respectivamente, a Santo Domingo, Puerto Rico y La Habana. 19
En ese nusmo repositorio se conservan en gran número los registros de las
naves indianas, en donde quien se interese podrá enterarse de las fechas de
arribo y partida del navío a que pertenece el registro, nombres de los tripulantes, pasajeros, annamento, víveres, carga, etc.14
Consultando esa riquísima como importante documentación, aclaramos que
algunos navíos con licencia especial del rey, destinados al Río de la Plata,
tellanos en las lsl.as y Turra/irme del Mar Oi;éano por ANTO'NTO DE HERRERA, publicada pur acuerdo de la Academia de la Ifútoria, Madrid, 1934, tomo I, Descripción de las Indias Occidentales con prólogo 'Y notas del acadlmico de número ANTONIO BALLESTEROS BERBTTA. Véase del citado prólogo las pp. LXXV-LXXX, donde
se da noticia de la fuente utilizada; del texto del cronista, capítulo II y III. Por
R. C. dada en Madrid, a 17 de enero de 1591, se dieron nuevas instrucciones sobre
el régimen de flotas. AGI, Indiferente General, legajo 427, lib. XXIX, fo1s. 173 vta.2O3 Vru.TIA LI AGE, en Norte de la Contratacwn, dedicada en el libro TI, el capítulo
XIII a tratar De fa navegación que deben hacer las armadas y flotas y los nav-íos
que van a las islas de Barlovento y a la costa. En 1661 los galeones de las. flotas
de Nueva España y Tierra Firme al retomo hacia España, arribaron a la Coruña,
dando origen e.se hecho a una extensa información. AGl, Indíferente General, legajo
776. Véase: ERNESTO ScHAEFER, Comunicacion:es marítimas y terrestres de las Indias
Españolas, en Anuario de Estudios Americanos, Sevilla, 1946, t. III, pp. 969-983.
'" AGI, Contraiación, legajos 2898-2900. Existe folleto impreso a fines del siglo
XVIl, que firma BARTOLO'MÉ ANTONIO GARROTE, con la nómina de las flotas que
fueron a Nueva España y a Tierra Firme, desde 1580 a 1699 (Biblioteca Colombia,
Sevilla, Varios Papeles, Libro 45). De ese folleto que consta de 12 páginas, facilita
un extracto ANTÚNEZ y AcEVEDO, Memorias históricas, Apéndices, núms. 6 y 7,
pp. XVII-XXXIII.
" AGI, Contratación, legajos 1079-2913, que corresponden a los años 1523-1783.
MORALES PADRÓN, El Comercio Canario-Americano, pp. 338-366, publica una estarustica de los navíos que partieron de las Canarias a distintos puertos de América
en los siglos XVI a XVIII. Lo n:lativo a legislación sobre armadas y flotas en vigencia en 1680, puede verse en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias,

jutegraron _la flota de Tierra Firme, con excepción del filibote Nuestra Señora
de la Candad, maestre Pedro Díaz Carlos, que en 1620 partió con la flota
de Nueva España por no haber alcanzado a la de Tierra Finne.
Con referen~ia a alguno d~ los viajes efectuados a la Nueva España,
podemo~ mencionar el que realizó el virrey Antonio de Mendoza, que partió
de SanJucar de BaITameda en el mes de julio de 1535 y ruTibó a Veracruz
el 2 de ~~re. 1 ª Aunque no se da día de salida, podía calcularse la duración
de ese VJaJe en poco más de sesenta días.
Alemán refirió
, Mateo
G
.. , el viaje que hizo el arzobispo de Me'xi"c
, . o, F ray G arc1a uerra, que VJaJo en uno de ]os navíos de la flota de la Nueva España
~~ 1608, ,q~e se _hallaba al mando del general Lope Diez de Almendariz. Par~
ho de Cadiz el JU~ves 12 de junio y arribó a San Juan de Ulúa el martes 19
de agosto. Es decir que duró el viaje sesenta y ocho días.rn
En 1625 vistiendo los hábitos de la orden de Santo Domingo emba '
C, d" 1 d . .
'
reo
en a 1Z ~ 2 e _J~lio, fray Tomás Gage, en la flota de Nueva España. Integr~ba dicho religioso una misión que se destinaba a las islas Filipinas y el
Japon, pero por causas que él mismo refiere en un libro que escrib.'
d
Am' .
10, se
etuvo en
erica. El navío en que iba embarcado arribó a San J an d
Ul~a el 12 de septiembre, empleando en la travesía setenta y dos dí:.u E:
deci.r que se trató de un viaje normal.
El _navío de guerra San Román, en el que viajó el virrey de Ja Nueva
Espana~ segundo conde de Revillagigedo (Juan Vicente _de Güemes Paclieco
de ~~a) em~l~ en la travesía desde Cádiz a Veracruz, sesenta y dos días.
Partto el 7 de JtnUo de 1789 y arribó a destino el 8 de agosto.1~

II
Ria

DE LA PI.ATA

d ~on refer~ncia a los viajes al Río &lt;le 1a Plata, poseemos un gran número
e ~formaciones referentes a distintas époc;,is. Juan Díaz de Solís que descub:1~ el Río de la Plata en forma oficial para España segun' inf~rma J '
Tonb1 0 M ed"ma parb.o
·, d e Sanlúcar de Barrameda el 8 'de octubre de 1515
ose

'

C· P'EREZ DusTAMANTI!., Don Antonio Mendoza, Santiago de Compostela, 1928,
p. 27.
lglll FRANcrsco RonIÚGUEZ MARÍN, en Boletín de la Academia Española, Madrid,
33, t. XX, p. 217.
"
~ueva Relación que contiene los vi(Jjes de ToMÁs GAGE en la Nueva España pró1
og; e SI.NFOROSo AGUILAR, Guatemala, Biblioteca "GoatehemaJa" 1946 pp Í0-27
Boletín del Archivo General de la Nacifm, México, 1948, t.
n

XIX, 323. ·

·

libro IX, títulos I a XLVI.

471
470

�empleando en la navegación hasta el estuario ciento diecisiete días, lo que
permite precisar su arribo en 2 de febrero de 1516.19
.
Hemando de Magallanes levó anclas del mismo puerto que el antenor, el
20 de septiembre de 1519, penetrando en el Rio de la Plata en 10 de enero
del siguiente año, empleando en ese tramo de su viaje ciento doce días. 20
El viaje que realizó Sebastián Caboto fue muy lento, debido a las detenciones de su armada en distintos lugares de la travesía. Partió de Sanlúcar
de Barrameda el 3 de abril de 1526 y penetró en el estuario el 21 de febrero del siguiente año, empleando trescientos catorce días. 21
Don Pedro de Mendoza, primer adelantado del Río de la Plata, levó anclas del citado puerto el 24 de agosto de 1535 y fondeó en la isla de San
Gabriel el 22 de enero del siguiente afio, insumiendo en su viaje ciento cincuenta y un días. 22
De los viajes realizados en el transcurso del siglo XVI, mencionaremos
el del gobernador Diego Rodríguez Valdez y de la Handa, que partió de
Lisboa el sábado 4 de abril de 1598 y arribó a Buenos Aires el 5 de enero,
empleando doscientos setenta y seis días. 2ª
Otro gobernante de la centuria siguiente, que también embarcó en Lisboa
para clirigirse al Río de la Plata fue Diego de Góngora. Partió el 15 de abril
de 1618 y arribó a Buenos Aires el 16 de noviembre, o sea que empleó en
su viaje doscientos quince días.
Un comerciante que poco después de la mitad del siglo XVII vino al
estuario y que escribió un libro en el que recogió sus impresiones, dejó constancia de que su primer viaje lo hizo en una nao de 450 toneladas, partiendo
de Cádiz a fines de 165 7 y empleando ciento cinco días hasta alcanzar su
destino. 24
En el último tercio de ese siglo, viajaron con licencia real al puerto de
Buenos Aires, tres embarcaciones d~ las que era propietario Miguel Gómez
1•

JosÉ

ToRIBIO MEDINA,

Juan Diaz de Solís, estudio hist6rico, Santiago de Chile

182 7, 2 vols.
"' JosÉ ToIUBJO MEDINA, El descubrimiento del Océano Pacífico, V asco Núñez de
Balboa, Fernando de Magallanes y sus compañeros, Santiago de Chile, 1920, 2 vols.
y P. PABLO PASTELLS y P. CONSTANTINO BAYLE, El descubrimiento del Estrecho de
Magallanes, Madrid, 1920, 2 vols.
. .
~
21 JosÉ ToRlllto MED1NA, El veneciano Sebastián
Caboto al seruu:io de Espana,

Santiago de Chile, 1908, 2 vols.
.
.
" PAUL GRoussAc, Mendoza y Caray, las dos fundaciones de Buenos Aires, 15361580, Buenos Aires, 1916, segunda edición.
.
'" RAÚL A. MoLINA, Don Diego Rodríguez V aldez y de la Banda, Buenos Aires,
Ediciones de la Municipalidad, 1949, pp. 33-34.
•• ACAiraTIE Relación de un viaje al Río de la Plata, traducción de FRANCISCO
F°ERNÁNDEZ W~cE, prólogo y notas de JuLio CÉSAR GoNZÁLEZ, Buenos Aires, 1943.

472

de Rivero, que falleció en dicha ciudad, mientras aquéllas se aprestaban para retornar a España. Se denominaban Santa María de Lubeque, maestre
Mateo Lozano; Nuestra Señora de la Soledad y Arbol de Roble, maestre Domingo González y San José y Nuestra Señera del Rosario, maestre Sebastián
MendioJa. En el primero de esos navíos viajó el virrey del Perú marqués de
Malagón y conde de Castellar (Balt.asar de la Cueva Henríquez ~ Saavedra),
el gobernador de Buenos Aires, Andrés de Robles y una misión de treinta
y cinco religiosos de la Compañía de Jesús, a cuyo frente se hallaba el P.
C:ri~baJ Al~o. Transportó dicha nave en sus bodegas armas y municiones con desuno al frente de Buenos Aires. En el segundo navío se condujo tropa con destino a la guarnición de la ciudad. Partieron las naves del
puerto de Cádiz el 15 de diciembre de 1673 y anclaron en destino el 15 de
marzo del siguiente año, es decir que emplearon en la travesía noventa días.
Un _poco más breve fue el viaje que tres naves de las que era propietario
FrancLSco de Retana, realizaron con licencia real al puerto de Buenos Aires.
Se llamaban La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Pura y Limpia
Co_ncepción, Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Soledad y El Angel San
~iguel y ~os Angeles y traían a su bordo diversos pasajeros con empleos oficial~ _desbnados a gobemacíones limítrofes al Río de la Plata y armas y
muruciones para el Fuerte San Balt.¡sar de Austria de Buenos Aires. Setenta
Y nueve días emplearon desde que partieron de Cádiz el 17 de enero de 1691
hasta que f~ndearon en su destino el 6 de abril. En uno de estos navíos viajó
el P. Antoruo Sepp S. J. y su compañero de instituto, el P. Antonio Behme.
Con las cartas que el primero dirigió a su hermano Gabriel dándole sus im.
'
presiones de las regiones que recorriera, éste publicó un volumen con interesantes noticias sobre los lugares visitados. 25
El R. P. Guillermo Furlong S. J. publicó el escrito que sobre su viaje redac~ra el presidente de la Audiencia de Charcas, José Cipriano ¿¡_e Herrera
Y Lo1zaga, cuando se dirigía a la sede de aquel tribunal, que ilustró con algunos apuntes curiosos sobre ciertas ciudades que visitara. La travesía del
Atl~ntico la hizo a bordo del navío Nuestra Señora de la Concepción y San
]~se, que partió de Cádiz el 27 de noviembre de 1717 y ancló frente a Buenos
Aires el 6 de abril del siguiente año, empleando en el mar ochenta y nueve
dí as. 26
. ". En alemán se hizo la primera edición en 1696 y se reimprimió en Nuremberg al
siguiente añ~. Se tradujo al inglés con el título An Account of a voyage from Spain
to PartUJuana; performed by the Reverend Fathers Anthony Sepp and Anthony Behme
bot~ Pubblish'd by own Brother Gabriel, Sepp, London, 1732, Sobre el autor, véas/
Guille_rmo Furlong, S.] ., Antonio Sepp, S.f. y en "Gobierno Temporal" ( 1732) Buenos Aires, 1962.
'
'
,. GuJLL'ERMo FuRLONC

S.J., Un viaje a Buenos Aires, Córdoba, Santiago de Chile

473

�Un religioso ilustre, fundador del Monasterio ~e ~ta Catalina de, Sena
de Buenos Aires, el doctor Dionisio de Torres Bnceno, cuando re~rno a la
ciudad natal, embarcó en Cádiz en el nav'ro San Carlos,_ que l~vo_ anclas_ el
20 de noviembre de 1722 y finalizó el viaje el lo. de abril del sigwente ano,
empleando en el mismo ciento treinta Y un días, 27
El célebre arquitecto de la Compañía de Jesús, P. Cayetano Cattanco, que
junto con el P. Carlos Gervaso~ trabaj~ _intensamen~e en proyectar Y ~nstruir importantes edificios relig10s0s y CJViles de la cmd~d de B~,e~os Air:5,
· ., 0 1729 Desembarcó en Buenos Aires el 19 de abnl, a los ciento diez
VlaJO e
•
· ., J .
y ocho días después que salimos de Cádiz", según escnbio e pnmero ª su
hermano José, que se hallaba radicado en Módena. 2ª
,
El P. Juan Escandón del mismo instituto al que pertenec1an lo~ ~adres
Cattaneo y Gervasorú, Iw:o un viaje partiendo de Cádiz el 13 _de diciembre
de 1733 y anclando la nave en que viajaba frente a ~uenos ~es, el _24 de
abril del año siguiente, habiendo navegado por espacio de ciento treinta y
dos días. 29
Más de un decenio después viajó el P. Vicente Saos, que ejerció la d?:
cencia como profesor en la Universidad de Córdoba del. Tucumán. P_~o
de Cádiz el 22 de abril de 1745 y desembarcó en Buenos Aires en 16 de Júlio.
·
d'1as.30
La travesía había durado ochenta y cmco
Un viajero que nos ha dejado un libro curioso sobre sus andanzas, el fran:
·
F
Pedro José de Parras nos cuenta en su relato que embarco
aseano ray
.
• L d d ' ")
en Cádiz en la fragata Nuestra Señora de los Milagros ( alias on e_ e,rz ,
·tán Antonio de Aniaga que partió el 10 de febrero de 1749 Y ambó al
capi
puerto d e Buenos Aiies ei' 29 de 1·unio, insumiendo el viaje ciento treinta
y nueve días. 31

· 1767 se calculaba que los paquebotes correos empleaban en la traH ac1a
• , a2 El ·
vesía desde La Coruña al Río de la Plata tres meses de navegac1on.
m-

. en ez s,g· zo XVIll (1717-1727) • José Cipriano de Herrera y Loyzaga, en
Historia Buenos Aires, 1955, año I, núm. 2, pp. 68-74.
.
,,. A~RÉs MILLE, El Monasterio de Santa Catalina de Sena de Buenos A1-res,
Evocación del siglo XVlll, Buenos Aires, 1955, t. l, PP· 33-34.
.. Buenos Aires y Córdoba en 1729, según cartas de los padre~ C. CATI'ANEJO
C.
G~VASONl s.J., estudio preliminar, traducción y notas del arquitecto M.Aruo • usCHIA7.ZO Buenos Aires, 1941, p. 128.
G
2e jost MANUEL PERAMAS, Vida y obras de seis humanistas, prólogo de
UILLERMO

tendente general de Buenos Aires, Manuel Ignacio Fernández, en dea·eto
que firmaba en 30 de octubre de 1780, manifestaba que "el Correo que salió
del puerto de La Coruña en quince de agosto se recibiría aquí a los cien días
de navegación". 33
Años después, la expedición científica integrada por las corbetas Descubierta y Atrevida, que navegó al mando del ilustre marino italiano Alejandro
Malaspina, partió de Cádiz el 30 de julio de 1789, arribando a Montevideo
el 20 de septiembre, habiendo empleado en la travesía cincuenta y dos días.
Finalmente, señalemos que la fragata inglesa París, capitán Wichard, que
trajo a Buenos Aiies la noticia de la invasión de las tropas napoleónicas a
Andalucía y que al conocerse dio origen a los acontecimientos que culminaron con el 25 de mayo de 1810, empleó en la travesía cincuenta y tres días,
habiendo levado anclas de Gibraltar el 21 de marzo y fondeado en Buenos
Aires, el 13 de mayo. 34
Las circunstancias de contar los navíos en el período al que nos hemos
referido sólo del viento como elemento propulsor, hizo que la arquitectura
naval se reformara haciéndolos más veleros y estables sobre las aguas, lográndose, como se ha leído con respecto a las corbetas Descubierta y Atrevida, hacer el viaje de Cádiz a Montevideo en 1789 en cincuenta y dos días. Un
día más empleo la fragata inglesa París en viaje directo, en 1810, desde
Gibraltar a Buenos Aires.
Podríamos llamar tiempo récord el empleado en ambos viajes, si tenemos
en cuenta que poco antes insumían los paquebotes correos alrededor de noventa días en Ja navegación de La Coruña a Buenos Aiies.
Sobre la vida que se llevaba a bordo de las naves dan curiosas noticias los
relatos impresos de algunos de los viajeros que hemos mencionado, cuya exposición no entra de momento en nuestro propósito y a los que remitimos al
lector para un conocimiento cabal de esos hechos. 55

y L1ma

¡

FuRLONC

S.J ., Buenos Aires,

1946, p, 20 l.

"" Jbid., pp. 242-243 · ·
749 1753 E p .,_ F
p
J sE' DE p.nn•s Diario y derrotero de sus VUJJeS, 1 , s ana
RAY
EDRO O
='
.
114
Río de la Plata-Córdoba-Paraguay, Buenos Aires, 1942, pp. 69.
B
Air
= JosÉ MARco DEL PoNT, El Correo Marítimo en el Rlo de la Plata, uenos es,
1913, p. 12.

474

33

AGI, .Audiencia de Buenos Aires, legajo 355.

" Recordaremos que Vito Dumas, el "viajero solitario" con su yate /..,eigh, en 1932,
empleó en la travesía desde Arcachon a Buenos Aires, setenta y cuatro días .
33
Entre los autores dignos de recordarse que se ocuparon de la vida a bordo de
las naves españolas, figura Euo.xmo DE SALAZAR DE ALARcÓN, en una carta que se
publicó en el volumen LXII de 1a Biblioteca de Autores Españoles, llamada de Rivadeneyra y que en la Argentina reprodujo HÉcTOR RAÚL RAno, en Boletfo del
Centro Naval, Buenos Aires, 1930, vol. XLVII pp. 657-669, que después, con el
seud6nimo TENIENTE DosERRES, se insert6 en Argentina .Austral, Buenos Aires, año
V, núms. 55 y 56. Véase entre otros autores a ToMÁ.s THAYER ÜJEDA, Un ejemplo
de c6mo se iba o se venía de España en el siglo XVI y contratiempos e imprevistos
que solían ocurrir, en Revista Chilena de Historia y Geog-raf!a, Santiago de Chile,

475

�MOROS Y CRISTIANOS EN TEXAS
Desfiles, Corridas de Toros y Salvas de Artillería
anuncian la Ascensión de un nuevo Monarca Español
Da.. M,u.cou1 D. McLEAN
Teiw Chistian University
Fort Worth, Texas

XXXIX (no. 43); GUSTAVO ÜPAZO M., Lo que costaba un vi~je a Madrid. en
el siglo XVIII, Jbid., t. LIV (no. 58) y J/uuo / G/un.LÉN /, PasaJe a Bueno: A11es
en J722 en Revista de Indias. Madrid, 1940, afio I, no. l. como reconstrucc16n de
cómo se' vivía a bordo de las naves en la travesía del océano, nadie ha igualado las
páginas, que Graussac insertó en Mendoza F. Gara,y, capítulo V, la vida en la Carabela.

L

476

"¡ Ei. REY HA MUERTO. VrVA :EL REY!" es un grito que se ha oído muchas
veces en los países europeos, pero es posible que muchos de los lectores no
estén informados, que esta exclamación -una mezcla de pesar por el monarca
desaparecido y regocijo por el nuevo gobernante- también resonó en la
adormecida frontera de Texas hace varios siglos.
Por ejemplo, el 25 de mayo de 1747, todos los soldados acantonados en el
puesto fronterizo texano de Los Adaes fueron reunidos al redoble del tambor
y se les informó que el rey Felipe V de España había muerto, un acontecúniento de primerísima importancia para ellos, pues todas las poblaciones
que entonces existían en Texas habían sido fundadas durante el reinado de
Felipe V (1700-1746) y por lo tanto los texanos de entonces eran súbditos
españoles. De hecho, el rey había muerto desde el 9 de julio de 1746, pero
la noticia había tardado diez meses en llegar a la provincia española de Texas.
Por lo tanto, en honor de la muerte del rey, el gobernador García Larios
tan pronto como recibió y leyó la proclamación oficial, se puso de pie, besó
el documento y lo colocó sobre su cabeza, como símbolo de que lo acataría.
Luego envió despachos a San Antonio y La Bahía, los únicos otros fuertes y
poblaciones de Texas, para que pudieran efectuar ceremonias oficiales de
duelo por el monarca desaparecido.
En los Adaes, la guarnición del presidio marchó en formación por las
calles y alrededor de la población al redoble del tambor de guerra mientras
todas las campanas tocaban. Entonces, en presencia de los soldados y habitantes de la comunidad reunidos "y teniendo la iglesia dispuesta siguiendo

•

477

�1

dicha doble a proporción del caso, en uanto permite su extensión, el túmulo
cubierto y en él, corona, cetro, caja de guerra enlutada y todas las demás
insignias reales y de armas, ardiendo en él cien velas de cera, se celebraron
Jas exequias, honras y misa cantada, con Ja mayor seriedad, pausa, aparato
y decencia correspondiente, que este profundo y corto país permite".
Cuatro meses más tarde, después de un período conveniente de duelo, los
soldados, pobladores y transeúntes en Los Adaes se reunieron nuevamente,
en esta ocasión, para escuchar la lectura de una cédula proclamando a
Fernando VI como nuevo rey de España. Reconocieron al nuevo soberano
como su legítimo rey y señor y le juraron lealtad, enmedio de manifestaciones generales de regocijo. Al día siguiente, los soldados en un grupo y los pobladores en otro marcharon a través de la puerta principal y alrededor
de la población,' siguiendo cada grupo una dirección opuesta y haciendo
una manifestación pública de la coronación del nuevo rey. Durante todo
este tiempo, nos dice el cronista oficial, la artillería estuvo haciendo fuego
repetidamente y "de tal manera que fuera perceptible a todos".
Cuando la noticia de la muerte del rey se recibió en La Bahía, el capitán
ordenó inmediatamente, que se observara un período de duelo en el presidio
y en la misión del Espíritu Santo, pero decidió que se pospusieran otras
demostraciones, pues no había población civil en el presidio y la mayoría de
los soldados estaban ausentes. Sin embargo, en la misión vivían dos tribus
de indios, los jaranames y los tamiques, por lo tanto, se les pidió a los padres
misioneros, que hicieran que estos indios encomendaran en sus oraciones el
alma de su monarca católico difunto.
Pero, para febrero de 1748, la mayoría de los soldados habían regresado
a La Bahía efectuándose las exequias simbólicas con cincuenta velas encendidas en' el túmulo y el altar. Posteriormente, cuando los residentes juraron lealtad al nuevo rey, estaban tan felices, que todo lo que se pudo oír
durante dos horas fue: ¡ "Viva Fernando VI! ¡ Viva el rey!" Entonces, el
capitán Orobio Bazterra les dio permiso para continuar su celebración los
tres días siguientes '~con saraos, músicas y otras diversiones, que se les tenían
unas totalmente vedadas".
En una de las tardes posteriores, la gente se reunió de nuevo, maTchó alrededor de la plaza y entró a la iglesia, en donde los padres entonaron el
cántico de acción de gracias "con estruendo de campanas y artillería". Enttmces se r~inici6 la procesión, con descargas repetidas de las armas de
fuego y gritos de aclamación.
El capitán, al concluir su informe oficial sobre las ceremonias, expresaba
su pesar, que debido a la urgencia de otros deberes, había sido necesario
posponer los torneos y tres dfas de corridas de toros, que se habían planeado
originalmente como parte de la celebración.

478

Las ceremonias que tuvieron lugar en San Fernando, que era la capital
de "la provincia de Texas y Nueva Filipinas'', fueron más fonnales. El edicto
real anunciando la muerte del rey fue leído frente al ayunta.Iíliento1 y este
organismo decretó, que todas las personas que residían en ese presidio o
villa llevaran luto por seis meses. Como tributo al nuevo rey, se les ordenó
a los habitantes ostentar en sus c;asas luces festivas durante las tres noches
sucesivas.
La parte más vistosa de la celebración fue, sin embargo, una batalla simulada entre "moros y cristianos '. Esta forma de diversión se había originado
en España para celebrar la victoria de los espafioles sobre los moros. Estos
habían invadido España desde el Africa el año de 711 y se quedaron dUl'ante
ocho siglos hasta que fueron finalmente desalojados el año de 1492. Para
celebrar esta victoria de la religión católica o "cristiana" sobre el paganismo
los españoles perpetuaron el recuerdo de aquella memorable ocasión repre~
sentando batallas simuladas cada año. Le parecerá raro al lector encontrar a
los "moros", todavía luchando en Texas mil años después de que originalmente invadieron la Península Ibérica, pero así era.
En esta versión de ''moros y cristianos" hubo, a las tres de la tarde, UD
vistoso desfile desde el Palacio de Gobierno hasta la iglesia. Adelante iban
las tropas del presidio seguidas por el gobernador con el alférez portando
a la derecha los colores reales, acompañado por el capitán del presidio y
los miembros del ayuntamiento. Detrás de éstos iba la compañía de "moros"
con su gran turco, capitán, abanderado y sargento. En seguida venían los
"cristianos" con su capitán, teniente abanderado, sargento y su gran maestre
al mando de todos. Los detalles con respecto al vestuario, se omiten del
informe oficial, pero el lector puede imaginarse la rara impresión que deben
haber producido los "moros", sobre todo con los adornos del gran turco.
Cuando llegaron a la igle.,ia el sacerdote les administró el agua bendita.
El_ portaestandarte real se aiTOdilló en el presbiterio sobre UD cojín especial,
IDientras el sacerdote bendecía los colores reales, después de lo cual se formó
la procesión y el sacerdote la acompañó hasta la puerta del cementerio.
Desde allí el grupo marchó por ]as calles del pueblo, enmedio de gritos de
i "Viva el rey nuestro señor!", así como el estruendoso descargue de mosquetes y cañones.
La procesión terminó en el centro de la plaza, en donde se había instalado
un elaborado castillo de cuatro pisos. El portaestandarte colocó los colores
reales en el punto más alto del castillo, rodeado de guardias y al pie de la
estructura se pusieron cuatro centinelas a caballo, con sus espadas en la
mano. Posteriormente, el gobernador se retiró a su palacio, acompañado por
toda la comitiva y la compañía de "moros" entró en acción, tomando parte
en muchas escaramuzas en la plaza.

479

�Estas escaramw,as continuaron., a intervalos, por un semana, ~ro tanto a
gentiles como a cristianos les fue posible dispon~r de tie~po, en cm~ de estos
días para ver las corridas de toros, deporte mtro~u&lt;:1do ª, Espana por los
moros y traído a Texas por los españoles. En el últuno día. de ,,las escaramuzas, el combate se llevó a cabo "con todo el esp!~ndor pos~bI; y cuando
terminó se formó en la plaza una magnífica procesion, encammandos~ luego
a la iglesia, llevando a todos los "moros" prisioneros y portando la ~agen
d San Femando el santo patrón de la población. Se cantó una nusa de
a:aón de gracias' y se dejó a San Fernando "en su iglesia" __(punto que se
enfatiza en el informe oficial, ya que el nuevo rey tarnb1en se llamaba
Fernando) , después de lo cual el grupo escoltó al g~~rnador de regreso a
ntinuó alrededor de la plaza con los prisioneros moros.
al ·
su P aao Y co
l · ·
t d (E
A )as tres de la tarde se representó una comedia a la cua aSISberon o os.. sta mención de la representación de una obra de teatro en T exas hace dos s1gl~s,
destaca otro hecho poco conocido ; esto es, que el teatro en T exas tuvo sus pnncipios en lengua española y no en inglés) .
.
.
Al terminar la representación, ]a artillería en formación cen:ada hizo tres resonantes descargas, marcando, con esto, el fin de las ~emoruas en que los pobladores pioneros de Texas juraron lealtad a su ma1estad Femando VI, el
nuevo rey de España.
. ns" de Helen
(Este artículo está basado en los "Bexar Archives ~ra~ latio
.
Mar Hunnicutt, volumen 17, copia en máquina en la biblioteca de la Umversidad de T exas, Austin) .
Traducido por Isidro Vizcaya Canales
Instituto Tecnológico de Monterrey

480

LA REVOLUCION RUSA DE OCTUBRE DE 1917
PROF. D R. fuINz ÜTTo Su;;nuR&lt;..
Catedrático de Historia Contemporánea
en la Universidad de Saarbrücken

H,w

EN LA VIDA de los pueblos cásís de conciencia cruciales que promueven
tambios profundos en la existencia de estas naciones, en toda su actitud ante
el mundo y en sus propósitos de influir en la H istoria. T ales transformaciones
decisivas, de naturaleia espiritual y material, liberan a esos p ueblos de la sujeción a aquellas autoridades que, en siglos de despliegue histórico de su genio
nacional, han creado fuerzas políticas, sociales y religiosas, y los hacen emanciparse. Entonces se pone en duda todo lo válido 11asta e1 momento, porque
la naturalidad ingenua del existir histótico, se complica luego convirtiéndose
en un ser truncado y reflexivo. Estós cambios del sentido de 1a existencia histórica de una nación y de su misión en el mundo, son las grandes revoluciones.
Largo tiempo preparadas con escepticismo en épocas de ilustración se convierten -con el consabido espanto de quienes las presencian- en explosiones
violentas, recorren muchos estadios de avances y retrocesos, se retardan y cobran nuevo impulso, se manifiestan en forma de entusiasmo por Ja libertad,
anarquía, deseos de mejoras sociales en el mundo y dictadura, en sucesión
cambiante. Pocas veces alcanzan su objetivo al primer impulso, casi siempre el
más violento. A notables y al parecer definitivos paros e incluso retrocesos, siguen nuevas olas en el curso de los estadios de la revolución. Por ello, las épocas de revolución son a menudo muy largas; en Roma de un siglo entero, en
Inglaterra de unos 50 años. También en Francia, el país clásico de la "gran
revolución", se necesitó casi un siglo para que el período revolucionario disnúnuyera y para que, desde finales del siglo XIX quedase sustituido al parecer definitivamente por aquella situación de tranquilidad que después ha hecho, que los logros de la Revolución Francesa produjeran la forma de vida
- mientras tanto ya conservadora- de la democracia parlamentaria que hoy,
no sólo en Francia, sino en todos los pueblos del Occidente libre, se ha con-

481
H

�.
f
d
existencia política. Porque la
vertido en la natural e inalienable orma e 1a.
ll
no s6lo
d
el
p:nmer
momento evar
d
did
R
l ·, Francesa ha preten o es e
.d
evo uc1on
.d d ntera la dicha de una forma de v1 a
a Francia, s~o ade~s al~ Humam a tee de
autonomía del individuo. Esta
política y social racional, libre y garan
.,
.
alidez universal ha

1:

exigencia q~e la Revo~ución :::c::J:!:~a~ºd::ee::~nces por la ma;oría
sido reconocida en el SJglo y
.
rinci io de su orden estatal.
de los pueblos de esta tierra y se ha co~;erttdo e~ puierepimportancia mundial,.
.
Al . al que la francesa la revoluc1on rusa a q
igu
'
d
, misma no sólo como un acontec1Desde un principio se ha conceptua o a s1
' l .,
ha considerado
. tamb·, universal como una revo uc1on que
miento ruso, smo
ien
'd artida para desde allí realizar en gran
'
d ,, A tal
R · , ·camente como su punto e P
a usia um
" debía hacer cambiar al mun o .
escala la exigencia de Marx de que se
l . , rusa de Octubre
.,
L . i 1 gran genio de esta revo uc1on
fin le parecto a enm, e
.
dría propagar la revode 1917 Alemania el país donde pnmeram~nte se po
rti
d Wl movi., '
.
ara con ello, universalizarse y conve rse e .
luaon desde RUS1a p '
.,
di l d l proletariado internacional ya
.
la Revoluc1on mun ª e
d
miento ruso, en
. .
Jase El ob. etivo de este cambio del or en
consciente de constituir una c · .
J ra la sociedad de clases bursigue siendo pnmero supe r
social empero era, y
. 'l .
1 dictadura del proletariado. El
d
·
por la vio ene1a a a
.
.
gucsas, d an o ongen
.
. do lograr un orden socral sm
siguiente objetivo er~ enton~es: ~n;:gu:i :d~. Culmina por lo tanto en
clases en la h~arudad, ~~ histpria como un estado de la vida humana
la utopía de un~ _e~demoma s . erar ai' hombre de su manera de ser dada
de duración def1rut1va, eterna. L1b
..
la historicidad y a ella
. .,,
d cir en cuanto a ser pns1onero en
1
"a pnon , es e ,
.
. .
, . d comunismo y esto para os
'd . te es el último objetivo utop1co eI
,
d l
someti o' es
d
fe constituye un _sucedaneo e a
muchos que se le han entrega o con '
religión en un mundo sin Dios.
que admitir una vez que hasta alNo obstante, el mismo Stalin tuvo_ mil an~os todavía y por ello en el
d 'an transcurnr
·
b. ·
canzar este o Jetlvo po n
. . dir'uidos hoy por Rusia impera
1o • ta
decir en ]os terntonos
'
ámbito comurus ' es ,
'
omni otencia estatal que el mundo viera
por de pronto la mas espantosa
p h
, amenazante que nunca,
1 ·, permanente que oy, mas
jamás. Es la revo uc1on
1
Rusia desde hace tiem1 cionar el mundo por estar o ya
pretende quere~,revo u
.
e ha dado por satisfecha eon los resultados
po. La revoluc1on de Lemn no s l
de Lerún no los consideran
R . hoy como ayer os sucesores
obtenidos en usia;
.
,
Mundi·al"
de la que la Revolución
·
d la "Revo1uc1on
·

;~aq~= :!

0

1~

==~~ ~

0
sid~ el p~e!~dio, un P;~lud::grq:e~e:::n!e~~~
.
f
por dec1rlo as1 en passan
en su pnmera ase .
1 EE UU de América con sus revo. 1
1 Europa Occidental y os
• ·
•
Rusia o que a
. 1 XVII XVIII habían ya superado, cosa que sm
luciones burguesas de los sig os , Ty ky 1 historiador de la Revolución
embargo, debido a lo que Leon rots. ' e

Rusa llama "evolución tardía" no se había llegado a alcanzar en el Imperio
Zarista, que hasta 1917 todavía se había mantenido retrasado en el Feudalismo.
Por esta causa, arguye Trotsky, se dieron en Rusia dos revoluciones en 1917
y, con ello, 1a "ley de la evolución combinada" había de surtir efecto alü
al sucederse rápidamente Ja revolución burguesa de Febrero y Ja proletaria
de Octubre. Esto induce a León Trotsky -que después de Lenin es sin
duda el mayor personaje del Octubre do 1917 en San Petersburgo, a la vez
que el historiógrafo partidista pero fascinante de los acontecimientos por él
mismo provocados- a dar a la Revolución Rusa de 1917 la primacía sobre
todas las grandes revoluciones de 1a Historia y a asignarle la nota de ser
única en su género cuando dice a este respecto: ''Remontándonos a siglos
pretéritos, Je parece a uno la toma del poder por parte de la burguesía un
hecho suficientemente normal: En todas las revoluciones anteriores lucharon
en las barricadas obreros, artesanos, algunos estudiantes, los soldados se pasaban a luchar en ellas... pero el poder, se lo quedaba la sólida burguesía
que con la mayor cautela y desde las ventanas, había estado observando la
lucha en las barricadas. La revolución de Febrero de 1917, sin embargo, se
diferencia de todas las anteriores revoluciones por un carácter social muchísimo mayor y, el alto nivel político de la clase revolucionaria, por la desconfianza y enemiga de los sublevados respecto a la burguesía liberal. . . y
por todo ello, sw-gió en el momento de la victoria un nuevo centro de poder
revolucionario: el "Soviet", que se apoyaba en la fuena armada de las masas". 3
Y fue este Soviet, el que por medio de los bolcheviques bajo el mando
de Lenin llevó la revolución a la segunda fase, la comunista, donde ya se
diferencia fundamentalmente de todas sus precedentes. Trotsky pretende caracterizar esta segunda revolución de 1917, y con ella la ''Revolución Rusa''
en sí, como veremos más abajo, por más que con su fonna de enjuiciarla
convierte la caracterización del objeto en una valoración positiva del mismo:
"Toda gran revolución tiene que señalar nuevas etapas de la sociedad burguesa y nuevas formas de conciencia de sus clases. Al igual que Francia
pasa por alto la Reforma, Rusia ha omitido la democracia formal. EJ Partido
revolucionario ruso, al que le estaba señalado estampar su sello en toda
una época, buscó la expresión para sus ideales de la revolución, no en la
Biblia ni en el cristianismo secularizado de la democracia "pura", sino en
las relaciones materiales de las clases sociales. El sistema soviético expresó
estas relaciones de la manera más simple, más despiadada, más clara. . . El
dominio de los trabajadores se hizo realidad por primera vez en este sistema
Y, cualesquiera que sean sus peripecias históricas posteriores, ha penetrado
imborrablemente en la conciencia de las masas como lo hicieron en sus
respectivos momentos el sistema de la Reforma o el de la Democracia "pura '. 4
Esta interpretación de la Revolución Rusa como un acontecimiento his-

483

�tórico procedente por necesidad de la pretendida ley del materialismo dialéctico -el cual a sí mismo se eleva al rango de Ciencia- podrá aceptarla
tan sólo un historiador que se halle dentro de ese esquema mental; el que
esté libre juzgará má simplemente y buscará las causas inmediatas de la
Revolución Rusa de 1917 en el enorme cansancio que había invadido a las
masas rusas a principios del año 1917, después de tres años de guerra mal
llevada y que tantos sacrificios exigía. Este historiador considerará que una
situación política muy concreta fue aprovechada hábilmente por la élite
revolucionaria de la minoría bolchevique del grupo Lenin para provocar
aquel movimiento revolucionario de Octubre de 1917 que incluso el adversario tiene que reconocer que se ha convertido como dice Herzfeld en
"símbolo de lo que se entiende por 'revolución mundial' y que 'continúa
siendo sin duda hasta el día de hoy la revolución de más consecuencias y
más importancia de la Historia :Moderna" _s Y en este momento de su r fle:idón el observador debe pensar que no se trata en modo alguno de "historia
pasada" sino que era y sigue siendo "presente" y que por su carácter de
revolución permanente es una "amenazd' eternamente actual.
También un lústoriador que, -tal es nuestro caso- no esté dispuesto a
ver actuar en esto leyes históricas a modo de sublime necesidad, como el
historiador del materialismo dialéctico se remontará a las causas de e te
violento movimiento y las busca1·á en la autarquía de los últimos Zares, vejatoria y enormemente retrasada incluso teniendo presentes las circunstancias
rusas. Pues ese Imperio no ha sido nunca un Estado Nacional en el sentido
de los Estados nacionales de la Europa Occidental y Central moderna, ino
un Imperio Mundial Eurásico, en el que vivían unos 175 pueblos di tintos y
era aún hasta el año 1861 indudablemente una Monarquía absoluta, donde
los Zares imperaban tan ilimitadamente que ese absolutismo rayaba a veces
en despotismo. A partir de los comienzos del desarrollo industrial causa de
que Alejandro II ganado por las ideas liberales diera libertad a los campesinos,
el Estado zarista empei.ó a seguir vacilante y con precaución la evolución liberal del resto de Europa. Al mismo tiempo que la liberación de los siervos
se concedió a los Municipios y Provincias cierta independencia para administrar sus intereses en los llamados " emstwos" parecidos a las Diputaciones
provinciales existentes en la Europa Occidental. 6
Estos comienzos de una vida constitucional moderna han despertado en el
pueblo ruso el anhelo de rematarlos con una Constitución General del Imperio; en la segunda mitad del siglo XIX esta exigencia se hace más y más
apremiante. Sus promotores y defensores se reúnen en los 'semstwos". Se
trata principalmente de la "inteligentsia" de profesiones, en especial: méclicos, profesores, técnicos y funcionarios administrativos. Los campesinos que
constituyen el 80% de la población están agradecidos al Estado por su li-

A partir de la liberaci·, d 1
.
aberación
ta y apoyan
h l el •absolutismo.
.
on e os siervos
~en delm~: o a actIVJdad política de los intelectuales de profesión y nace
e 1 tipo
.
b 1 t" intelectual del semstwo" . En esta clase va creciendo
la oposición
a a so u tsmo; a menudo se hace radical lleaando
al anarquism
1 nih·¡·
0
,
.
o, a
1 1smo
q ue para aquc11a epoca
corntltuye el símbolo amenazador de 1
1 .,
en puerta 7 E t t .• ,
a revo uc10n
, . . ds a ens1on se descarga en numerosos atentados. Alejandro II
~e v1ctuna_
uno de ellos. A consecuencia de este asesinato ha
cmnes, destierros y ejecuciones de anarquista M ch
.
y persecumás famoso más r
d
. .
u os errugran entonces; el
Lenin
y
. pe igroso e aquellos eJ111grantes era el que más tarde sería
.
. Estas medidas de defensa del Estado afectan preferentemente a 1
mtelectualcs ~e las ciudade que en política trabajan con los del "semstw:~
y que se convierten en un factor social en la época en que tamb· ,
R .
se prod
1
• .
1en en us1a
.
uce : crecumento de las ciudades modernas y la formación de los
giandes c~~1tales, ~ la vez que surgen las primeras industrias.ª
La pres1,on del sISte~ de gobiemo que en lo fundamental. todavía actuab~ co~ metodos absolubstas, y la de los fieles servidores de , aquél los fun
:n~o ' no la experimentaban solos los campesinos y los intelectuales sin~
, n ien _Y en gran manera el proletariado industrial que aunque ;scaso
aun, se iba formando en las grand e cm
. dacles, especialmente
.
,
en San Pctersb~-go. El descontento creciente se manifiesta a menudo en l l
pontán a tr
d
•
me gas esrb
; s, asunto e CXJgencias y fines meramente poüticos. Piden más
t erta es y una Constitución que las !Yarantice De esta form
.
a una · t 1 ualid d
º
·
a aparece Junto
A b me ect
a burguesa otra ~ocialista apoyada en el proletariado.9
m os gi:-'pos se hallan en oposición común al absolutismo zarista.
El asesma~o del Zar liberal Alejandro II no ha hecho más transigente el Zarismo; al contrario, por lo visto le ha hecho rat·f·
1 1carse en su
crite ·
b l ·
no a so ut1sta. .Los Zares
AleJ· •andro III y tamb·,
.
Il tien
.
icn su sucesor, icolás
en
por
fanabsmo
insensato
las
exigencias
de
libertad
b
un p ·1
, .
es urguesas y de
d
ai amento. Este ultimo Zar tiene además, la influencia desfavorable
e, ~u esposa, la Zarina Alejandra Feodorovna que le inculca ideas auto
crallcas. _Estos pun~s de vista los expone sin disimulo icolás II en el discurs~
r;~n~nc1ado al subJI al trono. El resultado es un nuevo endurecimiento en
e ~ o opuesto, y así, a fines de siglo, toda Rusia está debilitada p
\'Uls1one d h 1
lí .
or con~
tud_s e ue gas po tLcas, por manifestaciones que tienen casi siempre
a es . . iantes por promotores. El Estado se opone movilizando la p li ,
tamb '
l E" , •
o c1a y
i~n e
Jerato y sin embargo, estas manifestaciones que nada bueno
an
unc1an, no. cesan. La lilpres1on
·
., por Jas derrotas del Imperio Zarista en la
guerra ruso-Japonesa hace aumentar el movimiento y los intelectual
atreven a tomar acb.tu
• d es mas
, dec1d1das
. .
es se
en la oposición.
El nuev~ curso que sigue el Gobierno después del asesinato del Min. tr
Ple11ve aruma 1
.
is o
,
a os polineos
de la burguesía y a los intelectuales a exponer

485
484

�abiertamente sus anhelos y exigencias en peticiones y resoluciones. La co~erencia de los miembros de los "semstwos" en Noviembre de 1904, los boicoteos políticos, las sesiones de los consejales y de, ~os "semstwos" a las. que
asiste mucho público atento a los discursos políticos y . a las resoluciones
tomadas todo e1lo es un síntoma indiscutible de cuán peligroso se ha vuelto
el desco~tento respecto a una burocracia que no tiene en cuenta l~ deseos
de una vida política libre, garantizada constitucionalmen~e. El Gob:e1:1o no
lo ignora y el 12 de Diciembre de 1902 -para apaci~ar los anunos-:promulga un "Ukase' en el que se prometen reformas. Sm embargo las exigencias de la oposoción se hacen más violentas. El_, 22 de En~ro d~ 1905
tiene lugar frente al Palacio del Zar una demostrac1on de los sunpaozantcs
d c la "Asociación Subatow" dirigida por el sacerdote Jorge Capon. El
. nombre mismo demuestra que estos manifestantes no son burgueses, smo proletarios: este grupo se llama "Asociación de San Petersburgo. ~~ obreros
industriales". El objetivo de tal maniiestación es entregar una pet1c1on al Zar.
En ella se solicitaba:
lo. Libertad personal.
2o. Libertad de expresión y de prensa.
3o. Libertad de asociación y reunión.
4o. Libertad de conciencia en cuestiones religiosas.
5o. Enseñanza general obligatoria.
6o. Responsabilidad de los ministros.
7o. Igualdad de todos ante la Ley.
80. Legislación de protección laboral.
9o. Jornada de ocho horas.
lOo. Representación popular en el Gobierno.
.,
Pero la muchedumbre no puede llegar hasta el Zar. De pronto la Policia
se avalanza sobre ella y disuelve la maniiestación haciendo uso de las armas.
La revolución está en marcha.
Fué esa ]a revolución de 1905, heraldo de la gran conmoción de 1917,
considerada por sus mismos actores como su ensayo general. . Aunqu~ no
actuando todavía en primer plano, ya aparece el grupo bolchevique bajo la
dirección de Lenin, que poco antes, en 1903, con ocasión del Congreso londinense de los socialistas rusos, había descartado la tendencia moderada de
los "mcncheviques" decidiendo que la transformación ~~ R~sia por obra del
· 1·
deb'1a 1
-- ~
1: ___ ª no por la vía de la evo1uc1on smo por la de la
Soc1aJSIDo
=
•
·'
s
·efe
Lerun·
sostiene una larga
disputa
1
revo uc10n. u J
·
. con todos los
. teóncos
del socialismo de la Europa Occidental. Ya hace tiempo que Lerun ha convertido el sistema del socialismo marxista en fundamento de la nueva estructura mental del leninismo., que por su sentido revolucionario. mundial c~nstítuirá la base ideológica de la gran revolución que se aproXlilla. Las raices

486

de este sistema se remontan a principios del siglo XIX y se basan en las
doctrinas de Carlos Marx y Federico Engels.
El "comunismo" que como término técnico aparece por primera vez en
las sociedades secretas de la Monarquía de Julio, se había convertido en
1874 en una organización, es decir, en aquella "Unión de Comunistas" por
cuyo encargo Marx y Engels habían redactado el "Manifiesto Comunista"
pregonando la lucha del movimiento. En los años revolucionarios entre 1848
y 1852 sin embargo, no pudo desempeñar ningún papel importante el referido movimiento e incluso la revolución de la "Commune" de París, no
pasó de ser un episodio. Cuando se estabil17,a el capitalismo en la Europa
Occidental y en los EE.UU. ele América durante el largo período de paz desde
1871 hasta 1914, y a raíz de ello empiezan a olvidarse los rigorismos de sus
comienzos (el movimiento obrero .internacional, cuyo precursor se consideraba
la Socialdemocracia alemana, ya empezaba a seguir la senda revisionista tal
como en Alemania preconizaba especialmente Eduardo Bernstein) entonces
y continuando esta evolución, desapareció la palabra "comunismo" tanto del
lenguaje usual que ni la "Primera Internacional" de 1864, ni la "Segunda
Internacional" de 1889 pueden ser consideradas "comunistas''.
No obstante, las ideas socialistas experimentan un nuevo recrudecimiento
al fundarse en 1889 en Rusia el "Partido socialdemócrata obrero de Rusia"
que ya tenía preparación política desde Bakunin debido a la actividad de los
anarquistas. Esto se produjo por las grandes tiranteces políticas y las dificultades sociales en la Rusia de Ja última fase del zarismo. La lucha interna
entre los representantes del "Partido socialdemócrata de Rusia'' que actuaba casi siempre fuera de Rusia, en el exilio, se resolvió a favor de los bolcheviques como ya se ha indicado, en 1903, es decir, a favor de la tendencia
radical que supo imponerse a los modernos mencheviques. El más importante
. jefe de los bolcheviques fue Vladimir Ilich Ulianov, llamado Lenin' nacrdo en 1870 en Simbirsk, a orillas del Volga. Este gran revolucionario convirtió la doctrina del marxismo en leninismo, ideológicamente más avanzado,
creando con ello el comunismo moderno, que consiguió hacer triunfar en
Rusia políticamente en la "Revolución de Octubre" de noviembre de 1917.
Por haberse convertido su ideología en fundamento del Estado Bolchevique
Soviético de Rusia, surgido de la Revolución de Octubre, trataremos de indicar sus rasgos. Pero ... Volvamos primero a los acontecimientos de 1905;
para poder ejercer influencia personal en ellos, Len.in, con nombre falso y
con falso pasaporte, regresó desde el exilio a la capital rusa por algún tiempo.
La fuerza armada que el 22 de Enero de 1905 atacó a la manifestación
de obreros delante del Palacio de Invierno y mató a 200 de ellos abrió un
abismo entre el Zar y su pueblo que ya no pudo volverse a cer~ar jamás.

487

�La revolución ya no era sólo pura teoría; la revolución era ya una 1·ealidad.
Un movimiento huelguista general fue el resuJtado de aquellos días funestos.
Intranquilizó, paralizó y agotó a Rusia durante todo el año 1905.
se
contentaban con una Constitución sino que a veces pedían la Repubhca, Y
se aguclizó por fin en Octubre de 1905 com:irtiéndose en una verdadera revolución en ]a que también la burguesía intervino como nunca basta entonces lo hiciera. Apareció así mismo por primera vez en escena el 28 de
Octubre de 1905 aquel Consejo Obrero de Diputados, en ruso ' Soviet'',
que había de da; nombre a la forma estatal surgida de la Gran. revo!ución
Rusa. Tuvo un papel tan influyente ya entonce , que los revoluc1onarios no
lo olvidaron en 1917. Este Soviet llevó la Revolución de 1905 hasta aquella
rebelión sangrienta de Diciembre en que, no obstante, volvió a salir vencedor el Gobierno principalmente porque la burguesía se espantó ante un
proletariado ya tan seguro de sí mismo y empezó ~, mostrarse reservada. D:
este modo se perdió parte de lo que la Revoluc1on de Octubre ~e 190:&gt;
había logrado onseguir del Zar: es decir que lo hecho por el Gob!emo en
su Manifiesto del 30 de Octubre de 1905 que culminó en anunciar elecciones para una 'Duma Imperial" ( una representación popular para redactar
una Constitución de base democrática), o1vió a limitarse al disolverse la
primera Duma (10 V 1906 - 22 VII 1906) y se si~er~n juicios sumarísimos
contra los cabecillas de la rebelión de rnciembre. S1 bien por la nueva ley
que convocaba a una Duma, el 3 de Junio de 1907 quedó practi_camente
anulada. la Constitución de Octubre de 1905, desde entonces el Gobierno no
pudo desembarazarse de esta institución, a menudo tan molesta, producto
de ]a Revolución de 1905 por la que Rusia se había convertido en una
Monarquía Constitucional. A partir de 1906, el Primer Ministro tol~in
trató ele eliminar las peligrosas deficiencias procedentes todavía de la li~ración de los campesinos en 1861, a base de una generosa reforma agrana
para apartar a los cam-pesinos de la revolución _Y rnlverlos a ganar par_a
el Zar. Una bala asesina puso fin, el 18 de septiembre de 1911, a la poli-

la enemistad de Alemania- en una tal guena de conquista contra Austria,

esperaban aumentar el prestigio de la familia del Zar entre el pueblo ruso
y alvar la Monarquía. El tío del Zar, el Gran Duque Nicolás Nicolaie itsch,
era el centro de esas peligrosas tendencias que iban empujando a una gran
guerra con fuerza creciente; el programa del paneslavismo lo tenían que realizar los Zares en una guerra victoriosa contra la Monarquía Danubiana y
entonces se cortarían las alas a la revolución.

:ª :1'º

tica de aquel gran estadista.U
La Revolución de 1905 había demostrado a las capas influyentes de la
aristocracia de la Monarquía rusa que las bases del poder zaii.sta estaban
ya muy socavadas. Aumentó el convencimie~to .de q~~ a la . idea revolucionaria había de oponérsele otra idea. Esto hizo mtensilicar la idea del Paneslavismo/2 y precisamente en un sentido belicista-~acion~ta ~~e se prometía de la esperada guerra contra Austria-Hungna, la disoluaon de esta
Monarquía y con ello, la hegemonía de Rusia en to_do el mun~o de los pu,~
blos eslavo-occidentales. La orientación dcmocrát1co-paneslaV1Sta de afan
conquistador "nacional-rnso" se unió a los esfuerzos de los defensores de
los intereses zaristas que -por más que con ello se había de tener en cuenta

488

•

Pero también el otro partido, el de la revolución esperaba la gran guerra:
causaría -según calculaba- a los ejércitos zaristas pérdidas más sensibles
que la lucha contra el Japón y quebrantaría definitivamente el poderío del
Zarismo. Entonces, después de la gran guerra habría llegado la hora de la
'Gran Revolución". Para esa hora Lenin, vuelto a su exilio suizo después
del fracaso de la Revolución de 1905, se había ido preparando sistemáticamente. En vísperas de la Gran Guerra e incluso dmante su desarrollo -que
por cierto le proporcionó una ayuda financiera del Gobierno alemán que
él no se avergonzó de aceptar- completó Lenin su programa político y
elaboró las bases ideológicas de la Gran Revolución rusa. Entonces, entre
1913 y 1917 y también luego hasta su muerte en 1924, escribió Lenin la
parte más importante de sus obras. Las teorías fW1damentales las tomó de
Marx pero también de los primeros teóricos del socialismo. Muchas veces
se limitó a repetir las tesis de sus antecesores en forma más simple y adaptó a las circunstancias rusas las ideas que previamente había hecho comprensibles incluso para los miembros más sencillos del Partido Socialista ruso
añadiendo sus propios puntos de vista. Nunca se muestra totalmente dog~
mático de modo que los soviéticos al querer interpretar la doctrina de Lenin,
han tenido gran dificultad en hallar la verdadera exégesis. Las más importantes obras de ese período tratan de la cuestión de si con la guerra, estaría más próxima la caída del Zarismo y con ello, la Revolución, y de lo
que b.abría que hacer tan pronto los bolcheviques se apoderaran del poder
en Rusia. Tales ideas las ha expuesto Lenin en las siguientes obras:
La Europa retrasada y la adelantada Asia (1913)
Del derecho de las naciones a disponer de sus destinos ( 1914)
La guerra )' la Social-democracia rnsa (1914)
Del orgullo nacional de los hijos de la Gran Rusia ( 1914)
De la consigna de los Estados Unidos de Europa (1915)
Los oportunistas y el fracaso de la JI Internacional ( 1916)
El imperialismo como última etapa del capitalismo (1916/17)
El programa militar de la Reuolflción Proletaria (1916)
Estado y Revolución (1917 /18)

489

.

�Las próximas tareas del poderío soviético ( 1918)
La III Internacional y su lugar en la Historia (1919)

13

En todas estas obras están en vigor las tesis de Marx de que la Constitución de todos los Estados hay que atribuirla a la lucha de clases como
motor histórico, y éste a su vez depende de factores económicos y de las cambiantes circunstancias de producción social. La política exterior, según Lenin está determinada también por estos supuestos fundamento . Acercándos~ mucho a Federico Engels, identificará en gran parte política exterior
a política belicista, puesto que, según opina Lenin: "quien no haya ~mprendido que en el mundo capitalista burgués toda crisis puede convertuse
al momento en guerra y dictadura, no ha entendido bien a Marx' .14
A estas tesis básicas -aquí tan sólo indicadas- respecto a la esencia de
la política en los mencionados escritos de Lenin se asocia un análisis de
la actualidad, es decir, de la Historia Moderna desde la Revolución Francesa. Las influencias cambiantes del capitalismo y del nacionalismo son las
determinantes del lapso desde entonces transcurrido.
El siglo XX -la fase tardía del nacionalismo y del capitalismo- se distinguirá por la contradicción tajante entre el embrollado capital internacional y el trabajo internacional. Dado que este antagonismo abar~ el. mundo entero debe existir un sentimiento de solidaridad del proletanado mdus'
trial internacional
para que en el momento oportwlo, pueda transformar la
guerra mund{al producto de la política exterior, en guerra civil mundial revolucionaria.
El monopolio de las finanzas en el mundo burgués y capitalista moderno
con estados nacionales como forma de organización política, es el causante
de )as guerras. No satisfecho con los mercados interiores, le es peculiar expan~onarse en forma de colonialismo e imperialismo. Lanza a los estados
a la conquista de nuevos mercados y fuentes de materias primas y produce
el choque de los estados modernos y de sus capitales que, por necesidad
esencial, se precipitan en guerras. La situación que, según la teoría de Marx,
predomina en las relaciones sociales, en que los grandes expropiadores devoran a los pequeños, determina también, a juicio de Lenin, las relaciones
entre los estados y da a la política exterior moderna un sello fatídico: "Monopolio, oligarquía, ansias de dominio en lugar de libertad, explotación de cada ez más naciones pequeñas o débiles",1 5 ésta es, según Lenin, en esta
época la caracter'1Stica de un capitalismo podrido cuya superación y disolución por medio de la escatología de aquende bolchevique es la necesidad
del momento histórico. Y para conseguir este objetivo, es de desear que
venga la guerra: En el siglo XX, en Europa -aunque se trate de la lejana Europa Oriental-, no se puede 'defender la Patria' si no es luchando

490

con todos los medios revolucionarios contra la Monarquía, los latifundistas
y los capitalistas del propio país; es decir, contra el peor enemigo de la
Patria; los hijos de la Gran Rusia no pueden 'defender la Patria' de otro
modo que deseando la derrota del Zarismo en la guerra, como la menor de
las desgracias para Jas nueve décimas partes de la población de la Gran Rusia; ya que el Zarismo no sólo oprime económica y políticamente a estas
nueve décimas partes de la población sino que las desmoraliza, denigra, deshonra y prostituye en tanto que les enseña a oprimir pueblos extranjeros y a cubrir su infamia con frases hipócritas y al parecer patrióticas".16
Por ello a Lenin le ha gustado que estallara la primera Guerra Mundial.
El la consideraba como una lucha-competencia entre la burguesía de Alemania y la de la Europa Occidental. Allí, según él, "las naciones democráticas progresivas se dan la man0 con el bárbaro Zarismo". A ambos partidos
le.s importa, en el fondo, un único objetivo: 'burlarse del proletariado y
distraer su atención de la verdadera y única guerra de liberación contra la
burguesía tanto del 'propio' país como de los 'países extranjeros'." 17 De ese
proletariado depende ahora convertir esta guerra imperialista en guerra civil
Quien tal cosa piensa, no puede naturalmente, hacer mucho caso de los
primitivos ideales pacifistas del comunismo. Por ello, actitudes como por ejemplo no incorporarse a filas por objeción de conciencia o hacer huelgas para evitar la guerra son precisamente "el error fundamental de los partidarios del desarme", en el que no debe caer ningún revolucionario de verdad,
ya que "los socialistas no pueden estar en contra de toda guerra sin dejar
de ser socialistas". Por el contrario, las mujeres de los trabajadores conscientes dirán a sus hijos: "Pronto serás mayor y te darán un fusil. Tómalo
y aprende bien todo lo militar puesto que los proletarios lo necesitan, no
para disparar contra sus hermanos como ocurre en esta guerra de bandidos
y como te aconsejan los traidorei,; al socialismo, sino para luchar contra la
burguesía de tu propio país. Así pondremos fin a la explotación, la miseria
Y la guerra, no con buenas palabras sino por la derrota de la burguesía y
su desanne". 18 (Así escribe Lenin cuando la gran lucha está en plena virulencia, en el año 1916) .18ª
Un año más tarde pudo convertir Lenin sus ideas en realidad política al
llevar a cabo en San Petersburgo y Moscú la Revolución de Octubre, después de haberle dado Ludendorff la posibilidad de ir, en el famoso vagón
precitado, desde el exilio suizo hasta Rusia, para allí hacer pasar la Revolución de burguesa-democrática ( durante el estadio Kerenski) a bolchevique.
El 10 de marzo de 1817 estalló de verdad la Gran Revolución tanto tiempo
esperada por Lenin y puso fin al Zarismo de los Romanov. "Había llegado
la hora de Lenin" .19
El desarrollo de la primera Guerra Mundial confirmó las esperanzas de

491

�Len.in contradiciendo a los nacionalistas-paneslavistas de Rusia. Tras algunos
éxitos irúciales frente a Austria-Hungría los ejércitos rusos tuvieron que pasar pronto a la defensiva; el año 1915 les depar6 una espantosa ~~~trofe Y
la ofensiva de Brussilov en 1916 con sus hecatombes y que en dehmt1va fracasó había agotado del todo a los ejércitos zaristas. Que la autoridad del
zar~o después de las grandes pérdidas en esas campañas estaba quebrantada definitivamente se vio pronto, pues el 8 de marzo de 1917 unas reweltas de hambrientos en San Petersburgo desembocaron rápidamente en
una gran revolución. Aumentan el 10 de marzo --el verdadero dí.a de la
Revoluci6n- con la fuerza elemental de una catástrofe de la naturaleza que
barre el antiguo orden, casi ya sin fuerza. Cierto que el 11 _de marzo tod~vía hubo luchas callejeras que cubrieron de muertos y heridos la Newskiprospekt de San Petersburgo ( en total hubo, en los cinco días de marzo de
esta "Revolución de febrero" unos 1700), pero ya el 11 de marzo se pasaron a las filas de los trabajadores sublevados las tropas de la Guarnición
de San Petersburgo, incluso la Guardia del Zar. Nadie hizo nada para defender al Zar; ni siquiera el alto generalato del frente. ~l 11 de ~a1w
se constituyó la "Duma?' del "Comité Ejecutivo" de un Gobierno ~rov1S1onal
del que formaron parte Miljukoff y el Príncipe de Lvov del_ Parudo d~ los
Cadetes Tscheidse de los mencheviques y Kerenski del Partido TrudoVlque
(Partid~ de los ";ansinos'' = pequeña burguesía.) Pero al mismo tiempo
se fmmó en el Palacio Táuride un "Consejo de Trabajadores", o sea un
"Soviet" que tomó una actitud distanciante y pronto incluso enemiga respecto al nuevo Gobierno burgués y socialista moderado, y que al detener
a Mirústros y a representantes del antiguo sistema, así com~ inca~tarse ~e1
servicio de telégrafos de San Petersburgo, impulsó la revolucron hacia la violencia. En estas circunstancias el Zar Nicolás II, entre el 13 y el 15 de marzo
de 1917 tras fracasar su intento de llegar a S. Petersbu:go desde e~ Cuartel General Mohilev, abdicó en favor de su hermano Miguel; mas e~ vaciló en asumir la Regencia, de modo que el poder cayó por su propio peso
en las fuerzas revolucionarias. El Zarismo ha,bia entregado casi sin resistencia
su otrora tan ilimitado poderío. Pronto, el 20 de marzo, fue detenido. N_icolás II y enviado primero a Zarkoje Selo y luego a Tobolsk. El 16 de Julio
de 1918 los bolcheviques asesinaron alevosamente al último Zar con su familia en Ekaterinburg.
Desde el 17 de marzo de 1917 era Rusia una República, a cuyo frente
había un Gobierno Provisional de tipo radicalista burgués y Kerenski fue
pronto su figura clave. Este Gobierno se vio muy rápi~amente recon?cido
por los Aliados Occidentales, a la vez que la Entente le m1,taba a co~ttnu~
la guerra con energía. El resultado de esta política en que la revoluc10nana
Rusia había de alargar la guerra en bien de Francia e Inglaterra, fue la ofen-

492

siva Kerenski del verano de 1917, 20 que fracasó tras enormes pérdidas y que
provocó inmediatamente, en julio del mismo año, la contraofensiva germanoaustríaca; el ejército ruso con la moral socavada y hastiado de la guerra,
sufrió una gran derrota. La. falta de Kerenski consistió~ en no haberse dado
cuenta de que las masas rusas querían la paz a cualquier precio y que él
debía su poder precisamente a tales anhelos. Entonces se alzó, como se dijo,
"la nostalgia de paz de la gra11 masa, de los campesinos y obreros y de los
soldados .. . una corriente que iba a romper cualquier oposición y que fue
explotada hábilmente, aprovechando todos los motiv-0s, por la agitación bolchevique dirigida por Lenin".21
Hasta fines de agosto la Revolución Rusa había sufrido ya wia escísi6n
en varios grupos que se enfrentaban con ánimo de lucha. Al frente del Estado continuaba el Gobierno radical burgués de Kerenski. No muy alejada
de él, pero orientada algo más a la derecha, la "Duma", de nuevo constituida. En Ja extrema derecha se alineaban los generales de la contra revoluci6n fiel al Zar, dispuestos al ataque contra lo nuevo y, en la extrema izquierda, totalmente hostiles, esperaban los Soviets bolcheviques ]a hora de la
segunda re olución. Todos estos grupos estaban reunidos a fines de agosto
y principios de septiembre cuando en una Conferencia General en Moscú,
se atacó por primera vez a Keremki y precisamente desde el punto menos
esperado; lo hizo Kornilov, General en Jefe del Ejército de Kerenski al que
los alemanes y austríacos acababan de causar una espantosa sangr.ía. Cierto
que Kerenski todavía pudo sofocar este levantamiento el 11 de septiembre
y tomar él mismo el mando del Ejército, pero cuando el 20 de octubre se
debía inaugurar un Parlamento preliminar constituido por 240 socialistas y
J20 burgueses para deliberar sobre las elecciones a la Asamblea acional
pre,·ista, tuvo que presenciar cómo la poderosa representación de los bolcheviques, acaudillada por Trotsky, abandonaba la Sala. Kerenski comprendió por fin que su más peligroso enemigo estaba en la extrema izquierda.
El conflicto declarado no se hizo esperar. Estalló por la cuesti6n de si el
mando debía someterse o no a un Comité Militar creado por los soviets.
Lenin, que en julio de 1917 había sufrido un revés al atreverse a ir prematuramente contra Kerenski, volvió a aparecer en S. Petersburgo. Desde que
por su hábil agitación en el seno de los soviets dominaba desde el 9 de octubre de 1917 una mayoría bolchevique, estóS consejos de delegados obreros
habían alcanzado un mando enérgico y consciente bajo la dirección de los
bolcheviques, Lenin y Trotsky. Estos tomaron como pretexto el conflicto entre el Alto Mando y el Soviet para provocar la segunda revolución, que ha
pasado a 1a Historia como "Revolución de Octubre".
El 6 de noviembre de 1917 se dio el ataque. San Petersbnrgo fue el centro de esta rev-0lución, Moscú su segundo escenario. En ella una minoría

493

�decidida de políticos fanáticos logró una victoria total sobre la mayoria indecisa, habiéndose convertido en punto de partida histórico del terror universal que, desde hace medio siglo, domina una sexta parte del planeta.
El 6 de noviembre pues, el Comité Militar del Soviet se apoderó tal como
Lenin y T.rotsky habían planeado del Mando Militar e mvitó al Ejército a
insubordinarse contra el Gobierno. Al mismo tiempo ocuparon los bolcheviques todos los puntos clave de la ciudad de S. Petersburgo y, especialmente,
toélos los servicios de comunicaciones. El 7 de noviembre el Comité déclaró
destituido el Gobierno Provisional de Kerenski y al día si_guiente los bolcheviques se instalaron en el Palacio de Invierno, una vez e},!)ulsado de allí. el
Gobierno de Kenmski. Este no quería ceder el puesto sin lucha, pero fue
vencido el 12 de noviembre en Zarz~je Selo por los soldados rojos y huyó
acto seguido al extranjero, donde -en Nueva York- murió ignorado en
1938. La Segunda Revolución había triunfado; los bolcheviques estaban en
el Poder.
E1 Consejo Central de los Soviets gobernó al poco tiempo ya desde Moscú,
donde Lenin había trasladado inmediatamente la capital. Lenin creó por
doquier soviets locales en los que apoyaba su fuerza De sta forma, él y
Trotsky fueron ampliando la Segwu:lá Revolución a toda Rusia. La paz de
Brest-Litovsk del 3 de marzo de 1918 que Lenin, con gran realismo político
ajustó con los Imperios Centrale$, si bien con pérdidas -Polonia, los Estados
Bálticos y Finlandia se perdieron para siempre, y la Ucrania temporalmentepermitió a los bolcheviques fortalecer y completar su dominio en Rusia.
Aunque durante los cuatro años de guerra civil, en 1919 parecía que los
Ejércitos Blancos iban a lograr la victoria sobre los soldados rojos, en definitiva los bolcheviques pudieron destruir todas las resistencias interiores antes
de 1922, no obstante la intervención ali~da de los años 1919 y 1920 (en realidad débil). Utilizando métodos sangrientos que costaron la vi.da a unos 15
millones de personas, los bolcheviques arrollaron incluso físrcamente a sus
enemigos para poder mstaurar su dominio en Rusia según los principios socíalistas. Lenin, antes de morir, pudo v~ la victoria definitiva de la revolución en Rusia. Murió en 1924, es decir, dos años después de la caída de
Vladivostok, el último bastión anti-bolchevique de la gran guerra civil, pero
se vio obligado finalmente a suavizar los métodos económicos rigurosos y
por p1-incipio enemigos de la propiedad, del llamado ~'Comunismo de Guerra"
de la primera fase. Eso se realizó con la llamada 'Nueva Política Económica" una vez que la sublevación de los marineros de Kronstadt en 1921
demostrara al nuevo Régimen que la situación empezaba a hacerse insostenible, toda vez que los otrora más fieles partidarios de la Revolución, se
volvían en contra de ella. 22
En la Paz de Brest-Litovsk, Lenin y Trotsky habían actuado en política

494

exterior en consonancia con sus teorías al sacar a su país de la "Guerra
Imperialista" y aceptar pérdídas territoriales con el fin de completar la Revolución en el interior y esperar hasta que "la discordia entre las Potencias
Imperialistas" ofreciera la oportunidad de ampliar en Revolución Mundial
la Revolución Rusa, con el objetivo de instaurar la Dictadura del Proletariado y, finalmente~ la sociedad sin clases, que sólo así, Lenin y Trotsky comprendían la Revolución Rusa: comienzo, fase primera de la Revolución Mundial. No pensaban sintiéndose rusos -como luego otros, Stalin el primero-sino globalmente, según su doctrina marxista-leninista. 23 Al proletariado alemán le atribuía Lenin la mayor importancia; su sublevación --que para él
era una necesidad histórica indefectible- había que la sublevación rusa
pasara a ser Revolución Universal. De alú que el Régimen Bolchevique de
Rusia se preocupara luego por la enseñanza del alemán, porque el soldado
de la Revolución Mundial debía estar en condiciones -como deseaba Lenin- de leer en su texto original las ediciones de campaña de Hegel y

Marx.
Así, no fue tanto el "milagro del Vístula" de 1920 lo que desmintió prematuramente las predicciones de Lenin (en cuanto se querían convertir de
válidas para ]a Revolución Rusa en univen;almente válidas) , sino mucho más
la falta de una sublevación importante del proletariado alemán. Se dieron
algunos asomos de sublevación - pues Lenin no dejó de ejercer influencia
por meclio de Bela Kun en 1919, en el Gobierno de Consejos de Munichpero luego desaparecieron antes de haber adquirido fuerza suficiente, porque tan sólo unas minorías habían intervenido en ellos; la gran parte de los
trabajadores alemanes estaba con el socialismo, es decir, al otro lado de las
barricadas. Las esperanzas de Lenin en una revolución del proletariado en
Alemania no se han cumplido porque -pudiéramos decir en sentido figurado- el apotegma que un día Vladimir Ilich Ulianov pronunciara, han
correspondido mucho más a la verdad que sus sueños revolucionarios: "Si
los alemanes, en caso de revolución, atacaran un andén, comprarían el billete de andén primero", Así pues, Lenin no pudo convertir la Revolución
Rusa en Revolución U ni versal, pero este intento no ha pasado a ser Historia; en
cada conflicto que casi a diario en el mundo se produce, se eleva amenazante la
cabeza de Medusa exigiendo Ja Revolución Mundial, el proyecto que Lenin
aplazó en 1920 pero que ni él ni sus sucesore! abandonaron jamás, y cuya
primera víctima habría de ser, hoy como ayer, y como siempre, Alemania.

495

�.BIBLIOGRAFIA

Véase : TROTSKY, Geschichte der russ. Revolution, (Ibid., p. 29 y sig.) .
Véase: flANs HERZJ&gt;Eto, Die moderne Welt, 1789-19·}5 II Weltmachte
und Weltkriege - die GeschichLe unserer Epoche, 1890-1945, 3a. Edición,
:Braunschweig 1960 p . 221.
6 Entre las publicaciones sobre los antecedentes de la Revolución Rusa,
consúltese: S. F. PtAToNow, Geschichte Russlands vom Beginn bis zur Jetztzeit
(edición alemana por Fr. Braun), Leipúg 1927, p. 385-426; A. v. HEOENSTROM, Geschichte Russlands von 1878 bis 1918, 3a. y 4a. edición tuttgart
y Berlín 1924; W . E. MossE, Alexander II. and the Modernfaation of Russia,
Londres 1959 · R. lliRE, Portraits of Russian Personalíties between Reform
and R evolution, Londres 1959; V. LEoNT ovitsah, Geschicbtc des Liberalismus in Russland, Frandort 1957 · G. FlSCBER, Russian Liberalism from Gentry to Intelligentsía, Cambridge/Mass. 1958 ( contiene un estudio muy amplio del movimiento "semstwo") · St. R. ToMPKTNS, The Russian Intelligentsia
Markers of the Revolutionary State, Norman (publ. Universidad de Oklahoma)
1957. Más adelante continuaremos citando otras obras de Historia de las
ideas sobre los antecedentes de Ja Revolución.
7 Véase: P. ScHEI:B.BRT, Von Bakunin zu Lenin - Gescbichte der russischen
revolutiona.ren Ideologien 1840-1895, t. I: Die Fonnung des radikalen Denkcns in der Auseinandersetzung mit deutschen Idealismus und franzosischem
Bürgertum, Leiden 1956 (Studien zur Gesch. Osteuropas, t. III).
8 Sobre el desan-ollo económico de Rusia en este período, véase: W. TREUE,
Wirtschaftsgeschichte der Neuzeit - Im Zeitalter der industrielJen Revolution 1700-1960, Stuttgart (Ediciones de bolsillo "Kroner", t. 208) 1962,
pp. 618-641.
9 Véase además de las ya citadas obras sobre Lenin:
H. KRAUSE, Marx
und Engels und das zeitgcnossische Russland_, Giessen 1958 (OsteuropaStudien der HochschuJen des Landes Hessen, serie 2: Marburger Abhandlungen zur Geschichte und Kultur Ostelll'opas t. I) · L. H. HArnsoN, Toe
Russian Marxists and tbe Origins of bolschevism,. Cambridge/Mass. 1955
(Russian Research Center Studies, 19).
10 Además: R. D. CHARQUES, The Twilight oí Imperial Russia, Londres
1958 y E. E. P. T1 o.ut, Marie Fedorovna - Empress of Russia, Nueva
York 1957.
u Véase: L. I. STRAKHOVSKY, The :tatesmanship of Pcter Stolypin· a
reappraisal, in: The Slavonic and East European Review 37 (1958/59), pp.
348-370.
12 Véase: H. Ko1rn, Pan-Slavism - The History and Ideology, Notre Dame
1953. Edieión alemana: Die Slawen und der We.sten Geschichte des Panslawismus, Viena 1956.
13 Véase además: W. l. LENm. Ausgewahlte Werke, 2 t. Moscú (Editorial
4

5

1. De las investigaciones más recientes sobre la Historia de la Revolución
Rusa informan, entre otras, las reseñas de: HoRST JABLONowsKI, Literaturberichteüber Geschichte Russlands und der Sowjetunion - Veroffentlichungen innerhalb der Sowjet Union 1953-1957, no. extr. I de "Historische Zeitschrift (LiteratUiberichte über Neuerscheinungen zur ausserdeutschen Geschichte) publicado por W. Kienast, Munich 1962, pág. 212 y sig. y KLAus MEYER , Llteraturbericbt über Geschichte Russlands und der Sowjetunion 19531959, no. extr. I de "Histor.isthe Zeitschrift" ya indicado, pág. 274 y síg.

Abundan las obras generales sobre la Historia de la Revolución Rusa y
de su producto, Ja Unión Soviética. Haremos especia] mención de: G. voN
RAucn, Geschichte des bolchewistischen Russland, Wiesbaden 1955; I. BJRNBAUM, Kleine Geschichte der Sowjetunion, Francfort de M. 1960; LEoNARD
ScHAPrn.o, The Comunist Party of the Sovietunion, Londres 1955; recientemente traducido al ale.mán por G. Danehl con el título: Die Geschichte der
Kommunistischen Partei der Sowjetunion, Francfort de M . 1961; E. H.
CARR The BoJshevic Revolution 1917-1923, t. I-III, Londres 1950-53;
W. IÍ. CHAMBERLIN, Die russische Revolution 1917-1921 (traducción alemana del texto original inglés) 2 t., Francfort de M., 1958; J. S. ÜURTiss,
The Russian Revolutions of 1917, Princeton 195 7; G. W ALTER, Histoire de
1a Révolution Russc, I: L'effondrement de la monarchie, Février-Mars 1917,
Paris 2a. Edición 1953.
2 En cuanto a la biografía de Lenin, citamos aquí, entre un sinnúmero
de obras, las siguientes: V. MARco, Lenin - 30 Jahrn Russland, Leípzig 1927;
G. v. RAucH, Lenin - Die Grundlegung des Sowjetsystems t. VIII "Personlichkeit und Geschichte", Gottingen 1957; GoLo MANN, Artículo "Lenin" en tomo "Aussenpolitik" del Fischer-Lcxikon, Frandort de M. 1958,
p. 164 y sig.; P. ScHEIDERT, über Leníns Anfünge en "Histotische Zeitschrift'' no. 182 p. 549 y sig.; D. W. TREADGOLD, Lenin and his Rivals - the Struggle for Russia's Future, 1898-1906, Londres 1955; publicado y prologado por
W. liAHLWEG, Lenins Rückkehr nach Russland 1917 - die deutschen Akten,
Studien zur Geschichte Osteurops, t. 4, Leiden 1957; ST. W. PAGE, Len.in
and World Revolution, Nueva York 1959.

Véase: LEÓN TRoTSKY, Geschichte der russischen Revolution (en alemán por Alexandra Ramm) Francfort de M. 1960, p. 147. I. DEUTSCIIER
ha dedicado una monumental biografía a la personalidad de Trotsky que
se publicó primero en inglés (Trotsky, 3 t. Londres 1954) y de la que también hay ahora un.a edición alemana preparada por l-IARRv MAÓR, Trotsky,
St. Stuttgart 1960.
3

496

497

�"für Fr mclsprac:hige Literatur) 1946/4-7 t. I pp. 669-670, pp. 671-728, pp.
737-744, pp. 745-749. pp. 750-754, pp. 755-766, pp. 767-875, pp. 876-886:
t. II, pp. 158-252, pp. 357-392, pp. 548-555.
1-1 Véase: GoLO °MANN, Artlculo "Lenin" (lbid., p. 165).
15 También:
ENIN, Ausgewahlte Werke, (Tbid., p. 871).
" Ibid., p. 747.
l'I Ibid., p. 738.
18 lbid., p. 876.
1 " lbid., p. 881.
19 Sobre el desarrollo de la Revolución Rusa en el año 1917, véase adem' de las obras citadas en la nota 1), las siguientes:
. A.Nw.EILE.R, Die
Riitebewcgung in Russlaod 1905-1921, Leiden 1958 { tudien zur Gesch.
Osteuropas t. ) ; R. H. BRUCE LocKHART, Two Revolutions - An Eyewitness Study of Russia 1917, Londres 1957; Edición e:n alemán: Die beiden
Revolutionen Vom Zarismus bis zum -Solcbewismus, Düs.5eldorf 195 7; A.
MooREREAD, The Russian Revolution,
ueva York 1958· Edición en alemán: Roter Oktober - Die Bolschewisten rgreifen die facbt, Municb 1958.
20 D l
omportamiento de lo Aliados Occidentales respecto a la Rusia revolucionaria en la gran coalición anti-alemana de 1914-1918, han tratado
recientemente: . D. WARTH, The Allies and the Russian Revolution fr.om
the Fall of tbe Monarchy to the Peace of Brest-Litovsk, Durham/Carolina
del N. 1954.
21 Véase H. JlERZFELD, Die modeme Welt, (Ibid., p. 157).
22 Para la problemática de la política • xterior del Sistema sovi 'tico y d
su afianzamiento desde la Paz de Brest Litovsk hasta la terminación de la
Guerra Civil rusa, véanse las obras de: H. BBYER Die Mittelmachte und
die Ukraine 1918, Munich 1956; F. F1scHER, Deutsche Kriegsziele, Revolutionierung und eparatfrieden im Osten 1914-1918 en "Historische Zeitschrift'' 188, pp. 249-310; H. W. GATZKE, Zu den deutsch-russischen Bezi hungen im Sommer 1918 en: "Vierte! jah1 hefte für Zeitgeschichte" 3, ( 1955),
pp. 67-98; H. ETON WATSON, The Patt rn of Communist Revolution - A
Historical Analysis Londres 1953 (trata de la expansión del poderío comunista por toda la Europa Oriental y Asia) y R. PIPES, The Fonnation of
the Sovietunion ommunism and ationalism 1917-1923 Cambridge/Mass.,
1954 (Russian Researcb Studies Center 13).
Desde el punto de ista soviético se o upan de la política exterior rusa
en esos años: I. I. MINz, Geschichte der Diplomatie, t. UI: Die Diplomatie
in der Periode der Vorbereitung des Zwciten W ltk.rieg , 1919-1939 Publicado por W. P. POTJOtttKIN, Moscú, Editorial 'für Fremdsprachige LiteraLur") 1947 especialmente en las pp. 79-117 pp. 136-156 y pp. 338-366.
El riterio occidental al tratar del tema de las fronteras occidentales de

la Ru ia soviética durante el período entre las dos guerras, pued verse en
la obra de: J. B. DunosELLE, Les frontieres Européenes de l'U .R. . . 191 71 I - Recueil d'études sous la direction de J. B. Duroselle, Paris 1957 {"Cahiers de la Fondation ationale des
iences Politiques" 85).
. ~a Respecto a la Historia del Comunismo Internacional, véase la ya clásica obra de: F. BoRKENAU, Der curopaische Kommunismus - eine Geschichte von 1917 bis zur Gegenwart, 1952. Hay una ecli ión inglesa de esta
obra con el título: European Communism, Londres 1953.

?+

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142932">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142934">
              <text>1968</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142935">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142936">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142937">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142938">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142956">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142933">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1968, No 9, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142939">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142940">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142941">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142942">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142943">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142944">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142945">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142946">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142947">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142948">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142949">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142950">
                <text>01/01/1968</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142951">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142952">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142953">
                <text>2017270</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142954">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142955">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142957">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142958">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142959">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13883">
        <name>Congreso Constituyente de Querétaro</name>
      </tag>
      <tag tagId="13880">
        <name>Gobernadores coloniales de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="13881">
        <name>La República</name>
      </tag>
      <tag tagId="13884">
        <name>Periódico Oficial de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="13882">
        <name>Universidad Socialista de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5335" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3899">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5335/HUMANITAS._1969._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>c558bb8592e28668a348ea74d6ce69c5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146744">
                    <text>relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse so1o y abandonado en el mundo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes- que retrata. Pero Gálvez no saca el máximo provecho novelesco del tema de Ja
soledad, como ha hecho Mallea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en su.s novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de 1a siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

�ESBOZO msTúRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY
ISRAEL CAYAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

QumN PRETENDE CONOCER el pasado del actual Seminario de Monterrey, tropieza con serias dificultades. Primero, su archivo, con las vicisitudes del plantel, o se ha destroi:do, o se ha extraviado; después, la información bibliográfica,
es punto menos que nula. El doctor González, da sólo la referencia de fundación, que repetimos, en más o menos iguales términos, quienes nos dedicamos
a las cosas de la .investigación. 1 Ricardo M. Cellard aporta noticias un poco
más amplias, en su reseña sobre la Instrucción Secundaria. 2 Carlos PérezMaldonado le dedica un breve capítulo en su Ciudad Metropolitana de Nuestra
Señora de Monterrey;3 y andan por ahi algunos artículos periodísticos, más
literarios que histbricos,4 amén de escasos y rarísimos folletos,, tales como discursos e informes de rectores, prospectos de estudios, pastorales, etc., en diversos
archivos parroquiales. Pero todo sin ofrecer una idea general de la importancia extraordinaria que para la cultura del noreste de México representa
este colegio prócer.
Y decimos "para el actual", porque sí hay alusiones a los dos primeros
intentos para establecer un Seminario en Monterrey. Las referencias a éstos,
son más o menos conocidas. Es necesario, sin embargo, referirnos a ellas.

1

Jost ELEUTERlO GoNZÁLEz, Colección de Noticias y Documentos .. . , Monterrey,

1867, p. 135.
• R1cARDO M. CELURD, Instrucción Secundaria, en Reseña de la Instrucción Pública. .. Monterrey, 1894.
• Impresora Monterrey, S. A., Monterrey, 1946, 344 pp., p. 123 ss.
• Uno de los artí.culos más completos lo publicó el P. Carlos Alvarez en El Porvenir, Monterrey, 31 de enero de 1944.

411

�SEMINARIO JESUITA

No existe, en nuestro medio, durante todo el siglo XVII, colegio alguno.
Los nuevoleoneses tienen que ser soldados, mineros, agricultores o ganaderos.
Ello no quiere decir que deje de haber hombres como Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y Femando Sánchez de Zamora, que nos leguen crónicas valiosas; y humanistas como Martín de Zavala, fray Francisco de Rivera y
otros. Pero el privile,gío de seguir una carrera, ha de observarse sólo hasta las
postrimerías de la centuria y albores del siglo XVIII. Vemos entonces a un
Nicolás López Prieto, jesuita que llega a ser rector del colegio de San Borja,
en Guatemala, y del de Mérida; a un Juan de Dios García de Pruneda, ordenado en 1711, y que le toca ser rector del colegio del Espfritu Santo, de
Puebla, en 1737; o a José García de Pruneda, doctor por la Universidad de
México y hombre brillantísimo; o al regíomontano Lucas de las Casas, doctorado también en México y autor de numerosas obras jurídicas y literarias.5
De estos nuevoleoneses que raras veces vuelven a su tierra, el más importante
para Monterrey lo es el P. Jerónimo López Prieto, de los padres oblatos de
Guadalajara, originario del Huajuco, que sí vuelve a estas tierras. En 1702,
pide al gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, un solar para
erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo. Encuentra el apoyo económico necesario y logra I.tvantar el edificio, donde, ya para 1712, el
gobernador Mier y Torre certifica que hay varios colegiales, algunos de éstos
tonsurados.
De este colegio al que Gonzalitos no concede la importancia que en realidad
tiene, hemos logrado recoger nombres de alumnos, maestros y rectores. Nos
limitaremos sólo a estos últimos. Fue primer rector el P. Francisco Ortiz,
maestro de filosofía. Le sustituye el P. Juan Esteban de Areilano, nacido en
1a Estancia de San Nicolás y muerto en H28. Luego, el P. Ignacio de Treviñ.o,
y, finalmente, el colegio se cierra en 1743, en el rectorado del P. José de Nava.
La capilla y el colegio son abandonados.º Por los días de la Independencia,
el comandante Joaquín de Arredondo los convierte en Palacio de Gobierno,
y ahí habrán de estar los poderes del Estado hasta 1901.
• Véanse notas bibliográficas sobre estos personajes en: BERisTÁ:rN v SouzA, Biblioteca Americana Septentrional.
• Sobre la clausura del Colegio existen en el Archivo Municipal de Monterrey (se
citará en lo sucesivo: AMM) varios expedientes. Los más importantes son: "Remate
de la hacienda de San Francisco Javier, de los Padres Jesuít.as, en el Real de las Sabinas" (1746') Civil, Vol. 75, Exp. 4; y "Sobre que los bienes de los Jesuitas -pasen
a la Parroquial" ( 1753) Civil, Vol. 82, Exp. 11.

412

DOÑA LEONOR GóMEZ DB CASTRO

No acaba ron ello el deseo de cultura. Es Ja época de Clavijero, Alzate y
Alegre. El medio ha mejorado en el Nuevo Reino de León, y hay oportunidad
mayor para estudiar. La nómina de bachilleres, licenciados, etc., surgidos de
aquí, es verdaderamente importante. Citaremos solamente a otros dos personajes de la misma familia López Prieto. El doctor Matías, rector del Seminario
de Guadalajara, censor de obras y visitador del Obispado en 174-5 · y su sobrino de igual nombre, que un buen dfa se va de Monterrey con unos arrieros.
a Guadalajara y obtiene la licenciatura en 1776, y llega a ser canónigo del
primer Cabildo Eclesiástico en Monterrey. Y, más importante que ellos, el
Lic. José Antonio Martínez, colegial de San Miguel el Grande, docto,r y maestro por la Universidad de México,, catedrático de la propia Universidad, primer cur-.::1. de Salinas, y nombrado vicario general del Obispado de Guadalajara,
para el uevo Reino de León, $altillo y Mazapil. Es originario de San Antonio de los Martínez, hoy Marfa, y muere siendo canónigo de Guadalajara
en 1797.
Se observa en esa segunda mitad del XVIII, un auge económico notable.
Han sido descubiertos los minerales de la Iguana y Vallecillo. Ello propicia el
arte. Es construido el altar de Sabinas, único ejemplar de chUITiguera. Se está
labrando la fachada de la parroquia, hoy Catedrat y aparee.en po1· vez primera en nuestros templos, cuadros de Cabrera, Alcíbar, Miranda, etc. Ya
ofrecen mayor seguridad el establecimiento de las Compaillas Presidiales; son
creadas las Provincias Internas de Oriente, y es erigido el Obispado de Linares,
en 1777. No nos detendremos en pormenores, de sobra conocidos.
Es necesario hacer aquí una referencia a la mujer. Si el hombre tiene entonces poca oportunidad de figurar, ella sólo está destinada al hogar. En toda
Ja etapa coJonial, no Uegan a cinco las que saben escribir. Destacan, como
quiera, algunas. Doña Josefa Francisca Cantú, mujer del general Francisco
Ignacio de Larralde, es nombrada mayordoma de la parroquia, por el obispo
Martínez de Tejada. Doña Leonor Gómez de Castro, esposa del general Domingo Miguel Guajardo, se ha significado en múltiples aspectos. A sus expensas, ha edificado la capillita de la Purísima, en 1756. Mujer munífica, deja
en su testa.mento, otorgado en 1767, 2,000 pesos para el convento; 500 para
cerrar el cimborrio de la parroquia, entonces en construcción; y su cupé para
el Santísimo. Pero, el legado más importante, lo constituye el de la fundación
de una capellanía con 6,000 pesos -una fortuna entonces-- para el sostenimiento de una cátedra de gramática. Y fa cláusula testamentaria expresa con
claridad el propósito:
413

�.. .para mantener un maestro hábil y capaz que enseñe gramática a
todos los patricios e hijos de esta gobernación, que se apliquen a la carrera literaria. .. ~ para que de este modo se f acilíten ministros hijos de la
patria, cuyo amor les hará conservarse en ella y no habrá inopia de sacerdotes, como al presente se experimenta.1

Muere Doña Leonor en Monterrey, y es enterrada en la capilla de los Dolores, en la parroquial, el primero de febrero de 1768, hace justos 200 años.
La cátedra es establecida en ese año de 68, bajo el magisterio del Br. Juan
José Paulino Femández de Rumayor,S sobrino de la otorgante. Complementando esta cátedra, fray Cristóbal Bellido y Fajardo,9 guardián del convento, enseña filosofía y retórica. Es en esta escuela, que logra sostenerse durante 25 años,
hasta la fundación del Seminario actual, donde inician sus estudios, entre otros,
Servando Teresa de Mier, Miguel Ramos Arizpe y Bemardino Cantú, que
tanto habrían de brillar en los inicios del México independiente. Estos estudiantes pasan a complementar sus estudios al colegio de la Purísima Concepción, de San Miguel el Grande, y posteriormente a México. El doctor Cantú,
los concluye en Guadalajara.

Et.

SEMINARIO

La erección del Obispado viene a dar mayor relieve a esta provincia. Su
segundo obispo, fray Rafael José Verger, trae el proyecto de fundar un seminario, pero no logra su propósito. A su muerte, viene a gobernar la mitra un
ilustre maestro de la Universidad de Salamanca, el Dr. Gaspar Gonzálcz de
Candamo. En su informe de 17 de octubre de 1791, sobre la situación del
Obispado, dice que la parroquia puede servir de Catedral, y que
todo el costo que se había 1de invertir en la fábrica de la iglesia, podría
aplicarse a edificar '.Y dotar un buen seminario, que es lo que más se
necesita y urge más que todo. 10

• MS. "Inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de Da. Leonor G6mez de Castro ... " Testamento, cláusula 26. AMM, Civil, Vol. 98, El&lt;p. 10, fol. 8v.
El expediente comprende 55 fojas.
ª Oriundo del valle de las Salinas. Muri6 en Monterrey el 11 de mayo de 1802.
• Franciscano. Nació en Mor6n, España. Pasó a la Nueva España en misiones. En
1791 era guardián del convenio de Monterrey y comisario de misiones.
JO JosÉ ELEUTERIO GONZÁLEZ, op. cit., p. 128.

414

En julio de 1792, entra a Monterrey el nuevo obispo, Dr. Andrés Ambrosio
de Llanos y Valdés. Es un prelado visionario. Trae consigo a un arquitecto
inteligente, Juan Crousset, y, ante el asombro y protesta de todos, inicia la
construcción de una nueva catedral, así como del hospital y el convento de
monjas capudúnas, al norte de la ciudad, en un sitio entonces completamente
extramuros. Este obispo criollo, nacido en Jerez, Zacatecas, ha sido rector del
Seminario de México y del de San Juan de Letrán, en la propia capital, y
su afán de fundar el de Monterrey lo señala en su petición de solares para las
obras que está realizando, diciendo que ahí había de edificarlo también.u Surgen desavenencias con el gobernador y con el Ayuntamiento, y las obras se
suspenden, privando a la ciudad de tener una catedral del más puro estilo
neoclásico, igual o mayor en proporciones a la de México.

El Real y Tridentino Seminario, como quiera, es canónicamente establecido,
bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y de San Antonio de
Pa&lt;lua, el 19 de diciembre de 1792; aunque sus cátedras no han de abrirse hasta
principios de febrero del año siguiente.
Nace la institución en una de las décadas más representativas del enciclopedismo y de la ilustración. Aunque en expresión mínima, se advierten aquí
manifestaciones del nuevo orden de cosas: la confección de los primeros mapas
del reino y planos de la ciudad; la fundación del hospital y la presencia de los
primeros médicos y maestros de botánica; la introducción de la vacuna contra
la viruela, etc. La presencia de personajes franceses y la actitud de algunos
soldados del presidio de Lampazos, acusan el antecedente de algunas rewiiones de carácter marcadamente masónico. Algo hay de todo esto en el fondo,
a nuestro juicio, en la tirantez de relaciones del obispo con el mundo oficial.
Como uno de los recursos económicos para sostener el Seminario, asigna el
señor de Llanos, el 3% anual a los curatos y fábricas de la diócesis. Esta es
vastí.sima. En la lista, aparecen todos los pueblos de Tamaulipas, todos los
del norte de Coahuila, incluyendo Saltillo, y dos de Texas: San Antonio y
" "He pen$lldo que se haga la nueva Catedral en un bello campo que está al norte
de esta ciudad, distante de ella como mil y quinientas varas, en el camino que guía
. para el valle de Salinas. Y porque el dicho campo pertenece a los ejidos de esta ciudad, espero el consentimiento de V. S. para que se tome el terreno necesario para
dicha Catedral y sus oficinas, para el Colegio Seminario y para Palacio Episcopal; a
lo que no dudo condescenderá V. S. como tan amante del culto de Dios, de su servicio, de el del Rey, del bien público y del esplendor y lustre de esta ciudad y obispado.-Dios guarde a V. S. muchos años. Monterrey, 2 de abril de 1793. A¡idrés
Obpo. del No. Ro. de León.-A los Señores del M. Y. Ayuntamiento de esta ciudad de Monterrey". MS. Archivo General del Estado de Nuevo León. Asuntos Eclesiásticos, 1793.

415

�Espíritu Santo.12 Uno de los documentos administrativos más antiguos que
encontramos, es Ja fianza otorgada el 7 de febrero de 1793, por don Manuel
de Sada, nombrado por el señor de Llanos "mayordomo y administrador" del
colegio.13

se /zaya oído ni entendido cosa en contrario; y así es público y notorio,
pública voz y fama. 14

HASTA

PRIMER

RECTOR.

LurPlEZA

DE SANGRE

Como p~er rector, ha sido nombrado el Br. Domingo de U garte y Burgoa.
que ha de e1ercer este cargo durante 11 años, hasta 1803. En los albores del
siglo, obtiene el doctorado, y es nombrado canónigo de la Catedral. Autor
de unas Instituciones de la Gramática Latina, para uso del nuevo eminario,
impresas en México en 1803, escribe también una Historia de la Insurrección . .. , manuscrito del que sólo existe la portada en el Archivo General del
Estado. Nacido en Vizcaya, en España, es en Monterrey canónigo penitenciario, y muere aquí siendo maestrescuela, el 21 de abril de 1825.
Se advierte un interés extraordinario por ingresar al cole_gjo. Conforme al
espíritu de la época, no ha de ser admitido cualquiera; por lo menos hasta la
conclusión del régimen de la colonia. Es requisito indispensable, levantar información de legitimidad y limpieza de sangre, ante la autoridad competente,
y en presencia de testigos que juran su dicho "puesta una mano en el pecho
y la otra en el puño de la espada". Algunos expedientes son muy voluminosos
como el de Joaquín García, de Pesq11ería Grande, que después ha de ser
gobernador de Nuevo León. Es instruido en 1799 y consta de 59 fojas; todo
para probar que sus padres y antepasados
.. .han nacido cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, judíos, mulatos y penitenciados del Santo Oficio de la .Inquisición, '.Y que
no descienden de alguno que haya tenido semejante mácula, ni de los
nuevamente convertidos a nuestra Santa Fé, ni han sido castigados por
otro tribunal con pena qtte cause infamia, y siempre han estado y están
en reputación de tales cri.stianos viejos, sin que ,en parte alguna jamás
"' MS. Decreto Pastoral, de lo. de enero de 1792. Archivo Parroquial de Salinas
Victoria, N. L. Libro de Gobierno. Esta disposición había de tener efecto retroactivo
desde el 31 de agosto de 1779, fecha de la división del Obispado.
11 MS._ Fianza. AMM., Protocolos, Vol. 22, fol. 35. La fianza es otorgada por el
Br. Dommgo de Ugarte y Burgoa y don Domingo de Aldazoro, y el cargo es de "mayordomo Y administrador de la distribución para los gastos necesarios de este Real y
Pontificio Colegio Seminario ..."

416

1825

El Dr. Ugarte ha de ser sustituido en la rectoría, por el Br. José Antonio
Gutiérrez de Lara, quien sólo obtiene el cargo durante el año de 1804 y la
primera mitad de 1805. Es importante consignar su nombre, por cuanto a que
~e trata de uno de los partidarios más apasionados de la Independencia, y de
los primeros en adherirse a la causa, en unión de don Bernardo, su hermano.
Encontrándose en su visita pastoral, en San Fernando de Tamaulipas, el
Ihno. D. Primo Feliciano Marín de Porras, nombra rector, con fecha 18 de
jwúo de 1805, al Lic. José Vivero, ilustre potosino que desde 1793 ha venido
sirviendo aquí importantes empleos eclesiásticos, vicario general en 93; cura
del Sagrario en 99 y gobernador de la Sagrada Mitra por muerte del señor
de Llanos. Posteriormente, ha de figurar como vocal de la Junta Gobernadora
en 1811; diputado a cortes por San Luis Potosí, va a España en 1813, y muere
en Monterrey en ] 817.
Recibe notable incremento el colegio en esta época, en que observamos
que dispone de vastos recursos que le permiten prestar cantidades a rédito a
personas solventes, como lo demuestran las frecuentes escrituras que hay en
los protocolos de entonces. Hay, por otra parte, benefactores importantes que
le brindan su valiosa ayuda. Uno de los más destacados, lo es, indudablemente,
D. José Santiago de Villarreal, pintoresco alcalde mayor de Salinas, quien,
" MS. Información ... AMM, Civil, Vol. 165, Exp. 3. El expediente fue promovido también para aspirar al beneficio de cierta obra pía fundada por Da. María Catarina Fernández, en el obispado de Guadalajara. En otras informaciones de
limpieza de sangre se hace constar que los deudos del aspirante a co]egial: han sido
reputados por personas decentes y del mayor lustre del fugar. (De José Manuel Lozano, del Real de las Sabinas, 1800). La información de José Antonio de Mjer Noriega,
promovida por don José Froílán, su hermano, dice: "que está inclinadísimo al estado
eclesiástico y para este fin muy resignado a tomar la fatiga de la adquisición de letras que lo hagan digno de aquel estado y deseando yo cooperar a tan distinguidos fines pido... información de ser hijo legítimo. . . y si unos y otros son de claros y distinguidos nacimientos y en qué empleos han visto y oído decir que se constituyeron
y si dkho mi hermano es limpio de sangre, si es noble y sí tiene buenas costumbres,
para que en todo tiempo y en todos tribuna.les se acredite no tener impedimentos por
falta de nobleza para ser constituido en cualquier dignidad eclesiástica ..." !bid. Vol.
150, Exp. 3, l 793. Otros expedientes importantes son los de Santiago Morales, 1794,
Vol. 154, Exp. 3, y Francisco de Treviño, 1806, Vol. 183, Exp. 9.

417
H27

�además, fuera gobernador insurgente de Nuevo León en 1811. En la leyenda
de su retrato existente en el Museo Regional de Nuevo León, en el Obispado,
se hace llamar: Padre Universal de la patria y amparo de la estudiosa jllvenhul, a cuyas expensas han estudiado y merecido subir al sacerdocio más de
doce jóvenes, sin otros ocho que ha apadrinado , con su hacienda.
No nace cl Seminario, como hasta ahora se ha creído, en el vetusto caserón
anexo al sur de Catedral. Cierto que ahí aparece en el plano de Crousset,
de 1798. Pero en la carta que el señor de Llanos envía al rey, pidiéndole, por
su disgusto con el gobernador, trasladar la sede a Saltillo, con fecha 5 de agosto
de 1797, le dice:
El Seminario es muy importante en todos los obispados, y más en éste,
por la escasez de eclesiásticos: por lo que luego que vine, se tomó en arrendamiento una casa en la que se puso provisíonalmente...

No hemos logrado situar la casa a que se refiere el señor de Llanos, quien
en su carta añade, no sin algo de piadosa exageración:
.. .y no logro los efectos que deseo, porque los jóvenes estudiantes quie-

bran notablemente su salud y batallan con ,fatiga poco frnctuosa eu
estudiar los escasos ratos que permite el calor, bochorno, sudor, chinches
y demás pensiones insufribles del país, incompatibles con el desahogo, amplitud y libertad de potencias que necesita el estudio.15

Por los días de la Independencia y hasta 1826, se halla frente a la plaza,
viendo al norte y haciendo esquina con la actual ca11e de Zaragoza, inmediato
al convento de San Francisco.
Desde los inicios de 1810, vemos como rector del colegio, a un hombre que
ha de consagrar exactos 50 años de su vida a la iglesia en Nuevo León: el
Dr. José León Lobo Guerrero. Natural de Saltillo. Ordenado en e1 Seminario
de México en 1801, se doctora en la Universidad. Es cura de Galeana, canónigo en Monterrey desde 1807; vicario general durante 40 años; deán de la
Catedral en 1840 y gobernador de la mitra en las vacantes de los obispos Marín, Arancibia, Belaunzarán y Apodaca. Enterrado en el presbiterio de la Catedral el 8 de abril de 1851. Catedrático de teología moral en el Seminario, es
rector por más de 10 años.

,. GoNzÁLEz,

418

op. cit.

LA

ESCUELA DE LEYES

Asoman días luminosos para el Seminario. Constituido apenas Nuevo León
en Estado Líbre y Soberano, recibe el impulso oficial del gobierno local y pasa
a convertirse en una institución semioficial. El 19 de enero de 1824 y en virtud
de decreto del Congreso General, ha quedado establecida en su seno la cátedra
de derechos civil y canónico. Su catedrático fundador lo es el Líe. José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, oriundo de_ Marín. Se ha~ matric~do Juan
N. de la Garza Evia, Bernardo Ussel y GUUDbarda, Ramon Gregono Guerra,
José Ángel Benavides, Valeriano Borrego, Santiago Montemayor Y Leocadio
Garíbay, quienes para el 8 de enero de 1827 reciben la pasantía.16 De esta escuela salen, además, los licenciados J. Jesús Dávila y Prieto, Domingo :-1ar~
tínez, Francisco de P. Morales, Trinidad y Simón de la Garza Melo y Lazaro
Garza Ayala, todos gobernadores de Nuevo León.
.
En 1824, es rector del Seminario el cura del Sagrario, LiG. Juan Bautista
Valdés oriundo de Linares. Ha hecho una carrera brillante. En 1820 es
nombr~do diputádo a cortes, en Madrid. En 1832 es provisto canónigo de
Monteney y muere aquí el 22 de abril de 1838.
El decreto 104, de 28 de abril de 1826, habilita al Seminario para conferir grados mayores de teología y ambos derechos, sujetándose en todo a las
Constituciones de la Universidad de Guadalajara. Las cátedras impartidas
consisten en lengua latina, retórica y poética, geometría, aritmética, filosofía, teología y derechos. El Estado ha de aportar 1,000 pesos anuales para
su sostenimiento y además ha de crear la dotación de becas para 9 jóvenes.
Otro de los rectores más importantes por su calidad como maestro lo es,
de 1844 en adelante, el P. Felipe de Jesús Cepeda, hijo y profesor del Seminario. Originario de Saltillo, cura de Linares, y director de la escuela oficial de Monterrey. Con fama de agrimensor, traza con habilidad las calles
de la villa de Guadalupe; es autor de varios libros pedagógicos y forma los
primeros profesores de primeras letras.
.
Pasa Ja etapa difícil de la Invasión Americana. La situación se normaliza
con el segundo gobierno de D. José María Parás, a partir del 48. En la década de los 50, llega a tener hasta 163 alumnos, incluyendo, desde luego, menores y mínimos. Y es en esta misma década, cuan~o tiene ma~~r núm~:º
de rectores. En 50 y 51, el canónigo Alejandro Goozález Garza, h1Jo tambten
del propio Seminario. Durante 20 años, es encargado por el Sr. Verea, de la
construcción del templo del Roble. Nacido en Monterrey en 1817, muere
aquí en 74.
'" ÜELLARD,

op. cit., pp. 59 Y 60.
419

�Le sucede en ]a rectoría en 1852 el P. José Joaquín Orozco, potosino
( 1807-1875). Diputado al Congreso de Nuevo León en 1851; cura de Galeana y de Monterrey; canónigo magistral y muchas veces gobernador de la
mitra, por el destierro del Sr. Verea. Interviene en graves asuntos poüticos
durante la Reforma.
En 1853 y 54, rige el Seminario el P. José Guillermo Martínez, de Marín,
prebendado de la Catedral. De la gestión suya, vemos interesantes datos del
colegio, de tipo administrativo. El rector gana entonces 300 pesos al año; el
vice-rector, 150. Los catedráticos de teología, de prima y vísperas, 300 al
año; los de filosofía 200. La cátedra de derecho, es pagada por el gobierno.
No hemos visto constancias escritas, pero, por estos años el colegio se halla
en Zaragoza y Padre Mier, en el desaparecido hotel Iturbide.

DÍAS ACIAGOS

La vida del Seminario como que es reflejo de la situación imperante en el
país. Se adivina marcada inquietud política. Dos ex-alumnos: Simón de la
Garza Melo y Manuel P. de Llano, son diputados por Nuevo León y CoahuiJa al Congreso Constituyente, instalado en 1856. El gobernador Santiago Vidaurri, decreta, al año siguiente, la creación del Colegio Civil, llamado asi
justamente para establecer su diferencia con el eclesiástico. Los conflictos políticos no permiten por entonces su apertura. El interinato violento de José
Silvestre Aramberri, abre Jas cátedras en diciembre de 59. La tirantez llega a
su extremo con la promulgación de las Leyes de Reforma. Muchos párrocos
notables son expulsados del Estado. El P. Lorenzo de León, de la villa de Santiago, es internado en San Juan de Ulúa. El Ilmo. Sr. Verea, sale también de
su diócesis. El gobierno local, retira su apoyo económico al Seminario y cancela las becas de dotación, para trasladarlas al nuevo Colegio Civil. 17 El Seminario suspende, por su parte, la cátedra de jurisprudencia, entretanto su
catedrático el Lic. Garza Evia no se retracte de haber jurado la Constitución. Gobierno y rector intercambian acres comunicaciones, sin que nada se
consiga. El gobierno recurre entonces a la violencia, pero todo es inútil.
Es rector del plantel en 59, el P. José Maria Nuín, quien, en circunstancias
tan difíciles, asume una postura digna y ceñida en todo a la obediencia a su
" El Decreto 406, de 14 de septiembre de 1835, asignaba mil pesos anuales para
el Seminario. El gobierno sostenía, además, la enseñanza de nueve jóvenes, por decreto
número 73, de mayo de 1850.

420

prelado. Cura del Sagrario desde hacía 6 años, pasada esta situación es nombrado canónigo en 61, sin que al morir, 7 años más tarde, sea permitido su
entierro en la Catedral.

EN

LA INTERVENCIÓN FRANCESA

La Ley de Desamortización de Bienes, observada aquí escrupulosamente,
deja a muchas instituciones, y en particular al Seminario, en situación difícil, porque pierde todas las fincas que poseía para su sostenimiento.
¿ Qué fue del Seminario a partir de 1860? Existe el dato de que durante
dos años funciona en Sal tillo. ¿ Pero, en los días de la Intervención Fran-

cesa? No encontramos huella documental sobre esta época. En agosto de
1866, las fuerzas republicanas, triunfantes en Santa Gertrudis, entran a Monterrey que es desalojada por los franceses después de dos años de ocupación.
El Gral. Escobedo ordena la reapertura del Colegio Civil, y encontramos un
Aviso impreso, de que, en diciembre, quedan abiertas las matrículas del Seminario. Se habla de este pliego, de "considerables reparaciones al edificio"
y de admitir, por entonces, sólo alumnos externos. En enero de 67 se abren
las clases. Es ahora rector el Pbro. Antonio Vega, cuyo perfil no podemos esbozar, por .falta de datos. :El personal docente lo constituyen: lo. de filosofía~
el P. Eleuterio Fernández; 2o., el P. Romualdo EÜzondo; de música el P.
Manuel Martínez, y de latinidad, el Pbro. Santiago de la Garza Zambraoo,
que habría de ser segundo Arzobispo de Monterrey.18

P:ru.MEROS PADRES PAULINOS

En la década del 70, el Seminario queda .instalado en el entonces apartado
y ameno barrio de las Quintas, al poniente de 1a ciudad, en la doble manzana comprendida entre las actuales calles de Hidalgo, Bravo, 20 de Noviembre
y P. Mier. Se trata de un vastísimo predio, con amplios edificios, triple patio
de arcos, gran huerta y pila abundosa. Para este tiempo, afronta el Seminario
menores problemas. La apertw-a del Colegio Civil aquí, y del Ateneo Fuente,
en Saltillo, como instituciones oficiales; y la creación del Colegio de San Juan,
de Matamoros, en 1858 y el de San Juan, de Saltillo, así como del Seminario
18

Archivo General del Estado. Asuntos Eclesiásticos, 1866. Impreso.

421

�de Tamaulipas, fundado por su primer obispo el Sr. Montes de Oca, hacen
decrecer ]a afluencia anterior de estudiantes foráneos.
El aspecto educativo, ha progresado indudablemente. Ya desde 1856, el Sr.
Verea, bajo los auspicios del gobernador Vidaurri, había hecho venir a las hermanas de la Caridad, de San Vicente de Paúl. Ellas fundan aquí su Colegio
de Niñas, que, no obstante su expulsión, prevalece bajo el mi.stno régimen
por casi medio siglo, abriendo a la mujer regiomontana horizontes insospechados.
El mismo Sr. Verea hace también verúr para hacerse cargo del Seminario,
a los padres de San Vicente de Paítl. Es nombrado rector el P. Eduardo M.
Montaño, maestro de bien ganada fama. E tá aqw una temporada, y le sustituye un rector intermedio, "joven y capaz, pero que se vio rodeado de circunstancias difíciles" que motivaron la dispersión de los alumnos y el desaliento en los maestros. No hemos logrado identificarlo.19
El 19 de diciembre de 1883, vuelve a Monterrey, para encargarse nuevamente de Ja rectoría, el P. Montaña. Como primera providencia, dec-ide
ofrecer el plantel a todos los niños, no sólo a los que tienen vocación. Para
ello, abre la escuela primaria gratuita. Es un hombre de grandes entusiasmos. u ac-tividad se hace sentir en el medio social. Restablece la Conferencia de San Vicente, de señores, con los más destacados vecinos, y restablece
también la Conferencia de señoras, realizando obras benéficas que le ganan
el afecto general. Brillante orador sagrado, predica a diario en el Roble, y,
en época de ejercicios, los orgarúza hasta en la cárcel. Mejora los planes de
estudio y el plantel recibe, en fin, impulso notable. De esa época logramos recoger los nombres de algunos maestros: el P. Manuel Rodríguez, antiguo cura
de Jalpa y rector del Colegio en Guanajuato; el P. Manuel Corral, que edifica desde sus cimientos, la capilla de San Pedro, en Garza García, recién elevada a villa; y el P. Justo Alejos, vice-rector.

Es la época en que Monterrey sufre una metamorfosis incontenible. El Ilmo.
Sr. Montes de Oca, en su Brindis en verso, a su llegada a Monterrey, la
llama: Reina del norte, Monterrey ilustre. Se advierten ya los inicios de la
industria, y desde el 80 ha tenido lugar exposición industria]. En 82 llega el
ferrocarril, y la ciudad establece contacto con los Estados Unidos. Aparece
el primer periódico diario: La Revista, de Desiderio Lagrange. Angela Peralta, ha venido con su compañía de ópera al teatro del Progreso. Son hechos los primeros ensayos de luz eléctrica. La diócesis es elevada al rango de
EouARDO M. MONTAÑo, Discurso leído POT el Sr. Rector. .. en la solemne distribución de premios .. . el día 4 del a~ual. La Defensa, Monterrey, 13 de noviembre
de 1884.
10

422

arzobispado. Ponciano Díaz hace temporada en la plaza de toros del 5 de
Mayo, a espaldas del templo del Sagrado Corazón, entonces en construcción. Hay afluencia de extranjeros que impulsan lo mi.stno el comercio que
el protestantismo. El turismo incipiente cau a la natural alarma cuando, en
plena misa, una pareja de primos curiose-.an el interior de la Catedral, con el
sombrero puesto. Los gobernado1·es Viviano L. Villarreal, Genaro Garza
García, Canuto García y Lázaro Garza Ayala, exalumnos del Seminario, han
encauzado a Nuevo León por nuevos rumbos. Ha llegado ya en 85 el Gral.
Bernardo Reyes, y se empieza a dejar sentir el seUo poríiriano en todas las
cosas.
El P. Montaña, cuya obra hace que se llegue a decir que sucederá al Sr.
Montes de Oca, deja la rectoría el 13 de junio de 1886, y sale a Guanajuato
para hacerse cargo del Colegio de Santa María, muriendo allá en ese mismo
año. 20 Viene a sustituirlo otro paulino ilustre, el P. Manuel Aguilar y Casanova, guanajuatense, que ha de ser rector por poco más de diez aííos. Su
llegada, coincide con la del nuevo prelado, Ilmo. D. Jacinto López y Romo.
El Seminario vive entonces una de sus etapas más bonancibles.
El P. Carlos Alvarez, en algunos de sus escritos sobre el Seminario, subraya dos características esenciales de éste, la alegría y la disciplina. 21 Nosotros
las observamos, en especial, en esos años finiseculares. La alegría es desbordante en las fiestas del colegio. Son tradicionales, desde luego, las de la Asunción y San Antonio de Padua, sus patronos. El patrocinio y título actual de
San Teófimo, habría de establecerlo monseñor Herrera y Peña, en la década
de los veintes. En julio, la fiesta de San Vicente de Paúl, que concluye con
la veneración de las reliquias del santo; las del mes de Ma:ría y la del Sagrado
Corazón; la de la Medalla Milagrosa y la de Corpus Christi, todas de carácter religioso, pero con mucho de profano, y que concluyen, invariablemente,
con globos y piñatas.
Hay también las fiestas literarias, particularmenle en homenaje al Sr. Montes de Oca, quien impulsa estas disciplinas. Pero, las de mayor tradición y esperadas con ansiedad, son las de fin de cursos y distribución de premios. El
programa comprende catorce o más números. Hay tiempo para todo. Alocuciones, cuadros plásticos, coros de óperas, himnos, recitaciones, informe del
rector, reparto de premios, y finalmente un drama: El puñal del godo, José en
Egipto, Constantino, etc.; y un juguete cómico. Las orquestas de Epigmenio
R. Melo o Nicolás M. Rendón, con más de 20 integrantes, amenizan los ac00 Falleció de 49 años el 6 de agosto, en el callejón de la Cuesta cle Mendizábal.
Acta del Registm Civil No. 2398, obtenida por gentileza del historiador Jesús Rodríguez Frausto, director del Archivo Histórico de Guanajuato.
n Artículo citado en la nota 4.

423

�tos profanos y religiosos. A las fiestas de fin de año, llegan a asistir hasta 2,000
personas. La compañía del ferrocarril urbano, no da suficiente servicio, por
más que pone 8 ó 10 vagones especiales.
El año escolar, hasta 1886, se inicia el 2 de enero, para concluir en octubre. Posteriormente es establecido el de septiembre a junio, por el calor.
Por lo que atañe a la disciplina, los padres paulinos tienen fama de santos,
pero a la vez de severos. El decano del clero en nuestra diócesis, mi venerables paisano el P. Vicente González, que ingresa al Seminario en 1892, nos
cuenta que las faltas a la moral son castigadas con calabozo, y las de insubordinación al maestro, con bartolina. El mismo P. Vicente suspira al recordar los venturosos tiempos en que la cuota mensual del plantel es de 10 pesos; en que alcanza a comprar zapatos con un peso y sombrero en igual
precio, y en que la sotana más fina cuesta 20 solamente. Alguna vez se permite el lujo de comprar en "La Sonora News", un fonógrafo en 15.
El siglo XIX cierra para el Seminario con el nuevo rector, P. Bruno Álvarez, joven español de gran entusiasmo y excelente orador sagrado, quien
llega hacia el 98, y que permanece hasta 1903.

ÜTRA VEZ LOS PAULINOS

Los padres de San Vicente de Paúl se van de Monterrey. Durante su ausencia, la rectoría queda por breve tiempo a cargo del después canónigo Pedro María de la Garza y Garza. En 1904, es designado rector el P. Juan José Trevíño, a quien nos referiremos más adelante y que habría de consagrar
gran parte de su vida al colegio.
Sustituyendo al Ilmo. D. Santiago Garza Zambrano, que ha ceñido ya tres
mitras, la de Saltillo, la de León y la de Monterrey, viene a gobernar la diócesis el Ilmo. D. Leopoldo Ruiz y Flores. Educado en su juventud con los
padres paulinos, se interesa vivamente porque vuelvan a Monterrey. Por los
días del Centenario de la Independencia, en 1910, ya es rector el P. Patricio
Ataún, que más tarde fuera provincial de su orden.
En pos de información sobre estos años, acudimos al P. Guadalupe Garza Martínez, quien deja su empleo burocrático en la Recaudación de Rentas del Estado para matricularse en el Seminario en 1911. Recuerda con
afecto a los maestros Lorenzo Orcajo, Cirilo Morán, Rafael Cabrera, Medardo Pérez y Manuel García Sánchez.
En octubre de 1911 es designado rector el P. Manuel Coello, C. M.,
muerto hace algunos años en Oaxaca, y al año siguiente, el P. Santiago de
las Heras, que había sido abogado antes de ordenarse.

EN

LA REVOLUCIÓN

Sobreviene la Revolución Constitucionalista de 1913. En octubre la ciudad
es ocupada. Hay una etapa de violencia incontenible. Los templos son clausurados. Uno de los más antiguos, el de San Francisco, demolido. Los padres
paulinos españoles son expulsados. Los alumnos se dispersan y el Seminario
desaparece. Su vasto local del barrio de las Quintas, donde ha estado por espacio de más de cuarenta años, es intervenido por cJ gobierno federal. El arzobispo, Sr. Plancarte, ha salido al exilio a los Estados Unidos con numerosos
sacerdotes. Entre ellos va el P. Juan José Treviño. El prelado suaviza su amargo destierro, escribiendo su magistral Prehistoria de México.
Entretanto, ha quedado al cuidado de la diócesis el P. J. Guadalupe Ortiz,
muy ajeno a que después habría de ceñir la mitra. Unos cuantos padres obtienen permiso para abrir algunos templos. El P. Juan José Hinojosa, en el
del Sagrado Corazón, imparte lann al estudiante Garza Mart'mez. Este y el
seminarista David García, reciben filosofía con el Sr. Ortiz. Otros tres estudiantes han logrado ir a Castroville, en Texas, donde ha sido abierto el Seminario Mexicano a iniciativa de monseñor Herrera y Píña, entonces obispo
de Tulancingo, en el destierro. Dos de ellos, Antonio de P. Ríos y J. Trinidad
Ruiz, reciben allá las órdenes sagradas. El tercero, Carlos Ramírez, vuelve a
Monterrey, donde concluye su carrera años más tarde.
Con el P. Hinojosa, que ha logrado en 1918 darle forma y calor al Seminario en el edificio anexo al Roble, puede decirse que reinicia su vida el
Seminario actual. Allí están con él: J. Jes(1s López, Samuel Silva, Juan de
Dios Garza, José y Nabor Vi.llegas y otros. Nacido el P. Hinojosa en Agualeguas, desde su niñez, en el Colegio de San Juan, de Saltillo, ofrece ya las
primicias de su claro talento. Concluye sus estudios en Guadalajara y vuelve
a Monterrey. Secretario de la Sgda. Mitra, es a la vez catedrático de literatura latina y castellana en el Colegio, y por toda su vida director espiritual.
Canónigo y ecónomo de la diócesis, es nombrado deán en 1933. Varón místico y de relevante calidad intelectual, es fundador, director y mantenedor
de la Hoja Dominical y del Boletín Eclesiástico, hasta su muerte, en 1935, y
deja la huella de sus versos, de su modestia, de su silencio, de su dulzura, de
su santidad.

NUEVOS DÍAS DE ZOZOBRA

Vuelven del exilio el prelado y los sacerdotes. Reorganiza la iglesia el Sr.
Plancarte y dedica especial interés al Seminario. El 11 de junio de 1919, ex-

425

424

•

�pide nombramiento de rector, al mismo tiempo que de vicario general, a favor del P. Juan José Treviño. Es la segunda ocasión que rige el colegio. Nacido en Los Lermas, del municipio de Guadalupe, es ordenado por el Sr. Verea. Brevemente administra las parroquias de Candela y Villa de García. Secretario del Cabildo Eclesiástico, canónigo y capellán del Roble, mantiene
también durante más de 20 años su cátedra de teología, incluso en el destierro, en Castroville. "Humilde, retirado, laborioso", al decir de quienes le
conocen, concluye sus días en Monterrey en 1933.

centros de enseñanza, surgidos posteriormente aquí y en los estados vecinos,
y constituye el sólido cimiento del humanismo regional y la más fume base
de la vida espiritual del noreste de México.
Intentar aquí el análisis de sus logros, o el balance de su contribución a
la cultura nuevoleonesa, sería temerario. Baste a nuestro propósito en esta
conmemoración, rendir el tributo de homenaje a sus fundadores y a quienes
lograrnn preservarlo en las borrascas de Ja historia; y el tributo también para quienes, callada y anónimamente, le han tendido su mano generosa. 22

El colegio continúa funcionando en el Roble, de donde pasa a los anexos
del templo de San Luis Gonzaga. Y toca al P. Treviño administrar en una
de las etapas más difíciles. El conflicto religioso del régimen callista tiene
al garete al Colegio en diversos domicilios del barrio de la Purísima. Logra
sobreponerse de la tormenta y, a partir de entonces, con los altibajos de su
vida, que intencionalmente prescindimos de reseñar por conocidos y recientes, encauza sus pasos hasta nuestros días.
El fecundo rectorado del ilustre guanajuatense don Fortino Gómez, puesto en manos del P. José Gómez para ceñir la mitra de Oaxaca, ha de trasmitirse a aquel muchacho humilde de Matehuala, que hace de monaguillo
del P. Lupíto en Mier y Noriega, y que viene a la Apostólica con el P. Correa para alcanzar después el privilegio de realizar estudios en Roma: el P.
Juvencio Gonzálcz.
Y es en sa tiempo cuando nuestro digno pastor el Ilmo. D. AUonso Espino y
Silva, llevando al Seminario "en la niña de sus ojos", conforme al pensamiento de Pío XI, realiza el sueño de su vida y entrega a Monterrey la grandeza del actual Colegio, culminación sin límites de la incómoda casona infestada de bichos, que el Ilmo. Sr. de Llanos y Valdés rentara en el siglo

XVIII.

•
Agradable, pero difícil tarea, 1a de seguir paso a paso la trayectoria de una
institución casi dos veces centenaria, careciendo de fuentes, y, sobre todo, en
nuestra postura de seglares, desconocedores hasta de la terminología adecuada
para hacerlo. Las escasas notas que hemos logrado recoger, huérfanas de
todo aliño retórico y reducidas al apretado marco de esta rápida exposición,
ponen de manifiesto, sin embargo, lo que el Seminario representa en nuestra
historia.
Plantel educativo el más importante en el norte del país durante la primera mitad del siglo XIX, es la forja de los hombres que dan origen a los

426

" Este trabajo fue escrito con motivo del 1750. aniversario del Colegio y leído en
la velada conmemorativa en el teatro Florida, de Monterrey, el 8 de mayo de 1968.

427

•

�TOPONIMIAS AMERICA AS
PROFR.

HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia., Geografía y Estadística
A don Manuel L. Barragán, generoso impulsor de 1a noble causa de la cultura nuevolconesa.

DEFINICIÓN y

OBJETO

DE LA

TOPONIMIA

SE HA DEFINIDO LA TOPONIMIA (de topos: lugar y onoma: nombre) como el
estudio del orjgen o significado de los nombres geográficos de lugares.

Hasta ahora Ja mayor parte de los investigadores de esta novísima rama de
la Geografía han encaminado sus vastos conocimientos en lenguas autóctonas
a traducir a sus respectivos idiomas los nombres indígenas de poblaciones,
montañas, ríos, parajes, cataratas, islas, etc., que aún perduran o desaparecieron, adulterados casi siempre por los conquistadores que descuidaron reproducirlos oralmente o por escrito con la mayor fidelidad posible. En cambio, nadie presta atención al estudio de los motivos que originaron los nombres geográficos de América de procedencia española, inglesa, francesa, portuguesa y holandesa, juzgando, quizá, que su relativa actualidad lo explica
todo. Si oímos hablar de las ciudades de Washington y Morelia, de inmediato sabemos que los nombres aluden a dos libertadores, pero no sacamos
ninguna conjetura inmediata de los de Buenos Aires, Montevideo o Veracruz.
¿ Cuántos de los que leen este trabajo conocen el origen, pintoresco muchas
veces, de las denominaciones de Cotija, Mich., Tijuana, B. C., Doña Cecilia (hoy Villa Madero) Tamps., o de Torreón, Coah.?
La Toponimia es la única rama de la Geografía que trabaja apoyada exclusivamente en el lenguaje. ''La lengua es el principal elemento arqueológico, el monumento único de reconstrucción -dice Volney- y en ella se
429

�halla puesta y conservada toda la esencia de un pueblo. La lengua es una
estratificación que revela al erudito que la estudia filosóficamente en sus diferentes capas, la índole, cultura y diversas evoluciones históricas del pueblo
que hizo uso de ella".
Por lo que atañe al aspecto indígena, Angel Rosenblat, del Instituto de
Filología "Andrés Bello" de la Universidad Central de Venezuela, nos explica: "El estudio de la Toponimia tiene enonne interés científico. De muchas
lenguas desaparecidas sólo quedan los nombres de lugares. Y así como en
Europa se hace paleontología lingüística y se trata de reconstruir una lengua
mediterránea y hasta la lengua de la edad de piedra sobre la base de Ja toponimia antigua, entre nosotros se pueden reconstruir algunos aspectos de
nuestra prehistoria. De los guaiquirícs de Margarita ¿ qué quedan sino los
nombres incorporados a Ja geografía margariteña? Esos nombres comparados
con los de otras regiones pueden resolver el problema de 1a filiación lingüística de los quaiquiríes y aclarar su parentesco con otros pueblos venezolanos".
Por su parte el colombiano Pedro José Ramírez Sendoya afirma: "Actualmente sólo la Toponimia sirve a nuestros historiadores para señalar la
marcha de las invasiones caribes, de las razas que poblaban las Jlanuras orientales y las procedentes de los andes peruanos, todas las cuales dejaron en
nuestro país huellas de su paso sucesivo por llanos, costas, valles y montañas".
Esas tribus a las que se refiere Ramírez Sendoya, de cultura muy inferior a la
de los aztecas o los mayas, no dejaron constancia deliberada de sus desplazamientos conquistadores. Sólo los nombres geográficos que sobreviven, impuestos a los distintos sitios por donde pasaron, han permitido trazar el itinerario
de sus migraciones. Los caribes, familia numerosa que contó entre sus tribus a
los pantágoras, panches, pijoas, colimas, muzos, quimbayas, putimaes, etc.,
tuvo su centro de dispersión entre los ríos Xingú y Tapajoz. De allí marcharon a ocupar el norte de Brasil y los llanos de Venezuela. Invadieron después
Colombia filtrándose por los pasos de la Cordillera Oriental, para dominar
gran parte de la costa y el territorio de los actuales Departamentos de Antioqufa, Chocó, Santander y Tolirna. Cruzaron el mar, pero el arribo de los españoles frustró la terminación de la conquista de las Antillas.
En México el estudio de la Toponimia no ha tenido ningún fin práctico.
Ha sido un alarde de erudición de un grupo muy selecto de investigadores que
encabe?an Cecilio Robelo y el Dr. Antonio Peñafiel, pero nada más. Quizá se
considera que las .migraciones pacíficas o las invasiones bélicas de nuestras
principales tribus han sido controladas por los historiadores en cuanto a desplazamiento geográfico se refiere, y no hay necesidad de seguirlas paso a
paso, como sucede en Colombia y Venezuela. Sin embargo conviene recordar que hasta la fecha no se ha esclarecido la ubicación, más o menos exacta,

del sitio donde estuvo la legendaria Aztlán, tierra de la que partieron en peregrinación hacia el sur, las tribus mexicanas. Se señalan como posibles lugares
el norte de Sonora y Sinaloa, una isla del golfo de California y el estero de
Aztatlán, Sin., cuyo nombre significa "tierra de garzas o tierra de aurora".
Alguna luz se haría en este caso si se Gonociera el nombre indígena que debe
haber tenido el sitio en que se yerguen las ruinas llamadas hoy Casas Grandes,
en Chih., conjunto de edificios de adobe de varias plantas que se supone levantaron los peregrinos en su tercera etapa de marcha. En Sonora y Chihuahua no existen nombres geográficos de procedencia náhuatl que debían haber
sobrevivido, aunque fuera en mínima escala, como prneba del pa o por esos
lugares de las tribus mexicanas. Aunque Féli.x Ramos y Duarte afirma que la
voz Chihuahua se deriva del náhuatl Xicuahua: ' así, seco y arenoso"; de xi:
"así" y cuahua: "seco, arenoso", existen otras cuatro acepciones completamente distintas que hacen muy aventurado seleccionar ésta como la auténtica.
En el municipio de Ibagué, del departamento de Tolima, Colombia, se yergue un cerro denominado Chiguagtta, nombre que se forma del chibcha chia:
"agua" y del quechua guagua: "hijo".

APARICIÓN DE LOS NOMBRES GEOGRÁFICOS

América fue poblada por oleadas sucesivas de hordas pertenecientes al perfodo histórico denominado "cultura recolectora", es decir, que aprovechaban
para su manutención los animales y vegetales que ofrecía libremente la naturaleza. Esas migraciones procedieron de Asia (mongoles y esquimales) y de los
mares del sur ( australianos y malayo-polinesios). La p1wera de ellas utilizó para llegar al continente el istmo que existió hasta hace 7 ó 10 mil años
en lo que hoy es el estrecho de Behring. Se calcula que arribó al final del
pleistoceno 30 ó 20 mil años antes de Cristo. Otra más se produjo 9 u 8 mil
años a.C. y la última, que se hace proceder de los mares del sur, se sitúa
7 mil años a.C. Entre unas y otras no eesó el torrente de inmigrantes en
pequeña escala
Ese modo de subsistir obligaba al individuo a vivir en grupos pequeños, en
constante movimiento, que se interrumpía en determinadas épocas del año
por la migración periódica de grandes rebaños de animales, bancos de peces
y maduración de frutos. Por el tiempo que duraban estos fenómenos penna.
necían en el mismo lugar aprovechando la abundancia. No es factible suponer
que hayan empleado nombres geográficos rudimentarios para designar esos
sitios de breve sedentarismo, dado que los abandonaban definitivamente tan
pronto finalizaban la caza, pesca y cosecha en gran escala.

430
431

�En algunos lugares de América la pesca y la recolección de frutos, no obstante ser factores típicos de nomadismo, permitieron el establecimiento de aldeas más o menos permanentes con habitaciones fijas. En el noroeste del continente los grandes ríos que desembocan en el Pacífico, por &lt;',uyas aguas suben
a desovar los salmones, propiciaron que en sus riberas y en las costas se fundaran poblaciones de pescadores sedentarios. En ciertas regiones de EE.UU. la
abundancia de bellotas, castañas y otros frutos aseguraron el alimento de los
recolectores por mucho tiempo y los obligaron a quedarse definitivamente. En
estos casos sí es posible que hayan surgido los primeros nombres geográficos
tales como '•agua grande", para designar el mar, o "tif'rra donde hay frutos",
para señalar las zonas frutícolas.
De la cultura recolectora el hombre americano pasó a la cultura agrícola.
La mujer que seguía los pasos del cazador recogiendo plantas nutritivas, se
dio cuenta de que las raíces, tubérculos o se.millas que abandonaba a flor de
tierra daban origen a los vegetales comestibles que no pocas veces escaseaban
a Jo largo de la ruta, o que había que buscar a grandes distancias. Ese hecho,
confirmado al regresar después de cierto tiempo a parajes ,ya recorridos, además de asegurar la subsistencia de una manera permanente echó las bases
de la vida sedentaria. El inge1úo del hombre creó el bastón de plantar (coa)
y otros instrumentos agrícolas, úliles no solamente para los trabajos de roza
sino para derribar árboles cuya madera iba a transformar las rústicas viviendas
en algo más seguro y confortable.
Establecidos ya en definitiva llegaron a tener un conocimiento profundo
del medio geográfico que los rodeaba y se hizo necesario designar de alguna
manera los sitios donde se hallaban los diferentes cultivos, las sendas abiertas
en el bosque por los animales salvajes, los rasgos más salientes de la comarca
en que moraban y las regiones desconocidas que se extendían a los cuatro
puntos cardinales. Así nacieron los nombres toponímicos y poco después la
cartograffa que consistió en un principio en toscos dibujos de zonas terrestres
y marítimas trazados sobre el suelo o en pieles curtidas de animales.
Los primeros nombres fueron siempre descriptivos del lugar. El hombre
buscaba algún rasgo característico y de él obtenía la denominación: Acala
(náhuatl) ''donde hay muchas canoas". Acámbaro (tarasco) ''lugar de magueyes". Al tata (mayo) "abundancia de agua". Arizpe ( del ópata aripa)
"donde hay muchas hormigas bravas". Ayacucho (quechua) "rinconada de
muertos''. Babajocori (cahita) "donde se resume el agua". Brabilá (misquito)
"entrada del carriza.1". Caborca (pápago) "objeto o cosa muy pequeña". Comondú ( cochiroí) "arroyo de piedras". Hopelchen (maya) "lugar de los
cinco pozos". Kentucky (shawnee) "tierra pantanosa". Michigan ( algonquino) "agua grande". Algunas veces echó mano de voces onomatopéyicas como

432

Cololó (arroyo del depto. Soriano, Uruguay) para imitar el ruido del correr
de las aguas, del trueno o el canto de los pájaros que abundaban en determinadas regiones. Más tarde aparecieron los nombres que expresaban semejanza.
Atzcapotzako y Chapultepec son dos ejemplos típicos. El primero significa:
''en el hormiguero", no porque abundaran allí esos insectos, sino porque era tal
el número de sus habitantes, inquietos siempre, que daban la impresión de
ser un hormiguero humano. La forma de Chapultepcc o "cerro del chapulín"
semejaba para los aztecas, desde lejos, un saltamontes giganteséo.
Así como el recuerdo de paisajes familiares llevó a los españoles a trasplantar a América los nombres de Granada, Extremadura, Santande1·, etc., anteponiéndoles 1a voz ueva, los aztecas que marcharon a Guatemala con los conquistadores hispanos encontraron en las márgenes del río Selegua una población mame llamada Chinabjuk a la que rebautizaron como Huehuetenango
( lugar de viejos) por encontrar allí muchos sabinos o ahuehuetes cuya vista
les recordó la tierra natal
El alma sensible de los indígenas aplicó nombres poéticos a lugares maravillosos que los impresionaron en su primer vista. Con una sola palabra expresaron todo lo que un soneto podría decir en nuestro tiempo y la denominación
misma suena agradablemente. Tales fueron: Minnehaha: "agua sonriente"
Cupatitzio: "río que canta", ldaho: "gema de las montañas", Tzaráracua:
''cedazo".
Los aztecas llevaron su idioma por todos los rumbos de sus conquistas y
borraron los nombres geográficos -totonacas, olmecas, mixtecas y zapotecas para
que prevalecieran los suyos. En América Central se corrompió la lengua náhuatl originando entre otras variedades el pipil. Las terminaciones toponímicas tepec se transformaron en tepeque: Alotcpec, Alotepeque; Coatepec, Coatepeque; Jilotepec, Jilotepeque; Ocotepec, Ocotepeque, etc. Papaloapan cambió a Papalhuapa. En los estados de Campeche, Yucatán y el territorio de
Quintana Roo las denominaciones mayas constituyen mayoría abrumadora.
En todo Perú, ~l norte de Chile, Bolivia, Ecuador y el sur de Colombia prevalecen nombres quechuas y aymaras. En Paraguay, la región este de Argentina y Uruguay, el guaraní. En Chile, el araucano. En Brasil e.mten miles de
lenguas distintas correspondientes a familias que no formaron unidades tan
compactas como los demás pueblos precolombinos. En grandes zonas de EE.UU.
y Canadá dominan los nombres de todas las ramas de las grandes naciones
algonquina e iroquesa. En las Antillas, e1 caribe y sus derivados. En Alaska,
el esquimal.
A diferencia de la época actual en que el culto a la personalidad es todo
un tratado de servilismo, los indígenas americanos no perpetuaron el nombre

433
H28

�de caudillos o gobernantes con denominaciones geográficas. T enochtitlán y
México son dos de las rarí.símas excepciones del caso.
Los descubridores y conquistadores eurnpeos encontraron a su arribo a estas
tierras una nomenclatura geográfica que rivalizaba en propiedad con la del
Viejo Mundo. Si los españoles abolieron muchos aspectos de las culturas aborígenes, conservaron en cambio las denominaciones de lugares con el añadido
del nombre de algún santo: San Juan Bautista Tuxtepec, Santa Ana Huista&gt;
San Andrés Cuilco, San Sebastián Huehuetenango, Todos antos Cuchwnatán, San Gaspar Ixchil, Santa Fe de Bogotá, Santiago de León de Caracas,
San Francisco de Quito. Ingleses y franceses aceptaron también los toponímicos
de las zonas que dominaron. El 54% de los nombres de los. Estados que fonnan
la Unión Norteamericana son indios. Los de igual procedencia, en México,
constituyen el 65%.

LA

TOPONIMIA A PARTIR DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

El espíritu religioso que dominaba gran parte de la vida europea durante la
época de los grandes descubrimientos geográficos influyó en la imposición de
nombres que llevaron a cabo españoles y franceses. Los ingleses y holandeses
que habían abrazado poco antes el protestantismo se apartaron un tanto de
esta costumbre y bautizaron sus fundaciones con los nombres de monarcas o
de nobles: Baltimore, en honor de sir George Calvert, primer Lord Baltimore.
Carolina, por Carlos II de Inglatena, aunque existe la duda de que el explorador galo Jean Ribault la haya Llamado así en 1560 en honor de Carlos D{,
de Francia. Delaware, por Lord de la Warr, Gobernador y Capitán General
de Virginia, en 1630. Georgia recuerda a Jorge II. Maryland puede honrar
a la infortunada María Estuardo o a Henrietta María, esposa de Carlos J.
Nueva York alude a Jacobo Estuardo, Duque de York. Virginia fue llamada
así por el galante sir Walter Raleigh para adular a Isabel I la "reina virgen".
Annapolis, Charleston y Jamestown son derivados del nombre de personajes
reales.
Cristóbal Colón impuso el primer nombre religioso en América a la isla
donde desembarcó: an Salvador. Los que tras él Llegaron en son de exploración o de conquista observaron la misma regla. En la fundación de poblaciones o descubrimientos de nuevas tierras se tenía muy presente la festividad
religiosa del día pru:a aplicarla de inmediato. Eso originó, entre otros muchos,
los nombres de Asunción, Paraguay; Florida, EE.UU. y Veracruz, México.
Las deidades católicas favoritas como Nuestra Señora de la Antigua, imagen
434

pintada en la catedral de Sevilla y Nuestra Señora Santa María del Buen
Aire, patrona de los navegantes a vela, dejaron huella en una isla de las Pequeñas Antillas y en la ciudad capital de Argentina.
Los conquistadores, gente ruda que hizo gala de privaciones sin cuento
para añadir a la corona española w1 territorio gigantesco, no se atrevieron a
perpetuar su recuerdo con nombres geográficos. Si aparecieron los de Alvarado,
Valdivia y otros muchos, ello fue posterior o sin un propósito deliberado. La
excepción de inmodestia en este caso la constituye don Juan de Gríjalva. En
cambio procuraron repetir los de sus ciudades o provincias natales. Hernán
Cortés ordenó a su lugarteniente Gonzalo de Sandoval que en su camino a
Coatzacoakos, en son de conquista, fundase una población con el nombre de
Medellín, población extremeña donde había nacido. Así lo hizo en territorio
de lo que hoy es Estado de Veracruz. La villa nunca ha alcanzado las dimensiones del conquistador. Asimismo Nuevo Santander, Nueva Galicia, Nueva
Extremadura, Nueva Granada, etc., son recuerdo perenne que nos dejaron
personajes de la Colonia, nativos de esos lugares.
La incultura de los españoles no concedió mayor importancia a la conservación más o menos fiel de les nombres indígenas que repitieron como Dios
les dio a entender corrompíéndolos hasta lo indecible. Las expresiones Cones
Cotoch y Culúa se convirtieron en Catoche y Ulúa. Cuauhnácuac, en Cuemavaca. Los ingleses no se quedaron atrás en esta tarea y así Quonoktacut sonó
en sus labios como Connecticut. Ah-hee-oo-ba se transformó en Iowa. Mishigamaw en Michigan, Maugh-wau-wama en Wyoming, Iliniwek en Illinois, etc.
Los franceses también hicieron de las suyas.
Navegantes y exploradores como Vitus Behring, Magallanes, William Baffin,
Samuel Champlain, Simon Fraser, Henry Hudson, Alexander Mackensie, George Vancouver y muchísimos otros deJ·aron sus nombres en estrechos mares
'
'
canales, rí.os, lagos, islas y todo tipo de accidentes geográficos.
Después de la independencia un afán patriótico por recordar a los héroes
se hizo patente en todas las naciones americanas y los nombres de ellos se
multiplicaron en las divisiones pol1ticas de los países surgidos de la emancipación. Casi no hay Estado de la República Mexicana donde no encontremos
lOs nombres de Aba.solo, Aldama, Allende, Galeana, Guerrero, Hidalgo, Juárez y Morelos. En Estados Unidos abundan los de Adams, Jefferson, LincoJn y
Washington . .Bolívar dejó el suyo a una nación.
La expansión de Estados Unidos hacia el oeste desató una fiebre coloni1:adora jamás vista. De la noche a la mañana surgían poblaciones que reclamaban un nombre y pioneros desconocidos, mujeres abnegadas, frases triviales,
sucesos escandalosos o individuos pintorescos los proporcionaron. Arizona,
uevo México y California están llenos de ellos.

435

�La inventiva se ha visto en apuros para denominar las contadas poblaciones
de habla hispana surgidas a fines del siglo XJX o principios del XX. Con
fines de halago interesado se adoptan los de gobernantes regionales o nacionales en turno o se producen nombres compuestos como Mexicali o Caléxirn.
El acto más irreverente ocurrió poco después de 1930 cuando el dictador
dominicano Rafael Leonidas Trujillo cambió el nombre de la ciudad primada
de Santo Domingo, fundada por el Adelantado don Bartolomé Colón, por el
suyo, pretextando que el pueblo agradecido así lo demandaba por haberla reconstruido a raíz de un ciclón que la devastó. Al ser asesinado el tirano la
ciudad recobró su histórica denominación.

Nor.rnRES DE VARIADO ORIGEN o SIGNIFICADO

En algunos casos no existe constancia veraz del origen de algunos nombres
y conjeturas sin fundamento alguno se repiten hasta alcanzar patente de legi-

timidad. Igual sucede con no pocas denominaciones indígenas de las que se
han dado hasta díez traducciones distintas. Empecemos por:
California. La versión más socorrida achaca a Hernán Cortés el hecho de
que al pisar en mayo de 1535 las ardientes costas de la península las llamó
Callida Fornax, es decir: "horno caliente". Esta versión la hizo suya el historiador Clavijero sin explicar las fuentes en que se basó para ello. El conquistador había estado con anterioridad en regiones tan calurosas como California
y es extraño que con la facultad que le atribuye Clavijero para imponer nombres certeros, no haya llamado así a las tierras del Istmo de Tehuantepec.
El jesuita José Campoy afirma gue California se compone de las voces cala
y fórnix: ensenada pequefia y bóveda, respectivame.nte, aludiendo a una roca
en forma &lt;le bóveda que se localiza en 1a costa occidental de la pequeña ensenada del cabo San Lucas.

El nombre de California, aplicado a la península, apareció por vez primera
hacia 1556 en una obra impresa en Europa por Giovani Ramusio, reproduciendo eJ diario de viaje de Francisco Preciado, de 1539 a 15401 por suelo californiano.

El historiador norteamericano Edward H. Hale llegó en 1862 a la conclusión de que el nombre de California, una isla fantástica poblada de amazonas negras, había sido tomado de la obra de caballería Las Sergas de Esplandián escrito por Garci Ordóñez de Montalvo en 1508.
Estando en Colima el conquistador don Hernando, oyó hablar de una isla
situada muy al norte, rica en perlas y oro, habitada únicamente por mujeres.

436

No es dificil pensar que la crédula imaginación de los españoles, lectores asíduos de los libros de caballería, haya visto una segunda California y decidió
perpetuar tal nombre.
C oahuila. Según don Manuel Payno significa: "tierra hennosa, tierra feliz".
Esteban Portillo lo traduce como: "culebra o víbora que vuela", refiriéndose
a la especie conocida vulgarmente como alicante. Se hace también provenir
de Jas voces Coahuilaua: "lugar donde se arrastran las culebras'' y Quahuitlehua: "reverdecimiento de los árboles o donde abundan los árboles".
Chihuahua. Al principio de este trabajo mencionamos la acepci6n que del
nombre nos da Félix Ramos y Duarte. Otras son: "lugar de fábricas", refiriéndose a las haciendas de beneficio de metal establecidas en las márgenes
del río Chuvíscar en el primer tercio del siglo XVIII. La ciudad se fundó con
el nombre de San Felipe de Chihuahua el 15 de agosto de 1705, según unos,
o el 12 de octubre de 1709, según otros. Si ]as haciendas de beneficio fueron
postetiores a estas fechas, el signjficado que pretende dársele al nombre se desvanece por sí solo. El autor de 1a traducción dice que la voz no es tarahumara
pero no especifica de qué otra lengua pudo ser.
La unión de los ríos Chuvíscar y Sacramento en las cercanías de la ciudad
originó este otro significado: "junto a dos aguas"; de cru: "lugar" y hua:
"agua", que por repetición expresa: "dos aguas".
Se menciona además que el nombre pudo formarse invirtiendo las sílabas
de Guaguachí o Guaguachiqui que corre panden a un pueblo del municipio
Urique y que quiere decir: "lugar de la piedra agujerada", refiriéndose a una
curiosa formación pétrea del Cerro del Coronel. En el municipio de Urique
encontré únicamente el nombre de Guahuachic y no es pueblo, sino rancho.
La última acepción es: "costalera o saquería"; de chihuahuira o chihuahuara,
voz gue corresponde a una bolsa de cuero donde guardan los indios el pino]~
y otras cosas que consumen en sus viajes.
Guatemala. El nombre Guatimala se dio a conocer por vez primera, hacia

1527, en un documento geográfico: el Mapa Oficial Español que se atribuye
a don Fernando Colón, hijo del Gran Ahnirante. El nombre ha variado muchísimo hasta quedar en lo que es hoy y algunas de sus variedades y sigrúficados
son: Coctemalán: "palo de leche". Quatemali: "palo podrido". Guhate-zmalhá: "cerro de agua" (probablemente se refiere a Antigua). Guahitemala: "Ju.
gar arbolado". Quahitemallá11: "paraje cubierto de árboles". Guahutimal:
"fuente de donde se extrae betún amarillo". Tecpán Quauhtemallán: "palacio del árbol podrido" y Coatl-montl-lán; ''lugar del ave serpentívora". Dejé
e.xprofeso para lo último la hipótesis más que fantástica y sin pruebas de que
proviene de la voz egipcia Gua-tem-ra: "senda del sol poniente".
Saltillo. Ciudad cabecera del municipio de su nombre y capital del Estado de

437

�Coahuila. Se afirma sin mayor base que procede de una voz chichimeca equivalente a: "tierra alta de muchas aguas". Como no se dan las raíces no se
puede aceptar esta versión.
Cuéntase que uno de los fundadores de la ciudad al arribar al sitio en
que hoy se levanta, exclamó viendo un manantia_l y escuchando cierto estruendo: "parece que se nos ofrece al paso un salto mlly profundo". Al comprobar la magnitud de la cascada, que no era con mucho lo que se pensaba,
modificó su opinión con estos términos: "se nos ha vuelto el salto, sallillo".
Otra conseja dice que a] preguntar los impacientes que se disponían a
colonizar esta tierra, si estaba muy lejos, los conocedores de ella, en son de
burla, les infonnaban: "no hay más que un sa1tillo".
La tercera versión que, como las anteriores, obedece a pw·a y simple fantasía, menciona entre los primeros pobladores a un sujeto habilidoso, especie
de pícaro, notable por Ja gracia e ingenio de que hacía alarde, a quien apodaban el "Saltillo".
Realmente lo que motivó el nombre del paraje fue una pequeña caída de
agua.

S011ora. El nombre pudiera dedvarse de la voz ópata sonotl: "hoja de maíz",
material usado por los indígenas de la región para techar sus cabañas. Hay
quien lo hace derivar de las voces zona áurea, atendiendo a las riquezas auríferas del territorio.
Alvar Núñez Cabeza de Vaca y sus compañeros de travesía, en su peregrinar
de la Florida a Sinaloa, se establecieron por breve tiempo en un sitio ubicado
a 4 kilómetros al norte del actual pueblo de Huépac donde la tradición dice
que erigieron una rústica capillita para venerar una imagen de Nuestra Señora
de la$ Angustias que dibujaron toscamente sobre una piel de cíbolo. Los
indígenas ópatas que acudían a curiosear nunca acertaron a pronunciar en
español "nuestra señora", diciendo en cambio "la senora" y por último "la
sonora". Valle de la Señora fue la denominación que impuso Cabeza de Vaca
a este lugar. En un principio se llamó La Sonora a la región comprendida entre
Ures y Arizpe. Más tarde se extendió el nombre a una zona más amplia ya sin
el ''la".
Tegucigalpa, Honduras. El significado más popular que se le atribuye es
el de "cerro de plata", que obedeció sin duda a la topografía del terreno y a
la calidad argentífera de la tierra que hizo posible su explotación en el siglo
XVI hasta agotarse.
Membreño da como nombre correcto Teguycegalpa, que hace provenir del
náhuatl y traduce como: "en las casas de las piedras puntiagudas", -aludiendo
al pedregal que abunda en el cerro de Zapusuca en cuya base se asienta la
población. Lardé y Larín ofrece otra equivalencia: ''la ciudad de las amatis-

438

tas" aduciendo que tequci o tewci es el nombre míhuatl de la amatista y

galpa corresponde a: ''pueblo o poblado".
El Dr. Peñafiel lo da como: "en los palacios reales". Scbuller: "en el Jugar
donde está la casa de la amora". Aguilar Paz: ''en la casa de los nobles o
de los señores" y Barrera Vázquez: "en las casas de las piedras amarillas''.

NOMBRES ORIGINADOS POR HECHOS FORTUITOS

Muchas veces curiosos sucedidos con sabor a leyenda determinaron el nombre de una población. Tomemos como ejemplo los siguientes casos:

Rosario. C'..iudad, cabecera del municipio de su nombre, Estado de Sinaloa. El
caporal León Rojas al servicio de un rico hacendado español que vivía en Agua
Verde, salió una tarde a caballo en busca de una res extraviada. Desde lo
alto de la Joma de Santiago divisó el animal Y. al descender al galope sintió
que e1 rosario que llevaba al cuello se le caía. Desmontó para buscarlo, pero la
oscuridad de la noche que se echaba encima no se lo permitió. Decidió entonces
pernoctar en el sitio para reanudar la búsqueda al siguiente día y encendió
una fogata a cuya vera tendió su lecho. Al amanecer (4 de agosto de 1655)
descubrió bajo la hoguera una plancha de plata que el fuego había fundido.
Más tarde se dio un tajo a la loma hasta donde la veta se clavaba en tierra.
Por ello la mina fue llamada del Tajo y al Real se Je denominó del Rosario.
Wetaskiwin. Ciudad de la provincia Alberta, Canadá. El nombre proviene de
una voz cree que signi!ir,a: "colina de paz" aludiendo al tratado de convivencia pacifica que negociaron en este sitio las tribus indias de los Crees y
los Pies Negros.
Payo Obispo. ombre que llevó en un principio la actual ciudad de Chetumal, capital del territorio de Quintana Roo. De acuerdo con una leyenda
que trasmite el mayista Santiago Pacheco Cruz, un obispo protestante que
resiclia en Belice visitaba este lugar frecuentemente con miras a lograr la conversión de los indígenas, que no sólo se mostraron refractarios a la labor evangelizadora sino que lo hicieron objeto de toda clase de burlas, llegando al
extremo de "torearlo". Pay, en maya1 significa: "torear o lidiar". De allí Payo
Obispo.
Modesto. Población del Estado de California, EE.UU. Es una de tantas
localidades surgidas durante la fiebre de colonización. Al contrario de lo que
usua1mente acostumbraban los españoles, el primer paso de la comunidad era
apoderarse del mejor terreno y edificar sus viviendas dejando al último la
tarea de dar nombre al lugar. Por lo que respecta a Modesto, los habitantes
439

�l

' 1

1

f

fueron convocados cierto día para opinar sobre la denominación que convenía adoptar. Se acordó que cada uno de los presentes sugiriera una, que
escrita en una boleta se depositaría dentro de un sombrero. Las opiniones fueron leídas y ninguna obtuvo aprobación. Como la cosa se prolongaba sín llegarse a un acuerdo, alguien sugirió obviar tiempo dándole al pueblo el nombre
del más prominente de los vecinos. El agraciado, como es de rigor hipócrita
en estos casos, se deshizo en cumplidos diciendo que "era mucho el honor
que se Je hacía", que ''.no creía merecer tanto", etc. Un mexicano presente
exclamó: "el señor es muy modesto". El calificativo de modesto sonó gratamente en el oído de todos como para convertirlo en nombre geográfico y
a.sí se quedó.

'

1'
1 '

Sobre la margen derecha del Tacuarembó Grande, departamento Rivera,
Uruguay, existe una elevación conocida como Cerro de los Ministros. En 1892dos ministros efectuaron una visita al lugar en el ferrocarril que apenas se
construía. Uno de ellos preguntó al jefe politice del departamento e1 nombre
de la elevación y éste respondió: ''Hasta ahora ninguno, s~ñor ministro, pero
en lo sucesivo le llamaremos Cerro de los Ministros".
l ,

j '
1

PIRATAS QUE DEj ARON HUELLA TOPONÍMICA

1 :

1

1

1

~

1

! '1
1

!1
11
1

¡

Los piratas fueron un mal endémico de los primeros siglos de la colonización europea. El mar de las Antillas se convirtió en madriguera naval de escuadras bucaneras de todas nacionalidades siempre al acecho de galeones españ.olcs. Veracruz, Panamá y Maracaibo, en tierra firme, resintieron más de
una vez el ataque feroz de los corsarios que incluso extendieron sus correrías
por el Pacífico subiendo hasta Acapulco y las costas de Baja California. Los
nombres de Henry Margan, Thomas Cavendish, Lorencillo, Pedro el Olonés,
sir Francis Drake, Barbanegra, Jean Lafitte, etc., quedaron registrados en
la historia y en la literarura novelesca, pero fueron piratas de tercera categoría los que lograron imponer sus nombres al teatro de sus hazañas.
El territorio de Belice recuerda a un corsario inglés de apellido Wallis,
Wallace o Wallice, que acostumbraba refugiarse en la dc;sembocadura de los
rios regionales. El nombre, muy adulterado, sirvió para denominar a lo que
más tarde se constituyó en posesión de la Corona Británica.
Por las costas de la actual Nicaragua merodeó el pirata holandés Bleeveldt,
apellido que, por ignorancia del idioma, se escribió incorrectamente Blewfields, para terminar en Bluefields que es el que lleva hoy la ciudad capital
del departamento Zélaya.

440

En las cercanías de la ciudad de La Paz, capjtal del territorio de Baja California, existe un balneario llamado Coromuel, cuyo nombre es corrupción
del fnglés Cromwell, un pirata que se dice vivió en el siglo XVIII y que entraba a la bahía aprovechando el viento de las tardes de verano. No se recuerda históricamente ningún bucanero así llamado que asolara por esa época el lugar.
El nombre de la bahía de Pichilingue, también cercana a La Paz, corresponde al mote con que fueron conocidos en la Nueva España los piratas holandeses que al mando de Boris van Spilbergen tocaron en 1615 Acapulco, el
puerto de Navidad y el cabo Corrlentes, descubriendo de paso las islas Revillag-igedo.

11

EXPRESIONES CONVERTIDAS EN NOMBRES GEOGRÁFICOS

Es curioso que simples exclamaciones provocadas por sentimientos de toda
índole hayan motivado la denominación de los lugares que menciollamos en
seguida:
Arequipa. Ciud. capital de la prov. y depto. de su nombre~ Perú. Cuando
las tropas quechuas regresaban de una expedición guerrera en el año 1134, quedaron tan admiradas del paísaje que se extiende al píe del Mlsti, que manifestaron al soberano inca sus deseos de establecerse en el lugar. El monarca
accedió diciendo: "ari q uepai", es decir "bien, quédense", origen del nombre
que se tita.

Boca Grande de los 1Jragos. Lugar de la costa de Venezuela donde ancló
Colón el 12 de agosto de 1497. Dice el padre Las Casas que el gran navegante
expresó refiriéndose a lo peligros del litoral: "que si de allí se escapaban podían hacer cuenta que se escapaban de la boca del Drago" (dragón) y por
ello se quedó el nombre y con razón.
Brazos. Río que nace en el condado Stonewall, Edo. de T exas, EE. UU. y
desemboca en el golfo de México, cerca de Freeport. El nombre primitivo
completo fue Brazos de Dios que le impuso la expedición de Francisco Vázquez
de Coronado a punto de morir de sed de_spués de la penosa travesía del Llano
Estacado. El encuentro de la corriente los hizo gritar de júbilo: "benditos
sean los brazos de Dios", o cosa por el estilo.

Cotija. Población del Edo. de Michoacán fundada a fines del siglo XVI.
Una leyenda relata que uno de los primeros españoles avecindados en una
aldea cercana decía todos los doming-0s a su hija: "ponte tu cota, hjja, y vamos a misa al valle" ( ?).

1
i

1

1

1
1

1
1

1

'

1

:

1

'1

1

1'
1'

: ¡;

:i

1

!

!.

1¡ '1
1,'

'

1'l
1

441

'1

�Gracias a Dios. Depto. de Honduras creado el 21 de febrero de 1957. Cristóbal Colón al doblar en 1502 un cabo de 1o que hoy es litoral nicaragüense,
después de una espantosa tormenta exclamó aliviado: "Gracias a Dios 'que
hemos salido de estas honduras". La última palabra denominó al país.
1guata. Ciud. cab. del mpio. de su nombre, Edo de Guerrero. Refiere cierta
leyenda que en tiempos remotos hubo m1a gran inundación que obligó a los
moradores del pueblo a refugiarse en un cerro ubicado al oeste. Los indígenas designados para bajar y ver el nivel de las aguas regre aron informando:
"yogua la, yoguala" que significa : "ya vino el buen tiempo".
Laguna de T étminos. Internación del golfo de México en la costa del Edo.
de Campeche. Asegura Berna! Díaz del Castillo que al llegar a este sitio la
expedición de Juan de Grijalva se creyó que era la desembocadura de un río
llena de lenguas de tierra, las que según expresión del piloto Antón de Ala.minos "partían términos con la tierra".
Nombre de Dios. Pobl cab. del mpio. de su nombre, Edo de Durango. Nació de una misión fundada a fines de 1561 por fray Gerónimo de Mendoza,
fray Diego de la Cadena, fray Pedro de Espinareda y fray Jacinto de San
Francisco. Según otros la fecha debe ser 1556 o 1560. Dice el P. Torquemada que estos religiosos al encontrarse en el sitio destinado para erigir su misión dijeron: "comencemos esta obra en el nombre de Dios", y se le cho taJ
nombre primero a la misión y luego a la villa.
Orosí. Volcán de la cordillera de Guanacasta, Costa Rica. Debe su nombre al cacique Orosí al que visitó Gil González Dávila en el primer cuarto
del siglo XVI, pero existe una leyenda relacionada con un fraile que ascendiendo al volcán sintió que retumbaba y trepidaba por lo que volviéndose a
sus acompañantes les dijo: "aquí debe haber minas de plata". Una voz misteriosa replicó: "plata, no;_ oro, sí", y desde entonces se le llamó de tal manera.

CONTRJBUCIÓN FEMENINA

La mujer llegó a América poco después del arribo de los conquistadores.
Junto a ellos compartió todas las penalidades de la época y echó con firmeza los cimientos del hogar criollo y mestizo. En las guerras de independencia
alentó insurgentes y bordó banderas. En las guerras de intervención extranjera y en el derrocamiento de tiranos ocupó lugares de avanzada. Por desgracia muy pocos nombres de ellas figuran en la geografía, que se reserva
egoístamente el derecho de admisión. Algunos de tales pertenecen a personas
cuyos méritos no justifican esa perpetuidad.

442

Alejandrina. Villa de la jurisdicción de Dolores, depto. Soriano, Uruguay.
El nombre corresponde a Alejandrina de la Sierra, esposa del fundador del
lugar, Domingo Ordoñana.
Angelina. Río tributario del Neches en el Edo. de Texas, EE. UU. La denominación recuerda a una muchacha india de la tribu hanai que al ser convertida al cristianismo tomó ese nombre, desempeñando más tarde un papel importante en el desenvolvimiento de la región.
Angelita. Estación de ff. ce. en el km. 124 del ramal a Tepehuanes, Etlo.
de Durango. S~ llama así recordando a la señora Angela Flores, propietaria
de varias fincas de la región.
Doña Cecilia. Nombre anterior de la actual Ciudad Madero, Edo. de
Tamaulipas. Alude a la madre del Gral. don Felipe de la Garza.
Louisa. Condado del Edo. de Iowa, EE.UU. Se le llamó así en honor de
Louisa Massey, heroína pionera de 1837.
Mariscala, Rincón de la. Dilatada zona ubicada entre los ríos Olimar y
Cebollatí depto. Minas, Uruguay. Perteneció al mariscal de campo y primer gobemador político y militar de Montevideo, José Joaquín de Viana,
del cual lo heredó su esposa la Mariscala, célebre en la historia por su carác~
ter "desenvuelto y despreocupado".

DETALLES CURIOSOS

Antequera, nombre pmmbvo de la ciudad de Oaxac.a, es voz latina derivada de Antiquaria o Anti.karria, que Je dieron los romanos a una población española que consideraron muy anti!$Uª·

Duran go y Cela,,a son términos vascos que significan: "más allá del agua"
y "tierra llana", respectivamente.
Guadalajara es voz árabe que proviene de Wad-al-hid-jara: "río que corre entre piedras" o Wad-il-adjara: ''río de las piedras'' como llamaban los
árabes al Henares.
Guadiana, nombre con que se fundó la ciudad de Durango, se deñva también del árabe. Guadi o Uadi: "río" y Ana o Annas, nombre romano de un
río que corre por España y Portugal.
Valladolid, denominación que llevó hasta el 12 de septiembre de 1828 la
actual ciudad de Morelia; procede del latín Vallisoletum al que se le dan
como significados: "valle de olor", "valle de olivos", "valle de lides" y "valle
de Utit'', aludiendo este último a Ulid Abaplaz, caudillo árabe muerto en
San Esteban Gormaz a manos de Ordoño II.

443

�Ea algunas zonas de Dw-ango y de 1a frontera norte del país es común
encontrar denominaciones formadas con nombres o apellidos a los que se les
agregan las terminaciones eño o eña. En Durango tenemos: Man¡ueseña,
por el marqués de Valdivieso. Pedriceña, aludiendo a un capitán español
Pedriza, de fines del siglo XVIII, y Velardeña, recordando a otro militar de
igual grado y nacionalidad, de apellido Velarde. En Vallecillo, N. L., existe
un Ayaleño, en Tamaulipas un Tomas.eño y ha:ce poco debe haber desaparecido dentro del vaso de la presa Falcón la población texana del Ramireño.

rango. Inst. Panamericano de Geografía e Historia. Publicación No. 80. México,
1946.
Rurz, Lic. EDUARDO. Michoacán, Tradiciones y Leyendas. México, 1940.
ToRRE foLEsIAs, MANm:x.. Geografía del Territorio Sur de la Baja California, México,
1957.
VILLA, EouARDO W. Historia del Estado de Sonora. Hermosillo, Son., 1951.
WEBB HoooE. FuDERlCK. Handbook of American Indians. North of Mexico. New
York, 1959.

Los apodos han inspirado también nombres geográficos. Perote (Ver.) alude a un soldado de la conquista de elevada estatura cuyo nombre, Pedro,
degeneró por ello en el aumentativo que hoy corresponde a una población.
Cajeme (Son.) fue el mote del cacique yaqui José Ma. Leyva.
Existen nombres desconcertantes. En la parte oaxaqueña de la cuenca del
Papaloapan encontré estas joyas: Dicha Tuerta y Chisme. Hallé otros muy
pintorescos: Arroyo Jolote, Cerro CabaJJo y Pescaditos de Enmedio. Suspire no pocas veces al ver en el mapa dos poblaciones, también oaxaqueñas,
que evocaban tierras lejanas o sonaban a poesía : Flor de Batavia y Camelia
Roja. La decepción que experimenté al conocerlas prefiero no relatarla.

BIBLIOGRAFIA

R. Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Chihuahuenses. Chihuahua, 1827.

At.MADA. FRANCTISICO

ARAUJO, ÜREST.ES.

Diccionario Geográfico del Uruguay. Montevideo, 1912.

BUENTELLO C:aAPA, PROFR. HUMB:ERTO. Nombres Geográ/i;;ós de América. Su Origen
o Significado ( próximo a publicarse).

DrTTMER, DR. K.oNz. Etnología General. Fondo de Cultura Económica. México. 1960.
FLORES, PROPR. Y BACHILLER FRANCISCO A. Monografía del Departamento Gracias
a Dios. Tegucigalpa, D. C., Nov. de 1966.
JORDÁN FERNANDO. El Otro México. Biografía de Baja California. México, 1951.

M.ARrimz,
MEDINA,

PAJ.11.0

L. Historia de Baja Califomia. 'México, 1956.

FRANCrsco. Monografía de Sonora. Méxic"o, 1941.

CRUZ, SA 'TIAOO. Diccionario de Etimologías Toponímicas Mayas. Mérida,
Yuc., 1950.

PAcBECO

EsTEBAN L. Catecismo Geográfico, Político e Histórico del Estado de
Coahuiltt de Zaragoza. Saltillo, 1897.

PORTILLO,

RAMÍREz S1!NoóYA, PEDRO JosÉ. Diccúmarw Indio del Grl111. Tolíma. Bogotá, 1952.
llECINos, AnRlÁ~. Monografía del Departamento de Huehuetenango. Guatemala, 1954.

RouAJX, lNG.

444

PASTOR.

D'iccionario Geográfico, Histórico y Biográfico del Edo. de Du-

445

�COMPOSICIÓN ÉTNICA DE LA POBLACIÓN DE NUEVO LEóN
A LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tetnológico de Monterrey

de estadística del Archivo General de Gobierno de
Nuevo León, un censo recopilado a fines del año de 1820 y principios de 1821.
Este fue levantado en virtud de una circular, de fecha 2 de diciembre de
1820, en la cual el gobernador y comandante general de las Provincias Internas de Oriente, don Joaquín de Arredondo, ordenaba el cumplimiento de
"Jo prevenido en el capítulo 2, artículo 13 del decreto de las Cortes de 23
de junio de 1813".
El censo consiste en una serie de informes presentados por los diversos municipios o jurisdicciones, como se les llamaba entonces. Estos informes contienen datos que serán comunes en censos levantados posteriormente: número
de habitantes desglosados por edades y estados; actividades a que estaban
dedicados e información económica sobre comercio, artesanías, agricultura,
ganadería y minería. Sin embargo, el censo de 1820-1821 contiene una información que faltará en los que se levantarán después de la Independencia y
es esto lo que especialmente lo hace interesante. Esta información consiste en
que los habitantes vienen desglosados en castas, hecho que permite conocer
la composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la
Independencia.
Desgraciadamente, de las veinte jurisdicciones en que entonces estaba dividida la provincia de Nuevo León, sólo se encuentran en el Archivo los informes de quince, y en el de una de ellas, Cadereyta, no se encuentra la población desglosada en castas. Sin embargo, las catorce jurisdicciones restantes, con un total de 38,909 habitantes, contaban casi con el 53% de la·
población total, que aparentemente tenía Nuevo León en esa época. Además,
aunque el informe de Mont.eITey no se encuentra en el Archivo, existe un
cómputo de matrimonios, bautiws y entierros de esta jurisdicción en el año
EXISTE EN LA SECCIÓN

447

�--..

. "'
~ ""'
~º~s
1'tJ
., o
o·........ ...

e&lt;')

t.O

. .
$:!

. . . &lt;:j

de 1820 dividido por castas. Es de suponerse que el número de nacimientos,
casamientos y muertes era proporcional al número total de habitantes de
cada casta, por lo tanto es posible conocer muy aproximadamente la composición racial de la población de Monterrey. Si se considera que esta jurisdicción, con 11,044 habitantes, tenía entonces casi el 15 % del total de la po•
blación de Nuevo León, es posible tener idea de la composición étnica de
casi un 68% de la población de la provincia.
La mayorla de los informes existentes dividen la población en cinco castas:
europeos españoles (peninsulares) ; españoles (criollos)· indios, castas y mestizos; de origen africano y extranjeros. Las jurisdicciones cuyos informes se
conservan no consignan ningún extranjero y la primera categoría puede eliminarse, pues los peninsulares enumerados son muy pocos, la mayoría de ellos
varones de más de cincuenta años.
Tomando en cuenta solamente las otras tres divisiones se pueden obtener
algunas conclusiones interesantes. El pueblo de San Miguel de Aguayo, ahora
Bustamante, poblado desde el año de 1686 por indios tlaxcaltecas, seguía
siendo a la consumación de la Independencia, la jurisdicción más indígena
de la provincia, pues consignaba un 94% de indios, castas y mestizos. Otras
poblaciones con más de 50% de este grupo eran: General Terán 69%, Montemorelos 68%, Villa de García 59% y China 58%.
En cambio Cerralvo, con un 95% de la población clasificada como españoles, resultaba la población más criolla de la entidad. Otras jurisdicciones
en donde predominaban los criollos eran: Marln 79%, Santa Catarina 69o/o,
Vallecillo 64%, Villaldama 61 %, Salinas Victoria 60%, Villa de Santiago
59% y Lampazos 51%.
Resulta interesante que Sabinas Hidalgo sea la única jurisdicción que consigna una población numerosa de origen africano, pues 63o/o de los habitantes aparecen en el censo clasificados en este grupo. Sin embargo, es posible
que en otras poblaciones se hayan incluido bajo esta dominación solamente
a los negros y no a las castas de sangre negra. De Villaldama, por ejemplo
eJciste el informe de los nacidos el año de 1820, y éstos están divididos en
cuatro castas: españoles 40, mestizos 25, indios 19 y mulatos 19. Si el número de nacidos es proporcional al número de habitantes de cada casta, los
mulatos deben haber sido como un 18% del total.
También existe el informe de nacimient-os en Bustamante el año de 1820
y éste está dividido en cinco castas, 1·esuJtando curioso qu~ los tlaxcaltecas
fueran clasificados separadamente de los otros indios. Este cómputo consigna
los siguientes nacimientos: tla."{caltecas 56, mestizos 15, indios 8, mulatos 1
y españoles l.
Respecto a Monterrey, se indicó anteriormente que ba desaparecido el cen-

448

Cl"'

-

l

.
-i-~*-

...

"'

"&lt;to

..!=! '-, ~ Q

O)

o~:: l

&lt;.O

t~&lt; ~. -~:;:; ()~

__,

.....!::"" -;s
:.-.;

.......

~ti

&lt;.O

. ., ~"" o

ª§~

....

co

..;,.--

~~

E

';:$

~

" ...., ...

"l:S"
o ¡::

.. &lt;:!

E~
,;s"'

COCI

-

C(")

t.O

~~

~;x:

.,;:
()

U") o
~'&lt;I"

C') e&lt;')

ro

C\I e&lt;")
C&lt;lt---

.,..;U")
0)0

"&lt;t' r-

_(-.,

-

co

et')

c--r·

coi;--.

C"l

,r,

r-

e&lt;')

&lt;.OIO
r- r-,.

"3"
l0

C"l

C'I

(,O

'7'

--4...

Ñ

º~
....

co lt')
7'~

.

...
..-tnC.OlO~.,....; ,q,:'C()r&gt;

~

........... 0 0
C'JNNN
coro coro

iN

r-,. O)

t--C(")

-q

O)

u') r- N

-

(") C&lt;)(N~

°'

1)()0)001(')0
C--,.... ,-t:... J.",.._,, ,,...¡ ,-...In u,"'

....

'f""'"'t ......

...-t Y"""I

co
.......

.....
C0

H 1--0•-&lt; ,_.
1-l ,_. ..... H

~

O&gt;-

'° r-tO r-,.
IO

&lt;.O c&lt;'1

t.O IO ..,¡,,

O)

r--- &lt;.O

C0

~:;;~

';,º~º~
,...., .,.... CN

00
NC'I
roro

-o
NN
coco

..........
HH

Hl-4

H

.,"'

C"l

...... e&lt;')

C'I-

º"""..__-._
.....
....... T""'tcoNC'I
C'1

~

.........

H

~~XX X

-.i:::

,_.

o -o
NNN
coco ro

H

,_. H

,-u-i

x:x: ~X :&gt;&lt;:~X

--

"Si'

N

e&lt;')

¡::

'CJ

s

;o

t;

e

...

,(lj

roo

--

O)~

"1.

C&lt;)

&lt;.O

"Si'C"l

c&lt;&gt;--d'

c:&lt;')~(N

...., ....

·¡::

...

~ !j

E
()

..o

E~~&lt;l!c~1 o.
CUCl,l&lt;l!So;!QJ_
~'Ul::,!!5C&lt;16
;::l &lt;ll el,) .e: C&lt;I
;:¡ e&lt;!
i:QOOOóO::C:i-,:i

4J

4.l

6
&lt;ll

...
&lt;

¡.:;

&lt;I! ;,-.O

QJ

"'

E-&lt;-~ "'
;::l

(11-

2«l

C&lt;I ...

('$
, (.)

~

HH

HH
ro

58 ~"'

.µ

C&lt;I
·_;:J

..,

,-.

~

~~§§]:.§

·-;:s
~~
i-:1

&lt;11 C&lt;I

(/"J(/J

(ll

Q)

C&lt;I

Q)

-e; ,:1

~,!!

ti!

a~&lt;11 ~~

..-1

ioS

E--.

,:1

+,,l

M .,. i::
....

coro

o

C&lt;I

,~

NN

.. w
.s
o
o
¡::
...
é1 ·...«: o:a {/.) s
~ ~::r:·~
º f &gt; J¿@
cu
·o 'U
]l.~

"'

.

~

u') IO

IN

~
~

~

Nu')
&lt;.O ...,

Ctl O')
......

-------- --- -- ---- ------- -----m~

-¿j

~

...... ro
;t'C"l

m'&lt;t&lt;,......

~J

CO-st--.t&lt;iO'li
t- lt') .-t
N

......

o
N

NO
-t.O

r-,. C'I
~N

...

t.O cr,
U")

-

CN

cr, IN

r-,.

N,.....c&lt;')(Or-t--&lt;.ON
r-U")-&lt;ro(Olt')c&lt;')&lt;.0
oo...¡.,....,c&lt;')l,()s:t--ro-st-

t&lt;'lq_

-st='

C'I
0)-:!"
LC)

-st-r-

&lt;.O
Ol

,.... ro
C'I &lt;O

Ol

"q'

O)

o
NCO

--

.,~

O)

t.O

U")

r-,.

~-2~C'I

"i'CO

-

.....

r-

O)

!::

~~

·""' .....
v.i&gt;&gt; &gt;&gt;

�so correspondiente a estas fechas, pero existe el informe de matrimonios, bautizos y entierros para el año de 1820, y éste viene dividido en cuatro grupos
raciales; españoles, indios, mestizos y castas. Suponiendo que los bautizos
sean proporcionales al número de habitantes de cada uno de los distintos grupos, éstos indicarían una población de 59% de españoles, 25o/o de indios,
15% de mestizos y 1% de castas. Es indudable que los clasificados como españoles, al igua1 que en las demás jurisdicciones, no se refiere a peninsulares,
sino a criollos.
En resumen se puede llegar a la conclusión de que para la época de la Independencia la población de Nuevo León era .muy mestizada, pues es probable,
como sucedía en otras partes, que aún muchos de los clasificados como españoles fueran mestizos. Los datos con que se cuenta no indican un patrón uniforme en la distribución de las distintas castas, porque predomina la población criolla en Villaldama y Vallecillo en el norte de la provincia, en Monterrey, Marín, Santa Catarina y Villa de Santiago en la parte central y Cerralvo en la oriental. Los indios y mestizos se encontraban en mayor abundancia en Villa de García en el orcidente de la entidad y en China, General
Terán y Montemorelos en el extremo oriental. De5¡,o-raciadamentc no existen
los censos de ninguna de las jurisdicciones situadas al sur de Montemorelos,
que pudieran proporcionar alguna información respecto a la distribución racial en la importante zona del sur de la provincia.
Una revisión de los archivos parroquiales correspondientes a la colonia, en
que se consignaban la casta de los nacidos, casados y difuntos, podrá proporcionar una mayor información sobre la composición étnica de la población
de Nuevo León en los tiempos anteriores a la Independencia.

LA ACTUACió DE LAS DIPUTACIONES DE COAHUILA,
NUEVO LEó
Y TAMAULIPAS EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERÉTARO DE 1916- 1917
DR.

E.

VÍCTOR NlEMEYER

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LAs oos FECHAS MÁS IMPORTANTES del movimiento Constitucionalista de la
Revolución son el día 26 de marzo de 1913, cuando rm puñado de mexicanos
determinados a no aceptar la usurpación de Victoriano Huerta firmaron el
Plan de Guadalupe; y el día 5 de febrero de 1917 en que la Constitución de
1917 fue promulgada oficialmente por don Venustiano Carranza. Este último hecho fue el resultado lógico de lo primero. La elimmación de Huerta
y la derrota de Francisco VilJa, cuya defección amenazó con destruir la causa
Constitucionalista, 1·esultó en la reinstalación del gobierno constitucional bajo
una nueva carta magna encarnando los logros socio-económicos y políticos
de la Revolución. Mucho se ha dicho y escrito sobre los valientes generales y
las ensangrentadas batallas de este período de cataclismo y sufrimiento, pero
esos hechos fueron 1·ealmente de menor relevancia. El evento de mayor importancia en la historia de la Revolución fue el Congreso Constituyente de 19161917.1 Como dijera Luis Espinosa, Diputado del 4o. Distrito Electoral de
Oaxaca el 16 de diciembre de 1916 durante los memorables debates sobre el
Artículo 3: " ... la revolución en estos instantes solemnes es este Congreso
Constituyente. La guerra arrnada no fue. no ha sído más que un medio para
llegar a la realización de este Congreso Constituyente". 2
La Constitución que resultó del Congreso Constituyente representó eJ triunfo legal de la Revolución a todas las reformas que han conducido a México
1

~

Peacc by Revolutíon (New York. 1933), p. 166.
Diario de los Debates del Congreso Constituyente, 1916-1917 (México, 1960), I,

FRANK TANNENllAUU,

p. 770.

451

450

�al Siglo XX, transformando así la vida de su gente, las cuales se basaron en
la Constitución de 1917. Sin embargo, estas reformas, algunas radicales en
sí mismas, y la controversia sobre su implantación, han eclipsado a aquellos
ho~res que las formularon, los mismos delegados al Congreso Constituyente.
Es nnportante recordar que la Constitución de 1917 fue el producto de los
constituyentes que poseían ideas reformadoras, ya que los artículos 3, 27, 115, ·
123 y 130 fueron redactados por los constituyentes. Estos no provinieron de
Don Venustiano Carranza cuyos puntos de vista eran básicamente moderados.
Tarnpoc~ provinie_i-on de los consejeros que lo rodeaban y vuelvo a repetir,
que las 1deas detras de estas reformas surgieron de los constituyentes mismos.
Por lo tanto, es necesario determinar qué papel jugaron en el Congreso Constituyente los delegados de estos nobles estados de Coahuila, uevo León y
Tamaulipas, y cuáles eran las ideas que e&gt;q)resaron. Sobre todo, en qué forma contribuyeron durante los debates oficiales y extraoficiales en la redacción
de los artículos más importantes de Ja Constitución de 1917. La lista de miembros de las &lt;lieutaciones de los Estados del oreste que asistieron al Congreso
Constituyente de Querétaro es:

CoAHUILA

Número

Distrito

Diputado Constituyente

Sal tillo

2
3
4
5

Parras
Torreón
Monclova
Piedras Negras

Manuel Aguirre Berlanga
José Rodríguez Gonzá.lez (suplente)
Ernesto Meade Fierro
José María Rodríguez
Jorge Von Versen
Manuel Cepeda Medrano

TAMAULlPAS

Número

1

2
3
4

Monterrey

2

Cadereyta

3

Linares

Lorenzo Sepúlveda (suplente)
Luis Ilizal.iturri

4

Salinas Victoria

Ramón Gámez

5

Galeana

Reynaldo Garza

6

Monterrey

Agustfo Garza González

Pedro A. Chapa
Zeferino Fajardo
Emiliano P. Nafarrete
Fortunato de Leija

Durante las sesiones preliminares de noviembre 21 al 30 de 1916, relacionadas con las credenciales de los presuntos diputados, tres delegados del Noreste desempeñaron papeles importantes: Manuel Ama ya ( lo., Nuevo León),
Lic. Manuel Aguirre Berlanga (lo., Coahuila) y el Dr. José María Roclríguez (3o., Coalmila). Manuel Amaya, un empedernido fumador de cigarros
de hoja de maíz oriundo de Candela, Coahuila, y quien se con irtió en un
próspero comerciante después de su llegada a Monterrey, fue electo Presidente de la Mesa Directiva el día 21 del mes y siete días más tarde se desencadenó una amarga diatriba con relación a sus propias credenciales durante la
cual fue atacado como "Garzagalanista" por no ser revolucionario, sino uno
que había tao sólo vivido de la revolución. Contestando a su acusador, Coronel Juan Aguirre Escobar, miembro de ]a diputación zacatecana pero también oriundo de Coahuila, se ganó la simpatía de todos con las siguientes
palabras:

.. . no nos venga usted con cosas me¡as, agua pasada 110 mueve molino .. (1isas). Preguntan ustedes cuál ha sido mi labor revolucionaria
desde 1913 a la fecha y verán si soy o no revolucionario; en Chihuahua,
señores, cuando la batalla de Tierra Blanca, cuando faltaban elementos
para la lucha, compré trescientos mil cartuchos hipotecando mis fincas
por veinticinco mil dólares. ( Aplausos).3

Manuel Amaya
icéforo Zambrano

Plutarco Gomález (suplente)

Matamoros
Ciudad Victoria
Tula
Tampico

Diputado Constituyente

De los dieciocho diputados propietarios y suplentes que asistieron al Congreso, se sabe que cuatro eran abogados, tres eran médicos, cuatro eran militares ( 2 generales y 2 coroneles) , do eran comerciantes, dos eran profesores,
dos eran periodistas, y uno era empleado federal.

NUEVO LEÓN

1

Distrito

]bid. I, p. 249. Un garza.i;alanista fue partidario del Coml. José María Garza
Galán, gobernador y hombre fuerte de Coahuila entre 1885 y 1893. Cuando sus violaciones de las garantías individuales de la Constitución y la dureza de los jefes pollticos bajo su mando habían provocado una fuerte y abierta oposición en 1893, fue
destituido de su cargo por el representante del Gral. Díaz en el noreste, el Gral. Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional de Nuevo León.
3

452
453

�B

Sin embargo, Manuel Amaya no fue considerado por los demás diputados
para el difícil cargo de Presidente del Congreso. Su determinación de aplicar
1a regla de que no se permitiera fumar no le ganó muchos amigos entre los
fumadores que, durante las sesiones prelimmares, terúan que entregarse al
hábito a hurtadillas. Según las palabras de un diputado, Don Manuel, como
buen ranchero, siguió la regla de "aquí se hace lo que yo mando y nada más".
Y como si fueran estudiantes de primaria, les deda "cállese" o "siéntese" al
dirigirse a los diputados oradores, lo cual, como es natural, les irritaba:.¡ En
realidad, Don ~anuel carecía de las cualidades necesarias para desempeñar
un puesto tan importante, en el cual se requería habilidad y conocimiento de
los procedimientos parlamentarios.
Si~ embargo, alguien que fue seriamente considerado para el puesto de
Presidente Permanente del Congreso era Manuel Aguirre Berlanga, nacido
el 28 d_e enero ~e 1887 ~n San Antonio de las Alazanas, Municipio de Arteaga,
CoahUJla. Curso sus primeros estudios en escuelas de Saltillo y en el Ateneo
Fuente _de la misma ciudad y posteriormente pasó a an Luis Potosí para
prosegwr la carrera de abogacía en el Instituto Potosino, donde se tituló.
Como Sub-Secretario de Gobernación, Aguirre Berlanga, un confidente de
Don Vcnustiano, tomó la palabra en varias ocasiones durante las deliberaciones de credenciales para verificar el cumplinüento del reglamento del Congres_o. A él fue a quien el Primer Jefe envió su famoso telegrama del 20 de
~oVJembr~ a nombre de los renovadores de la XXVI Legislatura que habían
s~do elegidos al Congreso Constituyente, pero la posesión de cuyas credenc1ales fue atacada por otros presuntos diputados que pusieron en tela de duda
su lealtad a la causa Constitucionalista. Un poco antes de la elección de la
~!,esa Directiva permanente, el día 30 de noviembre, Aguirre Berlanga anunc10 haber obsen,1~do que él estaba siendo prnpuesto por varias planillas para
el cargo de Presidente, pero que le era imposible aceptar dicho cargo en el
caso de re.sultar electo, porque Jesús Acuña acababa de renunciar como Secretario de Gobernación y Don Venustiano lo había nombrado para substituir
a Acuña en el puesto. Aun así recibió 68 votos para la presidencia, la cual
ganó el Lic. Luis Manuel Rojas ( lo., Jalisco) con 86 votos. Aguirre Berlanga,
a pesar de que no asistió a las sesiones del Congreso, y en su lugar lo hacía el
Prof. José Rodríguez González, su suplente, regresó el 31 de enero de 1917
a firmar la Constitución. Esto dio Jugar a una disputa con Rodríguez González sobre quién debería por derecho firmar y al no lograr llegar a un
acuerdo, los dos firmaron. 5
• Dpm BóRQtIEZ (seudónimo de Juan de Dios Bojórquez), Crónica del Constituye11te (México, 1938), p. 119.
• Entrevista con el Prof. José Rodríguez Goll7.ález, SaltilJo, l de febrero de 1966.

454

Otro Coahuilense que participó notahlemente en las sesiones preliminares
fue el Dr. José María Rodríguez. Como Secretario de la 2a. Comisión Revisora de Credenciales, cuya responsabilidad era dar validez a las credenciales
de 15 miembros de 1a Primera Comisión Revisora; él consideró necesario
hablar en defensa de las decisiones de la Comisión de la que en numerosas
ocasiones fue miembro. Otros diputados de los estados del noreste que hicieron uso de la palabra durante las sesiohes preliminares fueron el Coml.
Pedro A. Chapa (lo., Tamaulipas). Jorge Von Versen (4o., Coahuila), Manuel Cepeda Medrano {5o., Coahuila), Ernesto Meade Fierro (2o., CoahuiJa), Lic. Luis Ilizaliturri (3o., Nuevo León) y por supuesto Manuel Amaya. Hablaron ya sea con relación a Ja interpretación de \llJ cierto párrafo del
reglamento de debates o en favor o en contra de dar asiento a varios presuntos diputados. A pesar de que Meade Fierro atacó al Dr. Ignacio Roe!,
presunto diputado del Territorio de Baja California. llamándolo "porfirista"
y "enemigo formidable de la revolución ccnstitucionalista'' salió entonces en
su defensa Luis Ilizaliturri, quien pensaba que los habitantes de ese distrito
no debían de ser negados del privilegio de representación ante el Congreso
Constituyente. Finalmente, Roe) fue aceptado, pero después de considerable
discusión. Debe hacerse notar que Amaya, Cepeda, Medrano y Meade Fierro
fueron acometidos durante los debates por haber sido elegidos al Congreso
como consecuencia de su amistad con Don Veuustiano. Sin embargo esto
era también cierto de muchos otros delegados. Los norteños se sentían especialmente orgullosos de su amistad con Carranza, como lo admitió Cepeda
Medrano la tarde del 19 de noviembre diciendo: "uno de los grandes defectos
que he tenido en mi carrera política ha sido ser completamente Carrancista.
Lo he gritado a los cuatro vientos y lo he dicho siempre ... " 6 En realidad
un diputado que estaba en posibilidades de conocer la verdad, clasificó a
Nicéforo Zambra.no (2o., Nuevo León), Lorenzo Sepúlveda (suplente de
Zambrano que asistía a las sesiones en su ausencia), Manuel Amaya y el
Dr. José María Rodríguez como "incondicionales y devotos de Don Venustiano" .7
Hacia el fin de la tarde del 30 de noviembre, el Congreso eligió la mesa
directiva para su período único de sesiones que daría principio al día siguiente y terminaría el 31 de enero de 1917, de acuerdo con el Decreto
No. 9 del Primer Jefe fechado el 14 de septiembre de 1916. Como se dijo
anteriormente, el Lic. Manuel Aguirre Berlanga figuró prominentemente
como candidato a la presidencia, pero su nombramiento como Secretario de
Gobernación a fines de noviembre lo forzó a. retirar su nombre de la candi• Diario de los Debatl!s, I, p. 274.
7 B6RQUEZ, Crónica del {:onstituyente, p. 176.

455

�datura. El único otro miembro de una diputaci6n de un estado del noreste
que fue elegido a un puesto en la directiva permanente fue Ernesto Meade
Fierro. Por 80 votos contra 70 de su contrincante, Enrique Recio (2o., Yucatán), Meade Fierro ganó Ja elección para Segundo Secretario. Nativo de
San Pedro de las Colonias, él representaba a Parras en el Congreso Constituyente. Contaba entonces 29 años de edad y siendo periodista de profesión,
había ingresado a la Revolución en 1910. Sirvió como secretario a los generales de la División del Noreste en su junta con los generales Villistas en
Torreón en julio de 1914, en la cual sin éxito se trató de allanar las diferencias entre VilJa y Carranza. Meade Fierro estaba fomemente dedicado a la
causa de la libertad. En la última quincena de enero escribió en el álbum de
su compañero del Congreso Constituyente, Dr. José Pilar Ruiz ( lo., Michoa~
cán), que "sólo el amor a la libertad dignifica el alma de los pueblos".8 En
el álbum del Lic. David Pastrana Jairnes (5o., Puebla) también escribió: "Los
hombres del presente siglo sólo deben tener una religión) la patria• y dentro
de esa religión venerar a un solo Dios: 1a libertad".ª

In taJado el Congreso el lo. de diciembre y habiendo escuchado el discurso
del Primer Jefe en la apertura de las sesiones, e-l Congreso inició sus labores.
Había mucho que hacer en el período de dos meses, el cual contrastaba notablemente con los once meses de sesiones de los Congresos Constituyentes
en los que se redacta-ron las Constituciones de 1824 y 1857. Don Venustiano
abrigó la esperanza de que los diputados al Congreso Constituyente de 19161917 aceptaran su proyecto de reformas a la Constitución de 185 7 con pequeñas modificaciones, pero menospreció la determinación de los diputados
con ideas reformadoras de escribir una constitución más de acuerdo con el
entendimiento de los problemas de México y la forma de resolverlos. El proyecto de Carranza fue profttndamente atendido y un nuevo concepto fue inh·oducido a la ley constitucional mexicana: los derechos de la sociedad en
conjunto tienen prioridad sobre los derechos del individuo. Ahora veremos
cómo los diputados constituyentes de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas
contribuyeron a formular la nueva Constitución.
Los debates de mayor significado se suscitaron durante las primeras sesiones sobre la formación del Artículo 3 relacionado con el papel de la iglesia
en la educación. Mientras que el proyecto de Don Venustiano estipulaba que
habría plena libertad de enseñanza, y laica la que se impartiera en los esta~ Ernesto Meade Fierro en Album del Congreso Cónstituyente de 1917, QuerétaroJPR (Album del Dr. José Pilar Ruiz, Agrarismo 57, Morelia, Micb. ).
• Ernesto Meade Fierro en Constituyentes-1917 (Album del Lic. David Pastrana Jaimes. Propiedad de la Srita. Emma Villaseñor, Palenque 372, Col. Narvarte, México
12, D. F.).

456

blecimientos oficiales de educación, y gratuita la enseñanza primaria, superiory elemental que se impartiría en los mismos establecimientos; la primera Comisión de C-0nstitución bajo la jefatura del dinámico Gral. Francisco J. Múgica ( 150., Michoacán) y compuesta de cinco izquierdistas. produjo un dictamen en el cual se piilió el rechazo del artículo 3 de Carranza y en su
lugar uno mucho más railical que exigía libertad de enseñanza pero laica,
en establecimientos oficiales, así como en establecimientos particulares que impartían educación primaria, elemental y superior. Además, prohibía a corporaciones religiosas, ministros del culto o personas pertenecientes a algunas
a ociaciones semejantes que establecieran o dirigieran escuelas de instrucción
primaria ni impartieran enseñanza personalmente en ningún colegio. Finalmente, pidió que la enseñanza primaria fuera obligatoria para todos los mexicanos. Los debates sobre este dictamen con duración de tres días, fueron los
más acalorados del Congreso, eargados de amargura, ataques personales y
contra-ataques cuando los defensores del Artículo 3 de Don Venustiano trataron de derrotar la radical propuesta de la Primera Comisión de Constitución. Dos carrartcistas leales que participaron en estos debates fueron el Gral.
Emiliano Nafarrete (3o., Tamaulipas) y el Cornl. Pedro A. Chapa (lo.,
Tamaulipas).
Sin lugar a duda uno de los oradores más pintorescos del Congreso lo fue
el Gral. afarrcte, nativo de Sillaloa pero diputado del distrito electoral de
Tula, uno de los más siseados también, quien, según las palabras de un constituyente, frecuentemente ''hablaba sin ton ni son". 10 Era hombre sencillo
pero bueno cuyos conocimientos de política eran tan rudimentarios que ciertamente aprendió más escuchando los debates que lo que logró aportar al
Congreso. Aunque en contra del reporte de la Comisión, no se podía expresar
con coherencia. Por otra parte, Pedro Chapa de Matamoros habló con lógica
Ja tarde del 4 de diciembre en contra del informe radical y diJo que el Artículo 3 de la Comisión de la Constitución era Uila contradicción porque prin~
cipiaba asegurando que habría libertad de enseñanza y continuaba imponiendo
restricciones a esa libertad: el requisito de que la enseñanza oficial y pai·ticular fuera laica; otro que ninguna corporación religiosa fundara escuelas
y "no contento aún con todas estas violaciones a la libertad de enseñanza"
prohibía que miembros de sociedades religiosas, aunque no fueran ministros
del culto, impartieran enseñanza. Para Chapa esta era una restrrcción al derecho más elemental del hombre: el de enseñar y el de aprender lo que se
desee. A pesar de estar de acuerdo en que la enseñanza primaria debiera ser
laica no lo estaba así en la manera de lograr ese fin. Mientras que la ComilD

BóRQU.EZ,

Cr6nica del Constituyente, p. 176.

457

�sión deseaba que el Gobierno se impusiera en todas las escuelas particulares
y clausurara de un golpe las sostenidas por corporaciones religiosas, el diputado Chapa creyó que esto era un "atentado infame contra la libertad de
enseñanza". Reiterando su oposición al Artículo 3 como era presentado por
la Primera Comisión de Constitución, Chapa di jo:
Si cada artículo ck la Constitu.ción se aprueba con el espíritu, las tendencias y el significado del Articulo 3 propuesto por la Comisión, habremos hecho una Constitución de un jacobinismo rabioso. 11
Como transacción propuso que el Gobierno debiera ser el único que impartiera la educación primaria, gratuita y obligatoria de la edad de seis a
doce años y que el P'oder Legislativo fuera el que decretara el plan ele estudios.
A pesar de que la proposición de Chapa no fue considerada, su crítica del
Artículo 3 en la forma que era propuesto por la Corrúsión junto con las c_ríticas de los otros diputados -Alfonso Cravioto de Hidalgo, Félix F. Palavicini del Distrito Federal, Luis Manuel Rojas de Jalisco y José Natividad Macias de Guanajuato- eran suficientes para for7.ar al General Múgica a retirar
su proposición y volver a presentarla el dfa 16 de noviembre con las siguientes modificaciones: eliminación de la disposición prohibiendo a ministros del
culto impartir enseñanza en los colegios y el requisito de que la enseñanza
primaria fuera obligatoria. Durante la tarde del mismo día después de casi
seis horas de debate, la versión modificada del Artículo 3 fue aprobada por
una votación de 99 contra 58 con "aplausos, hurras y voces de: ¡ Viva la
revolución!, ¡ Viva el ciudadano Primer Jefe!, ¡ La patria se ha salvado!"
(Aplausos prolongados) .12
¿ Cómo votaron los diputados del noreste sobre un artículo que despojaba a
la Iglesia de su privilegiada posició.n en el campo de la educación? La votación se efectuó en la siguiente forma: Tamaulipas, dos en favor y dos en
contra· Nuevo León, dos en favor y cuatro en contra; Coahuila, todos los
cinco en contra.
Un diputado que brindó una explicación sobre por qué votaba en la forma
que lo hacía fue Jorge Von Versen, el pelirrojo delegado de Monclova quien
subía a la tribuna durante las sesiones con su larga pistola que siempre parecía estar a punto de salírsele de la funda, diciendo :
Cuando discutimos el Artículo 3o., señores, yo temblaba, no precisa~
mente porque le íbamos a quitar el poder al clericalismo, yo odio a
11

ª
458

Diario de los Debates, I, p. 692.
!bid, I, p. 774.

muerte al clericalismo, hubiera sido partidario de la castración completa de ese partido; pero, señores, temblaba a11te el temor de que miles
de niños se quedarían sin conocer el alfabeto, si11 esa antorcha que los
ilumina en el camino obscuro de la vida, pot eso témblaba. •. u
Como indicio de que no fue aceptable el Artículo 3 tampoco a algunos de
Nuevo León, el día 17 de enero se principió a dar lectura a un memorial de
protesta contra el Artículo 3 enviado por varias damas de la ciudad _de Monterrey que solicitaron la reconsideración del asunto. Al ser anunaada esta
petición, el joven José Rivera (80., Puebla) no pudo decir más que: "ya
nos imaginamos lo que podían decir las beatas: 'Que helDOS hecho muy mal'."
En realidad, la lectura provocó gran confusión y desorden entre diputados
que querían se leyera y los que no deseaban escucharla, tanto que entre murmullos, confusión y toques de campanilla, se suspendió su lectura. 14
Otros dos artículos concernientes a la cuestión religiosa eran lo~ Articulos
24 y 129. El número 24 estipulaba libertad de creencia religiosa y probabl~mente hubiera sido aceptado con poca o nada de resistencia si Enrique Reoo
no hubiera expuesto un informe de la minor'ia solicitando dos cláusulas adicionales: que se prohibiera al sacerdote de cualquier culto impartir confesió~
auricular y que el ejercicio del sacerdocio se limitara a los cíudadanos mexicanos por nacimiento, los cuales deberían ser casados civilmente si eran menores ele cincuenta años de edad. La lectura de este reporte la noche del 27
de enero despertó la atención de los diputados inmediatamente. Toda la discusión que siguió se relacionaba c-on las proposiciones de Recio. Aunque nadie del noreste participó en los debates el record de votación indica sus sentimientos. Podemos asumir con toda confianza que un voto en contra del
Artículo 24 indicaba el deseo de que las provisiones de Recio fueran incororadas y que un voto en pro era señal de rechazo a la proposición de Recio.
ie los presentes y votantes por Coahuila, todos los tres estaban en pro; todos
los cuatro de Tamaulipas en pro; y de los tres presentes y votantes de Nuevo
León, dos en pro y uno, el Gral. Reynaldo Garza (5o., Nuevo León) en contra.
En cuanto a los debates sobre el Artículo 129, que fue más tarde el número
130 de la Constitución, el cual impone restricciones sobre la Iglesia en México
especifica que incumbe a los poderes federales ejercer, en materia de :ulto
:eligioso y disciplina externa, la intervención que designen las leyes; nadie de
"' ]bid., I, 984: "Las leyes fundamentales de un país deben ser tan ~ónicas q~e
respondan a las necesidades del conglomerado social. La falta de armonia en la legislación produce daños incalculables". Jorge Von Versen en Album del Congreso Constituyente de 1917.
&gt;&lt; Diario de los Debates, II, pp. 520-521.

459

�las diputaciones de Coahuila, Nuevo León, ni Tamaulipas, partIC1paron en
los debates. Se puso a votación el artículo muy de madrugada el día 28 de
enero en votación nominal, pero nunca se anunció el Tesultado ni en qué
forma votaron los diputados. Sin embargo, a juzgar por el índice de votación
de los diputados del noreste sobre los Artículos 3 y 24, con excepción de
Reynaldo Garza. no estaban inclinados al radicalismo anti-clerical. Todo lo
contrario, mostraron una completa actitud de rechazo.
Los artículos más trascendentales de la Constitución de 1917 se consideran
los números 27 y 123. Ellos son los que han transformado la vida mexicana
proporcionando las bases fundamentales para el cambio socio-económico ocurrido desde 1920. En qué forma se redactaron los artículos es en sí una historia interesante. No pro,-rinieron de Don Venustiano, resultaron del Congreso,
mejor dicho de dos pequeños comités {pétits comités) de diputados que redactaron ex.ira-oficialmente y en forma preliminar los dos artículos que posteriormente fueron aprobados por el Congreso.
En lo que se refiere al proyecto del Artículo 27 que fue redactado por un
comité bajo la jefatura de Pastor Rouai'C ( JOo., Puebla) y asesorado por el
Lic. Andrés Malina Enríquez, que aunque no era diputado había escrito un
resWI1en bastante penetrante sobre el problema agrario mexicano, Los Grandes Problemas de México, un diputado de Tamaulipas, el Cor-onel Pedro A.
Chapa, fue uno de los que contribuyeron mayorn1ente "con sus luces y su
~1)eriencia" a la redacción. Otro que partici:¡:,ó en las discusiones del pequeño
comité (petit comité) y aportó sus conocimientos, fue Jorg Von Versen, el
fogoso diputado laboral y periodista de Coahuila.15 Chapa, sin embargo, fue
el único diputado del noreste de los dieciocho que fim1aron la iniciativa sobre
el proyecto del Artículo 27 que fue presentado al Congreso el 25 de enero de
1917. El mencionado proyecto fue aceptado por la Comisión de Constitución
con pocas modificaciones.
En las discusiones que se entablaron durante Ja sesión permanente del 29,
30 y 31 de enero, Manuel Cepeda Medrana de Piedras Negras, fue el único
norteño que objetó el proyecto. Con treinta años de edad y habiendo cw·sado
sus estudios primarios en Sierra Mojada, Coahuila, posteriormente inició la
carrera de maestro normalista, la que se vio forzado a abandonar por causas
de enfermedad; se dice que estuvo en contacto con los precursores de la Revolución, los hermanos Flores Magón y que había actuado como orador en
la campaña presidencial de Francisco l. Madero. Sabemos que él se unió al
Plan de Guadalupe y subsecuentemente colaboró con Don Venustiano en el
'-' PASTOR Rou.ux, Génesis d~ los Artículos 27 y 123 de la Constituci6n Política
de 1917 (México, 1959), p. 153.

460

gobierno de Coahuila. 16 En la madrugada del 30 de enero durante la discusión del Artículo 27, Cepeda Medrana objetó el párrafo tercero de la fracción VII declarando nulas todas las diligencias, disposiciones, resoluciones,
etc. que habían privado de sus tierras, bosques, o aguas a los pueblos, congregaciones, tribus, etc., que existían todavía desde la ley del 25 de junio de
1856, la cual for.ro a la Iglesia a disponer de sus bienes agrícolas. De acuerdo
con su opinión, la .redacción del artículo era muy confusa y pidió que esta
importante fracción no fuera aprobada en la forma como estaba. Especialmente molesto para él era la cue~tión de indemnización, ya que la fracción
no especificaba si el gobierno o los primitivos dueños debían pagar a los
tenedores del terreno. Sería una injusticia, dijo, esperar que los desventurados
indios tuvieran que pagar por las tierras que les habían sido arrebatadas.
Asimismo, el gobierno no estaría en posibilidad de pagar porque no poseía oro
y los dueños actuales rehusarían los infalsificables casi sin valor.17 Cepeda
Medrana tenía un aigurnento muy legítimo sobre este punto. Para contestarlo debemos analizar las intenciones de los forjadores. La iniciativa sobre
el Arúculo 27 declaraba que las tierras serían pagadas por aquellos que las
obtenían, el Estado solamente garantiw.ría el pago. Aparentemente los forjadores creían que al final el Estado tendría que asumir esta obligación financiera porque el General Múgica aJ contestarle a Cepeda Medrana, aseguró enfáticamente que el gobierno y no los grupos comunales (congregaciones) pagarían la indemnización. En cuanto a la clase de dinero que se
emplearía para pagar al propietario, eso era una cuestión secundaria que no
correspondía al Congreso tocar. 18 Aparentemente Cepeda Medrana quedó
satisfecho con la contestación al no presionar el punto y la fracción completa
quedó a reserva de votación sin ningún cambio. Para esta fecha, la Prestdencia observando que algunos de los delegados se habían dormido, les tirgía a permanecer despiertos: de lo contrario no sabrían cómo votar cuando
llegara la oportunidad. A las 3: 30 de la mañana del día 30 de enero, el artículo más importante de la Constitución, el número 27, fue aprobado por
unanimidad de votos de los 150 delegados presentes, de acuerdo con el expediente oficial. Sin embargo, el Lic. Andrés Malina Enríquez nos dice que los
"' 50 Discursos Doctrinales en el Congreso Constituyente de la Revolución Mexicana, 1916-1917 (México, 1967), p. 421.
n Los infalsificables eran billetes autorizados por el decreto Carrancista del 21
de julio de 1915, como dinero respaldado por reservas en metálico. Durante algún tiempo tuvieron un valor de 20 centavos (oro) por cada peso de papel. Sin embargo,
cuando las prometidas reservas metálicas no llegaron a materializarse, los billetes se
depreciaron prontamente y hacia fines de 1916 tenían un valor menor a un centavo.
,. Diario de los Debates, IT, p. 1113.

461

�primeros quince votos fueron en contra.19 De cualquier manera, probablemente hubo muchos que votaron sin estar totalmente enterados del significado del artícuJo por el cual estaban votando.
El Artículo 123, el cual era lo suficientemente importante como para justificar una sección completa de la Constitución, Título VI, "Del Trabajo y
de la Previsión Social", tuvo su principio en el Artículo 5, el que fue discutido por primera vez el 26 de diciembre de 1916. Las deliberaciones de
dicho artículo, relacionadas con trabajos personales, servic.ios públicos obligatorios, contratos de trabajo y la jornada máxima de trabajo. principió el
26 de diciembre de 1916. Pronto fue evidente, a juzgar por las discusiones
de este artículo, que muchos de los diputados con una actitud pro-laboral
consideraban que el artículo no concedía suficientemente al trabajo los derechos que le correspondían. Uno de los que compartían esta opinión era
Jorge Von Versen. En nn dramático discurso pronunciado el día 26, pidió
que la Comisión de Constitución reconsiderara s.u proyecto del Articulo 5,
diciendo:
Esos millones de obreros que forman la mayoría de la patria, esos millones de hombres que han asegurado nuestra i11depen.dencía, esa mayoría de hombres que deben ser la base en que descanse nuestra independencia y nuestra nacionalidad, deben tener mayor número de garantfos, deben tener asegurado su porvenir.

Refiriéndose a la cláusula en los contratos laborales con duracióa no mayor de un año, él temía que Jos capitalistas se aprovecharan del contrato laboral por un año, comprometiendo a los trabajadores por un sueldo bajo,
cuando sabían que el precio del producto manufacturado aumentaría, de esta
manera evitando a los trabajadores, en el caso de la manufactw-a de ropa,
la posibilidad de poder comprar ni siquiera "un metro de manta con que
cubrir sus desnudeces". El pedía un Artículo mucho más enérgico diciendo :
... que no teman a lo que decía el señor Lic. Liz.ardi / quien había declarado anteriormente que a causa de las contradicciones el Artículo iba
a parecer un Santo Cristo con un par de pistolas / .. .porque si es
preciso para gara11tizar las libertades del pueblo, que ese Santo Cristo
tenga polainas y 30-30, ¡bueno! (.Aplausos) ... pero que se salve a nuestra
,.. ANorls MouNA · ENRÍQUEZ, Esbozo de la Historia de los Primeros Diez Años de
la Revoluci6n .iJ.graria de MA:i:ico (México, 1936), V, p. 179.

462

clase humilde, a nuestra clase que representa los tres cofores de nues~
tra bandera y nuestra futuro y nuestra grandeza nacional. ( Aplausos).20

Los debates del Artículo 5 continuaron durante tres días y en este período
se hacía cada vez más evidente que los diputados deseaban un código laboral
más detallado, encamando todas ]as diferentes proposiciones que se habían
formulado sobre el trabajo y el bienestar de los trabajadores. Como el capítulo sobre las garantías individuales, el cual contenía el Artículo 5, no era
el lugai: apropiado para este códígo, la única alternativa posible era índuirlos
en un lugar separado de la Constitución. El discurso de Von Versen deJ 26
de diciembre fue una alocución que hizo cambiar el sentimiento de los diputados constituyentes sobre el bienestar laboral, además del Artículo 5, como
una eJi.+presión más completa en la ley 1:onstitucional~ lo cual más tarde se
convertiría en el Artículo 123. Sin embargo, otro diputado de CoahuiJa jugó
también un papel en este pWito. El 28 de diciembre el Congi·eso recibió una
proposición solicitando que no se votara sobre el Artículo 5 mientras no se
firmara el capítulo conteniendo las bases del problema obrero. La proposición
estaba rubricada pm· tr~ diputados, uno de ellos el Dr. José María Rodríguez
y fue aceptada.
Una vez más al Ing. Pastor Ro.uaix le corresponde el honor de haber encabezado otro comité pequeño de constituyentes que formuló el proyecto
preliminar del Artículo 123, conteniendo las bases para la solución al problema laboral, tanto el presente como el futuro. Junto con el Artículo 27
forman el aspecto más significativo de Ia Constitución de 1917. Rouaix dice
que entre los cato,rce diputados que "con más eficacia laboraron en la realización de la empresa" estaba Pedro Chapa. Cuando el proyecto fue presentado al Congreso el 13 de enero, estamparon en él su firma Rouaix y otros
seis diputados. Sin embargo, quince más firmaron en carácter de "conforme
en lo general". Entre estos últimos estaban Chapa y Ernesto Meade Fierro.
Todavía existía otro grupo más compuesto por 46 diputados que firmaron
bajo la siguiente declaración: "apoyamos el presente Proyecto de Reformas".
Entre este último grupo encontramos a Reynaldo Garza, José Rodríguez
González, José Ma. Rodríguez y Jorge Von Versen.:11
El debate sobre el Artículo 123 tuvo lugar dw·ante las se:¡iones de la tarde
y noche del 23 de enero. A medida que se daba lectura a cada una de las
fracciones, solamente el Dr. Rodríguez de los miembros del noreste objetó.
Con relación a la Fracción XXVIII sobre los bienes que constituirían el patrimonio de la familia, bienes que serían inalienables y que no podrían suje,. Diario de los Debates, I, p. 984.
RoutúX, Géiusis de los Artículos 27 y 123, pp. 107, 106.

21

463

�tarse a gravámenes reales ni embargos, Rodríguez inquirió si esta fracción
trataba de la casa morada del trabajador, porque ra de u conocimiento
que en algunos estados de los Estados Unidos de América, la casa habitación
no era embargable bajo ningún concepto. Solkitó que las casas moradas, los
muebles y todo lo que constituye el menaje de casa no fuera embargable y
que todo eso fuera respetado. Sin embargo, recibió una contestación del General Múgica en el sentido de que la fracción XXVIII estaba lo suficientemente clara en la forma presente y que todo lo que el Dr. Rod1íguez solicitaba ya aparecía en ella. Esto puso fin a la discusión. Obviamente Ro&lt;lrígue-¿
estaba considerando la institución del homestcad, o sea patrimonio familiar,
conocida en las leyes sobre derechos de propiedad rural en los Estados Unidos, una palabra que Ja Comisión de Constitución había usado en ese párrafo sobre el mismo tema en la iniciativa que introdujo el Artículo 123. Es
suficiente decir que los Artículos 5 y 123, dos grandes actos de justicia social,
fueron aprobados conjuntamente a las 10: 15 P. M. del 23 de enero mediante
el voto afirmativo de 163 diputados. No existe ningún dato de que alguno
haya votado en contra.
Para Jorge Von Versen es el honor de luchar por la intrusión de una provisión en el Artículo 28, Ja cual beneficiarfa el desarrollo del sindicalismo en
México. Como se dictaminó el 12 de enero y se ventiló el día 16, este artículo concerrúa a los monopolios, cuáles serían permitidos y cuáles no lo
serían. También estipulaba que todo acto o procedimiento que evitara o tendiera a evitar la libre concu1Tcncia en la producción, industria o comercio o
servicios al público sería contra Ja ley. Von Versen alegó cu contra de esta
provisión porque en elJa vio una amena;,;a al derecho de declararse en huelga.
Si los trabajadores emplazaban a huelga reclamando salarios más altos o mejores condiciones de trabajo, las autoridades podían interpretar esto como un
acto que evitar'ia. la libre concurrencia en la producción y por Jo tanto actuarían de una manera contraria a los intereses de los trabajadores. Su mayor
interés era proteger el derecho a huelga. Contestando a Von Versen, el Gral.
Heriberto Jara ( 130., Veracruz) dijo que la omisión no tenía importancia,
que nada se decía en el artículo en el sentido de negar el derecho a huelga.
El era partidario de que la libertad de asociación era concedida por la Cons.
titución en su Artículo 9 y que por lo tanto era innecesario incluir este derecho en el Artículo 28, específicamente con referencia a los sindicatos de
trabajo. No obstante esto, la objeción de Von Versen aparecía razonable a
los miembros de la Comisión de Constitución ya que en la sesión del 17 de
enero el General Múgica anunció que Ja Comisión había reformado su informe añadiendo e.l siguiente párrafo: " o constituyen monopolios las asociaciones de trabajadores formadas para proteger sus propios intereses".

464

Von Versen, por mucho que estu iera satisfecho aún no había concluído.
Habiendo obtenido lo que deseaba para proteger el sindicalismo, su siguiente
ataque fue contra la parte del artículo que declaraba que las asociaciones de
productores que vendían sus productos en el mercado extranjero las cuales
constituían 1a principal fuente de riqueza de una región en partirular, no
debían ser consideradas como monopolios. Aunque la delegación yucateca habló en términos halagadores del trabajo de la Comisión Reguladora de Henequén, particularmente bajo la administración de Salvador Alvarado, Von
Versen explicó que otras organizaciones similares de productore.s no siempre
podían esperar contar con oficiales honestos. Estos, dijo él, podían actuar
fraudulentamente para dañar la nación. A manera de ejemplo cit6 el caso
de los ferrocarriles:
¿Quién de ustedes, señores, no sabe que muchos generales, sin tener
accfones en los ferrocarriles, twnen más carros y locomotoras que los
ferrocarriles mismos? ¿Quién de ustedes, .seííores, si sois de veras representantes de la revolución, no sabe que el ixtle que se produce en la
República no va a la bolsa de los dueños del terreno donde se produce
el ixtle, sino a la bolsa de ciertos políticos que les ha tocado en suerte
haber sido gobernadores ,, haber llegado a ministros? 22

Fara Von Versen era necesario eliminar cualquier organiz:;tción con olor a
monopolio o interés especial. Como otro ejemplo citó la Comisión Reguladora
de la Laguna, la cual, di jo, no estaba formada por los verdaderos productores
de algodón, pero por políticos que la usaban para provecho propio. En su
opinión, el Artículo 28, como estaba redactado, favorecía a los intereses especiales y esto debía ser evitado. Tan tempestuosos eran los debates sobre
este artículo, con frecuentes alusiones personales, varios oradores tratando de
hablar al mismo tiempo, el presidente teniendo que llamar a orden constantemente, murmullos y desorden general· que fue un alivio llegar a la conclusión de que ya se le había prestado suficiente atención y se debía votar
sobre el mismo la. tarde del 17 de enero, siendo aprobado por rma. mayoría
de 120 sobre 52 votos. Von Versen perdió la partida y ni siquiera votó, perp
su coterráneo, el coahuilense, Prof. Rodríguez González, quien votó probablemente en forma negativa, expresó sus sentimientos al decir:
"Ahora pido que se haga constar que los que hemos votndo por la afirmativa (sic) en esta ocasión el Artículo 28, lo hemos hecho únicamente
" Diario de los Debntes, 11, p. 548.

465
H30

�po, la última parte, donde se habla de que no constituya monopolio lo
que realmente Lo es . .. " (aplausos) 2 ª

Uno de los artículos más importantes de la Constitución, el 115, que versa
sobre el municipio libre, despertó considerable interés por parte de dos miembros de la diputación coalmilense y un tamaulipero que participaron en los
debates. Siendo presentado la tarde deJ 24 de enero, estipulaba que cada municipio sería administrado por un ayuntamiento de elección popular directa·
que los municipios administrarían libremente su hacienda, recaudarían todos
los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del Estado en la porción
y término que señalaría la legislatura local. También proveían que los conflictos hacendarios entre el municipio y los poderes de un Estado serían resueltos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para el Prof. José
Rodríguez González, buen sabedor de los problemas educativos de México, esto significaba una gran concesión de libertad a los municipios. Introduciría, dijo él, política en el sistema educativo de cada municipio, colocaría
maestros imptcparados en las escuelas y obstaculizaría la centralización de control por el Estado. El incitó a que se suprimiera la palabra "libremente" y
que se agregara un inciso declarando que en lo relativo a la enseñanza se
sujetarían los municipios a las leyes de los estados. Temía él que los municipios, si teman completo control de su hacienda, no proveerían el dinero
necesario para educación 1·ecomendado por eJ estado y no podrían ser forzados
a hacerlo. Sin embargo, sus compañeros delegados no simpatizaron con su
opinión.
Manuel Cepeda Medrano también habló en contra de la fracción II del
Artículo 115 que establecía que los municipios recaudarían todos los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del estado en la porción y término
que señalaría la legislatura local. El dudaba seriamente que los municipios
pudieran recaudar su parte de los impuestos y la correspondiente al Estado.
Como uno que había desempeñado los cargos de visitador, agente fiscal, recaudado( de rentas, inspector de oficinas públicas y últimamente Tesorero
General del Estado de Coahuila, conocía el terreno que pisaba. Dijo que en
Coahuila había observado que la "inmoralidad fue grande, la torpeza fue inaudita, y la contabilidad no se conocía por parte de los empleados ... Nosotros
hemos visto en todas las tesorerías municiP.ales el desbarajuste y desorden".
Consideraba que la fracción II robustecería al municipio a costa del Estado
y que esto era un error. Aún más, opinaba que la provisión en el sentido de
que la Suprema Corte de Justicia debería resolver los conflictos hacendarios
entre el municipio y los poderes del estado, era absurda. Dijo entonces:
" lbid., II, p. 556.

466

Esto, sencillamente, señores, es contrariar todo sentido común, porque
nosotros no podemos admitir que dentro del Estado, un presidente municipal, porque se le antoje quejarse a la Suprema Córte, tan sólo por-que
no se le aprueba u11 pr-esup11esto, venga o impo11erse al ciudadano gobernador o la Legislatura del Estado. 24

Concluyendo su ataque al artículo, dijo que "si nosol.ros llegamos a aprobar el dictamen de Ja 2a. Comisión, sencillamente habremos firmado la sentencia de muerte de la mayor parte de los Estados de la República Mexi&lt;-aoa".
No obstante que la fracción del Artículo 115 estipulando la administración
de cada municipio por un ayuntamiento de elección popular y la que trata
de su personalidad jurídica, fueron aprobadas fácilmente, la fracción II, el
blanco de oposición de Rodríguez y Cepeda Medrano, fue rechazada la noche
del 25 de enero por votación de 110 a 36. Los coahtúlenses habían ganado su
argumento. Presentada una verz más por la hostigada 2a. Comisión de Constitución Ja noche del 29 de enero, cuando los exhaustos delegados se apresm·aban
a dar por terminado su trabajo, decía como sigue:
Los mu11icipios administrarán libremente .su hacienda, la cual se formará de las contribticiones mu11icipales necesarias para atender sus díversos ramos, y del tanto que asigne el Estado a cada municipio. Todas
las controuersias que se susciten entre los poderes de u11 Estado y el municipio, serán resueltas por el Tribunal Superior de cada Estado, im los
términos que disponga la ley respectiua. 25

Aunque esto era más aceptable, todavía no estaba acorde con los deseos del Congreso. A último momento, Pedro Chapa sugirió que la fracción
pertinente del proyecto del Primer Jefe fuera aprobada, pero esto solamente
awnentó la confusión. Finalmente Gerzayn Ugarte {3o., Distrito Federal), un
constituyente que también desempeñaba el puesto de secretario del Primer
Jefe, propuso la siguiente substitución como un compromiso que daifa la
autonomía económica al municipio sin otorgarle mucho poder:
Los municipios administrarán libremente su hacienda, la cual se formará de las contribucio11es que señalen las legislaturas de los Estados, y
que, en todo caso serán Las su/icientes para atender a sus necesidades. 26

u lbid ., II, p. 892.
,. lbid., II, p. 1129.
" /bid., II, p. 1135.

467

�11

¡1

Esto fue aprobado por una votaeión de 88 a 62. U nicamente existe constancia de los votos negativos y entre ellos encontramos el nombre de un solo
diputado del noreste: Ramón Gámez (4o., Nuevo León). Aparentemente los
demás que votaron lo hicieron en favor.
Le corre5Eonde al Dr. José María Rodríguez el honor de haber luchado
por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República en la Constitución de 1917. Contando con ruaren ta y seis años y
siendo nativo de altillo, él también había cursado estudios en el Ateneo
Fuente, habiéndose titulado en la Escuela Nacional de Medicina como Médico-Cirujano en 1895. Uno de los fundadores del Partido Liberal de Coahuila, había respaldado a Madero y en ocasión de la Decena Trágica, se
unió a Don Venustiano quien le otorgó el cargo de Cónsul en San Antonio,
Texas, y comprador de armas y materiales de guerra para las fuerw.s Constitucionalistas. Más tarde como Jefe del Consejo Superior de Salubridad de la
ciudad de México, llegó a conocer a fondo los problemas de salubridad pública en la capital, así como en todos los estados. Pugnando por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República que
dependiera del Poder Ejecutivo y cuyas disposiciones serían obligatorias por
parte de los gobiernos estatales, el Dr. Rodríguez pronunció un largo discurso
la noche del 18 de enero de 1917 en defensa de sus ideas. Recordando a su
auditorio que "el grado de civilización de una nación se mide actualmente por
la perfección de la higiene", subrayó la necesidad de formar un departamento
con suficiente autonomía para resolver los problemas de salud del país. Al
mismo tiempo, snlicitó una campaña en contra del alcoholismo y la venta
de substancias que envenenan al individuo y degeneran la raza. Era una súplica, un discurso pleno de estadísticas aterradoras sobre la criminalidad en
relación con el alcohol que claramente clamaban acción. El artículo 90 sobre
la creación de departamentos ejecutivos, fue finalmente aprobado por el voto
unánime de 137 diputados durante Jas primeras horas del 19 de enero, proporcionando flexibilidad en la creación de dichos departamentos al no especificar los nombres y dejando a elección del Congreso el ní1mero que sería
creado. Esta era la misma redacción que la del proyecto de reformas de
Don Venustiano.
Sin embargo, la tarde del mismo día, el Dr. Rodríguez dio a conocer su
proposición relacionada con la creación del Consejo de Salubridad General
en forma positiva, como una adición a la fracción XVI del artículo 73 en
el sentido de que se facultara al Congreso para dictar leyes sobre ciudadanía,
naturalización, colonización, emigración e inmigración y salubridad general
de la República. La adición estipulaba el establecimiento de un Consejo de
Salubridad General que dependería directamente del presidente de la Repú468

blica, sin la intervención de ninguna Secretaría de Estado; que un DepartamJen~o de Salubrid_ad estaría obligado a controlar todas las enfermedades epidermcas que ocumeran en cualquier lugar de la Rep6Wica; y que las medidas
que e1 Departamento de Salubridad pusiera en vigor en la campaña contra e]
alcoholismo serían más tarde revisadas por el Congreso de la Unión. E] Dr.
Rodríguez logró crear tan magnífica impresión entre los asistentes sobre el establecimiento del propuesto Consejo y Departamento de Salubridad, que ninguno arguyó en contra de tal cláusula y fue aprobada por votación de 143
contra 3. Esto representaba un monumento al Dr. Rodríguez, el noble médico
de Coahuila, quien veía en este logro la realización de un sueño acariciado
toda su vida. 27
Como ~onsecuencia directa de la firme posición del Dr. Rodríguez contra
el alcoholismo, un grupo de setenta y un diputados con ideas puritanas presentaron el día 22 de enero una iniciativa demandando acción. Específicamente prop~nían que en el Articulo 117 que enlista los derechos negados a los
estados, se incluyera la fracción prohibiendo a los Estados, el Distrito Federal
y Territorios, el derecho de elaboración y venta de pulque, alcohol de magu~y _Y de ~a de azúcar para la preparación de bebidas embriagantes; la
practica ~e Juegos ~e ~ ' las corridas de toros, las peleas de gallos y toda
clase de Juegos o d1vernones en que pudiera haber ineludible derramamiento
de sangre; así como la venta de drogas cuyo uso fuera perjudicial a la salud.
Entre los que firmaron la anterior proposición, encontramos los nombres de
tres de los cuatro tamaulipecos ( todos excepto Chapa); de Coa.huila Rodríguez González y Von Versen; y Reynaldo Garza y Ramón Gámez de Nuevo
León. Los demás miembros del noreste eran tal vez menos abstemios.
Es de sorprender que cuando la adición fue deliberada la tarde cid 25 de
enero, el principal orador en su contra fue el mismo Dr. Roddgut&gt;z. Anteriormente había enumerado los beneficios que resultaron de la prohibición de
venta de pulque en México mientras desempeñaba el cargo de Director de
S~l~bridad Púb!i~;, sin embargo, ahora se oporúa a la enmienda de prohiblC!on que restnngma la venta de bebidas intoxicantes en toda la República.
Como lo señaló el Dr. Rodríguez en fonna realista, aunque él estaba contra
el alcoholismo, era necesario extirparlo poco a poco. En primer h1gar, estando
el país al borde de la bancarrota después de una sangrienta guerra civil y
con muchos estados dependiendo de los impuestos erogados de la venta de
• 21 "La higiene es la base de vivir bien y de vivir mucho; por eso el Congreso Constituyente ha dado grandes prerrogativas al Consejo de Sanidad de la República consecuente con los más altos principios de la ciencia moderna". Dr. José María Rodríguez en Album de Aut6grafos y Retratos de los Constituyentes de 1917 coleccionado
en Querétaro por José AJvarez y Alvarez, Constituyente Miclioacano.

469

�licor como gran parte de su ingreso, no sería atinado en términos económicos
eliminar esta fuente de entrada. Además, hizo notar que más de cuatrocientas mil personas de la Mesa Central vivían de la industria del licor y un número mayor todavía se alimentaba con los productos obtenidos del maguey.
¿ Qué harían estas gentes entonces? No podían recurrir a la agricultura porque sus bueyadas, mulas, arados, etc. habían sido destruidos dw·ante la revolución. La mejor forma de combatir el alcoholismo, sugirió él, era que el
Consejo Superior de Salubridad General de la República estudiara el problema y tratara de eliminarlo paulatina y progresivamente, no solamente en
la Mesa Central pero en todo el país. El primer paso a dar sería establecer
una ley prohibiendo la venta de bebidas embriagantes en las calles. Esta sería
seguida por otras prohibiciones de venta dentro de las cantinas, restaurantes,
casinos, pulquerías, etc., con d resultado final que se habría "acabado de
una vez para siempre con los corrillos que traen siempre como consecuencia
la corriente a la ebriedad consuetudinaria". Otra ley, por ejemplo. que podría dar el Consejo, sería una prohibiendo la fabricación de pulque con intervención del fermento pútrido, la venta del producto en lugares desaseados, no
refrigerados, etc. Al parecer del Dr. Rodríguez, esto resultaría en un aumento
considerable al precio del pulque y la disminución de la cantidad que los individuos con pocos ingresos podrían tomar.
El Doctor también alegó contra la prohibición de las corridas de toros por
considerarla fuera de lugar dentro de la contextura de la Constitución. Aún
más, dijo él lo siguiente:
.. . es una fiesta de la raza; una fiesta a la que concurre lo mejor y más
.,gran,ado de todas las sociedades; es tLn sport verdadero, el primero ,µe
todos los sports, en do,ide se ve11 los derroches de valor, e11 donde el arte
tiene sus más grandes y bellas manifestaciones y en donde se adunan el
arte y el valor; el único sport donde se ve la concurrencia de la inteligencia, del valor y del arte dominando la fuerza bruta . .. 28

¿Por qué, preguntó, esos que desean la prohibición de las corridas de toros
por considerarlas como el sacrificio de un bravo animal, no piensan en los
millares que se sacrifican diariamente en los rastros? "Estos recuerdos no les
vienen a la mente cuando todos los días llevan a su boca los sabrosos bistecks
que comen con placer". Tampoco había escuchado él ninguna protesta contra actos aún más desagradables todavía que la muerte misma del toro. "¿ Por
qué no se pone aquí en la Constitución también que queda prohibida la cas"" Diario de los Debates, ll, pp. 941-942.

470

tración de los animales?" Para el Dr. Rodríguez era "mil veces peor, mil
veces más doloroso, mil veces más inicuo este acto que la misma muerte".
En cuanto al sacrificio de los caballos en las corridas de toros el Dr. Rodríguez consideraba que eran animales de desecho cuya muerte en las plazas de toros era mejor que en el campo en donde perecían de "hambre y sedientos o agobiados por las enfermedades''. Reiterando su opinión de que
tales prohibiciones no deberían aparecer en la Constitución, el Dr. Rodríguez
concluyó su crítica de la adición diciendo que si deseaban evitar a los nobles
brutos sus sacrificios, esto
... vendrá obteniéndose con la ilustración, con el cambio paulatino también de este género de sport por otro; si queréis, cambiadlo por el turkeytrot o baile americano; cambiad entonces, si queréis, nuestra fiesta de
raza por la inocente fiesta del civilizado del Norte. Copiadle desde sus
bailes hasta sus cinematógrafos, en donde se enseña al piíblico a burlar
a las autoridades, a asesinar, a matar para robpr;. . . pero no pongáis
por pretexto que la corrida de toros es una fiesta inmoral, llamándola
fiesta bárbara. 20

Se pregunta uno cuánto más enfático hubiera sido el Dr. Rodríguez si además del cine, ¡ la televisión hubiera existido también en aquella época! Aún
más, a la acusación de Federico E. !barra (3o., Jalisco) de que el Dr. Rodríguez había demostrado ser partidario de las corridas de toros por ser dueño
de una p.laza de toros en Saltillo, no hubo contestación.
A pesar de un elocuente ruego del Gral. Francisco Múgica de que se aprobara la adición,, el punto de vista del Dr. Rodríguez prevaleció. En la noche del
25 de enero por votación de 98 contra 54 la adición fue rechaza.da. Contra
la cláusula votaron tres de Nuevo León (Amaya, Plutarco González e Ilizaliturri), dos de Coahuila ( el Dr. Rodríguez y Cepeda Medrano) y Chapa de
Tamaulipas. Del noreste solamente votaron Fajardo y de Leija afirmativamente.
Con referencia a varios otros artículos de la Constitución, los diputados del
noreste participaron en debates al respecto en los siguientes términos: La
tarde del 22 de diciembre, Pedro Chapa, Jorge Von Versen y Zeferino Fajardo (2o., Tamaulipas) tomaron parte en los debates sobre e1 Artículo 9
como era prese¡itado por la Comisión de Constitución, Chapa en oposición
y Von Versen y Fajardo en pro. Este artículo, relacionado con el derecho de
asociarse o reunirse pacíficamente, que en el proyecto de Carranza enumeraba en un párrafo por separado una lista de las circunstancias bajo las cuales
"" lbid ., 11, p. 943.

471

�una rewuon podía ser considerada ilegal, siendo una de ellas el que hubiera
individuos armados que rehusaran entre.gar sus armas, o el hecho de abandonar la reunión si se los pedía la autoridad. La Comisión de Constitución
procedió a eliminar este párrafo y Chapa objetó. Alegando que él se en.contraba en el Congreso para defender los intereses de los obreros, Von Versen
dijo que había sido necesario omitir el párrafo en cuestión porque su observancia durante el Rorfiriato bahía perjudicado a los trabajadores a] tratar
éstos de unirse en defensa de sus derechos. A esto, dijo Von Versen, se le debe
poner un alto. 'Los trabajadores deben tener el derecho de asociarse sin temor de que sus reuniones sean disueltas por las autoridades. Fajardo estuvo
de -acuerdo con Von Versen y pidió al Congreso aprobar el Artículo 9 como
lo proponía Ja Comisión, porque les daría a las reuniones la libertad que necesitaban y "no habrá motivo ninguno, no habrá farsa alguna que justifique
alguna autoridad para poder disolver a los que pacíficamente se reúnan para
tratar los asuntos de su país (aplausos)". Finalmente, Chapa pidió una vez
más que el informe de la Comisión fuera desaprobado. Dijo, refiriéndose en
parte a la necesidad de retener la provisión del proyecto del Primer Jefe que
especificaba que una junta no sería disuelta solamente cuando hubiere algw10s
hombres armados en ella:
No debemos penniti.r a ningún obrero que . .. por la fuerza o por la
violencia haga que otro abandone su trabajo, porque se va a coartar
una de las libertades, precisamente una de las garantías que sanciona
esta Constitución: la libertad de trabajo, y eso es lo que han hecho
todos los obreros y es lo que 110 deben hacer; sí tienen derecho y deben
asociarse y formar sindicatos para las huelgas. La huelga es muy saludable, pero cuando se lleva en orden; no tienen derecho los obreros
para impedir que los que quieran ir a trabajar lo hagan. 80

En realidad las fuerzas opositoras deseaban la misma cosa pero diferían
en Ja forma como debía ser obtenida. Como lo dijera Chapa: "todos somos
liberales; unos pardos y otros negros ... " Finahnente, las ideas de Von Versen y Fajardo prevalecieron. La versión de Don Venustiano fue rechazada y
a su vez aceptada la de la Comisión por 127 votos contra 26. De los diputados
del noreste, nueve (Fajardo, Gámez, Garza, Leija, Nafarrete, Rodríguez, Rodríguez González, Sepúlveda y Von Versen) habían votado
pro y cuatro
(Amaya, Cepeda Medrano, Chapa y Meade Fierro) lo hicieron en contra.
El Dr. José María Rodríguez, padre de la proposición sobre el establecimiento del Consejo y Departamento de Salubridad, no siempre era muy afor-

"n

tunado en lograr que sus ideas fueran aiíadidas a la Constitución. En la discusión sobre el Artículo 18 pertinente a los castigos y el sistema penal, consideraba él que se debía especificar que a los Estados les fuera dado el derecho
de poseer colonias penales para castigar a sus reos encarcelándolos en ellas,
pero con la obligación de enviar a dichos reos a colonias penales de la nación
cuando el estado en particular careciera de estos establecimientos. Su sugestión
no fue ace~tada. Ya finalmente aprobado, el párrafo en cuestión simplemente
establecía que "los Gobiernos de la Federación y de los Estados organizarán,
en sus respectivos territorios, el sistema penal --colonias, penitenciarías o presidios-, sobre la base del trabajo como medio de regeneración". El Dr. Rodríguez también participó en los debates alrededor del A1tícu.lo 21 sobre la
imposición de las penas y el papel de la autoridad judicial y de la autoridad
administrativa a ese respecto. Solicitó facultades fuertes para la autoridad sanitaria en imponer castigos a los que faltaran al reglamento del Código Sarútario, pero el Congreso no simpatiw con su idea y fue él uno de los que
votaron en eontra del artículo cuando por último se aprobó el 13 de enero
por 158 votos a 3.
El Artículo 124 examinado el 25 de enero, produjo comentarios de Zeferino
Fajardo, el abogado de Cd. Victoria, quien solicitó una cláusula al mismo.
Dicho artículo decía como sigue: ''Las facultades que no estén expresamente
ooncedidas por esta Constitución a los funcionarios federales se entienden
reservadas a los Estados''. Fajardo entonces solicitó que el artículo fuera
enmendado para estipular "se entienden reservadas a los Estados y al pueblo
respectivamente", lo cual era similar a la redacción de la décima enmendatura de la Constitución Americana. Fajardo deseaba evitar la repetición de
cualquier desapropio de territorio nacional, como Santa Anna lo había hecho
en 1853 con La Mesilla, por otra parte de un jefe del ejecutivo sin antes
consultar con el pueblo quien nunca consentiría en tal traslado. La soberanía
descansa en el pueblo y es él quien debe ser inquirido en tau importante
asunto. El opinaba que la Constitución debía ser explicita sobre este punto
de las facultades reservadas, pero nadie más estuvo de acuerdo con él y el
artículo quedó reservado para votación.
Cuando constó a todos que la acosada Comisión de Constitución nunca
podría rendir un informe sobre cada artículo constitucional en las cinco semanas restantes, la Mesa Directiva nombró el 23 de diciembre la Segunda
Comisión de Constitución para la consideración del Congreso. Esto se aprobó
de inmediato. Entre los cinco miembros de esta Segunda Comisión estaba el
Dr. Agustín Garza González (60., Nllevo León), cuyo nombre aparece entre
los firmantes de 35 artículos redactados por la Comisión sobre la soberanía
nacional y la forma de gobierno, las partes integrantes de la Federación, la

• Ibid., I, pp. 886-887.

473
472

�elección e instalación del Congreso, la iniciativa y formación de las leyes, las
facultades del Congreso, la Comisión Permanente, y el Poder Ejecutivo. Con
cerca de 43 años de edad y titulado de la Escuela de Medicina de Nuevo León
en 1899, había sido electo Presidente Municipal Suplente de Monterrey en
1911 y un año más tarde lo fue en calidad de propietario. Al estallar la "decena trágica" abandonó Monterrey para ingresar al movimiento revolucionario y cuando no encontró ningún grupo armado al que pudiera unirse, se
trasladó a San Antonio, Texas en donde fue designado por comisionados del
Primer Jefe para desempeñar el cargo de Cónsul Constitucionalista en Brownsville. Es muy probable que mientras se encontraba en Texas conoció al Dr.
José Ma. Rodríguez quien estaba allí en una misión similar. Lamentablemente,
el Dr. Gar7..a González contrajo una .infección intestinal durante su estancia
en Querétaro y aparentemente no pudo continuar como miembro de la Segunda Comisión después del 8 de enero. S.in embargo, nunca fue substituido
en la Comisión y su lugar permaneció vacante durante el resto de las sesiones.
A pesar de que los Constituyentes de Nuevo León dejaron muy poca constancia escrita de su participación en el Congreso, sí conocemos algo de su manera de pensar cuando se redactaba la Constitución por sus pensamientos
escritos en }os álbumes de cuatro diputados compañeros, quienes, en la última
quincena de enero, tuvieron la previsión de anotar para la posteridad las opiniones de varios de sus colegas, incluyendo a miembros de la diputación de
Nuevo León.
Para Manuel Amaya, era una cuestión de derechos y deberes. A su amigo,
David Pastrana JaÍIDesJ diputado de Puebla, le escribió:

La revolución constitucionalista iniciada por el ciudadano Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Encargado del Poder :Ejecutivo de la
Unión, dorz Venustiano -CarranzaJ ha enseñado a los Ciudadanos a ser
e.rforzados y viriles en la defensa de sus derechos y espontáneamente
e.'(actos en el cumplimiento de sus deberes. 31
Ramón Gámez parece haber tenido algunas dudas acerca de la efectividad
de 1a Constitución, al menos como una solución al problema sociológico de
México. Lo que la Constitución no podía bacerJ pensaba él, la naturaleza lo
haría. Su pensamiento completo~ escrito el 30 de enero de 1917, se cita como
sigue:

comprender que hoy llamamos patria al territorio en que hemos nacido
esclavos: esclavos e11 la conciencia, esclavos en la razón, esclavos en la
libertad. Entretanto, y ya que nuestra obra redentora en este Congreso
Constituyente trascienda poco al fondo del problema sociológico dejemos a la Naturaleza que obre por sí misma. Ella al menos, no es transgresora de sus leyes. 32
0

Al Dr. Lorenzo Sepúlveda le tocó escribir sus pensamientos sobre el patrimonio y el progreso. Dijo él: "En la Constitución están escritas las leyes.
El patriotismo consiste en cumplir con ellas".33 También dijo: "El origen del
patriotismo es el hogar. Hay que darles hogar a los Mexicanos pa' hacerlos
muy patriotas".:kl A Pastrana Jairnes también le expresó el sentimiento que
sigue:
En la Constituá.ón están escritas las leyes, pero hay una ley, la de{
progreso, que la dicta cada ciudadano en su es/era de acción. Nuestro
deber es ser progresista. El progreso no es sino un simple mejoramiento.35
No cabe duda de que el diputado Sepúlveda vio claramente el nexo entre
el progreso y e] mejoramiento si México se reconstruía. 36
Después de analizar los debates en el Congreso Constituyente en los que
participaron los diputados del noreste, debemos concluir que se trataba de
un grupo de personas de término medio; que si no hombres brillantes, cierta•
mente algunos no eran impreparados para la gran responsabilidad que asumieron. Tal vez los más bien documentados, de acuerdo con nuestro estudio
en lo que quedó escritoJ eran el Dr. José Maria Rodríguez, Pedro Cha:pa,
Manuel Cepeda Medrano, Jorge Von Versen, el Dr. Agustín Gara González
y Zeferino Fajardo. Estos habían estudiado la historia y eran ilustrados. Eran
conocedores de los enormes problemas que habían provocado la Revoluci6n
y la necesidad de formular una Constitución realista y proveedora de bases
para resolver esos problemas. Otros, como Luis Ilizaliturri, poseedor de una
considerable experiencia como abogado consultor dd ayuntamiento de Mé" RAMÓN

Ghn;;z en ibid.
en AJbum de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes

" LORENZO SEPÚLV&amp;DA

de 1917.
en Album del Congreso Constituyente de 1917.
en Constituyentes-1917.
• En cuanto a los pensamientos de los demás diputados de Nuevo León, véase E. V.
NIEMEYER, JR., "La Presencia de Nuevo León en el Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-1917", Humánitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, No.
9, Universidad de Nuevo León, 1968, p. 401.
" LORENZO SEPÚLVEDA
'"LORENZO SEPÚLvw11

Cuando el pueblo mexicauo llegue a tener verdadero carácter nacional -carácter del que hoy carece- entonces, y sólo entonces, podremos
"

474

MANUEL AMAYA, en

Constituyentes-1917.

475

�x:ico y quien ciertamente estaba preparado para cliscutir problemas municipales, simplemente no tomó parte en los debates. Exceptuando a Chapa y
posiblemente a Ramón Gámez, los militares no estaban capacitados para intervenir en la redacción de la carta magna.
Para orgullo de los norteños, debe decirse que generalmente ellos se reprimieron de atacar en Jo personal a otros dentro o fuera del Congreso, como lo
comprueba el Diario de los Debates, a diferencia de los diputados de otros
estados que .sí lo hadan. En efecto ellos deploraban las pequeñas divisiones y
la amargura que tendía a separar el Congreso en grupos. En dos ocasiones
Chapa y Von Versen trataron de calmar los ímpetus de sus compañeros y
ante una de estas situaciones, Van Versen dijo durante las deliberaciones sobre el Artículo 20:
.. ..si queremos más divisiones todavía, podemos amontonar aquí más leña
para que arda esa pira; todavía, señores, se puede herir el cuerpo de la
patria, se puede derramar la sangre de la patria, pero los hvmbres libres,
los hombres que no tenemos compromisos 11i con la izquierda ni con la
derecha, ni con Dios ni con el diablo, nosotros, señores, vamos a decir
la verdad pura y a laborar .sincera )' honradamente por la patria
( aplausos). 31

Un indicio más de esto se encuentra en el Manifiesto a la Nación firmado
por 94 diputados del ala izquierda del Congreso el cual formuló acusaciones
contra los lideres de la derecha, los diputados J. Natividad Macías, Luis Manuel Rojas, Félix F. Palavicini y Gerzayn Ugarte, calificándolos como "retardatarios", ''aduladores" y "obstruccionistas". Este Manifiesto fue el último
brote de amargura en una serie que había estallado desde los primeros días
de.l Congreso entre los dos grupos de diputados. De los 94 firmantes, sola~
mente se encuenti:an entre los diputados del Noreste los nombres de Reynaldo
Garza y Ramón Gámez, los dos de la diputación neoleonesa. 38
El récord de votación indica que algunas veces los diputados formulaban
su voto en contra o por los diferentes artículos del proyecto del Primer Jefe.
En otras ocasiones lo hacían en favor o en contra de los informes de las dos
Comisiones de Constitución sobre los artículos cuando no estaban conforme
al proyecto. Bien puede decirse que a pesar de la amistad personal que muchos sostenían con Don Venusliano, estaban dispuestos, de acuerdo con el
dictado de sus respectivas conciencias, a votar por lo que creían era Jo mejor
para México.
., Diario de los Debate&amp;, II, p. 97.
3" BóR.QUEZ, Crónica del Constituyente, pp, 555-562.

La sesión permanente que había dado principio el dfa 29 concluyó el 31 de
enero de 1917 con la rubricación de la Constitución. Este acto fue desarrollado
por los miembros de las diputaciones en orden alfabético, de tal manera que
los propietarios representando los estados de Coahuíla, Nuevo León y Tamaulipas firmaron, así como dos suplentes de Nuevo León, el Dr. Lorenzo Sepúlveda y Plutarco González, y uno de Coahuila, el Prof. José Rodríguez González.39 Agregando a la emoción que representaba el acto, Don Venustiano envió por medio de Gerzay,1 Ugarte la misma pluma que había sido usada para
firmar el Plan de Guadalupe. Era el fin apropiado para la lucha reivindicadora que comenzara el día 26 de mar.to de 1913. De los Estados de Aguascalientes hasta Hidalgo, los diputados firmaron con esta pluma, y cuando
Gaspar Bolaños ( 7o., Jalisco) firmaba, la pluma se rompió. El resto de los
miembros continuaron rubricando con la pluma de Bolaños,-4° de tal manera
que de los tres estados del noreste solamente la diputación de Coahuila tuvo
oportunidad de usar la pluma del Plan de Guadalupe, lo cual como es natural,
representaba un honor especial para ellos, tomando en cuenta que la Hacienda de Guadalupe se encuentra en Coahuila.
El acto concluyó entonces con la sesión solemne de clausura que principió
a las 4:00 P.M. Primeramente el Presidente y luego los diputados protestaron
guardar y hacer gµardar la nueva Constitución. A continuación de este dramático evento llegó el Primer Jefe, siendo aclamado entusiastamente por todos.
Después de dirigir unas breves palabras él a su vez tomó la protesta en medio
de fuertes aplausos. Para este terco norteño, el momento constituía un triunfo.
El Congreso Constituyente se debía a él. Durante los dos meses que tomaron
las sesiones su presencia no dejaba de sentirse y el respeto que Don Venustiano inspiraba a todos era profundo. El había aportado el proyecto de re~
formas a la Constitución de 1857, pero algunos de sus artículos habían sido
modificados radicalmente por un grupo de revolucionarios con ideas reformadoras.
Es encomiable que Carranza aceptara la nueva Constitución sin ninguna
protesta. El que la Carta Ma_,ona fuera aceptada por un jefe del ejecutivo
que podía o no poner en vigor sus provisiones no es tan importante como el
hecho de que hubiera sido formulada, que existiera como un monumento al
hombre en su lucha por la vida, la libertad, la justicia social, y la búsqueda
111 "Si perdura en los Constituyentes de 1917 el mismo espíritu patriótico que los
animó en las sesione.o¡, la patria mexicana dará un gran paso hacia el progreso". José

Rodríguez González en Constituyentes-1917.
'° Entrevista con Emma Villaseñor y Juan José Manzano, hijos de constituyentes,
México, 27 de marzo de 1965.

477
476

�del biene.c;tar, La Constitución Mexicana de 1917 es la base para alcanzar
estos objetivos y el Congreso Constituyente que la formuló puede con toda
razón sentirse orgulloso de esta magna labor. Los diputados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas brindaron su perdurable contribución. Habían
cumplido con sus compromisos ante sus respectivos estados, su patria y la
humanidad.

COMPOSITORES NUEVOLEO ESES
MANUEL NEIRA BAAAAG.ÁN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

"Los ORÍGENES DE LA MÚSICA son tan misteriosos como los orígenes de la
misma vida humana -dice nuestra nunca bien llorada musicóloga, Alba Herrera y Ogazón- en Historia de la Mú,si.ca, y continúa: seguramente, porque la música es la emanación privativa del alma y participa, necesariamente,
de su arcano insondable. Si el sentimiento del arte --como todas Jas facultades anímicas- ha existido siempre, siquiera sea en estado latente, la tendencia musical debe haber aparecido, a modo de presentimiento, con el uso
de la voz, en la entonación mudable del habla, en las modulaciones que expresan toda la escala de la emoción, en la necesidad instintiva de declamar en
medio de un arranque de dolor, cólera o alegría, declamación que posee, ya,
ruclimentos rítmicos y melódicos".
Y Clemente Cimarra, en su interesantísimo libro El Cante fondo expresa:
"El grito humano, la canción, la melodía. . . A veces uno se pregunta con
cwfosidad e interés acendrados, desde cuándo canta el hombre, y piensa que
el hombre canta desde que existe sobre la tierra y articula el sonido maravilloso de la palabra. Más aún; cuando la palabra y el vocabulario del hombre
eran -no eran apenas- balbucientes, es de creer que cantaba disciplinado
de un modo tosco sus gritos semibestiaJes. Y la canción acompañaría a la
danza cuyos principios se pierden -usando la imagen vulgar, la certeraen la noche de los tiempos.
"Tan pronto como los antiguos pobladores de la tierra domaron el grito,
comenzaron a modular las expresiones de sus sentimientos, sus quejas y sus
alegrías, sus .furores bélicos y sus iras de venganza, su.s apetitos de cazado.res
y su dolor, hasta llegar e] ritmo, a la melodía, a Ja diferenciación de los tonos, las tonadas, que caracterfaándose en parentescos diversos e inconlundi-

478

479

�bles, perfilaban, acusaban, fijaban la modalidad de cada zona y cada grupo
de habitantes".
Así a través de los tiempos sucedidos sobre la vieja piel del mundo, fueron ~aciendo tonadas rudimentarias primero: bifónicas y tr.ifónicas, hasta
alcanzar la perfección de lo que se llama Música, que como arte y como cien-

cia tiene dimensiones infinitas.
La música es un movimiento perpetuo. Como la naturaleza, vive en eterna
evolución. Cada vibración es tma nota arrancada milagrosamente del pentagrama del cosmos que nos mueve las fibras del alma.
Si todo vibra, en todo hay música: en el viento en su paso verti~oso; la
brisa en su suave correr; el agua al brotar de los límpidos manantiales, ,al
correr por sus pequeños cauces entre las pie(:h-ecitas hasta llegar a ~os nos
que en su eterno caminar hacia el océano van murmurando su salvaJe canción. Canta tarobién el Océano su tremenda sinfonía en el rumor de sus olas
y en los estmendos que hacen sus montañas liquidas cuan~o lo azo~ la
tempestád; vi"bran los árboles y las flores, y hasta las rocas ttenen su VJbración, para los profanos~ imperceptible.
De alli, de la natw·aleza misma, han captado los semidioses del arte musical sus mejores obras.
No cabe duda: la música es el más hermoso regalo que brindó Dios al
hombre para deleite de su espíritu.
México tiene un acervo musical prodigioso, y en particular Nuevo León
dentro de su gernrrafía ha tenido y tiene músicos que le han dado fama,
Compositores qu/han contribuido fecundamente a engrandecer "E1 Folklore
de las Ciudades", como lo llama Rubén M. Campos.
Bien merecen un recuerdo de todos los nuevoleoneses aquellos bohemios,
los inspirados cuanto humildes maestros que nos legaron un bouquet inmarcesib1e de encantadoras melodías y canciones que siempre serán nuevas,
porque entrañan añoranzas sublimes, pasajes íntimos de nuestra, vida y que,
cada vez que las escuchamos sentimos 1-enacer en nosolrns los días azules _&lt;le
la juventud y para los jóvenes de hoy y de mañana siempre .tendrán un mterés y sugestión de misterio, porque añoran a sus seres queridos cuando en
su infancia fueron arrullados con esas melodías y exclaman llenos de emo:
·, . "ese vals lo tocaba mi abuelita en el piano; esa canción la cantaba lill
ClOD.
·~ ,,
abuelita"; 0 bien: "a mi padre le escuché esa canción cuando yo era runo .
Vamos a remontamos a los años postrimeros del Siglo XIX cuando la
vida era quieta, romántica, sin las inquietudes propias de estos años en que
nosotros vamos viviendo ahora, cuando las charangas, las orquestas de pueblo
0 un dueto compuesto por una arpa y un violín bastaban para amenizar

480

aquellos bailes que era cosa corriente se verificaran en alguna casona particular de las que abundaban en aqueJlos encantadores años.
Me concretaré a estudiar con amplitud a cuatro compositores que se destacaron por sus obras no sólo en esta tierra, sino en toda Ja república y en
todo el mundo, pues sus composiciones traspasa.i·on las fronteras más lejanas
con éxito clamoroso.

Ellos son Alfredo M. Gana, José Mauro Garza, Belisario de Jesús García
de la Garza y nuestro Armando Villarreal; claro que nos referiremos de paso
a ot:J:os aedas que nos regalaron con seductoras obritas melódicas que hoy
como ayer siguen escuchándose en las orquestas de la .radio, de la televisión
y aun en las películas cinematográficas.

Alfredo M. Garza
Principiaré por hacer una semblanza del primero: Alfredo M. Garza; cuya
popularidad fue inmensa, pues por su inspiración, por su dilicil facilidad para
crear sus melodías y por lo accesible de las mismas, eran las predilectas de
todos los saraos, tertulias, días de campo, fiestas, ferias, loterías, "gallos", serenatas en las plazas- y en todas partes.
A Alfredo M. Garza, ya lo asentamos alguna vez, por su popularidad, por
el crecido número de sus composiciones, pues pasan de mil, lo podríamos
llamar "el Agustín Lara de principios de siglo". Nació en Sabinas Hidalgo,
N. L., el 11 de noviembre de 1877, de familia humilde. Cursó su instrucción
primaria en la escuela "real" de su pueblo natal y desde pequeño acusó te~
ner grandes facultades para el arte musical.
Fueron sus padres don Espiridión Garza y doña Salomé González de Garza.
Muy pequeño tuvo que lamentar la muerte de sus padres y lo criaron sus
abuelos don Jesús González Mart'inez y doña Beatriz González de González.
A los 12 años ya ejecutaba violín, instrumento que él escogió y aprendió
solo. Recibió clases de solfeo de un maestro, que era tío suyo. A esta edad
ya principiaba a tocar en las charangas. La precocidad del violinista Uam.aba
mucho la atención a los sabinenses y éste era motivo para que el conjunto
donde él tocaba~ fuera el preferido de todas las clases sociales.
A los 13 años compuso su primera melodía, una mazurka, y más luego un
vals, cuyos nombres no he podido recordar. Desde entonces se le despertó
el anhelo de seguir componiendo, habiendo llegado a reunir más de cien
composiciones para el año de 1899.
En este año compone un vals para despedir al Siglo XIX y saludar al XX,
que tituló: ~iglo Viejo y Siglo Nuevo, que fue estrenado la noche del 31 de

481
H3l

�diciembre en el tradici6nal baile de fin de año en una de las principales
casas de Sabinas.
En 1901, cuando principiaban a ponerse de moda los two-steps, que. nos
llegaban de los Estados Unidos, compone Rasgos de Buen Humor, e~ ,ntmo
de seis por ocho, el que alcanzó un auge estupendo pues se esparcto esta
melodía por todo Mé.--rico y por Estados Unidos. Con este two-steps Alfredo cobra fama en todas partes, lo edita la Casa Wagner y rec;ibe por la
propiedad cincuenta pesos ¡ todo un capital! pues la Wagner tiene una his~oria tan dolorosa para los compositores de México que vale más no mencionarla. En 1905 compone el vals Quiero Verte, que dedicó a la Srita. Conchita de los Santos.
En 1906 abandona su pueblo y se va a la tierra de promisión que lo era
entonces
región minera de Coahuila (Las Esperanzas, Palaú El Menor, El
Nacional, Nueva Rosita, La Agujita~ El Mezquite, San Felipe y Hondo -estas últimas fueron las fundadoras de la minería carbonífera de México-) .
Se establece en Sabinas Coahuila y es aquí donde compone a diario, una, dos
y más melodías; valses, marchas, flamencas, danz as, mazurkas, " sehoti ses" ,

b

two-steps cake-wal.ks, polkas, paso-dobles y toda aquella serie de ritmos bailables de la primera decena del siglo XX.
Los clubes de Sabinas, Agujita, Rosita, etc., se disputan su orquesta, todos quieren que amenice sus fiestas y bailes; Alfredo es el hombre del día,
es el compositor de moda, es el consentido de la sociedad.
Era Alfredo de mediana estatura, blanco, de pelo castaño, casi rubio, usaba
crran melena descuidado en el vestir, estupendo flautista, pues para esta fe:,cha era su instrumento
'
preferido, y el que ejecutaba con delicad eza.
Existía en Sabinas una cantina a la que concurrían los altos jefes de las
compañías y los señores adinerados de la región. Tenía por nombre "La
Central". Allí al medio día y en la noche tocaba la orquesta de Alfredo.
Tiene u.na bonita marcha que se llama precisamente La Central, dedicada
al dueño del establecimiento, la que se tocó hasta la saciedad.
Allí los jóvenes se daban cita para gozar de la magnífica música que tenía
Alfredo el autor del vals No me Olvides, que bacía más de tres años era el
preferido de la juventud.
Se acercaba al fecundo compositor algún joven y le pedía que le compusiera una pieza a la dueña de sus sueños y Alfredo, con aquella amable sonrisa que fue de sus caracteósticas más peculiares, contestaba: "¿ Lo quieres
'ahorita' 0 para después? Si es para escucharlo 'ahorita', ya sabes: te cuesta
tres cervezas, y si para después ... pues ... entonces hay que hablar. ¿No te
parece?"
-Para "ahorita", maestro, porque quiero llevar gallo a mi novia esta no-

~e. -Y Alfredo, sacando. de su bolso unas hojas de papel pautado que él
~smo rayaba, se senta?a Junto a una mesa y escribía la melodía. Luego la
instrumentaba, en media hora más o menos. La orquesta estrenaba aquella
mazurka, v:115 o tw°-:steps ... ¡ Qué facilidad tan asombrosa tenía para escribir!
Fue _aqm en Sabinas donde compuso ese bellfaimo vals titulado: Manuel
,, A:arma, estrenado en el enlace de esta pareja; en 1908 compone La Fronteriza, paso-doble
que dedica a la Cía. Cervecera Sabinas, S. A., maugu·
_
d
ra a ese ano.
En 1909 su numen c«:a el inmortal vals Cuánto te Quiero, que ha sido
escuchado en todos los rincones del mundo; también en este año compone
el flamenco Amor de Torero, que con Cttánto te Quiero y Quiero Verte
rompe _todos los récords musicales de la época; nos regala también el va~
Montanas de Anáhuac, con letra de Amado Nervo, el ~\'o-steps Amor por
Amor, los valses Alma del Alma, y el paso-doble-flamenco Más Vino.
En_ ~910 se t~lada a Cuatro Ciénegas donde se hace cargo de la Banda
M~cipal_ Y allí compone una preciosa danza titulada Ven, con letra de
Ol~a "?nbe. Su estancia en esta villa es breve. De allí va a estaWecerse a
Muzqwz.
:ara esta fecha ya se había casado y tenía varios hijos, entre ellos Alfredo,
~1en hered6 de su padre el sentido musical pues a los diez años era un buen
eJecutante de cornetín }' violín. Este digno hijo de su padre, falleció en Villa Acuña en 1965.
En Múzquiz se hace cargo de la Banda Municipal; organu:a una orquesta
de cuerda que pronto se hace popular, tanto por su acoplamiento cuanto
por su vasto repertorio, abun~ando en él las composiciones de Alfredo que
para esta fecha ya. pasaban, sm temor de equivoqi.rme, de seiscientas. Ojalá
Y ~ste_ acervo 1;1~1cal de nuestro biografiado pueda obtenerse algún día.
Sena 1mport&lt;}nt1Suna su recuperaci6n.
Aqui en Múzquiz v~_elve

ª. romper

un récord con su two-step Muchachas

M_odernas, el q~e como parejas en popularidad con aquel que se llamó Tres
Pie~r_as, de Velino M. Presa. También Múzquiz entre otras muchísimas compos1oones nos obseqlúó con un vals menor muy hermoso que se titula: 'Siempre te amaré.

La Revolución le sorprende en Múzquiz y cuando Jas fuerzas federales al
~do ~e Joaquín Mass se acercaban a este lugar, Alfredo M. Garza se dirige a Piedras Negras donde nos obsequia, para estar a tono con el momento, ¡ Viva Carranza.' y Ejército Constitucionalista, que ~e pusieron de moda
en unas semanas y siguieron siendo las obligadas en tocias las fiestas.
En novi~bre de 1913 se va a San Antonio Texas y allí vive algunos años
hasta el tnunfo de Ja Revolución. Entonces regresa a México y es nombrado

483

482

•

�, C
I mártir asesinado
.
de ban das militares
mspector
. , ~por don Jesus arranza, e
por el traidor Manuel Santibanez.
Alf edo M Garza que era
d
V nustiano Carranza,
r
.
'
.
En 1920, muerto on e
,
1 Estados Unidos y estando res1. d d 1 p . er Jefe regreso a os
un admira or e run
'
d" ,
a terrible enfer.
d d Amarillo Texas, lo sorpren io un
diendo en la ouda
e
~
todo
buen
bohemio de esa
0
0 de licor pues com
medad causada por e1 e:xces
'
,
bl
de los sueños
d . . arse con e\ nectar aneo
época tenía la costumbre . e i~spdi1: d
1
ta
lo sorprendió la muerte
azul es, que podríamos decir parn an ° poe ' Y

ª

el día 11 de abril de 1928 ·

,
1s C ' t te
da, ero basto su va
uan
Su obra ya he dicho que bfue muy e.::-eres ;ternos en el cielo de México.
Quiero para cincelar su nom re con car

°

f

Don José Mauro Garza
b"'

ha dado dos

La muy noble y leal ciudad de Cadereyta Jiménez, tamG iensu o adentrar
ue como Alfredo M. arza
P
compositores, sobre todo uno, q
d li . sas melodías des, de las gentes con sus e c10
,
profundam~te e~ el corazodn 11
los corazones por caminos de ensueños.

ertar emoaones msospecha as y evar a
d
.
dmirable se llamó José Mauro. Garza, . e
aeda
ese
artista
a
b
Ese. hom
re, ese · ·ta' y de un corazon
, tan grande como su propia modestla.
. •,
una mspirac1on exqws1 '
.
,
d Alf do M. Garza, pues
., J , M o Garza en la rrusma epoca e re
.
Florecro ose a~
. . . de si lo la obra de ambos compoSJtores,
personalmente conoc1 a pnnc1p10s b g d
da 1· unto con el famoso sonoto el uno como el otro esta an e mo '
porque tan
, ·co cu os valses también son inmortales.
rense Rodolfo Campodoro '
y
.
el día 21 de no.,
ositor en la cmdad de Cadereyta,
Nacio nuestro gran comp
.. "- d
s1·endo sus padres don An. t ~ os mayor que rlllle o-viembre de 1870 -Sie e an
.
humilde En la escuela muC, did Santacruz de ongen
·
tonio Garza y dona an a .
.:
un· an·a y cuando hubo terminado,
Crt.17.Ó su mstrucc1on pr
,
.
nicipal de su te~o . . ,
l di . arte de Euteree, se dedicó a la música.
• , :. , d se por mtwc1on a
vmo
mclllian o
edi
conómicos prel;tÓ sus
.
b
ara proporcionarse mayores m os e
.
.
Sm eID argo, P
. "El León , de la que era prop1etano don
servicios como ~µleado en la Bol tlcaplaza Hidalgo esquina sureste. Así durante
Genaro García, situada frente a a
.'
, .
el tiempo que le dejaba libre este trabajo, esrucliaba musica. ,
d 1
llá or 1885 formo parte e os
Siendo un buen ejecutante de bílautalas aharanp gas que amenizaban la&amp;. fiesil
, ·
que forma an
e
grupos de f_ arm~m:: e fundara el capitán don Alonso de León.
tas en la qweta ciu
qu
.
· el afi de 1893
.
.
.oso de tener su propio negocio,
o
Tw.baJador mcansable y ans1
1 l en uno de los departamentos,
estableció un puesto de frutas, en cuyo oca ' -

p

#

hacían escoleta
484

Prestó sus servicios al magisterio durante los años de 1896 y 97, como ayudante de los queridos profesores Rosendo Gana y Bruno VV. Leal.
Contrajo matrimonio en ocrubre de 1898 con la señorita Elisa Garza Fox,
pero su felicidad fue breve, pues esta su compañera falleció al año siguiente
en una terrible epidemia de viruela.
Para esta fecha, ya don José Mauro había compuesto varias pjczas que tocaban los grupos de aquella ciudad y se habían avecindado en Monterrey y otros
lugares de Nuevo León y Coahuila.
Solo, triste, desalentado por la pérdida de su fiel compañera, decidió trasladarse a Monterrey, como lo hizo, y, en 1904 compuso su marcha two-step
Gran Purmio.
En esta misma época arrancó a su inspiración su precioso vals Feliz Cumpleaños, que seguimos escuchando hasta la fecha; éste cobró simpatías grandísimas y era podemos decir, Las Mañanitas Nuevoleonesas. En 1908 cuando
vinieron aquellos aviadores franceses a Monterrey les dedicó un two-step que
llevó sus nombres: René-Simón y Santos Dumont; por este último año lanzó
sus valses Consuelo 1, las danzas Risas y Rizos, las polkas Siga la broma y Qué
te importa, la pollea Topo Chico, su encantador vals Sueño de Amor, todo un
poema musical repleto de sensibilidad.
Nos olvidábamos decir que en 1903 se hizo populatisimo su two-step Chaqueteros, que compuso con motivo de aquella famosa justa eleccionaria que
culminó con los trágicos sucesos del 2 de abril de ese año.
También por estos años publicó en el Arte Musical, cuadernos mensuales
que se editaban en Ciudad Victoria, Tamaulipas, sus valses María y Elvira:
este último dedicado a su prima hennana la Sra. Margarita Ibáñez de Ruiz,
madre del periodista José Ruiz lbáñez, quien fue a morir a San Antorúo, Texas.
Debe de haber sido por 1909 cuando compuso su inmortal vals Violetas,
el que, como Cuánto te quiero, de Alfredo, Sobre las Olas de Juventino Rosas
y la marcha Zacatecas, de Genaro Codina, volaron en alas de la fama por
todo el orbe.
Compuso también en 1909, El Pájaro Cautivo. que dedicó a mi culto amigo, el nunca bien llorado escritor y periodista don Eduardo Martínez Ce-Jis,
que gustó mucho y era tema de conversación en todos los bailes y fiestas, no
sólo aquí sino en toda esta región. Violetas, sirvió de tema a Ja película "El
Globo de Cantolla", y cuando su hija, única superviviente de su familia, doña
Josefina Garza Viuda de Mier, reclamó los derechos de autor, le dijeron que
la propiedad era de una casa musical . . . y. . . punto.
Otras lindas composiciones son sus valses Juar1ita_, Julia, Nunca te Olvidaré,
Tuya hasta la muerte, y otros más, schotises, two-steps, marchas, destacándose

485

�en éstas Viva Madero y Viva la Paz, compuestas en 1911. Entre los twosteps se distinguieron entre otros Julieta y Alma de Oro.
Y aquí, permítaseme que deje a mi estimado amigo don José NavatTOj ese
emotivo escritor y periodista regiomontano, ese hombre que es como un patriarca del Círculo Mercantil Mutualista, describir al inspirado compositor

cadereytense:
A fines del siglo pasado - dice José Navarro- se estableció en Monterrey un joven alto, delgado, blanco, de ojos cafés y pequeño bigote
castaño. Nervioso y ágil, dentro de su pronunciado tipo provinciano, a
la legua se notaba ser un hombre soñador, de aspiraciones; en rus profundas ojeras, en su frente alta y despejada, en su melena acicalada y
en su corbató11 negro, anudado con cierta displicencia, se adivinaba al
artista. Era José Mauro Garza el inolvidable compositor del vals Violetas, que andando el tiempo habría de convertirse en el más popular de
los compositores de estas tierras y cuyas obras llenaron, no sólo aquí,
sino en todo el país, toda una época.
Fue con su two-step estrenado en 1903 y que tituló Chaqueteros, con
el que José Mauro .se dio a conocer como compositor de altos vuelos.
Chaqueteros fue una genuina expresión del sentimiAnto popular que
apttntQ-ba hacia una renovación de hombres y sistemas imperantes en
el país por aquellos días y, rápidamente, inconscientemente se co_nvirtió
•en la rúbrica de los bandos políticos, que incipientes auunciaban fa
transformación social que pronto habríamos de experimentar. Y en plazas, y fiestas íntimas, en r&lt;gallos" y serenatas, el two-step de José Mauro
Garza era t-0cado siempre.
Al principio José Mm1,rn, que había venido a Montérrey en busca de
mejores horizontes, formó parte de varios conjuntos orquestales, ganando apenas para el diario sustento con su flauta. Más tarde, aprovechando sus conocimientos y su vocación inició stts estudios de piano.
y así, el artista, el "Músico de Rancho", como envídiosamente mucho
le llamaban, se convirtió de la. noche a la maña11a en el compositor y
maestro de piano má.s en boga en la ci1tdad, aunque sin mejorar mucho su sit'Uación económica.
El inesperado éxito de su primera pieza sirvió de aliciente para que
José Mauro Garza aguzara su ingenio y produjere más composiciones,
siendo la Casa W agn.er la encargada de im{J'fimir y distribuir su música
"iyo diría de explotar".
La épo~a a que nos referimos abarcó de 1907 a 1913, cuando su fJOpularidad era mayor y sus obras eran ejecutadas por todas las bandas,

486

por t?das las or~tt~stas y por todas las cluuango.s; pero sin que su popularidad y ~us ex1t~s /~eran suficientes a envanecerlo, pues él más que
na~a, prefe~ia seguir siendo maestro de sus discípulos y discípulas, a
quienes dedicaba todo o la mayor parte de Slt tiempo, haciendo a un
lado lisonjas y felicitaciones.
. La inspiración_ de nuestro músico era inagotable ,, así siguió compomendo nuevas piezas, siendo las que más pegaron y vinieron a enriquecer nuestro acervo de música popular las marchas Viva la Paz y Viva
Madero, estrenadas en 1911 durante los turbulentos días del derrocamiento d~l General Díaz y que gustaron muchísimo; también su polka
Topo Chico y los val.res Pájaro Cautivo y Violetas hicieron furor en
aquellos años, el que traspuso la.s fronteras pues fue conocidísimo en
varios ~aires de América. Otras de sus composiciones fueron los valses:
Nostalgia, Juanita, Sueño de Amor, Ernestina, Minerva Picaruela y
Preludios de Amor.
'
·

En los últimos años de su vida, José Mauro Garza, adelgazó mucho,
presa de desconocida enfermedad, pero aún así, todavía a fines de
1913, se le veía por las calles de Monterrey en su constante it y venir
para. dar clases )' asistir a conciertos. Era un luchador incansable y un
apasio":,ado de su arte y jamás tejó en su propósito, hasta que lo sorprendio la muerte trabajando.
Hasta aquí nuestro querido amigo José Navarro.
Aquella terrible enfermedad que lo atacó fue inmune a la ciencia y por fin
el 23 de marzo de 1914, salió de este mundo habiendo sido sus funerales una
verd~d~ra manife~°:ción de ~u~lo pues asistieron todos sus compañeros filannomcos, sus discipulos y dismpuJas y numerosas amistades que,. supo captarse . por su modestia; por su sencillez y por su ahna de artista sensitiva, y
emoc10nal hasta ]as lagrimas.
Belisario de Jesús García de la Garza

Presentaré ahora la figura gallarda, varonil, elegante, del compositor montemorelense Belisario de Jesús García de la Garza, uno de los cuatro maestros del pentagrama y de la clara inspiración que ha dado Nuevo León y
quien dejó grabado su nombre con letras de oro en esa su meloclia inolvidable, ~se vals que es todo ternura, un dechado de sencillez melódica titulado:
Morir por tu Amor. ; Quién no conoce esta melodía, saturada de romanticismo
toda ella! Y su letra, del propio Belisario lo enmarca a la perfección: Morir
por tu amor . .. .' Qué bello ha de ser. . . Morir por t1,.r ojos divinos. . . que

487

�/

son la expresión del placer ... Morir, sí, morir ... canta el ruiseñor .. . que
todo en la vida es amor. . . Amor, etc.
y su canción .mexicanísima, un pedazo arráncado del agro mexicano, una
queja, un lamento ... un desamor del campesino que ve rotas sus ilusion~ ...
toda su vida ... ¿que cuál es? ¿Que cómo se llama? Pues las Cuatro Milpas,
la que se han querido apropiar varios ••tíos vivos" de esos que hoy se hacen
llamar "geniales compositores" ...
Nuestro amigo y compañero de armas durante la Revolución tle 1913, Belisario de Jesús García de la Garza, vio la luz primera en la risueña ciudad
de Montcmorelos, en ese paraíso donde el ambiente se embalsama con flores de azahar, y cuyas huertas se nos antojan Ínlllensos vestidos nupciales que
lucen las novias cuando van al altar. AlH nació el día 13 de noviembre de 1894.
El atildado compositor de Morir por tu Amor, hizo sus primeros estudios
en la ciudad que antaño fuera San Mateo del Pilón.
Allí lo sorprendió la Revolución de 1913 y, cuando las íuenas del general
Eablo González llegaron basta la región cítrica, el joven García se incorporó
al ejército Constitucionalista con el grado de teniente.
En las noches de vivac, mientras se asaba un pedazo de carne y se saboreaba
un café caliente con uno que otro traguito de. mezcal de San Carlos, el teniente Jklisario de Jesús García, acompañándose de una guitarra propiedad
de un sargento, cantaba las canciones que había compuesto en su adolescencia. El muchacho apuntaba admirablemente en esta actividad. Sus compañeros lo animaban, lo conminaban para que continuara escribiendo y que llegando a México, al triunfo de la causa, ellos le ayudarían para que fueran

editadas sus canciones.
¡ Cuántas veces fue interrumpida su canción de Las Cuatro Milpas, por
los disparos del enemigo en una emboscada, cuando aprovechando las sombras de la noche llegaron a atacarlos!, cambiaba el teniente su guitarra por
la 30-30 y ¡ a echar bala!
Así se deslizó parte de la juventud del delicado compositor de Morir por
tu Amor.
En el año de 1916, triunfante la causa, dedicó una marcha militar a su
jefe don Pablo González, la que fue editada por cuenta del pro~io don.
blo. Ento¡1ces principió a sonar mucho su nombre como compositor; dedico
una danza y una marcha al Gral. Alfredo Rodríguez, Jefe de Estado Mayor
del Cuerpo del Ejército de Oriente, otra danza con letra de él mismo A
veces pienso que no me quieres, que dedicó a mi hermano, el mayor Y profesor Félix Neira Bárragán. Continuó produciendo con una fuer-a sorprendente, al grado que siempre que nos encontrábamos le preguntaba: ¿ Qué

~ª:

488

has compuesto ahora, mi Capi? Y respondía: ¡pues ésta! y tarareaba la
nueva melodía.
El número de sus composiciones es muy elevado. Ignoro en realidad cuántas sean. Voy a citar algunas solamente de cuyos nombres me acuerdo: La
Canción de las Novias, con letra de Adolfo León Osorio; El Charro Enamorado, El Vals París, Gracia, otro primoroso vals: Marcha de los Cazadores,
la marcha
Acapulco;
otra estupenda marcha titulada: Piedras Negras) é•Por
,
•
que no me Quieres? danza, el vals Tenue, Reliquia de Amor, vals con letra,
muy popular también, en su tiempo casi tanto como Morir por tu Amor·
Aroma Tropical, Danzón; La Mañana está de Fiesta, canción con letra suya:
el popularísimo Tango Negro y el otro tango que estuvo en voga much~
tiempo: Como Prin.cesa de un Cu.en.to Azul; El Caballo Criollo; una marcha
El Primer Jefe, en homenaje a don Venustiano Carranza; y otras muchas
gue se pierden en el laberintQ de los años.
S~ -~~ón Las Cu~ro Mi/,pas, sirvió de tema para una película que se
exhibm mas de dos anos en la República y en los países de habla española.
Desp~és de 1~ tragedia de Tla.xcalantongo, Belisario de Jesús García, que
ya babia obterudo el grado de Mayor, continuó en el ejército pero en su
verdadera actividad, por donde lo inclinaba su vocación; primero fue director de una o dos bandas militares y después inspector de bandas del Ejército.
El año de 1949 sus compañeros de armas y de arte le rindieron un homenaje. el que se v_erificó en el Hemiciclo "Juventino Rosas", del Bosque de
Chapultepec, habiendo estado eJ programa musical a cargo de la Banda del
Estado Mayor Presidencial, que a la sazón dirigía el Mayor Silverio Prieto Pérez.
En el año de 1951, en el mes de septiembre partió para el viaje sin regreso en medio del dolor de los suyos y de sus numerosos amigos y compañeros que todavía lanientamos su partida. Falleció ostentando dignamente el
pado de Coronel.
Morir por tu Amor, es otra de nuestras glorias mundiales que han paseado
exitosamente por todos los ámbitos del mundo y sigue en cartel.
Otros Compositores

Nuevo León si no ha sido muy pródjgo en compositores, sí podemos decir
que los pocos que ha tenido han logrado una popularidad bien definida.
Contamos por ejemplo a Pomposo Caballero, oriundo de Marñn, a quien
bastó su marcha Tierra Blanca, dedicada a Francisco Villa, para fijar su nombre definitivamente entre los más distinguidos compositores de música popular de México.
489

�,Don Casimiro Rodríguez, de Cadereyta Jiménez, quien durante su juventud dio al acervo musical sus bellísimos valses: Dicha Perdida, en 1910; Rayo
de Luna y Susana Grandais en 1911 y 12, este último dedicado a la famosa
estrella del cine francés Susana Grandais, que fue de tentadora belleza algo
así como las estrellas de hoy, la ·Pampanini, la Taylor. Esta trilogía de vaJses
colocan a don Casi.miro en un digno lugar entre los compositores nuevoleoneses.
Su obra que vale muchísimo más que ésta, permanece inédita. Toda ella
muy copiosa, por cierto, se concreta a música sacra y juguetes musicales in-

fantiles.
Conozco sus misas, una de Requiero, admirables· motetes un Ave María;
Las Sietes Palabras y una cantata a seis voces y coro, que bien pudieran ser
firmadas por cualquiera de nuestros mejores creadores de este tipo de música.

Gabino Calderón: oriundo de Monterrey. Perteneció también a los años de
1895 y falleció en 1932. Tuvo escuela conservatoriana; un buen violinista
llegando a ser concertino de la Cía. de De la Vega. Dejó entre otras muchas
composiciones sus valses: Amor Sublime, Rebeca, Ramo de Azucenas, Anita,
Violetas y un tango titulado Lamento de Amor y la música de la Revista
Monterrey al Día, con letra estas últimas de su propio rujo el vate Humberto
Calderón Navarrete.
Don Miguel F. Martínez. El famoso flautista y catedrático de la Escuela
Normal, por quien lleva el nombre dicho plantel. Es fama que don Miguel
fue un notable flautista y compositor de obritas musicales para las escueJas.
Cuentan que cuando Luisa Tetrazzini visitó Monterrey, el flautista que le
acompañaba no pudo ejecutar la cadencia del Aria de la Locura de la ópera
Lucía de Lamermour y lo hizo don Miguel, y lo hizo de tal manera que la
gran cantante italiana, aquella excelsa diva rival de, nuestra Angela Peralta,
lo subió al foro, lo abrazó y le besó felicitándolo plena de entusiasmo.
Tenemos también a Lucio M. Dávila, que allá por 1908 ó 9 compuso su
vals Pensando en Ti, y más luego A.sí te Quiero, otro hermoso vals; su mazurka Ausencia, que frecuentemente la escuchamos en la radio y en las orquestas de música antigua.
y gara no hacer más larga esta lista recordemos a Jesús Gar~a Galindo, que
hacía una y dos composiciones (valses por lo general) por semana y los dedicaba a las parejas que contraían matrimonio. A Garza Galindo lo he perdido de vista, hace tiempo, parece que abandonó Monterrey, en busca de mejores
horizontes. Otros dos compositores muy queridos fueron nuestros maestros Antonio Ortiz y Gustavo Quiroga.
A 11 tonio Ortit, fue violinista de concierto, organizador de la primera Sinfónica que tuvo Monterrey Ja que él mismo dirigió; uno de los fundadores de la

490

Aeademia Musical Beethoven, de la que fue director el maestro Daniel Zambrano, notable pianista y catedrático musical.
Inició sus actividades musicales desde niño al lado de su padre. Andando
los años se fue al Conservatorio donde hizo buenos estudios, regresó a Monterrey figurándo como primer violín en las orquestas de teatro.
Es autor de la danza Tus Miradas, con letra del poeta potosino David Alberto Cossío que principia: De la divina luz de tus miradas . .. tomaron las
estrellas resplandores . .. ; y de una serie muy interesante de canciones de finísimo corte, de esas que gustan mucho, pero que por su refinamiento musical
y lit&lt;!rario no llegan a hacerse populares. Su marcha Unión y Adelanto, dedicada a la Sociedad Filarmónica Nicolás Rendón, fue muy popular.
Falleció hace pocos años cuando todavía estaba en plena producción, cuando era un maestro que podía rendir muy ricos frutos. Lástima grande que
tan pronto se apagara su vida.
Gustavo Quiroga, el bohemio incorregible, el incansable maestro Quiroga,
violoncelista magnífico, director de bandas y orquestas y delicado compositor,
llevó una vida propia de estos seres que están predestinados para las cosas
del espíritu. Se encastilló en su arte y así vivió siempre. Su danza Guadalupe,
preciosísirna; su vals C onchita, encantador; y podemos citar otras obras como
éstas: Beatriz, vals; Lindo Monterrey, marcha; Los Refugiados, schotís; Ca11to
a Mo11terrey, Por tu Gracia, bulerías y un popurrí con temas de canciones
mexicanas.
Su Sinfonía, que fue estrenada por la banda .deJ municipio de Monterrey,
bajo su dirección el 5 de febrero de 1953 es toda una obra que merece ser
conocida por los amantes de la buena música. Hizo su tránsito, el 28 de febrero
de ese mismo año, esto es, veintitrés días después de haber estrenado esta
Sinfo11ía, Sus composiciones citadas, están editadas en un álbum que todavía
puede conseguirse en los repertorios de música de Monterrey.
También Leonorcita Flores y su hermano político Juan Montemayor Escamilla crearon varias obras de música popular que en su tiempo fueron muy
apreciadas. Con toda intención he dejado para el final de este ensayo, la semblanza de nuestro tan estimado compositor, el maestro

Armando Villarreal
El estupendo autor de Moren ita Mía, esa canción que es orgullo de Monterrey. Armando Villaneal nació en Sabinas Hidalgo, la tierra de Alfredo M.
Garza, el 9 de agosto de 1900, siendo sus padres don Guadalupe Villarreal y
doña Porfiria Lozano de VillaiTeal. A Ja edad de cuatro años trasladaron sus

491

�padres su residencia al mineral de las Esperanzas, Coah. donde casó su hermana María con un violinista de nombre Manuel Calvillo,
Armando había nacido para ser músico pero músico de los buenos. Allá por
el año de 1905, una noche, después de estudiar el Sr. Calvillo unas obras
que estaba poniendo, dejó su violín fuera del estuche. Toda la fanúlia estaba reunida en el comedor haciendo sobremesa y Armando, de puntillas entró al cuarto de su cuñado, cogió el violín y comenzó a tocar la primera parte
de un viejo vals que se llama La Noche. ¿Quien toca el violín? ... interrogó
su hermana, si aquí. está Manuel. Y la otra hennana, Francisca, gritó: ¡ es
Armandito, mamá, es Annandito!
Eumeclio de gran expectación familiar aquel chiquillo mbio, avergonzado,
dejó el instrumento y echó a correr; pero su madre dijo con énfasis: "Mañana mismo me le.encargan a Armando un violín para que lo enseñe Manuel".
Y así fue. Días después recibía las primeras lecciones de su entonces hermano politico Manuel Calvillo.
Cuando supo que el maestro Alfredo M. Garza estaba radicado en Múzquiz, Armando fue a vivir allá para terminar su instrucción primaria y tomar
clases de soHeo y violín con el compositor de moda en aquellos tiempos.
Alli permaneció hasta el año de 1913, año en que se trasladó a Piedras
Negras porque las fuerzas federales venían persiguiendo a los constitucionalistas que eran dueños de esa región.
Llegó Armando a Piedras Negras, al mismo tiempo que Alfredo M. Garza
y con éI tocaba en la orquesta a la que yo mismo tuve el honor de incorporarme, tocando violín. Allí nos hicimos amigos, nuestro celebrado compositor y yo.
En Múzquiz había compuesto varias melodías: La Reina d~l Baüe, una
elegante mazurka; varios valses, entre otros: Amor con Amor se Paga y Cuquita, un two-step; Club Popote, El Barrililo Aquel, polka llena de alegria,
muy jacarandosa; entre otros valses Caricias y besos, Amelia, fox-trot y otras
muchas que me confiesa haberlas perdido en los cambios de domicilio y de
ciudad a ciudad.
En noviembre de 1913 marchó a San Antonio donde siguió figurando en
la orquesta de Alfredo M. Garza y en la filarmónica de esa ciudad.
En Piedras Negras compone General Jesús Carranza y Ejército Constitucionalista que muy pronto se pusieron de moda. Armando iba ganando terreno como compositor a pasos agigantados. El chico prometía. Ya el tiempo
nos convencería que había en realidad nacido para ser maestro de música.
En 1919 regresa a Múzquiz y en 1919 hace su primer viaje a Monterrey
para inscribirse en la Academia Musical Beethoven, de la que eran dire~
tores los maestros Daniel Zambrano y Antonio Ortiz.
492

Admitido, vino a radicarse desde entonces a esta ciudad siendo uno de
los más destacados discípulos del maestro Ortiz, quien además de la técnica del violín le enseñó composición, contrapunto y armonía. Con estas
armas, Armando pronto .se colocó en primera. fila entre sus compañeros. En
1920 nos regala con su fox-trot TonnJ• Fuentes, dedicado a aquel célebre
boxeador de El Paso, Texas; en seguida Monle:rrry-Blues, y poquito después el fox-trot Melenitas, cuando se puso de moda el pelo corto en las
damas, fox que ganó simpatfas por millares. En 1921, Garage Modelo, otro
fox, y luego el &lt;lanzón Tenía Dinero en el Banco y. . . su obra cumbre. . . la
que le ha dado fama, satisfacciones y pesos, su romántica canción Morenita
Mía, que dedicó a su novia la Srita. María Guadalupe Salazar, con quien
contrajo nupcias el año de 1926. ¿ Qué más puede pedir un a.i'tista que ver
su nombr~ viajar por todos los paí.ses aureolado por las luces de Ja gloria?
Todo el dinero del mundo no vale para el artista de corazón tanto como esa
satisfacción de ver su obra coronada por el éxito.
La más tierna, la más sensible es esa canción que va todavía regando amoIes, despertando emociones y creando ideales en los corazones de Ja juventud
actual del universo, porque la canción de Armando ya no pertenece solamente a Monterrey, a Nuevo León y a México, sino que ya como todas
las grandes obras, es mundial.
Tras de Morenita Mía, vinieron Dos Almas en una Sola, el fox Celaje, Morelos 88-90 que dedicó a la Wagner y Levien; Merito frente de tu Ventana,
una canción mexicana con letra de mi hermano el Profr. y Mayor Félix t&gt;ira
Barragán, que es la que le sigue en popularidad a Morenita Mía; Entre Naranjos, un tango al que yo le puse letra y lo estrenamos en la premier de
aquella pelkula del cine mudo del mismo nombre, de la novela de Vicente
Blasco Ibáñez y que interpretaron Greta Garbo y John Gilbert; Mis tristezas
Y Tu retratito querido, ambas tienen letra de quien esto relata; Serenata de
Amor, La Pastorcita, dos romanzas de corte semiclásico; los valses María Luisa,
Dos Corazones, Bodas de Plata y El Milagro de un Sueño; unas cazardas, una
danza sueca, su célebre marcha Canto a la Reuolución con letra del poeta
David Alberto Cossío; Elba y Grata Remembranza, dos valses; y otras obritas más cuyos nombres no reruerda en el momento de entrevistarlo.
Funge como primer violín en las orquestas de Teódulo Velázquez y Gustavo
Quiroga, organiza un sexteto en el Hotel Ancira y también forma parte de la
inolvidable orquesta del teatro salón Variedades de la que era director el
maestro Alberto Barrón, quien todavía a los ochenta y pico de años, fue maestro de capilla en el templo del Roble.
Figuró también como violín concertino en las temporadas de ópera, de ope493

�retas, y zarzuelas de aquella época de oro del Circuito Rodríguez del 29
al 1940.
Desde 1927 en que el cine dejó de ser mudo, cuando ya llegó el vitáfono y
que fueron desp.laia,das las orquestas de los teatros, Annando Villarreal principió a dar clases en varios colegios así como a ser el maestro pianista del
Círculo Mercantil Mutualista en las clases de gimnasia. Es autor también del
Himno Deportivo del mismo Círculo donde todavía presta sus servicios musicales.
Armando ha recibido varias preseas: medalla de oro del Gobierno del Estado de San Luis Potosí por su canción Potosina en un concw'SO en que se
disputaron el primer lugar cerca de cuarenta compositores. Esta canción tiene letra de la distinguida maestra María Valdés; medalla impuesta por el
Ayuntamiento de Monterrey en las bodas de plata de su canción Morenita
Mía; medalla del Círculo Mercantil Mutualista y varios pergaminos que le
han otorgado sus discípulos por sus triunfos con la misma canción, que está
por cumplir sus bodas de oro, para lo cual algunos de sus compañeros y amigos Je están preparando un homenaje digno de tan distinguido compositor;
y por último medalla por su canción Monterrey con letra del que habla, en
el concurso del 3500. aniversario de la fundación de Monterrey.
Al perder a la amada de su corazón, a la mujer que le inspiró su melodía
inmortal, Armando se vio agobiado por tan justo dolor, pero hombre de
buena fe, buen creyente, se armó de valor; haciendo un esfuerzo sobrehumano supo sobreponerse a este doloroso trance y continuó sembrando estrellas melódicas en el pentagrama de Monterrey.
¡ Qué deuda tan grande tiene nuestra ciudad con estos hombres que le han
dado fama! Con cuánta justicia el Ayuntamiento de Monterrey ha impuesto
a una plaza el nombre de "Armando VillaITeal".
Si Santa Cruz, Gto., tuvo un Juventino Rosas, que dio a México la gloria
de su vals Sobre las Olas; si así también Zacatecas es cuna del célebre arpista
y compositor Genaro Codina, auloJ de la marcha Zacatecas, considerada como el Himno Popular Mexicano; Cadereyta dio un José Mauro Garza que
ofrendó su vals Violetas, que junto con Cuánto te Quiero, de Alfredo M.
Garza y Morenita Mía, de Armando Villarreal, forman la trilogía musical
que es emblema de Nuevo León, porque han Uevado el nombre de esta tierra,
orgullosamente por todos los más apartados rincones del mundo y que son
una bandera que va pregonando en todas partes: ¡México. . . México ...
México!
Noches de embrujo, de ensueño y esperanzas; noches románticas bañadas
de luna y aromadas a flores de azahar; noches pasadas al pie de la reja de
la bien amada; coloquios amorosos repletos de promesas ; todo un caudal

de ensueños desfilando por el pensamiento que nos hace suspirar hondo, muy
hondo al ver Ja realidad tremenda de la vida, esto y otras añoranzas de los
años juveniles de inefables sencilleces, pero inolvidables parn quienes las vivimos ; ideales truncos, días de embriagante alegría, de esperanzas sublimes, de
quimeras que se esfumaron entre las gasas diamantinas de los dieciocho años.
Todo esto y más todavía envuelve nuestro ser cuando volvemos a escuchar
melodías que fueron mensajes de amor en las noches de aqueJlos "gallos"
en que gemían los cellos y arrullaban los violines el dulce sueño de la bien
amada ...
Melodías que son gajos del alma y el corazón de esos bohemios que supieron plasmar en el pentagrama, sus sentimientos más puros, más bellos.
Es por todo esto que no quiero concluir este artículo sin hacer un elo!ri.o
muy merecido para una persona modesta, sencilla, un hombre que no obstante haber alcanzado un triunfo muy digno en los negocios, sigue siendo el
mismo bohemio de ayer; no ha podido olvidar por un momento, nunca jamás,
su primera profesión y nos deleitó con el encanto de las melodías de ayer;
primero lo encontrábamos en los tradicionales bailes del Círculo Mercantil
Mutualista allá por los 20 y los 25 y durante treinta y un años domingo a domingo nos regaló un maravilloso bouquet de rosas musicales con todo el perfume antiguo, que nos envolvía el alma en w1a azul espiritualidad. Me refiero a mi gran amigo don Fidel Ayala Jiménez, quien con su conjunto orquestal mantuvo viva esa rama de nuestra música popular. Don Fidel Ayala
Jiménez, merece el respeto y cariño del Monterrey que todavía sueña, porque
Monterrey vibra al más ligero toque del espíritu, porque así son sus hijos.
Por algo dijo el bardo alguna ve-.t: "Monterrey ciudad de acero, con eJ. alma
de poeta, que en silencio adora a Dios mientras su brazo golpea".
Vaya nuestro recuerdo y reconocimiento para toda esa insigne pléyade de
compositores populares que tan agradables momentos nos han proporcionado
en la vida y que sin quererlo fueron amables intérpretes de nuestros amores,
porque, ¡ cuántas veces llevaron a la novia, en sus melodías~ un tierno mensaje
que no pudimos decir con palabras!
~

BIBLlOGRAFIA

Historia de la Música. ALBA HERRERA Y ÜOAZÓN
Antología Biográfica de Cadereyta. CARLOS VJLLAJUH!AL A.
Revista Hemisferio (Monterrey, N. L.), Artículo de José Navarro.
Laureles. Poemario de IRENE GóMEZ REYNA .
El Cante Jondo. De CLEMENTE CIMORRA.

'
494

495

�LAS DOS CHINAS POBLANAS
EXÉGESIS DEL TRAJE NACIONAL

DR. GUTIERRE TIBÓN

¿ QUlÉN ''INVENTÓ" LA LEYENDA de la China Pohlana? No es ningún secr.eto.
Lo hizo el coronel Antonio Carreón, en su Historia de la Ciudad de Puebla
( 1896). Can-eón estaba "avezado a estas flaquezas", es decir, a las falsificaciones históricas, según apunta el doctor Nicolás León; no sólo inventó a la
China Poblana, princesita del Celeste Imperio, sino a un religioso dominico,
fray Martín Durán, quien trató de introducir en México la reforma protestante y fue sacrificado por la Inquisición. José María Vigil "pulverizó" esa
mentira en 1888.

•

La de la china encontró, por lo contrario, el apoyo del mitómano licenciado Ramón Mena ( a quien todavía alcancé a conocer en Córdoba, ya muy
entrndo en años). Mena aceptó como verdades las fantasías ("impudor histórico", dice el doctor León) del coronel, y les añadió otras de su cosecha:
"Con la desaparición de la China Poblana acabó el ángel bueno de las clases
desheredadas de la Puebla de los Angeles, pero el pueblo, siempre grato,
siempre noble y siempre grande, conservó la memoria de la santa, la imitó en
el vestir, y de ahí cl origen de ]as chínas". Ni el propio coronel Carreón se
había atrevido a afirmar tal eosa. Sólo sugirió que "tal vez' se debiera a
Cata.rina de San Juan "el origen de las enaguas llamadas castor poblano ( tejido de lana rojo) y el apodo de chinas poblanas que se da a las hermosas
criollas de Puebla".
La venerable Catarina de San Juan, uno de los más singulares personajes
de la Puebla virreinal, es una mística y asceta nacida en Ja India hacia 1613
y muerta en olor de santidad en la Angelópolis a principios de 1688. Apresada por corsarios portugueses cuando tenía nueve o diez años, fue llevada
a Cochín, en la costa de Malabar ("otro puerto ya muy lejos de mi tierra",
según declaró a su confesor), y bautizada por los jestútas, con el nombre de

497
H32

�Catarina de San Juan. En el mercado de esclavos de Manila Ia compró el
agente del capitán poblano Miguel de Sosa; ]legó a Acapulco, según parece,
en enero de 1625.
En Puebla vivió algunos años en la casa del capitán Sosa y de su mujer,
Margarita de Chávez; muerta Ia pareja al poco tiempo, Catarina pasó a casa
del sacerdote Pedro Suárez, donde llevó una vida casi conventual. Se casó
con otro esclavo chino, es decir, también procedente de Filipinas, pero "con
separación de lechos": entre su cama y la del esposo colocó una imagen de
Cristo. De esta suerte conservó su virginidad. Al enviudar se retiró a un
"aposentillo" en una casa de vecindad. .Entregada a una vida de penitencias
y ayunos, recibía la visita de Dios y de los ángeles. En una de sus alucinaciones vio a Cristo sentado en la cabecera de una mesa puesta c-on exquisitas
viandas, y oyó que le decía: "Quiero que comas conmigo". Rehusó Catarina:
"Yo, Señor, de tales mercedes no merezco: ¿qué dirán si saben que una
bozal china, que un caballo, ha comido con vuestra Divina Majestad? Vuestro convite es muy bueno para los justos, no para una bestia y pecadora
como yo".
Durante muchos años, hasta su muerte, Catarina de San Juan l:UV'o visiones
celestiales, hizo profecías, realizó milagros. Fue ~pultada en la Iglesia de la
Compañía. En la lápida de tecali de su tumba se lee: "Condidit hic tumulus
venerandam in Christo virginem Catharina de San Juan, quam Magore
( el Mogol) mundo, Angelopolis coelo dedit". Los pobJanos la consideraron
santa. Sus retratos se multiplicaron, y según la Inquisición, recibieron veneración excesiva.
A los trece años de muerta la "china", los inquisidores prohibieron "cualquier retrato del obispo Palafox y de Catarina de San Juan, so pena de excomunión mayor". Había estampas en que ambos taumaturgos, Ia esclava
india y el humanista español, aparecían juntos. En un edicto de 1691 el T1ibunal de.l Santo Oficio mandó recogerlas. Nunca prosperaron las causas de
canonización de las dos más eximias figuras de la Puebla del siglo XVII.
Hay constancia de un caso en que la fe en la santidad de Catarina se vuelve más fuerte que la amenaza del Santo Oficio: tengo en mis manos su
retrato, que me ha prestado el historiador poblano José Miguel Quintana. Es
probable que Pedro de la Rosa, el grabador, haya conocido a la anciana. Los
rasgos de Catarina no son por cierto orientales. Lleva en sus manos juntas un
rosario; su atuendo es el sayal que describe uno de sus confesores, Castillo
Grajeda: "no salió de un vestido pardo de lana ... El manto con que modestamente se cubría fue siempre el más grosero, el más tosco". Vestía, pues,
como las monjas capuchinas; el traje de la china poblana -'"enaguas con
lentejuelas, hasta media pierna, dejando ver su pie sin media, calzado por
498

Án,1tÍJ,\/,,.~1L

' rH~.fir.,t,

.
_!ll- ~~

' ''))) - . t«i:&gt;
,#J'!',r'I\Jy' .·- ' .

-:-': .~~~'-~

~ . _..,..,....

RETRATO DE CATARINA DE SAN JUAN

"La venerable Catarina de San Jua11~ natural de Gran Mogol, m,urió de
edad de 82 años a 5 de enero de 1688 en la Puebla de los Angeles. Enterróse
en el Colegio del EspEritu Santo de la Compañia de Jesús".

�un zapato de raso verde; ceñida la estrecha y mórbida cin~ra por .una ban~~
carmesí. mal cubierto el provocativo seno por una camisa de li~dnzotiis~ ,
bordada• caprichosamente con sed as d e co¡ores. . . ,,- no
. se. puede 1 en 1car,l
a la buena volwitad del coronel Carreón y deJ licenciado Meo~, con e
pesel d Catarina de San Juan. La descripción que precede es de N1cet? .Zasaya e
.
d la Pl
d S Juan en MeJOCO.
macois ( 1855) • y se refiere a las chinas e
aza e an
'
'
. duda pero en el sentido que se daba entonces a la palabra en
bl
po anas, sm
,
• d1
bl
toda la América hispana: aldeana, pueblerina, mu1er e, pue .º·
.
El confesor Castillo Grajeda sama que la rcli?iosa habia nacido en ~1 :un. d I Gran Mogol la India. sin embargo dice que hablaba como todas
peno e
,
'
•
" hin
.,
hina" La propia Catarina se define como una c a
las que son d e nacion e
•
. , 1 •d tifca
bozal". China, y de Puebla: esto es, china poblana. De, ~qUI a a l en i ción con la elegante y salerosa pueblerina, el paso es facil.
, .
La " untada" del coronel prosperó, pese a la completa fa~ta de logica :_
. pd 1 chi es de fines del XVIII o de principios del siglo XIX, casi
el traje e a
na
hind' El
dos siglos después de la llegada a Puebla de la pequeña esclav~
u.
tosco sayal de la religiosa se ha metamorfoseado en el castor TOJO,

"bello firmamento
de lentejuelas de plata".
Una burda mentira se repite tanto que se vuc1ve,una verdad generalmente
Ceptada Yo mismo recién llegado a México, ca1 en la tre~. Poco antes
ªhabía visitado
·
' ded
el puerto
Cochín, don e se emb ar~'Ctannarumboa
a
M nil . me seducía la idea de la princesita oriental, luJa de un Gran Mogol
a a'
, .
. il
t
aquí se vuelve taumade Delhi que llega a MeXIco casi m agrosamen e, y
.
.,
tur a fundadora del traje nacional. Me desengañé al leer la af~rmacion de
M g yl T O ~ t : "Nada tiene que ver este traje de nuestra China Po~lana
anue
, •
·
'
cubnr su
de ho con la .indumentaria paupernma que Catanna uso para . . .
y,
C o esclava ningún lujo o gala puede haberse perrmb.do. y,
desnu aez... om
,
n·
t d
m
.
p ebla, esclava de sus amos y esclava
de ms ante o o, su ya muJer en u
.,
t ca
dumento 'se reducía, como dice su confesor y b1ografo, a saya, ~a~ta y o. .
Com árese esto con el castor rojo bordado de le~tejuelas, la prodiga _carrusa
pd . d" . ar la opulencia del seno, las medias blancas, las zapatillas, ~l
que eJa ivm
d d
los opuestos li. ºtante ' y convendremos en que se trata e os po
re bozo lDCl

ª

gados por un guión misterioso".
Para volver a los mitómanos responsables de la difusió~ de 1~ "ley~da"
de la china poblana, hay que recordar que la presun~ prmcesa m~a, ata. roa una mitómana de primera fuerza; mocente,
rina de San Juan, era ella nus
.,
. ,
por histérica, pero dotada de un singular poder de sugesuon. Sm este, sus

500

confesores no hubieran escrito los libros que describen las fantasías de Ja antigua esclava china. El padre Alonso Ramos, S. J., publicó 3 tomos de 400
páginas cada uno, que la Inquisición prohibió "por contenerse en él revelaciones, visiones y apariciones inútiles, inverosímiles, llenas de contradicciones
y comparaciones impropias, indecentes y temerarias, y que sapiunt bJasphemiam ... sin más fundamentos que la vana credulidad del autór''. Del tercer
tomo quedó su único ejemplar, que fue joya inestimable de la biblioteca del
lústoriador Pérez Salazar (ignoro su actual paradero). De la biografía compendiada, escrita por otro confesor, el ya mencionado padre Castillo Grajeda, S.J., se han hecho tres ediciones: una a raíz de la muerte de la venerable Catarina; otra en 1767 y una tercera, prologada por Manuel Toussaint,
en 1946.
¿ Cómo se explica que un hombre culto como el padre Ramos creyese verdad el cuento de la pobre esclava inda, bija de un "príncipe dueño absoluto
de algunas tierras del Gran Mogol" y nieta, por parte de madre, del emperador del Oriente, Maximiliano? ¿ Cómo creyó que durante el bautismo de
Catarina, en Coclún, asistieran Ja Virgen, San Joaquín y Santa Ana, dando
muestras del más grande regocijo? Es un misterio tan inquietante como el de
que, al cabo de sesenta años de vida en Puebla, la "china" no logró hablar
el castellano ni medianamente.

Lo cierto es que todos los autores serios, desde hace medio siglo, están concordes en negar cualquier relación entre el traje de Catarina de San Juan,
la mística del siglo XVII, y el de la china poblana del siglo pasado, esa linda
y eterna- compañera de las aventuras, de las penalidades y de las alegrías del
mexicano del pueblo. El deslinde de las dos figuras antitéticas: la pobre religiosa que sufre martirios y la mujer descocada y algo equívoca, es imprescindible. Un infundio, aunque sea simpático, no se puede pe1petuar.
He aquí otra referencia a la china poblana, no menos fehaciente que la
de Zamacois: la que dejó la marquesa Calderón de la .Barca (1840). Tanto
le gustó el traje que quiso asistir, ataviada en él, a un baile de disfraces.
Al mediodía recibió Ja visita del ministro de Relaciones, el de la Guerra, el
de Gobernación y otros personajes, que la disuadieron de presentarse en ese
traje: "they assured us that poblanas generally were femmes de rien" y que Ta
esposa de un ministro español no debía ponerse semejante traje ni por U11a
sola noche. La señora Calderón de la Barca dio las gracias al consejo de ministros por su oportuna advertencia. En ]a tarde recibió iliia carta confidencial de un viejo caballero, José Amáiz, quien insistía: "The dress of a poblana is that of a woman of no character" : el traje de poblana es el de una
mujer de reputación poco envidiable.
Manuel Payno, en su Víaje a Vemcruz ( 1844), dice de la china que era

501

�"una mujer del pueblo que v1v1a sin servir a nadie y con cierta holgura a
expensas de un esposo o de un amante, o bien de su propia industria. Pertenecía a la raza mestiza y se distinguía por su aseo, por la belleza de sus formas, que realzaba con su traje pintoresco, harto ligero y provocativo, no
menos que por su andar airoso y desenfadado ... "
Al cabo de un viaje a Puebla en 1849, Guillermo Prieto se refiere a las
chinas que el pintor Arrieta representaba en sus cuadros junto a otras figuras del pueblo :

"Son las chinas salerosas y provocativas; son los muchachos juguetones y
audaces; son los léperos taimados y astutos. Hay una china con un plato de
mole en la mano, que sería a la vez el tormento de un hambriento y de un
enamorado, porque no se sabe si brinda con un refrigerio o con un mal pensamiento ... "
Prieto espera con ahinco el jueves que "se considera con el pretexto del
mercado, el día de los cuchicheos, la congregación de las chinas. La china,
añade, es el sueño del oro y el ciprés de la plata para el natural y para el
viajero ... "
''A aquel lugar concurren en tropel ya las criadas viejas de los señores
canónigos, de armador y zorongo, zapato adusto y media de los indios, ya la
señora de casa con sus chicuelos y una criaduela minúscula con un enorme
canasto, ya en fin, la china primitiva con su camisa calada, con su descote
subversivo, con su refajo malicioso y con todo ese aquel y aquella endenidá
que confieso francamente, que me ataca los nervios ... "
"El tráfico del mercado dura toda la mañana, alegrando corazones, derramando el contento, atrayendo algunos pisaverdes que van a una distancia
respetuosa a formar corrillo y cosechar dengues y miradas expresivas.
- No se canse usted -me decían en uno de esos corrillos--. Esto no sirve,

se acabaron las chinas.
-Los americanos las perdieron, ahora todas quieren túnico y soguillas de

rango! i Fuera las majas y manolas de Es aña
.
porque ahora sale mi china.
hi. d P , . Y las gnsetas de Francia!
· esa Jª e Mexrco tan lind
azul ... Apenas cuenta veinti•--'
•
.
.
' a como su cielo
... es anos Y ya bene veinti h
•
el tendero de la esquina y el hi" d l .
oc o amantes, mcluso
viera desde luego pensaría q
JO ~ mspector. . . No conoce el corsé: si lo
. .
ue semeJante aparato f
d
.
que suvieron para martir. d
ue uno e los mstrumentos
10 e santa U rsula y
•
fuerte de la china es el as
sus once m1l compañeras. . . El
eo, Y tanto en su perso ·ta
muebles ostenta Ja mayor lim ieza
. ru c~mo en sus vestidos y
Jo interior, cosa que no sucedep , . correspondiendo siempre la fachada a
.
en ciertas Evas
E ta
.
ciendo. . . Triste es decirlo. ho
,.
. . . s muJer va desaparepera en Querétaro la tag."'"";: enconDtrarelS la elaniz.ada en Oaxaca, la lé.
'
_,.,..,a en urangoyM t
l
,
G ua d alaJara. . . pero la chin
.
on errey, a tapatía en
ya no la verélS com
·
paseo de la Retama o en la pl
I d p
o en otros tiempos en e]
· azue a e acheco ni
¡
Ani ta. . . La china esa Iind hi" d 1
'
en as canoas de Santa
excelente, dentro d~ pocos
Jª ,e pueblo, de bondadosa índole y corazón
anos sera un ti
Rivera nos presenta a la hi d 1
po que pertenece a la historia".
apellido. "Por parte de mi ~drna e anVteillde la_autoridad; ésta le pregunta su
.,
e soy
a M1 padre
1
•
taro b1en era Villa'' El co · .
·
· · · i pues.• .. m1 padre
.
.
llllSano apunta. "de la V-lJ
,,
C
1
Rivera atribuye tal apellido
hl ·
on toda evidencia
a 1a c na para sub . .
'
aldea, del pueblo, o sea de la villa. L a 11 ama aderayai
que Jprocede de la
' 1
plebeya, hija del pueblo: esto es, pobJana.
'
mas, a p ebeya china":

ª

ª-

ª·

(&lt;

Poblana, no angelopolitana p tualiz.a
del traje llamado de chin f . un I
el doctot Nicolás León: ''La área
a ueron e Distn·to Fed eral, Puebla Oaxaca q . ,
y un poco G dala.
ua
Jara. El centro de irradiación d be
' .
, wza
de México y en su mayor aug
.
.
e haber sido la Ciudad
e Y persistenCia la ciud d d p bl ,,
.
a 1a convergencia de las palab as " W
a
e ue a . Debido
beya", y por el otro oriunda ~ ppobl ana", por un lado "pueblerina", "plehan 'd
,
e uc a, comprendemos la "
,,
cai o la marquesa Calderón de la B
.
trampa en que
propios poblanos a los cuales d d 1
arca, el pmtor Carlos Nebel y los
.
'
, es e uego les hala J •d
nacional se haya originado en su ciudad '
ga a I ea de que el traje

ámbar y cinturones y pañoletas.
- Y eso cuesta un sentido; siendo indispensable la china.
-Vea usted, un poblano sin china, es como un barbero español sin guitarra, como un partido sin periódico. Aquí tiene todo el mundo su china.
-Cuestan mucho, y aniquilan a los cristianos para el pago del mercader

Carlos Nebel, arquitecto alem, aut
cado en París y México en 1840an,
del famoso Viaje pintoresco publifamoso cuadro titulado p bl , coDn pro!lago de Humboldt, nos ha dejado el
.
o anas. e as tres
U
l
baJo las enaguas de dos asoma el r .
u~a eva_ a falda de castor;
tas enchiladas" L .... f
. efaJ~ que termina en picos, llamados "pun. as ._.es uman cigarnllos.

o de la mercadera''.
El auge de la china en Puebla es indiscutible; con todo, hay otros autores
que se refieren a la china en la Ciudad de México años después del viaje de

En tanto que las Poblanas de Nebel son f
cés de la misma época cas·
amasas, las de Fossey, pintor fran• ,
,
1 no se conocen Las im rimi ,
,
lirografo a quien se deben las JI .
d
.
p
~ en Pans el mismo
blanas de Fosrey son tres.
ammf as e Nebcl: Lemerc1er. También las po.
' una urna; olra luce el clásic
f . .
1o smgularmente importante de las lit
r,
d
o re ªJº picudo. Pero
ogra1-1as e Fossey es su titulo bilingüe,

Guillermo Prieto a la Angelópolis.
José María Rivera hizo esta p_icaresca descripci6n de nuestro personaje el
mismo año en que lo retrató Zamacois ( 1855): "¡ Fuera la gente de alto

º:

503
502

�modesta piedra de Rosetta para la interpretación de la voz "poblana". Dice:
Poblanas (Paysannes). No se trataba de Femmes de Puebla, sino de pueblerinas, campesinas. Junto a las chinas poblanas aparece un ranchero (fermier)
y, a caballo, un cavalier mexicain y una dame mexicaine que reeresentan la
clase al ta en opasición a la baja: el ranchero y las poblanas.
Luis Castillo Ledón recuerda que la ''especie" de la china poblana empezó
a formarse durante la guerra de la independencia, a favor del relajamiento
que ésta vino a producir en la austeridad religiosa y en las costumbres. "Las
muchachas del pueblo, no bien cumplían los 15 años y se daban cuenta de
sus atractivos, ardían en deseos de lucir el ostentoso vestido, que arrebataba
la mirada de los hombres".
A mediados del siglo pasado, como hemos visto, la ''especie" y la indumentaria de ]a poWana estaba en decadencia; sólo sobrevivió su atuendo usado
como disfraz carnavalesco o en las tablas, por bailarinas o cantantes folclóricas;
la más conocida entre ellas es Julia Gamica.
No hay duda de que el traje de la china poblana es adaptación de wio
español; deriva ta1 vez del de la maja andaluza o la lagarterana. La china
es la pareja indispensable del charro, cuya indwnentaria es de origen salmantino. Los de china y charro se consideran hoy trajes nacionales. El "guión
misterioso" al que alude Toussaint no es más que la "leyenda" debida a la
fantasía del aludido coronel Ca.rreón y aceptada hasta nuestros días. Se han
adueñado de clla los maestros normalistas que en ciertas fiestas escolares pre•
sentan, corno antepasada de la china poblana, a una "princesa" vestida a la
usama del Celeste Imperio.
"China" es voz quechua; significó en origen "hembra de los animales",
luego pasó a denominar una sirvienta, una india o mestiza, una mujer del
bajo pueblo. La primera documentación de esta palabra es de 1553 : Santillán, en sus Tres relaciones (página 98) refiere que los soldados españoles
en Perú tenían "para chinas de sus mujeres y a veces por man&lt;;ebas de eJlos
y de otros".

En 1673, Pineda y Bascuñán, en su Cautiuerio feliz, se refiere a "dos chinas, chin.illas o cbinuelas". Juan y Ulloa, en su Relación histórica del viaje
a la América MeridionaJ, describe su visita a Quito hacia 1740 y dice de las
chinas "que así llaman a las indias mozas solteras, criadas de las casas y
conventos" ( tomo I, página 368) . En el lenguaje bogotano del siglo pasado,
china, según Rufino Cuervo, equivalía a chica, muchacha, rapaza; el ilustre
lingüista confirma el origen quechua de la palabra.
¿Cuándo y cómo llegó a México la china? La versión de Castillo Ledón es
plausible. Conocemos, además, las características de la china mexicana .gracias a los autores, todos dignos de crédito, que hemos citado: la marquesa
504

�La china poblana,

ei1

Lo.s mexicanos pintados. por sí mismos, México, 1855.
Litografía de H. Jriarte.

D_egeneraci6n del traje de la china poblana F
,
dr.rfraz de seudo china poblana en
fena
. popular
. otograf1a
de una muchacha en el
(C a 1emaco, 16 de Juli-0
•
F una
.
de 196B)
oto. Ruth D. Lechuga.
.

�Calderón de la Barca, Payno, Prieto, Zamacois y Rivera. También Joaquín
García Icazbalceta afirma que alcanzó todavía a conocerla. Ya que nació en
1825, probablemente aludía a las últimas chinas de la Ciudad de México,
en los cincuentas: "Sus trajes y modales -se queja- han desaparecido por
completo". Supone García Icazbalceta que después de su desaparición en
México las chinas permanecieron algún tiempo en Puebla : de ahí los cuadros de Arrieta y la descripción &lt;le Guillermo Prieto. A su auge y supervivencia en Puebla, según nuestro autor, les vino el nombre de poblanas.
García lcazbalceta escribía en 1893; su interpretación de "poblana" aplicado a la china es, desde luego, sujeta a seria discusión. Sabemos que poblano,
en Hispanoamérica, equivale a pueWerino, campesino, lugareño, habitante
de aldea. Esta acepción se conserva todavía en Yucatán. Por la convergencia
de poblano-pueblerino y poblano-gentilicio de Puebla, se ha creado una evidente confusión, que ha señalado, a justo titulo, el jurista Roberto Molina
Pasquel ( actualmente embajador de México en Australia). El mole poblano
era, en origen, un mole al estilo campesino y no al estilo angelopolitano; en
otras palabras, un mole poblano podía ser del Bajío o de Jalisco. Análogamente, una china poblana podía ser de cualquier región de México. Al leer
la Musa Callejera, de Guillermo Prieto, parece manifiesto que el poeta, que
tan eficazmente describió las chinas por él conocidas en Puebla, y ya curado
de los ataques de nervios que le producían, usa ''poblano" con el valor de
"pueblerino" y no de "angelopolitano":
Y viva lo de la tierra,
castor, sombrero jarano
y penca y mole poblano . ..
y jarabe hasta rabiar.

En El tímido y el zagalejo el poeta pregunta:
Por Dios~ ¿ quién sufre embudo
de lienzo? l Una linda china
a quien el cielo destina
al aire libre, al amor?

Esas cárceles de lienzo
sirvan a la aristocracia;
pero a las chinas la gracia
y la enagua de castor.

505

�,

FUENTES PRINCIPALES

Dos veces, en el poema, la china es llamada "poblana":
La linda chfoa poblana
más linda que las estrellas . ..
Era la china garbosa,
la linda china poblana
sobre la nube de grana
de su enagua de castor.

JosÉ DEL CAsTILLO GRAJEDA, Compendio de la vida y virtudes de la venerable Catharina de San Juan, Puebla, 1692 y 1767; México, 1946.
CARLOS NEBEL, Viaje pintoresco y arqueológico por la República Mexicana, 1829-

1834. París y México 1840.
Lífe in Mexico, Londres, 1843, p. 63.
Viaje a Veracruz en el invierno, en el Museo Mexicano, México,
1844, t. 111, pp. 166-167.
Gun.LERMO PRIETO, Ocho dlas en Puebla (1849), Bibliófilos Me-xicanos México 1967.
,,.
,
,
'
JosE MARÍA RIVERA, La china, en Los mexicanos pintados por sí mismos, México, 1855,
pp. 89-98.
N1cETO Zu!:Aco1s, México y sus alrededores México, 1855.
MANO.EL PAYNo, Tardes 11ubladas, México, 1871, p. 343.
GUILLERMO PllmTO (Fn&gt;EL), Musa Callejera, Biblioteca del Estudiante Universitario,
México, 1942, pp. 69-73.
Gun.LERMO PRIETO (Fmn), Semana Santa de antaño, en La Colonia española, México, 14 abril- 1879.
La República Literaria, pp. 683-691 y 731-736, GuadaJajara, 1888.
Lms CASTil,LO LEDÓN, La China Poblana, en El Universal, México, 15-II-1924.
Da. N1coLÁs LEÓN, Catarina de San Juan y la china poblana. Estudio etnográfico
crítico. México, 1924.
RAMÓN MENA, La China Poblana (apunte hist&amp;rico).
RAFAEL CAR.RASGO PUENTE, Bibliografía de Catarina de San Juan y de la China Poblana, México l950, p. 73.
MARTÍN ALoNso, Enciclopedia del idioma, Madrid, 1958, tomo 111, pp. 3326, 3327.
MARQUESA CALDERÓN DE LA BARCA,

MANUEL PAYNO,

.

En otra estrofa el poeta alude a
los encantos soberanos
de los piecitos poblanos.

Nunca, en la lectura de esta apasionada defensa del atuendo tradicional
de la clúna, se encuentra una alusión a la ciudad de Puebla. "Viva lo de la
tierra'', o sea, lo genuino, lo lugareño, lo de ]a costumbre consagrada.
Por otra parte Payno, en tres de sus libros, sólo usa la palabra "china", s,in
la añadidura de "poblana", y Somoano escribe:
Es la trigueña chinita,
la mujer más resalada
que en el suelo mexicano
naciera de sangre hispana.
FJ doctor Molina Pasquel duda de que varias conocidas expresiones injuriosas se refieran a los poblanos en tanto que angelopolitanos; más bien se
relacionan con el sentido originario de poblano, o sea pueblerino, tosco, burdo, grosero: exactamente como el vecino de la aldea o villa se porta como
un villano, en contraposición con el habitante de la ciudad, de Ja urbe, bien
educado, cortés, esto es: urbano.
Si los habitantes de la Puebla de los Angeles no se llamaran poblanos, sino
poblenses, como los de Puebla de Don Fradique, o poblanchinos, como los
de Puebla de la Calzada, no se habría presentado la confusión con poblano,
aplicado a la china y al mole, ambos pueblerinos y no angelopolitanos. Desde
luego, la convergencia de P.Oblano, aldeano, con poblano, gentilicio de Puebla, lleva a la anfibología, que se aprovecha con fin agresivo, y para la cual
se buscan incluso justificaciones históricas.
Lo que es cierto y positivo es que el traje de china poblana ha sobrevivido
y que forma, con el del charro, la popular pareja que se ha depurado, estilizado y dignificado, hasta volverse el traje nacional de México.
·

506

507

�LA COLONIZACIÓN ESTANCIERA
EN NUEVA ESPA.&amp;A
JEsús RooRÍouEz FRAUSTo
Universidad de Guanajuato

Proemio
1949 no habíamos advertido la presencia de este
singular sistema de colonización, que coadyuvó a la conformación territorial
del llamado Reino de Nueva España. Todavía un año antes, cuando inic"iábamos la carrera de maestro en historia de México, en la Escuela de Filosofía
y Letras de la UNAM, no tuvimos inconveniente en 1·edactar una tesis escolar, sugerida de antemano por el maestro, sobre la Evangelización en Guanajuato, sustentado en las normas establecidas por los medios de colonización
hasta entonces conocidos. Mas, a1 tratar de confirmar el contenido de un articulo histórico publicado en El Sol de León, diario de la ciudad de León,
del estado de Guanajuato, México, el 20 de enero de dicho año de 1949 y
suscrito por Eduardo Salceda López, hoy licenciado en Derecho y gran amigo nuestro, descubrimos con no poco desencanto que de aquella tesis escolar
sólo tres cuartillas, el prólogo y las conclusiones, tenían aJgún interés. El resto, en cuanto fueron avanzando nuestras investigaciones, se fue desmoronando
poco a poco.
Del sustancioso contenido de aquel artículo de Salceda L6pez, lo que más
Hamó nuestra atención fue la mención que hace de los colorrizadores de lo
que más tarde sería la alcaldía mayor de León. "Los primeros españoles que
emprendieron la conquista y colonización de la parte geográfica que riega el
río Turbio hasta sus fuentes en el Valle de Señora o de Huastatillos, pequeña
porción territorial de la vasta y desconocida Provincia de los Chichimecas
-afirma de inmediato Salceda López- fueron en el orden de su interven,.
ción, el encomendero Villaseñor: el conquistador compañero de Cortés~ don
Juan Jaramillo y el cabaUero Juan de Jaso.
HASTA LA PRI.MAVERA DE

509

�, d
de los imprescindiJuan de Villaseñor personalmente y va li en ose
.'
'Don . .
.
d Ibarra desde el año de 1527. . . explo10 la
bles sel'VlClOS de don Diego. e
b.', la sierra de Comanja. Fueron los
del Turbio y tam xen
.
d
expresa a cuen_ca ..
los indios taraScos, los que prunero
hombres de Villasenor, auxiliados por
hasta ahora se había afirpisaron el suelo del Valle de ~e~ora, y nJo co~;o esposo de La Malinche,
.
1 .
P dro Alméndez de Chirinos. . . aranu '
mado e
. . ,
d
. d pero en la primera rwtad de s1también expedicrono en fech~=nocx a,el 25 de octubre de 1550, el virrey
glo XVI, por el país de los _e.
ecas,
do.le oficialmente la propiedad de
• b us servtcios reconocten
Mendma preD11a a s ,
'. dad
habérselos ganado en guerra a los
once sitios que ya tema en
i:iguido lo fue el andariego Juan de
indios nómadas. . . Otro co omza or
dos con los nombramientos de Co. •0 le fueron remunera
Jaso ... sus servici s
1 . . 1 Yuriria y Comanja y con abundanrregidor y Akalde ma'!or de Xot ~:°de Señora -suya fue la estancia de
tísitnas mercedes de uerra ,en :a f:ndar León- siendo de esta manera como
este nombre que se despoblo pa
., Vill Jaramillo y Jaso -insiste
. . , dcl BaJIO
asenor,
coadyuvó a la coloI11Z~1on
."
ue conquistaron el territorio leonés
Salceda- son las tres figuras guerre1as q
. dios guachlchiles . • •
.
d los IIl
e
· d ad de bastís1ma comard C tilla obtuvo 1a prop1e
"Den Pedro Lorenzo e as_
bleció el ueblo de San Franca, desde el valle donde pos_tenormdenFte, se es~olaños po~ medio de mercedes
.
dcl Ri 'n hasta la hacienda e nas Y
•
CISCO
co
.
bº, por compras que hizo. . . suf
los vtrreyes y tam ien
otorgadas a su avor. por S ti o La Concepción, La Sauceda, Frías, Boyas fueron las estancias de . an, ag '
ll trabajaron gran número de valaños y la Estanzuela del Rincon, y en e as"
- 1 · dios negros y mulatos ...
queros espano es, m
'
.
, af
"ba transcritos caímos
Empeñados en verificar el conterudo de lo~ pai:r os _am., histórica' que se
.
da
sosteru:da mvestJ.gac1on
. y
d
- de 1949 y que habría de
Poco a poco en una apasiona
¡
prunavera
e ese ano
,
dich0
inició como hemos
,
al cabo de los cuales
'
ºbl
or espacio de vanos anos,
prolongarse insensi emente p
.
todavía ahora no hemos
t . 1 que recog1.IDos, tanto que
copioso fue el ma ena
"dad s·
bargo sí lo hemos aprovechado
u totali . . m ero
,
.
1 1
podido contro ar o en 5
ta ·ón de artículos y estudios
P:""ci~lmente desde el ~o de~:~~=~::: p:o a poco se han v~nido
históricos, cuyas conclusiones
J • tifi" d
a:un ampliándolas cooclus1ones
'
pedecciouando, ya ratificando ' rec can Y · hi ~ ·
sumen al final del presente estudio stonco.
que ahora se re
. d haberse mercedado por
Con el pretexto de celebrar el ~uar~ cen:n~::o :1 20 de marw de 1551,
el Virrey don Luis de VelascoSa - on u~ eque ~ás tarde se despobló para
.
llamaría de enora, IDJSma
la estancia que se
tudio t..:stórico que titulamos pre.
d L , redactamos un es
m
fundar la villa e eon,
l dian·o El ~ol de
.
cfunos a la estampa en e
cisamente IV Centenario y que
'

'!,

r~pl~

ª

.

.

°

-

Le6n, dividido en varias partes a las que dimos diferentes subtítulos. La primera de estas partes se publicó el 17 de noviembre del mencionado año de
1951, con el subtítulo de: "¿Dónde se fundó León?"; pero de todas esas
partes, ocho en total, la sexta y sé,Etima subtituladas "Avances Coloniales" y
"La Estancia de Señora", respectivamente y publicadas el 13 de diciembre
de 1951 y lo. de enero de 1952, son las que recogen ]as primicias de nuestras observaciones sobre la colonización estanciera en Nueva España.
Como el tema era específico o sea el recordar las circunstancias en que
había sido creada la población estanciera conocida geográfic.amente por de
Señora, cuatro centurias antes, hecho un tanto singular, pues nunca antes
se había realizado celebración semejante, no pudimos e:&lt;..1:endemos todo Jo
que hubiéramos deseado, teniendo que esperar algunos meses, los necesarios
para dar un paso más en las observaciones que sólo habíamos dejado apuntadas en el trabajo anterior. El lo. de julio del mismo año de 1952 publicamos en El Sol de León también, un artículo que intitulamos "Las estancias
chichimecas". Su extensión fue la suficiente para señalar un número mayor
de poblaciones guanajuatenses que habían tenido por antecedente histórico
a una estancia de ganado mayor o menor, así como la de hacer notoria la
gran diferencia que existió entre la estancia que surgió en el Valle de México y la que se estableció al norte del río Grande o Lerma o sea en los dominios chichimecas.
Para entonces ya habíamos recibido el aval del ilustre antropólogo e investigador leonés Wigberto Jiménez Moreno, quien, al visitarlo el J2 de junio de 1952 en su gabinete de trabajo en el lastituto Nacional de Antropología e Historia y conocer a grandes rasgos nuestras observaciones sobre el
desconocido sistema de coloni7..ación, nos instó a que profundizáramos Jo más
que fuera posible y publicásemos cuanta novedad fuésemos descubriendo sobre
el tema. Semanas más tarde de esta entrevista, de la cual conservamos como
recuerdo, un ejemplar de su estudio intitulado La colonizaci6n y evangelizaci6n de Guanajuato en el siglo XVI que tuvo la gentileza de dedicamos,
dimos a la estampa el mencionado artículo "Las estancias chichimecas", precisamente con motivo de unas conferencias que tuvieron lugar en la ciudad
de León, organizadas por la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana. Fue entonces cuando el doctor Jiménez Moreno, uno de los conferenciantes, conoció en letras de molde lo que días antes le habían expuesto verbalmente, constituyéndose desde entonces en un entusiasta y constante propagandista de la colonización estanciera en Nueva España. Un conato de
divulgación nacional se produjo en el verano de 1953, cuando en , el diario
de la capital de la República Excélsior en su sección dominical "Diorama de
la cultura" se publicaron sólo dos artículos sobre el particular con el título

511
510
\

�"Colonización estanciera de Guanajuato", gracias a la colaboración del profesor Antonio Pompa y Pompa; pero, repetimos, aquello fue sólo un conato.
Hasta entonces todas nuestras actividades habían tenido por escenario a
la ciudad de México. Llegados a ella en 1933, allí realizamos parte de nuestra instrucción primaria, la secundaria, la preparatoria y la profesional, y
sobre todo, allí despertóse nuestra vocación con inclinación hacia la investigación en historia, iniciándonos en esta apasionante y bellísima actividad
en 1943, o sea que estamos ce.lebrando en el presente año nue.stras bodas de
plata como historiógrafos. Asi que todos nuestros estudios históricos se originaban en la capital de la República, pero se publicaban en la ciudad de
León, nuestra tierra natal, del mismo modo en que el presente estudio sobre
la colonización estanciera en Nueva España, se ha originado aquí en León al
calor de unas vacaciones, y sale a la luz en la progresista ciudad de Monterrey, gracias a la gentileza de los realizadores de Humanitas.
Interesados profunda y exclusivamente en e1 pa ado poco menos que desconocido de Guana juato, nuestra entidad prócer, fue para nosotros un singular privilegio el que se nos llamara para organizar y dirigir el Archivo Histórico de la ciudad capital de nuestro Estado. Radicados allí el 3Q de abril
de 1954 y en un ambiente ciento por ciento propicio a nuestras inquietudes,
continuamos investigando sobre la colonización estanciera en Nueva España, logrando a poco recoger nuevas e insospechadas noticias, que vinieron a
sustentar la ponencia intitulada Lo mexicano en la Constitución de Apatzingán y que presentamos en el Symposium Nacional de Historia sobre la
Constitución de Apatzingán convocado por la Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística y que tuvo lugar en la ciudad de México entre los días 13
y 16 de octubre de 1964. La ponencia no obstante haberse salido del temario,
se le premió con diploma y medalla de oro.
Tal es a grandes rasgos la forma como se originó, desarrolló y ha llegado
al umbral de su culminación el lema que ahora eJC2onemos a la consideración
de eruditos y estudiosos, a través de estas páginas de Humanitas, de Monterrey, Nuevo León.
La Profecía

Humeantes aún y chorreando sangre nativa e hispana en macabra conjunción se encontraban las ruinas de la antigua TenochtitJán, cuando los tentáculos insaciables de la conquista europea comenza1on a extenderse por todos
los ámbitos de la tierra por conquistar. Un lustro sólo había sido suficiente
para que los antiguos reinos de los meshica, de los purépecha, de los m.ixtecozapotecas, de los mayas, de los totonacas, etc., cayeran al golpe espectacular

512

del• invasor,
que impulsado por su sed de pode no
, Y nqueza,
.
, eJ te.
recorna
rntono en todas direcciones, ho1lando con sus plantas 1 s 1
,
tado D t d
'l 1
.
o ugares mas apars. e ~ o, so o e centro y el norte permanecían inexplorados.
~o fue smo hasta ·el año de 1526 cuando, después de atl'avesar el inm
oce~o, el nombre de los chichimecas, habitantes de las regiones í11timamen:
menc10nad:5, res~nó por primera vez en el recinto mismo de la o
Corte espanola, siendo el propio capitán extremeño don Remando pC l'
el que los presentó ante su sacra católica majestad al .
.
or es
descorría el cortin .
b ,
.
'
mismo bempo que
aJe que cu na el clilatado y maravilloso escenario dond
se gesta y se desarrolla nuestra hístoria.
e
Precisamente es, en )a carta e1wn
· ta de sus ce1ebérnmas
, .
Cartas de Relación
en la que . despues de
hablar
largamente
de
la
extensión
y magru·r·1cenc1a
. d,e
,
, -

ul::~

su~ conq~s~, Cor~ revel~ al monarca Carlos V que "entre la costa norte
y
provincia de Michoacan hay cierta gente y poblacilm que llaman chichimecas,
. . son gente muy bárbara --dice- y no d e tanta razón como estas
Provtncws ... "

.ª

En segw
. "da, con ese aire de alta suficiencia, peculiar en él a la vez q e
una b e d . d . f
.
'
u con
u na OSlli e ma cli~lomacia, anuncia al rey que para que "no haya
cos~ superfl~~ en toda la tierra, ni que deje de servir ni reconocer a vuestra
ma¡estad.
. . ,« promueve ya la conquista de estas tegiones,
. .
.
.
.,
para continuar
d1c1endole que entre estas gentes he sabido que hay cierta parte muy poblada
de muchos y muy grandes pueblos y que la gente de ellos vive l
d
los d
,
l
a a manera e
e aca,_ aun a gunos de estos pueblos se han visto por españoles. Tengo
por ,_nuy cierto --concluye con grave acento profético-- que poblarán aquella tierra porque hay grandes nuevas de riqueza de plata".
Aunque ignoraba lo que en realidad era esta gente, el victorioso conquistador no estaba del todo mal informado. Cortés al comunicarse con el emperador
.. , conocía de. los. chichimecas lo suficiente tamb·'
1en como para laD.Zal',
con v1S1on extraordmana, su profética expresión.
¿_Que cuánto tiempo fue necesario para que lo dicho por el soldado cxtremcno se cu~pliera? Mucho, mucho más de Jo que se supuso en un principio.
Po~emos afmnru: que la colonjzación de los dominios chichimecas comenzó
ab mtentaJ·se,
segun. los datos histórícos que tenemos a la vista, desd e Ios a1
d
_ores e la conqutSta de Nueva España y se prolongó por un lapso de varios
siglos. Para
encuentro entre chie¡11mecas
·
. nosotros el primer
.
y ew·opeos tuvo
Jugar hacra el mes de agosto o septiembre de 1520, en aquella ocas10n
·, en que
id d
so b a. os del entonces gobernador de Jamaica don F rancisco
·
d e G aray, descu neron y desembarcaron en la costa con intenciones de poblar, a la altura

513
H3]

�del río Pánuco. 1 La hostilidad de los indios y la rápida ínten:ención de Cortés frustraron los propósitos de aquellos invasores, siendo al fin el propio don
Remando, quien, al advertir el pcligro que corrían aquellas tierras lejanas,
establece en 1521 un pueblo de españoles que denominó San Esteban del
Puerto, el primero y e1 más al septentrión que fwtdó en la Nueva España.
Consumado lo anterior, las expediciones colonizadoras y conquistadoras se
sucedieron basta cercar a los chichimecas. En 1522 un tal Parrillas descubre la
hermosa y fértil provincia de Michoacán, que en seguida explora basta Colima el inquieto capitán don Cristóbal de Olid. A los finales de 1529 tuvo
lugar la famosa expedición del sanguinario Nuño de Guzmán que recorre y
conquista una porción del rico y amplisimo territorio que más tarde se denominaría Reino de Nueva Galicia. dejando como remate a su grandiosa obra
el pueblo de españoles de San Miguel de Culiacán ( 1531} .

Delirios de Conquista

Cuando don Remando con pasmoso optmusmo afumaba que el llamado
País de los Chichimecas no quedaría al margen de los vastos dominios de su
rey y señor, lo bacía con un perfecto conocimiento de causa. Como pocos él
sabía que habiendo plata estas tierras no permanecerían inexploradas. Lo
que sí, ta1 vez, no presintió fue que su colonización costaría "mós gente española en número que costó ganar toda esta Nueva España . .. ",2 que tal
empresa se prolongaría por espacio de varias décadas y que los medios para
lograr dicha colonización, serían bien distintos a los conocidos.
En efecto, si observamos a través de lo que nos refiere en sus cuatro estupendas Cartas de Relación, nos encontraremos con que Hernán Cortés
promovió la conquista y colonización entre los totonacos, meshicas, purépechas,
mixteco-zapotecas, mayas, etc., utilizando idénticos procedimientos. Las formas más usuales, las que más prndigó, fueron las siguientes: Cuando él estaba interesado en la conquista de una determinada región, aderezaba su
armada, escogía entte sus capitanes al de mayor confianza para que con antelación recorriera la ruta por seguir, era "el adelantado". De$pués, perfectamente informado de las tierras recorridas, emprendía la marcha espec;ta.cular con sus huestes preparadas regularmente para la guerra. Venía en seguida 1a aparatosa toma de posesión y siempre en nombre de su majestad .. ~or
otra parte, si Cortés no era el que actuaba directamente, armaba expedic101. HER.NÁ.N CORTÉS, Cartas de Relación áe la Conquista de México, Espasa Calpe,
Argentina, S. A., Buenos Aires. México, 1945, p. 376.

1

nes que ponía bajo las órdenes de uno a varios capitanes a los que invariab_l:mente encargaba avanzaran lo más que fuere posible y trajeran una relacion amplia y eicplícita de todo lo que se mostrara a sus ojos O conocieran a
través de veraces informaciones.
En cuanto a la colonización, muchas veces se efectuaba sobre la marcha
en ~ugare~ que se consideraban propicios, regularmente en los pueblos que
hab1an ca1do y~ por ]a f~e17.a de las armas o por propia voluntad. En algunos casos los DlISlllos caciques o reyes indígenas se llegaban hasta el conquistador pa:ra entregar las tierras dominadas por ellos. En este último caso sólo
se levantaban brigadas colonizadoras que se dirigían al Jugar O Jugares señalados. Por lo antes expuesto, no es de extrañarnos que Cortés y con él todos
los que lo e~~a~on, desarroUaran sus actividades conquistadoras y colonizadoras con 1dent1co mecanismo.
As~ cuando el conquistador de México tuvo noticias sobre )os chichimecas
procedió de igual manera al enviar a "sesenta de caballo y doscientps peones,
c~n ~uchos de los natural.es. . . amigos, a saber el secreto de aquella provmcza _~gentes .. .'~ ordenando que si encontraban en ellos "alguna aptitud
o habilidad para vi~i:, como éstos viven, vivir en conocimiento de nuestra fe
Y reconocer el servicio que a vuestra majestad deben, los apaciguar y traer
al ~go de ~uestra majestad y pueblen en ellos en la parte que mejor les pareciere; y sz no lo hallaren. . . y no quieren ser obedientes~ les hagan la guer~a Y los tomen como esclavos . .. "} esto es, lo mismo que había prescrito al
disponerse a dominar los dominios de Michoacán, Oaxaca, Vera.cruz, etc.,
con la única diferencia que si en éstas foe todo un éxito, en los chichimecas'
por el contrario, fracasó rotundamente, lo cual nos revela que el audaz conquistador no conocía todavía a estas gentes un lustro después de haber tomado
la gran Tenochtitlán.

Pero esta deficiencia no era propia de don Remando. Tres años más tarde
el entonces presidente de la Real Audiencia de la Nueva España uño d;
Guzmán, tratando de superar ]as hazañas del capitán extremeño, 'se dispuso
a emprender una fabulosa expedición. Para esto, según informó el mayordomo
de Cortés a su amo, en carta fechada el 30 de julio de 1529, envió a "un
Godoy que fue arriero de Renando Alonso Herrero, porq,ie llevó la.s nuevas a Nuño de Guzmá11 a Pánuco, como venía por presidente", para agregar
renglones abajo que Nuño de Guzmán "entiende ahora a mwy gran priesa en
aderezarse para ir a pacificar a los teoles chichimecas '.Y llevar por su teniente de capitán al veedor Pedro Almíndez Cherino y hace prcgo7lar que
• liERNÁN CORTÉS,

Cartas de Relación, p. 376.

Actas de Cabildo, Libro LX, p. 32.

515
514

�todas las personas que tienen i1ldios vayan c~n él so pen~, de suspemión de
que había de qúedar la ciudad sola .. .
ellos, por manera
. . d
uista y coJon:izaci6n
Castillitos en el aire en medio de aquel de~m e conq os autores prohiplanes fantásticos que sólo las me~tes calentu:1en~s ?e ~~ar que Nuño de
.
1 dre fray Antomo Tello, quien ego a
~ron, _co1~':o:q~:tó a Querétaro, Gua11ajuato, Pénj_m~o el ~randcd Apyos y
uzman_
de uerra
que le recibieron bien y e az y
Huastatillos, que era gente
g
.· · ·
algunas personas graves se
tomó posesión de ellos por su conqu~ta, _aunqdu_e . d que era de su enco..
t' l rmente Villasenor, icum o
lo contradi¡eron, par icu ª
.
,
bstante eso lo metió e11 su
. d a, por la provincia de M1choacan, y no o
,
nuen
.
t
JJ 5
co11quis a .. •

Una Triste Realidad
instrucción rubricada por el
. .
Cl. erto día se recibió de allende los mares una
, tulos mandaba que se recogieran noticias
rey de España, en uno de c~yos cap1
t tierra /)a Nueva España) está11

'' l ( as y provincws que en es a
\
sobre . as ierr
,
d .d
. t ídas al servicio de Dios y de su
e no estan re uci as m ra
·¡.
de guerra y qu
. .
y ,; sería provechoso que se paci ,.
d
, ti as y provmcias son
••
ma7esta y que err
d l
te ·. el señor licenciado Juan Salmed .
" Enterado e o an nor
.
casen y re u¡esen .
,
.d d l Real Audiencia de México, dio pnnrón, presidente a la sazo~ y o~ or_, e ªha.e. do comparecer a graves testigos
·d dosa 10vest1gac1on
ien
c1p10 a una cm a
'
· titubeos proportanto engolada a veces y otras con notorios
,
que con voz un
.
. .
clonaron aJgunas interesantes noticias.
.
d 1
don Juan de Sabcedo, vecmo e a
Entre los testigos nos encontramo~ c~n d
d laró '·que .. . puede

, .
. con conoclIIllento e causa, ec
ciudad de MeXIco, qUien
d
isitador que era visitando la
.
h
eses
andan o ..• como v
.
,
.
haber siete u oc ·º 111
•• •
á
.6 desde Xalisco a la dicha
, Nt'tño de Guzm n enui
d M.h
provincia e
ic oacan,
.. ,
A t . de Godoy para que con
.I
,
provmon a 11 omo
,
provincia de Mic ioaca11 u~a i b
, pañoles como indios, fuese a apallí pudiese ,ta er, as, es
,

toda la gente que a
.
d d' h provincia de Michoacán estan, que
. l
p eblos que cerca e ic a
1 lá
ciguar cier os u
l dº h Godoy fue al dicho zt n con
, C .
y otros
el cua ,e o
. l
dicen Iztlan, umao
...
l
l d. h Iztlán está a cinco o seis e- l
. dios de paz e cua &amp;e o
ciertos espano es e tn
,
..
f
l dicho Godoy por ver la
. d" d paz y este testigo ue con e
guas de los m ios e_ h
bl de Jztlán medio de guerra y medio de paz,
tierra y hallaron al dtc o pue o
• FRANClSCO DEL PASO

142 y 148.
• GARCÍA lcAZllALCETA,

Y

España' tomo I, PP·
T RoNcoso, Epistolario de N ueva

eoleccL'ófl

HistoTia de México, tomo
de Documentos pa'l'a 1a

II, p. 345 (Historia de la Nueva Galicia, L650).

516

porque álgunos de ellos se defendieron y l&lt;&gt;s demás se ausentaron a las

sierras ... "
Don Juan de Sabcedo al continuar en su relato nos informa que de ese
lugar se fueron a unos peñoles y pueblos "que está11 en unas lagwzas )' alrededor de ellas que son cuatro o cinco leguas adelante del pueblo de Jztlá11
y los hallaron de guerra '.)' los indios de él salieron de guerra con canoas . ..
y de alU fueron por otros pueblos comarcan os y los hallaron que 110 estaban
de paz y que 110 sirven a nadie y como viero11 a los españoles se de(endieron
algunos )' otros fueron a los montes y al presente no hubo remedio de poderlos conquistar ni apaciguar, porque hay muy grandes lagunas y en ellas peñoles y fuerzas donde se meten por razón de lo cual, se acordó de los dejar .

ªJ' que asimismo a la sazón tuvieron in/ ormación y noticia de muchas provincias '.)' pueblos que cslán por toda aquella tierra, en mucha cantidad que
no se ha visto 11i conquistado y que están de guerra y que no sirven a nadie
)' que toda la tierra que. este testígo vido es mu,, buena tierra ,, muchos ríos
y aguas J' fértil para labranzas y ganados'.}' muy poblada. En especial tuvieron
noticias de las dichas provi11cias de Cuinao, de otra provincia que se dice
Cuinato ,, otra Cuino y Acámbaro y del Valle de Milpa '.)' la província de
Acuicua )' de otra provincia que se dice T axi.maroa y otras muchas. . todas
las cuales . .. caen en medio de la tierra entre la costa norte y sur, desde el
camino que ha llevado el presidente Nuño de Guzmán hasta la tierra de
Pánuco~ la cual que así no se ha conquistado ni visto. . . La dicha tierra de
guerra comie11za diez y ocho o veinte leguas de esta ciudad . . . '
Lo anterior fue confirmado por el testigo AJvaro de Santisteban, al declarar que "puede haber treinta días poco m&lt;Ís o menos que ( el) y Godoy, Francisco de Perwya y Mateo de Vera fueron desde la ciudad de Michoacán a un
p1,eblo que se dice lztlá11 a la ti.erra de los chichimecas, el cual dicho pueblo
está quince o diez y seis leguas de la ciudad de Michoacán, y qu,e cuando
llegaron a dicho J&gt;Ueblo y a ciertos peño/es comarcanos en él no hallaron indio
11ingu110 porque parece, todos huyeron y ausentaron viendo a los cristianos . ..
La tierra que este testigo vid o y anduvo es muy fértil y buena para labranzas
y ganados y es muy proveída de mantenimientos . . . "
Muy importantes datos aporta también don Jerónimo López al afirmar
que desde la villa de Colima camino arriba a la banda del norte, está todo
de guerra "porque cinco o seis leguas del dicho camino a la mar del sur ha
pasado con temor, porque ha oído decir . .. se le han quejado españoles que
el dicho camino les han salido los indios de guerra a darles grita y flechar/os,
los cuales les han hecho huir y en el dicho camino españoles y se han sabido
que los dichos indios los han muerto y a este testigo le faltó un criado que
le. mataron en el dicho cami110. Y que este testigo entró por aq'l,lel/a tierra
517

�de guerra con gente, conquistando y pacificando mttchas provincias de la
parte de la costa de la mar del sur, cerca de ellas. . . hasta el pueblo que le
pusier-0n de Palmas ... Toda la otra tierra hasta la costa del mar del norte,
está de guerra. . . hay gran población y muy buenas y la tierra fértil. .. abu11dosa de maíz y algodón que son las cosas más principales de la tierra y la
tierra de muchas insignias de minas, y entre los indios se trata plata y oro . ..
los indios hacen raya con los de paz de la provincia de Michoacán .. ,''

Los testigos de oídas

Hasta estos momentos hemos presentado solamente el testimonio valioso de
personas que en alguna ocasión y en circunstancias diversas, estuvieron muy
cerca del país de los chichimecas. Ahora conoceremos lo que declararon dos
testigos más y que bien pueden representar al pueblo, a esa parte del pueblo que discute y comenta con entusiasmo todas las noticias que llegan a sus
oídos y hasta se atreve a opinar, sugiriendo solucíones a todos los problemas,
aun los más difíciles. Nuestros hombres no interviniernn en expedición alguna
contra los chichimecas, ni había visto sus dom.iJ1ios, pero eso no obsta para
que hablen con todo lujo de detalles y expongan sus puntos de vista sobre
los "indios que estaban de guerra".
Escucharemos pues a don Antón Caycedo, quien como los anteriores rindió
su declaración el 27 de febrero de 1531. Don Antón dijo sobre el particular
que "desde que se dice Macuilsuchil que comarca con Mestitán, que es treinta
leguas de esta ciudad ( de México) hacia Pánuco en adelante va liiscu,rricndo
la tierra por unos pueblos de ( don Juan) / aramillo y hasta dar con otros
pueblos de Villegas y de allí a Michoacán y hasta aquí que es veintisiete leguas poco más o menos de esta ciudad, está de paz. . . Y de allí en adelante,
por la tierra de los chichimecas. . . hasta dar con la provincia de Pánuco,
sabe este testigo que hay mucha cantidad de tierra y provincias que no están
reducidas ni traídas al servicio de su majestad y que la dicha tierra toda
está de guerra y lo sabe porque . .. ha visto parte de la dicha tierra ... los
dichos indios de guerra dan guerra a los que así están de paz. . . Muchos de
l-0s indios comarcanos que sirven (a su majestad) se pasan a las dichas tierras
de guerra por no servir y de los tres años a esta parte. . . han muerto en la
dicha tierra de guerra a legua y media de la tierra de paz siete españoles . ..
Es tierra fértil -termina Caycedo-- de grandes poblaciones y aparejado para
labranzas y crian.zas . .. "

Alonso Lucas en el nombre de otro de los testigos y al contestar las pre-

guntas concspondientes, puntualizó que usabe que la provincia y tierra de

toda , la .tierra que está entre d;,.zl
. .
..,,, a provincia
y la d p ,
demas tierra que está adelante de l d" J
. : • • d M'
e .anuco
a ic ia provinci
, y toda la
de ahora va Nuño de Guzmá
.
a e
tchoacan, por donn con.quistando hasta el p . d .1 ,
d e mar a mar y por toda aq ll e·
d
ara1e e1, no Palmas
, .
ue a ierra a e/ante hast
l
.
,
Espirit-u Santo y hasta la Florida ha estado .
a e para7e del no del
de ello está pacífico según las
....: .
siempre de guerra y que lo que
,
no~.cias que al p
t
dad, por donde ahora va
.
d
resen e se tienen en esta ciuconquistan o ,,, pa if'
d
.
Guzmán...
J
c ,can
el dicho Nuño de

°

"Al parecer de este te,rtigo y según lo qu t d d'
Núño de Guzmán conquistar t d l .
e o os, icen, no puede el dicho
.
o a a tierra que esta de g
la d icha provincia de Michoaca'n l
. .
uerraJ porque entre
. .
Y a provzncta de Pán
1
l
c/nchimecas a los cuales el d" h N _ d
uco aay mue zos teules
'
zc o uno e Guzm , p 1
no ha podido lleuar y esto s b
,
.
an or a parte que ha ido
_
ó'
a e es,e testigo porque z t ·
.
Nuno de Guzmán partió de esta ciudad
~ tempo que el dicho
capitán en la provincia de p '
l
,
Jo proveido de un teniente de
anuco e cual es fa t d
.
está, para que entrasen conquistando por l d. Jc or_ e su maJe-stad que allí
. h
a ic ia tierra de guerra
p
aque l Para¡e asta ¡·untarse con el d'te Iio N uno
- de Cuz ' l
... y . or
f actor 110 ha podido hacer po
d'
.
man, o cual el dicho
y termina Al
L
_rq~e- uque no ha tenido posibilidad de gente
,,
onso ucas ms1sbendo en que s , di
«
• · •
eón y tierra larga por aquella parte para od egun . cen, hay grande rinsu majestad serían muy servid
p er conquistar de lo cual Dios y
póblada, había dónde poblar espos, _Plorque, hallándose como dizque ha)' tierra
ano es y riace7 rep rt · ·
d
que fuesen remediados y q
. .
.
. ª zmumtos e pueblos para
.
ue asimismo, se dice tiene por
.
cilmente y sin riesgo de espa110
- l es ye1l d o con
muy
cierto muy fábl
.
a caballo y de pie se podría
' .
".°-:-º 11 e cantidad de gente de
,
conquistar y pacificar . .. ,,

de.,

ª

Así pensaban dominarlos

Como vemos, nada de lo que acontecía más 11'
escapado a la perspicaz observ . ,
a
del grado veinte había
de Guzmán y sus fallidas ~~~ popular. Todo lo que se decía sobre Nuño
e.... J:A-'-llc1ones sobre los chichim
captado con admirable fidelid d. Has 1
ecas todo lo había
conquista de esta tierra salva. a . .dta os planes para la colonización y
.
Je, comCJJ en con los propuestos hasta entonces
Ef
ectivamente• basta exammar
·
l as declarac1ones
.
·
de los testi
pasado ante nosotros, para tener una idea li
d l
gos que han
el particular Don Alvaro S tisteb
gera e o que se pensaba sobre
si seria prov~choso que se p:rt.casenan, pord ~jemplo, cuando se le preguntó
Y re uJesen las tierr
b
guerra' contestó que "Ant,on G odoy que estaba en Michas que
esta
an de
,
. b

ª

!-

esta Real Audiencia por provisión ara OT
• •
oacan, envza a a
testigo vido y le parece
que
h p . ello pacificar. y que lo que este
...
a ic a tze,rra se podría pacificar y traer al

¡'

los teules chichimecas que confinan con la provincia de Michoacán, que es

519
518

�. . d
ma1·estad fácilmente por estar cerca de esta tierra y que por
servicio e .su
,,
t el dicho Godoy se ofrecía hacerlo. • •
P
este res ec o,
.
, .
,
''será gran serRatificando la opi1úón antenor, Jerommo López JO que t
ntendida
. . de D.
conquistarlos y pacificarlos. . . porque es gen e e
victo
tos· · ·
l h ,
si un pueblo pro, de
omo este testigo vida que o acian, que
.
,
y vendnan ¿·paz c , de paz y que la dicha pacificaci6n y conquista serta
baba pelea, I iez uen;:ntierra an.sí para su majestad, como para remedio de
mU)' provee iosa en
, N
E p -a
porque se harán poblaciones,
h
t
e hay en esta ueva 's ª 11 • · •
mue a gen e qu
.
.
ll
,, Alonso de Avil a insiste en que
porque la tierra es muy buena
e o . . : lar , traer al tervicio de su ma"la tierra es muy grande, se podria co11qws
'
..
la dicha
.
el principio serían menester muchas costas, porq1u
1estad, y para
.,
d st ciudad ~• e11 esta ciudad mucha gente ,,
t'
de guerra esta cerca e e a
J
ierra.
.,
se lo susodicho, se evitaría de matar, como por
apare10 para ello, y ~a~umdo
nas lean muerto españoles los dichos
aquella tierra y provincw de paz comarca

ar

Pª;ª

· dios de guerra. • •"
in

.

muestra don Antonio Caycedo al deter-

En un tono francame~te belicoso se

. • de su ma¡·estad la dicha tierra,
"para reducirlos y traer a servicio
d
minar que
ar ser la tierra, como es, mucha y mtl'.}' pobla a
es meneste~ gente de guerra, ~ lo demás podría hacerse fácilmente por ser,
y que habiendo gente Y arm '
d l . d d
Asimismo sería provechoso
.
b
~, muy cerca e a ciu a . • .
como es, tierra uena J
¿· h .
de guerra los i11dios comarcanos
a de esta ic a tierra
,
hacer porque a c~us
, f
·a para cometer cualquier cosa contra
que sirven a espa1tolesbesta11 avo¡eci ::ado estos españoles en algunos de dilos españoles, y aún sa e que no wn . .
,
,, s
•os
pueblos
porqite
a
causa
de
lo
susodicho,
se
temia11
.
.
.
Cl
•
h" him
propuso una ae-

.

do Cortés planteó la reducción de los e ic
ecas.' .
. ~u~
. tó
us emisarios a que primero los invitaran a ace?tar
non nnxta, esto es, ms a s
. .
1
debían . mas, Sl no
la li 'ón católica y reconocer el servicio que a rey
, 1 . U
a
re gJ
. .
1
erra y los tomaran por ese a\OS. n
querían ser obedientes, l: lncte:; v:r gutal concepto continuaba en completa
lustro después, como ac~ ~mos b., 1' . se ;nelinaban por un plan paci.
.
. d • de ensur tam 1en os que
~
vigencia, sm eJar
.d
d 1 padre Fray Pedro de Gante,
1
.
l
taban acordes con as t cas e
fista y os que es
. .
"dad español entrase a ellos, p-or
.
,
• pidiera "sin extrema necest
qtuen sugena se un
, alborotarlos así porque les piden o toman
vía de estar en ellos, porque sena
•
,, 7
lo que tienen . ..

,

El enigma chichimeca

Dos ideas fundamentales sobre cómo controlar los dominios chichimecas
hemos conocido: Una que preconizaba la violencia, sostenida generahnente
por los militares o integrantes del gobierno virreinal, y la otra. difundida por
los religiosos que pugnaba por la ocupación pacüica. sin alardes y exenta de
todo acto que provocara a los indígenas. La primera se puso en práctica desde un principio y casi siempre dio resultados negativos, no así la segunda
que. aunque de efectos más lentos y menos aparatosos acabó por imponerse
en forma absoluta
Por otra parte, un impresionante e ininterrumpido festín de sangre fue en
realidad la vida inquieta de los nómadas chichimecas. Quienes han pretendido fijar la fecha o la época en que comenzaron a realizar sus incursiones
devastadoras, se engañan rotundamente. El modo de ser los chichimecas, en
nuestro concepto, llevaba ya algunas décadas en estas latitudes. El hecho de
atacar a los europeos desde los primeros momentos en cuanto los tuvieron
a su aJcance, no fue sino la continuaeión de lo que antes habían hecho con
los pueblos indígenas circunvecinos. Un simple cambio de color en la piel
de sus víctimas y nada más ...

En 1o único que sí encontramos diferencias y que es motivo de nuestro estudio, es en los resultados1 en las consecuencias que trajeron algunas de sus
correrías, principalmente cuando comenzaron a caer al golpe feroz de ]a macana y de la su flecha hombres venidos de allende los mares.
La primera sangría española que provocaron los chichimecas fue en los
soldados de don Francisco de Garay, en la fecha que en su o_portunidad hemos señalado y, lo más importante, fue entonces también cuando se suscitó
la primera controversia sobre el derecho de colonización en dominios bárbaros. 8
A partir de entonces, los asaltos se sucedieron con variantes de intensidad y
de resultados. De las entrevistas violentas o pacíficas que se produjeron entre
chichimecas y españoles, son tres para nosotros las que tuvieron mayor trascendencia histórica,
La primera fue cuando cautivos de los inclios "Alonso del Castillo Maldonado, natural de 'Salamanca, hijo del doctor Castillo )' de doña Aldonsa Maldonado . . . ; Andrés Dorantes, natural de Béjar . . . ; Alvar Núñez de Cabeza
de Vaca, hijo de Fra11ci.sco de Vera y nieto de Pedro de Vera, el que ganó
a Canarias, y su madre se llamaba Teresa Cabeza de Vaca, natural de Jerez
de la Frontera y . .. Estebanico, negro alárabe, natural de Azamor", náufra-

gos de aquella aparatosa armada del infortunado capitán Pánfilo de Narváez,
• FRANCISCO D&amp;L

P-"SO

y

T RoNcoso ' Epistolario de Nueva España,

tomo

II.

~ Cartas de

Relación, p. 42.

, Carlas de las Indias, tomo I, p. 101.

521
520

�recorrieron el norte, siocruiendo en parte la cuenca del río Bravo. Nimbado
por la traclici6n y la fantasía ha pasado a la historia ese viaje trascontinental
que iniciaron en un lugar cercano a la desembor.adura de! dicho río Bravo
hasta el pueblo de San Miguel de Culiacán, a donde llegaron en 1536, nueve
años después de sentir en carne viva el impar.to de una vida completamente
salvaje. De ellos se recogen las primeras noticias sobre los chichimecas y que
magníficamente registra el padre Motolinia en su Historia de los indios de
Nueva España, fechada en 1541, mismas que años más tarde amplió extraordinariamente don Gonzalo de las Casas, cuando escribi6 su estudio que conocido por La guerra de los Chichimecas. La segunda corresponde a la famosa
incursión que se realizó en contra de los alzados de Jalisco y que trajo como
consecuencia, entre otros hechos importantes, el principio de la colonización
de Jos dominios chichimecas y tercero, los frecuentes ataques que durante toda
la segunda mitad del siglo XVI se hicieron más frecuentes y sangrientos'. pe~o
que influyeron extraordinariamente para que surgieran a la luz de la lustona
pueblos, villas y ciudades de españoles que trasformadas, aún subsisten. .
Por muchos años la región de los chichimecas fueron para los conqwstadores un indecifrable enigma. Todavía en 1534, cuando por real cédula fechada en Toledo el 20 de febrero de dicho año, en virtud de la cual quedó
dividido el Reino de Nueva España en cuatro provincias y en cuatro obispados, al señalar los límites entre los obispados de México y Michoac,~ se
indica que "se vuelve a tomar la mojonera desde J.fichoacán, donde comien;ra
desde tierras de A.cámbaro, de esa otra parte del río hacia la parte del norte
y va a dar la dicha mojonera por tierra de los chichimecas, que no se saben
los nombres de ellos y ha de salir a la ra}'ª y términos de o:-:itipan ... " 9
"Estos chichimecas. . . digo los g11amares, guachichi/es antes ni al tiempo
del visorrey don Antonio de M e11doza, de buena memoria, hicieron la guerra
a la provincia de Jalisco, que fue por los años de 41 y 42 -dice d~n Gonzalo de )as Casas-- no eran co11ocidos ni su tierra tratada de espanolcs, m
poblada con estancias de ganados, porque solamente había algunas empezadas
a poblar en la Sabana de San Juan. ¿El cómo fueron cono~idos? de e~ta manera: De los esclavos que se hicieron en la guerra de Jalisco se tra¡eron a
Taxco y otras minas de Nueva España y de ellas se hu!eron algu~os . .. se metieron en los zacatecas. . donde como diestros en mmas, conocieron los metales y los mostraron y dieron a los españoles y este principio tuvieron aquellas
minas nombradas de los zacatecas . . . " &gt;º

• MANUEL

O&amp;ozco

y BERRA,

México, 1881, p. 127.

'º

522

GoNZALO DE LAS CASAS,

Apuntes para la Historia de la Geografía en México,

La Guerra di! los Chichimecas, p. 41.

Al conjuro del oro
i a~timos que toda obra que se emprende debe necesariamente qu6
pe~u- un fin ~eterminado, según el concepto que se tenga de la vida, en
r~lidad la colomzación del corazón de los chichimecas parecía no tener
º~!eto alguno, ya que, de acuerdo con las ideas de los conquistadores, la region no aportaba ~neficio notorio y sí, en cambio, bastantes perjuicios, porque la muerte casi segura de los que por aquí se aventuraran, hubiera sido
del todo inútil. La necesidad, entonces sí se puede decir que imperiosa de
explorar la zona de los chichimecas, se \/UlO a sentir cuando surgieron a la
l~ -~e la historia los minerales de Guanajuato, Zacatecas, Comanja, etc., convJitiendola en algo tremendamente atractiva.
Bien sabido es que de no haber sido por el oro, quién sabe cuántos años
se h~biera retar?ado la exploración de lo que hoy es nuestra República
Mexicana. Aménca misma no hubiera sido asaJtada verdaderamente por tan~os ~ventureros, como sucedió, de no haber sido por el áUJ"eo metal que tanto
mqwetaba a los hombres de la época. Cierto que la humanidad siempre ha
d~lirado en la riqu~, pero el medio para obtenerla no ha sido siempre el
~mo. Hoy, por eJemplo, la mayoría sueña con ascender a un puesto público, a tal punto privilegiado que le permita amasar millares de pesos con
la mayor impunidad y ho1ganw posibles. Inglaterra en el siglo pasado impuso la moda de las industrias, teniéndose a éstas como un medio infalible
para enriquecerse; pero antes, durante los siglos A'VI, XVII }' XVTII no
había más alJá de una mina en bonanza a cuyo conjuro se podía alranzar riqueza, poder y títulos nobiliarios.
Dado este peculiar concepto de la existencia, no es de extrañarnos que
apenas descubiertas las fabulosas minas del centro y norte, un mundo de gente
se despla1.ara hacia estas regiones con intenciones de poblar y de ese modo
disfrutar de los incalculables beneficios que proporcionaba W1 venero de metales preciosos y que el camino que bosquejara de de 1542 el más tarde beato
Fray ebastián de Aparicio, entre México y Zacatecas, se viera constantem nte
hollado por las plantas de audaces aventurero que in mf'dir los peligros,
se lanzaban en busca de la fortuna o ... de la muerte.
"Tratándose el camino de esta ciudad de .México y de la de Michoacrfo
y Guadolajara a las dichos mi11os -dice De las Casas-,.-.. fue 1lecesori.o pasar
por las tierras chichimecos, y a los principios se mostraron conversables con
los españoles . .. y los españoles viendo la tierra desembarazada y apta para
estancias, porque ellos no siembran ni cultivan. LA EMPEZARON A POBLAR DE
ESTAJllCfAS DE GANADO POR LA
11

DIVERSAS .PARXES Y A.SI TRATANOOSE LA TIERRA.

Op. cit.

523

�SE :EXTENDIA LA POBLACION DE LOS

cmcHIMF.CAS
'

y darles doctrina
con todo
.
[

calor~ porque los padres de la orden de Señor S~.n Francisco, _tomaron 4
mano de ellos e hicieron monasterio en ellos en la villa de. San Miguel, donde
·untó mucha gente de estos chichimecas guamares y con ellos po~laron
se J
•,
bl, p.,. - mo de lor pmneros
otros indios otomíes y tarascos y tambien se po o en 1a
.
guam.ares . .. ,,
.
· b
J'
"Hasta entonées --dice por su parte nuestro ilustre paisano vV1f§ er~o iménez Moreno-- había sido costumbre otorgar merce~es par() estancias de
anado en la región de Zumpango -al norte de la capital-_, en el Valle de
}oluca Pero vencida la resistencia de los cazcanes y de sus alt~dos,_{ue posto~e
la colo~ización del oriente de Guanajuato, lo que sólo adqwere importancia
desde 1542 cuando se dan las primeras mercedes en la comarca de dApo.seo
,
.., de los colonos y hasta
se . a una
y Chamacuero
atrae entonces la atencion
.
d

Provisión a Juan Jaramillo en 1542 para que vaya a descubrir las ti.erras e

, dd
''' .12
que algunos indios le habwn
a o razon
.
don Gonzalo
p ebas fehacientes de 1o que nos d icen
. de las Casas
. Y el
mae:ro y doctor Wigberto Jiménez Moreno se encuentran en el :11-chivo Gel de 1a Nación ;n Ramo de Mercedes. Allí se registra~ las pnmeras ;er::~: en las tierra: colindantes con los chichimecas, por cierto no muy a
.
dantes
lo que nos revela la extraordinar··ia cautela con que se [ue preparan
.
if' o,
.
ómadas
y
que
se
m
tens
1co
1
d
la colonización de Jos dominios e os ameos n

t:-

al conjuro de los metales pre&lt;:iosos.
Avanzadas de colonizaci6n
Ya consignamos de acuerdo con De las Casas y Jiménez Moreno: q~e no
.
l
d ' , de la sangrienta guerxa dirigida contra los UJdígenas
fue smo iasta espues
edir con cierta profusión mercedes
de Jalisco cuando se comenzaron a exp
,
• para ganado mayor
o menor,
en los chich.imecas
para sitios d e estancias
.
·.
d para
1
¡
cual
dio
lugar
-a
edif
an0
t
b Ilerías de tierra sitios para ventas, etc., e c.,
ca a.
b ' .,
a un tipo de colonización completamente
eternos nuestra O servacionde acuerdo con
rente a la empleada por Cortés y los que lo emularon, y muy

las tendencias pacifistas de los 1·eligiosos.
. ,
Lar ión de los chichimecas, a diferencia de otras ocupadas por mdíge~,
eg
colonizarse propiamente con la llegada de los europeos. Aqm n_o
:::n;~::1: de naturales con una cultura suficiente como paca reconstrwr
u W
Jtld.ÉNEZ MoaENO, La Colonizaci6n y Evangelización de GtJ~1:aju.atlo944en
IGBERTO
A
.
,, A~ III No 1 Mexico,
,
el siglo XVI. Sobretiro de "Cuadernos mencanos ' n 0
,
. .
pp. 15 y 16.

524

algo de su pasado. En los chichimecas y demás regiones del norte, la vida
propicia a ser historiada se inicia con el establecimiento de un real de minas,
una estancia de ganado mayor o menor, un sitio para venta, un presidio, una
misión o cuando mucho con un pueblo de indios 'importados', a los que se
daba el nombre de un santo, del dueño de la estancia o venta, o bien, de
alguna provincia de España. Estos rudimentarios núcleos de población aparecían en el territorio del Reino de Nueva España sin gran aspaviento, tímidamente, como aquello que se intenta sin determinar sus resultados.
No obstante su simplicidad; estos avances de coloni7.ación tenían sus caracterlsticas perfectamente definidas que señalan, en cierto modo, su importancia
y categoría. De todQS el real de minas era .indiscutiblemente el que gozaba
de mayores atenciones y preferencias por parte de todos los sectores sociales,
pues, como lo vimos en su oportunidad, para los hombres de la décima sexta
centuria no había más allá de una veta de metales preciosos a cuyo .influjo
se podía conseguir Lodo. . . Después vienen las estancias de ganado mayor
o menor que,. con las tierras que se medían en caballerías de tierra, constituían
una importante unidad agropecuaria, proveedores de granos, semillas y ganados de todos tipos. Las ventas, que desempeñaban un importantísimo papel
dentro de la organización caminera de la Nueva España, pues era.11 sitios de
descanso y de refrigerio para los trajinantes, instalados de acuerdo con un
breve, pero riguroso reglamento.
Los presidios que, lejos de tener relación con los lugares de reclusión para
criminales, eran entonces \Illa especie de campamentos militares, que se estableáan en sitios estratégicos para la defensa de los caminantes que iban
de la capital del virreinato a algún lugar del septentrión y las misiones, centros de población destinados normalmente a la evangelización, atendjdos por
uno o varios religiosos. Como es fácil suponer, Jas misiones fueron las que
menos atenciones recibieron de parte de 1a corona y las autoridades de ]a
colonia que todo lo calificaban de acuerdo con el oro que se podía obtener;
no obstante, estos centros de población en cierne~ fueron antecedentes históricos de lo que hoy son grandes y prósperas ciudades que se extienden al centro y norte de nuestra actual República Mexicana.
Dado e] tema de nuestro estudio histórico y para no divagar demasiado,
fijaremos nuestra ateneión desde ·estos momentos en las estancias, en esos sitios de estancia de ganado mayor o menor que tanto coadyuvaron a la colonización de la extensa región que se localiza más allá del río Grande o Lerma,
y que por esas rarezas de la vida, no ha merecido de parte de nuestros historiadores la más breve observación, estudio que ahora nosotros intentamos,
convencidos de que con él sentaremos las bases de futuros estudios sobre la

525

�colonización de nuestro Estado de Guanajuato y demás que se encuentran
al septentrión de nuestra nación.

U na merced no conocida
En el transcurso de los capítulos precedentes hemos estado mencionando con
cierta frecuencia a las estancias y hasta hemos señalado algunas de sus características. Dijimos que, como los reales de minas, los presidios y las misiones, las estancias habían sido avances de colonización en las provincias
septentrionales. Señalamos también entre sus particularidades el haber sido
centros agropecuarios, proveedores de elementos necesarios para la subsis-

tencia. Pero
¿ Qué origen tienen las estancias?
Desde que el hombre conoció el arte de domesticar a los animales, tuvo la
necesidad de paseer tierras eseecialmente destinadas a la cría de ganados, par
lo mismo, no debe extrañamos el que al planear la fundación de poblaciones,
tomara este hombre especial cuidado el proponer y señalar las tierras ganaderas necesarias.
En América, donde los naturales no habían tenido el cuidado de observar
a los animales susceptihles de ser domesticados, la colonización ganadera adquirió caracteres de obsesión a tal punto, que no hay plan para organizar un
pueblo que no contenga uno o varios incisos relativos a los sitios para ganados. El plan del cardenal Cisneros, el primero quizás que se elaboró
las
Indias, propone. según la síntesis que hace el ilustre jurisconsulto leonés, dori
Toribio Esquivel Obregón "que para poner en práctica lo ordenado, podían
tomar las tierras y el ganado necesarios para establecer pueblos con sus
tiuras y ganados ... El ganado debía estar al cuidado del cacique principal (y)
que cada pueblo de 300 habitantes había de tener, si era posible, 10 ó 12 yeguas, 50 vacas, 500 puercas y 100 puercos, mantenidos en común hasta que
los indios aprendieran a tenerlos en propiedad".1 3
"Como casi todo lo que a la cultura occidental se refiere, ----dice Esquivel
Obregón- la ganadería m ereció atención especial de Cortés, quien cuidó de
propagar los animales domésticos y familiarizar a los naturales con su crianza. Y hay un rasgo con este m otivo que reuela la visión del conquistador, su
propósito de crear la nacionalidad en M éxico, y de defenderla económicamente contra las otras provincias de las Indias. En su Cuarta Carta de Re-

para

EsQUIVEL OsREOÓN, Apúntes para la Historia del Derecho e11

ª

º,

1:

.?

1. Que si algún vecino o morador o otra
.
sitio señalado por el die/ o
.
cualesquiera persona tuviere
i
conse¡o para trancas de pu
dar alguno otro en media l
la
ercos, que no se pueda
egua a
redonda y q
· al
.
d entro de este término el P .
,
ue si gu110 puszere sitio
,
rimer poseedor no p d
l
d ,
dole la primera uez ante testigos
ue a ec iar e el y requiriénhaciéndolo, lo mande matar al di;;e saque su !'l1~ado ~el dicho sitio y tlO lo
22 Q
.. l .
o ganado mi incurrir e11 pena alguna
. ue si e dicho fuere para ganado vaci:no u
.
.
dado terreno de una legua y
d' l
ove¡uno este le sea guardicha pena. . .
que na ze e entre en el dicho terreno, sin la

23. Que si
• algún traedor de puercos quts'.tere mu d a, su tra d
Par te que ninguna p ersona pueda entr
..
ar eu el sitio
d:,•· na oh a otra
.
meses primeros siguientes
, .
.
. . . que e7a1e asta sets
. . . y ast mismo ninguna p
d
montear el dicho sitio
s p
d h
ersona pue a entrar a
•· · 0
ena e urto ...
24. Que ningún sitio de ganado de cualquier
. manera q e
poner media legua a la redond d
.
u sea, se pueda
a e ninguna labra
, d
de naturales I\J que ..; lo p .
l
nza., aSz e espanol como
, .,
~• s usiese y a gún daño
'b.
.
que el dueño de ello sea obligado a l p
reci u:re del dicho ganado,
o agar . . .
25. Que
, si
- algún quisie re liacer a zguna labra11za de11tro del sitio t' .
que esta senalado que ha de te.ner. los a.s1.entos
.
. .
y criadores.
de los y ermino
d
que lo pueden hacer sin que el señor del dicho an d
~ana ~s,
con tal que la tenga cercada no le pueda hace; d o se llla pueda z~pedirJ
ano a e a y que si se lo

ª_

lación, dice a Carlos V:
" Ltc. ToRIBlO

"A . .

simismo, muy católico señor, he sido inform
uan de las islas, que los jueces y oficiales d
ado de !ºs navíos que ahora
Española residen han prov,,,:d
d e vuestra ma7estnd que en la Isla
'
.,. o Y man ado prego
l
.
todas las otras que no saqu
.
nar en a dicha Isla y en
en yeguas ni otras cosas q p d
. .
por esta Nueva España so pen" d
ue ue an multiplicar
'
«
e muerte hanl h h
¡·
pre tengamos 11ecesidad de cou p l
,
o ec o a tn de que siem1 rar es su ganado y b 1.
venden por excesivos precios. y t l d b .
es ias y ellos nos los
deservicio qu.e a vuestra maJ~ t dw
e ieran hacer por estar notorios del
..
s
se iace excusar q
t
·
y pacifique, pues saben cuanta necesidad ha d
t
ue es a ~r_ra se pueble
Un ,
d
y e es.o que ellos defienden
,, H
.
ano mas tar e, en 15251 encontrándo
,
,
.. .
vidad en su trágicamente célebre exp di . ' se Heman Cortes en plena actie cion a las "H'b
" di
ordenanzas, las que r irían lo
.
I ueras '
eta algunas
tividad de Nuestra s=:ora y
:es;os..~e- las recién fundadas villas de Naras, y para "todas las demás
e ~Jl o, en el puerto y cabo de Honduordenanzas Cortés desp , dquel aquz_ en adelante se poblaren". En dichas
,
,
ues e os pnmer
·
. .
siguientes:
os veinte .mc15os, redacta así los

Mé-

" Op. cit.

~ico, tomo I, México, D. F., 1937.

526

527

�hiciere, no le pague pena ninguna por ello, ni pueda hacer ningún daño al
dioho ganado y que si lo hiciere, pague con las sentenas ...
26 Que todos los tenedores de cualquier género de ganado que sea tengan
.
. •
•en-al el cual ret1istre11 ante el escribano del cabildo y no lo puedan
Ju.erro
o"
, ·
º
•
l d' ¡ / ·
.
. d e d;cho
cabildo, y el que no tuviere e te io iwrro y
mudar sin l.icencza
•
•
,, 15
señal que pierda las reses que tuuiera . ..

Medidas para Tierras

Sabemos perfectamente que al surgir a la historia el _Reino de Nueva Es.
metido a una serie de leyes generales dictadas desde la mepana. se VIO so
.
.
uxili d de inmediato por
tr, poli leyes que como hemos visto, se vieron a
a as
.
u:a serie de ord~zas, con las que se procuró regular la vtda ~e ~ pue•
t e Y por cauces de mqu1etante
blo que se desarrollaba extraord.manamen
originalidad.
se dictaron en
Como fácil es suponer. muchas fueron las ordenanzas ~ue
E - Se puede asegurar sin caer en exageraciones que no hubo
ueva spana.
.
rf"&lt;Tida por solemnes ordenanzas. De eJlas
actividad humana que no se viera --~. . E
·a
1
dictadas
por
Cortés
que
extraña
a
don
Tonb10
hemos conoci o ya as
'
· d d ds,
.
en
las
actas
de
Cabildo
de
Ja
cm
a
e
q uivel Obregon no se mencionen
,
.
seguramente
no
advirtió
que
tales
ordenanzas
fueron
expeM
exico y es que
. .,
''flib
" · en
elidas ara las villas fundadas durante la exped1c1on a 1as
ueras , ~
se .d~ r-esentaremos algunas en su parte substancial, las cu~~ nos Jlus~ !bre Ja forma cómo se fueron sucediendo los aconteclllllentos que
traran s
.
do rnavor O menor
llevaron a la creación de los sitios de estancia para gana
' .
.
Entre los primeros acuerdos que los señores del Cabildo de la cmda! d~
México tomaron para mercedar tierras, lo tenemos en 1~ acta levanta e
. b d 1524 cuando al referirse a la medida de las huertas,
16 de septiem re e
,
midieren para las dichas
« dichos señores (acordaron) que los pasos q1ie se
l d. h
h uertas, sea ca da Paso de tres pies de hombre, por manera que os ic os
cien pasos han de ser trescientos pies• • •"
.
d
1537
ya
se
habían
concedido
algunas mercedes
Aunque para el ano e
~ b b' die
·u· d estancia para ganados e inclusive el rey de Espana a ia , para Sl os e
1527
1 veremos mas

d l
disposiciones sobre el particular en
, como o
:1:n:e~ algunos detalles que nos hacen deducir que p:ira entonces~:
meseselida
era usua1 conced er t Odavía. esa. clase de mercedes. En los. pnmeros
• ,
ese año de 37, por ejemplo, después de advertir que no eX1st1a una me
D. LucAs Al.AMÁN, Dise1taciones so b te la Historia de la República Mexicana,
tomo I, Apéndice II.
10

528

fija para otorgar tierras, el virrey don Antonio de Mendoza "manda hacer
una medida así para esta ciudad (de México) como para toda la Nuevo.
Espaiía porque toda la medida sea igual, manda. . . que se midan todas las
tierras que se hubieren de medir así en esta ciudad como fuera de ella l'
que esta ciudad lo tenga por patrón y que el número para suerte de tierra,
sea y se dé por cabezada 96 varas de la dicha medida por largo doblada,
que son 192 varas. . . por cabezada y doblada de por el largo que son 384
varas de la dicha medida. Y así al respecto, vidose y midiose la dicha medida de ella y tiene cada vara de medir, menos una ochava ... "

Días más tarde, el 9 de febrero del mismo año, los señores de1 Cabildo
acordaron que "los dichos solares que en el principio de del fundamento de esta
ciudad ( de México) se mandaron y dieron por medida de 60 pasos en cuadra, 1° según el tamaño y medida cada paso el primero de tres pies y los
demás de dos, que son en los dichos 60 pasos 141 pies de la cual medida y
como hay diferencia ... acordaron y mandaron que los solares que de aquí
en adelante se dieren ,, los que estuvieren por labrar y edificar que hubiere
de medir, se den y midan de tamaño de 150 pies de marca en cuadra . .. "

Como vemos, en estas ordenanzas sobre "medida de tierras", no se incluye
las destinadas a estancias y que estas mercedes todavía en 1540 seguían siendo
poco solicitadas. Los ganados, aún en contra de las ordenanzas, seguían haciendo destrozos en ejidos y huertas, destrozos a tal punto cuantiosos que los
señores del Cabildo, tuvieron que tomar medidas bastante drásticas, y sobre
la marcha, eJ 21 de marzo de ese año, suscribieron la siguiente ordenanza:
"Por cuanto en la ordenanza que en esta ciudad se tiene hecha de los ejidos
y de los ganados que en ellos han de andar, ordenaron y mandaron que
cualquier ganado que hiciese daños en heredad de ot,ro. . . o en huertas que
estén fuera del ejido, paguen de pena, además del daiio, por cada cabeza
de ga11ado menor que es ovejuno, cabras y puercos, un cuartillo de plata por
cada cabeza hasta SO cabezas, si el daño se hiciese de día, y si ... fuere o se
hiciere de noche, sea la pena doblada. Y si fueren de 50 cabezas arriba, tenga
de pena tres pesos de oro lo que corre y siendo de noche seis p esos. . . y por
cada cabeza de ganado mayor, así como yeguas, vacas, novillos y mulas y
machos de arrias y otras cualesquiera bestias, tenga y pague de pena por cada
cabeza que hicieren daño, siendo de día dos reales y de noche por cada cabeza, cuatro realés . .. "

Advirtiendo también los señores del Cabildo que "sobre la guarda y umservación de los ejidos. . . no hay ejecución, estando los ganados en los dichos ejidos que solían estar a causa de 1zo haber persona que se encargue de
la guarda de (la ordenanza) ... mandaron . . . que los regidores .. . visiten

529

�los dichos ejidos . .. ",16 extremando de esta manera la \'igilancia para que
se cumplieran las ordenanzas arriba insertas y que en nuestro concepto coadyuvaron extraordinariamente a la propagación de los sitios de estancia para
toda clase de ganados más allá de la "raya" o "frontera de indios".

Se habla de Estancias

En realidad, antes de 1527, no encontramos por ninguna parte aplicado
este término. En los albores de este año, precisamente el 7 de enero, los señores del Cabildo de la ciudad de México hacen 1ncrced a Alonso Dávalos,
vecino de la misma ciudad, de un terreno con "lice11tia ¡,ara que pueda hacer
de él estancias para puercos y esclavos, en lo despoblado de Zacatula, co,i
tanto que 110 sea en perjuicio de españoles )' naturales de esta tierra y con
que no dañe la propiedad y señoría de ella . .. "
Un año y medio más tarde los mismos señores capitula.res con fecha 14
de agosto de 1528, hacen merced a Ruy González de "un sitio y asien to para
sus gmiados que está en el camino que va a Tncuba a las sierras· de Matalzingo, por donde se pasó el río que viene por bajo de la Ermita de Nuestra
Señora, que se llama dicho río Tepezalaque '.Y el dicho sitio se llama Techa-

choli". El mismo día también don Pedro Sánchez Farfán consigue que se le
coneeda una merced semejante a la anterior, consistente en "un asiento para
sus ovejas que es a media legua abajo del sitio que se hizo merced a Ru)1

~-~ más adelante, el 19 de diciembre de 1
"
,
peticwn para lo cual pide
pz·
. . 530, Juan de C111ares dio una
.
.
)1 su tea le l11czesen
d
d
la proumc1a de Michoacán d d .
merce
e uno estancia en
' on e tume sus ganad
l b
comarca de indios que t •
os '.1-' a ranza, cerca y en
b
ienen encomendados l
l 'd
ca allerías a los dichos se1íores (del Cabil
, o ~u_a pt e le diesen por
estancia para que tenga en l'do) [e hicieron merced de dicha
e w sus ganados
d.
y haga lo que quisiere com
.
.' que izqtte se llama Rotuero
.
o cosa propia si p · · ·
tierras ni labranzas ni d
t
, n er7uicw de indios ni de sus
.
e o ro tercero . .. " 1s
En
estas merced es, absolutamente aislad
.todas
.
,
concesiones para solares 1
as en aquella vorao-ine de
Y iuertas, no se especifica J
·,
"'
don d e estaban los puercos y
1 , d
,
a extens1on de los sitios
ese a\ os e Da va los y J
d

González v Sánchez de F f'
d·
.
,
aran y e
rios. En 1o único que sí se. ob

·os gana os de Cásares
mo· pe
'
. , . ro creemos que fueron arbitra.
serva uniiorrrudad
l d
nenas, pues, aunque en la ..
es en e estino de dichas
pllmera merced se ha
.,
puercos, debemos recordar que p
,
ce me. nc1on de esclavos y
tuab
ara esta epoca escla
.
a exactamente igual.
vo Y amrnal se concep-

Sin duda
·
"Hib
,, que las. .orden anzas expedidas
por Cortés d
ueras sobre sitios para ganados tu .
.
urante su viaje a las
•
.
,
vieron
Vlªencia
1 .
del nrremato y sus alrededo
'
;::,
en a cmdad capital
res,
pues
en
tooo
1
q
h
.
a 1go d e su espíritu y ma's e
d
o ue emos ,,sto sentimos
'
uan o vemos q al f I
Actas del Avuntamiento co
d'
ue
ma del Libro U de las
.
,
rrespon tente a 1530
contraJ]los registrados ciento y p' d hi
y anos subsecuentes, en.
ico e erros que clisf
,
cnadores de ganados.
mgwan a otros tantt'&gt;s

Go11zález, junto a la acequia de agua que viene del moli110 de don Fernando Cortés''.

Para entonces los ganados que se guardaban en las estancias ya habían
comenzado a provocar dificultades entre los habitantes de Nueva España. Días antes a la concesión de las mercedes anteriores, el 3 de julio,
los señores del Cabildo dijeron que "por cuanto que por vista de ojos hallan

y parece que la estancia de ovejas y sitios donde ahora tiene Domingo Niño
su ganado es 11wy perjudicial y está dentro de la h-uerta y pue.blo de indios
de Tacuba)ia y les impide y les ocupa mucha tierra y muy buena gue no
puede labrar y sembrar y los diputados de la ciudad, no miraron bie11 lo
que seií.alaron1 por tanto que le mandaba y mandaron que 11Q tenga allí las
dichas ovejas y estancias y que lo busque en otra parte, so pena de cíen pesos
de oro, la mitad para la cámara de su majestad y la otra mitad para las
obras públicas, lo cual, )'O, dicho escribano, notifiqué al dicho Domingo
Niño ... "

17

" Actas de Cabildo de la Ciudad de México. Libro IV, pp. 71, 73 y 199.
11

530

Algo que re.partir

Al verse seriamente amenazados l
.
des virreinales y propensos a
fuos pnme~~s estancieros por las autorida.
una erte sanc10n en caso d
cometieran destrozos en algun' e11··a o lmerta o he ed d
e.
1 que sus ganados
menzaron a soliri.tar con mas' . ' .
r a ' ta es pobladores ca.
wgencrn que nunca ti .
.
tmadas a la cría de sus cabezas d
d
e1 ras especialmente des.
e gana os al mis
t'
las tJerras disponibles.
,
mo iempo que escaseaban

Un día don Gonzalo Mejía vecino
. •
nuxtitán", en nombre de ]a J'.,..; .
y re_gidor de la "gran ciudad de Tcu.,ucia y regidores de l
.
h'
ante su majestad el rey de España
«d d
a rrusma. IZO relación
el pueblo de Cu)'Oacán lzay t e l que
es e el pueblo de T enayuca hasta
r s eguas en. las
l
,
y hay distosición para ser repartidas y .dadas
es esta~ rmuhas tie~raJ
de esta ciudad, conquistadores de
t N
p
c~ba!lenas a los vecinos

::ª

es a

uet.to Esparta y se les podía ansí

,. Op, cit. Libro II, tomo I, p. 78.

Op. cit. Libro II, tomo I, l&gt;P· 116, 181 y 178.

531

�mesmo encomendar los naturales de las dichas tres leguas, viven para que
los dichos vecinos pudiesen tener labranzas y crianzas, la cual redundaría en
mucho servicio de vitestra majestad y bien y provecho de dichos vecinos y
conquistadores y de los naturales de la tierra que les estén encomendados . .. "
Termina fejía suplicando a S.M. les hiciese la merced de mandar repartir
las dichas tierras y los naturales que en ellas viviesen.
A tal petición el rey suscribió, en Valladolid el 23 de agosto de 1527, la
siguiente cédula real: "El Rey. Nuestro presidente y oidores de nuestra audiencia ,, cancillería real que hemos mandado proveer para la Nueva España, Gonzalo Mefia, vecino y regidor de la ciudad de Tenuxtitlán, México,
en nombre de los conquistadores y pobladores de Nueva España, m.e hizo
relación que desde T enayuca hasta Cuyoacán puede haber tres uguas. . . y
que se hiciese merced de él a dichos conquistadores donde tuviesen sus caballerías, harían en ellas sus esta11ci.as y heredades y redundaría en bien general
y provecho de la dicha tierra. Y me pidió por merced, hiciese merced de
dicho término, donde tuviesen sus caballerías, sementeras y otras granjerías,
como se hacen en las Islas Española, San Juan y Cuba, y que los indios que
en dicha comarca viviesen, se encomendasen e11 las dichas caballerías y las
personas que les cupiesen, paro que en cuenta de sus regimientos porque
dizque son en poca ca11tidad y con ellos harían sus haciendas y labranzas y
crianzas y ellos se estarían en sus casas y serian muy bien tratados y administrados en las cosas de Nuestra Santa Fe Cat6lica, y la tierra se poblarían de
cristianos y todo redundaría en servicio nuestro y provecho de ella . .. '' 19

Carlos V termina mandando que se baga una información sobre el particular, pero por causas que ignoramos, no fue síno hasta casi dos años después cuando tuvo lugar lo indicado por su majestad y entre los días 10 y 26
de julio de 1529, comparecieron varios testigos para ratificar -tenía que
ser así- lo referido por Gonzalo Mejía. Ya hemos expresado que originalmente no era frecuente Ja concesión de estancias; mas ante la presión de
los que en alguna forma habían servido a la corona, se vieron obligadas las
autoridades a expedir algunas mercedes con tales características.
No vamos a repetir los no,mbres de los que podríamos conceptuar como
los primeros estancieros que en Nueva España hubo. Más interesante es que
aumentemos la lista con aquellos que consiguieron una merced para sitios
de estancia y que son el índice que marca el grado de auge a que había
alcanzado la ganaderia en estos dominios. El 8 de junio de 1537, los señores
del Cabildo de la ciudad de México, "dieron lice11cia a FranGi.sco Santacruz,
'
regidor, para que tenga sus estancias que tiene e11 términos de Tepeapulco
lll

532

Epistolario de Nueva España, tomo I, pp. 123 a 135.

:,z SU.S: ga_nados en ellas. . . a Bernardino V ázquez de tma estancia que tiene
. l , para que tenga una es
t terminas
.
.de Tenayuca . .. a A11toni.o Carba¡a
a11cuz que tiene en términos de Zacatlán
al alcalde J , .
R .
La Mata (
)
. · ···
erommo uiz de
. para que tenga una estancuz en términos de Xilotepec CI .
a un cerrillo que. es mojón de los dich p bl
y
uapa,
en ella
a Ju
.
os ue os y para que tenga sus ganados
de Zac~;ldn a r~bner de :aldebi:so, para que tenga una estancia en términos
y f lm,
as e un no y que tenga sus ganados en ella . .. ,,
ma ente, en 1542 se hito merced a don Gonzalo de S 1
.,
llegado y nombrado factor « ,
.
.,
a azar, recten
términos de Tecito h'lp
' a su supbcaczon, de u11 sitio de estancia en
.
c t a, que es en el valle donde nace un o ·o d
que tzene ganado ovejuno ,, ad . f d
J
e agua,
,.; P . . . d
···
vrr ien
como a los demás con que "sean
y co n que guar d e las ordenanzas de esta
'
Ia,n er¡uicto e tercero
.
ciudad ue
1ablan sobre el asiento de estancias . .. ,, 20
q

°,

Ordenanzas sobre Estancias

y cabe preguntarnos ¿ qué ordenanzas son las que hablan
tos de estancias?
sobre los asienhe~~=st !:h~ordena~~ se pueden deducir perfectamente de lo que
gna
ta aqm; sm embargo, no se había advertido hasta
to~~ sobre lo perjudicial que resultaba el que entt·e estancia , ta . eneXIStiera una fa· a d ·
lib
Y es ncia no
tonio de Mend~za ;
ª~~:ria~e
los señdores virrey don An"p
XICO, acor aron en 1536 que
or cuanto los que tienen y toman estancias
.
'
cas )' yeguas y ovejas están y se ponen una a oi:t,::;s/:,:~i!an;:Tos;a::
de la cual se hacían da~os los unos a los otros y reciben perjui;ios de ue
muc~as personas _se que¡an. Para remediarlos ordenamos que los qu t' q
Y asientan estanetas par
d
, .
e tenen
d
a gana os en terminas y comarca de esta dicha ciuad, las pueden tomar, tener y asentar para vacas y yeguas, una de otra
30 pasos, los cuales lian de tener 5 pies de marca y n 0
té
.
d
t
· #•
,
e.s n m pue an
omar ni .ener nt poner estancia alguna, a menos cantidades n; te' . . d
l
d' I
• rminos e
0 que
ic to es, porque de esta manera cesará el dicho perjuicio
·
pena a./. que de otra manera tuuiese, toma.se estancia o asient/ qlue¡as, so
derribe
't
d l
a guno, se
. y qui e a costa e a persona o personas que fueren en cont d l
que dicho es".21.
ra e as

1!e7:1

m:r~v~,

De indiscutible trascendencia es la determinación que arriba tr
'b'
·
U 1
.
.
asen rmos,
graetas a e a as autoridades vrrreinaJes se encontraron en posibilidad

pues

"' Actas de Cabildo. Libro IV.
" Ordenanzas de tierra.s j' aguas, por

MAfuANO GALVÁN.

México, 1885, p. 154.

533

�de contar con una franja de tierra suficiente para trazar un camino, sin tener que solicitar la anuencia a los dueños, ni tener que recurrir a ]a expropiación, a la vez que impedía que se confundieran los linderos,. en perjuicio
de los respectivos dueños. Una interesante ordenanza más tenemos y se
refiere a los que trabajaban en las estancias. e expidió en enero de 1537
y en su contexto, dice así:
"Viviendo a saldada algunos españoles. . . con uecinos y criadores, los
dichos mozos )' por tener mandado, sin tener ganados señalados y toman
estancias para ganados, se aprietan e11 el pasto, como pMque los dichos mozos hacen lo que dicho es tan notorio el perjuicio practicado en ello . .. "
Ante tal proceder y «por bi,m de la República", los señores del Cabildo
acordaron y mandaron que "ninguna persona que estuviere o viuiere con
otro por sí, ni por sus mozos ni en olra manera alguna, durante el tiempo
del dicho servicio 11i un año después cumplido el primero siguiente, 110 J,ueda
señalar, tomar ni tener directa o indirectamente en manera alguna sitio de
estancia de ganados. Y si los se1ialare a tomare, no valga, o que cualquier
vecino o criador de esta ciudad se prefiera a ello J lo pueda tomar y se11alar
para sí, guardadas las ordenanzas que cerca de las dichas esta11cias y ganados que esta dicha ciudad tiene hechas o hiciese. Y que en lo que e.stá aqui
se ha señalado y tomado J,or los dichos mozos, se e11tienda lo mismo si no
estuvieren las tales estancias pobladas y con ganados en ellas de la persona o
persona.r que tuvieren y para que lo contenidí&gt; en esta ordenanza a la que antes
de esta se guarde y halla e/ ecto, pidieron y mplicaron (los vecinos criadores de ganado de la ciudad de México) al ilustrísimo señor don A:1tonio de
Mendoza. . . que apruebe }' confirme estas dichas ordenanzas }' confirmadas,
se pregonen y guarden. Pregóne.re en la plaza pública de esta ciudad en 22
de enero por voz de monterilla, pregonero en haz de gente . .. " 22
Repetimos que las demás ordenanzas se pueden deducir de lo que hemos
visto hasta -ahora y por lo que veremos más delante podremos advertir otras
más. En lo que sí tenemos que hacer hincapié es en la importancia que tienen las disposiciones sobre los sitios o asientos para ganados mayores y menores, importancia que aumenta considerablemente en cuanto las estancias
aparecen colonizando los dominios de los irreductibles chichimecas. Cabe
hacer notar que las ordenanzas de Nueva España, a diferencia de las leyes
venidas de allende los mares, tuvieron Ja maravillosa virtud de estar inspiradas en los problemas y las necesidades apremiantes de un pueblo que. se
encontraba en pleno desarrollo ...

,. Acta.s de Cabildo de• .. Libro IV, tomo I, p. 67.

534

Hacia los dominios de los bárbaros

Saturada ya la campiña novohispana en su comprensión del Valle de México, Michoacán, etc., y ante el apremio a veces .inconsecuente de los ambiciosos conquistadores que exigían la debida remuneración por los servicios
prestado al rey, principalmente después de la victoria alcanzada sobre tos
alz~dos de Jalisco, las autoridadt",s virreinales se vieron agobiadas por um
sene d: problemas que sólo pudieron resolver hasta que pu ieron sus ojos
en las tierras que se encontraban más acá del río Grande o sea más acá ele lo
que se conocía por "Frontera de indios".
Efectivamente, Ja casi promiscuidad en que vivían ganados y naturales del
pueblo de Cuautitlán, obligó a doña Leonor de AJvarado a trasladar sus
de~esas al valle de Chamacuero, previa merced que le hizo el virrey don Antoruo de Mendoza, el año de 1543, surgiendo así la estancia de San Francisco
Chamacuero, que dio lugar al pueblo del mismo nombre, hoy ciudad de
Comonfort, en el Estado de Guanajuato. En el Ramo de Mercedes dcl Archivo General de la Nación encontramos también varios testimonios ---entre los
muchos que se pueden tener como ratificación de nuestra observación sobre
la trascendencia de la colonización en Nueva España- relativos a estancias
q~e surgieron en tierras colindantes con los chichimecas. La merced, por
eJemplo, que ~e le ~to~ó a don Juan Sánchez Alaniz, personaj~ cuya vida
en~e legendana, e ~~t6nca se desarrolló entre los indios bárbaros, ocupando
vanos. P~~tos ?ubhcos y aca~an~o por vestir el hábito franciscano, para una
estancia en tierra de los clnchimecas en la Gobernación de Nueva Galicia
entre los pueblos de Nicachúa y los Chichimecas . .. "; la que se dio a AJons;
Dávila, para un sitio de estancia en "el lado que dicen Chichimecas ... en
l~ ,ladera de la cordillera que se dice lramoco, sobre el arroyo que sale de La
cumega .. . "
También en el mismo año de 1543 se inició la colonización estanciera en
el valle de P~~jamo, con una merced que en noviembre, se otorga a "Diego
de Orozco, lu¡o de Juan de Villaseñor, en Cuerámaro, linde a la parte una
estancia que dicen Tupá-taro y al poniente otra que dicen Tétaro y al medio
día una sierra que dicen Cuerámaro y hacia el norte una estancía de chichimecas que dicen Coma11jani .. . " Un año más tarde don Juan de Villaseñor alcanzó una merced más, aledaña a la anterior, de parte del presidente
de la gobernación de Nueva Galicia, tierras que con el tiempo se convirtieron en pueblo y hoy son el asiento de la actual ciudad de Cuerárnaro Gto.
cabecera del municipio del mismo nombre. 23
,
'
" Archivo General de la Naci6n. Ramo de Mercedes, tomo II, Frs. 147 vta. y 230,

535

�En la imposibilidad de señalar todas y cada una de ]as poblaciones estancieras que coadyuvaron a la colonización del centro y norte de la ueva
España, para lo cual remitimos a nuestros lectores al Ramo de Mercedes
del Archivo General de la Nación, como fuente primordial, nos limitaremos
a llamar la atención sobre las que fueron antecedentes históricos 'de varias
ciudades en el actual Estado de Guanajuato, que otros investigadores se encargarán de señalarnos ejemplos en otras entidades y que será confirmación plena del tema que nos ocupa.
Los ríos han sido siempre rutas de conquista y colonización. o pocos son
los pueblos y regiones que en su historia no lleven unido a su nombre el ~
tórico y legendario de una corriente de agua o el de un lago. Su denommación suelen tomarla del lugar por donde corren, pero no es extraño el caso
en que un río haya dado su nombre a varios centros de población. Un eje~plo Jo tenemos en Guanajuato, nombre purépecha o tarasco, como me1or
les parezca y que originalmente lo llevó, y lo lleva todavía, el río, lo tomaron
más tarde algunos poblados estancieros y al Iin vino a inmortalizarse en las
minas fabulosas que a su paso se descubrieron, en una ciudad, en una imagen taumaturga y al fin en una entidad de nuestra República.
Los documentos que nos hablan del río Guanajuato no van más allá de

1546, que quizás marca el año en que se inicia la colonización de su cuenca.
Se puede afirmar que el primer jirón donde nacieron guanajuatenscs fue en
una estancia de ganados, mercedada por el "irrey don Antonio de Mendoza
a don Rodrigo Vázquez, el 3 de julio de 1546. Poco tiempo después encontramos a esta pequeña población estanciera, en el incipiente mapa novollispano, nominada Guanajuato. Por un tiempo creímos que esta estancia había
sido el antecedente histórico de la actual ciudad de Guanajuato, pero por los
registros que se hicieron para asientos de minas para el beneficio de los metales [undamento del Real de Santa Fe de las Minas de Guanajuato, no hay
tal, ~ues se asentaron sin contradicción alguna. Poco antes, ~1 _13 de roa.y~ . el
mismo virre}', había hecho merced a don Juan de Jaso el vieJo, de dos s1bos
para que tuviera sus ganados en los Chichimecas, 'en un sitio que se dice '.)!
nombra Comanja, donde hay dos lagunas que la una seca en verano y la otra
tiene muého atole y entra en ella el río que viene de Comanja y hay ojos de
agua caliente en ella . .. " El encuentro de minas dio lugar al Real de Comanja,
que aún subsiste precariamente.
El 4 de junio de 1547 se hizo merced de una estancia de ganado mayor a
Miguel alcedo~ en el "valle de Jalpa, al oriente, junto a la cié11ega grande,
en medio de dos sitios, el uno de Pedro Salcedo y otro de Miguel López, . . "
Esta propiedad agropecuaria Salcedo la vendió a don Francisco de Velasco y
a su vez éste a don Pech-o Lorenzo ele Castilla, cuyos herederos dejaron las tie-

536

rras sin labrar, lo que fue aprovechado por un grupo de quince indios otomíes
para fundar el pueblo de San Francisco del Rincón. Sobre tierras de la misma
estancia, a media legua de San Francisco, se fundó también el pueblo de Purísima del Rincón, Ambos son ahora ciudades con el mismo nombre la primera
no así la segunda que hoy lleva el nombre de Purísima de Bustos.
Un caso interesante son las actuales ciudades de San Miguel de Allende y
Huanímaro. La primera Iue fundada el año de 1542 con indios otomíes y chichimecas pero no pudiendo sostenerse desmantelaron a poco el pueblo, reduciéndose a una ranchería que lleva el nombre de San Miguel Viejo, muy cerca
de la hoy ciudad de San Miguel de Allende antes el Grande. Huaiúmaro fue
autori7ado por el virrey en 1548 para que allí se fundas~ un pueblo de indios
chichimecas; mas dicha población no prosperó, pues a poco la encontramos
convertida en estancia, propiedad de un español, subsistiendo así por \'arias
décadas hasta hoy que la vemos como una ciudad cabecera del municipio de
Huanímaro.

Las estancias en los chichimecas
Con lo visto basta aquí bien podemos afirmar que las estancias en el Reino
de Nueva España surgieron en el Valle de México, al conjuro de los grandes
centro~ d~ eoblación. Aparecen como complemento, como prolongación, como
un apendice de ellos. Las estancías en tales condiciones nacen, crecen y se desarrollan como un hijo mimado, al cuidado eficaz y constante de sus dueños
Y ~~jo la _pr~tección inmediata de las autoridades virreinales. Las estancias primit1v:15, s1 bien se extendieron en el campo un tanto lejos de la ciudad, siempre
estuvieron conectadas con la zona urbana, cuyo calor y mimos se proyectaba
constantemente, creando ese ambiente de unidad que siempre prevaleció en
las grandes ciudades novohispanas.
Consecuentemente, las estancias que se extendieron en el Valle de México
Michoacán, Nueva Galicia, etc., se caracterizaron por su homogeneidad. Lo:
que poblaban estas unidades agropecuarias eran en gran parte tan española
como la de 'banqueta'. Entre el opulento criador de ganado y su mozo asalariado sólo existía una diferencia de carácter económico, diferencia susceptible
de desaparecer en cualquier momento, pues las mismas posibilidades que había
tenido el primero, atesoraba el segundo. Si hoy era un vulgar aventurero que
se apoder~ba ilícitamente de "estancias para ganado en los baldíos y pastos",
en cualqwer buen momento se podía convertir en un español tan rico como
el patrón ...
Debernos hacer notar que, dada la situación tan especial de esas estancias
pudieron convertirse en poco tiempo en seguros centros recreativos, en Jugar~

537

�- como para sus amistades
de divertimiento, tanto para sus duenos
.
, advirtiéndose
,
ésta y las demás características en todos los sitios de estancia que se extendían
hasta la frontera de los indios nómadas y aun en muchas que se encontraban
mordiendo ya tales dominios.
.
.
En los Chichimecas, el nacimiento y desarrollo de las, p~Waciones estan~~eo prolonganon
ras f ue cosa b 1·en distinta · Aqui no surgieron como apend1ce
.,
·d d
de ~na ciudad que por su importancia absorbía toda la atenc~on de auton a es
y habitantes sino como un vital elemento geográfico, no ~ lado desde luego
porque tcní~ relaciones con otras estancias, sí bastante aleJado de 1~ grandes
centros de población. En tales condiciones, al crearse una pohlac1on estanciera en los Chichimecas, se le lanzaba a la vida para que luchara contra los
más variados y hostiles elementos y se bru;tara a sí mi~.
su
La estabilidad y fuerza de una estancia en estas lat~tudes ema~aban de
propia energía. Situadas en una región preñada de ~ligr~s y aleJada mue~
1 as de la tutela de sus dueños y las atenciones 11uned1at:as de las autonegu virreinales, tenían que subststrr
· · atena·id a por .un personal completadades
te diferente al de las estancias suburbanas perdiendo por completo la
men
,
, • ¡·
q e
homogeneídad racial que advertimos líneas alTiba. Aqu1 1o umco ~spano u
· en el nombre del propietario·' fu era de esa referenc1a,
se hace notono
, • en
d todo
lo demás palpita con fuerza incontenible un espíri~ nuevo, el espmtu e una
orresponde ni a la conquistadora m a la subyugada, era una
raza que no C
.
rbe .
raza que fatalmente se habría de impregnar de ideas • rtanas. . . .
Si observamos, nunca tierras destinadas a la crianza ~e ganados situadas
1 Valle de México y sus alrededores llegaron a evolucionar. Generalmen~e
e 'ti de estancias eran absorbidos por las ciudades o por los pueblos, dios si os sus caractensticas
, .
luyendo
en un todo que favorecía invariablemente
.
, a los
.

t

grandes centros urbanos, o, cuando mucho conservaban su propio caracter sm

llegar a más.
En los dominios chichimecas no:
.
Aquí, lejos de los tentáculos de las grandes ciud~d_es los siti~s de estancia
d lando al ritmo original de sus múltiples necesidades Y que
se Í ueron mo e
.
d
tal f rma
los hacían suscepnbles de evolucionar en sentido aseen ente, Y en
o
,
que SI LAS ESTANCIAS PRIMITIVAS SURGIERON AL CONJURO DE LOS GRANDES,
CENTROS DE POBLACION, AQUl, POR EL CONTRARIO, PUEBLO~, VILLAS Y. CllJD~-

hecho rigurosamente_ vendico del que los historiadores, en forma inexplicable, no han parado Illlentes.

DES SURGIERON .AL CONJURO DE LAS ESTANCIAS,

Dentro de la organización general del Reino ~e Nueva España, la tras~dencia de las estancias en los Chichimecas se ag1ganta ~ta alca~r- altwas
·
had~.rea1mente UlSOSpec
...,_ Desde el punto de vista geográfico estos
, sinos eran
_1
rencia.
Económicamente
hablando,
solo
los Reé:Ll.es
un preciso punto de refe
538

de minas les aventajaban. Llama la atención el gran celo con que los obispados se disputaban el derecho a los diezmos estancieros. Como centros de
pobJación, estas tierras agrícola-ganaderas, según lo hemos asegurado ya,
fueron auténticos avances de colonización que mientras tanto hicieron las veces de Jas grandes ciudades. Y, por si todo lo anterior fuera poco, los poblados estancieros fueron, según nuestras personales obsen·aciones, los que abrieron las puertas de oro del centro y el septentrión de la Nueva España.

La conversión de la estancia
Aqu~ y siguiendo los dictados del concepto historiográfico moderno, abordaremos un asf&gt;ecto que no titubeamos de conceptuar de importante en cualquier estudio de carácter histórico-geográfico. Para esto, nos trasladaremos
hasta el momento en que recibió las riendas del virreinato don Luis de VeIasco. primero de este nombre, el año de 1550. Don Luis en relación a la
colonización de los Chichimecas. continuó con la misma política de su antecesor, sólo que perfeccionándola, pues fue el primero en realizar la primera
conversión de poblados estancieros en pueblos o villas, este primer ensayo se
realitó con San Felipe, popuJarmente conocido por 'torres mochas', en el Estado de Guanajuato.
El año de 1551, don Luis de Velasco otorgó varias estancias y caballerías
de tierra a don Juan de Jaso, el viejo, sobre los ríos de San Miguel y Comanja. Cuando se determinó la fundación de San Felipe, fueron ocupadas
en 1562 las propiedades estancieras de Jaso, las de los hermanos Lope de Sosa
y Alonso de Estrada, hijos y herederos de don Juan Alonso de Sosa, así como
las de don Luis de Castilla. En la e tancia que se extendió sobre el río de
Coman ja y que llevó el nombre de eñora por espacio de un cuaito de siglo,
se fundó en 1576 la entonces villa, hoy ciudad de León, también en el Estado
de Guanajuato.
El ai1o de 1556, el mismo virrey Velasco, mcrced6 a Francisco Hemández
la estancia de Irapuato, misma que después di idió en tres partes, de dos
de las cuales hizo graciosa donación a sus compadres don Pedro Hemández y
don Jerónimo Jiralde. Precisamente esta última párte o sea la de Jiralde, ya
en manos de doña Isabel Hernández, su nieta. su marido don Juan Pérez
Quintana propició la fundación de w1a congregación al donar a descendientes suyos y a otras personas, solares con el compromiso de poblar, construir casa y aun la iglesia prfocipal, hacia los setentas del siglo XVI, según
testimonios que se guardan en el Archivo Histórico de Guanajuato, a nuestro
cargo, y que viene a echar por tierra la versión de que frapuato se había
fundado el año de 1547.

539

�y continuando en Jos ejemplos, el año de 1562, el 28 de julio, don Luis
de Velasco, encontrándose a la sazón en el pueblo de ~an Agus~ de 1~
Cuevas, hoy Tialpa11, mercedó al Br. don Alonso Mart:1nez, vecu:1"? de a
· d d d México Ja estancia de Cuitzeoy que más tarde se conoc10 por la
ciu a
e
,
.
· , al
·
hacienda de Cuitzeo de los Naranjos, en cuya capilla se baut:17..o
pnmer
libertador de América, don Miguel Hidalgo y Costilla, el ~ ~e mayo de
1753. Hoy es la ciudad de Abasolo, cabecera de mismo muruc1p10, en ~l Estado de Guanajuato, desde el 12 de enero de 1~50, salvo ~gunos anos, a
tir de 1953 en que se le llamó Cuitzco de Hidalgo. El ano de 1564, el
par
'
· · d M' .
6 de octubre, el presidente y oidores de la R~I Aud1enaa e exico, m~rcedó a don Gaspar Salvago, una estancia para ganado ~yor Y ~os ca~lenas
de tierra, un herido y sitio de molino de pan, a la orilla del r'.o (LaJa) _que
viene de San Miguel. Aprovechando el ámbito de esa población estanciera,
así como la de Juan de Illánez, se fundó la actual ciudad de Celaya.

!

Conviene recordar que la ceJebérrima hacienda de Corralejo,_ lugar donde
naciera el libertador don Miguel Hidalgo, inició también su vida como un
poblado estanciero el 11 de agosto de 1565, cuando fue .mercedada p~r el
presidente y oidores de la Real Audiencia, a don Alonso _Angulo Montesm~.
Re,sulta interesante observar también que las grandes haciendas de labor'. originadas en las mercedes agropecuarias que venimos consid~rando, estuv1ero~
constantemente amenazadas de ser convertidas en congregacmnes, puebl~, villas O ciudades como lo revelan los numerosos expedientes que se reg:is_tran
en el Ramo de' Tierras del Archivo General de la Nación: Tenemos un e1emplo en la famosa hacienda de Jaral de Berrio que en non:mbre de 1857, por
decreto del Congreso constituyente del Estado de GuanaJuato, se le ele~6 a
la categoría de pueblo, con el nombre de Mina, pero por razones que ~~oramos no llegó a prosperar como tal. Por cierto que en conc:p~o del distmeuido investigador potosino don Joaquín Mea.de, en los d~mm10s de la hacienda de Jaral y sus aledaños, se originó la cbarrerí~ nactonal,, ~on todo el
carácter de sus costumbres, el peculiar colorido de su mdumentana y lo bra-1
, de su espectáculo. Por algo se dice: 'Para los. toros de Jaral,
VIO
. , l los ,caball~s
de allá mismo'. En síntesis, en territorio guanaJuatense nacio o mas mexicano de todo lo mexicano.
Legalizando una colonización

Si bien es verdad que desde el primer momento en que se dictara~ las primeras ordenanzas sobre el particular, el establecimiento de. estancias p~ra
ganado mayor O menor adquirió personalidad j~rídica. propia,_ no fue smo
hasta después de muchos años cuando tal personalidad vmo a afmnarse, ador-

nándose con matices netamente mexicanos o, si se quiere, novohíspanos. Buscando Jas primeras condiciones impuestas a los estancieros, advertimos que
no difieren en nada de las señaladas a las mercedes de tierras para otros deS6
tinos: "Con tanto que no sea en perjuicio de españoles J' naturales de esta
tierra y C01l que no dañe la propiedad y señoríos de ella . .. " decía la premisa
general, alrededor de la cual se imponían otras condiciones, como estas: "Que
dentro de un año las tengáis pobladas con dicho ganado y si pasado dicho
año no las poblades, en tal caso la puedan pedir por despoblada. . . dentro
de seis años no la podréis vender so pe1¡.a que esta merced será en sí ninguna
y de ningún valor y efecto y crimpliendo lo susodicho sea vuestra y de vuestros herederos y sucesores. . . con tanto que no sea a Iglesia, monasterio ni
otra persona eclesiástica . .. "
Tal parece, de acuerdo con estas condiciones, que desde el siglo XVI ya
se trataba de restringir el poder temporal de Ja Iglesia, aunque infructuosamente, pues precisamente la fuerza económica del clero novohíspano se sustentó en estas unidades agropecuarias. Tale$ condiciones no variaron en lo
absoluto para los primeros estancieros que colonizaron el 'país de los Chichimecas'; mas, pasados algW1os años, los problemas se sucedieron y con ellos
Jas disposiciones virreinales que trataban de resolverlos, disposiciones inspiradas en el eaisaje y en las grandes posibilidades de la región.

Entre las disposiciones que se dictaron para los pobladores de los chichimecas, tenemos esta que eJ virrey don Luis de Velasco dirigió en noviembre
de 1563 a Bias Mejía, Teniente de Alcalde mayor de Jas Minas de Guanajuato, en la cual le dice que le hiciera merced a 13emardino Santa Cruz de
una estancia en los Chichimecas, siempre y cuando "no sea en perjuicio de
su rnajestad ni de otro tercero alguno y con que guarde los términos de las
estancias y tierras comarcanas, y con que no hayan quitado y denegado [(l.$ dichru tierras a ninguna persona, ni sea 81' térmÍTlos de Querétaro, Xichú, San
Miguel ni con ocho leguas en torno de la villa nueva de San Felipe . .. " al
mismo tiempo que ordenaba al Alcalde mayor de dichas Minas que ratificara o rectificara las medidas de las estancias que se encontraban desde las
Minas de Guanajuato al río Grande, pues sabía que algunas personas tenían
ª con un título dos o tres sitios y labran más tierras de las que les p ertenecen. .. "N
Pero sin duda que la disposición más trascendental y que vino a propiciar
la conversión de las estancias en otros centros de población, es esta que el
año de 1567, el virrey don Gastón de Peralta, dejó en la merced que suscribió a favor de Juan Ruiz, para un sitio de estancia para ganailo mayor
y dos caballerías de tien-a en los Chichimecas, "con cargo y condici6n que si
u Archiuo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo VII a Fs. 191 y 202.

540
541

�dentro de los límites y términos de la dicha estancia y tÍJJrras por su majestad y por mi real nombre se mandare hacer alguna pob!ación ~ villa de
,spañoles ,, fuere necesario para este hecho dar por repartir las tierras por
ella, se puede hacer libremente sin _cargo de e~a _m~rced . .. ,_. 25
En esta forma, -inteligentemente dispuesta se bqmdo el proble~ del regateo entre las autoridades virreinales y los dueños de las estanc1aS, que . en
no por-as ocasiones presentaron fuerte resistencia a d~ar sus pertenencias,
para la fundación de alguna población o villa de cspanoles.

Hombres para las estancias

Al señalar ahmnas
de las características de las estancias
enclavadas en
;:,
.
los dominios chichimecas, decíamos que por haberse situado en una reg1on
preñada de peligros y alejada muchas leguas de _la tutela de los dueñ~s Y
las atenciones de las autoridades virreinales, tuvieron que estar atendidas
por un personal completamente diferente al de las estancias suburbanas.
Ahora bien · a qué clase social pertenecía dicho pctsonal?
Para co~t~tar esta pregunta, no nos remontaremos más allá de los albores de la segunda nútad del siglo XVI, pues, aunque el problema de estos
personajes se observa antes, creemos que no es_ sino hasta _entonces cuando se
define y se hace más propicio para su estudio. Es precisamente cuando el
segundo virrey don Luis de Velasco toma posesión de su cargo. Para entonces el Reino de Nueva España era ya una tierra de tremendos contrastes
desde el punto de vista social y económico. Aparecen con perfiles definid~s
y grotéScos ]as fatídicas castas frente _al es~~ol ~~tivo y pedant;_ que se cr:ia
con derecho a todo, menos a trabaJar, d1stmguiendose entre estos el calificado como "conquistador" _ Seguía en rango el criollo, cuya única preo~pación inicial fue la de conservar los privilegios lograd~ por sus progenitores. Más abajo tenemos a los indígenas y allá en los sedimentos del estrato
social a los mestizos y demás castas.
En cuanto a la distribución de la población era sumamente desproporcionada, pues mientras que el Valle de México '. otras provincias se encontraban pobladas al máximo, en las vastas regiones del noreste y noroeste,
había unos cuantos colonos que luchaban por su supervivencia, incrustándose
dolorosamente en el corazón mismo de la naciente colonia, los enigmáticos
domirtios de los cbichimecas, que apenas si se comenzaban a poblar con estancias. Problema que se agravaba con unas leyes que trajo consigo Velasco
y que re&lt;limían a los indios de la esclavitud, las cuales produjeron, según las
,. Archivo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo L'(_ a Fs, 14-5.

542

propias palabras de don Luis, "en los españoles ... gran descontento y mucha pobreza y en los indios más soltura y regalo. . . Con sospecha estoy que
de parte de una nación o de La otra han de suceder inco11uenie11tes malos de
remediar porque está la tierra tan Llana de negros y mestizós que exceden
en gra11 cantidad a los españoles. . . y esta mala nación júntase han los que
se revelan, ahora cou españoles o indios . .. "
"México Y sus comarcas --dice eu otra parte en carta que fecha el día
pos~re~o de agosto de 1562- está tan cargada de gente que faltan los mantenimientos _y con gran dificultad se proveen las provincias de Miclwacán
Coli'1}-a, Zacatula
la villa de Purificación de Pánuco, que son lugares
espa11oles, se ua11 desj&gt;oblando a causa de ser /Jarte de tierra caliente y haber pocos indios . .. " ~6

y

a:

Ya .antes, don L'."s de Velasco, había hecho patente al i-ey su temor de que
esta berra se perdiera, y para evitado le proponía entre otras cosas, "mandar proveer• · - el repartimiento que tiene ofrecido a los conquistadores y
~obladores - •.. Que V. M. mande que se entresaque parte de la gente espanola ~ mestzz~ ~ negros, que hay sobrada en la tierra, para hacet alguna
conquista, )' si esta 110 se Ita de hacer, que mande V.M. cerrar las puertas
con tod~ manera de españoles, para que no pasen a esta Nueua España, y
los mestizos q_ue _s~ pudiera llevar en los naufos que. fueren a España, porque
son muy per1udzciales a los indios . .. 4 ' -:i 7
Ratificando lo anterior, un grupo de conquistadores antiguos pobladores y
encomenderos, suplican al rey en carta fechada el 17 de febrero de 1564
"dar asiento }' perpetuidad a esta tierra, porque los españoles de ella ere~
cen Y s~ multiplican muc!io y si los españoles que aquí nacen y uienen de
es~s Reinos: hay gran numero de mulatos y me.iti.-!os, gente muy mal inclmada, pero valiente JI determinada para cua/q1áer desvergüenza . .. "2s e
insiste el Dr. Ceynos, uno de los oidores de la Real Audiencia, al afirmar
que "los que hacen más daños son casi forzados por naturaleza, que son
españoles que vagan por la tierra, mestizos, 11eg-ros, mulatos Ubres y esclavos,
hombres Y mujnes, 110 tienen qué comer ni co11 qué sustentar ni hay quién
los haga servir por la mayor parte. Y son como las yerbas y crecen y se
aumentan de cada día esta inicua e infiel gente . .. " 29

= Cartas

de lr1dias_. p. 275.
: Op: cit. ~ta al Rey de D. Luis de Velasco. fechada el 4 de mayo de 1553, p. 269.
Epistolario de Nu.eua España, por FRANCISCO on. PASO y TRoNcoso. Tomo X

~lt

'

" Colección de Dornmentos para la Historia de México, por JOAQUÍN GARGÍA ICAZBALCETA. Tomo II. México, 1866.

543

�El imperio de lo mexicano
, .
bre I modo de ser de cierto sector de la poEl clamor era unarume so
e
.
. ta a las castas es el
.,
.
.
ro sin duda el que meJor pm
"
blaaon novohispana' pe
d dice al rey que una
. e don Martin Enríquez de Almanza, cuan o
. •
no lo
VUT y
d'
oniéndose e11 peor estado y si Dios y V.M.
.
sola cosa va cada ia p
d" . , de esta tierra y es el crecit
e venga a ser la per icwn
d.
reme ian, emo qu
.
d los mestizos no hago cau.
d
e van los mulatos, que e
miento grarz e en qu
..
, nse riempre con las ma-

Los mulatos que son hi1os de negros, cria
.
dal. . .
.
d
~ueden tomar buenas costumbres, y como
dres ,, ni ellas ni de los pa res J
d"
y muy pocos se aplican a ofih en de sí lo que pu wrerz
bº
l .b
personas i res, ac
se deja creer la ha iios y donde anden con libertad, y es cosa que n O
la fuerza que tienen universalmente. . .
,
i a
y
. .
tinúa diciendo don Martín- por
"Siempre andan entre los indios -c,on 1
de los cuales los indios
ll
•
de que mas se wnran,
la parte que de e os tumen .
tidad de negros a esta tierra
.
h t d cada ano vume gran can
reciben ar o ano. . .
h
ella otro servicio así para
h
d
· porque no ay en
'
y que forzoso an e venir
Las indias son gente muy flaca . ..
las minas, como para otras cosas. . .
llas antes que con otras neLos negros se casan con e ,
d
1
por os negros. . .
.
I . . l"b
pues viniendo tanta suma ca a
,
.
.M
P r razón de de1ar a sus u¡os i res,
g~as d o
los mulatos yéndose multiplicando tanto, mire V ... son
ano e negros y
.
ll
·ados son hombres que osan
señores los indios como nacidos ent:_ele ohs y cri el :.nundo pues, si los in.
b ·,
mo cuantos es pano es ay en
'
morir tam ien, co
.
ll s
sentencia solemne/
' t
¡untasen con e O dios viniesen a ma ear y es os se ,
e sería parte para resistirlos . .. ,,
te Enriquez de Almanza- no se yo qu

;.d d

meo
.
las rovidencias que había tomado para remeIntercala en lo antenor
e "en las estancias de ganados mayodi.ar lo que él advertía, entre e as qu
d
I lla lista de los que

iJ

I
que es donde ellos acu en. . . ta
res, que son mue ias,
l d - s de las estancias señalen los que cada
¡ b·
y que os ueno
.
en ellas tu zere.. .
f
d 'st s se hallare en las estancias, sea
. . d
t Y que el que uera e e o
uno a menes er
d. d drástica termina p1clien o
. ad
a abundo ... " y como me J a
'
castzg. o como v g
. .,
rohiba los matrimonios entre negro

al rey que, previa autor~zac~on pap~ pe declarando esclavo al hijo mulato.
. dia y que su desobediencia se cas gu
.
e lil
.
o con
e se nutrió la colonización estanciera
Tal fue el matenal h~an
qu
, b'to que hoy corresponde al
E
pr.inCJpalmente en e1 am 1
en Nueva spana
. . .,
l libertad es evidente, así como
Estado de Guanajuato. Su mclmac1on a a
.
de las ar1 desempeño de menesteres camptranos,
su ~uena y valor pa~ e ara debilitar a la esclavitud, etc. . . Lo extraordiguc~as de q~et se sanvalt1:
todo esto es que esta gente asi fue y casi durante
nanamente m ere
los tres siglos de dominación española.

cie

544

El J1ombre que se encaminaba hacia el norte, atravesaba el río Grande o
Lerma y se internaba en los dominios dúchimecas, alcanzaba en rigor un
pasaporte a la libertad, se despojaba de todo complejo para respirar a sus
anchas. Tal parece que prefería luchar contra el indómito nativo que soportar una condición inferior ante el que había venido de ultramar. Para
el conquistador el único atractivo que tenían las tierras chichimecas era
poseerlas, pero nunc.a habitarlas. En cambio, para el hombre de casta constituía un medio de vida que ninguna otra región podía ofrecerle, &gt;' no sólo
a él, sino también al indígena culto, en un principio, y finalmente a] mismo criollo.
La porción mayor de nuestro actual Estado de Guanajuato, que es el
ejemplo mayor de nuestro tema, se colonizó fundamentalmente con indios,
negros, mulatos, mestizos y crio11os, todos emigrantes semicristia1úzados procedentes del Valle de México, de Michoacán, de Tiaxcala, etc. Eran emigrantes en los que los efectos de la conquista estaban poco concentrados y
sólo el establecimiento muy posterior de monasterios y la creación de villas
con sus ayuntamientos, vinieron a detener la absoluta desaparición de dichos efectos.

En la porción que antes habían ocupado .los dúchimecas, no se conocieron jamás las encomiendas; la esclavitud siempre se sintió como algo
extraño. Ante el impacto del medio, eran frecuentes los casos en que un
moribundo dejara como herencia a sus esclavos, su libertad. No obstante
que la colonización estanciera en los chichimecas, se inició en la última década de la primera mitad del siglo XVI, no se conservan monumentos eclesiásticos de esa centuria, lo que revela la nula influencia del evangelizador
y del encomendero.
Originalmente, por el simple hecho de encontrarse en zona de guerra, el
poblador de las estancias en los chichimecas fue susceptiWe de que se le
permitiera usar arma y e.aballo para su defensa, detalle que lo equiparaba
en cierto modo con el aventurero europeo que osaba internarse en estas
latitudes o a la soldadesca recluída en los campamentos militares llamados
presidios. Todo Jo anterior, unido a la distancia a que se encontraba el dueño
de la población estanciera, único que podía provocarle complejos, fue lo
que modeló el carácter altivo y fuerte del guanajuatense, por ejemplo, síntesis de los mexicanos, y le encauzó desde siempre por el camino luminoso
de Ja libertad.
El sentimiento de independencia fue el crisol gigantesco que tuúó a aquellos emigrantes, procedentes de todos los puntos cardinales. El mismo español aún, que no fue abundante, tuvo que diluir su insolencia y su altivez,

545
H35

�· d ad , en Ia que n o se conocían la despara poder convivir en aquella socie
criminaci6n ni los complejos.
.
.
.
Hasta ahora se había creído que solamente las fuertes cliferen~ias sociales
·ca hab'ian lanzado a los mexicanos a luchar por su mdcpendeny econ6 nu s
,
.
d 1
·
cia, porque se ignoraba que en el centro, en el corazon nns~~ . ,e a pa~,
· ·
, ¡eo d e pohlación , que desde que se 1IllC10 la colorue,ushera
un f uerte nuc
zación estanciera había venido cultivando con esmero un mundo en el que
0 se conociera :n ninguna de sus formas la opresión, un mundo en el q;e
:i·de O temprano se habría de gestar un movimiento p~-~ alcanzar ºº, ~olo
•
d enCla,
· sino
·
Ja igualdad, principio de todo. regimen democratico.
la mdepen
fu
,
·
las
dilerencias
sociales ni el despilfarro
Aqu 1 no cupieron
. .
li de
• es erzos en

beneficio exclusivo de una. comunidad, ya fuera etvil º. re. !1osa.
.
Tales son las características que presenta Ja co1oruza.c1on est:mcrera en
Nueva España, vista desde el ámbito guanajuatense; ~uevas e i~ahnente
trascendentales facetas deben advertirse desde otras latitudes, tan dignas . ~e
consideración como las que nos han dado motivos para el presente estudio
histórico.

FACTORES QUE INFLUYERON EN LA COLO. IZACióN
DE LA FRONTERA DEL NORTE A MEDIADOS DEL
SIGLO XVI Y PRINCIPIOS DEL XVII
ANDRÉS MONTEMA YOR HERNÁNDEZ

El Colegio de México

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOL!\. se extendió paulatinamente hacia el norte desde
mediados del siglo XVI, dejando atrás una región favorecida por su situación geográfica y por el estado cultural de sus habitantes indígenas. Climatológicamente, esta zona estaba caracterizada por sus bosques de coníferos y
por su clima húmedo y templado. La hidrografía y la orografía de esta altiplanicie era exuberante. Este medio geográfico tan agradable había favorecido en cierta forma el desarrollo de una cultura indígena superior.
La civilización sedenta.iia que vivió en la altiplanicie de Mél!ico tenía
como peculiaridades generales una economía basada en la agricultura y en
el comercio; socialmente había creado una división de dases muy jerarquizada; su religión era poligámica con rasgos muy complicados; su técnica le
había permitido desarrollar un planeamiento de edificios -tanto públicos
como religiosos-- y de ciudades, así como una explotación más racional de
la agricultura por medio de terrazas y de chinampas y la utilización de instrumentos de labranza.1
En fin, esta sociedad sedentaria favorecida ell parte por un medio geográ1
Sobre este tema en general se pueden ver los siguientes libros: ALFONSO CA.so,
Cultura Mixteca y Zapoteca. México, 1941; ALFONSO CAso, El pueblo del Sol. México, Fondo de Cultura Económica, 1953; JnrÉNEZ MORENO, Not.as de Historia
.d.ntigua de México. México, Ed. Mimeogr. American School, 1961; JU.Ó:NE:Z MORENO
y ÜARGÚ. Rmz, Historia de México. México, l. de A. e H., 1962; KiucKEBBRO, Las
antiguas culturas me.ricanas. México, Fondo de Cultura Econ6míca, 1961; Mo&amp;LBY,
La civilización Maya. México, Fondo de Cultura Económica, 1956; THOHPSON, Gran•
deza y decadencia de los mayas. México, Fondo de Cultura Econ6mica, 1959; VAILLANT,
La civilización .d.zteca. México, Fondo de Cultura Económica, 1944.

546

547

�fico casi ideal, permitió al conquistador español, cuando la dominó, utilizar
sus progresos -principalmente en lo social y en lo económico-- para establecer su cultura hispánica.
Sin embargo, el colonizador se clirigió a otras zonas del virreinato cuyas
características geográficas eran diferentes y cuyos habitantes aborígenes no
tenían el desanollo cultural ele los indios de la altiplanicie.
Este desplazamiento de la población ~lle a mecliados del siglo XVI era
europea, mestiza, indígena, negra, etc.- se orientó hacia el norte que era,
y es, una zona que pierde poco a poco huellas de to,da humedad; don?e la
vegetación, más a.Uá del Bajío, se reduce e~ las serranias y, !~anos a cactáceos,
magueyes n arbustos espinosos; donde la hierba crece raqwtica y rala Y luego
desaparece excepto en los lugares donde hay algo de agua. El suelo, a menud~
calizo y permeable, agrava todavía más la aridez y la de.mudez de estos paisajes; después vienen los desiei:tos ~el bolsón de_ ~a~imí donde los arroyos
casi no existen y la arena domma siempre el prusaJe.
.
. ,
En esta región en donde el paisaje natural es hostil y poco atractivo, vivtan
indios nómadas reunidos en numerosas tribus y con multitud de dialoctos. Se
puede decir que se alimentaban con bayas silvestrf'.s y raíces, pero sobre todo
de tunas. Su Status cultural les pemútía el conocimiento de arcos y flechas
rudimentarios, con que se dedicaban a ca7,ar venados, liebres y ?tros anima~es.
Los hombres andaban generalmente desnudos, mientras las mu1eres no tratan
otra cosa que un pedazo de cuero o hierbas colgadas de un cinturón con que
cubrían sus partes verendas. Debido a la situación geográfica y a su estado
cultural viajaban constantemente en una trashumancia que nunca sobrepasaba una región determinada; dormían a ~a intemperie: y mientras no tuvieron contacto con los españoles no conoaeron la agncultura. Eran muy
belicosos y representaron más tarde para el coloniza~or un gra~e- problema,
Porque atacaban constantemente sus convoyes, sus villas, sus JDlSlOnes Y SUS3
., una zona de "Guerra v·va"
reales de minas, haciendo de toda esta region
1
•
• Entre las descripciones coloniales se pueden ver los siguientes libros: N1c01...Ás DE
LAFORA, Relación del uinje que hizo a los presidios intern~s. situad~s e~ la frontera de la
América Septentrional perteneciente al Rey de España. Mexico, Ed1tonal P~dro Robredo,
1939· ALoNso DE LA MOTA y EscoBAR, Descripción geográfica de los remos de Nueua
Gali;ia, Nueva Vizcaya y Nuevo Leó11. México, Pedro Robre~o, 1940; Pw~o luvEAA,
· ,·0 y Derrotero de lo caminado, visto y observado en el dm:urso de la vista general
D ,a
i
~
M' .
B C ta
de presidios, situados en las provincias Ynternas de Nueva E_spana.
~co'. • os Amic, 1945; Jos:É ANTONIO DE Vn.LASEÑOR, Theatro .A":er?ca_no, desc~t~cifm general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus 1unsd1cctones. ~einco, Ed. Na. al 1952 2 vols Para un estudio moderno véase: JoRGE A. Vrvo, Geograf-ía de
c1on '
,
.
( T"
F.
N 37)
México. México Fondo de Cultura Económica, 1948
1erra urue o.
•
, Para ana~r mejor la situación cultural de los indios nómadas se puede ver los
siguientes libros: JosÉ DE Aru.Eou1, Crónica de las provincias de N.S.P.S. Francisco

548

Este eonjwito de indios nómadas fue ]Jamado en un principio por los españoles "Chichimec.as" que en lengua náhuatl significa "Linaje de _perros" :1
Pero al poco tiempo empezaron a tomar nombres muy peculiare.s según
]a región donde viYían, como Gua.chichiles, ]forrados, Hualalmises, Rayados,
Boca Negras, etc. Estos indios. aparte de su belicosidad, no podían ser para
el colonizador un medio e.stable de conseguir tributo o de sumirústrarse mano
de obra suficiente como en el centro de la colonia. Pero sin embargo, a pesar
de todos estos obstáculos, el colono seguía introduciéndose a esta zona que
no tenía límites, que se extendía hacia el infinito.
¿ Por qué el colonizador se dirigió a esta región desde mediados del siglo
XVI y en el XVII? ¿ Cuáles fueron los incentivos que empujaron al español
a expandirse en esta Nueva España septentrional? Indudablemente no existió
un factor determinante que interviniera en una forma decisiva en 1a conquista. de estas .fronteras consideradas infirutas, sino un conjunto de factores
que se entrelazaron entre sí y se ayudaron muLuamente, convirtiéndose en
fuerza impulsora de la colonización.
Entre los muchos y diversos estímulos que recibió el colonizador para decidirse a ir a esta zona del virreinato, podemos reconocer los factores económicos, el agente social, el religioso, el poñtico y hasta la leyenda, que jugó
W1 papel muy importante; todos en primer plano, todos formando una unidad, todos atrayendo una población, todos creando una situación favorable
para la expansión.
Lo que pretende este trabajo es desmembrar un poco este núcleo heterogéneo pero compaclo, y presentar cada uno de estos factores en forma individual, separados e independientes, pero sin olvidar q_ue son part~ de una
gran urudad.

de Zacateca,. México, Ed. Cumplido, 1851; ALoNso DE LEÓN, JuAN BAUTlSTA CuAy FERNANDO SÁNc1IEZ DE ZAMORA, Hisloria de Nuevo León, con n-0ticias sobre
Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escritas en el siglo XVII. Escrito preliminar y notas de Israel Oavazos Garza. Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos de la Universrdad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 1961 (Biblioteca NL.
No. 1). Se puede ver también los trabajos de W. J1MÉNEZ MORENO y de PAUL KmcHHOFl', titulados TribUJ e idiomas del norte de Mb:ico y Recoleclores cazadores de
México. En la Tercera Reunión de Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, México, 1944, pp. 121, 133 y 133-144.

l'A

' Sobre este tema se puede consultar a PRILrP WYNE PowELL, "Spanish Warfare
Against the Ohíc.himecas" y "The Chichimeca Scourge of che silver frontier in Sbrteenth
Century in Me.xieo", The Hispanic American llistorical Review, tomos XXIV y XXV,
1944 y 1945, pp. 580-604 y 315-338.

549

�Factores eco11ó111icos

La economía de la rueva España tu,·o fuertcmcnt • iníluida por las
ideas mercantilistas, cara tcñzadas, en fom1a general, por con iderar el oro
y la plata orno las riquezas fundamental s; la prosp rielad de un país se
medía por la cantidad de numerario cir ulante y icndo l oro y la plata
los denominadores comunes de todos los valor :s, aquel país que tuviera más
oro y plata sería más próspero; por tanto, se tendía a arnmular mu hos metales pre iosos. 5
Estas ideas mercantilii;tas que imperaban en el ambiente de la época hacían que la minería fuera \'ista como esencial y decisiva para la vida económica de la ueva España; así por ejemplo, Gómez de Cervantes nos dice
en sm esuito que ''los meta.les preciosos son el sustento del gobierno. de la fe
y de mercaderías, heredades de la tierra, casas y otras posiciones no tuvieran valor". 11 Como podemos notnr. los metales prcci,,:o eran el rec1u.i ito
indispensable para estructurar la prosperidad económica, social, poHtica y
religiosa.

Esta concepción influirá grandemente para justíficar la ne esidad de xpansiones y descubrimientos en bw.ca de metales preciosos. Al porn tiempo
de habe1se dominado la altiplanicie mexicana, t.&gt;mpe7.aron a organizarse e.,pedieioncs por mar a la Florida a las Californias, a las Filipinas. Pero por tierra
y hacia d norte casi no hubo intentos de descubrir o colonizar en fonna sistemática, debido a que ta zona no aparecía atra ti,·a a cau a del medio
geográfico y lo · indios nómada,;. A mediados dd siglo • ~I ( 1546) con los
de ubrimiemos de las minas de la plata de Zacatrcas, los e pañol , p ído·
de la "fiebre de la plata'' se dirigieron a esta zona del virreinato, pues la atracción de la riqueza minera fue tal, que para 1550 - a dos años de la fundación de aqu Ua ciudad-, Zacatecas era el r&lt;'ntro demográfico más grande
• Claro que esta explicación sobre el mercantili. mo t~ muy general y para comprender la complejidad de este tema se puede ver lo libros: J.
auy, An lnlroduction to Eriglish Economic History. London, Ed. Longmans, 1929 · HERBE.RT lhTON,
Eco11omic Ristory of Europt. London, Harper, 1936; E.F. HECKSCDP.R, La época Mtrcan1ililla. México, Fondo de Cultura Económica, 1943; Gv.sTA
CHMOLL.E.R, The
Mercantil System. London, Macmillan, 1940.
• GONZALO GÓIUZ Cuv"-NT'"s, La vida económica y Social d~ Nutua España al
/inalizar ti siglo XVI. México, Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos,
1944, p. 139. Tambifo se puede ver al respecto en el Arc.hivo General de la aci6n,
Reales Cldulas, volumen 12, Ep. 148, "lnfom1c sobre los bienes en la Nueva España;
paguen los derechos por el. .. que produren". 8 de mayo de 1628.

después de la ciudad de México, y se cuenta c¡ue había cinc
cuenta explota iones mineras.r

i ,le-~ias y cin-

La producción minera de Zacatecas creció rápidamenl •.
ún 1 fota y
1
E cobar a finales del siglo XVI, de "un qtúntal de tierra ( equivalente. a 46
kilos) salían dos arrobas (cada arroba eran 11 kilo } dt· plata, p ro gen ralmente acudían a los principios a diez, quince. \'CÍJlt }' treinti marcos (230
gramos cada marco) por fundidón de cada quintal" ;8 o sea, que la producción de -i5 kilos mezclados con otros el 'mento·, daba un promedio de do· a
seis kiJos de plata despué de la amalgama ión, rendimi ·nto muy considerable
tomando en cuenta que las minas de a..'Cco producían un promedio de uno
a cuatro .kilos de plata después del proceso de amalgamación -1583-. 11
Esta producción tan considerable en w1a t"ttión en que e caseaba todo lo
necesario para la ·ubsistencia, hizo que los precios de los productos de consumo inme&lt;liato -animales domé ticos, trigos maíz, etc.-. fueran muy altos. Esto, a su vez, hizo que una gran parle de la población se empei.ara a
dedicar a la ganadería y a la agricultura; por otra parte surgió Ja necesidad
de
uir adelante, en busca d nuevas tierras para desarrollar estas actividades y poder abast cer a los rea le· de minas: así, poco a poco, ·t,. fuentes ele
riqueza fueron un medio de atracción para atraer a nuevos colonos a estas
fronteras.

En los alrededores de la iudad de Zacatccas se emper.1.aron a dcsarrolhr
centros mineros-ganaderos como an Martín, Aviño, ombrerete, ieves, Chalchihuites, Fresnillo, Bonanza y Mazipil. Estos nuevos centros de población
formaban una cxll'l1sa e importante zona ·conómica, y fueron a su yez apo ·o
y punto de partida para nuevos tlescubrimientos y colonizaciones¡ así, de estos
sitios salieron las expedicion que fundaron con el tiempo la UC\ a Vizca}-a,
el uevo México y el Nuevo Reino de León. Tocias e tas nuevas exploraciones estu ieron influidas en la búsqueda de rique-,.as mineras tan fabulosas
como la de Zacatecas.

' itado por FRAN~o1s CnF.VALll!R, La fo,mació11 de los grandn / .nti/undios en
México. iéxico, Probl m:u Agrícolas e Industriales de México, 1959, pp. 36-37. También se puede ver a Mom:sTo BAROALLÓ, La Mineria y la Metalurgia tn la América
española durante la /poca colonial. México, Fondo dt" Culwra Económica, 1955, pp.

206
1

a

209.

ÍOTA y ESCOBAR,

op. cit., p. 149.

Archivo G neral de la ación. Reales Cédulas, t.
V. Exp. 418. "Infonne de
Agusún de Casares, :i.l Presidente de la Audiencia de Méxiro, Don Pedro Forlán,
- 1583-".

550
5jJ

�•
A1 mismo tiempo, a esta corriente migratoria se unieron muchos infractores
de la ley que buscaban refugio en los territorios que eran prácticamente incontrolables por 1a Corona. Así llegaron a estas r~giones deudores, hombres
"llovi~os" -llamados así por haber entrado ilegal.mente a la Nueva España-,
extranJeros, solteros recalcitrantes, casados que dejaban a sus esposas y familias en España; todos ellos condenados al castigo y a la deportación inmediata,15 también llegaron a esta frontera del norte los persegµidos por la Inquisición por blasfemos, sacrilegos, bígamos, herejes, judaizantes, etc. y jWJto
ton todos ellos, criminales fugitivos de las cárceles o con juicios pendientes.la
Se puede decir que casi todas las personas desarraigadas de la sociedad colonial se dirigieron a estas fronteras en bmrca de nueva vida
Sin embargo algunos historiadores han idealizado basta el máximo a estos
emigrantes que se dirigieron al norte y los presentan como seres escogidos y
privilegiados que se dirigieron a estas vastas fronteras con el fin de llevar
a todos los rincones la civilización hispánica. Pero parece que no fue así, ya
que los documentos comprueba.u que hasta los descubridores más destacados
de estas regiones tuvieron conflictos con la ley. Asi Joannes de Tolosa descubridor de las minas de Zacatecas, tuvo un juicio de amancebamiento; a Francisco de UrdíñoJa, colonizador de Coa.huila, se le acusó de uxori~idio; Antonio
de Espejo, descubridor de Nuevo México, fue procesado por asesinato; Alberto
del Canto, fundador de Saltillo y de los primeros establecimientos en el Nuevo
Reino de León, fue acusado de muchos crímenes y delitos; Diego de Monternayor, fundador de la ciudad de Monterrey, fue perseguido por haber dado
muerte a su mujer. Todos ellos, sin haber ninguna excepción, fueron acusados
después de hacer esclavos a los indios y ele venderlos en los reales de minas.17
En su conjunto la población errante no fue en un princiJ1io la base de la
colonizaci~n de las fronteras norteñas, ya que su propio nomadismo, su anhelo de nquezas y su situación de fugitivos de la ley, la lanzaba a aventuras
y a la busca de nuevo$ territorios. Llegaban a un lugar y permanecían en él
mientras les convenía a sus intereses y después, al desaparecer el imán que
los retenía, salían poco a poco a otros lugares, sin ninguna organización, sin
ningún rumbo y casi siempre en forma individual. Alonso de León nos relata
que en el Nuevo Reino de León los soldados de Carvajal se dedicaron a cazar

El Factor Social

•

La toma de Granada en 1492 puso fin a las campañas de Reconquista y
dejó libres a muchos hombres, que marcharon a Italia, las Antillas y más
tarde a "Tierra Firme".
Estas personas provenían de las zonas pobres de la península, como las
Sierras de Extremadura, las tierras altas de León o de Asturias y sobre todo de
las dos Castillas. 10
Los hombres que llegaron a estas tierras de la Nueva España no querían
seguir en su antiguo Status social y deseaban sobre todas las cosas privilegios
y honores; ya que el español que llegaba a América se sentía por el hecho
mismo de pertenecer a la raza dominadora un conquistador y esto significaba pertenecer a la más alta jerarquía social y merecer, por tanto, toda distinción y halago. Frente al indio se sentía superior por el hecho de ser soldado de un rey poderoso y al mismo tiempo se sentía señalado por la Providencia como un ser superior ante un pueblo conquistado; u esta situación tan
peculiar es vista claramente en una carta de fray Jerónimo de Mendieta a1
rey Felipe II en 1565, donde le dice: "hasta el más vil y desventurado quieren ser señores y vivir por sí y no servir a nadie sino ser servido .... " 12
Esta mentalidad social permitió que una gran parte de la población estuviese presta en busca de aventuras, rique;,.a y posición bonoríiica y que fuera
una fuerza disponible para ir a colonizar las fronteras del norte. En busca
de hacer realidad todos sus anhelos esta gente formó una población Dotante
en todas las nuevas villas o reales de minas que surgían en las fronteras. Fray
Antonio Tello nos dice al respecto: " ... de un pueblo a otro sin pensamiento
de permanecer ni poblar ningw1a tieITa. . . andan como corcho sobre el
agua ... ,, 1:1
La colonización en la zona septentrional del virreinato reclutó a este.tipo
de personas que eran generalmente gente ''valdía, viciosa, vagabunda i tahura,
que por la abundancia de las provincias en qualquiera parte de ella hallaban
de comer, sin trabajos ... "u

'º NoRMAN F. MARTIN, Los uagabundos en la Nueua Espaiía. México, Ed. Jus,
1957, pp. 9-10-11 y 14.
.u JoSÉ Du.RAND, La transformaúón social del aonquistador. México, Pon:úa y Obregón, S. A., 1953 t. I, pp. 45-46-47.
" JOAQUÍN GARCÍA. lcAZBALCHTA, Carta de religiosos. Mé,cico, Ed. Salvador Chávez Hayhoe, 1941, pp. 117-119.
" FRAY ANTONIO TELLO, Crónica Miscelánea. Guadalajara, Ed. Josl Cornejo Franco, 1942, p. 325.
" NoaMA.N f. MARTIN, op. cit., p. 42.

552

I

" Se puede consultar la ponencia del profesor Eugenio del Hoyo, titulada "El carácter de la conquista y colonización española en e1 nore.ste de México (siglos }l...'Vl y
XVII)". San Luis Potosí, Décima Mesa Redonda de Antropología, 1963. Y también,
en el Archivo General de la NaGi.ón, Reales Cédulas, Volumen 27, exp. 156, "Retorno
de los delincuentes que se encuentran en la Nueva España". 2 de julio de 1637.
" EuoEmo DEL Hovo, op. cit., p. 5.
11
Ibitkm. Sobre Antonio de Espejo, ver en el Archivo General de la Nación, Provincias Internas. Vol. XLIX, Exp. 236.

553

�•
indios y venderlos después a los reales de minas. Esta actividad lucrativa
reunió en la villa de León -hoy villa de Cerra1vo-- a más de doscientos soldados, pero la Corona prohibió estos abusos y al poeo tiempo estos soldados
que "no tenían otro entretenimiento ni de qué comer, se iban saliendo fuera,
ya cuatro, )'ª diez ... " 18
Paulatinamente esta gran masa de vagabundos, delincuentes y aventureros
empezaron a dejar remanente de familias e individuos que formaron una
base estable para constituir el núcleo principal de la población. Estos hombres que por diferentes causas -familia, nueva vida, etc.- abandonaron
su vida errante, volvieron o empezaron a dedicarse a distintas actividades
para las cuales la zona era más propicia, como la ganader'ta, la agricultura, la
llllllería y más tarde el comercio. Precisamente esta transformación es constatada por Mota y Escobar cuando dice: "se convierten los soldados en labradores y tienen haciendas y heredades ... " 19

La Reconquista española a través de sus ocho siglos de lucha contra los
infieles, dio al español una gran bandera de unión y de combate: la fe católica y su expansión en el mundo de los infieles. Aparenteme.nte por este
ideal se luchaba y por este ideal se moría. Toda la expansión tenitorial española, primero en la península, después en las Antillas y más adelante en
América, fue justificada por este anhelo. No hay cronista que no mencion~
esta misión; así, Bemal Díaz del Castillo afirmaba que la conquista era para
llevar la doctrina de Dios a esta parte del mundo ; 20 también Gómara n0-s
dice textualmente: ''la causa principal a que venimos a estas partes es para ensalzar y predicar la fe de Cristo ... " n
Como podemos ver, la conquista se justificaba por el fin de extender los
dominios de Dios y llevar su doctrina basta los puntos más recónditos. En la
expansión hacia las fronteras del norte esta actitud religiosa siguió vigente;
no hay fundación de cualquier villa que estudiemos en la que en una de las
partes de los documentos no se diga: " ... con intento de que el Santo Evangelio se propague ... "; 22 tampoco hay colonizador de esta región del virrei'-' ALONSO DE LEÓN,

EscoBAR,

554

Dí.-.z

op. cit., pp. 195-96.
op. cit., p. 136.

Historia de la co11quista de la Nu,va España. México, Ed. Porrúa, 1962 (Sepan Cuántos ... 5), p. 85.
21 FRANCISCO LÓP&amp;Z DE GÓMARA, Historia de la conquista de México. México, Ed.
Pedro Robredo, 1943, t. I, p. 63.
" Archivo Municipal de Monterrey, Rollo IV. Sección de Originales; de la selec'" BERNA!.

La lucha y la extensión de la fe en esta zona de la colonia, según lo entendían entonces,, sin duda ennoblecía en grado sumo a estos aventureros, ya
que ella parecra borrar todos sus malos procederes anteriores y daba un fin
nohle a todos sus actos. Por ello no había ninguna expedición que no llevara
un estandarte con Wla Virgen o un santo como símbolo del avance de la fe.
Al tener contacto con el indio el conquistador le decía que su tarea era llevar
l~,fe a su _co~ocimicnto y práctica y más adelante la explotación y la dominaCion del mdJgena eran justificadas en parte, para darles oportunidad de
cono_cer
Santos E~gelios. _En fin, todo acto de expansión, colonización,
dommacron y extenruruo, fue siempre envuelto en el velo de la religión que
justificaba Y explicaba, por lo menos en forma aparente, tocios los actos del
perpetrador.

~?s

Factor religioso

,. MoTA Y

nato que no destaque que ha luchado por la fe y su extensión entre los indi~en~. Exist~n un sinnúmero de documentos en que se dice: " ... reduje al
mdio Y_ le_ di ~ conocimiento de Dios Nuestro Señor ... "2a La propia lucha
Y el ~quilanuento de la población indígena eran justificadas por este ideal.
Por eJemplo, fray Antonio de Arreola, decía al respecto: " ... si se le da religión Y policía a estos moros (indígenas) y nos siguen atacando ... no sólo es
un deber sino una obligación aniquilarlos ... " 2~

DEL CASTILLO,

Factor político

Este factor siempre acompaña al religioso: se hace todo y se permite todo
"para engrandecer la fe y los dominios de ]a Corona".25 Por un Jado se enarbolab~n ideales ~versales, como es la propagación de la religión, y por el
otro, ideas de la epoca como el de una nacionalidad cuyo símbolo era la Corona ~pañola. ~~~os dos estí:°1ul~s dan el toque necesario para empr.ender
cualquier expedic1on de dommac10n en estas &amp;onteras norteñas.
La Corona por su parte no dejaba sin protección a sus coloniz.adores en el
avance_a ~u destino; así, en el norte para proteger de los constantes ataques
de los mdios se creó un sinnúmero de presidios -fortalezas-- en puntos estratégicos desde San Miguel el Grande hasta Zacatecas, San Luis Potosí
Nuevo Reino de León, Coahuila, Nueva Vizcaya, Nuevo México, etc. y cad~
una de estas regiones a su vez construía otras. Su misión era proteger los cación. d~ documen_tos microfilmados del estado de Nuevo León, que se encuentra en
1a Btbhoteca Nac10nal de Antropología e Historia.
" Archivo Municipal de Monterrey, Sección Encomiendas, op. cil.
" Archivo G~neral de la Nación, Provincias Internas, vol. 138, Exp. 57. "Informe
de•.Fray AntoDio de Arreola sobre matanza de indios Guachichiles", 1645.
- DURAND, op. cit., t. I, p. 81.

555

�minos, las villas, las haciendas y los reales de minas, dentro de sus muros se
protegían los viajeros y los convoyes que transitaban esta zona. Como podemos
ver, su tarea era facilitar en lo má.ximo la e.,-pansión, protección y comunicación en esta frontera.
Las misiones de religiosos fueron otro instrumento que utilizó la Corona
para e:&gt;rpander su dominio; reunían indígenas nómadas por intermedio de
los soldados de los presidios y los congregaban en pueblos para enseñarles religión y al mismo tiempo, artes manuales. Por este medio se lograba una pacificación aparente ya que se reunía a todos los indios en un lugar determinado
donde podían ser mejor controlados y se daban facilidades para que el nuevo
colonizador se pudiera movilizar- con mayor facilidad sin el peligro que pudieran representar los indios nómadas sin ningún control.
Pero aparte de dar protección militar y dar medios de dominación por intermedio de las misiones, también dio cosas que atraían más al español a
estas fronteras: privilegios, honores y poder. Felipe II, dictó una promulgación en 1573, que era muy atractiva para fomentar nuevos descubrimientos,
ya que otorgaba eJ derecho de obtener encomiendas, solares y tierras y conservarlas ellos "y sus sucesores perpeluamente,, ; esta ley preparo en par te
que conquistadores como Francisco de IbaJTa en 1563 organizara las incursiones a la Nueva Vizcaya; Francisco de Urdiñola en 1582, iniciara sus penetraciones a Coahuila; en 1580, Luis de Carvajal empezara la exploración del
Nuevo Reino de León; Juan de Oñate a finales del siglo saliera a Nuevo
México y Sebastián Vizcaíno pasara a las Californias.
J

Todas estas e.'Cploraciones fomentadas por la Corona y protegidas por lo
menos en teoría por ella, daba a la colonización de las fronteras del norte una
salida decorosa a estos advenedizos que se concentraban en zonas ya pobladas
y permitía que todo colono encontrara un aliciente para dejar su "mala vida"
y dirigirse a una tierra que era su única esperanza de mejorar su ucrte e
imitar en cierta forma a los primeros conquistadores en sus grandes hazañas
de dominación y de adquisición de riquezas.
Factor que jugó la leyenda

La leyenda, al igual que los factores anteriores, tuvo un papel importante
en 1a colonización de la frontera; en ella se encuentran en última instancia
todos los deseos, anhelos y ambiciones de los colonizadores, ya que ella refleja
sus afanes de riqueza, de poder y de honores. Las leyendas incitaron a seguir más adelante en busca de tierras desconocidas donde se localizaban lugares extraños e inverosímiles, por su riqueza insospechada, que solucionarían
las necesidades, no de uno, sino de todo el que deseara emprender esta aventura.

556

La mayoría de las leyendas que se desarrollaron en la Nu va España y en
América del Sur tuvieron sus orlgenes en la Antigüedad o en la Edad Media.
Estas ideas se entrelazaron con ideales renacentistas íbéricos donde se destaca
el ideal caballeresco, representado por Amaclis de Gaula, que reunía en él el
honor militru· y el deber caballeresco; todo este pensamiento se entremezcló
con ideas religiosas de encontrar el paraíso y, al mismo tiempo, de encontrar
otros fines más terrenales, que eran el de satisfacer todas sus necesidades materiales por intermedio de una riqueza fabulosa; aparte, estos ideales fueron
siempre reforzados por Jos indios que fomentaban sus deseos fantásticos diciéndoles dónde se encontraban sus imaginarios deseos, comentándoles que
ese lugar que tanto buscaban se localizaba "más allá". 26
Entre las leyendas más famosas que fomentaron en crear un ambiente favorable para e."\.-plorar nuevas zonas del virreinato destaca la de Jas Amazonas•
su origen se encuentra en la cultura griega y desde estas épocas se creía que'
estas mujeres guerreras se amputaban un seno para poder usar mejor sus
arcos y flechas. Estas creencias se sostuvieron en la Edad Media y en el Renacimiento con las versiones que dieron viajeros como Marco Polo, MendivilJ
y Pedro Tafus.
En un -principio, las localizaban imaginariamente en Africa, después en Finlandia, más adelante en Asia y por último en América; en estas tierras se
pensó gracias a los textos de Las Sergas de Esplandidn ( novela de principios
del siglo XVI) que 1as tie1Tas de estas mujeres guerreras se encontraban en
una isla de las Californias " ... a mano derecha de las Indias cerca del paraíso
terrenal'' ;27 pero aquí· estas amazonas adquirieron otras caracterlsticas complementarias como, por ejemplo, que nunca tenían contacto con hombres excepto una vez al año, y después de dar a luz, los bi jos varones eran muertos
de inmediato, pero aparte de ser tan belicosas, sus armas y vestiduras eran de
oro debido a que este era el único metal que existía en esa isla. Conquistadores como Diego de Velázquez, Hemán Cortés y Nuño de Guzmán, se preocuparon por encontrar esta región imaginaria; ahora bien, los indios por su
parte, fomentaban esta idea al máximo y aseguraban que esta clase de mujeres se encontraba en Cihuatlampa -"hacia el país de las mujeres"- 28 y
que poseían casi todas las características mencionadas en un principio.
.:o Sobre este punto se puede ver el libro de IRVING A. LEONAJW, El libro del Conquistador. México, Fondo de Cultura Económica, 1954. Y H.E. BoLTON, Wider Horizont o{ American History. Nueva York, 1939.
.., Citado por CnEVALll!R, op. cit., pp. 29-30.
_:s Sobre este tema se puede ver a lRVING A. LEONARD, "Conqueros and Amazonas
in Mexico", The Hispanic Americ@ HiJtorical Reoiew, l. XXIV, 1944, pp. 561-580.
W. JwiNEZ MORENO, "Cilutla1npa". Cuaderno.s Americanos, t. III, 1944, p. 130.

557

�Otra Jcyenda que .influyó como la anterior al avance hacia la frontera
del norte fue las "siete ciudades de oro"; su origen es desde la época medieval
y en este virreinato los indios Ja situaban aJ N.O. de México y se decía que
ahí se encontraban fas siete cuevas de donde surgieron las siete tribus nahuas.
Su fuerai de atracción hacía que los españoles estuvieran muy interesados en
encontrarla; así, el inglés Enrique Hawks dice al respecto: "los españoles tie•
nen noticias de siete ciudades. . . y han puesto y ponen todos los días gran
diligencia en buscarlas ... "; 20 la riqueza que se decía que poseían estas ciu•
dades eran fabulosas ya que todo estaba hecho de metales preciosos.
Aparte de estas leyendas que eran conocidas y comentadas por lodos los
colonizadores y conquista&lt;lores fronterizos de la Nueva España, se clesanollaron con gran ímpetu leyendas locales que fomentaban la expansión en esa
zona, un ejemplo muy ilustrativo fue el "ceno de la plata" en el uevo Reino
de León, que " ... era un incógnito a los que hoy viven ... es hacia el norte" ;30
se organizaron dos expediciones entre 1644 y 1648, pero ambas fracasaron.
Ahora bien, cada una de las expediciones en busca de estos lugares imaginarios donde se encontraban riquezas fabulosas según decían, fueron fracasando, no debido a su no existencia, sino debido a fuerzas sobrenaturales y
diabólicas que impedían a toda costa la localización; así Hawks dice que es
"tanto el poder de los indios heclúceros -de las siete ciudades de oro- que
cuando los españoles pasan cerca de esas ciudades, las ocultan aquellos con
una niebla, de modo que no puedan ser vistas" ;31 aparte de estas fuerzas misteriosas e inexplicables, hubo otras más raci.onales como la belicosidad de los
indios, así Alonso de León nos dice respecto a los Cracasos de las expedí·
ciones al "cerro de la plata" " ... que estorbaron algunas conmociones e inquietudes que. los indios Ala.zapan tenían ... " 32

rado o considerarse como principal; la minería creó un medio propicio para
el de.sai:rollo de otras actividades como la ganadería y la agricuJtura que osci•
!aron sm lugar a dudas alrededor de los reales de minas• estas fuentes de
t~abajo_ fueron_ esen~iales para la atracción de la población,' pero esto no hubiera stdo posible stn tomar en cuenta la situacíón social a que pertenecía
el colono que facilitaba sobremanera la movilización de esta masa desarraigada ~ qu_e P~~tía una ~pansi_ón casi continua sobre un territorio que se
extendía sm límites. Al nusmo ruvcl que los factores económicos y sociales
se desarrollaron los agentes religiosos y políticos, que permitieron una unidad
religíosa Y nacional, que les daba las banderas para la lucha contra el indígena, que les permitía crear el ideal y la razón para seguir adelante en busca
de nuevas tierras y so?re todo, les abría el camino hacia el ennoblecimiento y
1~ aseguraba ~onsegurr lo que en la PenínsuJa les estaba negado por su propio ~~atus social: hon_or~ y privilegios. Junto con todos estos factores importantJsunos la leyenda Jugo un papel de la misma relevancia que los anteriores
porque permitió eJ despliegue de la fantasía en la mente de] colonizador y~
que todos sus anhelos se encuentran casi a la mano "más allá" en un territ~rio
que es necesario descubrir y colonizar.
En fin, estos factores entremezclados enb·e sí y formando un núcleo com~acto: unidos con el medio geográfico de esta zona de la ueva España y la
s1tuaCJÓn cultural de los indios nómadas, crearon en esta frontera características muy peculiares de colonización.

A manera de co11clusión
Todos los factores mencionados son de una importancia vital para la colonización de las fronteras del norte y ninguno de ellos puede verse por sepa:o ENJUQt.re HAwKs, Relación de las producciones de la Nueva España y costumbres
de sus habitantes; hecha por . .. , mercader que pasó cinco años en la dicha tierra, 'Y
escribió a instancias de Mr. Ricardo Halrluyt de Eiton en el condado de Hereford,
15 72. Ed. por Joaquín García Icazbalceta, Opúsculos Varios, IV. México, Ed. ?
1898, p. 57. Este problema también lo trata RoBERT RtCARo, "AzemmoUI et Sali en
Amérique" Hesplris, t. XVII, 1933, pp. 92-95.

"°
11

:a

558

At.oNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.
HAWKs, op. cit., p. 57.
ALoNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.

559

�LAS RECLAMACIONES DE PATRICIO MILMO
RoNNIE C. TYLER
Texas Christian Uruversíty

1

1

PARA 1864, PATRICIO Mn.Mo había acumulado un tremendo imperio financiero y se decía que poseía ''la casa de negocios más grande" del noroeste de
México. Con la ayuda y la cooperación del gobernador Santiago Vidaurri,
había establecido una red de sucursales en Matamoros, Piedras Negras y otras
ciudades importantes, manteniendo su base en Monterrey. Su prestigiosa firma dominaba el próspero comercio fronterizo rivalizando con famosos financieros texanos como Charles Stillman, Richard King y Miffin Kennedy, que
utilizaban a Brownsville como su centro de operaciones.
Por varias razones afortunadas, Milmo acumuló rápidamente su capital.
Arribó a México en diciembre de 1848, e inmediatamente entró en negocios
convirtiéndose en poco tiempo en uno de los financieros más influyentes en
la frontera. Después de que Vidaurri anunció su plan de Monterrey y se
apoderó de la capital de Nuevo Leó,n, Milmo prosperó más al casarse con
la hija del gobernador ya que se asoció con su suegro (así pues, se encontraba en una posición ideal para fomentar un comercio activo) . En abril de
1861, cuando los Estados Confederados de América entraron en lo que sería
con el tiempo la Guerra Civil americana se encontraron afectados por un
bloqueo marítimo en las costas del Atlántico hecho por los Estados de la
Unión; ante esta situación se fomentaba el contrabando -en especial el algodón- a través de la frontera Noroeste de México. La posición neutral de
este país evitó que los estados de la Unión bloquearan los puertos de Mata.moros y T ampico. Así pues, México le dio al Sur una vía segura para su
comercio. Milmo comerció con el Sur casi desde el principio de la. guerra,
firmando un contrato en septiembre de 1862, para entregar harina a cambio
de algodón.
La participación de Milmo en este negocio crecía continuamente hasta el
punto de verse en la necesidad de presionar a los Confederados en 1863, en
561
H36

�esta fecha reclamaba a los estados del Sur 500,000 toneladas de algodón que
le debían y les exigía que le pagaran $16,000.00 en papel confederado Y que
le fueran puestos a su nombre en Piedras Negras. Mientras tanto él confiscaría cualquier carga de algodón localizado en la ruta entre Oasia y Piedras
Negras. Forzados a tomar una decisión drástica para mantener su vía de comercio abierto, el Sur suspendió todos los cargamentos a México hasta que
las reclamaciones de Milmo fueran arregladas satisfactoriamente. Los comisionados sureños encargados de este asunto le entregaron a Milmo todas sus
peticiones• este incidente puede considerarse como un mal augurio pan Milmo. Sin d~da él visualizó con gran acierto los eventos que sucederían en 1864.
Los franceses estaban en proceso de establecer un imperio regido por el
joven príncipe Ma.ximi.liano de Hapsburgo. Los invasores ya habían conquistado Puebla y México y seriamente amenazaban a ]as ciudades de Matamoros
y Monterrey. El presidente :Benito Juárez presionado por este gran avance
había abandonado la capital y se establecía en San Luis Potosí, después en
enero 9 salió a Saltillo esperando establecer en esta z.ona una base firme para
reconquistar su patria. En el mes de febrero el presidente indieó su deseo de
establecerse en la capital reinera, encontrándose con un firme obstáculo de parte de Vidaurri.
Las presiones que recibía e1 gobernador neolonés eran muy fu~rtes, por
un lado Juárez lo intimidaba en Saltillo, y por el otro, el general Aquiles Francisco Bazaine le demandaba en una carta que decidiera qué partido tomaría
el estado de Nuevo León: guerra o paz, Francia o Juárez. Nunca hubo una
decisión tan importante; Vidaurri trataba de hacer tiempo, contestando que
sólo los eiudadanos podían tomar tan importante solución. Para tal fin, proclamó un Referendum y antes que se supieran los resultados huyó a Texas
con los Archivos y el tesoro del Estado, no se sabe si porque no quería o no
podía decidir entre la República y el Imperio.
El presidente Juárez afrontó graves problemas cuando él y sus ministros
entraron en ]a ciudad de Monterrey en abril. o siendo la menor la lealtad
de los norteños influyentes y comerciantes que se habían enriquecido con las
relaciones muy cercanas que Vidaurri bahía mantenido con la Confederación.
Así pues, sus oficiales tomaron medidas en contra de estos amigos del ex-gobernador; el primero que atacaron fue a Patricio Milmo, el irlandés yerno Y
socio de Vidaurri.
Los documentos siguientes hablan sobre el arresto de Milmo, el tratamiento brusco y la detención, así como sus esfuerzos para usar su ciudadanía británica como un medio para asegurar su libertad y su arreglo eventual de
pagar 50,000 pesos para conseguir su liberación; las reclamaciones de_ este
personaje se alargarán por casi un cuarto de siglo con el apoyo del gobierno

562

británico que lo apoyaba en una reclamación total de $ 1.721.857.67 en contra de México.
_Por daños a su persona y negocios ---causados en su arresto y cncarceJa$855,857.67, siendo la reclamación más grande. Estas
p~~c1ones no fueron aceptadas porque el general Felipe Berrio7..ábal -el corrus10nado mexícano- insistió en que Milmo había renunciado a.nterionnente
el derecho de hacer cualquier reclamación cuando obtuvo su libertad en
1864, arguyendo que este arreglo no había sido anulado por ningún "tribu~al competente". La segunda reclamación ascendía a $ 279,000 pesos por los
mtereses que Milmo había perdido en sus mercancías y propie&lt;la&lt;les coníiscadas (en algunas de eUas él sólo poseía el 50%) . .Esta· también fue rechazada por el general Berriozábal, declarando que este asunto ya había sido resuelto por una comisión en 1871 y que por tanto no podía ser reexaminada de
nuevo. Finalmente, Milmo reclamó que le habían quitado 20,000 pesos a
la fuerz,a durante los años de 1864 y 1872. Die7.. diferentes artículos compre~día esta lista. El comisionado británico, Lionel Carden y Berriozábal estuvie~on de acuerdo que cuatro de las reclamaciones que sumaban 5,890 pesos
debenan de ser pagadas, y que cuatro de las peticiones que sumaban 5,742.52
pesos deberían de ser disueltas, pero no pudieron ponerse de acuerdo en
las dos últimas que ascendían a 8,367.48 pesos.
IDI~n~o- demandaba

Estos documentos demuestran clara.mente las dos actitudes, así como la
r~gnación de Milino de rendirse al gobierno al tener noticia de no poseer
mnguna ayuda e inclusive a pagar 50,000 pesos para obtener su libertad.
Pero quizás lo más importante fue la preocupación demostrada por varios
oficiales britáiúcos por el bienestar de tmo de sus ciudadanos. Hay que hacer
notar que en el siglo XIX los ciudadanos británicos usaban su ciudadanía
con _mucho orgullo, y se sentia.n protegidos por el gobierno de Su Majestad,
no unportando cuan duro fuera su problema; esta actitud se puede notar
claramente en el caso de Milmo donde el comisionario británico estuvo siempre de su parte aunque sólo pudo obtener una sola reclamación.
Los documentos siguientes son seis cartas y dos informes de los comisionados y comprenden ochenta y una página de treinta y uno y veinte centímetros; localizadas en la Colección de la Oficina Foránea que están depositadas en el ''Public Records Office", en Londres; hay que mencionar que
sólo las puntuaciones menores y algunos párrafos han sido cambiados para
asegurar la claridad.

563

�(F. O. 50/383).
Monterrey, abril 22 de 1864.
Señor ( Cónsul Británico en Matamoros) .

permitido hablar con ninguna persona ni siquiera con mi esposa y mis pequeños hijos.

Deseo rogarle y p1·esentarle a usted las siguientes afirm~ciones, q~e como
súbdito británico demando que tome las medidas necesarias para liberarme
de la persecución y el robo.
El 29 último, a las 9 a.m. me encontraba en mi oficina, cuando fui solicitado por el Ministro de Guerra del presidente Juárez, el
~M~el!
Negrete; cuando me encontraba en su despacho ,me ,Pre~to, s1 terna mis-~bros comerciales en mi oficina a lo que conteste: s1 senor; el entonces diJo
"yo los requiero y usted se los entregará a estos caballeros" apuntando a
caballeros que me acompañaron hasta mis oficinas; al llegar les pregunte Sl
tenían una orden escrita, pues supuse que ellos la debían de traer. Me contestaron que no traían ninguna orden. Les dije que consideraba que una orden
era muy necesaria. Ellos estuvieron de acuerdo en que. ~a orden era necesaria y uno de estos señores regresó de _nu~vo con el, numstro ~e Guerra para
solicitarla. En ese tiempo yo me comunique con el consul espanol --en ause~. del cónsul británico- para que hiciese las consideraciones necesarias baJo
aa
'd
tales circunstancias. A los pocos minutos el caballero que había sali o a conseguir ]a orden regresó diciéndome que el ~ t r ~ ( egrete! quería ve~e
otra \'e't.. Esta petición no me gustó y consulte al Cónsul espanol para decirle
que si sería mejor entregar los libros sin la o_rde.n escrita. _El cónsul me aconsejó que sería más prudente ir, y por consiguiente lo hice .. Al ~ntrar a 1~
oficina del Ministro de Guerra me demandó en una forma rrasc1bJe porque
no entregaba mis libros sin ]a orden escrita y que si me negaba él me oblig~ía
a hacerlo ya que tenía noticias que en mis manos se encontraban muchos mtereses de e&gt;..i.ran jeros y que sólo mis libros serían las únicas pruebas contra
ellos. Ante esta petición me negué y dije que no lo haría a menos que fuera
obligado a hacerlo. El ministro replicó que me fusilarla en el acto y que me
quedaría sin ningún interés como el traidor (Santiago) Vida~ri, Y_ que era
un ladrón. Yo respondí finnemente que podía mandarme fusil~ s1 e~e era
su deseo y que era un ciudadano britárúco y que no le tenía rmedo ~ a la
muerte ni a él. Entonces él dijo que yo me estaba burlando y empezo a pegarme varias veces con su mano y con un bastón que lo rompió en mi brazo
amenazándome con golpearme Ja cabeza. Después de este incidente llamó a
varios soldados y ordenó que fuera mandado a las barracas donde sería fusilado. Ahí permanecí dos días y después fui trasladado a la prisión de esta
ciudad, donde aún estoy encerrado. Durante diecinueve días no se me ha

g:ne.ral

?º~

Después de dieciocho días fui mandado con el director del penal y ahí
declaré; al día siguiente este funcionario vino a mi celda y me dijo que había
reportado que no existía ninguna causa para que yo estuviera encarcelado y
que cuando estaba presto a liberarme en cuanto recibiera orden del general
en jefe de ponerme bajo las órdenes del ministro de Hacienda.
El día 18 del actual fui conducido a través de las calles a la oficina del Juez
de Distrito, como un vulgar delincuente, entre un sargento y cinco soldados.
El juez me preguntó algunas cosas y me dijo que permanecería en la
cárcel por falta de respeto al Ministro de Guerra, por desobediencia a Jas
órdenes del Supremo Gobierno y por ser cómplice de don Santiago Vidaurri
y por último me permitió que recibiera amigos en mi celda.
He hecho una solicitud por mis libros (que fueron tomados en el momento
de mi arresto) y a] mismo tiempo solicité dar una fianza suficiente y que
me presentaría en cualquier momento que lo solicitaran, pero estas dos peticiones no fueron aceptadas.
Con respecto a los cargos en mi contra son infundados pues yo demostré
claramente que no he hecho ninguna ofensa al Ministro de Guerra y mucho
menos negarme a entregar mis libros a menos que no fuera por una orden escrita.
En referencia al cargo de "Desobediencia a las órdenes del Gobierno", como
no recibí ninguna, ni desobedecí ninguna, todo lo que yo pedía era una orden escrita, pues una verbal no constituía ninguna prueba para mí.
Respecto a ser cómplice de don Santiago Vidaurri, esto es infundado. He
hecho varios préstamos en varias ocasiones al Gobierno del Estado y en este
caso he hecho solamente lo que cualquier comerciante estaba obligado hacer,
exceptuando que generalmente yo daba la suma más grande.
También tengo que reportarle que este Gobierno ha tomado y vendido
ciento sesenta y cinco mil (165,000) yardas de telas Imperial bajo las siguientes circunstancias. El Administrador de la Aduana de Piedras Negras exigió
a mi agente unas letras de cambio y éste se las dio a la vista a favor del Administrador que a su vez las endosó al jefe de la Tesorería Federal y esta oficina las endosó a la Tesorería del Estado que las presentó para su pago. Al
exigirme este pago lo hice puntualmente; Ja cantidad era por 22,904 pesos,
_eero el Ministro de Hacienda o Tesorero del Presidente Juárez demandó el
repago porque el gobernador estaba en rebelión. Yo me negué a pagar ya
que esas letras habían sido pagadas en sus propias oficinas ( el jefe de la
Tesorería Federal) en esa ciudad; y me negué a pagar de nuevo esta deuda
y por consecuencia las 165,000 yardas de Imperial fueron tomadas y ven-

564
565

�elidas ayer a 14½% para cubrir ]a cantidad de $ 22,100 y el resto de $ 8?0.00
fue tomado de la caja de mi oficina. El valor del mercado del Impenal es
de $41,250.00.
Copias de lo anterior y de las letras con el procedimiento y la toma y
venta del Imperial le serán mandadas cuando usted lo requiera induyendo
los papeles relativos a la recolección a la fuerza de mis libros.
Todos estos procedimientos son ilegal€S y ... es muy probable que continúen
mientras yo tenga ... cualquier propiedad que el gobierno de Juárez pueda
poner sus manos a menos de una rápida protección del gobierno de Su
Majestad ...
(firma)
PATRICIO MJLMO

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, abril 12 de 1864.
Señor (Capitán E.V.B. Von Donop, H.M.N. Jason off the Río Grnnde)_He sido en forma veraz informado que Patricio Milmo, ciudadano británico y rico comerciante de Monterrey que por sus negocios y relaciones
familiares con don Santiago Vidaurri ( el depuesto gobernador de Nuevo
León) desde la entrada de las fuerzas del Presidente Juárez en Monterrey ha
sido tratado brutalmente y puesto en prisión, por la mera sospecha de que
oculta propiedades o dinero perteneciente al dicho Vidaurri y como consecuencia de negarse a pagar una cuenta de veinte y cinco mil dólares en efectivo ( por cuya cantidad ninguna seguridad ofrecida por sus amigos fue
admitida).
He sido requerido por el socio del señor Milrno que reside en Matamoros
a extender inmunidad consular a su amigo y que reclamara el injusto tratamiento a un ciudadano británico, pero temo que por no tener comunicación con el Supremo Gobierno, é.sta sería completamente desatendi~a Y no
tendría el efecto deseado; así pues pongo el asunto ante usted, de1ando a
su consideración, si a su juicio su interferencia en este caso, tomando en
cuenta su comunicación directa ron el Gobiemo de Juárez en Monterrey,
sería propio y aconsejable para el efecto. Yo remitiré debida y prontamente
el citado despacho a su destino tan pronto sea recibido de usted.
Tengo el honor de ser suyo.
señor
su más obediente, y humilde servidor
PAUL ZURN

Vice-Cónsul de Su Majestad.

566

(F. O. 50/380).
Monterrey, diciembre 14 de 1864.
Señor (John. Walsham, Encargado de los Asuntos Británicos en México).

Tengo el honor de acusar recibo de su carta del 30 del pasado y poner
ante usted el siguiente pequeño bosquejo de mis perjuicios.
El 29 de marzo último, a las nueve a.m., fui notificado que el Ministro de
Guerra, don Miguel Negrete, requeria mi presencia en el paJacio y yo fui
inmediatamente, pregwitándome si tenía en mi posesión mis libros de ofic.ina, y yo le contesté que sí; entonces apuntando a dos hombres me dijo que
se los entregara y les or!;lenó que me acompañaran. Al regresar a mi oficina
yo les pedía (a los hombres) una orden escrita que suponía que tra!an, pero
no traían ninguna y uno de ellos regresó a la oficina de Negrete para conseguirla ... Mientras tanto, temiendo alguna ~cultad me comuniqué con
el vice-cónsul de España, para que me diera un consejo. La persona que
fue con Negrete regresó y me dijo que eJ Ministro de Guerra deseaba que me
presentara de nuevo con él. No me gustó presentarme nuevamente ante él y
Je propuse al Vice-Cónsul si no sería más prudente entregar los libl'os inmediatamente&gt; pero me dijo que no los entregara a menos que fuera obligado a ello o con la orden del ministro, y me recomendó que fuera de nuevo
con Negrete y pidiera la ordtm. Así lo hice, me presenté ante él y me preguntó
que por qué no entregaba mis libros, y yo le dije que tenía en mi poder
muchos intereses de comerciantes que residían ~n Inglaterra y en Los Estados Unidos; que mis libros eran la única prueba de sus inversiones, y no
pensaba entregárselos a menos que me obligara a ello y exigía por esta razón una orden escrita para mi protección. El me contestó muy ex:citado que
no estaba interesado en mi propiedad sino por las del traidor Vidaurri y
que yo era un ladrón, un miserable extranjero que mataría como a un perro.
Yo le contesté calmadamente que no le tenía miedo a la muerte, y que no
tenia derecho de insultarme de esa manera en su oficina. Entonces él me
pegó con su mano y después con su bastón . . . siendo rodeado por su guardia
estaba impedido de hacer nada excepto quital'me los golpes, lo mejor que
podía; ordenó que me llevaran a las barracas y que alú daría la orden para
que me fusilaran. Ahí estuve dos días y de ahí me llevaron a la cárcel, estando incomunicado hasta el día 16 de abriJ, cuando fui llevado al juzgado
del Distrito, rodeado de una guardia de soldados. Allí respondí a varias preguntas y fui notificado que estaría en prisión "por irrespetuoso con el Ministro de Guerra, desobediencia a las órdenes del gobierno y cómplice de don
Santiago Vidaurri".
Desde esa fecha, 6 de mayo, he podido ver a mi familia en la prisión. Desde
567

�el 6 de mayo he estado de nuevo incomunica.do hasta el 26, que mandé una
carta al cónsul de Su Majestad en Matamoros ( copia de esta carta está en
mi oficina). El 18 de junio me fue permitido hablar con mis amigos en la
prisión.
Habiendo sufrido ochenta y dos días en prisión, la mitad de este tiempo sin ver algún ser humano y sin poder hablar con mis hijos y convencido de que sólo podría conseguir mi libertad comprándola resolví hacerlo
de mala gana, ya que mi salud estaba cada vez más delicada, por esto estuve
de acuerdo en pagar $ 50,000 -$ 46,300 al gobierno: un tercio al contado,
1/3 en 30 días y 1/3 en 60 días; el resto de $3,700 sería para el corredor
del. . . Ministro (José Maáa) Iglesias. Los pagos finales serían después de
la salida de Juárez de esta ciudad. Pero el poseedor de la nota me demandó
y apelé al general Tomás Mejía que ordenó que el procedimiento quedara
suspendido; este asunto se turnará al Emperador. Hasta ahora no se ha
dado ninguna solución.
El día que fui encarcelado mis libros fueron tomados de mi oficina por la
fuerza armada e incluyendo las copias de mis cartas desde el año de 1855
y éstas fueron entregadas a los interventores nombrados por el gobierno que
debería de llevar adelante mi negocio. Objetos con valor de $41,000 pesos
fueron tomados de mis bodegas y vendidos en subastas. Mi sucursal en Piedras Negras, con gran cantidad de mercancías y 840 pacas de algodón fueron
tomadas· también mi sucursal de Matamoros, con grandes conspiraciones de
artículos' procedentes de Londres y destinados a Texas y una gran cantidad
de algodón fueron sustraídos por los interventores del Gobierno nombrados
para que continuaran mis negocios. Mi socio el señor Thomas Giligan fue
encarcelado, pero liberado bajo palabra por (Juan N.) Cortina.
La cantidad de 13,000 pesos en oro que se encontraba en mi caja de seguridad desapareció cuando los interventores tomaron posesión, varias vasijas que estaban a consignación en mi casa de Matamoros tuvieron que
regresarlas de nuevo a Nassau, los papeles y la consignación cambiados allá,
para poder salvar estos bienes.
Todos mis negocios fueron suspendidos desde el 29 de marzo hasta el 6 de
julio, ya que hasta ese día entré de nuevo en posesión de mis negocios y libros en virtud de los arreglos con el ministro Iglesias y por consejo de amigos, me retiré a Texas en donde permanecí hasta el arribo de los franceses.
Pruebas: estoy casi preparado para probar todas mis declaraciones y pérdidas de las cuales no se me pueden objetar.
No apelé a la Legación de Su Majestad con anterioridad esperando tener
noticias de si el Imperio había sido reconocido; además no quería molestarlo

hasta poder presentarle a usted una declaración completa con las pruebas
necesarias.
No tenía yo conocimiento que era necesario apelar al Cónsul de Su Majestad para un certificado de nacionalidad y por esta razón nunca hice aplicación y no tengo documentos que mandarle como pruebas, excepto un poder de un abogado que tenía yo de mi padre y mi certificado de bautismo
"Cartas de Seguridad". Siempre he sido reconocido con estos documentos
por el Gobierno del Estado, ya que no hay cónsul aquí.
Nací en la parroquia de Ballysodare, condado de Higo, Irlanda el 27 de
septiembre de 1826 y llegué a este país en diciembre de 1848 y he residido
desde entonces, excepto durante el verano de 1861 que estuve en Inglaterra
e Irlanda por negocios.
Puede usted escribir al Vice-Cónsul de San Luis Potosí el señor George
L. Chabot con relación a mis derechos de reclamar protección británica; sí
ésto no fuera suficiente le suplico tenga la bondad de aconsejarme qué tengo
que hacer para probar mi nacionalidad.
Siento mucho que la duda de la obligación del presente Gobierno de compensarme de mis injurias y pérdidas infligidas por el Gobierno del Presidente
Juárez. No tengo deseos de hacer reclamaciones exorbitantes, pero quedaría satisfecho en recibir la cantidad especificada que me fue tomada en
efectivo, en bienes y que la persona que me trató en esta forma tan bnital
sea castigada.
Sin embargo, insertaré un presupuesto de las pérdidas que tuve por la
suspensión de mis negocios, para que 1a injusticia que se me hizo sea estimada en lo que vale.
Mi suegro, don Santiago Vidauni, ahora en la capital, es de opinión que
en primer lugar debo de hacer una apelación al Emperador para una compensación siempre rese.tvando mi derecho de ciudadano británico.
El señor Vidaurri quiere que actúe condescendientemente, con el deseo de
evitar en todo lo posible la necesidad de poner el problema en manos del
Gobierno británico. Yo mismo prefiero arreglar el problema como él propone
y le he pedido al señor Vidaurri que le visite con relación a este asunto.
Debo de disculparme por escribir tanto, pero no podía darle una idea de
mis problemas en pocas palabras.
Tengo ( el honor) etc.
Firma.-PATRICio Mn.Mo

568
569

�estuvo en prisión aJ gobierno de Juárez y que se refugió en Texas, y que se
encuentra en San Antonio ...

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, mayo 10 de 1864.
Señor (Capitán O.

J.

Yo soy

J.

Ü.

Jones, H.M.S. Shannon, of llio Grande).

jONES

Capitán

El e.aso del señor Thomas Giligan4 representante de la casa Milmo y Compañía, que está en estrecha conexión con Patricio Milmo en Monterrey, bajo
cuyo cuidado el capitán (E.V.B.) Von Donop ha mandado una comunicación al Presidente Juárez que a mi conocimiento no ha sido contestada. La
propiedad de Milmo y Com:pañía en Monterrey está a mi entender, bajo el
mando del gobierno de Juárez con vías de ser confiscadas. Yo creo que
eJ procedimiento que se lleva en contra de él está fuera de toda justicia. La
01·den de proceder contra Milmo y Compañía, vino del Supremo Gobierno
en Monterrey y fue ejecutada. . . en presencia del ministro de Hacienda, el
señor (José María) Iglesias, que retomó a Monterrey esta mañana; el general J. N. Cortina, Comandante Militar y Gobernador de Tamaulipas, residiendo en Matamoros, puede usar su poder para hacer justicia a pesar que
el problema no pertenece a su autoridad inmediata, y tengo entendido que
está inclinado favorablemente hacia el señor Thomas Giligan, ya que lo
tomado en su custodia en vez de ponerlo en prisión como demanda el juez ...
Tengo el honor de permanecer, señor, como su más obediente humilde
sirviente
PAUL ZORN

H. M. Vice-Cónsul Activo

(F. O. 50/383).
H. M. Barco Shannon.

Señor ( Secretaría del AJmirantado) .
Con referencia a su comunicado del 13 y 17 de mayo de 1864, tengo el
honor de poner en su conocimiento la información de Lores Comisionados
del Almirantazgo que una carta recibida de Paul Zum Vice-C6nsuJ en Matamoros de la 16a. instancia que dice "que el señor Milmo en Monterrey fue
puesto en libertad después deJ pago de 45,000 pesos al gobierno". También
he sido informado hoy por el señor Lancaster de la casa Milmo, que fue
ordenado fuera del país, que el señor Milmo pagó 50,000 pesos mientras
570

(F. O. 50/380).
México, 28 de dieíembre de 1864.
Mi Lord (Russel).
C',on referencia al despacho No. 35, del 26 de octubre tengo el honor de
h·asmitir una copia de la carta que recibí antier del señor Patricio Milmo.
Previamente había yo llevado el caso ante el Gobierno mexieano en w1a
forma no oficial, pero me ha sido imposible hacer una reclamación directa
en favor del señor Milmo por la evidencia contenida en los documentos acompañados en los despachos de Su Señoría, le escribí y le rogué que me diera
una declaración sobre su caso desde la fecha de su encarcelamiento hasta la
entrada de las tropas francesas a Monterrey.
El señor Milmo no ha mandado ninguna opinión donde exprese sus esperanzas, ni me ha sido posible hablar con el general Vidaurri; asl que por
el presente, no me ha sido posible intervenir más adelante en este asunto,

inclusive en uno de los párrafos concluyentes de la carta del señor Milino
del día 14 me he enterado que no requiere mi asistencia inmediata.
Parece que sería muy difícil para el gobierno de Su Majestad insi$tir sobre el pago de la suma precisa que la firma Milmo y Giligan puede haber
perdido en consecuencia de lo que ocurrió en Monterrey y Matamoros cuando estos pueblos estuvieron en posesión de los partidarios de Juárez, a pesar
que quizás se puede pedir alguna moderada indemnización y el señor Vidaurri debería consultarme sobre este asunto, yo no pondría ninguna objeción para hablar sobre el particular.
Mi Lor, el más obediente y humilde sirviente
JonN

WALSHAM

571

�(F. O. 97 /516).
Rt-damaciones de Patricio

filmo (CXVI).

o. 244. lnjustificable arresto y encare !amiento.
Embargo de sus propiedadl's y negocios.
Pérdidas y daños . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . , 855,857.67
Reclamación No. 244. Desaprobada:
El reclamante en este caso era el señor Milmo, qu era eJ hombre más
rico y propietario indudablemente de la casa de negocios más grand del norte de México. HabiéndOf.e rasado ron la hija de Vidauni gobernador del
estado de uevo León, incurrió en d error de ponerse en mano del Partido
Liberal y en negocios donde ·e demo tró mala voluntad en •I cobro de unas
letras de cambio cuando él defendió la causa del Impt.:rio sin tomar parte
activa en la política.
Cuando el Gobierno Liberal tomó po~ ··ión de ~ fontcrrcv en 1864, él fue
hecho víctima de unos arbitrario· e injustificables procedimientos que e -tán
completamente detallado. en la siguient opinión, } es solamt&gt;nté' nec •sario
agregar que, a pesar de la gran cantidad de reclamaciones qu apare&lt;"en como
muy grandes sus negocios en la c-ompra de algodón a los ·tadns sureño· de
los Estados Unidos era muy xtensa, y en C'Íecto. que cuando lo· precios
del algodón empe7.aron a bajar como consecuencia de los 1&lt;&gt;vese· que tenía
el ejército Confederado, él e·tuvo en prisión y no podía atender personalmente su negocio que tenía en distintos puntos de la frontera y to prO\'OCÓ
pérdidas de gran magnitud.

O pi11ió1i drl Comisio11ado Británico
El ornisionado en México deniega esto basado en que un arreglo del asunto principal de fa demanda se había turnado al Gobierno a solicitud del
mismo demandante y sobre su anterior renuncia formal de la demanda él
ahora sale con que el arreglo que fue hecho hace veinte y cuatro años sólo
podrá ser anulado por un tribunal competente y que hasta que e.5to se haga,
los perjuicios que reclama no se pueden investigar.
El que firma, omisionado de S.M.B. se encuentra obligado a diferir radicalmente con el señor (Felipe) Bcrrio7.ábal en este caso, basado en que
la cantidad que Milmo tenia que pagar en virtud de tal convenio del 19 de
junio de 1864 fue forzado mientras él estaba en prisión y este punto fom1a
parte de las reclamaciones y sólo forma la parte mínima en comparación
572

con las otras pérdidas que él sufrió injustificadamente en la rárceJ y por habérsele embargado s11 propiedades también en forma injustificable.
La sustancia de e le arreglo ( la nulid:id del cual basado en la intinúdación se reS&lt;'rva para ser tratado en su propio lugar) fué Ja retractación que
el propio Milmo expresa en una carta dirigida al Vic-e-Cónsul de fatamoros, consid rada por el gobierno como ofensiva y su compromiso de pagar
46.239.2·1 ; en considcraci 'u de lo cual el gobierno condonó su pretendidas
responsabilidades finanderas a la tesorería y abandonó la demanda en su contra.
na referencia al documento mismo ... , demuestra que no hay men ión
en ella sobre ninguna reclamación que Milmo a su \'e'.l pudo haher hecho en
contra del gobierno por las pérdidas y sufrimientos que había pasado los
cuales con ·ecu nlcmente no pueden con iderarse parte del dicho arreglo, las
bases real · de la pn sentc redamación son como siguen:
1. En marzo 29 d 186·1-, el demandante fue injustamente arrestado por
orden del linistro d • Guerra ( ~eneral . figucl egrct ) ( confirmado wios
días después por el Presidente de la Repúbli a) }' confinado a una cárc 1
como un malhe hor común por 82 días, durante Jos c-uale , la mitad tuvo
incomunicado y no se le pem1itió conferenciar ni con su abogado o su familia.

2. Que ·n abril 26 us propiedades f uernn tomada· por la corte )' puestas
a (·argo de dos íntervcntores nombrados por I jue-✓, el reclamante fue notificado ubsccuentemcute "c1u podía nombrar una persona que lo representara en su rasa de negocio, sobrentendiéndose que la administración de
los negocios continuaría siendo conducida por Jos interventor judiciales,
pero bajo la exclusiva responsabilidad de Mihno y por sus pérdidas, así que
en túngíin tiempo puede él alegar alguna excusa que lo exon re de esta
responsabilidad ó fundar una reclamación de cualquier clase''.
3 Que las únicas bases para infligir estas penas fueron: 1) pretendida
falta dt' re·pcto al Ministro de uerra. 2)
r.galiva de entregar a los oficiales con una orden verbal los libros de su negocio. 3) Responsabilidad por
alegar fraude a la Tesorería del Estado en pago d los Impuesto Aduana.les.
•1 . Que aparte de sus penas J&gt;éI ~ na) •s, ru encar elamicnto y embargo de
sus propiedades produjeron una confusión en sus negocios debido a lo extenso
y ornplicado de su naturaleza, en especial por la transacción del algodón,
le provocaron pérdidas direc-tas de gran magnilud.

LDI&gt; factor

en el caso son como sigu n:

l. El 29 de marzo de 1864

filmo fue Uamado por el general egrete,
fi.nistro de Guerra, }' le ordenó que le entregara los libros comerciales de
sus negocios. rgrete acordó que dos prrsonas lo acompañaran, , a estando
en su casa, Milmo, pidió una ord ·n crita para poder entregar sus libros y
pidió que por favor fueran a conseguir esa orden. egrete mandó de nue\'O

!&gt;73

�por él amenazándolo con castigarlo si no obedc ·ía. Allí Jo insultó y lo castigó en fonna corporal, amenaz.índolo con fusilarlo: tilmo le co11t tó que
no le tenía miedo a él ni al gobi 1110 es por é·to c¡ue consideramos que la
reacción de nue:;tro drmandante era natural y creemo · que no comc&gt;ti{, ninguna ofensa y sin embargo fJ recibió un trato poco amable, ya qul• fue
mandado prisioncro a unas banacas militares.

El tr de ab1 il fue trasladado por órdenes cld PrC'. ident · a una prisión
com1111 r pue to en disposición del jt1l'Z de Distrito, ·on lo· car~os de falta
ele re.·peto al !iuilitro d Guerra y de negar la rntr ·ga de sus libro·.
El quince e.Je abril se dictó su fonnal prisión sin nin"una acusación en :u
contra.
Aunque no existía ning(m cargo en su contra Milmo estuvo en prisión hasta
el 19 de jw1io.
Al referirse a la evidencia, rn razón de lo cual E'J reclamante fue rnnminado
a pri ión, nos mue tra que los alegatos de us acusadore · no contenían cargos
on la suficirnte gravedad que lo ameritara.
De las personas que dieron una evidencia: el Ministro de Guerra. declaró
que Milrno "me contestó en un tono de burla y me dijo que no me tenía
miedo ni a mí ni al gobierno. tratando de ridiculizar no a mi persona sino
aI Ministerio ... obligándome a mandarlo a pri ión". Ramón Cuéllar dC'daró
que Milmo 'replicó en un lenguaje irrespetuoso descouO&lt;'iendo toc.Ja autoridad
(la deJ .Ministro) ... " Francisco de la Garza en su c.alidad de juez declaró 'que
Milmo elijo que no entregaría sus libros i no re&lt;:'ibía una ord n escrita o sólo
si los tomaban a la fuer;.a deseando en esta forma poner al iini tro en
ridículo".
Esto constituye todos los cargos.
El reclamante argumenta al enseñar la ilegalidad de los prO&lt;'edimicntos
como sigue:

J. Es ilegal que c1 grneral , egrete demandara que le entregara los libros
( la única prueba de sus propios interf! · s y Je la de los otros , en una orden
verbal, (El Título I, ección I,) artículo 16 de la Constitución (de 1857)
especialmente dice que ningún pap I o propiedad de nadie pueden ser intervenidos "e:uepto c1i virtud de w1a orde11 escrita por una autoridad t'l&gt;mpetn,te".

11. Así pues, es ilegal que el general

egretc amenazara a filmo rnmo
aparece en u declaración y que lo castigaría si no le entregaba los libros
bajo w1a orden verbal.
III. Fue aprobac..lo el te ·úmonio de tre testigos oculares -uno de lo males fue el juez GaI7.a-, que ·egrete golpeó a Milmo más de una vez, lo cual

es induclablement · iJ 1 aJ n vista de la posición del oficial, lo cual se deduce
que fue brutal cobardía en vista d la posición indefensa del otro.

IV. La detención ele Milmo d ·I 29 ele mar1.0 al 15 de ahril cuando e
declaró su fonnal p1isic'.in, fue una violacié&gt;n al artículo 19 de la .onstitución.
pro\'ocando a,;í que todos los concernientes en e·te ca o son responsable·.
V. En I enjuiciamiento no se especifica ningt'm car(To y en la comunicación
del Ministro de Guerra aJ juez se menciona c¡11e la única ofrnsa infligida fue
la de faltas de respeto al Mi11istro y la rcsi tenria de entregar ciertos libro ;
run w10 de esto· cargo: se raJ tiga con la cárc •l.
I. El 'ttcarcclamiento fue un agra,·io a todos los prncc•Jimiento · lega le_·_
2. En la comuni ación hecha por ¡ 'egrete al Juez de Distrito el 13 de
abril de 1864, aparecen unas introducriones rlc tomar Jos libros de filmo
porlJUC el gobierno «fut· pnsuadirlo'' que la mayor parte de las propiedades
qu pertenecían al trnidor \'i&lt;laurri ) por esta fonna se 1• podrian confiscar
todas u· tierras; aparte "aa notorio'' que ~filmo había tomado parte en
\'arias transaccione fraudulentas l'll perjuicio de lo· intrrcses pí1bli, os.
Despurs de un concienzudo examen de los libros, demostr6 c¡ue las sospe&lt; has del gobirrno no tenían fundamento, en relación con el primer punto;
c1 fücaJ fonnuló el 25 de abril de 186-1 una acusación en contra de lfilmo,
donde :;e le mencionaba que. había "/untes i11dicncio11cs'' que filmo junto
con Vidamri había defraudado el erario; además, se sabía que había ayudado financiando uua rebelión contra el gobierno, exponiéndose asimi ·mo a
la confiscación de todos su· bienes, bajo la previsión de la ley del 10 de
julio de 1863. Así pu se dispuso que un interventor debería de ser designado por la corte para que tomara a su cargo la asa de negocios de Milmo
y también debería d s r sancionado por la falta de timbres fiscaJes que faltaban n algunos re ihos.
En conformidad con esta &lt;lrden &lt;los inten·entores fueron designados por la
cort }' se publicaron varias circulares, enviadas a las personas que tenían
relaciones con • filmo para que tu, ieran const'lncia del cambio; asimismo se
les decía que ninguna transacción tendría valor si no estaba firmada por
ellos: mientras rl juez le notificaba a 1i1mo ste cambio como se ha mencionado anteriormente.
in entrar en mu ho detalle en los argos de acusación es en contra de
Milmo que ya son tratados exhaustivamente por el s iíor (¿, evero?) del Ca:tillo, es suficient enumerar que e ·tán pecificado en el llamado arreglo del
19 de junio, que demuestran que no está envuelto en ningún acto criminal.
Primero: Milmo obtuvo una reducción de impuestos en algunos bienes
importado· por él en Tam¡,ico en virtud de un adelanto de din ·ro que le

574

575

�había hecho a1 gobierno del estado, y del que el gobierno federal alegaba que
el gobernador del estado no tenía ningún derecho de hacer esta reducción.
Segundo: Que en el momento que el gobierno tuvo necesidad urgente de
dinero ( abril de 1863) Milmo adelantó 10,000 pesos, con 1a condición de que
esa cantidad y una deuda de 25,000 pesos en la cual él tenía un gravamen,
fuera incluída en la SUSEensión de pagos, deberla de ser pagada por impuestos
aduanales como fue; tercero, que W1os recibos pagados por él no llevaban
timbres fiscales.
A las primeras dos acusaciones se puede contestar que desde tiempo inmemorial la reducción de impuestos en consideración de adelanto fue una forma
reconocida por el gobierno, que muchos otros comerciantes de Monterrey le
habían prestado dinero a Vidaurri, pero ninguna responsabilidad había contra ellos; y, finalmente, que Vidaurri había sido designado en 1862 Comandante en Jefe del estado de Tamaulipas con autoridad para disponer de los
ingresos aduanales de esa entidad y, que por lo tanto tenía derecho de hacer
esta clase de arreglos. En relación con el tercer cargo se puede decir que el
gobierno federal debido a su retirada de la capital no había mandado a los
estados fronterizos los timbres fiscales que según la ley del 9 de febrero de
1863 deben de tener ciertos documentos y debido a esta carencia de timbres era una ley muerta en esta ciudad y aún más, que los retiros y el monto
de los timbres en los que constituyeron una ofensa fueron retirados por faltas del gobierno.
En esta forma no había ni siquiera el más mínimo grado de criminalidad
que se pudiera alegar en relación con estas transacciones.

3. El otro punto en que puede haber procedimiento es si se puede considerar que hubo realmente una ofensa, es si se toma en cuenta la acusación de
insultar al gobierno.
Milmo tiene una carta privada donde el gobierno le solicita 25,000 pesos
para que saliera libre de la prisión. El gobierno mismo acepta este trato,
como lo demuestra la carta del general Manuel Doblado dirigida al señor
George L. Cabot, el Ministro de Guerra dió instrucciones para demandar esta
suma a Milmo, en cuenta de las posesiones que él tenía y que pertenecían a
Vidaurri y como esto no ha sido probado es necesario devolverse. Sin duda
esta es una acción muy impropia del gobierno de demandar 25,000 pesos
a Milmo para lograr su libertad; como también es impropio considerar que
tenía propiedades de otro señor y esto es claro porque nunca ha sido probado. Exigir este dinero fue un procedimiento ilegal por parte del gobierno,
ya que fue exigido bajo presión.
En resumen:

I. Que es injustificado e ilegal el arresto y el encarcelamiento durante 82
576

días, acompañado de un brutal tratamiento recibido de parte de Negrete,
la incomunicación durante 40 días y 1a amenaza coñstante de ser fusilado,
que son demostradas por varios testigos.
II. Como se ha demostrado por la corte no puede haber ningún cargo
criminal en contra suya y sólo cabría una acusación civil si acaso se comprueba algo.
III. Que sus negocios y lransacciones fueron totalmente paralizados en su
ausencia, haciendo que perdiera grandes cantidades de dinero. Por esto y
sus sufrinrientos personales pide una recompensa.
Es por esto que considero que fue .ilegal el procedimiento que se llevó con
lilmo; el llamado acuerdo con el señor Berriozábal, tiene una referencia
muy pequeña y de escasa importancia; y que es para el gobierno un deber
demostrar que las pérdidas alegadas por el señor Milmo no son suficientemente probadas o son exageradas.
Firmado por
LroNEL CARDEN

(F. O. 97 /516).
Reclamaciones de Patricio Milmo ( C:XXJX) .
No. 280. Sus intereses en propiedades son, junto
con las de Vidaw·ri confiscadas por el
gobierno ...................... . ... . . . $ 279,000.00
No. 281. Préstamo forzoso desde 1864 a 1872 .. . $ 20,000.00
Suma total reclamada . . . . . . . . . . . . . . . .

$ 299,000.00

RecJamación No. 280. En desacuerdo.
El siguiente reporte, es el acuerdo mandado por el Gobierno Mexicano,
conteniendo el material del general Berriozábal y algunos puntos de este caso.

Opinión del Comisionado Británico
El comisionado mexicano no toma en cuenta esta reclamación, bajo las bases de haber sido rechazada en el año de 1871, por el departamento de finanzas con el cargo de revisión y liquidaciones de las reclamaciones que bajo la
cláusula III del artículo 17 de Ja ley del 22 de junio de 1885 donde se menciona que las reclamaciones ya negadas no podían ser reexaminadas.

577
H37

�El firmante comisionado de S.M.B. se encuentra asimismo obligado en este
caso a diferir con el señor Be.rriozábal en los tétmínos que una administración
adversa no puede excluir toda posible esperam.a de reexaminar este caso.
Este precedente puede ser encontrado en las reclamaciones que han sido de
nuevo abiertas bajo las leyes existentes, aunque anteriormente fueron detenidas
en revisiones previas y como prueba muy conocida está la de Abra Mining Co.,
para demostrar que inclusive en los casos de una decisión formal por un tribunal internacional el gobierno mexicano opinaba que debería de ser reexaminado y así lo hizo.
Si entonces el gobierno mexicano sostuvo este argumento en contra de la
decisión de un tribunal internacional, no puede en ningún grado declinar o
admitir este caso puramente administrativo una decisión Cómo la presente en
la que ellos y solamente ellos fueron los jueces.

A consideración de los siguientes argumentos en 1a opinión del -firmante,
demuestra claramente que la equidad se inclina al examen, por segunda vez,
de las reclamaciones de este caso.
Los factores en este caso son :

1. En 1857, don Santiago Vidaurri compró, en sociedad con don Luis Zepeda, una considerable extensión de tierra conocida como la "Mesa de Catujanos".

2. Con fecha 27 de noviembre de 1858, Zepeda vendió su parte al seño1
Patricio Milmo.
3. En 1864, la propiedad de Vidaurri fue confiscada por el gobierno y entre
otras cosas tomaron la Mesa de Catujanos, con todos sus edificios y animales,
por orden suprema de junio 16 del mismo año, y poco después se anunció su
venta por medio de un remate público.

4. El 8 de julio de 1864, Milmo, a través de su abogado, (Lic. José de Jesús)
Dávila y Prieto, pidió al gobierno que restringiera la venta anunciada a la

mitad, que era la que pertenecía a Vidaurri, presentando el original del contrato que demostraba Ja compra de Zepeda.

5. A esta petición el Ministro de Hacienda, general (Ignacio) Mejía, replicó
que el 11 de junio de 1864 el presidente había aceptado esta petición y que
su parte comprada a Zepeda no sería afectada.

6. No fue hasta el 25 de noviembre de 1867 que el agente encargado de
~ta. confiscación escribió desde Monclova al señor Manuel Rodríguez, depos1tano gubernamental de la Mesa de Catu janos comunicándole el acuerdo tomado por el presidente de que se restituyera la propiedad con todo, bajo inventario al señor Milmo o su representante ...
La presente reclamación es debida a la .retención ilegal de esta propiedad

578

por más de tres años y por la falta de gran cantidad de caballos, mulas y ganado que no había al ser entregado de nuet·o a su dueño.
La sustancia del informe que los dos oficiales del Ministerio de Hacienda
hicieron en 1869, es la siguiente.
l. E] jefe de la sección de la liquidación recomendó que la suma de
16,500.00 pesos debería de se.r donada, por el hecho de que la propiedad de
Mibno había sido intervenida por el gobierno y administrada por éste y que
consideraba el valor mucho menos que el alegado.
2. El contador general opinaba que debería ser negado completamente, porque la sociedad del reclamante con Vidaurri en esta propiedad no había sido
legalmente probada.
3-. Porque el certificado presentado en su reclamación no había sido por
actos de hostilidad al gobierno y que no había sido retirada por el Ministro
de Relaciones Exteriores.
A estos argumentos, las contestaciones fueron las siguientes:
l. El jefe de la sección de liquidación, al formar su valor estimativo del
ganado existente en la propiedad al momento de su confiscación valuada con
el testimonio dado ·por el señor Pascual Lecea, que declaró que en el año de
1865, había ofrecido comprar todo el ganado de 1a "mesa" por 26,000 pesos,
pero que Vidaurri había pedido 41,000.00 pesos. La discrepancia entre estas
dos cifras y las del inventario firmado por Vidaurri que formaba las bases de
1a reclamación fue aceptada por el jefe de la sección, como prueba de Ja naturaleza exagerada de la reclamación y que, basándose en esto, se trabajaba
bajo un error. Como bien se puede ver por el certificado del general (Francisco) aranjo, la propiedad fue intezvenida en abril de 1864 y en octubre
del mismo año las tropas federales se retiraron y Vidaurri y Milmo gozaron
de nuevo de estas tierras; en marzo de 1865, las tropas francesas en su retirada la ocuparon de nuevo.

Así pues, el ganado fue ofrecido por Vidaurri a Lecea en 1865 no era en
la cantidad que había en 1864, sino lo que había quedado después de seis
meses de hall.arse en manos de sus enemigos.
Un testimonio más acertado sobre la cantidad de ganado existente en esta
propiedad dice que en 1864 fue llevado enteramente por las tropas del gobierno y esta cita se encuentra en la comunicación al jefe de Hacienda de
Coahuila mandada al jefe de la sección de liquidación el 15 de diciembre
de 1869 ...
2. La primera razón aludida por el contador general donde se niega la
reclamación es una directa oposición a la evidencia de que Milmo, había
sido fonnalmente reconocido por el gobierno como el dueño de la mitad de
esta propiedad y esto es probado por el despacho original del Ministerio de

579

�F.inanzas el 11 de julio de 1864 y si mayores pniebas son ctesc.adas pueden

encontrarse en la orden mandada al agente el 25 de noviembre de 1869 donde
se le dice que debe regresar toda la propudad con todas .sus cosas, bajo inventario de Milmo.
3. La segunda razón dada por el mismo oficial es que el certificado demostraba que Milmo no había viciado su reclamación por actos de hostilidad al gobierno y que no había sido presentada por la oficina foránea, en
vista de este factor de que el requerido certificado fue hecho por las autoridades locales es escasamente increíble que la omisión de la confonnidad de
pasarla por la oficina foránea deberla ser aducida seriamente bajo los terrenos
de una absoluta negación a la reclamación y en vista de este punto eqwtativo no se puede considerar como perjudicial a los derechos del reclamante.
En resumen se puede probar claramente:
I. Que el gobierno tomó posesión de la propiedad de Milmo bajo el falso
concepto de que pertenecía a Vidaurri.
II. Que después de haber admitido que les pertenecía a Milmo no se la
entregaron hasta tres años después, sin ninguna razón.
III. Que no había sido intervenida en forma legal y bajo inventario, sino
simplemente le fue anebara.da por los soldados.
IV. Que el gobierno habiendo confiscado la propiedad, que se admite-que
era de gran extensión, sin hacer ningún inventario, es probahle que acepte
el inventario del reclamante, a menos que se prnebe con evidencias de que
la cantidad manifestada es exagerada.
V. En entendimiento de estas razones la administración sigue manteniendo
la misma opinión contra el reclamante que dio en 1871 y que no es aceptable, ya que no refleja la evidencia; que el reclamante ha sufrido considerables pérdidas, por lo cual el gobierno es directamente responsable, y, finalmente, que falta que al gobierno demuestre que la cantidad pretendida
es excesiva.
Firmado
LroNEL CARDEN

Reclamación No. 281.
Esta fue hecha por diez diferentes términos, algunos de los cuales fueron

bien establecidos.
Por mutuo consentimiento cuatro de éstos sumaban el monto de 5,890.00
pesos, y fueron permitidos y otros cuatro fueron negados, pero no estando
de acuerdo con los restantes que suman la cantidad de 8,367.48 pesos ale-

gando a la decisión de mandar .infoones E&lt;)r separado sobre este asunto. El
reporte es el siguiente:
Opinión del Comisionado Británico

El comisionado mexicano está permitiendo que ciertos elementos de la
reclamación sean base para declarar una insuficiencia de evidencia.
El firmante, comisionado de S.M.B., mientras admitía la fuerza de esta
reargumcntación en contra de algunas cantidades del reclamante se encuentra obligado a estar en desacuerdo con el señor Il9fl"iozábal en dos puntos que
incluyen la suma de $8,361.58.

l. El 27 de julio de 1869, el reclamante entregó al jefe de Hacienda de
Matamoros seis documentos valuados en la cantidad de $7,867.48 bajo diferentes cuer,tas al Gobierno Federal en los años de 1864, 1865 y 1866. De
acuerdo con el artículo 14 ele la ley y artículo 1 de la circular del Ministerio
de Hacienda de 29 de enero de 1869 se establece que los jefes de Hacienda
tenían que recoger dichos recibos en su liquidación o decisign de la reclamación, por lo cual los documentos habían sido entregados. El hecho de que
el recibo era presentado en su orighlal por el reclamante demuestra que la
reclamación no ha sido adjudicada y que los documentos deberían de estar
en poder del Gobierno.
El argumento de pruebas insuficientes no puede ser aducido en contra del
reclamante, que, después de esperar veinte años, no tiene más que mostrar
excepto de un recibo de oficina y el gobierno deteniendo estos documentos
evita que estas pruebas sean aceptadas para soportar el caso y aparece como
dararnente responsable por la suma reclamada, fracasando naturalmente en
la presentación de documentos y el establecimiento de su insuficiencia.
2. En e] año de 1872, el señor Milmo fue obligado a pagar quinientos dólares para obtener una orden de viajar hasta Linares. La comunicación del
Comandante :Militar de Montemorelos, Rayones -y Allende ad:rrute que dará el
permiso con la condición de lll1 pago por la suma mencionada y el recibo
firmado por el mismo ha sido presentado como prueba.
No se necesita ningún argumento para demostrar la ilegalidad de esta
acción: el reclamante es un hombre libre y como tal tiene derecho de viajar
libremente por el país y esto está asegtU"ado por el artículo II de Ja Constitución: o está detenido bajo un cargo civil o penal y sujeto a dar una fianza y
sobre esto se sabe que ninguna autoridad judicial tiene conocimiento de algún caso reciente en contra del demandante.

En cualquiera de los dos casos la acción del Comandante militar es un

580

581

�innegable abuso de podér, por Jo cual el gobierno que lo nombró y lo mantuvo en ese cargo es claramente responsable.
El firmante es así pues de la opinión de que las anteriores razones sumadas a la cantidad de 5 890.00 pesos en la cua1 el Comisionado mexicano tuvo
que ver y la suma posterior de $ 8,367.48 debería de ser reembolsada al señor
Milmo a cuenta de su reclamación.

LIBROS

FUENTES

MAR.Es,

JosÉ, Juárez

OwsLEY,

FRANK

LAWRENCE,

Jus, 1962.
King Cotlon Diplomacy: Foreign Relations o/ the
Con/ederate Stales of America. And. ed. Rev. Cbicago, University of Chicago Press,
1959.
RowER, RALP, Juárez and His Mexico. New York: The Viking Press, 1947. 2 vols.
RoEL, SANTIAGO, Nuevo Le6n, Apuntes Hútóricos. lla. ed. Monterrey, 1963.
y la Iritervención. México. Ed.

Firmada
LIONEL CARDEN

(Traducción de Andrés Montemayor. FJ Colegio de México).

Tests

INÉDITAS

GRAP, LERoY P., "The Ecooomic History of the Lower Río Grande Valley, 1820-1875".
Harvard University, 1942, 2 vols.
MosLEY, EDwA.R.O HoLT, "The Public Carccr of Santiago Vidaurri, 1855-1858".
University of Alabama, 1963.

BIBLIOGRAFIA

MANUSCRITOS

Correspondencia de Santiago Vidaurri. Archivo General del estado de Nuevo León,
Monterrey.
Despachos del Consulado Norteamericano en Monterrey, México, 1849-1906: registro,
1849-1906 y volumen II, noviembre 15 de 1849-diciembre 9 de 1869. Registro general del Departamento de fütado, Grupos de registro 59, Archivos Nacionales,
Washington, D. C. Copia microfilmada en la biblioteca de The Texas Christian
Universily.
Papeles de la Oficina Exterior. 50/380, 50/383, 97/516 ; Registro Público, Londres,
Inglaterra.
Papeles de John T. Píckett; Biblioteca del Congreso. Washington, D. C.

DocUMENTOS

RoEL,

SANTIAGO, Correspondencia particular de Don Santiago V-idaurri, Gobernador
del Estado de Nuevo Le6n (1855-1864}. Monterrey, Universidad de Nuevo Le6n, 1947.

The War o/ the Rebelioll: A Compilation o/ the Oflicial Records of th6 Union and
Con/ederate Armies. Washington: Government printing Office, 1880-1901. Series
I, vol. LIIL

PERIÓDICOS

Boletín Oficial, Monterrey, 1864.
The Houston Daily Telegraph. 1864.
El Pájaro Verde. Ciudad de México, 1864.

583

�ESTUDIOS PREVIOS PARA UN TRABAJO SOBRE LOS REQillSITOS
AL TÍTULO DE PROCURADOR Y SOBRE LOS ORÍGENES
SOCIALES DE LOS PROCURADORES EN EL
IMPERIO ROMANO

PRoFR. DR. DmTRicR lIAuGK B., M. A.

A mi amigo Arturo Ordóñ~
EN EL TRANSCURSO DE MI CLASE SOBRE "Problemas fundamentales de la gramática histórica española", que yo imparto desde enero de 1968 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León, me percaté
frecuentemente, de lo e,,•draordinariamente débil que es el acervo de conocimientos que poseen los estudiantes sobre el Imperio Romano. Desgraciadamente no cabe dentro de mi responsabilidad el ocuparme en forma. intensiva sobre los problemas históricos al impartir una clase de lingüística. Sin
embargo es necesario referirse una y otra vez a problemas sobre la organización administrativa de las diversas provincias del imperio Romano, ya que
solamente así se llega a comprender claramente la distribución lingüístic.a de
la Romania.
Afortunadamente hay una larga lista de buenos manuales históricos - también en español- cuya lectura puede recomendarse a los estudiantes.
Asimismo las obras especializadas en filología contienen con mucha frecuencia una introducción que proporciona al principiante una información
amplia. escrita en forma sencilla, sobre las circunstancias históricas.1
1 Recomiendo con gusto las siguiente; obras clásicas: WARBURG, W. vóN, La fragmentaci6n lingüí.tlica de la Romanía. Madrid, 1952; Vmos, B. E., Manual de lingiils•
tica romdnua. Madrid, 1963; wusBERG, H., Lingül.stica románica. Madrid, 1965;
Cosmuu, E., La geografía lingüística, en: PLU&gt;ls. del Depto. de Lingüística 11. Montevideo, 1956; MEant H., Die Entstehung der romanischen Sprachen und Nationen.
Frankfurt, 1940; Roaus, G., Die lexiléalische Differenzierung der rnmanischen Sprachen, München, 1954; Rom~ G., Manual de filología hispánica. Bogotá, 1957; TA-

585

�Por este motivo no hay aquí un vacío que llenar, es decir, sería como "llevar trigo a un granero" si se quisiera agregar a los ya existentes, otro trabajo
del mismo tipo o ensimismarse para producir un librito sintético sobre el
desenvolvimiento de las P.rovincias romanas; Mommsen se retorcería en su
tumba.
Sin embargo se tropieza uno con frecuencia con problemas de detalle,
también en la historia romana, que comparada con otras épocas de la historia
de la humanidad, puede considerarse como algo verdaderamente bien estudiado. En -tales casos hay todavía vados que llenar y enigmas por resolver.
Tomé conciencia de este hecho cuando tomé otra vez hace poco en mis
manos el libro del conocido hlstoriador antiguo parisino, HG. Pflaum, que
tiene por titulo: Les procurateurs équestres sous "le Haut-Empire romain. 2
Pues aunque la obra se ha escrito con gran erudición y extensión -haciendo
gala de la típica predilección francesa por los detalles- no se puede evitar
hacerle a Pflaum el reproche de no haberse ocupado suficientemente de dos
problemas: en primer lugar de los prerrequisitos del curriculum de procurador en el Imperio Romano y en segundo lugar de los orígenes de las personas que podían llegar a serlo. Evidentemente este reproche sería vano si
existieran otras investigaciones que dedicaran a estos problemas la atención
que yo creo merecen. Sin embargo no existen. Incluso en el artículo "Procurator" en la RE XXIII, 1 del mismo autor da poca información extra; y
las indicaciones que aparecen eon bastante poca frecuencia en otros e.studios
especializados 3 tienen que ser consideradas como superficiales. Por ello creo
yo que no es superfluo hacer algunas observaciones al tema, las que quisiera
considerar como estudios previos.
Para tener una base inicial, indicaremos los siguientes detalles sobre la
procuraduría: cuando Augusto se enfrentó como primer funcionario romano
a ]as extraordinarias responsabilidades que traía consigo su cargo, tuvo que
percatarse de la necesidad de conseguir ayudantes que le hicieran posible
hacer frente a los :emblemas administrativos que se le presentaban. Para este
objeto tienen que haber parecido especialmente capaces los "equites" en contraste con las demás capas sociales.
C., Le Migini delle ling1u neolatine. Bologna, 1959; GRANDGENT, C. H., An
introduction to uulgar Laiin. New York, 1962; WARTBURG, W. VON, Les origines des
peuples romans. París, 1941; l.APBSA., R., Historia de la lengua española.. Madrid,
1962; MENÉNDBZ PmAL R., o~ígenes del español. Madrid 1962; Enciclopedia lingiií-stica. hispánica.; 2 tomos; 1960-62, etcétera.
s París, 1950.
1 Véase por ejemplo el trabajo de Dor.tASZEWSKJ, Die Rangordnung des 1omischen
Heeres que apareció en 1908 en los "Bonner Jahrbücher" o el libro de HmscBl"BLD,
Die kaiserliclien Ver1.11a{tungsbeamten bis auf Dioclttian; Berlín, 1905.

GLIAVJNI,

586

Entre ellos se encontraban por supuesto los capitalistas romanos, que ya
desde hacia un siglo, se habían apropiado de todo el poder ejecutivo en la
administración, que poseían la rutina de los negocios, que se encontraban
distanciados de los senadores por barreras muy difíóles de romper y que solamente podían aspirar a satisfacer su ambición y deseo de lucro mediante una
conexión estrecha con el ''Princeps". El problema parece claro y yo me pregunto por qué Pflaum al referirse al origen de 1a procuraduría opina que eJ
problema es discutible y difícil de resolver.
Los "equites" estaban entonces, como también en tiempos de la República,
organizados jerárquicamente en "turmas", probablemente eran seis (sobre esto
no sabemos nada con exactitud). En el nivel más alto se encontraban los llamados "serviri equitum Romanorum". De estos círculos en sí cerrados, pero
como veremos más adelante, siempre capaces de crecimiento, surgió la nobleza ecuestre administrativa, que se adquiría por investimiento de altas procuradurías.
¿ Qué eran entonces estas procuradurías, cómo se distribuían y en qué fo1ma
era expuesto el cargo al cambio a través de los siglos?
El título de "procurator Augusti" era tomado por personas de la casa imperial privada Jo cual demuestra que estos funcionarios no debían ser considerados como magistrados, sino solamente como ayudantes del emperador,
sío tener verdaderamente un puesto oficial y que podían ser nombrados por
cl emperador mismo cuando éste lo desease.si El mencionado Hirschfeld opina, que ya desde C]audio este título llegó a ser prácticamente el de los servidores directos del emperador.

Las funciones de los procuradores: 5
Estas fueron (principalmente desde Adriano, en que ya se pueden reconocer normas más fijas) :

1. Administradores del tesoro privado del emperador (procw-atores patrimonii, rationis privatae);
2. Jefes de la cancillería imperial y de la hacienda en Roma ( a memoria,
ab epistulis, a libellis, a studiis, a cognitionibus, a declarationibus Latinis,
a rationibus, procuratores sununarum rationum, ad bona damnatorum,
etcétera);
• Este punto de vista es defendido mediante convincentes argumentos por A. V.
en su trabajo: Von Wesen und Werden des Prinzipats; München, 1935.
' En lo sucesivo me adhiero estrechamente a un artículo de RENÉ ÜAGNAT, referente al mismo tema, que se encuentra en el Dictionna.ire des Ánliquités IV, editado
por Darcmberg y Saglio,
PREME:RSTl.\lN

587

�3. Directores de diversos ministerios en Roma (procuratores hcreditatiwn,
lucli magni, ludi mah1tini, aquarum, monetae, operum publicorwn. ab
silices, etcétera) ;

gos de algún emperador que vivió mucho, permane ieron durante decenios
en sus puestos.

4. Administradon.-s de la caja imperial en la· provincias imperiaJe y en

personas lo cual in embargo era tan poco hereditario como el mismo pu to.
Por ejemplo para el título superior se usaba "vir cminentissimus", para I sigui&lt;&gt;ntc "vir ¡x·rfoctissirnu " y a rontinuación "vir egrcgius". AJ entrar ahora
al primer problema que debe ocupamo , que
I d los prerrequisitos
que conducíat1 a la procuraduría quisiera indicar que mi conceptos no se
pueden generalizar en forma absoluta, ya 4ue se presentaban e- 11 tante y

Jas provincias deJ senado;
S. Gobernadores de las llamadas provincias procuratoriales: Judaea, Ractia, oricum, fauretania, Ca sarie, • , Mauretania Tingitana, Thrada,
Epirus, Alpes Cottiae, Alpes faritimae, AJpc Graiac, Sardinia, Con;ica,
Osrhoene y Liburnia;
6. Dirc tores de secretarías de finanzas y administración fuera de Roma
(procuratores bercditatium, publici portarü annonae portus} alimentorum, malallorum, etcétera).
Como estos funcionarios solamente eran responsables ante el emperador,

ran nombrados directamente por él mediante diplomas de contratación llamados "codicilli"; en contraste con ello para las patentes de ofiriales era su-

ficiente una '"epistufa". Aunque el príncipe podía nombrar a quien él quisiera (excepto esclarn ), sin embargo jugaba un papel importante el "suffragium": w1a C'Specic de carta de re omendación.
Los rangos se clisti11guían entre sí según los sueldos, lo que se r flejaba por
el título correspondiente. Bajo Claudio que -como post riormentc indica-remo~ lle\"Ó a cabo una rdonna, había dos clases, e dC&lt;"ir dos niveles ele
ueldo • lo "&lt;lucenarii" y los "cenlenarü" . .Esto correspondía a sueldos de
200,000 y 100,000 sestercios por año respectivamente. Bajo Adriano había
ya cuatro; ya se habían fonnado •·trect·narii" y "sexagenarii". Los "uc cnarii"
t nían sin excepción su sede en Roma y di ·frutaban en el siglo III dt'l título
de "magistri''. En lo referente al nt"w1ero total de procuradores (Jo d talles
se pueden leer en el artículo ya mencionado de la RE, ya que no qui ·iera
sobrecargar te orto trabajo con material estadístico) se puede decir, que
éste estaba constantemente Ct ciendo hasta S ·ptimio c,·ero. Dajo Augusto
había 23 bajo Domiriano 63, bajo
ptimio Severo, 170.

far o Aurelio 124, y bajo el emperador

Los requi ilos para el ascenso de una clase a la inmediata superior son
difíciles de conocer para la carrera ccue tre, porque nw1ca hubo nonnas
para ella como las que hubo para la de lo senadores. ólo desde Adriano se
formó algo parecido a una clasificación de rangos; aunque ningún emperador
estaba obligado a r petarla. En la mi ma forma la duración de cada una
de las funciones era indeterminada; ésta dependía también libremente del
emperador. Alguno procuradores que habían ganado prestigio o eran ami-

588

Poco a poco surgieron tambi tn ciertas

:presiones para dirigirse a estas

frccuentemcnle excepciones que depcndí~n &lt;'seuciálmente de la característi as prrson le de &lt;'ada emper.tdor; no había a e te respecto lUJ reglamf'nto
C tri&lt;'tO.

"in &lt;·mbaJ1.;o se pueden rc&lt;'onocer al no puntos que son dign de interé·:
antes de Claudia la actkidad de ofi ial ra I punto de partida d cada caTICra ecuestre eJ vada. Así según la c turnbr de la Roma antigua omenzaba una carrera ecu tre on el servicio en 1 efrcito. Ya Au usto pare e
haber con\'ertido en condic-ión I t·a,go del tribunato militar tanto para la
ac ·ptación a la "quae tura" por parte de los •nadores corno para las funrione d , la pr uradnría por parte d Jos equit . Las demá íuncion
militares todavía no estaban ordenadas de acuerdo con su importan ia, pero
casi Lodo los procuradores eran romanos.
El primer reglamento se hizo bajo Clandio. Cito como prueba d ello a
uetonio en su biografía del emperador Claudio: "Equ ·tri militias ita ordinavit ut post cohortcm alam post alam tribunatum legionis daret". 8 O sea
se comenzaba con la prefectura sobr una cohorte auxiliar de 500 hombres,
se tomaba de pu · una "ala" de 500 caball ros y se avanzaba entonrc a tlibuno de una cohorte de legionario de J,000 hombres o también de una auxiliar de 1,000 hombr .
Este ordenamiento no es siempre atestiguado por Jas insnipciones; 7 el orden pare e haber estado vigente durante poco tiempo.
pesar de elJo las
tres categorías de oficiales mencionadas representaban frecuentemente el escalón previo para la c:arrera de procurador. sin r1ue por ello fuera obligatorio
el dt"SCmpeño de los tres grados. Sólo desde Trajano se hizo regla que los
procuradores fueran previamente prefectos de caballería.

A este respecto se expresaba Mommsen en la siguiente forma: "Está comprobado que las 'tres tnilitae ec¡uestres', tal como s nos muestran en su des.a• De Vita Caesarum; st'gundo tomo de la "Colle tion des Universités de France".
Parí., l957.
' Inscripciones inttres..1.ntes de las que se pueden sacar inwcaciones contrarias se
encutntran distribuidas en pequeño número en todos Jos tomos del CIL y del ILS.

589

�U total en el siglo II no habían existido romo tales hasta Claudio, asi

~o
~
t
que antes de este emperador los tribunatos d~ las legiones y ev1 enternen
también los tribunatos urbanos tienen que cons1d rar

como verdaderos pu •

tos de oficiale en el sentido d c1ue eran inacc ·ibles para los !iOldados rasos.
La barrera de separación que en tiempo de la rcpúblira representaba un ,_erdadcro abismo entre oficiales y soldados fue ero -ionándose ~ . lo largo el 1. u~. . un soldado raso ,--·
nn,-Jía entone escalar desde el ser.·1c10 de 1un 'pnnc1pcno,
,
1

palis' (subofi ial) a través de I diversos e nturionatos hasta e ~as ~ to
d un 'primuspilus'. y en algunos ca&lt;;OS era esta situación de pnmuspilus
. "ª
ele primer escalón en la esc.alera para ingresar entre.1os equ1tes
,
D pués de la gran reforma d Adriano. el empuJ · ~~ la rual, ':ee ade~_ru.
Pflaum haber encontrado principalmente n la habilidad pohttco-admmtS-trativa de Domiciano, se Je dio w1a importancia mucho mayor que antes a
la prestaci6n del servicio militar. Ahora un primuspilus podía ~ dificultad
ser ascendido a procw·ador. Pero también se abría ahora por pnmera vez 1
camino hacia altos puestos para los funcionario civiles, los "advocati fisci".
e produjo una separación entre las carreras militar y c~v~.
puestos ~
funcionarios se multiplicaron. Para las persona· que se d1stmgu1an no hab1a
más obstá ulos en su ascenso. Había dos catt•gorías de ''aclvocati fisci":
J. Los que había ontratado personalmente el emi,erador con un determi-

u:s

nado sueldo;
..
.,
2. Aqu U.os a los que se había co1úiado sin sueldo f1J , la 1epresen~c10~
del fisco en diven;os casos, probahli:mente dep.i:ndiendo de procuradore.; md.ividuaks.
Estos cargos eran llenados preferentemente con ~·rsonas \'ersadas ~n le~
y que ya tenían experiencia como abogados. El trabajo de esto func1onanos
civiles, que proc •&lt;lían de gentes que por cual~uier r~ón_ no habían hecho el
servicio militar, se aracterizaba por desemp 11arse pnnc1palmentc en Roma.
Así creó Adriano un tipo &lt;le funcionarios qu&lt;' poseía preparación y conocía
la rutina de su trabajo y que era independiente de la carrera militar.
Los primeros puestc para estos hombre eran de muy diwrsos tipos. _e
les ocupaba por ejemplo con la administración de las carreteras, con la_ adrmni traci6n de lo impuestos · bre la herencia, con las
uelas de gladiadores
urbanas con Ja reclutación de legionarios, etcétera. E importante que ellos
solamen,te llegaban a ~ cquitcs por el nombramiento de la procuraduría,
mientras los otro ya de de antes eran equites, ya que el v r&lt;lad ro cques ?ebía tener Jas "tres militae" . .. Bajo Adriano el 82 procuradores 20 proveruan
de la carrera civil. Esto es la cuarta parte, lo qu no necesariam nte se puede
considerar como revolucionario.
• MOJIWSEN,

T., Romischts Staatrrecht; 3 tomos. 4a. ed. Tübingeo, 1952.

Hasta el comienzo del reinado de ptimio Severo no parecen haber tenido
lugar cambios esenciales. in embargo, entonces se produjeron modifitacionc
n la estro tura social, qu hadan cada \'ez todavía más fácil a las personas
de los más bajos rangos d tacarse a través de méritos militares. Incluso la
misma carrera militar se había transformado: la "prael tura fabrum'' d aparece de las inscripciones; el antes romún avance de la "pra!'foctura cohortis'' a la "prat-fc-ctura ala " aparece al1ora sólo n pocas inscripciones lapidarias de procuradores del siglo III.
Para esta época resumiendo, se puede decir lo siguiente: Antes era el scr\'Ício d los equites eu el ejército considerado como preludio t'Sencial de la
c.arrera Í\ i1; ahora las procuradurías son la coronación a un largo servicio
militar }' se conceden como recompensa para oficiales de grandes méritos.
Esta personas se en uentran a menudo como gobernadores de provincias
ecu ·tres más pequeñas. n ascenso suplementario es raro, ya que en la
ma&gt;oría d Jo· casos al tomar su nu ·o puc to estas personas se encontraban
ya en edad avanzada. Esta situación se mantuvo esencialmente hasta el tiempo ele Diode iano.
En relación a lo que he indicado hasta ahora teóricamente, quisiera incluir
aJgunos ejemplos de inscripcion ·, para que no dé la impresión de que b
inventado lo anterior. Al mismo tiempo se pued anali7.ar nu tro · gundo
problema; ¿ de qué apas social s se complementaron l · equite romano ?
l. De la clase de lo · libertos: esto era especialmente típico para la époc.a
de los Julios y los Claudios, en c-uyo servicio abundaban antiguos esclavos.
El siguiente ejemplo procede sü1 mbargo d I tiempo de Antonino Pío. • e
trata en él de un liberto de Luciu · eliu Caesar, qu había sido elevado hasta
la clase ecuestre por Pío. D la in ripción falta una parte:
" ... a divo Antonio Pio eguo publico et sa erdotio Caeninien i, ítem pontificatu minore exornalu ·, ab eodem procurator ad silices et praefectus vehicuJorum factus . .. " 0
De esta inscripción lapidaria se desprende, además, que ta persona reconocía abiert.am ole su orig n, lo ual era caso raro; al contrario, e sabido
qu se procuraba ocuJtar lo mejor posible un nacimi nto no libr'. En raro ·
caso este tipo de personas parecen haber ido gent con fuerte personalidad,
ya que Stein opina que los "liberlini" que esc.alaron a lo largo del imperio
el puesto de procurador, habían pertenecido en su mayoría a Jo más bajo
entr la población romana de origen oriental.'º También Pílaum compart
este punto de vista e incluso so:.ticne: " e pued • decir, que t odas laf reformas
• C[L VI, 1598
pletadas por mi.
,. STEtN,

.,

= 1740. Las abreviaturas incluidas en e.ta inscripción fueron com-

Da romische Ritterstand; München, 1927.

590

591

�del imperio tenían como fin, ir sustituyendo a los procuradores libertos de sus
puestos por personas de nacimiento ecuestre". Esto me parece algo ex~gerado,
sin embargo la tendencia en alguno~ períodos fue d~ ha~, pretendido, ~na
disminución de la influencia de los libertos. Que esta mtenc10n no tuvo muto,
lo demuestra el ejemplo citado por mí, que proviene del siglo II Y no era
m1a excepción.

Seguiremos ahora con el problema antes planteado sobre la constitución
de los equites. Esta se completaba además:
..
, .
2. Por extranjeros prominentes, especialmente por hCJOS de pnnc1pcs galos
y geimanos, que todavía en el siglo I recibie~on, co~o comandantes, de sus
propios contingentes de tropas nacionales, la cm_dadan1a romana, el titulo d~
"eques" y un rango correspondiente como oficiales. Merece destacarse aq~
el caso especialmente marcado de Tiberius Julius Alexander, de ascendencia
judía procedente de Alejandría, y que llegó a alcanzar ,los más :Utos cargos
ecuestres y el mayor prestigio. En el año 42 d.C. todavia ei·a epistratega de
la Tebaída, desde aproximadamente el año 45 a 48 era procurador de la
Judea además se invistió de un alto cargo militar bajo Corbulo en la guerra
contra'. los Partos y después e1 de prefecto de Egipto del 66 a 70. Tomó parte
en la conquista de Jerusalén en el generalato bajo Tito.H
La casta de los equítes tenía además otro complemento:

5. Legionarios que habían comenzado su carrera militar sin ningw1a graduación y que a través de méiitos extraordinarios habían alcanzado altos rangos de oficial, lograban también algunas veces el ingreso en la casta de los
equites. Para esto quisiera yo indicar un ejemplo que corresponde a la primera mitad del siglo I y gana por eso eu interés para nosotros, pues parece
que en tal época esto era verdaderamente una excepción:
"Puhlius Palpdlius Publii filius Maecia Clodius Quirinalis primuspilus
lcgionis XX, tribunus militum legionis VII Claudia pia fidelis, procurator Augusti, praefectus classis, dedit''.ª
En tiempos posteriores la casta de los eq1útes fue siendo completada por
un porcentaje cada vez mayor procedente de la casta de soldados rasos, lo
que encuentra una explicación clara, dadas las circunstancias políticas de
la época.
Son entonces dos problemas que según mi punto de vista requieren aún un
extenso estudio, y que se refieren al complejo histórico "equites-procuraduría".
Lo que yo aquí ofrezco, debe ser considerado solamente como un esqueleto,
como el núcleo de un estudio más profundo que fundamente mejor cada uno
de los puntos mencionados y que incluirá en especial bastantes ejemplos epigráficos. Es probable que incluso se introduzcan varios cambios en Jo aquí
esquematizado; y quizá se agreguen también algunos puntos suplementarios.
Creo que este tema es digno de un esfuerzo científico.

3. Por ciudadanos romanos que habían comenzado su carrera en el servicio civil estatal o imperial y que habían logrado franquear su situación en
puesto de funcionarios subalternos para ingresar en los equites. Un ejemplo

del tiempo de Adriano:
"Dis manibus. Lucio Domitio Lucü filio Quirinali, rogato pontifici minori,
procuratori Augusti provinciae Dalmatiae, procuratori monetae Augus~i, ab
epistulis Lucii Aelii Caesaris, praefecto egues~ alae I _Aravaco~m, tnbuno
militum legionis VI Victricis, praefecto cohortls I FlaVlanae eqwtatae, praefecto co11ortis I Dalmatariae, accenso velato, Domitia Venusta marito optimo
et sibi".12
4. También personas de la élite municipal de las provincias y ciu~des
de derecho romano podían algunas veces ascender a la casta de los eqwtes.
Entre éstos cabe por ejemplo un cierto Titus FJavius Germanus, que ~abía
tenido a su cargo en Praeneste una serie de oficios municipales antes de mgresarse como procurador. Al final de su vida fue él "curator triumphi" del
emperador Cómodo en eJ año 180 d.C.13
" Para más detalle.s véase en la RE X, 1 (pp. 153-l57) .
Un "accensus velatus" era un típico funcionario subalterno. Yo completé las abre-

.u

vjaturas.
11

11 Las abreviaturas fueron
completadas. De gran utilidad para la epigrafía sigue
siendo la obra de RENÉ ÜAGNAT, Couts d'Epigraphie Latine; París, 1914.

V~ en el ClL XIV 2922=DI 1420.

593
592

H38

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143072">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143074">
              <text>1969</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143075">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143076">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143077">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143078">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143096">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143073">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1969, No 10, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143079">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143080">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143081">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143082">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143083">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143084">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143085">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143086">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143087">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143088">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143089">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143090">
                <text>01/01/1969</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143091">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143092">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143093">
                <text>2017274</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143094">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143095">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143097">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143098">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143099">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13912">
        <name>Chinas poblanas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13911">
        <name>Compositores nuevoleoneses</name>
      </tag>
      <tag tagId="13910">
        <name>Congreso Constituyente de Querérato</name>
      </tag>
      <tag tagId="13909">
        <name>Población de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="13907">
        <name>Seminario de Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="13908">
        <name>Toponimias americanas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5340" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3904">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5340/HUMANITAS._1970._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>572b00f10172c8d4dd7a5e8efa653e79</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146749">
                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�FICHAS PARA UNA BIBLIO-HEMEROGRAFfA
HISTÓRICA DE NUEVO LEóN 1960-1969
IsRAEL CAVAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

!.-BIBLIOGRAFÍA Y .ARCHIVOS

Libros y folletos
l. CAVAZos GARZA, Israel, Catálogo y sí11tesÍ.! de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1700. PITESM, Serie: Historia, 4.
Impresiones, S. A., Monterrey, 1966, 350 pp.
2. Hovo, Eugenio del, Indice del Ramo de Causas Criminales del Archivo
Municipal de Monterrey 1621-1824. PITESM, Serie: Historia, 2. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963, 101 pp.
3. NAVA, Pedro R. (ed.) Las más importantes leyes y decretos de las legislaturas constitucionales del Estado de Nuevo León, en el transcurso de
ciento treinta y ~te años de vida Íllstitucio11al. Sistemas y Servicios
Técnicos, S. A., Monterre)', 1961, 120 pp.

Publicacio,ies especializadas
Israel, "índice de reales cédulas relativas a Nuevo
León, 1651-1820". Hum. No. 3 ( 1962), pp. 331-359.
5. CAVAZOS GARZA, Israel, "1nclice de artículos de las ediciones del Almanaque 'Previsión y Seguridad', de 1937 a 1964", P)•S, 1965 (25 pp.
finales del Vol.).
6. MENDUUCRAGA Y CUEVA, Tomás, "Breve reseña del archivo parroquial
de la Catedral de Monterrey". (Cuatro artículos): Hum. No. 3 ( 1962},

4.

CAVAZOS GARZA,

361

�pp. 377-388; No. 4 (1963), pp. 427-444; No. 5 (1964), pp. 413-419;
y No. 7 (1966), pp. 341-351.
7. MENDIRICHAGA Y CmWA, Tomás, "Indice de artículos del historiador
Lic. D. Pablo Herrera Carrillo ( 1895-1957) ", Hum. No. 6 ( 1965),
pp. 329-342.
8. MoNTEJANo v AG\rrÑAGA, Rafael, "Bibliografía de don Ignacio Montes de Oca", AHP, APH, No. 1 (1969), pp. 49-97.
9. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Una colección para la historiografía del Noreste". HM, Vol. XVI, No. 4 (abril-junio, 1967), pp.
636-641.
10. SALDAÑA, José P., "Periodismo, espíritu y acción". En, No. 3 (1969),
pp. 25-32.
11. V1zCAYA CANALES, Isidro, "El Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo León en el Siglo XIX". Hum., No. 9 (1968), pp. 405-415.

Revistas y periódicos
12. CAvAzos GARZA, Israel, "El archivo parroquial de Villaldama", VU,
lo. Abr., 1960, 3a. Sec., p. 13. Reproducido en: EO, No. L (Abr.
1960), p. 2.
13. CAvAZos GARZA, Israel, "El periodismo en los pueblos de Nuevo León",
LVP (marzo, 1960). Reproducido en JF, No. 70 (Abr. 1960) y en
RH, diciembre, 1960.

1961).
26. CAvAZos GARZA, Israel, "Irene Gómez Reina", IF, No. 87 (Sept. 1961).
27. CAVAZOS GARZA, Israel, "Lic. Raúl Rangel Frías", IF, No. 88 (Oct.
1961).
28. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Luis Villarreal'', IF, No. 89 {Nov. 1961).
29. CAVAZOS GARZA, Israel, "Juan José Hinojosa'', JF, No. 91 (Enero,
1962).
30. CAvAZos GARZA, Israel, ''Dr. Eduardo Aguirre Pequeño", IF, No. 92
(Feb. 1962).
31. CAvAzos GARZA, Israel, "Prof. Francisco J. Montemayor", IF, No. 93
(Mzo. 1962).
32. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Pedro Rubén Nava", IF, No. 99 (Sept.
1962).

III.-HrsroRIA DE NuEvo

L EÓN

Libros y follctos

II .-BmomuooRAFÍAs
Revistas y periódicos
14. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Lucas de las Casas de la Mota y Flores",
IF, No. 69 (marzo, 1960).
15. ÜAVAZOS GARZA, Israel, "Juan de Dios Villalón'", JF, No. 70 (Abr.
1960).
16. CAVAZOS GARZA, Israe~ "Rafael Nájera", IF, No. 72 (Jun. 1960).
17. C,wAzos GARZA, Israel, "José Flor Navarro", JF, No. 75 (Sept. 1960).
18. CAvAzos GARZA, Israel, "Margarito Alcántara", JF, No. 76 (Oct. 1960).
19. CAvAZos GARZA, Israel, "Luis Barrera Salinas", IF, No. 77 (Nov. 1960).
20. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Mateo A. Sáenz", IF, No. 79 (Enero,
1961).
362

21. CAvAzos GARZA, Israel, "Gral. Fernando Sánchez de Zamora", JF, 80
(Feb. 1961).
22. C,wAzos GARZA, Israel, "Manuel L. Barragán", IF, No. 81 (Mar.
1961).
23. CAVAZ.Os GARZA, Israel, "Agustín Basave Fernández del Valle", IF, No.
82 (Abr. 1961).
24. CAvAzos GARZA, Israel, "Carlos Medcllín", IF, No. 83 (Mayo, 1961) •
25. CAVAzos GARZA, Israel, "Lic. Manuel Z. Gómcz", IF, No. 84 (Jun.

33. CovARRUBIAS, Ricardo, Gobema11tes de Nueuo Le611, 1582-1961. S.p.i.,
Monterrey, 1961, 179 pp. (Ilust.).
34. FERNÁNDEZ Editores, S. A., Nuevo León. Diccionario ilustrado de geografía general e historia ge11tral. Atlas, geográfico, hist6rico y turístico.
México (S.a.), 72 pp. ( Antecede a un diccionario de la lengua castellana).
35. F!ERNÁNDEZ, Timotco L., Breve Historia de Nuevo León. Ed. Trillas,
S. A., México, 1968, 187 pp.
36. LEÓN, Alonso de, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nueuo Leó11, con noticias sobre Coahuila, Tam~ulipos,
Texas y Nuevo México, escrita en el Siglo XVll por . .. Estudio pre•
liminar y notas de Israel Cavazos Gan.a, Biblioteca de Nuevo León, 1,
GENL y CEHUNL, Monterrey, 1961, 283 pp.
363

�37. RooRÍGUEZ MURO, J. Jesús, Estudio geográfico-económico del Estado
de Nuevo León. Tesis para obtener e! grado de licenciado en economía.
UNL, FE, 1964, 91 pp., apéndice y mapas.
38. VIZCAYA CANALES, Isidro, La invasión de los indios bárbaros al Ttoreste
de México, en los años de 184{) y 1841. PITESM, Serie: Historia, No.
7, Impresiones, S. A., 1968, 296 pp.

Publicaciones especializadas
39. CAvAzos GARZA, Israel, "Las incursiones de los bárbaros en el noreste
de México, durante el Siglo XIX", Hum., No. 5 (1964). pp. 343-356.
40. VIZCAYA CANALES, Isidro, "Composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la Independencia", Hum., No. 10 (1969),
pp. 447-450.
41. MoNTEMAYOR HERNÁNDEz, Andrés, "Factores que influyeron en las
rebeliones indígenas en el norte de México", MC,N, No. 896, p. l.
42. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Las invasiones de los indios bárbaros en el norte de México", M C,N, No. 1017, p. l.

Revistas y periódicos
43. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Los índios bárbaros en el noreslc
de México en 1840", ED, Año VII, No. 2424, 2a. Sec., p. 14.
44. SALINAS ÜANTÚ, Hernán, "Conmemoración del ler. Centenario de Nuevo León". EN, 7 mayo, 1969.

IV.-TEMAS

PREHlSPÁNICOS

Libros y folletos
45.

364

Gabriel de (fray), El cuadernillo de la lengua de los indios
pajalates (1732) y Confesonario de indios en lengua coalmilteca. Ed.
de Eugenio del Hoyo; perfil biográfico por Lino G. Canedo, PITESM,
Serie: Historia, 3. Impresiones, S. A., Monten-ey, 1965, 86 pp.

VERGARA,

Publicaciones espe~ializadas
46. EsPEJO, Antonieta, "Una visita de inspección al abrigo de roca llamado 'Cueva ahumada', en la villa de García, Nue,;o Le6n", Hum, No. 9
(1968), pp. 457-463, ilust.
47. Havo, Eugenio del, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios borrados del noreste de México", Hum, No. 1 (1960). pp. 489-515.
48. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, "Nuestros primeros pobladores no fueron
bárbaros", Ro, No. 1 (Marzo, 1964), pp. 5-8 y No. 2 (Junio, 1964),
pp. 7-8.
49. jlMÉNEZ MoRENo, Wigberto, "El noreste de México y su cultura",
BISCM, No. 15 (Abr. 1962).
50. ToRo, Jaime del, "La Cueva del Cordel", Ro, No. 2 (Junio, 1964),
pp. 9-1 l. llust.: RCtroglifos y mapa del Mpio. de Aramberri.

V.-ÉPOCA

COLONIAL

Libros y folletos
51. CAVAZOS GARZA, Israel, Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo León, Biblioteca de Nuevo León, 2; GENL y
CEHUNL, Monterrey, 1964, 257 pp.
52. Eoun.Az DE PRADO, Isabel, Los indios del nordeste de Méjico en el Siglo XV111, PSA, US, Sevilla, 1965, 128 pp.
53. FERNÁ:NDEZ DE JÁ'oREGu1, José Antonio, Descripción del Nuevo Reino de León (173S-1740), Ed. de Malcolrn McLean y Eugenio del Hoyo, PITESM, Serie: Historia, l. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963,
115 pp.
54. Gól\tEZ ÜANEDO, Lino, Primeras exploraciones y poblamie11to de Texas (1686-1694), PITESM, Serie: Historia, 6. Impresiones, S. A. Monterrey, 1968, 348 pp.
55. KLADI.WO BENAVIDES, Dionisio, Nómina de gobernadores y tenientes
de gobernadores del Nuevo Reino de León (1579-1821). Tesis para obtener el grado de maestro en historia. ENSL, Monterrey, 1964,
35 más 6 pp. (mimeógrafo) .
56. LADRÓN DE GuEVARA, Antonio, Noticias de los poblados del Nuevo
Reino de León (1739), introducción y notas de Andrés Montemayor
Hernández. PITESM, Serie: Historia, 10, Impresiones, S. A. Monterrey, 1969, 134 pp.
365

�57. LóPEZ-VELARDE, Benito, Expansión geográfica franciscana en el hoy
norte central y oriental de México. Tesis para law-ear en misionología
UPUPF, Editorial Progreso, S. A, México, 1964, 185 pp.
58. MoRPI, Juan Agustín de, Diario y derrotero (1777-1781), PITESM,
Serie: Historia, 5. Impresiones, S. A., Monterrey, 1967, 472 pp., 4
mapas.
59. PÉREZ PANTOJA, Maria Helia, Conquista, población y evangelización
del noreste de México, tesis para obtener el grado de maestro en historia universal. ENSL, Garza García, N. L., 1966, 95 pp.

73. MENDIRICHAGA Y CuEvA, Tomás, "Médicos y hospitales en el Nuevo
Reino de Le6n", Hum, No. 2 (1961), pp. 471-494.
74. MoNTEMAVOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Factores que influyeron en la colonizaci6n de la frontera del norte, a mediados del siglo XVI y principios del XVTI", Hum, No. 10 ( 1969), pp. 547-559.
75. SALDAÑA, José P., ''Don Martín de Zavala", Hum, No. 2 ( 1961), pp.
453-469.
Rer;istas y periódicos

Publicaciones especializadas

60. CAvAZos GARZA, Israel, "Algunas características de los pobladores de
Nuevo León, en el Siglo XVII". Hum, No. 1, (1960), pp. 467-479.
61. CAvAZos GARZA, Israel, "La obra franciscana en Nuevo Le6n", Hum,
No. 2, ( 1961), pp. 437-452.
.
.
. .
62. CAVAZOS GARZA, Israel, "El licenciado Francisco de Barbad1llo V1tona,
pacificador y fundador de pueblos", Hum, No. 4 ( 1963), pp. 375-390.
63. CAVAZOS GARZA, Israel, "Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey'', PyS ( 1964), p. 535 ss.
64. CAVAZOS GARZA, Israel, ''Un desafío en el Monterrey virreinal", Ro,
No. 2 (junio, 1964), pp. 21-22. Reproducido en RH, No. 29 (abril,
1969), p. 13.
65. CAVAZOS GAAZA, Israel, "Cuatro gobernadores coloniales de Nuevo León",
Hum, No. 9 (1968), pp. 327-338. (Alude a León de Alza, Agustín de
Echever2, Gregorio de Salinas Varona y Pedro de Sarabia Cortés) 66. GóMEZ CANtDO, Lino, "Fray Rafael Verger en San Fernando de México (1750-1782)", Hum, No. 3 (1962), pp. 551-575.
67. Hovo, Eugenio del, "El carácter de la conquista y colonizaci6n española del noreste de México", X-MRA, San Luis Potosí, 1963, 10 pp.
(mime6grafo). Publicado en CuH, EL, ITESM, septiembre, 1969.
68. Hovo, _Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la minería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 4 (1963), pp. 411-426.
69. HoYo, Eugenio del, "Un capítulo desconocido en la obra de don Fernando Sánchez de Zamora", Hum, No. 5 (1964), pp. 399-412.
70. Hovo, Eugenio del, "Evangelización en el Nuevo Reino de Le6n",
Hum, No. 6 (1965), pp. 319-328.
.
71. Hovo, Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la agncultura Y la ganadería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 7 ( 1966), pp. 353-372.
72. Hovo, Eugenio del, "Don Martín de Zavala y el humanismo en el
Nuevo Reino de León", CuH, EL, ITESM, No. 2 (1968), pp. 7-13.
366

76. ARRovo LLANo, Rodolfo, "Tricentenario de Martín de Zavala", EP,
8 agosto, 1964.

77. CAvAzos GARZA, Israel, "Informe sobre los restos de Verger", EN, 11
de diciembre, 1962.
78. CAvAzos GARZA, Israel, ''Hoy cumple trescientos años de muerto don
Martín de Zavala", EN, 8 agosto, 1964.
79. CAVAZOs GARZA, Israel, "Fray Antonio y la epidemia de 1798", He,
mayo-agosto, 1966.
80. CAVAZos GARZA, Israel, "El gobernador don Pedro de Barrio", VU,
8 junio, 1969, p. 10.
81. CAvAZos GARZA, Israel, ''La misión de San Pablo de los Labradores",
VU, 29 junio, 1969, p. 3.
82. MENDIRICHACA Y CuEvA, Tomás, "Efemérides del Nuevo Reino de León.
Siglos XVI y XVII", Pu, Nos. 1 a 9, inclusive, febrero a octubre1 1963.
83. MoNTEMAYOR HEaNÁNDEZ, Andrés, "La encomienda en el norte de
México", SCEP, 15 junio, 1969, pp. 12-13.
84. SAUNAS C.wro, Hernán, "El indio Quems", EN, 18 agosto, 1966.
85. SALINAS CANTÚ, Hernán, "EJ primer cronista de Nuevo Le6n", EN,
20 mayo, 1966.
86. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Formas de morir de gobernantes nuevoleoneses", EN, 22 septiembre, 1966.
87. SAUNAS CANTÚ, Hernán, "Los Tejas", EN, 28 septiembre, 1966.
88. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Febrero trágico" ( referente a la muerte del
Cap. Nicolás Ochoa de Elejalde), EN, 17 febrero, 1967.

367

�101. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "El pensamiento económico de fray
Servando Teresa de Mier", VU, No. 968 ( 12 octubre, 1969), p. 6.

VI.-LA INDEPENDENCIA
Libros y folletos

89. CovIÁN MARTÍNEZ, Vidal, Xavier Mina y fray Servando en Soto la
Marina (IS de abril de 1817). Cuadernos de Historia, Serie 1967, No.
3, Ediciones Siglo XX, Cd. Victoria, Tamps., 1967, 32 pp.
90. GARCÍA A.LvAREZ, Juan Pablo, La compleja personalidad dd Padre .Mier.
A.lgunos aspectos poco conocidos. SEC, SMGE, Editorial Libros de México, S. A., México, 1964, 61 pp.
91. Mn.LÁN, Marco Antonio, La fantástica realidad de fray Servando. CLP,
SEP, México, 1965, 62 pp.
92. Númz DE LEÓN, Apolinar, Las andanzas de un obispo y la traición de
Baján. (y) Diplomáticos de la insurgencia. Editorial Vallarta., Monterrey,
1962, 61 pp.
93. RoEL, Santiago (Sr.), Fray Servando Teresa de Mier ( Apuntes biográficos). GENL, DPP, Monterrey, 1963, 11 pp. (2a. ed. de la de 1942).

VIL- LA

REFORMA

Libros )' folletos

102. BERRUETo RAl'rlÓN, Federico, Sautiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León )' Coahuila. Seminario de Cultura Mexicana. México, 196j. 21 pp.
103. EPISTOLARIO Zaragoza Vidaurri, 185S-1859, C~rffiGI, SMGE, México, 1962, 140 pp. Prólogo y notas de Israel Cavazos Garza.
10+. MosELEY, Edward H., The public correr of Santiago Vidaurri, 18S51858. University, Alabama, 1963, 387 pp. (tesis).
105. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, Algunos apuntes biográficos del Sr. Gral.
y Lic. don León Guzmán. Editado por la Gran Logia del Estado, Imp.
Hemández, Monterrey, 1967, 12 pp.

Publicaciones espuializadas

Publicaciones especializadas

94. ''DIEZ interesantísimas cartas de fray Servando Teresa de Mier". PyS,
( 1967), pp. 305-328.
95. Númz DE LE6N, Apolinar, "El generalísimo Morelos en Nuevo León",
MSNHCA, SMGE, México 1965, pp. 657-682.
96. Pwz-MALDONADO, Carlos, ''Monterrey durante el primer movimiento
en pro de la Independencia", MAMH, CRM, tomo XIX, No. 3 (julioseptiembre, 1960), pp. 269-276. Reproducido en EN, 16 septiembre,
1960.
97. Sn.VIA HEazoo, Jesús, "Fray Servando Teresa de Mier", CuAm, septiembre-octubre, 1967, pp. 162-169.

106. BERRUETO RA tÓN, Federico, "Santiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León y Coahuila", Hum, No. 6, (1965), 407-420 pp.
107. MosELEY, Edward H., "Santiago Vidaurri, Champion of states rights:
1855-1857". Studies in the Social Sciencies, West Georgia Gollege, Vol.
VI, o. 1 (junio, 1967), pp. 69-80.

Revistas y Periódicos

98.

LLANO, Rodolfo, "Natalicio de fray Servando Teresa de Micr
y Noriega", EP, 20 octubre, 1963.
99. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "Insurgencia en Nuevo León", (serie
de 3 artículos), EP, 10, 11 y 16 septiembre, 1969.
100. CAVAZOS GARZA, Israel, "El Padre :Mier", EN, 5 septiembre, 1960, p.
ARROYO

7-B.
368

VIII.-lNTERVF.NCIÓN FRANCESA

Libros y folletos
ALVARADO, José, Zaragoza, jefe de e/tinacos, continúa a caballo, GENL,
DPP, Monterrey, 1962, 8 pp.
109. ARROYO LLANO, Rodolfo, Ygnacio Zaragoza, defensor de la libertad y
la justicia, S.p.i., Monterrey, 1962, 179 pp. ilust.
110. BER.RUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, Secretaría de Gobemaci6n, Talleres Gráficos de la Nación, Mé..xico, 1962, 342 pp.
111. BERRUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, CLP, SEP, México, 1966,
70 pp.

108.

369
1124

�112. CAvAzos GARZA, Israel, Semblanza de Mariano Escobedo, Editorial Vallarta, S. A., Monterrey, 1967, 18 pp.
113. CoVAIUUJBIAs, Ricardo, .Anal,s de la vida del C. Gral. Ignacio Zaragoza. Notas y acotaciones. S.p.i., Monterrey, 1962, 29 pp.
lH. GóMEZ Manuel Z., La vida del General Ignacio Zaragoza. Secretaría
de Gobernaci6n, Talleres Gráficos ele la Nación, México, 1962, 23 pp.
115. LóPEZ GUTIÉRREZ, Gustavo, Escobedo, republicano demócrola, benemérito de Chiapas, 1826-1902, S.p.i., T1L'rtla Gutiérrez, 1969, 556 pp.
116. Mi;vER, Eugenia W. de, Reseña biográfica de Jerónimo Treviño (18361914), CLP, SEP, México, 1967, 60 pp.
117. ÜRDÓÑEz, Plinio D., Licenciado y general don Lázaro Garza Ayalo,
CC HEGI, MGE, o. 18, México, 1963, 254 pp.
118. RANGEL FRÍAS, Raúl, Gerónimo Treviño. Héroes y epígonos. S.p.i.,
Monterrey, 1967, 107 pp. Ilustraciones de Federico Cantú.
119. RANGEL FR.ÍA.s, Raúl, Gerónimo Treoiño. Héroes y eplgonos. CLP,
SEP, México, 1967, 119 pp.
120. RoEL Jr., Santiago, 5 de Mayo (discurso), GENL, DPP, Monterrey,
1963, 12 pp.
Eú. Roli.L Jr., Santiago, El Cura de Tamajón. GENL, Editorial ccAlfonso Reyes", Monterrey, 1967. Reproducción facsimilar de 14 números de] periódico publicado por Guillermo Prieto.
122. SALCE AR.RwoNno, Pablo, Linares, la primera ciudad nuevoleont1a que
se rebeló contra el imperialir.ta Vidaurri. CCNHEGI. SMGE. No. 27,
México 1963.
123. SALINAS CANTÚ, Hernán La Intervención Fra11ce1a a través de las cartM
de dos nuevoleoneses, Gral. D. Gerónimo Treviño y Lic. Narciso Dávila.
Comentarios. Imp. Lumen, Monterrey, 1969, 90 pp.
124. V.1LLARREAL ., Carlos, Gral. Jerónimo Trcviíío. Gráfica Popular, S. A.,
Monterrey, 1965, 45 pp.

Publicaciones especializadas
Francisco R.. "Hombres d' ue\"0 León y Coahuila en la defensa de Puebla y prisioneros en Francia en 1963", Hum, No. 3, (1962),
pp. 389-414.
126. ARROYO Lu. •o, Rodolfo, ''Diario de campaña del coronel Miguel Palacios. (30 días de acción en el sitio de Querétaro) ". M C,N, 21 mayo, 1967.
127. BALDERA.s, P.S. "La batalla de Río Verde. Escobedo quedó en deuda
con Mejía", PyS, 1966, pp. 691-696.

125.

370

ALMADA,

Federico, ( antiago Vidaurri) "Sombras y verdades
de un caudillo''. CdC, o. 17 (Sept.-Oct. sin año), pp. 103-119.
129. CoRTÉs, Tranquilino, "Diario de operaciones del sitio de Puebla''. Pu~licado por Israel Ca,·azos Garza, Hum, No. 4, (1963), 445-462, ilust.
130. La verdad sobre la batalla del 15 de Mayo". ( Info1me de Escobedo) .
P)'S, 1967, pp. 761-771.
131. E.lRA BARRAGÁN, Manuel, "El folklore en el nor te de México durante
la Intervención Franresa''. PCHGI, SMGE, México, 1963. '
132. PÉREz-MAwoNAOO, Carlos, "La pugna' Juárcz-Vidaurri en Monterrey.
1864", MAMH, CRM. tomo , • CTV, o. 1 (enerO'-marzo, 1965), pp.
59-91.
133. SALOAÑA, Jos' P. ''Visitas del Presidente de la. República don Benito
Juárez a Monterrey", Hum, No. 8 (1967), pp. 393-412.
134. SALDAÑA, José P., "La República en ruta hacia el norte", Hum, No. 9,
(1968), pp. 339-359.
135. TYLER, Ronnie C., "Las reclamaciones de Patricio Milrno". Hum, No.
10, ( 1969), pp. 561-583.
128.

B.E.RRUETO RAMÓN,

136. ~~~ A., Carlos, ".El Gral. Jerónimo Trcviño. Breves pasajes histor1cos ... , Ro, No. 1 (marzo, 1964), pp. 27-30, y No. 2 (junio, 196+),
pp. 17-20.

Revirtas y periódicos
137. AAAovo LLANO, Rodolfo, "La recia figura del general Ignacio Zaragoza", EN, 5 de maro de 1960.
138. ARRoYo LLANO, Rodc;,lfo, "Será 1962 Año de Zaragcna.t'. EN, 14 junio,
1961. Reproducido en Ru, 31 agosto, 1961.
139. ARRovo LLANO, Rodolfo, "Ignario Zaragoza fue un defensor de la justicia", EN, 31 marzo, 1962.
140. ARROYO LLANO, Rodolfo, "Centenario de la muerte de Doña Rafaela
Padilla de Zaragoza", Ex Nov, y EU, 14 enero, 1962.
141. ARROYO LLAN01 Rodolfo, "Las armas nacionales se cubren de gloria11 ,
EP, 5 mayo, 1963.
142. ARRoYo LLANO, Rodalfo, "El Gral. don Santiago Tapia
8 agosto, 1963.
143.
144.

r su calle", EP,

LLANO, Rodolfo, "Juá.rez en Monterrey", EP, 4 abril, 1964.
ARROY~ LLANo, Rodolf?, •. uevo Le6n en la caída deJ Segundo Imperio
Y el Triunfo de la Rcpublica", (serie de 10 artículos ilustrados). EN, 6,
7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 y 15 de marzo, 1967.
,
ARROYO

371

�145, ARROYO Luxo, Rodolfo, "Fragmento del diario de campaña del coronel
Miguel Palacios (original)". EN, 15 mayo, 1967.
146. BuENTELLo CHAPA, Humbcrto (Mar.ario de León), "Un héroe ignorado". EP, 17 mayo, 1969.
147. CAVAZOS GAR7.A, Israel "El arraitro de la familia Zaragoza {l'n Monterrey)", LvZ, o. 2. (octubre, 1961). p. 2.
148. CAVAZO - GARZA, I rael, "La familia Padilla de San Nicolás Hidalgo,
N. L.", L1. 1Z, o. 3, (nov.. 1961), p. 2.
149. CAVAZOS GARZA Israel, "El enlace Zaragoza-Padilla y el acta de la
Catedral", LvZ, ro. 3. ( o,·.: 1961), p. 4.
150. CAVAZOS GAR7.A, Israel, "La familia del héroe nació en Nuevo León.
Tres actas de bautizo de los tres lújos de Zaragoza'·. LvZ, No. 4, (Dic.,
1961).
151. C..wAzo GARZA, Israel, "Ignacio Zaragoza, nuevoleonés por adopción".
EN, 25 ept.. 961 y VU. 8 Oct.. 1961. 2a. Sec .• p. 13.
152. CAvAzos GARZA, Israel. "Doña Rafaela Padilla de Zaragoza", EN, 15
enero, 1962.
153. CAvAZO GARZA, Israel, "Rápida visita a Bahía de Espíritu anto, en
Texas", LuZ, No. 5, (enero, 1962) p. 39.
15-1. CAVAZOS GARZA, Israel, "Vencedores del 5 de mayo: Tranc¡uilino Cortés'•. Li•Z, 'o. 8. (abril, 1962).
155. C.wAzos GARZA, Israel. "Ignacio Zaragoza. y su permanencia n Monterrey", VU, o. 576 (8 abril, 1962), y CEP, 6 mayo, 1962.
156. CAvAzo GARZA, Israel, "En el Centenario de la muerte de Zaragoza",
FU, 16 Sept., 1962; LuZ. o. H (Oct.. 1962) &gt;' Ger, 4 mayo, 1963.
157. CAVAZOS GARZA, Israel, "Escobeclo, Ycnccdor de Qucrétaro" ETR, To.
2. (6 febrero, 1967).
158. CAVAZOS GARZA, Israel, "Leonarda González, desconocida heroína nuevolconesa". ETR, 1 0. 6 (6 ma1-10. 1967).
159. GwAZOs GARZA, I rae), "Mariano Escobedo" (26 capítulos del libro
editado en 1949). uno diario en EN a partir del 24 de abril de 1967,
ilust.
160. Co,'ARRU131AS. Ricardo. " oldado de la República: Coronel Joaquín
' Ga17,a Leal. (1832-1867)'', ETR, ro. 3 (13 febrero. 1967).
161. Co\'ARRUmAs, Ricardo "General Francisco Naranjo. oldado de la República ... •· ETR, o. 4, (20 fcb., 1967).
162. CovARRuB1As, Ricardo, ''Los ejércitos de la República a,·anzan sobre
Querétaro", ETR, 10. 5, (27 febrero, 1967).
163. CoVARRUBIAS, Ricardo, "La táctica del general Escobedo", ETR No. 7,
( 13 marzo, 1967) .
372

164. CovARRUBIAS, Ricardo, "La lealtad de Escobedo", ET R, No. 11, ( 10
abril. 1967) .

165. CovARRUBIA , Ricardo. "Escobedo, hombre de honor", ETR, No. 13,
24 abril, 1967).
166. Co\'ARRUBrAs, Ricardo, ''Escobedo y Tomás Meja'', ETR.
mayo, 1967).

ro. 15, (8

167. CovARRUBIAS, Ricardo. '•Cómo auxilió el Gral. E.cobedo aJ Gral. Porfirio Díaz'', ETR, To. 2 l. ( 19 junio, 1967).
168.. EIRA BARRAGÁN, Manuel, "Llegan noticias sobre los triunfos del ejército republicano'' ETR, No. 4, (20 febrero. 1967).
169.
170.
171.
172.
173.
174.

175.
176.
177.
178.
179.
180.
181.
182.

EIRA BARRAGÁN, Manuel, "La batalla de Santa Gertrudis", EN, febrero,
1967, y Rll, marzo, 1967.
EIRA BARRAGÁN, Manuel, "1967, año de Mariano Escobedo", ETR,
'o.12 (17 abril, 1967).
NF.TRA BARRAGÁN, Manuel. " fontcrrey recibe juhilosa los detalles del
triunfo de la Repúblira", EN, 20 mayo, 1967 y RH, junio, 1967.
NE.IRA BARRAGÁN, fanuel, "La toma de Querétaro es conocida en Monterrey'', EN, 19 mayo, 1967 y RH, junio, 1967.
NEIRA BARRAG.\N, Manuel. "Centenario de la entrada del Ejército del
orte a Monterrey'', EN, 8 julio, 1967.
ORTEGA L., Manuel I.. ''General !bino Zertuche, soldado de la República". ETR, No. 8 (20 ma,LO. 1967).
SALDAÑA. José P., "Gral. Ignacio Zaragoza", EN, 8 mayo, 1962.
SALDAÑA José P., " oldados de la República: Gral. Ger6nimo Treviño". ETR, ro. 9 (27 marzo 1967).
SAL!. AS CAsTÚ. Hernán, "Batalla de Santa Isabel''. EN, 3 marzo, 1966.
SAUNAS CANTÚ, Hernán, "Linares en la Iotcrvcnrión Francesa'': EN,
10 marzo, 1966.
SALI!'lAS C Nn'¡, Hernán. ·La Navidad durante el Imperio", EN, 16
diciembre, 1966.
TA!'.fEZ TA,iEZ, Eme to, "Biografía del gto. Tomás Abraham Tamez'',
EJ'R, o. 15 (8 mayo, 1967).
VILLARREAL A., Carlos, "La probidad de D. Benito Juárez y la benevolencia de Escobedo", EN, junio -, 1967.
ZERTUCIIE. Eme to. "Esrnbedo, eminente general" ETR, No. 19 '(5
junio. 1967).

373

�IX.-EL PoRFIRlATO Y LA R.Ev0Luc1ÓN

Libros 'Y folletos

183. MEMORIA del Congreso de programaci6n de la Revolución Social Mexicana, en los Estados de Coahuila de Zaragoza, Nuevo León Y Tamaulipas, S.p.i., Monterrey, 1969, 96 pp.
184. NmMEYER JR., E. Víctor, El • General Bernardo Reyes. Biblioteca de ·
Nuevo León, 3, GENL, CEH, UNL, Monterrey, 1966, 261 pp.
Publicaciones especializadas

185. CovARRUBIAS, Ricardo, " uevo León en el inicio de la Revolución".
MCPRM (1969), pp. 56-75.
186. IEMEYER JR., E. Víctor, "La presencia de Nuevo León en el Congreso Constituyente ele Querétaro de 1916-1917", Hum, No. 9 (1968),
pp. 389-403.
187. NmMEYER Ja., E. Víctor, "La actuación de las diputaciones de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, en el Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-1917", Hum, No. 10 (1969), pp. 451-478.
188. SALD~A, José P., "Memorias del General Jacinto B. Trevifio'&gt;, Hum,
No. 4 (1963), 391-409.

Revistas )' periódicos

189. Azc:ÁR.ATE, Juan F., "Dr. Arroyo, N. L., el pueblo más revolucionario",
EL, No. 162 (31 Agto., 1964), pp. 46-49.
190. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "La inundación de 1909. us dimensiones trágicas, sus consecuencias en lo político", EP, 2 Feb., 1969 (Sección especial), 5 pp. ilust.
191. BtrnNTELLO CHAPA, Humberto (Ponciano Cisneros), "Combatiente legendario", EP, 23 mayo, 1969.
192. CovARRUBIAS, Ricardo, "El coronel Vidal Garza Pérez", EL, No. 155
(31 enero, 1964), pp. 37-38.
19'3. CAs1LLAs, Fernando E., "El general Marciano González'', EL, No. 160.
(30 jurúo, 1964), p. 71.
194. "DATOS biográficos del Gral. de Brig. Baltazar González Vida!" (originario de Montemorelos), EL, No. 164 {31 Oct., 1964), p. 77.

195. GARCÍA, Rubén, "Reto del Gral. Pablo González al Gral. (Ignacio)
Morelos Zaragoza", EL, No. 221-222 (Jul.-Agto., 1969), p. 46.
196. GoNzÁLEz, Pablo, "Parte que rinde el C. Gral. Pablo González, de los
combates librados en Salinas Victoria, Puente Morales y asalto y toma
de Monterrey", EL, No. 164 (31 Oct., 1964), pp. 65-68. (Publicado
por el Tte. Cor. Gustavo SegO\·ia Garza).
197. HF.RNÁNDEZ, Atanasio, "Breve memoria de los antecedentes revolucionarios del exteniente Atanasia Hcrnández, contada por él mismo". Serna,
o. 722 (9 Agto., 1969).
198. WPEZ PORTILLO, Fernando, "Hombres de la Revolución: Lic. y Gral.
Aarón Sáenz", EL, Nos. 199-200 ( ept.-Oct., 1967), pp. 58-60.
199. LóPEZ ZuAZUA, Carlos, "Por México", EL, Nos. 191-192 (enero-febrero,
'
1967), p. 28.
200. LOZANO, Félix G., "Digo que hay excepciones porque en seguida lo justifico", EL, No. 161 (31 Jul., 1964), p. 46.
201. LoZANo, Félix G., "Murió otro revolucionario: Corl. Alejandro Morton
Morales", EL, No. 164, (31 Oct., 1964), p. 47.
202. NEIRA BAR&amp;AoÁN, Félix, "Toma de la Cd. de Monterrey por íuer?.as
constitucionalistas", EL. No. 159 (31 mayo, 1964), pp. 74-75.
203. NEIRA BARRAGÁ , Manuel, "Coronel Belisario de Jesús García, compositor, poeta y militar", EL, Nos. 173-174 (Jul.-Agto., 1965), pp. 32-35.
204. SALDAÑA, José P., "Informes del Gral. Bernardo Reyes" (cuatro artículos), EN, 27 Jun. a lo. Jul., 1961.
·
205. ALDAÑA, José P., "Años de violencia'', EP, 6 y 13 Jul., 1969.
206. SALINAS CANnr, Hernán, "El presidente Madero en Monterrey", EN,
16 Dic., 1968.
207. VELA GoNzÁLBz, Francisco, "Infructuosas ge tiones pacifistas del Gral.
Antonio I. Villarreal y del Lic. Luis Cabrera, ante el Gral. Emiliano
Zapata, en agosto de 1914", EL, 175-76 (Sept.-Oct., 1965), p. 27. (Continúa en el No. 187-188, p. 44.
208. ZERTUCHE, Carlos, "Relato de la rendiri6n del Gral. de Div. Bernardo
Reyes en Linares, N. L., dictado por el Tte. Corl. Carlos Zertuche, entonces oficial de la fuerza perseguidora", EL, No. 207-208 ( mayo-junio,
1968), pp. 38-41.

375
374

�X.-MONTERREY

Libros y folletos
209. BENAVIDEs URTBE, Guillermo, Guía inventario de turismo. Monterrey.
S.p.i., Monterrey, 1963, 37 pp.
210. CAvAzos GARZA, Israel, Origen y progreso de Monterrey. Impresiones,
S. A., Monterrey, 1963. 12 pp. ilust.
211. GoNzÁLEZ, J. Eleuterio, Los médicos y las eufermedades de Monterrey,
1881. Memorias de Gonzalítos que se publican con una introducción
sobre su vida y su obra por Francisco Guerra. The Welcome Historical
Medica!. Museum and Library. London. 1968. 121 pp.
212. MENDIRICHAOA CUEVA, Xavier, Tres monumentos virreinales de la ciudad de Monterrey. Tesis, ENSL, Monterrey, 1966, 56 pp. (mimeógrafo).
213. PLAN regulador de Monterrey )' municipios vecinos. Doctrina, metodolog!a, labor realizada. Sistemas y Servicios Técnicos, S. A., Monten-ey,
1965, 87 pp.
214. PLAN regulador de Monterrey, N. L. y municipios vecinos. La vivienda,
Imprenta Plata {s.a.) ( 1965?), 19 pp.
215. PiRnz-MALDoNADO. Carlos, Narraciones históricas regiomorztanas {segunda serie), Imprenta El Regidor, S. A., Monter~ey, 1961, 160 pp., ilust.
216. SALO~A, José P., Apuntes históricos sobre la industrializa"!:ión de Monterrey, Impresora del Norte, Monterrey, 1965, 94 pp.
217. SALDAÑA, José P., Casa del Gmeral Bernardo Reyes, un edificio con historia, S.p.i., Monterrey, 1966, 30 pp.
218. SALDAÑA, José P., Mercado Colón. AJ1untes históricos, Impresora del
Norte, Monterrey, 1966, 42 pp.
219. SALoAÑA, José P., Monterrey de 1920 a 1930, con la t6nica de "El Eleme11to Sano", S.p.i., Monten-ey, 1967, 40 pp.
220. SALDAÑA, José P., Grandeza de Monterre,1, S.p.i.. Monterrey, 1968, 302
221. ~~CAYA CANALES, Isidro, Los orígenes de la i11dustrializaci6n de Moriterrey (1867-1920). PITESM, Serie: Historia, 9, Impresiones, S. A.,
Monterrey, 1969, 194 pp.

224. CA,·AZos GARZA, Israel, "Las calles del Monterrey colonial'', PyS, 1966,
pp. 731-736.
225. CAVAZOS GARZA, Israel, "Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey", Sem, No. 204 (Oct.. 1968).
226. Hovo, Eugenio del, "Don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés y la urbanización de la ciudad de Monterrey", Sem (Oct., 1961).
227. MAURO, Frédéric, "A própos d'une Barcelone Mexicaine: Monterrey •
et son histoire", HJVV, II (1965), pp. 395-403.
228. MENDIRlCHAOA CUEVA, Xavier, '·Monwnentos YÍ.neinales de la ciudad
de Monterrey: San Francisco". CIH, No. 1 (1966).
229. }.ifBNDIRICHAGA CuEvA, Xa,·ier, "Monumentos virreinales de la ciudad
de Monterrey: la Catedral", CuH, No. 1 ( 1967) .
230. M.ENOIRICH:AOA CUEVA, Xavier, "Monumentos virreinales de la ciudad
de Monterrey: el Obispado", CuH, No. 2 (1968).
231. PÉREZ-MALDONADO, Carlos, "Los condes de Monterrey", MAMGH, tomo •
IV (Dic., 1968), pp. 335-347.
232. SALO~A, José P., "Retablo de la calle Juárez", Hum, No. 5 (1964), pp.

357-398.
233. SALDAÑA, José P., "Fundación de Monterrey", En, No. 5 (Oct., 1969),
pp. 8-16.
234. TATA N1cHo, "Plazas de toros en Monterrey", PyS, 1968, pp. 651-652.

Revistas y periódicos

235. ARRovo LLANO, Rodolfo, "El alcalde Lazo y el palacio municipal", EN,
30 Jul., 1967.
236. ARRovo LLANO, Rodolfo, ;'Juárez y la casa del Mirador", EN, 21 marzo,
1969.
237. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "Monterrey sin fei·rocarril", EP, 10 enero, 1969.

238. CAvAZos GARZA, Israel, "La plaza del Colegio Civil", EN, 25 mayo,
1960; Hem, No. XXII (mayo-junio, 1960) y Ru, No. 28 {abril, 1961).
239. CAVAZOS GARZA, Israel, "No debe caer el palacio municipal", EN, 8 Dic.,
1961.

Publicaciones especializadas

222. BARRERA, Carlos, "Montc1Tey retrospectivo", P'JS, 1960, p. 363, )' 1961,
p. 73.
223. C.wAzos GARZA, Israel, "La plaza y la estatua de Juárez, de Monterrey",
376

240. CAVAZOS GARZA, Israel, ''Visita al Monterrey bibliográfico", En/, 24 Feb.,
1962.
241. CAVAZOS GARZA, Israel, "En el teleférico", EN, 8 abril, 1962.
242. CAvAzos GARZA. Israel, "La Ciudadela de Monterrey'', EN, 2 junio,
1962; VU, 10 junio, 1962 y Sem, junio, 1962.

377

�•
•
•

•

243. CAvAZos GARZA,, Israel, ''Monterrey en sus oxigenes", PS, No. 31 (20
Jul., 1963).
244. ÜAVAZOS GARZA, Israel, "La fundación de Monterrey, al norte del Ojo
de Agua", EN, 26 Jul., 1963; VU, 28 Jul., 1963 y SCEP, 19 Sept., 1965.
245. CAvAzos GAR.Z.A, Israel, "Ntra. Sra. del Reino, del Nogal o del Roble',
EN, lo. junio, 1964, p. 8-A.
246. CAvAzos GARZA, Israel, "Monterrey cumple 372 años y he aquí su primer plano", EN, 20 Sept., 1968.
247. ''H.IsTORIA y desarrollo de la Cervecería Cuauhtémoc'', Jornadas regiomontanas, No. 8. SCPE, 8 Nov., 1965.
248. MoNTEMAYOR liERNÁNDEz, Andrés, " fonterrey: retrato de un emporio, análisis histórico-económico', SCEP, 6 Jul., 1969.
249. MoNTEMAYOR liERNÁNDEz, Andrés, "Grandeza de Monteney, estudio
histórico-social", SCEP, 17 Agto., 1969.
250. MoNTEMAYOR lmNÁNDEZ, Andrés, "Orígenes industriales de Monterrey:
mito yrealidad'',SCEP, 14 Se2t., 1969. (Nota serie: 21 y 28 SepL, ibid.).
251. MENDIRICHAOA y CUEVA, Tomás, "FJ Casino de Monterrey cumple 95
años'', LG, No. 188 (Dic., 1961).
252. SALDAÑA, José P., "Fundación de Monterrey", EN, 24 Feb., 1961.
253. SALDAÑA, José P., "Comercio de Monterrey", EN, 23 Nov., 1961.
254. SALDAÑA, José P., "Una casa con historia. La finca que ocup6 en Monterrey el Gral. Bernardo Reyes ha sido demolida", SCEP, 5 junio, 1966,
p. 14.
255. SALDAÑA, José P., "Un Monterrey integral", ES, ept., 1968.
256. SALOAÑA, José P., "La plaza de Hidalgo", EP, Sept. (?), 1968.

FUENTE CEsSARio, Jorge Andrés de la, Reporte médico sanitario de la
Boca, jurisdicción de la villa de Santiago, N. L. y apuntes históricos de
su municipio (tesis}, Monterrey, 1962, 31 pp. (mimeógrafo).
263 . .HERNÁNDEZ, Timoteo L., Relación geográfica e hi.rt6rica del municipio
del Gral. Escobedo, en el primer centenario de su erección, Monterrey,

262.

febrero de 1968, 12 pp. (mimeógrafo) .
264. lIERNÁNDEz, Timoteo L., Algunos apuntes para la geografía y la historia
del municipio de ]uárez, N. L., Monterrey, diciembre de 1968, 6 pp.

(mimeógrafo) .
265. HERNÁNDEZ, T'unoteo L., Algunos aspectos geográficos e históricos, sobre
el municipio de Gral. Treviño . .. , Monterrey, diciembre de 1968, 6 pp.

(mimeógrafo) .
266. MoNOORAFÍA del municipio de Higueras, N. L., Primer Centenario de su
erección, 1863-1963. Imprenta VilJarrubia, Monterrey, 1963, 60 pp. ilust.
267. MONUMENTO al insigne cura D. José Ma. Morelos y Pavón. Folleto ilustrativo, S.p.i., Montemorelos, 1963, 34 pp. (con una "guía histórica" de
Montemorelos) .
268. SALC&amp; AaREDONDO, Pablo, Génesis y fundación de la villa de Linares.
Talleres linotipográficos Fr. Junípero Serra, Coyoacán, D. F., 1965, 98 pp.
269. SALINAS ÜANTÚ, Hernán, Municipio de Gral. Bravo, Nuevo León. Historia de su fundación. Tradiciones, relatos. Imprenta Lumen, Monterrey,
1966, 134 pp. ilust.
270. VILLAR:REAL A., Carlos, Monografía geográfica e histórica de Cadereyta
Jiménez, N. L., Gráfica Popular, S. A., Monterrey, 1969, 106 pp.

257. SALDAÑA, José P., "Construcciones y demoliciones'' (doce artículos en
EP, abril-mayo, 1968).
258. SALDAÑA,

José P.,

"Ampliación de calles", EP, 4 mayo, 1969.

259. SALDAÑA, José P., "Los LXVIII años del Círculo Mercantil Mutualista
de Monterrey", Ac, Jul., 1969.

XL-MUNICIPIOS
Libros y folletos
260. CANTÚ, Ciro R., Origen de la ciudad de M ontemorelos. Síntesis de una
fovestigaci6n hist6rica, Monterrey, 1966, 28 pp. {edición en xerox).
261. CAVAZOS GARZA, IsraeJ, Monografía del Municipi.o de Abasolo, S.p.i.,
Monterrey, 1961, 16 pp.
378

Publicaciones especializadas
271. CANTÚ, Ciro R., "Origen de la ciudad de Montemorelos. Síntesis de una
investigación histórica". Hum, No. 8 (1967), pp. 413-437.
272. CAvAzos GARZA, Israel, "San Pedro de Boca de Leones". En el libro:
Villaldama, N. L. Talleres de Impresiones, S. A., Monterrey, 1961, 176
pp. (pp. 87-95, con graves erratas).
273. CAVAZOS GARZA, Israel, ''La villa de San Carlos de Marín", Hum, No. 6
( 1965) , pp. 305-317.
274. CAVAZOS GARZA, Israel, "El municipio de Santa Catarina, en la historia", Hum, No. 7 (1966), pp. 301-311. Publicado antes, sin notas, en:
EN, 28 Feb., 1964, p. 7-B, y en NL, octubre-noviembre, 1965.
275. CAvAZos G ~ Israel, "El municipio de Los Ramones, N. L.'', Hum,
No. 8 (1967), pp. 359-371. Publicado antes, sin notas, en: NL, 15 enero, 1963.

379

�276. Hovo, Eugenio del, "La verdad sobre la villa de Cerralvo", Hum, No. 3
(1962), pp. 361-376.

277.

RomÚGUEz MURo,

J.

Jesús, "Monografía del municipio de Gral. Zara-

goza, N. L.", Ro, No. 1 (marzo, 1964) pp. 9-14 y No. 2 (junio 1964),
pp. 23-26.

Revistas y periódicos
278. BuENTELLo CHAPA, Humberto, "Alcalde inmaduro" (anécdota de León
Treviño, alcalde Guadalupe), EP, 20 agosto, 1969.
279. ÜAvAzos GARZA, Israel, "La capilla de San Pedro de Iturbi&lt;lc, T_ L.'',
EHM, 9 enero, 1960.
280. CAVAZos GARZA, Israel, "Los ejidos de San Pablo, hoy Galeana", EE, 8
Nov., 1960.
281. C,wAzos GARZA, Israel, "San Pe&lt;lro de Boca de Lcone~ ', Ru,
ro, 1960) y VU, 10 junio 1960.

o. 1 (ma-

293. fuRN,\NDEZ, Timoteo L., '·El municipio de Galeana, ucvo León", ETR,
No. 2 (6 febrero, 1967).
294. SALCE ARREDONoo, Pablo, ''Aclaraciones hist6ricas" (sob1e el origen de
Hualahuise y Linares), EN, 5 No\'., 1968. Sobre el mismo astmto: TM,
8 Fcb., 1969; EN, 2 S·pt., 1969; HN, 23 Sept., 1969.
295. SALINAS CANTÚ, Hemán, "Cuando Dios ha de dar ... " (sobre el Mpio.
de Gral. Ilravo), EN, 17 Oct., 1968.
296. SALINAS CANTt'I, Hemán, "El alivio del mundo" (sobre el Mpio. de
Gral. Bravo). EN, 4 Nov.. 1968.
297. SALINAS 'ANTlJ, Hernán. "Cuatro contra Cuatro" (sobr el fpio. ele
Gral. Bravo). EN, 8 Nov., 1968.
298. SALIN ,s CANTÚ, Hemán, "Lo Arizpe" ( sobre el Mpio. ele Gral. Bravo). EN, Jj ov., 1968.
299. ALtNAs CANTÚ, llemán, '·Tres fundadores de Gral. Bravo, Nu ,·o León",
EN, 23 Nov., 1968.
300. SALINAS ÜANTÍr, Hcmán, "Encuentro de dos \'alientes" (sobre el Mpio.
de Gral. Bravo) , EP, 14 mayo, 1969.

282. CAvAzos GARZA, Israel, "La villa del Carmen, antigua hacienda del Chipinque" VU, 26 marzo, l 961, 2a. Sec., p. 8.
283. ÜAVAZos GAR7..A, Israel, "Datos históricos de Los Herreras, N. L.". Nl,
15 febrero, 1963.
284. ÜAVAZOS GARZA, Israel, ''Tres municipio de Nuevo León celebran su
centenario: Higueras, Ciénega de Flores y Gral. Zuazua", NL, 15 marzo, 1963.

Xll.- HrsTORIA

287. CAvAzos GARZA, Israel, "Interesantes datos sobre el viejo templo de Ntra.
Sra. de Guadalupe, en la villa de Guadalupe, .L.", EP, 14 Dic., 1965.
288. ÜA\'AZos GARZA, Israel, ''Cumple hoy Guadalupe sus 250 año'', EN, 4
enero, 1966.
289. CAVAZos GARZA, Israel, "Algo de historia de San Pedro Garza García"
"He, mayo-agosto, 1966, p. 20.
'
290. CAvAZos GARZA, Isracl, "El Señor de la Expiración" ( santo patrono de
la villa de Guadalupe), EN, 13 agosto, 1967.
291. CAv zos GARZA, Israel, "El municipio de Juárez, Nuevo León'', EP, 19
febrero 1969.
292. CAvAzos GARZA, Israel, ''El municipio de Gral. Tredño, Nuevo León",
V U, 25 mayo, 1969.

380

EnucAcIÓN
Libros y folletos

301.

285. ÜAvAzos GARZA, Israel, "Guadalupe: ( ¿ \'illa o ejido?)", Ra, 3 julio,
1964 y EN, 9 julio, 1964.
286. CAVAZOS GARZA, Israel, "Monografía de Guadalupe, Nuevo León. Esbozo
histórico", RL, marzo-abril, 1965.

DE LA

CoaoNADo, Ramón, Palabras en el X Aniversario de la Facultad de Comercio )' Adminütración, Monterrey, 12 &lt;le Oct., 1962. 6
pp. (mimeógrafo).
CÁRDENAS

302. CAvAzos GARZA, Israel, Trayectoria del Colegio Civil. Ed. del CJub S mbradorcs, Litográfica Monterrey, S. A. Monterrey. 1957, 35 pp. (Ficha
cancelada. No corresponde a la década).

303.

EscUELA

de Música de la Universidad de Nuevo León, XXV. (Publi-

cación con motivo de sus boda ele plata). Monten-

r, . A.,

34 pp., ilust.

304. MEJÍA ZÚÑIGA. Raúl, Moisés Sáem., educador de México. Su vida, su
obra)' su tiempo. Impresiones. S. A., Monterrey, 1962, 164 pp.
305. MEDRANo MARTÍNEZ, Vi\.iano, Vida y obrn de Moisés Sáettz, GENL,
DPP, Monterrey, 1962, 12 pp.
306. ÜRDÓÑEz, Plinio D., El benunérito educador 11uevolto11és Pro/ r. D. erafín Peño. Datos biográficos. Monterrey, 1960, 147 pp.
307. RAMOS LoZANO, Humberto, La educaci611 media mexicana y .sus re/armadores: Cabillo Barreda y Moisés Sáenz, GE L, DPP, Monterrey, 1967,
18 pp. s¡n.
381

�308.

SEMBLANZA (del) Profr. Moisés Sáenz Garza, editado por la Escuela Federal, Apodaca, N. L., 1962, 8 pp. (mimeógrafo).

322. SALA.ZAR, José G., Recuerdo de la familia Salazar Rodríg,uz, Monterrey,
1961, 43 pp. (mimeógrafo).

Publicaciones especializadas
309. CAVAzos GARZA, Israel, ''Esbozo histórico del Seminario de Monterrey,
Hum, No. 10 ( 1969), pp. 411-427. Publicado antes, sin notas, en: Re,
XXIV, No. 2 ( 1968), pp. 45-66.
310. MENDTRICHAOA Y CUEVA, Tomás, "La primera Universidad de Nuevo
León: 1933-1934", Hum, No. 8 (1967), pp. 373-392.
311. MENDIRJCHAGA, v Cm:vA, Tomás, "La Universidad Socialista de Nuevo
León (octubre de 193·1-septiembre de 1935)", Hum, No. 9 (1968), pp.
361-388.
312. ÜRDÓÑu, Plinio D., "Antecedentes de la enseñanza normal en Nuevo
León'', En, No. 3 (1969), pp. 15-24.
313. ÜRDÓÑEz, Plinio D., ''Miguel F. Martínez. Síntesis biográfica", En, r 0 •
5 (1969) pp. 17-26.

Publicaciones especializadas
323.
324.
325.
326.
327.
328.

Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Botella y
Buentello", Ab, XXV, 3 (Jul., Sept., 1961), pp. 298-310.
ME1''DIRICHACA v CUEVA, Tomás, "Apellidos de Nuevo Le6n: Hinojosa",
Ab, enero-marzo, 1962.
MENDIRICHACA Y CUEVA, Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Zambrano", Ab, XXVI, 2 (abril-junio, 1962), pp. 195-200.
MENDIRlCHAOA Y CUEVA, Tomás, "Apellidos de
uevo León:· Cavazos",
Ab, XXX, 3 (Jul.-Sept., 1966), pp. 293-298.
MENDIRICHACA Y CUEVA, Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Sepúlveda", Ab, XXXI, 4 (Oct.-Dic., 1967), pp. 423-430.
MENDIRlCHAOA v CtravA, Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Larralde",
Ab, XXXII, 3 (Jul.-Sept., 1968), pp. 299-309.
MENDUUCBAOA Y CUEVA,

Revistas y pni6dicos
314.
315.
316.
317.
318.

319.
320.

Humberto, "Exámenes públicos'', EP, 8 enero, 1969.
CAvAzos GARZA, Israel, "Novatadas estudiantiles'', VPU, No. 2 (Abr.
1960).
'
CAvAzos GARZA, Israel, ''Semblanza del Profr. Ernesto de Villarreal Cantú", Ren, No. 107-108 (Sept.-Oct., 1961).
CAvA2.0s GARZA, lsi-ael, "La obra del Patronato Universitario", VU, 11
Abr., 1965, 7a. ec., p. 6.
MENDilUCHAGA Y CUEVA, Tomás, "La primera Universidad de Nue\'O
Le6n, 1933-1934", Pu, No. 8, Sept., 1963. Se reprodujo en Is, No. 43
(mano-abril, 1966).
SALDAÑA, José P., "El Colegio Mexicano", EN, 28 marzo, 1962.
SÁNcIIEz, Manuel G., "Nuestro Seminario a través de la historia", Tes,
No. 250 ( 1968), ilust.

Revistas y periódicos

.BuENTELLO CHAPA,

329.
330.

BuENTELLo

CuAPA, Humberto, "La familia Westrup", EP, 5 Fcb., 1969.

CA\'AZOS GARZA, Israel, "El escudo de la ciudad de Cadereyta Jiménez",
EN, 24 Oct., 1961.
331. MENDlRICHAGA Y CUEVA, Tomás, "La familia de fray Servando", Pu,
No. 9 (Oct., 1963). Reproducido en PyS, 1964.
332. SALOAÑA, José P., "Bodas de plata del Escudo de Nuevo León", Ac, Jul.,
1968, pp. 1-8 y EP, Jul.(?), 1968.

XIV.-VARIA
Libros y folletos

XIIL-GENEALOGÍA y lliRÁLDICA

Libros y folletos
321.

PÉREZ-MALDONADO,

Carlos, Los Pérez-Maldonado. Imprenta El Regidor,

S. A., Monten·ey, 1963, 188 pp., ilust. "Edición privada de cien ejemplares distribuidos única y exclusivamente entre miembros de la familia
Pérez-Maldonado".
382

333. BARRAGÁN, Manuel L., Fue por Mé:áco. Fragmentos de una síntesis autobiográfica, Edición privada. Sistemas y Servicios Técnicos, S. A., Monterrey, 1966, 92 pp. más índice.
CATECISMO histórico de la Virgen Sma. del Roble, Patrona de Monterrey,
S.p.i., Monterrey, 1960, 34 pp.
335. IlERNÁNDEZ, Isaac, Un perfil sacerdotal (del P. Pablo Cervantes), Impresora Monterrey, S. A., Monterrey, 1961, 310 pp.

334.

383

�336. ÜRDÓÑEz, Plinio D., Bosquejo biográfico del erudito historiador nueuoleonés, Lic. don So.niiago Roel, Monterrey, 1961, 15 pp. (mimógrafo).
337. PÉR.Ez, Jo é Manuel, Sembla11za del Dr. Matro A. Sáenz, Editorial VaUarta, Monterrey, 1964, 62 pp.
338. RANOEL FRÍAS, Raúl, Testimo11ios, istemas y Servicios Técnicos, . A.,
Monterrey, . L., 1961. 212 pp. (Varios capítulos sobre historia, p.ej.:
"Teoría de Monterrey", "La idea histórica•·, "Discur o de inauguración
de la Ciudad Universitaria", etc.).
339. Rooaícuez, Antonio L., Home11aje n José P. Saldaña, entro Patronal
de Nuevo L 'Ón, .p.i., Monterrey, 1964, 8 pp.
340. SÁENZ, lateo A., A11ecdotario (autobiográfico), Ed. "Alfonso Reyes"
Monterrey, 1968, 447 pp., ilust.
341. SrELL, Loca M., Pioneer printer. Samucl Bangs in Mexico and Texas,
University of Texas Press, Austin, 1963, 230 pp.

Publicaciones especializadas

34-2. AouIRRE PEQUE;"o, Eduardo, 'El Dr. Jo é Eleuterio González, como naturalista", BSNHN, ·ol. 1, ro. 2 (28 Feb., 1967), pp. 55-58.

•

343. LANCASTER-JONEs, Ricardo, ''Don Francisco de Paula Verea, obispo de
Linares y de Puebla", Hum, o. 7 ( 1966), pp. 395-415.
344. LEÓN ToRRE , G rardo de, "Reivindicación del Dr. E. Brondo Witt",
A.yL, Año 11, Jo. 4 (Dic., 1968), pp. 5-33.
34-5 . .MAcKLIN, Bárbara June, "El iño Fidcncio: un estudio del curanderismo en u vo León" Hum, No. 8 (196 7) pp. 529-563.
346. 'ÍAuao, Frédéric, "Le développemcnt économique de Monterrey ( 18901960) ". E trait des cahiers du monde hispanique ed luso-bresilien, CaraveUe, 1961, pp. 35-126.
3+7. MENDIR.lCHACA Y C EVA Tomás, "Brotes sectarios n Monterrey", A.b,
enero-marzo, 1965.
348. AVARRo. José, "Aspectos de la vida de don Joel Rocha", PyS, 1962, p.
223.
349. EIRA BARRAGÁN, Manuel, "Galería de compositores nuevoleon es: don
José Mauro Garza" Ro, o. 2 (junio, 1964), pp. 13-16, ilust.
350. EIRA BARRAGÁN, fanuel, "Compositor nuevoleon ~", Hum, o. 10
( 1969), pp. 479-495. (Biografías de Alfredo M. Garza, José Mauro Garza. Belisario de Jesús García y Armando Villarreal).
351. PÉREz-?\-iALDONADO Carlos ' Por qué se vino a vivir a Monterre} eJ Dr.
don José Elcuterio Gomález", Hum, No. 1, (1960), pp. 481-488.
352. RANGEL Fms, Raúl, "Las fu nas que modelar n nuestra hi toria", AyL,

8 1, (1965) pp. 5-20.
384

rERRA, Carlos J., "Miguel D. Martínez Rendón", BBSH, 355, (1967)
(Escritores del Siglo XX, 1900-1950).
354. ILLER, Hildebrando, ''El señor bachiller" ( don José S!mchcz a arro),
CdC, o. 5, (Jul.-Agto., 1962), pp. 185-201.
355. SPELL, Lota M., '·Samucl Bangs, impre or pionero en México y Texas",
Hum o. 7, (1966), pp. 441-451.

353.

Revistas y peri6dicos
356. ARRovo LLANO, RodoUo, " emblanza y época d 1 Lic. D. antiago Roel,
pa~c", EN, 20 enero, 1964, y Ro, ro. 1, (marzo 1964).
357. BuE TELI&amp; CHAPA Hu.mberto, ' o]dado glorioso" (Di6doro Goni.álei
Corclla), EP, 22 abril, 1969.
358. B ENTELLO ÚHAPA Humberto, "Hace cien años", (efemérides comentadas) , Serie de once artículos en EP~ 24 y 2 7 enero; 5, 7 y 14, febrero;
4 y 17 marzo; 24 abril, 8 mayo y 12 y 13 junio, 1969.
359. CAVAZOS GARZA, Israel, "El bautizo de Gon1a.litos", Est, marzo, 1960,
p. 12.
360. CAVAZos GARZA, Israel, "Santiago Ro 1, historiador", Re, julio-agosto,
1961, p. 9.
361. CAVAzos GARZA, Israel, 'IT.a Virgen d Guadalupe en Nuevo León'', EN,
12 Dic., 1962.
362. ÚAVAZOS GARZA, Israel, 'En recuerdo de Santiago Roel", EN, 23 enero, 1963 y U, 3 Feb., 1963.
363. CAvAzos GARZA, Israel, "El Li Arturo B. de la Garza, gobernante",
BM, o. 16, (30 Jun., 1965), p. 8.
364. CiwAZos GARZA, Isra 1, "El padre Severiano Martínez", VU, 27 abril,
1969, 4a. Sec. p. 5.
365. Mo TEMA YOR lliRNÁNDEZ, Andrés, "La historia en el noreste de México" ED, Año VII, 2a. Secc., p. 13.
366. RA

GEL

FRÍA.s, Raúl, "Teoremas económicos", EP, 13 julio, 1965.

367. SALOAÑA, José P., "La historia y el teatro'\ EP, junio (?}, 1968.
368. SALOAÑA, José P., "Tres personajes en mi vida", serie de 31 artículos, en
EP, 21 de julio a 8 de noviembre de 1968.
369.
370.

José P., "Después de medio siglo, este es el legado de don
Jesús Cantú Leal" (fundador de "El Porvenir"), EP, 31 enero, 1969.
Al.DAÑA,

AUNAS CANTÚ,

Hernán, Ratos amargos de Gonzalito ", EN, lo. julio,

1969.
371. VIZCAYA CANALES, Isidro, "La naranja en
histórica" Pan, 18 agosto, 1966.

uevo Le6n: investigación

385
H23

�StGNfFtCAOO

DE LAS SIGLAS

Ab. Abside, Méxíco, D. F.
AHP, APH. Archivos de Historia
Potosina, Academia de Historia Potosina, San Luis Potosí.
AyL. Armas y Letras, Universidad de
Nuevo León, Monterrey.
BB H. Boletín Bibliográfico de la Secretaría de HaciendaJ México,

D. F.
BISCM. Boletín de ln/ormaci6n, del
Seminario de Cultura Mexicana,
México.
BM. Boletín Mas6nico, Monterrey.
BSNH . Boletín, de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia Narural,
Monterrey.
00 HEGI, SMGE. Colección del
Congreso Nacional de Historia para el estudio de la Guerra de Intervenci6n. Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, México
D. F.
CdC. Casa de CoaliuiJa. México,

D. F.
OEH, UNL. Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo Le6n.
CIH. Cuadernos de 1 rwestigación
Humanística, de la Escuela de Letras, Tecnológico de Monterrey.
CLP SEP. Cuadernos de Lectura Po' Secretaría de Educación Púpular,
blica, México, D. F.
CuAm. Cuadernos Americanos, México, D. F.
CuH, EL. Cuadernos de Huma11idades, Escuela de Letras del Tecnológico de Monterrey.
ED. El Día, México, D. F.
386

EE. El Errante, periódico estudiantil, Monterrey, N. L.
EHM. El Heraldo de Monterrey.
EL. El Legionario, México, D. F.
EL, ITESM. Escuela de Letras, Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey.
En. Ensayo, Revista de la Escuela
onnal Superior, Monterrey.
Enf. En/ oque, Monterrey.
EN. El Norte, Monterrey.
E SL. Escuela Normal Superior Labastida, Monterrey.
EO. El Observador, periódico estudiantil, Monterrey.
EP. El Porvenir, Monterrey.
ES. El Sembrador, Monterrey.
Est. Estudiantes, Revista universitaria, Monterrey.
ETR. El Triunfo de la República,
Monterrey.
EU. El Universal, México, D. F.
Ex. Excélsior, México, D. F.
Germ. Germinal, Puebla, Pue.
GE L, DPP. Gobierno del Estado de
Nuevo Le6n, Departamento de
Prensa y Publicidad.
He. Hemisferio, revista. Monlerrey.
HJVV. Homenaje a Jaime Vicens
Vives Barcelona.
HM. Historia Mexicana, El Colegio
de México, México, D. F.
Hum. Humánitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad de Nuevo León.
IF. Inter Folia, Biblioteca "Alfonso
Reyes", Monterrey.
Is. lsmo, revista, México, D. F.

LG. La Gaceta, Noticiero mensual
d 1 Casino de Monterrey.
LVP. La Voz del Pueblo, Allende
N.L.
LvZ. La Voz de Zaragoza, Monterrey.
MAMGH. Memorias de la Academia
Mexicana de Genealogía y Heráldica, México, D. F.
MAMH, CRM. Memoria de la Academia Mexícana de la Historia,
Correspondiente de la Real ele Madrid, México, D. F.
MC, . México en la Cultura Novedades, México, D. F.
MSNHCA. Memoria del Syrnposium
Nacional de Historia sobre el Congreso de Anáhuac, Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística,
México, D. F.
NL. Nuevo León, Boletín del Gobierno de Nuevo Le6n.
ov. Novedades, México, D. F.
Pan. Panorama, emanario informativo del Tecnológico de Monterrey.
PCHGI, SMGE. Primer Congreso de
Historia para el estudio de La Guerra de Intervención. Sociedad Mexícana de Geografía y E tadística
México, D. F.
PITESM. Publicaciones del Instituto
Tecnol6gico y de E tudios Superiores de Monterrey.
PS. Provincia Social, revista, Monterrey.
PSA, U . Publicaciones del Seminario de Antropología. Universidad
de Se ·illa.
Pu. Pulso, re\'ista. Monterrey.

PyS. Previsi6n y Seguridad. Almanaque anual de la Fundidora de Monterrey.
Ra. Radar, periódico, Guadalupe,
N. L.
Re. Resurgimiento, revista de la Orden Franciscana, Monterrey.
Reo. Renacimiento, Revista magisterial. Monterrey.
RL. Reví.ita Leonística, Club de Leones de Guadalupe, N. L.
RH. Revista Hidalgo, México, D. F.
Ro. Roel, Boletín de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Monterrey.
Ru. Ruaido, revista, Monterrey.
Rum. Rumbo, revista, Monterrey.
SCEP. Suplemento Cultural de "El
Porvenir", Monterrey.
Sem. Sembradores, revista Monteterrey.
ema. Semana, periódico, Sabinas Hidalgo, N. L.
MGE. Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, México, D. F.
T'es. T estimo11io, revista del emmario de Monterrey.
TM. Tribuna de .Monterrey.
UNL, FE. Univer idad de Nuevo
Le6n, Facultad de Economía.
UPUPF. Universidad Pontificia Urbaniana de Propaganda Fide, México, D. F.
VPU. V o&amp; y Presencia Universitaria,
Monterrey.
VU. Vida Universitaria, Monterrey.
MRA. Décima Mesa Redonda de
Antropología, San Luis Potosi.

387

�LOS PRIMEROS AVANCES DE LA COLONIZACIÓN ESPA.ROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPARA

{1519-1528)
EucENIO DEL Hovo
Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

a. Francisco de Garay '.Y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GOBERNANDO LAS INDIAS los frailes jer6nimos, Francisco de Garay, compañero de Col6n en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Ant6n de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida {1513), de Hernández de Córdova (1517) y Juan de Grijalva {1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego Velázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envi6 una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relaci6n enviada por
Garay al Rey, se dice que el prop6sito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, lleg6 Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hernán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�LOS PRIMEROS AV I\NCES DE LA COLONIZACIÓN ESP.AROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPAAA
( 1519-1528)
EucENio

DEL

Hoyo

Instituto Tecno16gico
de Monterrey

a. Francisco de Caray y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GoBER.NANDO LAS INDIAS los frailes jerónimos, Francisco de Garay, compañero de Colón en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Antón de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida (1513), de Hemández de C6rdova (1517) y Juan de Grijalva (1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego V elázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envió una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relación enviada por
Garay al Rey, se dice que el propósito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, llegó Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hemán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�grosar las filas de Hemán Cortés y son los que Bemal Díaz del Castillo
llama los "panzaverdetes''.8
Sin noticias de Camargo y creyendo que éste había logrado establecer la
proyectada colonia, Garay se apre uró a enviar n su ayuda a Miguel Díaz
de Au.-c u con más de cincuenta oldados y treinta y siete caballos, quien,
como dice Bemal D.íaz del Castillo, "no halló rastro, ni hueso, ni pelo de
la armada de Garay" y, como los indios lo recibieron en actitud hostil, abandonó la empresa. buscando refugio, él y sus hombres, bajo la bandera de
Hemán Cortés, '' ... y este fue el mejor socorro y al mejor tiempo que le
habíamos menester ... ,, 10

De este famoso capitán aragoné hacen elogio lo mismo Cer\'antes de
Salazar en su Cr6nico, que Díaz del Castillo en su Historia; dice el primero: " ... fue uno de los mejores conquistadores que hubo. Murió muy viejo e muy rico en México; trajo muy buena gente e caballos".11 Y el segundo:
' ... sini6 muy bien a u Majestad en todo lo que se ofreció en las guerras
e conquistas de la Nueva España" y, entusiasmado en el recuerdo, se explaya contándonos cómo Díaz de Aux se le enfrent6 al Real y Supremo Consejo de 1as Indias defendiendo su pleito contra el sevillano ndrés de Barrios
(a) El Danzador, cuñado de Cortés, por la mjtad del pueblo de Meztitlán.

•

• "Estando qur: cslábamos en Segura de la Frontera de la manera que en nú relaci6n habrán oldo, vinirron cartas a Cort~s como había aportado un navío de los
que el Francisco de Garay había enviado a poblar a Pánuco e c¡ue venía por capitán uno que se decía fulano Camargo y traía sobre sesenta roldados y todos dolientes y muy amarillos e hinchadas las barrigas, e que habían dicho qut otro capit:!.n
que el Garay habla enviado a poblar a Pánuro, que se decla fulano Alvarez Pincelo
(sic.), que los indios de Pánuco los habían muerto y a todos los soldados y caballos,
que había enviado a aquella provincia, y que los navíos se los habían quemado, y
que este Camargo viendo el mal suceso, se embarcó con los soldados que dicho tengo
y se vino a socorrer a aquel puerto porque bí~n tcn!an noticiaJ que cstabamos poblados allí y que a causa que por rustentar las guerras con los indios de Jamaica
no tcnlan que comer, e ventan tan flacos y amarillos e hinchados, y más dijeron
que el capitán Camargo había sido fraile dominico, e que había hecho profesión,
iuS cuale soldados con su capitán 1e fueron luego, poco a poco, porqut• no podían
andar a pie de flacos, a la villa de la Frontera donde estábamos; y cuando Cortés
los vi6 tan hinchados y amarillos, que no eran para pelear, hnrto teníamos que curar en ellos, y les hizo mucha honra y tf'ngo que el Camargo murió luego, que no
me acuerdo bien que se hizo, e también se murieron muchos de ellos, y entonces
por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panciverdetcs, porque traían los
colore, de muertos y las barrigas muy hinchadas .•. " Bcmal: Historia, pp. 459-460.
• Para este apartado véanse: Cervantes de Sala.zar: Cr6nita, p. 564; Ov-iedo:
Historia, Vol. III, pp. 429-442; Demal: Historia., ol. I, pp. 460 y 463; P. F. \'elázquez: Hist. d, S. L. Potosi, Vol I, pp. 136-137.

" Bemal: Historia, Vol. I, pp. 460-463.
11 Cervantes de Sala.zar: Cr&amp;nica, p. 564.

392

Oigamo el pintoresco lenguaje del cronista: " ... a este Miguel Diaz de
Aux fue el que en el Real Consejo de Indias, en el año de 1541 dijo que
a unos daban favor e indios por bien bailar e danzar y a otros les quitaron
sus haciendas porque habían bien servido a su Majestad peleando ... e tendió la capa en el suelo, y puso la daga sobre el pecho, estando tendido en
ella de espaldas e dijo: si no es verdad lo que digo Vuestra Alteza me mande degollar con esta daga e si es verdad haced recta justicia ... " u
Todos los hombres que vinieron con Díaz de Aux y que se unieron a las
huestes de Cortés fueron apodados los ''lomos recios" 11 y se distinguieron
como valientes y esforzados.
En pos de la anterior, envió Garay otra expedici6n al mando de Ramírez el Viejo. De jrmos la palabra a Bemal Díaz del Castillo: 11 • • • y digamos
que desde alU a pocos días que Miguel Díaz de ux había venido a aquel
puerto de la manera que dicho tengo, aportó luego otro navío que enviaba
el mismo Garay en ayuda y socorro de su armada creyendo que todos estaban buenos y sanos en el río de Pánuco (si.e por las Palmas) y venía en
él por capitán un viejo que se decía Ram!rcz y ya era hombre anciano y
a esta causa le llamábamos Ramírez el Viejo porque había en nuestro real
dos Ramírez, y traía sobre cuarenta solda.dos y diez caballos e yeguas e ballesteros y otras armas y el Francisco de Garay no hacía sino echar un virote tras otro en socorro de su armada y en todo le socorría la buena fortuna a Cortés y a nosotros era grao ayuda, y todos esos de Garay que dicho
tengo fueron a Tepeaca a donde estábamos ... y a los que trafa el viejo
Ramírez, que traían unas armas de algodón (escaupiles} de tanto gordor
que no les pasaba ninguna flecha y pesaban mucho, pusímosles por nombre
los de las albardillas ... " 11
Mientras Camargo y los que lo siguieron fracasaban en el intento de establecer una colonia en la desembocadura del río de las Palmas, como primrr apoyo de la "Victoria Garayana", el gobernador de Jamaica, Francisco
dr: Garay, el año de 1520 enviaba a España a Juan L6pez de Torralba con
muestras del oro huasteco y un mapa de la exploración realizada por Alvarez de Pineda, para solicitar el permiso de conquistar y colonizar esas tierras. El Rey le concedió lo que pedía en la real cédula de 1521, atrás mencionada. Con este firme apoyo legal el año de 1522, Caray apresuró sus
preparativos para la formal ocupación del territorio concedido, que incluía
la región de Pánuco, por lo que entró en conflicto con Hemán Cortés, que
'· Bemal: Hütoria, Vol. I, pp. 460-461.
" " •.• y porque lo, soldados que traía Miguel

Día.z de Aux ,·enían muy recios

y gordos les pusimos por nombre los de los lomos recios ... ". Berna~ Vol. I, p. 462.

" Demal: HistorÚl, Vol. I, pp. 461-·162; P. F. Velázquez.: Hi.st. de S. L. Potosl,
Vol. I, p. 137.

393

�se creía con derechos a ella. Cortés se apresuró a alir de la ciudad de
México para dirigir personalmente la entrada a la "Provincia de Cbila
Y Pánuco", haciendo guerra a los huastecos y, como uno de sus actos de
posesión, fundó, no lejos de la desembocadura del río Pánuco, la villa de
Santiestevan del Puerto, como mojón de la a•.-anzada más septentrional de
su conquista; y, dejando en ella una fuerte guarnición, regresó a la ciudad de México. No fue sino hasta fines del verano de 1523 cuando Garay terminó sus preparativos y pudo 7.arpar con una bien pertrechada expedición, compuesta de diez y seis barcos, seiscientos hombresJ ciento cincuenta caballos, doscientos arcabuces, treinta ballestas y un buen número
de piezas de artillería. Imitando quizás a Cortés en lo de la Villa Rica
de 1a Veracruz, desde antes de salir de Jamaica, organizó el ayuntamiento
de la población que pensaba fundar como centro de su conquista y que
se llamaría "Garay"; como dice muy bien Gómara: "hizo un pueblo en
aire que llamó Garay",15 pue nunca llegó a fundarse. Dicho ayuntamiento
quedó integrado por Alonso de Mendoza y Hernando de Figueroa como alcaldes ordinarios; Gonzalo de Ovalle, Diego de Cifuentes y Villagrán como
regidores. Después de muchos incidentes que no es del caso narrar
uí
el día 26 de junio de 1523, dejó Garay la isla de Jamaica rumbo a Cuba:
donde tuvo noticias de la fundación de Santiestevan del Puerto por Cortés,
cosa que mucho lo contrarió y, después de infructuosos trámites. deciai6
fundar, ya no en aire, aquella población en el río de las Palmas, c-omo base
de futuras operaciones; y el día 25 de julio de ese año de 1523, la expedición alcanzó la desembocadura de dicho río y Garay ordenó a Gonzalo
de Ocampo que e)..-plorase río arriba para escoger el lugar más conveniente
para la fundación: " ... envió el río arriba a Gonzalo de Ocampo; con un
bergantin, a reconocer la disposición de la tierra. Subió quince leguas; vio
que muchos ríos entraban en aquél; volvió aJ cuarto día, diciendo que la
tierra era ruín y despoblada; y aunque esta relación no fue cierta, Francisco de Garay la creyó, y sacó a tierra los caballos, y cuatrocientos infantes,
y ordenó que la armada, con cargo de capitán general, llevase Juan de Grijalva, costa a c-0sta; y él se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres días
por pantanos y despoblados; pasó a nado y en balsas, un río que llaman
Montalto, porque corría de grandes sierras. Entró en un gran lugar desierto,
a donde hall6 mucho maíz, y otros bastimentos¡ arrodeó una gran laguna
y, con ciertos indios de Chila que prendió, y sabían la lengua castellana (sic
por mexicana) , envió a un pueblo para que le recibiesen de paz, y así
lo hicieron, y le proveyeron de maíz, frutas y aves que toman en la laguna.
u G6mara: Cr6nfra, Cap. CLIII (en Barcia, Vol. II, p. 158}; P. F. Velázquez:

Hist. d, S. L. Potosi, Vol. I, pp. 137-140, 159-172 (biog.); Meade: "El adelantado Francisco de Garay", BSMGE, Vol. LXIIJ, pp. 403-430.

394

En este lugar intentaron los soldados amotinarse, porque no les dejaban
saquear; pasaron adelante, y en el pasaje de otro río se ahogaron ocho caballos; metiéronse en unos pantanos, adonde pensaron perecer, y si hubiera
alguna resistencia no escapara ninguno. Y después de estos trabajos y de
mucha hambre, y de mucha molestia de los mosquitos y pitos, que pican
y dejan señal como chinches, y suelen causar calentura, y murciélagos que
los ofendían extrañamente porque son grandes y chupan a los dormidos
la sangre de las narices y orejas, manos y pies o de cualquiera parte descubierta. Aportaron a Pánuco, tan deseado, pero por causa de las guerras
de Remando Cortés, la tierra estaba destruída y no hallaron qué comer;
y, porque también los soldados de Hernando Cortés, que estaban de la
otra parte del río. habían alzado la comida; y por ésto, y porque tardaban
los navíos en que venían los bastimentas, los soldados se derramaron a buscar qué comer y Francisco de Garay envió a Gonzalo de Ocampo a saber
qué intención tenía la gente de Cortés que. estaba en )a villa de San Estevan del Puerto". 18 Cuando Cortés se aprestaba para ir a enfrentarse con
su enemigo, recibió una real cédula por la cual se reconocían sus derechos
a la jurisdicción de Pánuco y se ordenaba a Garay no entrometerse en ella.11
Cortés envió a Pedro de Alvarado a mostrarle a ·caray la real cédula y a
pedirle que se alejase de Pánuco; éste, sintiéndose abandonado de sus hombres y por ende perdido, decidió ir a México para intentar algún arreglo
con Hemán Cortés, quien lo recibió con suma cortesía y le ofreció un banquete; pero, en realidad, el desventurado Garay era su pri ionero. Propuso
éste a aquél el matrimonio de sn hijo mayor con Catalina Pizarro, hija natural de Cortés, siempre que le permitiese hacer un nuevo intento de fundación en el río de las Palmas y que Cortés cooperase en esa empresa; éste
llegó a prometer, no sólo la ayuda pedida, sino proporcionar a su futuro consuegro algunos de sus expertos capitanes y de sus soldados veteranos que
ayudasen a Garay a cumplir su intento. 18 Tan amistosa, cuanto acertada
solución, no tuvo efecto por la ines~rada y casi repentina muerte de Garay,
ocurrida en las navidades de 1523; parece que murió de "un dolo1· de costado" (neumonía), awique mucho se elijo que Cortés lo había envenenado
"con una capirotada" .10

" Herrera: Jfotoria, Vol. II, Der. 111, Lib. V. Cap. V, pp. 135-136.
" "Provisi611 de su fajestad mandando a Francisco d • Garay no entrometerse ...
abril 24 de 1523" en Pacheco y Cárdenas: Documentw. Vol. X."{VJ, pp. 71-76.
,. Para ste apartado e pueden consultar: Bemal: Ilirloria, Vol. II, pp. l 76187; Conés: Carla de R,lación d, 15 de .octubre d, 1524; Herrera: Historia, Dec.
III, Lib. V, Cap. VII; P. F. Vclázquez: Hi.it. de S. L. Potos(, Vol. I, pp. 173-189.
1• G6mara: Historia, Vol. II, p. 160; Cortés: Cuarta Carta de Relacwn (en Barcia, Vol. I, pp. 126-165; Oviedo: Historia, Vol. 111, p. 455.

395

�b. Hernán Cortés y Nuño Beltrán de Guzmán

(1523-1528)

La muerte de Francisco de Garay no puso íin al problema de Pánuco,
ya que sus hombres habían quedado en aquella región y que, divididos
en pequeños grupos, asolaban la tierra sublevando a los indios que acabaron
matando a todos los sobrevivientes de la expedición de Garay y que, decidido a limpiar la tierra de españoles, sitiaron a Santiestevan del Puerto y
destruyeron las demás fundaciones. Al enterarse Cortés de lo ocurrido, envió inmediatamente a Gonzalo de Sandoval con cincuenta hombres de a caballo, cien infantes, cuatro piezas de artillería y quince mil (?) indios aliados, para que restableciese el orden sofocando la rebelión; en rápida, vigorosa y cruel campaña, los huastecos fueron de nuevo sometidos.20
Encontrándose Sandoval en la pacificación de Pánuco, Cortés recibió instrucciones de la Corona, de fecha 6 de junio de 1523, para que explorase
las costas de los dos océanos en busca del tan deseado estrecho de Anián
que acortarla la navegación a las islas Molucas.21 Cumpliendo dichas instrucciones, envió Cortés, el año de 1524, dos expediciones, una de cuatro
navios para explorar las costas del Mar del Sur (el Pacifico) y la otra,
de sólo dos, para trazar un mapa de la costa del Golfo de México, des~
Pánuco a la Florida, y de la del Mar del Norte (Atlántico), de la Florida
al Labrador. 22 Y fue entonces cuando Cortés consideró muy seriamente la
conveniencia de colonizar en el rlo de las Palmas, haciendo suyo el proyecto de Garay; pero una serie de problemas que no es del caso reseñar aquí,
le impjdieron cumplir su prop6sito de tomar posesión en el río de las Palmas y las tierras situadas más al norte. Cortés, desde el conflicto con Garay, había estado insistiendo ante la Corona que la región de Pánuco 1 hasta
el lejano río de las Palmas, debería quedar bajo la jurisdicción del Reino
de la Nueva España y sujeta a él. El Rey accecli6 a esta demanda; 23 pero,
las muchas intrigas que se movían contra Cortés, hicieron que el mismo
año ( 1525) que Cortés lograba ser confirmado en su jurisdicción sobre la
Provincia de Pánuco hasta el río de las Palmas, el contador, Rodrigo de
Albornoz, declarase, en un largo i.nfonne12 • la necesidad de separar las provincias de Temistlán (sic), Pánuco, Guatemala y Cuazacualco (sic.). Apa• Cortés: Cuarta Carta de Relaci6n (en Gayangos, pp. 299-303); Oviedo: Histuria, Vol. III, pp. 457-458: Gómara: Crónica, pp. 160-161.
" G6mara: Crónica, p. 165.
'"" Cortés: Cuarto Carta de Relación (en Gayangos, pp. 314--315).
ª Herrera: Historia, Dec. Ill, Lib. VII, Cap. IV, p. 213; Meade: La Huast«ca,

Cap. "La Conquista", pp. 263-277.
"' "Carta del Contador Rodrigo de Albornoz .•. , 15 de diciembre de 1525", en
Pacheco y Cárdenas: Doc. Intd., Vol. XIII, p. 74.

396

yándose en el informe de Albornoz y en las muchas quejas presentadas contra Cortés durante su viaje a las Hibueras, se acordó residenciar a don Hernando así como la separación de la provincia de Pánuco de la Nueva España
y se nombro gobernador de ella a Nuño Beltrán de Guzmán. 25 Por brevedad no queremos ocupamos de las actividades esclavistas de don Nuño ni
de sus confJictos con las autoridades de la Nueva España, sólo hablaremos
de sus intenciones de colonizar en el río de las Palmas, tal vez movido por
las noticias de las gentes de Garay que hablaban de muchos pueblos y de
montañas con minas de plata. " ... deseando Nuño de Guzmán por todas
partes ensanchar sus límites, envió a Sancho de Caniego (su pariente), aunque nuevo en la tierra, con la mayor parte de la gente que pudo, a conquistar el río de las Palmas, pensando de hallar grandes riquezas; no ignorando que estaba dado aquel distrito a Pánfilo de Narváez, tomó la posesión en nombre del Rey: y en cuarenta leguas la tierra adentro, no hallaron
poblado, ni camino, y pocos indios, y aquellos tan salvajes, que no se sustentaban sino de cazas, comiendo las carnes crudas, y langostas, lagartijas y
culebras, y otras tales bascosidades. Detúvose cinco meses en la jornada,
awique tuvieron noticia que la tierra era rica, y poblada: por las espesuras
de los bosques, no pudieron pasar, y por faltarles mantenimiento y otras
cosas se volvieron ... " 28
Esta expedición de Sancho de Caniego a la región del rio de las Palmas)
tiene para nosotros especial interés; desafortunadamente los datos de que
disponemos son demasiado vagos y es absolutamente imposible reconstruir la
ruta de esta expedición. El pasaje de Herrera, arriba transcrito, sugiere
cosas muy interesantes; pero, entiéndase bien, sólo sugerencias, ni siquiera
podríamos hablar de conjeturas. Suponemos que Sancho de Caniego sigwó,
hacia el norte, el camino de la costa, varias veces recorrido por las gentes
de Garay. Después de tomar posesión, a nombre de Nuño de Guzmá.Jt, del
río de las Palmas, "en cuarenta leguas la tierra adentro" y durante "cinco
meses", exploró la región. Por lo que sabemos de otras expediciones muy semejantes, muy amplio debió ser el territorio explorado en tan largo tiempo.
Las cuarenta leguas ¿ fueron hacia el norte o hacia el occidente? No podemos saberlo; nos inclinamos por lo segundo al saber que uno de los fines,
tal vez el principal, de la e:iqredición era buscar metales preciosos y así es
muy posible que las sierras de San Carlos y de Pamoranos, en Tamaulipas,
los _hayan atraído con sus posibilidades mineras; además, lo que se dice
,. Herrera: Historia, Dcc. III. Lib. VID, Cap. XIV, pp. 215-217; Oviedo: Historia, Vol. IU, p. 559; G6mara: Historia (en Barcia, Vol. II, p. 38); Zumárraga;
"Carta a su Majestad'' en Doc. lned., Vol. XIII, p. 117; Toussaint: La Conquista
de Pánuco, pp. 115-123; Castañeda: Our Catholic Heritage, pp. 32-38.
"' Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. 111, Cap. VII, p. 293.

397

�respecto a los naturales "tan salvajes, que no se su tentaban sino de cazas,
comiendo las carnes crudas ... " conviene más a los nómadas situados al
occidente de la rota, que a los indios pescadores de las marismas de que
nos habla Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que habrían encontrado de haber
seguido rumbo al norte. Sin embargo, cuando dice Herrera que "por las
espesuras de los bosques no pudieron pasar" pensamos en la posibilidad, muy
remota, d que hayan cruzado el río Bravo y, siguiendo hacia el Norte, hayan lle~do ha ta las cercanías del río de las Nueces que es donde empiezan los grandes bosques; aunque tal vez, al hablar de "bosques'' el cronista,
se esté refiriendo al monte alto y espeso, al intrincado chaparral que bien
pudieron encontrar hacia occidente. Llenos de dudas e in eguridades sugerimos la posibilidad de que Sancho de Caniego }' sus hombres hayan explorado tierras de Nuevo León, tal VC'?. por el rumbo de Cerralvo o los Aldamas. Que en realidad nada pod mos saber de cierto sobre esta importante expedición que tuvo lugar en el verano ele 1528.
De todo lo anteriormente expueslo se desprende la gran importancia del
río de la Palmas dentro de los diez primeros a1íos (1518-1528) de la historia de la Nueva España, así como los muchos pro)'ectos y serios intentos
para colonizar cerca de su desembocadura. Impresiona pensar que en varias ocasiones estuvo a punto de fundarse dicha colonia, hecho que hubiese
cambiado completamente la historia del noreste de México y sureste de los
Estados Unidos; de haberse logrado su establecimiento, Tejas seguiría siendo mexicana.

r. 1de11tif icació11 del rio de las Palmas
La correcta identificación del tantas \"e&lt;'es nombrado río de las Palmas,
es un problema histórico del mayor interés y que creemos haber resuelto definitivamente.
Todos los "cronistas primilivos de Indias" hablan de él y de la reñida
y prolongada disputa sobre la conquista y gobernación del tcnitorio por él
uominado o limitado. Su nombre aparece en multitud de documentos de
fecha muy temprana; y su desembocadura era una de las más importantes
referencias para la navegación en el Golio de México. El río de las Palmas
es uno de los accidentes geográficos más destacados en la antigua cartografía americana, figurando en casi todos los antiguos mapas de nuestro
Continente, como se puede comprobar por la lista que damos a continuación:
Aparece ya en el mapa de Alberto Cantino ( 1501-1502) como Río de
las palmas; en e] de Nicolás de Caneiro ( c. 1503) se le llama Rfo de las
J1armas; el de Martín de Waldseemüller (1513) lo registra como Río de la
parma; el de choner (1515 ,6 1520) como Río de las parmas; en el mapa
398

del Golfo de México, conocido como el de los pilotos de Cortés (fines &lt;le
1520) se lee R. la Palma; en el de Turín (c, 1523) aparece Río de lq palma;
en el del vizconde de Maggiolo ( 1527) figura la Provincia de las Palmas;
otra carta anónima de ese año ( 1527) anota las palmas; en el "Globe Doré"
(1528?) leemos R. de la Parma; la carta de Diego Ribero (1529) lo llama R.
de Palmas; en el Atla, de Kaufmann (1529) aparece en la carta IV como
las palmas, en la VII también las palmas, en la X R. de Palmas y en la
XIII R. de Palmas; en el Globo de Oronlius ( 1531) encontramos R. d.
Palmo; en el mapa de Alonso de Chávez (1536) se le menciona como Río
de las Palmas; en el de Alonso de Santa Cruz (1536) se llama Rlo de Palmas o Río Solo; el "París GilL Globe" o "De Bure Globe" (1536?) registra
R. D. Palma; en el mapa de la expedición &lt;le Moscoso (1539-1543) aparecen dos ríos diferentes con la anotación R. de Palmm · en el de Santa Cruz
( 15·:¡.2) también R. de Palmas_; en los portulanos de Dattista Agnese ( 154215+3) se lee las palmas; el planisferio &lt;le Sebastián Cabot (1544) anota palmar Y, más al sur, río de palmas; el portulano de la "Ayer Col!ection"
(1554), R. de palmas; en el mapa de Ortelius (c. 1584-) encontramos R.
Palmar; en el de Wytfliet (1597) se lee R. de Palmas; en el de Purchas
(1625) R. de Palmas; el Plano de Laet (1633) recistra R. de Palmas y el
de Turba Ardiente (1680) R. a Palmas. 21
Que el problema de localización ha existido y que aún no ha siclo resuelto, podemos demostrarlo con unas cuantas citas de diversos historiadores. Tocios los antiguos cronistas son muy vagos al respecto y sobre sus datos no puede basarse la correcta localización; casi todos, al hablar de las
expediciones ele Garay. lo confunden con el río Pánuco; resulta muy ilustrativo el hecho de que Bemal Díaz del Castillo en un pasaje de su obra
comete ese error mientras que en otro habla de ellos como de ríos · muy
diferentes y proporciona datos muy importantes para la correcta localización del río de las Palmas.28 G6mara dice: " ... y hablaremos de Pánfilo
de Narváez que fue a poblar y conquistar. . . el río de Palmas, que cae
treinta leguas encima de Pánuco, hacia el norte .•. " 29 Oviedo es aún más
vago: " ... el río que llaman de las Palmas en cierta parte de la costa del
Norte ... ", &gt;·, más adelante, e.,.,_-plica: " ... se trata del río de las Palmas,
que está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hermoso) subiendo por la
dicha costa la vuelta de la provincia que llaman la Florida ... " ªº Herrera
- Las obras que pfincipalmente nos ayudaron a formar esta lista, fueron: T/ie
Discovtry of North Am«rica de Harrise; Spaniih Voyag,s, ,te. de Wagner; A Book
of Old Maps de Fite y Freeman; y NarraliLt and critico/ llístory o/ Amsrica in Maps,
Austin, 1961.
'"Be.mal: Historia, Vol. I , pp. 461~162 y Vol. TI, pp. 179-LB0 (cd, García) .
"' Gómara: Húto,ia, Cap. XLVI, p. 36 (ed. Barcia).
• Oviedo: Historio, Vol. III, p. 579.

399

�lo menciona en repetidas ocasiones, pero sin dar el menor dato para su
localizaci6n. 31 El notable ge6grafo Juan López de Velasco en su Geografía
y descripción universal de los Indios (1571-1574) nos da la latitud de su
desembocadura: "Río de Palmas o río Solo: en veintiséis grados y medio
de altura".3!! Entre los cronistas del siglo XVII citaremos al padre Torquemada que dice: " ... de Pescadores (Río de Guadalupe, Tex.) basta el río
de las Palmas, por cerca del cual pasa el Trópico de Cancro. Del río de
Palmas, al río Pánuco hay más de treinta leguas ... " 33 Pero, dejemos a los
viejos cronistas para citar a los modernos historiadores: don Manuel Orozco y Berra en su Historia de la Geograffa en México, dice: " .•. el río de
las Palmas, no obstante haberse hablado de él con frecuencia, no está bien
determinado, y las opiniones vacilan entre los ríos Bravo, Conchas y Santander", y sigue diciendo: "De luego a luego descartaremos de la competencia al río Bravo, porque en cartas, desde muy antiguas, constan pu tos
conjuntamente éste y el río Palmas".34 Y después de una muy larga Y muy
erudita disquisición, termina identificándolo con el río Soto la Marina. El
notable ge6grafo don Antonio García Cubas, con apoyo en no sabemos qué,
extrañamente lo identifica con el pequeño arroyo del Chamal que cruza
la hacienda de su nombre unos pocos kilómetros al norte del río Soto la
Marina. 35 Nos desconcierta mucho esta identificación porque todas las fuentes hablan de un río muy grande y caudaloso. Pasaremos revista a las opiniones de los historiadores tamaulipecos: Alejandro Prieto lo identifica con
el Soto la: Marina; 88 Blas Rodríguez, siguiendo a García Cubas, con el arroyo del Chamal; 3 1 Candelaria Reyes, 38 Garza Treviño,39 y Gabriel Saldívar iO
están por el Soto la Marina, al igual que tres notables investigadores_ de
la historia del noroeste de México, don Vito Alessio Robles,'1 don Pnmo
Feliciano Velázquez quien, apoyando su opinión, dice: "Debe quizás aquel
río su nombre al cerro de Pahnas, uno de los puntos cuhninantes de la
n Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. III, Cap. IX, Vol. II, pp. 196-197; Dec.
IV, Lib. IV, Cap. II, Vol. II. p. 302 y p. 304 (ed. l728).
L6pez de Velasco: Geografía, p. 182.
Torquemada: Monarqufa, Vol. 1, Cap. VI, p. 17 (2a. ed.).
.
.. Orozco y Berra: HiJt. d, la Geog. en Mixico, pp. 94 y 95. El mapa más antlguo que nosotros pudimos encontrar en que se mencionan_ conjuntamente el río Bravo
y el de las Palmas (Soto la Marina) es el de Turba Ardiente fechado en 1608, fecha
•
mucho muy tardía. En mapas del siglo XVI aparece un cabo ~ravo, ~ero no un no.
• García Cubas: M,moria para la carta general del Imperio Mexicano, p. 37.
• Prieto: Hist. d, Tamaulipas, p. 14.
" .Rodrlguc-z: Tampi,o, p. 22.
• Reyes: Apuntes, p. 26.
• Garza Treviño: Hist. de Tamaulipas, p. 19.
• Saldívar: Hist. Comp. de Tamaulipas, p. 49.
º V. A. Robles: Coah. y Tex. E¡,. Col., p. 56.

vecina sierra; hoy se llama de Soto la Marina y forma la barra de Santander ... " 12 y don Joaquín Meade/3 este último apoyándose en la autoridad de fray Andrés de Olmos.º Es muy significativo que don Manuel
Toussaint en La Coriquista de Pánuco lo mencione varias veces y no proponga ninguna identificación, creo que se dio cuenta del problema y que,
no habiéndolo resuelto, prefirió no tocarlo. 45 De los historiadores norteamericanos que se han ocupado del terna, citaré a Bancroft que habla vagamente de la "Provincia de las Palmas", situada al norte de Pánuco; •• pero,
en la misma página de la referencia, aparece un mapa en que se lee "Las
Palmas" a la altura del río Soto la Marina; Bolton •r habla del río Grande
y el de las Palmas como de dos ríos diferentes y distantes, situando al Bravo al
norte del de las Palmas y, aunque no lo dice, parece referirse también al Soto
la Marina. Hodge,•8 como conjetura, propone el Soto la Marina. Lowery •0
señala la latitud 23°48' norte, que corresponde exactamente al Soto la Marina. Hay dos apasionados campeones de la tesis que identifica al río de
las Palmas con el Tío Bravo: Carlos E. Castafi.eda l!O y Paul Horgan. 81 Pero
las pruebas 'que aducen no son en ninguna manera concluyentes y, por lo
mismo, la identificación no es satisfactoria Horgan ni siquiera la discute,
da como un hecho plenamente comprobado el que el antiguo río de las
Palmas y el río Bravo son uno solo. Castañeda, tratando de demostrar la
tesis, comete garrafal error, ya que según ]os datos que aduce, el río de las
Palmas no puede ser otro que el Soto la Marina oigamos su argumento:
" ... Gómara, who declares that the distance from the Panuco River to the
Rio de la Palmas is thirty leagues. It so happens that the actual distance
bctweetl the two rivers is approximately ninety miles, which is the equivalent
of the number of leagues indicated".112 Cuando en realidad las noventa
millas náuticas, partiendo de la desembocadura del Pánuco, caen exactamente en la desembocadura del Soto la Marina. La distancia real, siguiendo un meridiano, que hay entre el Pánuco y el Bravo, son 340 millas náuticas. Por todo lo anteriormente t!Al)Uesto, creemos justificado el presente trabajo.

0

ª

400

ª P. F. Velázquez: llist. de S. L. Potosi, Vol. I, p. 174 .
•• Meade: Doc. Ined. Tampico, p. 91 (nota) e índice analítico.
.. Olmos: "Carta al Rey, 25 de no\iembre de 1556" en Cartas de Indias, p. 127.
.. Toussaint: La ConquiJta de Pánuco, pp. 79, 94, 96, 120, 159 y 172.
.,. Bancroít: Obras, Vol. XV, p. 11.
•• Bolton: Spanish Expl., p. 348.
'"Hodge: Spanish Expl., p. U (nota).
ª Lowery: The Spanish Sett., p. 153 (nota 2}.
• Castañeda: Our Catholi~ H tritage.
11 Horgan: Greut Rfo,r.
° Castañeda: Our Catholic Heritage, Vol. I, p. 13.

401
H26

�Antes de entrar a nuestra demostración, queremos d jar muy claro que

•

vamos a referimos al rio de las Palmas de las expediciones de Pineda, Camargo, Díaz de Aux, Ramirez el Viejo, Garay, Ocampo, Narváez y Sancho
de Caniego; al río de la$ Palmas que en la primera mitad del siglo XVI
estaba considerado como la frontera scptentrio11al del virreinato de la Nueva
España y que fue el límite meridional de la gobt'rnación concedida a Pánfilo de Narváez y cuya desembocadura, después de la Florida, iue el punto
más remoto, hacia el norte, en que se intenl6 colonizar en fecha tan temprana (1519) y que, dramática fatalidad, vendría a ser un punto de nuestra
frontera actual con los Estados Unido . Creemos necesario hacer esta aclaración porque, como veremos más adelante, el nombre de las Palmas se
aplic6, desde muy antiguo a dos ríos diferentes, el Bravo y el Soto la Marina,
hecho que explica muy bien la gran desorientacjón de lo historiadores; además, y_a desde fines del siglo XVII se habían fijado los nombres de río Grande del Norte o Bravo para el antiguo de las Palmas, y río de las Palmas
para el actual Soto la Marina.
Hay ciertos datos que a primera vista parecen concluyentes, tales las distancias y las latitudes; pero, tratándose de fuentes del siglo XVI tales datos resultan casi inútiles por su vaguedad; tomemos como ejemplo la des-

cripción del Golfo de México en Oviedo:

53

Al río Hermoso (Barbcrena)

le da una latitud de 23°30', anadiendo que por él pasa el Trópico de Cáncer, cuando la latitud real es de 22°34'; al río de las Palmas (Soto la Marina en este caso) lo pone en 24°20'1 cuando la real es de 23º45'; al río
de Pescadores (Guadalupe), le da de latitud 28º20' siendo en realidad de
28º; al río del Espíritu Santo (Mi~issippi), 39°40' cuando sólo es de 30°.
En las distancias hay aún más inexactitud y anarquía, pues casi siempre
eran estimadas a ojo de buen cubero, por ejemplo, en tierra, lo que se andaba en una hora o en un dia, o en el mar, calculando 17½ leguas en un
grado de círculo máximo de la tierra; de donde la distancia venía a depender de la estimación de las latitudes o, lo que era entonces realmente
imposible, de Jas longitudes. Creemos que el {mico camino a seguir es el
análisis cuidadoso de la cartografía y el estudio crítico de las crónicas y
documentos.
Para no cansar al lector y no excedernos de los límites de nuestro trabajo,
sólo estudiaremos unos pocos mapas, cuidadosamente seleccionados de la
abundante cartografí.a que logramos registrar en el curso de nuestra investigación.
El primero de ellos será el mapa que el mismo Garay envió a la Corte
apoyando sus pretensiones a la gobernación y demarcando las tierras por él
'" Ovfodo: llistoria, Lib. XXI, Cap. VIII, Vol. II, pp. 142-143.

402

descubiertas; el original se cansen-a en el Archivo General de Indias,º y
existe una copia, un tanto defectuosa, en el tomo 76 de la Colección Muñoz
en la Real Academia de la Historia; de esta copia publicó Navarrete el
mapa que ilustra su Colección de viajes, etc.u En 1900 don Pedro Torres
Lanzas describió el original del AGI en su obra Mapas de México y Florida.56 Y en 1914 don Francisco del Paso y Troncoso publicó una magnífica fototipia de dicho original en su edición de la Crónica de Cervantes de
Salazart que será la que utilizaremos aquí. Desafortunadamente, entre las
pocas inscripciones del mapa, no figura el nombre del río de las Palmas¡ figuran los del río del Espíritu Santo (Mississippi) y del rlo Pánuco, y entre
ellos estún dibujadas cuatro desembocaduras de ríos que no llevan nombre
-en la copia de la Academia sólo figuran tres- la tercera~ después de la
del Espíritu Santo, al sur, debe ser la del río de las Palmas, ya que en el
dibujo coincide su altura sobre el Ecuador con la del extremo sur de la
Florida; 68 el mapa no tiene señaladas las latitudes. Don Francisco del Paso
y Troncoso dice: "Entre la boca del río del Espíritu Santo y la del Pánuco
hay, a partir de aquel río y rumbo al sudoeste, otras cuatro bocas, dos anchas arriba que a mi entender corresponden a las entradas de dos bahías en
Texas y que probablemente son la de Galveston y la de San Bemardo; más
al sudoeste hay otras dos bocas angostas que corresponden: la septentrional
a nuestro do Bravo del Norte, y la siguiente a la barra de Soto la Marina ... " 10 Como se ve, este mapa, tan interesante por otros muchos conceptos, no resuelve nuestro problema.
Otro de los mapas que examinaremos es la carta de Diego Ribero ( 1529),
cuyo original se encontraba en la biblioteca del Gran Ducado de Weimar,
y publicada, en edición facsimilar y con magnífica introducción) por J. G.
Kohl 60 en 1860; y en 1894 por don Justo Zaragoza en su edición de la Geografla de L6pez de Velasco,61 en un gran desplegado al final de la obra,
que es la que nosotros utilizaremos en nuestro análisis. En esta carta están
anotadas las latitudes y, en lo que nos importa, con bastante exactitud: el
extremo sur de la Florida está a los 25º y, un poco más al norte, en 26°,
•• AGJ, Patronato, Est. 1, Caj. 1, Lcg. 1/26 (notación antigua).
• Navarrete: Colección de los Viajes, etc., Vol. III, frente a p. 148.
" Torres Lanzas: Map(l.I dt México y Florida, ficha 5, Vol. I, p. 19.
" Pa10 y Troncoso {cd.): Cr6nica de C. de Solazar, Vol. 1, frertte a p. l.
'" Es interesante señalar que casi en todos los antiguoll mapas el rlo de las Palmas
se encuentra dibujado a la altura del extremo sur de la Florida que está a 25º de
latitud norte. La latitud de la desembocadum del río Bravo es de 25º57', menos de
un grado de diferencia.
• Paso y Troncoso: Crónica de c~antes de Sala.1.ar, Vol. 1, p. 352.
• J. G. Kohl: Die beidtn 4lttsten General-Karten von Amerika, Weimar, 1860.
ci L6pez de Velasco: Geografía, Madrid, l89l.

403

�el río de las Palmas, latitud que corresponde a la boca del río Bravo (25º58').
Aquí la identiücacibn es de asombrosa exactitud.
El tercer mapa que usaremos para nue~tra demostración es el de Moscoso
( 1543) y es, sin duda, el más importante para nuestro intento. El original
se conserva en el Archivo General de Indias; 12 lo publicó Harrise 63 y lo
reprodujo Hodge. 64 Nosotros usaremos la lámina de Harrise. El mapa -o
las dos reproducciones mencionadas- no tiene anotadas las latitudes; pero,
también en él, el río de las Palmas e tá dibujado un poco al norte del
extremo sur de la Florida, lo que autoriza a identificarlo con el río Bravo;
pero hay otros datos mucho má valiosos: siguiendo la línea que representa
al río de las Palmas, hay una inscripción que dice: "desde que vira (sic.
por Quivira) hasta aquí hay gl.'andíslma manadas de vacas". El dato es
de gran valor, ya que sabemos que para principios del siglo XVI el río
Bravo era el límite- austral del habitat del cíbolo o bisonte; y aunque hemos podido recoger algunos datos de su presencia en la margen sur de dieho
río,6~ no existe la más remota posibilidad de que, en esa fecha, liega.sen
hasta el Soto la }.ifarina y mucho menos en "grandísimas manadas". El dato
me parece definitivo, pero además, siguiendo la costa hacia el sur, y después de anotar Cabo Bravo,66 anota el río Solo, 67 que nosotros identificamos con el San Femando, y un poco al sur de él y algo alejado de la costa.
hay una inscripción que dice: "en estas montañas nay minas de plata", y
las montañas no pueden ser otras que las de la sierra de San Carlos, cuyas
estribaciones orientales están a menos de cien kilómetros de la costa y cuyos más altos picos son visibles desde el mar; y, confirmando lo anterior, un
poco al sur, casi pegada a la costa, se lec la inscripción: "montañas", que
viene a corresponder con la sierra de los Maratines, que corre paralela a la
costa como a cuarenta kilómetros de ella y de la que dice don Alejandro
Prieto: " ... la sierra de los Maratines ... que es t'ntre todas (no tomó en
"' AGI., ln4i/mmt~ General, Est. 145, Caj. 7, Leg. 8 (antigua notación).
• Henry Harrise: The Discovcry o/ North America, Londres-París, 1892. Lam.
XXIII, frente a p. 6H.
"' Hodge: Spanish Explorers, frente a p. 132 .
.. Por ejemplo: en el Diario de Aloruo de León ( 1690) en lo corrcsponclientc al
martes 4 de abril, se dice: "Salimos rumbo del norte en demanda del río Grande.
Par6 el real a orillas de ~I, y se hallaron algunas dbolas ... "
• No identificado. Otros mapas, entre ellos el de Ribero, lo colocan entre el río
Magdalena (Nueces) y el de las Palmas (Bravo). Por el lugar en que aparece dibujado en el mapa de Moscoso, podría i;er una loma en los médanos, llamada el
Divisadero, y que está como a 40 kilómetros al norte del rí.o Snn Femando.
•• El nombre de río Solo se dio a ríos diferentes y en algunos mapas parece corresponder al Bravo. En el mapa de Alonso de San t..'\ Cru1. de 1536, leemos: Rlo
de Palmas o Río Solo.

404

cuenta la sierrita de las Rucias) la que se encuentra cercana al mar".ªª
Siguien~~ haci~ el ~~ encontramos "playa delgada" que debe corresponder
a un sil.lo no 1de.ntiúcado de la larguísima linea de médanos que limitan
hacia el oriente l~ Laguna Madre. Al sur de "playa delgada" figura, por
segunda vez, uu. no de las Palmas, que aquí, sin duda ninguna, corresponde
al Soto la 1arma y que, además de ser otro dato definitivo nos da la
clave de la dcsorientaci6n de¡ los historiadores, ya que en reaÍidad desde
muy antiguo, se_ dio el. n~mbre de río ele las Pahnas lo mismo al Br;vo que
al Soto la Marina. S1gwendo adelante encontramos el "río de montañas"
que en los mapas modernos se llama del Carrizal 89 y que; baja de la sierrita
de San José de las Rucias, que se levanta a menos de 20 kilómetros de la
costa. Más al sur está el "río de Siba" --en otros mapas se le llama San
Benito, ahora llamado rio Tigre o río Cachimba. Y más al sur el "río formoso" que conesponde al Barberena y, por fin, el río Pánuco. La correspondencia de los diversos accidentes geográficos del mapa de Moscoso con
los mapas modernos es exacta si identificamos el primer río de las Palmas
el más septentrional, con el río Bravo y el segundo con el Soto la Marina'.
en cambio, tomo lo puede comprobar fácihnente el lector, no hay corres~
pondencia posibla y todo se vuelve confusi6a, si identificamos el primer río
de las Palmas cnn el Soto la Marina como lo han venido haciendo casi todos
los historiadores, como lo vimos algunas páginas atrás.
Aunque consideramos plenamente demostrada nuestra tesis, queremos rob~stecer más la demosti-ación analizando algunos pasajes de antigua erómeas o de documentos coetáneos. Tomaremos en primer lugar la Historia
Verdadera de Berna! Díaz del Castillo en un pasaje en que la descripci6n
de la costa entre el río de las Palmas septentrional y el río Pánuco se ciñe
a&lt;lmirablernonte aJ mapa de Moscoso, dice así.: " ..• y los pilotos 'que llevaba (Garay) subieron más arriba, hacia el río de las Palmas (Bravo) ...
l~s na,·íos ... envi61os costa a costa ... y él y todo su ejército se vino por
tierra, costa a costa, cerca de la mar y anduvo dos días por malos despoblaJos que eran ciénegas ... ", descripción que conviene perfectamente- a las
márgenes occidentales de la Laguna Madre en su tramo entre el río Brav6
}' el rfo San Fernando, y de ninguna manera se podría aplicar a la regi6n
situada al sur del Soto la Marina que abunda en terrenos montuosos y corrientes ele agua r que se e:-..1:icnde a la falda oriental de la sierrita de .San
José de las Rucias. En 1747 escribía don José de Escandón, refiriéndose a
ese tramo de costa entre el San Femando y el Bravo: « .•. Convenían in' Alejandro Prieto: fJ ist. de T ama.ulipas, p. 230.
.. El rto del Carrizal desemboca. por la barra del Tordo. Al describir esta parte
de la costa el Derrotero de las Antillas, citado por Or1nco y Berra: Hi.st. Geog. },fi"ico,
pp. 94-96, dice: " ... se avistan las sierras de Tamaulipas ... ·•

4-05

�dios y españoles en que la distancia {desde el rio San Fernando) al río del
Norte era muy grande, de unos llanos interminables, sin agua ninguna, y
que s6lo podrían encontrarse algunas lagunas saladas".70 El soldado cronista sigue diciendo: "pas6 un río (San Fernando) que venía de unas sierras
(la de Pamoranes) que vieron desde el camino, que estaba allí obra de cinco
leguas, y pasaron aquel gran río en balsas o en unas canoas que hallaron
quebradas; luego, en pasando el río, estaba un pueblo despoblado de aquel
día y hallaron muy bien de comer maiz y aun gallinas e había muchas guayabas 71 muy buenas, y rodeó una ciénega ( los grandes esteros que se extienden al occidente de la barra de Jesús María y que son como una entrante de la Laguna Madre) . . . otro día fueron su camino con guías, llegaron a un gran río ( Soto la Marina) , no lo podían pasar sino con canoas,
salen de aquel río, dan en unas malas ciénegas (la Laguna de Morales) y
con mucho trabajo llegaron a tierra de Pánuco". 72
Don Antonio de Herrera, en su Historia de las Indias, siguiendo a Gómara, hablando de la misma expedición, dice: "(Gayar desde el río de las
Palmas) ... se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres dias por pantanos y despoblados ( don José de Escand6n, hablando de su viaje de reconocimiento por la costa, dice que salió de la barra del río de Conchas o San
Femando el día 21 de febrero de 1747, a las ocho de la mañana, y que
llegó a la orilla del río del Norte o Bravo el día 24 a las nueve del día; 73
lo que da exactamente los días de que habla el cronista) ... pasó a nado
y en balsas un río que llaman Montalto (San Fernando) porque corría de
grandes sierras (las de Pa.moranes y San Carlos). Entró en un gran lugar
desierto J a donde halló mucho maíz y otros bastimentas; arrodeó una gran
laguna ... pasaron adelante, y en el paraje (sic. por pasaje?) de otro río
(Soto la Marina) se ahogaron ocho caballos; mcliéronse en unos pantanos
(la laguna de Morales o la de San Andrés) a donde pensaron perecer ...
•• Escand6n: Reconocimien10 de la Costa del Seno Mexicano, cd. de G. Saldiva,r,
México, J946, p. 59.
11 De acuerdo con el Mapa de vegetación
dtl Su, de Tamaidipas, aún inédito,
del Dr. Paulino Rojas, el guayabo silvestre, cerca de la costa, se encuentra al sur del
rió Soto la Marina, cultivado puede llegar mucho más al norte, y este debe ,er el
caso que nos interesa. Hay un ranchito llamado Guayabas, pegado a la costa, un
poco al norte de la desembocadura del lU'l'Oyo del Chamal, en 2-lº de latitud.

u

Berna!: Historia, Vol. 11, pp. 179-180.

'* Escand6n: Recono,imiento, ,te., 60; G6mara: Crónica, Cap. CLIII ( en Barcia, Vol. II, p. 158), dice: "Anduvo tres dfas por dcspo~lados y po~ ~alas ciénegas ... "; ver también: Andrés del Pex: Diario de 1687 (v1emes 4 de Julio a sábado
12), pp. 115-120, interesante descripción de la cost.a.
406

Y 'después de estos trabajos, y de mucha hambre, y de mucha molestia de
mosquitos y pi tos, . . . y murciélagos ... H aportaron a Pánuco, tan deseado. 16
En la Relación Verdadera del Caballero de Elvas, se describe el mismo
tramo de costa, pero desde el mar: "That night they (Moscoso y sus compañeros) ran aut, and in the morning they saw palmtrees rising above the
water,• 0 the coast trcnding southwarc!Jy; and from midday forward great mountains (sierra de an Carlos) appeared, wich had now here been scen uatil then;
for to tbat place from the port of Espiritu anto, where they had entered
Florida (en efecto, la sierra de San Carlos es la primera que puede verse
desde el mar viniendo desde la desembocadura del Mississippi), was a low,
leved shore, not discovcrable at sea until very ncar. From what they observed, they thought that during the night they had passed the río de Palmas
(Bravo), sixty leagues dístant f rom Panico ( sic. por Pánuco )i in New
Spain ... " 71 Este último dato es muy importante, calculando la legua náutica tal como la define el Diccionario de Autoridades: " ... de las leguas
españolas entran diez y siete y media en un grado de círculo máximo de la
tierra ... ', la ijistancia real entre el rio Bravo y el Pánuco son exactamente
las 60 leguas de la Relaci6n; del Pánuco al Soto la Marina sólo hay 26 leguas. 78 En la misma Relación Verdadera, en dos pasajes diferentes, se dice
que Juan de Añasco dijo a Luis de Moscoso que desde el río de las Palmas
la costa ya corre al sur. 79 Y si bien es cierto que el más notable cambio de
rumbo en la costa del Golfo de México, viniendo de la Florida, se advierte
en la Bal1ía de Corpus Christi, el río Bravo está más cerca de esta inflccción
que el Soto 1a Marina.
Ya sólo espigaremos unos pocos datos aislados: Dice Oviedo que el "río
de las Palmas está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hennoso o Barberena) subiendo por la dicha costa la vuelta de la provincia de Florida ... " 80
" Dice Escand6n: Reco11ocimienlo. tic .. p. 83: "A las veinte leguas al norte de
Tampico, corno entra ya la Zona Templada, da princiµio un bello, saludable, be•
nigno temperamento, de que nace no haber hallado hasta e) cío del Nonc, IUO$•
quito, nigua, garrapata, ni otro animal que diese pet'juicio ... " Tenemos noticia de
que los vampicos son especialmente abundantes al sur del río Soto la Marina.
'" Herrera: Historia, Dec. III, Lib. V, Cap. V, Vol. n, pp. 135-136.
•• En el Derrotero diario, etc. de Alonso de León ( 1686), el domingo l4 de julio, dice que siguiendo la costa al sur de la d~'llembocadura del rio Bravo "hay rn
su oriHa muchos sabinos, pinos, palmas, y otates gruesos como una pierna y otros
más, que ha echado la mar'' en Israel Cavazos (ed.): Hist. de Nu,vo Lt.ón, p. 200.
" Caballero de Elvas: R,la&amp;i&amp;n Verdadera. . . Lewis ( cd.), pp. 264-265.
'' La equivalencia en kilómetros de un grado de me1-idiano entre los 22º y 26°
de latitud es, muy aproximadamcntt:, de 110 ki16mctros; por lo tanto b. ll•gua náutica española, dentro de esas latitudes, es de 6,285 metros, más o .menos.
'" Caballero de Elvas: R,lación, pp. 260 y 264.
• Oviedo: Historia, Vol. III, p. 579.

407

�Las diferencias de longitud entre las barras de los ríos Pánuco v Barberena
con el Soto la Marina son mucho muy pequeñas; la longitud~ al oeste de
Greenwich, de la barra del Pánuco es aproximadamente 97º50' y la del Soto
la Marina 97°4-3', apenas cinco minutos entre este y el Pánuco; en cambio,
siendo la longitud de la desembocadw-a del río Bravo 97º09' la diferencia
con el Pánuco son 39º', más de medio grado. El mismo autor nos da para
el río Bravo la latitud de 26°30', que aunque errónea, se aproxima más a
la verdadera tratándose del Bravo que del Soto la Marina: la latitud real
de la desembocadura del Bravo son 25º58' y la del Soto la Marina ªPt'.nas
23º45'. Pineda y Camargo encontraron muchos pueblos indios cerca de la
desembocadura del río de las Palmas, y son muchas las fuentes que hablan
de las numerosas hordas de n6madas que merodeaban por ambas márgenes
del río Bravo, cerca de su desembocadura. 81 En el Diario derrotero de Alonso de León (1686) y en otros documentos se mencionan muchos objetos de
procedencia española o europea encontrados cerca de la desembocadura del
Bravo y que, algunos, bien pudieran ser restos de las expediciones de Garay.
Hernán Cortés en su Segunda Carta de Relación, dice que el cacique de
Pánuco Je irifonn6 que los barcos de Garay se encontraban en un río a
cinco o seis jornadas de Pánuco,u distancia que se ajusta muy bien a la que
media entre éste y el Bravo, si calculamos jornadas entre 10 y 12 leguas.
Por último, no hay que olvidar los indios que Sancho de Caniego encontró
en su ex'J}Cdición 83 y que, de ninguna manera podrían ser huastecos sedentarios y agricultores, que eran los que vivían entre el San Fernando y el
Soto la Marina. Podríamos seguir mencionando datos, pero lo creemos innecesario amén de fatigoso para el lector.
Crcemo que el nombre de río de las Palmas se le dio el Bravo por las
palmas que, dominando el paisaje, había cerca de su desembocadura y que
todavía se encuentran al lado de los Estados Unidos. Ya s6lo citaré el Report,
et,. de Emory: "Thus, whilc UpPn thc lower portian of the Río Grande,
we haYe the sub-troRical character of its v etation indicated by the presenrc
of the arborc ·cent palms of the "tierra caliente", we have at the same time the
Texas livc-oak, the type of a more northern flora". Y en otro lugar dice:
"The vegetation is of a semi-tropical cliaracter, and the margin of the river,
which js e:-..-posed to overflow, abouods in reed (carrizo), canebrake (caña
brava), palmetto (palma tropical), willow (sauce) and water-plants, ... ;, 1 •
1 Como ejemplo podmos citar el Diario derrotero de Alonso de
León (1886);
Reconocimiento, etc. de Escandón y, muy especialmente, el mapa que p11blica Gabriel Saldívar en su estudio sobre Los Indios de Tamaulipas.

ª Ver nota 7.
.. Ver nota 26.
,. La primera cita se encuentra en Emory: R,port, Vol. II: Botany o/ tht IJoundary, p. 10 y la segunda en el Vol. I, p. 59.

408

Nos. apoyamos en esta cita, porque . algunos historiadores mencionan la presencia de Palmas en el Soto la Manna como argumento decisivo de su identificación con el antiguo río de las Palmas.

BIBLIOGRAFlA

Alessio Robles, Vito, Coahuila )' Texas en la lpoca colonial México 1938.
Bancroft, Hubert Howe, The t1•orks of .. . , Vol. X: lfütory
Mexi,;, Vol. 11: 1521·
1600, San Francisco, 1883.
- The works o/ ... , Vol. XV: HiJtory of the North Mexican Statts, Vol. I: 15311800. San Francisco, 1884.
- The works o/ ... , Vol. XVII: llistory of Arizona and New Mexico 1530-1888
San Francisco, 1889.
'
'
Bolton, Herbert E., Spanish Exploration in the Southwest 1542-1706 , 'ut:.va York
1
1916.
•
'
,

;¡

Cároenas Z. Cano (Andrés Gonzálcz Barcia), Ensayo cronológico para la historia general de la Florida, Madrid. 1723.
Castañeda, Carlos E. (ed.), Our Catholic Heritagt in Texas, 1519-1936, Vol. /:
The Mission Era: The Finding o/ Texas, 1S19-1693, AU5tin, 1936.
Cervantes de Salazar, Francisco, Crónica de la Nueva España, cd. The Hispanic Society of America, Madrid, 1914.
- Crónica d, Nu,va España, ed. Francisco del Paso y Troncoso, Madrid, 19141936, 3 vols.
Cortés, IIernán, "Segunda Carta de Relación, 30 de octubre de 1520" en Barcia:
Historiador,s Primitit&gt;os de Indias, Vol. I, pp. 1-62.
- "Tercera Carta de Rdaci6n, 15 de mayo de 1522" en Barcia: Historiadores .Primitivos de Indias, Vol. I, pp. 63-128.
- "Cuarta Carta de Relación, 15 de octubre de 1524" en Barcia: Historiadores
Primitiuos de India.s, Vol I, pp. 129-156.
Díaz del Castil!o, Bemal, Historia Vtrdaátra d, la Conquista (le la
ueoa füpaña,
ed. Garcla, México, 1904, 2 vols.
Emory, William H., Report on the United ,States &lt;md M,:xico Bou,1dary Su,vey, Vol.
/: General Description o/ the Coumry, Washington, 1857.

-

Repo1t on tlie U11ited States and Mcxican JJoundary Survey, Vol. II: Botany of
the Boundar)', Washington, 1859.
Escandón, José de, Reconocimiento d, ln costa del Seno .Mexicano, ed. Gabriel Sal-

dh·ar ( Archivo de la Historia de T amaulipas, 2) , México, 1946.
Femándcz de Navarrete, Martín, Colección de los viajes y deicubrimientos que hieieron por mar los españofrs desde finer del siglo XV, Madrid, 1825-1837, 5 vol!.
Fcmá.ndez de Oviedo y Valdés, Gon1.alo, Historia General y Natural de las Indias,
ed. José Amador de los Ríos, Madrid, 1851-1855, 4 vols.
Fite, Emerson D. y Archibald Frecman, A Book c,f Old Maps, Cambridge, 926.

i

García Cubas, Antonio, Memaria para s,n•ir a la Corta General del Imperio Me.deano, México, 1892.
Gana Treviño, Ciro R. de la, Historia de Tamaulipa1. Anales y 1/emirides, 2a. cd.,
s/1, 1956.

409

�González Barcia, Andrés, Historiadores Primitivos de las Indias ÜCC'.dentales, Madrid,
1749, 3 vob.
Hanak, Walter K. y James P. Bryan, Texas in Maps, Austin, 1961.
Harrisse, Henry, Tht Discovery o/ North America, Londres-París, 1892.
Herrera, Antonio de, Historia General de las Indias Occidentalts, Ambcrcs, J 728, 4

vol!.
Hodge, Freder.ick W. (ed.), Spattish Explorm in tht Southem United States, 15281543, Nueva York, 1907.
Horgan, Paul, Great River. The Rio Grande in Nortli American History, , ucva York,
195·1, 2 vols.

J. C., Altest11 Cuchichte der Entdek-kung und Erforsc/iun~ des Gol/s von
Mtxico und der ihn umgtbendtn Küstcn durch die Spanier von 1492 bis 1543,

Kohl,

Berlín, 1863.

-

Die beiden áltesten General Kartt11 von Amerika, ausgcfúhrJ i.d.j. 1527 und 1529
auf Be/ehl Kaiser Karls V., Weimar, 1860.
Le6n, Alonso de (et al), Historia de Nuevo Le6n, cd. Israel Cavazos Gana, Mon-

terrey, 1961.
Le6n, Alonso de ( el mozo), "Derrotero diario y demarcación. . . al descubrimiento
de la Costa del Mar del Norte y Boca del Río Bravo, , , , 1688'' en Chapa.: Historia, pp. 194-202. (Publicada junto con la Historia de Nuevo León de Alonso
de León).
Lewis Tbeodorc H. (ed.), "Tbc Narrative of lhe Expedition of Hernando de Soto
by the Gentleman of Elvas" en Hoclb-c: Spa1!ish E:cplorers, etc., pp. 1:17-272,
Nueva York, 1907.
L6pez de G6mara, Fmncisco, "Crónica de la Nueva España" en Historiadores Primitivos de las Indias ... de Barcia, Tomo 11, pp. l-2H, Madrid, 1749.
- "Historia de las Indias" m Barcia: Historiadores Primitivos de las Indias .•. Tomo II, pp. 1-226, Madrid, 1749.
cópcz de Vclasco, Juan, Geograjla y descripción universal de las Indias, 1571-1574,
ed. Justo Zaragoza, Madrid, 189·.I-.
Lowery, Woodhury, Tlie Spanisl, Settúments within thc present limits o/ the United
Stat,.f, Nueva York, 1901.
Mártir de Anglería, Pedro, Dlcadas del Nuevo Mundo, Buenos Ail'es, 19-H.
Meade, Joaquín, "El adelantado Francisco de Garay" en BSMGE, Tomo LXIII,
núm. 2, pp. 403-430, México, marzo-abril, 19-17.
- Documentos inéditos 1/{~ra la Historia de Tampico. Siglos XVI y XVII, México,
1939.
- La Huasteca, Epoca Antigua, México, 19!2.
Orozc.o Y Berra, Manuel, Apuntes para la historia de la Geografía en A.Uxico, México,
1881.

Prieto, Alejandro, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamau.lipas, Mé:xico, 1873.
Reyes, Candelarfo, Apuntes para la historia d, Tamaulipas en los siglos XVI y XVII,
México, 1944.
Rodríguez, Bias E., Tampico. Datos para la historia de la Huasteca, Mé,tlco, 1932.
Saldh•ar, Gabriel, Los Indios de Tamaulipas, México, l 9-i3.
- Historia compendiada de Tamaulipas, México, 19+5.
Torquemada, Fray Juan de, Monarquía Indiana, Madrid, 1723, 3 ,•ol!.
Torres Lanzas, Pedro, Mapas de Mlxico y Florida, Sevilla, 1900, 2 \·ols.
Toussaint, Manuel, La conquista de Pánuco, México, 1948.
Vdál'.quez, Primo Fdiciano, Historia de San Luis Potosí, Vol. J: D, los tiempos nebulosos a la fundaci6n del Pueblo de San Luis Potosí, {éxico, 1946.
Wagner, Henry R., Spanish Voyages to th11 Northwert Coast o/ America in th, Sixteenth Crntury, San Francisco, 1929.
Winsor, Justin, Narrative and critical History of America, BOJton y Nueva York, 18 .• ,,
8 vols.
Zaragoza, Justo (ed.), Cartas de Indias, Madrid, 1877, 2 vols.

Pacheco, Joaquín, F. y Francisco de Cárdenas (cds.), Colecci6n de Documentos iníditos, ,elativos al descubrimiento, conquista y orga11izaci6n de las antiguas posesiones españolas d, América y Ocean!a, Primera serie, Madrid, 186-i-188-l-. 42

vols.
Pez, Andrés del, ''Diario dcl descubrimiento que hizo el capitán don. . . desde el
puerto de la Nueva Veracru1. para el Norte, por la costa del Seno Mexicano hasta
el cabo de Apalache, en busca de la Bahía del Espíritu Santo, etc., 1687" en
Navarrete: Colección de los viajes, etc., Vol. IV, pp. 114-150 Mapa en Ja limina VIII.

410

411

�EL GRAL. DON PORFIRIO DfAZ EN MONTERREY

JosÉ P.

SALDAÑA

Cronista de Monterrey

I
de una persona que ocupa un lugar en la
historia, es necesario estudiar el medio ambiente en que haya actuado y
desprender de ahí su verdadera personalidad.
La figura del General Díaz en la historia de México tiene la alta significaci6n de haber actuado con relevante posici6n como guerrero y como esPARA AQUILATAR LA CATECORÍA

tadista.
En la primera etapa de su acluaci6n pública dedic6 largos años a la
azarosa vida de las armas, conquistando el grado más alto en el ejército
que era el de General de División.
Principi6 su carrera en circunstancias difíciles, cuando el país era invadido por las tropas de los Estados Unidos del Norte. Después, afiliado al
Partido Liberal, no dio reposo a sus actividades durante más de 20 años,
conquistando la admiración del pueblo mexicano por su valentia, su honradez y sus dotes extraordinarias de soldado.
Había participado en la gloriosa batalla del 5 de mayo de 1862 contra
fas tropas francesas. Sufrió seria derrota en Puebla en 1863; fue hecho
prisionero por los franceses, y evadido en condiciones no,·elescas, continuó
combatiendo a los invasores hasta conquistar la capital de la Repí1blica
1
después de obtener triunfos resonantes como los' de Miahuatlán, La Carbonera, Puebla, el 2 de:! abril, los Llanos de Apam y por último, en medio de
la t."&lt;pectaci6n general, hacerse dueño de la Ciudad de México el 21 de
junio de 1867, cuando a su vez e] General Mariano Escobedo rendía la pla1.a de Querétaro haciendo prisioneros a Ma.i&lt;lmiliano, Miram6n y Mejía.
Su figura se agiganta durante las guerras de reforma y de Ja inter\'enci6n francesa; se empequeñece al enfrentarse al Presidente Juárez jefatu-

413

�rando una revolución impopular; vuelve a crecer con el triunfo de la revolución de Tuxtepec que produce el derrocamiento de don Sebastián Lerdo
de Tejada; afianza su personalidad de estadista a partir de 1877 al establecer sólidamente la paz, crear una moneda firme, y sentar las bases del
progreso. Con los ferrocarriles, que despiertan el interés por la minería,
la agricultura y la industria, impulsa las inversiones y se abren las perspectivas de un México activo, capaz de enfrentarse a la miseria y a la ignorancia.
Su habilidad como gobernante despierta la admiración de sus contemporáneos. Logra atraerse a valiosas personalidades de los bandos políticos
contrarios; atempera los impulsos bélicos de los más distinguidos correligionarios, sortea con éxito la ambición de viejos amigos que cuentan en su haber con méritos para disputaile la Presidencia. Pasan por su memoria los
nombres de los Generales Mariano Escobedo, Jesús González Ortega, Ramón Corona, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Donato Guerra ... y
deja que la visión se aleje. Debe, en conciencia, proceder como lo demanda la Nación.
Paz, paz, es lo que se necesita. Un cambio en el gobierno puede acabar
con este don inapreciable. Así piensa el General Díaz y obra en consecuencia.
Ha ocupado la Presidencia con mano firme y con don de gentes. Ha
sabido administrar la hacienda pública con intachable honradez, ha impulsado el orden dentro de la justicia, y ha logrado conquistar en el mundo un lugar de prestigio para México.
Se explica, con tales antecedentes que, cuando visit6 a Monterrey, su figura deslumbrara, y fuese recibido como corresponde a quien ha realizado
obras de excepcional categoría.
Los militares de su época le reconocían sus méritos y se resignaban a
ocupar puntos secundarios. Los ciudadanos de la nueva generación todavía
no se forjaban la personalidad suficiente para enfrentarse al héroe de la paz.
Se explica de esta manera que el ambiente en Monterrey JJegara a la euforia pues iba a conocerse de cerca al invicto soldado y al luminoso estadista.
Nuevo León era gobernado a partir de 1885 por el Gral. don Bernardo
Reyes, cuya administración se había distinguido por su dinamismo y honradez y por su entrega en beneficio de.l Estado. De esta manera se conjugaban dos personalidades que unían su talento y su esfuerzo para hacer
cada quien en el radio de acción que le correspondía un México mejor.
Aprovechando el General Reyes la tónica que existía en el Estado, hizo
formal invitación al General Díaz para que visitara Ja ciudad de Monterrey,
enviándole el siguiente oficio: "Gobierno del Estado Libre y Soberano de
414

Nuevo León.-Este Gobierno, la Autoridad Local, la Militar de esta Zona
y la Comisión de Obsequio de la Banca, el Comercio e Industria de e"5ta
Ciudad, cuya lista va anexa a la presente, se honran Señor Presidente en
diri.gir a Ud. esta invitación atenta, para que con la Comitiva que dem~nda
su ilustre persona y representación altísima, se sirva hacer una visita a Monterrey, Capital del Estado de Nuevo León, favorecido como los demás de la
República_ con la .gestión gubernamental de Ud., símbolo de paz, progreso
y prospendad nacionales.
"Si con semejante visita se sirve Ud. ilustrar los fastos de esta Ciudad
el Gobie~o que repi:esento y las Autoridades y Comisión a que al principi~
hago rnénto, quedaran a Ud. profundamente obligados.
. _"Adjunto a. esta nota ~ incluye el programa acordado para la recepc10n de Ud., s1 hemos de tener la grande satisfacción de que esta invitación
sea aceptada, y en ese anhelado caso, Ud. se servirá reformarlo como mejor
lo juzgue.
"Tengo el honor, Señor Presidente, con este motivo, de hacer a Ud. ]as
protestas de mi adhesión y consideración respetuosa.
"Libertad y ?ons~tución. ~ontcrrey, 9 de diciembre de 1898.-B. Reyes.
Ramón G. Chavam, Secretario. Señor Presidente de la República General
don Porfirio Díaz.-México".
'
Cuatro días después contestó el General Díaz en los siguientes términos:
"México, 13 de Diciembre de 1898.-Sr. Gobernador, General don Bernardo Reyes.-Monterrey.-Mi querido compañero y amigo:
Si~cerameote reconocid? al Gobierno que con tanto acierto Ud. p{'Csidc,
Jo mismo que a las Autoridades local y militar de esa Zona y a la Comisión
~e _Ob~:quio de la Banca, el Comercio e Industria de esa Ciudad, por Ja
mvitaCJon que bondadosamente se sirven hacerme para visitar Monterrey,
1~ acepto ~on ~erdadera. y gra_nde estimación y le suplico que al recibir para
s1 los 1esbinomos de mt gratitud, la haga extensiva a las honorables personas que tan señalada distinción me dispensan.
De Ud., Afmo. compañero, servidor y amigo.-Porfirio Díaz".
Las Comisiones designadas con anticipación desplegaron sus actividades siguiendo el paso acelerado que en todo sus actos imprimía el General Reyes.
La Comisión principal qued6 integrada en la siguiente forma: Presidente,
Gral. Bernardo Reyes: Secretario, don Adolfo Zambrano; Tesorero, don Tomás Mendirichaga; Vocales: don Francisco Armendáriz, don Antonio V.
Heruández, Dr. Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentíu Rivero
Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffcnbach, don Vicente Ferrara, don Manuel Cantú Treviño.
415

�El programa original comprendía ocho días de ac ividade que posteriormente
redujeron a cinco, del 19 al 23 de diciembre.
Cumplidos los requisitos protocolarios de invitación y aceptaci6n, y de
nombramiento de las Comisiones, lo demás quedaba a disposición del tiempo, que no se detiene devorando los minuto , y los siglos.

11
LA

RECEPCIÓN

Aceptada en pnnc1p10 por el Gral. Díaz su v1S1ta a Monterrey, se procedió a revisar el programa de atenciones, para llegar al final de numerosas
reuniones y cambios de opinión con funcionarios de México, a fijar la duración de la visita en cinco clias, principiando el día 19 del mismo mes de
diciembre. · Por principio de orden y precisión histórica, transcribo íntegro
el programa.
"Programa de Fiestas acordado por el Gobierno, Autoridad Local, Autoridad Militar y la Comisión de Obsequio, en honor del Presidente de la
República, para los cinco dias de estancia, con que honrará a esta Capital;
y cuyo programa, s6lo sufrirá las modificaciones que sean más convenientes
a nuestro ilustre huésped.

Día 19:
I. Recepción del Sr. Presidente y procesión cívica, conforme al ceremonial que se ha publicado.
TI. Si la llegada del señor Presidente es por la mañana, en la tarde pa•
sarán las corporaciones de que se habla en el citado ceremonial, a saludar
al señor Presidente; de lo contrario, esto se efectuará hasta el dia siguiente.
III. Si se dispone de la tarde, después de la recepci6n de que habla el
anterior inciso, se visitarán edificios públicos.
IV. Por la noche, paseo en la Alameda 'Porfirio Díaz'.

Día 20:
I. Si el día 19 no tienen efecto los incisos TI y III de ese dia, lo tendrán en la mañana del 20; de otro modo se aprovechará esa mañana para
comenzar la visita a establecimientos industriales.
II. A mediodía se dará un banquete en 1 Teatro Juárez.

III. Por la tarde, se harán otras visitas a industrias.
IV. Serenata en la Plaza de Zaragoza.

Día 21:
I. Visitar a 'La Fama' y 'Jesús María' yendo en el ferrocarril nacional
11. Por la noche se verificará un baile en el 'Casino Monterrey'.
·

Día 22:
l. Visitar al ferrocarril minero y Excursi6n en él a la Gran Ladrillera y
varias negociaciones mineras.
II. Banquete al pie de la sierra a inmediación de las negociaciones dichas.
III. Por la noche procesión industrial, frente al alojamiento del señor
Presidente.

Día 23:
I. Por la tarde, simulacro de guerra, en el campo de instrucci6n que se
halla al suroeste de la Estación del Ferrocarril Nacional.
II. Por la noche, velada literaria en el Teatro Juárez.
111. Acompañamiento de despedida del señor Presidente para el que se
citará con toda oportunidad.
'
Monterrey, Diciembre 17 de 1898.
El Secretario de la Comisi6n de Obsequio, Adolfo Zambrano".
Las diversas comisiones encargadas de atender los detalles se apresuraron
a cumplir su cometido echando mano de todos los recursos a su alcance.
Encontraron un ambiente propicio que les permitió con largueza dar cima
a sus proyectos. Todo quedó en condiciones tales que acusaba una perfecta organización.
Llegó el esperado día 19 poniéndose a prueba la recepci6n corno primer
número del programa.
La Comisión principal, integrada por funcionarios estatales federales y
hombres d~ negocios, a cuya cabeza se encontraba el General' Reyes, ocupaba el pnmer lugar en el andén norte de la estación · cubriendo una ex~6n de doscientos metros, frente a los rieles, en f ~ ó n de firmes, luc1an un centenar de soldados los fusiles con las bayonetas caladas.
Fu~a de la estaci~n los j6venes estudiantes del Colegio Civil, en posición
marcJal, formaban vistosa valla, y extendiéndose la columna por centenaru de metros alumnos de años superiores de las escuelas oficiales y particulares permanecían a uno y otro lado de la calle conversando sin alcanzar
a comprender la importancia de aquel acontecimiento.
Y llenando la plazoleta de la estaci6n, y las banquetas, numeroso público

417

416

H2i

�bullicioso y gritón esperaba el momento de dar expansión a su entusiasmo.
En tanto los señores que integraban la Comisión de recepción consultaban
sus relojes, dejando al descubierto las gruesas cadenas de oro pendientes del
chaleco, un estridente y largo silbido de la máquina, que arrastraba el tren
presidencial, estremeció el ambiente.
La muchedumbre que esperaba ansiosamente, se movió como gigantesca
serpiente. Salía de su letargo de dos horas, y oh·idaba el cansancio. Se acercaba el momento de ver al Gral. don Porfirio Díaz.
Eran las tres de la tarde cuando el tren, arrogante, triunfal, avanzaba
parsimoniosamente frente a la estación del Golfo. La máquina, resoplando
como león cansado, fue disminuyendo la velocidad hasta detenerse, obligando a los carros a la quietud, después de originar chirridos destemplados.
En uno de los estribos del pullman apareció el General Díaz. Erguido,
cabeza y bigotes blancos, ojos obscuros, vestido de militar, constelado el pecho de medallas y condecoraciones, daba la impresión de una estampa heroica, algo familiar, pero poco vista al natural.
Mientras el Himno Nacional imponía sus notas marciales, y los cañones
saludaban al Primer Magistrado con 21 salvas, él, finne, sereno, seguramente conmovido, permanecía en el mismo lugar. Después, al segundo de extinguirse el Himno, tocó al pueblo encender el entusia mo. Aplausos, vivas,
exclamaciones de alegría, todo ello fonnando un marco en el ambiente digno del visitante.
La comisión atendiendo a sus deberes protocolarios inicia la recepción:
en primer lugar el Gral. don Bernardo Reyes, Gobernador del Estado, recibe con un abrazo al General Díaz. Siguen por su orden los señores don
Adolfo Zambrano, don Tomás Menclirichaga, don Francisco Armendáriz, Dr.
Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentín Rivero Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffenbach, don Vicente Ferrara y don Manuel
Cantú Treviño.
A paso lento, parsimonioso, atraviesan la sala de espera de la estación
escoltando al señor Presidente; salen por la puerta del lado sur y se encaminan hacia los carruajes que esperan frente a la plazoleta que ofrece agradable verdor.
El primer carruaje, un landó con la capota baja, tirado por dos troncos
de vistosos caballos, es ocupado por los Generales Díaz y Reyes. Les siguen
muchos más conduciendo a los funcionarios del gobierno del Estado, representantes de la banca, la industria y el comercio.
Se inicia el desfile de acuerdo con el itinerario fijado, enmedio del entusiasmo de las gentes que forman compacta valla. Llegan a la Cal7,ada
Unión, hoy Avenida Madero; caminan hacia el poniente, tuercen a la iz.
quierda para seguir por la Calzada Progreso, hoy avenida Pino Suárez; avan-

.

418

zan hasta la altura de la calle Washington, y continúan los carruajes hasta
dar vuelta al sur por la calle del Roble, hoy Juárez, volteando al poniente
por calle del Comercio, hoy Morelos, hasta la Plaza Degollado frente a la
residencia del General Reyes.
La procesión cívica abrevió el recorrido, torciendo de W ashiitgton al sur
por la calle del Hospital, hoy Cuauhtémoc, siguiendo al oriente por Hidalgo, para desfilar frente al domicilio del Gobernador.
Durante el largo trayecto es saludado el General con nutridos aplausos,
confetti, serpentinas y flores, sin faltar los estentorios vivas, que le hacen recordar seguramente las entradas triunfales a diversas poblaciones durante su
larga y azarosa vida militar.
De trecho en trecho los arcos mostraban leyendas alusivas a la personalidad del visitante, proclamando su carácter de soldado de la República, de
héroe de la paz y de propulsor del progreso nacional.
Una compañía de dragones formaba la vanguardia seguida de la banda militar, que tocaba marchas alegres, despertando el entusiasmo del público.
Aun cuando en las Calzadas Unión y Progreso eran muy poco los edificios
que existían, la concurrencia venida de todos los rumbos de la ciudad, formaba nutrida valla.
Largo caminar combinado con el sincronizado trotar de los caballos y
con el estrépito ininterrumpido de las aclamaciones. El día claro, de invierno benigno, que alivia un sol tibio, da el toque de bienestar y complacencia.
Se detienen los carruajes frente a la casa del General Reyes, que ostenta
el No. 220. Bajan de ellos y se instalan en los halcones para pre enciar
el desfile, integrado por burócratas, estudiantes y pueblo en general. Bandas de música intercaladas entre los manifestantes dan la nota de alegria.
A la cuadra siguiente, a la altura del Mercado Colón, se dispersan cansados
y muchos de ellos roncos de gritar.
El primer acto termina entre entusiasmo general, satisfacción justificada
de los organizadores, agradecimiento del homenajeado, y tal vez, con algo
de amargura de quienes, allá en su fuero interno han venido alimentando
la idea, un poco imprecisa, sobre un cambio institucional de la política general, cambio que los viejos veían casi imposible, y los j6vencs mantenían
dentro de las posibilidades que nadie puede precisar cuándo y cómo se realicen. (Ese cambio se oper6 radicalmente doce años después).
Pero, por ahora, la primera jornada histórica había concluído.

419

�m
PRIMEROS FESTEJOS

Reducido el programa a cinco días era necesario no perder tiempo alguno.
La tarde se aprovechó en las obligadas atenciones sociales.
De pie el General Dfaz, con su comitiva a uno y otro lado, atendía cortésmente los saludos. El salón era amplio, aunque no lo suficiente para
contener a la copiosa concurrencia. Alto techo, lámparas colgantes, muchos
focos eléctricos despidiendo una luz amarillenta y vacilante, cortinas de terciopelo, gruesa alfombra y los muebles indispensables para lograr la mayor
capacidad, constituía el escenario de aquel ex-traordinario acontecimiento.
Doña Aurelia Ochoa de Reyes, esposa del Gobernador, con aire de gran
dama como correspondía a su jerarquía, fue la primera en presentar sus
.respetos al General Díaz, expresando en breves palabras la complacencia
con que se le recibía. La contestación la dio el General Díaz, concisa, impregnada de agradecimiento y cortesía. Desfilaron rápidamente las señoras
más cercanas a la amistad de la anfitriona.
Bien podía pasar aquella escena como de vistosa exhibición de modas.
Por supuesto que la época imponía un patrón, del que se desprendían
colores, telas diversas, adornos, pero en todos los casos: blusa amplia a la
altura del pecho, ajustándose en la cintura formando un círculo estrecho.
La falda en cambio ampliaba las caderas, con ayuda del polizón, bajando
en tablones hasta el ºhuesito". La crinolina, usada con moderación, daba
a los movimientos gracia produciendo leve susurro. El peinado a la "pompadour" y los zapatos con tacones altos y algo gruesos.
Allí se encontraban doña Carolina Madero de Villarreal; doña Francisca
Treviño de Gana; doña Guadalupe Zambrano de Treviño; doña Guadalupe González de Naranjo; doña Carlota G6mez de Berardi; daña Adelaida
L. de Muguerza; doña Consuelo Sada de Garza y, como se acostumbra decir en las notas sociales, otras distinguidas damas que daban realce a la
deslumbrante recepción.
Encabezó el desfile de los caballeros don Ramón García Chávarri, Secretario General de Gobierno. Serio, desenvuelto, austero, sin llegar a la chocante altivez, se colocó discretamente cerca del General Díaz, mencionando
los nombres de los personajes, agregando el dato de su posici6n: Magistrado, Diputado, miembro del Ayuntamiento, banquero, industrial, comerciante, ganadero, agricultor, ingeniero, abogado, médico ...
Se acab6 la tarde en el ceremonial. Cansancio seguramente que lo ha420

bía; pero el programa no terminaba aún. En la noche se efectuarla una
fiesta en la alameda Porfirio Díaz, hoy Mariano Escobedo.

•
Una o dos veces al año en la Alameda se realizaban "jamaicas". En España se les llama romerías o verbenas y en los Estados Unidos del Norte,
kermes.ses, cuyo origen procede de los Países Bajos. Se aprovechaba un día
de la primavera o del otoño, respetando el verano y el invierno, que no son
muy amigos de los saraos al aire libre.
Como el festival organizado en honor del General Díaz, debía efectuarse
en pleno mes de diciembre, cuando el invierno suele presentarse con todo
rigor, es muy aventurado cualquier evento de esta naturaleza. No había ni
hielo, nieve, ni siquiera esa menuda llovizna que le llaman "chipi-chipi";
pero hacía frío, lo suficiente para invitar a la gente a quedarse en casa.
Cuando los coches en que se acomodaron los ilustres visitantes hicieron
su entrada a la Alameda, una concurrencia, calificada justamente de escasa,
irrumpió en vivas y palmoteos, lanzando flores, confetti y serpentinas.
El frío congelaba el entusiasmo, y lo que en otras ocasiones climatéricas
pudo ser noche de esplendor, se redujo a tres vueltas de los coches por la
calzada que circunda la alameda.
La banda de música tocaba lo mejor de su repertorio, tratando de clistraer a la concurrencia para que se olvidara del frío. Pero el aire se encargaba de recordar que era noche de invierno.
Con la salida de los coches la concurrencia abandonó la alameda lamentando no hubiera el lucimiento que se esperaba.

IV
CoNTINÚAN LAS FIESTAS

Amaneció el día 20 con un clima agradable. Antes de las nueve horas
estaban dispuestos diez coches frente a la casa del General Reyes. El movimiento a esa hora se intensificó: las personas integrantes de la comitiva
fueron ocupando los carruajes para seguir sin dilaciones al del General Díaz.
Se omitieron las ceremonias ac.ostumbradas en el Palacio Nacional a la
llegada y salida del Presidente de la República. En plan modesto, dem6crata, el General Díaz subió al coche acompañado del General Reyes. Los solda•

421

�dos apostados en la banqueta obedeciendo las notas de un clarín presentaron armas en tanto que el oficial que los mandaba hacía el saludo de rigor
con la espada. El coche salió seguido por los demás enfilando por la calle
Morelos para voltear al norte por Zaragoza hasta llegar al Palacio de Gobierno en construcción. Como lo edificado no era suficiente para apreciar
la magnitud de la obra, se le mostraron al General Díaz los planos dándosele las explicaciones del caso. Recibió el General Reyes palabras de aliento
por lo que calificó el General Díaz de un proyecto de gran categoría.
La conversación se fue por los espinosos caminos de los números e&gt;.1)resando el General Rf."'yes que el costo total del edificio significaría una erogación no menor de 700 mil pesos. Como mostrara el General Díaz interés
por conocer los recursos del Estado, le explicó que eran muy reducidos pues
apenas si en el año que estaba por concluir se habían recaudado 186 mil
pesos. Pero, siguió informando, "he logrado que los Municipios cooperen mensualmente con cantidades de acuerdo con sus ingresos, que a excepción de
Monterrey son reducidos; pero además contamos con los excedentes de nuestro Presupuesto dado que hemos reducido los gastos al mínimo. Además
existen otras aportaciones que, como la del permiso para juegos de azar se
han canalizado a este fin, y por último con frecuencia recibimos donativos
de empresas y particulares". En resumen, afirmó el General Reyes, "si hasta
el momento se han invertido algo más de 250 mil pesos en tres años de
labores, tengo confianza en que durante los cuatro a cinco años venideros
las inversiones aumenten considerablemente hasta terminar el Palacio con
la prestancia que corresponde".
En tanto los canteros proseguían su labor labrando con alegría las piedras
que darían belleza al edificio, se dirigieron al Palacio de Gobierno en funciones, situado en la esquina suroeste de las calles Morelos y Escobedo,
advirtiendo el General Reyes que ese edificio había sido vendido en la cantidad de 70 mil pesos, que se aplicarían al nuevo Palacio en construcción.
Pasaron después a visitar el Ayuntamiento, en donde se les esperaba en
sesión solemne. El Presidente Municipal, Dr. Pedro C. Martínez, adelantándose hasta la puerta del recinto saludó de abrazo al General Díaz y al
General Reyes, y al franquear la entrada, los integrantes del Ayuntamiento
puestos de pie dieron la bienvenida a tan ilustres visitantes, saludándolos
con nutridos aplausos.
Sentados los altos funcionarios, el Doctor Martínez a nombre del Ayuntamiento expresó altos conceptos en homenaje al General Díaz, declarándolo huésped de honor de Monterrey.
Se procedió en seguida a mostrar al General Díaz las d~pendencias ?el
Ayuntamiento, informándole que los departamentos del poruente se hab1~n
construído un año antes con costo de nueve mil pesos. De buena memona
422

el General Díaz elogió la mejora diciendo que con ella se había logrado
integrar el edilicio, que no obstante su arquitectura sencilla era muy atractivo.
Como nota complementaria e,q&gt;resó el Doctor Martínez que la planta
baja se rentaba para obtener recursos; pero que al crecer las actividades
oficiales se dejaría totalmente al servicio del Ayuntamiento.
El resto de la mañana se empleó en una visita a la Cervecería Cuauhtémoc, que aun cuando todavía no contaba su edificio con la magnífica
fachada que le da especial prestancia, sus instalaciones hablaban de progreso y eran signo promisor de grandes batallas ganadas a la industrialización.
Para mediodía estaba programado un banquete, que había despertado
gran ei..-pectacíón, por las repercusiones políticas que pudieran ocasionar los
discursos.

•
El Teatro Juárez, uno de los más suntuosos que existían en el país, había
sido inaugurado el 15 de septiembre de ese mismo año de 1898. Por primera
vez el piso del lunetario se colocaría al nivel del foro para servir el banquete. La maniobra, aunque difícil, se realizó con éxito. Se colocaron mesas de
uno a otro extremo y en el foro se situó la de honor. Ochocientas sillas frente a los blancos manteles esperaban a los comensales.
La cita era para la una de la tarde, a cuya hora todos los asientos del
lunetario estaban ocupados. Un rumor pronunciado llenaba el coliseo desbordándose por los corredores hasta Uegar, como susurro lejano de mar embravecido, hasta el lobby.
Interrumpió las conversaciones el clarín de órdenes anunciando la Jlegada
del Presidente de la República y de su comitiva. Los concurrentes de pie
esperaron la aparición del Primer Magistrado, quien encabezó la entrada al
foro, a tiempo de que la orquesta tocaba el Himno Nacional. Momento de
intensa emoción, al que siguió prolongada ovación.
Privó durante la comida un ambiente de alegría, que fomentaba el vino
francés servido en abundancia. A la hora de los postres, acompañados de
una copa de champaña, el General Reyes se levantó para pronunciar un
brindis, que se convirtió en un discurso de proporciones acondicionadas al
acto. Era el General Reyes magnífico orador, de voz clara y sonora, sus
ademanes discretos a la vez que expresivos. Todo eUo le daba una atractiva
personalidad muy apropiada para conquistar amigos. Cuando las últimas
palabras resonaron en el amplio recinto el auditorio, puesto de pie, aplaudió
con entusiasmo.

423

�Insertar el discurso completo significaría traer al conocimiento de las
actuales generaciones un gajo de historia de hace 70 años, mencionar lo que
considere más importante daría lugar a omisiones lamentables. En consecuencia, he decidido que este documento y el que corresponde al discuno
del General Díaz formen íntegramente parte de esta crónica.
Apagados los aplausos el General Díaz, de pie, arrogante, sin alarde, con
voz menos fuerte que la del General Reyes; pero con la misma firmeza contestó las palabras que acababan de escucharse. La atención del auditorio era
tal que el silencio permitía oír la voz del General Díaz con claridad en todo
el amplio salón. Las últimas palabras quedaron ahogadas entre la tempestad
de aplausos.
Memorable acontecimiento que, como se esperaba, dio lugar a numerosos
comentarios de todo orden. Los históricos discursos van en seguida:
"Señor Presidente de la República.
Señores:
"A nombre de este Estado heroico en nuestras pasadas luchas, que ha
dado hijos tan ilÚstres en la guerra, como los Generales Escobedo y Zuazua,
Treviño y Naranjo; y que es tan amante del trabajo que todo lo engrandece
y dignifica; que presenta esparcidos en su territorio talleres y campos cultivados, instituciones bancarias, establecimientos mercantiles y fábricas, en testimonio de su activa laboriosidad incansable; a nombre del Comercio e
Industria de esta Capital, cábeme la gran satisfacción de saludar al insigne
Sr. Presidente de la República.
"Al hacerlo, vienen a mi mente Jos antecedentes gloriosos de la histórica
figura egregia, ante la cual mi salutación elevo. Se dibuja en lontananza el
guerrero titán de la Reforma, y la iluminación del fuego de los cañones lo
abrillanta y le forma aureola, para presentar en él al héroe de nuestra segunda independencia, que transformado magníficamente en estadista, organiza
en ·calidad de gobernante, una República desgarrada por 66 años de sangrientas luchas, implanta en ella enérgicamente la paz, y con .sabia y moralizadora administración, abre las fuentes de la prosperidad nacional.
"Aparece en la arena, intrépido batallador, en 1856, cuando el Plan de
Ayutla enciende al país en el vivo fuego de una revolución salvadora, y
lucha en cien combates derramando su sangre por la libertad y la reforma.
"Viene la época de la intervención, y luce y admira en la batalla que
bajo los muros de Puebla, se libra contra el ejercito francés, el glorioso 5
de mayo de 1862. Resplandece con tonos heroicos su figura marcial, en la
defensa de esa misma Puebla en 63, y en la campaña que formidable sostiene en Oriente, en la que al fin agobiado por el número y por los múltiples
elementos del ejército invasor, sucumbe cayendo gloriosamente prisionero en
Oaxaca, para emprender luego atrevida fuga, e incansable, recomenzar la

brega tremenda, ¡ en aquella grandiosa lucha por la independencia de la
Patria!
'Ese período de su vida, es el más brillante de su épica carrera. Deslumbran en él los grandes, los heroicos hechos; son reguero de estrellas, que se
llaman "la victoria de Miahuatlán, la de la Carbonera, de Oaxaca y de
Puebla·" Puebla, que de pués de un ataque asombroso, que hace época en
nuestra historia militar, cae en su poder con inmensos pertrechos de guerra,
en esa fecha grabada ya en nuestros fastos con caracteres inmortales: el 2
de abril de 1867. Luego, sin dar descanso a sus tropas victoriosas y ensangrentadas en tantos rudos combates, vuela y rápido triunfa sobre el Lugarteniente del Imperio, Leonardo Márquez, en los llanos de Apara; y aquella
Ilíada espléndida, tiene su coronamiento excelso, con la toma de la Capital de la República, efectuada por el victorioso joven General, en 21 de
junio de 1867, día memorable en que volvió a erguirse y para siempre, sobre el Palacio de Moctezuma y de Juárez, nuestra triunfante bandera tricolor.
"Desde entonces, la fama del héroe, su fama inmensa, popular, se derramó en luces de gloria por todos los ámbitos del paJs.
"Consumada la Reforma, hecha la independencia, México demandaba amplios nuevos derroteros para dilatarse en el porvenir; y vos, señor Presidente,
tuvisteis Ja clara visión de los destinos de la Patria, y os lanzasteis a realizarlos. Estos destinos estaban en la conciencia popular no adivinada, que
por instinto os seguía y os rodeaba con sus simpatías constantes, cuando los
gobernantes y los servidores del Gobierno, yo entre los últimos, creíamos un
cataclismo la verificación de vuestros adelantados propósitos.
"Una lucha de otro carácter se emprendi6 en el país, inspirada en la ley
ineludible del progreso que tiene de evolucionar en las razas viriles; y al
fin, desde los campos de Tecoac, vos, el iniciador, el caudillo de aquella azarosa lucha, os dirigisteis triunfante en 1876 a la Capital; fuisteis luego aclamado Presidente de la República, y de entonces acá parte una grandiosa
época nacional.
"Recordar vuestra meritísima gestión administrativa! en la c¡ue habéis tenido el tino de designar para que os secunden, a Ministros tan eminentes
y patriotas como los que hoy nos honran con su visita a esta ciudad, y con
su presencia en esta fiesta; recordar esa magnífica gestión gubcmamental
vuestra, en México, que se sentía anhelante del bienestar que produce el
trabajo, que ha sido el redentor de todas las servidumbres, el dignificador
de la humanidad; recordarla, señor, es amontonar hechos grandiosos en lo
infinito de las gloriosas remembranzas; es ver el monstruo de la anarquía,
que viviera sorbiendo la sangre, y con ella las fuerzas vitales de nuestra Patria desgarrada, caer muerto para siempre a vuestros pies: es ver armónica-

�mente unificarse la acción, antes anárquica o dispersa, de las entidades federales, para consolidar la Patria común: es ver extenderse en nuestro territorio como al contacto de una vara mágica 38,000 kilómetros de alambre
telegráfico, 12,000 de vías férreas, con sus apéndices que son puentes, caminos y calzadas: amplio sistema de transporte y comunicación, en que activa empezó a circular la vida nacional, estimulándose la producción, desbordándose el comercio, al que abristeis y mejorasteis puertos con obras
gigantes, como las de Tampico y Veracruz. Es mirar aparecer una constelación de faros en nuestras costas; concluirse entre otras una de las más
grandiosas obras verificadas por el hombre actual, a gran costo brevemente
terminada: la obra colosal del desagüe del Valle de México, maravilloso monumento de que puede enorgullecerse la generación en que alentamos: es
estimar el fomento que directamente habéis imprimido a las industrias madres, la agricultura y la minería: es gozar contemplando encenderse el espíritu de Jas nuevas generaciones, en las vívidas fulgurantes luces, que la
moderna instrucción pública derrama: Es ver de modo consolador, crecer
la moralidad en el garantizador ramo de justicia; multiplicarse activo y anheloso el trabajo constante en todo lo que tiende al mejoramiento del ejército: Es admirar vuestra brega coronada de éxitos en el ramo de Hacienda;
veros en medio de las abrumadoras catástrofes financieras. levantaros radiante, trayendo en vuestras manos la restauración del Monte de Piedad, el arreglo de las deudas interior y ex1.erior, el pago de los inmensos créditos ferrocarrileros, la abolici6n de las alcabalas, y por último, el brillante resultado
sin ejemplo en nuestra historia., el equilibrio de nuestros ingresos y egresos
que llevó al fin un excedente de millones a la Tesorería General. Con
esa financiera lucha gigante1 ampliasteis la base de la prosperidad nuestra y
elevasteis ante el universo mundo, el antes aniquilado crédito nacional.

"En reswnen, para apreciar en conjunto vuestra asombrosa labor, basta
recordar al triste México proceloso del pasado y luego, contemplar al México de hoy, al que habéis regenerado, trabajando en paz con su creciente
comercio, sus industrias, sus vías de comunicación y su crédito; con amplias
relaciones en el e:-..1,erior; contemplarlo considerado por todos los pueWos
cultos. y mirarlo majestuosamente marchar glorioso al cumplimiento de sus
altos destinos en la humanidad.
"¡ Qué epopeya! y qué grandioso el guerrero heroico, el patricio, estadista
sin segundo en nuestra historia, que deja en la carrera de su vida, por rastro
esplendoroso, la realización de tantos actos y tantas obras inmortales.

"Siempre tendréis en vos, para satisfacci6n vuestra, la divin.izadora fruici6n sublime del alma que se eleva.
"Os rodean el respeto y el amor de vuestros conciudadanos, y sois objeto
de admiración universal; pero aún no están considerados en toda la plenitud

426

de su magnificencia, vuestro heroísmo y vuestras tareas anhelantes; es necesario que se aleje esa perspectiva, para poder contemplar su grandeza en
el brillante inmenso mánnol de la inmortalidad, el sereno buril de la historia
levantará el pujante enérgico relieve, y entonces se destacarán ante la posteridad agradecida, en toda su radiante majestad, los nobles sacrificios y
gloriosas acciones que habéis consagrado a la Patria.
"Y cuando vos, que sois el símbolo de tantas altezas; que personificáis el
bienestar y progreso de la República, hasta haber llegado a llamarse el bienestar y progreso nacionales, Porfirio Díaz; cuando vos honráis con vuestra
visita a Nuevo Le6n, a su Capital, ella alborozada se estremece al recibiros,
y os da por mi boca las gracias por vuestra presencia, y más cuando en la
ilustre comitiva que os acompaña, figuran los Sres. Secretarios de Estado,
de Gobernación y de Hacienda, de Justicia y de Comunicaciones y Obras Públicas.
"Por todo ello, por tanta honra como nos dispensáis, en nombre y representación del Estado, os doy con efusión la bienvenida.

"Y vosotros que me escucháis, Señores, que representfüs 1a Administración
Pública, lo más granado de la sociedad con sus ilustraciones, su industria y
su comercio; que os habéis empeñado, especialmente los que formáis la Comisi6n de Obsequio, en que recibamos del modo que merece, dentro de
nuestras posibilidades, a Porfirio Dfaz (perrnitidme, Sr. Presidente, designaros así con vuestro altísimo prestigioso nombre); tened a bien alzar vuestras
copas, y brindad conmigo, porque él, que es prez y orgullo de la Patria,
defensor en grado heroico, de sus libertades y de su independencia, autor
de sus magnos preciados adelantos, hacedor de la época más hermosa de
su historia, está con nosotros y entre nosotros; por la gratitud que Nuevo
León, como todos los Estados de la República le debe; y por su grandeza
inmortal y por su gloria".

•
"Señor Gobernador:
Señores:

"En el elocuente brindis que acabamos de escuchar, hay conceptos expuestos con tanta delicadeza y marcado espíritu de amistad, que s6lo puedo
aceptarlos como muestra de la bien correspondida benevolencia con que me
distingue su autor. Pero no por poco merecidos obligan menos mi reconocimiento. He aquí por qué. al contestar comienzo por darle las gracias muy
cordialmente; y las doy también en nombre de mis con-huéspedes y en el

427

�mío propio, a esta simpática y hermo a Ciudad por la espléndida bienvenida con que han tenido la bondad de honramos.
"La impresión que nos ha hecho su munificencia, es tan grata y tan grande, que no sabemos qué admirar · qué agradecer más: si la delicada hospitalidad, elegancia y buen gusto que han derrochado en nuestra recepci6n,
o la lujosa exposición que en ella no hacen de sus muchas y muy interesantes mejora , que ya conocíamos de fama. y que ahora tienen la bondad
de presentamos en minuciosa r vista, engalanadas con el rico atavío que,
como en este caso, debía ser siempre distintivo del \·erdadero mérito.
"Si la hospitalidad y atenciones de que somos objeto, nos hacen dichosos
los días que pasamos al lado de nuestros amables anfitriones nuevoleoneses,
la exposición de sus mejoras nos proporciona la ocasión muy plau ible de
conocer detalladamente, apreciar y contemplar con noble orgullo nacional,
los abundantes, variados y valiosos frutos que es capaz de producir la acción inteligente, viril y armónica del espíritu &lt;le empresa, del capital y del
trabajo, cuando e tá presidida por una escrupulosa honradez, apoyada por
el crédito que esta inapreciable virtud prorroga con su presidencia, y sólidamente protegida por un Gobierno que con mano fim1e y concien ia recta
y clara, garantiza la vida, la propiedad, la libertad, la honra y todos los
derechos definidos del hombre y del ciudadano.
"Diez y seis años, poco más o menos, de inteligente labor, al amparo de
los grandes elementos de prosperidad que acabamos de mencionar, han sido
bastantes no sólo para despertar y poner en acción fructuosa la inteligencia
industrial y noble ambición nuevoleonesas; sino que la merecida fama de sus
resultados sati factorios, llamó y sigue llamando de todas partes capital, actividad, energía y demás aptitudes complementarias del genio, que estimuladas entre sí y compitiendo en valiente iniciativa y noble brío, han trazado
y perfeccionan y magnifican todo los días este gran cuadro, erdadero muestrario de los adelanto industriales de uevo León, que con fundado y noble orgullo nos ofrece su culta Capital.
"Es cierto que este magnífico cuadro es la manifestación objetiva y la
medida de la actual prosperidad y adelantada civilización de este inteligente
y laborioso pueblo; pero no lo es menos, que después de él hay algo que
reclama toda nuestra atención: tanto más imperiosamente, cuanto que ese
algo tiende a preparar un porvenir aún más próspero. in embargo, no me
sorprende, porque era natural que un pueblo que ha creado hombres como Zaragoza y producídolos como Zuazua y Escobedo, Treviño y Naranjo,
y tantos héroes sin nombre, tenía que encaminarse a su elevado destino,
tan luego como se le permitiera aplicar a la paz, las energlas que le impulsaron en la guerra. Y así se \" qu tan luego como este inapreciable
bien se estableció, y se nonnalizó la función gubernativa en el Estado, su

428

Gobierno cumpliendo el primero y más trascendental de' sus deberes, y deseoso d que las numerosas y escogidas altas que para el censo de Monterrey
ha ~~chado su ~tusiasmo industrial, no hagan de esta privilegiada tierra
mans10n de paso, sino que con buena voluntad y persuasiva conveniencia
se decidan .ª. dejarle sus h~esos en cambio de la generosidad con que Je~
paga su actividad, su trabaJo y su talento; provee con inteligencia, con largueza.. y con empeño, a la instrucción primaria, secundaria y superior de
us hi30s, para que sin las contrariedades que su ausencia, en busca de enseñan~, causaría a sus familias, y principalmente a las madres, puedan educarse, ilustrarse y hasta hacerse sabio si lo desean, aquí mismo, al lado de
ellas y al lado de la generación a que pertenecen, y en cuya sociedad han
de vivir si definitivamente adoptan esta Patria hospitalaria dispuesta a recib~rlos en s~ .regazo. con. 1?d~ el amor maternal con que ~a a sus hijos,
segun sus mentos y sm d1 tinc16n alguna entre adoptivos y naturales.
"En fin, Señores, ahora que ten o la grata atisfacción de ver a mi alrededor lo más ~anado del personal industrial. nacional y e..xtranjero, y del
personal gubernativo, que mancomunando u viril e inteligente acción, levantaron a Monterrey a la altura en que, con razón, se ostenta orgullosa;
ahora. que tengo el gusto de partir el pan con ellos en su propia mesa, y
de bnndar con .ellos, por su muy merecida pro pcridad, me alegro mucha
~e poderles decir, de acuerdo con mi conciencia que jamás me ha enganado:

"¡ ~bre~s del progreso de Nuevo León, nacionales y extranjeros, habéis
me~o~o bien de esta. República cuya rique1.a nacional y hábito de trabajo
culb_váJs y engrandecé1 con el vuestro y con vuestra bien ganada riqueza
particular! En cuanto al Sr. Gobernador, que inspira, impulsa y simboliza
el personal administrativo, recordar~ para honra .suya, que hace 18 años al
ascenderlo de Coronel a General de Brigada efectivo en premio de una
acción muy distinguida, Je dije como único elogio: "A:í se esgrimen las armas ~~n que nos honra la Patria. Así cumple la protesta a su bandera,
un ~1btar correcto y honorable"; y ahora 18 años después, y de pués de
estudiar detalladamente los grandes beneficios que bajo su inteligencia y
acertado mando, alcanzó este bravo, inteligente y laborioso Estado considero jmto decirle condensando todos los elogios que me inspiran s~s obras:
"General Reyes, así se gobierna; así se corre ponde al soberano mandato del
pueblo".
"Señores: por la creciente prosperidad de Nuevo León, y por la honra
muy merecida que ella derrama sobre sus autores".
Como se había previsto los dos discursos causaron un enorme revuelo en
las esfera oficiales y n los centros políticos y sociales. La frase del General
Oíaz "considero justo decirle condcmando todos los elogios que me inspiran

429

�gobierna; así se corresponde al soberano
sus obras: General Reyes,
mandato del pueblo".
. ..
Aquello significaba para unos el espaldarazo definitivo p~a igmh~lo
como candidato a más altos d ignios; para ottos era el aviso_ que d ?'.an
tener en cuenta quienes ". ían con recelo la vigorosa personalidad pobtica
del General Re) .
·
dcspues
• f ue 11"m
... ..,ado el General
Lo cierto del caso es que poco uempo
,
u ar la Secretaría de Guerra y Marina. Su labor se destaco de
!?:a:e: :ue su nombre re n6 en todos los ámbitos del _país,. al grado
de considerárscle como el indicado para suceder . n la Pre_s1~enc1a al ~eneral Díaz, al mismo tiempo que despertaba dorrmdas ambiciones de qu1e•
nes

sentían con mayores derechos.

.

.

.

pnnctpal
Pero como l tema me lle,·a fácilmente a olvidarme del objeto
b 11' · d J
de
ta crónica, lo dejo en punto suspen ivos regresando al u 1c10 e
banquete.
efusivos, frases elogiosas, risas altisonant s y d pedidas mom nAbrazos
había escrito una página más en la historia de México.
táneas. S

...... *
En la noche se v rificó una serenata en la Plaza Zarag01.a en la que
. d'o especial esplendor. Pero en tanto la gente se
la enorm concurrenCJa t
•6
...: ... en la Plaza en la casa del General Reyes . tenía lugar una reum n
d .w,~
a iniciati,·a del General Oíaz.
{erece comentario aparte.

V
REUNIÓN ÍNTU.1A

En un amplio sa16n d la casa habitación d 1 General Reyes
encontraban reunidos un grupo distinguido de ameritados Generales.
.
in la formalidad de una junta oficial se destacaba pr 1di~ndo la rcum6n
la figura marcial del General Oíaz. Sus setenta y ~s ano ~e edad le
daban prestancia y aún los observadores podían adverttr que, habian desaparecido los rasgo indígenas que distinguieron al General ~1~ duran~ ~s
·
d guem'llero La piocha negra y rala babia ido supruruda
pnmeros ano e
·
.
.
d
y el bigote desordenado se había tran fonnado en guía bien cuidadas e
tono blanco. El cutis sonro ado dejaba n I recuerdo el bronce d 1 sol

veraniegos. Di tant estaban ya las campañas a lomo de caballo, y las
fatigas de combates, correrías y desvelos.
Sentado en amplio sillón, acojinado de rojo, contemplaba ante si a numeroso compañ ros d armas y allá, en su fuero interno, rememoraba las
vici itudes por que había pasado el país, y en las que él y quien con él estaban, participaron con las armas, unas veces combatiendo hombro con hombro, y otras en distinta posiciones.
í de v leidosa es 1 política.
Semejantes conjeturas internas hacían sus contertulios, avalados por rele,·antcs hechos que fonnaban parte de la hi toria. Allí taban, además del
Gral. Bernardo Reyes, lo General s Franci o aranjo, Jer6nim Treviño y
Lic. Lázaro Garza Ayala1 además de quien acompañaron al General Díaz
desde México, Gralc . : Mariano Escobedo; Manuel Gonzálcz
ío, Ministro
de Gobernación; Francisco Z. Mena, de Comunicacion : Lic. Jo ' I es Limantour1 de Hacienda; Li .. Joaquín Baranda, de Justicia; y Cap. Porfiño
Díaz hijo. Estaban también don Mi el Cárdenas Gobernador d Coahuila; don Adolfo Zambrano, don Francisco G. Sada; don Jo • Calderón;
don Femando Zambrano ...
La invitación (ue sug ·rida por el Gen ral Díaz. O seaba departir con sus
vi jos ami os · compañero de arma . Tocios vestían uniformes de ala
lucían en el pecho medallas )' pi' seas de memorables triunfos. El transcu~ ine.·orabl d I ti mpo había d jado en los mblant bu ·!las en forma de arrugas y d manchas, y n el cabello el blan o distintivo de una
lejana juventud.
Aquella hi t6rica y ,istosa reuni6n acreditaba la habilidad del General
Díaz. Se impuso la tarea, nada fácil, de tahlecer la paz y los hecho
demo. traban que había logrado sus propó itos. Tal vez ninguna región del
país ofreda tan grandes y hondas dificultades como uevo Lc6n. Aqui habían urgido caudillos de la Reforma y de la Intervención Francesa, cuya
participaci6n, especialmente en la restauración de la RepúblicaJ adquiría relicv nacionalc d la ma}or categoría política.
Por supuesto que otros Estados contaban con el mentos de gran significa ión; pero en ingular: •I Gral. Jesú Gonz.1le.z Ortega en Zaca as; el
Gral. Ram6n Corona, en Jalisco; d mimo Gral. Porfirio Oíaz, en Oa.xaca·
el Gral. Servando Canales: en Tamaulipas; el Gral. antos D gollado, en
Guanajuato· l Gral. Manuel Doblado, en Jalisco; el Gral. Andrés S. Viesca
en Coahuila.
·uevo Le6n
destacaba con la n6mina más nutrida: G nerales: Mariano
Escobedo, Francisco 1 aranjo, Jerónimo Treviño, Lic. Lñzaro Garza Ayala;
Dr. Ignacio Martínez · Pedro fartínez. . . todos ellos po ibles a pirantes a
la Pr idcncia de la República, y ferm nto con ientes o inconscient de
una pcrmancnt inquietud política en d E tado.

431

430

�Fue, tal vez, el problema má difícil para el General Díaz. No cabía
pensar en acabar con la intranquilidad en el Estado~· sin antes destruir de
raíz su origen. Al mismo tiempo era preciso emplear alguna fórmula que
no produjera rencores ni desajustes graves.
La oportunidad se presentó cuando, a raíz de las elecciones para Gobernador del Estado, resultó electo el Lic. Genaro Garza García quien contendió con el Lic. Lázaro GaIZa Ayala. Apenas se hizo cargo del puesto, se
vio asediado por una oposición tremenda que originó motines y malestar
general, lo que orilló a las fucnas federales a declarar el estado de sitio,
quedando imposibiHtado para continuar gobernando.
Fue el momento propicio para que una persona ajena a la división existente entre los prohombres de la política militante entrara en acción. Co- .
rrespondió desempeñar esta delicada misión al Gral. Bernardo Reyes por
designación que hizo en su favor el Senado de la República.
Con esta mención histórica nos colocamos en la época, situando a uevo
León en la panorámica porliriana de la paz, palabra mágica que contenía
para don Porfirio el anhelo más grande de su vida.
Pero además había que agregar el despliegue de energía del General Reyes, encauzado hacia el bienestar del Estado, mediante la industrializaci6n,
y entonces a la palabra paz se le agregó la de progreso.
Tales atributos, abonados a la hoja de servicios del General Reyes jwtificaban la visita del General Díaz, poco afecto a los viajes, y satisfacía en
su fuero interno el aci rto de la designación en favor de su anfitrión, a la
vez que suponfa el pueblo nuc,·oleonés se daría por bien servido al contar
con un gobernante que si no era originario del Estado le servía en una entrega
sin reservas.
Esto explica la reunión amistosa de personalidades nue\•oleonesas con el
General Reyes.

•
Los uniformes de gala ofrecían el contraste de una visión legendaria frente a los trajes de etiqueta. Hablaban los primeros de rudas y peligrosas jornadas, en que la vida se jugaba cada dfa, y los segundos del proceso constructivo de una nueva sociedad fincada en los beneficios producidos por la
paz. El ayer y el presente se daban la mano.
Para el General Díaz el ambiente de la tertulia le parecía interesante.
Analizaba el pasado, el ayer, \·eía el semblante de sus compañeros de armas
y encontraba en sus rasgos la tranqumdad de quienes consideran cumplida
su misión. Allí estaban sus amigos de siempre y los que, en determinadas
ocasiones, lo combatieron, como el General Escobedo y el General Garza

432

Ayala; pero le satisfacía que, gracias a u política conciliatoria, todos estuviesen colaborando con su gobierno.
Parco en el hablar, sabía en cambio escuchar. Sin embargo mantenía el
interés de la charla recordando incidentes de pasadas luchas, con alusiones
siempre encomiásticas de :,;us compañeros, que obligaban al dL'l!ogo.
•
Nadie se atrevía a mencionar la batalla de Icamole, en la que el General
Diaz fue totalmente derrotado; pero él abordó el tema dándole un tinte
festivo.
"Se ha dicho, comentó, que lloré despué de la derrota. Tal vez así fue.
Han transcurrido de aquel suceso a la fecha 22 años, y algo se escapa de
mi memoria. Lo que no olvido es que., confiado en la valentía de los hombr ·s de 1ue\'o León, vine con la seguridad de que mi presencia serviría de
estímulo para precipitar los acontecimiento y obtener el triunfo rápidamente.
''Nada más que se olvidó, mi General, de que combatiría contra nuevoleoneses también -e.xpres6 el Gral. Treviño-.
·'Claro que no hice caso de eso -replicó el General Díaz- máxime cuando tenía a mi lado militares de bien ganada fama de valientes, como usk&lt;l, y los Generales Naranjo, Charles y Vara.
"¿Y los conu-arios?, interrogó el General Naranjo".
"Al mando de los Generales Fuero, Julián Quiroga y Juan E. Guerra nos
pegaron con ganas, al grado de que estuve en serio peligro de perder la vída.
Pero como eran soldados de aqui a mis compalieros de armas les pareció
aquello muy natural.
"Y eso -ag¡-egó el General Naranjo-- que no asistieron al combate los
Generales Escobedo y Garza Ayala.
"Pero en cambio, expresó el General Díaz con emotivo ademán, aquí los
tenemos en plan de amigos, lo que es mucho mejor".
Terminó así el incidente, que recordaba una etapa dramática de nuestra
historia.
Había llegado el General Díaz a la cúspide de su carrera política. Se le
admiraba y se le discutía. ¿ Cuánto tiempo más se pro)&gt;eCtaría su influencia
en los destinos del país?
Principiaban a manifestarse inquietudes que pronto se canalizaron hacia
la oposición. Pensaban los inquietos o inconformes en la necesidad de una
reforma polílica substancial, considerando que no era suficiente la paz para un pueblo que requería de estímulos sociales y económicos para progresar.
Pero, sin penetrar en el futuro que se hace rápidamente presente, lo cierlto era que en ese momento de un día frío de diciembre de 1898, allí estaba
don Porfirio rodeado de admiración.

•
433
H:?8

�En otro sa16n estaban reunidas las damas. No puede precisarse el contenido de una determinada conversación. Cada grupo de tres o más damas
formaba un corrillo, hablando al mismo tiempo todas, suponiéndose que entre sí se entendían.

La señora doña Aurelia O hoa de Reyes con diligencia se encargaba de
presentar a cada una de la damas a tiempo que llegaban. Los cumplidos
eran breves en gracia a la afluencia de visitantes.
El ambiente era acogedor. Daban nota de distinción los vestidos, entallados en la cintura, dejando cierta amplitud en el pecho, y más en las caderas
que se ensanchaban mediante el u~ del polisón. Las faldas llegaban hasta
rozar los zapatos. Era el tiempo de las curvas acentuadas y de los sofocos
causados por el rigor del corsé.
Completaban el atuendo flores en el pecho, sombrero de amplias alas, y
joyas en mano , cuello y orejas. Brillantes, rubíes y esmeraldas lucían en
amplia y fastuosa competencia.

¿ Qué se comentaba en aquel amplio, alegre y ruidoso salón? Tal vez la
prestancia de doña Aurelia, que sin alardes de grandeza y antes bien, con
natural modestia y simpatía atendía todos los pormenores de una reunión,
que dentro de las normas de la elevada posici6n de las asfatentes, se respiraba un ambiente de agradable naturalidad que hacía los momentos acogedores, propicios a establecer un trato amistoso. Cierto que la señora esposa
del General Reyes se veía siempre atareada para la atención de sus numerosos ru jos; pero cierto también que había en ella disposiciones de tal categoría, que sin complicaciones podía a la vez ocuparse de todas aquellas actuaciones que se derivaban de su posici6n como primera dama del Estado.
Cumplía así con los deberes de esposa y madre y a la vez de distinguida y
enterada anfitriona como sucedía en aquel memorable momento.

En esta forma, en tant.o los caballeros hablaban de cuestiones importantes de sus propias vidas y de lo que atañía al orden público, las damas gustando de vinos de suave bouquet departían sobre cuestiones de modas, que
siempre para la mujer, en todas las épocas y en todos los tiempos, ha ido
f será un interesante tema.

VI
PANORÁMICA DE LA ÉPOCA

Abro un paréntesis en esta relación con el propósito, que considero justo
y útil, de anotar a las personas que en esa época figuraban en lugares pro434

~ente en el Gobierno del Estado y del Municipio, así como dibujar la
vida de entonces tomando en cuenta las principales facetas. Importa presentar el panorama de Monterrey y del Estado en el momento en que nos
"~tó el Gral. don Porf~ Díaz, en su carácter de Presidente de la Repúbhca. ¿ Cuál era entonces In importancia económica, política, cultural y cívica de Nuevo León?
En tales pormenores trataré de presentar, como antes digo un dibujo tal
vez sería más propio decir un esquema.
'
Gobernaba el Estado el Gral. Bernardo Reyes, con singular significación.
Su carácter dominante era guiado por un talento claro y un espíritu de servicio que llegaba al sacrificio personal. No medía el tiempo dedicado al
trabajo. Sólo así se explica que, atendiendo a las obligaciones que emanaban de su cargo de Gobernador, además fuese Presidente del Casino durante
largos años y al mismo tiempo atendiera a la organización moral y material
de la masonería, y a la industrialización.
Por supuesto que esos cargos y otros más de significación social económica y política no eran simples motivos de honor. La acci6n en él ~ra preponderante.
No es extraño que al organizarse el Comité para atender al General Díaz
asumiera la Presidencia.
Con él colaboraba intensamente don Ramón García Cbávarri en el cargo de Secretario General de Gobierno. Se distinguía por su laboriosidad
~telig~ncia clara, y por su honestidad. Era asistido eficazmente por el Ofi~
c1al Pnmero, don Pedro N. Díaz.
En la Tesorería General del Estado actuaba con carácter de Tesorero don
David Guerra, hombre recto en toda la amplitud del vocablo.
Este equipo director, modesto y efectivo, asumía la responsabilidad administrativa del Estado.

•
Veamos otras ramas oficiales, entre las que se distingue el Congreso del
Estado. Hablamos de 1898 y su integraci6n era la siguiente:
Diputados Propietarios:
Lic. Cipriano Madrigal
Margarito Gana
Ing. Manuel G. Rivero
Marcelo Salinas
Luis Eliwndo
Lic. Pedro Benítez Leal

435

�Aurelio Lartiguc

Juzgado Jo. de lo Penal

Dr. Ramón E. Treviiio
Víctor de la Garza
Rafael García Femández.

Juez:
ecretario:
Juez 2o.:
Secretario:

Suplentes:
Lic. Vicent Garza Cantú
Dr. Donaciano Zambrano
Platón Tre"iño
Lic. Carlos Tre\'iño
Cristóbal Ord6ñez
Dr. Pedro oricga
Francisco Salazar
Luis G. Cortés
Lic. Carlos Villarrcal
Arnulfo Botello.

Ramo Civil - Juzgado lo.

Juez:
· crctario:

Puestos en este plano cabe recordar a los Senadores que representa~an
a Nuevo León en d respetable cuerpo le islativo del Congreso de la Uru6n,
señores Lic. Carlos F. Ayala y Dr. J. Peón ontreras.

* * * *
El Supremo Tribunal de Justicia del Estado estaba integrado como sigue:
Lic. Franci o Vald' Gómez.
Lic. José Juan Lozano
Lic. Ju, n J. Barrera.

3a. S:ila:

Suplentes:
Li . Manuel Morales Treviño,
M:ini tro Fiscal:
Defensor de Oficio:
Secretario:

Lic. Carlos Trcviño.
Li . I macl Dávila.

Ramo Civil - Juzf!ado 2o.

* * * *

Presiden te:
2a. Sala:

Lic. Apolonio . Santos.
Lic. Andrés C. Cadena.
Lic. Ventura Guajardo.
Lic. Carmen A. Montrmayor.

irgilio Gana y

fanuel Z. de la Garza.

Lic. Carlos Lozano.
Lic. Roque de Luna.
Lic. Antonio epúh· ·cla.

Completaban el funcionamiento de la justicia los Juzgad~ del Ram~ Penal )' Civil. Exi·tían en ~onlerre}' dos d cada rama, atendidos como sigue:

Juez:
crctario:

Lic. Car! s Lo1,ano.
Lic. Bartolomé Ramíre-t Anguiano.

Ministerio Público:
Suplente:

Lic. Crispiniano Madrigal.
Lic. Juan F. Buchard.

En asuntos de poca monta actuaban los Jueces locales señores: don Manuel Gutiérrcz, don Ramón Z. Treviíio, don F lícitos Garza y don Ramón . González.

* * * *
Y como andamos en lo campos de Temis, en donde la balanza de la
ju tiria no siempre queda en la p sición que corresponde, es el caso d mencionar el número de los togados sobre cuya conciencia gravitaba et difícil
papel de "abogado".
Residían en el E tado 98 Licenciados en Leyes, de los cuales 65 vtv1an
en Monterrey y 33 fuera d I E tado. La mayor parte de e tos profesionistas
se recibieron en la Escuela de Jurisprudencia de Monterrey.
Y puesto que nos . r.amos mo\'iendo en el mundo uni,·ersitario, en aquella
época sumido en las vertientes c-ristalina del estudio y del saber, recordemos
que atendían a la salud de los habita11te d Monterrey 124 Médico , cu&gt;·as
actividades se vieron muy comprometidas con moti,·o de la fiebre amarilla
que invadió al Estado durante los meses de octubre a diciembre de 1898.
De las con tandas que obran en el archivo del Estado, numerosas y minuciosa , se oh rva una actividad e traotdinaria d I Gen ral Reye tendiente a combatir la epidemia, que puede calificarse de excesiva, de no tener
e.amo origen la amenaza d · una positiva calamidad pública.

436

437

�La fiebre amarilla apareció en Tampico en julio del mismo año y para
agosto la mortandad era alarmante. Procedió el General Reyes a dictar las
más drásticas disposiciones para evitar que la epidemia invadiera territorio
de Nuevo León. Se comunicó con el Gobernador de Tamaulipas, autoridades de Tampico, Secretaría de Gobernación y de Salubridad, a la ciudad
de Mé.-úco, solicitando la más amplia y rápida colaboración para evitar la
propagación de la peligrosa enfermedad, colaboración que logró de inmediato. Para una más eficaz ayuda envió a Cd. Victoria, a donde había llegado la epidemia en septiembre, al Dr. ielesio A. Martincz,
Se desplegó taJ actividad por las autoridades de Nuevo Le6n, que la alarma causada originó la más escrupulosa atención del Gobierno Federal y de
los Estados de Tamaulipas y Coabuila, estableciéndose cuarentenas y haciéndose desinfecciones en los trenes de pasajeros y en los vehículos que transitaban en esos territorios.
Debía presentar la salubridad pública una muy clara situación favorable
para que no existiese pretexto alguno que frustrara la visita del General Oíaz.
Se calcula que del 10 de octubre al lo. de díciembre, periodo que duró
la epidemia en Nuevo León, hubo 280 defunciones, la mayor parte acaecidas
en Monterrey.
Página negra que contrastaba con el ambiente general lleno de realizaciones felices para el pueblo en general.

* *

*

La policía estaba integrada por un Comandante, 4 oficiales y 161 hombres de _t~o~a. Hacían el servicio regular en Monterrey y realizaban, en
los Mumop,o~ en .que era ~ecesario, incursiones contra el abigeato O para
cooperar en s1tuaC1ones espec1alcs.

*

Considerada la ciudad de Monterrey como un centro comercial de importancia, varias naciones tenían acreditados a sus representantes consulares, entre quienes puedo citar a los siguiente :
Gran Br taña

España
Italia
Estados Unidos
del Norte
Bélgica

AJemania

438

Vice-Cónsul:
C6nsul:
Cónsul:

Sr. John C. Midleton.
Sr. Francisco Armendáriz y Asuaga.
Sr. Miguel Ferrara.
Sr. John K. Pollarcl

-

Cónsul:
Vice-C6nsul:
Cónsul:
Vice-Cónsul:

r. Philip Carroll.
Sr. A. Monnom.
Sr. Pablo Burchard.

El Consejo de Salubridad, que tan trascendental papel descmpcñ6 durante la epidemia de la fiebre amarilla, estaba integrado como sigue:
Presidente:
Vice-Presidente:
Secretario :

El Registro Público de la Propiedad estaba a cargo del decano de los Notarios Públicos, Escribano D. Tomás C. Pacheco, tenido justamente por hombre probo, inteligente, apegado a sus funciones, y de amplio y bien nutrido
criterio.

acabar con esa situación.
El nuevo sistema con base en los principios decimales, terminaba con la
libra y la yarda, qu se substituían en el kilo y el metro.
A base de propaganda, y en casos especiales de multas, se logró imponer
el nuevo sistema, más práctico y sencillo que el anterior.

-

* * * *

*

Habiéndose expedido por los Poderes Federales la Ley de Pesas y Medidas en el año de 1895, y no ajustándose a ella la mayor parte de la población, de preferencia industriales y comerciales1 se propuso el General R~ s

* * *

Vocales:

*

Gral. Bernardo Reyes.
Dr. Juan de Dios Treviño.
Dr. Lorenzo epúlveda.
Dr. José fa. Lozano.
Dr. Antonio García Gana.
Dr. Santos Garza.
Dr. Pedro Noriega.
Dr. Amado Fernándc:l.

* * *

La preferente aten ión del General Reyc a la Educación Pública no tenía más límite en lo económico que l:.ts po ibilidadcs del Erario.
Existían en el Estado 326 escuelas primarias oficiales con 20,527 alumnos; 326 Profesores · 255 ayudantes en su mayoría nonnalistas.
Ademá había 91 escuelas particulares primaria que atendían 91 Profesores y 74 ayudantes. con la cantidad de 3865 alumnos. El gasto del Estado montó a
120,565.00.
En el Colegio Civil asistían 172 estudiantes de secundaria que recibían

439

�clases de 18 Profesores servidos por 6 ayudantes. El costo de sostenimiento
durante el año fue de $ 12,395.00.

Por lo pronto en el mismo año nacieron 13,132 niños, y hubo 10,707
defundones.

* * * *

*

En la Escuela de Jurisprudencia as1sticron 28 alumnos atendidos por 5
Profesare . El costo fue de $ 2,640.00; pues los catedráticos no cobraban
sueldo.

En el ancho campo de las finanza.~, en el que desempeñan importante
papel lo Bancos, es de mencionarse la existencia del Banco Milmo, el de
uevo Le6n y las ucursales del Banco de Londres }' Mé.,.jco y del Banco
Nacional de México.

La Escuela de Medicina estuvo atendida por 14 Profesore y un preparador, con 30 alumnos. La erogación fue de $ 3,250.00.
Escuela Normal. El personal de la escuela se integraba por 9 Profesores,
un preparador y 57 alumnos. El gasto anual mont6 a $ 3,588.00.
En cuanto a la anexa para Señoritas, en la que se impartía educación comercial, se inscribieron 120 alumnas impartiendo las cátedras 8 Profesores
y 2 ayudantes. El gasto anual fue de $ 3,420.00.

* * *

* * * *
Detengámonos ahora, aunque sea en forma breve, en la ciudad de Monterrey, que había logrado afianzar su prestigio en su carácter de centro
industrial, con un acento marcado de artesanía. Sus productos de telas, sombreros, artefactos de madera, lámina y cuero. ru;í como de artículos de belleza y de alimentación tenían amplia ar.eptación en todas partes.
El ayuntamiento, máxima autoridad municipal, se integraba. cada año

por clecci6n popular. El de 1898 estaba cons.tituido así:
Siguiendo el ritmo de los números anotaremos el monto del Presupuesto
de Egresos del Estado en ese venturoso año de 1898, el que montó a la
cantidad de $ 182,000.00.
Así de pequeña era la suma disponible para atender a toda clas de
erogaciones incluyendo las mejoras maleriales. Y así se realizaron obras
de tan gran valor artístico, funcional y real, como la Penitenciaría y el Palacio de Gob.iemo del Estado.

Alcalde lo.

- Dr. Pedro C. Martíncz.

Regidores

- lo.
2o.
3o.
4o.
5o.
60.
70.
80.
9o.
!Oo.

Síndicos

- lo. Lic. Virgilio Garza.
2o. Pomposo 1,forale .
3o. nacleto González.

* * * *
Para completar e1 panorama veamos estos números:
Habitantes del Estado:
incluídos los de Monterrey:

318,685
55,606

Se ocurre esta reíle.-.i.6n= En 1898 fonlerrcy contaba con menos del 18%
de la población, y en la actualidad concentra algo asi como el 70%. Quede la razón de este fenómeno demográfico para un estudio interesante por
quien pueda hacerlo.
Pasemos a otros renglones no menos interesantes. Durante el año se realizaron 2,738 matrimonios, los que, obedeciendo a las palabras del creador,
seguramente que aumentaron la población en un buen porcentaje.

Marín Peiia..
Manuel E. G6mez.
Dr. Mauro Villarr al.
Dr. Francisco Garta Cantú.
Andrés Quintanilla.
Dr. Rafael Garza Cantú.
Juan Guzmán.
José Oliver y Comonfort.
Jesús Ma. Tijcrina.
Modesto fartínez.
1 lo. Dr. Eu cbío Guajardo.
120. Antonio Lópcz Zambrano.
130. Ambro io Guajardo.

Como sólo el Pre idente , fonicipal en funciones d vengaba sucklo,
pro·uraba que los demás miembros del Ayuntamiento tu\·Íeran re ursos para
su sostenimiento considerándose tales puestos orno de honor, y en verdad
que quienes los ocupaban se sentían con ello mu)' honraaos.

�* * * *
En cuanto al ambiente social que se respiraba en Monterrey no podía
ser más agradable. Existía la costumbre de las estudiantinas que se orgarúzaban en los barrios de la ciudad y servían como eje central para propiciar
las reuniones sociales, de manera que con gran frecuencia se realizaban fiestas por todos los rwnbos.
Precisamente una de estas estudiantinas, integrada por señoritas de la alta
sociedad, participó con deslumbrante actuación en el homenaje rendido al
General Díaz en el Teatro Juárez. Llamó la atención del ilustre visitante
la extraordinaria forma de tocar el arpa por la señorita María Espinosa. De
gran sensibilidad artística poseía un don especial para pulsar las cuerdas del
hermoso instrumento. No había quien no se emocionara al escucharla. Componían el grupo las señoritas: Virginia García Muguerza, María Reyes, Carolina Zambrano, Guadalupe González, Elena Zambrano, Camila Lagrange,
María Zambrano, Elisa Melo, María Espinosa, Nicéfora Garza, Pilar González Irene Garza Carmen González, Pilar Zambrano, Dolores González,
'
'
.
Mercedes
García Muguerza
y Rosa González. Todas ellas en plenitud
de
vida, hermosas, andando el tiempo fonnaron sw propios hogares, de los que,
transcurridos los años, florecieron otras bellezas y surgieron muchos de los
hombres de empresas que han dado prestigio a Nuevo Le6n.
Con frecuencia visitaban Monterrey circos entre los que se destacaba el
gran circo Orrin, cuyo máximo atractivo lo constituía Ricardo Bell, payaso
de origen inglés, que residió casi toda su vida en nuestro ~aís y murió ~ do a México su patria adoptiva. Un monumento perpetúa su memona en
una de las plazas de la ciudad de México. También con frecuencia se efectuaban corridas de toros en la plaza de Santa Luda que existió al lado
oriente de los Ojos de Santa Lucía, de los que brotaban manantiales de ~gua
cristalina que corría por una acequia hasta confundirse con la voluminosa
corriente del Ojo de Agua del Centro. Estoy haciendo referencia al ~rren?
comprendido entre las calles 15 de mayo, Cuauhtémoc, Al~ende Y_ Ganbald1:
En esa plaza de toros, que llenó toda una etapa de la vida reg1omontana,
actuaron los m'ás famosos toreros del mundo: Mazantini, Cuatro Dedos,
Ponciano, Lagartijo, Reverte, Oropeza. . .
.
En el año de 1896, el día 8 de septiembre, consuJD16 el fuego el Teatro
Progreso, situado en el lugar que actualmente ocupa ~l edificio ~onterrey
Cía. de Seguros S. A. Escobedo casi cruz con Padre Mier. Se realizaba precisamente una ~por;da de ópera y esa noche se presentó "Caballería Rusticana" y el tercer acto de "La Traviata't, muestra de la altura cultural de
nuestra ciudad.
En este punto vale la pena hacer alguna consideración, aun c~ndo ~a
rápida, sobre el Teatro Juárez, que reemplazó al Progreso y cuya edificac1on

442

se realizó en el mismo lugar que ocupa actualmente el Teatro Rex. El Teatro Juárez fue inaugurado el 15 de septiembre de 1898, precisamente tres
meses antes de que se sirviera en homenaje al General Porfirio Díaz un
suntuoso banquete. Se hizo al efecto uso de una particularidad de que se
había dotado al lunetario, consistente en poder colocar el piso de luneta en
su totalidad a la altura del foro, precisamente para utilizarse en eventos de
esta naturaleza.
La inauguración fue realizada por la compañía de Opera y Zarzuela de
Soledad Goyzueta, representándose la ópera Traviata con extraordinario lujo
y notable propiedad. Soledad Goyzueta y el tenor José Vigil y Robles se
anotaron un gran triunfo por su destacada actuación, que correspondió en
gran parte a la labor del maestro concertador Eduardo Vigil y Robles.
Este principio de resonancia artística se prolongó durante muchos años,
abarcando hasta principios de la Revolución Constitucionalista.
No había compañía artística que no visitara Monterrey. Largo seria mencionar a las principales figuras del tablado que actuaron en el Teatro Juárez
hasta su incendio el 11 de mayo de 1909.
Durante ese período hubo representaciones casi todos los días, especialmente de operetas, zarzuelas, drama y comedia. Existía una afición entusiasta y
entendida.
Como recuerdo de aquellos tiempos deslumbrantes, pueden citarse a personalidades de la ópera como: Emma Zilli, María Barrientos, Linda Micucci,
Adelina Padovani, Luisa Tetrazzini, Vicenzo Vieleto, Fanny Anitúa ( muri6
hace un año) . Por cuanto a drama y comedia resaltan con fulgores propios:
María Guerrero, Tina de LOienzo, Elisa de la Maza, Teresa Mariani, Virginia Fábregas, Clara y Carmen Martínez, Mim.í Aguglia, Mercedes Navarro,
Femando Díaz de Mendoza, Clemente Martinez, Ricardo Mutio...
Por lo que hace a opereta y zarzuela la legión es grande en número y
caJjdad: Esperanza Iris, Amparo Romo, Josefina Vélez, Clementina Marín,
Luisa Bonoris, Columba Quintana, Enrique Labrada Paco Martínez, Jesús
Ojeda, Con tantino Circs Sánchcz, list:l a la que se fueron agregando nombres que conquistaron admiración y cariño durante las dos primeras décadas
del siglo actual.
Cabe aclarar que el 15 de St&gt;ptiembre de 1910 se inauguró el Teatro Independencia supliendo al Juárez, que un año antes consumió su existencia
un incendio.
Y a otra cosa porque el tema me agrada y hay riesgo de extenderme más
de la cuenta.
Quede esta semblanza de Monterrey como testimonio de una época que
ya va siendo lejana, cuyo recuerdo será seguramente considerado con honda
meditación por los pocos que aún viven. Y será también grata la remem-

443

�branza para las personas que heredaron nombres y apellidos de aquellos rcgiomontanos, y puesto que nos obliga la continuación del relato pongo a
estos renglones punto final, no sin copiar los versos de Jorge Manrique, que
durante 500 años han sido constantemente reproducidos sin perder el sabor
de su filosofía profundamente humaua:
Recuerde el alma adormida,
Auiue el reso y despierte,
Contempla11do
Cómo se pasa la vida,
Cúmo se uieiu. la muerte
T a,1 callando.

Vll
VISJTAS Y DIVERSIONES

Para el día 21 el entusiasmo se mantenía en grado contagioso. A primeras
horas de la mañana se dispuso la visita a la Fábrica de Hilados La Fama y
a los Molinos de Harina de Jesús Maria, ambas indu¡;trias enclavadab en el
Municipio de Garta García.
Llamará la atención a )a¡ generaciones actuales que tal visita se realizara
por medio del ,ferrocarril. ¡ C6mo estaría el camino carretero!
Trataré de dar una idea de esta vía, llamada en lejanos tiempos calle Real,
después Hurbide y posteriormente Hidalgo. A partir de la Plaza de la
Purísima aJ poniente, se estrechaba düicultando el tránsito, a pesar de ser
el único camino hacia Saltillo, y centro del país. Bien, en tiempos de sequía -la mayor parte del año- cubierta con una capa de tierra suelta de
wios quince centímetros de espesor, aJ paso de las carretas, carretones, guayines
o cualquier carruaje se formaban nubes espesas de polvo que impedían la visibilidad. Tenía el polvo el tamiz del talco. Y cuando llovía se convertía en
una pasta adherente que dificultaba en extremo el tránsito.
Por eso se prefirió el ferrocarril no obstante de tratarse de salvar 20 kilómetros.

* * * •
Autoridades de Gana García y Santa Catarina recibieron al General Dí.u
y a su comitiva con entusiasmo. Manifestaciones, música, cohetes, c-.antos,
declamaciones, y los discursos obligados en semejantes casos.

444

Además de elogiar el v1s1tante las instalaciones industriales le causó tan
profunda impresión el espectáculo de las rocosas montañas de Ja Huasteca
al grado d~ expresar en tono emotivo hennosos conceptos de admiración.
En festeJos sencillos se pasaron la.~ horas, regresando la comitiva a Monterrey a medio día. Había que prepararse para el baile que tendría Jugar
en la noche en el Casino Monterrey.

Había llegado la ocasión para la sociedad de Monterrey de lucir en tod~ su esplendor su nuevo edificio del Casino, aún inconcluso, y el ata\'ÍO
lujoso de las damas. Para el realce del gran baile se hizo derroche de Juz
eléctrica, de flores, gasas, adomos esculturales, y de suntuosas alfombras.
La perspecth·a del Casino semejaba la escenificación de un cuento de hadas.
Una amable temperatura contribuyó al entusiasmo de la numerosa concurrencia que llenaba los salones. Deslumbrantes ata\'Íos de las damas e unpecables atuendos de los caballeros realzaban el conjunto.
L~ descripción de la fiesta la dejo a don Carlos Pércz Maldonado. En
su J1bro El Casino de Monterrey se ocupa de este acontecimiento social. Copio de su relato lo que considero complementa esta crónica:
"A las diez de la noche llegó el Presidente en compañía de la familia
del General Reyes, que era el Gobernador del fütado, y de sus Ministros ya
nombrados. Los socios del casino, haciendo valla por el vest!bulo hasta la
gran escalera, los recibieron vi toreándolos.
"Una comisión formada por los señores Adolfo Zambrano y Francisco G.
Sada, se e~c~rgaron de hacer la presentación de las familias de Monterrey
a don Porfino y sus acompañantes.
. "~1,_baile ~dn~ipi? con un lucido Minueto, en el que participaron fas
d1ecise1s parejas s1gu1cntes: ~efioritas María Reyes, Mercedes y María García !.~ugucrza, Clotilde García Gom.ález, Maria, Cannen, Celia, Angelina y
Carohna Zambrano, Carmen y Concepción González, .María Sada, Concepción Morales, Carlota !barra, Ana Degetau y Greta Houser.
"Iban acompafiaclas por los jóvenes: Osear Westendarp, José Calderón,
Femando Zambrano, Ricardo Gon;,.ález, Carlos y Jesús Sada Mugucr.ta, R6mulo Padilla, Faustino Palacio, Jo5é y Francisco Gomález, Enrique Padilla, Alfredo Farías, Ignacio Morelos, Arturo Houser, Manuel 1'fartíne7. y F.
Westcndarp.
"Las damas iban ataviadas con lujosos )' elegantes vestidos Luis XV, )'
los ~aballeros con traje negro de casaca, calzón corto, medias y cal:tado con
hebillas. Fue este cuadro mur elegante, vistoso y aplaudido. Después principió el baile general.
"A la una de la mañana se sirvió la cena. Al centro de la mesa de honor

•

445

�tomó asiento don Porfirio, siguiendo a su derecha la esposa del señor Gobernador doña Aurelia Ochoa de RC}'CS, don José Yvcs Limautour, doña Carolina Madero de Villarreal, el General Mariano Escobedo, doña Juana Reyes
de Madrigal, el Gral. Manuel González Cos.ío, doña Francisca Muguerza de
Calderón, el Lic. Joaquín Baranda y doña Ana González de Hernández. A
la izquierda del Presidente se encontraban doña Guadalupe Zambrano de
Treviño, el General Reyes, doña Pudenciana Madero de González, el ,G:ral.
Francisco z. Mena, doña Victoriana Madero de Villarreal, el G~al. G:roru~o
Treviño doña Sara Milmo de Kell&gt;·, el Gral. Francisco aranJo, dona Julia
Bremer 1de Reichman y el Gobernador de Coahuila ~on Miguel C~rdenas".
Era tan agradable el ambiente que el General D1az y acompanant.es se
retiraron a tas tres y media de la mañana, no obstante que les esperaba un
día de gran ajetreo.
Inolvidable fiesta para todos los asistentes, y para el General Díaz fu_e
motivo de reconocimiento profundo por las exquisitas y espontáneas maru(estaciones de admiración }' respeto que recibió de damas y caballeros.

VIII
INDUSTRIAS Y DESFILES

Para el cuarto día estaba programada en primer lugar una excursión a
la Ladrillera Monterrey, industria fundada por el Sr. J. A. Ro~n, prominente industrial, de nacionalidad norteamericana, que hab1a hecho en
Monterrey su centro de operaciones. Entre otras_ empresas se cuenta la publicación del primer periódico altamente mecanizado, El Monterrey News,
con ediciones en español y en inglés; la siembra en Mo~temorelos de n~ranjos traídos de San Francisco, California; y la construcción del Ferrocarril
de Monterrey al Golfo.
.
.
Fue motivo de admíraci6n para el General Díaz la calidad y vanedad . de
ladrillos fabricados, cuya resistencia se había comprobado en la. construcc16n
de edificios y pavimentación de calle .
Siguieron despu~ a las minas de San Pedro y San Pablo, _entonces en plena
y abundante producción. El viaje se ~ en el ferrocarril construldo para
el traslado de los minerales a la furuhci6n.
En un hermoso rincón de la montaña, cercano a las m~as, se si~6 la
comida a la que asistieron cerca de 150 perso~as. El amb1ente, ~p1rano
propició el cambio de unpresiones con el Prciudente de la Repubhca. Para

446

•

él la paz que existía en el país era su más preciada conquista. Lejos estaban los tiempos de las asonadas, de los distlll'bios políticos y de las inquietudes sociales. Todo hablaba de trabajo y de progreso, y nada más indicado
que continuar la tarea emprendida para cruzar eJ país en todas direcciones
con las líneas rérreas. En donde el ferrocarril camina Llega pronto la prosperidad, decía el General Díaz,
Su mente estaba llena de proyectos industriales, de mejoras materiales,
y del problema de la educación del pueblo. He Uevado, decía con satisfacción, a la Secretaría de Educación a don Justo Sierra, tal vez el hombre
cuyas dotes de cultura, honestidad y sentido humano, lo hacen el más capacitado.

Esos momentos de expansión dejaron ver el fondo de un hombre, que de
las duras jornadas de la guerra, habia pasado a las delicadas labores gubernamentales. El soldado mestim, poco amante de los buenos modales, se había transformado en un crioJlo refinado. Hasta el color de Ja tez, antes
bronceado, había cambiado a un color blanco sonrosado. Los bigotes largos
y negros eran blancos y cortos. Los ojos no habían cambiado su expresión
penetrante. Quienes lo conocieron sobre el caballo, jinete de largas y fatigosas jornadas, tenían que hacer un esfuerzo para suplantar aquella figura
cetrina y desgarbada por ]a del estadista pulcramentc vestido. En esta admirable transfonnaci6n mucho había contribuido su esposa doña Carmen Romero, dama de fina educación, culta y de grandes atractivos personales.
Al mediar la tarde se hizo el regreso a Monterrey.

* * * •
A las nueve de la noche se irúció el desfile de carros alegóricos y carruajes
descubiertos ocupados por bellas damas ataviadas con trajes de diversas regiones del pak
El General Díaz, acompañado del General Reyes y comitiva, presenciaron el atractivo desfile desde los balcones de la casa del General Reyes.
Los industriales y los comerciantes de mayor importancia se esforzaron

por el lucimiento de la fiesta, ingeniándose para presentar los más originales adornos de los carros, y las damas por su cuenta aumenwon el atractivo al participar en coches tirados por reJucientes troncos de caballos.
En 1a extensa columna se intercalaron tres bandas de música imprimiendo
una agradable nota de alegría.
Con este evento terminaron los festejos de ese día.

•
447

�IX
StMULACROS y REALIDADES

El programa que se había ordenado para el día 23 fue cambiado radicalmente, en virtud de que el General Díaz dct nnin6 regresar en la tarde de
ese mismo día a la ciudad de Mé:!1.".Íco. urgido por asuntos que requerían su
presencia en el Palacio Nacional.
Para la mañana estaban anunciada~ algunas vi itas a industrias, en la
tarde el simulacro de guerra y en la noche la velada literaria. Se suprimieron las visitas a las fábricas y en la mañana tuvo lugar el esperado espectáculo del simulacro de guerra, cuyo acto llamó poderosamente la atención del público, e pecialmente de la juventud, pues los viejos conocían ya
de verdad lo que era la guerra y en consecuencia aquello 110 pasaba de ser
un juego.
Más que como ilustraci6n en la materia del simulacro, voy a copiar el
encabezado del dispositivo del combate, pues ello nos coloca en condiciones
de apreciar lo que existía en el lugar de los hechos. Por ejemplo, para dar
una idea del caso se menciona que la e.alzada nión, que actualmente lleva
el nombre de Madero, desembocaba en el llano en que estaban construidos
los cuarteles federales y cerraba al poniente la calzada "una ceja de huizaches". No fue sino hasta 1929 siendo Gobernador del Estado el Gral. y Lic.
Aar6n Sáenz, cuando }'ª e dio forma precisa a la prolongación de la ave•
nida Madero hasta el pie del cerro de Las Mitras. Veamos la redacción de
referencia:
"El hecho de armas tendrá lugar en el llano, que se encuentra al S.O.
de la Estación del Ferrocarril Nacional, y el cual afecta la forma de un paralelogramos de 700 metros de Oriente a Poniente y 500 de Sur a orte. La
calzada Unión desemboca en el mismo, casi en la parte media de la cabecera Orienta1, y a la izquierda de ella está la fábrica de Moebius, a que
se hace re[erencia en la explicaciones, que es un edificio de dos pisos. La
vía del F rrocarril Nacional limita el llano por el Norte, estando unos 60
metros hacia el centro del mismo, adelantadas de esa vía y a 200 metros de
distancia una de otra, la ca a amarilla y caballeriza de Randle, a las que
se aludirá, construídas de madera; por el Poniente )' el Sur, una rala ceja
de buizaches delimita el campo, estando a ese último rumbo, en línea con
tal ceja, la casa Guzmán, que ha de citarse, f~ente a la expresada caballeriza
Randle. En medio del llano hay dos pequeñas casas de madera y piedra".
Entre otros pormenores de la descripción del simulacro se e.xpresa que
uno de los bandos combatientes lo componen el 5o. Batallón con 400 hom•
bres, el 9o. con 350, el Colegio Civil con 150, la Ocndanncrla Fiscal con

448

25 jinetes y una sección de artillería, en total se trata de 925 hombres. El
otro bando lo forman el 190. Bata116n con 400 infantes, el 3er. Cuadro 124,
Caballeria 300, una sección de artillería; ambulancias 20, sumando en total 844 hombres.
Con estos lemcntos se organiza el combate moviéndose de acuerdo con
lo planificado los bandos contendientes, de manera que el triunfo corresponda a qufon de antemano se le ha adjudicado.
No obstante el cambio de horario, la gente se volcó alrededor del campo de operaciones y para la juventud y los niños, se trató de un espectáculo
de enorme importancia; pues el tiroteo de cientos de fusiles y el tronar de
los cañones, así como el trotar de los caballos, daba la impresión de que efectivamente se estaba combatiendo y esto a la \'CZ que imponía temor, saturaba al espíritu de algo desconocido visualmente; pero de lo cual se había
hablado mucho en las tertulias familiares y en la escuela.
Para mediodía había concluido el espectáculo y los muchachos hacían
acaparamiento de cartuchos que guardaron como preciado recuerdo.

* * * *
Para las tres de la tarde el Teatro Juárez se encontraba lleno de concurrencia para presenciar el magnífico programa preparado y en el que participa.rían los más ilustres escritores y poetas.
Una vez que ocuparon sus lugares de honor el General Díaz y sus acompañantes, dio princípio el festival cantándose el Himno Nacional por niños
de las escuelas oficiales. Después la orquesta ejecutó la melodía Ruy Bias,
de Mendelssohn, siguiendo a continuación el discurso pronunciado por el Dr.
Rafael Garza Cantú, que principiaba a significarse como uno de los más
cultos maestros de la época. Siguió una variedad que llenaron la señora Carmen G6mez de Dá.vila, el Dr. W. W. Leech, la Srita. Enriqueta Vargas y
el Sr. Leonardo Oribe. Después de quince minutos de intermedio bailaron
un Minueto un grupo de jóvenes siguiendo la música de la estudiantina integrada por las señoritas Angelina García, Camila Lagrange, Carmela Gonzálcz, Carolina Zambrano, Concepción Michel, Dolores González, Elena Zambrano, Elisa Mclo, Guadalupe González, Irene Garza, María Espinosa, María Reyes, María Zambrano, Mercedes García Mugueria, icéfora Garza,
Pilar Gonzá!ez, Pilar Zambrano y irginia García Muguerza.
No habían concluido los aplausos cuando ya la Srita. Enriqueta Varga!
cantaba el Aria (del suicidio) de la Gioconda, para seguir al piano el señor
Jesú María Acuña (jr.) y a c.ontinuación el Tenor Leonardo Uribe cantó
una aria de Aída, continuando la declamación que de sus propios versos hizo el r. Celedonio Junco de la Vega, escuchándose. también un poema
del Dr. José Peón y Contreras, Senador de la República.

449
H29

�No sería posible transcnbir íntegramente los discursos y poemas que tanta impresión causaron en d auditorio, limitándome a copiar algunas pequeñas partes como orientación del sentimiento que en las cuestiones políticas imperaba.
Por ejemplo el Dr. Garza Cantú principió su discurso en los siguientes
términos, que envuelven la pintura de un triste panorama para analizar después el avance en el páis y la era de paz que había logrado el General Díaz
en provecho de la nación. Veamos sus expresiones:
" o hace tiempo todavía: aún vive la generación que viera, con espantados ojos, nuestro campos reducidos a estériles desiertos; las interminables
e incómodas carreteras, que cruzaban la vasta extensión del territorio mexicano, convertidas en asiento del pillaje y la matanza; las ciudades enchidas
por una multitud ociosa, revuelta, sin convicciones y sin fe, presa de la
desconfianza. y del temor; los vínculos nacionales, de Estado a Estado, de
ciudad a ciudad, de pueblo a pueblo, rotos casi por completo j y sobre todo
esto, el huracán de las pasiones que bate sus pavorosas y negras alas y que
con su aliento emponzoñado y encendido, envenena y mata, quema, consume y aniquila hasta los últimos gérmenes de vida. . . Luego. . . la ruina
general, la anarquía, el descrédito, el desprecio de los pueblos cultos; la insolente y pro\'ocadora reclamación del fuerte, miles de hombres armados que,
cual alud incontrastable se despeñan amenazando arrasar hasta en sus cimientos el edificio de la Independencia Nacional, y amenazando lo que es
más todavía, derribar lo que permanece en pie del decoro y di~dad de la
patria. Quedan entonces reducidas a escombros nuestras mayores ciudades;
el comercio, la agricultura y la industria, ahogados en un mar de sangre ...
¡ Y el bogar profanado, la familia dispersa y las columnas de rojizo humo
qu desde la· aldeas hasta el cielo
levantan, claman ven~".
La producción de don Celedonio Junco de la Vega, joven poeta y magnífico declamador, principia con estos fluídos versos:
Cruzaba ,io los deliciosos campos
de la niñez florida
cuando al heroico puerto
donde el destino me lanz6 a la vida
llegaba, de la p6lvora entre el humo
y al fragor de los bronces,
ese bizarro triunfador. Entonces
rasgaba el cielo la segunda aurora.
De abril, la aurora misma •
que nueve años atrás en Puebla dora,
con su luz inmortal, la altiva frente
de ese soldado cuyo arrojo abisma.

450

El Dr. Peón y Contreras dio lectura a un poema dedicado a Monterrey.
De él copio las siguientes estrofas:
¡Oh hermosa Monterrey, perla del norte,
cómo tu gala y esplendor hechizan!
¡ Cómo acuden las gentes a millares
para quemar incienso en los altares
de la gentil y bella fronteriza!
vienen a mí rumores de talleres,
ecos de risa, canto de mujeres,
por todas partes la uentura avanza,
'para llenar las almas de esperanza.
)' mostrarte a los mundos como eres!
Llegó al fin para ti la bienandanza
que el porvenir te trajo,
después de la faena
y de las rudas horas del trabajo!

Y por último he de mencionar el himno compuesto por don José Arrese,
que fue cantado al final de la velada por niños de las escuelas oficiales, transcribiendo el coro:
Salve egregio, valiente soldado
brazo, blandiendo el acero,
a la patria del yugo extranjero
supo un día glorioso librar.
Salve ilu.rtre, abnegado patricio,
que m la lucha también de la idea,
sobre ruda )' sangrienta pelea
ha sabido la paz cimentar.
CU}'O

* * * *
Se babia cumplido con el programa, aun cuando fuese con apremios durante el último día de estancia del General Díaz. Para las seis de la tarde
}ª estaban visitantes, comifo·as y una gran cantidad del pueblo en la E •
tación del Golfo, en donde se me-¿claban la alegría con la tristeza, porque
no hay despedida que no sea triste "y el que lo dude que se despida".
Las bandas de música alentaban el entusiasmo con marchas y el público
continuamente vitoreaba, tanto al General Día?. como al General Reyes. En
esos momentos en que los abrazos estrechaban a los hombres y las manos
se antojaban palmas de amistad, las reflexiones se imponían alrededor de

451

�la primera figura, ~".iendo cómo en él se personificaba la regla de los metales: plata en la cabeza, oro en los dientes y plomo en las piernas.
El declive de un cuexpo fuerte, férreo y de un cerebro lúcido se advertía aún sin el propósito de realizar un examen. El futuro no lejano nublaría los relámpagos de gloria y grabaría en la imaginación de quienes
lo habían tratado de cerca, la figura de un hombre que, habiendo sido
grande en la guerra y en la paz, caminaba hacia el abismo.
Llegó el momento de la partida. La máquina al arrastrar los carros resopló ruidosamente; dos largos silbidos indicaron la marcha hacia adelante
y atrás quedaba la comitiva oficial y el público que gritaba y aplaudía.
El presente se alejaba cargado de emociones en tanto _que el pasado se
diluía como el humo de la locomotora y el futuro inescrutable guardaba
celosamente el término final de un régimen, una época, una forma de vida,
un mar de sangre, una tragedia social espectacularmente humana, seguida
de la alborada, de nueva forma de vida, con la e.xperiencia ganada al tiempo y la angustia por alcanzar la bienaventuranza del pueblo que tanto había sufrido.
Así pasa la vida y la gloria, en tanto que la muerte iguala a todos ...

EL CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR

( 1935-1943)
To.11Ás ME orRJc:1uOA CUEVA

Sociedad 'uevoleonesa de Hútoria,
Geografía y Esta.dística

I
Creaci6n

Et 4 DE SEPTIEM13RE DE 1935, un mes antes de trasmitir el poder, el Gobernador ustituto licenciado Pablo Quiroga disolvió mediante un decreto la comisión organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León y expidió las
"Bases para el Fw1cionamiento y Gobierno del Servicio de Cultura Superior".
Dicho "servicio público" tenía la misión de realizar "los propósitos establecidos en el párrafo primero del Art. 3o. Constitucional". El artículo 4o. de estas "Bases" establecía: "El servicio de cultura superior será gratuito".
El Consejo de Cultura Superior estaba constituido por los directores de los
Institutos, Facultades y Escuelas "bajo la jefatura" de un Presidente. "La designación de todos, corresponderá al Ejecutivo del Estado". {Artículo 6o.)
Así perdieron su relativa autonomía las instituciones universitarias. Efectivamente, la ley orgánica de la primera Universidad de Nuevo León, expedida
en 1933 y derogada en 1934, había establecido que era atribución del Consejo
Universitario elegir al Rector de la tema presentada por el Ejecutivo del Estado (Art. 9o., frac. V, y Art. 15). También estableció que los Directores de
las Facultades y Escuelas serían nombrados por el Consejo Universitario, "a
propuesta en terna de la Junta Directiva de cada Escuela o Facultad'' (Art.
25) . Pero el decreto que creó el Consejo de Cultura Superior decidió que todos los nombramientos debían corresponder al Gobernador del Estado.
Las instituciones que integraban la primera Universidad de Nuevo León,
al ser fundada en 1933, no fueron reformadas. Sin embargo, a la Universidad
$C le dio una estructura socialista. Se suprimió la Facultad de Filosofía y se
452

453

�agregaron la Escuela de Cooperativismo y el Instituto de Orientación Social,
ambos de filiación maxista.
La representación estudiantil prácticamente quedó anulada. En efecto, en
el último inciso del artículo 7 de las citadas "Bases" se estipula que es
atribución del Consejo de Cultura Superior: "h) Conceder al estudiantado

la inten)ención que juzgue prudente".
El Gobierno de Nuevo León, a pesar de los fracasos anteriores, no cedía
en su intento de implantar el marxismo en la Universidad. En el mencionado
decl'("to de 4 de septiembre de 1935, que creó el Consejo de Cultura Superior,
se afirma que la fundación de este "servicio público" se hace "en tanto se
provee por el H. Co11greso del Estado a la reforma educativa universitaria
socialista". La Comisión Organizadora de la Universidad Socialista ya había
entregado al Gobernador Quiroga un proyecto de la Ley Orgánica que se
pretendía imponer, pero ésta nunca se expidió. Los acontecimientos políticos
echaron abajo el plan gubernativo.
Se rompe el orden constitucional
El 10 de septiembre de 1935 el Gobernador Quiroga, miembro activo de
la logia Socialista "Independencia" número 26, designó Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Vill:irreal, Gran Maestro reelecto de la masonería nuevoleonesa., quien hizo algunos nombramientos. El cargo de Secretario recay6 en el profesor Abelardo González, Gran
Tesorero de la Gran Logia de Nuevo León. El Consejo de Cultura Superior,
bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal, celebró su primera junta
en la noche del 19 de septiembre.
Es preriso recordar que las eleccione para la renovación de los Supremo\
Poderes en el Estado se habían efectuado el domingo 28 de julio de 1935.
Los partidos contendientes postulaban para Gobernador de uevo León, en
el período 1935-1939, al ingeniero Plutarco Elías CaJles hijo, apoyado por el
Partido Nacional Revolucionario, y al General de Brigada Fortunato Zuazua,
sostenido por el Partido Liberal uevoleonés. La campaña política electoral,
iniciada a principios de ese año, se caracterizó por su violencia. El partido
oficial quiso imponer en el Gobierno de Nuevo León al ingeniero Calles
originario del Estado de Sonora e hijo del e.,_; Jefe Máximo de la Revolución.
Pero el pueblo dio a Zuazua un triunfo aplastante en las urnas.
El "caso político" de Nuevo León se resolvió en la ciudad de México. La
Secretaría de Gobcrnaci6n declaró la nulidad de las elecciones de Gobernador,
diputados locales r jueces civiles y penales. Por tanto, el Congreso del Estado,
a quien correspondía erigirse en Colegio Electoral y hacer el recuento de
votos, concluyó su ejercicio legal a las doce horas del día 15 de septiei:nbre

454

-fecha en que el nuevo Congreso debía inaugurar su período constitucionalsin haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció el
Poder Legislativo, quedando en funciones la Comisión Permanente de dicho
Congreso, pero no como Poder sino únicamente para instalar la Legislatura
que resultara de los nuevos comicios. En definitiva nadie conoció el resultado oficial de las elecciones. La opinión pública sólo se enteró del cómputo
de votos por las declaraciones que emitieron los partidos.
Como hemos visto, el Congreso del Estado concluyó su mandato el 15 de
septiembre. En virtud de no haberse verificado la renovación del Poder Legislativo en la !echa y términos que la ley establecía, se prolongó el funcionamiento de la Comisión Permanente de dicha Legislatura hasta la instalaci6n
de la nue\·a, pero s6lo para el efecto de expedir las credenciales a los diputados que resultaran electos en los comicios, a que debía convocar el siguiente
Gobernador.
El Tribunal Superior de Justicia del Estado consideró que había dejado
de exhtir legalmente el Poder LegislatiYo en Nuevo !;eón. Por consiguiente,
el 4 de octubre de ese año faltaría el Poder Ejecutivo, pues el Gobernador
Quiroga concluía su petíodo constitucional el día 3. Al no haber declaración
legal acerca de la persona que debía asumir el cargo de Gobernador, debido
a la inexistencia del Poder Legislativo -único capacitado constitucionalmente
para hacer dicha declaratoria-, el mencionado Tribunal Superior de Justicia,
con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política del Estado ,
nombró el 26 de septiembre como Gobernador Provisional de Nuevo Le6n
al Profesor y General Gregario Morales SánchezJ quien ocupó el cargo desde
el 4 de octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nue\'O Gobernador
debía conrncar a elecciones ¡xtraordínarias en un plazo de seis meses. La Gran
Logia acató el nombramiento y comentó: "'Como masones no podemos me-

nos que felicitarnos por tener al frente del Gobierno del Estado a uno de los
factores más vibrantes de 1zuestra Augusta Instituci6n .. ." 1
El Gobernador Morales Sá11chez
El General Grccrorio Morales Sánchez asumió el Poder Ejecutivo de Nue\'O
León el 3 de octubre de 1935, a medianoche. El nuevo gobernante no estaba
ligado a los intereses políticos en pugna. Al darse a conocer su nombramiento se encontraba en Minatitlán (Veracruz), con los cargos de Comandante del 26o. Batallón y Jefe de dicho ector militar.
1
"Un elemento masón al frente del Ejecutivo local", en .Miel, órgano d la
logia ''Rafael Nájcra" número 33. Número 173, septiembre 31 de 1935, p. 5,
(f.sa re,•ista era considerada como porta\'oz de la Gran Logia de • ·uevo León).

455

�Al tomar posesión el General Morales Sánchez había expectación en el
medio estudiantil. Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas
iniciaron la agitación para impresionar al Gobernador y ejercer sobre él alguna
influencia.
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarreal y los demás miembros del
Consejo de Cultura Superior presentaron su renuncia, dejando en libertad al
Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.
El día 3 de octubre se había verificado la elección de Comité Ejecutivo
de la Federación de Estudiantes Socialistas. Fue declarada triunfante la Planilla Roja, que encabezaba como Secretario General el estudiante de medicina
Marcos Flores. Los partidarios de las planillas derrotadas impugnaron las
elecciones. Días después los estudiantes de la Escuela de Bachilleres, en acalorada sesión, pretendieron desconocer a la directiva de su "bloque" o sociedad
de alumnos. Al no llegar a un acuerdo unánime, los bachilleres salieron a la
calle e invadieron la Plaza del Colegio Civil, en donde se celebró un mitin.
Ahí los esperaban algunos líderes del movimiento estudiantil de septiembre
de 1934 contra la enseñanza socialista, quienes arengaron a los universitarios
y lanzaron ataques al régimen político anterior. Este movimiento de rebeldía
tu,·o como finalidad desconocer a la Federación de Estudiantes Socialistas y
a las directivas de todos los "bloques" (sociedades de alumnos).
Los estudiantes, que ascendían aproximadamente a cuatrocientos, se dirigieron al Palacio de Gobierno, siendo recibidos por el Gobernador. Los representantes del gremio estudiantil coincidieron en solicitar al General Morales Sánchez la destitución de los miembros que integraban el Consejo de
Cultura Superior y el desconocimiento de la Feeeraci6n de Estudiantes Socialistas, calificada esta última como organización incondicional de las autoridades universitarias. Además sugirieron el nombramiento de una persona
identificada con los estudiantes y con el Gobierno del Estado para ocupar e)
cargo de Presidente del Consejo. El Gobernador Morales Sánchez seguramente deseaba que esa petición saliera de los universitarios. Prometió consultar con sus colaboradores y solicitó a los estudiantes que le entregaran un pliego de peticiones.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas universitarias habían formado
un Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que dirigía la revuelta
contra el doctor Angel Martínez Villarreal. En la tarde del 6 de octubre de
1935, los universitarios presentaron el memorándum solicitado por el Gobernador. El documento contenía tres puntos: la remoción del Consejo de Cultura
Superior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
Además, solicitaban un cambio radical en la organización interna de los plan-

456

teles de enseñanza superior. Declaraban, entre otras cosas, que "nunca ha existido tanta falta de armonía entre el estudiantado y sus dirigentes" pues éstos
''ocupan sus puestos exclusivamente por influencias políticas y no por propia
capacidad". Denunciaban una grave deficiencia en el cuerpo docente: "Los
profesores actuales, 1m su casi totalidad, no son representantes id6neos de la
cultura magisterial de Nuevo Le6n y ocupan sus puestos únicame11te debido a
stt afinidad con los pasados directores de la política estatal". Por último exigían que se reconociera una auténtica representación estudiantiJ.2
El Bloque Mayoritario, creado bajo los auspicios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.

El problema universitario hace crisis
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con el
fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la Escuela de Bachilleres y afiliado a la logia
"Tolerancia Masónica" número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Martínez Villarreal. El objeto era que el doctor Santos ocupara la presidencia del Consejo.
El Bloque Mayoritario de Estudiantes celebró un mitin el lunes 7 de octubre en el Teatro Imperio, situado en la esquina noreste de las calles de Juárez
y Cinco de Mayo. Los oradores fustigaron a quienes habían desvirtuado los
fines propios de la Universidad y exigieron un proceso judicial contra los
autores de los ase inatos cometidos en la Plaza del Colegio Civil un año antes,
en la noche del 2 de octubre de 1934.
La Federación de Estudiantes Socialistas pretendió enfrentarse al Gobernador. Movilizó sus huestes y amenazó con declarar una huelga general en las
Facultades y Escuelas, si era removido el personal docente de la Universidad.
El Bloque Mayoritario, en sesión plenaria celebrada el día 9, acordó constituir un Consejo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara
como portavoz del gremio universitario ant.e el Gobernador, declarando: "que-

da sin funciones la Federaci6rt de Estudiantes Socialistas de Nuevo Le6n,
pues carece del apoyo de la mayoría". El objetivo primordial era la disolución
de la F.E.S., dominada por los partidarios del doctor Martmez Villarreal, y
la creación de una nueva Federación estudiantil.
En sesiones extraordinarias, las sociedades de alumnos de todas las Escuelas
y Facultades, nombradas en esa época "bloques de estudiantes socialistas",
' El Porvenir, octubre 6 de 1935, pp. 5 y 8.

457

�desconocieron a sus directivas y eligieron otras, que acataron los nuevos lineamientos de la política, dictados por el General Morales Sánchez.
En la tarde del 14 de octubre se celebró una Gran Asamblea en el Teatro
Imperio, con la asistencia del Gobernador. El General Morales Sánchez dio
un voto de confianza a los estudiantes. En su disctlrn) dijo: '·permitidme que

os felicite por ese acto de t1obleza que habéis tenido al poner un hasta aquí a
las circunstancias pasadas en que os hablis encontrado".
La Federación de Estudiantes Socialistas no se dio por vencida. El 31 de
octubre celebró una sesión plenaria en la Escuela ormal. Fue invitado el
Gobernador quien presidió el acto. La asamblea degeneró en mitin político,
expresando los oradores algunos conceptos que ofendieron al General Morales
Sánchcz. En su extenso discurso, el Gobernador refutó varias ideas emitidas
por los oradores y expresó que "en sus asu11tos personales}' en sus conviccio11es
políticas no infltda nadie", añadiendo que "tampoco recibía consignas de ninguna persona". El Gobernador estaba decidido a hacer una reorganiz ción de
la enseñanza universitaria, eliminando los obstáculos que se interpusieran a
su paso.

Actuación del doctor Martínez Villarreal
El doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa en 1934 y 1935, había tratado, inútilmente, de imponer el marxismo en la Universidad de Nuevo León. En esa tarea destructora fue secundado
por al unos miembros del cuerpo docente, quienes profesaban en las aulas
un odio increíble al Cristianismo. Su meta era desarraigar la Fe de las mentes
y los corazones juveniles.
Señalemos los hechos. A mediados de agosto de 1931-, cuando el Gobemador Quiroga lo elevó al cargo de Rector, el mencionado profesionista acometi6 la empresa de transfonnar la primera Universidad de Nuevo León.
Pero el ensayo socialista no tuvo éxito pues un movimiento estudiantil de
rebeldía, que proclamaba la Libertad de Cátedra, se extendi6 a casi todas
las iustituciones uniYersitaria . Ante la violenta protesta del estudiantado, el
Gobernador Quiroga decretó el 28 de septiembre de 1934 la extindón de la
máxima casa de estudios. Días desput'.s el mismo gobernante creó la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuc\"O León, que actuó
durante once meses (octubre ele 1934-septiembre de 1935) bajo la pre-idencia del doctor Martínez Villarreal. Acerca de dicha actuación, en la que predominó el sectarismo, dice el profesor Plinio D. Ordóñez: ex Gran " faestro
de la Gran Logia de Nuevo León, en su importante obra acerca de la educación
pública nuevoleonesa: "solo nuestro Estado emprendi6 el t•sfu-"rzo de

agrupar sus Escuelas Superiores bajo el título de Universidad Socialista,

458

pero como su organi.zaci611 pareci6 demasiado radical en las mismas esferas
oficiales de México, no llegó a decretarse la Ley Orgánica respectiva ... " (p.
1403) Es decir, la línea de conducta que trataba de imponer el doctor Martínez Villarreal encontró una fuerte oposición en el mismo ambiente oficial.
Por otra parte, la polémica desatada en torno a la refonna educativa socialista afectó a la Gran Logia de ue,·o León. Siendo Gran Maestro reelecto
el doctor :Martínez Villarreal, en 1935, decidi6 que la masonería nuevoleonesa
debía participar abiertamente en aquella lucha. Sin embargo, "en el seno de
la misma institución (la Gran Logia) hubo quienes reprobaran toda acción a
favor del r•uevo Artículo Tercero". 3 Con tal motivo se suscitaron agrias cliscusione~ en las logias, que desembocaron meses después en un cisma. Bajo
la gestión del siguiente Gran Maestro, profesor Juan F. Escamilla, en la "tenida'' efectuada el 16 de febrero de 1936, la Gran Logia acordó apoyar al
Presidente Cárdenas y la enseñanza socialista. En Gran Asamblea, fue ratificado dicho acuerdo el 13 de marzo siguiente.• Pero esa decisión precipitó
la ruptura. Un numeroso contingente de masones, afiliados a once logias, desconoció los acuerdos. Los "desertores'' fueron suspendidos en sus derechos masónicos · consignados a la Gran Comisión de Justicia.' El grupo disidente
fundó la gran Logia Legítima de Nuevo León y se instaló en un antiguo edificio de la calle Zuazua, frente al Palacio de Gobierno. El profesor Ernesto
de Villarreal Cantú, miembro distinguido de la logia "Constanciau número 2,
afirma que ésta ha sido "la conmoci611 más fuerte" sufrida por la masonería
nuevoleonesa,IJ pues permaneció dividida hasta fines del año 1942.

II
El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales Sánchez se hizo cargo
de la Presidencia del Con ejo de Cultura Superior, sustiturendo al doctor
Martíne.z Villarreal. Ese mismo día comunicó a los miembros de dicha
institución: "/te resuelto asumir 1•o mismo la direcci6n del Consejo . .. " Y
añadió: "Durante los primeros quince días de mi Gobierno recorrí las Fa-

cultades, isitándolar a diuersas horas, sin Jrrevio aviso,

'.&gt;'

en algunas de ellas

• Villarrcal Can tú, Trabajo jiot,nte . .. , p. 288.
• Boletín ma.rónico, órgano de la Gran Logia de , 'ucvo León. Año 2, número 18,
agosto de 1965, p. 4.
• Gran Logia de libm .. . , pp. 106-108.
' El J11bileo • .. , pp. 116 y 117.

459

�encontré lar aulas abandonadas, no sólo por los alumnos, sino tambiJn por
los profesores . .. " Más adelante decía: 'me propongo desterrar de las aulas, de una manera definitiva, todo interés político )' egoísta, que hasta ahora
ha sido el causante de las hondas divisiones que uenimos lamentando". Terminaba con las siguientes palabras: "Me propongo, también, el fiel cumplimiento del artículo tercero constitucional, no para que sirua de arma de
combate en lides foternas de profesores y estudiantes, sino para que venga
a realizar el noble impulso que le dio vida, excluyen.do de la juvet1tud estudiantil todo doctrina religi.oso, combatiendo el fanatismo y los prejuicios 'Y
creando en aquélla un concepto racional 'Y exacto del uniuerso y de la vida
social".1 El profesor Morales Sánchez se adhería, sin reservas, a la consigna
comunista de descristianizar a la juventud.
El Gobernador cedió íntegramente el sueldo que Je correspondía como
Pr sidente del Cons jo de Cultura Superior, con el fin de que se destinara
a la compra de Hbros de texto para las bibliotecas de las Facultades y Escuelas universitarias. Asimismo, amplió algunas partidas del presupuesto de
egresos del Estado, a principios de diciembre, y le asignó al Consejo la cantidad de $ 1,969.50, aclarando que al terminar la administración del licenciado Quiroga estaba agotada, entre otras, la partida correspondiente al mencionado Consejo y e.'&lt;cedida en $ 2,054.93.
La primera junta presidida por el General Morales Sánchez se celebró el
10 de noviembre.
Entre los acuerdos tomados se halla la creación del Departamento de Educación Física, dependiente del citado Consejo. También se acordó reorganizar el Instituto de Orientación Social y la Escuela de Cooperativismo, creados para difundir el marxismo en la Universidad. El 6 de noviembre de
1935, el Gobernador Morales Sinchez ratificó los nombramientos de directores deJ Instituto y la Escuela a los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y
Mateo A. Sáenz, respectivamente.
El Consejo de Cultura Superior aprobó otro acuerdo, que mantenía un
férreo sistema policiaco sobre los estudiantes. Este oprobioso sistema había
sido impuesto un año antes por la Comisión Organizadora de la Uni\'er idad
Socialista, bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal. La "Gaceta
Universitaria", órgano oficial del Consejo, informó (número 4, página 1)
que dicho acuerdo era el siguiente: "Exigir como requisito indispe1uable

para su ingreso en las Escuelas y Facultades dependientes del Consejo, la
credencial que acredite al solicitante como miembro de la Federación de
Estudia11tes Socialistas de Nuevo Le&amp;n, con el fin de obtener la agremiación
obligatoria a la uez que un control absolttto de la organizaci6n estudiantil
• El Por1.:enir, noviembre 5 de 1935, p. 4.

460

con respecto a ms miembros".' Los estudiantes, para ingresar a la Universidad, debían cumplir previamente ese requisito humillante, "comprometiéndose a sujetarse, sin objeci6n alguna~ al nuevo programa de la Escuela Socialista ... " •
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935 se concedió un representante tudiantil en las Juntas Directivas de cad~ Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía dos). También se aprobó la intervención de un representante "del estudiantado e11 genr.ra/' 1 en el
Consej de Cultura Superior. Pero fue hasta varios meses después, en septiembre de 1936, cuando efectivamente se le concedió a la Federación de
Estudiantes Socialistas un delegado ante el Consejo, quien asistió a la primera junta de ese organismo el día 22 de dicho mes. En este aspecto también hubo Ui;! retroceso, pues la Ley Orgánica de la primera Universidad de
uevo León, fundada en 1933, concedió a la Federación de Estudiantes
niversitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universitario como
Consejero Electo y el otro como miembro del Consejo de Administración
de la Universidad. Además aquella Ley Orgánica admitió dos representantes
estudiantiles por cada Facultad o Escuela, uno propietario y otro suplente,
como Consejeros Electos ante el Consejo Universitario.
En la Memoria anexa a su Informe de Gobierno, el General Morales Sánchez menciona, en la página 48, otro importante acuerdo: '·Se nombró una
Comisi611 para que en el transcurso del año y por medio de pláticas con los-

/Jrofesore.r proctda a la reforma de algu11os programas, tratando de darles una
orientoci6n puramente socialista". Esa tarea fue encomendada al Instituto
de Orientación Social, bajo la dirección del doctor Aguirre Pequeño.
El Instituto, ya reorganizado, enfocó su labor, exclusivamente, hacia los
maestros de la escuelas primarias oficiales, por medio de "cátedras" y "cotifere!lcios'', que eran sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros, además, eran adiestrados en la lucha social y en la técnica y los procedimientos de los agitadores. El ambicioso plan de estudios aprobado un
año antes fue reducido a las siguientes materias: Historia de las Religiones.
Historia del Mo\'imiento Proletario, Sistemas Educativos y Arte y Literatura
Proletarios. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
• El licenciado Galdino P. Quintanilla, eminente juri consulto nUC\'oleonés, dice:
".A iniciativa del Dr. Martíncz Villarn-al y como anna política contra loa alumnos
Y padres de íamilin, se estableció en el mismo año de 193-t la más vergonzosa de las
iniquidades, esto es la credencial socialista, patente de sumiai6n a los maestros y
directon:s políticos, pero que constitu)'e la más repugnante de las vejaciones ... "
" 'ue\'() León. Su vida institucional y jurídica en las última, d6cadas". El Pori,,ni,,
ene.ro 3 l de 1939, tercera sección, p. 10.
' Ord6ñez, HisJoria ... , p. 1380.

461

�por el Gobierno de Nuevo Le6n para realizar estudios en la ciudad de México. El Instituto de Orientación Social se disolvió poco después.
El Departamento de Extensión Universitaria celebró en esta época algunas "veladas culturales"J en las que participaban maestros
y alumnos,
"con
•
•
•

programas en que campea la música popular, la literatura revolucionaria Y
un amplio temario de carácter científico". Otra actividad de este Departamento fue la organización de "brigadas culturales", formadas por alumn~s
de las Facultades de Medicina y Derecho y las Escuelas Normal, de Bachilleres y de Cooperativismo, quienes sustentaron pláticas "de carácter higiénico, económico y educativo" en los municipios.
.
.
.
El Gobernador Morales Sánchez actuó como PreStdente mtenno del Consejo de Cultura Superior por espacio de casi seis meses. En ese período el
Consejo celebró once juntas.
En el año lectivo 1935-1936 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 1,726 alumnos, impartiendo las clases 190 profesores, con
un presupuesto anual de $ 235,668.61.

La Escuela Normal Socialista
Los planes de estudio seguidos en la Escuela Normal ~asta junio de 1934,
bajo la primera Universidad de Nuevo León, quedaron sm efec~ e~ octubre
del mismo año al crearse la Comisi6n Org¡mizadora de la Umversidad Socialista, "adoptdndose entonces, a falta de otros conocidos, los (progr~as)
señalados para el Instituto de Orientaci6n Social . .. " 10 Esta fue, efe~tlvamente la única institución universitaria que aceptó los planes de ensenanza
' del Instituto.
marxista
Bajo los auspicios de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León (octubre de 1934-septiembre ~e ~935 ) ! ~a ~scu~la
Normal sostuvo en sus fines educativos "un franco crtteno socialista', dice
Ord6ñez. La Junta Directiva de la Normal elaboró un ~eglamento ~eral
que establecía el funcionamiento del plantel en dos Se~one~ de ~nsenanza:
la Escuela Normal Primaria y la Escuela Normal Superior, sm dejar por esto
de ser una sola institución. Además formuló dos reglamentos particulares
con sus respectivos planes y programas de estudios. Todos ellos se p~sieron
en vigor el 5 de noviembre de 1934. El profesor Plini~ -~· Ordóñez, ~1rector
de la Normal en esa época, fue quien redactó en def1rutiva los mencionados
planes y reglamentos.
. .
Con la nueva organización se pretendía que la Escuela N~~al S~1ahs~
constituyera una "unidad escolar completa", con jardín de runos Y prunana

anexos. El plan educativo debía formar maestras de párvulos, maestros de
instrucción primaria rural y urbana y, por último, maestros especializados
en la enseñanza secundaria y normal. Pero no fue posible, "por dificultades
hacendarias", establecer dicha organización, pues sólo funcion6 la Enseñanza
Normal Primaria.
El programa didáctico de 1a Escuela Normal Primaria se debía estudiar
en tres años escolares, uno diurno y dos nocturnos, que incluían las nuevas
materias "de índole revolucionaria, en laJ que se concreta la ideología radi-

cal que se consideró a tono con la preparación que se creyó debería poseer
un maestro de la educación socialista". 11 Es decir, a los estudios dcl magisterio se agregaron las asignaturas del Instituto de Orientación Social.
En los dos primeros años se impartieron las asignaturas siguientes: Cooperativismo, Historia del Movimiento Proletario, Arte y Literatura Proletarios, Doctrinas Socialistas y Economía Social; en tercer año: Historia de
las Religiones y Sistemas Educativos. Este programa aún estaba en vigor,
con ligeras variantes, en el año 1946. El profesor Ord6ñez1 quien ha tenido
una "relevante trayectoria en la masoneria, en la que ostenta el grado 33",
admite que dichos planes educativos -obra suya- fueron "formuladas con

precipitaci6n y con un criterio impreciso e inconsistente sabre lo que era y
se proponía la educación socialista prescrita por las le)•es federales relativas". 12
A partir del año lectivo 1935-1936, los futuros maestros de Instrucci6n
Primaria cursaron su carrera en seis años de estudios. Los tres primeros1
que correspondían a la Enseñanza Secundaria, se estudiaban en la escuelas
oficiales del Estado, con cuyo certificado ingresaban a la Escuela Normal.
Los tres últimos años constituían el Ciclo Profesional con lo cual se obtenía el título. Además se exigían dos años de práctica' pedagógica. Ord6ñez
advierte: "Fue éste el año en que positivamente la Escuela Normal pas6 a
ser un plantel de ideología revolucionaria radical". Añadiendo que la enseñanza socialista en Nuevo León todaYía no estaba "definida oficialmente
y aún confusa en sus principios orgánicos, por la ignorancia sobre su propia

ttaturaleza funcio7!al y de las fu entes que debían dar su concepto educativo
su criterio didáctico . .. " 13 Creemos que los conceptos anteriores, emi-

y

tidos por un ex Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León, están fuera
de toda sospecha.
El Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga había dictado, el 6 de
septiembre de 1935, dos decretos relacionados con la Escuela Normal Socialista. En ellos se añadía al presupuesto de la Escuela un subsidio para
los primeros cuatro meses (septiembre a diciembre) del año escolar 1935n
21

u,

462

Ordóñe-z, ob. cit, p. 1385.

u

lbidem., p. 1381.
lbidem., p. 1384.
Jdem.

463

�1936 y, además, se destinaba como "asitnto y albergue'' del plantel, el edilicio que ahora ocupa la Escuela "Presidente Calles" en la Calzada Madero.
Sin embargo, en ese año lectivo el presupuesto de la Normal "sufrí6 cuatro
modificaciones sucesivas". El alumnado decreció, limitándose a seis grupos.
El personal docente se redujo a 26 profesores, siendo disminuidos la nómina
y los gastos de sostenimiento. Por último, debido a que sólo funcionó la
Escuela Normal Primaria, las partidas iniciales, que se debían aplicar a ]a
nueva organización, fueron canceladas y se les dio otro fin.
El traslado de la Escuela Normal al edificio de la Escuela "Presidente
Calles", tampoco se llevó a cabo. Durante la administración del Gobernador Morales Sánchez "se suspendió indefinidamente". Después el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, derogó las disposiciones dictadas
por el licenciado Quiroga, ordenando que el mobiliario y material escolar
adquiridos se repartieran a otras escuelas. Por lo tanto, la Normal permaneció en su antiguo edificio de la calle Juárez, aunque sólo ocupó algunos
salones en el primer piso, lado sur, debido a la falta de alwnnos. El primero y segundo pisos del lado norte fueron cedidos a la Escuela Primaria
"Simón de la Garza y Melo".

La Escuela Normal Superior
Como hemos visto, la organización de la Escuela ormal Socialista se redujo
a la Enseñanza Normal Primaria. La creación de la Escuela Normal Superior
ya se había intentado en el año 1933, al fundarse la primera Universidad
de Nuevo León. Debía encargarse de preparar el magisterio para las Escuelas Secundarias y especializar al de Primaria. Sin embargo, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura Superior, cuando el profesor Plinio D. Ordóñez
formuló el programa de estudios, adaptado al de la Escuela Normal Superior de México. En esa época no se llegó a designar la primera planta de
maestros, siendo imposible iniciar los cursos. Poco después, el General Anacleto Guerrero, Gobernador de Nuevo León, dispuso que el presupuesto acordado a la Escuela por el Gobernador Quiroga, se aplicara a la Escuela Secundaria de Monterrey. La Escuela Normal Superior, siguiendo el mismo
programa educativo -modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-,
inició sus labores el 13 de octubre de 1941, con un plan de estudios de
tres años, pero sólo preparando maestros especializados en algunas materias
de Segunda Enseñanza o Secundaria. Al nuevo plantel universitario solamente podían ingresar maestros normalistas titulados. Esta fue la segunda
Escuela ormal Superior que funcionó en el país y la primera en provincia.u
" La ceremonia de inauguración de cursos se efectuó el mismo día 13 de octubre,

464

S_in embargo, habiéndose inscrito 45 alumnos, terminaron el primer a- l
uvo 16 d , to , •
no ecY. e es 5 urucamente 3 concluyeron los estudios, "después de un
penoso e irregular proceso escolar'', afirma Ord6ñez.

La FE.S.
Federación
·
d o, en octubre
d La1934
1 de Estudiantes Socialistas se hab'ia mtegra
e
, c~n ~s "~loques" (sociedades de alumnos) de las Escuelas y Fac~ltades un1vel"Sltana~. El primer local que ocupó este organismo estudiantil fue la Escuela Lean Tolstoy, en la Calzada Madero y la calle Juan Méndez. El profesor Ernesto de Villarreal Cantú (1899-1959), quien fue Directo~ General _de Educación Primaria y Secundaria en Nuevo León nos
descnbe el ambiente que privaba en dicho centro educativo: "fue constÍtuida
(la Escuela ~eón Tolstoy) prácticamente como centro orientador de in-

m~~as_ multitudes de jóvenes maestros, como semillero propagador de ideas
rewi~dicadoras de la clase proletaria, donde alternaban elementos liberales
de _tipo revolucionario, socialistas, comunistas y hasta representantes del anar~
quismo, que_ se reunían en apartado sal6n, por las noches, completamente
a oscuras, sin más luz que la de los cigarrillo··"
· b re
~ .15 Desde fin es d e noviero
d~ ~935, por acuerdo del Gobernador Morales Sánchez, la F.E.S. tuvo sus
oficmas en la planta baja del edificio central de la Universidad (ant'
Co
1 · C" 'l)
.
1guo
.
egio 1;1 , _P~CJsamente en la esquina suroeste de las calles de Washington
Y. Colegio 1~ · La F.E.S. estaba adherida a la Confederación de Estudiantes Socialistas de México.

?

. Al iniciarse las c1:15es, a principios de septiembre, se registraban Jas planill~ para la elecCJ6n del Comité Ejecutivo. Las planillas contendientes
debian estar apoyadas, cuando menos, por las delegaciones de tres Facultades o Escuelas. Cada delegación estaba integrada por tres estudiantes y represen_ta~a al ''bloque" o sociedad de alumnos de una Escuela o Facultad.
La opimón de dos estudiantes miembros de una delegación daba el voto de
·
su "bloque" respect.J.vo.
Las delegaciones l'ecibían de la' directiva de sus
"~loq~'es" la consi~na de votar por determinada planilla, mediante un escnto cuyo contenido no podrán variar de propia voluritad (los delegaen un sal6n del antiguo Colegio Civil, sede central de.! Coruejo de Cultura s
·
en donde estaba
.
uper10,r,
. . . asentada provisionalmente la Escuela • 'onnal , mientras
se constnua
su nuev~ edifo:10. Las clases se impartieron en las aulas de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
'" Renacimiento, revist_a educaúva magÍstrriaL Núms. 101-102, mayo y junio de 1959,
p. 2. (En la portada dice: noviembrt: y dicumbre).

465
J-130

�•

dos) ... " 1 a Las elecciones se llevaban a cabo, generalmente, a principi~s de
octubre en el local de la F.E.S. La votación se efectuaba por medio de
delegaciones. Unos días después, rendían la protesta los candidatos ele~tos,
tomando posesión de sus cargos. Por regla general, eran los más extremistas
quienes ocupaban los cargos importantes.
El Comité Ejecutivo de la F.E.S. tenía, en 1938, los siguientes cargos: Secretario General Secretarios del Interior, del Exterior, de Educación, de
Finanzas, de Pre~sa y Propaganda de Acción Obrera y Campesi~a, de Acción
Femenil y Representante ante el Consejo de Cultura Superior. Algunos
cargos se suprimieron y otros se crearon en distintas épocas.
Las elecciones internas de los "bloques", para la renovación de sus mesas directivas, se celebraban en las Escuelas y Facultades a fines de septiembre .
Eran de vital importancia los norobl'amientos de los tres delegados que tomaban parte en la elección del Comité Ejecutivo de la F.E.S.
El Comité Ejec\itivo de la Federación de Estudiantes Socialistas fue acusado frecuentemente de violar los Estatutos de dicho organismo. En efecto,
hada nombramientos, designaba comisiones, dictaba acuerdos impo_rta~tes, enviaba delegaciones, cte., sin la aprobación de los "bloques" estudiantiles que
deda representar.
Representación estudiantil
ante el Consejo
Durante ocho años la opinión estudiantil fue ahogada. La participación
de los universitarios en el Consejo de Cultura Superior era prácticamente nula. De de septiembre de 1936, en que por primera vez se admitió un ~presentante, hasta septiembre de 1943, fecha.~~ que se crea la actual Uruversidad de Nuevo León, solamente se perrrutio un delegado de 1~ Fede~ación de Estudiantes Socialistas ante el Consejo. En el último ?no ~ect~vo
1942-194-3 dicho delegado representaba a dos mil seiscientos uruvers1tanos.
Es decir, 1)a representación estudiantil no se concedió por_ Faculta~es Y Escuelas, como lo establecía la Ley Orgánica de 1933, sino mediante una
Federación.
Es preciso recordar que durante el año lectivo_ 19~3-1934,_ bajo la primera Universidad de Nuevo León, el gremio estud1ant1l fue digname~te ~presentado en el Consejo Urúversitario por dos Consejeros, uno prop1etano
y otro ~uplente, como delegados de los alumnos_ de cada Escuela y Facultad,
quienes asistieron al período ordinario de sesiones.
,. "Bases'' para. las elecciones del Comité Ejecutivo de la F.E.S., en El Sol, septiembre 29 de 1936, p. 3.

466

Después ya no existió una representación auténtica, genuina, del estudiantado. En efec_to, ~l d?legado estudiantil admitido en el Consejo, no era electo por ~~s umvers1tanos, pues su nombramiento lo expedía la F.E.S. con la
apro~ac1~n expresa del Consejo. En tal situación, sólo algunos problemas
cstudianti!es eran planteados ante el Consejo de Cultura por dicho representante, qlllen debía frenar las exigencias legítimas de los universitarios -por
justas que fuesen- o bien retardarlas.
La Federaci_6n de Estu~i~ntes Socialistas, auspiciada por el Consejo de
, Cultura _Su~~nor, fue el uruco organismo estudiantil reconocido. Con ese
p~er, eJerCio un control casi absoluto sobre los estudiantes. La F.E.S., diri?1da durante cerca de una década por un grupo de jóvenes audaces, pudo
1mpone.rse por el fraude en las elecciones y, más de una ,,ez, por el terror.
Por otrn parte, los universitarios, en esporádicos brotes de rebeldía afrontaron
valerosamente esa situación.
'

Los nueuos comicios
El Gobernador Morales Sánchez convocó a elecciones, con fecha 7 de
enero de 1936, para la renovación de los Poderes Legislativo y Ejecutivo.
~a Conve~ción Estatal del P.N.R., celebrada el 2 de febrero siguiente, designó candidato a Gobernador de Nuevo León al General Anacleto Guerrero
El Partido Liberal Nuevoleonés postuló nuevamente a] General Fortunat~
Zua.zua. Las elecciones se efectuaron el 5 de abril, siendo declarado triunfador el candidato oficial

III
El General Anacleto Guerrero,
Gobernador
El Profesor y General Grcgorio Morales Sánchez ejerció como Gobernador de ruevo León y Presidente del Consejo de Cultura Superior basta el
30 de abril de 1936. En los siete meses de administración se mostró sumiso
al gobierno cardenista y consolidó el estatismo en materia educativa. Entregó el poder el lo. de mayo de ese año al General de Brigada Anacleto
Guerrero, quien dirigió los destinos del Estado hasta el 4 de octubre de 1939.
La Federación de Estudiantes Socialistas presionó al nuevo Gobernador
para que volviera a dirigir las instituciones universitarias el doctor Angel
Martínez Villarreal, quien ejercía un influjo muy grande en la política es-

467

•

�tucliantil. Sin embargo, el General Guerrero no cedió ante aquellas presiones y designó el 9 de mayo de 1936, como Secretario ~el Conse~o de.Cultura SuperiorJ en funciones de Presidente, al doctor Ennque C. L1vas, Joven
profesionista afiliado a )a logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey,
en la que ocupó el cargo de Orador un año después.17 En un boletín de
prensa, publicado en "El Porvenir" el día 11, la F_.E.~-- comentaba el nombramiento y afirmaba que el doctor Livas "se ha .ngnifu;ado dentro del Blo-

que de Médicos Revolucionarios de Nuevo León".
.
.
A mediados de mayo, el Gobernador ratificó el nomb~ento de DJI'Cctor
del antiguo Hospital Civil al doctor Angel Martínez V1llarreal:

•

Al iniciarse la administración del General Guerrero desapareció el D~p~tamento de Extensión Universitaria, cuando entró en vig~~• el lo. ~e 1un10
d 1936 la nueva Ley de Hacienda que le retiró el subs1d10. También fuer:n cla~surados los dos "centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento y funcionaban en las Escuelas "A~lardo L.
Rodríguez" y "Revolución", bajo el nombre de Escuelas Secundarias Nocturnas Números 1 y 2. La F.E.S. solicitó repetidas veces al_ Gobernador la
reapertura de esos centros de agitación, pero na~a _se re5?lv1ó.
,
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su entena radical en_,un artíc~o
intitulado ''La Escuela Socialista y la Universidad", que apareCIO en el nu"Gaceta Universitaria" correspondiente a junio de 1936.
mero 6 d e la
'
· ió
Años des ués afirmará el doctor Livas: "En un ambiente de ag1tac n
que no ces~ba continuáronse las actividades . .. " Y añade: "lenta, pero
firmemente, f:e imponiindose el trabajo del Consejo . .. " 18 En efecto, a
fines de abril de 1936, los "bloques" de algunas ~a_cultades y Escuelas habían desconocido a la directiva de la F.E.S., pres1d1da por Marcos Flores.
Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo,
estudiante de Medicina, miembro del Comité Ejecutivo del Frent~ Popular
Mexicano. E] Gobernador Morales Sánchez, en su carácter de Presidente_ del
Consejo de Cultura Superior, reconoció al día si~ente a la nueva directiva de la F.E.S. siendo éste el último acuerdo que dictó. Pero l~s delegados
tudiantiles de '1os · otros planteles universitarios siguieron considerando lees'tima a la directiva anterior. La división en el grenuo
· estudian til era evi'dente •
gi E
tículo intitulado "Nuestra pobre Universidad", aparecido en. el
n 1:1° '!:El Sol" del 3 de septiembre de 1936, bajo la firma de Rodng?
se hace este agudo comentario: "Si la Universidad es la_ síntesis
'Y reflejo de fa cultura de u11 pueblo, JJreciso es confesa: la ~ompleta ruina c~ltural de nuestro Est ado ,, . y agrega·• "Nuestra .Universidad
.
. , ha descendido

~=~n,

a un plano en el que hablar de espiritu resulta qu11otería rid1cula. ¿Qué m~
De la Garza, Apunl,s . .. , pp. 92 Y 98.
,
,.. "Breve resei'ia histórica ... ", Uni111rsidad, numero 1, P• 73.

11

468

tivo espiritual va a convencer a una Universidad 'materialista'?" Refiriéndose
al gremio estudiantil, comentaba: "sólo hay una masa inerte de juventudes
dormidas, que fácilmente modelan a su capricho y antojo los líderes politicoestudiantüe.r".
El General Anacleto Guerrero, quien tomó posesión "cuando finalizaba
el año escolar (1935-1936), nada pudo realizar entonces'', dice el profesor
Ordóñez (p. 1389). En su primer informe administrativo, leído el 11 de
septiembre de 1936, sólo afirmó: "este Gobierno no omitirá esfuerzo alguno
por mejorar consta11temente este importantlsimo Ramo de la cultura humana".
El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos del Estado de
uevo León más de una década. El General Guerrero toleró al principio
la agitación que desarrolJaban. Pero el 4 de agosto de 1936 dictó una medida extrema al ordenar la suspensión, por quince días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor, quien entregó el cargo al Alcalde Suplente,
Fausto Gálvez Pérez. Poco después el Procurador de Justicia consignó al ex
Alcalde por peculado y otros delitos. Montemayor no volvió al Palacio
Municipal.
El mismo día 4 fueron cesados, por orden del Gobernador, los doctores
Angel Martínez Villarreal, director del antiguo Hospital Civil, y Mateo A.
Sáenz, director de la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue
dado de baja como profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la
Escuela de Bachilleres. Ambos eran miembros de la clirccth-a del Frente Popular Mexicano, que -&lt;leda "El Sol"- "enarbola la bandera del más puro

marxismo como principal divisa''.
El siguiente año lectivo se inició a principios de septiembre de 1936 con
una matrícula de 1870 alumnos. Las clases fueron sustentadas por 182 profesores. El presupuesto ascendió a $ 207,733.00.
La situación política hizo cris.is cuando el doctor Martínez Villarreal fue

víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936 varios individuos annados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por
algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirjó con su pistola en la frente. El
doctor Martínez Villarreal declaró a la prensa local que ya había sido amenazado varias veces por funcionarios del Gobierno. El hecho adquirió mayor resonancia cuando el senador nuevoleonés doctor Julián Gana Tijerina,
acusó públicamenteJ en la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como
autor intelectual del asalto. El Gobierno de Nuevo León negó los cargos y

469

�acusó al doctor Martinez Villarreal de haber preparado él mismo el "supuesto
atraco».
A mediados de noviembre de 1936 se había practicado una importante

diligencia en la causa instruída contra el asesino de los estudiantes Víctor
Manuel Gonzálcz y Francisco G. González. El crimen fue cometido la noche del 15 de julio de 1935, al iniciarse en esta ciudad el XII Congreso
de la Confederación Nacional de Estudiantes. En la mencionada diligencia
fue presentado un dictamen que firmaban dos "peritos en balística". El documento concluía afirmando que la muerte de los estudiantes no había sido
causada con la pistola del acusado. En los últimos días de ese año, un
juez inicuo puso en libertad, bajo fianza de tres mil quinientos pesos, al asesino.1º (La justicia no tardó en llegar, aunquf por otros caminos. En fe.
brero de 1938, el criminal caía muerto a tiros en Monclova, Coahuila).
A partir del lo. de enero de 1937, se establecieron las cuotas de cinco
pesos mensuales a los alwnnos de las Facultades y tres pesos a los estudiantes
de la Escuela de Bachilleres. Tal disposición "no se hizo efectiva a los
estudiantes normalistas" -dice el profesor Ordóñez (p. 1434)-, pues "en
ningún tiempo éstos habían pagado cuota o colegiatura por sus estudios".
Desptlés el Gobierno del Err.ado implant6 la exención de cuotas para los
estudiantes que no pudieran cubrirlas.
Se inicia la agitación política

A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracc1on callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la
Revolución, ordenada por el Presidente Cárdenas, la oligarquía callista, antes poderosa y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal, Presidente del Frente Popular Me.xicano,
y algunos dirigentes sindicales esgrimieron contra el Gobierno del Estado
una arma poderosa: la agitación obrera. El ex Rector, atrincherado en la
directi,·a de la Federación de Trabajadores de Nuevo León (F.T.N.L.),
en donde actuaba como Secretario de Acción Educativa y Asuntos Culturales, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del General
Guerrero. En esta época el doctor Martínez Villarreal ocupaba importantes
cargos en las directivas de varias organizaciones obreras. La táctica era
lan7ar a los trabajadores contra el Gobernador de Nuevo León, pero esa
actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicionalmente
'" La revista Ariel órgano de la logia "Rafael Nájera" número 33 (núm. l 79,
diciembre 31 de 1935, p. 44), decía que el citado juez era "uno de los más j6vcnes
y entusia.nas miembros de la Orden Masónica".

470

al Gobernador. La actuación del doctor Martínez Villarreal y de los líderes
sindicales era francamente revolucionaria, subversiva. Esta labor demagógica
dio por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario
11uevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de
las Escuelas Normal, Industrial "Alvaro Obregón", de Cooperativismo, de
Bachilleres e Industrial Femenil "Pablo Livas", a la Dirección de Educación
Primaria y Secundaria en el Estado, segregándolas del Consejo de Cultura
Superior. La asamblea lanzó violentos ataques al Gobierno de Nuevo León.
En la misma sesión fue desconocido, como Jefe de Zona de la Confederación de Estudiantes Socialistas de México, el estudiante de Leyes Arnulfo
de la Garza, quien actuaba como delegado de dicha Confederación en el
norte de México. A De la Garza se le hizo el cargo de pretender apodeirar~e de la directiva de la F.E.S., que tenía como Secretario General a
Pedro Míreles Malpica, también estudiante de Derecho, afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León. Al concluir la asamblea
los partidarios de De la Garza declararon que los acuerdos tomados en tan'
memorable sesión eran ilegales, pues la mayoría de las delegaciones no había
asistido. Aquellos jóvenes, adiestrados en la intriga, eran como el vivo reflejo de los personajes que actuaban en la vida pública nacional. No pocos
de ellos iniciaron su carrera política en esos años.
La campaña de agitación sólo tuvo un éxito relativo en la Escuela de
Bachilleres. Las demás instituciones universitarias permanecieron a la espectativa.
En vista de los ataques lanzados al Gobernador, en la sesión efectuada
el día 12 del mismo mes, el "bloque" de la Facultad de Derecho acordó resolver independientemente sus problemas, mientras la F.E.S. "no esté digna
y legltimamente representada".

Un editorialista local había fustigado unos meses antes a los instigadores
del desorden: "Las líderes improvisados, miopes y fanáticas, de la extrema
izquierda estudiantil, vociferan y desbarran a diestra :&gt;' siniestra, sin que una
sola voz de protesta se levante en defensa de la dignidad y el decoro que
debiera guardar el gremio universitario'~. Refiriéndose a los cabecillas de la
471

•

�F.E.S. dice, acertadamente, que ·'se erigieron en directores de la clase estudiantil, a la sombra de una situación anárquica y de completa confusión".'º

•

Inquietud e,i la Escuela
de Bachilleres
El lunes 15 de febrero se inició una huelga en la Escuela de Bachilleres,
que en aquella época tenía 380 alumnos. Los estudiantes pedían la remoción del director del plantel y, además, del prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores", a quienes calificaban de "déspotas''. Esa
misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. También Ja Escuela Normal y las Facultades de Medicina y Química presentaron pliegos de peticiones al Gobernador del Estado.
El General Anacleto Guerrero accedió a resolver algunas de ellas, pero dio
todo su apoyo al director de la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes, en
asamblea general, tomaron el acuerdo de continuar la huelga.
Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil. El día
22 cierto profesor de la Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no de
gravedad, a tres estudiantes. El empistolado catedrático fue desarmado por
otros estudiantes y, días después, declarado formalmente preso. Afirmó ante el juez que disparó al suelo por temor a ser agredido, pues unos momentos
antes un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que
lo acompañaba. El impulsivo catedrático no tardó en obtener su libertad
bajo fianza. A consecuencia del incidente varios estudiantes fueron expu.1sados por orden del Gobernador, aunque el acuerdo fue revocado posteriormente. Los estudiantes volvieron a clases el dia 26, cuando el General Guerrero ofreció resolver fa,·orablemente las peticiones que fueran justas.
El Gobernador r.¡mtraataca
El Gobernador echó mano de la ley y la dejó caer sobre sus enemigos.
En la madrugada del domingo 11 de abril fue aprehendido e internado en
la Penitenciaría el político Lauro Villalón. En el transcurso del mismo día
los agentes de las Comisiones de Seguridad arrestaron a Indalecio Uresti, ex
Comandante de la Policía de Monterrey, y a otros individuos. También fue
detenido Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey. La noticia de
las detenciones cundió por toda la ciudad. Las autoridades guardaron silencio y se negaron a informar a. la prensa. El proceso instruído contra los
re ponsables de "los sucesos del Colegio Civil", ocurridos la noche del 2 de
'" El Sol, noviembre 7 de 1936, p. 3.

472

octubre de 1934, había sido desempolvado. (En esa ocasión, durante un mitin contra la enseñanza socialista, efectuado en la Plaza del Colegio Civil,
fueron asesinados los obreros Benjamín lbarra y Modesto López y heridas
otras personas, a manos de los pistoleros callistas. Desde el interior de varios automóviles }' camiones, que giraban lentamente en torno a la plaza.
aquellos criminales dispararon una lluvia de balas contra el pueblo) .
Unos días después, los acusados declararon en diligencias privadas; todos
negaron los cargos. Salieron a la luz pública algunos hechos que habían sido ocultados durante el gobierno del licenciado Pablo Quiroga.
El 15 de abril el Juez Penal dictó auto de formal prisión contra Montemayor, Villalón, Uresti y otros tres individuos. Los dos primeros fueron
confinados en la Penitenciaría y luego trasladados a la Jefatura de la Séptima Zona Militar; el tercero fue internado en la Inspección General de
Policía. Sin embargo, la opinión pública y la prensa local señalaban como
responsables de los hechos al doctor Julián Garza Tijerina, senador nuevoleonés, al citado Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey, y al doctor Angel Martínez Villarreal, ex Rector de la primera U Diversidad de
Nuevo León. Por su interés, transcóbimos íntegra la declaración de un testigo al periódico "El Porvenir" -aparecida en la edición del 13 de abril-,
en la que relata cómo se preparó la agresión:
" ... nos expresó haber afirmado ante el Juez que la noche de la balacera en la Plaza del Colegio Civil, se encontraba en las oficinas del Partido
Nacional Revolucionario cuando el Dr. ]ulián Garza Tijerilla, Heriberto Montemayor ,, el Dr. Angel .\1artínez Villarreal, ordenaron que se armaran los
elementos allí reunidos para ir a desbaratar el mitin de los estudiantes en
el Colegio Civil, según se lo dijeron a todos, agregando que tan pronto como
estuvo lleno ttn cami6n, el Dr. Garza Tijerina ordenó que se trasladara rápidamente al lugar indicado. En autom6viles también se dirigieron a la
Plaza del Colegio Civil, Garza Tijerina y demás.
"Que no había pasado mucho tiempo cuando los vio regresar a Heriberto
Montemayor y Garza Tijerina en un autom6vil y al Dr. Martínez Villarreal en otro, observando en los tres mal humor. Al bajarse de los autom6viles insultaron a quienes los hablan acompañado. También vio que el autom6vil que ocupaban A{ontemayor y Garza Tijerina tenía una perforació1i
en el parabrisa, así como otros golpes al parecer ocasionados con piedras.
Recuerda que, cuando se encontraban en el interior de las oficinas del P.N.R.,
.Montemayor y Garza Tijerina por espacio de media hora estztvieron hablando por teléfono a varias partes, dándose cuenta qt,e en u,ia de las conversaciones Garza Tijerina contest6 que 'lo hecho ya no tenía remedio', agregando: 'ahora qué se hace', refiriéndose a la balacera que acababa de regís-

473

�trarse, ignorando con qué persona estuviera hablando, deduciendo que seguramente le había llamado la atención por lo que habían hecho".
Heriberto Montemayor, Lauro Villalón, lndalecio Uresti y los otros detenidos quedaron en libertad bajo fianza. Entonces fue llamado a declarar el
doctor Angel Martínez Villarreal, quien también neg6 los cargos ante el
Juez Penal.

La nueva Ley Orgánica
Al de aparecer la primera Universidad, en septiembre de 1934, la Ley
Orgánica y el Reglamento que regían la vida académica de las instituciones
de enseñanza superior, fueron derogados. Durante once mese , bajo la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, las Facultades y Escuelas
unive1 itarias eran controladas por medio de disposiciones que dictaban el
Gobernador Quiroga y el doctor Martínez Villarreal.
La citada Comisión Organizadora elaboró un proyecto de Ley Orgánica
ocialista, que apareció publicado posteriormente en la "Gaceta Universitaria", órgano del Consejo de Cultura Superior, números 6, 7 y 8, correspondientes a junio, julio y agosto de 1936. Ese proyecto fue entregado al Gobernador Quiroga y, meses más tarde, desechado por su radicalismo. El profesor Ordóñez puntualiza que "fue después rechazado por el Gobierno del

General Anacleto Guerrero". 21
E] Gobierno de Nuevo León encomendó al licenciado Enrique Medina,
su abogado consultor, la redacción de otro proyecto, quien lo presentó oportunamente. La "Gaceta Universitaria" (núm. 9, septiembre de 1936, p. 5)
dijo que "adolecía de graves y fundamentales errores". Ordóñez, por su parte,
afirma que el doctor Livas "cit6 al Consejo para la elaboraci6n de un nuevo
proyecto de Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, que fue enviado al Ejecutivo del Estado, después de rechazar el que habla formulado
el Departamento Consultivo del mismo Gobierno". Y añade: "En este proyecto se sigue la tendencia de dar a la enseñanza universitaria una orienta..
ci611 socialista, sin extremismos que limiten el campo universitario, proyecto
que aún rio ha sido aprobado (a principios de 1939)".22
En efecto, el Consejo de Cultura Superior formuló, a mediados de 1936,
una nueva Ley Orgánica y la entregó al Gobernador Guerrero, quien la turnó
al Congreso local en los últimos días de septiembre. El artículo lo. del
mencionado proyecto afirmaba que la Universidad ''adoptará como base prin"' El Porrenir, enero 31 de 1939, quinta sccci6n, p. 2.
" ld11n.

474

cipal de sus enseñanzas científicas, filosóficas y artísticas, la Tesis Filosófica
del Materialismo Dialéctico". El objetivo principal sería difundir la cultura
en las clases obrera y campesina por medio de campañas de extensión uni,·ersitaria. Pero no se volvió a hablar del asunto hasta abril de 1937&gt; cuando
la prensa regiomontana com ntó que había sufrido ,.algunas modificacio,ies".
El proyecto de Ley Orgánica permaneci6 en el Departamento Consultivo
del Gobierno del Estado varios años. A fines de 1940, el siguiente Gobernador, General Bonifacio Salinas Leal nombró una Comisión que debía redactar una nueva Ley Orgánica universitaria. Pero el decreto que creó la
actual Universidad de Nuevo León fue expedido hasta septiembre de 1943.
Prosigue la agitaciótl estudiantil
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas trabajaba,
incansablemente, por la unificación de los estudiantes, obreros y campesinos
nuevo! ·oneses. Pr tendía, contra la opinión mayoritaria de los estudiantes,
crear un solo frente para la lucha social. El fin que se proponía era organizar a las masas como fuerza de choque.
La directiva de la F.E.S. dio un paso en falso cuando acordó, a espaldas
del estudiantado. adherirse a una organización nombrada "Juventudes Socialistas Unificadas de uevo León", en cuyas filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "bloques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habían sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de la sociedad de alumnos de dicha Escuela. de cuyo seno salía el delegado de Bachilleres ante el Comité Ejecutivo de la F.E.S., y eligieron
nueva Mesa Directiva. Acto seguido decidieron eor unanimidad segregarse
de la Federación de fütudiantes Socialistas e integrar una nueva Federación Estudiantil. Por último, condenaron la decisión del Comité Ejecutivo
de la F.E.S., al haber concertado un pacto con los líderes comunistas sin
la aprobación de la asamblea general. Casi todas las Facultades y Escuelas
universitarias secundaron el movimiento. En realidad, esta rebelión estudiantil contra la F.E.S., se había iniciado en la Facultad de Derecho, pero
hizo crisis en la Escuela de Bachilleres.
En un "manifiesto", el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y
castigo del senador Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del
doctor Angel fartíncz Villarreal por su labor de agitación y, por último,
"acabar con la demagogiá' de las Juventudes Socialistas, "aliadas al pro-

475

�grama de la Tercera Internacional Rusa". (Las Juventudes Socialistas Unificadas tenían como programa de acción "la unidad de la Juventud de Izquierda, en de/ e~a de los intereses econ6micos, sociales y políticos de los
j6venes obreros, estudiantes y campesinos, contra el Imperialismo, el Fascismo
y la Guerra". Usaban como insignia la estrella roja comunista).
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte de las sociedades de alumnos, que en esa época se denominaron "bloques
de estudiantes socialistas", habían repudiado a sus directivas. Al terminar
el año lectivo, en el mes de junio, los universitarios pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero el Consejo de Cultura
Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
La inquietud estudiantil era un fiel reflejo de la agitación política. Sin
embargo, el doctor Livas, Secretario del Consejo de Cultura, afirmará años
después que, al finalizar el ciclo escolar 1936-1937, las actividades universitarias se desarrollaban "dentro de la más completa regularidad y en un ambiente de trabajo sereno, apolítico y con toda la fecundidad que nos permitían
nuestros esfuerzos y nuestra capacidad».u

La ciza1ia
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juvenil Comunista
y las Juventudes Socialistas Unificadas. Estos grupos extraunivcrsitarios hacían una intensa labor de proselitismo. Ambos pretendían el control del estudiantado y ciertos cargos en la dirección de la futura Universidad.
La agitación estudiantil no cesaba. A principios de septiembre de 1937
se inició una nueva campaña, dirigida por aquellas agrupaciones, para que
el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era
oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente.
En algunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte
oposición, pues en un año y medio el doctor Livas había desarrollado una
meritoria labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba
que la actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios. Este notable cirujano, dotado de una inteligencia nada común,
parecía tener, como obsesión, la lucha social. Militante activísimo de la Masonería y del Partido Comunista, ''abrevó con perseverancia y ahinco en la
"" "Breve reseña . .. ", Unit•erridad, número 1, p. 73.

476

fuente doctrinaria del marxismo y en las doctrinas de Lenin", dice el profesor
Humberto Ramos Lozano, miembro destacado de la logia "Victoria" número 3 de Monterrey.u
El "complejo y serio problema"
La administración del General Guerrero dio un fuerte impulso a la enseñanza socialista en Nuevo León. En su segundo informe de gobierno (19361937), refiriéndose al "complejo y serio problema." de la educación universitaria, reconoce que su administración "ha hecho varios intentos por reorganizarla, pero apenas si se ha logrado, en una pequeña parte, el fin propuesto". Enseguida añade que "en Nuevo León se quiere imprimir un sello
altamente revolucionario a la educaci6n que se imparte en las Facultades y
Escuelas Superiorel'. Agrega que la Escuela Normal "en este año ha dado
magnífico rendimiento". Luego e&gt;.-pone el pensamiento del Estado, que transformó a la Normal en una escuela de agitadores profesionales: "La incorporación de la Escuela al sentido de la filosofía socialista, que sustenta como
criterio la Revoluci6n, ha menester de elementos preparados para realizar
este prop6sito. Para ello se necesita que el maestro de ahora vaya impregnado del espíritu revolucionario que inspira la nueva educaci6n y, por eso,
a la Escuela Normal para Maestros, qtie es el laboratorio donde han de forjarse las nuevas generaciones de educadores, se le ha impulsado con toda
la amplitlld que permite el erario público". El director de la Escuela Normal, profesor Plinio D. Ordóñez, dice que esa Escuela era la "encargada
directamente de la difusi6n doctrinal de la Reforma Socialista". (p. 1436).
Por su parte, el doctor Livas afirma que, durante la gestión administrativa del General Guerrero: "Se fue incubando el espíritu universitario en
la conciencia de todos los alumnos y catedráticos, fomentando la unidad,
la disciplina ,, el estudio". 28

La Escuela Nocturna de Bachilleres
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución del Consejo de Cultura Superior: la Escuela Nocturna de Bachilleres. El origen de su fundación relatado por uno de sus maestros, es el siguiente: "Un grupo de la
Escuela Secundaria Nocturna, que había terminado sus estudios, 110 pudo
continuarlos en la Escuela de Bachilleres, pues les era a varios de ellos muy
difícil hacerlo por ser trabajadores con escasos recursos económicos. Por la
" 'Vida Universitaria, número 152, febrero 17 de 1954, p. 4.
• "Breve reseña ... ", ob. cit., p. 73.

•
477

�prensa supieron del fu11cionamiento de una Nocturna de Bachilleres en México. Se reunieron y procedieron a integrar un Comité Pro-Bachilleres Noctumo que se encargara de la dirección de los trabajos, prometiendo no desistir hasta lograr su funcionamiento en esta Ciudad, a cuyo frente quedaron
la Srita. Lilia Hantuch, Gilberto Carmona y Francisco Ramírez. Este Comité, secundado por un grupo de compañeros entusiastas, decididos, perseverarites, no escatimaro,i esfuerzo alguno en sus nobles propósitos y después
de una ardua y prolongada lucha, vieron str una realidad sus deseos, sus sueños, sus aspiraciones". 2n Un año antes ya se había hecho el intento de fundar esta Escuela.

El organizador del plantel fue el licenciado José María de los Reyes, director del Centro General de Propaganda de Escuelas Nocturnas de la República Me.xicana, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado
Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad de México. La ceremonia de
inauguración se efectuó el 8 de diciembre de 1937, en el salón de actos de
la Escuela Normal Socialista.
Se fumó un convenio entre la Rectoría de la Universidad de México y el
Gobierno de Nuevo León, por el cual aquélla se obligaba a cubrir el presupue to del plantel y éste a proporcionar el edificio, material escolar, etc.
La Universidad Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron
de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo
cargo de la Escuela, al incluir en la Ley de Hacienda la nómina de maestros.:7
En las "Bases'' para el funcionamiento del plantel, redactadas por una
Comisión de cuatro miembros, se daba esta consigna: "Es imperioso que
la Escuela mantenga su ideología a la vanguardia del revolu.cionarismo de
México". La planta de maestros acogió sobre todo a elementos izquier•
distas, quienes sustentaban sus clases impregnadas de la ideología marxista.
La Escuela Nocturna de Bachilleres siempre fue considerada un feudo del
comunismo local.
La Escuela de Cooperativismo

Al aprobarse la nueva Ley de Hacienda, a fine de diciembre de 1937,
fue suprimida la Escuela de Cooperativismo. Este plantel, creado y so tenido, al principio, por el Partido 'acional Revolucionario, se inauguró el
• Prof. José María V. Díaz. "Escuela Nocturna de Bachilleres", en ·vida Unit-,rsito.ria, nÚJnc-ro 53, marzo 26 de 1952, sexta sección, pp. 9 y 1O.
~• Vida Unii·u sitario., número 17, julio 18 de 1951, p. 6, y número 38, diciembre
12 de 1951, p. 5.

478

•

lo. de febrero de 1934. En octubre siguiente, la Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista lo incluy6 entre las instituciones universitarias.

La Escuela de Cooperativismo era exclusivamente para hijos de obreros
y campesinos. El General Guerrero, en su segundo informe administrativo
leído el 16 de septiembre de 1937, decía que el plantel "admite únicament;
a jóvenes procedentes de Comunidades Agrarias o de Generales de Trabajadores''. Por su parte, el doctor Mateo A. Sáenz, quien fue director de la
Escuela, afirma que el objetivo era ''capacitarlos para convertirse en líderes".

El mismo autor dice que en las aulas fueron pintadas frases como la siguiente: "Para hacer un milagro basta un mentiroso que lo invente y un
imbécil que lo crea''. La Escuela tenía alumnos internos, que en las comidas cantaban "La Internacional" y otras canciones revolucionarias, y "todos los maestros hacíamos esfuerzos por cambiar la mentalidad de los muchachos, convirtiéndolos a la revolución social". 28

En el año lecti\'o 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos. En el
siguiente año escolar, después de haber sido cesado eJ doctor Sáenz por orden del Gobernador, se graduaron otros siete estudiantes. El mismo autor
concluye: "A.l suprimirse (la Escuela de Cooperativismo), el resto del alumnado se dispersó: unos fueron becados o siguieron estudiando en otras Escuelas y la mayoría regresó a sus ejidos de origen". 2 º

A fines de 1937 fue concluída el Aula Magna de la Universidad, que había sido inaugurada por el Gobernador don Francisco A. Cárdenas el 20
de diciembre de 1933. La obra estaba sin terminarse y los trabajos fueron
suspendidos a raíz de la dimisión del citado Gobernador, ocurrida en los
últimos días de 1933.

La autoridad puesta a prueba

El año escolar debía reanudarse el 3 de enero de 1938, pero los alumnos
de la Escuela Diurna de Bachilleres decidieron prolongar las vacaciones de
Navidad y Fin de Año hasta el día 10. Los bachilleres alegaban que, debido
a los e.xámenes de diciembre, habían iniciado las vacaciones el día 19 de
dicho mes, o sea una semana de ·pués que las demás instituciones universitarias. La dirección de la Escuela acordó dar un plazo, que terminaría el 6
de enero, para que volvieran a clase, advirtiendo que serían suspendidos por
un mes los que en aJguna forma impidieran la asistencia de sw compañeros.
Además se piclió al Consejo de Cultura que, en caso necesario, se dictara la
expulsión definitiva.
Anecdotario, pp. 106-108.
'"' Ob. cit., pp. 329 y 354, nota 19.

n

479

•

�Unos días después, el doctor Eusebio Guajardo, director de la Facultad
de Medicina, decidió la expulsión provisional, por el término de diez días,
de 104 alumnos del primer año de dicha Facultad. La causa de tan drástica medida fue la decisión tomada por los estudiantes de no asistir a clases
el día 3 de enero, fecha señalada por el reglamento escolar. La dirección
de la Facultad consideraba que el desorden provenía de los alumnos egresados de la Escuela de Bachilleres Diurna, ~'en donde el orden está t'elajado
por entero". A la semana siguiente, los estudiantes rebeldes volvían a clases.
El Gobierno del Estado decidió limitar a sólo cierto número de estudiantes
la exención de cuotas.

La F.E.S. contra el Gobernador

•

•

La Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines
para discutir las medidas dictadas por el Gobernador Guerrero, en relación
con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo del pader. La F.E.S.
concretó sus demandas al Gobierno de Nuevo León en tres puntos: abolición de las cuotas mensuales, reapertura de la Escuela de Cooperativismo y
expedición de la Ley Orgánica universitaria. Tras celebrar algunas reuniones con el licenciado Jesús Rodríguez de la Fuente, abogado consultor del
Gobierno, la F.E.S. retiró las dos últimas peticiones.
A fines de enero se celebró una importante asamblea en el Aula Magna,
en la que abundaron los cargos contra el Gobernador. Los delegados de
Medicina abandonaron el Aula Magna, recordando que la F.E.S. no había
apoyado a los estudiantes de primer año de dicha Facultad cuando fueron
expulsados en masa. El ''bloque" de Medicina se enfrentó abiertamente a
la F.E.S., amenazando con segregarse. Tampoco el ''bloque" de la Facultad de Derecho estaba dispuesto a secundar el movimiento de la F.E.S.
contra el General Guerrero. Las sociedades de alumnos de ambas Facultades coincidieron en afirmar que el fondo de esta agitación era la pérdida
de ciertas canongías que detentaban los directivos de la F .E.S., al suprimirse la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E&gt;rtensión Universitaria y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste. Sugirieron a las
demás instituciones universitarias desconocer a la Federación de Estudiantes
Socialistas.

La huelga de Bachilleres
En el año escolar 1937-1938, los estudiantes de la E cuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- habían elevado, por conducto de su "bloque",
480

varias peticiones al Consejo de Cultura, pero "no fueron resueltas en forma satisfactoria'', decían. Al iniciarse el nuevo año lectivo, en septiembre
de 1938, los alumnos reprobados en los exámenes de junio y en los de regularización de agosto, exigieron un nuevo e.'&lt;3lllen1 siéndoles negado. Como
protesta se organizaron manifestaciones que recorrieron las calles de la ciudad.
El 30 ~e septiembre, los bachilleres se declararon en huelga. Dirigieron
al ConseJo de Cultura un pliego de peticiones, que contenía ocho puntos:

l. Que a los alumnos de segundo año, que debían materias de p~ero,
se les permitiera tomar el curso completo de segundo o bien asistir como
supernumerarios, aun cuando hubiera relación entre las materias reprobadas
y las que estaban tomando.
II. Que a los alumnos reprobados se les diera la oportunidad de presentar las dases que debían, en los exámenes de regularización de enero.
III. Que los alumnos aprobados en dichos exámenes pasaran a ser alumnos regulares de segundo año.
IV. Que los reprobados en esos exámenes estuvieran obligados a asistir,
durante el resto del curso, a las clases que reprobaran y, además, a las de
segundo año que no tuvieran relación con las materias de primero.
V. Que los exámenes fueran a fin de año y por escrito, en vez de trimestrales.
VI. Que las cátedras se obtuvieran por oposición.
VII. Que la Escuela Diurna de Bachilleres tuviera dos representantes,
con voz y voto, ante el Consejo.
VIII. Que el Reglamento de la Escuela fuera discutido por una Comisión integrada por alumnos y maestros.
El mismo día 30, en sesión extraordinaria, el Consejo de Cultura rechazó
cuatro de los puntos, exponiendo las razones. Aceptó los puntos V, VI y
VII. La petición IV no se discutió, pues fue retirada a solicitud de los
representantes estudiantiles. El Consejo, por último decidió que si en un
plazo de 72 horas no desaparecía el estado de huelga, sería clausurada la
Escuela durante ese año escolar.
Los estudiantes no estuvieron de acuerdo con la "arbitraria contestaci6n"
del Consejo. En una carta dirigida a "El Porvenir", que apareció publicada el 4 de octubre, terminaban con esta pregunta: "¿ quién o qué ley

ha dado facultades al H. Consejo de Cultura Superior para clausurar una Escuela?" El doctor Livas, en unas declaraciones publicadas ese mi mo día
en "El Porvenir", reconoció: "no debe atribuirse toda la culpa a los afomnos, sino que también e~:iste mucho de falta de organización. Y otra parte
de esta culpa radica en los catedráticos". Añadió que no era su propósito que el
alumno perdiera el año por una o dos clases que tuviera pendientes, pero

481
l{3I

�tampoco pod1a aceptarse que el estudiante tomara el segundo curso de una
materia sin haber aprobado el primero.
Los bachilleres querían aún mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. Afumaban que el Reglamento exigía
la asistencia a la clase reprobada en pómer año, sin permitir que el alumno tomara la materia de segundo año relacionada con aquélla, sino después
de presentarla en un examen celebrado en el mes de marzo. Al no asistir
a la clase correspondiente de segundo año hasta aprobar la del curso anterior, no era posible aprobarla, pues s6lo se podría asistir a ella durante tres
meses. Por lo tanto, los bachilleres que tenían una clase pendiente no eran
admitidos en las Facultades y Escuelas Superiores. El Consejo de Cultura
no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre, los bachillere
decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo dict6 algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares. En su informe administrativo, leído el 16 de septiembre de 1939, el Gobernador Guerrero hizo una alusión a esa huelga estudiantil cuando advirtió: "creo de

mi deber señalar que en el futuro, tratándose de la Escuela de Bachillues,
debe adoptarse un Reglamento que de manera efectiva garantice la disciplina .. . "
En el año lectivo 1938-1939 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 2,117 alumnos. Por acuerdo del Gobernador, el ingreso
correspondiente a colegiaturas y cuotas de exámenes profesionales, fue cedido para mejoras y laboratorios en las Facultades y Escuelas universitarias.
A principios de 1939, el licenciado Galdino P. Quintanilla, destacado miembro del foro nuevoleonés, denunciaba: "La subsistencia todavía de la fa•

mosa credencial socialista, es en mi concepto la f6rmula precisa de la viola•
ci6n del Árt. So. Constitucional, pues éste previene que 'El Estado no puede
permitir ni reconocer pacto, convenio o contrato, etc. que tenga por objeto
el menoscabo de la libertad' . .. "~0 La protesta del eminente abogado no
fue inútil, pues unos meses después, al iniciarse el año escolar 1939-19:4&lt;1
ya no se exigió a los universitarios la credencial de miembro de la Federación
de Estudiantes Socialistas para poder estudiar.

La hu6lga magisterial
A mediados de enero de 1939 se inició un paro de los maestros de las
escuelas oficiales debido a que el Gobierno del Estado no les había pagado una quinc~na de su sueldo. El Gobem~or ~uerr:ero. consideró .injusto el movimiento de huelga y acus6 a los líderes izquierdistas de agitar
., El Porv,nir, enero 31 de 1939, tercera secci6n, p. lO.

482

al profesorado con fines políticos. Los dirigentes del movimiento a su vez
ac~on al Gobierno de uevo León de dilapidar el dinero en' campaña~
pol1ucas. El General Guerrero consideró que aquella afirmación era calumniosa, ordenando la aprehensión de tres líderes magisteriales: dos profesores
y una maestra.
La ~ec~ión 19 del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza que dirigía
el movuruento
de huelga, refutó los cargos.81 Afirmó, entre otras cosas) que J
f .
e e_cuvamente, a los mae tros de la ciudad de Monterrey se les debía una
qumcc.na de ueldo, pero a los que prestaban sus servicio en los municipios, que eran la mayor'ia, se les adeudaban tres o cuatro quincenas.
La lucha sindical no pretendía solamente el justo pago de los salarios.
Se extendía a conseguir del Estado la expedición de las leyes de Escala{ón
e Inamovilidad, el Reglamento de Consejos Técnicos de Educaci6n y la ley
que establece la personalidad jurídica de los trabajadores de la enseñanza.
La Federación de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros
afirmando que también al cuerpo docente de las Facultades y Escuelas uní~
versitarias se les adeudaban tres quincenas de sueldo.
El Gobierno puso a disposición de los maestros oficiales los salarios vencidos, pero éstos no fueron cobrados. El magisterio exigía al Gobierno que
fueran expedidas las leyes mencionadas.
'
Los maestros decretaron un paro general indefinido. El 18 de enero de
1939 las escuelas oficiales de Nuevo León cerraron sus puertas. Los alumnos de la Escuela Normal secundaron el movimiento en.apoyo a los maestros.
El cuerpo docente de las Facultades y Escuelas Superiores se neg6 a secundar la huelga magisterial, a pesar de las amenazas e insultos dirigidos
contra los catedráticos por el Comité Ejecutivo de la F.E.S., que también
pretendió involucrar al estudiantado universitario en el conflicto. A fines
de enero, los estudiantes de la Facultad de Medicina celebraron una se ión
plenaria en la que censuraron la actitud violenta del Secretario General
de la F .E.S., quien ejerci6 fuertes presiones -incluyendo un intento de secuestro-- contra los maestros y alumnos que no apoyaban la huelga. El
"bloque" de estudiantes de Medicina invitó a los demás "bloques" (sociedades de alumnos) a secundar esa actitud.
En asamblea celebrada el 27 de enero en la Escuela Industrial "Alvaro
Obregón", la mayor parte de las Facultades y Escuelas universitarias acorda:ron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jes(1s
Piedra, estudiante de Medicina, y constituir un Comité Ejecutivo Provisional, que dirigiera la federación estudiantil por treinta días hasta convocar
a nuevas elecciones. Fue electo Secretario General de dicho Comité el estudiante de Medicina Martín Torres.
"' El Porvenir, enero 14 de 1939, p. 2.

483·

�En }a noche del 28 de enero, mientras se celebraba una sesi6n ~ la
Escuela onnal, se present6 la policía y expulsó a los ma':stros hu':lgmstas.
Por acuerdo del Gobemador, se les prohibi6 volver a reururse en die.ha Escuela.
La Fedcraci6n d Trabajadores de Nuevo Le6n había apoyado la hue~ga magisterial, pero poco después retiró su adhesión a los ~aestros. Los ~deres obreros afirmaron que s6lo cumplían órdenes superiores. El moVlmiento resintió la d fección de la F.T.N.L. y entró en crisis: Un rep:res:n•
tante personal del Presidente Cárdenas intervino como. m~iador, c I brandose Wl acuerdo entre el Gobierno de Nuevo Le6n y el Smd1cato de • iaestro .
L representantes del magisterio comunicaron los hechos a la asamblea, que
os
. da
., l
tr s
acat6 el acuerdo en medio de prote tas. En esa agita
se.ilon os maes o
dijeron que habían sido traicionados.
.
El 10 de febrero de 1939 los maestros reanudaron sus labores. El magisterio oficial obtuvo que el Congreso de uevo León e:&lt;pidiera, el 29 de mayo
siguiente, la nueva "Ley General de Educación Pública en el Es~do". Esta
Ley comprende cuatro Título , dos de ellos referentes ~ Inamovihda~ Y Escalafón, por los cuales consiguieron que se les garantizara la se~da_d ~n
su puestos y el ascenso. El Título II se refiere a la enseñanza '":1verutana
&gt;. consta de un solo artículo: "La Educación Universitaria
.
·¿se ,.regirá por las
leyes actualmente e11 1,rigor, o las que eri lo suceswo se exp1 a11 ,
La nueva legislación pretendía, de acuerdo con el_ Artículo 3o. Constitucional, incorporar •I socialisme al sistema escolar vi~nte: . ~ero sta reforma educativa de 1939 no abarcó la enseñanza uruversnana. Por otra
parte, quedó pendiente de reglamentación el artículo 8~., en lo rcf:rentc
al escalafón, jubilaciones y recompen,as de los cat:drá~cos. ~e Ensenanz~
uperi-,r. Es decir, las conquistas sindicales del magisteno oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.

Desorden en la Escuela
'onnal Socialista

ta , oca se consideró que el maestro era también un obrero, e decir,
E
n es
P
_
un "trabajador
de la enssna71za",
con derecho a agruparse para defender
.
·
El alumnado normalista formaba part del profesorado· di
oficial
sus mtereses.
al
de fonterrey y por tal motivo, se había incorporado a los grupos sm c es
del magisterio. ' Pero, como estudiantes, estaban organizados en el Bl~ue
de Estudiantes Socialistas de la Escuela Normal. El estu_diante norma~1sta,
, una doble personalidad: como estudmnte y, al mismo
por 1o tanto, t erua
tiempo, como servidor del Estado.

484

Ordóñez dice: "Esta doble personalidad sindical dio tal actividad de grnpo ai normalista, que le ocup6, juntamente con sus obligaciones de maestro,
la totalidad de su tiempo dúponible para asistir a la.s clases de lo 1ormal,
originando serio problema en la regularidad de sus estudios profesionales,
que hizo crisis en un movimiento de resistencia al Rlgimen Escolar, pretendie11do que era más importante .ru presencia en las actividades sindicales qru
ni las aulas de La . ormol''. (p. 1473) La consecuencia fu que los cursos
del año lectivo 1938-1939 "se hicieron en forma incompleta y con muy notables deficiencias didácticas y aún muy escaso rendimiento profesional".
Ordóñcz concluye diciendo que los futuros maestros consumieron gran parte
del ciclo escolar en suspensiones de clases y en faltas de asi tencia personales.
Con razón afirma que ese año lectivo fue para la Escuela ormal "el mom,mto álgido" dt la cri is producida por el ensayo socialista. Pero el mismo
autor califica esta anarquía de "entusiasmos clasistas y silldicales de los estudiantes normalistas''.
Los estudiantcs de la ormal comprendieron después que no tenían los
derechos de los maestros hasta no obtener el título profesional. .Entonces,
afirma Ordóñez, "desilusionados'', rompieron con los sindicatos magisteriale , terminando a í el desorden.u .El mismo Ordóñez, quien era el director
de la Normal en e a época, afirma, con un criterio muy optimista, que aquella crisis fue •'indispensable contribución del medio al proceso ,·volutivo de
todo 11uevo fenómeno social". (p. 1489) Y, en su informe anual, confiesa:
"La enseñanza )' Las actividades escolares, por las razones e.tpuestas, deja101l
esta uez bastante qué desear". (p. 1487).
Con fecha 12 de mayo de 1939 el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, nombr6 Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor
Livas, "cargo que venía desempeñ.ando interinamente co11 el carácter de
Secretario . .. " desde mayo de 1936.

La atllonomía universitaria
En los últimos días del año lectivo 1938-1939 se inició en lo plantel s
universitarios un movimiento a favor de la Autonomía, que causó cierta inquietud a] Consejo de Cultura Superior y al Gobierno. En efecto, a raíz de
una breve visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva,
retario
de la Universidad Nacional Autónoma de , léxico, efectuada a fines de mayo
de 1939, se agitaron los sectores estudiantil y profesional. El licenciado De
.. En asamblea general, celebrada el J9 de enero de t 943, el "bloque" de e tudiantes noonafutaa dccidi6 separarse del Sindicato de Trabajadores de la En eñanza,
considerando que era "impropio y fW!ra de sentido" seguir sosteniendo la doble personalidad.

485

�la Cueva, en unas declaraciones a la prensa, sugiri6 la creaci6n de una Universidad Autónoma en Monterrey. Hasta entonces había sido intocable el
tema de la Autonomía Universitaria.
Un \'aliente y oportuno editorial de 'El Porvenir", del día 30 de ese mes,
revelaba. la crisis de la enseñanza universitaria. Decía que la educación
superior "en nuestro medio, ofrece notorias deficiencias". Añadiendo: "no

hemos podido crear el espíritu universitario ni disponer, para nuestra elevaci6n intelectual, de verdaderos maestros". (Lo cierto es que un buen número
de catedráticos debía su nombramiento a influencias políticas). El editorial agrega que "nuestras actividades universitarias no tienen ni el alcarict
ni la trascendencia de los grandes centros creadores". Y concluye: "el espíritu (universitario) pe1·ma11ece inactivo, arrumbado, olvidado . .. ,,
La idea de crear una Universidad Autónoma tuvo eco y cobró mayor impulso. El licenciado Héctor González, ex Rector de la primera Universidad
de Nuevo León, abordó dicho tema en la sesión del Ateneo Nacional de
Ciencias y Artes, delegación de Monterrey, celebrada el 31 de ese mes. El
licenciado González consideraba urgente su creación, pero agregó que de
llevarse a cabo ese proyecto debía derogarse antes el decreto del Gobernador Quiroga, expedido en septiembre de 1934, que suprimió la primera
Universidad de Nuevo León. En la misma sesión el profesor Jesús Colunga,
antiguo y ameritado maestro, tomó la palabra y señaló algunas lacras: "Se
muestra decepcionado -decía "El Porvenir"- con el camino que ha toma-

do en la actualidad el estudiante, el cual no estudia ·ni se prepara en la
seguridad de que cursará sus estudios sin mayores esfuerzos. Reprocha el
liderismo entre los estudiantes y la tolera11cia de ms profesores''. Es decir,

•

el nivel académico era realmente bajo.
En esos días llcg6 a Monterrey el universitario Salvador Laborde Cancino, Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, quien también
abogaba por el establecimiento de una Universidad Autónoma en esta ciudad. La C. .E. promovió una intensa campaña a favor de dicho proyecto,
afirmando que Ja Universidad debía contar con una independencia auténtica para el cumplimiento de su noble misión. Como resultado de sus gestiones se creó, en junio de 1939, un Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos, sustroídos al influjo de la F.E.S.
Federación de Estudiantes Socialistas abrió el fuego contra la proyectada Universidad. En un boletín dirigido "a los estudiantes y a la opini611
pública del Estado 'Y del pals", que apareció en "El Porvenir" del 9 de
junio, afirmaba: ''Hemos luchado 'Y seguiremos luchando por la implanta-

La

•

ción de una Universidad Socialista, que sustente como base fundJ,-ntal
de su enseñanza la Tesis Filos6fica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo

486

co11 el Art. 3o. Constitucional ... " Autononúa Universitaria y Libertad de
Cátedra "son postulados anticuados en .México y bandera de la Reacción,
por lo que estamos en contra de ellos", decían. Por último, atacaban al Frente Estudiantil P~o-Universidad Autónoma del Norte y a sus dirigentes. (Véase en el Apéndice II el documento completo. Lo consideramos una pieza
maestra de la demagogia político-estudiantil).
. Como réplica al_ movimiento autonomista, el doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, publicó un artículo, aparecido en
'·Et Porvenir" del 2 de octubre de ese año, bajo el título de "El problema
uni,-ersitario ', en el que se opuso abiertamente a la autonomía. Además advierte: "las autoridades encargadas de organiz:ar la Universidad saben que
ésta no habrá de ser socialista de la noche a la mañana, por obra 'Y gracia
de un decreto. Si llega a haber Universidad Socialista será, seguramente,
de11tro de mucho tiempo, cuando el medio universitario esté saturado de las
id~as que pre1de11 al socialismo científico". Lo cierto es que en esta época,
baJo el Consejo de Cultura, se pretendió crear la Universidad Socialista de
u~vo_ León, pero astutamente, por etapas, y no de un solo golpe, como lo
hab1a intentado unos años antes el doctor Angel Martínez Villarreal.
El movimiento por una Universidad Autónoma en Monterrey.Iue sofocado momentáneamente. Pero habría de surgir más potente dos años des•
pués, a fines de 1941, al crearse la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.

Un nuevo año escolar
Se inscribieron 2,383 alumnos. El cuerpo docente lo formaban 288 profesores. El presupuesto era de $ 402,820.00.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura Superior: la Facultad de Odontología y ta Escuela de
Contadores Privados.

La Facultad de Odontología fue creada por acuerdo del Consejo de Cultura,_ iniciándosr las clases el d1a 5 de dicho mes y año con una inscripción
de siete alumnos. Funcionó, en su origen, como una dependencia de la
Facultad de Medicina, en cuyo edfücio, situado en la esquina noroeste de
las calles Cuauhtémoc y Matamoros, se impartían casi todas las asignaturas.
El 20 de enero de 1941 la Facultad de Odontología se instaló en un local
propio, contiguo a la Facultad de Medicina, que fue inaugurado al día siguiente por el Gobernador Salinas Leal. Unos años después se cambió al
que ocupaba. la Facultad de Química y Farmacia en la calle Quince de
Mayo, entre las de Zuazua y Doctor Cos, cuando ésta se trasladó a su nuevo
edificio, construído en las calles Guerrero y Progreso.
487

�La prestigiada Escuela de Contadores, fundada en 1937 por el licenciado
Jesús B. Santos y sus hermanos don Héctor y don Mariano, fue incorporada
al Consejo de Cultura Superior) a solicitud de sus propietarios. Seguía los
mismos planes de estudio de la Escuela Nacional de Comercio y Administración de la ciudad de México.
Al iniciarse el año escolar 1939-1940, la creación de la Universidad Socialista era un hecho consumado, según sus apologistas. Pero no eran solamente los "reaccionarios" quienes se oponían. El director de "El Porvenir",
don Federico Gómez, en un valiente editorial fechado el día 8 de septiembre de 1939, deploraba la fisonomía espiritual de "esta pobre Universidad
nuevoleonesa", que "abraza las doctrinas caducas del materialismo hist6rico
1' se sitúa filosófica y sociológicamente cien años atrás . .. " Por otra parte,
el Artículo 3o. Constitucional reformado establecía la enseñanza socialista
obligatoria desde el ciclo preescolar o jardín de niños, abarcando las Escuelas
Primaria y Secundaria, hasta la Normal, pero excluía a las Universidades
y demás instituciones de enseñanza superior. Poco después, a1 expedirse las
leyes reglamentarias del Artículo 3o., en enero de 1935 y diciembre de 1939,
el gobierno cardenista, ante la gallarda oposición de los estudiantes, no tuvo
otro recurso que respetar a las Universidades.
En el último año de gobierno del General Guerrero fue notablemente reformado el antiguo edificio del Colegio Civil, sede central del Consejo de
Cultura Superior. Se restauró el primer piso y se construyó el segundo, en
donde se instalaron la Rectoría, las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna, la Facultad de Ingeniería, las oficinas universitarias y la biblioteca.
Estas mejoras se iniciaron el 2 de diciembre de 1938 y fueron inauguradas
el 15 de septiembre de 1939. (En 1933 se hizo la reconstrucción del edificio
en su parte central, erigiéndose el Aula Magna, inaugurada el 20 de diciembre de ese año) .

IV

El General Salinas Leal,
Gobernador

El General de Brigada Bonifacio Salinas Leal tomó posesión como Gobernador de 1uevo León el 4 de octubre de 1939. Unos días después, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo de Cultura Superior al
doctor Enrique C. Livas.
Al iniciarse el año lectivo 1939-1940, el Consejo de Cultura revocó, a
solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universi-

488

tarios la credencia] de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Supe~
nores.
A principios d&lt;:_ ese mes, los alumnos de la Facultad de Medicina, excepto los de sexto ano, se declararon en sesión permanente como protesta contra. ~l Reglamento Interior de dicha Facultad. Presentaron un pliego de
peticiones al Gobernador Salinas Leal, en el que solicitaban entre otras cosas
la creación de un Consejo Directivo, integrado por igual número de maestros Y alumnos y con los mismos derechos. Los estudiantes sólo tenían un
representante en la Junta Directiva de la Facultad, formada por el dir~ct?r y los profeso~es de la misma. La solicitud fue rechazada por unanimidad, en una agitada sesi6n de la Junta Directiva. (En ese año escolar
se estableció el servicio social de los pasantes de la Facultad de Medicina
que consistía en la atención médica gratuita a los pueblos más apartado;
de Nuevo Le6n) .

Vida cultural

_un

acontecimiento cultural de esta época, patrocinado por el Ayuntamiento de Monterrey, fue la conferencia que dictó en el Aula Magna el
doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid sobre "Técnica
Y Vida'', la noche del 13 de noviembre de 1939. Invitado ix:r los estudiantes
pro~unció otra el día 14, en la mañana, sobre el tema "Universidad". (Un.:
rescna de esta segunda conferencia se publicó en "El Porvenir" del día 15
páaina 6).
El 20 de diciembre de ese añol el doctor Luis Recaséns Siches inició un
ciclo de conferencias, bajo el título de "La vida humana individual y la
vida humana social".
Por su parte, el Consejo de Cultura auspició unos cursos a cargo del
d_estacado ~diatra español doctor Aurelio Romeo Lozano y una conferencia del soc16logo y economista francés profesor René Marchand. Además,
se llevaron a cabo varios ciclos de conferencias patrocinados por el Ayunta~ento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuVIeron a cargo de dos intelectuales y un profesionista españoles, exilados,
miembros de la Casa de España en México, después nombrada Colegio de
México, y un distinguido mexicano. Tomaron parte: el doctor Gaos, quien
tuvo a su cargo, en febrero de 1940, un ciclo de diez conferencias en el
Ateneo de Ciencias y Artes; eJ doctor Alfonso Pruneda, ex Rector de la
Universidal Nacional de México, quien sustentó dos conferencia$ en el Aula
Magna, una en la Facultad de Medicina, otra en Ja Escuela Normal y, la
última, en un sindicato ferrocarrilero, efectuadas del 4 al 8 de marzo de
489

•

�1940 · el doctor Recaséns Sich sustentó diez conferencias sobre Filosofía
del Derecho en la Facultad de Leyes y en el Aula Magna y, por último, el
doctor Isaac Costero, b.istopatólogo, dictó un curso en la Facultad de Medicina y otro en e] Hospital Civil, sobre demostraciones prácticas de Anatomía Patológica. A fines de mayo, el doctor Jaime Pi y Suñer sustentó
diez conferencia , bajo los au picios del Consejo de Cultura.

La raíz del desorden
Las vacaciones oficiales de Navidad y Fin de Afio se iniciaban el 23 de
diciembre, pero los estudlantes ele la Escuela de Bachilleres habían abandonado las aulas quince día antes. La Dirección de la Escuela decidió que
se contaran por tres cada um1 rle las faltas de asistencia colectivas, añadiendo que el alwnno que rebasara el número de faltas previsto en el reglamento, sería suprimido de las listas en ese año colar.
Desde el 11 de diciembre de 1939, los estudiantes de las d más Escuela
y Facultades también dejaron de asistir a clases. El día 16, el doctor Livas
comunicó a los universitarios, por medio de la prensa, que el Consejo de Cultura había acordado la e&gt;..'J)ulsi6n del alumno que no se presentara en las
aulas el día 18. Al vencer el plazo fijado por el Consejo, los estudiantes volvieron a clases.
Uno de los problemas más graves de la Escuela Diurna de Bachilleres era
la falta de asistencia de los alumnos. El director del plantel, doctor Enrique V. Santos, con la apr baci6n del Consejo de Cultura y del Gob rnador convocó a los padres o tutores a una junta, que se celebró el 8 de
enero, de 1940. El doctor antos expu o la gra\ dad del problema, debido
a que los bachilleres, ''si11 motivo alguno, cometían numerosas fallas ~e
asistencia colectivas, así como individuales". Solicitó el apoyo de las familias para poner remedio a la indisciplina e olar. Los asistente estuvieron
de acuerdo en colaborar con la Direc~ión de la Escuela, aprobándose la creación ele una Sociedad de Padres de Alumnos con el objeto de tratar individualmente los problemas de los jóv ncs.
La indisciplina e tudiantil tenía una raíz más honda. En 1 discurso e
fin de año escolar pronunciado el 2l de junio de 1940, el Director de la
Escu'la Normal, profesor Plinio D. Ordóñ12 afirmaba en fonna dogmática, que la escuela es «una Institución d indo:, estrict~m~nte _política".
p •ro, más adelante, admite el fracaso ele la ensenanza soc1ahsta, implantada con ese criterio: "/alta co11ci.-ncia pedagógita )' el sisti:mn ,or,•ce de
unidad didáctica y de !techo o respondt todavía o su objeto, a pe.sar de los
intmsos esfuerzos de parte de las foslituciones Oficiales encargadas d~ ello".
(pp. 1501 y 1505) Después enumera las fallas del si tema impuesto contra

490

la voluntad popular: "l' es que ha.sta ahora no se ha defiriida satisfactaria-

me~t la Escuel~ Socialista, ni se ha dtpurado su concepto pedagógico, como
rlg1m~n ~ducativo, marcando co11 claridad sus fines, programas, métodos,
organización }' preparaci611 magisterial )-' medios de invesügarión relativas
que ca11stituyen los ekrnet1tos característicos de un sistema escolar acabado"'.
(p. 1505) Y concluye con una revelación trem nda: "esta labor corresponde al pedagogo y al sociólogo, y ellos, en lo hecho sólo han tenido hasta
hoy, in.figr1ificante participación". En olras palabras la refom1a educativa
socialista fue obra del sectarismo político.
'
La F.E.S. cambia de táctica
El año escolar 1940-1941 se inició con 3,117 alumnos, de los cuales más
de ochocientos procedían de otros Jugares del país. Las clase e tuvieron a
cargo d 299 catedráticos. El presupuesto que el Gobierno de Ut'\'O León
le asignó al Consejo de Cultura fue de
402,820.00, además de las cantidades que ingresaban por concepto de cuotas, expedición de título , etc.
e año lectivo, el Departamento de E:rten ión Universitaria organizó
UUQS curs?s d~ Fisiología, a cargo del doctor Jaim Pi y Suñer, catedrático
de la Uruverndad de antiago de Compostela, y de Dennatolo ía a ca o
del doctor: Antonio Peyrí, catedrático de la Uni\·ersidad de Barcelona. Estos
cmi.ue_ntes espccialis~as vinieron auspiciados por la Casa de España (hoy
Colerr10 de féxico), que dirigía don Alfonso Rep!S.
La agitación política decreció notablemente cuando el Presiden e de '.\fé&gt;-ico, General Lá?.aro Cárdenas, dejó el poder en manos del General Manuel
A ·ila Camacho, quien tomó posesión e1 lo. de diciembre de 1940.
El 5 de diciembi·e siguiente, en junta e.,-traordinaria la directiva de la
Federación de Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo por e1 de Federación de Estudiantes de ue\·o León, suprimiendo
la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario.
Los estudiantes má radicales, que eran una minoría pero audaz, decidieron
que, en c-,aso de no restituir el antiguo nombre a la Fecler ció11. , separarían definiti,·amcnte de ella.

fo

Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a efectuaxse las elecciones dt? nueva directiva de la F deración de E tudiantes.
En la noche del 9 de diciembre debían celebrarse los comicios. Después dt?
una tonnentos::i asamblea, las elecciones tuvieron que suspenderse. (Dicha
a ambl ::i había sido precedida por una batalla campal entr los do grupos,
que Luvo por cscrnario la Plaza del Colegio Civil). Al día siguiente, 1 grupo
izqui rcüsta celebró otra asamblea en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en aquella época se encontraba en las afueras de la cíuda&lt;l. Se
491

,

�celebraron las elecciones y, acto seguido, tomaron posesión de sus cargos
los integrantes de la planilla encabezada por Edmundo Al\·arado Santos,
estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre.
La planilla independiente declaró que dichas elecciones eran "ilegales Y
fraudulentas", pues no habían sido citados oficialmente todos _los represe~tantes de las sociedades de alumnos, que integraban la Federación. Ademas
declaraban que, en la citada asamblea del día 10, no había el quor'.im _necesario, pues sólo asistieron catorce de los treinta delegados estudiantiles.
y por último de los catorce delegados, tres de ellos no llevaban la repres:ntación oficbd de la Escuela o Facultad a la que pertenecían. La planilla
independiente pidió la nulidad de las elecciones, pero el Consejo de Cultura
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.
A fines de 1940 el Gobernador Salinas Leal designó una Comisión, integrada por el d~tor Angel Martínez Villarreal y los licenciados Te6f'.lo
Martínez Pérez Roberto Hinojosa y Raúl Rangel Frías, con el prop6s1to
de que redac~n la nueva Ley Orgánica. A mediados de enero del año
siguiente, se agregaron dos representantes de la Federación de Estudia:tes
Socialistas, iniciándose los trabajos.

Congreso de Juventudes
El 6 de enero de 1941 llegó a Monterrey una delegación estudiantil cubana "en viaje de estudio". La misión que traía era _establecer co?_tacto con
los estudiantes mexicanos. El objeto: buscar la unidad de los Jovenes de
Ja América Latina en un congreso continental que debía celebrarse en La
Habana, a mediad~s de ese año. A esos proyectos no eran ajenos la. masonería y el comunismo.
Una comisión de la numerosa delegación cubana, acompañada por un
conocido líder estudiantil español, varios miembros de la Confedera,ción de
Jóvenes Mexicanos y algunos universitarios nuevoleoneses, se traslado a Saltillo en donde se celebraba un congreso estudiantil.
E~ día 9 llevaron a cabo un Consejo General en el Aula Magna, al que
asistieron representantes de los Estados del norte de Méxi~o. Se conm~mor6
la muerte del estudiante cubano Julio Antonio Mella, asesinado . en la au~ad
de México unos años antes, y se discutió la forma de lograr ''l~ :~1~ncipa., d l ·uventud latina". Días después, e] 17 de enero, se 1ruc10 en el
cum ea 1
''M ··
Aula Magna un Congreso de Juventudes, convocado por e! Conute un10pal de las Juventudes de 1 uevo Le6n.33 Se intentó organizar a los grupos
a

492

También nombrado Comité Municipal de Juventudes Revolucionarias. Este Blo-

juveniles de Monterrey, ya fueran de carácter político u obrero, y establecer
las bases para la ~eación de un Congreso, en el cual debían estar represent:3d~s todos los Jóvenes del norte de México. Estos fueron los trabajos
preliminares de una campaña que desarro116 la Confederación de Jóvenes
Mexicanos, con el fin de unificar a la juventud de América. Dichos trabajos
debían culminar en el Congreso de La Habana.

Informe del Conujo
El Consejo de Cultura Superior, por conducto del doctor Livas envió
un interesante informe, fechado el 30 de enero de 1941, al Gobernador Salinas Leal y al Congreso del Estado. En el documento se expone el gra,-e
problema que constituía la deficiente preparación de los alumnos egresados
de las Escuelas Secundarias oficiales de Nuevo León. El Consejo de Cultura sol_icitaba la expedición de un decreto que modificara el promulgado
en sepuembre de 1935, con el fin de implantar el examen de admisión en
las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna y en la Escuela Normal. También proponía el doctor Livas, a nombre del Consejo, limitar el ingreso a
las F:c~ltades y Escuelas universitarias que estuvieran sobrepasadas de cupo.
Por ultimo, declaraba que la enseñanza universitaria se encontraba, "en tér-

minos generales, en un nivel in/erior al que e;'&lt;Íge el esfuerzo realizado por
las autoridades educativas '.&gt;' el Estado . .. "

El director de la Escuela Normal, cesado
El 14 de marzo de 1941 fue cesado eJ director de la Escuela ormal
~rofesor Plinio D. Ord6ñez, por orden del Gobernador. El cese, "ocurrid~
rnesperadamente", como afirma el mi mo Ordóñez, se efectuó de una manera "un tanto arbitraria y desconsiderada. . . con la simple expedición de
un nuello nombramiento", que recayó en el profesor Oziel Hinojosa, Gran
Orador de la Gran Logia de Nuevo León. Ordóñez agrega que, debido a
la violenta remoción, '·no se verificó trámite ninguno de entrega o ceremonia oficial de estilo, haciéndose cargo de la Escuela el Prof. Hinojosa, con
el amparo del citado nombramiento". Y concluye: ';fue una sorpr.:sa y un
típico cese autoritario, sin motivo manifiesto e:1:istente ni e,,:plicacio11es de
rigor". (pp. 1514 y 1515).
Ya cesado, Ordóñez confiesa que, al finalizar ese año lectivo, el 33%
de los alumnos inscritos en la Escuela Normal se hallaban "co11 reprobación
parcial de asignaturaJ en sus respectivos cursos''. Y añade: "dando la imque Juvenil del P.~.R. se constituyó el 3 de enero de 1941, bajo los auspicios del
partido oficial, agrupando a estudiantes y obrer011.

493

�presión de una desatención de los estudios, tanto de parU de los al11mnos
como del propio Personal Doce11te j' Directivo de la Escuela". (pp. 1520 ·
1528). La Junta Directi\·a dict6 varios acuerdos urgentes para detener aquella anarquía.

?·

El profesor Ord6ñez reconoce que e.xistía un grave desorden en la in
tuci6n que dirigi6 en dos ocasiones: la primera, desde 1921 ha ta 1925 y
la segunda, por espacio de catorce años d de 1927 hasta 1941: • ~in violacio11es del Reglam111to vigente, se daba l caso de estudiantes que deblan
hasta die¡; asignaturas, algunas reprobadas uarias veces; o que no podían rnrsar por incompatibilidad de tiempo y asistencias, de acuerdo con los l101arios

en vigor; o porque rtpres ntaban cursos que no partcfa justo c.~aminar,
aun wando fuera reglamentario hacerlo,'ª que el alumno liab{a sido aprobado
en tUignaturas posteriores que suponían ccmocimientos anttc dentes ind' pensables, contenidos tn las materias pendicnW; o bien porque tl mismo Reglamento no autorizaba movimiento oportuno para la regulari.:ación ,• qu , por
lo mi.smo, se trataba, en rtalidad, de u11 simple requisito 110 cubierto ,. no
de una contradicción o violación reglame11taria, pero que no estaba pre.scrita en el Reglame11to e11 vigor la forma de resolv· rlos )' correspo11dia a la
Junta Directit'a liquidar ... " (pp. 1528 y 1529).

Las Jornadas Uniuersitarias
En e1 aspecto cultural, el evento más notable de eso años fue, indudablemente, la organizaci6n de las Jornadas niver.itarias, que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posibl debido a
las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Co~jo,
y con la valiosa cooperación del humanista regiomontano don AJfonso Rey .
Las Jornadas Universitarias fu ron una serie de conferencias científicas 5US•
tentada por eminentes intelcctuáles y proíesionistas, pañole y mexicanos
bajo los auspicios de la Casa d España en léxico ( después Colegio d México), in titución a la que pertenecían todos los conferenciantes. Es el antecedente de la Escuela de V rano, creada n 1946.
En la nc,che del 25 de mano de 1941 se inauguró, en una brillante ceremonia eíectuada en el Aula Magna, el Primer Ci lo de dicha Jornadas.
En esa ocasión dictaron interesantes conferencias el licenciado Raúl Rangel
Frías y el profesor Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobr ''La Unir:ersidad y la Filosofía" y ''La Unit•ersidad )' la Revolución", respectivamente.
En el mes de mayo, et fisi6logo doctor Jaime Pi y uñer dio un cuno de
diez días en la Facultad de Medicina, .sobre su especialidad. Hubo un ree O en julio y agosto, debido a tas vacaciones, reanudándose en septiembre.

La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual del Roncal, d tacado especialista en euro-Siquiatría quien dict6 dos conf rencias
~bre la Personalidad, en la Facultad de Medicina los días 5 y 8 de septiembre. En la uarta Jornada Univenitaria, el doctor Julio Bejarano
profesor de Dermatología d la niversidad de Madrid )' autor de varia;
obra , tra~ sobre la l pra y la sífilis en dos conferencias, efectuadas el 24
}' 25 del mlSlllo mes. ~a ~uinta Jornada se celebró lo días 6 }' 8 de octubre,
csta~do a cargo . de] ms1gne don Alfonso Reyes, quien sustentó do conferencia sobre el "Co11cepto de la Literatura" y el "Co11cepto de la Crítica".
La x~a Jornada
inició el 15 de noviembre y tuvo a cargo del doctor
José G1ral, ex Rector de la Universidad de Madrid, quien dictó dos confe~cias sobre Química: en la segunda parte sustent6 dos conferencias t
cnt1co de arte Juan de la Encina, quien cerró el ciclo del año 1941.
El gµndo Ciclo se inici6 en junio de 1942 con w1a modalidad: la transmi ion por radio de la ''Hora Universitaria", que se celebraba dos veces
al mes, con la parti ipación de catedráticos de la Facultades y Escuelas
uperiores de Monterrey.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 1~ de septiembre de 1941 se celebró en el Aula • iagna una
vel~~a, que orgaruzaron la Federación de Estudiantes Socialistas )' la Federaoon de Juventudes de u vo Le6n. adherida al partido oficial P.R.M. El
doctor Liva y arios estudiantes fueron los oradores, quienea insutieron en
la urgente necesidad de "unificar a la juventud". Lo cierto es que la ma~r p_art de 1~ ~iedades _de al~nos no obedecía a la F.E.. , única orgaruzac16n estudiantil reconocida of1aalmente por el Consejo de Cultura. Est
eve~to . era indud.ablcmente 1 una respuesta a la versión propalada sobre
la mmmente creac16n de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directiva de los "bloques" de tres Facultades• Derecho
Medicina )' Quimica, celebradas a principios de octubre oonsti;uyeron u~
serio ?escalabro para la Federación de Estudiantes Sociltlistas. Las planillas ~unf~tes, encaoc::3das por Francisco Garza Zambrano, Miguel At1gel
Cantu y R1carclo Trevmo Gana, resperti"-amente, no tenían el apoyo de la

F.E ..
A mediados d octubre, se discutía abiertamente en todas la Facultades
Y .Escuelas WJiversitarias sobre la creaci6n del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la Federación
de Estudiante. . iali tas. Se celebraron agitadas sesiones con el objeto de
conocer la opinión de los cstudiant s. En las Facultad de Medicina Derecho y Química -600 alumnos en total-, los universitarios decidier;n se-

495
494

�pararse definitivamente de la F.E.S. En la Escuela Diurna de Bachilleres,
que en ese año escolar contaba con 560 alumnos, había una fuerte corriente
de opinión favorable a segregarse de la F.E.S. Grupos de bachilleres visitaron las otras instituciones uni\'ersitarias invitando a los estudiantes a secundarlos.
Un fallido "cuartelazo"

El 16 de octubre, en la noche, los líderes de la F .E.S. y cuatro delegaciones estudiantiles celebraron una misteriosa junta en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón''. Se dijo que el fin de la reunión era llevar a cabo
las elecciones de Comité Ejecutivo y dar posesión de los cargos a la nueva
directiva con la asistencia de las representaciones estudiantiles que eran
totalmen~e adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio
de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que
suspenderse la ceremonia. Se afirmaba que el "cuartelazo" había fracasado.
Días después esta versión fue negada en parte. La Federación de Estudiantes Socialista admitió que, en efecto, se había celebrado una asamblea, pero "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".
En el mismo mes de octubre de 1941, el Gobierno de Nuevo León recibió
una circular del Ministro de Educación, licenciado Octavio Véjar Vázquez,
en la cual solicitaba que se hiciera una encuesta sobre la reglamentación
del Artículo 3o. Constitucional. Se celebraron varias juntas en las que tomaron parte el Gobernador Salinas Leal, sus colaboradores más cercanos )'
los direttores de Educación Estatal y Federal. Con ese motivo, la Federación de Estudiantes Socialistas patrocinó unas Jornada de Discusión del Artículo Tercero, que se desarrollaron en el Aula Magna a partir del 10 de
noviembre.
En la noche del 11 de noviembre, el Consejo de Cultura efectuó una importante sesión. Durante varias horas se discutió un tema apasionante: las
reformas al debatido Artículo Tercero. Se informó a la prensa que las conclusiones serían comunicadas al Gobernador del Estado, quien debía informar a la Secretaría de Educación. El Gobierno de México había dado marcha atrás, frenando el radicalismo del susodicho Artículo. Años después,
en diciembre de 1945, se lle,,6 a cabo la reforma que suprimió la palabra
socialista del tex1:o constitucional.

496

La Ciudad Universitaria

El 17 de octubre de 1941 se celebr6 una importante junta en el Palacio
de Gobierno, en la que se decidió la construcci6n de la Ciudad Universitaria. Se nombró una Comisión, integrada por el industrial don Joel Rocha,
el profesor Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque
Yáñez. En principio, se tuvo la idea de erigir la Ciudad Universitaria en
los terrenos cercanos al nuevo Hospital Civil, al poniente de la ciudad.
Para la compra de los terrenos y la construcción de la Ciudad Universitaria, el Gobierno de uevo León ofreci6 aportar un millón de pesos. La
industria regiomontana aportaría otra cantidad igual. Por su parte, el Gobernador se comprometía a obtener del Gobierno Federal otro millón de
pesos.
Se pensó en dotar a la futura Universidad de un patrimonio económico,
que le diera "la total ,, absoluta autonomía en este sentido". Para ese fin se
debían adquirir grandes extensiones de terreno, que formarían el patrimonio
universitario. Posteriormente serían negociadas por un Consejo de Administración, cuyas utilidades ayudarían al sostenimiento de la Universidad.
La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyecto fue aplazado meses después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942, volvieron a ondear las banderas de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra. La rebeldía legítima de
la juventud, contenida durante varios años, resurgió al . integrarse una nueva Federación Estudiantil, que ' seducida por la nobleza de aquellos ideales,
los abraza de nuevo calurosamente", decían en un ''manifiesto''. Entonces el
estudiantado libre se hizo oír.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviño Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Quírrüca, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de 1941 publicado en "El Porvenir" el día 25. Declaraban: "haciéndonos eco del sentir de la mayor/a u,2iversitaria, hemos acordado constituir la Federaci6n Estudiantil Universitaria Neoleonesa". Entre otras consideraciones, que los habían impulsado a crear la nueva organización estudiantil,
enumeran las siguientes: "El malestar engendrado por el abandono en que
se encuentra sumergida la clase estudiantil; la carencia de un portavo:: sincero }' desinteresado de sus anhelos; la contemplación de cómo sus seudore presentantes, valiéndose de sus cargos, nos han mezclado en problemas extra-

497
H32

�universitarios descuidando 1tuestros más caros intereses; nuestra i~con[ ormidad con per~anecer desligados de las demás Organizaciones estudtantrlts de
· ' que dicho sea de paso, r1ne11san, sienten y anhelan como
nosotros;
la Nacion,
. .
'6 e
la reducción a una colección de Escuelas unidas po_r una Admm~ra~, n °mún de nuestra Universidad, que auguraba un brillan_te forvemr • • .
La F.E.U.N. integr6 su primera directiva de la s1gw~nte ~e:a: Presidente: Ricardo Treviño Garza; Secretarios: del Extenor, Virgi~o Men~
Treviño; del Interior, Carlos J. Zozaya; de Organizaci6n Y Ex~i6n "?ruversitaria • Carlos E. Cantú; de Prensa y Propaganda, José D. Garcia Izagwrre;
de Confli~tos Francisco Garza Zambrano; de Finanzas, Felipe Lozano G.; de
Actas, Amad:n, G. Sepúlveda; Comisión de Festejos: Presidente, Rafael Gon-

L:

zález · Secretario, Carlos Mijares.
nueva agrupación tenía un propósito fundamental: pugna_r ~r la ~eación de )a Universidad Autónoma del Norte. Una de sus prmc1pales f.tnalidades sería la edificación de la Ciudad Universitar~a. (V~se ~~ "Pf,ataforma de principios" en el Apéndice ITT). En :l citado marufiesto , la
F.E.U . . condenó el monopolio estatal de la ~nse11_anza Y, ~demás, ?untualiz6 que las relaciones entre el Estado y la Umvemdad deb1an refer~, ~clusivamente, a dos órdenes: el económico, "que se traduc~ en 1~ obligacio:i

ineludible del Estado de aportar lo necesario pata el funaonamiento propio
de la Universidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) po~que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los int~reses de los estudiantes, de la Sociedad y del Estado". Por lo ~~to, la Uruversidad debía ser una corporación independiente del Poder Civil, con una
amplia autonomía en la organización de su vida interna.
.
. .
El valiente programa de lucha que adoptaba la juventud ~1~ersitana,
un reto a la apaúa oficial. La nueva organización estudiantil se adhin6
a la Confederación Nacional de Estudiantes.
A fines de diciembre de 1941 llegó a Monterrey el licenciad,o _Mario de la
Cueva, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de M~co. Algunos
direc.:
....., •os de la F .E •U .N . lo entrevistaron , abordando lo relativo a la crea.
ción de la nueva Universidad. Los estudiantes declararon que el licenciado De la Cueva les aseguró que el proyecto ya había ~i~~ aprobado Y, antes de diez días, el asunto sería resuelto en forma definitiva.
·
un
La F.E.U.N. tuvo a su cargo, todos los jueves, d urante vanos meses,
programa de media hora, a través de la radiodif~ra ~.E.T., en el que los
estudiantes dieron a conocer el ideario de su organizac16n.
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo ~e 1942, los alumd la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adhenrse a la F.E.U.N.
:~s
siguiente, apareció en el vespertino "El Ti~po" un ~ento ataque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Soc1ah.stas contra la

~:ª

W:

F.E.U. . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes Socialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta forma todo el
estudia11tado conozca a los que engañan a la sociedad ,, a los universitarios
con miras que hasta ahora no han revelado, " que se escudan bajo los prin~
cipios demagógicos de 'líbertad de cátedra' y 'autonomía u11iuersitaria' ... "

La Universidad Autónoma
ds Nuevo León
El 18 de abril de 1942 arrib6 a esta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública, comisionado por el Presidente Avila Camacho para gestionar el establecimiento de la Universidad de Nuevo
León. "El Porvenir", en su edición de ese día, publicó una entrevista al
licenciado Antonio Armendáriz, Director General de Segunda Enseñanza de
la Secretaría de Educación, quien declaró entre otras cosas que, en efecto
el Ministro Véjar Vázquez traía el proyecto de fundar la nueva Universidad'.
pero "en el auténtico sentido" de] vocablo, es decir de "universalidad". Por
lo tanto, la institución contaría "con esa libertad que colora /a idea y determina el acto". Su ambigua declaración se interpretó como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. Además reveló que el licenciado Véjar Vázquez iba a
exponer el proyecto de fundar un Instituto Tecnológico en Monterrey, con
el apoyo del sector privado regiomontano.
A su arribo, el Ministro de Educación dec1ar6 a la prensa que dicho
plan tenía como base una aportación tripartita, en la que tomarían parte
el Gobierno Federal, las autoridades de Nuevo León y la iniciativa privada.
El licenciado José Vasconcelos, quien venía con otras personalidades acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna, la noche
del 21 de abril, sobre la historia y el sentido de la Universidad. La conferencia fue un acontecimiento que se recordó durante varios años. Vasconcelos hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria, pugnando porque la nueva Universidad de Nuevo León fuera "ajena a toda influencia
sectaria y a toda preponderancia gubernamental'.
En la importante junta celebrada el 22 de dicho mes, a la que asistieron
como representantes del sector privado un grupo de industriales y hombres
de negocios el doctor Livas, Presidente del Consejo de Cultura, hizo una
breve historia de la Universidad de uevo Le6n, añadiendo que la Universidad nunca había solicitado al Gobierno la autonomía "porque de hecho
siempre la ha tenido". Afirmó que el Gobierno "para nada titne intervención en la designaci6n de catedráticos, ni en la modificaci6n o implanta499

498

�ción de planes de estudios o sistemas". Aseguró, por último, que el Gobierno del Estado solamente intervenía aportando "dderminada suma de di-

nero para tl sostenimiento de la misma".H (Ya hemos visto que el Gobernador hacía los nombramientos de Presidente del Consejo de Cultura
y de todo los Directores de Facultades y Escuelas universitarias). Indic6,
además, que basta entonces el Gobierno Fed ral no había contribuido con
un solo centavo para el sostenimiento de la Universidad de • uevo León.
Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Universidad y Autonomía", aparecido poco después, sostiene la dependencia absoluta de la Universidad al Estado: "creemos que una Universidad creada

por el Estado, sostenida con fondos del Estado, ... no puede ni debe apartarse del Estado que la creó . .. "ss
El licenciado Virgilio Gana Jr., a nombre de la iniciativa privada, expuso los puntos de vista del sector industrial, asegurando que dicho grupo
estaba dispuesto a colaborar para la realizaci6n del proyecto. Se design6
una Comisión en la que estuvieron representadas las tres partes: Federación, Estado e iniciativa privada. Tenía como fin elaborarJ en un pJa7,0 de
treinta días, un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo. El Ministro encomend6 al licendado Eduardo García Máynez
formular el proyecto final.
La Con[ederación acional de Estudiantes aplaudió las gestiones del licenciado Véjar Vázquez y felicitó a los miembros de la federaci6n Estudiantil Universitaria eoleonesa, que habían luchado durante varios año-s
a favor del movimiento autonomista.
Seis meses después, el 30 de octubre, el Ministro de Educaci6n volvió a
Monterrey, de paso a la ciudad de Saltillo, y declaró que aún no habfa recibido los estudios de la mencionada Comisión. El licenciado Raúl Rangel
.Frías ha afirmado recientemente: "El Gobierno de Nuevo Ledn~ cityo man-

da/ario ejecutivo era el Gral. Bonifacio Salinas Leal, rechaz6 el proyecto sin
que se hubiese dado una explicación oficial de los motivos''.ªª
En el año lectivo 1941-19+2 la enseñanza universitaria fue impartida a
2,142 alumnos por 299 catedráticos, con un costo de $ 546,869.45.
Crisis de la enseñanza universitaria

El doctor Llvas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, asistió al
Segundo Congreso de Rectores de Universidades, celebrado en la ciudad de
., El Pommir, abril 23 de 1942, p. 4.
• Univ,rsida-d, 11úmero 1, septiembre de 1942, p. 12.
• "La Jornada Universitaria", en El Pon•enir, lo. de frbrero de 1969, secci6i:i es•
p cial, p. 1.

500

Guadalajara del 9 aJ 13 de no\'iembre de 1942. A su regreso informó sobre
los acuerdos tomados en dicha Asamblea.
En estos años, Ja enseñ:mza univer5itaria atravesaba por una aguda crisis
en u~vo Le6n. El Gobierno deJ Estado destinaba una partida anual de
150 ~1 pesos p~a el sostenimiento de la en. eñanza superior, que debían
rep~~ entre diez Facultades y Escuelas. Algunas de ellas se encontraban
en ,s1tuao6n muy precaria e instaladas en locales impropios. En otras se carecia de laboratorios modernos, en los que faltaba hasta Jo más indispensable. El personal docente de varias instituciones universitarias carecía de
sueldo Y, en la mayor parte de ellas, estaba mal retribuido.
El Consejo de ?ultura acord6 comisionar aJ doctor Livas para que concertara una entnmsta c~n el Gobei;iador, con el fin de e.xponerle algunos probl~s de ~nte so~uc1ón. Se penso en crear un impuesto adicional para la ensena~a supenor e integrar un Patronato que se encargara de administrar
el dinero.
El 8 de_ diciembre de ese año, se celebr6 la entrevista entre los miembros
del ConseJo de Cultura y el Gobernador Interino, licenciado Armando Arteaga Santoyo. Se le hizo ver 1a m~ente necesidad de que el Gobierno aumentara el subsidio a la enseñanza superior. El licenciado Arteaga Santoyo
escuch6 los. graves problemas de la enseñanza universitaria, pero afirmó que
no era posible conceder un subsidio mayor.

El Cenfro Cult11ral
"Carlos Pereyrd'

Un acontecimiento que dej6 honda huella en la vida e tudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra", obra destacada
de un grupo de profesionistas cat61icos.
·
. El Centro Cultural "Carlos Pcrcyra" organizó los primeros Cursos de In\'lemo, que se efectuaron en el Aula Magna del 18 de enero al lo. de máno
de 19·}3. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de México. Cada uno sustent6 un ciclo de cinco conferencias. Se abordaron important~ problemas, en
las ramas de la Filosofía, la Historia y el Derecho.
En la n~e del 18 de enero, el licenciado José Vasconcelos inauguró los
cursos, teruendo a su cargo el ciclo sobre "Ref/e,.-iones de Hirtoria Mexicana'~, que conclu~ó el 22 de enero. (En la misma noche inaugural, la Federaci6n de Estudiantes Socialistas y algunos indicatos obreros celebraron
un mitin enfrente del Aula Magna, en la Plaza del Colegio Civil con el
propósito de "boicoteOT" los Cursos) .
'
El segundo ciclo debía cubrirJo el doctor Antonio Caso abordando "La

501

�el paraje nombrado entonces Repueblo d }• ~
.
sido inau rado el 22 de rna
d 1903 . . º.rt . El antiguo edificio habia
cipio de octubre de 194-1
e
.'. i_nic1ándose su demolici6n a prinnuevo ediftoo se erigió en 19 4 2 . d .
d
gura os el primero )' segundo pisos el 4 de octub
. .,. ,_sien o maucon truía la in titución fun ion6
..
re de dicho ano. Mientras
Civil com·crtido en de central d 1 ~ .onalmente en el que fue Col io
pi. fue inaugurado el 14 de scpti e b nd Jo de Cultura uperior. El tercer
hasta hace poco la manzana campe; d~d e 1943. La E uela onnal ocup6
f M el LI
.
n t a entre las call de T . I
.
. e ano al sur Colegio
·1 l
.
apia a norte,
frente a e ta última.
'
1v1 a poniente y Juárez al ori nte, con

dt/inicicSn de la Filosofía', del 25 de en ro al 3 de febrero, pero tuvo que

Jº

suspend r u viaje. Fue reemplazado por el doctor Oswaldo Rob! s, quien
disertó sobre la Fi
fía Tomista del 29 de enero al 3 d febrero. El lic nciado Manuel Herrera )' Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia Constitucional dt México", desde el 8 hasta el li de febrero. Por último, el licenciado Rafa l Preciado Hernández trató acerca de 106 ''Principios Generales de Derecho Público", del 19 de febrero al lo. de marzo. La sesión de
clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante pro rama n el que
participaron los intelectuales docto
Carlos H. t ~ y Julio Jim'nez
Rueda.

Los prim ro Cursos d lmicrno d 1 entro Cultural "Carlos Pert)T::i"
despertaron no pocas inquietud del estudiantado, sacudiendo el ambiente
intelectual y prof sional de • fonterr &gt;"·

Nuevos edificios universitarios
En alguna ocasión se ha dicho qu , con moti\·o de la entrevista que celebraron en Monterrey, el 20 de abril de 1943, los Presidentes de Estados Unidos y léxico, Roo v~lt y vila Camacho, este último había otorgado un
subsidio d cien mil p
anual
I Consejo de Cultura uperior. in embargo, ni el doctor Livas ni 1 Gobernador alinas Leal m ncionan esa aportación en sus informes administrativo . La verdad e que, aun cuando varias OÍ\'ersidad~ del paí contaban con la ay\lda federal, el Gobierno de
México no con di6, durante o ho años, ninguna subv nci6n al Consejo de
Cultura.

M diant decreto e.xpcdido n septiembre de 191'2 por el Con so local,
la Facultad de Química y Farmacia
había tra~ fonnado en Facultad de
Ciencias Químicas, "dtfodole mayor amplitud a sus planes de cn.seionza''.
El dia 4 de junio de 1943
inició la con rucci6n del dificio propio d la
Facultad, n un terreno de 18,000 metros cuadrado, cedido por la .American mcltin and Refining Co. }' situado en las cal! s de Guerrero · Progreso. El
biemo d l Estado aportó d ient cincuenta mil pesos. El 3
de octubre 'gui nte fueron inaugurados los principales salones de clase y
laboratorios.
Bajo el gobierno del General atinas Leal también se constroyó, con un
costo de casi medio millón de pesos, el nuevo edilicio de la Escuela 'onnal,
en el mismo predio qu el anterior, pero de tres pisos. Desde entonces se
nombró oficialm nte E uela Normal "Miguel F. lartíne-z'. Ahí fun ·onaron las
uelas •onnalc Primaria y Superior y, ademá , la cuela primaria anexa "Simón de la Garza y Meto•'.
principio d I presente · 1
el Gobierno de ue ·o León compró en diez mil pesos el t rreno, ituado en

502

e·

En I último informe del d t L.
el Con jo de Cultura
_oc or l\'3S al Gobernador alinas Leal sobre
'
asienta que en el año l u·
194?
cribieron en las in titucione
.
. .
ec vo
r--194-3 se ins.universitaria
3
062
alum
.
• d
1a enseñanza uperior por 318 c.ated , . u'
no' sien o impartida
El
rat1cos.
553 ~;4
sto gu~mamental para la enseñanza univ rsitaria era de
. . Es dear, fue aumentado en cincuenta
'l
C'Cpto d cuotas donativo et .
·
IJU peso . Por con'
• c. in~
on
105 263 86 p 1
en· nanza superior importó - f . - d ·
. • · • or o tanto la
uw.:i
e
Ciento mil pesos
.
mayor en se. nta mil trcsciento
' o - a una cantidad
. . .
pesos, respecto a la del año ese 1
.
mv1rt1eron en mejoras mat riale • d . . .6
.
o ar antenor.
·o,600.00.
} a qui ic1 n d eqwpos algo más de

ltt

Durante la administraci6n del General Bonifacio alinas Leal ( 1939-1943) ,
el. presupuesto a la en ñanza universitaria fue nwncntado n doscientos
mil peso.

• l finalizar ese año lectivo dependían d ·I C
.
aneo F.icult3J y ·etc
u 1 . 1 F
onseJo de Cultura uper:ior
. •
as. a
acuitad de (ed' •
Dere
C iencias
Social s In eniería c· .·¡ c· .
, . • icina,
cho y
a la de • kdicin~. ,.. las Ese 11, i r J nalcias QumuC'as y Odontología, an xa
,

, ,
ue as orrn
rormal
·
'Al\'aro Obre 6n" Industri'al Fcm .1 ".P bl
. upcnor anexa, Industrial
T
'
en1
a o L1 as" B c.h'II
•
)' • octuma y por último la d Ent
,
v ' a I er Diurna
cultad de Medicina. Ad~, de D ermena y Obstetri ia, an xa a Ja Faria y D portivo.
as o
epartamento : de Extensión Uuiversita-

V
Durante ocho año ' la ensetianza superior en
I
.
de acuerdo con el decreto de 4 d . se tiembre d ue~o ,e6n . fue unpartida
bemador Sustituto licenciado Pablo PQ .
e 193.:&gt;, ex-pedido por el Gouiroga. La.5 Facultades )' Escuela
"' Scau'n
·
"
e1 mum

· forme, terminaron el an-o c•,--•-m
. . .Uli(U" 2,602 alumnos.

jQ3

�universitarias estuvieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior,
con caricter provisional, desde septiembre de 1935 hasta octubre de 1943.
Del decreto mencionado se deduce la pobre idea que el régimen político te•
nía de la Universidad: el objeto principal de su creación sería impartir la
enseñanza superior, según ' los propósilos establecidos tn el párra/o primero

del .Articulo 3o. Constitucional".
El profesor D. Plinio D. Ord6ñez dice que el Consejo de Cultura fue un
"Cuerpo Téenico-Consultivo y Autoridad sustituta del extinto Consejo Universitario, mientras st expedía la Ley que diera nueva constitución a las Ercuelas Profesionales y de Enseñanza Superior". · Después lo califica, con cierto desdén, como un "Instituto provisional, creado por un simple Decreto
del EjecutirJo del Estado". El mismo autor afirma que era una ·dependencia técnico-administrativa" y, bajo dicho Consejo, se elaboraron, ' con
carácter tranritorio", los reglamentos g nerales y particulares d todas las
instituciones uni\'ersitarias.
Ciertamente, el Consejo de Cultura uperior no fue un verdadero Claustro Uni\'ersitario, pues el decreto que lo cre6 lo había privado de su función más importante, como es la de elegir Rector y Directores d las Facultade y Escuelas Uni\'ersitarias.
El Consejo de Cultura Superior inici6 us labores, en ~pliembre de 1935,
con cuatro Facultades y cinco Escuelas. Las Facultade eran: Medicina,
Derecho y Ciencias Sodales, Ingeniería y Química )' Farmacia. Las Escuelas: ormal, Bachilleres Cooperati"ismo, Industrial •~Alvaro Obregón" e Industrial Femenil ''Pablo Livas''. Además tenía otras dos dependencias: el
Instituto de Orientaci6n ocial y el Departamento de Extensión Uni\'ersitaria. En los ocho año de g ti6n del Consejo se crearon: la Escuela Nocturna de Bachilleres (diciembre de 1937), la Facultad de Odontología, anexa a la de Medicina (septiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni"·ersitaria {principios de 1941), la Escuela onnal uperior
(octubre de 1941) r el Departamento Dep&lt;&gt;rtivo
niversitario (mediados
de 1942), todos bajo la presidencia del doctor Enrique C. Livas. También
consideró como dependencia universitaria, a partir de septiembre de 1939,
la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en ese lapso el Instituto de Orientaci6n Social (mediados de
1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
Por otra parte el decreto que cn·ó el Con jo de Cultura establecía: "Se
dulara12 válidos todos los actos reali..:ados 1• los cer&amp;ificados, títulos y g-rados

expedidos hasta huy, por la Comisión Organizadora de la Unir:ersidad Socialista". ( rtículo Prim ro Transitorio). Es decir, el Consejo de Cultura
Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por la Comí ión Organizadora
de la Unh·ersidad Socialista de Nuevo León.

504

La actual Uni\'ersidad de Tue\'o Leó f
dido por el Congreso Local c
f ha n ue creada mediante decreto CXN'' on ec
18 de agosto d 1943
r·
el Gobernador del Estado Ge
Bo ·r .
e
, que promulgó
I
.
'
nera
m ac.ao Sal'
L 1
tiembre siguiente y fue ublicad
. .
mas ea, el 13 de sepmes. Al entrar en vigo~ dicha ~ en ~1 i&lt;Je~6d1co Oficial el día 29 del mismo
Superior ces6 en sus funciones. ey, e
e octubre, el Consejo de Cultura

ArÉNDICE

J

Presidentes )' Secretorios del Co ••.. s~1·0
,. de Cultura Supnior

1935
(10

pt - 4 oct}

1935 - 1936
(4 nov - 30 abr)

Dr. Angel Martínez Villarreal
( ombrado Presidente el 10 d
. b
.
. e septiem re de 1935
Por eJ Gobema
.
dor Susbtuto he ociado Pablo Q .
Renunc16 el + de octubre).
mroga.

Prof. )' Gral. Gregario Morales Sánchez
{ icndo Gobernador Provincial a umi6 la pre 'd
.
d el Con ejo de Cul
'
s1 enc,a
Al t
.
tura el 4 de novil'mbre de 1935

ennmar u gestión como Gobernad
.
máticamcntc en la Pres'd . d 1
ces6 auto1 encia
e ConseJo) .

°~

1936
(30 abr - 9 mayo)

1936 - 1943
(9 mayo - oct)

Prof. Abe/ardo Gon::ález
(Ejerció el cargo en su c.arácter de Se
.
.
tras el Gral. Anacleto G
cretano, nuenignaba otro).
uerrero, Gobernador electo, de-

Dr. Ennque C. Livas
· en funciones
.
. cretano,
de Presidente el
de
1936
r
l
G
'
d
po e
ral. nacleto Guerrero
e uevo Le6
Dés.
'
de 939
ignado Presidente el
f , 1
por e l'lll.Smo Gobernador Rati
i~ e no_mbramiento el nuevo Gobernador
Bo .f~cJO almas Leal, en octubre del
año . E_mc16 el carg h ta l
.
·
Jerde
ue
a crea&lt;:16n de la actual Universidad
n en puembre de 1943. Fue desi nado pnmer Rector por el Gobernado lic .ad
g
turo B. de la Gana, en octubre siguiC::te) .cnct o Ar(. 'ombrado
e mayo
Gobe
d
ma or
12 de mayo

9 d

;º

ºLe:

i

i"' .

mism;

orai

505

�1939 - 194S
(oct - oct)

Prof. Anlomo Moreno
( ombrado
tario del Consejo de Cultura uperior el 13 de octubre de 1939. Ejerció el cargo hasta
la creación de la nueva Univenidad, en 1943. Ratificado el nombramiento, ocupó el mismo cargo hasta
su muerte, ocurrida en la ciudad de Rochcster (Estados U nidos) el 7 de agosto de 1954) .

APÉNDICE

II

Boledn de p,tnsa de la Federación d, Eshulümtes Socialistas contra la creación
de la Universidad Autónoma del Norte. (El Porvenir,
junio 9 de 1939, p. 8).
os hemos enterado, tanto por la prensa local como por otros conductos,
de una serie de maniobras realizadas por un reducido grupo de estudiantes
de derecha, que ayudados por gente extraña a mu.sira Casa de Estudios,
vienen realizando con objeto d crear una situación ficticia que traiga como
consecuencia la implantaci6n en este Estado, de una Universidad Autónoma de nombre, pero en realidad dependiente de la mal llamada Uni-

versidad .Autónoma de Mixico.
Los estudiantes revolucionarios agrupados en la Federación de Estudiantes Socialistas de uevo León y todos los elementos conscientes de nuestra
responsabilidad histórica en esta etapa actual de la Revolución Mexicana,
no permitiremos que se realicen esas burdas maniobras; estamos 'pOr el contrario dispucitOS a defender nuestro Instituto por el amor que tenemos a
la n,ltura.
Hemos luchado y seguiremos luchando por la implantación de una Universidad Socialista, que sustente como bale fundamental de su enseñanza la
tesis filos6/~o tul maurialismo diaUctico, de acuerdo con el Art. 3o. Comtituciooal, ya que dicho precepto ordena que toda enseñanza que imparta
,l Estado será Socialista, y si en el Estado de uew León no te ha verificado dicha reforma, no ea culpa de los estudiantes, que en su mayoria
10n gentes que aman y sienten la lucha de clases, sino a la mala fe de individuos interesados en retardar la marcha ascendente de la Revolución n
este campo de lu actividade1 burnanu.
Declaramos clara y terminantemente que IOIDOS los más ardientes defenlOl'CI de la au&amp;onomfa universitaria. en cuanto que &amp;ta signifique balut1Tte
d, lu,ha ,n contra dt los go/Mmos ,,o.,cionarios, como es el caso de varias

Repúblicas de la América Latina; pero en aquellos caso1 en que como en
México la Uniwrsiáad Autónoma es por el contrario trinehera de la reacción, desde donde ae ataca al Gobierno que preside el C. Gral. Lázaro Cárdenas, líder máximo del proletariado de América, estamos en contra d esa
pretendida autonomía.

Autonomía universitaria 'Y libertad tu cátedra, son postulados anticuados
en México y bandera de la Reacción, por lo que estamos en contra de ellos.
Tenemos {e en que las personas que rigen los destinos del actual Consejo
de Cultura Suptrior, sabrán estar a la altura de nuestro Estado. Confiamos
en ellos, pero advertimos que en caso de no aer así y de que traicionen al
estudiantado, los revolucionarios auténticos criticaremos su actuación en la
forma qu sabemos hacerlo.
Hacemos un llamado sincero a todos los tudiantes que verdaderamente
amen a uevo Le6n, a formar un IOlo {rente IÍn distinciones ni banderías
políticas en contra de los enemigol del pueblo y de la cultura, representados en un organismo de membrete lJarnado Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, y que encabezan estudiantes desprestigiados )'
desconocidos en nuestro medio, que no son lino pobres polichinelas a quienes entre bambalinas dirigen los enemigos del Gobierno del C. Gral. Cárd nas del Progrelo y de la Revolución Mexicana.
Que no esgriman "los autónomas de uevo León", como argumento, el
que n 1 Estado de Sonora, Vasconcelos en connivencia ridícula con Román
Yocupicio (falta una linea completa), pisoteen la cultura; pero aqui en 11&amp;
vo León no pasará lo mismo dada la fuerza de los elementos revolucionarios.
Los estudiantes revolucionarios de este Estado, al igual que la juventud
estudiosa de izquierda de Michoacán, Jalisco y Yucatán, sabremo dar otro
bofetón a la Demagogia de la Universidad .Autónoma, que creyendo hallar
en esta Entidad campo propicio para sus nefastas actividades, trata de extender su radio de acción para cubrir los fracasos en su propio organismo.
Por la Socialización de la Cultura. Monterrey, N. L., a 7 de junio de

1939.

APÉNDICE

111

Plataforma de Principios de la Fedmuión Estudiantil Universitaria Neoleonesa
(F.E.U.N.)
La plataforma de principi01 que constituyen la ideología de nuestra Federación es la siguiente:

507
506

�PROPÓSITOS DE PROGRAMA

I. La Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa pugnará porque
en nuestro medio impere en forma permanente y capaz una ordenada y sincera actividad universitaria.
II. Velará porque en las Facultades Universitarias y en las Agrupacione
Estudiantiles no intervengan fuerzas de carácter político que confundan la
actividad propia de la Universidad y su naturaleza específica con las de
otro orden que nada tienen que ver con ella.
.
IIl. Cooperará en forma efectiva para que cada uno de los estudiantes
colabore en el acrecentamiento del acervo cultural del País y cumpla como
estudiante y corno mexicano.
IV. Exigirá que n las Casas de Estudio sean los más preparados quienes
tengan a su cargo la misión sublime de la Enseñanza.
V. Trabajará activamente para cumplir ante la Sociedad el deber que como Institución Estudiantil le corresponde para colaborar en el logro de la
Justicia Social.
VI. Como propósito fundamental pugnará porque en Monterrey se cree
definitivamente una Universidad Autónoma y con libre cátedra, que prestigie al Estado y a la ación y que tenga como finalidades:
a) La conservación, el acrecentamiento y la difusión de la cultura.
b) La creación de Laboratorios bien dotados que hagan posible la investigación científica y la preparación técnica de los estudiantes.
c) Dotar a la Sociedad de técnicos bien preparados y profesionistas responsables que se encarguen de sus servicios.
d) Interesar al estudiante de que la Universidad para él es forma consubstancial de vida y no de mero accidente en el destino humano.
e) El fortalecimiento entre los estudiantes de los valores morales que elevan y dignifican.
f) La creación de una Ciudad Universitaria, para hacer posible en forma
eficaz los propósitos anteriores.
("Manifiesto" de la F.E.U. ., fechado en Monterrey el 18 de noviembre
de 1941).

BtBLIOGRAPÍA

Agwrre Pequeño, Eduardo. Biografía y penrnmiento ¡,(110 del docto, Angel Martín.e:
Villarreal. Editorial Alfonso Reyes. Monterrey, . L., México, 1966.
Bases para el funcionamiento y gobierno del Servicio de Cultura Superior, en el Perió-

508

dico 0/iéial del Gobierno Constitucional del EJtado Libre y Soberano de Nuevo
León. Monterrey, sábado 7 de septiembre de 1935. Tomo LXXII. -úmero 72.
Comunicací6n dirigida por d Sr. Dr. Angel Martinez Villarreal, Reetor de la Universidad Socialista de Nutvo León, al señor Gral. Gr,gorio Morales St1nchez,
Gobernador Interino del Esta.do, en el mes de noviembre de 1935. Homenaje de
la Escuela Preparatoria No. 3 (Colegio Civil tocturno para Trabajadores), al
Dr. Angel Martínez Villarreal en el décimo octavo anivenario de su fallecimiento.
Enero 6 de 1963.
Cobarrubias, Ricardo. Gobernantts de Nueuo León, 1582-1961. (Sin pie de inrprenta ni fecha).
De la Garza C., Inocencio. Apuntes, instructiuos y viajes escritos por. . . Monterrey,
N. L. Septiembre 10 de l 964. ( El autor revela noticias muy interesantes sobre las
actividades de la logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey).
Gon~ález, Héctor. Historia dd Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monterrey,
1945.
Gonzá1ez Enriquez, 1akrina. Plinio D. 0rd6ñe: González. Bioguc/Ea. Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado. Monterrey, . L., 1950.
Gran Logia de libres, antiguos y aceptados ma.rones d1,l Estado de Nuevo León.
Brevti reseña hist6rica dt lo. masonerlo. en el Estado y M11moria de los trabajos
realizados en los años de 1936 y 1937. Monterrey, 1938.
Informe que rinde el C. General Gregario Morales S6.nchez, Gobernador Prot'Ísional
d, Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Esta.do, sobre la labor o.dmini.rtro.tiva
llevo.da a cabo durante el periodo comprendido del 4 de octubri, de 1935 11 lo.
fecha. Monterrey, N. L., abril 30 de 1936.
Informe que rinde el C. General Ano.cúto Guerrero, Gobernador Constitucional del
Estado, ante ~a XLVI Legislatura Local en la sesi6n de apertura de trabajos de!
primer aiio de su ejercicio legal. Imprenta del Gobierno del Estado. Monterrey,
1936.
Informe que rinde ,l C. General de Brigada Anacleto Guerrero, Gobernador Cons•
titucio11al de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado, sobu la labor administrativa llevado. a cabo durante el año 1936-1937 y M 11moria anexa. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1937.
ln/or= que rinde el C. General de Brigada .&amp;nacleto Guerrero, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, a la XLVIT Legislatura del múmo sobre la
situación general de dicha Entidad Federativa y los trabajos desarrollados por su
Gobierno, durante d año 1937-1938. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1938.
In/ orme qu, rinde el C. General de Brigada .Anacleto Guerrero, Gobernador Constitucional. .. durante tl año 1938-1939. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1939.
Informe que rinde el C. General. de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador Constitucional de Nuevo Le6n, al H. Congreso del Estado, sobre la labor administra•
tiva llevada a cabo durante el año de 1939-1940, )' Mtmorio. Ane.~a. Monterrey,
Nuevo León. Septiembre 16 de 1940.
Informe q1111 rinde el C. General de Brigada Boni/acio Salinas Leal, ... durante el
año 1940-1941, )' Memoria Anexa. Monterrey, Nuevo León. 16 de septiembre de

1941.
Informe que rinde el C. Gimeral de Brigada Bonifacio Salinas úal, . .. durante el año
de 1941-1942, y Memoria Anexa. Monterrey, Nue\·o León. 16 de septiembre de
1942.
Informe que rinde el C. General de Brigada Bonifa.cio Salinas Leai,. . . durante el

509

�año d, 1942-1943, 'Y Mtmoria Anua. Monterrey,

uevo Le6n. 16 de septiembre

de 1943.

Livas, Enrique C. Br,v, ,es,ña hiJt6rieo del movimi,nto vniu,rsitario ,n Nuevo_ Lt6n,
en Univ,rsidod, 6rpno del Consejo de Cultura uperior. lunero l. Sepbembre

de 1942
• •
L6pez Elpidio La Escu,lo Socialist11 ,n Nuevo Le6n. Talleres Lmoupogrificos del
~icmo- Monterrey, 1 • L., 193.5. (El autor era Director de Educaci6_n Federal
en el Estado de uevo .Le6n. Tom6 poscsi6n del cargo el 28 de sepuembre de
t 935 y renunció a fines de diciembre del mismo año).
.
Ord6ñez Plinio D. Historia d, la Edi,caci6n Púbüco en tl Estado de Utt·o üón.
Cua~o olumen, terctta parte. La Escuela Socialista, MontttttY, , L., 1948.
Sien%, Mateo • An1cdotorio. Edit riaJ Alfonso Reyct. Monterrey, 1968,
•
Traado masónico. Peasamunlo y acción del M •• M .. Dr. Art11l MarHn,: VillarTtal
111 ,l aiio d, 1935, AJtunt, histórico Jtor el M .. M .. Dr. T,1'sforo Chapa, l:t•
Gran Maestro d, la Gran Lo¡ia d, Nuevo ú6n. Octubre de 1962.
Villarreal Cantú, Ernesto de. El Jubileo. M,dio sielo tn el camino de la lu:. Imp.

CUATRO Dt.CADAS DE TE TRO EN MO TERREY

¡900.1940
MANUl!.L

EDlA &amp;ltaAOÁN

Sociedad • uevoleoncsa de Historia,
Geografía y Estadística

J.
-

Gaitán •. Monterrey, 1954.
Trabajo po11nt,, vida inmaculada. M,dio si¡lo dt cvlturo masónico, /905-1955.
(Sin pie de imprenta ni r~ha).

REVISTAS

Gac,ta Unit-trsitaria, 6rgano mensual del Consejo de Cultura Superior. Números 4! 5,
6, 71 8 y 9. Febrero, mano junio, julio ag01to y 1epticmbrc de 1936, rcspecb\·a•
mente.

Universidad, 6rgano del Consejo de Cultura Superior.
de 1942 y septiembre de 1943, respectivamente.

·úmeros l Y 2. Septiembre

Pui6D1coa
Diarict S Nort,, El Port•tnir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1935 a 1943.

retrospectiva hacia los primeros años de e te
siglo y recorreremos el camino, con el recuerdo a cuestas, hasta llegar al
1940, deteniéndonos en los teatros de Monterrey para arrancar de alli los
sucesos artísticos que ocurrieron y que nos dejaron un gajo de nostalgia y
alegría en el corazón. Años que se esfumaron en la neblina implacable de
los tiempos. Abrimos la ventana ilusoria que da al paisaje maravilloso de
los años mozos y desde allí contemplamos aquel desfile de espectáculos de
arte que embriagaron el alma de gozos infinitos y nos dieron momento&amp; de
placer espiritual tan hondos, tan sentidos, que todavía nos parece estarlos viviendo, estarlos acariciando con nuestras propias manos ... a pesar de que
ya están tan lejanos como las estrellas que se encuentran esparcidas por el
COl1DOS más allá del más allá.
Queremos dejar aquí estampados los nombres de artistas que desfilaron
por los teatros regiomontanos desde 1900 a 1940, y settm01 fieles, lo más
fieles p&lt;&gt;&amp;ible al hablar de ellos, porque, repetimos, nos dieron instantes felices, repte
de espiritualidad y nos hicieron vagar por los paíse de los
sueños y también por los de amarga realidad.
En los inicios del iglo, Monterrey iba cobrando importancia, iba abri~n•
dose paso hacia mejores horizontes con el asiento de poderosas industrias qu
segura de las garantías que encontraban aqui prefirieron a Monterrey para
desarrollar sus actividades. Para el año de 1904 ya el nombre de esta capital
nuevoleonesa se consideraba como símbolo de una tierra de promisi6n.

VAMO

A ECHAR UNA MIRADA

511

510

�1900-1910
En los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX deambulaban
por 101 teatros de provincia las compañías de comedia de Manuel y Julia
Guzmán, la de Martínez de la Lastra, la de don Juan Villalongm, de don
alvador Solórzano, de Campa Siliceo, de Juan B. Padilla, de Los Anide
y las Compañias de Pedro J. Vázquez, Elisa de la Maza; la de Hilario Altamirano, Paz Jarcro y algunos cuadros menores que se conocieron como "c6mic:ol de la legua".
Las compañías mencionadas periQdicamcnte visitaban nuestra ciudad haciendo cortal temporadas en el antiguo Teatro Juárcz situado por la calle
de Zaragoa y que 1e incendió en 1908. El repertorio de estas compañías
1C formaba de aquellos dramon
sentimentales, trágicos e impresionantes:
La Plegaria de los iufragos, El Gran Galeoto, Malditas sean las Mujeres,
Flor de un Oía y Espinas de una Flor, El Estigma, Juan José, Mancha que
Limpia, El Cabo im6n, Maria la Emparedada o El Asesino de la Roca egra, La Pasionaria, Et Pasado, de Manuel Acuña, Hasta después de ta Muerte, de Manuel j&lt;&gt;R Oth6n, Lo que no Muere, Arturo o Amor de Madre,
El Hijo del Ajusticiado, La Llorona La Carcajada, El loco Dios, Tierra Baja,
Un Angel del Ciclo, La Cabaña del Tio Tom, y otras del mismo corte.
El año de 1904 llegan a Monterrey los hermanos Adolfo y Antonio Rodrlgucz, oriundos d Pwg1cso, Coahuila y procedentes de Larctio, Texas, a
donde sus padres habían emigrado.
ntaron sus real en esta Sultana del
orte y se convirtieron en empresarios teatral , porque se dieron cuenta de
que esta ciudad era un lugar estra~gico para esas actividades y no ac equivocaron. Anhelantes de abrlne paso n este negocio se afanaron hasta lo
imposible por presentar lo más notable del arte esdnico y del bel canto.
í escuchó Monterrey en 1905 a la excelsa diva italiana Luisa Tetramni,
la primera cantante en el mundo en caos años, la que actuó en 1 Teatro
Juárez. Poco después admiramos a la tragica italiana Mim1 Aguglia con su
compañía dramática, la que venía envuelta en la luz diáfana de la critica
europea que la consagraba como la primera actriz trágica del Orbe.
En 1906, el suceso más notable del año (ue el debut de la gran cantante
española Maria Barrientos que había actuado en la Scala de Milán y la
Opera de Paris.
.En 1907
engalana la ciudad con el debut de la notable actriz italiana
Tina Oilorenzzo, que actúa con ~ran éxito en una brillante temporada.
Pasan por los escenarios varias compañías durante este año y el 5 de diciembre se presenta por primera vez en nuestra ciudad en el Teatro Zaragoza, la compañía del primer actor y director general, Arturo García Pajujo, con las zanuelas La Reja de la Dolores, La Fiesta de San Antón y La

HOllaia del La~ Figuraban en el 6CDCO: Carb Pardavé y Jeú Ojeda.
Alda ~ J~ Enrl,qucta y Dora Sancho, Chucho Graña, Soto, Vega
Y la 111Dpat1qulsima Lupe a~ También en este año de 1907 disfrutó
Monterrey de la actuación de la compañia de drama y comedia del primer
~ ~ Paco Fuen
y Antonia AréYalo, procedemes de España y
reaentementc de México.
En enero de 1908 rcgra6 Arturo Garcla Pajujo con su compañia de asarzuela al teatro ~ donde actuó hasta el día lo. de marzo, pues el día
2. de ete ~ - ac inc:endi6 este colileo a las primeras horas de la mañana pcrc:liéndo PaJUJO y toda la compañia su vestuario y demás equipaje, que va-

Ha muchos mil

de pesos.

~ compañía de

drama Elisa de la Maza, que estaba actuando con mucho
mto en el Teatro JlW'CZ, ccdi6 el teatrO para una función de beneficio
de los artistas damnificados de dicha catástrofe. También una cuadrilla de
toreros q~ el domiJ1go anterior había actuado en la plaza "Monterrey" dio
una corrida para el mismo noble fin, teniendo lleno a ICYCD.tar.
En este año de 1908 también actu6 la compañia dramática de Prudencia
Griffell (hoy doña ~dencii) que era en esos años un pimpollo eeductor
por~ J)(&gt;rte elf!P°-te. fmaa maneras y belleza singular. Viene y arrebata con
~ 111Dpatla a la IOClcdad reinera. Prudencia Griffell entró y sali6 con el
pe derecho. ¡ Un exitazo enorme.. . inolvidable!
~tra vez ~ajujo debuta en el teatro provilional ~ dcrmcbando in~ Y graaa. Luego debuta esta m i s m a ~ en el J ~ el 20 de
JUDIO.

Ueg6 el año de 1909 y de enero al mes de agosto los teatrol fueron asiento
de nuesua IClcicdad que -ocupa el lunetario, las plateas los intercolumnios y los
diaa trágicos del 27 y 28 de este mes, clias d luto dolor de tragedia y
llanto para nuestra ciudad.
na inundación catastrófica barrió con pan
parte _del famoeo barrio de San Luiaito y algunas cuadras del sur de la ciudad
JJCl'CCK:Ddo más de cinco mil almas, pero aegún dicen croniltaa de aqueUoa
cilas: Jamás se sabrá el número exacto de pcnonas que fueron víctimas de
aquel torrente devastador que trajo el rio anta Catarina.
Esta inundación, según opinwn d ~ 0 1 periodistas de aquel entonca,
s6lo comparable con la que sufrió Guanajuato el año de 1904.

Todas las cluei l0Cialea colaboraron cristianamcn~ en diatintu :formu
~ _aliviar en parte la desgracia de tanta p(&gt;brc gente que quedó en la
IDl9Cl'la. ~ empresa de los hermanos Rodrigucz organiz.6 varias funciona
a benef1C10 de los damnificados y el público respondió con ~ ,cntido de

humanidad llenando los atros en esas funcinnea benéftcaa.
por atm años cataba muy en boga en Europa y Estados Unidos el género de Jaa operctaa vienau. La empresa Rodríguez, siempre al dia en
513

512

lffl

�asuntos teatrales, no quiso quedarse atrás y no tardó en traernos la primera
compañía de operetas vienesas y zarzuelas españolas de género grande, y fue
la de la guapísima primera tiple Columba Quintana en la que figuraba
como primer tenor Juan Gil Rey. Debutó con la reina de las operetas: La
Viuda Alegre, de Franz Lehar. Esta temporada fue brillantísima porque el
público noche a noche llenó el teatro a reventar.
En octubre, el día 6, regresa García Pajujo y debuta con su compañía de
zarzuela en el teatro Progreso, con otro exitazo cumbre.
Admiró también Monterrey en este año a varios artistas de Variette que
fueron muy populares en esos lejanos años.

1910-1920
Llega el año de 1910, año del Centenario de nuestra Independencia y se
inaugura el teatro Independencia, lo que hoy es el cine Rex. En este magnífico coliseo, que estaba constnúdo con una elegancia aristocrática, se verifican las veladas oficiales para conmemorar los fastos patrios. Lo más grande de nuestra sociedad ocupa el lunetario, las plateas, los intercolumnios y los
palcos primeros. La clase media llena los palcos segundos y el pueblo se desplaza en la "gloria" para vitorear a los héroes que nos dieron Patria.
En 1911 hacen su regreso a nuestra ciudad compañías de drama, comedia,
zarzuela, etc. entre otras las de doña Virginia Fábregas, de Elisa de la Maza,
Juan B. Padilla y las de zarzuela y opereta de Columba Quintana; amén
de pequeños grupos de artistas de Variette tan de moda entonces como Los
Fantoches Humanos, el transformista Fregoli Vargas, el otro transformista
Alberto García Domínguez, los hermanos Sánchez de Lara y otros mu-

chos más.
Fue en el año de 1912 cuando disfrutó la sociedad reinera de aquella
famosa compañía de ópera italiana del célebre tenor Alejandro Bonci, secwidado por un magnífico elenco de cantantes de gran altura artística.
Ya antes otra compañía de ópera italiana había estado entre nosotros, la
de Linda Macucci, en la que figuraban Emma Zili, soprano ürico; Adelina
Padovani, soprano; el tenor dramático Vicenzzo Vicnetto y Gioo Betti, tenor ligero. Esta compañía como la citada anteriormente dejó recuerdos imborrables entre el público amante del bel canto.
También en 1912 gozó fonterrey con la presencia de la opulenta tiple
Amparo Romo y su compañía de operetas vienesas, en la que figuraba como
primer tenor Vicente Cavero. Esta compañia nos dio a conocer las siguientes operetas: La Viuda Alegre, El Conde de Luxemburgo, El Soldado de
Chocolate, La Niña de los Besos, La Princesa del Dollar, La Princesa de los

514

Balkanes, El Príncipe Bohemio, La Casta Susana, El asombro de Damasco,
La Corte del Faraón, Molinos de Viento, Eva y Sangre de Artista.
Meses después arribaba a nuestra ciudad Esperanza Iris, la emperatriz de
la opereta, a quien Monterrey había conocido siendo una niña en una compañía infantil que debutó en el antiguo teatro Juárez el año de 1898. Esperanza era la mimada de todos los públicos, despedía simpatías por todos los
poros. La Iris nos presentó las mismas operetas que la Romo. Esperanza debutó en el teatro Progreso, que estaba ubicado donde hoy se encuentra el
cine Elizoodo y que se incendió allá por los primeros años del 30, un día
antes de que debutaran los espectáculos Campillo, cuyo equipaje se salvó
milagrosamente porque no se trasladó ese día de la estacíón U ni6n, ya desaparecida.
Noche a noche el Progreso se veía abarrotado de una distinguida concurrencia y fueron muchas las noches en que se vio desde temprana hora el
famoso cartelillo de "agotadas las localidades".
En este año de 1912 actuó la compañía de drama y comedia de Pedro J.
Vázquez y la de operetas vienesas de la seductora tiple Amparo Garrido,
distinguida dama de la escena, de una belleza cautivadora y dueña de una
voz dulce y emotiva.
Llega la Revolución Constitucionalista, y los espectáculos teatrales se estancan. Temerosas las compañías de sufrir un descalabro en el camino, por
las frecuentes voladuras de trenes, se quedan en México y alü permanecen
las más hasta el año de 1917 en que se inicia la post-Revolución y ya son
más notorias las garantías ciudadanas. Los trenes corren con regularidad
más o menos, la paz se va consolidando más cada día y las compañías teatrales reanudan sus actividades por la provincia.
Se recrea en ese año Monterrey con el buen cuadro de drama y comedia
Mutio Vila, cuyas primeras estrellas eran Ricardo Mutio y Dora Vila, ¡ notables artistas los dos! En el cuadro conocimos a Ernesto Finance y a Ricardo Mondrag6n, como actores jóvene, a Roberto Soto (luego "Panzón Soto") como primer actor cómico y a María Teresa Montoya, de dama joven.
En seguida desfila por nuestro teatro Independencia, el 26 de agosto, la
compañía del poeta español Francisco Villaespesa con un elenco genial y
nos presenta su obra en \·erso Aben Humeya, con un exitazo singular. Este
año vimos también el cuadro de drama y comedia de Salvador Campa Siliceo.

El maestro Pierson, el descubridor de Pedro Vargas, nos presenta a Mercedes Mendoza, la soprano-fenómeno, pues alcanzaba fácilmente el la y do
sobreagudos. Fue una estrella que pronto se esfumó en el cielo del arte pues
pocos año después nadie \'Olvió a saber nada de ella.
Este año fue pródigo en buenos espectáculos. Vimos a la violinista Celia

515

�Treviño. Verdadera rernluci6n armó la actuación de la célebre bailarina
mundial Tórtola Valenda, de belleu ex1raordinaria y bailarina cl~a de
altura.
La compañía de zarzuelas de Rosita Aniaga nos visita trayendo como
primer tenor cómico a nuestro amigo Arturo García Pajujo. También arribó y debutó con éxito la compañia de El Gran Guignol.
Ahora recordaremos ·l año de 1918 que fue abundante en soberbio espectáculos. Desfilaron por nuestros coliseos la compañía de operetas de Consuelo Vivanco y José Limón, con el mismo repertorio de la Iris y la Romo.
Exito grandioso obtuvo la violini ta y danzarina polaca Norka Rouskaya,
una mujer que tenía án el; era hennosa, una violinista notable~ estup&lt;::nda
danzarina y con un don de amabilidad que simpatizaba al primer momento.
En ago to debutó el violinista argentino Andrés S. Dalmau, ya de renombre en Europa.
También la compañía de operetas Y. zarzuelas Carmen Causade de León,
hiz una buena t mporada en la que destacó ·minentcment el tenor cómico
Anuro García Pajujo, quien por eso años se quedó definiti\'amente en Montcrrer abandonando sus actividade artísticas y creando en Monterrey un pe·
riódico manano hu.morí Lico que llamó El Elemento Sano, en
mpafüa
de Luis Benedicto, semanario que duró hasta los últimos años de los famoso~
veinte con un tiro asegurado de varios miles de ejemplares.
La trouppe española Los Perezoff, un cuadro de uariettf' muy bien presentado con e tupendos c6micos, e.....céntricos! ciclistas fantásticos, etc. El famoso
ilusionista chino (¿ ?) Li-oh-Chang, quien alguien aseguraba que era colombiano, llen6 noche a noche el Independencia.
Otras buenas compañías d [i}aroo por Monterrey y al llegar el famoso
afio de 1919, México ya se encuentra aparentemeote en pa?., todo marcha
como en una bal a de aceite, pero como la lumbre de olote, ceniza por aniba
r fuego por dentro. La asonada se preparaba contra el Pre idenLc Carranza.
Sin embargo, Monterrey cont:i11uaba su vida habitual y se divertía en grande, feliz con los espectáculos que la empresa Rodríguez Hno., día a día
le brindaba.
En este año de 1919, vimos a la compañía de drama r comedia de la hermosa y altiva actriz Mercedes Navarro, con el primer actor cómico Luis G.

Barreiro.
El 14 de marto viene y rompe los récords de taquilla la sin par María
Conesa, que debuta con Pajujo, con la graciosísima y picaresca zarzuela La
Gatita 'Blanca. ¡ Qué hermosa era la Conesa! ¡ Qué áno- 1 tenía esta vedette!
Todavía este año de 1969 la hemos visto a los ochenta )' tantos actuar en
la teJevisión haciendo prodigio de gracia. . . En c..~a temporada rompió todos lo r ~cords de taquilla, repetimos.

516

Ese año aplaudimos a la compañía de drama y comedia del prim r actor
Juan B. Padilla; a la d opereta y zarzuela Melantuche; a la de opereta y
zarzuela de l\fimi Derba y José Lim6n; la infantil de opereta de Amparito
Valdivieso; la dramática de Matilde del Pozo, y la Impulsora Mexicana ele
Opera en la que, figuraban el tenor Carlos Mejla, el barítono Eduardo Lejarazzu, el bajo Panciera, la contralto Josefina Llaca, las sopranos María Romero y Carmen Cabrera, las sopranos dramáticas Maria Teresa y • faría Luisa
Santillán, el barítono Manuel Romero Malpica, etc.
• os divertimos mucho ('on el ingenio y la gracia de la familia lfoll, hijos
del célebre clown Ricardo Bell sobre todo Jorge, que era un artista poliédrico, un ventrílocuo fantástico, actor, cantante, músico, etc., etc.

1920-1930
Se inicia la década de los famosos veinte. Llega el Cuatcz6n Leopoldo
Beristáin con su compañía de revistas picarescas y se echa al bolsillo al público. Hace su segunda estada la singular soprano Mercedes Mcndoza i;e.
cundada por notables cantantes.
Una regia temporada de operetas fue la de la compañía del compositor
español Manuel Pcnella quien estren6 su obra El Gato fontés. También
figuró este año en primera línea la ópera de Carmen Meh-ys con un elenco
famoso.
Mimí Derba con el primer tenor cómico Pajujo vuelve al Progreso con
su compañía de operetas y zarzuelas: con un éxito completo.
Este género estaba arrebatando y llegó también Adelinn. Vehi, con un rico
vestuario y atrezzo, muy buenos cantantes y un grupo de guapas segundas
tiples.
Disf rut6 la sociedad del arte estupendo de la compañía de drama y comedia de Ricardo Mutío y Prudencia Grif!ell. Llegan la compañía de opereta de la bella Liple argentina María C:lballé }' Celia Bonoris. Luego César ánchez, se presenta con su compañía de revistas mexicanas de tipo
frívolo que gustaron mucho.

El ilusionista italiano Majeroni y su compañía Le P tit Trouppe y asombra con sus actos de magia. El trío yucateco de Enrique Gnlaz, se impone
trayéndonos un bouquet de canciones de la tierra del fais~1n y del \'enado.
También el cuarteto Arcu integrado por Roberto, Pepe, Enrique como cantantes y Fernanda Areu como bailarina. Este trío puso muchas canciones
cubanas y colombianas de moda en nuestra ciudad; también el gran Pepct,
como se hacía llamar José Peña, veterano del cine en español. Este año fue
pródigo en buenas variedades pues vimos a la vedene internacional Amparito Guillot, hermosa mujer, muy artista y con w, vestuario riquísimo y a
517

�la adorable coupletista española que dejó en nuestro país una cauda de simpatía Consuelo Mayendia, quien puso de moda una gama primorosa de
couplets españoles que todavía hoy escuchamos en la radio y la 'IV.
En mayo de este año fue la asonada en que fue ase inado el presidente
D. Venustiano Carranza, pero esta región no sintió los desastres de e a tragedia porque por estos lugares no se registró ningún combate. Monterrey
vivió su vida nonnal.
En 1921, nuestros escenarios fueron asientos de nuevas compañías y variedades y otro género de espectáculos hasta 1922, cuando comienzan a arribar la compañía de don Pepe Campillo con el estupendo Mexican-ra-ta-plan,
parodia del bataclán parisino de Madame Rasimi, que estaba actuando en
México. En esta compañía era principal estrella la traviesa y nunca olvidada Lupe Vélcz, de belleza y gracia únicas; figuraba un cuadro de muchachas bonitas y de buenos cómicos entre otros el Chato (Eduardo) Rugama, Joaquín Parda,·é y otros magníficos elementos. Con música muy alegre de Emilio Uranga y Manuel Castro Padilla y otros compositores de moda.
Espectáculo muy atractivo, muy lujoso y con decoraciones sumamente vistosas, por lo que gustó muchísimo. Figuraban en este espectáculo Lupe Nava,
Victoria Obregón y Laura Miranda, todas ellas muy guapas, muy femeninas
y muy artistas ... Ah ... y "La Novia de Monterrey", Dorita Ceprano, que
presentaba aquel cuadro "Friné" que volvía loco al público. Volvió María
Conesa que se ech6 al público al bolsillo.

En este año hizo nueva temporada la compañía de opereta de Maria Caballé, hermosa mujer, delicada tiple, y con un "ángel" que arrobaba a los
públicos del mundo. También este año tuvo Monterrey la gloria de escuchar a la diva italiana Gabriela Bezanconi, y al célebre pianista polaco Rubinstein ¡ ... y ; quién no recuerda que fue en este año cuando aureolada de
su juventud y de la fama que había alcanzado ante los públicos de América
y Europa, llegó a Monterrey la declamadora argentina Berta Singerman,
que durante sus otras tres actuaciones en la temporada 1927-1945 se identificó con nosotros y fuimos y seguimos siendo buenos amigos, tan~ ella como su esposo don Rubén Stolek. Berta con sus actuaciones abarrot6 materialmente el Independencia en sus dos primeras estancias en este amado
solar reinero.
Con cuánto entusiasmo recordamos que en 1922 fue cuando escuchamos
a los nunca bien ponderados Coros Ukranianos; algo que hasta la fecha no
hemos vuelto a oír, tan grandioso, tan perfecto como ese conjunto coral
que recorrió tdunfalmente todo el mundo.
En este año hizo su segunda temporada con un éxito mayor la danzarina
Tórtola Valencia.
Llegan los albores de 1923 y los Sres. Rodríguez, presentan a la notable

518

escritora y conferencista española Doña Belén de Zárraga, quien dio tres con•
ferencias en el Independencia.
Hay un desfile maravilloso, de conjuntos artísticos. La compañía de Revistas de Ja sin par "Pingüica" Lupe Rivas Cacho, la gracia hecha mujer;
una tiple que derrumbaba montañas con su simpatía y gracejo. La de drama y comedia de Maria Teresa Montoya, casada en primeras nupcias con
el actor español Julio Rodríguez, nos deleita en una gran temporada; la de
operetas de Adelina Vehi en su segunda temporada; compañía de drama de
la excelsa actriz Virginia Fábregas, la más grande actriz dramática que ha
dado México; la de revistas cubanas de Rogelini; la de drama y comedia de
Julio Taboada y Socorro Astol; la compañía México Auténtico, con la vedette Nelly Ferná11dez y un cuadro lleno de juventud y bellezas femeninas.
Nuestro paisano, el culto escritor y polemista Lic. don Nemesio García Naranjo, al regreso de su destierro sustenta en el Independencia tres conferencias sobre temas de actualidad.
Se abre la temporada 1924 con la compañía de zarzuela "Méxic.:o"; compañía de ópera, opereta y zarzuela Luis Mendoza López; el famoso violinista
polaco Miro Loliakin; el pianista mundial Michael Fedelaky; los célebres cómicos Alegría y Enhart; la compañía de zarlllela Ram6n Rey; Mercedes
Mendoza y su compañía (3a. temporada); compañía dramática de Juan B.
Padilla; compañía juvenil Amparito Valdivieso (2a. temporada); otra vez
Virginia Fábregas, la excelsa actriz y su compañía; compañía de revistas
Celia Montalván; compañía de revistas "México Bello" y la actuación de
la orquesta típica Torre Blanca, amén de vedettes, duetos y otras variedades.
En 1924 el Coro de Cosacos del Kuban abrió la temporada y ese año escuchamos al tenor italiano Bernardo de Muro, magnifico cantante; barítono
Eugenio Prosperoni; la soprano ligera Elena Walt, la Glagiazzo y Comendador
Pascualle de la Rotella. como maestro concertador; la compañía dramática
de Fem{l11,do Soler; el grupo musical Sonido 13 con su creador y director
don Julián Carrillo; el compositor de moda Alfonso Esparza Oteo con su
intérprete David Silva, barítono, y la compañía de Liliputienses (25 enanitos).
Ahora hablemos de los espectáculos de 1925 ¡ segunda temporada de la
compafúa Mexican-ra-ta-plan; compañia de comedia Tinoco-Montoya; segunda temporada de Femando Soler y su compañía; la compañía de revistas
"Lupe Vélez".
Nuevamente llega Luis Mendoza L6pez con su compañía de opereta y en
esta temporada da a conocer su opereta "La Esclava Nara". Estos últimos
espectáculos junto con otros de segundo orden cubrieron los primeros meses
del año de 1926.
Los últimos meses de este año actuaron varios espectáculos menores, que
519

�sería muy largo enumerar pues periódica.mente regresaban a Monterrey donde hacían cortas estancias.
Estamos en 1927, año en que se inauguró en Monterrey el cine hablado,
siendo un gran éxito las películas de Al Johnson "Sonny Doy" y otras que
fueron la admiración del público. Pero el teatro siguió siendo un espectáculo al que concurrían todas las clases sociales con verdadera devoción.
En el Independencia sustentó tres conferencias aquel famoso penalista Querido Moheno, que mereció grandes elogios de la crítica. Lo más notable de
este año fue la presentación de dos compañías de drama españolas: la de
don Fernando Dúu de Mendoza y doña María Guerrero, que en Europa habían actuado ante varias testas coronadas; y la de Ricardo Calvo, cuyos
integrantes eran verdaderos prodigios de la escena. Todas las obras las decían memorizando, no había apuntadores. Luego desfiló por el Independencia la compañía de operetas, procedente. de Buenos Aires, de M anolita
Villanoua, hermosa tiple, que se quedó en nuestro país, pues cas6 con el Sr.
Francisco Urteaga, de Saltillo, Coah. Fue una buena tempora~a en la que
volvimos a deleitarnos con las operetas vienesas tan conocidas y gustadas
de nuestro público. Ese año el Independencia cobijó a la compañía de
comedias de Lupita Padilla ¡ otra bella mujer! que casó con un magnate de la
capital. En el teatro Progreso actuó la compañía dramática de Al/redo Gómez de la Vega con un soberbio elenco. Doila Virginia Fábregas hace otra
temporada en este año.
1928. Nos visita la compañía argentina de operetas de Lea Candini, que
por cierto fracasó de una manera dolorosa, teniendo que pignorar su vestuario para poder salir de Monterrey rumbo a España. El Orfeón Clásico
de la Secretarla de Educación, ofreció dos conciertos. Volvimos a ver el
cuadro de la Familia Bell. Una corta temporada hizo la compañía de operetas de !sabe/ita Reyna. También la compañía de revistas Luna Medis Bolio;
la de operetas Enriqueta Pérez; y la de Pablo Garza.
Un éxito colosal, inmenso, fue la presentación del dueto Garnica-Ascensio,
de muy grata memoria, con el precoz violinista Laurito Uranga, el actor cómico Humbnto Rodríguez y el popularísimo pianista Raúl Rodríguez "el
Cartero del Aire" como se le conoció en la radio años después. Noches que
nadie olvidará, porque nos dejaron un recuerdo difícil de borrar.
Este año volvió Socorro Astol con su cuadro escénico pues bien sabía del
cariño que le guardaba nuestro público.
La temporada formal de teatro en 1929, se abre en los últimos días de
febrero en el teatro Progreso con la compañia del gran actor .Andrés Chávez,
con Lupita Barragán como clama joven y como primera actriz Emiiia del
Castillo. El día 3 de marzo hubo de suspenderse la función pues había
barruntos de revolución en la ciudad, como sucedió al día siguiente, que
520

fue cuando entraron las fuerzas escobaristas y muri6 valientemente defendiendo la plaza el Gral. Rodrigo Zuriaga.
Este año nos visitaron las compañías de.- revistas de Lupe Rivas Cacho en
su segunda temporada; Virginia Fábregas, que actuó en el Progreso; la del
primer actor nucvoleonés Manuel Tamez, que debutó en el mismo teatro;
el Gran Raymond y su compañía de ilusionismo en el propio Progreso. Un
sorprendente espectáculo. Raymond traía entre otras non!dades cabecitas humanas reducidas por los indios del Amazonas.
Guillermo Calles, uno de los pioneros del cine en español, actuó en varios teatros y cines de esta ciudad. Esta temporada llegó hasta nosotros el
artista americano de cine Art Acorcl, protagonista de la serie "Las Calaveras
del Terror", y Roberto Guzmán y José Bohr, artistas del cine español que
se hicieron muy populares sobre todo José Bohr, argentino, porque puso de
moda sus canciones "cuando a la luz de la luna". ·.. que cantaba el público
en las funciones de Buen Humor en el cine Variedades miércoles a miércoles.
1930-1940
1930 fue un año pródigo en grandes espectácuJos teatrales. Volvieron Alfredo Górncz de la Vega, Virginia Fábregas, Roberto Soto con su compañía
de revistas; por primera vez hizo una temporada la compañía de revistas
don Cherna, en la que figuraban 'Lucha Altamirano y Osear Ala.torre y el
Gordo Mauro Jiménez, procedente de Los Angeles, Cal La artista de cine
Lupita Tovar, protagonista de Santa; el violoncelista Rubén Montiel; y el escándalo del siglo en esos años ... Agustín Lara con su compañía dirigida por
el maestro don José (Pepe) Campillo, cazador de "estrellas", pues él des•
cubrió a Lupe Vélez, Celia Montalván, Nelly Femández y al mismo Agustín Lara. La actuación de Lara con su orquesta y su cuadro revisteril barrió con todos los espectáculos de ese afio. Noche a noche el Independencia
estaba abarrotado hasta los pasillos ¡ como nunca!. . . Despertó verdadera locura el famoso Flaco. Su revista "Mujer" inspirada en su canción, con el
cuadro de ilusión en que Juanita Barceló descendía de "las nubes" ata•
viada con un velo de tul y bailaba sobre el piano de cola, fue una escena
delicadamente artística.
Durante 1931 Monterrey se divirtió en grande con el regreso de varias
de las compañías citadas, entre otras la de Pepe Campillo y sus revistas,
Virginia Fábregas, María Teresa Montoya, la de Matilde Palou, .Manuel
Tamez y un desfile de cuadros dramáticos como el de don Hila1io Altami.
rano, con repertorio del siglo XIX en el teatro Lírico que hizo una gran
temporada.
Santos y Lee, el primero mexicano y el segundo norteamericano, llegaron

521

�y triunfaron estupendamente, trayendo este mismo año un conjunto de be-

llas americanitas que hicieron derroche de gracia en el Independencia, con
gran éxito.
La bailarina española Emilia Benito llega con un pequeño cuadro en el
que figuraban como "c6tnicos de tercer orden", pues apenas andaban haciendo "pininos", Schilinsky y su esposa, Mario :\foreno "Cantinflas" y su esposa, y la escultural Sofía Alvarez, que figuraba como coupletista. Esu vez
pasaron sin pena y sin gloria. ¡ Quién les había de pronosticar a Sofía y a
Cantinflas que después iban a ser esu·ellas de primera magnitud!
Durante la década del 1930 a 1940 encontramos que nuestra ciudad disfruta en grande con lo más brillante, lo más granado del arte escénico, tanto dramático, como revisteril, de zar.ruela, opereta, de grandes figuras del
arte musical, y, por qué no decirlo, de hennosas vedettes que hicieron las delicias de la juventud de esos años. Así pudimos ver a Matilde Palou con su
compañía de comedías y dramas: de núevo a la mimada actriz María Teresa
Montoya con su compañía, al más grande violinista del mundo Yascha Heiftz
y por segunda vez al pianista Rubinstcin. Los espectáculos Campillo con
Emilio Cabrera de Astro Máximo secundado por Pompín Iglesias y su compañía de revistas baten el récord de todoS los espectáculos haciendo tres
temporadas, siendo la de 1935, de ocho largos meses con funciones tarde y
noche en el Lírico y con casa llena. Alli está ese récord a ver quién logra
superarlo hasta la fecha. ¡ Nadie! Otro cómico de fantástico arrastre fue
don Catarino, con su compañía revisteril, que más o menos igua16 a Emilio
Cabrera, pero no lo super6. Sin embargo en sus tres temporadas en esta
década siempre tuvo llenazos a reventar diariamente. De nuevo nos hizo pa•
sar tardes y noches encantadoras don Chema C'on su simpática compañía revisteril. María Conesa, por tercera vez cubri6 una breve temporada en el
Independencia y otra en el Lírico, donde actu6 con Arturo García Pajujo,
en la zarzuela "La Gatita Blanca". Dorita Ceprano al frente de su Aplanadora, abarrot6 diariamente el Obrero allá por 1934 y volvi6 la compañía
de operetas de Pablo Garza.
Una temporada de altura dramática fue la de la notable actriz española
Pepita Díaz, que actuó en el Lírico, captándose las simpatías del '·respetable" desde la primera noche y diariamente la mejor sociedad desfilaba por
ese coliseo para admirar a tan bella como talentosa actriz.
Gonzalo Curiel, el malogrado compositor, con su Escuadr6n del Rinno,
arrane-a el aplauso unánime de Monterrey.
En 1934, la compañía de zarzuela y opereta de José Ortiz de Zárate realiza una temporada en el Independencia. Este mismo año y en el propio
teatro arma la escandalera la nunca igualada compañía española de revistas
españolas de Manolo Casas. Trajo aquellas obras muy atrevidas para la

522

época "Las Leandras" que annaron escándalo, El Ceñidor de Diana y otras
del mismo corte frívolo y todas causaron verdadera sorpresa al público. En
el elenco figuraban artistas de la talla de Leopoldo (Chato) Ortín, Amparo
Miguel Angel, Paquita Estrada, Teté Torres, Víctor Torres, y otros de primera fila. En ese año del 3+, llegó el pianista mundial Alejandro Brailowisky,
que "·oh·imos a ver a fines de 1968. Además debutó la compañía de opereta y zarzuela del tenor José Ortiz de Zárate, poniendo en escena las zarzuelas de género grande: La Dolorosa, Los Gavilanes, La Parranda, La de los
Claveles Rojos, Luisa Femanda y otras más.
En 1935, el tenor Alfon_~ Ortiz Tirado, hizo varias estadas en nuestra ciudad con teatro lleno. Cautivaba con su \'OZ maravillosa. Nos visitaron los
artistas de cine: Ramón Pereda y Adriana Lamar, Jorge Negrete, Raúl de
Anda, Emilio Tuero. Entre 1935 y 194-0 el ventrílocuo Paco Miller y su
compañía de revistas hizo varias temporadas en el teatro Lírico siempre con
casa repleta tarde y noche. La famosa bailarina de flamenco Encarnación
Lópc1., la Argentinita, digna rival de aquella otra gran bailarina Antonia
Merced "La Argentina", cubrió una temporada de triunfos estupendos en el
Jndependencia. Esta artista hablaba con las manos, con los brazos y su taconeo era música extraña que arrobaba ...
Imbon-ables recuerdos nos trae 1936, porque en este aiio nuestra amada
ciudad dio cobijo a una de las más grandes actrices del teatro moderno, a
Margarita Xirgu, quien venía dando a conocer el teatro de Federico García
Larca }' Alejandro Casona y fue en Monterrey, en donde una mañana, después del ensayo recibió Cipriano Rivas Sheriff un cablegrama de Europa donde se le participaba el fusilamiento de García Larca.
Fuimos testigos de la escena cuando saliendo de la sala la Xirgu, le dijo
Rivas Sheriff: "-Sé fuerte ... Margarita ... sé fuerte . .. lee este cablegrama ...-" r la Xirgu rompi6 en llanto. fue una amiga fratemal del victimado, a quien Margarita le estrenó en España casi todas sus obras. ¡ Qué
elenco tan completo! ¡ Tan homogéneo! Allí no había apuntadort&gt;s, las obras
se las sabían al dedillo, entraban y salían de escena COlDO a su propia casa.
Fue también en 1936 cuando lleg6 el espectáculo revisteril americano Marcus, al Independencia. Al llegar a Méx.ico esta compañía contrató a Sofía
Alvarez, para una gira mundial .. , a aquella veclette que habíamos conocido con la Emilia Benito cuando apenas andaba corriendo la legua con
Cantinflas }' Schilinsky. . . y quien para estas fechas ya había alcanzado el
ansiado cstrellato.
En 1937, las hermanitas Blanch: Anita e Isabelita, nos brindan una buena
temporada de comedia La Fábregas también regresa a Monterrey y como
en todas sus estadas recibió el aplauso cariñoso del público que tánto la quiso.
En esta vez venta como primer actor Femando Soler y como dama joven

523

�Sagra del Rio. Mi.liza Korjus, artista del cine americano, debuta en la Plaza
de Toros El Coliseo.
En 1938 entre ob-os éxitos presentados por el Circuito Rodríguez aplaudimos por tercera vez a la declamadora argentina Berta Singerman. Nueva
temporada de Emilio Cabrera en el Lírico. Varias de las compañías mencionadas hicieron temporadas este año. En el Lírico vimos el espectáculo
americano "Deshabillé", que armó eSl'andalera entre las localidades de "altura". En 1939 nos dieron muy gratas tardes y noches los hermanitos L6pcz,
con la compañía Alpuente, gracia, salero, ingenio, juvenil. . . por arrobas
en esta simpática compañía argentina. Figuraban Marga, Cata, Mary y Molin López, aparte de las primeras actrices Rosario Sánchez y Maria. Arcos
y el primer actor Leandro Alpuente. Un mes justo duró esta temporada
triunfal.
En la segunda semana de julio, por cuarta vez hizo temporada la compañía de la mimada actriz María Teresa Montoya en el Lírico con Ricardo
Mondragón, Lucha Altamirano, Osear Alatorre y Aurora Cortés, Clara Martínez, Josefina Ortega y Elena Contla, Ana Lou, Gracia Pasquel, Clara Alatorre, Angel Salas, Roberto Banquells, Carlos Pardavé, etc. Y para cerrar
este año de 1940, recordaremos especialmente la actuación del Coro de Cosacos del Don Platoff, dirigido por Nicolás Kostrukoff. Un conjunto coral
magistral, perfecto, que después de los Coros Ukranianos es lo mejor que en
este género ha visitado Monterrey, no decimos en 40 años, sino basta este año
de 1969 en que estamos escribiendo estos apuntes.
En este año de 1940 Monterrey estuvo inquieto por las elecciones presidenciales que se veóficaron, en cuyos Comicios hubo algunos muertos y heridos
y todas aquellas cosas propias de esos años de acomodamiento político-social.
Hasta aquí nuestros conocimi~tos sobre el Teatro de Monterrey. Hemos
recurrido pata escribirlo a varios archivos de programas que pudimos reunir
durante nuestros años de trabajo en el Circuito Rodríguez 1920-1942, así
mismo con las entrevistas que hicimos para confirmar algunos detalles a don
Matías Garza San Miguel y al periodista José Navarro.
Y como no queremos dejar en olvido a los artistas menores, y deciqios menores, por actuar en pequeños grupos o personalmente, en seguida vamos a
dar una lista de esos artistas que actuaron en Monterrey de 1900 a 1940 y
que nos dieron momentos de contento y alegría desbordante.

524

CUADROS DE VARIEDAD, DUETOS, COUPL"ETJSTAS, TRÍOS, CUARTETOS, QUINTETOS,
SEXTETOS, ILUSIONISTAS Y OTROS ARTISTAS QUE DESFILARON
POR NUESTROS TEATROS DURANTE

1900

A

1940

No hemos de olvidar por ningún motivo aquellos pequeños conjuntos, o
artistas que trabajaban individualinente y que nos hicieron pasar muy alegres
momentos con sus excentricidades, sus canciones, diálogos humorísticos, actos de prestidigitación, de hipnotismo, bailes de los que estuvieron de moda
en esos años como por ejemplo el Rag Time, el Charleston, el Tap y otros
ritmos que se impusieron en los fabulosos veinte.

1900-1909
En la primera década de este siglo tuvimos la oportunidad de divertimos
muchas veces, con buenas bailarinas, c.oupletistas, cancionistas de tipo ranchero, dialoguistas que eran poseedoras de un picaresco repertorio escritos por
aquellos admirables escritores como Aurelio González Carrasco, José P. Elizondo, Rafael Medina, y otros estupendos escritores de esa época.
Recordamos a algunos artistas de gran popularidad que llegaron a Monterrey en la ,primera década como Etelvina Rodríguez, Chelo AlvarezJ Luis
Bonoris, madre de Celia Pastor Bonoris, Joaquín Coss, Paco Gavilanes, Eduardo Arozamena, Manuel Noricga, Paquita Gire Sánchez, magnífica tiple; Vicenta Roig, Paco Martínez, en sus veintes, Eduardo Pastor, la bella Geraldine, coupletista; la cantante Rosalía Chalía, Carmen Segarra, estupenda tiple y Miguel Wimer, actor cómico.
En 1907 debutó en Monterrey aquel famoso actor cómico que andando
el tiempo, se qued6 para siempre en Monterrey: Arturo García Pajujo, de
un ingenio singular, que si este comicazo hubiera vivido su juventud en estos tiempos hubiera sido tan grande como CantinClas. Ulegó Pajujo con las
hermanas Julia, Enriqucta y Dora: Sancho, en un cuadro de zarzuela que
gustó bastante y desde entonces, Pajujo se adueñó del cariño del público reinero. Llegó por acá además un cuadro formado por los hermanos Sánchez
de Lara, que presentaban trozos de operetas, zarzuelas, sainetes, etc.
En noviembre de 1910 se inició la Revolución maderista. Monterrey continuó disfrutando de una paz que se vio interrumpida alguna vez por cualquiera escaramuza, pues la Revolución no se desarrolló por estos rumbos.
Iniciaremos formalmente el desfile de Variedádes,

525

�1917-1918

1922-1923

Aplaudimos en este año a los siguíentes artistas: el Profesor Suarini, hipnotista y prestidigitador; el Príncipe Chino Li-oh-Chang, uno de los mejores
ilusionistas que han visitado Monterrey; Cuarteto Landeros; Trío España; el
Profesor Goldin, ilusionista; el Quinteto La Rosa, cantantes y bailarines;
Elena Castro, artista de cine; Míster Aladar, ilusionista; la coupletista Rosa
de Lima;

La temporada se abre con la estancia de la bella Coralito, o sea Felisa
Peña, que andando los años se radicó en Monterrey actuando en la radio y
T.V. basta su deceso, es la madre de la artista de radio, teatro y cine Minerva Mena Peña; era muy simpática, tenía mucho "ángel" y sabía atraerse las
simpatías del público. Dueto Gimeno-Oropeza; Carter y Satanela; Los Fado-la, bailarines, dialoguistas y cantantes populares; Delia Coppel y Eduardo
Vivas; bailarines y duetistas; Betty West y Dolly the Wayne, bailarines; Spinetto y sus perros, monos y chivos comediantes; y Richard Fregoli, estupendo transformista;

1918-1919
Desfilan por nuestros coliseos: el tenor indio Jesús Xicoténcatl; Cannencita, guapa coupletista; Tenoff y sus perros comediantes;

1919-1920
Nuevas variedades hacen las delicias de los aficionados al teatro; el Trío
Trovatore, magníficos cantantes; los Rodo-Berty, dialoguistas, y bailarines;
los Mary-Martin, dueto de cantantes y bailarines; el Gran Pepet, c6mico,
excéntrico y cantador; su nombre es José Peña, y todavía hace poco, el año
de 1968, lo vimos en una telenovela; Carmela y los Berleyms; las Hermanas
Castillo, Delia Copper, coupletista; el dueto Bela-Oropeza;

1920-1921
La guapísima coupletista Carmen Degranada, 1mc1a la temporada y le
siguen Aída Rubí, Esthela y Blanca, Clemencia Lleranth, el trío Esparza,
Hilda North; artista de cine; el Rajah Blanco Profesor Reynolcls, lúpnotista
y prestidigitador; el Dueto Sugrañez, Franchioli, Transformista; Cuadro Infantil, Hermanas Murillo; el doctor Javier y Madame Linette, ilusionista e
hipnotizador notable;

1921-1922
Suben a escena en este año las siguientes variedades: los More-Rubio,
cantantes y bailarines; la soprano italiana María Cantoni; la Trouppe Manzanero; Mademoiselle Segret, Wallace y Zarda; Cuadro Estrella, c6micos,
cantantes y bailarines; Tony y Marianela, dialoguistas y bailarines; Orquesta
de Jazz Montecarlo; Gabriel del Orbe y Emma Carell; David Silva, barítono;

526

1923-1924
He aquí los artistas de variedades que cubrieron la temporada 1923-1924.
Regresa el Trío Sugrañez; actúa el grupo de acróbatas del Circo Atayde;
los Rorros Humanos; marionetas. La soprano rusa Oda Slobodakaja; el
Conde Ramiro de Gálvez y la Princesa Fátima; ilusionista famoso; Goota y
Perlita, dueto cómico; la vedette Emma Muller; la Orquesta Nacional Rusa;
la Orquesta Típica Torre Blanca; y el Quinteto Buen Tono.

1924-1925
Inician esta temporada las guapísimas Hermanas Pérez Caro, coupletistas
y bailarinas; debuta el Cuadro Artístico Elena Ureña; dueto Coppel-Ferrer;
y la guapísima bailarina Issa Marcué, hermana de Celia Montalván.

1925-1926
El comendador italiano Maieroni asombra con sus acto&amp; de ilusionismo
y sus bien manejadas marionetas; en este año Uegan también las Marionetas
de Podecca, un precioso espectáculo para chicos y grandes; se presenta la

anista de cine Lígia de Golconda; Luís Rivero, hipnotista regiomontano;
la Orquesta Wagner's Jazzer; la soprano Rosario la Fraga; Cuadro Iris; el
dueto Carmela Justiniani; y la simpatiquísima vedette Celia Pastor Bonoris.

1926-1927
Aplaude Monterrey al Cuarteto Pichardini ; Loyal y sus Perros Amaestrados; el trío México; la famosa bailarina Eva Beltri, destaca ese año con sus

527

�bailes modernos y clásicos; también el cuarteto de las Hermanas Arozamcna,
hacen una gran temporada con mucho éxito.
En 1927 fue algo swsacional, único, la pttscntación del Phonofilm, o sean
laJ películas habladas ya en foto-celda, que se instaló en el teatro Independencia.
El dueto Wuncr y Olaf, se hace aplaudir; trío M~xico, Rafael Valentino,
cantante y bailarín; el tenor Rodolfo Loering D'Amatto; el violinista H. Louis
Wunn; dueto Lirios y Balam; trío Hcnnanos Tmobarcs¡ el dueto Rachini
lnclin y d cuadro Royál Vaude\ille.

1927-1928
Conocimos a la guapa tonadillera Virginia Alonso; \\'allace y Zaida regresan e.xitosamcntc¡ Luda Altrunirano, cancionera ranchera¡ el simpfltico
dueto Tapia Rubio (Esther Tapia y Ernesto Rubio; que actuaron en la feria de septiembre en los pati0$ del Colegio Ci\'il); el dueto ~ r y Mimí;
Catalina D'Erzell sustenta una conferencia en el Jnd~ndcoc:ia; el caballero
Esqui\'el, ilusionista muy bueno, )' el Cuadro artístico M~co y EspaÍla por
segunda -. et.

1928-1929
Esta es una buena temporada parn la variedade!. Llega el tenor José
Gonzálcz¡ los cancioneros Salas-Ri\'ero; los hennanos Huerta; María Guadalupe Acuña, coupleústn; cl sexteto cubano "Son de Oriente"; el excéntrico
y parodista Jusco; b Gitann, coupletista; el Cuadro Urriola y el trío A~rica.

1930-1931
Las \'ariedades seguían de moda y \irnos así a: Fanny Schiller y Suárez, bailarines y cancioneros; la \-edette Magda del Pino; Hermanos Cueva; Estanislao Dávila y sus Perros Amaestrados¡ el trio Alma Azteca; dueto L6pez Cassola; el guitarrista Rafael Solís; el b:uítono Federico Flores)' el pianista Raoul
Sergio, regiomontanos; los Sebraty, cómicos, excéntricos y cancioneros y la
vedette Reyna Vélcz.

1931-1932
Laurito Uranga regresa acompaÍlado al piano por el macruo Ernesto Bello&lt;:, ya es un joven y ha aventajado mucho en el violín; profesor Robcrt,
fantástico ilusionista; Miguel Martínez, cancionero; Ma.'CÍmiliano Marichi,
cancionero, el dueto Raquel y Eduardo.

1932-19.W
Llegan la tonadillera Lupita Inclftn, Celia, Eva y Alicia Pérez, Celia Padilla, Laura Miranda, el dueto Quiroz. Regresa Eva Ikltri, también las hermanas Arozamena; Juan José Mart.incz Casado, cancionero cubano; Maria
Antonieta Pons, que se venta presentando con su película Siboney; Juan Orol,
artista y director de cine.
Ya ~ra este año los números de variedad iban cayendo en desuso, pues
los artistas se habían incorporado a las compañias de revistas.
La última compañía de operetaS que cnuti"ó a Monterrey fue la de Manolo Casas con Las Leandras, pues este género fue desplazado por el espectáculo frivolo y picaresco de la Revu;ta que ya se había impuesto en todo México.

1929-1930
'uestro público se di\'ierte con los siguienteS arti taS: bailarines Hilda y
Hugo, The Black Sws Dancing Demond, bailarines americanos de color;
el dueto Suárcz-Vaquero, cantantc.-s y dialoguistas; Ellen y Ted Bill; dueto
americano¡ Albany ) Ncll)·, dueto americano; éhaplin Ca\-azos, transformista, parodista y excéntrico; Gonz.álcz Constanzo, candoneros; la guapísima
vcdette Alicia Pérez Caro; y Angcütn Calverty; regresan los Rodo-berty; el
tenor J~ Arratia; las hermanas Elly Karo; José Muñoz )' Fanny Hoovcr,
bailarines; trío de cancioneros Miner\'a; el trio Olguín y trio Rachini-lnclán.

Así hemos dado fin a nuestros esfuerzos por dejar en letras de molde estos
apuntes con el único empeño de rendir un ·recuerdo a toda esa pléyade de
artistas que hicieron la delicia de las ju\'Cntudes de 1900 a 1940.
Ya muchos duermen el sueño eterno. Para ellos elevamos nuestras preces
al Supremo Hacedor por que les haya dado la paz. Para los que viven, nuestro cariño y reoonocimicnto por tantos momentos agradables, de ensueños e
ilusionr.s que hicieron despertar en nuestras almas con el prodigio de su arte

milagroso.
Y para aquellos dos hombttS, modestos, humildes, tesoneros, trabajadores
hasta la exageración, que nos brindaron la oportunidad dr. disfrutar de noches de arte sublime, de instantes inolvidables, don Adolfo y don Antonio

529

528

�Rodrigurz Santos, dejamos en sus tumbas las siemprevivas de nuestra estimación de grandes amigos,
Ojalá y haya alguien que con mayores conocimientos que los de nuestra
pobre pluma amplíe la historia del teatro en Monterrey desde los tiempos
coloniales .••

MONTERREY, LOS PRIMEROS A:.~OS DESPUtS
DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecno16gico y de
Estudios Superiores de Monterrey

DF.SoE AN1"!S oe LA INDl!.PENOF.NCIA, tenían los municipios la obligación de
presentar una estadística anual; este mandato se conservó en Nuevo León
después de la separación de España, pues la constitución política del estado del afio de 1825 estipulaba en el indw XIV del articulo 230 que, entre
las obligaciones de los ayuntamientos estaba la de "formar el censo, con
expresión de profesión, arte u oficio de cada persona y fonnar la estadística
de cada distrito: remitiendo anualmente dos oopias en el mes de enero al
gobierno, con las adiciones a que diere lugar el aumento o decadencia
de la población, rique1.a o industria".
Aunque la calidad de estos censos e informes es muy variable, muchos
de ellos se han conservado en el Archivo General de Gobierno, Aprovechando fundamentalmente los infonnes que existen de Monterrey se trata
de describir las condiciones de la ciudad en los primeros añ0$ después de
la Independencia.

Población

Según cl censo Je,..antado por el ayuntamiento el año de 1824, Monterrey
tenía entonces 12,282 habitantes. Sin embargo, su jurisdicción o distrito, corno se le llamaba entonces, era enorme, pues comprendía, además del propio municipio de Monterrey, lo que en la actualidad son los de Pesquería
Chica, Apodaca, San Nicol2S de los Garza. Escobedo, Guadalupe y Garza
García. Había dentro de esta vasta área, además de la ciudad de Monterre&gt;·,
veinte haciendas, \'tintiocho rand10s y cuatro estancias, de las cuales las más
importantes eran: Pesquería Chica, Za.C4tecas, Aguafria, Contreras, Santa
530

531

�Rosa, hacienda de San Francisco (Apodaca), estancia de los Garzas (San
Nicolás de los Garza), Santo Domingo, Topo de los Ayalas (Topo Chico),
Topo de los González (General Escobed.o), San Martín, San Pedro (Garza
García), San Agustín, San Jerónimo, Lermas, Laja, pueblo de Guadalupe,
Estauzuela, rancho de U ro, los Cristalitos, Mederos, los Elizondos, San Migue~ Labores Nuevas, estancia de los Tijerinas y Ancón de Bustamautes. A
todo el estado de Nuevo León se le asignaba ese mismo año de 1824 una
población de 83,804 habitantes.
En los años que siguen es muy difícil saber el aumento real de población
que va teniendo Monterrey, pues, contrario a lo que ha sucedido en los
últimos ochenta años en que este aumento ha sido constante, las cifras de
entonces san muy variables. Así, por ejemplo, el censo de 1831 da un total
de 15,865 habitantes, pero el de 1833 sólo 13,645. Esto probablemente es
debido a que partes de la antigua jurisdicción de Monterrey han sido separadas para formar nuevos municipios y éstos están proporcionando sus
datos separadamente. Desgraciadamente, no todos los informes se encuentran en el Archivo, ya sea porque no se presentaron o porque se han extraviado. Sin embargo, eJ año de 1848 el a}'untamiento de Monterrey le
asignaba a este municipio 13,534 habitantes, y cuatro municipios que para
entonces se habían formado de su antigua jurisdicci6n, proporcionaban las
siguientes cifras: Guadalupe 3,178, San Nicolás 3,027, Pesquería Chica, 1,118
y Apodaca 3,163, por lo tanto la población de lo que el año de 1824 había sido el distrito de Monterrey, casi se había doblado en veinticuatro años,
pues el total era de 24,020 habitantes. Ese mismo año de 1848 se Je asignaba al estado de uevo León, una población de 129,626 habitantes.

Aspectos de la ciudad
"Esta ciudad", decla un informe del ayuntamiento, "se halla situada en
un extenso valle circundado en parte por una especie de semicirculo, que
forman los cerros de la Silla y de la Mitra con la Sierra Madre y regado
por dos ríos, de los cuaJcs uno, llamado el de Santa Catarina, corre por el
sur de esta ciudad y el otro nace y se forma de los ojos de agua, que brotan al norte de la plaza principal. Entre uno y otro río se halla la mayor
parte de su población y fábricas, cuya figura es la de un paralelogramo".t
"La temperatura de su clima es muy variada y desigual en las diversas
estaciones del año, pero propende sensiblemente a la calor, la cual es bas1 MS. Nolicia esladl.stica de la Ciudad d, Monterrey.,. Dici11mbre 31 de 1829,
Archivo General del fata.do de Nue\·o Le6n ( en lo sucesivo se citará: AGE L),
Estadb tica, 18 2 9.

532

tante y aun extremada en el estío. Su aire es puro y no malsano y poco
después de la estación del otoño sobrevienen periódicamente unas calenturas
epidémicas que son más o menos generales en proporción de la mayor o
menor abundancia de las lluvias en cada año, mas regularmente sólo en los
aldeanos y demás gente menesterosa produce efectos perniciosos aquella enfermedad, quizá por la falta de asistencia, medicinas, y lo que es más, por
la ninguna dieta curia (sic) que guardan en el tiempo de su convalecencia.
Por lo demás se obsexva una salubridad nada común".z
''Encierra en sí esta ciudad de Monterrey", decía otro informe del ayuntamiento, "un palacio de gobierno, otro de asamblea legislativa, otro con
tres salas de audiencia pública, unas casas consistoriales de ayuntamiento,
una administración de rentas del estado, una administración de correos, una
suntuosa catedral comenzada,3 una capilla de Nuestra Señora del Roble en
el mismo estado, un convento para religiosas capuchinas,' vacío y medio derribado, hacia el rumbo poniente, a extramuros de dicha ciudad, sobre una
loma llamada de Vera, una. capilla deteriorada, con otras fábricas a ella unidas, con el nombre de palacio de la Joma/ un campo santo,6 una capilla
de la Puósima Concepción, en corriente, otra de Santa Rita, a espaldas de
la Parroquia. 7 Hay también en el centro de esta ciudad, una alameda 8 regular para el recreo de sus habitantes y un arroyo muy lucido, así por su
arboleda, como por su localidad. Tiene éste cuatro puentes; el mayor y más
lucido de ellos está dedicado a la Purísima Concepción, patrona de esta
ciudad, que se halla colocada en él,9 el segundo llamado la Presa Chica,
sin dedicación,1° el tercero, constnúdo el año de 1825 por la corporación
de dicho año, quien atendiendo a los favores recibidos pot el insigne patriota C. José Maria Morelos, se lo dedicó a nombre de esta ciudad, colocando en un pilar de dicho puente inscripto el nombre de Morelos, el cuar1 MS. Noticia estadfsti,a de la Ciudad de Montt:rr,y ... Diciembre 31 de 1829,
AGENL, Estadútica, 1829.
• Se refiere a la cated.ral comenzada por el tercer obispo de la di6cesis, don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés (1792-1799), la cual estuvo situada en el lugar
posteriormente conocido como la Ciudadela en lo que actualmente son las calles
de Juárez y Tapia.
• Edificio también iniciado por el obispo Llanos y Valdfs, y que estuvo situado
en la cuadra que queda al poniente del actual Mercado Juárez.
• Se refiere al edificio conocido como el Obispado.
• Estaba situado atrás de la capilla de la Purísima Concepción.
1 Estuvo atrás de la actual catedral en la esquina de Ocampo y Doctor Coss.
• Se refiere a la que posteriormente fue conocida como la Alameda Vieja y q_ue
cubría una extensa úea al norte del canalón de la actual calle de Zaragoza hacia
el oriente.
• Estaba donde la calle de Diego Montema}'or cnna el canalón.
'" Donde la actual calle de Eseobedo cruzaba el arroyo.

533

�to construido por la corporación del año de 1826, y aunque no se halla concluído en su totalidad, lo está en Jo substancial, pues s61o le falta el adorno
que a los demás, no obstante puede transi~ francamente por él. Dicho
arroyo está lleno de cuantiosos ojos de agua, mereciendo éste por su hermosura, desde la fundación de esta ciudad, el título o denominación de ojos de
agua de Santa Lucia, cuyo arroyo, en muy poca distancia antes de concluirse la ciudad, forma dos cuantiosas acequias, con que se benefician la
hacienda llamada Labradores (sic) Nuevas y el pueblo de Guadalupe de
Monterrey'' .11

Servicios religiosos, ,ducaci6n
y beneficencia
"Ha)' una parroquia", decía el informe del ayuntamiento de 1828, "que
sirve al mismo tiempo de catedral; tiene seis canónigos, cinco capellanes de
coro, cuatro cantores, seis acólitos, un sacristán mayor y dos subalternos, un
organista, un pertiguero y tres sen;ciales. Y como parroquia hay en clla
un cura con tres tenientes y un sacristán. Hay un convento u con cuatro
reli1,riosos y un lego. Asimismo hay en esta ciudad una catedral comenzada
y en el distrito hay siete capillas; cuatro concluídas, y son, una que llaman
de la Purísima, con un campo santo, otra en Pesquería Chica, la que está
administrada por un capellán y un sacristán, otra en el Topo de los Ayalas,
sin capellán, otra en San Pedro, lo mismo" .18 Las otras tres capillas estaban
todas dentro de la ciudad y eran: la de Santa Rita, que se encontraba deteriorada y las de Nuestra Señora del Roble y San Oaralampio,H ambas sin
concluir.
En los informes de algunos municipios se da el número de n'iños que asistían a la escuela. Desgraciadamente este dato no aparece en los informes
de Monterrey, quejándose las autoridades civiles de que las eclcsiMticas que
eran las que debían proporcionarlo no lo habían hecho. Sin embargo, el
año de 1835 se informaba había 158 j6venes en los establecimientos de instrucción primaria; 93 pobres y 75 de paga. Por otra parte, el número de

maestros aumentó notablemente en los años que siguen a la Independencia,
pues el censo de 1824 s6lo registra 3 y para el año de 1829 eran 27.
También parece que ya desde esta época se empezó a dar cierta atención a la educación de las mujeres pues el año de 1829 se anunciaba se empczaria a dar enseñanza a niñas. La encargada era doña Teresa Pruncda y
la tarifa era de cuatro pesos mensules por educación, asistencia y cuatro comidas, cobrando s61o dos pesos a las pobres. Alguno~ años después, en 1832,
empezó a funcionar otra escuela para mujeres en donde se enseñaban las
primeras letras, costura y hacer flores.
Respecto a educación superior, la única institución que existía enton es
era el seminario, el cual el año de 1828 contaba "con un rector, siete catedrá•
ricos, incluso el de leyes, 39 colegiales y 80 capences." 11 El 14 de mayo de
1827 el Gobierno del Estado e.xpidi6 un decreto en que se habilitaba al
Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los grados mayores de teología y derecho, pues resultaba demasiado costoso para los estudiantes ir a
obtenerlos basta la ciudad de México.
Había también en Monterrey por estos años, "un hospital con un capellán,
un administrador, un pl'Oveedor, una botica con un boticario, tres practicantes... y un doctor en medicina y cirugía, el que alli mismo sirve una cátedra de medicina, teniendo seis cursantes." 16 Esta primera cátedra de medicina probablemente fue la que estuvo a cargo del doctor Pascual Costanza.
Hubo en esta época otros médicos en la ciudad, pero quizá la mayoría s6Io
se quedaron por poco tiempo. De éstos se han podido recoger los siguientes
nombres: José María Oconey, Santiago Gillian, José Guadalupe Lamadrid y
Manuel Argüelles.
Los únicos otros profesionistas que vivían entonces en Monterrey, fuera
de los médicos mencionados, eran cuatro abogados y un notario.

Economia
"El principal comercio de esta ciudad y su distrito", decía el informe de
1825, "consiste en la agricultura y la labranza de Crijol, maiz, caña dulce y
cría de ganados de toda especie." u
Así, por ejemplo, a principios de 1829, los principales grupos económica-

u

MS. EstaJÍo qut manifiesta el númna d, habilanles ... Et¡,ra 22 d, 1827, AGENL,

Estadatica, 1826-1827.
u Se refiere al convento de San Francisco que estuvo en donde la calle de Zaragoza termina rumbo al sur.
"'MS. Estado que manifiesta 1l número de almas ... En,ro 12 dt 1829, AGENL,

Estadística, 1829.
,. Este templo se encontraba en lo que ahora es la esquina no[Ute de la.s calles Guerrero y 15 de mayo.

534

11 MS. Estado que manifit1sla 1/ núnuro d, almas ... Enero 12 d, 1829, AGENL,
Estadística, 1829.

.,. MS. Estado que -manifiesta el número de almas. .. Enero 12 de 1829, AGE. 'L,
Estadística, 1829.

" MS. Estado que manifit1ta el número de habitantes. . . J2 de marzo d, J826
AGENL, Estadistica, 1826-1827.
,

535

�mente activos eran: criadores ( de ganado) 2321 labradores 8961 sirvientes
(jornaleros) 1026 y artesanos 819.
Ese mismo año se informaba se había levantado una cosecha de 13,620
fanegas de maíz, 631 fanegas de frijol y 31 583 cargas de piloncillo. Estos
eran los tres principales cultivos1 pero en los alrededores de las poblaciones
se sembraban ''muchas hortalizas y arboledas que producen abasto considerable de toda verdura y frutos.'• 15 Se daban "con abundancia la naranja de
todas clases, el lim6n, la cidra, el aguacate, )a granada, 1 higo, el durazno
y otras frutas menos comunes." 18
De ganado se consignaba existían, a principios de 1829, las siguientes
cantidades, en la jurisdicci6n de Monterre&gt;·: 2,2-1-2 cabezas de vacuno, 39.682
cabezas de ganado menor, incluidos ovino y caprino, 2,222 cerdos y 2,397
bestias caballares, incluyendo 130 asnos. e mencionaba que aparte de éstas,,
existian 770 yuntas de bueyes utilizadas principalmente en el labrado de la
tierra y 790 mulas de carga, utilizadas para abastecer la ciudad y transportar
la producción local fuera del distrito ·de Monterrey. Para este mismo objeto
existían 153 carretas.
La cantidad de ganado existente en la regi6n debe haber sido muy abundante para las necesidades de la pob1aci6n de entonces, pues el año de 1831,
la Gaceta Constitucional informaba que se estaban dando seis y media libras de carne por un real, 'baratura de la que no hay memoria ni aun en
épocas de mayor abundancia." :o Ese mismo año, se mataron en los primeros
cuatro meses 350 reses, 816 carneros y un número mucho mayor de ganado
caprino. El ayuntamiento cobraba entonces "por matadero y corral, medio
real por la res y un octavo por el camero, por la pieza donde venden, provista de gancho·, romana, hachas, pesas y cuchillos dos reales por las primeras y uno por los segundos y medio real por cada cabeza de ganado de
pelo." 21
Lo dificil de las comunicaciones en esta época y el poco desarrollo de la
industria hacía que cada población fuera autosuficiente en muchos productos, por lo tanto en Monterre)'i a pesar de su corta población, había un número considerable de artesanos. A principios de 1829 éstos se encontraban
distribuidos en la siguiente forma: 22 zapaterías con 92 oficiales, 10 carpinterías con 37 oficiales, 13 fraguas con 32 oficiales, 7 sastrerías con 20 oficiales, 16 sombrererías con 35 oficiales, 5 alfareros con 10 oficiales, 15 curtidu,.. MS. Esta.do qut manifiesta t:l t1úmt:ro dt almas ..• Enero 12 de 1829, AGENL,
Estadistica, 1829.
,. MS. Noticia ,stadhtica de la Ciudad d, Monttrrey ... Diciembra 31 de 1829,

AGENL, Estadín.ica, 1829.
"" Gaceta Constitucional, 16 de junio de 1831.
:i Gaceta Constitut:ional, 12 de mayo de 1831.

536

rías con 49 oficiales1 7 platerías con 11 oficiales, 3 albañiles con 63 operarios,
10 telares de frazadas con 39 oficiales y 14 jarcieros con 8 oficial s. También se consigna en el informe de este año que había 3 barberías con tres
oficiales. Probablemente por un descuido, n.o se incluyeron oficios mencionados en otros informes, por ejemplo, el de 1826 consigna 2 bordadores, 12
panaderos y 5 coheteros. También hubo por estos años una fábrica de
peinetería. Además de las artesanías mencionadas, e."cistían en lo alrededores de Monterrey, numerosos trapiches para la fabricación del piloncillo y
vinaterías en donde se hacía mezcal. En el año de 1825, en w1 informe del
pueblo de Guadalupe, se mencionan 20 vinaterías dentro de su distrito.

Comercialmente, parece que por estos años va progresando la ciudad con
rapidez pues en 1824 se mencionaban 14 tiendas de ropa y 30 pulperías o
tendajos, y para el año de 1831 se consignaban 27 de las primeras y 85 de
los segundos. Sin embargo, en un informe que el año de 1841 aparecía en
el Semanario PoU!ico se decía: "FJ comercio de introducción se hace de ropas extranjeras, pequeñas cantidades de mexicana y poblana y abarrotes de
toda clase. Se emplean en este giro 17 individuos que en su mayoría, por la
cortedad de sus capitales lo hacen a cr~dito." "Pulperías hay una muJtitud,
pero sólo cuatro giran un regular capital." ~
Cada vez van en aumento las quejasJ de cómo la apertura al comercio
extranjero a raíz de la Independencia, ha afectado la economía de la región.
El año de 1840, en un informe que las aut0ridades de Cadereyta presentaban
a la Junta Departamental de Nuevo León, decían que el comercio se encontraba arruinado porque "muchos in.dividuos principales, cabezas de fa.
inilia van anualmente hasta Matamoros a hacer sus compras de efectos de
ropa para el surtido de sus casas y avío de sus sirvientes." 23
Una de las artesanías más afectadas por este comercio e.,'tranjero fue la
de tejidos. "Este artículo", decía el Semanario Político el año de 1840, "está
concluido completamente en esta capital. Antes las mujeres mismas sabían
vestirse a sí y a sus familias con las mantas que elaboraban¡ se notaba el
anhelo con que sembraban sus matas de algod6n para sacar después de él,
el hilo, lo que llamaban torzales que les servían mucho para sus costuras,
ahora con la introducci6n del hilo en bolitas, cayó completamente este ramo
de economía y hasta los rebozos que antes eran una producción original del
país en todas partes, ya no se hacen sino con ese mismo hilo extranjero.'' u
Continuaba más adelante: "los tejidos de lana, que sólo se reducen en esta
• S11mnnario Polleico, 7 de mayo de 18-W.
'" Semonario Polftico, 9 de abril de 1840.
" S11manario Polilico, 14 de mayo de 1840.

537

�capital a frazadas y alfombras, es uno de los artículos que han sufrido menos, sin que hayan dejado de sufrir." 11
Hay continuas quejas contra los comerciantes extranjeros y hasta se expiden leyes prohibiéndoles dedicarse al menudeo, pero poco a poco se van
fijando en la ciudad e invadiendo también las artesanías. El año de 1841
se encontraba tablecido Pedro G. Parant 'sastre francés", y ese mismo
año, .D. Justic y J. Humell se anunciaban como relojeros, plateros, arme-,.
ro doradores, que componían instrumentos de música y hacían toda clase
de muebles finos.
El año de 1826 se informaba había en Monterrey dos billares y un palenque de gallos. Dos años después había ya tres billares. En 1840, el ayuntamiento anunciaba se hiciera postura para la plaza de toros, por lo que es
posible existiera una por e tas !echas o poco después. Lo que es seguro es
que para el año de 1846, ya funcionaba una que estaba situada a ~aldas
del convento de San Francisco a orillas del río de anta Catarina.
En esta forma transcurría la vida de Monterrey los años que siguieron
a la Independencia. Era una poblaci6n muy modesta comparada con lo
que seria posteriormente, pero destacaba ya entre las poblaciones del noreste
de México: capital de estado, sede de un extenso obispado y principal centro comercial y de artesanías de una vasta región.

LA

co

TGREGA o E OMIENDA E. EL
NUEVO REI O DE LEóN
T

-DESDE FINALES DEL SIGLO XVI HAS'fA EL SIGLO XVIIIANDRÉS MoNttMAYOR HER Á, ou
Centro de Investigaciones Econ6micu
Universidad de ·uevo Lc6n

l.

LA IMPLA 'TACIÓN DE LA .1!.NCOMIE.iDA E ' EL
TUEVO

REINO DI!.

LEÓN

La encomienda ra una institución benigna para la hispanización de los
indígenas; uno de us rasgos esenciales era Ja consignación oficial de grupos
de indígenas a colonizadores españoles que fueron denominados encomenderos cuyo derecho consistía en recibir tributo o trabajo de los indios que Jes
eran encomendados. us obligacion eran varias, pero las más sobresalientes
fueron: proteger al indio y cuidar que recibi ra instrucci6n religiosa con los
auxilios de un cura doctrinario -en lo que se refiere a sus indios encomendados-· con el Rey, contraía el compromiso todo pañol encomendero de
prestar servido militar a caballo cuando para ello fuese requerido. Los indígenas encomendados, aunque sujetos a las demandas de tributo o trabajo.
eran considerados libres por l.a Corona en razón de que no eran propiedad d
los encomenderos. Su libertad establecía una distinción legal entre la encomienda y la esclavitud, y entre la encomienda y otra cl~ de instituciones de
origen medie\'al. Una otorgación de encomienda no confería propiedad sobre
la tierra. La encomienda era una posesión, no una propiedad y era Per Se
inalienable.1

• SnnalUtt'io Politüo, 21 de mayo de 1840.

538

ª Sobre la encomienda se puede ver entre otros: Robert S. Chamberlain, C4Slilia"
&amp;ulivo,'"ds of th, R,tartimi,nto -En,omúnda Washington, Carnegie Irutitution, 1939
(Publication No. 59. Antonio
n Pin lo, Tratado de coafirmadon,s r,al,1 dt '"·
,omi•ndas .•• Madrid, 1630, Fol. lr sa. Juan Sol6nano y Pereira, Pollti,a lntlia11a.
Amberes, 1703 pp. 130 . J• Miranda, La frmcíón ,con6mi,a d,l ,n,om1nd1,o ,n los
orig,",s dtl rigim1n ,oloflial, Mbico, U. .A.M., 1965. Lesley Byrd SimJ)IOn, Tht

539

�Esta institución reformada, limitada y enriquecida por las Leyes uevas
de 1543 y las Ordenanzas de 1573,2 será llevada a la frontera norte de la
Nueva España, para que sirva de la misma manera en que había sido utilizada por el español en su avance conquistador en este vasto continente.
encomienda in N,w Spain. The Beginning o/ Spanish Mexico. Berkeley, Uni. Of.
California, 1950. Silvio ZavaJa., Encomi111da Indiana. Madrid, C.E.H. 1935. Del mismo
autor, De encomienda y propiedad territorial en algunas regiones de la América española. México, 1940.
• Las leyes Nuevas fueron firmadas por Carlos V en Barcelona y se pueden ,·er las
siguientes ediciones: Joaquín García de Icazbalceta, Colecci6n d, documl'lntor para la
historia de Míxico. México, 1858-1866, Vol. II, págs. 205 y ss. Hay también ediciones facsimilares como la de Henry Stevenes y Fred W. Lucas, hecha en Londres
en 1892; una edición igual de la Facultad de Filosofla y Letras de la Universidad de
Buenos Aires editada en 1923; as{ se puede ver la Coltcci6n de Documentos de Amirica, Tomo XVI, 375-406. La última edici6n facsimilar fue hecha por El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de la
Universidad de Sevilla en 1945. Un estudio sobre las causas y efectos de estas leyes
se puede ver en Silvio Zavala, Encomienda Indiana. Capítulo Ill.

540

Esta política colonizadora se nota claramente en la capitulación Real hecha
por Felipe II a fa"or de Don Luis de Canrajal y de la Cueva, el 31 de
mayo de 1579, en la cual se especificaba en una de las secciones que " •.. os
hago merced de encomendar los indios que descubrieres, pacificares y poblares en dicho T uevo Reino de León entre las personas que me sirvieren en él,
para que gocen de los frutos y tributos de los dichos indios, por dos vidas
que es conforme a la ley de sucesión ... " ª
Desgraciadamente esta orden real no fue cumplida, en gran parte se debió
a que Carvajal y sus compañeros pretendían al enriquecimiento rápido y a
la a\'entura " ... acudían ... muchos soldados, que la codicia de las piezas
que se sacaban ... hacían muchas entradas y sacaban cantidad de piezas que
vendían y cuando no sacan ninguna, no tienden a poblar, ni a otro entretenimiento )' se salen afuera en busca de más piezas ... ",' y no al pohlamiento
efectivo.

La estructura de estas leyes comprcndian preceptos muy diversos. Los veinte
primeros se referlan a la Organizaci6n del Consejo de Indias, audiencias, pleitos, etc. El capítulo XXI, se refiere a materia de indios, previniendo que en
adelante, por ninguna vía se les hiciera C-$clavos. El caphulo XXII suprimió
los servicios que se exigían a los indios, ordenando por vía de "tapia" y "Naboría" y en general todo trabajo no voluntario. El capítulo XXIII iruistía en
la libertad del indio, ordenando que se efectuara la revisión de todos los títulos
de esclavitud existentes con anterioridad a la ley. El capítulo XXIV se ocupaba
del problema de los indios "tamemes" o sea, aquellos empleados en el tramporte de cargas; en general, se prohibía cargarlos, y que si en algún caso era
inexcusable, fuera la carga moderada, con voluntad del indio y con paga. El
capítulo XXV prohibió que el indio libre fuera llevado a la pesquería de perlas
contra su voluntad.

puestos en disposición de la Corona. En el capítulo XXXI, se estipulaba la doctrina cristiana a los indios; en los demás capítulos hablan sobre los premios a
los descubridores que serla en encomienda. Esta ley original tuvo después reformas en 1545; puede verse este cambio en Zavala, Encomunda Indiana, pp.
110 a 113.
Las ordenanzas de Felipe 11 de 1573, se pueden ver en la Col~cci6n d, documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organizaci&amp;n de las antiguas posesion,s españolas tn América 1 Oceanía . .. Madrid, 1864-1889. 2 Vols.
Ver el Vol. VIII 484 u. No conozco otra edici6n más reciente
~stas ordenan_zas abarcan varios tema, indianos sobre descubrimientos, pacüicac1ones, poblaciones, etc. En el capítulo CXL V trata de las encomiendas y ordena una sesi6n de tributos en vez de trabajo; en el capitulo siguiente se ordena
que los indios den tributo y más adelante ordena que "los españoles a quienes
se encomendaren indios, soliciten con mucho cuidado que los indios que les fueren encomendados, se reduzcan a los pueblos, y en ellos se edifiquen iglesias para
que !can doctrinados y vivan políticamente".

El capítulo XXVI ya se refiere a las encomiendas y ordenaba que e pusieran
en la Corona Real los indios que tenían encomendados virreyes, gobernadores,
sus tenientes, oficiales, prelados monetarios hospitales, casas de religión, de mo•
neda y demás personas que los tuvieran por raz6n del oficio que desempeñaban.
Es decir, se mandaba el despojo general de la burocracia de las Indias, cortando
la antigua práctica de dotar los oficios con renta de indios en vez de salarios.
El capitulo XXVII ordenaba quitar los indios a todas las personas que los
gozaran sin título. El XXVIIl, que se redujeran algunos repartimientos excesivos;
La ley mencionaba expresamente algunos; los indios que se quitaran debían ponerse n la Corona, a fin de que con sus tributos fueran socorridos los conquistadores pobres. El capítulo XXIX mandaba que Jo, encomenderos que se hubieran excedido con sus indios o los hubieran maltratado, fueran privados de
ellos. El capítulo XXX es totalmente contrario a las cnc.omicndas ya que estipulaba que ningún virrey, gobernador, audiencia, descubridor ni otra persona
pueda vender o alquilar, etc., sólo muriendo la persona que tuviese indios serian

• Colecci6n de documentos inlditos relativos al. Op. cit., Vol. X, pág. 346 y ss.
También puede verse en Manuel Orozco y Berra, Ápuntes para la hisloria de la Geografla in Mlxico. México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1881, pp. 176 a 180.
• Archivo General de la ación. Historia ol. 15, Exp. 89. Sobre los desmanes de
Carvajal se puede ver a Silvio Zavala, Los Esclavos Indios en Nueva E1pa.ña, México,
Colegio Nacional, 1967, pp. 190-204-207-209-210-219. Sobre Carvajal en general se
puede ver: David Alberto Cossío Historia dt N ueuo L,6n, evoluci6n politica y social, Monterrey, 1925, t. I, pp. 77 a 107. Alonso de León, Rtlaci6n ,, Discurso dd
descubrimiento, poblaci6n y Pacificaci6n de este Nuevo ... Estudio preliminar y notas
del Prof. Israel Cavazos Garza, Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del
Estado, 1961, pp. 43 a 55. Vito Aleuio Robles, Coahuila y Texas en la Apoca Colonial.
México. Ed. Cultura, 1938, pp. 99 ss. Tambi~n ver Los judíos
la Nuet•a España.
Publicaci6n del A.G ... •• número XX en 1932, pp. 205-372; véase asimismo a Roben
Ricard: "Pour une ~tude du judaisme portugais au Mcxique pendant la période coloniale", Rcvue D'Histoire Modeme. XIV, (París, agosto-septiembre, 1939), pp. 516-524.

,n

541

�Don Diego de Montemayor inició la colonización propiamente dicha en esta
región norteña y con él se establece la encomienda, iniciándose un período
de mejor trato a los indígenas que habitaban el Nuevo Reino de León, ya
que la encomienda significó un trato más suave para los naturales y un comienzo de reglamentación y de humanización del trabajo. No hay duda de
que a partir de la fundación de Nuestra Señora de Monterrey -20 de septiembre de 1596- los progresos alcanzados en la legislación metropolitana
para el gobierno de los indios, extienden sus beneficios para amparar y proteger, dentro de ciertos límites, la población indígena de este nuevo reino
que no había conocido otro tratamiento que el de la opresión desenfrenada y
el de la cacería por los esclavistas españoles, que actuaron aquí como los portugueses y los ingleses en la costa de Africa,5 impunemente, sin cuidarse los
escrúpulos de la Corona y menos aún de la oposición de los religiosos.
Esto no quiere decir que con el establecimiento de la encomienda se introdujera un régimen de bondad y que cesase la explotación de la mano de
obra indígena. Simplemente queremos dar a entender que hubo mayor protección, menos impunidad para los desafueros y cesación de las prácticas de
exterminio de la población indígena que se aplicaron en las primeras décadas de la dominación española; y para los pobladores, una fuente de trabajo
relativamente segura y barata.
Desde 1596 el colono vio en la población nativa un elemento precioso que
trató de conservar pues iba a ser su única recompensa. Y en pos de ese tesoro, que era la encomienda, se iniciarán nuevas peneh·aciones de conquista
a este territorio inhóspito, y si los indios han de ser el único p_remio que se
espera recibir, esta demanda no se aviene con la matanza innecesaria. El indio
deja de ser un objeto de comercio, y el aprovechamiento que de él se obtendrá va a ser un tributo tasado en servicios. Es por esta razón y no por
otra, por lo que la encomienda significó un mejoramiento en la situación del
indígena; de esclavo pasa al estado de siervo, con algunos derechos que no
siempre fueron simplemente teóricos; de individuo desamparado y a merced
de un amo, se convierte en vasallo del rey entregado en custodia al encomendero, quien ha de dar cuentas y razón de sus encomendados, y esa toma
de cuenta la haclan -por lo menos teóricamente- los gobernadores en las
visitas de indios que debían efectuar.
Considerando lo mencionado podemos asegurar que la colonización real de
esta zona del virreinato comienza con la implantación de la encomienda Y
no antes.
El primer repartimiento de indios de que se tiene noticia se hizo "En la ciudad de Monterrey del Nuevo Reino de León, en 20 días del mes de noviembre
• Sobre este tema: Silvio Zavala, Los esc/a11os .. . , op. cil., p. )60. Si se desea en
forma más precisa: George Scelle, La fraiti nigriere aux lndes de Castil/e. Paris, 1947.

542

de 1596, ante el tesorero Diego de Montemayor, Teniente de Gobernador y
Capitán General para la se,,o-unda reedificación de él, por el Rey Felipe II,
nuestro señor la presentó ... " 8
En esta petición -como en las demás de todos los pobladores- se pide
por un lado estancia de ganados y caballerías de tierra y por el otro indios
en encomienda sin establecer su número en forma precisa y el lugar donde
habitaban o se reunían; así por ejemplo se decía: '' ... sea servido de confirmarse las dichas tierras, y lo demás que pido con los indios que para el beneficio de ello son necesarios son el 'cayo Guapa' y el 'Ju Macapa' y sus allegados y entran en éstos los 'borrados' y 'Barreteados' que son sus allegados ... ,, 7
El número de indígenas de estas primeras encomiendas no se sabe con
precisión --como ya lo mencionamos--, sin embargo, en otros documentos
se menciona que Diego de Montemayor poseía 200 indios, su hijo, 100; Diego
Díaz de Berlanga, 150; Diego Rodríguez 135 y Juan Pérez de los Ríos, 185.8
A nuestro parecer, estos primeros repartimientos de indígenas, cuyas generalidades hemos expresado, fueron más bien ficticias que reales:
lo. Estos primeros repartimientos otorgados por Don Diego de .i: fontemayor eran ilegales por no tener una autorización real que los apoyara.9
2o. El colono no estaba posibilitado para tener este número de indios, debido a que el reducido núcleo de pobladores hacía imposible reunir esa cantidad de aborígenes, cuya tendencia trashumante no le permi(ra estar en un
solo lugar mucho tiempo. La única forma de fijarlos en un sitio era a. través
de un pequeño ejército bien armado y esto no existía en los primeros años de
la colonización de lo que sería con el tiempo la Sultana del Norte.
3o. Si estos repartimientos hubieran sido efectivos, la s.ituación de los primeros pobladores no sería tan desesperada como lo hacen notar Mota y Escobar, y Alfonso de León.1. 0
• David Alberto Cossío, op. cit .• t. 1, pp. 140-142.
r Archivo Municipal de Monterrey. Civil. Vol. VTII, Exp. 27, f. 13.
' Es mencionado por Santiago Roe! en su: Nuevo León, apuntes Hi.itótiGos. Monterrey, 1959, p. 27; así como AM.M. Civil. Vol. VTII, Exp. 16, 38, 69 y 72. F. 18,
34, 67 y 82.
• La colonización se hizo sin autori7.aci6n virreinal o real; su reconocimiento como
gobernador fue hecha hasta 2 de febrero, 1599.
10 Alonso de la Mota y Escobar en su DesGTif,ción geográ/ica de los reinos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nu811o León, México, Ed. Pedro Robredo 1940, dice en su
página 209: " . .. viven de ralees y sus casas son de carrizo y casi andan sin ropa ... "
Alonso de León, op. cit., en su pág. 76, cuando dice: " .•. débesele la conservación
de este reino al general Agustin de Zavala (padre de Don Mart1n), pues, a no estar
debajo de su protección, no se pudiera sustentar la población española. . . por formidable el hambre. . . no se sustentaban de otra cosa que de raíces de lampazos ... algunas frutas silvestres y el Mezcale •.. (su vestidura) trapos podridos ... " Después de

543

�4o. El repartimiento de las tribus indígenas es muy general: ya que no establecía el lugar de residencia o de preferencia, como se hara ~n !ºs ~turos
repartimientos del Siglo XVII; esto nos hace suP?,ºer que la di~tnb_uc1~m de
los grupos de indios estaban basados por informacion de los propios md1genas
y no por el conocimiento directo del colono.
.
So. Contradice Ja característica general de la enco1D1enda o congrega de
esta zona: reducido número de indios a cargo de un encomendero o protector.
6o. Sus propios descendientes -más adelante en e1 Siglo XVII- declararán
tener un reducido número de indios. 11
De 1596 a 1626, la encomienda pasa por un tiempo de letargo_: no se fomentan más repartimientos, no se establece ninguna regla.mentaci6~ u_ ordenanza a las encomiendas y en general no se progresa en la colowzac16n de
esta regi6n.
La situación cambia con la llegada de Don Martín de Zavala a esta comarca eJ 2 de agosto de 1626, porque en la capitulaci6n real hecha por Felipe IV el 3 de julio de J625, establecía en la sección 11 que "os hago merced
de os dar provisión mía con poder y facultad bastante, pa~a poder ~comendar
)os indios que descubrieredeis, pacificaredeis y poblaredeis en el dicho Nuevo
Reino de León, entre las personas que me sirvieren en él, y entre los d~más
pobladores beneméritos para que gocen de los frutos y tributos de los dichos
indios, conforme a la ley de sucesión guardando las cédulas y ordenanzas que
sobre esto disponen .... "1 2
Teniendo esta orden real y dándose cuenta de que los recursos naturales
de esta comarca eran poco halagüeños para atraer de por sí a colonos, fomentó
de sobremanera el otorgamiento de encomiendas con el fin de atraer pobladores; así se puede notar que en menos de un año ~e gobierno había rep~tido más o menos 180 encomiendas y para 1664 -ano de su muerte- babia
otorgado aproximadamente 200. 13
Tomando en cuenta el paulatino aumento de la población española en esta
estas citas podemos preguntar: ¿Podrían vivir tan pobremente estos colonos si realmente tuvieran en encomienda tantos indios?
.
.
,
Ver A.M.M. Encomienda Vol. III. Loremo Díaz -descendientes Diego D1az de
Berlanga y Ariana Díaz, pobladores fundadores- declara tener 7 indios en 1637. Exp.
11, f. 32. Pedro de la Garza el Mozo hijo de Pedro de la ... fundad?r declar:r en
l~O tener 3 indios encomendados. A.M.M. Vol. XJX, Exp. 2, f. 10, Diego de. on· t o u"el fundador) declara en 1655 de poseer 27 indios en
temayor ( rue
hi •encomienda.
d n·
A.M.M. Causa. Vol. VII, Exp. 92 bis., f. 46. Antonio Ferm\ndez ~ JO e tego
Femández, fundador) declara tener 19 indios en 1635. A.M.M. encoIJUcnda, Vol. XI.
Exp. 53, f. 26, etc.
.
u En la Colección de Documentos Inéditos ..• op. cit., Vol. XII, páginas 126 ss.
y Alberto Cossío, op. cit., t. 1, p. 184.
u Ver A.M.M." Encomiendas, Vols. 111, VIII, XI.
u

544

zona,H esto repartimientos fueron numerosos y en general se puede decir
que esta tendencia de dar las encomiendas de indios fue muy popular en
esta zona hasta 1715.1 ª
El 29 de marzo de 1527, Don Marín de Zavala, firmó la primera reglamentación de encomienda en esta zona de la Nueva España; cuyo contenido
se puede sintetizar así:
1. Traslado voluntario de los indios a pueblos próximos a los españoles, dándoles tierras para su cultivo y cada encomendero a sus encomendados, una
docena de ... (roto)
2. Enseñanza y servicios religiosos costeados por el encomendero.
3. Edificaci6n de iglesias en los pueblos indígenas y en las minas.
4. Enseñanza del idioma español a muchacho para cada veinte indios e
instrucción religiosa para que divulgara la fe entre los naturales.
5. Prohibición de usar los indios para transportar cargas, excepto sus propios mantenimientos cuando se dirigieran a trabajar en las minas.
6. Licencia de cuarenta días por cada cinco meses de labor para los indios que trabajaran en las minas.
7. Libertad para que los indios celebraran sus areitos los domingos y días
festivos y aWl en los días ordinarios, siempre que los hicieran sin perjuicio
de su trabajo.
8. Pan, legumbres y otros vegetales de la región todos los días y carne los
domingos y días de fiesta y pascua, para los que trabajaren en las estancias.
A los indios de las minas, pan y todo Jo que hubieren menester para su alimentación, y una libra de carne al día, o pescado los días de guardar.
9. Imposición de la Monogamia y del matrimonio entre indígenas.
10. Entrega de los hijos de los caciques, menores de diez años, a los frailes franciscanos para su enseñanza religiosa y del idioma español.
11. Exoneraci6n de trabajo de las mujeres embarazadas desde el cuarto
mes, excepto en labores domésticas, hasta dos meses después del embarazo.
12. Obligación de los encomenderos de dar a cada uno de sus encomendados un peso y medio al año en cosas para vestir.
13. Prohibición a los encomenderos de servirse de indios de otra encomienda ni guardarlos en sus casas o labranzas.
" Según David Alberto Cossío, ibidem, p. 15, había en este reino en 1626 " •.. ochenta los vecinos europeos y de estos aproximadamente la milad solteros.y." para 1665

dice que había " ... ciento cincuenta, únicamente los casado,, y muchas gentes solteras".
u Todo gobernador foment6 el repartimiento de indios en encomiendas o congrega,
como se puede ver en los documentos del A.M.M. Se puede ver que cada descubrimiento
de metales atraerá pobladores y i:stos con el pago de 50 pesos obtenían sin más mi:rito el derecho de formar encomienda; esta costumbre se extiende hasta 1715, que el
Lic. Francisco Barbadillo Victoria suspende las congregas o encomiendas.

545
J.135

�14. Repartimiento de indios de servicio a los caciques (2 indios si tuviera
4-0: 3} si 60; 4 si 100 y 6 si tuviera 150 o más).
15. Prohibición de ofender con hechos o palabras a los indios encomendados. Los castigos que merecieren lo aplicaría el visitador.
16. Prohibición de arrendar los indios; pero se autorizaba la formación de
sociedad entre un encomendero que pusiera lo indios y ou·o socio que aportara los mantenimientos.
17. Cuando vacare una encomienda, el nuevo encomendero quedaba obHgado a comprar la estancia de su antecesor, a éste o a sus her deros.
18. Nombramiento de dos visitadores de indios en cada pueblo y toma anual
de, residencia a estos visitadores.
19. Limitación del número de indios que podía tocar a cada encomendero
a no menos d cuarenta ni más de ciento cincuenta.
20. Los menores de 14 años no podían ser compelidos a trabajar, salvo en
tareas que pudieran hacer los niños como yerbar y otras cosas semejantes en
las haciendas de sus padres.
21. Generalización del uso del ve tido.
22. $j los mdios demostraren ser tan capaces como los españoles para abrazar el cri tianismo y fueren tan políticos y entendidos que supieren regirse
por sí mismos, serían equiparados a los vasallos del Rey en la metrópoli, y
"les manden scrdr en aquellas cosas que nue tros vasallos acá suelen servir
o las que allá ocurrieren semejantes a la calidad de las de acá, para que sirvan y paguen el servido que los vasallos suelen dar }' pagar a sus princip .. !' 18
Estas disposiciones no tenían aplicación para los indios sometido a esclavitud por causa justa.U
Al mismo tiempo, Zavala estipuló que los indios no debían de ser vendidos
o embargados. 18

Al parecer esta reglamentación hecha por el gobernador Zavala no tuvo ninguna oposición, ya que no nos es conocida ninguna resistencia.

Esta reglamentación fue llevada a la ciudad de Mé.xico para que fuera aprobada por el poder virreinal; el 17 de octubre de 1630, el \'Írrey Rodrigo Pacheco de Osorio, marqués de Ccrrah-o, confirmó las órdenes de Zavala y con
este acto, se implantó n forma definitiva la encomienda en el Nue\'O I eino
de León.
Sin embargo, el marco geográfico poco propicio; la distancia que había
" A.0.N. CEdulas Reales; Vol. VI, Exp. 79, F. 67. "Resumen de lrye,i de ordenanza11 dictadas por el gobernador del u evo. . . par.i las encomiendas y buen tratamiento
de los indios" aprobada por el virrey Rodrígo Pacheco de Os.orio, marqué&amp; de Cerralvo
en la Cd. de Múico ... el 17 de oclubr d 1630.
-

" Op. cit.
,. lbidtm,

546

entre este reino r la capital del virreínato; la connivencia de las autoridades
locales· b. s:i tu ación cultural del indígena; el poco rendimiento económico
de las encomiendas van a hacer que esta institución tenga una transfonnación a tra,·és del Siglo XVII y parte del XVIII, llegando a producir un producto híbrido elaborado por un lado en la encomienda y por el otro, la situación socio-política de los indígenas de esta zona&gt; que será llamada con el
tiempo congrega.

JI. LA

OBTENCIÓN DE LA ENCOMIENDA O CO CREGA EN ESTA REOIÓN 18

La posesión del título de encomienda es muy parecido el procedimiento
que dominaba en toda la América: en el acto de la fundación; por sucesión
o por oposición.

El proceso para conseguir una encomienda o congrega era relativamente
sencillo: el solicitante se presentaba ante el gobernador con un documento
donde destacaba sus servicios a la corona y su situación económica, al mismo
tiempo, señalaba casi en forma detallada a los indios que deseaba encomendar o congregar; ~0 después, se daban cincuenta o cien pesos al gobernador y
casi sin dilación se otorgaba una licencia para ir a sacar indios o como se
llamaba en esta época a "caza de piezas". n

En estos permisos se señalaba el día y la zona donde se podía operar, con
la salvedad de que su persecución se extendiera a otras regiones si fuera necesario, ya que el nomadismo de los indígenas les permitía desplazarse rápidamente de un lugar a otro.
e. suponía que el gobernador mandaría un mensajero a la comarca que
serla afectacla para que avisara a los encomenderos o protectores, a los caci11

Hay que hacer notar que desde 1596 -año de la fundación de Monterrey-

hasta 1630 no se obtuvo ninguna información aobre la obtención de una encomienda
o congrega; pero parece que en un prinripio no había ninguna reglamentación o ceremonia; ya en un documento firmado en 1654, declara Jacinto García de Sep6lveda,
que " ... antes la justicia estaba en cada persona y DO e conocía justicia del Rer ••. "
A.M.M. Ch•il. Vol. VI, Exp. 49, f. 18.
• La información sobre la locali1.aci6n de lo, indio• e conseguía por varias fuentl:8:
indios: '' ... diriéndome llamarse Eulalio de la raza guachichil ... y hacer la señal de
la cr~ me dijo que los indios ..• vh·ían en ... " (A.M.M. Causas crimínales, Vol. VIII,
Exp. 96). También los españoles declaraban dónde vivían indio~ sin encomendar •• •.. y
más ali&amp; de la encomienda de. . . me dicen que hay indios ain encomienda y sin conocimiento de nuestra Santa Fe .•• ., (A.M.M. Civil. Vol. XTT, Exp. 46, f. 18).
11 Enos documentos iban síempre cubiertos de un velo religioso:
"para que estos
indios. • . conozcan las ,·rrd. des de nuestra Santa Fe .•. " o " •.. p:ira quitarlos de las
garras de Sat:1nis ... " etc., etc. Estos buenos deseos quedaban siempre en la tcor!a,
)'a que en la vida real todo era distinto corno lo veremos más adelante.

547

�ques amigo

ya

los mision ros para que cuidaran su indio

r

no fueran h •

chos prisionero .
El futuro encomendero o protector por su parl alquilaba diez o doce soldados o vecinos y varios guías indig nas, para que lo au iliaran en su "caza
d pi zas'.
Al llegar el día señalado la expedición se dirigía a la zona indicada ·
neralment era en las montaiias, ya que en é 1.as era la morada natural de los
indios de esta regi6n-. La e.xc.ursi6n duraba muchos días, ya que era difícil
loe.alizar y cazar a los indios,2 2 las dificultades eran: el nomadismo dcl indio
y su belicosidad.

Al r ubicada 1 ranchería u de indios se le cercaba y d spués,
les anunciaba a través de los indígenas guias que habían sido ncomendado y les
hablaban de las "ventajas del .sometimiento"; si había alguna resistencia había " •.. muerte.&gt; , aunque lo regular se evita a que los indios se pon an en
defensa",2• ya dominados amarraban a lo gu rreros y lo ponian en colleras 21
trayendo a los hijos y a las mujeres sueltos. Estos indios pertcnec'ian al dueño
d la ncomicnda o congrega.

ª Un ejemplo palpable de esta búsqueda nos lo da el capitán Tomás Garda -22
de junio dt: 1652- que declara lo siguiente: " •.. siguiendo el rastro de los indios
para mi encomienda que se llaman matascueos y cuepanas y cuajotes, pasamos por l:i
til'rrn dl'I la nación Tcguenpestes que no dijeron que esa, naciones pasaron hace días
por sus cercan!as. . . los indios amapolas declararon que mis. . • hablan estndo hace
dos o tres días con ellos ..• el día 19 de junio de ... los avistamos como a seis tirot
de arcabuz ..• despué de caminar por esw tierras tan difíciles como \'einte y tres días
ain descanso, •• " .G•• •. Civil. \'ol XII, Exp. 7. Si se desea consultar mis sob este
tema ae pueden ver los siguientes 'lomos dd ramo de Encomienda: T. VI-Vlll-IX-XII·
XIII-XIX-XX. De Civil: V-VII-IX-Xl-XlV-XIX-XXI. La mayoría de los documentos que integran estos tomos tratan estos temas; estas descripciones t0n muy nu1ncroaas; s6lo en el Tomo VI de ncomienda conté mil de 198 C3Gritot.
.. Alonso de León d«cribe l:u ranchcrí:u de indios como de hilera o de media luna,
pero cualquiera de esw dos formas siempr eran reforzadas sus puntas con dos o mil
chozat p ra protegerse de los ataques; hay que de,iacar que cada poblac16n no 10brepasaba de quince chozas y é11as estaban hechas de :zacate o carrizo entrcmcidado
con lodo y su forma era de campana " ••. con poco menos huecos que el que hae1: un
pabell6n de eda. Las puertas son b:ija.s, que les obliga a entrar a gatas, . , .Alonso
de León, op. cit., p. 18.
.. A.M · {. Civil. Vol. VIII, Exp. 10, t. 14. ":M ifcstaci6n del Capitán rliguel de
Montero, yor .•• Hncienda de loa • ·o le, a 11 de octubre de 1653".
Fray Juan de Torquemada en 1u " .. •.Monarcl1ia I ndia11a, •• " Madrid, 1723.
Libro XIV, Cap. X ll. T. ll. p. !'167, CoL la. define a la coll~ra corno: " •.• Ech •
banle&amp; la collera que usaban, que es una m día argolla de p. lo, )' pu ta en b
garg nta l , ~r detrás nam de las espalda , con dos
jeros, y por los _agujeros
travcs.'\da una vara larga, con que quedaba presa la garganta; y a la vara Juntaban
otra vara, por dduera de lOJ a 1.1jt;ros, y nmbas a dos la.s ataban, una con o , Y la

5·!8

Después de haber descansado se "saca informes sobre otra ranchería cercana ... " 21 y se atacaba para poder pagar a los expedicionarios alquilado
( exceptuando a los indios guías que recibfan regalos y podian saque.ar a la ·
rancherías) por el cncom ndero o protector; en te asalto
repartían en
partes igual s a lo presos -aunque previam ntc uno soldados pedían un
peso o dos por cada día que durara la pt'.squisa-; al mismo · mpo
sacaba unas "piezas de indio o indi " que
regalaban al gobernador -esta
costumbre fue 1nuy omún a partir de 1626- o a personas poderosas de
•• .•. afuera o adentro del reino ... '. 21
E tos indios eran generalmente vendidos a treinta o cuarenta pesos en los
reales ele minas cercanos o también, los utifu.aban como un medio para el
trueque de cosas, o los alquilaban como pastores o albañiles o lo daban como
garantía por alguna deuda o de dot en matrimonio.1
Estos ataques a la ranchería de indios producían numrr os pleito de posesión entre lo mismo en omenderos o prot ctorcs: ya que la mayoría de
las veces se atacaba a indios que habían sido repartido con anterioridad."
atadura llegaba a la3 puntas, o extremidades de las varas, donde no podía alcanzar
con las manoJ ni podia desatarse¡ y a.sí lo llevab n, por loa caminos, y
veces lei
echaban una trail!.t de cordel, con que los llevaban atraillados; y porque de noche
no te des:aten, o cortasen L1: ligadura del cordt'I, atíbanles las mano, una sobre otra".
• A.M.M. Civil. Vol. XV, Exp. 24, f. 3. "Informe sobre la. caza de pirZM de Don
Diego González •• , Capitán y vecino de la villa de San Cristóbal de Cadc~·ta en 13
de abril de 1680"; ver t:unbifo la nota 20, ya que en C$O$ documentos se encuentra
esta infonnaci6n mu genrralizada.
ir A.M. f. Civil. Vol. XXU, Exp. 63, f. 5, "Informe de Fray Gabric_l de Oliva
aobre loa malos manejo d las autoridades del Nuevo ••. M.isi6n de San Pablo de
los Labr dor el 25 d febrero de 1681"'. Elta cwtumbre era muy conrun como lo
destaca el Lic. Barbadillo en su informe al virrey Duque de Linares .•• ~ , úmonio.
A.M.M. Protocolos, sin numeración, 1715, 7 ís. d 16 de mayo de ... Tambifo lo
destaca Silvio Zavala en su obra Los ,ulauos indios dt la Nueva España. Op. tÍl.,
p. 260.
• Ver la nota 20 y 26. Estos ejemplos en forma particular 1e pueden ver en el libro
de brael Cavazos Garu, Catálogo -, Slnt,.ris d• los Protocolos d,l Archivo Municipal dt Monterrey, 1599-1700. Monterr y, I.T, E.S. ., 1966 (serie de historia 4),
cidulas: 9..f.5-46-47-58-103-119-JS6-137-148-166-214-226-23B-239•595 y 60¼.
• E11e problema muy común en el • ue,·o Reino de Le6n y los documentos existentes 10n muy num rOS01: en el año de 1654, he contado trescientos pleitos y en
1698 doscientos ochenta -estas cifl'lll son nproximadas-. Si se desea consultar se
puede ver: A.M.M. Protocolo , Vob. 1-11-111. Civil. Xlll-XVI-XX. Casos particu•
lare, de gran importanci por person íc inmi.Jcuidos: A.M.M. Protocol
'ol. J,
Exp. 40, fol. 31. Yol. II, Exp. 9, f. 5. Vol. III. fol. 69, !. 4. Ch-il. Vol. Xll, .Exp.
11, fol. 19. Vol. XVI, E,q,. 53, fol. 14. Vol. •
Exp. 7, f. 30; Exp. 13, fol. 4.
Estos personajes son: Berna~ de las Casas, José de Treviño, Bias de la Garza, Juan
Alv:arez de Godoy, Hemando de Mendiob, Luis de Z6ñi
Almara7., Sebastiin Villcgas, Carlos Can tú, Franc.iico Ba~ de Treviño y Juan Eltcban de Ballesteros: todos

549

�Una vez efectuadas todas estas operariones mencionadas, tenía Jugar el acto
de la ''toma de posesión de la encomienda".ªº
Generalmente se efectuaba en el Cabildo, )' para su celebración, el encomendero se presentaba acompañado del principal o eo su dcíccto. de dos o
tres indios de la encomienda. Exhibía el título ante el Alcalde Ordinario,
quien después de examinarlo r hallándolo conforme, procedía a darle la posesión de los indios. El Alcalde Ordinario tomaba de la mano a cada indio
y se lo entregaba al encomendero o protector. quien recibía la mano del indio y en señal de po esión le ordenaba a éste cambiar dos veres de lugar una
silla· o bien le cubría la cabeza con su propio sombrero y luC2'o seguía el acto
de cambio de lugar de la silla. El acto de la colocación del sombrero del encomendero en la cabeza dd indio encomendado, podía faltar; pero no así el
de la silla. que se tenía por el ·ímbolo de la poscsión.31
Cuando era terminada esta ceremonia se le indicaba al encomt?ndero o
protector los derechos que tenía y las obligaciones que adquiría no sólo con
el indio ino con la corona.u Con este a('tO final se obtenía en forma definitiva la encomienda.33
"hombres ricos y poderosos". Tambibl se puede ver a Israel Cavazos Garz.a, op. cit.,
Cédulas: 31-106-324-792-758-796-823.
• Esta ostumbre fue muy peculiar en el obicrno de Zavala -1625-1664-, pero
de5pués parece que desaparece, ya qu, a partir de 1678, su continuidad disminuye y
en cl Siglo XVIll, no be encontrado ninguna menr.i6n de esta simpática ceremonia.
11 Entre los ejemplos más de tacados quisiera mencionar el de Antonio Leal de
León (A.M.M. Encomienda, Vol. XXVI, sin numeración) para tomar posesión de su
encomienda en el Valle de Pesquería Chica, se pre entó con dos indfos ante el Alcalde
ordinario de aquella ciudad y exhibió el titulo expedido por el gobernador del "uevo
Reino de León: " .• , acto Jeguido, despuéli de haber examinado el título antecedente,
le dio posesión; para ello prl'3Untó al dicho indio cómo se Uamaba, de qué nación era
a quifo sirve y ha
ido, y el otro (indio) lo mismo, lo cual ,;s10 por el señor 1calde tomó de la mano a los dichos indios y a cada uno de por sí y se los dio en
poseli6n a el dicho Antonio ... , el cual 1~ tom6 en ello así provell6 como para lo,
demás contenidos en la dir.ha encomienda y 1111 ..r,ñal dt1 ¡,oruión lu mnnd&amp; mudnr
una silla de una a otra ¡,arte y d« otra a aira con que qued6 metida y amparado ,n
la postsi6n s,r~•il y corport1f'. Otro ejemplr:, nos lo da cl Capitán Lorenzo de la Gntza
(A.M.M. Encomiend.1, Vol. XXXIV, Exp. 14, f. 45. Monterrey, 16 de Dic. de 1689):
presentó "un indio que dijo llamarse Lorenzo, cacique y capitán de la dicha encomienda, y d 1ubdicho lo cubrió la cabeza al dicho indio con su sombrero y lo marido
mudar una riüa d, smtar de una pa,-te a otra )' d11 otra con lo qve queda postdo, . ..
y el dicho Alcalde dijo que en nombre dl·I Rey
ucstro Señor daba y dio posesión a
el dicho Lorenzo. . . en el dicho indio Lorenzo en vos y en nombre de todo~ los demás
indios e indias capitanes y capitanejos de la dicha encomienda".
ª Esta costumbre era mu)' común en toda la Nueva E~paña como lo demuestra claramente Le ley B. Si.mpson, o p. cit. " ... con la encomienda se adq uirian derechos y
obligaciones no s61o ante sus indios cncomrndados s.ino ante la Coron " (p. 154).
11 Una \'CZ que el encom •ndero hubiera entrado en posesión de 101 indios no se les

550

TIJ.

FUNCIONAMIENTO DE LA ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA PARTE OB LA

'UEVA ESPA.::¡A

La encomienda neoleonesa se localfaaba generalmente en los alrededores
de los pueblos españoles, haciendas, misiones franciscanas o prisíones reales,
ya que geo ralmente estos centros se desarrollaron en zonas donde la orografía
e hidrografía eran muy propicias para la agricultura, ganadería y minería; 1 ~
un ejemplo sobre esto es el siguiente: de 1596 a 1646 se establecieron en las
cercanías de la ciudad de Monterrey unas sesenta ncomiendas, sta cifra
podía quitar ni remo\'er como lo ordenaban las Leyes de Indias (ver Recopil ci6n de
Leyes ... edición de Madrid de 1774, Lib. 6, Tít. 8, Leye1 46 y 47) hasb ,er oldos
y vencidos conforme a derecho", y s6lo se le podla quitar en caso que incurriesen en
delito penado por la leyes de castilla con _perdimiento de bienes.
Estas disposiciones aplicadu en esta región tenían sus base5 en leyeJ promulgadas
desde 1511 y eran aceptadas y aplicadas en la Nueva España; sin embargo, los gobernadores de eJte uevo Reino parece que procedieron de diferente manera ya que
quitaban a su arbitrio las encomiendas o congregas con la misma libertad con que las
habían ciado; un ejemplo de esto nos los da Juan Pérez de Lenna (A.M.M. Encomienda "copia de carta mandada por el \'irrey •.. al gobernador Lozano .•. " 1671.
Vol. XLII, Exp. 67, f. 13): se quejó de la libertad con que se tomaba los gobernadores para despojar de sus encomiendas a quienes las tenían, sin consideración de
las reales c~dulas tocantes a la. posesión y a los motivos que causaban la µ6rdida
de la encomienda: "Juan Pérez de Lerma, en nombre de esa provincia, me han hecho relación diciendo muchaJ veces acaese qwta.r vos a los vecinos de esa tierra los
indios encomendados por los otros gobernadores, por cau!las muy livianas y aun sin
ellas, ;61o de vuestra autoridad y de hecho sin los oír a justicia ni llamar para ello,
de lo cual reciben notorio ngra.,.io y daño y me suplic6 vos mandase que de ahí en
adelante no les quitáscdes los indios sin que primero los oyesen e fuesen c.onvencido,
por ÍUCZ7.a e por derecho en toda itUtancia o como mi merced fuese ... vos mando
que vea.is lo sU50dicho )' no quitfu ni renovéis de aquí adelante a los veC'in01 de esa
provincia a los indio, que lr.s hubieren encomendado con justo y derecho t.ltulo sin
que primero sean oídos &gt;' \'cncidos por fuero e por derecho •.. ·•
" Esta opinión e, tambi&amp;l compartida por Don Plinio P. Ord6ñez en "hu misiones
franciscanas del Nuevo Reino de León". Historia M1xic1mo. Vol. IJI, No. 1 (juJioagosto de 1953), pp. 102-111. A nuestro parecer el autor comete un error cuando
asegura que las misiones franciscanas proporcionaron los indios para las primeras
congregas; esto sin duda no tiene bates firmes ya que como hemos mencionado, las
encomiendas se entregaron oficialmente en el d1a de la fundación de la Ciudad de
Monterrey -20 de septiembre de 1597-; por otro lado, sabemos que lo primero
misionerO!I vinieron en 1603 como lo menciona Alonso de León, op. cit., p. 62; Israel
Cavazos Garza, "La obra franciscana en Nuevo León", Humo.n-ilas. Anuario, Año ll,
'úm. 2, p. 438. Eugenio del Hoyo, "Evangelización en el • ·ucvo Reino de León',
HMmanito.s. Anuario, 1965, No. 6, p. 322. Santiago Roel, o¡,. cit., p. 25.

551

�fue aumentando a mediados del Siglo . VII -aproximadamente ochenta y
tres- y a principios del Siglo XVIII, llegaban a más de cien.aa
La. mayoría de los encomenderos o protector s eran labradores, aunque
también había militares -en su mayoría oficiales-:, ganaderos, mineros bur6a-atas, clérigos, pero estos últimos en menor número. 30

A. La sucesi6n de las encomiendas:
De acuerdo con las Leyes de Indias (Lib. 6 Tít. 11), no sucediendo el hijo
mayor, sucedcrian los demás de grado en grado. El hijo gue uce&lt;liere en la
encomienda debía alimentar a sus hermanos y madre, mientras no se casare
ésta y no tuvieren aquéllos con qué u tentarse. La hija sucesora en la encomienda, en deíecto de hijos varones Legítimos, contraía la misma obligación
con madre y hermanas, y debía casarse dentro de un año. Si en ,·ida del padre
moría el hijo mayor, la encomienda pasaba a los descendiente legítimos de
éste. Para suceder el marido a la mujer, y ,iceversa, debían haber vivido casados seis meses. La mujer con encomienda que se casare, debía tomar marido
de calidad, y muerto é te, la encomienda volvía a poder suyo. Los hijos del
segundo matrimonio, habiendo tercera o cuarta vida, sucedían en los indios
en que la madre hubiera sucedido a su primer marido. n
En cuanto a la duración de la encomienda, se otorgaba legalmente por dos
vidas; :is pero en este ucvo Reino se utilizaban varios métodos para prolongar la sucesión de la encomienda ;39 éstos eran :
,. Desgraciada.mente no tuve el tiempo suficiente para computar otros centros como
Villa de Cerralvo o Cadcreyta ¡ ffio embargo, los datos mencionados pueden ser consultados en el A.M.M. Civil. Vol.: III-V-IX-X-XI-XIII-XVI-XIX-XX-XXII-XXIIIX.XVII-XXVII I-XXX-XXXIII.
• Del A.M.M. Civil. Vols.: XI-XVI-XX, conté aproximadamente 178 otorgamientos de encomiendas -desde 1636 hasta 1684- y de éstas 98 eran labradores, 25 militares de distintos rangos y el resto oscilaba entre los ganaderos, mineros, burocratas
y curas (hay que hacer notar que !iObre el último sólo encontré un caso, el del padre
y vicario Mart!n Abad de Uria, que la obtuvo por donación).
11 Este problema de la sucesión lo trata detalladamt'ntc Antonio de León, op. cit.,
y Juan Solónano y Pereira, en lo capítulos X y Vil. Sobre las discmiones y luchas
sobJc este punto ver a Zavala, Encomi,nda lndiana, op. cit., Cap. 11-Ill•V, pero
sobre todo el VI.
• Por e.ste medio la Corona trataba de evitar la formación de señor!os de tipo feudal
en América y restringir el poder de los encomenderos; esta restricción se puede notar
en la Cédula Real de Felipe JI finnada en Gante el 5 de septiembre de 1556 y reproducida en su totalidad por Sil\·io Zavala, Encomienda .•• lbid,m, p. 206; se
puede ver también, Cartas de lndia.s. Madrid, editado por el Miooterio de Fomento,
1877, Caja 2, Núm. 5.
• Hay que hacer notar que catos métodos eran muy comunei en toda la Amfrica
como nos lo demuestran Eduardo Arcila Parías, op. cit., pp. 161 a 165. Domingo

552

1. Por
2. Por
3. Por
4. Por

vía de excepción
vía de disimulación
vía de corrupción
vía de dejaciones
1. Por ula de e:uepci6n: era utilizado para estimular )a conquista; es decir, otorgar un privilegio de una vida más para obtener colonos o conquistadores que se aventuraran en ir a otras tierras; un ejemplo sobre este medio
nos lo da el capitán Andrés de Aranda que en 1600, pide al gobernador Zavala, que a las personas que se unieran a la jornada cobtra los indios Gualagilises y tuvieran indio en segunda vida, les extendiera un título de nueva
encomienda; esta petición los transformaba de segundos en primeros propietarios y por lo tanto podían disfrutar de la encomienda ellos y un sucesor.
La gracia solicitada fue concedida por el gobernador, }' ella equivalía a prolongar la posesión de la encomienda hasta Ja tercera vida, aunque sin romper
con la norma establecida de Las dos \idas!º
2. Por vía de disimulación: este fue un medio muy socorrido u en esta
región y hubo casos excepcionales en que había encomiendas " ... de cinco
vidas. . . sin respeto a las leyes de las Indias, ni a las órdenes reales que hay
en su contra ... "; •2 pero parece que esta costumbre era muy aceptada por
los pobladores de esta comarca.
3. Por vía de corrupción: más frecuente que las prorrogaciones por disimulación y por composición, fueron la prorrogación por corrupción; ésta
Amunátegui Solar, op. cit., Vol I, pp. 78 a 81. Elman R.
Zava.la, Ibídem, Cap. VI.

rvice, op. cit., p. 2-12.

• A.M.M. Informes. T. X, Exp. 14, f. 13; esta co tumbre es ya pública en 1667
cuando Felipe Núñcz en solicitud de encomienda declara: " .•. se me encomienden los
indios por tres ,idas como es costumbre a roldado que va en jornadas de lucha contra el indio ... " A.M.M. \'ol. IX, Exp. 128, f. 3; aunque máa adelante no he en•
contrado otra mención, te medio fue muy común en América.
.. Este medio fue muy socorrido en América. Carlos V concedió las encomiendas
s61o por dos vidas, pero Felipe 11, viendo que se acababan e incorporaban a la Corona y que los descendientes de conquistadores y pobladores qu daban pobres, ordenó
al virrey Enríquez de la • 'ueva España, en carta de 15 de mayo de 1565, que disimulase la sucesión en tercera vida. Felipe III, por Real Cldula de 4 de marzo de 1607,
concedió una \ida más por la mima vía de disimulo y ordenó que al terminarse, se
incorporasen a la Corona; esta gracia no alcanzaba a aquellos encomendero que hubieran muerto en el didrute de la tercera vida antes de la promulgación de aquella
ley del 4 de mano. De esta manera se autoriz6 la sucesión por cuarta vida. Se puede
\.'er con más detalle este fenómeno en forma general en Silvio Zavala, Encomienda,
op. cit., Cap. VI. En forma parúcular en el e.aso de Venezul'la ver a Arcila Farias, op, t:it., p. 161.
0 A.M.M. Encomienda s/n. perteneciente a la colección particular de don
Vito
Aleaio Robles.

553

�consistía en lo siguiente: otorgar titulo de nueva encomienda en favor del
heredero o pariente más cercano del último propietario, a la muerte de éste
y término de la segunda vida; un ejemplo: La encomienda de Di go de
Montemayor el mozo, pasó a manos de su esposa doña Elvira de Rcntería;
luego a su nieto don Gregario y más adelante a su primo Diego Rodríguez
de Montemayor y después a su yerno Diego áenz y de ahí pasó a su hijo

José

de áenz.u
4. Por vía de dejaciones: un medio muy común para obtener prorrogaciones sin que aparentemente se infringiesen las leyes, era el de las dejaciones;
que consistía en los siguientes: el propietario de Ja encomienda renunciaba
a ella; se la sacaba entonces a oposición y se 1° otorgaba a su heredero, en
primera vida; éste hacía lo mismo y la encomienda pasaba nuevamente en
primera vida al heredero del último. O bien, el propietario que la tenía
en segunda vida hacía dejación para presentarse luego como opositor y obtenerJa de nue\.'O en primera vida. Un ejemplo donde se conjugan las dos variantes del procedimiento de las dejaciones, es 1 de la encomienda de indios
ca.tu janos deJ valle de Cerrako, que perteneció en primera vida a Alonso R~
driguez. quien luego renunció a ella-en 1650- para que la obtU\iera también
en primera vida su hijo Pedro; a la muerte de éste, pasa en segunda vida a
su hijo Roque en 1684, quien la renuncia y se presenta luego en la oposición
y la obtenía en primera vida." De esta manera, por el sistema de renuncia o
dejación la encomienda se había perpetuado en la familia. Era evidente que
este procedimiento se ponía en ejecución cuando el renunciante se hallaba seguro de antemano de que en la oposición de beneméritos 1 seria preferido él
mismo o el heredero a quien trataba de beneficiar.
Estos cuatro métodos eran utilizados indiferentemente ya que " ... los gobernadores sólo les interesaba sacar una buena parte de dinero o indios en
cada encomienda y no ks importaba para nada las órdenes reales ... "¡ •1
aparte la lejanía de estas tierras hacia que las leyes o nuevas órdenes no llegaran o fueran tomadas en forma indiferente. Alonso de León comenta al
respecto: " ... por el poco conocimiento que los jueces en les e ta ... " •G

ª brael Cavazos, Catálogo y Sínteñs, op. cit., Cédulas 17-713-795-847. Ver tamhifo
caso de Encomienda de José :Martíncz en A.M.M. Encomienda, Vol XXVI, Exp. 1,
donde se menciona basta quinta sucesión por soborno.
" A.M. .. {. Protocolo, Vol. VII, fol. 151, No. 19. También se puede "er en esa
misma sección los Vols.: II-IV y IX, donde hay numeroso, &lt;-asos con e\tot matices.

ª A~\!.M. Causas, Vol. IV, .Exp. 56, l. 89 "declaración del Clérigo Francisco de
Elorza el 30 de sep1iembre de 1698".
• Alonso de León, op. cit., p. 98.

554

B. Unidad de la tt1.comienda o congrega en esta frontera :
La tendencia anotada en las !eres de Indias es la de la conservac1on de
la unidad de 1a encomienda, esto es, la conservación de la entidad indígena
asignada al encomendcroY
En 1620 se ordenó que por haberse multiplicado los vecinos de las Indias y
crecido el número de naturales, los virreyes y gobernadores habían tenido por
conveniente dividir algunas encomiendas y dar parte de ellas, con la propiedad, a un encomendero y lo demás repartirlo de pensión entre otras personas
para que todos los hijos y nietos de los conquistadores y pacificadores. par~ciparan de tales beneficios, quedando a cargo del encomendero prop1etano
la obligación de velar por los indios, obligación que fue extendida por esa
cédula a todos lo participantes de la renta. 49
Esta cédula real de 1620 no rezaba para el uevo Reino de L ón, donde
la situación era diferente por faltar encomiendas grandes, y como las renta.S
eran pequeñas, se preferia entonces separar los indios contribuyendo de ese
modo a hacer las encomiendas aún má pequeñas de lo que por í eran; "
las divisiones de las encomiendas habían alcaw.ado para fmales del iglo XVII.
., Esta Lcndcncia se puede notar en la ley número 2 de la Recopilación, correspondiente a la ordenanza de población de Felipe II, se ordena "que cada repartimiento
quede entero y sin dividir". Otra ley de 1618 mandaba que no debían di\idine las
encomiendas por ningún motivo, bajo pena de 1,000 pesos para t'l gobernador que lo
hiciese y nulidad de repartimiento. OLra ley de 1620 prohibia separar cierlo número
de indios, 'ºporque así se divide y aparta lo que debe estar junto y unido ••. " Anteriormente ya una cédula. había dispuesto la fusi6n de las encomiendas pequciias pata
formar otras de más importancia. Esto no significaba que 13.s encomiendas mayores debían reducirse.
41 Recopilación de las leyes de Indias. Lib. 6, Tlt 8, Lry 26.
41 Un ejemplo: Antonio Leal, Alcalde mayor de la Villa de San Juan B. de Cadercyta, sep3.l6 en dos encomiendas la parcialidad del principal JosE, que .e componía
en total de doce indios útile, incluyendo al jefe; el principal con cinco indio, ~
rrcspondi6 a Bias de la Garza y los otros seis indios se dieron a Matías de Silva
( .M.M. Encomienda. Vol XX, Exp. 112).
T.am.bibi se producía un movimiento inverso, es decir, se iniciaba un movimiento
de "agregaci6n" y en este proceso queda descubierto cfaramente que la clivhión de
las encomiendas había airan.za.do en esta comarca del ,irreinato un gran desarrollo
como lo demuestran los siguientes ejemplos:
l. En 1675 " .•. habfondo vacado la encomienda de indios Moquiaguines en los
alrededores de la villa de San ..• Cerralvo, Juan Núñez de Carvajal que poseía la de
los indios Cacame"'•"- solicitó que se agregaran aquellos indios a los suyos como lo
.,-,
d
. "
habían estado ... por mayor conscrvaci6n y utilidad y estar en au pueblo Y octnna
(A.M.M. Protocolos, Vol. XIII, Exp. 203).
2. En 1682 se confirmó a "... ntnmo Jiménrz vecino de la Yilla •.• Cadereyta,
la encomienda indios Patiaguara ..• por haber estado antiguamente agregados unos
a 01ros" (A.:M.M. Protocolos, Vol. XIII. Exp. 345).

555

�A principios del Siglo XVTII se observa una fuerte tendencia a agregar
las encomiendas P,equeñas, en cumplimiento de las antiguas disposiciones -de
1630-- que lo ordenaban. Lo cierto es que para 1705 los indios se encontraban divididos en encomiendas tan pequeñas, que las ocho encomiendas
que José de Porras pidió que se le agregasen a la suya, en la jurisdicción del
Real Y minas de Santa María del Río Blanco, no sumaban entre todas sino
19 indios tributarios. Esas ocho encomiendas estaban en cabeza de la Corona, y una de ellas tenía 8 indios, la otra 4, tres de ellas sólo 2 indios cada
una, y finalm nte otra con un solo indio. Las otras dos no tenían indios \'arones y una de ellas se componía de una india;'º unidos a 10 indios de
la encomienda del peticionario, sumaban en total 29 indios.
Como se puede ver, la tendencia general a finales de la extinción de esta
institución era romper la unidad de la encomienda.

tarla en muchos casos. Por ejemplo en 1645 eJ gobernador Martín de Zavala rectifica las dos encomiendas que tenía Rodrigo López de la Cruz en la
Villa de Cerralvo, pues ambas no sumaban en total sino quince o dieciséis
indios.ª3 Las dos encomiendas de Gaspar de Trcviño en los alrededores de
Monterrey, no llegaban a seis indios. 5•
El gobernador Pedro Fernández de Ventosa -1692 a 1697- puso excepcional atención en Jo tocante al tratamiento que recibían los indio y en general al régimen de la encomienda o congrega, separ6 algunas de estas encomiendas múltiples que vacaron durante su período o procedió por cargos
contra otras. Pero estas disposiciones no fueron muy efectivas, ya que al poco
tiempo él firma el otorgamiento de encomiendas múltiples a varios vecinos de
San Pedro Boca de Leones.ª~
I)eseués de este intento no se present6 otro hasta la llegada de Barbadillo,
mientras tanto esta costumbre local seguía haciéndose impunemente.

C. Encom~ndas múltiples:
Una cédula de 1618 disponía que así como convenía para eJ buen gobierno que las encomiendas no fuesen mur cortas, era también justo que no se
diesen muchas a un solo encomendero. 51
En esta frontera norteña era común que un solo individuo poseyera varias encomiendas o congregas; esto se debía a que las parcialidades indígenas
eran muy pequeñas y para darle un premio suficiente a los conquistadores v
primeros pobladores, era preciso reunir a varios principales en un mism~
título de encomienda.~: Por eso, cuando se trat6 de P,oner en ejec11ci6n )a
cédula de 1618, los gobernadores se encontraron con que no era posible aca3. El cacique Alvaro de la encomienda que fue de Tomis Gutiérrez. en el valle de
San Francisco, introdujo una representación de 1707, en el cual dccla_r6 que por
muerte de éste se habían puesto edictos para encomendarla de nuevo, " ... lo cual
es en grave daño y perjuicio mío y de los demú naturales que tuvo encomendados
porque es público Y notorio que siendo encomendero Crist6bal de Leal de la ene~
mi~da que ho: tien; Felipe Núñcz en dicho ~e, el dicho Cristóbal Leal para remediar a Rodngo Nuñcz, su hermano, sacó de dicha su encomienda una parcialidad
consid~mble de indios para que se le, encomendasen al dicho su hermano. , • el cual
poseró r sucedió en ella Gonzalo úñcz, su hijo, de lo cual mis padres y otros antiguos no han dado noticia e la tiene los demás indios que de la parcialidad desagregada
hemos descendido, y despufs han ido sucediendo y pasando n distintas personas a
quien nos han encomendado, viviendo siempre todos los dichos indios en general desacuerdo por versi: dividido y apartado del tronco principal" (A.M.M. ColeccitSn particular de Don Vito Alcs.sio Robles).
• Esto se comprueba en el •. M.M. Vol. XX de Encomiendas v Vol XXVI del
de Protocolos, donde hay numerosos ejemplos.
·
·
•• Recopilación, op. cit., Lib. 6, Tít. 9, Ley 15.
" Este caso es muy parecido al de Venezuela y Chile; ver Arcila, 0 ;. cit., p. 170
y Amuniarlgi, o¡,. cit., VoL Il, p. 230.

556

D. El sonsaque:
La saca de indios de unas encomiendas a otras por medio de la persecu-

ción, del engaño o de las uniones matrimoniales, constituyó uno de lo \'lClO
más antiguos de la instituci6n y la fuente más común de enojos y largos
conflictos judiciales. 156
En este reino se prohibió el sonsaque en la ord nanza de Zavala en 1627;
sin embargo esta orden fue ley muerta en esta región, ya que los litigios por
este delito llenan numerosos y nutridos expedient , generalmente estos pleitos
se iniciaban después de la "caza de piezas" o cuando se recolectaba de nuevo
a los indios para el nuevo ciclo agrícola anual; es decir, por el verano. 57
Una de las causas del sonsaque más común eran las uniones matrimoniales.
Como las encomiendas eran pequeñas en su mayoría, los indios de varias en-

ª A.M.M. E.ncomienda., Vol. XXI, Exp. 19, f. 12.
.. A.M.M., Encomienda, Vol. XXI, Exp. 89, f. 17.
'" A.M.M., Encomienda, \"ol XXII, s/n. tambi~ ver en r1 mismo Vol Exp. 18
"informe de Joaquín florC$ en .íontcrrey, 23 de febrero de 1695" donde dice "el
gobernador ... Ventosa se ha unido a los encomenderos y vh~ nuevamente esta
frontera en el soborno continuo ... "
.. &amp;ta. costumbre era muy común en toda la Am~rica como lo destaca Simpson,
op. cit., al decir: " ... era común que se sac-ara a indios de otra.~ encomiendas w.ra
engrandecer las propias" ( p. 35). Alomo de León nos dice
respecto " ... tienen
lo mis en indio en servicio y es tanta .•• la insaciable codicia de llevar gente y aprovechane del poco acrvicio que de ellos tienen, más por ostentaci6n y vanidad de decir
que son dueño de grand rancherías no se limitan y van al sonsaque .•• " (p. 98).
11 Este ciclo de iniciación de pleitos pude 1uponerlo cuando investigando el Vol. VI
de encomiendas anoté las fech:u de lo pleito y todos concordaban en la fecha de
recolecci6n de frutos en junio o agosto,
557

;

�comiendas se casaban entre sí. Los hijos quedaban en la encomienda a que
pertenecía la madre, regla que no fue objeto de discusión. Pero los cónyuges,
obligados a vivir separados la mayor parte del tiempo, tendían a vivir en una
de las dos encomiendas. Esta tendencia fue estimulada en un principio por
los encomenderos o protectores, pero después -casi al final de esta institución- se tendió al casamiento entre indios. de la misma encomienda y algunos fomentaban el concubinato.~ª

E. Otras uiolaciones de la encomie11da neoleonesa:
Una de las limitaciones que poseía una encomienda era que no se permitían
los traspasos, los trueques, las donaciones, el alquiler de sus indios préstamo .
y dotes matrimoniales; es decir, la encomienda no podía ser utilizada como
un medio para obtener o garantizar un capital. 19
Estas restricciones no fueron llevadas a cabo en este reino, ya que la en-•
comienda era aprovechada como un tipo de cambio en algunas transacciones comerciales, como en los traspasos, los trueques, las donaciones, e1 alquiler, la venta, préstamos o dotes; ejemplos sobre estos desmanes hay muchos
-desde el principio hasta el final de la encomienda o congrega-:
Marcos Alonso e1 mozo, " ... cede y traspasa para con esto (sic) el acción
y el derecho que tengo de dos rancherías de indios en encomienda, cuyos
nombres de los caciques son los siguientes: Evalayaque y Ymapalieguen ...
por cuatrocientos pesos ... " 80
Juan L6pez, " ... hace saber que Martín de Solís me tracó y dio la mitad
de la gente de una ranchería en encomienda y otra mitad de otra ranchería,
los cuales sus caciques se llaman Mamayagua y Caminucamoa ... " 81
"Bernabé de las Casas hace constar que mediante este escrito donó la encomienda de indios Amapolas r Teguanapates que me otorg6 don Diego de
Montemayor ... al cura }" \'icario Martín Abad de U ría.• .. "n
• A.M.M., Civil. Vol. VI, Exp. 25 "Información del Lic. Francisco de la Calancha Valenzuela en Monteqey el 19 de abril de 1967" declara que los cncomenderm
evitan a toda costa el casamiento entre indios de otras congregaciones para no tener
problema.! e incita y hasta provoca en concubinato ... "
• Ver sobre esto a Antonio de León, op. c:il., Cap. X. Sol6nano y Pereira, Cap. XVI.
• A.M.M., Civil. Vol. VIII, Exp. 27, f. 24. También se puede comultar sobre este
tema e! Vol. l, foL 34, núm. 25. Vol. II, El!J&gt;. 59. Vol. III, Exp. 20, 55 y 60. Vol.
VIII, Exp. 32, fol. 5 y Vol IX, Exp. 32, fol. l 1. Consúltesc a Iuael Cavazos en
Indice y SlntesiJ op. cii., Cédulas: 25-137-192-215-220-281-295-479-545-651-653.
• A.M.!\{, Civil. Vol. X, Exp. 24, f. 5. Ver tambifo Vol. Xl y XV donde hay mu•
chos ejemplos.
ª A.M.M., Protocolos. Vol Ill, fol. 110, No. 61. Ver también a Israel Cavazo,,
lbid•m; cédulas: l-3-2().;21-29.:.4345-83-89-90-91-97-211•261-273-274--2837376-415-451460-461-462-524-528-534-602-616-634-644·661-677-749-750-820-854.

558

Sobre el arrendamiento de la mano de obra indígena perteneciente a la.
encomienda se dice en 1678 que "es de todos público )' notorio que casi todos
prestan sus indios de las encomiendas por un peso o un peso y medio por
temporada de ganados. . . de dos a tres pesos si es para cosecha ... y de tres
a cuatro pesos si es para labor de minas •.. " u
En cualquier venta de terreno que pertenecía a un encomendero era muy
común que se dijera '·con dos rancherías de indios... e,
En préstamos era notorio "que los indios son empeñados como objetos ... " o:.
En la mayoría de los dotes de matrimonio se destaca "una encomienda de
indios''. 86
En fin, en la marorla de las transacciones comerciales, los indios eran utilizados como garantía de pago, como tipo de cambio. etc, Es dec.ir, que a
través de estos abusos podemos destacar que el indio del Nuevo Reino de
León \ivia en un estado de esclavitud; aparte se puede decir, que Ja legislación protectora indigenista era ley muerta en esta parte de la América Sep~
tentrional.

JV. LA

VIDA INDÍOENA DEN'lltO DE LA E COMIE 1DA O CONGREGA

EN ESTA PARTE DE LA COLONIA ESPAÑOLA

La vivienda de los indígenas encomendados o congregados adquiría dos
formas -según estuvieran en una mina o en una hacienda-; en la primera,
se les obligaba a construir sus rancherías en forma cercana a la mina; en
las segundas, se construía un gran caserón llamado galera que tenía una sola
puerta y Ja luz entraba por un gran tragaluz en el techo y en las noches eran
encerrados y cuidados por un encargado o se les encadenaba para evitar su
hwda.' 7

ª A.M.M,, Historia. Vol. X, Exp. 192, "información sobre las congregas del Nuevo .•. por Fray Francillco del Bosque en la ciudad de ... Zacarecru el 27 de mano
de 1718".
.. Ver a Israel Cavazos Garza, op. t:il., Cidulas: 9-16-34-48-102-118-127-149-152155-lSS-163-16 7-191-195-2 70-288-30 l -314-321-412-417-529-558-566-5 77-5 78-601--607- ..
672-678-682-713-767-773-778-794-803-806-814--821-83S.:839-850~52-B53.
• A.M.M., Rollo número 2 del Archivo de Microfilmación de este Archivo que ae
encuentra en la B. de A. e H.
• Israel C.ivaios Gana, lbidem, Cédulas: 49-105-206-N0-242-246-249-250-340-432613-658-662-7 58-790.
11 Ver a Alonso de León, op. cit., p. 98. Fray Vicente de Slllltamar{a, Rt!laci6n hist6rica d11 la colonia d,l Nuevo Santander )' costa dtl Stno Mtxicano. Escrita por el. ..
en icolás de Le6n, bibliografía m,xicana d11l Siglo XVlll, Apmdice a la letra S;
p. 397. Fidel de Lejana, Conq11.Í.Ita espiruual th Nu,va Santand,r. Madrid, Con,ejo
Superior de Investigaci6n cieo tífica, 195 7, p. 897, Jos~ Eleutcrio Gonzále:z, Obras com559

�El horario de trabajo era agotador, ya que "se inicia con los primeros claros del dia. y sin parar se termina hasta cuando las estrellas empiezan a campear en el cielo ... "; 08 esto nos hace suponer que trabajaban de once a doce
horas diarias.
En las haciendas eran utilizados para sembrar o recolectar cereales -en
especial el maíz-, cuidar el ganado, artesanías para uso intemo.Gg
En las minas trabajaban en la perforación y '·la pica de piedra"/º

El rendimiento en estas actividades era considerado como "insuficiente y
y no recibían ningún pago de ninguna especie. 12
En los días de trabajo -en las haciendas era en época de s.iembra, en las
minas mientras durara el ''auge"- eran alim~ntados a costa del encomendero o protector y consistía en una o dos mazorcas de maíz para la cena y

torpe"

71

t,llltas. Monterrey, Imprenla del Gobierno, 1885, Vol. I , p. 78. Alejandro Pric-to, Historia, geogra/la y 1,stadf.stiea del estado d, Tamaulipas. México. Tip. EiCalerillas, 1873,
p. 83. Alberto Cosslo, op. tit., Vol. 111, p. 12. Vito Afeuio Robles, Coahuila )' Tt1'as
en la lpoea colonial. México, Ed. Cultura, 1938, p. 96. Del mismo autor, MontlfTTl'J tn
lo historÚJ y 111 la lc¡tnda. México, Antigua Librer!a Robredo de Jo é Porrúa e Hijos,
1936, p. 67. Santiago Roel, o¡,. eit., p. 26. Una descripción muy viva sobre l:u galeras
nos la proporciona Froy Juan de Salas, PrediC3dor y guard,iin del convento de
San Francisco, en Monterrey, 22 de junio de 1662 (A.M.M., Civil. XIII, Exp. 20,
fol. 49), declarando que "las galeras donde los indios son puestos a vivir en tlempo
de cosecha ..• duermen en la noche despufui de su largo trabajo .•. hay gran hoyo
en medio del techo donde éntre la única luz, porque no tiene ventanas.. . está llena
de pulgaJ y bichos muy dañinos todos; lo cuida un indio de confianza y también en
unas casaa se prefiere encadenarlos por ser así más seguro. . . los indios de alú no aon
de la misma nación y pocaJ vece, 10n de la misma familia •.. "
• A.M.M., Civil. Vol. XIII, Exp. 20, fol. 49, op. cii., sobre este tema hay mucha
información a principios del Siglo XVIIJ y todos concuerdan que trabajan mucho "sin
ver jamás su trabajo, ni fruto, sin descanso de día a noche ... " (A.M.M. Encomienda,
Vol. IX, Exp. 18), ver también en ramo de Civil, Tomo XII, hay por lo menos quince
informaciones al respecto.
'" Santamaría, op. cit., p. 402. Alejandro Prieto, op. cit., p. 84. Za,·ala, Los esclavos ... , op, til., p. 260.
i. Ver en el A.M.M. Protocolos, Vols. XI y XIV, Exps. 47-78-89-109-l 10-ll5 del
primero; del segundo, 12-18-20-45; y también Israel Cavazo1 Garza, Indice ... , op.
cit .. Cédula : 44-85-88-94-100-101.
" Alonso de León, op. át., p. 98 dice: " ... de poco servicio que de cllos tienen
(se refiere al indígena)". Otros consideran que ''no son útiles para nada, son un estorbo" ( .M.M. Caus;u criminales, Vol. IX, Exp. 115).
,. Lejana, op. eil., p. 896. SanLamaria, op. cit, 402. Prieto, op. cit., p. 84. ito
Alessi.o Robles, op. cit., p. 97. Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., p. 261. Como se puede
ver, las dispo!liciones de Zavala de 1627, donde eslipulaba que se debe pagar un peso y
medio al año para cosas de vestir; cosa que en la realidad nunca se llevó a cabo.

560

el ahnuerzo; de comida se les daba maíz cocido; cuando no efectuaban ninguna labor eran compelidos a que , 10Meran a su vida de recolección.ª
El vestuario consistía en una frazadiUa o un Cotón de ayal, aunque lo
ordinario era que anclaran dcsnudos.H
La doctrina religiosa no era conocida, &gt;·a que el encomendero o protector
se limitaba a obligarlos al bautismo y darles nombres cristianos, in preocuparse de enseñarles los elementos primordiales de la reliai6n cristiana; este
descuido estaba unido al desdén d los misioneros de hacer su tarea evangelizadora.16
, Los indios que se enfermaban no tenían ninguna clase de asistencia médica
)' en algtmos caso se les obligaba a trabajar sin imponar su estado de salud. 78
Cuando la temporada de traba jo t rminaba -en especial en las haciendasel encomendero los dejaba de nuevo en libertad con cl pretexto de no poder
sostenerlos y vohfan de nuevo a su vida n6mada; 17 el encomendero o protector se quedaba con las mujeres y los lújos, ya que por un lado, le servían
como rehenes para obligar a sus esposos a regresar cuando los necesitara, y por
el otro, se protegía a una futura "cría que las mujeres podían tener y que
ría de su propiedad" y también se solucionaban las labores de la casa.~
En un principio se marcaba a los indios con figuras identificadoras hechas
por dagas o hierros de herrar, pero esta costumbre desapareció a lo largo
del . iglo XVII!ª
Cuando de nuevo se les nece itaba eran locali7.ados y traídos a la f ucr¿a
para iniciar nuevamente su ciclo de trabajo y dejarlos después en libertad.
Esta nue\'a cacería se hacía sin ningún permiso gub mamen tal; se organizaba
'· Santamaría, op. cit., p. 4-03. Prieto, op. eit., p. 84. Ales5io Robles, Coahuila y •. • ,
op. tit., p. 68. Zavala, Los esclavos ... , op. til., p. 259.
" Alon,o de León, op. tit., 98. Santa.maria, op. tit,. p. 402. Prieto, op. cit., p. 85.
" Crítica sobre la labor de los misionero con los indios nos la da Alonso de Le6n
lbid,m, p. 66.
11 \'er a Santamarfa, op. eit., p. 404. Prieto, ·op. rit., p. 85. Zavala, op. til., p. 259.
" Sanuunaría, lb1dem, p. 409. Prieto, lbidem, p. 86. Vito .'\Jessio Robles, Coahuila
y ••. , op. eit., p. 71. Zavala, Los e.!clavos •. . , p. 260.
' Santnmaria, lbidem, p. 410. Príeto, op. cit., p. 89. ito Alessio Roble, loe. cit.
Zavala, op. tit., p. 260.
" A ..M.M. Encomiendas, Vol. XII, Esp. 98, f. 16 Santiaf!O de Pnmeda t'n el valle
de Pilón de 1675 declara: " ... ante, se marc.,ba , los indios para saber con una se•
guridnd de que eran de ellos y no de otros .•. uno&amp; u5aban el cuchillo al rojo vivo y
ponen una señal. . . otros usan su marca de itanado. . . pero e o hoy no ire usa y es
neccs:ario vol\'er para evitar las confusiones que hay ... " En el Vol. IV de Encomiendas
he encontrado las siguientes marcas:

A e+&gt; A V
561
H36

�entre un grupo de encomenderos y salían en busca de sus encomendados y
en estu cacerías trataban de engrandecer su encomienda con indios de otras
rancherías; así tenemos noticia que cuando existía la costumbre de marcarlos
había muchos indios " ... con marcas borradas y en forma encimada otras
de otros encomenderos ... " 50
Esta vida en las congregas, unida con otros abusos como el de usar a los
indios como bestias de carga, 81 ofensas de hecho y palabra; s:: van a hacer que
los indios encomendados o congregados se rebelen y maten a sus amos o tiendan a irse a otras tierras sin importarles dejar a su mujer e hijos; surgiendo
un nuevo tipo de "indío" que era estepario por excelencia y se dedicaba al
robo de las haciendas o se unía a grupos de otras tribus y atacaba a los
españoles. 83

V.

LA UTll.IZACIÓN DEL TÉRMINO ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA COMARCA FRONTERIZA

Como hemos explicado la encomienda en esta tierra de "guerra "v;va,, tuvo
una transformación fomentada por varios factores, a saber :
"' A.M.M. Encomienda. Vol IV. Exp. 89, I. 4. ''pleito de el Capitán Hemando
Mend.iola contra Juan Bennea sobre el robo de indios en encomienda en Monterrey,
a 18 de abril de 1652". Hay que hacer notar que la costumbre de ir a e.azar de nuevo
indios era muy común en esta región en toda la época que duró esta institución y
cuando se da noticia de este acto son en forma esporádica y siempre cuando de pleitos de indios; un ejemplo sobre esto (A.M.M. Protocolos. Vol. XIl, Exp. 98, f. 13),
2 pleitos de Juan Pérez de los Rios contra Manuel García de las Rivas por robo de
indios de encomienda ... Monterrey 13 de mano de 1697". Declaración de García
de los Rivas " ... iba acompañado con Nicolás Guajardo, Tomás Gutiérrez, Dionisio
López Portillo y el que declara, todos encomenderos en caza de los indios de nuestras
congregaciones porque se acercaba la temporada de cosecha.. . como es costumbre en
este Nuevo ... "
u Como sabemos, esta costumbre fue prohibida en las Leyes Nuevas de 1542 (mayor información en Zavala, La encomienda ... , op. cit., Cap. III) y en la ordenanza
de Zavala lo prohibe t.1mb.ién. Sin embargo, esto era muy común en esta región por
lo menos hasta finales del Siglo XVU; el último ejemplo que poseemos de e~to es
en la venta de minas de don Juan de Villarreal donde dice "vendo la mina de ...
con indios de carga de mineral. .. " (A.M.M. Civil, Vol. XXVI, E.~. 5, f. 37).
"' Est.a acción provocaba asesinatos entre indio y encomendero como se puede comprobar viendo A.M.M. Causas criminales, principalmente los primeros ,•olúmenes; Alonso de León, menciona varios casos donde los indios ofendidos atacaban o mataban a
su encomendero, verlo en pp. 56, 89, 98.
.., A. f.M. Causas criminales. Vol. XI, Exp. 173, "el indio Miguel de la. de Sebastián
Ramú-ei escapado desde hace dos años se dedicaba a vivir con delincuentes y robar
a las estancias de españoles ... " en 1667. Ver otros ejl!IDplos en este mismo ramo en
Vol. XI, donde he encontrado muchos delitos sobre estos indios.

562

l. Un marco geográfico poco propicio para cualquier actividad económica,
exceptuando la ganadería.
II. Distancia -tiempo y espacio-,- que había entre esta región y la capital
del virreinato.
III. La connh·encia de las autoridades locales.
IV. La ignorancia de la población española de la mayoría de los actos
jurídicos que se hadan en el centro de esta colonia.
V. Numerosas tribus, _pero con poca poblac.i6n cada una.
VI. Un status cultural del indígena muy parecido al del hombre paleolítico.
Estos factores unidos y entremezclados entre sí crearon y fomentaron un
ambiente propicio para la deformación de la encomienda.

El término encomienda fue utilizado desde un principio -aunque el funcionamiento era en su mayoría totalmente distinto a lo que estipulaba la corona
o se llevaba a cabo en el centro del país-, y se siguió u ando por casi todo

el siofo XVII.""
El 9 de mayo de 1672 la reina gobernadora Mariana de Austria firmó una
real cédula donde ordenaba al virrey de la Nueva España don Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, que •• ... no permitáis que a los chichimecos que se prendieren en el Nuevo Reino de León pudieran hacerse
esclavos, ni venderse bajo penas ... ; os ordeno que comuniquéis al Obispo
de Guadalajara que dé órdenes pertinentes para que los indios de ese uevo
Reino de León se reduzcan por la predicación y sean congregados en pueblos y se les reparta tierra y no tributen por diez años". 5
•• Quisiera mencionar que en algunos documentos se menciona congregaci6n, pero
era utifü.ado en esta parte de la colonia como un medio de unir a distintas tribus no
para fonnar pueblos independientes de los cspa.ñoles, sino para crear precisamente
la encomienda.
Recordemos que la congregación de los indios o su reducción a pueblos era un medio
para cristianizar, urbanizar y por tanto civilizar a los "muchos indios que vivian sueltos o en pequeños grupos, muy alejados y desligados de las grandes comunidades indígenas. Su fácil control en las dos órdenes, el religioso y el politim, reclamaba como
procedimiento obligado la agrupación, y en ella recurrió la Corona Española". (José
Miranda, Mltodos y resultados d11 la política indigenista en México, Ediciones del In tituto Indigenista, 1954, p. 39); sobre el funcionamiento ver al autor mencionado y
a Ernesto de la Torre Villar, Las reducciones de los pueblos de indios tn lo Nueva
España.
Quisiera destacar que las congregaciones de indios del tipo que ~ hizo a pnnr1p10s
del Siglo XVI por órdenes de Felipe II se intentaron en esta frontera hasta llegada
del Lic. Darbadillo en 1715 y no antes .
15 A.G .• '
Reale• Cédulas, Vol. XIII, Exp. 40, 11 p. Juan Francisco Montemayor y
Córdoba, Sumarios de las cédula;, 6rdenes y provisiones real//s, qu, se han despacl,ado
por su Majestad para la Nueva España y otras partes, especialmente desde el año de

563

�El 21 de septiembre del mismo año, el ,·irrey despachó una real cédula
para que se qtútasen las encomiendas y se .congregara a lo~ indios ~~ pueblos, pero no se Uev6 a cabo porque el obispo de GuadalaJara muno an_:es
de cumplir este mandato y también porque a los pobladores de esta region
no les convenía por ninguna razón la su pensión de la encomienda, ya que
·
·
·
d e ellos • .. " 86
"se interesan en que 1os ·md'10s vivan
ignorantes
para servirse
Este mandato real fue conocido por los poblador de esta región como lo
demuestra un informe del Oidor de la Nueva Galicia don Juan de Oliuán
Rebolledo y otro escrito del.fraile Juan de Lozacla: 7 los dos están d,e acuerdo que los pobladores de esta frontera en vez de acatar la Real Cédula de
1672, sólo mudaron el nombr de encomienda a congrega y quedaron los
indios en la misma situación.88
Hay que hacer notar que a partir de esa disposición real, l?s habitantes
de esta zona del norte utilizaron en forma indiferente el ténruno de encomienda o congrega 9 hasta el año de 1715, en que el licenciado Francisco de
Barbadillo y Victoria suspendió las "encomiendas o congregas' .00 Después
---cuando Barbadillo regresó a la ciudad de México, las co as volvieron a su
sitio de nuevo- en forma definitiva. se utilizó el nombre de congrega en
vez de encomienda y con este nombre fue conocido por Mota y Escobar, anta María, Arlegui, Gonzalito , etc., y consideraron todos que esta palabra
fue utilizada desde el principio de la colonización de esta frontera.
La e.,cpresión encomendero fue utilizado hasta 1715 91 }' a partir de este
1628 hasta tl año dt 1677. México, 1678. Libro V, sumario 73-74. También lo mmciona Zavala, Esclavos indios ... , op. cit., p. 258.
.. Zavala, loe. cil.
11 Sobre el Oidor Oliuán, Zavala, Ibídem., 257. Sobre Lozada: A.G.~. Reales Cédulas, Vol. XII, Exp. 13. "Informe sobre la situación de los indi~ en el 'uevo. • •
dado por el fraile Juan de Lozada el 16 de junio de 1710 en la ciudad de Monterrey".
• Zavala, loe. cit., y A.G.N. Reales Cédulas, op. cit.
.
., Israel Cavazos Garza, Indice y ... , op. cit., Cédula 487: "Congregaci6n de los
indios. . . a favor de don Juan de Casto ... "
"Marcos Flores vecino de esta ciudad. . . solicitó una e11comit11do. . . • 14 de mayo
de 1697 (A.M.M. Vol. XXI, civil. Exp. 27, f. 40).
En 1698, José de la Mota (A.M.M. Ci"il, Vol. X."IX, Exp. 1, f. 27, sin lugar, lo.
de abril de ... ) "pido una encomienda o congre"o.".
En 1702, Cristóbal de Le6n, de la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad de
\a Mota, dice " ... y solicitando una encomienda o congrega ... "
Indudablemente el tfrmino congrt-ga se empezó a usar para abreviar el de congregación.
•
.G.N. Reales CMulas. Vol. XX.XVIII, f. 192. v. "Comisi6n del Sr. Lic. Barbadillo ... ": en este documento dice: "creyendo que para bien de la paz de esta.5
tit'rras y. . . la suspensión de las encomiendrui o congregas ... "
n En ¡ 699, Fernando de León, declara que " ... vecino de este real de San Pedro

año se usó el de protector 9~ y con este nombre fue conocido por los cronistas
de mediados del siglo XVIII y también se consideró que fue usado desde
el inicio de la población de esta regi6n noreste de la colonia.

VI. LA

SUPRESIÓ

DE LA CONGREGA EN EL

UE\'O REINO DE LEÓN

Esta estructura de explotación de la mano de obra indígena degenerada
en extorsión y esclavitud provocaba constantes levantamientos de indios, 01 ya
que ''quien logra escapar de tal situación (es decir, de las congregas) toma
los montes con los suyos, y su odio al blanco se redobla y los asalto~, las incursiones y la guerra son constantes '. 9'
o valían las quejas frecuentes de los misioneros, los cuales elevan al gobierno angustiosos memoriales; ni el clamor de grupos indígenas que solían
ir a pie hasta la ciudad de México para presentarse personalmente en el palacio de los virreyes. Sin embargo, cualquier acto a su favor no se llevaba a
cabo, porque "la distancia, ... es aliada eficaz de los culpables y no hay remedio posible ... " 95
El crecimiento prodigioso de la ganadería, en las postrimerías del X-VII y
albores del XVIII, hace que el abuso de los vecinos sea imitado por los
de Boca de Leones ... y encomtndero .. . " (A.M.M. Civil Vol. XXIX, Exp. 72,
f. 55).
En 1704, José de Montalvo, declara que " ... Vt'cino ... y encomendtro ... " (A.M.M,
Civil, Vol. XXXI, Exp. 18, f. 10).
En 1714, José de Sáenz, declara ser "encomend,ro ..• " (A.M.M. Civil, Vol. XXX,
Exp. 38, f. 7v.).
11 Barbadillo al suspender las encomiendas o congregas fundó congregaciones de indios y nombró protectores de eso~ pueblos; después este nombre fue uti!i7.ada por los
ex-encomenderos, para legalizar en cierta forma su comportamiento ilegal. Así podemos ver dos ejemplos: José de Medellín en 1715, diciembre de ... dice ser protector
de indios (A.M.M. Vol. XXVI, Exp. 4, f. 22). En 1718, Pedro Table Villegas en la
ciudad de Monterrey, el 20 de abril de ... dice ser "Protector de indios congregados ... "
(A.M.M. Encomienda, Vol. XXXII, E."Cp. 2, f. 18).
" Esto no quiere decir que la congrega fue el único factor que influyó en el aniquilamiento del indio como lo consideran algunos historiadores regionales. Entre otras
grntes que provocaron el exterminio de la raza indígena destacan: las guerras, la esclavitud, epidemias, ataques de indígenas de norteamérica, emigración a otras re•
giones, etc.
" José Eleuterio González, Colecci6n de Noticias y Documentos para la historio. del
Esto.do d11 Nuevo Le6n. Monterrey, Tip. de Antonio Mier, 1867, pp. 31 y ss. También
destaca esta situación Santa María, op. dt., p. 443. Roe!, op. cit., p. 25. Prieto, op.
cit., p. 258.
"' A.G.N. Reales Cédulas, Vol. XXV, Exp. 18, f. 6. "Informe sobre el maltrato de
los indios del Nuevo ... " Fray Juan de Lozada, en Cadcrcyta, en 28 de julio de 1706.

565

564

�mayordomos y pastores que sólo están temporalmente en el
uevo Reino,
procedentes del interior, con sus grandes haciendas de ovejas. Su crueldad
es correspondida con los ataques de los naturales y el hurto de grandes cantidades de ganado. Haciendas enteras son asoladas y las muertes y los daños
jamás acaban. El gobierno local es impotente para mantener la guerra.ºº
En el último tercio del Siglo XVII y principios del XVIII, la Corona
dicta numerables documentos tendientes a mejorar su situación; entre los más
importantes están el ya mencionado de 1672; así como el que ordena "la
r ducci6n y administración de los indios de Coahuila y uc\'O Reino de
León" ;'n "que se averigüe los maltratos que son los indios por los dueños
&lt;le otras haciendas de la provincia de Río Verde, Tampico y Nuevo Reino de
León"; os "que se averigüe los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Reino de León" ;0it ''encargado que cuiden mucho de la manut nción y aumento de los indios y buen tratamiento de los naturales" ,1ºº etc.• etc.
Durante la administración del virrey Fernando de Alenrastre oroña y
Silva, Duque de Linares y Marqués de Valdefuerte (15 de enero de 1711 a
15 de agoto de 1716), tiene lugar una junta de Guerra y Hacienda, que
será decisiva para el Nuevo Reino de León.
Esta se efectúa el 22 de agosto de 1714; es presidida por el mismo virrey
y asisten a ella, veinte funcionarios entre oidores, alcaldes de cortes, contadores
., A principios del Siglo XVIII habfa en este reino trahumancia mu de un mill6n
de cabezas; que procreaban 300,000 cabezas. Ver a Israel Cavazos Gana en "Los po•
bladores y conquistadores de ·uevo Le6n" Humanitas. Anuario, 1960, año I, Núm. 1,
pp. 467 a 4 79. Reproducido como introducci6n al libro del mismo autor, Cedulario
autobiográfico de pobladores y conquistadores dtJ Nuevo L16n. Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 196-1- -Biblioteca de Nuevo Le6n 2-,
pp. 7 a 17.
" A.C . . Reales Cédulas. Vol XIII, Exp. 40, f. 2. Editado en 1775: explica la
necesidad de llevar a cabo la orden de la Reina gobernadora para formar congregacíones en esta 20rui del virreinato.
., A.G.N. Reales ~ulas. Vol. XXII, Exp. 104; fumado el 25 de mayo de 1689:
Se revisan varias noticias de religiosos de e.sta frontera donde "la codicia suplant6 a
la piedad" y se extiende inve,tiga.ci6n al re!pecto.
• A.GJ{. Reales Cédulas. Vol. XXVm, Exp. 69, lO de abril de 1703: Se habla
de las galeras, castigos, y retención de las mujeres de los indios congregados para e,..¡.
tar su fuga y hay ejemplos de suma crueldad como el sucedido al inclio llamado Sosacayo que estuvo hasta morir "por hambre, sol y tormento .•• crucificado como nuestro Señor Jesucristo ... "
""' A.C. . Reales Cédula,, Vol. XXXII, Exp. 49, f. 3, firmado el 20 de julio de
1709 )' dice: que ordena que M? acate lo estipulado iobrc la allinenta.ción de los indios en rncoroienda; así como que se ac. ten la! ordenanzas de buen tratamiento al indio.
Si se desea tener una gula sobre Rea.les C~dula! relativas a este Estado, consultar
a larael C,a,.-azos Garza, '·Indice de Reales Cédulali relativas a I uevo Le6n". 16511820, Humanitas, Añuario 1962, ~ o. 2, pp. 231 y u.

566

del Real tribunal de Cuentas¡ factor, veedor. tesorero, jueces, oficiale real
de la Audiencia y Caja; contador de tributos }' el fiscal de S.M. de lo civil;
la junta se llevó a cabo en la Audiencia de México.
En esta reunión el virrey plantea cuatro gravÍillIIOS asuntos, relacionados
todos con el Nuevo Reino de León. En primer término, la instan ia del gobernador Francisco de Mier y Torre, sobre las continuas hostilidades de los
indios y sobre la necesidad inaplazable de crear una compañía volante, que
recorra constantemente el reino, con el fin de intimidar a los aborígenes.
Su mantenimiento, había de correr de cuenta de los ganaderos, por ser los
más afectados. Se dan a conocer asimismo los autos referentes a la íundación
de la villa de San Felipe de Linares, autorizada por él por haberse asentado
en un punto estratégico para la contención de las invasion de los bárbaros
procedentes de Tamaulipas. Se considera igualmente la controversia suscitada
con motivo de dicha fundaci6n y que había motivado la guerra del pueblo
de San Cristóbal de los Hualahuise.s, afectado en su jurisdicción. Final.mente
y como lo más importante de todo, un escrito de Fray Juan de Loza.da, presidente del convento de San Andrés, de Monterrey, y procurador general de
la provincia franciscana de Zacatecas. Denunciaba Fr. Lazada el daño temporal y espiritual de los naturales, a causa de las congregas o encomiendas
y el extremo de extorsión y esclavitud a que éstas habían llegado. Los indios
no tenían ;a libertad ni para casarse. Hacerlo, significaba perjuicio para el
hacendado, por Ja separación del servicio personal. De ello habían sobrevenido muchos casos de concubinato y amancebamiento, tan combatido por
los misioneros. Fr. Lozada no veía otra solución a esto que la creación de
pueblos indígenas, como tanto lo encargaban los reyes en su Reales Cédulas:
dotándose de tierras sufici ntes y facultando la extracción de familias tla.xcaltecas d 1 altillo y de Venado, a fin de que colaboraran a la imtrucción
de los chichimecas en la vida civil. 101
m A.G .• . Reales ~dulas, Vol. XXXVITI, f. 192v. "MS. Comisión al Sr. Lic. BarbadilJo ..• " -1715- En este mismo año presentó el oidor de 1-'l audiencia de Nueva
Galicia, don Juan de Oliuán Rebolledo: que en carta hecha en Guadalajara el 2 7
de julio de 1714, opina lo mismo que el fraile Lazada y agregaba una op.ini6n de un
testigo que opinó " ... que convenía quitar la, congn:gaciones y toda suerte de dominio en estas naciones de indios, porque. a 18 leguas de la ciudad de Monterrey estaba la Villa de Saltillo, de es-pañolca, perteneciente al gobierno drl Parral, y los ve•
cinos de ella no tcnian encomienda de indios, poseyendo casi todas las haciendas d
campo, labores y comercio; había un pueblo de indios de Tlaxcala inmediato, pero
pensaba el declarante que ae 1crvlan de muy poco, pagándole, su trabajo y por lo
común los mimios españoles trabajaban sus labores y cultivaban sus tierras y tcnla.n
más política. Otra opinión que acompaña el informe de Oliuán es una cana de don
Get6nimo L6pe:i Prieto, Cura rector del Colegio de San Xavier de Monterrey, de 2
de enero de 1714 en la que explica cómo se lltv6 a cabo la orden de 1672 que fue

567

�Don José Antonio de Espinosa Ocampo y Cornejo, fiscal de S.M., conrideró
que se requerian por lo menos tres años para solucionar estos problemas, ya que
tomaba en cuenta que las doscientas leguas que abarcaba el uevo Reino
harían necesario ese tiempo, que ería en expedir despachos, hacer pruebas,
e,q&gt;edir informes, oír representaciones, etc. Esto no era generalmente suficiente para definir, por las pasiones o encono de los informantes; y, entre
tanto, peligraba la conservación de la fe. ugiere, por lo mismo, la designación de un enviado especial; y que dada la gravedad del caso, conviene que
sea nombrado uno de los señores ministros que, con "autoridad y toga, adquiera plena obediencia y sujeción", y al que los gobernadores no consideren
su igual.1° 2
Largamente deliberaclas las facultades de que ha de ser investido eJ juez
en comisión, se acuerda que éstas deberán ser absolutas; bien fueran correspondientes a la Capitanía General: a }a Junta General; referente a la Real
Hacienda; o a crímenes y excesos; "Juzgando a como hubiese lugar, aun en
lo que hubiese duda, y, entendiendo de todo, fuese obedecido, temido y respetado"_ 1os

En un principio se pensó en nombrar a Pedro de Castro y Coloma, pero
después se inclinan en designar a uno de los señores alcaldes de corte de
Ja Real ala del Crimen: el Lic. don Francisco de Barbadillo Vitoria, el 27
de agosto de 1714. 10 •
Barbadillo llega a Monterrey el 28 de diciembre de 1714. Convocó de inmediato al cabildo y presentó al gobernador su despacho. y éste lo acata.
Más adelante, procede a integrar la Compañía volante,105 a fin de ir personula. El consejo de. indias el 11 de febrero de 1715, accedió a que se com.ision:ua al
Oidor Oliuán para que ejecutase la cédula del año del 72 y procediera contra los
culpados (Zavala, Los esclavos ... , op. cit., pp. 257-258 y 259); Oliuán no llevó a
cabo esta misión -porque en esta fecha fue expedida la cédula del Consejo de Indias,
Barbadillo estaba iniciando sus refonnas en este reino. Ver a Israel Cavazos Garza,
"El Licenciado Francisco de Barbadillo ictoáa pacificador y fundador de pueblos"
Humanitas, No. 5, 1963, pp. 375 a 390.
,.. A.G.N. Reales Cédulas. Vol. XXXVIII, op. cit., también lo menciona en forma
general Conzález, op. cit., p. 45. Santamaría. op. cit., p. 448.
1
A.G.N. Reales Cédula , Vol. XXXVIII, op. cit.
'"" Sobre su biografía y su actuación en esta región se puede ver el Artículo de
Israel Cavazos Gana. "El Licenciado ... ", op. cit. También González, Ibidem, p. 49.
Santamaría. lbid,m, p. 419. Prieto, op. cit., p. 59, Cossío, op. cit., Vol. m, pp. 30
y ss. Roel, op. cit., pp. 47 y 48.
'" Esta compañía estaba formada con 70 hombres con un capitán, siendo su importe
anual de 22,000 pesos, a razón de 300 a cada soldado y 700 al capitán; se panr1an
a co3ta de los dueños de haciendas que entraban a pastar a este reino. Estas reformas
trajeron oposición por considerar alto el pago de los soldados (ver a Zavala, Los Indios ... , op. cit., p. 261. Sobre la fundación de la compañía volante ver a Cavazos,

568

nalmente a · "bajar en paz" a los indios que se habían remontado en la sierra
de San Carlos de Tamaulipas, enmedio de un ambiente hostil y de oposición,
sordamente manifiesta, ya que al vecino de estas tierras le exasperaba que
el indio se acercara a Barbadillo y fuera escuchado con bondad y perdonado,
por grave que fuera su delito.1 ºª
En esta tarea tan ardua lo ayudan el alcalde de la corte don Manuel de
la Torre (y otros más que trajo de la Ciudad de México). Juan Guerra Cañamar y Fray Juan de Lozada, estos dos últimos vecinos de esta región.10 j
Barbadillo con la ayuda de su equipo funda las misiones de an Antonio
de los Llanos, impulsa las del Rio Blanco y Labradores y repuebla las de
Hualahuises y Agualeguas. 108
El 15 de mayo de 1715, ordenó que viendo " ... los excesos y malos tratos
que se ejecutan con los indios chichimecas en las encomiendas. que se estilan
con la ,·oz de congregas, y con mando otorgado por el mismo virrey de esta
ueva España, Duque de Linares, ordenó y dispuso que se suspendieran y
extinguieran las mencionadas encomiendas u congregas y se formen pueblos
de indios para atraer a los alzados ... " 109
El 15 de septiembre del mismo año funda los pueblos de Purificación y
Concepción.110
Para la fundación de los pueblos indígenas, recurrió a la vieja ley que estableóa poder utilizar las tierras ya mercedadas si fuese necesario para poblar;
así, las primeras fundaciones -Purificación y Concepción- fueron expropiadas a Juan de León. Este procedimi&lt;&gt;nto es seguido en la fundación de
otro pueblo en las inmediaciones de la ciudad de Monterrey -por eJ oriente-;
registra personalmente los sitios y aguajes y determina poner pueblo en las
"el Licenciado ... ", op. cit., p. 380. Cossío, op. cit., Vol. III, p. 29. González, op. cit.,
p. 42. Lejarza, op. cit, p. 719. Prieto, op. cit., Santamar!a, op. cit., p. 35. Roel, op.
cit., p. 47).
- Esta acci6n de Barbadillo hacía a los indios se le acercaran. " ... A la vo.: de que
los .indio ya eran libre , salían ellos y ellas de las casas de los amos piwendo pueblo''. (Zavala, Los esclavos •.• , ibídem, pp. 260-261.
"" El capitán fue muy estimado por Barbadillo que declaró una vez al virrey, que
"sus hazañas no tienen más desgracia que no haber sucedido en Flandes ... " (A.G.N.
Reales Cédulas, Vol XXXVIII, op. cit.
..... Israel Cavazos Garza, "El Licenciado ... ", op. cit., p. 380.
~• A.G.N. Reales Cédula5, Vol. XXXIX, Exp. 76, f. 6. "Informe con copia de ordenan7AS que ejecutan al parecer de la Junta de Guerra y Hacienda efectuada el 22
de agosto de 1714 en esa ciudad de México y su acatamiento fonoso de los pobladores
de este I ucvo Reino de León; Monterrey, el 16 de mayo de 1715". Colección perwnal de Don Vito Alessio Robles.
uo Con el tiempo serán incorporados al municipio de Montt:mon:los y son conocidos
como Escobedo y Gil de Leiva. Ver a Cavazos Garza, "El Licenciado B ..• ", op. cit.,
p. 381, y a Co~ío, op. cit., Vol. III, p. 30.

569

�antiguas haciendas de Pedro Guajardo, José de Trcviño, los Ochoa de Elejalde y Doña Nicolasa de Escamilla. En febrero de 1713, instala allí a más de
núl indios chichimecos y posteriormente, el 4 de enero de 1716, les da el título de pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe. 111
Esta medida expropiatoria, provoc6 la protesta de los vecinos y se quejaron
al virrey diciendo que había hecho estas disposiciones en menos de tres días
sin darles más término ni otras tierras. "Al tercer día[ ... ] entrar por sus puertas al padre doctrinario (se refieren a Fray Sebastián de Torres, colaborador de
Barbadillo) y a los indios echándolos de sus casas para entrar ellos, sin que estorbasen a dilatar tal tesolución las lágrimas y llanto de mujeres y doncella$,
huérfanas y huérfanos desvalidos, que se veían arrojados de sus casas, sin refugio
alguno, viendo en el campo su alhajas, sus personas y sus bienes"; m en el
caso de la fundación de los primeros pueblos se decía que quedaron tiradas
las familias y sus bienes por los campos "con lástima y sentimientos que enternecían a los más bárbaros, como se puede considerar de unas matronas,
señoras y doncellas, que se veían arrojadas de las mismas casas donde nacieron r se criaron sus abuelos y sus padres, y se criaron ellas, viéndose de repente sin casa, abrigo ni habitación, arrojadas en lo campos, debajo de
chaparros y mezquites" .113
Estas descripciones me.lodramáticas eran en cierta forma exageradas, ya
que todos los españoles afectados eran dueños de grandes e.mnsiones de
tierra. 114
En cada uno de los pueblos fundados para sustituir a la congrega se esta111 Se esperaba l., primera cosecha en Julio y la segunda por Diciembre. Se gast6
en la fundación de estos pueblos: 7,140 fanegas; de ellas 5,778 habían sido escogidas
en la primera siembra de estos pueblos indígenas¡ las otras eran de los vecinos excepto
270 que fueron compradas. Había 315 cabezas de ganado vacuno y la población indígena era de 3,300 a 3,400. El gasto de la Real hacienda fue de 889 pesos y 2 reales.
Fijó salarios a los indios: dos reales al día dándoles de comer; y tres sin comida;
Dos reales a la india y uno dándole de comer". Estos precios se hicieron altos por los
vecinos de esta parte de la colonia que nunca antes habían pagado por servicios; pero
Barbadillo contestó que los pueblos de indios "necesitaban de instrumentos de labranza,
tabaco, vestido, y los precios en esta frontera son altos: un comal para maíz, valfa
un peso cuando en la ciudad de Mrnco se daban 4 por un real; la vara de paño de
a 2 pesos valí.a alli 6; el chocolate de a 2 reales costaba 8 y 12 con azúcar ... " ( ver
información más amplia en Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., pp. 261 y 262).
ll2 A.M.M. Protocolos, Testimonio 1715, 7 fs. "MS. Representación que hacen los
vecinos de e5ta ciudad contra el Alcalde de la Corte".

m !bid.
"' El Duque de Linares escribia aJ Consejo de Indias el 20 de septiembre de 1715
que en este Nuevo Reino de León, hay descamisados que son dueñ.os de 50 y 100
leguas de distrito por mercedes que han hecho los gobernadores y que para fundar
pueblos de indios no hay tierra ni agua (Zavala, Los Esclavos ... , of&gt;. cit., p. 259).

570

blecieron ayuntamientos indígenas, a los cuales les entregó un extracto de las
leyes que más los favorecían. En cada uno dej6 un núsionero franciscano para
que velara por la doctrina e instrucci6n del indio y sobre todo protegerlo del
español. Se vivirá en forma comunal y se distribuirán las semillas y los frutos
cada ocho días, a cada fanúlia, en proporción a su número. Los misioneros, a]
decir de Barbadillo, han de ser " ... cuando no ángeles más que hombres" .116
Después de permanecer 16 meses en esta comarca -diciembre de 1714 a
abril de l 71~ regresa a la ciudad de Mé.xico y en informe al nuevo virrey
Baltasar de Zúñiga y Guzmán Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero Ayamonte y A]enque y Duque de Arión -15 de agosto de 1716 a 15 de octubre
de 1722- fechado el 14 de julio de 171 7, declara tener poca confianza en
el gobernador Francisco Báez Treviño, porque tenía una o dos congregas de
indios y además aseguraba que no estaba dispuesto a perder la utilidad que
rendía al gobierno la venta y regalos de indios con las licencias que se expendían para irles a dar asalto y cultivarlos, que producían por lo menos 50
peso cada una; m ¡ qué cerca estaba Barbadillo de la realidad!
Sus disposiciones en el sentido de que salieran del pueblo los indios sólo
para trabajar, previa remuneración, para nada es obedecida. y poco a poco
van despoblándose los lugares, sin que valgan de mucho los esfuerzos de]
misionero, ni la mediación de las familias tlaxcaltecas. Desaparece la compañía volante y los encomenderos ahora con nombre de protectores forman
de nuevo congregas, ya que había la creencia en estas tierras de " ... que la
ley deja de ser ley cuando es en daño y no en utilidad común, y que, en tal
caso, ni obliga cédula, ni obliga ley, ni debe obedecerse, ni mucho menos
ejecutarse'' .117
El marqués de Valero, dictaminó el 16 de septiembre de 1716, que las
medidas tomadas por Barbadillo en esta región habían sido acertadas y ordenaba que se compensara a los dueños afectados por tales disposiciones. 118
:ua A.M.M. Protocolos, 1715, 7 fs. "MS. Carta del Lic. Barbadillo al virrey en
Cadereyta a 16 de mayo de ... " Tambifo lo menciona Israel Cavazos Garza, "El Licenciado .•. ", op. cit., p. 382.
u, Zavala, Los esclavos indios ... , ofr. cit., p. 262. También Israel Cavazos, ibidem,
pp. 383 y 384 y dice al respecto: " ... el gobernador Francisco Báez de Treviño, quien,
como natural del reino, se veía influenciado por éstos. Lo hace así el virrey y obliga
además a comparecer ante sí al gobernador, que, en más de dos meses de peonanencia
en México, tiene dificultades para sincerarse de su actitud. Hombre digno y noble,
pero envuelto en una situaci6n general de tal naturaleza, vuelve a Monterrey notablemente enfermo; le sorbrevicne un achaque de perlesía (como se llamaba entonces
a l:i. parálisis) y muere; siendo sustituido por don Juan Ignacio Flores Mogollón".
•ir A.M.M. Protocolos 1715, 7 fs. Represe.ntaci6n ... , op. cit.
w Ver en forma detallada a Zavala, Los esclavos ... , op. cit., p. 262.

571

�Algunos años después nombró a Barbadillo gobernador del uevo Reino
de León y capitán general del uevo Reino de León.
Nuevamente en estas regiones -1719- declara en una carta al alcalde
de Boca de Leones, Pedro Boca de las Fuentes y Campos, que "en materia de
precisión y el empeño de nuestro Rey, no se me detenga en política ni etiqueta:
pues todo el apresto, en no bastando insinuación urbana, VMd. se valga de
,,¡olencias y apremio, hasta conseguir el fin de que el servicio del Rey se
haga".llll

•

En sus cuatro años de gobierno -1719-1723- restablece la compañía volante; restituye a los pueblos indígenas; incrementa las milicias, ayuda a la
expedición contra los franc s en Texas, etc.
Cuando es llamado de nuevo a la Ciudad de México deja al Reino en "disfruta de cuasi sosiego" y es nombrado como gobernador don Juan de Arriaga y Brambila, tipo funesto que dura poco, por forttma, en el mando, pues
pasados apenas unos meses, es llamado a México, acu ado de violencia con
los españoles y de igual procedimiento con los indios. El misionero de Guadalupe se queja de que atropelló la misión para sacar dos indias pequeñas,
por medio de una escuadra de soldados, a la que había dado orden de prenderle al pueblo si el misionero se oponía.m
En 1728 -trece años de la suspensión de la congrega hecha por Barbadillo y a cinco de haber dejado la gubernatura-, don Pedro Rivera describió
al Nuevo Reino: estimaba que las naciones que poblaban las misiones eran
en número de 700, pertenecientes a bocarros, xnam~res, guala.xises, borrados,
pelones, posiamas, zalayas, malahueco , pitisfiafuiles, guachinochiles, talaguichis, lazapas y paxaltocs; alguna parte de estas naciones eran gentiles, que
por cierto tiempo asistían a las misiones y cuando I parecía se retiraban de
ellas a las rancherías de su parcialidad mezclándose con las infinitas naciones de gentiles que habitaban los contornos de dicho reino, siendo el paraje
.,. A.M.M. Civil. Vol. XLVI, Exp. 6. "Carta al Marqués de Valero ... ", 4 de
septiembre de 1719.
1lll "La conducta de Arriaga motivó el nombramiento de otro juez en comisión (Lic.
.Francisco Antonio de Bustamante} quien pasó al N.R. de León, a hacer avuiguación
swnaria que, remitida a México y vistas las pruebas, comprendían al gobernador en
la prohibición de las leyes y digno de sus penas, por haber faltado a la obligación en
que lo constituyó el empleo. . . no shlo en la observación de lo político y económico ...
sino aun en las órdenes militares ... a fin de que los pueblos estuviesen amparados de
las alteraciones ... le suspendió y le hizo comparecer a tomar la confesión y recibir
descargos, nombrindose en su lugar, durante el tiempo de su proceso (Aniaga no volvió más a
uevo Le6n)''. Citado por Israel Cavazos Garza, en sus artículos "El Licenciado ... ", op. cit., pp. 385-386, Nota 29.

572

más celebrado de los enemigos el cerro de Tamaulipas. 121 En esta descripci6n
no menciona la existencia de congregas.
El 12 de junio de 1738, el gobernador de este reino don Joseph Antonio
Fernández de Jáuregui Urrutia, en consulta aJ virrey de la ueva España,
don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarrcta, declara: "Acerca de lo que
vuestra excelencia me manda sobre que aliente a los vecinos para que no
consigan los Enemigos hacer nuevos insultos, y que sus antepasados lo supieron practicar .incesantemente, y que yo por mi parte defienda mi jurisdicción, como lo han ejecutado mis antecesores, dando buena cuenta de sus
personas, y siendo la mía la más ínfima, se me hace preciso poner en la superior comprehensión de Vuestra Excelencia la gran diferencia que hay de
aquellos tiempos aJ presente; siendo la causa la de que antecedentemente, no
es mucho que los vecinos salieran gustosos a cualquier campaña, y que los
gobernadores les compeliesen a ello, porque beneficiaban los Minerales, y
sus tierras, y custodiaban sus Ganados, de que les resultaba alivio, y mediante
éste estaban gravados a dar cada uno dos soldados para cualquier expedición,
y la chusma que cogían se les aplicaba a los que salían¡ y de tiempo a esta
parte no solamente se le quitaron las congregas, sino también tierras laboriosas para fundar como se fundaron tres misiones, es a saber Guadalupe,
Concepci6n y Purificación, a que se les ha agregado la nueva pensión de dejan
(sic) de extrañarla ... " m
En este mismo año -21 de octubre- el mencionado gobernador condenó
a Xavicr de Auila que bajo pena de "50 pesos aplicados para gastos de guerra de este reino, en lo de adelante con ningún moti\'O extraiga para jurisdicci6n
extraña ningún indio ni india, con apercibimiento de que además de dicha
pena se procederá contra el susodicho a lo que haya lugar en derecho. Y que
a los capitanes que en lo de adelante se despacharen a campaña se les ad\'ierta que los indiezuelos e indiezuelas que apresaren los sorteen entre los
soldados milicianos y en ninguna manera le pongan precio, por ser libres y
no deberse hacer cosas en contrario y que Auila pague las cosL"lS al escribano" .123
Un año después -1739- Antonio Ladrón de Guevara, considera que las
~ Pedro Rivera, Diario )' deTTotero de lo caminado, 1/ÍSto j' obsnvado en el discurso
de lo visita genual de presidios, si1uados ,rn fas provincias internas dt Nueva España,

introducción del Lic. Guillermo Porras, textos y notas de Guillermo Porras Muñoz.
México B. Costa-Amic, 1945, pp. 131-132.
m Don JoM:ph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia. Descripci6n dtl Nut1/0
Reino de Le6n 1735-1740; edici6n de Malcolm. D. lclean y Eugenio del Hoyo. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963 (serie de historia o. 1), p. 83.
,... er con mayor detalle el desenvolvimiento de este caso en Zavala, Los Escla•
vos ... , op. cit., pp. 262-263 •

573

�congregas deben utilizarse para la colonizaci6n de Nueva Santander ya que
" ... manifiesta bien claro la experiencia ( refiriéndose a las congregas) , que se
deben de agregar las dichas naciones en la conformidad que antes estaban a
las haciendas que establecieron los nuevos pobladores, los que con la suavidad,
y modo, que se requiere, los irán instruyendo en lo que sea de Religión y Política, con la seguridad de alimento y vestuario, de que al presente carecen,
por no serles por ahora provechoso pagarles salarios •.. " 121
En 1768, icolás Lafora visitó este reino, declara que: existían dos pueblos tlaxcaltecas con doscientos indios y cuatro misiones de indios de las naciones Bocarros, Xanambres, Gualagüises. Borrados, Pelones, Pijuama I Xalayas, Lalahuecos, Pitisfiafiles, Guachinichiles, Talagüichis, Alazapas y Paxalotes.125
El primer intento de la suspensión de la encomienda en esta comarca de
frontera se puede establecer en 1672, pero sin duda, la derogación legal se
establece en 1715; sin embargo la congrega siguió existiendo hasta 1719 -llegada de Barbadillo con el título de Gobernador y Capitán General de este
reino-- en que se puede considerar como abolida.
Después de esta fecha -1719- la congrega como institución fue extinguida, pero esto no quiere decir que los abusos contra los indígenas fueron suspendidos, ya que -por ejemplo- la "ca7..a de piezas" y la explotación del
indio sin salario siguió vigente,126 pero ahora estos abusos eran cubiertos de
un velo de legalidad como el apadrinamiento o la adopción del aborigen y
este medio se siguió usando hasta muy entrado el Siglo XIX. 12 •
Hay que hacer notar que los pobladores de esta región seguían pensado que
la congrega era el único medio pata dominar al indígena de esta zona de.l ,.;_
rreinato como nos lo demuestra Fernández de Jáuregui Urrutia y Laclr6n de
1S&amp; Antonio Ladr6n de Guevara, Noticias de lo.r poblados de que se compon,n el
Nu~o Reino de Le6n y las Provincias de Coahuila, Nueva Extremadura y Texas, Nuevas
Philipinas; edición a cargo de Andrés Montemayor Hernández, pr6xima pu.blicaci6n
por el I.T.E.S.M., pp. 31 y 32.
1!11
icolás de Lafora, Relaci6n del viaje que hizo a los presidios internos situados
en la frontero do la Amirica S,ptentrio11al pertenecietite al rey de España, estudio preliminar y anotaciones de Vito Alessio Robles. Mé.xico, Editorial Pedro Robredo, 1939,
pp. 250 y 25 l.
J1&lt;I A.M.M. Causas criminales, Vol. XIV, Exps. 220-221. Vol. XV, Exp_s. 238-242;
en estos casos se puede ver claramente que desde 1733 en adelante seguía h:ibiendo
atropellos contra los indios, pero "no como antes, ya que hay justicia ... " A.M.M.
Civil, Vol. XXI, Exp. 14.
,:, Así encontramos documentos donde se menciona que un indio se escapó de su
amo y en su declaración el mencionAdo indio menciona que su dueño es su padrino o
es su padre adoptivo; ver A.M.M. Causaa Criminales, Vols. XIX-XX-XXII, etc. Como
guía se puede ver a Eugenio del Hoyo, lndic, del Ram¡ de Causru Criminal,s d,l Á.rchiuo Municipal de Mrmterrey. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963. (Serie de Historia No. 2).

574

Guevara en sus escritos; sin embargo estos anhelos manifiestos no se llevaron
a cabo debido a que la Corona no estaba dispuesta a proseguir con estos abusos
y también porque esta tierra de "guerra viva" cada vez estaba más vinculada
con el centro del país y mejor administrada por el virrey: la iniciación de la
colonización de Nueva Santander en 1746¡ el primer servicio postal entre Monterrey y México en 1762; Ja creación de la Comandancia de las Provincias
In temas en 1766; la erección del obispado de Monterrey en 1777; son ejemplos
palpables de lo que hemos destacado.
Por otro lado, la población indígena había sido muy diezmada desde la
extinción de las congregas, debido a varias razones:
l. Abusos de los colonos de este reino.

2. Busca de nuevas tierras en el avance colonizador del español.
3. Ataques de los indios apaches que presionados por el avance de los
ingleses y después de los norteamericanos en sus fronteras bajaban a estas
tierras encontrando resistencia no s6lo de españoles sino también de los propios aborígenes.
4. Enfermedades contagiosas, como la de 1769.
Teniendo todo esto en cuenta no nos es extraño que para 1775, se diga
que hay trescientos indios eo las misiones franciscanas de este reino y en su
mayoría eran tlaxcaltecas.m
Estos pocos indios fueron absorbidos e integrados a la poblaci6n ncolonesa
XIX no hay ningún resto de aquellas tribus que sumaron 250 sólo en los alrededores de la Ciudad de Monterrey, Villa de Cerralvo y Cadereyta en el año de 1625.

y para finales del Siglo

... Ver "Informe del Obispo de Monterrey, don Aruir~s Ambrosio del Llano y Va.1dés sobre la situaei6n que priva en las misiones de este uevo ... Monterrey, 14 de
agosto de 1795".
A.M.M. Civil 1795, Leg. 19. También se puede ver a don Plinio D. Ordóñez en su
artículo "Las misiones franciscanas ... ", op. cit., p. 110.

575

�PORFIRIO vs. GERóNJMO
DANIEL

Cosío VILLEoAS

CuALQOTERA QUE SEA la justificación geográfica, jurídica, poütica y econó-

mica que pueda y quiera darse a la organización federal por la que optó México, el hecho indestructible es que ningún presidente de la República dejó
de esforzarse en extender a los Estados el dominio de la autoridad central.
Entre ellos, sin embargo, se destacó Manuel Gonzá.lez, quien arrasó literalmente con los cacicazgos de Vallarta en Jalisco, de García de la Cadena en
Zacatecas y de Juan N. Méndez en Puebla. No dejó en pie sino e] de Gerónimo Trcviño y Francisco aranjo en Nuevo León. Puede e.'&lt;{)licarse esta
salvedad por falta de tiempo y de fuerza, pero más porque González la llevaba bien con los caudillos del Norte. Recuérdese que tuvo como secretarios
de Guerra, primero a Treviño y después a aranjo, y que sus relaciones con
ambos fueron buenas hasta el {in de su período presidencial lo revela no sólo
que Naranjo sirviera en el ministerio hasta el último día, sino que el 28 de
junio de 1883 Treviño fuera comisionado para 'estudiar todo lo relativo a
armamento" ,i o sea un viajecito por Europa a costa del erario nacional. En
cambio, y por razones que no han podido ser precisadas, la situación de estos dos caudillos cambia al entrar Porfirio Díaz a la presidencia por segunda
vez. Hay suficientes hechos (y aun algunos documentos) que indican que
Porfirio no congeniaba mucho con Treviño r Naranjo. Desde luego, los había visto actuar muy de cerca durante la primera fase de la revuelta de Tuxtepec, como que en realidad fueron contingentes de Trevíño los vencidos en
la desafortunada acción de Icamole. Enseguida, al sobre\'enir el triple conflicto Lerdo-Iglesias-Díaz, Treviño no abrazó la causa del último desde e.l
primer momento, como que antes reconoció a Iglesias. Más aún, Trevifio y
Naranjo, en el bando militar, y Genaro Garza García y Viviano L. Villarreal,
en el ci\·il, eran conocidos como "localistas exagerados, de inclinaciones a la
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacional, Exp. XI-111/1, p. 194.

577
H37

�lucha armada y con resentimientos contra el gobierno general" .2 Esto último,
que debió preocupar a cualquier presidente embarcado en una política centralizadora, podía ser muy peligroso si a Manuel González le daba por presentarse a la reelección en 1888, pues con la ayuda de los caudillos del Norte
podía plantearle a Díaz un problema peJjagudo. En fin, no debe descuidarse
la consideración de que precisamente por ser hombres de señalada inlluencia,
fácilmente se creaban suspicacias alrededor de ellos, una de cuyas muestras
es la comunicación de un empleado inferior del consulado mexicano en El
Paso, de mayo 21 de 1884: cree que algo debía andar tramando Treviño,
porque en una visita reciente a esa ciudad se habia entrevistado con Pedro
Valdés "Winkar", un viejo revoltoso del Norte. 3 La opinión capitalina era
más escéptica. Crédulos y descreídos daban la noticia de que Naranjo "se
paseaba dulcemente" por Estados Unidos; pero los primeros para exculparlo
de la sospecha de estar innodado (junto con Treviño) en una revuelta, los
otros la daban para desearle "Buen provecho, Míster'', porque sabían que aranjo estaba gastando en el viaje parte de los cuatrocientos mil pesos que
había obtenido recientemente vendiendo cincuenta sitios de ganado mayor
de una hacienda suya.' Lo cierto es que Gerónimo Treviño pronto pidió ser
puesto en disponibilidad, y Naranjo, de plano, su retiro absoluto del ejército.~

YA ERA u 'A VENTAJA, por supuesto, privarlos del mando de fuerzas federales, pero, como caudillos de prestigio y con grandes intereses creados, bien podían lanzarse a una aventura revolucionaria con sus partidarios de la localidad. Por eso, su nulificación tenia que llevarse también al campo político.
Ya se ha dicho que Gerónimo Treviño resultó gobernador constitucional en
la primera elección de la Edad Tu..,tepecadora; pero renuncia al ser nombrado por Díaz jefe de la Línea del Norte. Lo sustituye Genaro Garza García,
y al cumplir su bienio, estando, como estaba, prohibida la reelección, lo sustituye Viviano L. Villarreal, a quien sigue Garza García. Este sistema, que
funcionó a la perfección durante esos tres bienios, se interrumpe en las elecciones de 1883, pues en Jugar de presentarse la candidatura de Villarreal, el
grupo treviñista lo reemplaza con Canuto Garcia, quien resulta electo. Al
concluirse el bienio 85-87, volvió a presentarse Genaro Garza García, pero
el excluido Villarreal, ahora aliado a Lázaro Garza Ayala, viejo enemigo de
los treviñistas, le opuso una gran resistencia, resultando unas elecciones, a
1 Roe!, Santiago, Nueuo León. Apuntes Históricos. Monterrey, s.p.i. (3a. ed.), 1948;
p. 216.
* Archivo Secretaría de la Defensa acional, Exp. XI/lll/1, p. 194.
◄ El Monitor Republicano, 14 julio, 7 agosto de 1886.
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Naciónal, Exp. XI-III/1, p. 194.

578

más de agitadas, bien inciertas, muy en contraste con las casi mecánicas hechas desde 1877. Esa primera fisura en el grupo treviñista fue la que aprovechó el gobierno federal. Por lo pronto, afloró en Nuevo León la queja de
que Díaz había defraudado al Estado porque seguían los mismos gobernadores, los mismos diputados y los mismos senadores.ª Al mismo tiempo, la
candidatura de Viviano L. Villarreal, opuesta esta vez a la de Garza García,
no se vio como un movimiento que pudiera triunfar con el apoyo exclusivo
de las fuerzas políticas locales, sino que, dado su signo antigonzalista, hallaría el respaldo de Díaz:

... no será la libre voluntad del pueblo neoleonés la que triunfe en las
pró:-dmas elecciones, sino las cábalas, los arreglos o tramas de los dos

hombres que disponen de los destiuos de la República.7
En todo caso, las elecciones se hicieron en
que condujo hasta las armas:

w1

ambiente de apasionamiento

... ha comenzado una revolución contra el gobierno. . . A causa de
los disturbios electorales ha habido muertos y heridos. 8

Una voz independiente advirtió de inmediato el peligro: " ... la suspensión
de las garantías constitucionales y el nombramiento de un general como gobernador provisional". 8 De todas maneras, la legislatura, todavía adicta al
grupo treviñista, declaró el 18 de septiembre de 1885 que Genaro Garza García había logrado una mayoría de 21,4-50 sufragios. 10 Pero el 4 de octubre
de 1885, día en que toma posesión Gana García, Bernardo Reyes, jefe de
la zona militar, toma sus primeras medidas: hace llegar a Monterrey, primero un batallón, después un regimiento, y cuando él mismo se apersona
en la capital neoleonesa, comienza "a consultar abiertamente con Garza Ayala
y otros jefes de la oposición". 11 La primera sensación fue de alivio, pues Ja
creencia general había sido que se impediría por la fuerza que el gobernador
electo tomara posesión de su puesto el 4 de octubre siguiente. Pasado ese
trago amargo, quedaba tan sólo desear que Dios moviera el corazón del presidente Díaz para a}udar al desenvolvimiento del E tado, tan dejado hasta
•
'
•
•

El
El
El
El

Tiempo, 27 enero de 1885.
Monitor Republicano, 12 junio de 1885.
Tiempo, 20 junio de 1885.
Monitor Republicano, 2 julio de 1885.
'º El Diario del Hogar, 1 octubre de 1885.
11 Niemeyer, E. V., El general Bernardo Reyes. Monterrey, Centro de Estudios Humarústicos de la Universidad de Nuevo Lc6n, 1966; p. 36.

579

�entonces de su mano.1~ Esa sensación de alivio se transfonnó en seruro optimismo al saberse que en el Palacio Nacional habían conversado largamente
el gobernador Garza García, el general Tre\'iño y el presidente Díaz. 13

PERO NO IBAN a desen\'olverse así las cosas, entre otras razones porque al mes
escaso debían celebrarse las elecciones municipales en todo el Estado. Desde
luego, varias poblaciones le pidieron al congreso la anulación de las habidas
en ellas. Esto produjo la primera escisión en la legislatura, pues si un grupo
de diputados proponía suspender el cómputo de votos de esos distritos mientras el ejecutivo hacía una averiguación, los demás sostenfan que el congreso carecía de facultades para proceder así. La aprobación final de la primera idea revelaba que aún subsistía la mayoría gobiemista, pero que había
menguado pcligrosamente. 14 Se habló en seguida de que las fuerzas federales, "a las que se maneja como máquinas inconscientes", habían intervenido
abiertamente en las elecciones impugnadas. 15 Se a eguró que ante esa intervención, se había producido el fenómeno extraño pero significativo de que
los dos bandos contendientes habían olvidado al instante sus querellas para
presentar una resistencia unida a la intetYención federal.1ff La voz oficial no
pudo haberse traicionado mejor. Primero, pintaba la situación política diciendo que el Estado se hallaba dividido en dos partidos uno, apoyado por
las autoridades locales, y el otro "defendido y garantizado por la ley' . Después, reiteraba que, ante la inminencia de un conflicto armado entre ellos,
las fuerzas federales lo habían evitado con una intervención "oportuna y meramente pasiva". En fin, afirmaba que, según las noticias recibida hasta entonces, el partido "independiente" había ganado las elecciones.17 Como parecía difícil sostener esa postura, la segunda versión que se dio fue que las
fuerzas federales simplemente se habían interpuesto entre ''los agentes del
poder y el pueblo armado''.11'

en uevo León era ciertamente difícil, no se esperaba
una acción tan rápida de las autoridades federales, pues con la sola incita. 1ares rcgiomontanos,
.
19
ción de un telegrama firmado por unos cuantos partJcu

AUNQUE LA SlTUACIÓN

El Tiempo, 28 octubre de 1885.
u La Prensa, 26 noviembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 25 noviembre de 1885.
11 El Nacional, 27 noviembre de 1885.
,. La Con.stitiui6n (Monterrey), 24 noviembre de 1885.
" El Partido Liberal, 2 diciembre de 1885.
11 El Lunes, 7 diciembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 3 diciembre de 1885.

12

580

el Senado declaró el 10 de diciembre de 1885 que habiendo desaparecido los
poderes, había llegado el caso de nombrar un gobernador provisional. El Presidente nombró al general Bernardo Reyes, y el senado ratificó la designación,
todo ello en cuarenta y ocho horas. 20 Desde luego, hay el hecho cw-io o de
que el decreto del enado está fechado el 10 de diciembre, día en que era
insostenible la desaparición de esos poderes, pues en la mañana del 11 fueron
convocados los miembros de la legislatura ncoleonesa para e.xaminar la situación creada primero, por la licencia concedida al gobernador constitucional Garza García para dirigirse a la Capital; la designaci6n de un sustituto
interino, Mauro Sepúlveda, y las facultades extraordinarias que se hab'mn
dado a éste con objeto de le\'antar una milicia capaz de hacer respetar a las
autoridades legítimas del Estado. A esa sesión concurrió Sepúlveda a dar
cuenta del uso que había hecho hasta entonces de esas facultades, sobre todo
en cuanto al levantamiento de la fuerza. La legislatura aprobó los actoi, del
gobernador interino y le ratificó esas facultades. 21
Los pesimistas sostuvieron que si a otros les habían sorprendido las medidas del Presidente }' del Senado, a ellos no, porque la experiencia de varios
años demostraba que el ejecutivo federal no toleraba gobernadores ni legislaturas independientes.22 Otros avanzaron un paso más para descubrir el
gran fondo político de todo aquello: el ejecutivo federal había resuelto dominar "con la influencia de sus armas·• una regi6n que parecía partidaria
de Manuel González. 23 Y hubo también el borbotón indignado:
La declaraci6n del Senado. . . no Iza podido ser ni más absurda, 11i
más escandalosa, ni podido establecer precedentes más atentatorios. Esa
declaració11 es el impudor sin ejemplo ,- la carta blanca ptusta en manos
del Ejecutivo para que de hoy en adelante se convierta en el quita y pon
de los gobiernos de los Estados.u

El comentario más notable, sin embargo, fue el oficioso. Culpaba a Garza
García de haber abandonado su puesto cuando debía haberlo defendido ahora
sí que a sangre y fuego, y con ello de haber desmoralizado a su partido hasta
el grado de desmoronarse in re istencia alguna. Y ni qué decir de ]a legislatura que, lejos de pelear, había resuelto disolverse. En suma
• El Dioriq Oficial, 11 diciembie de 1885.
:, La Revista di Monterrey, 11 diciembre de l 885.
" El Nacional, 15 diciembre de 1885.
" El Titmpo, 15 diciembre de 1885.
i, El Mo,iitor Republicano, 16 diciembre de 1885.

581

�... las autoridades de Ntlevo León olvidaron que tln puesto público se
acepta con todos los sinsabores inherentes . .. : 5
Genaro Garza García, en ese momento en la Capital: y lo dos senadores
de Nuevo León hicieron publicar una protesta que debió haber puesto en
un verdadero aprieto al Presidente y al Senado. Desde luego, como era natural, negaron que hubieran desaparecido los poderes ejecutivo y legislativo de
Nuevo León, pues aunque su gobernador estaba fuera de] Estado, se J1abía
ausentado con un permiso en toda regla de la legislatura local, la cual había
nombrado por eso gobernador interino a Mauro Sepúh·eda. La legislatura
seguía funcionando; de hecho, había tenido una sesión pí1blica un día después de que el Senado había hecho la declaración. Por si algo faltara, la acción
del Senado se había basado en un telegrama firmado por unos particulares
sin representación oficial alguna. Todavía más: al dictamen de las comisiones de Gobernación y puntos constitucionales se habían dispensado los trámites, prueba del atropellamiento con que se había procedido en todo este
asunto. En fin, ese dictamen se hizo cuando unos días antes los secretarios de
Gobernación y de Guerra habían informado que el Presidente prestaría a
solicitud de la legislatura del Estado, el auxilio de la fuerza federal a las
autoridades constituidas de Nuevo León. 28
Maw·o Sepúlveda, al frente de doscientos cuarenta hombres, había ido a
aquietar los ánimos en Villa García y Bustamante, pero regresó el 11 de diciembre a Monterrey, eu donde lo esperaba ya Bernardo Reyes, que por telégrafo había recibido ese mismo día su nombramiento de gobernador. Reyes
lo requirió para que le hiciera entrega formal del gobierno, pero epúlveda
se negó porque carecía de una notificación directa de semejante nombramiento. Reyes Je concedió un plazo "prudente" para que recibiera el mensaje oficial, pero al salir de Palacio los guardias del Estado lo amenazaron.
Reyes regresó al recinto oficial con Wla escolta de fuerzas federales, y al verlos, las locales le hicieron fuego, pero fueron dominadas en el acto. Sepúlveda,
ante un argumento tan contundente, además de entregar el gobiemo, 27 telegrafió a la secretaría de Gobernación informando haberlo hecho; !!S inclinó
su ánimo, además, haberse satisfecho su exigencia de que el Presidente le notificara a él directamente la resolución del Senado. 29 Pero varios magistrados
del tribunal superior de justicia renunciaron; es más, el ayuntamiento de Lln
•
"
..
•

582

El Partido Liberal, 16 diciembre de 1885.
El Monitor Republicano, 13 diciembre de 1885.
El Tiempo, 16 diciembre de 1885.
El Diario Offrial, 15 diciembre de 1885.
Nicmeyer, E. V., op. cit., p. 39.

nares lo hizo en masa, dejando al pueblo sin autoridad alguna.ªº Y llegó a
decirse que la escolta personal que Treviño usaba para ir y venir a sus haciendas había sido sustituida con soldados federales. 31 Asimismo, que de todos modos Reyes había resuelto aprehenderlo en su hacienda de La Babia,
pero que Treviño, advertido oportunamente, había logrado cscapar.)t
A pesar de esos sobresaltos, Bernardo Reyes pudo telegrafiar diez días después
de hacerse de la gubematura que todo el Estado hacía ya una vida normal, pues
"las partidas armadas" que sostuvieron al gobierno de Gana García y a los
'•independientes" de Villarreal habían regresado a sus hogares. 33 El Estado,
en efecto, se aquietó en brevísimo plazo, de modo que la opinión oficiosa era
fundada en esta ocasión: a pesar de los negros presagios propagados por los
escritores oposicionistas, nada había pasado en uevo León. Sepúlveda, el
Gobernador interino, había aceptado la resoluci6n del Senado, así como las
fuerzas de los bandos contendientes.84 Pero la opinión independiente, convencida, como no podía menos de estarlo, de que esos eran los hechos, no
dejó de ver con agudeza la significación que finalmente tendrían. El general
Carlos Fuero fue nombrado inmediatamente para sustituir a Reyes en la
jefatura de la VI Zona Militar, que componían los Estados de Zacatecas,
San Luis Potosí y Aguascalientes. La medida parecía lo más limpiamente
lógica, puesto que Reyes estaba ahora encargado de una tarea civil y no
militar, sin contar con que no podía residir como jefe de esa Zona Militar
fuera del territorio de Nuevo León. Y sin embargo, se vio bien su ángulo
"futurista": no invalidar a Reyes para llegar a ser gobernador constitucional
de Nuevo León. 58 Esta sospecha pareció confirmarla el hecho en verdad irregular de que aquel gobernador provisional, cuya misión principal era convocar
a la elección de los tres poderes desaparecidos para volver así al Estado a su
cauce constitucional, no lo hacia a pesar de haber transcurrido diez largos
meses. 88 Todo estos hechos dieron pábulo a llamar a Bernardo Reyes el Procónsul del Norte.

Al gobierno federal le convenía desmentir esa versión por varias razones
obvias, la principal de las cuales era, sin embargo, que prolongaba y acen• tuaba el rasgo arbitrario de su conducta. Curioso resultó, sin embargo, que
la negación se fundara en la conducta conciliadora de Reyes, dejando intocado el hecho evidente de la concentración en un solo hombre de las facul• El Nacional, 5 enero de 1886.
[bid .. 24 febrero de l886.
12 El Tiempo, 17 agosto de 1886.
ª El Diario O/icial, 22 diciembre de 1885.
" El Partido Liberal, 19 diciembre de 1885.
• El Nacional, 24 diciembre de 1885.
• El Tinnpo, 23 septiembre de 1886.
11

583

�tades que por le}' correspondían a tres poderes distintos. Y tampoco a}11dó
mucho que también se fundara en un análisis psicológico del neoleonés: poco
inclinado a la disquisición moral o jurídica, tenía "un sentido práctico y un
afán de dicha" que lo conducía a aceptar sin mayor reparo los hechos consumados si en alguna forma favorecían sus intereses. 31

OA..XACA EN LA COLONIA
JORGE FERNANDO ITURRlBARRÍA
Universidad de Oaxaca

LA

., El Partido Liberal, 12 octubre de 1886.

584

HrsTORIA CoLONlAL de Oaxaca comienza desde el día en que Cosijoeza,
rey de los zaeotecas, recibe "de paz", como dijeran los cronistas españoles, al
capitán expedicionario Francisco de Orozco, y concluye con Ja proclamación
de la independencia nacional hecha en Etla por el entonces coronel Antonio
de León, cuando con el carácter de caudillo insurgente, marchaba en triunfo
sobre esta ciudad.
Pero los conquistadores españoles no lucharon contra los zapotecas, ni después con los mixtecas. Si hemos de hablar de lucha -aunque no arm.adaésta se entiende contra el capitán don Hemán Cortés, motivada por el codiciado Valle de Oaxaca y, más concretamente, por las tierras en que, a
costa de muchas penalidades, se fundó la Villa de Huaxyacac, embrión de
esta ciudad, más tarde fundada con el nombre de Antequera.
En efecto, Orozco y sus huestes llegaron a Hmncyacac el 25 de diciembre
de 1521, procedentes de TepeacaJ Puebla, población a la que lo españoles,
en su avance, consecuente con la costumbre establecida, habían dado, como
línea de \'anguardia, el nombre de Segura de la Frontera. Hasta el 31 de
enero de 1522 salió de Coyoacán el capitán Pedro de Alvarado para emprender la conquista de Tututepec, en la Costa Chica del Mar del Sur. Al llegar Al varado a Huax) acac ordenó al capitán Orozco la incorporación de
parte de sus tropas a su expedición, lo que los requeridos hicieron con gran
descontento. por hallarse entre ellos el grupo de soldados que, cautivados por
el clima y la bel.lc7.a natural del Valle de Oaxaca, babian jurado permanecer
en él, "facer civdad e morir en ella".
Una vez concluida la campaña de Tututepec, Gutierre de Badajoz, uno
de los principales juramentado , con Hernando del mismo apellido, Juan
Cedeño, Juan de Burgos, Juan Núñez del Mercado, Matias de la Mezquita,
y Andrés de Monjaraz, se conjuró con sus compaiieros para deponer al Ayun-

585

�tamiento de Tututepec -designado como la tercera Segura de la Frontera-,
y aprovechando la salida de Alvarado a México, convocó a los vecinos, y
éstos designaron nuevo alcalde, despoblaron a Tututepec -zona inhóspita
por su mal clima- y retornaron a Huaxyacac, decididos o repoblarla asumiendo la responsabilidad de su desobediencia.
Cortés, ya informado por Alvarado de la belleza y apacible clima del lugar,
concibió reservarlo para sí y envió a Diego de Ocampo con la consigna de
• que, en uso de su carácter de alcalde mayor, iniciara causa penal contra los
conjurados y viera que se les sentenciara a morir en la horca por desacato;
lo que no ocurrió en su extremo por la intercesión oportuna de Fr. Bartolomé
de Olmedo, párroco castrense de las fuerzas españolas.
Desde ya recién ocupada Ja Tepeaca de Puebla, su alcalde mayor Diego
de Ordaz, había gestionado de la Corona la designación del escudo de armas
de esta primera Segura de la Frontera, lo que se cons.igui6 el 4 de junio de
1523, por cédula real expedida en esa fecha, en Valladolid. Pero como virtualmente había quedado despoblada Tepeaca por el avance de los españoles
sobre Huaxyacac, o sea la segunda Segura de la Frontera, Diego ele Ordaz
ocultó o hizo desaparecer, por motivos que se ignoran, la cédula real que
otorgaba escudo de armas a la multicitada Tepeaca.
Cuando, en no\'Íembre de 15-24 salió Cortés para las Hibueras, la autoridad
suprema de la Nueva España quedó en manos del Factor Salazar y del Veedor
Chirinos. Aprovechando el vecindario español la ausencia de Cortés instaló
el cabildo, quedó de hecho fundada la villa de Oaxaca y su alcalde, Andrés
de Monjaraz, elevó instancia a la Corona para que se confirmara la fundación. El reconocimiento legal fue otorgado a la flamante villa por cédula real
suscrita el 14 de septiembre de 1526. De aquí resulta un hecho digno de señalarse: ante la necesidad de acelerar los trámites y esperar que se otorgara
escudo propio de annas a Oaxaca se opt6 por reconocer el de la Tepeaca,
de Puebla, o primera Segura de la Frontera, y como más tarde se abstuvo el
cabildo de hacer aclaraciones para evitar que el asunto se embrollara, Oaxaca
quedó sin escudo de armas ). siguió adoptando el de Tepeaca.
Cuando Cortés regresó a México en junio de 1526, con anterioridad de tres
meses a la confirmación real de la villa, mandó despoblada por segunda vez,
restituyó en ella a sus administradores y arbitrariamente volvió a ejercer actos
de jurisdicción, pese a que sus gestiones para la concesión del título de Marqués del Valle de Oaxaca estaban aún en trámite.
Cuando Cortés fue a España para agitar dichos trámites, y aprovechando
los fundadores de Oaxaca esta segunda ausencia, enviaron nueva representación a México. Comparecieron ante Beltrán Nuño de Guzmán, a la sazón
Presidente de la Real Audiencia y malqueriente de don Remando, se concertaron con él para que se le diera a la nueva Villa el nombre de Antequera,
586

poniendo así de relieve que no se trataba de Huaxyacac o Oaxaca, sino de
una población distinta, con lo que se podrían cortar de ráiz las dificultades
anteriores.
El 24 de julio de 1529, el escribano real Francisco de Herrera dio cwnplimiento a la provisión real y, convocando al cabildo en pública y solemne
expresión de su reconocimiento, procedió al reparto de solares. Era alcalde
mayor don Juan Peláez de Berrio, a quien equivocadamente se atribuyó -y
se sigue atribuyendo-- el trazo de Antequera.
Investido ya con el título de Marqués del Valle de Oaxaca por despacho
de 6 de julio de 1529, llegó Cortés a México 18 días antes del mencionado
reparto de solares. Como entre las posesiones que le fueron cedidas por la
Corona, se encontraba adscrita a su titulo nobiliario "la Villa de Hua&gt;.-yacac
en el Valle del mismo nombre", creyó considerarse con derecho a toda la
comarca. mandó cobrar tributos y rentas, nombró fiscales y alguaciles, levantó mohoneras, señaló linderos, hizo reparto de indios, mandó derribar la
horca, simbólica del poder real, y desconoció al cabildo de Antequera.
Para poder sobrevivir, la villa tuYo que librar constante lucha con don
Hernando. Este, para hostilizar a sus vecinos, mandó traer vasallos suyos del
Valle de México y, estableciéndolos fuera del fundo legal de Antequera, éstos la cercaron. Así surgieron los pueblos mexicanos de Xochimilco y Jalatlaco,
por el Norte, y de San Juan Chapultepec y San Martín Mexicapan, por el
Sur. Debidamente aconsejados, estos vasallos se introducían subrepticiamente, por las noches, en la villa, y destruían lo que por el día se labraba. Hubo
muchas quejas del Ayuntamiento alegando que ese cerco de intrusos impedía
la expansión de la perseguida villa.
Para zanjar el problema, que se hacia latente, el cabildo de Antequcra envió a España a su procurador Diego de Porras para gestionar su erección en
ciudad, con todos sus derechos, privilegios y exenciones; lo que felizmente
se obtuvo por cédula real de 25 de abril de 1532.
Entre las instrucciones del cabildo, el procurador llevaba ésta: "Otro sy
hareys relación a Su Magestad de cómo a mucho tiempo que hizo merced a
esta Villa de un privilegio de ciertas armas que sacó Diego de Ordaz que
venía proveydo de alcalde o regidor della el cual lo encubrió y no parece:
trabajeys de sacar del registro que quedó en poder del secretario otro, y si
no paresciese suplicare}'S a Su Magestad le baga merced de aquellas o otras
é las sacareys y trayréis un privilegio en vn sello de plata dellas".
Diego de Porras reclamó la misma cédula que concedía escudo de armas
a la primera Segura de la Frontera. por las gestiones que, en su oportunidad,
habían emprendido a nombre de Cortés sus procuradores Francisco de Montejo y Alonso Hemández Portocarrero. Al final de la concesión de al'IllllS a
la Segura de la Frontera de Tepeaca no consta testimonio alguno de ser
587

�revalidado en otorgamiento a la ciudad de Antcquera, sino simplemente este
agregado; "Sacóse por duplicado en la Villa de Medina del Campo a 25
clias del mes de abril de 1532 año . Yo la Reina. Refrendada de Juan Vásqucz,
El conde. El doctor Beltrán. Licenciatus Xuárez de Carvajal. El doctor Beltrán. Licencia tus Mercado de Peilalosa". Y así la flamante ciudad de Antequera continuó indefinitlamente sin escudo de armas.
Diego de Porras había llevado consigo a España pruebas documentales y
testimonios de la intromisi6n de Cortés en el fundo de la ciudad, así como
de su comprobada inquina contra sus pobladores y ,·ecinos. A sus gestiones
y ya deslindado en la Corona el hecho de ser Hua.xyacac y Antcquera entidades distintas, obtuvo de Ponas que el Rey Carlos V dirigiese al Marqués
del Valle de Oaxaca la siguiente orden: " ... porque Vos el dicho Marqués
nW1ca habéys tenido ni teneréys en la dicha civdad e \'ecinos della. ni Valle,
salvo Cuilapa, Guayaca y Etla, que tenéys encomendados en nuestro real
nombre ... " " ... e manda que gua.rdé&gt;'S y cumpláy todas e cualquiera provisión que a os y a Vos hayamos mandar e diéremo en fa\•or de dicha
civdad e vecinos della, e nos fagares ende por alguna manera, so pena de
vuestra merced e de dos mil pe:.o de oro para nuestra Cámara .. •"
Cortés acató la orden pero quiso jugar su úJtima carta, y al establecerse
el \.irrcinato trató de impresionar a don Antonio de ,íendoza, su primer titular, asegurándole que el sitio elegido para fundar la ciudad era impropio
para tener buen alojamiento, pues que los vecinos "tenían las casas en donde debían tener los ejidos".
Los argumentos de Cortés y las aclaraciones en contrario del cabildo pusieron en dudas al virrey. Para cerciorarse de la verdad decidió visitar Antequcra y conocer de visu la realidad. Pronto se com·enci6 de las falacias
interesadas del farqués y. poniéndose de parte de la población, dejó escrito en el instructivo reservado a su sucesor, don Luis de Velasco, que: "hame
parescido lo contrario porque (el lugar) es el mejor que hay en la comarC'a,
y así por tal tenía Mortezuma la guarnición de mexicanos con que aseguraba la tierra, )' no conviene que se mude de allí".

•
Las primeras construccione de mampostería levantadas íueron las casas de
Cortés, en fa esquina Noroeste de la Plaza del Mercado, que anteriormente,
y por eso se llamó Plaza de Cortés, y la ele Francisco Maldonado, yecina, y
el convento de San Pablo, erigido en 1528 ó 29 por lo primeros dominicos
llegados. Gonialo Lucero y Bemardino Minaya. La primera ermita fue la
de San Juan de Dios, muy modesta, de adobe y techo pajizo.
Por este tiempo, Alonso García Bra\·o, geómetra y alarife, trazador de las

588

ciudades de Veracruz r México, por encomienda de la Real Audiencia hizo
el trazo de Antequera. Se avecindó aquí, gestionó y obtuvo encomiendas en
la Chontalpa y en Mi.xtepec: pero sus rentas eran bajas y de él se dijo que
''padescia necesidad".
En eJ trazo de nuestra ciudad, García Bravo aplicó el sistema rectangular
usado en Veracruz. "García Bravo --dice don Manuel Toussaint- escoge un
punto equidistante de los dos ríos que cruzan el valle: el Atoyac y I Jalatlaco
en sus couvexi?ades más cercanas, y allí limita Ja plaza, de forma cuadrada.
En el costado Sur, el palacio de las autoridades tiene toda la calle. Dedica
el cuadrado contiguo al •orte para la igbia, y de los lados de eso cuadrados se toma eJ tamaño de las calles, prolongándose de Norte a Sur y de Este
a Oeste. No hay cabeceras, las calles son todas de la misma longitud, y tenemos el perfecto damero. La orientación es correcta, no va precisamente
de Norte a Sur, sino que se ve ligeramente inclinada para compensar la ilu~inac:i6n solar en las diversas e taciones. La ciudad es1á abrigacl.'l de los
vientos por el Cerro del Fortín al oroeste. Seguramente el planificador
trazó sólo el centro de la ciudad y unos cuantos bloques alrededor, pero u
crecimiento estaba indicado y creció uniformemente en los cuatro rum&amp;s,
porque en ellos las condiciones eran tal vez iguales. El crecimiento se efect 6
naturalmente, y después se fuernn Jlenando los ángulos, ele modo que hasta
principios del siglo X.X Oaxaca ofrecía una fonna sensiblemente cuadrada.
pero c~n sus ángulos dirigidos a los cuatro puntos cardinales, y en ese cuadrado mserta el tablero de damas, según las directrices que clio el urbanista".

El trazo debe haberse hecho entre 1528 y 1535, porque ya el com·ento de
San Pablo, el templo -que ya no ermita- de an Juan de Dios y las casas
de Cortés y Maldonado estaban perfectamente encuadradas en calles tira•
das a cordel. i las Casas Consi toriales empezaban a labrarse ni tampo o
la Catedral. Los cimientos de la Catedral se colocan por 1538 6 40, para
quedar concluida la obra después de sucesivas restauraciones, "aunque con
formas no muy arrogantes", en 1555. Parece que el templo que igui6 a las
primeras construcciones dominicas fue el que se llamó originalmente "Lá•
grimas de San Pedro", ahora titulado del Carmen Bajo, situado tomando
como eje la Plaza de Annas, pero con dirección al 1 oroeste, y más tarde el
pequeño hospital y capilla de an Cosme y an Damián, a igual distancia.
AJ arte comenzaban a le\'antarsc el templo y convento grandes de Santo
Domingo de Guzmán.
Como los desbordamientos del Río Atoyac, hacia el Sur de la ciudad, causaban grandes perjuicios anegando las calles próximas a an Juan de Dios,
el corregidor Cristóbal de Espíndola, con "el tequio'' de indios mandados
traer de los pueblos aledaños y pagando los vecinos la herramienta, pudo
retirar dicho río dándole el cauce que hasta ahora reconoce.

589

�En 1835, por bula del Papa Paulo III, se erigió el obispado de Antequera.
Correspondió ser su primer titular a Fr. Juan López de Zárate.
Para construir las Casas Consistoriales y la Cárcel se dispuso de determinado número de indios con residencia cercana a la ciudad. Con ese fin se les
dieron tierras en la parte correspondiente a la Trinidad de las Huertas. Muchos de ellos eran ocupados también en servicios domésticoo, que desempeñaban en las casas de los españoles. Se les conocía con el nombre de nobories.
En recompensa de esta servidumbre eran libres, hasta donde cabe suponerlo,
y no pagaban tributo. Por treinta años estuvieron reclamando que se les
confirmara la propiedad de los terrenos de La Trinidad, hasta que, el 7 de
julio de 1563, el virrey don Luis de Velasco hijo accedió a sus ruegos. Los
seivicios exigidos de ellos por los españoles deben haber sido bastante duros
y su trato es presumible que haya llegado en ocasiones hasta las .fronteras de
la crueldad obligando al clero regular a salir en su defensa y protección, pata
lo que éste fundó dentro de la zona en que estaban encasillados, dos pequeñas iglesias, cuyos nombres de La Consolación y La Defensa son suficientemente elocuentes para hacer suponer los verdaderos motivos de ambas fundaciones.
La ciudad iba creciendo lentamente. Fr. Alonso Ponce, haciendo una brevísima semblanza de Antequera, dice: nEn Guaxaca, la segunda población
de españoles de la Nueva España, todas las casas eran de adobe, techos cubiertos de teja y hay en ella gran vecindad". El fraile inglés Tomás Gage le
concede para ese tiempo una poblaci6n de dos mil habitantes, dato que confirma el padre Burgoa. Pérez de Rivas afirma en su Historia de la Compañía
( de Jesús), que a fines del siglo XVI s6lo había en Antequeta 500 vecinos.
Empero, los datos demográficos de los visitantes son inciertos debido a dos
motivos: que se acostumbraba contar exclusivamente a peninsulares y criollos y que sólo inspiran confianza los datos censuales de nacimientos y defunciones de la parroquia dcl Sagrario, a partir de 1652, en que da principio
el registro eclesiástico.
Compaginando, por analogía, es casi S&lt;!oiTllfO tjue a mediados del siglo XVI
las Casas Consistoriales eran un modesto edificio de muros de adobe y techos
de teja. Su calidad mejora mucho hasta el siglo XVII. La primitiva edificación fue derruida para levantar en su lugar las Casas Reales. Estas fueron
proyectadas y dirigidas por el Corregidor, Teniente Coronel de Infantería
don Nicolás de Lafora. Los constantes temblores de tierra las destruyeron parcialmente. Con disculpas por salirnos brevemente de la época, debernos decir
que de 1832 en adelante, los gobernadores José López Ortigoza )' Benito
Juárez se empeñaron en su reconstrucción. Esta se encomend6 en 1832 al
ingeniero don Francisco de Paula Heredia, \'enido de México para ese fin,
La última reconstrucción se hiz-0 durante los cuatro sucesivos regímenes de

590

gobierno del licenciado Anastasia García Toledo, del coronel Constantino
Chapital, del general Vicente González y del licenciado Eduardo Vasconcelos, en CU)O período se concluyó dándoseles continuidad a los tres grandes
patios y la belleza monumental que ostenta el edificio.
La imposición del régimen colonial y de la nueva religión, instituciones
que no fueron igualmente aceptadas en todos los pueblos, motivó rebeliones
y alteraciones del orden. Varias insurrecciones fueron causadas por las expoliaciones de fiscales y alcaldes mayores en Teococuilco, Ixtepeji y Tiltepec, en
la sierra zapoteca; en Pápalo y Teutila, en la Cañada; en Sosola y Tututepec,
en las Mi.xtecas ¡ en Coatlán, .z.ona Chontal, y en la villa de Guadalcázar, hoy
Tehuantepec. La rebelión de los Coatlanes, recién iniciada la colonización,
asumió aspectos graves. Finalmente, la rebeldía de San Francisco Cajonos,
Villa Alta, fue provocada por la reacción de los frailes ante descubiertas
idolatrías.
En rigor la suhlevación de los Chontales se debió a la exigencia de los
españoles para que los indios de ese grupo étnico fueran a trabajar a las minas de San Baltasar Chichicapa, caminando 16 leguas, distancia que separa
a ese pueblo del real de minas. Les daban un tomín por paga en cada día
de labor, o sea la octava parte de un castellano, que equivalía más o menos
a un real, o sea doce centavos de principios del siglo XIX. Los indios de los
diferentes Coatlanes se organizaron y la alarma de un ataque a la capital de
la Provincia cundió. Los vecinos tuvieron que armarse y salir a combatirlos
y sujetarlos, encabezados por el Oidor Pedro Almíndez Chirinos, que ex
profeso vino de México. Don Lucas Alamán asegura que los sublevados dieron muerte a 50 españoles.
La insurrección de Tehuantepec se debi6 a los castigos de azotes que el
alcalde mayor, Juan de Avellán, mandó propinarles a los indios por retardo
en ]a entrega de los tributos. Los indios se coaligaron, rodearon las casas reales y les prendieron fuego. El alcalde logró salir, escudado en su rodela y
blandiendo espadín, pero fue muerto de una pedrada en la cabeza. La rebelión se extendió a Nejapa y Villa Alta. Impotente el gobierno, recurrió para
aplacarla al obispo de Oaxaca don Antonio Cuevas Dávalos, quien después
de oír las querellas de los indios, puso remedio a sus males informando de
la verdad al virrey, duque de Alburquerque.
Los sucesos de San Francisco Ca jonos se inician el 14 de septiembre de
1700 y fueron motivados por la denuncia de actos de idolatría que hicieron
ante los frailes dos fiscales de la iglesia, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles. Los indios abandonaron el pueblo y fueron a sublevar a los de San
Pablo, San Pedro, San Mateo, Santo Domingo y San Miguel Oajonos. Juntos
amenazaron con incendiar el convento, en donde se hallaban refugiados los
frailes, los oficiales reales y sus familias, pero ofrecieron desistir si les eran

591

�entregados los fiscales. Los frailes al pnnop10 se negaron, pero se impuso
el español Antonio Pineda, y después de haber sido confesados y absueltos
por los religiosos Gaspar de los Reyes y Alonso de Vargas ---el primero muy
conocido por sus estudios de la lengua zapoleca-, fueron entregados a los
idólatras, que los condujeron en medio de brutales azotes a San Pablo Cajonos1 en donde los saaificaron.
No tardó la represión de la fuerza, venida de Villa Alta. Hallaron los cadáveres semienterrados al fondo de una barranca. De las averiguaciones judiciales resultaron 15 responsables, a los que el 11 de enero de 1703 se les
aplicó la pena del garrote. Decapitados después, fueron colocadas sus cabei.as en lugares públicos.
Cuando en este siglo el arzobispo de Oaxaca, Gmow, en visita pastoral
que hizo en los Cajonos, fue enterado del martirio de los fiscales, hizo desenterrar sus restos y pidió a Roma su beatificación.
Corolario de estas idolatrías y supersticiones fueron los secretos ritos paganos descubiertos en San Juan Teitipac, Tlacolula, castigados por la Inquisición conforme a sus prácticas de reducir a cenizas a los cadáveres por la purificación del fuego. El presbítero José Antonio Gay dice prudentemente que
"por acaso se prendió fuego en la leña de los braseros", y el padre Burgoa
da al hecho un sentido providencial como de Juicio de Dios, al afirmar que
"descendió fuego del cielo". Fue el único acto inquisitorial con suplicio habido en Oaxaca.

•
La educación era estricta y exclusivamente religiosa. Fue impartida de manera principal por la Orden de Santo Domingo, tanto en ln evangelización
como en la docencia. Los jesuitas fundaron en Antequera, en 15 76, el colegio
de an Juan, que es el más antiguo de que se tiene noticia. Once años después, el obispo Bartolomé de Ledesma estabJeció la escuela de San Bartola,
y en 1746 el obispo Felipe Gómez de Angulo promovió la fundación de la
Universidad del Sur, con sede en esta ciudad, para la enseñanza de algunas
carreras profesionales, pero el dictamen formulado por el rector de la Universidad Real y Pontificia de México fue adverso al proyecto. Hasta 1763,
a iniciativa del obispo Tomás de Monterroso, se fundó el Seminario de la
Santa Cruz.
La primera escuela para mujeres fue el Colegio de Niñas, fundación que
en 1700 se debió al obispo Sariñana. Finalidad de este plantel fue preparar
a la mujer sin recursos económicos, para ganarse la vida en todas las activi&lt;lades manuales propias, entonces, ele su sexo: cocina, repostería, confección
de ropa, bordado y economía doméstica.

592

Sobre el establecimiento de la primera imprenta en Antcquera, el libro impreso en Oaxaca con fecha más antigua, es el Sermón fúnebre pronunciado

en las honras de la venerable madre Jacinta Marfa Ana de San Antonio
religiosa del monasterio de Santa Catarina de la ciudad de Oaxaca, sermón
escrito por el padre Sebastián de Santander en la ocasión indicada. Tiene pie
de imprenta de doña Francisca Flores viuda de Ramkcz de Aguilar, y fecha
de 1720; pero como esta señora recibió la imprenta en herencia de su difunto esposo, es muy probable que en ella se hayan publicado antes otros
libros en ,ida del señor Ramírez de Aguilar.

•
Antequera era una población bien situada para el comercio entre los puertos de Vcracruz y AcapuJco y entre las ciudades de Mé.. . ico y Puebla, por una
parte, y Guatemala y Centroamérica, por la otra. Su condición de lugar de
paso, la necesidad de hacer escala en ella, le garantizaba la presencia de nutrida población foránea y el tránsito constante de arrierías. De ambos puertos
y de la capital de la Nueva España nos llegaba infinidad de mercaderías.
El servicio postal entre esos lugares y Jas poblaciones intenncdias fue establecido a fines del siglo XVI, por don Martín Olivares, aunque con gran irregularidad. A mediados del XVII, a iniciativa del obispo Felipe Gómez de
Angulo se regularizó valiéndose de los viajes de las arrierías, que así se convirtieron en agencias postales.
A pesar de que Cortés había fundado de su peculio astilleros en Salina
Cr\lz -merced a los cuales se construyeron varios barcos con los que se llegó
a California y se descubrió el mar llamado de Cortés-, nuestro incipiente
comercio marítimo no pudo desarrollarse. Diego Ocampo logró abrir la ruta
de Salina Cruz a] Perú, pero esta vía fue anulada por la Corona con pretexto
de que perjudicaba al Consulado de Sevilla.
Tres fuentes importantes de enriquecimiento tuvo nuestra Provincia durante
la Colonia: ]a seda, ]a grana y la minería. Et cultivo de la seda llegó a su
máximo, según Motolinía, que Yisit6 la 11.i.."1'.leca en diversas ocasiones, entre
1540 y 1541. ''Este año se cojerán -dice- más de 15,000 lib1·as de seda" ...
"y sale tan buena que dicen los maestros que la tratan, que la tototzi es mejor que la joyante de Granada". Y Burgoa refiere que "el auge duró 50 años"
hasta que 'el gusano de la codicia devoró al de la seda", por los abusos de
los oficiales reales de la hacienda pública. Baste saber que los indios de Nochixtlán prefirieron talar sus morera, porque los crecidos impuestos ab orbían la utilidad.
En cuanto a la grana, su producción fue de 26 931 013 Jibras, con valor
de $ 95 160 497.09 en un período de 62 años de 1758 a 1820. Esta bonanza

593
H38

�aumentó el cau&lt;lal de los ricos sin empobrecer a los econ6micamente débiles,
porque la semilla se podía culti\'ar y cose har en cualquier predio rustico
sin exce ivas inversiones. En 1820 fue decreciendo, y por fin dejó de cultivarse como al pJincipio por la introducción de las anilinas aJemanas en cl
mercado. in embargo, hay constane'ias de que en 1847, durante el gobierno
de Juárez, el comer iante inglés Diego Innes continuaba c.:¡portanclo este producto. La crisis sobre\·ino por la competencia de la química moderna.
imultáne.amcnte a la grana, durant d propio siglo XVIII la producción
de metales preciosos de oro y plata llegó a su épo·a de esplendor. Esta bona1l7.a duró aproximadamente hasta mediados del siglo pasado, aunque ya
en fonna de r ciente y, según informes de aquel tiempo, debido al agotamiento de los filon de metal por los asentamíentos de las capas geológicas,
con hundimiento o des,iación de las ,·etas metalíferas.
Consecuencia natural de este enriquecimiento fue la construcción de algunos
de los más bellos y monument.afes edificios de nuestra arquitectura civil y
r ligiosa. A merced suyo .e completó en el siglo XVIII la urbanización de
Anteq_uera y de varias poblaciones importantes de la Pro\'ínC'ia. La Capital
creció y se desarrolló hasta llegar a la situación que akanzaba a fines del período colonial. Para 1774- contaba Antequera con H,000 habitantes y, al concluir el año de 1793, es decir, s6lo después de 19, la poblaci6n contó con un
censo de 22,113 almas, o sea que casi
había doblado. ''Es Oaxaca -dice el
padre Florencia- una de las más populosas y bien fundadas ciudades de la
'ueva España. Con la riqueza grande de la grana, que después del oro y
d la plata es en la 1 ueva España el género más precioso que abunda en
extremo en el \'alle, y otros géneros que hacen muy acreditado el trato y comercio de esta ciudad, ha crecido tanto, que de pués de la de México y
Puebla tiene el tercer lugar en la ueva España".
La vida del Pcniru;ular y del criollo. y aun la del mestizo de ]a clase media,
era tranquila en Oa. ·aca: terna pocas nec ·dad
sus diversiones eran por
demás sencillas. En Antcquera, consistían en paseos dominicales a Cuilapan
)' anta Lucía del Camino; gustaban de los ''palos cnccbados", las cucañas y,
cuando raramente Jos había concurrían a los auto sacramentales y comedias
de capa y espada. En lo pueblos de menor entidad, con e.."&lt;cepción de las
distracciones modernas del cine y el radio, eran, poco más. o meno , las mismas que ahora.
La plata a umulada por el auge de la grana y la minería iba a parar a los
"entierros".
admiraba don Carlos María Bustamante en un opúsculo publicado en 1821, del número fabuloso de tesoros escondidos en las entrañas
de la tierra y de lo muchos enterradores de pL'lta amonedada que morían
llevándose su secreto a la tumba.

Como en la Edad Media europea y como sucedía en tocia la
594

ueva España,

el cultivo de las ciencias, las artes y la filosofía estaba re ervndo a los conventos. Al dominico Francisco de Burgoa se deben Jos primeros relatos históricos } geográficos sobre esta Pro\'incia, aunque elaborados in sistema y con
el fin principal de destacar la obra e\·angeJi¡,,adora y misional de sus hermanos
en reli~ióu. Labor eminente fue la realizada QOr los propios dominicos en los
estudios lingüísticos de idiomas y dialecto hablado en la extensa Provincia.
La \'asta nómina, aquí muy reducida por premura de tiempo, de los beneméritos frailes es ésta: Juan de C6rdo\'a., Jerónimo de Bcteta, Leonardo Levanto, Gaspar de los Reyes, r fartín Jiménez Agüero, Francisco arabia y 'icolás Barreda, cuyos trabajos alcanzaron el privilegio de ser publicados.
Una buena parte de la obra arqu.itcct6nica de templo y conventos se debe
a los frailes españoles. S61o excepcionalmente participaron en ella profesionales ,-enidos de E paña. En Santo Domingo y Santa Catarina se sabe que
participé, Fr. Hernando Cavare.os; en San Franci co, Fr. Francisco de Torantos; en La Soledad y Belén, Fr. Sebastián de San Felipe; en San José, el
ra menrionado teniente coronel Nicolás de Laiora. constructor de la Casas
Reales de esta ciudad, y en Cuilapan, los frailes Domingo de Aguiñaga Agustín de a.lazar y el portugués Antonio Barbosa, pero son más los nombres de
los que se desconocen.
En la pintura des&lt;'o116 Miguel Cabrera, célebre en toda 1a Nueva España_;
en la mú ica, el indio zapoteca Juan ?\,latías, autor de los Libros Corales de
Catedral y de un Stabat M ater que, con eJ de Rossini, e escucha los Viernes
de la emana fayor en lo principales templos de Oa.xaca. En la escultura
religiosa en cantera
ostentan, entre otras, los notables dtscendimientos de
Yanhuitlá11 y de Ja Capilla del Señor de la Cruz, anexa al templo de Tlacolula, ambas en aJtorrelieve; la representaciones de la i.rgen del Rosario,
también en altorrelieve, en la r pilla que lleva este nombre, anexa al templo de Santo Domingo; Jas imágenes decapitadas de los santos de la Orden
dominica que ornan el Coro Alto y las que forman el Arbol Gen al6gico
de anto Domingo d Guzmán en el Coro Bajo del mismo templo; finalmente, la imagen de la Magdalena, en el frontis de La oledad, y en el frontis del templo de an Agu tin, la de te P'adre de la lglc¡;ia, rodeado de su
di cípulo~.

En cuanto a la h rrajcría artí tica de templos, conventos y casa particulares, aún quedan abundantes testimonios, que don Manuel Toussaint ensalza con pasión de artista: "El lujo, el ornato: el derroche con que Oaxaca
sorprende al forastero -dice-- es la profusión del hierro forjado. El día que
un dibujante nativo de la cíudad se arme de paciencia )' recoja en un álbum
con la humildad y unción necesarias los disefios de tanto barandal, de tanta
reja, de tanto llamador, de tanta bisagra, de tanta bocallave, merecerá bien
de su tierra. Más que en Puebla o en Qucrétaro abundan en Oaxaca los ba-

595

�randales de balc6n de historiados dibujos, de combinaciones diversas hechas
con motivos sencillos, de balaústres retorcidos en varias formas, con curvas
y contracurvas y los remates de reja suntuosos. Por momentos -agregael hierro ha ascendido de categoría: semeja er vegetal. En esos balcones en
ángulo que tanto abundan hay una pieza curva que suj ta el barandal a la
esquina del muro formando uno a modo de arco. En la parte más ,·olada el
vástago se bifurca, le brota un ramo de hierro, que se inclina hacia abajo,
no hace una re,·erenda y estalla en una gran flor de anchos pétalos] de erectos pistilos, ele rígida inmovilidad a la brisa que intenta inocente vencer al
calor, pero no sin gracia, momificada en los siglos".

sus templos y conventos, y aun antes. Dos hospitales fundaron en esta ciudad:
el de San Cosme y San Damián, con su capilla anexa, y el benemérito de an
Juan de Dios. Esta instilucion contaron con la inagotable munificencia del
benefactor oa.-xaqueño don Manuel Fernández Fiallo. E te filántropo puso
su inmeruo capital a la disposición de todo género d obras ch-iles y rcligiosas.

•
elTÚn el historiador don José Antonio Gay la ,·ida del indio en el siglo
'VIII, era muy humilde, pero esta situación se compensaba por su carencia
de afane y fatigas. "Desde su infancia -dice- gozaba de la más amplia
libertad: crecía y se desarrollaba sin obstáculo, sin tener otra obligación que
la de aprender la doctrina cristiana, pues frecu ntemente no se le obligaba
aún a apr nder a leer''. El distinguido hi tori6grafo y sacerdote no se refiere
a la condición de peon que guardaban miles de indios posiblemente porque él escribió su Historia de Oa.'Caca, a fin s del iglo pasado, entre los . tentas y los ochentas, en una época cuyo ambiente de servidumbre en l medio
rural no 1 hizo reparar en las duras faenas del peón de Hacienda tal vez
porque entonces esta situación se consideraba normal.
Pero tampoco e impo "bl negarse a rreer absolutamente en su dicho. os
inclinamo a creer, con criterio actual que lo que él llama libertad debe traducirse por el concepto de abandono, pues si no era atendido por el poder
públi o o por la .Iglesia tam~ era víctima de gra\'ámenes y molestias. Y
termina diciendo: "Si la felicidad es po ible sobre la tierra, los indios eran
felices
fines del siglo pasado", siglo que visto desde nuestro tiempo es
el XVIII.
Verdad es que eJ indio estaba excluido del serdcio militar como es fácil
observar f'Studiando la última década del ya citado siglo XVIII, cuando la
ueva España estaba bajo la amena.za d in\'asión de sus cos , ya fuere por
expedicionarios ingleses o france es, por cuyo peligro se organizaron en Oa.xaca,
igual que en otras partes, las milicias provinciales, Como los españoles estaban destinados a la clase de oficial , el peso del servicio recaía en los m tizos, que ingresaban como soldados raso·.
Es curioso ob ervar que durante el siglo XVII y gran parte del siguiente,
Oa:xaca no tuvo cuerpos de ejército. e d conocían entonces los desfiles militares, las marchas y las prácticas de cuartel. De manera que cuando. con
motivo del peligro ant señalado. se organizan en Oaxaca las milicias la
sociedad }' el pueblo sentían aversión por la carrera de Jas armas, y si ingresaban eran obligados por el gobi mo. El padre Gay asegura que no s61o era
aversión lo que el oa.uqueño sentía en e tiempo por el servicio militar, sino
horror.
¿

•
Debe haber tenido el indio, desde ntonces y por tradición, gran habilidad
en las artes populares, las que no trascendieron de la Colonia a la época
ind pendiente porque sus frutos, si los hubo, nadie los estimó. Y en realidad
así fue durante el siglo pasado y primeras décadas del actual. A la Re,·olución Mei·icana correspondió reivindicar el arte indígena ) sacarlo de su
postergación.
El indio, prindpalmente el zapoteca, tenía gran habilidad para litigar y
pleit ar en defensa de sus tierras. Su sentido jurídico, desarrollado desde Jo
ú mpos pr hispánicos, fue ayudado y fortale ido por el fraile dominico, que
lo asistió con sus con jos cuando compare ía ante jueces · alcalde . Y el
fraile, a su ,·cz. tuvo ante qu volverse ducho en achaques jurídicos, por la
nece idad de participar, como actor o como demandado en alegatos de justicia para conservar sus sinecuras prebendas, confonne al original espíritu
de la Conquista de evangelizar y ganar almas para el Cielo, o defenderse de
autoridades civiles y eclesiásticas, cuando la Corona, en uso del regalismo,
ordenó 1a seculari.zaci6n de los templos de las Ordenes religiosas. Esto ocasionó en 1627 una enconada lucha ntre dominicos y franciscanos, por una
parte, y el obispo de Oaxaca Bartolomé Boh6rquez, por la otra, luéha cuyo
escandaloso incidentes, hechos públicos, culminaron con la excomunión de
dichos frailes por el diocesano pro,incial, y luego, con la e.'Ccomunión de é t
por fray Diego de lbáñez, juez conservador dcl convento Franciscano de México, que vino a Oaxaca con buenas armas pontificales a dt'fender a sus compañeros de Orden. A í, pue , hubo en Oaxaca muchos indios ladinos y picaplcitero , covacbuclistas )' huizacheros. ~ fás tarde, durante el régimen independiente, no poco. de los que alcanuu-on título de abogados llegaron a ostentar merecida fama, que rebasó las frontera de Oaxaca.
En el transcurso de los i los XVI al XVIII fueron llegando a la Provincia
di\'ersas Ordenes religiosas de frailes y monja conforme se iban construyendo

r

596

597

�•
Situada la Provincia de Oaxaca en una zona de muy frecuente sism.icidad,
su suelo se onmovió con fuertes movimientos terráqueos, y algunos tuvieron
el carácter de terremotos.
Se registran los de 1603, 1619, cl de 1696, en agoto 20; los de 1727, en
marzo 5 y 18; la serie de 1775, del 21 al 26 de septiembre; la serie de 1787,
del 28 al 31 de marzo, temblores éstos llamados de San Si.xto y, finalmente,
dentro de la época colonial, el de 5 de octubre de 180 l. Probablemente lo
de San Si.,.-to, verdadero. terremotos, fueron los sismos más violento·, maremotos todos ellos, originados en las Costas del Pacífico, entre Guerrero )' Oaxaca. Se recuerda que durante el sismo de 30 de marzo de 1787 fue sacada
en procesión la Virgen de la oledad para implorar su intercesión. Cuando
la imagen pasaba bajo el arco de la puerta que comunir.a el atrio con la
plazuela, repitió el temblor con gran estrépito, y como la clave del arc:o amenazara desplomarse, el cortejo re resó violentamente a la iglesia entre clamores y llantos. Ese día los presos fueron sacados de la cárcel y la población
durmió en calles y jardines públicos, tal y como nosotros, los de mi generación, lo lúcimos en 193 L por causa del sismo del día 14.
Hubo otros fenómenos que dejaron asombro o terror en el ánimo de los
oa.xaqueiios. La población se conmovió con lo" eclipse.s totales de Sol habidos,
respectivamente, el 23 de agosto de 1690 y el 31 de mayo de 1752.
Ya que estamos en el capítulo de calamidades, diremos que una e~pantosa
epidemia de viruela, que particularmente se cebó entre la población infantil,
com nzó a asolar la Provincia toda en 1779. Como los padres insolventes dejaban lo cadáveres de sus hijo en las puertas de algunos templo , como an
Francisco La 1erred, Los iete Príncipes, La Defensa }" Consolación, se abrieron fosas profunda en los cementerio anexos; pero como fueran insuficientes, se tuvo que improvi!iar un nuevo cementerio en los Llanos de lxcotel,
con el nombre d
an Miguel, para inhumar a los cientos de víctimas, que
fallecían con los rostros y cuerpccitos horriblemente desfigurados por las llagas.
Ese mismo panteón se autorizó para adultos a partir de la expedición de las
Leyes de Reforma. Hoy es el actual Panteón .Municipal de la ciudad.
Otra calamidad pública fue la plaga de la langosta, que en 1804, en inmensas mangas que oscurecían el Sol, devastó la agricultura de la Provincia.
Por eso a 1804 se le conoció en Oaxaca con el nombre fatídico de "El año
del hambre".
Como resultado de e ta calamidad se formaron en varias partes de la Provincia bandas de asaltantes que hacían peligroso o inac esible el tránsito asolando diversos parajes, entre ellos las Cuestas de Ocotlán y de San Juan del

Rey (hoy del Estado), el cerro del Zopilote, Ejutla, y las Cumbres de Tanga
y Cuajimolops.
Oaxaca, como toda las Provincias de la 1 ueva España, estaba organizada
políticamente en corregimientos. El último Corregidor fue don José María
Lazo y Nacarino. A partir de 1787, por disposición del Marqués de Sonora,
Ministro de Carlos Ill, se dividió la Nueva España en 15 grandes Intendencias. El primer Intendente de Oaxaca fue don Antonio de Mora y Peizal. Esta
nueva organización política y territorial nos fue desfavorable porque redujo
las dimen iones de la Provincia ccrcenándole muy extensas zonas. Antes de
esta reforma Oa.xaca contaba con litorales no sólo en el Pacífico, sino también en el Golfo, en cuyas co tas le pertenecían los puertos de Coatzacoalcos
y Alvarado, así como otras tierras que a partir de entonces se incorporaron
a Veracruz y Tabasco.
Conforme a los estudios fo1mulados por Femando Navarro )' Noriega. la
población de Oa.-..aca en 1810 staba formada por 526,446 indios, 37,694 peninsulares y 31,444- ca tas, lo que daba un total de 595,604 habitantes. Había 173
frailes, 169 monjas y 180 clér·..,os. La di,·isi6n territorial para ese año arrojaba las cifrai siguientes: 269 ranchos, 83 haciendas, 5 estancias de ganado,
26 trapiches, 10 reales de minas, 1 ciudad (Antequera) y cinco villas, que
eran: Santa María Oaxaca 1 o sea El Marquesado! Jalapa deJ Marqués Villa
Alta, Guadalcázar (hoy Tehuante~c), y Etla, y 928 pueblos. Véase aquí el
germen de la actual pulverización municipal.
Veinticuatro obi 'POS tuvo la Provincia de Oaxaca, de 1835 a 1820, dentro
del período colonial. El primero, según ya dijimos, fue Fray Juan López de
Zárate; cl último, don Manuel Isidoro Pérez. Este prelado continuó al frente
de la diócesis hasta 1827, en que por barruntarse ya la expulsión de los españoles, se trasladó a España. Allá renunció t'I 27 de diciembre de 1831.
De los 24 obispos que actuaron en Oaxaca durante la Colonia, siete fueron criollos: Gregario de Omaña y Sotomayor, Tomás Montaña, Isidro Sariñana, Juan de Cervantes Alonso de las Cuevas Dáva.los, Baltasar de Covarrubias }' icolás &lt;lel Puerto.
De este último, Nicolás del Puerto, cabe subrayar que fue el único prelado
en toda la Nueva España y po iblemente en toda la América hispana al que
cupo la satisfacción de gobernar la di· csis de su propia Provincia Eclesiástica, pues que nació en Santa Catarina Minas, Zimatlán.
En biografías y diccionarios biográficos, como cl de don Antonio García
Cubas, se asegura que Del Puerto era de raza pura indígena. Este error se ha
propagado, incluso en la pintura que de este prelado se ostenta en la Catedral de Oaxaca, en la Galería de Obi pos. Aunque, de haber sido indio Del
Puerto, tal hecho redundaría en honra de nuestros 7.apotecas, por su talento
y prominente pe1-sonalidad, vale la pena rectificar el error, que se puede

599
598

�advertir en la Probanza de Linaje promovida por DeJ Puerto como aspirante
a Juez Ordinario Eclesiástico de la di6cesis ele Puebla. Según es~ expediente,
fue hijo de don Martín Ortiz del Puerto y de doña María Colmenares y Salgado. El padre Burgoa rompareci6 en estas diligencias de probanza con su
carácter de primo hennaoo de Del Puerto Eºr el lado materno.
Después de esta digresión que consideramos importante y necesaria, cabe
decir que de los obispos mencionados, fueron los más distinguidos por su talento y espíritu de servicio: De las Cuevas Dávalos, pacificador de Tehuantepec y defensor de Jos indios, notable por su humildad, que más resaltaba
porque era hijo del Duque de Cantabria r de la Princesa Ana Donalcs. de
la Casa de Aragón, y el mencionado Del Puerto, a quien por su elocuencia
se le conoció como ''el Cicerón de los estrados". Fue rector de la Universidad
Real y Pontificia de México y Presidente de la Audiencia de Guadalajara y
del Consejo Real.
La reseña anterior nos permite íijar los iguientes puntos de obsen·aci6n:
el carácter del oaxaqueño, en gran parte definido por la herencia y el medio,
como elementos determinantes de su historia, ofrece una trayectoria de pueblo
que se ha comportado de manera diferente en las cuatro diversas épocas de
su vida: en los tiempos prehispánicos, en la Colonia y parte de la etapa independiente, en la Reforma y la Intervenci6n Francesa y el Imperio y, finalmente, en la época actual, a partir de la penetraci6n en Oa.xaca de la ideología de la Revolución fexicana.
La e,q:lfesi6n de ese carácter es más claro aquí, en la Capital de la Provincia que en el medio rural o en las villas y pequeñas ciudades, por la influencia que en ' tos ejercen los regionalismos, dialectos y costumbres.
Con la resolución, primero, de Cosijoeza, de considerarse vasallo de Carlos V, y la decisión, má tarde, de los soldados hispanos fundadores de la
villa de Huaxyacac, se advierten actos voluntariosos definidores de un carácter hi.st6rico en fonnación.
Recapitulando,
destacan los siguientes hechos:
lo. Antequera, como realización definitiva, es eJ resultado de una lucha
perseverante contra el hombre más iníluyent y poderoso de la ueva España.
2o. No se registró jamás una oposición franca contra la ocupación del español en la regi6n zapoteca. Tampoco la hubo en las dos Mixtecas. Pero sí
hubo rebeliones contra los abusos del poder y las exacciones de tributos. Así
también ocurrieron contra la imposición de la nueva religión. uestros indios aceptaron el nuevo Orden, pero clamaron contra la injusticia y defendieron el derecho de conservar sus creencias.
3o. Tres fuentes de riqueza tuvo Oaxaca: la seda, la grana y la minería.
En rigor, a las dos últimas debió su crecimiento y riqueza monumental. hasta
llegar a ser considerada su ciudad Capital como la tercera de la Nueva Es-

600

paña. Un nacionalismo peninsular mal entendido ahogó y mató en embri6n
la industria de la seda.
4o. La nueva división territorial de Intendencias redujo notablemente la
dimensión de Oaxaca y la privó de su carácter geográfico de Provincia ístmica
de dos mares.
5o. Contra lo que se suponía, la poblaci6n dedicada en Oa.-xaca al profesionalismo religioso sólo representa a principios del siglo XIX el 1.1 % de la
población total d~ la Pro\incia.
60. Se pu_ede considerar en términos generales que a partir de dos siglos
antes de Ja proclamación de la Independencia Nacional, la situación política
y social del criollo y del mestizo sólo excepcionalmente fue cruenta, y que el
indio no sufrió el peso de la Conquista y de la colonizaci6n en forma tal
que lo privara de todas sus libertades o lo mantuviese sumido en una miseria
lacerante.
7o. Contribuyó a aliviar, en todo caso, la situación del indio su ineptitud
legal para el senicio militar.
80. La actitud de relativa abstención del oaxaqueño como participe de la
insurgencia contra España se debió, por wia parte. a la situación aludida en
los dos puntos antí'riores, a mayor abundamiento en una provincia de muy
fuerte población indígena y, por la otra, a la aversión que criollos y mestizo
sentían por la milicia, sin omitir Ja influencia moral que la Iglesia ejercía
sobre las clases directivas.

9o. Durante los 300 años de régimen colonial, Oaxaca pudo improvisarse ,
un modo de vivir rui generis, que aún se conserva en la tradición y en ciertas
costumbres populares. El oaxaqueño tuvo pocas necesidades, disfrutó de sencillas distraccione · y, para deleite de su paladar, supo inventarse una cocina
de guiSQS excelentes a base de carnes, vegetales y chile, y una no menos deliciosa repostería. Estos platillos )' manjares, ·sobreviviendo al pasado, constituyen aún uno de los atractivos más seductores de Oa.-xaca.
10. Imposible rería negar que, para bien o para mal del oa.'&lt;aqueño, la
herencia indohispana y el relativo goce de sus libertades durante una buena
porción de la Colonia, Je conformaron un carácter independiente! inclinado
al indh·idualismo y con bastante fácil acceso al liberalismo, y así propende
a la reivindicación de sus libertades, incluso a las que el clero le cnajen6. De
allí su adhesión natural al liberalismo político, a la doctrina reformista y,
finalmente, su actitud combativa contra la Intervención y el Imperio.
11. Al estallar la revolución de l810, el medio cultivado de Oaxaca se formaba de frailes, dignidades eclesiásticas, funcionarios reales jueces y abogados que, por su profesión o empleo, estaban adscritos a la 6rbita de influencia de la política colonialista. Preponderaban el peninsular y el criollo; pero
este último, diversamente a lo que ocuoía en otras regiones de la ueva E -

601

�paña -como en El Bajío, de mestizaje mejor equilibrado- giraba en tomo
del español, como su satélite, sin la proximidad de un grupo mestizo, fuerte
en n(1mero y suficientemente promisor en audacia. Por eso nuestros primeros
brotes bbertar:ios fueron ahogados en su cuna.
12. El conocimiento del derecho común y' canónico del fraile, aunado a
una estimable erudición dogmática, patrística y h rmenéutica, hicieron del
Oaxaca colonial tcrr •no propicio a los debates académicos entre los parciales
del regalismo y del ultramontanismo. Así, entre los adláteres y C'orifeos de uno
y otro bandos se fue iniciando anticipado proselitismo, aWique entonces s6lo
en el campo de la teoría pero canalizado más tarde hacia la adhesión o repulsa de las ideas políticas de la Independencia.
Por eso el oaxaqueño novecenti ta, al entregarse en la década 1857-1867,
con pasión. a la defensa de las ideas reformistas, primero,
de la soberanía
nacional después, pudo compensar con creces una actitud que inconsultamente podría considerarse como de tibieza o incertidumbre d su deber, alcanzando uno de los más alto lugares como batallador y patriota.
Estuvo presente en la frustránea conspiración de T'moco y Palacios, en las
acciones militares de Jamiltcpec, en las funcion de armas de Huajuapan, con
Morelos y Valerio Trujano y. finalmente, e11 los combates de Yanhuitlán,
bajo el comando del teniente coronel Antonio de Le6n.

LA HISTORIOGRAFf A LOCAL: APORTACIONES•
MEXIC
AS

Lms

r

GoNzÁLEZ

El Colegio de Méxiro

I. PR.ol'Ósrros

Y

D1scULPAS:

LA Hf TORIOGRAFÍA LOCAL no figura en el balance que h.izo El Colegio de
México en 1966 con eJ nombre de Veinticinco años de investigación histórica
en México. 1 Cuando se proyectaba esa obra, alguien recordó la carta escrita
diez año antes por don Allonso Reyes a don Daniel Co. ío Villegas. Allí se
lee: "Es tiempo de \'Olver los ojos hacia nuestros cronistas e historiadores
locales y recoger, así, la ' contribud6n particular de tanto riachuelo y arroyo
en la gran corriente de nuestra epope)a nacional. . . Habría que comenzar
por un inventario, por una bibliografía metódica, que usted bien pudiera
encargar a los excelentes colaboradores de su revista" .2

En 1965 nadie aceptó la tarea solicitada por don Alfonso, nadie se prestó
a levantar el censo de las historias locales. Los obstáculos eran y siguen siendo múltiples. Para hacer una lista más o meno comp.leta de nuestras crónjca lugareñas es necesario, entre otras co·as, recorrer uno a uno r minuciosamente todos los rincones de la República. La razón es clara: muchas de
esas crónicas, no obstante la diligencia de don Wigberto Jiménez Moreno r
don Antonio Pompa y Pompa, no se encuentran todavía en los lugares frecuentados por los investigadores, en los anaqueles de las bibliotecas y los archivos públicos. lgunas, en copia a máquina o en manuscrito, están en las
casas pu blerinas de sus autores. Otras que han llegado a la reproducción
en mimeógrafo, circulan entre w1a clientela local. Aquellas de las que una

* Trabajo pr-Clcntado ante la Tercera Reuni6n de Historiadores Mexicano y • ·orteamericanos, Oaxtcpec, Nov. de 1969.
1

Tambibi se publicó en los núms. 58 a 60, Historia A!uit;ana.

' Alfonso Reyes, l.aJ burlas u•ra.J. Prirru:r ci,nto. M6cico, Tczootle, 1957, p. 106.

602

603

�imprenta provinciana hizo cien y hasta quinientos ejemplares, rara vei alcanzaron el honor de er acogidas por wia biblioteca. Aunque nadie pueda decir
e~ número de las obras desperdigadas, muchos, a partir de experiencias parciales, aseguran que es muy elevado.
Ademá de bus~ar por todos los rincones del país, el inve tigador pedido
por don Alfonso tiene antes de ponerse en obra, que proceder a un deslinde:
fijar los límites d la microhistoriografía para no exponerse a sumar peras v
manzanas. En este caso, la impr cisión lo envuelve todo, Habrá que conveni~
en ~ué ~s com~dad ~inal, regional y parroquial y en qué es etnohistoria
e lustona d~ regiones, ciudades y parroquias. Quizá la etnohistoria que se
ocupa de tnbus y grupos marginados, la historia regional que toma como
asunto la gran di"isi6n administrativa de un Estado, la entretenida en las
vicisitudes _Y pormenore de las ciudades y la historia de aldeas }' pueblos no
s an ~ misma ~osa, probablemente ni hermanas y ni iquiera primas. 0
es fácil c~nfundir y agavillar estudios relativos a los huirholes, el municipio
de San Miguel el Alto, la ciudad de México, el barrio de la Cohetera eJ distrit_o de Jiquil~an, el Valle del Fuerte la dióce is de Tulancingo, la a:quiclióces1s de forel.ia, el Estado de Campeche. la península de Yueatán, el vastísimo orte, las ruinas prehispánicas de Tula, la conquista de la UC\'a Galicia, la sociedad de Zacatecas en los albores de la época colonial, Jos misioneros muertos en el norte de la NueYa España, la independencia en Xochimilco, la intervención francesa en Michoacán, la revuelta de la Noria Porfirio Díaz en Chapala, Zapata y la revolución en Morelos. los crister~s del
volcán de Colima, Yucatán desde la época más remota hasta nuestros días
las artes gráficas en Puebla, la instrucción pública en an Luis Potosí, la biblio~
grafía de Tla.xcala y el Congreso de Chilpancingo.
Po~ otra p~rte, la petición de don Alfonso Reyes ya es tiempo de que sea
at.'ndida )' nuentras se da con fa persona hábil y paciente que junte, discrimine y studie crónicas e historias locales, no está. por demás aventurar un
juicio, decir una primera palabra, puesto que nada se ha dicho del conjunto.
Por lo mismo, mi ponencia llega muy temprano, y siempre será penoso el llegar con demasiada anticipación a un quehacer o a una fiesta.
Hace poco que empecé a reunir, n horas robadas a otros quehaceres la
aturalmente no pude establecer en tan breve plazo y desde
México un catálogo como el que hace falta. Por otra parte la Reunión ante
quien se presentan estos apuntes señaló que no quería oír ni leer una lista
de nombres de autores )" títuJos de obra. Hubo. pues, que pasar de la bibliografía incipiente al escrutinio de lo poco catalogado, y aquí los logro fueron
mínimos. Había que examinar 400 libros, debía leer más de ci n mil páginasj
pero el tiempo sólo alcanzó para ojear apresuradamente poco más de cinco
mil escogidas al azar, o casi.

bibliografía.

604

Lo hecho adrede fue la e.xclusi6n en el catálogo y en el examen de los estudio de arqueología y etnohistoria bibliografías, colecciones documentales y
otros trabajos auxiliares de la historia, las semihistorias que s6Jo miran una
de las parcelas de la cultura, las contribuciones extranjeras (la mayoría norteamericanas) que tocan nuestra vida local. Tampoco admití, por la dificultad
de dar con ellos, textos mecanográficos )' mimcográficos y estudios aparecidos
en publicaciones periódicas. le quedé con obras impresas separadamente y
no con todas. Excluí los opúsculos que no llegaban a las cincuenta páginas.
Por último, me limité a la producción del último siglo, de 1870 para acá.
En suma, traigo a cuento algunos libro de ,,erdadera historia, hechos por
mexicanos entre 1870 y 1969, de asunto regional ( entendiendo por región
cada una de las divisiones territoriales, mayores y administrativas de México:
las estudiadas por don Edmundo O'Gorman en una obra clásica) o parroquial; donde se usa parroquia en el sentido de patria minúscula, la que Unamuno llama de campanario, "la patria ya no chica si no menos que chica,
la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao desde
muchas alturas" .9 En otros términos, las hi torias que suelen ser expresión de
dos emociones de mala fama: el aldeanismo y el provincialjsmo. En el caso
de México, emociones perturbadoras de algo tan grave y sonoro como son
la consolidación de la nacionalidad y el patriotismo.
Y aunque el provincialismo y el aldeanismo son aqui más viejo que el
amor a la patria por ser herencia recibida de los pueblos precortcsianos y de
España, y aunque la historiografía que los o.-presa comienza en el siglo XVI,
swnis.a a modelos españoles de la época medieval, se prescinde de todo lo
antecedente a 1870. S ría llevar las cosas demasiado lejos si comenzara con
Juan Gil de Zamora, el historiador del siglo X[II que inaugura el género en
España con De preconii.s civitates Numanti11e. También se puede evitar sin
grandes riesgos la referencia a las crónicas que de sus respectivas provincias
y misiones hicieron franciscanos, dominico , agustinos, jesuitas y otras órdenes de la ra colonial mexicana. Con la Reforma se produce w, corte tan
profundo en la vida de 1íéxico que, a partir de su triunfo, es posible comenzar
la historia de muchos aspecto· de lo mexicano.
La fecha inicial no se ha escogido por pw·o cap1icho. Alrededor de ella y
en un quinquenio aparecen las obras de Longinos Banda, Gcr6nimo del Castillo, Manuel Rivera Cambas, Ignacio avan·ete, Manuel Gil y Sáenz Alejandro Prieto que rompen con la tradición y irvcn de modelo al porvenir.
Quizá más azarosa que el punto de arranque ~ea la di\'isión de la materia en

r

• Miguel de Unamuno, cit. por Alfonso de Alba, La provincia oculta. Méx.ico, Editorial Cultura, 1949, p. 26.

605

�tres períodos: el porfüico, el revolucionario y el actual. Quizá un estudio a
fondo del problema aniquile esa periodización.

II. LA

REBELIÓN DE LAS PROVINCIAS

Desde mediados del siglo XIX, "las invasiones extranjeras y la presencia
constante de un vecino todopoderoso" ' habían robustecido, en la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado a la
defensiva, triste y proselitista. La doctora Vázquez de Knauth cuenta l~s ardides de que se ,'alieron aquellos hombres para contagiar su patriotismo a la
~r~n ma~ de l_a po?lación. 6 La élite patriótica, casi toda ella liberal y positivista, hizo lo mdec1ble por hacer a todos los vecinos de la República patriotas, prácticos y libres. Combatió como antiguallas, amores y filias regionales
y aldeanas, y procuró aniquilar su expresión politica: el cacicazgo. Como defensa, los intereses políticos estatales esgrimieron la doctrina del federalismo
Y los municipales, la del ayuntamiento libre. Pero no fueron esas las únicas
armas esgrimidas. La historiografía local entró también a la pelea.
Algunos gobernadores de los Estados ( Gonzalitos de Nuevo León, Eustaquio Buc.lna de. inaloa, Eligio Ancona de Yucatán, Joaquín Baranda de Campeche, ~anuel M~ro _de San Luis Potosí y Ramón Corral de Sonora) en
sendos libros de b1stona, destacaron, con su puño y letra, la personalidad de
sus respectivas entidades políticas. Otros gobernadores únicamente promovieron la factura de esas historias. Tunca como entonces la historiografía local
se vio tan favorecida por las autoridades. Nunca tampoco ha vuelto a tener
tan buenos operarios esa mies.
Ninguno fue historiador profesional porque no había profesión de historia,
pero casi todos se distinguieron por su vasta y variada cultura, su inteligencia,
su much~ mundo y su entrañable rariño a la patria chica. Aparte de gobern~dores ilu~trados, anduvieron metidos en la rcconstn1cción histórica provinciana el obispo Crcscencio Carrillo, el ministro de la Suprema Corte Eduardo
Ruiz, el ingeniero y periodista Manuel Rivera Cambas, el canónigo Vicente
de P. Andrade, los sacerdotes Manuel Gil. Antonio Gay y Lucio Marmolejo
el jefe político de Ejutla y diputado al Congreso de la Unión Manuel Martínez Gracida, el coronel y poeta Elias Amador y los distinguidos abogados
y educadores Francisco Malina olfs, Luis Pérez Verdía y Francisco Medina
de la _Torre. Si no se puede decir que estaban a la altura del conjunto de
los historiadores de la vida nacional es porque eran generalmente más altos.
' Seymour Menton, "El nacionalismo y la novela" en Amlrica lndígt11a, vol. XXIX
(abril de 1969), p. 407.
'Josefina Váiquez de Knauth, Nacionalismo y educacidn (en prensa).

606

Según nuestra bibliografía. se publicaron 71 libros de historia local en
tiempos de don Porfirio· algo así como dos por año. Dentro de un período
de cuatro décadas, fueron temporadas fecundas las de 1881-1886, 1899-1905
y 1909-1910. En este (1ltimo bienio se produjo la cuarta parte del total. La
celebración del Centenario de la Independencia explica la anomalía. Con este
moth·o se escribió acerca de mil cosas pertenecientes a Oaxaca, Puebla y Guana juato. 8 Se apro\'ech6 también el máximo momento del nacionalismo para
expedir obras tan monumentales como el Bosque hist6rico de Zacatecas, en
dos volúmenes, de E.lías Amador; las Recordaciones hist6ricas, en dos volúmenes, y la Historia civil y eclesiástica de .Michoacán, en otros tr s, de Mariano de Jesús Torres· los Anales históricos de Campeche~ en dos volúmenes,
de Francisco Alvarez; la Historia de San Luis Potosí, en tres volúmenes, de
Luis Pérez Verdía, y la Historia de Ytlcatán durante la dominaci6n española,
también en tres volúmenes, de Juan Francisco folina Solis.1
Entonces la historia de los Estados fue más cultivada que la municipal. El
71 % de los libros del período cubren la vida conjunta de 24 de Jos 82 Estados
de la Federación. Los más historiados fueron Jalisro, Michoacán y Yucatán,
con ocho obras cada uno. El aspecto predominante en la hlstoriografía estatal
es el político pero no faltan los trabajos de índole enciclopédica romo los que
hlcieron Manuel Git de Tabasco; Alejandro Prieto, de Tamaulipas; Eustaquio Buelna, de Sinaloa; Serapio Baqueiro, de Yucatán; Ignacio Rodríguez.
de Colima. y Francisco Belmar, de Oaxaca. Con todo, donde más predomina
la tendencia enciclopédica, donde casi nunca deja de conjugarse l tema
histórico con el geográfico y económico, es en la historiografía de corte parroquial, en Jos volúmenes de Juan de la Torre, sobre Morelia; Ramón Sánchrz,
sobre Arandas y Jiquilpan; Luis Escandón, sobre Tula, y Francisco Medina
de la Torre, sobre San Miguel el Alto. 8
Muchas de las obras de la época porfiriana no traen aparato erudito; no
se ve ni una nota a lo lar~o de la narración. Los !rucos Jas pueden leer a
sus anchas, pero no los profesionales de la historia, siempre tan mal pensados. Lo primero que se ocurre es que aquellos cnonnes libros son fruto del
' Andrés Portillo, Oaxaca ,11 el ctnt1mario de la indtprndencia. Noticias histdrica.s
y estad!.rticar de la eiudad d, Oaxaca y algunar leyendas tradiciotu.1les. Oaxaca. Imprenta del Estado, 1910. 996 pp. más apéndice de 92 pp. Ignacio Herrerfas y Mario
Victoria, Putbla tn el Centenario, Mhico, Imprenta Lacaud, 1910, 116 pp. Fulgencio Vargas, La insurr,cci6n de 1810 en el Estado d6 Guanajuato, 153 pp.
' Además, Eduardo C6mez l:faro, La ciudad de Puebla y la gutTTa de indrpendtncia; Francisco R. de los Rlos. Pu,bla de los Án{!eles y la orden dominicana; Adalberto
J. Argüelles, Reseña del Estado de Tamauli/uts; José María Ponce de Le6n, Reseñas
hist6ric&lt;U dtl Estcdo de Chihuahua; Manuel Cambre, Gobierno }' gobunante.r de Jalisco; Rafael Gan.a Cantú, .Algunos apuntes acerca de Nu,vo León.
' Vid. Bibliografía adjunta.

607

�•

magín o del plagio y no de la paciente y surtida búsqueda en documentos,
tepalcates, peri6dicos y cr6nicas. De hecho, abundan los no exentos de fantasía, sobre todo en la parte concerniente a la antigüedad prehispánica, pero
aún los más fantástkos, como el de Ignacio Navarrete sobre Jalisco, 9 no carecen de erudición, y algunos ya son tan sobradamente documentados como
los que vendrán después. En varios, además de documentos y monumentos, se
echa mano de la tradición oral. Entonces comienza, con el beneplácito del
positivismo, la historiografía que se autollam6 científica.
Los historiadores científicos de ahora encuentran muchas imperíecciones
de método en los historiadores de la edad porfírica, porque no se informaron
exhaustivamente, usaron más fuentes impresas que manuscritas, creyeron en
cosas increíbles, o dieron alguna vez rienda suelta a la pasión. Como quiera,
no fueron perezosos ni ingenuos. Creían, con don Nicolás León, que "el conocimiento de las producciones literarias de los ingenios de aquellos tiempos, y
el estudio crítico de ellas son la única base en que debe estribar la apreciación
imparcial tocante a la ciencia de nuestros antepasados".1 º Y no tomaron a
la ligera las operaciones del análisis bist6rico porque querían conseguir verdades históricas tan firmes como las de la ciencia natural a fin de que pudieran ser útiles. Pensaban que la historia, al proceder como la anatomía y
la fisiología, sería aprovechada por los médicos de la sociedad; por los políticos.
Cruno no se daba aún en la costumbre de agotar ]as energías en las tareas
del análisis histórico, varios de aquellos historiadores meditaron, compusieron
y escribieron con arte y sosegadamente sus obras. En lo que toca a la composición lo común fue adaptar moldes añosos: efemérides, catecismos, centones biograficos, etc. Hubo un par de innovaciones, no muy felices, pero sí
muy imitadas. A la primera le corresponde como remoto antepasado la relaci6n histórico-geográfica, la que dispuso hacer Felipe 11. la analizada por
Alejandra Moreno To cano en un reciente y no\·edoso libro. 11 Para designarla se usaron muchos nombres: Noticias geográficas, estadísticas e lustóricas; Historia, geografía y estadística; Apuntes históricos, geográficos, estadísticos y descriptivos; Noticias históricas y estadísticas, etc. El Bosquejo
estadístico e histórico del distrito de Jiquilpan de don Ramón Sánchez, es
un buen ejemplo de esa arquitectura. Se abre el libro con un retrato, un
prólogo en elogio del retratado y una alabanza de éste al gobernador de Michoacán.
La obra misma se reparte en 50 capítulos de muy desigual tamaño y una
• Vfase el anáfuiJ de Jo!é Bravo Ugarte, Historia sucinta do Michoacán. Pro1Jincia
mayor t int,ndencia. Mbtico, Jus, 1966 .
.. Nicolás León, Bibliografía mexicana del siglo XVIII. t. I, p. vü.
11 Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México. Siglo XVI. México,
El Colegio de México, 1969, 176 pp.

608

brevísima conclusión; el que lleva el nombre de historia cubre 50 páginas;
en cambio, la página 48 alberga cuatro capítulos: aguas termales, pozos.
artesianos }' arcas de agua. El capítulo de la religión consta de tres líneas y
el de los hombres célebres y notables del distrito de 20 páginas. Otras divisiones se destinan a la posición astronómica, el clima, los ríos los reinos de la
naturaleza, la población, las enfermedades, las diversiones públicas cívicas
y religiosas, la educación, 1a justicia, el fisco, la agricultura, el giro mercantil,
la industria, los baños públicos y las mejoras materiales. Cierra la obra otro
elogio para el autor. esta vez en verso.
Para vaciar las investigaciones enciclopédicas de los estudiosos locales, se
us6 también la forma del diccionario. Don Gerónimo del Castillo compuso el
Diccionario histórico, biográfico y monumental de Yucatán en 1866, y en
adelante varios pusieron en desorden alfabético lo mucho y disperso que se
sabían de sus terruños.
Los cronistas locales de la época fueron generalmente arquitectos monstruosos, pero buenos prosistas. Varios han sido recibidos en las historias de la
literatura mexicana, y otros deberían serlo, como don Primo Feliciano Velázquez.
No se cuenta con suficiente información para medir el éxito alcanzado por
los libros de historia de asunto regional o parroquial de la era porfiriana. No
hay indicios de que alguno haya sido best-seller. Quizá varios tuvieron una
modesta acogida local; otros, ni esto. No pocos, a poco andar se volvieron
canteras de datos para eruditos. Los de don Eduardo Ruiz, y quizá alguno
más, tuvieron desde su aparición un notable círculo de lectores dentro del
gran público. Ninguna de aquellas historias ha llegado a ser clásica nacional,
aunque casi todas sean clásicas Jocales. No sé de ninguna que haya sido
traducida a otra Jengua, Muy pocas han soportado una segunda edición,
pero la mayoría figura en las listas de libros raros y son muy buscadas por
bibliófilos y bibliómanos. También deberían de aparecer en las listas de mejores Jfüros me&gt;.ricanos.

III. LA

PROVINCIA ES LA PATRIA

La Revolución Mexicana que estalló en 1910 fue tan nacionalista como la
Reforma; se hizo en todo México y para México, pero la hicieron una mayoría
de campesinos, y no de hombres de la ciudad como sucedió con la Reforma.
Los caudillos de ésta pugnaron contra regionalismos y aldeanismos. El grueso
de los revolucionarios defendió la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser localista y aun la extremó con aquel dicho de Héctor Pérez Martínez en
Guadalajara: ';Para merecer el título de buen mexicano es condición la de ser

609
U39

�buen provinciano" .12 La nueva orden fue ir a la provincia y venir de la provincia. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: "la adhesión calurosa a la
tierra nati,·a".
El afecto revolucionario no iba contra la corriente mundial. Los más universalistas de nuestros intelectuales, nuestros hombres de letras, estaban al
tanto del gusto por el colorido local que manifiestan la obras de Francis Jammes, Maurice Barrés, E~a de Queiroz, Ivan Buin, Charles Wagner, j() é María
de Pereda, Santiago Rusiñol, Vicente Blasco Ibáñc,: r la generación deJ 98
que al estilo de los revolucionarios me."O.canos alentó la conciencia y el sentimiento nacionales a fuerza de e.xaltar lo trivial y pueblerino. Así Azorín, Unamuno. Baroja y Miró. Y así también sus admiradores de México, empezando
por el más universal de todos. Don Allonso Reyes admitió que la República es
un haz de provincias, valioso "por sus espigas más que por la guía que las
anuda''. 19 Ramón López Velarde empequeñeció a la capital "ojerosa y pintada" y alabó a la "aromosa tierruca", y otro tanto hicieron los jaliscienses
Francisco González León, Manuel Martínez Valadez y Mariano Azuela; los
michoacanos José Rubén Romero y Alfredo Maillefert, y muchos aguascalenteños, guanajuatenses, yucatecos y poblanos. Entre 1910 y 1940 la literatura
de tema local estuvo de moda y los escritores provincialistas fueron mimados,
con puestos burocráticos, embajadas, cátedras y premios, por el régimen de
la Revolución.
Los hombres de letras, no los del gremio de la historia. El provincialismo se
expresó por boca de vates y novelistas, no de historiadores. Los de más nota entre éstos prefirieron nadar en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo,
el hispanoameric:an.ismo. Los más se entregaron aJ "desenterramiento de toda
una guardarropía". Don Luis González Obregón, Manuel Romero de Terreros
(que se subtituló Marqués de San Francisco), Francisco Pérez Salazar, Federico G6mez de Orozco, Artemio de Valle Arizpe ... desenterraron "prelados
y monjas, cerámka de China, galeones españoles, oidores y virreyes, palaciegos
}' truhanes, palanquines, tafetanes. juegos de cañas quemadores inquisitoriales,
hechiceros, cordobanes, escudos de armas, gacetas de 1770, pendones, especiería, sillas de coro, marmajeras, retratos de cera" y la fabla del "habedes".H
Pero el máximo promotor y crítico del colonialismo, el redondo don Genaro
Estrada, no se contentó con el barrio capitalino y "sus capillas pobres, en
donde hay nazarenos sucios de terciopelo y de moscas", y con el corazón de
la capital y sus patios, fuentes barrocas, casas de tezontle y portones nobiliarios. También se dejó atraer por "el hechizo de la provincia". Había na•
cido en Mazatlán y fue en aquel puerto, reportero, cronista y redactor de
"' Cf. Alfonso de Alba, op. cit., p. 3 l.
Alfonso Reyes, A. Ltipi:.
" Genaro Estrada, P,ro Galln, Mé..'lico, Editorial Cultura, 1926.
11

610

tres periódicos. La Revolución lo transterr6 a México, donde obtuvo altos
puestos burocráticos en la Secretaría de Relaciones, y desde ellos impulsó los
estudios históricos de tema regional, y sobre todo los de cimiento, los de carácter bibliográfico. A partir del 1926, lanza la serie de bibliografías de los
Estados. Heredia hace la de Sinaloa ·, Alessio Robles ' la de Coahuila ,· Romero Flores, la de l'viichoacán; Díez, la de Morelos; Ch.ávez Orozco, la de
Zacatecas; Santamaría, la de Tabasco; Díaz Mercados la de Veracruz; Teixidor, la de Yucatán, etc. 15
Varios de esos bibliógrafos estatales fueron los primeros en servirse de listas &lt;le libros acabadas de hacer; se convirtieron o por lo menos se confirmaron como historiadores de la provincia. Así el maestro de toda erudición
norteña, el ingeniero y militar Vito Alessio. Así también el profesor Jesús Romero. Ambos, por otra parte, contaron con alguna protección oficial. Pero Jo
común fue el no obtener ayuda y estímulos oficiales. La gran mayoría trabajó por mera afición, en horas restadas al ejercicio de la abogacía, la ingeniería,
la medicina, la chamba burocrática y la enseñanza. Casi ninguno s~ preparó
especialmente para investigar las acciones humanas del pasado. En este período, no siempre con justicia, se empezó a desdeñar al microhistoriador.
Según nuestra bibliografía, y no obstante los feos que les hacían a los investigadores provincianos, en la etapa destructiva de la Revolución se publicaron 148 libros de historia local, sin contar catálogos bibliográficos. Entre
1910 y 1924 aparecieron dos libros anualmente, y de 1925 a 1940, ocho. No
encontré, ninguno editado en 1915, y di con doce publicados en 1940.
El 57% de esa clase de libros, algunos multivoluminosos, caen en la categoría de historias regionales; el 43%, muchos casi folletos, tratan asuntos
de parroquia. Entre éstos, la mayoría se refiere a las ciudades c;le fuste: Pachuca, Querétaro, León, Guanajuato, San Luis Potosí, Saltillo, Morclia, Torreón, Puebla, Monterrey, Mérida y Guadalajara. Los temas políticos mantienen su predominio; las monografías enciclopédicas no ceden tampoco sus
posiciones; irrumpen con fuerza dos nuevos asuntos: el etnográfico, puesto
de moda por don Manuel Gamio, y el artístico. cuyo principal impulsor fue
don Manuel Toussaint. Lo común es que las cr6nicas locales abarquen desde
los tiempos más remotos hasta nuestros días, pero en la etapa revolucionaria
se dan cada vez más las que sólo abordan una época, especialmente la colonial. Sirvan como botones de muestra algunas obras de Vito Ales io Robles,
y los Apuntes para la historia de Nueva Vizcaya de don Atanasio González
Saravia.10
Por lo que mira a la investigación en archivos, bibliotecas y sitios arqueoló" Luis González (et al.), Fu,nt,s d, la historia contemj,01án11a de México, El Colegio de México, 1961, t. I, pp. LII-LIV.
" Vid. bibliografía adjunta.

611

�gicos, los logros de la etapa re,•olucionaria son más cuantitativos que cualitativos. Se acrece el uso de las fuentes primarias. Se hacen compilaciones de
documentos a nivel regional y local. Manuel 1 íestre Ghigliazza documenta a
Tabasco, Ignacio Dávila Garibi a Ocotlán, Guadalajara y otros puntos de
Jali co, y Luis Páez Brotchle ve a La Nueva Galicia a través de su viejo archivo judicial. También cunde el uso de cr6nicas conventuales y memorias de
conquistadores y pobladores de la época colonial.
En otros aspectos del análisis histórico no se advierten progresos dignos de
nota. La debilidad crítica sigue manifestándose sobre todo en los tapítulos
concernientes a la época precolombina, Sin embargo, las huellas documentales de los períodos virreinales y republicano son tratadas a veces con gran
des.confianza, que no gran finura critica. También escasean las buenas interpretaciones.
El vasto material recogido por los investigadores de la etapa revolucionaria se vació casi todo en formas viejas y difíciles: Efemérides (de León,
por Sóstenes Lira; de Guanajuato, por Crispín Espinoza; de Hidalgo, por
Teodomiro Manzano; de Colima por Miguel Galindo), monografías geográficas y estadísticas ( de Tulancingo, por Canuto Anaya ¡ de Tebuacán, por
Paredes Colín; de Yuririapúndaro y otros lugares, por Fulgencio Vargas¡ de
Tlaxcala, por Higinio Vázquez; de Aguascalientes, por Jesús Berna!) ; diccionarios ( de Chihuahua y Colima, por Francisco R. Almada) . Colecciones de
estampas y episodio ( de la región de Jalisco, por Ignacio Dá"ila Garibi; de
San Luis Potosí, por Julio Betancourt; de Morelos por Miguel Salinas; de
Hidalgo por Miguel A. Hidalgo; de Veracruz. por José de J. úñez y Dorníngucz; de Acapulco, por Vito Alessio y de Zapotlán, por Guillermo Jiménez); narraciones cronológicas (de Querétaro, por Valentín F. Frías; de
Nuevo León, por David A. Cossío; de Toluca, por Miguel Salinas; de Morelia y Michoacán, por Jesús Romero Flores; de Jalisco, por Luis Páez Brotchie, y de Oaxaca, por Jorge Fernando Iturribarría). Fueron novedades las
estructuras que les dieron a sus obras los de la escuela histórico-artística
(Tasco, de Manuel Toussaint; San Miguel Allende, de Francisco de la Maza
y la Valenciana y otro· puntos de Antonio Cortés), y los primeros etnohlstoriadores: Wigberto Jirnénez Moreno y Gonzalo Aguirre B•ltrán que debutaron, desde la década de los treinta, con estudios ejemplares. Otra manera,
en parte novedosa fue la de la guía turística. En 1934 se conocieron las asombrosas Calles de Puebla, de Hugo Leicht.
Lo cierto es que salvo pocas e ilustres excepciones, aquella historiografía
no se distinguió por la unidad y la secuencia de las obras; lo predominante
fue la dispersión y el desorden. Tampoco en la manera de contar hubo pocos
aciertos. El estilo va de lo extremadamente ampuloso a lo extremadamente
árido y pobre.

612

No sólo debe atribuirse a sus escasos méritos intrínsecos el que el grueso
de la historiografía del período revolucionario haya tenido escasa acogida en
su época y casi ninguna después. Con todo, algunos librotes gozaron de prestigio en el círculo culto y a sus autores se les premió haciéndolos miembros
de la Academia Mexicana de la Historia o de la Sociedad de Geografía y
Estadística. Al círculo popular llegaron pocos y casi nunca los mismos aclamados por las academias y sociedades cultas. A los mejor informados se les
tuvo por aburridos y algunos de los menos sabios gozaron fama de amenos e
interesantes. De los muertos, ya pocos se acuerdan ; de sus obras, casi ninguna
se ha reeditado, aunque más de alguna será llamada a la segunda vida por
un juez literario o un historiador de la historia o, todo e posible, por el
reclamo del público.

IV. LA

HISTORlOCRAFÍA NINGUNEADA

El nacionalismo mexicano es otro desde 1940.

e ha vuelto más popular

y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extran-

jero )" ve a la provincia con indiferencia. Ya no se dice: 11La pro incia es
la patria". Tampoco se sostiene la tesis opuesta. La política busca el fin de
las desigu~dades regionales, no la muerte de la personalidad de cada región
y parroqwa. De hecho, la distancia entre lo provinciano y lo capitalino está
en vías de desaparecer. Por su parte, también el provincialismo y cl aldeanismo se han entibiado.
Aunque todavía muchos de los dioses mayores de la literatura mexicana
(Agustín Yáñez, Juan Rulfo y Juan José Arriola) toman inspiraci6n de la
provincia, el grueso de los literatos de las tres últimas generaciones anda por
otras rutas. El que disminuya día a día el número de poetas y novelistas nacidos y formados fuera de la capital, es una causa menor del fenómeno. La
literatura reciente tampoco es nacionalista.
La historiografía mayor se ha apartado de lo local. \\'igberto Jiménez Moreno, Gonzalo Aguirre Beltrán, Ignacio Rubio Mañé, Justino Femández y
Héctor Pérez Marúnez que se dieron a conocer como historiadores locales
hace tiempo que abandonaron ese género. Los demás grandes nunca se han
sentido atraídos por él. La república de la historia tiene su asiento en la
ciudad capital. La gran mayoría de los investigadores viven en la gran urbe,
y desde ella no hay historia provinciana posible. Aquí disfrutan de toda clase
de alicientes económicos y honoríficos; gozan de regulares sueldos; pueden
dedicar la mayor parte de sus jornadas a la investigaci6n; los editores de revistas y libros están siempre bien dispuestos a publicarles los frutos de su
actividad. Cuando dan a luz, los críticos bibliográficos se encargan de que
los leeperiódicos1 los radioescuchas y los televidentes lo sepan; se les invita a

613

�,

participar en reuniones y academias de sabios; ganan fácilmente pan, tiempo
y nombradía y están a la última moda. Los cronistas locales andan muy lejos de esa gloria.
Desde 1940 no ha dejado de acentuarse la diferencia entre historiadores capitalinos y provincianos. En tiempos de don Porfirio no era perceptible la
desigualdad económica, social y profesional entre unos }' otros. En la etapa
siguiente, varios de los cronistas locales cayeron en la categoría de hermanos pobres, torpes e ignorantes. En los últimos treinta años un abismo separa
al historiador de la capital que ha hecho e tuclios ad hoc, presentado una
tesis profesional, visitado universidades de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, leído obras en inglés y francés y que posee todos los seguros y ayudas de
nuestros institutos de investigación, del cronista local, solo, informe, sin oportunidades de foonarse. Algunos ni siquiera han terminado los estudios de la
educación primaria, y aunque no faltan los que ostentan títulos universitarios,
éstos son de abogacía o medicina. Son muy pocos los profes.ionales de la
historia y aun éstos no cuentan con los necesarios auxilios para trabajar. La
gran mayoría está en mala situación económica, sin conexiones con el gremio,
a1 margen de las nuevas corrientes historiográficas, a la zaga, muy a la zaga,
fuera de onda, completamente out, pero no inactiva.
De 1941 a lo que va del año de 1969 han aparecido, según mi lista, 292
historias de tema regional y parroquial; esto es, diez por año, el doble de las
publicaciones en el período de l 9 l 1-1940 y el triple de la que produjo el
Porfiriato. Han sido años de gran fecundidad los d 42, 56 y 57, con catorce
libros cada uno. Probahlemente en el último trentenio no ha aumentado la
producción de artículos, pero sí, con toda seguridad, las de obras que circulan en copias mecanográficas y mimeográ!icas, no mencionadas aquí. En fin,
por el volumen la cosecha no es nada desdeñable.
'i mi bibliograffa no engaña, las historias de tema parroquial han aventajado en número a las de asunto regional. Va de salida la moda de hacer
historias de los Estados. El 60 por ciento de la producción es parroquial. Todavía más: crece la cifra de libros que toman como aswito ciudades pequeñas )' aun pueblos de escaso bulto y renombre. La mayoría de los sitios estudiados pertenecen a la región central y Yucatán. Como quiera, don Leonardo
Pasqucl ha puesto a Veracruz a la cabeza. Nuevo Le6o y el oroeste vienen poco detrás, pero a gran pri a. En la temática no ha habido una revoludón general. Siguen siendo mayoría los cronistas locales empeñados en hacer listas de personas y hechos políticos y militares. Otros siguen adictos a la
manera enciclopédica surgida en el Porfiriato. El influjo de la escuela etnohistórica ha penetrado poco en la provincia, pero, desde la capital, algunos
etnohistoriadores del arte, también capitalinos, han ensanchado el campo de

614

sus investigaciones localistas. El reciente ejemplo de Carlos Martínez Marro

se expande.
A pesar de su aislamiento, los cronistas locales de la época actual han entrado al club de los adoradores de las fuentes primarias y el aparato erudito.
Confeccionan sus crónicas y monografías con noticias extraídas de los papeles del Archivo General de la Nación, de los archivos estatales los registro
de bautismo, matrimonios y defunciones de las parroquias y vicarías y los libros de notarios. También acuden con mayor frecuencia a periódicos y ruinas. Lo trabajos sobre Tlapacoyan y Misantla, de Ranúrez Lavoignet; Zamora y Jacona, de Rodríguez Zetina; Oa.,caca, de lturribarría; Ameca, de Jesús Amaya Topete y los varios de Gabriel Agraz García de Alba, han sido
construido sobre una vasta plataforma documental. Naturalmente que los
hechos por profesionales de la historia, como Israel Cavazos Garza y Delfina
López arrelangue aúnan a la labor heurística un fino talento crítico.
En términos generales, los cronistas lugareños han hecho avances notables
por lo que mira al manejo de las fuentes históricas a pesar de la falta de
oficio en tantos. Por otra parte, sobre la forma como proceden en el análisis
varía muclúsirno de unos individuos a otros. No se puede decir nada que los
abarque a todos. Son menos, los que le saben sacar provecho a sus materiale .
Los hay que son auténticos historiadores de tijera y engrudo; los hay gue
pasan de la más pura fantasía a la erudición más espesa.

Seguramente la gran mayoría de nuestros cronistas locales carecen del vicio moderno del "profesionalismo". Por este lado están ert gran desventaja
con respecto a los historiadores capitalinos. Por otro lado les llevan la delantera. Los estudiosos lugareños ganan en vocación, n experiencia vital y sobre •
todo en cariño hacia su objeto d estudio. Es difícil escoger entr el profesional que es todo inteligencia y oficio y el aficionado, dilettante o amateur gue
es todo corazón.
A veces lo peor de los historiadores lugareños es lo que tienen clt: profesionales. Muchos comparten con éstos la maladada manera de reconstruir la
historia. e meten en explicaciones farragosas y siempre discutibles. En nombre de la ciencia, construyen con sus material.es castillos vericuetosos que nada
tienen que ver con las articulaciones reales de la vida histórica. 1 verse
rodeado de tantas efemérides, monografías histórico-geográf ico-estadí ticas, relaciones deshilvanadas, informes etnohistóricos y otras deformidades, se añoran la sencillez y la espontaneidad arquitcctó1úcas de Bernal Díaz de Castillo,
Toribio de Motolinía, Jerónimo de Mendieta y demás fundadores de la historiografía mexicana. ¿Por qué tanto brinco si cl suelo está parejo?
Otro aspecto, que tampoco es privativo de la historiografía local, es el de
la dignidad de la prosa histórica, digna a fuerza de ser aburrida, pobre, re\'Crente. Pero tampoco aqw se puede gimeralizar. Entre lo poco que conozco,

615

�hay magníficas excepciones: el humorismo de Sah·ador Novo en la Breve historia de Coyoacán, las evocaciones laguenses de Alfonso de Alba, la prosa
vivificadora de José Fuentes Mares y quizá muchas que ignoro.
Han sido modestos los logros editoriales alcanzados en el último trentenio
por las obras de tema regional y parroquial. Algunas no han dado con editor
o se han impreso en ediciones cortas y miserables pagadas por quien las escribió. Otras han salido a luz gracias a la caridad oficial o de los paisanos
del escribiente. A veces las editoriales universitarias se dignan imprimirlas
pero las de carácter comercial temen meterse con esa clase de libros, lo que
parece indicar que el lectorio y el auditorio de los historiadores provincianos
sigue siendo reducido y pobre. En el circulo académico cguramentc gozan de
escasa estima, los críticos rara vez les conceden un rato de atención y el público general düícilmente se percata de su existencia.
Y sin embargo, volviendo a don Alfonso Reyes, en muchos de estos historiadores locales están las "aguas vivas". Yo puedo decir que he leído con
mucho agrado y he aprendido mucho en T etela del Volcán, de Carlos Martínez
Marín, en eJ Consulado y en la Insurf(!encia. en Guadalajara de José Ramírez
Flores, en Cosas de viejos papeles, de Leopoldo I. Orendáin, en las Colimas
de Daniel Moreno, en las historias michoacanas, de don Jesús Romero Flor ,
en la monografía nuevoleonesa, de Israel Cavazos Garza, en la Historia del
Valle del Yaqui, de Claudio Dabdoub y en la del Fuerte, de Mario Gill; en
la Historia su.cinta de Michoacán, de Jo é Bravo Ugarte, en la Huaxteca
veracmzana, de Joaquín Mearle; en las reconstrucciones chihuáhuenses de
José Fuentes Mares, en las evocaciones de Lagos de Alfonso de Alba, en
Héctor Pérez Martínez, Rosendo Taracena, Eduardo Villa, Francisco R. AImada, Santiago Roel, José Corona Núñez, Ricardo Lancaster Jones, José Cornejo Franco, Jesús Amaya Topete, Jesús Sotelo Inclán, Jorge Fernando lturribarría, Esteban Chávez, Mario Colín, Leonardo Pasquel y cien más.

v.

R.Eco~ENDACIONES

A pesar de que hasta ahora la historiografía mexicana moderna de terna
local no ha conocido todavía un momento de gran esplendor, hay dignos
indicadores de la cercanía de un buen temporal. El género ya está de moda
en algunos países ricos como Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
En nuestro medio ya empiezan a oírse las siguientes ideas: "La educación
histórica de la niñez debe comenzar con el relato del pequeño mundo donde
el niño vive". "La historiograüa de áreas cortas es un gimnasio ideal para
desenvolver los músculos historiográficos de los estudiantes de historia porque
esa disciplina exige, como ninguna otra, la aplicación de todas las técnicas
heurísticas, críticas, interpretativas, etiológicas, arquitectónicas y de estilo".
616

"En la vida de un pueblo está la vida de todos y por lo reducido del objeto
es posible recrearla en toda su amplitud". "Cada una de las aldeas de una
naci6n reproduce en miniatura la vida nacional en que está inmersa" .17 "En
los historiadores locales están las aguas vivas, los génnenes palpitantes. Mu•
chos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los
conflictos y sucesos registrados en cada región".l8 En la microhistoria y en la
"rnicrosociología" el sociólogo y el historiador tienen en México una riqueza
que apenas comienza a explotarse.
No sólo entre los cultos, también en el círculo popular se perciben signos
de mayor acercamiento a la microhistoria. Fuera de los clientes seguros que
en cada región y parroquia ya tienen sus propios cronistas, los hombres de
ciudad miran con buenos ojos los relatos de la vida que muere, quizá porque
añoran la vida apacible, quizá porque creen que los lugareños tienen algo
que enseñar, que todas las comunidades por pequeñas que sean, incluso las
más apartadas del comercio y la cultura, aportan experiencias humanas ejemplares.
En el Congreso Científico Me.xicano celebrado en México, D. F., durante
el mes de septiembre de 1951, don Wigberto Jiménez Moreno afirmó: "Espero
que se dará mayor énfasis a la historia regional, como corresponde a la visi6n de un México múltiple". 19 Y él, mejor que nadie, hubiera podido decir
las medidas adecuadas para conseguir la realización de su esperanza. El puede
hacerlo todavía ahora, salvo que crea que el auge de la historiografía local
llegará de cualquier manera. Sin embargo, es creíble que, sin el concurso de
algunas reformas, se malogrará.
A reserva de que don Wigberto Jiménez Moreno y don Antonio Pompa y
Pompa. como máximos expertos y animadores del género que se discute aquí
digan lo conducente sobre el caso, aventuro algunas ocurrencias al parecer
practicables. Entre las medidas de orden institucional, anoto las siguientes:
1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones educativas de
los Estados hagan sitio a la historia regional y parroquial en los niveles de
enseñanza primaria y secundaria.
2) Que nuestras universidades y centros de alta cultura ( en especial los
de provincia) abran seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los
principios y métodos de la historia local.
3) Que a los pasantes de historia con vocación por la historiografía local
se les conceda beca para investigar y organizar durante un año archivos pro" Luis González, Pueblo en vilo. Microhlstoriografía de San José de Gracia. México, El Colegio de México, 1968, pp. 12•14.
" Alfonso Reyes, Las burlas veras, p. J07.
11 Wigberto Jiménez Moreno. "50 años de historia mexicana" en Historia M11xicana, vot I, núm. 3 ( enero-marzo, 1952), p. 454.

617

�us exploracion
le tome como t i para
\·incianos y que el inform d
tría. (La ocurrencia de t M'rvicio histórico
optar a una licenciatura o ma
social es d J an Me) r}.
4) Qu el mecenai o d I gobierno y las íundadones
xtienda a la hi •
toriograíía d tema regional y parroquial en fonna de C'al o inecuras burocráticas, o premios a la labor h cha o mediante la edición y distribución
d las obras de nuestros cronistas local .
5) Qu se reanud n lo Con
s de Historia que tanto irvieron d d
d933, p ra e tablecer 1 contacto ntre historiadores de la capital y de la pro•
vin ia y promover la inv ti acione de hi toria r ional.
6)
u
fonn una asociación d lmtoriador local con sed n Mé-

Incluso d ha di ho qu _no P.uede hacerse la historia parroquial porque fal1
tan
ocument
nc1alc .
"La historiografía l~I como la biografía, parece tar más cer de la literatura qu _los otro generos históricos, quizá porque la vida concreta ex:i
un tratamtClllO l'.terario, quizá porque gran parte d la cli ntela del hi ~:
nador
. do
porán localEles alérgica
d
d a la aridez acostumbrada po r 1os. his tona
contemD
eos. . re ~ctor e una historia local debí ra r un hombre de letras" :i
cualqu1 r ?15to~a se puede decir con impson que 'nacerá .mu rta.
menos
quel •ste. hº
crita . en un úl o atract1\'0
• .. ' pero nunca con tanta razóna
como de
.i
f ormar a Ios h"1stor1adores
•
1 d fa micro istort.a. A los encargados ue
lo-

°

g:

~:gíblcs.

uturo no

le podrá exigir que hagan poetas, pero í pr i tas

:,dco o en la rapital de al~uno de los E tados.
Por lo qu toca a refonnas int riores, de puertas adentro sería nvenicnt
revisar l suj t , loa obj os y los prored res de la historiografía local. Paul
L uilliot
ura qu ''los principio d la historia local n autónomos aun
opuesto a lo de la historia gen ral". Aquflla es "cualitativa y no niantitativa' ; requiere "un certain soupl
, C:: t une hist ire a mailles lach " ;
"d be
concreta". lo más pr6. imo posible a la \'ida cotidiana y debe r
diírren ial. procurar m clir la distancia entre la e •olu :ión encral y la de las
localidades.to Por su parte el profesor ingl :s H.P.R. Finberg apunta otros
ra os pecífü:os.21
Según el profesor Finbe , el hi toriador local nec1&gt;sita madurez, 1 ctura
amplias mu h simpaúa y piernas robustas. Por madurez entiende una larga y surúda cxperi ncia entre los homb , un bu n equipaje d Í\' nc-ias.
Como lectura recomienda apart d otraS, las de libr de historia nacional
e internacional. La . impatía qu xi e
por aquello de que sólo lo
jante
con
a lo SCJl1 jant y aquello tro de que sólo
conoce bien lo qu se ama.
L exi ncia de las pie.mas robu tas alud a la n cesidad qu · úene el hi toriador pueblerino de recorrer a pie, una y otra vez la de de .su asunto, y
d visitar personalmente el mayor níim ro posibl de parroquianos.
Por lo que parece, "el ejercicio d la hi.stori rafía cir un rita a una pequeña zona ti ne que echar mano de todos lo recurso de la m todo! ía
histórica y de varios más. En te tipo de in\' tigaci6n, a cada una d las
operadon historiográficas se oponen num rosos oh tá.cu)o . . . ·o
fácil
partir, como en otros campos de la historia, con un equipo adecuado de esquemas ant rior
d int rro atorio hecho , d hipótesis de trabajo y de
tnod lo ''. Otro problema reside en la ca. z y la di.spersi6n de las fuentes.
• Paul Lcuilliot, "Dcfense et illustration de J'histoire Jocale" en Jlnnales, 22 ann~e,
'o. I (enero-febrero, 1967 ) , pp. 154-177.
11 HPR Finberg (ed) .Aproacltt.s to history, London, Routlcd e

Ke an Paul. 1962,

'" Luis Gonillei, ot,, cit .• µ. 22.

pp. 111-125.

619
618

�DO

ASPECTOS DESCO OCIDO DE LA PERSONALIDAD
LITERARIA DEL E 'CRITOR YUCATECO MANUEL
BARBACHANO Y TARRAZO
Lic. RoooLro Ruz ME ÉNoEz
Universidad de Yucatán.

I. Sus

VERSOS DE CABO ROTO

Do MM.u.EL ANTONIO BAR.SACHA o v TARRAZo nació en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806, según afirma don Víctor M. Suárez, quien
descubrió su partida de bautismo en la lgle ía Parroquial de Nuestra Sei1ora
de la Concepción, hoy Catedral de la Diócesis Campechana. 1
Su padre, don Manuel Antonio Barbachano y González Villar, natural de
Gijón Principado de Asturias, España, fue empleado de la Real Hacienda
en Campeche donde, por razón de su cargo, se trasladó a inicio del ~glo XIX.
Al consumarse la Independencia de Mé."'tico, el r. Barbachano y Gonzálcz Villar retomó a España con su esposa, Dña. María Josefa Carlota Tarrazo
y Casaña }' con us hijos: Manuel, al qu aludimos; Miguel rulo más tarde
Gobernador de Yucatán de discutida memoria, pues sus rencillas con su rival político don Santiago Méndez dieron origen a la cruenta }' mal llamada
Guerra de Castas; Francisco • ntonio Desiderio, que e dedicó a las Matemáticas y fue autor de los primeros textos sobre esta materia usados en la
Ac.ademia de Ciencias y Literatura y en el Instituto Literario de Yucatán; y,
Buenaventura, que murió ahogado en el Mar Cantábrico.
Su más antiguo biógrafo, don Francisco Sosa,1 nos dice que tfanuel Barbachano estudió Latinidad, Filosofía y Leyes en el Instituto Mekhor Gaspar
de Jovellanos de Gijón. e graduó, después, de Abogado, en Valladolid, Ess Manuel B:ubachano, Mtdallonts Vitjos. Vida. usos y hábitos de Yucatán al mediar
el siglo XIX. Selección ) Prólogo de Vktor M. Suárci. Colecci6n "Ventana ·ucatcca''.
Volumen l. férula, 1951.
1
Francisco Sosa, ''Manual de biografia yucateca", Mérida, 1866.

621

�paña y "acababa de recibir el título profesional, cuando el Gobierno Español,
queriendo utilizar sus luces le nombró Juez de una provincia".3
Viajó por varios países de Europa y fue Alcalde de Gijón, según informan
sus biógrafos posteriores a Sosa,' sin aportar prueba documental alguna al
respecto, lo que nos hace dudar, tanto por la edad que entonces tenía don
Manuel, cuanto por su condición de indiano. 5 Radicóse, luego, en Madrid,
ciudad en la cual, según se dice, estuvo en contacto con prominentes literatos
de la época, iniciándose en el cultivo de la prosa y de la poesía.
Su retomo a Yucatán lo fija don Francisco Sosa entre los años de 1837
y 1838, pero don Rodolfo Menéndez de la Peña,ª que poseyó invaluable documento de Barbachano, cuya descripción y estudio haremos más adelante,
basado en cómputos derivados del mismo, señala para tal acontecimiento e1
año de 1833.
En Yucatán, Barbacbano desempeñó importante papel en la Política 7 y
en las luchas de partido de aquellos tiempos. Así lo vemos en 1842 8 publicando El lndependiente,9 periódico de tendencias abiertamente separatistas,
cuando su hermano Miguel gobernaba el Estado.
Fue director del Periódico Oficial, bajo sus diversas denominaciones, por
muchos años, por lo que, en su ota Necrológic-.a, publicada en La Nueva
Epoca,1° el editor de aquéUa, E. Enríquez, puede decir: " ... pero en lo que
más fijo estuvo la última mitad de su vida fue en la redacción del periódico
oficial de Yucatán, pues con corlas y pocas interrupciones siempre fue su
redactor y sirvió con lealtad al Gobierno establecido, no obstante que los gQ• Franciico Sosa, Biogra/Íll$ de mexicanos distinguidos. México, 1884.
• Rodolfo Menénde~ de la Peña, Don Manrul Barbachano y Tanazo. El Sal6n Literario. úmero l. Mérida, 31 de enero de 1898.
Víctor M. Su6.rez, Pr6logo de la obra citada, Medallones Viejos.
• El Diccionario de la Real Academia Española. Decimaoctava Edici6n. Madrid, 1956.
Define la voz INDIANO, en su primera acepci6n, del modo siguiente: "Natural, pero no
originario de Am6rica, o sea de las Indias Occidentales''.
• Rodolfo Menéndez de la Peña, Don Manuel Barbad,ano ,, I'arrazo. El Salón Literario, según se cita en la nota número 4.
' Manuel lSarbachano fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador
por Yucatán.
1 Serapio Baquciro, Estudio biográfico del Excmo. Sr. Don Miguel Barbachano Y Tarrazo, antiguo gobernants de la. Penlnsula Yucateca. Mérida, 1896.
• El Independiente. Periódico Político y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo
Seguí ( 1842-1844). Segunda Epoca en 1846. "Historia de la Imprenta y del Periodismo", por Antonio Canto Lópe2. Capítulo VI. Período de 1841 a 1879. Enciclopedia
Yucatanense. Tomo V.
"' La NtJeva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. 'úmero 76,
correspondiente al 13 de mayo de 1864.

622

biernos variaban con frecuencia, según la política juguetona de nuestra época
independiente".
En el aspecto literario, Barbachano se convierte en Yucatán en el primero
de los escritores costumbristas y en renombrado autor satírico. Colaboró en
El Registro Y'U.Cateco, en El Mosaico y en otros periódicos de la época utilizando, muchas veces, el anagrama de "Arach Noabb" o el seudónimo de "Don
Gil de las Calzas Verdes". En 1850 aparecieron, en un tomo de 320 páginas,
muchos de sus trabajos literarios bajo el título de "Artículos de costumbres y
satíricos",11 reproducidos algunos de ellos, recientemente, por don Víctor M.
Suárcz, en el libro titulado Medallones Viejcs. 13 u segunda y última obra,
un folleto de 31 páginas titulado Un recuerdo de Don José Anto11io Gómez
de Zorrüla,13 vio la luz en 1863, pues Barbachano murió en esta ciudad, olvidado de sus amigos y en la mayor miseria, el 9 de mayo de 1864.
Casado, en primeras nupcias con doña Guadalupe Iniestra, del interior del
país, con quien procreó dos hijos: Agustín 16 y :María y, en cgundas nupcias,
con doña Leocadia Domínguez López,15 el 26 de abril de 1845, con la que
hubo a José, Fernando,14 Pilar y Enrique, dejó numerosa descendencia, tanto
en Yucatán. cuanto en otras regiones de la República.
· De las varias piezas de teatro que dice don Francisco 1.7 escribió Barbach.ano, sin ser nunca publicadas, apenas si ha quedado huella y nos ocuparemos de las mismas posteriormente, pero de sus poesías inéditas, algunas,
las de carácter bucólico, fueron dadas a conocer, con ligeros retoques, por
don Rodolfo Menéndez de la Peña en El Sal6n Literario/ pues según decía
el maestro Menéndez en aquella revista, "circunstancia especial, que más
tarde daremos a conocer, hízonos poseedores, hace ya más de veinte años,
de un manuscrito de Barbachano, en el cual se consignan numerosas compo•
siciones poéticas suyas, escritas en España, en México y en }.férida",18
u Manuel Barbachano, ÁrtictJlos d, co,stumbres y satlricos. Mérida, 1850.
" Manuel Barbachano, Medallones Viejos, obra citada.
,. Manuel Barbachano. Un recuerdo de Don José Antonio G6mez de Zorrilla. Lo dedica a s11 hijo don Daniel su amigo Manuel Barbach:mo. Mérida, 1863.
" Agustín Barbachano Iniestra. Llegó a ser Ingeniero en Jefe de la instalación de la
vía férrea entre México y Veracruz.
11 Matrimonios, Libro 16, foja 101 vuelta, del Sagrario Metropolitano de Mérida.
Archivo Eclesiástico de Yucatán.
" Nieto de don Fernando Barbachano Domínguez y, por tanto, bisnieto de don Manuel Barbachano y Tarrazo, lo es el conocido empresario Manuel Barbachano Ponce.
"' Francisco Sosa, Biogra/ícu de mexicanos distinguidos, obra citada.
,. Rodolio Menénd~ de la Peña, Don Manuel Barbachano y Tarrazo. El Sal6n Lit,rorio. Ene.ro de 1898, según se cita en la nota número 4.
10 Dichas circunstancias que, en verdad, nunca fueron reveladas, son las siguientes:
don Francisco Antonio Meuéndez del Toral, genearca de la familia Menéndez en la
América del Norte y abuelo de don .Rodolfo, era coterráneo de don Manuel Antonio

623

�El manuscrito de referencia, de indudable valor1 literario e histórico,10
puesto que contiene los poemas inéditos de uno de los primeros poetas yucatecoS, ateniéndonos a la cronologia, ha llegado hasta n010tro1 por tradición
familiar, hecho que hicimos público"' a principi01 del año antepasado a más
de un siglo de distancia de la muerte de Barbachano, desligado ya éste de
las pasiones de su época y perteneciente por entero a la Historia.
El multicitado manuscrito posee las siguientes caractmstlcas: contta de 54
fojas (108 páginas) de excelente papel de arroz, encuadernadas en piel de
color gris, con una altura de 210 mm., por 150 mm. de ancho. Sus páginas
llevan numeración correlativa hasta la 91, habiendo sido cortadas, y faltando
por tanto, las que van de la 85 a la 90, pero sin que esto merme la colécci6n
de los venos, pues al final de la página 84 hay una nota que dice: "continúa
en la página 91 '. Su estado, en general, es bastante bueno y muy legible,
salvo las 5 primcral fojas y las doa últimas, que se encuentran algo deterioradas. Hay ligeras variaciones en la caligrafia y en las tintas, lo que indica
que fue CICrito en diversas épocas. Contiene un total de 114 composiciones
poéticas, unas de carácter bucólico, otraa líricas, de asunto íntimo relacionado
con la vida del autor o de sus familiares, unas cuantas de carácter er6tico,
algww de tema descriptivo y otras más de sátira política, social o de COI-'
tumbres, entre las qu 1e encuentran loa versos de cabo roto, objeto de este
estudio.u Laa que dio a conocer don Rodolfo Menéndcz, llevan ánotaciones
de su puño y letra, indicando que fueron publicadas en El Salón Litnario,

Barbachano y Gonzilez Vdlar, pues ambos fueron oriundos de Gijón, Principado de AJ.
turiu, España y es muy probable que hicieran juntol el viaje a eaw tierras americanas, en 1801, quedind01e Menffldez en Cuba y siguiendo Barbachano para Campeche.
A mú de lo anterior, don Manuel Barbaéhano y Tarrazo fue condisdpulo, en el afama•
do Instituto Melcbor Gupar de Jovellanol de Gij6n, de León Toral, cercano familiar
de los McnEndcz, a quien dedica su poema A N,lo, aepn nota puesta al pie de la P'·
gina 42 del manuacrito de IUI VerlOI ~toa. Tales cir(:unltanCÍal movieron a la fa•
milla Barbachano de Mérida, en 1876, a entregar el manmcrito al aesuo Menmdez
de la Peña para que, aegún III buen juicio, lo fuera haciendo público cuando conviniere,
con 1ol retoques o ~ que ae hicieran necaarioL
• Rdn lrigoyen, distinguido eteritor y notable bibli6filo yucateco, en cana de 3 de
julio de 1968, dirigida al autor, dice: "Habiendo sido Manuel Barbathano y Tarrazo
figura importante en lu letru yucatecu, pues se le conoce como autor aaúrico y el
primero de los coatumbristaa yucatccoa, y habiendo desempeñado, ademú. importante
papel político en su fpoca y redactado por muchos afias el peri6clico oficial del Gobierno
del Estado, cocwdero que 111 manuacrito ea muy valiolo (el de 1111 venos inéditos), tanto
para la Hittoria, cuanto para la Polhica y, IObre todo, para la Literatura, pues Barba·
chane&gt;, muerto ea 1864, viene a Jet uno de loa mú antiguos poetu ele Yucatin".
• llodolfo Ruz Menéndez, ..El Manucrito i~to de loa ftnoll de don Manuel Barbachano y Tarrazo", Di.no d, Y11ea1á del domingo 20 de marzo de 1966.
• "Barl,acbaao, en tut wlancicoa, terraDU. idilios y anacrJ,nticu, hace m:ordar a
Ipesial y Melfflciez y a otrol poeta! de loa qlos de oro de la Literatura f.spaic&gt;la''.

en el año de 1898. La co1ecci6n de VU101 1e inicia con
prólogo
del P'°?io auu:, que ocupa la piimera p6gina, ,q,uid,ounde un
veno, titulado Al lector'', que 1e localiza en la pigina trn.
Solamente ocho poemas de Barbacbano aparecieron en El Salón Lit
· 11
en elCean:s"
orden que ligue: ''A elo" ''La delconfianza.
.
" " e'"'?"•
"T _
..l,. ,!
A Cintya , Una uesta
por
'
J.,U9 uua zagales ,
El cazador" "Lu dos __ ..__., ºVuel
América" e "lncomtancia de F . ., . J
-6- ,
ta a
.
cma . Dicboa poemas 1011 loa que comenta
Y~mga favorablemente el licenciado Joli Etquivel Pren en III Historia u lo
Lileratu,a en Ysu:atán .. y los que lo movieron a incluir a Barbacban
b poetas yucateco1 clistinguidoL
o entre

~io:,'o:;

An~ de en~ al estudio de b poemas de cabo roto de
a
converu~te dear algo acerca de la definición e interaandai:":' de
estos

CUrtOIOI

VCJ"8QI.

11
~lámase venos de cabo roto, o venos cortados, aquelk&gt;s en los que 1e sula sílaba o sílabas que siguen a la última acentuada de ta palabra
final
de
--=--...:.L aguda Y nman
•
truncaducada verso. Tienen, por tanto' ..LaUUJlilUUn
sus voces
.
~ con otras, de acuerdo con las reglas ordinariu de la Pttce
tiVa. Su métnca tambim es la común y su conten'd .
pi o JOCOIO, pues no ae conCl'bc le u ti"licen para asuntos serios.
..:..c.- nn
· parar mientes
·
d El''Ulector los habrá visto, q..._,
en ellos, en )os venos
e . rganda
De!conocida'', endero.ados contra Lope II que preceden
~

la Pnmera Parte del

Quijote.

'

a

Don Diego de Clemencín (1765-1834), célebre comentarista de la inmortal ob~ _d~ Ce1;~tes,H atribuye a éste, citando a Pellicer, la invención de
este artif1c10 metnco de carácter satirico que imitaron, después, F ray AnRodolfo Menffldez de la Pella, El S.Ua Lünario. Enero de 1898 --'··
nota número 4.
, -•.... • ata en la
Mérida, 1898: número t • c:orrapoadiente al mct de enero· n6m • El2 Salón Liu,ario.
d"
ero , corrapon 1ente a febrero· a6mero 3 correspondient
'
correspondiente a abril
'
•
e
mano; Y, número 4,

ª

.. Joeé E,qwvel Pren, Historia d• la Lif,rlll•r• n Ya,aun. Loa Poetas d 1 11• lo XIX.
Tomo l. Mbico, 1957.
e 1
: Julio Cejador y Frauca, La ,.,.,_. d• C•nonlu. Tomo IL Diccionario
tano. Madrid, 1906.

,., __
y --

~ _Miguel de Cervaate, Saavedra, Bl •1•,üoio Hid4Jp Do11 Q.llijou 4. la M
b
Edicón 1V Centenario. Eclicionea Cutilla. Madrid 1947 Comentario n . J - ~ ªp' ·
Prólotlo. ota 29.
'
•
· CDIIICHI .ne.

625
624

H40

�El lenguaje _de las gentes. d mal \'¡ ir llamado en ingl' Slang, Caló y Arg?t, en fran ·c. Y G~ma en pañol, o tambi'n J carandina, constitu}
cier~ clase de .Jerga o J n onza, que ininteligibl para los e.xtrañ , de aqu 1
grerruo Y que se forma, entre nosotros, de voc castellanas u atlas tropológica.mente } de otras antigua o deformada , como • fú ara" "escupid ra '
. 1a }' "ehor1as" "crucetas" 0 "ganz • "' por lla . , ai
o "t rueno " , por pisto
Otra uerte de jerigonz consiste en I tra trueque d, las le~as o n 1: i~tcrca1aci6n d letras o ílabas entre la palabra., nún muy u atla e ta última
tre I niños de nuestro paí .u
·
E~te nrev ·sado lengu je influyó en la f tiva • fosa de Ah:arei de oria

dr' P'rcz autor d La J,ícaro Ju.stina,I• bajo el udónimo de Franc:isco de
heda Lope de Ve a y Luis d Gón ora, para 10 ilar ino a 1 má fam
Rcci •ntem
arl Fed ri ·o ·ainz el Roble , en u Diccionario d Lit ratu,a, d •
final el man ra confusa iucornpl ta
nt " lo cual r uh:a impcr·
d na I d u . d 1 a bad
tudio bre t ma ria qu realizó otro c.élebr comentarista d 1 Quijote, clon F.r and co Rodríguez Marín (1855-1914),
en u int
ntísima obra titulada El Loaysa de. W C loso Extrem 1io.n
Rodri!!Uez 1 farín probada y razon dament n hac
r qu el eador
d
t j\l
t poético no es tro ino
lonso lvar z d
oria nacido en
. villa n l aiio d 157 )' bautiiado como rujo de I l ·a 1 o o tantc ten~ padre de p ición
nómica d h ada. Est injustificabl abandono tal
,. 1.. fu el motivo que lo impulsó a 11 var \"ida de or 1 nada. frecu ntando el
trato el tn1hane y probando cárc 1, por p qu • d lito , tal como hici •ron
OlTO
rito
ilu t ª y arti tas d I Rcna imien o como Fran~oi_ Villon, en
Francia· B nvenuto Cellini, en Italia¡ Cri topher farlowe, en Inglaterra.
Su \'ida aventurera. qu n ciert ocasión, lo trajo a este Continent , por
bre tiempo, aW1que • ignora qué región de América fue nue,·o Leatro de
sus hazañas. lo llev6 a d a trado fin n la propia ciudad del Guadalquivir,
en 1603, \'Íctima, más bien del rencor )' venganza de don Bernarelino Gon7.ález Del adillo y \'ellane-da President d la Casa de Contratación de Sevilla a quien había ofendido, que de su delito , pue icmpre el mostró inenio in par para la sátira.
llan da, asi t nt de la ciudad de villa desde
el 26 d jw1io de aquel año, abcdor de qu
lonso, huyendo d los rigores
de la ju úcia
taba recogido al amparo de la Iglesia de San
na, apostó
cor hcte sa az qu ";no a apr hend rlo una noche en la que fcctuaba igilosa salida, haciéndolo ajusticiar con gran pr tez , como a peligroso criminal,
no obstante las úplica , en prosa • en ,·crso, que
hidcron en fa or del

Y asi uando en 1603 l gran Lope d V
, en son d on. ult.'l envió a don
Ju~ cl ~guijo, con quien tenía cstr •cha ami tad, una copia ~uscrita d
su Ji~ro tttulado El peregrino ,n su Pat,in, &lt;¡ue mereció la harto ben vota
opinión de aquél,13 surgi ron los prim ros v 1-sos de cabo roto n esta d 'cima
en la'dque Alonso ridiculiza la acci6n del Féni.x de los Ingcni~•• b ado ra ue
.1
menh o y forzados elogios: ª'

Envi6 Lope de VeAl .señor don Juan dr. ArguiEl libro dtl Ptrepri-,
A que diga si e.stá bué" R. Amador, Dirtionario d,l llampa. Editorial Sol.
Por c~~plo, 11e añaden a 1 1ílabas pa, p , pi, po o pu las de la palahra que e
~ra~ de d1 tmular, qu tenga vocales semejantes.. Asl dirr:mo , jcpe-ripi- opon-upa por
Jengonza.
He quí die.ha opinión, expr ada en impecable soneto.
Con h,roita g,a11dtra ,l sabio Cricgo
ca1116 dt aqwel astuto per,zrino
,1 lu,n10 discurrir, cuyo camino
tuvo por /in d1 ltaca 1l sosie¡o;
Y dtl ilustre Dárdano qui ,l uugo
d1 Elisa d, d,"íí6 y a Italia vino,
los varios caJos 11son6 tl latino
Plectro que celebró de Trora el fuego.
D,l uno 1 otro a la sublim, gloria
un Pe11gri110 en su fortuna aspira,
por la i·o: dulttr y cortesano ai· · o.
D8l culto Lop,, q
,n su nueva historia.
talts stie,sos canta con la lira
d,l p,rtgrino qui lo fu, d, .A nf ,uo.

desv nturado poeta.
., De La Picara Juslina son estos ,·e110 de e bo roto, que pre nt.a.n l particularidad de tener corUd a 1ambitn, las palabr:is que van a mitad de cada verso:

So&gt;• la Rwi-de P1cardi-,
Más
J,lás
Qu,
Que

qut la ,ud-cono,i-,
farno-qu, Doña Oli-,
Don Qwo-,• Lazari-,
Alfa,ach- ,, c,/eJCi-.

u,

"" Carl~ Federico Sáinz de Robles, Ensayo d, un D1tcio,;a,io d I.it,ralura. Tomo J.
Témún
Conceptos, "lsmos" Li rarios. Segunda Edición. fadrid, 1954.
• francisco Rodríguez Marin, El l.Aa}sa d, "El Celo o &amp;t'4 ,iío". Es udio Rist6rico-Litenrio.
• Exp6 ito.

.. Alonso Ah-arez de Soña ,a había fustigado
Lope de Vega, en conocido soneto,
cuando éste estuvo en Sevilla, a fines del año de 1600.

villa, 1901.

627

626

I

�}' es tan nobl y ta,i discré-~
Que, tstando, tomo está, ma-,
Due es otro GarcíláEn su traza y compostu-:
J1as luego, entre sl, ¿quién duNo diga que está bella-?
La décima de Alvarez de Soria, por la novedad de ru consonant tuvo,
como ya hemos dicho muy ilustres imitadores, comenzando !'°r ,el propio
Príncipe de los Ingenios, y clisgu tó a tal punto a Lope qu , atnbuyendo_sela a
Cervantes • no a su · rdadero autor, nderez6 contra él este calumnioso Y
poco decente soneto:

~·

.
.l
,aa
Yo que 110 si. dt la-, de l,-,
ni eNo .si si eres, Cerva11tes, co--, ni. cu-,
S6lo digo que es Lope Apolo, y tú
Frisón de su carroza y puerco en pie.
Para qu~ no escribieus orden fue
Del Cielo que manca.ses tn Corfú;
Hablaste, buey, pero dijiste mú,
·Oh mala quijotada que te dí!
I
Honra a Lope, potrilla, o ¡ guay de ti!.
Que u sol, y, si se enoja, lloverd:
Y ere tu don Quijote baladí
De culo en culo por el mundo va,
Vendiendo especias y azafrán romí,
Y, al fin, en muladares parará.

Alonso Alvarez d Soria, inventor de lo versos de cabo roto, 37 cuya curiosa hi toria 'acabamos rápidam nte de r pasar, inspiró a Cervantes, cuando
vivió en evilla o en us alrededores, posiblem ntc entr lo años df' 1587 Y
1605, el carácter de Loaysa, personaje de El celoso extrem,ño, u~o de sus
·
relat , que forma parte de su • Novtlas• EJtmplaus.
meJor
y mLali famo
•
publicadas en 1613, pero del cual
conoce el manuscnto. del ltcenctado Porras de la Cámara (¿ 1606?), que presenta numerosas vanant s con
pecto
a la Edición Príncipe.
• Alude a la jerigonza llevada al Parnaso Español por Ah"al'CZ de Soria.
• "Co&lt;o", que a.sust a los niños y "cuco", es decir, cornudo.
.
•
11 V fase también: Migurl de Cervantes Saa\·cdra El Ing,nioJo Hidalgo. Don Q.~1jot, di la Mand14• Edición ritica. Anotado por Francisco Rodrlgua larin. Madrid,
1916. Tomo I, págin 44, nota número 4.

628

llI
Vokamos ahora a Barbac.hano para ocupamos de sus poema de cabo
roto.

De las ci ·nto catorce composiciones poéticas que contiene su manuscrito,
únicamente cinco son de vers ,ortados en u final , décimas todas ellas ,
con rima mejante en u di posición, a las d •cima de "Urganda la Desconocida" y a las "Del Donoso, Poeta Entreverado. a Sancho Panza II y Rocinante", qu preceden a la Primera Par d l Quijote, lo que indica, bien
a las clara que se imitaron de Cervantes. como también a í lo han hecho
los pocas poetas yucatecos posteriores, que han cultivado este artificio métrico.
Lo dicho nos confirma en nu tra opinión de que fue Barbachano el primer poeta peninsular qu hizo v rsos de cabo roto, pr cisamente porque fue
el primero que tuvo oportunidad de trasladarse a España dond adquirió
amplia cultura y trató a Jiterat distinguidos, según dicen sus biógrafo . o
es aventurado asegurar que w conodmíentoo del Quijote los adquiriera n
España, pues el medio literario de Yucatán fue raquítico durante la Colonia
y la impr nta no Ueg6 a • fétida sino hasta 1813. Por otra parte bueno
es recordar que El Quijote se imprimió por primera vez en
éxico en el
año de 1833.80
Presentaremos los versos de cabo roto de Barbachano en el orden en qu
se encuentran en el manuscrito, pero el lector deberá ten r muy n cuenta
que su autor al prologarlo termina con estas pre,· ntivas palabras: "Crro
que basta de prólogo, y sólo adverti~, en con lusi6n que no van puestos los
versos por el orden en que lo. hice ino conforme lo • fui reuní ndo puc
no los tenía todos en mi poder''. to
• Del Donoso, Poeta Entrever do. reproducimos la d~cim.a ".
ejemplo de lo venos de c bo roto de Cr.rvantes:

ntho Panza", como

So)• Sancho Pan:a ncud1d1l mtuichego don Qvijt&gt;-;

Pus• pies

M polunro-,
por oicir n lo dísue-¡
qw, ,l tácito Villadi,toda sv ra::ón d11 tsta-

ei/ró ,n Ull4 r1tfra-,
s,gún si,nte Cel,sti-,
libro, en mi oprni6n, dfoí-,
si , cubritra m4Ú lo humo-.

•

• El Editor fue Mariano Ar~valo y eata et con iderada romo la primera edición
americana de la inmortal obra del Prlncipe de los Ingenios.
• Manuel Barbachano y Tarrazo, Manutcrito de sus poemas in~i1os. Prólogo.

629

�El primero de ellos, d . crítica de costumbres, lo utiliza Barbachano para
amonestar y aconsejar a los que se dejan llevar por la pasión del juego:

"A

UN

Al&gt;UGO JUGADOR"

11

, ?oloca~~ inmediatamente después del anterior, está ste otro, siempre de
5:'-ura pobtica, ~n el que continúa Barbachano sus ataques contra Gómez Fanas Y los Yorkmos_ y pondera y alaba al funesto General Antonio L6pez de
Santa nna a q~en. en otr~s varios poema del manu rito, que en otra
ocasión haremos publicas, elogia en forma inmoderada:

No te cebes en judi-,
ni de blancas te apaJi&lt;&gt;--,
no juegues pares, ni no-,
ni reJ·es, 11i puteri-,
no sigas la alternatide dados, ni de cri.rlia-,
no vayas a mamard-,42
a entreses,•ª 11i carambe&gt;-y jugando, siempre po-,
nunca te verás trona-.

"AL GRAL.

TERRORISTA ooN VALENTÍN

VICEPRESlDEN'TE D&amp; U

G6ME2. FAJÚAs,

REPÚBLICA

ÍEXICANA

Y JEFE DB.L SANSCOULOTr ?.lO"

..tt

Es don V alentín tan bue-,
es tan santo, tan bendi( según 110s dice el ,•orki-)
que es fuerza le coloqueentre los dioses al me-

•

" lbrbachano, Manuscrito, página 5.
., Tal vez quiso aludir llarbachano a las borrachera!!, usando un tfrmino de la Germanía, popular en su época.
• Según la EncicloP6dia Universal Ilustrada Eurot,eo-Amtricana (Espasa), Tomo
XX, :r.NTRES signiíica: "Lance del Juego del Monte, en que, habiéndose duplicado una
de w carta en el albur o 1 gallo, se apuntará a la contr:iria, con la condici6n de que
la suerte no aea válida en los tres primcros naipes que aque el banquero" .
.. Barbacbano, ManuJCTito, página 19.

630

cuANoo DERRmó
FARÍAs" •·

ANTA ANNA,

EL GoBIJ.i.RNo DE

Siguiendo el orden al que nos hemos referido, viene luego uno de sátira
política, lleno de invectivas contra don Valenrín G6mez Farías, padre del liberalismo mexicano y precursor de la Reforma, con quien no simpaci7.a Barbachano, cuyas tendencias ultraconservadoras se ponen de manifiesto:

"AL

)' que publique la faque tambiiu hizo milo-,
pues hombres lzizo ;y no po-.
¡ Y de qué? De pura esco--,
de la basura, de n.o-.

Dicen que es malo Santa-,
porque no gusta de lo--,
solamente de juicio-que el bibn quier,m de la Pa-.
Le apellidan el tiralos patrioteros ,•orki-,
pues quisieran ¡ pobreci-!
.1e, los absolutos duede los bolsillos aje-,
cual en tiempos de Fari-.
La cua~a décima de cabo roto es de crítica social y en ella se satiriza, imitando posiblemente a Qu vedo, a una mujer muy fea y deforme:

un_

.1u;TRATO DE UNA JOROBADA' u

Un compuerto de joro-,
con lengua de papaga-,
en lugar de pies, dos pa-,
con ínf ulns de gran se1io-.
U11 allimal que de no-,
" Batbachano, Manuscrito, página 20.
• Barbachano, Manuscrito, página 96, sin numerar.

631

�•
'A MÉRIDA'.

al qui le ve quita el sut-

y, por fin, un fenome,, ta11 extraña figu-,
es mentira, es impostu-,
no ts parte dtl bello .s -.

Tu población es mu)' triste
tus campiñas matorrales
,
tus vecinos animales
,
ilwtracién. . • no la, viste
Yo juzgo que no salúte ,
del caos desordenado
Y si fuua preocupado
d in/iemo te creyera ,

La quinta ) última décima de cabo roto, que cierra precisamente, el manuscrito de Barbachano,
de sátira política y dcbi6 de haber ido
rita a
raíz del triunfo d \ Ccntrali mo en • {é.xico. Rev la las ·mpatías del autor por
el Régim n Fed al, que más tarde deg ncrarían n tend ocias francamente
separatistas, como hemos visto al hablar de u vida, así orno tambi'n su
cambio d pastura con respecto a anta Anna de quien, al través de mucho.
de us ver o

muestra ferviente admirador:

' de ,niedo me murüra
al uerme aqtlí condenado.

otros poetas yucat co · cuya relación
losAlgunos
rumtc
· de
' prohJa,
· · pue escapa a
e te tudio cuJLJ'.
•.
na
d"''
varon también 1
.'ª .11,11nos pero a fin s del pasado i lo ' . _,·~ de cabo roto, omo
mspiraodos en Cervantes .
d
~ ~ pnnc1p1os del presente sicm
'ble en la Penín ula.
&gt; cuan o la le tura del Quijote hizo más

S acab6 la federa-º
porque dicen que los pue,10 qui, ren que haya C011grt-,
11i más leyes que Santa-,
Obispos, bulas del Pa-,
rosarios, misas, sermo--,
coTLjuros y procesio--,
con cañones )' f usi-,
f1or si hubi1 se mala11dri-,
que quisieren otra co-.

a::.

se En
1 la.,actualidad.' tal vez porque mucho
habl d 1 Q ..
ee, tienen ol\1dados lo versos d
bo
a e
WJl)te, pero poco
cuanto" poetas, muy pocos, los utilizan c;n rot~ • n Yu~atán y tan s6lo unos
~ uno consagrado, amable y g ntil en u su sal.J~. Básteno tan s6lo citar
sia, don Alfredo Aguilar Alf
persona digno y rle\'ado en su p
.
l
aro cuya .m nata bo d
gnme a átira, a hacer burl
á d ,
n ad lo lle,,·a, cuando d la '
·
ª m 5 e S1 que •ded los dema.:i
J. - •11
mas reci nte generación , Gonzalo IIeman
y. a. otro novel •
ez' r.o euya pmruci
acaban

1

Las id as conservadoras de Barbachano, sus \"Ítuperios contra don alentín
G6mez Farías, us irunod •radas alaban1.a a anta Anna y u durísima inmerecida ríti a contra • {érida. en la que \ ivi6 gran parte de su vida. nací ron us hijo y obtu\'o num rosas pr hendas sirvil'ndo a lo más ,·ariado
gobiernos, movieron a don Rodolfo M néndez a no da~ a conocer más' que
unas cuanta de sus serranas, p oral e idili
· a comcndar no
hi
ci ran públi
los d más verso del manu rito, sino pasado un siglo d la
muerte d Barbachano. cosa que se ha ob rvado cumplidamente.
La décima a Mérida, a qu aludimos, debe incluirse n este trabajo, pues,
como verá el agu;-.ado lector, pu de convertirse en décima de cabo roto con
sólo uprimirl . lai ílaba que iguen a la ac ntuada. al final d cada \' rso.
aunque to bien puede r tan rolo, una coincidencia. !lela aquí:

Barbac bano, Manuscrito ' ""nu·¡,:-~
r....... com
•. 6 d
Como ejemplo de los vel'10S d
J)OOCJ n e la página final.
cuarteta de una lar
rompo ..6 e ca~ roto de Agwlar Alfara ponemos
bien podemos c:omp
c1 n escnta con motivo de una• '
la segunda
Q ..
rar con las de Cama h
llllltuous bocLu, q U?
u1Jote en este trabajo:
e o, ya que tantas veces hemos citado al
0

•

Como }'O strl ltJtiboda de tanto lutJtOJ qu, pujo
que~

•n

¡,o, frac, smoking
• He aqu! una d&amp;ima d cabo

roto

O

t,vi-

de H mández, d d,cada
.
a la d.tira política:

Es por todos bitn saóique tl gobierno no gobi1rdti primautra ,al in:iitr- '
)' los pil/01 que ha,•
s6lo se hinchan los bolsi-.

a,ri:_

41

Barbacb no, Manuscrito última composici6

de l

página final.

633

632

�de ver la luz,6 1 autor, también, del conmovedor rondel ,Muerte en la Plaza,
parte de sus Poemas Rel·olucionarios, aún inéditos, que cir u16, escrito a máquina, entre sus amigos, para cumplir nuestro propósito de hacer notar que
este ingenioso artificio métrico, provenifnte de Alonso lvarcz de oria al
tra\·és de Cervantes, traído a Yucatán por Manuel Barbachano y Tarrazo,
no ha sido desterrado, del todo, de nuestra literatura vernácula.

II. Su

OBRA DR..UiÁncA

Don Manuel Antonio Barbachano y Tarrazo, nacido en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806 y muerto en .. iérida el 9 de mayo de
1864, alcanzó renombre en las L tras Peninsulares como autor costumbrista
y satírico, cuyos trabajos aparecieron en el Registro Yu,ateco/" 2 en el J1osaico 51 y en otras publicaciones periódicas de su época, firmados, más bien,
con el seudórumo de "Don Gil de la Calzas Verdes", o con el anagrama de
"Arach •oabb". Muchos de estos trabajos literario se publicaron en un tomo
de 320 páginas, en 1850, bajo el nombre de "Artículos de costumbres y satíócos",5t reproducidos selectivamente, bace unos cuantos años, por don Víctor
M. Suárez, en el hbro titulado Medallones Viejos. 55 Su segunda y última
Si,mpre 11 pagano es el pue-,
d, mala gana y no bue-,
de est, burdo latrocide jlo/iticos podriqu, lo sum,n en mise-.
o res1st1mo1 l:i tentaci6n de reproducir, también, esta otra d~cima en 1a que
Hcrnándei se refiere a los propios versos de cabo roto y a su origen:

Los versos de cabo rosan jugul!tts liuraqu, invrnt6 Alvare.: de So--,
can ingenio d,smañay grandeza del idfo-.
La mltrica es muy stncí-,
también la rima y cad,n-,

en manuscrito inédito de aquel que, 'circunstancia especial", había hecho
llegar a sus manos.
De los rasgos biográficos de este famoso costumbrista yucatcco nos ocupamos extensamente, en dos ocasiones anteriores: la primera, cuando en Diario
de }'ucatán lí&amp; hicimos ·aber qu el valioso manuscrito de los versos inéditos
d Barbachano había pasado, por tradición familiar. a nuestro poder, por lo
que, transcurrido más de un siglo d su muerte, nos proponíamos irlo haciendo público, en forma crítica, hasta donde nuestras posibilidades no lo
permitieran: la gunda, en la revista de inv ligación cultural y científica,
Estudios y Ensayos,' 9 al publicar los versos de cabo roto de Barbachano, con
el anál" is )' comentarios que requerían. Por tanto, no nos e.,"tenderemos más
sobre este aspecto, en la presente ocasión.
Don Francisco Sosa, el más antiguo biógrafo de Barbachano, en su importante obra Biografías de Mexicanos distinguidos,ªº nos dice: ''Barbachano
escribió varias piezas para el teatro, que fueron muy bien recibidas por el
público y con razón, pues encierran grandes y exceJentes cualidad s''. Como
al parecer nadie ha visto nunca las citadas pie1.as, don Víctor M. Suárez, al
ocuparse del asunto en el prólogo de la obra Medallones viejos,• 1 ya cit~da,
afirma que: "ninguna de ellas fue dada a la imprenta". Y nada más se ha
dicho acerca del destino de e tas pie7.a teatrales perdida . ni por don Ro• dolfo Menéndez, en El Sal6n Literario, ni por el Lic. José Esquive) Pren,
al e tudiar a Barbachano, en su interesante Historia de lo Literatura en Yu&lt;Ünr el 1iglo XIX. Selecci6n y Prólogo de Víctor M, Su!rez. Cole ci6n "Ventana Yucateca". Volumen l. Mérida, 1951.
,. Manuel Barbachano, Un recuerdo dt Don Josl Antonio Gómu d, Zorrilla. Lo
dedica a su bjjo don Daniel su runigo lanuel Barbachano. Mérida, 1863.
,-

sr RodoUo Ruz Menéndez de la Peña, Do11 .Manutl Barbachano y Tarrazo. El Salón Literario. Número l. Mérida, 31 de enero de 1898.

son indeci-.

• Rodolfo Ruz Menéndez, "El manuscrito intdito de Jo venos de Don ~fanue1
Barbachano y Tarrazo". Diario di l"ucatán del domingo 20 de mll?7.o de 1966.

q111

Arco Iris dt Po1tas. Mérida, 1968.
• R,gfrtro Yucatuo, Periódico Literario redactado por una Sociedad de Amigos.
Mérida, 1845-1849.
• Mosaico, Periódico de la cademia de Ciencias y Literatura. Mérida, 1849-1850.
"' Manuel Barbachano, A.rtlculos de co!lumbres y sadricos. lér.ida, 1850.
• Manuel Barbachano, Medallones Vi,jos. Vida, wos y hábitos de Yucatin, al me-

634

Don Rodolfo :Menénde-.l de la Peña1 en El Salón Literario,°• dio a conocer
algunos poemas de Barbachano ---serranas, pastorales e idiliOS-- contenidos

lo árido y lo difiu decir sin toruecu,n-

cosas
11

obra, un fo1leto de 31 págína al que llamó Un recuerdo de do11 José Antonio
Gómez de Zorrilla," vio la luz en 1863, muy poco antes de que la muerte lo
sorprendiera, olvidado de sus amigo y en la mayor miseria.

• Rodollo Rw: Menbtdez, "Los wrsos de cabo roto de Don Manuel Barbachano v
Tarrazo". l:."studios )' Ensayos. • úmero 2, Año l. Volumen l. Mérida, reptiemb~diciembre de J968.
111

Francisco Sosa, Bi"ografías de mtxicanos distinguidos . .México, 1884.

ª

Manuel Barbachano, Medallon1s Vujos, obra citada.

635

�catán,u ni por el propio don Francisco Sosa, en su otra obra titulada Manual
de Biografía Yucattca, 83 ni por ningún otro autor, hasta donde epamo.
Como en nuestras investigaciones hemos logrado encontrar los nombres de
tres obras dramáticas de Barbachano y las circunstancias en que íuernn representadas en Mérida, así como también un fragmento de una de ellas, vamos
a enterar de estas primicias al amable lector.
Corria el año de 1854, pr6digo en aciagos acontecimientos para la República Mexicana y sobre todo para Yucatán1 aunque también produjo algunos
que no nacieron bajo signo adverso.
Gobernaba el país su "Alteza Serenísima don Antonio L6pe1. de Santa Anna,
Benemérito de la Patria, General de División, Gran Maestro de la ªacional
y distinguida Orden de Guadalupe, Caballero Gran Cruz de la real y distinguida Orden española de Carlos ID y Presidente de la República Me.-cicana"/" héroe de opereta y trágico simulador, funesto para la Patria que
por tantos años rigiera a la sufrida sociedad de aquel entonces.
El filibustero norteamericano Guíllermo Walker ( 1824-1860), que había
invadido Baja California, desde el año anterior, con el prop6sito de apoderarse también de Sonora, proclamó, en La Paz, la "República de Sonora y
Sinaloa", pero derrotado el 8 de mayo de 1854, tuYo que trasponer la línea
divisoria con los Estados Unidos, para salvar el pellejo. Años más tarde
-1856- se declararía Presidente de icaragua para luego tenuinar su vida
ante un pau'bulo.

Rómulo Díaz de la Vega, "General de División del Ejército Mejicano Bene~
mérito del Departamento de Puebla condecorado con una Cruz pa;ticular
por las batallas _de Pal~ Alto y la Resaca, con la constancia de primera clase
y con otras varias acciones, Caballero Comendador de la Nacional y distinguida Orden de Guadalupe, Gobernador y Comandante General del Departamento de Yucatán, etc., cte., etc.," 65 rimbombante presentación que utilizaba en el anunciado de todos sus Decretos y Ordenes tratando de imitar
a su veleidoso caudillo.
'

~ penín~la. se reponía, a duras penas, de la epidemia del Cólera orbo
o C~ler~/siáuca, ~ue el año ant~or, 1853, hizo su segunda aparición en
ese _siglo, segando mnumerables \1das, entre otras, la del ilustre Doctor Ignacio Vado Lugo, fundador de la Escuela de Medicina en el seno de la
Uni~ersidad Literaria. A principios de 18.54, en poblaci~nes tan cercanas a
Ménda como Hunucmá el Cólera aún hacía estragos.
En la ciudad de Mérida, en la tarde del 15 de abril de.1854, se publicó,
por, bando solemne, ~I ~ecreto sobre el restablecimiento de la Compañía de
Jesus en toda 1a naci6n, aunque Jos Jesuitas no volvieron a Yucatán sino
hasta fines del pasado siglo.
'
Poco después, los indios rebeldes asaltaron Ríolagartos )' Bacalar y atacar~n la Villa de Pet~, derrotando, en algunos puntos, a las tropas del gobi~o, Jo que produjo una gran alarma )' motivó que, prestamente, se organizase una Columna Auxiliar Volante, al mando del Coronel clon Pablo
A. _GonzáJtt, para po~er coto a los desmanes de los sublevados. No hay que
olvi~ar que en esos tiempos se vivía bajo el sangriento signo de la llamada
Guerra de Castas, que habfa diezmado a la pob1aci6n blanca de la Península.

E1 General Suriano, don Juan . Alvarez, inició, ese año, la suble\'ació11
que habría ele causar la caída definitiva de Santa Anna, aunque en un principio el gobierno se atribu)'era sonados triunfos.
El convenio definitivo de límites entre México y Estados Unidos, motivado
por la forzada y \'crgonzo!ia venta de La lesilla, fue dado a conocer en Yucatán, en texto bilingüe: en el Periódico Oficial.8s
Por último, y terminando de enunciar los acontecimientos nacionales más
notables, diremos que, el filibustero francés Gastón de Rauset-Boulbon ( 18171854), también quiso apoderarse de Sonora ese año y halló 1a muerte ante
e] paredón de fusilamiento.
En Yucatán, entretanto, gobernaba, designado por su Alteza Serenísima,

ª José Esquive! Prrn, Historia de la Littrtdura en Yiu-at611. Los poetas del ~iglo XIX.
Tomo l. M6tiw, 1957.
ª Francisco Sola, Manual dt biografía yucaltca. Mérida, 1866.
" Así se encabezaban las Leyes, Decretos y órdenes de ln ación en esa~ fechas.
Ver, por ejemplo, El R~geMtador. Peri6dico Oficial. Número 241. Mfrida, viernes 8
de septiembre de 1854.
ª El Regenerador. Periódico Oficial Número 241. Mérida, viernes 8 de septiembre
de 1854.

636

•

Sin embargo, el pueblo de Mérida, o al menos su clase acomodada, pensaba, muy en serio, en sus diversiones y para el caso se había contratado una
Compañía Dramática,69 que llegó a Yucatán, procedente de La Habana, Jo
• Así aparece en El Rt1g1nerado,. Periódico Oficial. M&amp;:ida, 1854.
" La primera aparición dcl Cólera. en el siglo XIX, ocurrió en 1833, coincidi1:ndo
con la llegada a Yucatán del Dr. Ign3.cio Vado Lugo y con ]a fundación de la Escuela
de Medicina, en el seno de la Universidad Literaria.
• El Rt1g1nt1rador. Periódico Oficial Número 179. M6rida lunes 17 de abril de
1854.
'

• "Crón~_a. Comp~ñla Drnm6tica. Tenemos noticia cierta de que ya está contratada
unn compama de arrutas que debe trabajar en el Coliseo de San Carlos, al cual oues~~ Socicda~ de ~icionadós dramáticos. a que ya pertcne.::e, han hecho una compo11Cl6n Y me¡oras dignas del buen gus10 de aquellos señores. Dicha compañía viene contratada por tre!l meses. Es completa y pertenecen a ella un bello grupo de bailarinas
13s Sras. Paví11;3, que llegarán hasta nosotro procedidos de· 1a fama que han adquirido'.
por la perfecoón con que (se) desempeñan en el dúícil arte de Tcrpsícore". El Regennador. Peri6djco Oficial.. ·úmero 164. Mérida, lunes 13 de marzo de 1854.

637

�que consideramos más probable, a principios de aüo, pues la temporada teatral se inauguró 1 en el Teatro de San Carlos, el domingo 16 de abril de
1854,7º con la representaci6n del drama histórico en tres acto y seis cuadros
Isabel la Cat6lica de Don Tomás Rubí.
Dicho Teatro de San Carlos o Coliseo, como también se le llamaba, antecedente de nuestro actual Teatro Peón Contreras. estaba ediiicado en el mismo sitio que ' te ocupa, antiguo solar que fuera asiento de la Real y Pontificia Universidad de San Javier.
Entre los actores más destacados qu tomaron parte n esa larga temporada
teatral a que aludimos. puesto que no concluy6 sino hasta principios de diciembre de aquel aüo, se encontraban los señor Fernando Martmez, Enrique
Greci, Pedro y Ciro Iglesia . Rcmigio omodevilla, Llera, Alarcón y el apwitador y actor Hemandor na; las s ñoras Julia Iglesias, Fanni ~ 1antcn y Samaniego; la señorita García; y, los bailarines Don Luis Pavía y sus hennanas
las señoritas fercedes y Franci ca.
Esta Compañía Dramáúca, que entre la obra de su repertorio traía también el drama en tres actos dc. Don José Zorrilla Traidor, inconfeso y mártir,
llevó a escena, la noche del 13 de junio de 1854. una pieza dramática titulada Patriotismo y Amor, cuyo autor veremos luego que es Don íanuel Barbachano y Tarrazo, quien la dedic6 a su Alteza erenísi.ma el General-Presidente, con ocasi6n de su cumpleaños, celebrado en Mérida con todo bombo
así como también de sus triunfos sobre los rebeldes del sur, capitaneados por
Don Juan . Alvarcz. En El Rege11erador, Peri6dico Oficial,71 aparece el
detallado programa de tales festejos, que ocuparon dos día consecutivo , según Ja siguiente:
"Cr6nica. Diuer.siones Públicas. En celebridad del cumpl años de S.A.S.
y de los triwúos adquiridos sobre los rebeldes del ur, el Superior Gobierno,
de acuerdo con las demá autoridades, ha dispuesto para lo! días 12 y 13
del actual las solemnidades, cuyo plan es el que a continuación insertamos:
Día 12. A las cinco de la tarde formarán en el paseo principal de esta ciudad
todas las tropas de la guarnición, y poco después, al repique general de campanas de todas las iglesias y de una salva de veinte cañonazo , saldrán para
la publicación del bando, en que se r comienda al vecindario el adorno y
compostura del frente de sus casas, desde ese momento hasta todo el día siguiente, poniendo luminarias en las dos noches. La Alameda se adornará conforme lo exige el motivo de este regocijo público, y la bandas de música de
los batallon 15 de línea y activo de esta capital, se ituarán en la glorieta
del medio de dicha Alameda, desd las ocho hasta las diez de la noche, para
,. El R,g,ntrador. Periódico Oficial Número 183 . .iérida, miércoles 26 de abril de
1854.
n El R1gtntrador. Peri6dico Ofüial. 'úmcro 203. Mérida, lunes 12 de junio de 1854.

638

tocar las
·
• me·Jores piezas,
en cuyos intermedios te drá 1
.
artificiales y la ascensión de un I bo
n ugar vistosos fuegos
Día 13. A las ocho de la mañana g o
~~rostá.tico engalanado de farol .
todas las tropas d la e-u
. .6
reumran frente al Palado de Gobi rno
º arruc1 n para formar valla I Ex
dor y Comandante General
a
cmo. r. Gobema.
' que acompanado de las a t .dad
. .
litares se didgirá a la anta 1 1 • C
u on . es cw1les y miél E.-xcmo. e Ilmo
Ob.
g Ja :tedral, donde ve:;txdo de pontifiC'al
.
· r.
1Sp0, entonara un solemn T d
.
de gracias por el cum I años d
. e e eum, en arc1ón
República y de sus
unfo
IÁ. ., de ~ fehz regreso a la capital de la
.
so re o encnugo de la paz
.d
1a Dllsma.
A las cinco de la tarde se ol
,
.
y prospen ad de
Alameda. las bandas d
, . d
• ocaran, para locar en el centro de la
ricia; y durante el
~~ca e _los batallones 15 de línea Y activo de MécarruaJes que habrá alrcd d
I
á
g1obos aerostáticos de diversos colore a la
. or,
e evar. n cinco

?

trf

i .

p:o

Alameda habrá 1·uegos de
_
fr
,-ez que
los extremo de la
•
cucanas, Y ente a l
· d d I d
eJerci ios de fuego del batalló 7 d lín
cru ª e a e San B nito
teatro de San Cario • que est:á \doernadea. A la noch~ tentlii lu_(Tar. en el
gusto, una función cscncnda
f o. c?n la ma}or ele anoa y buen
.
-o•
para ta est1v1dad en q
·
,
pieza nueva dramática -"Amor p . .
,,
ue se Jecutara una
la dedica a S
. d '
y atnoti mo - obra de un }UCateco que
. . ., } a emas se cantará por toda la
_,
patriótico, compuesto expresamente para celebrar l
comlp~ua un himno
Es l
.
e cump eanos de S S ,.
e prop1o periódico ya citado n quien
d' . ,
· · ·
junio siguiente nos revela
'
en su e ic1on del lun 26 de
mática Patriot~mo )' Amo;uecuf~oe Barbadchat;o el autor de la "picC'e ita dra.
·
.
' } segun o titulo es • Las eq · .
·
,
qwen nos informa, del feliz éxito de 1
.,
U1\ocaciones' Y,
del público de lo aciertos d I
a repr sentacion, del aplauso unánime
ra1 d
'
e os actore y de los méritos J"terari es e la obra no obstante haber sid , ta "
~
os )' moasí como tarnbº'- d
o es
una verdadera unprovisaci6n"
lcu e que Barbachano "tan
·d
'
de costumbre " alentado
. 'r
conOCJ o por sus bellos artículos
,
por su tnun o prepara otra .
d
á.
ser puesta en escena por los .
~
pieza ram tica, para
m1 mos artistas y para q
d d
guna acerca del valor de la ob ( .
.
ue no que e uda alideas pi,líticas de Santa Ai )ra m tam~oco de u incondicional apoyo a las
ma e tran nbcn las escenas II IV
. d',
logo " es natural y fácil distin
., d
b
Y
, cu&gt;o 1acierto estilo Ueno de g ' .
gwen ose so re todo por su prosa Con'ecta "
rac1a, que es el sello de la b
li
.
•
O ra
Barbachano". Pero tamb' • d' h
tcranas del señor
ten ic as escenas muestran claram t el
,.
actual. que la pieza no debió haber sido más que un adobado pno;:ti ~ntJhco
para halagar a anta A
.
1 co, 1cc o
nna y que el cronista, cuya posible identidad eñala
á
remos
m s .adelante' ha exagera d o sus supuestas virtud . He aq , 1n
•
.
la informac16n periodística a que nos referimos p
.
u1, . , tcgra,
lector:
' ara meJor compren.ion del

ª

,, El Rtgrnmzdor. Periódico Oficial.. 'úmero 209.

lérida, lunel 26 de junio de 1854.

639

�"Cr6'tiu. Olr• ~omposia6,t..tlr,srn.bieo. Se D0I ha uegurado que el r. D.
Manuel Barbacbano, tan c:mocido por • bellOI uticulol de c01tumbres, ae
ocupa actualmente en e9Cribir otra pieza dram4rica con intmción de que
- puesta en eK:eD&amp; por lá compañia de artistas que están trabajando en el
teaUO de San Carloa. Tal noticia DOI ha complacido en sumo grado, y no la
ponemc» en duda, pua que han debido alentar snucbo al Sr. Barbaclwlo
lol aplaUIOI uoáoímea que 1e le tributaron por su piececita dramática que,
con el titulo de Patriotismo 'Y ~mor, o tean Las ,quivococion,s, fue repre1e11tada con feliz éxito en la noche del ella 13 del actual, en que ae celebr6
el c:wneleaños de s
., a quien dicba.pie:r.a fue dedicada por IU autor. La
obra, sin embargo de haber sido una verdadera improvisación, tiene el indisputable mérito de fundar su argumento en un hecho nacional, deJDostrando
cuil es el pmitivo patriotismo y eultándolo en el 11e11tido que debe animar
a lol buenol mejicanol. Esto es en cuanto al mérito puramente moral de la pieza
que bajo tal punto de vista apeiw habrá alguna que deba anteponénela. En
cuanto a su m&amp;ito literario, es precilo convenir en que el asunto está bast&amp;Dte bien tratado por el autor, que aupo comultar la regla tan esencial y
atendible en esta clue de compoaiciona, cuál
que el ínter&amp; de Ja repreleDtación vaya subiendo por grados huta la conclusión. El diálogo es natural y f6cil, cliltinguiéndoee l0bre todo por su prosa correcta y cierto estilo lleno
de graciai que en el lello de las obras literarias del Sr. Barl».chano cuyo
talénto agudo y femvo debe preatane y adelantar mucho en este géQero, fácil
a piimma vista, pero en n:alidad harto dificil, como lo prueba el elCalO número de aquellol que cultivándolo ae han hecho acreedora al apla1110 de
• c::ontemprinecl y a la admiración de Ja posteridad. Al dar ta nuestra
opinión JObre la obra de Don Manuel Barbac:hano no nos bemol conf~
con la repraentaci6n de ella, pues sabemos C1W1to puede disimular le1 defeca de una pieza dramitica el talento de los actores y la ilusi6n del momento. o; hemos tenido la COIJlpoaición a la vista, y para que del mismo
modo se 00DvenzaD otros, vamos a copiar en seguida dos escenas en que trabajaron para su representación muy felizmente los Sres. artistas orriodévilla
y Uera, &amp;te haciendo el papel del criado Juan y aquél desempeíiando el de
Don Pascual, furiolo anexionista. A la lectura de ellas debemos concebir
laa más lisonjeras eaperanzas del buen éxito de la nueva pieza, de que te-

nemos noticia.
"Eacz

A

11"

Don Pedro a Enrique.- o ohides mis consejos Enrique. La patria antes
de todo y nada de ~d01 polhicosl Ellol nc1 han traído siempre de Herodes

a Pilatos, y este marasmo que lentamente noa c
tinuo oscilar de la Repúbli
de
efí
~~ es fruto de ese conciencia y el honor
.
ca,
e,e
tmcro exutir. . . A Dios. La Indepennaoonal sean el blanco de tus operaciones. ¿Lo entiendes?

".E.scE

A

JV''

D. Juan.-¿! t_? política, de qué pie cojea?
~~-al.-M1 ano no cojea de ninguno. Es como yo, que ni soy carne ni

u! ~ua~)'amos

hombre: eso no puede ser, sea usted franco. ¿Qué color

Pascual.-(Vaya un preguntar M dan
d
co... o no· moreno
ent b.lan e
ganas e ... ) Mi amo es blan'

J

• • •

re

co y moreno.

D. Juan.- o pregunto eso. ¿Es del partido puro'
P
ascual.- o señor.
·
D. Juan.-¿Moderado?
Pascual.-T ampoco.
D. Juan.-¿ Es conservador?
Pascual.-Tampoco
.
•
.
. es • 00nserva d or ru. ha sido
nunca federalista ni mo-

narqwsta
' m yorqwno, m escocés ni
ni de .
d
ya están patas arriba, ya patas abajo · · ·d .
ninguno e esos partidos que
caen y welven a triunfar y a caer. ' es ecir, que unas veces triunfan y otras.

o falla, es anexionista). · Con que
deD.
esosJuan.-:-(
partidos?
t
no pertenece a ninguno

Pascual.-A ninguno.
D. Juan.-Pues ahora di
f
¿ Es don Pedro de los que• tángame con) ran~ueza, puede usted fiarse de mí.
por a anex1on?
P
ascual.-¿ Cómo?
D. Juan.-¿Que si es Don Pedro anexionista'
Pascual.-¿Anexionista?
Es voz que no está •en mt. dicc1onario
. •
bía ,d
ni la ha
o1 .6º nunca. . o debe ser producción del país. Será algun' arti:Wo de . portac1 n extranJera,,.

IDl•

pord "Al
dorEnra crónica
welvc afirmada
ocuparse
1 gunos concurrentes al Teatro'\ El Regenerae a nueva comedia de Barbachano

P8U: en

Mérida, que sería trenada el jueves 19 de octubre' cuya escena
motivo del beneficio del actor R,.miaio M So odevilla .
de 1854, con
·
.
--e· • ·
m
Juntamente con otra
pieza y con d011 bailables, según el siguiente texto:
Peri6dico Oficial. • 'ÚJnero 256. M1n•da,
...,..
"
viernes 13 de octubre
de ,.l;L_R,,,,.nodo,.

641
MO

H41

�. ·
ara el J·ueves 19 del corriente el
Está preparando su be nef ioo p
f
ea ro.
.
• .
1 S d villa habiendo e ogido una unsimpático actor Don 1:lerrug10 , . o~drá
una comedia nue,·a de Don
.6
lecta "' muy variada que se comr--·
.
c1 n se
,
.
en Mérida: de una pieza interesante
• fanucl Barbachano, CU) a cena 'pulasa
1 T'o Tararira d dos bail nue1
"d
t teatro cu\'O t1t o es e
no conoc1 a en es e
'
,
d la cretl'tada zarzut:la "Ju. brillantes
del f arooso coro de los locos
a
J
•
\"OS )
' y .
'6
d las meJ· ores que
han dispuesto y
Fuego" Dicha func1 n es una
.. ,
gar con
.
,
. do con el mayor esmero y que no se om1tira
nos consta que se esta ens~~an
resentarla como mcrett el culto púgasto alguno por el beneficiado para p
6
''El Duende". en
.
"dan Este actor que tantos aplausos arrane en
.
d la
bbco men
o.
chas composicion ·s es digno e
su papel del Tío Emeterio, y en otras mu
d~r a los pecta., de lo amantes del teatro por el esmero n agra
protecoon
.
·6
todo lo que pon
dores, así como por su inteligencia y e....acta .~JCCUCl n en
" "Algunos concurrent al Teat.10 .
a su cargo .
.
titul6 "Percanc de una elecEn efecto, 1~ comedia de ~;"'bachano qu~ :n el Teatro de an Carlos, tal
ci6n" o "El tnunfo en duda ' se representó, . d
11
"C 6nica" Tt que
arl0 Por Jo que
dice e
a rn
r
'
b, 'nf
como s ha ia I Ol1Il
•
d
fue una burla cruel contra
reproducimos a continuación puc e verse que , .
contra los procediel Partido Liberal1 enemigo de su boAltc~ elre~cis::itio inmortal de Cem.
d
áu'cos, que tanto a rreeta e onarca absoluto de 1 i.é ·1co.,•
.
m1entos emocr
ala"
11
quien
estaba
a
punto
de
proclam~
m
, 1
po
'
.6
l t ·u. fo e,1 dudo Con este t1tu o
" "Crónica. Percances de una eluc1 n, o ~ 11 n
S .Cario una coh
primera ,·ez en el teatro de an
se representó anoc e eor
b ha o Es un cuadro de nuestras
media original del Sr. Don Manuel ar ac n . 1 f .
. ridiculez de las
li .
ue se demu tra a a1 a )
pasadas costumbres po hcas en \ . .
1 violencia la cábala y el más
elecciones, donde ~lo dominan . intlngad ~ulto la d;formidad del sistema
..
írana.smo , en que resa ta e
.
.
perruooso asp
1 11
dos libera.les. La comedia fue bastante bien l'JC·
que tanto adoran os ama
.
,,
. d
utor muy repetidos aplausos .
cutada, mereaen su ª
da
M' "da la tercera
.
·
que fue representa
en ~ e.n
El nombre y crrcustancias en
l da D
Gonzalo Cámara Za,-ala, en
obra dramática de Barbachano nos os
on

"T

t

de

B

°

. . Of 'aJ 'úmm&gt; 259. . Urída, viernes 20 de octubre
" El Rt¡en,rado1'. Pen6d1co
let • •
de 1854
d l Him
acional Mexi•
" Asl. 5e hizo llamar Santa Anna en el primitivo texto e
no
cano.
•
-" did de la pierna de Santa Anna, m la Guerra
" Aludiendo a la nada glonosa J"'l' a
dice.
de las Pa1t,ltr, un cantar popular d aquella ép0c.a,
.

Sa11la Anna quier• corona,
11 la harnnos d, hojalata,
qua /() corona de oro
1, ha d• costar la olra pata.

su \'aliosa Historia del Teatro Peón Contreras,: 1 donde no dice que, en mar.ro
de 1860, la Compañía Dramática de Don Manuel Argente tantas veces mencionada en el Registro Yucotuo, llegó d la Habana y alent6 a los aficionados a la poesía dramática, entre lo que se encontraban Don José Antonio
Cimeros, Don Ramón Aldana del Puerto, Don • fanuel Barbachano y otros.
Con tal motivo, en aquella ocasión, fue puesta en escena, en el Teatro de an
Carlos, la pieza en un acto de Barbachano titulada •• Tna temporada de comedia en Mérida". También se representaron "Mercedes", ''Celia", "Del
vicio al crúncn" y "Matar al gato" de Cimeros, para no reforimo sino al
más importante dramaturgo yuca.teca de aquel entonce .
Don Arturo Gamboa Garibaldi, en su l/isto,úi del Teatro y de la Literatura Dramática, conterúda en la Enciclopedia Yucataneme,7 5 por lo que re pecta a Barbachano como cframaturgo, no 1 menciona más obra qu la citada
por Cámara Zavala: ''U na temporada de Comedías", que dice "se puso en
escena la noche del primero de mayo de 1860, n la función organizada a
beneficio del Hospital G neral'' y luego, citando a El Co11rtitucional, Periódico Oficial,7 11 reproduce lo que de esta pieza y de su autor dijeron Don Joaquín Castillo Pera.za y Don Pablo Oviedo, como sigue:
" ro nos engañamos: toda la pieza, desd el título, es del género de Bretón.
El autor se propuso probarnos que no hay sacrificio, por grande que a 1
que no estemos dispuestos a hacer en una t~mporada dt comedias y para ello
nos presenta una familia, no de las muy acomodadas de nu tra sociedad,
en la que, poniendo en juego escenas verdad ·amente cómicas, desarrolla con
admirable interés ese tema. El r. Barbachano en su cuerda, en la átira. que
maneja con tino, agudet.a y oportunidad, pues oo es de la escuela del mordaz Arist6ían , a quien siempre se reprochó emplear en 1 teatro la sátira
personal, el Sr. Barbachano, repetimo , dio a sus conciudadanos una prueba
de su buen talento. El público, como era natural, como no podía menos de
ser aplaudió y aplaudió con suma ju ticia".
Queda tan sólo pendiente de tratar la cuestión del autor de las crónicas
teatrales aparecidas en El Reg,merador, Periódico Oficial.
Como es bie¡ sabido, don Manuel Barbachano tu,·o a su cargo y fue el
redactor por muchos años r bajo sus diversos nombres, del periódico oficial
del Gobierno de Yucatán, don Rodolfo {enéndez, hadendo alusión a esto,
nos dice:
"Para desgracia, el escritor de costumbres, el escritor satírico y epigramático, fue supeditado, casi totalmente, por el escritor político. y aún más por
" Gonzalo Cámara Zavala, Historia drl T,atro P,ón Conturas. México, 1946.
" Aruiro Gamboa Garibald1, "Historia del Teatro r de la Literacura Dramática",
Enciclopedia Yu,atan•nre. Tomo \" . .lbico, 1946.
"' El Constiturion4l . • •wnero 249. férida, viernes 4 de mayo de 1860.

643

642

�el escritor oficial, porque Barbachano dirigió, por muchos aiios, el periódico
del Gobierno, el cual recibió distintas y sucesivas de.nominaciones". 80
En La Nueva Epoca, Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán, 81 cuatro
días después de la muerte de Barbachano y firmada por el "Editor actual,
E. Enríquez", se publicó la siguiente nota que en lo conducente dice:
"Necrología. . .. pero en lo que más fijo estu\'o la última mitad de su
vida (Barbachano) fue en la redacción del periódico oficial de Yucatán, pues
con cortas y pocas interrupciones siempre fue su redactor y sirvió con lealtad
al gobierno stablecido, 110 obsta11te que los gobienios (ambiaban con frecuencia, según la polltica juguetona de nuestra época independiente. Desengañado ya de las bellas teorías y de la verbosidad de los hombres que sueñan
despiertos porque quieren, fue aquí trno de los primeros partidarios del Imperio,
y sus últimos editoriales prueban su última e íntima convicción política, habiendo tenido sus tareas periodísticas no poca parte en el cambio que r,emos
actualmente y que nos augura con el orden, la pa2, y con ésta todo género
de prosperidades ... "
Es muy probable, pues, por no decir casi seguro, que Barbacbano fuera el
autor de las crónicas teatrales en que se alude a sus propias obras o bien,
al menos. éstas fueron esrritas bajo su absoluta aprobación, ya que Barbachano era redactor del periódico oficial, en aquel entonces.
Barbachano, quien según hemos visto sirvió a las más variadas facciones
emanadas de la República -y no hay que olvidar que fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador por Yucatán- que fue promotor del
separatismo yucateco, 82 en tiempos del discutido gobierno de su hermano }.f.i.
guel, pues publicó en Mérida un periódico político de tales tendencias/ 1
que se mostró ardiente y entusiasta partidario de anta Anna, cuando se
hacía llamar Alteza Serenísima, concluyó u vida como convencido y fiel servidor del Imperio de faximiliano, el que, según se dice en su nota necrol6gica, habría de traernos con el orden. la paz, y con ésta todo género de
prosperidades.

•
"' Rodolfo Meuéndez de la Peña, El Salón Literario, anteriormente citado.
" La Nueva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. "úmero
76. Mfoda, 13 de mayo de 1864.
s, Serapio Baqueiro, Estudio Biográfico del E;,mno. Sr. Dn Migutl 8a1b11ch,mo )'
Tarra;o, antiguo gobernantt d, la Península Yucateca. Méricb, 1896.
" El /11d1p1ndient,. Periódico Politico y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo Seguí (1842-IBH). Segunda lpoca en 1846.
Antonio Canto López, "Historio de la Imprenta y del Periodismo". Enádoptdia
Yucatan,11se. Tomo V. México, 1946.

644

MITO y ~íAGIA Ei • LA FUNDACióN DE Mt.XICO
Da.

GUTIERRE TrsÓN
Mfaico, D. F.

La ciudad de México celeste
GRACIAS 4 FRAY BERNARDlNo DE SAHAGtrn conocemos el m:to del
. .
de H "tzil
chtli E
.........
nac1rruento
. Il w opo
: n Coatepec, sierra cerca de Tula, vivía una piadosa muCoatlicue,_ madre de la joven Coyolxauhqui y de unos muchachos
am~ os entzon Hmtznahua. Cierto día Coatlicue al estar barriendo "d
cendióle una pelotilla de pluma. . . y púsola en el •seno
de q e di
esempreñó".1
···
u
cen se

r a;a~

f

. ?e esta m~era Coatlicue concibió sin pecado a Huitzilopochtli.
ro sus
coruuderaron deshonrados: Coyolxauhqui Je decía a los 1:e:anos:
• a emos a nuestra madre porque nos inf 6 hab", d
ñado".:
am '
ien ose a hurto empre-

~~\ se

" Afor:unada:ente uno. de los hermanos le hacía la espía a Huitzilopochtli
que aun esta a _e? ~I vtentre de su madre'',3 informándolo de cómo hab' n
planeado ~l matnc1d10;"' y cuando los Centzon Huitznahua guiados or
yolxaubqUJ, estaban por llevarlo a cabo nació Huitzilopochlli
Ip
ataviado
d D ·
'
comp eta.mente
d f y arma o. e inmediato hirió a su pérfida hermana con una serpiente e uego'. de que Coyolxauhqui murió hecha pedazos y la cabeza
d•
en aquella sierra
. ''l
leó
,
que o
los mató".5
.•. ' uego pe contra sus hcnnanos, hasta que casi a todo-

cio

Más de tres siglos después de consignado este relato por los informantes de
1

SahagÚn l, 2 7J.

' Id., 272.
1

/bid.

• Se llamaba Cuáhuitl íhcac, "el que se para como águila" (Garibay).
Sahagún I, 273.

1

645

�Sahagún, se ignoraba su sentido oculto. A la perspicacia de Eduardo eler se
debe el descubrimiento: se trata, con toda evidencia, de un mito solar.
Coatlique, "la de la falda de serpientes", es la diosa terrestre, la tierra que
mora en Coatepec, "cerro de las serpientes"; es abido que las serpientes, en
Mesoamérica, simbolizan fenómenos astron6micos y meteoro16gicos. Huitzilopochtli, el Colibrí de }a izquierda, es el nahua! del sol en fonna de pájaro.
Al nacer cada mañana el sol parece salir de la tierra: así Coatlicue es la que
da a luz Huitzilopochtli, el joven sol que se levanta. Coyol.xauhqui, "la que
tiene cascabel · pintados en la cara" es la luna, hermana mayor del sol.
Los Centzon Huitznahua, los "cuatrocientos surianos", o sean los innumerables meridionales, son las estrella . También la luna r las estrellas parecen
"nacer'' de la tierra, como el sol; esto es, son hermano del sol, hijos de la
misma madre. Entre el sol y las trellas de este mito, o sea entre HuitzilopochtU y Huitznahua e.""iste además un parcnte:;co semántico. Huitt(tli) es
espina, por el parecido del pico del colibrí y una espina, y se encuentra en
la primera silaba del nombre de Huitzilopochtli, el Colibrí de la Izquierda.
La izquierda equivale al sur, }'ª que los azteC'as se orientaban por el occidente;
el sur era el ''lugar de las espinas", es decir. Huitztlati o Huitzúampa, y los
Huitznahua son los dioses del sur, los hermanos enemigos de Huitzilopochtli.
Día tras ella el sol, al nacer. debe luchar contra sus hermanos que dominan
el cielo nocturno: la luna y las estrellas. Para derrotarlos, el sol emplea ''una
culebra hecha de teas que se llamaba Xiuhcóatl'\ 8 la serpiente de turquesa
que simboliza los rayos solares. Con ella persigue y mata las estrellas, es decir, las hace palidecer y luego desaparecer? Las muy pocas (Huitznahua)
que caparon ... fueron a un luP'ar que e dice Huitzlampa".8 o sea, como
ya sabemos, el sur, su patria.
En cuanto a la luna que muere decapitada y "hecha pedazos", el mito e
refiere a su desaparición ucesiva -un pedacito cada noche--. en la segunda
mitad del mes, hasta el novilunio."
Los personajes de este drama cósmico vuelven a encontrarse en el mismo
cerro ele Coatepec, donde se Ue,,a a cabo la fundación de la primera ciudad
de México. El relato de Tezozómoc y de Durán compl ta y complementa el
de ahagún; y nos permite penetrar un poco más en el misterio de la fundación de la segunda ciudad de México, la actual.
La primera es una ciudad de ié.,cico celeste, que se funde y confunde con
Coatepec, el cerro de la c6smica culebra. Celeste es su arquitectura, celestes
sus p rsonaj ; tierra, luna, ol y estrellas, aunque presentados como seres hu• Sahagún I, Ibid.
' Selu 111, 328.
' Sahagún I, 273.
' Seler Ill, 328.

646

manos. Hasta los "mexicanos'' de C t
.
mítica ciudad se prepara
. tif.0 ª epec son seres u-reales; pero en la
-y se JUS 1ca teolóoicam t
,
tante teología- la misión reli o·
en e, segun su desconcerlopochtli que les da poder'10 ~osla ~e los azt~cas. su pacto con el sol-Huitzi} g ona a cambio de
·
• díb
.
to: los corazones humanos.
su unprescm I le alunen-

Sobrevívencia de los hombres-estrello.s
í como hay una Jerusalén terrestre , u
1
.,
pemamiento de los aztecas una , . } . na ce e te, tamb1en existía, en el
verifico' el dram
, • '
pnstma ciudad de México celeste donde se
a cosm1co que deb'ia con d"1c1onar
.
,.1é .
la místfr.a de la ' . d d d
.1,·1 xtco terrestre.
ou a
e

Los crorustas
·
que nos conservaron este mit
H
zoz6moc, nieto de Moctezuma to f
Di o son cmando Alvarado TeSahagún, pertenecía a una fa~li~ ~ay_ díego Durán, franciscano que, como
quemada, en su Monarquía I d" e JU
c_onver os;11 fray Juan de Torn zana, se muta a reprod .
. li
mente, el pasaje de Durán.ª
uar, casi teral-

º,~

El texto de Tczozómoc, pensado en náhuatl
.
muy dificil interpretaci6n L .
Y e5cnto en castellano. es de
· a intentaron Brunton P.re
S J
que Preuss trata sin lograrlo d d
'
uss y e er; en tanto
. d
'
, e emostrar la identidad d ¡
• .
ClU ad con Tula y Tlillan Tla allan lu
. e a misteriosa
Emplumada, Seler interpreta :
' gar de la apoteosis de la Serpiente
mito solar " lunar de Coate on su acostumbrada penetración el segundo
sesenta - . d
.
pee, y sus conclusiones conservan ,'3.lidez a 1
anos e escritas.
•
o

•
La luna, astro que ilumina la noche u
,
receptáculo de las lluvias que fe
d ' Jq e. e cuando mas se necesita luz;
cun an a tierra y d
t
bres: la luna que otorga la fecun.1:d d 1
.
an sus ento a los bom•
w a a as muJeres es
t
1
crece, mengua y desaparece. Tiene vida ob d
,
un e~ e ce e te que
cimiento. desarrollo y muerte El 1 , e ece a. la ley uruversal del nareciclo a sí mismo. es poder. _r • so ' por el co~trar10, es siempre igual, pa'
oms1mo, pero no tiene el . . d
y es e ta que entre los pueblos primitivos h .
.
m1S~o e la luna,
mitológicas. Si en Ja apologéti'ca . .
ª
mspirado más interpretaciones
cnsuana se compara al 5 1
la resurrección de Cristo (tanto es ,
S
.
que surge con
cristianizados siguen llamando "d'
qu1;, 5an Ambrosio Y los germanos
e 50 ' unday, Sonntag, el "día del

;s;
'ª

º

,. Crdnica Mexicáyotl, 7.
" A. M. Garibay.
ª Mon. lnd, I, 81.

647

�Sen-or" l domingo) &gt; San Agustín compara las fases lunares con
la resurrec•
•
ción: "Luna per orones menses nascitur ere cit, 0:rficitur, ~wtur cons~mitur, innovatur. Quod in luna per menses. hoc m resurrechone scmel m
toto tempore".

•
Entre los nahuas la deidad suprema, Tezcatlipoca, es nocturna, lunar;
lunares son los Cuatrocientos Conejos, dioses de la agricultura; tant~ lunares como terrestres son las diosas madres en sus distintas advocaciones.
La importancia del culto lunar queda patente en los muchos templo_ de la
luna, metzcal.li, que se encuentran en la toponimía, desde ~fe.-calotá~1,_ la
isla nayarita en el señorío de Aztlán, hasta }.fezcala en el ~far Chapahco.
Estaba consagrado a la luna el lago de Tczcoco, y "ombligo de la lun_a",
Metz.x.icco, fue llamado el lugar sagrado en que se edificó la segunda capital
azteca.

•
El culto lunar no exigía sacrificios humanos. Los aztec~ eran un pue~lo
de cazadores recolectores y agricultores trashumantes, y solo cuando Hwtzilopocbtli
prometió, por voz de sus sacerdotes, la conqui_s ~ de "las cuatro partes del mundo",19 el poder, la riqueza y la gloria, hicieron d~ culto
solar el eje de su religión. Con la muerte de la luna (C?y~lxauhq°:1) e .de
las estreJlas (Centzon Huitznahua) por mano del sol-Hwtz1lopochtli, qwen
Jes abre a todos los pechos sacándoles los corazones,1' se establece el pacto.
la alianza entre los aztecas y el sol, dios bélico y sanguinario.
Oigamos lo que promete Huitzilopochtli a los mexicanos en Coatepec,
' la versión de Tezozómoc: "Cuatro partes cuadrantes del mundo hasegun
1
,.
béis de conquistar, ganar y avasallar para vosotros. . . para que ~ canceis
y gocéis las finas esmeraldas, piedras de gran v_aJor, or_o, pla~, fma plumería ... fino cacao de lejos venido, lanas de diverso tinte, diversas flores
olorosas, diferentes maneras de frutas muy suaves y sabrosas y otras muchas
cosas de mucho placer y canten to" .lG
.,
,
El precio
· que }os ...,
"?tecas pagarán al dios solar por
su
protecc1on
seran
.
.
. .
vidas humanas. Fray Diego Durán, comentando la ,'lctona de Hu1tzil~p~tli sobre sus hermanos en Coatepec, escribe que de allí "se tomó prmc1p1o

1/

,. Tezoz6moc, 13; Durán I, 25.
" Durán I, 26.
u Tezoz6moc.

de sacrificar hombres y abrirlos por los pechos y sacarles los corazones y
ofrecérselos aJ demonio y a su dios Huitzilopochtli". 16
En la ciudad de Mfrico celeste, en la capital mítica de los aztecas, se
ofrecen al sol lo primeros corazones: los de la luna y de las estrcllas. Estas,
lo Cuatrocientos Surianos, representan a los aztecas del mundo de arriba.
En efecto, dice a los Centzon Huitznahua: "Aquí es adonde habíamos de
\'enir a hacer asiento. . . Ea, mexicanos ... " 1 ~ Después de la venganza "se
,ieron los Centzon Huitznahua mexicano todos los cuerpos agujerados, que
no tenía ninguno de ellos corazón: que todos se lo comió Huitzilopochtli. .. " 1
Al rito cruento imaginado en el cielo como lucha cósmica entre los astros,
debe corresponder un análogo rito entre los hombres. En efecto, los enemigos
sacrificados al sol son los hombres estrellas,1 11 y puesto que al morir alimentaron con sus corazones a Huitzilopochtli, se les equipara a los guerreros aztecas, muertos en cornbatej junto con ello viven una vida de gozos inefables
en el paraí o oriental de] sol.
En nuestros días se pueden ver a los Centzon Huitznahua tran formado en
los judíos de la Semana Santa, en algunos lugares aislados del país. Tenemos
aquí uno de los más curiosos casos de sincretismo entre la antigua religión
mesoamericana y el cristianismo. Los he visto entre los mixtecos de Pinotepa
Nacional y entre los coras de Jesús María y de Santa Teresa. Se pueden reconocer los guerreros cósmicos, los hombres estrellas, por las pinturas corporales a rayas. En Jesús Maria las rayas son blancas y negras el Jueves Santo.,
en tanto que el Viernes anto se vuelven negras y coloradas.
El misterio del juego de la pelota celeste

La ciudad de Mé.xico terrestre no es más que un reflejo, una reproducción
de la ciudad de México celeste, la del cerro de las serpientes, Coatepec: el
mítico Jugar donde nace el sol y en que éste derrota a sus enemigos mortales, la luna y las estrellas. El templo mayor de México es la fiel réplica de
Coatepec; y Coatepec, sin más ni más, llama cl historiador Tezozómoc a la
gran pirámide de Ja capital azteca, consagrada al sal-HuitziJopochtli. 20
En la ciudad de México celeste hay ademjs la jícara del águila, o cuauhxicalli, receptáculo de los corazones sacrificados; 21 el juego de la pelota de
los dioses o teotlachco; el altar de calaveras, o tzompantli · los templos de
u Durán l.
Tezoz6moc, 13.
' lbid.
" Caso, El pueblo del sol, 79.
» Cr6n. Mexicana.
:, Durán I, 29.
n

648
649

�las deidades patronas de los barrios, entre los que no falta una que se ha
vuelto de actualidad: Nonoalco,Zll y un pozo "lleno de agua".u
Desde luego, rodea la ciudad celeste una laguna rica de peces camarones,
ranas y ajolotes; en los cañaverales revolotean patos y tordos; ahuehuetes y
huejotes ennegrecen las orillas.M
La descripción de la ciudad de México celeste que nos han dejado el
Padre Durán, así como el nieto de Moctezuma en sus dos Crónicas/&amp; corresponde a los planos más antiguos que tenemos en Tenochtitlan de su templo mayor. En el primero atribuido a Hernán Cortés y que ilustra sus Cartas
de Relación publicadas en Nuremberg, la gran pirámide, "templum ubi
sao-ificant", se ve con sus dos cuerpos e calonados; a su lado y enfrente hay
dos altares de calaveras, ambos con las palabras "Capita sacrificatorum".
Entre la pirámide y el gran tzompantli hay una figw·a, no se distingue si masculina o femenina, decapitada. En ambas manos lleva algo que se parece a
una hoz de luna amarrada a un cordel.
En el mapa de Sabagún (Códice Matritense del Real Palacio) el edilicio
mayor es, otra vez, la gran pirámide con sus dos escaleras; enfrente están
un sacerdote sahumador, el altar de las calaveras y el juego de la pelota de
los dioses. Hay otros once edificios n distribuidos en el ámbito del rectángulo
cósmico, que indudablemente se encontraban también en la ciudad de México celeste. La serpiente de turquesa Xiuhcóatl, con la cual Huitzilopochtli
hirió a su hermana la luna, que "murió hecha pedazos'',1 • está representada
por dos enormes piedras labradas, puestas a los lados de la pirámige; 28 la cabeza de una de ellas se ha salvado y se puede admirar en el Museo de Antropología.
Al pozo de Coatepec corresponde el manantial de la islita de Tenochtitlan;
tal ,·ez este ojo de agua dulce en medio del lago salado contribuyó a la elección del lugar donde se erigió el primer adoratorio de Huitzilopochtli, y más
tarde la gran pirámide del Templo Mayor.
El drama cósmico que ocurre en la ciudad de México celeste condiciona
la mística de la ciudad de México terrestre; y es necesario entender mejor el
lenguaje oculto de los cronistas, interpretar más hondamente el mito.
El Sol-Huitzilopochtli sacrifica a Coyolxauhqui. la luna. en "el agujero del

a_gua

~ue est~ en medio" 29 del teotlachco, eJ divino juego de la pelota que
S1IDbohz~ el_ cielo. Ahora bien: aquí el juego de la pelota r el altar de las calaveras comc1d~n, y hay que buscar la significación de este misterio. Cuando
José F. Ranurez ( 1867) lee en la Historia de Durán la frase "el lugar que
llamaban ~otlachco Y por otro nombre Tzompanco, que eran lugares sa~dos dedicados a ~te dios" (Huitzilopochtli), protesta: "Esta frase es ambigua. , ~ teotla&lt;:htli Y el tzompantli eran lugares enteramente diversos". ao
La ~romea Mexicáyotl dice que cuando Huitzilopochtli funda la · d d d
Mé:XlCO- eoat epec " p]anta de inmediato
.
e
su juego de "'°1
ta
¡ ClU a
tli"
la e
r' .....o
co oca su tzompan ; pero en
rónica .Mexicana, que también se debe a la l
d
Tez ,
af'
"
p uma e
ozomoc, se lllDa que le pusieron como a manera de altar. . . su juego
de pelota por nalgas.
,, . . que se llama itlach ... a1 su aguJ· ero en UJedi O •••
que 1J aman tzompan _.u

E1 texto que sigue es m~y oscuro y merece una nueva exégesis que complete la.' muy notable, realiza~ a prin~ipios de siglo por Seler. Lo que aparece evidente es que los mexicanos mtticos "por mandat d I di
H · ·
,
o e
os wtzlop . t , enaron con agua aquel misterioso agujero O pozo n en medio
del cielo llamado tzompantli, o sea colmaron el receptáculo celeste formado
con huesos de muertos: la luna. 34

1 och li" 11

La luna llena, en efecto, estaba representada como un recipiente de hueso
lleno de agua; en él aparece generalmente el conejo, con menos frecuenci~
el p~demal. Así se la Ye en los códices; sólo en el Borgia. diez veces.u La
relación _de _la luna, el astro que muere todos los meses, ·con la muerte. y
por cons1gwente, con los huesos, resulta transparente.
"Luego el mismo dios Huitzilopochtli les habló a los mexicanos quienes
no lo veían, sino entendían lo que les hablaba. Díjoles: Ea, mexi~anos, ya
es hecho esto, Y el pozo que está hecho está lleno de agua ahora sembrad
Y plantad árb_oles ... 11 ~ 8 Los mexicanos no veían al so1-Huitzilopochtli porque esta~~ leJOS: en tiempo de luna llena sol y luna están diametralmente
opuestos. ' R~ta claro que, llenada la luna, ya adquiere vida la prístina
c.mdad de Mexico, la que floreció en la era de la noche y de la oscuridad
antes del nacimiento del sol. 38
'
• Tezoz6moc, 13.

• Duran I, 23.
11

11

Tezoz6moc, 12.

lbid.
.. lbid.
21 Crón. Mex. y Cr6n. Mexicáyotl.
• Seler II, 770-2.
"' Sahagún I, 273.
11 Durán II, 83 : Marquina 53.

11

650

ª
"'

"
•
•

"Su juego de pelota".
"Su altar de calaveras".
Tezoz6moc, 12 .
Seler Ill, 328-9.
Seler 111, 319.
Tezozómoc, 12.

" Seler III, 329.
• !bid.

651

�El lu ar d I maravilloso r c ptáculo ácueo en el ielo -d I tzom~antli _en
el teotlachtli-, 0 l&gt;ea de luna en d firmamento es central. T~ozomoc_ msisle tres veces en su centralidad.u ¡ El cen_tro del ci~l~, 1 corazon de~ c~elo_,
el ombligo del cielo! En este lugar ,·acratisuno e ,. nfl~'\ el drama c6snuco.
el sol nac en toda su magtúficcncia, agarra su hermana la luna, .le corta ~a
cabeza (la reduce a la mitad, al segundo cuarto), le quita el corazon (la d Jª
,acía. sólo con e) borde delgado d la hoz) y0 cuando la luna ha muerto,
ha desaparecido, ataca y derrota a las e 1.Tellas.4
.
El sentido oculto del juego de la pc1ota con el agua ~el paz~ -el dt 0
lunarestá aclarando. El a(Tujero. dice Tezoz6moc, tiene el granda~ de
más de una bol a' , de una pe lota "hulirn:donda'' 41 ( ¡&gt;recioso vocablo forJado1
por el ni to de Moctezuma}. E te es en ef cta. el tamaño de la luna en e
tlachtli celeste.
· de la )un~, e_ sal e el ª~, •~ªdel nacíCon la dec.apitaci6n )' 1a muerte
miento del agua que había a significación y rrusteno del tlachtli . (ya nos
parece m nos si'b'I'
1 mo e1 lcnguaJ·e de ~ zoz6moc) )' se acaba la vida en la1
· dad "que había de ser México",º la ciudad de la luna la de ante e
1
cn:cimiento del sol. Conclu)C Tezoz6moc: 1' , • .aves, peces, árbole Y planw,
'
todo
de improviso se scc6 y se paso· como en bumo. . . " 1·gu 1 que un espeji mo de otro mundo."

•
Empieza la nue\'a era de los aztecas que se han vuelto el pueblo del
sol,n y a éste han de alim ntar con ~gre y corazones humano ' a cambio
del poder y 1a gloria.
. d
1
En el doble nombre de su nueva capital, recu rdan ~ l~ luna, oi~bhg~ e
cielo, manantial celeste d I agua que los . ustenta: icXIco. Adema ~-ocan
al sol, ya que las tunas coloradas son los corazones humanos que le acrif1can:
Tenochtitlan.

• T ozómoc, 12, 13.
• Scler III, 329.
ª Tnoz6moc.
ª Jbid., 13.
41 Durán 1, 26.
• Tezoz6moc.
El pu,blo del sol.

652

El misterio de la.1 cinco lunas

En una de la más antiguas r la ion . la Historia de: /oJ nu"Cica11os por ws
Olmo·
ribió en 1~ 3, doce año d 1
pm~s d • la onquista, ª no una sola la mujer muerta 'el día que fue hecho
el ol" en I cerro de Coatepec on cin o. 0 ¿ Cinco luna ? to, debe ser la
luna una · quíntupl , la deidad Junar en cinco ackocacion . ·'Lo ma huale traian en mucha v neraci6n las mantas de las cinco mujere! qui hizo
Tezcatlipoca ... " Puede tratarse de la luna ·n cinco de sus aspecto· d de
la hoz ele la luna nu va hast: la apoteosi de la luna llena. "De las mantas
re ucitaron las dich cinco mujeres". Aquí
hace más Jara la raíz astronómica del mito.
pfoturas, tal vez la obra que el Pad

¿ Cómo
llamaban las diosas lunares? Sólo se no da I nombre de una,
que e al mismo tiempo tcrr tre: la dio madre por e.-.. !encía, la madre

del sol: Co uicue.

1 mitólogo, aco.stumbrado a las versiones contradictorias el~ un Homero
vuelva u madre.
Lo que pasó en Grecia se repite en México; y así lo e: plica el autor de otra
relación Ori en de los mexicanos, escrita hacia 1530 (lo suponemos porque
e refiere a "Xalisco, do tá agora • 'uño de Guzmán"). Die el anónimo
mi ioncro: "Aun en lo que se acuerdan y tienen
rito n sus libros por
figuras y caract res hay variación y muchos infinito errores y engaño del
demonio ... "
y de un H síodo, no le extraña que la hermana d 1 sol

La cinco mujeres resucitadas andaban haci ndo pcnit ncia en el cerro
de Coat pe : y ·una que se decía Coatlicue. iendo virgen tom6 unas pocas
de pluma. blanca y p(1solas en el pecho, y empreñase sin nyuntamiento de
\'arón, y nació de ella Huitzilopochtli otra vez, allende &lt;le las otras veces que
habría nacido ... " No es la nueva alu i6n al nacimiento de un dios concebido in pecado, la que nos int r sa aquí, ino la claridad ron que . habla
de los repetidos nacimientos d 1 sol, el drama ce! " e qu e r pit cada mañana. Por nu tra suerte el te.xto sigue con la misma diafanidad: " aquí
re. ucitar n los cuatrociento hombres que T zcatlipoca hizo y murieron ant que el sol
bici ; y como ,ieron que taba preñada Coatlicue la quisiCJ"on quemar: y Ruitzilopochtli naci6 de ella armado y mató a todo
cuatrocientos" .41
ada noche resucitan ]as tr ·llas! que el sol mata al alba con us rayo .
ún ta versión, la luna y las e trellas son hija de la omnipotent deidad
nocturna. Los Ccntzon Huitznahua o cuatrociento uriano , \"Íendo que la
'" • 'olll d Garcla Icatbalccta, en Pom r-Zurita p. , •. ':\.'V,
fl Hi.st . .M,x. Pint,, 220.
41

Hist. Mtx. Pint., 221.

653

�luna está por dar a luz el sol, quieren matarla, pero el astro nace armado
con sus ra)'OS de fuego y destruye aniquila las estrellas.
Otro autor, éste no anónimo sino el nieto de Moctezuma, Hernando Alvarado Tezoz6moc, quien escribe a principios del siglo XV11 dos Crónicas,
la Mexicana y la de la Mexicanidad, en esta última (Mexicáyotl) considera a
la luna madre del sol. El lector apreciará el peculiar estilo náhuatl conservado en la reciente traducción al castellano: Huitzilopochtli "luego ,;ene ya,
,-iene a destruirlos, viene a matarlos, a sus tíos los Centzon Huitznahua. Allá
en Teotlachco se come a sus tíos y ella. a su madre, que había tomado por
madre, la de nombre Coyolxauhqui; por ella fue por quien comenzó; la mató
en Teotlachco, y la degolló y se comió el coru.ón. Coyolxauhqui era la hermana mayor de los Centzon Huitznahua; cuando se los comió era media
noche. . . y al llegar el alba vieron. . . los mexicanos. . . que nada qu dó ya
de sus corazones, que Huitzilopochtli se los comi6 todos; con lo cual se \'Olvió
muy gran duende grandísimo demonioº.••
Independientemente del parentesco del astro mayor con sus compañeros
celestes queda el hecho de que con el simbólico sacrüicio y con la emblemática alimentación de los corazones de la luna y las estrellas, el sol adquiere un terrible poderío religioso. Ya es el dios de la guerra, ya es el numen
que hay que alimentar con sangre y corazones humanos: de hombres que
equivalen, aqw abajo, a lo que son los astros menores que centellean allá
arriba en el cielo; esto es, los hombres-estrellas. Ha empezado para los aztecas la (ase d su mística bélica, que en el breve lapso de un siglo y medio
los transformará de pobre tribu errante en dueños de uno de los imperios
más poderosos que ha conocido el mundo.

Por qui no titnt cabeza
la gran Coatlicue
La primera víctima del sol, en el mito astral de México, es la luna. El
primer corazón con que se alimenta el sol es el de la luna. En los distintos
mitos es siempre una mujer, una diosa, la inmolada en el sacrificio inicial;
el arquetipo de las guerrea.doras muertas es indudablemente la luna como
lo son las estrellas para los varones muertos combatiendo.
Sabemos que las almas de los hombres-estrellas acompañan cada mañana
al sol desde su nacimiento hasta el cenit y que aquí lo esperan las almas
de las mujeres, que lo escoltan hasta el occidente. Mujeres que han muerto
de parto, equiparadas con los soldados caídos en el campo de batalla o con
las \·íctimas muertas en la piedra del sacrificio; ambos se han vuelto dioses.
• C,6nito M,xíeáyotl, Trad. de Adriin León, M~co 1949, pp. 3-l, 35.

654

r

.

, .

Cada una de ellas es una Cihua il
jer-dios" · las visitas
p · 1' muJer-pnncipe O una Cihuatéotl "mu,
nocturnas de estas diosas
.
,
O pnnc:esas ce! tes al mundo
de los \-ivos despertaban gran te
, '
.
mor entre los aztecas.
ahagun nos informa que las Cihua i iltin O
número de cinco· "hab' •
.
pP
ihuatcteo se concebían en
.
ia cmco imágenes de ellas" .:io
1 •
presentadas cada una con dis .
.
, y as cinco están rey 48 del Códice Boroi" La tlntosd atncbutos calendáricos, en las láminas 4 7

e·

·o-·
ICgtln a ( e m' t} 1 ·
rayas blancas y coloradas como 1 h b aza , . ciervo) está pintada en
Todas llevan narigueras en f
osd om ~trellas: detalle significatñ·o.
di
l
orma e media luna, lo
b
osas unares, encamaciones de la luna.
.
que prue a que son

e
b ' un ºJº les sale de ta órbita dándoles
.
•
repmenta an también en b
•
1
co e c1ón arqueo16gica tengo do cabe .
d e·
arro; en m1 pequeña
región de Chako.
citas e ihuateteo procedent de la
un aspecto macabro

las mujeres muertas al dar a J
partera: "Oscura pluma
.
uz ~ las nuevas Cihuateteo, les decía la
. '
preciosa a\'ec1lla de mi n'd
.
.
rre~), pequeñita, palomita, hijita mía, te has csfo i º•. muJ r ~ila (gue,·ahente, has vencido te has
l
.
rzado } has trabajado como
,
vue to compan ra de tu
d
guerrera Cihuacóatl-Quilaztli ... ., , 1
ma re, la princesa y

•
Cihuac6atl, la "mujer rpiente"
.
rrestre;
además la patrona del ;a::ouna dde ~as advocacione de la diosa tenombre se designaba al alt1'stm' f
. y .e
muerte en él. Con el mismo
o unc1onano aztec
•
con el rey. La diosa Cih
6a 1
que compartía el mando
uac t se veneraba en Xoch. mil
1 co, Cuitláhuac y
Culhuacán; su otro nombre es Quilaztl' E
.
hermana mayor de las Cua•--. t
l. • n el mito de Quetzalc6atl es la
"""1en as erp1entes d N L-- 1
norte j los huesos de Quetzalc:óatl están
e UUQ as estrellas del
Otra advocación de la misma di
I;nterrados ~ el templo de QuilaztJi.H
es Tonantzin "nuestra madrecita~ ~ amadatecuhtl1, la "Vieja Princesa"; otra
, 'enera
en el Tepe . .
1
perpetuado en su sincreti
. .
)ac, su cu to se ha
los o·
,,'
smo crubano. Otra es Teteoinnan "la Madre de
. ioses ; otra más es Coatlicue, la madre de Huitzilo
h;li
en piedra es el monumento precolombino más .
poc
cuya estatua
Tod l
.
unportante de toda América
as as diosas de la tierra -hay u • • ti
son a la vez de la luna. La luna es la q r~ IIlSlS ~ e? este aspecto básico- lo
es la decapitada
I
Q unera victima del sacrificio cruento,
en a guerra celeste de Coatepec. Así se explica que la tierra,

ª

• Sahagún.

• Sahagún, lib. VI, cap. 29.
a

Anales d, Cvauhtitldn, § 29.

655

�en su aspecto de deidad de la muerte: la diosa Coatlicue está representada

sin cabe7.a.
Ya nos enteramos, gracias a la Historia de los mexicanos por sus pinturas,
que las trellas -los cuatrocientos hombres creados por Te2Catlipoca- ' murieron antes que el sol se hiciese" .63 Según la tradición de Tezcoco esta creación tuvo Jugar doce años antes del nacimiento del sol y además de los cuatrocientos hombres, TezcatlipQCa engendró cinco mujeres. Al cabo de cuatro
años de guerra todos ellos murieron en tanto que ellas siguieron combatiendo.
Por fin, tres años antes del nacimiento del sol, pereció también la mujer
que representaba a las cinco guerreadoras. Se llamaba Xochiquetzal, y era
la más valerosa de todas las que murieron en la lucha. 64
¡ Xochiquetzal, flor emplumada", la joven diosa lunar! En este caso no
es una luna que se multiplica por cinco sino cinco lunas que se concentran
en una sola. La muerte en la guerra significa su sacrificio cruento, como el
de Coyolxauhqui en Coatepec. En la \'ersión tezcocana mueren antes las estrellas, pero se hace resaltar el papel .incomparablemente superior de la luna en la
Qatalla cósmica.

•
Prehistoria del escudo nacional
Cinco son las lunas muertas luchando en la montaña de la serpiente, según cierto mito; según otro de las cinco lunas que combatieron en la guerra
c6smica, antes del nacimiento del sol sólo murió la más valerosa: Xochiquetzal, ''Flor de rica pluma", diosa de la belleza y del amor. Unas y quíntuples son las deidades del cielo y de la tierra entre los tarascos. Uno y quíntuple es el signo olin, el aspa que simboliza el mo\'imiento del sol. Cinco son
las Cihuateteo, diosas lunares muertas en la lucha, según las representa el
C,6dice Borgia.H Una y quíntuple es la diosa Quilaztli en el mito que nos
ha conservado fray Juan de Torquemada: aquí Quilaztli, "acrecentadora de
la verdura"," es una advocaci6n más de la luna como Coyolxauhqui, Coatlicue, Cibuacóatl, Teteoinnan y Xochiquetzal.
Durante la peregrinación de los aztecas, veinte años antes de llegar al cerro
• Hist. Mu. Piel., 221.
N Hisloria d• WJ reinos d• C.Z/suuá -¡ M,n,o; Seler IV, 85.
• Otro1 ejemplos de la importancia del número cinco en el Mbcico antiguo están
mencionados en Soustelk, Obsnoations sur 11 symbolisme du nombre ci•q ch1: lis
ancilns M1,cicans, en Actes du XXVIII Cong¡u lnt. des Amúicanistel, Paria, 1948,
p. 495 SI,
• Q.,,Uitl es verdura, hierba comestiblr. legumbre fresca ( quelite).

656

de Coatepec, "sucedió que una mujer llamada Quilaztli
y era grande hechicera, la cual por arte del d
. , que venia con ellos,
forma que quería, quiso burlar a dos ca itanesemoruo ~ transformaba en la
Mixcóatl y el otro Xiuhnel".11
di
Y caudillos, llamado el uno
te de los
' 09 nocturno, es el representan~erreros muertos peleando o sea de los hombres
."
,
como Teteomnan es el arquetipo d las
.
estrellas, as1
•
.
e
muJeres muertas d parto
tidas en diosas.°' Xiuhnel "turqu
. ,,
e
'
Cla genwna eo es como .
w· ydconver.
c6atl, uno de los Mimixcoa sacrifi d
'
vamos, JO e Mucnorte. En te mito la luna
,
os por los ~tecas en el desierto del
poderío, como diosa guerread segun ch parece, qwere proclamar su "alor y
con el sol.
ora, mu o antes de entablar su lucha mortal

MixcóatÍ

i:e
•

Mixc6atl Y Xiuhnel "andaban

r el cam

•
po cazando, y se les apareció en
)una en fo
d yl ennosa f ~de y puesta sobre un hueynochtli''. ¡ La
seada en er;°;ve e solar! Es unha ilusión, claro está., de la hechicera metamorfoso ; pero ela posada en
1
mática de los corazones h
un gran nopa , la planta emble1 "

forma de águila mu h

po

•1

tendrán Wl día
.
umanos, as tunas del águila", cuauhnochtli que
de Tenochtitlan qqu:ealpe1mrednutarra al soell. Esudta visió~ profética del descubrimiento
.
'
en
ese O naaonal del Méxi
od
verifica en un lugar parecido a) de la laguna de ML-!co E e~ m H~º•. se
pochtli "hace
t:XJ
•
n e1ecto wtzilocrecer las aguas de un riachuelo un tanto extenso" que los
d
ra ores, para no ah~.- b.
moanecu.••
-o--, enen que abandonar su tierra, dejándola a los

Los capitanes desembrazaron las fl has
les gritó· ''No me tiré"
ce
para matar el águila, pero la bruja
" . .
~• que yo soy Quilaztli, \'Uestra hennana de
pueblo · Mixc6atl Y Xiuhnel, enojados le di"eron " u
· y
vuestro
por la burla que les había hecho"
.' f é J
q e era digna de muerte
• • • &gt; u ronse y ella se quedó
árbol
Y cada cual con su desabrimiento". u
en un
,

•
" Moa, lad. I, 80.
• Seler II, 1019; III, 650.
• Se1er 11, 994-1003.
• Seler JI, 1003.
11 Moa. /red. 1, 80.
• 11,id.
• /bid.

657
H42

�te episodio alud 1 himno ero a Cihuacóatl re Gogid_bo pors• ahagún
· · · d ) si lo y ahora por an ay:
y traducido por elcr a pnnc1p10

i El águila, el águila. Quilaztli,

•
rtá pintada con san{!re d. s ,p nte,
adornada tá de plumal! • • ·
Ella, alrut'huete de Chalma. • •
13. ti uila, ruustra madr ,
la , ina de los dl' Chalrua:
su cacto es su loria! . ••
y a l sol prosi e la auura,
s an arraltrados lo lrombr~ :
acabará etana111 ·nte · · ·

Mu ho son lo comentario
ci6n de

halco.

11a ta nue5lr

q~: merece ~~te p~na

610 ha o hincapt en 1 ah imo ,

originario de la reor arrrado que con n·a

• .6 . ien.
·guen u p rcg11nac1 n )
Por orden de Huitzilopo~lllh _lo ª~ac:h.r;:~o la afrenta, ; ci rto día al
tan real n himal o. Qwlaztlt no I d
'tanes ,·e tida "a la usanza d
pr nta a o o cap,
· d
cabo de cuatro ano '
1 .• L
dice: ·'En mi:. nomb1
echaré1
e
ru rra pensando amed:entar o . é.
Quilv.tli tengo otrn cuatro nom.,
porque I me conoc l por
. e Ib .
,. r quien soy:
ohu cíhuatl que quiere d ir luJ r u ra,
brc ... uno d _10 cu 1 .
, . el otro Yaocíhuatl, . . iujcr ,uerr ra el
d otro uauhc,huatl. • lu1er A nla · .
'.
f
¡ " ~ Quilaztli. . . . 'I
l
quie decir ~ luJer 1 n ema . . .
.
uarto Tz1t7umc1 iuat , qu
•
•
1
1 luna que monr n luuna V qu1ntup e corno
j
, n S\I propia a umac1on,
.
'h
, ti. ¡· niamos que
3
·dcntifi
con I ua
chando n oatep c.
t
d. 1
doti part ra: ''Te has vu lto
.
f
d d a luz le ic a sacer
mujcre muerta an
ihuacóatl-Quilaztli" .
udre
la
pnncesa
)'
guenera
.
d
compañ ra e tu ma '
bl , . d I av rap z: y
p1teto
•
por el valor cm :mauco
,.
1
jer : gwla e a gu rr ra
•
. • 1 . llama también .. mujer d guerra
de 1 diosa en lo &lt;".antarcs: n. en. queT.. • ·u I u·1nto nombre d Quilaztli
1 luJ ·r zitz1m1 e q
Yaocíhuatl En cuanto a a • . . .
on demonio f menino el la o·ru. · pavor Lo t21tz1mim
d
r alment trup1ra
•.
1b .
1 tierra y amena;'.an ti
tmc•
ridad, que durante los ·clip
de o . aJan
hasta nu tro día cuaLro si. • aJ n ro humano. E.ta ere noa pe
10n

'

días d ahuehu t d Chalma.

. e·

.• .

ºª ·

e

°

.

.

:l

..
•

eler U, 10-!8-1058; Ga.ribar, V,inte him11os, P· 13-I
.Man. lnd, l 81.
ah

•n 1, VI cap. 29.

el r II, 478; 10~8; 1052-54.
" Selcr I '.! 1 •

658

glo y medio después d la venida d los español : tan hondam nte arraigada e taba en el píritu de lo antiguo morador de !é."ico.
Rcfier írar Juan de Torquemada qu los dos capitanes
apartaron de
Quílaztli "afr ntaclo de ver qu una muj r los d fiaba y e liaron el caso,
porqu no e upi
eatre lo del pueblo.'°
Dos años más
quedaron lo· azt cas en Chimalco; la etapa igwcn • fue
Pipiolcomic, " n las ollas de la
bcjas", donde tu\'i ron ran heado· tr
años; luego llegaron a Tula r se e tablecitron en el cerro de oatepcc,'º
donde fundaron la prim ra dudad d México. Allí nació el o! }' mpez6 a
alimentar e d corazon s: el de la luna, la primera criiicada y los de las
trellas. Los azteca , como sabemo . iguicron alim ntando al I con corazo.
ne human
ra qu esta ra una n e idad funclam mal para que I mundo
pudiera ubsistir, }' a ello le corr pondía la mí tica y an~rienta tarea
A Ja bruja Quilaztli corr ponde una he hicera no meno poderosa:
hermana de Huitzilopochili llamada • falínal • •óchitl, ot p rsoni!icación
la luna. u mito
relaciona di~ tam nte con la fundaci6n de ~ f ~xico.
prim r coraz6n humano que
aaificó en Tenochtitlan
el del hijo d
luna, egún la ingenio a deducción del doctor .\!fon o Caso.

la
de
El
la

Atroces liecl,ictrias de la bruja lu11ar
La hermana he hi

a d

Huitzilopochtli, t'

d

oncertante personaj ·

fem ino d la per grinación azte a. "se transfonnaba n ave o animal que
Ua quería'. Cuando
rom ierte n á uila
11am Quilaztli, · la qu fomenta las planta "/ 1 }' gún ella misma afirina, "ti n otros cuatro nombres con qu
conoce"/ 2 El historiador htlilxóchitl la llama Matlálatl,
.. agua azul''. El nombre po ee honda si ifi dó11 1 porque ta agua no e sólo
limpia y c.-istalina, ino que también simboliza la pureza y la purificación:
el a ua lustral d 1 bauti mo azt ca .• 1 m ter en ella al recién nacido, decía
la sac rdotha partera: "Entra hijo mío en el agua ••. 13 t lavo n lla te
limpi él que tá. en todo lugar, y apart d ti todo el mnl qu · trae conti o
dcsd ante del principio del mundo •.. " 7 ' • fat!álatl ra. además una fu •nt
n el gran teocaJ.li, detalle que podría r revelador: el manantial lunar de
• Mon. lnd. 1 81.
,. lbid.
n Tcz.oi6moc, 9.
0 Torq., J.Jon. lnd. I, 81.
ª "que s llama rn tlólcc y t11xpálac". Matlállatl cs ' ~ua azul,.; loxpdlall, ua azul
claro, imagen de la pureza total (Garibay, en Sa.h. T , pp. 341 · 360) ¡ Ixtlilx6chiU
II, 62; Hist, Tolt. Chich.
98.
"
h gún II. p. 188.

659

�_1
tenía ' como sa bemos, su correspondencia en el
la ciudad de México c11:o1es~e

templo ma}or de Tenochutlan.
de Huitzilopochtli, Malínal
Los demás cronistas llaman a la het~~uántos nombres distintos tiene
O • 1
•
• tante
Xóchitl uflor de grama" , "flor de ei;par
.
nif cada en este mqu1e
.
'
b
.
lunar
o
sea
la
propia
luna
perso i
la misma ruJa
'
,.,..;10 mexicano!

.
. ., tff y en esto coincide con
"muJer varan11
da
Ixtlilxóchitl llama a la he cera
. ma se define: "yo soy esforza, . y
arla. según este autor ella mis
, . "una granclisuna
Torquem
.
h
rna)·or rn del sol era algo mas.
''M hermovaron1·1" • Pero la ermana
t ,, n mataba a mu cha gente. , uy , ,, so
d ,, .. ue •·usando sus ar es
a otro d1a mona •
malva a
q
. . " io "mirando a una persona,
.
tir
sa y de gentil dispos1CJ.6n
. . comía "vi,·o el corazón&gt; y sm sen
No sólo era maestra del mal de OJO SlllO d más actividades reprobables Mala
torrilla".81 Entre sus e
bul
tenía trato
comía a uno
pan
la
te "comiese culebras y
10s, y
d
és
l' 1 Xóchitl hacía que
gen
b mil mailas "para espu

......

=

chi

Y_ •r.:~•·:::::.:•1:,00.:;=,.:..

~

todo ciempiés
"po,
herm~"':.!
ser adorada por dio~ .
lerar más desenvoltura se quejaron a
'
,dolo pero no pudiendo to
" et
1
su
,
d llos en suenos . - •
el cual respondió a uno e e
H ·-"opochtli manifestaba a su pue·
Esta era la manera h abi tua1 con que UlUJJ
. utaban fielmente. Las cr6rucas
1 tad que los sacerdotes, luego, eJec .
d de Azt]án a su dios
blo su 'o un
.
llevaron constgo es
- .,
nos hablan de cómo los peregnnos hi. de Israel el arca del testamento .85
"metido en un arca de junco_ com~ :os JOS esa forma. Lo expresa claramente
b ·en· la hermana del dios viaJaba en
T
. . que la solían traer caram 1
• 'l
ocbtli a los v1e1os
Tezozómoc: "Dijo ... Hwtzl ~p
adores del dios&gt; como pilmama es
d
"
ae
Los
viejos&gt;
o
teomamas
(
carg
.
cuatro que llevan el arca
ga a...
-~
) son los mismos
b
la que carga el infante, la rnnera C auhcóatl que siglos después descu re,
' bre Águila
. Serp1en
· te' parece
dcl numen tn'bal . n O de ellos es . u
su nom '
con otro teomama, el lugar
, . promebdo:
.
otra anticipación del vaucuuo.

u

"Por el gran amor que le tenía a su pueblo'' 57 Huitzilopochtli mand6 que
aquclla noche al primer sueño, estando ella donnida la dejasen allí r se fuesen secretamente ... 81
¿En cuál etapa de la peregrinación fue abandonada Malinal X6cbitI? Hay
dos versiones. Según una, en Michoacán, después de la jugarreta que le hicieron los mexicanos a una parte de su tribu. Llegados a Pátzcuaro, crerendo
que por fin habían llegado a la laguna predestinada donde fundarían la
ciudad de México, un grupo nutrido de hombres r mujeres comenzó '·a retozar en eJ agua de gran contento". El otro grupo alevosamente les robó tilmas
y taparrabos a los hombres, enaguas y huipiles a las mujeres, y huy6, dejando
a los infieles completamente desnudos y desamparados. 811 "Sin saber adonde ir,
determinaron de quedarse alH y poblar aquel/a tierra"; ~0 modificaron su manera de vestir y hasta "inventaron lengua particular para no ser tenidos ni
conocidos por mexicanos agravados de la injuria que se les había hecho en
91
dejarlos". Tal es el origen mítico de los tarascos. La Historia de los mexicanos Por sus pinturas dice que "tomaron a una mujer de los mexicanos y
ileváronla a Mid10acán, y de eJla proceden todos los de Michoacán": 92 los
cuales serían, pues, descendientes de Malina! Xóchitl, hijos de la luna, adeptos del culto lunar.

•
Resulta claro que el abandono de Malínal Xóchitl dormida y el de los aztec.as desnudos son dos aspectos del mismo mito. Varios cronistas ven en los
michoacanos la fracción enemiga de los peregrinos que allí se quedó, otros la
acercan más a México. Mientras los aztecas fieles a Huitzilopochtli se instalan en la montai1a de la serpiente, Coatepec cerca de Tula, M:alínal Xócrutl
y los suyos se establecen sobre el "cerro de los pefiascos", Texcaltepec. cerca
de Tenancingo.
Texcaltepec, paraje de alta magia como Tepoztlán y Chalma, lugares que

u
n
"
"
"

Ixtlih:6chitl II, 62.
Tezoz6moc., 9.
Cr6nica Mexicáyotl, 28.
Durin I, 22.
Tezozómoc, 9.

• fi,id.

" Ibid.
.. Cr6nica Muicdyoll, 28.
11 Dutin I, 22.
M Códice Ram1rez.
N

]bid.

• Tezoz6moc, 9.

660

mucho se le parecen por sus fantásticas formaciones rocosas, "fue poblado
de aquella señora con su gente tomando la denominación del sitio de ella ...
y este pueblo se llama Malinalco; y es costumbre de esta generación poner

el nombre al pueblo de su primer fundador, costumbre judaica·• 93
'
•
•
"'
"

Cód. Ramírei:, 25.
C6d. Ramírez., 26.
Durán I, 21; Tezoz6moc, Cr6n. Mexicdyotl.
Durán I, 22.
/bid., 23; Cód. Ramírcz, 25 .
u Hist. Mu. Pint., 222.
.. Durán I, 23.

661

�A los de Malinalco los tienen 'hasta el día de hoy" por bruj06 y hechiceros lo cual dicen que heredaron de su señora ... " •• escribía el padre Durán
a fines del siglo XVI· y esta fama de herederos de la bruja Málínal Xóchitl
la conservaron en los siglos siguientes, ''hasta el día de hoy", para usar otra
rez las palabras de fray Diego.

Exégesis de un inquietante jeroglifo: la calavera con hierba.
Según la leyenda un grupo de aztecas, despojado de todo indumento mientras se baña en el lago d Pátzcuaro, se queda en Michoacán; otro se establece en Malinalco con la hermana de Huitzilopochtli; y el tercero sienta
sus reales en Coatepec, cerca de Tula: la montaña mágica en que nace el sol.
Es cierto que los peregrinos azteca dejaron una clara influencia religiosa
entre los tarascos. u capital, Tzintzuntzan es el "lugar del colibrí", o sea
del dios-colibrí· con razón se llama Huitzitzillan en náhuatl.9 ª Huitzilopochtli
es el 'colibrí izquierdo' también en tarasco: Tzintzu-uiquixo. Cuando Cortés en 1521, invita a los ñorcs purépechas para que se cercioren de la destrucción de Tenochtitlan, los aztecas ,·encidos a í los saludan: "Bien seáis
venidos, chichimecas de Mechuacan ahora nu vamente nos habemos visto... Mirad ta ciudad de México, nombrada d nue tro dios Tzintzuuiquixo, cual está toda desolada ... 1111 ' 'uevamente nos habemos visto": debe
ser una alusión a su separación en Pátzcuaro, ocurrida siglo antes, según una
tradición no olvidada.
El culto lunar de antiquísima raíz pretaraSCa igue dominando en Michoacán · Malina! Xóchid, la luna que las leyendas a vec pr ntan como madre de los tarascos, lo confirma. Formas prehispánicas de te culto, ahora
consagrado a la Virgen Maria, han persistido en Cuitzeo hasta bien entrado
nuestro siglo.117
Malinalco la capital de los aztecas que no aceptan el sangriento culto solar,
uno de los sitios arqueológicos más importantes de América. u jeroglifo representa un cerro con un cráneo humano de perfil, coronado con
cinco rasgos curvos cada uno de los cual tiene encima un circulito amarillo; el ojo tiene un párpado colorado.9 ¿Qué ti ne que ver la diosa Malínal
X6chitl, "flor de Malinal.li", con la calavera? Malinal.li era el signo del duodécimo día, del mes y único que, con ácatl (el décimo tercer dia) y Xóchitl
"It,id.
.. Clavijero 1.
• R,locwn d, laJ ,u,monias &gt;" ritos r población r gobnnaci6n d, los mdios de
la Prol1Íncia d, Muhvacan, Edic. Morelia, l 9(H, p. 106.
• Corona • 'úñez, Mitología Tara.sea, p. i5.
• C6d.ice Mendocino Lim. 37, fig. l .

662

(el VJg
. ésimo ) representa el reino vegetal EJ Maiinal . .
nández (1577) ..es una hierba vulgar ~
. ~1 dice l doctor Her-

malina, en náhuatl

la cual indios fabrican redes''. "
torcer cordel encima del muslo''.100 Desd
esta grammea se usa fresca
e
cuales se atan bultos toscos. así se
.
para preparar ,ogas con las
za.cate del carboncro.1cri En ia é
ex:t:1 ~I ~ombre vulgar del malinal.li:
basto de rnalinal li la red co poca p hisparuca se preparaba con el cordel
de zacate torcid~ se
. n que se ataba el bulto del muerto· así la sog
..
asocia con la muerte FJ d odéc.
,
'
a
aguero: era el signo de lo que se
u . imo dia era pues de mal
de la buena suerte que no perdura. marc ta rápidamente, se debilita, decae,

épocas inmemorial

J

eq

uival

e ~

"

hi

o insistiré en la representaci6 d 1

ya que
obvia y uni\'ersa] ~ e .ª muerte _por medio de una calavera
más el símbolo, representand~ el díanbgut·os ~exicanos simplificaron todav(a

a ma mal li con una . "ada .
y la consabida hierba Ad más.
qwJ
inferior deshac.ían con el malinal.li se usaba ~ see si de las redes y sogas que se
malinal.li seco para hacer ese billasy
gue usando ~n la actualidad- el
Borbónico traduce malinal.li co:o ..~~.:n vano el m_térprete del C6dice
es el nombre del duodécimo
d
· . oba se dice tb en maya y tb
lif
mes e1 calendano a ugunco
' ·
g o
la calavera vista de perfl
mayan · su jerocate, en el jeroglifo ma\,-a b
• como el del día matinal.ti azteca. El za.
.
, e , se
uce a un trazo esq
á.
coba ' dibUJado o esculpido en ta s·1en d eI eráneo.10,
uem uco de una es. Ahora es el momento de preguntarse· . .
diosa lunar, fundadora de Mal. 1
• ( eXJSte alguna relación entre la
.1.-·
maco ,. el J'eroglif d I
bl .
d uod=uno
dia? os enteramos de ~
. o e pue o, igual al del
cadas al sol e identifi d
. q e, las C1huateteo, heroínas 1oa sacrifi.
•ca as con C1huacoatl iOG
Q ·1azt1· io·
oones de la luna, se rep
.
Y ui
1, · otras ad,·ocaroglifos del día malina! liz:esen(C6d~ conLaun OJO sacado de la órbita; en dos J·e.
ices
ud
F, 'erváry .
rnática quijada aparece el ojo arran d 10 y eJ ,
) Junto con la embleQuilaztli dice: Matinal.la nemoct~ ~- 1 ~a~ mas: el cantar de ihuacóatl
entiende la escoba, como ímbol¿ dee . . e zacate está en mis manos".
También las Cihuateteo i1 trad
~m:1pieza, de purificación ritual.1D•
w
a en el C6d1c Borgia IIC\·an en la m
I
•
ano e
Feo. Hernández HiJt N I d
,
.. Molina 11, 51 v.
. a . , N111va Espaiia, México, 1959, t. 11, p. 54.
cama

da 10

3

rec1'

:

Peñafiel, Nomlms G,ogróficos d, Mlxico Mé .
Scler 1, 172.
'
xico, 1885, p. 135.

•
••
•
,.
•
:

lbid., 834.
lu 11, 917-928.
Seltt 111 240.
lbid., 329.
lbid.• 11, -H8.
Alud Seler 1, 430, 431.
Seler 11, 1049, 1055.

663

�.
de la muerte y figuras
esque.
hierba ritualuo Por último: dioses
.
.da
manoJo de
r
l li · m otro nexo entre la hierba torC1
léticas llevan UD faldellin de ma ma . •
1•
lifo de Malinalco y la
. un la7.o más entre e JClOg
al
y su emblema, la calavera,
d la pital de los aztecas fieles
hechicera Malínal X6chitl, fundadora e
ca
culto lunar.

Malintzin, la diosa lunar, .1 Malinlzin,
la semidiosa de la Conquista
sacrifi • humano y la mujer gracias a cuya parLa diosa que se o ~ al ~ tales holocaustos -aludo a ~~
ticipaci6n en la ~ se , virtualmente el mismo nombre m1t1co y
X6chitl y a la Malinche- teman
d la C UIS.ta" se llamaba como la
. d'ch
. ción
1 0 : la "Dama edcwnonq durante la peregrina
calendirico. Me1or
hermana del sol, dejada por éste en el
paro
de los aztecas.
.
, era usado, al igual que el de los
M linal li nombre del duodécimo día, .
han esta costuma
. ,
Unos ejemplos que prue
.
demás, como nombre de ~ - T
htitlan · Ehécatl, "viento", caudillo
bre: Cipactli, "lagarto", prinapededTe l•=· M~tl ''venado", jefe tlaxcalte"
. te" rey
u -r~,
,
Océl ti,
tolteca; Cóatl, serpien , ' .
lh . Atl "agua", jefe chichimeca;
~
ca. Tochtli, "conejo"' pnnape aco uatl' "ped, mal" adalid azteca; Quiáhwtl,
'
tza1
• Técpa
e
'
"tigre", rey de Que . tepec óchitl '1lor" rey de Huauchinango. El pcrso'lluvia", capitán mcucano; X
d la ru'ioria antigua de México es el rey
na1·e llamado Malinal más famoso e Ms ._,....,.,. cierto precioso árbol de
cual
qwso· ceder a
oc~Yll.
te
de Tlaxiaco, el
no
"de lo cual enojado Moctezuma hiz.o gen .
ornato 111 que tenía en sus h~rtas, t6
se hizo señor no sólo de las flores,
vi6la contra él, y lo vena6 y ma , y
f en
Ma)' J" Jll
pero de tos pueblos de
ma ·
la ~ de Chalco a principios
f
sacerdote en
''-fil...,
• tad
hi
Otro Malinal ue UD ~
• •
bisnieta del gran conqws or c •
d 1 .;~1o XIV m Una Malinal Xochitzin
f
:.... de Coatlincb,o m
e_,
.
'd dl'loXlyuere..chimeca X61otl, florcci6 a ~ osl ~ ng de la deidad acuática que hoy se
V21'¡• en su cañada e co 010
cuando ya,admira en Chapultepec.
111

C6tli&amp;,

Bo,,ia.

.

m Seler 111, 516-520.
. • 6chitl "flor rayada de rojo" (B011rrnat1 ,,.);
Según Torquemada, tlapalizqUllt
vio en wia huerta de Tepoztlán. Tal vez
.,_L.
ID p. 330. Heminda (1, 434). ~-·w (Clairaatotl11ttlr0fl ,.,.,Ma,17'tn1
alwhitl,
el 6rbo1 de .... mam
1e .
trató • del ma,pc
..........
DI

ia

Larr.).
rul I 196 197· Betancourt 1, 300, lo llama Malin-zmcirum.ipün 51).
111
Moa. I • ,
•
'
ocan -Tlacocbcalco (Anales
'
111 De 1307 a 1314, en Opochhu
m lxtlilx6chitl I, 97, 271 i 11, 49·

664

o aeo que alguien haya observado hasta ahora que la Malínal Xóchitl
mitol6gica es llamada también Malintziu. En los .dnaks de Cuaulititlán ( 1558}
1e encuentra un pasaje sibilino que se aclara a la luz de lo que hemos venido
exponiendo. "Cuando aún no había mucha gente y aún había OICUridad" 118
(o aea antes del nacimiento del 101) "el diablo MixcóatJ . . . se sangró en su
cama de pajas, de donde tuvo vida una penona plebeya a la que .•• venía
conduciendo el que pasaba por su padre .•. llamado Teaauh".m Este es el
sobrenombre, "horrible'', "espantoso", de Huitzilopochtli.u• Quién fue la ''perSODa plebeya" nacida milagrosamente de) sacrificio de Mixcóatl oo se dice;
probablemente una nueva traducción -del texto nábuatl podrá orientarnos
mejor. A Tetzauh se le llama "mayorazgo de Mixc6atJ".
mencionan a
otros tres hijos del dios evidentemente Mimixcoa, hombrewstrellas. "Después que nacieron estos trea hombres, nació e) llamado Conelteuctli; luego
nació Cal.li TeuctJi; luego nació Pilliteuctli; luego nació Mal.lintzin, mujer, también de los Tzompanteuctio ... " 11 •
El hijo o mayorazgo de Mixcóatl es propiamente Quetzalc6atJ, pero oo
ignoramos que los aztecas aplicaron el mito del alumbramiento del dios tolteca
a su oúmcn tribal Huitzilopochtli Cooelteuctli {inicial con cedilla) es con
seguridad Xiuhnel, uno de los Mimixcoa que junto con su padre Mixcóatl
tuvo Ja visión de la hechicera Quilaztli, o sea la luna metamorfoseada en
águila y puesta sobre un nopal.

En este mito la diosa lunar hennana de los hombres-estrellas, y única hembra entre )os astros, es MalíoaI X6chitl, llamada en forma abreviada Malintzin.
Cal.ti Tcuctli, el "señor casa" y Pil.li Teuctli, el "señor Príncipe", así
como la mujer Malintzin, oo son a6Jo hijos de Mixc6atl, sino también de los
Tzompanteuctin, "señores del altar de las calaveras", llamados también ahualteuctio, 120 ''señores hechiceros". Gracias al contexto del mismo párrafo
de los Anales de Cuauhtitlán, vemos que se trata de gente que se oponía al
culto solar· es decir, pertenece al grupo azteca fiel al antiquísimo culto lunar, representado por Malínal X6chitl y el pueblo de Malinalco.
"En el año 12. Casa ( 1463) Moctezwn.a dio muerte a Tzompanteuctli y
a todos su.a hijos. La causa ... fue por Jo que contestó a Moctezuma. Le habria pedido consejo sobre lo que convenía hacer: 'Me ha parecido necesario
que sea de oro macizo la casa de Huitzilopoc.htli, y que por dentro sea de
chalchihuites y de plumas ricas de quetzales. Asf que será menester al tributo
del mundo: porque necesitará de él nuestro dios. ¿ Qué te parece?' Respondió
m .4ut., tl, Ce,nlatitUa, p. 62.

llnd.
uo Clavijero 11, 19; Seler II, 991; 1100.
•• .411, tl,
p. 62.
,. Ibitl., p. 61.
m

c.,...,.,,

665

�Tzompan Teuctli: 'Amo nuestro y rey, no es así. Con esto apresurarás la
ruina de tu eueblo y ofenderás al cielo. Comprende que no ha de ser nuestro
di01 el que ahora está• que va a llegar el dueño de todo y hacedor de las
criaturas'. Al oírle se ~ureció Moctezuma y dijo a Tzompan Teuctli: 'Ve Y
ten asco de tus palabras'. De esta manera murieron Tzompan Teuctli y todos
5\11 hijos" .121
L:a alusión al nuevo dios que debe sustituir a Huitzilopochtli parece de
inspiración cristiana: el escritor azteca escribe 37 años des~ué.s de la conquista. Sin embargo no es así. na vez más
una referenc1~ al regreso de
Quetzalcóatl · esta profecía estaba generalizada en Mesoaménca: ya qu~ se
encuentra entre muy distintos pueblos: el rey zapoteco de Zaachila, CociJoeza, la conocta, así como el sacerdote mixteco de Achiutla y hasta. el rey de
caponcta, entre los remotos chimalhuacanos de Aztlán, en los linderos de
Sinaloa.
Tzompanteuctli no es el señor de Cuitláhuac eJ nigromante a quien Moctezuma Ilhuicamina pide consejo: simboliza a los hombres-estrellas, a los brujos hermanos de la hechicera mayor, la luna. Mueren Tzompanteuctli )' sus
hijos; y añade inmediatamente el autor de los Anales: "Por lo .cual se ~nticnde que Tzompanteuctin (en plural} quiere decir ahualteucun (~bién
en plural) ,m Son los señores del tzompantli, del ~o lunar ~n medio ~el
juego de 1a pelota celeste; los ñores nahuale que e,osten en la eeoca antenor
al alumbramiento de Huitzilopochtli, cuando "aún había oscuridad'' 123 )'
no era necesario el sacrificio humano, fatal consecuencia del nacimiento
del sol.
Tzompanteuctli y los suyos son, corno los malinakas. un grupo de aztecas
fieJes al culto lunar, y como éstos, son destruidos por los hombres de Tenochtitlan, incondicionales partidarios de la religión solar. ~iuhnel y sus hermanos asi como Malintzin, son hijos de los T2ompanteucun la gente del c~ntro del cielo; son las estrellas y la luna, protagonistas de la guerra c6s1mca
con el sol.

Nuestra madre Malinche
Malintzin: ¿es por coincidencia que el nombre que se le da en lo ~na/es
de Cuauhtitlán a la diosa lunar Malínal Xóchitl, sea el de la amante e mtérprete de Cortés que tanto con~buy6 a la ~ictoria de los españoles? No _10
creo. Cortés, por medio de Jerórumo de Aguilar, pregunta a la bella
la,a,
'"' An•ltJ d, Cuautitlán, p. 61.
m lbid., p. 61.
111 Ibid., 62 .

666

que con otras diecinueve le ha obsequiado el cacique de Tabasco cómo se
llama. Ella contesta en maya que su nombre
Malina). Don H~do encucn_tra ~ o entre Malinal y Marina: ¿ qué español no conoce a Santa
Marina la vugen de Orense martirizada con sus siete hermanas? C,on el
nombre muy cristiano y muy hispano de Marina la bautiza fray Bartolomé
de Olmedo, antes de que ella vuelva concubina de Alonso Portocarrero: ya
que a este caballero la adjudica magnánimo l capitán Cortés;m

Los tlaxcaltecas y los aztecas añadirán al nombre la tenninación reverencial _tnn, como acostumbran hacerlo (ltzc6atl
Itzcoatzin; C6yotl
Coyotzm; Cuauhtémoc
Cuaubtemotzin) y a Malínal se le conoce como Malin~. Los españolea llaman a la amiga de su capitán, respetuosamente doña
Marina, o hispanizan Malintzin en Malin he, como en su boca nantnn (x6cotl), "fruta madrecita", se vuelve nanche,111 huehutnzin, ",i jito" huehUfflche Y toloatzin, " trarnonio", toloache. Con este nombre de Malinche, tlax~tecas Y aztecas _llaman al propio Hemán Cortés, "debido a que doña Manna. _la lengua, Siempre estaba en su compañía especialmente cuando iban
embajadores Y ~que ... " m En el momento en que Cuauhtémoc se rinde

=

=

=

a Cortés, le dice: "Señor Malinche. . • toma ese puñal que úenes en la cinta
Y mátarne con él". 121 El orgulloso capitán español
ha identificado con su
amante mexicana.
En los primeros años del choque entre los dos mundos la Malinche no fue
considerada una simple mortal, sino una diosa. Cuando Cortés y Moctezwna
se encuentran por vez primera todos los grandes aztecas le hacen la reverencia Y ceremonia que a su mismo dios Huitzilopochtli hacían"; 12 luego
• Moctezwna, "por lengua de Marina", dice a Cortés "que el reino que su
pa~ Quetzalcóatl había dejado. . . allí estaba a su servicio y que él hacía
deJao6n de él (ponla su g~biemo en mano de Cortés), pues en las profecías
de sus antepasados y relaciones había profetizado y escrito''. 1211

. La mujer que acompaña a Quetzalcóatl-Cortés no puede ser más que una
di~. Asi Jo ~bían d~terminado los sacerdotes: porque los españoles "iban en
~les ~xtraños, )' Jamás vistos y conocidos, y espantables; que no llevasen
muJeres smo una sola que ellos llamaban Malintzin )' que era por arte de
los dioses el saber la lengua mexicana pues siendo extranjera, no la podía
saber de otra manera". 1ªº
,.. B. Diaz del Castillo, V,,d. Hist.
Birs011ima c,assi/olia, L.
* B. Diaz del Castillo, V,rd, Hist.
,. lbid.
• Durán 11, 35.
111

,. lbid.
• Mon. lnd. 1, -404.

667

�Del mismo modo que la diosa madre, la d idad lunar, e. la única mujer
que combate en la guerra ó mica, la falincbe
la única mujer que acompaña a lo dio
guerreros '\. nidos del oriente. Fray Juan de Torquemada
subraya cl hecho: ''Los mexicanos se espantaron mu ho y de saber que traían
cons· o una muj r como dio ".10
El cronista tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo dice de la Malinche que
era "hermosa orno diosa" y que por tal la tenían. 132 Herrera 11ª y Argensola m confirman la ere ncia de la personalidad sobrenatural de doña farina.
En un cantar indígena se alude a ci rto guerrero azteca muy valeroso,
Cuauhtencoztli, que en 15171 dos años antes de la llegada de los españoles,
combatió contra los tlai caltecas. 1" El poema par e rcferir¡e al itio de 152t:
'' a dando alaridos el capitán Cuauht ncoztli. ólo 1e dicen el capitán y
nuestra madre falintzin". 1 • ¡ Tonan Malintzin! Gracias a st epíteto, tonan,
el poema de o uro significado parece iluminarse. {alintzin tá equiparada
con la diosa madre y lunar Tonantzin, la misma que en los Anales de Cuauhtitlán es llamada falintzin, abreviaci6n de !alinal • óclútl, la luna.
La . falinch llamada "nue tra madre" en w1 poem3. náhuatl de los primero años de la Conquista: he aquí un tema para nuevas medita ion de
Octavio Paz.
La ''Dama d' la Conquista'' no sobre ive sólo sicológicamente, al ser discutida como i fuera contemporán a nuestra, heroína ep6niroa del malinchismo; sigue e.·· tiendo también en montañas y cerros, en mil
ulturas antigua que llevan su nombre, y en danzas que se presentan en las fiestas r ligiosa de todo el país.

La Malinche y la Llorona, avatares de la lu11a
Las Cihuateteo, 1mas de las mujeres muertas en el parto, "canonizadas
por diosas",181 acompañan al ol d sde el cenit hasta el poni nte, donde el
astro proseguía su \'iaje escoltado por las deidades del inframundo. Entonces
las Cihuateteo se aparecían como temibles fantasmas a lo que vh·en en la
tierra m y hasta "entraban en los cuerpos humano ".131 Generalmente "anUl

Ibid.

,. Muñoz Camargo. 177.
.. Herrera, 2a. Dlcoda, 119.
• Argcnsola, Bartolomé Leonardo, La conquisla d, Mlxico, 1940, p. l 19.

Mon. Ind. I, 228.
• Gan"bay, Po,sfa lndig,na, 57.
sJt Sah. I, p. 49 liu llama Cihuapipí\tin,
• /bid.
• Ibid.

uo

668

daban ~n la _encrucijadas de los camino ,, .u
.
•
como s1 e tm ,ese teñida con oJ
, ten1an la cara blanquecin
e or muy blan O
•
•
1os brazo y piernas
los bel!
' como es la ti7.a. lo mismo
1!11
•••
ca os tocado como las zu os ... tenían sus cotaras bianca.s·•.1u
sc.noras con sus comeEn el capítulo . que trata de la diosas . .
u
España" 142 fray Bernardi
d
pnnapal qu se adoraban en esta
no e Sahag'
r
.
ellas era Cihuacóatl io 'mu· d l
im a mna que Ja pnmera de
.
'
Jer e a culebra'' t b'é ¡
nuestra madre". de lo cual d d
, am l n !amada Tonantzin
'
e uce que " ta d'1
•
la cual fue engañada por la cu) b ,.
~ es nu tra madre Eva
negocio que pasó entr
e ra · ya que los mdios "tenían noticia deÍ
.
nu tra madre E\'a \' la u1 b ,. u
qu la Virgen de Guadalupe. ima en . .
;
e . e ra ·.
Lo cierto e
se sigue venerando en el T
g cnsuana que susutuye a Tonantzin y que
.
pe) e, ei. llamada hasta
tro d'
d u1e nombre antiguo
po . ·
nues s 1as con el
,
r ,anos grupos nahua "
.
compuesta con unos ata\'ÍO e
.
par ·c1a como una ñora
orno
usan en palacio ., 1u
blancos, y los cabellos los tocab
d
... ;
sus atavíos "eran
an e manera q
t ,
zue 1o cruzados sobre la frente".ic
uc eruan como unos come-

"ª

Las Cihuatetco tenían en común con C'h
,
e entiende porque las m .
d'
i uacoatl la blancura y el tocado.
'
u1eres 1osas eran · á
d
.
,
dora sacrificada en la bataJl
IIll gen
e la pnmera guerrea1
1
.
ª ce e t , a luna· Cíh • t1 d'
Jeres muertas de parto, era su ca itan
,.
. uacoa. • . iosa de las rnulunar. "De noche" 0 :-~
p
Y ad ocac,ón pnnc1pal de la deidad
, os uuorma ahagu'
.
b
E 1
.
.
n, \OCea a y bramaba por el aire" m
s a propia CihuacóatJ, sin duda el fantas
.
ciador d I derrumbe de] •
.
'
ma del xto presagio anun.
rmpeno azteca. E tos a
. f
a manifestarse diez años ant... d . . I
ugunos unestos mpezaron
..
...., e "emr os español _ua
Muchas ,-eces se oía una m .
Andaba dando grandes gritos· ~}~.~-ue 110:aba. Iba gritando por la noche.
y a veces decía: "HiJ'itos ' . . l d1J1tos mios, ya t nemos que irno l jos! J
Las
.
.
nuos, ,a 6nde os llevaré?, u,
queJas lastunosas de la a ar· .6
.
escuchaba desde hacía siglos e pi lCl tn femenina que la gente de 1 'xico
.
n a noc11e -el llanto d e·¡
6
sacrificada- siguieron angusti d
1
•
e , iuac atl. la diosa
y ya no sólo a los indios in an_ a os mexicanos d pu de la conquista.
, . o asumsmo a lo criollos que adoptaron co tum~

º.

.. lbid.
'" lbid.
0
Sah. I, ~J,OI /bid.
"' !bid.
JA /bid.
,.. lbid.
'ª lbid,
1 • lbid. IV, p. 82.
.. lbid. IV, p. 83. 'ueva traducd6n del náhu:11I del Dr. Garibay.

669

�bres y creencia d los nati\'os. La •·muj r .rpi nte' ti ne hora un nombre
genérico ca tellano: e la Llorona. iguc apareciendo en su ata\'Ío blanco y
lanza us gemido· des arradore en las alw horas nocturna Ya habla p ñol:
oy n di tintamente 1 palabras "¡Ay mi· hijo_, ay m1; hijo!",
tan cargadas de angustia que hinchan d terror a lo corazon má valientes.
¿Quién e la Llorona? La vcrsi6n más aceptada
que se trata de la Malinchc lengua manceba de Hernán orté .110 Y ¿porqué ,ien del otro mundo a queja
n la· noch ? Hay quien piensa que u alma no encuentra paz
por l:iaber traicionado a Jo de su e tirJ&gt;e.

La verdad
otra. La falinchc-Llorona e la diosa lunar pr hi. pánic
Cihuacóatl. en u advocación de lalinal , 'óchitl o lalinuin. Por la con, crgenda de lo nombre : Malintzin la diosa y falintzin la pre unta diosa
que a ompaña a Quetzalcóatl-Corté , ésta se imila, en el • léxico conqui tado on I d idad antigua y
le adjudican la misma atribucione .
A quien opine que la idrotiiicadón d la dio a de la erra cclc:;te con la
supu ta dio a de la !?U rra l rr tre es u.na hipót is drma iado atre\'ida,
le
pueden pr ntar argumento de peso.
La semejanza del nombre Malina! X6chitl o • 1alintzin con • falintzin Ja
Mali che, e d be sin duda a una coincidencia: ya .aberno· que en el • féxico ntiguo abundan lo p rsonaj que no s61o tienen nombre calencláricos ·ino tambi ~n de dio cs. Ba ta recordar al _ ñor de Amccameca, Ceacatzin (como quien dijera Quetzalcóatl con la terminaci6n rever ncial) qu
en 9. con jo ( 1+62) fu h cho preso por los aztecas. 1 1
Con todo, no es coincid •ncia este hecho de capital importancia; la • falinche, como bien re ·ucrda Melchor Ocampo, "en la danza qu los indios concrvan como tradición d lo antiguo baile me.·icanos, e la única mujer y
, 1 hacen ciertas v ncracionc y cer monias" . 152 Es mu} posible que aquí
converja el recuerdo de la
alintzin mítica, la ola muj r qu lucha n el
cielo, figuración de la luna guerreadora, con la vocación de la Malintzin
histórica l{U iba con lo:; t ulc y transmitía a los indio la rnluntad de Quctzalcóatl-Cort t . Lo cierto
que ntr los mil y mil grupo de danzante· qu
por nue tra uerie, siguen bailando en las fi tas reli 11 iosas de • [ ~ ico }' Centroamérica. la .1alinche (hombr tra Ycstido o mujer) d · mpcña todavía
el papel tradicional. La única mujer en el combate ritual igue Uamándo
Malinche, )' no sólo entre lo nahua.. ino lo. otomí , mixteco., totonaco )'
demás grup autóctono.
En cuanto a I Lloren

dicen I

folclore mexicano. En todos los lu are· en que apar ce xi~te un punto preciso d un río o u11a a ada, en qu el fant ma e um rge o
desvanece
como una nubecilla d ni bla: n Teziutlán, por je.mplo
te Jugar es Ja
ba1Tauca de Estocapa. 103
• ·o i mpre la Malinch
identifica con la dio a lunar. A menudo s
llamada así la diosa del agua. El e rro d la • lalinche e •rea de Tcnancingo
d ·be s11 nombre a la Chakhiuhtli u grabada en cierta piedra d
u lado
sur. 1u En Tia.· aJa la llamaban Matlalcuey , ''la c¡ue ticn falda azul" ,.
le daban C'ulto en I cerro del mismo nombre que llrunamo hoy La Ma~
linche". A í e.cribí eJ historiador tlaJ•calteca • foñoz Camargo, pocos año
despu • de la muerte de doña farina. m

Ea l caso del Cerro d la • fa linche, al ur de • ochicalco, s llama a í por
la imagen en piedra d Ja j°' en dio a del maíz, • 'iloncn qu allí taba }'
qu fue d spedazada hace un si lo; sus resto se en u ntran en Tctlama. 1"
e pu d afinnar que toda estatua o rclie1,: pr hispánico que repre cnta a
una d .idad femenina fu llamada en' ricamentei Malin he por los indio
cri tianizado . En el Pci1ón el lo Baños. el fu ar donde Huitzilopochtli
crifiró a u obrino Cópil, la cultura en la parede d I cerro. aunqu n
realidad repre nten al dio upremo Tezc tlipoca }' lo atributo o símbolo
que con él e ,·inculan, también ·on llamado Malinche por Jo. actual h bitant dc;&gt;I mítico Acopilro. 157
Por otra part , lo num r ·o cerro r moot l\falinche
relacionan i&lt;'mp · con una tradición más o m no fabulosa 16 n qu mito antiguos con·n con las leycnd tejid alrcd dor d la bellí irna amiga , nsejera
ort' .

• 'admiuzto de Cópil, hijo de la luna

1 e¡ oztlán,
haJma r Malinalco · ·taban predestinado por la natura!l"¿a a
\'oh-erse Jugar
agrado . por su ituación al pi · de descomuna.k ro
de toInforme de Osear del Razo.

hi toriadores que ha ta lo prim ro año·

José María iarroqui, Luis Gonzál z Obregón, Jo é tarta Roa Bárrcna, Artemio de alle-Arizpe.
ui Anales di Chimalpain, 122.
fekhor Ocampo ObraJ com¡,let!U, léxico, 1901, t. IIl 1 p. 185.
a..

d I siglo ~vJ I se le vio errar por las calle:. d México y d otras ciudade
d la Tucva E ·paña, y qu lu o d sapareci6 para iempre. 'erá v rdad en
lo qu concierne a la capital; cu Ja provincia la Llorona ha obr vivido y la
historia d _u upen:ivencia es uno d los más sorprendent capítulos del

11
'

Horado Corona Olea, B"oe estudio Job,, Tenancingo, Tenancin o, 1948, pp.

""

Di o ~foñoz am rgo, Historia d
cler II, 155.
ltt ll, 110.

14-19.

111

Tla:uala, • fé ico, 1892.

Crcllio ,\, Ro~lo .Nomb11s g,o ráji(os indí t as dtl Estado de .\llxico.

6i0
671

�bas basálticas en que la intensa erosión ha e ulpido las formas más capri-

chosas. El conjunto de picachos y barrancas

ve como una arquitectura
sobrehumana, con pirámid
torrazos, gradas, techos atalayas: ciudades , rtical de magos y nigromantes.
En Tepoztlán una virgen ha dado a luz un dios cuyo templo parece un
picacho más entre mil, a 600 metros sobre el pueblo. En una gruta de Chalroa -cuyo misterio persiste en nuestros días-- se veneraba a Tezcatlipoca,
la divinidad uprema. Malinalco era centro del culto lunar y después de su
conquista por los reyes mexicanos se consagró con inusitada m~oificcncia,
al sol.
La fecha en que la hermana hechicera de Huitzilopochtli fundó Malinalco
es obviamente, anterior al nacimiento del sol en Coatepec; pero como nuestros teólogos conocen con exactitud el año de la creación del mundo (5199
antes de Jesucristo) también los cronistas aztecas acercan aquellos acontecimientos míticos a su propia época: el siglo que llamamos XIII en nuestro
cómputo del tiempo.
Sabemos que el dio azteca estaba metido, d sde su salida de Aztlán, en
el arca de junco que llevaban los cuatro sacerdotes principale , intérpr · tes
de la voluntad del numen; 109 éste iba acompañado por su hermana, la "grandísima hechicera" de los muchos nombres. El principal de ellos es Malínal
X6chitl, aunque un croni ta. el j uita José de Acosta, afirma qu se llamaba, precisamente, Hermana-de-su-Dios.160 "Donde quiera que paraban,, 111
durante su larga peregrinación. lo primero que hacían los aztecas era edificar
un tabernáculo y colocar el arca sobre su altar. Desde allí les hablaba el dios,
por boca de los sacerdotes. Sólo nos enteramos de la existencia de la hermana
Cllflldo ésta se vuelve maga y quiere "ser adorada por diosa". m
Traducido en lenguaje claro, esto significa que en cierto momento del
éxodo azteca hay un cisma entre los sacerdotes d l sol y los de la luna.
esto últimos contrarios al sacrificio humano;
verifica una separación en
Michoacán y en Malinako; un grupo, con el arca que sólo conúene la imagen de la diosa, se establece en un lugar sagrado no 1 jos de Chalma, bajando
de la altiplanicie de Tenancingo al fondo de un valle de clima tropical.
Las razones del rompimiento entre las dos "congregaciones" m las expresa paladinamente el propio Huitzilopochtli: "Vuestro dios dice que su ,·enida
no fue a enhechizar ni a ncantar las nacion ni a traerlas a su servicio por
esta vía, sino por ánimo y valentía del corazón y brazo , por el cual piema
"' Tczozómoc, 9.
,. Acosta, Historia Natural y Moral d, LtU Indias, M6óco, 1965, p. 326.
"' lbid., 324.
.a Durán 1, 22.
.. Jbid.

672

engrandecer
su nombre .v levantar la ..__.
.... ~:ón mexicana
•
L-,
u.uta las
bes
asa manda que su hennana se d . da
nu
... y
y hechicerías''.m
a eJa en este lugar con sus encantamientos
Diría 1:1° exegeta moderno qu el sol ente fáustico se
ente. mágico: La conquista de poder y gloria del
, la opone a. la _luna,
coraJe, arroJo r sangre· en tant
grupo 50 r se realazara con
I
y se con racia con di~ "' ho obque e
lunar se opone a la violencia
,
m res mewai1te el utir
d l
.
abemos que su mística bélic hac .
.
1SJllO arte e a magia.
nefasto de la llegada de los hiJ.ªos d le mlvcn iblC$ a J aztec hasta el día
e so · entonce los do ·
l
que la gente nu -a venida del est los va '
. .
mma e terror de
red
zuma trata de d f d
.
ª u ar meluct blemente. Mocteen erse con medios m • ·cos
nigromantes f
pero 1as tretas de sus tneJ'ores
rac:asan una tras otra.
0 logra evadirse con el suicidio "'
be C
,
sabe también ¡
¡
' ucum · uauhtemoc, caballero águila
0 que e
pera· con todo dcsaf' 1 d ·
1 e
mayor arrojo héroe solar fiel hasta 1 •1 .
. ~no Y_ lucha con el
Malina) 6chitl al d
e _u timo
u tradición tribal.
,
espertar la manana d pués del aba d
·•
a llorar y plañir reciamente" is., " • p
d, d
. n ono comenzó
hermano Huitzil
.
.
c. or on e
habrá ido el bellaco de mi
OJ&gt;()Chtlt, qu no veo rastro de u ida''' m "T •
.
con S\.15 a)·os"., 11$7 "en --.:.
!a'..-u'd
•
1 a vieron e1 monte JI
d •T
, omo conseJO
ual se establecieron". "y los v ínos d 11' f
am o exc.altepetl, sobre el
tentos que la hechicera casó con el ree ~~ teron cont ntos d~ ello''. Tan concudo del águila" y di I C . .
ugar, llamado Chunakuauhtli es.
,
ce a romea de la M xicanidad· "Ya está
- da
uen grand el vientre y nació el \ ás "º de
•
.
.
prena
ya
llamado Cópil".'
Mahnal • 6chitl, macho, que fue

J~J&gt;O

ª

ª

También Cópil tic
b
. .. .
usaba en l
ne -~ nom re muy igmf1cat1vo. Copil.li era la mitra que
a coronac1on d I tt}
..
1
~etrás col aba sobre el uello; taba l~ecl: r:np~=~=- por delante por
J1do con hilos de oro. isa
mas de oro, o teHijo de la luna y de un re . 06 •¡ 1
•
íntimamente ligado con la fun~a i6~1 de Im~1~:t tiene un destino trágico,
México Tenochtitlan.
e ª cm
solar de su rutilante tío:

La guerra entre molinalcas )' mexicanos
En tanto que Cópil I hijo d la luna, se_ cría en Malinalco aprendiendo
de u madre Malina! . 'óchitl 1 art mágico, los aztecas adictos a Huitzi... loid., 22, 23.
,.. Tezozómoc, 11.
:

Crón. Mtxicá¡otl, Sl; Tczozómoc, l l,

Duiín I, 23.
• Tczoz6moc, 11 •

• F. J. Clavij ro, Storia Antica dtl Mwico, Cts,na 1781,

t.

u,

p. 115.

673
H43

�lopochtli fundan en Coatepec la ciudad de México celeste. Alli nace el sol
y con a la tremenda tarea de su pueblo obligado a alimentarlo con corazones humanos.
1 reanudarse la

peregrinación

en huaca de su asiento definitivo, la tnou

se establece en Chapultepec.
Con el abandono de la hermana de Huitzilopochtli, el papel de la mujer
entre los aztecas, convertidos en pueblo de guerreros, decae. Al salir de Aztlán Cbicomoztoc, entre los cuatro cargadores del arca 1e encuentra una mujer: Chimahna, la futura madre de Quetzalcóatl,110 en tanto que a la llegada
a la laguna de México todos los teomamas son varones. 1 n Por otra parte
entre los jefes de la peregrinación: Mixcóatl ( padre putativo de Quetzalcóatl),
Xiuhuel y Mimich, venía su h rmana mayor m llamada, según las distintas
fuentes, Xocbiquetzal, Quilaztli, ihuacóatl, Coatlicue, Matlálatl o Malintzin.
Las dos advocaciones principales de la luna como hermana mayor de las
estrellas y del sal son Malínal X6chitl y Coyolxauhqui, la primera abandonada
en Malinalco, la segunda decapitada en Coatepec por el sol-Huitzilopochtli;
y el papel que desempeña en Tenochtitlan, metrópoli solar, s6lo es pasivo. La
comagración de los aztecas al sol hace de ellos un pueblo bélico, masculino
por excelencia. El matriarcado de la peregrinación ha desaparecido por completo, swtituido por \DI régimen netamente patriarcal. Afloran aquí y allá recuerdos del pasado, como el título de Cihuac6atl, Mujer rpiente, que lleva
el segundo funcionario del imperio. En el gran teocal.li se admira la cabéza
gigantesca de la luna degollada.
preparan expediciones para someter a Malinalco y exaltar, en la que fue la capital de Malínal Xóchitl, el triunfo de los
caballeros del sol.
Las ramnes del resentimiento d los tcnochca contra los malinalca tienen
raices profundas. Cuando los peregrinos se encontraban precariamente aposen•
tados en Chapultepec, rodeados por "innumerables gentes y que nadie les
DlOltraba ningún amor'' m estuvieron a punto de ser e&gt;..'lenninados, hasta el
último, por iniciativa de Cópil, el hijo de Malinal Xóchitl y del rey de Malinalco.
''Era él muy astuto, era él muy grande mago, acaso tanto como su madre,
no, pues ra ella más, pero era de mucha astucia el llamado Cópil' .m Cuando se enteró de la llegada de los aztecaS en Chapultepec, Cópil determinado
a vengar la afrenta sufrida por Malínal Xóchid, "empezó a discurrir de pueblo
en pueblo y encender los corazones d todas las naciones contra la generaci6n
.. Anol•s A111i¡uo1 d, MIJtuo y sw Co11tomos, Cuad. 8, . 16 Ynb 5.
C,6 11 . Muú4yotl, 69-72. Pormenor curi010: el décimo tercero de lot ancianos
fundadora de Tenochtitlan y qundo de los cargadores de Huitzilopochtli en la
1n

R llama Cópil.
Aaaú1 A11tig11os d• Mlxi,o y

última etapa
m

SMS

Contornos, Cuaderno 'o. 16, Ynb. 5,

111 Durin 1, 28.
.,. Cr6n. Al•m4Jotl, en Garibay, Hileoria d, lo Lit,,ota,o Námuúl, 1, 323.

me,;icana, y a incitarlos a que los destruyesen y matasen publicándolos por
~bra ~~ y belicosos tiranos". ' nos informa
Diego Dlarán y
aaade que se conJuraron todas las ciudades comarcanas de Azcapoualoo y
de Tacuba, Coyoacán y Xochimilco, Culhuacán y Chalco, para que todos, de
común, los cercasen y los matasen, sin quedar uno".m
"En este año l. casa ( 1285 de la era cristiana) fue cuando los malinalcas
pretendian conquistar a los mexicanos ... allá en Chapultepec".1re C6pil obra
por expresa voluntad de su madre; m sube al cerro de Tepetzinco (el que hoy
conocemos como "Peñón de los Baños" y a cuyo pie se extiende el ae1opuerto
de Bal~) "para_ desde allí aguardar el fin y la pérdida de los mexicano1,
~béndose_ el seno~o de toda la tierra".171 Junto al cerrito se encuentran
Huitzilopochtli y Cópil. Dice el antiquísimo canto recogido por Tezmómoc:
" o eres a ~ tú aquel a quien mi hermana dio a luz?'' "Sí yo soy, y vengo a
acabar contigo. ¿ Por qué dejaste dormida a mi madrecita, la desamparaste
en secreto? Pues yo te mataré". Contestó Huitzilopochtli: "Está bien • vente"'
Luego se ~niguen cautelosamente el uno al otro, y al fin agarra a
en el cemto. Y tan pronto como murió, lo degolló, le abrió el pecho, le
arrancó el corazón ... 111

fray

C6pil allá

•
El hijo de la luna
sacrificado en el cerro del Peñón por Huitzilopochtli
~tamente como éste sacrificó la propia luna en el cerro de la rpiente:
la mató_ ~egoUó y le sacó el coraz6n".1IO
repite el holocausto, que esta
vez penmbrá encontrar, mágicamente, el lugar donde ha de fundarse la ciudad de México.
himalpáin, el historiador indígena de Amecameca, en su Memorial breve
retrodata el episodio de Cópil al año 1280. Los aztecas llegan a Chapultepec
8011 atacados violen~te .por los texcatepecanos {la gente del cerro peDUCOIO donde se refugió Mallnal Xóchitl), los malioalras y los toloques, o
aean los toluqueños de hoy. 191 Tenemos
otra prueba de la gu rra entre
ad ptos del culto solar y los del culto lunar aimbolizada en el mito de Cópil.

!

aqw

La luna a la primera sacrificada en el mundo celeste; su hijo es el primer
m
•
m
.,.

Durin I, 29.
C,6n. Mui,áyotl, H, 45.
Durán I, 29.
ll,id.
.. Crótt. M1%Üáyotl, 42, 43; Garibay, Hist. Lit. Noh., 323.

• Tezozómoc; 13.
• G. Kutscher, L, M,monal h,1u• d, Chimalpahin, en Actts du XXYlll Cor11,i1
lrt11nuilioul d,s Amlmnistts, Paria 1948, p. 417 •

675
674

�sacrificado en el mundo terrestre, reflejo del de arriba. El cuerpo del hijo
de la ]una fue enterrado en el cerrito del Peñón, donde se verificó un prodigio. D james la palabra al padre Durán: "Luego que fue muerto este Cópil, en el mismo lugar nacieron a aquellas fuentes de agua caliente y así las
llaman a aquellas fuentes Acopilco, que quiere decir el agua de Cópil".m
Todavía -lo saben todos los que nos hemos bañado en ellas- tienen el
calor de la sangre allí ,·ertida, hace siete siglos, por el sobrino del sol.

La gloria

,i

el honor t!e México

El hechicero Cópil fue sacrüicado por su tío Huitzilopochtli, en el cerro
del Peñón, según el ritual clásico de los aztecas: "con el cuchillo de pedernal
le abrió el pecho, le arrancó el corazóo".m Luego Huitzilopochtli echó a
correr con el corazón de Cópil y al encontrar a uno de los teomamas le dijo:
"Le fui a matar yo. Pero corre tú al centro de las espadañas, en medio de los
cañaverales; allí verás una piedra sobre la cual descansó Quetzalcóatl cuando
se marchó. Hay un asiento mitad negro, mitad rojo: sobre éste te pararás
cuando arrojes el corazón de Cópil".l3 •
Este asiento recuerda a Tlillan Tiapallan, lugares del negro y del rojo "donde Quetzalcóatl murió por negarse a hacer sacrificios humanos"; m y existe
sin duda una razón mágica por la cual Huitzilopochtli escogió precisamente
ese lugar para arrojar el coraz6n de su primera víctima tenestre. Intimó al
teomama a que, metido en medio del tular arrojase el corazón de Cópil "con
la maror fuerza que pudiese; y así fue hecho'' .184 De esta manera se inició la
nueva ley sangrienta del dios solar y guerrero, en contraposición con el precepto religioso incruento de la Serpiente Emplumada.
cgún la Crónica M exicáyotl, los ancianos no saben exactamente si quien
arrojó el corazón en el cañaveral fue Cuauhcóatl. "Águila-Serpiente", uno
de los cuatro teomamas que salieron de Aztlán cargando a Huitzilopochtli,
o si fue CuauhtlicuetJ,qui,181 ''el que representa al águila11 , teomama que durante la peregrinación cargaba a la hermana del dios. 188 Lo más probable
es que se trata del idéntico personaje. 188 El nombre de estos sacerdotes era
'"' Durán I, 30. Cf. el fragmento del Ms. de 1528 ( Ánalt.1 de la Naci6n Mexican11) en Garibay, La literatura d, los aztecas, Méx. 1964, p. 36; Códice Ramírc:z, 31.
, .. Chimalpaín, Memorial br1ve, apud Kutschcr, p. 417.
u. Crón. Mexicá)loll y Garibay, J-Iist. Lit. Nah. I, 324.
1.t1 Anales d11 Cuauhtilldn, p. 8.
1JO Durán I, 30.
,., Crón. M11xicáyoel, 44.
Tezoz6moc.
.,. Así lo considera García Granados, Dice. liist. d, M,x., I, 177-178, cl. Anales
de Tlaltelolco, 1110 Cr6n. Mtxicáyotl, 62.

676

hereditario, egún nos revela la Historia de los M e:&lt;icanos por sus Pinturas:
Cuauhtlicuctzqui era "hijo del principal que los traía y tenía el mismo nombre". Por otra parte "el que representa al águila", era vicario del so1-Huitzilopochtli, hablaba y obraba como si fuese el propio dios. El nombre "AguilaSerpientc" del teomama que inicia en Aztlán, 208 años antes, 19º la peregrinación, parece simbolizar el lugar final del éxodo azteca: vaticinio onomástico
que él propio Cuauhc6atl realiza.
Cierta noche, cuenta fray Diego Durán, Huitzilopochtli le apareció en
sueño al sacerdote-vicario y le dijo: "Ya os acordaréis cómo os mandé matar
a un sobrino mío que se llamaba Cópil y os mandé que le sacásedes el corazón y que lo arrojásedes entre los carrizales y espadañas, lo cual hicistes; pues
sabed que ese corazón cay6 encima de una piedra del cual nadó un tunal, y
está tan grande y hermoso que un águila hace en él su habitación y morada ... encima de él extiende sus hermosas y grandes alas y recibe el calor del
sol y el fresco de la mañana. Encima de este tunal, procedido del corazón de
mi sobrino C6ei1, la hallaréis a la hora que fuere de día; pues a ese lugar
donde halláredes el tunal con el águila encima le pongo por nombre Tenocbtitlan".191

La mañana siguiente el sacerdote "mandó convocar todo el pueblo, grandes y chicos, hombres y mujeres, viejos y mozos",192 acampados en Chapultepec; y les refirió Jo que le había revelado el dios: que buscasen el águila
sobre el nopal, "porque este es el lugar de nuestro descanso y de nuestra
quietud y grandeza; aquí ha de ser ensalzado nuestro nombre y engrandecida
a la nación mexicana; ha de ser conocida la fuerza de nuestro valeroso brazo ... con que hemos de sujetar a todas las naciones ... sujetado de mar a
mar todos los pueblos y ciudadanos .. Este lugar manda se llame Tenochtitlan,
para que en él se edifique la ciudad que va a ser reina y señora de todas las
demás de la tierra ... " 10 2
Chimalpáin de cribe el descubrimiento del lugar vaticinado con palabras
todavía más solemnes: " obre el nopal se ha erguido el águila con sus garras¡ sujeta la serpiente, la muerde (con su pico), la devora. Es cierto que
hará nuestra gloria. Tanto que el mundo existirá, nunca se deberán olvidar
la gloria y el honor de México Tenochtitlan".m
Cuando los aztecas encontraron el lugar del tunal, le hicieron reverencia

"° Caso, El 4guila y el nopal, pp. 96, 97.
•• Durán I, 38.
"' lbid.
111 Durán I, 39 .
u. Cbimalpáin, Memorial breve, apud Kutscber, p. 417.

677

�al águila "como a cosa divina. El águila, como los vio. se les humill6 bajando la cabeza a todas partes donde ellos estaban" _1.os
Es que el águila, nahual del sol, ha establecido un pacto con su pueblo:
lo hará señor del mWldo y en cambio obtendrá su atroz alimento: sangre y
corazones humanos. Dice Huitzilopochtli a su sacerdote: "Oh Cuauhcóatl ...
donde germinó el corazón de Cópil que ahora llamamos Tenochtli, alü estaremos, dominaremos ... " El corazón humano se ha convertido en tuna, la
tuna del águila, Cuauhnochtli; y el lugar en que se sacrifican al sol los corazones, el lugar sacratísimo del pacto con la divinidad, se llama Tenochtitlan.
Esta interpretación esotérica del segundo nombre de Mé.'G.co no es mía, sino
de Alfonso Caso, que la presentó en su estudio El águila y el nopal, trabajo de
recepción de la Academia Mexicana de Historia. Yo he tenido la suerte de encontrar nuevos argumentos en favor de la tesis del doctor Caso, y de descubrir la relación del nombre de México con el de Tcnochtitlan, dualidad onomástica que esperaba, mejor dicho, exigía una exégesis mancomunada.
El año santo de Huitzilopochtli

Entre la salida de Aztlán y el descubrimiento del sitio predestinado para
la erección de la capital azteca -la islita del tunal con el águila- pasan cuatro siglos de 52 años, o sean 208 años. El primo mexicano de Góngora, Carlos
Sigüenza, astrólogo y matemático, calculó la fecha exacta del maravilloso
hallazgo: fue el 18 de julio de 1327. Tal vez acertó el día pero no el año,
que es 1324, l. pedernal, según sugiere la famosa lámina de la fundación de
Tenochtitlan en el Códice Mendocino. En medio del rectángulo mágico que
un aspa divide en cuatro, está el águila sobre el nopal de la piedra, tenochtli;
y todo está enmarcado por una sarta de 51 año , desde el 2. casa hasta el 13.
caña. ¿ Y el quincuagésimo segundo que completa el siglo? Puesto que los
aztecas ya están asentados en su flamante capital, no puede ser más que el
año 1. cuchillo de pedernal, ce técpatl, que precede el año 2. casa. Cetécpatl,
aclara Antonio León y Gama (Roma, 1804) es el día del nacimiento de
Huitzilopochtli 196 del mismo modo que el de Quetzakóatl es ce ácatl, l.
caña. Ambas fechas son los nombres calendáricos de estas deidades. No ignoramos cómo pesó en la actitud de los aztecas la llegada de Cortés en un año
l. caña, confirmación de que regresaba a su tierra el propio dios Ce ácatl.

La focha ce técpatl ( un círculo y un pedernal), aparece en la famosa Tira
de la peregrinación entre la isla de Aztlán y el cerro ganchudo de CulhuaDurán I, 40.
Ant. León y Gama, Saggio dell' astronomía, cronología , mitología degli antichi
messicani, Roma, 1804, p. 28. León y Gama atribuye el dato a Tezoz6moc.

cán: en un año l. pedernal empieza el viaje de las tribus guiadas por Huitzilopochtli; se trata, según toda probabilidad, del 1116 de nuestra era. El descubrimiento del tenochtli, fin de la larga peregrinación, se verifica cuatro
siglos indígenas más tarde, en 1324, otro año 1. pedernal: como si dijéramos,
otro año santo del dios. El error de Sigüenza y Góngora es de tres años. En
1376 los aztecas eligen su primer rey. Acamapichtli: una vez más han pasado
52 años: en la fecha sagrada 1. pedernal se inicia una nueva etapa histórica

de México.
Probablemente la llegada de los aztecas al valle de los lagos ocurrió en
1272, l. pedernal, y la mística búsqueda del tcnochtli duró todo un entero
siglo indígena. Escribe fray Juan de Torquemada acerca de la fundación de
México: "Dicen las antiguas historias, que yo he visto y con suma dilicrencia
examinado, que luego que llegaron los de la familia mexicana a las riberas
de la laguna, estuvieron como peregrinos y sin ciudad, vagueando de unas
partes a otras más de cincuenta años, hasta que ... se entraron en la laguna;
y como tenían su oráculo y respuesta de su sitio, fuéronlo bu cando por entre
los carrizos y espesuras de juncias ... " 197
La elección del punto exacto donde se erigió el primer, humilde adoratorio de Huitzilopochtli, es fruto de una larga y paciente CA-ploración realizada por los sacerdotes en el lago de la luna. En esta elección convergen
consideraciones prácticas (la islita que emerge apenas de las aguas; el manantial de agua dulce· la defensa que significa el espesor de los cañaverales)
aunadas a múltiples factores mágicos: la similitud con la isla de la patria
primitiva Aztlán; la situación exacta con respecto a la forma del lago; la
comunicación umbilical con el inframundo y el cielo, prerrogativa de los
chamanes en el xicco, o sea el ómpbalos del lago. Este último aspecto, de suma
importancia, condiciona el primer nombre de la ciudad, México, ombligo de
la luna, y origina el mito del coraz6n de Cópil, hijo de la luna, que hace
brotar el tenochtJi de TenochtitJan.
Aludia a la semejanza entre la islita del lago de la luna donde se fundó
México y la isla de Aztlán, la del lago de la luna prirnitivo.m
Aztlán, tierra de la blancura, y el lago lunar Metztliapan, son arquetipos
míticos, al igual que Chicomoztoc, sitio de siete cuevas, y Culbuacan, cerro
torcido. Existieron, pues: distintos Aztlanes, Metzliapanes, Chicomoztoqucs y
Culhuacanes, que se convirtieron en centros sagrados. Tan sólo de los Culhuacanes conocemos un buen número, desde el cerro ganchudo de la capital
sinaloense basta el del valle de México. Los aztecas tendrán que encontrar
otra vez en el Metztliapan del valle la tierra de la blancura de su mística
tradición. Nos dice el anónimo autor del Códice Ramírez que los sacerdotes

:111

1N

678

.,.. Mon. Ind. I, 289.
,. Crist. del Castillo, Fragmentos históricos.

679

�a poco fueron metiendo el arca de su dios en la laguna, acercándose "al
sitio en que pretendía se edificase su gran ciudad. . . Andando a unas partes
y a otras en
Joa carruales y las espadañas hallaron un ojo de agua hermopoc9

sísimo donde vieron cosas maravillosas las cuales habían antes pron06ticado
sus cerdotcs ..• " 11111 Lo primero fue un ahuehue blanco; los huejotes eran
todos blancoa, "sin tener ni una boja verde, y todas las cañas y espadañas de
aquel lugar eran blancas. . . y comem.aron a salir del agua ramas todas blancas •.• " 200 Todo blanco: como en la isla de Aztlán, lugar de la blancura.
En cuanto al manantial, "ialia ta agua d entre dos peñas tan clara y linda
que daba gran contento".2 º1
La noche Huitzilopochtli apareció a uno de los teomamas, pronosticándole
el hallazgo del tunal con el águila. He aquí cómo los sacerdo
y todo el
pueblo azteca entran 'por la espesura de la laguna". 201 La fuente del agua
''muy clara y linda" aquel día manaba muy bermeja casi como sangre, la
cual se dividía en dos arroyos, y en la división del .segundo arroyo salía el
agua tan azul y pesa que era cosa de espanto" .m Luego encontraron el
tunal con el águila encima.
í como el nopal es el árbol del sacrificio de
los corazones humanos al águila, o sea el sal así los arroyos rojos y azul simbolizan la guerra sagrada atl tlachinol.lí, agua-incendio.' Ya encontramos
es misteri
jeroglifo esculpido en la cabeu gigantesca de la Coyolxauhqui,
la luna degollada; pintada con los embl máticos colores se ve en el Códice
de Huamantla. quí los dos arroyos se entrelazan como serpientes.'ºª
El tunal del águila, culminación de un mito singularisimo de la América
indígena se ha convertido en un lazo espiritual entre el México antiguo y
el actual.

Síntesis d~I binomio mfstúo Mixico Tenochtitlan
El dos vec centenario viaje, de una tierra de blancura a otra, culmina ante
el águila que, enhiesta en el tunal se humilla ante los peregrinos aztecas bajando profundamente la cabeza. 1 °'
Los oráculos se han cumplido. Allí surgirá la ciudad del sol, espejo de la
ciudad d México celeste. Lo primero que pide el sacerdote Cuauhc6atl,
•
•
•
•

Cod. llam1rez. 36.
lbid.
lbid.
Jhid., 37.

•
.,
•
•

Il,úl.
Cuo, El d1uila• y ,l ,ao¡,al, p. 99.
Colección Alex. ~ Humboldt III, IV, apud Seler 11, 816.
Cr6ni'4 Mui,dyoll, p. 65¡ C6dú1 Ramfr,z, 38.

680

~-Serpiente, a su pueblo,
que ~ el juego ritual de la ~ : 1Oh
hiJ()I uúoa, cortemos el tlachtli! 101
~ pasaje de la Crónica que Tezommoc escribió en oáhuatl sólo 1e puede mterpretar a la luz de la otra Crónica que el propio nieto de Moctezuma
redactó en castellano. La luna fue sacrificada por el sol-Huitzilopochtli en
el "pozo de agua" 108 que estaba en el
tro del tlachtli. Ahora bien: junto
al tunal del águila, se hallaba un ''ojo grande de agua hondable" ,10, que por
orden del sacerdote los mexicanos profundizan 'cada día con mucho trabajo" .1_1º Este p07.0 es el centro del futuro juego de la pelota, y col'tt$pOllde
mágicamente al lugar en que fue sacrificada la luna. Ant todavía de construir el primer templo al sol triunfante, se reproduce el tlachtli-tzompantli
de la ~ontañ,a d la cul bra. El lugar tiene una clara significación: el te~~tli es el arbol de las tunas del águila, o sean los corazones humanos sa~acados al sol; y ~ tenochtli, como sabemos, nació del corazón de Cópil,
hiJo de la luna, crifacado en la tierra como su madre Jo fue en el tlachtli
del cielo.
lo en segundo término los mexicanos erigen "junto al tunal del águila
y º!~_de.~:" 111 el primer templo de cañas y barro "paupérrimo y miserab1lisamo ,
porque estaban "en medio del gran lago cercado por todas
partes de carrizo. , . " ua El anónimo autor del C6clice Ramirez añade un pormenor de singular importancia: ''Para fundamento de la ermita hicieron un
asiento cuadrado".m El cuadrado es forma mística, del ámbito solar limitado_ por los puntos sohticiales; y cuadrados son los planos del cielo y los
del inframundo; los templos, las ciudad«!$, las casas y hasta los sembradfos.
Añade el ~nimo: "Estaban tan pobres, apretados y temerosos, que aun
aquella cas11la de barro que hicieron para su dios la edificaron con harto temor y sobresalto". 116
Sin embargo se sentían "señores ya de aquel sitio. . . pu su dios se lo
había dado",1111 y det~~inaron no humillarse ante la gente de Azcapotzalco,
Tacuba y Coyoacán p1d1éndoles ma rial de construcción d más calidad para
el templo de Huitzilopochtli. Más bien d idieron adquirir piedra y madera
por medio del trueque; su única mcrcancia era la que podían sacar del lago:
• No;ilAun, molitúulall,oll (C,011. M,n,dyotl, 66).
• Tezozómoc, 12.
• 11,itl., 16.
.. Uid.
.. Temzómoc, 16.
111 Cró,a. M,xü,yotl, 67.
• Tezozómoc, 16.
... C6d. RamJr,:, 38¡ Dudo 1, ·H .
.. 11,id.; Dudn 1, 41 emplea cui las mismas palabru.
• Durán I, ·H.

681

�hombrea y mujeres se metieron en los cañaverales; ''pescaban mucho número
de peces, ranas, camarones" m "hasta los gusaníllos que la laguna cría, y
moscos que la lama de la laguna encima cría, y teniendo cuenta con los dias
de mercado sallan a los mercados; salían en nombre de ca1.adores de aves
y de pescadott:1 y trocaban aquellas cazas y pescas por madera de morillo y

o sé. con qué fundamento IC afirma que el punto de la mistica aparición

del águila corresponde al centro de la plaza de anto Domingo, donde hoy

1e

yergue el monumento a la Corregidora.

tablillas leña y cal de piedra., "aunque la madera y la piedra ra pequeña, con todo eso comenzaron a hacer el templo de su dios lo mejor que pudieron. . . y aunque chica y pobre la ermita quedó con esto y algún lustre y
algo galana".11 •
Una noche Huitzilopochtli, por conducto de un sacerdote ordenó a su
pueblo que se estableciera en cuatro barrios, "tomando en medio la casa que
por mi descanso habéis edificado". 119 Del cuadrado inicial del templo se llega al perímetro cuadrado de la ciudad dividida en cuatro cuartos; 110 en el
centro, Xicco, el ombligo, descansa el arca del dios, donde estuvo el mágico
tenochtli. El Xkco se vincula dos veces con Metztli: por el lago lunar y cunicular, del que
ojo y ombligo y por el corazón del hijo de la luna, del
que brotó el árbol de los corazones grato al águila, o sea al sol.
En ese Xicco del Metztli, en ese Me-Xicco el sol vencedor está arriba
-quinta dirección- de 1a luna sacrificada; México es el lugar sacratísimo
del templo del sol sobre la luna; en Tenochtitlan se sacrifican los corazones
del tenochtli para alimentar al sol. En el binomio místico México Tenochtit1an,u1 el ''ombligo de la luna" tiene la precedencia sobre el "lugar de la
tuna de piedra", sede del culto solar.
De los cuatro barrios de México Tenochtitlan, el de Moyotlan (lugar de
mosquitos) se llamó San Juan en el México conquistado; el de Teopan (templo) San Pablo; el de Tzacualco ( en la pirámide) , San Sebastián y el de
Cuepopan (sobre la cahac\a), Santa María la Redonda".m
En cuanto al lugar del tenochtli y del templo primitivo, centro absoluto de
la ciudad, que se Uam6 Tlalcocomocco (en la tierra llena de ciénegas) nos
dice fray Juan de Torquemada: "Lo estimaron por divino, y sobre todos
los demás, por más maravilloso, tomándolo por armas y memoria de su señorlo y próspera fortuna. Este sitio dur6 muy honrado y venerado hasta la
venida de los españoles, que con ella y haber enchido y llenado de tierra todos aquellos lugares perdió su nombre y estimación gentílica".115
.,. C6d. Raml,,:, 39.
• Códice Ramlttz, 39; Dwin I, 42; d. Crónica M,xic4yotl, 74¡ Tezozómoc, 17.
• lbitl.

• Cf. Códi,, M1ntlocino, lám. l.
• Durin 1, 93; Tezozómoc; Crónica Mui,áyotl; C6tl. Ramlr1&amp;.
• Cr6n. M,m4yoll, 74, 7S; Durin l, 54.
• Man. lntl. 1, 290.

682

683

�SANTIAGO VIDA URRI:
Héroe de La Re/orma
EDWARD

H.

MOSELEY

Universidad de Alabama

ANTIAGo VIDAURRI fue uno de los más poderosos caudillos regionales de
Latinoamérka, en el si lo ruecinue\'e, Los historiadores mexicanos hacen hin.
capié en el hecho de que él mantuvo con mano de hierro los Estados de
uevo León &gt; Coahuila por casi una década, y después rompió con el gobierno de Juárez, en 1864, para unirse al Imperio de Maximiliano. Consideran haber sido un traidor para su nación, mereciendo eJ destino que sufrió
ante el pelotón de Cusilamiento.l Esta descripción es esencialmente correcta
cuando se consideró dentro del contc.'11:o de la historia mexicana "oficial".
Hubo1 sin embargo, mucho más en la carrera de Vidaurri. Fue demasiado
complejo en sus acciones e ideas para ser simplemente descartado orno ,ma
imagen norteña de Facundo Quiroga Un maestro de la política y un há.bil
administrador a la regiomoritana, el hombre fuerte que jugó un importante
papel en la historia de la nación mexicana. durante una de sus épocas más
criticas. De hecho. ocupó Vidaurri una posición clave dentro del partido liberal durante la Revolución de Ayutla r Guerra de la Reforma. u rontribución a la cau. a pura ha sido comúnmente ignorada, por razón del estigma
atribuido a su nombre, pero éstas fueron, sin embargo importantes. Un examen a la carrera de Vidaurri de 1655 a 1860 no solamente revela su importancia en los eventos nacionales, sino de hecho revela que don Santiago fue
un héroe de la Reforma.
En el siglo ruecinueve México constitufó un suelo fértil de prueba para
' Santiago Roe! (ed.) Corrtsjlondtncia Particular de D. Santiago Vidaurri, Tomo
primero: Juárez-Vidaurri ( IonterrC)', México, 1946). Introducción; Miguel Galindo
y Galindo, Lo Gran Düada Naeionol, o Rtlaci6n Hi1tórica de la Gunra de R1forma.,
lnt1rumci6n Extranj,ra )' Gobierno del Archiduqu, A-fo:r:imiliano, 1857-1867, M&amp;ico:
Oficina Tipográfica de la Secretarla de Fomento, 1904, p. 187.

685

�las doctrinas amorfas de liberalismo. Antes del derrocamiento del gobierno
de España, Fray Servando Teresa de M.ier denunció las restricciones comerciales en América y ~ligue! Ramo Arizpe abogó por un sistema federal de
gobierno para la rueva España. 2 iguiendo el establecimiento de independencia Valentín G6mez Farías, José María Luis Mora. Francisco Zarco, y
otros intelectuales continuai.on con la tradición liberal. Ellos abogaron por el
federalismo, el republicanismo, la libertad de conciencia, el sufragio universal, y varias reformas político-ccon6micas.3 Por tres décadas después de 1824,
varios dirigentes políticos también abrazaron estos ideales, algunos por convicción, pero otros por conveniencia política.

La revolución de Ayutla, que principió en 1854- contra la dictadura centralizada de anta Arma, fijó el período para el triunfo de la facción conocida como los puros o exaltados.' Este grupo, inclur ndo figuras de~t.acadas
como Guillermo Prieto, Mclchor Ocampo y Benito Juárez, formularon la
Constitución de 1857, la cual incorporó medidas liberales tales como la Ley
Lerdo y la Ley Juárez. 8 Los conservadores denunciaron el título puro por el
Plan de Tacubaya e invocaion el nombre de Dios a fa\'or de su causa. Esto

•

~ Manuel Loza Macias, El Pensamúnto Econ6mú;o ¡• la Con.rtituci6n dt 1857. México:
Editorial Jus, S. A. 1959, pp. 67, 69, 97. "Así en Mier encontramos el infl.ujo de .Locke
y Hobbes en la concepci6n del estado como constituido por un pacto, el influjo de
Rousseau en la soberanía. del pueblo ... mientras en Ramos Arizpc se ve la doctrina
de Bentham contra los terratenientes y en pro de l3. indusuializaci6n ..• "; Miguel Ramo de Arizpe, Informa qu• ti Dr. Migutl Ramos de -4-ri:P•, Saurdole dt Bo1,rbon;
)' Diputado 1n las Corles Especiales y Prestnt,s Genert1ltt dt España {Jara la Provincia dt Coah uila una dt las Cuatro Provincuu lnttriores del Estt dtl Rtino dt
Pr,sentes dt México a t!l ,fogusto Conrtreso en la Condici6n Civü, Politico y Nat1LTal
d, las Prouincias de Coahuila, Nueuo Le6n, Nuevo Santander y Texas dt las Cuatro
Provincias Interiores dtl Este del Reino de México, Traducción, y anotaciones e Introducción por Nettie Lee Ben.son (Austin, "Universidad de Texas", Prensa, 1950).
• Daniel Moreno, Los Hombres de ta Reforma (México, D. F.: Ediciones LibroMc,c., 1956), pp. 15-61. Mora, un campeón del secularismo apuntó: "Cada mexicano
d be preguntarse diaria.mente a sí mismo si el pueblo eiwte para el clero o si el clero
ha sido creado para .atisfacer las necesidades del pueblo".
• Richard A. Johnson, La Revolución Mexicana de Ay11t/a, 1851-1855: Un Aná/i1is de la Evoluc1ón y Destrucción de la iíltíma dictadura dt Santa An11a (Rock hland,
Illinois: [Augustana] Biblioteca del Colegio de Augus1ana), 1939, pp. 40-58; Mario
de la Cueva (ed.) Plan de Á)•utla, Conmtmo,aci6n d, su primer Centtnario (Mh:ico:
Ediciones de la Facultad de Derecho, 1954).
• Frank A. Knapp, Jr. El Gobierno Parlamentario y la Constilwti6n Mexicana de
1857; Una Fase Oh'Ídada de la Historia Política Me:xkana". Repaso Hist6ríco Hispdnico-Ámmcano, vol. 33 (Febrero, 1953), 65-80; Francisco Zarco, Historia del Con•
gr,so E,¡traordinario constituyente de 1856 y 1857, Extracto de tod&lt;JJ sus sesiones )'
documentos parlam,ntaríos d, la época (Mbico: Imprenta de Ignacio Cumplido, 2
volúmenes, 1857 y 1861 ).

686

provocó la Guerra de Reforma, a menudo interpretada como un conflicto
entre la Iglesia y el Estado, p ro también implicando un espectro más e. ·tenso
de problemas sociales, políticos y económicos}' Benito Juárez se atrincheró
en Veracruz. y se hiw el símbolo del liberalismo mexicano.· La intervención
francesa _en apoyo de los clementos reaccionarios dio al presidente zapoteca
la venlaJa de poder eslabonar su causa con la sobrevivcncia nacional.8 Es
con esta ~escripci6n m_iniatura del liberali mo mexicano en mente que nosotros deb_1~ramo. C."\'.arrunar la carrera del caudillo que se enfrentó al poder
en la rcg1on desierta noreste de México.

Co~o en el e~~ de_ Thomas Jefferson, Andrew Jackson= o Domingo F.
Saim1cnto un políuco liberal es un doctrinario mejor cuando está iuera del
poder. En mayo 12 de 1855 Vidaurri se pronun ió conb·a Santa Ana acusándole de usurpar los poderes de lo Estados}' despojando a lo~ individuos ciudadanos de sus derechos básicos. 9 Sus esfuerzos para vencer la "dictadura tiráni _a ~entralista" tm·ieron é."'üo en 'uern León, y poco tiempo después en
~ vecino Estado. de Coahuila. 1 º Un espíritu de )jberalismo prevaleció, especialmente en la ciudad de fonterrey, donde los poemas y las canciones fuel'On
es~ritos _en alabanza a las triunfantes campañas. 11 Victorioso, sin embargo
Vidawn tuvo que afrontar la tarea de adminislrar el territorio bajo su control. Con un tesoro e.~austo, urgió a los ciudadanos para ". . . ontribuir vo-

• J. Lloyd Mecbam, La Iglesia )' d Estado en Latino América (Chapel Hill: Imprenta de la Universidad de Carolina del orte, Edición Revisada, 1966). pp. 364366; Waller V. Scholes "El Liberalismo Reformista", Hirtoria Mexicana, II (Jwio
1952-Junio, 1953) 34-3-352.
'
' Moreno, Lor Hombres de la Reforma, pp. 113-127. Este autor considera a los
ayudadores de J uárez de haber 5ido "amantes de la verdad y la justicia ..• " Ralpb
Rocder, Juárt: y su M,xico (1'ew York: Imprenta El Vikingo Volumen uno 1917)
pp. 172-265.
•
,
'
1
Jack Autry Dabb., El Ejltcilo Fra,icés e1l México, IBól-1867. Un Estudio en ,l
Gobierno Militar. (The Hague: Mou1on &amp; Co., 1963), pp. 77-83. Este autor demuestra el hecho qae la mayor parte de los comandantes franceses fueron mucho mb
liberales para el partido de la Iglesia mexicana.
' Ger6nimo Cardona para Unimo de Guerra y Marina, Ma)'O 17, 1855. El Rtstaurador de la Libertad; Cana Circular editada. por Vida.urri, Mayo 23, 1855. El
Restaurador, Mayo 28, 1855.
,., Vidaurrí al Sr. Gobernador y Comandante General de Coahuila D. \'alentín Cruz,
Mayo 24, 1855, El Restaurador, Mayo 28, 1855; El Rutaurador, Junio 11, 1855.
(Vida.urri también trajo a su con1.rol algun:u regiones de Tanmulipas).
11
Ver parn ejemplo El Restaurador, Julio 28, 1855: Guerra! Guerra!

Al ,ombate volemos
Libertad ,onqui.stando ,. honor
Y al zumbar de lOJ balas .,,itemos;
/ Vioo tl pueblo! ¡ qui muera el traidor!

687

�•

!untariamente. . . de acuerdo con el grado de su patriotismo''.ª Como una
medida más ele persuasión el nue\'o gobernador colocó los nombi-es de aquellos que se rehusaban registrarse en la milicia. 13 A pesar de estos métodos
más bien "liberalc-s'' no ortodoxos, una mayoría de los ciudadanos de los
dos estados Nuevo León y Coahuila parecieron haber favorecido al nuevo régimen.1• La victorias de don Santiago no solamente dieron a la región fronteriza un nue\'O gobernador sino jugaron una parte importante en el triunfo
de la Revolución de Ap1tla sobre Santa Anna en la escena nacional, ayudando &lt;le esta manera a preparar el camino d la siguiente fase del liberalismo mexicano. 13
Con la certeza ele la caída de la cüctadura muchos puros regresaron a
México de Nueva Orleans y otros lugares de exilio. Volcaron arroyos de propaganda. e hicieron prcparati\'Os para establecer un nuevo sistema gubernamental que se mantuviera con sus ideas político- ociales.1" Algunas ele ellas
expresaban su temor de que Vidaurri pudiera intentar establecer una nación independiente, "la Repíiblica de la Sierra Madre".17 Guillermo Prieto
sin embargo, consideró " ... que las doctrinas de Vidaurri tenían wi Jugar
eminente en el partido puro".18 El caudillo ayudó a justificar esta expresión
de fe al oponene al compromiso de esfuerzos acometidos por los más moderados liberale.s. 19 Esto gustó a los exaltados, a tal grado que algunos aún
abogaron por hacer a Vidaurri presidente nacional. 20
l.! El Decreto de Junio 6, 1855, El Rutaurador, Junio 18, 1855. A cada municipalidad le fue asignada una cuota y contribución sobre créditos fueran dados a aquellos quienes contribuyeron.
:aa lbid.

" "Acta d~l pronunciamiento de la Ciudad de Sallillo", Julio 26, 1855, El R11staurador, Agosto 4 de 1855; Franci co Vidaurri (hermano dl'l caudillo) a Vidaurri, Agos•
to 16 de 1855, Correspond11ncia Particular d11 D. Sanll'ago Vidaurri (localizada en
los archivos del C!tado de Nuevo León: aquí será citada después como C. P.).
11 Eulalio Degolfado a Manuel Doblado, Agosto 25, 1855. Genaro Garría
(ed.),
Documentoi inéditos o muy raros pa,a la hi.itoria dt J.Uxico, publicados por Ccnaro
García y Carlos Pcreyra, tomo XXVI, '•La Re\'olud6n de :\yutla 6Cgún el archivo de.l
General Doblado" ( México, l 909).
" Moreno, Los Hombrrr d, la R,formn. p. 15.
11 M. Siliceo a Manuel Doblado, Sep\iembr • 2, 1855, Gcnaro Garría ( ed.)
Documentos inlditos, Tomo XXXI, "Los Gobiernos de Alvarez y Comonfort según el archivo del General Dobl:ldo" (M~xico, 1910).
a Guillermo Pri,:to a Januel Doblado. Genaro García (ed. ), Documtnt!Js i11tditt&gt;s,
Tomo XXVI. En •~ta carla don Guilkrmo m.,nifestaba: " ... pero puedo asegurar
a V. que en el p.trtido exaltado tienen un lugar eminente las doctrinas de Vidaurri".
19 Acta de San Luis
Potos1, Agosto 13, 1855, Bolrtfo Oficial (Estado de Nuevo
León), Agosto 19, 1855; Vidau.rri a Gobernador y Comandante General de San Luis
Potosí, Agosto 18, 1855, Do/1tin, Agosto 19, 1855; Vidaurri a Ignacio Comonfort,

688

En 1856, cuando la asamblea constitu)'ente empezó a trazar un nuevo
título político para la nación, Ignacio Comonfort restituyó a Juan Alvarez
como jefe interino del gobierno federal. Juárez y otros prm» no confiaron
en Comonfort, temiendo que pudiera tener arreglos con lo conservadores. 21
Una vez más el ala más radical del partido liberal encontró un adicto aliado
en el caudillo de Nuevo León y Coahuila. Vidaurri vino a ser uno de los
críticos más discutidos del ejecutivo nacional, acusándole de que estaba usurpando los derechos de los estados soberanos. 22 Este no fue meramente un
desacuerdo sobre la doctrina constitucional pero implicaba una muy \'ita!
impresión en la carrera poütica de don Santiago. Este había decretado la
unión ele los estados de l ue\'O León y Coahuila dentro de una sola unidad
política, lo cual Comonfort se rehl.lliÓ a sancionar. 23 Vidaurri tuvo el apqyo
popular substancial para su plan en Coahuila, y Jo utifü6 como una e,,;.
denda para con\'encer a los políticos liberales de que su decreto estaba, de
hecho, basado en los deseos de los ciudadanos de los dos estados.u La hostilidad entre el líder regional y el preidente provisional se encendió en abierta
rebelión. en el verano de 1856. El General Rosas Landa acaudilló una fuerza federal contra Vidaurri1 pero evitó una batalla decisiva al firmar una
tregua en JlO\.iembre 18.u lientras tanto, dentro de Ja Asamblea Constitu. cional muchos puros ayudaron al caudillo norteño y el documento que ellos
trazaron para el fin de año reflejaba una victoria para él sobre Commúort.
El nuevo útulo liberal proveyó para el estado unificado de Nuevo León y
Coahuila. ~8
Agosto 31, 1855, El R,staurador, Septiembre 1, 1855; Vidaurri a Antonio de 11aro
Tamariz, Septiembre 5. 1855, El R,staurador, Septiembre 8, 1855.
"' Lic. Simón de la Garza y Me!o a Vidaurri, Septiembre 21, 1855, C.P. Ri\'a Palacio (cd.), México a tran1s de lo Siglos. V, p. 66¡ Antonio Aguado a 'Manurl Doblado, Mayo 21, 1856, G ·naro Garda (ed.), Documentos InUitos, XXXI.
21
Zarco, lli.storia d,l Congr,so Extraordi11orio Co11stituy1nte, I. pp. 79-81.
= \'idaurri a Juan Alvnrez, hril 27, 1856, C.P.

l.

::i ''Proclama del Gobernador del Estado de Nuc\'o León y Coahuila, Santiago Vidaurri, Monterrey, Julio 12 de 1856''. Col.ecci&amp;n d, DocPmtnlos p(lra la Histo,ia d,
Mi:o:ico. L:i Segunda Serie, VIl; D. Anselmo de la Portilla, Mijfro en J856 )' 1857,
Gobierno del Genual Comonfort (, 'ucva York: S; Hallct, 1858), p. 49; J. M. Lafragua (cd.). Documentos que manifiestan lo, principales sucesos que precedieron al
desconocimir.nto que el Sr. General D. Santiago hi10, de b autoridad del Gobierno
de L'l República, 1856. (Manuscrito locnliiado en la Biblioteca . 'acional de léxicc,.)
" Tomás Santa Cruz a VidJlurri, Octubre 14, 1855, C.P.; Ju.1n Long a Vidaurri,
Abril 6 y 29, 1856, C.P.; Vid:\uni a Junn Alvare:, Abril 27, 1856, C.P.
'" Hcrmeni:gildo Dávila. Biografía del Sr. G neraJ Don Juan Zu:izua (Monterrey,
I 892), p. ·.13.

• Zarco, Historia dil congr,so ext,4ordiMrio, I, pp. 272-345; II, pp. 331-337,
910, 1001.

689

�En las elecciones estatales de 1857, Vidaurri fue 1eleccionado como gobernador n 1 estado ya engrandecido, recibiendo una mayoria abrumadora de
votos en los dos estados de uevo León y Coahuila.11 Aswniendo la direcci6n
bajo el nuevo régimen d constitución el cual reflejaba el tono del documento nacional, idaurri prometió preservar las garantías individuales para
todos los ciudadanos, ascender la prosperidad económica, y establecer seguridad en el estado.16 El prestigio del hombre fuerte continu6 en un alto
nivel, en w dos fomw, tanto en sus propios dominios como a través del
resto de México." Los puros en la escena nacional, aún sospechosos de loa
elementos moderados dentro del régimen de Comonfort acudieron a Vidaurri
para que lts ayudara en su causa.
Esto fue especialmente importante en sus plan para que el gobernador
norteño controlara una de las más grandes fuerzas militares en la nación.'°
En UC\'O León y Coabuila, como en otras regiones de México, los problemas se desarrollaron entre las nuevas autoridades y la Iglesia. En Monterrey el obispo Verea instruyó a los miembros del clero para impedir los
sacramentos a cualquier funcionario del gobierno que hubiese tomado el juramento de lealtad a la Constitución de 1857, pero sus instrucciones no fueron
inmediatamente obedecidas ai Vidaurri informó al deán de la Catedral de una
manera cortés pero firme, que esperaba que los cl~rigos se abstuvieran de
intervenir en los asuntos politicos.11 Invitaba también al Obilpo a discutir
cualquier diferencia que pudiera existir entre las autoridades civiles y la
Iglesia. FJ problema pareció haber sido resuelto ya que el día de su inaugu• El R,slou,aJo,, Julio 24, 1857.
• "Constitución Política del Estado Li"brc y Soberano de ucvo Uón y Coahuila,
El R,slurtlllo,, Agosto 21, 185i; "Santiago idaurri, a los nuevo-leo-coahuileDlea",
Agosto 17, 1857, Sapl1mnalo al No. JO() d,l R,navratlo,. Agosto 22, 1857. En esta
direccióo Vidaurri espec:ificamente prometió promoYU la educación y ,acar monnas
adminutrativu.
• Patricio Milmo (yerno de 1daurri) a Vidaurri, Febrero 17, 1857, C.P.
• Sim6n Garza y Melo a Vidaurri, Diciembre 13, 1856, C.P. (Manifiesta: Su prestigio ligue en auge por la conducta obecrvada en loa nuestros). El R,stourodor, Febrero 6, 1857; Vidaurri al Miniatro de Guerra y Marina, Febrero 19, 1897, El R,sla.rador, Marzo 13, 1857; F. Palomar a Vidaurri, Mano 13, 1857, C.P.; Ver tam•
bifo a ieto de Zamacois, Historia d, Mljico, M~xico: J. F. Parm y Compañla,
1877-1882, 19 Volúmenes, Vol. XIV, p. 437.
11 Juramento de la Constitución, El R,sta.rador. Abril 24, 1857; J~ Angel Benavides al Gobernador del Estado de uevo León y Coahuila, bril 20, 1857, El R•s•
14.,ado,, Abril 24 de 1857; "Juramento de la Constituci6n", El Restaurador, Mayo

1, 1857.

• Vidaurri al Sr. Dein y Cabildo Eclcsiútico de este Obispado, Mayo 29, 1855,
El R,stauratlo,, Junio 4, 1855 (" •.. su misión ea demasiado alla, ajena de las cosas
terrenal y

de

c,ta

clase de viwitudes ••• " ).

I

ración 1 gobernador asiatió a mua en la catedral donde un 10lemne Te Deum
fue cantado, y los dirigentes eclesiásticos le ofrecieron sus felicitaciones. n
La Iglesia, sin duda, esperaba retener sus fueros en uevo León y Ooahuila
a través de la cooperación y benevolencia de Santiago Vidaurri.
La relaci6n armoniosa entre las autoridades clericales y seculares no duró
mucho. unque intentaba evitar una confrontaci6n con el Obiapo, Vidaurri
J&gt;U10 perfectamente en claro que él deseaba permanecer al lado de la nueva
Constitución federal, y mantener sus lazos con los puros. F.ato condujo a Verea a ordenar a los padres de su di6cesis a negar los sacramentos a todos
los funcionarios ~el _gobierno. ,El Gob_emador advirtió que a menos de que la
orden fuese resandida tomaría medidas enérgicaa contra los clérigos rebeldes!' El obispo pernianeció firme, y a principios de
ptiembtt impidió a
los empleados gubernamental
la entrada a la catedral.ªª Vidaurri reaccion6 rápidamente, ordenando el arresto del ofendido Obispo. La atm6afera
era tensa cuando V erea fu aprehendido y conducido a través de la plaza
central de Monterrey. Muchos ciudadanos se quitaron sus somb
con
~to, y ~~ se arrodillaron para recibir su bendición.16 inguna violencia surgi4, sm embargo, y el Obispo fue escoltado fuera del eatado.a1
Cuando los miembros restantes del clero demo¡traron un sentimiento hostil
por los hechos contra su prelado, Vidaurri les advirtió que no toleraría interferencia en
asuntos políticos. También rechazó una petición firmada por
un ~po de ciudadanos solicitando el regreso del Obispo." De esta manera,
en diaembre de 1857 el caudillo de Nuevo León y Coahuila había ido más
lejos que el gobierno nacional, en asegurar la autoridad civil en el aspecto
de la oposici6n eclesiástica.
En diciembre 17 de 1857, llegó a Monterrey la noticia relacionada con
el golpe contra la Constitución hberal y Ja aceptaci6n de Comonfort del Plan

los

• El R,sta,oilo,, gosto 28, 1857; Suplmmdo al No. 100 túl R1sla1mufor, Agosto 22, 1857.
" Vidaurri al Sr. Obispo de esta Di6ccsis, Septiembre 7 1857 Bol•tfta 1 ~-=-L- 9
18&amp;7
'
'
'
=yU&lt;"WU.-.:
'
J • {\tte fue el dia anterior a la celebración de la firsla en honor de 1A Pu,úinu, )
• "E_l Gobierno y el Reverendo Sr. Obispo", Boúdn, Septiembre 9, 1857.
·
• !6•tl. (Vidaurri consciente de la ama naturaleza de la lituaci6n, convoc:6 a junta
de audad~ ron influencia de la capital. Aquelloa que hablan prometido &amp;)-udarlo
en IOI movuwentoS contra el clero).
• El Restaurado,, Septiembre 11, 1857. (En Septiembre 10, 1857 una escolta de
veinticinco hombrea condujeron al Obilpo crea hacia el sur con rumbo a Sán Luis

Potoli).
• El Cabildo eclaiáatico de Monterrey a Vidaurri, Septiembre 14, 1857 Bol,1fn,
Octubre 27, 1857; Vidaurri al Muy Venerable Sr. Dein y Cabildo cclcsiútico de esta
Diócesu, Septiembre 12, 1857, Bol•dn, Octubre 27, 1857; Vidaurri a Deán y Cabildo
ecleliástico, Octubre 1, 1857, Bol1ll,a, Octubre 27, 1857.
• El luslaurador, ·oviembre 6, 1857.

691

690

�'

de Tacubaya.'º Vidaurri inmediatamente anunci6 su exclusión del plan, y
no quiso extender su ayuda a Benito Juárez cuando éste huyó hacia el norte.•l
Otros dirigentes regionales tales como Manuel Doblado de Guanajuato, Santos Degollado de Jalisco, y Jesús González Ortega de Zacatecas, permanecieron leales a la causa constitucional. El factor que colocó a Vidaurri en
una categoría separado de estos otros caudillos fue que retuvo el completo
control sobre su dominio mientras otras regiones de la nación fueron destrozadas por la lucha y división internas. u fuerza y lealtad hicieron a Nuevo
León y Coahuila uno de los pocos puntos o lugares brillantes para la causa
liberal en el período inicial de la Guerra de la Reforma. Benito Juárez estuvo
consciente de esto, y buscaba retener la confianza y el apoyo de su caudülo.~
A principios de 1858, Monterrey era un centro de amplias preparaciones
militares. Bajo la guía del Coronel Juan Zuazua y jóvenes' oficiales tales como
Ignacio Zaragoza y Mariano Escobedo, las fuerzas militares de Nuevo León
y Coahuila formaron una fuerza efectiva de lucha. Las armas y el equipo
llegaron de los Estados Unidos o eran elaboradas por industrias del país. 43
La legislatura del estado concedió virtualmente poderes ilimitados al Gobernador y éste los us6 enérgicamente. Cuando algunos padres ayudaron al Plan
de Tacubaya, Vidaurri ordenó su expulsión. 0 Actuó también contra la Iglesia implantando de hecho la Ley Lerdo dentro de su jurisdicción y de esta
manera vino a ser uno de los primeros gobernadores en la nación entera en
hacer uso de esa medida.' 5
En febrero de 1858, Benito Juárez y su pequeña escolta hu)·eron de Guanajuato a Guaclalajara, y poco tiempo después a Manzanillo. Cuando el presidente salió del país, por un breve período de exilio, la causa entera liberal
pareció encontrarse al borde del colapso.'6 La única excepción mayor fue en
Nuevo León y Coahuila donde el ejército del norte tomó la ofensiva. Juan
Zuazua condujo la fuerza de la frontera dentro de San Luis Potosí y Zacatecas, obteniendo importantes victorias sobre el General Miguel Miramón,
Mecham, La lgl~sia y el Estado en Latinoamérica, p. 366.
" "Viva la Corutituci6n de 1857"', Boletín, Diciembre 29, 1857.
.. Benito Juárez a Vidaurri, Enero 29, 1858, C. P.; Vidaurri a Juárez, Enero 31,
1858, C.P. (En esta carta, Vidaurri aseguraba al Presidente de su apoyo, pero le
hablaba como a un político igual más bien que como un subordinado).
•• Vidaurri a . SobreviUa Enero 20, 1858, C.P.
.. Vidaurri a Deán y Cabildo de esta santa Iglesia catedral, Enero 5, 1858, Bolttln,
Enero 10, 1858.
" Decreto (Vidaurri), Enero 28, 1857, Boletln, Enero 31, 1858. ("La Ley de
desamorti.7.aci6n de 25 de J1uúo de 1856 será exactamente cumplida en todas sus partes respecto de las fincas eclesiásticas. en el percn torio término de 20 días ... ") .
., José María Avila a Vidaurri, Mano 14, 1858, Boletln, Mano 20, 1858; Rocder,
Juám: y su AUxico, I, pp. 161-168.
40

692

el campeón conservador. Santos Degollado, que quedó a cargo de las fuerzas constitucionales en Jalisco, pidió y recibió refuerzos de Zuazua. El futuro
"Héroe de las derrotas" alababa el patriotismo y la energía de Santiago Vidaurri para hacer posible esta valiosa ayuda..a En junio 1a ciudad de San
Luis Potosí cayó con Zuaziia, y las medidas de la reforma fueron aplicadas
a las propiedades clericales en esa plaza fuerte conservadora.u Vidaurri se sintió
satisfecho en julio, con la noticia de que sus fuerzas habían ocupado Guanajuato. ~ Al mes siguiente tom6 personalmente el mando dcl ejército y emprendió_ la acometida hacia el sur, tomando a San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo. Sus exploradores alcanzaron los suburbios de Querétaro. 51 Era
el amo, literalmente, de una extensa parte de la nación, y se consideraba a
sí mismo ser el benefactor de la causa liberal. 62 De hecho ocupó precisamente ese papel, mientras Juárez luchaba para mantener la posición establecida, para lo cual se instaló en Vera.cruz, a donde la mayor parte de los
elementos liberales de la nación se retiraron. El ejército de Vidaurri ganó una
serie de importantes victorias. Durante los primeros diez meses que siguieron
al Plan de Tacubaya el caudillo de Nuevo León y Coahuila fue el líder más
efectivo político y militar en el campo Ifüeral. 53
El momento de triunfo de Don Santiago fue de poca duración. Con un
déficit crónico de fondos, y otros problemas logísticos, encontró la atmósfera
del• centro
de México cargada de hostilidad. En Septiembre
11 de 1858J el
•
'
E1erc1to del Norte evacuó San Luis Potosí ante una fuerza consetvadora avan~

" Juan Zuazua a Vidaurri, Marzo 17, 1858, Boletín, Mano 22, 1858; ''Viva la Libertad", Boletln, Mayo 2, 1858; Boletín, Mayo 6, 1858.
" Zuazua a Santos Degollado, Mayo 2, 1858, Boletín, Mayo 19, 1858; Santos Degollado a Vidaurri, Mayo 17, 1858, C.P.
• Primo Feliciano Velázquez, Historia ds San Luis Potosi (M~xi.co: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadistica, 1947, 4 Volúmenes), 111, pp. 293~297; Informe del
Coronel Juan Zuazua, Julio 5, 1858, Boletín Julio 17, 1858.
., lndalecio Vidaurri (hijo de don Santiago) a Vidaurri, Julio 16, 1858, C.P.;
Vidawri a Indalecio Vidaurri, Julio 22, 1858, C.P.
11

Boldin, Agosto 21, 1858; El Restaurador, Septiembre 5, 1858 .

ª Mensaje de Vidaurri,

Boletín, Agosto 21, 1858. ("El estado de las cosas no puede ser mejor: el restablecimiento de la paz está próximo, y Kucvo León y Coahuila
se gozarán luego con toda la República en los bienes que ellas traen a los pueblos que
conoeen cuál es su mW6n sobre la tierra") .
11
Degollado estaba justamente empeundo a constituir una fuena en Jalisco y la
facc.i6n liberal en el sur estaba muy débil. En elite período muchos cargos fueron hechos contra Vidaurri, acusándole de cooperar con fuerzas filibusteras de los Estado.!
Unidos. El Coronel S. A. Lockridge, un ayudante anterior de William Walker, correspondi6 con Vidautri, pero el Gobernador rehusó participar en su plan. (Vea Vidaurri
a Lockridge, Abril 15, 1858, Boletín, Abril 17, 1858; W. R. Hen:ry a Vidaurri, Junio
13, 1858, C.P.; Vidaurri a Hen:ry, Julio 12, 1858, C.P.).

693

�zante, y tomó una po ici6n e rea del puebl ito de Ahualuko.u Dos s mana d spu' el Gen ral Miramón ·kctuó un asalto contra ia línea d Vidaurri. Vaciló ésta primero y lu go
desqu brajó.
crtando todo l abas-tecimientos y la artillería un r sto h cho pedazos cJel jérrilo de .r uevo
León y Coahuila
retiró ba ia el norl en desorden. 11ª L historiador m xicano , influido por lo· u ceso post riorc , han pr ·t ndi&lt;lo d preciar la
importancia de la batalla &lt;l Ahualuko en la Gu ·rra de la R •forma. De
hecho, Galindo • alindo en ,u libro La Gran D cada acionnl, afinnó que
la derrota de Vidaurri fue del mayor ínter~· para la cau a liberal. Benito Juárez y su confederados, rin embar o. r 'C'Onod ron la d rrota como el mayor
r \'~ d la causa onstitucional.117
El Gobernador idau1Ti nunca µudo \ n r completamente el golpe demoledor ufrido en Ahualulco, pero no abandonó la lucha contra las fucrlas
coru rvadoras. En 1859 organizó y equipó un nu ,·o ejército eJ mal ,·ohi6
a ocupar a San Lui Potosí y otros pw1tos e tratégico . El Cónsul de los Estados Unidos en lontrrrey, consideraba a Vidaurri como una de las figuras
más prominente del partido Liberal Ofirialcs )' hombres de • 1 '1CYO León
y Coahuila fonnaron una parte importante d 1 ejército de Santos Degollado
el cual asaltó la capital nacional n bril de 1859. 5' El fracaso de e te e fu rzo r b jó la m ral de lo hombres fronterizo y la
ase:z de diner y de
abastecimientos b-ajo una disputa ociosa interna entre sus filas. Por Scp•
ticmbr un grupo de oficiale - r beló contra la autoridad d Vidaurri, escogiendo a Jo ' Silve tr • ambcrri como u lid r. El General D gollado ayudó
a e ta facción di idcnte, y nombró a ramberri como gobernador de 1 rue\O
" Feliciano Vclázqucz, 1/istoriri d, San Luis PotoJI, lil, pp. 306-307.
• Vidaurri al Sr, Gobernador del Estado d
u vo León y Coah11ila, Septiembre 29
1858, Boletln Oficial Exlraordinario, O ·tub[e , 1858 ('' ... hoy d graci damcntc h
ufrido una derrota, nos hn. hecho p rdcr también c:u.i todo el tren de guerra que hablamos rcunjdo a -o ta d • tanto saC"rificio" J; Tnfonne de: Vidaurri al Excmo. r. finiitro de Gobemaci6n. O 1ubre 23, 1858, Bolr1i11, Octubre 26 1858
" Galindo y Calindo, La Gran Dícada Nacional, p. 188 (Este hiatori;ldor ún m:inifestab que la derrota de \'idaurri un el mejor interá de la causa liberal).
·oviembrc 26, 1858, Boletln, Diciembre 1•, 1858,
01 Melcbor Ocampo a Vidaurri,
(''El Excmo.

r. Pr- idcntc no duda que d Ejér ilo d'!I • arte vueh

a L'\ r-.unpañ:\"),

Josepb Wal h
Lewis C:us, Mar~o 12, l859, D1upacho,1 d,: lo Cónsu/11 d4 los
futcdos 1 nidos ,n MtTnterrr,, léxico, 1849-1906 (. {icropellcul~ de los rchivo.s • •
cion les. M-165).
• "Proclama que el gemral D ollado pidi6 a u$ !dados. d ~ de abril de 1859".
(T cub ya), Ernesto de la ·1or1e Vilw (ed, , El triunfo de 14 ref11iblic11 l"b11al:
1857-18 O (México: Fondo de la Cultura Ec:on6mica 1960 • p. 93; Julián Quirog
a Vidaurri, Abril 20, 1859 ; C.P.; Igo io Zaragoia a \ id:wrri, A ril 14, 1859 C.P.;

!

L 6n Coahuila.ff0 Vidaurri se. refugió en Texas por un corto tiempo, pero
despu ·r ecuperó el mando de su estado con la ayuda d Juan Zuazua v
otros ofi ial lealcs.11 El caudillo denunció la ª)'Uda de Degollado a su·
enemigos político:;, )' acusó al comandante federal de interferir en los asuntos
internos de un tado obcrano. La amargura de Vídaurri
ext ndi6 a otro
oficialc del partido constitucional, )' de pu' de 1860 nunca e lU\'O dispu to
otra \'C?. para cooperar plenamente con el régimen d Juárez aun cuando
s . enfrentó a la int rvcn ión Francesa. 6 Esto condujo a un rompimiento
lo ~on el_ presidente en Febrero de 1864, y eventualment a la ejecur1on d • V1daum por orden del General Porfirio Díaz, a la caída clcl Imperio.113
En r um n, Vidaurri "tuvo más interesado en r tener el control de u
feudo personal que en ayudar al partido nacional liberal. Fue un traidor a
la causa d la cual Benito Juárez fue el símbolo. A pesar d todo el caudillo
hab~a ju?ado un papel vital d ayuda durant los tres años d guerra. i
hub1
sido muerto n la batalla de Ahualulco, o siquiera un año más taidc,
duranl la lucha ch il dentro de su estado, la tatua de idaurri in duda
alguna hubiera estado entre aqu Jtas de los héroes liberal s que ahora apaJ'C(".en en formación en el Paseo de la Reforma.'•

c?:11Pll

., Decreto de S.1ntos Degoll:ldo, Septiembre 11, 1859 Boletín O/ícilú, S •pticmbre

!!O, ~ 859. ( "Ha_bíé~dose ,u ble do el General D. Santiago Vid:iurri contr2 el upmno
Gobierno constituc1onal. . . CJ un d her. . . culigar
los traidores ••. "). D ollado
dcdar6 la rc:moción de Vidaurri. nombrando al Gen,ral D. José Sih-cslr' .\rambtrri
como gobem dor interino de 'uevo León y Coohuila.
La facción anti- idaurri estableci6 un gobierno en la pequeña vill:i de Gal ana
01 la ti gión del ur del Estado.
e \'ea canas de Vidaurri a J uircz y Julrcz a Vidaurri, 1861-1864, CY. (Muchas
de ell son reproducidas en Rocl, Corrtspond1ncia Pa,Jicular di! D. Santiago Vidaurri,
Tomo Primero, pp. 31-264).
ª Véase Vidaurri a Juárc7., Febrero M, 186'1, C.P. Juárcz a Vidaurri, F brero U,
1864, C.P.; Decreto Je,ú, Mari Bcnties Pinillo,, Gobem dor del Estado de • ·u vo
Lc6n, a sus habitantes, • bril 19, 1864.
" La estatua de jll!ln Zu:uua, el nmigo rná5 fotimo de Vid ur.ri, quien fue muerto
durant el conflicto civil en l8b0, es una de !u que se encuentran a lo largo del Paseo
de la Reforma, con las de Ign:i ·o Zara oza · lariano f.scobedo.

69"

694

�COMPITIENDO CONTRA EL CORREO REAL
Con un nombramiento para el más grande de lo cuatreros en Texas

,

DR.

MALCOM

D. MclEAN

Texas Christian University
Forth Worth, Texas

CABO SosA, había sido d tinado a montar guardia y no le gustaba. Existían muchas otras cosas interesantes qué hacer en el presidio de San Antonio
de hace dos siglos. Además, era primavera -una ardiente mañana de mayo
del año de 1735- y se sentía inquieto. u ser anhelaba emoción y aventura.

EL

Apenas iniciada su guardia, la monotonía acostwnbrada de su trabajo se vio
animada por la inesperada llegada del soldado Ximénez, a quien no veía
desde hacia varios meses. Ximénez había recorrido muclio mundo y viajado
hasta la capital virreinal de la ciudad de México, donde conoció personajes
que ocupaban puestos importantes. aturalmente, Sosa estaba ansioso por
saber todos los detalles, así que él y Ximénez se sentaron en la plaza al pie
de los cepos -ese sobrio símbolo de justicia- y Ximénez procedió a dar a
su compadre un relato detallado de todo lo que babia sucedido desde su último encuentro.
Mientras
encontraba en Méx.ico, Ximénez conoció un caballero que se
llamaba dan Francisco de Cos y Lombraña, quien deseaba tener el nombramiento en Texas como capitán del presidio de La Bahía. Cos, había conseguido ya la aprobaci6n del \"irrey, y ahora de aba que Ximénez llevara la
carta del virrey al gobernador de Texas. Si Ximénez llevaba la carta, Cos le
pagaría suficiente dinero para retirarse a disfrutar plenamente el resto de
su vida.
Ximénez tramaba entregar la carta al gobernador en presencia del capitán
del presidio para que éste certificara el hecho de que había sido entregada.
Después, Ximénez averiguaría si el gobernador intentaba en\'iar un despacho
con la respuesta a la dudad de México, y si así era, reportaría este hecho
al capitán y lle\•aría cualquier comunicado que el capitán quisiera enviar.

697

�Lo más importante para Ximénez era tomar la delantera al correo real en su
regreso a la ciudad de Mé.,dco, pues así, Cos se enteraría de lo que sucedía
en la capital de Texas y podría anticipar cualquier recomendación que el
gobernador pudiera hacer.
Ximénez trajo la carta desde Mé.'Cico, y al llegar a San Antonio envió aviso
al capitán, que tan pronto como oyera un disparo, debía apresurarse a la
casa del gobernador bajo el pretexto de ver qué sucedía, y una ,..-ez ahí, ser
testigo de la entrega de la carta.
Todo se llevó a cabo como estaba planeado, y el gobernador decidió despachar un correo real que llevara su respuesta a México. Ximénez se dirigió
al correo, y le sugirió que, en vista de que ambos iban a seguir la misma ruta,
el que saliera primero de San Antonio, esperaría al otro en el presidio de Río
Grande, donde el camino real cruzaba el río, unas cuantas mi11as más abajo
del actual Eagle Pass. De ahí en adelante, viajarían juntos para ayudarse
uno al otro en tan larga jornada. El correo, aceptó de buena gana esta proposición.
Dos razones apremiaban a Ximénez para efectuar este arreglo. En primer
lugar, sabía que viajando con el correo real, tendría la oportunidad de hacerse de cierto prestigio que en otra forma no lograrfa. Desde que el servicio
de correo se había establecido mensualmente entre San Antonio y Saltillo en
1720, la correspondencia oficial era llevada por un correo real, vestido de
uniforme azul con adornos rojos, quien cabalgando llegaba a las villas adormecidas sonando su cuerno de caza con el que avisaba a los colonos vinieran
a recoger su correspondencia. Además, las autoridades de los pueblos por los
que cruzaba, tenían la obligación de facilitarle caballos nuevos.
Sin embargo, la segunda razón. era en realidad la verdadera causa de todo.
Tan pronto como los dos hombres se encontraran lejos de Saltíllo, Ximénez
planeaba esperar que anocheciera, que acamparan al lado del camino y
que su compañero el correo, se durmiera. Entonces, Ximénez espantaría los
caballos, dejaría al correo a pie, e iniciaría su carrera a la ciudad de México
donde informaría al virrey de una serie de cargos presentados contra el gobernador por el capitán del presidio, sus soldados, los colonos y los sacerdotes.
Esto era, en suma, lo que cl plan comprendía y que Ximéncz explicaba al
cabo Sosa, mientras estaban sentados al pie de los cepos.
Tres días más tarde, Ximénez inició su viaje de regreso a la ciudad de México. Mientras tanto,, el cabo Sosa se quedó pensando en lo que Ximénez
planeaba. Sabía que probablemente Ximénez Jlevaría a cabo su conspiración,
porque se decía que en un viaje anterior a Mé..'Cico, se robó cuanto caballo y
mula había atraYesado su camino, tanto de ida como de vuelta.
Aquí, nos detendremos un momento y scíialaremos que la información presentada en este articulo, está tomada de documentos de Audiencia firmados

698

por testigo y, por lo tanto, en vista de que se decía que este individuo robó
todos los caballos y mulas del camÚlo de San Antonio y la ciudad de México,
tanto de ida como de vuelta, quisiéramos nombrar a Aparicio Ximénez con
la dudosa distinción de ser el más grande cuatrero en la historia de Texas.
Volvamos ahora con el cabo Sosa. Lo que más le preocupaba era el hecho
de que su mujer era pariente del correo real y, consecuentemente, temía que
si permitía que algo le sucediera al correo, de seguro su esposa permitiría
que algún daño le sucediera alguna vez también a él.
Por lo tanto, poco después de la salida de Ximénez a México, Sosa se dirigi6 al correo real, y le advirtió del peligro que corría. Como dos horas después, uno de los concejales del pueblo vecino de San Fernando, igualmente
advirtió al correo y le dijo que el día anterior, había pasado cerca del "cuerpo de guardia", donde un grupo de colonos platicaba alrededor de una hoguera, y escuchó a Ximénez jactarse de que si el correo real pensaba llegar
a la ciudad de México antes que él estaba loco, y que si lo bacía sería sobre
su cadáver.
Estos reportes naturalmente alarmaron al courier; así que notificó inmediatamente al gobernador, el cual actuó sin tardanza. Ordenó que cuatro
soldados, siguiendo un atajo interceptaran a Ximénez, le quitaran cuanto
documento llevara encima y lo trajeran de regreso al presidio.
Siguiendo una ruta en circuito, los soldados se apresuraron a llegar a la
laguna cerca del río Medina, como a seis leguas del presidio, y ahí se detuvieron a esperar a Ximénez. Llegó éste una hora después y pronto se le hizo
prisionero, se le registró buscando los documentos infamatorios pero no llevaba encima ninguno; no así el hijo del capitán que iba con Ximénez, el cual
traía una carta conteniendo acusaciones contra el gobernador.
Con sus prisioneros, y la incriminatoria evidencia, los soldados regresaron
al presidio, reportándose con gran satisfacción ante el gobernador, como a
las once y media de esa misma noche. El gobernador leyó los documentos y
ordenó que Ximénez fuera colocado en el cepo para sufrir lo que su abogado
más tarde mencionó como "castigo indecible" -el mismo cepo a cuyos pies
habia hablado demasiado.
Ahí comienza este relato y ahí debía terminar, con Ximénez expiando su
\1.I intento, si tratáramos de seguir los preceptos del arte y demostrar una
lección de moral. En la vida real, sin embargo, cosas como ésta, a veces terminan de una manera muy poco agradable.
Con el tiempo, Ximénez escap6 del cepo y huyó. Luego un día el gobernador recibió de la capital del virreinato, orden inmediata de dejar libre a
Ximénez. En respuesta, el gobernador disgustado escribió: "Por la presente,
doy libertad a Aparicio Ximénez, pues estoy enterado de que se encuentra "
ya en la ciudad de Mé.-tico cuando extiendo esta orden".

699

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143212">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143214">
              <text>1970</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143215">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143216">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143217">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143218">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143236">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143213">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1970, No 11, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143219">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143220">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143221">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143222">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143223">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143224">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143225">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143226">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143227">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143228">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143229">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143230">
                <text>01/01/1970</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143231">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143232">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143233">
                <text>2017278</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143234">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143235">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143237">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143238">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143239">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13936">
        <name>Biblio-hemerografía histórica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13694">
        <name>Colonización española</name>
      </tag>
      <tag tagId="13938">
        <name>Consejo de Cultura superior</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="13937">
        <name>Noreste Nueva España</name>
      </tag>
      <tag tagId="6651">
        <name>Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="312">
        <name>Porfirio Díaz</name>
      </tag>
      <tag tagId="98">
        <name>Teatro</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5345" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3909">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5345/HUMANITAS._1971._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>ada6949848fced99d3b33b17b882c8d3</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146754">
                    <text>Innumerables son los caminos de Borge6 y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando línea5 que
repiten. Borges no fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha in ·stido ya en esa realidad que Borge crea dentro de la que
todos integramos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace e trem er al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tre visiones. El Bo es cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta s su fomia por la que el
yo se rebela. Esta es una actiLud an el r. Pu aunqu por lo íant'lStico
la imagen de la realidad está sólo erca d Jo po ible; lo fantástico entra
al hombre ante sí mismo al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día
d peja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por eUo muy hondas y metafí icas raíces,
aunqu sucumba en su fase más alta: el ntrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, qu aunqu la Lit ratura Fantástica
es un signo de inversión de lo 6rden del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada homb es diferente, nos revela pensamientos
de incomparabl profundidad.
La Literatura Fantástica e un istema de imágen s1 d mitos, que si bien
ocultan la parte real d la existencia, al mismo tiempo, la revelan. u trama
expresa maravillosamente el d garramiento metafí ico del hombre que se
desintegra exist ncialmente y busca en interminabl s sueños cuál es la ocai6n de la otra xistencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borg s que a través d angu tio
laberinto y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como o un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más dificil
de vivir: la tra edia de su angustia, el mundo próximo e ina cesible que
Ju go rá transmitido y dominado por su prodigio a memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obta de Borges no acaba aquí. La obra de Borg s es algo así
como un mundo cuyas múltiples signili aciones no pueden ser agotadas todavía. D aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo ímbolo de la ·tructura del r, la suprema rnetáfora del ser que se inspira n un pensamí nto, el de Borges, que no puede
resignarse a Ja mudez de la vida inf raespiritual, y que al carecer del puent.e
))ara llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

�GU!A DEL RAMO MILITAR DEL ARCHIVO GENERAL
DEL ESTADO DE NUEVO LEóN
{1797-1850)
ISRAEL CAv AZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

EL Ramo Militar del Archivo General del Estado de Nuevo Le6n, en Monterrey, está integrado por más de doscientas cajas archivadoras, tamaño oficio, completamente llenas de documentos. La riqueza de esta sección es
verdaderamente extraordinaria. Su importancia nacional en todas las épocas
de nuestra historia, desde la Independencia hasta la Revolución Mexicana,
nos mueven a ofrecer esta guía cuya primera parte comprende solamente
la etapa 1797-1850.
CajaR.Mil/1

1797-1802

Exp.
l. Libro primero de asientos de
sueldos de la Segunda Compañia Volante del Nuevo Santander. ( 1797). 95 fojas.
2. Libro segundo de asientos de la
Compañía Volante del Nuevo
Santander, con ajuste de la Contaduría Principal de Hacienda
de San Luis Potosí. ( 1798-1799).
229 fojas.
3. Reglamento de sueldos a Oficiales y Tropa. (Impreso). México.
Imp. de Zúñiga y Ontiveros,

1803. 10 fs.
Caja R.Mil/2

1810

Exp.
l. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte,

2.

3.
4.
5.

relativos a la insurgencia. (Jul.Agto.).
Nombramiento de coronel, expedido a favor de José Rafael
lriarte, firmado por Hidalgo.
(10 Oct.).
Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. (Octubre) .
Correspondencia de I r i a r t e.
(Nov.).
Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte.

(Dic.) .
1811
Exp.
6. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael de Iriarte. (Enero) .
7. Correspondencia y documentos

227

�del coronel Iriarte. (Febrero y
marzo).
8. Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. 1810-1811,
sin fecha.
Caja R.Mil/3

1812

Exp.
l. Documentos de la Junta Gobernadora.
2. Cía. de Dragones Provinciales
de Río Blanco. Cap. André
Guajardo.
Listas de auxiliares en la Provincia de Texas.
3. Expediente de servicios del sargento figuel Solibellas.
1814

Exp.
4. Capellán de la Guarnición de
San ntonio de Béjar. Br. icolás Andrés Molano. Lista de Soldado y oficiales del Primer Escuadrón de Milicias del uevo
Santander y del egundo Escuadrón de Milicias: del uevo Reino de L ón.
1815

E"-'P·

yo-

5. Capellán de la Compañia
luntaria de Lampazo . Bachiller
José Cipriano de la Garza. Su
hoja de servicios.
1818

Exp.
6. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
1819

E·p.
7. Comandancia G neral de fonterrey. Joaquín de Arredondo.
228

1820

Exp.
8. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
(Enero a agosto).
9. Comandancia General de Monterrey. ( eptiembre a diciem-

4. Comandante de la Milicia Cívica de Monterrey. José ntonio Chávez.
5. Inventarios de la Imprenta de Ja
Comandancia General de Oriente. José Manuel Bangs.
1825

bre).
Caja R.Mil/4

1823

Exp.
l. Comandan ·a Principal de

ueic nte Arreola.
Comandancia de nnas de Monterrey. José de la Cruz . _á~ch~.
Comandancia de la filic1a C1vica de M nteney. Manuel María de Llano.
n jo de ubordinación del
valle de las alinas.
Comandancias de la Milicia Cívica de los pueblo del E tado.

vo León.

Exp.
1. Comandancia General y Gobier
no Superior Político de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Brigadier Felipe de la

Garza.
2. Ejército Libertador. El Marqués
de Vivanco. Méxi o. (Circulares
Impresas).
3. Comandancia de las Armas de
ta ciudad. Coronel Juan de
Echeandía.
4. Comandancia de Milicia Cí ica
de Monterrey. Pedro González.
5. Batallón de Infantería Cívica
de Cerralvo. Li ta de Soldados
de 2 compañías.
6. Compañía de Infantería Cívica
de Santa Catarina Mártir. Lista
de ldado.
7. E tado de fuerza de Boca de
L one , abinas, Vallecillo y
Lampazos.
8. Milicia Cívica d I Pilón, Gualeguas y Guajuco.

1824
E.'l'.p.
l. Comandancia Gral. de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Felipe de la Garza.
2. Comandancia principal de uevo Le6n. Manuel Rosales y 1cente Arreola.
3. Comandancia Gral. de la Tropa de
uevo León Coahuila
y Te;· . Rafael González.

2.
3.

4.
5.

Caja

.Mil/5

1826

6. E tados de fuerza y armamento
de la :iilicia Cívica de los pueblo del partido de Villa Aldama. ( a.bina Vallccillo, Lampazo , Tlaxcala) .
7. Estado de fuerza y annamento
de la Milicia Cívica del partido
d Linare. (Labrador . Río
Blanco y Hualahui ) .
8. Comandancia de la Compañía
de la Punta de Lampazo . Domin o Ga.rcí .
9. Comandancia del 9o. Regimiento.
10. Comandancia de la Milicia Cívica de Lina , fontemorelos
y Cadereyta.
11. Conundancia General de Pueblo Viejo de Tampico. Luciano
Jáuregui.
12. Cuentas del fondo d la filicia
Cívi a de los pueblo del Estado.

E»-p.
l. Comandancia General de los E
tado Internos de Oriente. Gral.
José Bernardo Gutiérrez de Lara.
(Enero a Jul.). Gral. Ana tasio
Bustamantc. (Jul. a Dic.). Oficio 79 a 101. (El o. 80, sobre
la imprenta).
2. Comandan ia Principal de uevo León. Vicente rreola.
3. E tados de fuerza y armamento
de la Milicia Cívica de los pueblos del partido de Monterrey.
(Salina, Cañón de Guadalupe
P quería Guajuco y ta. atarina) . Batallón de Infantería Cívica de Monterrey. Tte. Cor.
Manuel Maria de Llano.
4-. E tados d fuerza y annamento
de Ja Milicia Cívica de los pueblos del partido de Cadereyta.
(Cerralvo, farín y Gualegua ) .
5. Estado de fuerza y armame~to
de la Milicia Cívica del partido
d Mont morelo . ( Mota y China).

Caja R. !il/6

1827

Exp.
1. Comandancia General de los Estado Interno de Ori nte. Gral
Ana tasio Dustamante. Lampaz , Bahía, Béjar, te. (Copias
de oficios del Tte. Cor!. Mateo
Ahumada comandante del Departamento de Texa ) . Oficios
l al 39.
2. yudantía de Inspe~ción de
uevo León y Tamaulipas.
Cor. Antonio Crespo. ( Of1c10s
40a46).
3. Regimiento de Caballería Permanente, en campaña; oron~l
José Plegu zuelo y ]ose ntoruo
QueYedo.
4. Mayoría General. Jo ' Martínez
de Castro. (Oficio 50-51 ) .
5. Comandan ia del 9o. Re~ento. P dr Rangel. (Oficw 63).
6. Comandancia de la Compañía
Pr idial de Lampaz .

!~e.

229

�7. Comandancia de la Milicia Cí8.
9.

1O.
11.

vica de Monterrey. Julián de
Arrese.
Comandancias de la Milida Cívica de Linares, Labradores,
Guajuco Pesquer.ía y Salinas.
Comandancia General de Pueblo viejo de Tampíco.
Gral. Vicente Guerrero. Benemérito de la Patria. México.
(Oficios 80 y 81) .
Estados de fuerza y listas de
soldados de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.

Caja R.Mil/7

1828

Exp.
l. Comandancia General de los Es-

2.

3.

4.

5.

6.

7.

tados Internos de Oriente. Gral.
Anastasio Bustamante. Matamoros, San Femando, Laredo. Oficios 37 y 55.
Comandancia Principal de Nuevo León. Tte. Cor. Antonio
Crespo y José Juan Sánchez.
Oficios 56 a 64.
Comisaría General de San Luis
Potosí. Lucas de Palacio. Oficios
1 a 13.
Comi arfa Particular de Monterrey. Luis de Ugartechea y
Mier. Oficios 14 a 36.
Batallón de Infantería Cívico de
fonterrey. ómina de soldados.
Coronel Julián de Arre . Llstas
de la Plana Mayor, Cia. de Granaderos y 6 Cías. de Fusileros.
Compañía de Cazadores. (De indios tla.xcaltecas del pueblo de
Guadalupe). Capitán Pascual de
Sena.
Regimiento de Caballería Cívica
de Monterrey. Listas de sus ocho
compañías. Coronel Pedro Gó-

mez.
8. Estados de fuerza y de armamento y listas de soldados de la
!ilicia. Cívica de los pueblos.

230

9. Fondos de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/8

1829 (1)

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los E tados Internos de
Oriente. Grales. Anastasio Bustamante, Felipe de la Garza y Manuel de Mier y T rán y Coronel
José Mariano Guerra. oto la
Marina, San Femando Pueblo
Vi jo etc. Oficios 1 al 69.
2. Ejército de Reserva. Gral. Anastasia Bustamante. ( Oficios y Proclamas). Oficios 70-72.
3. Ejército de Operacione sobre
los españoles. Gral. Manuel de
Mier y Terán. Pueblo Viejo.
(Oficio 73-74).
4. Comandancia Principal de uevo León. Jo t Juan ánchez,
Antonio Crespo, José Andrés de
Sobrevilla y otros jefes. (Oficios

75 a 109).
5. Primera Compañía Activa de
Nue o León. (Listas de soldados). Jo • Andrés
obredlla.
( Oficios 11 O a 124) .
6. Segunda Compañía Activa de
ue o Le6n. Cap. Ireneo Casti116n. (Oficios 125-129).
7. Inspección General de la Milicia Civica del Estado. José María Parás. (Oficios 130-162) .
Caja R.M11/9

1829 (2)

Exp.
l. Comandancia de la Divi i6n de
Operaciones de Nuevo León y
División Auxiliar. Tte. Cor. Mateo Ahumada, Mayor Leandro
Aguilar. (Oficios 163 a 187).
2. Primer Batallón Cívico de Monterrey. Pedro Gómez, Julián de
Arrese Diego de Cenobio de Lachica y otros jefes. (Oficio 189
a 237).

3. Comandantes de la Milicia Cívica de los pueblos de Nuevo
León. (Oficios 238 a 273).
4. Cuentas de lo fondos de Milicia
Cívica de los Pueblos del Estado. {Oficios 274 a 280).
5. Estados de fuerza de la Milicia
Civica de los pueblo de uevo
León. (OEicios 281 a 285).
6. Comisarfa Particular de Monterrey. Luis Ugartechea.
7. Contingente de hombres y caballo aportado por los pueblos del
Estado para la Milicia Activa.
Caja R.Mil/ 10

1830 ( l)

Exp.
l. Comandancia General de Oriente o General de los Estados Internos de Oriente. Gral. Manuel
de Mier y Terán. Matamoros.
Oficios 1 a 60. (Enero a junio).
2. Comandancia General e Inspección de los Estados Interno de
Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 61
a ll3. (Julio a diciembre) .
3. Comandancia Principal de uevo León. José Andrés Sobrevilla
y Jo ' Ma. de Arle!?l.li. Monten y. Oficios 115 a 193.
4. Compañía Presidia! de Lampazos. Antonio Prada. Oficios 194198.
5. Primera Compañía Activa de
Caballería de uevo León. José
Andrés de Sobrevilla. Oficio 199
a 219.
6. Correspondencia con los oficiales
de la Cía. Activa. Juan de Herrera y Eugenio Flores. Oficios
220 a 234.
7. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Capitán lreneo Castillón. Oficios
235 a 241.
8. Comandancia Militar de la

Guarnición de Laredo. José Andrés de Sobrevilla.
9. Comandancia de las Armas de
Pueblo Viejo de Tampico. Oficios 2-1-3-245.
10. Compañía Presidia] de San Fernando. Acta de pronunciamiento por el Plan de Jalapa. Oficio

246.
11. Ejército de Reserva, protector de
la Constitución y de las Leyes.
GraL Anastasia Bustamanle.
Ayaguapistla. Oficio 247.
12. Partida del l 2o. Bata1J6n Permanente. Cap. Víctor Zamarroni Oficios 248-255.
Caja R.Mil/11

1830 (2)

E&gt;q&gt;.
l. Estados de fuerza de 1a Milida
Cívica de Infanteria y Caballería de los pueblos del Estado.

2. Reemplazos para el ej ~ cito.
3. Cuentas de la íilicia Cívica de
los pueblos.
4. Listas de la Milicia Cívica de
los pueblos.
5. Donativos de maíz para el ejército.
6. Recibos de 320 fusiles que se repartieron a los ayuntamientos.
7. Estados de armamentos d la
Milicia Cívica en los pueblos d 1

Estado.
8. Comandancia del Primer Ilalallón Cívico de Monterrey. Listas
de soldados.
9. Comandantes y otros oficial de
la Milicia Cívica de los pueblos.
10. Donativos de los pu blos del Estado para el sostenimiento del
ejército.
Caja R.Mil/12

1831

Exp.
1. Comandancia General e Inspecci6n de los Estados Internos de
231

�Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 1
al 36.
2. Comandancia Principal de Nue.
va León. Coronel Andr~s uiz
de Esparza. Monterrey. Oficios

37 al 82.
3. Compañía Presidial de Lampa•
zos. Antonio Prada. Oficios 83.
84.
4. Primera Compañia Activa de
uevo León. Cap. José Andrés
de Sobrevilla. Oficios 85 a 87.
5. Segunda Compañía Activa de
uevo Le6n. Cap. Iren Casti.
llón. Oficio 88.
6. Inspección de Milicia Local de
Nuevo León. Jo • Ma. Parás.
Monterrey. 3 oficios.
7. Milicia Cívica de Infantería y
aballería de los pueblos del
E tado. Monterrey,
antiago,
Cadereyta, Cerralvo, Agualeguas, Montemorelos y Concep•
ción. (Lista de soldado ) . Oficios 90 a 116.
8. Comisaría General de an Luis
Potosí. Oficios 117-118.
9. Comisaría ubalterna d ~ fonterrey. Cuentas. Leandro Aguilar.
Oficios 119 a 138.
10. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Ofidos
139 a 161.
11. oticias del armamento de la
Milicia ívica d los pu blos del
E tado. Oficio 162 a 178.
12. Lista de exentos riel servicio de
la Milicia Cívica. Oficios 179 a

Guerra y Gral. fanuel de Mier
y Terán. Matamoros. (Oficios 1
al 52).
2. Comandancia Principal de u vo León. Coronel Andrés Ruiz
E para. Monterrey. Oficios 53
al 102.
3. Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazos. Oficio 103-

104.
4. Segunda Compañía de Caballería Activa de 1 ucvo León. lreneo Castillón. Monterrey. Oficios 105 a 116.
5. Ayudantía d
Inspección de
l uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Monterrey. Oficios 117 y 118.
6. In pectar de Tamaulipas. Cap.
Manuel Maria Iturria. Oficio
o. 120.
7. omandancia Principal de • íatamoros y d la Exp dici6n de
Texas. Coronel José Mariano
Guerra. Matamoros. Oficios 121
a 129.
8. omandancia de la División de
Reserva de los Estados Internos
de Oriente y ecci6n de Caba.
llería Presidia). Mariano Pare•
des y Arrillaga, José Manuel Micheltorena, José Manuel Barberena y otros jefes. (El ofido 134
es de nasta io Bu ta.mante, de
la División del Interior, en San
Luis Potosí ) . Matamoros. Contiene actas impresas y ms. de
pronunciamientos. Oficios 130 a

142.

195.

13. Estados de fuerza de la Milicia
Cívica de los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/ 13

1832 ( 1)

Exp.
l. Comandancia General e lnsp cción de los Estado Internos de
Oriente. Corl. José Mariano
232

9.

omandancia Principal de la
Línea de Victoria. Ignacio de
Mora. Oficios 143-145.
10. ubteniente de Milicia Ramón
Ruiz, en campaña en Tamauli•
pas. Oficios 146-149.
11. División de la Milicia local de
Infantería. Cap. Ireneo Castillón. 4 oficios.

óminas y estados de fuerza del
Primer Batallón Cívico de Infantería de uevo León.
13. Cargos de la Primera a la Se.
gunda Compañía. Cuenta .
14. Comandancia de la rn,;sión de
Milicia Local de Infantería de
'uevo León.
12.

Caja R.Mil/14

1832 (2)

Exp.
1. Jefes y oficiales de la Milicia Civica del Estado. basolo. Aliérez Bemardino Cantú. Cadereyta, José antiago de Eznal y
José Ma. Lozano. Cerralvo, Jase Ma. Fdz. de la Cavada Guadalupe Lm:ano. Marin, Manuel
Martínez. Montemorelos, Cata.
rino Brondo. Concepción, Igna•
cio Trejo. Linares, lreneo Castill6n. Monterrey, Pedro Gonzále-z, Juan José de la Garza y
otro . Pesquería Grande, José
Franci o púlv da. ta. Catarina, Refugio Valdés. antiago,
Cap. Luis Espiridión Cavazos.
Oficios 150 a 237.
2. Estados d fuerza y a:rmamento
de la Milicia Cívica de los pueblo del Estado. ( Oficios 238 a
260 ) .
3. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Oficios
261 a 281.
4. Listas de exentos de la Milicia
Cívica. Oficio 282 a 292.
5. Inspección de la Milicia Cívica
de uevo Le6n. Oficios 293 a

300.
6.

óminas, presupuestos, despacho , etc., de la Milicia local de
Infantería. Cap. Miguel ieto.
7. taticia de lo cabaUo que dio
cada distrito a la egunda Compañía Activa. Oficios 71 a 79.
8. Comisaría General de
uevo
León. Oficios 1 al 34.

9. Tesorería de la Comisaría General de Monterrey.
Caja R.Mil/15

1833

Exp.
l. Comandancia General de lo
Estados Internos de Oriente.
Gral. Vicente Filisola. Matamoros. Oficios l al 40.
2. Comandancia Principal del Estado de
uevo León. Andrés
Ruiz Espar,a Domingo de Ugartecbea y otros Jefes. Oficios 41
al 47. El oficio No. 41 es de la
Comandancia de la Guarnición
de Lampazos, de José Andrés de
Sobrevilla.
3. Comandancia Gene1·al y División
de Operaciones de San Luis Potosí. Esteban foctezuma. Oficios
48 a 58.
4. Comandancia Principal de uevo León. (2a. Carpeta). Andrés
Ruiz Esparza. Oficios 59 a 61.
5. Comandancia Principal e Inspección General de Tamaulipas.
Lorenw Cortina. Oficio o. 62.
6. Comandancia de Infantería Cívica de Cadereyta Jiménez. Cap.
Jesús {. Lozano. Oficios 63 a

65. 1
7. Comisaría General de

ue\'o
León. Pedro G6mez, Pedro de
Valle y Jo é Trinidad de Arrese.
Oficios 71 a 79.
8. E ta dos de f uerta de la Milicia
Cívica, remitidos por lo pueblos
de ucvo León. Oficios 80 a 98.
9. Temas remitidas a los pu blos
del Estado, para oficiales de la
Milicia ívica. (Oficio nume•
radas del 72 al 93 ) .
10. Dirección General de Artillería
de Ingeniero. Juan Pablo maya. México. Un oficio.
' Falta el expediente con lo.s oficios
del 66 al 70.

233

�Caja R.Mil/16

1834

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Grales. Vicente Filisola
Pedro Lemus y Martín Perfect~
de Co. Matamoros. 2+ oficios.
2. Comandancia Principal de uevo León. Domin o de Ugartechea y J ' fa. Bermúdez. 18
oficio .
3. Comandancia de lnfanlería de
Monterrey. Cap. Guadalupe
Treviño y Tte. Rafael Arreola.
4. Comandancia d la Compañía
Pre~idial de Lampazos. Rafael
Ugartechea.
5. Comandancia de la Milicia Cívica de Marín. Manuel Molano.
6. Comisionados por u vo León
a la Junta de Coalición. Lic. Ramón Gu rra y Antonio de Ayala.
6 oficios.
7. Estados de fuerza remitidos por
los ayuntamientos. 16 oficios.
8. Estados de fuerza y armamento
remitido por los pueblos de ue~
vo León. 17 oficios.
9. Primera Compafüa de Caballería activa de uevo León. Gregario Pércz. 1 oficio.
10. egunda Compañía de Caballería Activa de ue o León. Cap.
Ireneo Castillón. 3 oficio .
11. Inspección General de Milicia
Permanente. México.

Caja R.Mil/17

1835

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
2. Primera Divisi6n de Operaciones
bre Texas. Joaquín Rarrúrez y
Sesma, Antonio L6pez de Santa
Anna, Vicente Filisola y otro
jefes.

234

3. Comandancia Principal d I Es-

2. Ejército de Operaciones. Anto-

tado de Nuevo León. Manuel
Valente G6mez, Domingo Huerta, José María Bermúdez y otros
jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. José Mariano Guerra.
Matamoros, Victoria y otros lugares.
5. Comandancia Principal de Coahuila y Texas. Coronel Domingo U gartechea. Laredo.
6. Comandancia General de San
Luis Potosí. Franci co Bcrdejo.
7. Comandancia General de Veracruz. Viviano Vázquez.
8. Milicia Cívica de Monterrey.
Cap. Miguel ieto.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Eugenio Flores.
Monterrey.
10. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Gregario P 'rez.
11. Compañía Presidia! de Lampazos. Comandante Manuel Andapia.
12. Comandancia accidental de Caballería Cívfoa de Linares. Pedro
José Flores y Rivas.
13. Jefatura del Departamento de
Río Grande. fanuel Rosa
14. Ayudantía de Inspección de N.
León y Tamaulipas. José Juan
Sánchez. Monterrey.
15. Informes de los Ayuntamiento
de Abasolo, Salinas, Villaldama
y Lampazos, acerca del comportamiento de Ja división del Gral.
Joaquín Ramírez y Sesma.

nio López de Santa nna, José
Urrea, Juan Amador y otros jefes. Lugares: Leona Vicario1 Béjar, Matamoros y otros.
3. Comandancia Principal de uevo Le6n. José Ma. Bermúdez,
Mariano Martínez y otros jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. Francisco Vital Fernández. Matamoros.
5. Comisaría General del Ejército
de Operaciones sobre Texas. Miguel Barrientos.
6. CoITe pondencia con el coronel
Rafael Vázquez. Ejército de
Operaciones sobre Texas.
7. Comandan ia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
Monclova.
8. Ayudantla de Inspección de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez.
9. Comandancia Milita.r de Laredo.
Manuel Lafuente.
10. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. José
Andrés de obrevilla.
11. Compañía Cívica de Caball ría
de Monterrey. José Maria Garcla.
12. Comandancia Militar de la
Guarnición de Lampazos. José
Andrés de Sobrevilla.
13. Donativos de los pueblos de uevo León, para la guerra contra
las colonias de Texas.

CajaR.Mil/18

Exp.

1836

Exp.
l. Comandancia General d luevo León y Tamaulipas. Francisco Vital Fernández (Ene. a
Jul.). José de las Piedras (Sep.
a Dic.). fatamoros.

Caja R. fil/19

1837

l. General en jefe del Ejército del
Norte.
icolás Bravo, eneroabril. Vicente Filisola, mayo-diciembre. Matamoros.
2. Comandancia Gral. de Tamaulipa.s y uevo-León. Comandan-

te José de las Piedras. Santa
Anna, Tamaulipas.
3. Comandancia Principal de Nuevo León. Mariano Martínez.
Monterrey.
4. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Francisco Berdejo. Monclo"-a v Leona Vicario.
'
5. Ayudantía de Insp cci6n de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Laredo.
6. Insp cci6n Gral. de Milicia Activa José Ignacio Ormaechea.
México.
7. Primera Cia. de Caballería
tiva de Nuevo León. José Andr'
de obrevilla. Lampazos.
8. Milicia Cívica de Cerrako. Comandante Pedro Bá z Treviño.
9. Comandancia Militar de Cd.
Guerrero. Juan Manuel Maldonado.
10. Juzgado Militar. Tte. Cor. .José
Ma. Bermúdez Sumaria a Juan
Cameron.
11. Cía. de Infantería local de Monterrey. Cap. Leandro Aguilar.
12. Alférez Francisco de Herrera.
13. Comisaría del Ejército del Norte. Miguel Barrientos. Matamo-

ros.
14. Documentos relativos a maíz para el ejército.

15. Donativos de los pueblos para
la campaña de Texas.
Caja R.Mil/20

1838

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
orte. Vicente Filisola. Matamoro~.
2. Comandancia General de Nuevo León y Tamaulipas. José de
las Piedras. Santa Anna, Tamau-

lipas.
3. Comandancia Principal de Nue-

235

�4.

5.

6.

7.
8.

vo León. Coronel Domingo
Ugartechea. Monterrey.
Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazo .
Segunda División del Ejército
del
orte. Coronel Francisco
González Pavón. Villa de Mier.
Comandancia Militar de Cerralvo. Gregorio Pérez.
Comandancia Militar de Agualeguas. Cap. Rafael Ugartechea.
Comandancia de la Frontera de
Río Grande. Gregorio Urw1uela.

Caja R.Mil/21

1839

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
Norte. Vicente Filisola. (Enero
a Feb.).
2. General en jefe de la Divisi6n
del Norte. Valenún Canalizo.
( Marzo a diciembre) .
3. El Pre idente, General en Jefe.
Anastasio Bustamante. Dolores
Hidalgo.
4. Comandancia Principal de uevo León. Domingo de Ugartechea y José Ma. Ortega.
5. Comandante General de Tamaulipas y jefe de la Divi ión
Auxiliar. Mariano Arista.
6. Primera Brigada de Operaciones.
Mariano Arista.
7. Comandancia de la División Auxiliar de Nuevo León. Pedro Ampudia.
8. Tercera División del Ejército Libertador. Gral. Pedro Lemus.
Comisión para impedir su arribo a Monterrey.
9. Comandancia General de San
Luis Potosi.
10. Comandancia General de Veracruz.
11. Mayoría General de la División
del Norte. Coronel Francisco
González Pav6n.

236

12. Comandancia Militar de los A1damas. Cap. Gregario Pérez.
13. Segunda Compañía Permanente
de Tamaulipas. Teniente Juan
Manuel Maldonado.
14. Cap. José María García.
15. Cap. Rafael Ugartechea.
16. Donativo para el equipo y reorganización de la Compañía de
Lampazos.
17. E tado de armas con que cuenta
el Departamento de
uevo
León.
18. Relación de los caballos que han
sido entregados al comandante
principal Domingo Ugartechea.
19. Ll tas de individuos capaces para ser oficiales de los cuerpos
de Defensores de la Patria.
Caja R.M.il/22

1840

Exp.
1. División auxiliar del
orte y
cuerpo de Ejército del Norte.
Gral Mariano Arista, 68 oficios.
2. Comandancia General de Nuevo León. Gral. José Ma. Ortega.
93 oficios.
3. General de las Amias de Nuevo
León y Coahuila. José Cayetano
Montoya.
4. Comandancia General de Coahuila. I id.ro Reyes.
5. Comisaría del Ejército del orte. José Ma. Domínguez.
6. Comandancia Militar de Cerralvo. Rafael del Bosque.
7. 120. Regimiento de Infantería.
Anselmo Juárez.
8. llo. Regimiento de Infantería
Permanente. Udefonso Vega.
9. Cap. Francisco de Rada.
10. Cap. Ignacio Rodríguez.
11. 3a. Brigada del Ejército del orte. Gral. Rafael Vázquez.
12. 2a. Compafüa Permanente de
Tamaulipas. Juan Manuel Maldonado.

13. Artículos sobre arreglo del ejército.
14. Noticias wbre auxilios a las tropas del Gobierno.
CajaR. fil/23

1841

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe, Mariano Arista.
70 oficios.
2. Comandancia General e Inspección de Nuevo León. Gral. José
María Ortega. 108 Oficios.
3. Comisaría del cuerpo de Ejército
del Norte. Leandro Aguilar.
4. Comandancia General del Departamento de Durango. Acta
(impresa) del pronunciamiento
a favor de Par des y Arrillaga.
5. Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
6. Comandancia General de Zacatecas. Fernando Franco. Actas
de pronunciamiento.
7. Comandancia General de Chihuahua. Francisco G. Conde.
8. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. Despacho de Teniente a José Antonio Elizondo.
9. Segunda Sección de Operaciones. Rafael de Ugartechea.

Caja R.Mil/24

1842 ( 1)

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe. Mariano Arista. Monterrey. 70 oficios.
2. Batallón de Auxiliares Defensores de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
3. Primera División del Cuerpo de
Ejército del orte. Gral. Pedro
Ampudia.
4. Sección Auxiliar del Cuerpo de

5.

6.

7.
8.
9.

10.
11.

12.

13.
14.

15.

16.

17.

Ejército del Norte. Coronel Cayetano Montero.
Comandancia del 180. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
Le6n. José María Morales.
Comandancia del Escuadrón Ligero de Defensores. José Antonio
Elizondo.
Primera Compañía Activa de
Nuevo Le6n. Cap. José Andrés
de Sobrevilla.
Regimiento de Infantería úm.
6. Cap. Cayetano Martínez de
Castro.
Comandancia Militar de Lampazos. Cap. José Andrés de Sobrevilla.
Comandancia Militar de Laredo. Cilixto Bravo.
Juzgado Militar de la Plaza de
Monterrey. José María Romero.
Comandancia del Segundo Escuadrón de Defensores de Agualeguas. José Ma. Villarreal.
Comandancia de la Primera Línea de Defensa. Diego Pére1..
Lampazos.
Comandancia del 3er. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
León. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Comandancia General e Inspecci6n de Coahuila y Texas. Isidro Reyes. Saltillo.
Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
Comandancias de Chihuahua,
fichoacán, Puebla, Querétaro
y Sinaloa.

Caja R.Mil/25

1842 (2)

Exp.
1. Ternas y alistamientos de la 1'-filicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
2. Cuentas del fondo de la Milicia
237

�de Auxiliares Defensores de los
pueblos del Departamento.
3. Oficios sobre remisiones de cantidades del préstamo forzoso.
4. Amortizaciones del préstamo forzoso.
Caja R.Mil/26

10.

1. Junta de donativos para la guerra de Texas.
2. Documentos relativos a los víveres que fueron remitidos a las
fuerzas en Matamoros.
3. Remisiones de bastimentos para
las fuerzas auxiliares.
4. Noticias de las municiones existentes en poder de los comandantes auxiliares.
5. Listas del pago de los exentos
del servicio de las armas.
6. Listas de exentos del servicio de
las armas1 remitidas por los pueblos del Departamento.
1843 (1)

Exp.
1. General en Jefe del Cuerpo

2.
3.
4.
5.
6.
7.

238

9.

1842 (3)

Exp.

Caja R.Mil/27

8.

de

Ejército del Norte. Adrián Woll.
Cuartel Gral. en Cd. Guerrero
y en Matamoros.
Primera Brigada del Norte.
Guarnición de Matamoros. Gral.
R6mu1o Díaz de la Vega.
Batallón de Auxiliares. Coronel
Pedro Gómez. Monterrey.
Primer Escuadrón de la Primera
Línea de Defensa. Comandante
Diego Pérez. Lampazos.
Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comte. Jo.sé Maria Villarrcal. Agualeguas.
Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comte. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León.

11.

Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
Quinto Escuadrón de Auxiliares
de Linares. Comandante Juan
Antonio Ramírez.
Séptimo Escuadrón de Au.'Oliares.* Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
Octavo Escuadrón de Auxiliares
de Nuevo León. Comandante
José Ma. Morales. Salinas Victoria.
oveno Escuadrón de Auxiliares de uevo León. Comandante José María Dávila. Marín.

12.
13.
14.
15.
16.
17.

Primera División. Gral. Pedro
Ampudia. Matamoro .
Tte. Cor. José Ma, Bermúdez.
Capitanes y oficiales subalternos
auxiliares.
Cajero del Fondo de Milicia Auxiliar.
Junta de Donativo Voluntario
para la Guerra de Texas.
Comandancias de Matamoros y
Santa Anna de Tamaulipas.
Fondo de la Fuerza de Auxiliares de los pueblos del Departamento. (171 documentos).

Caja R.Mil/29
Caja R.Mil/28

1843 (2)

Exp.
l. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta.
2. Undécimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma.
García. Monterrey.
3. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante Antonio Elizondo.
4. Comandancia de las Villas del
Norte. Antonio Canales.
5. Circulares a los Comandantes
de Escuadrón.
6. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares de Villaldama. Cap. Joaquín Caso.
7. Capitanía de Sabinas Hidalgo
Cap. Pablo Ancira.
8. Primera Compañía del 9o. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Juan
N. Montemayor. Marín.
9. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Gral.
Fr.ancisco Mejía. Saltillo.
10. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz. Monterrey.
11. Cuerpo de Ejército del Norte.
• No hay documentos del 60. Eiicuadr6n.

1844 ( 1)

Exp.
l. General en Jefe del Cuerpo de
Ejército del Norte. Gral. Adrián
Woll. Cuartel General en Sabinas.
2. Comandancia General e Inspección del Depto. de Nuevo León.
Grales. José Ma. Ortega y Ono(re Díaz. Monterrey.
3. Batallón de Auxiliares del Depto.
de uevo León. Coronel Pedro
Gómez.
4. Coronel José Ma. Bermúdez.
5. Cuerpo de Plana Mayor. Detall
de la Plaza de Monterrey. Tte.
Cor. Bruno Ordóñez.
6. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz.
7. Mayoría General de la Primera Brigada del Norte. Antonio
Ma. de Jáuregui.
8. Comandancia Militar de Sabinas. Coronel Sebastián Moro del
Moral.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Sgto. Apolonio
Araiza. Marín.
10. Primera Compañía del 4o. Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Juan de la Garza Falcón. China.
11. Segunda Cía. de Auxiliares del

Primer Escuadrón. Cap. Benito
Caso. Villaldama.
12. S gunda Cia. de Auxiliares del
Quinto Escuadrón. Cap. Juan
Benavides. Galeana.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Máximo Gonzá1ez. Villaldama.
14. Segunda compañía del 3er. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Jesús Hinojosa.
15. Escuadrón Ligero de Nuevo
León. Comandante José Antonio Elizondo. Vallecillo.
16. Circulares a los Comandantes de
Escuadrón.
17. Comandantes José Francisco Rada y José Ma. Alfara.
18. Comandancia Militar de Camargo. Gral. Antonio Canales.
19. Comandancia Principal de Santa Anna de Tamaulipas. Antonio de Castro.
20. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.

21. Comandancia Militar del 2o.
Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Villarreal.
Agualeguas.
22. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
23. Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Manuel Barbosa. China.
Caja R.Mil/30 1844 (2)
Exp.
l. Quinto Escuadrón de Auxiliares
Defensores. Comandante Juan
Antonio Rarnírez. Linares.
2. Séptimo Escuadrón de Auxiliares Defensores de uevo León.
239

•

�,

Comandante Antonio Femández.
Pesquería Grande.*
3. Octavo E cuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Martín Quiroga. Salinas Victoria.
4. Noveno Escuadrón de AtLxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante José María Dávila.
Marín.
5. Décimo Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Vicente Cantú. Cadereyta Jiménez.
6. U nd 'cima Escuadrón de Auxiliares Defensores de Nuevo León.
Comandante José Ma. García.
Monterrey.
7. Documentos del fondo de la Milicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
Caja R.Mil/31

1845 ( 1)

EA'P·

l. General en Jefe de la 4a. División Militar. Gral. Mariano Arista. Monterrey. (Enero a septiembre).
2. General en jefe de la 4a. División Miütar. Gral. Mariano
Arista. Monterrey. (Octubre a
diciembre) .
3. General Segundo en Jefe de la
4a. División Militar. Gral. Francisco Mejía.

Caja R.Mil/32

1845 (2)

Exp.
l. Comandancia General del Departarnento. Grales. Antonio
María Jáuregui y José 1a. Ortega.
2. Comisaría del Ejército del Norte. Diego Cenobio de Lachica.
3. Batallón de Auxiliares Defensa• o hay documentos del 60. Escuadrón.

240

res de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
4. Comandancia General de Coahuila y Texas. Gral. Francisco
Mejía.
5. Ejército Mexicano de Reserva.
Tercera División. Gral. Mariano
Paredes y Arrillaga. San Luis
Potos.í.
6. Comandancia General del Sur.
Gral. Nicolás Bravo.
7. Despachos Militares. Alférez
Francisco Rendón, Cap. Juan
Pérez y Tte. Carlos Elizondo.
8. Junta de Auxiliares de la Patria.
Monterrey. Comandante de las
armas de Galeana. Pedro Cortés.
10. Noticias de las armas que faltan
a los escuadrones.
11. Donativos para la campaña de
Texas.
12. oticias sobre fondos de la Contribución de Exentos.
13. Caballos barranqueños entregados a los omandantes de escuadrón.
14. Contratos de maiz, frijol, manteca, etc., para el ejército.
15. Cajero del fondo de la milicia
auxiliar. Cap. J. Rafael de la
Garza.

5. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
6. Séptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesqueda Grande.*
7. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante José de los Santos
Gutiérrez. Salinas Victoria.
8. aveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Dávila. Marín.
9. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta Jiménez.
10. Undécimo Escuadrón de Amciliares. Comandante José Ma.
García. Hacienda de Guadalupe.
11. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante José Antonio Elizondo.
12. Au.xil.iares de Sabinas Hidalgo.
ap. Pablo Ancira.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Benito Caso. Villaldama.
14. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Amciliares. Cap.
Juan Pérez y Sáenz. Bustarnante.

Caja R.Mil/33

Exp.
l. General en Jefe de la Cuarta
División filitar. Grales. R6mulo Díaz de la Vega y Pedro Ampudia.
2. Proclamas impresas del Gobernador Juan N. de la Garza y
Evia y del Gral. Pedro Ampudia.
3. División del Norte. Juzgado Militar. José Morlet.
4. Reglamento de organización de
la Guardia acional. {Impreso).
5. Batallón de Milicia Local de In-

1845 (3)

Ex-p.
1. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.
2. Segundo Escuadrón de Auxiliares de Agualeguas. Comandante
José Ma. Villarreal.
3. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
4. Cuarto Escuadrón de Au.xiliares
Defen ores de Nuevo León. Comandante Manuel
Barbosa.
fontemorelos.

Caja R.Mil/34

*
drón.

1846

o hay documentos del 60. Escua-

Cantería. Tte. Cor. Miguel Nieto.
6. Primer Escuadrón de Auxiliare
Defensores de uevo Le6n. Comandante Diego González. Lampazos.
7. Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Villarreal. Agualeguas.
8. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
9. Cuarto Escuadrón de Auxiliare .
Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
10. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
11. éptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
12. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Martín Quiroga.
alinas Victoria.
13. Noveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Dávila. Marí.n.
14. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Rodríguez. Cadereyta.
15. Undécimo E cuadrón de Auxiliares. Comandante José Maria
García. Monterrey.
16. Batallón de Auxiliares de Monterrey.
17. Escuadrón Ligero de Auxiliares
de Vallecillo. Comandante Jo é
Ma. Elizondo.
18. Compañía de Auxiliares de China.
19. Compafüa Auxiliar de abinas.
Cap. Pablo Ancira.
20. yudant del 7o. E uadr6n.
Teniente Refugio Valdés. Santa
Catarina.
21. Compañía de Caballería de
Montemorclos. Cap. Hilario Meza.

241
}l16

�22. Milicia Local de los pueblos del
Estado.
23. Noticias sobre armamentos de
los Escuadrones Auxiliares.
24. Capitán cajero del fondo de Auxiliares.
25. Presupuestos de los destacamentos situados en puntos fronterizos.
26. Donativos para la campaña de
Texas.
Caja R.Mil/34-A

1846 (2)

Exp.
l. Comandancia General de Nuevo
León.
2. División del ortc. Gral. Francisco Mejía y Gral. Mariano
Arista.
3. Gral. en jefe de la Segunda División, Pedro Ampuclia.
4. Comandancia de las Villas del
orte de Tamaulipas. Gral. Antonio Canales.
Comandancia del Batallón de
Auxiliares Defensores de Monterrey. Miguel ieto.
6. Ala Derecha del Bravo. Segunda Brigada. Gral. Francisco Me-

s:

jía.
7. Primera Compañía Activa de
Nuevo León. José Antonio Arredondo.
8. Comandancia gobierno y pueblos de Tamaulipas.
Caja R. 1:il/35

1847

Exp.
1. Comisión concluída de Rafael
Torrea.
2. Partida del 7o. Regimiento de
Caballería.
3. División de Caballería en Observación. Grales. Francisco Mejía y Gabriel Valencia.
4. Comandancia del 5o. E cuadrón
d Auxiliares de N. León. Juan
Antonio Ramírez.
0

242

5. Providencias para que rinda
cuentas Juan Antonio Ramírez,
ex-comandante del 5o. Escuadrón de Auxiliares.
6. Auxilios ministrados al ejército.
CajaR.Mil/36

1848 (1)

Exp.
1. Comandancia General del Esta.
do. Gral. Antonio M. Jáuregui.
2. Cuerpo de Ejército Miñón. Gral.
José V. Miñón.
3. División Mejía. Gral. Francisco
Mejía.
4. Comandancia del 3er. Batallón
de Línea. Tte. Cor. Onofre Díaz.
5. Cuarto Batallón de Línea. Comandante Ramón Tavera.
6. Sexto Cuerpo de Caballería. Tte.
Cor. Emeterio Pozas. Sabinas.
7. Batallón de Guardia acional.
Coronel Felipe Sepúlveda. Monterrey.
8. Batallón de Zapadores. San Luis
Potosí.
9. Compañía de Lampazos.
10. Tte. Cor. Antonio G. Dávila.
11. E tados de fuerza.
12. Comisaría General de
uevo
León. Antonio de Llano.
13. Correspondencia de la Comandancia del General con el gobernador José Ma. Parás.
14. Memoriales de diversas personas,
enviados a la Comandancia General.
15. Circulares relativas a la organización de la Policía Urbana y de
la Rural.
16. Correspondencia de la Comandancia General con algunos alcaldes.
17. Correspondencia de la Comandancia General con Ministerio
de la Guerra.
18. Dirección General de Ingenieros. México.

19. Comandancia General de Ta20.
21.
22.
23.

24.
25.
26.

maulipas. J. Cayetano Montoya.
Comandancia General de Michoacán. (Sobre la muerte del
Cap. Gervasio Cárdenas) .
Comandancia General de Coahuila. José Juan Sánchez.
Comandancia General de San
Luis Potosí. Juan J. Amador.
Dirección General de Artillería.
Mé.xico. Gral. Martín Carrera.
Plana Mayor del Ejército. México.
Pronunciamiento de Antonio Palacios en Mazatlán.
Tesorería General de la Federación.

Caja R.Mil/37

1848 (2)

Exp.
l. Ley Orgánica de la Guardia Nacional. Impreso. Varios ejemplares.
2. Listas de exentos de la Guardia
Nacional.
3. Listas de la Guardia Nacional.
Partido de Cadereyta. (Cadereyta, Marín, Cerralvo Agualeguas
y Aldamas).
4. Li tas de la Guardia Nacional.
Partido de Concepción. (Río
Blanco y Concepción).
Oaja R.Mil/38

1948 (3)

Exp.
1. Organización de la Guardia acional. Partido de Linares. ( Linares, Hualahuise y Galeana).
2. Organización de 1a Guardia acional. Partido de fontemorelos. (Monte-Morelos Mota y
China).
3. Organización de la Guardia acional. P a r ti d o fonterrey.
(Monterrey, Guadalupe, an Nicolás de los Garzas Pesquería
Grande, Santiago
Pesquería

Chica, S. Francisco de Apodaca y Sta. Catarina) .

4. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Salinas Victoria. ( Salinas Victoria, Abasolo, San Nicolás Hidalgo y Cañas).
5. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Villa-Aldama
(Villa-Aldama, Bustamante, Valenzuela Sabinas Hidalgo, Vallecilio y Lampazos) .
Caja R.Mil/38-A

1848 (2)

Exp.
1. Guarclia acional Sedentaria, de
todas armas.
2. Guardia Nacional. Simples jornaleros del campo.
3. Fondo de exentos de la Guardia
aciana!.
Caja R.Mil/39

1849 ( 1)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia Militar con el Gobernador.
2. Correspondencia del Gobernador con la Comandancia Militar.
3. Gral. Anastasio Bustamante. División Bustamante.
4. Gral. Francisco Avalas. Correspondencia y expediente de la
organización de la brigada.
5. Grales. José V. Miñón y Fr~cisco Avalas. Brigada "Miñón".
6. Gral. Francisco Mejía. Nombramiento como comandante de
Durango.
7. Gral. Mariano Martíne-z. ombramiento como comandante de
Coahuila.
8. Gral. Vicente Filisola. Supremo
Tribunal de Guerra y Marina.
México.
9. Tte. Cor. Ono!re Díaz. Comandancia de Artillería. Monterrey.
243

�10. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.
11. Comisaría de la Brigada Miñón.
12. Coronel de Caballería Cayetano
Montero.
13. Coronel icolás de la Portilla
Primer Cpo. de Caballería. Camargo.
14. Coronel Rafael Ugartechea.
J5. Coronel José Ma. Morlet. De la
Bdgada Avalos.
16. Tte. Cor. Antonio Tenorio. 4o.
Batn. de Llnea. San Luis Potosí.
17. Tte. Cor. Pedro Quintana.
18. Tte. Cor. José E. Pozas. Comandancia militar de Lampazos.
19. Tte. Cor. Ignacio Rodríguez.
20. Tte. Cor. Manuel Lafuente.
21. Comandante de Es cu a d r ó n
Agustín Romano.
22. Comandante José Quijano. Mayoría de órdenes.
23. Cap. Crispín del Pozo.
24. Cap. José Qui jano. Fiscal de
Causas.
25. Cap. Manuel Barberena.
26. Cap. José Ma. Sánchez.
27. Cap. Doroteo ava.
28. Cap. J. Antonio Arredondo.
29. Tte. Fernando Nieva. Primer
Cuerpo de Caballería.
30. Tte. icolás Gorostieta.
31. Tte. Juan J. Sánchez.
32. Tte. José María García.
33. Tte. Ramón Quintana.
34. Primer Ayudante José Ma. Pa-

tiño.
35. Primer Ayudante de Inf. Antonio Cortazar.
36. AlféJ·ez Gregorio Cisneros.

2. Comisario del Cuerpo de Ejército Miñón.
3. Comisario General de Coahuila.
4. Comandancia General de Chihuahua.
5. Comandancia General de Guana juato.
6. Comandancia General del Estado de México.
7. Comandancia General de Querétaro.
8. Comandancias de Matamoros y
Tampico.
9. Comandancia General de San
Luis Potosí.
10. Comandancia General de Zacatecas.
11. Cuerpo Médico Militar.
12. José Emeterio Pozas, Subinspector, y Juan A. Zambrano, Subintendente, de las Colonias Militares.
13. Listas de jefes u oficiales retirados.
14. Cap. retirado Gregorio Pérez.
(Del Ejército Trigarante).
15. Documentos del cabo Domingo
Coronado.
16. Depósito de Reemplazo. San
Luis Potosí.
17. Armas y familias para la hacienda de Mamuljque.
18. Tribunal de Circuito de Monterrey.
19. Juzgados militares.
20. Correspondencia con los jueces
constitucionales.
21. Quinto Batallón de Línea.
22. Gavilla de Ignacio Flores.
23. Junta Patriótica de Monterrey.
24. Correspondencia con diversas
personas.
Caja R.Mil/42

Caja R.Mil/40

1849 (2)

Exp.
1. Comandancia General de Coahuila.

244

1850 (1)

E»'P1. Comandancia General de Nuevo León. Gral. Antonio María
Jáuregui.

2. Comandancia Militar de Monterrey.
3. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.

4. Comandancia de Artillería.
5. Inspector General de las Colonias
de Oriente. Gral Antonio María Jáuregui.
6. Sub-Inspección de las Colonias
Militares de Oriente. Tte. Cor.
Emeterio Pozas.
7. Brigada Avalos. Gral. Francisco
Avalos. Matamoros.
8. Comandancia Principal de Lampazos. Tte. Cor. Emeterio Po-

zas .
.9. Quinto Batallón de Línea.
10. Primer Cuerpo de Caballería.
11.

12.
13.
14.
15.

16.
17.
18.

Coronel Nicolás de la Portilla.
Matamoros.
Primer Batallón de Línea.
Listas de revista.
Primer Cuerpo de Caballería.
Capjtán graduado Teniente Fernando de Nieva.
Caballería PresidiaL Comandante Alejandro Prada. Carrizal.
Comandante de Escuadrón, reti•
rado, Manuel Rudecindo Barragán.
Cap. Miguel Zaragoza.
Comandante Crispín del Pozo.
Segundo cabo de la Comandancia General.

Caja R.Míl/43

1850 (2)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia General con el Ministerio
de la Guerra.
2. Plana Mayor del Ejército. México. Gral. Manuel Ma. Lombardinj_
3. Fiscal de Causas de la Comandancia General.
4. Consejos de guerra. (Al Subte.
Manuel Ma. Lachica y Sgto.
Francisco Ve lasco).

5. Juzgado de Distrito de

uevo
León, residente en Matamoros.
Lic. Francisco Valdés.
6. Ccmandan.cia del Contrarresguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Comandante Ignacio
Vergara.
7. Supremo Tribunal de Guerra.
México. Gral. Vicente Filisola.
8. S~prema Corte de Justicia. México.
9. Dirección de Ingenieros. México.
Casimiro Liceaga.
10. Administración de las Aduanas
Marítima y Fronteriza de Camargo. Antonio Muguerza.
11. Aduana Marítima de Matamoros. Juan N. Rábago.
12. Administración General de la
Renta de aipes. México. Joaquín de la Cadena.
13. Comandancia General de Coahuila. Gral. Nicolás Mendo2a.
14. Comandancia Militar del Saltillo. Comandante José Guijarro.
15. Comisaría General de Coahuila.
Nicolás de Arredondo.
16. Comandancia General de Tamaulipas. Gral. Francisco de Garay.
17. Comandancias Generales de los
Estados de Chihuahua, Durango,
México, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Zacatecas y Tulancingo.
18. Correspondencia de la Comandancia General con diversas autoridades políticas.
19. Memoria de la Comandancia
General, de 1850.
20. Presupuesto de la construcción
del cuartel de Capuclúnas.
21. Sobre el despacho del capitán
José Mugarrieta.
22. Sobre licencia ilimitada para
Aguascalientes al Gral. Francisco Mejía.
23. Reclamo del soldado del So. Batallón, Manuel AyaJa.
245

�24. Sobre desafuero de un criado del
coronel Montero.
25. Sobre desafuero del subteniente
Luis Zambrano.
Caja R.Mil/44 1850 (3)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia acional.
2. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.
3. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.

2. Organización de la Guardia Nacional Sedentaria. Caballería.
3. Organización de la Guardia Móvil. De las tres armas.
4. Temas de plana mayor, de los
cuerpos de Guardia Móvil Sedentaria.
5. JhtaIJón de Guardia ,.,fóvil. Coronel Felipe Sepú1veda.
6. Jurados de Guardia
acional.
7. Estados de fuerzas y armamentos de la Guardia Nacional.
Caja R.Mil/46

CajaR.Mil/45

1850 (4)

Exp.
1. Organiza ión de la Guardia Nacional. Infantería.

246

1850 (5)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia
Nacional, de los pueblos del estado.

¿SEFARDITAS EN EL NUEVO REINO DE LEóN?

EuoENro

DEL

Hovo

Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

E u A Historia del Nuevo Reino de León, Siglos XVI y XVII, escrita
por el autor de este pequeño ensayo, y que actualmente está en prensa y
próxima a aparecer, hicimos una amplia investigación sobre el tan controvertido tema de la "Judería en Monterrey'' en el siglo XVI, investigación
que arrojó datos muy interesantes e inesperados para nosotros: de un total
de 259 personas que logramos registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, conjeturamos que 177 de ellas eran de ascendencia judea-portuguesa, lo que da
un porcentaje del 68.3%. En otras palabras, los datos que proporciona esta
investigación, nos llevan a concluir que en la segunda mitad del siglo XVI,
penetraron al noreste de la Nueva España gran número de sefarditas; que
en ellos se apoyó Luis Carvajal y de la Cueva en su intento de fundar un
" uevo Reino de Le6n" -hemos podido demostrar que él y casi todos ellos
provenían de la "Raya de Portugal", frontera entre el "Viejo Reino de
León", en España, y la provincia de Traz-os-Montes, en Portugal-; muchos de estos sefarditas se avecindaron en tierras de Nuevo León y Coahuila
y de ellos -a través de un complejo mestizaje- desciende un alto porcentaje de la población actual originaria de dicha regi6n; se observa, además,
que todos estos colonos de origen sefardí estaban muy unidos, formando
clanes o, cuando menos, grupos familiares de gran cohesión, dentro de los
cuales había una clara tendencia endogámica, con matrimonios entre parientes muy cercanos; así llegaron a formar una comunidad muy cerrada,
de carácter aristocrático, de la cual salían lo mismo los funcionarios públicos
que los jefes militares, los encomenderos que los comerciantes, y .a la que
pertenecían las gentes de mayor significación social y económica; y que impuso su tónica a la vida de la región y aun a la política de los primeros

247

�gobernadores del Nuevo Reino de Le6n. Lo que consideramos una mera
fantasía, una pobre creación novelesca sin apoyo documental ninguno, es la
"Juderia en Monterrey", con su sinagoga y sus ritos públicos, que tan minuciosamente describen Charles K. Landis, David Alberto Cossío y Vito Alessio Robles, quienes, con gran ligereza, hablan espedficamente de Monterrey,
como si esta ciudad hubiese sido el único sitio de la ueva España con población sefardita, cosa falsa, ya que éstos se encontraban repartidos por todo el virreinato. ¿Por qué don Vito no escribió sobre la "Judería en Saltillo",
o la "Judería de Pachuca" o la de la ciudad de México, como lo hizo sobre
la "judería en Monterrey''? El ilustre historiador saltillense llega a decir que
"los contados habitantes de Saltillo ( se retraían) de cualquier comercio con
aquéllos (los habitantes de Monterrey) señalados como herejes". Sólo vemos
con esta frase la expresión de esas pequeñas pasiones de campanario, inevitables entre poblaciones vecinas. Insistimos en que todo lo que se ha dicho
hasta ahora sobre el tema, sólo son fantasías y afirmaciones gratuitas, ya que
no se dispone del más pequeño dato que pennita adentrarse en el problema
y llegar a saber algo sobre la vida religiosa, que en la intimidad de la familia, vivían aquellas gentes. Los documentos inquisitoriales relativos al noreste de la Nueva España son mucho muy escasos y todos de fechas muy
tempranas y casi ninguno se refiere al Nuevo Reino de León. S61o recordamos la "Autobiografía" de Luis de Carvajal el mozo, en la que nos dice
haber guardado la Ley de Moisés en las minas de San Gregario, o a Manuel de Herrera, pariente de Gaspar Castaño de Sosa, degollando un gallo
de la tierra (un guajolote), según el rito judío, en una estancia llamada
Los Ojos "que es en la gobernación del dicho Gobernador Luis de Carvajal".
No hay la más remota posibilidad de encontrar unas "memorias", o unas
"confesiones'', o un "diario intimo", o el relato de un viajero describiendo
las costumbres o hablando de las creencias. Además, lo único que nosotros
hemos podido documentar es la presencia -en el noreste de México, en el
siglo XVI- de numerosas personas de origen sefardí, pero no necesariamente
jadaizantes, cosas en el fondo muy diferentes. Otro factor que debemos tener muy presente, es el grado de a1ejamiento de cada uno de estos sefarditas
al origen del grupo: los hay nacidos en Portugal; en el Reino de León o
en E.wemadura; los hay naturales de evilla, de Granada, o de algún otro
lugar de Andalucía; los hay nacidos en México, en la Puebla de los Angeles,
en Zacatecas o en algún otro lugar de la Nueva España; los hay que son
hijos de padre y madre "conversos" y los puede haber -rara excepciónen que alguno de sus progenitores fuese "cristiano viejo"; y los hay negro
mestizos y mulatos. Por nuestro conocimiento de los procesos inquisitoriales.
sabemos que entre ellos había muchos matices religiosos desde el sabio rabino hasta el ignorante soldado o labrador, desde el apasionado fanático has248

ta el sincero converso, pasando por los vergonzantes, los cobardes, los tímidos, los prudentes, los disimulados, los tibios, los indiferentes, los acomodaticios, etc. Hacemos nuestras las palabras de A. Domínguez Ortiz, citadas
por Ascensio en "La peculiaridad literaria de los conversos" en Anuario de
estudios medievales, núm. 4, Barcelona, 1967, pp. 327-351, quien dice: "Aún
tiene menos sentido englobar en una sola clase a los judíos personalmente
conversos y a sus descendientes, de los que a no pocos tocaba un remoto
vestigio, una gota de sangre quizás ignorada del propio interesado". Así,
siempre quedarán abiertas múltiples interrogaciones: ¿Cuántos de aquellos
sefarditas aún eran judaizantes al entrar al uevo Reino de León y en qué
grade seguían creyendo y practicando "La Ley vieja de Moisés"? ¿Las familias practicantes, si las hubo, hasta cuándo siguieron. siéndolo y cuáles fueron los pasos del sincretismo judea-cristiano? ¿ Desde cuándo, c6mo y por
qué llegó a desaparecer totalmente, en esta región, la tradición mosaica?
¿ Queda algo de ella? Preguntas que, con excepción de la última, nunca llegarán a ser contestadas documentahnente.
El problema que se plantea es del mayor interés, sugestivo y apasionante,
ya que sabemos c6mo, en otras regiones del mundo, las comunidades sefarditas se han caracterizado por su constante y firme fidelidad a la ley mosaica, por su espíritu eminentemente conservador y por su profundo apego
a las tradiciones y costumbres de su raza, al grado que las familias que descienden de aquellos judios expulsados de España en el siglo XV, siguen hablando español, cantando romances y, algunas, guardando celosamente la llave de la casa que sus remotos antepasados habitaron en España. Además1
a pesar de expulsiones, persecuciones inquisitoriales y aún de progromos, los
grupos sefardíes siguen viviendo fieles a su tradición y como grupos minoritarios, aún dentro del mundo hispánico, tal es el caso de los "chuetas" de
Palma de Mallorca, recluidos en "la calle" que conserva todas las características de la antigua aljama o ghetto medieval; o los cripta-judíos de tierras
de Braganza, Traz-os-Montes o la Beira, en Portugal -región de donde procedían los sefarditas pobladores del Nuevo Reino de León- que han llegado
hasta nuestros días fieles a su tradición; o bien, caso de especial interés para
nosotros, esa comunidad sefardita de que nos habla Monín en Los judíos en
la América Española ( 1492-1810), Buenos Aires, 1939, pp. 135-136. "En
la actualidad, dice, existe en Curucuatln {Chile) una tribu Bmei Sion que
afirma que desciende de los primeros marranos (judíos conversos) que llegaron a Chile en los comienzos del siglo XVII. Ellos practican antiguas tradiciones y ritos, mezcla de ceremonias judaico-cristianas y están adheridos
a la Iglesia Hebrea; forman un núcleo de más o menos 600 familias y se
casan preferentemente entre sí". Parece ser que hasta mediados del siglo XIX
los cripta-judíos seguían formando pequeñas comunidades en España, prin249

�cipal.mente en la "Raya de Portugal" -sobre el tema se puede consultar
a Caro Baroja: Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, Madrid, 1961, Vol. III, pp. 148-162- y se dice que algunas de estas comunidades aún perduran en tierras de Salamanca y en Talavera la Real, lugar
situado un poco al oriente de Badajoz. Tenemos vagas noticias de la persistencia de algunas de estas comunidades judías en México que, como en
el caso de la de Chile, se dicen descender de los cripto-judíos novo-hispanos
y conservan algo de su tradición mosaica; se nos ha hablado de un grupo
indígena en el barrio de Peralvillo, en la ciudad de México, y otro en algún pequeño lugar del centro del país, no recordamos si en el estado de Hidalgo o en el estado de México. Aqui surge otra interrogante. ¿ Por qué el
grupo sefardí del noreste de la ueva España perdió, o no llegó a tener,
esa vitalidad que ha hecho posible que otros grupos lleguen hasta nuestros
días? ¿Por qué no dejó huellas perceptible ? o ¿En realidad no las dejó?
Creemos que lo único que podría llegar a revelar algo de esta apasionante
incógnita, sería la investigación folk1órica, disciplina que está fuera de nuestro campo y de nuestras posibilidades, pero que sospechamos muy prometedora, ya que los elementos folklóricos son de una increíble persistencia y
vitalidad; además, accidentalmente, en simples lecturas de información, o
por nuestro escaso y fortuito trato con gentes de la región en estudio, hemos
llegado a advertir algunas curiosas y significativas semejanzas entre el folklore neoleonés y coahuilense con el folklore sefardí de la cuenca mediterránea, especialmente de Sal6nica; o con el folklore de los cripto-judíos nov0hispanos del siglo XVTI, como aparece en los procesos inquisitoriales; pero,
entiéndase bien, sólo se trata de semejanzas en las que no hemos llegado a
profundizar, de las que ni siquiera podríamos decir con certeza, si sólo se
dan en esta región o si se presentan también en otros lugares; ni si son típicamente sefardíes o si pertenecen al transfondo común de los pueblos hispánicos o a la tradición mediterránea. Creemos que antes de llegar a ninguna conclusión habría que investigar cuidadosamente muchas cosas: ¿Hay
verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente
de una clll'iosa y fortuita semejanza? ¿Qué tan antiguo es el fenómeno folkl6rico registrado en el noreste de México? -por ejemplo, la costumbre de
circuncidar a los recién nacidos está muy extendida en la ciudad de Monterrey, pero hemos podido constatar que es tan sólo una influencia, muy reciente, de la preocupación higienista norteamericana y una imitación de sus
técnicas clínicas. ¿Es o no es exclusivo de la región en estudio y, por otra
parte, pertenece el elemento folklórico a la tradición sefardí? ¿ Cuál es su
grado de semejanza? Es obvio que para poder dar una respuesta seria y
confiable a estas preguntas, hay que partir de un detallado y profundo cono-

250

cimiento de los dos folklores que se comparan, conocimiento que estamos
muy lejos de poseer.
Tan sólo para apoyar nuestra conjetura de que el estudio del folklore podría revelar las huellas del paso del grupo sefardí por estas tierras; como
un ejemplo de las posibilidades que ofrece este campo de la investigaci6n y
con el deseo de despertar el interés de los folkloristas, señalaremos aqui algunas de esas semejanzas de que hablamos atrás:
Uno de los fenómenos lingüísticos más perceptibles y singulares del noreste
de México es la pérdida de la "y" intervocálica: $altillo
Saltío, membrillo
membrío, tortilla
tortía, cabellos
cabeos, doncella
donsea,
etc., fen6meno que aparece muy generalizado en el habla sefardí; tenemos
ejemplos de Salónica, Lárissa, Mármara, Rodas, Orán, Tetuán, Alcazarquivir y Larache, todos tomados exclusivamente de Poesía tradicional de los judíos españoles de Manuel Alvar, México, 1966; escojamos algunos de ellos:
"Se aparan damas y donseas por ver esta maravía", cantan aún los sefarditas de la Isla de Rodas (Alvar: 97-2); y los judíos marroquíes de Orán
o de Tetuán: "y a Jimena la enserrara en un castío de vidro" (Alvar: 1-6):
en un canto de boda de Sal6nica se dice: "entre la mar y el río nos creció
un árbol de bembrío (por membrillo)", (Alvar: 148-4 y 5); en la lejana
islita de Mármara, frente a Constantinopla, aún se escucha cantar: "Que
miremos sus maravías, que mos hace el Dió de en alto" (Alvar: 39-19).
Quisimos seguir un poco la pista a este interesante fenómeno lingüístico y
encontramos datos muy significativos, que vamos a señalar aquí someramente: dentro del mapa lingüístico de España la pérdida de la "y" intervocálica sólo se presenta en el dialecto leonés, desde Asturias hasta Cáceres,
es decir, en la ''Raya de Portugal", de donde procedía un alto porcentaje
de los primeros pobladores del Nuevo Reino de León, que por algo se llamó
así. Vicente García Diego en su Manual de dialectología española, Madrid,
1946, dice: "(En asturiano y leonés). En las palabras en illo, adoptadas
del castellano, suele también perderse (la 'y' después de 'i') en las más
usadas: morcía
morcilla, mantía
mantilla. También se da el caso
de pérdida de 'y' después de 'e', etc." (p. 161); y añade más adelante (p.
324) : "Como en el asturiano y leonés la 'y' intervocálica tras 'i' se pierde ( en el judeo-español) : .. .La 'y' procedente de '11' también puede perderse (como en el asturiano y leonés): ... después de 'e', como sentea
centella". Alonso Zamora Vicente en su Dialectologia Española, Madrid,
1960, apoya Jo dicho por García Diego: "En los casos frecuentes de evolución a 'y' mediopalata), esta consonante puede perderse (en el leonés) detrás de 'i' .. .La pérdida se produce -o puede produCÍl'see-- también en las
voces castellanas acomodadas a la fonética asturiana: mocía
morcilla,
mantia
mantilla. Asimismo existe la pérdida detrás de 'e', etc." (p. 108);

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

251

�y hablando del judea-español, añade: "Queda por registrar, en este análisis
del veísmo, la pérdida de la 'y'. Ocurre en varias regiones yeístas en contacto con 'i' acentuada, y también, en menor escala, tras 'e'. La pérdida
está registrada en el judeo-español de Constantinopla, Salónica y Marruecos:
cuchío, anío, gaína, estrea. En el norte de Africa: casúo, frenío, bolsío,
anío, etc."
"En España ha sido señalada la desaparición de 'y' junto a 'i' tónica
-también, aunque menos, tras 'e' -por varias comarcas leonesas", (p. 68) .
Debo insistir en que los datos, atrás señalados, no pueden ser más significativos, ya que los más antiguos pobladores del noreste de la Nueva España, en gran número, eran de dialecto leonés y de origen sefardí.
Otra curiosa semejanza la encontramos en el empleo del arcaísmo huerco
o güerco, tanto en la región de nuestro estudio, como entre las gentes de
habla sefardí: La palabra viene del clásico Orcus, dios de los Infiernos y
que en el español medieval vino a significar el diablo o el infierno; la palabra desapareció de nuestro idioma y sólo se conserva en el habla sefardí
con esos significados o con el de "Angel de la Muerte"; en la región de
nuestro estudio está extendidísimo el uso de esta palabra, sólo que con un
misterioso, en apariencia, cambio de significado: con esa palabra arcaica se
designa a los niños y muchachos en general; creemos que en el fondo de
la significación hay algo de reprimenda u ofensa -aunque muchas veces
se use en tono cariñoso-- siendo equivalente al "demonio de muchacho",
"dernontre de muchacho", utilizadas en otras regione del país. Entre los
cripta-judíos novohispánicos, la palabra güerco se empleó también con el
sentido de "condenado", del que no se salvará, del que irá al Infierno y,
también fue "palabra de suma ignominia con que los de esta incrédula naci6n (la judaica) motejan a los cristianos", como declaró ante la Inquisición
doña Micaela Enrlquez en 1648. (García: Autos de fe, p. 243). Creemos
que la cita anterior nos da la clave de estos "güercos" del noreste de México. A través de los procesos inquisitoriales hemos llegado a constatar que
entre los sefarditas novohispanos los niños no eran iniciados en la "Ley vieja
de Moisés" antes de los 13 6 14 años, por temor a sus indiscreciones o imprudencias, que podrían llegar a descubrir a toda la familia ante la Inquisición; así el niño, y aun el muchacho, se mantenían cat6licos hasta esa edad,
es decir, eran güercos, condenados al Infierno por no ser aún judíos. En el
centro del país se emplea la expresión: "Condenado de muchacho". En el
noreste, a lo largo de los siglos, la palabra se conservó, apartándose más y
más de su significado original, hasta llegar a ser, simplemente, sinónimo de
niño.
Ya en otro campo, el de las supersticiones, mencionaremos el ademán, tan
común en el noreste de México, de pasar la mano sobre la cara y la cabeza

252

de un niño para evitar hacerle "mal de ojo" y que registra Michael Molho
en Usos y costumbres de los sefardíes de Sa16nica, Madrid, 1950. El ademán,
lo mismo en Salónica que en la región de nuestro estudio, va generalmente
acompañado de una invocación, como "Dios te guarde", dicha en voz muy
baja o mentalmente. En Nuevo Le6n hay la creencia de que se evita el "mal
de ojo" tocando el objeto en riesgo, así, por ejemplo, si una persona dice
que una planta está muy bonita, inmediatamente el dueño de dicha planta
corta una ramita y se la entrega al que hizo el elogio; no hemos podido
indagar si tal costumbre exi te entre los sefarditas. e nos ha informado
que entre los campesinos de la región cítrica de uevo León -posiblemente
se extiende por todo el noreste-- se conserva la co tumbre de no tirar ni
cabellos, ni dientes, ni uñas, sino que de los primeros hacen molotitos y envoltorillos de los otros y los depositan entre los sillares que forman las paredes
de las casas. En Jo procesos inquisitoriales contra judaizantes de los siglos
XVI y XVII, en la Nueva España, encontramos que era costumbre general
guardar dichas cosas para enterrarlas, junto con el cuerpo, al morir la persona; en un edicto inquisitorial citado por J. J. Rueda en Herejías, etc., p.
86, se hace una lista de los actos por lo cuales se puede llegar a descubrir
a los cripto-judíos, y uno de ellos es que " ...cortándose las uñas y las puntas de los cabellos guardándolos o quemándolos..." Entre los sefardíes novo-hispanos del siglo XVII existía una curiosa superstición -mencionada en los
procesos- que consistía en volver a cubrir la cama al levantarse, por creer
que si se dejaba descubierta se acostarían en ella los difuntos; se nos ha
informado que en algunos pueblos de Nuevo León, en forma ba tante esporádica, se conserva esta costumbre, no pudimos saber si es también por
el temor a los muertos. La cura del "susto", mediante un huevo, es igual,
en todos sus detalles, como se practica actualmente en uevo Le6n a como
aparece descrita en los procesos inquisitoriales. Los niños de Monterrey jue.
gan a la "pericocha", juego idéntico al de los "palico" que juegan los
niño sefardíes de alónica; no sabemos qué tan antiguo sea el juego en
Nuevo León; otro juego de los niños regiomontanos es cazar mariposas, en
la época de la gran migración, para comerciar con ellas mediante un curioso y complicado canje, costumbre semejante al canje de mariposas del
capullo de la seda de los niños sefardíes de Sal6nica.
Un gran conocedor del folklore neoleonés, el señor ...Rivera anta Cruz,
nos informa que el conjunto de tambor y darinete, típico de uevo León,
sólo se encuentra en España, en la región de Extremadura, con la interesante
circunstancia de que en ambas regiones el clarinete es en ' sí"; los hermosos
yugos para uncir los bueyes que se labran en el noreste de México, tienen
u antecedente en "La Raya de Portugal".
Veo que contra lo que había prometido páginas atrás, me he metido en

253

�campo ajeno y por eso terminaré repitiendo las preguntas que ya antes había hecho: ¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se
trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ qué tan antiguo
es el fenómeno folklórico registrado en el noreste de México? ¿Es exclusivo de la región en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea? ¿ Cuál es su grado de semejanza con el fenómeno sefardí? Para dar
respuesta satisfactoria a estas y a otras muchas preguntas habría que realizar una amplia y profunda investigación que no se ha hecho hasta ahora.
GENERAL
Bmuoo R.\F ÍA

Bosquejos histdricos, México,
1938, pp. 94-107.
ALVAR, MA uEL, Poesla tradicional de los judíos españoles, México, 1966.
AsENsto, EuoENio, "La peculiaridad literaria de los conversos" en Anuario de estudios medievales, núm. 4, Barcelona, 1967, pp. 327-351.
CARO BAROJA, JuLio, Los judíos en la España moderna y contempordnea, Madrid,
1961, 3 vols.
CAavAJAL EL vozo, Luis DE, "Autobiografía" en Procesos, etc., México, 1935.
Cossfo, DAVID ALIIERTo, Historia de Nv.euo León, Monterrey, 1924-1926, 6 vols.
GAu.tÉs DE FUENTES, ALVARO y Dnmo CATALÁN Ml:NÉNDEZ PmAL, Trabajos sobre
el dominio románico leonés, Madríd, 1957.
GARcfA, GENARO (ed.), .Autos de f, de la lnquisicidn de México con extractos d1J sus
causas, I 646-1648, México, 1910. (Documentos inéditos o muy raros para la historia de México, 28).
GAROÍA D1Eco, V1cENTJ!, Manual d, dialectología española, Madrid, 1946.
J1vÉNEZ RuwA, Juuo, Herejlas y supersticiones en la Nueua España. (Los hettrodoxos en México), México, 1946.
LAN01s, CHARLES K., Carauajal (sic), the Jew, a Legend of Monterrey, Mexico, Vincland, . J., 1894.
Mou10, M1cHAEL, Usos y costumbr1u de los sefardíes de Saldnica, trad. del francés,
F. Pérez Castro, Madrid, 1950.
MoNIN, JosÉ, Los judíos en la América Española, (1492-1810), Buenos Aires, 1939.
Z.u.roRA VXCENn, ALONSO, Dialcctologla española, Madrid, 1960.

ERNESTO WTUCHE

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Ai..Ess10 RosLEs, V1To, "La judería de Monterrey" en

254

JUAN IG AGIO RAMóN
UEVOLEO tS DE LA INSURGENCIA

antes de abordar nuestro tema y para irnos situando en
la época a que voy a referirme, permítaseme relatar valiéndome de don
Luis Castillo Ledón, una curiosa coincidencia que no todos conocen, relacionada con los principales actores de la Revolución de Independencia:
El 9 de octubre de 1800, siendo don Miguel Hidalgo y Costilla cura párroco de San Felipe, Gto., es invitado para que vaya a San Luis Potosí a
la bendición del Santuario de Guadalupe, acabado de construir, y cante en
él la primera misa. No era la primera vez que se le distinguía de este modo:
poco antes, los padres filipenses de Querétaro lo habían invitado a la inauguración de una capilla, para que oficiara y pronunciara en ella el primer
sermón. Había sido rector y maestro durante muchos años del Colegio de
San Nicolás en Valladolid, uno de los mejores planteles de enseñanza superior en la Nueva España; habían pasado por sus manos varias generaciones
de sacerdotes y su fama de sabio y orador elocuente se extendía por todaJ
partes. (Todavía luce en la fachada del Santuario de San Luis una amplia
placa de mármol de Garrara, con la inscripción que recuerda el haber sido
inaugurado aquel templo por el Padre de la Patria).
Se tiene dispuesto un vasto programa de fie tas religiosas y profanas que
durará varios días, para mayor solemnidad de la consagración y, a la vez,
con el propósito de recaudar fondos destinados a la terminaci6n del Santuario. Inícianse las fiestas con una corrida de toros a la que asisten ocupando el palco de honor: el intendente de la Provincia, el jefe de las armas que lo era el Tte. Coronel don Félix María Calleja del Rey; el Cura
don Miguel Hidalgo, huésped de honor, y otras personas importantes del lugar. Se da la señal para que empiece la lidia, y, por primera vez en San
AMABLE LECTOR:

255

�Luis -lo que causa sensación-, "se hace un despejo" por tropas del Ejército. Era éste un atractivo más del espectáculo y consistía en una serie de
maniobras de conjunto, de gran lucimiento cuando se ejecutaban con precisión y marcialidad. Esta vez ejecuta la maniobra irreprochablemente la
Primera Compañía del Regimiento de la Reina, al mando de un apuesto
teniente de dragones llamado Ignacio Allende, joven impetuoso, atlético, marcial y hábil jinete que aJlí mismo jinetea un toro bravo. Travesuras de
éstas le ocasionaron una ligera desviación de la nariz que marcó su fisonomía para toda la vida. Así, por primera vez hállanse reunidos don Miguel Hidalgo, don Félix Maria Calleja y don Ignacio Allende, tre nombres
célebres que habrían de barajarse diez años después en un póker de tragedia.

I
Debo anticipar que con la presente e&gt;.-posición no pretendo enriquecer la
historia de uevo León con datos inéditos. Son muy escasos los que he podi&lt;lo recoger acerca de don Juan Ignacio Ramón de Burgos, personaje del
que generalmente se sabe poco o nada cuyo nombre lleva una calle de MontetTey y otra de Lampazos, y en cuyo honor y el de su hermano don Buenaven tura se bautizó con el nombre de Villa de los Ramón a un municipio
de nuestro Estado. Hurgando afanosamente en los archivos de la Parroquia
y del Ayuntamiento de Lampazos, de donde se le supone originario, encontré noticia de muchas personas de apellido Ramón desde 1725 ( don Miguel,
doña Ignacia, don Ignacio ... ) todos elJos clasificados como "españoles de
esta villa", seguramente criollos porque otros están como "mestizo ", "tresalbos", "indios" o •~ulatos". Claro que no apareciendo constancias f ehacientes, no sabemos nada cierto acerca del origen de don Juan Ignacio, sino la sola presunción de que existiendo en Lampazos varias familias de e
apellido desde veinte años antes de su aparición en escena, él mismo haya
pertenecido a alguna de ellas. Aunque, en rigor, no tiene importancia el hecho accidental de que una persona haya nacido en determinado punto llámese Corralejo, Guelatao o an Francisco de Apodaca; como tampoco lo
tiene el color de su piel, su modo de caminar o el perfil de su nariz. Lo
que importa a la historia es la huella, buena o mala que a su paso deja por
el mundo. Lo reclamamos los lampaceases porque ahl vivió los mejores veinte
años de su vida ejerciendo autoridad y, por supuesto, influyendo fuertemente
en la fisonomía social de nuestro pueblo. Sólo se sabe de buena fuente,
que nuestro héroe vino al mundo en 1753, el mismo año en que hizo lo

256

propio don Miguel Hidalgo. Ambos pues, andaban por los 57 -no jóvenes, pero tampoco ancianos- cuando fueron fusilados en Chihuahua.
Don Juan Ignacio asoma por primera vez a nuestros registros parroquiale en 1789 apadrinando un bautizo acompaiíado de su esposa, doña Josefa
de la Garza. Y en junio del año siguiente es bautizada una hijita de ambos;
pero había servido como soldado de la Compañía Presidial de la Bavia desde
el 30 de abril de 1774, ascendido a sargento el 29 de junio de 1779 y en
1783 a alférez de la Compañía de altillo. El 2 de junio de 1784 es ascendido a teniente y sirve en las Compañías Primera y Segunda Volantes del
uevo Reino de León. Participa en seis campañas generale contra los indios y es herido en tres ocasione . El 91 obtiene el grado d primer teniente,
el 92 el de Comandante de la Compañía de Lampazos y el 97 se le nombra, ad más, ''Tt:niente de Gobernador Subdelegado en la Punta de lo Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicción'. (Papeles de la Iguana en el
Archivo General del Estado de N. León) .1 Su hoja de servicios consigna
"valor acreditado, capacidad regular, buena conducta y esmero en los asuntos que se ponen a su cuidado'.
Este último puesto que como se comprende, significa mando poütico y
militar, lo desempeñó don Juan Ignacio hasta 1810 en que por órdenes de
Calleja reúne parte de la Compañía Veterana de Lampazos, alista otras fuerzas y pasa a Monterrey como segundo comandante de las armas de la provincia ( el primero era el gobernador). Veinte años sin más interrupciones
que las cortas ausencias a que se veía obligado para salir en persecución de
los indios que asolaban las rancherías y amagaban poblaciones· o para custodiar las remesas de plata que todavía en ese tiempo prodigaba la mina de
la Iguana. Remesas que era preciso conducir a lomo de mula por Vallecillo,
Sabinas, Monterrey y altillo hasta Matehuala donde estaba la casa de moneda más cercana.
Lampazos era entonces una punta de lanza de la civilización en la frontera, "tierra de gu rra»
le llamaba. No la frontera con el exterior porque más al norte se hallaban todavía las provincias de Nuevo antander (hoy
Tamaulipas) y la de Texas con sus llanuras inmensas; sino la frontera con
' tierra de indios'' y lugar de paso de éstos en sus incursiones al interior del
país.
umerosas tribus o "nacione de indios salvajes", nómadas, rebeldes
a toda disciplina e impermeables al Evangelio y al Silabario, a quienes ra
preciso tener a raya. Y para proteger aquel frente de "los insultos de Jo
bárbaros", como entonces se decía, el gobierno colonial procuraba mantener
siempre una guarnición competente en la Villa de la Punta de Lampazo
-llamada así porque el poblado se reclina sobre la falda del cerro de Lam1

Iníormaci6n proporcionada por el Sr. Profr. Israel Cavazos Garza.

257
1117

�pazos, precisa.mente donde éste viene a morir en forma de punta-. Era de
ley y de costumbre que Los habitantes hábiles para combatir se presentaran
montados y armados, al toque de alarma. En el patio de cada casa había
un caballo dispuesto y detrás de cada puerta una carabina o una lan?.a.
Reminiscencia que quizá explique por qué de Lampazos pudo salir andando
el tiempo, contingente generoso de hombres avezados a las fatigas y a los
rigores de la guerra, en las diversas turbulencias de la romántica vida de
México.
¡ Los indios! ¡ Los indios! Estas dos palabras que nada dicen a las generaciones de hoy, eran entonces voz de alarma, toque de rebato, llamada
angustiosa y grito de espanto de las familias amenazadas de pillaje, de tormentos y de muerte. Cuando los españoles de la conquista pisaron tierras
de América, las hallaron ocupadas por aborígenes qu poseían una civilización más o menos cruda, pero civilización en algún a pecto más avanzada
que la del viejo mundo. Había organización política y religiosa, se cultivaba
la tierra y se explotaban las minas; habí~ en suma, hábitos de orden y de
trabajo. Pero eso era en el centro y sur del país, así como en sus costas orientales. Y si fue posible a un puñado de españoles someterlos, se debi6 al
genio y aJ arrojo de Cortés, a la alianza generosa y leal de Tlaxcala y al fanático y absurdo pavor que convirtió en un miserable al valeroso Moctezuma
Y la Colonia fue a su ez posible, porque los pueblos se resignaron y sometieron incomprensible y fatalmente. Los indios de estas tierras norteñas, en
cambio, no se sometían, eran bárbaros, literalmente bárbaros. Ya lo decía
don Alonso de León a mediados del siglo XVII: "Todas las naciones, así
del viejo mundo como del nuevo mundo, por bárbaros que hayan ido han
llegado a tener dioses a quienes adorar, reverenciar (y temer)· no las que
han habitado y a1 presente habitan este uevo Reino de León. Aquí sólo
el hombre, dejando la naturaleza, se ha convertido en fiera ... es cruel, naturalmente feroz y vengativo. . . enemigo de todo lo creado ..." Y lo eran
hasta entre ellos mismos: ab.µidonaban a sus más cercanos parientes cuando
éstos enfermaban o envejecían, y practicaban el canibalismo. 11 No cultivan
ni siembran -sigue diciendo don Alonso-, viven en la ociosidad ... de modo
que como se alimentan de frutos silvestres, engordan cuando éstos abundan
y andan flacos y agalgados en invierno". Todavía un siglo después se consigna que "no tenían templos, ni ídolos y que sólo algunas tribus tenían una
idea confusa de rnos, a quien llamaban 'Capitán Grande'. Y otras adoraban al sol, de lo que nos queda vivo recuerdo -dice el Dr. Gonzalitosen el escudo de armas de la ciudad de Monterrey". Lo cual, inferimos, acusa indudable evolución mental: ya no comerían gente como en los tiempos
de don Alonso de León; pero todavía en 1815 el gobernador don Joaquín
Arredondo pedía ayuda a los habitantes de la provincia. . . "para auxiliar a
258

las tropas de la frontera, que persiguen a los bárbaros que en grandes gavillas se arrojan sobre ranchos y haciendas, destruyendo los bienes de campo
y matando a cuantos encuentran o Jlevándoselos para martirizarlos". Más
tarde don Juan Zuazua aprendió desde muy joven el oficio de soldado luchando rudamente con los indios hasta casi exterminarlos, y al Gral. don
Francisco Naranjo le tocó al fin acabar con ellos y devolver la paz a los
espíritus.
Pues bien, en la tarea penosa de contener esas hordas de salvajes para
seguridad de la provincia, emple6 don Juan Ignacio Ramón lo mejores
años de su vida. En eso, en administrar justicia como teniente de gobernador
y también, como dejamos apuntado, en proteger como "capitán a guerra",
las riquezas de la Iguana. Sabido es que la mina de la Iguana, el llamado
"lagarto de plata'' que dio nombre de Iguana al Jomerío en que se hallaba
-40 kilómetros al -E de Lampazos-, fue descubierta en 1755 y se hallaba ya en bonanza el 57 con su yacimiento de plata nativa de tal pureza1
que en 1795 informaba el gobernador Herrera y Leyva al intendente de San
Luis Potosí, haber "tenido en sus manos una piedra de peso de una arroba
y que al fundirla s61o mermó un marco (230 grames). Quizá exageró un
poco el señor Gobernador, dado lo rudimentario del sistema de hornos castellanos que entonces se usaba para el beneficio del mineral. Lo cierto es que
la Iguana dio muchos millones y, naturalmente, congreg6 numerosa población en su real de San Antonio de la Iguana. El gobernador Santa María
lo visit6 varias veces en 1810. Se tenía alli una compañía volante dependiente de la de Lampazos, había un templo ricamente ataviado con plata
maciza y existía una hermandad religiosa. Se sabe que los templos de VallecilJo, de an José de Sabinas y la capilla anexa a la catedral de Sa.ltilJo
fueron construidos en todo o en parte con limosnas de la Iguana.
Y, naturalmente, el templo de Lampazos también participó de la bonanza.
En efecto, en su visita pastoral de 1959, "Fray Francisco de San Buenaventura Martínez Texada, Obispo de Guadalajara, uevos Reyno.s de Galicia y de León, Provincia de ayaritb, California, Coahuila y Texas" (no
más), deja testimonio de haber encontrado "en el bautisterio pila Bautismal, concha y chrisma de plata con sus bordes esculpidos. . . sagrario y llave
y una lámpara del mis.mo metal en el altar". Y nuestros abuelos conocieron
en el ervicio de su templo: un frontal labrado, vinajeras, incensarios, candelabros, platos para la limosna y otros menesteres, todos de plata, más el pesado marco de lo mismo que encierra una bellísima imagen pintada al óleo
de . Sra. del Reí ugio, traida de España ' por don Franci co Antonio de
Estrada, Alcalde Mayor y Capp. a Guerra de San Antonio de la Iguana,
donde yase. . . ( 1782) ".
Las recuas que onducían esa riqueza en planchas o lingotes, eran objeto
259

�de la codicia de los bandoleros, frecuentemente asaltadas y siempre defendidas por las compañías volantes que las custodiaban. En el Cañón de
Arteaga exterminó don Juan Ignacio Ramón una gavilla de asaltantes obligando al capitán de ella a arrojarse al abismo.
Contemporáneo de don Juan Ignacio y colaborador suyo en el servicio de
la Corona, íue don Juan de Zuazua, padre del aguerrido general del mismo
nombre, ya citado. Llegó a Lampazos don Juan de Zuazua, español peninsular, a fines del siglo XVIII como administrador de correos y más tarde
era encargado del estanco de tabacos y del papel sellado. En 1802, comisionado como perito en arquitectura por el señor Ramón, lo acompañó y
auxilió en e1 reconocimiento y avalúo de los daños causados en el poblado
por abundantes lluvias que estuvieron cayendo durante doce días consecutivos.
En estas y otras tareas pacíficas, alternadas con acciones de armas tan
llenas de riesgos como escasas en gloria se ocupaba don Juan Ignacio cuando,
en septiembre de 1810, llegó a estos lugares, como reguero de pólvora, 1a
noticia del incendio que se originó en Dolores. Para la exposición que aquí
haré de los hechos y slcedidos en que tuvo alguna parte nuestro personaje,
me valdré de los pocos autores que a él se refieren, muchas veces sin mencionarlos para no recargar las citas; pero en el mejor orden que me sea
dable y sin novelas ni fantasías, procurando ecuanimidad, pues creo con
Fuentes Mares, que México ha de valer para la Historia no tanto por lo que
ha sido, sino por lo que ha de ser.

•
El 22 de septiembre -seis días después del levantamiento de Hidalgo-don Félix María Calleja, Subinspector Militar de las provincias Internas de
Oriente, que eran: Coahuila, el Nuevo Reyno de León, la Colonia de Nuevo Santander (hoy Tamaulipas) y Texas hasta la frontera con los Estados
Unidos; informaba el señor Calleja a los gobernadores de ellas haber "estallado una revolución con señales de terrible trascendencia". Al del Nuevo
Reyno de León, don Manuel Santa María, le llegó el aviso el 29 del mismo
septiembre, con la orden de hacer marchar violentamente a San Luis Potosí,
donde el subinspector se hallaba organizando fuerte columna, la parle que
pudiera de la tropa y oficiales de la Compañía Volante de Lampazos y 250
milicianos que se tenían destinados a Texas, re.emplazándolos con milicianos
de nuevo ingreso para el resguardo de la Provincia.
Era este Santa María hijo de un sevillano que había peleado contra los
franceses en la Isla Española. Ya en 1809 seivía como Sargento Mayor del

260

Regimiento Provincial de Dragones de San Carlos, cuartel en Real de Catorce, con 25 años de servicios a la Corona. Creyéndose merecedor de más
altos puestos reclamó y le fue confiado, para su mal según veremos después,
el gobierno de la provincia del Nuevo Reyno de León el 26 de abril de 1810.
Alaimado al saber de la revuelta, supuso con buen juicio que no tardaría
en llegar a estas tierras y contestó a Calleja con evasivas para ganar tiempo.
Mandó que viniera de Lampazos don Juan Ignacio Ramón con parte de su
compañía y que don Bruno Barrera fuera a Saltillo, donde había feria, a
recoger a los oficiales y soldados que por allá andaban francos. Era a mediados de octubre y no salían todavía las tropas pedidas por Calleja. Reclama éste la tardanza y Santa María, alentado con la falsa noticia que por
esos días le llegara de Coahuila, de que los insurgentes habían sido derrotados en Buenavista, y por un reciente acuerdo con los gobernadores vecinos
para auxiliarse mutuamente, resolvió enviar 200 hombres a San Luis al mando del segundo comandante don Pedro Herrera, nombrando para sustituir
a éste, al señor Ramón. "Desde aquel momento -precisa David Alberto
Cossío- las mejores fuerzas del Nuevo Reyno de León quedaron subordinadas al antiguo Capitán de la Villa de San Juan Bautista de Horcasitas y
Punta de Lampazos".
Al cuidado de éste y de don Antonio de la Garza y Guerra, Alcalde de
Monterrey, dej6 el gobernador la ciudad y se ausentó sin decir a dónde iba.
Santa María, que había sido siempre militar, se hallaba ya incómodo con
las re ponsabilidades del mando civil en aquellas apuradas circunstancias, y
dirigió una angustio a comunicación al Virrey Venegas, a cuyas órdenes había militado, para que lo llevara nuevamente al servicio de las armas; y
proponía para que Jo sustituyera en el gobierno de la Provincia a don Juan
Ignacio Ramón en quien, decía, "concurren laudables circunstancias.. . exacto y vastos conocimientos de estos países, mucho ascendiente sobre sus habitantes, y todo aquello necesario para el feliz desempeño .. .'' (Ruego al lector notar que subrayo este detalle interesante de la recomendación de Santa
María: "don Juan Ignacio Ramón tenía mucho ascendiente sobre los habitantes de estos países", porque más tarde hemos de referirnos a la eficacia
de su propaganda en favor de la Independencia, que fue prédica y ejemplo).
Pero Venegas no estaba para complacencias y dejó a Santa María bajo
el peso de las responsabilidades que a á lo abrumaban. A mediados de noviembre supo Ramón que la Insurgencia venía arrollándolo todo y que despué de ocupar San Luis Potosí lle aba ya a Matehuala, Charcas y Catorce.
Preocupado por la ausencia del jefe, pidió al Ayuntamiento de Monterrey que
reclamara. urgentemente la presencia del gobernador y el auxilio económico
del Cabildo Eclesiástico, y que exhortara al pueblo a la defensa de los hogares contra "las hordas tumultuarias" que, según los bandos del Virrey y

261

�las proclamas de Calleja, venían destruyéndolo todo: vidas y haciendas, honras de mujeres y santuarios de templos. Vuelto el gobernador a su ínsula
hizo que don Juan Ignacio, ascendido ya a coronel, marchara con tropas
competentes a posesionarse de los pasos de Labradores y El Pilón (hoy Galeana y Monternorelos), mientras el coronel don Manuel Cordero, gobernador de Coahuila, se aprestaba en Agua Nueva con 2,000 soldados veteranos
bien armados y municionados, a enfrentarse con los 8 000 bisoños mal pertrechados que avanzaban hacia el norte, capitaneados por el caudillo insurgente
don Mariano Jiménez.
¿Quién era este Jiménez? Entre las muchas personas que se unieron a los
insurgentes en Guanajuato después del percance de Granaditas se encontraba ese joven sujeto ingeniero potosino egresado en 1804 de la Escuela de
Minería de la ciudad de México y a la sazón ocupado en trabajos de su
profesión. Ahí tuvo su primer contacto con la Insurgencia, con la que simpatizó tan hondamente, que resolvió dejarlo todo para entregarse a ella y
se presentó al Padre Hidalgo ofreciéndole sus servicios. Este, profundo conocedor del corazón humano, con ojo certero descubñó dotes de mando en el
joven profesional y lo autorizó para que organizara hasta 3000 combatientes,
otorgándole el grado de coronel. Al arrojo y a los talentos de este flamante
jefe, unidos a los del intrépido Allende, de Aldama y otros, se debió la victoria insurgente del Monte de las Cruces. Después de la derrota de Allende
en Guanajuato, donde Jiménez evitó la consumación del desa tre cubriéndole la retirada; viendo que Iriarte, con fuerza competente venía a reforzar
a la columna insurgente, obtuvo permiso para intentar una empresa que
tenia largamente meditada: venir a insurreccionar las Provincias Internas
de Oriente. Ascendido entonces a Teniente General, comenzó a obrar por
su propia inspiración aquel joven culto, bondadoso y de espíritu justiciero
que imprimió al movimiento en esta región un sello de caballerosidad
que le atrajo las voluntades. Y como más quería atraer que pelear, desde
Mat huala destacó a varios de sus oficial en misión de convencimiento,
redactó proclamas, escribió cartas e hizo que sus ayudantes escribieran también durante quince &amp;as que alli permanecieron, explicando la justicia de
la causa insurgente, los procedimientos civilizados que venían usando y la
finalidad que perseguían; con lo que logró, entre otros triunfos, que se pronunciara el 22 de enero en San Antonio de Béjar de la Provincia de Texas
el capitán don Juan Bautista Casas, aprehendiendo al gobernador don Simón Herrera y Leyva y al comandante militar don Manuel Salcedo; se aseguró Parras, Monclova y el presidio de Río Grande.
Uno de los oficiales de Jiménez, don Pedro Aranda, se dirigió por carta
a don Juan Ignacio Ramón, a quien dejamos parapetado en Labradores en
espera de 'los tumultuarios". La carta de Aranda lo impresionó muy favo262

rablemente y quiso mayores explicaciones del propio general insurgente, y
Jiménez no se hizo e perar. El 25 de diciembre le envió su Código revolucionario en el que decía: "el único móvil de nuestras operaciones es mantener independiente nuestro suelo, que ha sufrido los conflictos más apurados
desde Ja pérdida de España".

Y, ya de jefe a jefe y de patriota a patriota l decía: "He manifestado a usted,
señor comandante, las miras de la presente guerra, la cual, habrá penetrado
usted, no se dirige a la Religión, pues somos católicos. . . no contra el rey,
pues usted mira que el procurar Ja independencia con peligros de vidas y
haciendas, es sólo por conservarle este último retazo que le queda... no contra la Patria, pues lo que procuramos es que no corra la suerte de E paña,
esto es, que no sea presa de Bonaparte; pues sólo así permanecerá intacta
la fe de nuestros mayores" y termina invitándolo a ervir las banderas de la
Independencia, asegurándole que el hacerlo significaría para él, Jiménez,
'una conquista de las más gloriosas de su expedición". Varias cartas le escribió Jiménez hablándole de la imposibilidad de resistir a fu rzas tan superiores que alentaban iguales sentimiento que el pueblo.
Pero entonces -se ocurre preguntar- ¿qu' extraño género de independencia se pretendía lograr? ¿ Independencia de quién, si no de España y
de sus reyes, trescientos año opresores? No era nueva la idea de emancipación desde que en 1783 lograron la suya los E tados Unidos, con el reconocimiento de España· como no era nuevo el sentimiento de rebeldía de los
pueblos oprimidos desde que la Francia del 93 sacudió al mundo con la decapitación de sus tiranos y la proclamación de los "Derechos del Hombre"
Ya los españoles ricos de México habían pensado en alzarse con la tierra
desconociendo a la metrópoli, aprovechando la bochornosa situación de la
familia real en 1808, pero conservando para ellos solos todos los privilegios
que les procuró la Conquista. Por su parte los criollo, desde Verdad y Talamantes y don Juan Aldama, hablaron de la soberanía del pueblo y de
que los mandos deberían recaer en la nación criolla. Si al principio Hidalgo
vitoreaba a Fernando VII e porque sabía -dice Bulnes-- "que el pueblo
de la ueva España había sido educado durante tres siglos en el dogma
de que no puede existir sociedad sin Dios, sin rey y sin adoración del rey,
y la mentalidad de los pueblos no se cambia en un día". El rey, un rey
mandria, "tan pequeño en lo moral como despreciable en lo político y militar'', se hallaba entonces cautivo de Napoleón, y el pueblo español regaba
su sangre en las calles de Madrid tratando inútilmente de expulsar al usurpador. Pero ya en su manifiesto de Guadalajara aclaraba ffidalgo el 6 de
diciembre de 1810: ' Cuando rnelvo la vista a todas las naciones del Universo, veo que los pueblos más civilizados como los franceses, quieren ser
gobernados por franceses, los ingleses por ingleses. .. ' Y dirigiéndose a los

263

�españoles: "¿No sois vosotros los que hacéis alarde de haber derramado sangre por no admitir la dominación francesa? ... el mismo derecho que los
franceses tienen sobre vosotros es el que habéis tenido sobre nosotros, esto es,
el de la fuerza..." Y más tarde confirmaría el gran Morelos ( 13 de sep. de
1811): ' ... Nuestro sistema sólo se encamina a que el gobierno político y
militar que reside en los españoles, cruga en los criollos .." Pero Jiménez
venía a establecer el primer contacto de la Revolución con las sencillas gentes de estas provincias y tenía que obrar con prudencia. Lo que Jiménez
venía a propagar y que don Juan Ignacio Ramón como buen criollo, comprendió desde luego, era la cancelación definitiva del régimen infamante de
esclavitud, de exacciones y vejaciones a los nacidos en estas tierras de las
que eran dueños por derecho natural; no más privilegios en fin ni abusos
de los españoles. Ideas que el Libertador concretó en su grito: "¡ Muera el
mal Gobierno!" y que el pueblo completó: "¡ Y que mueran los gachupines!"
¿ Y la Religión? ¿ Por qué se d cía amenazada la fe católica, tesoro inmanente que esta América llevaba en la esencia de su ser? Porque apoleón I
el descreído, el enemigo del Papado, el 'Atila del Siglo" ( así lo llamaba
el virrey), el "Anticristo" (lo apellidaba el obispo) invasor de la España
de allá, pretendía que la España de acá reconociera a un rey he ho por ~I
mismo a su imagen y semejanza moral: u hermano José apol 6n. El virrey
Lizana había ya recogido proclamas napoleónicas introducidas al país ocultamente y las había mandado quemar "por mano de verdugo, como corresponde" relacionando malévolarnente la propaganda fran esa con el movimiento de Hidalgo, "el afrancesado" que había traducido las comedias de
Moliere y las tra edias de Racine, y las había hecho representar en su casa
de San Felipe, la llamada "Francia Chiquita".
Con tan bellas razones pintaba el general Jiménez el panorama político
a los ojos azorados de don Juan Ignacio, y eran tan gratas las informaciones
que le llegaban respecto de la forma caballerosa en que los insurgentes pro•
cedían, que se sintió ganado por aquella causa que sentía ser la uya propia;
pero no quiso tomar partido sin avisar antes a su jefe y tratar d atraerlo.
Escribió al gobernador enviándole las comunicaciones de Jirnéncz y diciéndole: "Parece increíble el sistema de estos hombres: al nativo del país en
nada Je faltan; al europeo que se presenta y justifica su honradez, no se le
mueve ... a los hombres buenos y calificados, no los recogen y si los dejan
con sus esposas e hijos, gozando sin quebranto de sus fincas y demás caudales que poseen .. !' Pero Santa María esperaba, esperaba el re ultado del
ya inminente encuentro del coronel Cordero con Jiménez en Agua ueva.
Don Juan Ignacio no quiso esperar más y le avisó que el 28 de diciembre
marcharía a la guarda-raya de la Provincia a conferenciar con los insurgentes.
Así lo hizo y con ellos se quedó.

264

La acción de Agua Nueva resultó chusca: apenas se enfrentaron las tropas de Jiménez con las del gobernador Cordero, abandonaron é tas a su
jefe y se pasaron a la Insurgencia. Cordero logró escapar a pezuña de caballo y sin detenerse en Saltillo, siguió hasta la hacienda de Mesillas donde
fue aprehendido por el lego Villeóas, y recogido después por el general Jiroénez para ofrecerle seguridades, alojándolo en la casa que él mismo ocupaba en altillo. Santa María, desolado al enterarse de todo esto resolvió
reconocer a la Insurgencia, y el 12 de enero licenció en El Pilón a la tropa
que mandaba y regresó a Monterrey. Se ha dicho que anta María pudo
haberse ido a reunir con lturbide en Tamaulipas, y que prefirió entregarse
por simpatía que siempre tuvo a los criollos. Esto último no hay que ponerlo en duda, y no vamos a regatearle nue tro reconocimiento, más que todo por haber tenido cl mismo trágico fin que los caudillos en cuyas manos
puso su destino. anta María, que era militar, desde que supo lo de Agua
Nueva tuvo que comprender que todo estaba perdido para el irreinato en
estas provincias, a corto o a largo plazo, como seguramente hubiera sido si
no ucede lo impre isto, lo inesperado lo increíble. Lo que importa subrayar
de su actitud es el gesto insólito en una revolución, de licenciar a la tropa
antes de cambiar de bandera. Lo usual ha sido que los jefes arrastren consigo sin explicación ni consulta a los oficiales subalterno y, naturalmente,
también a lo~ soldados para llegar al nuevo campo con elementos que les
procuren un mejor acomodo. Por esa falta de consideración y respeto al
derecho de todo ser humano -que también la carne de cañón es carne hu•
mana y es espíritu-; por ese atropello criminal a las convicciones y al libre
albedrío, fuimos a veces llevados en nuestra Revolución Mexicana a pelear
hermanos contra hermanos.
Jiménez se hallaba ya en Saltillo para el 8 de enero y mandó a Monterrey
como emisarios suyos al brigadier Juan Bautista Carrasco y al coronel Ignacio Camargo, ante quienes se pre ent6 anta María, quedando como prisionero, y toda la ciudad se pronunció por la Insurgencia. A Monclova, entonces capital de Coahuila, mandó a don Pedro Aranda y a Tamaulipas a
Jos coroneles Acevedo. El 17 del mismo mes de enero se hizo en Monterrey
la proclamación de la Independencia de América con asistencia de los emisarios Camargo y Carrasco, del coronel don Juan Ignacio Ramón, de la
tropa que había sido licenciada y de los vecino , especialmente los humildes.
Entre tanto, en el Puente de Calderón ucedían cosas lamentables. La
batalla del Puente de Calderón estuvo a punto de ser ganada por los insurgentes, a pesar de que Allende, director de la acción guerrera permitió
que Calleja reconociera sus posiciones la víspera de la acción con la misma
pasividad -dice Bulnes- con que una señora se deja examinar por su gine-

265

�cólogo. Cuando los realistas se veían ya fatigados sin haber logrado abrir
una brecha en la masa abrumadora de sus contrarios, una granada de Calleja estall6 fatalmente enmedio del parque de artillería insurgente provocando explosiones sucesivas e incendios, de modo que no fueron bastantes los
esfuerzos del Padre Hidalgo y de los pocos oficiales instruídos que ahí se
hallaban, para contener el pánico y la desbandada. La elección de aquel
punto para el encuentro con Calleja había sido hecha por Hidalgo contra
la opinión de otros altos jefes; y es de suponer que s.in el percance de la
granada fatídica, se le hubiera reconocido la elección del lugar como un
acierto; pero perdida la acción sólo hubo un responsable Hidalgo. De modo que al acampar en Pabellón las tropas derrotadas se impuso el criterio
de los militares: Hidalgo no tendría más la dirección de la campaña y sólo se ocuparía de los asuntos políticos.
Pero en el norte andaba mejor la cosa. En Saltillo supo Jiménez que una
columna al mando de don Manuel Ochoa venía de Durango a combatirlo,
y se dispuso a esperarla en el puerto de Cameros. El 20 de ese enero tan
fecundo en acontecimientos .importantes, derrota a Ochoa en Carneros, regresa a Saltillo y para el 22 está en Monterrey, a donde llega como a país
conquistado. Conquistado política, social y moralmente por la simpatía que
derrama su trato amable y su proceder caballeroso. Y por cordillera envía
de alli su propaganda revolucionaria a todos los pueblos de la provincia, a
tiempo que por su propia cuenta hacía lo mismo don Juan Ignacio Ramón,
atrayendo a sus amigos y a "los comandantes de tropa, subdelegados y personas visibles (notables) para que acudan a presentarse a su Excelencia (Jiménez) y manifestarle su adhesión". ''Y como lo pidió Ramón -dice Cossíodurante los días que permaneció en Monterrey, no faltaron jefes de destacamentos y vecinos de nota que llegaran a rendir sus respetos al general".
Lo que no es de extrañar porque, como hemos visto, el señor Ramón gozaba de magnüica reputación por su competencia y espíritu ju ticiero; era
hombre de edad, serio y a quien generalmente se le reconocía au.toridad
moral. Jiménez dictó a1li muchos indultos, mandó restituir a los españoles
lo que se les había incautado, dejando muchas simpatías a su regreso a Saltillo a principios de febrero. El pueblo, que presentía que al fin iba a tener
una patria, lo despidi6 llorando y llamándolo "Padre de los Humildel'. 1Qué
distinto rumbo hubiera tomado la historia si los caudillos insurgentes hubieran podido, como Jiménez, hablar directamente a los criollos de la Nueva
España! ¡ Si Hidalgo y los suyos hubieran dispuesto de medios eficaces de
comunicación, como los tuvieron para denigrarlos el Gobierno Virreinal y
el alto clero español! Los bandos del virrey, los edictos y las excomuniones
de los obispos, el púJpito y el confesonario impidieron que el ejército, com-

266

puesto en su inmensa mayoría de criollos y mestizos se pasaran a la Insurgencia, como lógicamente esperaba el Padre Hidalgo.
Antes de abandonar Monterrey, el general Jiménez encargó el gobierno
a don Santiago Villarreal y se fue a esperar la llegada de los caudillos a Saltillo. Venían resueltos a marchar a Texas para organizar su ejército y proveerse de armas y parque en los Estados Unidos, convencidos como lo estuvo siempre Allende, de que con chusmas ca i inermes no llegarían a triunfar sobre el ejército disciplinado y abastecido de Calleja Don Juan Ignacio
y el gobernador Santa María se hallaban ya en Saltillo a fines de enero. El
generalísimo don Ignacio Allende lleg6 a $altillo el 24 de febrero trayendo
consigo desde Matehuala a la familia de Jiménez. El Padre Hidalgo llegó
después. Era ahora una figura secundaria, un tanto desairado y otro poco
resentido, como puede inferirse de sus declaraciones en el proceso que se
le instruyó en Chihuahua, donde dijo que para aquellos días él venía con el
ejército más bien como un prisionero. Aunque todavía en Saltillo tuvo oportunidad de imponer el prestigio de su talento y de su hombría, cuando
Allende y los demás discutían en su ausencia, La contestación que habrían
de dar a una invitación que el Virrey les hizo, de acogerse al indulto en las
aciagas circunstancias a que se veía reducida la causa insurgente. Hidalgo,
que casualmente llegó a la reunión, con el mismo aplomo que en Dolores
atajó las vacilaciones de los militares comprometidos diciéndoles: "no hay
más remedio señores, que ir a coger gachupines", dictó La siguiente contestación al virrey: "El indulto señor e..xcelentísimo, es para los criminales,
no para los defensores de la patria".
Santa María quedó incorporado al ejército con el grado de mariscal, y
don Juan Ignacio Ramón fue ascendido a brigadier. Y aquí asoma su máscara grotesca la tragedia. Parece cosa fatal que las causas santas han de
tener sus iluminados, sus apóstoles, sus judas y su calvario. Surgen aquí dos
cuestiones muy interesantes: primera, ¿fue una traición o sólo pudo ser una
emboscada, la de Baján? y segunda: ¿Es históricamente correcto el nombre
"Los Ramón" que ostenta un Municipio de nuestro Estado, o debería llamarse "Juan Ignacio Ramón?

II
En Monclova, con carácter de Gobernador de Coahuila residía, como hemos dicho, nuestro conocido don Pedro Aranda, el primero que se dirigió
a don Juan Ignacio en plan de seducción. Era éste un viejo bondadoso y
campirano, algo dado a la paseada. Había mandado quitar los grillos a los

267

�prisioneros Salcedo y Herrera y Leiva que le remitió Casas de Béjar, y les
permitió que residieran con la ciudad por cárcel en la cercana población de
Santa Rosa (hoy Múzquiz). Y en Monclova tuvo el desacierto de nombrar
comandante de armas a un oficial desconocido, José Rábago, y permiti6
además que continuara en su puesto de administrador de tabacos un realista convencido, José Flores.
Cuando el coronel Cordero, abandonado por sus tropas en Agua ueva,
pasó huyendo por Saltillo, el tesorero de la Caja Real, don Manuel Rayuela -español peninsular- huyó también y fue aprehendido en Río Grande
cuando se dirigía a la provincia de Texas tratando de salvar los caudales,
que al fin le fueron quitado . Royuela, reducido a prisión, donde decía
hallarse muy agobfado por el abandono en que había dejado a su f amilia, recibió un día la visita de un antiguo conocido suyo, ranchero rico que
había estado vendiendo caballada a la tropa realista y a quien el tesorero
había hecho varios pagos con ese motivo. Dolido de la situación penosa en
que se encontraba Royuela, lo auxilió y le dio muestras de amistad. Era este
ranchero el dueño de las haciendas del Alamo y Santa Rosa, antiguo comandante de la Compañía Volante de Pesquería y nativo del Valle de Salinas
el célebre don Francisco Ignacio Elizondo, el de la triste celebridad de Poncio Pilatos, si no la negra elebridad del 1 cariote. De su trato frecuente
con el tesorero surgió la confidencia de Elizondo, de haber tenido ciertas diferencias con el gobernador Aranda y el intento apenas esbozado, de aprehenderlo para entregarlo al Virrey. Royuela entonces le amplía los horizontes: ¿Por qué no aprehender de una vez y entregar a lo caudillos, que a la
sazón se disponen a pasar todos juntos por Monclova rumbo a Texas? e
sabía que Béjar había sido recuperado para el virreinato por el ubdiácono
José Manuel Zambrano· además, el virrey tenía ofrecidos 10,000.00 pesos
por cada una de las cabezas de los caudillos principales y 5 000.00 por los
de segunda categoría; y Calleja se había apresurado a difundir por estas provincias la oferta tentadora. Desde entonces se incubó la contra-revolución.
El bueno de Aranda, después de recoger los caudales que custodiaba Rayuela, le permitió pasar su cautiverio en el poblado de Santa Rosa, en compañía de los prisioneros de Texas Salcedo y Herrera y Leyva. Así pudieron,
movidos todos por Elizondo que iba libremente de un Jugar a otro, a espaldas de Aranda, conspirar en Santa Rosa los prisioneros y en Monclova Rábago, Flores y el capitán sonorense Ramón Díaz Bustamante, "El Capitán
Colorado" que después había de reclamar para sí la sucia gloria de haber
sido quien acon j6 a Elizondo. Y como éstos e taban en el nuevo gobierno,
mantenían a los demás al tanto de los movimientos de la Insurgencia, de
modo que pudieron elaborar con todos sus detalles un plan tan pérfido como inteligente y audaz. A Saltillo fueron destacados dos espías muy hábiles,

268

ebastián Rodríguez y el militar mercenario Felipe Enrique Neri que se
hacia llamar barón Bastrop, procedente de las filas de Federico
Grande
y con relaciones en los Estados Unidos. Estos espías, que lograron ganarse
la confianza de los caudillos, asistían como consej ros a sus juntas y tenían
informado a Elizondo de las resoluciones que se tomaban. De modo que
desde que los jefes - in asistencia de Hidalgo- resolvieron emprender la
marcha, Elizondo supo que la columna salía de Saltillo el 16 de marzo encabezada por los caudillo y demás jefes principales, incluído el brigadier
don Juan Ignacio Ramón y el mariscal don Manuel Santa María, con 3,500
hombres, 22 cañones, más de 200 mulas de carga con cinco millones de pesos
en monedas y barras de plata y muchos coches y carros con impedimenta;
quedándose, como e dijo ya en altillo, don Ignacio L6pez Rayón con el
resto del ejército. Al día siguiente, 17 de marzo, mandó Elizondo que unos
oficiales de los comprometidos organizaran en Monclova un "gallo ' nocturno
al que invitaron al Gobernador Aranda y allí lo sorprendieron y lo redujeron a prisión. -Felonía que un siglo más tarde inspirara a Victoriano
Huerta para aprehender y entregar al tormento y a la muerte a don Gustavo Madero, durante un banquete que el mismo Huerta le ofreció-. En
seguida envi6 Elizondo a un oficial de su confianza, José María Uranga,
dizque de parte del gobernador Aranda, para avisar a Jiménez que salía a
Baján a esperarlos para auxiliarlos y acompañarlos a Monclova.
La marcha a través del desierto coahuilense sin forrajes, sin arua, cegada
de antemano por los hombres de Elizondo la noria de Agua Nueva, fue sumamente penosa para hombres y acémilas. El día 20, después de una jornada de catorce leguas empi za a llegar la columna famélica y sedienta al
rancho de La Joya donde se encuentra 1a noria llena de piedras. Elizondo,
situado ya en las Norias de Baján con gente armada de Monclova a sólo
cuatro leguas y cuarto de La Joya, envi6 uno de sus oficiales, esta vez Pedro
Berna! con carta de Uranga para el general Jiménez, ratificándole las "seguridades" que había. En realidad para que llevara noticia de las deplorables
condicione en que venía la columna y para in pirar mayor confianza. ¡ Cómo
recuerda esta felonía la noche negra de Tlaxcalantongo! Y en verdad, el
tal Bernal upo desempeñarse: "A pregunta que e le hizo sobre Elizondo.
contestó qu no lo conocía; interrogado sobre Aranda, el gobernador ya preso, contestó que venía con ellos y que ese día saldría a encontrar a Su E ·celencia; pedidos informe acerca de la actitud de los españoles del rumbo,
dijo que no sabía más sino que se le esperaba con las calles adornada , con
arco y con gente desde la orilla hasta la igl ia".
-"¿ Y cómo estamos de agua? Pregunta Jiménez?"
-"Hay poca y Vuestra Excelcn ia trae mucha gente. Sería bueno que
los coches y las personas principales se fueran adelante para que tomaran

el

269

�la primera agua; así, cuando llegue la tropa, los atajos y los avíos, ya Su
Excelencia y los señores habrán hasta descansado. De esta manera podrá haber agua para tocia la gente y los caballo , pues llegando todo de un golpe
no toman agua en todo el día".
- "Pues bien así lo baremo '.
Y despidiéndose Bemal, torn6 rápido al campo realista a dar a su amo
la feliz noticia.
Como se dijo se hizo. Es decir que no fue el g neralísimo Allende, jef
supremo militar y responsable de la seguridad de la columna, ni Jiménez, su
teniente general: sino Elizondo, el enemigo oculto, tortuoso y desalmado,
quien di puso la forma en que d berían marchar para mejor ntregarse en
detalle, con las tropas y los cañones a retaguardfa, casi sin escoltas, sin avanzadas, in cubre-ílancos. . . El 21 de marzo n la mai1ana
reanuda la
marcha. Van delante los coches onduciendo a los jefes, a las familias y algunos religiosos que los acompañan. "En los carruajes y sobre sus cabalgaduras, los hombres y mujeres, con las caras mustias y lo labio resecos, dormitan o callan'.
Elizondo con el grueso de su gente, y una buena ración de lazos que servirán para amarrar a los prisionero lo espera en Las orias detrás de una
pequeña colina, dejando algunos soldados eo línea desplegada en un recodo
del camino, a manera de valla militar para hacer honores. Van llegando
los coches uno a uno: los primeros con mujeres y religíosos que son amarrados sin resistencia y sin ruido y enviados al cercano paraje de Baján. En
el coche que llega en quinto lugar (coche grande seguramente) vienen Allende, Jiménez, Arias, Juan Ignacio Ram6n, un hijo de Allende y u.na señora.
Al darse cuenta Elizondo de quiénes eran, porque se lo dice un oficial pris.íonero d quien se había hecho acompañar, ordena que los rodeen y los
intima a rendición; pero Allende, siempre impetuo o, exclama: "¡ Eso no~ yo
no me rindo, prefiero morir!" a tiempo que echa mano a u pi tola y dispara
sin acertar.
ontesta una descarga de los hombr s de Elizondo sobr el coche, de la que resulta muerto el jovencito Indalecio Allende, hijo d 1 caudillo. Don Juan Arias pretende hacer uso de sus armas y es herido ea una
cadera. La intervención prudente del señor Ramón hace comprender a los
otros que toda resistencia es inútil, y an bajando uno a uno. Ya nadie se
defiende y, amarrado como los anteriores, son de pachados a pie a Baján
mientras el coche sigue adelante con el muerto y el herido. En el coche siguiente vienen triunfantes, los espías Rodríguez y Ba trop. Siguen cinco
coches más y a poco se acerca el que ocuparía el señor Hidalgo, pero sólo
vienen n él cuatro personas desconocidas. El cura se había bajado poco ante!! del coche y viene montando un caballo prieto, seguido de cuarenta hombres también montados. Elizondo le hace un saludo, lo deja pasar y lo sigue,

270

Y cuando está ya para rebasar la tropa estacionada al mando de los Flore
(Jo é Y su hijo icente), le marca el alto. Hidalgo hace ademán de sacar su pistola, pero Vicente lo deti ne diciéndole: " i piensa usted hacer
armas estará perdido pol'que la tropa hará fuego y acabará con todo ustedes". El cura, un padre que lo acompañaba y sus sirvientes, desarmados pel'O no amarrados, quedan al cuidado de Flore.s, de Rábago y d doce soldados.
La escolta es también desarmada. En el último coche viene Santa María
con otro jef:s. Luego van llegando pelotones de soldados que son, así mismo_. sor~rcndidos y a.marrados. Al final vienen lo cañones que hicieron poca
rcststencta porque no hubo tropa que los apoyara. El rueso de Ja columna
venía a retaguardia a1 mando del general Iriart y al darse cuenta del desastre, vuel;e grupa i~ combatir, dejando a los jefe en manos del nemigo.
(Est~ Inarte
hab1a hecho sospechoso a Jo ojos de Allende por ciertas
marnobras de que tuvo noticia, y cuando en la junta de guerra efectuada
en altillo en vísperas de la marcha d la columna al norte, se trató de de ignar al jefe que habría de quedar al frente de lo que atrás quedaba de la
Ins°:gencia Iriarte declinó el honor. Lo mismo hizo Abasolo, sólo López
ayon tuvo la ~tereza .d aceptar la grave responsabilidad de recoger la
band ra de la msurrecc16n, para entretener al ejército virreynal mientras
los suyo reparaban sus quebrantada fuerzas en la Texas lejana, y volvían
con el m~ntos de guerra uficientes. Se sabe que el generalísimo Allende.
al despedJISe d Rayón y hacerle su recomendaciones, siempre receloso de
Iriarte a quien, a pesar d todo, se le confiaba la eguridad de la columna
previno a Rayón que si lriarte regresaba a altillo, lo hiciera fusilar. y
orden fue cumplida antes de que Rayón emprendiera su r tirada heroica
asediado por enemigos, hasta llegar con los poc hombres que le siguieron
hasta el centro del país, u antigua base de operaciones donde volvió a reanudar la lucha.

b

Ochocientos noventa pri ioneros, todos los cañone y ra.n número de fusiles y lanzas, cargas de pólvora, carruaj , carros con impedimenta, mulas,
caballo y toda la plata. Tal fue el botín, fruto espléndido del crimen calificado y perfecto, preparado con admirable precisión y ejecutado con inteligente arrojo; cualidades de las que Elizondo nunca había dado ni volvió
a dar pruebas, contra víctimas que
entregan por exceso d confianza, en
manos de farsante. ''La traición de Elizondo", condena desde entonces la
voz del pueblo y muchos historiadores desde don Carlos María Bu tamante
contemporáneo suyo aunque no testigo de los h cho ; "La emboscada
Baján", la llama ito Al io Robles, no la traición, porque asegura que Elizondo nunca perteneció a la Insurgencia y, si la combatió, fue por motivos
persona.Je y por simpatía al régimen ,m ynal. La versión de que pretendió de Allende un alto grado en el ejército ae por tierra al aberse que no

d;

271

�conocía a ninguno de los caudillos y por eso se hizo acompañar, al asaltarlos,
por un prisionero que le iba diciendo quiénes eran, a medida que llegaban.
Y el acucioso historiador don Luis Castillo Ledón, de quien he venido valiéndome para relatar gran parte de este pasaje, en su obra monumental
Hidalgo, la vida del Héroe, dice respecto de Elizondo: "no era una traición la suya porque nunca estuvo en el bando de la Insurgencia, y no hizo
sino servir al partido a que había servido siempre". Algunos historiadores
atribuyen al obispo Marín de Porras el haber dado a Elizondo el consejo
de aprehender a los caudillos insurgentes a su paso por Monclova. Versión
que refiere el benemérito y sabio historiador don José Eleuterio González
(Gonzalitos), y que dice haberla recogido de iabios de un hennano de Elizondo. Este punto ha sido muy debatido, a veces con más pasión que espíritu analítico. Sin poner en duda, naturalmente, la veracidad del doctor
Gonzalitos, se ocurre pensar en el deseo del hermano de Elizondo, de atenuar la culpabilidad de su deudo, creyente y obediente sumiso, presionado
por el fuerte ascendiente de un alto dignatario de la Iglesia. Aunque, a decir verdad, el buen éxito de la acción de Baján no estriba en la sola idea de
apoderarse de los caudillos a su paso por Monclova, que serla en su caso,
lo único que pudo haber aconsejado el obi po; sino en la elaboración del
complicado e inteligente plan y, sobre todo, en su maravillosa ejecución que
no pueden lógicamente atribuirse a la dudosa agudeza mental de Elizondo
antes bien al gachupín Rayuela, a los experimentados espías: el llamado "barón Bastrop y al mercenario Neri; y a los criollos veteranos en la política y
en las armas Herrera y Leyva y "El Capitán Colorado" Díaz Bustamante,
quien se jactaba de ser el autor de la idea. La misma preten ión hizo valer
Royuela y ambos fueron premiados en diversas formas.
Sea de ello lo que fuere, lo que no admite discusión es que Elizondo aconsejado por Royuela, por el obispo, por el "Colorado" o por el Diablo Cojuelo, era ya suficientemente crecidito ( pasaría de los 50), y pudo discernir
y obrar bajo su propia responsabilidad. Y es indudable también que en
Monclova mostró inaudita crueldad con los prisioneros haciendo poner grillos al venerable Hidalgo y a los demás jefes, fusilando muchos oficiales,
repartiendo "encomiendas" de soldados rendidos para que trabajaran como
esclavos en las haciendas cercanas, y encerrando durante varios días en las
estrechas bartolinas de la cárcel de Monclova, en las que escasamente cabrían cien personas, a gran parte de las ochocientas que aprehendió en
Baján.
Por gentileza del distinguido historiador, Profr. l rael Cavazos Garza, tuvimos a la vista un oficio suscrito por la viuda de don Juan Ignacio, en
que implora humildemente al gobernador realista en tumo, que no se le
despoje de la casa que habita por ser ésta y una hija, lo único que le dejó

272

su esposo después de haber dedicado casi toda su vida al servicio del gobierno virreinal. Ignoramos el resultado de esa gestión, pero como del árbol
caído todos hacen leña, nuestro conocido don Ignacio Elizondo se dirigió a
su vez a don Juan Castañeda, alcalde de Lampazos, pidiéndole que recogiera
de la viuda de su antiguo amigo y compañero don Juan Ignacio, un macho
prieto y una pequeña cantidad que le había quedado debiendo el que días
antes fuera sacrificado por obra y gracia de las maniobras del propio Elizondo. Es as1 mismo indudable que más tarde, en 1813, trasladado a Texas
con el grado de teniente coronel, tras de haber sido derrotado en "El Alazán"
por don Bernardo Gutiérrez de Lara, de donde huyó hacia Laredo con sólo
60 de los 2,000 hombres con que contaba; como a manera de revancha hizo
asesinar a 74 dispersos de la acción de rio Medina que le fue favorable. Fue
tan repugnante la carnicería que uno de sus tenientes, horrorizado y enloquecido, lo acribilló a puñaladas. "El que a hierro mata..."
Así acabaron también Manuel Salcedo y Sim6n Herrera y Leyva quienes,
tratados gentilmente por Aranda cuando le fueron enviados con grillos desde
Texas, según hemos dicho, correspondieron colaborando con Elizondo. En
efecto la noticia nos llega por un bando del Gobernador del Nuevo Reyno,
don Joaquín Arredondo, de fecha 5 de octubre de 1814, en el que se exhorta
a los habitantes de la provincia a denunciar o aprehender "al infame Pedro
Prado, soldado desertor de la compañía volante de Parras que, según se sabe,
se ha introducido en esta capital después de cometer la inicua acción de
degollar a los señores Simón Herrera y Leyva y Manuel Salcedo".
En Monterrey, hemos visto, había quedado como gobernador, desde }a
visita de Jiménez don Santiago VtllarreaJ; pero una vez aniquilada la Insurgencia, según se creyó después de lo de Baján, el 2 de abril se pronunció
el ayuntamiento y nombró una junta gobernadora que fue reconocida por
el virrey, la que ordenó que fueran dados de baja: don Juan Ignacio Ramón con fecha 31 de diciembre de 1810, y don Manuel Santa María desde
el doce de enero del once. . .. "Y respecto a los soldados de la Punta (la
Punta de Lampazos) que sirvieron a las banderas enemigas... dar cuenta al
Sr. General del Ejército de Operaciones". Y el 4 de diciembre de 1811 se
reclama a la autoridad de Lampazos "La tardanza con que se ha procedido
al secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan Ignacio Ramón,
Capitán Graduado de la Compañía de 1a Punta".
Como se ve, con don Juan Ignacio abrazaron la causa insurgente algunos
de sus subordinados lampacenses, entre ellos su hermano el capitán don
Buenaventura, también aprehendido en Baján, conducido a Chihuahua y ejecutado como los otros jefes. Pero no hace mucho que surgió la duda de
si el teniente Ventura Ramón que combatió a los insurgentes del patriota
José Herrera en un punto cercano a Cerralvo llamado "La Chorreada", dos

273
Hl8

�años después de los fusilamientos de Chihuahua, serla el hermano de don
Juan Ignacio, agazapado tal vez a la hora de las grandes decisiones. Y de
ser así, habría que rectificar el nombre del municipio de Los Ramón sustituyéndolo por el de Juan Ignacio Ramón. Procurando aclarar los hechos
ante el peligro de que se cometiera una injusticia, nos dirigimos a Chihuahua
en solicitud de información auténtica, tomada de las constancias procesales
del juicio instruído a los prisioneros de Baján, Y el presidente de la Sociedad de Historia de aquella capital hermana gentilmente contestó que,
aunque los archivos de aquellos procesos desaparecieron hace años en un
incendio que destruyó el palacio de gobierno donde se guardaban, él estaba
en posesión del siguiente dato fehaciente relativo a la pregunta: ''Después
del 27 de junio de (1811) en que cayeron el abogado don José María Chico
y el intendente Ignacio Salís, fueron fusilados los capitanes Trinidad Pérez
y Ventura Ram6n". Información ésta que coincide, palabra por palabra,
con la que el historiador Sánchez Jiménez consigna en su obra Hidalgo,
Antorcha de Eternidad. Queda pues, aclarado que el antiguo Valle de los
Ramones llamado Villa de los Ramón desde el 30 de octubre de 1912, es
históricamente bien llamado porque honra a los dos hermanos, don Juan
Ignacio y don .Buenaventura, héroes y mártires de nuestra Independencia.
Volviendo a nuestras prisiones de Baján, fueron conducidos bajo la vigilancia de Manuel Salcedo hasta Chihuahua y puestos a disposición de don
Nemesio, padre de Manuel y Gobernador General de las Provincias. (Ocho
o diez de los religiosos aprehendidos fueron enviados a Durango, sede de la
mitra a que pertenecían, y allá fueron degradados y fusilados). «veinticuatro
largos días de jornada a lomo de mula bajo el ardiente sol primaveral y
durante las noches bajo la fría lluvia o el sereno maligno", mal abrigados,
mal comidos, llagados por los grillos y sufriendo humillaciones y burlas de
sus custodios. . . y todo para ser al fin afrentados con procesos inicuos y sacrificados bajo el estigma de traidores. El 16 de julio de 1811 fue fusilado
don Juan Ignacio Ram6n, en compañía del mariscal don icolás Zapata,
del coronel Santos Villa del tesorero Mariano Hidalgo, hermano del cura
de Dolores y del mayor' de plaza Pedro León. Así pagaron co~ 5:1s vidas,
su honra y sus bienes, el delito de crear para nosotros una conciencia, la de
ser libres; y una patria, la Patria Mexicana.
Don Juan Ignacio Ramón no fue, como Allende, el ray~ centellan_te d_e
la Revolución de Independencia; no fue como el Padre Hidalgo un ilwrunado que anastr6 a su paso a las masas populares con la fascinación de su
espíritu luminoso, con Ja elocuencia de su palabra, la. sedu:ción de su
dad y su prestigio de sacerdote, de maestro y de ab10. Si algo en comun
tuvo don Juan Ignacio con alguno de los caudillos fue, aunque con menos
brillo, con don Mariano Jiménez, el Ballardo me.xi.cano sin miedo y sin ta-

cha con quien se sintió identificado desde el primer contacto. Ambos eran
civilizados en sus procedimientos, leales y rectos por temperamento y por
educación. Modesto y serio, medianamente instruído y capaz, don Juan Ignacio gozaba de generales simpatías en la región y por eso el gobernador
Santa María lo recomendaba al virrey --como ya dijimos-- para que asumiera el puesto de gobernador que el propio Santa María queria dejar.
De modo que el hecho de dar su decidido aval a la causa insurgente, tenía
que traducirse en aceptación popular de sus postulados. Había pasado su
juventud en constante guerra con los indios, para que fuera posible la vida
social y el progreso de estas provincias, y cuando hubo alcanzado, en la
madurez de su edad, una posición honrosa y prometedora, lo deja todo para
seguir la a entura que le ha hecho vislumbrar un amanecer de libertad para su país. Tal vez no llegó a cruzar su espada con los que se obstinaban
en seguir siendo esclavos; no hubo quizá ocasión de que sus manos derramaran sangre hermana ¡ Cuánto mejor! Derramó sí, su influencia de hombre distinguido y el contagio de su fe en la bondad de Ja nueva causa. AJ
influjo de su palabra y de su ejemplo apretáronse las filas insurgentes con
reclutas que llegaban de toda la provincia a alinearse bajo las banderas de
Jiménez, y con soldados veteranos que abandonaban al virrey a la hora
de los encuentros.
Me aventuro a creer que si la Insurgencia no encontró enemigo qué combatir en este Nuevo Reino, ello se debió principalmente al señor Ram6n.
No fue la suya una actuación guerrera, sino una misión apostólica, así la
califica el doctor Gonzalitos. Y rnUJ"ió como mártir, limpiamente, sin haber
profanado las páginas blancas de su vida con manchas de debilidades humanas. Si para merecer la gratitud nacional bast6 al licenciado Verdad y
Ramos lanzar valientemente una .idea y morir por ella, don Juan Ignacio y
don Ventura Ramón de Burgos conquistaron así mismo un lugar modesto
pero digno, entre los que tuvieron el privilegio de morir por la Patria.

bo?-

274

275

�DO

JOSÉ MARIA PARAS BALLESTEROS PRIMER GOBERNADOR
CONSTITUCIO AL DE UEVO LEÓN

E11sayo biográfico
PaoFR. Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

1794. En el pequeño vecindario parroquial de San
Mateo del Pilón vino al mundo, en el mes de abril de aquel año, el más
ilustre de los hijos de Montemorelos: don José María Parás Ballesteros.

TRANSCURRÍA EL AÑO DE

En el archivo eclesiástico, "Libro de bautismo No. 4, a folios 6" se encuentra el testimonio de su nacimiento que a la letra dice:
"Partida 82. Jph. María de Jesús Parás -Pilón- En esta Parroquia de
Sn. Matheo del Pilón, en beinte y ciete de Abril de mil setecientos nobenta
y cuatro años baptisé solemnemente a Jph. María de Jesús, español, de onse
día de nacido, hijo legítimo de Dn. Visente Parás Pereda, y de Da. Guadalupe Ballesteros vecinos de este Valle: fueron sus padrinos Dn. Julián
Echavarría y Da. Ramona Ballesteros a quienes advertí su obligación y cognación espiritual, y para que conste lo firmé Br. Jph. María G6mez de Castro. Rúbrica".
Don Vicente Antonio Parás Pereda era "natural de la villa de Llanes,
en el Principado de Asturias". Doña Guadalupe Ballesteros pertenecía a
una de las "principales" familias del Pilón.
En la formación de la personalidad del Sr. Parás Ballesteros es notable la
influencia de su padre, en dos aspectos principalmente: el amor a la cultura
y una actitud positiva ante los problemas de la comunidad.
De la preocupación de don Vicente Antonio Parás Pereda por la educación
de los suyos queda constancia en el archivo oficial. En solicitud de "carta
de limpie-za de sangre" asienta: "Proximamente estoy para colocar a mi hijo
entenado D. José Lázaro de la Garza Ballesteros, en la carrera de estudios

277

�para que por este medio goce y tenga la buena educación y crianza que como
padre me corresponde".
Y así como inscribió en el Seminario de Monterrey al adolescente José
Lázaro, lo hizo con su hijo José María al terminar la infancia de éste.
Del espíritu progresista del Sr. Parás Pereda citaremos hechos:
El año de 1814 se puso en venta la "labor de la Capellanía" llamada de
Santos Coy o del Padre Ireneo Guerra, contigua a la congregación vecinal.
Parás Pereda fue uno de los postores en la subasta. Declaró que si resultaba
favorecido en el remate sólo aprovecharía los "seis días de agua" de dicha
"labor"; la tierra ( 120 hectáreas, aproximadamente) la cedía a beneficio
del "repueble" del vecindario. Sin embargo, tierra y agua se adjudicaron
a otras personas.
Al afio siguiente, en su carácter de Subdelegado en el Valle, gestionó y
obtuvo del gobernador del Nuevo Reino de León la expedición de un decreto por el cual el vecindario ocuparía, por fin, un cuarto de caballería
de tierra después de un litigio de sesenta años.
En un ambiente hogareño, donde el estudio alternaba con las actividades
agropecuarias y comerciales, y el sentimiento del bien común era norma,
pasó su infancia y fortaleció su carácter en la juventud don José Ma. Parás
Ballesteros.

LA "LmRERÍA"

Todos los biógrafos del Sr. Parás destacan en primer término su cultura.
El Lic. Hermenegildo Dávila escribe sobre este aspecto:
"Estudió en el Seminario luciendo siempre en sus cursos. Desempeñó la
clase de latinidad y dejó el Colegio después de haber estudiado Teología".
Pero su instrucción no se reduce a los estudios del Seminario. La verdadera expresión de su cultura, la más cabal, es su "Librería ', nombre que
daba a la biblioteca que había formado.
El examen de los volúmenes que la integran (trescientos aproximadamente) revela los más variados intereses, las múltiples actividades y las pre'
,
ferencias de una vida fecunda y provechosa para sí y para sus contemporaneos. La biblioteca del Sr. Parás tiene un claro sentido funcional.
Hay en su biblioteca libros que recuerdan al docente y evocan, a la vez,
al humanista clásico, tales son: Teoría de la Lectura, Gramática Latina, Catecismo de R etórica, Nuevo Estilo, Ret6rica Epistolar, Gramática Española,
Retórica de Blais; la Odisea, Virgilio, Oraciones de Cicerón . ..
Otros reflejan la vida del creyente. Indice de su cristianismo son, entre
otros, los libros que se citan : Historia Sagrada, Explicación de la Doctrina
278

Cristiana, Ordenanzas de la Religión, V en ida del M esío.s, Hechos de los
Apóstoles, Pensamientos Cristianos . . .
Pero la religiosidad no absorbe la vida del Sr. Parás como absorbió la
de su hermano materno, el célebre Arzobispo don José Lázaro de la Garza
Ballesteros. Ambos estudiaron en el Seminario, mas siguieron distintos rumbos: el mayor se consagró a la Iglesia, el menor, a la Patria.
Para su actuación en la Guardia Nacional o en la Milicia Cívica se prepara leyendo las biografías de notables estrategas : Carlos el Magno, Bolívar,
Napoleón, o bien acudiendo a textos especiales como el intitulado Principios
Estratégicos.
La preocupación del padre de familia por la cultura y la salud de los
hijos se hace patente en la serie de volúmenes alusivos que incluye en su
Biblioteca: Aritmética de los Niños, Lecciones Elementales de Historia, Almacén de Niños, Morelos para Jóvenes, Mujeres Ilustres, La Doncella de Orleans, Economía Doméstica, El Cocinero Mexicano.
En su empresa agropecuaria trata de superar las prácticas tradicionales,
los procedimientos rutinarios, mediante la consulta de obras específicas: El
Catecismo de la Agricultura, El Manual del Sangrador, Las Ordenanzas de
Tierras y Aguas.
Sus conocimientos sobre el origen de la tenencia de la tierra y la distribución de las aguas de riego lo convierten en árbitro de todos los problemas
de esta índole.
Enriquecen la "Librería" volúmenes que manifiestan sus preferencias literarias: El Quijote, Novelas de Cervantes, Pablo y Virginia, Ivanlzoe, el Decamerón, Campos Elíseos, Cabaña Indiana, El Cementerio de la Magdalena.
Moratín y Hermosilla están presentes con algunos de sus libros.
Lector de Cicerón, y consecuente, sin duda, con el concepto de que "la
Historia es la maestra de la vida", la biblioteca del estadista abunda en estudios de esta disciplina. Además de las biografías ya mencionadas, en la
"Librería" se encuentran Tratados de Historia General, Historia Antigua.
Historia de Grecia, Historia Romana, Catecismo del Bajo Imperio, Historia
del Príncipe don Carlos, El Año más Memorable, Historia de Cicerón, Historia Moderna.
La función del hombre público exige capacidades sobresalientes y una
cultura a tono con las demandas sociales del momento histórico en que vive.
El Sr. Parás consideró como una misión su tarea de estadista. A ella consagró, de preferencia, sus extraordinarias capacidades de organizador y su
amplia cultura durante treinta años, desde el día en que se inició en la política hasta el último momento de su existencia.
Todos los libros de su acervo fueron valiosos auxiliares en el desempeño
de su elevada misión. Pero hay algunos cuyo contenido responde en forma

279

�específica a las concepciones del hombre de estado. He aquí los títulos más
importantes: Ventajas de la Sociedad, Manual del Abogado, Teoría de las
Penas, Legislación Civil y Penal, AdmÍ11istración de Justicia, Curso de Po-

Utica, Economía Política, Derecho de Gentes, Triu11fo de la Libertad, Verdaderos Intereses de la Patria.
En este apartado pueden incluirse los libros de Higiene y el tratado sobre
la vacuna que le fueron muy útiles al gobernante en épocas de epidemias.
En relación con los más altos valores humanos anotamos un libro con este
nombre tan significativo: Brauo; quizás otro: El Héroe Español.
Una avanzada concepción del mundo, una concepción científico-filos6fica,
profesa el Sr. Parás. Así lo revelan los modernos tratados que posee sobre
Física, Química, Geografía, Astro1Lomía; estudios sobre la Naturaleza y una
Crónica de Ciencias y Artes. En otro orden de disciplinas figuran los volúmenes siguientes: Viajes de un Filósofo, El Hombre Feliz, la Lógica de Con-

dillac, V oltaire . ..
La "Librería" del Sr. Parás nos da, pues, su imagen espiritual y con ella
un anticipo de su vida y de su obra.

El somero análisis de sus libros justifica plenamente el concepto que formula uno de sus biógrafos: "Fue un hombre de inteligencia muy clara y
de instrucción nada común" (Dávila, ob. cit.).
En los capítulos subsecuentes se irán precisando las características de su
extraordinaria personalidad.

Et

PROPIETARIO

"Fué este rico propietario hijo de Montemorelos" ...
Así comienza la semblanza que escribe el Lic. Dávila, ya mencionado.
Su condición de hombre acaudalado que se consagra a la actividad política y social es rasgo que lo singulariza entre sus coterráneos.
La riqueza fue factor positivo en su tarea de estadista.
Hombre de empresa, de indiscutible capacidad organizadora, acrecienta
su heredad con la adquisición de casas y solares en el vecindario, y con la
compra de la finca rústica más extensa de la comarca.
El Jatif undio de San Antonio Abad de Cabezones ocupaba con sus dilatadas tierras, todo el suroeste de la jurisdicción municipal. Eran las tierras
de una de las primitivas mercedes otorgadas en el siglo XVII que habían
permanecido indivisas.
Por un antiguo documento se sabe que el Sr. Parás "compró al Sr. D.
Ger6nimo López de Peralta Villar y Villami1 la Hacienda de San Antonio

280

Abad de Cabezones, sita en esta jurisdicción, en virtud de licencia que este
señor obtuvo del Soberano Congreso para enajenarla por ser de las fincas
comprendidas en el mayorazgo de sus apelativos, cuya hacienda comprende
cincuenta sitios de ganado menor y veinte caballerías de tierra, dentro de
los ríos Pilón y Potosí, desde las bocas de su nacimiento, río abajo, siendo
sus linderos fijos las expresadas bocas y ríos, y llegando en el del Pilón hasta
el paso antiguo en la población de esta ciudad".1
La Hacienda de San Antonio Abad había sido en el siglo XVII y principios del XVIII uno de los más famosos criaderos de ganado caballar y lanar
en el Nuevo Reino de León. Cuando la compró el Sr. Parás se encontraba
casi abandonada.
En pocos años, a pesar de la inestable paz social que caracterizó a aquel
período de nuestra historia, su nuevo dueño convirtió el latifundio en la mayor y más floreciente empresa agropecuaria de la comarca.
Cerca de la Sierra Madre Oriental, a márgenes del Potosí, estableció la
finca agrícola más importante del inmenso predio, la Hacienda de Cisneros,
con toma de agua exclusiva para sus cuatrocientas hectáreas de pan-coger.
La tradición atribuye al talento emprendedor de don José María Parás
dos obras de singular valor para la agricultura: un recio y airoso acueducto
de sillares (que salva uno de los arroyos) compuesto de ocho o diez arcos
que aún subsisten, en parte; y dos túneles o "tajo " próximos a la "Boca"
del Río Pilón que servirían para facilitar el riego de las tierras en la cabecera norte de la hacienda, obras que los años y la naturaleza no han podido
destruir.
Organizó un vasto sistema de riego que le permitió duplicar las tierras laborables lindantes al río Potosí: reconstruyó acueductos, abrió nuevas acequias, levantó presas, aprovechó los numerosos arroyos, que atraviesan aquellos lugares, como otros tantos acueductos para llevar el agua de ]a Saca
principal a los sitios más distantes.
Cañaverales y trapiches, sementeras y trojes cambiaron la monotonía agreste del paisaje de aquel dilatado predio.
Y resurgió la ganadería: los "ranchos" se poblaron de ganados mayores
y menores a pesar de que las tierras están cubiertas de ásperos y espinosos
arbustos e infestadas de parásitos.
Más de cincuenta "suvientes", con sus familias, realizaban las diversas faenas que demandaba la explotación del latifundio. 3
Los cincuenta sitios de ganado menor (menos cinco segregados antes) equivalen
a poco menos de la quinta parte de los 1,876 kilómetros cuadrados del territorio municipal.
• Una tradición, que está a punto de perderse, evoca la legendaria imagen del "amo
trabajador y comprensivo".
1

281

�La inteligencia y el esfuerzo del Sr. Parás incorporaron a la economía del
estado mi11ares de hectáreas de tierras antes improductivas.
Y al repartir entre sus hijos la hacienda de San Antonio Abad de Cabezones dio término al último latifundio del valle del Pilón.

LA CASA DE SU MORADA

Así como no se redujo a vivir a e,s-pensas de las tierras y bienes de campo
heredadas, tampoco se avino a formar su hogar en alguna de las casas que
eran parte del legado que recibió.
El mismo espíritu de originalidad que lo alentó en su máxima empresa
de campo lo llevó a construir, en la cabecera del Valle, la casa de su morada.
La casa, como todas sus obras, responde a sus intereses, a sus ideales. Tiene, además, una breve, pero significativa historia que descubre otros rasgos
de la personalidad del Sr. Parás. Esta desconocida historia nos muestra
cómo conjuga sus propósitos de mejoramiento del caserío con sus intereses
personales.
He tomado los datos que aquí consigno de los escritos presentados al Ayuntamiento por su apoderado, el e.'!:-insurgente don Pedro Noseda.
En el año de 1823, el Sr. Parás compró el solar de doña Josefa Ribera,
"sitio en la calle Fundadora". Colindaba por el Poniente con "un corto
terreno de nueve varas perteneciente a Da. Lucia Gil de Leyva, en la esquina. que forman dicha calle Fundadora y la de la Paz".
Aclara el Sr. Noseda que su poderdante tenía reunidos los materiales "para construír una fábrica costosa y lucida" y "que el enunciado C. Parás.
estimulado de su amor tan singularizado a esta su patria, deseoso de adelantar el lustre y ornato de este Valle" hace "ventajosas propuestas a la citada su colindante por sólo el conato de perfeccionar las calles, sacando su
fábrica valiosa a la esquina".
Pero la dueña del "corto terreno" no acepta las proposiciones que se le

hacen.
Noseda pide que el Ayuntamiento intervenga. Invoca la Constitución de
Cádiz, la cual aunque ''prohibe al Rey que pueda tomar propiedad ...en caso
necesario será permutada a juicio de hombres buenos".
El Ayuntamiento corre traslado del escrito a la Diputación Provincial,
agregando un informe que a la letra dice:
"En este Valle, por falta de Ayuntamiento en el anterior, anticonstitucional gobierno, y por la de policía, desde su fundación se ubicaron mal
los antiguos vecinos, y, a pesar del arreglo de las calles, extensión y de282

más auges debidos a los Ayuntamientos antecesores y actual, resta mucho
por reformarse por la policía para obtener comodidad, salubridad y ornato, esencialmente en la salida de las calles al costado sur que cae al río.
Además, los jaca.les junto a las casas de consideración amenazan ruina a éstas y perjuicio a sus dueños por los frecuentes incendios que ocasionan sus
techos de basura, pues ya otras veces se ha temido en este lugar, y si no se
verificó casi toda la ruina de la antigua población con el incendio de 1822
fue a esfuerzo y diligencias de aquel Ayuntamiento. Por lo mismo al actual
le es de importancia una disposición de la Superioridad que le vigorice en
sus acuerdos municipales, seguro de que sin atacar imprudentemente las propiedades haría lo beneficioso y de absoluta necesidad".
Completan y aclaran el informe una sencilla gráfica del terrenito con las
calles que lo limitan y una nota explicativa que dice: "El expresado Parás
perfeccionaría y mejorarla las dos calles fabricando en la esquina, y de lo contrario quedaría ridícula una calle con el jacalillo de Da. Lucía".
Este pasaje, con exceso de pormenores, se transcribe íntegro porque es la
mejor pintura del medio social y material en que ya había empezado a
desarrollar su acción progresista el C. Parás.
El gobierno devolvió el expediente con la resolución, que se copia en la
parte medular:
Que el Ayuntamiento, "usando de sus facultades económico-gubernativas
y de policía, siempre que la parte de la Gil de Leyva se resista a fabricar,
como puede hacerlo. . . proceda a obligarla o bien a la venta, a justa tasación de peritos, o a un cambio a bien vista de hombres buenos, por exigirlo
así la utilidad, necesidad y conveniencia pública del lugar.-José Antonio Rodóguez.-R6brica.-Rafael de Llano Secretario.-Rúbrica".
La intervención de un hermano de la batalladora dama puso fin al pleito.
La dueña de las "nueve varas" de tierra recibió de Parás la cantidad de
ciento cincuenta pesos, valor e.xcesivo, pues el Ayuntamiento vendía los solares mejor ubicados, y de treinta y tres varas de frente, por la suma de
seis pesos.
Años después ocupaba la esquina sureste que formaban las calles Fundadora y de la Paz una casa alta, amplia y de s6lida construcción, sin más
adorno que una simple comisa de elemental labrado.

ÜÓMO ERA LA CASA DEL SE-OR

PARÁs

La "casa principal", la "casa de mi morada" como indistintamente la llama su propietario responde a sus múltiples actividades.
Por el inventario de sus bienes sabemos que se componía de: "La sala
283

�grande que mira a la calle Fundadora". A un lado de la sala una recámara,
del otro lado "tres cuartos que siguen a la sala. . . con puertas y ventanas
a la huerta; otro cuarto seguido que da frente al patio de la matanza, haciendo ángulo con este último 'otro cuarto más chico contiguo al pasadizo•
que lo separa de la cocina; el pasadizo que conduce al "segundo patio con
su fondo hasta el río".
Por la calle de la Paz: "el zaguán, una tienda y su trastienda con amplio
corredor interior"; después "el cuarto de en medio, el cuarto que le sigue,
la cochera, la despensa y el mirador de la azotehuela".
Por la misma calle de la Paz, "la casa de junto al río -llamada de huéspedes-- que se compone de una sala, recámara, Utguán, tienda sin armazón,
jacales de cáscara, y piezas comenzadas contiguas a dichos jacales''.
En el otro extremo, hasta la calle de la Plaza, "la huerta de la casa con
su tapia de sillar, un cuarto de terrado frente a la calle Fundadora y jacales de techo de paja al lado del río".
La "casa principal" ocupaba con sus anexos ( "casa de huéspedes" y huerta) la cuadra entera.
Esta casa que destinó a su hogar, era la casa del "rico propietario labrador y criador''; del hombre de negocios y de sociedad, del hombre de estudio y del Estadista.

y el marfil, perlas y diamantes, no hay exageración en la cantidad ni en los
detalles artísticos.
Se distinguen con especial mención entre sus bienes varios cuadros de tema religioso. Seguramente porque representan imágenes, objeto de particular
devoción, y porque son obras de calidad artística.
En lacónica expresión los albaceas hacen referencia al objeto más preciado de aquella morada: el retrato del Sr. Gobernador.
Nos enteramos, también, de que la cochera de la 'casa principal" sirve
para guardar una carretela y un quitrín que utilizan para viajes y paseos
el Sr. Parás y su familia.
Un suceso familiar llama la atención: la repentina muerte de la Sra.
doña Josefa García la discreta esposa del estadista. Breve tiempo sobrevivi6
al compañero. El Sr. Parás la había designado primer albacea "para el cumplimiento y ejecución" de sus comunicados testamentarios, con esta advertencia ..."entendiéndose que por fallecimiento de mi esposa continuarán
con ellos'' .. .
Y así sucedi6. En el e.xpediente formado con motivo del reparto de bienes los Parás García anotan : ''Nuestra madre murió al mes de haber fallecido' su esposo".

Sus descendientes conservan todavía la mayor parte de la mansión.
Las dos antiguas calles que marcan la shuaci6n del edificio, la Fundadora
y la Paz, se denominan en nuestros días Escobedo e Hidalgo, respectivamente.

HOMBRE DE HOGAR

En su papel de jefe de familia, el Sr. Parás encama el ideal de Miguel
de Montaigne: es un hombre ponderado. Sabe conciliar, por otra parte, sus
tareas agrícola-ganaderas y sus obligaciones de hombre público con sus deberes hogareños.
Diez fueron sus hijos. A todos, hombres y mujeres, dejó una doble herencia: cultura y bienes materiales por igual. No quedó incompleta la cducaci6n de alguno de sus hijos. "Mando -se lee en su testamento-- se separen de mis bienes dos mil pesos que se invertirán en el complemento de la
educación de mis hijos menores D . Clemente y D. Valente'•.
El inventario de sus cuantiosos bienes revela que proveyó a su f amil.ia
de las comodidades que permitían aquellos tiempos en la pequeña ciudad.
Y aunque en la vajilla aparecen piezas de plata labrada y en las joyas el oro

284

lNICIAClÓN POLÍTICA

Había llegado el término del régimen político colonial. Pueblos y autoridades se adherían al Plan de Iguala. El Gobernador y Capitán General
del Nuevo Reino de León "optó por encabezar él mismo la nueva insurrección en las provincias a su mando".
.
''El mismo día, tres de julio de 1821, en el Valle de San Mateo del P1l6n,
llegada la noche, y por acuerdo de los ciudadanos José ~aría Parás ~allesteros, José Ma. Enrique Plaza, José Manuel Plaza, Antoruo Casado, Jose Antonio Barbosa, Br. Diego Díaz de Mendívil, Ignacio Agustín de Ecbavarría,
Ram6n Lapuerta Sacia, José Domingo Ballesteros, Vicente Anto~ L6~
Fonseca, José Rafael Gil de Leyva, José Félix Fonseca, José Franc1SC0 T1Jerina, José Manuel Cantú, Carlos de Herrera, José Exiquio Silva, José Maria
Hidalgo y José Rafael Olmos, se dispusieron, venciendo algunas dificultades,
las ceremonias de proclamación y jura".
"Como a las nueve de la noche (según reza el documento alusivo) se grit6
por el pueblo a los espectadores que se hallaban fuera: ¡ Viva la Independencia! ¡ Viva el Rey!
"Y soltando un repique, truenos y cohetes, casi atropellando la autoridad
se disolvió la junta. . . constituyéndose responsable a celar del pueblo, en

285

�esta noche o rato de ella Dn. -José Ma. Parás Ballesteros, en la diversión de
la música". 3
Así ínici6 su prolongada vida política uno de los estadistas más representativos de Nuevo León. Su itinerario ideológico se definirá con mayor claridad en cada una de sus frecuentes intervenciones en los acontecimientos del
Estado y la Nación.

"PoR

EL BIEN Y OR ATO DEL LUCAR"

Al año siguiente, 1822, sus conciudadano lo eligen para que prefilda el
litre. Ayuntamiento del Valle.'

"El Río Común"
Principia su tarea afrontando el problema vital de esta comarca de "labradores y criadores": el arreglo de las aguas del Río Pilón. En la distribución y aprovechamiento de estas aguas se habían puesto al margen las antiguas Ordenanzas. Los pueblos de indios invocaban los privilegios otorgados
por las Leyes de Indias a los tlaxcaltecas "madrinas"; los hacendados del
Valle de la Mota la antigüedad de sus mercedes; los usuarios del Pilón la
ubicaci6n de sus tierras ...
La primera medida para resolver el complicado problema consistió en fijar determinado número de "surcos de agua" por "caballería de tierra",
haciendo a un lado toda suerte de privilegios. La medida se haría efectiva
mediante la construcción, en las boca-tomas, de "cajas de cal y canto" en
lugar de las rústicas "presas" de estacas y ramas.
No era problema senciJlo, sino mal crónico. En el año de 1823, el sucesor
del Sr. Parás notifica a los usuarios: "Estando decretado por mi antecesor
1 arreglo de las aguas del río común de este Valle, mando a tocios los dueños
de Haciendas y tierras y aguas que arrimen el materia] necesario para la
construcción de cal y canto en las boca-tomas... y que ocurran a este Juzgado a instruirse de los surcos de agua que les tocan para que, sin falta,
manden hacer los marcos por donde debe entrar el agua del río' .
En el año de 1824 se concertó el primer con enio entre los usuarios de los
alles del Pilón y la Mota, pero las dificultades no se subsanaron.
En el año de 1828 la intervención del Sr. Parás se hace necesaria, una vez
• Reproducción abreviada del documento inserto en la HistoTia de Nueuo León del
escritor David Alberto Como.
• La primera Co.rporaci6n Municipal del Pil6n, en el México Independiente.

286

1?ás. Apoy~do en el estudio del régimen fluvial y de las condiciones de las
tierras, realizado por experimentados usuarios, el Sr. Parás formuló el dictame~ que, desde entone~, ha servido de base equitativa para el aprovechanuen~ del cau~l del :il?n, con las modificaciones que exigen los tiempos.
. _La rectitud y la unpa.rctal1dad con que procedi6 el Sr. Parás, en una cuestion que tocaba sus intereses de hacendado, son muy significativas. Pruébanlo los pasajes que se transcriben:

"En la ciudad de Montemorelos, en 14 de noviembre de 1828, el C. José
Ma. Parás Ballesteros tercero en discordia, nombrado con omnímodas facul~de p~a resolver definitivamente en el arreglo de aguas de este río.. .
habiendo ~to los pedimentos. . . con todo lo demás que creía necesario ver
en el exp~eote del arreglo de aguas elije: que a tres puntos se reducía la
d~~ve~_enc1a de la Junta... Sobre el primero fallé: que generalmente, sin
distmCJon de que esta o aquella tierra fuera fogosa o no se dén a cada cabal!~ría tres "sur~os" y medio, fundado, así por la dificuÍtad que pulsaba en
ca!IB~~ la ~gosidad respectiva de las tierras como que partiendo de este
p~cip10 de igualdad conocía que a nadie perjudicaba con este fallo".
So~re el tercero: Que se arreglen las aguas en el orden en que están las
aceqwas y sus tomas".
E.s~ fueron las pauta~ que marcó el árbitro Parás para el goce y disfrute
eqmtativo de la mayor nque1.a de la regi6n, común a los pueblos de Montemorelos y General Terán.
Años después, algunos hacendados de MontemoreJos impugnaron el fallo
tachándolo de parcial. Pidieron que se sometiera a juicio de letrados.
árbitro aceptó. El dictamen de dos de los tres letrados consultados Je fue
favorable.

El

Todavía en el año de 1848 tuvo que interponer su autoridad de Gobernador pa1-a que los hacendados de la Mota no perdieran sus siembras por
falta de agua. Pide que el Alcalde de fontemorclos "remita al Gobierno
una copia del Convenio habido entre los hacendados de esta ciudad y los
del Valle de la Mota el año de 1824 para resolver lo conveniente sobre
1~ representación del Alcalde Primero de dicho Valle, que asevera que según
dicho Convenio, debe dejarles correr el agua los primeros cuatro días de cada mes, haya o no necesidad en aquellas Tomas, previniendo S.E. que mienti:3-8 tanto se resuelve este asunto se deje correr el agua los cuatro días, mamfestando aquel Alcalde que hay necesidad".
El Alcalde de Montcmorelos, que era uno de sus yernos, contest6: "S61o

por cumplimentar la orden de S.E. se mandan tumbar las tomas".
Su sentido del bien común prevalecía sobre los intereses de parientes y coterráneos.

287

�El caserío
Volvamos al año de 1822. El caserío del Valle se extendía lentamente
sobre el "cuarto de caballería de tierra" deslindado desde 1816. Mas, tanto
en la parte antigua ( verdadero laberinto de calles y callejones) como en el
"nuevo repueble", las "plazas" herbosas y las calles polvorientas en tiempos
de sequía o convertidas en arroyos en las épocas lluviosas, eran lugares donde
se "cocinaba en público" y agostaban "piaras y chinchorros". El tránsito de
peatones y vehículos era casi imposible en algunas de las pocas calles que
había, por la falta de puentes sobre los acueductos que las cruzaban repetidas veces.

El solar de la Capilla
Las condiciones en que se hallaba la Capilla, habilitada como Iglesia Parroquial, eran absurdas. El Cura y el Procurador-Síndico clamaban "contra
los moradores de unos jacalmos levantados en el solar del templo, por las
indecencias y crímenes que se cometían en un lugar bendito".
En su escrito describen las condiciones del lugar:
"Han sucedido crímenes deshonestos; habitan casados, bestias caballares
y mulares, cochinos y gallinas". Terminan señalando que el cementerio anexo a la Parroquia estaba convertido en "pasadizo de bestias y sitio de muchos sacrilegios".
Erradicar tantos males, modificar la actitud de sus coterráneos ante semejantes absurdos, extirpar vicios que los subdelegados de la época colonial
habían disimulado o no pudieron combatir, fue tarea permanente de don
José Ma. Parás, como ciudadano y como gobernante. 5
•
En aquel primer período de su gestión, previo acuerdo del ayun~en~,
ordenó la construcción de "un cercadito" para proteger el cementerio e hizo
desalojar a los moradores de los "jacalillos". Les cedió, en cambio, un solar
del municipio.

UN

"REPUEBLE" MÁS

El Ayuntamiento de 1821 había tratado de rescatar un "día de agua11
anexo a la tierra que ocupaba el vecindario, y que se le adjudicase, ademá~,
toda la tierra eriaza que rodeaba el caserío.8
Se entabló litigio entre autoridades y hacendados.
El Lic. don Rafael de Llano, letrado que conoció del asunto, dictaminó
que ... "se intime a los que se oponen al repueble de la tierra sobrante y
ería.za fuera del cuarto de caballería de tierra para que entren en conciliación con el Procurador, y se tome posesión del día de agua".
Como el dictamen se recibió en el año de 1822, toca al Ayuntamiento que
preside el Sr. Parás ponerlo en ejecución.
El funcionario dictó la siguiente providencia:
"Yo, Dn. José Ma. Parás Ballesteros, Capitán de la Infantería Nacional
y Alcalde de Primera Elección, debo mandar y mando: lo primero que se
saque el agua correspondiente al Cuarto de Tierra del poder de quien la
tenga y se destine según lo acordado por la Iltre. Corporación: Lo segundo,
que al intento se pasen los oficios citatorios a los poseedores de dicha agua ...
tanto para la entrega del agua cuanto para que asistan a ver medir y linear
en cuadras y solares las tierras sobrantes del Cuarto de Caballería medido ..."
La poderosa familia Ba11esteros detentaba el agua que reclamaba la municipalidad y poseía "las tierras sobrantes". Los varones acudieron a la cita
personal.mente, las mujeres por sus apoderados. La cesión del terreno fue
unánime. Sin embargo, el Alcalde visitó a cada una de las damas copropietarias quienes ratificaron complacidas Ja donación.
En el acto de entrega se expresa así el Sr. Parás:
" ...Procedo a darles posesi6n del día de agua a los Síndicos Procuradores:
en cuya virtud, y tomándolos de la mano en nombre de nuestro Emperador
Augusto, el Sr. Dn. Agustín I y de la Soberanía de la Naci6n la tornaron c'ti.cha posesión ... Así mismo la tomaron de la tierra conciliada... que conforme
al plano o mapa que se incluye compone dieciséis cuadras completas y dos
incompletas..."
Con el "día de agua" puesto en arrendamiento se mejoró la hacienda municipal. Con las nueve cuadras se fonn6 otro barrio, que hoy lleva el nombre de Parás.

Ampliar el terreno destinado a viviendas en la cabecera del Valle fue uno
de los propósitos fundamentales de su tarea de mejoramiento permanente.
•

0

todo era negativo. El vecindario de San Mateo tenía buen número de cuas

de terrado un gran edificio destinado a Cajones de Comercio (un Mercado) Y en 61
'
.
Letras.
su Sala Consistorial.
Contaba con una Escuela de Primeras

• Jwtülcaban su pretensión en un documento su.se.rito por antiguo hacendado que
ofrecía ceder más tierra, en caso de que la iglesia fuera trasladada a lugar mis alto.
(Cesión de Robles.-1762).

289
288

Hl9

�lL

JUEZ

A poca distancia del vecindario de San Mateo, río abajo, estaban las tierras de la Capellanía del mismo nombre. Usufructuaba la obra pía el Br.
don Lorenzo Guerra, Cura de Agualeguas.
Uno de los más destacados ciudadanos del Pil6n era el arrendatario del
Bachiller. El contrato de arrendamiento se había hecho por tiempo indefinido: "Porque dije a V. que la hacienda no la quería para uno ni dos
años, sino hasta que Dios se acuerde de V. o de mí' , escribía el arrendatario
al patrono de la finca.
Muerto el arrendatario, su padre político se apresur6 a cancelar el contrato, pero el Br. e negó a recibir su Capellanía (labor y agostadero) alegando que lo asentado en los libros no concordaba con las operaciones realizadas.
Las partes solicitaron la intervención del Alcalde. Este les sugiri6 que nombraran "dos hombres buenos" que dictaminaran sobre la cuestión con el
compronnso de aceptar el resultado de su peritaje.
"Los hombres buenos" decidieron que el Br. debía recibir su Hacienda.
En tal sentido hizo la notificaci6n el Alcalde al Bachiller.
Inconforme el BachiUer responde al Alcalde con la arta que se copia:

"En lo determinado por Vro. y los jueces árbitros en la demanda que puse
contra el principal del finado D. Juan epomuceno de la Garza Ballesteros
relativo a la renta de mi Capellanía colativa de misas, fundada en la Hacienda ubicada en este Valle, de que es mi deudor, me sentí agraviado en
el modo de proceder, pues habiendo conferenciado ante Vm. los juec~ demandante y demandado, reservando yo el derecho de apelar, sentenoa~n
reservadamente y esta sentencia me entregaron ya firmada para que yo Ílrmase, privándome con este hecho de la libertad de ratificar o no la a~laci6n que me reservé: en tales circunstancias me veo en la dura pr~6n
de apelar al Gobierno de Monterrey y, en este caso Vm. qued_a pn~ado
en el acto de jurisdicción en este asunto.-D. Ge. a Vm. muchos anos.-Pil6n,
Octubre 12 de 1822.-Br. José Lorenzo Guerra.-Rúbrica".
La reacción del AJcalde ante la salida del Br. no puede ser más significativa He aquí su respuesta que no necesita comentarios:
"La sentencia dictada por mí -expone el Alcalde- con vista del dictamen de los hombres buenos en lo relativo a la reciba que V. debe verificar
de su. Hacienda y Rancho de la Capellanía debe surtir todo su. ~fect~ en
primera insta11cia. De ruego y encargo le supliqué ayer por afmo dispusiera la reciba y V. a título de su capricho, apoyado en su carácter que
venero, aparece que trata de hacer ilusoria esta mi orden, según lo ha ex290

prcsado en lo verba!, puesto que está en marcha sin cumplirla: Entienda V.
que su carácter no le da d recho para burlarse de la autoridad ... y por lo
tanto si V. no trata que mañana, sin falta, reciba su Hacienda y Rancho,
yo, en virtud de su rebeldía dispondré quién la reciba y que para los gastos,
salarios y raciones de los vaqueros se e.waherán vaquillas del Rancho, las
mismas que se venderán al efecto.-D. Ge. a m. muchos años.-Juzgado de
Primera Elección del Pil6n, 13 de octubr de 1822.-Segundo de la Independ ncia.-José Ma. Parás Ballestero .-Rúbrica.-José Ma. Barbosa, Secretario.-Rúbrica".
Raras veces reaccionaba de esta manera el Sr. Parás. La indignación ante
la actitud desafiante del Cura revela aJ funcionario que tiene conciencia
plena de su atribuciones, que no confunde al sacerdote con I negociante,
aunque ést use el traje talar.
La rectitud del juez se impone a toda clase de consideraciones.
El Br. salió precipitadamente hacia su lugar de adscripción, reiterando que
apelaría ante el Gobernador y que, además, solicitarla dictamen de letrado.
Por su parte el Alcalde sometió a estudfo de Asesor su dictamen. El letrado que ltizo el estudio, don José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, encontró el fallo apegado a la ley.
El Sr. Parás dispuso que el mayordomo de la Hacienda de la Capellanía
la recibiera, nombrándolo depositario de bienes raíces y se.movientes.

PoR LA HEGEMONÍA DE

A

MATEO

Lindantes al vecindario de San Mateo, río arriba, había dos pueblos de
indios, antiguas Misiones franciscanas establecidas en el año de 1715. Secularizadas a fines del siglo anterior quedaron bajo la protección del Alcalde de San Mateo, pero los administradores en realidad eran los tlaxcaltccas
"madrinas".
Con frecuencia se quejaban los pocos indios de "nueva conversión" d abandono y malos tratos por parte de los tla:xcaltecas.
Un día de aquel año de 1822 se presentó ante el r. Parás el Alcalde indio
del pueblo de Concepción con un escrito que en sus primeras líneas decia:
"Yo, el Alcalde, Ricardo Guerra, indio, y los demás de nueva conversión ...
hallándano en cueros pedimos al r. Gobernador D. FranciSC'o Suárez nos
diera socorro de nuestra arca de comunidad para comprarnos unos calzones
o aunque fuera para un sombrero".
Terminaba el escrito diciendo que su Gobernador les había negado el
socorro.
El Alcald Parás, en su carácter de protector llamó a Suárez y le orden6:

291

�'Mañana me trae aqu1 el dinero que piden los hijos\ El gobernador tlaxcalteca se excusó de hacerlo, pues el dinero "lo tenía a rédito" con otro

1

tlaxcalteca.
El Alcalde lo increp6 de esta manera:
" •Quién lo autorizó para prestar dinero sin parecer de sus dueños?", y
Jo c~nmina a presentar "las cuenta.s desde el año 20 que fué cuando se les
dio el último avío a los hijos", más el producto "de este año caído, con
sus ganancias y el que estamos, y la lana, 3 arrobas y seis pesos de maquila...
y lo de los agostaderos de los ranchitos".
Esta sólo es una muestra de los diarios problemas con que los pueblos de
indios ocupaban la atención de las autoridades de la cabecera.
De las seiscientas familias indígenas establecidas en cada ex-Misión sólo
quedaban, en la más poblada, diecinueve indígenas de "nueva conversión"

y veinte tlaxcaltecas.
Mantenían, con dificultad, sus repúblicas y con dificultad completaban, en
algunos años, el número de funcionarios de sus Cabildos.
Había que aplicar algún remedio.
. .
El Alcalde, respaldado por su Ayuntamiento, decidió suprimir Y supnm~ó
los Cabildos indígenas. Poüticamente los dos pueblos pasaron a la categona
de barrios de San Mateo.
En la protesta que los indígenas elevan ante el Comandante G~eral de
la Provincia exponen: ' El día 31 de diciembre último nos comuruc6 el Alcalde de Primera Elección la orden por la que había resuelto quedasen abolidos nuestros antiguos Ayuntamientos".
En el infonne que el Ayuntamiento de San Mateo presenta,.~ res~u _sta
a la reclamación de los indios se expone que al decretar Parás la extinción
de los ridículos Cabildos" había procedido "según la ley y conveniencia pública' , puesto que mientras "cuatro llamados indios de nueva conversión Y
q uince tlaxcaltecas" disponían de tierras y aguas que no alcanzaban a apro· ' en " estrechura"."
vechar, "el Valle que comprende nueve mil a1mas" VlVlll
Concluye el documento con estas palabras: "El_ asunto tan_ conten~ioso
y de muy trillado litis y antiguas discusiones,. tra~1en~~ ~ dano comun ,Y
trae aparejada la reforma que sólo la intrépida 1ustif1cae16n de un Paras
,,
pudo comenzar .
El Ayuntamiento de 1821 (época colonial} había inten~do reducir ~ ~o
los dos pueblos. La Diputación Provincial decretó
fUSI6n; pe~o- ,los mdios
hicieron valer sus privilegios y el decreto se suspendió. La tradicton pesaba

h:

demasiado.
A Parás no lo ata el tradicionalismo. Hombre progresista rompe ~ esta
vez, como en otras semejantes con el pasado y libra de futuros competidores

Termina Parás su p~imera actuación de Alcalde. En el Bando que promulga para la renovación del Cuerpo Municipal están contenidas las ideas
políticas de la época, las ideas que él profesa.
Transcribo el bando:
"Llegándose ya el tiempo de la nueva elección de .(yuntamiento es de
absoluta importancia que este vecindario se instruya del modo y forma de
hacerla. . . Los electores que han de nombrar el Ayuntamiento deberán tener pr~~nte qu~ en los ~jetos que nombraren para alcaldes y regidores han
de reS1dir las circunstanoas y requisitos de buena fama, afecto a la Independencia y servicios hechos a su causa, no llevándose en consecuencia alguna de amistad, favor, parentesco, etc., sino teniendo sólo en consideración
estos objetos, como que de la buena o mala elección depende el bien O mal
de un pueblo".
Pero su obra en pro del «bien y ornato del lugar'' no concluye aqui se prolongará hasta el término de sus días.
'

CoN LA REPÚBLICA

La Milicia local contaba entre sus armas con "un cañón de artillería".
"Dicho ~ñ6n (se consigna en acta del Ayuntami oto de 1826) lo reconoce
por propio suyo el Batallón Cívico de esta ciudad, a cuya Compañía No. 4
premió_ c~n él, en el año de 1823, el Comandante de Armas de la Capital
Y Provmc1a ahora Estado, el Teniente Coronel Pedro Lemus, al haber marchado prontamente a sostener el grito de libertad 7 a costa de esta ciudad
en cuya virtud pertenece a su Milicia". . .
'
Causa asombro que un vecindario, consagrado a las pacíficas labores del
campo, asuma una actitud política tan decidida. Sólo la influencia de una
personalidad como la del r. Parás pudo despertar en tal forma la conciencia republicana de sus coterráneos.
De su filiación entre los republicanos se encuentra clara referencia en una
de las cartas que Fr. ervando Teresa de Mier escribe al Dr. don Bernardino Cantú.
Al referirse a una publicación de don Miguel Ramos Arizpe, hace la siguiente digresión: "Dígame Ud., si todavía manda en el Pilón el mismo
Parás, su agente (de Ramos Arizpe) para quitarlo de allí. .. " (Historia de
Nueuo Le6n, David Alberto Cossío).
Diputado Constituyente. El 12 de julio de 1824, don José Ma. Parás fue
electo Diputado al H. Congreso Constituyente de la Entidad. Formó parte
' Expresión tomada del manifiesto suscrito por el Marqués de

ivanco.

a la congregación vecinal de San Mateo.
293
292

�del grupo de prohombres que dieron al Estado Libre de Nuevo León su Código fundamental.
. .
La unidad y elevación de pensamiento es extraordinaria en este grupo de
ideólogos. Para ellos lo ético y lo legal tienen la mi~a dimensión_: el ciudadano nuevoleonés está obligado a "amar a la Patna, ser veraz, JUsto, benéfico en suma virtuoso" consignan en la fracción IV del Artículo 11.
Co~secuentes con su sentido histórico de la comunidad de origen otorgan la ciudadanía nuevoleonesa al "americano, natural de cualquiera de
las nuevas naciones soberanas emancipadas de España; con tal que haya residido tres años en algún pueblo del Estado, y tenga familia, bienes raíces
o alguna industria útil" ( art. 15) .
.
En educación proceden como los liberales de las Cortes de Cádiz.
El artículo 257 prescribe: "En todos los pueblos del Estado se establecerán
escuelas de primeras letras bien dotadas, en las que se ~nse~á. a leer, escribir y contar por principios, el catecismo de la doctnna cnsoana y una
breve explicación de las obligaciones civiles".

El Diputado Parás formaba parte de la C~misión d~ Justicia y Peticiones
juntamente con los Diputados don J uan Bautista de Anzpe Y don Pedro Antonio de Eznal.
.
Terminadas las tareas legislativas de carácter general, el Dip~t~d_o del Pilón se preocupa por la expedición de una ley_ q~e resuelv~, . def1IUt.1v~ente,
el problema que representan las comunidades md1genas proxunas al vecmdario de San Mateo.
. , ,,
Sirvióle de motivo la solicitud que los "naturales de nueva convers10~
presentaron ante el Ayuntamiento "sobre reparto de su ganado mayor y tierras y aguas de su comunidad".
.
.
El Ayuntamiento sometió la petición al H. Congreso, pero al ~sm~ tiempo
hacía valer supuestos derechos a las tierras del pueblo de ~urificación.
Autoridades y vecinos de San Mateo fundaban su pretensión en un d~umento de 1701, descubierto en el archivo de Monte":! por el Sr. Bautista
de Arizpe. Dicho documento hacía referencia a dos .Sitios de g~ado menor
que dos hacendados ofrecieron para fundo de una villa en el_Pilon.. . ,
El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria, según la pe~ma opin1on del
Síndico, había despojado la supuesta villa, de los dos S1t:10s para dotar de
8

• Los indígenas presentaron documentos que demostraban la inexactitud de lo aseverado por el Síndico.

294

Considera la Comisión "que del repartimiento de tierras y aguas entre los
naturales de los pueblos de Purificación y Concepción se siguen, como por
una consecuencia necesaria, el adelanto y cultivo de unas tierras labrantías
que hasta la fecha han estado abandonadas. .. 11
Es la tesis del individualismo liberal; la tesis de los legisladores de Cádiz
que en otro de sus considerandos invoca la Comisión.•
La Ley del Reparto dispone que "habiendo en el pueblo de Purificación
Saca y media de agua con su correspondiente tierra cultivable . . . se distribuya
la Saca entera entre los indígenas y tla."caltecas cabezas de familia... en iguales suertes de tierra". . . y "que la media Saca. . . con su tierra correspondiente. .. quede a beneficio del Distrito". En cuanto a la tierra de agostadero
ordena que "se aplique y reserve la parte más inmediata... para ejidos . . ."
El vecindario de San Mateo resultó beneficiado con una superficie territorial equivalente a dos mil ciento sesenta y cinco hectáreas y con una abundante Saca de agua, la Toma de la Ciudad.

La Ley del Reparto

tierras a los indios.

La Comisión de Justicia y Peticiones al formular la llamada Ley del Reparto, inspirada por el Diputado Parás, se propone dos objetivos: la desaparición del sistema comunal de tenencia de la tierra y la datación de ejidos
al vecindario de San Mateo.

LA

CIUDAD DE

MoNT.E-MoRBLos

A iniciativa del Diputado Parás el H. Congreso expide con fecha 28 de
mayo de 1825 el Decreto No. 39 que convierte al Valle del Pilón o de San
Mateo en la ciudad de Monte-Morelos.
Texto de los Artículos que contiene el Decreto: "Artículo lo. Se concede el titulo de ciudad al lugar conocido en este Estado con el nombre
de Valle del Pilón". "Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominación de Monte-Morelos".
El Diputado Parás sacó del anonimato a su pueblo y le dio categoría política definida.

• Para los liberales de aquella época, la Constitución de Cádiz era fuente de inspiración en sus problemas político-sociale.1. En el archivo del H. Congreso local hay
un pequeño volumen con el texto de dicha Constituci6n escrito de puño y letra del
Sr. Parás. (Dato del historiador Apolinar Núñez de León).

29

�Piu:MER GoBERNADOR CONSTITUCIONAL DE NUEVO LEÓN

Celebrá.ronse en aquel año de 1825 las primeras elecciones constitucionales
en el Estado, resultando electo Gobernador don José Ma. Parás Ballesteros.10
El 15 de junio del año citado tomó posesión de su elevado cargo. Contaba con treinta y un años de edad.
"Llama la atención -( escribe el notable historiador Israel Cavazos Garza)- el hecho de que figurando en el número de Diputados hombres de la
talla de Cosme Aramberri, José Ma. Gutiérrez de Lara, Rafael de Llano y
otros de reconocido prestigio y de mayor edad, Parás, con su juventud obtuviera tan delicado encargo".
¿ Por qué se eligió a Parás entre aquel grupo de ciudadanos tan distinguidos por sus virtudes y su saber?
Seguramente se reconoció que poseía, en muy alto grado, las dos condiciones principales que marcaba la flamante Constitución del Estado: "Hombría de bien y aptitud para gobernar".
Comienza la vida constitucional de uevo León con un joven y culto Estadista.
La tarea encauzadora y organizadora que emprendió la consignan historiadores, publicistas y funcionarios de entonces y de hoy. Me limitaré, pues:
a recopilar hechos y juicios que destacan su personalidad en un plano de
mayores responsabilidades.
Realizaciones del Gobernador Constitucional:
Toca a Parás Ballesteros ser el realizador de los ideales de una notable
generación de nuevoleoneses, de aquella generación de constructores que sentaron las bases políticas y sociales, culturales y económicas de nuestra progresista y batalladora entidad.
Cada decreto que firma genera una institución o corrige un vicio administrativo supervivencia de la Colonia.
De la obra histórica del Sr. David Alberto Cossío transcribo lo que sigue
añadiendo breves observaciones:
"El segundo decreto del Congreso. . . firmado por Parás, disponía la erección en Monterrey, o en paraje no lejano, de una casa de corrección, educación y beneficencia".
Su reglamentación es ejemplo de prudencia.
"En 1826 fué expedido el famoso Plan de Instrucción Pública... "
Páginas adelante Jo comentaré en la forma má breve posible. Lo merece.
11 Relata el historiador David Alberto Como que en la votación resultaron con igual
número de sufragios el Gobernador Interino y el Diputado Parás, y que fue la suerte
la que decidió en favor del segundo.

296

Convencido liberal, auspició la formaci6n de 'lo que se llamó Junta Protectora ~e la Libertad ?e Imprenta del Estado ... El lugar designado para
las reuruones fue una pieza de la casa del mismo Sr. Gobernador Parás, en
la misma donde efectuaba sus reuniones la Junta Consultiva de Gobierno ... "
"La división territorial del Estado" (en cinco Partidos), y la reglamentaci6n del "gobierno interior de los municipios" fueron motivo de otro decreto.
Los Ayuntamientos debían informar "de manera circunstanciada de lo
movimientos habidos en los diversos ramos a su cuidado".
' Quedó habilitado el Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los
grados mayores".
Para la defensa del Estado "se di puso que las dos Compañías de soldados
de la milicia activa se reclutaran en Linares, Montemorelos y otros pueblos..."
.
Entre las más importantes disposiciones figura ~a relativa al levantamiento
de "un censo general del Estado".
Subraya el Sr. Cossío que la "labor del Gobierno y la Legislatura" se desarrolló "en completa armonía".
No sólo con la Legislatura, sino con el Poder Judicial y las diversas Juntas fueron cordiales las relaciones.
o es aventurado asegurar que tal armonía era resultado del tacto político
de aquel gran Estadista. Hombres nuevos, llevados de su entusiasmo y de
sus sueños se excedían en sus atribuciones; pero el espíritu conciliador del
gobernante establecía el equilibrio.
El eminente historiador, Lic. Santiago Roel escribe:
"Se mandaron establecer socicdade patriótica en todas las cabeceras de
los Distritos, con el objeto de fomentar la agricultura, la minería, el comercio y, en general, todas las artes y oficios útiles a la sociedad y al individuo".
"Comenz6 a publicarse el 3 de agosto de 1826. . . el primer periódico del
Estado" con el título de La Gazeta Constitucional. Su norma, que era la
"de aquella administración", expresa: "El Gobierno que menos lastima y
menos deja de lastimar al individuo es sin duda, el más perfecto gobierno.
Harto es que un gobierno ~pa y logre no hacer el mal".
Pidióse "a los Estados Unidos una buena imprenta".
"Pero lo que más revela el espíritu progresista de aquel gobernante ... fue
el establecimiento de la instrucción obligatoria y gratuita".
"Su ley de instrucción haría honor al mejor gobernante de nuestros tiempos".
El más destacado de nue tros investigadores contemporáneos, Israel Cavazos Garza, agrega:

297

�"Autorizó la fundación de la Escuela de Medicina, aunque este decreto
sólo tuvo fuerza de ley bajo el gobierno del Sr. Joaquín García" (1829) .
''Durante su gobierno se erigieron las municipalidades de Los Aldamas,
Salinas Victoria y la de Villaldama".
"Dispuso que en las escuelas del Estado leyeran los niños por la Constitución y que los curas la explicasen en sus doctrinas" .
El Sr. Cossío encuentra documentos sobre hechos pintorescos como el de
un Alcalde pueblerino que pide la intetvención del Gobernador para que
regresen al lugar "unos cívicos" que andaban "con unos maromeros", pues
"saben tocar música de viento". Era necesaiia la participación de los cívicos aludidos en la recepción que se preparaba a1 General Bustamante.
Ciudadano "lleno de luces y de virtudes" lo llamaron sus contemporáneos.
¡ Con qué claro sentido de la realidad y del momento histórico que vivió
realizó su encargo el novel gobernante 1

EL PLAN DE INSTRUCCIÓN PÚBUOA

11

Obedece su elaboración a un mandato constitucional. El Art. 259 de la
Constitución Politica del Estado dispone: "El Congreso formará el plan general, puramente directivo, de enseñanza e instrucción públi~ para tod~
Estado, bajo un método sencillo, asequible y acomodado a las circunstancias .
Este admirable documento abarca todos los niveles y campos de la enseñanza: primeras letras, enseñanza superior, preparación de la mujer; educaci6n para el trabajo ( como diríamos hoy), reeducaci6~, etc.
.
Contiene importantes lineamientos de programas destmados a la mstr~cci6n intelectual, cívica, moral, y a las actividades físicas y agro-pecuarias.
Recomiéndase el empleo de material didáctico.
Pero lo más asombroso en aquella época, de marcadas influencias escolásticas y de enseñanza libresca, es la persistente recomendación del juego como
medio de enseñanza.
Los artículos que se reproducen (en todo o en parte) son el mejor testimonio de la avanzada doctrina pedagógica que inspira a Diputados Y Gobernador.
Art. 60. "Será muy loable y se tendrá como una prueba de realzada virtud y patriotismo, aun en la gente de facu~ta~es, dedi~ar a sus hij~~ a las
tareas mecánicas de la labranza o al aprendizaJe de algun arte u ofic10 mecánico, y se tendrá de tales padres e hijos la consideración y aprecio debidos

:1

u "Plan de Ynstrucción Púhli.ca. Prevenciones Generales". Ejemplar "Ympreso en Monterrey. Año de !fi26". Archivo de los P1·oi.rs. Carlos Trcvili.o y Nicea T. de Treviño.

298

a una taJ prueba de honradez, de amor al trabajo útil y de aversión a la
inmoral ociosidad".
El Sr. Parás dio ejemplo en este punto: todos sus hijos fueron "labradores y criadores".
La importancia que reconocen al civismo y la moral en la instrucción de
niños y adultos es patente: señálase a maestros y a curas la obligación de
leer en la Constitución Política del Estado, en clase y doctrinas. En el artículo 200. se prescribe que el material que ilustra los temas de moral ha
de figurar en "las mismas cárceles, pues que la moral debe presidir en todas
partes".
Recomiéndase en el artículo 230. la adquisición de globos terrestres y
esferas armilares con objeto de "que los niños jugando adquieran estos conocimientos elementales astronómicos y geográficos".
En el 24o. se aconseja que en Geografía Política se empleen mapas a
manera de rompecabezas, "a fin de que los niños acomodando, desacomodando y volviendo a acomodar las partes del mapa aprendan, por menor:
la geografía del país por modo de juego".
El "uso del termómetro, del barómetro y la aguja magnética" e11 las lecciones de Física corresponde a la aplicación de principios didácticos que
están vigentes.
El juego y el material didáctico se citan repetidamente, como se hace
en los tratados actuales de educación.
En el artículo 26o. se trata de encauzar las actividades del adolescente,
mediante ejercicios que "se impongan al incivil retozo": equitación, formaciones militares, esgrima, natación. . . Inclúyense otros de carácter práctico
de acuerdo con las exigencias del medio: siembra, ordeña, etc. El dibujo
lineal se consigna ''por lo mucho que sirve a las artes mecánicas".
Los propósitos acerca de la instrucción de la mujer son muy significativos.
Teóricamente, el hombre y la mujer tienen el mismo derecho a la cultura; pero tomando en cuenta la diferencia de sexo.
"Lo mismo se entiende respecto de la instrucción de las hijas, pobres o
ricas (expresa el citado Plan), en Jeer, escribir, contar y en industrias proporcionadas a su sexo, capaces de proporcionarles ahorros de gastos en su
casa y también su honesta subsistencia en caso necesario"; pero atendiendo
a sus "fuerzas, proHjidad, paciencia, curiosidad y delicadeza".
Para la "buena crianza" de las niñas se recomienda el "gran tratadito del
gran Fenel6n", la Educación de las Jóvenes.
En lo que respecta al tratamiento pedagógico de los llamados "correccionales" destacan dos ideas fundamentales, cuya eficacia está probada: instrucción y trabajo. "La corrección (se especifica en la parte relativa del docu299

�mento) empezará siempre por la instrucci6n del individuo en las obligaciones cristianas y civiles, y en a1gún oficio o ejercicio de industria útil (si no
tiene para pasar honestamente la vida) sea que la correcci6n se haga en
la cárcel o que se haga en la casa de beneficencia o bien en la casa de
algún empresario o labrador, o maestro de algún arte u o~cio ~ cuyo ~uida~o
se ponga el individuo y el cual quedará responsable de dicha ~strucc1?º• _sin
la cual nadie pueda sa1ir de la correcci6n, aunque haya cumplido el término
prefijado".
Sustituir el 'empirismo" por una preparaci6n científica, aunque muy rudimentaria, fue uno de los objetivos de aquel gobierno: en el Hospital habría "un profesor médico-cirujano" para enseñar "media hora medicina y
otra media hora cirugía"; los jueves: ''media hora Anatomía, Química o
Botánica"; los domingos "media hora algún tratadito d~ partos o enfermedades de mujeres y niños, a matronas de conducta y apbtudes". .
Concluyo el breve y superficial examen de documento tan 1IDportante,
que merece un estudio mejor, con la cita de los honores que el Estado ofrecía a los particulares que fomentaran la instrucci6n.
El ciudadano que fundase cátedras de agricultura, química y otras semejantes, "será declarado benemérito del Estado y se colocará su nombre o su
retrato en el lugar de su establecimiento".
Aquella generaci6n, de la que er~ cabeza visibl~ el ~r. ~arás, fonnada, por
hombres apasionados de la ilustración y de la filosof 1a hbera1, nos lego un
Plan de Instrucción con una doctrina pedag6gica que se anticipa a su época.
Sesenta años habían de pasar para que en las escuelas primarias del Estado
se llevaran a la práctica principios educativos semejantes.

EL

GOBERNADOR Y SU SOLAR NATIVO

La presencia del pueblo natal continuaba viva en la mente del Sr. Gobernador.
" . . í.d ,,
La queja de un modesto vecino, cuyo solar result6 dismmu o ~r una
disposici6n del Ayuntamiento da motivo para que el Gobernador reitere las
normas establecidas para la venta de solares:
..
"El objeto no es asignar labores -expone en su decreto a la mumc1palidad- sino terrenos proporcionados para repueble del lugar, en el conce~to
de que a nadie e le negará solar, aun cuando n~ dé a1 pronto 1~ pens16n
de estilo ... y mientras lo verifican satisfarán los interesados, por v1a de :e•
conocimiento al Fondo de Propios, la cantidad de cuatro reales cada ano,
conciliándose de este modo el repueble de esa ciudad y el aumento de fondos
en el tesoro de ese Distrito". Más adelante indica:

1
'A ninguno que sea pobre, pero hombre de bien, se le negará solar...
A nadie se le mercenarán dos solares, sa1vo en el caso que haya esperanza
que de pronto se pueblen con fábrica ~a que sea ornato o con algún establecimiento de industria».
Pero los terrenos comprendidos entre "las calles situadas de la calle nueva
al río no pueden ser mercenados en solares. . . Si hubiere alguno con solar
se saldrá al punto más alto, por no ser de suyo dichas cuadras nada favorables a la sa1ubridad y sí propias para hortaliza".
Será responsable el Ayuntamiento "si no lleva a efecto el sentido natural
que arroja de sí dicho decreto, qu no tiene otro que hacer er la igualdad
de derechos del presentante (el vecino quejoso) con los colindant s. . . de
que se sigue que componiéndose de cien varas la cuadra en que éstos se ha11an, deben demarcarle a cada uno un solar de treinta y tres varas y una
tercia de frente con el fondo que hasta ahora han reconocido, según previene la Ordenanza de Intendentes que para la formación de los pueblos se
halla vigente,,.
¡ Cuánto hubiera ganado Montemorelos, en relaci6n con el problema de la
vivienda, si sus autoridades hubieran seguido tan sabia política de población!
Años después, desaparecido el Estadista, se vendieron solares y quintas por
docenas a determinadas familias o asociaciones.

La anexi6n del "Barrial"

El año de 1826 el Procurador Síndico de la ciudad promueve la desocupación del terreno llamado "El Barrial", contiguo, por el Oriente, al caserío.
El Capitán Domingo Ballesteros y socios lo habían adquirido como parte
de la Labor de la Capellanía de Santos Coy, vendida en subasta pública en
el año de 1814.
En páginas anteriores se di jo que el padre del Sr. Paras se había presentado como postor en la subasta, ofreciendo ceder la tierra si le vendían el
agua de riego de la finca.
Para el Síndico promovente el Capitán Ballesteros, preferido en el remate,
se habia hecho solidario de la oferta de Parás Pereda. En consecuencia debía
entregar la tierra.
Origin6se un litigio entre vecinos y pr_opietarios. Se pidió la intervenci6n
del Sr. Gobernador. Un Letrado, comisionado por el funcionario aludido,
concilió los intereses de las partes: Ballesteros y socios conseivarían la tierra
laborable; los vecinos entrarían en posesión de la tierra eriaza ("El Barrial").
La cláusula principal del Convenio celebrado con tal fin, especifica:
_.. El término fábrica equivale a can, vivienda.

301

300

�t'Queda cedido a los propios de aquel Distrito todo el terreno y solam
que consideraba ser su propiedad particular el C. José Domingo Ballesteros".
Al calce del Convenio anota el Sr. Gobernador Pará :
"El que siendo del agrado de este Gobierno pásese con esta recomendación al Alcalde de Instancia. . . para que lo agregue original a los autos de
la materia para la debida constancia".
El espíritu conciliador del Sr. Parás le permite cumplir la oferta de su
padre, con el menor sacrificio posible de parte de los dueños de la tierra.
Prueba una vez más, "su singularizado amor'' al pueblo natal
En l~s primeros días de 1827 el Ayuntamiento de Montemorelos solicita
del Congreso, por conducto del Gobernador, la aprobación del presupuesto
destinado a la construcción de la Casa Consistorial y la nueva cárcel.
El Gobernador Parás, cuyo mandato estaba para concluír, acelera el trámite y contesta: "Puede desde luego la Corporación dar principio a la nueva
fábrica".
Días antes de entregar el Gobierno envía a los niños de su tierra "tablas
de contar y alfabetos".

CÓMO ENTENDIÓ LA POIJTJCA DON

JosÉ MARÍA PARÁs

"El 17 de febrero de 1827 entregó el Gobierno a su sucesor, C. D. Manuel
Gómez de Castro" (Cossío, ob. cit.).
Para la mayoría de los políticos provincianos la gubernatura de un Estado ha sido la culminación de una carrera brillante. Pocos aceptan, después, cargos públicos de segundo orden.
La po1ítica no es para nuestro personaje "el arte de gobernar'' de ~cuerdo
con el sentido tradicional que s-e da a la !!A1JreSión, tampoco es el medw para
satisfacer la ambición de poder.
La actividad política tiene para el Sr. Parás un si~i~~do más noble,
más humano: es la misión de servir a la comunidad, Muruc1p10, Estado, Nación. Durante treinta años vive entregado a esta misi6n; en ella encuentra
su "sentido del designio".
El Sr. Parás cumple, pues, su período gubernativo pero sigue formando
parte del gobierno con el cargo de Vice-Gobernador.
En el año de 1828 funge, en calidad de árbitro, en el arreglo de aguas del
Río de Pilón que beneficia a los municipios de Montemorelos Y General ~erán. Ya dejamos constancia, en páginas anteriores, de la forma tan eqwtativa con que procedió en asunto de vital importancia para la comarca.
En 1829 es Inspector de la Milicia Cívica del Estado. La Historia de

302

México registra, en aquel año, el intento de reconquista que encabezó el
General español Isidro Barradas.
Nuevo León contribuyó oportuna y eficazmente a la defensa de la Patria.
Corresponde al Sr. Pru-ás como Jefe de la Milicia Civica el mérito de haber
organizado los contingentes de nuestro Estado.
Del archivo de Montemorelos, donde se conserva el els.-pediente formado
con la correspondencia del Sr. Inspector, transcribo algunas notas:
Circular del Gobernador del Estado. "Ahora que es la una de la tarde
acabo de recibir por cordillera violenta un oficio del Sr. Comandante de los
Estados Internos de Oriente, cuyo tenor es como sigue: 'Exmo. Sr. Es llegado
el momento de que Ja Milicia Cívica que esté armada, del digno mando
de V.E. marche a batir a los enemigos de la Patria que han invadido el
territorio mejicano (sic) . Se servirá V.E. disponer que dicha Milicia Cívica de lnfantería y Caballería, con su jefe y oficiales respectivos se ponga
en marcha, inmediatamente, con dirección a Tarnpico'."
El Sr. Inspector de la Milicia, que estaba en fontemorelos, enterado con
anticipación, por carta personal (que mostr6 a los munícipes), había comenzado a organizar los cien cívicos locales, cincuenta de caballería y cincuenta de infantería, y encabezó la lista de contribuyentes en numerario.
El Cuerpo de ejército que marchaba a Tampico pasó por Montemorelos.
El Alcalde solicita alojamiento para los oficiales, estimulando el espíritu patriótico y hospitalario de los vecinos con el ejemplo del Sr. Parás: "En el
concepto de que el C. Inspector --expresa en su petición- ha dado alojamiento a los oficiales de la Plana Mayor".
El Inspector de la Milicia del Estado establece su Cuartel en Linares.
Desde esta ciudad manejó hombres, armas, dinero, víveres, todos los elementos que Nuevo León reunió para defensa de la Patria.
Auxilio de los vecinos. "Se remitieron al Sr. Inspector, C. José Ma. Parás
ciento ochenta y tres pesos para facilitar la marcha de los cívicos de esta
ciudad que se dirigen a Tampico para que S. Sa. les dé el mejor destino
que convenga: siempre en beneficio de la Milicia Cívica de esta ciudad, que
con tal objeto fue dada la cooperación por los vecinos". (Oficio del Alcalde
de Montemorelos) .
Sentido de responsabilidad. Su preocupación por el cumplimiento de las
disposiciones superiores, y por la comodidad de los cívicos, está patente en
comunkados como los siguientes que dirige al Alcalde de Montemorelos:
"Según se ve de la lista que me ha presentado el Teniente C. Lorenzo
Zepeda, faltan catorce caballos para que la tropa de ese Distrito que acaba
de marchar a su mando vaya montada de a dos caballos como lo pre,·é
el Superior Gobierno. Suplico a V. se sirva tomar cuantas diligencias estén
a su alcance a fin de que se llene este déficit .. sirviéndole a V. de gobierno

303

�que dentro de cuatro días ha de marchar dicha tropa de Linares a Tampíco... Dios y Libertad". (Agosto 13 de 1829).
Aunque su Cuartel estaba en Linares, el depósito de armas y pertrechos
lo tenía en Montemorelos.
"Con el arriero Agabo García --comunica a la autoridad de este Municipio-- remito a V. 333 cartucheras, 293 portafusiles, 327 tahalíes y 369
cubiertas de bayonetas que se servirá V. recibirlas y tenerlas en su poder
a mi disposición". (Agosto 19 de 1829).
En otro oficio expresa: "Con el arriero Isidoro Mercado remito a V. 6
cajas de fusiles y mechas, 95 mochilas y 1O cajas de sables... ~u~ en.~¡~~
de las de.más armas que dejé en esa conservará en su poder a nu disposición •
(Ag. 20/829).
.
.
Nuevo oficio en que ordena: "Entregará V. al soldado Gabmo Dávila 52
portafusiles, 2 cajones de fusiles y uno más o dos de mechas".
.
Con los desertores procedió con energía pero limitando su acción a remcorporarlos para que cumplieran con su deber. Demuéstralo así la nota que se
transcribe:
"Habiéndose desertado de la ciudad de Linares los soldados cívicos de infantería de esa ciudad (Montemorelos), Luis Bermúdez y Celso X; de caballería Antonio Rodríguez que residía en Los Arroyos, y Froylán Peña vecino de la Mota . .. servirá V. dictar cuantas providencias crea convenientes
hasta lograr su aprehensión y unirse a la Compañía de que desertaron".
(Agosto 24 de 1829).
.
. .,
Todos los funcionarios municipales eran por disposiaon del Gobernador,
sus colaboradores.
El Alcalde de Linares informa. "El arriero Miguel Hemández entregó 36
bultos de mruz labrado, los cuales están en guarda hasta que el Sr. Inspector
disponga de ellos".
.
.
"Del Juzgado lo. de Cerralvo (al de Montemorelos) . RCilllto a V. cinco
caballos de la 2a. Compañía. . . del Estado que conduce el soldado Juan
Nepomuceno López pues así me lo previene el Ex.roo. Sr. Gobernador, para
que V. disponga se '1e entreguen al Sr. Inspector. Dios y Libertad. Cerralvo
11 de octubre de 1829.-José Antonio Montemayor".
El Gobernador del Estado deja a su juicio la evaluación de los "cuaren_ta
y cuatro caballos embargados en el Valle de Conce?&lt;:i?n que según ~ afirma ( dice el comunicado) venían destinados para auxiliar a los enemigos de
nuestra independencia".
El pueblo y el gobierno de Nuevo León cumplieron con la Patri~. El
Inspector General de la Milicia Cívica fue el encargado de tan delicada
misión.
Una lección a sus coterráneos. Poco tiempo después, el Capitán Castill6n

de tránsito para Ciudad Victoria pide alojamiento para su tropa. Uno de
los regidores propone se utilicen "los cuartos nuevos desocupados de que es
dueño el Sr. Inspector' .
El Secretario del Ayuntamiento, vocero del Sr. In pectar, expone que
" uando la invasión de Jos desidentes de Villagrán" se facilitó el edificio para cuartel de la tropa del Gobierno, hecho que ocasionó "críticas en punto
a que esa facilitación fue por resguardarse el Sr. Inspector dejando en descubierto a los comerciantes".
En consecuencia "era de parecer (el Sr. Parás) que se buscara otro local".

PoR EL F.MBELLECIMlENTO DEL LUGAR

En el año de 1831 vuelve a figurar como Vice-Gobernador.
La pequeña ciudad nativa seguía siendo un pueblo incoloro. Pero en ese
año comienza su embellecimiento. El Vice-Gobernador presenta una trascendental iniciativa que al realizarse cambió la opaca fisonomía del pueblo.
"A nombre del Exmo. Sr. Vice-Gobernador hizo iniciativa el Secretario
José Ma. Barbosa (se lee en acta de aquel año) de que dicho Sr. se compromete por bien y ornato del lugar, y en consorcio con otros ciudadanos a
plantar de su cuenta una arboleda de cuatro hileras de árboles que saldrían
por una calle recta. desde la plazuela de Matamoros al barrio de Purifica~
ción, con tal que se le facilite por la Corporación el terreno necesario".
Con el trazo de la amplia avenida re ultaron afectados influyentes propietarios.
El municipio los indemnizó con terrenos de los "Propios" y el proyecto no
sufrió demora.
Tres años después entregó al Ayuntamiento "la calle con sus árboles prendidos".
Tal es el origen de la hermosa arboleda, de kilómetro y medio, aproximadamente, que cierra por el lado sur el gran "Paseo José Ma. Parás Ballesteros", único en el Estado por su belleza y grandiosidad.

POR LA INTEORIDAD TERRlTOR.lAL DEL

Mu

ICIPIO

En aquel mismo año el Ayuntamiento de Linares suscita problema de
límites con Montemorelos. Reclama como parte de su jurisdicci6n la Hacienda de Santa Ana y eJ Rancho del Naranjo.
El Vice-Gobernador, que formó parte de la Comisión de Límites en re-

305

304

H20

�demostr6 con antiguos documentos que desb ados) pertenecien. 1
ocian (los lugares nom r
de tiempo "inmemona se recon
del Río Potosí".
encontrarse sobre la margen norte
1 P.16
I
tes al Valle de
n, por .
_ d
37 Funda los supuestos de.
eclamaci6n en e1 ano e 18 .
Linares reLtera su r . administración eclesiástica ejercida por el Cw-a de
rechos "en una precana

l
presentación de Montemore os,

aquella ciudad".
d l Partido de Montemorelos, vuelve
El Sr. Parás, Sub-Prefecto entoncdes e pueblo. La solución fue definitiva
a defender con éxito los intereses e su

tucional", lo que trajo como consecuencia la restauraci6n de "las autoridades
suspensas en sus funciones por haberse negado a jurar el tirano decreto de
29 de noviembre úJtimo".u
Entre los vecinos que restablecieron al Ayuntamiento en sus funciones figura don José Ma, Parás Ballesteros.

FRENTE A LOS YANQUIS

en esta vez.

PoR LA ESCUELA

n: :~a

.
b d 1 Ayuntamiento la adquiEn 1836, electo Alcal~e, gestion\ ~
~asa Consistorial. En estos
sici6n de dos solares contiguos por e o el Difi' ltades de orden 1· urídico
, l dif · de la escue a.
cu
solares se levantana e e i:o . . . l
trara en posesi6n de ellos de iruneimpidieron que el Cuerpo
umctª· en
.6n del propio Sr. Parás, se lediato. Diez años más tarde, con a mtervenc1
•
1
galiz , la adquisición.u
o
.
. .tar la escuela de pnmeras etras.
Periódicamente solicitaba penmso para v1s1

EL

LEGISLADOR

•
l primer Congreso
La vida del Sr. Parás, como legislador, comienza ,con e sabe .
d
. ' en diversos penados, a
r.
Constituyente del Esta o y continua
.
h
el 23 de octubre de
.
" tu O en functones asta
En la VI Legislatura que es v
d'
. •ón del e Presidente de
en la cual quedó disuelta por ispos1c1
.
1835, fecha
.
C
b' -Gobernantes de Nuevo León).
la República". (Ricardo ovarru ias.
tal de uevo León" que "iniMiembro de "la Sedgunda J~ta l~;J,:"1t::nt6 su renuncia por dos veces.
ció sus labores el 1o. e enero e
.
(Covarrubias, ob. cit.).

Retorno a la PoUtica activa
.
~ des ués el 22 de diciembre de 1844, los veci~o~ de MonteCmco anos . p ,
t' . de ''haberse establecido el regimen constimorelos se reunieron con roo I\ o
.
ant6 el edilicio de la escuela lancasteriana. ReEn el terreno de referencia se lev
N rma.l "Serafín Peña".
formado varias veces sirve hoy a la Escuela o
11

306

Corría el año de 1846. El imperialismo yanqui amenazaba la e.xistencia
nacional. Monterrey había capitulado el 24 de septiembre. Dos meses después Montemorelos sufría el impacto de la invasión.
La reclamación de un vecino, caya casa fue destruida por los yanquis para levantar un fortín, nos entera de que "la partida de fuerza americana"
estuvo acantonada "en esta plaza desde el 27 de noviembre hasta fines de
diciembre de 1846".
La organización político-administrativa de la ciudad se desarticuló. Pero
el día lo. de enero de 1847 los vecinos se reunieron para reorganizar el Ayuntamiento. Don José Ma. Parás fue electo Presidente Municipal.
Y en aquellos momentos en que el país vivía la tragedia más dolorosa de
su historia, el Sr. Parás realizó una obra de gran trascendencia para el municipio y para el Estado, obra de estadista y de patriota, desconocida aún
por la mayoría de sus coterráneos. Para neutralizar la desorganización político-administrativa, consecuencia de la guerra, y salvaguardar el decoro de
las autoridades estatales, sostuvo contra todo y contra todos la necesidad de
apoyarse en la autonomía municipal como el medio de defeosa más eficaz
en aquellas aciagas circunstancias.

En el archivo municipal se conservan valiosos documentos, reveladores
de las dificilísimas circunstancias en que desarrolló su patriótica tarea el Sr.
Parás.

ANTES OE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

En las actas del Ayuntamiento de Montemorelos se refleja la situación imperante en aquellos días. En ellas se escribe parte de nuestra historia.
En las primeras sesiones se autoriza al Alcalde, Sr. Parás, a "preparar lo,. Decreto que suspendió las atribuciones de las Cámarru1 de la Uni6n y con~irti6
m dictador al Presidente de la República.

307

�cales para depbsito de tos pastos, lena, etc., que demanden las circunstancias
de la guerra en que nos hallamos". Se le conceden facultades para exigir
la entrega de documentos y armas de propiedad municipal que estuvieran en
manos de particulares y ex-funcionarios.
En una de las sesiones el índico informa que "el señor su ante esor no
le había entregado cuentas ni papeles porque, dice, que se le e:-..-traviaron en
la entrada de los americanos '.
Por lo anormal de Ja situación no habría "sesiones ordinarias más que
cada quince días".
No obstante la ocupación de Monterrey, los pueblos del Estado continuaban proveyendo de hombres y elementos de guerra al ejército mexicano. No
se consideraban vencidos.
Mediante frecuentes oficios, el Gobern~dor don Francisco de Paula Morales alentaba a los pueblos a seguir luchando.
El Alcalde Parás da a conocer las "comunicaciones del Exmo. Sr. Gobernador, de fechas 19 y 21 del presente, relativas, la primera a que se dicten,
de acuerdo con el Comandante de Escuadrón, las medidas más eficaces para que los auxiliares estuviesen listos para marchar a primera orden, proveyéndolos de víveres, caballos, monturas, armas y lo más necesario, tomándolo de donde lo hubiere y, la otra, que se dén al Sr. rrea todos los auxilios de maíz, carnes y forrajes que pidiere, autorizando al Juzgado, tanto para aquello como para esto, competentemente".
Pero como los ejércitos mexicanos se alejaban del Estado, el Ayuntamiento
determinó "que durante la guerra sean las sesiones ordinarias cada cuatro
sábados, sin perjuicio de las extraordinarias que ocurran cuando el caso lo
exija".
El patriotismo del Alcalde y de los munícipes, que se mantuvieron en su
puesto, fue garantía de personas e intereses, por una parte, y por otra de seguridad en el auxilio a las tropas mexicanas.

DESPUÉS DE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

El Ayuntamiento de fontemorelos (como las demás Corporaciones Municipales del Estado) recibe oficio-circular del Gobernador Morales. El documento, de indiscutible trascendencia, contiene un juicio y una decisión.
El Juicio. ''Después de los sucesos del veintidós y veintitrés del pasado
febrero en que nue tro Ejército supo conservar el honor de las Armas Nacionales desalojando al enemigo de cinco posiciones, apoderándose de tres
piezas de artillería y algunas banderas; causas en que el invasor no tuvo
parte, circunstancias de ninguna manera originadas de sus operaciones pu-

sieron a nuestras tropas en la estrecha necesidad de replegarse a la posición
Y puntos en que se hallaban antes de emprender la campaña. Este hecho
de que tal ~e:7. responderá el General que lo mandó, ha llevado a los E~
tados de .~?ent~ a una posición peor mil veces que la primera".
La d:cmon. 'Los ramos todos de la administración interior del Estado
~ casi muerto, sus exigencias no pueden remediarse por el Ejecutivo: su
bienestar no puede proveerse por él, '.Y en tal estado de cosas ha resuelto suspender el ejercicio de sus tareas gubernativas. En consecuencia las p ·
A
'dad p l' .
d
,
nmeras
uton
es .o 1bcas e los pueblos y sus Iltres. Corporaciones Municipales
qu.~dan auto~~das para conocer y determinar prudentemente y según lo
exiJa su posioón de todos los negocios que les ocurran, siendo de su más
estrecho deber dejar siempre bien puesto el honor de la Nación en su comportamiento: cuidar de la seguridad y tranquilidad de los pueblos perseguir
a los malhechores y evitar a toda costa que los males de la guer:a sean un
pretexto para que se cometan desórdenes en las poblaciones. Las mismas
~utoridadcs Primeras se encargarán de guardar los archivos de aquellas oficinas cuyos ~pleados hayan e?trado en receso para que no falten los impor~ant~s ne~OCtos que ellos contienen. Todo lo que comunico a V. para su
mteligencia y exacto cumplimiento, y para que dé cuenta con esta comunicación al Iltre. Ayuntamien_to de ese pueblo. Dios y Libertad. Concepción,
marzo 9 de 1847. Franc1SC0 de Paula Morales. antiago Vidaurri, Secretario".

PElssAM.I.ENTO POLÍTICO Y CONVICCIÓN DEMOCRÁ.TlCA
DEL SEÑOR

PAR.Ás

La C ircular, de gran valor histórico, está vinculada a la vida política del
Sr. Paras. Los sucesos que forman la secuela histórica de la época descubren
el alcance de este documento.
En su parte relativa a la desapari ión del Ejecutivo, el Alcalde Parás la
con~ó. en el ~ás eficaz instrumento de defensa de los intereses populares.
Su dead1da actitud, cuantas veces se trató de abolirla, precisa el sentido que
daba a la democracia.
El Go~mador Morales, al delegar sus atribuciones en los AJcaJdcs y sus
A~n~entos, ~rocede como un verdadero táctico: al dispersar el poder
(s1 as1 puede deoi:se) puso,ª salvo la dignidad del Ejecutivo. No sería, pues,
el Gobernador qwen tendría que extorsionar a us compatriotas en beneficio
de los, ~ranjero_s, ~1:sio~~o por éstos. Da la impresión de que aplica, en
lo político, el pnnop10 táctico de las guerrillas.
A juzgar por los acontecimientos registrados en Montemorelos, la estra1

309

308

�tegia empleada no sólo consiguió los fines que s~ala la ~ular, sino q~e
permitió a los pueblos obrar de acuerdo con las crrcunstancias ante las exigencias de los yanquis.
,
.
Pero no todos supieron apreciar tal medida. Apenas hab1a transcumdo
un mes cuando el Ayuntamiento de Monterrey manifestó la pretensión de
que su Presidente asumiera las funciones de Gobernador.

"Lo

,,
QUE A TODOS TOCA POR TODOS DEBE RESOLVERSE

En virtud de los oficios girados por la Corporación de Monterrey, el Alcalde Parás convoca al Ayuntamiento y a los vecinos a fin de decidir lo más
conveniente sobre el punto.
A iniciativa del Alcalde los asambleístas declaran: "Sabiéndose que se halla en el Estado el Exmo. Sr. Gobernador, D. Francisco de Paula Morales,
se acordó que se le remitieran originales ambas piezas y, en su vista, si es
de adoptarse esa medida para reconocerla del modo que se apruebe por este
Ayuntamiento y Junta General de vecindario, porque lo que a todos toca
por todos debe resolverse; y que interin siga este pueblo gobernándose con
su independencia municipal, según lo dispuso el mismo Exmo. Sr. Gobernador en su orden de fecha 9 de marzo último.-José Ma. Parás.-Rúbrica".
Ratificación. El Gobernador Morales ratificó la Circular en los siguientes términos :
"En contestación he creído deber decir a V. para que lo haga presente
a esa municipalidad que habiendo el Gobe~nador j~ado convenient~ Y
hasta cierto punto necesario en las actuales crrcunstanc1as, que desapareo.era
aquella autoridad, ya para que el enemigo no tuviera jamás ocasión de ultrajar]a y vilipendiarla, ya para que los pueblos. n~ se acostumbr_aran a tenerla y no acatarla como es debido a su alta dignidad y convem~nte salud
del Estado; permaneciendo la misma situación que entonces, en~ concepto
00 es tiempo de restablecerla de ningún modo; los pueblo,s, Slil ~bargo,
dueños de su actual posición y siendo como son los que estan sufnendo los
males de la época, autorizados para resolver los casos q:1e ocurran ~ns~tando su honor, su patriotismo, su sagrada independenc1a y su preciosa libertad obrarán y resolverán lo mejor en el presente caso. Dios y Libertad.
Linares, junio 26 de 1847.-Francisco de Paula Morales.-Sr. Alcalde lo. Presidente del Ayuntamiento de Montemorelos" .1 $
El Alcalde Parás y la Corporación Edilicia, con el respaldo absoluto del
El valioso escrito del Gobernador Morales, como contestación al Alcalde Parás,
quizás sea único.
11

310

vecindario, mantienen en aquellas circunstancias la única posición donde armonizan el decoro nacional, la autonomía municipal y los intereses políticos
del Estado.
El resultado de la consulta da origen a dos importantes acuerdos de los
munícipes:
Primero. "Están conformes con el sentir de dicho señor sobre que no es
tiempo, de ningún modo, de restablecer el Ejecutivo del Estado".
Segundo. "Que, sin embargo, usando del derecho que le da su actual posición, cuando por alguna autoridad o municipalidad se juzgue llegada la
vez y se le invite para el nombramiento de un comisionado, lo mandaría a
Cadereyta Jiménez al avisársele por la invitante el día de la cita y conformidad de los otros Ayuntamientos para que, en unión de los comisionados
que envíen, ampliamente autorizados, uno por cada uno de ellos, se resuelva alli, con toda libertad y de común acuerdo la resurrección política del
Ejecutivo Constitucional, o cualesquiera otros puntos concernientes a los
pueblos".
El Sr. Parás había hecho de un aforismo jurídico un principio de acción
democrática: "Lo que a todos toca por todos debe resolverse".
Tenían pues, que ser los pueblos, sus Ayuntamientos reunidos en democrática asamblea quienes, previo estudio de "las circunstancias", debían decidir si era o no tiempo de volver las atribuciones que se les confiaron.
Acontecimientos subsecuentes ponen a prueba la firmeza de la convicción
democrática del Sr. Parás.
El 8 de septiembre de 1847 la ciudad de México era amagada por los
yanquis, Las circunstancias no podían ser peores. Sin embargo el Gobernador Morales "participa haber vuelto a las tareas gubernativas".
El Alcalde Parás cita de nuevo a munfcipes y vecinos para enterarlos del
comunicado del Gobernador y determinar "lo que debe contestarse a dicha
circular".
Considerando inconciliable la determinación del Gobernador con sus disposiciones anteriores, Ayuntamiento y vecinos declaran:
"En la ciudad de Montemorelos, a los diecinueve días del mes de septiembre de mil ochocientos cuarenta y siete: Remúdo el litre. Ayuntamiento y vecindario de esta ciudad. . . para resolver lo conveniente acerca del
contenido de la Circular... se procedió a darle lectura y, después de algunas discusiones, por unanimidad se resolvió lo siguiente: Que existiendo hoy,
si no peores, las mismas circunstancias que obligaron al Exmo. Sr. Gobernador D. Francisco de P. Morales a dejar a su suerte, e1t nueve de marzo último, solos a los pueblos del Estado, y en veintiséis de junio para aprobar
o reprobar el Ejecutivo en otro, demostrando con esto desprendimiento o
sea desconocido el Supremo y, no pudiéndose restablecer cual conviene, ni
311

�llevarse después al modo mexicano el orden constitucional existiendo el ejército invasor sobre nosotros, hasta que desaparezcan dichas circunstancias y
tengamos una fuerza me:x.icana capaz de defendernos, puede aparecer en
ejercicio si es de su beneplácito. . . previa voluntad y conformidad que se
recabe de los pueblos del Estado, puesto que en ellos e:x.iste la Soberanía
del mismo, sin cuyo paso se desconoce cualquier gobierno a no ser que se
nos imponga por la fuerza. Con lo que concluyó la junta, firmando con el
Ayuntamiento todos los vecinos que concurrieron.-José Ma. Pa~~s.-Rúbrica" .
Consecuente con su convicci6n democrática, de la que part1c1pan sus coterráneos, el Ayuntamiento determina suspender la ejecución "de dichos decretos hasta saber si la mayoría de los Ayuntamientos, según votos que representan, están anuentes que el Sr. Morales sea reconocido . .. en cuyo caso
Montemorelos sacrificará su opini6n manifestada en su acta del diecinueve
del que fina".
Y Montemorclos sacríficó su opinión. La unidad de los nuevoleoneses lo
demandaba. Pero la personalidad del Alcalde Parás, su patrioti mo, su capacidad de Estadista y sus convicciones democráticas fueron reconocidos por
todos los pueblos del Estado. Los hechos cotidianos demostraban que Parás
tenía razón. Más adelante se citan algunos.
Antes, un paréntesis para consignar lo más saliente que por su puebl~ hizo
en aquellos días aciagos, durante su última actuación de Alcalde Primero.
Autorizado por la Corporación abrió "un Cuaderno de Asiento de los menores huérfanos, que tengan algunos vecinos de la jurisdicción sin nombramiento, expreso, de tutores por sus padres finados con expresi6n de lo poco
que les hayan dejado éstos".
En la Memoria o Informe que presenta en octubre de 1847 hay dos notas muy significativas: la primera se refiere a que había concluído "el empedrado de las calles del Conejo y de las Chatas"; 16 la segunda alude a la
Hacienda Municipal, y a la letra dice: "Resultó una existencia actual a
favor del Fondo de quinientos cincuenta y dos pesos, seis reales y once granos".
Ni en las críticas condiciones originadas por la invasión descuidó el Alcalde Parás su programa de mejoramiento material del pueblo, tampoco descuidó el tesoro municipal.
Y aquí cabe una observación: para este gran ciudadano una hacienda pública saneada era condición fundamental de un buen gobierno; organizar
el tesoro del Estado o del municipio fue siempre objetivo primordial de su
gobierno.
Volviendo al tema relacionado con la autorización que se concedi6 a las
•• Hoy se llaman Cuauhtémoc y JuCu-cz, respectivamente:

mun.ic~p~,lidades "para conocer y determinar prudentemente y según lo exija
su postc1on de t~os los negocios que les ocurran" durante la invasión, citaré
dos casos que registra el Libro de Actas de 1848. Estos hechos dan la razón
al Sr. Parás en su perseverante actitud de sostener este acuerdo del Gobernador Morales, aún contra el mismo Mandatario.
. Enero lo. de 1848: ' Comunicaci6n del General en jefe del ejército amert~no Y de ocupaci6n en Monterrey, fecha treinta de diciembre ppdo., referid~ a _otras_ ~os que con fecha anterior había dirigido un agente del mism? _eJérc1to pidiendo a este pueblo cien mulas grandes y gordas, y que se rerruneran a aquella plaza, nombrando un comisionado para que recibiese el
pago.
. l. con la amenaza.
de que en caso contrario mandar'a una fu erza. . . a
ll
1 .
e~~ as mu as sin_ ~agarlas e impondría una contribuci6n a este pueblo,,.
Ex1gian además qwmentas fanegas de maíz.
Por la lectura del comunicado nos damos cuenta de que el A
t ·
l h b'
d "d d
yun an:uento
e a _1a esta o
an o largas" a la petición, con ánimo de disminuirla en
lo posible .. A1 tener que cumplirla dejan constancia respecto al maíz: "que
su e:&lt;tracc16n no fuera excesiva a efecto de cumplir el envío y que la clase
menesterosa no quede sin ese recurso".
A últimos _de enero del mismo año el Ayuntamiento recibe "orden del Sr.
General en Jefe _de las fuerzas americanas en Monterrey, expedida en once
del presente, baJo el número 36 en que se manda que desde y después de
~-quell~ fecha todas las rentas autorizadas e impuestas por las leyes de MéJtCo (sic) ~ ~e este Estado o municipalidades comprendidas en él, se colecten
para benef1ao de los Estados Unidos".
_E~ v~~trés de marzo E. S. Sibley, norteamericano encargado de la Admm1strac10~ de Rentas del Estado exige la suma de $ 499.30, recaudación
correspondiente a los meses de enero y febrero.
El Alcalde (que sucedió al Sr. Parás) opina que no es de accederse a Ja
d~manda .Yorque "el Periódico Oficial del Superior Gobierno de la República ~e!1cana, en
número 72 se halla inserto el armisticio celebrado por
los _co!OlSlonados ?e este Y_ los Estados Unidos de Norte-América y ratificado,
se~n se ~ de dicho Per16dico y número referido',. Por tanto "creía co~
v~~ruente, s1 S. ~ª· lo disponía, que se le dirigiera al General en jefe del ejército de ocupación en Monterrey una comunicación por este respecto incluyéndole el referido número del Perióclico".1 7
'

e!

El comisionado no logró entrevistar al jefe yanqui y como el Adminí tr _
dor Sibley insistiese en el envío de los fondos, el Ayun~ento otorga ;d:r
a don Manuel M. de Llano "residente en Monterrey para que representando a
" El año anterior, el Alcalde Parás había dispuesto que "los rendimiento 9 mensuales de las rentas d l Estado se cobrasen como municipales y se ingresasen en 'la
planilla' con expresión de su monto".

313
312

�este municipio se acercara al General Wood y le manifestara las razones que
motivaron la suspensión de la remisión de los caudales colectados. . . recomendándole, particularmente al Sr. Llano el asunto y que s6lo en el últimc,

caso de que se le pudiera originar a esta ciudad un grave perjtticio entregue
el dinero . .."
Los pueblos segu1an defendiéndose meses después de restaurado el gobierno
de Morales.
La estrategia recomendada por él seguía siendo eficaz y continuaría siéndolo mientras los yanqujs ocuparan el territorio nacional.
Se justificaba así la actitud del Sr. Parás al convertirse en decidido defensor de la autodesaparición del Ejecutivo del Estado durante la permanencia
de los invasores.

PARÁS BALLESTEROS, ELECTO

Me atrevo a agregar que el prestigio del Sr. Parás como patriota y Estadista había crecido singularmente.
Lo primero que intentó el Gobernador Parás fue recuperar la Hacienda
Pública. ''Dirigió (oficio) al Sr. General en jefe de las fuerzas americanas
en Monterrey, relativo a que se le desocupasen y dejaran libres las rentas
del Estado que e hallan, actualmente, intervenidas y recaudándose por orden del mismo General para beneficio de los Estados Unidos del orte".
La gestión no tuvo éxito. El Gobernador se retiró a su pueblo temporalmente. Un incidente de escasa importancia revela su estancia en Montemorelos y las causas que lo motivan. En el acta correspondiente se lee: "Con
vis~ de todo esto y de que el Sr. Gobernador del Estado no ejercía su gobernación por las actuales circunstancias, dispuso S. Sa. que los señores Procuradores pasasen a casa del mfamo Sr. Gobernador... y le consultasen ..."

GOBERNADOR

LA
No obstante que el ejército de ocupación permanecía en Monterrey, el
nuevo Congreso se instaló en la ciudad de Linares. En "su segunda sesión
procedió a revisar las listas de candidatos a Gobernador y a Vice-Gobernador' .JS
La historia de Nuevo León registra los resultados; pero no los tomo de
ella, sino del archivo de Montemorelos, que también es historia.
"Se dió cuenta ( asienta el Secretario del Ayuntamiento) con dos decretos
del Congreso del Estado fecha 22 del actual, relativo el primero a la elección de Gobernador y Vice-Gobernador que recayó en los ciudadanos José
Ma. Parás y José de Jesús Dávila y Prieto".
El Ayuntamiento acordó que se le enviara "al Exmo. Sr. Gobernador Parás una comunicación. . . felicitándolo muy cordialmente. . . por el empleo
que dignamente se le ha conferido. . . manifestándole, igual.mente, la suma
confianza que le asiste a este Cuerpo de que. . . hará la felicidad del Estado,
porque mil veces ha dado las mejores pruebas para ello con sus luces y virtudes..."
Así reconocían los pueblos del Estado su calidad de patriota y su capacidad
de Estadista. Le encomendaban una inmensa tarea: la reconstrucción del
Estado.
"Parás continuaba siendo un eminente y patriota ciudadano" escribe el
historiador, licenciado Santiago Roel.
'" En la lista enviada por Montemorelos figuraron: el Lic. don Pedro Agustin Ballesteros, el Lic. don Juan Mateo Carda, don Rafael de la Garza, don Juan José de
la Garza Trcviño y don Agapito Garcí.a. Firma la lista el C. don José Ma. Po.rá.s.

314

RECONSTRUCCIÓN

Los yanquis se retiran al fin. El Gobernador pudo m1C1ar su gran tarea
reconstructora que se prolonga por otro periodo. Nuevo Le6n le reitera su
confianza: en febrero de mil ochocientos cuarenta y nueve fue reelecto.
El mejor balance de su obra, en este lapso como en el primero, lo constituyen los juicios de reconocidos historiadores y el testimonio de sus contemporáneos. Consignémoslos:
1'Se dedicó, desde luego a una intensa labor administrativa de reconstrucción, como lo exigían las circunstancias después de tantos años de perturbaciones políticas y tras de la cruenta guerra por la que se acababa de pasar".
"A iniciativa del Sr. Parás, el Sr. Santiago Nigra de San Martín, Coronel de Ingenieros, escribió en 1849 una Memoria histórico geográfica y estadística del Estado, la que se ha perdido". (Lic. Santiago Roel).
"Promovió la reforma de la Constitución de 24 a fin de adaptarla a las
nuevas exigencias locales".
''Dictó sabias providencias para contrarrestar los estragos del cólera".
'Aplicó los medios oportunos para evitar las incursiones y depredaciones
de los indios".
"Creó la municipalidad de Mier y Noriega".
. '~u~, con ánimo .sereno, calmar los actos violentos que por cuestiones jurisd1caonales se suscitaron por parte del gobierno de Tamaulipas '.
"Propuso la creación de una oficina directora de la enseñanza... Ordenó
el establecimiento de por lo menos dos escuelas en cada uno de los pueblos... Promovió, por considerarla fundamental, la educación de la mujer".
(Israel Cavazos Garza).
315

�Uno de sus contemporáneos, el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, expresó, en solemne ocasión: "El virtuoso José Ma1á. ~arás
fue el genio destinado por la Providencia Divina para enjugar sus -~as
después de la devastación que la guerra, mil veces funesta cuanto tnJUsta:
hizo pesar sobre su territorio. Parás reconstruyó el Estado. . . Parás afrontó
todas las exigencias de la época más difícil en nuestro lacerado Estado; Parás creó la Hacienda Pública: economizó sus rentas. Parás coadyuvó de una
manera eficaz a la Reforma de su Código Fundamental en el que también
arrimó en su creación un grano de arena. . . Parás, en fin, animó el comercio protegió la agricultura; di6 garantías públicas a los hombres de todas
las' creencias políticas". (Catecismo Geográfico, Histórico y Político del Lic.
Hermenegildo Dávila).
Estos juicios constituyen la mejor síntesis de su ímproba tarea después de
la invasión yanqui.
.
Analizada su personalidad desde el punto de vista ideológico puede afirmarse que había llegado a la madurez su pensamiento liberal.
.
Para confirmar lo dicho basta con transcribir algunos pasaJes de la Memoria que en el año de 1849 presentó al H. Co~greso: .
. , ,,
.
"Uno de los atributos esenciales de la Soberama es la ilustrac1on , afuma
en la parte relativa a educación, y agrega:
.
"La oscura y mezquina educación que nos dieron nuestros domtnadores...
y el descuido que hemos tenido . en ilustrar a las ~a~as populares ~n las
causas más radicales de los contmuos trastornos pohbcos, de que estos se
hayan ejecutado con facilidad y por hombres que . nada ti~en de extraordinario; y de que sólo hayan figurado. en ellos miserables m~reses per~nales, la falacia y la inmoralidad que casi han consumado la ruma ~el país .
La estructura moral del Estadi ta queda definida en otro pasaje de su

Memoria:
"La frugalidad que el Estado ha observado hasta ahora_ en sus ~stos puede presentarse como modelo digno de imitación. S~s eM~ores, le1os ~e poder medrar apenas tienen asegurada una subsistencia mediana; su hacienda,
que no es otra cosa que el sudor y afanes del ~ueblo, se _recauda y distribuye
con pureza según nuestras sabias leyes. ¡ Jamas se ha visto en el Estado ese
'di d la
.. !" n
manejo inmoral que ha arruinado el tesoro y e l ere to
nac100
Sus contemporáneos lo calificaron de "económico, virtuoso, sobrio".
"Fue uno de los gobernantes que ha dicho Gonzalitos dieron a la administración pública el aspecto patriarcal y benigno, caracterizándola de recta y morigerada". (Lic. Dávila, ob. cit.).
Es, repetimos, el representativo de aquella notable generación de nuevon Paaajes tomados de la Biograüa escrita por e1 historiador Israel Cavazos Gana.

leoneses que inician, a raíz de la Independencia, u desinteresada y patri6tica obra y la prolongan hasta los albores de la Reforma.
La reconstrucción lo absorbe; pero no olvida las particulares necesidades
del solar nativo.
Desde años atrás los vecinos habían venido contribuyendo para el llamado
"Fondo de la Vela". El Sr. Parás era el depositario, con atribuciones amplias para su manejo. En uso de ellas autoriza que se "inviertan cuatrocientos pesos en la obra del Cuartel de la Guardia Nacional 20 y los ciento ochenta Y_ uno y cuatro real s restante en auxiliar a los pobres en la actual epidemia del cólera. . . Los cuatrocientos dieciocho peso cuatro reales resto
de un mil pesos del citado Fondo de la Vela... se pondrán también' a disposición para que se inviertan en la obra del cuartel u otro objeto de beneficencia pública ' .
Al recoger, pacientemente, los dispersos testimonios de su vida y de su
obra pretendo ofrecer una visión, íntegra, de la personalidad de un mexicano
que no se limitó a pronunciarse por la Independencia, sino que luchó durante toda su existencia por consolidarla.
Prototipo de los hombres de su generación, jamás perdió la fe en el futuro
de la Patria.
Parás, como los hombres de su grupo, tenía conciencia de su misión como
forjador de una Patria.
Con Ja invasión yanqui remata aquella serie de acontecimientos suicidas
que caracterizan los primeros treinta años de vida independiente. La nacionalidad parecía zozobrar.
. Don Juan Bautista Alberdi, pensador argentino, en su célebre libro Bases
~~uye un b~~e estudio titulado "De la Constitución Mexicana y de los
vtCJos que ongman su atraso". Al analizar la ley de inmigración expresa:
"Ese sist~~ ha conducido a México a perder a Te.xas y California, y le
llevará qwzas a desaparecer como nación".
Sin embargo, la vitalidad de México no estaba en los programas políticos,
más o menos avanzados, sino en la convicción y la fe de sus auténticos forjadores, de los hombres que como el Sr. Parás a cada quebranto contestaban
con un nuevo y más vigoroso esfuerzo reconstructor.
Pero ¿ dónde está la raíz de la fe, de la filosofía del Sr. Parás?
En parle, en la influencia telúrica del medio natal, en parte en su amplia
cultura, origen de sus convicciones liberales.
M~rad~r de una tierra fecunda, pero con un clima extremoso sabe por
expenenc1a. que las sequías periódicas menguan o nulifi an el rendimiento
,. Construcción que él habla comenzado, haéia úempo, en cl lugar que ocupa el ala
sur del Palacio Municipal.

317
316

�la i robra, qu las "h ladas tempranas" arr batan una prom' ria osecha. Mas ha aprendido también que tale f n6men son contin nt
on la mi
ncilla fil fia soporta, como soportan todo 1 hombres
d su generaci6n, l s motines los cuart lazos. las dictaduras, las invasion ,
n fen6meno pasajero como I
uía y lo hi l s. Y después a culti ar

d

nu vo, a
nstruir otra ez.
E ta actitud fortal id por u 1
experien · a y por su lectu
bre
filosoíia política y cial d la época C.'&lt;pli a su éxito en In e,-1.raordinaria
tarea qu sus conciudadanos L cncomi ndan d pués d la invasi6n nort -

d

americana.

MO

UIUÓ EL C08ER AOOR

p

'

Sus bi6grafo tin acordes en qu la entrega a u mpre a políti ersocial
fue ab luta, y qu le trajo como consecu ncia "la ac ntuaci6n cada v •z
más notabl d su achaques" y " 1 delicado giro d su nerrocio pe nale ".
A principios de 1850 licit6 !icen ia para retirarse temporalment . El H.
. n eso se la otorgó por seis mese a contar 'd de qu entregu 1 pod
1 Emo. Sor. ice-Gobernador".
¡ Ya era demasiado tarde! "Dcsd el 1o. d febrero" su dol •ocia comenz6
"a ten r carácter grave y d onsolador".
ías despu ~ dicta su te tam nto qu comienza así:
"En 1 n mbrc de Di todo Poderoso.
mén.
otorio y manifie to sea
a todos los que la presente vieren, cómo yo, el C. Jo ~ Ma. Parás Ball :ster s, natural y v ino de la ciudad d Montero relos, comprensión de te
tado de • r u vo L 6n. . . hallándome enfermo en cama... y estando en mi
ntero juicio poten ias naturales ord no este mi t tamento... '
Por ocho días
prolong6 aún u e.·istcncia. Perduran n él hasta el último instante la claridad de juicio y la ent reza que lo caracterizaron.
De u serena agonía queda un valio t stimonio que recojo en 'tas páginas. Es una carta que el Diputado don Aten6g nes Ballest r dirige a su
h rmano, el lcalde de Montemorelo .
La epi tola conti ne dos part . En la primera relata el Diputado Ball tero, on profundo ntim.iento de admira i6n, in tant por in tante, el pílogo de la vida del pr6cer. Leimosla.
"Monterrey&gt; febrero 22 de 1850.
"Querido hermano: no pu des figurarte 1 contrast qu
ha formado
en mi imaginaci6n al tener que pasar por los actos más nsitivo qu te
ferir', aunque no tan minuciosam nte como d ara; pero al meno de

modo que form idea de lo ocurrido en la mu rtc de nuestro nunca bien
pond rado p isano y pariente D. Jo ' Ma. Parás;

' P~ .por la oruideraci6n de ver a t hombre p dien siempre del
cumplimiento de~ u deber al, m~smo tiempo que ufría una nf rm ~dad y un
tcmol
de upon rse,
d desen
d. ano de la perdida d su xisten i como
cuan o
1spu a ~ glar su serví io y lo ne ocio d su casa para dejar
al mundo la P.~ ba fiel de
sentimient como bu n cristiano; pu aun
d pué d re 1b1do el grado iático todavía tenía n su imaginación muy
P
t , _la, • {
ria que d bía p
ntar al
ngreso cosa qu tod~ los
que lo as, lían pre _ncia n y admiraron y darán t timonio de u entereza
·n punto ubemauvos. Tú habrás vi
l
remonial a ordado para 1
acto_ d acrarnentarlo, y por lo mismo, sobre e t s6lo te cfü' que
f tuó
al P1 de la l tra acompañado de una muy num rosa concun ncia que hizo
e~ acto so~ nd nt por u magnifi ncia y por la ent reza n qu el pa, nt rec1b16 a u ~•~i:.,;:,,..,.d acto qu hizo derramar lá irnas a muchas p _
~nas de cat oría que las í y pud
onvenc rme d la c rtidumbre· ta
" .ta~ 1~
rporacion en c mi '6n, los anóni
la omunidad del _
m~nano, cm~s . n. mano d hombres de alguna edad y velas en mano de
:ºº':' de d1 tmCJ6n, la música, la tropa y demás comiti a d oficiales d 1
eJ rc1to y emplead d oficina hici ron aparee r e t a to d l modo que
te dejo indicado.

_e

"El. paciente 'gui6 d pu' tranquilo, como h di o, pendient de los
n . ocio~ del Gobierno, que no quiso cntr ar a otro que al Vice ( ic) por
quien tanto preguntab~ con frecuencia, hasta que por fin, consultando con
fre ura a lo Fac~tabv 1 ~ que, l? a istían i le produciría buen fe to para
su nfermedad el s tema hidr patl o, en un uspiro o suspensi6n que le di6
al e tar oyendo lo que le cont taban, qu d6 el cuerpo abandonado d ~
alma que compareció en aqu •lla hora ante el temo. ¡ Qué pérdida!"

í terminó sus días aquel ilustr Gobernante.

HONORE

PÓ T

fO

El inv tigador l rael C vaz s Gal7.a opina sobr

1 parti .ular:

"Las honras fún bres que el pu blo de Monterrey le tributó sólo n comparable . en nue tra hí toria con las que se hicieron treinta y ocho años más
tarde al morir el benem rito Dr. J
El uterio Gonzále:z '.
D jemo , de nuevo, la palabra al Diputado Ball teros que n la segunda
u Los médi os de cabecera: don

José

El 1.1terio González y don Bernardo Feugat.

319
318

�parte de su carta nos ofrece, con su peculiar estilo, la más acabada descripción del acontecimiento luctuoso.
Es la visión de un hombre de pueblo que sorprende por la habilidad para
destacar pormenores, aunque carece de recursos literario .
Es tan viva, tan intensa su evocación de personas y escenas que, al leer esta
parte de la epístola, asistimos con el autor a todos lo actos qu~ relata, y con
él nos asomarnos, reverentes, al féretro que guuda el cuerpo inerte del Gobernador.
"Luego (continúa el autor de la carta) extendieron los Facultati~o la
certificación de su fallecimiento q-ue sucedió a las cinco y cuarenta mmutos
de la tarde del día dieciocho del corriente; tuvo lugar a las cuatro de la
mañana del diecinueve d anuncio de su muerte por cuatro cañonazos y uno
que se disparó cada cuarto de hora hasta en la noche de ese día, las sese~ta
campanadas que se tocaron a estilo de Vacante, once dobles en las IgleStas
Catedral y Convento de San Francisco, las misas cantadas y rezadas en la
saJa de su fallecimiento. A las cuatro de la tarde la Ilustre Corporación
Municipal abri6 sus mazas para los empleados del Estado; personas de distinción y amigos del finado se dirigieron al Salón de Sesi~es del Con~
a donde, incorporados a la Comitiva, la Comisión del Tribunal de Just1c1a
y la del Congreso, presidiendo ésta, se dirigieron a las cuatro y tres cuartos
a la casa 22 donde se hallaba el cadáver con el fin de aguardar allí al Párroco
que acompañado del Cabildo Ecco., el Venerable Clero, Comunidad del Seminario, Padres Franciscanos y Cofradía de Terceros, llegó cuando
. apenas
pudo abrirse campo entre la concurrencia de ambos se..xos, que sin separación de lugares cerraba la calle por el espacio de más de media cuadra.
"Pasada la ceremonia solemne que precede a la extracción del cadáver
se ordenó la Comitiva, previo reparto de cera que se hizo a la mayor par~e
de la concurrencia, para conducir a éste a donde debía depositarse, no onutiendo decirte que se hallaba el cuerpo magnllicamente puesto para darle
vista por cuantos ocurrieron: estaba rasurado, vestido de negro, el sombrero
a los pies, el bastón tirado al pecho, los brazos tirantes en ademán de andar,
acercado el derecho abajo del puño del bastón, las manos con guantes blancos el pelo bien hecho y con una cadenilla que le guarnecía el pecho.
,!Salió de la casa en hombros de cuatro Sargentos de la Guardia acional
que se relevaban de tiempo en tiempo, yendo delante los cargadores de la
mesa que servía para las posas: a los lados los cen~e~s _que custodiaban el
cadáver en la Sala, y a retaguardia una escolta de dieCisé1s hombres al mando de un oficial, y así fue que la Comitiva ordenada se puso en marcha

"La concurrencia del pueblo era tan numerosa que no comenzó a moverse
hasta la segunda posa en adelante que se verificó en la siguiente cuadra,
110 expeditándo e del todo hasta la tercera que es la del Colegio, precedida
de una Compañía de infantería que con música a la sordina marchaba tras
1a Comitiva ordenada.
"Siguieron las posas hasta el cementerio donde con motivo de la concurrencia no se podía entrar, pues a más de la que acompañaba a la procesión
se hallaba dentro de la Plaza otra tanto o más numerosa, quedando sin concurrir la que en considerable número contenían las puertas, ventanas, zaguanes y balcones que hay desde la casa del finado hasta la Plaza, encontrándose, además, otra que ocupaba el interior de la Catedral en espera del
cadáver en cuyo local no pudo introducirse lo más de la Comitiva, que quedó fuera, entre eHa, la Hermandad de la Tercera Orden.
"Se hicieron las exequias que no presencié por ser uno de tantos que
quedaron fuera, desde donde después de apagada la cera que quedó fuera, porque toda la que se repartió iba encendida, me dirigí al Salón de Sesiones en
donde se hallaba el Vice-Gobernador, D. Pedro José García, en aguarda
de la Comitiva que debía regresar a darle el pésame como doliente principal
del Estado.
"Efectivamente, vuelta aquélla dijo su discurso de pésame la Comisión del
Congreso, en el cual se encomiaban las virtudes del Gobernante que había
fallecido, y merecido como cada una de los demás la contestación del Gobierno; dijo el suyo la Comisión del Supremo Tribunal de Justicia, después
el Presidente del Ayuntamiento, le siguió el del Rector del Colegio, siguió
el del Comandante de la Guardia Nacional, que concurrieron a un mismo
tiempo: a poco llegó el Sr. Vicario Capitular acompañado de los Canónigos
y de parte del clero manifestó su pésame en el cual hizo brillar a Nuevo
Le6n, en medio de los dos Estados limítrofes, concediéndole la mayor parte
de sus goces a la prudencia y tino con que se condujera el Gobernador, cuya pérdida lamentaba: dió conclusión el que de consuno hicieron el Cura
y el Padre Guardián del Convento, y se disolvió el duelo.
"El cadáver permaneció en la Sala Capitular con su ,escolta y centinelas
de honor, a donde concurrían a verlo muchas personas de distinción y familias principales, hasta la conclusión de la bóveda en que debia depositarse,
lo que se verificó a las once de la noche y en el mismo lugar en que se
encuentran las ceni2as de los dos primeros Obispos.

hasta la pximera posa.

"En la mañana del día siguiente se celebraron las honras con asistencia
de las mismas autoridades del día anterior, hallándose una pira de tres
cuerpos en que se colocó el sombrero y el bastón del finado.

,. La casa "conocida por de el Lic. Ballesteros, que es la número 30 de la calle
de Morelos" .. .la "Casa de las Agui!as" (Cossío, ob. cit.)•

"Por la (sucinta) relación que dejo hecha calcularás el contraste de que
estuve poseído, por el entimiento y por la satisfacción que tenía al ver ve-

320

321
D21

�rificadas tales operaciones, por parte de todo el Estado, por una persona que
esti.né en todo aquel período, como digno gobernante como amigo particular, como pariente, y sobre todo como hijo del pueblo en que yo y toda
mi familia vimos la luz primera". 28
El historiador Israel Cavazos Garza al escuchar en sesión de la Sociedad
uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística la lectura de la carta, copiada integramente,u formuló dos importantes comentarios:
"Ahora, ya sabemos dónde está sepultado el Sr. Parás.
"Los honores póstumos que se tributaron al Gobernador corresponden a
los de Obispo y Capitán General".
Nuevo León rendía el más singular y merecido tributo a su primer Gobernador Constitucional, uno de sus creadores en el lapso de 1824 a 1827, a su
reconstructor en 1848 y 1850.

EN

Gobernador, finado D. José María Parás, dispensó a esta ciudad en justa
gratitud y reconocimiento se acordó que se mande retratar su ~rsona en
cuadro de medio cuerpo, y bajo vidriera y con la decencia posible se conserve
en la Tribuna o Consistorio de esta municipalidad para perpetua memoria
de los beneficios hechos a este pueblo por aquel Mandatario, nuestro conciudadano".
Perdurable y justo homenaje, pues nadie, antes ni después de él, ha honrado en forma parecida a Montemorelos, nadie ha hecho tánto por su bien
y ornato, aún a riesgo, en algunas ocasiones, de provocar un juicio histórico
adverso.

LA TIERRA NATAL

La noticia oficial del fallecimiento del Gobernador llegó a Montemorelos
con la Circular que sobre el suceso envió el Vice-Gobernador, juntamente
con un decreto del Congreso.
En breves y cortadas cláusulas se consignan en el Libro de Actas y así )as
transcribo :
"Que a las cinco horas y cuarenta y cinco minutos 25 de la tarde había
fallecido el E,crno. Gobernador Parás. . . cuya pérdida es enteramente lamentable para Nuevo León".
El Sr. Alcalde Primero "manifestó haber tomado las providencias correspondientes para la más exacta ejecución del decreto expedido por el H. Congreso, que determina los honores fúnebres que deben hacerse en este pueblo al finado" ...
Consistirían en "las exequias y Misa de Requiem el domingo siguiente, con
la asistencia en cuerpo del Ayuntamiento, el Tribunal Municipal y demás
empleados".
Y como tributo especial por "los innumerables servicios que el Exmo. Sr.
21 A don Guillermo García W elsh, distinguido coterráneo, gran admirador del prócer, debo el conocimiento de tan valioso cuanto ignorado documento. Formaba parte
de su archivo. Por encargo del Sr. García Welsh y de su esposa, la Sra. doña Consuelo
Jiménez de García Welsh descendiente del Sr. Parás, entregué la interesante carta
al Museo de Historia de Nuevo Le6n.
.. Salvo en lo relativo a puntuación.
:o Hay diferencia de cinco minutos entre la hora que fija el autor de la carta y la
que se asienta en el comunicado oficial.

322

323

�MONTEMORELOS EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XIX

Ismao

VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico de Monterrey

o distritos, como se les llamaba entonces, en que
se encontraba dividido el estado de Nuevo León a la consumaci6n de la Independencia, era Montemorelos el segundo en importancia. En los informes estadísticos del año de 1824, se le asignaban al distrito de Monterrey
12,282 habitantes y al de Montemorelos 8,638. Los dos municipios que seguían en orden descendente, Cadereyta y Linares, tenían respectivamente,
8,334 y 8,202 habitantes.
Pero, no sólo seguía Montemorelos a Monterrey en poblaci6n, sino que
era también mucho más rico que otros municipios. A fines del año de 1826,
el valor de los animales domésticos y producci6n agrícola del distrito de Montcmorelos, se calculaba en $ 279,965.00 mientras que el de Cadereyta era
solamente de $ 188,837.00 y el de Linares sumaba $ 171,477.OO.
Una cosa que sorprende, sin embargo, es que siendo entonces la regi6n
de Montemorelos una de las más pobladas del estado, y que se había empezado a poblar hacia más de un siglo, tuviera todavía zonas inexploradas.
El año de 1826, al Ayuntamiento informaba que uno de los pobladores de
la ciudad, había descubierto un potrero en la sierra. ''El presidente de esta
corporación -decía el relato- palpó todo en abril último, que por disposición del Supremo Gobierno, pasó a reconocer dicho potrero, y para llegar a
él se atravesaron cuatro altas sierras, sin otras menores. y entre dos, que la
una es la llamada de la Imagen, al poniente, y la otra al oriente, y a la alta
subida de un cuarto de legua, se encuentra el citado potrero, que contiene
en su centro muchos millares de grandisimos pinos y pinabetes, árboles de
otras especies, como tejocotes y aun duraznos, muchos pedazos o ancones de
un arroyo seco sembrados de maíz, chilares, chilacayotes, huertas de sandía,
mel6n, calabazas, etc. que se dan muy viciosas o grandes sin agua, tal es

DE LOS VEINTE MUNICIPIOS

325

�la feracidad de la tierra. Se encontraron también indios pames, que muchos
no atienden (sic), ni saben el idioma nuestro, aunque según se vido (sic),
siembran la tierra de primer fierro y abandonándola se suben a la. sierra, y
a su tiempo (esto es, en el de elotes, calabazas, etc.) bajan a cosechar, sin
dar otro beneficio. El arroyo seco desemboca en una gran cueva, que atraviesa por debajo de tierra un buen pedazo de la cabecera del potrero, en
la que, pocos pasos de andar Eºr dentro,
halla, vierte agua por todas partes, y más mucho, adentro, hasta impedir el paso, y por último, sale a despeñarse a un arroyo, que llaman de la Bufa, con un río de agua, que al caer
se resume por debajo de la tierra y va a salir al río de Ramos en el arroyo de
la Cebolla" .1

Además de estos tres cultivos, mencionan los informes la existencia de huertas, ~ especificar si se r fieren a frutales u hortalizas. Sin embargo, la producc16n de éstas debe haber sido muy limitada, pues en el año de 1826 se
le daba un valor de 97,200.00 a la cosecha de maíz y únicamente de $ 450.00
a la de las hu rtas. El valor total de la producción agrícola ese mismo año,
fue de $ 138,330.00.
A pesar de la importancia relativa que tenia la agricuJtura en Montemorelos, había personas que estaban conscientes de que se podía mejorar
notablemente, pues en la noticias estadísticas del año de 1825 se especifica
que la producci6n se debía a "la feracidad del terreno y no por una industria activa y vigoro a emanada de la poca instrucción, peores servicios, que
todo necesita de remedio" .11

Agricultura
Ganadería
La agricultura era, como ahora, la principal actividad económica de Montemorelos, superando en ésta por un gran margen a todos los otros :municipios del estado. En el año de 1826, contaba para sus labores agrícolas con
727 yuntas de bueyes, mientras Linares, que le seguía, tenía solamente 582
y Monterrey, cuyo municipio era entonces inmenso, pues comprendía lo que
ahora son San Nicolás de los Garza, Guadalupe, Garza García, Apodaca y
Pesquería Chica, apenas disponía de unas 400 yuntas.
El número de agricultores era, en este mismo año, de 359 y éstos ten'tan
a su servicio cerca de 1,000 personas. Se cultivaban tanto tierras de temporal como de riego, y para el beneficio de estas últimas, se obtenía el agua
de los ríos Pil6n o Montemorelos, Ramos, Potosí y el arroyo del Pilón Viejo
a través de diecisiete sacas.
El principal cultivo era el de maíz y parece que su producción era mu)
variable, probablemente porque una gran proporción de éste se cultivaba en
tierras de temporal. En el año de 1825 se informaba de una producci6n de
s6lo 8 000 fanegas (500 toneladas aproximadamente), pues hubo una helada temprana que destruyó una gran cantidad de los sembradíos, pero al
año siguiente la producción fue de 32,400 fanegas (unas 2,025 toneladas).
En cambio, no parece haber habido grandes variaciones en la producción
de los otros cultivos importantes. En el año de 1825, la producción de caña
dio 3,500 cargas (540 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar (2,268
kilos) y al año siguiente 3,900 cargas (625 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar. De frijol, las cifras dadas para los dos años son de 350 y
360 fanegas (unas 24 toneladas).
~ MS. C,nso y Ramo d, Estadlstica d, la Ciudad de Montr.morelos ... 19 de diciembre de 1826, Archivo General del Estado de Nuevo León (en Jo sucesivo se citará:
AGENL), Estadí1tica, 1826-1827.

326

La actividad económica que seguía en importancia a la agricultura em la
cría de ganado. Existían entonces en el municipio de Montemorelos, 58 ranchos y 4 estancias y había 119 individuos dedicados a la cría de ganado los
cuales eran auxiliados por unos doscientos sirvientes o vaqueros. Sin 1em.
bargo, no ocupaba Montemorelos un lugar preeminente en este ramo, pues
era superado por otros municipios. A fines de 1826, se e timaba que tenía
9.035 cabezas de ganado vacuno, mientras que Cadereyta contaba con 10 684
y Linare con 12,729 cabeza . También superaban estos dos munici.pi~s a
Montemorelos en ganado caballar y mular, del cual éste tenía 5,111 cabezas;
Linares 5,818 y Cadereyta 5,844. Pero en el ramo que sí quedaba Montemorelos muy atrás, era en el de ganado menor, pues incluyendo ganado caprino y lanar, contaba con 7,571 cabezas solamente, mientras que Aramberri,
que entonces era un municipio muy extenso pues comprendía además de su
ju~dicción actual, lo que son los municipios de Doctor Arroyo, Zaragoza y
Mier y oriega, informaba a principios del año de 1825, tener 118,495 cabezas de ganado menor 88,168 cabras y 30,327 ovejas. El valor total del
ganado existente en Montemorelos en el aíio de 1826 se estimaba en$ 97,839.00.
Esta cifra poco impresionante se debe al valor tan bajo que el ganado tenía
en esa época, pues una vaca en producción se cotizaba en $ 6.00, una oveja
en $ 2.00, una cabra en $ 1.00 y un cabrito en $ 0.50. Los animales de mayor
costo eran las mula mansas de carga que se estimaban en $ 35.00.

• MS. Censo 'Y Ramo de Esladistica de fa Ciudad de Montcmorelos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

327

�Artesanias

Educación

En una época en que el transporte era muy difícil, los pueblos tenían
que ser en gran proporción, autosuficicntes. Montemorelos contaba con un
número apreciable de artesanos que producían muchos de los artículos que
ahora produce la industria. A principios de 1826, se informaba que en el
municipio había 22 obrajeros, esto es, fabricantes de frazadas y otros productos textiles, 12 curtidores, 9 coheteros, 10 sombrereros, 30 zapateros, 17 carpinteros, 3 bordadores, 12 sastres, 12 herreros, 9 alfareros, 6 jaboneros, 2 pintores, 10 panaderos, 7 plateros, 10 albañiles y 6 fabricantes de velas de cera
y cebo.

En el ~o de 1826, había en Montemorelos tres escuelas, dos de paga y
una gratuita. De las de paga una era para hombres y la otra para mujeres.
La de hombres tenía 65 alumnos y la de mujeres 51 alumnas. La escuela
gratuita tenía 45 alumnos, pero el encargado de ésta incluye en su informe
una nota que dice: "La suma de 45 niños no es el total de que debe componerse esta escuela, porque todavía hay muchos que pueden e$ar a ella,
pues no se ha verificado en su totalidad, porque acaba de separarse de la de
los pagos '. 3

Epidemias y movimiento de población
Comercio
El comercio local se consideraba de poco volumen. En el año de 1826 había en Montemorelos tres tiendas y 21 tendajos, que según informes, manejaban mercancía del país y algunos artículos europeos y de los Estados Unidos, lo mismo que una serie de objetos que se producían localmente, como
sombreros, frazadas, zapatos, cordobanes baquetas, untos y jabón.
Para el tran porte interno, existían en ese mismo año, 25 carretas y para
el tráfico con otros lugares había 166 arrieros que manejaban 795 mulas. Los
productos que principalmente mandaba Montemorelos a otras regiones eran,
piloncillo y maíz. Existe en el Archivo Municipal de Montemorelos, un registro de toda la carga que salió el año de 1846. En él aparecen, nada más
en el mes de enero, envíos de piloncillo a diversas poblaciones del e tado de
Zacatecas como Río Grande, 1 ieves Fresnillo y la misma capital. También
aparecen remesas de ese mismo producto a Reynosa, Matamoros, Montcn·ey,
Sallillo, Parras y hasta Durango y Chihuahua. Hay igualmente envíos de
maíz a Jugares muy diversos, sobre todo a poblaciones del estado de Tamaulipas y remesas menores de otros productos como frijol, naranja, chile sal y
plátano . Sólo el día 4 de enero se tiene registrada una salida de 58 ~gas,
que si éstas fueron completas son poco más de 9 toneladas. Una cantidad
apreciable, considerando sobre todo que era transportada a lomo de .mula.
Es conveniente destacar, que en el Montemorelos de entonces, la nqueza
parece haber estado bastante repartida, pues en c1 año de 1826, solamente
1 224 personas eran clasificadas como sirvientes y jornaleros, en cambio había 875 personas que podían considerarse económicamente por encima de
las anteriores. Estos últimos, incluían a empleados de gobierno, maestros,
agricultores, criadores de ganado y artesanos. El censo de 1824 también registra 4 médicos, pero dice curiosamente "cirujanos de afición". Igualmente
incluye a 3 barberos y sangradores.
328

La ventaja, que sobre otros municipios, tenía Montemorelos al consumarse
la Independencia, la había perdido para mediados del siglo, pues no conservó un ritmo progresivo de crecimiento. En esa época debido a lo deficie~t_e, de la salubridad y la medicina, la mortalidad era muy alta, y una
revlSlon de los cómputos de nacimientos y muertes, parece indicar que era
mucho mayor en las regiones más húmedas del estado, entre las cuales queda
incluido Montemorelos, pues son comunes los años en que el número de muertes supera por w1 amplio margen al de nacimientos. El año de 1820 hubo
338 nacimientos y 4·19 muertes; en 1825 se registraron 402 nacimientos y
848 muertes, y en 1826, se contaron 251 nacimientos y 321 muertes. En el
informe estadístico correspondiente al año de 1825, se hace esta indicación:
"En el censo de 1824 se halla que existían para entonces en este distrito,
8,638 personas y por el actual se nota que faltan 1,637. El estado número 1,
manifiesta el de muertos en todo el año pasado de 1825, en que reinó en
ocho meses desde mayo, la enfermedad epidémica que llaman chanza, sarampión y fiebres (probablemente paludismo) y faltando aún 789 personas para
completo de aquel censo, no queda duda que, después de atraídas a esta ciudad con motivo de la vigorosa seca de los años anteriores a1 de 24 y cesado
ésta en el de 25, se retiraron a sus lugares" .1
En cambio en el año de 1826, vuelve Montemorelos a experimentar un
aumento de población, pues aparece con 7,330 habitantes. El Ayuntamiento
explica este aumento en la siguiente forma: "Siendo el aumento de 365 es
'
atribuible a que como quiera que se ha experimentado necesidad de maíz des• MS. Ctnso y Ramo d, Estad!Jlica de la Ciudad de Monlemorelos ... 19 de diciemb1e de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827 .
• MS. Censo y Ramo d, Estadística de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de mano
de 1826, AGE L, Estadística, 1826-1827.

329

�de junio hasta la fecha, se han introducido en este suelo varias familias, no
habiendo excedido el número de nacimientos al de muertos en este distrito". 5
Por lo tanto, Montemorelos conserva su población no por un crecimiento
natural, sino más bien por una constante inmigración de nuevas gentes. Un
cuarto de siglo después, en el año de 1848, tiene únicamente 8,410 habitantes, poco menos que los que tenía en 1824. Para estas fechas, ocupaba
ya el quinto lugar entre los treinta municipios del estado. Este año de 1848.
Monterrey ienía 13,534 habitantes; Cadereyta 11,697 · Doctor Arroyo (separado del municipio de Aramberri en el año de 1827) tenía 11,116 y Galeana 10,457.
Respecto al carácter de las gentes de Montemorelos, el Ayun~ento decía en su informe del año de 1825: "Todos los más de estos hab1tantes de
este distrito son de genio d6cil, obedientes, aplicados a la agricultura y al
campo, pocos al comercio, y muy poco número se encontrará de ociosos, vagos y mal entretenidos, porque es notorio que ~os que dan ?3ás quehacer a
las autoridades son los forasteros, que con mobvo de la pnmera época de
la revoluci6n (Guerra de Independencia) se refugiaron aquí, huyendo de
la furia realista de tierra fuera, los que, aunque de genio belicoso y fogoso
se van habituando al de los nativos de esta ciudad" .6

LOS SUCESOS DEL 2 DE ABRIL DE 1903,
EN MONTERREY*

Da. CARLos R.

CA.NTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia.
Geografía y Estadística
·

No

ES FÁCIL PARA MÍ desarrollar felizmente el tema que se me ha encomendado. Es mucho_ para hacer mis primeras armas. Sin embargo no quise reusarlo .. Es muy mteresante Sucesos del 2 de abril de 1903, en Monterrey.
Apasmna por la época en que se efectuó. Fue el síntoma más claro del inconf~smo po~í~co que comenzaba a incubarse en la República en el larpeno~o porfmano y por su personaje central, Bernardo Reyes, marc6 un
Ja16n ro30 en nuestras luchas por la libertad política, que desgraciadamente
no tuvo eco nacional.
Se adujo
,
. para, que aceptara. este trabajo que yo había vivido este hecho•,
s1, es cierto, tema entonces diez años, y ese día, 2 de abril, uno de mis hermanos mayores estaba en la Plaza de Zaragoza esperando a ver qué pasaba;
pero Y~ apenas había c~menzado mi instrucci6n primaria el año anterior y
el ambiente en que habia actuado era muy humilde, difícil para captar ideas
~ hechos; lo que más se me grab6 fue la angustia de mi madre por los peligros a que estuvo ex-puesto su hijo.
Pero este ensayo es tentador, es como poner una pica en Flandes; sin embargo, re~it~, es mucho para mis capacidades, y por lo mismo, muy devotamente solicito de ustedes toda la benevolencia posible para oírme y sobre
todo para juzgarme.

?º

• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemordos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadistica, 1826-1827.
• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de marzo
de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

Pues bien. Hace siete décadas, azotaba esta región una terrible epidemia
de ~ebre amarilla, que el gobierno se esforzaba afanosamente en contener.
P~c1samente ?ebido . a la intensidad de esa epidemia, se había pospuesto la
visita a esta cmdad del C. general de División don Porfirio Díaz, Presidente
de la República, que había sido invitado por el Gral. Bernardo Reyes, que1

*

Trabajo de ingreso leído por su autor en la Sociedad Nucvoleonesa de Hutoria

331

330

�con un int rvalo de dos años,

taba al frente &lt;lcl Gobierno deJ E tado d -

de 1885.
Se acepta n e ta r gión, ca i sin discu ión, qu el Gral Reye había llegado a esta Front ra del ort a d truir la h emonía que por acá jerclan nuestros caudillos de la Guerra de Rcform ' de la Intervención Franc ; al decir nu r caudillos m 1efiero, claro tá a lo en rales Lic.
Lázaro Garza Ayala, Ger6nimo Tr viño y Francisco Taranjo.
o tros lo habitant de ta frontera ten 'mo la pr unción de haber
' muy alta contribu ión d sanfTr n la·
pa ado una
ras de R forma y
del Imperio. Tropas comandada,; por • antia o Vidaurri, ant s de u penosa
di id ncia, Igna io Zaragoza, Juan Zuazua, Juli5.n Quiroga "El L 6n d la
ierra", Mariano Escobcdo · los ant s nombrados Garza
·ala, Treviñ y
aranjo, para no citar nada más que a los que marcaron profunda huella,
cntr garon us vidas en los campos de batalla en un generoso holocausto.
abemos que, por lo menos, el Gral. Tre\-iño, que fue gobernador hasta
tres veces ant
de venir a e tas tierr::is el Gral Rey s ejerció su magistratura sin ninguna ingerencia d 1 gobi rno cntral. (Teníamos una República
Fed ral). abemos también que el Lk. Gcnaro Gara García, con más iión, o con m nos compromiso, upo a tirmpo romper sus ligas con el GraJ.
Díaz y todos recordamos con sati farción y con orgull que las carta que
le fu n dirigidas por el Pr idente, eran devueltas in abrir a su remitente.
(GaI7.a García no quería tener amistad con l general Porfirio Díaz) Y nosotros crccmo, vo.Y populi, sin haber llegado a sclarecer csle asunto, qu de·de ntonccs, aun a travc: d todos los gobierno , hay cierta inquina del gobierno central en contra de ta re ión, brc tocio en contra de fontcrrey.
Sabemos, en fin. que nuestros audillos, que gozaban jugando a la democracia )' a la fcdci ación, se di on cuenta tic la a1 tera maniobra d don Porfirio cuando ya era tard .
Bien.
n 18 8 Bcrnnrdo R ,e · izobcrnaba el e tado de

ue\'o León con

mano de hierro.
En 1885, cuando se npod ró di'! obicmo, ch6 mano de nuestros hombres: Lic. y Gen 1al Lázaro Garza yal., Lic· P dro J. Morales, José ngel
Garza Trc iño,
cundino Rocl, J ús Tr viño, Francisco E. Rey , etc. para apr nder a gobernar.
Pero ¿ quién era 1 General Bernardo R y ?
He aquí su historia militar en r um 'n:
Enlr6 al ejército a lo 16 años, combatió en Calvillo y Villa ueva, ascendió de alférez a tenie11tc en Zamora; a isti6 al itio de Querétaro y fue
herido· formó parte d la columna que · envió en ob rvaci6n de Márquez
a Mé.~co y en San Lor nzo r cibi6 una herida de bayoneta. Asi ti6 al itio
de México y vol ·i6 a Querét ro. En 1868 )' 69, combatió en inaloa; en

332

1870 n Tamaulipa (e capitán); ,·a a Zacat as y
herido (por ter era
vez) Y salva un ca am •nto d pertrc ho de Gu rra. En 1873 combate contra Lozada ( comandante). En Tepic llega a teni nt coronel. Recibe un
balazo en $antia o Ixcuintla. Derrota al
neral Donato Guerra y n 1876
estando en TamauUpas, cae el gobierno d Lerdo )' el general Díaz }e re~
con? el grado de coronel. Guerrea por el norte y las Hua ·tecas y vuelve
a ~maloa y en Villa nión derrota al general Ramír z T rrón r cibe. d
hendas, ~ matan tres &lt;:3:ballo y
ase ndido a
neral de brigada. E jet
de la Pnm ra Zona Militar y hace una feliz campaña en onora contra lo
yaquis. Es nombra_do jefe de
·ta Zona en an Luis Potosí y en Mont rrey,
_n la ca a del. Lic. f, uro
púlv ·da. obernador interino del tado {el
lit~ era el Lic. ?enaro ~ai~ García, por entonce en viaje por asuntos
poüt1cos en la_ capital), reobc una descarga a qu marr pa, n qu fu ron
~uertos o h ndo ha ta trec soldado · su. ropas pr ntaban tres perforac1one
de balas; es el 10 de diciembre d 188r
estab e I tad o d e
..
1t10, y entra como gobernador interino de
uevo León.
Decíamos que había empleado a nuestros h mbres para apr nd
a gobernar Y cuando aprendió los fue eliminando poco a poco con habilidad
a _uno con saña y mala f a otros· d truy6 las div~ facci~nes d I Partido
L ~ }' se formó un~ uya propia (Bemardista), El Club Urii6n y Progre o.
Pacificó al tado )' sm problemas onómicos, pue ' tos ·a e taban re u J.
tos ~r los an~riores ~ biem
impulsó la in t.rucci6n primaria y normal,
no as1 la pr fesional; d1 rna&gt;·or amplitud a la Leyes d Pr tecci6n a la In~
dustria promulgadas por los anterior
obemadores principalmente por Garza_ A~ala dio facilidad al om rci y a la banc;
comenzó a urgir la
mmena.
Sus jefes de cordada ( la cordada era un grupo de hombr s armados.
a caballo, al mando d un militar o civil) entre los qu
taban el mayo;
Regino Guti'rrez, Platón Treviño, J corone] Ram6n T rán, Pedro Hernández, Bonifa io Martínez (El oyot ) , t ., r corría lo caminos del tado
rec~giendo_ · matando in cl1esc:an:so a bandido activo y a bandido que
hab1an deJado de serlo (contrabancli tas o anti u militar •s !icen iad d
nuestras luchas int tina ) o a hombr s br ado qu t nían en t mión a
nue tro alcald s, aunque no hubi n h ho nada, por t m r por inquina,
a veces a personas inocentes. El radio de acción d la cordada se extendió, en ocasiones, a Coahuila y Tamaulipas; en ucvo Le6n las ciudades
más ca tigadas fu ron Lampazos y C rralvo y en m nor intensidad Mont.err y.
Hacia el año d 1898, fecha de la visita d 1 P idente Díaz, Bernardo Reyes ejercía como h mos dicho, un poder omnímodo n todo
u vo Le6n.
Emulando aJ Presidente- Díaz c¡ue había liminado un.c1. cloc na d cabe-au
principaJ s (
inato el Vera rw 1 25 de junio d • 1876 - " fát.alos en

333

�Caliente"- Trinidad García de la Cadena, en Zacatecas, etc.), mantenía
una paz fonada en todo el estado· en Monterrey ejercía un poder absoluto
oficial y hasta social y por medio de su partido político "Unión y Progreso"
que tenía enlistados a todos los ciudadanos del e tado, hacía las elecciones
a su gusto en un ambiente absolutamente tranquilo y a muy poco costo.
Po,r stas fechas de la visita antes dicha, en una reunión muy discreta de
ciudadanos desafectos al general Re}-es, a la que concurrieron algunos miembros de los más caracterizados de la banca, del comercio y la industria, que
habían contribuido con respetables sumas de dinero para solventar el gasto
de los festejos que se preparaban, se trató en firme la idea de proponer
o pedir al general Porfirio Díaz que cambiara en la gubematura al general
Reyes por alguna otra persona originaria del estado· se desechó la idea por
no dar motivo de pena o mortificación a ninguno de los di tinguidos visitan tes que tendríamos por tal motivo, particularmente al meritísimo General
Mariano Escobedo que venía en el grupo y que hacia mucho tiempo que
no visitaba esta ciudad. Fue campeón de esta idea el Lic. Francisco E. Reyes, que había de ser tratado, al correr de los años con mucha crueldad
por el general Reyes y sus partidarios.
Y se efectuó la visita; la recepción fue en la hermosa estación del Golfo,
hoy abandonada; hubo fiestas, desfile con arcos triwifales en que participaron con asombro del general Díaz todas las clases sociales; días de campo
y visitas a las industrias; banquete con todo lo más granado de la sociedad
y la frase gráfica, lapidaria, de halago al gobernante provinciano, pronunciada por e] ilustre Jefe del Estado, paladín de nuestras luchas internacionales: "General Reyes... así se gobierna"; frase que a mí me parece fue un
latigazo al rostro de nuestros próceres allí presentes y una afrenta sangrienta
a la memoria de nuestras gloriosas huestes que dieron la batalla final en los
lamerlos de Querétaro.
Y e volvi6 el presidente a su capital. aquel presidente arquetipo de la paz,
que el pueblo mexicano admiraba, qu admira todavía a pesar de todo y
que, aunque parezca mentira, a más de 50 años de su sueño eterno, hay
muchos que tiemblan con su sombra ... Se fue y se perdió la suprema oportunidad de pedirle aquella gracia también suprema.
El Gral. Reye se afianzó en e] poder, se plasmó su obra.
Nuestros maestros primarios, en Jegión iluminaron el estado, los estado
vecinos y aun los lejanos. Mae tro mío hubo, don Catarino Galván, que llevó
sus luces y su vida hasta California y allá fincó su hogar. Los principales,
verdaderos y grandes maestros Miguel F. Martínez Serafín Peña, Abel Ayala,
Emilio Rodríguez, Pablo Livas, Eulogio Flores, Celso Flores Zamora, Macario Pércz, María W. Benavides, Maria Valdés, etc., etc., sembraron nuestras
campiñas con tal devoción que están dando sus fruto todavía. Revitaliz6

334

la Ley de Protección a la Indu tria, promulgada el 21 de diciembre de 1888
por el Lic. y General Lázaro Garza Ayala; se hizo pública la fama de uevo
L~n por toda la República y por el C.."-tranjero; nuestros hombres de negoaos prosperaron: nuestros obreros y campesinos tenían trabajo en todas
partes ~:cm s6lo decir: "~oy de Nuevo León". Y el Gral Reyes se atribuyó
a sí mismo todo el mérito de esa obra; pero esto no era cierto más que
en parte. "En Nuevo León, dice el Lic. Santiago Roel en sus Apu11tes Históricos, la iniciativa privada ha sido siempre el primer factor de prosperid_ad".
uestra gente era activa y emprendedora desde antes que Reyes naciera.
uestro material humano, como dijo uno de los más notables jefes
de la Revolución Mexicana, fue siempre de primera calidad. Ya antes de
que apareciera a la vista de nuestro vigilante cerro de la Silla el Gral. José
V alJe con su Quinto Batallón ( que fue la cabeza de playa tu.xtepecana en
~~evo León) se habían verificado aquí exposiciones industriales con pleno
e,ato; pero el Gral. Reyes e atribuyó, como dije antes, todo el honor de
este florecimient? y la República se lo reconoda y el Gral. Díaz, aceptando
aquel !allo, confirmado P?~ ~us propios ojos, se lo premió: Bernardo Reyes,
ascend1do a general de división, fue llamado a México a ocupar la cartera
de Guerra Y Marina, donde ya había sido oficial mayor, vacante por la muerte del general Felipe B. Berriozábal, hermano de guerra del presidente en la
gloriosa batalla del Cinco de Mayo de 1862, n Puebla, desde ento;ces no
de los Angeles sino de Zaragoza.
Y en e] corazón de todo Nuevo León nació una honda esperanza• quizá
la distancia Y el tiempo, los entorchados de oro y las nuevas actividades del
Sr. Ministro, lo alejaran para siempre de estos lugaTes, de nosotros tan queridos.
Nuevo Le6n respiraba amplio y pausado, descansaba, tomaba tiempo.
¡ Vana ilusión! ¡ Inútil esperanza!
Quedó al frente del gobierno en fonterrey, el Lic. Pedro Benítez Leal:
hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo había dicho
y está. entendido, en su nombre; a él tenía que darle cuenta de todo, pormenonzada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia o por su orden.
Coincidiendo con las primeras actividades del Lic. Benítez, se establecieron en la República clubes liberales a iniciativa del Ing. Camilo Arriaga, clubes que tenían por objeto el restablecimiento de hecho de la Constitución de
1857 y de las Leyes de Reforma. En Nuevo León se estableció uno en Lampazos J&gt;&lt;?r los Sres. In_- Francisco , aranj~ Jr., Ores. Carlos Garza y Juan
C. Fernande-l y Sres. Vida! Garza Perez, Lws G. Avila, Elpidio Canales Adolfo R~:~guez, Ernesto Bravo y otros más, que bien pronto fueron ~uestos
en pnSion (Cuartel del 9o. Batall6n), donde tuvieron recluídos más de

335

�cuatro meses y de donde salieron gracias a un amparo interpuesto ante la
Suprema Corte. Más felices los arriaguistas de Villaldama entre los cuales
se encontraba Antonio I. Villarreal, sólo fueron conminados a disolverse. A
consecuencia de estos hechos se extremaron las medidas de rigor; el Lic.
Benítez consintió que se perpetraran atentados contra la vida; tal fue el
caso de Juan Briones que en la penitenciaría fue martirizado s6lo porque
era muy hombre y que murió a consecuencia del tormento. El Sr. F. Hernández, de Montemorelos, una buena persona, fue sacado de la penitenciaria
y asesinado por órdenes &lt;le\ teniente de. gendarmes José M. _Correa. Igual
suerte corrió un criminal de apellido RoJas, que pudo haber sido condenado
por los jueces, pero al cual se le aplicó la Ley Fuga por el jefe de Acordada Platón Treviño, en el camino de villa de Santiago y sobre cuyo cadáver, suspendido de un árbol, hicieron ejercicios de tiro al blanco todos los
"acordados" ante las miradas perplejas de mujeres y de niños de ese pueblo.
Durante el interinato de Benítez y desde Mé.xico el Sr. Gral. Reyes consiguió que el Congreso Local reformara el Artículo 81 de la Constitución del
Estado que quedó en los siguientes términos:
"ArtícuJo 81. Para ser Gobernador se requiere haber cumplido 30 años
de edad y reunir las demás condiciones que para ser Diputado exige el artículo 49.
"No podrán ser electos para e1 cargo de Gobernador los empleados federales, los de Hacienda del Estado, los militares en ejercicio que_ residan en
el mismo y los que hayan tenido cualquiera de esos caracteres, smo 6 meses
después de haberse separado absolutamente de sus destinos '.
El mismo Gral. Reyes consiguió en la reorganización del ejército que se
especificara en la ley respectiva, que los brigadieres, generales de brigada
y de división pertenecientes a la plana mayor del ejército, se considerarían
siempre en servicio activo.
Con estos dos mandatos legales el Gral. Reyes consideraba seguro en su
beneficio, el gobierno del estado de Nuevo León, para el caso remoto, pero
no imposible, de que saliera del Ministerio de la Guerra.
M.ientras Nuevo León segufa su marcha, Reyes desple 0 -aba una actividad
asombrosa; el hombre era inteligente y activo, aparte de ser ambicioso. Proyectó y consiguió que en la nueva ley de reorganización del ejército antes
mencionada, el primero de diciembre de 1900, se incluyeran la creación de
la primera y 1a segunda reservas del ejército y se dio tal habilidad que muy
pronto toda la República se llenó de pequeñas escuelas militares, en las cuales en horas no hábiles para el trabajo, se preparaban por el estudio para
el servicio de las armas, multitud de jóvenes de las clases acomodadas, que
orgullosos lucían sus uniformes y sus sables, llegando a contarse en unos

cu~,tos meses hasta 30,000 reservistas ante el asombro de todo México y
qwzas ante
preocupación no manifiesta de algunas naciones extranjeras.
. Los r:servista~ comenzaron a crear conflictos. El Ministro de Hacienda,
Lic. Jose Ives Llmantour, protestaba por el desorden en los gastos en el presupuesto de guerra. La Secretaría de Justicia tuvo que intervenir para fre.
nar ~ pretensio~~ de los reservistas que quer1an gozar de los privilegios
propios de los militares. En los cuarteles de los reservistas se hacía política
su~urrándose que Reyes se~í~ el sucesor del Presídente D.íaz; y que éste sal~
dna pronto a Europa en vtaJe de descanso. En fin, que el Ministro de Guerr~ es~a tan crecido que se atrevió a preparar, sin consultar con los demas miembros del gabinete presidencial, unas maniobras militares en honor
de los del~gados de un Congreso Panamericano que se celebraba en esos días
en la capital y a extender en su nombre las invitaciones para tal acto. Este
paso en _falso del_ Minis~o de Guerra y Marina fue corregido de inmediato
P?r el Lic. Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores y jefe del gabinete. Por último la violenta pugna que se entabló entre Reyes y Limantour so~re_ las prete11siones de ambos a suceder en el mando al Presidente de
l~ R~publ'.ca, pugna exacerbada por el poco tino de los dos grupos de partid~os, d10.~or resultado, a petición del ministro de Hacienda al Gral. Díaz,
que este solicitara al Gral. Reyes la renuncia del cargo de ministro de Guerra y Marina que venía desempeñando.
Y Reyes, muy a su pesar, renunció el 22 de diciembre de 1902 lo que le
fue aceptado dos días después.
'
Este mismo día (24 de clic. Nochebuena), llegó esta infausta noticia a
Monterrey, primero en calidad de rumor, después como hecho consumado.
Se supuso (una nueva y sutil esperanza) que el Gral. Reyes saldría como
rrumstro a algún país extranjero, pero. . . ¡ oh desesperación! . . . venia otra
vez corno gobemador a Nuevo León. Su presencia aquí no inspiraba ningún
temor al Sr. Presidente.
Y en esta ciudad para unos era una ofensa para Nuevo León que una
persona separada d:l gabinete presidencial, en las condiciones en que sali6
el Gral. Reyes, volviera a hacerse cargo del gobierno del estado; para otros
era una prueba m~ de la inq~a que el presidente Diaz tuvo siempre a esta
frontera que lo vio llorar de unpotencia en Icarnole; para muchos era sin
embargo, una positiva esperanza. Reyes había dejado de ser persona ;rata
al presidente de la República.
Y aunque nadie extemó nada, el rumor creció. ¡ H,abía que esperar!

!ª

. L~. llegada a Monterrey del Gral. Reyes en esta ocasión, después de su
dimisión de la cartera de Guerra y Marina, fue sin pena ni gloria. Venía
confuso (según confesión propia), temía positivamente haber perdido la amistad y el apoyo del presidente, de lo que siempre disfrut6. En esta vez sólo

337
336

H2'l

�l s servidores del gobierno y us amigos íntimos fueron a perarlo a la ünea
divisoria on oahuila. in embargo no perdió tiempo: tomó el mando el
28 d diciembre y el día primero d en ro d 1903 envió una circular a
todos lo Ayuntami nto comunicándol que
había hecho cargo nuevamente d 1 gobi mo e invitándolos a colaborar con entu iasmo en el engrand imi nto del tado.
Y la adhesión no se hizo esperar; los alcald vinieron a pre ntarle su
respetos y él mo para demostrar qu era el mismo, de cuerpo entero, movilizó un destacamento de 30 hombres del 9o. Batall6n a Lampazos, que era
Lampazo de aranjo desde hacía 25 año para vigilar al Gral. aranjo,
que de antemano tenía bien recomendado y que no gozaba precisam nte d
us simpatías.
1903 ra año d leccion y como i mpre lo había h ho aunque n esta
vez con el temor y la prco upa ióo por los últimos acontecimientos d fines
de diciembre n la capital, pidió al Gral. Díaz u penniso y autorizaci6n para presentar u candidatura para un nuevo período gubernativo en el estado.
o lleg6 la
pu ta de inmediato, como otras ve es· Díaz le advertía qu
antes de autorizar! tendría qu inv ligar 1 condiciones políticas del estado, y d pués de la angustiosa pera de una semana, llegó la tan deseada
autoriza ión. (Convenía a la alta política del Gral Díaz hac r sentir a don
Bernardo que 'I era el amo indiscutible).
ués d agrad e r este ñaladísimo favor, don Bernardo comenz6 su
ampaña. iientras tanto nuevoleone
important radi ados en la capital
de la República, que crey ron que Reyes había perdido su iníluencia en el
centro, se pu ieron de acu rdo con nu stros hombr s y de una manera muy
di reta comenzaron a hac r trabajo qu
ndrían por obj to conseguir un
cambio en la dir cci6n política d 1 stado.
Las primeras reunion fu ron en el d pacho del Lic. Francisco E. Reyes,
con la p encia de los también abo ados Eulalio anmiguel y Julio Galindo
y un grupo de profesional , periodistas y hombres de negocios, iniciándose
un movimiento que muy pronto se extendió a todo el estado.
Re on í . sin embargo la capacidad y actividad extraordinarias d 1 Gral.
R yes. o se podta negar que a su impulso, direcci6n y vigilancia (aún d sd México), u vo León había logrado un amplio desarrollo general: se fundaron nue\'as industrias por í solas buscando mano
pecializadas y mercados amplio o establ cidas bajo la amplísima protecci6n d las leyes. El
com rcio la anca, la instruc ·ón. . . todo marchaba a compás, rítmicamente. • . sólo las marchas continuas ' silen io
de la Acordada, mantenian
vi" la inqui tud. El m nor a 1 s daño era recoger de 1 pueblos a los
muchachos de espíritu 1 •antado, en edad militar, para meterlos de soldados
(sorteados decla el Gobierno) qu ran enviado a Yucatán a la guerra de
338

castas Y qu al correr de vario año , i salían de fil
blos, si qu daban con vida, eran ya mansos cordero

y volvían a sus pue-

Qu ríamo un cambio, un gobernador nuevoleoné .
. Desgraci ~ament~ 1 éxito d la opo ición tenía por bases: primero, la pérdida d~ ~~ influencia ~;1 Gral. Re es en la capital y, segundo, obt ner para
la opo 1c1on la pro e on y apoyo del Presidente. Los nu vol neses radicad en México hacían ge tion intensas para lograr esto último.
, ~eniend esto bu ~~ ~eseos como v rdades confümadas, muy pronto aparec1:ron grupos opo 1ciomstas. En Linares I s dirigían Juan de Dios Garza
Bemtez1 W ne lao egovia, el Lic. Francisco Buentello y el Dr. Macedonio
~arcía/ér~; en Lamp~ s idal Gana Pérez, Luis G. Vázquez, Ing. Francisco aranJo Jr.; en 1llaldama lo Ll . Arquieta y )varado· en Bustamant~ dirigía u~ grupo el Sr. Guadalupe Rob) ; otro José D. Cárdenas en Salmas 1cton~; otro más el Lic. Ramón Hinojosa en Montemorelo ; el Dr.
Raf~cl Cantu fundó un club en T rán; Ignacio Azcárate tenía un numeroso
contingente en Dr. rroyo asi como había otro formado por Andr Amaya
Y E tan.islao Martínez en Gal ana etc. . . y n Mont rrcy la casi totalidad
de los alumno de la Escu la de Jurispruden ia,
p
ntaron en el úm. 22
de la cal! de E obedo en donde estaba la Dirección d la Oposición, en
la cual
taban r ibi ndo adh ion d pueblo y ciudad de todo el
estado. ¡ Hasta dinero 11 gaba de
ahuila y Tamaulipas para los gastos de
la campaña!
. Entusiasmados los oposicionistas, publicaron un amplio programa de go~1 _rno con on . . propo i_cion : ind penden ia de la admini traci6n de jusb~1a, ~ongr so libre gobierno fu rte pero no en perpetua dictadura, municipios hb
honradez admini trativa, 1 yes protectoras general , difusión de
la instrucción, garantías individual s, abolición de las práctica dictatoriales,
r pon abilldad de 1 funcionarios, etc.
Llamó pod sam nte la atención d 1 diri entes antibernardista el hecho (1 mentable por todo concepto ) de la cb ti.i::iada y total abstención y
~un la ~egaci~n de tod~ la uieja guardia liberal a olaborar en ta campana d h~a 1ón y anbbemadista reconocido hubo que temieron comprom t r us mt re
y
n garon a p tar cualquier ayuda. Lázaro Garza
Ayala, qu tenía motivos person 1 de
ntimi oto con Reye no dijo una
palabra. El Gral. Francisco aranjo que había sido tenazmente hostilizado
por R yes, envió una carta a uno d us amigos n que declaraba que no
a ptaría u po tulaci6n para gobernador del estado a pre to de tener que
atend r sus negoci y auguraba que el Gral. R yes sería nefasto para el
tado y para la naci6n si s guía en el prim r plano d actividad políticas
en que actuaba Por último, 1 Gral. G r6nimo Treviño, preocupado quizás
339

�por ]a salud de su hijo, prefirió irse a su hacienda La Bahía, en Coahuila,
para alejarse del escenario político del estado.
¡ En todo esto parece que estaba oculta la mano del presidente Díaz! Y la
promesa, la adhesión y el respeto de nuestros próceres.
Reunidos por su propia inspiración la totalidad de ~umnos.
la Escuela
de Jurisprudencia invitaron al pueblo a una celebrac1on Pª°:otica el 5 ~e
febrero en los panteones municipales en honor del gran constituyente nacional Lic. León Guzmán, que siendo originario de Tenango del Valle, Estado
de México, se había avecinado con nosotros y había vivido en el rancho de
San Isidro, de Ramones, Nuevo León, y dejado en el Estado fama de su
magnífico don de gentes; y de los constituyentes locales Líes. Manuel P. de
Llano y Simón de la Gana y Melo; tal celebración tuvo un éxito notable, en
ella comenzaron a oírse los primeros mueras para el Gral. Reyes que no
muy tarde traerían consecuencias.
_
Seguro ya el Gral. Reyes del apoyo oficial, entró de lleno a la campana
política. Su maquinaria electoral, el "Club Unión y Progreso", dirigido por
José G. Villarreal, reorganizó sus filas y en Lampazos e~ último de enero de
1903, el Lic. Manuel Jiménez en el teatro Juan Ignacio Ramón, ante una
concurrencia convocada para tal propósito lanzó la candidatura de Reyes
para el siguiente período gubernativo. Pronto le _l;icieron coro basta 11 ~~­
nicipios del estado y en esta ciudad en una reumon general del Club 'l!mon
y Progreso se acordó ofrecerle la candidatura oficialmente. En tal virtud,
reunidos en numerosa manifestación unas 2,500 personas, el 22 de febrero,
se dirigieron a su casa por la calle de Hidalgo, y el Sr. Aurelio ~a~gue,
director del periódico La Voz de Nuevo León, de] cual era prop1etano el
mismo Gral. Reyes, tomó la palabra y dijo entre otras cos~:
. .
..."Señor: el pueblo no olvida, no puede olvidar, los eminentes servie1os
que le habéis prestado, impulsándolo con westra inteligente iniciativa Y dirigiéndolo con westra experta mano.
"Nuestra democracia reconoce como base la soberanía del pueblo, la voluntad del pueblo es la ley del país.
"Vos, señor, que en guerra y en paz habéis sido constante y firmisimo sostén de las leyes, someteos ahora de buen grado a la voluntad de este pueblo
que os aclama par su jefe y correspondiendo al anh~lo del bien proco~unaJ,
aceptad con la enérgica franqueza que os caractenza, vu~tra cand1dat~
al gobierno de Nuevo León, que haremos triunfar a su tiempo con la incontrastable mayoría de nuestros sufragios.
"Aguardamos esa vuestra aceptación que taDlbién hemos venido a buscar
aquí, servíos dárnosla, señor, categórica, inmediata, como la merecemos".
Con voz fuerte y acento conmovido -dice su periódico-- el Gral. Reyes

?:

contestó:

340

"La manifestación que acaba de hacerme el presidente de la importante
asociación política formada por los clubes de todos los municipios del estado
que tiene por lema, por nombre, las dos palabras que encierran su hermoso
programa "Unión y Progresoº, en manifestación en que me pide aceptar
la candidatura para el gobierno en el próximo período constitucional me
deja ver cuánta es la gratitud del pueblo que estos clubes representan, ; por
esa manifestación semejante, abrazándome en su flama de entusiasmo aviva
en mi espíritu las energías y exalta mis emociones de simpatía h;cia los
hijos de _este estado, en donde siempre conté con la ayuda de los buenos para trabaJar con todo el esfuerzo de mi cerebro, con todo el ardor de mi
sangre, con todo el afecto de úlÍ corazón, por su grandeza y por su prosperidad.
"Siguiendo aquí en proporcional escala el ejemplo del ilustre Gral. Porfirio Díaz, por lo que hace a su gobierno en el conjunto nacional, pude lograr éxitos felices; y Nuevo León, que estaba en estado de anémico sosiego
se _levantó poderoso y Jlamó de todas partes falanges de obreros y el jubilo~
rwdo de talleres y de máquinas, acompañado por los tonantes ecos de la
fama, cantó orgulloso el himno de su prosperidad.
"Así pues, los éxitos alcanzados por mi gestión gubernativa han sido obra
de todos los h.ijos de Nuevo León; y al aceptar reconocido, como cumple a
mi gratitud para vosotros, la candidatura que se me ofrece, que significa
vuestro anticipado voto en el sufragio, al aceptarla, porque no debo excusar
el poner mi esfuerzo al servicio de vuestra grandeza, que merece el holocausto de todos mis sacrificios, os recomiendo, que, para los disgregados hoy de
vuestra inmensa mayoría tengáis en todo tiempo dispuesto el generoso ánimo
a la conciliación como yo lo tuve siempre para los mal contentos que en 1885
surgieron a mi llegada a este territorio; y solamente os digo, en cuanto a mi
programa de mañana, que mi pasado como gobernante responde a mi posible administración futura; y si cuento con vuestra ayuda, mi gobierno sostenido por vue tros robustos brazos, estará siempre a la altura que corresponde
a este glorioso estado que marcha a la vanguardia entre los primeros de la
República.
"¡ Gloria al Primer Magistrado de la misma, General Porfirio Díaz, que
ha sabido hacerla grande y respetada! Gloria a vosotros que a la hora de
Ja lucha en la labor del progreso, habéis sabido entre todos distinguiros.
"¡ Viva el Gral. Díaz!
"¡ Viva el estado de Nuevo León!"

Entretanto la oposición se organizaba: aparecieron pequeños periódicos:
Redención y Constitución, en los que se atacaba al Gral. Reyes sin descanso.
Muchos de los artículos que se publicaban eran los discursos pronunciados
por los estudiantes de jurisprudencia en sus reuniones y clubes, y resultó. ..

341

�lo que tenía que resultar. .. comenzaron a circular rumores de que un grupo
de alumnos serían e.x-pulsado de la escuela. En efecto. el miércoles 4 de
marzo al terminar las clases, los alumnos fueron citados para e1 día siguiente
en asamblea general.
El jueves se presentaron a clases 19 alumnos. (Todos eran 27).

bres_ Y de ciudadanos retirarno de la escuela n que prácticamente se contradicen las teorías constitucionales.
Lo hacemos saber al uerpo de Profesores de esa E cuela por el conducto
de usted señor Secretario.
Monterrey, 5 de marzo de 1903.

El Lic. Francisco Valdés G6mez, director de la escuela, acompañado de
todo el personal docente, les leyó un Acuerdo del tenor siguiente:

José F. ~uajardo, figuel Treviño, Alberto Villarreal, Pedro González,
Arturo GuaJardo, Armando fendiola, Gabino P. Quintanilla, A. de la Paz
Guerra, Lor nzo M. de la Garza, Rodolfo L. Hinojosa, antiago Roe!, C.
Garza González, Manuel Gana Gonzále-z, Ramón Gám z, Felipe Guerra Castro,
F. González y Gonzálcz, Octavio Barocio.

CUERDO DE

u.

JuNTA

DIRECTIVA

DE

u. EscueLA

DE

LEYEs:

Por acuerdo de la Junta Directiva han sido usted convocado para manifestarles: que en virtud de que algunos alumnos de esta Escuela han estado
colaborando en los periódicos Redención y Constitución, con diverso .artículo
en que se falta al respeto y consideración que se debe al actual Gobernador
del Estado ofendiéndolo en su persona de una manera más o menos explícita, cuando este plantel está bajo su inmediata inspección, siendo por tanto
su jefe prin ipal acordó dicha junta que se amone tara a los enunciados
alumnos, que lo son: Cecilio Garza González, Antonio de la Paz Guerra,
Octavio Barocio y Ramón Gaéz, conminándolos con la expulsión si reincid n
y con la advertencia de que se aplicará la mimia expulsión a cualquier otro
alumno que incurriere en iguales faltas. A los que están presentes se les pide
de un modo especial que hagan aber este Acuerdo a los demá alumnos que
no hayan asistido.
Se sacó copia de dicho acuerdo que no quiso firmar ninguno de los profesores.
El Lic. Francisco L. Pérez se negó a protocolizarlo por ninguna paga en su
calidad de otario Público, y entonces la casi totalidad de lo alumno entregó a la dirección de la escuela una Comunicación que decia:

Señor Secretario de la Escuela de Jurisprudencia:
Notificados de la conminación que la Junta Directiva de esa Escuela ha
tenido a bien hacemo para qu no abstengamos de escribir atacando la
reelección del actual Gobernador del Estado, bajo la pena de expulsión de
cualquier alumno que s.iga manilestando libremente sus ideas, y encontrando que esa conminación es atentatoria a los derechos del hombre que consigna el Art. 7o. de la Con tituci6n de la República que dice:
"Ninguna autoridad puede establecer la previa cen ura", etc. l s su ritos
studiantes hemos acordado antes que abdicar de nuestros derechos de hom-

342

Un día antes habían enviado
denunciando los b chos.

w1

telegrama a la ecretaría de Gobernación

El Gobierno acusó a estos j6ven 5, en su mayoría menores de edad (pues
de los 17 sólo 9 eran mayores de 21 año ) , de que eran incitados por gentes
P rversas, tanto de aquí como de la ciudad de MéJ.'Íco, que eran malquerientes del Gral. Reyes.
A estas alturas la campaña políti a había entrado en plena efervescencia
por ambas partes.

La Voz de Nuevo úón reprodujo eJ siguiente artículo en apoyo de su
candidato:

Este artículo se publk6 en ingl's en I Monterrey News. Este peri6clico
estaba en e.l cruzamiento de las calles de Zuazua y Padre Mier, fue el primero
que us6 linotipos en esta ciudad y quizá en la República. Su propietario fue
el Coronel José A. Roberston, hombre al cual Nuevo León debe mucho de
su adelanto y con el cual está en d uda. Dice así:

TENOAMOS PAZ;

"Los hombr distinguidos y ]os altos funcionario. n todo el mundo han
sido y son víctimas &lt;le vituperio en u conducta oficial y privada. M~chos
de estos inmoderado y no poco fr cuentes des) ales ataques, son consecuencia ~e jóven e inexpertos ciudadano . La I y y el orden prevalecen en
México en ma or extensión y a un grado más el vado que nunca en su carrera como acción indepcndien y u prosperidad nunca ha sido tan grande
como ahora. En nin una parte del país
han hecho mayores progr s,
han acumulado mayores riquezas, ni
ha btenido un grado más elevado de civismo y d moralidad que en Monterrey. Esta ciudad ha venido
a ser el centro manufocturero y comercial más i.mportant entre an Luis
y México; ca o maravill so qu se ha realizado en cosa d 15 años y nadie

343

�puede calcular el limite de su futura grandeza. Con cerca de 100,000 babi.
tantes y con las facilidades de transportar sin igual, todo el mundo tiene puestos los ojos en esta ciudad y su porvenir e tá ciertamente bien asegurado. La
alta posición que Monterrey ha alcanzado entre las ciudades de América no
es una cosa debida al acaso, ha sido el resultado del civismo y del buen
gobierno, y sería lamentable que ahora ocurriera algo que viniera a echar
por tierra la limpia celebridad de la ciudad, por puras contiendas políticas
o aquellos que han sido los factores para determinar esta condición, sean
imprudentemente atacados.
Tengamos paz y que en lo futuro, continúen la dignidad y el decoro que
han caracterizado a la administraci6n de los negocios públicos. Ninguna ciudad en el mundo puede jactarse de tener mejores, más inteligentes y más
leales ciudadanos que Monterrey. Nada podrá menguar su elevada reputación.
Al partido bemardista le llegaban muestras de adhesión de todos los pueblos
del estado que se sumaban a las que ya tenían en esta ciudad; sólo de esta
capital e presentó una lista de 7,000 ciudadanos; al "Club Unión y Progreso" que era su centro de actividade6 se sumó bien pronto el Club Victoria
con 472 formas, fonnado por obreros y cuyos directores eran el Lic. Enrique
Ballesteros y los Sres. Alfonso Rodríguez Belaunzarán y Antonio L6pe-¿ y otro
club político formado por los trabajadores del rastro de la ciudad.
La prensa bernadista: La Voz de Nuevo León, que dirigía Aurelio Lartigue, que se imprimta en la imprenta de obiemo; El Espectador del Dr.
Ramón E. Treviño; El Espíritu Público, de abinas Hidalgo; algunos de México como Siglo XX, El Imparcial de Guaymas, Sonora y hasta d I extranjero, enaltecían la personalidad del Gral. Bernardo Reyes constantem.ente.
Por el bando oposicionista se había distinguido el año anterior La Democracia Latina de Adolfo Duclós Salinas; pero había sido acallado por prisión del propietario y amenaza de repetírsela si persistía en publicarlo; y los
pequeño periódicos de combate ya nombrados y además La Defensa &lt;iel Lic.
Antonio de P. Morales; El Trueno de Linares, publicado por el Sr. Martín
J. Stecker y Justicia del Sr. Gregario Ortiz, del cual se publicó un solo número y emigr6 a México en busca de garantías. Estos periódicos con excepción de La Democracia Latina fueron pequeñas hojas periodísticas, de vida
precaria y escasa circulación.
El periodista Benito González fue preso en la Penitenciaría por sus actividades politicas. Al estudiante Octavio Barocio le pasó lo mismo porque
elogi6 el discurso que el pasante de leyes José F. Guajardo pronunci6 el 5 de
febrero en los panteones municipales; este mismo pasante de leyes fue asaltado y se pretencli6 asesinarlo en las inmediaciones de su casa y perseguido
fue apresado en un tranvía de mulitas y salvado de una muerte casi segura

344

por el capitán Ramón Treviño, ayudante de nuestro general don Gerónimo,
casualmente pasajero del mimo; no se salvó sin embargo de la cárcel a
donde fue acompañado por el referido capitán y de donde salió para ser
expulsado de la ciudad, advertido de que si no lo hacía seria nuevamente
reducido a prisión. Por esos mismos días en que fue encarcelado el Sr. Guajardo, el 3 de mano de 1903, se atacó violentamente al Gral. Re}·es en un
mitin político en Dr. Arroyo que term.in6 en que todos los oradores fueron
a dar con sus huesos a la cárcel; cosa parecida les aconteció en Linares a
un grupo d ciudadanos asesorado por estudiantes de Leyes.

El entusiasmo popular había llegado a tal grado en la campaña de oposición que el Gral. Reyes, muy seguro al principio, perdió su serenidad y
para calmar un tanto el ardor ciudadano, hizo publicar en la prensa oficiosa
y en el Periódico Oficial una tremenda requisitoria en la cual ordenaba a
sus jueces que "sin más miramiento que los que la Ley otorga, se proceda
en lo sucesivo contra todos los que de alguna manera se hicieren acreedores
a castigo, sin atender a que delincan o no a pretexto de actividades políticas".
Entre tanto el grupo oposicionista se organizó en mejores bases, se constituyó en Gran Convención Electoral Nuevoleonesa. En su mesa directiva figuraron 12 abogados, 4 médicos y muchos vecinos distinguidos. Tarea de
romanos fue designar candidato al gobierno del estado; aceptó esta dificilísima designación el Lic. Francisco E. Reyes, cuña que, desgraciadamente, no
era del mismo palo, por entonces en viaje de negocios en la ciudad de México, antiguo partidario del Lic. y Gral. Lázaro Gana Ayala y que había
colaborado con el Gral. Reyes en los primeros años de su gobierno; el mismo
que logró posponer, desclichadament , para mejor ocasi6n, la solicitud que
se pensó hacer al Gral Díaz, durante su visita a esta ciudad, en 1898, para
que cambiara de la gubernatura al Gral. Reyes.
Esta designación de la Gran Convención Electoral Nuevolconesa elevó al
máximo el encono de los partidarios de don Bernardo. Se acusaba al Lic.
Francisco E. Reyes de ser un insignificante personaje que ni siquiera había
sido aceptado entre la buena sociedad regiomontana; de ser mal abogado,
"que si alguna fama tiene, es por la conducta torcida que sigue en todos los
asuntos que se le encomiendan (era apoderado general de los Ferrocarriles
Nacionales sin ninguna otra actividad profesional) y aseguran que el mismo
Lic. Reyes dice (y esto lo pregonan mucho los bernardistas) que si acept6
su candidatura es porque no tiene padre ni madre ni hermanos ni hijos, ni
nada en fin que perder; que por eso se prestó de buen grado a hacer el
papel de fantoche, librando de paso a nuestros pr6ceres ( ya dijimos que ninguno quiso aceptar esa designación) de la ignominia de ser vencidos en una
lid democrática, en la cual sería un suicidio político irremediable para cualquiera, por poca estimación que de sí mismo se tuviese. Los bernardistas lle-

M5

�garon en su pasión partidarista a llamar blasfemia, impudicia y grotesca a
la candidatura del Lic. Francisco E. Reyes, que tenía en su abono una vida
ejemplar como ciudadano y como profesional; y como para atenuar un tanto los desagradables comentarios de esos innobles desahogos, La Voz de Nuevo
Le6n reproducía un elogioso artículo del Gral. Reyes aparecido en El Jm,.
parcial de Guaymas, Sonora, en el que se repetía por enésima vez la evolución maravillosa de Nuevo León, bajo Ja atinada gestión del Gral. Bernardo Reyes. Sin embargo, lo más grave, Jo más extraño, lo más desconcertante, era que el Gral. Díaz se había tardado un mes en recibir al candidato
de la oposición; que éste no recibió ninguna promesa de apoyo ni siquiera
de imparcialidad y que para llegar a esta ciudad y ponerse al frente de sus
partidarios, tuvo que eludir sagazmente una vergonzosa maniobra de los Dres.
Melesio Martínez y Ramón E. Treviño, médico de Sanidad el primero y diputado al Congreso del estado y director del Espectador el segundo, que habían contratado a un numeroso grupo de meretrices para recibirlo en la estación del ferrocarril.
El tiempo seguía su marcha.
Los dos grupos se disponen a halagar al gran dictador; se aproxima el 2
de abril; ambos partidos postulan para presidente de la República al Gral.
Díaz: uno, el de los bernardistas, para demostrarle su agradecimiento por el
apoyo que el gobierno del centro da en sus pretensiones al Gral. Reyes¡ el
de los oposicionistas, por el deseo angustioso de lograr sus favores. ¡ Penoso
modo de obrar en estas seudo-democracias nuestras! Los dos partidos preparan suntuosos festejos en honor del Presidente por el aniversario de la gloriosa batalla de esta fecha en Puebla en 1867. La ciudad y el estado hierven de fervor político y patriótico. El gobierno hará traer de los pueblos vecinos grupos a caballo que marcharán en columna cerrada con los miembros
del Club Unión y Progreso, con los del Club Victoria y con el pueblo a saludar en su casa, eo la mañana, al C. Gobernador; por la tarde e reunirán
en las calles inmediatas al palacio de gobierno, por Zuazua y Cinco de Mayo,
los mismos clubes políticos, las escuelas oficiales y el pueblo, que, presidido
por las autoridades, harán un desfile pau·iótico. Por la noche habrá serenata
extraordinaria en la Plaza de Zaragoza por las bandas militares de la guarnición.
Los oposicioni tas por su parte se reunirán en la 111añana a las 10, en la
Alameda, que entonces se llamaba de "Porfirio Díaz" y en manifestación se
trasladarán a la Plaza de Zaragoza en la cual se desarrollará la parte final
de su grandiosa manifestación.
Las autoridades advierten al pueblo que tenga cuidado; que ese día habrá
dos manifestaciones: que la buena será la organizada por las autoridades en
honor del Presidente Díaz que dio tantas fechas gloriosas a la patria; la otra

346

está dirigida por hombres enfermos, degenerados, ambiciosos de poder, que
se valen de jóvenes inexpertos y de gentes incautas, con fines aviesos.
Y sucedió que en la mañana, muy temprano, como para acabar pronto,
antes de que calentara el sol, una manifestación se desprendió de la Plaza
Hidalgo y marchó al poniente por la calle de este nombre hacia el domicilio
del Gral. Reyes. Sumaban como 2,500 personas: formábanla escuadrones de
caballería de los pueblos vecinos, miembros de los clubes políticos bemardistas y gentes del pueblo; frente a su casa tomaron la palabra los oradores
elegidos y proclamaron al Gral. Reyes, como personificación viviente de la
esperanza de prosperidad por todos encarnada en la grandeza de Nuevo
León.
El Gral. Reyes, dice uno de sus partidarios, "se conmueve, se estremece,
tiembla, palpita agitado por la emoción que le causa este acto solemne, y en
la elocuencia de un sentimiento exaltado y profundo, prorrumpe en un apasionado discurso que termina con esta frase conmovedora: ¡ hijos de Nuevo
León, os pertenezco!
Por el otro bando, a las 10 de la mañana, se reúnen en la Alameda numerosos grupos de gentes, muchos a caballo, también de los pueblos vecinos, que venían a manifestar sus simpatías al héroe máximo de la patria,
arquetipo del engrandecimiento de México, pacificador de la República, general de División Porfirio Díaz. Los directores de la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa, Lics. Eulalia San.migue} y Nicolás M. Bera.zaluce, habían
pedido a todos los organizadores de esta manifestación, y así lo decían en
unos Volantes que se repartieron profusamente, que se limitaran a lanzar
vivas al Gral. Díaz, al candidato Lic. Francisco E. Reyes y a los líderes de
lo antiguos partidos garza-ayalistas y genaristas y que se abstuvieran de todo acto político militante, esto último, por supuesto, muy difí.cil.
La fiesta comenzó en perfecto orden; los oradores Lic. Nicolás M. Berazaluce, Lic. Francisco de P. Morales, un joven obrero1 el estudiante de leyes
Galdino P. Quintanilla y otros más, pronunciaron brillantes alocuciones alusivas que les fueron muy aplaudidas por un público de 15,000 personas:
hombres, mujeres y niños. A un momento dado esta inmensa muchedumbre
comenzó a moverse en prolongada colwnna, como una enorme serpiente;
iban a la Plaza de Zaragoza a terminar su programa; marcharon por Washington al oriente hasta la calle del Roble, hoy de Juárez; por ésta al sur hasta
Matamoros, por Matamoros otra vez al oriente hasta Zaragoza que flanquearon al sur. Era un impetuoso río de cabezas humanas que se extendía por
muchas cuadras, pues ya caminando por Zaragoza formaban una Z gigantesca en la calle de Juárez. Al entrar a la Pl:ua de Zaragoza, entonces umbrosa y bella, romántica, rumorosa, eJ Sr. Tte. Corone] Ignacio Morelos y
Zaragoza, lnspector General de Policía, vestido elegantemente de militar, ca-

347

�balgando un brioso corcel, blandiendo su espada, que encabezaba la manifestaci6n desde dos cuadras antes, recibi6, de manos de un gendarme, un
sobre cerrado.
Ya en la Plaza la descubierta de la manifestaci6n, a caballo, se coloc6 en
desorden, enfrente del Casino de Monterrey, bajo sus balcones, por Zuazua;
los jardines de la pla7.a se fueron llenando de manifestantes y cuando se iban
a reanudar los discursos sonó un disparo hecho desde la azotea del PaJacio
Municipal ( era la señaJ, según se di jo) . Luego se oyeron otros tres frente a
la casa de los Sres. Máiz ( esquina noreste del palacio) , donde está hoy el hotel San Antonio y otros tres disparos enfrente en lo que era "La Sonora
News'', y luego otros más; y en instantes varias descargas cerradas, de tal manera que el primer orador de esta segunda parte de la manifestaci6n ( y nunca segundas partes fueron buenas), el Lic. Vicente B. Treviño, sólo pudo
decir: .. .señores... siguieron nutridas descargas; frente a la casa de los
Sres. Máiz estaba un cadáver y un hombre moribundo; en la acera sur de
la "Sonora News" qucd6 muerto Ernesto Galván, hermano del que después
fue jefe del Archivo MunicipaJ, don Alberto. Muy pronto (en cinco minutos), lo que indica que estaban listos esperando órdenes, llegaron los del
100. Regimiento de Rurales, que tenían su cuartel por la calle Guillermo
Prieto entre Dr. Cos y la Presa (hoy Diego de Montemayor) y descargaron
sus armas sobre el pueblo y detrás de ellos llegó un piquete del 5o. Batallón,
que también tenía su cuartel cerca por la calle Abasolo, cuyo jefe, un capitán,
Increpó con energía a los rurales que disparaban sobre la multitud que huía
en desorden por todos rumbos. Más lejos, en el río, estaban cincuenta hombres a cabaJlo, a las órdenes de Bonilacio Martíncz (El Coyote), listos, que no
entraron en acción. Tan pronto como se suspendió el fuego, los gendarmes
y los rurales se dedicaron a practicar aprehensiones siguiendo la lista ya hecha, en el pliego que el inspector general de policía había recibido al llegar
a la plaza.
Fue indudable, asegura Duclós Salinas ( autor de una magnífica obra que relata estos sucesos y co-parlÍcipe de la campaña antibernardista, preso muchos
meses en la Penitenciaría) que la mayoría de los disp8Ios no fueron dirigidos
sobre la muchedumbre, y que para un observador tranquilo e imparcial, fue
evidente, minutos después de la balacera que no se había procurado un
sacrificio ilimitado de idas.
Al levantarse el campo se encontró: muertos a Ernesto Galván, ya mencionado, a Antonio Partida y Camilo Villanueva (gendarmes) a José Zertuche, herido que murió unas horas después; a GuadaJupe Esqueda, de 15
años, también herido, que mu.rió a las cinco de la taroe; y heridos a los endarmes Gregorio oceda. Dionisio Díaz, José Maldonado y Esteban Hernández, asi como a lo paisanos Eustaquio Esqueda, GuadaJupe Gallegos y Ray-

348

mundo Reina. Este último murió al correr de unos meses a consecuencia de
sus he~idas, . en el rancho de San Mateo, del municipio de J uárez, a donde
se babia retirado en busca de saJud, después de que salió de Ja Perútenciaria
del Estado, como diremos dentro de un momento.
A la hora de est.os graves sucesos de la Plaza de Zaragoza, estaba funcionando apresuradamente eJ telégrafo:
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República

México.

"En nombre del Estado de Nuevo León, que celebra hoy solemnemente
en esta Capital y en varios Municipios eJ triunfo que en Puebla coronó vuestro heroísmo y el vaJor de vuestras tropas hace treinta y seis años, tengo la
honra de elevaros, con la gratitud y la admiraci6n de este pueblo mis calurosas felicitaciones.
'

B. llEYEsº.
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República.

México.

Agrupaciones de vecinos de los Municipios inmediatos a esta Capital y
otras de _la ciudad, unidas, ocurren frente a mi casa en procesi6n cívica y
por medio de sus oradores me piden lleve a usted sus entusiastas felicitaciones por el XXXVI Aniversario de la fecha gloriosa del 2 de abril de 1867.
AJ dirigir el presente mensaje, cumplo para mi esa tan satisfactoria comisión.

B. REYES".
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Ministro de Gobernación.

México.

Una manifestación que se hizo frente mi casa por algunos 2,500 hombres, ordenada y correcta, concluy6 sin el menor incidente. Les hacía, en
contestación que di a sus oradores, recomendaciones de respeto a )os derechos de enemigos políticos y se dirigían manifestantes al rumbo occidente de
la Capital, cuando se supo que en el lado oriente, en la Plaza de Zaragoza,
los manifestantes de la oposición, muchos ebrios y con pistola en mano, ha-

349

�bían insultado a la policía y concluirse por hacerse disparo que ocasionaron
la muerte de dos gendarmes. Rubo dos paisanos muertos y dos heridos. La
Autoridad Judicial conoce del asunto. Como la policía se impuso en dos o
tres minutos sólo un redu ido grupo de de ordenados hubo que reprimir, aprehendiéndose a algunos cabecillas; se djso1vi6 instantáneamente el resto del
concurso que lo formaban 600 a 700 personas y la población ha quedado tranquila. He recomendado que se proceda con vigor legal contra qwen quiera
que aparezca culpable por ser de justicia y por tar en ello interesado el
dec.oro del Gobierno que tengo el honor de representar.

"México, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Don Bernardo Reyes.
Gobernador del Estado.

fonterrey.

Enterado por su mensaje de los acontecimientos que tuvieron lugar en esa
ciudad, le recomiendo, por acuerdo del Sr. Presidente, que prncure que las
Autoridades Judiciales que conocen del asunto procedan con la mayor justificación al investigar los hechos y castigar los culpables.
RAMÓN

CORRAL".

En el interin en que se cruzaban e tos mensajes, el inspector general de
policía, Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zaragoza, consultaba con frecuencia el pliego que había recibido al entrar a la Plaza de Zaragoza al frente
de la manifestación de los oposicionistas y ordenaba arrestos tras arrestos.
De acuerdo con eJ programa oficial, en la tarde, a las 5½, se hizo el
desfile conmemorativo por las autoridades, tropas de la guarnición, escuela
oficiales, clubes políticos y gremios de trabajadores: según La uoz de Nueuo
León, Periódico Oficial del Gobierno del Estado, unas 6,000 personas.
Y. como fin de fiesta, en la noche, sobre Jas banquetas aún ensangrentadas,
el Gral. Reyes y algunos de sus más allegados colaboradores, dieron unas
cuantas vueltas en la plaza oyendo, bajo quién sabe qué íntimos pensamientos, la música de la banda militar que amenizaba la serenata.
212 personas fueron llamadas a declarar. El Juzgado Primero de lo Criminal a cargo del Lic. Antonio Sepúlveda, eludió hábilmente su intervención,
quedando todas las actuacione bajo la responsabilidad del Lic. Macedonio
E. Tamez: "Dócil, trabajador, apegado a la consigna, inteligente, enérgico
si la ocasión lo demandaba el Lic. Tamez llenaba todo los requisitos que
el Gral. Reyes hubiera podido desear para sus propósitos. Además se tra-

350

ta~ de un joven distinguido, de limpios antecedentes, buena po ición social
Y bien quendo de cuantos lo conocían por su carácter cortés y afable, y el
cual, por todo lo expuesto, no podía menos que dar a todos sus actos, aun
a lo más aviesos, cierto tinte de sinceridad, de rectitud, de justicia aparente"
AnoL.Fo Ducr.;ós SAUNAS. Este dice que Tamez se prestó maravillosamente a
todo. (Había ejercido hasta de policía al hacerse cargo, incidentalmente, de
un borrachín que le fue ent ado personalmente por el gobernador, quien
ya lo había castigado con su látigo, por un "muera", que, en la inconsciencia
de su estado de ebriedad, le había gritado en su propia cara). En la lista de
detenidos voy a nombrar a unos cuantos, a vuela pluma; quizá deje de nombrar a personas para quienes esta cita podría ser un mínimo y lejano desagraio, ?ido perdón por ello: figura en primer lugar el Lle. Vicente Garza Cantú,
magistrado 6o. supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; el Lic. Nicolás M. Berazalucc, los Dres. Eulogio Mal donado y Gregario
D. Martínez, el Lic. Secundino Roe!; los periodistas Adolfo Duclós Salinas
Beruto Gonzálcz, Aur liano Ramos, y los Lics. Crescencio Alvarado y J ~
Garza Guajardo; los estudiantes Santiago Roel Jesús M. del Bosque, Armando ~endiola) Alberto Villarreal y Galdino l?. Qwntanilla; el Dr. José
L. GuaJardo; los abogados Andrés Canales Cadena, Policarpo Morales y
Rafa l G~rza Martlnez; el Sr. Enrique H. Herrera (Mecánico), los profesores M-anano de la Garza, Jonás García y Tobías Treviño· el coronel Lino
Guajardo, veterano de las guerras de Reforma y de la Inte~ención Francesa
José L. Garza, Oswaldo Sánchez, también periodista, etc., etc. Fueron ex~
hartados a varias ciudades de la República el Lic. Andrés Viteri y el Profr.
José Ma. Sosa García ( orador en la Alameda el último). Emigraron a la
ciu~ad de México, en busca de garantías, los Lics. Vicente B. Treviño, Apoloruo S. Santos y Francisco de P. Morales (este último director de La Dtfensa
Y exqwsíto poeta) ; el Sr. Rafael Melo, regidor del Ayuntamiento; el Sr. José
Ma. VíUaseñor, propietario de Redención; el mayor Estanislao Martínez, el
estudiante de Leyes y poeta máximo, Felipe Guerra Castro. AJgunos emigraron a los Estados Unidos. De tal modo cundj6 el pánico entre los oposicionistas, que un periódico de la capital el Diario del Hogar, dijo que hlSta
4,000 personas salieron del e tado por temor a las persecuciones.
Para resolver el caso del Lic. Vicente Garza Cantú, que fue reducido a
¡,risión sin re petar su I uero se convoc6 a sesiones extraordinarias al Congreso del Estado y éste, en sesiones relámpago verificada el 6 de abril, nombró una comisión que se encargaría de instruir el proceso de consignación
al gran jurado, recayendo esta penosa designación en Jo diputados Madrigal, Lartigue y Garza que, en menos de que canta un gallo, presentaron un
dictamen en que se acusaba al Lic. Gana Cantú de haber asistido a la ma-

351

�nifestación política organizada por la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa y que dio por resultado que el Congreso en pleno declar6:
Primero: Hay lugar de proceder en contra del Magistrado 6o. Supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia, por el delito o delitos perpetrados el 2 de abril durante la manifestación organizada por la organización denominada "Convención Electoral Neoleonesa".
Segundo: Póngase al presunto reo a la disposición de la autoridad que
conoce del caso.

De todos los detenidos e interrogados por los san~entos sucesos del 2 de
abril muchos fueron puestos en libertad muy pronto por falta de méritos;
unos pocos fueron liberados bajo ftan7.as c1evadas; otros salieron gracias a
gestiones de enviados oficiales exprofeso y otros porque sus amistades solicitaron clemencia. Entre los que se negaron a aceptar clemencia por gestores
oficiales exprofeso estuvo el pasante de leyes José F. Guajardo. Los Sres. Julio Morales, Hip6lito Díaz, Guadalupe Herrera y Severo Morelos, prefirieron seguir presos a firmar• un documento infamante que les fue presentado,
y el último, Severo Morelos, que protestó enérgicamente por la presión que
se le hada para que firmara el tal documento, fue confinado en inmundo
calabozo durante ocho días por irrespetuoso. {Ya dijimos antes que el pasante Guajardo fue expulsado del Estado al salir de la cárcel; él no asistió
a la manifestación del 2 abril, había sido apresado por un discurso que pronunció en los panteones municipales el 5 de febrero).
Entre los presos están Amador Bocanegra y Federico Arreola, a quienes
dieron libres anticipadamente en premio a que consiguieron el "documento
infamante'' mencionado, que firmaron 26 personas, y en el cual se aseguraba, entre otras cosas denigrantes para los manifestantes, "que no se ha•
bían disparado tiros desde el Palacio Municipal ni del Casino y que había
muchos ebrios entre ellos".

Entre los mismos presos estuvo conviviendo un tal Godofredo Obregón
de quien se afirmaba que era policía secreto, que se prestó a estar allí con
la ingrata tarea de sorprender frases de descontento entre los oposicionistas
presos para comunicarlas a sus superiores. Este infeliz salió casi al último.
Entre tanto la prensa de la capital comentaba los sucesos del 2 de abril
en Monterrey: La Patria decía que éstos eran obra de las pasiones políticas
exaltadas y que por lo mismo no tcnlan mayor importancia; otro periódico
35'gura que Nuevo León chorrea sangre y que de ~petirse las tremendas
luchas y los monstruosos atentados contra la vida y la libertad nos traerían
desprestigio entre las naciones extranjeras; Siglo Nutvo (Bemardista) dice:
"es estúpido e inconcebible hacerle este cargo al gobierno del estado, que
352

está encabt"Zado por un hombre ilustre, el Gral. Reyes, de \'alor bien probado, de sentimientos elevado~ y altas miras y que si se hiciera caso a los
oposicionistas de aqui, seguirían bien pronto los de Tamaulipas, Coahuila,
San Luis Potosí, etc., y sería un buen antecedente para preparar la re•
\'olución \'CI'lidera que daría al traste con los adelantos alcanzados y con nuestro prestigio en el exterior".
Entre tanto aquí el gobierno del estado, para estimular a sus partidarios
y colaboradores, concedió pensiones a los familiares de los gendarmes caídos
en las luchas populares.

El Paf.s, de la Capital, por su parte, hace responsable al gobernador del
asesinato de los gendarmes e insinúa que se está tratando de presentar una
acusación contra el Gral. Reyc, en la, Cámaras de la Uni6n por los sucesos
del 2 de abril en Monterrey.
El Heraldo de México, que se publica en inglés en la ciudad de los Palacios, informa que el Lic. Francisco E. Reyes y los miembros de una delegación de Monterrey, han sido recibidos por el Presidente de la República,
del que han demandado justicia por el proditorio C'rimen de la Plaza de
~ragoza y afirma, con la mayor davergüema, que el tal crimen fue perpetrado por el escandaloso partido que postula para gobernador del estado
al mismo Lic. Reyes. Asegura el mismo periódico que el Presidente expres6
a los demandantes que se está trabajando activamente para dtscubrir quié.
nes habían sido los causantes del delito de que se hace re{erencia, para hacer
cumplida justicia. Y oigan ustedes lo que agrega el bien informado Heraldo
di' México: "Habría mucho que e,,l'resar sobre la conducta de los individuos
que se han presentado ante el Sr. Presidente, pero callamos por ahora, porque
no queremos que se mezcle en un asunto tan deshonroso el inmaculado nom.
bre del Sr. Primer Magistrado de fa República".
Mientras tanto el proceso incoado a los anti-bernardistas seguía adelante.
El plan general que el gobierno se había trazado y que el Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zarago1.a (director de este juicio) exigía del manejable C.
Jue¡ de la causa1 Lic. Tamez, era:
Primero: conseguir que en las declaraciones de todos los testigos, no se
hiciera aparecer que fueron los gendarmes los que primero habían disparado
sobre el pueblo y mucho menos desde los balcones del Palacio Municipal.
Segundo: conseguir por la amenaza. el terror o el tormento que tales declaraciones comprometieran a alguno o varios de los oposicionistas.
Los opasicionistas, en lo general, estaban acusados de tumulto.
De repente, en sesi6n extraordinaria del Congreso del Estado, convocada
por la H. Diputación Permanente, el 23 de abrilJ a proposición del Diputado
Enrique Ballesteros, se aprobó por unanimidad el siguiente Acuerdo:

353
U:?3

�Primero: El XXXI Congreso Consútucional del Estado de rucvo León
da un voto de confianza al C. Gobernador del mismo, General Bernardo
R yes estimando como estrictamente ap gada a las Le ·es vi entes su

g tión admini trativa.
Se ndo: Tran n'ba
ta resolución a las Cámaras Federal . al C. Preident de la República y al C. Gobernador para su conocimiento.
Hay que hacer con tar, para ac ditárselo en su cuenta de rvidor efici ntel que fue en el domicilio del Lic. Pedro Benítez Leal donde e r cibicron 1 s prim ro informes, que desde iéxico fu ron causa y motivo de
e te precipitado voto d confianza.
¡ Eh aquí lo que suc dió!:
Lo clubes liberal 'Ponciano Amaga", de M' ·co. D. F.;' Me! bor Ocampo", de Puebla, Pue. y "Benito Juárez", de Escalón Chih. y 24 protestas
de regioroontanos a ladas por la firmas d I lng. Camilo Arriaga y del Lic.
ntonio Díaz
to y Gama a usaban al gobernador d 1 E tado de uem
León, d a sinatos políti os, ataques a las garantías individual y a la libertad d 1 sufragio y pedían fuera consimado al gran jurado.
Al berse ta noticia en Monterrey, " 1 Club i toria dijo un periódico
local ( · cosa rara, no dijo nada del Club ni6n y Pro so),
reunió a las
9 de la noche n el T atro Juárez y "l vantó una elocuente y \"Íril prot ta
rechazando por inaudita una acu ación cu ·o solo enunciado manchaba 1
decoro neoleoné y cubría d oprobio y de vcrgü nza a los que
atrevieron
a presentarla por el odio al gran hombre que hoy ri e lo de tino del tado
y que
I mismo cuya candidatura aclama el personal de este lub".
En
uida
acordó nvi.ar 1 si ·ent Telegrama:
Primero: El Club Victoria p t ta contra las falsedad s que se asientan
n la a u ción pr ntada ante la1, Cámara de Diputado d 1 Con
o de
la nión por el lub Pon ·ano rria a contra el Gral. Bernardo
Gob mador del E tado de 'uevo León.
gundo: El tven e tas dilig ncias originales a la expresada Cámara de
Diputados para u conocimiento y para que i a bi o lo tiene
sirva mandar
ag u al E. pedientc de Acu a ión.
Terc ro: Trasmíta5e por telégrafo esta prote ta al C. Presid nte de la
R pública para u conocimiento.
Monterrey, abril 25 de 1903. {el ·o • fartínez, Flor ntino anlú, Ricardo
B. Pan1a, arm n . Mont mayor. arlo F. Cuéllar, Alfon Rodríguez Belaull7.arán y ·guen más de 400 ürmas.
Con I mismo objeto la Diputación d
· uevo León al Congreso acional p
t6 ta Prot sta:

•· ro s el ánimo de la Diputación de u vo L ón prevenir la opinión
de la Cámara acerca de
ne ocio pu sabe que JÚ tendría de ho para ello, ni sería u rdo d • u parte m zclar en el proc dimien que acab
de instaurarse lo único que pr nde, para impedir comentarios e interpretacion s que pudieran serle poco favorabl , e defender su buen nombre
y ju tificar la actitud qu hasta hoy ha asumido. E incoo uso que si fueran
cierto l s hecho relatad por los acusadores a nadie mejor que a ta Dipuación representante d 1 pueblo neoleonés n ta H norabl Cámara debiera
competir la obligación de acu
al Gobernador de aqu l E do por Jo
atentado que se le imputan, porque ese pueblo le ha conferido su mandato
y al aceptarlo ella, ha contraído la obligación de man ner incólume Jo- derech d su mandante.
Amparo era un scollo infranque bl n
relución. Ante
ta impugnable barr ra, el Gral. Reyes, n una audaz y
cínica triquiñuela política mandó llevar a su domicilio al Lic. Vicente Garza antú que taba libre bajo fianza. y logró con, ncerlo d qu , d istiéndo tanto él, como el Li . icolás f. Berazaluce, que en Jo personal
también tenían interpuesto otro amparo, y los pre os políticos, del amparo
que habían pre ntado, al fallarre la acu ación que sobre él
ba
el
Congreso de la ni6n, todo
arreglaria pronto y satisfactoriamente. Y el
buen hombre cayó ante la in inuación artera; y él a su vez convenció a lo
p
s político y 'sros y los abo ado patrocinadores y todo se de i tieron de
us ampar ; d pu' . . . de pu' , si los conocí no me acu rdo . • . "
Al cabo de algunos días, en la prensa local e publicó el siguiente

"Telegrama:
De {éYico a ¡ fonterrey, 28 de mayo de 1903.
r. Dr. Ramón E. Treviño.
Director de El Espectador.
Gran Jurado compuesto d
no ha • lugar a proceder.

190 Diputados, re lvi6 por unanimidad:

ámara concurridísima. cusadorc del Gral. RC)
no asi tieron. Hablaron defensores Emilio V •lazr.o y Jo • L6pez Portillo y Rojas.

El corresponsal".
fe voy a permitir mol tar a u tecles 1 ndo la part medular del di tam n pr sentado por la Prim ra
cción I tructora d 1 Gran Jurodo.
Despu • de muchas y capcio as con ideracion dice: "Con I mismo obj to,
también de llamar la a n ·ón que, siendo 1 s habitantes d Monterrey lo m' afectado sin duda alguna, por lo
sibl
uce
d que se

355
354

�trata, y los que estaban en mejor aptitud para querellarse por constarles personalmente los hechos; no son ellos, ni ciudadanos del Estado de uevo
León, no obstante existir en él numeroso clubes políticos; no son tampoco
parientes de las víctimas, ni aun los principales afectados según lo pretenden
o sea la Gran Convención Electoral uevoleone a, los que vienen a intentar
la acción popular, sino un club de esta Capital y otros de Puebla y Chihuahua.
Contrasta esta actitud notablemente con la de los vecinos más conocidos
de Monterrey, con la de una gran parte de los Ayuntamientos del Estado, y
sobre todo con la de la mayoría de la diputación de Nuevo León en esta
cámara, todos los más directamente interesados en el castigo de los culpables
y con mejor conocimiento de los hechos.

En efecto, resulta de los informes de los ciudadanos alcalde primero y jefe
de la Policía de Monterrey, Pedro C. Martínez e Ignacio Morelos y Zaragoza, y de la averiguación practicada por el C. Juez 2o. de lo Criminal Lic.
Macedonio E. Tamez, que pueden darse por plenamente comprobados los
siguientes hechos:
Primero: La manifestación política organizada por la Convención Electoral Nuevoleonesa, hostil políticamente hablando al acusado, tuvo verificativo el 2 de abril del presente año, con permiso de la autoridad local,
llegando casi hasta su terminación según el programa publicado previamente.
Segundo: Casi al final de la referida manifestación, pues no faltaba más
que uno de los discursos anunciados, prodújose entre la multitud un desorden que obligó a la policía, en el cumplimiento del más elemental de sus
deberes, a disolver la manife tación.
Tercero: Como consecuencia del desorden promovido resultaron muertos
los agentes de la policía Camilo Villanueva y Apolonio Partida y el paisano
Ernesto Galván y heridos los gendarmes Gregorio Noceda, Dionisio Díaz,
José Ma. Maldonado y Esteban Hernández y los paisanos Eustaquio Esqueda,
José Zertuche y Guadalupe Gallegos.
Cuarto: En cumplimiento de sus atribuciones el jefe de la Policía procedió a la aprehensión de las personas que en su concepto tenían participación en el desorden consignándolas desde Juego a las autoridades competentes o sea al Juez de lo Criminal a quien desde luego mandé citar para ese
efecto y para el esclarecimiento de los hechos.

tanto más digno de tomarse en consideración si se atiende a que el protector
y soberano recurso de Amparo se habría hecho ya valer por las mismas víctimas o por sus allegados si tales violaciones se hubiesen cometido o estuvieran cometiéndose.
Resulta ele lo expuesto que, aun suponiendo que las autoridades locales
de Monterrey hubiesen transgredido la ley, y todo lo contrario consta en
autos, a propósito de las actas con los hechos de cuya averiguación se trata,
éstos nunca serían imputables al gobernador de Nuevo León, ni mucho menos podría llegarse a probar que hubiesen sido ejecutados con su intervención, por su orden o con su aquiescencia.
Por las consideraciones y fundamentos legales expuestos, la Primera Sección Instructora que dictamina tiene la honra de proponer a la cq,nsideración y aprobación del Gran Jurado acional la siguiente proposición:
Unica: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León, General Bernardo Reyes, de los delitos oficiales y violación de t?arantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los C.C. Camilo

Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y socios.
Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados.
Mayo 27 de mil novecientos tres.
Luis Pambo, Juan Dublán, M . L. Herrera, A. de la Peña y Reyes, Secretario. Rúbricas".
Esta proposición fue aprobada íntegra por el Congreso de la Unión. Poco
después el C. Gobernador recibía el siguiente documento:
'Secretaría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
México.
Sección de Archivo. Número 347.
Al C. Gral. Bernardo Reyes, Gobernador del Estado de Nuevo León.
Monterrey.

Quinto: Las demás aprehensiones que se han practicado con motivo de
los acontecimientos del 2 de abril, lo han sido por la autoridad competente
en el caso,, como lo es el C. Juez 2o. de lo Criminal en la ciudad de Monterrey, que se avocó desde los primeros momentos al conocimiento del asunto.

La Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos
en ejercicio de la facultad que le conceden los Artículos 72 Letra 'A' inciso
'V' y 105 Constitucionales reformados en 13 de septiembre de 1874 :
Declara: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León,
General Bernardo Reyes de los delitos oficiales de violación de garantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los ciudadano
Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y Socios.

Sexto: De los maltratamientos y crueldades de que se pretende han sido
objeto en su prisión los detenidos no hay constancia alguna en autos hecho

México, Mayo 29 de 1903.
Francisco P. Gochicoa, D.P. Lorenzo Elízaga, D.S.M.R. Martínez, D.S."

356

357

�Hubo en esta memorable sesión de la Cámara de Diputados una porra de
15 ó 16 estudiantes de Nuevo León, que vivían en México (entre ellos Nemesio García aranjo, sobrino del general don Francisco) y 40 a 50 miembros del Club "Ponciano Arriaga", que no se presentaron en la sesión de
la tarde. Era inútil.
Con este motivo el Gral. Reyes recibió felicitaciones de muchas partes.
El Club Victoria hizo una manifestación en su honor y, aunque llovía, se
asegura que reunió unas 2,000 personas que fueron de de la Plaza Hidalgo
hasta su domicilio a saludarlo. "Para la explosión sincera de vuestro entusiasmo ( dijo el Gral. Reyes a los manifestantes) que significa vuestra adhesión, la explosión incera de mi gratitud para vosotros".
Llama poderosamente la atención el hecho de que aún unos días después
de esta fecha, el Lic. Eulalio Sanmiguel, en carta escrita al Sr. Enrique Leal
de México decía: " o está lejano el triunfo de nuestros ideales".
Mientras esto sucedía los clubes "Unión y Progreso" y ''Victoria", recordaban a sus miembros la necesidad de concurrir a votar en las próximas elecciones que se celebrarían en domingos 7, 14 y 21 del siguiente junio para
renovar los Poderes Supremos del Estado.
Como resultado de este arbitrario triunfo político conseguido en las Cámaras Federales por el Gral. Reyes, desentendiéndose éste de las elementales
reglas de prudencia, se recrudecieron las persecuciones. El gobierno hizo circular rumores persistentes en los que se aseguraba que serían llamadas a declarar las 800 personas que habían firmado los pliegos que en número de 24
se agregaron a la petición de consignación al Gran Jurado; y una vez más
cundió el pánico entre los familiares de los oposicionistas, y con la publicación, en La Voz de Nueuo León, de la carta de don Benito Juárez Maza,
Senador de la República, en que e,q&gt;lica que él no concurrió a la sesi6n de
la Cámara cuando se erigió en Gran Jurado, porque estaba delicado de salud, pero que lo autorizó a faltar el Presidente del Congreso Sr. Francisco
de P. Gochicoa, pero que "al haber estado presente en la sesión de referencia, hubiera unido mi voto al del Gran Jurado, que absolvió al Sr. Gobernador de Nuevo León"; y otra del Dr. don Porfirio Parra y del Ing. Agustín
Aragón, personas de mucho valimiento, en la cual explican que no asistieron
a la sesión del Gran Jurado porque fueron en comisión a Puebla con motivo del descubrimiento de una estatua del sabio filósofo mexicano Dr. Gabino Barreda, hicieron crecer enormemente en la conciencia popular el poder de que gozaba el Gral. Reyes y se aumentó el miedo a tal grado que
los directores de la oposición hicieron correr la voz, también en calidad de
rumor, recomendando a todos que, llegado el caso, desconocieran sus firmas
si eran llamados a declarar; y más de la mitad se desistieron, según los peri6dicos oficiales. Hicieron más los jefes de la Gran Convención Electoral

Nuevoleonesa: pidieron a todos sus miembros que, en vista de aquellas Cll'cunstancias, se abstuvieran de votar en las próximas elecciones.
Y se efectuaron las elecciones sin pena ni gloria.
El 24 de junio de 1903 la Comisión Permanente del Congreso declaró ~iputados electos en los 10 distritos electorales a las siguientes personas: Lic.
Pedro Benítez Leal Dr. Ramón E. Treviño, Lic. Virgilio Garza, Rafael García Femández, Lic~ Enrique Ballesteros, Ing. Andrés oriega, Aurelio Lartigue, Amulfo Beclanga, Dr. Pedro C. Martínez y Armtlfo Botella.
En el Informe que el Sr. Gobernador del Estado leyó ante el XXXI Congreso del Estado en la apertura del último período de sesio~es, entre otras
cosas dijo: "Excepción de dos desórdenes insignificantes mouva~os por reuniones de índole política, que tuvieron efecto en marzo, respe~uvamente. en
Linares y Dr. Arroyo y otro, semejante por su origen de brevís.1ma duractón,
que reuistió carácter tumultuario 'Y que se uerificó en ~st.a ciudad el 2 de
abril, Ja tranquilidad no ha sido alterada en lo mas nurumo n ~l estado.
Personas e&gt;.-trañas al mismo, con motivo de ese suceso del 2 de abril, formularon una acusación contra el representante del Ejecutivo y la elevaron a
la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la cual, erigida en G~an
Jurado, el 28 de mayo último, dictó ~~r un~~idad su fallo absolutono".
Días después el nuevo Congreso enubÓ el sigwente Decreto:
"Núm. 2. El XXXII Congreso Constitucional del Estado, representando
1

el pueblo de Nuevo León, Decreta:
Artículo Unico: Es Gobernador del Estado de Nuevo Le6n para el período que comenzará el 4 de octubre próximo y termina el 3 de octubre de
1907, el C. Gral. de Divi i6n Bernardo Reyes, por haber obtenido la mayoría absoluta de cuarenta y siete mil ciento quince votos.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador del Estado, mandándolo imprimir,
publicar y circular a quien corresponda.
Dado en Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey a los 18 días
del mes de septiembre de 1903.
'
D.S."
Virgilio Gana, D.P.; P. Eenítez Leal, D. S. ; P.C . Mar tinez
Lo hicieron. Lo habían hecho siempre. Lo han seguido haciendo. ¿ Cuándo se terminarán estas prácticas extralegales de nuestros congresos?
Bien. No era cierto que el Gral. Reyes había caído de la gracia del gr3:11
dictador; quizá ya no tendría la estimac~6n. completa de ~ue an_tes babia
gozado; pero no convenía a los altos des1gruos del Gral. D1az satisfacer ya
las aspiraciones de los nuevoleoneses.
El mismo día 18 de septiembre se dio un suntuoso banquete al Gral: Reyes en el edificio de las Escuelas ormales, de la calle de Juárez, reciente-

359
358

�mente inauguradas, en el cual estu\'ieron presentes todos los presidentes de
los clubes "Uni6n y Progreso" del estado.
El 4 de octubre tom6 posesión de su nuevo período de gobierno y hasta
entonces, cuatro meses después de aquella crudelísima burla al Lic. Garza
Cantú, propuso una Ley de Amnistía para todos los que no hubieran intervenido en los delitos de homicidio y lesiones; al día siguiente la hizo extensiva a los que suscribieron un pliego insultante el 29 de abril.
El Club Victoria hizo una nueva manifestación de regocijo en su honor
que agradeció en su nombre e1 diputado Enrique Ballesteros.
'
E~ 12 de octubre aprobó el Congreso la Ley de Amnistía y recobraron
su libertad, a los 7 meses, los Líes. Vicente Garza Cantú y Nicolás M. Berazaluce, los Sres. Juan García Guajardo, Lorenzo Guerra, Jesús M. del
~osque, Galdino P. Quintanilla, Nicolás Martínez Zepeda (que tuvo una
tJenda por la caJJe de Morelos y que había atravesado, despavorido, a caballo, la Plaza de Zaragoza, que fue a refugiarse con ru compadre, el Coyote,
cerca de la Cuesta Blanca, en el río) , el Cap. Guadalupe Herrera, el coronel Lino Guajardo, José Manuel Meléndez, Adolfo Ducl6s Salinas, Severo
Morelos, Alberto Villarreal y Eugenio del Bosque Rodríguez.
El 3 de noviembre siguiente un nuevo decreto de amnistía del Congreso
del estado favoreció a los difamadores de Dr. Arroyo que el 3 de marzo anterior lanzaron ataques al Sr. Gobernador.
¡ Ah! ... perdón. . . Se me pasaba consignar en estas mal pergeñadas cuarti_llas, que, entre los miembros del Poder Judicial de aqueJJas sangrientas elecciones del pasado mes de junio, resultó electo Juez 2o. de lo Criminal, el Lic.
Macedonio E. Tamez ... ¡ Se lo tenía bien ganado! ¡ o faltaba más!
Para el 4 de marzo de 1904 todavía estaban detenidos 4 oposicionistas y
aún dos años después una persona permanecía en prisión. Desgraciadame~te
no pude averiguar sus nombres, pues el expediente Vidal Garza Pérez y socios,
~uyo era el nombre de un distinguido político de Lampazos, y que le fuera
llllpuesto para que se apenara el Gral. Francisco, está perdido. Allí debe estar ese importante documento en una enorme trinchera de paquetes y e casi
seguro que nuestro dilecto amigo el Profr. Israel Cavazos Garza, Director del
Archivo General del Estado, nos dará la grata sorpresa encontrándolo.

El fin de esta historia en lo que se refiere a su personaje central, el Gral.
Bernardo Reyes y a su eficiente servidor, el Lic. don Macedonio E. Tamez;
no viene al caso. ¡ Es tan extraña y veleidosa la fortuna!
Sin embargo, pcrmítaseme decir, sinceramente. El Gral. Reyes fue un producto de su tiempo, de su época; un perfecto padre de familia; un hombre
simpático, insinuante, con un gran don de gentes, activo, inteligente, culto,
valiente, honrado-honrado ( como decimos aquí) en el manejo de los centavos; un tanto ególatra y otro tanto sanguinario (émulo apasionado de don
Porfirio). Ya quisiéramos uno como él ahora. Hizo mucho por Nuevo León,
por Monterrey, no hay ya quien lo discuta. Dispuso, para su mejor éxito,
como todos los gobernadores posteriores, del mejor material humano, pues
es fama que Nuevo Le6n progresa a pesar de los malos gobiernos; pero, y
esto le quita gran parte del mérito que le pertenece, le toc6 gobernar bajo
la égida soberana del Gral. Porfirio Díaz.

BrnuooRAFÍA

Mbcico Pacificado, por Adolfo Ducl6s Salinas.
La Voz de Nuevo L,6n, Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo Le6n.
El Gral. Bernardo Reyes, por el Dr. E. V. Niemeyer Jr.
Nuevo Le6n . .A.puntes Hist6Ticos, por el Lic. Santiago Roel (Sr.).
Archivo General del Estado.
Entrevistas. Recuerdos.

Para terminar sólo falta agregar unas cuantas palabras:
El Lic. Francisco E. Reyes se qued6 en México, por temor, y allá muri6
en 1906.
Después de esta fecha transcurrió lo que faltaba para terminar aquel período de gobierno y comenzó otro sin la más leve oposición política, y casi casi
como en Varsovia, toda proporción guardada, por supuesto, "La paz reinaba
en Monterre-y''.
360

361

�LA U IVERSIDAD DE UEVO LEÓN*
(1933-1943)

TOMÁS

MENDIRICHAGA V CUEVA

Sociedad uevoleonesa de !listona,
Geografía y Estadistica

I. LA

PRIMERA UNIVERSIDAD

LA PRIM.ERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN fue creada mediante decreto del
Congreso local, expedido el 31 de mayo de 1933, siendo Gobernador del
Estado don Francisco A. Cárdenas. Intervino como principal organizador
el doctor Pedro de Alba, quien fue comisionado por la Secretaría de Educación Pública para ese fin.

La Universidad se integró con cinco Facultades y tre Escuelas. Las Facultades eran: Filosofía, Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, In eniería
y Química y Farmacia. Las Escuelas: Normal, Bachilleres e Industrial "Alvaro Obregón", algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época.
Además tres Escuelas anexas: Enfermería, Obstetricia e Industrial Femenil
"Pablo Livas".
Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a
la categoría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que fue incorporada a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" fue ampliada con una
Preparatoria Técnica. Se anexaron a la Universidad las tres Escuelas ya
citadas, quedando las de Enfermería y de Obstetricia como dependencias de
la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las Facultades de Filosofia (que no se organizó), Ingeniería, Química y Farmacia y, por último,
• Síntesis de los trabajos sobre "La Primera Universidad de nevo León", "La
Universidad Socialista" y "El Consejo de Cultura Superior", que aparecieron en lw
números 8, 9 y 11 de Humanitas.

363

�el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y sostuvo
dos escuelas secundarias nocturnas.
La inauguración de cursos se efectuó el domingo 24 de septiembre de 1933
en una solemne ceremonia llevada a cabo en el antiguo Teatro Independen:
cia (hoy Rex). Se iniciaron ]as clases al día siguiente.
El Gobernador Cárdenas designó al doctor Pedro de Alba como Secretario General de la Universidad, en funciones de Rector, quien debía instalar
el Consejo Universitario.
El 4 ~e octubre de 1933 tomó posesión e1 primer Consejo Universitario,
en el salon de actos de la Escuela Normal. Pero fue hasta el 17 de diciembre
cuando el citado Consejo eligió primer Rector al licenciado Héctor González,
director de la Facultad de Derecho. El día 20 del mismo mes, se inauguró
el Aula Magna y se declaró instalado e1 Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Bassols. Por fin.
en solemne sesión del Consejo, celebrada en la noche del 21 de diciembr;
de 1933, tomó posesión del cargo de Rector el licenciado Héctor González.
Una semana después, don Francisco A. Cárdenas renunció al Gobierno
de Nuevo León. Su ejercicio constitucional, iniciado el 4 de octubre de 1931
debía expirar el 3 de octubre de 1935, pero el Congreso local, en sesión extra~
ordinaria, le aceptó su di.misión el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del
Estado, erigiéndose en Colegio Electoral, designó el mismo día Gobernador
Sustituto al Secretario GeneraJ de Gobierno, licenciado Pablo Quiroga.
En la Segunda Convención Nacional Ordinaria del partido oficial P.N.R.,
celebrada en la ciudad de Querétaro en diciembre de 1933, se aprobó la
candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia de México y
surgió, públicamente, la idea de implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a trasmitir la consigna callista, pero el Gobernador Cárdenas no anduvo muy decidido, lo que precipitó su calda. Lo cierto
es que este gobernante bondadoSó y progresista prefirió abandonar el cargo
antes que servir de cómplice o instrumento a la "mafia" del callismo en
Nuevo León.
En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto, licenciado Pablo
Qui.raga, siguiendo las directrices oficiales, hizo los nuevos nombramientos,
que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores
de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el doctor Angel Martínez Villarreal, catedrático en la Facultad de Medicina y miembro activísimo del Partido Comunista, quien recibió el nombramiento de director del
antiguo Hospital Civil.

364

El movimiento estudiantil

En la noche del 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal fue
electo Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León.
Una extraña calma, precursora de la toxmenta, se percibía en los primeros meses del año 1934. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el día 31
de enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres
y, el 2 de febrero siguiente, hicieron lo mismo el director y el secretario de
la Facultad de Medicina, quienes fueron reemplazados por elementos marxistas. Fue entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva Dirección de la
Facultad de Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario, en representaci6n de los profesores de dicha Facultad, ante
el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entr6 el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa a formar parte del Claustro Universitario.
El 15 de agosto de 1934, el Consejo Universitario "eligió por votacién
unánime" al doctor Angel Martínez Villarreal como segundo Rector de la
Unive.rsidacl El nombramiento violaba la Ley Orgánica universitaria, pues
e1 nuevo Rector no tenía la edad legal requerida y, además, ocupaba un cargo de elección popular en el Ayuntamiento de Monterrey (artículos 14, fracción 11, y 53).
El segundo año lectivo se inició el lunes 3 de septiembre. Unos días después, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres acordaron discutir la reforma educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.
En la inauguración de cursos, efectuada en el Teatro Independencia (hoy
Rex) el día 13 de septiembre, estalló la rebelión estudiantil. Esa noche el
Consejo Universitario acordó la expulsión de doce estudiantes. La Escuela
de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El mismo día lo
secundó la Escuela Normal. Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre".
La huelga general universitaria contra la enseñanza socialista se decretó
el 17 de septiembre. El pliego de peticiones estudiantil constaba de ocho puntos, siendo tres los fundamentales: la renuncia del Rector, el reingreso de
los estudiantes expulsados y la implantación de la cátedra libre. La Facultad de Medicina se lanzó al movimiento. Ingeniería y Química y Fannacia
no lo declararon, "pero de hecho" estaban con él. En las demás Escuelas
y Facultades los universitarios dejaron de ir a clases.
En la noche del 26 de septiembre, los estudiantes se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio
Civil.

365

��Cultura
nueva Universidad
nombrara Instituto Politécnico Socialista. La idea cundi6, atizada por los líderes de la F .E. , pero al fin no tuvo éxito.
La Comisión O anizadora de la niversidad Socialista de Nuevo León
cr ó y
tuvo d
"centros ultural s" marxistas, que f uocionaron en las
Es uelas "Revolución" y ' belardo L. odríguez" convirtiendo además l
escuelas cundarias noctúmas, fundadas un año antes bajo la é 'da de la
primera U oivcrsidad, en centros de agitación.
El XII Congreso acional de Estudiantes se celebró en Monterrev del 15
al 20 de julio de 1935, asistiendo do ieotos cincu nta delegados
grant s
de ,·eint F deraciones. La consigna oficial era impedir la celebración del
Congr . Antes de iniciarse los trabajos al no delegados estudiantiles sufrieron atropell . L am rul7.as y a esiones fu ron ¡,reparando el ambiente
propicio para el crimen. Al terminar la asamblea inaugural, la noche del 15
de julio, cayeron asesinados lo estudiantes Víctor {anuel González, delegado
poblano: y Franci o G. González, alumno de la E cuela de Bachilleres regiomontana. in embargo, días de pués, la asambl a e tudiantil clausuraba

in;

en forma brillante sus sesione .
El XII Congreso acional de Estudiantes
heló contra la llamada "educación socialista" y rechazó el monopolio e tatal de la en eñanza. Además
reafirmó la autonomía uni\'ersitaria y el principio de libertad de cátedra. Por
último, precisó la participación de la
niversidade en la ~lítica y los deberes de los univ rsitarios. La Confederación acional de Estudiantes proclamó vigorosamente la bandera de principios que stenía en todo el país.
La Comisión Organizadora de la niversidad Socialista e tuvo pr ·dida
por un evidente e píritu sectario. Durante varios me s elaboró en secreto un
proyecto de Ley Orgánica marxista, que nunca se expidió. Posteriormente
fue publicado en la Gaceta Uniuersitaria, números 6, 7 y 8, correspondientes
a junio, julio y agosto d 1936. Pero fue el mismo Gobi rno de ue ·o León
quien rechazó el mencionado proyecto de Ley Orgánica, debido a su rndicalismo.
fines de agosto de 1935 renunciaron algunos miembros de la Comisión
Organizadora, inici:índo la d bandada. Dicha Comisión actu6 por e pacio
de on e meses, desde el 3 de octubre de 1934 hasta el 4 de ptiembre de
1935, en qu el Gobern dor Quiroga mediante un d creto la disolvió y creó
el Con· jo d Cultura Sup rior, que asumió Las funciones del Con jo niver itario.

m.

EL Co

EJO D

LTURA

UPEJUOR

1 4 de septiembre d 1935,
bemador us 'tuto li enciado Pablo Quiroga :x-pidió las 'B es para l Funcionami nto y Gobierno del ervicio de

368

upcrio,". Di ho ''servicio público" tenía la mi ión cl · r alizar ''los

propó5Íto.1 e.stabl cid os en l párrafo prim ro d l .Art. 3o. Constitucional".
El artículo 4o. de tas ''Bases" e tablecía: • El seruicio d cultura superior

será ,atuito".

El Con jo d Cultura . upcrior staba con lituido por los dir ctor de
lo In tituto , Fac.ultad
E u fas 'bajo la jefatur. '' de un Pre idente. "La
drsignación di lodos, corre pondrrá al Ejecttti· o d l E.stado''. (Artículo 6o.).
.í pr1dicron su relativa autonomía las instituci n uni\' rsitaria . Ef ctivam nt ', la L y Or ánica d la prirn ra oivcrsidad di ponía qu era atribución d l C n. jo Univ itario elegir al R tor d la terna pr ntada por
el Ejcrutivo del E tado. (Art. !)o., frac. , y Art. 15). También e tahleci6
que lo Dir ·rtor d Fa ult.ade y E u la
rían nombrados por d onjo niv rsitario, "o Jiropuesto en tr.rna de lo J1t11ta Directiva de rada Escuela o Facultad". ( rt. 25). P ro 1 decreto qu creó el onsej d Cultura uperior clccidi6 qu • todo lo nombramieot · debían
rr pondcr al
Gobernador d l E tado.
A la Uni\' •rsidad
l dio una e tructura · ialista.
uprimió la Facultad d Filo fía y
agr · aron la Escuela de ooperativi roo y el In tituto
d
rienta i6n
ial, ambos d filiación marxi ta.
La rcpr · ·ntari6n e tudiantil prácticam nte qucd6 anulada, pu
tipuló qu era atribución d l on jo: "Conc der al e tudia11tado la intnvrnción que juzf!tl prudente". ( rt. 7, inciso b).
El Gobirmo d
ue,·o L ón no c día ·n su intento de implantar ,1 mar"ismo n la ni\' rsidad. En el mencionado d ·r to d 4 d septiembre de
1935. ·e afirma qu la fundación d
t " rvicio público"
hac "tn tanto

se provee Jior ti H. Congreso del Estado a la re forma durativa u11iuersitnria
socialista".
cierto
que la omisión Or ani7.3dora d la niv rsidad
iali ta ·a había n
ado al Gobernador Quiroga un pro ·celo ele Ley
Or •ánica, pero é ta nunca
xpidió. Lo· a onl cimiento político charon
abajo

I plan gub mativo.

El 10 de !.Cpti mbr de 19'.35 1
la logia , iali ·ta "Independencia" núm ro 26, d si n6 P · id ntc d 1 on. jo d Cultura upeñor al d tor Ang 1 - fartínez illarrcal, Gran iaestro
r· lect de la mason ría ou \'Ol n
qui n hizo alguno nombramiento .
El domingo 28 de julio de e año · habtan el ·brado la lcccion s para
la renovación d lo
upremo Poderes n 1 Estado. Los partidos conlendi &gt;nt postulaban para G bcmad r d
uevo Lt ón, n I período 19351939, al iug •niero Piular o Elias ali · hijo, apoyado por I partido ofi ial,
y 1 Gen ·ral d Bt-irrad Fortunato Zuaz 1a,
t nielo por 1 Partido Liberal
,. •uevoleonés. El pu bl di a Zuazua. un triw1fo aplastam en la uma .
in embargo, la ecr taría el G bcmación d lar6 la nulidad d la el cio11 .

369
ll24

�El Congreso del Estado, a quien corre pondla erigirse en Colegio Electoral
y hacer el recuento de votos, coocluy6 su ejercicio le2:al el 15 d septiembre
in haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció eJ
Poder Legislativo. El Tribunal Superior de Justicia del Estado, con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política de Nuevo León, nombró
el 26 de septiembre como Gobernador Provisional del E tado al Profesor
y General Gregorio Morales ánchcz, quien ocupó el cargo desde el 4 de
octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nuevo Gobernador debía
convocar a elecciones extraordinaria en un plazo de seis meses.

Cardenismo contra callismo
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarrcal y los demás miembros del
Consejo de Cultura uperior presentaron u renuncia, dejando en libertad
al Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.

A principios de octubre, los estudiantes universitarios solicitaron al General
Morales Sánchez la d stituci6n de los miembros que integraban el Consejo
de Cultura Superior y el d onocimíento de la Federación de Estudiantes
ocialistas.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores constituyeron un
Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que present6 un pliego
de peticiones al Gobernador solicitando: la remoción del Consejo de Cultura
uperior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
El Bloque Mayoritario, creado bajo lo au picios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con
el fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la E cuela de Bachilleres y afiliado a la lo"ia
"Tolerancia Masónica' número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Marünez VillarreaJ. El objeto era que el doctor Santos ocupara la
presidencia del Con jo.
El Bloque Mayoritario acordó con lituir un Cons jo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara como portavoz del gremio universitario
ante el Gobernador. El objetivo primordial ra la disolución de la Federación
d Estudiantes Socialistas, dominada por los partidario del doctor Martínez
Villarreal, y la creación d una nueva Federación estudiantil.

El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales ánchez se hizo cargo d~ la Pr~sidencia del Consejo de Cultura Superior, sustituyendo al doctor
Martmez Villarreal. Entre los acuerdos más importantes tomados durante
su gestión se encuentran la creaci6n del Departamento de Educación Física
Y1~ ~eorganización del Instituto de Orientación Social y la Escuela de Coopcrabvismo, creados para difundir el ma.n;smo en la Universidad. El Gobernador ratificó los nombramientos de directores del Instituto y la Escuela a
los doctores Eduardo ~guirre Pequeño y Mateo A. Sáenz respectivamente.
Además se acordó continuar el oprobioso istema, impuesto un año antes por
~l ~actor M~;tínez -ymarreal, de exigir a los universitarios, como "requisito
indisfnisable . para ingresar a las Facultades y E uelas Superiores, la credencial de miembro de la F deración de Estudiantes Socialistas, « con el fin
de obtener la agremiación obligatoria a la uez que un control absoluto de fa

organización estudiantil con respecto a sus miembros''. (Gaceta Universitaria
número 4, página 1).
'
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935. se concedí6
un representante estudiantil en las Juntas Directivas de cada Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía do ) . Asimismo se aprobó la intervención de un _representante "del estudiantado en general" en el Consejo
de Cultura Superior. Pero fue hasta septiembre de 1936 cuando e!ectivamente se le permitió a la Federación de E tudiantes Socialistas nombrar un
delegado an~c _el Consejo, _En este aspecto también hubo un retroceso, pues
la Ley Orgamca de la prunera Universidad concedió a la Federación de
~stu?iantes Universitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universt~~mo _como Consej~ro ~lecto y el otro como miembro del Consejo de Admj~
nistraci6n de la Univemdad. Aquella Ley Orgánica admitió, ademá , dos representantes estudiantiles por cada Facultad o Escuela, como Consejeros Electos, ante el Consejo Universitario.
. El Instituto ?e Ori ntación Social, ya reorganizado, enfocó su labor, excluSJvamente, hacia 1 maestros de las escuelas primarias oficial
por medio
de conferencias sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros fuero~ adiestrado en la lucha social y en la té nica y los procedimientos de los
agitadores. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
por el Gobierno de Nuevo León para realizar estudios en la ciudad d México. El Instituto de Orientación Social e disolvió poco después.

La Escuela Normal Socialista fue 1a única institución univer itaria que
aceptó los planes de enseñanza marxista d l In tituto de Orientación
ial.
Es decir, a los estudios del magisterio se agregaron las a ignaturas del men-

370
371

�clonado Instituto. El pro[esor Plinio D. Ordóñez. director de la ormal en
esa época, admite que dichos planes educativos -en los que él intervino en
forma destacada- fueron "formulados co,1 precipitación y con un criterio
impreciso e iriconsistente sobre lo que era y se proponía la educación socialista prescrita por las leyes federales relativas''. ( Pág. 1384).
La creación de la Escuela ormal Superior ya se había intentado en el
año 1933, al fundarse la primera Uni,·enidad.
o obstante, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura uperior, cuando el profesor Ordóii.ez formuló
el programa de estudio . Pero no se llegó a designar la primera planta de
ma tros. iendo imposible iniciar los cursos. La Escuela onnal Superior
siguiendo el mismo programa educativo - modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-, inició sus labores el 13 de octubre de 19-H. Esta fue
la segunda Escuela ormal Superior que funcionó en el pais y la pri.m ra
en provmc1a. in embargo, habiéndo inscrito 45 alumno , terminaron el
primer año lectivo 16 y de ésto únicamente 3 concluyeron los estudios, "después de wi penoso e irregular proceso escolar', afirma Ordóñez.

Representación estudiantil ante l'l Consejo
La participación de lo estudiante en el onsejo de Cultura Superior era
prácticamente nula, pues durante ocho años solamenle se admitió un r presentante de la Federación de Esrudiantes ocialistas. En I último año lectivo 1942-1943, dicho delegado representaba a dos mil s i cientos lllll\"Crsitario . Es decir, la representaci6n estudiantil no e concedió por Facultades
y Escuelas, orno lo establecía la Ley Orgánica de 1933, ino m díante una
Federaci6n. Bajo la primera niver idad, el gremio estudiantil ru,·o representado en el Cons jo Univers.itario por dos Consejeros uno propietario
y otro suplente, como delegados de los alumnos de cada E cuela y Facultad.
Pero después ya no existió una representación auténtica del estudiantado.
En efecto, el único delegado esludiantil admitido en el Consejo, no era electo por los universitarios, pues su nombramiento lo ex-pedía la F.E. . con Ja
aprobación e;,,..-presa del Consejo.
La Federaci6n ele Estudiante Socialistas, auspiciada por el Consejo de Cultura uperior, fue el único organismo e tudiantil reconocido. Con ese poder jerci6 un control casi absoluto sobre los estudi3.ntes. La F.E.S. dirigida durante cerca de una década por un !!I1.1po de jóvene audace , pudo imponerpor el fraude en las eleccion s y, más d una vez, por el terror. Por otra
parte, los universitario , en porádicos brot d rebeldía, afrontaron valerosamente esa situación.

372

El General Anacleto Guerrero, Gobernador
El lo. de mayo de 1936 tomó posesión como Gobernador del Estado el
General de Brigada Anacleto Guerrero. Una semana d pués el día 9 designó Secretario del Consejo de Cultura Superior, en funciones' de Presid~te,
al doctor Enrique C. Livas joven profesionista afiliado a la logia "Simón
Bolívar'' número 20 de Monterrey, en la que figuró con el cargo de Orador
un año después.
Al iniciarse la administración del General Guerrero d apareció el Departamen~ de Extensión Universitaria, cuando entró en vigor la nueva Ley
de Hacienda que le retir6 el subsidio. También fueron clausurados los dos
"centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento. La F.E.S. solicit6 repetidas veces al Gobernador la reapertura
de esos centro de agitación, pero nada se resolvió.
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su criterio radical en un artículo
intitulado "La Escuela Socialista y 1a Universidad", que apareció en el número 6 de la Gaceta Universitaria, correspondiente a junio de 1936.
A fines de abril de 1936, los ''bloques" (sociedades de alumnos) d algu-

nas Facultades y Escuelas habían desconocido a La directiva de la F.E.S.,
presidida por Marcos Flores. Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo, estudiante de Medicina, miembro del Comité
Ejecutivo del Frente Popular Mexicano. El Gobernador Morales Sánchez
en su carácter de Presidente del Consejo de Cultura, reconoció al día si-'
guiente a la nueva directiva de la F.E.S., siendo éste el último acuerdo que
dictó. Pero los delegados estudiantiles de los otros planteles universitarios
siguieron considerando legítima a la directiva anterior. La división en e]
gremio estudiantil era evidente.

El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos de uevo León
más de una década. El General Guerrero toleró al principio la agitación que
desarrollaban. Pero el 4 de agosto de 1936 ordenó la suspensión, por quince
días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor. El mismo día 4
fueron cesado , por orden del Gobernador, los doctores Angel Martínez Vi11arreal, director del antiguo Hospital Civil y Mateo A. Sáe.nz, director de
la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue dado de baja como
profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la Escul':la de Bachilleres.
373

�La situación política hizo crisis cuando el doctor Martínez Villarreal fue
víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936, varios individuos armados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirió con su pistola en la frente. El
senador nuevoleonés doctor Julián Garza Tijerina acusó públicamente, en
la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como autor intelectual del
asalto. El Gobierno de Nuevo León negó el cargo.
A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracción
callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés
era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la Revolución,
ordenada por el Presidente Cárdenas la oligarquía callista, antes poderosa
y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal y algunos dirigentes sindicales esgrimieron
contra el Gobierno del Estado una arma poderosa: la agitación obrera. El
ex Rector, atrincherado en la directiva de la Federación de Trabajadores de
Nuevo León, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del
General Guerrero. La táctica era lanzar a los trabajadores contra el Gobernador de uevo León, pero esa actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicional.mente al Gobierno. Esta labor demagógica dio
por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario nuevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de varias
Escuelas universitarias a la Dirección de Educación Primaria y Secundaria,
segregándolas del Consejo de Cultura Superior. La asamblea lanzó violentos
ataques al Gobierno -de Nuevo León.
Un mes después, el lunes 15 de febrero de 1937, se inició una huelga en
la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes pedían la remoción del director
del plantel, el prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores''
a quienes calificaban de "déspotas". Esa misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil, cuando cierto
profesor de la mencionada Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no
de gravedad, a tres alumnos. El aaresor afirmó ante el juez que había dis-

374

parado al suelo por temor a ser agredido, pues un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que Jo acompañaba. El incidente no
llegó a más y los bachilleres volvieron a clases el día 26, cuando el Gobernador ofreció resolver favorablemente las peticiones que fueran justas.

Prosigue la agitación estudiantil

La directiva de la Federación de Estudiantes Socialistas dio un paso en
falso cuando acordó, a espaldas del estudiantado, adherirse a una organización nombrada Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León, en cuyas
filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "blo.
ques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habran sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los alumnos de 1a Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de
la sociedad de alumnos y eligieron una nueva. Además decidieron por unanimidad segregarse de la F .E.S. e integrar una nueva Federación. Casi todas las Escuelas y Facultades secundaron este movimiento. En un "manifiesto'', el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y castigo del senador
Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del doctor Angel Martínez
Villarreal por su labor de agitación y, por último, "acabar con la demagogia"
de las Juventudes Socialistas, "aliadas al programa de la Tercera Internacional Rusa'1•
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte
de ]as sociedades de alumnos o "bloques de estudiantes socialistas", habían
repudiado a sus directivas. Al terminar e e año lectivo, los universitarios
pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero
el Consejo de Cultura Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juveru1 Comunista
y las juventudes Socialistas Unificadas, que hacían Wla intensa labor de
proselitismo.
A principios de septiembre de 1937 se inició una nueva campaña de agitación para que el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo
de Cultura Superior al doctor .Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente. En al-

375

�gunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte oposición,
pues en un año y medio el doctor Llvas había desarrollado una meritoria
labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba que la
actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios.
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución universitaria: la Escuela octurna de Bachilleres. El organizador del plantel fue el licenciado
José María de los Reyes, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad Nacional de México.
La ceremonia de inauguración se efectuó el día 8 de diciembre, en el salón
de actos de la Escuela Normal Socialista. La Universidad de México se obligó a cubrir el presupuesto del plantel y el Gobierno de uevo León a proporcionar el edificio, material escolar, etc. Sin embargo, la Universidad
Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo cargo de la
Escuela.
A fines de diciembre de 1937 fue suprimida la Escuela de Cooperativismo.
Este plantel universitario tenía alumnos internos y externos, siendo exclusivamente para hijos de obreros y campesinos. En el año lectivo 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos y en el siguiente curso escolar se graduaron otros siete. Al suprimirse la Escuela el alumnado se dispersó.
En el mes de enero de 1938, la Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines para discutir las medidas dictadas por el Gobernador, en relación con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo
del poder. La F.E.S. demandó la abolición de las cuotas mensuales, la reapertura de la Escuela de Cooperativismo y la expedición de la nueva Ley
Orgánica. A fines de ese mes, en una importante asamblea celebrada en el
Aula Magna, abundaron los cargos contra el Gobernador Guerrero. Sin embargo, los delegados estudiantiles de las Facultades de Medicina y Derecho
no estuvieron dispuestos a secundar el movimiento de la F.E.S. contra el
Gobernador. Afirmaron que el fondo de esta agitaci6n era la pérdida de
ciertas canongías que detentaban los directivos de la F.E.S., al suprimirse
la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E..,i:ensión Universitaria
y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste.
Las huelgas de Bachilleres y magisterial

El 30 de septiembre de 1938, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- se declararon en huelga. En un pliego de
peticiones que contenía ocho puntos, los estudiantes solicitaban mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. El Consejo
376

de Cultura no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre los
bachilleres decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo
dictó algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares.
Unos meses después, a mediados de enero de 1939, se inici6 un paro de
los maestros de las escuelas oficiales, debido a que el Gobierno de Nuevo
Le6n no les había pagado los sueldos de varias quincenas. La Federaci6n
de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros, afirmando que
también al cuerpo docente universitario se le adeudaban tres quincenas de
salarios. Sin embargo, los catedráticos de las Facultades y Escuelas Superiores se negaron a secundar la huelga magisterial. El Comité Ejecutivo de
la F.E.S. pretendi6 involucrar al estudiantado en el conflicto, in lograrlo.
A consecuencia de las fuertes presiones ejercidas por el Secretario General
de la F.E.S. -incluyendo un intento de secuestro-, en asamblea celebrada
el 27 de enero, la mayor parte de los "bloques" estudiantiles acordaron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jesús Piedra, estudiante de Medicina. Se constituyó un Comité Ejecutivo Provisional que
presidió Martín Torres, alumno de la misma Facultad. El magisterio oficial
reanudó las labores el 10 de febrero, obteniendo que el Congreso del Estado
expidiera, el 29 de mayo siguiente, la nueva ''Ley General de Educación Pública", que garantizaba a los maestros la seguridad en sus puestos y el ascenso mediante la Inamovilidad y el Escalaf6n. No obstante, las conquistas
sindicales del magisterio oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.
El 12 de mayo de 1939, el Gobernador Guerrero nombró Presidente del
Consejo de Cultura Superior al doctor Llvas, "cargo que venía desempeñando
interinamente con el carácter de Secretario . ..", desde mayo de 1936.
La autonomía universitaria

A fines de mayo de 1939, con motivo de la visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva, Secretario de la Universidad Nacional de México, se inició en los planteles universitarios un movimiento a favor de la
Autonomía. El licenciado De la Cueva sugirió, en unas declaraciones a la
prensa, la creación en Monterrey de una Universidad Autónoma. La idea
tuvo eco y cobró mayor impulso cuando el licenciado Héctor González, ex
Rector de la primera Universidad, abordó el tema en la sesi6n del Ateneo
acional de Ciencias y Artes, delegaci6n de Monterrey, celebrada el 31 de
ese mes, considerando urgente la creación de dicha Universidad Autónoma.
En junio de 1939 se cre6 un Frente Estudiantil Pro-Universidad Aut6-

377

�noma del orte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos sustraídos al influjo de la F.E.S. Este fue el resultado positivo de las gestiones
llevadas a cabo, durante varios meses, por la Confederación Nacional de Estudiantes, que promovió una intensa campaña a favor de la autonomía.
La Federación de Estudiantes Socialistas se opuso al mencionado proyecto y en un boletín que apareció en El Porvenir el 9 de junio, afirmaba tu
de~ión de seguir luchando por "la implantación de una Universidad Socialista que sustente como base fundamental de su enseñanza la Tesis Filosófica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo con el Art. 3o. Constitucional . .." También el doctor Enrique O. Livas, Presidente del Consejo de Cultura se opuso abiertamente a la autonomía, en un artículo publicado en El
Por;enir el 2 de octubre, bajo el título de "El problema universitario". El
movimiento autonomista fue sofocado en esa época, pero había de surgir más
potente dos años después, a fines de 1941, cuando se creó la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura: la Facultad de Odontología y la Escuela de Contadores
Privados.

El General Salinas Leal, Gobernador
Al tomar posesión como Gobernador el General Bonifacio Salinas Leal,
el 4 de octubre de 1939, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo
de Cultura al doctor Enrique C. Livas. Poco después, el Consejo revocaba,
a solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universitarios la credencial de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas,
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Superiores.
El acontecimiento cultural de esa época fue la organización de una serie
de conferencias, patrocinadas por el Ayuntamiento de Monterrey y el Consejo de Cultura. Se iniciaron con la que fue dictada en el Aula Magna por
el doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid, sobre "Técnica y Vida", la noche del 13 de noviembre de 1939. Al día siguiente, invitado por los estudiantes, pronunció otra sobre el tema "Universidad". Un
ciclo fue desarrollado, a partir del 20 de diciembre, por el doctor Luis Recaséns Siches bajo el título de "La vida humana individual y la vida humana
social". El Consejo de Cultura auspició otro curso que estuvo a cargo del
doctor Aurelio Romeo Lozano, destacado pediatra español, y una conferencia que dictó el sociólogo y economista francés profesor René Marchand.
Varios delos patrocinó en febrero y marzo de 1940 el Ayuntamiento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuvieron a car-

378

go del mismo doctor Gaos, el doctor Recaséns Siches, el ex Rector de la
Universidad de México doctor Alfonso Pruneda y el histopatólogo doctor
Isaac Costero. El Consejo de Cultura, por último, patrocinó en mayo de ese
año un ciclo de diez conferencias del doctor Jaime Pi y Suñer.
En el año lectivo 1940-1941 el Departamento de Extensi6n Universitaria
auspició unos cursos de Fisiología~ a cargo del mismo doctor Pi y Suñer,
catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, y de Dermatología, bajo la dirección del doctor Antonio Peyrí, catedrático de la Universidad de Barcelona.

La F.E.S. cambia de táctica
La agitación política decreci6 notablemente cuando el Presidente Cárdenas
dejó el poder, el lo. de diciembre de 1940, en manos del General Manuel Avila
Camacho. El día 5 de diciembre siguiente, la directiva de la Federación de
Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo, suprimiendo la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario, pues los estudiantes más radicales decidieron que, en caso de no restituir el antiguo nombre a. la Federación, se separarían definitivamente de
ella.
Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a
efectuarse las elecciones de nueva directiva de la Federación de Estudiantes.
En la noche del 9 de diciembre, después de una tormentosa asamblea, tuvieron que suspenderse los comicios. Al día siguiente el grupo izquierdista
celebró las elecciones en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en
aquella época se encontraba en las afueras de la ciudad, y dio posesión a la
planilla encabezada por Edmundo Alvarado Santos, estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes
Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre. La planilla independiente pidió la nulidad de la votación, pues no habían sido citados oficialmente todos los representantes de las sociedades de alumnos; sólo habían asistido
catorce de los treinta delegados estudiantiles y, por último, de esos catorce
delegados tres de ellos no llevaban la representación oficial de la Escuela
o Facultad a la que pertenecían. A pesar de todo, el Consejo de Cultw-a
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.

Las fornadas Universitarias
En el aspecto cultural, el evento más notable de esos años fue, indudablemente, la organización de las Jornadas Universitarias} que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posible debido a
379

�las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo,
y con la valiosa cooperaci6n del humani ta regiomontano don Alionso Reyes.

Las Jornadas Universitarias fueron una serie de conferencias cientüicas sustentadas por eminentes intelectuales y profesionistas, españoles y mexicanos,
bajo los auspicios de la Casa de España en México (después Colegio de
México).
El Primer Ciclo se maugur6 en la noche del 25 de marzo de 1941, con
dos conferencias dictadas por el licenciado Raúl Rangel Frias y el profesor
Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobre ''La Universidad y la Filosofía" y "La Universidad y la Revolución", respectivamente. En el mes de
ma)'o, el fisiólogo doctor Pi y Suñer dictó un curso de diez días en la Facultad de Medicina. Hubo un receso en julio y ago to, debido a las vacaciones. La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual de]
Roncal, quien dictó dos conferencias sobre la Personalidad los días 5 y 8 de
septiembre. En la Cuarta J ornada el doctor Julio Bejarano trató sobre la
lepra y la sífilis, el 24 y 25 del mismo mes, La Quinta Jornada estuvo a
cargo del insigne don Alfonso Reyes, quien sustentó dos conferencias los días
6 y 8 de octubre sobre el "Concepto de la Literatura" y el ''Concepto de la
Crítica". La Sexta Jornada se inició el 15 de noviembre y la cubrió el doctor
J o é GiraJ, quien dictó dos conferencias sobre Química; en la segunda parte
el critico de arte Juan de la Encina sustentó dos conferencias y con ello
cerr6 el ciclo del año 1941.
En junio de 1942 se reanudaron con una modalidad: la transmisión por
radio de la 'Hora Universitaria", que se celebraba dos veces al mes, con
la participación de catedrático de las Facultades y Escuelas Superiores.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 19 de septiembre de 1941 se celebr6 en el Aula Magna una
velada, que organizaron la Federación de Estudiantes Socialistas y la Federación de Juventudes de Nuevo León, adherida al partido oficial P.R.M.
El doctor Livas y varios estudiantes fueron los oradores, quienes insistieron
en la urgente necesidad de unificar a la juventud. Este evento era una respuesta a la versión propalada sobre la inminente creación de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directivas de los "bloques" en las Facultades de Derecho,
Medicina y Química, celebradas a principios de octubre, constituyeron un serio descalabro para la Federación de Estudiantes Socialistas, pues las planillas
triunfantes no contaban con su apoyo. A mediados de ese mes, se discutia
abiertamente en todas las Facultades y Escuelas universitarias sobre la crea-

380

ción del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la F.E.S.
El 16 de octubre. en la noche, los lideres de la F.E .. y cuatro delega,.
don
tudiantiles celebraron una misterio ·a junta en la Escucla Industrial
'Alvaro Obregón'. Se dijo que s había pretendido llevar a cabo la ele ciones del Comité Ejecuti\'O y dar posesión a la nueva directi\'a, con la asistencia de las representaciones estudiantiles totalmente adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que suspenderse la cremonia. La
F.E . . negó en parte esta versión p ro admitió que se había celebrado una
asamblea aunque "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".

La Ciudad Universítan'a
El 17 de octubre de 1911, en una importante junta celebrada en el Palacio de Gobierno, e decidió la construcción de la Ciudad Universitaria. Se
nombró una Comisión integrada por el industrial don Jocl Rocha, el profesor
Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque Yáñez. Se
tuvo la idea de e1igir la Ciudad Universitaria en los terrenos cercanos al
nuevo Hospital Civil, al poniente d la ciudad. El Gobierno de uevo León
ofreció aportar un millón de peso la industria regiomontana aportaría una
cantidad igual y el Gobernador Salinas Leal se comprometía a obtener del
Gobierno Federal otro millón de pesos. Se pens6 en dotar a la nueva U niversidad de un patrimonio eCQnómico, que le diera "la total }' absoluto autonomía en este sentido"·. Para ese fin e debían adquirir graneles extensiones
de terreno, que formarían el patrimonio universitario. Posteriormente serían
negociadas por un Con ejo de Administración, uyas utilidades ayudarían al
sostenimiento de la Uni ·ersidad. La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyc to fue aplazado mese:
después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942 volvieron a onde.ar las bandera de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la utonomia Universitaria y la Libertad de Cátedra.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviíio Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Química, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de ]941, publicado en El Porvenir el día 25. Declaraban haber acor381

�dado constituir la Federación Estudiantil Universitaria eoleonesa. La nueva agrupación tenía un propó ito fundamental: pugnar por la creación de
la Universidad Autónoma del orte, siendo una de sus principales finalidades la edüicación de la Ciudad Universitaria. En el citado ''manifiesto" la
F.E.U. . condenó el monopolio estatal de la enseñan.za y, además, puntualizó que las relaciones entre el estado y la Universidad debían r feórse, e.xclu ivamente, a dos órdenes: el económico, uque se traduce en la obligaai611

ineludible del Estado de aportar lo necesario para el funcionamiento propio
de la U11iversidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) por que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los intereses de los estudúmtes, de la Sociedad y del Estado".
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a la F.E.U. .
1 día siguiente apareció en el ve pertino El Tiempo un virulento :itaque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Socialistas contra la
F.E.U . . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes So-

cialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta farma todo el
estudiantado conozca a los que engaíian a la sociedad y a los universitarios,
co11 miras que hasta ahora no lum reuelado, y que se escudan bajo los principios demag6gicos de 'libertad de cátedra' y 'autonomía u,iivcrsitaria'.. ."
La Uniuersidad Autónoma de Nuevo León
El 18 de abril de 19-1-2 arribó a e ta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública comisionado por el Presidente Avila
Camacho para gestionar l establecimiento de la Universidad de Nuevo Le6n.
E e día el periódico El Porvenir publicó una entrevista aJ licenciado Antonio Anncndáriz, Director General de Segunda Enseñanza de la Secretaría
de Educación, cuyas declaraciones fueron interpretadas como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. A su arribo, el Ministro de Educación declaró que dicho plan tenía como base una aportación tripartita en la que tomarlan parte
el Gobierno Federal, las autoridades de uevo Le6n y la iniciativa privada.
El lle nciado José Vasconcelos, quien venía acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna la noche del 21 de abril, sobre la
historia y el sentido de la Universidad, en la que hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria y pugnó por que la nueva Universidad
de uevo León fuera "ajena a toda influencia sectaria y a toda preponde-

En la importante junta celebrada el día 22 de dicho mes, a la que asi .
ticron industriale y hombres de negocios como repr entante del sector
privado, el doctor Livas, Presidente del Con jo de Cultura Superior. afirmó que la Uni,·ersidad nunca había solicitado al Gobierno la autononú,
"porque de hecho siempre la ha tenido", añadiendo que el Gobierno ·• para

nada tiene intervención en la desimtació11 de catedráticos, ni en la modificación o implantaci6n de plan.es de estudios o sistemas".
ó, por último, que el Gobierno del Estado olamente intervenía aportando "d t rminada suma de dinero para el sostenimiento de la misma". {Ya hemos visto
que el Gobernador hacía los nombramiento de Pre idente del Consejo de
ultura y de todos los Directore de Facultades y Escuelas universitarias).
Indicó, por último, que hasta entonce 1 Gobierno Federal no había contribuido con un solo centavo para I sostenimiento de la Uní rsidad de uevo León. Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Uni.
versidad y Autonomía" aparecido en septiembre de e año n cl núm ro l
del anuario Universidad, o tiene la dependencia a Juta d la Unh rsidad
al E tado: "creemos que urta Universidad creada por el Estado sostenida con

fondos del Estado, .. .no puede ni debe apartarse del Estado que la creó.. ."
e designó una Comisión n la que

tuvieron rep

ntadas las tres parte :

Federación Estado e iniciativa privada. D bía elaborar en un plazo d treinta
días un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo.
El Ministro encomendó al licenciado Eduardo García Máynez formular I pro•

&gt; to final. eis me s después, el 30 de octubre, el Ministro de Educación
volvió a Monterrey, de paso a la ciudad de altilJo, y declaró que aún no ba1 !icen.
dado Raúl Rangcl Frias ha afirmado en El Porvenir del lo. d febrero d 1969,
cción especial, página 1, que el Gobernador Salinas Leal "rechazó d proJ'l'Cto si,1 que se hubiese dado una e.iplicación oficial de los motivos''.
En e to año la enseñanza unive itaria atravesaba por una aguda crisi
en uevo León, pu el Gobierno del E lado destinaba una pal'ticla insuíici nte para la n cesidad de la enseñanza superior. Algunas Facultad
y Escuela se encontraban en situa ión muy precaria e instaladas n local
impropios. En otras se carecía de laboratorios modernos, en lo que faltaba
ha ta lo más indi pensable. El personal docente de var.ia in titucion s universitarias carecía de sueldo y, en la mayor parte de llas, e ·taba mal rl!tribuido. e pensó en qu el E tado debia crear un impu to adicional para
la enseñam;a superior e integrar un Patronato que
encargara de administrar el dinero.
bia recibido los estudios de la mencionada Comisión. Recientemente

rancia gubernamental".

383
382

�El Centro Cultural "Carlos Per ')?"a"
Un acontecimiento que d jó honda huella n la vida estudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra" obra destacada
d un grupo de profesioni tas cat6licos, que organizó los primeros Cursos
&lt;le Invierno en el Aula Magna del 18 de encr al lo. de marzo de 1943. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de M ( ico.
En la noche d ·l 18 de enero, el licenciado Jo é Vasconcclo inau uró Jo ·
curso , teniendo a su cargo el iclo sobre ··Reflexiones de Historia Mexicana"
que concluyó el 22 de enero. (En la mi roa noch inaugural, la F deració~
de Estudiantes ocialistas y algunos sindicato obr ros pretendieron ''boicotear" lo Cursos celebrando un mitin frente al Aula fagna, en la Plaza
del Colegio Civil). El segundo ciclo lo cubrió eJ doctor Oswaldo Robles
quien di rtó sobre la Filosofía Tomista, d l 29 de enero al 3 de f brero'.
El licenciado 1:anuel Herrera y Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia
Constitucional de México" desde el 8 hasta el 17 de febrero. Por último
1 licenciado Rafael Preciado Hernández trat6 acerca de lo ' Principio Ge~
nerales de Derecho Público", del 19 ele febrero al lo. de marto. La se ión
de clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante programa en el qur
participaron los intelectualc doctores Carlos H. Ste\'ens y Julio Jiménez
Rueda.

tuvos edificios universitarios
Mediante decreto expedido en s ptiembrc de 191-2 por el ongreso local
la Facultad de Química y Farmac.ia e habí,a transformado en Facultad de
Ciencias Químicas "dándole mayor amj1lit1td a sus planes de enseñanza".
El 4 de junio d 1943
inició la con trucción d I edific-io propio de la
FacuJtad, en un terreno cedido pol' la American m lting and Refining Co.,
situado en las calles de Guerrero y Progreso. El Gobierno del Estado • portó
do ciento cincuenta mil peso . El 3 de octubre siguiente fueron inaugurados
los principaJes saione de clase y laboratorios.
Bajo el gobierno del General Salinas cal también se construyó, con un
co to de casi medio millón de pe s, el nuevo ediíici de la E cuela onnaJ,
en el mismo predio que el anterior pero de tres piso . D de entonces se
nombró oficialmente Escuela Nonnal "Miguel F. Martínez". A principio
del pre nte iglo, 1 Gobierno de uevo León había comprado en diez mil
pesos el terreno, situado en 1 paraje nombrado entonces Repueblo del orte.
El antiguo tdificio fue inaugurado el 22 ele mayo ele 1903, irúciándo e su
demolición a principios de octubre de 1941. EJ nuevo edificio se eri ió en

384

1942, siendo inaugurados el primero y segundo pisos el 4 de octubre de dicho
año y el tercero el 14 de septiembre de 1943. La Escuela ormal ocup6
ha ta hace poco la manzana comprendida entre las calles de Tapia al norte,
M. M. de Llano al sur, Colegio Civil al poniente y Juárez al oriente con
frente a esta última.
'
Durante la administración del General Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943),
el presupuesto a la enseñanza universitaria se aumen 6 en doscientos mil
pesos.

•
Durante ocho años, 13 enseñanza superior en uevo León fue impartida
de acuerdo con el decreto de 4 de septiembre de 1935, e.,-pedido por el Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga. Las Facultades y Escuelas uní" ~tarias est~:ieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior, con
caracter prov1S1onal, desde septiembr de L935 hasta octubre de 1943, mientras se decretaba la nueva Ley Orgánica.
El profesor Plinio D. Ord6ñcz dice que el Consejo de Cultura fue un ''Cuerpo Técnico-Consultivo y Autoridad .m.rtituta del extinto Cousejo Universitario, mientlas se e:cpedia la Ley que diera nueva constituci6n a /o.s Escuelas
Profesionales y de Enseñanza Superior". D spués lo caJifica, con cierto desdén, como un "Jnstituto provisional, creado por un simple Decreto del Ejecutivo del Estado". El mismo autor afirma que era una "dependencia técnicoadministrativa" y, bajo dicho Con jo, se elaboraron, &lt;'con carácter transitorio", los reglamentos generales y particulares de todas las instituciones universitarias.
Ciertamente, el onsejo de Cultura Superior no fue un v rdadero Claustro Universitario, pues el decreto que lo creó lo había privado de su funci6n más importante, como es la d elegir Rector y Directores de las Facultad s y Escuelas Universitarias.
El Consejo de Cultura Superior inició su labores, n septiembre de 1935,
con uatro Facultades y cinco Escu las. Las FacuJtades eran: Medicina, Derecho y iencias Sociales, Ingeniería y Química y Farmacia. Las Escuelas:
Nonnal, Bachilleres Cooperativismo, Industrial "Alvaro Obregón" e Industrial Femenil "Pablo Livas''. Además tenía otras do dependencias: el Instituto
de Orientaci6n Social y el Departamento d Extensión Universitaria. En
los ocho años de g tión del Consejo s crearon: la Escuela rocturna de Bachilleres (diciembre de 1937)¡ la Facultad de Odontología, anexa a la de
Medicina ( eptiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni\'ersitaria (principio de 1941), la E cuela ormal Superior (octubre de 1941)
y el Departamento Deportivo U ni\'ersitario ( mediados de 194 2), todos hajo

385
H25

�• la presid ncia del doctor Enrique C. Livas. Tambi'n se consider6 como dependencia univenitaria, a partir de septiembre de 1939, la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en
ese lapso el Instituto de Orientación Social (mediados de 1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
El Consejo de ultura Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por
la Comisión Organiza.dora de la Universidad Sociali ta. de ucvo Le6n.
La segunda Universidad de u vo León fue creada mediante decreto expedido por el Congreso Local, con fecha 18 de agosto de 1943, que promulgó el Gobernador del Estado, General Bonifacio Salinas Leal, el 13 de septiembre siguiente y fue publicado en el Periódico Oficial el día 29 del mismo
mes. Al entrar en vigor dicha ley, el 29 de octubre, el Consejo de Cultura
Superior cesó en rus funciones.

Le6n", en Univtrtidad, órgano del Consejo de Cultura Superior. úmero l, septiembre de 1942, pp. 71-74.
L6PEz, ELl'IDIO, la Escuela Socialista m Nuevo León. Tall res Linotipográficos del
Gobierno. Monterrey, 1935.
M,wo, SeBA TIÁ.v, La educación socialista en MJxico. El asalto a la Uniuersidad Nacional. Editorial BEAR. Rosario (Argentina), 1964.
OaJJÓÑE.Z, PL!Nto D., Hutoria dt la Edsicaci.ón Pública en ,1 Estado dt Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escucla Socialista. Monterrey, ¡ 948.
Ro21,, SANTIAGO, Nuevo León. Apuntes históricos. Quinta edición. Monterrey, 1954.
SÁ.ENZ, MATEO A., Anecdotario. Editorial Alfonso Reyes. Monterrey, 1968.
Universidad d, Nu.111.10 León. Docu.menlos y da.un rela1ivos a su creacióii, 111copilados
)' arreglados por la. Comisi6n de Publrcidad del ComiU Organizador. Monterrey,
MCMXXXIII.
V1LI.AJ1.BEAL CA. TÚ, ERNESTO DE, El jubileo. Medio siglo tn ti camino de la luz.
Imp. J. Ga.ilán A. Monterrey, 1954-.
- Trabajo potent,, vida inmaculada. Medio siglo de cultura ma.sdiiica, 1905-1955.
(Sin pie de imprenta ni fecha).

Btnt.lOCRAPÍA SUP.CTA

Fou.-sros

Aouuu

P!QU&amp;ÑO, Euu1umo, BiogTnffa y pensamiento vivo del doctor: Aiigtl .Ma,tfnez Vil/1.1TTeal. Editorial lfonso Reyes. Monterrey, 1966.
''Bases para el funcionamiento y gobierno del S rvicio de Culturo. Superior", en el
Ptriódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de
Nuevo Leóii. Monterrey, s:ibado 7 de septiembre de 1935. Tomo LXXll. úmcro 72.
CAvAZos GA1lzA, lsRAEt.1 "Noticia hist6rica de la Universidad de uevo Le6n". en
Univ11sidad de Nuevo León. Prospecto G11ne,al, 1956-1957 y prospectos de 105
años tiguientes.
Decreto número 87, que derogó la Ley Orgánica de la primera Universidad de Nuevo
León, expedicb. el 31 de mayo de 1933, en el P .riódico Oficial dtl Gobieriio
Constituúonal del E,1ado Libre )' Soberano de Nutr;o León. Monterrey, sábado
29 de septiembre de 1934. Tomo LXXI, úmero 78.
Go 1.ÁLF.z, IlÉcTOR, Siglo y medio do cultura nuevolcoiiesa. Ediciones Botas. México,
1946.
Gra,i Logia de libres, antiguos ,, aceptados maso11111 dlll Estado d11 Nuevo Le6n. Breve
reuña histórica di la masonería ,m el Ertodo y Memoria de los trabajos realizados
1111 los años de 1936 r 1937. Monterrey, 1938.
Informes administraúvo! de los Gobernadores de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas, licenciado Pablo Quiroga y Generales Gregario Morales Sánchcz, l'\ruacleto
Guerrero y Bonüacio Salinas Leal.
ños 1933 a 1913.
Los mÓJ im/)ortanills leyes y dtcrelos di! las Lllgíslaturo.s Constitucionales del Esta.do
de N,11110 León, en rl traiiscurso d11 dento trrinta )' cuatro años d11 uida insii111cúmal. Monterrey, N. L., 1eptiembre de 1958.
"Ley Orgánica de la Univmidad de Nu vo Lc6n", en el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nutvo Lrón. Monterrey,
miúcoles 7 de junio de 1933. Toino LXX, úmer '15.
LIVAS, ENJUQU"R C., "Breve r ~ hist6rica d I mo\'imicnto univ rsitario en Nuevo

386

ENRÍQURZ, MAKRlNA, Plinio D. Ord6ñez González. Bfograffa. Talleres
Llnotipográficos del Gobierno del Estado. Monterrey, J 950.
Instituto d11 Orientact6n Social. Crmctptin gen111ales, materias )' programas d, clases.
Publicaciones de la Comisi6n Organizadora de la Unlven.idad Socialista de Nuevo
Le6n, número 2. Monterrey, ucvo Le6n. Diciembre de MCMXXXIV.
Lt)'ts. Universidad de Nuevo Le6n y General de Educaci6ii Pública del estado con
Exporici6n de Motivos. Edici6n Oficial. Talleres Linotipográficos del Gobierno
del Estado. (Sin fecha). (Leyes promulgadaii en mayo de 1933).
Partido Nacional Reuolucioiiario, Nuevo León. Com,,nci6n Estatal, 19 y 20 de Mayo
dt 1935. Talleres Linotipográíicos J. Cantú Leal. Monterrey, 1935.
Programa de teremonias, jornadas cuJturales y r tejos para ta inauguración de la
Universidad de Nuevo Le6n, fechado el 4 de diciembre de 1933. Tip. Lozano.
Monterrey. (Sin título).
Proy,cto de d11crlllo del Ejecutivo del Estado para la derogaci6n de la Ley Universitaria, con el dictamen d, la Comisión d, Ltgislocióii y Puiilos Constitucionales
d11 la H. XLV Legi.rlaturo y texto fnt11gro dt la designación oficial dt los miembtos
compon,ntes de la Comirióii Organizadora d, la Unive-rsidad Socialista de Nu,vo
León 'Y tl adjunto Instituto de Ori,ntaei6n Social. Publico.cione5 de la Comisi6n
Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo Le6n, número J. Monterrey,
Nuevo Le6n. Octubre MCMXXXIV.
SAsTOs, JosÉ E., Nu11vo León en 1935. (Sin pie de imprenta ni fecha).
GoNzÁLP.z

REVISTAS

Ar,il, 6rgano de la logia Rafael
ájera número 33 de Monterrey. Número 339.
febrero 15 de 1945. ( úmero dedicado a la memoria del doctor Angel MartínCJi

illam:al ) .

387

�Armas 'Y Letras, boledn mensual de la Universidad de uevo León. Año 11, número l,
enero 30 de 1945. ( Articulos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal.
CienciaJ, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres de la Universidad de Nuevo Lc6n. Año I, números 1, 2 y 3; abril, mayojunio y julio de 1934.
El Estudiant,, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado.
ño 1, número
5, 8, 9 y 1O: mano, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, números 17 y
19-20: mayo y julio-agosto de 1934.
Gaceta Universüaria, 6rgano de la Univenidad de Nuevo Le6n. Año l, número l,
agosto de 1934. (Sólo se publicó este número bajo la primera Universidad).
Gaceta Universitaria, 6rgano mensual de la Comisión Organizadora de la Universidad
Socialista de uevo León. Año I, números 2 y 3: abril 15 y mayo 15 de 1935.
Gaceta Universitaria, órgano mensual del Coruejo de Cultura Superior.
úmeros 4,
5, 6, 7, 8 y 9: febrero, marzo, junio, julio, agosto y septiembre de 1936, respectivamente.
Germen, revista estudiantil. Año I, número l, diciembre de 1933.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. 'úmeros 1 y 2, marzo
y abril de 1934.
Uniutrsidad, órgano de divulgaci6n universitaria. Número 1 abril de 1933.
Universidad, órgano del Consejo de Cultura Superior.
úmeros 1 y 2, septiembre de
1942 y septiembre de 1943, respectivam nte.

PERIÓDICOS

Diarios El Norte, El Porvenir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1933 a 1943

LA CIUDAD DE MtXICO, EN VARIOS TESTIMO

ros

ERNESTO DE LA TORRE V1L1.AR.

Antecedentes

VARIOS smLos DE E..'&lt;lSTENCIA de la ciudad de México, han dejado largo
e.'\.l)ediente, una enorme traza de su desarrollo, amplia hoja de servicios en
los que se puede advertir la variedad inmensa de facetas que ella presenta.
Desde las primeras representaciones jeroglíficas que muestran el lugar rodeado de tules y en el cual sobre un nopal, un águila que aprisiona una serpiente
se apresta a devorarla, hasta las más recientes representaciones tanto pictóricas como cartográficas! los testimonios de la Ciudad de México son abundanúsimos.
El mundo antiguo, el de los indígenas anteriores a la venida de los europeos, ya admiró y describió la grandeza de su ciudad, aquella que les había
sido prometida durante varios siglos, y los poetas indios dejaron bellísimas
relaciones de la admirable Tenochtitlan, de la cual dijeron:
Sitio de blancos sauces, sitio de blandas juncias
es México aqui.
Tú, garza azul, vienes volando,
aquí abres tus alas, hermoseas tu cola y tus alas:
posesi6n tuya es todo el mundo,
pero imperas solamente
aquí en México.
Y en una descripción más amplia:

Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad&gt;
irradiando rayos de luz cual pluma de quetzal está aquí México:
junto a ella son llevados en barcas los príncipes:

388

389

�sobre ellos se extiende una florida niebla.
¿Es tu casa, Dador d.e la vida, reinas tú aquí;
en Anahuac se oyen tus cantos:
sobre los hombres se extienden:
Aquí están en México los sauces blancos,
aquí las blancas espadañas:
tú cual garza azul extiendes tus alas volando,
tú las abres y embelleces a tus siervos.
De esa hermosura natural apreciable en alto grado por el indígena nos
quedaron innúmeras muestras. Los propios, los mexicas crearon la mayor parte, mas los extraños, los indios moradores de los valles vecinos, aliados o
rivales de los tenochcas, como tlaxcaltecas y huexotzincas, también supieron
captar, como los extranjeros de siglos postreros, la innegable y extraña belleza de la ciudad, tal cual lo podemos ver por esta descripción:

he venido, he llegado a donde se tiende el largo verdeazul:
se agita, espumea, hierve, resuena estrepitoso:
Yo me convierto en pájaro quetzal~ en ave color de turquesa:
de Huexotzinco vengo a la medianía de las aguas.
En medio del agua floreciente, donde se confunden
el agua de oro y el agua de esmeralda,
grazna el luciente ánade y al ondular hace lucir su cola.
Y de la magnificencia de la ciudad, múltiples son las menciones, repetidas
las referencias a sus suntuosos templos en los que abundantes y complejas
deidades recibían culto, y también son continuas las que se dirigían ensalzándolas, a las casas de sus señores y guerreros:

Donde están las casas de esmeralda,
d6nde están las casas de pluma de quetzal,
es donde imperas tú, Moctezuma .
De ello fuiste digno y queda tu fama extendida aquí ...
Con dardos se va a escribir, con escudos se escribe
Tenochtitlan, donde están las flores fragantes,
las flores del coraz6n:
allí brotan las flores del que da la vida:
por todo el país son chupadas por los príncipes.
Dentro el agua estás de variadas flores
sientes glorioso.

te

390

Estas, unas cuantas muestras de la admiración que propios y extraños sintieron por la sin igual ni sin rival Tenochtitlan, son reveladoras del impacto
que la ciudad prehispánica y su ambiente produjeron en el mundo indígena,
el cual no tan sólo cantó su grandeza, sino que también lo organizó en todas
sus formas, y representándolo o refiriéndose abundantemente a todas las facetas de esa organización. Así, desde los viejos tiempos del mundo nahua,
la ciudad comenzó a formar amplio e&gt;..'Pediente, del cual desgraciadamente
perdimo buena parte relativa a las épocas más remotas. Sin embargo algo
se conserva aquí y en el exterior. De mucho de ello ya se ha hablado por
personas más conocedoras; por ello vamos a referimos a otros aspectos de
ese expediente, a otras fuentes concernientes a la ciudad de México.

Los testimonios documentales

La conquista rápida y la colonización dilatada, lenta y decididamente transformaron la visión, sentido y forma de la ciudad dejando amplísimos testimonios de su acción sobre la capital de Nueva España. Esos testimonios van
a referil'se a su organización, a la distribución de su población, sus aprovisionamientos, sus obras públicas, sus instituciones, sus hombres, etc., testimonios que como los de] mundo prehispánico acerca de estas mismas cuestiones serán inmensos, pero con la diferencia de que éstos sí habrán de llegar
casi en su integridad a nosotros.
De esta suerte, en los archivos de las múltiples dependencias virreinales
concentráronse multitud de expedientes refernotes a la ciudad.
Tanto en la Secretaría del Virreinato, órgano centralizador de buena parte
de la acción gubernativa, como en el archivo del Cabildo Municipal, del Ayuntamiento; y también en los variados archivos eclesiásticos, la documentación
que hace referencia a la Metrópoli mexicana es inmensa. Pero no sólo aquí,
sino que también en el exterior, en España principalmente, en muy diferentes repositorios público y privados, guárdanse ricas fuentes sobre nuestra
ciudad y lo mismo ocurre en París, en Florencia, en Roma, en Viena, en
Bruselas, en Upsala, en Londres, en Praga y en muchas otras ciudades del
Viejo Mundo, a donde por mil diversas causas y en diferentes tiempos fueron
a parar los testimonios relativos a México. En múltiples guías documentales,
cuya enumeración, a más de cansada sería inútil, puesto que sólo podrá dar
una vaga idea de los muy preciados tesoros que hemos perdido y que tanto
importa conocer, descríbense con minucioso cuidado, erudita técnica y la amplitud que el caso requiere, esos testimonios, los cuales valdria la pena se
recopilaran, pues proporcionarían muchas luces respecto a la ciudad y las
bases esenciales para edificar un sólido y amplio trabajo. Algunos de esos tes391

�timonios ya han dado lugar a la rcalizaci6n de importantes estudios y su
edición ha enriquecido sobremanera nu stras fuente históricas; díganlo si
no el Mapa de Upsala, la Crónica de Vázquez de Espinoza, los escritos de
Cervantes de Salazar, los de Ajofrin y muchos otro lo cuales no han agotado Jos veneros, sino tan s61o mostrado la rica variedad que contienen.

bierno, educación, obras material s, diversiones' sanidad , serv1 10s públicos
etc., etc. En ella, qu se encuentra afortunadament muy bi n pre rvada,
pese al de uído que en ciertas •pocas se le ha t nido,
po ible seguir día
tras día los pasos d la ciudad, de sus autoridadc y sus habitantes desde el
momento de su fundación.

Respecto a Jos repositorio nacionales, podríamos citar en primer término
al Archivo General de la ación, en cuyos numerosos ramos las referencias a la
ciudad de México aparecen a cada instante. Fuera de los ramos relativos
directamente a ella, como: desagü , padrón Universidad y otros casi todos
los ramos del Archivo en una u otra forma hacm relación con la vida de
nuestra metrópoli y la de los metropolitano , como se pu de advertir en los
ramos de inquisición, criminal, civil, gallo , tabaco, bi toria, ti rras, lotería
y chinguirito entre muchos, en los cuales podemos conocer la actividad cultural, espiritual, ideológica, religiosa, sexual, criminal, lúdica económica y
política de nu tros antecesores. ¡ Qué panoramas tan importantes se dan
en esas secciones, a través de las cuales el pasado se esclarece en todo sus
detalles? Nada queda ahí oculto al ojo avizor, curioso, penetrante y también
maléfico o ingenuo de lo investigadores. Consultando esos ramos ocurre
como en la famosa novela de Quevedo, que los tejados de todas las casas
de nuestros nobles, piadosos y honorables antepasados se abren y ya sin ellos
podemos advertir que u piedad, nobleza y honorabilidad no era tanta; sino
que hechos de la misma frágil carne y e píritu que hoy tenemos, pecaban
ozaban, sufrían y hacían las mismas truhanerías que en los tiempos presentes.
ada nuevo re plandecerá, sino los mismos vicios y virtudes que hoy
existen, lo cual nos comprueba la semejant condición humana de todos los
tiempos.
Sí veremos naturalment , señalados los e fuerzos de algunos para organizar a lo más, para hacer m nos gra\'o~ la miseria moderar la opulencia y la
maldad, refr nar las malas inclinaciones, dotar d mejores medios de vida
a numerosos grupo , todo ello a travé de documentos que describen el desarrollo de numerosas instituciones de educación, bcnl"Ücencia, corrección, aprovisionamiento, policía, gobierno etc., etc.
Fuera del Archivo General de la ación, es el Archivo Histórico del Ayuntamiento de México, el que mayores referencias proporciona. A más de que
en él e conservan las famosas Actas de w Cabildo, es decir las obligadas y
continuas menciones a su múltiple ac 'vidad las cuate arrancan del siglo XVI
y se cierran en los primeros años del siglo XIX n los que Ja ciudad se regía no por la voluntad omnímoda de un solo hombre sino por el acu rdo
múltiple de "claros y discr tos varones" que la obernaban, interc a enormemente la documentación toda, conc miente a I muy variados aspectos que
Ja vida de una comunidad presenta como son los de su abastecimiento go-

Podremos en ella advertir también, cuáles han sido los gobernante que
ha tenido y a qué intere
han obcdecid . La presen ia de funcionario ligados a la oHgarqula dominante fue desd el siglo XVI un hecho r al y
si a fin d I si lo 'VIII y principio d ·I XIX vemos a muy dislin idos
criollos promover la independencia política del país, e to se d bió a qu
grupo se había conv rtido en el rupo r tor d buena parte d la pobla ión
y se nfrentaba con Jara c ncien ia a otro grupo rival, al de los peninsulares al que habrán de aniquilar consumando su obra en el año de 1827.
También ahí podrán advertir I csfuerz s por abastecer a la ciudad d
las provisiones que su siempre reci nle p blaci6n ~'&lt;igía, y percioir los csf uerzos por qu los precio d los artículos de primera necesidad no subieran
por los cielo manteniendo una política de aba tos que nuestro gobierno
tan revolucionarios han imitado. También percibiremos cómo los servicios
público preocupaban a nu tras viejas autoridades; 6mo 1 a a, el alumbrado y el pavimento, ya mortificaban a responsables funcionarios, quienc
echaban mano de acueduct , pipas, adoquines, hac.hones o mecheros para
dar a la ciudad un aspecto más floreciente. La introdu ción del agua potable la instalación de la red d desagüe, el tendido de las primeras vía ,
al principio de madera, posteriormente de fierro para que lo trenes de mulitas primero luego de vapor y finalmente eléctricos pudieran conducir a
cada día m."15 apresurado ciudadan s, se patentiza en la documenta ión que
ahí se conserva, como también, los esfuenos por dotar a la metrópoli de honestas y módicas diversiones en la que lo mexicanos encontraran un poco
de esparcimi nto para disipar su preocupaciones que on el tiempo han logrado convertirse en públicas neuro is. También en sus polvosos libros nos
daremos cu nta de los anhelos de cmbcll cimiento de la ciudad, traducido
en la construcción d obras pública que llevan impreso el signo de los tiempos. i en la época de los ilustrado y d pótic s borbones el lema que justificaba la realización de esas obras era "Para ornato y utilidad de la ciudad''.
hoy día, en medio d la conmovedora democracia urgida de la re\·olu ión.
el lema ha di minuido de e tensión, habiendo p rdido la primera parte y n
quedándol sino aquella que mira 'a la utilidad'' y ya no al mato, y si no
que lo digan nuestros periféricos y viaductos y otros duetos que semejan corrales de enchiqueramiento de anado, por los qu corren lo mexicano como si se los llevaran lo demonio . La actividad cultural también ncu ntra
sus antecedentes en I s documentos del Archh:o Municipal, en los uales

392

.

)

393

�advierte la atención prestada por la autoridades de la ciudad, antes de que
existiera ninguna Secretaría de Educación, a la enseñanza de la niñez de
otrora. Los reglamentos de las escuelas, las ordenanzas del noble gremio de
escnbir, leer y contar, las visitas a los diversos planteles de instrucción y también de beneficencia están minuciosamente preservados para los inYestigadores.
Cualquier aspecto de la vida ciudadana, encuentra en el Archivo del Ayuntamiento sus antecedentes. Ahí es posible precisar no ya la vida particular
de alguno de sus vecinos, sino la vida más compleja, pero más interesante
de ese gran personaje, el principal, el fundamental de toda la mstoria, que es
el pueblo. Rico, bien conservado y de inmensa utilidad, el Archivo del Ayuntamiento formado en el correr de los años, presta a través de la organización
que buenos archiveros le dieron, entre otros don Francisco Gamoneda un ser' Guía
vicio eminente a los investigadores. A Gamoneda debemos la p1imitiva
de us fondos, la cual no ha sido hasta ahora modificada ni alterada.
Lo archivos eclesiásticos, como decíamos, rese1Yan a lo estudiosos a adables sorpresas. El archivo del Cabildo Catedral, aunque saqueado un tanto por manos poco piadosas, muestra no tan sólo el fervor religioso ino la
actividad entera de la Iglesia en torno de México, desde las épocas más remotas aquellas en las que la influencia eclesiástica fue decisiva, basta las
actuales posiciones laicistas pero tolerantes, pasando por los álgido dias de
lucha entre los representantes del Estado y los de la Religión. Sus Actas,
de las que desgraciadamente faltan alrrunos volúmenes, dan clara idea de la
acción de la Iglesia y de sus miembro en torno de la historia mexicana.
La creación de planteles de ensefranza, de institutos de beneficencia, de obras
pías, de fábrica de capillas y monasterios, de dotaci6n de beneficios y canonjías a los miembros más conspicuos del clero; de pleitos y dificultades entre
ellos. También encontraremos ocursos de los particulares respecto a su estado
civil, a sus dificultades conyugales, a sus escrúpulos. Papeles que hacen mención de las donaciones a la iglesia, a sus clie'LIIlos, a sus prerrogativas, son
también nutridos.
El Archivo de Cabildo de la Basílica de Guadalupe, en el e tremo de la
ciudad, historia principalmente la actividad realizada en tomo de ese centro
de devoción y peregrinaje. Los archivos parroquiales de ya más de un centenar de parroquias que existen en la ciudad hacen mención a los nacimientos, matrimonios y defunciones ocurridos en esta ciudad desde el siglo
XVI. Las cuatro parroquias más antiguas, esto es las erigidas en la decimosexta centuria, guardan celosamente protegidos los registros de buena parte
de los mexicanos más distinguidos de varios siglos. El del agrario encierra la flor y nata de los mexicanos, los descendientes de lo.s primeros conquistadores y pobladores, como también el de Santa Veracruz, en cuyas cerca-

39-t-

nías vivian familias de rancia prosapia como los Mariscales de Castilla, aunque también guarda las actas de defunción de los ajusticiados por el Tribunal de la Acordada que se hallaba dentro de sus límites. El de Santa Catarina y el de San Miguel revelan también aspectos sobresalientes de la vida
mexicana durante más de trescientos años.
Separados de estos piadosos fondo , otras instituciones guardan los testimonios surgidos de la voluntad de las personas para ceder, vender y traspasar sus propiedades. El Archivo de Notarías o Protocolos, uno de lo más
ricos con que cuenta México, no ha sido e&gt;..-plorado del todo. Los beneméritos
Agustín Millares e Ignacio Mantecón, patrocinados por El Colegio de México comenzaron a elaborar una guía o catálogo de ese archivo, pero tuvieron que detenerse en los protocolos de unos de los primeros notarios del
siglo XVI sin poder continuar su labor. Un examen detenido de sus fondos
permitirá la elaboración de excelentes trabajos en torno de la procedencia
de nuestra población, del origen de la propiedad en México, de las actividade artísticas, académicas, políticas y económicas de importantes núcleos
sociales no sólo de la Metrópoli, sino de todo el país. El Archivo Público
de la Propiedad, más moderno y reciente que el anterior, hace fe de los bienes
que cada mexicano posee. Otros archivo existentes en otras tantas dependencias oficiales informan de los turistas de antaño y hogaño que aquí actuaron.
Mas como no es nuestro propósito el referirnos solamente a los documentos que pueden servir para ha.cer su historia, sino ocuparnos también de
algunos testimonios historiográficos referentes a la ciudad, debemos pasar
en seguida a ese tema.
Los t timonios acerca de la ciudad de México, como hemos visto se encuentran desde las épocas más remotas. Para nuestro intento conviene tratemos tan sólo de algunos procedentes de la etapa colonial, aquellos que se
producen a partir del descubrimiento del Anahuac y del ingreso de los primeros hombres blancos en la opulenta ciudad azteca, en la Gran Tenochtitlan.
Eso explicará el que no mencionemos a todos, sino únicamente a algunos
de eUos.

Los testimonios historiográficos
El interés por la geograffa y la historia, esto es, por la naturaleza y el
hombre viene -como en los viejos tiempos en que Herodoto se maravillaba
de las tierras recorridas y de los hombres que en ellas moraban del ilo y
de la civilización de Egipto- íntimamente unido en los primeros europeos
que contemplaron el uevo Mundo. Sin embargo, a éstos como a aquél_.

395

�import6les más el hombre que la simple naturaleza, pues al fin y al cabo
es él quien subyuga a aquélla, la domina y conforma, aun cuando ella intervenga en la aparición de ciertos caracteres e pirituales, de peculiares hábitos
y costumbres. No deja por eso la naturaleza americana de sorprender a sus
primeros descriptores, empezando por Colón, quien -"cruzando los hilos de
la realidad con los del ensueño"- como admirado por sus caudalosos ríos,
su salvaje flor sta, su colorida y extraña zoología, creyó encontrar en ella
el asiento del Paraíso. A partir de él, Vespucio, Oviedo --que otros no lo
gozaron con los ojos del cuerpo sino lo intuyeron intelectualmente con su
despierta inteligencia-, y posteriormente los conquistadores, Cor~és. Bemal
D.íaz; los religiosos, Sahagún Motolinía y los subsecuentes, el paisaje americano en general y el mexicano en particular, fue descrito con sobriedad,
aun cuando en ocasiones lo haya sido con entusiasmo y delcitante minucia como lo hace Oviedo con el de las Indias.
Los hombres, en cambio, dentro de su comunidad o aislamiento son vistos con mayor interés. Se les pinta con asombrada certitud de que son seres
humanos, disipando las monstruosas y fantasiosas imágenes q~e de los de lejanos horizontes se habían creado y se seguirán ~orjando con mteresada dolosa intención. El indígena aparece ante los OJOS de los europeos, Colon el
primero, en toda su espléndida y bella desnudez, y sus cos~bres, habitaciones, sustentos, sus creaciones enteras, van siendo recogidas en sabrosas
descripciones, y poco a poco valoradas incorporando muchas de ellas no
sólo al patrimonio de los propios conquistadores, sino al de toe!~ la europea
civilización.
La contemplación de una extraña y fastuosa naturaleza amplificó la realidad en su asombrada descripción. La hazaña descubridora fue de tal magnitud aun cuando los términos estuvieran equivocados en un principio, que
había que engrandecerla, exagerarla, multiplicando su real valor.. De ah!
nacieron en las letras americanas, como tan certeramente lo ha dicho Jose
Juan Arrom, "dos temas y una actitud que Juego se han hecho constantes:
el paisaje, el hombre y la hipérbole".
De ]as descripciones europeas que nos quedan de la ciudad indíg~na pocas son Jas auténticas, las directas, las provocadas por su. personal un~acto
en )os españoles. Pese a que el número de soldados y capitanes ~mpaneros
de Cortés no fue tan corto, según los cálculos hechos por el sabio. &lt;;&gt;rozco
y Berra, sin embargo no todos ellos tuvieron la posibilidad de descnbll'l?s Y
de que sus descripciones hayan pasa.do hasta nosotros. Dos son los testimonios más vivos hermosos y palpitantes de la ciudad indígena, el de su conquistador, don 'Hernando Cortés, y el de uno de sus soldados Bernal Díaz del
Ca tillo. Ambos disfrutaron del grandioso privilegio de contemplar Y gozar
a sus anchas a ]a ciudad mexicana, en uno de los momentos más extraordi-

!

396

~~os de su pujanza. y soberbia belleza. En lla vivieron el tiempo suficie~te para grabarla indeleblemente en su memoria y en sus escritos y ellos
la vieron desmoronarse como un castillo que la fantasía hubiera elaborado.
Por su acción dominadora la ciudad indígena que había sido para ellos como una visión de sueño, quedó destruída y su recuerdo, recogido en sus
maravilladas páginas, es como una Iantasía auténtica, algo que sólo los continuos hallazgos arqueológicos nos indican fue auténtica realidad.
Estos hombres, de no muy vasta ilustración dejaron a la posteridad el viviente testimonio de su epopeya. Si Cortés el caudmo hace a través de todas
sus cartas una relación interesada de la conquista y de todo cuanto vio su
rico detalle lo envuelve en una prosa y un sentido comparable al de la Gu~rra
de las Galias; y Berna! Díaz en un estilo difícilmente superable en fuerza descriptiva y en gracia narrativa tiene el sentido del detalle preciso, para lo
cual. le ayuda una memoria sorprendente. Son estos soldados croni tas que
escriben la gesta de la conquista, sin erudición libresca, no obstante que exhiben ingenua y repetidamente la poca que poseen, los que afirmarán que
"no sirven de nada la elegancia del estilo y la erudición si no se ha vivido
lo q~e ~ qui~re relatar". Es s':1 v~rsión ingenua la que da realce y valor a
la hi~tonografia de la epopeya indiana y a sus descripciones, pero su versión
P?r m?enua no es menos bella. Tal vez y sin desearlo, impelidos por ]a
v10lenc1a
de su gesta,
, .
. lograrán que la belleza se interesara en sus hazañas,
y en paginas maravilladas nos legaran en su varonil y fuerte idioma, la muestra más perfecta de la voz popular, la misma que tuvieron el manco de Lepanto y la monja de Avila. Es la voz del pueblo separada de la tendencia
culta, patrimonio de Jos palaciego y oficiales cronistas, la que se dejará
sentir y creará la historiograffa popu1arista, "produciendo la flora e pléndida de las Crónicas de Indias, que culmina en la obra de Berna!'.
Cortés, primero en el tiempo, escribe en su Segunda Carta de Relación
del 30 de octubre de 1520 la primera descripción de la Ciudad de México,
la cual no habrá parecido a Carlos Quinto exagerada, sino apegada a la realidad. Los extraordinarios regalos que Cortés le remitió y que para ese momento ya paraban en poder del César, no eran sino un anticipo de esa descripción. ¿De qué otra parte dcl Universo podrían haber llegado hasta Europa joyas y objetos tan pléndidos sino de esa ciudad maravillosa que un
hasta entonces desconocido personaje conquistara para el invictísimo Emperador? La suntuosidad de la ciudad, sus joyas, los extraños objetos que se
vendían en sus mercados, todo estaba expuesto ante su vista. Podía el propio Monarca palpar la suavidad de las telas cubiertas de piele de conejo,
los mantos recamados de plumas de vistosas aves y más aún gozar de las
riquísimas joyas de oro y plata que acrecentaban sus menguados caudales.

397

�Por ello, s6Io de esas ciudades descritas por su leal súbdito podían proceder
tan fabulosos presentes.
Unos cuanto trozos de esta primera descripción nos servirán, más que
para penetrai en el alma sensible del conquistador, para advertir cómo se
repiten en la historiografía subsecuente, esto es, cómo se aprovechan por
buena parte de los historiadores posteriores, quienes varían algunos de los
términos y engalanan la d scripci6n haciéndola más suntuosa. A ellos que
perfeccionan formalmente esa descripción habría que aplicarles la frase de
Oviedo, ya seña1ada que dice: " o sirven de nada la elegancia del estiJo v
la erudición si no se ha vivido lo que se quiere relatar". Esta verdad es la
que distancia a las primeras y verdaderas relaciones de todas Jas posteriores.
La esplendorosa Anahuac tuvo la fortuna de contar con dos hombres excepcionales que recogieron su grandeza y la trasmitieron a la historia. Oigamos
pue brevemente la voz del Conquistador:
"Esta gran ciudad de Temixtitlan está fundada en ta laguna salada, y
d sde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquiera parte
que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de
calzada hecha a mano, tan ancha como do lanza jinetas. Es tan grande la
ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo la principale ,
muy anchas y muy derechas y algunas de éstas y todas las demás son la
mitad de tierra y por la otra mitad e agua, por la cual andan en us canoas,
y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do an·aviesa el agua
de las unas a las otras y en todas estas avcrturas, que algunas son muy anchas hay su puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias
bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales de esta ciudad quisiesen hacer alguna traición, tenían para ello mucho aparejo, por ser la dicha ciudad edificada de Ja manera que digo, y quitadas las puentes de las
entradas y salidas, nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiésemos
salir a la tierra. Luego que entré en la dicha ciudad di mucha prisa n hacer cuatro bergantines y los hice en muy breve tiempo, tales que podían
char trescientos hombres en la tierra y llevar los caballos ada vez qu
quisiésemos.
"Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato
de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad
de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de se nta mil ánimas comprando y veodi ndo; donde hay todos los g'neros de mercadurías que en toda las tierras
hallan, así de manteninuentos como de vitualJas, joyas de oro y de plata, de plomo, d lat6n,
de cobre, de taño, de pi dras, de huesos, de conchas, d caracoles y de plumas. Véndese al, piedra labrada y por labrar, adob s, ladrillos, madera la-

398

brad:i y por labrar de diversas maneras. Hay ca1Je de caza donde ,•enden
todo l~s linaj de aves que hay en la tierra, así como allinas, p rdices,
codornices, lavancos, dorales zarceta¡¡ tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela.
papagayos, bí,haros, águilas halcone gavilanes y cernícalos; y de. alguna ·
de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabeza y pico y
uñas . ..
''Hay en esta gran plaza una gran casa rnmo d audiencia, dond están siempre sentadas diez .o doce personas, que son jueces y libran todos los casos y
cosas que en el dicho mercado aca en, y mandan casti ar los delincuent .
H~y en la dicha plaza otras personas qu andan continuo entre la gente;
mu·ando lo que se vende y las medidas con que miden Jo que \'CDden • y se
ha vi lo quebrar al una qu
taba falsa.
'
"Hay en ~s~a- gran ciudad mu~as me1.quitas o casas de sus ídolos de muy
hermoso ed1f1ct0s, por las colac1one y barrios de ella, y en las principales
de ella hay P rsonas religiosas d • su secta que residen continuamente en
elJa para los cual , demás de las casa donde tienen lo ídolos hay buenos
aposentos. Todos esto religiosos visten d negro y nunca cortan el cabello
~i lo p inan d de que entran en la religión hasta que salen, y todos los hi~
Jos de las per · nas principale , así ·eñores como ciudadanos honrados stán
en aqu Has rcligionrs y hábito desde edad de si te u o ho años has~a que
los sacan para los e.asar; y esto más acaece en los primogénitos que han de
heredar las casas, que en los otros. No ti nen acceso a mujer ni entra ninguna en la dichas casas de religión. Tienen abstinencia en no com r ciertos manjares, y más en algunos tiempos del año que no en lo otros; y cntr
estas mezquitas hay una que es la principal, que no hay lengua humana que
sepa explicar la grandeza y parti ularidades de ella, porque es tan grande,
q~ dentro _del circuito de ella que s todo cercado de muro muy alto, se po.
dia muy bien hacer una villa de quinientos vecinos; tiene dentro de este
circuito, todo a la redonda, muy gentiles aposentos en que hay muy grandes
salas }' corredore donde se aposentan los religiosos qu allí están. Hay bien
cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para subir al cuerpo de la torre; la más principal es más alta que
la torre de la iglesia mayor de evilla Son tan bien labradas. así de cantería como de madera, que no pueden ser mejor hechas ni labradas en ninguna parte, porque toda la canterla de dentro d las capilla dond tienen
los ídolos, es de imaginería y zaquizamíes, y el maderamiento es todo de
masonería y muy pintado de cosas de monstruos y otras figuras y labore .
Toda estas torres son enterramiento de señore i y las capilla que n ella
tienen son declicada ca.da una a su ídolo, a que tienen devoción ... "
"Hay en e ta gran ciudad muchas casas muy buenas y muy andes, y la
causa de haber tantas casas principales es que todos I s eñores de la tierra,

399

�vasallos del dicho Mut zuma, tienen sus casas en la dicha ciudad y residen
en ella cie1to tiempo del año, y demás de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen asimismo muy buenas casas. Todos ellos, demás de
tener muy grandes y buenos aposentamiento , tienen muy gentiles vergeles
de flores de diversas maneras, a i en los aposentamientos altos como bajos.
Por la una calzada que a esta gran ciudad entra, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos como un e tado,
y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor
de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se
sirven y beben todos. El otro, que va vacío, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua en tanto que se limpia; y
porque el agua ha de pasar por los puentes a causa de las quebradas por do
atraviesa el agua salada, echan la dulce por unas canales tan gruesas como
un buey, que son de la longura de las dicha puentes, y así se sirve toda la
ciudad..."
Berna! Diaz por su parte nos deja una relación más sencilla y tersa pero
igualmente agradable y realista. Sobresale en Berna! su admiración por 1
mundo indígena el cual le produce extraña fascinación y entusiasmo.
o
admite, de todo ese conjunto de naturaleza, hombres y objetos extraños que
acabó por conquistarlo al igual que a buena parte de sus compañeros, algunas de sus costumbres, que a otra se adecuarán bien pronto, ni menos
su paganismo. Resultaba difícil que su espíritu impregnado aún del espíritu
de cruzada, pudiera aceptar una religión idolátrica y con ciertos aspectos de
crueldad.
La opinión de Bernal en torno de la ciudad y sus hombres es de enorme
importancia. Puede fiársele en su descripción porque no se da en ella una
exageración interesada como podría pensarse de la de Cortés. Algunos aspectos de la misma se han tornado ya clásicos en nue tra historia y de ellos
deriva toda reconstrucción posterior.
Veamos tan sólo algunas referencias:
"Y así dejamos la gran plaza sin más verla y llegamos a los granues patios
y cercas donde está el gran CU. Tenía antes de llegar a él un gran circuito
d patios, que me parece que eran más que la plaza que hay en Salamanca,
y todo cercado alrededor, de calicanto, y el mismo patio y sitio todo empedrado de piedras grandes, de losas blancas y muy lisas, y adonde no había
d aquellas piedras estaba encalado y bruñido y todo muy limpio, que no
hallaran una paja ni polvo en todo él. Y desde que llegamos cerca del gran
CU, antes que subiésemos ninguna grada de él envió el gran Montezuma
desde arriba, donde estaba haciendo sacrificios, seis PAPAS y dos principales
para que acompañasen a nuestro capitán y al subir de las gradas, que eran
ciento y catorce, le iban a tomar de los brazo para ayudarle a subir, ere-

400

y~do que se cansaría, como ayudaban a su señor Montezuma, y Cortés no
qulSO que llegasen a él. Y después que subimos a lo alto del gran CU en
una pl~eta que arriba se hacía, adonde tenían un espacio a maner; de
~n~amio Y en ~~o puestas unas grandes piedras adonde ponían los tristes
md10s ~ara sacrificar, y allí había un gran bulto como de dra ón y otras
malas figuras, y mucha angre derramada de aquel día.
''Y así como llegamos, salió Montezuma de un adoratorio adonde estaban
sus maldito ídolos, que era en lo alto del gran CU, y vinieron con él dos
PAPAS, y con ~uch_o acato _que hicieron a Cortés y a todos nosotros, le dijo:
Cans~do es~, scnor Malinche, de subir a este nuestro gran templo. y
Cortes le d1Jo Con nuestras lengua , que iban con nosotros, que él ni nosotros ~~ nos c~sábamos en cosa ninguna. Y luego le tomó por la mano
Y le d110 que rrurase su gran ciudad y todas las ciudades que había dentro
en el agua, Y otros muchos pueblos alrededor de la misma laguna en ti rra •
Y que si ~o había ,visto muy. bien u gran plaza, que desde allí la' podría ve;
muy me1or y as1 lo estuvtmos mirando, porqu aquél grande y maldito
templo e taba tan alto que todo lo señoreaba muy bien; y de allí vimos las
tres calzadas que entran en México, que es la de Ixtapalapa que fue por la
que entramos cuatro días había y la de Tacuba, que fue por donde después
salimos huyendo la noche de nuestro gran desbarate cuando Cuitlahuac
'
,
nu~vo scnor,, nos echó de la ciudad, como adelante diremos, y la de Tepeaqu.1lla. Y_ ve1amos, el agua dulce que venía de Chapultepec, de que se prove1a la ciudad, y en aquellas tres calzadas, las puentes que tenía hechas de
trecho a tre?11o, por donde entraba y salÍ¡a el agua de la laguna de una parte
a ot~; Y ve1amos en aquella gran laguna tanta multitud de canoas, unas que
v~lv1an con cargas y mercad rías; y veíamos que cada casa de aquella gran
cmdad, y de todas las 1:°ás ciudades que estaban pobladas en el agua, de casa
a casa no se pasaba smo por unas puentes levadizas que tenían hechas de
madera, o en canoas; y veíamos en aquellas ciudades CUES y adoratorios
a ~era de torres y fortalezas, y todas blanqueando, que era cosa de admiracmn, Y las casas de azoteas y en las calzadas otras torrecillas y adoratorios
que eran como fortalezas. Y después de bien mirado y considerado todo lo
que habíam?s isto tornamos a ver la gran plaza y la multitud de gente que
en ella hab1a, unos comprando y otros vendiendo que solamente el rumor
Y zumbido de las voces y palabras que allí había sonaba más que de una
legua, y entre nosotros hubo soldados que habían estado en muchas partes
del m~ndo, y en Constantinopla, y en toda Italia y Roma, y dijeron que plaza
tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente
no la habían visto.
''Dejemos esto y volvamos a nue tro capitán que dijo a fray Bartolomé de
Olmedo, ya otras veces por mí memorado, que allí se halló: Paréceme, señor

4-01
H26

�padre, que será bien que demos un tiento a Montezuma sobre que nos deje
hacer aqtú nuestra iglesia. Y el padre dijo que será bien, si aprovechase;
mas que le parecía que no era cosa convenible hablar en tal tiempo; que
no veía a Montezuma de arte que en tal cosa concediese. Y luego nuestro
Cortés dijo a Montezurna con doña Marina, la lengua: Muy gran señor es
vuestra merced, y de mucho más es merecedor; hemos holgado de ver vuestras ciudades; lo que os pido por merced, que pues que estamos aquí, en
vuestro templo que nos mostreis vue tras dioses y teules". Y Montezuma
dijo que primero hablaría con sus grandes papas. Y luego que con ellos hubo
hablado dijo que entrásemos en una torrecilla y apartamiento a manera de
sala donde estaban do como altare con muy ricas tablazones encima del
techo, y en cada altar estaban dos bultos, como de gi antes de muy altos
cuerpos y muy gordos, y el primero, que estaba a mano derecha, decía que
era el de Uichilobos, su dios de la guerra, y tenía la cara y rostro muy ancho
y los ojos disformes y espantables · en todo el cuerpo tanta de la pedrería y
oro y perlas y aljófar pegado con engrudo, que hacen en esta tierra de unas
como raíces, que todo el cuerpo y cabe1.a estaba lleno de ello, y ceñido el
cuerpo unas a manera de grandes culebras hechas de oro y pedrería y en
una mano tenía un arco y en otra unas flechas. Y otro idolo pequeño que
allí junto a él estaba que decían que era un paje, le tenía una lanza no
larga y una rodela muy rica de oro y pedrería; y tenía pue to al cuello el
Uichilobos unas caras de indios y otros como corazones de los mismos indios, y éstos de oro y de ellos de plata con mucha pedrería azules; y estaban
allí unos braseros con incienso que es su copal, y con tres corazones de indios que aquél día habían acrilicado y e quemaban, y con el humo y copa!
le habían hecho aquél sacrificio. Y estaban todas las paredes de aquél adoratorio tan bañado y negro de costras de sangre, y asi mismo el suelo, que
todo hedía muy malamente. Luego vimos a otra parte, de la mano izquierda,
estar al otro gran bulto del altar de ichilobo y tenía un rostro como de
oso y unos ojos que I relumbraban, hechos de sus espejos, que se dice Tezcal, y el cuerpo con ricas piedras pegadas según y de la manera del otro su
Uichilobos porque, según decían, entrambos eran hermano , y este Tezcatepuca era el dios de los infiernos, y tenia cargo d las ánimas de lo mexicanos, y tenía ceñido el cuerpo con unas figuras como diablillos chicos y las
colas de ellos como sierpes y tenía en las paredes tantas costras de sangre y
el suelo todo bañado de ello, como en los mataderos de Castilla no había tanto
hedor. y alli le tenían presentado cinco corazones de aquél día sacrificados,
y en lo alto de todo el CU estaba otra concavidad muy ricamente labrada
la madera de ella y estaba otro bulto como de medio hombre y medio lagarto, todo lleno de piedras ricas y 1a mitad de él enmantado. Este decí~ que
el cuerpo de él estaba lleno de todas las semillas qu había en toda la berra,

402

y decían que era el dios de las sementera y frutas; no se me acue1·da el nombre, y todo estaba lleno de sangre, así paredes como altar, y era tanto el hedor, que no veíamos la hora de salirnos afuera. Y allí tenían un alambor
muy grande en demasía, que cuando le tañían el sonido de él era tan triste
y de tal manera como dicen estrumento de los infierno , y más de dos leguas
de allí se oía; decían que los cueros de aquél atambor eran de sierpes muy
grandes.
Y en aquella placeta tenían tantas cosa muy diabólicas de ver, de bocinas
y trompetillas y na ajones, y muchos corazones de indios qu habían quemado, con que sahumaban a aquellos sus ídolo , y todo cuajado de sangre. Tenían tanto, que los doy maldición; y como todo hedía a carnicería, no veíamos la hora de quitarnos de tal hedor y peor vista. Y nuestro capitán dijo
a Montezuma, con nuestra lengua, como medio riendo: Señor Montezuma:
no sé yo cómo tan gran señor y sabio varón como vu stra merced es, no haya colegido en su pensamiento cómo no son estos vuestros ídolo dio es , sino
cosas malas, que se llaman diablos, y para que vuestra merced lo conozca y
todos sus papas lo vean claro, hacedme una merced: que hayais por bien
que en lo alto de esta torre pongamos una cruz y en una parte de estos adoratorios, donde están vuestros Uichilobos y Tezcatepuca, haremos un aparato
donde pongamos una imagen de Nuestra Señora (la cual imagen ya Montezuma la había visto), y vereis el temor que de ello tienen esos ídolos que
os tienen engañados". Y Montezuma respondió medio enojado, y dos papas
que con él estaban mostraron malas señales, y dijo: "Señor Malinche: si
tal deshonor como has dicho creyera que habías de decir, no te mostrara mis
dioses. Estos tenemos por muy buenos, y ellos nos dan salud y aguas y buenas sementeras y temporales y victorias cuantas queremos; y tenérnoslos de
adorar y sacrificar; lo que os ruego es que no se diga otras palabras en su
deshonor''. Y desde que aquello le oyó nuestro capitán y tan alterado no le
replicó más en ello, y con cara alegre le dijo: "Hora és que vuestra merced
y nosotros nos vamo ". Y Montezuma respondió que era bien; y que porque
él tenía que rezar y hacer cierto sacrificio en recompensa del gran Tatacul,
que quiere decir pecado, que había hecho en dejarnos subir en su gran CU,
y ser causa de que nos dejase ver a sus dioses, y del deshonor que les hicimos
en decir mal de ellos, que antes que se fuese lo había d rezar y adorar. Y
Cortés le dijo: "Pues que así es, perdone, señor" ...
Fuera de estas dos notables fuentes relativas a Tenochtitlan, y las cuales
como indicábamos son las más valiosas, sólo tenemos acerca de ella otra
cuya importancia es menor, la procedente del que Clavijero llama El Conquistador nónlmo, el cual unos identifican con Francisco de Terrazas y otros
con Alonso de Ulloa. Su relación publicada por vez primera por Gianbattista
Ramusio en 1556 es bastante escueta, aun en el trozo que dedica a la ciudad.

403

�En él se percibe un conjunto de ideas europeas que atajan su entusiasmo. No
es la suya una impresi6n libr , espontánea provocada por la extraña ciudad
que le moviera a descubrir su grandeza y sus peculiaridades tanto materiales como humana . Algunas menciones recuerdan ciertos trozos de Cortés y
de Bernal, pero sin superarlos, sin aportar nada nuevo. Los valores tradicionales europeos, su apego a las cosas a las que estaba acostumbrado pesan
exageradamente en su narración, así su visión de la ciudad resulta una visión
incompleta, frustrada. Creo que podríamos decir también que su visj6n es
una visión mestiza, por cuanto mezcla elementos, en una forma más patente
y exagerada que los autores antes citados, del mundo europeo y del indígena.
E to nos lleva a pensar que él tal vez no conoció a fondo la ciudad indígena, y por tanto no pudo apreciarla suficientemente, quedándose tan s61o
con algunos aspectos circunstanciales poco valiosos. Puede ser que él haya
llegado cuando la toma de la ciudad se consumaba o cuando ya había caído.
Por otra parte, la suya es la primera descripción de la ciudad colonial que
comenzaba a edificarse y antecede a la hecha por Francisco Cervantes de
Salazar.
presenta así el testimonio del Conquistador Anónimo, la última
descripción de la ciudad indígena y la primera de la ciudad española. Un
trozo de ella puede convencernos de esto, veámoslo:
"Había y hay todavía en esta ciudad muy hermosas y muy buenas casas de
señores, tan grandes y con tantas estancias, aposentos y jardines arriba y
abajo que era cosa maravillosa de ver. Yo entré más de cuatro veces en una
casa del señor principal, sin más fin que el de verla, y siempre andaba yo
tanto que me cansaba, de modo que nunca llegué a verla toda. Era costumbre que a la entrada de todas la casas de los señores hubiese grandísimas
sala y estancias alrededor de un gran patio; pero allí habla una sala tan
grande, que cabían en ella con toda comodidad más de tres mil personas. Y
era tanta su extensión, que en el piso de arriba había un terrado donde treinta
hombres a caballo pudieran correr cañas como en una plaza.
'Esta gran ciudad de Temistitán es algo más larga que ancha, y en el
medio de e11a, donde estaban la mezquita mayor y las casas del señor (Montezuma) , se edificó el barrio y fortaleza de los Españoles también ordenado
y de tan hermosas plazas y calles como cualquiera otra ciudad del mundo.
Las calles son anchas y extensas, formadas con hermosas y magnificas casas
de mezcla y ladrillo, todas de la misma altura, salvo algunas que tienen torres; y por esta igualdad parecen mucho mejor que las demás. Se cuentan
en este barrio o ciudadela de los españoles más de cuatrocientas casas principales, que mnguna ciudad de E paña las tiene por tan gran trecho mejores
ni más grandes; y todas son casas fuertes, por ser labradas de cal y canto
Hay dos grandes plazas, y la principal tiene muy lindos portales todos alrt&gt;dedor; se ha hecho una iglesia mayor en la plaza grande y e muy buena. Hay

404

convento
de San Francisco, que es edificio ba tante herrnoso, y o t ro d e santo
.
Dommg~ una de las má grandes, sólidas y buenas fábricas que pueda haber
en Espana. ~n estos monasterios viven frailes de ajustada vida, grandes letrad_os _Y predicadores; hay un buen hospital y otras ermitas. Las casas de
los_ md10s quedan alrededor de este castillo, cuartel o ciudadda de los Es~ru~oles, de modo que están cercados por todas partes. En el barrio de los
md1os hay más de treinta iglesias donde los naturales vecinos de la ciudad
º!en misa Y son instruidos en las cosas de nuestra santa fe. La gente de esta
cm~ad ~ su comarca es muy hábil para cualquiera cosa, y la de más ingema e mdu_st~ia que existe en el mundo. Hay entre ellos maestros de toda
suerte de oÍlClos, y para hacer cualquiera cosa no necesitan más que verla
hacer
· una
¡ vez •a otra. No hay gente entre todas las del mundo, que menos
estun~ as muJeres, pues no les comunicarían nunca lo que hacen, aunque
conocieran que de ello les había de resultar ventaja. Tienen muchas mujeres
como los Moros; pero una es la principal y la amaj y 1os hijos que tienen de
ésta heredan lo que ellos poseen ... "
~atur~lmente que después de haber citado a Cervantes de Sala.zar resul .
tana .obligado
que hablásemos de él mas el hecho de que el mayor y meJor
·
.
esp ciahs~a acerca de este autor, don Edmundo O'Gorman haya dedicado
un t_rabaJo entero a ese cronista, nos exime de hacerlo. Por ello ¡0 dejamos
consignado en este punto y pasamos delante.
Hombre a quien la Ciudad de México debe mucho fue Enrico Martínez
ilamenco a cuya m~oria se _dedicó una calle y se erigió un monumento jun:
to a _Cate~ral. ~ru:1c~ Martinez quien ademá de ser cosmógrafo, agrimcnso~ mgemero h1drauhco, fue también historiador, en su Reportorio de los
Tiempos que es una especie de efemérides llena de erudición en la cual
la a trología, la geografía y aun los embriones de la g opolíti~a se dan la
mano, va a ocuparse ya no en describir la ciudad a cuyos problemas tuvo que
cnfre~tarsc con gran ingenio y sapiencia, sino de los hombres que habitaban
esa &lt;:udad. H:arto debió haber estado don Enrique de inundaciones, excavaoones, túneles de desagüe y trabajos continuos de miles de indios que
trataban de hacer más tolerable esta ciudad, para todavía hablar de' ella
~or ello p:efirió ~ferirse ~ejor a los ingenios de sus habitantes cuyas ncce~
sidades ma materiales terua que satisfacer haciendo el desagüe.

Así en el cap~tulo ~III de su Reporlorio escrito hacia 1560, va a ocuparse de la capacidad mtelectual de los mexicanos. Enrico Martínez retoma
la ~e~en a de los americanos, en oncreto del índí ena, hecha por los teólogos
Y Ju~istas, para exaltar las cualidades y virtudes del mestizo y del criollo.
Adelantase así a igüenza y Góngora y más oncretamente a Bennúdez de
Castro Y a Eguiara y Eguren, al dejar bien sentadas las cualidades de los
405

�mexicanos.
u argumentaci6n apoyada en la clá kas aut ridades, va a
contribuir a formar un sentimirnto d seguridad y aun de superioridad en
lo criollos, frente a la arro ancia de los peninsulares. 10 cabe duda por
otra parte qu la obra &lt;le Marth1ez o Martin como era su apellido en lengua flamenca. contiene algunas aprecia iones no muy po itivas respecto a
M'xic . Algunas i&lt;leas hay muy europeas que olapan la superioridad europea frente a una supuesta inf rioridad de América.
Veamos en guida un fragm nlo d u obra para conocer su procedimiento
e ideas:
' Parecer es de algunos filósofos que de las persona de una nación sem •
jante en edad y complexión sean generalmente más sabios, aquellos que son
criados o habitan en regiones y tierras más calientes que fría , porque así
como la frialdad entorpec y amortigua las potencia sensitiva del cerebro,
así el calor las activa y de pi rta. Y to paree qu confirma ristóteles en
la entencia quince del libro catorce de us Problemas donde di e que lo que
viven en tierras frías, por razón de la frialdad del lugar, se hacen de int nso
calor interior, mayor que el que por naturaleza tienen el cual, encerrado en
las partes interiores del cuerpo, echa al cerebro humo y apores gru s que
le ofuscan e impiden las acciones del entendimiento, por disponer mal lo
órganos de que
aprovecha para su operaciones; y así esos tales generalmente se crían robustos y fuertes en la virtudes corporales porque comen
y digieren bien y es cosa cierta que mientras hubiere mucho calor en el estómago. J falta al cerebro el temperamento necesario al bueno claro entendimiento, y así se ve por o.-periencia que má prudencia se halla generalmente en 1 viejo que en Jo mozos· porque como tienen poco calor en el
estómago, uben también pocos vapores al cerebro a humed crle y perturbar el entendimiento. Y et mismo ucede, según el filósofo, a los qu se
rían y habitan en tierras moderadamente calientes, pues como el temperamento de ·ta 'u
España sea más caliente que frío, ígu
r acomodado para producir buenos ingenio . Y esto es cuanto al temperamento de
la regi6n, a lo cual se junta r el signo del ascen&lt;lente d
te rein
altación del planeta farte, que tiene , neral dominio sobre la ente d E ·

"ª

paña'.
"También los alimentos en e ta u
España son de m nor su tcnto y
más fáciles de digerir que en Europa, que como ahondan poco las raic de
la plantas y mieses n esta tierra! participan los fruto y bastim ntos menos
de la sustancia ter tre, según se dijo en el capítulo décimo de este tratado.
n pues ( sc(Tún parecer m ~dico) 1 alim ntos leves y de poca gra muy

"ª

acomodados al bu n ingenio y lo que menos perturban el entendimiento,
pero por la misma razón a ,udan poco a las fu rzas corporal s.
"De aquí vi ne qu lo que vi nen de España y de otros reinos de Europa

406

a stas partes reciban algunas mudanzas
'n el t mperamcnto e influen ia
celest &lt;le este lima y e ún la calidad de los nuevo alimentos crían nueva
sangre, y la nueva sangre produce nuevo humor, y el nuevo humor nueva
h_abilidad y condi i6n .. Y iendo la causas de todo sto según quedó refe.
ndo, favorable y apropiado para producir bueno entendimi nto e tá claro
que se a ~\'ar~ 1 ingenio a la ~rsona que g07,aren de llas, ~ í se ve
por ex11encnC1a qu en est reino la buena habilid d fora tera se mejoran y la no tale se reparan.
. "Ayuda _tambi~n a esto la rique?.a abundancia y f rtiliclad de e te reino.
Bien notorio es a todos lo que han estado en España , en otras provinias de Europa, ]a cstrecheza que en algunas part de ellas hay y cuánto
trabaja la
nte, en especial lo pobres, sólo para poder su tentarse; en lo
cual pon n u principal uidado, como en cosa forzo a y necesaria. También
es cosa sabida que la nec idad y pobreza no sólo desanima a lo hombres
Y animal , mas también las plantas se marchitan y entristecen faltándoles
lo nec_e ari~. Di o pues, que aunqu la gente común en otras partes tenga
buen ingenio )' natw·al, no todos pueden cultivarlo, ni aplicarse a cosas curio as y d entendimiento porque la nece idad de las forzosas se lo impide;
por lo cual al hombre qu s hábil y pobre le pintan la una mano con alas
l~van~das _Y en la otra una grave pesa significando con esto que aunque
tiene mgento para poder ubir, el peso de la pobreza se Jo impide. ucede,
pu~s, que la mayor parte de la gent que viene a estas part s los trae la nee idad Y pobreza, Y como te reino ha ido, y por la merced de Dios es
todavía al prcsent , rico, {'rtil y abundante, lo que vienen a él y se quieren
recoger y aplicar a virtud se sustentan honestamente con moderada solicitud
de suerte que aliviado del peso de la pobreza, cobran brío y levantan el en~
tendimieuto, reparando en muchas cosas que de ante no solían, y no s6lo
se acomodan al ~enguaje político que en este reino se usa, mas también
mues~':111 ~ ab10 y prud ntes en las co s de importancia, en pecial en
adqwnr hacienda, y alguno con la abundan ia y 1iqueza, demás de hacerse
ro;t sano elocuente , r nu van olvidadas honras y preeminencias; porque
a ~ como la sangre alimenta el cu rpo y ale a los sentidos, a í la hacienda
alimenta la honra y hace levantar 1 pensamient a quien la posee" ...
Y más adelante observando inteligentemente la situaci6n de la ciudad describe sus peligros futuro :
'
"Bien sabido es de todos que antes que los pañol s vi.ni •n a e ta tierra
los naturales de lla no t nlan aballos ni ganado; tampoco se araba la
ti~rra )' la cuest
lad ras eran poco cultivadas; porque lo indio , según
dicen, labraban sus em nt ra r milpas en tierra llana y junto a us casas,
con lo cual el a a que llovía ; la vcrtient de la sierras, como taba la
tierra dura y apretada d endían menos turbias que ahora en estos tiem-

407

�pos. Mas después que este reino está poblado de cristianos, como la tierra se
ara por muchas partes y la huella de continuo el ganado y los caballos, es
causa de estar movida y de que los aguaceros que vienen a parar a los llanos
vengan envueltos con mucha lama y tierra la cual se asienta en las partes
más bajas, las cuales con esto van creciendo y subiendo poco a poco hasta
que vienen a emparejar con las demás tierras circundantes. Refieren las historia· que cuando los cristianos vinieron a México llegaba la laguna de ella
por la parte norte, hasta el cerro de Tenayuca, y por la banda del sur hasta
el pueblo de San Mateo, y aJ occidente se extendía por todos los llanos entre
Chapultepec y Tlalnepantla. Al presente vemos en algunas de la referidas
partes (que conocidamente fue laguna) buenas heredades y labores, de donde se puede conjeturar que si en los pocos años que han pasado desde que
los altos y contornos de la laguna se aran y labran, han los aguaceros traído
tanta tierra a los llanos como queda referido y vemos, y han descamado algunas tierras de los altos, de modo que está ahora en ella descubierto el
tepetate, se puede presumir que por discurso de tiempo se alzará el suelo de
la laguna y la tierra en el contorno de la ciudad de México de tal manera
que venga a emparejar con la ciudad, y aún sobrepujarla; respecto de que
también el sitio de la ciudad ( como lo más de ello es tierra movediza y salitrosa) se consume y baja con La humedad y peso de los edilicios. Digo pues,.
fundando mi parecer sobre las referidas razones, que la laguna de México
y Tex:coco no menguan, pues siempre entran en ella las aguas que solían entrar, sino que el suelo y la tierra a la redonda de ella crece haciendo que
se estreche y levante el vaso de ella, y podría set por dis ursa de tiempo
llegar a tanto, que la ciudad recibiese detrimento de ello" ...
Magnífica y casi podríamos decir grandiosa descripción de la Ciudad de
México, de la antigua, de la azteca, 'S la d Francisco López de Gómara, el
Capellán de don Hcrnando Cortés.
o es la suya una visión de la realidad
que nunca vio, ni pudo gozar ni sufrir, sino una descripción hecha sin el contacto auténtico. Si Corté$ le proporcionó, a más de la descripción escrita por
él mismo, una información más amplia que complementó con informes llevados por testigos de su hallazgo y conquista. esto no borra de la narración
de López de Gómara su pecado de inautenticidad. Cierto es que es bellísima
y muy completa, que algunos datos olvidados por el Conquistador en su original descripción aparecen aquí, mas en ella pese a su forma perfecta no se
dan ni la frescura, ni la sinceridad que encontramos en las de Cortés y Bcrnal

Díaz.
Aún cuando es posterior pues corresponde )'a al siglo XVII, podríamos
citar aquí a Antonio de Salís, el Cronista Palaciego quien a base de las relaciones anteriores nos deja fascinante pintura de la ciudad. En una prosa
nea, esculpida a perfección, Sofu escribió una de las descripciones más per-

408

íectas de la metrópoli azteca. Un pequeño trozo, aquél que se refiere a la
plaza mayor y más en concreto al tenebroso zompantli, bastará para comprobar lo dicho:
"Su primera mansión era una gran plaza en cuadro con su muralla de sillería, labrada por la parte de afuera con relieves de culebras encadenadas
que daban horror al pórtico, y estaban allí con alguna propiedad. Poco antes de llegar a la puerta principal estaba un humilladero no menos horr-0roso: era de piedra, con treinta gradas de lo mismo que subían a lo alto, donde
había un género de azotea prolongada y fijos en ella muchos troncos de
crecidos árboles puestos c.n hilera: tenían estos sus taladros iguales a poca
distancia, y por ellos pasaban de un árbol a otro, diferentes varas ensartando cada una por las sienes algunas calaveras de hombres sacrificados, cuyo
número ( que no se puede referir sin escándalo) tenían siempre cabal los
ministros del templo, renovando las que padedan algún destrozo con el tiempo: lastimoso trofeo en que manifestaba su rencor el enemigo del hombre, y
aquellos bárbaros le tenían a la vista sin aJgún remordimiento de la naturaleza, hecha devoción la inhumanidad, y desaprovechada en la costumbre de
lo ojos, la memoria de la muerte" ...

A fines del siglo XVI y principios del XVU encontramos otras interesantes descripciones. La. primera es la que nos dejó en su lírica barroca, la cual
inicia un gran ciclo en nuestras letras, Bernardo de Balbuena. Su Grandeza
Mexicana por todos conocida y uno de cuyos especialistas y eguidor más
distinguido es don Salvador Novo, es el canto primero y más insigne a la
ciudad.
Contemporáneo a Balbucna quien alaba el esplendor novohispano y quien
encuentra en los aportes europeos transformados en estas tierras los elementos de valor que posibilitan la grandeza que elogia, tenemos a un descendiente de los antiguos señores de Chalco Amaquemecan, don Domingo Anton Muñan himalpahin Cuauhtlehuanitzin. Más conocido por uno de sus
apellidos, por Chimalpahin este indígena que &amp;e refugia cabe la furnita de
San Antón, en las orillas de la calzada de Ixtapalapa -hoy infame y peligrosísimo viaducto- contempla callada y resignadamente la destrucción de la
indiana ciudad y suíre en su espíritu sensible, la dura servidumbre por la
que tienen que pasar sus hermanos de sangre para edificar la nueva capital
con templos suntuosos. palacios magnüicos y gigantescas obras públicas que
caen como siempre, sobre los hombros de los más débiles. La visión de Ch.imalpahin, ya lo he dicho en otras ocasiones, continúa la visión del vencido,
mas no por la guerra que fue rápida sino de la colonización, de un cambio
de valores, de instituciones, de maneras de ser, lo cual realizase lenta y penosamente.
En pleno siglo XVII, cuatro testimonios nos hablan del crecimiento de Ja

409

�ciudad. Los cuatro son obra de extranjeros: un inglé o mejor dicho dos,
un español y un italiano. En sus escritos revélase claramente su formación,
mentaJidad e intereses. La circunstancia que hizo posible su obra se muestra en toda ella, y así la pintura de la met.r6poli novohispana resulta condicionada por sus muy variados intereses.
La primera es la del religioso renegado Tomás Gage quien destinado a
las misiones ele Filipinas quedase en América varios años, habiendo podido
conocer a perfección México y GuatemaJa. Gage, lleno de ingenio e ironía,
retrata cuanto ve. Desconsidera a América, a la cua1 siente en todo inferior
a Europa. Sus opiniones respecto a la naturaleza de estas tierras y sus productos son reveladoras de esa tendencia, si no veámo lo en el siguiente párrafo en el que narra su permanencia en el Convento de San Joaquín y las
comodidades que en él gozaba:
"Gozábamos de estas delicia fuera de la casa, mientras en lo interior nos
regalaban con toda clase de pescados y iandas, causándonos maravilla la
abundancia de los dulces, y sobre todo de conservas de que habían hecho
acopio para nosotros. Durante el tiempo de nuestra permanencia, nos llevaban a cada uno todos los lunes por la ma!Íana, media docena de cajas
de cadoñate o carne de membrillo, mermelada, jalea y frutas en almíbar por
no hacer mención de los bizcochos, para que fortaleciéramos nuestros estómagos tomando un tente en pie por la mañana, y lo restante del dia. Y a
decir verdadJ bien lo habíamos menester, porque sentíamos que nuestros uerpos desfallecían, si pasábamos mucho rato sin comer alguna friolera.
"En España y en las demás partes de Europa basta hacer el almuerz:o, la
comida y la cena toda las veinticuatro horas; pero en México y otros muchos parajes de América, observamos que dos o tres horas después de haber
hecho una comida, en la cual nos habían servido tres o cuatro platos de carnero, vaca, ternera, cabrito, pavos y otras aves y animales de caza, no podíamos estar de debilidad de estómago y casi nos caíamos de desmayo, de
modo que nos veíamos precisados a confortarnos y reponemos con una jícara de chocolat , un poco de conserva o algunos bizcochos, para lo cual nos
daban tanta cantidad.
"Parecíame todo muy extraño, y con tanto más motivo cuanto que, excepto la vaca, las demás viandas tenían trazas de ser gordas y suculentas como
las de Europa. Consulté mis dudas con un médico, el cual me respondió:
Que, si bien las carnes que comíamos ofrecían a la vi ta el hermoso color y
gordura de las de España, no obstante estaban muy lejos de ser tan propias
para el nutrimiento como las de allende la mar, a causa de la sequedad
de los pastos y de la falta de cambio de temperatura de las estacione , no
medrando la yerba como en Europa, y marchitándose muy pronto. Añadió
a esas razones: que el clima de aquella región tenía la calidad de producir

410

cosas buenas en la apariencia, pero de poca substancia para alimentar; que
lo mismo que con las viandas que comíamos, sucedía con todas las frutas,
que son tan hermosas a la vista y tan gratas al paladar, pero de ninguna virtud nutritiva por dentro; y que no hay ninguna de cuantas veíamos, por
gruesa que Íllera, la cual pudiese dar la mitad de la sustancia que contiene
una camuesa de España o una manzana de las más pequefias de Inglaterra.
"Como hay engaño en la apariencia exterior de las carn y de las frutas,
así se halla entre las gentes nacidas y criadas en aquel paí , las cuales muestran un exterior hermoso por fuera, mas por dentro están llenas de disimulo
y falsedad.
"Muchas veces he oído a los españoles que la reina Isabel de Inglaterra respondió a unos que le presentaron varias frutas de América: 'Menester es que en
el país donde se crían estas frutas, las mujeres sean mudables y los hombres
embusteros" ...
Si bien su descripción de las ciudades, particularmente de la de México
es importante, lo más valioso en Gage es la pintura de sus habitantes, sus
costumbres, sus formas de ser que critica y zahiere. Religioso pero no demasiado ortodoxo, censura costumbres ajenas a la bruma y a la hipocresía
sajonas. Asombrado por un mundo de color, de mezclas, de contrastes, buena parte de lo que ve le parece malo, negativo. Acierta en sus ataques, es
\'Crdad, mas e:n ocasiones es lo e..'Ctraño que no entiende lo que provoca su
punzante comentario.
Pequeños e1emplos harán patente su espíritu observador. Uno de ellos se
refiere al sentido de la honra de los conqui tadores el cual coloca en estas
tierras los comentarios a idénticos sentimientos de los peninsulares. Dice
así:
' 1Como se reediíic6 la ciudad, había ya gran diferencia entre un conquistador y un simple habitante de México. La calidad de conquistador era un
título honorífico que no pertenecía sino a los que habían subyugado el país,
y el rey de España les daba tierras y rentas para ellos y sus herederos; mientras los simples habitantes pagaban todos los años su pecho y contribución
por la casa en que moraban en la ciudad.
"Por ese punto de vanagloria se encuentran a cada paso en toda la América gentes que se dan por hidalgos entre los españoles, pretendiendo todos
en el día qu~ vienen por línea recta de alguno de los conquistadores, aunque sean más pobres que Job. '¿ D6nde está la hacienda de vuestra merced?'
preguntaron a. uno de esos caballeros andantes que iniectan el país. 'La fortuna se la ha llevado; pero toda la adversidad del mundo no podrá llevarte
una brizna de mi honra ni de mi nobleza'. Tal es la respue ta de todos ellos,
cuando la vista del extranjero se queda clavada en los andrajos que tan mal
cuadran a tanta soberbia'.

411

�"Se ven remendones y hasta trajineros que van a ganar su vida con media docena de mulas por los caminos, los cuales se dan por descendientes
de Mendoza o de Guzmán y basta para que juren que on de la familia
de lo duques de Medinasidonia o los marqueses de Astorga. Sus abuelo
pasaron los mares para conquistar la América, y han dado provincias enteras
y reinos dilatados a la corona de España; pero la mudable fortuna les ha
vuelto la espalda, y ahora se en obligados a esconder, por modestia y respeto a su ilustre sangre, algunos deslices de los gregüescos con una capa harto
lampiña" ...
El otro se refiere a las mujeres, tema que es una constante en toda la
obra de Gage.
o sabemos si de estas mujeres am ricanas: españolas, mestizas o mulatas tenía particular ap tencia el fraile, la cual no pudo satisfacer y por eso se refiere casi siempre mal de ellas. Hay en sus ataques cierto
tufillo de predicador ejemplificante mezclado con un inconterúdo deseo de
gozarla . Así, después de haber afirmado que en México hay cuatro cosas
hermosas que son : "las mujeres, los vestidos, los caballos y las calles", pasa
a hablar de las damas.
"A lo que se dice de la linde-¿a de las mujeres, puede añadirse que gozan
de tanta libertad y gustan del juego con tanta pasión, que hay entre ellas
quien no tiene bastante con todo un día y su noche para acabar una manecilla de primera cuando la ha comenzado. Y llega su afición hasta el pu~to
de convidar a los hombres públicamente a que entren a sus casas para JUgar. Un día que me paseaba yo por una calle, con o~o _religioso que habí_a
ido conmigo a la América, e taba a la ventana una scnonta de grande nacimiento, la cual, conociendo que éramos chapetones (nombre que dan a los
recién llegados de España el primer año), nos llamó y entabló con~rsación con nosotros. Después de habernos hecho algunas preguntas muy ligeras
sobre España nos dijo ·i no queríamos entrar, y jugaríamos una manecilla
de primera".
"Los hombres y las mujeres ga tan extraordinariamente en vestir y su ·
ropas son por lo común de seda, no sirviéndose de paño, ni de camelote ni
de telas semejantes''.
"Las piedras pr~ciosas y las perlas están allí tan en uso y tienen _en eso
tanta vanidad, que nada hay más de sobra que ver c01·dones y heb11las de
diamantes en los sombreros de las señoras, y cintillos de perlas en los de los
menestrales y gente de oficio".
"Hasta las negras y las esclavas tienen sus joyas, y no hay una que salga
sin su collar y brazaletes o pulseras de perlas, y sus pendientes con alguna
piedra preciosa".
"El vestido y atavío de las negras y mulatas es tan lascivo, y sus ademanes

412

y donaire tan embelesadores, que hay muchos españoles, a(m entre los de la
primera clase., que por ellas dejan a sus mujeres'.
"Llevan de ordinario una saya de seda o de indiana finísima recamada
de randas de oro y plata, con un moño de cinta de color subido con sus
flecos de oro, y con caídas que les bajan por detrás y por delante hasta el
ribete de la basquiña.

"Sus camisolas son como justillos, tienen sus faldetas, pero no mangas,
y se les atan con lazos de oro y plata".
"Las de mayor nombra.día usan ceñidores de oro, bordados de perlas y
piedras preciosas".
"Las mangas son de rico lienzo de Holanda o de la China, muy anchas&gt;
abiertas por la extremidad, con bordados; unas de seda de colores y otras
de seda, oro y plata, largas hasta el uelo' .
"El tocado de sus cabellos, o más bien de sus guedejas, es una escofieta
de infinitas labores, y sobre la escofieta se ponen una redecilla de seda; atada
con una hermosa cinta de oro, de plata o de seda; más en la frente, y en
la cual se leen algunas letras bordadas que dicen versos o cualquiera pen~
samiento de amor'.
"Cúbrense el pecho con una pañoleta muy fina que se prenden en lo alto
del cuello a guisa de rebocillo, y cuando salen de casa añaden a su atavío
una mantilla de linón o cambrai, orlada de una randa muy ancha o de encajes; algunas llevan en los hombros, otras en la cabeza· pero todas cuidan
de que no les pase de la cintura y les impida lucir el talle y la cadera.
"Hay varias majas que se echan la mantilla al hombro, pasándose una
punta por el brazo derecho y tirándose la otra al hombro izquierdo, para
tener libres las mangas y andar con mejor garbo; pero se encuentran otras
en la calle, que en Jugar de mantilla, se sirven de una rica saya de seda
de la cual se echan parte al hombro izquierdo, y parte sostienen con la mano derecha, teniendo más trazas de jayanes atolondrados que de muchachas
honradas".
"Sus zapatos son muy altos, y con mu has suelas guarnecidas por fuera
de un borde de plata, clavado con tachuelitas del mismo metal que tienen
la cabeza muy ancha',.
"La mayor parte de esas mozas son esclavas, o lo han sido ante , y el
amor les ha dado la libertad para encadenar las almas y sujetarlas al yugo
del pecado y del demonio" ...
Antonio Vázquez de Espinosa, nacido en Jerez de la Frontera en el siglo
XVI, carmelita de profesión y muerto en Sevilla en 1630, fue eminente teólogo y predicador. Vázquez de Espinosa no creyó que el cultivo de la mística fuera incompatible con los viajes y así, como misionero pasó a México
Y al Perú· recorrió buena parte de sus tierras y reunió rica información, la
413

�cual rubricó con el título de Compendio )' Descripci6n . de __las Indias . Occidentales. En tal Compendio nos dej6 una valiosa descnpoon de la ciudad,
bien organizada, sobria en sus aspectos generales, pero abundo~a ~uand~ describe, como buen religioso, las iglesias y conventos de esta ms1gne ciudad
que eran innumerables.
. .
.
Sus cualidades de teólogo especializado en problemas de conc1e_nc1a umdas
a su fina curiosidad, le hacen perciba con gran niti~ez y dehca~eza, aspectos muy peculiares de la por entonces mejor y más importante cmdad de
las Indias.
.
Una pequeña parte de su pintura en la que se trasluce su capacidad narrativa es la siguiente:
"La ciudad es de las mejores y mayores del mundo, de_ excelente temple,
donde no hace frio ni calor, de maravilloso cielo y sanos rures. que con estar
fundada sobre la laguna es muy sana. Por las causas refend~s y serlo ~a
región coge sitio de una muy populosa ciudad; tendrá de c1rcunf renc1a
más
dos leguas, todas ]as casas de muy buena fábrica, labrada~ d: _una
piedra finísima colorada, y peregrina en el mundo, de _q~e hay nqms1mns
minas junto a ta laguna, la cual es dócil de labrar y tan l_1viana q~e una l~sa
grande O pequeña nada sobre el agua sin hundirse, como vide por vtSta de OJOS
cuando estuve en aquella ciudad el año de 612".
"Las calles son muy derechas, anchas y desenfadadas, que juntamente con la
buena casería parecen bien; es muy abastecida, abundante, barata y regalada.
Por tas calles hay anchas y hondas acequias de agua de la laguna Y puentes
por donde pasan de una parte a otra.
"Para el abasto de la ciudad entran de toda la tierra cada día por la lagu~
más de mil canoas cargadas de bastimentas, de pan, carne, pescado, caza, lena,
yerba que llaman zacate )' lo demás ~ecesa;io, y por tierra todos los ~tas _má~
de 3,000 mulas cargadas de trigo, maiz, azucar y otras cosas a las alhond1gas/
con que viene a ser uno de los lugares más abundantes y regalados del mu~d~ .
"La ciudad tendrá más de 15,000 vecinos españoles y más de 80,000 m~10s
vecinos que viven dentro de la ciudad y en el barrio o ciudad de Santiago
Tlaltelul O y en los demás arrabales o chinam~as. Sin_ los cuales hay más
de 50,000 negros y mulatos esclavos de los espa~oles y libres con que la habitación de ta ciudad es muy grande y extendida. Es de m~cha contrata.• as1• por Ja grosedad de la tierra y ser Corte de aquellos. remos
como por
c1on
• •
l
la grande correspondencia que tiene con España, Pirú Ph.tbpmas y con as
provincias de Guatemala y su tierra Yucatán, Tabasco y todo el remo de la

de

Nueva Galicia y Vizcaya.
.
"Hay de ordinario en ella cuatro ferias (mercados) con grande canbdad
de mercadería de sedas, paños y todo cuanto se puede hallar en las más
abastecidas a:1 mundo, que son en S. Juan, domingo, lunes y martes; en

414

Santiago las hay todos los días; en ta. Mana la Redonda, en la plaza mayor,
en la ~e la Modorra y en S. ~ipólito miércoles y jueves y en Tomatlán que
es haoa la albarrada, hay fena de comida todos lo días.
"Sin lo cual hay muchas y gruesas tiendas de mercaderes, oficiales de t0dos oficios, españoles e indios que con primor los usan y ejercitan; de suert
que. con la abundancia que hay de todo, no se carece de cosa en esta famosa
ciudad. Tiene muy buena iglesia Catedral, que hizo el cristianísimo Marqués
del Valle D. Femando Cortés luego que conquistó aquel reino y gan6 la ciudad. Puso por bases de los pilares unos ídolos de piedra de los gentiles.
• Como la ciudad de México ha ido en tan grande aumento y opulencia.
se ha fabricado otra iglesia catedral, que aún no está acabada, que puede
competir en grandeza y riqueza con las mejores de toda la cristiandad· tiene
otras iglesias parroquiales como son Sta. Catarina mártir, la Veracruz
Antón Y otras iglesias donde se administran los santos sacramento a los fieles" ...
~I añ~rado Cronista de sta ciudad Arternio de Valle Arizp , entre los
testunomos que recogió para su libro La ciudad de México a través de sus
cronistas, figura el de Waffer quien visitó esta ciudad en el siglo XVII hacia 1678. Este saj6n no taba dotado del espíritu analítico y punz6n de
Gage. ni tampoco hizo crítica social. Minuciosa es su d ripción, que nos
deja detalles de la ciudad que no encontramos con ignados en ninguna otra
fuente, y los cuales posibilitan una mejor reconstrucción. Por otra parte sus
inclinaciones oscilan del lado de la oligarquía que le abri6 sus puertas y a la
que menciona con entusiasmo.

S.

Y ya para terminar, pues estoy seguro ha fatigado este largo viaje de dos
siglos por esta ciudad, más largo que los que suelen organizar diversos institutos culturales para los turistas nacionales, mencionaré el famoso Gemelli
Carreri, autor d 11 Giro del Mondo en 1 que narra sus excursiones por Persia, Turquía y también México. Gemelli estuvo en esta ciudad en el siglo
XVII cuando vivía en ella el insigne Carlos de Sigüenza y G6ngora, quien
conversó con él habiéndole proporcionado sesuda información y obsequiándole algunos mapas y estampas.

Gemelli nos regaló con una especie de diario en el que anota cuanto el
importante advierte. MuC'hos de los días consagrados a Mé.xico como se revela en su diario, los pas6 visitando iglesias, conventos y ob ervando c6mo
se desarrollaban determinadas solemnidades religiosas, las cuales narra con
cierto donaire. Adviértese en sus textos una afición popularista y una delectación por lo pintoresco y colorido. A Gemelli le impresionan como a todos
los viajeros, los abundantes templos y monasterios y la forma de vida que
en ellos imperaba, principalmente el hecho de que las religio as fuesen tantas Y que las reglas a que estaban sujeta les permitiesen vivir mundanamente rod atlas de una servidumbre numerosa y co tosa. Sus impresiones
415

�las ofrece desnuda , casi sin comentarios y sólo de vez en vez
temar su opinión cáustica.

atreve a ex-

Uno de los relatos mejores es el que describe el descuartizamiento de unos
criminales, las procesion de la Semana Santa y el paseo del Canal de la
Viga, al cual llama el Posilipo de México. aboreémo lo para terminar esta
exposición :
"El )une, día 25 por ser fiesta de la Anunciación de la 1rgen, fui a
oír la misa cantada y el sermón al convento de la Encamación, y oí cantar
a las monjas bastante bien. Son éstas cerca de cien y tienen más de trescientas criadas. En la iglesia hay s.iet altares pequeiios: el convento es muy
amplio. Después de comer, pasando por San Francisco el ande encontré
reunida allí. casi la mitad de la plebe, a fin de ver las exequias de tres ajusticiados que un . mes antes por enormes delitos, habían sido hechos cuarto
y estaban e&gt;..-puestos en lugares públicos para terror de otros delincuentes.
Los religiosos de San Juan de Dios pi.dieron esos cuartos a la audiencia del
crimen, la cual los concedió, como ordinariamente lo hace. Puesto luego
en la camilla de los Desamparado , que está en un convento, solicitaron limosna dichos religiosos para elcbrar misa y sepultarlos. Los ll varon después, según costumbre, al monasterio de San Francisco, en donde sus frailes
hicieron las exequias y predicaron un buen sermón, y finalmente, volviéndolos por las calles públicas de la ciudad a dicha capilla de los Desamparados,
los sepultaron en ella ...
"El jueves santo, día 4, salieron tres procesiones sucesivamente: la primera fue la de los cofrades de la Trinidad que jban vestidos de color rojo:
son lo mismo que los de la nobilísima archicofradía de igual titulo en ápoles, los cuales, ilustres casi todos por su nacimiento y por su virtud, reciben en su famoso hospital, celebérrimo en toda la Europa, a los peregrinos,
de cualquiera nación qu sean, y a los convalecientes; se ej rcitan n otras
obras de piedad y caridad cristiana, y muchos años atrás hacían igual procesión, con que edificaban grandemente al pueblo. La segunda procesión
fue la de los cofrades de la iglesia de San Gregario de los padres de la Compañía, y la tercera de los cofrades de San Francisco, a la cual llaman procesión de los chinos, porque la sacan los indiano de las Filipinas. Cada
una lleva sus imágenes, gran cantidad de luces y una compañía de hombres
armados, del modo referido antes; iban también algunos a caballo, precedidos de trompetas que tocaban sonatas fúnebres. Llegada la última procesión al palacio real, tuvieron contienda sobre precedencia los chinos con los
cofrades de la Santí una Trinidad, de que resultó que se dieron golpes con
las mazas y cruces, y muchos quedaron heridos.
"Los sepulcros o monumentos que se ponen en México son bonitos y vistosos, pero pobres de luces; todos igi!ales, y cada año se P9nen de un mismo

416

modo. Lo tabernáculos son altos. con columnas, y con labore de estuco dorado, los cuales sir\'en mientras está buena la madera. Fui a verlos en la
noche, . gún se acostumbra allí. En la mañana del viern ,_....,a
d'"' 5
b nena
h
f
ora ui a la casa de D. Felipe de Rivas, pues me había invitado éste a ver
n ella la proce ión del Calvario o de Jerusalén, que ale de San Francisco
el grande, con la insienia del Santo Sepulcro. Cuatro horas antes del medio
día se oyeron tres trompeta de triste sonido. y después se vieron muchos cofrades c?n luces en las manos, entr los cuales iban varios disciplinantes. Pasó
n seguida una compañía de hombres armados algunos d estos a caballo
11
la sentencia, el título de la cruz, las vestiduras y otros símbolos de
la Pas1on; luego otros hombres repre entando al buen ladrón y al malo a
uestro ñor a u Madre Sanú ima, a an Juan y a anta Verónica• después,_ en mulas dos ~ue fingían ser sacerdotes hebreos, y por último, 'otras
~eJantes represen~aoones bastante bien dispuestas. Habiendo vuelto la procestón a an Francisco, se predicó n medio del atrio a la multitud reunida
en él para ver las tres caídas de uestro eñor y los hechos de la Verónica
e.le la Madre Sant!sima y de an Juan que se habían de representar allí, a fin
de moverla a compasión".

van~?

"En la tarde salió la proce ión de los negros e indios, hermanos d la 00 _
f~adía de an~ D?mingo, con muchas personas que se disciplinaban y ha.
caan otras pellltencias. Iban en llas algunas devotas imág nes, una compa~ta -~e hombres armados y el sepulcro de uestro eñor.
esta procesión
s1~10 la. de l~s españoles, llamada del entierro de Cristo: la acompañaban
diez_ Y sei regidore , _qm~ ~n lo e~e&lt;:to por la ciudad, dos alcald y el co":egidor, que hacen 1usllc1a en Mc.XIco en primera instancia, y eran prececlidos por_ s~ 3!guaciles.
~an muchos cabaJJeros de hábito y cofrades, y
tod~ las umgn1as de la Pastón U vadas eo pequeñas ,mas por áng les bien
vestidos de color, ~egro y adornados de joyas. Iban luego diez penitentes,
arrastrando largu1 llllas caudas; la compañía de hombres armados d arma
~lanca )' mu bien vestidos, como en las otras procesiones; y al último la
unagen de u~stro eñor en ~a rica urna de plata, cerrada por cristales,
de la cual habaa heclio donación I obispo de Campeche al monasterio de
anto Domingo. Cerca de la uma iban la Madre antísima y San Juan. y
~etrás_ una infinidad de d votos. En suma, e ta proc ión no cede en magnihcencta a las nuestras europeas" ...
Y aquel párrafo en que nos habla d 1 d saparecido Canal de la Viga dice:

"De,~ués de comer fui a divertirm al canal de Jamaica, que es el Posilipo
~e MeXIco. e pas a allí en canoas o sea barcas, y i se quiere también por
~erra. Va en aquéllas gran número de mú icos y cantores hombres y mujeres, que compiten entre í en manife tar la perfección de su canto. En las
orillas del canal hay algunas pobres casas d indios, y ho terías para tomar

417
l:r.!7

�1
tantales.. ti principalr ingrediente
refrigerantes, esto es: chocolate, ato e y
arado del
de estos dos últiro s manjares e el grano de Indias , (maíz)' p p
modo ue sigue: Hierven el maíz con cal, y despues que ha reposado lo
hace con el cacao. pasan luego la pasta, mezclada con agua,
1 q
mue en como se
'
· t al que
a través de un cedazo, y sale un licor blanco y es~eso seme1an e 11
d 1 almendra. ese licor así que ha hervido un poco, se ama
h
acemos e a
•
'
D
te segundo modo
atole
se bebe mezclado con el chocolate, o so1o. e es
..
' y , car lo beben los golosos Pero sea como fuere, es muy nutntivo y
yd con azu , en las Indias La ~asa que queda, se lava, y de ella se hacen
e uso comun
·
.
d, d l
t ' colos tamales, poniéndoles carne picada, dulce y especies, Y. an ~ es:J.':bor
.
T to éstos como el atole no me pareoeron e
'
lor por enclllla.
an
1 b
que a lo masi bien mi paladar está acostumbrado igualmente a o ueno

TECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE EL MESTIZAJE
E LA FAJA FRONTERIZA
MEXICANA

Y LA TRAN CULTURACIO

W10BERTO JrMÉNEZ MORENO

lo". . .
,
1
1
Estos testimonios a los que habría que agregar otros mas,_ reve an ª. a
.
· ·ento por propios y e&gt;,.1.ranos.
ciudad colonial, tal ' como fue vista
en su crecmu

Seminario de Cultura Mexicana

1. El mestizaje en México
Es CONVENIENTE MENCIONAR rápidamente unos antecedentes pre-hispánicos
para entender cuál era la actitud de los indígenas frente a la mezcla de
grupos antes de la llegada de Jos españoles. En México hay una zona en
la que constantemente se mezclaron los pueblos, mientras que otras regiones
no fueron propicias a esa mezc.la.
Hay que tener presente, además, la existencia de dos Méxicos: el México
de los sedentarios, o sea Mesoamérica -área cultural establecida por el Doctor Paul Kirchhofí-, y el México de los nómadas que llamamos Aridamérica (si bien hay que advertir que la zona del oroeste de México donde están, por ejemplo, Sinaloa y Sonora, no estaba habitada por nómadas, sino
por sedentarios -aunque menos expertos en la técnica agrícola y en otrasy gran parte de éstos correspondería a otra demarcación cultural denominada
por Kirchhoff ' Oasis-América".
La distinción entre sedentarios y nómadas es fundamental para entender
los proceso de mestizaje y transculturación en la época colonial: en el Norte,
los nómadas no tenían nada valioso qué ofrecer desde el punto de vista
cultural, y, al extinguirse, apenas si dejaron alguna huella. Habían de aparecido casi totalmente ya para fines del ViITeinato y entonces quedó prevaleciendo el grupo de ascendencia hispánica, de tal modo que la población
del orte de México es fundamentalmente de ese origen. En cambio, en las
zonas del Centro y del Sur había culturas indígenas muy fuertemente arraigadas, que en parte sobrevivieron, y aun la española se vio profundamente
afectada por la cultura indígena preexistente, y, en consecuencia, las insti-

418

419

�tuciones españolas no fueron m ramente trasplantada a México, smo que
sufri ron la fuerte influencia de estas civilizaciones indígenas.
Debido a esto, las regiones Central y del ur han ~ermanecido. más indígenas que la del Norte de México. Allí donde ~lo~c1eron las antl~as ~lt~s
culturas se siente aún su fuerza y la de la raza md1gena. En c~b10 disminuye la trascendencia racial y cultural de este compo~ente abonge~,
acercarse hacia el orte y ya en el extremo más septentrional del temtono _que
era mexicano hasta 1848 hasta se da el caso de que muchas gentes de origen
hispánico en anta Fe de uevo México -m~y orgullos~s. de s~ ascendencia ibérica- no conciban que hubiesen pro edido de Mex1co, ~o que parezca como si pensaran que sus antepasados hubiesen ll:gado direct~ente
de España caídos del cielo. En realidad, esto se explica por la circunstancia de ~ue uevo México estaba prácticamente ais~ado del resto de ~~ev~
España en la Epoca Colonial, excepto por una especie ~e cordón umbilical•
el camino famoso que iba de 1éxico, a través de Quere~, Zacateca~; Durango y Chihuahua hacia Santa Fe: el ''camino real de Tierra ~dentro . o
había realmente un territorio continuo, ocupado por los espanoles, dur~te
mucho tiempo, sino s6lo hasta más tarde, cu3:°d? _las
de San Felipe
el Real de Chihuahua cobraron importancia a pnnciptos ?el S1glo,XV:III, Y ~sa
comunicación, por lo mismo, ante de esto sólo e porádica,. o mas b1e~, periódica. Así, no es de extrañar que se sintieran como llovidos del cielo. (El

ª!

min:t5

cielo en este caso, era España).
V;y a referirme ahora a ciertos aspectos _del Mestizaj~ en México
a
señalar, primeramente, algo relativo a la actitud que tuvie:o~ ~os coloruzadores frente a los indígenas. Me parece que no se ha i~s1st.1do bast~te
en eÍ condicionamiento religioso de esta actitud. Lo coloruzadores espanoles son gentes de filiación católica y actúan, en lo esencial, como tales. on
t'·t des diferentes la de los colonos ingle es que van a la ueva Inglaterra,
ac1u
E trs arte
y la de los colonos españoles que pueblan la ueva spana Y .~ ª P
de Hispanoamérica. Desde luego, todos sabemos que la actuaaon _de _unos
y otros fue distinta pero no se ha insi tido bastante sobre las n;o~1vac1ones
·
Para ...
religiosas.
uu,~ el colono de ueva Inglaterra era, caractensacamcnte,
b
el puritano, lector asiduo del Viejo Testamento, que actua a ~omo un
israelita conquistando la Tierra de Canaán, y1 tal co~o ~ recomienda _en
el Viejo Testamento, no se debía mezclar el, nuevo israelita, _con eSós mdígenas vistos como canaaneos, a los que era preferible C.'Xtermu;ar. Es~ ~s
ctitud aJ'ena a la del católico que, generalmente, no le1a la Biblia
una a
di .,
1
te sólo oía acetca de ella por la pre caoon, a que se
y que nOrmalmen '
.
r
confinaba, como regla general a la explicación de pasaJeS del Evange 10,
· 'cales • Ahora bien • en el uevo Testamento no dse
en los sermones d omiru
· que separan a unas razas e
enfatizan, en ninguna manera, las diferenoas

!

420

otras, sino que se insiste en que todos los hombres son hermanos, al ser hijos
de Dios. Para mi, esta es una actitud básicamente distinta a la del puritano,
Este colonizador de la Nueva Inglaterra, es lector de la Biblia y conoce muy
bien el Viejo Testamento2 y actúa como un nuevo israelita que no quiere
mezclarse con los demás pueblos. De hecho los judíos asumieron desde
temprano una actitud discriminatoria hacia otros pueblos, de la que luego
fueron víctimas ellos mismos; en cambio, el colonizador de Iberoamérica
es, más bien, un conocedor del Nuevo Testamento y no tiene ese prejuicio
racial, o, por lo menos, no lo tiene tan arraigado ( pues no podemos negar
que existió discriminación racial durante la Epoca Colonial) ; siendo, o
más débil, o, en algunos casos, inexistente e a actitud discriminatoria, se explica que los españoles y portugueses se mezclaran ampliamente con indios
y negros.
Los virreyes, a partir de Don Luis de Velasco el primero pronto empezaron a preocuparse por el uu vo elemento étnico que estaba apareciendo
en México -el mestizo- y las primeras impre iones que acerca de su comportamiento C..'Xternan, no son nada halagadoras. Lo mestizos aparecen como gente tumultuosa, inquieta y los virreyes, sobre todo Don Martín Enciquez, hacia 1570, se preocupan mucho, como ahora, en diversos paises,
por los "rebeldes sin causa". Para este tiempo, también bahía venido ya un
abundante contingente de negros y comenzaba a haber bastantes mulatos que
eran otro motivo de consternación para la autoridad virreinal.
Veamos también algo de lo que sucedía con los me tizos, descendientes
de españoles e india : Se ha in istido en cómo los hijos de estos matrimonios
considerados como ilegítimo eran muchas veces abandonados. Por ello, estos mestizos naturalmente gravitaron más hacia el lado de la madre, que
hacia el lado del padre, puesto que eran educados por aquélla y aun
asumían hacia el padre e pañol -muchas veces desconocido- una actitud
de resentimiento, la misma que -según Octavio Paz- late aún en el máximo
vituperio que emplea el mexicano, cuando e recuerda a alguien que su
madre fue violada. Sin embargo, lo me tizos hacían todo lo posible por
parecerse a lo e pañol y se vestían como ellos procediendo en esto como
los "pochos" de hoy.
La gran disminución de la población indígena que tiene lugar a fines del siglo
XVI se volvió verdaderamente aguda en el XVII - egún el Dr. Borahy produjo la gran depresión demográfica de sa última centllria conforme
al mismo autor. Esa serie de epidemias que hubo en el iglo XVI, qu
acabaron con millones de indios dando como resultado que la cifra de la
población indígena se redujera considerablement , fue la que hizo que el
habitante de origen hispánico, el crioUo, se encontrara en una proporción
menos desventajosa frente al nativo. Quiero decir con e to que, uando lle-

421

�gan los españoles y conquistan a México, son solamente un puñado frente
a millones de indígenas pero, a medida que la pobla i6n indígena es mennada por las pavorosas epidemias de 1545, de 15 76, y tantas otras, entonce
queda tan reducida la poblaci6n aborigen, que ya la proporción de las gentes
de origen español frente a los indígenas, no es tan desventajosa como era
en el principio: los criollos -españoles nacido en Indias- logran entonces
su oportunidad.
Es en el Siglo XVII cuando éstos logran su oportunidad e inician ciertos
movimientos de carácter incipientemente nacionalista, apoyándose, sobre todo,
en el Guadalupanismo, como ha mostrado el Dr. Francisco de la Maza,
y hay, por eso, una corriente nacionalista que tenía como polo catalizador de
este movimiento de reivindkación un tanto indigenista al Guadalupanismo,
en el que se apoya el criollo para enfrentarse al español peninsular. Es
tan fuerte este movimiento que si hay una especie de imperialismo mcxicanista hoy, ese imperialismo asume un cariz ruadalupanista. La imagen
guadalupana fue la primera bandera en manos de Hidalgo y hoy se le proclama "Emperatriz de América".
El mestizo no entra en escena perceptiblemente sino hasta la Guerra de
Independencia, y es entonces cuando, como todos sabemos, aparecen caudillos muy notables como Morelos, o como Guerrero. A gran parte de la
población de origen hispánico le horroriza el comportamiento de mestizos e
indígenas como los que militaban en las huestes de Hidalgo, y por eso predominan los criollos en el ejército realista. Apenas lograda la emancipación,
esos mismos criollos tiemblan ante las huestes surianas de Guerrero y Lobato en 1828, cuando llegan esas insospechadas multitudes de indígenas
-de reacciones imprevisibles- a la ciudad de México. Así vuelve a ocurrirles a los criollos cuando ven a las huestes de Don Juan Alvarez, procedentes del Sur, de ese epicentro de conmociones telúricas en la Historia de México de donde antes brotaron los ejércitos de Morelos y Guerrero, y finalmente así les sucede otra vez a los criollos en los momentos de la Revolución cuando ven aparecer a las huestes surianas de Zapata. Pero la Revolución Mexicana --como todos sabemos- ha cambiado profundarnente la actitud de gran parte de la población con respecto al indígena, al que no se considera ya como lastre. :El mexicano de hoy siente que el indígena es uno de
los factores que han dado a México una fisonomía inconfundible, y México
es precisamente uno de los países más equilibradamente mestizos en el Continente. Los resultados del proceso de Mestizaje y Transculturación están
visibles en la trayectoria de México.

2. La Transculturación en México
Entende~os como Transculturación el proceso del contacto intercultural
y del cambio resultante para cada una de las culturas en confrontación.

_Nos interesan l~s contactos culturales hispanoindígenas y sus resultados lo
mismo que el coteJo cultural mexicano-estadunidense y los suyos.
En otro estudio hemos caracterizado así el encuentro de las culturas bo ·
gen" e hispánica en. el momento en que lucharon Cortés y Cuauht'emoc..ª nCua~?º sobrevmo la Conquista, verdadero choque y fusión de dos mundos -d1J~O~ dos ~ueblos de invencibles guerreros se hallaron frente a frente.
~os mexicas, unpelidos por su fiero espíritu militarista tenían detrás de
~• la cauda de sus constantes victorias. Los españoles traían consigo todo el
1mpetu de la cruzada en que vencieron a los moros y los =-n---b J
b" .ó f á .
.
u u = a a am1C1 n
usuca, msaciable, de los hombres del Renacimiento".
' Mas no se trataba sólo de dos pueblos que, por sí mismos simbolizaban
cada uno _el may~r poderío que entonces se hallaba n América y en Europa.
El l_mpeno Mexica y el Imperio Español eran también los heraldos y los
adalides de _dos culturas y de dos mundos: de un mundo oriental y de un
mundo occ1d:11tal que se cruzaron y fundieron en nuestro México. Las
cul_turas am~ncanas tuvier~n en este continente su desarrollo y aquí se produjo la ma!estad. de Teotihuacán y_
refinamiento barroco de los mayas,
pero. los mas ~tiguos pobladores vm1eron del Asia, del Extremo Oriente,
Y_ existen analog1as suge tivas entre elementos culturales de esas tierras asiátJcas Y otros ~e acá, de este Nuevo Mundo. España y su cultura por otra
parte, se nutrieron antaño de la vieja cultura mediterránea, cuy~s orígenes
remotos ~ _hallan _en Creta y en la Grecia clásica y que con Roma alcanzó
su expansion máxima; pero también arraigó en la _península ibérica la musulmana que se extendía entre capitales tan distantes como Córdoba y Samarcanda, y que tuvo en Damasco y en Bagdad -la de las Mil y Una oches- el ~unto de arranque de su ascenso cultural. E paña misma era ya
com~ MéX1co, una encrucijada: allí se encontraron el Oriente islámico y eÍ
Occidente cristiano".
• "Dos mundos, pues, se hallaron frente a frente. Eran dos mundos extran~ que provenían d orígenes diversos. Entre ambos se abrían profundos
ten an al og1as
tan numerosas que sirvieron como
abismo , pero hab'1a tam bº'
'
otros tantos puentes para salvar esos abismo . Hubo, al entrar en contacto
una pelea continua, pera también un constante abrazo. Y de ese forcejeo'
entre amoroso y ho til, ha surgido México. A la dureza del mexica se sobre~
puso la del castellano, pero el paisaje semiárido de la Altiplanicie de Anáhuac conquistó definitivamente a lo conquistadores, venidos de las arideces

:1

423
422

�de Extremadura o de Castilla. De allí, de la uruon indisoluble de lo indígena y lo hispánico, ha surgido la rica cultura mexicana. En el iglo VI
se produjeron los primeros contactos y comenzó la integración de esta cultura
hispano-india' .
Además de innecesario, sería imposible estudiar aquí los diversos aspectos
de la tran culturación en el México Virreinal. Pero pueden apuntarse algunas observaciones que permiten vislumbrar cómo ocurrió e te proceso. En
primer término, tenemos que vol r a la distinción fundamental entre el
México de los sedentarios -Mesoamérica- y el de los nómadas: ridamérica. En este último caso no puede hablarse de transculturación ya que esto
implica influencias recíprocas y la cultura de lo bárbaros norteño era tan
precaria que había en ella pocos elementos valiosos y deseables que pudiesen ser adoptados por la cultura hispánica, la victoriosa. En tales condicion s,
esta última quedó prácticamente única. En la región habitada por los sedentarios no fue así.
lli -como hemo dicbo en otro trabajo- "lo indígena
conserva mucha fuerza, y puede decirse que el Centro de México e todavía
una zona básicamente india desde el punto de vista racial, y que, en mucho
menor grado, elementos culturales de ese origen con ervan gran impor_tancia. Hay, sin embargo, unos centros acti\·o de mestizaci6n como, por eJemplo las ciudades de México y Puebla, Toluca Pachuca y Cuemavaca, Jalapa
Ve;acruz, Orizaba y Oaxaca, verdaderas i las dentro de un mar indígena".
Repetiremos que, en Mesoamérica, la instituciones hispánicas no fueron
simplemente transplantadas, sino que uf rieron un proceso de adaptación
condicionado por el mayor o menor vigor de las culturas indígenas Y la
densidad re pectiva d la población aborigen.
En el idioma, en el arte y en la religión -sobre todo en sta 6ltima- e
donde mejor se puede estudiar la transculturaci6n indo-hispánica.
Como hemos ñalado en otro trabajo a pesar de existir rotundas discrepancias entre las religiones prehispánicas y el Cristianismo, habí~ ta~bién
entre ellas, analogías profundas: "castellanos y me.xicas se han visto 1IDpelidos por un hondo sentido misional y el culto de Huitzilopo~htli, ~omo el
de Cristo tiene un aspecto mesiánico. Existen, para el mexica, ntos que
-aunque' sólo aparentemente- se acercan a los d la Religión ristiana:
hay un bautismo, una confesión de pecados, y hasta una especie de comunión. Lo sacerdotes llevan una vida abstinentí y los rodea un respeto comparable al que en la Nueva España del iglo XVI in pir~o~ l~s frail ,·
Hay hasta insignias sac rdotales que se parecen a las del cnst1arusmo: asi,
l chicoácolli es comparado al bátulo d los obispos, aunque más pequeño.
Existen, entre los cristiano fiestas como la de odo anto , qu
celebra
uando tienen los indios la de Todos los Dio , es decir, la de la IJe da
. de é to . Por otra parte, las normas éticas de los mexicas y las del cristia-

424

nísmo, coinciden en mucho punto y ambas propenden hacia un ideal ascético, o, por
_menos e toico. Pero, además, un mismo clima de angu tia
envuelve al cnsliano que teme perder su salvación por el pecado, y al indígena prehispánico que vive permanentemente en zozobra por la diaria posibilidad de que los poderes de la noche venzan al sol y la de que cada 52
años, sea destruido el mundo".
'

!º

Esas analogías facilitaron la adopción del Cri tianismo, a tuando como
podero imán el guadalupanismo -surgido por 1555/56 bajo el Anobispo
Montúfar-. En efecto -asentábamos en ese estudio- "en I sitio mismo
donde por más de cuatro siglos
ha venido rindiendo culto al maravilloso
lienzo que México tima como su mayor tesoro - y que tuvo la virtud de
conyertirse sobre todo desde mediado del siglo XVII, en el polo d cristali7.aci6n de su conciencia nacional- e ad raba, antes de que los frailes
emprendiesen su conquista espiritual, a la madre de los diose , Tona11tzi11,
y este mismo nombre se da, por mucho indio aun en nuestros día, a la
venerada imagen cristiana". Sin embargo "t ndrá qu reconocerse que e~
imagen bellísima de ninguna manera repre nta a la "icja deidad pagana
Tonantzin o Cihuacóatl, y que el indígena no sigue invocando a ésta, po;
más que empl ese primer nombre ( uestra Madrecita') para hacerse oír
por la Madre de Cristo. El santuario stá en el mismo itio que el de la
antigua diosa, pero la imagen que México pone, en su predilección reUgiosonacionali ta, por encima de todas las demás representaciones marianas, es
claramente la de la Virgen Maria, como !a ha concebido y la sigue concibiendo un indígena cristianizado, de de m diados del Siglo 'VI". ' o
hay, de s guro, un caso más repre ntath·o e indiscutibl del éxito que tu o
en México el mestizaje cultural hispano-indíg na, y es justamente este éxito
el que depara a México una posición señera dentro de la América Latina.
"Una nseñanza se desprende del auge progre ivo que el guadalupanismo
alcaJl7.a'': -decíamo en aquel e tudio-. "En Mé.xico donde lo nu vo y
extraño suplanta constantemente a lo antiguo y autóctono, aunqu a veces sólo
para continuarlo, una innovacj6n tiene éxito en la medida en que se adapte
a las pautas preexistentes. Las nuevas sencia no se modifican, pero circulan
mejor por 1os cauce ya abierto . El catolicismo, sin deformar us principio ,
acoge y a imila todo cuanto no es incompatible con ello . Hay un folkJore
católico de clara estirpe indígena como cuando se celebra hoy la "fiesta"
d_e los muertos con ciertas ceremonias en que p •r.;isteo formas de lo antiguo
nto . Pero el sacerdote católico, que retiene aún hoy en sus ve tiduras sagradas, elemento de indum ntaria qu se r montan a la vi jas religiones
del Cercano Oriente y del antiguo Mundo Mediterráneo, tal vez no encuentra en esta supervivencias gentílicas, que se refieren sólo a lo accesorio y que
no entran en conflicto con el do~a, nada que sea verdaderamente censu-

425

�rable. Hasta dónde ha podido llegar el catolicismo en el terreno de concesiones que no alteren ni el dogma ni la moral cristianos, lo mu:5tran las
interesantes experiencias de los jesuitas-mandarines y la contro':e:rs~a acerca
de los ritos malabares. Ciertas condescendencias, que escandalizanan a un
luterano O a un calvini ta, han existido, pues, dentro del Catol~ci~?".
"Es muy interesante estudiar bajo qué condiciones la s1:15~tuc1on de .un
. · dígena por la Virgen María o por un santo del catoliclSillo ha terudo
d ios
m
. .
h li I
.
éxito: Por ejemplo a Tonantzin-Coatlicue madre de HULtzilol'.'.°c. t , a s~stituyó la Madre de Cristo; al joven dios del maíz y del Sol, P1l~tecuh~ el
Cristo-Sol; a Tláloc, San Juan Bautista y a Mixcóatl-Ca:mach~ San ~ 1~el
Arcángel. Y no basta saber que tal deida~ pre~ispánica ha sid? sustituida,
sino que hay que saber, además, cómo ha sido remterp~tada. As1, San Juan,
en Chamula, Chiapas, no representa exactamente lo rrusmo que en el Catolicismo originar'.
"Los indígenas no sólo han adoptado el culto de C~to Y de la Virg~
y los Santos, sino que han confundido_ a estos per~naJ~S sagrados enn:e s1
o con 'héroes' nacionales o de su prop10 grupo. As1, segun Bennett Y Zingg
los tarahumar:s veneran a 'San José su Cristo' (fusión de an José con Jesucristo), quien opera todos sus milagros a través de Benito Juárez .. De man~ra
semejante --de acuerdo con Zingg- los huicholes -~ confunc3fdo a Cns.to
con Manuel Lozada (cabecilla rebelde que combaba contra Juarez) "! afirman del Salvador que los judíos lo persiguieron mucho, p~ que siempre
lograba escapárseles emborrachándoles, hasta que lo ~pr:;iendio el Gral. Ramón Corona y lo fusiló en la Plaza de Armas de México •
.
"Tenemos toda una gama de situaciones: desde aquellas en que las maru·
·
en un sentido pagano , hasta aquellas
f estaciones
re1·1g1osas
es tán' on·,mtadas
.....~
.
otras en que la orientación cristiana es la que prevalece.. ~s1. por ~Jem:lo,
entre los mayas de Quintana Roo -que en la época preh1spa.mca teman idolos a los que se uponía capaces de dar oráculos--- ~y un cul~o de "las
cruces que h a bla:n" , extendido entre ello desde mediados del Siglo XIX,
y que claramente deriva de su religión anti~a. En o~os casos --com~ ~~
Michoacán- puede afirmarse que el Cristiarusmo logro verdadero. ~ai.go •
"La fusión de elementos religiosos prehispánicos con otros del_ cnstiamsmo
ha sido ampliamente estudiada por autores como Madsen. y Sp_1cer qu: ~an
logrado pen trar en el conocimiento de casos notables de smcre~~ religioso
a los que el primer autor califica de "Cristo-paganismo". Es~ fusion de el:mentos derivados de religiones indígenas y del cristia~o, benen. en el Siglo XVI una expresión artística de primera importancia en las pinturas de
ltzmiquilpan".
el linviiísOtros aspectos de la transculturación hispano-indígena --como
otico- hemos abordado ya en trabajo especial. Pero lo expuesto en cuanto
426

a la Religión permite entender mejor el proceso de sincretismo -que opera
de modo análogo en el Lenguaje y en el Arte-. Si no aludimos a tópicos
socioeconómicos, no es porque desconozcamos su importancia, sino por lo
escaso del tiempo disponible.
Sabemos, en fin, cómo España impidió, on éxito, que sus colonias entraran
en contacto con mundos e&gt;."traños al hispánico y la Inquisición estableció una
especie de cuarentena permanente para evitarlo.
Pero --como explicamos en otro estudio -"entre 1753 y 1793 aproximadamente, fue agrietándose la especie de muralla china que en lo intelectual,
cercaba a la Nueva España y a otras colonias ibéricas, al relajarse la estrecha
vigilancia con que la Inquisición pretendía impedir la entrada de libros y
doctrinas, heterodoxos en lo religioso, o sediciosos en lo político y ya al
final del siglo esa barrera se había. en gran parte, derrumbado, e irrwnpía,
arrolladora, la Modernidad. En efecto, a raíz de que los ingle es se apoderaron de La Habana en 1762, no s6lo se quebrantó el monopolio comercial
de España con sus colonias, introduciéndose el contrabando de mercancías
británicas, sino que también penetraron clandestinamente, ideas innovadoras
procedentes de Inglaterra o Francia que al principio dejaron sentir su inIlujo en círculos pequeño , pero que al final conquistaron a un público numeroso. Primero prelados prominentes e inquisidores a cuyo cargo estaba
el impedir la entrada de las ideas extrañas se aficionaron a ellas y fueron
asiduos lectores de libros prohibidos, y después ese gusto por las obras que
transmitían 'ideas peligrosas' trascendió a eclesiásticos inquietos y de gran
avidez intel ctual, como el Cura Hidalgo cuya casa en la Villa de an Felipe, fue conocida como 'La Francia Chiquita'.
í, al terminar la atinada
gestión del segundo Conde de Revillagi eclo, las ideas heterodo.·as o sediciosas habían alcanzado tal difusi6n que eran ahora los peluqueros o los artesanos los que las propagaban y se tenía la impresión de que en España y sus
colonias, pervivían instituciones y patrones de cultura que se consideraban
anticuados, mientras Francia y los Estados Unidos, con sus gobiernos y sus
normas democráticos eran vistos como los paíse ejemplares que señalaban
los rumbos futuros". Por fin, "desde la primera década del siglo XIX, se
fue sintiendo. cada vez más fuerte, la influencia de las ideas democráticas
que provenían de los Estados Unidos, y. en plena guerra de Independencia,
empezó a difundirse el conocimiento de su Constitución, que más tarde inspiraría la nuestra de 1824".
"Una generación, la que llamamos 'epi-insurgente', comprendiendo los nacidos entre 1785 y 1797 -conforme a un esquema presentado en otra parte-,
fue la primera que respiró sin temor los vientos de lo moderno. Hombres
como Alamán y el Dr. Mora, Antuñano y varios otros acogieron con entusiasmo Jas doctrinas sobre Economía Política que procedían de Smith, Ri-

427

�cardo O Bentham, asumiendo una actitud que podríamos caracterizar como
'pre-positivista'. Con un sentido moderno contemplaron est~s hombres los
problemas del México ya Independiente, como puede ~dvertirse no sólo ~
Alamán y Mora, sino también en Zavala, en Tadeo Orbz, y en ~l~os mas.
Les preocupaba dotar a México de una sólida estructura ec~om1ca -&lt;:Iu_e
antes descansaba fundamentalmente en la minería y en la agricultura- iniciando un proceso de industrialización. Veían la necesidad de que amplias
zonas fuesen colonizadas, abriendo las puertas a la inmigración de extranjeros que por proceder, muchos de ellos, de países no católico , sólo podrían venir si se implantaba aquí la tolerancia de otros cultos. Fue así como
se inició el acerbo diálogo entre liberales y conservadores en torno a problemas como el de la libertad religiosa o el de la desamortización de los bienes del clero. Pero sobre todo, una vez conseguida la Independencia, era
preciso decidir si el gobierno deberí~ ser monár~uico o repub~ca~~' Y en
este último caso, si la estructura deb1a ser centrali7,ada o federalista .
"En países como Bélgica desde 1830, el Esta~o y la lgles~a. convivieron
dentro de una fórmula política de atinado liberahsmo. En Me~co, los conflictos entre uno y otra, a lo largo de poco .más_ de un_a ce~tlm~ -que va
de 1833 a 1938- llegaron a ser graves por la mtrans1genc1a e mcomp~n.' mutua d clericales v, anticlericales. , En tomo
a problemas
como, este
SIOD
, .
. ,
y el de la forma de gobierno -monarqu1a o republica (y s1 esta d~b1a ser
federal O central)- contendieron enconadamente conservadores y liberales
alcanzando éstos el triunfo y modelándose --con más o menos apego a su
doctrina- nuestras in tituciones políticas de tendencia democrática".
"Desde que la Reforma triunfa, hace poco ~ás de ~n siglo, _con las batallas libradas en 1860 México asume una actitud abierta hacia todos l~s
cambios: ha roto definitivamente con los patron que heredó de E pana
mira ahora más bien hacia Francia y los Estado Unidos.
uevas coy
'd'
tan
rrientes como la del ocialismo -que décadas antes carccia e ~por cia- :ntran a la palestra desde 1861.
uevas filosofías de la vid~ . como
la que alienta en el Espiritismo se presentan acaso al arribar a Mext~ las
huestes numero as de la Intervención Francesa. La voluntad de cambio s
tal que el gobiérno que apoyan los conservadores -el d Maximiliano-- ni intenta siquiera desandar lo andado. Y c~ando éste suc~~ y re ~ura la República, se convierte en doctrina oficial la _d~l. posit1v1smo . y el 1?~al suyo,
de 'orden y progreso', queda entronizado defunuvamente baJO el regunen de
Porfirio Díaz".
"Pero en el afán de realizar ese gigantesco pro reso material que fascina
a la gente bajo el Porfiriato se olvidan o se conculcan los valores ~orales,
tregan a compañías extranjeras muchas de nue tras fuentes de nqueza¡
seen
· ·
L os lb'
y se les dan también vastas extensiones de nuestro terotono.
a n os

los mineros y los obreros textiles, sufren pena y miserias sin ser escuchados,
porque priva la doctrina cruel y anticristiana de la selección natural y de
la supervivencia del más apto. Detrás de una fachada de progre o perviven
lacras milenarias. Y a íuena de tratar de parecernos a Europa o a los Estados Unidos, se desprecian los valores propios. Contra todo esto, airada
levantará desde 1910, la Revolución Mexicana, en cuyo ideario han influido,
además de la na ionalista, tres corrientes tenidas a veces como incompatibles y que han podido, sin embargo armonizarse dentro de él: la liberal,
nutrida en las ideas d la Reforma qu propugnaba por una especie de
vuelta a Juárez y a una auténtica democracia; la ciali ta, que no llegaba
aún hasta el marxismo; y la cristiana ( o del catolicismo social) , inspirada
en la encíclica Rerum Nov-arum que, a travé de congresos realizados entre
1903 y 1913, propugnó por una serie de mejoras sociales en favor del campesino, el obrero y el indígena. Brotada nuestra Revolución de manera generalmente spontánea, más bien que por obra de agitadores profesionales,
sus ideal
on justos y compatibles con la trayectoria seguida por la Civilización Occidental. Como ste cambio profundo se produjo a tiempo resulta,
en la perspectiva actual, más pond rada que otras revoluciones recientes, ya
que la reacciones se vuelven más violentas, por desesperadas, mientras más
se aplaza la olución de los problemas que apremian. Y aunque fue mucha
la sangr derramada en nue tra última sacudida social y son todavía muchísimos lo problemas no resueltos y aún quedan mucha lacras y todavia no
alcanza el pa1s plena madurez política, puede, sin embargo afirmarse que,
gracias a su revolución México ha realizado progre os efectivos en el aspecto social, económico y político. i la R voluci6n Mexicana e la primera
gran convulsión social del present jalo pued , en cierto modo, as verarse
que con ella, México -a pesar de su atraso en muchos aspectos-- ha sido
el primer país del mundo que ingresó al siglo }G{, una centuria que comenzó aquí en 1910".
De propósito no hemo hecho hincapié -por e perar a hacerlo ahoraen el hecho más trascendental de la historia mexicana del Si lo XIX: el
contacto con la cultura estadunidense, que ejerció una fasciiiación casi idílica entre lo hoerales hasta mediados de esa centuria y fue, por los conservadores, vista con recelo. Por identificarse con ella, algunos de aquéllos llegaron a ac ptar gregacione del territorio nacional -como en el caso de
Zavala respecto a Texas-- mientras que los últimos admitieron la intervención francesa para contrabalancear el poder del Coloso del orte.
Fue una honda decepción para los numerosos mexicanos que tanto habían
admirado a su vecino septentrional y habían tratado de imitarlo hasta romper con 1a tradición propia contemplar a la patria invadida en el año aciago de 1847. La derrota dejó un trauma del que México sólo pudo curarse

429
428

�con la victoria contra los franceses el 5 de mayo de 1862, con la que recuperó el mexicano su orgullo nacional.
La dolorosa pérdida de la mitad de su territorio iniciada ~ 183~. Y con~
sumada en 1848 y 1853, tuvo, sin embargo, un resultado 1mprevmble: ~1
hasta entonces México parecía hallarse como en estado gaseoso por la baJa
densidad de su población esparcida en un ámbito inmenso, de aquí en . adelante, restringido a un territorio más pequeño, vino a sufrir ~a especie de
condensación como de estado líquido, logrando mayor cohes10n y robusteciendo su conciencia na ional por obra y gracia del grave peligro que había
corrido su existencia misma frente al vecino del norte en 1847 y contra la
Francia de apoleón III entre 1861 y 1867. Para esta última fecha los
Estados Unidos -apenas superada su guerra de Secesión- consideraron que
un nuevo ensanchamiento de su territorio a costa de México podría resultar
contraproducente al producir una temida vigorización de los estados del
Sur, y paulatinamente se fue creando una amistad entre aqu.el p~s y el nuestro que, aunque sometida a duras pruebas, ha acabado, ~fianzandose, sobre
todo a partir de 1947. Es particularmente d:sd~ e_sta ul~~ fecha cuando
el contacto entre ambas culturas vino a ser mas intuno, smhendose la fuerte
influencia de la "American Way oí Life'. Esto último ha producido en la
cultura mexicana cambios notables de valores y normas y se le plantea frente a esto la necesidad de defender su filosofía de la vida y su estilo de vida
propio -ya que como decíamos en un artículo-- "debe cada puebl.o mantener su propio carácter --especie d columna vertebral que lo sosll~ne erguido-- y debe propender, por tanto, hacia la integ~ación de su propia. personalidad, defendiendo su patrimonio cultural genumo contra des~ca~n:s
0 deformaciones y contra la invasión de elementos ?~~bad~s por masmnlables • debe en suma ser fiel a sus raíces y a su 1diosmcras1a y expresarse
de m~o au'téntico, dentro del lenguaje de sus propios símbolos Y d~ acuerdo
con su propia jerarquía de valores". Sin ello, "no puede una na~ón tener
una fisonomía bien definida, ni puede tampoco crear obras de calidad e~ce)ente y de valor universal, que sólo se realizan cuando las ide_as, las aspiraciones y los sentimientos potencialmente comunes a todo el genero humano
se expresan y plasman dentro del propio molde nacional".

3. La Transculturación en la Faja Fronteriza Mexica11a
De un modo que admitiremos pueda ser consider~do como ~bitrario, entendemos como Faja Fronteriza el conjunto de entidades poht1cas. qu~ colindan con una línea divisoria con los Estados Unidos: e tado Y temtono de
Baja California y estados de Sonora, Chihuahua Coahuila
uevo León Y
Tamaulipas. Además, incluimos los de Sinaloa y Ourango. Aquella frontera

méxico-estadunidense e el límite septentrional de la Faja de que se trata
siendo el meridional, de modo aproximado, el ferrocarril Tampico-Ciudad
Victoria-Monterrey-Torreón-Durango y su continuación proyectada hasta
Mazatlán.
El área así delimitada corresponde, grosso modo, a las Provincias Internas
-establecidas y organizadas a partir de 1776 por don Teodoro de Crobc-,
salvo eJ Alta California La Mesilla, uevo México, Texas y porciones más
allá del Río Bravo que pertenecían a CoahuiJa y Tamaulipas o Nuevo Santander. La demarcación de las Provincias Internas ( divididas después en "de
Oriente'' y '·de O cidente"), puede v rse en el mapa "The Northem Frontier
of New pain- cerca de 1780" de la obra Lancers for the Kin de Brinckerhoff y F~~- En dicha carta se marca el cord6n presidia! ( es decir, la línea
de guarniciones) que corría del oeste al este por Altar, Tucson, Terrenate y
Fronteras de la Antigua Sonora; Janos Gordo del actual estado de Chihuahua San Sabá, Santa Ro a Monclova y San Juan Bautista del Coahuila y
Bahía del Espíritu anto en Texas. Esta línea de guarniciones para detener
las peligrosas irrupciones de los apaches y comanches corría casi por el mismo
trozo de la presente frontera con los E tados Unidos prefigurándola.
Una gran parte del orte &lt;le México -así demar ado- es desértica: desiertos de Baja California y Sonora Occidental y desierto de Chihuahua (que
abarca el Bolsón de Mapimí y el Valle de alado) . Otra porción considerable es semiárida, con mezquitales: Sonora Central, Chihuahua Occidental,
y la mayor parte de Coahuila, uevo León y Tamaulipas. A esto e agrega
el monte de pinos y encinos en la Sierra Madre Occidental. Las zonas de 'rticas estuvieron en poder de los nómadas, y en las altas montañas se refugiaron, como trogloditas, grupos de tarahumares.
El Dr. Claude-Bataillon reconoce tres regiones dentro del orte de México: 1) el oroe te; 2) la Meseta del Norte; 3) el Noreste. Los Dres.
West y Arigelli distinguen cuatro, pues separan como comarca aparte la península de Baja California, que no incluyen en el oroeste. osotro eguimo
esta última opinión, pero advertimos que, desde el punto de vista de estos
últimos autores lo que llaman el área " orcentral" -r que nosotros denominamos "Meseta orte"- se extiende por el sur hasta incluir la mayor parte de los E tados de Zacatecas y San Luis, quedando las capitales de ambas
entidades precisamente en los límites del centro con el Norte de México. Para el Noroeste es conveniente tener presente un mapa sobre el desierto sonorense que en la obra consagrada a éste publica Roger Dunbier.
En un mapa -basado en parte en otro deJ Dr. Car! Sauer- el Dr. Edward
H. Spicer nos muestra lo grupos indígenas de la mayor parte de Baja California el Sureste de los Estados Unido el Noreste de México y parte de la
Meseta del orte, hacia 1600. Esta carta se completa con otra del autor de

431

430

�Fin lm nte, el mapa sobre la frontera norteña d
ueva España hacia
1780, incluida en la obra de Brincherhoff y Faulk a qu ant aludimos
no mue tra la consolidación de lo e fuerzas de colonización y evangeliza.
ci6n al tablecerse en 1776 la comandan ia de las Pro 'ocias Internas y
completar e, poco después el cordón presidia! que guaro cía l orte de
1éxico frente a la amenaz de apaches y comanch s. Con miras también a
afianzar la defensa de las comarcas norteñas existí n numerosas misiones
Ia época del gundo Conde de Revillagigedo, de la qu é t da cuenta en
su informe sobre llas de 1793. Por cerca de cincu nta año --entr 1781 y
1831logro la convivencia en paz con los v cino bárbaro al orte del
cordón presidia!, salvo menores incident . fas e ta ituaci6n cambió con
la serie de di turbios ocurridos durante Ja prim ra década de vida del México Independiente, pero no hay tiempo ya para aludir siquiera brcvcment
a estos sucesos. La pérdida de Texas en 1836, y después la de Jo territorios
que en 1848 pasaron a formar parte de los Estados Unido , hizo qu el peligro de las invasiones bárbaras aumentaran a un alto grado.
o siendo posible tudiar las vicisitud y el d ITOUo cultural de toda
la Faja Fronteriza mexicana, permítasenos que al meno , como muestra, aludamo para esto a lo que ocurría en la Me ta orle y n el or t .
"A quienes vivimos en el Centro de Mé.'Cico, y h mo e udiado textos d
Historia Patria tan deficien
-porque dan una idea incompleta de nuestra
trayectoria, y no hablan sólo de lo que pasó en la ciudad de México, en
Puebla, en eracruz, en Guadalajara, y, por excepción, n Oaxaca o en
otro Iu l'eS-' no causa ttrañeza enteramos más tarde uando ya no d •
pcndemo de esos libros, de la tragedia que vivió el ore te de iéxico y,
en general el orte, desd mediado del iglo XI
basta fechas muy tardlas · decir, h ta que
terminaron las grande ,·fas íérre • las del Central y el adonal, entre 1884 y 1886. Ante de eso en fechas todavía no
tan lejan , como la de 1842, los bárbaro llegaban en sus incur ione h ta
Durango pero e ta situa i6n
hizo más grave cuando perdim la mitad de
nuestro t rritorio a raíz de los tratados de Guadalupe Hidalgo, en 1848, porque entonce nue tr s gobi rnos fu ron verdaderamente incapaces d con ner la inva ·on de I indio e manch , aparh . y much otro . Por
el año de 1850, las irrup iones d los bárbaro 11 aban ha ta las .iudades
de an Lui Po í y Zacatecas, y las autoridades d 1 centro nada podían
hac r para deten r esa a\'alancha · enton
lo nnr1""'"'"" -que t ían un
carácter re.cío, como el de lo pionero de la ueva Inglat rra-, y qu ,
-inclusive también como ellos- pensaban que el mejor indio era el indio
muerto;
fuert colono del •orte -&gt;· d I oreste, sobre todo- decidieron defenderse por sí mismos y organizaron u propia defensa.
iJ generales que más tarde brillaron en la luchas de yutla, la Reforma y 1
1

432

433
H2ll

�Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el oreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que ra muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del oreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí e estucüa. Puede decirse que el oreste de México entra en escena y
empie-La a jugar un papel importante s6lo de de las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa, De alli en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
alli que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coabuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"D de mediados del siglo XIX, el ore te de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, bre todo d de
que se terminó la construcción de lo ferrocarrile
acional y Central y con
ello cesó el peligro de los apache , contra lo cuales todavía s luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por e.·cepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Rey , que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese si tema patemalista que priva en dicha ciudad hasta nu tros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden poütico, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del hi toriador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reye , son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo abe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma,
volvió a elerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos pre.hispánico era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo econ6mico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inf rirse del recimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el de arrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143352">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143354">
              <text>1971</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143355">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143356">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143357">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143358">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143376">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143353">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1971, No 12, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143359">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143360">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143361">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143362">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143363">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143364">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143365">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143366">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143367">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143368">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143369">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143370">
                <text>01/01/1971</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143371">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143372">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143373">
                <text>2017283</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143374">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143375">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143377">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143378">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143379">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13964">
        <name>Estado de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="13963">
        <name>Guía ramo militar</name>
      </tag>
      <tag tagId="13967">
        <name>José María Parás Ballesteros</name>
      </tag>
      <tag tagId="13966">
        <name>Juan Ignacio Ramón</name>
      </tag>
      <tag tagId="7802">
        <name>Montemorelos</name>
      </tag>
      <tag tagId="13965">
        <name>Sefarditas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5350" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3914">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5350/HUMANITAS._1972._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>ee16bf87da9f40bf4d8805307249232a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146759">
                    <text>Es importante recordar que en el momento de comenzar la iniciaci6n la
mujer se dirigió a la criatura llamándola simplemente "niño pequeño". Cuando la mostraci6n del mundo ha terminado se despide de él llamándolo "hijo", lo que significa que, a través de la iniciaci6n, el niño ha dejado de ser
el "pájaro perdido" y se ha transfonnado en el hijo del hombre. T ernura es,
en este sentido, una gran meditación sobre el tema de la maternidad concebida con las características de un oficio sagrado que aspira a la conservación de un ser de procedencia divina. Sus diversos poemas ofrecen en este
plano, una extraordinaria semejanza con las Nanas Infantiles de Unamuno,
en las cuales se observa también una visi6n religiosa del universo a través
de la pasión de la maternidad.

Sección Tercera

HISTORIA

260

�EL MUNICIPIO DE GENERAL ESCOBEDO *

lsRAEL CAvAZos

GARZA

Universidad de Nuevo León

AsrsnMos A u CELEBRACIÓN de la crecci6n municipal de General Escobedo,
Nuevo Le6n. Hoy hace justos cien años -24 de febrero de 1868- el H.
Congreso del Estado expidi6 el decreto número 15, creando una nueva villa
en lo que fuera la antigua hacienda de San Nicolás del Topo de los Ayalas,
comprendiendo, además, los ranchos de San Martín y San Miguel y la hacienda de don Mariano de la Garza.
Es oportuno, con este motivo, echar una mirada retrospectiva a lo que
ha sido este pequeño jir6n de nuestro estado, en el decun;o de la historia.
Para ello conviene decir que, al ser fundada Monterrey, en 1596, le fue
señalada una jurisdicci6n de "quince leguas por cada banda"; esto es, sesenta kilómetros para rumbo. Por el del norte alcanzaba totalmente los actuales
municipios de Mina y Salinas Victoria, cuyas primitivas estancias y haciendas,
andando el tiempo, fueron desmembrándose de la vieja capital del Nuevo
Reino de León, para constituirse en municipios separados.

I

La hacienda del Topo de los Ayalas perteneció, por lo mismo, durante toda la época colonial, a Monterrey. Al ser erigida en villa la estancia de San
Nicolás de los Garzas ( 1830), la hacienda del Topo qued6 comprendida
en su jurisdicci6n por un lapso de treínta y ocho años, hasta el de la elevación a la categoría de municipio.

El Capitán José de Treviño
Pero su vída no empieza en 1868. Se ha dícho ya que se trata de una

* Leído en la sesi6n pública celebrada por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, en Gral. Escobedo, el 24 de febrero de 1968, centenario
de la erección municipal.
263

�de las estancias más antiguas, pertenecientes a Monterrey. El nombre del
Topo, o de Llanos del Topo, debido a su proximidad al cerro de este oombre1 lo encontramos aplicado para estas tierras situadas al noroeste de la
ciudad, desde las postrimerías del siglo XVI.
Algunos de los fundadores de Monterrey reciben mercedes de tierras en
esta zona: Mart'm de Soüs, Manuel de Medero, Marcos González, Mateo
el Villafranca y otros. Marcos González puebla desde 1603 la que más tarde habrfa de ser hacienda de San Bemabé del Topo1 conocida actualmente
como el Topo Chico. Villafranca tiene tierras inmediatas a las de Marcos
González; y, más al noroeste, en donde ahora es la cabecero. municipal de
General Escobedo, obtiene merced el capitán Jo ~ de Treviño, uno de los
pobladores más importantes indudablemente.
José de Treviño entra en 1603 y trae para poblar numerosa familia,
esclavos, carretas, herramienta y 2,000 vacas. Para estos ganados pide un
sitio de ganado mayor y cuatro caballerías de tierra junto al río de la Pesquería. Su petición hecha al gobernador Diego de Montemayor, está fechada el 25 de abril de 1604.1
Cinco días después, el 30 de mayo, ensancha su propiedad al comprar
dos caballerías de tierra y un sitio de huerta a Mateo de Villafranca, en
cincuenta pesos de oro común, que José de Treviño le paga ''con un caballo

alazán '. 2

No hay onstancias de que edificara su casa en estas tierras. Sí las hay,
en cambio, de haberlas cultivado. Conocemos una escritura celebrada entre
él y Manuel de Mederos y Diego de Huelva, para sembrar trigo en compañía. Y debe de haber sido en gran cantidad, porque Mederos se compromete a dar una fanega diaria de trigo o maiz y un novillo a la semana,
para el sustento de la gente; y Treviño a dar la ropa y sayal, y, además,
seis caballos, 24 bueyes y 12 rejas; repartiéndose al año la cosecha.ª

José

de Treviño da preferencia a la hacienda de San Francisco -hoy
Apodaca- que adquiere por compra a don Diego de Montemayor, en 1610;
y así ésto como las dificultades para hacer aquí la saca de agua, dan motivo
a que no pueda poblar el Topo por entonces.

' La merced está en el Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, vol. 16,
exp. 13, fol. 12.
1 ]bid. Civil, vol. 8, e,rp. 27, fol. 28 v.
1 Archivo Municipal de Monterrey, Protocol&lt;&gt;ll vol. 11 fol. 6,
o. 3.

264

Debe dej~ asentado como quiera, que el capitán José de Treviño es

el fundador del Topo. Casado con Leonor de Ayala, tiene, entre otros, dos
hijos varones: el general Diego de Ayala, y el aUérez José de Ayala; con
la circunstancia de haber adoptado éstos el apellido de la madre según costumbre de entonces, para conseivar el linaje. El capitán José de Treviño,
había nacido en la dudad de México en 1565,• y muere en Monterrey hacia l&amp;l-0.
Sa1i

Nicolás del Topo

El general Diego de Ayala, tablece en esta misma región, la hoy desaparecida hacienda de San Diego, de gran importancia; y el alférez Jo '
de Ayala puebla la hacienda de San icolás del Topo, conocida como el
Topo de los Ayalas, o el Topo Grande, para distinguirla del Topo de los
González, o Topo Chico.
Y si José de Treviño es el fundador, el alférez José de Ayala, su hijo, es
el poblador definitivo de la hacienda. Los textos de historia dan como año
de fundación el de 1624, confundiéndose probablemente con el de 1604.
Lo cierto es que José de Ayala sólo puede poblarla hasta algunos años después de la muerte de su padre. Ha recibido en herencia cuatro caballerías
de tierra, y otras cuatro le ha traspasado Alejo de Treviño, su hermano.
Construye aqi:ú sus casas de vivienda y galeras; hace presa y saca de agua,
y abre acequias para conducir los remanente del río de la Pesquería Chica,
quejándose alguna vez de venir muy reducidos por el consumo de la hacienda de doña Maria ~odriguez, en la Pesquería Grande. 5
Se dedica también a la minería. Hace viajes a Boca de Leones, Cerralvo,
Zacatecas a traer metales, que beneficia en un molino de caballos, anexo
a su hacienda. Tiene también aquí un horno de fundición, vaso de afinar
plata, fuelles, etc.
Sintiéndose enfermo, otorga t tamento el 14 de abril de 1666, pero sobrevin~ hasta 1695, en que son h hos los inventarios de sus bienes. Es importante observar que, ya para entonces, tiene la hacienda "una ermita (o capilla) en que
celebra". Casado con Ana de Benavides, hija de Francisco

• Arclúvo del Sagrario Metropolilano, en la Catedral de México. La partida es de
22 de mano. Fue hijo de Diego de Treviño y Beatru de Quintanilla. Su esposa
fue Leonor de Ayala.
1 Datos amplios sobre la poblaci6n por
Monterrey, Civil, vol. 8, exp. 5.

J01,~

de Ayala en: Archivo Municipal de

265

�Báez de Bcnavidcs e Isabel Martínez, son sus hijos: José, Catalina, María
Antonia, Micaela, Margarita, Juana Francisca, José Nicolás y Juan Martín;
y reconoce y hereda también a sus hijos naturales Lorenzo y Luisa de Ayala. 6
La hacienda es por esos tiempos sumamente importante. Aunque el ganado no es mucho, porque sólo tiene 32 bueyes y novillos, 50 yeguas, 20
mulas y machos, 30 caballos y algunas cabezas menores, sí son abundantes
las siembras, porque tiene una sementera de trigo de 46 fanegas, además
de otra de 7 fanegas también de trigo, que cultiva Lorenzo de Ayala.

En el siglo XVIII
A la muerte del alférez José de Ayala, queda la hacienda, en su mayor

parte, en poder de Nicolás de Ayala, su rujo, quien logra también incrementarla. Aquí vive, durante casi toda la primera mitad del siglo XVIII.
Casado en primeras nupcias con doña Agustina de Treviño y Maya, son sus
hijos: Juan Martín y Pedro Martín de Ayala. Muerta doña Agustina en
1694, contrae segundo matrimonio con doña Antonia de la Garza, naciendo:
Juan Bautista, Antonio Cayetano, José Manuel, Nicolás Gregorio, Gabriel,
María Gertrudis, Francisca y Juliana.
Por el testamento de don Nicolás, otorgado en Monterrey el 22 de abril
de 1741, nos damos cuenta de que ya para entonces tiene la hacienda 11
caballerías de tierra; la casa con el mobiliario de mesas, cajas, bancos, armazones, peroles, etc. y algún ganado menor; y de que ya no existe el molino
de beneficio de metales.1

-

Y es entonces cuando surge un 1argo litigio entre los hijos de ambos matrimonios. Juan Martín y Pedro Martín, hijos del primero, alegan ser dueños de la hacienda, que poseían los segundos. La reclaman por el derecho
de la dote de doña Agustina de Treviño, su madre, quien había llevado al
matrimonio un negro esclavo y un atajo de mulas, cuyo valor ascendía a
más de 1,000 peso . No resuelto el pleito, lo continúa José Leonardo de
Ayala, hijo de Juan Martín. En forma airada pide que sus primos abandonen la hacienda. En uno de sus escritos dice: "vale que estamos ya en
palenque, de que se decida el punto".

Interviene don Manuel de Sada, comisionado del gobierno. La cosa llega
hasta México y culmina con el parecer del asesor doctor Agustín Bcchi, abogado de la Real Audiencia, quien dictamina, en 1787, no tener derecho los
primeros a la dote de su madre, pero sí a partirse la hacienda todoo por
partes iguales.ª

Fundamentos para separarse
Calmados los ánimos con esta resolución~ continúa la hacienda la vida
sencilla, tranquila, patriarcal, pudiera decirse bucólica, de una aldea. Asoma el siglo XIX, y, en la segunda década, en 1826, es posible con~truir una
nueva capilla. Empezada el primero de mayo es concluída el 6 de novjembre del mismo año. Figura entonces como juez de la hacienda José de Jesús
Guerra y como teniente de cura el bachiller Nicolás Andrés Molano. El
costo de la obra asciende a 1,194 pesos 3 reales, aportados por diversas personas, y es realizada con autorizaci6n del Dr. José Le6n Lobo Guerrero,
gobernador de Ja mitra. Es curioso observar que en documentos de los
siglos XVII y XVIII la hacienda está bajo la advocación de San Nicolás
de Tolentino, y que la nueva capilla es puesta bajo la de San Nicolás de
Bari, de cuya imagen hay un 6leo antiguo en la sacristía. 9
Con la erección de la villa de San Nicolás de los Garzas como hemos
dicho, queda el Topo agregado a ésta, eparándose de Monterrey. Pero,
por qué no decirlo, se advierte en todos los papeles de la época una constante inconformidad, un callado resentimiento de los vecinos, de verse sujetos a un común al suyo en su origen. Ven asimismo que, apenas surge
San Nicolás a la vida política, florece en todos los órdenes; y como que
Íenten en el fondo el anhelo de verse en iguales o mejores circunstancias.
Y trabajan, a partir de entonces, por superarse, sin dejar por ello de contribuir en todo lo que dispone la nueva autoridad de la cual dependen. Y,
c-0mo el hijo que se siente con suficiencia para emanciparse, llega el momento en que pueden solicitarlo del Gobierno.
La idea surge -y así se e&gt;-.'Presa en algunos ese.ritos-- de Antonio Sepúl-

Un voluminoso expediente que se guarda en el Archivo Municipal de
Monterrey, nos da pormenores de este litigio que dura cuarenta y siete años.
'
• Testamento. !bid. Civil, vol. 16, exp. 53, fol. 14. Otro tanto en el vol. ·23,
exp. 21.
1 Testamento. lbid., vol. 132, exp. 5.

266

• El pleito sobre here.ncia de los Ayalas en ]bid., Civ., vol. 132, exp. 5, 1787.
• En la sacristía de la capilla existe, enmarcada, Wla copia de un documento
de 1826 con estos datos, copia --se expresa alli- "del original que posee Alberto
Ayala".

267

�veda García, uno de los vecinos de la hacienda. 10 Es él quien reda ta en
fonna inteligente y clara el pliego elevado al Gobierno. ¿ Argum ntos?:
que hay unánime conformidad; que el progreso material alcanzado es manifiesto, en el número de fincas y aperturas de labores; que se cuenta con
cerca de 1,000 habitantes, 40 de los cuales saben leer, y que suman más de
190 familias; que disponen de hombres capaces para servir los cargos concejiles; que tienen ya la iglesia y también la escuela, funcionando a sus despensas. •&lt; ada qu remos que se quite a San icolás de los Garzas; -dicen- tan s6lo pedimos que se separe lo que se le había juntado". Más
adelante agregan: "es tan vehemente este deseo, que se ha convertido en
una necesidad". Solicitan, además que el pueblo se llame: Villa de Aramberri. Firman el escrito en la hacienda, el 17 de mayo de 1867, suscribiéndolo 97 nombres, encabezados por el juez auxiliar Santiago Lozano. 11

La erección en villa

El gobernador, licenciado Manuel Z. Gómez, turna el escrito al Ayuntamiento de San Nicolás, pidiéndole informes. Y, claro, que éstos son completamente adverso . El alcalde, Bruno Zambrano, se encarga de rebatir
cada uno de los argumentos. Dice no haber "unánime confonnidad", y para ello presenta un largo escrito firmado por igual o mayor número de opositores, que protestan "presintiendo el abismo en que se precipitarían'. Que
no tienen tierras suficientes, porque, en su mayor parte, lo son también de
los opositores. Y que, en fin, de erigirse, "sería indudablemente el exterminio de una y otra poblaciones", por Jo exiguo de sus ingresos. Lo aportado
por el Topo a San Nicolás, asegura el alcalde, no llega a 3 pesos mensuales.
El escrito anexo, de ecinos inconforme, expresa, por su parte, no ser posibl la erección, por que&gt; con el incendio de casi la mitad de la hacienda,
padecido en l 864, en que el Gobierno, compadecido, acudió a la filantropía
del Estado para dar auxilio; y con el combate tenido en pleno pueblo por
las fuerzas Republicanas contra las del Imperio, en 1866, perdieron los vecinos enseres de casa por m:í.s de 5,000 pesos; y que debido a ello "aún no
111 Hay en el Archivo General del Estado, Secci6n: Alcaldes Primeros, Gral. Bscobedo, frecuentes referencias a que Antonio S. (sic) Garcia "fue el iniciador para
que este pueblo se emancipara". Por intrigM del alcalde segundo, fue destituido de
la secretarla del ayuntamiento en 1886, que servía desde 1868 (Oficio 614-1886).
Murió el 8 de octubre de 1890, siendo registrador público de la propiedad.

" Expediente de la erecci6n municipal. Archivo General del Estado, Sección Límites
y fundaciones de pueblos, caja sin número.

268

se cicatrizan las heridas" y "el pueblo de los Ayalas es un cadáver, es un
esqueleto". 12
Turna también el Gobierno el expediente al Ayuntamiento de Monterrey,
y su alcalde, con el parecer de] sindico, rinde también dictamen desfavorable, diciendo no convenir que la ciudad ceda los poblados de San Martín, San Miguel y hacienda de don Mariano de la Gana, solicitados para
formar la jurisdicci6n del nuevo pueblo.'ª
Hay a Ja sazón cambios en el Gobierno. El licenciado Manuel Z. G6mez
es swtiluido por el general Jerónimo Treviño. El expediente pasa al Congreso, y, estudiado, declara éste ser de justicia la petición, diciendo deber
otorgarse la gracia, "por ser en ellos una necesidad imperiosa". Corre, sin
embargo, agregado al expediente, un largo escrito con inteligentes razonamientos de un diputado que, en lo particular, expone sus puntos de vista
contrarios. Lo firma el licenciado Ramón Treviño, joven y brillante jurista
que ha de llegar más tarde a ser gobernador de uevo Le6n. Mucho hay
de verdad en sus expresiones, pero, por ser originario de San Nicolás de los
Garzas, algunos las juzgan apasionadas. En el fondo, se reducen a no ver
con buenos ojos que el pueblo empiece a organizarse enmedio de la división;
y a parecerle, por otra parte, muy corto el homenaje al general Escobedo,
héroe de la segunda Independencia, al imponérsele el nombre a un pueblo
al que no augura un porvenir halagador. Pese a todo, el Ejecuti o firma
el decreto número 15, de 24 de febrero de 1868; sin Cl{¡&gt;licar nada el expediente del por qué se elimina el nombre de Aramberri, solicitado originalmente.
Algunos alcald11s

·

Así nace este pueblo a la vida institucional. El 7 de marzo siguiente, el
juez auxiliar del Topo, José Angel Ayala, cita a los vecinos, y, en medio
del entusiasmo general, es leido el decreto, procediéndose en seguida a designar el primer Ayuntamiento, que toma pose ión en esa misma f~. Lo
fonnan, como alcalde primero, Juan Angel Elizondo· segundo, Serap10 Ayala¡ regidores, José Angel Ayala y Santiago Lozano; y índico, F rn~do L_ozano. Como secretario del Ayuntamiento, queda, nombrado Antoruo Sepulveda Garcia, redactor del escrito en que se pidiera la erección y que ejerciera como crctario hasta su muerte en 1890. Las limitaciones obvias de
" lbid,m.
'" Archivo Municipal de Monlerrry. Libro de acta! del ayuntamiento. Scsi6n de
16 de junio de 1867.

269

�este trabajo, nos impiden mencionar a todos los que han pasado por la alcaldía. Citaremos rápidamente algunos nombres: Fernando Lozano (1869),
Ignacio Saldaña ( 1870-71), Manuel Ayala ( 1872), Santiago Siller ( 187273), Isidro Ayala ( 1876), Eleuterio Rodríguez ( 1876), José María L. Range1 (1877), Antonio L. Cantú (1877), José María Garza Ayala (1879),
Antonio Cavazos ( 1880-83), Miguel Saldaña ( 1888) Nicolás ViHarreal Lozano (1889), José María Garza Ayala (1890), Juan A. Elizondo (1892),
Daniel Lozano (1897), Felipe Ayala (1903), Atilano González (1908), Féli.~ C. Cantú (1910), Alberto Ayala (1914), Narciso Urrutia (1915), Merced González ( 1917), Benigno Villarreal ( 1918), etc., etc.
Vida y costumbres

Vive, en sus orígenes, una época difícil. Concluída la intervención francesa viene una etapa de bandolerismo. Son muy comunes las gavillas de
asaltantes. El alcalde tiene que actuar personalmente en la persecuci6n.
Sobreviene luego la revolución de la Noria ( 1872) y la de Tuxtepec ( 1876).
Las fuerzas de Cecilia Quintanilla y de Quiroga, en la primera; y de Jesús
Montemayor y fauricio Cruz, en la segunda, entran frecuentemente al
pueblo. Es la de aquí, gente de trabajo, y rehuye las situaciones violentas
y el servicio de las armas. Los hombres prefieren el arado al fusil, y no tienen
empacho en ocultarse para eludir la lucha.

Adolfo Villarreal, de las postrimerías del siglo. Lorenza Romero, abre en
1879 uno de los primeros establecimientos de niñas; labor que continúan
María Victoria Elizondo, Marcela Ayala y María Villarreal.
Se advierte una decadencia alarmante en el pueblo entre 1898 y 1910, que
la autoridad atribuye a la sequía prolongada. Coincidiendo con el establecimiento de la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey, surge, hacia
1907, la hacienda del Canadá, de gran importancia económica en nuestros
días. El entusiasmo renace con las fiestas del centenario. La plaza del lugar
es dotada con 23 bancas de fierro y le es instalado el alumbrado de acetileno. Pero, nuevamente, como en los días de la Intervención Francesa, el
pueblo ha de ser escenario de luchas nacionales. Hay choques de grupos
antagónicos al instalarse las sucursales de los partidos Liberal y Constitucional
Progresista. El 27 de agosto de 1913, las fuerzas de García Quiro_ga conducen preso a1 alcalde Felipe Aya la y al primer regidor· y el 9 de noviembre,
la autoridad recoge los cadáveres del combate entre federales y carrancistas
en esta jurisdicción.
Y así han transcurrido más de 350 años de vida, de este apasible lugar
de uevo León. Así ha llegado a los cien de su erección municipal; estando llamado a progresar ante el empuje incontenible y vigoroso de Monterrey, y ante la simbólica circunstancia de llevar el nombre de Mariano
Escobedo, y de haber nacido en la misma fecha en que naciera nuestra Bandera Nacional.

El pueblo ha progresado. En 1876 tiene 29 casas de sillar, techadas de
morillos y tableta de barreta. El alcalde comunica con júbilo que ha llegado
el ferrocarril a la margen izquierda del río el 26 de agosto de 1882. Por
esa época un informe del Ayuntamiento, describe a los vecinos como festivos
y muy afectos a las diversiones, particularmente el baile; son fuertes y de
color abronzado; bondadosos y hospitalarios. Las familias decentes y afectas
al lujo; la mujer se adorna con elegancia.
Es muy antigua para entonces la celebración anual de la feria, que se
realiza en julio, en la fiesta del apóstol Santiago. Poco menos que la
agricultura, tienen importancia las actividades mineras. Además de la hacienda de fundición de don Mariano de la Garza, son trabajados en diversas épocas los graseros de San Martín, las Antonias, la Reinera, la fundición
de Dolores y la mina de San José.
No
cuela
trina
Peña
270

ha sido descuidada la educación. Luis García es preceptor de la esabierta en 1869. Se incluyen en la enseñanza la urbanidad y la doccristiana. Hemos recogido algunos nombres de maestros: Eleuterio
y Salomé Sura Martínez de allá de los setentas; Ramón Rodríguez y
271

�DON VASCO DE QUIROGA EN SU TIEMPO
Y EN EL NUESTRO

DR.

AousTfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

EN TODAS PARTES se habla de "crisis". Explicado el fen6meno de modo diverso, se lee y se oye siempre lo mismo: que nuestros tiempos son de crisis.
La vida actual se ve acosada por una terrible angustia producida por la desorientación; nos toca vivir en un mundo que al parecer se desquicia. Un sistema de ideas y formas de vida se hunde en el ocaso y no se ven alborear
nuevas estructuras, nuevos pensamientos. En el campo de la teoría y en el
campo de los hechos se agudiza la falta de responsabilidad y el azoramiento.
El hombre-borrego, que ha perdido la conciencia de su propia humanidad,
ofrece el entristecedor espectáculo de marchar a la deriva. No vive "dentro
de sí", sino que, recayendo en la animalidad, vive "fuera de sí", absorbido
por el contorno. Su acción no es la praxis que va precedida de la contemplación, sino la alteración del neurótico.
Heidegger acierta cuando describe la "vida banal". Los hombres de ahora trivializan su existencia a tal grado que su obrar impersonal les convierte
en seres intercambiables. Ocúrresenos bautizar al mismo hombre-borrego de
nuestros días con el calificativo de "el honorable señor don cualquiera".
El debilitamiento y distorsión del raciocinio caracteriza la crisis actual.
La lucha de razas, la lucha de clases y el fracaso del individualismo liberal
así 1o atestiguan. La razón no puede ser vulnerada en vano prácticamente.
La técnica, que debiera servir al hombre para dominar la naturaleza y poder vacar en sus menesteres espirituales, le ha esclavizado. En el insaciable
correr de la técnica de nuestros días, el hombre parece haber olvidado que
"el esfuerzo por ahorrar esfuerzo es esfuerro". La pérdida casi total del instinto lógico y la desmoralización radical de la humanidad, son, a nuestro juicio, las dos notas que caracterizan la actual crisis del mundo.
El "hombre-masa" de que nos habla Ortega ( nosotros preferimos llamarle

273
HIS

�"hombre-borrego") cree que la civilizaci6n en que ha nacido y que usa
es tan espontánea y primitiva como la naturaleza. El conductor del tranvía
y el maquinista poco o nada saben de los principios de la electricidad o de
la propulsión a vapor, por los que se mueven el tranvía y la máquina. La
civilizaci6n ha sobrepasado al hombre "standard ' de nuestro tiempo y lo
ha convertido en un nuevo bárbaro.
En la farsa general contemporánea el hombre, señorito satisfecho, juega
a hacer lo que le da la gana. De puro sentirse Ubre (libertad de que nos
habla Sartre) el hombre de la posguerra se siente vacío. Absorto en la vertiente de su nada y olvidado de su sostén eterno, se siente presa, ineludiblemente, de la desesperación. O sumido en el espíritu de manada, o desesperado ante una vida que no quiere reconocer su filiación divina. En ambos
casos, lejos de la cabal realización de la "humanitas".
Padecemo una crisis de la intimidad. Viviroo extravertidos en lo de fuera, fugándonos de nuestro yo auténtico y aturdiéndonos con el vocerío de
los instrumentos de disipación ( prensa, radio, televisión, cinematógrafo)•
Aunque tengamos más información que en otras é ~ , _h~y una ~~ente
indiferencia crítica. Ya no importa pensar y saber, sino VIVlf y ser eficiente.
La técnica, orientada en un sentido gigantesco y mercantil, es la plasmación materialista de la eficacia cuantitativa, que ha sustituido a la idea de
servicio. A medida que los hombres han negado su vigencia a las normas
morales han ido aumentando su culto por la vida, por una vida que es un
puro to~rente ciego de energía. El Estado ha pretendido salirse -~e la órbita
de la moral como si la ética nada tuviese que ver con la pohtica. Se ha
perdido el ~tido de universo, de verdad total, para caer en 1~. atomiza~ón
de un puñado de verdades parciales que no se sabe cómo conciliar. ~a v~da
privada, el estilo per..onal de vida, han sido arrollados por la publificación
creciente de la vida y por el estilo impersonal. Alguien ha dicho exagerando de propósito, que "nuestros semejantes serán dentro de poco nuestros
idénticos". Y, sin embargo, siempre queda lugar para el examen de conciencia y para la esperanza. . . Es hora de apuntarlo: la soberbia de la vida
que ha pretendido olvidar su religación al Ser fundamental y fundamentante es la raíz más honda de la crisis actual.

'

Se ha dicho -y con razón- que la historia es la gran maestra d 1 género
bwnano. Y la historia la forjan, en buena parte, las personalidades egregias. Don Vasco de Quiroga fue un jefe espiritual y sigue siendo un modelo. Los siglos han ido acumulando, sobre u figura, comentarios de todo
género y exégesis eruditas. Pero la potencialidad de las ~andes figura_s de
la historia, como Don Vasco,
inexhaustible. Esta misma personalidad,

274

con el avance ele los tiempos puede ser mejor comprendida, más profundamente vivida. Don Vasco de Quiroga no padece -no debe padecer-•
la rigidez de las estatuas y la inmovilidad de los museos.
Desde que arribó a tierras mexicanas, Don Vasco de Quiroga suscitó, entre los indios, fe en su persona, confianza, amor, entrega, fidelidad, auto-identificación con su destino y su ser de jefe espiritual. Había en él, indudablemente, una autoridad carismática personal aún antes de que tuviera
la autoridad carismática profesional de Obispo católico-romano. Como modelo de jurista, de obispo y de civilizador, la figura de Don Vasco de Quiroga yace, opera y transforma en la profundidad del alma de ca.da michoacano. "Modelo implica, en su sentido inmanente -advierte Max Scheler-,
siempre también un concepto de valor. Todos consideran a su modelo, en
la medida en que lo tienen y lo siguen, como lo bueno, lo perfecto, lo que
debe ser''. (El santo, el genio, el héroe, pág. 17, Editorial Nova, Bueno Aires). Los indios seguían a Tata Vasco como se sigue a un jefe espiritual,
sin saber que le tenían por modelo y que formaban y configuraban su ser,
su personalidad según la suya. Obraba como modelo vital, ant s que como
modelo reflexivo. Y adviértase que "no son las reglas morales abstractas de
carácter general las que modelan, configuran el alma, sino siempre modelos
concretos" (Opus cit., pág. 18), como lo apunta Scheler.
Don Vasco de Quiroga fue ante todo y sobre todo un "homo religiosus".
Y el "horno religiosus" tiene como meta suprema "parecerse a Dios, como
dice Platón; ser perfecto como el Padre, como dice el Evangelio". Por
eso el apóstol de la justicia fue completado y superado por el apóstol de
la caridad. La luz radiante que emanaba de su ser lo ocultaba. Su influencia se ejercía por el brillo interior de sus virtudes. Los hospitales-población
y el Obispado de Michoacán eran como un reino constituído por personas
espirituales que conviven en una comunidad de amor.
o se le admiraba
como a un genio -por más que su talento fuese innegable- no se le honraba como a un héroe -aunque lo fuese en más de un aspecto-; cada
uno iba a buscar su salvación en el corazón del santo. Y él, ardiendo en
ansias de perennidad y plenitud, buscaba su propia salvación y la salvaci6n
de su mundo. Su pr encia en nuestra historia es tan intensa, tan insi tente
que resulta imposible no pensar en 'l. Evoquemos&gt; primeramente, al jurista.
El Lic. Vasco de Quiroga había cursado estudios en la Universidad de Valladolid o acaso en la más ilustre Universidad del siglo XVI, la gran Universidad de Salamanca. Cuatro años de estudios jurisprudenciales y do de
pasant en Audi ncia o Cancillería, según lo preceptuaba la Novísima Recopilación (Lib. V, tít. XXI, Ley I). "Profesó la Jw·isprudencia -escribe
Juan Joseph Moreno-, a que acaso le inclinaría el deseo de socorrer a sus

275

�padres; virtud de que nos dejó muy claros monumentos y aunque de esta
ciencia hizo profesión, no fue extraño en ]as otras, ni su instrucción en ellas,
fue superficial" (Fragmentos de la Vida y Virtudes del V. Ilmo. y Rmo.
Sr. Dr. Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral

de Michoacán, y Fundador del Real y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obispo
de Valladolid, p:íg. 3, Talleres Gráficos del Gobierno, Morelia, Mich., 1965).
Estamos frente a un verdadero letrado y ante un auténtico humanista. Juan
Joseph Moreno, su mejor biógrafo nos hace notar que "se dedicó para pasar
con alguna comodidad al peligroso ejercicio de la Abogacía; pero se supo
manejar en él con tanta pureza, e integridad, qu consiguió la primera es•
timación con los Magistrados de la Cancillería de Valladolid: allí estuvo
haciendo una vida privada hasta el citado año, en que ya habían Uegado
a los oídos del César nuestro invicto Rey de España Carlos V las quejas
de los desafueros que se cometían en México por los sujetos, que componían
la primera Audiencia, que a estos Reynos vino". (Opus cit., pág. 5). Como
oidor de la segunda Audiencia, el Lic. Vasco de Quiroga mereció, en unión
de sus colegas y compañeros de Audiencia, los más cálidos elogios. Insignes
franciscanos se dirigieron por carta a la Emperatriz Isabel para hacerle saber:
"Toda nuestra tristeza se convirtió en gozo con la venida santa y recta de
la Audiencia que de presente nos gobierna. Dure siempre. Y vuestra Ma•
jcstad reciba galardón perpetuo por tanto bien como a esta tierra hizo con
su bendita venida. Oh, cuántas ánimas se salvan y cuántas muertes se ex•
cusan con el buen regimiento!" (misiva firmada por Fr. Martín de Valencia,
Fr. Alonso de Herrera, Fr. Luis de Fuensalida, Fr. Francisco de Soto, Fr.
Antonio Ortiz y Fr. García de los Angeles, mayo de 1532, citada por el P.
Ramón López Lara, en su estudio "El Oidor'', publicado en el volumen Don
Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia, pág. 13, Jus, México, 1965).
Y Bernal Díaz del Castillo, testigo ocular de los sucesos, registra para la
historia, con el sentido de justicia y de ecuanimidad que le son propios:
"Ciertamente, eran tan buenos Jueces, y rectos en hacer justicia los nuevamente venidos, que no entendían sino solamente en hacer lo que Dios, y su
Majestad manda, y en que los indios conociesen, que les favorecían, y que
fuesen bien doctrinados en la Santa Doctrina" (Cap. 198, La Conquista de

la Nueva España).
El 12 de julio de 1530, la Reina e,,.'Pidi6 instrucciones precisas para los
integrantes de la segunda Audiencia:
1) Tomarán residencia (dicho de otro modo: xigirán cuentas de la administración de su oficio) a GU2D1án, Matienzo y Dclgadillo, y proseguirán
la de Cortés.

276

2) Harán la descripción de. la tierra y de los mérito y calidades de sus
moradores.
3) Apoyaran a Frar Juan d Zumárraga para que dcsempeii el oficio de
prote tor de los indios.
4) Pregonarán que, de ahí adelante, no se permitirá hacer esclavos a los

indios, por ningún motivo.
5) Residenciarán a los visitadores de indios y evitarán que los espai1oles
vivan en mancebía con mujeres indias o españolas.
6) Notificarán a Cortés que si en dos años no están listas las naves para
los descubrimientos de la mar del Sur, la capitulación relativa quedará anu-

lada.
7) Informarán acerca de las comarcas que están por conquistar.

8) Favorecerán a conquistadores y pobladores (Cedulario de Puga, I, 154185).
"A la \'erdad --comenta Mo~no-- no era poco venir a destronar a unos
hombres, que hasta entonces habían ejercido un poder, algo más que sobe•
rano, y a un Presidente que estaba a la sazón sobre las armas". Y líneas delante relata: "El evento fue, que lo reprendieron públicamente, y en el
mismo teatro de sus iniquidades: los procesaron, y enviaron presos a España ... ' (Fragmentos de la Vida y Virtudes di:l V. Ilmo. y Rmo. Sr. Dr.

Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral de
Michoacán, y Fundador del Real, y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obit/w
de Valladolid, pág. 7, Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, Morelia,
Mich., 1965) . A Hernán Cortés le absolvieron de los cargos que sugería
la envidia, le restituyeron el importe de los bienes confiscados e hicieron pÚ·
blica su lealtad sin tacha. "Desde muy temprano a la mañana hasta muy
tarde por la noche -apunta Paul L. Calleas, S. J.- oían con admirable
paciencia las quejas de muchos que buscaban compensación por los males
que habían sufrido; escudriñaban la evidencia presentada por los testig s;
gastaban tiempo en visitas a sitios y personas; y luchaban por poner remedio
a diversos .importantes problemas sociales y morales que exigían inmediata
solución.
o es pu de extrañar que se quejaran de que no les quedaba
mucho tiempo para dormir". (Tata Vasco -Un gran Reformador del Siglo
XVI, pág. 39, Editorial Jus, México, 1959). Fiel a sus ideales humanos y
cristianos, Don Vasco se opuso, con todo vigor, a la esclavitud. Para rescatar a los indios esclavos que estaban trabajando en las minas, propuso sus.
tituirlos por criminales sentenciados a trabajos forzados. Con fecha 2 de

277

�julio de 1535, cnvi6 al emperador una "Información de Derecho sobre algunas provisiones del Consejo de Indias". Interviene con todo su saber jurídico, para mostrar la insen~atez y la injusticia radical de la esclavitud. Cierto que a los esclavistas "hincha las bolsas y pueble las minas", pern a los
"verdaderos pobladores destruye, y despuebla los pueblos y a estos miserables, que por ella como rebaños de ovejas han de ser herrados, quita las vidas
con la libertad . .. " Los indios, nuestro pr6jimos, tienen que ser tratados con
caridad y con mansedumbre evangélicas: "Dios sabe cuanto estos naturales
mejor vendrían, responderían, obedecerían, servirían, confiarían, se conservarían y se convertirían y con más esperanza, confianza, voluntad e fidelidad,
sin hacerles guerra e sin hacerlos esclavos y sin otras crueldades ni injurias
de ella y sin golpes de lanza ni espada, por la vía de darles a entender
la bondad, la piedad y verdad cristianas y con las obras de ella, como tengo
dicho, que no por estas crueldades y rigores que a mi ver los hacen más
espantadizos, ind6mitos, zahareños e inconversables e implacables, huyéndose
y escondiéndose y amontándose por los montes y cavernas, ramblas y resquicios de peñas, de toda gente española, como de la misma muerte y pestilencia, que parece que por doquiera que van españoles, lo sigue y va con ellos
tras estos naturales, no levantándose ni rebelándose, como nosotros impropiamente decimos que se alzan y rebelan, sino tomando el huír e alzarse a los
montes por defensa natural". En otras palabras: no hay que confundir la rebelión con la legítima defensa. Pero el Lic. Vasco de Quiroga va más alJá:
examina uno por uno los pretendidos títulos de justificación de la esclavitud
y los reíuta con argumentos indestructibles:

1). No hay razón para llevar la guerra a los indígenas, porque "ellos no
infestan, ni molestan, ni impiden paso ni recobranza de cosa nuestra, ni se
rebelan, ni resisten a la predicación evangélica" . En consecuencia no se justifica hacer esclavos de guerra.

2) . Tampoco cabe justificar la esclavitud de los esclavos que denominan
de rescate. Sería el caso, para los indios, de salir de una tiranía para entrar
en otra. ¿Acaso no son súbditos de Su Majestad católica? Por supuesto hay
hombres perversos a quienes no conviene que los indígenas "sean tenidos por
hombres, sino por bestias".
3.) "Por pacto alguno nadie -afirma el Oidor Quiroga- puede ser hecho esclavo irrevocablemente". Y agrega: "Ninguno puede vender a sí mismo,
sobre quien no tiene poder, ni el derecho le da ,oluntad ni albedrío para
ello; antes se Jo veda y quita expresamente, pues que estatuye y tiene estatuido que el hombre libre no es señor de sí, ni de su ingenuidad ni libertad,
para las enajenar" .

278

En 1533 el Lic. Vasco de Qaimga fue en\'iado a Michoacán con ·el carácter de visitador. "Aún humeaban con los copales los braseros de la idolatría".
Las heridas que la crueldad de Nuño de Guzmán había abierto aún estaban
vivas. Era la hora para emprenderse la grandiosa reconquista espiritual de
Michoacán. El jurisconsulto y gobernante estaba predestinado para convertir e en Obispo y civilizador. ¿Cambio completo en la tarea vocacional?
¿ Simple sublimación? Me interesa penetrar en las más hondas motivaciones
de ese tránsito de Ja lucha por la justicia al apostolado de la caridad.

El ser jurídico e nos muestra ubicado en el fino y sutil mundo del espíritu. Bien se trate de Derecho como sinónimo de lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de normas, reglas o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo, bien
se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea
de algo que atañe a la humana conducta y va teñido de las notas de racionalidad y libertad. Nunca encontraremos el ser del Derecho entre los determinismos ciegos de la materia, porque su entidad corresponde al mundo
cultural-espiritual-histórico bajo el modo de ser de una forma de vida social.
Alguna vez me he permitido proponer la siguiente definición: El Derecho
es una regla de vida social, una ordenación positiva y justa, establecida por
la autoridad competente en vista del bien público temporal.
Para conquistar el reino de la justicia, que no se viene a la mano por sí
solo, el abogado digno de tal nombre -y Don Vasco de Quiroga lo era
en grado sumo- tiene que desplegar un esfuerzo enérgico y constante, llegando basta el sacrificio. Tiene que luchar -¡ ahí está el caso de nuestro
ilustre Oidor!- contra el poder, contra la ignorancia, contra el vicio y algunas veces contra la coacción. Parte del concepto de un Derecho naturalideal que existe en su conciencia como arquetipo descubierto de una vez
y para siempre, por la razón misma "ab aeterno", pero tiene que conocer
el proceso vital y técnico de la regla jurídica. Es preciso emprender la lucha por el Derecho, esa lucha por el Derecho que se opera --como apunta
el ilu tre jw·ista alemán Rudolf von Ihering- "por el simple sentimiento
del dolor". "El dolor que el hombre ell."J)Crimcnta cuando es lastimado, es
la declaraci6n espontánea, instintiva, violentamente arrancada de lo que el
Derecho es pnra él, en su personalidad, primeramente, y como individuo
de clase, luego; la \'erdadera naturaleza y la importancia real del Derecho
se revelan más completamente en semejante momento y bajo la forma de
af ci6n moral, que durante un siglo de pacífica posesi6n. Los que no han
tenido ocasión de medir experimentalmente este dolor, no saben lo que es
el Derecho, por más que tengan en su cabeza el "Corpus juris" ( La Lucha
por el Derecho, pág. 55, Librería General de Victoriano Suárez, Madrid,

279

�1921). Añadamos, por nuestra cuenta, que al abogado le es preciw tener
cierta capacidad de simpatía para dolerse por el atropello de sus semejantes.
Don Vasco de Quiroga fue siempre un esforzado paladín de la lucha por
el Derecho. Como abogado en España, como Oidor en México y hasta como Obispo en Michoacán luchó por la justicia con incansable denuedo. La
práctica de la caridad no dispensa las obligaciones de justicia. El Derecho
formaba parte integrante de su personalidad de abogado, parecía correr en
los glóbulos de su sangre. Recuérdase cómo Don Vasco, siendo ya Obispo,
agotó los últimos recursos legales hasta ganar el célebre "pleito grande" en
contra del Arzobispado de Mé."Oco, por cuestión de límites. Pero no bastaba
su sólida base científica en materias jurídicas y sociales. Me parece que si
no hubiera poseído lo que Pascal denominaba "esprit de finesse" habría estado incapacitado para penetrar en los problemas de la vida humana con
todas sus razones y ardientes deseos. Sólo quien tenga el don de abarcar,
en una mirada, la complejidad de motivos humanos, en concreta y definida
situación, puede sentenciar, o asesorar y defender con verdadera penetración
y eficacia.
El viaje a Michoacán, en calidad de vi itador, (ue decisivo en la vida de
Don Vasco. Me aventuro a pensar que palpa entonces, con máxima intensidad, la insuficiencia de la justicia, la necesidad de la caridad hasta como
complemento jurídico. La paz social, declara Santo Tomás es "obra indirecta de la justicia, en cuanto removedora de obstáculos y directa de la
Caridad, en cuanto principio o fuerza de unión" (Suma Teológica, II-II,
q. 29, art. 3 ad 3um.). Su vida y la vida de los otros -la de los indios,
singularmente- requerían el complemento existente en los senos profundos y ultrajurídicos de la caridad. El orden jurídico -objetivo y preponderantemente externo- no logra la verdadera paz social a menos de ensamblarse con el amor. Porque no basta eliminar los choques y conflictos exteriores a base de normas jurídicas. Es menester estrechar el vínculo de la
uni6n social con el amor; se precisa aquietar con la caridad, dentro de cada
hombre, los íntimos impulsos, apetitos y tendencias. Por eso ha dicho nuestro amigo, el ilustre iusfilósofo español Joaquín Ruiz-Giménez: "La justicia
'estricta', además de su 'intensivo' crecimiento en el alma de cada sujeto,
va esponjándose en un haz de virtudes conjuntas, enriqueciéndose y completándose hasta alcanzar el grado de plenitud que la pone en trance de recibir
los demás supremos coronamientos". (Derecho y Vida Humana, pág. 204,
Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957). Don Vasco de Quiroga debe
haberse dado cuenta, de pronto -y con claridad meridiana- que la justicia
no era por sí sola suficiente para producir en su vida esa paz que había
de franquearle las puertas de su perfección definitiva.

280

Cuando Don Vasco llegó a Michoacán -año de 1533- "aún humeaban
con los copales los braseros de la idolatría". El Oidor se dedica a catequizar
indígenas. Predica el Evangelio con verdadera unción y con innegable eficacia. Recuerda a los españoles que el emperador ordena que se dé a los
indios un trato digno de seres humanos y cristianos. Por armas llevaba, tan
sólo, "su persuasiva palabra, mansedumbre y raro ejemplo de virtud". A
los indios les hace ver que no pueden ser dioses aquellos bultos que deben
su ser a sus propias manos; condena la poligamia con todas sus consecuencias; amonesta a los indios para que cesen de llevar esa vida de nómadas
y convivan, civilizadamente, en los hospitales-población; quema los ídolos en
su presencia e insta a los aborígenes para que sean bautizados. La respuesta
de los naturaJes es magrúfica: se entregan enteramente y sin reservas a todo
cuanto dispusiera el Oidor para su policía y civilidad, asignándole lugar
donde pudiera fundar el hospital. Una gran piedad se apodera de Don Vasco
cuando conoce la miseria de los indios. "El trato frecuente con los naturales
lo llevó al conocimiento profundo de sus miserias, desamparos y vejaciones.
Se dio cuenta -observa su biógrafo Moreno- de la opresión en que los
tenían ante sus gobernantes y que aun muchos se vendían a sí mismos como
esclavos por no poder ya consigo mismos; conoció sus hambres y desnudeces;
supo que muchas veces tenían que aguardar en los tianguis (mercados) para
comer lo que los puercos dejaban, y supo finalmente c6mo todos estaban necesitados de doctrina, de moral cristiana, de policía interior y exterior".
Seis meses después de su llegada a la Nueva España -agosto de 1531-,
Don Vasco de Quiroga escribe al Consejo de Indias para proponer ordenar
la vida de los aborígenes, reuniéndolos en poblaciones-modelo. Podemos conjeturar, legítimamente, que el Oidor había leído, como universitario culto
del Renacimiento, la República de Platón y la Utopía de Santo Tomás Moro.
Compra, con su propio dinero, una porción de terreno en los alrededores
de la Capital. Regala maíz y mantas a quienes se ofrecen a construir el
pueblo. Levanta una gran cruz en aquel sitio y denomina Santa Fe al
nuevo poblado. Se ha fundado el primer hospital de una larga y gloriosa
serie. Pero, ¿qué es un hospital quiroguiano?
Ante todo había de partir de la idea directriz. Trátase de encender un
gran fuego de amor colectivo, se trata de estructurar una comunidad verdaderamente cristiana al modo de las primitivas congregaciones de los seguidores de Cristo. "Los hospitales -apunta el P. Ramón L6pez Lara- eran
verdaderas repúblicas de indios". Junto al templo cristiano se agrupaban familias enteras a vivir, a aprender la doctrina, a enseñarse a trabajar, a pasar e los días trabajando honesta y razonablemente y repartirse el fruto de su
trabajo. En el hospital había casa de cuna para los niños que la caridad

281

�había encontrado sin padres o sin el cuidado de padres sumidos en la miseria o desnaturalizados. En el hospital estaba la sala de enfermos en donde
se daba a los afectados de algún mal todo el cuidado que dárseles podía.
En el hospital estaba la escuela. En el hospital se daba hospedaje a los
peregrinos.
En el hospital se enseñaba al hombre a ser cristiano y a ser miembro útil

de la sociedad. Se le enseñaba a gobernar, se le enseñaba a obedecer y se
le enseñaba a bastarse a sí mismo y a su familia. El pensamiento d Don
Vasco, al establecer los hospitales de Santa Fe de México y Santa Fe de la
Laguna, era implantar en estas tierras de la Nueva España aquella manera
de vivir de los primeros cristianos, de los que se dice en el libro de los Hechos que "la muchedumbre de los que habían creído tenían un solo corazón
y una sola alma, y que ninguno tenía por propia cosa alguna, sino que todo
lo tenían en común".
Eran los hospitales la realizad6n de aquel ofrecimiento suyo de plantar
en estas tierras "un género de cristianos a las derechas, como primitiva iglesia".
"Era tan grande la necesidad que Don Vasco veía de los hospitales, que
él mismo la expresó con las siguientes palabras: 'con dificultad se podrá
hallar otra cosa más pía ni mejor en estas partes ni más necesaria, en quien
concurran casi todos los gé;ieros de hospitalidad que pueda haber, como
concurren en esta'" (Don Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia,
págs. 23-24, Editorial Jus, México, 1965).

Un mundo nuevo, como América, invita a nuevos modos de vida, a nuevos experimentos de convivencia humana. Lo que en Europa es una utopía, en el Nuevo Continente puede ser una realidad. ¿ Por qué no ensayar
nuevos tipos de soricdad?, debe haberse preguntado Don Vasco de Quiroga.
"Os doy estas ordenanzas -advierte el Oidor a sus indios-- para que viváis en concierto y buena policía, para que desterréis la ociosidad, la codicia
y la ambición· para que salveis vuestras almas y os mostréis gratos a los beneficios recibidos de Dios uestro Señor... Sólo por amor a El y para westro bien y provecho espiritual y temporal he gastado y trabajado y trabajo
tanto siempre en esto". Los hospitaJes, con sus ordenanzas, se ofrecen como
una propedéutica de salvación.
Pero el destino eviterno de la persona no hace perder de vista, a Tata
Vasco, el bien público temporal. He aquí las cuestiones fundamentales de
las ordenanzas:
1). La agricultura es oficio común que ha de saberse y practicarse desde la niñez. ''Item, que demás, y aliente de ésto también todos habéis de

282

saber bien hacer y ser excrcitados, y diestros en el oficio de la agricultura
desde la niñez ..."

2). El trabajo, poco y moderado, ha de desempeñarse con gran voluntad.
Nadie debe rehusarse a la diaria labor. La pereza es infamante. "Item todo
lo arriba dicho todos así lo hagáis, y obedezcais, y cumplais según vuestras
fuerzas, y con toda buena voluntad, y posibilidad, y ofreciéndoos a ello, y al
trabajo de ello, pues tan fácil y moderado es, y ha de ser como dicho es
y no rehusándole, ni os escondiendo, ni os apartando, ni e.xcusando de él
vergonzosa perezosa, y feamente, como lo solcis hacer, salvo si no fuera por
enfermedad, que excuse, o otro legítimo impedimento; .. .''
3). Lo adquirido, con las seis horas de trabajo en común, ha de ser distribuido según las necesidades personales y familiares de cada trabajador.
"Item lo que así de las dichas seis horas del trabajo en común como dicho
es, se hubiere, después de así habido, y cogido, se reparta entre vosotros todos, y cada uno de vos en particular aeque, congrua, cómoda y honestamente, según que cada uno, según su calidad, y necesidad, manera, y condición lo haya menester para sí, y para su familia, de manera; que ninguno
padezca en el Hospital necesidad. Cumplido todo esto, y las otras cosas, y
cosas del Hospital, lo que sobrare de ello se emplee en obras pías, y remedio
de necesitados, como está dicho en la segunda Ordenanza..."
4) . Sobre los huertos y la tierra en general sólo habrá un derecho de
usufructo mientras se habite en el Hospital ele acuerdo con las Ordenanzas.

"1tem que de los tales huertos arriba dichos con alguna pieza de tierra en
lo mejor, y más cercano, y casas, y familias, que así habeis de tener, y tengais en particular para recreación y ayuda de costa de más de lo común
como dicho es; solamente habeis de tener el usufructo de ello tanto cuanto
en el dicho Hospital moraredes, y no más, ni alicnde, para que en vacando
por muerte, o por ausencia larga, hecha sin licencia legítima, y expresa del
Rector y Regidores, se den a vuestros hijos o nietos, mayores casados o pobres,
por su orden y prioridad, que lo tengan de la misma manera, que vosotros
sus Padres, o Abuelos les dexaredes, y no los teniendo, y en defecto de ellos
a los más antiguos casados, y mejores Cristianos también pobres, de vosotros, que no las tuvieren repartidas por nuestras anianías ..."
5). El cumplimiento de estas Ordenanzas beneficia el cuerpo y el alma
de los de quienes habitan en los "pueblos-hospitales" y los hace gratos al
beneficio recibido. Además de las Ordenanzas, y en primerísimo término,
se deja, impresa y aprobada por su Santidad, la doctrina cristiana. "Item
os aprovechará también la guarda de lo dicho para que así viviendo en este
concierto, y buena policía fuera de necesidad, y mala ociosidad, y codicia

283

�demasiada, y desordenada, demás de salvar vuestras animas, os mostreis gratos a los beneficios recibidos de Dios nuestro Señor, y de quien por solo
él, y por su amor, y para vuestro bien, y provecho espiritual, y temporal
ha gastado, y trabajado, y trabaja tanto siempre en ésto, y para este fin,
y efecto que os salveis, y para vuestra utilidad, mantenimiento, y descanso,
y ejemplo de otros, que es, y ha sido el fin, y intento de este Hospital, y
Colegio de Santa Fe, y Fundador de él donde vivais sin necesidad, y seguridad, y sin ociosidad, y fuera del peligro, e infamia de ella, de que estais
tan infamados, y de malas ignorancias, y en buena policía, y doctrina Cristiana así moral, y de buenas costumbres, como espiritual de vuestras ánimas,
y os hayais en todo con la prudencia que así deprendais, como está dicho
arriba, conforme a la doctrina que en él para ello os dexamos impresa,
que es aprobada por su Santidad de el Papa1 por donde os habeis de regir,
y gobernar demás de estas Ordenanzas. . ."

6). Otra utilidad que se sigue de observar las Ordenanzas estriba en la
instrucción que llevarán los indios, cuando dejen el Hospital, en materia de
doctrina y de oficios. "Item también os podrá aprovechar la guarda de lo
dicho para que cuando del dicho Hospital salieredes, y querais salir; con licencia empero del Rector, y Regidores de él, y no de otra manera, lleveis
sabido la doctrina, policía, sanas, y Católicas Cristianas, y oficios, que asi
deprendieredes, y hayais deprendido, que enseñeis, o podais enseñar, y aprovechar con ello a nuestros prójimos do quiera que fue-redes, y halleis siempre
quien por ello os acoja, y os hagan honra, y provecho".
7). Prescripciones en materia de matrimonios. "ltem que los Padres, y
Madres naturales, y de cada familia, procureis de casar a vuestros hijos en
siendo de edad legítima, ellos de catorce años arriba y ellas de doce, con las
hijas de las otras familias de dicho Hospital, y en defecto de ellas con hijas
de los comarcanos, pobres, y todo siempre según orden de la Sta. Madre
Iglesia de Roma, y no clandestinamente, sino si posible es con la voluntad
de los Padres, y Madres naturales y de su familia".

11). Los padres de familia darán también cuenta de las negligencias en
las labores del campo. Aunque están exentos del trabajo corporal, algunas
veces, sobre todo al principio y cuando convenga, darán ejempJo de laboriosidad para que no encuentren pretexto los ociosos.
12) . Modo de reparar los edificios. "ltem que cuando hubiere necesidad
de hacer, o reparar alguna familia, o la Iglesia, o edificio otro, o hacerle de
nuevo, todos juntos lo hagais, y os ayudeis con gran voluntad, y animadoos
los unos a los otros, y no al contrario escondiéndoos, mostrando recibir pena,
ni trabajo en ello".
13). En las estancias del campo residirán cuatro o seis parejas de casados,
bien instruidos y provistos de herramienta, aves y ganado. El más antiguo
de los residentes será el jefe. Cada dos años, a menos de licencia expresa
del Rector y Regidores, los matrimonios retornarán a los Hospitales de donde salieron.
14). Los Veedores de las estancias del campo avisarán al Rector, al Principal y a los Regidores de todo lo que hubiere que remediar, proveer, y reformar en ellas.
15). Se ha de tener aves y ganado de todo género para provecho del Hospital.
16). Se ha de sembrar y cuidar todo género de árboles íructíferos, horta1iza buena y semillas saludables. Cuando hayan terminado sus menesteres
agrícolas, los estancieros desempeñarán otros oficios para que no estén ociosos
las seis horas laborables.
17). En los años estériles no faltará bastimento, porque se sembrará el
doble de lo que se necesite cada año.
18). Se conservarA siempre una tercera parte más de lo necesario, tomando
en cuenta el número de pobres que sustente el Hospital.

8). Los niños se han de ejercitar en común en el oficio de la agricultura.
.El producto se ha de repartir prudentemente según la edad, fuerzas, trabajo
y diligencia de cada uno a juicio del maestro.

19). Se tendrá un cofre grande barreteado de tres llaves, en donde se
guardará el dinero para proveer a las necesidades de la comunidad y de los
menesterosos.

9). Las niñas aprenderán los oficios propios de su condición, pero sabrán
romper la tierra para sembrar.

20). Se vivirá por familias -hasta ocho, diez o doce casados-, sin perjuicio de establecer nuevas residencias cuando se haya sobrepasado el cupo.

10) . Los padres de familia, que deberán ser honrados y respetados por
los descendientes, responderán por los excesos y desconciertos de sus subordinados. Cuando fueren ineptos se elegirán otros más hábiles a juicio de los
moradores y con el parecer del Rector y de los Regidores del Hospital.

21). Los vestidos no han de ser lujosos, sino modestos, limpios y funcionales. De ser posible, serán iguales para que cese la envidia y la soberbia.

284

22). Cuando los moradores del Hospital quieran ir a recrearse a las es285

�tancias del campo, podrán hacerlo, con licencia, siempre q'IIB se sujeten a
la vida rústica y no pasen el tiempo sin provecho.
23) . Cada familia elegirá, si no estuviere ya elegido, su padre de familia.
Los principales y los regidores también serán elegidos por voto secreto. Estos últimos designarán a los demás oficiales necesarios al Hospital. Los regidores durarán en su encargo un año. Los principales, tres o seis años. La
elección se llevará a cabo después de dicha la misa del Espíritu Santo.

33) . Que haya limpieza espiritual y corporal.

34). Que no se escarnezcan de nadie.

35) . Habrá una enfermería para los enfermos de males contagiosos y otra
enfermería para los no contagiosos. En medio de ambas enfermerías habrá
una capillita cubierta, abierta por los lados, donde se diga misa.
38). El principal y los regidores, con el parecer del rector, podrán e..xpulsar del Hospital al que fuere dañoso, hiciere escándalo y dé mal ejemplo.

24) . Al principal obedecerán todos, después del rector. El principal ha
de ser de buena vida y costumbres, será buen cristiano y dará ejemplo. Ha
de avisar, al rector, de lo que pasa y de lo que se necesita en el Hospital.

39). La fiesta de la exaltación de la Cruz se celebrará de modo especial
en cada uno de los Hospitales de Santa Fe.

25) . El principal ha de ser manso, sufrido y capaz. No consentirá ser
menospreciado de nadie, antes procurará ser amado y honrado de todos.

40). Asimismo se celebrarán, con mucha devoción y veneración, las fiestas de la Virgen y de los Santos a quienes están consagradas la hermita y
las iglesias de los hospitales.

26). La elección de los oficios ha de verificarse por aptitudes naturales.
No se procuran, pero tampoco se dejan de aceptar.

27). El principal y los regidores elegirán a los que han de
las estancias rústicas.

ir

a residir a

28) . Cada tercer día se reunirán en la casa del principal para acordar lo
que se haya de hacer en el Hospital y estancias.

41). Habrá una sala grande para reunirse todos a comer y a alegrarse
los días de pascua y fiestas principales.

42). Intención del Fundador. "Item declaramos y protestamos so toda
la corrección debida, y poniendo a Dios por testigo de eUa, que desde el
principio de la fundación de este Hospital y Colegio de Santa Fe de la

31). Las quejas y pleitos se resolverán en el mismo Hospital sin necesidad
de juez. "Itero si alguno de los Indios pobres de este Hospital tuviere quejas de otro, o de otros, entre vosotros mesmos, con el Rector y Regidores lo
averiguareis llana, y amigablemente, y todos digan verdad, y nadie la niegue, porque no haya necesidad de se ir a quejar al Juez a otra parte, donde pagueis derechos, y después os echen en la cárcel. Y esto hagais aunque
cada uno sea perdidoso; que vale más así con paz, y concordia perder, que
ganar pleiteando, y aborreciendo al prójimo, y procurando vencerle, y dañarle, pues habeis de ser en este Hospital todos hermanos en Jesucristo con
vínculo de paz, y caridad, como se os encarga, y encomienda mucho.

Provincia de México, de que habemos sido y somos Fundador, ésta ha sido,
y es nuestra, cierta y determinada voluntad, e intención principal de fundar
con estas Ordenanzas en efecto este Hospital, siendo Oidor, y en hábito de
lego, como está dicho, y antes de ser electo Obispo por los buenos respetos
dichos arriba, y para los buenos efectos, que estas Ordenanzas han tenido,
y con favor de su Majestad. Y lo mismo el de la Provincia de Michoacán,
y sin autoridad de Obispo alguno, salvo para el decir de las Misas, como
se requiere, y lo demás en que haya sido necesario, la cual suplico siempre
se les otorgue, y no se les niegue, quedando a salvo lo contenido en estas
ordenanzas. Y aunque si así no se guardare esta nuestra determinada intención, y voluntad, pueda volver a otros usos profanos, o píos, como nos pareciere, y por bien tuviéremos, y ordenaremos en nuestros días, y para después de ellos a los que para ello dejaremos por Patrones y Defensores de él".
(Véase Reglas, y Ordenanzas para el Gobierno de los Hospitales de Santa
Fe de Mél-·ico y Michoacán, dispuestas por su Fundador el Rmo. y Venerable
Sr. D. Vasco de Quiroga, Primer Obispo de Michoacán, publicadas en el
multicitado libro de Juan Joseph Moreno, págs. 1 a 26, después de concluir la
biografía) .

32). Que haya bodegas donde se guarden las cosechas colectadas en común.

Don Vasco de Quiroga l'ue, en su tiempo, un verdadero revolucionario
social. El apretado resumen de sus Ordenanzas, que me he permitido pre-

29). Una vez al año, por lo menos, se visitarán las tierras y se removerán
los mojones.

30). Los edificios e iglesias del Hospital se han de reparar, antes de que
se caigan, por todos los trabajadores del Hospital dentro de sus seis horas
de trabajo.

286

287

�sentar, basta para corroborar el aserto de llamarle precursor de Ja doctrina
social cat6lica, en muchos de sus principales aspectos. Su comunismo de
base religiosa, tan diferente en sus fundamentos y consecuencias al materialismo dialéctico de Marx no tiene por qué escandalizarnos. Conocedor
profundo del Derecho Natural, Don Vasco de Quiroga sabía que los bienes
terrestres se hallan ordenados esencialmente a las necesidades del género humano y de todos los hombres. Esta norma iusnaturalista es la primaria.
Sea cual fuere el régimen de la propiedad -advierte el Código Social de
Malinas- el fin primordial de los bienes terrestres debe ser salvaguardado.
El salario familiar y el seguro social están prefigurados en las sabias Ordenanzas de Don Vasco. ¡ Y qué cerca le sentimos de Juan XXIII en su Encíclica Mater et Magistral Hablo del espíritu más que de la letra. El "ordo
amoris" resplandece por igual en las Ordenanzas y en la Encíclica.
Don Vasco instituye, en sus "pueblos-hospitales", una democracia orgánica de familias. Democracia como forma de convivencia humana antes que
como forma política de gobierno. Y antes que una forma de convivencia
humana, acaso Don Vasco haya pensado --como nosotros--- que la democracia es una vocaci6n del hombre. Vocación que culmina, en lo político,
con la realización práctica de los postulados éticos de la co-participaci6n, de
la ca-responsabilidad y de la ayuda recíproca. Supone el reconocimiento y
protección de los derechos de la persona humana. Lleva a su plenitud el
ser dialógico del hombre. Sirve como instrumento para la cabal realización
personal. Hace del ser humano -y no del Estado-- la base y el fin de la
estructura política. Pide la adhesión de seres libres y erige la persuasi6n en
método. Permite subsistir la variedad de opiniones políticas y prohibe la
bárbara mutilación de los sectores sociológicos disidentes.
Consta, por la Información en Derecho, que Don Vasco de Quiroga leyó
la Utopía de Santo Tomás Moro. En esa lectura encontró un espíritu hermano. Un abogado, como él, buscaba las bases de una sociedad más justa.
Idea la república de Utopía, isla imaginaria en la que no se conoce la
propiedad privada y se trabaja durante seis horas. Todos los utópicos tienen
la obligación de laborar en menesteres agrícolas. Se adiestran, además, en
un arte de su elección. El oro no tiene ningún valor y no es necesario el
Ejército. Los matrimonios se celebran a prueba y los adulterios se castigan
con la esclavitud. Hay pasajes del libro que pasaron, con toda fidelidad,
a las Ordenanzas: "En Utopía, todos, hombres y mujeres, saben bien el
oficio de labrador. Les es enseñado desde la infancia, ya sea en las escuelas,
por medio de lecciones orales, ya cual si fuera un juego en los campos cercanos a la ciudad. Los niños aprenden, no solamente mirando, sino trabajando ellos real y verdaderamente, con lo que acostumbran sus cuerpos al
288

trabajo" (Utopía, cap. "De los Oficios', pág. 80, Editorial Fama, Barcelona).
Las particularidades de Utopía, que hemos expuesto, bastan para convencernos de las diferencias que median -al lado de las inocultables semejanzas- con los pueblos-hospitales. Don Vasco admite, aunque en reducidas
proporciones, la propiedad privada. Repudia en cambio, sin ninguna excepci6n, la esclavitud. "Las ordenanzas de sus 'hospitales-ciudades' no las
redactó al fundarlos, sino después de bastantes años de experiencia. Es cosa
sabida -escribe Rubén Landa- que en ellas influyó la Utopía de Tomás
Moro; lo que no parece que se ha estudiado todavía es hasta qué punto se
deben también a otras experiencias de siglos: el 'comunismo' de los cristianos
primitivos y de las 6rdenes religiosas antiguas y modernas, la propiedad colectiva de la tierra entre los indios de América y el colectivismo agrario de
los españoles" ( Don V asco de Quiroga, pág. 118, Biografías Gandesa, Ediciones Grijalva 1 México-Barcelona, 1965}. Además -menester es decirloDon Vasco de Quiroga es español. Y como buen español no gusta de quedarse en las utopías. Los ideales hay que llevarlos a la práctica. Y ahí está
el impulso generoso de Don Vasco que aún vive en Michoacán.
Si Don V asco viviese en nuestros días, estoy seguro de que vería, con máxima estimación intelectual y con viva simpatía, el noble intento de Gustavo
Thils -Doctor y Maestro en Teología, Profesor de la Universidad de Lovaina- de construir una "Teología de las Realidades Terrenas". Porque
Don Vas-ca de Quiroga sabía, indubitablemente, que nuestra religión repercute, con sus doctrinas, en el orden del mundo y de la civilizaci6n. Toda
su vida está destinada a proyectar el evangelio en el mundo. Por eso me
parece radicalmente falsa la teoría, sustentada por Rubén Landa, de que
Don Vasco aceptó, como buen político, el Obispado de Michoacán que le
ofrecieron. Oigamos lo que nos dice el biógrafo español: "Tampoco esta
vez parece que él pretendió el puesto: le pidieron que lo ocupase. Mas
tampoco esta vez debi6 hacer un sacrificio, sino tener una satisfacción. No
de hombre vanidoso, sí de buen político. Lo era en el mejor sentido de
la palabra. Se ha dicho que la característica del político es que busca el
poder. Es verdad que sin éste le es imposible realizar su obra, que es gobernar. Sin embargo, para el buen político el poder es sólo un medio: su
verdadero fin es la justicia. Don Vasco vio que el nuevo cargo pondría en
sus manos más poder para ensanchar su obra de justicia con los indios, para
edificar (palabra que emplea repetidamente), no para destruir; para su
mejora material y moral; él emplea la expresi6n "policía mixta", es decir,
política y espiritual" (Opus cit., pág. 187). Cabe objetar: 1). Don Vasco
nunca buscó el poder; 2). Advirtió las limitaciones de la justicia humana
y puso su vida al servicio de la caridad; 3) . La acrisolada honestidad intelectual de Don Vasco le hubiese impedido convertirse en sacerdote y obispo

289
Hl9

�de no haber tenido una fundamental vocación de "horno religiosus". Lo
que acontece es que Don Vasco sabía, como pocos en su tiempo, que la
vida cristiana es «ante todo teocéntrica; pero no se desprende de la tierra"
(G. Thils). El imperio de Jesús lo abarca todo: El Colegio de San Nicolás,
Jos oficios de los indios, los pueblos-ho pitales. Sólo un ascetismo e,xcesivamente rígido e individualista hubiese llevado a Don Vasco a separarse del
mundo, de su mundo mexicano. Supo distinguir siempre lo que en el mundo es de Cristo y lo que es del Anticristo. Como buen pastor de almas,
preparaba, con todo ahínco, el segundo advenimiento del Señor. ¿Acaso
no se dice, en la oración del Padre Nuestro "venga a nos el tu reino; hágase
tu voluntad así en la tierra como en el cielo"? La actividad reglada de los
pueblos-ho pitales prolongaba, olamente, la acción providencial de Dios. Don
Vasco de Quiroga hubiera podido hacer suyas, medulannente suyas, estas palabras de Gustavo Thils: "Reducir a la unidad el dualismo que separa al
mundo de Dios; restablecer una armonía nueva y sana entre Cristo y la humanidad; restaurar la unión de la religión con la vida, éste parece ser el
significado primero y fundamental de la labor llevada a cabo en nuestros
tiempos en busca de una teología de las realidades terrenas". (Teología de
las Realidades Terrenas, tomo I, pág. 27, Ediciones Desclée, de Brouwer).
En 1538, el licenciado Quiroga fue consagrado obispo por fray Juan de
Zumárraga. El mismo día se le promueve sucesivamente, por todos los grados, desde la tonsura hasta el sacerdocio. Igual cosa había sucedido en Milán ( siglo IV) con otro togado ilustre: San Ambrosio. Humildemente nos
lo refiere el propio Don Vasco: "A mí, inútil y enteramente inhábil para
la ejecución de tan grande empresa; a mí, que no sabía manejar el remo,
me eligieron primer obispo de la ciudad Michoacana. Y así sucedió que
antes que aprender, empecé a enseñar, tal como de sí. mismos decían, lamentándose, el Padre Ambrosio y Agustín". Como Obispo, Don Vasco es
arquetipo de sencillez, pobreza y trabajo. Ama entrañablemente a los indios: "gente de tal calidad y propiedad, a quien es más propio, fácil y natural lo bueno y perfecto de nuestra religión cristiana que no lo imperfecto
de ella'. Pero como buen realista, no deja de advertir los defectos de los
indios y nunca cae en las exageraciones de Fray Bartolomé de las Casas.
Erige canónicamente su Iglesia catedral, funda innumerables parroquias y
predica basta su muerte. Fe, caridad, amor particular a los indios; religiosidad y piedad; prudencia justicia, fortaleza y templanza; humildad y pobreza son virtudes que po eía Don Vasco, al decir de sus biógrafo , en grado
eminente. El seráfico fray Juan de Zumárraga, no vacila en dirigirse al
Consejo de Indias en estos términos: "De la elección de S. M. hizo en la
persona del Lic. Quiroga para Mechoacán ( que le puedo bien llamar dichoso) tengo cierto y siento con muchos que ha sido una de las más acer-

290

tadas que Su Majestad ha hecho en estas partes para llevar indios al paraíso,
que creo que Su Majestad pretende más esto que el oro y plata. Porque
cree que el amor visceral que este buen hombre les muestra, el cual prueba
bien con las obras y beneficios que de continuo les hace y con tanto ánimo
y perseverancia, que nos hace ventaja a los prelados de acá. Y como éste
sea lo principal en que el Vicario de Cristo fue examinado para se le dar
prelacía y ser la cosa que a estos pobres naturales más atrás a las cosas de
nuestra Fe y que siendo oidor gasta cuanto su Majestad le manda dar de salario a no tener un real y vender su vestidos para proveer a las congregaciones cristianas que tiene en dos ho pitales: el uno cabe esta ciudad y el
otro en Mechoacán, haciéndoles casas repartidas a su costa y comprándoles
tierras y ovejas con que se puedan sustentar; de creer es que cuando se viere
pastor con sus ovejas lo hará harto mejor, aunque no sé otro que le iguale
en esta tierra. Y para mí es harta reprensión y téngolo dicho y por averiguado que nos ha de hacer vergüenza a los obispos de acá, principalmente
a los frailes" (Apud. M . Cueva, Documentos Inéditos del Siglo XVI, México, 1914). o cabe mayor elogio. Y no se equivocó Fray Juan de Zurnárraga, porque el Oidor quedó sublimado en el Obispo.
Hacia el afio 1540, es lo más probable, el Obispo Quiroga fundó el Colegio de San icolás. No se trata tan sólo de uno de los primeros y más
Hustres centros de enseñanza de nivel universitario creado en América, sino
de un anticipo genial de los futuros seminarios, cuya fundación ordenó,
veintitrés años después, el Concilio de Trento. Encarga que "se enseñe y
lea la doctrina cristiana e moral dicha y el leer y escribir, a todos los hijos
de los naturales que vayan allí a oír y a deprender nuestra lengua, y a enseñar a los de nuestra nación la suya, que los colegiales sepan también". Se
le acusa - ¡ hay acusaciones que honran!- "que ordena a mancebos. . . criados entre los pechos de las indias". Se le dice en cédula de 1560: "ordenáis
a muchos mestizos y a otras personas nacidas en esta tierra". Dispuso Don
Vasco que los catedráticos deberían tener grado universitario en alguno de
los dos derechos o en teología. Y en su testamento estableció normas de organización académica y disposiciones de carácter económico para la subsistencia del Colegio de San Nicolás.
A la edad de noventa y cinco años muere Don Vasco, apaciblemente, en
Uruapan, el miér oles 14 de marzo de 1565. Cabalgando en una mula había emprendido, desde Pátzcuaro, el último viaje. Acaso presintiera su muerte. Acababa de hacer su testamento. El joven anciano estaba dispuesto a
emprender un nuevo viaje, del brazo de la aurora, Su último mensaje podría
ser el mismo de Job: Post tenebras spero lucem, después de las tinieblas espero la luz.
291

�Lo genumo, lo típico de la Hispanidad actuante de Don Vasco es el haber infundido y cmporado en el encuadre hispánico, tanto la sangre como
las peculiaridades y excelencias aborígenes. No hay que confundir la HiSpanidad con la españolidad. Con la palabra Hispanidad --debida al R. P.
Zacarías Vizcarra- se ha querido .indicar una comunidad de pueblos -primordialmente moral y no racial- con un mismo estilo de vida y con análoga actitud ante la muerte. Comulgamos, no por la biología, sino por el
Espíritu. Por historia y por espíritu, la Hispanidad tiene por rasgos fundamentales: el catolicismo, la jerarquía y la hermandad. Catolicismo como
unidad y empresa universal. Jerarquía de valoración como meta de la vida
espiritual, cultural y material. Hermandad como reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres en el espíritu; e igualdad frente a la grac~
divina, en cuanto todos tenemos capacidad para salvar nuestra alma. Cabe
recordar estos principios, en el cuarto centenario de la muerte de uno de
los más preclaros forjadores de la Hispanidad como realidad humana, y no
como simple retórica.
Nuestros tiempos han ido formando un verdadero culto de la vida. De
tanto buscar las fáciles satisfacciones y el "confort ' a todo precio, se ha
desembocado en un simple "spleen" sentimental, en un terrible hastío de la
vida. En medio de esta confusión moral y política, contemplemos una vez
más a Don Vasco de Quiroga. Respetable siempre por su lucha denodada
por la justicia, digno de admiraci6n por su inagotable caridad, es noble, es
digno, es idealista, esforzado, desinteresado, merecedor, en todos los conceptos, de la gratitud del pueblo mexicano. Se entregó, sin reservas ni claudicaciones, a su nobifüima empresa. ¡ Qué importa que su nombre no aparezca
en las placas que escribe la adulación y en los homenajes que ~stan las caravanas del servilismo! Vasco de Quiroga hunde muy hondo sus raíces en
suelo mexicano. Su voz la guardan los bosques, y los vientos, y las campanas... Español por nacimiento y por !)angre, pertenece a México por corazón,
por domicilio y por destino. Nació en Madrigal de las Altas Torres, en
1470. En el ocaso de su vida -un largo ocaso- llegó a nuestro país. Amó
entrañablemente, con voluntad de perfección, a este México nuestro. Y
dej6 su mensaje. Su solución es, en definitiva, la solución del amor y de la
justicia. Nos enseñó a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario; a vencer al hombre egoísta, que todo lo calibra por el interés; a triunfar sobre el yo meticuloso, que se lisonjea con atribuir a la prudencia su
flojedad y su tardanza. Sin negar al bien útil su parte de bondad, supo subordinarle al bien honesto, como medio al fin. Ante la agonfa de un mundo
que está acabando por agotar las consecuencias de estériles cosmovisiones, se
yergue, remozada y auroral, la figura y la obra de Don Vasco de Quiroga.

292

FACTORES ADVERSOS PARA EL DESARROLLO DE LAS
PROVINCIAS INTERNAS EN LOS ÚLTIMOS AAOS
DE LA DOMINACIÓN ESPAROLA *
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Tecnol6gico de Monterrey

DIVERsos MEMORIALES presentados a la corona española, crónicas de viajeros,
lo mismo que una abundante correspondencia, parecen indicar que el problema más grave de las Provincias Internas en los últimos años de la dominación española, era el de las continuas depredaciones de los indios bárbaros. También se insiste constantemente en que la más viable solución a
este problema era el impulsar el poblamiento de las mencionadas provincias.

No obstante haberse señalado con frecuencia este problema y haberse hecho las proposiciones adecuadas para promover la migración hacia las despobladas provincias, ningún paso positivo dio el gobierno central para implementar estas medidas.
En este trabajo me propongo apuntar brevemente los factores que evitaban un poblamiento rápido de las Provincias Internas, refiriéndome casi exclusivamente a las de Orienle, y las medidas que con frecuencia se propusieron para corregir este mal.
En el año 1808, las Provincias Internas de Oriente, cuya superficie se
estimaba en 25,464 leguas cuadradas, casi una cuarta parte del México actual, tenían menos de 150,000 habitantes. Texas, la más extensa de las
cuatro, no llegaba a las 3,500 almas.1
• Trabajo presentado al Congre o de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
' Don. Fernando Navarro y oriega estimaba que el año de 1810, las
ternas de Oriente tenian la siguiente poblac.i6n: Nuevo Reino de
Nuevo Santander 56,715; Coahuila 42,937; y Texas 3,334. Vicente
México a Traués de lor Siglos, II, (México: Ballescá y Compañia,
Ramos Arizpe asignaba en 1811, 70,000 habitantes a Coahuila, 7,000

Provincias InLe6n 43,789;
R.iva Palacio,

a.f.), p. 890.
a Texas, más

293

�o es raro por Jo tanto, que en el año de 1813, don Nemesio Salcedo,
quien fuera comandante general de las Provincias Internas, dijera en la
instrucción que dejaba a su sucesor: "Está muy recomendado por el rey,
como vuestra señoría podrá hacerse cargo, la creación de nuevas poblaciones, así porque estrechadas las distancias de unas a otras, se facilita la comunicación y prospera el comercio y Ja agricultura, como porque es el medio más seguro de dificultar las incursiones de los indios bárbaros, y con tal
conocimiento, no he dispensado medio de fomentar las que a mi ingreso
se hallaban, unas principiadas y otras s6lo en demarcación, verificando la
fundación de la de San Luis de Cordero en Nueva Vizcaya, las de Baján,
Cuatro Ciénegas y Palafox en Coahuila y las de Trinidad y San Marcos en Texas, de las cuales me han originado un ímprobo trabajo las de San Luis, Baján y Cuatro Ciénegas, por la oposición de los propietarios de los terrenos
en que se han erigido". 2
Indicaba en seguida Salcedo " ... que nada es más perjudicial ni nada
se opone con más firmeza y menos justicia a los progresos de las poblaciones
de (las) Provincias Internas, y por consecuencia a su agricultura, al fomento de
las artes y a los adelantos en su pacificación, que las inmensas posesiones
de terrenos que tienen muchos sujetos de su distrito, particularmente los que
se hallan viviendo fuera de las mismas provincias".$
Señalaba el comandante general, que el opositor a la fundación de San
Luis de Cordero había sido don Pedro González Noriega, dueño de las haciendas de la Tarea y Mimbrera, y a la fundación de Baján y Cuatro Ciénegas puso obstáculos el marqués de San Miguel de Aguayo.
Insistía Salcedo en que había disposiciones que prohibían la adquisición
de terrenos considerables por un .individuo, terrenos que quedaban «destinados a la cría de animales, impidiendo la población y dando motivo a la
de 70,000 a Nuevo León y más de 60,000 a uevo Santander. Miguel Ramos Arizpe,
Memoria Sobre el Estado de las l'rovineias Internas de Oriente Prefenlada a las Co,teJ
de Cádiz (M~xico: .Bibli6filos, 1932). Don Melchor úñe-.: de Esquive! dice el año
de 1814 que las cuatro provincias tienen 203,000 habitantes. José Eleuterio Conzález, Ed., Colección dt1 Noticias " Docum11ntos Para la Historia del Estado de Nuevo
León (Monterrey: Tipografía de Antonio Mjer, 1867), p. 349.
• Existe en la sección llamada Ramo Militar del Archivo General del Estado de
Nuevo León un memorial sin título que dice "es copia del original" y fechado en
Saltillo el 19 de abril de 1844. Esta copia está firmada por Juan José Sánchez. El
original según Ja copia está finnada por don Nemesio Sakedo y está fechado en
Chihuahua el 16 de junio de 1813. De aquí en adelante este documento se citará
como lnstrucei6n de don NemtJSio Salcedo y el Archivo General del Estado de Nuevo
Le6n como AG'ENL.

• lnstrucci6n de don Nemesio Salcedo, AGENL.

294

hostilidad de los indios bárbaros', pero que estas disposiciones no se habían
cumplido, por lo que tm•o que expedir varias órdenes a las distintas autoridades para que no se asignaran grandes extensiones de terreno sin su conocimiento y al gobernador de Texas le previno anulara las asignaciones hechas hasta entonces "quedando los terrenos realengos como estaban".•
Este problema de la oposición de los latifundistas al establecimiento de
poblaciones no era nuevo, pues en las memorias que dejó el padre Morfi,
quien treinta y cinco años antes recorriera las Provincias lnternasi enfatiza
sobre esta situación y menciona la oposición del marqués de Aguayo a que
varios vecinos de Monclova se establecieran en un ojo de agua que quedaba
entre Anhelo y Castaños, siendo que era muy necesaria esta población, pues entre los dos puntos mencionados había veintiocho leguas y los indios bárbaros
constantemente causaban muertes enlre los viajeros. 5
Pero no era solamente la oposición de los latifundistas lo que impedía el
poblamiento de las Provincias Internas. El año de 1795, don Félix Calleja,
quien quince años después figuraría tan prominentemente durante la Guerra
de Independencia, se dirigía al rey proponiendo algunos medios para el
fomento de las provincias de Nuevo Santander y Nuevo Reino de León.
"Los más útiles y necesarios", decía, "después de libertarlas de las extorsiones de sus enemigos", refiriéndose a los indios bárbaros, "son en ambas
los que facilitan la extracción de efectos sobrantes e ingreso de los que carecen y necesitan. La salida de los unos fomentará y aumentará su cultivo,
la entrada de los otros hará más barata y cómoda la subsistencia, atraerá
gentes, se mejorarán las que hay con el comercio de ideas y costumbres,
igualmente que con el de efectos, y se adelantarán y aun apurarán todos los
ramos de utilidad, que en el día se descuidan o no se conocen.
"Del aumento de población nacerá su principal defensa, alejará aun sin
pensarlo al enemigo, y aun podrá e&gt;.1enderse por los inmensos terrenos incultos y feraces que median hasta Texas y de allí adelante. La situación
es de las más ventajosas, los productos abundantes y de la mejor especie,
nada les falta, sino el que la benéfica mano del superior gobierno remueva
los ob táculos que impiden su progreso". 6
Por lo tanto una de las principales trabas para el desarrollo de las Provincias Internas era la dificultad para sacar su producción e internar los
' lbid.
• Fray Agusdn dt Morfi, Viaje de Indios )' Diarió del Nuevo México {México,
Bibliófilos Mexicanos, 1935), p. 265.
• FÉLIX CALLEJA, Informe Sobrt la Colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino
de Ltón: J795 (México: José Porrúa e Hijos, Sucs., 1949).

295

�artíc.ulos necesarios para u consumo. Señalaba CaUeja que en Nue\'o Santander hacía quince meses que la mayoría de las poblaciones estaban sin
tabaco, pues no se había podido introducir por lo dificultoso del camino
que cruzaba la Sierra Madre. Proponía para aliviar esta situación el mejoramiento de este camino, entre Tula y Aguayo (hoy Ciudad Victoria). Pero
la verdadera solución para el fomento del intercambio comercial con las
Pmvincias Internas de Oriente estaba en que se autorizara la apertura de un
puerto, pues el verdadero mercado para los productos de las provincias del
norte estaba fuera del país y d grueso de los artículos que requería también
enía del extranjero.
Todo este problema
originaba de que el único puerto autorizado era
Veracruz y todo entraba o salía del país por esta ciudad. Por lo tanto, para
sacar los productos de las Provincias Internas era necesario tr.msportarlos
por tierra largas distancias y lo mismo sucedía con los que se introducían,
aumentando enormemente su costo, no sólo por los fletes excesivos que había que pagar, sino porque estaban sujetos a una serie de alcabalas cuando
pasaban de una provincia a otra.
Menciona Calleja una serie de productos que no se podían sacar porque no aguantaban estos fletes excesivos. Entre éstos cita que sólo en la
provincia de Nuevo Santander habían 111,777 cabezas de ganado mayor y
únicamente se vendian 2,000 al año, cuando debían ser por lo menos 40,000.
Que había igualmente 92,198 yeguas y sólo se extraían 7,500 mulas y 1,000
caballos. Decía más adelante Calleja que en el sur del país lo más que se
llegaba a obtener por las mulas eran 40 pesos par y cambiándolas por artículos muy recargados, que si les permitiese llevarlas a La Habana "podrian triplicar de precio y traer en retorno eiectos que ahora conducen 360
leguas por tierra", que esto beneficiaxía a los dueños de trapiches de allá
"a quienes cuesta cien pesos una mala mula" pudiendo tener una buena
por 60. 7
Proponía Calleja para remediar estos males la apertura de tres puertos,
uno habilitado franco y los otros de sufragáneos de éste. Estos tres puertos
d bían quedar en la d embocadura de cada uno de los grandes ríos: el
Bravo, el Soto la Marina y d Pánuco. Sobre esto decía: "Los tres puertos
tienen ríos navegables por pequeñas embarcaciones, aunque se ignora hasta
qué punto por no estar reconocidos. El del orte parece que lo es hasta Laredo, distante cien leguas del mar", agregando más adelante, "si e6te puerto
quedase sufragáneo del habilitado franco, me parece sería el canal de la

abundancia, población y prosperidad de las cuatro provincias: de Texas,
Coahuila, Nuevo Reino y Colonia".8
En seguida enumeraba Calleja todas las ventajas que se podrían obtener
con la apertura de estos puertos: ''Harían que en toda la costa se formasen marineros y pescadores, los unos después de serlo al comercio, serían útiles a la marina real, los otros surtirían al reino de pescado, untos etc., aprovechando la oportunidad de la excesiva abundancia de sal, cuyos consumos
se aumentarían igualmente que la renta de este ramo.
Las diferentes y exquisitas maderas, la peletería de oso, cíbola, castor y
venado, y acaso la pesca de perlas, tendrían estimación y llegarían a ser
renglones de no pequeña utilidad.
La renta de tabaco aumentaría considerablemente por sus mayores consumos, no habiendo obstáculo que dificultase el buen surtido y disminuiría
de más de la mitad el costo de fletes de 1,000 cajones, que aun en cl día
consumirán las cuatro provincias.
Llevando los tabacos de Orizaba a Veracruz, que sólo dista 14 leguas,
también disminuirán los fletes de 70, que desde la misma se pagan por
ponerlos en México.
Si el superior gobierno resolviese sobre este punto, sería fácil hacer un
exacto cálculo de lo que interesa este ramo, que seguramente es más de
lo que parece y yo expongo".º
Pero al iniciarse el movimiento de Independencia nada se había hecho
por remediar estos males, pues en la memoria que el doctor don Miguel
Ramos Arizpe presentó a las Cortes de Cádiz el año de 1811, vuelve a repetir, pero con mucha vehemencia, las mismas queja que había expuesto
Calleja dieciséis años antes.
"Por todo el opulento reino de México y las vastísimas Provincias Internas", decía Ramos Arizpe, "no hay más puerto libre que el de Veracruz.
Allí se hace el monopolio más escandaloso de todos los efectos de Europa.
Estos en Cádiz son de segunda mano, en Veracruz de tercera, en México,
Querétaro y Zacatecas de cuarta, en la gran feria del Saltillo, donde se reparten cada año para lo interior de las provincias, de quinta, en cada lugar
de éstas a distancia de trescientas y también de quinientas leguas de Veracruz, de sexta. Los efectos han sufrido sobre su valor primitivo los derechos
de extracción para América, de introducción y otros con diferentes nombres
• lbid.

' /bid.

296

' /bid.

297

�en Veracruz, de alcabala allí mismo al vender, de los que se conducen a
México, Querétaro, Zacatecas, etc., alcabala en cada uno de estos Jugare,
donde se habilitan regularmente al fiado los que llevan efectos al Saltillo,
alcabala en el Saltillo y alcabala, por último, en cada uno de lo's lugares
de lo interior de las provincias, exigida con tanta crueldad y tiranía, que
se hace pagar irremisiblemente del retazo de género que un pobre labrador
ha comprado en el Saltillo, para cubrir a su desnuda mujer, y también de
arroz, harina y garbanzo, que lleva para su consumo doméstico. Sufren tam•
bién esos efectos los costosísimos fletes de conducci6n por mar y por tantos
centenares de leguas de tierra. Gana el extranjero, gana el comerciante de
Cádiz, gana el de Veracruz, gana el de México, gana el del Saltillo, y gana
el de cada uno de los lugares interiores, y solamente sufren el horrendo peso
de tantos derechos, de tantas alcabalas, de tantos fletes de mar y tierra, de
tantas y tan enormes ganancias, los infelices y desgraciados consumidores
de las Provincias Intemas".1 º
La solución que proponía Ramos Arizpe era la misma de Calleja. "La
Península" decía "tiene todos sus puertos abiertos para el comercio de cabotaje y eÍ de lo~ puertos abiertos de las islas y América, mas la América
del Norte ha de estar sujeta toda al estrechÍsml.o embudo de Veracruz,
sin poder salir de Tamiahua, Tuxpan, Tampico, Altamira, Soto la Marina,
Brazos de Santiago, San Bernardo y otros puertos, mejores que Veracr:iz,
ningún buque a La Habana y demás islas, ni mucho menos para Espana.
Las Provincias Internas de Oriente tienen sobre su costa los más de tos
puertos y es )a injusticia más escandalosa el tenerlas obligadas a recibir
los gén~ro que entran por Veracruz, con lo recargo que e ha dicho, pudiendo recibirlos en las puertas de su casa, conducirlos en derechura desde
la Península o las islas".11.
Todas estas dificultades y exacciones determinaba en las Provincias Internas una continua escasez de los artículos más esen iales. En el afio de
1809 don Manuel Salcedo, quien hacia po o había tomado posesión orno
gobe~nador de Texas, se asombraba de que los pobladores de esa pro incia
cultivaran la tierra sin los aperos de labranza indispensables y de cómo habían con truido las casas sin contar con artesanos y c6mo muchos sufrían
los rigores del frío y del calor en las casas que habían construido con p~los
y techos de paja y cómo enmedio de su pobreza eran capaces de vestirse

,. RAKos AluZPE, Memoria Sobre el Estado de las Provincia.s Internas de Oriente,

J 17-118.
u Ibid., p. 119.

298

ellos y sus familiares, ya que la provincia no tenia más puerto de entrada
que Veracruz, distante más de quinientas leguas.iz
Cinco años más tarde, don Melchor Núñez de Esquive), quien fuera
administrador e interventor de la renta de tabacos de Nuevo León, y posterionnente secretario de la Junta Gobernadora de la misma provincia,
preparaba para el brigadier don Joaquín de Arredondo, comandante general de las Provincias Internas de Oriente, un memorial en el cual reafirma esta pobreza de los habitantes de su comandancia, pues decía que la
~ayoría sólo se alimentaba con maíz, algún frijol y carne seca, y agregaba que
vivían "con cueros, durmiendo sobre la tierra con una zalea por cama" _u
Precisamente en ese mismo memorial expone Núñez de Esquivel un plan
para aumentar el numerario, tan escaso en las provincias, y poder cubrir
los sueldos de las tropas y demás empleados públicos, que llegaban a 700,000
pesos al año. Este plan consistía básicamente en el que años antes habían
propuesto Calleja y Ramos Arizpe: abrir al comercio los puertos de Soto la
Marina y Barra de antiago en las desembocadura del rio Bravo entablando
relaciones con La Habana, pues el principal artículo de exportaci6n de que
disponían las provincias eran más de 40 mil mulas que tenían rezagadas Tamaulipas y Nuevo León. Sin embargo, consideraba Núñez de Esqwvel, que La
Habana no podría observar un número tan grande de mulas y por lo tanto
proponía algo que entonces era considerado poco menos que una herejía, el
comerciar con un país e:rtranjero. " ...demos pues", decía, "una salida, en
que sin agotar los restos del numerario tan preciso para el trato y comercio
interior, se desahoguen los criaderos de ganados ésta puede ser ( y no hay
otra) el llevar 20 mil mulas a la Luisiana, cuyo valor retome en efectos
útiles y necesarios, digo útiles y necesarios porque de ningún modo se deben
traer los de puro lujo, los cuales, además de ser de mucho costo atrasan las
familias y corrompen las costumbres''.1'
Consideraba Núñez de Esquive} que habría opo ición a este comercio, pues
afirmaba más adelante: "Dirán los de México, Querétaro y Veracruz que
se quebrantan las leyes, que es un delito de estado y levantarán el damor
a los cielos pidiendo un castigo ejemplar, pero yo contestaría a la nembrótica
México, que ella ha sido la causa de la revolución del reino, por más que
lo oculte, que lejos de auxiliar a las provincias internas ha contribuido a
su ruina privándolas de sus propios frutos''. La furia de don Melcbor subía
11
ETTTE LEE BENSON, ed., "A govcmor's Report on Texas in 1809", Southwestern
Historical Quart,rly, vol. LXXI, o. 4, abril de 1968.
u GoNZÁLEZ, cd., Colección de Noticias )' Docurruntos, 349-350.
u Ibid., 350-351.

299

�de Veracruz, pues decía que
d e tono cuand o se refería a los "monopolistas"
. "
.
b· d
la entrada era demasiado pequeña para servi.r al remo y estar u ica a en
parte incapaz de ser útil a todo, le ha hecho enfermar y mantener sus extremas fl acos y d e'b.1les • Ese
- comercio marítimo que
. .no conoce• otra regla
1
ue el egoísmo, sólo recibe plata y oro. Las provincias ?e. One_nte no _e
q roducen, no le (s) puede venir de México, asi _le ( s) ~ra un~s1ble seguir
~ . ro tan dañoso que las va a paralizar ademas que digan ~orno h'."1 tratad~ a sus hermanos internos, cuál ha sido su buena fe y que ventaJas han

1 d ,, 1.5

proporcionado a esos miserables encarce a os .

Parte Arredondo era del mismo pensamiento, pues_ cscnb1endo a
' "Vuestra excelencia conoce muy b.ien que M'exico y Veracruz
d
.
Espana, ec'a·
1 •
•
•
I
de la serv1dumhan sido son antípodas de las Provincias nternas, porque
. . .,
.y .
,
ende su lu ·o" Volvía a proponer la hab1htac1on de
bre y 1msena de _estas P
. dJ · edidas incluso la total independencia
la Barra de Santiago Y otra sene e m
'
• • t UI
de las Provincias Internas de 1 virrema o.
Por

SU

~

Y~e:~
:;tr~ic;:~::

Poco tiempo después, México se convierte en p~ independiente.
l
.6 se hicieron diversos planes para lilpulsar el poblarru
~r::as~ d::;~~~da provincia de ~exas_: el_ estabable1cerdc~o e~la
. .6
r mar pero la s1tuac1on mest e e pais

LI AJE, MISERIA Y PORVENIR DE LA HISTORIA LOCAL*

. .

::::;:~/
ia falta de poblaci6~ seríaM~? d~ los ¿ª::~;~:s d;:::::;
rían que, pocos años después, perdiera exico a m
Internas de Oriente.

PROFR.

Luis

GoNZÁLEZ

El Colegio de México

Y A ES TIEMPO de que la historia local lance su grito de independe,icia. Ya
lo han hecho algunas hermanas. Lo hizo Ja biografía hasta el grado de quedar en malos términos con la historia y en buenas relaciones con la literatura. La microhistoria puede hacer también vida aparte de su matriz, e
incluso unirse más a una de las tía ; quizá a la geografía humana. Entre
la historia y la microhistoria se ahondan cada vez más las diferencias. "Los
principios de la historia local -escribe Paul Leuillfot- son autónomos y aun
opuestos a los de una historia general en sentido escolástico y universitario".
Aparte, los historiadores de la maxihistoria ven con olímpico desprecio a los
miniliistoriadores, y en lugar de ayudarlos, los obstaculizan. No comprenden
las metas y los métodos de los gambusinos del detalle, en buena medida porque éstos no se han hecho conscientes de sus metas y métodos peculiares.
La microhistoria nace del corazón y no de la cabeza como la macrohistoria. Los autores de aquélla suelen ser más emotivos que los de ésta. El
microhistoriador se acerca a su objeto más por simpatía o por antipatía que
por el mero afán de saber; su madera es más de poeta que de científico.
En la microhistoria se confunde más que en cualquier otro tipo historiográfico el sujeto y el objeto) el ser que se expresa, el ente expre ado y el
ser comprensivo. Quien la describe suele ser parte de la materia descrita,
y quien la lee lo mismo. Admite la mano del investigador extraño a condición de que se identifique con su objeto; se deja leer por el gringo siempre
y cuando la sienta suya. Por naturaleza es una forma de comunicación de
circuito corto, como la genealogía.
Según el célebre dicho de Benedeto Croce, toda historia es historia con-

!bid., 352-353.T _ _,:_Lbal •
d sep•:a-bre de 18l4. Citado
29 Monterrey 7 e
,.....u
A.rredondo a =.,. , num.
'
'
L • ¡ XIX (Sevilla: Escuela
. N
Garcia Las Prouineias Internas en e s1g o
.
por LUlS avarro
•.
8
de Estudios Hispano-Amencanos, 1965)' p. 11 .
u
u

* Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
301

300

�temporánea porque la búsqueda de las acciones humanas del pasado nace
de requerimientos de la vida práctica actual. Con todo, en ninguna investigación histórica la presencia del presente es tan clara como en la historia
menuda. Ésta es hija incondicional de los problemas contemporáneos, de
las preocupaciones de hoy, de los requerimientos económicos, poüticos, sociales e intelectuales de cada pequeña comunidad humana. La historia local
es historia actual que se proyecta sobre el futuro; es por lo mismo, la historia
para la acción por excelencia; la historia hecha y leída por sentimentales sí,
pero por sentimentales activos, como los "apasionados" de la clasificación
de Le Senne.
E1 espacio geográfico de la historia universal es obra de la naturale-.za,
es la bola de billar denominada mundo. El espacio de la historia continental no es menos físico. El espacio de la historia nacional lo determinan convenios y guerras confonne a vagas razones de Estado. El espacio de la historia
local ti.ene límites poco precisos y muy cambiantes, oriundos del sentimiento y
de la acción. Según Unamuno se contrae a ''la patria ya no chica slno menos que
chica, la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao
desde muchas alturas"; de hecho la que sentimos vivamente y en la que trabajamos codo con codo. Puede ser un edificio -El Colegio de México, el Instituto
Tecnológico de Monterrey, la Casa de Moneda, la casa de estudiantes de doña
Julieta-; un barrio-la cohetera en Herm.osillo, Tepito en la ciudad de México-; una colonia dispersa en una urbe -los arandenses de la capital, los josefinos de Los Angeles-; un pueblo o una villa -El Llano, San Miguel Allende,
Zinapécuaro-; una ciudad monovalente -el puerto de Veracruz, Acapulco,
Monterrey-; un municipio de módicas proporciones -Yuriria, Silao-; una
pequeña región -La Laguna, el valle de Tecomán, la cañada Tarasca-;
una porción de tierra más o menos chica, continua o discontinua, pero siempre aceptada como la "aromosa tierruca" o el lugar donde trabajo.
Las demás historias, aunque tengan contornos geográficos precisos, pueden callar sin mayores trastornos el escenario de las acciones relatadas. Una
hlsto1ia local es difícilmente concebible si no la precede o acompaña la descripción del paisaje. La historia local es casi siempre geohistoria; es difícil
y no es deseable arrancarla de su residencia, de la infraestructura apenas
cambiante que es la geografía, de la vida de tiempo lentísimo que nutre y
sobre la que reposan estructuras sociales, económicas y culturales y acontecimientos de toda índole. La minihistoria sólo se entiende si parte de la vida
natural. La ma.xfüistoria puede partir de los sucesos de duración media Y
quedarse en ellos como lo hacen las historias económica y social. La mini-

302

historia, que se desprende del tempo lentísimo de la geografía, desemboca,
casi sin pasar por el tempo moderato de las estructuras en el tempo rapidísimo de la anécdota.
La historia local no desdeña el hecho efímero y menudo. Mientras las otras
especies del género seleccionan los sucesos trascendentes e influyentes, y en
menor escala los típicos, la microhistoria se inclina por la tipicidad; gusta
de lo cotidiano. Hechos de escaso bulto y renombre: hechos que no levantan
polvareda; hechos de la vida diaria: nacimientos, matrimonios, muerte, enfermedades, tareas agricolas, artesanías, comercio al menudeo, solaces, ferias,
delitos del orden común, alcoholismo creencias y prácticas religiosas, supersticiones, folklore en suma. Conductas, ideas, creencias y actitudes que caracterizan una comunidad pequeña, que permiten emparentarla o distinguirla,
que ayudan a establecer 'su originalidad, su individualidad, su misión y destino singulares" y al mismo tiempo su parecido con otras comunidades o
con la sociedad que la engloba. Los historiadores localistas recogen las menudencias que los sabios pedantes tiran con enfado.
La gran historia trabaja, según modas e ideologías, con individuos de nariz levantada (reyes, presidentes, conquistadores, grandes asesinos, cortesanos,
santos, sabios y artistas de reconocido prestigio) o con masas ( los agricultores, los obreros, la clase media la burguesía la noblezai) o con ficciones
( el Estado, la nación, el espíritu tal). En cambio, los protagonistas de la
pequeña historia son generalmente individuos del pueblo raso; o si se quiere
de la élite local que difiere muy poco de la masa local. La microhistoria
es el relato individualizado de los humildes, de los vecinos que rara vez aparecen en la sección social de los periódicos y quizá nunca en la sección política o en la sección económica.
El campo de estudio de la microhistoria es muy distinto al campo de
estudio de la historia a secas. Los métodos de las dos historias son también
muy diferentes. En la macrohisto.ria el camino está perfectamente trazado.
Los macrohistoriadores van a su objeto y a su público por supercarretera.
En la historia menuda no existe el camino; el microhlstoriador caminando
hace el camino. Por regla general, el macrohistoriador antes de emprender
la marcha hacia las fuentes de conocimiento histórico se arma de esquemas,
hipótesis de trabajo, modelos y ayudantes; el micro sale a la brega con un
plumero, un mínimo de ideas previas o hipótesis y el corazón abierto de par
en par. Aquél irrumpe en bibliotecas y archivos bien acondicionados; éste
cae en verdaderas mazmorras, en sótanos público o privados, en el cuarto de
los tiliches. Aquél no suele padecer por la penuria, la dispersión, lo poquito
de los documentos; éste sabe que la vida local rara vez deja abundantes huellas; rara vez se juntan esas huellas en fondos catalogados, y rara vez dan

303

�infoonación copiosa. Aquél hace su libro sin necesidad de salir a la inte~perie · éste necesita recorrer a pie, una Y otra vez, la sede de s~ asunto Y visitar 'y entrevistar a los lugareños; no puede escapar, según opina Lawrence
1
Stone, de la inspección de ojos del terreno y su gent~. ~as fuentes de a
· h'1stona
· no son las mismas fuentes de la macrohislona.
micro
La crítica y la interpretación de las pruebas microhistoriográfic?s no cuentan con un código de normas hechas, de poco le sirve la precepuva d~ Lan·
s · bo Aquí a}•udan la malicia y. la simpatía
del erudito, la
g101s y e1yno s.
.
1 · di{ nte
capacidad detectivesca y la capacidad amatona, la lucidez de ~ ere
d l amante Tampoco hay muchas recetas establecidas para
y 1a ceguera e
·
.ó la h · t · }
explicar y componer. Por su mayor reafümo de concrec1 n,
1s ona ~cal se inclina a la explicación teleológica, pero acude con mucha fr cu:nc1a
. ·,
causas eficientes· Al mismo tiempo cree .que las acCiones
a 1a expl1caeton por
•al E
son hijas de los proyectos de los actores y del_ me?io geográfi~o Y sOCI • n
cuanto a las arquitecturas adecuadas a la h1stona local, me1or callarse.
' e1 dich~ de
Toda historia debe ser una resurrección del pasado, segun
Michelet· pero en ninguna es tan urgente ese deber como en 1? micro:
· 'por 1o m·lSIDo ni se adecúa a una arquitectura prefabricada,
histona.
, .
. ni.
· d'
la hora de la redacción de los recursos arttshcos, v1vipuede preSCin 11' en
.
',
, ,
d 1 li
. d
La hi'storia local como la b1ograf1a, esta mas cerca e a tera{1ca
ores.
'
his
·
ta
1
tura que las otras especies, ya porque la resurre~ción de a . to1:a concre
exige un tratamiento literario, ya porque la clientela del histonador local
es alérgica a la aridez acostumbrada por los hlstoriadores contemporáneos.
En suma, la microhistoria es muy distinta de_ 1~ historia. a ~as por su
mayo r grado de emotividad, actualismo, geograhclSDlo, parti~ul~smo ~ ~.
6di
anbtativa y c1ent1tención artística y por ser menos formalista, met ca, ~u
.
.
balbuciente
y
un
arte
b1en
fica. Se trata d e una c1enc1a
, . desarrollado con
larga, larguísima tradición en todo el mundo y en Me,aco.

•
, d la historia local entre nosotros se remonta a la época preL A TRADlCION
e
• ,
M
n la Meso. , .
C
h
:..+~ don Wigberto Junenez
areno e
h1spamca
orno 1O a v~"'
· 1 N t
, . ·
.
· ta "sólo existía la historia parroquia • ues ros
1
amcnca anterior a ª conqws
.
l' idas o en c6. d' gen as carecían del concepto de Histona General y en ap
ch
:c:s consignaban sucesos relativos a su comunidad, rebasando este ,estrc o
'l
do se trataba de conquista.S efectuadas en lugares mas o memarco so o cuan
'd d d d pro.
d se aludía a lejanos puntos de parb. a e on e
nos distantes, o cuan o
.
.
· ·empre
cedían algunos inmigrantes. La historia precolomblllll es, pues, casi s1
'

En la época colonial, aunque no fue la especie predominante, la historia
local se diversificó, tuvo mejores fuentes de información y adquirió recursos
expresivos ignorados antes de la llegada de lo españoles. En tres ocasiones
la Corona alentó esas casi historias llamadas relaciones historicogcográficas.
En los siglos XVI y XVII florecieron las crónicas conventuales y en el siglo
XVIII empezó a cundir el interés por la vida urbana que en esa centuria
se dio un estirón fuerte. Aparece la historizació11 de ciudades como Puebla,
Zaca tecas y Durango.
Las guerras de independencia no fueron propicias para la microhistoria.
En cambio, el primer momento de la vida independiente patrocinó "noticias
geográficas y estadísticas"• parecidas a las viejas relaciones historicogeográficas. Hacia 1833 México sale de una etapa de euforia nacionalista y se inscribe en un período ásperam •nte localista. Se vive en plena disociación, en
la lucha de las partes contra el todo, en el mero auge de lo local y comarcano. Por un lado, la atmósfera es propicia para los trabajos históricos de
comunidades y comarcas; por otro, la tormenta sin fin deja poco tiempo
y poca paz para las tareas de desenterrar papeles viejos. Como quiera, durante la matanza de todos contra todos se hicieron algunas obras ejemplares:
los Apuntes hist6ricos de la heroica ciudad de Veracruz, de Miguel Lerdo
de Tejada; las Noticias de Durango, de José Fernando Ramírez; el Diccionario hist6rico de Yucatán, de Jerónimo del Castillo, y las Noticias para formar la historia y la estadística del obispado de Michoacán, del canónigo
José Guadalupe Romero.
Desde mediados del siglo XIX "las invasiones extranjeras y la presencia
de un vecino todopodero o" habían robustecido en los jóvenes de la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado, a
la defensiva, triste y proselitista. AqueUa gente, al asumir plenamente el poder, después de sepultar al cosmopolita Ma;,.,.'Úniliano de Habsburgo y el
ranchero Tomás Mejía, hizo lo indecible por robustecer el nacionalismo;
propició la historia nacional y le hizo el feo a las historias estatal y local.
Como reacción, los gobiernos locales las patrocinaron, y en tiempos de don
Porfirio el número de libros históricos subnacionales no bajó de cien; los
más de historia de los Estados, pero alrededor de treinta de índole local
por el e pacio a que se refieren, que no siempre por las metas y los métodos.
La difusión del positivismo no podía ser provechoso para la microhistoria,
más próxima al arte que a la ciencia.
La Re olución Mexicana durante su etapa destructiva, de 1910 a 1940,
fue tan nacionalista como la Reforma pero los revolucionarios, en su mayoría campesinos, defendieron la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser Iocalista. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: 'la adhesión calu-

'microhistoria' ."

305
304

fü()

�rosa a la tierra nativa". Alfonso de Alba obsetva que aun los más uni.versalistas de nuestros intelectuales revolucionarios se dejaron atraer por el colorido loca1. Como Ram6n López VeJarde, que empequeñeció a la capital
"ojerosa y pintada" y puso por las nubes a su Jerez natal, muchos poetas
y novelistas le hicieron "comerciales" a la existencia trivial y pueblerina. Los
hombres de letras, no los del gremio de la historia. Los de más nota entre
éstos nadaron en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo, el hispanoamericanismo. Sin embargo, en los primeros veinte años de época revolucionaria salieron a la luz más libros de microhistoria que en los cuarenta
años de la era liberal. Yo conté para el período 1911-1940, 148 libros de
historia regional y local; el 57% caen en la categoría de historia de los Estados, y 43% de historias locales. Las más de éstas historian a ciudades
de fuste. Los temas políticos siguen predominando. También abundan las
monografías enciclopédicas. Irrumpen con fuerza dos nuevos modos de microhistoria: la etnohistoria que echa a retozar don Manuel Gamio, y la historia
lugareña del arte, lanzada por un sentimental trotamundos, por don Manuel
Toussaint.
El nacionalismo mexicano es otro desde 1940. Se ha vuelto más popular
y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extranjero y ve lo lugareño con indiferencia. Después de todo, se aproxima el
fin de las desigualdades locales. El patriotiSIIlO local amengua. La nostalgia por la vida que se escurre mueve el interés de muchos. De 1941 a 1970
aparecieron alrededor de trescientas historias de tema regional y parroquial;
esto es, diez por año, el doble de las publicadas durante la Revolución y el
triple de las que produjo el Porfirismo. Las historias locales han aventajado
en número a las de asunto 1-egional. Va de salida la moda de hacer historias
de los Estados. El 60% de la producción reciente es parroquial. Todavía
más: crece la cifra de libros microhist6ricos que toman como asunto ciudades chicas y pueblos. Otra buena noticia: ya muchos Estado tienen animadores entusiastas -y a veces, además de entusiastas, muy profesionales-de la historia localista. Así en el Estado de México1 Mario Colín; en Veracruz, Leonardo Pasquel; en Nuevo León, Israel Cavazos; en Jalisco, José Ramírez Flores, etc., etc. Como quiera, la historia local no ha alcaru:ado su máxima estatura. Ahora se enfrenta a muchos problemas, a variados obstáculos,
a serias lesiones.

•
LA

de la microhistoria mexicana es múltiple. Hay problemas
en autores, lectores, asuntos y métodos. Aunque se dan muy ilustres excepciones, por regla general el sacerdocio de la microhistoria es de dos especies:
la amatew- pueblerina y la profesional capitalina. Los de la especie amateur
CRISIS ACTUAL

carecen de fonnación historiográfica, no cuentan con auxilios institucionales
están _en mala situación económica, dedican los ratos perdidos a Clío, vi~
ven aislados del mundo intelectual, desconocen las nuevas corrientes de
metodología, van a la zaga, muy a la zaga; están fuera de onda, completamente out. U na de sus virtudes es la de carecer del vicio del profesioua,.
Hsmo;_ otra, su vocación por el tema. Los microhistoriadores de la especie
profeSJonal ~en~ralmente .son meras máquinas hacedoras de libros de tijera
y engrudo; mdiferentes a la vida menuda que pretenden historiar sin cariño por su objeto de estudio. Ni los vocados sin oficio, ni los profesionales
sin vocación pueden prestar buenos servicios a la minihistoria.
El lectorio y el auditorio de los historiadores localistas sigue siendo teducido, pobre y espontáneo. En el círculo académico las microhístorias gozan
de poca estima. Los críticos rara vez les conceden un rato de atención. El
gran públi~o no sabe de su existencia. Circulan entre amigos. Muy pocas
veces trascienden las fronteras de su terruño, y ni siquiera en éste llegan
muy allá. No cumplen la función para la que fueron escritas. No despiertan la conciencia histórica de los lugareños ni les permiten resolver los
problemas prácticos locales. No alcanzan a los activos y no se puede pretender que generen acción. No se imponen como textos en las escuelas, y
de nada le servirán a esos futuros trabajadores que son los educandos. Vienen
casi ~el vacío y caen en el vacío. Ni siquiera pasan, como diría don Arturo
Amáiz Y Freg, de la tumba de los archivos a la tumba de las bibliotecas
porque las más no provienen de aquéllos y sólo las menos son recogidas en
las bodegas bíblicas.
En los últimos años el esfuerzo heurístico de los rruq,ohistoriadores ha aumentado. El uso de fuentes primarias es del dominio común. Sin embargo
lo conseguido está muy lejos de la meta ideal. Todavía se anda a tienta/
todavía la microhistoria se hace más con conjeturas que con pruebas.
razón es clara: los investigadores provincianos difícilmente logran acceder
a las pruebas. ¿ Quién no reconoce la pobreza y mal funcionamiento de
las bibliotecas públicas? ¿ Quién ignora el desorden de nuestros archivos?
La mayoría de las fuentes de la historia local no ha sido recogida aún en
los repositorios públicos. Muchas han sido sustraídas por bibliómanos y maniacos de los papeles viejos de los mal custodiados archivos y bibliotecas.
Otras han sido entregadas al fuego o vendidas para servir de papel de envoltura. La situación provincial de los depósitos de fuentes suele ser tan mala
que más de alguno considera salvadora la emigración de nuestros testimonios
hacia los Estados Unidos.

L;

Sobre la dificultad de allegarse fuentes para la historia local se podría decir mucho. Sin duda lo dirá una de las máximas autoridades en la materia

'

306

307

�don Antonio Pompa y Pompa. obre el mal uso que en la mayoría de lo
casos se hace de las escasas fuentes accesibles, baste decir que la crítica documental está en pañales. De hecho todas las operaciones del análisis hist6rico dejan mucho que desear. No tenemos detecti es de la historia; nos
faltan heurísticos, críticos y hermenéuticos; hay muy pocos cultivadores de
l:;i.s ciencias auxiliares. Por ausencia de asistentes el historiador local se ve
obligado a con ertirsc en hombre orquesta y naturalmente falla en el uso de
algunos instrumentos; fallaría aunque no fuera, como lo es casi siempre, un
impreparado.
Por diletantismo, por dificultad de reunir fuentes, por escasez de colaboraci6n, la temática de la historia local sigue siendo tan estrecha. Como la
fachada de las vidas política y religiosa produee documentación numerosa y
asequible, nuestra historia parroquial sigue adicta a los sucesos políticos y
religiosos externos. Como el historiador parroquial generalmente es un empleado de Ja autoridad civil o de la autoridad religiosa o de la autoridad
económica, o de las tres acostumbra hacer chorizos de semblanzas prosopopéyicas de sus patrocinadores y de los parientes de sus patrocinadores. La
mayoría de la historia local calla casi siempre los aspectos más significativos
de la vida lugareña; esto es, las facetas distintivas y más necesitadas por la
acción.
De las muchas debilidades del conjunto de nuestra historiografía parroquial quizá las más notorias son las arquitectónicas y estilísticas. La manera
como nuestros erudito locales suelen di tribuir el fruto de sus investigaciones
está muy lejos de la arquitectura funcional.
i la forma de efemérides, ni
el orden alfabético de asuntos, ni las colecciones de estampas y episodios,
ni las escuetas narraciones cronológicas son los moldes más apropiados para recrear la vida local. Otra cara repelente de esa hi toriografía -y no
privativa de ella- es la prosa solemne, esdrújula, camp; la prosa más alejada del modo como habla el común de la gente; la prosa menos expresiva
de las comunidades reseñadas; la prosa mortífera no vivificadora.
Aunque la hi toria local tiene una larga, y a veces luminosa, tradición;
aunque es, por su número, uno de los fragmentos mayores de toda la historiografía mexicana por sus muchas deficiencias sólo esporádicamente puede servir de ejemplo a la historiografía local del futuro. En este caso urge
más que en otros abrin;c a una "nueva historia", darle la espalda a la tradición, huir de lo hecho. Hay que pensar en una "nueva historia local" que
no sea copia y plagio de ninguna otra, ni de la tradicional nuestra ni de la
que se estila ahora en los países de arrollados. La "nueva historia local"
mexicana debe inspirarse únicamente en nuestras posibilidades y nuestras

308

urgencias· o mejor dicho en las posibilidades y necesidades de cada miniregión.

•
EL PORVENIR de la historia local puede ser muy halagüeño. Hay tela de
donde cort~. Es posible tener a corto plazo un buen equipo de sastres cortadores. EX1stcn muchas mieses espléndidas todavía sin operarios. Son cada
v~ más, l~s deseosos de oír el mensaje, la buena nueva, de la historiografía
microscop1ca. El futuro que se vishunbra e vigoroso porque las oportunidades
actuales son espléndidas.

Quizá por ser un país en vías de desarrollo, quizá por mantenerse disímbolo a pesar de los fuerzos igualadores de la modernización, quizá porque su historia nacional es sólo piel y sus entrañas son particw-alistas quizá
por la supervivencia de los amores al terruño, México es particuJa~ente
proclive a la historiografía menuda. El camino natural de la ciencia histórica
mexicana es localista. Los otros caminos han sido impuestos por el poder
la imitación extranjerizante, la moda y la pedantería universitaria. Mucho~
jóvenes aspirantes a convertirse en historiadores confiesan que su mayor interés re ide en reconstruir la vida del corto pedazo de tierra y de la pequeña
comunidad a la que aman, de donde provienen donde muchas veces laboran. Son los profesores, los poderes político, económico y religioso, la costumbre pop, las academias, los cenáculos los que los apartan de su vocación
e pontánea.
La curiosidad hi tórica se dirige hacia la vida local porque ésta, en México es de una riqueza inconmensurable para la emoción, el pensamiento
y la moción. Los temas atractivo , los temas en busca de autor se cuentan
por millares. Entre los muchísimos que se podrían citar me permito ofrecer
en seguida los primeros que me vienen al recuerdo: una de tantas haciendas
de autoconsumo, alguna vieja hacienda lucrativa, la modernas haciendas agrícolas de los Cusi en la Tierra Caliente de Michoacán, algún latifundio pecuario del Norte, alguna hacienda pulguera de la regi6n central,
una comunidad prehispánica que haya logrado escapar a la transcuJturación
española, una comunidad indígena semitransculturada, una f undaci6n hispánica, un pueblo marginado, un pueblo de paso, un puerto interior un
puerto exterior, una villa de feria una sociedad involucionaría como la de
YucaFm a raíz de la guerra de castas, un conglomerado de aspiraciones milenaristas como el de la Cruz de Palo en la sierra-costa de Michoacán al'
guna tribu todavía peregrinante, algún grupo totalmente sedente, e] pueblo
fábrica, la ciudad minera, la congregación religiosa, la congregación delic-

309

�tuosa; en fin miles de agrupaciones humanas de tantos tipos para todos los
gustos y que se pueden recrear desde muchos ángulos.
La historia económica a nivel local ofrece enonnes posibilidades. La historia local de las actitudes ante la vida, la muerte, el dinero y la novedad
es otro campo inexplorado. La nueva historia local debe abrirse a todos
los sectores de la vida: la economía, la demografía, la sociedad, la religión,
la política, las ideas, las creencias las actitudes, el arte, la ciencia y la
literatura popular. No hay disciplina histórica que se preste tanto a la
historia del hombre entero, a la bjstoria integral, como la microbistoria.
El profesor Finberg opina que al través de la minihistoria es como se llega
mejor a la verdad humana. Para él, la historiografía microscópica, como
suele ser la mini, contiene más verdad que la telescópica; se alcanza una
mayor aproximación a la realidad hwnana viendo lo poco que es posible ver
desde la propia estatura que contemplando un gran panorama desde _una
elevada torre o desde la ventanilla de un avión de retroimpulso. El mismo
profesor le concede otra virtud a la pequeña historia, la de ser_ un gimnas_io
ideal para desarrollar los músculos historiográficos de los es:ud1antes ?e ~toria porque la historiografía local, como ninguna otra, exige la aplicac1on
de t~das las técnicas eurísticas, críticas, interpretativas, etrológicas, arquitectónicas y de estilo.
La historia de lugares pequeños tiene muchas posibilidades en la república mexicana; en muy buena medida por lo rico y múltiple de la_s -~uentes
locales, a pesar de lo disperso y maltratado de esas f~ent~. La trad1c1on oral
está muy viva entre lugareños y es un ti~ de test101oruo no~blemente fecundo si se les trabaja con los métodos afinados de la entr~v1sta. L?s registros parroquiales testimonian no s6lo el ~arobio d_emográfi~o; tambié_n el
social y aun el mental, sobre todo en los libros de informaciones matrunoniales y visitas de obispos. Los archivos de notarías penni:en trazar la_ trayectoria de la tenencia de la tierra y muchos aspectos mas de lo social y
económico. Los papeles de las haciendas, los diarios de las amas de casa,
los libros de diezmos, las petaquillas donde se custodian las reliquias del pasado familiar, las cicatrices del terreno, la aerofoto, los periódicos, los censos,
la vieja arquitectura son s6lo algunos de los caminos que se ofrecen para
meterse de rondón hasta el fondo de la vida histórica lugareña.
Aparte existe una demanda creciente de microhistoria. }JOt parte de l~s
historiadores de alcance nacional, los economistas, los soc16logos y los geografos humano , en México y en el extranjero. Luden Febure_ escribió ~ace
30 años: "sólo conozco un medio, uno solo, de comprender bien, de situar
adecuadamente la gran historia, y es la de poseer a fondo, en todo su desa-

310

rrollo, la historia de una región, de una provincia ..." Años después don Alfonso Reyes dijo: "Es tiempo de volver los ojos hacia nuestros cronistas e
historiadores locales. . . En los historiadores locales están las aguas vivas, los
gérmenes palpitantes. Muchos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los conflictos y sucesos registrados en cada región".
''La economía regional -escribe Leuilliot- necesita mucho de la historia
local que le procura materiales y métodos de aproximación". Y no s6lo entre los colegas de otras ramas del conocimiento, también en el circulo popular se perciben signos de acercamiento. Todo hace esperar un próximo
auge de la historia local. Sin embargo es creíble que sin el concurso de una
política, se malogrará.

LA

POÚTICA a seguir para lograr el advenimiento de la "nueva historia local" requiere de la colaboración de todos y cada uno de los historiadores
localistas; necesita de la colaboración de asambleas como ésta. Entre todos
debiéramos formular los medios de contribuir al desarrollo de los estudios
microhistóricos. ¿ No podría salir de este Congreso un comité encargado
de proponer las medidas adecuadas para hacer factible el desenvolvimiento de
esa nueva historia? Quizá ofrezcan alguna utilidad para la hechura de un
plan de operaciones en pro de la microhistoria las propuestas presentadas
en orden disperso por don Wigberto Jiménez Moreno y por mí a la Tercera
Reunión de Historiadores de México y los Estados Unidos reunida en Oaxtepec en noviembre de 1969. Allí el profesor Jiménez Moreno propuso los
puntos numerados del 10 al 16 que leeré a continuación de los perpetrados
por mí para no apartarme del orden en que se leyeron en Oaxtepec. No
son una política bien planeada pero sí semillas para un plan político. Me
permito ofrecerlas como punto de partida. Allí se pidió:

1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones de educación de los Estados hagan sitio a la historia local en los niveles de enseñanza
primaria y secundaria.
2) Gestionar que nuestras universidades y centros de alta cultura abran
seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los principios y métodos
de la historia local.

3) Conseguir para los pasantes de historia proclives a la microhistoria se
les conceda beca por un año para investigaci6n y organización de archivos
provinciales, y el informe sobre su búsqueda se les acepte como tesis para
optar a los grados de licenciatura y maestría.
4) Reanudar los congresos nacionales de historia que desde 1933 ayuda-

311

�ron a establecer el contacto entre historiador de la capital y la provincia
y a promover las in\'estigaciones de hi toria regional y parroquial.

14) Que se pida a El Colegio de México auspicie la elaboración de una
historia de la historiografía mexicana y dentro de ella se consagre atención
a la historiografía regional y local.

5) Formar desde luego una asociación de historiadores localistas cuya se-

de podría estar en la capital de la República o en una de las capitales de
los Estados.
6) Propiciar que el mecenazgo del gobierno y la fundaciones se extienda
a la historiografía de tema local en forma de becas, o sinecuras burocráticas,
o premios a la labor hecha, o mediante la edición y distribución de las obra
de nuestros cronistas locales.

7) Difundir, por medio de una revista creada ad hoc, las nuevas orientaciones de la rnicrohistoria en otros países y los trabajos microhist6ricos hechos en México.

15) . Que se solicite a El Colegio de México encargue a persona o personas idóneas la elaboración de una bibliografía de la historia regional y
local de México.
16) Y último, Que se recomiende a los gobiernos y universidades de los
Estados patrocinen la publicación de bibliotecas de autores regionales consistentes en series en las que que se den a conocer o se reimpriman, obr;s importantes de historiografía regional.

En suma, como dijo el ilustre regiomontano Alfonso Reyes, "abrir el fuego
en toda la línea".

8) Promover la traducción de obras de historia local que se distingan por
su carácter innovador o su perfección técnica.
9) Fundar una universidad de verano, cuya sede podría ser El Colegio
de México, donde por un par de meses cada año se impartieran conferencias
y cursillos sobre principios y métodos de historia local.
10) Procurar en cada capital de Estado y en otras poblaciones de importancia, la fundación de juntas de geografía e historia locales, integradas
por personas idóneas conoc doras del ambiente geográfico en que viven y
de los antecedentes históricos del lugar.
11) Que se procure la instalación adecuada de ciertos archivos locales
importantes, y la catalogación de sus fondos documentales, mediante la colaboración de los gobiernos de los E lados o de las autoridades municipales
con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
12) Que se introduzcan libros de lectura especiales para cada Estado,
en que los temas sean, con preferencia, la geografia, la flora, la fauna, el
folklore la arqueología, la etnografía y la historia de la región, lo mismo
que datos de carácter lingüístico, y juicios sobre el valor de los productos
artísticos regionales, revinculando por estos y otros medios a los habitantes
con la región.
13) Que se promueva la creación de un Instituto de Geografía e Historia
Regionales, preferentemente dentro de la UNAM, con el apoyo de las uniersidades estatales y en colaboración con ellas. Tal instituto contaría con
mapoteca, biblioteca, hemeroteca y archivo documental de micropelícula,
312

313

�PRIMEROS TfTULOS DE E COMIENDA
E NUEVA ESPAftA *
SILVIO 'ZA.VA.LA

EN LA Encomienda Indiana, p. 295, transcribí un texto de encomienda de
la época de Hernán Cortés, según la carta de Bartolomé de las Casas a fray
Bartolomé Miranda. Es correcto, como ahora puedo confumalo por otros
y numerosos testimonios.

El primero en fecha que encuentro en el título otorgado por Hernando
Cortés, el 4 de abril de 1522, en Coyoacán, ante Alonso de Villanueva, quien
actúa "por mandado del capitán general my señor", que dice:
"Por la presente deposito en vos Gonzalo Cerezo, vecino de la cibdad de
Tenuxtitan, el señor y naturales del pueblo de Cocula que es en la provincia
de Cuylco, para que os sirváis dellos e os ayuden en vuestras haciendas e
granjerías, conforme a las hordenanzas que sobre ellos se harán, e con cargo
que tengáys de lo industriar en las cosas de nuestra santa fee católica, poniendo para ello toda la diligencia e solicitud posible e nccesaria". 1
La misma redacci6n, salvo la ligera variante relativa a las "ordenanzas
que sobresto están hechas e se harán", aparece en varias cédulas de depósito
dadas por Hernán Cortés el 24 de agosto de 1522 en favor de Pedro de
Alvarado por lo que toca a los pueblos de Tututepeque con Quizquitali y
Apichagua y Chacaltepeque y Contepeque y Teteltonto y Chila y el pueblo
de Xalapa; 2 de Fernando Aragonés, vecino de la villa de Segura de la
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
1 Museo Nacional de México. Colección Paso y Troncoso.
Carpeta I de Mérito:;
y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3-/23.
s Proceso de Residencia de Alvarado, México, 1847, p. 177. Sobre los bienes de
este conquistador, véase, William L. Sherman, "A Conqueror's Wealth: Notes on the
Estate of don Pedro de Alvarado", Thtt .t11micas, XXVI-2 (Washington, D. C.. oct.
1969). 199-213.

315

�Frontera por lo que toca al señor e naturales del pueblo de Iztepeque, en la
provincia de Guaxaca; 3 de Juan de Losa, vecino de la villa de Segura de
la Frontera, de la mitad del señor y naturales del pueblo de Cintlanque, en
la provincia de Tutepeque; ◄ de Diego de Coria, vecino de la villa de Segura
de la Frontera, de la mitad de los señores e naturale de los pueblos de
Tuapa e Tecuicuilco, en la provincia de Guaxaca; 0 de Rodrigo de Segura,
vecino de Segura de la Frontera, de la mitad de los señores y naturales de
los pueblos de Yzcatlan y Caputitlan que son en la provincia de Coastlavaca,
y Tiltepeque, que es en la provincia de Guaxaca; 0 y el 20 de septiembre de
1522, en favor de Miguel Sánchez Gasc6n, vecino de la villa del E píritu
Santo, de la mitad de los señores y naturales de los pueblos de Zimatan
y Hustuacan, Ayapanen y Gueymangar que le son sujetos. 7 El escribano Alonso
de Víllanueva actúa "por mandado de su merced'&gt;, es decir, Fernando Cortés.
Algunas diferencias presenta el título que despacha Femando Cortés, en
México, el 3 'de octubre de 1524, ante Rodrigo de Paz, quien lo es ribe,
"por mandado del gobernador mi señor'':
"Por Ja presente y en nombre de Su Magestad encomiendo en vos Francisco de Valdenebro los pueblos de Churumuco y Cinaguayario, que son de
la provincia de Zacatula, para que sean vuestros y gozéis de los rentos dellos
con que los administréis en la santa fee cath6lica".
A continuación se lee:

"Por la pr enle y n nombre de S.M., atento que los pueblos que antes
os he dado, soy informado ser pequeños y tener poca gente y dar poco
tributo, en el dicho nombre de S.M. encomiendo en vos Francisco de Valdenebro el pueblo de SuchitJan para que sea vuestro y gozéis de los rentos
del, ques en la probincia de Mechoacan, con que los administréis en la santa
f • católica. Fecha en México, a 7 días del mes de diciembre &lt;leste año
de 1524 años. Fernando Cortés. Por mandado del gobernador mi señor,
Rodrigo de Paz".8

Musco Nacional de México, Colección Paso y Troncoso. Carpeta I de Méritos Y
Servicio,. A.G.I., Patronato Real, 2-1-1-/17.
• Jbid., Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-/21.
• Jbid., Carpeta I de Méritos y Servicios. A.G.l., Pauonato ReaJ, 1-2-3-/23.
• Ibid., Carpeta 3, doc. 147. AGI., Patronato, 1-2-2/22. No. I.R.5.
' Jbid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
• Ibid., Carpeta V de Mérito, y Serácios. A.G.I., Patronato Real, números en
blanco.
1

316

Las novedade dignas de señalarse son que ahora el escribano no dice
actuar, como en los títulos de 1522, "por mandado de su merced'' sino "por mandado del gobernador mi señor"; antes la fórmula del comienzo era, "por
la presente se deposita en vos", y ahora "por la presente y en nombre de
Su Magestad encomiendo en vos ; antes el contenido del título era, "para
que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme
a las hordenanzas que sobre esto están fechas e se harán", y ahora ' para
que sean vuestros ( los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos"; en ambos
casos se encarga industriar a los indios en la fe, pero ahora se usa el término
"los administréis en la santa fe cat6lica '. Entre 1522 y 1524 se había consolidado la po ici6n de Hemán Cortés en la corte frente a las quejas de
Diego Velázqucz; por otra parte, había ya dictado el 20 de marzo de 1524
sus Ordenanzas de buen gobierno y luego otras reJativas al tratamiento de
los indios que analizo en La Encomienda, pp. 41 y 43.9 Sin embargo, la
1·edacci6n de los textos en beneficio de Valdenebro es singular y a continuaci6n veremos que los títulos posteriores vuelven a adoptar las expresiones usadas en 1522.
El 26 de mayo de 1524 se reúne el Ayuntamiento de la ciudad de México
con el gobernador Hernán Cortés, y dice que muchas veces ocurre estar la
ciudad ola y haber poca gente en ella, y ésta es necesaria para la defensa;
los indios podrían alzarse; muchos vecinos se van a coger oro sin licencia o
con ella y sería bien que ninguno que tenga indios se vaya a coger oro ni
a estar en u pueblo o granjerías de estada y morada por su persona. En
consecuencia se manda que en adelante ningún encomendero vaya a coger
oro ni a estar en sus pueblos y haciendas por sus personas de morada, sino
que pongan mineros y estancieros, so pena de perder los indios; esto valga
no obstante que antes de ahora tengan licencia. 10
La prohibi ión a los encomenderos de ir a residir a sus pueblos de encomienda tuvo una larga historia e influyó en la costumbre de que vivieran
en las ciudades y villa . A veces se invocaba que así los indios serían re. levados d trabajos y exigencias de los runos aunque los abusos que come• Las Ordenanzas de 152 ~ fueron publicadas de nuevo, con nota explicativa de
Alberto María Carreño, transcripción y reproducción en facsímile, según el texto original conservado en Middle American Rescarch Institute, de la Universidad de Tulane, en Bolet/n de la Real Academia de la Historia, Madrid, 1948, CXXIII, 185-21 O.
Las relativas a los indios parecen ser de 1526, como adelante se verá al tratar del
gobierno de Marcos de Aguilar.
" Actas de Cabildo, 1, 12. Existe ya una Guía dt las actas de cabildo de la ciudad
de México, publicada por Edmundo O'Goonnn y otros, México, Fondo de Cultura
Económica, 1970.

317

�tían los mayordomos que residían en los pueblos de in~ios dieron l~gar. también a quejas; según se advierte en el text~ del C~~ildo de ~éxi~, mtervenían igualmente consideracione de segundad militar para JUSbf1car esa
orden.

A fines de 1524 emprende Hernán Cortl-s su famoso viaje a las Hibueras,
que duraría hasta el 24 de mayo de 1?26, fecha en 1~ que regresa, a Veracruz. Durante su larga ausencia tuvieron lugar pleitos y bandenas entre
los pobladores de la Nueva España, que ~cctaron consi~erablemente los repartimientos de indios hechos por el conqwstador para s1 y sus hombres.
Veamo algunos de los nuevos tl.tulos de enc~mienda co,nceclidos en _el
agitado período que se extiende desde la au~nc1a de ?º~e hasta el ano
de 1530, en que concluye el gobierno de la Prunera Audiencia.
El 3 de octubre de 1525, Gonzalo de Salazar y Pcralmídez, ante Juan
de Ja Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", o~rgan cédula en
favor de Diego de Porras, vecino de la ciudad de Tenuxtitan, p0r la cual
le depositan los señores y naturales de los pueblos de Ucelota, Coyutla,. Mecatlan Coaoytlan con el mercado de Achachalintla que se h_ace en su ~erra,
con lo que les es sujeto, según y de la manera que él y Diego Altamirano,
difunto, lo soüan tener, "para que os sirvays dellos y vos ayuden en w~stras haziendas y granjerías conforme a las hordenanzas que sobre ello estan
hechas, con cargo que tengáis de los indust~~ en. las co~s .de u~tra Santa
Fee Católica, poniendo para ello toda la ':1~ilanc1a y solicitud posible Y necesaria" .11 Es decir, se vuelve a la redacoon usual desde 1522 Y, que solamente hemos visto modificada en las cédulas concedidas por Cortes a Fran-

cisco de V aldenebro.
Gutierre de Badajoz, vecino de Temi.xtitan México, relata los ~rvicios de
erra que ha hecho y pide que en remuneración de sus servioos, y por: e es hijodalgo, se le haga merced, porque él está en voluntad de permanecer en la tierra en servicio de Su Majestad; añade cp.ie, por las causas
que dijo al principio, los tenientes de gobernador por Su Majestad le ~epositaron los señores y naturales de ciertos indios, pero a causa de las ~as1ones
y alteraciones de la tierra le han sido quitados parte de ellos Y suplica
le sean devueltos y restituidos con todo lo quitado de ellos, y que se le de
un regimiento en la Villa Rica de la Veracruz y escudo de armas. El 15
de noviembre de 1525 en Tenuxtitan, Gonzalo de Salazar y Pero Almyldez,

qu:

· • paso Y T roncoso, Mérilos y Servicios.
Museo 1acional de México. Coleceton
tomo II, de la Segunda Serie. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
u

ante Juan de la Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", depositan en Gutierre de Badajoz, el señor y naturales del pueblo de Tacolula,
cabecera, y Chalacatepec, y Cacatan, y Atoyaque, y Cuyucutepeque, que le
son sujetos, según y como los había tenido, y más la cuarta parte de los
señores y naturales del pueblo de Capa y de Nexapa y Gualapa, con todo
lo a ellos ujeto, según y como lo tenía el señor gobernador Hemando Cortés
"para que os sirváis dello en vuestras faziendas e granjerías, conforme a
las hordenanzas que sobre esto están hechas e se harán, e con cargo que
tengáis de los indu triar en las cosas que tocan a Nuestra Santa Fee Católica, poniendo en ello Ja diligencia y solicitud posible e necesaria". Es el título
habitual sobre pueblos que habían pertenecido a Cortés y de los que ahora
sería beneficiario Badajoz. Todavía el 10 de enero de 1526, Gonzalo de
alazar, ante Juan Méndez Gallego, quien actúa "por mandado del gobernador mi señor", deposita en Gutierre de Badajoz, la mitad del señor y naturales del pueblo de Tultitán, como lo tenía Xriptóbal de Valdovinos, para
que se sirva de ellos y lo ayuden en sus haciendas y granjerías, conforme a
la fórmula acostumbrada. 12
Estos cambios del título de depósito de indios de unos a otros españoles,
según el favor de que gozaban ante los funcionarios que ejercían el mando,
fueron corrientes en el período de que tratamos.
Juan de Burgo , uno de los conquistadores de Nueva España, en petición sin fecha, pero incorporada a la información de méritos y servicios que
hizo en México, el 20 de noviembre de 1525, suplica a Su Alteza que se
le dé una cédula de licencia para que pueda ir de México adonde quisiere
y a España, por término de cuatro años, durante los cuales no le sean removidos ni quitados sus indios. Al margen se anota "fecha, no ha Jugar
lo de Castilla". También pide que los indios que tiene encomendados a esa
sazón, no le sean removidos ni quitados, y si le fueren quitados, que se los
vuelvan con sus intereses. Al margen, "que no se dan estas cosas". Que
yendo a España pueda llevar cuatro indios de los esclavos para su servicio;
se le contesta al margen "no ha logar". Suplica que se le mande dar una
cédula de recomienda para el presidente e oidores ( esto hace pensar que se
trataba de un documento de 1528 cuando menos) a fin de que sea honrado
y en el repartimiento que se ha de hacer le favorezcan y encarguen en qué
sirva a Su Alteza, porque éste es su deseo. Al margen, "cédula recomienda
fecha". 13
12 ]bid., Méritos y Servicios, tomo 11 de la Segunda Serie.
P.igina 594- aJ fin del
Indice de Papeles de Nueva España, publicado por la Secretaria de Relaciones Ex1
teriores. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
' 1 /bid., Carpeta l, sin fecha, doc. 40.
A.G.I., Simancas, 59-6-9.

319
318

�.El 2 de julio de 1526, cuando había regr sado Hemán Cortés a la iudad
de México, lo vemos despachar ante Alonso Valiente, quien dice actuar "por
mandado del gobernador mi señor", una cédula por la que depo ita en el
maestre Diego, vecino de Tenuxtitán, el señor y naturales del pueblo de
Mimiaguaba, provincia de Xiquipilco, como lo solía tener Morejón, difunto,
"para que os syrváys dellos en vuestras haciendas e granjerías, conforme a
las hordenan~as que sobrello están hechas, e para que los yndustréys y enseñéys en las cosas de nuestra Santa Fee, para lo qual vos encargo la con!;:ien9a y descargo la de Su Magestad a la mía con vos en este caso, e para
que los anparéys e defendáis de las personas que daño les quisyeren haser".H
Es la fórmula acostumbrada con ligeras variantes en la parte final que tocan al descargo de conciencia y al amparo de los indios además de su instrucción en la fe.
El 11 de octubre de 1526, el licenciado Marcos de Aguilar deposita en
Rodrigo de Segura, vecino de la ciudad de Temistitan, la mitad del señor
}' naturales del pueblo de Yscatlan, que es en la pr~vinci~ de Cuest~vaca,
como lo tenía García Vélez, difunto, que la otra mitad tiene depositada el
dicho Rodrigo de Segura por cédula, para que se sirva de ellos y ~o ayuden
en sus haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que estan hechas
0 se hicieren, y con cargo de industriarlos en las cosas de la fe, ~niendo
toda vigilancia y solicitud necesaria. Pasa ante Alonso Lucas, escnbano de
Su Majestad por mandado de su merccd.15
El 20 de noviembre de 1526, ante el escribano Alonso Lucas, el m~o
licenciado, justi ia mayor en esta Nueva España por ~ majestad~, dice
que Miguel Sánchez Gascón, vecino de 1a vill~ del Espm°:1 Santo, h1ZO relación que en los depósito de indios que Aguilar ahora dio en nombre de
S.M. a los vecinos de dicha villa por relación del procurador de ella, le fue
quitado el pueblo de Ayapa que se de~sitó ª. Pedro de Bustamante, en ~o
cual Gascón recibió agravio parque habiendo ido con el gobernador Co~tes
a conquistar a las Higueras, no se le debió quitar el dicho pueblo; Agmlar
manda que se sirva del pueblo de Ayapa como antes y si necesario es le
hace nuevo depósito de dicho pueblo. 1 º
El 26 de abril de 1527, ante el escribano Alonso Lucas, sus ~er edes_ Alonso de Estrada y Sandoval depositan en Miguel Sánchez Gasean, vecmo de
A. MJ.i.LA!lES CARLO, Indice de Protocolos, I, n. 548, 14 mayo 1527, II, fol. 195r.
CCX.CIXr.
11 Colección Paso y Troncoso, Carpeta
3, doc. 147 A.G.I., Patronato, 1-2-2/22.
o. L.R.5.
•• ]bid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
11

320

la villa del Espíritu Santo, el señor y naturales del pueblo de Chapultenango,
que es en la sierra de Cachula, el cual dice el interesado que no ha sido
depositado en persona alguna y está vaco, y con este aditamento se lo depositan para que se sirva de ellos en sus haciendas y granjerías conforme a
las ordenanzas que están hechas y se harán~ y con cargo que tenga de industriarlos en las cosas de la fe, poniendo en eUo toda vigilancia y solicitud necesaria.17
En 1527, Diego de Porras dice que es venido a la corte a besar las manos
de Vuestra Majestad, pide confirmación de los indios que le han sido encomendados, y que por causa de las alteraciones que ha habido en la tierra
le han tomado a quitar parte de ellos, y pide que se le restituyan con lo
rentado. Al final de la carta viene la anotación de "que se le haga justicia" .1s
En petición sin fecha, pero presentada con probanza de 11 de julio de

1528, Pedro de Valladolid, en nombre de Martín Rodríguez, su hermano,
conquistador y poblador de la Nueva España ha más de catorce años, dice
que éste ayudó a la conquista, "asi a pie como a caballo a su costa", que
nunca se le ha gratificado, y ahora envía por su mujer y dos hijos con intención de permanecer en esa tierra; desea que se le mande mejorar unos
indios que tiene, pues los hay y él los ha merecido, "e en el repartimiento
general mande que sea mirado como a tal conquistador antiguo de la dicha
tierra e se le haga merced de uno destos pueblos que se dicen Guatepeque
o de Guatinc.han o de Guzxutla que es en la provincia de Tezcuco o de
otro pueblo que se dice Tezyacan que está entre Otumba e Tepeapulco o
de otro pueblo que se dice Tenescalco o de otro pueblo que se dice Tequipayuca o de otro pueblo que se dice Tescayca o del que Vuestra Majestad
fuere más servido..." 19 No viene la respuesta.
En México, el 17 de noviembre de 1528, Alonso de Estrada, ante el escribano de su majestad Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su
merced", deposita, en Martyn de la Mezquita, la mitad de los pueblos de
Tecoquilco y Atepeque con sus sujetos y de los señores y naturales de ellos
según y de la manera que los tenía y se servía de ellos Francisco de Horoczco,
difunto, "para que os sirváys dellos en vuestras haziendas e grangerías con-

.1,

Loe. cit.

J9 Colección Paso y Troncoso. Méritos y Servicios. Tomo II de la Segunda Serie.
Página 614 del Indice de Papel6s de Nueva España, publicado por la Secretaría de
Relaciones Exteriores. A.G.J., Simancas, 58-6-9.

"' lbid., Carpeta 1, doc. 74, A.G.I., Simancas, 58-6-9.

321
H:ll

�forme a las hordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas
de nuestra sancta fee cat6lica". 2º Es la fórmula habitual en su más concisa
expresión.
Ya bajo el gobierno de la Primera Audiencia encontramos los siguientes
ejemplos de cédulas de depósitos:
"Nos el presidente e oydores del Audiencia e Chancillería Real que por
mandado de S.M. en esta Nueva España reside, por la presente en nombre
de Su Magestad depositamos en vos Juan de Valdevielso la mitad de los señores e naturales de los pueblos de Tamacola ques en la provincia de Quastlavaca e Cuicuntepeque en la provincia de Tututepeque con sus sujetos para que os si.rváys de ellos en vuestras haziendas e granjerías segund e como
los tenya o poseya Juan Rarnos de Lares, difunto, con cargo que tengáys de
los industriar e encaminar en las cosas de nuestra santa fe católica, poniendo
en ello toda vigilancia e solicitud necesaria, sobre lo cual vos encargamos
la conciencia e descargamos la conciencia Real de S.M. e la nuestra, e con
cargo que los tratéys bien conforme a las hordenanzas que sobresto están fechas e se hizieren. Fecho en Tenustitan México a treinta días del mes de
abril de mil e quinientos e veinte e nueve años. Nuño de Guzmán. Juan
Ortiz 1icenciatus. El Licenciado Delgadillo. Por mandado de su señoría e
mercedes, Gerónimo de Medina", 21

dicen que Pedro Hemández, vecino de la ciudad de Tenustitlán, tenía depositado la mitad del señor y naturales del pueblo de Epatlán con su sujeto,
en compañía de Juan de Herrera, su hermano, que tiene depositada la otra
mitad, y porque ahora dicho Pedro Hemández "es fallecido desta presente
vida, por ende por la presente depositamos en vos el dicho Juan de Herrera
la dicha mitad del señor y natura1es del dicho pueblo", en los términos acostumbrados. 23

En términos parecidos, en México, a 15 de febrero de 1530, las mismas
autoridades, ante Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su señoría e
mercedes", depositan en el propio Juan de Valdevieso, vecino de la villa de
Antequera, el señor e naturales del pueblo de Etlantongo e Guautla con su
sujeto, según y en la manera que los tenía depositados Cristóbal de Quiroga,
difonto, lo cual le depositan con cargo que tenga en su poder el hijo o hijos
que dicho Quiroga dejó hasta tanto que sean de edad, y los aJjmcnte
de todas las cosas de que tuviesen necesidad, "para que os sirváis deJJos en
vuestras haziendas e granjerías conforme a las hordenanzas que sobrello
están fechas e se harán, con tanto que los endustréys en las cosas de nuestra
santa fee católica, poniendo para ello toda vigilancia e solicitud posible e
necesaria sobre lo cual vos encargamos la conciencia e descargamos la de
S.M." 22
Por último, en México, el 21 de octubre de 1530, las mismas autoridades,
ante Alonso Lucas, quien actúa 'por mandado de su señoria y mercedes",
lbid., Carpeta III de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3/23.
n Colección Paso y Troncoso. Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.l., Patronato,
2-1-1/17.
"' Loo. cit.
10

322

" lbid., Carpeta IV de Méritos y Servicios.

323

�Autoridad
H. Cortés
(A. de Villanueva)

Cuyoacán
4.IV.1522
24.VIII.1522

Beneficio

Beneficiario

Lugar y fecha

Gonzalo de Cerezo
(Tenuxtitan)
Pedro de Alvarado
Fernando Aragonés
Juan de Losa
Diego de Coria
Rodrigo de Segura

Cocula ( Cuyleo)
Tututepeque, Quízquitali, Apichagua, Chacaltepeque y Centepeque, Teteltonto, Chila, Xalapa
Iztepeque ( Oaxaca)
(1/2) Cintlanque (Tutepeque)
(1/2) Tuapa, Tecuicuilco (Oaxaca )
( 1/2) Yzcatlan, Caputitlan ( Coastlavaca, -Tiltepeque, Oaxaca)
(1/2) Zimatan, Hustuacan, Ayapanen, Gueym¡mgar
Churumuco, Cinaguayario (Zacatula)

20.IX.1522

Miguel Sánchez Gascón

México
3.X.1524
7.XII.1524

Francisco de Valdenebro

G. de Salaz.ar y Peralmídez

3.X.1525

Diego de Porras

Ucelota, Coyutla, Mecatlan, CoaoytJan, mercado
de Achachalintla

(J.

15.XI.1525

G. de Badajoz

Tacolula, Chalacatepec, Cacatan, Atoyaque, Cuyucutepeque
( 1/4) Capa, Nexapa, Gualapa
( 1/2) Tul titán

Fernando Cortés
(Rodrigo de Paz)

de la Peña)

'

Suchitlan (Mechoacan)

(J. Méndez Gallegos)

10.1.1526

Hernán Cortés
(A. Valiente)

2.VII.1526

maestre Diego

Mimiaguaba (Xiquipilco)

M. de Aguilar
(A. Lucas)

11.X.1526
20.XI.1526

Rodrigo de Segura
M. Sánchez García

( l /2) Yscatlan (Cues:talvaca)
Ayapa

Autoridad

A. de Estrada
(A. Lucas)
la. Audiencia
(G. de Medina)
(A. Lucas)

Beneficiario

Lugar .)' fecha

Beneficio

26.IV.1527

Miguel Sánchez Gasc6n

Chapultenango (sierra de Cachula)

17.Xl.1528

Martyn de la Mezquita ( 1 / 2) Tecoquilco Atepeque

30.JV.1529

J.

de Valdevielso

( 1 /2) Tamacola ( Quastlavaca, Cuicun tepeque)

15.II.1530
21.X.1530

J.

de Herrera

Etlatongo Guautla
( 1/2) Epatlan

1522

"para que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que sobre est-, están fechas e se harán".

1524

"para que sean vuestros (los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos".

1528

'·para que os sirváis dellos en vuestras haziendas e granjerías conforme a las ordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas de nuestra sancta fee católica".

�M.tTODOS DE I VESTIGACióN DE LA HISTORIA REGIONAL*
Lic.

RAFAEL MoNTEJANo

v

AoUIÑAGA

Academia de Hisloria Potosina

de la o de las historias regionales de México, por diversas circunstancias: geografía irregular, diferentes grados de desarrollo de las entidades, heterogeneidad étnica, limitación o carencia de toda clase de medios
y, muy principalmente, la centralización de las más importantes actividades
humanas en el Distrito Federal, ha sido hasta ahora empresa de aficionados
más o menos autodjdactas o empíricos nativos de la misma región. ElJos, al
margen de los centros de investigación de la capital, de las grandes colecciones documentales y bibliográficas, muchas veces completamente aislados, sin
más que su gran afición a la historia y a la tierra, han hecho y hacen su obra.

EL

ESTUDIO

Aficionados al fin, pues en el interior son contados los historiadores profesionales, y carentes, por lo general, de esa formación específica que actualmente se da en las escuelas o facultades de ciencias históricas, van dejando
en su obra unas muy explicables limitaciones. Si hay acuciosidad en la investigación, exuberancia de datos y aun cierto rigor científico en la exposición, se advierte -salvo honrosas e.~cepciones-, la falta. de método en el
enfoque, en el aparato crítico y en la misma composición.
Y en que nuestra Historiografía Regional, como la Historia misma, ha ido
evolucionando de tal manera que, de una simple narración más o menos ord nada, va pasando, lenta, laboriosa pero efectivamente a una ordenación
s1 temática basada en criterio científicos y universales.
Este proceso iniciado cuando empezaron a aparecer las primeras crónicas
regionales en los albores de nuestra nacionalidad, data de siglos, y se ha ido
acentuando en las últimas décadas. Las comunicaciones sociales, pero, sobre

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Nore3te de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

327

�todo, el ejemplo e influencia de los centros metropolitanos de investigación,
tales como los in titutos de la NAM, El Colegio de México y otro , más
las actividades de los nuevos historiadores egresados de los mismos, han ejercido una benéfica acción. Así vemos que los artículos, los libros y las publicaciones periódicas consagradas a la Historia Regional, van elevando cada
vez más su calidad, tanto en el método cuanto en la concepción histórica.
Ya no es únicamente la historia política, religiosa y militar el objeto de los
investigadores regionales, ya sienten que la comprensión integral del hecho
histórico requiere el estudio de la "totalidad" de los factores que intervienen
en su determinación.
Si el progreso positivo de la Historia como ciencia en el iglo pasado consistió: primero, en la perfección y refinamiento del método; segundo, en el
enriquecimiento de su material; y, tercero, en la ampliación de su campo;
lo mismo puede decirse de nuestra Historia Regional en las últimas décadas.
Efectivamente, la eclición de ciertas colecciones documentales y bibliográficas, la aparición de manuscritos desconocidos, el progreso de las disciplinas
afines o auxiliares, la necesidad de decir algo más que lo publicado en obras
anteriores y la benéfica influencia ya clicha, obligó a la adopción del método
científico; e igualmente, al fomento de la euríslica, o sea, al conocimiento de
las fuentes, especialmente impresas, dadas a conocer por las bibliografías regionales y nacionales. Fue así como también se convirtió en objetos de estudio
macizo y profundo actividades poco o nada estudiadas antes: numismática,
genealogía, archivonomía, por ejemplo, y aun las ideas y las artes, la cultura,
en suma.
Las limitaciones material s y científicas - bibliotecas deficientes, archivos en
desorden o sin índices, ausencia de apoyo económico, carencia de editoreshan frenado este progreso de la Historia Regional y la divulgación de la obra
hecha. Puede afirmarse que, cuanto se escribe y publica en el interior, es
obra o inédita o scmiinédita, que muchas veces no llega ni siquiera a los
especialistas. La comprueban las numerosas y graves omisiones, por lo que
a la investigación regional se refiere, que se advierten en la amplia reunión
de bibliografías históricas que con el rubro general de "Veinticinco años de
investigación histórica en México" publicó El Colegio de México en los números 58-60 de su revista Historia Mexicana, no obstante haber sido compiladas "por diferentes especialistas". Aun cuando se dio a cada una de ellas
el carácter de "bibliografías selectivas", hay trabajos de Historia Regional
a los que, por haber aparecido eu el interior y, en consecuencia, por ser scmiinéditos, no se les dio ningún lugar.
Sin embargo, creo que es tarea de quienes, así sea por afición, nos ocupamos de la Historiografía Regional, el reivindicarla, elevando e integrando el
328

método de nuestras investigaciones por medio de la rigurosa aplicación, lo
más rigurosa posible de las exigencias científicas de la Historia tal como é ta
se concibe ahora
Lo primero, la eurí_stica, o sea el conocimiento de las fuentes en su sentido más amplio. Creo que esta es el principaJ problema con que se tropieza en
el interior de la república para el desarrollo de la Historia Regional y la
integración de la historia nacional: el desconocimiento de las fuentes.
Cierto que, por muchas y diversas causas, gran cantidad de fuentes se han
perdido o se están perdiendo. Pero eso mismo no compele a acercanos a ellas
para salvarlas y difundirlas, tanto más que, para la totalidad de la comprensión del hecho histórico, ahora debemos asir no sólo la información política,
militar y religiosa, sino también la información económica estadística, artística, cultural.
Para los cuatro siglos que se deben historiar, no podemos exigir la misma
amplitud y riqueza informativa que se precisa para conocer el pasado de los
pueblos de existencia plurisecular. Por otra parte, en base a las limitaciones
impuestas por el medio, debemos restringir en forma práctica el alcance de
la eurística.

Las fuentes orales: can lo y narración, la fábula, la leyenda y las s ntencias
y refranes, sólo excepcionalmente nos dan material; debemos insistir en las
fuentes escritas: inscripciones, genealogías, memorias, efemérides y diarios, biografías, epistolarios y hojas sueltas en general. Problema aparte son los archivos. Éstos se ncuentran -salvo honrosas excepciones- en desorden; aquéllas, dispersa . De ningunas hay catálogos que permitan su conocimiento y
su uso.
En cuanto a las [uentes y literatura impresa: libros, folletos y publicaciones
periódicos, nos encontramos en el mismo caso. Muchas de ellas se han perdido; lo que está coleccionado es poco; las bibliotecas e tatalcs o universitarias carecen de carácter estrictamente regional, o sea. por lo general no
tienen un fondo dedicado a salvar y conservar lo referente al respectivo estado o región; finalmente, las bibliografías de este tipo, hacen falta. Cierto
es que contamos -en lo que a esta parte del país atañe- con las bibliograüas de Alcorta y Pedraza, para San Luis Potosí, y con la compiladas por la
Sociedad eoleonesa de Historia, Geografía y Estadística y por González y
Ordóñez para Nuevo León, pero faltan las generales de los otros estados de
dicha porción de la república y las particulares, incluyendo biobibliografías
de todas las actividades humanas.
La compilación de catálogos de todas estas f uenles, tanto manuscritas co-

329

�mo impresas, es básica para los otros pasos de la metodología hlstórica :
la crítica de fuentes la interpretación y la exposición. Ma1 puede hacerse la
crítica cuando, ante la pobreza de material informativo, se carece de elementos
para la justipreciación del testimonio; mal, así. mismo, puede hacerse la concepción y exposici6n, cuando, por idéntico moti o, el conocimiento y reconstrucción del pasado resulta incompleto e imperfecto.
Por eso, para la correcta aplicación de la metodología en ]a Historia Regional, tomando en cuenta que, por lo general, ésta la hacen investigadores
aficionados, lejos de los grandes repositorios y con una gran limitación de
toda clase de medios, se impone:

EL PAPEL DEL GENERAL BERNARDO REYES EN LA POL1TICA
NACIONAL Y REGIONAL DE MÉXICO *

a) la salvación de toda clase de archivo y su funcional clasificación y catalogación;
b) la recuperación y publicación de memorias, diarios, epistolarios y demás material semejante que se encuentra disperso e inédito;
c) la compilación de catálogos, de ser posible analíticos, de este material;
d) la formación de bibliografías y hemerografías, tanto generales como especiales;
e) el intercambio, a nivel nacional y regional, de cuanto así sea monográfico, se produzca en provincia; y, finalmente,

f) interesar a los gobiernos y universidades para creación y sostenimiento
de centros o institutos o departamentos de investigación histórica regional,
con los medios humanos y económicos suficientes para que cumplan con su
cometido.
Las ciencias, por el rápido y riguroso desarroUo que han alcanzado en la
actualidad -y en este caso está la Historia, aun la Regional- CKigen más que
nunca. Estas exigencias ya superan con mucho las posibilidades del investigador aislado o del grupo de aficionados que sólo cuentan con sus propios recursos
personales. La metodología forma en la actualidad uno de los elementos esenciales de la obra histórica. Ya no es un simple adorno erudito, a1 estilo de la
literatura gerundiana. De tal manera la afecta que, sin ella, por lo menos,
puede ponerse en lite su veracidad, su originalidad y su valor. Y el método
depende en gran parte, para su correcta aplicación, del material informativo
que se tenga a mano.

ANTHONY BRYAN

Univ. de Rhode lsland

EL

G~NERAL BERNARDO

REYES, por veintiocho años desempeñó un papel

muy tmportante en la historia y política de México. Un estudio de su carrera como gobernador de un estado, como Ministro de Guerra y como una
figura muy importante en la política nacional, da una oportunidad ideal
para examinar detalladamente y valorar el establecimiento y el funcionamiento del sistema del Porfiriato en el noreste de México, del gobierno regional de Nuevo León y de Coahuila y también de los esfuerzos para reformar el servicio militar.
Hay unos estudios que tratan o en parte o completamente de Reyes, pero el mejor conocido es el del Dr. E. V. Niemeyer, El Ge1ieral Bernardo
Reyes (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1966). Esta obra se dedica admirablemente a la contribución
de Reyes al desarrollo económico de Nuevo León, y en particular de Monterrey. Mi propio estudio Mexican Politics in Transitian, 1900-1913: The
Role o/ General Bernardo Reye.s (tesis doctoral, Universidad de Nebraska,
1970), es mucho más que una biografía. Yo trato de poner a prueba unas
de las generalizaciones que suelen ofrecerse en cuanto al Porfiriato y también con respecto a la inmediata época prerrevolucionaria por examinar la
carrera de Reyes utilizando la correspondencia en el Archivo Particular de
Bernardo Reyes. A causa de sus equivocaciones políticas en 1909 y en 1913,
los críticos le han pintado como conservador o reaccionario ¿pero con relación a quién? Desafortunadamente, nunca se le ha considerado como una
de las fuerzas positivas en la era prerrevolucionaria de 1910 -pero este es

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

330

331

�un concepto mucho más complejo, que he argüido en mi tesis doctoral pero
que no puedo tratar aquí.

posición. Sólo fueron legislados los proyectos de ley que Reyes aprobó o
los que é.l mismo redactó.•

Este artículo breve que se dedica a los años 1900-1902 va a demostrar
el funcionamiento del Porfiriato en el gobierno municipal y el del Estado
de Nuevo León y también va a señalar la formación de la filosofía de Reyes
sobre el gobierno durante este período como una respuesta a la oposición
naciente a su régimen.

Reyes dominó los asuntos diarios del Estado aun cuando estaba au nte.
Cuando fue Ministro de Guerra en la Ciudad de México (1900-1902), Pedro Bcnítez Leal, un íntimo amigo, cumplió las funciones del gobernador.
En realidad, Benítez Leal no fue más que el diputado personal de Reyes.
Por consiguiente, la administración en Nuevo León se quedó firme y la
máquina política funcionó sin dificultad alguna. La conespondencia confidencial de Reyes con Benítez Leal desde 1900 hasta 1902 da testimonio
notable de la manera en que se dirigieron los asuntos de Nuevo León. 5

Entre 1885 y 1893, Reyes había ganado la dirección del Estado. Por meello de la fuerza .militar y de la diplomacia política, logró destruir el circulo
Treviño-NaranjerGonzález el que había dominado el noreste de México.
Además, Reyes había establecido una supremacía virtual sobre Coahuila por
asegurar la elección de Miguel Cárdenas como gobernador y por hacerse
personal y conseguir la lealtad de Venustiano y de Emilio Carranza.
Reyes dominó Nuevo León legalmente por medio de una modificación en
la constitución de Nuevo León, el 3 de octubre de 1893. Ésta permitió 1a
reelección indefinida del gobernador. 1 Durante los veinte años que sirvió de
gobernador1 Reyes sufrió la formalidad de su elección en seis ocasiones.:?
Cuando estaba seguro de la ayuda de Díaz, La Voz de Nuevo León, su periódico, propuso su candidatura y su organización política, el Club U1Tión y
Progreso, le nombró.

Reyes y el sistema de gobierno regional
y municipal en Nuevo Leo11.
Aunque la constitución de Nuevo León prohibió que el gobernador dominara la elección a la legislatura,3 no obstante, esta elección todavía fue
dominada durante la dirección de Reyes. Reyes con la consulta de Díaz,
escogió a los aspirantes, que fueron propuestos por el Club Unión y Progreso
como candidatos "oficiales". Sin duda, su elección fue asegurada. Por consiguiente, Reyes tuvo continuamente una legislatura subordinada a su dis-

' R1CAROO CoVARRUBlAS, Gobernantes de Nuevo León, 1582-1961. Compilaúón
)' nota.r (Monterrey, 1961), p. 98; Memoria, Nuevo León, 1895, citado en iemeycr,
Rey,s, p. 75.
s Fue un candidato para las elecciones para gobernador en 1889, 1891, 1893, 1897,
1903 and 1907. CovARROBIAS, Gobernantes, pp. 96-111.
1 Véase GJLseRTO WATTS MoNTUIAYOR
1825-1857-1917 (Monterrey, 1957).

332

(ed.),

Constituciones poltticas del estado

Al parecer, el público tomó poca parte en elegir a los delegados nuevoleoneses al Congreso acional. Respecto a esto, el patrocinio del _gobernador
fue la única base para la selección. Por ejemplo, el íntimo amigo de Reyes,
el Lic. José López-Portillo y Rojas, de Guadalajara, fue elegido como representante de Nuevo León al Congreso Mexicano, simplemente por indicar
su interés en la posición en una carta a Reyes el 23 de abril de 1900. El
1 de mayo su nombre fue incluido en la lista oficial de los delegados del
Estado.e

Cada año las elecciones para los ayuntamientos fueron dirigidas casi de la
misma manera. Los alcaldes obligatorios y los lideres de las fuerzas militares
estacionadas en los varios municipios propusieron a los aspirantes y sus nombres fueron presentados para la aprobación de Reyes. La lista oficial fue
preparada previamente, porque Reyes quería hacer averiguar de antemano,
la honestidad de todos los candidatos. Unas de sus observaciones a Benítez
Leal sobre la aptitud de unos de los aspirantes para los varios ayuntamientos
en 1901, merecen ser citadas;
Aba.solo: Opino, como Ud., que es preferible postular á Don Juan
Villarreal y Po/aneo, 6 á Don Jesús Cavazos para Alcalde 1o., en vez
del Sr. Francisco Ca11tú.
Cerralvo: Me parece inconveniente la candidatura de Resendes, pa-

• JosÉ L6PEZ-PoRTILLO y ROJAS insistió que Reyes mismo escribió muchas de las
ordenanzas legislativas y municipales. Véase Elevación i' calda de Porfirio Dlaz. (México: Libr. Española, 1921 ), p. 308.
• Esta correspondencia se halla en el Archi::o Particular de Ber-n.ardo Reyes (APBR)
en la ciudad de México.
• Véase la corre.•pondcncia: Reyes a L6pez-Portillo y Rojas, 30 de abril de 1900
en Cartas Varias 1900, APBR; y Rey,.s a Benítez Leal, 1 de mayo de 1900, !bid.

333

�ra Alcalde Jo. Suplente, porque este Sr. s6lo procura su interés privado, haciéndolo de una manera egoísta y vulgar, y creo que sería un
estorbo para que la Autoridad logre la buena marcha del Municipio.
China: Siento que se retire de su puesto Don Dionisio Carda, porque es el hombre más honrado y enérgico que hay (n Municipalidad.
Mina: No conozco á Don Espiridi6n González, propuesto para Al-

calde lo.
Rayones: Yo también me inclino, como Ud. á que Don Francisco Casas
Ramos sea postulado para el cargo de Alcalde Propietario; y acaso,

para que la separaci6n de Moyana no sea tan brusca, sería bueno procurar que figure como Suplente en el año próximo.7
Lo importante es que el método que Reyes utiliz6 para revisar a los candidatos señala que éstos no fueron elegidos de una manera arbitraria. Además
tuvieron que poseer unas cualidades loables. Don Bernardo miró con favor
a los que eran competentes, expertos políticamente, eficaces, honestos y populares con el electorado.ª
Claro está que todos los oficiales en Nuevo Le6n retuvieron sus puestos
por el mandato de Reyes. Los que salieron mal en hacer sus deberes tuvieron
que dimitir. Muchas veces pareci6 que Reyes fue receptivo a expresiones
públicas de disgusto en cuanto a ciertos oficiales. Una vez, Cruz Estrello,
el alcalde primero de Mier y Noriega, el que había cultivado varios enemigos, fue despedido de su oficio antes del fin de su plazo y fue reemplazado
por un forastero. Reyes e,,..-plic6 su decisión de esta manera:

Por lo que respecta al asunto de Mier y Nóriega ... debo manifestar
á Ud. que cuando lo pide el bien de las poblaciones, es pre/erible quebrantar un poco la le,,; pues que al fin y al cabo á ella no le duele,
y los pueblos sí sufren prejuicios con los malos gobernantes. Para mí,
los asuntos de ese género nunca fueron escrúpulos de conciencia, y
siempre me he fijado en lo esencial, aunque haya dado motivo á censuras que serán legales, pero faltas de raz6n en principio."

' Reyes a Benítez Leal, 29 de septiembre de 1900, !bid.
• Véase la correspondencia: Reyes a Benítez Leal, 3 de julio de 1900, /bid; Reyes
a Benítez Leal, 22 de julio de 1901 en Copiador de Carta! 1901, Jbid.
• Reyes a Ben'ttez Leal, 8 de octubre de 1900 en Cartas Varias 1900, ]bid.

334

Ni siquiera los miembros judiciales tuvieron exenci6n. Se le despidió a
Pedro Morales Elizondo, Juez del Distrito de Monterrey, porque, ostensiblemente, unos ciudadanos se quejaron de él.1 º

Sin duda, Reyes tuvo un poder paternal sobre los asuntos de Nuevo León.
Además, muchas de sus prácticas políticas e opusieron .a la ley escrita de
la constitución del E tado, que incluy6 garantías individuales la iniciativa
legislativa, una judicatura independiente, y la limitaci6n de' la autoridad
del gobernador. Claramente Reyes se opuso al Artículo 115 de la constitución del Estado, e1 cual prohibió que el gobernador dominara legalmente
las elecciones o las sesiones de la legislatura.u
En cambio, el extraordinario Artículo 107 de la constitución del Estado
.
'
el que afirmó que los municipios habían de ser independientes en la administración política y sometidos solamente al gobernador del Estado, ayud6 a
Reyes a dominar el gobierno regional por tratar directamente de los presidentes municipales que naturalmente fueron elegidos por su mandato.u
Así, Reyes observó una estricta conducta constitucional pero ' a la vez, eliminó el sistema vicioso de jefes políticos, el cual, en otros estados, llegó a ser
una causa fundamental del disgusto popular contra la autoridad regional
durante el Poríiriato.

Reyes contra los liberales.
La oposición a Reyes en Nuevo Le6n durante 1900-1907 se manifestó
principalmente en el supuesto movimiento liberal que empezó a acelerar durante 1900. Fue dirigida por los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga,
Antonio Díaz Soto y Gama y otros por medio del periódico Regeneración.
La historia de este movimiento es bien conocida y no es necesario repetirla
aquí. Sin embargo, es preciso señalar que muchas personas en varios estados,
quienes iguieron las organizaciones de lo que más tarde llegaría a er el
Partido Liberal Mexicano (PLM), se dedicaron a los principio del liberalismo tradicional del siglo diez y nueve como fueron expresados en la
Constitución de 1857.

11
Reyes a Lic. Pedro Morales Elizondo, 22 de septiembre de 1900, Jbid; Reyes a
Morales Elizondo, 29 de septiembre de 1900, J bid.
" La Constituci6n de Nuevo León se discute completamente en Joc West Nea!, "State
and Local Government in Northeastern Mcxico: uevo Le6n, Coahuila and Tamaulipas" (Tesis doctoral, Universidad de Texas, 1957).
u En el APBR hay numerosas cartas enviadas entre Reyes y \•arios alcaldes primeros que muestran este punto.

335

�Es notable que la primera organizaaon liberal que se suprimió fue el
Club Liberal Lampacense de Lampazos, Nuevo León, que se había formado en septiembre de 1900 por el Ing. Francisco aranjo, Jr., hijo del
general cuyo poder Reyes había terminado en 1885. Aunque Reyes era muy
sensible a los ataques dirigidos contra él en Regeneración por los hermanos
Flores Magón fue enojado más por el hecho de que la oposición liberal en
Nuevo León se compuso de enemigos de la región que fue_ nada más
una junta de conspiradores instigada por el Gral. Naran30 _que aparec1O
bajo el pretexto de un Club LiberaJ.1.S1 El general Reyes. reacc10n~ba contra
un caso aparente de una oposición regional pero sus aCCiones tuvieron unas
implicaciones fuertes en cuanto a la política nacional .. Unos líd~res conocidos en Nuevo León como Antonio Villarreal y FrancISCo Naran10 Jr. fueron prendidos injustamente, y acusados de "sedición" y encarcelados durante abril ae 1901.14 Más tarde, se le consideró a Reyes responsable por la
detención de otros liberales más importantes como Camilo Arriaga Juan
Sarabia y Librado Rivera, por la noche del 24 de enero de 1902 en San Luis
Potosí. Heriberto Barrón, quien se había hecho miembro del Congreso por
el patrocinio de Reyes, contribuyó a este incidente.15 A ca~a de esto,_ los
hermanos Flores Magón criticaron a Reyes aún más en El H170 del Ahuizott
hasta que fueron prendidos en septiembre de 1902 y su peri~ico fue cerrado.
De todos modos a fines de 1902 los ataques contra el Ministro de Guerra,
por el Liberal ; también por la prensa dirigida por l_os ci~ntíficos, h~bían
contribuido a la serie de sucesos que causaron su res1gnac1ón del gabmete
y el dispersar de la Segunda Reserva. ¡ Claro está que para entonces fue un
hombre amargado!

4~:

Lo que los liberales principales pensaron de Reyes es bi':°. conocido porque fue revelado en la prensa. No se s~hl: tanto de la opm1ón que ~ ~neral tuvo de estos individuos y su movmuento. Tuvo poco que decir publica.mente, pero se pueden recoger sus impresiones de su correspondencia
,. .Reyes al Sr. Teniente Coronel Ignacio J. Mendoza (Monterrey), 6 de abril de
1901, en Copiador de Cartas 1901, lbid.
u Reyes al Col. Ignacio J. Mendoza, 7 de abril de 1901, Ib'.d.; Reyes a Gral. Ram6n Terán, 12 de abril de 1901, !bid.; Reyes a Col. lgnacm. J. Mendoza, 12 de
abril de 1901, Jbid. Véase también ET_H.EL l?UPFY TURNE~, ~ica~.do Fl~;,es Mag6~
'Y el Pareido Liberal Mexicano (Morelia, M1choacán: 'Ed1tor1al Erancli del Go
bic.mo del Estado, 1960), p. 40.
u Véase "Lo que he visto en México: la clisoluci_6n del Club Ponciano ~ga en
San Luis Potosí", La Prensa (México), 28 de noviembre de _1930. Tamb1é~, ~ug _. M rt'mez u' ñez La reuoluci6n en el estado de San Luis Potosi (México. B1mo
a
·
1
•·
M ·
blioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revo,uc1on
cxicana,
1964), p. 14.

336

personal. Según Reyes, los grupos que se establecieron en Nuevo León fueron "liberales nada más que en nombre'' y su único propósito fue crear una
oposición al gobierno. 16 Don Bernardo, que se consideró liberal en la tradición de J uáre-z, no pudo reconocer que una nueva clase de liberalismo
salía y también sugirió a un amigo que otros habían apropiado el nombre
'Clubs Liberales" sin merecer esta calificación. Además, los organizadores
de esos clubs eran "insensatos oposicionistas y de conspiradoras [sic] tontos
y escandalosos".17 Fue bastante escéptico en cuanto a las resoluciones aprobadas en el Primer Congreso LiberaJ en febrero de 1901, que habían de procurar el cumplimiento de las Leyes de Reforma, y él llamó todo el asunto
"una farsa" cuyo objeto fue crear un núcleo de oposición "para hacer ruido' .18 Estaba afligido particularmente con los artículos de Regeneración que
le atacaban de vez en cuando. Según Reyes, en una carta confidencial a
un amigo, Regeneraci6n y los rebeldes trataban de hacer el papel de
Robcspierre, en Mé,dco, donde la situación fue distinta a la de la Francia
revolucionaria, y el resultado fue "caricaturas vivientes y no grotescas sino
chocantes por virtud del anacronismo de los tiempos en que se figuran que
hacen su papel". El periódico atacó al gobierno con mentiras "que serían
infamantes e ignominiosas si tuvieran la más leve apariencia de verdad".
Reyes estaba horrorizado particularmente por la critica de los liberales
que el Presidente fue un tirano conservativo, wi enemigo de los clubs liberales y un déspota. ti opinó que tal crítica fue "bla fema". Además Reyes consideró cínica la acusación de los liberales que él gobernaba muy mal
a Nuevo León. A causa de tales esfuerzos para difamarle públicamente, Reyes
creyó que fue necesario que los directores de Regenerad6n y sus adherentes
tuvieran que entender que se Je tomara en serio a Díaz y que a causa de su
capacidad de crear unas dificultades políticas en N ue\'O León se les refutara. 10
Un análisis de las opiniones de Reyes sugiere que su actitud fue principalmente una respuesta normal a los ataques personales que los liberales habían dirigido hacia él. Además, es difícil percibir un motivo ideológico en
su reacción al movimiento durante este período. Claro está que no fue
antiliberal, por lo menos según los que seguían la tradición de Benito Juárez. En efecto, se inclinó a considerar a los Liberales como nada más que
un grupo de oportunistas. Su supresión del Club Lampazos fue dirigida principalmente a la oposición política de Nuevo León que él creyó fue dirigida
11
Reyes aJ Sr. Presidente Municipal (Múzquiz). L. Alberto Guajardo, 27 de marzo
dr. 1901 en Copiador de Cartas 1901, APBR.
n Reyes al Sr. Lic. C. Madrigal, 13 de mayo de 1901, lbid.
11 !bid.
ll lbid.

337
H22

�hennano
con la conniv nci d
e."tendió, y
reFlor · Mag6n. o ob tantc como el mo\'imiento liberal
novaron lo ataqu , R y empezó a imaginar la am naza n una pe . pectiva

por uno de sus enemigo principal

nacional más amplia.

La trag dia qu ocurrió n font rrey el 2 de abn1 d 1902, y la cual
se ha llamado injustam nte "La matanza d 1 2 de abril'' fue la culminación
de un movimiento contra Reyes que había de desconcertar al gobernador
cuando u pre ti ·o públi o ra mínimo. Lo científico y lo liberales tomaron con anhelo la oportunidad singular para deshonrar a Rey por toda
la na ·ón. in embargo. para 1905 Rey había recobrado u pre tigio pasado.

La filosofía política d

Rt)'t:S,

El general Rey (ue un símbolo personal d la paz y del pro
n
uC\'O León en el siglo diez. • nueve. En realidad fu un caudillo regional
pero mundano, y aunque su admini tra '6n del obi rno r ional n u o
León fu lo que se podía esperar d una personalidad autoritaria, fue m jor qu la mayoría de ellas. Condujo sus untos político conforme a l
política del Porfiriat : un respeto por la forma d mocrática, pero un ab lutismo político basado en el personalismo y la limitación d todo los componentes j cutivo , 1 gislativo y judiciales. La libertad política 110 fue un
principio del sis ema administrativo en u vo León. El ufragio fue violado
muchas v ces de conformidad con la práctica porfirista en otras parl s d
la república. Afortunadamente se evitaron unas def:ciencias potenciales en la
administración de uevo L ón a cau de la reglas de la hon stidad capacidad y talento qu Rey e.'&lt;igi6 de us candidatos para el ofi io re ·onal.
En el último análi is, el gobiemo regional de uevo Le6n fue estable pero
no timul6 un corr cto desarrollo político. El si tema no fue d mocrático
relativo a la connotación moderna del término "democracia" per cumplió
con las xigencias parti ula.res del Porfiri to.

La actividad política na ional dcspué de 1900 contribuyó a la formación
de la opinión qu Rey tuvo sob la políti mexicana. Por un lado,
opuso a las tendencias anarquistas de los liberales, que aumentaban y por
otro lado a los esfuerz d los científi os de sobr pone
como una minoría dominante. Pero lo más importante fue que . u conflicto con I dos
grupos {u ng ndrado principalmente por sus intento de prohfüir su intrusión en su patrimonio en u \'O L 6n. La política · iempre era un asunto
regional para Bernardo. Fue bastante pragmático en cuanto a ejercer todo
u poder n la región de M'xico bajo su autoridad y u única 1 altad era

a Porfirio Díaz, la pe nificación del gobi mo central R~
tab ·
l · r· · · d
.
· -, no
a ciego
a as msu tnen~
1 1stcma porfiri ta de la administración política, pero
estaba con\'eocido de la n
· d de • un cambio gradual'' ¡
1
;ol ·,
l' •
H
, o que
a
e~ u ion po_ ttlca.. nsta que se asegura una estabilidad política en México Y ocum
m cao un cambio en la jefatura na ional consid r6 qu
la dirección de Díaz fue absolutamente sencial.
'
De..muclia manera Rey fue típico d I meJ·o
de
obe ma do
d t
Por fmato.
'!aro e tá que {,l fue una fuerza poderosa por la pr · rv cion
·,
d~ la paz Y. _del orden tan n s. ri p, ra el d a llo conómico de México. :amb,cn, fu b tantc único.
inclinó a la reforma y trató d introdu tr una tran formación fundam ntal en ~ uevo León mientras funcionaba dentro de lo límites d l Porfiriato.
o ob tant hay que apuntar qu
a m nud~ . fru traron los fuerzos de utilizar u oficio ( o como Gobernador,º f 1~1s_tr~ ~e la Guerra) como m dio de reforma. Por lo general él
pago_ ta tnt iau,·a uando sus en migo d 1 . dos partid · le con. idera n
un n_v~ al_ pr i~ nte. En r alidad, e pu de consid rarlo orno ejl'mplo de
las lirrutac1on m1pu stas sobre lo aspirant a la reforma en un si tema
muy personalizado y e ntralizado de un gobierno nacional.
La cmpr

de

onsolidar a una nación ant iormcnte d, unida muchas

vcc_es exigió unas medida e-x esivas. in embarg ,
b tante inju \ 0 caract _nzar a lo go~rnador s, n gen ral, orno imple. guardi m ánkas del
dictador. El é.'Oto de _Díaz ~ ~ltó en parte de los esfuerzos de sus gobernado
na valora ión obJ t1va de 1 relación ntr el pres:dente y un
gobernad r debe con id rar que el poder ejecuti\'O d l t do fu
ponable _ por el pr tigio del régimen. Repr •ataron u sostén principal. La
soluc1ó~ de lo problemas regional
y la preservación de la paz y orden tan
n
as para 1 d arrollo conómico n cional, fueron t oto un tributo
a la habilidad de los gobernadores individuales como a todo el sistema del
gobierno.
crítico d l Porfiriato, por lo gen ra1 lo con. ideran er un , i tema
C'on rvativo y opresivo d • g bi mo r lo condenan omo cambio el la tradición d 1 liberali. roo m xi ano que duró desd eJ período de la Reforma
hasta la evolución de 1910. Un análi is crítico del libcrali.mo del iglo diez
Y nu v siempre ha id difí il a u de la mezcla d 1 propósitos liberal . con id al na ionale . in embargo, había mu ha continuidad ntre
los liberal de la Reforma y lo expooent d ,) Porfiriato. El f derali.mo
había desaparecido para 1876, lo porque la supre ión de las rebeliones r gional y la paz de la nación nec itaron l forma d un gobierno central.
obstante, el régimen de Díaz h redó mucho d lo propósitos de los liberal en la tradición d Juárcz y qui7.á, como Daniel Cosí Villeg argu ,

339
338

�el Porfiriato representó un período tan libre y tan democrático como cualquier otro en la historia mexicana. 20 En Nuevo León por Jo menos, no se
abandonaron los principios del liberalismo del siglo diez y nueve, simplemente se transformaron.
Opino que un tipo de liberalismo fue caracteristico del Porüriato y quedó la dominante teoría política de México -por lo menos hasta 1907. Muchas personas querían alguna modificación en la estructura política, pero como
Bernardo Reyes, reclamaron un cambio gradual. Mientras los científicos y
el PLM representaron los dos extremos del espectro político que funcionarnn durante el Porfiriato, ninguno indicó el sentimiento verdadero del pueblo. Reyes fue el arquetipo del porfirista liberal, pero él reflejó esto en un
sentido regional más que nacional.
Muchos grados de la opinión política existieron dentro del Porfiriato.
Apenas hay una base para colocar a personas en categorías como "liberal"
o "conservativo" ahora. En realidad, las distinciones no fueron basadas en
una estricta convicción ideológica. El propósito fundamental del progreso nacional fue una consideración común, pero había una disputa grande con respecto a las prioridades. Así, el estudio de Reyes es en realidad no sólo el
estudio de un liberal porfirista sino también de un porfirjsta liberal.

"LA EMIGRACIÓN PENINSULAR A LA NUEVA ESPAAA
HASTA 1580" *

Da. PE.TER Bovo-BowMAN
UniveJ"Sidad de Nueva York,
en Búfalo

LAs CORRIENTES EMIGRATORIAS a América en el siglo XVI son para los historiadores, lingüistas y sociólogos de trascendental interés porque fue en aquel
siglo que se echaron los cimientos de la sociedad colonial. Como aportación
al estuilio del transplante de la cultura eurnpea al Nuevo Mundo y su compenetración, en suelo americano, con las viejas culturas indígenas, iniciamos
hace muchos años ya, en 1950, un análisis demográfico en gran escala de las
diversas corrientes emigratorias al uevo Mundo, tanto cronol6gicas como
geográficas, que puedan haber contribuido a una temprana iliferenciación
dialectal.
Los resultados de nuestros estudios previos ya han probado de una manera bastante concluyente el papel trascendental que desempeñaron, en el
establecimiento de la mayoría de las colonias hjspánicas, Extremadura y
Andalucía sobre todo Sevilla. Aunque nuestro fichero biográfico dista mucho de ser completo (contamos 45,374 individuos de lugar de nacimiento
seguro entre los pobladores, mucho más numerosos, que habían emigrado
de la Península para 1580), la muestra es más que suficiente para merecer
un alto grado de confianza. Ya que nuestras conclusiones hasta la fecha,
tanto sociológicas como lingüísticas, van declaradas en dos libros 1 así como en una serie de artículos (1956, 1957, 1963, 1964, 1967, 1968), nos limitamos a presentar ahora, en honor al aniversario de la fundación de esta
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado

., Para ver unas discusiones sobre la relación entre el liberalismo en el 5iglo XIX
y el siglo XX, consulte el arlÍculo de Charles Hale, "José Maria Luis Mora and the
Structurc of Mexican Libcralism" Hüpanic American I/islorical Review, XLV, No. 2
(May, 1955), 196-227; y su libro, Mexican Liberalúm in the Age of Mora, 18211853 (New Haven and London: Yale University Prcss, 1968)

340

en Monterrey en septiembre de 1971.
1 BoYD-BOWMAN, PETER, Indice geobiográ/ico d, 4(),000 pobladores españoles de
América en el siglo XVI. Tomo I ( 1493-1519) Bogotá, 1964: Tomo II ( 1520-1539)
México, D. F., 1968. (Ambos tomos los tiene ahora la Editorial Jus).

341

�vieja ciudad novohispana, el resumen de nuestros recuentos de la emigración a la Nueva España entre 1520 y 1580, o sea los 60 primero años de
la colonia.
Aun después de cuatro siglos disponemos de datos concretos e inso pechadamente abundantes que nos pennjten resolver en gran parte la cuestión
demográfica. Hace veinte años, a sugerencia de mi querido maestro Amado
Alonso, ya difunto, inicié como filólogo e hispanista en la Universidad de
Harvard, con fines puramente lingüísticos, la colección de datos sobre la
procedencia regional exacta de los primeros pobladores españoles de América. Explotando sistemáticamente no sólo los copiosos registros de pasajeros
que se conservan en el Archivo GeneraJ d Indias, sino también una gran
variedad de fuentes coloniales del siglo XVI,2 he logrado determinar con
bastante certeza la procedencia regional de más de 45,000 colonizadores individuales (hombres, mujeres y niños) que pasaron a América para 1580.
Dividida en cinco tomos, de los cuales se han terminado cuatro y publicado
ya los dos primeros, este magnum opus no sólo permite estudiar las corrientes
emigratoria que hubo entre cualquier pueblo de España y cualquier región
de América, sino que también proporciona en forma abreviada, y cuando
son conocidos los siguientes datos sobre cada emigrante: nombre y apellido,
parentela, lugar de procedencia, condición social, educación profesión u oficio,
año de partida, lugar de destino, actuaci6n n América (viajr\ c.,l)edici nes,
conquistas, cargos, privilegios) y año y lugar de fallecimiento. Varios índices
-de apellidos, de oficios y condición social, de destinos en América- facilitan el manejo de esta obra de consulta. Con el lomo quinto, que abarcará la emigración entre 1580 y 1600, llegará a más de 65,000 nuestro
totaJ de emigrantes identificados.
Aunque todavía no llegan mis recuentos hasta los tiempo de la fundación de Monterrey -y en todo caso los registros de pasajeros se limitaban
las más veces a señalar como destino en América sólo el puerto de desembarcación o la región, no la ciudad o el pueblo donde el nuevo emigrante
se iba a radicar- me propongo resumir aquí, por lo que nos pueda interesar,
lo que be logrado averiguar sobre la primitiva emigración a la Nueva España en general.

• Testamentos, .interrogatorios, protocolos, informes, acta de cabildo, crónicas, car•
tas privadas, etc.

342

La emigración al Nuevo Mundo
entre 1520 y 1539.
Los andaluces que en el período antillano habían representado grosso modo
el 40% de la emigración, en esta segunda etapa no constituyen más que el
32%, si bien son de esa procedencia el 48% de marineros, el 50% de comerciantes y 58% de las mujeres. Ciertamente la proporción de mujeres
entre los emigrantes andaluces ( 1 a 9) fue dos veces mayor que la de cualquier otra región y en el caso de la ciudad de Sevilla llegó a ser de u.na
mujer por cada seis hombres.
Cuando nos preguntamos a qué regiones de América aportaron esos emigrantes, el análisis de 12,426 destinos constatados nos revela que el 32.4%
(casi un tercio) fue a México, el 11% a Santo Domingo, el 10.8% a Perú,
el 8.8% a Río de la Plata, el 7.7% a Panamá, el 7.3% a Nueva Granada,
el 5.6% a Florida, el 3.7% a Guatemala, el 2.8% a Venezuela, el 2.2% a
Yucatán, el 1.6% a Cuba el 1.1 % a Nicaragua, el 0.9o/o a Puerto Rico y el
0.6% a Honduras.
Entre otros datos interesantes notamos el predominio continuado de los
andalucc en las Antillas (46% en Santo Domingo, 41% en Cuba), y la
contribuci6n de un tercio de los pobladores de México y Panamá por apenas
dos provincias: Sevilla y Badajoz.

La emigración a la Nueva España.
Miremos ahora más de cerca la emigración a México durante los veinte
afios que siguen a la conquista de Tenochtitlán. La corriente emigratoria
empieza en seguida y alcanza proporciones extraordinarias a partir del año
1523, sobre todo en los años 1535-36 al elevarse la Nueva España a virreinato.
En nuestra época segunda llegan a México, o se localizan allí por primera
vez, más de 4,000 pobladores identificados, tres veces más que a ninguna
otra parte de América. Van muchísimas mujeres, casadas y solteras, y gran
número de mercaderes, letrados y artesanos. A juzgar por su popularidad
como destino y por las condiciones de sus pobladores, México se destaca desde el principio como el foco de mayor actividad colonizadora de toda la
América española.
Sobre un total de 4,022 pobladores de la época segunda figuran 1,412 andaluces (35.0%), 693 castellanos viejos (17.3%), 598 extremeños {14.8%),
507 castellanos nuevos ( 12.6%), 290 leoneses (7 .2%), 177 vascos (4.4%),
63 portugueses ( 1.6%), 48 itaJianos ( 1.2%), 37 catalanes y vaJencianos
(0.9%), 32 aragoneses (0.8%), otros tantos gallegos (0.8%), 31 murcianos

343

�(0.8%), 23 flamencos (0.6%), 21 astmiano (o.si), 17 franceses (0.4"ó),
15 navarros (0.4%). 8 alemanes (0.2%), 7 canario (0.2%), y 11 extranjeros d países aún no citados (0.3%).
ólo do provin ias, Sevilla (915) y Badajoz (425), mandan la ter era
parte ( 33.3%) de todos los colonizadores. Luego siguen Toledo 223, Valladolid 204-, alamanca 177, ácere 171, Huelva 155, Burgos 151 y C6rcloba Jl l. De extranjeros contamos a l 70 ( cJ 4.3%) .

L,,s mineros i;n México ( 1520-1539).

Al principio la actividad min ra se conc ntraba en Santo Domingo y o
uba. La ascendencia de .féxic , por lo que se refiere al beneficio de plata,
omienza en 1531 6 1532 con el descubrimiento al oeste de la capital (en
Michoacán y comarcas cercanas) de las primeras minas de plata. En 1534 fue
descubierta, tal vez por Diego de a.va (natural de Lo Galle o , alama.nea), la rica veta de Taxco. Al año siguiente los alemanes introducen a México una nueva técnica para fundir la plata, técnica que en adelante aumenta enormemente la importancia de la industria minera mexicana. Con esto
está relacionado al paree r el caso curioso de Guadalcanal en la provin ia
de Se"illa. Este pequeño pueblo de la Sierra forena era en · lo pasados
f am
por sus minas de plata, pero puede ser que ya en el siglo XVI comenz.aban éstas a declinar, porque Madoz en 1846 las describe como abandonadas desd tiempo atrás ( Diccionario geográfico de España, .n.. Guadalcanol). El incipiente decaimiento de Ja industria principal del pueblo
explicaría muy bien el notable éxodo o urrido en 1535 y 1536, cuando una
buena parte de la familia de Guadakanal emigraron a México, donde acababan de descubrirse las ricas minas de Taxco ( 1534). ¿Quién inspiró dicha
emigración? Creemos, aunque no hay cciteza, que fue Francisco Muñoz Rico
(el ·o. 8459), el cual, acompañado de García 'úñez y ocho más del mismo
pueblo, pasó a México en 1527 y figura en 1535 como minero en Taxco,
mientra· su compañero García úñez lo era en las minas de Zumpango.
De regreso en E paña, Francisco [uñoz vuelve a México en 1536, habiendo
tal vez con su ejemplo estimulado la emigración de muchos paisanos suyos.
Los primeros mercaderes.
Enlrc los 13.262 colonizadore · del p rí do 1520-1539 id ntifüamos a 179
mercaderes la mitad de eUos anda.luce . Pero, radicadas en Sevilla, Tria.na
y otros puertos del sur como Palos, Huelva y Sanlúcar de Barrameda, había también ya desd los albores del eles ubrimiento de América, nutridas
colonias de marineros y pilotos vascos, mercaderes muchos de ellos, que se

ocupaban en el transporte de mercan ías ntrc las India: y la metrópoli.
Aunque los vascos dieron sólo el 4.59&amp; de los colonizadores de la época, contribuyeron l 14% de los mercaderes, proporcionalmente má.s que ninguna
otra región de España. De algunos, como icolá ánchC'l de Ar.i.mburu y
su hijo Juan, o de Martín de Orduña y Domingo ele Zornosa, consta que
eran vascos avecinados en
villa. Los contamos, claro está, como vasco .
Hasta l 529 lo centros mercantiles en América parecen haber sido Santo
Domingo y la ciudad de México, según revela la estadística de los lugares
ele destino o de vrcindad en América de lo mercaderes identificados. Entre 1520 y 1529 apru cen 40 mercaderes en Santo Domingo, 30 en la ciudad
d~ MéJáco (otros 11 pasaron a la Nueva España sin que sepamos dónde se
avecinda.ron), 8 en Cuba, 6 en Puerto Rico, sólo 3 en Tierra Firme, y 16
a "Indias" sin más indicaci6n de destino.

Pero con la conquista del Perú y el dcscubrimient de grand yac1m1entos de plata en Méxi o en 1534-, la Antillas pierden gran parte de su importancia comercial.
Olm:rvacioucs gc11 roles acerca tle la emigración
entre 154{) y 1580.

Desd el comienzo de la segunda mitad del siglo XVI el carácter de la
emigración al ucvo Mundo ufrió un cambio significativo. EJ espíritu de
heroica aventura cedía al deseo más modesto de la seguridad económica.
Sin más tierras ricas por conquistar, el int rés fue tomándose hacia la onsolidación de las ya ganadas. Por lo tanto ncontramos entre los emigrante de la segunda mitad del siglo, meno aventureros independientes y un creciente número de mujeres y criaturas que se unían en el uevo Mw1do con
1 s suyos, a menudo 'para hacer vida maridable" C'on cspc,so que habían
rmigrado anteriorm nte. Artesanos y profesionales iban dejando España n
número creciente para ganarse el su tento en las ricas colonia , mientras otros
mu ho buscaban el favor del pasaje y la seguridad económica como parte
de la servidumbre de encumbrado funcionarios reales y eclesiástiro . El
aventurero independiente ya no tenía incentivo para emigrar; en verdad las
colonias e taban a esas alturas, desgraciadamente, saturadas de ello.. Rara
vez un hombre emigraba ya sin tener una idea razonable de cuál ría su
ocupación cuando llegara a Améri a. Más aún, nuevos decretos hicieron ilegal para un hombre casado el emigrar sin su esposa. Otras di posiciones
destinadas a proteger a las colonias más pobres de la pérdida de sus pobladores a manos de otras más ricas como Nueva España y Perú, obligaban a
algunos emigrantes el depósito de una garantía para asegurarse que residirían
345

�en una de las colonias menos favorecida , por lapsos variables, que podían ser
de hasta ocho años.

La emigració1i a América: 1560-79.
Observaciones generales.

Destinos en América.
En el tercer período ( 1540-1559), Perú reemplaza a México como el destino más popular, con 3 248 nuevos pobladores identificados contra sólo
2,057 para México. De 8,786 nuevos emigrantes con destinos específicos en
América, Perú recibió 3,248 (37%), México 2,057 (23.4%), Nueva Granada 892 (10.2%), Chile 819 (9%), la región del Plata 600 (6.8%), Tierra Firme 506 (5.8%), Santo Domingo 389 (4.4%), el resto sólo 255 ( 2.9%).
Emigración a la Nueva España ( 154-0-1559 ).
El hecho más significativo acerca de los emigrantes del tercer período a
México es que casi la mitad de ellos eran andaluces. De los 2,057 nuevos
pobladores, 976 ( el 47.4%) provinieron de esa región, y de éstos, 743 eran
oriundos de la provincia de Sevilla ( y muchos de ellos de la ciudad). Otros
82 eran de la provincia de Granada, suelo natal del virrey Antonio de Mendoza. Castilla la Nueva ocupó una distante segunda posición con 302 pobladores ( 14.7 %) , Castilla la Vieja tercera con 262 ( 12. 7 %) , Extremadura
cuarta con 261 (12.7%). Luego seguían León con 131 (6.4%), las provincias Vascongadas con 60 (2.9%), Asturias y Galicia con sólo 8 (0.4%),
Aragón y Valencia con 6 cada una (0.2%), Murcia con 5 (0.3%), avarra
y Cataluña con 4 cada una (0.2%), y las islas Canarias con uno solo. En
fin, había 22 extranjeros ( 1.1 %) de los que 11 eran genoveses e italianos
de diversas provincias, 7 eran portugueses y 4 franceses.
Las provincias que aportaron mayores contingentes fueron: Sevilla (743),
Toledo (190), Badajoz (179), Salamanca (87), Granada (82), Cáceres (80),
Valladolid (7+) y Burgo (62).
La ciudad de México.
Entre los 236 nuevos residentes de la ciudad de México las diferencia
eran mayore aún: 145 andaluces (61.4%), 34 castellanos nuevos ( 14.4%),
20 extremeños (8.5%), 15 castellanos viejos (6.4%), 10 leoneses ( 4.2%),
4 catalanes (1.7%), vascos, gallegos y navarros había dos de cada uno
(0.8%), y un aragonés y un genovés.

346

Lo que más nos llama la atención en cuanto a la emigración española a
América entre 1560 y 1579 es que de cada cuatro emigrantes unos tres procedían de la parte meridional de la Península y que el 28.5% de todos los
emigrantes eran mujeres. Además, más de la mitad de todos los emigrantes
eran oriundos de sólo cuatro provincias convecinas: Sevilla, Badajoz, Cáceres
y Toledo. Estos años se caracterizan también por sus destinos cada vez más
diverso y por un gran número de personas que pasan a Indias por segunda
o tercera vez y que por lo tanto no figuran en nuestros recuentos. Igual que
en el período anterior ( 1540-59), pocas personas emigraban ya al Nuevo
Mundo por su propia cuenta, pasando más bien un creciente número en calidad de profesionales, funcionarios eclesiásticos o reales con sus séquitos, también como artesanos o como miembros o criado de familias grandes. En
cuanto a los destinos en América, aw1que ya había mayor número de posibilidades, el destino más popular era in duda alguna la Nueva España,
la cual atraía dos entre cada cinco de los nuevos emigrantes, recobrando
así fácilmente el primer lugar que en la época anterior había cedido al Perú.
La emigración regional 1560-79.
Como en los decenios anteriores, se destaca en primer lugar Andalucia.
De un total de 17,587 nuevos emigrantes identificados entre los años 156079, Andalucía aportó 6,547 (37.2%), proporción casi tan elevada como en
la primitiva época antillana. En segundo lugar está Castilla la Nueva con
3,343 ( 19.0%), que por primera vez sobrepasa a Extremadura, con sólo
3.295 ( 18.7%). A cierta distancia viene Castilla la Vieja con 1.984 ( 11.3%),
mientras qu León y Vascongadas, aunque toda ía conservan el quinto y
el s cto lugar respectivam ntc, pierden terreno: León 875 (5.0%), Vascongadas 515 (2.9%) .
La emigración de todas las demás regiones juntas, de otros países de Europa inclusive, ni siquiera alcanzó el 6%. Los extranjeros aunque todavía
ocupan el séptimo lugar, han bajado del 3.7% del período anterior a sólo
1.5% (263). Galicia está en octavo lugar con sólo 179 ( 1.0%). Cataluña,
Valencia y la Islas Baleares juntas están en noveno lugar con 113 (0.6%).
Navarra contribuye con 112 (0.69'0), Aragón con 99 (0.6%), Murcia con
96 (0.5%), Asturias 90 (0.5%) y las islas Canarias con 75 (0.4%).

347

�la emigración por p,ovincia.s.
Entre 1560-79, casi la cuarta parte de todos los nuevos emigrantes a América proceden de la sola provincia de Sevilla, con un total de 4,112 (23.4%) .
La contribución proporcional de dicha provincia es casi igual que en el
período de 1540-59 (22.5%). Badajoz, con 2,297 ( 13.1 %). ocupa claramente
el segundo lugar. Estas dos provincias, juntamente con Toledo 1,695 (9.6%)
y Cáceres 968 (5.5%), fom1an un territorio contiguo que por sí solo manda
más de la mitad de todos los nuevos pobladores europeos de la época.

Emigración de las cfodades 1560-79.
Una vez más la ciudad de Sevilla, sede de la Casa de Contratación y el
puerto fluvial que domina todo el comercio con las Indias, mantiene su abrumadora ascendencia. Con 3,831 emigrantes, Sevilla, con su barrio marinero
de Tria11a situado al otro lado del río Guadalquivir, proporciona por sí sola
más de la quinta parte de toda la emigración a América. Así como la tercera parte de todo el contingente femenino (1,708, o sea el 34.0%). De ella
emigran muchos más colonizadores nuevos que de las once ciudades que le
siguen en orden descendente, a saber : (2) Toledo 537, (3) Trujillo (Cáceres) 344, (4) Madrid 333, (5) Salamanca 304, (6) Granada 296, (7)
Jerez de la Frontera (Cádiz) 246, (8) Córdoba 237, (9) Zafra (Badajoz)
231, (10) Talavera (Toledo) 204, (11) Medellin (Badajoz) 160 y (12)
Segovia 143. Sólo estas doce ciudades aportan más de la tercera parte de
toda la emigración a América.

Los hidalgos.
Para la época 15-10-59 calculamos en 4.2% aquellos varones que los registros de pa~ajcros u otras fuentes consultadas declaraban ser hidalgos (la
cifra exacta: 319 sobre 7 5&amp;.1). Aplicando el mismo criterio para los años
1560-79 contamos a 516 hidaJgos, los cuales sobre nuestra swna de 12,569
emigrantes varones representan un porcentaje casi idéntico: 4.1 %. En efecto, la semejanza entre estos dos porcentajes a través de dos muestras sucesivas y bastante grandes de la población emigratoria (suman más de 20,000
varones) hace pensar que dicha proporción de hidalgos valdría para una
comparación demográfica entre los hombres que pasaron a América y los
que se quedaron en España.
Pero si volvemos a examinar la estadística por regiones, se presenta un
cuadro muy distinto. Andalucía, con 161 hidalgos entre 3,767 varones, da
en el promedio con el 4.2% justo. Pero Castilla la Nueva, con 68 hidalgos

348

entre 3,343 varones, tiene solamente el 2.7% mientras que el porcentaj de
hidalgos extremeños (66 sobre 2,627) representa sólo el 2.1%, Por otra
parle encontramos proporciones bastante más elevadas de hidalgos entre los
que emigraron del norte de España: castellanos viejos (95 sobre 1,600 varones) 6%, León (48 sobre 703) 6.8%, y las pro\.-'Íncias Vascongadas (42
sobre 463) hasta el 9%, Lo cual nos lleva a la conclusión de que entre
1560 y 1579 la emigración del sur de España era por aquellos años algo más
plebeya, en términos generales, que la del norte.

La Emigraci6n femenina 1560-79.
La proporción de emigrantes femeninas sigue aumentando a medida que
avanza el siglo. Mientras que en la época antillana (1493-1519) las mujeres
representaban sólo el 5.6% de la emigración total, y en la siguiente {152039) sólo el 6.3%, entre 1540-59 la proporción se dobló y más, alcanzando
el 16.4% a medida que los decretos reales iban haciendo más difícil, si no
imposible, para un bombre casado el emigrar sin su esposa o el permanecer
en el Nuevo Mundo sin hacerla traer. Pero la creciente crisis económica en
España y la esperanza de mejores condiciones en las ciudades coloniales
provoca una emjgración femenina todavía mayor en los años 1560-79. Entre los 17,587 nuevos pobladores identificados, nada menos que 5,013 ( el
28.5%) son mujeres o muchachas. De estas emigrantes femeninas (al menos una parte cada tres varones) las 1,989 (como el 4-0 %) eran o casadas
(1,904) o vjudas (85), siendo solteras las 3,024 restantes (60%). Por regiones el análisis es el siguiente: Andalucía 2,780 mujeres (55.4%), Castilla
la Nueva 872 (17.4%), Extremadura 668 (13.3%), Castilla la Vieja 384
(7.5%), León 172 (3.4%)i las provincias Vascongadas sólo 45 (0.9%),
Canarias 13 (0.3o/o), Galicia, Navarra, Murcia y Cataluña 10 cada una
(0.2%), Valencia 9, Asturias 8, Aragón 8, y el extranjero (principalmente
Portugal) 14 (0.3o/'o).
Si comparamos la emigración fem('nina con la emigración total de cada
región, hallamos que son mujeres en esta época menos de 6% de los emigrantes gallegos, aproximadamente el 9% de los vascos, el 20% de los leoneses y castellanos viejos, el 20.3% de los extremeños, el 26% de los castellanos nuevos, el 42.4 % de los andaluces, el 50o/o exacto de la provincia
de Sevilla, mientras que ¡de la ciudad de Sevilla mi.mio, a,mque parezca
me,itira, emigrat1 más mujeres que hombres!
Es de notar que Andalucía por sí sola sigue siendo como siempre la patria
de más de la mitad de todas las mujeres que pasaron al Nuevo Mundo, y
qu la mayoría de estas andaluzas proceden de la sola ciudad de Sevilla.

349

�El Cuadro siguiente compara los porcentajes sacados hasta la fecha:
Aiios

Total de pobladores
identificados

Total de
muj,res

% de muj,res
entre el total
de emigrantes

(j

◊

.
. . .. ... ..... ..
.. .. .. ..
... "'.
.. .... ... ... ...
=
.
.
.. .

o
o

...

o

(J

'o
o

o

o
o

o

o

o

o
o

o
o

o
o

o
o

o

o

o

o

1493-1519
1520-1539
1540-1559
1560-1579

5,481
13,262
9,044
17,587

1493-1579

45,374

308
845
1,480

Entu /as mujeres el % de
andaluzas

5,013

5.6%
6.3%
16.4%
28.5%

67.0%
58.3%
50.4%
55.4%

7,646

16.9%

55.2o/o

Destinos en América 1560-79.
Después de haber cedido por poco tiempo el primer lugar al Perú entre 1540
y 1559, México vuelve a ser una vez más el destino más popular del Nuevo
Mundo. Enlre 18,575 indicaciones de destino corresponden a México 7,218
(38.9%), al Perú 3 882 (20.9%), al Nuevo Reino de Granada 1,577 (8.5%),
a Santo Domingo 1,115 (6.0%), a Tierra Firme o Panamá 927 (5.0%), a1
Río de la Plata con Paraguay 736 (4.0%), a Chile sólo 488 (2.6o/o), a Guatemala 478 (2.6%), a Costa Rica 412 (2.2%), a Nicaragua 302 (1.6%), a
Honduras 259 ( 1.4%), al reino de Quito 242 { 1.3%), a Florida 229 ( 1.2%),
a Cuba 191 {1.0%) a Venezuela 167 (0.9%), a Puerto Rico 152 (0.8%),
a Yucatán 121 (0.7%), a Trinidad y Tobago 46 (0.2%) y a Tucumán 33
(0.2%).
Ahora vamos a examinar en mayor detalle la corriente emigratoria a la
Nueva España ( con la Nueva Galicia).

El Blo/o de todos los nuevos pobladores de México llegados entre 1560-79
procedieron de la parte sur de la Pevi.lnsula: Andalucía, Extremadur.a y Castilla la Nueva. Entre 7,218 pobladores identificados, los 3,174 (el 44.0%)
eran andaluces, y de estos últimos 2,209 (o sea el 70'}'o aproximadamente)
procedían de la provincia (y en la mayoría de los casos de la misma ciudad) de evilla. El alto porcentaje de andaluces entre los pobladores de
México sigue la tendencia tahlecida desde el principio:
Contribución andaluza a la colonización de México.
1520-39

1540-59

1560-79

35.0%

47.4%

44.0%

E&gt;..1:remadura y Castilla la Nueva ocupan el segundo y eJ tercer lugar con
1,370 (19.0%) y 1,296 (18.0o/o) respectivamente. A Castilla la Vieja con só351

�lo 690 (9.5%) le corresponde el cuarto lugar. Luego sigue a mucha distancia León con 244 (3.4%), y después Vascongadas con sólo 153 {2.1%).
Las demás regiones (Navarra 53 el extranjero 40, GaJicia 39, Aragón 38,
Asturias 30, Murcia 30. Canarias 25, Cataluña 19 y Valencia 17) comparten entre si el 4.0% restante.

El predominio de andaluces y extremeños entre los nuevos pobladores de
México -es uno de los rasgos sobresalientes de nuestros recuentos. Entre las
provincias se destaca por supuesto Sevilla con 2,209, Badajoz viene en segundo lugar con 1,066, después siguen Toledo con 704, Cáceres con 296,
Cádiz con 283, y Córdoba con 205, Huelva J 96, Guadalaj:wa 185, Ciud.1d
Real 181, Madricl 174 y Valladolid 163.

ESTADO DE LA HISTORIA ORAL EN LOS ESTADOS UNIDOS,
CO ALGUNAS I 1PLICACIONES PARA MtXICO *
DR. JoE B. FRANTZ
Universidad de Texas, Austii1

eonclusiones.
El examen de los datos que acabamos de presentar revela entre otras cosas
que para 1580, 1) el sur de la Península había aportado dos veces más
pobladores que el norte; 2) que más de la tercera parte de todos los colonizadores habían sido andaluces; 3) las contribuciones de las dos Castillas habían
sido más o menos iguales; 4) los vascos y navarros juntos habían aportado
menos del 5%, los gallegos apenas el 1 %, y todo el Reíno de Aragón
(Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), junto con Murcia, apenas el 2%;
5) aunque el porcentaje de canarios había crecido en cada una de las cuatro épocas ( del 0.1 % al 0.4%), este porcentaje siguió siendo casi insignificante no solamente en los registros de pasajeros sino también en nuestras
fuentes coloniales; y, 6) el porcentaje de extranjeros, que llegó a su apogeo
poco antes de mediar el siglo, habfa decaído notablemente para 1580, pero
siempre sobrepasaba la contribución de todo el Reino de Aragón.
Aunque todavía no se han analizado estadísticamente las corrientes emigratorias que hubo en siglos posteriores, los datos parciales de que ya disponemos
parecen indicar que con el tiempo la marejada de andaluces, extremeños
y castellanos nuevos perdió su fuerza y cedió ante una creciente emigración procedente de áreas lingüísticas y dialectales del norte: Galicia, Asturias
Vascongadas
avarra, Aragón y Cataluña. Pero nuestros recuentos para
el siglo XVI no dan lugar a dud'a que en cuanto a la formación del
primitivo español antillano, el cual, llevado a tierra firme, constituyó la base
de otros dialectos hispanoamericanos ( recuérdese la propagación de antillanismos por toda América) , el papel decisivo le correspondió al dialecto castellano-andaluz hablado por más de la mitad de las mujeres españolas que
emigraron, por más de la tercera parte de todos los hombres, y por la mayoría de los marineros y mercaderes que dominaban el comercio entre España y su imperio de ultramar.

352

LA

HISTORIA ORAL ha sido la más nueva técnica en la compilación de in[ormaci6n y en su conservación. Ha sido tanto en alzada como reprobada.
De hecho es la forma más antigua de la historia; proviene de la época en
que dos hombres se sentaban en el crepúsculo a rememorar sobre los animales que habían cazado esa mañana y los peces escapados. La única diferencia entre esos tiempos y éstos es la grabadora, la cual recoge las palabras
emitidas y hace posible que una secretaria o presunto autor, inteligente o no,
las transcriba y por lo tanto las perpetúe. La tradición oral nos dice mucho
de lo que sabemos sobre México antes de la llegada de hombres como Cortés. Gran número de texanos, el más notable de ellos J. Frank Dobie, han
ganado reputación universal, sentándose alrededor de las hogueras en la no('he, escuchando a los ancianos vaqu ros ontar historias de fantasmas; caballos alados, clarividentes reses de largos cuernos, y tesoros perdidos. Estos
íolkloristas tomaban notas de los puntos interesantes de las charlas, y entonces trataban de incorporarlos en cautivadoras historias, usando un lenguaje
tan preciso como fuera posible.

Pero ellos dependían de su memoria, y a pesar de sus atentados de transcribir con fidelidad las historias, ellos deben haber impuesto sus propios
sentimientos y palabras favoritas en sus cuentos. Lo que la grabadora ha
traído es fidelidad. Nos trae las palabras del orador exactamente según fueron dichas. Además nos b·ae la forma en que fueron pronunciadas, incluyendo sus mat:ces e infle.'Ciones. En otras palabras, haciendo uso del
viejo término usado n los mataderos, ''Todo se percibe menos el olor''.

"' Trabajo prese-ntado al Congreso de Historia del
Monterrey en septiembre de 1971.

oresre de Mixico, celebrado en

353

�Por conveniencia tanto como para :::iseguramos contra la destrucci6n inadvertida de una cinta única, nosotros generalmente transcribimos estas entrevistas, pero una página escrita a máquina es necesariamente de una sola
dimensión : le falta la profundidad de sentido y matices signüicativos de
la palabra hablada. La forma en que yo les pronuncio los adjetivos descriptivos puede ser más importante que los adjetivos en sí mismo . Puedo usar
una palabra inofensiva a primera vista, pero la manera en que la pronuncie
puede resultar, en un discurso, insultante; cuando esc1ita puede parecer que
estuviera haciéndole un cumplido.
Cuántas veces hemos salido de una conferencia con una persona mayor.
deseando haber podido tomar por escrito todo lo dicho. La grabadora no
permite hacer esto; haciendo una técnica de grabar historia, usualmente se
convierte en un compañero inadvertido en el triángulo entre el entrevistador
y la persona entrevistada. Una persona empieza a hablar, un pensamiento atrae
otros, y éstos velan datos por largo tiempo atesorados que de otro modo
no verían la luz de la palabra impresa. La persona ntrevistada amplifica lo
que puede encontrarse en la palabra escrita y comparte con nosotros información sobre lo que ocurrió entre bastidores, sobre motivos, sobre conflictos
entre personalidades, etcétera. i no nos da otra cosa, esta técnica de la
historia oral sí nos da una profundidad y color que en cambio promueve el
entendimiento de personas y sucesos.
La historia oral en los Estados Unidos, como mov1011cnto organizado, es
relativamente joven. Aunque existe evidencia que la conservación de 1a historia por medio de cintas grabadoras data por lo menos del año mil novecientos treinta y uno, en realidad la historia oral empezó en la primavera
del año mil novecientos cuarenta y ocho, cuando Allan Nevins, de la universidad de Columbia, puso en práctica un pensamiento que él había abrigado por quince años. Una década antes, el profesor Nevins había escrito que
los historiadores necesitaban ' una organización que hiciera un atentado sistemático para obtener de los labios y de los papeles de lo a..--nericanos
vivientes -los cuales hayan tenido vidas significativas- un testimonio más
completo de su participación en la vida política, económica y cultural de
los últimos sesenta años". Bajo la dirección de Nevins un atentado común
ha sido hecho por cerca de veinticinco años para comprender qué se ha
hecho con respe to a las decisiones que han afectado las vidas de unos cuantos
millones de norteamericanos.
Yo tuve un roce inadvertido con la rustoria oral cuando dirigía un curso
televisado que había empezado el difunto \i alter Prescott Webb. Nosotros
invitamos a cuarenta y un historiadores de los Estados Unidos para incluir
en una cinta grabada de televisión lo que ellos consideraban sus pensamien-

354

tos más importantes con respecto a la historia de nueslra nación. Entre estos
historiadores _estaba el bien conocido doctor Daniel Cosía Vtllegas, el cual
grab6 dos cmtas, maravillosamente severas, del punto de vista mexicano
sobre la ell.-pansión estadounidense.
. Ent_retanto la universidad de Columbia había empezado un programa de
histo~ oral sobre un anterior presidente de esa escuela, quien llegó a ser
el Presidente Eisenhower de los Estados Unidos. Cuando la biblioteca del
Presidente Eisenhower fue edificada en Abilene, Kansas, el proyecto fue transfe.
rido a los Archivos Nacionales, que administra dicha biblioteca. Los directores
de las bibliotecas de Franklin D. Roosevelt y Harry S. Trumao acordaron
que el reunir las historias orales correspondientes a esas dos administraciones
~ería ~a buena idea, y procedieron a formar programas para ello. Casi
inmediatamente después del asesinato del Presidente John F. Kennedy, se
come~~ó un proyecto de historia oral, el cual fue también prontamente
adqumdo por los Archivos Nacionales.
Temprano en la administración del Presidente Lyndon B. Johnson, éste
~om~~ó a pen~ar s~bre la iniciación de tal programa. Otras obligaciones
unp1d1eron Ja eJecución de la idea, pero anunciando el Presidente Johnson
e~ marzo ~cinta : uno de mil novecientos sesenta y ocho, que bajo ningunas
circunstancias sena él un candidato para otro término, él y sus ayudantes
empezaron a pensar seriamente en capturar los análisis y memorias de hombres importantes durante la administración de Johnson.
El result~~o fue que, ~vanzada la primavera de mil novecientos sesenta y
ocho, la of1c111a del PreSidente Johnson me llamó a Washington para tratar
sobre un programa de historia. Sin cansarles a ustedes con los detalles tediosos, yo estuve de acuerdo en entrevistar a personas -amigos tanto orno
enemigos- asociados con la vida y época de Lyndon B. Johnson. El Presidente
Johnson tiene un fuerte sentido histórico, y no de reputación edificada por
la acumulación de evidencias, sino de reputación propiamente edificada
por la acumulación de puntos de vista tanto desfavorables como favorables
-dejando la verdad salir a la luz, o como se quiera decir. Nosotros decidimos que me relevaría del cargo de ser un historiador privado si yo no era
pagado por la Casa Blanca ni por el gobierno; por lo que decidimos que sería
mejor que la universidad de Te.'ms pagara la cuenta.
Pasamos el verano calculando los costos, haciendo listas y formando el personal y una distinguida junta de consejeros.
Para principios de septiembre de mil novecientos sesenta y ocho, además
de mí, había cuatro entrevistadores que trabajaban todo el día, tres que trabajaban unas horas al día, y dos personas más, a las que se les pagaba de

355

�acuerdo con su trabajo. Ademá, yo tc!Úa 1m grupo secretaria!, del cual
clepend la fortuna d · ana organización; en este raso fue magnifica su contribucióu

Mis entrevistadores eran del tipo de profesor asistente, bien de ciencia política o de historia, con la excepción de una periodista de Boston. Yo los
escogí a ellos porque pensé que ellos tendrían perspectiva histórica y podrían anticipar las preguntas que pudieran hacerse dentro de veinte treinta,
y cuarenta años. E cogí a los profesores porque les daría extensión en sus
respectivas especialidades y porque eran jóvenes y bastante nuevos en el
ejercicio de sus carreras, y además ambiciosos. Escogí a cada uno por su
e pecialidad e hicimos entrevistas más o menos dentro de esas especialidades. Propiam nte, mi specialidad ha sido la de personas de edad avanzada.
Al principio hicimos dos tipos de entrevistas, con dos tipos de ntrevistados, o sujetos. Vimos a los que estaban jubilándose o de edad muy avanzada. El jefe de la Corte Suprema, Hugo Black, es octogenario; también
lo es James A. Farley. El senador Car! Hayden está en sus noventa. También entrevistamos a aquellos que desaparecerían de la escena de Washington o que entrarían en el anonimato una vez terminada la administración
de Johnson. Desde fines de la administración, hemos entrevistado a personas
de todo niv 1, de tod punto de vista politico, y a través de toda. la
nación.
En la América Latina hemos visto sólo a unos pocos dignatarios· entre
éstos están el ex~Presidente José Joaquín Trejas de Costa Rica y el reciente
Seer talio ele
untos Exteriores, Antonio Carrillo Flores. Tenemos fijada
la fecha de las entrevistas con los antiguos Presidentes Fe.mando Belaúnde
Terry de Perú, Eduardo Frei de Chile, y Gustavo Diaz Ordaz de México,
como también con el antiguo embajador de México en los Estados Unidos,
I-Iugo Margáiu y talus diplomáticos estadounidenses como Williarn Bowdler,
antiguo embajador en El Salvador; Tramas Mann, embajador en .fé.'&lt;ico;
y Raúl Castro, nativo de México, quien fue embajador en El Salvador }'
después en Bolivia.
A la persona entrevistada nosotros la alentamos a ser natural Pre[eriríamos que se den nombres y detalles, cerrando el capítulo durante el tiempo
de la vida del sujeto o del Presidente, por cincuenta años, o por cualquier
período, en vez de darnos una entrevista inocua que pueda ser inmediatamente
aprovechada. Sin tratar de aparecer altruista nosotros estamos tratando de
hacer un trabajo que permanezca por siglos· sabemos q_ue no podemos augurar
el futuro, sino esperamos qu mediante cierta saturación podamos sacar tanta
materia vital como fuera posible. Somos de piel bastante dura y omos has-

356

tanle analíticos, o c1mcos, que sabemos que cincuenta años más adelante
algún in\'e tigador-cscritor nos bendecirá aunque otros muchos nos censurarán por no haber averiguado más.
'
Estamos rom·encidos también de que la mayor parte de los entrevistados
han sido tau francos como podrían ser. E ta última frase es importante,
porque hay algunos representantes que a través del tiempo han dado conf~rencias de prensa tan cautelosas que todavía tienden a presentar tales .se1oncs aun cuando ellos creen que éstas son reveladoras. Por otra parte me
ha sorprendido cómo muchos de ellos se han esforzado en presentar en lenguaje sencillo su manera de sentir sobre otros col gas, y no han mostrado disposición de ocultar ningún material. Cuando yo les hacía preguntas sobre
el hecho de que su franqueza podría ofender y poner en peligro relaciones,
se encogian de hombros como diciendo "y eso qué, yo ya he terminado mi
carrera y no me importa quién se entere de lo que siento". Me recuerdan
a antiguas reinas del cinc que buscan desquitarse con otra actrices por inadvertidos descuidos y menosprecios sufridos durante años.
Algunos de estos temas han sido deleitosos, algunos incendiarios, algunos
reveladores, y algunos inocuos. En general he adquirido un gran respeto
por el profesionista burócrata como hombre que sabe su profesión. Él es
articulado y él es analítico. ti llegará a la cima de su departamento, estoy
convencido, en cualquier sector privado de la economía. Aunque algunos
en esas alturas no se han enterado mucho de lo que pasaba en los nivele~
más bajos, la mayoría son juiciosos y sagaces. Sin sorprenderme, la gente
del departamento de justicia, desde el secretario asistente para arriba, han
siclo los más deta1Jados. Pero eso es de esperane, ya que los abogados viven
del hablar y recordar.
OriginaJmentc preparé una Ji ta de mil seiscientas personas que debían
ser entrevistadas, porque despu ~s de todo, Lyndon B. Johnson vino a Washington por primera vez en mil novecientos treinta y uno -hace cuarenta años-y sirvió bajo seis presidentes (la sexta parte de todos los presidentes de nuestra historia) inclufendo su propia administración. Durante los últimos veinte años él se ha encontrado en medio de todo, y a través de astucia y buena
fortuna, fue él un congresista notable desde su primer término. Durante ese
largo período con an hombre que puede expanderse tanto como el Presidente Johnson, uno puede encontrar un número ilimitado de pei-sonas cuyas
vidas ·¡ ha tocado.
Las sorprcs:J. siempre surgen, como lo fue una hace dos año cuando alguien me puso en la pista de Erich Lcinsdorf, el director de la Orquesta Sinfónica de Boston. El maestro Lcinsdorf hubiese tenido una carrera entera-

357

�mente dilere11tc si en mil novecientos treinta y siete, cuando se le rehusó
su permiso de inmigración y la renovación de su permiso de trabajo, él no
se hubiera puesto en contacto con Johnson, el congresista novato de Texas,
quien no lo hubiera distinguido de Pedro de los palotes. Leinsdorf, sin embargo, tenía un amigo que conocía al congresista Johnson.
Esperando la e,qmls:ón de Leinsdorf de los Estados Unidos en un término de diez días, este amigo reunió al joven músico y al joven congresista,
y John on se puso a trabajar para prevenir que Leinsdorf tuviera que regresar a Austria, la cual en el transcuno de su estancia en los Estados Unidos, había caído en manos del Anscltluss de Hitler. Pero el congresista Johnson
co pudo cludir el si tema de cuotas de los Estados Unidos ni lograr la renovación del permiso de trabajo de Lcinsdorf. Sin embargo, estudió las posibilidades de inmigración, encontró que Leinsdorf podía entrar a Cuba,
llamó al cónsul americano en La Habana --quien e encontraba en e) campo de golf- para explicarle el problema, y mandó a Leinsdorf como inmigrante austriaco a Cuba justamente antes de que el músico abandonara
los Estados Unido . En vista de que teníamos una política liberal de inmigración con Cuba, Leinsdorf entró desde La Habana, con toda la riqueza
de su contribución musical que él ha representado para los Estados Unidos
en los treinta años subsiguientes.
Como diez años después eJ doctor Leinsdorf estaba contando esta historia
en una re epción musical en Washington, cuando el entonces vicepresidente
Johnson se le acercó, puso afectuosamente un brazo sobre sus hombros y le
dijo: "Erich, esa es una buena historia y no tengo inconveniente que usted la
cuente, pero ¿no sería bueno reunirnos para buscar una ciudad mejor que
La Habana de la cual usted hubiere venido?"
Incidentalm nte, la experiencia con Leinsdorf causó que el congresista
Johnson se interesara en el sistema de cuotas de inmigración, un estudio que
dio fruto tres décadas más tarde cuando bajo el Presidente Johnson, el sistema de cuotas fue eliminado.
Experiencias e historias como estas, aunque anecdóticas, tienen significación abundante. El secretario Robert Weaver, el primer negro miembro del
Gabinete, nos cuenta cómo no llegó a conocer a Lyndon Johnson hasta la
década de mil novecientos sesenta, aunque ya habia oído hablar de él desde
mil novecientos treinta. Weaver había sido, junto con hombres como Ralph
Bunche, uno de los jóvenes intelectuales activistas negros en Washington.
La Administración Nacional de la Juventud se había establecido, y en los
ojos de muchas personas en Washington, esta fue una ruina. Pero en las
palabras del secretario Weaver, ''Empezamos a recibir noticias, especialmente
358

ele Texas, que un director de \·einte y siet-e años de edad de la Administración Nacional de la Juventud no estaba usando los fondos de la agencia
para protección política como lo estaban haciendo la mayoría de los directores de los estados, sino que de hecho, estaba gastando la mayor parte de
los fondos en los negros y los golpeados por la pobreza". Dijo entonces que
él sabía que el congresista Johnson debería ser observado, porque no actuaba
como un texano tradicional o del Sur.
La entr vista con el senador Car! Haydec valía la pena, si no por otra ra•
z6c que la de haber venido de Arizona al Congreso en mil novecientos doce,
el primer rongresista ( de este estado) y quien ha permanecido en el Congreso
desde entonces. Ha servido a diez presidentes, y nos da una evaluación
comparativa de lo que valen . .Es raro encontrar un hombre que ha conocido a diez presidentes. Su ensayo sobre el presidente William Howard Taft
contiene una anécdota suficientemente mundana, que el secretario que transcribió la cinta rehus6 mecanografiada. Dentro de cien años esta va a deleitar a algún folklorista como una forma del bajo humor político del siglo
veinte.
Está claro que el material verdaderamente sustancioso no puede ser compartido desde esta tríbuna. Todos, desde el Presidente Johnson hasta el estudiante más humilde, tienen que obedecer las reglas de la confidencia y
pueden ver este material solamente bajo los más estrictos reglamento . Cuando se complete este proyecto, las cintas y transcripciones e pondrán en la
nueva Biblioteca John.son, como una rama de los Archivos Nacionales.

Como sin duda saben ustedes, la Biblioteca Johnson representa otro paso
más en el desarrollo de la idea de las bibliotecas presidenciales. Mientras que
el dinero para las bibliotecas presidenciales se había reunido por medio de
subscripciones privadas el costo de construcción de la Biblioteca Johnson
fue absorbido por la Universidad de Texas. Al completarse, la biblioteca
fue traspasada a los Arclúvos Nacionales, y todo lo conectado con la Biblioteca Johnson fue entregado al gobierno federal, lo que al final de cuentas significa todos los norteamericanos, como parte de nuestros tesoros nacionales. Así es que las reglas para la utilización de estos materiales serán
establecidas por el archivista de los Estados Unidos. Las reglas serán entonces las mismas que existen para cualquier otro tesoro nacional de archivos. Personas cualificadas pueden examinar cl material bajo las mismas condiciones que se usan para ir a los Archivos Nacionales y pedir ver los documentos de la Oficina Aduana! de Laredo.
La razón en que se funda toda esta acti iclad es que en esta época de aparatos electrónicos, particularmente el teléfono y sus afiliados, y con una figura

359

�p{1blica como la de Johnson, quien condujo mucho de. su trabajo cara a cara,
mucha de la documentación del pasado simplemente no existe. Uno añora
los apacibles días cuando el Presidente Grant escribió una carta de siete
páginas a su embajador para que la transmitiera al Presidente Lerdo de Tejada, y recibió del embajador seis páginas de la respuesta de Lerdo, y entonces contestó esa misiva con otra carta de cinco páginas, y así sucesivamente. Uno podía ver las ideas y acciones en evolución.
Pero ahora, fijemos la atención en el Presidente Johnson: digamos que
él llama a alguien y más tarde a cinco o a seis personas
más con quienes discute esa idea, uno o dos vienen a verlo con relación a
esto, hubo Wl cambio de memorándums para un determinado personal para
qu pusieran e ta idea en marcha, y un día llegó un borrador en limpio,
seguido por un memorándum aceptando o rechazando ese borrador. ¿ Qué
fue lo que pasó? ¿Quién supo? ¿Quién sabe?
él tuvo una idea,

Un ejemplo muy frecuente, y podría compartir otros muchos, es el del
Programa de Ciudades Modelos. Empezó como una idea, le gustó al presidente, y habló con Robert Weaver, secretario de Viviendas y Desarrollo Urbano, un departamento nue o en el gobierno federal. EJ atado de cabos
sueltos necesarios en el establecimiento de un nuevo y difuso departamento
causó que el secretario Weaver le dijera al presidente que el Programa de
Ciudades Modelos era más de lo que él podía manejar. Para entonces un
gran número de posibles obstáculos se habían señalado, y el presidente, de
acuerdo con Jo que yo sé, sugirió que se suspendiera el programa. Así se
hizo.
Pero dos personas relativamente anommas, una, el asistente administrativo del senador Edmund Musk.ie y la otra, segundo escalón asistente de la
Casa Blanca llamado Larry Lcvinson ambos desconocidos del amplio mundo, pensaron que la idea era válida, hablaron sobre ella con todo el que
estaba dispuesto a oír y con algunos que no lo estaban, y en general mantuvieron la presión. Un día, esta presión llegó de nuevo al Secretario Weaver,
quien entonces se puso en contacto con el presidente, diciéndole que él había allanado sus dificultades de organizar el departamento y podía ahora
ocuparse de esto.
El presidente contestó, 'Está bien, vamos a hacerlo", y el intento de establ cer el programa se inició. Éste ahora es ley, procedimiento y política, y
algunas ciudades están ya listas para reobir la primera concesión. Si es un
programa bueno y viable no es el caso. El caso es que casi nada de esto hubiera sido visto en los registros públicos. El desarrollo de la idea de las
Ciudades Modelos es una historia de personas hablando personalmente, de

360

personalidades, algunas anonUI1as, quienes no dejaron un programa morir,
y de su influencia sobre las personas que tienen el poder de convertir ideas
en acción.
Pero la historia oral no necc ·ita ser limitada a presidentes y reyes y oficiales de gabinete. Si una acción tiene validez, sus ins.inuaciones son universales. No importa cuán local o parroquial alguna actividad pueda parecer, toda es parte de esa gran acumulación del pasado y presente que forma
la totalidad de la vida en un barrio, en una ciudad, en una provincia, en
una nación y en el mundo.
Los poderes de recordar y recapturar son esenciales para el entendimiento

de las fuerzas que nos han traído a este momento, que han formado nuestras
creencias y nuestras co tumbres. El sujeto que está siendo entrevistado puede ser un aislado y aparentemente insignificante pastor de ovejas, pero si
él percibe la verdad en alguna acción de su rebaño, entonces él nos está diciendo algo sobre la vida del hombre y por lo tanto, sobre nosotros.

El .resultado ha sido una epidemia de proyectos de historia oral. En los
Estados Unidos bastantes de estos proyectos de grandes y pequeños designios existen, que se ha formado un grupo nacional, conocido como la ~ ciación de Historia Oral, que tiene reuniones anuales, a las cuales asisten
alrededor de doscientos miembros. Entre paréntesis, la reuni6n del año
de mil novecientos setenta y dos tendrá lugar en el Campo de la Universidad de Texas en Austin.
Sobre un.a base más regional, el Estado de Texas ha visto una multiplicación desde caros y ambicioso proyectos, hasta algunos pequeños en los cuales
un hombre con una grabadora se pasa el fin de semana y otros ratos libres
alentando a abuelas y abuelos a hablar sobre los primeros días en esa región.
Mi propia Universidad de Texas, por ejemplo, tiene cuatro proyectos de
los que yo sé. Además de aquel con el que estoy afiliado, el Colegio de Administración de Negocios está entrevi tando a prominentes hombres de negocios en toda la regi6n para saber cómo ellos se elevaron a la posición que
ahora ocupan y para capturar sus filosofías económicas y sociales. Otro proyecto reúne reminiscencias de los primeros trabajadores de pcYLos petroler~s,
desde el más rudo hasta los dueños. Finalmente, el Centro para Estudios
Intraculturales de Folklore e Historia Oral reúne material relacionado con
toda clase de pioneros, particularmente aquellos e.n los llamados grupos minoritarios. Originalmente el proyecto fue supervisado por el doctor Américo Paredes quien vino del valle de la parte baja del río Grande, y quien
es ahora director de los Estudios Mexicanoamericanos en la universidad. Se
están obteniendo memorias tan rápidamente como es posible, de personas

361

�ancianas quienes han sido testigos de peculiaridades en la vida del suroeste
de los Estados Unidos. Naturalmente, por conveniencia, el material viene
principalmente de personas en los Estados Unidos, pero los entrevistadores
cruzan la frontera con alguna frecuencia para grabar informes de la vida
tal como era en el lado mexicano desde hace treinta a ochenta años. Los
estudiantes que trabajan en folklore, bastante entusiastas, se han internado
profundamente en Mé.xico para reunir narraciones de experiencias más tempranas.
La Universidad del Estado de Nuevo México, representada durante estos
tres días por el profesor Charles Harris, también tiene un proyecto dirigido
a salvar las más posibles reminiscencias personales de los mexicanos en ambos lados de la frontera. Sin estar seguro, yo diría que similares proyectos
existen en Arizona y en el sur &lt;le California. Siguiendo este modo de pensar, nosotros debemos tener una persona que recoja las memorias de inmigrantes cubanos antes de que sus recuerdos empiecen a borrarse.

A fines del año de mil novecientos setenta, yo interrogué a personas en
todo Texas tratando de averiguar qué programas se estaban llevando a cabo.
Mi esfuerzo trajo noventa y nueve reportes de proyectos. Éstos incluían entrevistas con personas de las siguientes categorías: líderes veteranos de trabajadores, viejos vaqueros en el área del llano estacado en Texas; leñadores
en el este de Texas; canciones folklóricas; testigos de un linchamiento público y del incendio de un edificio de la corte judicial en mil novecientos
treinta; viejos políticos texanos; cultivadores de algodón y ferrocarrileros;
antiguos oficiales de la justicia; personas asociadas con la Universidad A&amp;M
de Texas; historias de condados; pioneros educadores; y descendientes de
habla española de antiguos colonizadores de Goliad y La Bahía.
Algunos pueden ser proyectos extensos, como los fundados por la Universidad Tecnológica de Texas, donde han sido grabadas más de mil doscientas
horas de cinta conteniendo reminiscencias de viejos pobladores, personas prominentes, y testigos olvidados de sucesos notables; o en el Museo Histórico
de las Planicies del Panhandle, donde las mismas clases de personas han
sido entrevistadas en los últimos veinte años. Pero con mayor frecuencia,
el proyecto es la responsabilidad de un solo hombre, pagado por algún entusiasta local por su interés en la historia, y por sus sentimientos por la importancia de pasadas escenas. Ya sea grande o pequeño, cada proyecto perpetúa un conocimiento de historia, pero aún más import:mte, un sentimiento
por la historia.
Yo no pretendo saber cuánto está haciendo México en el campo de la
historia oral. Yo sí sé que los primeros días de la continuada Revolución

362

Me..xicana han sido bastante bien cubiertos por entrevistadores trabajando
particularmente con los principales en ese magnífico desarrollo. Pero México, así como los Estados Unidos, tiene mucho más que ofrecer que líderes.
Su herencia cultural es rica, pero ésta ha debatido largamente con el problema
de si hacer su cultura española, indígena o alguna clase de mezcla. Mé.."&lt;ico
aún maneja grandes ranchos ganaderos en un estilo que haría sentirse cómodo a un ranchero del año de mil setecientos setenta si éste regresara a
Coahuila en mil novecientos setenta. Pero el período del rancho mexicano
está cambiando ante nuestros ojos entre más y más propiedades se dividen,
entre más maquinaria se usa, y entre menos hombres soportan las incomodidades del vivir y dormir al aire libre, con sólo una rara visita al pueblo y a
la cantina.
El lado mexicano en su larga y colindante frontera con los Estados Unidos, particularmente con Texas, no ha sido enteramente e,q&gt;lorado en sus
aspectos personales. Lo mismo es cierto en cuanto a la expropiación de las
posesiones de petróleo de compañías en los Estados Unidos, y el afán de hacer de Pemex una viable institución comercial. Toda la estructura de
e21.J)ansi6n de servicios sociales en México necesita ser desenredada. En este
momento México tiene una oportunidad peculiar porque ha mantenido una
buena relación de trabajo con Cuba, mientras que el vecino más cercano
de esa isla turbulenta la considera más como una amenaza que como una
vecina. El impacto, o la falta de éste, del movimiento chicano en los Esta&lt;los Unidos sobre la juventud en México, debe ser registrado antes de que
sea raci011alizado y por lo tanto se borre. Y el asombroso incremento de ciudades industriales como Monterrey y Guadalajara necesita ser registrado.
¿ Cómo se ha administrado México para atraer tanta industria del Norte sin
haberse colonizado económicamente? Esta historia merece una investigación más detenida
Las posibilidades son intenninables. Ellas encierran las reminiscencias de
los hombres que edificaron el moderno Monterrey, norteamericanos como
Joseph A. Robertson, nacionales como Adolfo Zambrano; el esfuerzo de proveer a Monterrey con servicios, especialmente el de agua adecuada; la mujer vendiendo alfarería o tortillas en el mercado público; el movimiento que
rehabilitó la zona rosa; conflictos de eclesiásticos contra antieclesiásticos;
la promoción del turismo; y los efectos de la introducción de servicios médicos y educacionales en áreas rurales. Los proyectos pueden ser altamente
personales, como una colección de canciones y recuerdos de hombres solitarios en las montañas. O ellos pueden contener importancia nacional, como
la elevación del ballet folklórico a aclamación internacional, o el intercambio entre bastidores que produce un candidato del Partido Revolucionario
Institucional.

363

�Todo lo que puedo decir es que Monterrey, uevo León, y México táu
precisamente donde Austin, Texas, y los Estados Unidos están en el terreno
de la lú toria oral. La historia e tá ahí, esperando como una novia ansiosa
&lt;le ser llevada a través del umbral a sus nuevas aventuras. Así pues, con la
historia oral, una nueva aventura que puede revelar intimidades históricas
y satisfacciones hasta ahora desconocidas y en muchos casos con la posibilidad de perder e para siempre si no los captamos prontamente en grabadoras y mecanográficamente.
LOS PLANE

DE AYUTLA Y MONTERREY*

fochas gracias.

DR. EowARD H. MosELEY
nivel"!lidad de Alabama
CADA GE 'ERACH&gt;N d hi toriadores reinterpreta el pasado, alguna veces añadiendo nueva prrspe tiva y objetividad a los mayor s movimientos. Muchas
veces, sin embargo, nuevas interpretaciones son superpuestas al rígido esqueleto de los hecho ya aceptado, pero dejando ignorados algunos acontecimientos igualmente importante . Un ejemplo de este proceso puede ser
encontrado en el Musco Histórico acional de la ciudad de México. La inscripción que halla debajo del retrato del Coron I Juan Zuazúa dice: "Concurrió a la Revolu ión de Ayutla, al lado del grupo liberal". 1 Esta inscripción concuerda con el hecho aceptado en la historia mexicana, que de igna
al período que va d de el lo. de mayo de 1854 hasta el 9 de ago to de 1855
como la era de la Revolución de Ayutla.

Juan Zuazúa apoyó la causa liberal de aquella época, pero no bajo la
bandera de Ayutla. Él se adhirió a un separado e igualmente importante
movimiento del norte llamado "El Plan de fontcrrey", proclamado por antia"o Vidaurri el 25 de mayo de 1855.
Este movimiento contribuyó en gran parte al levantamiento en contra de
la dictadura de Antonio López de anta Anna, y a las dificultades que se
suscitaron lucero de su derrocamiento. Un panorama más exacto de M 'xico
en la mitad del siglo XIX puede ser logrado a través de un examen de lo
dos plan s: el ele Ayutla y el de Monterrey.
El lo. de marzo de 1854, el Coronel Florcncio Villarreal pronunció el

*
en

Trabajo presentado al Congreso de Historia del
lonterrey en 1971.

1
In cripción debajo del retrato de Juan Zuanía
México.

'oreste de México, celebrado
Museo de Historia

acional,

365

�Plan de Ayutla, llamado a la cesación de la dictadura y a la necesidad de
formar una convención constitucional. Este acto fue rápidamente secundado por Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, y se volvió el foco principal
de la oposición a1 gobierno nacional. Muchos de los que se habían plegado
bajo esta bandera, lo hicieron por razones puramente personales. Además el
plan contenía muy pocas medidas positivas, y siempre fue considerado como
r ncialmente negativo y de 'origen... sumamente gris". 2 Comonfort representaba a la fracción moderada, pero muchos de los puros, exiliados en
Nueva Orleáns, dieron su apoyo a Ja causa, esperando poder contribuir,
en parte, a la reconstrucción de la nación, después de derrocar a Santa
Anna. 8
Lo más importantes sucesos miljtares de los primeros días de la Revolución estuvieron centrados en el estado de Guerrero y a lo largo de la costa
del Pacífico. En Michoacán el poderoso caudillo Santos Degollado brindó
su apoyo a los esfuerzos de Comonfort. Juan José de la Garza tomó el estandarte de la Revolución en Tamaulipas en 1854, y extendió sus actividades
hasta el interior de Nuevo León. A pesar de haber fracasado al tratar de
sa ar al poder federal en el noreste, los esfuerzos de De la Garza desviaron
la atención del gobierno, que hasta ese momento había estado luchando
contra las fuerzas de Alvarez; ayudando de este modo a la causa de la rebelión.~
La prensa federal denunció a la revolución proclamada en Ayutla, como
un movimiento prosc1ipto: " ... no es otra cosa que el vandalismo de hor-

2 MAR.Jo DE LA Cue:vA (ed. ), Plan de Ayutla, Conmemoración de su primtr Cenlcnario (México, Ediciones de la Facultad de Derecho, 195-}), Pr6logo: WAuu
ScHOLl:, S, Muican Politics During The Ju/Jrez Regime 1855-1872 (Columbia, Mo ..
Univcrsity of Missouri Prcss 1957), 3. "The revolt agairut Santa Anna epitomizes
in many ways the complexity of the political sccnc. . . various lcaders represcnted

nll shadcs of opinion".
2

Lucio

MENDlETA

v NúÑEZ, "La r voluci6n de Ayutla desde el punto de vista

socio16gico", Mario de la Cueva (ed.), Pla11 de Ayutla, 28-30; RtcuARo A.

JOHN soN,

Tite Mexican Rlivolulion o/ Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ the Evolution and
Deslructíon of Santa Anna's La.it Dictatorship (Roch Island, Illinois: Augustana
College Library, 1939), 54-60.
• Jou soN, The Revoltttion of Ayulla, 52-60; ToMÁS SÁNCHE.Z HnRNÁNDEZ. "La!
Operaciones Militares como consecuencia de la prodamad6n del Plan de Ayutla
Hasta el Triunfo de la Revolución Liberal", Mario de ta Cueva (ed.), Plan de
Ajutla, 163; SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes Hist6ricos (Monterrey, 1952),
152.

366

das desenfrenadas que á todo trance quieren la devastación de nuestra patria, y el triunfo de la más inmunda demagogia".~
En el año que siguió a la proclamación de Ayuda, los oficiales federales
de Nuevo Le6n trataron de ocultar los crecientes problemas de contrabando,
robo y declinación de la moral en dicho departamento.º Pero de cualquier
modo, existia un gran descontento, y el ejército que supuestamente debía
mantener el orden, fue desamparado. En mayo, el general Gerónimo Cardona anunció desde Monterrey la falta de dinero para pagar a sus tropas,
agregando que ni siquiera los oficiales tenían zapatos para usar. 7 El pueblo
de la frontera del norte, sentía una profunda desconfianza y frustración en
relación con todas las fraccion s de la región central de la nación. Sus
constantes súplicas solicitando ayuda en contra de las correrías de los indio , no habían sido contestadas, y ellos no habían recibido casi beneficios
en retribución a lo impuestos y a los tributos a la tropa que habían pagado.
S. D. Mullowny, cónsul de los Estados Unidos en Monterrey, comprendió
que los estados limítrofes tenían poco interé en las guerras que ardían en
el interior: "Every revolution to them is a new tax in moocy and a drain
of population for retruits".s La gente de la frontera tenía muy poco en común con los forjadores del Plan de Ayutla. Era este el momento propicio
para el surgimiento de un movimiento paralelo en contra de la dictadura,
y esa oportunidad fue aprovechada por Santiago Vidaurri.
Por más de un año después de la declaración del Plan de Ayutla, Vidaurri actuó como Secretario del departamento de Nuevo León. Durante todo
ese tiempo gozó, aparentemente, de la confianza de sus superiores.º En los
p1·imcros meses de 1855. sin embargo, comenzó a preparar Jo planes para

• El Omnibus, 9 de marw de 1855.

• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de Nuevo León, 22 de marzo
de 1855, 19 de abril de 1855; E( Omnibus, 20 de enero de 1855; Cardona a Ministro de Guerra y Malina, 9 de mayo de 1855, El Rtstaurador de la Libertad, 4
de junio de 1855.
' Gerónimo Cardona a Ministro de Guerra y Marina, 17 de mayo de 1855, El
Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855; Cardona a MiniJtro de Guerra y
Marina, 9 de mayo de 1855, El Rutaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855;
llERMENEClLDO DÁvn,A, Biografía del Sr. General Don Juan Zuazúa (Monterrey,
1892), 24.
' S. D. Mullowny a William L. Marcy, 1O de mayo de 1855, Di.rpa1ches from United
States Consuls in .Monterrey, México, IB·W-1906 (Microfilm, Nalional Arcllives, Washington, D.C.) .
1
Gcr6nimo Cardona a Comandante General del Departamento de Tarnaulipa.s, 16
de mayo de 1855, El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855.

367

�derrocar a la dictadura en el noreste. La noche del 11 de mayo Vidau.rri
dejó Monterrey acompaiíado por un pequeño grupo de hombres, incluyendo
dos jóvenes estudiantes de leyes: Simón de la Garza y Mclo e Ignacio Galindo. En Lampazos se unieron a Juan Zuazúa, quien con anterioridad había alzado la bandera de la Revolución bajo el título de Restaurador de la
Libertad. 10 Cardona dijo:

U 11a defección escandalosa . .. en la villa de Lampa:os; el ex-secretario
de este gobierno D. Sa11tiago Vidaurri, levantando el estandarte de una
rebelión á mano armada, sin proclamar ningú1i principio, ningún plan
politico, ni alguna idea de mejora, y traicionando á la confianza. .. se
ha lanzado en la carrera de perdición, de crímenc,r )' de sangre con que
todos los revolucionarios han orillado á nuestra desgraciada patria . .. 11
A la semana siguiente Vidaurri y Zuazúa se dirigieron hacia el sur, reclutando más soldados en Villaldama y Salinas Victoria. Al amanecer del 22
de mayo iniciaron el ataque a Monterrey. Al mediodía del día siguiente, Y
después de algunos signos de resistencia, Cardona capituló, poniendo la ciudad en manos de los rebeldes de Lampazos. 12 Para calmar el miedo de la
población, Vidaurri dijo que intentaba restablecer el or~en ,Y la paz en . el
mínimo de confusión posible. Aseguró a Cardona guc nmgun acto de violencia sería cometido en contra de su persona.13 Al pueblo de Nuevo León
le prometió restaurar sus derechos y su soberanía.14 Para poder afi~nzar ~u
posición y dar a la toma del poder un tono de legalidad,, Don ~ant1ago_ eligió un comité de tres iudadanos honorables (Jo é de .Jesus Dávila y Prieto,
Juan Ncpomuccuo de la Gana y Evia y Manuel P. de_ Llano), para q~e
prepararan un acta sobre los objetivos y el plan de acción que se llcvana
a cabo. El documento que surgió de ese comité, el 25 de mayo de 1855,
fue el Plan de Monterrey. El acta nombraba a Vidaurri Jefe del Estado, Y
también a una junta consultiva de dnco miembros, para que lo asesora. El

D'AVILA, z~uazu'a 1 ?4-25Periódico Oficial dd Gobierno del Departame11to de
...
,.
Nuevo LBtSn, 17 de mayo de 1855.
" Cardona a Comandante General del Departamento de Tamaulip:is, 16_ de mayo de 1855 El Restaurador, 4 de junio de 1855; PeritSdico Oficial del Gobierno dtl
Departamento de Nuevo León, 17 de mayo de 1855.
m

El Restaurador, 4 de junio de 1855.
"El Restaurador, 4 de junio de 1855: "Señor, yo no soy asesino ni sanguinario:
yo que detesto la rrvoluci6n, be siclo arrojaclo a ella por V.E. • • ."
" Circular de Vidaurri, 23 de mayo de 1855, El Rrstaurodor, 28 de mayo de
1855.

sistema judicial se debió mantener casi sin cambios, y todas las municipalidades del estado fueron invitadas a unirse en la aprobación del plan. El
aspecto más notable del plan establecido para Nuevo León era: " ...reasume
su soberanía, libertad e independencia mientras un congreso nacional. . . establece el sistema y forma de gobierno que debe regir a la República". Este
fue, en su origen, un acto establecido para Nuevo León, pero que luego se
designó para toda la región del noreste. Los estados de Coahuila y Tamaulipas fueron invitados a adherirse al movimiento.111
Ninguna referencia fue hecha en relación al Plan de Ayutla o a sus lideres. Era evidente que Vidaurri y sus confederados consideraban que su
movimiento era independiente y de contenido propio. De hecho, el caudillo
vencedor apelaba al orgullo y el sentimiento de independencia de los hombres de la frontera:

Nuevo Le6n no se compone como los Estados del interior en gran parte
de indios miserables: tenemos conciencia de nuestro deber, y al mismo
tiempo de nuestro poder '.Y derechos, '.Y muy vivo el sentimiento de la
dignidad de hombres libres para dejarnos ultrajar por la fuerza, en lugar
de ser regidos por leyes justas. 16
Naturalmente los oficiales del gobierno nacional censuraron al movimiento
que había triunfado en Monterrey. El general Adrian Woll, comandante
conservador en Tamaulipas, caracterizó a sus lideres como "bandidos y sediciosos" .u El Periódico Oficial de San Luis Poto.sí publicó un alarmante artículo:

Monterrey ha mcumbido al golpe combinado de traidores contrabandistas, y de filibusteros, cuyos vínculos son arrancar a los Departamentos
del Norte su fisonomía, y convertirlos en colonia de los Estados-Unidos .. .18
Vidaurri neg6 rotundamente estos cargos, y también la posibilidad de unirse a los Estados U nidos, o de querer establecer la República Independiente
de Sierra Madre, como muchos conservadores proclamaban. El caudillo defendió su movimiento diciendo que concordaba con los principios de na11

u

368

u

Vivo la República Mexicana, 2 de mayo de 1855.
El Restaurador, 4 de junio de 1855.

" Decreto del General Woll, 28 de mayo de 1855, El fJmnibus, 12 de junio de
1855.
' Periódico Oficial de San Luis, citado en El Omnibur, 6 de junio de 1855.

369

�cionalismo y libertad, e insistiendo en que se convertiría en el foco principal
que liberaría a la nación del despotismo. "Nuevo León es hoy el asiento
en que reposa la libertad, y pronto con la toma de Matamoros se estenderá
más y más hasta llevarla al Palacio Nacional ... " 19

terrey para proteger el centro de su baluarte poHtico. 25 Permaneció en Monterrey sólo el tiempo necesario para preparar y dirigir el ataque a Coahuila.
El 22 de julio una fuerza de 3,000 hombres se dirigió a Saltillo, y al día siguiente expulsaron a los defensores de sus posiciones. 26

En las dos semanas que siguieron, muchos de los pueblos de Nuevo León
habían dado su apoyo al plan que bahía triunfado en Monterrey. La oposición en la región sudoeste del estado fue efectivamente sofocada bajo la hábil dirección de José Silvestre Aramberri y de Mariano Escobedo. 20 Estos
dos jóvenes oficiales estaban destinados a ocupar un importante lugar en la
carrera de Vidaurri; primero como sus defensores, y luego como sus tenaces
oponentes. El coronel Zuazúa continuaba reclutando tropas y recolectando
armas y equipos. 21 Muy apurados por la falta de dinero, los autores de la
revolución se encontraron muchas veces tomando algunas de las mismas
medidas arbitrarias que habían criticado en los oficiales conservadores. 22

Después de esta significativa victoria, el Ayuntamiento de Saltillo aceptó
el plan de Monterrey, y dio a Vidaurri el comando político y militar de
Coahuila. 21 Estos aparentes actos de hospitalidad no cegaron al victorioso
caudillo, quien sabía que muchos ciudadanos de Saltillo se sentían ofendidos por la toma del poder por parte del estado vecino. El apoyo dado por
las municipalidades del norte de Coahuila, al ejército del norte y a su comandante fue, sin embargo1 más sincero. Vidaurri confiaba en el apoyo de
sus parientes y en el de sus amigos de la niñez. En Monclova, la tradicional
desconfianza en los jefes políticos de Saltillo condujo a una entusiasmada
aceptación del Plan de Mooterrey. 28

Vidaurri no se contentó con quedarse ocioso en sus nuevos cuarteles generales. Asumiendo el título de General en Jefe del Ejército del Norte, incursionó con sus fuerzas en los estados vecinos de Coahuila y Tamaulipas.
Tempranos movimientos hacia el este, dieron sus frutos cuando el 30 de mayo, los oficiales de Ciudad Victoria aceptaron el Plan de Monterrey y contribuyeron a la causa con un ejército de 800 hombres bajo el mando de Juan
José de la Garza, gobernador provisional de Tamaulipas. La ciudad fronteriza de Mier también anunció su apoyo al movimiento. 28 Confiado por el
rápido éxito, Vidaurri tornó personal mando de la expedición en contra del
ejército del General Adrian Woll en Tampico.24 Cuando la victoria parecía
fácil de alcanzar, las fuerzas conservadoras de Saltillo atacaron Monterrey,
constituyendo una amenaza para la base de operaciones de Vidaurri. El 13
de julio, d caudillo abandonó sus e fuerzos en Tamaulípas y regresó a Mon-

¿ Cuál fue el impacto nacional de los hechos que eran llevados a cabo en
nombre del Plan de Monterrey? La prensa conseivadora trataba de quitarle
importancia, prediciendo continua.mente que las fuerzas federales eran todavía capaces de destruir al movimiento rebelde.29 Después de la toma de
Saltillo, sin embargo, Santa Anna no pudo continuar negando la grave amenaza del norte. Con su ejército replegado hacia Sao Luis Potosí, el dictador
no tenía fondos ni hombres para reconquistar el terreno perdido.ªº Pero la

11

El Restaurador, 4 de junio de 1855.

• José Silvestre Aramberri a Garza González, 28 de junio de 1855, Correspondencia Particular de Santiago Vidaurri (Archivo del estado de Nuevo León: m.ú
adelante citado como: Corr. Par.).
11 José M. J. Carvajal a Vidaurri, 8 de junio de 1855, Corr. Par.; Enrique Meklenburger a Vidaurri, 11 de juJio de 1855, Corr. Par.

"' Decreto del 6 de junio de 1855, El Restaurador, 18 de junio de 1855; Cir•
cular o. 10, 23 de junio de 1855, El Restaurador, 23 de junio de 1855.
,.,. El Restaurador, 11 de junio de 1855.

.. El Restaurador, 18 de junio de 1855; Boletín Extraordinario, 26 de Junio de
1855; Circular o. 7, 18 de junio de 1855 y Procfamaci6n de Vidaurri a su ejército,
18 de junio de )855, El Restaurador, 18 de junio de 1855.

370

" General Valentín Cruz a General Güitifo, 27 de junio de 1855, Boletfo, 29 de
julio de 1855; El Resta1irador, 14 de julio de 1855; Vrdaurri a Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletln, 14 de julio de 1855, " ... primero es salvar a
Nuevo Le6n que ha puesto en mis manos su suerte".
.. Boletín Extraordinario, 17 de julio de 1855; El Rtstaurador, 21 de julio de 1855;
28 de julio de 1855; l 8 de agosto de 1855; Boletln, 24 de julio de 1855.
ff Proclamación, 26 de julio de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855; Acta
del pronunciamiento de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio de 1855, El Restaurador,
4 de agosto de 1855: " ...Vidaurri. .. ejercerá el mando polltieo y militar de Coahuila, mientras se nombra el Gobernador que con carácter de interino desempeñará
el mando politico del Estado".
11 Coronel Emilio Langberg a Gobernador de
uevo León, 29 de julio de 1855,
Boletfn, 7 de agosto de 1855; Francisco Vidaurri a Vidaurri, 16 de agosto de 1855,
Corr Par¡ Juan Long a Vidaurri, 16 de agosto de 1855, Corr. Par.
11 El Omnibus, 23 de julio de 1855; El Restaurador, 28 de julio y 11 de agosto
de 1855. "Lo de Nuevo León no puede considerarse alannan1e sino por los que
tienen interés en hacerlo valer para sw miras: compuesta de gente allegadiza, y ca•
rcciendo de jefes militares, la facción de aquel Depto. debe wcumbir muy pronto..."
• Boletln, 1 de agosto de 1855; El Omnibur, 27 de junio, 11, 12 y 23 de julio,
2 y 6 de agosto de 1855.

371

�prensa de la capital continuaba diciendo que Vidaurri y su movimiento estaban sostenidos por filibustero de los Estados Unidos y que él deseaba unirse a ellos o crear la República de Sierra Madre. 31 Aun algunos de los liberales y defensores del Plan de Ayutla estaban temerosos ante la posibilidad
de una amistad entre Vidaurri y los yankees. 32 Don Santiago, por supuesto,
negaba estos cargos, reiterando el propósito nacional de su movimiento, y
declarando que su filosofía concordaba con las tradiciones liberales de México. 33
Las victorias militares en Nuevo León y Coahuila tuvieron un efecto inmediato en los círculos políticos nacionales. Las derrotas en el norte di minuyeron la moral de las fuerzas de la dictadura a lo largo de todo el
pa1s e influenciaron directamente en la reanudación de las campañas de
Comonfort en Guadalajara, y de Alvarez en Guerrero. Estas continuas derrotas convencieron a Santa Anna de que su posición era insostenible. El
9 de agosto de 1855, Santa Anna huyó a Veracruz, y cuatro días más tarde
abordaba un barco para La Habana. 64
Las interpretaciones más comunes, dicen que el derrocamiento de la dictadura de México, señaló el triunfo del Plan de Ayuda. En realidad también se debe decir que fue igualmente el triunfo del plan de Monterrey.
Santiago Vidaurri nunca aceptó los pronunciamientos de Alvarez y Comonfort, pero continuó defendiendo la soberanía de los estados del norte, y la
independencia de su acción política. Los líderes revolucionarios del interior,
tanto puros como moderados~ reconocieron que el caudillo del norte había
contribuido en gran parte al éxito de sus esfuerzos. Mientras se hacían intentos para establecer un nuevo gobierno por sobre las cenizas de la dictadura, el papel de Vidaurri continuaba siendo importante.
El Plan de Ayutla, concebido por moderados como Ignacio Comonfort,
había sido redactado en forma vaga con el único prop6sito de atraer gran
cantidad de adeptos, sin tener en cuenta cuáles eran sus ideales. El Plan
11 El U niuersnl, 26 de julio de 1855; El Omnibus, 30 de junio, 9 de agosto de
1855.
ª M. Siliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos, XXVI:
" ... me tem.o que ese Vidaurri sea la avanzada yankee, y que en tanto hable con
tanta. .. en cuanto apoyado en el Norte y contando con sus elementos, pretenda en
último resultado consumar la escisión y establecer la República de la Sierra Madre.
Todo esto me hace caer en un mar de confusiones..."
13 "Verdadero Objeto, Carácter y Tendencias del Plan Polltico de Nuevo Le6n",
El Restauraior, 11 de agosto de 1855.
.. El Omnibus, 27 de junio de 1855; JoH. soN, Tlit Revolution o/ .tlyutla, 6162; SÁNCHEZ llia.NÁNDEZ, 'Las Operaciones Militare! .. ,", 163-164.

372

evitaba cual(!uier ataque directo al clero y aun ontenía una d:sposición tendiente a conseguir la continuación del ejército anteriormente establecido.
Comonfort deseaba cambios, pero no violentos disturbios ni destrucción de
las instituciones vigentes.u Por otro lado, los exiliados puros, habían "corrido
a casa" para asegurar el derrocamiento de la dictadura y al mismo tiempo
para reesb·ucturar la sociedad de México y eliminar muchos de los males
heredados de los tiempos de la colonia. Fueron agrios opositores del ejército
fedcral, y solicitaron su reemplazo por el de una guardia nacional o por fuerims civiles.ª6 Melchor Ocampo reafirmó la necesidad &lt;le eliminar no sólo
a Santa Anna personalmente, sino también a la tiranía clérico-miliu.r de
la cua1 él fue "el hijo' .37 Mientras la dictadura había sido el claro objetivo
para ambas fracciones, pocos antagonismos se habían manifestado, pero con
el éxito vino la renovación de las largas y sostenidas divisiones entre modc-rados y puros. La situación fue complicada aún más por varios individuos
y grupos que se promulgaron en favor de la revolución cuando el triunfo se
hizo evidente, buscando de este modo, proteger sus propios intereses en la
nueva sociedad. En otro famoso disturbio mexicano, medio siglo más tarde,
el novelista Mariano Azuela llamaría a estos elementos egoístas "moscas".88
En los primeros días de agosto de 1855 "las moscas" pudieron ser vistos pululando alrededor de los forjadores del Plan de Ayutla, provocando mayores
complicaciones en el restablecimiento del orden social y político.
El Ayuntamiento de Puebla, un centro tradicionalmente conservador, anunció la aceptación del Plan de Ayutla, dos días después de que Santa Anna
pasara por allí camino del exilio.ªº Luego el 13 de agosto el general Martín
Carrera, comandante de la ciudad de Mé..-cico desde tiempos de la dictadura,
se adhirió al movimiento de Ayutla, al cual se había opuesto hasta ese momento.
ia Lucto MENDIETA v
ÚÑEZ, "La Revolución de Ayutla desde el Punto de Vista
Sociológico", 28-30; Hu..AR10 M&amp;olNA, "E!tudio Constitucional Sobre el Plan de Ayutla
de 1 y 11 de mar.eo de 1854', 205-221; RAv F. BRoussARD, "Comonfort: Misundcrstood Rcformcr" Eugenc R. Huck (ed.), Latin American Stat,smen, Scholars
a11d Scoundrels (West Georgia College Studics in the Social Science.~, vol. No. 1,
1967). 81-83.
,. CHARLES A. HALE, Mexican Libtrali.sm in th• Age o{ Mora, 1821-1823 (New
Haven and London: Yale University Prcss, 1968), 33, 14-1-147.
n ANoah SBRRA RoJA.S, "Los Caudillos de la Revolución de Ayutla", Plan de
Ayutla, 236-275; D. ANSELMO DE LA PORTILLA, México en 1856 y l 857, Gobierno
del General Comonfort ( ueva York: S. Hallet, 1858), 111; RoEDER, Ju/Jrez and
his Mexico, I, 118.
ª MARlANO AzuELA, Las Moscas, Cuadros y escenas de la Revolución (México:
ediciones de "La Razón", 1931 ).
• El Omnibus, 14 de agosto de 1855.

373

�1

1
1

1

1

1

:

'

1

i

1

1

1

Al principio, la prensa federal vio estos sucesos como una indicación de la
aceptación general de las doctrinas de la revolución, y de un entusiasmo por
el Plan de AyutJa.~ El Siglo XIX fue especialmente optimista:

l

.. .la revolució,t pues, está ya en el caso de cumplir sus promesas, dti reedificar esta sociedad conforme a los principios liberales, únicos que pueden asegurar el porvenir de nuestro país. . . En cuanto al partido liberal nunca estuvo más unido, ni más compacto que en estos momentos.u

~

li
,,

1

\1

1

1

1

1

1

'

1

:

11

1

I'

:

1

1

1

¡

l

!: '

En el norte Santiago Vidaurri estaba de completo acuerdo con los líderes
de la Revolución de Ayutla en cuanto al pronunciamiento de Carrera. El
caudillo apremió a Comonfort y a Alvarez a continuar su oposición a las fuerzas que amenazaban destruir los movimientos en contra de Ja dictadura.

11¡,

'1,

il
¡t

11

I,
1

'11

¡i
1 11

1 :

1

1
1

Este optimismo, se probó más tarde, fue ingenuo e infundado. El 20 de
agosto Carrera anunció que asumía la posición de presidente interino de la
nación, en el nombre de la Revolución de Ayutla:' 2 Una señal de alarma
resonó a lo largo de toda la nación, especialmente por parte de los puros, quienes temían que la revolución cayera nuevamente en manos del ejército
federal . Valentín Gómez Farías, viejo precursor de la doctrina liberal, expresó su inquietud diciendo: "La manera de proceder en la capital no ha
sido ciertamente conforme al plan; se ha dicho una cosa, y se ha hecho otra,
y de aquí la división de opiniones, la confusión y el desorden en que estamos envueltos".43 Los moderados compartían estos temores y Comonfort
informó a Carrera que sus acciones eran inaceptables para el movimiento
que había ~ido iniciado en Ayutla; e insistió que el 'único jefe de la revoluci6n" era Juan Alvarez.H

• "Actas", 13 de agosto de 1855, El Omnibus, 14 de agosto de 1855. ''La guarnici6n de México ha proclamado cl Plan de Ayutla, y ciertamente nos parece muy
racional y capaz de contentar las exigencias de la mayoría".
.., Citado en El Omnibus, 15 de agosto de 1855.
" ''Noticias de General Martín Carrera", 20 de agosto de 1855, El Omnibus, 27
de agosto de 1855.
0 Valentín Gómez Parías a Excm.o. Sr. Gobernador del Distrito General D. José
Vicente Miñ6n, 27 di. agosto de 1855, El Omnibus, 30 de agosto de 1855; ver también Santos Degollado a Carrera, 27 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

.. Comonfort a Carrera, 28 de agosto de 1855, El Omnibus, 7 de septiembre de
1855; Comonfort a Carrera, 30 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

374
1
..

1
'

,,
1

Expr só además, el deseo de que todos los enemigos de la nación fueran destruidos.º De este modo los líderes de Ayutla y Monterrey presentaron un
frente mancomunado en contra del pronunciamiento hecho en la capital nacional. Con tan evidente oposición el 12 de septiembre Carrera abandonó
sus pretensiones de poseer el poder nacional, transfiriendo la situación del
distrito federal a D. Rómulo Díaz de la Vega en nombre del Plan de Ayutla.46 Mientras tanto, otros sucesos en el norte iban a traer más problemas.
Después de la toma de Saltillo el ejército del orte se preparó a continuar hacia el sur y entrar en San Luis Potosí. El 13 de agosto de 1855,
Anastasio Parrodi, lider político de ese departamento, y Antonio de Haro
y Tamariz, general que había asistido a la ascensión de Santa Anna en 1853,
proclamaron el Acta de San Luis Potosí.' 7 A pesar de que fingieron unirse
en la lucha contra la dictadura, que por ese entonces acababa de ser derrocada, los autores de la proclamación no ocultaron sus sentimientos conservadores. El plan disponía la continuación de los departamentos de la nación
y solicitaba el mantenimiento de los fueros militares y clericales. Una de las
firmas en el documento fue la del general Güitián, comandante expulsado
de Saltillo por Vidaurri poco menos de un mes antes.' 8
Vidauni denunció inmediatamente estos sucesos, informando a Parrodi
que a los defensores de la dictadura nunca se les permitiría pervertir al movimiento que había sido proclamado en Monterrey.• 9 tl fue aún más brusco
en su condena al General Raro y Tamariz:

tCree vd. Sr. Haro, que ese ejército corrompido, osado y enemigo de la
libertad sea el que la apoye? Nosotros pensamos de diferente manera.
y estamos resueltos a castigarlo con las armas hasta lmmillarlo, y quitarle
ese orgttllo fatuo con que ha oprimido a la nación por tantos años. , .
y pronto el ejército de estos Estados marchará al interior a realizar su
plan. ..60

,1
,

¡

f
1

!
t

'

.. Vidaurri a Como11fort, 19 de agosto de l855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.
.. EL Omnibus, 1'.l de septiembre de 1855.
•• Anastasia Parrodi y Antonio de Haro y Tamariz a Vidaurri, 13 de agosto de
1855, Boledn, 19 de agosto de 1855.
'" "Acta de San Luis Potosí", 13 de agosto de 1855, Boldln, 19 de agosto de 1855.
.. Vidaurri a Gobernador y Comandante General de San Luis Potosí, 18 de agosto
de 1855, Bolelin, 19 de agosto de 1855 .
"' Vidaurri a Antonio de Haro y Tamariz, 18 de agosto de 1855, Bolelm, 19 de
agosto de 1855.

375
11

�A pesar de que el general trató de arreglar las diferencias existentes declarando que sus objetivos eran los mismos que los de Alvarez, Comonfort
y Vidaurri1 el caudillo rehusó aceptarlo. 61 Cuando el prefecto en el puerto
de Tampico, indicó su intención de unirse a la fracción de San Luis Potosí
Vidaurri amenazó con oponerse a ese movimiento con las fuerzas armada _B2'
En una carta a Comonfort Don Santiago censura la proclamación de Parrodi y Haro como opuesta a los ideales de los planes de Ayutla y Monterrey, lo mismo que la de Carrera en la capitaJ.0 3 A pesar de desear mantener
estrechos vínculos con Vidaurri, Comonfort era un moderado, y un miembro
de círculos militares, y pensó en la posibilidad de conciliar el ejército federal
con las aspiraciones de su movimiento. F.l con~ideraba a Haro y Tamariz su
amigo personal, y lo urgió a aceptar el Plan de Ayutla. Expresó, además,
el deseo de que Vidaurri estuviera de acuerdo con ese compromiso.u
El caudillo del norte sinceramente deseaba evitar cualquier conflicto con
los líderes de la revolución de Ayutla, y acordó mandar una comisión a discutir las diferencias. Como un gesto más de buen deseo, prometió poner
las fuerzas de Juan Zuazúa bajo el mando de Comonfort en la marcha contra Carrera en México. 56 Reiteró sin embargo, su demanda de que los ejércitos que apoyaban Tampico y San Luis Potosí fueran forzados a rendirse
incondicionalmente. 56 El general Haro tuvo miedo de esta inflexible actitud
y buscó la protección de Comonfort, creando por lo tanto, un potencial rompimiento entre los lideres de Ayuda y Mnnterrey.~ 7
Aun cuando el general Carrera conservaba el control de la ciudad de Mé-

11
!la.ro Tamariz a Vidaurri, 25 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto de 1855;
Vidau.rri a Juan José de la Garza, 30 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto
de 1855.

El Omnibus, 12 de septiembre de 1855.
'" Vidaurri a Comonfort, 19 de agosto de 1855, Boletln, 29 de agosto de 1855;
Vidaurri a Comonfort, 31 de agosto de 1855, El Restaurador, 1 de septiembre de
1855.

xico, en los primeros días de septiembre, la atención de la mayor parte de
la nación estuvo enfocada hacia los sucesos de San Luis Potosí. 68 Muchos
diarios liberales defendieron la posición de Vidaurri; La Revoluci6n de Guadalajara, declaró sobre el caudillo del norte la siguiente: " ...ha comprendido muy bien las verdaderas exigencias de la revolución". 511 Su editor insistió en que Comonfort debía seguir su ejemplo. Los lideres políticos puros,
disgustados por los esfuerzos realizados por los moderados del plan de Ayutla por llegar a un arreglo, vieron en Vidaurri un aliado para su ca\Jsa. 60
Guillermo Prieto expresó estos sentimientos en una carta a Manuel Doblado:

Vidaurri, interpretando en todas ms consecuencias el símbolo democrático, ha venido como a darnos un programa, )' crea V. que es la expresión
ingenua de las necesidades de la revofación . . . puedo asegurar a V. que
en el partido exaltado timen w1 lugar eminente las doctrinas de Vidaurri.61
El 12 de septiembre, el general Carrera decidió abandonar sus pretensiones
de cont,:olar el gobierno nacional, y el Plan de Ayutla triunfó en la capital.~2
En ese momento, Juan Zuazúa estaba preparado para atacar a las fuerzas
de Haro y Tamariz en San Luis Potosí. Demoró, sin embargo, el asalto, a
pedido de Comonfort, Raro y del Ayuntamiento de la asediada ciudad. 63
Durante el armisticio que siguió, una conferencia tuvo lugar en Lagos, y a
ella concurrieron Comonfort, Manuel Doblado y Raro y Tamariz. El 16
de septiembre estos comandantes firmaron los Convenios de Lagos, en los
cuales reconocían a Juan Alvarez como General en Jefe de la Revolución,
Comonfort no consideró que el plan de San Luis Potosí fuera contrario al de
Ayutla, y estuvo muy complacido en invitar a sus proponentes a entrar en su

12

"' El Omnibu.s, 6, 7 y 8 de septiembre de 1855.

.. Citado en El Onmibus, 8 de septiembre de 1855.

"' Comoniort a idaurri, 29 de agosto de 1855, BoleHn, 5 de septiembre de 1855;
Comonfort a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de l855, El Omnibus, 22 de septiembre de 1855; Comonfort a Manuel Doblado, 7 de septiembre de 1855, Documental
inéditos, XXVI.

• Eulalia Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. "Hemos sido burlados en las esperanzas. Por fortuna, el Sr. Vidaurri ...
no transigen, y Jo mismo sabemos harán el Sr. Degollado y Comonfort".

'" Vidauni a Comonfort, 6 de septiembre de 1855, Boletln, 17 de octubre de
1855.

11 Gi.úllenno
Prieto a Doblado, 5 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

11
Vidaurri a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de 1855, El Restaurador, 8 de
septiembre de 1855.

" Haro y Tamariz a Doblado, 10 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

376

12

El Omnibus, 13 de septiembre de 1855.

ª Zuazúa a Vidaurri, 14 de septiembre de 1855, Bolllt!n, 21 de septiembre de
1855; PJUMo FELICIANo V.ELÁZQOEZ, Historia de San Luis Potosí (México: Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística, 1947, 4 tomos), III, 270.
377

�movimiento.$,¿ Declaró además, a la Re olución de Ayutla como triutúantc,
y apremió a Vidaurri para unirse en el acuerdo. 65
Los Convenios de Lagos colocaban a Don Santiago en una delicada situación. íste rogó a Oomonfort cambiara su posición y rehusara admjtir
a los anteriores defensores de la dictadura en el movimiento revolucionario
de Ayutla. f:l unió a su protesta una declaración de independencia para el
Plan de Monterrey:

Al hacer dicha protesta, creo fundarla en el derecho que me da mi /10sición política y militar en esta frontera . .. y en el deber estricto en que
me hallo de sostener el plan proclamado por Nuevo León, Coaltuila y
Tamaulipas ... estos tres Estados que quieren en lo político verdades
prácticas, reformas positivas y goces en lugar de promesas. . . y si bien
el plan de Ayutla se ha generalizado, también el de Nuevo León es aclamado por una inmensa mayoría; de modo que no pugnado con el de
Ayutla, ambos pueden surtir el mismo efecto .. .60
A pesar de estas expresiones de protesta Vidaurri deseaba evitar un conmcto
con Comonfort sobre la cuestión de San Luis Potosi. A pesar de que su ejército e taba a las puertas de la ciudad, y podría haber triunfado en el asalto,
él vacilaba en usarlas. 87 Jugarse por controlar San Luis Potosí hubiera lJevado implícito el riesgo de una completa ruptura con las fuerzas del Plan
de Ayutla. Esto en su momento, hubiera puesto a Vidaurri en una situación más vulnerable.
Muchos prominentes in&amp;viduos en Saltillo, estaban descontentos con la
continua dominación que de sus asuntos ejercían las fuerzas de Monterrey.
Eugenio Aguirre, un representante de esta fracción, fue en los primeros días
del mes de septiembre a San Luis Potosí, y entabló negociaciones con el general Haro y Tamariz.'ª Estos hechos fueron indudablemente una de las ra-

11 "Acta de los Convenios"
(Lagos), 16 de septiembre de 1855, Boledn, 29 de
septiembre de 1855.

• Comoniort a Vidaurri, 16 y 17 de septiembre de 1855, Boletin, 29 de septiembre
de 1855.
• Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, Boletín, 29 de septiembre de
1855.
., Zuazúa a los habitantes de San Luis Potosí, 27 de septiembre de 1855, Bolelln, 4 de octubre de 1855.
15 Manuel G. Rejón a Vidaurri,
10 de septiembre de 1855, El Restaurador, 15
de septiembre de 1855.

378

zones de la hostilidad de Vidaurri hacia ese militar. Las cosas se volvieron
más tensas después de los Convenios de Lagos, cuando José María Aguirre
anunció en Saltillo que asumiría el cargo de gobernador interino de Coahuila, de acuerdo con el Plan de Ayutla. 60 Los Aguirre buscaron el apoyo
de Comonfort para su movimiento, pero Vidauui aseguró al general, que
sus acciones habían estado basadas en sus ambiciones personales, y que ellos
no contaban con el apoyo del pueblo de Coahuila. Afianzando la popularidad de su Plan de Monterrey, en las municipalidades de Coahuila, el cau&amp;llo pidió que Comonfort no permitiera que los anteriores conservadores trajeran discordias entre los miembros de la Revolución Nacional. 70 Las pretensiones de ayuda de Vidaurri estaban bien fundadas, pues varias ciudades
del norte de Coahuila no sólo censuraban a la fracción de Saltillo, sino que
abiertamente abogaban por la unificación del Estado de Nuevo León. 71 El
caudillo no intentaba permitir que los Aguirre rompieran este proceso con
su aceptación del Plan de Ayutla. A él no le importaba mayormente ver a
San Luis Potosí moverse bajo esa bandera, pero no tenía intención de ver que
lo mismo sucediera en Coahuila.
El 4 de octubre de 1855, Juan Alvarez, por largo tiempo reconocido como líder principal en el Plan de Ayutla, fue elegido presidente interino de
México, por un pequeño grupo de moderados y puros en Cuernavaca. En
esta ocasión, el viejo revolucionario dijo: "La principal promesa del plan
de Ayutla está cumplida". 12 Moviendo sus cuarteles generales a México, Alvarez estaba ansioso por arreglar las diferencias con Vidaurri. Algunos peri6dicos criticaron al caudillo, por no dar importancia al Plan de Ayutla. 13
A pesar de esto el nuevo presidente interino reconoció el poderío de Vidaurri en la frontera del norte, especialmente desde que ésta ofrecía una defensa en contra de las incursiones filibusteras desde Texas.u A José María

• José María Aguú:re a Vidaurri, 23 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre
de 1855.
" Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, BoletEn, 29 de septiembre de
18.55.
n CircuJar No. 4, Secretario del Gobierno provisional, político y militar de Coahu.ila, 27 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre de 1855; Emilio Langberg
al Sec. de Guerra, 21 de septiembre de 1855, Bolatfn, 25 de septiembre de 1855;
Francisco Vidau:rri a Vidaurri, 22 de septiembre y 9 de octubre de 1855, Corr. Par.;
Marcial Vidaurri a Vidaurri, 11 de octubre de 1855, Corr. Par.
" El Omnibus, 6 de octubre de 1855.
11 "Ocurrencia Desagradable", Monitor, Citado en El Omnibus, 12 de octubre de
1855.

" A!varez a Vidaurri, 15 y 18 de octubre de 1855, Corr. Par. " .. .la frontera que
tal vez va a ser el teatro de sus operaciones militares y de su gloria. .. "

379

�Aguirre se le permitió propagar su causa en la capital y la prensa generalmente se refería a él como al " ...gobernador de Coahuila, nombrado, según
el plan de Ayut1a",ª pero no recibió ayuda del gobierno interino. Vidaurri,
a su \ICZ. en los últimos días del mes de octubre e.,-presó su reconocimiento a
Ah-arez, prometí ~ntlole lealtad y cooperac;ón. Al mi mo tiempo dejó bien
en claro que el Plan de Monterrey estaba todavía vigente en la frontera,
y que su posición en uevo Lc6n y Coahuila permanecer'ia independiente
ha ta que una nueva constitución fuera promulgada.70 Alvarez tenía muy
poca habilidad para C.'®X obediencia a un caudillo que estaba casi a mil millas
de distancia, y que gozaba de un fuerte prestigio político en toda la nación.
Tanto Vidaurri como Comonfort parecían conformes con el hecho de que
el Plan de :fonterrey permaneciera vigente en la frontera norte, mientras el
gobierno central organizaba sus acciones bajo el movimiento iniciado en Ayutla. 77 Vidaurri también parecía satisfecho con la división de poderes. 78

elementos conservadores, en oposición a la nueva constitución Vidaurri fue
uno de los primeros líderes políticos que declaró esta acción como contraria a los intereses nacionales. Durante los primeros meses de la Guerra
de la Reforma, el caudillo del norte poseía una de las pocas fuerzas efectivas
del campo liberal. A pesar de retener su posición de independencia en la
Regiomontana, el caudillo fue un efectivo defensor del Presidente Benito
Juárez en los tres años de guerra civil. 81 De este modo, el turbulento período
de la historia mexicana, desde la última administración de Antonio López de
Santa Arma, hasta la invasión e&gt;.'tranjera de 1861, fue profundamente influenciado por dos grandes pronunciamientos políticos: el de Ayutla y el de
Monterrey.

El Plan de Monterrey había sido a veces considerado nada más que un
instrumento del ambicioso caudillo de la frontera del orte. 79 No cabe duda,
que la ambición era el principal motivo que guiaba sus acciones, pero el plan
que él había promulgado, alcanzó gran influencia en la política y en la
sociedad de México.
Reteniendo la soberanía palitica en su fortificación del norte, Vidanrri
mantuvo también una separación doctrinal y filosófica con el sistema que
había triunfado en la capital. Los líderes del Plan de Ayutla permitieron y aun
invitaron a las diversas fracciones a hallar refugio en su movimiento. Esto
llevó muchas veces a continuos alborotos y discordias. La doctrina del caudillo en ambio, fue mucho más escrupulosamente definida, y concordaba
con la tradición liberal de José Luis Mora y Valentín Gómcz Farías. Durante los debates que condujeron a la constitución de 1857, el autor del
Plan de Monterrey estuvo aliado varias eces, con los puros de diferentes
regiones de México, especialmente cuando la doctrina del federalismo estuvo
en juego. 80 En diciembre de 1857, cuando Ignacio Comoníort se unió a los
n El Omnibus, 16 de octubre de 1855. "El Sr. Aguirre viene de C=huila huyendo
de la persecuci6n que a él y a otros incfü;duos ha declarado D. Santiago Vidaurri" .
" Vidaw:ri a Alvarez 21 de octubre y 4 de noviembre de 1855, Corr. Par.
'' Alva.rci. a Vidaurri, 1 de noviembre de 1855, CorT. Por; Comoníort a idaurri,
2 de noviembre de 1855, El Restaurador, 13 de noviembre de 1855.
•~ Vidaurri a Alvarez, 15 de noviembre de 1855, Corr. Par. "... dos p&lt;msamicntos
salvadores que nacieron el uno en yulla y el otro en el humilde pueblo de Lam-

pazos..."
•• Scuou:s, Mexican Politics, 3.
• F.RA cisco ZARco, Historia del Congreso Extraordinario constituyente de 1856 y
/857, &amp;tracto de todos sus stsiones , documentos parlam,ntarios de la lpoca ( íéitlco: Impn:nta de Ignacio Cumplido, 2 volúmenes, 1857 y 1861 ).

380

"' Benito Juárcz a

idaurri, 29 de enero de 1858, Corr. Par.

381

�UN IMPERIO MEXlCA O: EL LATIFUNDIO DE LOS SANOHEZ
NAVARRO*
DR. CHARLES

liAJw.s

Universidad de Nuevo México

de la hacienda como campo de investigación ha sido admirablemente expresada por Jaques Lambert, quien escribe: "Nada ha tenido un efecto más difuso y duradero en la historia social y política de América Latina que la gran propiedad".1 Indudablemente este ha sido el caso
en México, cuya historia fue dominada durante cuatrocientos años por la
gran propiedad,2 que en su máxima expresión fue el latifundio, compuesto
de dos o más haciendas. Sin embargo, nuestro conocimiento acerca de la
hacienda mexicana es todavía lamentablemente incompleto. Como nos dice el
profesor Charles Gibson, nos faltan no solamente datos sino un marco conceptual seguro. Continúa Gibson diciendo que en su opinión la hacienda
es una institución crucial, que por varias razones se ha descuidado su estudio, y que sería muy conveniente que hiciéramos un esfuerzo concertado para resolver los problemas históricos que presenta.3

LA IMPORTANCTA

Afortunadamente ya tenemos un esturuo que constituye un notable comienzo hacia la resolución de los problemas a que se refiere Gibson. La

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado
en Monterrey en septiembre de 1971.
-. JAQUES LAYllERT, Latín Amt'rica: Social Structure and Political lnstituli.ons. Trnns.
by Heleo Katel (Be.rkel.cy and Los Angeles: University of California Press, 1867), 59.

• FRAN~ors Ce'EvALmR, La formación dt' los grandt's latifundios en México: turra
'Y sociedad en los siglos X VI 'Y XV11 en Problemas agríe olas e industriales de Mbcico,
VIII, No. 1 (Jan.-Mar., 1956), 3.
1 CHARLES GrnsoN, The Anus Undtr Spanish Rule: a History of lhe Indians
of the Valliy of Mexico, 1519-1810 (Stanford: Stanford University Press, 1964),

406-407.

383

�obra magistral de Fran~ois Chevalier La f ormaci6n de los grandes latifundios en México, no solamente describe y analiza brillantemente la evolución
de la hacienda en los siglos XVI y XVII, sino que perdurará como norma
contra la cual se juzgarán todos los otros estudios respecto a la hacienda.
Basándose en la obra de Chevalier, las investigaciones que se están llevando a cabo actualmente proceden en dos corrientes. Por una parte, el profesor David Brading de la Universidad de California está completando un
estudio de la hacienda mexicana durante los siglos XVIII y XIX así que
podemos esperar una síntesis que complementará el trabajo de Chevalier.
Sin embargo, la mayoría de las investigaciones actuales tienen un enfoque
mucho menos amplio. Como indican los siguientes ejemplos, estos estudios
pueden dividirse en tres categorías: los que tratan de la historia de ciertas
haciendas, los que se concentnn en cierta regiones, y por último los que
tratan de ciertas familias terratenientes.
En 1965, Edith Boorstein Couturier terminó una historia de San Juan
Hueyapan, una de las haciendas más importantes del estado de Hidalgo. A
pesar de la falta de fuentes documentales ella pudo delinear las vicisitudes
de esta propiedad desde su fundación en 1550 hasta su destrucción por la
reforma agraria en 1940.4 Un estudio algo más amplio es el que está llevando a cabo el profesor Herman Konrad de la Universidad de Alberta,
quien está investigando la hacienda de Santa Lucía, situada entre México
y Toluca. El trabajo de Konrad, que cubrirá los años de 15 76 a 1780, es
notable porque Santa Lucía fue uno de los principales centros administrativos de los Jcsuítas, controlando unas veinte haciendas subordinadas. En
su estudio Konrad se preocupa especialmente por la composición de los habitantes de esta hacienda. 5 Otro estudio que debe mencionarse es la obra
publicada el año pasado por el profesor Ward Barrett de la Universidad de
Minnesota. Barrett ha trazado el desarrollo histórico desde 1535 hasta 1850
de San Antonio Atlacomulco, uno de los principales ingenios del estado de

Morelos. 0

• EotTH BooRSTEIN CouTUlUER, "Hacienda oí Hucyapan: The History of a Mexican
Social a.nd Bconomic Institution, 1550-1940", Ph D. Disaertation Columbia Univenhy,
1965. See also her "Modernización y Tradición en una Hacienda (San Juan Hueyapan, 1902-1922 )", Historia Mexicana, XVUI, No. 1 (July Sept., 1968), 35-55.
• Herman Konrad, 'Santa Lucía: A Case Study of a Jesuit Hacienda During the
Colonial Pcriod (1576-1780) ', Latin American Research Revi11w, 111, No. 2 (Spring,
1968), 122.
• WIJ&gt;JJ BARRETT, The Sugar Hacienda o/ 1h11 Marquues Del Valle (Minneapolis:
University of Minncsota Press, 1970).

384

Aunque indiscutiblemente hacen falta más estudios de este tipo longitudinal, algunos investigadores se han dedicado a examinar ciertas regiones. La aportación más sobresaliente ha sido la obra de Charles Gibson,
Los aztecas bajo el dominio español. Las secciones de este libro que tratan
de la hacienda representan una ampliación sustancial de nuestro conocimiento tocante a la evolución de la tenencia de la tierra en el valle de
México durante la época colonial. La tesis de Gibson de que el peonaje
fue de relativamente poca importancia en esta región nuclear de México
es provocativa y sin duda estimulará nuevas investigaciones sobre los sistemas de trabajo coloniales. También tiene uu enfoque regional Ward Barrett,
quien a largo plazo se está especializando en la geografía histórica de la
industria azucarera en Morelos desde el siglo XVI hasta la Rcvolución. 7
En 1970 apareció un trabajo que nos aporta valiosos datos sobre la hacienda
en otra región de México. Isabel González Sánchez editó un censo detallado
de las propiedades rurales existentes en Tla..'Ccala en 1712. Además de los
datos, el libro contiene muy útiles mapas y fotografías. 8
La tercer categoría de estudio, la que trata de familias terratenientes, es
un método efectivo para investigar la hacienda, pero al mismo tiempo es tal
vez el que presenta más problemas para el investigador. Ultimamente se ha
sugerido que para entender la hacienda y para poner esta institución en perspectiva es preciso analizar la interacción entre las actividades económicas,
sociales y políticas de los terratenientes y el desarrollo de sus propiedades

rurales. 9
Desgraciadamente esto requiere fuentes primarias, y la falta de estas fuentes ha sido el mayor obstáculo retardando la investigación de la hacienda.
No sólo han sido destruidos muchos archivos, sino que un gran número de
los documentos exi tentes están en manos de individuos particulares y frecuentemente no están disponibles para los investigadores, quienes en consecuencia tienen que contar con lo que haya en los archivos públicos.
Tocante a los archivos públicos, el mayor cuerpo de material sobre la
hacienda lo contiene desde luego el Archivo General de la Nación. Pero
además, en la biblioteca de la Universidad Estatal de Washington se en-

T WARD BAl!RET, ''Historical Geography oí thc Sugar lndustry o( Morelos, México", Latin American Re1earch Reuiew, IV, 'o. (Summer, 1969), 129.

Haciendas y ranchos de TlaxMla en 1712
acional di" Antropologfa e Historia, 1969).

' lsABEL GoNzÁLEZ S.{NCH.EZ (ed.).

(México: Instituto

• JAM11s LocxRART, ''Enconú nda and Hacienda: Thc Evolution of thc Great
Estate in the Spanish lndies", 1-lispanic American 1/istorial Revi11w, XLIX, No. 3
(August, 1969), 429.

385

�cuentra el archivo de los condes de Regla. E ta colección que cubre los
años desde 1534 hasta 1875, consiste de unas 25 000 fojas. Presenta una
magnífica oportunidad, pero hasta la fecha casi no se ha utilizado, principalmente porque todavía no se termina de catalogar los docurnentos.10 El
tercer repositorio público es la Colección Latinoamericana de la Universidad
de Texas. Entre sus manuscritos se encuentran los papeles de la familia Sánchez Navarro.
Hace algunos años que he estado ut.i.lízando esta magnífica colección que
abarca el período de 1658 a 1895 y que contiene unas 75 000 fojas. 11 No
solamente hay un catálogo detallado, sino que los manuscritos incluyen miles de cartas personales y de negocios, informes e inventarios de haciendas,
testamentos, titulas de propiedad y copias de varios litigios. En suma, el
archivo Sánchez Navarro hace factible una aportación al estudio de la hacienda mexicana.
Habiendo tenninado dos estudios preliminares,12 actualmente estoy preparando una monografía que delineará la historia de los Sánchez
avarro
desde 1765, cuando fundaron su latifundio, hasta 1867, cuando fueron confiscadas sus propiedades porque en la familia habían sido partidarios de Maximiliano durante la Intervención Francesa. Este latifundio abarcaba desde
Múzquiz, Coah. al norte hasta Mazapil, Zac., al sur, desde Gómez Palacio,
Ogo. al oeste hasta Saltillo al este. En su apogeo, entre 1840 y 1848 los
Sánchez Navarro eran dueños de más de 6.500,000 hectáreas,13 y su latí-

• JAQU!ll.YN M. GAINES (comp.) Thret Centurics of Mexican Documents: .A
Pareial Calender of the Regla Papers {Pullman, Wash.: Friends of thc Library,

Washington State Unh•ersity, 1963), l.
n Lon. M. SPELL, Research Malerials for llir S!udy of Latin A.merica at the
Uniuersity of Texas (Austin: University of Texas l'ress 1954), 7: "S&amp;nchez Navarro
Papen (1658-1895)". The Library Clmmicle o/ the Uniueuily of Texas, I, No. 1
(SUIIIlilcr, 1944), 31-32; "The Sánchez •avarro Collection of documents for a History
of Texas and Coahuila", Typewritten catalogue, Latín American Col!ection, University
of Texas.
u CHARLES H. ILunus, Ill, The Sánchez Nauarros: o Socioeconomic Sriidy of a
Coahuilan Latifundio, 1846-1853 (Chicago: Loyola Univcrsity Press, 1964) and
"A Mexican Latifundio: The Economic Empire of the Sánchcz Navarro Family, 1765-

1821", Ph. D. D.issertation, Uni\·ersity of Texas, 1968.
11 fuRRts, "A Me.'Cican Latifundio", 26-52; "No. 93-Año de 1829. Testimonio del
expediente que contiene la sentencia de Juez arbitro que obtubo en su fabor el Ciudadano José Melchor Sánchcz Na,-arro de la Hacienda de S0 Juan de Sabinas, y
poscdon de esta, por el Jusgado unico del Valle de Santa Rosa", legajo extending
from September 27, 1827, to June 3, 1829, SNP (2914); José Melchor Sánche2: Navarro to Apolonia Berain di: Sánchcz Navarro, April 2, 1829, MCSN; Vrro AL11.ss10

386

fundio dividido en diecisiete haciendas, íue tal vez el más grande que ha
~xistido en México. Por cierto, tal vez haya sido el más grande de todo d
Hemisferio Occidental.
Dada la extensión y complejidad de los negocios de los Sánchez Navarro,
la monografía está organizada a base de temas en vez de cronológicamente.
La obra estará dividida en las partes: la época colonial, con capítulos sobre
la familia y sus adquisiciones de tierras, la operación del latifundio, el sistema de trabajo, la producción, el comercio y las actividades políticas de los
Sánchez Navarro. Estos temas se repetirán en 1a segunda parte de la obra,
Mé.xico independiente. Se espera que esta organi2aci6n permitirá un análisis detallado de crono formaron los Sánchez Navarro su latifundio, cómo
lo manejaron, y cómo emplearon su poder ccon6mico, social y político. Los
límites geográficos y cronológicos de esta materia harán posible un análisis
de los cambios en la estructura socioeconómica de México durante una de
las épocas más decisivas en su historia -el período de transición de colonia
a nación. Además de describir la evolución de la tenencia de la tierra en
Coahuila, será posible, por ejemplo, explorar las tendencias en la operación
ele las haciendas, examinando salarios, precios y mercados. La discusión de
las condiciones sociales enfocará en la relación entre los amos y sus trabajadores, analizando los métodos, como 1 peonaje, pot los cuales los Sánchez
Navarro controlaron a sus labradores.

Las conclusiones serán que los Sánche~ Navarro no encajan con el estereotipo del hacendado mexicano. Primero, no eran propietarios ausentes,
porque vivían en sus haciendas. Segundo, eran hombres de negocios ante
todo, y formaron su latifundio no tanto por el prestigio de ser terratenientes
sino simplemente para ganar dinero. Además, la extensión de sus operaciones comerciales contradice la generalización que el objetivo del hacendado fue el de producir todo lo necesario en sus propias tierras. El Iatifundio, pues fue solamente un aspecto, aunque el más importante, n fa
subida de los Sánchez Navarro al poder.
Obviamente el trabajo actual no permite una discusión de todas las actividades de los Sánchez Navarro pero trataré de señalar los elementos claves
en la historia de esta extraordinaria familia.
Los Sánchez Navarro habían vivido en Coahuila por varias generaciones,
pues uno de sus antepasados, Juan Sánchez Navarro, fue entre los fundadoRoeLEs, Coahuila y TexG.f desde la con.rumación de la independencia haslo 11l tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo. 2 vols. (México, 1945-1946), II, 265; V1To ALESs10
Ronu:s, Coahuila ,, Texas en la ípoca colonial (México: Editorial Cultura, 1938},

508-509.

387

�res de Saltillo en 1575.H Hasta el si lo XVII1 eran una familia honorable
pero no especialmente distinguida. Pero en 1755, José Miguel Sánchez avarro fue designado el cura de Monclova,1_5 y con est~
cm~ezaron lo
Sánchez Navarro a subir. José Miguel, qwen nunca viaJo mas l~Jos qu~ Zacatecas donde había estudiado en el seminario, no s61o estableció el latifundio sino que también cre6 una organización comercial que estaba estrechamente enlazada con algunas de las casas mercantiles más prominentes de
todo el virreinato. Hasta la revolución de independencia, la fortuna de los
Sánchez Navarro e taría basada en la ganadería y en el comercio.

~;ch~

José Miguel era e ncialmente un hombre_ de negocios. Poco ?~spués de
su llegada a Monclova abrió una mod sta benda. usando las ualidades de
este negocio para especular en ganado una vez que fue desi~ado di~ero
ara Coahuila en 1762. 1º Al año siguiente empe1.6 a adqumr propiedades
~rale e rea de Monclova. Al principio José Miguel tuvo que comprar
parcelas d parramadas, pue to que en aq~el entonces Coahuila ~~ estaba
dominada por latifundios, entr los cuales figuraban los de las_ fanuha~ V~quez Borrego y Gat'".ta Falcón, el de José Flores de Abrcgo, quien babia sido
cura de Monclova, y notablemente el de los marqueses de Aguayo ~u~a
enormes propiedades abarcaban toda la mitad ~eridional de la p~vmcia.
Sin embargo, José Miguel siguió comprando propiedades ~uando qu~era que
pudo, y en 1765 estableció un rancho para la cría de ove1as. _Se traJO . a dos
de sus hermanos de SaltilJo dejando uno al frente de la benda IIDentras
que el otro se encargaba del naciente latifundio. El cura siguió dirigiendo
las dos empresas.
Para el año de 1773 cuando dej6 de ser diezmero, el cura ya tenía un
sistema. Compraba ga.r:ado lanar a precios locales y los reven~ía ven~josamente en el centro del virreinato. Invertía parte de sus ganancias en tierras,
y usaba lo sobrante para comprar mercancías de las casas a quienes había
vendido el ganado. De esta manera fortaleció su posición comercial en Coahuila. La tienda tenía un surtido valuado en uno 20,000 pesos en : 775,11
y dos años después un viajero comentó que los Sánchez Navarro tcn_ian un
monopolio comercial en Monclova.18 Este monopolio había sido un factor
11

ALESStO Rouus, Bosquejos hist6ricos (Mbcico, 1938), 32;
tTO ALEss10
Sal tillo ,n la historia y ,n la ltyenda (Mrxico, 1934), 14, 48, ~9.
.
Vt;o ALEssto ROBLES, Bibliografía de Coahuila, hist6rica y geográfica (MéXJco,

Vrro

ROBLES
11

1927), 384.
11 José Martín Sánchez
·avarro to José Sánchez Navarro, May 25, 1762, S P
(1716)· Legajo dated on Septembcr 22, 1766, SNP (148).
11 HARRtS
"A Mcxican Latifundio", 30-1-312.
.
" FRAY J~AN AousTÍN DE MokFt, Viaje de indios y diario dtl Nuevo Mhico. Ed.
by ito Alessio Robles ( México, 1935), 282-283

388

significante en la expamión del latifundio, porque además de proporcionar
capital para adquirir tierras dejó a varios hacendado en una ituación d ventajosa respecto a José Miguel Estos ganaderos se surtían en la tienda de
Monclova, donde el cura les extendía todo el crédito que deseaban.1 ° Cuando no podían saldar sus cuentas, José Miguel se quedaba con sus tierras.
Claro que había e.xcepciones a e te proceso fundamental: por ejemplo, n
un caso los Sánchez avarro recibieron una merced, y en otro, uno de los
hermanos de José Miguel heredó una vasta hacienda por parte de su mujer.
Para 1821 los Sánchez avarro eran dueños de 325,000 hectáreas y tenían
litigios pendientes por una cantidad de tierras aún más grande. El centrn
de su latifundio estaba situado cerca de Monclova, en la Hacienda de San
11:,rnacio del Paso Tapado, de donde administraban seis cascos subordinados.
El puño de ovejas que tenían en 1765 había crecido a más de 80,000 cabezas de ganado menor, a pesar de Ja lucha constante contra las sequías y lo
indios bárbaro , los azotes perennes de los ganaderos del norte.
El éxito de los Sánchez Navarro se atribuía en parte a la atención personal
que dedicaban a sus haciendas. José Miguel se mantenía al corriente de
lo que sucedía en el latifundio, y además insistía en que se mantuviera un
sistema meticuloso de contabilidad tocante a todos los aspectos de Ja ganadería. Sin embargo, el hecho de que los Sánchez Navarro no eran propietarios ausentes no es totalmente la explicación de su éxito. Otras familias
hacendadas, como los Vázquez Borrego y los Garza Falcón, también vivían
en sus latifundios, pero al fin fueron arruinados por los Sánchez Navarro.
La diferencia crucial era que los Sánchez Navarro tenían capital liquido
procedente del comercio y consecuentemente podían resistir épocas de adversidad. Tuvieron éxito precisamente porque no dependían totalmente de
su latifundio.
La organización comercial que constituy6 el cura naturalmente estaba basada en Monclova, pero se extendía hasta Oaxaca. José Miguel tenía una
bodega en Saltillo para la venta de lana que, después del ganado menor, era
el producto principal del latifundio. 2° Consiguió mercados para estos productos en San Miguel de Allende y en la capital, manteniendo relaciones con
algunos de los comerciantes más destacados del país. En San Miguel su
comprador era el español Domingo Narciso de Allende, el padre del caudillo
de la indeoendencia. Aun después de la muerte de Allende en 1787 el cura

11

HAa1Us, "A Mexican Latüundio' , 206.

• lbid., 192.

389

�continuó negociando con esta casa. En México los compradores iuclu~an
varias de las casas comerciales que disfrutaban el abasto. Por algunos anos
José Miguel vendió su ganado a Andrés Vicente de U rizar, pero_ subsecuen~emente cambió a las firmas poderosas encabezadas por los espanolcs Gabnel
de Yermo y Antonio de Bassocco.~1 José Miguel les compraba a estas casas
gran cantidad de mercancía, la mayor parte destinada para abastecer a los
peones en el latifundio. Además, por algunos años tenía en O_axaca un
representante comercial, cuya responsabilidad era la de consegmr mantas
lo más barato posible. 22
Para llenar los puestos administrativos tanto en el latjfundio como en Ja
organización comercial, José Miguel frecuentemente escog~ a parientes, Y
el hecho de que pudo movilizar a su familia es otro factor unportante en el
éxito que tuvieron los Sáncbez Navarro. Entre las políticas más astutas_ del
cura era la de costear la educación en México de varios de sus sobrinos,
algunos de los cuales llegaron a ocupar puestos de responsabilidad. Entre
ellos figura José Domingo de Letona, quien fue doctoral_ de la cat~dral _de
Qaxaca y después desempeñó el mismo puesto en Morelia .; por Yanos anos
Letona fue el representante comercial del cura en esta ciudades. Desde generaciones atrás, los Sánchez Navarro tenían parentesco íntimo con la familia Arizpe, de Sal tillo, y de los , arios Arizpcs que mandó educar el cura,
el ejemplo más notable es José Miguel Ramos Arizpe, el padre del federalismo mexicano. A través de sus numerosos parientes, José Miguel tenía una
verdadera red de inteligencia por la cual recibía valiosos informes económicos y políticos. Aunque utilizaba eficazmente a sus familiares, el e~ n~
permitía que participaran en las utilidades de s~s varias empresas. Jo~e Miguel mantenía un control rígido sobre la crec1ente fortuna de los Sanchez
Navarro, asegurando que no se rnsipara por herencia.

Habiendo llegado a ocupar una posición privilegiada en Coahuila, los
Sánchez Navarro batallaron para preservarla cuando estalló la guerra de
independencia. El cura y su sobrino predilecto, José Mel~or, tuvieron ~apeles indirectos pero sumamente importantes en el conflicto. Fueron mstrumentales en cambiar la historia de México porque financiaron y ayudaron a organizar la contrarrevolución realista en Coahuila, que culminó en la
captura del Padre Hidalgo en 1811. Entre los conspiradores con quienes
obraron se destacan Manuel Royuela, el tesorero real en Saltillo, quien se

"' Ibid., 179, 187-190.

"' lbid., 231-232.

390

había casado con una Sánchez Navarro e Ignacio Elizondo, quien le debía
10,000 pesos al cura José Miguel 23
Después de la emboscada de Baján, el cura se desconcertó al saber que
entre los in urgentes presos había dos sobrinos suyos, José María de Letona
y José Juan Sáncbez Navarro. Exhibiendo la lealtad familiar que caracterizaba a los Sánchez Navarro, José Miguel usó su influencia para que no
fueran fusilaclos.~ 4 Años después la familia se. podía felicitar, porque Letona
llegó a ser gobernador de Coahuila, mientras que José Juan terminó una distinguida carrera militar siendo el comandante militar del estado. Las consecuencias inmediatas de Baján fueron que los Sánchez Navarro recibí ·ron
las gracias del General Ncmesio Salcedo, comandante de las Provincias Intemas, quien también le extendió a José Melcbor una comisi6n de capitán
en la milicia. José Melchor no qued6 satisfecho, y en 1812 hizo una petición formal para un título nobiliario, el de Marqués de la Casa Sánchez
Navarro.~~ El asunto todavía estaba pendiente cuando México logr6 su independencia. Para entonces, José Melcbor, reflejando el sentimiento de los
criollos en general, había cambiado su actitud polílica y apoyaba fervorosamente el Plan de Iguala.·º
El año de 1821 fue trascendental para México, y también para los Sánchez Navarro. El cura José Miguel, quien había dirigido los asuntos de la
familia por sesenta y seis años, murió en Monclova, dejando tudo su caudal,
valuado en unos 250,000 pesos, a su sobrino José MelchorY A raíz de una
combinación de astucia en los negocios y sagaz maniobta política, los Sánchez Navarro pudieron conservar tocio lo que habían acumulado durante la
colonia. La base que habían establecido en Coahuila les permitió desarro-

,. "Quadcrno 3o. Te5timonio de los documentos en que se comprehende la informacion de la distincion y méritos contraidos por Don José Melchor S&amp;nche:z N::warro en
la contra re~·olución de esta Provincia de Coahui!a. Año de 1812". MCSN; "Relación
-De las ocun-encias desde el año de 1810 hasta el de 1824, por causa de la Yndependa
en esta Ciudad de Monclova, dada por eJ Cura actual de ella, en cumplimiento del
Superior Decreto de 20 de Enero de 1824". October 5, 1824, AGN, Justicia Ecle6iástica, vol. 40, exp. 2.
"JosÉ EL:&amp;UTl!Jl!O GoNZÁLF.Z, Obras compte,as; 4 vols. (Monterrey, 1885-1887),
II, 501, 503.

= Gen. Ncmesio Salcedo to José Miguel Sánchc2 Navarro, April 8, HlU, MOS ;
Same To sa:me, April 9, 1811 MCSN; Simón de Herrera to José Melcbor Sánchez
avarro, May 13, 1812, MCSN; Undated notes from Herrera and from Manuel
Salcedo accompanying this letler, MCSN.
,. HARRIS, "A Mexican Latifundio", 292-293.

" ALEss10 Ronu:s, Coahuila y Texas en la Jpoca colonial, 509.

391

�liarse tremendamente durante las turbulentas primeras décadas de México
independiente.
Bajo la dirección de José Mckhor la familia pasó por un período de consolidación, durante el cual el latifundio recibió el énfasis. La contribución
principal de José Melchor fue la de ganar los litigios pendientes sobre tierras. Algunos de estos pleitos principalmente las acciones contra los Vázquez Borrego y contra los herederos de Ignacio Elizondo, ya teruan décadas
en las cortes. Para 1829, in embar o, José Melchor había triunfado en
estos y varios otros litigios,?S y en consecuencia el latifundio de los Sánchez
Navarro aumentó a unas 700,000 hectáreas. A José Melchor no le fue tan
bien en la administración del creciente latifundio, porque estaba empeñado
en intervenir personalmente en cada detalle de las operaciones, y resultó
cierta desorganización. A pesar de todo, cuando murió José Mclchor en
1836 les dejó a sus hijos el segundo latifundio de Coahuila, y es de notarse
que ninguna de las haciendas estaba hipotecada.

Les tocó a la tercera generación de hacendados Sáncbez Navarro la satisfacción de elevar a la familia a la primera posición entre hacendados
mexicanos, y también más tarde la amargura de perder todo lo que habían
acumulado los Sánchez Navarro durante un siglo. Los hijos de José :Melchor
dividieron la respon abilidad de manejar los a untos de la familia. El
mayor, Jacobo, permaneció en Coahuila y se dedicó al latifundio. El menor,
Carlos, radicó en la capital, llegando a ser abogado zo y dcdicándo e a manejar los asuntos financieros de la familia, a negociar la venta de lana y
ganado, y a reforzar sus conexiones políticas. En vista de la inestabilidad
del país la preservación de la posición privilegiada de los Sánchcz avarro
dependía de su habilidad para maniobrar políticamente.
Cuando tenía solamente veinticuatro años Carlos tomó un paso de una
audacia asombrosa: en 1840 concluyó los trámites necesarios para comprar
en 326,000 pesos, el enonne marquesado de Aguayo, y de esta manera aumentó el latifundio Sánchez avarro a una superficie en exceso de 6.500,000

" José Antonio Rodríguez to José Mclchor Sánchcz Navarro, July 17, 1822, S P
(3417). José Alejandro de Treviño Gutiérrez to samc, Fcbruary 27, 1823, S P (82~;
Note dated on September t 9, 1824, S. P ( 3248) ; "No. 93-Año de 1829. Testimonio
del espediente que contiene la sentencia de Ju arbitro que obtubo en su _fabor el Ciu.~adano Jwé Melchor Sánchez Na\'aITO de la Hacienda de Sn Juan de Sabinas, Y posecton
de esta, por el Juzgado unico del alle de Santa Rosa", legajo extending from Septcmber 27, 1827, to June 3, 1829, S P (2914); José Mel bor Sánchez Navarro to
Apolonia Berain de Sánchez Navarro, April 2, 1829, MCS .

,. Jesús de la Garza to

392

Jacobo

Sánchez

avarro,

June 11, 1838, SNP ( 732).

hectáreas. Carlos les compró el marquesado a un consorcio mexicano-inglés
que lo había adquirido en los aiios de 1823 a 1825. Para cerrar el trato
Carlos tuvo que hipotecar el latifundio, pero en 1850 los Sánchez Navarro
liquidaron e ta deuda a pesar de las dificultades ocasionadas por la Invasión
orteamericaoa.ª0 Uno de los efectos de la guerra había sido que los Sánchez Navarro tuvieron que vender tres de sus haciendas en 1848 para reunir
el capitaJ necesario para acabar con la hipoteca.
De 18-H en adelante el centro administrativo del latifundio fue la hacienda de San Francisco de los Patos, hoy el pueblo de General Cepeda,
Coah. Desde sus oficinas en Patos, Jacobo dirigió Jas operaciones por medio
de correspondencia, y ejercía control a base de un bien organjzado sistema ele contabilidad. Al fin de cada mes le llegaban reportes de todos los cascos,
y además de dar informes sobre la condición del ganado contenían listas de
la herramienta y las armas disponibles, y de las fallas de los pcones. 31 El
número de ganado que tenían los Sánchez Navarro era verdaderamente imponente: por ejemplo, contaban con 250,000 cabezas de ganado menor. Cada
año vendían toneladas de lana en Saltillo y San Luis Potosí, mientras qllt!
las ventas de ganado ascendían a unas 50,000 cabezas anuales. Sus principales mercados eran las ciudades de San Luis Potosí, San Miguel de Allende, y especialmente México, donde tenían un contrato para enviar 14,000
cabezas al año para el abasto. Fue la gran e$Cala de sus operaciones lo que
permitió que los Sánchcz Navarro resistieran las depredaciones de los indios
bárba.ros, quienes devastaron el estado de Coahuila a mediados del siglo
XJX.ªª

Respecto a su actuación poütica, como era de esperarse, los Sánchez avano eran Msicamente conservadores, pero tuvieron bastante éxito en ajustarse a los frecuentes cambios de gobierno hasta que cometieron el error
catastrófico de hacerse partidarios de Maximiliano -Carlos fue su último
gran chambelán. Si no hubiera sido por esto, probable.mente hubieran preservado sus propiedades u los Sánchez avarro hasta la Revolución.

.. ALESsto RonLES, Coaliuila y Tttxa dttsde la consumación,
RoBLES, Coal1uila JI Tttxas tn la época colonial, 508-509.
21

II, 265;

ALEss10

liARR1s, The Sánche.: Navarros, 24-26.

,. Contract belwecn Carlos Sánchez Navarro and Luis del Conde, January 2, 1851,
SNP (2232).

IlARR1s, The Sánchez Navarros, 75-94.
J. DE JEsÚs CmvAS, Las confiscaciones tn México: txpropíación de la familia
Sáncher. Navarro (México, 1868).
u

11

393

�SIOLAS

SNP

Sánchez

avarro Papers, Latín American Collcction, University o{

Texas, Austin, Te as.
MC N Manuscritos de la Casa Sánchez Navarro, in posses ion oí Lic. Carlos Sánchez avarro, México, D. F.
AG

Archi o General de la Nación, Mé.-cico, D. F.

LA REPúBLICA DEL R10 BRAVO*
Da. D,w10 M. V10NEss
Texas Tcch Uuiver..ity **
AUNQUE INTERESANTE, la historia de la fantasmagórica República del Río
Bravo, tiene importancia básicamente porque acentúa una condición que
consciente o inconscientemente se verificó a lo largo de la historia de la parte
septentrional de la ueva España -es decir, las necesidades diferente , la
geografía, la historia y la economía del área que se encuentra situada al este
de la Sierra Madre Oriental. La República del Río Bravo duró sólo uno
meses, pero en la ideología de la gente del nordeste, había una gran tradición de un sentimiento de homogeneidad en dicha área. Por ello, un estudio
de la República del Río Bra,·o debe empezar con una fundamentación de
la hi toria y de la geografía de la región como marco de referencia para
lo que se mencionará posteriormente.

El Nordeste de México siempre ha sido diferente del resto del país. El
surgimiento de una nación independiente en 1821 no alteró ni afectó ese
hecho geográfico. En cierto sentido, la separación de Texas lo subrayó. Su
frontera occidental es la Sierra Madre Oriental denominada en el sur Sierra
Gorda; las fronteras septentrionales eran ilimitadas. Integran la región amplios planos y praderas, recor.ridos por ríos poco profundos y en algunas ocasiones estrechos y sin recursos forestales extenso ; la lluvia generalmente es
deficiente. Las únicas fuerzas históricas que intentaban cambiar el esquema
de la población desde la época de los aborígenes (que vivían en un nivel
cultural primitivo), hasta una civilización más elevada, parecían ser los esfuerzos de las naciones europeas que competían para adjudicársela. La historia de su colonización es conocida. Los españoles después de haber con-

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del orestc de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 197 l.
0
Traducción del Lic. Fernando Garza Quirós. Sociedad uevoleonesa de Historia,
Monterrey.

394

395

�qui lado iéxi o y d · distribuirse n forma ccutrífu a a partir del Vall
de México, sólo penetraron tentativamente la ierra Gorda con fines de
coloniza i6n y no llegaron más allá de Tampico.
n colonizador po tcrior,
Luis de Carvajal, conce íonario d l u.evo Reino de León, intent6 tabl
centr min ro n la faldas de la ierra Madre Oriental u sucesor fundó en 1596 la ciudad d Monterrey, acontecimiento qu e lebramos en este
ongreso. Hacía poco tiempo, en el año de 1577, lo intrépido e pañol
pl'O\ nientes del uroeste, habían fundado Saltillo. Durante años 1am ntc
hubo con . iones
sas e insuficientes entre estas ár • e. tensas y ai lada
y la rutilante capital del Virreinato. Lo valcro s f rail , con ri sgo de sufrir el martirio penetraron en e ta región. Algunos lJ garon al Río Dra\"o
alrededor de 1650. L s buscadores de e !avos atrav saron el área. En 1688
se fundó Monclova, el presidio septentrional de Coahuila. Es bien conocido
que las am nazas de los fianc s. n Te: as por l:.a allc y sus col nizadores,
ori 'nnron 1 qu • con,irti6 -d pué d dos frac~ en la colonización pennan nte del oriente de T ·a, que comenzó en 1690. L españoles
fundaron an Juan Bautista en 1701 en el Río Bravo, en el punto en que
cruzaba el Camino Real de Monclova a la parte ori ntal de T xas y an
tonio, di isi te años d pu . P ro en I ínterin la región de la co ta perman ció sin colonizarse y este hecho
convirtió en un problema d cierta
importancia para la Corona cspañolá. Los ingl
introdujeron en 1733
bajo J amparo de fal as pr tcnsione en el territorio de Georgia, que reclamaban los e pañol . ¿Por qu' no iban a introducir5C aquí?
Para
I ni.zar te territorio la Cor na sel ccionó a don J . • el E· and6n, que durante varios años habfa sido el comandant d Querétaro. Tenía
una fama bien ganada de r un fuerte luchador en contra de los indio .
Como en esta área habia cerca de 90 grup0s d indí :nas que hablabatt alrededor de 60 dialecto diferen
te talento militar era de primera necesidad. En relación a su labor ba te decir que durante diez año a partir
de u prim r \.;aje de inspección (que rcafu.6 en 1146), l Conde de ierra
Gorda (título qu d pués o t ntaba), había bosqu jado el estado de Tamaulipas y una parto- d 1 sur de T~· tal y como xiste a tualrnente, lablcciendo una gran cantidad de poblacion que aún perduran.
La naturaleza especifica del nordeste también fue reconocida en otra forma. La parte ptentrional de Nueva España, debido a su inmeruidad
a la am nazas de los aventurero y mercaderes rusos e ingleses, recibió una
designación especial n 1776, en alidad de una nue a unidad administrativa, que
denomin6 la C mandancia General de las Provincias Internas.
Pero la Comandancia General re ult6 difícil de adrnini tra , por lo que
po teriormente se la dividió y la parte. oriental, que se denominó 1 Pro-

396

\.'Íncias lnte1: a de Ori~~t , incluía Tamaulipas, uevo L ón. Coahuila
~exas. Pcmutascno ant1c1par que aún después de la Independ ncia de Mé::\,co,
mantuvo ta de ·gnaci6n para fin milita
y que cuando hubo
problema en T xas, el responsable de restabl er el orden era cl Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente.
Era un con.e pto popular, al iniciarse el iglo XIX que

ta área t nia un

c:ir et_ r propio. Esto en ninguna parte se v tan Jaro como en un memonal o informe r ndido por un sac rdote de Coahuila Wguel Ramos Ariz
(a)
El Co~anch ". C~ando Hispanoamérica encendió la lucha por la~nd .
pendencia en
pana las fuerzas armadas intentaron una reconciliaci6n en
u~ ongrcso o
rt , qu tuvo verifi tivo n Cádiz en 1810. Fu ron invitado representante de varias áreas de la parte espaiiola del n
_
d Las p • . 1
uevo mun
o.
rovmc,as nternas del Oriente enviaron a Ramo An'
·
· '6
1pc, qu1 n
convirli en su. portavoz. En u memorial a las Corte.s describía e ta región
a la que le toco representar, en la siguiente forma:

'Estas cuatro riquísimas_ provincias situada al norte de la u va E.spaita,
ocu~an so~re el ~o {ext ano mis d quinientas I gua d Ion ·tud y basta
un., do 1en_tas ':mt en su mayor latitud. La naturaleza al paso que Ja
un10 entr s,, h 1éndolas omunicabl por sus pa
llanuras, común
curso_ d us ríos Y _producci6n de diferentes frutos en ella. que hac n necesano su mutu~ trafico, 1 s ha puesto lírnit , impenetrabl s r spect.o de las
d Nueva Espana e Inte~as del Ponient , J \"antando por esa parte y por
la may~r- del sur u~~ cordillera de el vadas i rras que en toda su e tensi6n
solo facilitan paso uttl para todo carruaj n la villa d t altillo y b.
mu incómodos para sola caballería".
n poc
~spués de e te brillante resumen tográfico, Ramos Arizpe hace rcfe~cn 1a a I s ~les tares qu u fría la región, mal e tare cuyas causas f l dcJab~ a lo P~ de lo administrador españoles del Imperio. Solicitó un
gob1~~ autonomo para estas cuatro provin ias, sugiriendo la jerarquía de
Republica dentro del Imperio. Por upu to las Cort rechazaron su idea,
pero uan~ meno~ cl informe ilustra los conceptos vigentes en esa 'poca
en la regton noronental. Había un ambiente de regionalismo y hasta se
pu de d ir d
paratismo. Tal vez fu a po ibl u~a provincia independient .
Uno de l~s princip~les factores que hizo que después de )á Independencia
~ d tera . ta 1d a separati ta se en u ntra en las mismas vicisitud
as. de ~ · 1 •
ué del biemo centralizado d 1 período colonial
Me ª 0 mt ntó d entralizarse y organizarse como República Federal. Pero
esta trurtura
ult' xagrrada para la col ni qu ac-.ababa d ob •n r su

po!,~

397

�liberación. No tener ningún nexo con Madrid ni con el Vaticano representaba un vacío en el poder, difícil de llenar por el centro. Fue la época en
que era posible mantener una parte del proceso republicano y federal pero
al finalizar la década que se inicia en 1821 surgió entre los jefes militares
una vigorosa lucha por el poder. Se desarrollaba todo un nuevo proceso
para tranSferir el poder de una persona ambiciosa a otra, pero no había
líderes que desarrollaran un gobierno basado en las tradiciones del país.
En ese período, los estados lejanos llegaron a desilu ionarse y a intentar
mantener el poder federal que les aseguraría un fuerte control de sus propios asuntos. Considerando su historia, no se requiere mucha imaginación
para ver que la frontera nordeste de México podía separarse y hacerse independiente.

Otro factor, el problema de Texas, también ingresó en el panorama. Des-

pués de unos cuanto años de haber ingresado legalmente a Texas siguiendo la huella de Moisés Austin, la inundación de angloamericanos llegó a
alarmar a las autoridades mexicanas. Los esfuerzos para detener la emigración resultaron inadecuados y el gobierno de México vio que era difícil decidir la mejor fonna de aminorar el ílujo. Se intentaron varias m didas,
pero finalmente la inmigración continuó sin ninguna cortapisa.
Los problemas internos de México se agravaron en lo referente a la autoridad central con el advenimiento de Antonio L6pez de Santa Anna, quien
fue presidente en 1832 y dictador ' de facto" en 1834. Consolidó al gobierno
y derogó la Constitución de 1824 que señalaba el sistema Republicano Federal procedió a destruir a los gobernadores estatales y a reemplazarlos con
sus agentes. Zacatecas y Texas se opusieron. Zacatecas fue castigada y la
ciudad fue tomada por las fuerzas de anta Anna con una destrucción y rapiña
inconcebibles. El gobierno obligó a esto mismos veteranos a enlistarse como voluntarios que ayudaran a pacificar a Texas. Se inició la revolución.

En vista de que los texanos consultaron el curso de acción que debían
tomar para oponerse a la dictadura militar de Santa Anna, las personas del
sur del Río Bravo prestaron atención para observar los acontecimientos.
Uno de ellos fue Julián Miracle, que representaba las villas del norte de
la margen del Río Bravo. Este personaje se reunió con el Consejo General
en Te.'Cas el 5 de diciembre de 1835, asem.irando que Antonio Canales, Juan
epomuceno Molano y otros lideres de la parte meridional del Río Bravo
estaban listos para actuar conjuntamente con los texanos. Afirmó que el
gobernador de Tamaulipas don Franci co Vital Ferná.nd z también e taba
interesado en la decisión que tomara Texas y que también Jo estaba el re,·,cnte Comandante General de las Provincia Internas de rirnte, don Pt&gt;398

dro L mu . Para con-oborar su declaración, cuando el gen ral don Jo '
Urrea, al mando de la columna que invadió Texas desde Matamoros hasta
Golia~ e desvió en l~s primeros meses de 1836, se vio forzado a regresar
al . Rm ~ravo ~ara dispersar a un grupo revolucionario que operaba en
M1e~, bajo la ordenes de un tal José Maria González. El mismo Stephen
Austm ob~rvó que: "Las combinaciones en el estado de Tamaulipas son
muy amplia~. para formar una nueva república partiendo desde Tampico
hasta el Pac1f1co ~s proba~le que l~ capitulación en Béjar fuera hecha para
promover ese obJetlvo. . . S1 el partido gana, Texas podría llegar a ser un
Esta~lo de una confederación más pequeña y homogénea, con mayor autonoID!a que la que pudiera tener como miembro de los Estados Unidos''.

r

La intranquilidad en el nordeste se intensificó en el último período de la
d~da 1831-1840 debido a tres factores. Uno era la pr sencia de los ejérCJtos que S~nta Anna había ordenado que se replegaran después del desastre
d~ San Ja~~º· El segundo fue la creciente furia de los ataques de lo indios. Los md1os comanches aparecieron en la margen inferior del Río Bravo
al ~edi~. la década que va de 1831 a 1840. Su aparición fue violenta y
se mtens1ficaron sus correrías en los estado de uevo León y Coahuila. Lo
ejércitos parecían impotentes para evitar sus depredaciones. Por último había insatisfacción con el gobierno central y conservador. Muchas peq~eñas
bandas empezaron a surgir contra las autoridad.es constituidas y durante un
c~rto período Matamoros pareció estar en peligro de ser capturado. Al mismo
bempo, otros estados del norte comenzaron a mo trar insatisfacción entre
ellos Tucvo México y uevo León. Los barcos franceses bloquearon 1~ costa
mexíc~. en_ 183~ durante la Guerra de Los Pasteles, añadieron más fuego
a la dificil s1tuactón, ra que se suponía que los federalistas estaban en contacto con el ofic_i~. francés que estaba al mando del bloqueo de Tampico, y
sondeaba la pos1b1bdad de obtener contra el gobierno central.
En octub~e de 1838 surgió en Tampico una rewelta de proporciones mayores. En vista de que el General Mariano Arista al mando del Ejército del
Norte no la contuvo rápidamente, el Presidente Anastasio Bustamante obtuvo autorización del Congreso para abandonar temporalmente su puesto
y controlar la revuelta. Las fuerzas centralistas tomaron la ciudad en junio
de 1839.

La actividad federali ta también sur!rió en las márgenes del Río Bravo.
En noviembre de 1838 Antonio Canales Rosillo lanzó un pronunciamiento
en Camargo pidiendo el restablecimiento del sistema federal. Poco despué Severo Ruiz secundó el plan en Mooclo\·a. En marzo del siguiente
.iiio, clon manucl María d Llano ex gobernador de rucrn León. lomó los
edificio públicos en Monten y y se declaró por la constitución de 1824. E

399

�· que hab:..
en
= un
. considerable smtim.iento federalista y anticentralista
.1
los u-es departamentos de Taroaulipas, Nuevo León y Coah111 a.

o bvio

Para diciembre, Canales llegó a Matamoros con cerca _de 1,000 hombres
y amenazó dicha ciudad. Después de la caída de Tamp1co y ante la creciente presión militar del gobierno central, los atacantes de Matamoros se
dispersaron. Pero durante el verano apareció el General Juan P~blo Ana~a,
que había ganado fama de líder en la guerra de Ind~pendencia. Se hizo
cargo de este nuevo movimiento revolucionario. Su pnn1era tarea fue_ bus.
d Tª-"'~ Para ello intentó organizar su gobierno.
car apoyo d el gob1emo e ~
•
M'
Hay ciertas pruebas de que propuso una república Federal del Norte de
·xico que incluyera Tamautipas, Zacatecas, Durango'. Sinaloa, Sonora, Nuevo
, Nuevo México y las Californias. Es conveniente hacer notar que se
L eon,
·¡
b",
so una
sabe que Francisco Vidaurri y Villaseñor, de Coahw a, t~ icn prop~ .
•,
d
· 'tó a Texas para que se umera al mov1m1cnto
nacion separa a Y que mvi
'
.
D .
que incluiría Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo Mé..'Clco, mango y las Californias.
Anaya, con comisiones de Canales Y_ de De Llano, llegó a :exas en .el
d 1839. Ofrecía el reconocim1ento de la Independencia de_ T
verano e
.
M d"
tnbuc16n
Util izando como frontera los dos San Antomo y e ma, co~o re f
de ayuda militar en las campañas contra el go b'ierno d e M'exi co . Con erenció con el Presidente de Texas, Mirabeau Bonaparte Lamar y con otros fun.
.
N logró obtener apoyo formal, se desilusion6 de la empresa y se
c1onanos. o
f. '6n de Cafue a Campeche, donde se inmiscuy6 en otras avent\lras. La iacci

;-as

nales quedó sola.
¿Quién era Canales? Había nacido en Monterrey y se desarrolló e~ CaTamaulipas hasta alcanzar la edad madura. Era abogado e m~esmargo,
. r
.6 H b' Mdo
tigador por profesión y líder político-militar por me inaci n.
a 1a s~
en la legislatura de Tamaulipas y era el padre del que por mucho tiempo
fuera el dirigente de Tamaulipas, don ervando Canales.
C secucntemeote Canales asumió el control de las guerras federalistas.
De;: su campamen'tó en el Río Nueces en Lipantitlán partió con una ~uer. d' d la reaión de vaqueros de Texas, federalistas,
za compuesta por LO ms e
t,•
'
300 h
tistas
gente de toda calaña en un total de 1,
omaveotureros, separa
Y
. 1 d' 1 d
·cmbre
bres hacia el Rio Bravo, sorprendió a Guerrero e ta o. . e novi . ·
1 .,
•
·1 fo-L la fuga del comandante centralista Francisco
E •te eJercito tan l.SJllll
rl.lJ
• .
•
· d 1 ·
p •
El ejército llegó a Matamoros y s1t16 esa ciudad, de1án o a mcom:::~da con el .interior. Pero el sitio palideci6 porque muchos tex:o~ ab~donaron el proyecto. Una de las razones que alegaban para a an onar o
fue el disgusto qu prodLtcía la metodología militar de Canales en algunos

a· ,

de sus seguidores. De acuerdo con la versión de un ob ervador, cuando
éste enfrentaba una situación que requería actuación militar, consultaba su
horóscopo. Dibujaba cuatro animales -un león, un águila un cordero y
una paloma- en una piel de cabra que ponía en el suelo. Se vendaba los
ojos y pinchaba la piel con un alfiler.- Si éste penetraba en el cuerpo de un
animal o ave feroz, eso auguraba éxito en la actuación militar. Si sucedía
lo contrario indicaba derrota. Posteriormente Canales abandonó el sitio, y,
en diciembre de 1839, se dirigió cerca de Monterrey, para enfrentarse con
Arista. No pudo derrotarlo en la escaramuza que se efectuó fuera de la ciudad y regresó al Rio Bravo.
Es conveniente hacer notar que en esa época el gobierno de Texas oficialmente desaprobaba a los revolucionarios, porque intentaba obtener el reconocimiento del Gobierno de México, de la Independencia de la nueva
República. Por supuesto cualquier colaboración o ayuda proporcionada a
estas fuerzas antigobiernistas hubiera perjudicado su proposición. El presidente Lamar podía haber estado interesado personalmente en las posibilidades de la frontera del Río Bravo, pero proclamaba una estricta neutralidad y ordenaba que ningún texano cruzara el Río Bravo.
Canales llegó a Laredo en enero 17 de 184-0. En una junta reunida con
ese propósito, proclamó la existencia de la República del Río Bravo, la primera declaración formal de una república tan largamente anticipada en la
frontera del Río Bravo. Aún se conserva u edificio principal. La convención declaró su independencia de México, seleccionó un presidente y un
consejo general. Jesús Cárdenas, un abogado que había sido jefe político
del Distrito Norte de Tamaulipas, se convirtió en Presidente. Vidaurri y Villaseñor1 de Coahuila, era miembro del Consejo y delegado por Coahuila. De
Llano, proveniente de Monterrey, representaba a Nuevo León como concejal y delegado. Juan Nepomuceno Molano, primer alcalde de Matamoros
y primer Gobernador Subteniente de Tamaulipas, representaba a Tamaulipas en calidad de delegado y concejal. Canales continuaba como comandante en Jefe de las fuenas militares. José María Carvajal actuaba como
secretario.
El nuevo Consejo, instalado en Laredo, se traslad6 casi inmediatamente
a Guerrero. Allí se izó la bandera. La bandera n'a dos franjas horizontales
de igual anchura~ la superior blanca y la inferior verde. Del lado del asta
había una franja roja del mismo ancho, paralela al asta en la que aparecian tres estrellas blancas en línaft vertical. Las estrellas pudieron haber
simbolizado a los tres estados directamente implicados. A todos se les pidió
jurar fidelidad a la bandera en una solemne ceremonia que se efectuó en
la plaia. La razón principal para haberse desplazado a Guerrero, era la

4-01

400

H26

�n dicha Íinprenta el gobierno emi.
• d
imprenta en ese 1ugar. E
l R1
ex1stenc1a e una
bl' •t -0 titulado Correo de
io
ti6 un proyecto de un _nuevo ::g:~a pi:b~:oa;;úmeros impresos, solamente
Brauo del Norte. Suponiendo
e·o "reclamaba toda la extensión de
se ha conservado el proye~to.
J uli
hasta el Río Nueces y Coa. . . lm t conocida como Tama pas
terreno illlCla en e
h . 1 . ter10· r hasta alcanzar las montanas,
.
Rí
Medina
y
ac1a
e
10
,
huila hasta e1 O
D
Chihuahua y Nuevo Meuevo
León
Zacatecas,
urango,
comprendiendo

\1 eo!

. ,,

,UCO •

. • . 1 esfuerzos para recibir ayuda de
u primera op~raci~n fue re1~:t~, :s San Antonio, para pedirle a José
Texas, con este fin Ca~e_nas se
gw
Texas de la república recién
.
su-viera como agente en
Antonio avarro que
,
b
d
que
la política oficial de Texas
"d
se rehu~o sobre 1a ase e
R ,
nac1 a.
avaiTo
~ ' .
.
1
robleroas de la hennana epuno 1mmscwrse en os P
•
en ese entonces era
,
.
diri .ó su respue ta al Presidente
blica de México. Entre parentesis, Navarro , ~
M .
d los Estados Libres Fronterizos de la Republica
exicana.
.,
e
.
bierno mexicano no podía tolerar una declarac10~
En vista de que el go
M .
Arista que destruyera el movitan atrevida, ordenó al ge~eral . _ananoD
, de una serie de campañas
.
bo l
ctiv1dad militar. espues
rruento y hu a guna a
.
los revolucionarios fueron totald
inarse inconexas,
que sólo pueden enom
d
en Santa Rita de Morelos, Coamente derrotados los días 25 y 26 el mboa.ri~ores huyeron a Texas, su pueTto
h ui·¡a. Canales y alguno de sus"dcod a ra
de salvación en épocas de neces1 a .
.
,
d T as pero sin obtener mna los políticos del gobierno e ex ,
. .
b"
c anales VI· "t6
t
. t .
Texas donde se le rec1b16 muy 1en,
• C' denas fue a V1c ona
,
..
guna ventaJa, ar
d haber recibido las noticias
se le dio un banquete en u honor, espues e
del desastre militar en Coahuila.
l eaba invadir de nuevo Tamaulipas, uevo
Mientras tanto Canales p an
blica De nuevo reclutó
• w· d l nombre de la nu6va Repu'
·
.,
León y Coahuila u 12an o e
movilizarlos hacia la reg1on
av ntureros de Texas y Tamaulipas y empezb .ª las órdenes de S. W. Jordan
,
, un grupo de texanos ªlº
. d d
del R10 Bravo. eparo
di . , llegó a tomar aquella ou a
. d d y·1 t ·a Esta expe oon
para tomar Cm a
on ·
:
bo $altillo. Cerca de Sal.
tuvo que salir con ruro
a
por breve uempo, pero
b ·¿
los que pudieron escaparon a Te.
d Jordan fueron att as Y
b
tillo las tropas e
d Canales altercaban y escaramucea an
iras. Al mismo tiempo las fuerzas ~
ha ta que finalmente Canales
d Ar' ta en la misma zona
contra las fuerzas e
i
ó
1 grado de Coronel y fue uno
. . al b'
e le recompens con e
. .,
e nnd16
go ierno.
,
turó a los texanos en la e.xped1c1on
d los oficiales que dos anos despues c~p
,
e
. , 1 R 'blica del Río Bravo.
de Mier. Con ello se ec1ipso a epu

d ,

Pero la República del Río Bravo no tennínó con esta nota de destrucción
de las fuerzas federalistas de Antonio Canales. Perduró alguna idea de ella
durante dos década. Cuando el General Zacarías Taylor planeó avanzar
de Corpus Cbristi al Río Bravo, al comenzar la Guerra entre ios Estados
Unidos y México, se presentó ante él José Jesús María Caxbajal, ecretario
de la República del Río Bravo y le ofreció la cooperación de Canale si
Taylor estaba de acuerdo en presionar a Canales para desarrollar una república independiente. E decir, Canales pelearía al lado de Taylor y pelearía contra su gobierno al Jado de los Estados Unidos. Cuando se informó de esto al Secretario de Estado orteamericano William L. Marcy, rechazó la oferta. Posteriormente cuando se movilizaron las fuerzas de Taylor,
uno de los coroneles contra los que tuvo que luchar fue Antonio Canales.
Después de esta fecha, hay pocos incidentes y versiones que valga la pena
mencionar en relación con la República del Río Bravo. Uno de ello fueron la
actividades de los separatistas de Brownsville. En 1850 varios grupos solicitaron al Congreso de los E tados Unidos que hiciera un territorio de la
región que se encuentra más allá del Río Nueces. Con ello e peraban conservar sus título de propiedad. Por supuesto, esto no era posible, tal y como
ha sido señalado por Franck H. Duggan en un artículo sobre este tema en el
número correspondiente a octubre de 1957, del Southwestern Historical Quarttrly. La publicación en Brownsville y posteriormente en Matamoros, de
un periódico titulado República del Río Grande, señalaba cierto interés en
este movimiento. De nuevo se volvió a hablar del tema en la d •cada de 1851
a 1860, cuando Carbajal que babia colaborado con Canales en otras aventura , intentó establecer la República de la Sierra Madre, un movimiento
que no pasó del Río Bravo y de Brownsville y que no tuvo importancia
en la llamada Guerra de las Carretas. De nuevo se trató el tema de una cacería de búfalos y se pusieron anuncios en los periódicos llamando a una
junta de las partes interesadas para una gran cacería de búfalos, que empezaría en Corpus Christi, cuya finalidad era establecer la República del
Río Bravo.
En la década de 1861-1870 hubo un movimiento separati ta mucho más
serio, que se localizó en Monterrey. Durante el período de la intervención
francesa en México, la cual elevó al trono de México a Maximiliano. Santiago Vidaurri, caudillo antijuarista, basándose en los factores que hemo
enlistado en relación con el separatismo y us causa y añadiendo a eso sus
propios de eos de poder y control, hizo esfuerzos para lograr ta posibilidad
de separatismo. Basta decir que la idea terminó con el fusilamiento de 1daurri.

403

402

�Esa fue la historia de la República del ~o Bravo . Y los ideales. que
articuló Ramos Arizpe en 1811 nunca se realizar~n, debido a los accide;~
tes de la historia y del tiempo. La idea falló debido a que la mayo~
· ·
· ' la r"'oio'
n en forma
más
estrecha
con el gobierno
las comunicaoanes
uruo
"O"
•
•
•
•
central; parque un sentido creciente de nac10n~o hizo que fuei; inacep:
table el sentimiento de separación y porque úlmnamente la atmosfer~ J:&gt;O
lítica de México cambió, para admitir variaciones den~ de la ~epublica
ermitieran diferencias en el Nordeste. Tal vez la 1mportanc1a de la
que P
•
.: .... ~~ t 6 ·cas sea la conR p 'blica del Río Bravo y otras tendencias separa=....., e n ,
~b u . ,
eal;~., ..on para ampliar el concepto del gobierno central en lo
tn uc1on que r ..,,.....
.
que se refiere a su responsabilidad con toda la nac16n.

BIBLIOGRAFÍA
AI.Ess10 RoBLEs, VrTo, Coahuila y TtxOJ dtJde la coruumación de la independencia

hana el tratado de paz de Guadalupe Hidalgo. México (Talleres Gráficos de la
Nación), 1946. 2 vols.
AAAYA

(JUAN PABX.o)

Papers, Archives Collection, University

of

Texas Libraey.

NsTTIE LEE, The Provincial Deputation in Mexico, Precursor of the Mexican
Federal Stcne. Unpublished dissertation, University of Texas, 1948.

BENSON,

ANASTASIO, Manifiesto que el ciudadano ÁnastOJ10 Bustamante diri•
ge a sus compatriotas como general en jefe del ejército de operaciones sobre Ta•
maulipaJ )1 demás Departamentos del Oriente. México (Ignacio Cumplido), 1839.

BusTAMANTE,

MAiúA, El gabinete mexicano durante el segundo período de
la administraci6n del Excmo. Seiíor Presidentl Interino D. Antonio López de
Santa ,fona. México (J. M. Lata), l842. 2 vols.

BusTAMANTE, CAatos

CAsTAÑEDA, CARLOS E., Our Catholic Heritage in TezaJ, 1819-1936. Awtin (Von

Boeckman-Jones Co.), 1936-1953. 7 vols.

S. W., ''Monteney and Northeutem Me.rico", .A.nnals of the Ássocicnion of
American Geographers, XXIX.

D1c1tEN,

Vio.ENTE, Memorias para la historia de la guerra de Tejas, México (Tipografía de A. Rafael), 1848-1849. 2 vols.

FILISOLA,

GEoRop; P. ( ed.), Texas Diplomatic Correspondenct, Published as Annual
Rep01t of th, .American Historical Ássociation for the Year 1907, Washington
(Govemment Printing Office), 1908-1911. 2 vols. in 3.

GAllR.ISON,

GARZA

TnvIÑo, CIRo

DI! LA,

Historia de Tamaulipas, n.p., 1946.

Resúmenes de la historia de Tamaulipas. Linares (Imprenta de
"El Trueno"), 1908.

GoNZÁLEZ, ARTURO,

J., Journal of die Texas Expeditüm .Against Mier. Austin (Thc
Steck Company), 1935.

GR.E.EN, THOMAS

Guucx, CHARUS AnAKS, JR., and KATRERINE ELLIOTT ( eds.), The Pape,s o/
Mirabeau Buonaparte Lamar. Austin (Von Boeckman Jones Co.), 1921-1928.
6 vols. (VoL IV ed. by Gulick and Winniew Allen; vola. V-VI ed. by Harriet
Smither).

Hn.L,

LAwa.ENCE F., José Escand6n and the founding of Nuevo Santander. Ohio State
University Preu, 1926.

HusoN, HoBAltT, lron Men. Unpublished, Texas State Libraey.

Valentín Gómez Farías: A Biographical Study. Unpublished
doctoral dissertation, University of Texas, 1949.

HuTCRINSON, CECIL Al.AN,

Tnforme de la comisi6n pesquisidora de la frontera ilel norte aJ ejuutivo de la uni6n.

México (Imprenta del gobierno), 1877.

404

405

�United States Consular Despatches, M e:nco,
.
Journal of th11 House of Representatives of the Republic o/ Texas. Regular Session
of the Third Congress, Nouember 5, I 838. Houston, 1839.
Matamori&gt;s ATGhiues, 67 vols., pbotostatic copies, Archives Collection, University of

ational Archives, Washington, D.

Unittd States
.
.
U
J , Consular Despo.tches' T amp·ico, National
Archives,
Washington, D. C.
C.
ose, Diario de las opercu:io11es militares d l
. ..
general José Urrea hizo la campaña d, Teºas e . a ~1vis1ón que al mando del

RREA,

del gobiemo a cargo de M. Gonzllez), 193i. , V1ctona de Durango (Imprenta

Texas Library.

MoRA, Jos:É MARÍA- Luis, México i' sus revoluciones. Mi:tico (Editorial Porrúa),
1950. 3 vols.

Mol!.TON, ÜIILAND, Terán and Texas: A Chapter in Texas .Mexican Relations. Awtin
(The Texas State Historical Association), 1948.

Aaiz11¡:; 1 Mtoun, Report that Dr . .Miguiil Ramos de Arizpc, Priest of Bordan,
and Deputy in the Prcsent General and Speeial Cortes o/ Spoin for the Prodnc11
of Coa.huila. one of the Fo,ur Eas"tern Interior Provinces of the Kingdom o/ Mt,'{ico,
Pres1mts to the August Gongress on th, Natural, Political and Ciuil Condilion of tho
Prouinces of Coahitila, N1uvo Le611, Nuevo Sa,itander, and Texas of the Four Eastern
Interior P,ovinces o/ the Kigdom of Mexico. Translation, annotations, and introduc-

RAMOS

tion by

J.

RlPPv,

ettie Lee Benson. (Thc University Pres.s), 1950.
Faw1 "Border Troubles Along the Rlo Grande, 1848-1960", Southwcstern

Historico.l Q.uarterly, XXIII.
GEORGE LoCKHART, The United States and Mexico, I82l-18-1-8.

RCVEs,

TlAGO,

Collection,

Au.stin City Gauttt, 1839-1841.
La üruvernty
~r~a (~atamoros,
1839- 1840• photostat copies, Archi\'es Collection,
of TexasTamaulipas),
Library.
Corpus Christi Sto.r, 1848.

El Des,ngaño (Tampico, Tamaulipas), 1040.

Nuevo Le6n: Apuntes Hist6ricos. MonteJ'I'eY (Impresora Monte-

Diario del Gobierno de la República. Mexicana, 1839.
Gaceta_ del. Gobierno (Ciudad Victoria), 1840, photostat copies, Archives Collection,
Uruvers1ty o{ Tmcas Library.

Gaceta t:onstitut:ional de Nuevo León (Monterrey, Nuevo Le6n), 1823, 1832-1835,

rrey), 1938. 2 vols.
SALDÍVAR, GAJUUEL,

Átala~a
(?iudad Victoria, Tamaulipas), 183 7• photostat copies, Archiv
Umversuy oí Texas Library.

El Cos.mopolíta (Méxjco), 1838.

RxvE.RA C.uraAs, MAN1JEL, Historia antigua y moderna de Jalapa i' de las ,evolucionu
del E tado de Vtracru.::. Méllico (Imprenta de T. Cumplido), 1870.
SA,

El Ancla
Tamaulipas) ' 1838-1841 , Ph otostat copies, Archives Coll,.,,.u'on,
Uni (Matamoros,
•ty { T
vers1 o
exas Library.
""

ew York

( Charles scribncr's Sons), 1913, 2 vals.

RoEL,

Newspo.ptrs

Historio. compendio.da de Tamo.ulipas. México (Editorial Beatriz

Gaceta del Gobi,rno de Zacatecas, 1838-1839.

de Silva), 1945.

Louisiana Courrier ( -ew Orleans) 1 1832_

JoaN ., Personal Memoirs o( Johri N. Seguin from the Year 1834 to the
Retreat o/ General Woll from the City of San Antoni() in 1842. San Antonio

El Mercurio del Puerco de Mato.moros, 1836-1837, photostat copies, Archives Collection

SEGUL,

(Ledger Book &amp; Joc Office), 1853.

W. Rov, "Tbe Quarrel Betwcen Governor Smith and the Council of the
Provisional Goverrunent oí tbe R..epublic", Quarterly o/ t/1e Texas State Historieal

S11&lt;1.1TH,

..4.ssociation, V.
$MITH (JusnN H.) Pap,rs, 20 vols., a collection of transcripu made or collccted
by Justin H. Sinith for his Histor¡r of the Wo.r With Mexico, Uni •cl'$ity of Te.,;as

Morning Sto.r (Houston), 1839-1840.
El Mosquito Mexicano (Mexico City), 1838-1839.
New Orltans Bee, 1841.

Semanario Político del Gobierno de Nuevo Le6~" (Monterrey), 1836-1840.
El Tel,grafo de Tampico, 1838.

Library.
TANNENBAUM, Fs.ANK,

'

University of Texas Library.

Mexico: The Struggle

/01

Peo.ce and Bread. New York (Al-

íred A. Knopf), 1950.

United Stat1u Consular

Dupatches,

MatamQT0 , microfilm, Archives Collection,

Uoiversity of Texas Librru:y.

407
406

�MI IONE

DEL COLEGIO DE PACHUCA EN EL OBI PADO DEL
NUE O REl O DE LEó •
DR.

Lt. o

GÓMEZ

c....

EDO

A demy oí American Franciscan
History. W bington

LA RECIO ES DEL OR! TE DE Mixtco fueron evangelizadas casi e.'\: lusivamente por los fran i anos. uevo León a d nde habian llegado ya con Luis
de Carvajal quedó a cargo de la Pro\in ia de Zacatecas, la cual ext ndería
más ad )ante su apo tolado a Ja mayor parte del uevo Santander o Tamau.
lipas, cuando el Col gio de Guadálupe (Zacatecas) hizo renuncia de e tas
m1 ion --donde no qu daban ya asi indios que convertir- para concentrar sus esfuerzos en las d Texas. En la segunda mitad del siglo XVII,
hacia 1674, penetraron en Coahuila franciscanos de la Provincia franciscana
de Jali co, a las órdenes de Fr. Juan de Larios, a quien "con toda ju ticia
-e ibi6 Vit Al io Robles-1 debe dárscle el nombre de Fundador de
Coahuila". A fines d 1 mimo iglo VII tablecieron los misioneros del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro la misión d nuestra
ñora de 1
Dolo de la Puntad Lampazo (ho Lampazo d raranjo) qu fu l b
para la fundación, n los años inmediato d las misione llamadas de) Río
Grande ( an Juan Bautista y an Bernardo}. E tos últimos tablecimientos

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del
Monterrey en lt'ptiembre de 1971.

•

te de México, celebrado en

1
Coahui/11 '1 T,xa.s 111 la IJloea eolo11ÚJl ( éxico, 1938) p. 202. Como es sabido,
Coahuila fue objeto de larga disputa entre las gobcrnacion d la ue\'a Vizcaya
y del
ucvo Reino de León, por Jo que la Audien i de la uev G licia aV"oc6
a si int rinamente la juri.edicci6n de dicho territorio, exceptuadas la, poblaciones de
altillo y P rras que continuaron perteneciendo a b
ueva Vizcaya. Tal
tado
de cow peraist{a en 1673 cuando Larios empezó a proytttar la empresa de Coahuila;
aú se
plica la intcn:enci6n din:c de la Audiencia de la 'ueva Calicia y de los
franciscanos d Jalisco.

409

�s1rv1eron, a su vez, de punto de partida para la ulterior penetración en la
provincia de Texas de los misioneros de los citados colegios de Querétaro y
Guadalupe. Entre dicho colegios y las provincias franciscanas de Zacatecas
y Jalisco estuvo repartida la evangeli7..aci6n del or te de léxico.
Hubo cambios, in embargo, n el de pliegu geográfico de los misioneros
de uno y otras.
í la renuncia en 1766 del Colrgio de Guad lupe a las
misiones del ucvo anlander llevó al reparto de las mismas enlre las cu tc,dias de Taropico (Provincia del anto E,·an ·lio de • {é •ico) y Riov rdc
(Pro incia de 1ichoacán) y la Provincia de z. cateca ; 1Ha se hizo cargo
de las misiones más próximas a las qu administraba ya en 1 uevo León.
Seí años de -pué, en 1772, el Colerrio de Quer'•taro, al que había sido confiada la administración de varias misiones en Sonora -de las abandonadas
a consecuencia de la expulsión de los jesuitas en t 767- solicitó y obluvo
que
le permitiese dejar las que tenía en la r egión del Río Grande
Texas; mientras estas última fueron encargadas al
legio de Guadalupe
---que de sta manera quedó como la única organiza ión misionera n e• .. la del ío rand pasaron al cuidado d lo· fran · -can d Jal' · o,
qu atendía ya las r tantes de Coahuila. Con esto de aparecía d l ese nario
misi nal del oreste de 1éxico el Colegio de Querétaro. Diez años despu' ,
exactamente en 1781, abandonaban también los misioneros de Jalisco -por
orden del primer comandante general de las Provincias Internas, Teodoro
de Croi.x- el territorio de Coahuila, para atender mejor, como los de Querétaro, a sus nuevas misiones de Sonora.

b.s mu;i n de oahuila -incluidas las do 11.ainadas del l 'to Grand fueron entone tomadas a su cargo por mi ioneros nu vos en la historia J.cl
or stc, y aun casi nuevos en el campo misional. e trntab, d franciscanos
del olegio de an Francisco de Pachuca.
o es esta la ocasión ni el lu ar
de ei·poner por extenso lo que si!ffii[icaron en América los nuevos cen r de
actividad que nacierort a fines el I iglo XVII bajo l nombre de ' olegios ap stólicos de misiones de Propaganda Fide", pero algo conviene adelantar bre lo mismo-. El primero fue fundado en Querétaro el aii de
1683 y de allí sali ron en menos de medio siglo los fundadores de \o· colemos del Cristo Crucificado de Guatemala, Guadalupe en Zacatec.as y an
Fernando en la ciudad de México. Mi ionern de este último pasaron a
íundar, en la Po trimerías del siglo /VIII, el colegio de San Jo é de Gracia
n Qriz,aba, y lo mismo hic· ron lo
adalupanos d Zacat, a al i-igir en
1816 otro olegio de misiones en el Santuario de Zapopan {Guadalajara)
que fue el último tablec:do en la ueva España durante la época de gobierno español. Por otra parte, la institución fue llevada desde Centroamérica al Perú, donde el Colegio de Ocopa repres ntó para la América

Meridional
. de Qu rétaro para la América Septentrional. papel similar al d e I C OJegio
Eran esto coleaio
00 s d e mi· ·iones conventos a t'
tituciones "municipal "
d ,
u onomos, con sus propias cons.
- como se ec1a- mefd
d"
1
penor neral de la
d
.
os irectamente al su. .
r en por medio de sus represe t
d
.
corrusanos generales de la • uc E
n antes e América, los
pee tos de menor importancia va spana y del Perú; excepto en alguno as.
y aun sto por breve tiem
1
1 .
tu\·1cron. e:entos de la 1·uri dice·,
d l
. .
po, o co eg10s es100 e as Provmcias donde t '
e nutrieron principalmente con personal 1
.
cotan us sed~.
con una decidida vocación ~· .
1 vo untano, ya formado, que llegaba
, ionera. os que venían d E g neral la mayoría, aunque lo cole ·o no su .
e_ pana -por lo
llo:. y pcninsulare~ deb'a
gi
, •
fneron la nvahdades de crio1 n pasar un mtrumo de d"
1
pero mucho se quedaron en llas
. iez anos en a misiones,
institución, los col oios d nus· , o fcn los colegios, por toda su vida. orno
o
tones ueron considerado
1
tantes más puros de la vida 1. ligiosa
.
o •r pr,
Y muchos de sus s ·como
·
, encon los grandes evangelizador d l
.
mmoneros nvahzaron

o

s e a prunera época.~

En la rueva E paua
- ex1· tia
, la Provincia de San D'
.
una rama especial dentro d la O d d
. iego perteneciente a
De calzos. Como éstos habían "d r en e Sdan Francisco, la llamada de los
SI o encarga os d l
··
Y otra regiones del Extremo O nentc,
.
. e asparDllS1t 1ne de.. Filipinas
y el cammo
saha por Mé,üco fueron erigi d a· h f
.
ª a es Il1Js1ones pavcntos en la J~eva Esnaña cqnu o 11c ~s .ranc1scanos "descalzos , a}~no con:ie
s1n-1e n de refu!!i d
l
esp ras por la "na de la Ch" .,
,
º o urante
a. largas
llla que tema su base
ul
convento fue erigida rimero la
. .
en cap co. Con e tos
( 1599) d an Die"o d: 1' .· . Cu:od1a ( 1580) y después la Provincia
cisco de Pachuca. La ram~ ideo louno,'De tales ~nventos fue el de San Fran.
,
e s
esealz s no mul6 al
· • .
interes d l resto d la Orde
·
,
prmc1p10, 1
1
que representaban los cole i: p;r ;; nueva dmo~a1iclad de acción misionera
,ista quiz: del prcstiaio ,,,. , , ~ ed oplagan a F1de, pero más adelante en
.
o· , e ·1 o e ta e
ol gios l D
. .
1
ne esidad de adoptar la inst'tu "6
D d
•
esca 1.0s mt1cron la
gunas Provincias "d cálzas" td ClE n. - 1 e 1723 habían ido obteniendo al.
e pana a facultad de e · ·
1 ·
.
iones, aunqu no totalmente su·Je t os a los estatutos de Inoc
ngir ca· eg10s
XI de mtque e gobernaban los restantes col ·o .
.
enc10
por los
dida a toda la "D al .,
egi s, en 1725 di ha facultad fue extencez tanto de España como d A , .
de pués, en 1727 ' s concedió a la p fO\."Incia
. . d e an Dtego
e_ menea.
Dos años
que pudiese
cri-

' Sobre la organi1.aci6a de estos colegi

Draz, Los Colegios d1 Propagtinda F"d
Publicado antes en la fe\.'Ut;a
el t m.a.

véa•e

J{'

.

1 dO(UIJl~ntado ettud10 de Féux SAlz
H"ispa~oamlnM (Ma?rid, 1969; 179 p.).
a r.rpan1co. Es el meJOr que exi te 50brc

Missi:11:u'n

411

410

�gir uno de estos colegios de misiones, lo que efectivamente hizo en el convento de Pachuca; dicha erección fue confirmada por decreto de Propaganda Fide del 6 de julio de 1733, dándole por campo de apostolado los indios infieles de los "montes de Zimapán". El colegio quedaba, sin embargo,
sometido al ministro provincial de San Diego y con otras limitaciones que
restringieron su actividad misional. Confirmada su erección por real cédula
de 23 de abril de 1741, estableció efectivamente, o se hizo cargo de, algunas
misiones en la Sierra Gorda o Sierra Madre, al norte de Zimapán. En 1764
administraba todavía las de San José de Fuenclara (Xiliapan) y la de San
Juan Bautista de Pacula; en la primera se hallaba como ministro Fr. Juan
de Guadalupe Soriano, autor de una Doctrina Christiana en lengua pame y
lundador después de la misión de Bucareli en plena Sierra Gorda. s

En conjunto, la obra misional del Colegio de Pachuca fue má bien modesta durante los primeros cuatro decenios de su existencia; nunca alcanzó,
ciertamente, el éxito logrado por los misioneros de San Femando en las regiones adyacentes de la Sierra Gorda propiamente tal. Parece que esta falta
de resultados fue achacada por algunos al hecho de que el Colegio dependía de la Provincia de San Diego, que no lo dedicaba enteramente a tareas
misionales. Se buscó por este motivo su separación de la Provincia, lo que
fue logrado en 1771, quedando desde entonces el de Pachuca bajo los mismos estatutos por que se gobemaban los restantes colegios de misiones. Es
de notar que el primer guardián de este nuevo período independiente fue
Fr. Antonio de Jesús Sacedón -poco después nombrado primer obispo de
Nuevo León- y que el capítulo guardiana! en que fue elegido estuvo bajo
la presidencia de Fr. Rafael Verger, quien sería el segundo ocupante de la
mencionada diócesis y quien estableció su capitalidad en la ciudad de Mon• JACQUBS SousTELLE, La Famill11 otomi-pame du. Me.tique Centt"al (París, 1937)
concede mucha importancia a "Doctrina" del P. Soriano. Sobre la misión del Plá•
tano o Buca.reli hay noúcias en un interesante expediente de 1792-93 que pertenece
a la Colección Conway del Instituto Tecnológico de Monterrey. El P. Soriano aún
vivía en 1793, anciano y enfermo; la Provincia de San Diego consintió en mandar
uif ayudante al P. Soriano, quien recayó en su dolencia y hubo de ser relevado e.n
mano de 1796. En mayo de 1797 era ministro alli Fr. Tomás Portillo, quien había
venido de España para el Colegio de Pachuca en 1783 · en febrero de 1798 ya se
hallaba servida por un cura secular.
En cuanto a los decretos que be mencionado en el texto, pueden verse en Bu[larium . ..
Discalceatorum de Fr. Francisco de Madrid, t. III (Madrid, 1745). Los datos sobre
misiones de Pachuca en 1764 se encuentran en un expediente que se conserva en
AGN. California.,. vol 38, Iols. 224-80. Noticias sobre el origen del Colegio en FER·
NANDO ÜCAAANZA, Mtmoria.s de la Academia Me~i,ana de la Historia, X. 1951,

terr,ey. Un tercer hijo del Colegio de Pachuca, Fr. José M. de Jesús Belaunzaran, fue sexto obispo de Monterrey.
Sin duda ninguna, la actividad misional del Colegio de Pachuca aumentó
n~tablemen~e a raíz de su separación de la Provincia de San Diego. La fábnca material fue ampliada y mejorada gracias principalmente a las limosnas del rico minero don Pedro Romero de Terreros. E to permitió acrecentar el personal religioso, lo que se hizo con varias expediciones de misioneros
colectados en España. La prunera de que tengo noticia constaba de 36 religiosos Y salió de Cádiz para Veracruz en octubre de 1783 a bordo de las
f ragatas "San Pascual Bailón" y "Aurora Cantábrica". Habían
'
sido colectad~s por ~r. ~fatías de los Dolores Crespo y entre ellos figuraba Fr. Eusebio
VillareJo, Fr. Tomás Portillo, Fr. Antonio Ruiz, Fr. Manuel Gorjón,
Fr. Miguel Ferrando y otros cuyos nombres hallaremos en los documentos que irán en apéndice. En una segunda expedición, que vino al Colegio en 1789, aparecen -en un total de 16 sacerdotes y 3 hermanos legoslos nombres de Fr. Juan Bautista Castelló, Fr. José Peiró de Bonclia y Fr.
Francisco López, a los que también se menciona en el presente trabajo.•

d:

A todo esto, el establecimiento de la Comandancia general de las Provinc!as Inte~as h~b!a traído consigo una ola reformista en todos los aspectos,
sm ex~l_urr el misional. Su primer comandante, Teodoro de Croix, comenzó
por vmtar (1777-1778) Jas regiones orientales de su gobierno -entre las
que se contaba Coahuila- y debe haber juzgado que los misioneros de Jalisco debían abandonar aquellas misiones y reunir todos sus esfuerzos en Sonora. De hecho, en el otoño de 1781 entregaba las misiones de Coahnila
-incluidas las dos llamadas del Rio Grande- al renovado Colegio de Pachuca. No es inverosímil que el nombramiento del Guardián de Pachuca
para primer obispo de Nuevo León y las estrechas relaciones que los Condes de Regla (Romero de Terreros), grandes protectores de aquel Colegio
roantenían con el Caballero de Croix -como se llamaba a don Teodor~
hayan tenido que ver con la entrega de las misiones de Coahuila a los mi~~neros de Pachuca; pero esto no pasa, por mi parte, de ser pura especula~on. Lo que sabemos es que se hicieron cargo de aquellas misiones hacia
fmes del año 1-781. Su labor allí parece haber sido notable. En anticipación

• La documentaci6n correspondiente a estas expediciones se encuentra en AGI
Juzgado d, Arribadas&gt; leg. 166 (533). En el actual archivo de la Provincia del Sant~
E\'angclio, de México, fie conserva un grueso volumen con importantes documentos
sobre la actividad misional del Colegio de Pachuca.

372-376.

413

412

�de los testimonios que insertaremos más adelante vale la pena copiar el juicio
que tal labor mereció al virrey Revillagigedo en su famoso Infonne de 1793: 5

maulipas-- "se han costeado -dice- por su jetos particulares bienhechores
que proporcionan los mencionados religiosos del Colegio de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos correspondientes".

"Los del Colegio de Propaganda Pide de Pacht~ca --escribía- se entregaron de todas las misiones [de Pachuca] desde el año de 1781, con
real aprobaci6n de S. M. que solicitó el señor caballero de Croi:v:, siendo
Comandante general de Provincias Internas; y no hay duda que estos
religiosos han correspondido a las esperanzas bien fundadas de su. virtud
y celo, pues es notorio que han restablecido hasta lo posible el estado
decadente en que se hallaban las miswnes de la provincia de Coahuila;
pero resplandecerían más sus afanes apostólicos si lograsen la reditcción
de las numerosas parcialidades de apaches, lipanes, matagees y mezcaleros, que siempre se han resistido al catequismo '.Y al StLave dominio del
Rey, y que han ejecutado las mayores hostilidades en las Provincias Internas''.

De esta labor apostólica de los misioneros de Pachuca en Coahuila y uevo Santander -siempre dentro de los limites del obispado de Nuevo Leónse ocupan los infonnes que el lector puede hallar al final de este trabajo.
Son los síguientes:

Además de administrar estas antiguas m1S1ones de Coahuila, tenían fundadas los misioneros de Pachuca en noviembre de 1793, otra cuatro en el
Nuevo Santander, según veremos en el apénd:.ce documental n. V. Revillagigedo las considera entre las mejores de todo aquel territorio. Tres d~ ellas
habían sido establecidas bajo sus auspicios y respecto a la cuarta -Palnutos--acababa de ordenar su traslado a dicho lugar desde el primitivo que ocupaba junto a la villa de San Fernando. "Trasladada al mencionado sitio
de Palmitos -prosigue Revillagigedo O -la misión de Nuestra Señora del
Rosario, nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros porque poseen muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino
de Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales". Añade
también que, de las tres misiones nuevas, sólo la de an Vicente de Presas
del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda pues las de Nuestra Señora de los Angeles y de San José de Palmas -ambas en la sierra de Ta-

• Conde de Revillagigedo, "Informe wbre las misiones", n. 184 (reedición de José

Bravo Ugarte en "Colecci6a México Heroico", No. 50: México, Editorial Jus, 1966!.
Por lo que mira al estado de estas misiones antes ele la entrada de los misioneros de Pachuca el Diario y derrotero de Morfi, quien las visitó en l 777-1778
con el Caballero de' C{oix, no refleja una gran decadencia, aunque es cierto que las
misiones se hallaban llenas de problemas como los restantes establecimientos de la
región.
• Informe cit., Nos. 305-.306.

414

1) Informe sobre las misiones de Coahuila y :R..ío Grande pol' su Presidente Fr. José David al Obispo de Nuevo Santander (San Bernardo de Río
Grande, 3 de marzo de 1786) .

2) Estado de dichas misiones hasta 31 de diciembre de 1786 por el citado Fr. José David.
3) Carta del Colegio de Pachuca al Virrey, acompañando un estado -que
no se ha encontrado- de las mismas misiones, hecho por Fr. Mariano Bisuete, antiguo ministro de San Miguel de Aguayo (Pachuca, septiembre 23.
1787) .

4) Informe particular de la Misión de San Bernarclino de la Candela por
Fr. Tomás de la Portería al P. Guardián del Colegio de Pamuca (San Ber-

nardino de la Candela, octubre 19, 1789) .
5) Informe general al Virrey de todas las misiones del Colegio de Pachuca por su guardián Fr. Isidoro de Puertollano (Pachuca, noviembre 16,
1793).
Todos estos documentos fueron redactados con motivo de la investigación general sobre el estado de las misiones americanas, dispuesta por real
orden de 31 de enero de 1784. En 1a Nueva España comenzó a realizarse
en 1785, al principio con vistas particularmente a Jas misiones que habían
estado a cargo de los jesuitas, pero pronto fue extendiéndose a las misiones
en general reclamándose informes tanto de los superiores reJigiosos como el~
los obispos y autoridades civiles. Toda esta masa de información sirvió para redactar el gran Informe de Revillagigedo (México, dic:.embre 27, 1793) .7
Este informe es un documento notable, pero utilizado críticamente, a! igual
que cualquier otro documento histórico. Los redactores del Infonue toma' El original se encuentra en AGI. Indiferente, al principio del legajo 2735; hay
una copia en AGN. México, Hi.rloria, leg. 42. Fue publicado íntegramenle, aunque
no siempre con absoluta corrección, en el Diccionario de Historia )' Oeogncfla, t. V,
pp. 426-472. Bravo Ugarte, en la reedición citada ya en este trabajo, parece que se
limitó a transcribir el texto del Diccionario.

415

�ron de las distintas -y a veces divergentes-- relaciones llegadas a la Secretaria del Virreinato, lo que les pareció pertinente, y aun las complementaron con sus propios juicios. Por este motivo, se necesita una edición critica
del Informe, que nos dé, en primer lugar, su texto auténtico y en segundo
lugar ponga de manifiesto, a través del examen cuidadoso de las relaciones particulares, la fidelidad y criterio con que las últimas fueron aprovechadas. Desde luego, es f ác.il verificar que estas relaciones particulares
contienen muchos más datos de los recogidos en el Informe de Revillagigedo.
Los informes que se publican a continuación parecen sinceros y fidedignos; no son del tipo "edificante" y ponderativo que suele darse en esta clase
de documentos. Contienen gran abundancia y variedad de noticias que el
historiador avisado sabrá aprovechar. Puesto que mi principal objeto, en
esta ocasión, es dar a conocer tales documentos, me abstendré de alargarme
c:n comentarios. Quisiera, sin embargo llamar la atenci6n sobre el cultivo de la
caña y del algodón en las misiones del Río Grande, lo mismo que sobre el
manejo independiente que los indios tenían de sus bienes. Por otra parte,
el informe de Fr. José David ( 1786) sobre las misiones del Rfo Grande puede complementar lo escrito por Robcrt S. Weddle en su excelente libro San
]ua11 Bautista, Gateway to TBxas (Austin and London, University of Te.x.as
Press, 1968), qU:en parece que no conoció testimonio alguno acerca de di-

chas misiones entre 1772 y 1790.

I
ESTADO ACTUAL DE LAS MISIONES DE LA PROVINCIA DE
COAHUILA Y R10 GRANDE DE LA USMA JURISDICCióN.
~O DE 1786
Mcs1ÓN DE

SAN

MmuEL DE AouAYO

LA FUNDARON LOS Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de
Jalisco, como medio cuarto de legua distante de la Villa de Santiago de Monclova, capital de esta jurisdicción, nunbo al Occidente, no se sabe en qué
uño por no haber instrumento alguno ni en el archivo de dicha l\-{.is.i.60
ni en el del Gobierno, pero pudo ser a fines del siglo pasado.1 El año 1781
en el mes de octubre, por orden del Señor D. Teodoro de Croix, entonces
1 Erigida en abril de 1675 bajo el nombre de "San Miguel de Luna", por el alcalde mayor de Coahuila, don Antonio Balcárcel Rivadeneira y Sotomayor, quien

416

=::ante General d~ estas Provincias, se entregó a los Religiosos Des-

e.

.P.S. Francisco del Apostólico Colegio del Real y Minas de la

dad ed

Se compone d e d os barnos,
.
eliuprimer e dPachuca.
. di
contiguo el uno al otro·
0
e m os que
d A
. Uam.an de 1a Misºó
: n con el título de San Mirucl•
e guayo. Este Bamo se compone de 46 familias de ,
º
descendientes de los indios llamados C 1
'
estas sólo do son
fundó dich Mº .6 . 1
o orados, que fueron con los que se
isi
n,
os
restantes
son
negro
.
tas N . ,
, ,
s, CO}Otes
y mulatos, y otras cas.
o se con que titulo se han agregado a vivir en ella ,
se denominan hijos de la Misión El n,
d
' s1 que todos
cho Barrio
1 • .
.
umero e personas que compone di. . d es e sigweute: Casados 47; niñas de todas edades hasta 20 años
47 , VIU as 6.
,

ª

El Segundo Barrio nomin a do p uebl o d e Ntro. Padre San Francisco de la
~ueva Tlaxcala se compone de varios tlaxcaltccos, los que pasaron a estas
tierra~ desde el Pueblo que hoy existe en la Villa de el Saltillo baj 1 d
vocación de
- oD .aMa a-, dSan Esteban de Tlaxcala, por orden del Yllmo • Senor
n el F
u
eman ez de - Santa eruz, ob·ispo de Guadalajara, y aprobación del
Excm
.
. o. e Yllmo. Senor D. Fr. Payo de Rivera, Arzobi po de México Vmtermo
- a ¡os I nd10s
. nuevamente convertidos a Ycultivar
irrey
. ' con el. fin
. d_e ensenar
las tierras y Vlv1r vida sociable. Catorce fueron las familias d ti
1
que hi ·
•
e axca tecos
c1eron asiento en esta Misión, las que han multiplicado de tal
~h
.
~~
años
se -~um.eran 104 matrimonios, niños de todas edades hasta veinte
' runas de todas edades hasta veinte años 119 viudas 10, V!U
. d OS 3•

170

pocos meses antes había fundado en 1
,
•
Guadalupe de Nueva Extremadu
(A as cercanRtas la ciudad de Nuestra Señora de
ra
LES!UO
OBLE.S Coah ·¡
T
O
r;o/onial pp 243-46) p
'
Ut
Y exas en la época
'
•
·
arece que antes había 51'd
• •d
patrocinio de San Francisco para lo . di
lax º. ya eng¡ a otra misi6n bajo el
s m os t caltecas (Obr
·,
27
Toma.ron parte en estas fundacio
.
a c1 ·• pp.
1-72).
San Buenaventur:1 y Fr. Manuel~~ !\Juan ;e Lanos y sus compañeros Fr. Dionisia de
levantó J·unt
ll
. . e
nu. ara proteger a los nuevos establecimientos
o a e os un presidio asimimi b · 1 d
.
•
Francisco de Coahuila' . º6 '
o ~Jo a a vocac16n de San Francisco. "San
.
SJrvt
con frecueocta para designar a las d
..
sus pnmeros - . ánd
os 1DJS1ones, en
,,
h
an~s • cu . 0 empezó a usarse la denominaci6n de "San Miguel de A .
yo no e podido averiguarlo, pero sucedia
1723 ' s1. bien
. conJuntamente
.
gua
la de "San F
.
d
.
ya en
con
rancisco e Tla.'Xtala' (ALEss10 RoBt,Es 0
5.41
como veremos, prevaleció "San '.Mi el de A
,, ' • c.,.
-42) • Más adelante,
Toda,
1777 1
gu
guayo para des.1gnar a ambas misiones
via en
, e PADRE Mou1 (Diario d
·
habla del "pueblo de Tlax la"
d la ~. mote;º• p. 8~'. ed. Del Hoyo-McLean)
Aguayo.
ca
Y e
.rancher1a o II1ls16n" de San Miguel de

417

�española y en ella
l 1
Todos estos como los llamados indios, hablan . a. engua
2
se les administra los acramentos y Palabra Divina.
como a dije, entregaron, con las
El año de 1781, en el mes d~ _octubtcole ·o ~e Pachuca de Misioneros
otras de esta Provincia esta M1s1ón a
...1~:-:~tr ClO., o espiritual un solo
con ru ~~= ª
Descalzos y desde este ~o corre
d d l Señor Dn. Teodoro de Croix,
•.
' 1 d Misionero por ar en e
rehg10so con titu o e
'de estas Provincias, y nombramiento de sus
Comandante que entonces e~a
r . como los demás repartidos en las
prelados. El zelo con que ast este .r~ igi~so
me toca a mí decirlo; V.S.
. . s desempeñan su mmisteno, no .
otras M JS1onc
se podrá informar de quien tuviere por converuente.
.
l .edad de nuestro Católico Monarca
El Sínodo, que por vía de l~~sna ~ pt tas Misiones es de cuatrocientos
se ha dignado conceder al Mimstro l e des . . tran en las Reales Cajas de
al
los que se e a mm1s
cincuenta peso anu es,
,
d é
I el gasto d e cera, o blata y reparo de ornaS Luis Potosi: y e stos sa e
l di .
En el tiempo que esta
'
. tes al CU to VU\O.
,
mentas, y demás pertenec1en
h
dado los más que la f ábnca
Misión lleva de fundada no consta que ayaalnb
un amito. Así lo formal
, 1 ·
J 5 tlaxcal tecas una
a Y
ch
material de la '.g es1a, y ~
dr :nu deteriorado, pero con su mu a
como lo material lo hallo este b~a e, eny lo material de dicha fábrica, que
solicitud lo ha adornado muy talen a t
en la composición y compra de
lo forro • esto es,
.
es muy capaz como en
'
t"
ara el Altar Mayor, sm graalgunos ornamentos un retablo de. !eTc iv~!odo misas y varias limosnas
var a los indios, pues todo ha sali o e su
,
ue
agenció
en
tierra
fuera.
.
q
· de san figuel ce•
.
61 5• la Misión o bamo
No pagan obenc16n alguna, s o i
1 d la Purilicaci6n de tra.
d l año que son a e
}ebra tres fiestas en el curso e Se.:,
d Guadalupe y la del Patrón San
. '6 d
uestra nora e
.
Señora, la Apana n e
.
,
fri'ol y en todo rigor importan qumcc
Miguel, la que pagan en trigo, maIZ ~eco!. e a aber la de antiago Após. p dre
Francisco su paga en
pesos Otras tres celebran los tlaxcal
.
d l
Ntro a
an
,
tol. Ntra. Señora de Gua a _up ~
.
las tres antecedentes como se
.
del ml.Sillo importe que
los mismos efecuvos, y.
uien dé razón, yo me persuado ser por
han introducido estas fiestas no hay q nas rimicias de maíz, que llegan a
devoción de unos y de otros. Dan algu
p
.
1os inf0 nnes que incluimOll
.
e nos proporcionan
1
Compárense esta. CJÚ"aJ con as qu s Coahuila :Y Texas, pp. 265.75, disp~t.a la
en el presente trabaJo. AL~s_s10 Roa~ , Fernández de Santa Cruz a Coahuila en
exactitud del relato de la vwta del _obl.S~ d
{ot~ Padilla que atribuye la formael .testimoruo
e indios
~
·
d e\ e·•
t
1675-76, pero parece acepar
.
de lo
tlaxcaltecas a gestiones
i
lizaci6n del presidio Y el cstablecllil.lCnto
tado obispo.
i

418

dos cargas; de trigo como carga y media, y frixol como una fanega; voluntariamente las ponen en la iglesia sin saber quiénes ni cuánto de cada uno.
En esta Misión hay una Cofradía la que fundó en 1682, en su General
Visita' el Yllmo. Señor D. Juan Santiago León Garav:to, bajo algunas Constituciones, como el que paga en 20 reales por su asiento o entrada, que confesasen y comulgasen, e hicieren la fiesta de la Purísima Concepción, bajo
cuyo título se erigió; que el siguiente día se cantase misa y vigilia por los
cofrades difuntos, y en falleciniento de cada uno se dijere una misa por su
alma. Por dicha fiesta y aniversario dan la limosna de seis pesos en reales
por las dos funciones.
Esta Cofradía la fundó dicho Señor Illmo, con el fin de que hicieren su
Capilla y contiguo a ella un Hospital con sus piezas separadas en donde
se curasen los enfermos de uno y otro sexo de la Misión. Para este efecto
dejó dlcho Señor Yllmo. 35 cabezas de ganado mayor y algunas mantas con
las que se cubriesen los enfermos; todo consta de las Constituciones de dicha Cofradía. En los fines del año de 1781, en que tomó la po e ión el
actual Padre Misionero, nada existía, no se sabe si por descuido de lo indios o robos de los bárbaros. El único fondo que en el día tiene es una
viruta, de la cual anualmente se fabrican tres o cuatro atTobas de vino, y
una o dos de aguardiente cuyo producto percibe el mayordomo, quien
da sus cuentas anualmente cuando se hace la elección ante el Señor Cura
de Coahuila, el que con u Notario las reconoce, sin tener en ello inteligencia
ni ingreso algimo el Minisu·o y sólo tiene voto en la elección de mayordomo.
Sólo tenía en dinero el año pasado de 84 cuatrocientos cincuenta pesos, con
los que el actual Padre Ministro en el mismo año fabricó la capilla y enfermería (que no se habría fabricado después de más de cien años de fundada dicha cofradía) como se ordena en las Con tituciones, y estaba ya
mandado por la é¾:,"Tada Mitra .
El método que han observado en lo perteneciente al gobierno político,
desde que se fundó la Misión hasta de pocos años a esta parte, era el irse
alternando en el gobierno con los tlaxcalteco , de manera que en un año
era el Gobernador de la Misión y el Alcalde de Tla"Xcala, y otro al contrario.
Esto se observaba así por una Real Orden que habían impetrado los tia.·caltecos cuando entraron a poblar estas tierras. De pocos año a esta parte
• A esta visita del obispo Garavito dedica Ar.Ess10 Ro»LES el cap. XVIII de su
obra citada (pp. 277-87) valiéndose de importante documentación.
o conoció, .sin
embargo, la Relación oficial del propio obispo, que posee todavía, en dos volúmenes,
el archivo arzobispal de Guadalajara. Lo relativo a Coahuila se encuentra en vol.
segundo.

419

�.

ert
ue los indios hacen su cabildo Y
e su e q
.
d
,.
q , virtud lo hayan ejecuta o as1,
los tlaxcaltecos el suyo; no consta en ue
1 p . . I haya así
uede resumirse que algún Señor Gobernador de a ro~~1a ,o
P.
p
•t
algunas quioleras que entre ellos se onginanan. El Sr.
dispuesto para evr ar
.
h
!!ÚJl
. .
nf a las elecoones las que se acen se.,,
Gobernador de la Provmc1a co mn_
, e~ las instrucciones que
y segun
' y nf'
. , de s
disp onen las Leyes Generales del Remo,
. . 1 d en la co mnac1on
su
dicho Señor Gobernador de la Provmcia es a
·t . , Municipal
.
no consta que tengan alguna otra constl uc1on
oficios, gob1ernan :
para su gobierno.
al
.
común ni en particular,
Ni uno ni otro Barrio tiene fondo guno, m en ~
1
edi, en su
.
as ue el Rey nuestro senor es conc o
más que las tierras Y agu q
. .
tlax ltecos
las que tiefundaci6n las que están repartidas entre md10s y
ca
' y
'
. .t
y en ellas hacen sus labores, pero con esta
nen cuatro leguas en c1rcw o.
,. l
.
ue
diferencia, que los tlaxcaltecos tienen repartidas ~r f = d as tie~rasti 0
les pertenecen en las que cultiva cada uno por s1, co
al o ma \
frixoles y alg~dón cuyos frutos regularmente son de poco v ulor. por o e. lares de sus casas c tivan SUS vil
oblado de las tierras; y algunos en os so
armente
~.
ch
algun' vino aunque poco y algunas frutas. Regul
rutas y cose an
,
'
son buenos trabajadores los tlaxcaltecos.
d . d. d la Misión viven en el dBarrio de
,
No así los que con títulos e m. 10s de
·d d y aunque e comun
an Miguel que estos tienen las tierras e comuru a
, f .. l
tr·go
.
'
el
dazo que cultiva, cosecha ma1z, nJo y i ,
siembra cada unoti:d poi;e su mucha desidia y flojera. Ellos por sí mismo
pero en corta can
siembran, cosechan y venden sus frutos.
11
L mismo en los agregados que,
No se cuenta costumbre buena en e os, y o
. . d 1 Mi . ,
. .endo en la compañía de los indios, se llaman h1J0S e a
ion.
por estar vivi
b •
· go y lascivia
·gualmente
son
dados
a
los
vicios
de
la
em
naguez,
JUe
,
d'
T odos 1
•
la
tanta que aun estan o
a lo que se agrega su innata flojedad,
que es
. ' decli en al
sobre ellos sus gobernadores y alcaldes, no pueden consegurr se
qu
.
.
. , d las sembradas y aguas competentes para su
cultivo de sus terras, temen o.
ra dos al~udes de maíz es muy trabajaregadío, de suerte que el que si.erob
, . b es una fanega. esto
d
lo mismo en el trigo, pues el que mas s1em ra
,
or, y
l 11
cosechar porque así como está en -el campo lo
muy rara vez o egan a
'
d C ahuila de lo que se
alb ata vendiéndolo a alguno de los vecinos e o
,
b
:
e~ue aún acabadas de levantar las cosechas, ~e pongan a hacer bar ac~s de maguey para comer, por no tener con que mantenerse.

se han separado los gobiernos,

d

J;

MISIÓN DE

UESTRA SEÑORA OE LA VICTORIA
DE NADADORES

E tá situada esta Misión como siete leguas rumbo al Occidente de la
Villa de Monclova o Coahuila. Se fundó poco más o menos que la antecedente con tres naciones de indios llamados gavilanes, tedocodamos y colorados. Por haberles enviado algunos indios tlaxcaltecos que los instruyeren
en el cultivo de las tierras, fue tal su inquietud que intentaron quitar la vida
a dichos tlaxcaltecos, y lo hubieran ejecutado si éstos no se hubieran puesto
en salvo. A poco tiempo de este atentado huyeron al monte, que visto por los
tlaxcaltecos que eran pocas familias, poblaron la füión. Los que han multiplicado tanto que hoy se numeran 70 los matr:monio .
iños de todas
edades hasta 20 años, 77. Niñas d las mismas edades 77. Un viudo }' diez
viudas. Con el discurso del tiempo se hao ido agregando otras castas de
gentes como son otomíes, jauromarcs y mulatos, de suerte que en el día
apenas se hallará una de las dichas familias que se componga de puros
tlaxcaltecos. Todos hablan el castellano en el que se les administra. 4

En el mismo mes y año que la antecedente misión se entregó por orden
del Señor Caballero de la Croix al referido Colegio, y de.sde entonces corre
con su administración espiritual un sacerdote del mismo Colegio con el mismo titulo y nombramiento que el antecedente; goza del mismo Sínodo, el
que se le administra en las Reales Cajas de San Luis de Potosí, y del que
saca dicho Ministro la cera y oblata para el Santo Sacrificio de la Misa;
no se pagan obenciones, sólo celebran tres fiestas que son la de la Patrona
uestra Señora de la Victoria, la de Santiago Apóstol y Santa Rosa de
Lima, y por todas ellas pagan el valor de doce a catorce pesos en los efectos
de pollos, maíz, trigo y frixol, y en los mismos efectos dan de limosna como
otros doce pesos para el Sermón del Entierro de Cristo en el Viernes Santo
por la tarde. Suelen ofrecer algunas primicias de los frutos que cosecha,
pero en tan corta cantidad que los ponen en la iglesia en platos regulares.
' Había sido fundada por los padres Fr. Francisco Peñasco y Fr. Juan Barrero a
unas cuarenta leguas al noroeste de Coahuila, con el título de S:inta Rosa. Ante
la hostilidad de los indios vecinos fue necesario mudarle a un lugar más cerca de la
capital de la Provincia, donde tampoco pudo subsistir, ~iendo trasladada finalmente,
hacia 1688 al lugar actual. En 1732 fue erigido, pegado a e!ta mísi6n, el pueblo
de ' 'ucstra Señora de la Victoria de Casa Fuerte", con indios tlaxcaltecas traidos de
la misión de San Francisco de Tlaxcala, junto a Monclova. Véase el acta de fundaci6n y otros datos en ALEss10 ROBLES, Coahuila y Ttxa.s, pp. 532-35. E tá
claro que el nuevo pueblo y su titular llegaron a prevalecer, como sucedió en otros
casos semejantes; pero en la Relación enviada en 1746 al primer Revillagigedo se
habl.a todavía de la "Misión de Santa Rosa de Nadadores'.

421
420

�El actual Ministro está concluyendo ya una buena igle:i~ aunque de adobe,
es la que halló era una pequeña capilla. Está proveida de buenos ornapu
mentos para el culto d'1,,;n
,.. 0 . El gasto en ésta es el, indispensable
..de cera
y oblata para el Santo Sacrificio, lo que sale del Smodo del Munstro.
No hay cofradía alguna, sólo una Junta o Hermandad de Nuestra Seño::
de la Victoria, su Patrona; ellos de su motivo la han ~und~do por la gr
devoción que tienen de esta Soberana Reina, para quien s:.~brao de cod
,
trigo de común lo cosechan corriendo con su
munidad un poco e matz Y
•
..
,
·
dan cuenta
producto sin intervención del Padre M1s1onero, y asi a ninguno
de ellos, de los que sacan la cera para sus fiestas y dan alguna cosa para
ayuda de la material fábrica de la iglesia.
No tienen fondo alguno más que las tie1Tas y aguas que les d'.o el Rey
nuestro señor, las que anualmente reparte el gobernador y CabJdo e~tre
todos para la siembra de maíz, trigo y frixol: cada uno levanta por ~1 su
la .-vnende donde y como le parece. En lo que toca al g?b1erno
ch
cose a, Y -·•·
Al ald
m', disponen
lítico todos los años nombran su Gobernador Y c e sei:,-n
po
'
·
nr·rma en sus oficios el Señor Gobernador de fa, Prolas Leyes, a quienes co 1
.
.
vmc1a, por cuyas Instrucciones y Leyes Generales se gobiernan, sin tener
otras municipales.

ro;;·

Todos generalmente son aplicados a la labranza, por lo qu sjembr;
, fr1·xol y chile y de tres años a esta parte se van de ican o
maiz,
•
•
·
l
f b ·
l Si;mbra de la caña vulgarmente llamada de Castilla, de a que a n~an
a a
.
ah
' su mucha aplicasu dulce que, aunque es poco por empezar
ora, se~
fición, podrán con el tiempo cultivar mu~_ª, por tener uerras y aguas su
cientes para ello: lo cual será de mucho uul.

.
ch o tr1ao,

MxsroNES

DE

Río GRANDE, DuLCE Nm,1BRE

DE

JEsÚs

DE

PEYOTES

Esta Misión está situada en los confines de la Provi~cia de Coa~uil.a,
ta leguas de la Villa de Monclova, cap.tal de esta Jur1sc~m~ó unas cuadelrenRío Grande Es la más antigua de las Misiones de Río Grand1cc1 n y once
·
' d b"li d
de er~ la más pobre, la má-s decaída, la menos poblada, y la ma~ ~ i_ t~ a
d; iuerzas, comparada con las otraS que están situadas en esta Junsdicc16n
de Río Grande.
- de 1688 los Religiosos de la Santa Provincia de J~La f und aron el ano
.,
e el d1a
.
dios
llamados sixames cuya poblac1on se compone n
' los m
liseo rnn
'
h
• s'
'
.
.
. . d
19 muchachos de todas edades asta 18 ano
de 14 matr.unomos, seis v1u os,
1
T d en
9 niñas de todas edades hasta doce, una viuda y dos so teros.
o os
-

tienden y hablan con perfección el idioma castellano, aunque entre sí usan
del suyo propio.
En el mes de nov:embre de 1781 que llegamos a esta tierra los Misioneros
del Colegio de Pachuca se hallaba esta Misión sin Ministro alguno, y el
Padre de la Misión ele Vizarrón corría con su administración. La causa era
el haber fallecido el Ministro de ella y así estuvo hasta el año de 84 en el
mes de agosto, que envió el Colegio religioso para su administración. Viendo
el Señor Don Juan de Ugalde, Gobernador que era de esta Provincia, la decadencia de esta Mi ión, y que podía consistir en la falta de ministro, varias veces me suplicó le pidiese al Reverendo Padre Guardián, como por su
instancia lo hice, pero por falta de religioso no pudo llegar hasta dicho mes
de agosto del 84. No ha podido lograr el Sínodo, no sé el porqué, sí que
siempre le ha franqueado desde su fundación la piedad de nuestro Católico
Monarca; tengo representado sobre ello por medio del señor D. Pedro Quirós
a ese Superior Gobierno, pero no he tenido respuesta, por lo que dicho
Padre Mini tro en cerca de año y medio que está en la Misi6n son innumerables los trabajos que ha padecido por faltarte este socorro, y no administrándole dicha limosna será imposible permanecer en dicha Misión, y
tendrá que volverse al Colegio, de que se seguirá indefectiblemente su total
ruina en lo e piritual y material: y lo mismo en lo e piritual de la Villita
de Gigedo que administra de ruego y encargo, pues es dificultoso que el
Padre Ministro de V.izarrón pueda correr con la administración espiritual
y temporal de las dos misiones y lo espiritual de la villita.

Por cuenta de dicho Ministro del Colegio de Pachuca corre la administración de esta Misión con el título y nombramiento que los antecedentes.
f:ste los instruye en los dogmas de nuestra Santa Fe, les administra los
Santos Sacramentos, y as-:Ste todos los días por mañana y tarde a la explicación y rezo de la Doctrina, a que asisten todas las indias e indios, por la
mañana al rayar el sol, antes de salir a su trabajo, y por la tarde después
de haber venido de él. El presente Ministro no está instruído en el idioma
de los indios, y no lo necesita respecto a que ( como llevo dicho) todos hablan y entienden periectamente el castellano. No goza al presente de Sínodo
alguno, ni percibe obenc-:ón ni derechos, y sólo se mantiene con bastante
penuria y escasez de la limosna de algunas misas que le remiten del Colegio, y de lo que le acorren algunos compañeros. La 3glesia está con la
suficiente decencia, y ninguno otro gasto se hace en ella que el indispensable
para la celebración de la misa, rezar el Rosario, y ornamentos, que todo
sale del común, pues no hay cofraclía ni hermandad alguna.
El gobierno de estos indios consiste en la subordinaci6n, y (sic) todos

423
422

�.
ellos mismos eligen cada un año según disponen las leyes
tienen a uno que
d R ·¿ r los que son confümados en sus
con el título de Alcalde y otro e egi o '
.
J . : . de este
w
án d Río Grande Juntamente USuCl&lt;l
empleos por el Senor ap1t
~
tatu~ alguno municipal sino por
Territorio, sin que sean go~erna o~ p;:n:: ni ramo que el trabajo de los
las Leyes Generales. No tiene ro.
. gu.1
•embra de maíz [rLxol, chile y
•
• ..i:
s reduce a una sin ar st
'
mismos mu.ios, que e
.
t para su sustento por mano
d'
les distribuye semananamen e
algo on, que. 6:
. mplea el sobrante en su vestido y demás necedel Padre Mmonero, qwen e
,
sario, llevando de todo cuenta y razon.

e .

. di en nada 5e diferencian de las de los haLas costumbres d e estos m os
in
.
tierras· son or su naturaleza floxos, perezosos y ~ -

bitan tes de estas
·
P
. .d d
ltronería sin que les sirva de
lin d 5 al trabajo amigos de la oc10s1 a Y Pº
,
di
c a o
'
.dad que llevan con gusto por no re estímulo su des?udez u otra neces1 lo~ indios más dóciles de estas Misiones
mirla con traba]º· No obstante,. sonl
b. me y no los de1·e de la mano
,
d
t ·endo qmen os go ie
de Río Gran e, Y_ eru
. S n oco cuidadosos de sus cosas, por lo
trabajan sin especial repugnancia. o p
.d d
. gil .
que soy de sentir nada se les puede fiar a su cw a o y V1 anc1a.

'b dichos de maíz frixol, chile Y
Los frutos que se cosechan son los arn a
l
, - d Castilla.
,
. .
tual 1 ha hecho sembrar a guna cana e
,
algodón, y el Mm1stro ac .
os
tinuada sea de mucha utilidad
r lo que se espera que, con
'
fal
se da h erroosa, po
tirnaci6n regularmente por . ta
a la Misión. Los frutos son de poca es
de poblaciones que la consuman.
.
famili ni cultiva cada uno el terriLas tierras no e tán rcp~tidas por
1 as,J ti •a de la fisión detcnni.
.
ede smo aquel que a us o
l
tono que qlllere o ~u
, d d
, así a laborearlo como a regar o,
. )
ncurnendo to os e comun
. '6
nada ( sic ' co
.
d l bor son comunes a la Mtst n
l
echarlo
Los
mstrurnentos
e
a
N
guardar o y cos
. d I
oducen los efectos que se cosechan. o
ue se habilita de ellos e o que pr
qt'
dicho pueblo más ramo de industria que su labor.
.ene
de esta Misión es deplorable, aunque no tanto. como
El estado actual .
e ella el actual Ministro. Consiste su población en
cuando tomó posesión &lt;l
•ieJ·a en donde se encierran las
. 1
ch acueros una ga1era v
.
once Jaca es o
~ . '
_
donde \·i e el Padre Mimslro, Y
senn·11 as, dos cuarhtos bien pequenos en
una regular iglesia.
.
las familias arr:ba mencionada . El
En los once chamacuer~s ~ab1~~ l 27 de ao-osto de 84 y desde entonces
actual Ministro tom6 posesión de e a e f ezada: a todos los indios e indias,
h.asta el presente se han dado os veces r .d
un todo todas las muje,
d
·lio Se han vesti o en
que carecian e este amo .
. de
. se han tomado quince hachas,
res que estaban en el sumo grado de m cenc1a,

quince azadones, dos arretas y se han aperado los demás instrumentos ( en
un todo) de labor, por cuya total falta estaban imposibilitados de trabajar
sus tierras. Se ha tomado una manada de 25 bestias y se han pagado más
dosciento.s pesos que se debían; todo esto, con algunas yuntas de bueyes y
algunos otros socorros que se han dado a algunos indios en particular que
se hallaban más necesitados, ha salido de la labor hecha en estos dos años.

Es constante ha estado esta Misión poderosa en todo género de bienes;
ignoro de qué resultó su decadencia ( al último de referir el Estado de todas
las Misiones diré mi parecer) aunque de su total ruina no hay que buscar
más causa que la falta de ministro, que ha tenido por algunos años, La razón viene a los ojos: si en año y medio que ha que se le volvió a poner
Ministro se le ha aviado con lo que Jlevo dictado en el párrafo antecedente,
que hará si se le vuelve a poner para siempre? Sin duda volverá a: u antiguo esplendor, y máxime si se hace aplicar a los :indios a la cría de ganados
como tiene determinado el actual Ministro, por ser la tierra muy a propósito
para este efecto, sin embargo de estar situada dicha Misión en un paraje
en donde hacen mucho daño los indios enemigos.
Las hostilidades obligaron a los indios de esta Misión a buscar algún
patrocinio. Siendo gobernador de la Provincia D. Pedro Rábago Terán, solicitaron un destacamento de soldados, el que no se les conccdí6; pero para
no dejarles sin consuelo se arbitró fundar como un cuarto de legua de la
M.isi6n, en sus mismas tierras, una villa de españoles que sirvieran de abrigo
de los indios y juntamente les instruyeron en los oficios más necesarios. Todo se verific6, menos esta instrucción, aquel amparo y calidad que prescribi6 el Sr. Virrey habían de tener los nuevos pobladores. Los mulatos,
coyotes e indios fugitivos de otras partes fueron los pobladores y españoles
que se alistaron para instruir a los indios y poblar en sus tierras. ¿ Qué podía
de aquí resultar? Lo que enseña la experiencia, los continuos juegos, hurtos, el público ocio, la ninguna aplicación al trabajo, y el echar a perder
con el mal ejemplo a los indio .

La administración de los vecinos de esta villa está a cargo y encargo del
Padre Ministro de dicha Misión del Dulce Nombre. Consiste dicha villa llamada San Pedro de Gixedo en 33 matrimonios, 3 viudos y 7 viudas, 7 libres,
28 mozos como de 18 a 24 años, 51 párvulos y 42 párvulas.
o tiene iglesia
y sirve a sus moradores la de la Misión. Nada recibe el Ministro por la administración, s6lo sí las primicias que voluntariamente ofrecen, que se reduce a
una poca de fruta verde, y unas siete u ocho fanegas de maíz anuales, que emplea el Ministro en cera para la iglesia, que es lo único con que concurren dichos vecino~. No tiene ramo de industria alguna y sólo \-iven de
425

424

�sus labores y alguna cria de ganados, que todo es muy poco por su_ muta
,
, .
en gran miseria pero contentos. En esta villa ay
holgazanena, y as1 :~ven
.
itán de Río Grande, quien le da
un teniente de Justicia subordinado al Cap
M' .6
1 mismos que en 1a
1s1 n,
d
el título. Los frutos que en ellas se an son os
d' d al
'd d los que regularmente suelen tener ven 1 os
aunque en menor can ti a ,
tiempo de la cosecha.
MISIÓN DE

s.

BERNARDO DE

Río

GRANDE

La fundaron los RR.PP. Apostólicos del Colegio de la Sanhta Creluz ~e
· l
cargo estuvo asta
ano
Querétaro a principios del presente S1g_ º. a cuyo
de N p San Fran1771 ó 72 s que le entregaron a los Religiosos Observantes d 1 ~ C man
. . d e Jaliseo, Y ,stos por orden e, . enor o. d cisco de la San ta Provmc1a
eodoro
Croix la entregaron al Apostolico Colegio e
d ante GeneraI D . T
h
l
d noDescalzos de .P.S. Francisco de la ciudad de Pa_ , uca en e mes e
viembre de 1781. Se fundó con los indios que v1V1an a estos alrededores
d Rí Grande, aunque de éstos no ha quedado alguno, y los que ho~ hae o
U
. di llamados borrados que en varias ocasiones traJeron
b' tan en e a son m os
•
d
l~s Padres de Querétaro de la costa, y muchos de e~os se acuerdan e cuand los bautizaron. Está situada esta Misión como cincuenta leguas de Monol .
b al Oriente inmediata al Presidio de Río Grande, Y c?mo una
c o,a rum o
'
d 31
.
. 16 viudos 10
matnmoruos,
'
d di h Rí Su población consiste e
legua e c O 0 ·
_
, rulos como de 2 a 11
. d
25 . , ·enes como de 12 a 22 -anos, ca torce pal'\J
\'l~ as,
dJO• ll d 13 a 18 años. Todos entienden el idioma castellano,
anos y 5 once as e
le dministra
aunque algunos viejos lo hablan_ mazorralme?te, y en este se s a
los Santos Sacramentos. Entre s1 hablan nat1va lengua.

s·

istra .6 espiritual y temporal dos sacerdotes misioCorren con l a admin
c1 n
.
l de
neros del Colegio de Pachuca, el uno con título y nom~ranuento ~u~:iad
los RR.PP. de las antecedentes mi iones, y el otro enviad? !'°r
o
de dicho Colegio a petición mía para el más exacto cumphrmento de una y
. . , el que llegó aquí el 28 de agosto del 84. Procura uno de
otra obl1gac1on,
. d"
· dias y con
.
. temprano a que asisten todos los m ios e in
'
ell os d eor IDlSa
'
.
C . .
d donde sacluída asisten al rezo y explicación de la Doctnna nstiana, e
,
. . 1 mismo se hace a la tarde al poner el sol Concluido
len para su trab ªJº· 0
·.,
la de San Juan
tre
fue en 1772. Sobre los orígenes de esta mwon y
ga
d ,
ta en apartado siguiente--- puede verse lo que
·a1m
B ti t --de la que se ara cuen
au. s a
.
Crónica de lor Colegios de Propagando Pide, espec1 ente
escnbe Esp1:-;osA en su
.
tas
,m,e
puse
a
su moJUDta con 1as no
.. 27 del librO ,,..,;nto
en los capítulos 20 al
-,-- '
•
•
Hirto
1964).
derna reedici6n (Washington, Academy of A.menean Fra.nC1JCan
ry,
•

La en

426

este acto se queda dicho ministro en la iglesia con los mnos y runas enseñándoles la Doctrina hasta el toque de las oraciones que acaban cantando
el Alabado, y se recogen a sus casas. Dos sacerdotes del mismo Colegio
se hallan en la Misión de San Juan, quieren seguir el mismo método.

El uno de estos ministros habla y entiende alguna cosa del idioma de los
indios, aunque no con perfección por el poco tiempo que hace que se halla
en esta Misión, pero se espera que se perfeccione en él si prosigue en ésta,
aunque no es necesario respecto a que, como tengo dicho, entienden bien
el castellano. Sólo se paga un Sínodo en las Reales Cajas de San Luis de
Potosí. o hay obvención alguna. La iglesia es de ruin fábrica de adobe,
piedras y lodo, decentemente adornada y proveída de ornamentos de todos
colores, albas, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vinageras todo de plata.
No tiene otro gasto que el preciso y necesario de celebrar la Santa Misa,
rezar el Rosario, fiesta del Patrón, Monumento en Semana Santa y ornamentos que todo el gasto sale del común. No hay cofradía ni hermandad.
El gobierno es el mismo que el de la antecedente M:sión. El día de Año
uevo eligen su Alcalde y Regidor como se ordena en la Ley 15, toro. 2
de la Nueva Recopilaci6n, lit. de Reducciones; a quienes confirma en sus
empleos el Señor Capitán de Río Grande, como justicia que es de este territorio.

En esta Misión no hay más fondo que el trabajo de los indios, que consiste en una buena siembra de maíz, frixol, algodón y chile, y de tres años a
esta parte caña dulce de la que en estos dos años ha salido buen piloncillo,
y lo necesario para eJ gasto de la Misión, que no es corto: en otro tiempo
costaba el dinero el proveerla de este género. Todos los domingos, con la
asistencia del Padre Misionero y Alcalde, se les reparte el suficiente y aun
sobrado maíz para su mantenimiento y en cuaresma ftixol, y pocas semanas
se quedan sin darles también ración de carne con especialidad en tiempo
de algún trabajo, como es en la sementera y limpia de acequia. Lo sobrante de
maíz emplea dicho minjstro en su vestido y demás nece arios, como es en
dru·les todas las semillas, sal, jabón y tabaco.
Naturalmente son todos estos indios floxos, perezosos y amigos de la poltronería y ociosidad, jugadores en sumo grado, de manera que juegan la misma
ropa con que se cubren. Es cosa dolorosa para un Ministro el ver que hoy les
da fresada, calzones, camisa y cotón y que al día siguiente ya andan con un
taparrabo, lo mismo que los indios montaraces, sin que baste para apartarlos
de este vicio ni las exhortaciones del Ministro ni los castigos del Alcalde.
Por su mucha floxera raro es el año que al tiempo de la siembra, que es cuando trabajan algo más, no huyan algunos de ellos a los montes, y suelen no

427

�volver hasta el invierno. on dados al vicio, de suerte que unos a otros se
hurtan fresadas y las van a vender al Presidio, y aún las suyas y de su mujeres,
a menos precio, pues una fresada que regularmente vale dos o tres pes~s la
dan por dos o tres reales. Lástima es que haya quienes se llamen. espanoles
y se las compren de esa manera. Lo mismo sucede con las herramientas que
se les entrega para la labor, como son azadones, rejas Y hachas, que si se
descuida un poco el mayordomo en recogerlas por la tarde acabada la tarea,
las esconden y venden por el mismo precio a los vecinos del Presidio. Para
que trabajen alguna cosa ha sido necesario proner algún español con ~tulo
de Mayordomo, y otro de Ayudante, que corren con la labor y lo perteneciente
a ella, los que se pagan del común, y de otra suerte ni se levantara cose~a
alguna y la comieran verde; ni hubiera instrumento al~o y todos los. anos
fuera necesario comprarlos. No se puede fiar a su cwdado la guardia de
ningún ganado, porque lo perdieron, o lo mataran, o lo dieran: por lo que
ha sido preciso poner con el ganado menor con dichos cuatro españoles con
su competente salario. En la caballada otros cuatro y en ganado mayor un
español con dos muchachos, que importan sus salario como ochenta pe~s
mensuales, fuera de las raciones de maíz que mensualmente se les ad1mnistra.
No da otros frutos esta Misión que lo mencionados arriba, maíz, írLxol,
chile, algodón y alguna caña dulce todo muy trabajoso de criarlo a causa
de la poca agua; así en esta Misión de S. Bernardo como en la de San Juan
tiene que limpiar dos grandes acequias todos los años para el riego. La de
San Bernardo como de veinte leguas y la de S. Juan como de catorce, en
que se gasta regularmente todo el mes de febrero y marzo, y no siendo suficientes los indicados para su limpia, se hace necesario alquilar algunas gentes extrañas que cuestan algunos pesos. Los dichos frutos son en algunas
veces de muy poca estimación, por falta de quien los consuma.
o están
las tierras reparti:das y s6lo se trabaja el territorio que señala el Mayordomo,

concurriendo todos a sembrarle y alzar la cosecha.
Todos los instrumentos de la labor, de que está bien proveída esta Misión, son del común, y se compran con los efecto que produce dicha Misi~n.
No tiene más ramo de industria que un obrage aviado de todo lo necesario.
Es a saber: de cuatro telares cardas de emprimar y embonar, tomos en
donde en los tiempos que no tienen qué hacer en la labor trabajan los indios
la lana que sale de las ovejas que tiene la Misión para su_s fresadas, las q~e
anualmente se reparten a todos, así a hombres como muJcres desde el mas
niño hasta el más viejo; como asimismo sayales para estones (¿listones?). El
algodón que produce la labor es para calzones blancos, camisas Y faldillas.
El año de 1781 en el mes de noviembre, en que se nos entregaron estas

misiones de Río Grande se hallaba ésta empeñada como en 500 pesos, desaviada en un todo de instrumentos para la labor, y cardas para el obrage;
se ha proveído de todo y se ha quitado el empeño. En la actualidad consiste u población en cuarenta casas de piedra y lodo, en que habitan las
familias arriba mencionadas, una galera en que se recogen las semillas, una
casa en donde habitan los religiosos y en donde está el obrage una iglesia
de ruín fábrica tiene otra de piedra labrada in concluír, sólo tiene concluído bautisterio y sacristía; 8 se halla actualmente con cinco mil cabezas de
ganado menor, doscientas de ganado mayor achich.iguado, sin más de ciento
que se han alzado y se hayan en el monte, de donde se proveen los indios
para sus raciones veinticuatro yuntas de bueyes, doscientas yeguas de vientre, con doce caballos padres, y dos burros manzos, sesenta caballos manzos
algunas bestias mulares y seis u ocho burras. Tiene a su favor una deud;
de mil y doscientos pesos.

MISIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA .

Esta Misión está situada como un cuarto de legua del Presidio del Río
Grande, rumbo al occidente. Todo lo dicho de la de San Bernardo así. en el
gobierno espiritual y temporal, labor, obrage, costumbres de indios, se debe
entender de ésta, por lo que no me detengo en referirlo.
Consiste en la actualidad la población de esta Misión en treinta casas
de piedra y lodo, en las que habitan las familias de los indios: 21 matrimonios, 7 viudos, 2 viudas, 2 libres, 13 muchachos de uno a diez y nueve
año nueve niñas de dos a catorce años; una decente casa para vivienda
de los PP. en donde se halla el obrage, una gran galera en que se recogen
las semillas, una iglesia muy capaz y de buena arquite.ctura aunque la torre
y una de las capillas amenaza ruina; 7 está decentemente adornada y bien
proveida de ornamentos, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vina eras
de plata.

'MORFI (Diario 'JI derrotero, p. 92) registra su visita el 22 de diciembre de 1777,
a la misión de San Bernardo: "mejor, más gente, sacristía más proveída, mala iglesia
y mal apartada, la ranchería retirada y de más gente. Una gran iglesia de bóveda
principiada por el padre Jiméncz. .•" Se ven todavía hoy ruinas de esta iglesia
nunca acabada.
• MoRFI cscnoc a 22 de diciembre de 1777 (Diario ,, derrotero, pp. 91-92): "fui ...
a la. misión de San Juan, que es bellísima, buena iglesia con su crucero y una pared
que está desplomada, muy buen altar, muchos y buenos ornamentos, cuatro cálices
y custodia, buen convento capaz de muchos frailes y la ranchería en bella disposici6n" .

429
428

�Desde el mes de noviembre de 84 que se entregó al actual Ministro tiene
pagados mil ochocientos ochenta pesos en que estaba empeñada; es verdad
que desde antes que entregaran esta Misi6n al actual Ministro tiene a su
favor una deuda de un mil setenta pesos, que no ha cobrado ni acaso cobrará sin entrar esta deuda casi incobrable, tiene a su favor mil trescientos
treinta y seis pesos, y s6lo debe trescientos diez y nueve.
Tiene asimismo en la actualidad cuatro mil doscientas cabezas de ganado
lanar y ciento de cabrío, bestias mulares y caballares, entrando treinta caballos mansos, trescientos cincuenta: ganado vacuno, entrando 24 yuntas. de
bueyes 380 cabezas; está bien aperada en todos instrumentos para la labor
y obrage: tienen los mismos sirvientes que la de San Bernardo, con el mismo
salario poco más o menos, y en tiempo de la limpia de la acequia y cosecha
de maíces, así una como otra tienen que pagar a algunos más por la flo.xedad de los indios. Ambas misiones han gastado muchos pesos en los instrumentos de labor y obrage, de que estaban destituídas cuando se nos entregaron, como asimismo para el aumento de los ganados y avíos de las casas
de los indios como de cazos, ollas de cobre, metates y comales de que carecían mucho.
Mts1ÓN DE SAN FR.A cisco DE VizARRÓN

Esta Misión es la más moderna de todas; no sé que año se fundó, sí que
su fundador fue el R.P. José Rodríguez de la Santa Provincia de Jalisco
hace poco tiempo que murió.ª Este Padre pudo atraer las dos naciones de
Pausanes y julimcños y con ellos fundó esta Misión distante diez leguas del
Presidio de Río Grande, y como cuarenta de Monclova. Se compone de 30
matrimonios: 12 viudos, 8 viudas, 15 muchachos como de 14 años, 15 muchachas de 9 años. Todos hablan el idioma castellano, y en éste se les administran los sacramentos y divina palabra, aunque entre sí hablan en su
idioma Julimeño y Pausán.
Está esta Misión a cargo de un sacerdote del Colegio de Pachuca desde
el mes de noviembre de 81, con el mi roo Sínodo con el que gozan los de
los antecedentes. Todo lo d:cho de la de San Bernardo y San Juan se debe
decir de ésta, así en el método en lo espiritual como temporal, gobierno de

Fundada en 1737. Erigida en villa con el nombre de Rosales en 1868, le fue agregada
después la vecina poblaci6n de Gigedo, recibiendo el nombre actual de Villa Unión
(ALEss10 Ro11LES, Coahuila y Texas, p. 537, nota 10) . El primitivo "Vizarr6n"
le vino seguramente del arzobispo-virrey don Juan Antonio de Vmrr6n y Eguiarreta,
quien autorizó la íundaci6n.
1

430

indios y costo de iglesia, labor, semillas, costumbre de Jos indios, a excepción que los indios julimeños son algo más aplicados al trabajo; además de
la labor de común, cultivan en particular sus huertas de sandías, melones,
calabazas y cebollas, las que saben vender por sí mismos. Siembran taml:ién,
con licencia del Señor Virrey, una yerba que llaman tabaco ju.limeño a que
son muy aficionados los indios lipanes y por tanto la cambalachan con ellos
por gamuzas y cueros de síbola, los que venden muy bien a los españoles,
porque son muy vivos e instruídos en cambalaches, sin dejarse engañar, como sucede con las otras tres misiones. Ceban sus cerdos ( aunque ellos como los
de las tres misiones, regularmente no comen esta carne) para vender. Con
estos socorros, y lo que les administra el Padre 'nistro, andan muy aseados
en su ropa, con calzones chulo de paño, botas, zapatos y sombreros; y aunque son
jugadores, no juegan la ropa como acontece a los otros indios de estas misiones. No son tampoco huidores como los antecedentes; en lo demás tienen
las mismas propiedades que todos los antecedentes.
En un estado deplorable entregaron esta Misión al actual Padre Ministro
en el mes de noviembre de 81. Los instrumentos de la labor pocos e inservibles,
los del obrage ninguno , ni aun estaba en u o; los indios sin ollas, cazos
de cobre, metales y comales y con una deuda contra la Misión de seiscientos
setenta pesos. Se ha pagado la deuda, se ha proveído de todos instrumentos
para la labor y obrage, y se han aviado los indios de cazos, ollas de cobre,
metales y comales.
El estado actual consiste en doce casas de adobe y varios chamaquero
en que habitan las familias arriba mencionadas; una igles.:a muy capaz cu-

ya sacristía tiene todo lo necesario para el culto divino: una casa decente
en que habita el Padre Ministro: una troje capaz en que se recogen las
semillas que on las mismas que en las antecedentes misiones de S. Bernardo y . Juan: una que sirve de obrage en donde se trabaja la poca lana
que tiene la Mi i6n, y el algodón que se cosecha, para fresadas, calzones,
camisas y faldillas para indios e indias.

Asimismo se halJa en la actualidad con seiscientas cabezas de ganado menor de lana y pelo, 216 cabe7..as de ganado mayor, inclusas 48 yuntas de
bueyes; una manada de yeguas de 60 !&gt;estias con un burro y caballo padre:
diez caballos mansos y tres bestias mulares.
Estas cuatro misione de Río Grande en algún tiempo estuvieron b:en
pobladas de indios; la causa de su despoblación ( en mi sentir) no puede
ser otra que las contagiosas enfermedades a que están sujetos por su natural
complexión, y la extracción de muchos indios de ellas que se hizo para

431

�algunos presidios: soy de parecer que en pocos años queden totalmente despobladas, si la rebeldía de los indios bárbaros circunvecinos no cede a las
luces que nuestro Dios les reparte, o si no se da el arbitrio ( como en otros
tiempos se hacía) de que algunos religiosos entren hacia Ja costa en busca
de ellos, atrayéndolos con suavidad y algunos donecitos. Sin embargo del
corto número de indios que tienen las cuatro misiones, y nativa Hoxera, vemos que la mayor parte de maíz y frixol que se consume en esta jurisdicción, y aún en otras, se debe al trabajo y fatiga de los indios, y a la diligencia
y actividades de los ministros de dichas cuatro misiones.
Estuvieron asimismo poderosas de bienes de campo· cuando las entregaron
al Apostólico Colegio de Pachuca, estaban amenazando su total ruina: las
hemos sostenidoi se ha quitado el empeño en que todas estaban: se han
aumentado los bienes de campo, y algunas, como son las reses, se han puesto;
en la de San Bernardo todas las que tiene en el día; en la de S. Juan Vizarrón casi lo mismo. La causa de esta decadencia no la atribuyo más que a
los indios llamados lipanes: éstos con su fingida paz los han asolado de vacas y bestias así mulares como caballares. En los cuatro años que está a
mi cargo esta de S. Bernardo, pasan de cien bestias Jas que han llevado,
reses no se sabe, y con tal arte que las van llevando de dos en dos, o de
tres en tres, por no ser descubiertos, por los que, quitados de enm.edio estos
amigos falsos, podrán volver !!$las misiones a su antiguo esplendor.
Mis1ÓN DE SAN BERNARDINO DE LA CANDELA

Está situada esta Misión en los confines de la Provincia de Coahuila y
rayando con el Nuevo Reino de Lc6n. Se fundó año de 1690 9 con los indios chacaguales y algunas familias de tlaxcaltecos que vinieron del Saltillo
para enseñarlos en la agricultura. Permanecieron unidas estas dos naciones
• Coinciden en esta fecha los restantes testimonios de la época: Fr. Tomás de la
Portería en el informe de 1789 que insertaremos luego y la Provincia de Jalisco
en su informe de 1762; Aussro RoBLES (p. 371) acepta estos testimonios. Pero
el punto necesita explicación: estos establecimientos soUan experiment..·u muchos cambios, aparte de que es preciso detcmúnar si, en cada caso, se trataba de la fundación del pueblo de tlaxcaltecas o de la misión para indios. Respecto a la Candela,
considéranse los hechos que recoge ALzss10 RonLES en p. 536. Por el libro de
visita del obispo Garavito (vol. II) sabemos que éste, habiendo partido de un sitio a orillas
del río Boca de Leones donde habla pernoctado, hizo alto en otro lugar despoblado
"orilla del ojo que llaman del cerro de la Caldera, tres leguas antes de llegar a la
Misión de la Caldera". Recibido en dicho paraje por Fr. Esteban Martí.nez, "misionero de la nueva conversión de la Caldera", y celebrada allí la santa misa el 19
de enero de 1682, sigui.6 la comitiva para el "Pueblo de San Bernardino de la

432

h~ta el año_ de 1774 qu~, ~n ~otivo. de fundar en sus pertenencias una
~illa de ~spanoles, se suprun10 clicha misión de los chacaguales (los que se
allan dzsp~:5°s por varias partes) quedaron solos los tlaxcaltecos. 1 º Consta
est~ poblac1on _de tlaxcaltecos, con algunos pocos indios, de 84 matrimonios,
7 vmdo~, ~ 7. VJ,udas, 149 muchachos de todas edades y 117 muchachas. Desde el p~c1p10 de su fundación estuvo su administración espiritual a cargo de
los Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de Jalisco hasta
el 27 de octubr~ de 81 que, de orden del Señor Comandante General D.
Teodoro
de Crouc) se entregó al Apostólico Colemo
de N •p • . Franc1sco
·
de
D
o·
escalzos del Real y Minas de la Ciudad de Pachuca. Todos estos indios
hablan con perfección el iclioma castellano, aunque entre sí usan el mexicano
corrupto.

s

Ti_e~e dicho pueblo una iglesia de adobe viejísima amenazando ruina sin
adm1t1r otra compostura que hacerla nueva, para Jo que al presente no alc_a~zan las fuerzas de los vecinos por hallarse pobres con las continuas hostilidades de los bárbaros y esterilidad de los años, pues ni para comer les
alcanza. En Jo fonnaJ) cuando se entregó al actual Ministro) se hallaba sumamente deteriorada, sin haber una alba decente con que celebrar, ni manteles sanos con que cubrir los altares. Al presente el actual Ministro la ha
adornado Y puesto en una correspondiente decencia, con albas, casullas, amiCan~ela, cabecera de la misión y nueva conversión del Valle de Baluartes". En el
camino de la Candela a San Francisco de Coahuila, hizo bautizar en el Jugar del
Sau~e, 21 de enero de 1682, a un grupo de indios apes, habaneros, pachaques y
c~tuJan:~• m3:1_dó que se_ les fundase un pueblo c.n el lugar que escogiesen, y escogieron un .s~tto Y aguaJe que los dichos señalaron diez leg¡¡as distante del dicho
pueblo
Y g6
mm6n
de
y e
dmi nistra·
.,
.
. la Candela", que se llamaría de Sant;ago
•
uya a
c1on encar
mtennam.e nte el Obispo al "Padre Ministro de la Candela que al reente
· ·1a consta que p tal
. . es y los que en adelante fueren" , Del mimio libro d e vw
mm1s_tro era entonces Fr. Esteban Martín~, quien tenía por ayudante a Fr. Juan
de L1saola. ¿ Eran la Caldera y l.i Candela misiones distintas? · C ál
I ro...r:_,
d
la Cald "
. "6 d
. ,: u es a "'.u.&gt;.16 n e
era o JI1.1~1 n e Santiago "junto al río que llaman de (a Cald "
·
sión de S
S I d
era , o rruan a va or, en el Valle de Santiago, provincia de Coahuila" q e d ·
nistraba Fr. Damián de M_aw
d
.
. .
' u
nu,
_·
net cuan o 1as pr.uneras expediciones a Texas ( J68 71690) • Véan~ mJ.S notas a Espinosa, _C;6nica ~e loJ Colegios, lib. caps. 6 y 7, notas
3 _Y 9 respectivamente, Y lo que escnb1 despues en Primeras exploraciones y poblam1t11to d11 Texas (Monterrey, lnsL Tecnol6gico, 1968),

ª

•• Estos pueblos y _mi~ones de Coahuila, los tlaxca!tecas formaban población separada de la de los Uldios, aunque contigua • el pueblo lla.xcalteca de la Cand 1
llam'"
~
•
case
uestra Senora de Guadalupe de T'laxcala". Sobre las transformaciones de la
Mwon d_e la Candela véase el informe particular de Fr. Tomás de Ja Portería ( 1789)
que publico más adelante.

.. ?

433
H28

�tos, et . que todo ha alido de su ínodo y
y cera para cl anto acriíi io d la Misa.

lisas, como así mi mo la oblata
o ag n oben ión alguna.

El gobi m d
to indios tla.xcaltecos por lo que mira a lo temporal,
"d en u 'abildo y ( "e) eli n
lo años, a prsen ia del ftnistro,
quien certifica d la bondad de u 1 cción, y con dicha certificación y ní1m r d vo
qu han sacado l s el c
pa an a
ahuila a qu I eñor
Gobernad r d 1 Provin ia lo confirm . E e Cabild g biema el pueblo
en lo económico y civil r ono&lt;:i do iempre depend ncia en lo crimin 1
a la Ju ticia Real. Fondo o ventas de común no 1 s han t nid en realidad
h ta la pre nte, porqu aunqu alguno año han mbrado d o tr almud s de maíz de común,
muy ~o lo que han alzado, y entre llos
m:sm
han rcfundido in dar cuenta a nadie. Al pr ente · ha repar do t exceso, y se l ha obligado a que todo los año· i mbr n dicha
comunidad, y se le ha pu to el Libro d
argo y ata, para que al fin
d cada un año den su cu ntas ante el juez real . El man jo d esta
munidad corre d
uenta del mismo Gobernador, y allí
le ma la r ·ciencia, a pr ocia del abildo nuevo
demás individu del pu blo. El
d tino d
ta comunidad e para co tear la cera de
mana anta y d 1
Corpu y ju tam nte p ra arudar a los nec sario d la igl ia y d 1 omún
del pueblo. También han b ho d común un molino pai-a moler trigo, que
e el principal ramo de que se compone la comunidad, y del que
espera

too

ma}·or utilidad, concluído que

AN CARLOS

Suprimida la Misión d Ios ChacaguaJes no
.
mismo
.
por que, motivo
fundó
o }' pert n nCJa la tila d
1
'
ci nto
t nta y uatro tan . ecli
e an ar os el año de mil seteJo m dia la plaza v la 1 . l ~ táa: al pueblo de los tlru·calt o que s6pu blo,
compon~ de var/: cas d c o del Padre
. ion ro de dicho
trimoni
d viudo di
. as_ e ntes, que todas componen 60 macatorc ' muchacha
y ids vtu~as, mu:ha hos de todas dade ci nto
1ento , nte y nu ·e L
.
.
.
d I pu blo :rve para la illa. a
,.:..
.
· a muma 1gle 1a
•
· P an ~ o
oon v p · · ·
tanam nt qui ren, todo ello d
.
. J ruruc1a qu \'olunJ ticia p
~
poca
illlportancia.
Ti ne un t ni nte d
1
•
por
nor
mador de la p · ·
•
no ni más ramo d industria
1 b .
rovmc,a; no t1 n fondo alquf'
tra ªJ d
' .
d
a co
ar un poco de maíz ::i.J odón
u' .
.
m ' que
re ucc
· por lo que a ¡ todo ,· .
poq I tmo tngo, por falta de agua •
\Jl\: n en gran pobre-za v mi. ri
'
en u

i

d,

t;

Esto es todo lo qu puedo d ,
·
Real Orden .
. c;r acerca d 10 puntos contenido en el
.
) para su con tanc1a la firmé en e ta Mi ión d
d R10 Grande n 3 de marzo d 1786 ·-F r. J é D 3\,d
·. Garc1a.
e , . Bem rdo
The Ban roft Llbrary•
Berkel

nivc jh..
•, oí Cal'f
1 ornia,

·
. 35072, p. 17-59.
(~arce que esta ignatura ha ido cambiada reoentemente
por
li ·
. la de 3788· AJ ti'empo que se
cita penruso para publicar t t ·to - i
fu re el caso- ha&gt; qu clar"ficar
d
la ignatura}. '
punto e

a.

L. s co tutnbr de e t indio no e difer n ian d las que ti nen las demás na ione son a imismo aplicado a la a kultura y a toda
cic de
trabajo. Lo fruto que da el paí , maíz, algodón y trig , aunque con corta
cantidad porque n ti rra mu}' re ca , scasa. de lluvia
poca 1 agua
d p: que ti en para tanto número de familias. Lo año copioso d
lluvia . que . n los que de ordinario cogen má semill , vale una anega
de maíz de och a doce al y Jo m' qu
xpende entre milla y pucbl en
ho años abordará a mil y i ienta an gas.
bran también
algunas l gumb
frutas, de melon , sandia. chile, y al!!Od6n n corta
cantidad: hay tambi'n árbole frutale d dura7.nos granad , hi era, alno crucero d parras. Las ti rra qu i mbran d maíz ) tri o n propias d l común hablando de las del pu blo. · todo 1 añ va 1 Cabildo
a r partir a cada uno u pedazo d modo que alcanza para tod . e l1abil'tan para las l. borc yudándo uno a otro . uno poniendo yuntas y
otro u trabajo personal, con mu ha unión h rmandad. y tr trabaj ndo
d peone en otras part para dicho efe to. Ramo de indu.tria
cial
no tienen trabajan en dondcqu'.era que lo ocupen. y e cpend n alguna mad raque con c.·c sivo trabajo bajan de lo más ásp ro de una sierra.

43

ILLA DE

copia certificada del original que
con rvaba en el archivo piscopal d
fonterrey·
fonterrey 28 de nov. 1789.
·

II
Estado
n que • · baila 11 Ias M"tSl· nes d la Pro incia de Coahu'la d--..l
,
1
el. dta d3 de noviembre en que
com nzaron a administrar por los R J'
giosos . e_ e po~tólico
I io de .P. . Fran . o de Pa huca hast ho':
31 de d1c1cmbre d 86' en que rcmit al p rea
J: h
. ' (el) •por &gt;l
1 do dewc
o Cole"'º
R P F J
· · r. 0 ph David Presidente de dichas
· ione.

=

omb s d

las Mision s que tiene e te Col

,o en la sobredicha Provin435

�cía, sus fundaciones y distancias que hay de unas a otras; en las tres primeras
no hay temporalidad, porque corren de por sí los que las pueblan.

San Miguel de Aguayo. Esta Misión la fundaron los ~adres de la Santa
Provincia de Santiago de Jalisco, de la Regular Observancia de .P.S .. Francisco: y no se sabe el tiempo que lleva de fundada por no hallai:se m~trumento ninguno por donde conste de u !~dación, ni en _su ai:_chivo n1 en
el del Gobierno de la Provincia, pero se infiere pasar de oen anos, por una
cofradía que está fundada en su iglesia a la Purísima Concep~ón por. el
lllmo. S.D. Juan de Santiago León Garavito, Obispo de GuadalaJara, quien
Ja erigió el año de 1682. Está poblada de indios tlaxcaltecas Y de ?tras
castas de gentes, por haberse ya acabado los indios coahuila con _qwenes
se fundó. No tiene temporalidades ningunas, porque los que la habitan corren por sí.
Matrimonios 103; difuntos, 36; existentes o sea habitantes, 630.
( Aparecen vacíos los restantes encasillados; ganado vacuno, ganado de lana, ganado de pelo, bestias caballares, bestias mulares, siembras_ y c~sechas de
maíz, siembras y cosechas de frijol, siembras y cosechas de chile, ~embras Y
cosechas de algodón, siembras y cosechas de cañas. Estos encasillados son
iguales para todas las misiones, pero tampoco fueron llenados respecto a las
misiones de adadores y la Candela, como veremos) .

Nuestra Señora de la Victoria de Nadadores. También est~ es fundación
de los dichos Padres, y no tiene papeles por donde conste el tiempo que ~eva de fundada pero se infiere pasar también, según los papeles de los mdios tlaxcaltec:s que la están hoy poblando; los cuales vinieron de la gran
Tlaxcala, de orden del Excmo. S. Conde de Galves, virrey de esta ~ue:va
España, quien los condujo a ella con el fin de que instruye~sen a los m.dLOs
totocodamos ( con quienes se fundó) en el laborío de _las tierras. L~ dicha
nación se le\'antó y quedaron sólo los tlaxcaltecas, qwenes se maneJan por
sí, y por esso no tiene esta misión temporalidades. Dista de la antecedente
8 leguas a la parte del Poniente.
Matrimonios, 89; defuntos, existentes, 560.

s.

Bernardino de la Candela. Esta Mi ion fue fundada por los referidos

Padres con los indios Chacahuales, senizos y borrados; no ~ay por ~onde
conste de su fundación, pero se ere (sic) ser igual a las antenores, segun los
papeles de los indios tlaxcaltecas que la habitan, por haberse ya a~abado
las naciones con quienes se fundó. La mitad de ella es una población _de
· castas, fundada poco tiempo hace con el título
d Villa
gentes de vanas
.
.
de San Carlos; y la otra mitad de tlaxcaltecas por cuyo motivo no tiene

436

temporalidades. Es administrada uno y otro (sic) por el Misionero; dista
de la antecedente 32 liguas por la parte del Oriente.
Matrimonios, 200; defuntos, 81; existentes, 647.

Dulce Nombre de Jesús de Peyotes. Esta fue también fundada por lo
Padres de Xalisco, tiene sus papeles de fundación pero se hallan en la
Comandancia General, a donde se los llev6 el S. Cavallero Croix • por lo
que no se puede dar individual razón del tiempo que lleva de fundada. Está
habitada de neófitos de nación hijames, a quienes mantiene en todo el Misionero. Para resguardo de esta Mission y la que se sigue se hizo una población
pequeña a distancia de un cuarto de legua con el título de Villa de S. Pedro
de Gigedo, por ser muchas las hostilidades que padecen de los indios bárbaro ; uno y otra administra el Misionero. La dicha Villa se compone de
gentes de todas castas. Dista esta (mis:ón) de la antecedente un cuarto
de legua a la parte del Oriente.
Matrimonios 32; deiuntos, 18 · existentes 81 ; ganado vacuno, 68; ganado
~e lana, 32; ganado de pelo, 48; bestias caballares, 26; bestias mulares, O;
siembra y co echas de maíz, siembra 20 fanegas cosecha 2100 fanegas; siembra y cosecha de frijol, siembra 5 fanegas, cosecha 40 fanegas; siembra y
cosecha de chile, s~cmbra 2/2 almudes, cosecha 13 fanegas; siembras y cosechas
de algodón iembra 4 fanegas, cosecha 300 arrobas; siembras y cosechas de
cañas O.

N.P.S. Francisco de Bizarrón. É ta también fundaron los Padres de XaJisco; tiene us papeles de fundación, pero están en la Comandancia General, y por esso no se puede dar razón a punto f ixo del tiempo que lleva
de fundada. Está poblada de neófitos de naciones pausana y julima; a todos
los mantiene en un todo el Misionero. Dista de la antecedente un cuarto de
legua y está respecto de ella a la parte del Oriente.
Matrimonios, 74; deiuntos, 20 · ex;stent , 138; ganado acuno, 80; ganado de lana 120; ganado de pelo, 112 · be tias caballares, 12; bestias mulares, O; siembras y cosechas de maíz, siembra 30 fanegas, cosecha 3150 fanegas;
siembras y cosechas de frijol, siembra 12¼ fanegas, cosecha 102 fanegas; siembras y cosechas de chile, siembra 13 almudes cosecha 181/2 fanegas· siembras y
co echas de algodón, siembra 3 fanegas cosecha, 312 arrobas; slembra y cosechas de caña, siembra 56 surcos, cosecha, 300 gs. (¿qs?) de piloncillo.

S. Juan Baptista del Rio Grande del Norte. Esta Mis;ón la fundaron los
Padres del Colegio Apo tólico de Santa Cruz de Querétaro, y después la
administraron por tiempo de diez años los Padres de Xalisco. Sus papel s
de fundación se los llevó el señor Comandante General CavalJcro Croix ,·

437

�III

por to no
puede dar noticia incli idu 1 del tiempo que lleva de fundada. E tá habitada de indi
neófit de naciones
manche, pausana
pampopa, hijame, tilija ·a y julima.
todos lo que la pueblan lo mantiene
el mi · onero n un todo. Dista d la ant edente diez legua , y • tá re pecto d

ella a la part del

( arta d 1 ,o] '."Jtrio de Pachuca al
de Coahuila ( eptiembre 23, 1787)]

li •ones

l margen, anotación de

40; d funto, 31; xi t ntc , 96; ganado vacuno, 400; ganado de lana 6068; ganado de pelo 130; be tias C"aballare 340;
tia
mulare·, 6; siembr r c
has de maíz, iembra 58 fan
o cha 6200
fane as· iemb
y cosechas de frijol, iembra 21 f nega, cosecha l 2 fa.
o a ; siembra y co h
de chil , si mbra 15 almude, c cha 18 fanegas; 'embras y e
d algodón, si mbra 4¼ fane a co cch , 430 arro-

ba ; i mbra y co chas de caña

S. B rnardo d I Rio Grande del

taría:]

O.

Excmo.
tán en la
que 11 va
la anlccen' fito .
a l
arte

ort .

fatrimonio, 4 ·
nado de lana, 7200;
mular
·
ras
d

to. 31; ·.·i.tenl ,
de pelo, 116; b
a de maíz s·
icmbr 17 fa
el
ra 7 almude
1 i mbra 31/2 fanc a , e
robra 42 me
e . ha

o, 2 O·

a-

2U; be tias

y

piloncillo í32 q. ( ?) .

r p , gu:udi n; Fr. Tomá P rtill . di creto;

illar ·jo, d. r to· Fr.
fariano Bi u , di cr to (Tod

• {uy l!..-·oa · ·E mo
d nu tro mayor r pet : a u tiempo
.b.
el superior Ofi io de y.E.e de
10 del corriente
rec1 ,m
jemplar d la Real édul d 24- d
' acompanado de l cuatro
d
_
marzo en que manda
f qu cada

o o tre ano
dé cu nta puntual de I
d lanlanú oto
.. : 1
ngan la mi ·oo " de indi
tabl ida en
d • .
spmtua que
d
omm1 . . n c¡u
E
no or ena que con la bre\·edad po ibl 1
.
·. .
. .
tado act I
r m1tamo not1c1as xacta del
•
• u en qu
hallan las m· ion que admini Lran 1
..
de este Colegi en la pro,,in ia d Coahuila.
o r h¡;io
En C'U} cumplimiento r
d emue tia el qu ti nen la

a ompanado
con é a un
tad
f 'el
..
o que
F l .
.
n
m1 ion : y l tá formado por l p
•r. anano V1 u te, ministro que fue d la • fi ión de an f
Id
e .
1
Y hace p o m e qu \.' •
d
}o
I
.
"6
mo
la. Para reformar cualquier d fecto
eq u: \0Cac1
n que
.
ha e rit
.
tod la mi ¡ n
ªl p · Fr. Jo ,· n-.,•td.
pr . idcnte de
,.
rd
corren a cargo de e tl' Colcafo. comunic:md le 1 pen r o n d
a om añ do d d
.
r. su
d .
p .
COPia el • la R 1 (&gt;~dula
qu in pérd.d
• · mas
• e~a tl'I • puntual s
el 11. 1 , 1·mpo m1ta J noticias
L

?) de piloncillo.

Tot 1
• ganado y co. ha
m·
te
ieinbran
n t'lla.-: matrimonio· 587; d funto, 28-t-;
2
anado vanmo,
7 8: anad d lana, 3 20; ganado de pe
be
aba llar
b· tia mula ·, 24: maíz 155-0; frijol 391: rhil&gt;, 711/2· algod.6,. 149-l a.·

lo

ñot:

ort .

lo Padr , de la anta rui omo la ant
administrada diez años por los Padr de
mandancfa. G n ral y a í no
sabe a punto fi.·o l tiempo
qu
d fundada. Está poblada d indi de I
por r toe!
d nte, y a todo lo m ntien en un todo el
cto d ella
Di ta é ta de la ant e dcnt m dia 1 ~• y

J •

de las

bre inform

rte.

M trimonio

del

irr y

•

°

, r n equivoco_ la. beran int ncioo del Re y fa u rior
d \ .E. que siempre tendr:í t , po tólico
pe
I g·
par su mlt ínte
10 mu · pr
'
nt o y puntual umplimI nto.

den

J ·

Zubía · .fartín .. di r to· Fr.
e n u r p lÍ\'a rúb1ica). Gr~.

Dio

•u tro ñor gu rd l. important vida de
ptiembr 2. d 178¡.

.E. mucho año . p _

Mé ·ico. California vol. O fol . 259\.'-260.
E.·cmo.
üor: Be an 1 m ano a .E . . us m. rendidos capeUan
rvidor , Fr. ~ iatía d J D 0 10
r po, Guardián j Fr. Tomá Por-

m11·

o·

439
438

�tillo, discreto; Fr. José Zubía y _Martínt:, disc:eto; Fr. Eusebio de Villarejo,
discreto; Fr. Jo eph Mariano Bisuete, discreto.
Excmo. Sr. Virrey~ Gobernador y Capitán General,
Don Manuel Antonio de Flores.
AG . México, Californias, vol. 40, fols.

257
IV
[Informe sobre la füi6n de S. Bernardino de la Candela por Fr. Tomái,
de la Portería (Octubre 19 1789)]
Ntrn. Hermano Guardián Fray Mathias Crespo.
[ notación de ecretaría:]
Colegio de Pachuca, Octubre 19
F
Rafael Clos 2 su fecha 12 de octubre de este pre ente
u A DE ray
E
1 demos el apunte
año en la que me comunica el deseo de V. . para que e
.
del estado que tenían estas Misiones el año que las recibió el _Cole~o y el
.
en el d1'a con el tiempo que ha que
c[stancias
q ue tienen
. se fundaron,
•
·
· ques
. . , de los bauosmos, matnmomos y entierro
hay de una a otra, y especií1cac1on
r .
ue ha habido en todo dicho tiempo; y de eo o de da_r entero cump irru~to
qa lo que se nos ord ena
. d"igo.. Que esta Misión e tá situada en losd conímes
1
de la Provincia de Coahuila por el rumbo del Oriente, c~n la e
uevo
Reino de León. Dista de la capital y Mi ión de San Miguel de Aguayo

n,
1-u;cm1

l Fr Tomás Portillo y Fr. Eusebio de ViUarejo pasaron al Coleto 1en ¡~ expe•
dición. que condujo de España en 1783 el padre Fr. Matí~ de los o or s respo.
Bisuete Y Zubia debfan encontrarse desde antes en el Colegio. .
•
D
ta carta se deduce que hubo probablemente un segundo mforme del dP.
e es . .
,:-·- en el apéndice I a este trabajo.
o h.e tropeza o
sta
David, distmto del que ~ ....
del "Estado" que dejo inserto en
O puede tratarse
.
l infO rme
el presente con ta
•
• •
cl p David el 31 de diaembre de
el ap61dice, pues consta que fue r7t1~ pore de 787 por Fr. Tomás de la Por1786. ¿ Podría tratan~ del dcs~~nodol o t ? onnCabe suponer que el P. Da·vid haya en•
, al
os refenremos ro.u a e an e.
C 1 .
tena,
que n
nf . • d l nuevo informe que le pedía el o eg¡o.
do a Fr. Tomás la co ecCJon e
.
,
carga
. .
• • n al Colegio en la expedición de l t83, segun
• Uno de los rehgiosos
que vmu:ro
vimos arriba.

i!º~

Q

•

de Coahuila veinte y cuatro leguas, según la voz común, y ésta es la que
conozco por más próxima. A la de adadores por el mismo rumbo del Poniente cuentan treinta y una leguas. A las Mi iones de Río Grande por el
rumbo del norte hay según voz común cuarenta leguas; esto es lo que puedo
decir acerca de las distancia que hay de esta Misión de mi cargo a las otras.
Las poblaciones más inmediatas a ésta son por el norte la Villa y Curato de
la Punta de Lampazos perteneciente al Nuevo Reino de León, cuya población dista de ésta ocho leguas, y por el Oriente el Real de Boca de Leones que dista de ésta doce leguas. El estado que tenía esta Misión el año que
la recibió el Colegio lo manifestará el tanto de testimonio de las entregas
que remito, 2 pues no es posible explicarlo por números y apuntes como se
previene: como así mismo las mejoras y documentos que ha tenido hasta
el día de la fecha así por parte mía como por parte de la fábrica que solamente pagan los Villano y lo que han cooperado los indios Tla.-c:caltecos
del pueblo. Juntamente por no abundar tanto esta diligencia omito al Padrón extensivo de las familias que hay y remito el formulario que especüica
por números las personas que hay con distinci6n de clases, estados y castas;
en inteligencia que en los hombres van incluídos los mayores de catorce
años, y lo mismo en las mujeres; y en los niños y niñas los menores de catorce años. En la familias de la Villa van inclusas alguno arrimados que no tienen
más raices y haberes que su trabajo personal por lo que no son estables. Remito también junto con el formulario de las personas otro formulario de los
bautismos, casamientos y entierros que ha habido en los seis años que hemos
tenido esto a nuestro cargo, que aunque reducido es bastante para dar noticia de lo que se pide en este asunto.
Esta füi6n se fundó el año de mil seiscientos y noventa y se compuso de
indios Chacaguales, Cartujanes y de otras naciones los que en el de noventa
y cuatro admitieron diez familias de indios Tlaxcaltecos que vinieron del
pueblo del Saltillo, y en el de noventa y ocho se compromisaron con ello ,
cediéndoles aguas y terreno contiguo a la Misión por el rumbo de levante
para que formaran pueblo de Nueva Tlaxcala con la precisa condición de
que les ayudaran a las Fábricas materiales de iglesia convento y acequias
y Jes dieren la mano en todos demás trabajos. Todo lo cual aprobó el año
de noventa y nueve el Excmo. Sr. Don José Sarmiento de Valladares, Conde de
Montezuma, Virrey, Gobernador Capitán General de esta Nueva España

i

440

2
No se encuentra adjunto el testimonio aludido; o por lo menos escap6 a mi
atención. Lo mismo digo del "formulario que especifica por números las personas
que hay, con distinci6n de clases, estados y castas", a que alude Fr. Tomás líneas
adelante.

441

�encargando al mismo tiempo la administración de otro Pueblo al Religioso Doctrinero de San Be.rnardino que era el Titular de la iglesia )'
Misión. En esta unión y conformidad se mantuvieron Misión y Pueblo basta
agosto de mil setecientos setenta y cuatro que por Orden superior removieron a los indios fundadores y se extinguió la 1fui6n a fuerza de informes, y fundaron en el mismo t rreno de la Misión la otra nueva de San
Carlos sobre el pie de cuarenta y cuatro vecinos de agua españoles, y otros
diez de arrimado despoblando para lo otro otra villa distante legua y media
de ésta. En fin todo fue una nulidad y un enredo que no me toca a mí
el desatarlo.
Los grados en que está esta población no se pueden saber a punto fijo
por carecer de mapas y de instrumentos con qué tomar las alturas, pero
según lo que yo reconozco está en veinte y ocho grados poco más o menos.
Desde el otro año de 1774 se compone esta Misión de la Nueva Vílla fundada y del pueblo de indios Tlaxcaltecos que ésto siempre quedaron in010bles en u terreno y ambos vecindarios componen un mismo casco con
sola la división de la casa e iglesia y con comunicación de calles delineadas
a cordel, y todos usan y cantan el ca tellano como los espafiolcs y lo mismo
los Tlaxcaltecos aunque éstos entre sí hablan también el mexicano corrupto,
por lo que no nece itan más ministros que los de lengua castellana.
A la Fábrica material de la Iglesia, que es de adobe J'IO s ha podido
llegar de de que la recibí porqu está viejLima, cuartiada
amenazando
núna sin admitir otra ompostura que la de ha erla nueva, para lo que
no hay fuerzas en los dos vecindarios por más ideas que se echen a ausa
de estar sumamente pobres. A los indios Tla."&lt;caltecos Ee les administra nteramcnte de alde corno si fueran de Misión. Los de la nueva Villa pagan
algunas obenciones cortas y muy equitatÍ\•as, siempre años enteros y muchas
por toda la vida. Esta villa se mandó fundar de cspafioles puros y de extraña jurisdicción y todo se hizo al contrario por que la llenaron de gente
enteramente revuelta, y chapurrada como lo manifiesta el formulario y de
la misma jurisdicción y tan inconversos como puedan estar los indios neófitos.
En la razón de los aumentos no va cargado el costo que ha tenido lo que
se encargó a iéxico este año pPr no haber llegado aún la .Memoria. Allá
los puede V.E. cargar pues bien se acordará Fray José Gutiérrez de lo que
costó todo lo que remite para la Iglesia. Esto es todo lo que puedo contestar a los puntos que pide la suya; no me esplayo en otros puntos que no se
me piden.
Me encomendará V.E. al P.

442

todo, a Fray José Gutiérrez y a todos los conocidos
.
nuevos no conozco a nadie y
d VE
anbguos porque de los
·¿
.
'
man e • . en esta siemp
p1 o . a Dios Nuestro Señor gu'ie su Vl'd a muchos años M"re iósuyad enS la que
nardino de la Candela, y octubre 19 de 1789.
.
IS n
e an Ber-

FRAY ToMÁs DE LA PORTERÍA a

Rúbrica
The Bancroft Library, Mss.
35072 (3788) p. 291-9 L

V
1793]

ÍISTO. ES DEL ÜOLEG[O DE PACHUCA EN
F. C..1\IO. SEÑOR:

E

OFICIO DE 23 de septiembre del resent
cía informe de las mi ion
u .p
e ano, m: pide Vu tra Excelenmanifestándome lo p . .
q e tiene este Apostólico Colegio a su cargo
de todo lo que halle :~~:::nfeunt~s de ~ue _debo d~rlo; Y además de ello;
este superior oficio de Vuestra ; . a tª1_or mstrucc16n de esta noticia. A
para dar e.·actamente el ex-presado : ~e cnc1a resfondí inmediatamente que
era indispensable pedir r~6n a I m ~~e nece.sd1taba de algún tiempa, pues
.
os m1 ioneros
su actual e t d 1
executé sJO pérdida de tiempo.. pe ro ha,.-ien do recibido
. . algunas ca
a o;
t od que
l
d
e&gt;.-presa os misioneros en las que entre otr
.
.
. r as e os
ncce itaba y puede savcrse
ahor . as cosas, me mstnuen de lo que
forme en los térrom· o
d
a, pa o a dar a su Excelencia el ins que me or ena.
#

•

l

hasta'

Este Apostólico Colegio tiene a su car
celencia onze Misiones· siete en la p _go. endesle Reyno de Vuestra Ex'
rovmc1a e Coahuila y quatro en la
• BA s e,ROl'T cita
• entre las fuentes para el vol I d
.
Statcs and Texas (1884) un "I f
d
· .. e su History of the North Me.iican
cliá
n orme e 1as M1S1anes de Coahuil ,. diri .d
n -especifica, supongo que alucliendo al d p ch
a '
gi o al GuarArze. Porteria. Es verosímil que 5e trate de :u~trouca-:-:- en 7?,7 por,
Tomás
apellido de inspiración religiosa ado tad I
llllS.looero' Porterm era un
de la Portería, que se venerab; e ~ C o a entrard en la Ordrn en honor de la Virgen
.
n e
onvento e San Antonio d A ·1 d 1
C1.SCanos de•calzos quienes llevaron I d
'6
.
e v1 a, e os franº6
'
ª
cvoci n a MéXIco Una ·
d tal
ocac1 n fue venerada en la ca illa d I H . .
·
mugen e
adpan). Si la cita d B
f p
e
osp1~10 de San Agusttn de las Cuevas (Tlalse publica.
e ancro t es correcta, el informe citado es distinto del que aquí

~

~

(sic) que es quien puede informar de

443

�~=:

Colonia del uevo Santander. Las siete de Coahuila son: ~n. ~gue~. de
Aguayo. uestra Señora de la Victoria de los adadores; nF e~ar :o

/e

de la Candela; El Dulce_ ombre de~esús
p1:~~es:o
Bizarron; Sn. Juan Bautista, y Sn.
mar o am

a:1

orte.

di
· d
quarto
La de Sn. Miguel de Aguayo se halla situada a stancia e : a ca i1
d 1 V'lla de Nuestra Señora de Guadalupe de Coah
'
p
de egua e ~ . l l
dministra solo en lo espiritual el P. Fr. Rafael
tal de la Provmc1a· a _que ad ella las disfrutan y manejan los Yndios sin
Clos, pues las tcmp~~ahdades e .
S' odo de 450" pesos que paga
intervención del Misionero. Este tiene un ~
.
rr uiala Real Hazienda, sin otros emolumentos, lunosn~s- ,m derechos pi a
n
.
. d' .d
d 1 xpresada Ml.SlOD como a os e u
le ; pues asi a los in.1vi uos e a e.
.
halla unido a ella,
p bl de Tlaxcaltecas llamado So. Francisco, que se
ue o
. .
. solo dan una corta limosna que apenas aseense les administra de valde' y
.t
semillas de las que proderá a treinta pesos (la que pagan regularmen e en
d
~ Hállanse

;1

duce la ~erra) por seis festivi?a:::::: e:el:~::ri: ; ;;c=~ de uesestos Indios competentemente ms
,
d 629" en esta forma:
. C th T .
el día son en numero e
tra Religion a o ica, y en
.
soltero
solteras· y 212" Niños
158" Matrimonios: 20" Viudos y y1udas: 81
y
'
..
, .
• d tr'
e tienen todos ellos para vi'Vlr es
10
y Niñas. El apoyo umco e
~s : qut .
maíz frijol algodón y chile.
la labor de sus tierras, en las s1em ras ngo,
'
.
1
b al Occidente de esta Misión se halla situada la de
Cinco eguas rum O
d
1 ue únicamente ha queNuestra Señora de la Victoria de los Nada ores a a q
uchos años
b d Misión desde que lo fue pues al pre ente, y m
dado el nom re e
.
uienes solo reconocen al Padre
haze, es Pueblo de Indios !laxcal;ec:sPeq 6 de Bondia) i en lo espiritual;
Misionero (que lo es en el día ~r. osr sí :aciendo sus siembras, único arpues para lo temporal se roaneJ~ po 1 '
d 1 ,.-=-=stro· siendo éstas en
·
· ·ntervenetón a guna e lVUUJ
'
bitrio de que viven, sin l
l
t d ntes El Reliaioso goza el mismo
·
, ·
que las de os an ece e
•
o·
los 11l.1SOIOS terrrunos
1 R 1 Hazienda sin otros emolumentos
sínodo de 450'' pesos que paga fa eaen los frut~s que produce la tierra,
que la limosna de 15 pesos que ~ recen} b an pues tampoco pagan derechos
..: 'dades que cada ano ce e r ,
por tres f esuVl
bl
d'a de 439 individuos en esta
. 1 S cOmpone este Pue o en e1 i
Parroquia es. e
•
.
V' d . 57 Solteros y Solteras, Y
forma: 106 Matrimoruos: 18 Viudos y m as.

152

iños y

iñas.

Rumbo al Oriente de esta Misión y la de Sn.~~el :e
tancia de 25 leguas de una, y 30" de otra se
a a e

~~J::u:.!o
.

de la Candela, y Villa de Sn. Carlos, que también solamente le ha quedado el nombre de Mi ión, pues su población se compone del expresado
Pueblo, y Villa; aquél de Indios Tlaxcaltecas y ésta de Españoles. Su administración sin derechos (que sólo es también en lo espiritual) está a cargo del Padre Fr. Bias Sorzano/ quien goza asimismo de un sínodo de Real
Hacienda de 450" y le contribuyen con la limosna de 30" por seis festividades que celebran el año, tres el Pueblo y tres la Villa; cuia limosna regularmente es en frutos de la tierra como las antecedentes. La industria y
trabajo de que viven los vecinos de estas Poblaciones son las siembras, que
hazen de las mismas semillas que ya van expresadas, a excepción de alguna
caña que plantan, con la que hazen miel y piloncillo. Algunos Españoles de
la Villa tienen tiendas de poca consideración: otros crían algún ganado
maior, menor y cavallada; y otros, aunque mui pocos, tienen corto atajitos
de Mulas con que fletean. Estas dos Poblaciones se componen en o1 dfa de
1054 individuos en esta forma 143 Matrimonios: 46" Viudos y Viudas: 236"
Solteros y Solteras: y 406 iños y Niñas.
A quarenta leguas de esta Misión rumbo al Norte, y lo mismo de las
antecedentes, se halla la del Dulce Nombre de Jesús de Peyotes que administra
el Padre Fr. Bartholome Carmona 3 no solo en lo Espiritual, sino en lo temporal; haciéndose por su dirección las siembras las cosechas, y la venta
de las Semillas que sobran después de mantenidos los Indios; para con el
producto proveerlos de vestuario, abios de casa, y demás cosas indispensables
que no produce la Misión, como sal, jabón tabaco &amp;a y asimismo para comprar y tener en corriente toda la erramienta y aperos del campo; y esto mismo
se practica en las demás Misiones, cuias temporalidades están a cargo del
Ministro, lo que expreso aqui para no repetirlo en la relación de cada una.
No tiene otro comercio, ni arbitrio esta Misión para su subsistencia, que las
siembras cortas, que haze de maíz y frijol: siendo la de maiz cada año
cinco anegas, y la de frijol, de una o una y media, que es lo único que
se puede socorrer con el agua que disfruta. Los bienes de campo que tiene
son tan pocos que ofrecen gastos para cuidarlos, y ningún producto; y solo
se logra de las reses sacar bueyes para la labor, y dar de quando en quando
raci6n de carne a los Indios. Todos estos Bienes de campo se reducen a
100" cabezas de Ganado maior entre Bacas, ovillos, Toros y Becerros: 16
yuntas de Bueyes, y 7 cavallos y 3 yeguas. El Ministro de esta Misi6n, no
tiene otras obenciones, ni emolumentos que 450" pesos de Sínodo que paga

' Pertenecia al grupo que pas6 al Colegio en 1783.
• Figura en la expedición que vino de España para el Colegio en 1789.
lista oficial de embarque se da como su lugar de origen Cuevas de Beja.

• Habia pasado al Colegio en la e,cpedici6n de 1789.

444

En la

445

�la Real Hazienda. Los Yndividuos de que se compone, que son Yndios
Yxames de nación, son 58" en estos términos: 14 fatrimonios: 8 Viudos:
9 Solteros, y Solteras, y 13 iños y Niñas.
A distancia de un quarto de legua de ~ta Misión hay una Villa mui
corta llamada Sn. Pedro de Gigedo, que administra también este Misionero
de n:ego y encargo; sus vecinos no ~enen otro oficio, ni intelig~cia que, la
labor del campo, y algun Ganado maior y menor que .en cort?. numero cn~n
muy pocos. Las Semillas que siembran son solo maiz, y fnJol; Y algodon
únicamente el necesario para la abilitaci6n de sus casas. Se compone esta
Villa en el día de 209 individuos en esta forma: 43 Matrimonios: 7 Viudos
y Viudas: 37 solteros y soltera y 79 iños y Niñas.
o pagan derech~s
por la administración y solo contribuien con la limosna de 15 ~esos al ~ 1nistro por una festividad que celebran cada un año en la Iglesia de dicha
Misión, onde se entierran, oyen Misa y reciben los Sacramentos por no tener Iglesia la Villa.

A la corta distancia de medio quarto de legua de esta Misión se halla
la de Sn. Francisco de Bizarrón, compuesta de las dos aciones Pausana Y
Tulimeños. Administrala el mismo Padre Fr. Bartholome Carmona, pues
haviendo muerto dos meses haze el Religio o que administraba en Sn. Bernardino de la Candela, determino el Padre Presidente que el Padre Fr.
Bias orza.no Ministro que era del Dulce Nombre de Jesús, pasase a tomar
a su cargo aquel Pueblo y Villa, quedando el cuidado de su Misión al del
expresado Fr. Bartholome Carmona; quién, asi par la ~nmediazión de las
Misiones como por sus pocos individuos, y menor trabaJO en las temporalidades, 'que las demás que las tienen, podia desempeñar _la atención de
ambas, respecto a no hallarse algún Religioso supernumerano qu~ poner .ª
servirla; pues aunque el Padre Presidente esta~a a la ~uerte de dicho ~eligioso sin destino a alguna Misión, le fue preciso acudir a la de Sn. Miguel
de Aguayo cuio Ministro enfermó gravemente; el que de ~altas de la e~[ermedad ha quedado hasta el día imposibilitado de administrar, Y en terminos que ni aun comer puede por su propia mano; moti~~, porque permanece alli dicho Padre Presidente; respecto a ser esta Mis1on, o pueblo
de los demás Individuos, y no haver religioso inmediato que pudíera atende~lo
al mismo tiempo que el de su cargo¡ y así, habiendo en estas circunsta~cias
d faltar un Ministro de una de las Misiones, se halló por más convemente
fuese el de la de Jesús, pues la inmediación a la de Bizarrón proporcionaba
el poder atender a las dos sin falta notable.
El corto número de Religiosos que tiene en el día este Colegio, y la renuncia que hay hecha de las e.-xpresadas fisiones, sobre lo que se espera
providencia de un día a otro me han detenido en proveer la expresada

Mis:ón. de Ministro considerando que en el tiempo que puede tardar esta
resolución, ya en favor o ya en contra, puede un Ministro desempeñar el
cargo ~e ambas cc:mo llevo _di~o; y además, que respecto a la eJs.-presada
pretensión, fuera ~prudencia mcomodar y mortificar a un Religioso con
los penosos traba1os, que ofrece un camino de 300'' leguas de )as que
100" se andan en un contínuo peligro de perder la vida1 y tal vez recién
llegado, o antes de llegar tubiera que volverse.
Esta Misión de Bizarrón tiene el mismo gobierno y método que la antecedente, pues esta a cargo del Ministro su atención y cuidado en lo espiritual
Y temporal al que se pagan de la Real Hazienda 450 pesos de Sínodo sin
ten;r ot~. algun emolumento. Se siembran en ella las mismas semilla~ de
~aiz Y !nJol que en la de Jesús, y el mismo número de hanegas con corta
diferencia; y a~emás h:ize una sementera de trigo de cinco, 0 seis cargas,
q~e para reducir a harma su cosecha tiene un Molino que se fabricó tras
~os haze. Esta es ~a la industria y arbitrios de esta Misión, pues los
bienes de campo que tiene no ofrecen otra utilidad que su mismo servicio
racionar los Yndios1 y mantener la Bueyada. Estos 'en la actualidad son 1 '
. .
2
00
siguientes 50' cabezas de Ganado maior entre Bueyes Novillos, Toros Bacas y Becerros: 150" de menor entre ovejas y cabras; y 100" de cavallada
c?n Yeguas, Potros, y cavallos mansos. Los Ynd;.viduos que hay en e ta MiS1Ón son 7l en estos términos: 17 Matrimonios: 21 Viudos y Viudas: 1 Soltero, y 23 iños y Niñas.
Sigues a esta Misión la de Sn. Juan Bautista de Riogrande, que se
halla a nueve leguas de distancia de ella rumbo al orte; la que administra
en lo Espiritual y temporal como las antecedentes al Padre Fr. Manuel Gorjón : sin tener más obenciones que 450" pesos de Sínodo que paga la Real
Hazienda Los Indios de esta Misión son de las Naciones Pampoa, Ylixaya,
y Borrados de la Costa del Orí.ente. Su industria y arbitrios consiste en las
siembras, y bienes de campo. Regularmente se siembran en esta Misión 10
anegas de
dos de f~jol, y un almud o dos de algodón· y quatro, o cinco
cargas de tngo, para cma cosecha tiene Molino. Disfruta unos ojos de Agua
tan abundantes que a la toma salen dos bueyes de ella pero apenas llega }a
mita? a la Misión por lo dilatado de onze leguas de azequia. Tiene un
obraje en el q_ue ~e fabrican fresadas para los Yndios de la lana que producen las ovejas, y se texe alguna manta muy ordinaria para los mismos
Los bienes de campo que tiene en la actualidad son 520" cabezas de ganad~
maior incluso la Bueyada: 2000" (ganado) menor: 129 de cavallada m-

m:m,

' Uno de los que vinieron al Colegio en la expedición de 1783; se Je dice natul'al de Masueco [provincia de Salamanca.].

4+7
446

�cluso los cavallos mansos; y 76 mulas entre cerreras y mansas de las q~e
hay formado un Atajo aparejado. Esta Misión ~ene asalariados muchos sirvientes que no son Yndios, para la requa, custodia de los ganados, Y para la
labor, por tener pocos Yndios de trabajo. Lo~ individu~s de que se compone
son 62 en esta forma 14 Matrimonios: 9 Viudos y Viudas 5 Solteros y 20
iños y Niñas.

A la media legua de esta Misión rumbo al Oriente se halla la de Sn.
Bernardo; que administra también en lo espiritual y temporal el Padre Fr.
Antonio López; a quien así mismo goza el Sínodo de 450 pesos q~e paga la
Real Hacienda sin otros emolumentos. Son sus Yndios de las ae1ones ~aco,
Paquachi, y Borrados de la misma Costa Oriental. ~u empleo es el m1smo
que el de los antecedentes, a excepción de que las siembras que haz~~ son
menores; pues la de maiz no sube de siete a ocho anegas; una de_ fri1ol Y
un almud de algodón por falta de agua. Los ojos de esta que disfruta la
Misº 6 son tan abundantes o más que los de la anterior pero se hallan 25'
le~asn distantes de ella; por cuio motibo en una azequia ~ dilatada, se
pierde tanta agua, que apenas llega a la labor ( que po~ lo mismo se halla
distante de la Misión la Octava parte, y algunos años mnguna): caus~ por· hazer las siembras algunas veces hasta 18 leguas retiradas
que h a si·d o preciso
~
1
de la Misión. Para la limpia de esta azequia, que se executa todos os anos,
se asalaria Gente de los Presidios, lo que ofrece muchos gastos; _Y además
hay varios sirvientes para la Custodia de los Gana~?s. ~e ~tos b~e en. el
día 330" reses de roaior inclusos los bueyes: 6000 oveJas, y 140 bestias
entre caballos mansos, Yeguas y Potros. Tiene Obraje de fresadas como la
antecedente y un Molino de trigo pues siembra de e te anualmente de tres
a quatro c~a . Los individuos que ~n el dia .e hallan en ella son 80, en
estos términos: 15 Matrimonios: 26 Viudos y Viudas: 12 Solteros y Solteras,
12 Niños y Niña. Deviendose advertir que asi ~n esta como _en la an~erior Misión los números de Yndividuos que se refieren son Vnd1os porque
los sirvientes no viven en las Misiones.
De estas siete Mislones las tres primeras no lo son de muchos años a esta
parte ( como llevo dicho) y solo les ha quedado el nom?re de tales, por
haverlas siempr administrado religiosos, que han gozado Smodo p~gado por
la Real Ha.zienda; y sí, son Pueblos formales, cuios vecinos se goviernan en
un todo independientes del Religioso: y las quatro r~tantes ( que llev~~ cerca de un siglo de fundadas) aunque tienen temporalidades,_ qu~ a~1D1Stran
·
estan ya en estado de entregarlas al Ordmano Diocesano;
los "'":
~v.us1oneros,
a la lista oficial de la expedición de 1783; se
• Fr. José López de Osorio le llam
le dice natural de Villena.

448

pues todos los Yndio de ellas se hallan suficientemente instruidos asi en
lo perteneciente a siembras, crias de Ganados, que es en lo que se emplean según queda expresado; como en los Misterios y Doctrina de Nuestra
Religión Cathólica; y la Misiones bastantemente proveidas de todo lo necesario al culto Divino; y laboríos de Tierras. Por lo que tiene este Colegio
hecho Ocurso al Comandante General de Provincias internas, y al Ylustrisúno Obispo del Nuevo Reyno de León, a cuia Diocesis corresponden, renunciándolas todas; pues por las expresadas razones, es ajeno de Nuestro
Apostolico Instituto seguirlas administrando, empleándose en ello varios religioso, que pueden ser mui utiles para otras espirituales empresas objeto
de uestra atención y Ministerio. 6
Las Misiones que tiene a su cargo este Colegio en la Colonia del uevo
Santander (que son propiamente tales) son quatro; dos en la Sierra de
Tamaulipas Oriental y dos fuera de ella: estas son las de Palmitos, y Sn.
Vicente de las Presas del Rey; y aquellas, la de uestra Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles; Sn. Josef de Palmas. Estas quatro Misiones
i¡e han fundado de Orden de Vuestra Excelencia por los Religiosos de este
Apostólico Colegio; cuio Orden de fundación y e tado que tienen es el siguiente.
La de la TamauUpa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles, se estableció el día 26 de junio del año de 1791, sin otro auxilio
que las limosnas de algunos Bienhechores, que asi para esta, como para la
de Sn. Josef solicitó el Padre Fr. Mariano Bisuete fundador de ellas; quien
quedó de Presidente y Ministro de e ta de Guadalupe con el P. Fr. Pedro
Lumbreras. 7 En el dia se halla en ella este Religioso con el Padre Fr. Ma-

• El obispo del ucvo León, Llanos y Valdés, erigió en curatos formales, el 19
de junio de 1794, las misiones de la Candela y de Nadadores; a éste agregó una
llamada ''Villa de San Buenaventura", que supongo era una reliquia de la antigua
misíón de "San Buenaventura de la Consolación", situada como a una legua de Nadadores. Al curato de la Monclova fue agregada la misión de San Miguel de Aguayo
y el "Pueblo de San Bemardino, valle de Valladares" (Consulté este documento de
erección de curatos en el archivo de la Parroquia de la Candela, en cuyo Lib. I
de Gobierno se conserYa). En una relación de 1804 no aparecen en Coahuila más
que las misiones de San Juan Bautista y San Bernardo del Río Grande, el Dulce
Nombre de Jesús de Peyotes y San Francisco Vizarrón (AGI. México, leg. 2736).
' Los padres Bi.mete y Lumbrera3 aparecen, el primero como "presidente destas
nuevas misiones y ministro" y el padre Lumbreras como s gundo ministro, en el
Libro en que .u asi11ntan los baJ,tiJmos que se hacen ffl esta Missión de N.S. de
Guadalupe d, la Boca de los Angeles, que se conserva hoy en el archivo parroquial
de la Catedral de Ciudad Victoria. Empieza en 26 de junio de 1791 y alcanza
hasta 1813. Desde junio de 1793 aparece Fr. Mariano de la Fuente, que se dice

449
H29

�riano de la Fuente por haver muerto el expresado Pad~e Bisuete. Ambo:

y

!: ;;ºv::.

la administran en lo Espiritual temporald, _con ~l colartoCSonm:e~:
li 6 pagar por 1ez anos
entre los dos, que se Ob g a
.
.
algunos emolumentos.
.
d la Ciudad y Real de Guana1uato, sm otros
c1ana e.
esta Misión son los de la Naci6n de los PaLos Ynd10s de que se com~ne
.
irl
la feé reducirlos persitas, y aun no se han b~uttzado, por mstru os :iso rhnero formar los
fectamente y tener segundad de ellos; pues es p
p
1 d 91
Hombres ~ara hazerlos despues Christianos. El número de e~tos es e i:das
'é .
30" Casados·· 4 Solteros y Solteras: 7d Vmdos
en estos t rnunos:
1 · y V sem_-'
.
.O ,
unicamente en la labor e as tierras
ir;~d~:;ay:::;ca
anegas de maíz, y una de frijol. T~~en las
.
.
el
laborío' proveidas todas por la solicitud
oecesanas herramientas para
. 1
1de
..
dl .
modo 112 cavezas de Ganado bacuno incusos os
los Mis1oneros; Y e mismo
4 ulas Hállase
. 7 de pelo: 15 cavallos mansos: 10 yeguas, Y
m
· ,
B
ueyes.
d
t s y demas netamb' én la Yglesia proveida de Basos Sagra os, ornamen o'
..
~
1
n·
.
Culto
asi
mismo
ajenciado
todo
por
los
relig10sos.
cesano para e
1v1Do
,

~~p=:

rumbo al Occidente se fundo la de dSn.
A cinco leguas d e esta M ..
tsi 6 n
·
as
el
día
29
de
Junio
de 1791 con la Nación de los In tos
Josef d e Palm
• 1 F errando y Fr · Fran.
camo te rOs• Adminístranla los Misioneros Fr. Migue
¡
an el mismo
cisco L6pez asi en lo Espiritual como en lo tem~ora ' y goz d l V '
d
la rrusma Condesa e a a
Sínodo de 450 pes~s entre lo~ os, que
antecedente. Componese esta
lenciana en los nusmos térnnnos que en a
S l
M" ''n de 61 individuos en esta forma: 13 casados: 24 Solteros y o ter~,
1s10 ·N·-as Su empleo unico es el de la labor del campo para o
y 11 mos y m ·
haz
d
ue ha la competente herramienta y las siembras que se
en,. ~on e
q
. y as semillas
cantidad que en la anterior Misión. ~s Mis10neros
las mmn
od ' y l "dado de las labores asi en las siembras com.o
corren en un ~ o con e cm
'
.
la secha y proveen a los y ndios de todo lo necesano para sus c_as~,
en
~o comida. a lo que aplican sus Sínodos Misas y quantos Arb1tri~s
vestuano Y
,
•
·
todas las Mítienen; y esto mismo se ha p~acticado siempre, y practica en
siones pertenecientes al Colegio.

par

oducen estas Misiones y lo mucho que se gasta para ~
Lo poco que pr
., d
·ndividuos obliga a los Religiosos a salir
indispensable manutenc10n e sus i
d la . dad de
fuera de ellas a las Poblaciones que las rodean, a valerse e
pie
.
al
veces el ministro de Palmas, Fr.
ministro y "fundador". Tambifo baut.Jza. gunas
•
dición de 1789,
M' el Ferrando. Este último había venido al Colcg10. en la exlpe .
expedici6n
igu
I dice natural de Conccntaina. En a m.wna
en cuya lista de embarque se e •
F
d en Palmas según veremos en
vino Fr. Francisco L6pC'Z, companero del P. erran o
'

seguida.

450

los Bienhechores para recoger limosnas con que ayudar a los gastos, y no
mirar con dolor retirarse los Yndios por faltarles lo necesario para conservar
la vida; por la que viven en un continuo afan llenos de las congojas que se
dejan considerar. De suerte que acomodandose a la misma comida que los
Yndios, no procuran emplear sus Sínodos a otra cosa que a beneficio de estos; pero sin embargo no alivian su cuidado con un sínodo tan corto; y para
ello, quedandose uno en Ja Misión, sale otro a colectar limosnas, sin las quales no pudieran subsi tir estas Misiones; y consiguientemente nada hiciera
un Religioso solo; pues no saliendo de la Misión a buscar auxilios, indispensablemente le havía de faltar con que proveer los Yndios; y estos atentos
más bien a la incomodidad, que a la Religión, y civilización, no permanecieran: y si salía abandonaba la Misi6n, que sin la presencia del Religioso
destruirían mui facilmente. . .. Aun sin esta causa, es indispensable haya
en cada Misión dos religiosos por las dos atenciones que hay en lo espiritual,
y temporal; pues queriendo que estas dos las desempeñe un solo Ministro,
de ninguna se verificara como corresponde. Son dos atenciones estas, que
cada una exije toda la atención de un hombre bien capaz, y aun de esta
suerte no dejara algunas ocasiones de haver falta. Esto haze a lo religiosos,
con gran razon, no de terminarse a ir solos a las Misiones; y nunca se pudieron resolver a ello, para la fundación de estas, y Jas dos que se han
fundado despues; queriendo mas bien padecer trabajos y miserias acompañados, que dejar de cumplir con las obligaciones de un cargo tan delicado.
Dos podrían cumplir con algun desahogo, con Dios, y con las piadosas intenciones del soberano; pero uno solo, es mui dificil; que desempeña la
voluntad de ambas Magestades. Esto no es produccion de mi discurso, sino
realidad que manifiesta la practica; pues el que lo mira de cerca, ve lo
inconcuso de esta verdad. Me he expresado asi por que me ordena Vuestra
Excelencia le informe de todo lo que halle conducente a la maior instrucción de la noticia de las Misiones, y no me dilato mas en el particular
por no molestar la atencion de Vue tra Excelencia.
A quarenta leguas de esta Misión de Sn. Josef caminando para la Huasteca se halla la de Sn. Vicente de las Presas del R ey, fundada por los Misioneros Fr. Juan Bautista Castell6 y Fr. Josef del Moral 8 en el mes de

• Debe ser el Fr. José Pío Quinto, natural de Moral de Calatrava, que pas6 al Colegio en 1789; en la misma expedición figuraba Fr. Juan Bautista Castell6, natural
de Fuente la Higuera. Fr. Pedro Rodenas, natural de Totana, era ya veterano, habiendo pasado al Colegio en la expedición de l 783, lo mismo que los ya mencionados
Fr. Mariano de la Fuente y Fr. Miguel Ferrando. Fr. Pascual del Pilar, aparece
encargado ae la parroquia de la villa de Santa Maria de Llera desde el 23 de diciembre
de 1804, "por ausencia del cura"; a 9 de febrero de I 805 se titula "comisario pre-

•151

�_Lo reí rido e lo qu pu do informar a Vu tra Excel nci en cumplimiento d
uperior Orden qu de- are a lo b tante para dar el lleno
que Vuestra Excelencia apetece.

Marzo d est presente año; qui n actualmente la administran · trabajan en su establ cimiento. L Yndio con que
ha fundado sa • fisión
son l llamad ~ {artínez y
n las ultima noticias de los Misioneros s
el numero d ello 67. pero sin
presion de xo ni edad por lo qu
no lo manifie to con la distinción qu en las d mas. Han hecho una iembra d cerca de dos han as de maíz y m dia d frijol que
lo uni o de
que pu do informar a u tra E cel ncia pu s hasta el presente no he
re.n;do otra razon por lo mu ho qu
dilatan las cartas en llegar, y , lv r.
E o do Ministros ozan dos inod , uno d 350 pesos que p~ la eal
Hazi nda, y otro d 250'' que franquea caritativamente el Illmo. Ob" po
del . Reino de Le6n; a endiendo a la n
· dad que se ha reprc ntado y
{ no razon que la anterior pueden dar a u tra Excelencia de la iisi6n d Palmitos, que han ido a fundar con lo Yndio Pinto lo Mi ioneros
Fr. Pasqual d 1 Pilar, y Fr. Pedro Rod nas 9 cerca de antand r; pu actualm nte ·taran trabajando en los prim ros fundam nto . Llegaron esto
Religio
a antand r 1 día veint y uno de gosto de te pre nte afio
cuia noticia solo m han ese.rito, con la d qu pasarían a tomar po i6n
del paraje donde
ha de fundar, lu go qu el Govemador de aquella Colonia, evacu
alguno asuntos que tenia entre mano , y permitían desampararse. Lo inod s que ll van asignados, e uno de trescie.nto cinquenta
pe
que ha d pagar la Real Hacienda, y otro de do ientos cinquenta
qu ha ofr c:do 1 mimo Yllmo. Obispo d 1 Tue\O Rep10 de L 6n· aunque de este y del anterior, no hay mas obli ó6n contraida que la ferta

lroI ñor guard la importante \ida d
u tra Excel ncia mul Dio -- ue e
e ios anos.
o egio Apo tólico d Pachuca y rO\iembr 16 d 1793.

E."cmo.

ñor.

Fr. Y idoro de Pu rtollano

1G

(Rúbrica.]

E. cmo. r. Virr y d , . E.
Conde de Revilla-Gigedo.
AG.
•

PRO\,NCJAS

l

'TER. AS,

rnJ. 5 pp. 354-359r.

verbal.
fecto apost6liro del Col gio de Pachuca (Lib. de bautismos de español y ca tas,
de Llera, 1793-1818, fols. 31-32; se coruerva eo la Catedral de Ciudad 1ctoria,
agregado a u archivo parroquial).
Los indios martlncz babtan sido reducidos a mui6n en varias ocasiones anteriores,
!in 6cito duradero, E tas reducciones se hablan intentado en lugares muy distintos,
de acuerdo con los d 01 o caprichos de los mi1m indios. Desde 1781
hallaban
poblad en la "Misión de la nueva población de las Presas del Rey", como medfa
1 gua de la ciudad de Orcasitas, y alli continuaban en enero de 1790, según in•
forme de Fr. Franci co Buedo, u todio de la Custodia de Tampico (Orcasitas, 29
de enero de 1790). 'fase u informe -no muy detallado en datos, pero intcreaante
por su opini6n bre I políti mi ional que entonces pre\ 1 ia- en Ban rofl Lihrary,
Mu. 35072 (3788) (pp. 369-379).
• De estos dos misioneros queda dicho en la no1a precedente. Bajo la denomin ci6n
de Palmitos o Helguera, y el P. trocinio de . Juan 'epomu cno, habla e · tido ya
misión a dos l
y medi de Santander, pero ya n 1770 se hallaba abandonada, como onsta en la Visila h ha por Don Lino cpomuceno Gómcz (M xico,
19 2).

452

,. E te reli .
babi pasado al Col . d p ch
ftn 1
dujo, en 1783 Fr.
,
gio e ª uca ~
t.iaS de l01 Dolortl Crespo.

• pedición que c:on-

453

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143492">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143494">
              <text>1972</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143495">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143496">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143497">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143498">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143516">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143493">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1972, No 13, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143499">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143500">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143501">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143502">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143503">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143504">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143505">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143506">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143507">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143508">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143509">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143510">
                <text>01/01/1972</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143511">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143512">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143513">
                <text>2017287</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143514">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143515">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143517">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143518">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143519">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13988">
        <name>Historia regional</name>
      </tag>
      <tag tagId="13984">
        <name>Municipio General Escobedo</name>
      </tag>
      <tag tagId="13986">
        <name>Provincias internas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13987">
        <name>Títulos de encomienda</name>
      </tag>
      <tag tagId="13985">
        <name>Vasco de Quiroga</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5355" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3919">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5355/HUMANITAS._1973._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>2d7695cb0ef73621b7fc0829ac139325</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146764">
                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�MATEHUALA, JURISDICCIÓN DEL NUEVO REINO*
DE LEÓN. ( 1638-1718)
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Univ@rsidad de Nuevo León

No CABE DUDA QUE 1.0s REYES DE ESPAÑA o no sabían geogtafía o no tenían
la menor noción de la extensión de sus dominios. Ello se deduce, al menos, de la
concesión hecha a Luis de Carvajal y de la Cueva para poblar y conquistar
un cuadrado de 200 leguas por lado, que habría de llamarse Nuevo Reino
de León, comprendiendo zonas en las cuales había poblaciones ya establecidas de muchos años atrás. 1
Pol' el norte nunca logró Carvajal avanzar. La conquista y evangelización
de Texas fue lograda cien año_s después de la capitulación. Por el poniente,
Saltillo, Parras y otras poblaciones, continuaron sujetas a la Nueva Vizcaya.
Monclova fue la única teóricamente sujeta al Nuevo Reino de León, hasta su
separación definitiva con 1a creación de la provincia de San Francisco de
Coahuila. Teóricamente también pertenecieron a Nuevo León las tierras del
actual estado de Tamaulipas. Aunque se hicieron expediciones tempranas por
ese rumbo jar.nás se logró funda.ti población alguna, salvo la misión de San
.Antonio de los Llanos (hoy Hidalgo, Tamps.) sujeta a Nuevo León hasta
la creación de la Colonia del Nuevo Santander, por José de Escandón.
Por lo que hace a la región sur, Carvajal considera bajo sus dominios las
cien leguas. Así se desprende, al menos1 de sus campañas de pacificación a
pueblos indígenas de la huasteca potosina. El avance colonizador en sentido
inverso, hizo que fueran guedando fuera de Ja Nueva Galioia o de la Nueva
Vizcaya muchas poblaciones.

* Leído en la Casa de la Cultura de San Luis Potosi, el 28 de sept. de 1972, al ingresar
a la Academia de Historia Potosina.
1 Capitulación y títuJo de gobernador de Carvajal en;
SANTIACO RoEL: Nueuo
Le6n. Apuntes Históricos, J. P. Cueva, Sucs., Monterrey, 1938. 2 vols., I, PR- 155-l 58.
433
H28

�Casi m@dio siglo después de muerto Carvajal, Felipe IV renovó su capitulación ahora a favor de Martín de Zavala ( abril de 1625) . La corona, olvidando
los ;eríos problemas jurisdiccionales suscitados por la primera capitulaci6n, la
restableció en los mismos términos, en cuanto a la extensión territorial.2 De
alJí que Zavala sostenga un largo litigio de la Nueva Vizcaya, por ~ntroversias de jurisdicción 3 y que intente la repoblación, en 1644, de la villa del
Almadén, hoy Monclova, que no logra sostener. Por lo que atañe al sur, hubo
por lo menos el intento de extenderse lo más posible.
Zavala había entrado a Monterrey en agosto de 1626. Y es en ese mismo
año cuando por vez primera es mencionada Mateguala -así, con g- en
crónicas y documentos de nuestros archivos.
El Gral. Fernando Sánchez de Zamora, en su relación sobre el Descubrimiento del Río Blanco . .. ~ alude a la entrada hecha en ese mismo año de
1626 por fray Lorenzo Cantú, guardián del convento de Char&lt;:a:S, a misionar
en el Río Blanco. Asienta que fray Cantú administraba a los negritos de Matehuala, "cuya tierra era donde ahora llamamos Apuchimapa y Sandi". 5
Agrega que los negritos estaban emparentados con los bocalos o bofalos _de Río
Blanco, "que asistían a faenas en Matehuala". Se desprende de esta cita que
los negritos no eran de Matehuala y que sólo asistían allí.
Encontramos, en 1627 otra referencia importante. Se trata de una causa
c,0ntra Tomasillo, tepeguán, por haberse llevado unas indias del capitán Lucas
García, vecino de Monterrey, al puesto de Matehuala, y por habérselas vuelto
a hurtar al mayordomo de aquella hacienda.6 Llamamos la atención sobre
estas dos designaciones de puesto y hacienda con que es desigriado el lugar.
Estos datos nos hablan, en época temprana, de un contacto más o menos
frecuente de las gentes del uevo Reino de León, con las de Matehuala.
1 Capitulación con Martín de Zavala, en: DAVID ALB"ERTO Co,ssío: Historia de
Nuevo León, J, Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925-1933. 6 vols., 1, p. 181 ss.
• Litigio . .. por la jurisdicción de las minas de Almadfo. Citado Y ampliamente comentado por EuoENIO DEL HoYo: Historia del Nuevo Reino de León (1S77-1723).
Publicaciones del Tecnológico de Monterrey. Serie: Historia, 13. 'Monterrey, 1972. 2

vols., 11.
z
li ·
• Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por os re giosos de N. S. P. San Francisco de la Providencia de Zacatecas. Relación que hizo el Cap.
Fernando Sánchez de Zamora. En: ALoNsO DB LEÓN y otros: Historia de Nuevo
León.••, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, 1961, p. 226.
' Sandi existe todavía en el municipio de Arambeni, N. L. El nombre se ha corrompido y hasta oficialmente se cita como Sandia y Sandía.
.
• MS. Causa contra Toma.sillo .. . . Archivo Municipal de Monterrey. (E~ lo _s~cesivo
se citará: AMM). Civil, vol. 2, exp. 10. Rodrigo de Aldana declara que b1zo viaJe all~
y llevó a Tomasillo, quien llevaba las indias. Que en el puesto del Pedregozo se las quitaron por orden de 'Miguel de Escorihuela.

434

Jurisdicción de Nuevo León

El gobemadgr Zavala, por su parte, procura extender su jurisdicción hacia
ese rumbo. Nosotros conocimos, no hace mucho en el Archivo Municipal
de Monterrey un expediente relativo a la comisión que en 1638 dio Zavala a
J~ de Zúñiga y Almaraz y a Juan Francisco de Escobedo, para descubrir
cammo entre Cadereyta, Río Blanco y Matehuala; documento lamentablemente extraviado.
D,e_ese mismo año de 1?38 nos queda por fortuna, otro testimonio importantis~o. Se trata de la Jornada hecha por el mismo Juan de Zúñiga, consecuencia probable del documento a que hemos aludido, "descubriendo caminos y nuevas tierras y reduciendo los indios chichimecos ... " 1 Zúñiga
ostentaba ~to~ccs el cargo de "justicia mayor y &lt;'.apitán a guerra de las
fronteras chichimecas de este uevo Reino de León".
Hallándose en esta jornada, redactó el documento siguiente:

•

_En el P~raje ~e_Mateguala, en veinte y un días del mes de febrero del
ano de mz~ y ~e~cientos y trein~a y ocho años, el señor don Juan Zúñiga
Almaraz, JUSltcia mayor y capitán a guerra del Nuevo Reino de León
por Su M ~jestad dixo que hoy dicho día ha llegado visitando estas fron~
teros y abriendo nuevos caminos y descubrimientos de minas y apaciguando y reduciendo los indios chichimecos que no están convertidos a nuestra
santa fe católica, en nombre de Su Majestad alzaba y alzó vara de la real
justicia para usar de su comisión y ejercicio, tomó posesión desde la
acequia de Mateguala para adelante por del Nuevo Reino de León
canales de la estancia de Mateguala, ques de Miguel descmiguela. y [;
firmó este dicho día. Don Juan de Zúñiga. Por su mandato, Juan de
Vargas." 8

Consideramos fundamental este documento que marca la incorporación
de Matehuala al Nuevo Reino de León y en el cual advertimos otras dos
designacioúes para el lugar: paraje y estancia. Y otra referencia muy importante: "que es de Miguel descurigüela'. Ya nos ocuparemos de este personaje
más adelante.
• MS. Jornada de descubrimiento y posesión por Zúñiga en el e.~ediente titulado:
Despacho mandado expedir tocante a los naturales del pueblo de San Francisco de Ma,.
tehuala, de nación negrita y guachichiles. AMM, Civil, vol 66, exp. 7, forl. 8.
• El texto de ta posesión aparece también en CíRl.Lo ESTRADA: Documentos aclaratorios para establecer si pudo o no ser 1550 el año de fundación del primitivo Mate.
huala, Imp. "Nuevo Día", Matehuala, 1950, p. 57. A Estrada se lo proporcionó Pablo
Salce y a éste el autor de este estudio.

435

�Para sus diligencias de esta entrada, Zúñiga nombró por esc~bano a Juan
de Vargas Valadés, español, "y porque no hay es~~ño~es que entiendan las lenas chichimecas de estos parajes, por las distmc1ones que hay de unas
gu
'
"ehi_ch.ime
lenguas a otras, nombró por intérprete al Cap. Jua_n D ommguez,
· ,, ~
co de nación negrita, que la entiende y es muy ladino en lengua mexi~na ,
y a su vez a Juan de Ja Cruz, mestiro, para intérprete de la lengua mexicana
a la castellana.
Camino a Nuevo León
Ese mismo día 21 salió Zúñiga y Almaraz por el puesto de Santa Clara
continuó hasta el agu' aje que llamó de San Antonio. El 23 prosiguió por la
y
cañada
que bautizó con el nombre de las Bufas, hasta llega_r " a dddi
on e c~~ se
llaman los Cedros de Sandi". Continuó, el 24, por unos OJOS de agu_a y c1enegas que llamó la Angostura, y el 25 por la cañada de las ~~u~as, valle
de los Piñones y aguaje de las Puntas; prosiguiendo al día siguiente por la
cañada que designó con el nombre de las Ga~; para llegar al valle de
Pablillo donde el 27 hizo descubrimientos de rrunas.
Los ~as le 'rujero~ no saber el camino al Nuevo Rein~ de Leó~. Zúñig,a
., el 28 a "una sierra alta de mucho pinal, para ver s1 descubna alguna
su b10,
,
B l
entrada al valle del Pilón, de que noticia tiene"; pero, aunqu~ a a tazar
Ramírez "persona que ha estado en este dicho reino y poblazon de Santa
Lucía" pareció ser el valle del Pilón, "no se Je pudo hallar entrada".
Zúñiga, el 28, tomó posesión "desde los canales de ~at~~ala has~ _el
paraje que llaman de Pablillo", alzando vara de la real JUStlcia corno Jurisdicción del Nuevo Reino de León.
El primero de marzo salió al paraje de Labradores (hoy Galeana, N. L .) .
Allí sí consiguió guías que supieren el camino a Monterrey, Y, pasandQ por e!
Puente ele Dios, que él llamó Salto de Agua, continuó por el río que c ~
49 veces, para llegar el 5 de marzo a su estancia de Sao Juan, en Cadereyta.

Visita del Jllmo. Colmenero
Hay otro documento de valor excepcional para Matel1uala: la visita _del
Illmo. don Juan Ruiz Colmenero, obispo de Guadalajara. Es ya conocido,
• Don Juan d e Z'uniga
~·
Almaraz entró a Nuevo León en 1638, procedente
milde Hui·
chapan. Era hombre poderoso. Llegó con su fa~a y meti? 500 vacas, 16
oveJas'.
500 yeguas, +O jndios, etc. 'En su estancia establec10 un obraJe. lsRA&amp;L CAvAzos GARZA.
Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, 1964, p. 230.

436

por haberlo publicado don Primo Feliciano Velázquez, en su ya rara Colección de Documentos para la Historia de San Luis Potosí. 1 º

Realizada su visita pastoral en el real de minas de Charcas, el Sr. Colmenero continuó su camino. El 22 de julio &lt;le 1648 instaló su tienda en el desierto,
a 6 leguas de Charcas, imponiendo al lugar el nombre de Santa Fe de la
Confumación, por haberlas hecho allí. Al día siguiente, llegó a Matehuala.
Fue irúormado de haber más de veinte indios laboríos "que residen en algunas casas y familias en la dicha hacienda". 11
Supo también de la existencia de otros pequeños lugares: Mapachina, como
a siete leguas de la hacienda, de negritos, y de chichimecas borradosJ e Ipuchia,
en el valle de San Bartolomé; a cuatro leguas de la hacienda del Cap. Antonio de Meza.

La Capilla de la Hacienda
Dos días después celebró en la capilla de la Contepción, y confirmó a 71
personas de las dos rancherías de laboríos, una del capitán Alonso negrito, y
otra de Nicolás, borrado.
Con singu.Iw emoción hemos visto estos asientos en el magnífico archivo
parroquial de Charcas. 12
Por lo que hace a la capilla de la hacienda, halló el obispo ser
" ... un jacal con mala cubierta de paja, tapias bajas de adobe, sin lucimiento ninguno por la parte de adentro; no tener pila bautismal, aunque por
la mucha distancia de la cabecera se baptiza en ella, en lugar indecente; no
tener pila de agua bendita y para el culto divino solo una casulla y frontal de
damasquillo de chína verde y leonado, misal, ara y manteles; una imagen
de Nuestra Señora, de talla entera, un cuadro de San Francisco Javier, y en el
frontispicio un Cristo pequeño, de talla, una campanilla pendiente de dos
palos; no tiene cáliz, corporal ni alba . . . " 13
Su señoría renovó la licencia para celebrar, porque el mayordomv expresó
no tenerla. Pem dijo que debió haberla tenido el Cap. Miguel de Escorihuela,
su dueño, "que habrá tres años que murió . .. porque era hombre de buena
cuenta y razón en materias semejantes".1◄
10

Jmp. del editor, San Luis Potosí, 1898, 1899. vol. IV, pp. 366 a 378.

u Visita de Colmenero, !bid, p. 367.
u MS. Bautismos y algunos casamiento1 y confirmaciones P&lt;Yr el Yllmo. Sr. Dn. Juo
Ruis Colmenero .•. Libro No. 1, 1586-1668.
,. Visita de Colmenero, ]bid, p. 368.
" I bid, p. 369.

437

�Nuevamente celebró el prelado en la fiesta de Santa Ana -26 de julio-confirmando a indios de hasta 90 y 110 aíios, de Mapuchima e Ipucbia. Dos
días más tarde llegaron a verle varios caciques de Río Blanco, a darle obediencia ''en nombre del capitán Escorigüela''.
El Sr. Colmenero resolvió ir en persona' aunque por caminos nunca andados por obispos ni visitadores", a Río Blanco, en disputa, entonces, con la
provincia de Río Verde.

Los Escorihuela
Es necesario detenernos aquí, para observar que ya había muerto el capitán
Escorihuela "habrá tres años", esto es, en 1645. Y que ahora aparece otro de
igual apellido. Se trata, indudablemente, de dos personajes distintos. Este
capitán indio que envía a dar la obediencia al obispo y el capitán Miguel de
Escorihuela dueño de la hacienda de Matehuala y de que el indio tomó el
'
nombre, probablemente
al bautizarlo.
También se suponía indio al dueñó de la hacienda y a sus sucesores, pero se
les llama "españoles" en muchos documentos de entonces, y, por otra parte,
Escorihuela no es térmmo indígena sino el nombre de un lugar y municipio
de España, provincia y partido judicial de Terne!" .15
Entre los sucesores inmediatos del dueño de Mateguala, figura en forma
preponderante, el Cap. Antonio de Orpinel y Ecorihuela, fundador de San
Pablo de los Labradores, hoy Galeana, y con intervención muy directa en la
fundación de Hualahises:1G
Murió en Matehuala. Sus restos fueron trasladados posteriormente a la iglesia de Charcas. En aquel archivo hemos visto la partida de este traslado, v~
rificado el 10 de noviembre de 1660.

« • , •a

hacer cómputo ,y lo hicieron, com1&lt;&gt;cando también a los de Río
Blanco, a efecto de ponerles doctrina, lo que impidió el Cap. Escurigüela,
por hallarse apoderado de dicha hacienda." 11
Esta idea no fue realizada en muchos años. En carta que el IJl.mo. Sr.
Colmenero escribió a Fr. Juan García, el 13 de junio de 1650, expresa:
"• • • Para la nueva doctrina que se ha de fundar en el Río Blanco y para
esa de 1:fateguala, he tenido en esta flota cédula de S. M., en que me ordena
lo confirme Y consulte esta resolución con el Señor Presidente de Ja Real
A_udiencia -:-no exp~a si la de México o la de Guadalajara- para que,
ªJustada la unportanc1a, se tome lo que pareciere más conveniente." 1s

Frontera de Chichimecas
Matehu_ala sigue siendo "frontera de chichimecas". Observamos que aunque .Escorihuela ~ne objeciones al establecimiento de la doctrina, admite que
se tome la poses10n de 1638, por del Nuevo Reino de León. Había, indudablemente, intereses de por medio, por cuanto a que así él como Antonio de
Orpinel, su hijo, han de ser halagados por el gobernador MartÍn de Zavala
con grandes mercedes de tierras en Pablillo y Labradores.19
Las referencias a la época, acusan sin embargo, que era ésta una zona incontrolable para el Nuevo Reino de León, debido a la enorme distancia a
Monterrey. Justamente cien años más tarde, en 1738, el gobernador Fernández de Jáuregui decía que Matehuala "está a más de ochenta leguas ( de
Monterrey) y que hay que pasar por tierra de guerra viva y llevar escolta
conveniente' .2 º

_Y &lt;:5ta. ~posibilidad de control se advierte claramente del hecho de que,
N1colas Vazquez, prominente vecino de Matehuala, al casarse con Agustina
de Escobedo, hija de Juan Francisco de Escobedo, mayordomo de la hacienda, n otorgue recibo de la dote y lo haga:

La Doctrina de Matehuala
Visita de Colmenero, Ibid, p. 372.
SÁNCBE Z DE ZAMORA, Descubrimiento.. .. , op. cit., p. 227.
'" La merced mú importante fue otorgada a Antonio de Orpinel, en Labradores, en
1641. AMM, Civil, vol. 20, exp. 30, (. l.
,. MS. Visita general AMM, Civil, vol. 60, exp. l. (Aunque es de 1738, está en un
volumen de 1733).
" Juan Francisco de Escobedo y Juana Bautista, mestizos, eran oriundos de Texcoco.
Desp_ués de su residencia en Matehuala poblaron en la hacienda de Pablillo, que fue
propiedad de Escobedo. Es el gcnearca del apellido en Nuevo León y de él desciende el
Gral. Mariano Escobedo, heroe de la época de la lntervenci6n Francesa. IsRAEx. CAvAzos GARZA: M&lt;kiano Escobedo, el glorioso soldado de la República, Imp. Ríos, Monterrey, 1949, pp. 258.
:n

Desde 1a posesión de Matehuela como jurisdicción de Nuevo León, en 1638,
0 poco antes, había el propósito de establecer doctrina o misión en Matehuala
y Río Blanco. Hay constancia de que, a la visita del Sr. Colmenero, ya hacía
"once años, poco más", que Fray Francisco de Sigüenza, guardián del conven.to de Venado, acompañado por el Cap. Luis Navarro y Avendaño, -protector,
había estado en Matehuala,
•• Diccionario Enciclopédico Abreviado. &amp;pasa Calpe.
Datos amplios en MS. Merced a Pedro de Orpinel, AMM, Civil, Vol. 26-A, Exp. 11,

11

f. 95.

438

10

439

�"En la hacienda de Mateguala, jurisdicción de las minas de Ramos, trece
días del mes de junio de mil y seiscie11tos y cuarenta y seis años . .. " 22

Sí ejerce, comoquiera, el gobernador del Nuevo Reino de León, su auto-ridad en Matehuala. Consignaremos algún testimonio.
Los indios hualahuises asaltan Labradores y matan a Nicolás V ázquez, haciendo cautivos a su mujer y a sus hijos. Tras este asalto, los indios se unen a
los que habían hecho otras muertes en el valle del Pilón, y se refugian en
Matehuala. El gobernador Zavala da orden al Cap. Antonio de Orpinel, su
teniente "hombre de buen entendimiento", que vive en Matehuala, para
prenderios. Orpinel se valió de una estratagema. Ofreció a algunos de los que
tenía congregados que si sus compañeros se agregaban a Matehuala los
recibiría bien, como lo hizo, agasajándolos con bastimentas y ropa. Cuando
entraron Jos indios a recibirlos en una galera, un criado cev.ró la puerta. Orpinel tenía ocultos a 10 o 12 hombres que aprehendieron a los indios, Y los
llevó al Pilón donde ahorcaron a 22. El capitán fue perdonado y congregado en misión, fundada con el nombre de San Cristóbal de los Hualahuises. 23
Las haciendas de ovejas

EJ cronista Alonso de León consigna el dato de que Antonio Leal, atraído
por la fertilidad del reino, entró a éste con treinta mil ovejas, procedente
de Huichapan, hacia 1635. 2• A su ejemplo, numerosos ganaderos entraron
también con sus haciendas de ovejas, trayéndolas a pastar y llevándolas en
tiempo de la trasquila a sus lugares de orizen.
Surgió así una trashumancia ganadera que habría de ser el sostén eco~ómico y el origen de muchos pueblos, particularmente del sur de Nuevo Leon.
Matebuala fue el paso ÍOI'ZOSO de estas-grandes pastorías y tuvo entonces
incremento notable. Era esta hacienda una de las etapas del viaje, para pasar
luego a Albarcones, Concepción, Soledad, Cruz de Elorza, Peñuelo, Y otras
muchas importantes haciendas pertenecientes, en su mayoría, a la nobleza
criolla de la Nueva España.
Esta época que va de 1635 hasta casi concluido el siglo XVIII, es de importancia extraordinaria.
.
Ello ha de propiciar un constante contacto de la gente del Nuevo Remo
:is MS. Promovido por don Diego Camllo de Baeza contra Nicolás Vázquez ... AMM;
Civil, vol. 10, exp. ¡ 7, f. 24. La dote pas6 ante Juan Muñoz, teniente del Cap. Lucas
de Puerta y Alvarado, alcalde mayor y de Ja Santa Hennandad.
" ALoNso DE LEÓN, Historia.... , pp. 135 y 136.
u Ibid., p. 90.

440

de León con la de Matehuala. Los moradores de ésta, han de participar en
castigo de los indios que asaltan con frecuencia a estos pastores. Y no sólo
ello sino que han de acudir en auxilio de los pueblos del sur de Nuevo León
cuantas veces se ofrece. Podrían citarse múltiples ejemplos.
Fernando Sánchez de Zamora relata cómo, en 1674, Río Blanco es atacado
por los temibles janambres. Está a punto de despoblar, al grado que empieza
a enviar trastes y ganados a l\fatehuala. Fray Juan Caballero pide ayuda a
esta hacienda y acude oporttmamente Femando Ramos con 6 u 8 hombres
para llevarlos, pero Zamora logra sostener la situación. 25
El descubrimiento de los minerales del Santo Nombre de Jesús, en Río
Blanco, en 1675, ha de traer mayor entusiasmo. Isidro González tiene hacienda de beneficio y ensaya los metales que bajan de aquel mineral. 26
Intentos de fundación

Hay todos los indicios de que, al asentarse de paz, los negritos tuvieron
formado pueblo y de que, habiéndose dispersado, sus tierras quedaron en poder de Escorihuelas y Medellines.
Prevaleció siempre, sin embargo, en ellos~ el afán de recuperar sus tierras
y de fundar formalmente el pueblo. Constantemente lo estuvieron solicitando.
Hay una etapa, en la segunda mitad del XVII, en que el gobierno de
Nuevo León parece desentenderse de Matehuala. Por otra parte, la posesión
de 1638, como que tenía legalidad muy relativa. Había el antecedente de lo
capitulado por los negritos con los asentistas de las Salinas. Los 11egritos les
estuvieron sujetos siendo gobernados por un cabo, y éstos~ los asentistas, "eran
los protectores de las fronteras, por ser el ejercicio a que se sujetaban y juntaron el de cojer la sal". 21 De allí que cuando los alcaldes de Charcas invadieran su jurisdicción, provocando el miedo entre los indios por las vejaciones, los asentistas ganaron un despacho virreinal en su favor. El virrey conde
de Paredes ordenó ( 16 de julio de 1681) que el alcalde de Ch~
"no se entrometa en manera alguna en el conocimiento de las causas de
los indios .. .de Ipora y Mateguala, ni en impedirles formar sus pueblos. .. , ni embarazarles que vayan a servir a las dichas Salinas del Peñol
,. !bid., p. 239.
"' Jbid., p. 243.
., Despacho, del virrey conde de Peredes. En CuuLo
rios . .. , p. 42.

ESTRADA,

Documentos aclarato-

441

�Blanco, por estar sujetas a los asentistas así en lo político como en lo
militar. .." 28

Además de la usurpación de la jurisdicción estaba la de sus tierras. Los
Medellines alegaban ser suyas, y, con su influencia, lograron también que
por auto de la Audiencia de Guadalajara de 31 de julio de 1685, se declara
pertenecer a Diego de Medellín y no haber lugar el amparo a los indios.Z9
Uno de los oidores, el Lic. Francisco Seijas Centellas, visitando el reino
estuvo en Matehuala en 1688, y se puso a favor de los indios, informando
"haber puesto a propósito para dicha poblazón".ªº
ada se logró por entonces. Y, doce años más tarde, en 21 de junio de
1700, el alcalde de Charcas hizo diligencias sobre la fundación por orden
.superior, pero nada se logró tampoc-0 porque hasta el expediente se perdió
en los autos.n

El pueblo de San Francisco de Matehuala
La idea de establecerse no sólo en doctrina sino en pueblo, s_e mantiene
latente y cobra fuerza en los primeros años del XVIII. En el Archivo Municipal de Monlerrey encontramos un docwnento con antecedentes preciosos.
Con fecha 23 de mayo de 1705, e1 Gral. don Pedro de la Puebla caballero de
Calatrava y asentista general de las Salinas de Santa María y Peñol Blanco,
presentó al virrey un memorial en el cual, entre otras cosas, e&gt;..-presa:
"estoy informado que al tiempo que se ausentaron (sic por asentaron) de
paz en la frontera del Venado una nación de indios chichimecos llamados
negritos, de estos mesmos se ausentaron ( sic por asentaron) dos rancherías
en dos parajes que llaman Ipoa y Matehuala, que están adelante de Charcas . . . , y quedaron sujetos al capitán protector de la frontera del Venado,
coono indios de frontera. Que de este modo se conservaron muchos años y que
acudieron a las cosechas de sal de estas reales salinas, hasta que con el tiempo se fueron esparciendo y consumiendo, porque en sus tierras que el R ey
nuestro Señor les señaló se .introdujeron españoles y mestizos de los cuales
descienden unos Medellines que están apoderados del para je y ojo de agua
que llaman de Mateguala ... " 32
.. Jbid., p. 43.

"' Provisión . .. Ibid., p. 44.
• /bid.
" /bid.
ª MS. Despacho del virrey A.lburquerque. AMM., Civil, vol. 66, e,q&gt;. 7, f. 53.

442

El texto dice claramente "al tiempo que se 'auscntaro11', debiendo leerse,
incuestionablemente, 'asentaron'."
El Gral. Puebla no precisa cuándo tuvo lugar este asiento, aunque sí afirma
que fue cuando se hizo el de la frontera de Venado, lo que obliga a situar
el asiento de Ipoa y Matehuala al mismo tiempo que el de Venado.
Aquí surge la controversia de la licencia atribuida a don Luis de Velasco
en 1550, que no pretenderemos dilucidai, en este trabajo.s 3 Compartimos, sin
embargo, la opinión de que la fecha probable más remota de los orígenes
de Matehuala, debe situarse en la época de las campañas de Francisco de Urdiñola contra los guachichiles de Pedregozo y Mateguala, poco antes de

159Q.H
Continúa el Gral. Puebla informando al virrey que los descendientes de los
negritos solicitaron la recuperación de sus tierras, pero que no lo lograron
"por favorecer a los españoles el alcalde de Charcas y tener usurpada la
jurisdicción que pertenece a V. E.., por ser frontera de chichimecas".35

Agrega que los indios obtuvieron "en días pasados" despacho de la Real
Audiencia de Guadalajara, autorizándolos a fundar pueblo en Mateguala
pero que~ encomendado el asunlo al alcalde de Charcas, los indios ni presentaron el despacho, por no querer estar sujetos a un teniente suyo.
Efectivamente, la provisión de 1a Audiencia dada a Jos indios «en días
pasados", es de 5 de marzo de 1705, y Jes concedía licencia para fundar el
pueblo, condicionada a que fuera "con el menor perjuicio de Diego de Medellín o de sus berederos".e6 Por otra parte, la audiencia establecía que, hecha
la fundaGión, quedara el pueblo bajo la jurisdicción de Charcas.~1
Mercédes de tierras

Matehuala andaba al garete, disputándosela todo mundo. Primero bajo la
jnrisdicción de los asentistas; luego de Guadalajara; después, de Nuevo León;
más tarde de Cedros; luego otra. vez de los asentistas y ahora de Charcas.
n El texto de la licencia del virrey Velasco en: VELÁZQUEZ, op. cit., vol. Ill, p. 108.
:Buenas consideraciones sobre la antigüedad de Matehuala pueden verse en: ANDRÉS
.ESTRADA JAsso: Malehuala y su Cristo. Editorial Universitaria, San Luis Potosí,
1952, 27 pp .
" ALESSIO ROBLES) Vito. Francisco de Urdiiíola 'Y el Norte de la Nueva España, México, 1931, p. 67 a 80.
• Despacho del virrey Albt.tr&lt;[uerque. Véase nota 32.
• Provisión de la Real Audiencia de Guadalajara. ESTRADA, op cit., p. 44.
., /bid.

443

�Nuevo Le6n, sin embargo, DQ la perdía de vista. Los gobernadorts otorgaban mercedes de tierras a los vecin0s de Matehuala, bien fuera en su perímetro, bien en las zonas de los actuales municipios de Dr. Arroyo y de Galeana. Existen en el Archivo Municipal de 'Monterrey muchos ejemplos. La
merced a Pedro de Orpinel,3 8 la de Juan de Ordóñez,3 9 la de Andrés Flores
en los sitios de Papagayos, etc.~
Aún los mismos MedelJines, enemigos irreconciliables de Nuevo León, obtuvieron este espléndido beneficio. José de Medellín picbo y obtuvo merced
del gobernador Salinas Varona, de 40 sitios de ganado menor y ocho caballerías de tierra, "corriendo la medida desde la Mesa dcl Traidor" :H
Y no sólo se concedían tierms en Matehuala sino en Santa Maria del Ce-dral, como es e] caso de la que en 1709 se otorgó al Cap. Juan de la Fuente,
minero de tipo semifeudal que tenía un peqt1eño ejército de 15 hombres,
a su costa, para servir al rey en las campañas de pacifica.ción. 42
Lo curioso es que estos terratenientes tenían muy buen cuidado de conseguir también de la Audiencia de Guadalajara e1 mismo título, para asegurarse en caso de cambios de jurisdicción.
En vista del informe del Gral. Puebla, el viffey duque de Alburquerque
expidió su despac;ho de 19 de julio de 1705, comisionando a don Antonio de
la Campa y Cos, teniente de capitán general de las fronteras de San Luis
Colotán y Sierra de Tepcque1 para queJ conforme al despacho de la Audiencia de Guadalajara, amparara a los negritos "en la posesión de los
parajes que les toca y se los repartiera". ~2 bis
Conflicto jurisdiccional

Lo cierto era que los negritos no aceptaban queda(' jurisdiccionados a
Charcas, sino al alcaldía mayor de Río Blanco, del Nuevo Reino de León.
Campa y Cos, argumentando enfermedad y lejanía, eludió cumplir perso~

dedillo, Diego Ced.illo, Nicolás Rangel, Scbaslián Cedilla, José L6pez, Nicolás Pérez,

Ginés de Grijaldo, Jerónimo de Bocanegra, Melchor de Espinosa y Nicolás de Ord,6ñez.
Estos registros están en AMM, Civil, vol. 39, exp. 17, folios 7 al 15 y son de febrero
y marzo de 1709.

444

El 30 de octubre, el alcalde de Charcas, Lic. Manuel Luis Fernández Cordero y el de Río Blanco, "salieron de las casas de Juan de Medellín para el
ojo de agua, con todos los indios, para. darles posesión'~. Pero, al preguntarles
para dónde la querían, dijeron que "del ojo de agua para la iglesia vieja, a
donde tenían su pueblo". Zamora les replicó no ser posible allí, por pertenecer al Nuevo Reino de León. El de Charcas les ofreció de la otra banda, pero
no aceptaron, "porque no son buenas las tierras y el agua no puede subir".º
Don Seh&amp;Stián Onofre y don Nicolás Esteban, tlaxcaltecas, por sí y en
nombre de don Melch0r de Velasco, cacique de los negritos, presentaron la
petición formal de fundación y la -comisión de Campa y C0s el alcalde mayor
de Río Blanco. El gobernador del Nuevo Reino, don Gregario de Salinas
Varona no le dio el pase a la comisión, ''por proceder de juez extraño". Los
indios, entonces, pasaron ante el gobernador, que se hallaba en San Antonio
de los Llanos ( hoy Hidalgo, Tamps.), practicando su visita general, (3 de
febrero de 1706). Decían: " ... y pues pertenece a la jurisdicción de este
gobierno donde intentamos fundar nuestro pueblo, ... (pedimos) se nos meta
en posesión". 45
La posesión

El gobernador comisionó a Sánchez de Zamora para darles posesión
de los térmi1los del pueblo que en su virt-ud se ha de fundar. . . mandándolés que luego y sin dilacwn pongan por obra la fábrica de la iglesia, casas reales de comunidad y hospital, formen plaza y calles y de los
vednos que vieren (sic) a dicho pueblo me traerá razón individual . .. " 46
«

Sánchez de Zamora cwnpJió la orden el 10 de marzo, y, estando en el ojo
de agua, cogió de la mano a don Cristóbal de Velasco, indio negrito,

AMM, Civil, vol. 26-A, exp. 12, f. 95 ( 1704).

• AMM, Civil, vol. 32, exp. l, I. 267 (1706).
.. AMM, Civil, vol. 35, exp. 10, f. 7 (1709).
G AMM, Civil, vol. 32, exp. 1, f. l (1705).
- .. AMM, Civil, vol. 35, exp. 12, f. 13 ( 1709). Además de éste y las otras merecedes
citadas, el gobernador García de Pruneda conced.i6 licencias de uso de fi~rros a Juan

0

nalmente la orden del virrey, y la delegó en Fernando Sánchez de Zamora,43
alcalde de Río Blanco.

bil

Despacho del vin-ey A.lburquerque. Véase nota 32.

"y lo paseé por la orilla del ojo de agua ... sacó agua, arrancó zacate y
tiró piedras a un lado y otro, e hicieron lo mismo los demás indios". 41
y luego lo llevaron al tanque, frontero a la capilla,
.. AMM, Civil, vol. 66 exp. 7, f. 58.

" lbid.
41 !bid., f. 48 .
.. /bid.
" /bid., f. 60.

445

�"que habrá como legua y media poco más o menos, dende me requirieron
dichos indios les diese posesión, que allí era donde querían fundar su

e indios qtu estuvieren poblados, co1tno quien va a Santa Clara ... , y [o
restante . . . desde dicho centro corriendo La orilla de la acequía, de esta
banda, que es la que pertenece a la jurisdicción del Nuevo Reino de
León, hasta el tanque que está por bajo de dicho pueblo . . :" (25 de marzo de 1706).ft2

pueblo".48
y se las dio, "sin embargo de la contradicción que hicieron los herederos de
Juan de Medellin''.
Juntó luego Zamora a los indios y les notificó la orden del gobernador sobre la traza del pueblo, y les dijo que

"no lo haciendo serán castigados ctm cien azotes, y respondieron que obedecen ... ""9

Allí mismo se levantó el padrón, encontrándose babel' 80 familias de negritos y 21 de tlaxcaltecas. 50
Confirmación de la posesión

Esta posesión provocó dos serios conflictos: el de la protesta de los Medellines y el de orden jurisdiccional CQn la alcaldía de Charcas.
Efectivamente. El 13 de abril de 1706, Juan (difunto), José, Joaquín y Maáa de Medellin, herederos de Diego de Medellín, presentaron su protesta en
Monterrey, alegando que los negritos, "con siniestros informes", habían intentado var-ias veces fundar su pueblo en su hacienda. Pedían que no impidieran el uso del agua y que atendieran el trabajo de la hacienda, porque
"con la novedad de la fundación, se han levantado los pocos sirvientes que
en dicha hacienda había". u
El gobernador no atendió su queja, porque no presentaron títulos legítimos ni mercedes, y mandó confirmar la posesión, señalándoles por términos:
" .. .desde la acequia que del ojo de agua va a las Carboneras, que ha
de ser centro de las tierras que ha de gozar dicho pueblo, hasta llegar con
sus términos a los corrales y huertas de los españoles, mestizos, mulatos
"'!bid.
'" Ibid.

.. 'MS. Memoria de la nación de los negritos que pueblan en el paraje de Mateguala.
AMM., Civil, vol. 66, ex:p. 7 f. 61 vto. y Padrón todos lo.s hijos negritos de este valle de
Mateguala y los de lo. frontera del Venado . Ibid., f. 58. Estos son los originales levantados por Sánche-z de Zamora. La Memoria ... fue publicada por ClRll.o ESTRADA:
Qp. cit., p. 52, tomada del Archivo General de la Nación.
" AMM, Civil, vol. 66, exp. 7, f. 63.

446

Oposición en México
Entonces, como ahora, todo tenía que decidir-se en México. El gobernador
dio la ~o~esi~?• ,;~ro prud~temente mandó que "acudan al señor virrey para
la confu:~acmn . Los negritos la solicita.ron a la capital de la Nueva España,
por medio de don Carlos de Navía, en noviembre de 1707. Añadieron que
requerían de tres leguas más de tierras; que el virrey autorizara el ministro
~e pie para esta~lecer la doctrina; que fuesen relevados de servir en campanas al Nuevo Remo de León, porque les impedía trabajar en hacer la capilla
y casas de república; y que se les permitiese que más familias tla."&lt;caltecas de
Venado se les unieran, en barrio distinto.
, El parecer del fiscal y del Dr. León fue favorable; no así el del oidor José
Saenz de Escobar. No parece otra cosa sino que este oidor era el padrino de
los Medellines, porque se opuso terminantemente a la confinnación y a la
fundación arguyendo que había que conoctff la provisión de la Audiencia de
Guadalajara, y había que oírse a los Medellín en su contradicción; porque
él conoció en Guadalajara a Diego de Medellín quien se decía dueño de San
Juan de Vanegas, San Sebastián, la Punta., Cedral y otras. Por lo tanto, el
asunto quedó indeciso, e indeciso también lo de las tres leguas y lo del lllÍn.u¡tro; acordándose "se informe sobre la -doctrina más cerca.na y que se hagan
diligencias". 58
Vista de Ojos

Las cosas andaban despacio. Un viaje de Monterrey a México :;ignilicaba
dos mes-es de jornada. Conocemos constancias de viajes de un mes veinte
días. Ello explica que las diligencias ordenadas fueran iniciadas más de un
año después. El gobernador, Gral. Luis García de Pruneda, terúa dispuesta
la visita general y aprovechó para practicarla en Matehuala y realizar Jo ordenado.n
El 24 de febrero de 1709 llegó a Matehuala. No salió a recibwle Agustín
.. lbid., f. 64 vto.
!bid., f. 37.

11

"' MS. General Visita.··, A'MM, Civil, vol. 36, exp. 2, fs. 13 vto. y 14.

447

�Serrato, teniente de alcalde de Río Blanco. 55 Desde septiembre del año anterior le tenía preso Pedro de la Serna Palacios, alcalde mayor de Charcas. Este
había llegado hasta el abuso. Por información testimonial levantada el gobernador se enteró de que, no hacía mucho, había venido a Matehuala Nicolás González de Salas, comisionado de Charcas, a medir y meter en po&amp;CSÍÓn
de ciertas tierras a Juan de Peña. El teniente de alcalde intervino defendiendo su jurisdicción, pero el alcalde de Charcas estaba "emboscado con mucha
gente" en las casas de Juan de Medellin, y "cautelosamente" le prendió, arguyendo hacerlo por orden de la Audiencia de Guadalajara. 56
Efectivamente. El alcalde de Charcas tenía validos en Guadalajara y había
conseguido la real provisión de 16 de agosto de 1708, mandando que Serrato dejara de ejercer como teniente de Ipos y Matehuala; que se le embargasen sus
bienes y de que, "preso y puesto a buen recaudo" fuese remitido a la capital
neogallega. 57
El gobernador iba prnvisto de todos los documentos, desde la posesión de
1638. Permaneció en Miatehuala más de ocho días y, para comprobar su derecho, practicó una interesantísima vista de ojos. Los testigos, ancianos basta
de 99 años, le llevaron hasta las ruinas de la casa de Miguel de Escorihuela,
reconocieron los canales que servían de linderos, y declararon, además, que
~iempre fue Matehuala jurisdicción de Nuevo León. 58
Prudentemente hizo el gobernador hasta tres requerimientos al alcalde de
Charcas a participar en estas diligencias y reconocer la linea, pero no compareció. Tampoco acudió Antonio Rangel, yerno y apoderado de María Trujillo, viuda de Juan de Medellín. Requirió también a Charcas la devolución
del teniente de alcalde, pero se negó a entregarlo. Al concluir las diligencias,
hechas ante más de cincuenta personas, las remitió al virrey, y dejó orden de
aprender al alcalde de Charcas y se le remitiera a Monterrey, ''por juez intruso" y ''porque tiene aterrorizado a este valle". 59
" MS. Testimonio de- las informaciones levantadas por la aprehension ... AMM,
Protocolos, vol. 9, fs. 52 a 59, No. 9. En el mismo testimonio aparece la información
sobre la aprehensión de Domingo de Escobedo, mor.o del puesto de las Carboneras, Y de
cómo el alcalde Charcas lo envió a Bonanza. Como testigos declaran icolás Rangel,
de 60 años, Tomás de Obregón, de 40; Juan de Ordóñez, de 45 y Juan Cedillo, de 36.
111 El teniente Serrato era muy estimado por sus valiosos servicios. Anduvo 4 años asistiendo a los religiosos en Texas. En Matehuala, hizo muchos servicios, a su costa; particularmente defendiendo la jurisdicción.
1T MS. Formado con motivo del deslinde de jurisdicción. AMM, Civil, vol. 67, exp.

Gente de frontera
No exagera_ba el go~mador ~ afirmar lo de tener aterrorizado al pueblo.
~os. casos a citar podrian pluralizarne. Bástenos referir el que sucedió al año
s1gu1ente.
En octubre de 1710, los indios .prinCI"pales de Mateh ua Ia hic1eron
·
. .
VIa.Je ~ ~ont&lt;:rey. ·o haUaron al gobernador don Francisco de Mier y Torre
Y decrdie:ºº rr ~asta el real de San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama) . AIIJ se_que3aron de que el alcalde mayor de Charcas, con una compañía
arma~a d~ cien ~ ~ hombres, dio albazo en Matehuala el 24 de septiembre.
Que Junto a los rndios "en un oratorio que tienen dichos chichimecos en dºch
' o
pueb1o" y que observando que lo tenían "bien dispuesto y barrido" le explicaron qae era para recibir al gobernador. El alcalde de Charcas les dijo entonces
'que_ n~ ha~ía _otro gobernador en el puesto de Matehuala que su merced".
Los mdi?5 r~d,eron obediencia tres veces al gobernador de Nuevo León y el
a~calde. md1gnado, los llevó a las ~as de los Medellines, vigilados con guardias ; que éstos les rompieron un clarín y una caja que tenían para recibir al
gobernador y que Francisco de Villanueva hizo Ja ofensa de tusar a cinco
t1axcaltecas. 60
_Este albazo había sido fraguado con intrigas ante Ja Audiencia de GuadalaJara, logran~~', por medio de firmas e informes falsos, que aquélla librara
otra real provis1011 contra el alcalde icolás Mancilla. y la entrada con todo
el alboroto y aparato de "escribano, bandera, cirujano y clarín" 00 se Jimit'
a hrs vejaciones hechas a los indios, sino al saqueo de 40 caball~s y del maí:
de los soldados y sirvientes; afirmándose que 'el promotor de todo es un
Juan Gutiérrez, que es quien los dirige en tales hechos'•.s1
Este pasaje pinta al vivo la situación y nos da cuenta del tipo característico
de,g~nte de fr~~~era. E_l ?obcrnador Mier y Torre los oyó, pero ... (otra vez
Me:°co), rem1t10 el ongmal de la queja al Real Acuerdo, consultando lo que
deb,a de hacer.
Internses creados
Los problemas de los indios de Matehuala, habrían de esperar resolución
por mucho tiempo todavía. Los pliegos del gobemador Mier y Torre anduvieron como los anteriores, en consultas y pareceres de fiscales y oidores de la
Lenta administración virreinal. A las querellas presentadas, habían sido agregadas otras y otras más. Los alcaldes mayores proseguían en su labor de extorsión y de abuso.

4 (1739 ).

MS. Visita de ojos... AMM, Civil, vol. 66, exp. 7 (1738) folios 42 Y ss.
.. lbid.
61

: MS. Pet'.c'.ones de distíntas personar. .. AMM, Civil, vol. 37, cxp. g f. 12.
MS. Petmones sueltas . .. , AMM, Civil, vol. 42, exp. 13, fol. 10.

�Y las cosas llegaban al colmo porque no sólo los alcaldes de Charcas hacían
de las suyas, pero hasta su propio justicia mayor, Nicolás Mancilla, puesto
por el gobernador de Nuevo León, se adueñaba del agua y los obligaba a servir en su hacienda haciendo pozos y jagüeyes y escoltando pastorías de ovejas sin pagarles.62 Ello significaba que no podían "fomentar una capilla que
antiguamente tenían nuestros antepasados y la tenemos hoy en día techada y
enjarrada".63
Había además, la oposición constante a que los tlaxcaltecas de Venado los
ayudaran y de que vivieran en Matehuala. Los negritos necesitaban que vivieran con ellos, "pues que son conquistadores, pobladores y doctrineros nuestros -decían-, que nos enseñan la doctrina cristiana", puesto que el
ministro venía esporádicamente de Charcas, asistiendo sólo en la época de entrada y salida de pastores.64
Y. . . de nueva cuenta, la misma resolución: que el gobernador de Nuevo
León informe: que si hay alguna doctrina cerca, o algún otro paraje donde
puedan poblar; y que el alcalde de Charcas informe si hay perjuicio al darles
más tierra a los indios. 6 5 No advertía el virrey que la población ya estaba
hecha, que el pueblo tenía su cabildo indígena, y que la iglesia ya estaba "techada y enjarrada".

Alcaldía mayor
Pero, si la situación para los indios era desesperante, no lo era menos para
los alcaldes puestos por el gobierno de Nuevo León. Los de Charcas los
traían en jaque y no sabían a qué atenerse en cuanto a jurisdicción.
Es muy importante observar que el gobierno de Nuevo León, no obstante la tirantez, continuaba designando autoridades. Don Luis García de Pruneda nombró a Nicolás MancilJa como capitán de arcabuceros de a caballq,
para defensa de la frontera. El gobernador Mier y Torre le confinnó en el
cargo ( 171 O) y le dio título de tcnien te de gobernador, "por lo que mira a lo
político" dándole título también de provincial de la Santa Hermandad. El
mismo gobernador designó más tarde a Mancilla justicia mayor; esto es, que
ya no habría de depender Matehuala de Río Blanco, sino que quedaba constituida en alcaldía mayor. La función de estos jueces estribaba en defender
la frontera. El asiento habitual de las tribus más belicosas estaba en Tamaulipa la Vieja, Malinche, Agua de Medina y Cerrito del Aire, cercanas a MallS

MS. Despacho del duque de Linares. AMM, Civil, vol. 66, Bxp. 7, f. 2 y ss.

"'lóid.
"' lóid.
., Jóid.

450

tehuala, Yhabía ~ue impedir a toda costa que bajaran a hacer daños y muertes
a la Nueva Espana y la ueva Galicia.so

El porqué de las alcaldadas
icolás M~n~ill~ ~ las ve difíciles para defenderse de los indios y par-a
velar por su 1unsdicc1on. Es en su tiempo cuando sucede el albazo de los de
?har~. Y el yropio Mancilla va al meollo del asunto y nos da el porqué del
mteres de aquellos en fomentar la ambición de los Medellines:

"por ~a util~da~ ~ P~~vecho de dichos señores alcaldes mayores, quieren
despo¡ar la ¡unsdiccion ~ quien jus_tamente la posee, para gozar de ella y
po~er como ponen en ~icho para¡e taverna y garita para juegos '.Y embrta~uez, P_ar~ conseguir con estos medios ma,,or interés, lo cual he def ~n~ulo acernmamente, por conocer lo nocivo que es el que Los criados y
sirvientes de las haciendas de ovejas que pastan en aquel territorio, lo
mu:ho ;~e a sus amos roban para los dos vicios de q1le se compone ta
garita, uttl bas~antemente provechoso, aunque pecaminoso, para quien
la pone y consiente . .. " 67
Al denunciar esta situación en interesantísimo .,, largo escrito M
ill
cab
.di d
'
'
anc a
a
a p1 en ~ _que ~e una vez ~or todas se declare la jurisdicción que le
toca, y _s~ certifique s1 ha procedido en derecho, haciéndose constar además,
sus servicios. ~I gobernador Francisco Báez Treviño se )imita a poner por auto
de 13 ~e n~~embre de 1714, que el escribano certifique sus nombramientos y
su escnto, para que ocurra a la grandeza de Vexelencia".ss No conocemos
el resultado de esta queja, que debe de haber corrido la misma suerte que
las anteriores.
Los gobernadores de uevo León como que empiezan a perder interés en
sostener, una juásdic~ión que les acarrea tantos problemas. La visita general,
que solían hacer, bien personalmente, bien por medio de comisionados va
dejando de practicarse.
'
En 1718 el gobernador Juan Ignacio Flores Mogallón llega a Pablillo, pero,
.. MS. Peticiones .sueltas... (Ver nota 61). Otro nombramiento fue expedid
favor de Antonio Ramos, como comisario de la Santa Hermandad, para Río Blanc: ;
Matehuala. Su función estribaba en "limpiar los caminos de personas de mal vivir
ran~os, haciendas y poblados, muertes, heridas, quemas, amancebamientos, hurtos d;
mu¡eres casadas y solteras, estupro de doncellas ... crímenes y excesos ... " Está fech;do e? _Sancli, el 13 de ma.t7.o de 17l5. A'.MM, Civil, vol. 43, exp. 16.
Pet,crones sueltos. . , (Ver nota 61).
es Jbid .

451

�arguyendo "corta salud" no se decide a pasar a los pueblos de más al sur, por
"ser tan fragosos, en que se carece de todas las inconveniencias para la vida
humana". Debido a ello, nombra un comisario visitador que -vaya a Río Blanco, Labradores, Potosí, Navidad, etc., advirtiéndole que la jurisdicción
del valle de Matehuala sólo toca a este gobierno por lo militar y no lo
político por ahora, como Vexelencia lo previene por medio de su despacho novísimamente expedido"69

Así era en efecto. Las gestiones implacables de los Medellines y de los alcaldes de Charcas, habían dado como resultado el despacho del viney marqués de Valero, de 23 de diciembre de 1717 y de 7 de julio de 1718, declarando
que Matehuala y sus agregados "tocan en Jo político a la Real Audiencia de Guadalajara" .70
Pero ello no acababa con el problema por cuanto a que, con una indecisión desconcertante, el mismo virrey expidió el despacho de 28 de enero de
1719, mandando que el gobernador de Nuevo León "se contenga, hasta en
tanto se determine si los términos de Matehuafa tocan al virrey o a la Nueva
Galicia" .ª
Los dos primeros despachos que al parecer jamás llegaron a ser conocidos
en Monterrey, señalaban como jurisdicción
"hasta una palma que está adelante del jagüey y casas del puerto de Santa Clara, que fue de Melclwr de Espinosa". 72
T'einte años después

Hay, a partir de 1718, un prolongado ilencio oficial en el pleito jurisdiccional. Casi veinte años después, el 5 de febrero de 1737, el gobernador del
uevo Reino de Leén, don José Antonio Fernández de Jáuregui, en su visita
general llega a San Cayetano de Vacas. Varios ancianos le informan que Matehuala le compete en lo militar ''y también en lo político"; pero que igno" MS. Visita por comisión ... AMM, Ci\•il, vol. 46, exp. 10, f. t vto. El gobernador designó como juez al Cap. Juan Francisco de Góngora el 16 de diciembre de
1718.
70 MS. Escrito del alcalde mayor de Charcas, de 16 de mayo de 1739. AMM, Civil.
vol. 67, exp. 4.
" lbid.
" MS. Diligencias sobre posesi6n de tierras a Miguel de Espinosa. AMM, Civ. Vol.
66, exp. 17 (1738) . 13 fojas.

452

ran "si por omisión de otros señores gobernadores o porque así estuviese declarado·•, administra un teniente del alcalde mayor de Charcas.
El gobernador había decidido no avanzar hasta Matehuala, pero se ve
precisado a hacerlo. Así en Monterrey como en el paraje del Toro habían
estado a verle los negritos y guachicliiles de Matehuala, denunciándole por
enésima vez las vejaciones de los justicias de Charcas y de los españoles del
valle. A muchos los habían "apeloteado y quitado la vida". Otros muchos
habían desamparado el pueblo. De más de 60 familias sólo quedaban 20.
El 2 de febrero el gobernador pasó a Matehuala, 'extrajudicialmente, en
lo político". y
"exhortó Su Señoría y requirió al R. P. Ministro a que los atendiera como era su obligación y pusiera de su parte los medios que fueren asequibles para que no se les hicieran en lo de adelante semejantes extorsiones,
y los que andan dispersos se recogieran a la miswn, lo que ofreci6 ejecutar así". 73

Por lo que atañe a lo militar, corn·ocó poP bando a los vecinos españoles a
fin de que estuviesen listos para las campañas, ofreciendo todos obedecer. Y
con ello, suspendió su -visita en lo político, "sin que por esta circunstancia sea
visto que a Su Señoría ni a los demás gobernadores.. . les pare perjuicio para
hacer ... las protestas''.ª
De esta visita se deduce que Matehuala tenía ya un teniente de alcalde de
Charcas; que los indios estaban en misión y contaban con un ministro; y que
el gobernador Fernández de Jáuregui dejaba su derecho a salvo para rontinuar reclamando.
Y lo puso en obra, porque. en 9 de enero del año siguiente ( 1738) vemos
asentada en los protocolos del escribano José Fernández Fajardo, de Monterrey la fianza que el sargento mayor Francisco Sáncbez de Robles otorgó a
favor del Cap. Fernando Sánchez de Zamora (tercero de este nombre) del cargo de alcalde mayor en lo político y de capitán a guerra en lo militar, "del
valle de San Antonio de los Llanos y de los de Sta. Ma. del Rio Blanco y Matebuala, y parajes que llaman Cedral, Carboneras, Vacas y Sandi". 75
Ultimr&gt;s Alcaldes

Cuando e] alcalde intentó tomar posesión y desde la hacienda de San .1iMS. Visita general, AMM, vol. 69, exp. 1, f. 50 a 52. El auto sobre Jo militar, en
el f. 83.
1' lbid.
" Fianza. AMM, Protocolos, vol. l2, f. 296, o. 123.
11

453

�guel de los AJbarcones lanza requerimientos para que se quite e1 teniente de
Charcas ( 18 de abril de 1739), el fuego que parecía apagado, revive. Francisco de Olivan, alcalde mayor- de Charcas, alega que en veinte años sus antecesores Matías de la Llave, José de Medina y Román, José de 1a Cueva Villaseñor, Martín de Castillo, Bernardo del Solar y él, han puesto tenientes.
Reconoce que e] despacho del virrey marqués de Valero no se pasó a deslindar
y que "aún todavía está pendiente", pel'O "hasta en tanto no se decida se
abstenga en sus pretensiones". 76
Pero el flamante alcalde las tiene, y lo demuestra actuando. Y actúa tanto que eufada al gobernador el hecho de que, 'contravirtiendo órdenes'', se
extralimite queriendo dar posesión de ciertas tierras a Miguel de fapinosa ,
en el puesto de Sta. Clara, "posesión -que ni necesita ni pide", y que viene
a &lt;\gravar la situación. El alcalde había citado como colindante a don Antonio Fernández Vallejo, dueño de la hacienda de San José de las Carboneras,
y el alcalde de Charcas protestó defendiendo su jurisdicción.n
Todo hace suponer que Sánchez de Zamora fue depuesto por su ineficacia
y por una causa a que fue sometido. En los comienzos de 1742, aparece como
último y teórico alcalde el novelesco y aún más atrabiliario don Antonio Ladrón de Guevara, que en sonoras redacciones se hace llamar•: "alcalde mayor
y capitán a guerra de San Antonio de los Llanos, Río Blanco, sus fronteras
chichimecas y San Francisco de Matehuala". 18
En algunos papeles de la época se habla de un "auto de concordia" entre
las audiencias de la Nueva España y la Nueva Galicia, sobre este asunto. 79
Debe de haber habido este convenía que definió que Matehuala quedaba por
de la Nueva Galicia en lo político y de Nuevo León en lo militar· porque, el
2 de marzo de 1742, la Audiencia de Guadalajara dicta una resolución aprobando el nombramiento de Antonio de Zapata, como teniente de alcalde mayor de Matehuala y manda se libre real provisión amparando a Charcas en
su jurisdicción,
"sin que por dicho gobernador [de Nuevo León] se inculquen anteriores
instrumentos, y para que el alcalde de San Antonio de los Llanos no se intitule juez, sino capitán a guerra de dicho pueblo . .. " 80
•• MS. Formado con motivo det deslinde. . . AMM, Civil, vol. 67, exp. 4. También el
expediente 10 se refiere a ello.
.,, MS. (Vernota72).
,. MS. Ca11sa contra Fernando Sánchez de Zamora, por agravios a Antonio de los Rfos.
AMM.Causas Criminales, vol. 14, exp. 235._ Se le acusa de crueles violencias contra ésta
y otros vecinos de San Antonio de los Llanos.
"' MS. Diligencias ... (Ver nota 72).
00 MS. Resolución de la Real A.udien,ia de Guadolajara... . AMM, Civil, vol 99-A,

454

Quedaba establecido que la dependencia de Matehuala con el Reino de
León, sería en lo sucesivo militar, exclusivamente.
Las visitas de los gobernadores de Nuevo León a Matehual-a, continuaron.
Don Pedro de Barrio Junco y Espriella no la realiza personalmente, pero comisiona a José Femández Fajardo para que Ja haga. Este llega a Matehuala
el 21 de diciembre de ] 742. El teniente de alcalde, Antonio de Zapata. Cayetano de Medellín y los vecínos principales, están dispuestos a obedecer las
instrucciones del gobernador. EJ visitador pasa revista y todo queda dispuesto para que veinte soldados de Matehuala, con cuatro caballos cada uno,
estén el 4 de enero de 43 en la hacienda de Soledad, del marqués del Castillo
de Ayza, para la campaña que aquél ha de emprender. 81
Esta visita es importante para Matehuala porque en ella aparece asentado
el auto de posesión por la alcaldía de Charcas. Aprovechando la presencia
del visitador Jos vecinos le pidieron "en alta voz que les libertase de estar sujetos a la justicia de aquel real". Sin embargo, el 23 de febrero se presentó
en Matehuala Francisco de Olivan, alcalde mayor de Charcas, y, después
de misa mayor, reunió en la plaza de la misión a los indios y a los vecinos
españoles del valle y les leyó la real provisión. Y en seguida
"me paseé por dicho pueblo y viviendas, haciendo actos de verdadero
amparo y posesión, trayendo en la mano la insignia de la justicia para
administrarla".

El visitador del Nuevo Reino de León, por su parte, puesto de pie, y destocado, besó la real provisión, pero expresó que la acataba sin perjuicio de
los fueros del gobernador, por parecer confusa la designación de limites, 82
Una sola visita más aparece posteriormente, realizada en diciembre de
1747 por Miguel de Córdova, en nombre del gobernado;- don Vicente Bueno
de la Borbolla, quien le encargó la hiciera "sin excederse en cosa alguna". 83
Siete años más tarde, en diciembre de 1754, el gobernador don Pedro de Barrio prescinde de su visita a Matehuala por haber perdido Nuevo León -al
parecer definitivamente- el nexo militar que Jo ligaba a Matehuala, y que
ahora estaba al cuidado de don José de Escandón. 84
exp. 33. El documento ti.ene dos folios. Al segundo le falta la mitad. La real provisi6n
se libró el 2 de abril de 1742, señalando como lindero: "la frontera de Ipos y Mateguala".
11 MS. Visita ge11eral, AMM, Civil, vol. 72, exp. 9, f. 83.
81 /bid.
81 MS. Visita general, AM'M, vol. 77, exp. 12.
.. MS. Visita general, AMM, Civil, vol. 84, exp. 3.

455

�La injerencia política, había cubierto desde ]a posesJOn de 1638 hasta el
despacho del marqués de Valero en 1718; esto es, ochenta años. La militar se
había prolongado hasta 1754, cubriendo un lapso de 116 años.
Así concluyó esta etapa de la historia de Matebuala que, aunque accidentada, dejó por Jo menos el beneficio de una huella doclllJlental, que nos ha
permitido asomamos a desentrañar algunas cosas del pasado de esta bella y
progresista ciudad potosina.
DON ANDRÉS AMBROSIO DE LLANOS Y V ALDEZ
Monterrey, Otoño de 1972.
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico y de Esturuos
Superiores de Monterrey

Deo gratias

EL DÍA 7 DE DICIEMBRE DE 1792 fue la fiesta para Monterrey pues ese día
por la tarde hizo su entrada solemne a la ciudad el ilustrísimo señor doctor
don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez, tercer obispo de la diócesis. De
hecho el obispo había llegado "al palacio episcopal de la loma de San Pedro" dos días antes,· habiendo sido recibido por representantes de ambos
cabildos, mientras se hacían los preparativos para su entrada.1
Todas las calles se encontraban adornadas "con arcos de tafetanes y diferentes piezas de p]ata de vajillas, gallardetes en las azoteas, ramos y otros
ornatos que deleitab~ la vista". Desde el palacio salió una caravana de
coches, en los cuales iban el señor obispo, el deán y cabildo eclesiástico,
seguidos por los miembros del ayuntamiento que ese día estrenaron las mazas
que se les habían concedido. Al llegar al atrio del templo de San Francisco,
se apearon todos, y úente a un altar portátil se revistió su ilustrísima con
los pontificaJes, continuando a pie la comitiva, aumentada por clérigos y
otras personas hasta la catedral. Allí la capilla del coro entonó un Te
Deum, dando luego el señor obispo la bendición al pueblo, regresando en
seguida a su palacio, acompañado por el cabildo eclesiástico, clero, ayuntamiento y personas distinguidas. "Alli se sirvió un exquisito refresco, y en los
tres días siguientes otros tantos banquetes francos y espléndidos de cuanto
permite el país-" i
Fue el señor Llanos y Valdez un personaje extraordinario, pues además
de
celo por la edificación espiritual de sus feligreses, .intentó transformar
materiahnente su extensa diócesis y muy en particular la ciudad de Monterrey.

su

' Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta dtt México, 22 de enero de 1793.

456

457

�Actiuidades anteriores de su llegada a Monterrey

Vicente de la Peña, para que se encargara del hospital que pensaba fundar."

Don Andrés Ambrosio, nació en la villa de Jerez del obispado de Nueva
Galicia (hoy Jerez, Zacatecas) el 7 de diciembre de 1725. Hijo de agricultores de pocos recursos, pudo entrar al Real Colegio Seminario de GuadaJajara gracias a la influencia del ilustrísimo señor doctor don José Flores
de Rivera, canónigo doctoral de aquella iglesia, quien era compadre de los
padres de Andrés Ambrosio, ya que antes había sido cura párroco de la
citada villa de Jerez. En el seminari&lt;? de Guadalajara, Llanos y Valdez
estudió gramática, retórica y filosofía, y al ser promovido el señor Flores
a canónigo de la catedral de México, lo llevó con él y en la capital del
virreinato continuó su educación estudiando derecho canónico y civil, recibiéndose de abogado por la Real Audiencia y matriculándose en el colegio
de dicha corte.

Un año después de la llegada del obispo estaban teniendo éxito ya much~s de sus proyectos. Se estaba fabricando azúcar en varios lugares del
ob1Spado, cuya técnica había enseñado a varios agricultores un maestro artesan~ ~e había llegado con su ilustrísima. Hasta entonces, este producto
hab1a_ sido muy caro y escaso, pues se traía desde Valladolid (hoy Morelia)
Y casi s61o se conseguía en la feria de septiembre que en esta época del
año se efectuaba en la villa de Saltillo.
También tenía el señor obispo el propósito de impulsar el cultivo del añil
para lo cual había hecho traer semilla desde las regiones donde se cosechab~
esta planta.

Volvió luego a Guadalajara, en donde se ordenó de sacerdote y por algún
tiempo ejerció su ministerio en su tierra natal, Jerez, probablemente de
vicario pues aunque concursó para los curatos vacíos de la diócesis de Guadalajara, no parece haber obtenido ninguno.
Al ser nombrado el señor Flores obispo de León en Nicaragua, llamó a
Llanos y Valdez y lo llevó como provisor, vicario general y gobernador de
aquel obispado.
A la muerte del ilustrísimo señor Flores, regresó Llanos y V aldez a México
y obtuvo en la Universidad el grado de doctor en cánones, y después de
servir varias cátedras en esta institución, le fue concedido también el grado
de doctor en leyes. Fue vicerrector y rector del Seminario Tridentino y
también del de San Juan de Letrán. Ocupó asimismo el puesto de director
del Real Hospicio de Pobres, y debido a sus méritos le fueron concedidas
sucesivamente las dignidades de medio racionero, racionero y canónigo doctoral de la catedral metropolitana.ª
Impulsor de las artesanías
A pesar de que el obispo Llanos y Valdez duró sólo siete años gobernando
la diócesis de Monterrey, fue extraordinaria la obra que realizó. Llegó a
su sede acompañado de varios maestros artesanos para que instruyeran en
diversos oficios a las gentes de la región. Trajo igualmente varias personas
instruidas, para que ordenados luego de sacerdotes lo auxiliaran en su labor
pastoral. Hizo también que lo acompañara un médico, el doctor don José
1

458

Gacela de México, 14 de mayo de 1800.

~] obispo trajo igualmente maestros artesanos para que enseñaran a fabncar mantas y otras telas de algodón, pues éstas se traían desde Puebla
Y otros lugares y por lo regular sólo se conseguían en la citada feria de
Saltillo. Ya un año después de su llegada se estaban fabricando estos artículos en Monterrey y se vendían a precios bajos a la gente _pobre.
El señor obispo Llanos y Valdez, también prestó dinero a un vecino de
Monterrey para que construyera un mesón y hopedería pública, para que
los forasteros tuvieran donde alojarse cómodamente y a bajo costo. 5
El hospital

Desde antes de la llegada de su ilustrísima a Monterrey ya tenía el
propósito de construir varios edificios muy importantes, siendo uno de ellos
un hospital~ del cual carecía 1a ciudad. En efecto, tan pronto como llegó
a Monterrey inició la construcción de este edificio, pero como iba a transcurrir algún tiempo antes de que esta obra quedara terminada y viendo el
señor obispo que se necesitaba un hospital urgentemente "tomó el arbitrio
de hacerlo interinamente en una casa antigua a orillas de la ciudad, y habilitándolo del competente número de camas y demás muebles necesarios,
se abrió y dio principio a la curación de los pobres enfermos". Esta institución, que llevó por nombre Hospital de Nuestra Señora del Rosario, empezó
a operar el 15 de agosto de 1793 y estuvo a cargo del doctor don José Vicente
de la Peña, quien como se mencionó anteriormente, trajo su ilustrísima de
la ciudad de México. También fue dotado el hospital de una excelente botica,
en donde había toda clase de medicinas, algunas de las cuales era difícil conseguir hasta "en países más cultos y proveidos".ª
• Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta de México, 16 de noviembre de l 793.
• Gaceta de México, l 6 de noviembre de 1793. El señor obispo e-0mpr6 para es-

459

�Labor educativa

Una de las mayores preocupaciones del obispo Llanos y Valdez fue el impulsar la educación en su diócesis, y apenas dos meses después de su llegada
inauguró el Real y Pontificio Tridentino Colegio Seminario de Monterrey,
que por cerca de medio siglo va a ser la única institución de educación
superior en el noreste de México. La ceremonia de apertura se verificó el
12 de febrero de 1793 en la capilla del propio colegio, con asistencia del
señor obispo, los cabildos eclesiástico y civil y los principales vecinos de la
ciudad. Hubo una misa, que cantó el provisor y vicario general del obispado~ doctor don José Vivero, luego expuso el señor obispo las grandes
ventajas y utilidad que la nueva institución tendría para la región y en
seguida dijo un discurso en latín el licenciado don José Antonio de la Peña,
cura interino de la villa de Salti.llo.
Concluido éste, tomaron posesión de sus cargos los funcionarios del nuevo colegio: rector y mayordomo administrador, el bachiller teólogo don Domingo de Ugarte y Burgoa, quien antes había sido vicerrector y catedrático
de gramática del colegio de San Buenaventura de Tlatelolco; catedrático de
filosofía, el bachiller teólogo don José María Saavedra y Velázquez, qu:íen
fue colegial y presidente de academias del Real Colegio de San Ildefonso;
catedrático de gramática, el licenciado don Mateo Lozano, quien también
fue colegial de San Jldefonso, y catedrático de moral, el licenciado don
José Vivero.
Inmediatamente después, puso el señor obispo en sus manos las becas de
Jos primeros colegiales fundadores: bachiller don Juan José, don Manuel y
don José Trinidad de Arrese, don Pedro de ;Mendizábal, don José de Mendi7,ábal, don José María Estrada, don José Teleches, don José María Bravo,
don Espiridión Treviño y don Juan Bautista de Arizpe. Un mes después
de fundado el seminario estaban inscritos ya cincuenta Y. seis estudiantes,
incluyendo los capenses o externos.7
Pero no sólo preocupaba al señor obispo el promover la educación sutablecer el hospital, la casa que fue de don Ignacio Wessel y Guimbarda, y posteriormente estuvo en ese lugar el llamado Colegio de Niñas que luego {ue conocido
como de San José y en la actualidad es la Casa del Campesino. CARLOS PÉREZ
MALooNAOO, Documentos de Nuevo Le6n, p. 135; SANTIAGO Ro&amp;L, Nuevo León ,
Apuntes Hi.stóricos, p. 61.
• Sólo se pudo disponer de iliez colegiales el día de la apertura por no disponer$e
de tela para hacerles los mantos, pero go.zaron también et privilegio de fundadores
Jos que entraron el pr,imer mes, contado desde el día de la apertura. Gaceta de
Mb:ico 16 de abril de 1793. El seminario se instal6 eo una casa que estaba al sur
de la Catedral, y que ahora es una plazoleta y pertenecia a don Cosme Arrae.
SANTIAGO Ron, Nuevo León, Apuntes Históricos, p .60.

460

perior, que debido a las condiciones de la época quedaba limitada a \U'las
cuantas personas, sino el proporcionar cuando menos una .instrucción rudimentaria al mayor número posible de gentes. En un edicto que ei.1)iclió
el 18 de enero de 1794, recordaba muy enérgicamente a los clérigos de su
diócesi~ la obligación que tenía de instruir en la doctrina cristiana a los
feligreses, señalándoles pautas muy claras para cumplir con este compromiso diciéndoles además deberían procurar hubiera "escuela en todos los
lugares solicitando hombres de probidad e instrucción para los niños, y mujeres igualmente calificadas para las niñas", agregando más adelante, que
cuando no bastara "la contribución de los discípulos para mantener al maestro o maestra" se ]e consultara para hacer una asignación de lo de la fábrica
de las iglesias.8
Obr~ m_ateriales

Cuando el señor obispo Llanos y Valdez llegó a Monterrey, traía ya las
licencias necesarias para construir la catedral del obispado, un hospital, un
convento de capuchinas y un colegio de propaganda fide.
Se ha mencionado que inmediatamente después de su llegada inició Ja
construcción del hospital edificio que sería un enorme cuadrado de cien
varas castellanas por lado. El colegio de propaganda Cidc nunca se inició,
pues éste debía construirse en Doca de Leones ( hoy Villaldama) , en donde
ya existía un pequeño convento que había servido de alojamiento temporal
para los misioneros destinados a Tejas.
La catedral se empezó a construir en enero de 1793, a los pocos días de
haber llegado el señor obispo Llanos y Valdez a Monte1Tey. El proyecto
&lt;le esta obra lo hizo por orden del virrey conde de Revillagigedo, don Antonio Velázquez, director de la clase de arquitectura de la Real Academia de
San Carlos, y fue aprobado por la Real Academia en junta general, nombrando el mismo virrey para su ejecución a don Juan Crouset, maestro de
arquitectura, aprobado por la citada Real Academia. 9
El proyecto de este edificio era realmente grandioso, pues su longitud debía ser de ciento un varas y media y la anchura de cuarenta y seis. Constaba
de tres naves y en cada una de las laterales se planearon seis altares embebidos en las paredes.to
Para el mes de noviembre de 1794 ya se había terminado la cimentación
Gaceta de México, 8 de mat'ZO de 1794.
• Supleme11to a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Informe de. Juan Crouset. Monterrey, 9 de junio de 1798. JosÉ ELRUTERJO
GoNZÁLEz, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Prouinciar que formaron el
Obispado de Linares, pp. 360-364.
8

461

�Y se escogió el día 26 de este mes para poner la primera piedra. A las
siete de la mañana del expresado día pasó el señor obispo al sitio de la construcción y bendijo la primera piedra sobre la que debía levantarse fuera
de cimientos, la pared del respaldo de la iglesia, celebrando luego W:a misa
en un altar portátil y restituyéndose luego a su palacio. A las diez de la misma mañana pasó a la iglesia parroquial, que servía de catedral "y desde
allí, acompañado del señor deán y cabildo, clero, colegio seminario, religiosos
de San Francisco y el ilustre ayuntamiento bajo sus mazas, con muchas
personas distinguidas y un crecido número del pueblo de ambos sexos, todos
en forma, por su orden correspondiente, volvió su ilustrísima al paraje de
la obra e hizo una plática llena de unción a este público". Concluida ésta
"se cantó la letanía mayor, y puesto su ilustrísima de pontifical bendijo el
tesoro y caja de piedra, muy bien trabajada, en que se encerró, sirviéndolo
en una fuente de plata el caballero don Manuel de 1a Rigada" a quien
había nombrado padrino el señor obispo. El tesoro estaba integrado por
monedas de oro y plata de las vírgenes de Guadalupe, de 1os Remedios, de
San Juan de los Lagos y de Zapopan y medallas de los mismos metales,
grabadas por distintas ciudades en conmemoración de la proclamación del rey Carlos IV. Se incluyeron asimismo toda clase de monedas
de cuño mexicano correspondientes al año de 1794 y una cajita con tres
láminas de octavo, con las efigies del Papa Pío VI, el rey Carlos IV y el
obispo Llanos y Valdez, pintadas por el maestro don José Alcíbar. 11

La colocación de la primera piedra del convento de Nuestra Señora de
Guadalupe o Capuchinas se efectuó tres años después de la catedral, el 26
de noviembre de 1797. Hubo una ceremonia similar a la anterior y el padrino lo fue don Manuel de Sada. También este convento estaba planeado
como u~ gran edificio, pues tenía ciento seis varas de frente y cien de fondo,
eon eap11Ja y una serie de departamentos y patios interiores para distintos
servicios.12
Para mecliados de 1798 se informaba que ya en algunas partes los muros
de la catedral tenían más de ocho varas de altura y que secciones considerables, tanto del hospital como del convento de capuchinas, se encontraban
casi terminadas. Sin embargo, estos edificios estaban destinados a no concluirse. Todos ellos se estaban construyendo al norte del área urbanizada
de la ciudad. El hospital en donde después estaría el Colegio Civil, el convento al poniente del moderno Mercado Juárez y la catedral en la manzana
que ahora está circundada por las calles de Juárcz, Tapia, Guerrero e Isaac
Garza. El propósito del señor obispo era que la ciudad se fuera moviendo
" Suplemento a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Gaceta de México, 18 de enero de 1797.

paulatinamente hacia el norte, en donde el terreno es más plano, y por lo
tanto, c.onsideraba era más adecuado para la edificación, y que la catedral,
en el futuro, quedara en el corazón de la ciudad. Además esperaba que
Monterrey se convirtiera pronto en una gran metrópo~ pues se le acababa
de confirmar como sede de un inmenso obispado, que comprendía todas
las Provincias Internas de Oriente: Nuevo Reino de León Coahuila Colo'
nia de ueva Santander (hoy Tamaulipas) y Tejas y las viIJas de Saltillo,
Tula, Jaumave y Real de los Infantes (ahora Bustamante, Tamaulipas),
todas las cuales quedaban entonces fuera de las citadas provincias. Existía,
por otra parte, la posibilidad de que Monterrey fuera también, en el futuro,
la capital de toda esta zona, autónoma o cuando menos semiautónoma,
del virreinato de Nueva España.
Para lograr su propósito de que la ciudad se fuera moviendo hacia el
norte, el señor obispo Llanos y Valdez logró que el gobernador del NueYo
Reino de León, don Manuel Vahamonde, consintiera en prohibir que los
habitantes de Monterrey edificaran en la parte antigua de la ciudad. Pero
el año de 1795 llegó un nuevo gobernador, don Simón de Herrera y Leyva,
quien pronto empezó a conceder permisos para edificar en la parte ya urbanizada. A esto se agregó la oposición del cabildo de la ciudad a los proyectos del obispo, pues hasta se quejó que el sueldo de diez pesos diarios
que se pagaba al arquitecto Grouset, era excesivo. Estas dificultades provocaron el disgusto del señor obispo, quien escribió al rey diciéndole que la
ciudad de Monterrey era completamente inadecuada para sede de la diócesis
y pidiéndole el cambio de ésta a $altillo. Las obras iniciadas por el obispo
Llanos y Valdez no fueron continuadas por su sucesor, don Primo Feliciano
Marín &lt;le Porras, y pronto se fueron arruinando. Los muros de la catedral
se utilizaron como fortaleza durante la invasión americana y en varias de las
guerras civiles que asolaron el país durante el siglo XIX. El Convento de
Capuchinas sirvió algún tiempo como cuartel y parte de las obras del hospital se aprovecharon cuando se construyó el Colegio Civil del Estado.

Muerte del señor obispo y traslado de sus restos
En junio de 1799 el obispo Llanos y Valdez salió a su vISlta pastoral, y
en el camino enfermó de fiebres cuartanas, que padeció durante tres meses,
falleciendo el 19 de diciembre en la villa de Santillana (hoy Abasolo, Tamaulipas) asistido por su capellán, el padre Clemente de Elizondo, Como el
lugar era muy pobre se trasladó el cadáver a la villa de los Cinco Señores
o Santander, en donde se le veló por tres días en la sala principal de la casa
fuerte del gobernador, conde de Sierra Gorda habiéndose verificado el funeral la tarde del día 22. "Para el efecto se levantó en el crucero de la

463
462

�iglesia parroquial, el túmulo que constaba de cinco cuerpos decentemente
adornados e iluminados y asimismo se construyó en el presbiterio, en la
pared del lado del evangelio, una bóveda en que quedase depositado el
cadáver, manifestando dicho señor gobemador completamente su generosidad y la particular estimación hacia este prelado, en cuyo obsequio no perdonó diligencia ni gasto alguno, tanto en esta ocasión, como algunos días '
antes en el tránsito y mansión de su señoría ilustrísima por aquella villa." u
El año de 1804 el padre, cura de Santander, informó al licenciado don
José Vivero, canónigo de la catedral de Monterrey y albacea del señor obispo
Llanos y V aldez, "que el cadáver de dicho ilustrísimo señor, depositado en
aquella parroquia, estaba ya perfectamente seco, sin mal olfato, y en disposición de poder conducirlo sin riesgo de desunirse en la dilatada distancia
que hay desde aquelJa villa a esta ciudad". El licenciado Vivero lo oomunicó al cabildo eclesiástico y éste decidió poner en ejecución la última voluntad del obispo, de que su cuerpo fuera sepultado en Ja catedral de Monterrey. Para encargarse de Ja traslación del cadáver se nombró una comisión
integrada por los canónigos, don José María Góme-z de Castro, tesorero;
doctor don Miguel Ignacio de Gárate, doctoral, y don Juan Isidro Campos.
El señor doctoral, provisor y vicario general libró oficio para que en los lugares por donde transitase el cadáver "hicieran por el difunto prelado los
sufragios correspondientes, recibiéndolo con cruz y ciriales y lo depositasen
en la iglesia, al día siguiente se le cantara misa y vigilia, saliendo a dejarlo
con la misma solemnidad que se recibió". También se comisionó para la conducción del cadáver al bachiller don José Antonio Gutiérrez de Lara.
Tan pronto como este comisionado llegó a Santander "puso el cadáver
en otra arca nueva, por haberse hallado podrida la primera", y colocado en
Wl coche con cuatro faroles, se le condujo ese primer día hasta el real de
Borbón o Cerro de Santiago (hoy Vtllagrán, Tamaulipas). Al día siguiente
las milicias de este real escoltaron el cadáver hasta la frontera del Nuevo
Reino de León, en donde lo recibieron las milidas de Linares, llegando en
la tarde de este día a esta ciudad. Los días siguientes fue conducido sucesivamente al valle del Pilón (hoy Montemorelos) , Cadereyta y pueblo de
Guadalupe. Después de concluidas una serie de ceremonias que hubo en
este pueblo, como en todos los demás, "el señor tesorero don José María Gómez,
encargado de acompañar el cuerpo desde 1a ciudad de Linares y el conductor don José Antonio Gutiérrez de Lara, abrieron la arca y lo entregaron
a los señores comisionados. Como se esperaba que se hallara en la misma
dísposición que lo había reconocido el padre cura de Santander en el año
anterior, se habían llevado a prevención, unos ricos pontificales para vestirlo
11

464

Gaceta de Mé~ico, 14 de mayo de 1800.

de nuevo, pero por desgracia y con inadvertencia seguramente inculpable,
no se dejó el cajón bien cerrado, y tuvieron lugar de introducirse las sabandijas y ratones, le comieron la piel de la cabeza, cuello, manos y pies, cuyos
huesos, sin este abrigo, se desunieron fácilmente, conservando una firme
consistencia los demás".
Hubo personas que querían "que se armasen otra vez los huesos y se le
diera figura de vivo" al señor obispo, pero a los comisionados y a los miembros del cabildo eclesiástico les pareció que esto sería un desacato.
Después de estar varios días el cadáver del obispo en el pueblo de Guadalupe, el traslado se hizo a Monterrey el clia 12 de marzo de 1805, pues ese
día "llevaron los comisionados otra arca de madera fina, con muy buenas
cerraduras, forrada por dentro y fuera de damasco morado y guarnecida
con riquísimo galón de oro, en que colocaron el cadáver y sobre ella el
sombrero que fue del uso de su señoría ilustrísima". La procesión .salió de
Guadalupe a las seis de la tarde, yendo al frente cuatro batidores, luego
el coche en que iban los comisionados y en seguida el coche con el cuerpo
del señor obispo y en los estribos de aquél, cuatro lacayos con hachas de
cera. Jba detrás como escolta la compañía de dragones del valle de San
Pedro y después otros coches con capellanes y cantores "y a los lados innumerable gentío de a pie y a caballo". A la entrada de la ciudad esperaban a la comitiva el señor deán y cabildo eclesiástico, el gobernador, el
ayuntamiento, el Colegio Seminario, la comunidad de San Francisco y numeroso público que llenaba las calles, muchos con velas encendidas. "Llegó
el coche de los comisionados y, bajando éstos, aguardaron al de su ilustrísima
que venía inmediato, y acercándose a ellos, se bajó el cadáver y puesto sobre
sus hombros lo presentaron al público, que correspondió con lágrimas y sollozos." "Inmediatamente se pusieron a lo.s lados del arca doce seminaristas
con hachas de cera, haciendo de pajes de sotana, tomándolos en el centro
los señores individuos del muy ilustre y venerable cabildo, que salieron de
manteo y bonete a el lugar del recibimiento, y continuó en este orden la
entrada, hasta llegar a la sala capitular donde se colocó el cadáver sobre
una gran mesa cubierta de un hermoso telliz de terciopelo carmesí, seis blandoncillos de plata con otras tantas luces de cera del peso de una libra e
igual número de blandones con cirios de seis libras, que ardieron sin intermisión día y noche en los cuatro que estuvo el cuerpo sin sepultarse."
En los días que siguieron hubo una serie de ceremonias, siendo las más
solemnes las en que le tocó desempeñar las funciones a la comunidad de San
Francisco. "Cantó la misa el reverendo padre guardián fray Miguel de Reina, y en Ja tarde la misma venerable comunidad cantó las vísperas de difuntos y acabadas éstas se ordenó la procesión de la manera siguiente: un
cuerpo de pobres mendigos, cuyo número pasaba de ciento, con vela de

465
H30

�media libra y limosna, las cofradías, e incorporadas a ellas las personas
de distinción de dentro y fuera de la ciudad convidados con vela en mano,
la comunidad de San Francisco, Ja cruz de Catedral, el clero, doce seminaristas con hachas y la mitra preciosa que fue del ilustrísimo señor difwito
llevaba delante del féretro el doctor don Bernardino Cantú, cura del valle
de Huajuco, el cadáver entre el muy ilustre y venerable cabildo, vestidos
sus individuos de capa magna y calados los capuces, presidía el señor deán
doctor don Andrés Feliu, revestido de pluvial y de dalmátic:a, el señor don
Alejandro Vicente de la Garza, racionero y don Antonio Feliu, sacristán
mayor y capellán de coro, después de doliente, el Colegio Seminario, presidido por sus catedráticos y vicerrector don Juan Bautista Valdez, pues su
rector, que lo es el señor licenciado don José Vivero, iba incorporado con
el muy ilustre y venerable cabildo de mánico y bonete, como doliente principal; a su continuación el ilustre ayuntamiento bajo las mazas y presidido
por el señor gobernador político y militar, don Simón de Herrera y Leyva,
después la compañía referida de milicias de San Pedro y el coche enlutado
del ilustr.Ísirno señor difunto. En el tránsito se hicieron cinco posas y en
ellas se cantaron otros tantos responsos de exquisita composición en la música.
Regresados a la catedral se colocó al cadáver sobre el último cuerpo
de los cinco de que se componía la vistosa y bien adornada pira, puesta en
nave principal, en el cuarto la mitra sobre una almohada de terciopelo
carmesí, guarnecida de galón de oro, en el segundo un epitafio latino descriptivo de la vida del prelado, y en todos ellos y su circunferencia ardían,
además de veinticuatro cirios, muchas luces de diferentes tamaños, distribuidas en la más ordenada simetría y formaban una majestuosa y agradable simetria. Puestos en sus respectivos asientos, los ilustres cuerpos y comunidades y el concurso todo en silencio, ocupó el púlpito el señor doctor
don Domingo de U garte, prebendado de esta santa iglesia, pronunciando
una oración latina en elogio y recuerdo de las excelentes virtudes y sabiduría
del ilustrísimo señor difunto. Esta pieza la recibió con mucho aplauso el
auditorio literato que la escuchó y terminada se cantaron los cinco responsos
que previene el ceremonial y con ellos se dio fin a las funciones de este día
a las ocho y media de su noche.
A las nueve del día 16, junto por última vez el numeroso concurso eclesiástico y secular, nobleza y plebe, se cantó el primer nocturno de difuntos,
que desempeñó 1a capilla de catedral con composiciones del mejor gusto:
salmos, lecciones y responsorios. Siguió la misa, en que hicieron de preste
y ministro los mismos de la tarde anterior y finalizada siguió la oración castellana, que con universal elogio, tierna y sensible emoción, dijo el licenciado
don Juan José de la Garza, cura propio del sagrario de esta misma santa
iglesia, y después de ésta se repitieron los responsos como en la tarde antes

466

y se procedió a los demás oficios sepulcrales, con arreglo a lo que dispone

el ceremonial de obispos y bajando el cuerpo de la pira, fue conducido por
cuatro señores capitulares a la sacristía, donde estaba preparado un sepulcro
nuevo, primorosamente construido de columnas de mampostería y mirando
su frente a la sacristía, queda el centro en una de las paredes laterales del
presbiterio. Colocado allí el cadáver y cubierto de losas en el principal
intercolumnio, se fijó una lápida de alabastro en que se grabó un epitafio
castellano".

"El ilustrísimo señor doctor don Andrés Ambrosio de Llanos y V alde.z,
tercer obispo del Nuevo Reino de León, sabw de primer orden, amante
de las ciencias, y de la estudiosa juventud, fundó el Colegio Seminario
Compasivo, para socorro de las enfermedades de su amado pueblo. Creó
el Hospital. Puesto sobre el candelero de esta iglesia, se dejó ver al resplandor de sus luces, pastor activo, celoso y ejemplar, juez integérrimo,
prudente, desinteresado, padre de la patria, humilde, piadoso, honesto,
mortificado y sobrio. Terminó .su preciosa vida en su santa visita de la
villa de Santillana a 19 de diciembre de 1799. Se depositó su cadáver
en la de Santander, de donde se trasladó a este sepulcro a 16 de marzo
de 1805." 14

Br»LJOGRA FÍA

Cossío, DAv.w ALBERTO, Historia de Nuei10 Le6n, III, Monterrey: Talleres Linotipográficos de J. Cantú Leal, 1956.
GoNZÁLEz, JosÉ ELEUTERIO, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Provincia.,
que formaron el Obi.spado de Linares, Monterrey: Imprenta del Gobierno, 1887.
- Colecci6n de Noticias y Documentos para la Historia del Estaáo de Nuevo León,
Monterrey: Tipografía de Antonio Mier, 1867.
PÉREz MALDoNAOO, CARLOS, Documentos Hi.stóricos de Nuevo León, Monterrey: Impresora Monterrey, S. A., 194 7.

-

El Obispado, Monterrey: Impresora del Norte, S. A., 1947.
Nuevo Le6n, Apuntes Hist6ricos (sexta edición), Monterrey: Impresora Bachiller, S. A., 1955.

Ro.EL, SANTIAGO,

Gaceta de M éxieo, 22 de enero de 1793; 16 de abril de Ji93; l 6 de noviembre de
1793; 25 de febrero de 1794; 8 de marzo de 1794; 3 de febrero de 1795; J8
de enero de 1797; l4 de mayo de 1800; 14 de mayo de 1805.

11

Gaceta de Mbtico, 14 de mayo de 1805,

467

�EL GENERAL JESÚS GONZALEZ ORTEGA
EN LA illSTORIA
JosÉ P. SALDAÑA
Soc.

uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

No PRETENDO ESCRIBIR la biografía de este personaje, porque para ello nece•
sitaría emplear mucho tiempo, a efecto de consultar archivos correspondientes a su actuación política y militar, y además enterarme de lo que ya se ha
escrito sobre éL Esta tarea no me es posible realizarla.
A falta de algo que pudiera ser una obra de alguna importancia histórica,
me propongo escribir, con especialidad sobre la rendición de Puebla, efectuada por el general González Ortega, en su carácter de general en Jefe del
Cuerpo de Ejército que la defendía contra el sitiador, general Elías Federico
Forey, comandante de las tropas francesas.
Tengo la convicción de que se trata de un hecho, que aun cuando raro
en la historia universal, y altamente honroso para México, no es lo suficientemente conocido en sus detalles.
Considero, en consecuencia, hacer una labor de divulgación con este relato, que alguna utilidad puede prestar~ especialmente a la juventud, que
es la que debe responder con su vigor, a conservar la realidad de una patria
integrada y regida por mexicanos, sin más influencias que los ejemplos gloriosos de nuestros antepasados.

•
Si financieramente la rendición de Puebla el 17 de mayo de 1863, por el
general Jesús González Ortega, al general Forey, Jefe del ejército francés constituyó una pérdida económica enorme dada la precaria situación del erario
Federal, en cambio la heroica decisión de entregarse prisioneros, después de
inutilizar todas las armas, compensaba con creces el sacrificio.

468

Si grande fue la pérdida sufrida por la República, al destruirse más de 20
~ fusiles, 50 cañones y la impedimenta, ¡ qué puede decirse del rasgo inusitado de entregarse prisioneros, sin concliciones, el general en Jefe, todos los
demás generales, Jefes y oficiales, así como los soldados! Sus vidas quedaban
a merced del invasor, o cuando bien les fuera, era de esperar largo cautiverio
fuera de la Patria.
~ero fue tan grande, tan extraordinaria aquella acción, que el general Forey,
olvidando los estragos que aquellos valientes habían ocasionado a su ejército,
sentía deseos de convivir con ellos, al grado de hacer demostraciones per•
sonales tratando de atraerse cuando menos su buena voluntad. Mayor fue
su admiración cuando todos rehusaron recibir atenciones, que la dignidad
personal y de militares no lo permitían.
Al conocerse en el país los pormenores de esta hazaña, la reacción del
pueblo fue de orgullo. Si en la victoria del 5 de mayo del año anterior
el entusiasmo no tuvo limites, en este otro caso, ahora adverso, la solidaridad
fue _comple~ si~o inequívoco de que la talla de los mexicanos patriotas
pod1a medirse airosamente con quienes trataban de mancillar nuestra calidad de mexicanos dignos de una Patria libre.
Ante los hechos consumados, y tranquilo el Gobierno mexicano por haber hecho cuanto era posible hacer en ayuda de los sitiados, se aceptó con
resignación el alto precio pagado en defensa de la clignidad de la Nación.
Y aJ mismo tiempo se tuvo en cuenta la resistencia, hasta el último momento
de las fuerzas, que a las órdenes de González Ortega ofrecieron un espec-'
táculo ejemplar al mundo entero. Niguna ayuda podía esperarse después
de la derrota sufrida por el general Ignacio Comonfort, cuando trató, en an·iesgada acción, introducir a la plaza sitiada los elementos necesarios para la
defensa.
Todas las circunstancias que privaron en los sucesos fueron analizadas por
Juárez y sus Ministros y las conclusiones pueden apreciarse por las .siguientes
menciones:
EJ Gobierno Presidido por Juárez envía al general Jesú.s González Ortega un
mensaje declarando la defen.sa y rendición de Puebla en grado heroico. Por
su parte el Congreso de la Unión aprueba una resolución, que se publica en
El Diario Oficial, concebida en los siguientes términos :
"El Congreso General ha decretado que los documentos relativos a la
rendición de Puebla, se coloquen en el salón de sesiones, y que los dignos
defensores de aquella plaza reciban un distintivo que acordará el Gobierno.
"AJ expedir este decreto el Cuerpo Legislativo, no hace sino servir de órgano a los sentimientos de admiración y gratitud que la República consagra
a sus heroicos defensores en la ciudad de Zaragoza.
"EJ desenlace que ha tenido el sitio de aquella plaza, corona clignamente

469

�las hazañas con que se han ilustrado sus defensores. Por grandes que fuesen
su patriotismo y su ardimiento, no podía esperarse de ellos la prolongación
de la lucha después de agotadas las municiones y los víveres. Llevábamos
algunos días de prever que el Ejército de Oriente sucumbiría, pero con honor y con gloria, y sin permitir que cayese la menor mancilla sobre los timbres
que ha conquistado en los dos meses últimos. Aquel denodado ejército comprendió bien que la impotencia para seguir luchando puede tomar ante
el enemigo una actitud noble e imponente. Estamos segw-os de que en el
mismo ejército invasor ha de haber hecho profunda melJa el espectáculo de
ese ejército que desapareció en los momentos de faltarles los medios de combatir; y de ese cuadro de jefes y oficiales, que olvidados de sus propias
personas rehúsan cuantas condiciones les propone el enemigo, y sigue siendo
ante él un emblema vivo de la Nación que desafía el poder de la Francia,
y protesta luchar en favor de su independencia, mientras haya un brazo y
un fusil que oponer a la invasión.
"El alto ejemplo que el Ejército de Oriente ha dado a los mexicanos durante el sitío de Puebla, no termina, sino que se presenta bajo otra forma
en la rendición de la ciudad. Los Jefes que la defendían han probado una
vez más que son invencibles los buenos patricios cuando anteponen a todo
poder humano el honor individual y la independencia de su patria."
Este hermoso decreto, hecho en los momentos dolorosos, no precisamente
de la derrota, sino de la catástrofe, signilica la disposición de un pueblo
dispuesto a luchar en defensa de las instituciones legalmente establecidas.
Para el debido conocimiento de los hechos, con la mayor diligencia fue enviado a las autoridades legítimas del país, tomada cuenta de que, por la
falta de medios rápidos de comunicación, las noticias llegaban de los lugares
lejanos a los veinte y hasta treinta días después. La forma más rápida era
la del caballo, expuesto a toda clase de contingencias.
He copiado el decreto en toda su extensión, considerando que es la forma
más precisa e ilustrativa para formar un criterio bien orientado sobre los
acontecimientos. Para tal fin he dispuesto de la obra Los Presidentes de M é-

xico ante la Naci6n.
Comoquiera que, en este acontecer de la vida de México existen documentos de excepcional valor histórico, seguiré esta Unea de conducta, tratándose como en este caso de libros, periódicos y folletos de seriedad insospechable.

•
No se pueden pasar por alto los comentarios de los periódicos de la época,
en relación a la rendición de Puebla. Ello nos coloca en el momento pre-

470

ciso de los acontecimientos, con las emociones que tal suceso causó. Vamos
a .insertar algunas de las versiones publicadas.
. Pero antes, como antecedentes es del caso mencionar que Forey, impreSionado por la actitud de González Ortega lo invitó a sentarse en su mesa,
"lo que fue cortesmente rehusado por el glorioso jefe mexicano". Después
a solicitud del prnpio general Forey, Je fueron presentados los demás generales prisioneros, y ante ellos, les manifestó: "que Ja plaza había sido una
cosa nueva y extraordinaria que no se registraba en los anales de la guerra
e~o~ea, porque ni había sido una rendición previas las garantías que se
solicitan en esa clase de actos, ni tampoco una capitulación, y que, por lo
mismo, no hallaba que nombre darle; que juzgaba que habían sido rotas
las armas por no entregarlas al ejército francés, no obstante de ser éste
muy digno de recibirlas de 1os defensores de la plaza de Puebla; pero que
esto no quitaba que aquel acto fuese altamente honroso para México".
El acto de la destrucción del armamento, en sí mismo tiene un valor ex~~cional. En primer lugar se evitó que el invasor acrecentara su poderío
bébco con el armamento, y en segundo Jugar el hecho adquiere relevancia
especial por cuanto a que, los vencidos, se exponían a ser tratados con rigor,
como sucedió pasados los primeros días en que Forey pretendió captarse las
simpatías de los generales prisioneros, y posiblemente hasta pensó en atraerlos
a su causa o cuando menos lograr su neutralidad en la lucha.
Pero la dignidad de los prisioneros los mantuvo lejos de todo compromiso.
De esa manera estaban en su derecho de escaparse cuando pudieran, como
efectivamente sucedió. Por otra parte su actitud sirvió de ejemplo a más de
cinco mil oficiales prisioneros, quienes lograron también evadirse en su mayoría incorporándose de nueva cuenta al ejército Republicano.
Los elogios de esta hazaña no tan sólo procedieron de parte interesada;
pues mereció el respeto de prominentes imperialistas. Uno de ellos, el escritor
Francisco Arrangoiz, se expresó así:
"Sesenta y dos días se defendió Puebla, plaza sin murallas, con fosos poco
profundos y no por todos lados. Al ver que Strasburgo y Meo:, dos de las
más fuertes de Europa, se rindieron a los treinta y ocho días la primera y
a los setenta y dos ]a segunda, y que en Metz era casi igual Ja fuerza sitiada a
la sitiadora, debe considerarse como de los más bizarros y más notables
hechos militares de nuestros días la defensa de Puebla, en la cual un general
improvisado, pues no era su carrera la militar, les dio un ejemplo, que no
han imitado, a los generales Ulric, Bazaine y otros que han mandado plazas
fuertes en la guerra franco-prusiana, destruyendo e inutilizando González
Ortega, antes de rendirse, cuantas armas portátiles y cuantos cañones pudo."
Lástima que esa admiración a una proeza de fuerzas mexicanas, destinadas
a mantener la independencia, no se hubiese traducido en una vuelta al honor

471

�de los elementos adictos a 1a invasión francesa. En contrario, parecía que
deseaban emular a González Ortega; pero sacrificando a los patriotas para
ayudar a los extranjeros.
Como digno antecedente de las opiniones vertidas en el caso, la vm del
Gobierno había abierto la brecha diciendo, por conducto del Ministerio de la
Guerra que:
"Aunque el Supremo Gobierno aún no tiene todos los datos suficientes
para formar juicio exacto, con relación a lo acaecido en la inmortal Zaragoza
la mañana del 18 del corriente, no puede poner en duda que carece ya de
uno de los más robustos apoyos con que contaba para defender los derechos
inalienables de la Nación.
"El Ejército de Oriente sólo existe para recordar a los mexicanos sus deberes, a Napoleón III la iniquidad de sus proyectos. y al mundo, que también encuentra héroes la causa de la libertad en 1a tierra de los aztecas.
Pero su fuerza física, su armamento todo, y demás elementos de guerra,
acabaron ya por consecuencia de sucesos que. aunque previstos, no fue posible evitar.
"Así me manda el C. Presidente lo ponga en conocimiento de Ud., para
que se apresure a comunicarlo a los pueblos de su digno mando, a fin de que
no tomen en otro diverso sentido, especies que se hagan circular, con motivo
de aquel, bien lamentable en verdad, pero siempre heroico y glorioso suceso.
"Por los informes que hasta ahora tiene el Supremo Gobierno, sabe que
los buenos defensores de Zaragoza jamás llegaron a ser vencidos por sus
enemigos, y antes que comprometer su palabra en capitulaciones poco convenientes o que en algo rebajaran el nombre que con su sangre habían
conquistado, prefirieron romper sus armas, inutilizar su artillería y entregarse
así a sus contrarios indefensos y desarmados.
"Cree el Gobierno que no pudieron hacer más, y de esta manera ha desaparecido aque1 Cuerpo de Ejército, sellando con ese hecho una solemne protesta de la resolución y firme voluntad del pueblo mexicano, de continuar
sin tregua la injusta guerra que sin motivo alguno se le ha traído para arrebatarle la autonomía que le pertenece como pueblo libre e independiente."
Esta declaración fue enviada a los Gobernadores de los Estados. La impresión causada fue, a la par que de dolor, de aliento. Dolor por la pérdida
sufrida del armamento y de aliento Por el espíritu de aquel mensaje tan
lleno de emotividad como de fe en el futuro.
Los acontecimientos que siguieron justificaron aquella confianza en el porvenir de la Patria, fincado en la libertad y la independencia.

•
472

Siguiendo la norma fijada queda algo más que decir sobre lo acontecido
después de la rendición de Puebla. Un suceso así tenía que despertar el
interés general, tanto de los mexicanos leales a su bandera como de los que,
a pesar de haber nacido aquí la pisoteaban, por Wl resentimiento proveniente
de la derrota que habían sufrido. No tuvieron los conservadores la entereza
suficiente para conformarse con la voluntad del pueblo, que en forma patética los había repudiado.
Iniciaban ahora una cruel, despiadada y vergonzosa venganza. Haciendo
causa común con los invasores trataban de entregar a Francia, personificada
entonces por Napoleón III, el pequeño, a la Nación Mexicana.
Veamos algo de lo que fue pasando después del glorioso desastre. El periódico El Monitor de 1a Capital, publicó la siguiente información :
"Por conductos fidedignos, sabemos que Forey determinó establecer un
Ayuntamiento a su modo en aquella ciudad; y que un tal Pardo, vecino de
Puebla, quedaba nombrado -no de Prefecto como había querido- sino
de agente subalterno o comisionado de policía de Forey, para darle cuenta de
todo.
"Con profundísimo sentimiento hemos sabido que el Sr. González Ortega
y otros Generales, salieron por fin, en diligencia, de Puebla, rumbo a Vera•
cruz; para lo cual Forey, creyendo sin duda deslumbrar al País con su esp]en.
didez) mandó suministrar a cada General 21 pesos, que rehusaron dignamente nuestros valientes.
"A los oficiales se les ministraron tres pesos, que también rehusaron.
''Los oficiales, al ser sacados de Puebla, emprendieron la marcha vitoreando la Independencia y la libertad y cantando el himno nacional, pero los
Franceses los hicieron callar.
"Se confirma la noticia de que los traidores que entraron al principio a
Puebla, comenzaron a ejercer sus venganzas de costumbre, pero los zuavos
se los impidieron y los hicieron salir de la población.
"El traidor Almonte hace un papel muy ridículo y desairado, y se pasea
triste y cabizbajo por las calles de Puebla.
"D. Antonio Haro y Tamariz está también en Puebla, pero se mantiene
retirado de Almonte y de Forey, con quienes dice no estar ya de acuerdo."
El comentario coloca a los mexicanos que propiciaron la intervención francesa, en la condición que les corresponde. Siento tanto horror por el calificativo "traidores" que no me atrevo a escribirlo por mi cuenta, aun cuando
considero que lo merecen quienes hacen causa común con los extranjeros
que, con o sin razó~ hacen la guerra a la Nación.
Otra información del periódico El Siglo, del 25 del mismo mes de mayo
habla de la llegada de algunos jefes y generales que lograron evadirse. Dice
la nota:

473

�"Ahora que han llegado a esta ciudad algunos de los Generales y jefes
del Ejército de Oriente, que más se han distinguido en la defensa de Puebla,
nos parece conveniente que el Ministerio de la Guerra procurara completar
la historia de las operaciones militares, pues como recordarán nuestros lectores, durante muchos días faltaron noticias en México de lo que pasaba
dentro de la plaza asediada, y desde que avanzó el Ejército del Centro el
día 5, no se volvió a saber absolutamente nada.
"Seguros estamos de que en todos los hechos que hayan ocurrido. nada

ha de haber que no sea glorioso para la República, y que el consentimiento
de la verdad servirá para estimar mejor el heroísmo del Ejército de Oriente
y para inflamar más el espíritu público con tan buenos ejemplos.
"Se dice que en los últimos asaltos, todos cumplieron con su deber, y que
se distinguieron como siempre los Generales, de la Llave, Díaz Patoni, habiendo casi concluido las tropas de Durango que mandaba este último, y
en las que hubo muchos episodios del más admirable valor.

"Del general Díaz se refiere que aparecía en todos los puntos de peligro
animando a los soldados y conduciéndolos al combate.
"Nos parece, pues, necesario, que el país sepa hasta los menores incidentes, de Ja heroica defensa de Ja inmortal Zaragoza, ya que estos hechos forman un tesoro de gloria para la República."
Puede calificarse esta nota de eufórica: sin embargo, si se analiza desde
el punto de vista estratégico, el sitio de Puebla, se estará de acuerdo con
tantos elogios. En realidad, los incidentes a que dio lugar el sitio y su desenlace, hacen de este hecho de armas un singular acontecimiento.
Tener el ejército francés un número mayor de tropas, disponer de mejor
armamento y abundantes municiones, además de contar con el aprovisionamiento de víveres a discreción, a lo que es de agregar los contingentes de
jefes, oficiales y soldados experimentados en las incidencias de la guerra
le daban al sitiador una enorme ventaja. Se aprecia ella tomando en cuenta
la carencia de buenas armas y parques, la escasez de víveres, medicinas, médicos y equipos necesa1;os de hospitales. Si a esto se agrega la situación de
los combatientes para moverse entre escombros, muertos y heridos, respirando
un aire contaminado con las inmundicias acumuladas durante dos meses de
continuos asaltos, rechazados siempre con supremo valor, entonces cabe pensar en que la euforia tiene sólida razón de existir, cuando todavía se estaban
recibiendo noticias de aquella increíble hazaña
En cuanto a los prisioneros que llegaban a México, formaron una gran
cadena. Unos primeros y otros después fueron saliendo del cautiverio, y como buenos mexicanos, de temple de acero, volvieron a enrolarse en las fuerzas republicanas para seguir combatiendo para la salvación del país.

474

Al salir Juárez de México rumbo a San Luis Potosí las versiones más descabelladas principiaron a circular en la Capital de la República. Era tal la
desorientación que tan aturdidos aparecían los liberales como los conservadores. Y tan de difícil apreciación es la medida adoptada por J uárez, que
todavía a la distancia de un siglo hay quienes opinan que debió el Gobierno
Republicano resistir, igualando o superando la acción combativa de González Ortega en Puebla.
Sobre todas las especulaciones que en la materia se han hecho, se imponen
los hechos. Porque sobran argumentos de orden político y militar para acreditar la conveniencia de resistir, como también abundan .las razones de todo
orden para estar de acuerdo con la determinación de Juárez al abandonar
el asiento lógico de los Poderes. Y puesto que no podemos combatir el orden de los acontecimientos, haremos_ referencia, sin más rodeos, a las repercusiones sobre la rendición de Puebla.
Aun tratándose de este l1echo concreto hubo discrepancias, tanto en lo
que se refiere a la posibilidad ele romper el sitio cuanto a la intención de
llyvar refuerzos a los sitiados.
"No seremos nosotros, dice don Justo Sierra, quienes tratemos de paliar
el error cometido por el Gobierno de Juárez al ordenar la introducción de
convoy, operación imposible según el arte. ¿ Y para qué era el convoy? Sólo
para prolongar veinte días, a lo sumo, la resistencia de la ciudad."
Las predicciones no siempre dan en el clavo. Y aquí se trata más bien
de conjeturas de hechos consumados. Forey creyó al iniciar el sitio de Puebla que sería cuestión de diez días para posesionarse de la plaza, y sin embargo apenas si lo consiguió después de 62 días de constantes asaltos, que
le costaron grandes pérdidas de hombres para al final conquistar ruinas y
multitud de problemas.
Y sigue comentando el caso don Justo: "El Presidente había llegado al
cuartel general del Ejército del Centro, con su Ministro de Guerra para
sostener el acuerdo que empujó a Comonfort hacia el desastre. Ese ejército
había permanecido en la inacción, clavado allí por la seguridad que tenía
Comonfot de que Puebla no resistiría ni los ocho o diez días que le daba
Loizillon comenzó a moverse sólo para entregar sus miserables reclutas al
cañón enemigo. El 7 de mayo pernoctó en San Lorenzo, y a la madrugada
del día siguiente fue sorprendido. . . a pesar de eso, no se perdió todo el
material, y se salvó parte de 1a tropa, por azares que impidieron el cumplimiento de órdenes inverosímilmente desatinadas del Cuartel Maestre fw1ción encomendada a un viejo militar, el general D. José María Yáñez."
En la guerra alguien gana y alguien pierde. No se puede pensar en los
empates. Para Comonfort aquella derrota significaba un percance doloroso.
Después de su desdichada repulsa a la Constitución, que él mismo había

475

�jurado respetar y hacer respetar como Presidente de la República, después
de su caída de este alto puesto, de su destierro y de la dura controversia
con don Benito Juárez para cooperar nuevamente en la causa liberal, y lograr su objetivo mediante la ayuda decidida y decisiva de don Santiago
Vidaurri, señor del poderío del noreste, tenía el propósito de actua:r donde
su capacidad le permitiera para realizar proezas de tal magnitud que por sí
mismas lo reivindicaran ante la Nación.
Quiso el destino que en esa primera gran oportunidad se eclipsara su sol,
al conseguir en lugar del triunfo una severa derrota.
La forma despectiva de mencionar a los soldados como ''nllierables reclutas" no corresponde a la realidad, porque eran de lós mismos que habían
triunfado en Puebla el 5 de mayo y en la de Calpulalpam. De acuerdo en ello
está don Justo cuando dice: "Y esos ejércitos formaron al fin el que, adiestrado en la derrota, conquistó la victoria en las gloriosas etapas de Peñuelas
y el Sur de Jalisco, de Silao a Guadalajara, de Guadalajara a Calpulalpam".
(]uárez: Su Obra y su Tiempo}.

Y con la elocuencia de una firme convicción que es pregón de entusiasmo,
que brota sin limitaciones claudicantes, leemos:
~'La fracción reformista sobrenadaba; era inexperta, bulliciosa, g1itona,
mascadora de clérigos, con la precisión con que el rey de los infiernos del
Dante masca a Judas; en el fondo, resuelta a sacudir hasta en sus cimientos
al mundo añejo, a arrancar el árbol de la tradición, a hacerlo arder como
leña vieja; en el fondo, dispuesta al sacrificio por las ideas, capaz de morir
como Leandro Valle, de pelear como Porfirio Díaz, de hablar como Altamirano, de pensar como Ramirez, de cantar como Prieto, de triunfar como
Zaragoza, de escribir como Zarco, de entusiasmar como González Ortega,
de creer como Juárez. Esta brillante flora del océano popular trataba de solidificarse, de formar masa con el pueblo, cuyo derecho proclamaba y euyo
porvenir creaba, trataba de convertirse en un grupo nacional transformando
el credo de la Reforma, como se decía en todas las tribunas de aquellos años
tumultuosos, en la religión política de la Patria; tarde se hubiera logrado,
quizás nunca, sin las crisis formidables por la intervención: ella, removiéndolo
todo, hizo del sentimiento refonnista y el nacional una cosa sola."
¿ Qué significaba entonces la derrota de Comoofort en aquella ocasión?
Un tropiezo, agregado a otros muchos, y a los que estaban por venir durante los dos años siguientes. Cosa es, simplemente, de considerar que sucedió lo mejor que podía haber sucedido. De haber logrado Comonfort
entrar a Puebla, ¿qué hubiera sucedido entonces?
Es difícil fijar las consecuencias. Se jugó una partida difícil en el ajedrez
de la guerra y se perdió. De haberse ganado tratándose como se trataba de

476

un moVllllento que no tenía las proporciones definitivas, podía resultar
conveniente para las siguientes operaciones, o tal vez consecuencias fatales.
Comonfort se encontraba emotivamente desesperado. Se daba cuenta cabal de que no contaba con los elementos necesarios de hombres y pertrechos
de guerra suficientes para enfrentarse en grande escala a un ejército más
numeroso, disciplinado, veterano en los menesteres de la guerra, y perfectamente armado.
Pero había sostenido numerosas acciones menores con el enemigo, tratando
de distraerlo con el fin de que González Ortega lograra una oportunidad
para romper el sitio; pero el invasor contaba con suficientes elementos que
le permitían distraer a miles de soldados en combates fuera del cerco de la
ciudad, sin descuidar un momento los efectivos que la rodeaban.
A pesar de todo, presionado por sus propios sentimientos de honor y por
las opiniones de sus superiores se aventuró a la arriesgada empresa. para
llevar víveres y pertrechos de guerra a los sitiados con los resultados dichos.
Queda, eso sí bien claro, que las fuerzas al mando de Comonfort no estaban inactivas, «clavadas" en sus posiciones. La mención de cuantos cambates sostuvo constan en la correspondencia continua que mantuvo con Juárez y el Ministro de la Guerra.
Se perdió la acción y eso es todo.
Bien conocida es la obra antipatriótica de don Francisco Bulnes, El Verdadero Juárez. Antipatriótica porque se va_.le de sofismas y de lucub~aciones
estratégicas para tratar de convertir a Juárez en un pobre hombi::e mcapaz
de gobernar a México, por su desconocimiento según él de ~ economía, la
administración pública y el arte de la guerra. En estas premisas, adornadas
con suposiciones a base de cátedras baratas, después su ~ritorio, ~loroso a
rosas recién cortadas, escribe cuanto se le ocurre para derugrar la figura de
Juárez, que la opini6n pública ha consagrado con el carácter de libertador
de la República.
Pero vamos al punto que nos ocupa. Lo de Puebla, en su segunda entrevista guerrera con los invasores franceses. Para Bulnes fue un error encerrarse
en Puebla para resistir un sitio, cuando debiero~ _em.~Iearse otros recursos
que la táctica aconsejó. Y sin cuidarse de los califacabvos _tacha al ge~eral
González Ortega de inepto, toda vez que podía haber segwdo una _sene_,de
operaciones que al señor Bulnes le parecen más conformes con la 51tuac1on.
y después de poner verde a González Ortega, c~,mo lechuga al, alcance de
los conejos. no tiene empacho en asegurar que el Gra~. &lt;:onzález ,Ortega
poseía cualidades para ser buen General: era valiente, energico y sabia mostrar voluntad inflexible".
¿En qué quedamos? El propósito de hablar de lo que no se entiende, o

477

�no se quiere entender, es apropiado para despeñarse por la pendiente de
las malas artes.

En el caso del lng. don Francisco Bulnes, hombre talentoso, que no conforme con la fama de que disfrutaba en los medios políticos y literarios, entraba, sin ser llamado, al ámbito de la historia¡ y lo hizo con pie cojo; pero
logró lo que buscaba, que la prensa se ocupara de él durante largo tiempo
por su libro ya mencionado, El V erdadero Juárez.
Tal vez en su fuero interno trataba de _halagar al general Porfirio Díaz,
cuya figura, con ser grande, se achicaba frente a la de Juárez, que adquiría
más y más personalidad a medida que el tiempo pasaba. No advertía Bulnes,
desde su butaca de la Cámara de Diputados, allá por 1904, que la glorificación de Juárez, al cumplir cien años de su natalicio, la verua preparando
precisamente el genera1 Díaz tal vez como desagravio a los ataques verbales
y de hecho, con las armas en la mano, que le había ocasionado en su afán
incontenible de llegar a la Presidencia de la República.
Este episodio provocado por Bulnes lo cerramos, pues ]a respuesta la tuvo
a Ja medida, de verdaderos historiadores, como don Carlos Pereyra.
Dejemos en San Luis Ptosí a don Benito Juárez y a su Gobierno reducido
al mínimo de personal para allegar algunos datos más al complejo problema
de la defensa de Puebla y de la ciudad de México. Se trata de datos de
primera mano pues copiaré algunos párrafos de las cartas que por esos
tiempos llevaron propios a lomo de caballo.
Retrocediendo un poco en el tiempo vale la pena dar a conocer algunos
párrafos de las cartas cambiadas entre Comonfort y Vidaurri las que ilustran
mucho en esta contienda, pues constituyen documentos de gran valor histórico puesto que se refieren a los acontecimientos que estaban sucediendo, en
los que ambos eran actores en forma _prominente, además de que, tratándose
de comunicaciones personales, lo que en ellas se dice es producto de la impresión espontánea, que no está sujeta a las normas oficiales de carácter
público.
Por ejemplo, en carta amplia que envía Comonfort desde la capital el 3
de enero de 1863, después de condolerse de la situación que priva en Tamaulipas y en Nuevo León expresa: ''Yo me desvivo por poner a esta Capital en estado de hacer una defensa digna de la Nación; pero tropiezo a
cada paso con el invencible obstáculo de la horrorosa miseria que por todas
partes nos persigue. En fuerza de afanes y del más arduo trabajo logro mantener bien que mal Jas Divisiones de este Cuerpo de Ejército: pero esta
lucha continua que no me deja tiempo para dormir ni para comer ha
arúquilado mi salud. Desde hace días he vuelto a padecer los efectos de las
enfermedades que adquirí en la carta y esta circunstancia que se presenta

478

en los momentos que requieren por mi parte la mayor actividad, me tiene
sumamente mortificado.
"Las fuerzas del Estado siguen bien y animadas para la campaña que
estamos próximos a emprender: pero mi ansiedad es extrema al considerar
las escaseces que sufren, y que me esfuerzo en aliviar todo lo que me es
dable.
"En fin el momento decisivo se acerca y yo muy pronto saldré con la
División de reserva, compuesta en su mayor parte de las fuerzas de Nuevo
León, para ponerme en el caso de ayudar en lo posible, las operaciones del
Ejército de Oriente. Por la reseña que se le manda verá Ud. las posiciones
que están ocupando los franceses quienes ya han emprendido su movimiento
sobre Puebla, suponiéndose que en todo el curso de este mes atacarán a la
Pla2a.
"Mis hijas, gracias a Dios, siguen buenas según me escriben y debiendo
a usted como siempre, las más finas atenciones."
Queda así, sobriamente, pintada la situación por Comonfort. Poco puede
esperarse de quienes están obligados a defender el suelo mexicano. Sin
embargo, en conocimiento de que van al sacrificio, no escatiman esfuerzos y
hacen frente a la situación arriesgándolo todo.
Por su parte, Vidaurri habla de calamidades, de escasez de elementos
para la guerra, de la inutilidad de su propósito de enviar a México 4 cañones de que carece, y en fin, principia un regateo sospechoso sobre sus
planes futuros.
En otra carta de Comonfort, fechada el 21 del mismo mes de enero hace
una minuciosa relación a Vidaurri de cuanto está sucediendo, en especial de
la situación que guardan los contingentes de Nuevo León: Rifleros de Nuevo León, 3er. Regimiento de Parras, Lanceros de Monterrey, Rifleros de
Infantería mandados el primero por el coronel Quiroga; el segundo por el
coronel Piñón; el tercero por el coronel Gorostieta; quedando los tres cuerpos
al mando del coronel Quiroga.
Se explica esta predilección de Comonfort por Quiroga, puei se siente
muy obligado con Vidaurri por el empeño, que llegó a la terquedad, para
que Juárez olvidara su defección de la causa liberal al desconocer, siendo
Presidente de la República, la Constitución. Además sus hijas, desde que
llegó a Monterrey, estaban al cuidado de Vidaurri quien las atendía con esmeros y "puede Ud. confiar -le decía- en el fraternal cariño que les
profeso y en la estimación a que son acreedoras por sus buenas prendas.
Viva Ud., pues, tranquilo respecto a ellas y descanse en mis ofrecimientos."
Y termina Vidaurri su carta con estas expresiones: "Sabe Ud. cuánto lo ama
este amigo, hermano y servidor."

479

�No hab'ta exageración en las palabras de Vidaurri si nos atenemos a la
protección sin limites que proporcionó a Comonfort y a su familia cuando
lo recibió y atendió en Monterrey al regresar del destierro. Siguiendo a esto
una serie de correspondencia con Juárez ante su exigencia para que lo aprehendiera y remitiera a México para procesarlo por su defección. Durante
esta controversia, que llegó a momentos de encono logró Vidaurri la autorización tácita de J uárez para que continuara en el país, y a poco caminar
lo incorporó al Ejército Republicano, distinguiéndolo con los más altos puestos, como el Jefe del Cuerpo del Ejército del Centro y Ministro de la
Guerra.
La correspondencia entre Vidaurri, Juárez y Comonfort es continua. Los
tópicos principales en esos momentos se relacionan con la guerra en contra
de las fuerzas francesas. Vidaurri en varias ocasiones se lamenta de no poder
complacer al señor Presidente1 que desea se le remitan cuatro cañones que
debían traerse desde Tampico, que al fin llegan a Monterrey, en ''desastrosas
condiciones", agregando que "Jamás me he visto tan afligido como ahora,
ni tan temeroso de que se atribuya a abandono, disimulo o se me haga
cualquier otro cargo inmerecido y lo único que me tranquiliza es que he
estado dando continuos y repetidos partes de cuanto ha ocurrido en este desgraciado negocio, en el que se han estrellado mi paciencia, mi constancia
y el decidido empeño por situar en esa la artillería de Tampico; que con
razón quena yo que se transportara toda aunque fuera a Ciudad Victoria.
Suplico a Ud. hable sobre este particular, con el Sr. Juárez; y persuádalo
de mi adhesión y de mis afanes; pues este asunto me causa repetidos insomnios."
Por su parte, Comonfort le informa de todos sus movimientos encaminados a detener el avance de ]os franceses en Puebla, y le dice que debe estar
tranquilo por lo de los cañones, "per-0 hay además -agrega- la circunstancia de que el señor Presidente hace a Usted la justicia que merece y lejos
de acusarlo está satisfecho de su conducta eficaz y patriótica. Así me lo
ha manifestado hace pocos días, cuando con motivo de su venida a Puebla,
le hablé sobre el particular".
Hasta esos momentos Vidaurri se mostraba adicto a la República. Seguía
con marcado interés el encuentro de los dos ejércitos en Puebla. ¿ Qué pensaba sobre el resultado?, ¿cuál sería su reacción? Antes de ello, casi en vísperas de iniciarse el sitio, decía: "Satisfactorio es el brillante estado que
guardan nuestras fuerzas defensoras de la independencia nacional, y aliento
la halagüeña esperanza de que se cubrirán de gloria salvando la nacionalidad."
Con fecha 17 de mayo, precisamente el mismo día eo que el general González Ortega rendía Puebla al general Forey, escribe el general Comonfort a Vi-

480

daurri muy extensa carta. Por supuesto que no se habían recibido noticias
en México de este lamentable acontecimiento, por eso no hace referencia
de él.
Menciona el descalabro que sufrió al pretender introducir un convoy de
víveres a Puebla, cumpliendo disposiciones del Secretario de la Guerra.
'Esta orden -dice- equivalía lisa y llanamente a encomendarme derrotase yo con ocho mil hombres y en campo raso, al ejército invasor, desalojándolo de sus posiciones ret.rincheradas y rompiendo a viva fuerza el sitio
de la plaza. Estas observaciones así como las consecuencias trascendentales
que debían seguirse las hice presentes repetidas veces al Ministro de la Guerra, procurando hacer comprender lo aventurado de una empresa que con
tan poco fundamento se suponía realiwhle. . . Mas fue inútil y las órdenes
terminantes que recibí en contestación fueron de cumplir a todo trance lo
dispuesto."
Agrega sobre este asunto, de suma importancia para la guerra y para su
prestigio militar, que tomó todas las precauciones del caso para cumplir las
órdenes recibidas; pero en sobre cerrado dejó constancia de sus observaciones
a efecto de justificar su actitud. "Marché, pues -&lt;'!J..'])resa- , condenado como antimilitar, a todas luces, a cumplir la referida expedición, y lo que es
peor aún, teniendo el sentimiento de oírla también condenar por la mayor
parte de los jefes que iban a mis órdenes: tal es a veces la triste situación
del soldado sumiso y obediente."
Surge una interrogación: ¿ Por qué Comonfort informa de manera tan
amplia a Vidaurri? La contestación es obvia: porque se sentía obligado con
el amigo que había arriesgado su posición frente a Juárez en los momentos
más difíciles de su vida. Creía que era cuestión de conciencia que su
amigo supiese que en ningún momento lo había defraudado y que era fiel
y seguía siéndolo de la República encarnada en Benito Juárez.
Para quienes, como Bulnes, achacan la derrota de Comonfort a su impericia, hubieran cambiado de opinión al conocer el fondo real de la cuestión
y Admirarían a Comonfort al enterarse de estos pormenores: "Lo único
que le haré presente es: que rechazada la primera División y en dispersión
parte de la 2da., Ja Providencia obrando un milagro en favor de la causa
santa de México, me permitió evitar un desbandamiento general en los momentos que parecía iba a realizarse: formé en seguida y bajo los fueros de
los franceses una segunda línea de batalla que detuvo a aquéllos cuando
esperaban coronar su triunfo con la destrucción de todo el Ejército del
Centro."
La relación toca los puntos de mayor importancia. Para Comonfort aquella desafortunada intervención le había producido un efecto terrible en su
dignidad de soldado, pero sin quebrantar su decisión de continuar en las
481
li31

�filas republicanas, aceptando de buena gana cualquier sacrificio, y así lo
comunica con toda sencillez. "En vista de esto y en obsequio del núsmo Gobierno, cuya acción en beneficio de la defensa nacional deseo facilita~ .~or
todos los medios que estén a mi alcance y haciendo todo género de sacnfic1os
he creído deber renunciar al mando del Ejército del Centro para que se
llene ese vacío de manera que el nuevo Jefe encuentre entre sus subordinados la homogeneidad y armonía que yo no encuentro.
''El Gobierno ha nombrado para ese puesto al Gral. Don Juan José de
la Garza."
Por supuesto que le rinde un especial informe de las fuerzas de Nuevo
León, con mención obligada del coronel Julián Quiroga. Y concluye su carta
con este renglón que encierra su estado de ánimo: "Mi conciencia está tran.
, "
quila, aunque 1acerndo IDl corazon.

•
Dejamos en este punto lo relativo a la correspondencia entre Comonfort
y Vidaurri, la que pone en claro lo que sucedió con el Ejército del Centro,
enviado al mando de Comonfort, con el fin de ayudar al general González
Ortega, gue se encontraba encerrado en Puebla, en virtud del cerco que
había ejecutado Forey con más de 36 mil franceses.
De lo que transcribí se puede advertir la lealtad ?e Co_monfort ~ Juárez,
y la íntima amistad y cariño que le profesaba a V1daurn. Pero bempo es
ya de que nos incorporemos a Juárez en San Luis Potosí, en donde lo dejamos instalado.
Al renunciar el general Doblado como Secretario de la Guerra, por su
preocupación de su Estado, a donde se va para preparar a su gente, a efecto
de hacerle frente a los franceses, don Benito Juárez designa en su lugar
al general Comonfort, quien acepta el puesto a pesar de sus enfermedades
reumáticas, que a veces lo incapacitan para caminar; pero aduce que antes
que su salud está la Patria.
El día 12 de noviembre de 1863, poco después de hacerse cargo de la
Secretaría de Guerra, sa1e con destino a Querétaro con el fin de inspeccionar las fuerzas al mando del general Negrete. En Chamacuero cae en una
emboscada que le tiende el guerrillero Sebastián Aguirre resultando muerto.
La pequeña escolta que lo acompaña es aníquilada. Termina así la vida
de un hombre pundonoroso, honesto y valiente, cuya bondad lo llevó a cometer faltas graves.
Quedan en San Luis el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, don Guillermo Prieto y don José Ma. Iglesias, este último Ministro de Hacienda.

482

Iglesias era un escritor de alta categor.ía por su cultura y su firme apego
a las ideas de libertad e independencia, fundamentales de la doctrina liberal.
En abril de 1862 principió a escribir sus impresiones sobre Jos acontecimientos desarrolJados en México, que reunidos en un volumen titulado Revistas Históricas sobre la Intervención Francesa en Mé."'ico, constituyen un
legado histórico de incalculable mérito.
De este libro copiaré algunas menciones muy interesantes &amp;obre la renclición de Puebla. Tienen el mérito de tratarse de descripciones sobre hechos
recientes captados por el escritor, con la fidelidad que se desprende de
las versiones de numerosos testigos presenciales, de participantes, y de documentos fehacientes. Es así como se advierte de ru lectura el sabor de la
verdad y de la justicia.
Expresa el licenciado Iglesias:
"La ínclita decisión de los defensores de Zaragoza, llenará de asombro al
mundo, así por su sublimidad, como por tratarse de un hecho inaudito
en los anales militares. La defensa de la plaza había sido ya demasiado
heroica, para que sin mengua del decoro se aceptaran las condiciones de
práctica universal en casos semejantes. En el sitio, de duración igual al segundo de la Zaragoza situada a los mái~enes del Ebro, habían abundado hazañas merecedoras de eterna remembranza. Cuando está ya a salvo el honor
militar, se busca en una capitulación honrosa la concesión de garantías personales para una guarnición obligada a rendirse. Estaba reservado a los
s~ldados mexicanos, después de haberse batido con heroicidad, dar el insigne
ejemplo de una abnegación patriótica que les hizo olvidarse de sí mismos
para que fuera m~nos fructuoso el accidental triunfo del enemigo extran-'
jero.
La caída de Puebla, corona espléndida de un triunfo memorable, será
en la historia de México una página escrita con diamantes.
"La ciudad altiva, ocupada, pero no tomada; rendida, pero no vencida,
vio entrar por sus calles a los soldados del emperador, en unión de los
traidores, que fueron apedreados sin que lo impidieran sus aliados, de quienes son vistos con merecido desprecio ...
"Los generales presentes hicieron constar por escrito su renuncia a firmar, tanto por prohibirles las leyes de la guerra aceptar compromisos que
menoscabaran la dignidad del honor mi.litar, como por prohibírselo también
sus conciencias y opiniones particulares...
"Irritado sin duda de tanta firmeza el general enemigo, tomó entonces
Ja determinación de sacar a los recalcitrantes rumbo a Or.izaba y Veracmz.

483

�¿ Qué se propone hacer con ellos? Si en virtud de la resistencia que han
mostrado, piensa conservados en prisión segura, para que no vuelvan a

empuñar las armas en su contra, como han protestado hacerlo, está en su
derecho ciertamente. Pero si va a mandarlos a la Martinica, según se ha
anunciado ya, cometerá un acto de barbarie...
"La falta de compromisos por parte de los prisioneros de Zaragoza, los
ha puesto en aptitud de escaparse, para seguir restando sus importantes
servicios en la presente guerra de independencia. Asi lo han efectuado ya
muchos de los jefes y oficiales y aun algunos de los generales, habiendo
llegado de éstos a ]a capital los C. C. Berriozá.bal, Díaz, Negrete y Régules."
La interesante relación que hace el licenciado Iglesias corresponde a las noticias de los mismos jefes y oficiales que lograron evadirse durante los últimos
días del mismo mes de mayo. A este particular menciona que: "De los oficiales que han recuperado la libertad, unos ochenta la lograron en la hacienda
de los A1amos, salidos ya de Puebla, echándose sobre ]a fuerza que los custodiaba. En este acto de arrojo perecieron dos o tres de ellos ...
''Los generales han salido en coche. La opinión más generalizada es que
se les conducirá a Francia hasta la conclusión de la guerra."
Interrumpiendo la viva descripción del licenciado Iglesias, cabe hacer algunas
pertinentes consideraciones: El general Forey quedó tan profundamente impresionado con el desenlace del .sitio de Puebla, y con la actitud digna
y patriótica de los generales, jefes y oficiales, a pesar de su cautiverio, que
cabe pensar en que su actitud de rudeza era simplemente de forma y no
de fondo.
En efecto así lo hace entender el hecho de que los prisioneros de alta
jerarquía se evadieran en número importante y unos cuantos ellas después
de la rendición de ]a plaza. Hay que tener en cuenta, para formular un
juicio más o meQos exacto, que Forey empleó recursos amables para granjearse la amistad o cuando menos la buena voluntad de los prisioneros,
agasajándolos primero con vino, y a la hora de salir de Puebla rumbo a
Vera.cruz, con algo de dinero, que altivamente rehusaron aceptar.
Es de pensarse que Forey sintiera contrariedad y disgusto por aquella actitud
tan radical, cuando les brindaba la oportunidad de suavizar las mol-e,5tias
del cautiverio. En consecuencia es indicado que hubiese tomado todas las
providencias del caso para la seguridad de los prisioneros, y de acuerdo con
los hechos no sucedió así.
Cabe, ante tal situación, escoger entre estas dos proposiciones: Forey, como militar, era un pobre diablo, o Forey, antes que militar, era sensible
a los hechos heroicos.
En mi concepto¡ todo hace suponer que la contextura espiritual de aquel
484

experimentado militar encaja en el segundo presupuesto. De otra manera,
habría que colocarlo en la categoría de Wl recluta.
Terminada esta disquisición seguiré presentando los comentarios del licenciado lglesias, que en mi concepto contienen una gran dosis de conocimientos
que podernos llamar de primera mano, sobre 1a caida de Puebla.
Escribe Iglesias en su diario en el mes de junio -1863-: "El inesperado
desenlace del sitio de la moderna Zarag&lt;YLa, así como otros motivos muy importantes, no permitieron que se hiciese efectivo el proyecto de defender
a México con todo el empeño deseado. Ni ]as fortificaciones estaban todavía
concluidas, ni se contaba con el número de piezas de artillería necesario
para la extensa área en que debían colocarse, ni la fuerza armada era
la competente para la magnitud de la empresa, ni se había hecho el acopio
de víveres indispensables para evitar la repetición del triste acontecimiento
que había hecho sucumbir, a pesar de su heroísmo y de sus proezas, al inmortal ejército de Oriente...
"También habría sido una locura imperdonable hacer inevitable la pérdida de los poderosos elementos de guerra que a su disposición tenía el
supremo gobierno, y que si bien eran insuficientes pal,} la defensa de la
capital de la república, tenían en cambio un valor inmenso, reservados para
la continuación de la campaña...
"Publicóse, pues, un decreto en que, declarándose a San Luis Potosí capital interina de la República, se acordaba la traslación a ella de los supremos poderes..."
Se emprendió la marcha sin precipitaciones, sin temores y :;í con un gran
espíritu combativo. Las penalidades del viaje se compensaban con la actitud
del pueblo en general. "Su marcha -escribe Iglesias- hasta San Luis fue
una ovación no interrumpida, en que autoridades, fuerzas armadas, particulares y pueblo, se esmeraron en tributarle las más inequívocas demostraciones de aprecio y respeto. Adornos de casas. iluminaciones, músicas, cohetes,
salvas, banquetes, discursos, cuantos testimonios de afecto son imaginables,
producidos con profusión en el tránsito por los cuatro Estados: México, Querétaro, Guanajuato y San Luis.

•
Entre los escritores :mexicanos de fines del siglo pasado y un tereio del
actual,
se destaca, entre los más famosos, don Victoriano Salado Alvarez,
..
mJusta y lamentablemente olvidado o casi olvidado.
Nació en el pueblo de Teocaltiche, Jalisco, en 1867 y murió en México
en 1931, cuando había cumplido 64 años de edad. Su producción literaria
fue muy abundante. Escribió varios libros filosóficos, históricos y literarios

485

�y millares de artículos en revistas y periódicos. Ocupó puestos oficiales de

importancia, como Subsecretario de Relaciones Exteriores, Diputado y Senador del Congreso de la Unión, y Embajador en varios países.
Vayan estos datos como presentación de una positiva autoridad en materia histórica y literaria a efecto de que se dé la categoría que corresponde
a lo que transcribiré sobre el general González Ortega, de su famosa obra
Episodios Nacionales comprendida en 14 volúmenes, referentes a los más
destacados sucesos históricos de México, acaecidos de 1851 a 1867. Queda,
pues, comprendida la etapa de la Intervención Francesa.
Si!!l.Úendo
Salado Alvarez el estilo de Pérez Galdós, en sus Episodios Na::,
cionales, presenta con maestría la historia novelada en forma amena, atractiva, sin apartarse de la verdad, de la participación del general Jesús Gon1..ález Ortega en el sitio de Puebla.
Pero, a guisa de presentación de este gran general, procede hacer un
lugar distinguido a la sal y la pimienta con que adereza don Victoriano
sus sabrosos relatos. Vayan como prueba los recuerdos que le adjudica al
personaje que teje y desteje la malla de los sucesos. Dice:
"El 20 de diciembre llegamos a Arroyo Zarco (1860) y supimos que
desde tres días antes estaba aHí el Cuartel General. Mi primer deseo íue
ocurrir a saludar a González Ortega, a quien quizá he dicho ya que conocí
en sus tiempos de estudiante, pues apenas había entre nosotros unos cuantos
años de diferencia. La recepción que me hizo el famoso "curro" fue tan
cordial y cariñosa como si el día anterior hubiera dejado de embmarse en
el menguado barraganciUo con que le había conocido y que él terciaba
con aire de caballero de las Cortes de los Felipes; pero habían pasado tantas
cosas que ganas me daban de negar la identidad entre aquel general que
simbolizaba las esperanzas de nuestro partido y el muchachuelo tracista, maleante, que había conocido en las aulas.
"¡ Y vaya si era maleante y tracista el gran soldado! Una vez ...
"Pero procedamos por orden, que quizá exprimiendo la memoria logre
decir de González Ortega algo que no ande en los manualitos de Historia
ni en las biografías oficiales.
"Jesús González Ortega había nacido en una hacienda llamada San Mateo
Va1paraíso, propiedad de los condes de este título y después de los marqueses de Jaral de Berrio. Resultó el chico avispadillo y modosito, y su padre,
don Laureano, se propuso darle educación científica. Ya se sabe; en aquel
tiempo no se comprendía que un niño fuera a propósito para las letras sin
que se pensara luego en hacerle cura o por lo menos abogado.
"Desgraciada o felizmente, el padre de nuestro chico acabó con sus cortos
recursos o perdió su colocación de mayordomo de hacienda y fue necesario

486

enviar por Jesús, que tuvo que seguir la triste canera de estudiante destripado: Hoy dependiente de comercio, al otro día empleado en finca de campo
y al siguiente curial del Juzgado de paz o secretario del Ayuntamiento.
'De todos esos destinos el que tocó a González Ortega fue el de curial,
y asesorando al alcalde, que de seguro lo era algún tendero de posibles, sorprendió a nuestro hombre la revolución de Ayutla ...
"Triunfó la revolución y Ortega cambió el puesto de secretario del Juzgado de paz de Santa Maria del TeuJ par el de secretario de la Jefatura
Política de Tlaltenango, que servía un buen patriota y viejo soldado que se
llamaba don Ignacio Méndez Mora" ...
Sigue el relato sobre las alternativas de González Ortega en sus menesteres covachuelistas, cuando recibe el Jefe Político la consigna para hacer
las elecciones de diputado local, y conociendo la habilidad de su secretario
le encomienda la delicada a la par que sencilla misión, y resultó que "el
rábula, como se dice con frase vulgar y gráfica, se comió el mandado, y en
vez del politicastro provinciano que estaba previsto administrativamente, resultó diputado el propio don Jesús GonzáJez Ortega'.
A esta habilidad, digna de aplauso por cuanto rompía la consigna electoral, aun cuando fuese en mínima parte, había que agregar según Salado
Alvarez, su aplicación a "dos cosas, las únicas que amó en la vida, la poesía
y las mujeres; pues a la gloria y a la libertad que también le atrajeron
con su señuelo irresistible, se aficionó nomás porque eran dos mujeres" ...
Sigue el narrador mencionando conquistas y reconquistas del valiente militar, poeta y escritor para explicar que "esta digresión o lo que se IJame,
no es ociosa, pues el tipo de estos chinacates amorosos y valientes lo fue
González Ortega, de quien decían sus amigos que era el terror de los hombres y el encanto de las mujeres'' ...
Siendo Diputado González Ortega del Congreso de liU Estacfo, Zacatecas,
acreció la revuelta conservadora, que había adornado con lauros la cabeza
fuerte y ágil de Miram6n. De triunfo en triunfo estaba por llegar a Zacatecas, y en tal trance autoridades y vecindario se disponían a entrar en
arreglos con el audaz reaccionario. En tales condiciones González Ortega
se autonombra Gobernador del Estado y.•.
"Saliendo de Zacatecas empezó su carrera de administrador y de soldado,
reuniendo hombres y dinero, decretando medidas extremas contra la reacción
y luchando sin cesar por su credo. Y entonces se vio algo raro y que parecía
como cuento: El pobre tinterillo, el hijo de un administrador de hacienda,
el poetastro abundoso y Ueno de verba, se convirtió en un genio de la guerra.
Ignoraba Jo que era el flanco derecho y el flanco izquierdo, y había obtenido
contra el talento y la ciencia de Miramón la brillante victoria de Süao, en

487

�que con intuición maravillosa adivinó cómo había que vencer al gran soldado
conservador.
"Y es que todo lo tenía Ortega: el ardimiento de los héroes, la clarividencia de los genios, la atracción de los conductores de hombres, la hidalguía
de los paladines y la tenacidad de los f én-eos zacatecos que detuvieron el
paso de los conquistadores por tantos años." ...
Magnífica semblanza con briznas de biografía del héroe abatido, pero no
humillado, en el sitio de Puebla.

•
El amplio escenario en el que se desarrolla el sitio de Puebla: 36 mil franceses, acompañados de acomplejados mexicanos que han renegado de su
patria, rodean la ciudad metidos hasta el pescuezo en las fosas que han
abierto en varias líneas mantienen con cañones y fusiles el fuego sobre la
ciudad ... Adentro, 20 mil soldados mexicanos defienden la plaza, haciendo
uso de cañones anticuados y de fusiles no muy buenos; carecen de alimentos
suficientes. de agua, municiones y servicios sanitarios. Pero ni así han sido
capaces los invasores de tomar la ciudad. Han pasado dos meses y sienten
la acción indómita de quienes pretenden a toda costa conservar la libertad
y la independencia.
Magnfüco panorama para don Victoriano Salado Alvarez. Pinta con vigor
y realismo numerosos cuadros, en los que se destaca lo blanco y lo negro de
la situación. Tengo que frenar la tentación de transcribir estos magníficos
brochazos, pues alargaría más de la cuenta mi relato. En esta razón me apoyo
para concretarme a decir que con fresca galanura menciona una serie de
anécdotas, en las que se advierte la entereza de los sitiados. Bromas, chistes,
corrillos en que se discute la forma de romper el cerco o aguantar la pelea
diaria al máximo; pero nada que menoscabe el honor militar ni la dignidad
del mexicano mexicano.
Llegamos así al punto crítico. Es el día 16 de mayo· la situación es ya
intolerable, se carece de todo y se impone una resolución. Reúne González
Ortega a sus generales, y después de un amplio cambio de impresiones se
acuerda evacuar la plaza mediante un acuerdo honroso con Forey, a cuyo
efecto se designa una comisión para que se entreviste con él.
Dejo a la amena descripción de don Victoriano las peripecias de este
singular episodio :
"El dieciséis de mayo la gente perecía de hambre, pero toda✓ia aguardaban los defensores continuar en su empeño, Miguel recibió un recado del
Cuartel General Estaba Ortega en su despacho, en unión de su indispensable
Mendoza; acaba seguramente de regresar de su diaria visita a los fuertes, re-

488

duetos, puestos y almacenes, pues todavía guardaba el capote militar que
se había puesto por la mañana. Vestía de color gris y llevaba un sombrerillo de fieltro; estaba pálido y nervioso, y se azotaba las botas con un foetecillo.
"¿Se llamó ya -preguntó con voz imperativa- a ese capitán de Guanajuato?
"Aquí Jo tiene usted, contestó Mendoza."

"Presente mi General --balbuceó Olirns, tocándo e el quepís.
"Bien -dijo el Jefe mirando apenas a Miguel- dele usted sus órdenes
- agregó dirigiéndose al cuartelmaestre- (Gral. González Mendoza) y despachen eso en seguida ... ¿Están listos Lalanne Togno? ...
"Salieron los cuatro caballeros rumbo al campamento francés, y Juego que
se anunció mediante Ias señas acostumbradas que llegaban parlamentarios
del ejército mexicano, salieron a recibirlos el capitán Verzin. del primero de
zuavos, un sargento de cazadores de a pie, llamado Delhonette, y dos soldados d~ cazadores de Africa. Con los ojos vendados atravesaron los parlamentanos una grandísima extensión de campo... Llegaron así al campamento del primer batallón de zuavos. El coronel Martín salió a recibirlos
mandó quitarles las vendas y dispuso comunicar al general Forey Ja pre~
sencia de los enviados ...
V~o la respuesta de Forey, y vendados nuevamente, se les guió a su presencia. Eran ellos el general González Mendoza, el coronel Lalanne, y los
capitanes, Olivos y Togno.
"Llegaron por fin al Cuartel General de Forey. Recibióles con exquisita
cortesía el jefe del Estado Mayor, Coronel D'Auvergne. El coronel era
alto, flaco, acartonado, rubio, de mal gesto, parecía un cartujo que por penitencia anduviera en el siglo, y en realidad era la vocación de D'Auvergne,
pues, atacado de una especie de locura nústica, tuvo que dejar el servicio,
años más tarde, por haber ido llevando una de las varales del palio del Santísimo en una procesión, vistiendo de todo uniforme y lleno de condecoraciones.
"Forey tenía fama de ser un sargentón. mas como amo de casa era irreprochable. Ofreció de nuevo un tentempié a los recién llegados, y como
rehusaron, les obsequió con un coñac que contaba más años que la monarquía francesa ...
" eñor ~eneral -dijo González Mendoza-, comisionado por el señor general en Jefe de la plaza de Puebla vengo a suplicarle nos conceda un
armisticio que sirva para dar fin a este sitio, que ya se prolonga demasiado ...
'¿ Ya para qué quiere armisticio el generaJ Ortega?

489

�Señor, como la situación, aunque soportable, empieza ya a ser dificil.
querríamos darle solución a un problema que en la actualidad no tiene
salida.

"Luego que Lalanne concluyó de traducir lo que decía Mendoza el francés exclamó dando un paseo a lo largo del cuarto:
"¡ Qué soportable ha de ser la situación! (y empezó a manotear con brusquedad). No hay en Puebla un grano de maíz, no hay un trozo de ca.me,
no hay un quintal de pólvora ... Se mueren ustedes de hambre, se acaban,
se destruyen ... ¿A qué conduce esta necia terquedad?
"El ejército mexicano ha demostrado que es valiente, que se respeta, que
conoce y cumple sus obligaciones ... ¿Qué más desea? Ha salvado su honor, ha detenido ( y puede envanecerse de ello) a un ejército que sus enemigos llaman el primero del mllndo, ha hecho prodigios de valor. . . Las
plazas modernas no resisten por más de treinta días; Jª han quedado relegadas a la historia las heroicas locuras de sitios sostenidos meses enteros ...
"Y bien -exclamó sacudiendo por un brazo al comandante- ¿ qué pretende
el general Ortega? Que exponga sus condiciones, que diga en qué forma
pretende salir; yo le concederé todo lo que desee, porque tengo facultades
para ello y porque para valientes como los de Puebla no hay cosa que pueda
parecer exorbitante.
"El general Ortega dijo serenamente Mendaz.a- pide salir de Puebla con
tambor batiente1 bandera desplegarla, annas listas, mecha encendida y la
provisión de cartuchos que se acostumbra por plaza. Solicita, además, que
no se le persiga durante dos jornadas en su camino hacia la capital de
la República.
¡ Oh! Todo concederé al general Ortega menos el que las tropas que
manda queden en actitud de continuar la guerra contra Francia; porque
esto no importará otra cosa que cambiar de posiciones los ejércitos beligerantes, pues estoy seguro de que antes de diez días tendria de nuevo en
batalla contra mis tropas al ejército que tanta -guerra me ha dado defendiendo
los muros de esta ciudad. Dígale, por lo mismo, al general Ortega, que si pretende algo me lo proponga para entendernos, y que lo que puedo coniederle, además de los honores militares, muy justos y merecidos, de que
usted me habla, será de que permanezca neutral el ejército que manda
mientras termina la cuestión que hay pendiente entre Francia y don Benito
Juárez1 pero que aun para esto necesito oír la opinión de mis generales,
a cuya deliberación sujetaré las proposiciones que me baga el señor Ortega.
"En ese caso -insinuó Mendoza- preferiríamos no aceptar nada y romper nuestras armas.
"El jefe de Estado Mayor había pennanecido hecho una etcétera, sen-

490

tado en una silla de campaña; pero al oír lo que decían los interlocutores
les interrumpió bruscamente:
"El general Ortega debe estar seguro, si pretende una capitulación, de
que se concederá a los defensores de la plaza todos los honores y todas
Jas garantías que merecen; de lo contrario, debe estarló también de que
los prisioneros que hagamos en la plaza, cuando ésta caiga en nuestro poder,
caso de que sus defensores rompan su armamento como usted lo acaba
de indicar, quedarán sin garantía alguna y, en consecuencia, serán deportados a la Martinica.
"Forey dejó el paseo agitado y nervioso, y parándose en firme al coronel
D'Auvergne, le dijo enojado:
"Yo deporto a la Martinica a los ladrones y a los bandidos; no a oficiales valientes como los que defienden a Puebla."
Continúa el emotivo relato don Victoriano deteniéndose en la descripción
de parajes en los que las lágrimas rodaban por las mejillas acartonadas de
los jefes y soldados. Había regresado la comisión que fuera ante el general
Forey a tratar de la rendición de la plaza, y como no accediera a que el
ejército mexicano saliera con su armamento, el general González Ortega,
de acuerdo con sus generales, ordenó la destrucción de cuanto significaba
elemento de guen-a. Clareaba el día 17 de mayo de 1863, día memorable
en la historia de México, y sin titubeos, conteniendo la emoción que desgarraba el ahna de aquellos denouados valientes, sacando fuerzas de los
músculos flatulentos por el hambre. entraron en acción. Dice don Victoriano:
"Seguían oyéndose ruidos periódicos. Unas veces eran cercanos, otras
distantes, pero todos entristecedores. Los polvorines se destnúan, las piezas
de artillería volaban, los fusiles se hacían pedazos, todo indicaba destrucción y desconsuelo. Los soldados corrían ya sin uniformes por las calles
llenas de escombros; abandonaban las manzanas que habían defendido palmo a palmo; trataban de alejarse pa!'a no ser conocidos como de la gente
sitiada ...
"Los jefes habían cumplido con la orden de presentarse en el atrio de
la catedral y en el palacio de Gobierno ... "
La patética relación de este extraordiiµrio episodio nos coloca en el
ambiente de algo que es dificil describir, especialmente en lo que respecta
al estado de ánimo de quienes peleando par 1a patria exponían diariamente
la vida sin detenerse en consideraciones de ninguna naturaleza ; pero en
esta ocasión habían destruido su armamento quedando a merced del enemigo. No les importaba morir, pero no querían vivir si quedaban incapacitados para seguir luchando.
491

�Cuando Forey recibió la carta de rendición de González Ortega la pasó

a Bazaine diciéndole: "ved qué hermosa carta de Ortega..."
Hace referencia don Victoriano Salado Alvarez de los comentarios a que
dio Jugar entre los jefes franceses la actitud de los jefes mexicanos y de la
pose que tomaron los mexicanos descastados que militaban a las órdenes
de los invasores,
En tanto que Forey agotaba las palabras de admiración por los rendidos, los altos imperialistas mexicanos pedian unos que se fusilara a los
principales actores del drama, y otros que cuando menos fuesen deportados
a un lugar de reclusión. Y comentaba Forey frente a los heroicos jefes
mexicanos: "A los que me pedían que os fusilara mi respuesta ha consistido
en volverles la espalda; en cuanto a los otros, les he dicho: no hay convención escrita; pero a falta de mi firma en un papel, existen las leyes
etemas del honor, que me obligan más que nada, y las tradiciones de confraternidad militar, a las cuales no faltaré nunca. Este ejército quizás haya
excitado el disgusto de los políticos por su tenacidad en la defensa y por
el valor que han desplegado sus jefes; pero en cambio se ha ganado la estima
y la consideración de nosotros los soldados; y nunca consentiré en que se
trate como malhechores a tantos valientes ... "

Y, después, siguió la evasión de los generales, jefes y oficiales, para reincorporarse a las filas republicanas y seguir peleando por la Patria en
aquellos momentos de terrible angustia.
Ha quedado para la historia el testimonio nada menos que del general
en Jefe del ejército francés. Se perdió Puebla, pero se ganó la admiración
del mundo entero por la forma y términos en que se realizó aquel acto
heroico de la rendición de la plaza.

•
Pero todavía hay que presentar una estampa más. El señor coronel don
Antonio Carrión, habiendo formado parte de los ejércitos republicanos que
combatieron la Intervención Francesa, publicó en 1897 una obra en dos
tomos, titulada Historia de la ciudad de Puebla, que fue reeditada en 1970.
Hace en el capítulo relativo al sitio de Puebla una interesante relación,
cuya veracidad está plenamente comprobada, habida cuenta de los testimonios que sobre el particular existen. Menciona con detalles los pormenores del
sitio, de manera de obtenerse datos precisos sobre las particularidades de
ese acontecimiento desde tiempo atrás de iniciarse el sitio. Puede así asegurarse que no hubo descanso alguno de las tropas republicanas durante
el lapso que medió del 5 de mayo de 1862 en que Zaragoza derrotó a los

492

franceses, hasta mediados de marzo de 1863 en que iniciaron el ataque a
Puebla. Todos los detalles a que hace referencia el coronel Carrión son de
importancia, ya que forman la malla que se tejió durante 62 días de continuos combates. Véase, aunque sea en trozos, la descripción:
"La marcha del ejército francés sobre Puebla fue muy cauta, pero no
tanto que pudiera evitar algunas acciones de armas desde Veracruz y fueron
las de Cotaxtla, Paso de Ovejas, Tcziutlán, Cerro de León, Cruz Blanca,
Plan del Río, el Organo, Coayuca, El Mirador, San Salvador, Dos Matas,
Los Llanos y otros!'
Copia el coronel Carrión parte de una carta que el teniente coronel Enrique Loizillon envió a su hermana a París. Por este párrafo se puede juzgar
de la opinión que los jefes franceses tenían del ejército mexicano:
"Está resuelto que se embestirá a Puebla de manera de hacer prisionera
a toda la guarnición o, a lo menos, desorganizada de manera que no pueda
rehacerse en México" ...
En otra carta el mismo Loizillon decía: "Nuestros combates de todas
las noches acabarán como el Sebastopol, por costamos mucho más caro que
tm ataque a viva fuerza y cuando entremos a Puebla no encontraremos en
gran parte más que ruinas. ¿ Qué dirán las poblaciones a las que repetimos
todos los dias que no es a ellas a quienes hacemos la guerra?"
Por su parte el general Thomas opinaba que "es necesario resignarnos
a hacer sucesivamente el sitio de estos lotes o cuadros circunscritos por las
calles",
Todas estas conjeturas se producían por los descalabros que sufrían los
franceses en sus continuos asaltos, espécialmente el de San Javier, en donde
la lucha fue tan encarnizada que se combatió sin tregua aun cuerpo a cuerpo,
con pérdidas enormes para ambas partes.
No fue menos intenso y sangriento el ataque a la fortaleza de San Marcos. Derrumbaron los franceses a cañonazos varios edificios de las manzanas
25, 26 y 27 y al tratar de tomarlas a viva fuerza fueron rechazados. "El
general Bertier intentó que se tomara la trinchera con dos compañías del
lo. de Zuavos, pero mirando que caían diezmados por los fuegos de los
mexicanos, dio orden de suspender el ataque y que se retiraran, lo que
obligó a todos los que peleaban en la manzana 27 a retroceder en derrota,
sacando a su heridos cargados en las espaldas a todo correr; la fuerza que
sufrió más en esta derrota fue la compañía de granaderos del capitán Melot'' ...
Las operaciones del sitio de Puebla, además de complicadas, resultaban
para los franceses costosas en hombres muertos, heridos y prisioneros, a lo
que se agregaba el consumo enonne de parque y de alimentos.

493

�"Tanto llamaron la atención de Forey -dice el coronel Carrión- estas
derrotas, que personalmente fue a ver la manzana de San Marcos y al contem~lar las paredes arpilleradas, las azoteas y puertas cubiertas con sacos
de tlerra, las trincharas improvisadas con vigas y escombros se convenció de
las dificultades que presentaba el atacar a viva fuerza ese' punto se calmó
la c~lera que tenía contra Berthier, y discurrió emplear una serie de galerías
Y mmas para atacar, así como el previo bombardeo de los puntos."
''Después de estos acontecimientos -sigue relatando Carrión- los franceses cometieron la inhumanidad de lanzar sobre la ciudad bombas incendiarias".. .
.
Much~s son las citas; pero proviniendo de testigos actuantes dan al relato el vigor de lo vivido. Volvemos con Loizillon quien haciendo referencia
al ataque a Santa Inés refiere así el resultado:
"Fuimos obligados a retirar nuestras tropas a retaguardia; hemos tenido
grande_s pérdidas: 101 muertos, 234 heridos y 76 prisioneros. Después de
este tnste suceso todo mundo se preguntaba, ¿ cuál es el medio que se va
a emplear?; hay desaliento, nadie contesta Ja pregunta ... "
Come~1;1 el coro~el Carrión: "La derrota de los franceses en Santa Inés
se anuncio con repiques a vuelo de esquilas en la catedral el día 25 a las 11
Y media de la mañana. Los cadáveres de los soldados franceses fueron
reunidos provisionalmente en el Portal de las Flores, de donde se iban leventando por grupos de diez para sepultarlos.
Cu~nd~, agotados municiones y víveres, se rindió la plaza, algún oficial
~rances vio que los soldados mexicanos rompían sus armas, y uno de los
Jefes, en to~o-,solemne dijo: "El ejército francés sabe respetar el valor,
Y una guarruc1on que se ha conducido como la de Puebla no merece sino
nuestros respetos. Dejemos que hagan los defensores de la plaza todo lo
que crean conveniente al honor de sus armas."
Honrosa actitud. propia del renombre conquistado por los soldados franceses, embarcados en esa aventura por un Emperador que estuvo a la altura
del pueblo que gobernaba.

•
Al iniciar este trabajo histórico advertí
grafía del general _Jesús González Ortega.
concreté a lo relacionado con el sitio y la
Simplemente, como un colofón anotaré,
gos biográficos de este personaje.

que no intentaría escribir la bio,
Así lo he realizado, ya que me
rendición de Puebla.
en apretada síntesis, algunos ras-

Nació en la hacienda de San Mateo, jurisdicción de Teúl, Zacatecas. Fueron sus padres don Laureano González y doña María Mateos Ortega. Su
educación superior la recibió en Guadalajara. Se inició en el periodismo
muy joven, destacándose por sus ideas liberales que en esa época eran signo
de cultura europea, especialmente francesa, ya que el espíritu de las juventudes estudiosas se impregnaba de las doctrinas económico-sociales de la
Revolución Francesa, instrumento propulsor del liberalismo.
Las convulsiones que sacudían al país, especialmente a partir de la Revolución de Ayutla -impulsada por los liberales, continuada con motivo de
)a promulgación de la Constitución de 1857, y después por las leyes de Reforma- inflamaron el espíritu apasionado de González Ortega.
Llegó la oportunidad para que entrara al campo de la historia, en la que
habría de ocupar preferente lugar. Caminaba trabajosamente el año de
1858. Juárez había asumido la Presidencia de la República por ministerio
de la Ley, en virtud de que el Presidente Constitucional don Ignacio Comonfort había derogado la Constitución, quedando fuera del Gobierno. Se
sucedieron una serie de acontecimientos que incendiaron de nuevo al país.
La guerra entre liberales y conservadores de nueva cuenta derramaba sangre mexicana a raudales.
Al acercarse Leonardo Márquez1 general conservador, a Zacatecas, era Diputado local don Jesús González Ortega. Las autoridades del Estado y
municipales acordaron entregar la plaza, pero González Ortega se opuso
asumiendo la responsabilidad del caso, y el mando también como Gobernador. Primer acto de audacia y valentía que le abría la puerta del porvenir. Se dedicó con sorprendente actividad a organizar un ejército, formando
pronto importante contingente armado con el que hizo frente a la situación.
Después, Gobernador del Estado. General en jefe de una poderosa División. Numerosas acciones de armas en las que él brilla. Camina de triunfo
en triunfo; Peñuelas, Laguna Seca, y llega la gran hazaña: la derrota del
temible, por valeroso, Miramón, dejando libre el paso a Juárez para que
vuelva, con los honores que le corresponden, a ocupar el Palacio Nacional
Año clave en la vida militar de González Ortega, ése de 1860. Continúa
el tiempo fabricando problemas, guerras, más guenas; pero ahí está el héroe que deshace quimeras. Se rinde en Puebla orgullosamente; se escapa de
la prisión, y regresa con iguales bríos al combate contra franceses y mexicanos extraviados, y vuelve a marcar el paso con triunfos magníficos. Llega
el momento de la liquidación; en Querétaro se representa el último capítulo
del efímero Imperio de Maximiliano. Queda su sueño roto con la descarga
de los fusiles que sirven al general Mariano Escobedo como instrumentos de
justicia. Lo acompañan en el último viaje Miramón y Mejía.

495

49-1-

�Las armas nacionales han bi.unfado. Satisfecho, González Ortega se retira
del ejército. Ha cumplido como los buenos. Se le ofrecen oportunidades
que en algo compensen sus afanes. Rehúsa la candidatura al Gobierno del
Estado y la de Diputado al Congreso de la Unión.
Entre tanto otros caudillos se disputan el Poder, él sereno, en cierta forma
amargado, se refugia en Saltillo, Coahuila, y alü muere en febrero de 1881.
Su cadáver descansa en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE
El Gral. Jesús González Ortega en la Historia.

UEVO LEó

(Desde su creación hasta el conflicto del Hospital-Escuela)
ToMÁS

BIBLIOGRAFL\

V1CTORIANO SALADO ALVAREZ,

JusTo

AnALBERTO

El verdadero Juárez.

CARIUEDO, El -único Juárez.

MARÍA IGLESIAS, Reuistas hist6ricas sobre la Intervención Francesa en México.

Los presidentes de México ante la Nación - 1821-1866-. Cámara de Diputados.

J.

La Reuolución Mexicana.
Juárez ante Dios y ante los hombres.
Correspondencia entre Comonfort y Vidaur-ri, Historia, Biografía y Geografía. Porrúa.

~ERNARDO

GASTELUM,

ROBERTO BLANCO MoRENO,

Banderas históricas mexicanas.
Benito Juárez. Estadista mexicano.
v T., Historia compendiado. del estado de Puebla.

JEsÚs ROMERO FLORES,
EZEQUIEL

A.

CHÁVEZ,

ENRIQUE CORDERO

Josi

CuEVA

I

SIBRRA, Juárez: su obra y su tiempo.

FRANCISCO BuLNES,

Jos"É

Episodios Nacionales.

MEolRlCHAGA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

BRAVO UGARTE,

Historia de México.

EN EL ÚLTIMO AÑO de Gobierno del general Bonifacio Salinas Leal ( 19421943) se formuló el proyecto de la nueva Ley Orgánica Universitaria. En
su redacción tomaron parte el doctor Enrique C. Livas y los licenciados Armando Arteaga Santoyo y Raúl Rangel Frías.
La segunda Universidad de Nuevo León fue creada mediante el Decreto
número 79, expedido por la IL Legislatura Local con fecha 18 de agosto
de 1943, promulgado el 13 de septiembre siguiente por el Gobernador del
Estado, general Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Peródico Oficial
el 29 del mismo mes y año. El Decreto que contenía la nueva Ley Orgánica
Universitaria entró en vigor el 29 de octubre.
La Universidad fue sometida al Estado; mejor dicho, convertida en apéndice del Estado. En efecto, el artículo lo. de la Ley Orgánica la define
como una corporación pública "en el Estado" y el artículo 2o. dispone que
se depositan en ella "las atribuciones del Estado en el servicio público de
la educación superior. En consecuencia, las actividades docentes, artísticas
y sociales de esta Universidad se sujetarán a lo prevenido en el artículo 3o.

de la Constitución General de la República''. &amp; decir, la Universidad, de
acuerdo con la Ley Orgánica, era socialista contra la vohmtad expresa de
los estudiantes y catedráticos y, por añadidura, una dependencia del Gobierno.
El artículo 3o. de la Ley Orgánica establece los fines para ]os que fue
creada: " [.-Impartir la enseñanza profesional, la enseñanza técnica y, eti
general, toda enseñanza posterior a la secundaria, con excepción de la nor-

496

497
H32

�mal. JI.-Realizar y fomentar la investigación científica. 111.-Difundir la
cultura en todos sus aspectos''. Se podría objetar que el mencionado artículo
no plantea correctamente la misión de la Universidad, ya que ella debe
impartir la cultura, la enseñanza profesional y, por último, la técnica.
La Universidad de Nuevo León quedó integrada por cinco Facultades
y seis Escuelas. Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Cien~ías Soci~les,
Odontología, Ciencias Químicas e Ingeniería. Las Escuelas: Bach1Ue_res, Diurna y Nocturna; Música, Industrial Femenil "Pablo Livas", Industnal y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón" y Enfermería, anexa a la Facultad
de Medicina.
Se crearon, además, dos dependencias: el Instituto de Investigaciones Científicas y el Departamento de Acción Social Universitaria. Quedó incorporada
a Ja Universidad la Escuela Municipal de Música.1
Fueron excluidas del sistema educativo universitario la Escuela Normal
y la Escuela Normal Superior, que pasaron a depender de la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
El Gobierno se reservaba el derecho de hacer el nombramiento del Rector.
También hacía las designaciones de Directores de Facultades, Escuelas e Institutos universitarios, de las ternas que le enviaba el Consejo Universitario.
Es decir, la Universidad quedó sometida al Estado, pues el Consejo Universitario, supremo órgano directivo de la misma, no tenia autoridad para
nombrar sus propios funcionarios.
Al estudiantado se le concedió mayor intervención en el gobierno de la
Universidad, pero sólo a través de la Federaóón de Estudiantes Socialistas.

Re presentación estudiantil
El artículo 10, fracción II, de la Ley Orgánica estableció que serían Consejeros electos, ante el Consejo Universitario, durando en su cargo tres años
y pudiendo ser reelegidos, cinco representantes "'de la Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades y Escuelas Uniúersitarias, reconocida
por el Consejo, los cuales serán elegidos de entre los miembros de a~uélla".
Mediante esta hábil disposición se obliga, indirectamente, a las Sociedades
de Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores a pertenecer a
la Federación de Estudiantes Socialistas, como único medio para tener re1 Esa Escuela se fund6 por iniciativa del Alcalde de Monterrey, profesor Manuel
Flores, siendo inaugurada cl 15 de mayo de 1939.. Inició sus. clases~ en ~ salón
ele la Escuela Secundaria Número Uno, el 1o. de septiembre de dicho ano. A fines de
1942 el Municipio le retir6 el subsidio. En 194-3 pasó a formar parte como dependencia de la Universidad.

498

presentación dentro del Consejo Universitario. Sin embargo, debido a que
lru¡ instituciones universitarias eran onc~, excluyendo los tres Departamentos
(Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo), más de la mitad de
las Sociedades de Alumnos no tuvieron delegados ante el Consejo. Se les
concedió este derecho sólo a las Facultades de Medicina, Leyes e Ingeniería
y a las Escuelas de Bachilleres Nocturna e Industrial "Alvaro Obregón".
No les correspondía tener consejo estuiliantil a las Facultades de Ciencias
Químicas y Odontología y a las &amp;cuelas de Bachilleres Diurna, de Música
Industrial Femenil "Pablo Livas" y Enfermería.
'
Por otra parte, era el Comité Directivo de la Federación de Estudiantes
Socialistas el que nombraba a los cinco representantes estudiantiles ante el
citado Consejo Universitario. La designación de dichos Consejeros recayó
siempre en los miembros más radicales de la F.E.S.

Formación del Consejo Universitario
El 4 de octubre de 1943 asumió el cargo de Gobernador del Estado de
Nuevo León el licenciado Arturo R de la Garza.
En la noche del 13 de octubre, el Gobernador expidió los nombramientos
de funcionarios de la Universidad. Fue ratificado en su cargo el doctor
Enrique C. Livas, pero con el título de Rector. Se dieron a conocer los
nombres de los Directores de Facultades y Escuelas: doctor Angel Martínez
Villarreal (Facultad de Medicina), licenciado Manuel Treviño Cavazos (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales) , licenciado Bernardo L. Flores (Escuela Diurna de Bachilleres), doctor Roberto Flores Escobar (Escuela Noc~ - de Bachilleres), doctor Francisco Albuerne (Facultad de Odontología),
mgemero Bernardo Dávila Reyes (Facultad de Ciencias Químicas), ingeniero Manuel Martínez Carranza (Facultad de Ingeniería), ingeniero Ernesto Villarrea1 (Escuela Industríal "Alvaro Obregón"), profesora Julia Gar1,a
Almaguer (Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas") y profesor Isaac Flores (Escuela de Música).
El Consejo Universitario quedó integrado el 3 de noviembre con los
Consejeros ex oficio y los Consejeros electos. Los Consejeros ex oficio eran :
el Rector, el Secretario General de la Universidad, los Directores de Facultades, Escuelas e Institutos Universitarios, el Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria y el Director de Educación Primaria y Secundaria. Los Consejeros electos eran: Wl catedrático de cada Facultad y Escuela, nombrado por la Junta Dfrectiva de las mismas, en representación
de los profesores; p0r cada Consejero electo se designó un suplente. Es decir
que las Facultades y Escuelas tenían dos Consejeros ante el Consejo Universitario: el Director de cada una de ellas y un profesor elegido por la
499

�Junta Directiva de las mismas. También eran Consejeros electos los cinco
representantes de la Federación de Estudiantes Socialistas, única reconocida
por el Consejo Universitario.
Fueron designados como Consejeros electos, en representación de los catedráticos universitarios, los siguientes: doctor Armillo Treviño Garza (Medicina), licenciado José Juan Vallejo (Derecho), licenciado José de la Luz
Marroquín (Bachilleres Diurna), doctor Gabriel Capó Valle (Bachilleres
Nocturna), doctor Rodolfo Poinsot (Odontología), ingeniero químico Manuel Rangel (Química), ingeniero Juan C. Doria Paz (Ingeniería), profesor
Alfonso Reyes Aurrecoechea ("Alvaro Obregón"), profesora Amalia Garza
("Pablo Livas") -y profesora Hortensia Valdés Zan:ibrano (Música). Los delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario fueron: Antonio Costilla
(Medicina), Raúl Caballero (Derecho), Leopoldo Valdés (Ingeniería), J.
Encarnación Pérez (Bachilleres Nocturna) y Víctor Villarreal (Ese. Ind.
"Alvaro Obregón") .
Sin embargo, como hemos visto, el Consejo Universitario no tenía plenas
facultades en el régimen interno de la Universidad, pues la Ley Orgánica
no le concedía el derecho de designar al Rector, sino sólo el de proponer
al Gobernador las ternas de candidatos a Directores de Facultades, Escuelas
e Institutos universitarios y Jefes de Departamentos.
Reunidos los Consejeros universitarios en su primera sesión, celebrada el
3 de noviembre de 1943, formularon las temas para el nombramiento de
Jefe del Departamento de Acción Social y Director del Instituto de Investigaciones Científicas. El 11 de noviembre, el Gobernador designó para
ocupar esos cargos al licenciado Raúl Rangel Frías y al doctor Eduardo Aguirre Pequeño, respectivamente. El mismo día, el Góbernador firmó el nombramiento del primer Rector que, como ya dijimos, recayó en el doctor
Enrique C. Livas, quien había actuado como Presidente del Consejo de Cultura Superior durante los últimos siete años del mencionado organismo.
La noche del 20 de noviembre de 1943, en solemne ceremonia celebrada
en el Aula Magna de la Universidad, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B. de la Garza, declaró instalado el primer Consejo Universitario y tomó la protesta de ley a sus integrantes. En dicha ceremonia
el Rector, doctor Livas, leyó un importante discurso intitulado "La Universidad. Su misión y su marcha", que se publicó el día 22 en la prensa
local. Después el Departamento de Acción Social Universitaria hizo dos
adiciones del mencionado discurso, que aparecieron como folleto en 1944 y

El 22 de noviembre, el Gobernador declaró inaugurada en esta ciudad
1~ Tercera ~blea Nacional de Rectores, a la que por diversos moti.vos
solo
tres: el licenciado RodoUo Brito Foucher, de ¡a u mver·
·d dconcurneron
•
s1 ~ Nacional Autónoma. de México; el licenciado Manuel Cortés, de Guana}uato; Y el profesor Aureliano Esquive} CasasJ de Sonora; asistieron ademas representantes de las Universidades de Sinaloa y San Luis Potosí y del
~entro de Estudios Superiores de Veracruz. Se excusaron de asistir )as autond~des universitarias de Guadalajara, Morelia, Oaxaca, Campeche y Yucatán. La Asamblea concluyó el día 25. Uno de los acuerdos más importantes
que se ~maron fue el de constituir la Unión de Universidades Mexicanas.
Con mo~vo de e~;1 Asamblea, el vespertino regiomontano El Tiempo del día
2~ menc1~naba el grupo inconexo de Escuelas Superiores que en nuestra
ciudad existen y que, hasta ahora, no han integrado esa entidad de superior
rango que debe ser una Universidad".

El_ Departamento de Acción Social Universitaria, bajo la dirección del licenciado Rangel Frías, tuvo como secretario al poeta español Pedro Garlias.
Este Departamento se hizo cargo de la 'Biblioteca universitaria e inició sus
labores
con. ,la publicación del boletín mensual Armas y Letr"'
·
,
.... , cuyo pruner
numero salio en enero de 1944. Luego editó cl discurso inaugural del docto.
L.
i
IVas Y la Ley Orgánica de la Universidad.
. Al frente de ese Departamento, el licenciado Rangel Frías desarrolló una
unportante obra de difusión de la cultura, promoviendo la visita a Monterrey de
. destacados intelectuales residentes en Ja ciudad de M,;....;c
- n PI ~o,
~ .sene de c~rsos, en vez de conferencias aisladas, dirigidas a los uni.vers1~nos y profesionistas. El primer ciclo de conferencias trató sobre la Histona del_ Arte en México, estando a cargo de tres destacadas personalidades
del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional: don
Manuel Toussaint, Director del mencionado Instituto quien habló sob
1
ArtVi.
'
ree
e memal; don Justino Fernández, que trató sobre "La pintura mexicana en el siglo XIX" y la pintura de Diego Rivera y José Clemente Orozco
Y ~o~ ~~timo do~ Salvador Toscano acerca de "La estética precolombina d~
Mexico . Este ciclo se efectuó a fines de febrero y principios de marzo
de 1944. Desp~és el doctor José Medina Echavarría tuvo a su cargo, del
2:4' al 28 de ~bril, una serie de conferencias sobre temas sociológicos; el licenciado Antomo Castro Leal trató sobre la "Historia de la poesía mexicana •.
del 2 ~ 8 de mayo, y el doctor José Gaos sobre "La mano y el tiempo", del
de noviembre al lo. de diciembre. 3

27

en 1945.2
• El discurso dd doctor Llvas también se reprodujo en la Revista Archivos Médicos, año 1, número 7, noviembre de 1943, pp. 31-36.

~ Sobre las actividades culturales del Departamento de Acción Social Universitana, véanse el boletín Armas y Letras y el anuario Universidad.

501
500

�La exclusión de las Escuelas Normales
Al expedirse la nueva Ley Orgánica, las Escuelas Normal y Normal Superior dejaron de ser instituciones universitarias, siendo incorporadas a la
Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
La Exposición de Motivos de la Le}' U1úversitaria asienta que "dichos
planteles están estrechamente enlazados con la enseñanza primaria y secundaria" a la que proveen de maestros. Por otra parte, la Ley Reglamentaria
del artículo 3o. constitucional disponía que los planes, programa~ etc. de la
enseñanza normal "son de la competencia exclusiva de la Federación». Se
consideró, por lo tanto, que la Escuela Normal carecía de la autonomía
necesaria para formular sus propios métodos, planes y programas, porque
ello estaba sujeto a 1a jurisdicción de la Secretaría de Educación Pública.
Con ese criterio, el artículo 6o. transitorio de la Ley Universitaria dispuso
que dichos planteles quedaran bajo la dependencia de la Dirección General
de Educación en el Estado, excluyéndolos de la organización universitaria.
La Junta Directiva y el Bloque de Estudiantes de la Escuela ormal solicitaron al Gobernador, Congreso del Estado y Consejo Universitario la denegación del artículo 6o. transitorio y la reincorporación de su Escuela a la
Universidad. Después de varias entrevistas, el Gobernador de Nuevo León,
licenciado Arturo B. de la Gana, accedió, aparentemente, a la petición de
lo normalistas y envió al Congreso un proyecto de ley, que reformaba y
adicionaba los artículos 3o., 4o. y 42 de la Ley Orgánica Universitaria, en
el sentido de que las Escuelas Normal y Normal Superior se reintegraran
al conjunto de instituciones de enseñam.a superior.
El Director General de Educación Primaria y Secundaria, profesor Ernesto de Villarreal Cantú se opuso a la reincorporación, solicitando que las
Escuelas ormales fueran instituciones de su dependencia. (Ordóñez afirma
que el Gobernador provocó la cliscusión en el seno de la Legislatura, suspendiendo el Congreso del Estado el estudio de la iniciativa) . Poco después
teilll.ÍnÓ el ejercicio legal de dicha Legislatura, quedando el problema sin
resolverse. El siguiente Congreso, del cual formaba parte el profesor De
Villarreal Cantú, olvidó el asunto. El decreto de reincorporación nunca
se expidió.
Dice Ordóñez que los planteles quedaron en una posición "ambigua y
excepcional", pues de hecho no pasaron a depender de la Dirección General
de Educación en el Estado. Funcionaron con una "aparente e injustificada
autonomía", aunque dependiendo, en lo económico y administrativo; directamente del Ejecutivo del Estado. Así -concluye el mismo autor- las Es-

502

cuelas Normales, legalmente, no formaban parte del Sistema Educativo de
Nuevo León.'

Vida cultural
El ?entro Cultura~ ''Carlos _P~reyra·•, fundado a principios de 1943 por
prof~onales y estudiantes católicos, patrocinó una nueva serie de conferencras a cargo de destacados intelectuales mexicanos, que se llevó a cabo
en el Aula Magna universitaria. El Primer Ciclo de Conferencias lo desarrolló el filósofo doctor Oswaldo Robles, bajo el titulo de "Panorama de )a
ultura Mexicana d1u-ante el Siglo XVI", del 26 al 30 de oclubre de
l 943. El Segundo Ciclo estuvo a cargo del eminente hombre de letras doctor
Enrique González Martínez y se efectuó los días 22, 23 y 24 de noviembre
del mismo año; la primera Conferencia fue en el salón de actos de la Cámara de Comercio, tratando sobre "Panorama de la Lírica Mexicana", y
las_ otras dos en el Aula Magna sobre el poeta Salvador Díaz Mirón. Por
úlbmo, el historiador ingeniero don Vito Alessio Robles trató sobre la vida y la
obra de don Carlos Pereyra, en una conferencia sustentada el 29 de noviembre, y acerca de Fray Servando Teresa de M.ier en otra efectuada el
día 30.
Los "cuadros de incompatibilidad·''

Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 se planteó el primer conflicto en la
Universidad de Nuevo León. En los primeros meses de 1941 se había implantado la_ .ins~~ón militar, una vez a la semana, en las Facultades }'
Escuelas uruvers1tanas. Pero fue en el año escolar 1941-1942 cuando el Consejo de Cultura Superior acordó incluir la enseñanza militar obligatoria a
partir del siguiente año lectivo, con un mínimo de tre horas semanarias.
El 15 de octubre de 1943 los alumnos de la Facultad de Derecho celebraron
una asamblea, acordando solicitar a su Director, el licenciado Manuel Treviño Cavazos, que se nombrara una Comisión compuesta de maesb"Os y alumnos, con el fin de estudiar el problema suscitado por los jercicios mili tares
pues los estudi~t~ consideraban que ~ra ~ciente un año de práctic~
para dar cumplirmento al decreto pres1denc1al sobre la instrucción militar.
Por otra parte, los estudiantes de Leyes decidieron nombrar otra Comisión
para tratar con el Director de la Facultad lo relativo a los •·cuadros de
incompatibilidad", que consistía en que el alumno susp ndido en una asig• Lo relativo a la exclusión de las Escuelas Normales del seno de la Universidad
en la obra de Ordóñez citada en la Bibliografía, pp. 1552-1557 y 1608-1619.
'

503

�natura no debía cursar las del siguiente año ni presentar examen de las
mismas, evitando así las omisiones o saltos en el proceso didáctico. Este asunto
se discutía acaloradamente desde el año escolar 1942-1943, en que había
sido aprobado por el Consejo de Cultura Superior, a petici6n del Director
de la Facultad, licenciado Jesús C. Treviño.
El primero de noviembre los estudiantes de Derecho resolvieron no asistir
a las- prácticas militares, mientras subsistieran los "cuadros de incompatibilidad".
El Director de la Facultad, licenciado Treviño Cavazos, en una junta
efectuada con los profesores de la misma, declaró no estar de acuerdo con
dichos "cuadros".
Poco después se entrevistó con el Rector y expuso sus puntos de vista.
Entonces el doctor Livas decidió suspender provisionalmente la aplicación
del mencionado plan.

El ambiente estudiantil
En un artículo intitulado "Luchas estudiantiles", aparecido en el periódico El Porvenir del 18 de octJJbre de 1943, el doctor Guillermo Benavides
Uribe catedrático de la Facultad de Medicina, denunció el ambiente de
' que privaba en la Universidad.
desorden
Señalaba que, consultando el calendario escolar, se podía concluir lo siguiente: descontando las vacaciones oficiales o extraordinarias, las faltas de
asistencia de los profesores y de los alumnos y las suspensiones de labores
"por causa de fuerza mayor' o por otras razones, el total de días de clase
durante un año lectivo de diez meses, desde septiembre hasta junio, apenas
llegaba a ciento cincuenta. Luego comenta el articulista: "Y aun así solicitan
(los estudiantes) más días de asueto." Más adelante añade: "Los estudiant~s
aprovechan en beneficio propio todos los derechos que conceden los Reglamentos, pero siempre buscan eludir la parte de los mismos que les cría obligaciones o restricciones''. Como ejemplo, citaba la rebeldía de los alumnos
de Medieina contra el Reglamento de su Facultad, en la que estaban irucrito.s más de cuatrocientos jóvenes y casi el setenta por ciento eran "irtegularel'. El Reglamento de la Facultad de Medicina concedía el derecho
de e,wnen en el mes de agosto a todos los alumnos que no Jo l].abían presentado en junio, pero hacia distinción entre los estudiantes suspendidos
en el examen ordinario los que no lo sustentaron por causa justificada y,
por último, los que no se presentaron '' porque no quisieron o no pudieron
preparar su examen ordinario", a quienes se trataba con mayor rigor, pues
no tenían derecho a consultar el cuestionario ni a escoger las fichas, pudiendo el jurado interrogar al alumno sobre cualquier tema relativo a la

materia, se encontrara o no anotado en el cuestionario, pero siempre dentro
del programa de estudios. El objeto era obligar a los estudiantes a presentar
los exámenes ordinarios completos, evitando que dejaran materias pendientes para los exámenes de agosto. Las autoridades universitarias ---concluye--,
por medio de esas restricciones, trataban de poner un límite al abuso "de
presentar cuando les viniera en gana".

La F.E.U.
La iniciativa para transformar la Federación de Estudiantes Socialistas
(F.E.S.) en Federación de Estudiantes Universitarios (F.E.U.) partió del
grupo izquierdista de la Facultad de Medicina a principios de octubre de
194-3. Se trataba de reunificar al estudiantado bajo una nueva denonúnación, pero manteniendo las mismas directrices.
Debemos recordar que en noviembre de 1941 se había constituido la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa (F.E.U.N.), integrada por las
Sociedades de Alumnos de tres Facultades: Medicina, Derecho y Química.
Esta organización estudiantil independiente pugnaba por la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra; tenía como propósito fundamental
luchar por la creación de la Universidad Autónoma del Nbrte y proclamaba,
como una de sus principales finalidades, la edificación de la Ciudad Uni-versitaria. La F.E.U.N. condenó vigorQSamente el monopolio estatal de
la enseñanza y puntualizó las relaciones que deben existir entre el Estado
y la Universidad. La F.E.U.N. dio un importante paso cuando se afilió
a la Confederación Nacional de Estudiantes. Por fin, en asamblea extraordinaria celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela
Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a 1a F.E.U.N.
Al crearse la Universidad, en septiembre de 1943, la Ley Orgánica concedió a la Federación de Estudiantes Socialistas el derecho de nombrar
a cinco representantes ante el Consejo Universitario. Así, la F.E.S. obtuvo
el monopolio de la repFesen'ijlCÍÓn estudiantil.
Como hemos visto, la Federación de Estudiantes Socialistas buscaba la
unificación del estudiantado en una sola Federación. El objetivo era controlarlo bajo la nueva Universidad. Con ese fin se anunció la celebración
de un Congreso que debía celebrarse en el mes de octubre, pero posteriormente fue aplazado.
Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 la F.E.S. tomó parte en un importante evento: el Primer Congreso de las Juventudes Revolucionarias, celebrado en la ciudad de Morelia del 28 de septiembre al 4 de octubre de
1943, al que asistieron cuatro de sus lideres.

505
504

�El problema fundamental de la F.E.S. era mantener el control estudiantil.
En Asamblea celebrada el 11 de octubre en la Facultad de Medicina, la
F.E.S. acordó laazar una convocatoria invitando a todos los universitarios
a formar la nueva Federación. Los trabajos preliminares fueron encomendados a algunos dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas. En
la noche del 27 de octubre, los Presidentes de las Sociedades de Alumnos de
varias Facultades y Escuelas Superiores tuvieron una importante junta con
el objeto de activar la creación del nuevo organismo, que "estará desligado
de todo carácter ideol6gico", según afirmaban.
A principios de noviembre se formuló el anteproyecto para la creación
de la Federación de Estudiantes Universitarios. (Véase el Apéndice.) En
esos días el Consejo Directivo de la F.E.S. efectuó una junta en la que
aprobó importantes acuerdos. En primer término: "Participar en las pláticas
pro unidad del Estudiantado (así, con mayúscula) Universitario, con miras
a constituir la central única." Además decidieron protestar, "enérgicamente",
ante el Embajador de Argentina en México, por el cierre de las Universidades argentinas y en contra de los "actos fascistas" del Gobierno de aquel
país, así como apoyar a la juventud universitaria argentina. También se
acordó: "3o. Enviar con anticipación al 7 de noviembre una felicitaci6n a
la juventud rusa, por la gal.larda defensa que está llevando a cabo en contra de las hordas del Tercer Reich, la gue se hará por conducto de su Embajador en el país, en ocasión del aniversario de la revolución rusa." La F.E.S.
decidió solicitar al Gobernador y Congreso de Nuevo León el reingreso de
la .Escuela Normal de Maestros al seno de la Universidad. Por último, se
aprobó dar "apoyo ilimitado" a los estudiantes de la Facultad de Medicina
en su conflicto con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública, así como
felicitar al doctor Martlnez Villarteal "por la brillante defensa que viene
haciendo en bien de la Escuela y estudiantado de Medicina". 5
A mediados de ese mes, los dirigentes de la Federación de Estudiantes
Socialistas nombraron una Comisión con el fin de discutir y lanzar la Convocatoria citando a un Congreso que debía celebrarse del lo. al 3 de diciembre de 1943. Su objeto era crear una Federación "liberal" y agrupar
en ella a las Sociedades de Alumnos disidentes.
Sin embargo, un duro revés tuvo que soportar la Federación de Estudiantes Socialistas cuando, a mediados de diciembre, las alumnas de la Escuela de Enfermería decidieron no adherirse a dicha Federación.

• El Porvenir, noviembre 4 de 1943, p. 4.

506

11
A principios de octubre de 1943 los estudiantes de la Facultad de Medicina decidieron en una asamblea solicitar al Gobernador que se les dieran
mayores facilidades para hacer sus prácticas en el Hospital Civil. El día
11 de dicho mes una Comisión de estudiantes entrevistó al Gobernador del
Estado; iusistieron en que se debía considerar al Hospital como un "departamento técnico" de la Facultad y además pagarse un sueldo a todos
los estudiantes que practicaran en el hospital, ya que sólo doce de ellos recibían salario.
El 13 de octubre el Gobernador hizo los nombramientos de Rector y
Directores de Facultades y Escuelas Universitarias. El cargo de Director
de la Facultad de Medicina recayó en el doctor Angel Martínez Villarreal
y el de Secretario en el doctor Dante Decanini. Este fue el santo y seña
para iniciar la agitación estudiantil contra el doctor Francisco L. Rocha,
Director del Hospital Civil, y la Junta de Beneficencia Pública.
Se efectuaron algunas escaramuzas. Por decreto presidencial de 16 de
octubre de 1943 se había creado la Secretaría de Salubridad y Asistencia
Pública, en la que se fusionaron la Secretaría de Asistencia y el Departamento
de Salubridad. En la Junta de Beneficencia Pública de Nuevo León existía
un representante de A~istencia y otro de Salubridad. De acuerdo con el
decreto citado, por el que se fusionaron las dos dependencias federales, hubo
necesidad de nombrar un solo delegado en vez de dos. A mediados de octubre se efectuó una sesión de la Beneficencia Pública para designarlo. Después de tres horas de discusión no se llegó a un acuerdo, quedando pendiente el nombramiento.
En otro episodio de esta lucha se propaló el rumor de que la Escuela de
Enfermería iba a ser anexada nuevamente a la Facultad de Medicina y,
por lo tanto, el doctor Martínez Villarreal sería también Director de aquélla.
Pero luego se informó que el doctor Rocha iba a aswnir la dirección de la
Escuela de Enfermeras, quedando ésta independiente de la Facultad de
Medicina.
Por último, el doctor Rocha dictó el nombramiento de Subdirector del
Hospital Civil a favor del doctor Rodolfo L. Rodríguez. El doctor Martínez
Villarreal impugnó la designación alegando que el cargo lo debía ocupar otro
profesional, miembro del sindicato médico al que él pertenecía. La sesión
se prolongó por espacio de cinco horas. Posteriormente el Gobernador del
Estado ratificó el nombramiento.
En una plática sustentada el 27 de octubre en el Club Rotario de Monterrey, el doctor Rocha, Director del Hospital Civil, advirtió que mientras

507

�él estuviera en dicho cargo "no admitirá que (el Hospital) fuera regido por
influencias personales o compadrazgos políticos, que dislocarían cualquier esfuerzo para establecer una organizació1i sólida de servicio". 6
Días después un numeroso grupo de estudiantes de Medicina entrevistó
al Gobernador De la Garza, ratificando sus peticiones en el sentido de que
"cuanto antes se considere el Hospital Civil como escuela de prácticas" y,
además, que se les asignara un sueldo a todos los alumnos practicantes del
Hospital.
También se trató sobre la construcción del nuevo edificio de la Facultad,
que se proyectaba levantar en un terreno colindante con el Hospital, cuyo
costo debía ascender a un millón de pesos. (La Secretaría de Salubridad y
Asistencia Pública había acordado cooperar con la mitad de esa cantidad
si el Gobierno de Nuevo León aportaba la otra mitad). El Gobernador prometió a los estudiantes que muy pronto contarían con un nuevo plantel,
dotado de todos los adelantos de la ciencia médica.
El nuevo edificio de Bachilleres

En una cena ofrecida la noche del 28 de octubre al Director de la Escuela Diurna de Bachilleres, licenciado Bernardo L. Flores, por los ex
alumnos del Colegio Civil de la generación de 1912, a la cual pertenecía
el licenciado Flores, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B.
de la Garza, manifestó que era urgente 1a construcción de wi moderno edificio para la Escuela de Bachilleres. El edificio tendría el costo de un millón
de pesos. El Gobierno Estatal aportaría gran parte de esa suma y lo demás
sería colectado entre los antiguos alumnos del plantel.
AJ día siguiente, en una importante junta celebrada en el Palacio de
Gobierno, se integró un Comité Directivo formado por siete personas. que
se encargaría de coordinar los trabajos. En dicha junta se colectó entre los
asistentes la cantidad de sesenta mil pesos para iniciar las obras.
A fines de septiembre de 1944, un grupo de ex alumnos del Colegio Civil
celebró una reunión con el Gobernador de la Garza para discutir el mencionado proyecto. Se informó a la prensa haber conseguido entre los antiguos alumnos del plantel casi un cuarto de millón de pesos.
Se inicia la lucha

En octubre de 1943 estaba planteada, abiertamente, la lucha entre los
dos sindicatos médicos de Nuevo León.
• El Porvenir, octubre 31 de 1943, p. 15.

508

El diario El Porvenir publicó el día 31 de ese mes, bajo el titulo de
'¿Se trata de estorbar la obra de la Beneficencia?", algunos datos interesantes sobre aquella pugna. La ampüa información provenía de "fuentes estudiantiles''. Señalaban que la actitud de ambos sindicatos médicos "tiene por finalidad . .. apoderarse de las riendas del nueuo Hospital Civil y de las Escuelas de
Medicina y Enfermería''. Los dos bandos estaban personificados en los doctores Angel Martinez Villarreal y Francisco L. Rocha. Los informantes decían que el doctor Rocha había proyectado la creación de un Internado
dentro del Hospital Civil para los alumnos practicantes, con lo cual disminuirían sus egresos por concepto de asistencia. Sin embargo, el doctor
Martínez Villarreal se opuso a la idea. Con motivo del primer Congreso
Mexicano d~l Cáncer, que debía celebrarse en la ciudad de Guadalajara
la primera semana de noviembre, el doctor Rocha había conseguido que
fueran sufragados los gastos de varios estudiantes para que asistieran a dicho
evento, Pero el doctor Martínez Villarreal amenazó a los que acompañaran
al doctor Rocha con perder el año de estudios. AJ fin, varios alumnos de
6o. año asistieron al mencionado Congreso, desoyendo al Director de Medicina. (Mientras el doctor Rocha asistía al Congreso, en el cual presentó
una ponencia, arreció la campaña para arrojarlo de la Dirección del Hospital Civil).
El doctor Martínez Villarreal, en una carta a don Federico Gómez, Director de El Porvenir", publicada en ese diario el lo. de noviembre, calificó
la información de "falsa y escandalosa". La mencionada carta es bastante
confusa en algunos párrafos. Señala los dos fines que se propone : elevar
la eficacia de la enseñanza médica y hacer cumplir las nuevas disposiciones de la Ley de Deneficencia Pública. Luego enumera algunos de los
numerosos problemas que debían resolverse a corto plazo en la Facultad de
Medicina. Pero consideraba que el más urgente era: "establecer una enseiíanza clínica con práctica hospitalaria en los respectivos años de la carrera".
Acusaba a la Dirección del Hospital Civil de "una inexplicable falta de
comprensión, hostilidad y menosprecio" hacia la Facultad de Medicina,
afirmando que se pretendía desconocer las atribuciones y derechos que le
concedía la Ley a dicha Facultad.
En una sesión efectuada el lo. de noviembre la Sociedad de Alumnos
de Medicina, reconquistada por los líderes de la F.E.S., protestó airadamente contra la misma información del 31 de octubre, pero no desmintió las
acusaciones. Se tomó el acuerdo de apoyar al doctor Martínez Villa1Teal,
Director de la Facultad. Al concluir la asamblea, los estudiantes de Medicina recorrieron las calles de Monterrey en una agitada manifestación,
visitando las redacciones de los periódicos. La Sociedad de Alumnos de
Medicina declaró que las afinnaciones publicadas en El Porvenir, "recogidas

509

�en fuentes desconocidas, provienen de gentes interesadas en obstaculiza1 el
progreso de la enseñanza médica", aunque no las refutaban.

Antecedentes del conflicto

En la misma noche del lo. de noviembre, la Junta Directiva de la Facultad de Medicina celebró una importante sesión en Ja que se tomó el
acuerdo de luchar por la institución del Hospital-Escuda, mediante el cumplimiento de la Ley de Beneficencia Pública, "que establece que el personal

El Gobernador de Nuevo León don Santiago Vidaurri. decretó, el 4 de
noviembre de 185 7, la fundación del Colegio Civil del Estado. Pero fue
hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el Gobernador Interino don José
Silvestre Aramberri promulgó otra ley disponiendo la apertura del plantel.
En este último decreto se estableció la fundación de una Facultad de Medicina, incorporada al Colegio Civil.9 En el primer año lectivo ( 1859-1860)
iniciaron la carrera médica 15 alumnos.10
Con el fin de impulsar la enseñanza de las ciencias médicas, el benemérito doctor José Eleuterio González había promovido la construcción &lt;le un
Hospital Civil. Las obras se iniciaron el Jo. de febrero de 1858, siendo abierto
al público el 2 de mayo de 1860. Desde entonces los alumnos de la Escuela
ele Medicina hicieron sus prácticas en ese Hospital. Es decir, las funciones
-asistencial y docente- del Hospital y la Escuela siempre estuvieron coordinadas, aunque no existiera una legislación al respecto.
Al ocupar el cargo de Gobernador de Nuevo León don Francisco A. C.írdenas, el 4 de octubre de 1931, afrontó el grave problema de la construcción de un nuevo Hospital Civil. Como primer paso, este distinguido gobernante se dirigió a la delegación local de ]a ASóCiación Médica Mexicana
para que emitiera su opinión. El citado organismo nombró un Comité, que
presidió el doctor Francisco L. Rocha y en el que figuraba, entre otros
facultativos, el doctor Angel Martm.ez ViUarreal. El mencionado Comité
presentó un Informe al Gobierno del Estado "recomendando lo que debería

Técnico del Hospital Civil debe ser nombrado de las Ternas que para el
efecto envíe la Facultad ..."' Los catedrátiros de la Facultad de Medicina

consideraban que el Hospital Civil debí.a ser, respecto a la Facultad, "su
más importante e indispensable laboratorio . .. "

1

La Sociedad de Alumnos de Medicina, en unas declaraciones enviadas
a la prensa local, afirmaba que «reprueba de la manera más enérgica la
actitud asumida por gentes irresponsables que, por carecer de valor civil,
recurren a la noticia anónima para sembrar el desconcierto y falsear la verdad ante la opinión pública, tratando de hacer aparecer la defensa de una
causa noble que, además, se verifica dentro de los terrenos de la legalidad
-por estar apoyada en una Ley de Beneficencia en vigor- como una cuestión puramente personalista". Añadían que la Dirección de la Facultad

negó su permiso a los alumnos de 60. año para asistir al Congreso del Cáncer,
justificando las razones que para ello tenía . .. " Por otra parte, aseguraban
que la mencionada Junta Directiva de la Facultad no se había opuesto al
internado de los "practicantes" en el Hospital Civil, "sino que, exclusivamente~ ha creído conveniente se haga su reglamentació11, con el fin de no
lesionar los intereses del estudiantado".8

También el Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesionistas Conexos del
Estado de Nuevo León hizo sus declaraciones, aparecidas en El Porvenir y
El Norte del 5 de noviembre. Condenaban la "ligereza y mala fe" de )as
personas que, "imprudentemente", habían proporcionado las informaciones
publicadas el 31 de octubre, en las que se censuraba "pública y calumm.iosamente" al doctor Martínez Vil1arreal, miembro activo de dicho Sindicato.
Hacían saber que, desde años antes, el Sindicato pugnaba por el funcionamiento del Hospital-Escuela, pues era "el único medio de proporcionar la
debida atención a los enfermos y la adecuada preparación médica a los jóvenes alumnos de la Facultad de Medicina y Escuela de Enfermeras". Solicitaban que se pusieran en vigor las disposiciones relativas de Ja Ley de
Beneficencia Pública y Ley Orgánica de la Universidad. Invitaban, por último, a todos los médicos, "sindicalizados o no", a apoyar la nueva Ley
de Beneficencia Pública.
' El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 7.
• El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 4,

510

hacerse para tener un H'Ospital moderno".11

Las obras se iniciaron el 3 de mayo de 1933 en un terreno con superficie total de algo más de treinta hectáreas, situado en el extremo poniente
de la Ca.17,ada Madero, que el Gobierno de Nuevo León había comprado
en cincuenta y dos mil pesos a don Santiago T. Belden y a los sucesores
de don Francisco Armendáiz. A fines de ese año el Gobernador Cárdenas
fue obligado a renunciar. Durante su breve actuación "se construyó la obra
gruesa del sótano al cuarto piso", con un costo de casi medio millón de pesos,
dejando en existencia materiales por valor de cien mil pesos.12
• ISRAEL ÜAVAZOs GARZA, ''La Facultad de Medicina de Monterrey en su centenario", en La Prensa Médica Mexicana. México, D. F. Octubre de 1959. Páginas

441-444.
1•

Reseña Hist6rica de la 1-nstrucción Pública ... , p. 87.

Informe del Gobernador don Francis.c o A. Cárdenas al Congreso del Estado.
Año 1933. Página 111.
"' Hospital Dr. José Eleuterio González, pp. 22-23, e Informe del Gobernador Cárdenas, año 1933, p. 111.
11

511

�Bajo el Gobernador sustituto licenciado Pablo Quiroga vinieron a menos
los trabajos, en los que sólo se invirtieron doscientos setenta y cinco mil
pesos. Durante el interinato del general Gregario Morales Sánchez se interrumpieron las obras. El siguiente Gobernador, general Anadeto Guerrero
( 1936-1939), dio nuevo impulso al proyecto.
Siendo Gobernador de Nuevo León el General Anadeto Guerrero se expidió, el 13 de octubre de 1937, la ley que creó la Junta de B_enefi~encia
Pública en el Estado, que puso a disposición de ésta el patnmoruo ~el
nuevo Hospital Civil y le dio absoluta independencia para su manejo. La
Beneficencia Pública fue integrada por algunas personalidades de la Industria, la Banca, el Comercio y el Periodismo nuevoleonés. Dicho organismo
semioficial se hizo cargo de la construcción del edilicio hasta su tenninación,
En la administración del general Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943) las
obras recibieron mayor impulso, pues se erogaron, con la ayuda del Gobierno
Federal, casi dos millones y medio de pesos. A mediados de enero de 1941
este gobernante nombró director del Hospital Civil al doctor Francisco L.
Rocha, quien aprovechando la estrecha amistad que lo ligaba al doctor Gustavo Baz, Ministro de Salubridad y Asistencia Pública, obtuvo diversas aportaciones para continuar los trabajos del moderno Hospital Civil.
La culminación de la obra se debió, en gran parte, a la ayuda moral y
económica del doctor Baz, quien siempre mostró gran simpatía por su realización. El nuevo Hospital Civil fue inaugurado el 3 de octubre de 1943
por el Gobernador Salinas Leal, precisamente el último día de su gestión
administrativa. Sin embargo, aún faltaban algo más de quinientos mil pesos
para la adquisición de equipo médico.
En las postrimerías de este Gobierno, el Congreso de Nuevo León expidió, el 18 de agosto de 1943, un decreto que reformó Ja Ley de Beneficencia Pública. El artículo 9o., fracción XIV, establecía que "el personal
médico técnico" del Hospital Civil "será designado de entre las temas que
para cada caso envíe la Facultad de Medicina, a solicitud de la Junta (de
Beneficencia)". En otras palabras, el Hospital Civil dependía directamente
de la Facultad de Medicina y su personal médico sería nombrado por la
Junta de Beneficencia, de las temas propuestas por la Dirección de la Facultad, a solicitud de la Beneficencia Pública. Dicho decreto fue "inspirado
por el doctor Angel Martínez Villarreal y aceptado por el entonces Gobernador
electo (licenciado Arturo B. de la Garza) ... " 13
u Drs. 'ENRIQUE C. LIVAS y 'RAFAEL SALINAS RtvERO, "Algunos antecedentes acerca
del Hospital-Escuela" en la Revista del Hospital Univenitario "Dr. Josl Eleuterio
González", año 1953,' número 6. (Este número no existe ea las colecciones de la Biblioteca Universitaria y de la Facultad de Medicina. El artículo aparece en la
obra del doctor AGUlllRE PEQUEÑO, Biograffa y pensamiento vivo . . •, pp. 58-62) •

512

Hubo algunas entrevistas de los doctores Martíne-z Villarreal y Rocha, ante
el nuevo Gobernador, con el fin de coordinar las actividades de la Facultad
y el Hospital, pues no existía una ley que tratara de las relaciones entre
ambas. Se hicieron listas de médicos para escoger a los que debían desempeñar las funciones docentes y hospitalarias en las dos .instituciones. Pero
no se llegó a un acuerdo.
Las modificaciones a la Ley de Beneficencia Pública plantearon un grave
problema. La Junta de Beneficencia sostenía que, con las reformas de 1943,
se Jimitaban sus funciones en la dirección y administración del Hospital
Civil
El edificio de Medicina

El 1O de noviembre un grupo de alumnos de Medicina, encabe-zado por
el doctor Martínez Villarreal, entrevistó al Gobernador del Estado con el
objeto de integrar un Patronato para la construcción del nuevo edificio de
Ja Facultad de Medicina. Dos días después, en la tarde del 12 de noviembre,
el Gobernador de 1a Garza visitó la Facultad de Medicina, atendiendo la
invitación que le habían hecho el Director y los estudiantes. El Gobernador
recorrió las aulas y otros departamentos del antiguo edificio, "habiéndose
dado cuenta de las condiciones deplorables de los mismos", decía el periódico El Norte. Añadió el matutino que le presentaron al Gobernador los
siguientes datos estadísticos: el plantel contaba con 451 alumnos, de los cuales 425 eran varones y 26 señoritas; los catedráticos eran 44 y 18 los "preparadores". Se impartían diariamente 10 materias, sustentándose 17 clases
los lunes, miércoles y viernes y 16 clases los martes, jueves y sábados. Sólo
se disponía de tres salones de clase, teniendo que ocuparse frecuentemente
la biblioteca y los cuatro laboratorios con ese fin por carecer de otras aulas.
Además había un arúiteatro que constaba de dos salas con cuatro mesas
para disecciones.
Por su parte, el periódico El Porvenir informó que "en numerosas ocasiones (maestros y alumnos) se han visto en la necesidad de suspendet algunas clases por falta de local para impartirlaf'.1• El edificio se había concluido a fines de 1890, cuando solamente 25 alumnos cursaban la carrera
médica. El Gobernador ratificó su promesa de edificar la nueva Facultad
junto al Hospital Civil y con un costo de un millón de pesos; tendría cupo
para cuatro mil estudiantes y las obras debían iniciarse en el mes de enero
" En el año escolar 1940-1941, el Consejo de Cultura Superior había acordado
limitar las inscripciones en la Facultad de Medicina en el siguiente año, debido a
la falta de cupo.

513
H33

�de 1944. (En realidad, el actual edificio de la Facultad de Medicina se
empezó a levantar cuatro años después, a mediados de enero de 1948, y
se inauguró el 9 de noviembre de 1952, habiendo sido necesaria una huelga
estudiantil para hacer efectiva aquella promesa).
El Comité Pro Edilicio de la Facultad de Medicina se constituyó en una
junta celebrada en el Palacio de Gobierno, el 18 de noviembre de 1943.
El mencionado Comité debía recabar la cantidad de doscientos cincuenta
mil pesos con ese fin. El Gobernador De la Garza ofreció su colaboración
incluyendo, en los presupuestos del año siguiente, una partida de doscientos
cincuenta mil pesos. Además declaró que en su próximo viaje a la ciudad
de México trataría de conseguir una aportación del Gobierno Federal por
la cantidad de medio millón de pesos, que era 1a mitad del costo del
edificio.
En la misma junta i¡e propuso la venta de los antiguos edilicios y terrenos
que ocupaban la Facultad de Medicina y el Hospital Gonzál.ez con el objeto
de obtener la parte correspondiente al Comité, o sea un cuarto de millón de
pesos. También se decidió que la nueva Facultad se levantaría en terrenos
adyacentes al moderno Hospital Civil.
Al regresar de la ciudad de México, el 24 de diciembre, el Gobernador
anunció a la prensa local que en los primeros meses de 1944 se iniciaría
la construcción de "tres grandes edificios" para la Facultad de Medicina
y las Escuelas de Bachilleres y Femenil "Pablo Livas".
A principios de enero de 1944 los estudiantes de Medicina acordaron decretar una huelga si -como se había propalado- se daba preferencia a
la construcción de nuevos edificios para las Escuelas de Bachilleres, Femenil "Pablo Livas" y Secundaria, pues era más urgente llevar a cabo la edificación de la Facultad de Medicina. A mediados de ese mes el licencíado
Eduardo Livas, Secretario General de Gobierno, declaró que "definitivamente" en febrero o principios de marzo se iniciarían l3$ obras de la nueva
Facultad de Medicina y de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Femenil
"Pablo Liv'clS". Pero a principios de abril el Gobernador declaró que las
obras de la Facultad de Medicina se empezarían en el mes de mayo con
la aportación de doscientos cincuenta mil pe.sos que él había ofrecido entregar.
Se agudiza el conflicto
A principios de diciembre de 1943, el doctor Dante Decanini, Secretario
y catedrático de la Facultad de Medicina, envió una queja al doctor Francisco L. Rocha, Director del Hospital Civil. Afumaba el doctor Decanini

que el. ~a 8 d~ ~e. mes se había presentado con un grupo de alumnós en
el servicio Radiologico del Hospital para comprobar la lesión pulmonar de
un enf;1?11º encam,ado en dicho centro médico, pero la encargada del apara~ ,clm1co se nego a p~o?orcionar el ervicio, aduciendo órdenes superiores.
Exigia el docto~ J?ecamm la cooperación del Hospital Civil para llevar a
c~bo el apren~~Je de los estudiantes, "no como u1ia concesión o favor",
s1uo en cumplimiento de la obligación que tenía contraída el Hospital respecto a la Facultad, de acuerdo con la ley vigente de Beneficencia Pública.
I°:°1ed.iatamente la Sociedad de A1umnos de la Facultad de Medicina
se hizo eco de la airada protesta del doctor Decanini. En sesión efectuada
el día 10 de ~ciembre, ]a Sociedad de Alumnos acordó dar a la publicidad
unas declaraCiones "para conocimiento de la opinión ,,.íblica". En p ·
lg
~ tb " , .
t"
runer
u ar p~o.es a an energicamente" contra la Dirección del Hospital Civil
Pº; ha~e~le negado el uso de un aparato clínico a dicho catedrático. Ademas solici_tab~ la ~te_rvención del Gobernador del Estado para que la Junta
d~ Beneficeneta Publica i:esolviera cuanto antes este problema, pues "en
ninguna forma estamos dispuestos a permitir" que se aplazara indefinidamente. Por último, advertían "a la sociedad en general" que Ja opinión
de los universitarios "está unificada" y las Sociedades de Alumnos de las
Facultades y Escuelas Superiores "apoyan nuestra actitud, por enérgica que
se~ la_ ;-ue ~sumamos'\ pero ac1araban que "no es nuestro propósito hacer
agtt(l(;t0n nz crear problemas al Estado". Concluían que, si sus peticiones
-apoyadas en una ley en vigor- no eran oídas, estaban decididos "a ir
hasta el extremo, si es necesario, para lograrlal'.u
. El doctor Rocha, Director del Hospital Civil, contestó los ataques dirigidos en su contra por la Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos de
la Facultad de Medicina. Dijo que la mayor parte del equipo de Rayos X
Y Fluoroscopia del Hospital estaba fuera de servicio por haber sufrido desperfectos. Se h~bían ped~do las ~~acciones a la fábrica pero aún no llegab~. En esas arcunstancias, decidió que el único aparato de Rayos X que
eXJStía fuera manejado sólo por el doctor Marco Antonio Ugartechea, Jefe
del De~~e~:°· Por otra parte, el aparato de Fluoroscopia que se usaba
en las clínicas que sustentaban los catedráticos de la Facultad, también
estaba fuera de servicio debido a la descompostura de una pieza. El doctor
Rocha, ~adió que, por las razones expuestas, se le había negado a dicho
catedratt_co el, uso de un aparato clínico "y no con el pretendido objeto de
obstruccionar' su labor, como se afirmaba. El doctor Rocha también declaró que la Facultad debía contar con equipos completos para sus "sesiones
" El Porvenir, diciembre 14 de 1943. p. 7.

515

514

�clínicas". Manifestó, por último, que en unos días más enviaría declaraciones
a la prensa local.16
En carta dirigida a don Federico Gómez, director del peritdico El Porvenir, y publicada en ese diario el 17 de diciembre de 1943, el doctor Rocha
denunció la campaña contra el Hospital Civil y, en particuhr, contra él,
''haciéndome aparecer como un enemigo de la Facultad de Melicina y como
un estorbo para la buena marcha de la misma". Hacía algwas preguntas
a sus detractores: "¿ Qué sería ésta (la Facultad de Medicina; sin un buen
Hospital? ¿Podría florecer la enseñanza sin las amplias opownidades que
el H'Ospital presta a la Facultad de .Medicina? Si yo he contrihlído a que el
Hospital se construya y equipe convenientemente, ¿no he a1J.dado a que
la Facultad de Medicina pueda cumplir mejor su misión al dispmer de dicho
Hospital /Jara la enseñanza clínica? ¿Qué trabajo o esfuerz&gt; han hecho
en la Facultad para que el Hospital se termine?"
En la mencionada carta, el doctor Rocha añadió, entre otras con ideraciones: "A lo que sí me he opuesto y me seguiré oponiendo, mentras sea el
Director del Hospital, es a que traten de apoderarse de él qtienes no han
podido o no ha1t querido contribuir en forma alguna a su cm.strucción, y
ahora que ya está terminqdo se sienten con derechos y prerrogztivas, amparándose en necesidades de enseñanza." Puntualizó que dicho centro médico
se había creado para llenar una doble función: la primera, "úender a los
enfermos que a él recurren", y la segunda, "subsidiaria, pero miy importante,
es dar facilidades para la enseñanza clínica de los estudiantes mla Facultad
de Medicina". Agregaba que siempre había procurado dar ess facilidades
para la enseñanza, pero el Hospital aún no estaba concluido ü totalmente
equipado y, por lo tanto, su funcionamiento no era correcto. Las deficiencias existentes, que con buena voluntad "no tendrían importarcia, han sido
aprovechadas para acusarme de obstruccwnar la educación clínica en el
Hospital". El conflicto entre la Facultad y el Hospital lo caificaba como
una "pugna aparente", que "sólo ha servido para provocar &lt;v,itaciones inútiles y nocivas a los intereses de la Facultad y del Hospital".
En una introducción a la citada carta del doctor Rocha se daban a conocer las opiniones de un destacado miembro de la Junta de Beneficencia,
cuyo nombre no se menciona. Afirmaba que con las refomas a la Ley
de Beneficencia Pública quedaba ésta prácticamente sometida ah Facultad de
Medicina, "semicontrolada" por el Gobierno del Estado y :on "un carácter de independencia a medias". Añadía que la pugna e:istente entre
la Facultad y el Hospital "cobró forma legal" cuando entraron en vigor las
modificaciones a la citada Ley, pues se estableció que los n•mbrarr\ientos
" El Porveni'r, diciembre 15 de 1943, p. 9.

516

de los médicos del Hospital Civil debía hacerlos la Junta de Beneficencia
pero a propuesta de la Facultad.
En esas condiciones las prerrogativas de la Junta de Beneficencia quedaban restringidas y la función de los miembros de la mencionada Junta
reducida a la de simples "administradores'' o "meros empleados'' de la Facultad de Medicina, sin el derecho a designar a los médicos que debían
dirigir los servicios clínicos del Hospital Es decir, las reformas a la Ley
de Beneficencia Pública nulificaban la acción de la Junta. Por último, el
informante declaró que la Beneficencia Pública sólo pretendía que dentro
de ella "no prive el criterio sindicalista'', sino "la capacidad y merecimientos'' de los que fueran a desempeñar las tareas de asistencia pública.
El doctor Angel Martínez Villarreal contestó a las declaraciones del doctor Rocha en una carta publicada en el mismo diario el día 19 de ese mes.
En ella hace una vigorosa defensa del Hospital-Escuela y niega que se
pretendiera "con fines sindicalistas atribuidos a una persona el control del
Hospital ... " En seguida de la carta del doctor Martínez Villarreal aparece
una "Nota de la Dirección", escrita indudablemente por don Federico Gómez, en la que afirma: "eso del Hospital es conflicto de personas y, tLn poco
más ampliamente, de un grupo contra una persona. No vale tanto la enseñanza médica ni la vinculación de Hospital y Escuela, sino la política que
bulle en el fondo". Añade que aplicar las reformas a la Ley de Beneficencia
sería volver a la misma situación en que se encontraba el antiguo Hospital
González seis años antes, "esto es, manejado por la acción oficial y por la
política''. Y concluye: "para eso no ha.cía falta instituir una Junta de Beneficencia", creada "especialmente'' para evitar la intromisión de la política
y los intereses personales en el nuevo Hospital Civil.
Situación económica del Hospital

El 17 de diciembre la Beneficencia Pública celebró una -importante sesión.
Se informó a la prensa que los ingresos no bastaban para cubrir el presupuesto del Hospital Civil. Por lo tanto, se había decidido restringir los
gastos de construcción del mismo. La Junta de Beneficencia había expedido
bonos por valor de doscientos cincuenta mil pesos, "los cuales no han sido
absorbidos aún por el público y las instituciones de cr4dito". También se
informó que habiéndose vencido un préstamo de la institución nombrada
"Crédito Industrial de Monten-ey'' por ciento cincuenta mil pesos se resolvió pagar la cantidad de veinticinco mil pesos.
A mediados de diciembre de 1943 el doctor Rocha informó a El Porvenir
sobre el proyecto que existía para construir la Casa de la Enfermera, pues

517

�en esa época el internado de la :&amp;cuela de Enfermería funcionaba en el tercer piso del Hospital Civil, ocupando las dos alas orientales, y el número
de alumnas iba aumentando constantemente. Además se refirió a la construcción de dos hospitales, uno para tuberculosos y otro para enfermos de
cáncer, cuyos proyectos ya eran del conocimiento del doctor Gustavo Baz.
Ministro de Salubridad.
"En defensa del Hospital-Escuela ... "

A fines de ese año el doctor Angel Martínez Villarreal dio a conocer su
interesante trabajo "En Defensa del Hospital-Escuela y de las Leyes que lo
hacen factible en Nuevo León", publicado en El Poruenir del 28 de diciembre de 1943, página 4, y editado como folleto en el mes de enero del
año siguiente.17
El doctor Martínez Villarreal Janza un violento ataque contra la Dirección
del Hospital Civil, acusándola de entorpecer la labor de los catedráticos de
la Facultad de Medicina y, por consiguiente, el aprendizaje de los alumnos.
Enumera una larga serie de "irregularidades'' en el manejo del Hospital,
afirmando entre otras cosas que al hacerse las designaciones de "médicos
internos" no se tomaba en cuenta para nada la opinión de la Facultad
de Medicina. Por otra parte, la Junta de Beneficencia había concedido
becas a algunos médicos para hacer estudios en el extranjero sin consultar
antes con la Facultad.
El doctor Martínez Villarreal sostenía que la "ori.entaci6n médicd' del
nuevo Hospital Civil y "todo el trabajo docente" que se realizara en él
debía estar sometido a las nonnas dictadas por la FacuJtad de Medicina
con el fin de preparar a los estudiantes de dicha carrera, así como a los
graduados y las enfermeras.
El autor añade que la FacuJtad necesitaba un Hospital-Escuela o quizá
varios "y s6lo puede establecerse en el único Hospital oficial que aquí existe
o en los que se construyan después''. Considera que las reformas de 1943
a ]a Ley de Beneficencia Pública -sugeridas por él y otros integrantes
del sindicato médico al que pertenecía- "no fueron bastante explícitas, dejando lugar a tropiezos''; sin embargo "se da la oportunidad de lograrlo (el
establecimiento del Hospital-Escuela) ...", pues dichas reformas legales
disponían que el personal médico del Hospital Civil sería nombrado, p0r
medio de temas, a propuesta de la Facultad. Más adelante afirma: "en
11

Lo reprodujo el doctor Aguine Pequeño en su obra Biografla y penramiento

nuestra opinión, todo médico del Hospital debe estar ligado a las labores
docentes de la Facultad ... "
Agrega que siendo Director de la Escuela de Medicina el doctor Eusebio
Guajardo (lo fue en cuatro ocasiones, a partir de 1918), los médicos del
antiguo Hospital eran designados con la aprobaci6n de la Escuela. El doctor Guajardo elabor6 un proyecto de ley para la creación de un Instituto
de Ciencias Médicas, "en el cual quedaban tmificadas esas dos instituciones
y, además, todos los servicios médicos impartidos por el Estado que existían
o se crearan después''.
Afirma que a1 iniciarse Ja construcción del nuevo Hospital Civil, en 1933,
se pensó en edificar la Escuela al oriente de aquél, "porque se aceptaba la
idea de su inseparabilidad". Como prueba de ello menciona el Informe que
el doctor W. H. Walsh -cóntratado por el Gobierno de Nuevo Le6n para
supervisar el proyecto- dirigió a ]a Fundación Rockefeller, en el que afirmaba que los catedráticos de la Escuela de Medicina serian los Jefes de
Departamento del Hospital.
Añade que las reformas a la Ley de Beneficencia no limitaban las funciones de la mencionada Junta, pues ésta "sigue siendo, de todas maneras,
el gobierno semioficial y descentralizado del H'Ospital", con la "facultad"
de designar a los médicos de dicha instituci6n conforme a las temas que _le
enviara la Facultad de Medicina. Además la Junta de Beneficencia Pública debía ocuparse "del aspecto financiero de la construcción, todo lo administrativo del mismo y, en general, la atenci6n de las numerosas y urgmtes
necesidades de la Asistencia Pública en el Estado".
Su propósito quedó fijado en el siguiente axioma: "Todo servicio de asistencia en el Hospital debe hacerse en funci6n de enseñanza . .. " Después
afirma que ya se le había entregado al Gobierno de Nuevo León un "plan
de departamental~acign" del Hospital, un poco más amplio que el propuesto en 1932 por la Asociación Médica Mexicana al Gobernador don
Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el doctor Martínez Villarreal expone
en lineas generales su plan hospitalario.

111
Al iniciarse el año de 1944 se organiz6 la ofensiva contra el doctor Francisco L. Rocha y la Junta de Beneficencia Pública. La Sociedad de Alumnos
de la Facultad de Medicina, controlada por la Federación de Estudiantes
Socialistas, dirigió el asalto. Como primer paso se intent6 declarar la huelga
el día 10 de enero.

vivo •.. , pp. 29-39.

519

518

�En la tarde del 10 de enero de 1944 los estudiantes de Medicina efectuaron una víolenta sesión. Al final decidieron aplazar el movimiento huelguístico, mientras se conocía el resultado de una junta que debía celebrar
la Beneficencia Pública esa misma tarde, en la que serían discutidas las
demandas estudiantiles. Pero la junta no se llevó a cabo y el problema quedó
en suspenso.
El Consejo Universitario, presidido por el doctor Livas, acordó apoyar
al Director de la Facultad de Medicina para que se hicieran efectivas las
reformas a la Ley de Beneficencia, y así lo comunicó al Gobernador del
Estado.
Otra sesión de los futuros galenos se efectuó el día 13, en la que se reafirmó el propósito de suspender las clases si no eran resueltas sus demandas.
Se propuso el nombramiento de una Comisión que debía estar integrada
por un representante de los profesores de la Facultad y otro de los alumnos,
a quienes se debían agregar el representante del Gobierno del Estado y el de
la Junta de Beneficencia.
Durante varios meses en el seno de la Beneficencia Pública se había tratado inútilmente de conciliar los puntos de vista de los doctores Villarreal
y Rocha. En vista de ello el Gobernador De la Garza había nombrado
a los hombres de emprresa don Joel Rocha y don Manuel L. Barragán
para que procuraran resolver la controversia, llegando a la conclusión , de
que el problema era de carácter personal y, por lo tanto, ambos deb1an
renunciar. El doctor Rocha ofreció presentar . su renuncia, si hacía lo mismo
el doctor Mactínez Villarreal, y éste se comprometió a renunciar previa
consulta con el Gobernador. El licenciado De la Garza juzgó que dicha
solución no era prudente.
El Gobernador tuvo una reunión privada con el Rector, doctor Livas,
y con los doctores Martínez Villarreá.l y Rocha, el día 14 de enero. S_e
habló de formar una Comisión con representantes de la Facultad de Medicina, el Hospital Civil y el Gobierno de Nuevo León) con el ~in. d~ elaborar
un estudio sobre el funcionamiento del Hospital-Es&lt;;uela. En pnnc1p10 se acordó respetar la inamovilidad del personal de ambas instituciones, pues se
rumoró sobre la destitución de algunos médicos.
La Comisión que debía dictaminar sobre el problema de] Hospital-Escuela
fue integrada, a mediados de enero, por los doctores Jesús Lozano, Cesáreo
Sader Matar y Francisco Vela González y el estudiante Mario Navarro,
en representación de la Dirección del Hospital Civil, la Facultad de Medicina, el Gobierno del Estado y el alumnado de Medicina, respectivamente.
El representante estudiantil tendría voz pero no voto.
El Gobernador concretó el objetivo de la Comisión en tres puntos: 1,

520

Adaptar la organiz.ación y funcionamiento del Hospital "a la mejor satis/acción de las necesidades" de la Facultad, con el fin de que los estudiantes
"complementen en la Casa de Salud la enseñanza de las ciencias médicas",
asegurando la mayor cooperación del Hospital "a los fines de la Escuela
( de Medicina), sin perjuicio de su funcúfo como centro de asistencia pública, ni de la salud y la vida de los enfermos en él asilados''. II, La Comisión debía elegir el personal que, '"perteneciendo o no en la actualidad
al Hospital o a la Facultad, vaya a prestar en lo sucesivo sus servicios en
los referidos Establecimientos'', tomando en cuenta la antigüedad, competencia y honestidad profesionales, « exclusivamente". III, La Comisión podía
proponer las reformas necesarias a las Leyes de la Beneficencia y de Ja
Universidad, pero el nombramiento de Director y de Subdirector del Hospital, "queda reservado a la Junta de Beneficencia Pública". Las partes se
comprometían a acatar el arbitraje de la Comisión y debían dictar las disposiciones necesarias para ponerlo en práctica.
El Gobernador sugirió que la Comisión se su jetara a la interpretación
que él había hecho de las reformas a la Ley de Beneficencia. Sin embargo,
los Directores del Hospital y la Facultad opinaron que los miembros de
dicha Comisión debían tener absoluta libertad para proponer la solución del
conflicto.
Los estudiantes de Medicina solicitaron a la citada Comisión que los catedráticos de la Facultad fueran los únicos autorizados para recibir el nombramiento de Jefes o Subjefes de Salas del Hospital Civil. Después se pidió
que todo el personal médico del Hospital fuera escogido de las ternas enviadas por la Dirección de la Facultad.
En el término de diez días, que era el plazo señalado para resolver el
problema, no se llegó a un acuerdo.
A principios de febrero El Porvenir informó que la mencionada Comisión
Dictaminadora había aprobado "en todas sus partes las peticiones de los
estudiantes de Medicina". 18 Lo cierto es que, después de varias semanas de
pláticas, no se unificaron los criterios que sustentaban los doctores Lozano,
por una parte, y Vela González y Sader Matar, por la otra, para la interpretación que debía hacerse de las modificaciones a la Ley de Beneficencia.
Entonces los dos últimos entregaron al Gobernador del Estado un dictamen
favorable a la Facultad de Medicina, que posteriormente fue impugnado
por el doctor Jesús Lozano.
En sesión "extraurgente'\ celebrada el 30 de marzo de 1944 y presidida
por don Joel Rocha, la Junta de Beneficencia decidió rechazar la resolución
del arbitraje. (El doctor Martínez Villarreal, en su carácter de Vocal de la

'ª

El Porvenir, febrero 7 de 1944, p. 11.

521

�Junta de Beneficencia, votó en contra de ese acuerdo) . La .Beneficencia
Pública sostenía que dicho arbitraje no era válido, pues había sido aprobado
por dos de sus miembros y no por los tres. Consideraba que, al acatar
el mencionado dictamen, no podría llevar a cabo plenamente sus labores y
sería "inútil su actuacwn".
La Federación de Estudiantes Socialistas envió a El Porvenir unas declaraciones, publicadas el primero de abril, en las que acusaba a la .Beneficencia Pública de colocarse "en una actitud de rebeldía en contra del Congreso del Estado", que había aprobado las reformas a la Ley de Beneficencia,
y también en contra del Gobernador de Nuevo León, "que es el encargado
de hacerlas cumplir".
El Primer Congreso de Facultades de Medicina
En la Tercera Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en Monterrey
a fines de noviembre de 1943, se había tomado el acuerdo de convocar a
un Congreso Nacional de Facultades de Medicina, que debía efectuarse por
primera vez en el pais. Dicho evento científico se llevó a cabo en esta
ciudad del 2 al 6 de abril de 1944, asistiendo delegados de las Facultades
de Medicina de México, Guadalajara, Puebla, Michoacán, Oaxaca y San
Luis Potosí y, además, de la Escuela Médico Militar y Escuela Nacional
de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico.
El punto culminante de este Congreso fue la interesante ponencia presentada por los doctores Angel Mar(mez Vi,llarreal y Amulfo Treviño Garza,
a nombre de la Facultad de Medicina de Nuevo León, bajo el siguiente
título: "Relaciones entre las Facultades de Medicina y Hospitales, otros
servicios de asistencia, sanitarios, etc., desde el punto de vista de sus posibilidades docentes." La ponencia fue leída por el mencionado doctor Treviño Garza y sus conclusiones aprobadas por unanimidad.
Los delegados nuevoleoneses afirmaban: lo. Que las relaciones entre las
Escuelas de Medicina y los Hospitales del país eran, ''en la ma,,or parte
de los casos, deficientes, desde el punto de vista del aprovechamiento total de
sus posibilidades docentes". 2o. Era indispensable el establecimiento de· uno
o quizá varios Hospitales-Escuela u Hospitales Universitarios para cada
Facultad de Medicina. 3o. Debían establecerse condiciones especiales que
permitieran el mayor aprovechamiento para la práctica de los estudiantes
eh los servicios sanitarios, de emergencia, Hospitales particulares, clínicas de
obreros y de industrias, etc., concediendo a la Escuela de Medicina la
«necesaria intervenci6n en provecho de sus alumnos o finalidades docentes". 19
u Véase la ponencia en la obra del doctor Aguirre Pequeño, Biograffa y pensamiento vivo . .. , pp. 43-55.

522

Declaraciones del doctor Rocha

En la ponencia presentada por los doctores Martínez Villarreal y Treviño
Garza, ante el Primer Congreso de Facultades de Medicina, se hicieron algunas alusiones a la pugna que existía entre la Facultad y el Hospital Civil
de esta ciudad. Con ese motivo, e1 periódico El Porvenir entrevistó al doctor
Francisco L. Rocha, Director del Hospital. 20 El destacado profesional afirmó que la citada ponencia era "la coronaci6n de una serie de maniobras
del doctor M artínez Villarreal, con el objeto de impresionar favorablemente
a la opini6n pública, al mismo tiempo que hacer presi6n sobre el Gobernador
del Estado para real~ar sus anhelos y ambiciones", o sea controlar la Facultad y el Hospital Añadía que el doctor Martínez Villarreal, "o no está
convencido de la bondad de sus ideas o no puede dejar de obrar como político, en lo cual tiene gran experiencia». Acusaba al Director de la Facultad de Medicina de haber buscado y obtenido el apoyo de algunos grupos
para lograr sus fines: "Primero, los estudiantes de Medicina, a quienes ha
prometido maravillas; los ha a.mzada en contra mía, haciéndome aparec"er
como enemigo de la Facultad y del estudiantado. Después, a los profesores
de la Facultad de Medicina, a quienes canuenci6 de la santidad de esta cruzada; casi al mismo tiempo, a los miembros del Sindicato de Profesionales
y Conexos del Estado de Nueva Le6n (así dice) ,, aun a los del Sindicato
de Dentistas."
El doctor Rocha consideraba que el mencionado Congreso, en el que se
habían reunido los directores de varias instituciones médicas del país, "en
realidad, para el doctor Martínez Villarreal no tiene más objeto que recibir
de ellos el 'espaldarazo' y el apoyo que tanto necesita!'. Afirmaba que di.cho
profesional "tiene una confusi6n de términos e imprecisión en las ideas.
U na casa es Hospital-Escuela, edificio en el cual están la escuela '1 el hospital, y en el que el fin primordial de toda la organización es la enseñanza,
y otra cosa es Hospital Uniuersitario, que es aquel propiedad de la Universidad a que pertenece la Facultad de Medicina y que es controlado en todos
sentidos por la misma Facultad; en este último caso, la Facultad tle Medicina tiene su edificio aparte, a veces distante".
Sostenía el doctor Rocha que la verdadera causa de la pugna entre la
Facultad y el Hospital "es evidente: ahora que el Hospital Civil está casi
terminado, un grupo de médicos políticos, encabezado por el doctor Martínez Villarreal, trata de apoderarse del control del Hospital, amparándose
en supiiestas necesidades de enseñanza". La Facultad no podría cumplir su
misión "sin un buen hospital, en donde la enseñanza clínica pueda impar• El Porvenir, abril 6 de 1944, pp. 7 y 10.

523

�tirse con toda facilidad ... Esto es evidente y nadie lo discute". Añade que la
"pequeña parte" en que él había colaborado para termin~ y equipa:, _el
Hospital Civil, beneficiaría más a la Facultad y a los estudiantes que di.scursos y promesas". Luego afinnaba: "Que yo sepa, nadie ha tratado de
oponerse a que el Hospital dé a la Esc1tela toda clase de facilidades para
la ensefuma; yo menos que nadie, a pesar de las calumni.as que al respecto
se han hecho."
En principio, se había acordado que fueran 25 los "profesores de clinica '
de 1a Facultad de Medicina que ocuparan los cargos de ''Jefes de Servicios"
en el Hospital. Pero "con ellos no puede (el doctor Martínez Villarreal)
manejar a su antojo el Hospital. Pide, exige nada menos que 48 puestos
para sus amigos y deja, como un favor, sólo 18 para lo: ~em~': Estos últimos no estañan en el Hospital por el hecho de ser med1cos, sino por su
indiscutible competencia". Conforme al plan del doctor Martlnez Vtllarrea1,
el Director del Hospital, sea el que fuera, quedaría a merced del grupo
mayoritario de médicos encabe-t.ados por el Director de la Facultad. El
doctor Rocha preguntaba: "¿Cree usted que yo o cualquiera otra persona,
con una poca de dignidad, va,1a a aceptar semejante situación? ¿ Director
pelele? ¡Nunca!"
. .
La Junta de Beneficencia Pública sostenía que la Facultad de Medicina
"no tiene po-r qué intervenir en el manejo" del Hospital Civil y "sólo cabe
buscar coordinación" entre ambas instituciones, "sin supeditar en modo alguno éste a aquélla . .. " Por el contrario, si "intereses polític~s" buscaban
someter el Hospital a la Facultad, "e11 buena hora que se suprima la Junta
de Bmeficencia, que sale sobrando, y se entregue el Hospital en manos de
la Facultad de Medicina". Continuaba el doctor Rocha afumando que el
doctor Martínez Villarreal, "graciosamente", señalaba que la Beneficencia
Pública tenía "toda la responsabilidad económica y administrativa" deJ f:ospital mientras la Facultad intervendría en la elección del p_ersonal médico,
"dando así oportunidad de colocar en los puestos del Hospital a elementos
adictos a s-u grapo". Y concluye: "Ante la evidenci.a de ~st&lt;:5 ma_niobras",
la Junta de Beneficencia Pública acordó no aceptar la m1erencia de la
Facultad en los asuntos internos del Hospital.
El doctor Rocha creía que, en caso de realizarse el plan del doctor Martínez Villarreal, no mejoraría la enseñatl7.a en la Facultad de Medicina:
"En teoría, tal vez; en la práctica no", afirmaba. Añadiendo que se puede
ser un magnífico clínico o cirujano, "y ser perefectame11te incapaz de enseñar", así como "un magnífico maestro y, al mismo tiempo, uti mal partero
0 cirnjano. En el primer caso, los intereses del enfermo est~~, garantiza~os
y los de los alumnos no; en el segundo sucedería lo contrano . ~o seguida
señala dos "graves vicios" que existían en la Facultad y que debian ser o-

rregidos por su Director: primero, el hecho de que "prácticamente está11
cerradas las puertas de la Facultad" a los médicos que no eran miembros
del sindicato al que pertenecía el doctor Martínez Villarrea~ como "si toda
la sabiduría estumese en los médicos de ese grupo .. . " Otra lacra era ªel
monopolio que algunos médicos tienen de las clases", quienes impartían dos
o tres cátedras, "a veces disímbolas". El doctor Rocha preguntaba: "¿Son
insustituibles y no hay quién prieda impartirlas igual o mejor?" Los estucliantes habían hecho varias tentativas, "aunque infructuosas", para conseguir que fueran nombrados catedráticos que no pertenecieran a ese grupo
sindical. El doctor Rocha menciona su propio caso: "Hace un año, aproximadamente, era yo profesor en la Escuela de Medicina y, no encontrando
razones para quitarme mi puesto en la Facultad, tuvieron la idea genial de
mprimir la clase que yo impartía, c&lt;m lo que automáticamente quedé fuera
de la Escuela ... "
Por último, afirmaba que "sería para mí un gran descanso dejar a un
lado los problemas del Hospital" y dedicarse por entero a su profesión. "Si
he luchado y sigo luchando es porque creo que, por encima de los intereses
particulares, está11 los intereses generales de la colectividad, a la que tenemos
la obligación de servir, especialmente en asuntos asistenciales, en los que
tan poco se ha hecho en beneficio de los pobres y de los enfermos."
Una carta aclaratoria

En una extensa carta publicada en El Porvenir del 9 de abril,, página
16, el doctor Rodolfo L. Rodríguez, Subdirector del Hospital Civil, aclara
algunos p1mtos oscuros del conilicto. Afirma que Jas modificaciones a la
Ley de Beneficencia fueron hechas "si,i que la Junta (de Beneficencia Pública) fuera tomada en cuenta para conocer su opinión .. .'-' El 28 de octubre
de 19+3, al tomar posesión de sus cargos los nuevo,s núembros de la Junta de
Beneficencia, el Gobernador del Estado expuso su criterio en relación
a la interpretación que debía darse a dichas reformas legales, principalmente
en el capítulo referente al nombramiento de1 personal médico del Hospital.
El Gobernador opinó que la Facultad de Medicina solamente debía presentar temas a la Beneficencia Pública cuando ésta tuviera que escoger a los
Jefes y Subjefes de servicios del Hospital y, además, dichos médicos debían
ser "profesores de clínica" de la Facultad. Es decir, la Junta Directiva de
la Facultad no tenía atribuciones para proponer el nombramiento del resto
del personal médico del J-Iospita], pues éste era un derecho exclusivo de la
Beneficencia Pública.
En la fecha citada. el doctor Rocha designó Subdirector del Hospital Civil
al mencionado doctor Rodríguez, autor de la carta, habiendo consultado pre-

52,5
524

�viamente dicho nombramiento con el Gobernador del Estado, quien lo aceptó
sin objeciones. Pero el doctor Martínez Villarreal ªprotestó enérgicamente".
afirmando que el cargo debía ser ocupado mediante la elección de una tema
presentada por la Facultad de Medicina, "a pesar de la interpretación que
el Gobernador acababa de hacer de dicha !-,ey''. La sesión fue suspendida
y, reanudada el día siguiente en el despacho del Gobernador, ratificó éste
la elección del doctor Rodríguez.
Por otra parte, el Gobernador De la Garza interpretó las reformas a la
Ley de Beneficencia en el sentido de que los nombramientos se debían haeer
de común acuerdo entre ambas instituciones, es decir de &lt;profesores de
clínica" de la Facultad y de Jefes o Subjefes del Hospital. En caso de cliscrepancias, escogería el Gobernador entre los candidatos propuestos.
El doctor Rodríguez afirma que esta resolución del Gobernador se discutió en la Facultad de Medicina y en el sindicato médico al que estaba
afiliado el doctor Martlnez Villarreal,21 privando la idea de que debía ser
uno de los dos grupos antagónicos el que dirigiera los destinos del Hospital
y, puesto que ellos tenían mayor influencia política, "no veían por qué hubiera transacción~' con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública. Esto se
lo había referido confidencialmente al doctor Rodríguez un miembro del
citado sindicato médico. Fue entonces cuando los estudiantes de Medicina,
con la anuencia de las autoridades universitarias, amenazaron con declarar
una huelga general si el Gobierno del Estado no accedía a sus peticiones,
exigiendo que todo el personal médico del Hospital Civil debía ser nombrado
por la Facultad.
Respecto al dictamen redactado por los doctores Sader Matar y Vela
González para solucionar el conflicto, asienta que estos profesionales habían
actuado "con criterio político", pues de la lista presentada por ellos para
cubrir los servicios del Hospital, excluyeron en la categoría de "médicos consultantes" a facultativos "de los más capaces, que serían magníficos profesores", resultando de esa manera que una "abrumadora mayoría", o sea 48
doctores, eran miembros del sindicato médico y s6lo 18 pertenecían al grupo
del doctor Rocha. De estos últimos solamente dos eran catedráticos de la
Facultad y otros siete no estaban afiliados a ningún sindicato.
Según el proyecto formulado por los doctores Vela González y Sader Matar, el personal médico del Hospital constituía el Cuerpo Consultivo del mismo. Siendo una mayoría de sus integrantes partidarios del Director de la
Facultad de Medicina, el doctor Rocha no podría tener "el control y unidad
11 El doctor Angel Martínez Villarreal había sido uno de los principales organizadores del Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesíonistas Conexos del Estado de
Nuevo León en 1936 y Secretario General de dicho organismo en. 1940 y 1941.

de mando" _en el !1ospital y éste sería dirigido, en última instancia, por el
doctor Marünez Villarreal " a t raues
' del grupo mayontano
· · que lo representa''.
. En cuanto a los nombramientos, en el futuro, del personal médico, mediante, conc~s d_e oposición, no se podría constituir un jurado imparcial,
pues este ~na des1gn~do por ~os mismos que pretendían dirigir la Facultad
Y el lfospital. Ademas, la Uruversidad se reservaba el derecho de conceder
el ~xamen de oposición y ésta se hallaba &lt;'controlada por otro grupo de
armgos d~l do:tor ~artíne_z Villarreal". Por lo tanto el acceso a los cargos
d~I Hospital solo sena posible a los médicos que tuvieran la aprobación del
Drrector de la Facultad de Medicina y de su grupo sindical.
Concluye ~nd_o que un miembro de la Junta de Beneficencia pidió
al doctor Martínez Villarreal que, "por patriotismo", tuviera un arre«lo con
el doctor Rocha, pero aquél declaró que "sólo con la aprobación del dictamen, como había sido propuesto, terminaría el problema".

Continúa la polémica
En~ artículo intitula~o "La verdad sobre el asunto del Hospital-Escuela",
aparecido en El Porvenir del 13 de abril, el doctor Guillermo Benavides
~nbe, ~tedrático de la Facultad de Medicina, admite que en d Hospital
_se realizan la mayoría de los estudios clínico.s necesarios para la enseñanza";
SlD embarg~
p~fesores y alwnnos "tropiezan con innúmeras dificultades
para traba¡ar en el. Acusaba a la Junta de Beneficencia Pública de que.
en un "alarde de rebeldía", se negaba a acatar las reformas a la Le d,
Benefi1cencia
· y elclictamen de los dos núembros de la Comisión creada Y
parae
resolver el problema. Rechazaba la versión de que el conflicto surgido entre
la Facultad y el Hospital Civil era "un asunto personal o de política'' afir,
man do -~ue "'este. es un conflicto de carácter docenten. Añade que "nunca

!;s

hubo dificultades" entre el antiguo Hospital Civil y la Escuela de Medicina,
pues se_ consideraba que aquél era el « complemento necesaric" de ésta. AJ
cons~. el _nuevo Hospital se originaron los primeros desacuerdos entre
ambas instltuciones, que fueron aumentando con el tiempo Asegu b
l
al éd' d
·
ra a que
e person m 1co e1 Hospital estaba "completamente desligado de la Facultad de Me~icina y aun, en parte, en p1,gna con la misma", existiendo "un
gran _porcenta¡e_ de m~di~os que n~ siquiera_ conocen nuestra Escuela y, por
lo mismo, no tu:nen ni sienten hacia ella ningún cariño ni deber". Consideraba que la Facultad tenía derecho a que "sea el profesorado de [a misma
el que forme_ el cuerpo técnico del Hospital" . E insiste en que "un asunto
de t~l magnitud" no podía estar inspirado en "intereses mezquinos y personalrstas, como se trata de hacerlo aparecer'.

527
526

�El "voto panicular'' del doctor Jesús Lozano

El doctor Jesús Lozano, miembro de la Comisión Dictaminadora del caso
del Hospital-Escuela, envió a la prensa local unas importantes "aclaracio11 es'', publicada en El Porvenir y El Norte del 15 de abril. Primeramente
negaba la categoría de fflaudo arbitral, fallo inapelable y hasta pacto de
honor", que se pretendía atribuir al dictamen presentado por los doctores
Vela González y Sader Matar. El doctor Lozano se remonta a los origenes
del problema, afirmando que las refonnas de 1943 a la Ley de Beneficencia Pública "fueron hechas en condiciones tales que la Junta de Beneficencia
y la Dirección del Hospital no las conocierort sino hasta que aparecieron
publicadas" en el Periódico Oficial.2 z En principio, se tuvo e] propósito de
superar algunas diíerencias que existían entre las autoridades del Hospital
y de la FacuJtad, pero las citadas reformas ''trajeron como consecuencia
problemas más difíciles que aquellos que se trataba de corregir''. Según esas
modificaciones legales, el Hospital sería "manejado técnicamente" por la Facultad de Medicina, "quedando a la Junta de Beneficencia, exclusivame11te,
las obligaciones y responsabilidades económicas y admirlistrativas''. Así, de
hecho, el Hospital estaría supeditado a la Junta Directiva de la Facultad.
El Gobernador De la Garza -sigue diciendo el doctor L&lt;YLa110- hizo una
interpretación muy acertada de las reformas de 1943, estando de acuerdo
con sus puntos de vjsta el doctor Rocha y 1a Beneficencia Pública. Sin
embargo, el doctor Martínez VillarreaJ exigía la estricta aplicación de la
Ley y, llegando hasta sus últimas consecuencias, pretendía que también el
Director y el Subdirector del Hospital Civil debían ser escogidos de las ternas enviadas por la Facultad.
Debido a que no se llegaba a un acuerdo, un grupo de médicos pidió
al doctor Louno que, teniendo en cuenta la estrecha amistad que lo ligaba
con el Gobernador del Estado, le propusiera a éste que se creara una Comisión, ajena a los intereses en pugna, con el objeto de estudiar el problema
y llegar a un arreglo definitivo.
El doctor Lozano afirma que, en lo fundamental, ya se había llegado
a un entendimiento entre los tres integrantes de la Comisión, cuando el represen tante de la Facultad de Medicina, "influido .seguramente por el
Director de la Escuela, desconoció lo aprobado hasta entonces, alegando faltas de comprensión que no hubo". Añade que el representante del Gobierno
21 El doctor Enrique C. Livas afirma que el Gobernador Salinas Leal expidió el
mencionado decreto, "de acuerdo" con el licenciado Arturo B. de la Gana, futuro
Gobernador, "y con la iriterl!encidn del Dr. Martínez Vülarreal. . . " ("El doctor
Angel Marúnez Villarreal y la Facultad de Medicina", en la Reoista Médica de
Nuevo León, números 3-4, junio-julio de 1959, p. 3) .

528

Estatal no estuvo de acuerdo en elaborar y suscribir con él una proposición,
conforme a lo ya aceptado por las partes. Sin embargo, después de aJgunas
"discusiones inútiles", los delegados de la Facultad y del Gobierno redactaron
un dictamen "favorable enteramente a sus puntos de vista".
Opinaba que el mencionado dictamen no se había ajustado a las atinadas
recomendaciones del Gobernador, en el sentido de respetar la independencia
de Jas dos instituciones -Hospital y Facultad-, coordinando su funcionamiento para garantizar la enseñanza de los estudiantes y la asistencia de los
enfermos. Por otra parte, sólo se propuso el nombramiento del personal
médico del Hospital, pasando por alto la designa,i6n del profesorado de la
Facultad, que era otro de los objetivos de la Comisión. Los dos representantes mencionados propusieron la designación de un número excesivo
de médicos para cubrir los servicios del Hospital, "de tal manera que, para
darles acomodo, habría necesidad de modificar la estructura y el funcionamiento de la institución . .. " Conforme al plan presentado, "iba a existir
tm Jefe o Subjefe de ServicÍQ por cada dos enfermos y medio, aproximadament,·, ~in contar médicos internos, practicantes y enfermeras ... cuyos sueldos di: bía11 gravitar sobre los ya limitados recursos del Hospital, pues es bien
sabido q1ie la situación económica de éste es bien difícil". Concluía diciendo
íJUe, al mencionado dictamen de los doctores Vela González y Sader Matar,
"debe dársele, si acaso, el valor de una opinión más en este controvertido
asunto".
El doctor Cesáreo Sader Matar contestó al doctor Jesús Lozano en una
carta publicada en El Porvenir y El Norte del l 9 de abril, afirmando que
el citado dictamen "tiene todas las características de seriedad, conocimimto
del problema, imparcialidad, simpatía para ambas instituciones, capacidad.
de ejecución y validez legal . .. " En consecuencia, aunque no había sido
aprobado por unanimidad, debía aceptarse "por el más elemental sentido
democrático y la más relevante condición caballerosa".

Desenlace
La Beneficencia Pública, en junta celebrada la noche del 21 de abril,
ratificó el acuerdo de la sesión anterior, en el sentido de no admitir el
laudo arbitral de los dos miembros de la Comisión Dictaminadora, por ser
"impracticable".
El sábado 22 de abril, el doctor Martínez VillarreaJ, Director de la Facultad de Medicina, presentó su renuncia al Gobernador del Estado. Unas
horas después, el cuerpo docente de la Facultad, presidido por el doctor
Martínez Villarreal, se reunió en el local del plantel y acordó renunciar
en masa.

529
HJ¼

�La Federación de Estudiantes Socialistas, que donúnaba las Sociedades
de Alumnos de casi todas las instituciones universitarias, se decidió a actuar
a fa"or del Director de Medicina. En un "pleno" celebrado el día 24 en
la Aula M¾ona, los futuros médicos se declararon en huelga. Ese mismo
día la Facultad de Derecho y las Escuelas de BacruJJeres e Industrial "Alvar'o Obregón" secundaron el movimiento de protesta con~a la Beneficen~~
Pública, aclarando que "su actitud no es contra el G~btemo_ del Estado •
Poco después, las demás Facultades y Escuelas Supenores dieron todo su

nes recibieron las ternas enviadas por la Facultad de Medicina e hicieron
los nuevos nombramientos.24 En dicha sesión fue electo Director del Hospital
Civil el doctor Francisco Vela Gonzá!ez y Subdirector el doctor Raymundo
Garza, quienes tomaron posesión de sus cargos esa misma tarde.

apoyo al estudiantado de Medicina.
El Gobernador intervino personalmente para poner fin a esta pugna, que
se había prolongado por espacio de siete meses. En ~na ~?~~i~~ión ,,oficial dirigida a la Beneficencia Pública, decía que estuna m~usttftcadn , la
resolución del 21 de abril, añadiendo que ªviola los compromisos contraídos
y contradice abiertamente el espíritu de conciliación qtte dio orig~n .al nor:ibramiento de los árbitros''. Por lo tanto, le ordenaba "el cumplimumto inmediato y estricto de las disposiciones legales en la materia, en sus_ términos
literales . .. ", agregando que, "con la urgencia que el caso amerita,. . . se

Anteproyecto para la creación de la Federación de .Estudiantes Universitarios
(F.E.U.). El Porvenir, noviembre 4 de 194-3, p. 4.

sirva solicitar de la Facultad de Medicina las ternas nttesarias para el nombramiento del personal médico-técnico del H ospital Civil . .. "
Es decir, el Gobernador decidió que se hiciera la aplicación literal de la
Ley de Beneficencia, contradiciendo el criterio que había sustentado en un
principio.
.
En la junta celebrada por la Beneficencia Pública la noche del 25 de abril,
a la que también asistieron el Gobernador del Estado, el Rector_ d_e la
Universidad y el doctor Martínez Villan-eal, se acordó dar :~plim1ento
a la orden del Gobernador, solicitando a la Facultad de Medicina las ternas para escoger al personal médico del Hospital. En la misma sesión, después de producirse dicho acuerdo, el do:tor Francisco L. Rocha, Dire~!~
del Hospital Civil, "presentó .su renuncia irrevocable, la cual se l~ ace~t6 •,
El doctor Rocha también dimitió como Secretario de la Beneficencia Publica y Director de la Escuela de Enfermería. Unos cüas d~ués, presentaron su renuncia los 61 médicos del Hospital Civil, los qwnce profesores
de la citada Escuela y todas las enfermeras del Hospital, como prueba de
adhesión.
El 28 de abril, los estudiantes volvieron a clases.
.
De los 14 miembros de la Beneficencia Pública, dos habfan renunciado:
el doctor Rocha y don Federico Gómez, Director del periódico El Porue~ir.
En la mañana del 28 de abril la Beneficencia Pública celebró una reunión
en el despacho del Gobernador, a la que sólo asístieron seis miembros, quie.. El Porvenfr, abril 26 de 1944, pp. 9 Y 10.

530

APENDICE

lo. Se constituye en la ciudad de Monterrey una Organización Estudiantil integrada por las Sociedades de Alumnos de las Escuelas y Facultades
Universitarias y la Sociedad de Alumnos de la Escuela Normal
2o. La denominación Oficial de esta Organización será la de Federación
de Estudiantes Universitarios.
3o. La F.E.U. tendrá por normas fundamentales:
l . Defender los .intereses específicos del estudiantado.
II. Luchar por la aplicación integral de 1a Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León.
III. Conservar y acrecentar el prestigio cultural de Ja Universidad de
Nuevo León.
IV. Abstención completa en las cuestiones Político-Electorales.
V. Luchar por la Unidad Estatal y Nacional del Estudiantado.
4o. Las Autoridades de la F.E.U. serán por orden jerárquico:
El Congreso de Sociedades de Alumnos.
El Consejo Directivo.
El Comité Ejecutivo.
So. En cada Escuela o Facultad Universitarias y en la Escuela Normal
para Maestros funcionará una sola Sociedad de Alumnos reconocida por
la F.E.U.
60. Habrá un absoluto respeto a la Democ1q.cia interna de cada Sociedad
de Alumnos.
Se convocará al Congreso Constituyente en fecha próxima.
Tomados estos acuerdos, fueron turnados a la representación de cada escuela, para que sean sometidos a la consideración del alumnado.
:. El Porvenir del día 29 comentaba: "No faltó quien nos hiciera la observación
en el sentido de que todos los nuevos midieos del Hospital Civil, si acaso con una
o dos exce/m"ones, pertenecen al Sindicato Rojo de Médicos Cirujanos de Nuevo

León."

531

�u

RAM.os
~ZANo,_Hu_MBER. TO, "La personalidad del doctor Angel Martínez Villarreal",
e Vid
n
a niversitana, número 152, febrero 17 de 1954.

BmLtoGRAFÍA

AGUIRRE PEQUEÑO, EuuARDO, Datos para la Hirtoria de la Er:uela de Medicina de
Monterrey. Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo
Le6n. Impresora Monterrey, S. A. Monterrey, N. L. 1944.
- Biografía y pensamiento vivo del doctor Angel Martínez Villarreal. Eclitorial Alfonso Reyes. Monterrey, N. L., México, 1966.
GARZA, ISRAEL, "La Facultad de Medicina en su centenaoo", en Vida
Universitaria, número 443, septiembre 16 de 1959, pp. 8, 9, 11 y 13. Se reprodujo en La Prensa Médica Mexicana, México, D. F., octubre de 1959, pp.
441-444, con el título de ''La Facultad de Medicina de Monterrey en su centenario", y en el periódico El Porvenir de Monterrey, noviembre 2 de 1969,
segunda sección, p. 2, y noviembre 3 del mismo año, segunda sección, pp. 2 y 4,
con el siguiente título: "Historia de la Escuela de Medicina".
DÁvlLA., HERMENBOILDO, Biografía del Dr. D. José Eleuterio González. Tipografía
del Gobierno, en Palacio. Monterrey, 1888. (Sobre la fundación de la Escuela
de Medicina y el Hospital Civil, pp. 59-75).
Decreto número 80, expedido por el Congreso del Estado el 18 de agosto de 1943,
que reformó la Ley de Beneficencia Pública del Estado de Nuevo León, en el
Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de
Nuevo León. Septiembre 22 de 1943. Tomo LXXX. Número 76.
GoNZÁLEZ, HicTOR, Siglo y medio de cultura nuevoleonesa. EdicioJ1es Botas. Mé,ñco, 1946. (Sobre la Segunda Universidad de Nuevo León, véanse las pp.

Reseña Histónca de la instrucción Pública en Nuevo León, desde sus orígenes hasta
1~97, p~esentada ~o, el Consejo del Ramo al Superior Gobierno del Estado
Tlpograf1a del Gobierno. Monterrey 1894 (Sobre la "E d 1
• • ·
Médicas" . el d
'
·
nsenanza e as C1enc1.3.5
por
octor José María Lozano, véase las pp. 79-96).
REYES A., VICENTE, "Historia de la Facultad de Medicina" en V"d
unwers1tana,
· · ·
número 53 mano 26 de 1952
.
.
,
1 a
,
, qumta SCCCI6n, pp. 1-5.

CAVAZOS

FOLLETOS

Apuntes sobre la Escuela de Medicina de Nuevo Leo'n. Monterrey, N. L., 1927.
Exp~sicióndde motivos 'Y Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León Publica
c1ones el D.A.S.U., 1944.
·
Hospital Dr. Josl Eleuterio González. Impresora Monterrey
octubre 3 de 1943.
,
LivAs, ENRIQUE- C., La Universidad.
D.A.S.U., 1944.

s.

A.

Monterrey, N. L.,

Su misión y .1u marcha. Publicac·iones
del

La Universidad, su misión y su marcha. Segund a edición. .Publicaciones del
O
.A.S.U., 1945.
LóPEZ RA:ufREz, MAluo, "Dr. Angel Martínez Villarreal" en Datos b"o áf"
de
t
t
d· ·
•
,
i gr 1cos
Mure_s maes ros zstinguidos. Imprenta Cañamar. Monterrey, N. L., 1963.
TINEZ V1LL~.RJ1:AL, ANGEL, En Defensa del Hospital-Escuela y de las Leyes que
lo hacen factible en Nuevo León. (Monterrey), enero de 1944.

-

129-133.
Informe que rinde el Gobernador Constitucional del Es-tado C. Francisco A. Cárdenas al Honorable Congreso del Estado sobre la labor administrativa del Ejecutivo durante el año de mil novecientos treinta y dos y mil novecientos treinta
y tres y Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León. Septiembre diez y seis de mil
novecientos treinta y tres. (Sobre el origen de1 nuevo Hospital Civil, pp. 109-117).
In/ orme que rinde el C. General de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador
Constitucional del Estaáo de Nuevo León, ... durante el año de 1942-1943, y
Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1943.
Informe gue. rinde el C. Lic. Arturo B. de la Garza 'Y Garza, Gobernador Constucional del Estado de Nuevo León, ... durante el año de 1943-1944 y Memoria
anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1944.
Ley de Beneficencia Pública del Estado de Nuevo Le6n, en el Periódico Oficial
del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Octubre

RE.VISTAS

Universidad, 6rgano de la Universidad de Nuevo Leo'D. Números 2 y 3. Septiembre
d 194
e
3 y septiembre de 1944.
Arma.1 y Letras, boletín mensua1 d e Ja U Dlversidad
·
de Nuevo León. Año de 1944.
PERI0DJCOS

Diarios El Norte y El Porvenir. Años- 1943 y 1944.

13 de 1937. Tomo LXX.IV. Número 82.
Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, en el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Septiembre
29 de 1943. Tomo LXXX. Número 78.
Memoria del Primer Congreso Nacional de FacultadeS de Medicina.

Publicaciones

del D.A.S.U. Monterrey, N. L., junio de J944.
ORDÓÑEZ, PuN10 D., Historia de la Educaeión Pública en el Estado de Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escuela Socialista. Monterrey, N. L., 1948

533
532

�UN PATRIOTA JALISCIENSE, TADEO ORTIZ DE AYALA,
DIPLOMATICO MEXICANO
ERNESTO DE LA TORRE VILLAR

Biblioteca Nacional de México

El Hombre
o de Ayala nació según confesión propia, en el Reino de Nueva Galicia en el valle de Mascota, Jalisco, a fines
del siglo XVIII, y más exactamente el 18 de octubre de 1788,1 y murió
a bordo de un buque que iba a puertos norteamericanos en el año de 1833.2
Joven aún, partió a Europa en 1808 donde le sorprendió el inicio de la
guerra de :independencia, habiendo vuelto a América hacia el año de 1811.8

DoN SIMÓN TADEO ÜRTIZ Y AYALA

TmMoNs, "Tadeo Ortiz, Mexican Emisary Extraordinary", The
1 WILBERT H.
Hispanic American HistMical Review, august, 1971, vol. LI, No. 3, p. 463-477, cita
la fe de bautismo e,cpeilida en el convento de San Francisco de Guadalajara que in-

dica nació ese día.
1 CARLOS MARÍA DE BusTAMANTE, Continuacwn del CuadTO Histórico de la Revolución Mexicana. Introducción de Jorge Gurría Lacroix, 3 vv. México, Universidad
Nacional de México, 1953-4 ( Publicaciones de la Biblioteca Nacional de México 2),
un cuarto volumen fue publicado en México, Instituto Nacional de Antropología e
Historia, 1955; IV-219. La noticia de su fallecimiento fue dada en El Telégrafo
el 31 de diciembre de 1833. En el Boledn Bibliográfico de la Secretarla de Hai,ienda
y Crédito Público, 10 de enero de 1967, p. 7; apareció una nota que recoge esa
información de El Telégrafo titulada: "Necrología de Tadeo Ortiz".
s TARstcro GARCÍA DÍAZ, El pensamiento político, económico y social de don Tadeo
Ortiz de Ayala. En su obra México considerado como nai;ión Independiente 'Y libre,
México UNAM Facultad de Filosofía y Letras, 1962. 4-132 pp. (Tesis para optar
el títul~ de lice~ciado en Historia). Apoyado en Llns PÉRBZ VERDÍA, Historia par•
ticular del Estado de Jalisco, 3 vs., Guadalajara, Talleres Grilicos, 1951, 111-611;
afuma sirvi6 a la familia Iturrigaray y con ella paa6 a España. Se ignora cuá.nto
tiempo estuvo a su servicio, pero debe de haber sido algo más de dos años.

534

Un~ comunicaciones que dirigió el mes de junio de 1812 a Morelos y
a Rayon desde Nueva Orleans, y la información procesal a que esas comunicaciones dieron origen por parte de las autoridades virreinales nos enteran
más ampliamente acerca de él. En la que envía a Rayón le dice "Señor,
nací en un lugar de la Provincia de Guadalajara; después de estudiar en
México la lengua latina y parte de la filosofía, salí para Veracruz con destino de ~barcarme para Europa. Mi objeto era no más que viajar, porque
me consideraba no podía de otro modo instruirme de las costumbres de los
hombres a que precisamente me inclinaba por naturaleza. Dos años estuve
en Ja Europa, poco menos. Mis viajes y observaciones no [se] extendieron
hasta donde quería por las guerras. En este tiempo sucedió la muerte de
mi padre, igualmente la revolución de nuestra patria. El deseo de mantener
a mi madre y hermanas, con el estímulo del amor de la libertad en mi
país, me obligó a solicitar mi licencia para volverme, la que se me negó.
Sabiendo que nuestros patriotas carecían de noticias, traté de imponerme
a todas las relativas a la Península y a las de América, de las intenciones
del gobierno y formé mi plan. Me embarqué ocultamente para estos Estados,
con el fin de darles las noticias, pasando por Provincias Internas. En este
país me encontré con la novedad ocurrida del desgraciado héroe Hidalgo
Y de la contrarrevolución: este accidente me ha privado a que me quede
en esta ciudad." 4
Sabemos, por afirmarlo el propio Ortiz en otros documentos, que al
enterarse en España de la Revoluci6n de México y al negársele el permiso
de volver, tuvo que salir clandestinamente de España por la frontera de
Portugal, habiendo embarcado hacia Estados Unidos. En Filadelfia, "un
paraíso de conspiradores" como ati.nadamente la denomina Marfm Luis Guzmán, trabó importantes amistades, se enter6 del "último estado de México
y se puso en comunicaci6n con sus amigos, sin poder continuar su viaje sino
hasta Nueva Or1eans por las dificultades del momento".
Por la Averiguación iniciada en Veracruz nos enteramos había entrado en
contacto c?n diversos conspiradores y era sabedor del desarrollo de la guerra emancipadora aun cuando no sabemos hasta qué punto, pues los nombres de Manuel Morelos y Joaquín Rayón con que designa a los jefes del
movimiento indican cierta imprecisión. Más tarde en otros documentos insistirá en estos nombres. También sabemos de la información que tenía de
• • Averiguaciones robre las cartas de don Tadeo Ortiz a los jefes independientes
mterc~ptada.r e¡i ~eriuruz. 18 de junio de 1812 a 25 de agosto de 1813, en J. E.
IIERNANDBZ Y DAVAl.OS, Cokccwn de docum'IJntos para la historia de la Guerra de
independencia de México de 1808 a 1821. 6 vv., México, José María Sandoval
Impre.sor, 1877-1882. (Biblioteca de El Sistema Postal de la República Mexicana)'
V-188-196.
'

535

�los corsarios que amó.liaban a los insurgentes y de los designios "pérfidos"
de la MetróPoli, así como de los interesados de algunas potencias europeas
y principalmente de los Estados Unidos. No es factible que sin ciertas relaciones mas6nicas hubiera podido estar suficientemente informado de todo,
y aun con ellas, algunas de sus ideas son discutibles y parecen como surgí~
de un deseo de exagerar su personalidad e importancia. En estos escntos
iniciales ya descubrirnos sin embargo algunos pensamientos que le acompañarán a lo largo de toda su vida.
En esta documentación se menciona igualmente que algunos parientes
de Ortiz se habían afiliado al partido insurgente y luchaban denodadamente. No sabemos quiénes eran ellos y tampoco si alguna relación existiera
entre él y los célebres Ortiz radicados en San Miguel el Grande, el famoso
Mariscal de Morelos, Ayala, o la familia Ortiz de amplias ramificaciones
en Nueva Galicia y alguno de cuyos miembros participaría en los movimientos insurgentes en la época de Francisco Javier Mina.

Ortiz, Agente Mexicano en el Exterior
La comunicación que establece con los dirigentes de la insurgencia parte
de su llegada a Filadelfia, y más correctamente a Nueva Odeans. Desde
ahí es que se pone en contacto con simpatizantes de la emancipación y con
los caudillos, o a través de los Gua.dalupes, partidarios ocultos de la emancipación que como ya hemos dicho en otro trabajo eran numerosos, pues
estaban como el viento por todas partes y lo mismo eran eminentes personafes que miembros del pueblo. 5 Entre ellos que formaban un largo engranaje bien jerarqui2ado, figuraban tambi~n c~erciantes extranjer?s . algunos españoles de ideas liberales y otros moVJdos mas por razones econom1cas
propias que por convicciones patrióticas y políticas.
Es indudable que algunos mercaderes y comisionistas establecidos en México, situados unos en el interior del país, y otros en los puertos, ligados
con vastas y muy ramificadas empresas comerciales, y más aún con vigorosos
intereses políticos y económicos rivales de España, vieron en la emancipaci6n una puerta maravillosa que se les abría para fortalecer sus posiciones,
obtener crecidos beneficios y poder intervenir desde muy buena hora en
la vida econ6mica de los nuevos países y por ende en su política. La intervenci6n que muchos de ellos tuvieron en la política mexicana ~osterior fue
decisiva, al grado que es difícil precisar cuándo actuar~&gt;n movidos Pº; _los
intereses ajenos que servían, por los propios o los particulares de Meioco.
• ERNBSTO DE LA TORRE VtLLAR, Lo.r "Guadalupes" y la Independencia, .con una
selecci6n de documentos inUitos, Mbtico, Editorial Jus, 1966, LXXIX-186 pp.

El caso de la familia Murphy o Murfi es uno de tantos que requieren la
atención de los estudiosos.
Pues bien, estos hombres dotados de una aptitud extraordinaria para las
empresas comerciales y también con un olfato político bien afinado, simpatizaron y sirvieron a la causa emancipadora no siempre muy limpia ni
activamente, pero sí la sirvieron. De su auxilio como intermediarios se aprovecharon los jefes del movimiento, utilizándolos como medios para establecer contactos con otros grupos-, preferentemente del exterior, para allegarse
información y diversos elementos. Son est-OS simpatizantes los que aprovecltó Tadeo Ortiz de Ayala para entrar en contacto con los próceres mexicanos, hacerles llegar sus noticias y recibir noticias del movimiento e instrucciones concretas.
Pese a todas las medidas tomadas, es indudable que en muchas ocasiones
las autoridades a través de su policía especial sorprendía las comunicaciones, realizaba averiguaciones y enjuiciaba, roas había que correr esa suerte
y en todo caso se podía negar la participación cuando no había pruebas
comprometedoras o más aún, en caso de peligro acusar a ciertos sospechosos o a los comprometidos directamente para evitarse castigos. Las comunicaciones por otra parte, remitíanse a manera de clave por medios secret01&gt;
y consignas muy específicas.
La correspondencia cruzada entre Ortiz y los caudillos de la emancipación,
pero principalmente las diligencias judiciales realizadas muestran dichas conexiones y el procedimiento empleado. En efecto, Ortiz dirige varias cartas
tanto a don Mateo Murphy, como a don Pedro Echeverría, a don Juan
de Castilla, a don Ramón Garay y a don Francisco Luis Septién establecidos
en el comercio en Veracruz y a través del contador de un navío americano
quien comisiona a un jamaiquino para entregarlas. Algunas de ellas llevan
doble cubierta, método que Orti2- recomienda a sus destinatarios empleen en
lo sucesivo. A través de esos envíos y de enlaces muy bien pensados, se
asCocruraba la penetración de alguna misiva e información. Es indudable, como
sucecli6, que algunos conductos fracasaran, que personas de escaso valor se
hayan atemorizado, que la policía que vigilaba a los elementos sospechosos
haya actuado, interferido las comunicaciones y hecho fracasar un conducto,
pero es indudable que éstos fueron día tras día en alllllento y que no pudieron impedirlo la extremada vigilancia de las autoridades de Veracruz, de
México y también del Ministro Español en Washington, Luis de Onís, hombre de empresa quien desplegaba en las Provincias Internas, y en los Estados Unidos una vigilancia rigurosa, descubriendo conspiraciones, persiguiendo
sospechosos y obteniendo a través de todos los recursos posibles la informaci6n necesaria para poner en salvo al Imperio.

537
536

�Los asesores del Virrey, Venegas en este momento, Miguel 13ataller y José
Yáñez, quienes van a figurar tanto en la política de defensa de las colonias,
tratarán igualmente por todos los medios, de evitar esos contactos, mas la
situación del Gobierno era tan precaria, que poco podía hacer para contener
a las fuerzas de Morelos en el Sur y el Occidente e impedir que las costas
del Seno Mexicano estuvieran infestadas de "bandidos que intentan abrir
la comunicación con los angloamericanos". 6
Es evidente que Ortiz, pese a la red policiaca tendida, logró establecer
contacto con los insurgentes, y que éstos ante la información valiosa, aun
cuando exagerada, que les remitió optaron utilizarlo en favor de su causa.
Se trataba de un mexicano con sentido patriótico, inteligente, perspicaz,
fuera del país y radicado en la República con la que mayor interés tenían
en establecer contactos. Por otra parte no pedía nada, lo que demostraba
su desinterés. Recomendaba el envío de un Diputado para tratar con el
Gobierno Americano, que según él estaba muy bien dispuesto a ayudarles,
y en caso de que se acreditara, él podría auxiliarle como secretario e intérprete. No dejaba escapar la posibilidad de que él fuera designado como
Diputado interino, pues estaba en los Estados Unidos y decía contar con
excelentes conexiones. Recomendaba remitir a Veracruz la correspondencia
a cargo de algunos de los partidarios de la causa quienes la harían salir a
través de los corsarios franceses o los buques españoles que tocaban Campeche, La Habana y Nueva Orleans. 7
Ortiz, en diversas cartas que escribe tanto a More]os como a Rayón, ]es
informa pormenorizadamente de la situación reinante, 1a cual estos jefes
podían comprobar por otros medios. Así en las cartas del 16 y del 18 de
junio de 1812 escritas a ambos jefes, proporciona un panorama amplio de lo
que ocurre en Europa y en ]a convulsionada América, panorama que s61o
pudo formar a base de contar con abundante información y conexiones. En
la carta más amplia dirigida a Morelos traza un excelente cuadro de esos
días y deja entrever también sus aspiraciones.
"Mi enipresa -dice a Morelos- era informar a Vmd. del estado político
de la Península, de las intenciones de su Gobierno, respecto a los americanos; dd modo de pensar de las potencias extranjeras, acerca de nuestra
independencia y de la situación de la América del Sur. La España está
totalmente conquistada por los franceses, a excepción de la Isla de Cádiz
y la Galicia, y estos puntos no pueden aguantar mucho tiempo, por el partido
francés y la miseria. El gobierno está débil y errante, y carece enteramente
de recursos. En el día está haciendo los últimos sacrificios para trasladarse
• lbidem.
' lbidem.

538

a México de sorpresa y esto mismo trataba de hacer aun desde antes de
salir de Cádiz yo. Este mostró podrá traer hasta 30 miJ hombres, si el
inglés no lo abandona para conquistar de nuevo el país que pretende dominar. Sus miras son tiránicas y ambiciosas y cree engañar a los americanos
valiéndose del .maquiavelismo, para ponerles un pago mucho más duro, cruel
y tirano, que el que han sufrido hasta ahora y tal vez_ ahorcarlos; el término
favorito que se oye entre el Congreso es: 'por ahora engañarlos que después ]os ahorcaremos'. El Cie]o quiera que el Puerto de Veracruz no exista
para ellos cuando esto suceda. Es de importancia dar este paso muy pronto;
la conducta de todas ]as potencias extranjeras es muy favorable. La nación
americana potente y respetable, como cualquiera de la Europa, espera con
ansia un diputado con las formalidades necesarias con quien tratar; ella
podrá dar todos los auxilios necesarios en el momento que éste se presente
y que haya un punto por mar o por tierra para comunicación en lo que se
debe andar con mucha importancia. Parece que esta nación declarará guerra
a la Bretaña y ésta será una cosa que nos importará mucho pues en ese
caso decididamente protege nuestra causa; dará no solamente armas sino
aun tropa si se necesita y buques para nuestros puertos y costas. Las miras
poüticas que este Gobierno tiene respecto a Jas Américas nominadas Espa•
ñolas son hacer una alianza con ellas una vez independientes, para de e.ste
modo hacerse respetar de la Europa, Jo que muy probable sucederá si hay
una buena inteligencia, al mismo tiempo extenderá su comercio que es la
causa principal de su opulencia. Est-0y informado de que este Gobierno
está dispuesto a dar auxilios, aun bajo de fianza, si de otro modo no se
puede, siernpre que haya un gobierno, aun interino con quien tratar y esto
lo ve con tanto ahinco que dice que mientras no se ponga, no tiene mucha
esperanza, del buen éxito que desea, como causa propia.
"La otra América se mantendrá con Junta a la manera que en España
hasta congregar una Gener.al en la Nación y de este modo se evitará la
anarquía. Nosotros debemos [apoyar] una cosa que por experiencia propone
buen resultado.
"Los extranjeros se admiran, como los mexicanos no han dado un paso
(habiendo tantos hombres sabios) que tiempo ha hubieran ilustrado al pueblo, y arruinado a los españoles. La nación Rusa pura y desinteresadamente, tiene los mismos sentimientos y está pronta a dar lo que quieran los
mexicanos, a protegerles y a reconocer su independencia¡ sin más interés
que su comercio; estas son las órdenes que su Emperador ha dado al Ministro de América y me consta a mí con evidencia. La nación füitánica que
por Ja alianza con España no puede hacer nada mientras no la abandone
es muy probable guarde una neutralidad pedecta; estoy muy seguro en

539

�esto. Finalmente la Francia que antes tenía miras interesadas, en el día ha
dado prueba de lo contrario; he visto W1a Proclama del Rey José dirigida
a los mexicanos, reconoce nuestra independencia y 1a protege. El mismo
Bonaparte hizo un discurso al Senado y en suma dice lo mismo como también su Ministro.
"Las Américas del Sur se han erigido en Estados independientes, su gobierno es republicano, han seguido en lo general a la Constitución americana después de haber puesto el Congreso, su gobierno ejecutivo, dado sus
leyes y hecho su Constitución; en sus decretos han dado una prueba nada
equívoca, de su celo, patriotismo, sabiduría y libertad, han decretado la
igualdad de derechos, han quitado al pueblo los estancos e impuestos de
la tiranía y puesto otros más suaves y acomodados a la humanidad, han llamado a todos Jos extranjeros, prometiéndoles su protección, han decretado
la libertad de la prensa~ han mandado sus diputados a este Gobierno, y a la
de España y finalmente han abolido la Inquisición, como un monstruo
que no debe existir, sino entre la barbarie. Esto ha sido tan celebrado de
todos los extranjeros, hombres de bien, que no quieren esclavizar su modo
de pensar, que dentro de poco tiempo Caracas hará república. [Esta} es
la primera campeona de la libertad, llamada Venezuela, con Santa Fe, Cartagena y Buenos Ayres tendrán a sus puertas millares de e&gt;..'tranjeros útiles,
no sólo para el aumento de la población que tanto se necesita en ]a América, sino para que prosperen la industria, las ciencias, las artes y 1a agricultura. Si estos nuevos gobiernos [se constituyeran] los españoles ya ninguna
esperanza tienen de dominar, ni aun en el Chile y Quito que han seguido
el mismo sistema. Es muy probable que Lima tome el mismo partido y aun
ya se asegura su revolución, con la del Reyno de Guatemala y las Islas, de
fas cuales la de la Habana, es evidente que está en espectación del resultado de México para seguir su partido.
"Señor, después de informar a Vmd. del estado político de la España y
América no me parece fuera del caso informar a Vmd. lo que sería más
conveniente hacer para que todo resultase en favor nuestro; todo el mundo
desea que haya un punto por mar o por tierra por donde comunicarse con
México: Este es uno de los puntos que deben ocupar más vuestra atención;
conseguido esto, sería la decisión de nuestra independencia, y por este medio
introduciríamos armas y todo lo necesario de que tanto abunda este continente, se introducirían los extranjeros a millares, ya para la milicia, ya para
la 3ooricultura; podría venir un diputado para tratar, con el gobierno que no
es menos interesante: en esto sería muy importante andar con mucho tiento
[ya] que para [bien] de nuestra desacreditada nación, como para desempeño
de su comisión, convendría que fuese un hombre no solamente sabio, prudente y juicioso, sino afable, cortés y bien educado. El sistema que las Amé540

ricas del Sur han seguido en estas comis1ones es bien recibido; su legación
consta de un diputado, dos Secretarios y un escribiente. El diputado seria
muy bien que tuviese por lo pronto plenos poderes para tratar con los
agentes de los gobiernos extranjeros que desean nuestra amistad y si por
una desgracia no pudiere verificarse que venga alguno, scóa muy conveniente que se comisionase algunos de los americanos que estamos aquí, aunque es verdad que de México no conozca a ninguno, pues Roxas ya ha
muerto; yo me considero inútil para ello, pero el deseo de mi patria y mi~
sentimientos podrán suplir. Tengo amigos instruídos en materia de diplomacia de quien valerme, sujetos de confianza y buenos sentimientos; si se
verific.ase la venida de un enviado, estimaría en mucho Vmd. no me olvidara
para una de las comisiones ínfimas; no es deseo de ambici6n sino de servir
a mi Patria, como también porque tengo algún conocimiento de esta Nadón, y gobierno y de la lengua, como también con muchos particulares de
respeto y con algunos individuos en las Embajadas e.'l.traojeras, que en cierto
modo me he sabido sacar un partido grande con ellos, y desean tenga alguna
comisión para tratar. Debo notificar a Vmd. que en las ciudades en donde
he estado, he procurado informar al pueblo y al gobierno del estado de nuestra revolución, de sus progresos y de la esperanza del buen resultado, particularmente en esta ciudad, en donde se tiene por concluída en favor de
los españoles, que desde la prisión de nuestro Héroe Hidalgo y sus compañeros habían esparcido su fin: igualmente he dado noticia de nuestros jefes
actuales, de sus talentos y de sus ideas." 8
Como se puede observar, acierta Ortiz en cuanto señala que las potencias
europeas están interesadas en la emancipación de Hispanoamérica, que ésta
ha logrado en algunas regiones como la Nueva Granada y el Río de la Plata
avanzar muchísimo hacia su emancipación total y en la organización palítica
que tratan de darse. Este conocimiento del desarrollo político sudamericano
le va a servir para sus actividades posteriores, aun cuando entonces la situación haya variado. Apreciamos también la exageración mostrada al referir el interés que tienen varias potencias revelado por sus agentes, en la
emancipación y la ayuda que pueden prestar y es indudable que estuvo bien
enterado de ]a misión venezolana a Norte América en Ja cual actuaron
hombres de ]a talla de Juan Vicente Bolívar quien fracasó dado su idealista optimismo y de Telésforo Orea y José Rafael Revenga. Sin embargo
es indudable que Ortiz no haya sabido, o si lo supo lo calló, Ja respuesta
de los gobernantes norteamericanos a esa diputación y por ello insistía tanto
en el envío de la misma y en sumarse a ella.
En efecto, los Estados Unidos a partir de una ley dada en 1794 que
• A.veriguaciones •.•

541

�"prohibía la aceptación y el ejerc1e10 de comisiones en la Unión, el alistamiento de soldados, el equipo y armamento de navíos y la organización de
expediciones para el servicio de cualquier Estado con el cual se hallasen
en paz los Estados Unidos" adoptaron una posición de neutralidad que reafirmó Washington en su proclama de despedida al recomendar a sus sucesores "sostuvieran con Las naciones extranjeras tan pocos nexos como fuere
posible dentro de la conveniencia de desarrollar las relaciones comerciales.
No debía mezclarse al pueblo norteamericano en ]as vicisitudes, combinaciones y coaliciones tan frecuentes entre aquellos Estados". "Nuestra situación
apartada y remota, decía, nos convida y capacita para seguir caminos diferentes." 9
Sin embargo, el Presidente Madison en su mensaje de noviembre de 1811
señalaba, abiertos los ojos a las circunstancias del momento, que "una amplia filantropía y una previsión ilustrada concurren a imponer a los consejos nacionales el deber de interesarse profundamente por sus destinos, de
abrigar recíprocos sentimientos de simpatía, de observar el desarrollo de los
acontecimientos y de no hallarse desapercibidos para cualquier orden de cosas
que pueda ser últimamente establecido", ideas que encontraron en el Congreso un apoyo prudente al manifestar que si bien sentían amplias simpatías
por las provincias que luchaban por establecer su soberanía, el gobierno sólo
las reconocería cuando esas provincias hubieran alcanzado la condición de
naciones por el justo ejercicio de sus derechos. 10
Conviene hacer notar el marcado interés de Ortiz por que se establecieran
Jos contactos con el exterior a través de los puertos del Golfo y el conocimiento que tenía de los enviados que los dirigentes mexicanos habían comisionado en los Estados Unidos, como José Rojas, cuyo nombre va a usar en
diversas ocasiones. También importa subrayar la presentación que hace de
las aviesas miras del Gabinete Español sobre sus dependencias insurrectas
y la simpatía que aquí muestra hacia Rusia, cuya proposición de ayuda
reitera en varias ocasiones. Esta simpatía hacia Rusia contrasta con el excesivo temor que revela hacia dicha potencia en su México considerado. Este
contraste se explica si se tiene en cuenta que para entonces Rusia era campeona en la Santa Alianza, enemiga implacable de todo liberalismo.
En esa correspondencia, informa a Morelos y a Rayón que estaba un
tanto enfermo y que pronto dejaría Nueva Orleáns para trasladarse a Baltimore. Como las cartas referidas cayeron en poder de las autoridades y
' CRJsTÓBAL L. M1rnDOZA, Las primeras misiones diplomáticas de Venez11ela, 2 vs.
Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela. Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, 52 y 53). 1-161.
11 Ibidem, 1-167.

542

por ello las conocemos, pensamos que otras, remitidas por distintos conductos, como era prudente pensar y hacer, debieron llegarles a los jefes insurgentes. Estos, como decíamos anteriormente, urgidos de partidarios, de voceros en el exterior, de agentes que les informaran de la situación reinante,
que establecieran contactos y que además fueran honestos en su proceder,
pues había pillos y espías que se prestaban para ello, decidieron emplearlo
al servicio de la Independencia en el exterior, usarlo para relacionarse con
los jefes de la insurrección en otras colonias, para dar al movimiento emancipador el amplio sentido americanista que en sus primeros años tuvo, para
establecer relaciones serias y fecundas que permitieran hacer de América una
unidad de países vinculados por la tradición, la cultura, las costumbres, la
lengua y el desarrollo político. El pensamiento y la situación posteriores de
Ortiz, revelan a las claras esta alta y extraordinaria idea. La designación
que de él se hizo no fue para los Estados Unidos a donde se enviaría a
otras personas, a Herrera principalmente, sino a los países hispanoamericanos
que como México luchaban por su autonomía.
Después del año de 1813 parte a Sud América con la misión que le confiara don José María Morelos y don Ignacio López Rayón. Sabemos que
estuvo en la Nueva Granada, mas dadas las dificultades políticas y militares
en que por aquel entonces se debatían los países neogranadinos su misión
no encontró eco.
En efecto, Ortiz desde Nueva Orleáns una vez que entro en contacto
con Jos jefes insurgentes, o presuponiendo que debería cumplir la misión que
él creía conveniente y necesaria, zarpó rumbo a la América del Sur. El barco
en que partió detúvose en Jamaica, centro de arribo de conspiradores y de
refugiados y de ahí salió hacía la Nueva Granada habiendo sido detenido
en el camino, por lo cual "y para evitarse comprometimientos quemó la
mayor parte de sus papeles, de los cuales conservó sólo algunos que daban
fe de su misión y perdió todos sus haberes, llegando a Cartagena en el estado
más horroroso de miseria". 11 En Cartagena de Indias desembarcó a fines de
1814, y se relacionó como enviado diplomático de México con don Juan de Dios
Amador, Gobernador de la Provincia, a quien manifestó sus deseos
de entrevistarse con el Presidente de la Nueva Granada a quien, decía, únicamente presentaría las credenciales que afirmaba traer. Como se obstinara en
esa petición, el Gobernador Amador no volvió a hacerle caso abandonándolo
a su suerte. Ortiz no se inmutó ante esa negativa sino que se internó en
n SERGIO ELiAs ÜRTIZ, "Sobre un supuesto enviado diplomático de México, en
l814, ante el Gobierno de la Primera República Neo-Granadina", Boletin Cultural
'Y Bibliográfico, Banco de la República, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, Colombia, vol. 5, No. 8, agosto de 1962, pp. 1002-1006.

543

�el país y en enero de 1815 se presentó en Ocaña desde donde escribió al

Ejecutivo Neogranadino, manifestándole el objeto de su misión diplomática
como enviado de México. Señalaba que los patriotas de Ocaña le habían
recibido bien y auxiliádole por lo cual proseguía su viaje a Santa Fe. Ya
en esta ciudad el 9 de marzo de 1815 dirigió al Secretario de Estado del
Poder Ejecutivo la comunicación siguiente: "Santafé, marzo 9 de 1815. C.
Secretario de Estado de P.E.G. de las Provincias de la Nueva Granada. Por
mis anteriores dirigidas desde Cartagena y Ocaña, sabía V. S. que existía
en la Nueva Granada un diputado por México cerca de este Gobierno, y
que continuaba su ruta hasta la cort.e donde estuviese su residencia. Hoy
tengo el honor de noticiarle mi llegada a esta capital y V. S. se servirá comunicarlo al gobierno general elevando a las manos del Exmo. señor presidente el adjunto mensaje. Dios guarde a V. S. muchos años. Tadeo Ortiz." 12
El mensaje, en su parte sustancial -afirma Sergio Elías Ortiz-- se contraía a exponer que a fines de 1813 el jefe de la república mexicana don
Manuel Morelos le dio a Ortiz amplios poderes para representar a su país
ante los gobiernos de Venezuela y de Nueva Granada; que antes de recibir
esta comisión estuvo Ortiz en España donde "instruido de los progresos internos de la revolución de México", por sus corresponsales en Veracruz,
resolvió marchar a su patria, lo que efectuó clandestinamente por la frontera de Portugal, en virtud de habérsele negado el permiso de salida, con
dirección a Estados Unidos; en Filadelfia se informó del último estado de
México y se puso en comunicación con sus amigos, sin poder continuar su
,mi je sino hasta Nueva Orleáns por las dificultades del momento, pero entonces recibió de don Manuel Morelos la comisión diplomática de que estaba investido; trasladado a Jamaica el barco en que iba fue asaltado y él
para evítarse comprometimientos quemó la mayor parte de sus papeles, de
los cuales sólo conservaba algunos que daban fe de su misión y perdió igualmente todos sus haberes, habiendo llegado a Cartagena "en el estado más
horroroso de miseria" y por último que los poderes que traía eran amplios
para negociar con los gobiernos republicanos.
Aún más agrega Elías Ortiz: "el ilustre prócer doctor Crisanto Valen-zuela que desempeñaba a la sazón el cargo de ministro de estado y de relaciones exteriores, a quien por ésta razón correspondía el conocimiento del
negocio, no encontró regular esta forma de presentación y por lo mismo
se limitó a sustanciar al margen de la nota de Ortiz: "Pídanse los documentos que expresa haber conservado con todos los que puedan dar lugar
a su comisión. Valenzuela."
Con un nuevo mensaje en que descubría Ortiz sus segundas intenciones,
12

544

Jbidem, p. 1004.

al e.xponer como objeto de su misión, que Morelos solicitaba de los gobiernos
rebeldes un empréstito para comprar mil quinientos fusiles, por no poder
sacar ~inero al exterior debido a las circunstancias existentes, envió también
al gobierno todos los papeles que tenía a mano, los cuales, examinados en
Consejo de Estado, se encontraron sin el menor asomo de seriedad y materialmente inhábiles para ser tenidos en cuenta. En primer lugar lo que
se presentaba como credencial era un largo escrito, en papel ordinario, firmado por Manuel Morelos como general en jefe de México, sin sello, ni
autenticaciones que demostraran su procedencia oficial, en que se dice que
don Simón Tadeo Ortiz, "agente de negocios extranjeros de México", tiene
el encargo de negociar con los gobiernos de Venezuela y Nueva Granada
y adquirir conocimientos de la situación en que se hallan para ayudarse con
México, que a 1a hora ya estaba libre; que todos los tratos y negociaciones
que este comisionado hiciere, serían religiosa.mente cumplidos y termina el
escrito en la siguiente forma: "En consecuencia de todo lo expuesto y como
general en jefe y defensor de los derechos de México, firmo y sello este
poder y carta credencial para que tenga valimiento y sirva en debida forma
en la ciudad de Guanaca (sic) a 29 de noviembre de 1813 -Manuel Morelos- General en Jefe de México." En Santa Fe no estaban tan atrasados
de noticias que ignorasen que uno de los grandes caudillos de la revolución
mexicana se llamaba don José María Morelos y Pavón y no Manuel como
decía el papel -"credencial"-, aunque no sabían de la existencia geográfica de esa "ciudad de Guanaca" donde estaba fechado; además, en
algunos papeles se advertían enmendaduras de fechas, otros por la letra y
el estilo se comprendía que habían sido fraguados por el propio interesado;
en un borrador de carta dirigida a Londres a don José María del Real,
se le hacía a este "delegado de México"¡ en un pasaporte de Puerto Príncipe
para Manzanillo aparecía el interesado como Sedano y en el de Manzanillo para Jamaica, como Ramírez, etc.
"En estas condiciones de papeles tan burdamente fabricados, el Consejo
tuvo ante sí tres cuestiones para resolver: ¿ se trataba en realidad de un
enviado diplomático? No; porque no había un solo documento válido en
su abono; ¿ se trataba de un embaucador que quería sorprender la buena fe
del gobierno y hacerlo víctima de una estafa en grande? No imposible, pero
increibJe que un individuo en las condiciones de miseria en que se presentaba Ortiz se atreviera a hacer un viaje de casi un año entre las Antillas
y Santa Fe con ese solo objeto; ¿se trataba entonces de un espía al servicio
de los españoles? Muy probablemente. Así, el Consejo optó por esta última
suposición y en consecuencia resolvió no aceptar a Simón Tadeo Ortiz como
"enviado de México", ni siquiera recibirlo en la secretaría de relaciones exteriores como él solicitaba y vigilarlo como presunto espía hasta su salida
545
H35

�del territorio. El secretario del triunvirato, don Andrés Rodríguez, quedó
encargado de devolver a Ortiz sus papeles y notificarle su rechazo Y el
abandone del país.
Insistió Ortiz, una y otra vez, en ser atendido en una confe~~cia, o entrevista con las altas autoridades y en último caso que se certifique de su
presentación y se dé una idea de lo que había informado relativamente ,a
su comisión para después partir, decía, a un punto a restabl:~erse. Quena
él de todas maneras tener algún documento por poco que di1era para hacerlo valer más tarde. Nada pudo obtener sino la respuesta de que el
uobierno no podía considerarlo como enviado par no estar arreglada su
documentación a los usos y costumbres de las cancillerías. Con esto se cerró
el episodio trágico novelesco de este supuesto representante de México, de
quien nadie, ni Morillo, ni la Corte de Madrid sabía nada. ¿Sería. este un
espía destacado por el capitán general de Cuba q~e .estaba esp~e~te
encargado por la Corte para vigilar todos los moVlllllentos revoluc~onanos
de las colonias? Si fue asi sorprende la forma burda en que se presentaba
el espía. En Santafé se pierde el rastro de Simón Tadeo Ortiz. Tuvo tiempo
sobrado antes de marcharse para Venezuela en desempeño de "su misión"
de darse cuenta de cómo andaban las cosas en las Provincias Unidas de
la Nueva Granada; de las rencillas políticas en que se debatían los patriotas, de la falta de preparación armada para resistir la invasión del ejército pacificador que a esa hora estaba llegando a las costas venezolanas,
del desconcierto de los pueblos ante las fallas del gobierno Y de las fuerzas
de reacción que estaban minando por toda'&gt; partes la estabilida~ ~~ l~
primera república. Si fue un espía, como parece lo más probable, su mlSl6n
estaba cumplida. 1ª
. .
El maestro Antonio Martínez Báez, que conoce como pocos los teSll.moruos
de ese período, me ha hablado de algunos documentos que s?bre Ortiz
existen en Venezuela y la imposibilidad de que él haya cumplido con la
misión que dijo se le había confiado.
,, Ibídem pp. 1004-1006. Este autor que suministra tan importante información
y que señaÍa con atingencia el porqué del fracaso de la misión de Ortiz en Nueva
Granada, observa que los docwnentos de Ortiz iban !irmados_ J&gt;'.'r. Manuel Morelos
y Joaquín Rayón, hecho genetalizado en la documentación del Jalisciense. El nombre
de Manuel podía ser una mala u,anscripci6n de Maria, como se observa en los
documentos argentinos. La ciudad de Guanaca es indudable que es Oaxaca a la
fecha ocupada por los patriotas. Cfr. ver la tesis doctoral de Omán Roldán Oqu~~o
ya citada, primera parte pp. 6-10 en la cual reseña a base de _la documen~ac1on
.
a misión hasta hoy desconocida y ya muy posterior en el ano de
neograna d ma un
d
l ·
· ·
1821, de un José Cadenas que se decía Teniente General y Delega o P empotenciano

del Congreso Nacional de la América Mexicana.

546

Entre los papeles del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil no
hemos haUado huella ninguna sobre él, y no es si.no a través de los do-cumentos argentinos que nos enteramos que estaba en Buenos Aires desde
antes de septiembre de 1818 y que de esa ciudad se disponía a partir para
Londres después de mayo de 1819.
. Si. fue a ~ond.res, lo haría para entrar en contacto con varios patriotas
hISpanoamencanos que por entonces habían encontrado en aquel pais el
apoyo de la masonería internadonal en favor de su causa y a través de
ella, el de los intereses económicos angloamericanos que propiciaban la
autonomía hispanoamericana para aprovecharse de ]os mercados que las
antiguas colonias les ofrecían. En México aparece en el año de 1821 al
poco tiempo de la entrada del Ejército Trigarante, habiendo sido comisionado -según nos informa Jorge Flores D.- por Iturbide en una misión
secreta y por breve tiempo.
, I~tervino en l~ política mexicana habiendo militado en los grupos masomcos que se disputaron el poder, pero separóse de los mismos desenaa~
u·aao, como otros contemporáneos suyos, entre eUos el Dr. Mora. Dentro
del grupo de hombres del partido del progreso figuró Ortiz habiéndose fijado
en don Manuel Mier y Terán para candidato de ese partido, cuyas virtudes
deseaba contraponer a 1a ambición desmedida y a los vicios, que ya empezaban a delineane, de don Antonio López de Santa Anna. En este tiempo
consagróse, al igual que otros hombres progresistas, a trabajos de colonización, habiendo intervenido en los proyectos de Coarzacoalcos y Texas.
El Colonizador

El inmenso delta del Papaloapan y la zona de Coatzacoalcos provocó desde
los primeros años de la colonización grandes entusiasmos. Las difíciles circunstancias que la geografía dio a esa zona, las endemias fatales que la
hacían inhabitable para quien no estuviera aclimatado y aún así, impidieron
que en ella se asentara una población numerosa. Ricas tierras, inmensos ríos,
bosques inagotables, ubérrimos frutos, todo ello provocó un deseo de penetración que durante la d01;ninación española fue escaso, debido al enfrentamiento con la realidad. Al obtener México su independencia, uno de los
problemas básicos que nuestros estacwtas, al igual que los de otros países
hispanoamericanos trataron de resolver, fue el de la colonización de vastas
regiones, ricas pero despobladas. Los esfuerzos ilustrados de colonización
interna y externa que se dieron en España, y el ejemplo de la colonizaci6n
de territorios hasta entonces abandonados y los cuales se convertían una
vez que el hombre penetraba en elJos en zonas de inmensa riqueza, como

547

�ocurriera en los Estados U nidos, movieron a nuestros estadistas a volcar
sus ojos en diversos sitios intríruecamente ricos, pero descuidados hasta entonces como habían sido los territorios del Norte en las Provincias Internas,
y grandes facciones de las tierras calientes.
Por otra parte, el istmo volvía a despertar la atención no tan sólo de los
mexicanos sino de los extranjeros. Su situación, su corta extensión, las facilidades que ofrecía para el tránsito interocéanico le deparaban un porvenir
extraordinario. Los proyectos que en torno de él se hicieron fueron numerosos y en la medida que la navegación progresaba y las potencias marítimas
tendían a enseñorearse de los mares, el istmo de Tehuantepec se convirtió
en centro de atracción. De ahl el deseo de establecer poblaciones prósperas en

él, que pudieran estimular su desarrollo y progreso.
Tadeo Ortiz fue U11 entusiasta enamorado de las tierras cálidas de Veracroz. Viajó por ellas y las describió como "uno de los poqu1sirnos puntos
que el Nuevo Mundo ofrece", "más ventajosamente situados, para dar un
impulso acelerado a los adelantamientos del espíritu hwnano, a las comunicaciones de interés general, y a los progresos de la marina, cultura y comercio de la nación".14 Analiza en sus proyectos las ventajas que su colonización acarrearía al país y concluye que de llevarse a cabo la empresa, se
manifestaría al mundo entero: "que la primera administración liberal de
la República Mexicana es capaz a la vez de organizarse, dirigir un pueblo
grande mejorando sus instituciones y su suerte, y probando que los mexicanos tienen puertos que pueden ser agrícolas y comerciantes a la par mineros, y la nación una p0tencia marítima" _-1:1
El entusiasmo que desbordó en una serie de estudios publicados algunos
en El Sol, en 1824 y 1825, en varias comunicaciones dirigidas a las autoridades veracruzanas y al Secretario de Relaciones Interiores y Exteriores en
1826, hicieron posible se efectuara a base de colonos franceses un intento de
poblamiento, el cual desgraciadamente fracasó, no por culpa de Ortiz, sino
14 CARLOS J. SIERRA, Tadeo Ortiz de Ayala (viajero y colonizador). México, [Talleres de impresión de Estampillas y valores de la Secretaría de Hacienda], 1965.
(Sobretiro del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
Nos. 331 y 332 del 20 de noviembre y lo. de diciembre de 1965, p. 29.
» Ibidem, p. :n. Ortiz no deja de observar y de ponderar en diversas ocasiones
la posición crucial del Istmo de Tehuantepec. En diversas obras como México considerado . .. , los artículos que recoge Sierra y aun en los amplios escritos publicados
en este libro y dirigidos en 1819 a las autoridades del Río de la Plata, hace hincapié en
el interés que Tehuantepec ofrece al desarrollo Universal; un trozo de este escrito
es el siguiente: "la inmediación del Istmo de Tehuantepec, tan interesante en el
mundo comerciante por ofrecer una fácil comunicación entre los dos mares, se poblaría y conocería su factibilidad con relación al prospecto interesante a todas las na-

de algunos
funcionarios
d
li . , deshonestos y desleales. Ante ese fracaso , Ortiz tiene
que ar una exp cac1on en junio de 1831 en el propio Sol. 16
La desastrada fortuna de ese primer intento le hizo más cauto respecto
a sus empresas colonizadoras en Texas, en las que también participaban
otros hombres como Ramos Arizpe, Gómez Farías, amén de Lorenzo de
Zavala.

Su misi6n Consular
, ~abiendo ~ido designado Cónsul de México en Burdeos en momentos dif1ciles
· · ' a satis
· facoon.
· ' Burdeos era por C!ltonces el puerto
. , cumplió su ~on
d~ mgreso a :rancia más jmportante, que los países hispanoamericanos te~an, y Franc~a se había ,c?nvertido en la depositaria de los caudales espanoles que hwan ~e Amenca, salvándose de toda posible incautación. El
movmuen~ ~~c1pad?r alarmó y afeetó los capitales de los peninsulares.
Desde sus trucios
la salida de buena parte de ellos comenz'o a IIllCiarse,
· · ·
1
.,
mas
~. consumacron militar, y principalmente las medidas de consolidación pohnca de 1~ nuevas r:_Púhlicas, representadas entre nosotros por los decretos
de expulsi~n de espanoles_ de los años de 1827-28 provoearon la fuga en
masa_ de illlpor~ntcs capitales. Como la situación por la que atravesaba
Espana que oscilaba del absolutismo al liberalismo y en la que eran frecuentes los golpes militares no ofreciera signos de estabilidad ni confi
¡·.
anza
en as mvers10nes, buena parte de los capitales americanos ingresaron a la
Banca francesa por entonces plenamente acreditada y en franca expansión.
El Banco de Francia directamente o a través de sus filiales establecidas e
.
.
n
vanas ciudades recibieron capital español, el cual ingresaba de preferencia
por B~deos y Bayona. Burdeos representaba así uno de los lugares de
mayor rmportancia por el movimiento de capitales y mercaderías que se efectuaba desde o hacia México, de ahí la importancia que tenía el mantener
en esta ciudad un hombre experimentado, hábil y eficaz.
d

,. Muy unportante
.
en este aspecto de la colonización de Coatzacoalcos es la obra

e _M. A. BRisSOT, Voyage au Guazacoalcos, ~x Antilles et aux Etats-Unis par
Pans , Arth ur Bertrand, Edº1teur, 1837, q1.11cn
· pIOpo.rciona
·
...
una visión e informaci·'
muyamli
. véanse las propias producciones del mismo
on
.
P as sob~ ese asunto. T
amb1én
Ortiz: Ba.es sobu la.s que se ha fcmnado un plan de colonízaci6n en el Ysmo de
Hoaz"oalco o Teh~antepec, para l~s beneméritos ciudadanos militares o particulares
que busquen un a.silo de paz y quieran dedicarse con utilidad prAhia y del Est d
a la agncu
. lt ura, M,exico,
.
.
vr
Imprenta Nactonal
del Supremo Gobierno
1823 21 a o
As'
'
'
pp.
1 _como su_ Carta a los redactores del Registro Oficial del Gobierno de los Estados
Unidos ~~~tonos, 26 de julio de 1831. La obra de Carlos J. Sierra ya citada es
fuente utilis1ma para conocer esta actividad de Ortiz.

ciones". Vid. Apéndice III.

.549
548

�Por otra parte, Burdeos significaba no sólo la puerta de ingreso de los
capitales españoles en América, sino también un sitio en el que se habían
concentrado muchos de los emigrantes expulsados, quienes no veían con agrado su salida de México y trataban valiéndose de cualquier medio de volver
a una tierra en la que tenían crecidos jntereses. Para ello dedicábanse a
conspirar, a establecer relaciones económico-políticas con particulares y con
representantes de potencias europeas con miras a obtener su ayuda, su apoyo
en cualquier acción de volver al statu quo que tenían antes de su expulsión. Los intereses que se jugaban en Burdeos eran peligrosos para la estabilidad del Gobierno Mexicano, dado que la República aún no había logrado obtener su reconocimiento por los Estados poderosos.
México luchaba desde hacía varios años por obtener su reconocimiento y
al cf ecto había delegado comisionados a Europa, los cuales habían establecido abundantes contactos. Francia en el caso concreto, había enviado desde 1823 di\'ersos agentes destinados a explorar la situación general de los
países hispanoamericanos, entre ellos México, a informarse de sus recursos,
de sus posibilidades económicas, comerciales principalmente, de la estabilidad política de los mismos, y a establecer contactos preliminares con los
gobernantes. En el año de 1823 ingresaron a México los señores Julián
Schmalts y Aquiles de la Motte enviados por el Gobierno de Luis XVIII.
Su misión no fue muy afortunada, pero de toda suerte marca el inicio de
unos contactos mayores y más frecuentes.U Poco después en 1824 el Sr.
Samouel, teniente de navío, logra ingresar al país y conversar amistosamente
con Lucas Alamán, responsable de las relaciones con el exterior. 18 Al año
siguiente el Gobierno francés a través del Ministro de la Marina y Colonias,
Conde de Chabrol, comisiona al Sr. Alex Martín, "encargarse -en México-de todas las reclamaciones y peticiones que considere convenientes presentar
a las autoridades de ese país, en defensa de los intereses comerciales y de
la navegación francesa. Se le encarga establezca relaciones con las personas
más prominentes y destruya los rumores de que Francia apoya a España
para recobrar sus posesiones, y aún más, que haga ver que está dispuesta a
auxiliar a los enviados mexicanos ante el Vaticano.
Se Je aconseja el empleo de la inteligencia y 1a prudencia, encargándole
poner gran atención en los aspectos de producción, consumo, importaciones
y exportaciones, explotación comercial, navegación y tarifas. Se le advierte
será acreditado en ese país por el Vicealmirante Duperre, Comandante de
11 ERNESTO o:&amp; LA ToRRE VILLAR, Juan Schmaltz y su misión en Mfutico 1823-24,
La Habana, Cuba, 1957 en Libro Jubilar de Emeterio Santovenia en su cin()uentenario
de escritor, 621 pp., pp. 499-523.
,. ERNESTO DE LA TORRE VILLAR, Correspondencia diplomática franco-mexicana
(1808-1839). México, El Colegio de México, 1957, XVJ-424 pp., pp. 20 y ss.

550

las fuerzas francesas en las Antillas.19 Para el afio de 1826, Alex Martin
ya había sido acreditado y recibido por el Gobierno de México el cual a
su vez comisionó a don Thomas Murphy, por entonces en Inglaterra, como
Agente General del Comercio y de la República Mexicana en el reino de
Francia y sus dependencias. Ese mismo año en el poder Guadalupe Victoria, don Sebastián Ca.macho Ministro de Relaciones va a Europa, a Inglaterra en principio, para concluir con esa potencia un Tratado de Alianza
y Comercio. Desde Londres, Cama.cho pide al Ministro írancés otorgue a
Thomas Murphy el exequatuor de rigor para que cumpla su misión y él
mismo emprende el viaje a París para sostener diversas conversaciones que
darán lugar a un tratado entre Francia y México firmado el 8 de mayo
de 1827.
Parece ser que la actuación de Murphy dio lugar a ciertos problemas.
Pero por otra parte para atender la situación de Burdeos el Gobierno Mexicano encargó de sus negocios en esa ciudad al señor Santiago Jacqucs Galos
quien actuaba en ese lugar desde el año de 1825. En 1830 interinamente
ocupó ese puesto Emile Galos. Para esta fecha, el Vicecónsul francés en
México, Laisne de Villeveque, comunicaba al Ministerio de Relaciones haber tenido durante el mes de julio, el día 5, una amplia conversación con
el señor Tadeo Ortiz, hombre prominente en la política y buen conocedor
de la situación, acerca de las relaciones entre sus dos países. Poco tiempo
después el Sr. Adrien Cochelet, acreditado ya en México como Encargado
de Negocios informa que el Gobierno Mexicano "ha comenzado a desconfiar de su agente comercial en Burdeos y ha enviado a un mexicano hábil,
con el fin de que dé cuenta de las intrigas de los españoles expulsados que
se han reunido en aquella ciudad'?º y el 18 de noviembre de 1829 avisa.
que el Gobierno designó al señor Tadeo Ortiz como Agente Consular
Burdeos. Así, desde ese año, hasta 1832 en que tomó posesi6n como Agente
Consular de México en Francia Fernando Mangino, y fue recibido con
carácter de Encargado de Negocios A. J. de México en Francia, Ortiz trabajaría en Burdeos al servicio de México.
Sabemos que poco tiempo permaneció Ortiz en ese puesto, y también que
ahí en el año de 1832 publicó su obra más importante: México considerado
como nación independiente y libre, o sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos, obra que es en el fondo un vasto proyecto o programa de gobierno que el grupo del progreso proponía a don
Manuel Mier y Terán.
En esa obra podemos advertir el ideario de todo un grupo, cristalizado

en

19 Ibídem, pp 41 y ss.
"' Ibídem, pp. 76, 78, 79.

551

�a través de la experiencia y la sensibilidad de un hombre ilustrado y europeizante como fue Tadeo Ortiz. En él concentra muchas de las ideas anteriormente expuestas las cuales comprenden una serie de temas que van desde
los principios de organización del país, su estructura económica, sus relaciones con otras potencias, hasta el fomento de la instrucción pública, las artes,
las ciencias y la transformación de la ciudad a la manera de las ciudades
europeas, incluyendo un catálogo de sabios mexicanos a partir del siglo XVI,
que nos recuerda no sólo la obra de Eguiara y Clavijero, sino otras más recientes como las Memorias de Zerecero.
Su trabajo tiene, y así ha sido considerado, un fin netamente pragmático:
postular un sistema liberal de gobierno en contraposición de un sistema caduco al que analiza con acritud. Defiende la organización federal, el liberalismo económico, la reforma educativa y plantea la necesidad de una serie
de reformas que tomen en cuenta los recursos del país, que él cree, inspirado
en Humboldt, inmensos e inagotables. Plantea la urgencia de comwricar
la República, poblarla, modernizar europeizando las costumbres y transformar la faz de las ciudades para que pierdan su aspecto "gótico" -así califican a nuestro barroco- para adoptar lineas neoclásicas. En ese .mismo
hbro señalará la importancia de mantener hacia el e:&gt;..1:erior una sana política, a la que habremos de referimos posteriormente.
Otras producciones más de Tadeo Ortiz, son sus Exposiciones dirigidas
al supremo gobierno relativas a la seguridad de los límites de esta República
publicadas póstuma.mente; la Exposición dirigida al Vicepresidente, en la
que insiste en el fomento de la colonización principalmente en Tehuantepec.
Como hombre inteligente, sus sugerencias fueron tomadas en consideración por las autoridades y su influencia fue reconocida, principalmente en
materia colonizadora. El final de su vida se marca por su. participación
en ciertos movimientos liberales. Carlos María Bustamante nos proporciona
en su Continuación del Cuadro Histórico un dato que explica tanto su.
posición en la política mexicana como la razón de su muerte al decirnos
con esa cruda franqueza con que opinaba de los que no quería: "El día
24 de agosto salió de México para los Estados Unidos un célebre aventurero de la otra América llamado D. Tadeo Ortiz con comisión de Gómez
Farías secreta; ignórase cuál haya sido, pero se presume que fue para solicitar auxilios y socorros con que acabara de subyugar a los que tenía por
enemigos; mas Dios le quitó la vida en la navegación atacándole el clzolera
morbus y Dios nos libró de tal hombre y de sus maniobras." 21
Continuacwn del Cuadro Histórico de la Reuoluci6n Mexicana. Introducci6n de Jorge Gurría Lacroix, 4 vs. México, Biblioteca
Nacional e Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1953-1964, IV-219.
21

552

CA.ai.os MAlÚA DE BusTAM.ANTE,

Respecto a su producción personal, algunas de las obras que nos han
llegado o de las que tenemos noticias, son las siguientes:
Memo-ria de los heroicos sucesos de la Revolución de México ... Buenos Aires,
4 y 16 de septiembre de 1818.
Memoria sobre el proyecto de crear una Compañía Auxiliadora para la liberación definitiua de América. Buenos Aires, 28 abril de 1819.
Memoria sobre la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México. Buenos
Aires ( 1819). Lo cita en la anterior Memoria.
Resumen de la estadística del Imperio Me:ácano, dedicado a la Memoria
del Sr. D. Agustín 1, Emperador de México por D ... México, Imprenta
de doña Herculana del Villar y Socios, 1822, 103 pp. Una segunda
edición con estudio preliminar, revisión de texto, notas y anexos de Tarsicio García Díaz, fue hecha en México, Biblioteca Nacional, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1968, XXVII-108, p. ils. (Nueva Biblioteca Mexicana 10) .
Bases sobre las que se ha formado un plan de colonización en el Ysmo de
Hoazacoalco o Tehuantepec. México, Imprenta Nacional del Supremo
Gobierno, 1823.
Estadística. Memoria en borrador que el comisionado para los reconocimientos del rio Goazacoalcos presenta al Supremo Gobierno de la República
Mexicana. Paso de la Fábrica/ Veracruz / 7 octubre de 1824. Lo recoge Carlos J. Sierra, ok., cit., pp. 29-58.
Continuación de los reconocimientos del bajo río Goazacoalcos desde el Paso
de la Fábrica hasta el estero del Naranjo, distante veinte y nueve o treinta
leguas de la barra. Paso de la Fábrica, 22 de noviembre de 1824. Recogido por C. J. Sierra op. cit., pp. 58-65.
Continuación de los reconocimientos del Goazacoolcos en la parte alta del
Río. Tehuantepec, 28 enero de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit.,
pp. 65-73.
Reconocimiento del istmo, sobre el litoral del Océano Pacífico paralelo a la
parte navegable del río Goazacoalcos. Paso de la Fábrica sobre el río
Goazacoalcos, 4 abril 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp 73-94.
Terrenos valdíos que se encuentran sobre las riberas del río Goazacoalcos y
países adyacentes pertenecientes al estado de Veracruz. México, agosto
29 de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp. 95-98.
Estudio. . . "de todos los puntos litorales y garga11tas de cordilleras susceptibles de defensa". México, 1829. Lo menciona Ricardo Delgado Román,
op. cit., p. 32.
553

�Representaciones dirigidas al Primer Magistrado de la República y al Soberano Congreso a que nos referimos. Burdeos, 30 noviembre de 1830.
Se continúa con un escrito firmado en Marsella, 4 de octubre de 1831.
Estas Representaciones aparecen tanto en la primera como en la segunda
edición de México Considerado y son la misma pieza docwnental que la
siguiente, con la supresión de las cartas dedicatorias o de remisión y
pequeños y nada importantes trozos de cumplimiento al final de cada
una de las representaciones.
Exposiciones dirigidas al Supremo Gobierno por Don Tadeo Ortiz, relativas
a la seguridad de los límites de esta República, mandados imprimir por
acuerdo de la Cámara de Diputados de 27 de enero del corriente año.
México, Impreso por J. Mariano Lara, 1840, 43 pp. Esta obra fue impresa póstumamente con este título.
Representación dirigida al Supremo Gobierno el 31 de enero de 1831 referente a la creación del distrito de Coatzacoalcos. Citada por el propio
Ortiz en la Representación de Marsella 4 octubre de 1831, contenida en
las Representaciones o Es posiciones dirigidas al Primer Magistrado de
la República o al Supremo Gobierno.
R emitido del Sr. Tadeo Ortiz, a los editores del Cemor de V eracruz. Burdeos, 31 marzo de 1831. Aparecido en El Sol de México de 26 27 y 28
de junio de 1831. Recogido par J. Sierra, op. cit., pp. 101-114.
Exposición al Excmo. señor Vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo
de los Estados Unidos Mexicanos por ... [1850) Póstumo. Publicado en
Problemas Agrícolas e Industriales de MéxicoJ Vol. II, Nos. 3-4, 1950,
pp. 325-331. Se refiere al Istmo de Tehuantepec y al fracaso de la colonización de Coatzacoalcos. Tal vez sea de 1831 ó 1832 por el tema
a que se refiere.
México considerado como nación independiente y libre o sea algunas indicaciones wbre los deberes más esenciales de los mexicanos. Burdeos, Imprenta de Carlos LawaUe Sobrino, 1832, 600 pp. grafs. Una segunda
edición de esta obra, prologada por Ricardo Delgado Román, fue hecha
en 2 volúmenes en Guadalajara, Talleres del Instituto Tecnológico de la
Universidad de Guada]ajara, 1952 (Biblioteca Jalisciense 5 y 6).

¿Es posible asegurar que haya realmente recibido de Morelos y de Rayón
la misión de ir a la América del Sur en pos de ayuda, de colaboración, o
bien hay que pensar que él se arrogó facultades y actividades que nunca se
le encargaron? ¿Es viable que su labor en los países del Sur le haya sido
encomendada o él actuando "per se", mas patrióticamente, la haya reafüado?
Del análisis de varios documentos que ofrecemos podemos desprender las
respuestas, y también de las consideraciones que es posible hacer en torno
de la política e}..1:erior seguida por los iniciadores y organizadores del movimiento emancipador mexicano. Veamos pues, en orden, los testiminios conducentes. En primer lugar tengamos en cuenta la política internacional seguida al inicio de nuestra independencia, de la coyuntura que se utilizó y
de sus resultados, y en seguida analicemos con atención los testimonios que
forman el objeto principal de este libro.
Corresponde al señor Hidalgo el mérito de haber pensado en la necesidad
de establecer relaciones de amistad y auxilio con otras potencias. La designación que hizo de Pascasio Ortiz de Letona, Ignacio Aldama y Bernardo
Gutiérrez de Lara entre otros así lo demuestran. Si el resultado de sus gestiones se frustró en parte como efecto de la lucha, de las desgracias y del
resultado de ese primer instante, no le resta mérito. El Padre Hidalgo percibió muy bien la necesidad de entrar en relaciones con los países vecinos,
principalmente con los Estados Unidos, cuya ayuda creyó sería de gran
utilidad.
Ignacio López Rayón, al encargarse de mantener 1a unidad del movimiento y de acuerdo con sus grandes condiciones de organizador, planeó
con amplitud las relaciones exteriores, y así comisionó a varias personas para
llevar a los países extranjeros comunicaciones en las que señalaba nuestro
deseo de emancipación y pedía apoyo y auxilio. Para esos enviados, Rayón
redactó instrucciones muy precisas y el resultado de algunas de sus gestiones
es bien conocido. Las respuestas de los Estados Unidos y de Haití revelan
una política diferente en cada caso, ante la cual Rayón no desmayó sino
que prosiguió sus esfuerzos. ¿ Cuántos comisionados despachó el licenciado
López Rayón?, no lo sabemos, pero sí fueron varios, entre los cuales citaremos
a Francisco Antonio Peredo, Pedro Girard, Ortiz y otros. 22
.. La Diplomacia Mexicana. [Prólogo de Federico Gamboa), 3 vv., México, SecreRelaciones Exteriores, 1910-1913; IsmRo FABELA, Los precursores de la
Diplomacia Mexicana. México Publicaciones de la Secretaría de Relaciones Ei&lt;teriores, 1926, 106 pp. lis. (Archi\'o Histórico Doplomático Mexicano, 20). p. 5;
CARLOS Boscu GARCÍA, Problemas diplomáticos del México Independiente, México,
El Colegio de México, 1947, 334 pp., Passim; ALBERTO MARÍA CA.RREÑo, La diplomacia extraordinaria entre México y Estados Unidos. 2 vv., 2a. ed. México, Editorial
Jus, 1961, I-98 y ss. La Colección de Documentos de lIERNÁNDEZ Y IYÁVALOS
aporta excelente documentación al respecto.
tat'Ía de

Su Misión Diplomática
Presentado ya el individuo, es menester precisar cuál fue su misión ante
los países del Río de la Plata, cuáles sus resultados y frutos obtenidos, pues
esta es nuestra finalidad.

554

555

�Don José ;María Morelos, tampoco desdeñ6 la ayuda del exterior, antes
bien estuvo convencido de su utilidad y así delegó a varias personas para ir
al extranjero en busca de cooperación. La misión más importante fue la
de don José Manuel de Herrera a los Estados Unidos. A otras partes, Morelos, auxiliado por hombres muy brillantes también envió comisionados, sin
saber mucho de ellos. 23
El interés que ambos personajes revelaron, y por el que se esforzaron tanto,
de establecer con otras naciones lazos de amistad y colaboración, si bien no
siempre rindió los frutos apetecidos, si revela la alta visión que los señores
Morelos y Rayón tuvieron de la política, dentro de la cual márcase con gran
precisión, la internacional 24
La petición de Ortiz a Morelos y a Rayón muestra que aquél conocía
la posición de ambos próceres y sus preocupaciones, las que trató de cristalizar. Hoy conocemos la respuesta de ambos y el hecho de que Ortiz dijera
ostentar la representación de México y mostrara cartas credenciales que
avalaban su misión, revela que ellos aprovecharon cuanto apoyo y cooperaxi Morelos comisionó para ir a Estados Unidos a Daniel Fero y a Allaro Tabares
quienes no pudieron cumplir ese deseo, cosa que tampoco realizó otro norteamericano
Pedro Elías Bean. Acerca de este extranjero afiliado a la insurgencia ver EnuARDO
ENRIQUE Rfos "El insurgente Pedro Elías Bcan" en ..4.nales del Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnografla, México, 5a. época, t. I, 1934, pp. 500-510.
Por el poder que Morelos otorgó a Ortiz y diversas declaraciones de éste, conocemos
que Morelos diputó a los Estados Unidos antes de Herrera a José Rojas Ladrón de
Guevara. De él nada sabernos, excepto lo que menciona Ortiz de que Rojas fue
sorprendido por los enemigos y antes de revelar sus secretos prefirió morir. En relación con don José Manuel Herrera, ver los trabajos de: H.ÉcToR SILVA ANPRACA,
José Manuel Herrera, primer diputado de la nación mexicana. Ponencia presentada
al Primer Symposium Nacional de Historia sobre el Primer Congreso de Anáhuac,
celebrado en Chilpancingo del 11 al 13 de septiembre de 1963, Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística, 1963. Nuevos documentos en torno de Herrera aporta
en su trabajo mi joven discípulo José R. Guzmán, "La Misión de José Manuel Herrera en Estados Unidos", en Boletín del .Archivo Genernl de la N aáón ( 1970) , t . X,
Nos. 1 y 2, pp, 253-288.
"' El señor Morelos intentó enviar emisarios no sólo a los Estados Unidos sino
a América del Sur. Se sabe quiso comisionar a Fray Pedro Ramírez para que de Acapulco fuera a Guayaquil y a Lima a conferenciar con los criollos dirigentes de
aquellos países. Vid: ERNESTO DE LA ToR.Ri; VILLAR, La Constitución de Apatzingán y los creadores del &amp;tado Mexicano. México, Universidad Nacional Autónoma
de México, 1964, 425 pp. ils. (Instituto de Investigaciones Históricas, No. 92. Serie
documental 5), p. 39. Acerca de las relaciones que Morelos deseaba mantener hacia
el exterior Vid. Apéndice IV. Comu11icación de Morelos al Mariscal Intendente
Ignacio Ayala, y los nombramientos redactados por los integrantes de la Suprema
Junta Gubernativa, Dr. José Sixto Verduzco y José María Liceaga en Sultepcc el
15 de junio de 1812. Apud HERNÁNDEZ Y DÁvALos, op. cit., IV-224-25. Y Apéndice IV.

556

cion se les ofrecía en su magna obra, aceptaron su ofrecimiento y le acreditaron como su comisionado o agente.
Es importante subrayar que el interés de todos los próceres de la emancipaci6n americana o por lo menos de buena parte de ellos en torno de las
relaciones internacionales, representa uno de los puntos cardinales de su
política. Todos estuvieron plenamente convencidos que el auxilio del exterior,
el reconocimiento de su autonomía por otros países, resultaba indispensable.
La alianza a establecer entre aquellos que luchaban por su libertad les
fortalecería, pues de la unidad de esfuerzos y comunidad de miras, era posible obtener el vigor y cohesión necesarios para su causa. Alianzas, confederaciones, ayuda mutua, económica, política y militar, era lo que ansiaban
los dirigentes de la independencia americana. Estos anhelos, 1o hemos dicho
ya, no estaban circunscritos a los países hispanoamericanos sino que se dirigieron también a los Estados Unidos en primer término y en seguida a
las potencias europeas, Inglaterra, principalmente. Era bien conocido el interés político-comercial que la gran Bretaña tenia por las antiguas colonias
españolas y ese interés sería bien explotado por los estadistas hispanoamericanos, aun cuando a veces peligrosamente, pues el auxilio británico no se
otorgaba graciosamente sino a costa de grandes y onerosas concesiones que
ligaron a muchos países en forma indefectible al ámbito económico inglés,
a su engranaje imperialista. De toda suerte, por el momento la ayuda británica era indispensable y por de pronto la única que estaba en posibilidad
de recibirse.
Inglaterra, aislada por las potencias continentales y excluida de participación en la política europea, tuvo la oportunidad inmensa a principios del
siglo XIX y principalmente a partir del Congreso de Verona y el ascenso
al Ministerio de Estado en asuntos extranjeros de William Canning, de iniciar una "nueva era en la política de la Gran Bretaña". Canning "vio el
terrible y creciente poder del despotismo continental y creyó que el solo
medio adaptable para que Inglaterra no fuese su víctima, era el unir su
suerte con el Imperio de la libertad e iniciar una política orientada hacia
la América Española. En esta política el reino británico no tuvo por el
momento competidor alguno y por ello fue que sus intereses económicos
pudieron penetrar por todos lados sin obstáculo y arraigarse fuertemente. Los
Estados Unidos comenzaban a despuntar y por de pronto circunscribíanse a
un ámbito más reducido. La década de 1810 a 1820 y algunos años después permite a Ing1aterra obtener cuanto su política imperial requería en
Hispanoamérica, y no fue sino a partir de la tercera década que los Estados
Unido.s se lancen en una política de expansión y de rivalidad antieuropea,
rivalidad que encuentra su fundamentación en el famoso mensaje de AdamsMonroe de 1823.

557

�De la necesidad de contar con el reconocimiento y el apoyo de esas potencias, surgió el envío de comisionados hispanoamericanos. Ya hemos señalado que la organización masónica coadyuvó a encontrar ese apoyo y a ofrecerlo, y esto se evidencia más a partir de 1815. Pues bien, esto es lo que
explica la salida de hispanoamericanos rumbo a los Estados Unidos y a
Inglaterra en busca de apoyo. Gran Bretaña, por su parte, trataba también
de lograr a base de debilitar el poder de las potencias rivales, la prepanderancia mundial que habría de alcanzar a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Para ello puso los ojos en el imperio colonial español, bastante dw;uidado y pésimamente explotado. Hay que dudar mucho del altruismo y benevolencia inglesa hacia los pueblos de la América española y
considerar objetiva y realistamente sus intereses.25 Por ello importa saber
que los intentos de Pitt --quien "vio claramente que el adelanto de tan
inmenso y variado Continente (el americano), redundaría no solamente en
beneficio de la Europa en general sino que contribuiría en grado eminente
a la prosperidad comercial de la nación que dirigía- no sólo estaban movidos
por u'na justa y racional simpatía alimentada por sentimientos de compasión
y de personal interés hacia los nativos de Hispanoamérica", sino por razones
más concretas y fuertes, las económicas.
El apoyo que Pitt prestó a numerosos hispanoamericanos descontentos y
rebeldes, pero sin apoyo ninguno en la base ni influjo algi.mo en sus países,
no condujo a otra cosa que a hacer brotar hacia Inglaterra un sentimiento
de simpatía y confianza en nuestros dirigentes. Francisco de Miranda a
quien protegió Ja política inglesa no pudo menos que solicitar de los Cabildos de México, La Habana y Buenos Aires que enviaran a Londres, sin
dilación, "personas autorizadas y capaces de manejar asuntos de tanta entidad, para que vean con ese gobierno lo que convenga hacerse para la
seguridad y suerte futura del Nuevo Mundo". 26
La iniciativa de la autonomía surgida del seno mismo de las colonias que
era una condición esencial para lograr la independencia, al brotar desde
1809-1810, podía encontrar en el apoyo de Inglaterra toda ayuda que la
haría invencible. De ahí el interés de las colonias españolas por destacar a
Londres desde esos años, misiones solicitantes de su auxilio. Venezuela la
primera envía el mes de junio de 1810 a Simón Bolívar, a Luis López Méndez y a Andrés Bello, aereditados por la Suprema Junta Gubernativa de las
Provincias de Venezuela, a la Corte de Londres a que "reclamen la alta
.. WILLIAM

WALTON,

,fo expose on the dissensions of Spanish America, London,

1814, pp. 62

y SS.
• CR.lsTÓBAL L. MENDOZA,

Las primeras miriones diplomáticas de Venezuela, 2 vs.

Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela, Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, tt. 52 y 53, 1-65-66.

558

protección de S. M. B. : ofrezcan por parte de este nuevo gobierno Ja más
cordial alianza bajo la garantía de las disposiciones pacíficas y amistosas en
que se hallan estos pueblos con respecto a los Vasallos de la Gran Bretaña: y sean el órgano de las comunicaciones que exijen entre unos y otros
Ja necesidad y buena correspondencia, y no se opongan a las Leyes Fundamentales de la Monarquía Española" y se precisaba en ese comunicado tanto 1a IIWiiÓn que se enviaba a Inglaterra como los frutos gloriosos de la misma, al señalar: "En vista de la falta ele un gobierno legítimo en la
Península, así como de la importancia absoluta del que existe actualmente,
la Gran Bretaña, por su poder marítimo, por su influencia política y por
las miras filantrópicas que la animan es la nación que parece llamada a
completar el gran trabajo de confederar las apartadas secciones de América
y a hacer que el orden, la concordia y 1a libertad racional reinen en ellas, y
podemos augurar que nada sería más digno de la Gran Bretaña, más digno
del ilustrado gobierno, así como más propio del carácter y de Jas virtudes
personales de V . M.; y que a los muchos rasgos trascendentales que ya adornan el memorable reinado de V. M. ninguno comunicada a esta era más
esplendor ante los ojos de la posteridad que este al cual aludimos." 21
Ni este mensaje escrito por Roscio., ni la impetuosidad y franqueza de
Bolivar lograron concitar la entera benevolencia ;inglesa, preocupada por su
alianza con España contra la política napoleónica, y pese a las buenas palabras de Lord Wellesley no lograron el reconocimiento solicitado. Es indudable que si bien 1a Gran Bretaña no quisa comprometerse en ese instante
en forma oficial, sí condicionó su conducta a f~ilitar a las provincias rebeldes algunos auxilios.
Importa destacar que esta misión que tenía una concepción amplia de
la politi.ca americana explicó a los hombres de Saint James, que Venezuela
había hecho un llamado a las restantes provincias americanas para secundar
el movimiento y que confiaban que en ellas hubiera surgido la conciencia
de unirse. Los Diputados esperan ~ribían- que los diversos Virreinatos
y Provincias del Norte y Sur de América se dividirían en diferentes Estados,
de acuerdo con sus límites físicos y políticos; pero ellos proyectan un sistema
federal, que dejando a los respectivos Estados una independencia de Gobierno, pueda formar una autoridad central y combinada, como la de los
Anfictiones de Grecía". 28 Esto evidencia ese amplio sentimiento de unidad
americana que se precisa en otros documentos sobresalientes de la emancipación como la Circular de la Junta a los Cabildos hispanoamericanos, en uno
de cuyos párrafos leeemos después. de excitarlos a seguir su ejemplo e iniciar
Ibidem., 1-70 y ss.
"' lbidem., I-89-90.

t1

559

�"la grande obra de la confederación americana española": "Además de
estos objetos que deben considerarse circunscritos al país, se halla animado
nuestro Gobierno de consideraciones más extensas. Miraría como una calamidad para la América la absoluta disgregación de las partes libres de la
Monarquía española, cuando la identidad de origen, religión, leyes, costumbres e intereses parecen sugerirles una confederación tan estrecha como lo
permita la inmensa extensión que tienen nuestrrui poblaciones. Venezuela se adherirá a los intereses generales de la América y estará pronta a enlazarse
íntimamente con todos los pueblos que resten inmunes de la usurpación
francesa, y que reconozcan estas bases preliminares: conservación de los derechos de nuestro amado Soberano el Señor D. Fernando VII, sufragio libre
de los ciudadanos españoles deJ Nuevo Mundo en los puntos que directamente interesen a su destino presente y futuro: integridad y pureza en la
Religión de Jesu-Christo." 29
Y al regresar Bolívar de Londres a Caracas asegurará que Venezuela ''no
descuidará de invitar a todos los pueblos de América a que se unan en confederación". 30
El deseo de establecer relaciones con otras potencias surge así en los mismos años de lucha. Cabría mencionar para ejemplificar con mayor amplitud esta necesidad las gestiones realizadas por Antonio Nariño y Pedro Fermín de Vergas, representantes de la Nueva Granada ante los países europeos,
la labor de José María del Real, enviado por Cnndinamarca a la Gran Bretaña y la ya citada misión de Bello y Bolívar a ese mismo país. También
puede señalarse el envío de don Pedro Lastra, de don Manuel Fajardo y de
c1on Pedro Gual a los Estados Unidos y de don Nicolás Mauricio de Omaña
a las Antillas, todos ellos acreditados por la Nueva Granada. Aun entre las
Provincias se dio el envío de comisionados para unir sus esfuerzos, como
ocurrió con la misión del Canónigo don José Cortés Madariaga y su sobrino
don Francisco de Cámara, delegados por Caracas ante Santa Fe de Bogotá.
Uno de los esfuerzos más evidentes es el realizado por López Méndez ante
los gobernantes de Buenos Aires. En efecto, el 26 de mano de 1811 escribe.
al Gobierno: "Es seguramente sensible que los dos primeros pueblos que
han dado a todos los de América el ejemplo más glorioso de energía Y patriotismo, no hayan tenido hasta ahora medios de entenderse in.me~tamente", y más tarde presenta a Manuel Moreno, el agente de Buenos Aires,
un plan de unión hispanoamericana concebido en los siguientes ténninos:
''habrá desde luego una correspondencia entre Caracas y Buenos Aires; la
primera se entenderá con Santa Fe, Quito, etc. y la segunda con Chile y el
" lbidem., l-103-104.
.. Ibídem., I-104.

560

Perú con la finalidad de promover una reun1on de representantes de los
gobiernos independientes que se hayan formado o se formen en la América
Española. En esa reunión se combinarán todos los asuntos militares, políticos y morales a fin de obtener la armonía y consecuencia indispensables
para aumentar la influencia de los principios que di.rigen los americanos".
Esta idea la ratificará una y otra v(';Z. Así, en una comunicación del 4 de
septiembre de 1811, señala a la Junta de Caracas la conveniencia de convocar a todas las naciones hispanoamericanas a un congreso que discutiera
la situación general y propusiera medidas para salvaguardar su independencia
y agrega: "No dudamos que habrá sido uno de los primeros cuidados de
ese Congreso el entablar íntima correspondencia con sus vecinos libres para
arreglar esta y otras materias de genera] interés; pero quizás convendría
que por cualquier medio seguro se estableciesen relaciones con Buenos Aires,
Chile y quizá el Perú occidental, que para esta fecha suponemos reunidos
a los Patriotas del Río de la Plata. Una liga general de todos estos pueblos,
un comprometimiento de no hacer convenios separados, sea con el Brasil,
sea con la Inglaterra, en materias que afecten al interés general, es uno
de los medios más a propósito para aumentar la influencia de nueslros principios, para presentar los derechos de América con dignidad y para que
se echen las bases de un sistema político, uniformemente entendido.'' 91 Estos
deseos que motivaban la misión del prócer, fueron detenidos debido a los
lamentables sucesos de 1814.
Un año más tarde, en 1815, en su profética Carta de Jamaica, Bolívar,
quien se. refiere a las provincias americanas en conmoción, reconocerá que
"los mejicanos serán libres porque han abrazado el partido de la patria con
la resolución de vengar a sus antepasados o seguirlos aJ sepulcro", y después de hacer amplias consideraciones acerca de la situación de los restantes países, de las formas de gobierno adoptadas y de su desarrollo futuro,
concluye afu:mando: "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el
Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes
entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres
y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible
porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡ Qué bello seria que el Istmo de Panamá
fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún
día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los
11

Ibídem ., I-105-106 .

561
H36

�altos intereses de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres
partes del mwido."
Y ya al final de ese notable documento agrega: "La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones; aislada
en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni au..xilios militares y
combatida pcr la España que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros furtivamente podernos adquirir." 32
De esta suerte mostraron los próceres de la América H;ispana sus preocupaciones por mantener relaciones vivas y continuas entre todos sus países,
condición que pensaron era indispensable para asegurar su independencia
y libertad.

Su actuación en el Río de la Plata
Al no cristalizar su misión en Nueva Granada, Ortiz volvió a Nueva Or.. Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla. Kingston,
6 de septiembre de 1815, en SrnÓN BoúvAR, Obras completas. Compilación y notas

de Vicente Lecuna con la colaboración de la señorita Esther Rarret de

azarie, 2a.

cd., 3 v. La Habana, Editorial Lex, 1950, 1-159-175, p. 172. Esta idea de tanta
altura la reitera Bolívar desde Angostura el 12 de junio de 1818 al escribir a Juan
Martín Pueyrredón, Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata,
y decirle: "Excelentísimo señor: cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables nos permitan
comunicaciones más frecuentes, y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar, por nuestra parte, el pacto americano que,
formando de todas nuestras repúblicas un cuerpo político, presente la América al
mundo con un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas.
La América así unida, si el cielo nos concede este deSeado voto, podrá llamarse la
reina de las naciones y la madre de las repúblicas". Op. cit., 1-293-295.
En la misma Carta de Jamaica, Bolívar, conocedor de los acontecimientos ocurridos en México, dirigidos principalmente por Morelos y según los cuales habían
despertado grandes esperanzas en todas las provincias que luchaban por su emancipación, escribe: "Los sucesos de México han sido demasiado variados, complicados, rá•
pidos y desgraciados, para que se puedan seguir en el curso de su revolución. Garecemos
además de documentos bastante instructivos, que nos hagan capaces de juzgarlos.
Los independientes de México, por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en septiembre de 1810, y un año después ya tenían centralizado su gobierno
en Zitácuaro e instalada allí una Junta Nacional, bajo los auspicios de Femando
VII, en cuyo nombre se ejercían las funciones gubernativas. Por los acontecimientos
de la guerra, esta junta se tras.lad6 a diferentes lugares, y es verosímil que se haya
conservado hasta estos últimos momentos con las modificaciones que los sucesos hayan
exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador, que lo es el ilustre
general Morelos ; otros hablan del célebre general Rayón; lo cierto es que, uno
de estos grandes hombres, o ambos separadamente, ejercen la autoridad suprema

562

1~ en l 8_15 en donde reanudó sus contactos con Alvarez de Toledo y conoCJO al Manscal Anaya, al Dr. Robinson y a José Manuel de Herrera. 83 Ese
año de 1815 fue desastroso para la causa insurgente que comenzó a declinar
con_ ~ muerte de Morelos. En los otros países Ja situación tampoco era nada
pos1bva, aun cuando se luchaba firmemente en pos de la liberación total.
No sabemos en qué momento y ya con poderes de los antiguos jefes, Ortiz
decide emprender viaje a Sud-América en cumplimiento de su misión. Parece ser que debió haber salido hacia 1816 y tocado varios países y provincias
como Venezuela, Cundinamarca, Lima, Quito, Guayaquil, Santiago y finalmente
Buenos Aires. En
todos ellos observa con curiosidad cuanto ve , toma
.
.
informes que anota cmdadosamente para aprovecharlos pcsteriormcnte, acerca de los recursos naturalesc, población, extensión del país, situación social
y económica, comunicaciones, etc. y se presenta en el Río de la Plata en
Buenos Aires.
A_ esta ciudad debió haber llegado en el año de 1818, antes del mes de
septiembre, pues a partir de esta época datan sus primeros escritos,
en aquel país; y recientemente, ha aparecido una constitución para el régimen del
estado. En mano de 1812 el gobierno residcnte en Sultepec, presentó un plan de
paz Y guerra al virrey de México, concebido con la más profunda sabiduría. En él
se reclamó el derecho de gentes, estableciondo principios de una exactitud incon·
testa.ble. Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y con•
ciudadanos; pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los
derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros,
debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes•
que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollase~
los que rendían las annas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que
no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni
quintasen para sacrificarlas; y concluye que, en caso de no admitirse este plan se
observarían rigurosamente las represalias. Esta negociación se trató con el más alto
desprecio; no se dio respuesta a la Junta Nacional; las comunicaciones originales
se quemaron públicamente en la plaza de México por mano del verdugo, y la
gnerra
de exterminio continuó por parte de los españoles con su furor acostumbrado,
.
nuentras que los mexicanos y las otras naciones americanas no la hacían ni aun a
muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles. Aquí se observa que por
causas de conveniencia, se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a la
constitución de la monarquía. Parece que la Junta Nacional es absoluta en el
ejercicio de las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, y el número de sus
miembros muy limitado".
l3oli.var percibía con su gran visión, los enormes esfuerzos realizados por los me•
xicanos para libertarse y organizarse autónomamente, dentro de un régimen jurídico amplio y digno. El, quien tuvo que declarar la guerra a muerte en momentos
críticos, supo apreciar el espíritu altruista y de suprema dignidad y justicia que
imperaba en documentos como los Planes de Paz y Guerra del doctor Cos, en las
declaraciones de Cbilpancingo y en la Constitución de Apatzingán.
"' W. H. Tll!MONS, op. cit., p. 473.

563

�dirigidos al Secretario de Estado don Greg_orio Tagle, a. quien solicitó insistentemente le permitiera tener una entreV1Sta con el Drrecto1: Supremo ~e!
Estado, Brigadier don Juan Martín de Pueyrredón, para qUien acompano
w1a serie de memorias de gran interés acerca de la Revolución de Independencia en México, de las ligas que deberían existir entre todos los paises en
proceso de emancipación, de la forma de coordinar su acc.ión, ~~ la constitución de una compañía auxiliadora a través de una co~ederacmn de Estados con raíces comunes, y con esas memorias, las credenciales que le_ otorgaron tanto el señor iMorelos como López Rayón, las cu~es _le acre~1taba:
como su Diputado. A estas credenciales se anexan amplias mstrucc1ones.
Las comunicaciones que Ortiz envía al Secretario Taglc son varias: la
prin1era está fechada el 4 de septiembre de 1818 y en ella_ se revela que
Ortiz hab1a solicitado ya antes de esa fecha y por dos ocasmnes se le admitiera a una conferencia en la que informaría de su misión, presentaría
sus papeles y daría cuenta de la situación de la Independencia d~ ~~ país,
de la general de América y e&gt;.1Jondría sus planes. Con esa p~tmon del
4 de se tiembre anexa un "papel para dar idea sucinta de los heroicos sucesos
p
h . . ,
de Ja Revolución de México, seguro de que tan brillantes hec os msprraran
a su Excelencia los sentimientos sinceros de adhesión y confianza en unos
pueblos que suspiran por la alianza con esta gran República". 35 •
•
Esta primera Memoria arranca del inicio de la independencia reahzada
por Hidalgo en Dolores y termina c.on ~nas ~onsideraciones a~erca d~ la
desventurada expedición de Francisco Javier Mina. Para dar mas autondad
y peso a sus afirmaciones se apoya en las Gacetas. En esta Memoria. ha~!ª
con mucho elogio de la Jabor de Morelos y de los intentos de orgamzacion
realizados por Rayón, con quien simpatiza extremadamente.
Una segunda comunicación al Secretario de Estado en el Dep~tamento
de Gobierno fechada el 16 de septiembre acompaña a otra Memoria, la cual
pide se entregue al Director Supremo, pese a que hubiera deseado presentarla en una entrevista personal, en la cual le daría también a conocer los
papeles que componían su comisión. En esa comunicación rueg~ al Sec~etario acelere su negocio para que pueda trabajar y ofrecer al gobierno vanos
proyectos más, relativos a su comisión.
· est'a compuesta por vanos documentos, a saber:
Esta segun da M emona
$1 ERNESTO 08 LA TORRE VlLLAR, México y su politica interamsricana.
La misión
de don Tadeo Ortiz de Ayala. Guadalajara JaJ. Librería Font, S. A., 1973, 214 PP·
(Documentación Histórica Mexicana 4). Apéndice 111.
""Ibidem.

564

l. Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Está suscrito por
Ignacio Rayón, Presidente [de 1a Junta] en el Palacio Nacional de América
en Zitácuaro y fechado el 16 de enero de 1813. Lo refrenda Ignacio Oyarzabal, Secretario de Estado y Gobierno General.

2. Credenciales del Presidente del Gobierno de México, Ignacio López
Rayón~ expedidas en favor de Tadeo Ortiz para que pueda negociar y estipular con las naciones extranjeras cuanto convenga en utilidad de la libertad,
defensa y prosperidad de la América del Sur y de México.
3. Credenciales otorgadas por el Presidente deJ Gobierno Libre de México, don Ignacio López Rayón dirigidas a su Diputado Comisionado, para
que de acuerdo con los países de América pueda convenir en la posibilidad
de auxilio, celebrando tratados con esos países. Fechadas en Zitácuaro, 16
enero de 1813.
4. Credenciales otorgadas por don Manuel Morelos (sic.) (Creemos es un
defecto de transcripción) al Diputado Comisionado, a quien designa con el
calificativo de Brigadier distinguido de la República. En estas credenciales,
Morelos le otorga poder para tratar y contratar con los países de América
del Sur, principalmente los de Nueva Granada y Buenos Aires. 36
Las credenciales que presenta a Jas autoridades rioplatenses son en su orden: a) Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Firmado por
Ignacio López Rayón e Ignacio Oya.rzabal en Zitácuaro, 16 de enero de
1813. Este oficio, como los subsiguientes, tiene pleno sello de autenticidad,
mostrado tanto por las designaciones de los signantes, lugar y fechas, cuanto
por el estilo y sentido que contienen, y porque además coinciden con la
forma y el espíritu que anima nombramientos semejantes como son los expedidos por la Suprema JUIJta Nacional en junio de 1812, suscritos por José
Sixto Verduzco y José María Liceaga, así como la Plenipotencia e instrucciones que Rayón expidió el 25 de julio de ese mismo año y también algunas
de las instrucciones del propio Morelos. 37 Por otra parte, en las credenciales
otorgadas por Rayón se confirma que la correspondencia que Ortiz dirigiera
a Morelos desde Nueva Orleans, una de cuyas copias cayó en manos de
las autoridades realistas, llegó a poder de Morelos quien la remitió a Rayón.
De esta suerte, toda sospecha de inautenticidad queda desechada.
El contenido de este primer documento es el siguiente: Rayón como
sucesor de Hidalgo hace ver a los Gobiernos de Sud-América: "la utilidad
que a la común causa de América redundaría si uniéndose por medio de
una diputación general apareciese representado en cuerpo a la faz del mundo
'" Ibídem.
n Ibidem, Apéndice IV.

565

�la justicia de su causa, al paso que combinándose tomase medidas awciliatorias y defensivas para sostenerse a lo menos en cuanto lo permitiesen
las circunstancias"; para ello les pide traten con su Diputado Comisionado,
«en todo lo que diga relación a la independencia, defensa y prosperidad"
para lo cual les ofrece cederles la tercera parte de los caudales que se obtengan y la apertura de los puertos mexicanos para esas providencias. La
unidad en la causa común y el auxilio en la lucha que se realizaba era lo
solicitado en este documento.
En las credenciales que Rayón otorga a los "gobiernos libres de Nueva
Granada, Buenos Aires y demás de la América del Sur les autoriza a negociar, tratar y estipular entre sí, y ante las naciones extranjeras, cuanto
convenga en utilidad de la libertad, defensa y prosperidad de la América
del Sur y México", persuadido que su causa es la de México, y que sus
intereses tienen una relación íntima con los propios nuestros. . . y convencido de la necesidad que tenemos de relacionamos y combinarnos con los
mencionados gobiernos de nuestros hermanos del Sur y las naciones extranjeras, en virtud de los obstáculos que entre nosotros existen." 38
Y en cuanto al poder que Rayón otorgó a Ortiz, aquél señala que lo da convencido de sus buenas cualidades, de la recomendación que el señor Morelos
le hizo después de haber recibido sus informes enviados desde Nueva Orleans
acerca de la situación general reinante y de la necesidad de establecer contactos con otros países, en los cuales se tiene buen concepto de México. En
esa virtud nombra a Ortiz "Diputado de la República de México, Comisionado de su pueblo libre cerca de los gobiernos libres de Sud-América y
particularmente de los gobiernos de Nueva Granada y Buenos Aires, y Agente
general de negocio.s extranjeros, para que en virtud de los extraordinarios
poderes y amplias facultades que le conferimos, y con arreglo a nuestras
instrucciones felicite a nombre de México a los mencionados gobiernos y
pueblos por la libertad de que ya gozan ... ", e inmediatamente. . . "fonne
con su protecei6n y con los auxilios que dichos gobiernos o particulares puedan prestar al crédito de México, sin omitir gastos ni sacrificios, una expedición naval de todos los buques que se puedan, con destino a sacar caudales de nuestros puertos u otro punto del Norte, que las circunstancias
venideras puede proporcionarnos, para que dichos caudales, que en parte
están reunidos y siguen acopiándose, se empleen en armas, buques y demás
útiles de guerra que necesitamos en México y necesiten en las Provincias de
la América del Sur, y para cubrir los gastos de la expedición o expediciones
que en beneficio de la causa común se inviertan, según lo hallen por conveniente nuestros aliados y apoderados los gobiernos libres del Sur y nuestro

Diputado comisionado, para lo cual les queda una libertad absoluta" ''P
IJ MJ' .
,
• or
Y Para , e o. . exico cedera
la tercera parte de dichos caudales al Frerno
b.
»
que ~ se mteresa_re ; _Y ofrecí~ _López Rayón que "todos los tratados y
negociaaones. . . serian fiel y religiosamente ratificados, cumplidos y guardados con preferencia a todos nuestros empeños y deberes como lo
,
d
, il
.
'
mas
sagra, o y ut . a la patna,. en todo tiempo y circunstancras y bajo cualquiera
f~nna de gobierno o magistrados establecidos por los pueblos libres de MéXJ.co". 39
En _el _poder otorgado a Ortix por el señor Morelos, éste señala que: "tiene
c?nOClllllento pers~n~I del referido". No sabemos si eso era verdad O simple
formula,
de su persona a través de otros corre¡1g10nanos.
· ·
·
L d • o conoclllllento
.
.
~ . es1gna Bngaclier distinguido de la República y también Diputado, Co1Il1Slonado yd.Agente General, y le autoriza "pueda negociar, tratar y contratar :ºn I~h?s Gobiernos, compañías y particulares extranjeros en todo
lo relativo y util a la defensa, prosperidad e independencia de la Am' ·
deI sur Y M'
·
enea
. eXIco,
a nuestra unión recíproca y establecimiento de relaciones
con las naciones e~jeras" y persuadido de que ''la causa de la América
del Sur es la de México y de que nuestros empeños deben ser comunes" auto ·
a .1os G ob.1ernos 1·1bres de la América del Sur a que de acuerdo' connza
su
D1putado
puedan:
"a
nombre
del
Gobierno
y
pueblo
libre
d
M'
·
·
.
e
exico, negoctar, tr~tar y contratar, ~odo lo que convenga a la defensa, independencia
Y_ prosp~?dad de la .~enea d~l, Sur y México y a nuestros intereses paraculares . Morelos senala ta.mb1en que el primer auxilio debe consistir en
preparar y enviar una expedición naval a Acapulco, Tehuantepec O algún
puerto del_ N~~te "tal vez con eJ objeto de verificar nuestro dicho proyecto
de. comurucacion y sacar caudales para comprar armas y buques y distri~wrlos en América según lo exijan las necesidades de cada provincia, e
igualmente para los demás gastos que se ofrezcan en beneficio de nuestra
común causa". Ofrece en cambio de ese auxilio la tercera parte de los caudales, de los cuales -dice- ya tiene reunidos más de seis mil pesos en 0
lata
,
.
.
ro,
~
generos preciosos. TerIIllJla el poder con la m.sima promesa de ratificac10n y cumplimiento de los tratados por parte de México.&lt;º

. '!,

F~ahnente tenemos las Instrucciones del Gobierno de México para los
~ob,ernos de la América del Sur. Este documento reviste capital importancia no_ sólo ~r el amplio espíritu americanista que sustenta, por los ideales
de umdad hispanoamericana, de apoyo y auxilio entre todos los países, sem~ante a los testimonios de los próceres de Nueva Granada: Bolívar, L6pez
Mendez y otros que hemos ya comentado, sino también porque revela el
• Ibídem.
• Ibídem.

"' Ibidem, Apéndice 111.

567
566

�anhelo de una unidad política, en virtud de antecedentes comunes de cultura, religión, costumbres, etc., y proclama la urgencia de una unidad económica, de una solidaridad basada en la utilización y para beneficio de todos, de los
enormes recursos naturales que ]a pródiga naturaleza había concedido a
América. Se trata de una idea que se anticipa más de ciento cincuenta añor.
a los proyectos de un mercado común, a la formulación de pactos comerciales, gracias a los cuales las repúblicas hispanoamericanas puedan auxiliarse
y apoyarse en su desarrollo económico.
Estas instrucciones preveían la unidad de todas las naciones de la América
Hispana, con la finalidad inmediata, claro está, de una "aliaw.a ofensiva
y defensiva, única. y permanente, seguida de un tratado de comercio libre
y particular". Lograda esa unidad, para apoyar la aliana establecida, se
invitaría a "potencias extrañas" en los términos que demandan nuestras particulares circunstancias y las generales de América. "A través de esta fórmula se prevenía la elaboración de pactos fijos, inmóviles que perjudicaran en
un momento dado a nuestros países." Para celebrar esos acuerdos, los gobiernos americanos unidos deberian comisionar diputados al exterior y en
caso de que algunos ya los hubieran enviado, lo acordado por ellos debería
ser comunicado a los restantes. En cambio del auxilio prestado por las
potencias extranjeras, se concedería a éstas la libertad de comerciar con todos
los puertos y la disminución de impuestos.
Si alguna potencia por su Política de neutralidad no pudiera auxiliar
a las naciones americanas en un momento dado, podrían formar&amp;e, principalmente en los Estados Unidos y en Inglaterra, compañías particulares
de mercaderes, a quienes se ofrecerían atractivas ventajas económicas. Se
planeaba que la ayuda sería por un término de cinco a siete años, durante
los cuales podrían obtener apreciables beneficios tanto en frutos agrícolas
como en ganado, minerales, etc.
Los auxilios obtenidos se emplearían en la adquisición de armamento, en
Ja formación de una escuadra naval apoyada en sitios neurálgicos como el
Istmo de Panamá, las Floridas, Tehuantepec. Esta escuadra que se desplegaría tanto por el Mar del Norte, Golfo de México, como por el Mar
del Sur, por entonces el más libre, extraería de determinados puertos los
recursos que los insurgentes mexicanos habían acumulado y con los cuales
subvendría el pago de los gastos realizados. La guerra contra España debería efectuarse en cualquier parte, en donde los gobiernos de acuerdo con
un plan bien meditado lo creyeran conveniente.
Importa destacar aquí cómo en ese año de 1813 ya Morelos, Rayón y
demás dirigentes, subrayaban la importancia estratégica del Istmo de Pa~
namá. El artículo séptimo de las instrucciones señala la necesidad de ocu-

568

par Panamá, Tehuantepec y las Floridas "como puntos generales y de apoyo
para auxiliarnos mutuamente y atender a las Provincias libres que necesiten
soco1Tos, atacando a las débiles ocupadas por el enemigo. El Istmo de Panamá -se afirma- además, nos proporcionará un punto interesante para
nuestras 1-elaciones recíproras y extranjeras". De esta suerte nuestros héroe.e;
se adelantaban en sus previsiones a sus hermanos de lucha en la América
Española, pensando en un punto de unión en el que proyectaran con amplitud y libremente el destino maravfüoso que ellos deseaban para el continente.
Otro de los puntos esenciales, que estuvo siempre en el ánimo y en la
mente del señor Morelos, fue el que quedó magistralmente plasmado en esta
fórmula: "nuestra general determinación a una absoluta y total independencia de los Gobiernos de España, sean los que fueren sus principios y
sistema: para siempre nuestra dependencia será incompatible con la prosperidad de la América".
Si se postulaba la unidad en la acción, en la defensa, en la economía y
en la política futuras, Morelos señalaba que esa unidad de un pretérito
plural que era el que enlazaba a todos los países en la guerra que sostenían,
guerra común contra un solo enemigo P9r "sus horrorosos altercados, su
violación del derecho de gentes y de guerra, observado y reclamado constantemente por nosotros, su tenaz empeño en asolar la América, un desprecio a
todas las transacciones equitativas, la prnvocaci6n de cuantos modos pueden
al desorden, a la anarquía, y guerra civil'', causas que habría que señalar a1
mundo como generadoras de la lucha en que estaban empeñados. Para
ello proponía la elaboración y publicación de "un manifiesto oficial a nombre de la América del Sur unida con México".41
Prometía el caudillo en este documento la ratificación y cumplimiento de
todo "lo que los gobiernos libres tengan por conveniente obrar según las
circunstancias lo exijan en beneficio de nuei;tra ya común causa de la América del Sur y de México". Las instrucciones terminaban haciendo un llamado a los gobiernos para que su juicio, sabiduría y discreción completaran
esas bases y suplieran y dispensaran "la juventud y tal vez poca práctica
de nuestro comisionado que es acreedor a la mayor indulgencia y consideración de sus hermanos del Sur" ."2
Tales son los documentos comprobatorios de la autenticidad de la misión
confiada a Tadeo Ortiz de Ayala por Morelos y Rayón en 1813. Tanto por
las personas que aparecen citadas, los lugares en donde se e&gt;.l)idieron, los
términos y las ideas contenidas, los antecedentes y ligas que encontrarnos
., Ibidem.
.,. lbidem.

569

�con otros documentos, es indudable que se trata de documentos auténticos
y de una misión planeada por los jefes de la revolución mexicana con Ortiz. Podría alegarse que algtma de las fechas de los mismos no corresponde
exactamente al día en que estaban en un determinado sitio los jefes insurgentes, pero no hay que olvidar que la secretaría no se movía con la misma
prontitud, que muchos de los documentos dejaban en blanco ciertos elementos que después eran llenados como se ve en algunos de los testimonios
documentales que ofrecemos en los apéndices, y como se observa en los
mismos documentos de Morelos.
Podría ser que originales de estos documentos, o copias, hayan sido los
que llevaba Ortiz en su frustrada misión a Nueva Granada y que él destruyó
como resultado de sus naufragios y cautiverios, y que de los únicos que conservó haya hecho copia u obtenido posteriormente copias o traslados a su
vuelta a los Estados Unidos. Lo que sabemos de cierto es que éstos son
los que presenta a los dirigentes rioplatenses en 1818 para acreditarse tomo
Comisionado Mexicano.
Su llegada a Buenos Aires la efectúa en un momento en que la política internacional y americana no es aún demasiado clara. Las conexiones
entre los países americanos eran difíciles, aún no se. concluía la guerra contra
España y sólo Venezuela y Argentina mantenían algunas relaciones. Las
Gacetas aun cuando tardíamente, habían llevado a las provincias australes
las noticias de la muerte de Morelos, del debilitamiento de la causa insurgente en Nueva España y del fracaso de la expedición de Mina que había vuelto a prender el entusiasmo por la libertad.
Ante esa situación y alejados por la distancia e intereses diferentes, los
hombres de estado rioplatenses no podían dar completo crédito a un extraño
que llevaba poderes de fecha muy anterior, que les ofrecía una unión que
si bien era indispensable- y atendible, por la forma como se configuraba no
podía sino parecerles irrealizable. Si bien existían ciertos nexos entre Estados
lejanos como Venezuela y Argentina, ellos tenían como mira inmediata sacudir la opresión de los ejércitos realistas que asolaban América. Por otra
parte, Ja preocupación inmediata en Buenos Aires, radicaba en mantener
defendido a Chile, que pese a la Victoria de Chaca.buco en 1817, peligraba
tanto interior como exteriormente; defender el tenitorio Argentirfo aún amenazado después de Maipú ¡ consolidar el Estado Chileno con O'Higgins a
la cabeza, para poder maniobrar hacia el Norte, hacia Perú; defender las
provincias orientales de los portugueses y mantenerse en pie en medio de
graves problemas de los montoneros. La situación no era propicia como
para escuchar a un comisionado que les pedía la formación de una escuadra para ir a traer supuestos caudales a un país tan lejano como México. Bastantes esfuerzos reafu:aban Pueyrredón y sus hombres para proveer a San

570

Martín de soldados y de buques con que iniciaría la expedición que ambicionaba, marchar al Perú y liberarlo de los ejércitos españoles.
Las preocupaciones de los dirigentes mexicanos señaladas en sus instrucciones y poderes eran las mismas que mortificaban a los del Río de la Plata,
quienes acrerutaban comisionados a los Estados Unidos y a Europa en bus:ca
de apoyo, de armas, de navíos, sin poder recibir sino débil ayuda. 'Manuel
Aguirre y el señor Alvarez Condarco habían sido enviados a Estados Unidos
y a Inglaterra a comprar barcos para proseguir la guerra y poco después
se designó a don José Valentín Gómez y al señor Rivadabia para pasar
a Francia e Inglaterra, pero sin lograr éxito o muy relativo. El temor de
que la amenaza del absolutismo español apoyado por la Santa Alianza se
cumpliera, enviando una expedición de veinticinco mil hombres y una poderosa escuadra para dominar Buenos Aires, hacía que el Supremo Director
Pueyrredón y demás responsables de la política argentina, no pudieran atender una petición que si bien era justa, no era realista. Buenos Aires era
por el momento el baluarte de la emancipación americana y había que atenderlo preferentemente. Urgía consolidar su posición y dar al enemigo, que
al mando de Pezuela parapetábase y preparábase en el Perú, un golpe definitivo que permitiera la liberación de toda América. El punto neuráJgico,
el determinante del triunfo o la derrota de la emancipación americana era
por el momento América del Sur, Lima y las altas mesetas peruanas. Para
ese ataque definitivo, San Martín adiestraba el Ejército de los Andes, que
pronto se cubriría de gloria.
Esas razones motivaban la dilación que desesperaba a Ortiz, ellas eran
las que hacían que don Gregorio Tagle ni le obtuviera una entrevista con
el Supremo Director, ni le recomendara a las autoridades chilenas, preocupadas con las disidencias internas, la amenaza de los Carreras y muchos
otros problemas. Por esas razones que eran poderosas, se puede afirmar que
la misión de Ortiz no encontró eco en los estadistas del Río de la Plata.
Llegó en un momento inoportuno, en un período de graves preocupaciones
internas originadas por la lucha de las facciones y densos nubarrones de la
política mundiaL
No fue una falta de sensibilidad política ni una actitud egoísta la que
observaron Tagle y Pueyrredón, ante un llamado fraternal de México, sino
que su táctica dilatoria y evasiva muy común en estos casos, ohededó a hechos reales, a una coyuntura insalvable que les impedía obrar en otra forma.
Ortiz por otra parte, aun cuando era de espíritu penetrante y estaba informado de los acontecimientos generales que afectaban a América, no
podía conocer a fondo las dificultades políticas del Río de la Plata, sus
enormes conflictos. Sabía, sí, de las victorias obtenidas por los ejércitos eman571

�cipadores que eran patentes y notorias como Chacabuco y Maipú; de la
consolidación de una escuadra liberadora en el Pacífico y de sus triunfos,
pero no podía saber ton qué esfuerzos, sacrificios y heroicidades pudo formarse. Por otra parte, el llegar solo, sin recursos, sin apoyo ninguno que permitie:ra a los argentinos confiar en u misión, hacía desconfiar de él. ¡ Qué
clilerentc va a ser el arribo de los señores Rodney, Graham y Brackenridge,
em-i.ados norteamericanos que llegarían al estuario del Plata llevando el reconocimiento de los Estados Unidos! Ortiz pudo pasar así como un visionario, como un proyectista sin respaldo, como un espía como se le consideró
en Nueva Granada. Todo eso pudo ocurrir. y debido a ello, su loable empeño, dedicación e inteligencia no obtuvo resultado satisfactorios.
De la imposibilidad de que su voz encontrara eco, voz afligida no sólo por
el porvenir de su patria, México, sino de toda América, deriva la angustia
y desesperación de Orti2. Un hombre que ha pasado cerca de diez años
consagrado a la liberación de su país, en continuo peregrinaje, sometido
a privaciones y persecución, alejado de su familia y de toda comodidad,
enfermo, pues de continuo escribirá que se halla delicado de salud y a quien
no se escucha ni atiende, sino que se le toma por espía, desconfiando de su
presencia en países convulsionados es evidente que haya desesperado de
la indiferencia de los hombres de las cancillerías, de su silencio ante sus
clamores, de la demora en responder a sus apremiantes solicitud~. Por eso
es que en los documentos que presentamos va a urgir al Secretario Tagle
"que en correspondencia a mi exaltado celo por Ja prosperidad de la causa
común de América, se sirva acelerar cuanto sea posible mi negocio para
según su resultado trabajar varios proyectos que me he propuesto, relativos
a mi comisión. y es de mi deber comunicar al Supremo Gobierno" ."J Y en
otra comunicación agregará: "seguro de que el celo a mi deber, lejos de
causar displicencia me disculpa, me tomo la libertad por tercera vez de suplicar a Vuestra Excelencia con el mayor respeto, se sirva tener la bondad
de hacerme la gracia de admitirme a una conferencia en los términos y
para los fines indicados en mis anteriores súplicas'' .4~ Y añadía subrayando
tanto la importancia de su misión como la naturaleza confidencial de la
misma: "Cuando Vuestra Excelencia se instruya de la importancia de mis
papeles, la trascendencia de mi comisión y el vasto campo que ella ofrece
a los ojos de la política e intereses generales de América, y especiaJmente a
la gloria del Supremo Jefe de las Provincias Unidas, y a la América del
ur, espero que en obsequio del patriotismo, se me dispensará esta coincidencia, tanto más, cuanto no permitiéndome mis circunstancias presentarme
0 Ibídem.
•• Ibídem.

572

con un carácter público, sólo aspiro a ser útil a la causa de América y mi
patria ... " -1 5
Al año siguiente en 1819, pensó Ortiz llamar otra puerta más, la del Gobierno Chileno. Por ello en mano de ese año envía una comunicación al
Diputado del Supremo Gobierno de las Provincias Umdas en Sud-América,
cerca de] Estado de Chile pidiéndole le ponga en contacto con su gobierno
para exponerle su Comisión. Esta petición la reiteró un mes más tarde sin
hallar respuesta alguna. Ortiz pensaba, y así lo escribía, que su ca.usa no
podía ser desconsiderada por esos Estados, que su misión era tan importante
.. Tbidem. La idea de una Unión hispanoamericana, que postulará pennanentemente Ortiz y la cual considerará no sólo necesaria sino indispensable, no la abandonará jamás, sino que la sustentará siempre con gran vigor, mayor en los momento:; de crisis políticas que puedan poner en pelign, la libertad e independencia
de nuestras repúblicas. Por ello, varios años después, al escribir su México comiderado . .. redactará unos párrafos llenos de verdad y acertadas consideraciones políticoeconómicas que corroboran ese pensamiento y los cuales transcribo aqul para que
puedan cotejarse: "La república de Centro América, limítrofe por el rumbo opuesto,
parece destinada a seguir la estrella de México, y por su posid6n y circunstancia~
particulares, a pesar de la antipatía que afectan aJgunos de sus administradores inexpertos, los bienes y los males que se disfruten o encorben a México, refluiran en
su salud o en su perjuicio; y dígase lo que se dijere, un Estado pequeño y sin rentas,
no es ni puede ser verdaderamente independiente en un sentido tan riguroso que no
necesite del auxilio y poder de sus vecinos más aproximados para asegurar su e.xist.encia
política Estos cuerpos, semejantes a los satélites, no pueden menos que girar alrededor de sus planetas. México será por mucho tiempo el Júpiter de Guatemala;
y no tiene otro interés, desde que con la mejor voluntad reconoció auténticamente
su emancipaci6n, que el de verla feliz y prosperar. Un tratado especial de amistad intima, y la residencia de un ministro hábil que trabaje en obsequio de los
guatemaltecos, y en inspirar confianza y borrar hasta de la memoria e.&lt;:a suspicacia y susceptibilidad de algunos de los hijos de Guatemala contra los mexicanos,
que tienrn el vergonzoso e innoble origen de las preocupaciones y falsa política que
dejaron por herencia funesta los ceñudos dominadores para dividirnos y devorarnos,
llenará estos objetos." Y añade en seguida: ''Con la república de Colombia, 1nmediata, México tiene intereses más trascendentales que trazar, y el primordial es desearle su unidad a lo menos con Quito; y prescindiendo aho:ra de las relaciones
men;antilcs existentes, aún antesc de ru emancipación (continuadas entre los puertos
de Guayaquil y Acapulco, Maracaybo y Veracruz a causa del consumo del cacao
que los Mexicanos necesitan; este tráfico eventual se suspenderá en fuerza de los
adelantos del cultivo de este fruto -en Tabasco, Guazacuako, Colima y otros para~
que el gobierno deberá fomentar en su suelo, natural y primitivo desde la más remota
antigüedad) una política previsora no debe olvidar que la población de Colombia
(se entiende reunido a lo menos Quito) aglomerada en los litorales, agricola y emprendedora, llegará un día, por su despejo, el espíritu de cálculo y sus soberbio~
puertos, a formar una potencia marítima que en el caso de una guerra &lt;'mprendida
contra México, cooperaría, con el auxilio de ~us escuadras, a contrabalancear lo.,
esfuerzos de cualquier potencia, por la oportunidad de la combinaci6n de las po-

573

�que deberían oírle. Dábase cuenta de las dificultades existentes, pero le parecían salvables, fáciles de resolver frente a la enorme empresa que él promulgaba, por tal motivo escribirá: "Se me dirá que hay muchas dificultades
que vencer y que las vastas atenciones que ocupan justamente la de estas
soberanas repúblicas no permiten emprender tamañas empresas. Yo me propongo argüirlas, y entre tanto debo observar que las grandes y singulares
empresas siempre han tenido contradicciones, pero la historia confirma que
el arrojo y atrevimiento heróico, siempre ha decidido en favor; el descubrimiento de nuestro mismo suelo y la historia de sus conquistadores nos contencias, por la oportunidad de la combinación de Jas operaciones de ambas naciones
en uno y otro mar, de cuyas ventajas .inapreciables no se pueden lisonjear otros
e.o;tados de América. Con la mira de prevenir estas ideas, muy posible en el curso
de los acontecimientos humanos, eJ gobierno mexicano tiene que tirar lineas más en
grande en el cultivo de la amistad, y sus transacciones con el de Colombia, y una
necesidad de aliarse y mantener un ministro ilustrado cerca de su gobierno.
Las repúblicas del Perú y Chile, engarzadas más de cerca con Colombia, no obstante la distancia que las separa de México, no dejan de ligar sus intereses de algún
modo con ésta, pues aunque sus relaciones comerciales sean de poca monta, a
causa de la identidad de producciones, su situación, como potencias marítimas, y las
simpatías y causa común a todos los nuevos estados, en el incidente de una desavenencia suscitada entre ellos, el gobierno mexicano acreditado, podría por la influencia
de sus consejos ofrecerles una cordial mediación, lo mismo que a las de Bolivia
y Argentina. Así es que por un encadenamiento político natural, México puede
ligar sus interese.o; más caros, con todos los Estados de América, y llegar al magnífico
resultado de la ereación posi~va de una gran confederación en el nuevo mundo,
que iniciada en el istmo de Panamá, tal vez temporaneamente, se trasladó a Tacubaya, y se desea su continuación por todos los americanos pensadores, a fin de regularizar definitivamente un tribunal supremo e inexorable de pueblos soberanos y libres
que arreglando el derecho internacional de los diversos estados, uniforme las reglas
de su conducta política exterior con respecto a los demás, asegure y mantenga el
reposo y la paz exterior e interior, y oponga un antemural a las pretensiones desmedidas que pretenda suscitar la Europa contra América, presentando a un mundo
de repúblicas, formando una fuerte liga invencible por sus simpatías, armonía y unión
compacta que el gobierno de México está en el caso de agitar.
Por no haberse llevado a su fin y grandioso objeto, el resultado de esta liga,
con motivo de las disensiones de los diversos Estados Americanos, ellos se han 1mesto
de peor condición, y desaveniéndose algunos, la Europa o sus reyes coligados discurrían ya, según los rumores diplomáticos y es casi como seguro que hubieran intentado su funesta intervención, si la gloriosa revolución del pueblo francés no viene
oportunamente a desconcertar sus ceñudos planes contra la 1.ibertad del mundo, llamando la atención de los gobiernos despóticos, los cuales no pueden, ni podrán
transigir jamás de buena fe, con la independencia y libertad de unas regiones que
en general usurpadas, han dependido directa o indirectamente de Europa, y tarde
o temprano excitarán una revoluci6n general de principios, trascendentales a los pueblos gobernados según las máximas del pretendido derecho divino, que parece caducar
y reemplazar por el axioma de las soberanías nacionales. La América, hasta la época

574

finnan este principio; esta es una lección que nos enseña que en América
todo ha de ser grande y peregrino; es, pues, claro que en un negocio tan
interesante nada deba omitirse, la gloria debe estar siempre de parte de quien
pone los medios para alcanzarla aunque los resultados no sean felices." 46
Pese a la energía y reiteración de tales argumentaciones la realidad política de los países australes era tan delicada que sus gobernantes no pudieron atenderlas. Los planes de Ortiz eran de tal magnitud que hubieran
requerido el esfuerzo íntegro de aquellas provincias, una acción singular,
la concentración de todas sus energías en una empresa arriesgada, difícil y
casi impracticable. Argentina y Chile terúan ante sus ojos problemas muy
delicados que resolver, su existencia misma como naciones independientes
peligraba y no podían embarcarse en empresas un tanto utópicas presentadas
por un individuo que fuera de su documentación, de sus razonamientos, de
su tenaz capacidad para tratar de convencer no presentaba apoyo ninguno,
no era secundado por todo un grupo lo suficientemente fuerte para convencer. Tenazmente esos países realizaban en el exterior gestiones para conjurar las amenazas externas y para combatir a los ejércitos realistas en su
propio suelo. Mucho se había conseguido con las victorias de Chacabuco
y Maipú en el Sur, así como la de Nueva Esparta ganada por los hombres
de Boüvar, pero aún tendrían que conjugarse los esfuerzos y realizar jornadas
heroicas para vencer al enemigo.
Por ello ante las reiteradas gestiones de Ortiz, los encargados de la política exterior argentina van a recomendarle vaya a Europa, a la Gran Bretaña, a solicitar el auxilio deseado, a unir sus voces a las de sus propios comisionados. Abundantes razones debieron exponerle los poüticos rioplatenses
para convencerle de marchar a Europa, a Inglaterra, "con el objeto de trade la revolución del año de 1830, acaecida en París, debió considerarse como aislada
en sus principios; pero en la actualidad, aunque más escudada con la opinión esparcida de los pueblos, no debe aún olvidar que los gobiernos de estos mismos pueblos
le son hostiles, y aun cuando, respecto a las naciones, Ja cuestión sea diferente, y
no nos vean con ojeriza, inciertas todavía, y sin que les inspiremos mayor confianza con una conducta más arreglada, fuerte y legal, mientras ellas no sean libres,
y de hecho sus mandatarios tengan a su disposición los recursos forzados de los pueblos, podemos precavemos, reparando a la vez nuestros males y verificando lo que
los reyes hubieran ejecutado (esto es, una reunión recíproca y eficaz) y aún podrian
practicar, si por una fatalidad triunfan, y la lid del absolutismo se decide y pr~~uncia
contra los principios liberales. Reúnase la América, entre tanto esta cuestion en
litis se decide, y apelando al proverbio del inmortal poeta .Beranger, invóquense sus
sublimes palabras consignadas en estas magnilicas frases:
Peuples, formons une saillte aJliance,
Et donnons-nous la main", México Considerado ... , pp. 104-109; Cfr.
Vid. R. ÜRNÁN ÜQUENI&gt;O, op. cit., Passim.
.. Vid. Apéndice Ill.

575

�bajar allí con actividad y empeño por la libertad de mi Patria al lado de
los señores diputados de los gobiernos libres de la Améric.a del Sur&gt;.~1
No disgutado, sino cerciorado de ese hecho, lo acepta y el 4 de mayo
de 1819 en una última comunicación que dirige al Secretario de Estado
Tagle, al comunicarle que va a partir en cl plazo de un mes a Inglaterra,
le dice está penetrado del más alto .respeto y gratitud hacia el Jefe del Gobierno por haberle colmado de gracias y de cuya protección espera el éxito
de sus negocios. Al Secretario le llama "ilustrado y benévolo" y añade "espera de él un buen despacho con amplitud, para Poder emplear mis trabajos
y patrióticos ardientes deseos en utilidad de la libertad y unión de la América del Sur y México".' 8

Este párrafo nos indica con claridad cuál fue el desemboque de la misión
de Ortiz en América del Sur. Convencido de la gravedad de la situación
americana y de las dificultades que sorteaban los países hermanos, impedidos
por el momento de emprender una acción que aunque altamente positiva
en sus resultados futuros, en sus implicaciones para el porvenir y en el alto
espíritu que estaba concebida, era irrealizable, tuvo que fijar la atención
en la ayuda que una potencia europea podía prestarle. Se percibe a través
&lt;le sus lineas que contó con la simpatía de los- gobernantes; más aún, con su ayuda. El hecho de que solicite de Tagle un amplio despacho para trasladarse a
Europa, indica que tuvo el estímulo de Jos estadistas argentinos y su comprensión. A partir de ese momento abandonó sus gestiones en ese país y marchó a

~• Ibídem.
.. lbidem. Es irrebatible que don Tadco Ortiz poseía una constancia y decisión inquebrantables. No era hombre que sucumbier.a ni se arredrara, y así lo había
demostrado, ante las dificultades. Las ideas que sustenta las mantiene durante años,
las engrandece, las condiciona a las circunstancias que se van presentando, pero no las
abandona. Meditados trozos escritos más de una década después en Burdeos,
también lejos de su patria, nos revelan cómo Ja preocupación que tuvo de que México y todas las naciones hispanoamericanas mantuvieran estrechas relaciones de
amistad entre ellas y con otras potencias, se mantuvo como una constante en su
pensamiento.
Los renglones siguientes tomados de su México considerado ... , pp. 98-111 reflejan
esa preocupación continua. Leámoslos: "Aunque el esencial deber y obligaciones primordiales de los depositarios del poder de una sociedad recientemente ell)ancipada
; constituida, sean ded;car toda su atención a Ja observancia de las leyes, consolidación del régimen político y sostenimiento a toda costa del orden público, mediante
el libre ejercicio de su autoridad JegaJ, y la cooperaci6n y goces de los derechos
espeditos de los ciudadanos; sin perjuicio de estas bases capitales, los principios de
conveniencia y política generalmente recibidos entre las naciones, y eJ encadenamiento y enlazo de los intereses de todas las sociedades, exigen por una consecuencia
necesaria a su propia consetvaci6n, comunicaciones y relaciones de buena correspondencia y amistad, más o menos estrechas con las potencias vecinas, y con aquellas
que por Ja naturaleza de su pPlítica y posición en el orden de los acontecimientos
presentes y futuros, pueden af!;Ctar y ligar de algún modo sus intereses con los de
la nación, o por el contrario perjudicar, si no se atienden, a la causa pública. Estas
:relaciones son tanto más indispensables a un pueblo naciente, cuanto que, fonstituyendo el derecho de gentes, por su órgano se estipulan y alcanzan su goces, y los
,derechos y ventajas que por la naturaleza y la equidad tienen y son inherentes a
todas las naciones. Mas sin embargo de esto, un gobierno nuevo, aJ establecerlas.
no debe perder de vista que el resultado de sus negociaciones será más o menos eficaz
y saludable a sus justas pretensiones, cuanto sea el grado de estabilidad moral y
fuerza física con que se presente, y el realce de las cualidades de los agentes a quienes
se conficn; puesto que los fastos de la historia antigua y moderna nos enseñan
que el éxito de mucbos negocios ha dependido en parte de la habilidad de los
gobiernos y las circunstancias eventuales, sin cuyo aprovechamiento, que con el ex.-

pendiente más efectivo y dependiente de los hombres de Estado, parecía increíble que
unas asociaciones tan reducidas como las repúblicas de Holanda, Venecia, Génova,
y sobre todas PL~a, hubieran Uegado, en la época de su florecimiento, a nivelarse con
las potencias más poderosas de Europa, y aún a influír en las transacciones y cuestiones más importantes de las ligas que se formaron en su época. A Jas circunstancias
y a la activa sagacidad de los diplomáticos anglo-americanos, más bien que a su
poder debieron sin duda su engrandecimiento territorial los Estados Unidos de América, pero sin estabilidad y buen orden parecería imposible que a los veinte y cinco
años de su existencia, hubieran podido anexar a su vasto imperio y afirmar, sin disparar un tiro, la extensa e importante región que abraza el Mississippi, y poco
tiempo después, el interesante puesto de la península de las .Floridas, que les ha abierto
la puerta del grande Océano, y dado una de las Uaves de] seno mexicano, _por cuya
conservación habían hecho antes, España e Inglaterra, grandes sacrificios". Y añade
las siguientes valiosas reflexiones, fruto de su larga experiencia de diplomático sin
e¡¡.equatur: "Los embarazos de Europa son grandes, extraordinarios los sucesos, y
el fermento que se e,¡perimenta y aparece casi en todas las naciones, y en particular
en la hermosa Italia, y en la parte pensadora de Inglaterra y Alemania, presagian
una serie de acontecimientos de inmensa trascendencia. Este es, pues, el tiempo que
los hombres de Estado de América deben emplear, aprovechándose de tan favorables
circunstancias, no para mezclarse en los negocios europeos, ni manifestar i11tenciones
hostiles (excepto a España que se debe tratar de inquietar en sus posesiones de las
Antillas y la Asia, a fin de obligarla a hacer la paz o reducirla a la perunsuJa)
sino para fijar la posición que debemos tomar después de haber consumado nuestra
emancipación redproca, para ponemos por siempre fuera de los tiros y pretensiones
&lt;le la denominada Santa Alianza, dejando a cubierto nuestros derechos y los de todo
un mundo libre y verdaderamente independicn\-e.
Aunque un pueblo naciente necesita, por su estado infantil, del apoyo y amistad
de todas las naciones para acreditarse, debe sostener sus derechos y mantener la
paz y buena armonía con todas; no teniendo México otras relaciones que las de
(;Omercio con la mayor parte de Europa, éstas se deben limitar al fomento de este
ramo mediante sus ag~ntes mercantiles, que residirán con el carácter de encargados
o agentes de negocios en el punto donde más convenga, y en Jos demás, los cónsuJes y
vicecónsules pueden muy bien desempeñar estas funciones, reduciendo su policía en esta
parte a la protección de su comercio, abandonando en Jo posible el sistema prohibitivo
y rebajando proporcionalmente la tarifa de los derechos de entrada, que no sirven

576

577
H37

�Europa. Sabemos por Timmons que permaneció pocos meses, tres, en Inglaterra, y de ahí partió hacia Holanda, Francia y España en donde pem;ó
podría impulsar sus proyectos aprovechando 1a vuelta al régimen constitucional que se había operado en la Península. Alarmado por la cesión de
la Florida y sabedor de las victorias que los ejércitos trigarantes realizaban,
volvió vía Guatemala a México después de más de doce años de ausem;ia. 19
Ante la consumación y admirado por el atractivo Imperio, dedica a Agus•
tín de Iturbide por su ilustración y benéficas intenciones su Resumen de la
Estadistica del Imperio, llamándole: "héroe inmorta1 conducido por los sen•
timi:entos más nobles". 50
Ahora bien, ¿ cuáles fueron los proyectos presentados insistentemente a la
cancillería?, ¿ cuáles ]as informaciones que les transmitió?, ¿ cuáles sus ideas
en torno de una unidad americana?
Veamos en primer ténnino la segunda cuestión, la información que pudo
acreditarle como auténtico enviado del Gobierno de México y que él no
quería se ostentara públicamente. Según se desprende de los documentos,
las "memorias" que presentó a la Cancillería fueron varias.
La primera de ellas es la que acompaña a su petición del 4 de septiembre
de 1818, en la cual trata de desmentir •t¡a falsedad de los embrollos ridículos
y jactanciosos que en todo tiempo ha publicado y publica descaradamente
el gobierno opresor y sus parciales: dueños de todos los puntos de comu•
nicación, constituidos jueces y partes [quienes], pueden decir sobre el estado
· como -efectlvamente
·
1o h acen" .51
interior del país, todo lo que se les antoJe,
si11o para fomentar el contrabando, disminuir los consumos y el tesoro público, combinando éste de manera que no se perjudique la industria del país.
Esta regla general de política deberá tener sus excepciones, con respecto a la Gran
:Bretaña. El punto de contacto de los dominios de esta potencia con México, su
vasto comercio, la simpatía del pueblo inglés en favor de nuestra causa, los recursos que ha ministra.do al gobierno y a los particulares a beneficio de la minería,
el ejemplo que dio su ilustrado gobierno, apresurándose a reconocer la independencia,
las garantías que nos dio de ella el noble e inmortal ministro Canning, en el hech.o
de haberse opuesto a las miras y proyectos hostiles de la denominada Santa Alianza,
y· por último, el poderoso auxilio y apoyo q11e su administraci6n previsora nos puede
prestar en caso necesario, bien por el influjo de su mediación, bien por sus flotas,
exigen relaciones de otra combinación y naturaleza con la naci6n, que empuñando
el tridente de Neptuno, es dueña y señora absoluta del dominio de los mares, Y
por cierros motivos pollticos tiene más interés de lo que se piensa comúrunente, en
que México sea grande y prospere."
.. W. H. T1MMONS, op. cit., p. 476.
00 Resumen
de la Estadistica del I mpe_rio. . . En la Dedicatoria. En esta obra
en la Introducci6n señalará la conveniencia de mantener ''relaciones y alianzas ajustadas entre pueblos lejanos''.
" Vid. Apéndice 111.

578

Afir~a que su información es verídica y que contradirá Jo que faJsament.e
publ~can ~as gacetas en poder del gobierno, y asienta que la popularidad
Y eXIStenc1a de la Revolución de México es tan notoria y evidente desde
sus principios hasta ese momento; y observando con sagacidad el carácter
de la misma, afirma que "la Revolución de México es universalmente pop~~ Y de. consigui~n~, inextinguible, que desde que comenzó siempre ha
existido, existe y _eXISt.tra unas veces militante, y otras triunfante, que los
progr~o_s de la l:iber~d, en Sud-América, y la conducta del nuevo Virrey
de MeXJ.co, la convertiran enteramente triunfante".
Inicia ~u relaci6n con la mención de los acontecimientos de 1808 en los
q~e Itutngaray había "accedido a formar juntas para colocar los americanos
d1gnos, Y se había inclinado .ª celebrar un congreso nacional, con el objeto
de reformar el Estado y eV1tar la guerra civil, en circunstancias de estar
ocupada la _Metrópoli por Jos franceses". La narración de Ja guerra de
Independencia es dara, bien informada y ei.-puesta con entusiasmo. En ella
encon~os arranques d_eclamatorios en tomo de varios temas O personajes
c~mo la libertad o Ignacio López Rayón, de quien dice: "; Hombre virtuoso
digno
ocupar entr~ los h~roes de América un lugar distinguido. y O levantare siempre los OJOS al aelo por tu existencia! · Tú sólo eres digno d
I
los sacrif"1c10s
. d e .nuestros generosos hermanos del sur!"
e
s2
Algunas de las afirmaciones que hace en esa relación están amplificadas
~roducto de su entusiasmo y de la finalidad que perseguía; otras son obje~
hvas fruto de una mente moderada y sensata y algunas coincidentes con las
que los historiógrafos de la independencia mexicana emiten. No encontramos, claro está, el espíritu altamente razonadoT de Mora, la crítica acerada
d~ ZavaJa Y Alamán, la infonnación abundosa y apasionada de Bustamante
m 1a defensa teórica dialéctica y emocionada de Mier. Es de admirar su
ex.posición ordenada y los nexos que establece entre 1a independencia mexicana y el movimiento emancipador del resto de América.
Como no tratamos de glosar esas memorias que presentamos íntegramente
al lector en los apéndices, señalaremos tan sólo algunos de los aspectos más.
relevantes de las mismas.

?e _

Señala que el movimi_~nto lib:rt_a~o no surgió inopinadamente, sino que
aunque abortado y hab1endose 1mc1ado con anticipación, fue el resultado
de "un plan de revolución muy extendido y regularmente combinado". qu
la iniciaci~n realizad~ ~n Dolores ~e sec~~ada en todas las
mas l_a ~e~ada de Me&gt;:1c~ qu~ hubiera decidido la suerte de la patria, fue
e'. p~c•p~o de . una sene 1nfeliz de derrotas. Rayón, deparado por la Providencia, ca\idillo valeroso y emprendedor. . . entusiasma los puebJos, reúne

pro~c.ias:

Q

lbitiem.

579

�los soldados dispersos y organiza un ejército, forma un gobierno, humilla
el orgullo español, y en una palabra presenta la Patria con el carácter majestuoso de nación ordenada". "Muerto Morelos, Rayón no sólo prosigue la
guerra apoyado en otros jefes como Herrera y Ortiz, sino que está a la cabeza
del gobierno libre de la República Mexicana, que tiene un ejército que se
sostiene y se sostendrá." 53
Justamente de esa afirmación arrancaba la autenticidad y legitimidad de
la representación que Ortiz ostentaba, de la e,dstencia de un gobierno libre,
de un Estado que aunque luchaba contra la adversidad era el representante
auténtico de una nación y de una voluntad de propia soberanía.
Señala a la expedición de Mina, «joven español", como "laudable aun
cuando temeraria y mal dirigida" y concluye que la liberación de México
requiere de la cooperación de los gobiernos libres de la América del Sur,
cuyo prnceso emancipador ha sido visto de 1810 a 1813 con entusiasmo, y
que los triunfos de San Martín, O'Higgins y Bolívar animan y mantienen
el espíritu de independencia y han sido muy celebrados, "de donde se infiere
que en todas partes el partido de 1a independencia es universal, que los progresos de la libertad de América del Sur son trascendentales a México, cooperan hoy positivamente a su libertad y muy pronto la auxiliarán eon actividad".
Presenta un rápido panorama de la fluctuante política de los virreyes Venegas, Calleja y Apodaca, de las presiones a que estuvieron sujetas sus decisiones y de la crueldad con que se quiso someter la causa de la libertad,
la cual, concluye: "ntmca ha sido ni puede ser exterminada, que en el hecho
de haberse sostenido aislada, sin auxilios, repuestos, ni amigos por el espacio de
ocho años, únicamente por el valor, entusiasmo y constancia de sus hijos
y enmedio de una serie de desgracias, es inextinguible, y que se sostendrá
militante hasta que los acontecimientos grandes de la América del Sur, y
el auxilio, e influjo de los aliados, que los intereses generales de la América,
la política y la razón le hacen solicitar, la hagan triunfante. Rayón existe,
le secunda Oyarzabal, le sigue Herrera, Je acompaña Ortiz, y le auxilia
Victoria y otros muchos; la revolución de México subsiste; la independencia
es inevitable, los progresos del sur, y la conducta del nuevo Virrey influyen
en su libertad. ¡ Tengo Patria! ¡ Oh Patria mía! ¡ Oh país el más bello del
mundo! ¡ Qué gloria y poder para quien te auxilie!" Con estos arranques
llenos de entusiasmo finaliza esta memoria.H En otros de sus escritos aportará más luces en tomo de Ja insurgencia mexicana, pero ya dentro de
un contexto general que cubre la causa emancipadora de los restantes países.
"'Ibidem.

"'Ibidem.

580

Para ligar esa relación, analicémosla brevemente. En el escrito que remite
el 8 de mayo de 1819 a don Juan Martín de Pueyrredón, le informa "de
la situación política de México hasta el mes de julio del año próximo pasado.
sacado de los partes de los enemigos, que oprimen y devastan aquel país,
publicados en las Gacetas de Madrid de este año y estractados por mí para
instruir a Vuestra Excelencia de un negocio tan interesante, que coincide
con mi dictamen públicamente manifestado, de que la Revolución de México es inextinguible, y muy fácil armar a los patriotas, según los puntos
que actualmente ocupan". 5 ~ En ese escrito señala como causas comunes de
la emancipación: las circunstancias de la metrópoli, la desconfianza de los
mandatarios del gobierno español y las ilustradas ideas de algunos americanos. Menciona cómo en un principio fue "más el espíritu de novedad
y no los principios lo que impelieron a los pueblos a seguirla; y como había
comenzado inmadura, en los primeros contrastes, desgracias y yerros consiguientes a una revolución, se notó el poco patriotismo y espíritu público"
que facilitó las victmias de los realistas. Pero por otra parte, agrega: "siendo
preciso el desorden para ordenarse, según el orden invariable de las cosas
humanas", se adoptaron soluciones poco acertadas que alejaron a muchos
de los simpatizantes, no sólo a las personas temerosas, todo lo cual provocó
una reacción favorable a los intereses españoles. Por otra parte, el reforzamiento de los ejércitos metropolitanos en América, conducidos por jefes decididos y crueles y 1a vuelta al absolutismo más deprimente, hicieron que
hacia el año de 1816 la causa americana estuviera en grave peligro, pues
México casi había sucumbido" bajo el peso de sus reveses al duro yugo del
Caribe Calleja"; en la Nueva Granada, Venezuela, Cund:inamarca y Quito
estaban dominados por el bárbaro Morillo y unas fuerzas colosales que amenazaban extenderse desde Cartagena hasta Buenos Aires. Chile y el Perú
arrastraban el carro del déspota de Lima, y finalmente la América entera
parecía eslabonarse con violencia al vil destino de la barbarie y servidumbre
española". Mas en medio de todo ese cuadro desolador sobresalía el ~obierno heroico y libertador de Buenos Aires, paladín de Ja libertad, cuya
conducta no sólo estimula y alienta a los demás pueblos, sino que revela
"que esta inmortaJ república está destinada por los altos decretos para regeneradora y libertadora del Nuevo Mundo, legisladora de América, antemural de la Independencia y admiración del feliz siglo que le da luz".
Añade en seguida en un párrafo de encendido entusiasmo: "Pasemos en
silencio la aurora de las glorias del más famoso pueblo en sus primeros
triunfantes ensayos contra Jas legiones de la orgullosa Albion, no nos detengamos en la célebre época que inmortalizaron los fastos de Mayo; no
.. Ibídem.

581

�hagamos juicio de las victorias en los muros y montes de Montevideo, JJero
sí hagamos mérito de las nunca celebradas jornadas de Chacabuco y Maipú,
y en suma, del singular fin de la expedición española dirigida a Lima, y nos

que debe servir de norma a toda la América, ella presentará las bases de
una confederación y alianza particular americana, que propendiendo a la
unidad general garantice la individual de los siete estados, a que parece
aspiran los americanos". Y continúa proponiendo una solución que hubiera
dado a América Hispana una extraordinaria fuerza y cohesión politica, pero que pocos espíritus como él concibieron, dándose los demás al caudillismo
provincial que atemorizó al continente en una multiplicidad de Estados
débiles e ineficaces: "La América dividida en más de tres Estados (sistema
a que no deberíamos aspirar con otras luces) es preciso que se debiliten sus
miembros, pero ya que se adopta un mal, puede ser mal necesario, es preciso
buscar el remedio en su misma naturaleza, y este se encuentra en una
confederación a que nos llama un conjunto de circunstancias que es inútil buscar en otros pueblos. Buenos Aires pues, es legisladora de Colombia." 58

convenceremos de esta verdad." 56
Ante la evidencia de que la Independencia total de América va a lograrse
y para ello es necesaria la unidad de todas sus provincias, unidad de acción,
unidad en la dirección de la poütica general y de la economía y de que las
provincias rioplatenses represent.an el baluarte de la libertad, Ortiz tiene que
confesar que es menester evitar errores cometidos en el pasado para lograr
la unidad que propone. Uno de los que subraya es la adopción "de los
bellos principios del federalismo americano" que la inexperiencia colonial,
los pocos conocimientos de política y sobre todo de nosotros mismos, con la
propensión de todos los oprimidos a pasar de un extremo a otro, nos hicieron
aceptar. Dichos principios: "diametralmente opuestos e impracticables entre
nosotros, y sus brillantes teorías reducidas a la práctica no podian menos
que convertirse en fermentos activos de anarquía, egoísmo y divisiones en
unos pueblos desunidos por la distancia, naturaleza de sus orígenes y vicios
de su educación, y esta falta fue uno de los principales motivos de la ruina de
Nueva Granada, Caracas y finalmente de las guerras civiles e intestinas
y atrasos de toda la Améti.ca; era preciso pues, aprender en la escuela de
la desgracia, y con experiencia formar constituciones y sistemas adecuados
al carácter de los pueblos americanos". 51
Ante ese hecho de fragmentación de la antigua unidad, Ortiz ofrece el
ejemplo argentino, en cuya constitución se encuentra el sistema de unidad

Propuesto ese sistema de confederación que garantizará la unidad americana sustentado por la nación que liberará a América, y la cual en esos
momentos poseía el dominio del Pacífico, Ortiz afuma que una vez obtenida
la victoria total en América del Sur, sus gobiernos deben apoyar a México,
pues de no hacerlo comprometerán su honor, el enemigo les impondrá sus
leyes y el edificio de la libertad quedará a medias expuesto a desplomarse
en el primer torbellino; aún más, expone en otra parte de su escrito, sería
peligroso mantener un solo Estado sujeto a la dependencia española, pues
ahí su poder puede consolidarse, y si esa provincia cuenta con recursos naturales y humanos puede representar una seria amenaza a la libertad de

" Ibidem.
líl Ibidem.
Es~ta opini6n que sustenta en 1818-19 ante el panorama de la confederación argentina a quien solicitaba ayuda, revela frente a opiniones posteriores
un sentido oportunista. Del ideario de Ortiz, reunido por Tarsicio García Díaz en
Ja segunda edición de la Estadístict;1 del Imperio. . . y extractado en principio del
México considerado ... , tomamos los siguientes párrafos contrastantes que nos revelan un cambio de ideas, que es posible haya sido un cambio meditado, producto de su madurez y mayor experiencia política: "Los mexicanos por un favor
de la providencia y el convencimiento de la excelencia del sistema federal patentizado
en la administración de algunos Estados que han tenido la suerte de ser regidos
conforme a las máximas prescritas en s11 esencia, son los únicos, entre los nuevos
americanos que han sostenido hasta ahora su co.nstiluci6n. [51)
Combinado el federalismo, exactamente nivelado a las costumbres de los pueblos
y modelado a las necesidades locales, a las luces del siglo y a las exigencias del
tiempo y circunstancias peculiares de las naciones que de buena fe lo abrazan y ejercen,
no es otra cosa, si bien se analiza, que la reunión legal de un grupo de provincias
diseminadas en una vasta región, aisladamente, pero ligadas por la simpatla de la
vecindad, el origen, el jdioma, los usos y la religión, y allll por los hábitos e influencias del trato común y cierta legislación [provincial] que, sin embargo de tanta

homogeneidad, considerándo.~e destacadas sucesiva y gradualmente por la distancia
de llil centro, y deseando mejorar su posición con una administraci6n local inteligente
que les ascglll"e ciertos goces sociales en armonía con los progresos a que brinda su
situación particular, sin aspirar a una separación absoluta ni dejar de auxiliarse mu~amente,_ convencidas de su debilidad para sostenerse aisladamente cada una de por
si, se obligan a buscar en su propia reunión y alianza una fuerza o poder real y
efectivo contra los peligros a que las expondría su □aqueza privada e individual.
[58-59]
La confederación mexicana considerada en general necesita de una subdivisión
legal y razonada, acomodada a la topografía natural de su suelo1 trazada en consonancia con las exigencias y esencia del sistema federal [81)
Las subdivisiones y modificaciones indicadas se fundan en los principios más luminosos de polltica y conveniencia pública; la naturaleza los demarca y la razón
Jos exige ; y sean las que fueren las contradicciones que las preocupaciones y los es•
trechos y .mezquinos intereses del espíritu de provincialismo les opongan, si los
impulsa la esclarecida política de los amantes a la federación con perseverancia y
tacto, eUas se conswnarán con el tiempo, si el sistema federal se radica y progresa
en México." [84]
"' Vid. Apéndice III.

582

583

�los ya emancipados. Consideraba que México, por sus enormes recursos,
podía ser una base contrarrevolucionaria muy poderosa si era manejada
hábilmente por los realistas y por ello debería liberársele también. Que esos
recW"Sos deberían servir a la causa de la libertad y no a los de la opresión.
Mencionaba además que la causa emancipadora requería aún de grandes
esfuerzos tanto humanos como económicos y que éstos era preciso obtenerlos
a toda costa. Para obtener el triunfo definitivo "son precisos grandes gastos, y los pueblos americanos generalmente pobres y desnudos de espíritu
público, no pueden contribuir con tantos y tan indispensables caudales, ni
unos gobiernos nacientes podrán exigirlos, debiendo tener por primera base
para constituirse y hacer la felicidad de América, la captación de los corazones de los pueblos para dirigirlos y sacarlos del atraso en todos los ramos
de su prosperidad. Es preciso pues, que nos desengañemos, es necesario calcu lar en grande y salir del estrecho círculo de nuestros pequeños recursos y
propias fuerzas". 59
Y ante esa situación, ¿ cuál era en concreto la petición de Ortiz?, ¿ cuál
el contenido último de sus escritos y memorias?, ¿cuál la esencia de sus proposiciones?
Tratemos brevemente de concretar sus ideas a este respecto, de sintetizar
su pensamiento, con lo cual habremos cumplido con las interrogantes que nos
planteamos anteriormente. 60
Ortiz propone un proyecto al que llama "bosquejo en embrión piu:a que
otro inteligente lo pula", para que los gobiernos empeñados en la liberación
americana, rodeados de hombres de luces, de cálculo y despreocupación ...
haciéndose cargo únicamente de las ventajas y utilidades que por todas
partes ofrece una compañía a la causa de América, dirigiendo y formando
el plan una mano diestra, patriota y de buena fe, sepa conciliar los intereses
de América con los de la compañía". Señala que ese proyecto, obra de un
americano entusiasta, está de acuerdo con la comisión que el Gobierno de
los pueblos libres de México le confirió desde el año de 1813.
La esencia del mismo consistía en la constitución de una compañía in•
tegrada por los gobiernos libres de América del Sur, Río de la Plata, México, Chile y Venezuela, financiada par capital inglés y destinada a sostener
el movimiento emancipador americano y liberar totalmente al continente
de toda dependencia de España.
Sostenía Ortiz, ya lo señalamos) que la economía de los gobiernos americanos estaba exhausta por la guerra que durante tantos años habían sostenido, y que por ello era necesario dirigir sus miradas a Europa, no a los
50 Ibídem.
• Vid. supra.

584

gobiemo_s que bien sabía estaban muy comprometidos con la política reinante
~ de qwenes poco se podía esperar en esos momentos, "sino a sus capitalistas poderosos, a sus comerciantes especuladores a quien América ofrece un
campo vasto, '! brinda con mil tesoros. La Gran .Bretaña -asegurabacen~o en el dta de las luces, del patriotismo y emporio del comercio propor~iona ~ la Am~ric~ un gran rec~o: su pueblo es nuestro mejor ~go,
su comerc10 el mas mteresado a la mdependencia, y el reciente incidente
entr~ un podero~ señor inglés y el rey de Francia, la mejor prueba de
sus mme~os capitales. Un solo inglés y socios garantizaron ]a deuda del rey
de _FranCia, Y antes le habían prestado caudales considerables, cuando su
gobierno e~ acaso menos estable que los americanos. La Gran Bretaña es
pues _el meJor a~yo de América si ésta sabe sacar partido, y obra con Ja
prontitud y segundad que exigen las circunstancias"_G1

L_a ~ompañía, que proponía debería constituirse a instancias de la "ilustre
republica del Río de la Plata", la cual la ofrecería a los gobiernos de Chile
Venezuela ! México, pudiendo admitir con todos sus privilegios a los Es~
tad,os amen~anos -~ue en el futuro se constituyeran e inmediatamente des!mes de ,~u libera&lt;:1on. La compañía se crearía en Londres o en otra ciudad
~?lesa, por me~o ~~ una o más casas fuertes reunidas o por una suscripc10n de m~chos mdiv1duos unidos a un jefe con quien se estipularan los
tratado¡¡ baJ~ todas las formalidades de estilo". Esta eompañía -añade adelante- en cierta manera se semejaría a la de la India, su cuerpo existiria
e~ ~uropa, y sus agentes y comisiones en América1' ; y para liberarse de toda
~nbca ante el peligro de pe~:tración y sujeción total, añade: "pero que
Importa cuand~ todo se co~cil1a tomando un medio entre las concepciones
de much~ ~plitud y exclusivos generales. No nos alucinemos, la Compañía
en los ternunos propuestos1 extendiendo sus privilegios en el vasto continente am~ricano, queda comparada a los privilegios que un gobierno ofrece
a los particulares de una nación y nada más". 62
. Si el capital lo proporcionarían los comerciantes e industriales ingleses
mteresados en obtener ricos mercados y materias primas de América ese
capital que él calculaba entre cinco y siete millones de pesos deberí~ ser
asegurado por las aduanas y territorios libres en los términos convenientes.
L_:1s bases serían tambié~ privilegios exclusivos por siete) quince o veinte
anos en los ramos de comercio de más utilidad y estimación, con otras ventajas en las minas y cosas de importancia.
D~ es~ ,capital, una tercera parte se destinaría a auxiliar a México bajo
la drrecc1on de los otros estados, confiando tal liberación al más inmediato
11

Vid. Apéndice III.

ª lbidem.

585

�o al que ellos creyeran más apropia-do. Las otras dos partes se subdividirían
entre aquellos estados.
Para asegurar ese capital, Ortiz pensaba deberían emplearse los inmensos
recursos naturales que el Nuevo Mundo ofrecía. Calculaba que cerca de tres
y medio millones de pesos estaban representados por la cochinilla de
Oaxaca, la vainilla de Teutila y Misantla&gt; el añil de Caracas, la platina
de Cundinamarca, la quina de Loja, la vicuña del Perú y el cobre de Guaseo
y Copiapo. El resto debería afianzarse otorgando a la compañía: ' el privilegio exclusivo de importar y exportar un millón de pesos libres de todo
derecho cada año, en los principales puntos de América, comenzando en
las provincias libres y compartidos entre los Estados. Abastecer a todas las
provincias de todos los ramos de guerra, libremente y hasta la paz. Permiso
de cortar y construir maderas y construir buques en los principales arsenales
y astilleros de América. La introducción libre de la maquinaria o toda especie de máquinas con el privilegio de su aplicación a todos los ramos de
su resorte. La explotación libre de las minas y todos los artículos de su
consumo. Tener factorías en uno o dos puntos a lo menos en cada estado.
Transportar familias y solteros de crédito a todos los estados en los buque-;
de su tráfico. Preferencia en todos los ramos útiles en concurrencia ( con
los extranjeros) que las circunstancias ofrezcan. Derecho de ciudadanos y
repartición ele los mejores terrenos desocupados a todos los individuos, agentes y empleados de la compaffia en cada uno de los estados. Protección especial, distinciones, ceremonias y todas las consideraciones dables al cuerpo
de la compañía y sus agentes" .63
Como se ve, Ortiz rompía con esto en forma total el sistema de estancos
y monopolios establecidos por la política económica española sobre América, otorgando una libertad total de comercio a las potencias europeas, principalmente a Inglaterra, y brindándole amplias concesiones e inmunidades.
Es de señalar que aquí ya aparece en forma muy clara una de las preocupaciones más salientes en Ortiz, la de la urgencia de colonizar los vastos
territorios americanos despoblados o con una población poco estimable, con
elementos positivos, nuevos y vigorosos que los transformaran. Más tarde
frente a las inmensas planicies de Texas y las ricas y cálidas tierras de
Coal'Zacoalcos, Ortiz habrá de planear interesantes proyectos colonizadores.
Sabía Ortíz perfectamente que sus ideas serían atacadas por quienes propugnaban por un mantenimiento de la antigua situación económica, por los
interesados en mantener la exclusiva del comercio y la industria a los monopolistas, pretextando que esa apertura traeóa perniciosas consecuencias a
la economía de estos países, mas él señalaba que era necesario arriesgarse
'"Jbidem.

586

un tanto para obtener a la larga mayores beneficios. Atacaba el sistema
exclusivista español y aseguraba que "Ja decrépita España, los aspirantes
monopolistas de Cácliz han disfrutado exclusivamente por el espacio de casi
tres siglos del comercio vasto de todos los ramos de América. Más de noventa
millones de pesos pasaban anualmente de nuestros puertos al almacén de
Europa o departamento de Cádiz, todo lo que necesitaba para su consumo
y el de sus colonias. La España, sin manufacturas ni industria, estaba obligada a comprar a los extranjeros con nuestros metales y frutos. Los géneros
destinados paTa América, que debían recalar en Cácliz, pagaban un derecho
allí de 22 por ciento sujetándose a la impericia, ninguna economía y mal
cuidado de la marina española; los géneros llegaban a nuestros puertos averiados, podridos y recargados de derechos pasando por mil manos y sujetos
a nuevos impuestos en estas aduanas. De esta manera lo que va11a en Europa uno se vendía por quince y hasta veinte a los americanos, y como
los españoles disponían arbitrariamente del valor de nuestras producciones,
hacían de ellas un monopolio que pasando de los límites de privilegios coloniales, se convertía en un verdadero despotismo y esclavitud perjudicialísima en todas sus partes, y en todo sentido a los progresos de América". 6 t
En contraste con esta situación de dependencia, esbozaba un cuadro optimista de lo que ocurriría al establecer la compañia compuesta de hombres
de bien, de cálculo y con capitales que reemplar..a.rían a los ignorantes y
miserables menopolistas de Cádiz, cuya ciencia consistía en comprar barato
y vender caro. La Compañía "influiría a la par a vivificar nuestra industria, a extender nuestro comercio, aumentar la población, estimular la
indolencia amaestrar a los americanos y habilitarlos y facilitar la explotación de tantos metales preciosos y de utilidad que, por falta de capitales,
inteligencia y brazos, estarían por mucho tiempo en las entrañas de la
tierra" .65
Con perspicacia indicaba que la emancipación americana no era una
cuestión que interesara únicamente a América, sino que su destino preocupaba hondamente a todas las naciones: "La causa común de América es
seguramente una de las empresas más populosas e interesantes a la sociedad
y humanidad. Todo el género humano debe comprometerse en su lid, porque su independencia no solamente propende a su propia felicidad, sino
2. la de toclos los pueblos y naciones." Y este interés radicaba justamente
en las inmensas riquezas que América encerraba, riquezas inagotables e intocadas las cuales transformarían la economía no sólo de este continente sino
de todo el mundo. Por ello añadía: "Los Estados Americanos bien adnúnistrados presentan a todo el mundo un complejo de bienes, difícil de en" Jbidem.
'" lbidem.

587

�contrar en la civilización de Europa y barbarie del resto del globo. La miseria de todos los hombres será reemplazada por una riqueza incomparable
y prescindiendo de 1a justicia de la causa, ésta es Ja principal de su popularidad."
A más de estos beneficios económicos, otros mayores de carácter social
derivarían del triunfo de la libertad y de ]a ayuda recibida del exterior. La
recepción de una población vigorosa, amante del trabajo y acostumbrada a
la libertad, liberar'ia a la población nativa o africana esclavizada que duramente servía en los feraces campos americanos. Señalaba que en aquellas
provincias en donde no había habido fuertes núcleos de esclavos como en
Argentina y en donde la población era escasa, los colonos extranjeros nutrirían al país y le permitirían emplear útilmente sus recursos, y que en las
regiones en donde la mano de obra era servil, sería sustituida por operarios
libres y animosos.

Analiza en seguida en su memoria e1 estado que guardaban ramos especüicos de 1a economía tanto agrícola como minera, industrial y comercial,
entre los cuales sobresalen los renglones que dedica a revisar la realidad y
potencialidad de algunos como la cochinilla de Oaxaca, la vainilla de Papantla y Teutila que opina deberían venderse al Oriente, el cacao de Venezuela así como su añil que considera superior al de Guatemala e i1:,'1lal al
de la India; el platino de Cundinamarca estimadísimo en Europa para Ja fabricación de instrumentos científicos y de solidez; la quina de Loja, la
mejor que la próvida América ofrece a los mortales, la vicuña y alpaca
del Perú, el cobre de Coquimbo, que es uno de los géneros más estimados
para el comercio de la China y el que se cambia por pieles de nutria, armiños, y otros animales para llevar a Oriente.
Indica que el privilegio de importar y exportar anualmente un millón de
pesos en géneros sin derechos, dividido en todos los estados de América no
debe alarmar, puesto que aun en esos años difíciles el movimiento del comercio americano en su totalidad era de entre 90 a 100 millones de pesos.
Un millón, por tanto, distribuido entre todos los estados, no perjudicaría en
nada la renta de las repúblicas. México podría absorber medio millón, Argentina, cien mil pesos, Chile otros tantos, Lima dosc~entos mil y Venezuela
cien mil y lo que faltare entre los estados que se vayan liberando, los
cuales gustosos cederían esa pequeña cantidad a cambio del inmenso beneficio de gozar de una libertad plena. Señala ponnenorizadamente el resto
de su escrito, en qué forma pensaba se debería otorgar 1a ayuda militar;
el privilegio de cortar maderas y levantar arsenales que posibilitarían la
creación de una marina indispensable a todas las naciones para lo eual contaban con recursos forestales inagotables; la introducción de maquinaria e
instrumentos y la enseñanza de su manejo a los americanos, principalmente
588

para crear redes de navíos que recorriesen los litorales vast:ísimos de esta
porción del mundo, sus caudalosos y extendidos ríos, de maquinaria para
la transformación de sus productos agrícolas como la uva, el olivo, seda,
cáñamo, lino, licores; para la explotación rigurosa y efectiva de sus minas,
mal trabajadas y abandonadas otras, y sujetas a una torpe y nefasta politica
de abastecimiento de dementas indispensables como el azogue.
En este aspecto de la minería indicaba que en el nuevo sistema todo ha
de inspirar liberalidad y franquicias y añadía comparando lo que ocurrirfo
con el nuevo régimen frente al viejo: «En el sistema monárquico del gobierno opresor, pasaban los IDD1eros sin derechos a proporción de las trabas.
En México, el quinto, el uno por ciento, el derecho de monedaje, de apartado, consumo y brocado reunidos, ascendían a un total hasta 19 pesos;
los gobiernos independi'entes siguiendo los principios de Ja sana poUtica pueden reducir tanto disparate complicado al solo derecho del quince o 5 pesos
de monedaje, y de esta manera economizan tantos oficiales zánganos del
estado, dando todo el derecho y protección al ramo de más importancia;
y si la acuñación de México con tantos inconvenientes ha progresado rápidamente desde el principio del siglo en que vivimos, si sus minas generalmente
explotadas sin inteligencia y con mezquindad produjeron en 1801 diez y seis
millones, y sucesivamente ascendió hasta 28 millones después, que se acuñaron antes de la revolución; si la América del Sur con menos protección
acuñaba hasta 15 millones ¿ qué no se deberá esperar de la explotación
de las minas más ricas y abundantes de América? ¿ Cuál será la producción
dirigida con inteligencia, empeño y toda la protección y liberalidad? ¿Cuál
su cantidad cuando a un mismo tiempo se ataquen las innumerables vetas
del Perú, México, Qhile y la Nueva Granada?" Otras consideraciones amplias acerca de la minería hace en esta memoria principalmente las relativas
a las formas modernas de beneficio, a la utilidad del azogue y otros elementos, a la explotación de los minerales de fierro, etc.66
En el campo de la población los razonamientos de Ortiz están acordes
con su época y con el pensamiento colonizador general que privó en América. En él encontramos una opinión un tanto despectiva respecto a los
grupos autóctonos a los que denomina "indolentes castas'', las cuales mejorarían indudablemente al mezclarse con "razas vigorosas y activas". Propugna
por la venida de grandes contingentes de familias y principalmente de solteros, hombres y mujeres para facilitar la mezcla; y por la ayuda que deben
recibir tanto de los gobiernos de sus países de origen como de los americanos, los cuales deben proveerlos no sólo de tierras adecuadas para que las
cultiven y pueblen, sino de animales y útiles que requieran, así como de ví., lbidem.

589

�veres de primera necesidad para un año y también de los instrumentos mecánicos que les sean indispensables. Ortiz, quien criticaba al sistema español,
no hacía paradójicamente otm cosa sino volver a los principios de la política colonizadora establecidos por la Corona Española. Sus proyectos en torno de la colonización gurdan en algunos aspectos cierta relación con los
sostenidos por Las Casas en su tarea de aportar colonos para civilizar: las
nuevas tierras.
Esa población exrranjera, procedente de Inglaterra, Holanda, uecia, Francia y Alemania, es decir predominantemente anglosajona debería ser traída
para ocuparse los hombres en la agricultura, mecánica, servicio domé tico y
en los ejércitos. Señalaba que los mecánicos deberían enseñar sus oficios
a los niños pobres, las mujeres principalmente en el seIVicio, los agricultores solteros en el peonaje de los campos, distribuidos en las inmensas extensiones vacía del continente el cual irían poblando paulatinamente, por ejemplo en el Pilcomayo, el Gran Chaco y otros lugares. ostenía que debería
admitírseles también en la milicia, pues era indudable que: "los ejércitos
mezdados de hombres ... por su carácter extraño y variedad de naciones
y opiniones, equilibrarian los partidos y contribuirían a conciliar los intereses
de tantos colonos adhiriéndose naturalmente a los blancos''.01
Es indudable que la idea de que era necesario aportar una raza fuerte
activa y emprendedora que separara las deficiencias de Jos grupos indígenas,
de los colonos españoles y de los esclavos negros, idea tan eJctendida en
muchos de los dirigentes iberoamericanos del siglo XIX, encontró en Ortiz
un exponente vigoroso. Sus proyectos colonizadores de Texas y Coatzacoalcos
ratifican en parte este aserto. 68 Por otro lado la participación que tomó en
el grupo de Gómez Farías, principalmente en el terreno colonizador verifican
lo dicho.
Aseguraba que esos colonos atraídos por las riquezas agrícolas y mineras,
por el comercio y la industria favorecerían a toda América. eñalaba que
en el caso de México existían otrOs atractivos dignos de tomarse en cuenta,
como eran la pesca de la perla en Californias, la captura del cachalote o
gran ballena en las Islas Marías de San Bias, la explotación de1 apartado de
" lbidtm.
• lbidem. En las Esposi.cionej dirigidas al Supremo Gobierno ... , p. 13 insistirá
en ese aspecto: "A solicitud del gobierno pueden form~ en Europa tres o cuatro
sociedades de fomento de colpuización, presididas o influídas de los agente diplomáticos o mercantiles residentes de la República y autorizados por el gobierno, cuyo
hjeto deberá ser ocuparse de los medios más seguros y eficaces para reunir familias
honradas, robustas y laboriosas, y facilitarles recursos para su pasaje gratuito a los
puntos que se destinen, conforme a los reglamentos del gobierno, algunos auxilios
mcdicales, los precisos utensilios del uso doméstico y labran~ y acaso las obras
elementales para la educación de sus hijos."

590

metales preciosos y otros atractivos más que dice va a señalar en otra de suc;
memorias relativa a la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México,
memoria que no conocemos, pero que e indudable constituye un acopio de
datos estadísticos, de rawnamientos &lt;'.C'onómicos y &lt;le ideas en embrión que
trasladaría posteriormente a algunas de sus pasteriorcs producciones.
Indica que frente a tantos beneficios aportados por la reunión de algunos
capitalista ingleses, o la sUSC'ripción de murhos comerciantes, los estados deben otorgar a la compañía, us empleados, miembros y dependientes derechos de ciudadanos, distinriones de ceremonia y otras consideraciones o
gracias, pues es indudable que ella cooperaría a impedir Ja ruina de América. contribuyendo a su propiedad.
Finahnente razona que la coustitución de la compañía sería favorecida por
razones económicas, políticas y sociales. Económicas por cuanto existían en
Europa grandes capitales sin giro de consideración, y la actividad y c-odicia
aguijoneada incesantemente inspira a las grandes empresas; políticas por
cuanto auxiliando a los estados americanos a obtener su libertad contribuirían al mantenimiento de una paz duradera que les beneficia y sociales, por
cuanto podrán emplear en todos los rincone de América a una población
bulliciosa e inquieta que perturba en la metrópoli y emplear a una gran milicia en puestos qu la compañía requiera. Hay pues, afinuaba, muchos motivos justos, hay mil razon :s fundadas en política, conveniencia y posibilidad
para esperar el éxito general de la compañía" 89 y fmalizaba ofreciendo para el caso de que el vasto proyecto f ucse aceptado por el gobiemo libertador
"emplearse activamente en algo útil y converúente a la gran causa de América".
Algunas otras consideraciones a hacer en torno de este extraordinario documento que esclarece p rsonalidad y pensamiento del ilustre proyectista
jalisciense, son las siguientes: en primer térnuno es importante subrayar Ja
importancia que concedía a la libertad y dignidad humana. Aborrece el
sistema esclavista y propugna por una relación laboral de hombres libres.
Estima que la población americana sólo podrá progresar en la medida en
que se posibiltc su cultura, que se le dote de una instrucción sólida y se le
sunumstre I aprendizaje de artes manuales y oficios que le hagan útil.
Resulta así1 como se puede verificar en otras de sus producciones, un educacionista convencido. Rechazaba, por una opinión política firme y un conocimiento de la realidad española que había vivido, las formas hispánicas de
vida, educación y costumbres que le parecían anticuadas y se manifestaba
contrario a las expresiones artísticas producto de su cultura. No era partidario de los bienes amortizados por la Iglesia, que opinaba estancada y da• Vid. Apéndice III.

591

�ñaba ]a economía. Consideraba a algunas instituciones religiosas como los
conventos, inutilísimas, principalmente dada su abundancia en las ~iudades.
Era favorecedor de la industrialización de nuestros países .Y de la 1;°tr.oducción de capital extranjero que la hiciera posible y que adiestrara técnicas Y
oficiales aptos y capares. Creía que la Nueva España frent~ a los restantes
países, los cuales había recorrido en medio de grand~ calamidades, era muy
superior tanto por sus recursos naturales variados e mme~s como por los
humanos. Defendía la explotación de esos recursos y propiciaba su defensa,
por ello combatía entre otros vicios la ~esfore~tación irracional y dañosa Y
recomendaba el establecimiento de una mdustna pesquera que aprovechara
los tesoros marinos que sus litorales ofrecían.
Sostenía la necesidad de establecer gobiernos respetados que defendieran
Ja integridad de sus territorios y no sucumbieran frente a los peligros de la
-nolítica norteamericana e inglesa. Para ello insistía vehementemente en man~ner la unidad de ideales y de intereses de los próceres. No deseaba
una América fragmentada en muchos estados, sino un núcleo corto, persistente y estrechamente unido de repúblicas fuertes que pudieran bastarse a
sí mismas, intercambiar sus producciones y hacer frente todas ellas a un
destino común.
Tales son las ideas más salientes que surgen de la lectura de sus escritos
-que presentamos a la inteligente visión ~e n~es~s Ie~tores, para ~ue ellos
puedan por sí solos admirar más a es_te mqUieto, mteltgente y patnota me:xicano, hasta hace poco tan mal conocrdo.

ALEXANDER AGASSIZ, OLVIDADO VIAJERO A YUCATAN
Lic. RoooLFo Ruz MENÉNDEZ
Universidad de Yuca.tán

DESDE QUE YucATÁN FUE DESCUBIERTO, en 1506, por la expedición que
explor:ó parte de su COSU!, oriental, comandaqa por Juan Díaz de Solís y Vicente
Yáñez P.i.nzóo, este último compañero de hazañas y de gloria del Descubridor
de América, numerosos visitantes intrépidos han req:irrido su territorio y
dejado testimonio escrito de sus andanzas, algunos imagen fiel de la realidad, otros llenos de fantasías, los más, encomiásticos y los menos, denigrantes.
El primero de estos viajeros fue Fray Alonso Ponce, quien acompañado
por Fray Antonio de Ciudad Real visitó Ja Penúisula, entre los años de
l588 y 1589, dejando interesantísimo relato, que incluye descripción de las
Ruinas de Uxmal, mismo que se publicó bajo el extenso título de "Relación
Breve y Verdadera -de al_gunas c01,as de las muchas que sucedieron al Padre
Fray Alonso Ponce en las provincias de 1a Nueva España, siendo Comisario
General de aquéllas partes. Tratánse algunas particularidades de aquellas
tierras y dícese su ida a élla y vuelta a Españ~ con algo de lo que en el
viaje le aconteció hasta volver a su Provincia de Castilla. Escrita por dos
religioso1,, sus compañeros, el uno de los cuales le acompañó desde España
a México (Fray Alonso de San Juan) y el otro (Fray Antonio de Ciudad
Real) en todos los demás caminos que hizo y trabajos que pasó. Ahora por
primera vez impresa." Madrid, Imprenta de 1a Viuda de Calero~ 1873-1875.
Dos tomos. (Colección de documentos inéditos para la Historia de España.
Tomos LVII y LVIII).

El barón Frederic Waldeck fue el primer visitante extranjero de las- ruinas
mayas, que da a conocer sus impresiones y experiencias, en un libro publicado en francés, en 1838, editado en español en Mérida, en 1930, por don
Carlos R. Menéndez, con el nombre de Viaje pintoresco y arqueológico a
la Provincia de Yucatán, durante los años de 1834 y 1836 por f ean Frederic
de W aldeck. Traducción y prólogo del doctor Manuel Mestre Ghigliazza.
592

593
H38

�Aunque no es nuestro propósito continuar enumerando a los más destacados
viajeros a Yueatán, no podemos dejar de mencionar a John Lloyd Stephens:
autor de un admirable libro Incidentes of Travels in Yucatán, Nueva York,
1843, maravillosamente ilustrado por su amigo y compañero el inglés Frederick Catherwood, que dio a conocer nuestros monumentos arqueológicos
en el mundo entero. El doctor don Justo Sierra O'Reilly tradujo y anotó esta
obra, que ha tenido múltiples ediciones en lengua inglesa y varias en la
española, la última de las cuales fue patrocinada por el Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnología, México, 1937, y que lleva por título
Viaje a Yucatán, 1841-1842. En esta edición se agrega lo que Sthephens
escribió, anteriormente, acerca de Yucatán, en otro igualmente admirable
libro que, en su última edición española Costa Rica, 1971, traducción de
Benjamín Mazariego Santizo, se denomina Incidentes de Viaje a Centro
América, Chiapas y Yucatá11.
Cabe recordar también a Desiré Charnay, ilustrado viajero y arqueólogo francés en varias de cuyas obras se menciona sus recorridos por el Mayab, con importantes noticias acerca de sus ruinas y de los usos y costumbres de sus naturales. Una de ellas, Ma derniére expeditio11 au Yucatan, fue traducida
al español por el licenciado don Francisco Cantón Rosado, e impresa en
Mérida, en dos ediciones sucesivas, una de 18"88, sin ilustraciones y otra
ilustrada, de 1933, bajo el título, ambas, de Viaje a Yucatán a fines de
1886.
Asentamos, como dato curioso, que el licenciado José Fernando Ramírez,
Ministro del Emperador Maximiliano y acompañante de la Emperatriz Carlota, en su viaje a Yucatán, a fines de 1865, publicó también, en ese año.
sus u:npresiones de viaje, en un libro titulado Viaje a Yucatán, reeditado
en esta ciudad por don Carlos R. Menéndez, en 1926.
Entre las obras inexactas, fantasiosas o denigrantes puede mencionarse
Rambles in Yucatan, Nueva York, 1843, escrita por Benjamín M. Norrnan,
que vino a Yueatán en pos de la fama de Stephens y The American Egypt.
A Record of T,ravel in Yucatan, Nueva York, 1909, de Ohanning Arnold
y Frederick J. Tabor Frost, ambas nunca traducidas al español.
Quien quiera seguir las huellas de todos los más importantes viajeros a
Yucatán, debe consultar un interesantísimo trabajo de nuestro estimado amigo el escritor yucateco don Víctor M. Suárez, Medalla Yucatán, publicado
en el Suplemento del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público_, México, 1956, bajo el título de Fichas Bibliográficas de
visitantes a Yucatán, que contiene nada menos que 78 Bibliografías críticas,
de otras tantas obras de relatos de viajes a nuestra tierra.
Deja de mencionar, don Víctor M. Suárez, la obra de Stephens Salisbury,
Jr., The Mayas. The Source of Their Mistery. Dr. Le Plongeon Í1t Yucatan. His

594

Accour1t of Discoveries. Privately Printed. Worcester, 1877. 103 págs. {Ilustrada con "Plano de Yucatán", trazado en 1848, por el Coronel de Ingenieros
Santiago Nigra de San Martín y con numerosas fotografías del sitio donde
se halló la estatua del Ohac-Mool y edificios próximos, así como de la exhumación de dicha estatua y de las reliquias encontradas con ella), de la
que en otra ocasión nos ocuparemos más a fondo.

Ninguna bibliograf.ía yucatanense y, por supuesto, tampoco don Víctor M.
Suárez, menciona la obra de G. R. Aga.&lt;:Siz: Letters and Recollections of
Alexander Agassiz with a Sketch of his life and Work. (With portraits and
other ilustrations), Boston, 1913. 454 págs., y que será materia de este
trabajo.
La obra en cuestión, nunca traducida al español, pero cuyo título en castellano significa: Cartas y recuerdos de Alejandro Agassiz, con un bosquejo
de su vida y obra. (Con reproducción de retratos y otras ilustraciones), fue
editada por un hijo de Agassiz, como homenaje a su memoria y, en sus
páginas, de la 191 a la 203, capítulo IX. 1881-1884. México y la India,
se habla del viaje a Yucatán de Alejandro Agassiz, distinguido y próspero
científico norteamericano, que llega a Progreso el 29 de diciembre de 1881.
para retomar a Cambridge, Massachusetts, en febrero siguiente. En el capítulo citado se reproducen dos cartas suyas desde Mérida y una desde Izamal, dirigidas a su esposa, que contienen noticias interesantes de sus observaciones en ambas ciudades y de sus visitas a Ohiehén Itzá, acompañado de
Desiré Charnay, a quien ya hemos mencionado, y a Uxmal, en las que afloran sus prejuicios contra lo español y su incomprensión del medio, expresados en durísimos e injustificados conceptos, impropios, en verdad, de un
científico de su prestigio.
Para comprender mejor quién fue Agassiz y cuál fue su importancia como
científico, perrnítasenos reproducir aquí lo que acerca de él dice la Enciclopedia Británica, Chicago, 1959, obra de consulta de reconocida solvencia
informativa:
Agassiz, Alexander Eman-w.el ( 1835-1910). Hombre de ciencia estadounidense, hljo de Jean Louis Rodolphe Agassiz, nació en Neufchatel, Suiza, el
17 de diciembre de 1835. Se trasladó a los Estados Unidos, con su padre,
en 1846. Egresado de Harvard, en 1855, posteriormente estudió Ingeniería
y Química, por lo que obtuvo el grado de Bachiller en Ciencias, en 1857.
en Ja Escuela Científica Lawrence de la propia Institución. En 1859, llegó
a ser Ayudante de la U. S. Coast and Geodetic Survey. Desde entonces se
convirtió en especialista en Ictiología Marina, pero dedicando gra parte de
su tiempo a la investigación, inspección y explotación de minas, habiendo
sido Superintendente de 1as minas de cobre Ca1umet y Hecla del Lago
Superior, de 1866 a 1869 y, posteriormente, como accionista de las mismas,

595

�adquiri6 una fortuna, de la cual donó a Harvard, para el Museo de Zoología Comparada y para promover el estudio de la Biología en H~rvard ~ e~
cualquier otra parte, más de un millón de délares. En 1875, mspecctono
el Lago Titicaca, en el Perú, examinó las minas de cobre de Perú y Chile
y form6 una colección de antigüedades peruanas, pára el Museo antes mencionado del cual fue Curador de 1874 a 1885. Auxilió a Sir Wyville Thomson en 'ia revisión y clasificación de las ,wlecciones de la expedición exploratoria "Challenger" y escribió las Adiciones a los Erizos de mar, en los
informes de la misma. Entre 1877 y 1880, tomó parte en las tres expediciones
de dragado del Vapor ".Blake" de la U. S. Coast and Geodetic Survey Y
presentó un relato completo de el1as, en 1888. A sus o~os escrito~ acerca de
la Zoología Marina, la mayor parte de los cuales están contemdos en los
Boletines y Memorias del Museo de Zoología Comparada, debe agregarse
Estudios de Historia Natural de los Litorales, que publicó, en 1865 ( con la
colaboración de Elizabeth Cary Agassiz, su madrastra), obra en un tiempo
exacta y estimulante, y, en 1871, Animales Marinos de la Bahía de M assachusetts. Muri6 en el mar, a bordo del 'Adriatic', navegando hacia los Estados Unidos, el 27 de marzo de 1910. Ver G. R. Agassiz (editor), L etters
and Recollections of Alejander Agassiz. (Borton, 1913), que contiene un bosquejo de su vida y obra."
Sólo resta agregar a lo dicho por la Enciclopedia Británica, que el padre
de Alejandro, Jean Luis Rodolphe Agassiz (1807-1873 ), nacido también en
Suiza y naturalizado norteamericano, fue uno de los más grandes y famosos
naturalistas y maestros de su especialidad, al que su hijo sucedió como Curador del citado Museo de Zoología Comparada de Harvard.
Achaques de salud forzaron a Alejandro Agassiz ~ huir d~ los, ~rudos inviernos de la Nueva Inglaterra, trasladándose a climas mas cáhdos, pero
sin abandonar nunca ni sus intereses científicos, ni mU1~bo menos los económicos. Su viaje a Yucatán está determinado por su deseo de _con_o~r sus
ruinas, el clima caliente, la perspectiva de hacer un poco de eJerc1c10_ Y la
facilidad de trasladarse a California, vía México, con los ojos muy abiertos
para observar la geología de la región, los Eriz~ de Mar y tamb,ién !ªs
minas y sus posibilidades, con miras a buenos negoc10s f_uturos .. Ade1;11as, v1,ve
en Mérida don David Casares Galera (1835-1914), bnllante 10gen1ero, téc11ico de todas las empresas ferrocarrileras de la Península y director de importantes construcciones, entre ellas la del propio Palacio ~e Gobierno d~I
Estado, a quien conoció en Harvard, cuando ambos estudiaban su Bachillerato, con el que lo une excelente amistad y quien ha de ser, en cierto
modo, su anfitrión. Casares Galera, hijo del distinguido maestro don Manuel Casares de las Llanas, había obtenido su título profe$ional en la Escuela Central de Pa.ds, tras ocho largos años de estudio. Su biografía puede
596

consultarse en A través de las centurias, tomo III, Mérida, 1931, de José
Ma. Valdés Acosta.
La Revista de Mérida, dirigida en aquel entonces por el señor J. Vidal
Castillo, en sus números 15 y 16, página dos en ambos casos, correspondientes~ respectivamente, al jueves 19 y viernes 20 de enero de 1882, da cuenta
de la estancia de Agassiz en Mérida y también de la de Charnay, que había Jlegado, procedente de México, el 3 de diciembre del año anterior y
quien, veinte años antes, había hecho su primera visita a Yucatán, según
afirma don. Carlos R. Menéndez, en Noventa años de Historia de Yucatán
(1821 -1910), Mérida 1937. Las gacetillas se refieren a un banquete ofrecido a 1os distinguidos visitantes, conteniendo, la primera, la inexactitud de
llamar Arqueólogo a Agassiz que, como veremos, no supo comprender el arte
maya. Hélas aquí, en el orden a que nos hemos referido:
Primera Gacetilla del jueves 19 de enero de 1882.
'.Banquete. Anoche hubo uno, dedicado al Sr. Agassiz, por varios amigos
suyos, en los espaciosos salones de 'La Unión'. Estuvo animadísimo, habiéndose cruzado los brindis más entusiastas entre los invitados. Nos complacemos al consignarlo, pues eso y mucho más merece el ilustre Ai·queólogo,
que ha venido a honrarnos con su visita a nuestras antigüedades."
Segunda Gacetilla de] viernes 20 de enero del propio año.
''Banquete. Anunciamos en m.¡estro número de ayer a vuelapluma el banquete ofrecido la noche del miércoles, en el local de ]a Sociedad de 'La
Unión', a los señores Agassiz y Chamay. Circunstancias independientes de
nuestra voluntad nos privaron de asistir a aquella simpática fiesta, a que
fuimos invitados, y a la que concurrieron distinguidas personas de ciencia
y amigos de aquellos ilustres viajeros, habiendo reinado la más cordial franqueza en ]a reunión que se prolong6 más de tres horas.
Hubo brindis entusiastas a los que correspondieron en los términos más
expresivos los ilustres viajeros, sin que se hubiese dejado de hacer mención
del señor Salisbury (se trata del ya citado Stephens Salisbury, Jr.), que
tantas simpatías tiene por los yucatecos y que es antiguo y buen amigo del
señor Agassiz. Uno de los circunstantes dio lectura a una cartita de nuestro
apreciable corredactor y amigo don Felipe Ibarra Ortoll, quien no pudo
asistir, y en ella terminó proponiendo un brindis 'por los amigos nuevos
y antiguos y por los amigos presentes y ausentes' cuyo brindis fue acogido
con aplausos.
La mesa fue servida espléndidamente como era de esperarse, y el local

597

�se hallaba sencilla, pero elegantemente decorado, ostentándose a la cabeza
del salón principal, los pabellones Nacional, Americano y Francés.
Todos los circunstantes se retiraron muy satisfechos de aquel agradable
convite, que ha venido a estrechar más la estimación que se han conquistado
en nuestra sociedad el afamado profesor señor Agassiz, a quien deseamos
el más feliz viaje al interior de 1a República y al ilustrado viajero señor Charnay a quien, Wla vez más, esperamos tenga grata permanencia en Mérida".
Ya es tiempo de que transcribamos las tres cartas dirigidas por Agassiz
a su esposa, desde Yueatán, dándole cuenta de sus andanzas e impresiones,
en aquella época, en la que viajar por el interior del Estado, sin caminos
adecuados, ni comodidad alguna y bajo la constante amenaza de los indios
rebeldes era una auténtica aventura. Traducidas, por primera vez, a1 español, por nosotros, dicen textualmente, como sigue:

A lá Sra. Louis Agassiz
Mérida, 2 de enero de 1882.
"Por fin llegué aquí, el sábado por la noche, después de un agradable
tránsito por La Habana. Pero, en cuanto arribamos a Progreso, el puerto
de este lugar, un persistente norte se instaló y tuvimos que levar anclas
todo el viernes, sin comunicación con la costa, con la agradable perspectiva
de que el viento pudiera durar 3 o 4 días y, entonces, ser llevados a Veracruz, sin tener oportunidad de desembarcar. Afortunadamente, el sábado
por la mañana el viento se calmó y los botes se dirigieron a la playa, después
de maniobrar. EJ Cónsul Americano se me unió en Progreso. Pasó mis
guardados por la Aduana, sin melindres y mi único contratiempo fue la
pérdida de un abrigo de verano, el cual, con los múltiples acarreos hechos
del bote a la playa, a la Aduana, al hotel, al vagón, encontró otro propietai-io.
Aunque tuvimos toda la mañana para transbordamos, antes de que el tren
partiera para Mérida, los retrasos de la Aduana, etc., fueron suficientes para mantenernos ocupados, hasta que aquél se hubo marchado, y tuvimos
que jr a Mérida, al través de 27 millas, en vagón, que es llamado 'Volacache'
( quiso decir Volankoché) un delantal de cuero estirado sobre un cuadro
y suspendido sobre dos inmensas ruedas, como los volantes cubanos, sólo que
con ejes cortos. Esta máquina está tirada por tres mulas, que marchan a
galope tendido y lo mantienen durante todo el camino, al través de protuberancias y hondonadas, de charcos y de secos, gracias a los gritos y chicotazos del conductor indio, que se sienta al frente, arriba, mientras los pasajeros están acostados sobre un colchón, colocado encima del cuadro del

598

carro. Todo ello está cubierto por un toldo, para mantenernos secos y frescos, y uno se agarra, de la mejor manera que pueda, de los sostenes del
toldo, para evitar saltar hasta el techo.1
La carretera es perfectamente recta de Progreso a Mérida, tan plana como
mi mano, pues la total elevación, en las 27 núllas, viene a ser como de
cinco pies· es precisamente como las carreteras de Key West (Cayo Hueso);
de hecho mi traslado hasta Mérida me demostró lo que había sospechado,
desde antes, que Yucatán entero está constituído, como la Península de Florida, de piedra caliza coralina. Por cerca de tres millas, tierra adentro,
no hay nada sino una sucesión de llanos bajos con charcos cubiertos de
manglares y lajas de piedra caliza coralina, tales como los que uno encuentra en el cabo oriental de la Isla de Key West. Todo esto encaja admirablemente bien con mis ideas acerca del antiguo curso de la Corriente
del Golfo (Guli Stream) y por su acción emergió, no solamente Florida,
sino Yucatán. Esto completará mi capítulo del B]ake admirablemente bien
(alude aquí a su informe, en preparación, de las expediciones del Vapor
Blacke) y si no hubiera visto nada, sino esto, mi estancia en Yucatán habría llenado su objeto.
Llegando a Mérida, fui conducido de inmediato a las más elegantes habitaciones que C. . . ( don David Casares Galera, por supuesto), quien estuvo
en el grado escolar anterior al mío, reservó para mí; tengo aquí de hecho,
a mi disposición, una enorme sala, ahora desocupada, una de las más elegentes casas de Mérida, donde duermo y mis alimentos los tomo en la del
Cónsul. Me encuentro precisamente en la Plaza, teniendo enfrente la Catedral y, anoche, que era jueves y Día de Año Nuevo, fue un regalo para
los ojos ver a todos los indios, hombres y mujeres, con sus limpios vestidos
blancos, elegantemente bordados, sentados o paseando, dedicados a fumar,
charlar y darse gusto, a la animada manera mexicana. Nunca vi tal cantidad
de gente limpia, toda ella de blanco inmaculado, bien lavada, bien vestida
y evidentemente trabajadora. Este es con ventaja el mejor espécimen de
país hispano que he visto nunca; pero, en verdad, no es español, sino indio.
' El admirado poeta don Antonio Mediz Bolio, en carta fechada en Ochil, el 17
de agosto de 195 7, dirigida a nuestto distinguido amigo el escritor yucateco don
Renán Irigoyen, quien gentilmente nos facilitó copia xerográfica de ella, establece
muy claramente la etiología de volankoché, palabra mestiza o híbrida que proviene del español volán, síncopa de volanta o volante y del maya koché: litera,
andas. Y añade, con cierto gracejo: "Al Koché maya sobre ruedas españolas se le
llamó volán-koché, que usaron nuestros antepasados y que yo alcancé y ocupé muchas
veces. Es un predecesor del camión de pasajeros." J. L. Stephens describe este vehículo y su construcción, en su citada obra sobre Yucatán, pasaje que ha comentado
Renán lrigoyen en su trabajo titulado Orfgenes y resultados de nuestro mestizaje, publicado en Orbe, Organo de la Universidad de Yucatán, No. 48, Mérida, junio de
1957.

599

�Estoy de sueyte, Hallé aquí a Charnay, el francés enviado por Lorillard,2
que Inicia mañana una expedición a Chichén Itzá, 3 donde pueden verse
algunas de las más lindas ruinas, por lo que voy a ir con él, para pasar ahí
un par de días. Si hubiera sabido que Chamay estaba aquí y que podía
juntarme con él, no me hubiera ocupado de México, para dedicarme por
entero a Yucatán, bajo condiciones que, mucho me temo, no han de presenl:al'Se de nuevo, por algún tiempo.
Todo mundo por acá es muy cortés conmigo y pienso podría tener cualquier cosa que deseara, o tal vez, porque no deseo nada, todos son tan
corteses. Si te encuentras con Charles Norton,4 cuéntale de mi buena suerte
y dile también que el modo que más nos conviene, para que Yucatán sea
explorado, es dándole ayuda al Cónsul Americano local, Louis H. Aymé,
quien es muy entusiasta y quien aprenderá de Chamay, durante su expedición, toda la parte práctica de sacar moldes, etc., etc.
Me estoy sintiendo perfectamente descansado. Duermo de nueve a siete,
cotidianamente, estoy a la intemperie todo el día y espero regresar de mi
expedición en excelentes condiciones, excepto, quizá, un poco hambriento.
La temperatura es deliciosa, alrededor de 70° (Farenheit), todo el tiempo,
tal como me gusta; ¿ Por qué no puedo introducir esta reforma, entre otras,
en el clima de Cambridge? No tendrás noticias mías hasta que regrese de
Chichén Itzá. Partimm¡ mañana al amanecer.
Cariños a los muchachos y a la familia. Por favor, conserva mis cartas,
pues es mi manera más sencilla de llevar un diario -¡ no es que. desee
guardarlas por su pulido estilo!"

A la Sra. Louis Agassiz
lzamal, 7 de enero de 1882.
''Te escribo ésta esperando estar en Mérida mañana, a tiempo para al• Lorillard, protector norteamericano de Chamay, en cuyo recuerdo bautizó éste,
con su nombre, unas ruinas situadas en. la parte meridional de México, cerca del
río Usumacinta, que forma Ja frontera con Guatemala, en la región de los lacandones,
cuando las visit6, 1881. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana. Tomo
XXXI, Espasa~ Barcelona.
• Charles Eliot orton escribe a Agassiz: "Estoy especialmente satisfecho de que
tenga tan buena oportunidad de ver las ruinas de Chiché.n.
ingún otro americano
vivo, hasta donde sé, cuya información puede ser verídica, las ha visitado." ota del
editor de las cartas de Agassiz.
' Charles Eliot Norton (1827-1908) fue un erudito investigador norteamerícano,
especializado en. el Dante, nacido en Cambridge, Massachusetts. The Encyclopedia
AmeTÚ:ana. Nueva York.

600

canzar el Correo. He regresado tan lejos como donde estoy, de mi primera
visita a las ruinas, que ha sido uno de los viajes más acertados e interesantes. •
A propósito, Izamal queda a unas cincuenta millas al oriente de Mérida,
en caso de que desees ver donde be parado. Las ruinas que he visitado
están en Chichén, a unas ciento veinte y cinco millas de Mérida, hacia
el este. Dejamos Mérida a ]as 5 de la mañana del jueves último, en una,
o más bien en tres, de estas máquinas de madera galopantes, sobre dos
ruedas, como en la que hice mi entrada en Progreso. Mr. Charnay tenía
toda una colección de efectos personales, para una permanencia de 10 días
y íue, por supuesto, bien cargado con toda suerte de adminkulos.
El primer día, hacia la altura de Izamal, marchamos lindamente, con el
camino en buen estado y con las mulas, todo el tiempo, a pleno galope,
excepto un descanso de dos horas, para desayunar, en un caserío a mitad
del camino, llamado Cacalchén, donde obtuvimos huevos y frijoles y naranjas y café y tortillas. Pasamos la noche en Izamal, pero, en lugar de
permanecer en el comparativamente cómodo lugar donde paso la noche
(ahora), tuvimos que colgar nuestras hamacas en barracones, sucio lugar,
aun para un pueblo hispano. Nos arreglamos para pasar la noche, después
de una cena muy parecida al desayuno, y no partimos sino hasta las siete de
la mañana, habiendo esperado pacientemente dos horas, después del chocolate, hasta que a nuestros muleros les dio la gana de continuar. El Cónsul Americano está con nosotros y se supone que tiene esta expedición a su
cargo y que ha hecho todos los arreglos necesarios con las autoridades, pero,
de algún modo, hasta ahora, las órdenes que debieron haber sido cruzadas,
no han llegado basta nosotros y por todo el camino, basta que llegamos a
Chichén, sólo obtuvimos promesas y muy poco se había preparado.
El segundo día, de Izamal a Tri tás ( quiso decir Dzitás) , fue agradable
cabalgar· si pudieras imaginar un carro conducido a plena bajada desde
el fuerte de Key W est, sobre la playa rocosa, hasta el reducto tendrías una
muestra de la clase de conducción que tenemos. Llegamos a Tuncás, tras
29 millas, para desayunar, gustosos verdaderamente de tener un pequeño
desc:anso; ahí nos hallábamos ya en territorio indio y me satisfacía de ver
lo bien que estábamos, bajo la vigilancia de la escolta; el camino se hallaba
bien custodiado, hasta la próxima parada, habiendo llegado a Tritás (Dzitás)
con retraso, para encontrarnos con que todo lo que pudo reunirse, para enviar
a las ruinas y que el Mr. Charnay había despachado, con dos semanas
de anticipación, estaba todavía ahí, por lo que la tarde fue empleada en
maldecir y tratar de obtener caballos y hombres, para que todo esto fuera
transportado. Por fin, a fuerza de insistencia, a las cinco de la mañana se
prometió proporcionamos los hombres que fueran necesarios, por lo que
caímos en las hamacas rendidos. A la mañana siguiente, ¡ dieron las diez!,
601

�antes de que consiguiéramos los hombres y los caballos, por lo que apuramos las cabalgaduxas y a. la pequeña escolta, para llegar a las ruinas a las
dos de la tarde.
No puedes imaginarte los daños que estos indios han hecho; aún retienen
la mayor parte de Yucatán, excepto una estrec:.ha faja a lo largo de la costa,
sin que hayan s:ido nunca sometidos; y no es cosa de admirar; y resulta tan
difícil tratar de sofocar una nube de mosquitos como capturarlos al través
de los bosques, donde se han retirado. A cada momento causan perjuicios
en los poblados y lo destruyen todo. Tritás {Dzitás) era un lugar próspero,
de quince mil habitantes; nada se ha dejado sino unas cuantas casas y unos
cuantos mestizos. Camino de las ruinas, atravesamos un par de poblados
más, enteramente cubiertos por la vegetación, con árboles de unos diez afios
de edad, de tal modo que, si no hubieran sido señalados, jamás se sospecharía de su existencia. Contábamos con setenta y cinco hombres de escolta y unos cincuenta más se habían adelantado para despejar las ruinas,
de modo que yo tuviera toda la tarde y el día siguiente, para ver las reliquias halladas en Chichén.
Consulta el Stevens (Stephens) que está en mis anaqueles Steven's Yucatan y encontrarás una buena descripción de todo lo que he visto, sólo que
las ruinas se están dando al traste con rapidez y, en los últimos doce años,
desde que 1Mr. Chamay estuvo aquí, los cambios han sido muy grandes y,
con este grado de destrucción, nada quedará de estas magníficas ruinas, excepto montones de piedras. En lzamal hay también pirámides, que examinamos a nuestro tránsito. Las dos noches que pasamos en Chichén, vivimos
en las ruinas, en el 'Castillo', de tal modo que estuvimos totalmente a salvo
de ser atacados y los hombres, además, se distribuyeron en piquetes, vigilando cuidadosamente, pero todo estuvo tranquilo.
La única desventaja de esta expedición fueron las garrapatas; se queda
uno totalmente cubierto de éllas; son muy pequeñas y pican que da gusto;
Jos efectos posteriores son muy desagradables.
Eché una ojeada a la Geología del país, que es muy interesante y complementa la historia de Florida, admirablemente bien. No creo que estas ruinas
sean muy antiguas. Maderos usados como dinteles y travesaños se encuentran en buen estado y este clima no les garantiza una gran antigüedad. Es
el mismo viejo cuento del Perú y la consiguiente exagerada historia. 5 Los
indios actuales son una buena clase de gente y aun se apegan a su antigua
lengua y hacen lo mismo que hicieron sus antepasados al menos si podemos
• "Por lo que habi.a visto en Centro y Suramérica, él creía (Alexander t\gassiz)
que los Incas y razas similares no fueron tan civilizados, como generalmente se supone."
Nota del editor de las carlas de Agassiz.

602

juzgar por las pintu1·as de las paredes, que muestran basta los más minuciosos detalles. Algunos de estos dibujos están maravillosamente bien conservados y los bajorrelieves también, pero todo es primitivo y demuestra poco
arte.
Qué lástima que estas ruinas no se encuentren en un país civilizado donde pudieran ser estudiadas y conservadas y tal vez aun restauradas. Espero
hacer arreglos para ir mañana a otras ruinas y asj sucesivamente, basta el
final de la semana, para tener entonces unos cuantos días de descanso, después de mi regreso de Uxmal. Esto será en una región bien segura. Pero
es 1;".Stúpiclo ir por ahí solo, especialmente cuando, al concluir la jornada,
no hay nada que hacer ni por la tarde, ni por la noche. No me dará pena
estarme de nuevo quieto por unos cuantos días, antes de volver al mar,
porque esto es apurarse y apurarse, lo cual es un trabajo duro; pero tomarlo con más calma es imposible, excepto para un haragán profesional o
para un español."

A la Sra. Louis Agassiz
Mérida, 17 de enero de 1882.
"Regresé ayer de Uxmal y encontré un paquete voluminoso de cartas procedentes de Cambridge. La carta de Rodolfo estuvo muy buena y muy legible; hazlo esc,ribir a menudo. Yo le escribí una notita, por el último Vapor,
para decirle que aquí no hay monos y que él podrá con:,eguir lagartijas,
más avanzada la estación, cuando no se cong,elen por el camino.
No me arrepiento de haber tenido un par de días de descanso, pues mis
viajes a las ruinas han sido verdaderamente fatigosos. He hecho poco más
de cuatrocientas millas, sobre caminos verdaderamente infernales; levantándome al romper el día, zarandeado hasta despedazarme, con alimentación
muy pobre y durmiendo en hamacas, lo que no es precisamente comodidad
adecuada. Estoy empezando a sentir que no puedo sostenerme sin alimentación más nutritiva, que- 1a que puedo obtener en los trópicos, por lo que
debo arreglármelas para mantenerme, de aquí en adelante, en la proximidad de regiones más civilizadas, donde la comida no es simplemente frijoles
y tortillas y café y c.hocolate y un huevo, muy de vez en cuando, con nada
de beber, sino eerveza; por fortuna, fui preverúdo de este estado de cosas
y traje conmigo algún Claret1 de tal modo que me las he arreglado bastante bien. Pero me siento muy cansado y no creo sea bueno para mí continuar de este modo, pues he perdido peso. He tenido de nuevo también
síntomas de mi vieja dolencia~ lo cual, probablemente, contribuya a que
me sienta tan fatigado; si nada queda de esto, cuando llegue a México,

603

�realizaré mi viaje al int-erior del país y volveré a casa vía Veracruz. Lo
que parece que me ha dejado fuera de servieio es el chicoleo de los carruajes. Pensé que me encontraba bien fuerte, otra vez, pero, parece, que
aún debo tener cuidado.
1

Este último viaje a Uxmal ha sido sumamente interesante. El Sr. C ...
( Casares, por supuesto), quien estuvo en el grupo escolar de 1856, y que
ha sido de lo más amable y atento conmigo, me acompañó a Uxmal, de
modo que todo fue muy agradable y no padecí soledad alguna. En una
de las haciendas, donde pasamos la noche, se nos uni6 su primo y dos
amigos más, quienes nos acompañaron a las ruinas y, desde ahí, regresamos
a la hacienda del señor. .. {el editor omite el nombre, por razones obvias) a
pasar la noche, antes de volver a Mérida. Esto me proporcionó excelente
ocasión de ver algo de la clase de vida de la mejor sociedad, propiamente
de los petimetres del Estado.
Francamente debo decir que aterra lo bárbaros que todavía son, por lo
menos con cien años de retraso. Cómo alguien como C. . . (Casares, por
supuesto) , que pasó cuatro años en los Estados U nidos y que, posteriormente, estudió ocho años más en Francia, pudo volver a este estado 1ernibárbaro, escapa a mi comprensión. Ellos comen como cerdos, duermen .igual
y tienen un santo horror al aire fresco y al agua fria. Lo primero que
piensan es que uno tiene asegurada la fiebre y mantienen una bufanda,
sobre sus bocas, por temor a permitir que la última miasma penetre en süs
pulmones.
inguna de las comodidades decentes de la vida se halla en
alguna de las magníficas haciendas, donde nos detuvimos, ya ea para desayunar o para pasar la noche y, aunque los encargados habían sido prevenidos de que íbamos hacia allá para tenerlo todo listo había muy poco
de comer y parecían no saber c6mo utilizar aun aquello que tenían.
os
dieron algo de una miserable carne de res con papas, en tanto que había
lechoncillos y naranjas y plátanos y toda clase de vegetales, creciendo alrededor. Y luego la suciedad, y las moscas y las garrapatas cebándose en
nosotros, mientras recorríamos las ruinas, lo que no me indujo a ver, ciertamente, las cosas por s~ mejor lado.
Sin embargo, a pesar de todo esto, el viaje me compensó con amplitud y
lo he disfrutado inmensamente y he aprendido gran cantidad de cosas. Cuando haya visto los 'pueblos' 6 cerca de Santa Fé, tendré una idea mejor de
1a Arqueología Americana. No entraré en detalles acerca de las ruinas de Uxmal, pero te remito de nuevo a Stevens (Stephens), cuya información es
más precisa.

Todo mundo aquí es muy cortés conmigo, de hecho demasiado cortés,
pero el esfuerzo de hablar español y practicarlo continuadamente, es casi tan
cansado como cabalgar, al mismo tiempo, por un camino muy escabroso
y cuando ocurre hablar de Filosofía y de Religión, a lo que son muy afectas
algunas de estas gentes, que teorizan todo el tiempo, entonces, ya es demasiado para mí."
Termina aquí el relato epistolar de Alexander Agassiz, que a pesar del
mal humor de su autor, por los inconvenientes del viaje, descargado sobre
los yucatecos, contiene noticias interesantes y curiosas y aun de verdadero
valor científico.
Cabe apm1tar que Desiré Chamay (1828-1909) menciona su encuentro
en Yucatán, con Agassiz, así como también los estudios geológicos realizados
por éste&gt; durante su viaje a las ruinas. Puede consultarse lo anterior en la
obra titulada América Pintoresca . .Montaner y Simón Editores. :Barcelona,
1884, estupendamente ilustrada, que contiene notables relatos de viaje, entre éllos algunos de Charnay, como El viaje a Yucatán y al País de los
Lacandones, en el cual habla de Agassiz y del banquete que a ambos se les
ofreeió en Mérida, por los señores Aymé, Cantón, Casares, Carrillo y Ancona, Hube y Alvaro Peón, en los salones de la Sociedad "La Unión".
Para concluir, queremos nombrar al último viitante a Yucatán, de que
tenemos noticias, que haya escrito sus impresiones de viaje, el licenciado
Ciro R. de la Garza, distinguido jurista e historiador tamaulipeco, cuya mano
tuvimos el gusto de estrechar, en Monterrey, en septiembre de 1971, con
ocasión de celebrarse el Congreso de Historia del Noreste de México, del
que fue alma nuestro muy querido amigo Israel Cavazos Garza, En su libro:
Algunas observaciones aJ margen de un provechoso viaje a Yucatán, Ciudad
Victoria, 1965, 49 págs., que aún no figura en ninguna bibliogi:afía yucatanense, con motivo de una segunda estancia en Yucatán, en 1965, rememora el autor su primer viaje efectuado en 1929, para asistir, en Mérida,
al Sexto Congreso Nacional de Estudiantes, llevando la representaci_ón de
su Estado natal. El licenciado de la Garza proporciona curiosos detalles y
describe las ruinas de Chichén y Uxm.al y la ciudad de Mérida, comparativamente y entretejiendo recuerdos de sucesos y personas, de una y otra época.
Mérida de Yucatán, a 27 de enero de 1973.
Lic. Rodolfo Ruz Menéndez.

• En español, en el original, lo mismo que volantes, tortillas, "Castillo" y alguna
palabra.

otra,

604

605

�LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE PIEDRAS NEGRAS
PRoF. lLDEFONso Vll.IARELLO
Universidad de Coahuila

I
a que atendió el Gobierno del Presidente
don José Joaquín de Herrera, no fue el menos importante la defensa de
la frontera, no tanto de los recientes enemigo_s (los Estados Unidos) , cuanto
de las incursiones depredatorias de los bárbaros, que asolaban las poblaciones de los Estados fronterizos del norte e impedían su regular progreso. Y
a resolver este gravísimo problema tendieron muchas de sus disposiciones,
aun cuando no pudo gloriarse de su éxito.
Fue problema antiguo en estos Estados, que formaron las antiguas Provincias Internas de Oriente -Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas-y de Occidente -Sonora y Chihuahua- la defensa contra los salvajes. Este
problema preocupó grandemente al Gobierno Colonial y al efecto de pacificar esas Provincias para promover su colonización y su consecuente adelanto, se dictaron muy importantes disposiciones, entre las cuales fue sin
duda una de la mayor trascendencia, el establecimiento de presidios en las
fronteras, que servirían de protección a las poblaciones del interior y harían guerra sin cuartel a los nómadas depredadores. La importancia de estos
establecimientos, cuyo reglamento se expidió en 10 de septiembre de 1772,
puede verse en los beneficios que produjeron para el awnento de la población
y riqueza de las Provincias a que nos hemos referido.
El Reglamento de 1772, ya mencionado, fue consecuencia del informe del
Marqués de Rubí y del Ingeniero Lafora acerca de su visita a la Frontera
norte de las Provincias Internas, efectuada durante los años de 1766 a 1768.
En el nuevo Reglamento dispúsose la situación de cada uno de los presidios,
en vista de las necesidades de defensa contra los bárbaros. En el territorio
de Coahuila, las nuevas disposiciones produjeron el establecimiento de los
ENTRE LOS MUCHOS PROBLEMAS

606

presidios de San Vicente, cerca de los límites con Chihuahua;. el de Agua
Verde, en territorio del actual Municipio de Zaragoza; el de Monclova Viejo,
en donde hoy se encuentra el punto de igual nombre, muy cerca del Rfo
Bravo y de El Moral del actual Municipio de Piedras Negras; y el de la
Babia en la Babia en territorio del actual Municipio de Múzquíz, «con el
fin de que sirviera de enlace entre Santa Rosa (Ciudad Melchor Múzquiz)
y San Vicente ... " para "cubrir aquella entrada, muy socorrida por los
indios, y para proteger una de las rutas más accesibles entre Coahuila y la
Nueva Vizcaya".
Los presidios a que me he venido refiriendo cumplieron convenientemente
el propósito de su establecimiento y mantuvier-on a raya a los bárbaros durante muchos años; por lo menos hasta 1832, según el testimonio de F:ilisola.
Ya para 1811, Ramos Arizpe anota en su Memoria -que las naciones bárbaras habían desaparecido de Coahuila y que sólo "por su frontera del
norte la hostilizaban los lipanes y comanches y por la de1 poniente, los apaches y mezcaleros". Contribuyeron muy eficazmente al exterminio y persecución de los salvajes, muchas tribus indí_genas, con las cuales frecuentemente se hizo alianza para esa lucha contra las otras tribus guerreras.
Pero muy pronto la relativa paz que se había impuesto en algunos lagares
de estas Provincias, desapareció a consecuencia de los múltiples trastornos
que sufrió el País por levantamientos, pobreza del Erario, abandono administrativo y otras muchas causas, que al desatender los presidios, dieron ocasión a nuevos y más encarnizados ataques de los salvaje-s, a quienes más
tarde también ayudaron algunos aventureros de lru, nuevas colonia5 del
Departamento de Texas.
El avance de los norteamericanos hacia e1 oeste obligó a numerosas tribus
bárbaras a emigtar hacia nuestro país. Muchas fueron buenos auxiliares de
las guardias presidiales y de los colonos en la defensa de sus vidas e intereses,
como los seminoles, kicapús y máscogos, que procedentes del norte de los
Estados U nidos, se establecieroD en Coahuila después de haber estado en
Texas, antes de su segregación. Pero otras, como los lipanes y comanches,
-acostumbradas al saqueo y a la violencia, multiplicaron sus ataques en nuestro territorio, batidos en el norte por los angloamericanos.
Agravóse la situación angustiosa de los Estados de la Frontera del Norte,
con la guerra que llevó los límites al Río Bravo, y la mayor y más eficaz
persecución de los norteamericanos a los salvajes, que fueron arrojados a
nuestro territorio y mucho más porque se encontraba ''la República agobiada bajo los males de la guerra e:xterior y de 1a desorganización interior ... ", según la frase del Presidente Herrera. Para salir de esta penosa
condición, el Gobierno Federal dispuso la creación de las colonias militares,
pues consideró que "la guerra hecha por los bárbaros del Norte a los De-

607

�partamentos fronterizos, es una de las mayores calamidades de la Repúbli.ca".

Estas Colonias Militares, eran, según se dice en la Memoria presentada
al Congreso por el Presidente Herrera el lo. de enero de 185~. "la imagen
de los antiguos Presidios que produjeron las épocas de tranquilidad que se
han gozado en el interior" y se establecieron 'para ~r pues a. nuestras
tropas un punto de apoyo tal que pudiese a la vez selVlfles de rearada, de
punto avanzado, y que fuese la base de las nuevas poblaciones ... "
Las Colonias militares a que vengo refiriéndome fueron creadas por Decreto -de 19 de julio de 1848 para atender a la conservación de Ja integridad
&lt;le! ten'itorio de la nueva linea divisoria y para defender de los bárbaros a
los Estados fronterizos. Dependerían del Gobierno General; les servirían
de pie las compañías presidiales creadas en 1826 y . perman~c~rian e~ los
lugares de su asignación, solamente hasta que los habitantes civiles pudieran
formar un pueblo, atendido su progreso por el Gobernador del Estado, Y
previa autorización del Gobierno General.
El Secretario de la Guerra, Gral. Mariano Arista, expidió el Reglamento
de las Colonias Militares el 20 de julio del mismo año ( 1848). En dicho
ordenamiento se dividía la l'mea fronteriza en tres secciones, llamándose en
esa virtud, Frontera de Oriente a la comprendida en Coabui.la y Tamaulipas. Cada una de esas fronteras estaría bajo el mando de un Coronel
Inspector General de Jas Colonias, Jefe de las Armas y encargado de la
Administración de Justicia; Inspector de todos los ramos de las colonias
y su administración y con las facultades que correspondían a los jefes políticos de los Territorios de la Federación. Estos inspectores podrían residir
en donde lo juzgaran conveniente. Don Antonio María Jáuregui, Inspector
de la de Oriente con jurisdicción sobre la de Coahuila y Tamaulipas, re-sidió en Monterrey.
La$ Colonias estarían al mando directo de un ·capitán, encargado de su
-gobierno interior y de las armas, y bajo las órdenes de subinspectores, comandantes militares y jefes políticos subalternos, que tendrían bajo su mando dos o b·es colonias. En Coahuila, en cumpfüni.ento de estas disposiciones,
fue subinspector el Teniente Coronel Juan Manuel Maldonado.
Asignábanse en el Reglamento, dotaciones de 100 a 150 hombres, que
podrían aumentarse con los vecinos que voluntariamente se sujetasen a1
Reglamento: serían infantes y jinetes voluntarios, enganchados por seis años,
quienes después de cumplir su contrato, recibirían recompensas en tietras
de labor, de las que en una extensión de ocho sitios de ganado mayor. se
adjudicaban a cada colonia.
Por el mismo Ministro de la Guerra y en la misma fecha, se dispuso el
establecimiento de siete colonias en la Frontera de Oriente; tres en Tamau608

lipas: Ca.margo, Guerrero y Monterrey (población frente a Laredo); y cuatro en Coahuila: El Pan, Río Grande, Monclova Viejo y San Vicente. Las
de Coahuila, salvo la de El Pan, quedarían en los mismos lugares de los
antiguos presidios, cuya situación indicamos al principio. La Colonia El
Pan debería situarse en la localidad de ese nombre, que hoy se llama Villa
de Hidalgo, casi en los actuales límites de Coahuila y Nuevo León.
Pero la realidad no correspondió a las buenas intenciones del Gobierno
del señor Herrera, pues las difíciles condiciones del Erario Federal, la Guerra
de Yucatán, la Insurrección de Sierra Gorda, lo mismo que las dificultades
en 1os arreglos con los Gobiernos de los Estados, retardaron el establecimiento
y debida organización de esas Colonias Militares. Para el mes de septiembre
de 1848, según comunicación de 22 de ese mes dirigida por el Ministro de
la Guerra, general Arista, al Gobernador del Estado de Coahuila, se había ordenado a los Inspectores de las Colonias se ocupasen del reconocimiento y selección de los sitios a propósito y de los terrenos que deberían
adquirirse para la formación de las Colonias. En octubre del mismo año,
el Gobierno de Coahuila trató de organizar la lucha contra los bárbaros,
con la cooperación de los Ayuntamíentos del Estado y del Gobierno de
Nuevo León, a quien se pidió situara una fuerza en la frontera de Río
Grande, en donde más tarde se estableceda una Colonia Milit&amp;I. En comunieación que el de Coahuila dirigió al Gobierno de Nuevo León, con
fecha 7 de noviembre, aquél expuso el plan general de la campaña, en que
no se contaba todavía con los contingentes de las Colonias Militares. Y
en copia de comunicación del Ministro de la Guerra al de Relaciones puede leerse: "Digno es de una administración que como la presente comprende
sus deberes y la índole del sistema federal, el dirigir sus cuidados y atenciones a los Estados fronterizos, que son los que más horriblemente han sufrido
las triples calamidades de una prolongada lucha intestina, de la guerra extranjera y del barbarismo de los salvajes. Agitada la República por largós
años de discordias civiles, los Gobiernos que fueron causas o efectos de ellas,
ocupados solamente en los medios de su conservación, nunca o casi nunca
dirigían su vista más allá del peligro que les amenazaba de cerca. Así se
iban relajando los vínculos de unión de aquellas provincias con el centro,
y así ha llegado a temerse en estos últimos meses la erección de una República a que pertenecerían los Estados de que se trata (La República Río
Grande) . Afortunadamente y sea dicho en homenaje de justicia, la idea de
anexión a los Estados Unidos y la de independencia, no ha encontrado apoyo
en los leales fronterizos; y aunque estos datos están muy al alcance de V. E.
he creído conveniente hacer uso de ellos para fundar la necesidad, la conveniencia y la justicia que reclaman del Gobierno Federal medidas prontas
en favor de aquelJos habitantes. Varias notas de este Ministerio se encuen-

609
H39

�tran en el del Digno cargo de V. E. sobre este particular, y no dudo que
ellas obtendrán muy pronto los resultados que tienen por objeto. Entre tanto, las colonias militares creadas por la Ley de 20 de julio ( 1848) se hallan
enteramente desarmadas y no pueden por lo mismo, prestar auxilio ninguno
a los Estados fronterizos en Ja presente estación, en que los bárbaros amenazan por todas partes en partidas numerosas. El E. S. Presidente atendiendo
a la perentoria urgencia que hay de poner aquella fuerza en estado de servicio, ha tenido a bien acordar que por el Mirústerio de V. E. se encargue
con la más particular reromendación al E. S. D. Luis de la Rosa, Miriistro
Mexicano en Wáshington, setecientos fusiles y mil ochocientas carabinas, todo
de chispa de las que allí se conocen con el nombre de flint lock, con cuatrocientos tiros cada una y su correspondiente correaje adecuado para cada
arma, provistas así mismo de los baleros necesarios. La venida de este armamento de tan urgente necesidad, que sin él ni se pueden organizar las
colonias de que se trata, ni tampoco oponerse resistencia a las in ursiones
de los bárbaros, que como ya se ha dicho se hacen en la presente estación
muy repetidas veces y con todo el vigor cle que son capaces aquellas tribus.
Por esto espera el E. S. Presidente que V. E. hará al Sr. Rosa la recomendación que merece tao gra e asunto. Dios y Libertad. México, noviembre
18 de 1848. Arista." Y en subsecuentes comunicaciones del propio general Ari ta, así como en el informe al Congreso del Estado, del Gobernador de Coahuila,
presentado en febrero de 1849. puede verse que el establecimiento de esas
colonias militares, tan urgentemente reelamado por la luchíl encarnizada de
los bárbaros, no se había logrado.
Para noviembre de 1849, el Comandante General del Estado de Coahuila
informó al Ministro de Guerra y Marina sobre el estado que guardaban
todos los ramos encomendados a su cuidado. Al referirse a la guerra contra los bárbaros, ese documento dice: "El Gobierno Supremo convencido
de la importancia de contener en lo posible los avances de las tribus bárbaras que hostilizan los Estados linútrofes, y penetrado de que la justicia
reclamaba imperiosamente impartiese su protección a sus habitantes para
librarlos de las crueldades de los salvajes y proporcionarles alguna seguridad
en su vida e intereses que continuamente se ven amagados, decretó el establecimiento de Colonias Militares; pero como hasta ahora, quizá por falta
de recursos, no se han organizado y establecido en los puntos y de la manera
que previene el Decreto de su creación al menos en este Estado, aún no se
disf rutao los bienes que tan acertada medida debe producir si se llevase a
efecto ... " Y más adelante en el mismo documento, agrega: " ... Si a pesar
de sus esfuerzos (del Gobierno Federal) no ha logrado proporcionarles la
seguridad necesaria, es debido únicamente al deplorable estado que guarda
hoy la Nación, por causas que a nadie se ocultan ... "

610

Y es_ta situación continuaba a fines de 1849, según puede desprenderse del
contemdo de un Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones
d~ los bárbaros, presentado al Congreso General el 18 de septiembre de dicho
an~, Y apro~ado por la Junta de Representantes creada por la Ley de 24 de
abril del nusmo 1849, con fecha 8 de diciembre. Tal dictamen se refiere
al ~lan de Defensa. propuesto por los Gobernadores de lo.s Estados de Sonora.,
Chihuahua, Coahuila.., Nuevo León y Tamaulipas, y por los Comandantes
?enerales de dichos Estados. Del mismo se desprende que las Colonias Militares creadas
. por la Ley de 19 de julio del año anterior se desenvolvían
muy precanamente y que muchas no se habían establecido en los lugares
que se les había asignado.
)

II
H~ce algún tiempo se consideraba que la fecha asignada a la fundación
d~ P1ed~s Negras por el historiador don Esteban L. Portillo en su Catecismo Histónco Geográfico y en su Anuario, era la verdadera, y naturalmente, se esperaba la coru:nemoración de su centenario en el año de 1949.
Pero ya cerca de este acontecimiento, me di a la búsqueda de los documentos que pudieran_ confirmar ese dato. Encontré señalado el año de 1849
como el de . la mencmnada fundación, en los citados libros de Portillo y en
el Prontuario de Cosme Garza García, en un "entre-par'ntes·
· · eI
e
1s" , a¡ citar
dec¡eto que_ elevó a. , la Villa en Ciudad Porfirio Di'az. Soli Che
·•.{ por vanos
·
conductos, mformac1on a las autoridades de Piedras egras, especia
· lenente
procurandq. obtener
el
acta
de
la
fundación
o
documento
fehaciente
sob re
.
ese acontecmuento. Incluso llegué a creer que se mantenían reservados estos documentos, para aprovecharlos en forma exclusiva los organizadores de las f · _
,
• . •
1es
tas o a 1gu~ penod1sta interesado en la exclusiva. Dirigí. mis investigaciones por
otr~ cammo~ y en e1Jas me auxiliaron con muy buena voluntad algunos
vecm~s de Piedras egras; pero fracasé también. El distinguido histo.riador
coahmlense don Vito AleSfilo Robles, en sus Gajos de Historia, del 24 de
marto, trat? esta cuestión y después de referirse a carta del periodista Cosme J. Habitud y transcribir la parte correspondiente del Anuario de Portillo
muy justificadamente dijo: 'Portillo no expresa de dónde tomó los dato~
que se transcriben" y agrega: "Busqué en el Archivo Histórico y de Cancelado~ en la Secretaria de la Defensa Nacional y hasta la fecha no he podido
confirmar el dato que apunta Portillo .. . "

En todo de acuerdo con el señor Alessio Robles me sorprendió la
•
·, d 1
• •
,
aseve
rac1on e penodISta señor Habitud, de que " .. .en el Archivo de la Iglesia

611

�de Allende existen otros documentos que demuestran que fue el 26 de marzo
( de 1849) cuando se fundó la hoy progresista ciudad de Piedras Negi-as ... "
Me sorprendió, repito, porque no pude comprender cómo habían llegado
a la iglesia de Allende tan preciosos documentos. Sin embargo, también
pensé que el señor Habitud debería exhibir copia de dichos documentos.
Mis sucesivos fracasos en la búsqueda de los documentos, incitaron mayormente mi ambición, y al fin, gracias a la valiosísima ayuda del señor Armando
J. Guerra, encargado del Archivo Histórico del Estado de Coahuila, me fue
posible dilucidar este interesante punto, con documentos que me parecen
concluyentes y que existen en el mencionado archivo, entonces al cuidado
del diligente y acucioso señor Guerr~
Ya anteriormente he citado documentos que demuestran que las colonias
militares se desenvolvían muy precariamente, y que para fines de 1849, algunas de ellas no se habían establecido. En Coahuila se hallaban la de Río
Grande y la de Monclova Viejo, al mando del Subinspector Juan Manuel
Maldonado. Pero la Colonia Militar a que se refiere la información de
Portillo no aparece en los documentos del año de 1849. Cítase ya, y esto
es comprensible, el punto y vado del Paso del Aguila, como Jugar en que
se hacía el contrabando, desde el año de 1848, 11 de agosto, cuando acababa
de expedirse el Decreto que creó las Colonias Militares, por Jesús María de
!barra, Administrador de Alcabalas del Estado de Coahuila. Igualmente
menciónase Piedras Negras en una solicitud para obtener la concesi6n de
establecer una empresa de chalanes para efectuar el paso de los viajeros
del "vado de Piedras Negi-as al de Paso del Aguila"; acompaña a esta solicitud un certificado de las autoridades de San Femando de Rosas, en que
manifiestan no haberse hecho concesión alguna en el punto citado, comprendido en los terrenos baldíos del Municipio referido. Este último documento corresponde al mes de marzo de 1850 y por él se puede suponer
que Piedras Negras no se había fun~ado para el mes de marzo de 1850.
Por lo contrario, se hallaban, en el Archivo Histórico de Coahuila, documentos que claramente dicen que la Colonia Militar de Piedras Negi-as se
estableció en ese punto en el mes de agosto de 1850, pues con fecha 2 del
citado mes, el Subinspector Juan Manuel Maldonado comunicó al Presidente
Municipal de San Fernando de Rosas, que cinco días después de esa fecha,
comenzaría a medir los ocho sitios de ganado mayor, que de acuerdo con
la Ley de 20 de julio de 1848, correspondían a cada colonia militar. Además
se halla también comunicación del Inspector General, de 13 del mismo agosto, en que se comunica la autorización presidencial para establecer en Piedras Negras la Colonia Militar de Guerrero. (Que no debe confundirse con
la actual Villa de Guerrero). Por otros documentos se sabe que Piedras Negras, antes de la fecha que acabo de citar, fue punto de un resguardo de

612

soldados destacados por el J efe de la Colonia Militar de Río Grande (actual
Guerrero), y que estuvieron al mando, los del destacamento de Piedras Negras, del capitán Leal, quien fue substituido más tarde y antes de su establecimiento en el mes de agosto, por el capitán Andrade.
Sin embargo de que esos documentos demuestran que la Colonia militar
de Piedras egras se estableció el mes de agosto -el día 7, probablemente-- de 1850, y pensando en que pudiese haber habido otro establecimiento antes de esa fecha, se prolongó nuestra investigación, con un halagüeño resultado.
pues encontramos documentos que pueden constituir la demostración, primero, de que Piedras Negras no se fundó el año de 1849, como se había
creído; segundo, que la fundación de que se trata se llevó a efecto el año
de 1850, al 15 de junio, como después se verá; y, tercero, que no fue militar la colonia, sino civil, y finalmente, cuarto, que se pretendió darle el
nombre de Villa de Herrera, en honor del Presidente de la República, don
José Joaquín de Herrera.
Sobre el primero de los puntos citados, ya hemos señalado documentos
que prueban esa aseveración; es decir, que Piedras Negras no se fundó en

1849.
La demostración documental del segundo, será la prueba del tercero y
cuarto. Y al efecto, transcribo acta levantada en el punto de Piedras Negras, de las diligencias efectuadas por el Subinspector Juan Manuel Maldonado, para dar establecimiento y organización a Uíl gTUpo de ciudadanos,
que así se lo pidieron, en la visita que dicho militar efectuó a ese paraje
el 15 del citado mes de junio. De estos hechos dio cuenta el referido Juan
Manuel Maldonado, al Inspector General, don Antonio María Jáuregui, en
comunicación de 22 del mismo mes, remitiéndole copia del acta referida.
Este importantísimo documento dice: "En el paso de Piedras Negi-as por
la derecha del Río Bravo en el Estado de Coahuila, a los 15 días del mes
de junio de 1850. Yo, C. Andrés García Secretario nombrado interinamente
para desempeñar en este acto, doy fé: Que hallándose con asuntos del
servicio en la nueva población establecida en este punto, el señor coronel
don Juan Manuel Maldonado, Subinspector de las Colonias Militares de
Oriente y Jefe Político Subalterno de ellas, se le presentaron todos los ciudadanos que constan en la adjunta lista presididos por Andrés Zapata, Gaspar Salazar y Antonio Ramírez y manifestaron a su Señoría lo siguiente:
'Que habiendo formado en el pru1to arriba dicho, frente al nuevo establecimeinto del Fuerte Duncan, Texas, una nueva población, construyendo casas
y abriendo sus labores sobre la margen expresada del Bravo, bajo la protección del Sr. Político de Departamento, Don José María de la Garza, ocurrieron por su conducto al Supremo Gobierno del Estado, pidiendo s.e les
concediera establecer una nueva población con el título de nueva Villa de
613

�Herrera, sujetándose a las obligaciones y cargos comejiles correspondientes.
Que de la misma manera pidieron nombrara de entre ellos mismos un alcalde, que conociera de sus demandas en juicios civiles y criminales, sujeto
a la jurisdicción que les designara y que les sitv:iera de conducto en sus relaciones con el Estado, mediante a que siendo este un punto comercial
expuesto a muchos desórdenes por la concurrencia de naeionales y extranjeros, exigía que hubiera en él una autoridad que hiciera de todos respetar
las Leyes de México y arreglara un orden que no existía aquí, pero que habiendo quedado sin efecto sus solicitudes, progresó más el desorden con
haber cesado en sus funciones la Jefatura Política y retirándoseles la protección que les daba el resguardo de la Aduana fronteriza de Río Grande,
encontrándose así en peor estado; pues no dependiendo de ninguna iurisdición es sobre manera muy difícil y comprometida la situación que actualmente guardan. Que por tales motivos y entretanto el Supremo Gobierno
resuelve sus pretensiones suplicaban al señor Sub-Inspector se sirviera acordarles su protección, ofreciéndole sujetarse a sus órdenes bajo la.s reglas interinas que tuviera a bien él darles.' En consecuencia el referido señor SubInspector les manifestó que desde luego se haría cacgo de la nueva Villa
de Herrera, reconociéndola como una de las nuevas colonias que están a
su cargo, dando cuenta al Supremo Gobierno de esta providencia, hija de
las circunstancias, y de lo demás que ocurriera en ella. A continuación dispuso
Su eñoría que a pluralidad de votos nombraran alcalde que se entendiera con
sus asuntos gubernativos y judiciales y un síndico personero que le ayudase
en la economía interior de la precitada Villa, según las instrucciones que
les daría; quedando nombrados para estos encargos Don Luciano de la Cerda
y Don Antonio Arredondo. Y habiendo aprovechado este nombramiento, manifestó de nuevo a los habitantes de _la nueva Villa de Herrera que entretanto se resolvía11 sus pretensiones, una fuerza militar cuidaría del punto
en que se hallan y que el Sr. Inspector General Don Antonio María Jáuregui a quien daría cuenta con esta act_a, determinaría lo que creyera más
de justicia, firmando para debida constancia con dicho señor los tres individuos que lo supieron y representaron este pueblo por ante mí el infrascrito secretario, de que doy fé. Dionisia Meade.-Hilario Vara.- José María
Rodríguez y Valdés.- Juan Manuel Maldonado.-Andrés García, Secretario . . _,,
Con el Acta anterior, se remitió al Inspector General de las Colonias de
Oriente don Antonio María Jáuregui, Hsta de los ciudadanos que pretendían
formar la nueva Villa de Herrera, y cuya fundación se había hecho e1 15
de junio citado, al nombrarse las primeras autoridades. Estos fueron, realmente, los fundadores de la Villa de Piedras Negras, que así llegó a llamarse
más tar&lt;le por el sitio en que se situó, después de habérs.ele denominado
614

"Colorúa Militar de Guerrero en Piedras Negras". La importante lista es la
siguiente: Andrés Zapata, Hilario Vara, Gaspar Salazar, Matías Sala:za.r, E.
Smothrurik, Jesús Ramón, José María Rodríguez lo., Antonio Ramírez, José
María Rodríguez 2o., José María Flores, Pedro Herrera, Eduardo More, Pedro
Faunes Juan Bautista de Upa!, David Faunes, Nazario González, Dionisia
González Timoteo González, Marcelino López, Manuel Amador, Manuel
(a} eJ Herrero, Antonio Arredondo, Francisco Martínez lo., Juan Jiménez,
Francisco Jiménez, José González, Victoriano Fuentes, Manuel Fuentes, Pablo Fuentes, Juan Flores, Lorenzo Patiño, Juan Barrera, Juan Valdés. Treinta
y cuatro nombres distinguidos, dignos de memoria en los anales de la ciudad
de Piedras Negras.
Estos vecinos se establecieron en el paso de Piedras Negras, en los primeros
dfas de abril de 1850 con autorización del Jefe Político don José Ma. de
la Garza quien con fecha 10 de dicho mes y año, comunicó al Subinspector
Maldonado d~ la Colonia de Río Grande, haberse hecho al Supremo Gobierno del Estado, por su conducto, la solicitud de cincuenta y seis vecinos
para fundar la Villa de Herrera. Por el acta que he transcrito, se ha visto
cuál fue el resultado de esa soHcitud.
Después de esta fundación, el 7 de agosto del mismo 1850, con la autorización de la Comandancia General de las Colonias Militares de Oriente,
se estableció una colonia militar en Piedras Negras; esta Colonia llevó el
nombre de Colonia de Guerrero. En tal fecha se midieron -como ya lo
clijimolr-- los ocho stios de ganado mayor que de acuerdo eon la Ley les
correspondían, y ya para el 14 de septiembre, el coronel Maldonado comunicaba al Inspector General, haberse hecho las primeras construcciones, y en
7 de novíembre del propio 1850, se levantó plano del terreno correspondiente
a la Colonia de Guerrero en Piedras Negras, asi como de la de Río Grande,
cercana a la Villa de Guerrero.
Estos fueron los principios de la hoy pro~i.sta ciudad de Piedras Negras,
nacida el 15 de junio de 1850.

BruuOGR.A.FÍA

Manuscritos: Archivo General del Estado de Coahuila.
Reglamento de Las Colonias Militares. 1848.
Estados Generales de fuerza de las Colonias Militares, correspondientes al año
1850. Paquete de 1850. Legajo "Colonias Militares".
Pequeña Memoria por la que se informa a! Exmo. Sr. Ministro de Guerra y
Marina del estado que guardan todas las ramas que comprende esta Coman-

615

�dancia General conforme a lo prevenido en Circular No. 58 de fecha 18 del
último septiembre. lo. de noviembre de 1849.
Comunicación del Alcalde de Rosas, Anastasio Santos, al Gobierno de Coahuila.
3 de agosto de 1850.
Comunicación del Secretario de Guerra y Marina al Inspector General de las
Colonias Militares de Oriente. 13 de agosto de 1850.
Comunicación del Subinspector de las Colonias de Oriente, Juan Manuel Maldonado, al Gral. Inspector D. Antonio Ma. de Jáuregui. 9 de septiembre de
1850.
Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones de los bárbaros, al Congreso General. 18 de sep. 1849.
Solicitud de Felipe de la Garza para el establecimiento de chalanes Y canoas en
el vado de Piedras Negras. 8 de marzo de 1850.
Certificación de Miguel Flores, Juez Unico Local de la Villa de San Fernando
de Rosas, Coahuila, de que Felipe de la Garza es vecino de esa Vüla y que
los vados de Piedras Negras, hasta el Aguila del Río Bravo no están concedidos, por esta banda que solicita, a ninguna persona y están en los linde~!'8
de los terrenos de este Pueblo con los baldíos que pertenecen a la Federac1on
o al Estado. 8 de marzo de 1850.
Comunicación del Subinspector Juan Manuel Maldonado. No. 95 de 13 de abril
de 1850 al Inspector de las Colonias de Oriente, transcribiendo la de Jefe
Político 'del Departamento, sobre la solicitud de 56 ciudadanos de Coahuila,
para fundar la Villa de San José Joaquín de Herrera, frente al Fuerte Duncan.
Acta levantada el 15 de junio de 1850, en que se nombran Alcalde Y Síndico
de la Villa de He~.
Comunicación del Gobernador del Estado, 12 de julio de 1850, sobre el trámite
dado a la solicitud para la fundación de la Villa de Herrera.
E:q&gt;ediente relativo al establecimiento de la Colonia Militar de Guerrero en Piedras
Negras. Legajo No. 1603, Año de 1850.
Oficio No. 286 de 16 de agosto de 1850, comunicando haber dado posesión de
la Colonia Militar de Guerrero al Capitán José Ma. Andrade, el 14 de agosto
de ese año.
Testimonio del Expediente de medidas y posesión de la Colonia Militar de Guerrero. Legajo No. 1669, Año de 1851.

GARZA GARCÍA, CosM&amp;:

Prontuario de Leyes y Decretos del Estado de Coahuila de Zaragoza.

1902_

L.uoRA, NmoLÁs ox:
Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados en la frontera de
la América septentrional perteneciente al Rey de España.
Jlemoria presentada al Congreso General por el Presidente Gral. José Joaquín
de Herrera. 1851.
Memoria presentada al Congreso General por el Presidente, Gral. Marian&lt;&gt;
Arista. 1852.
PoaTn.Lo, ESTEBAN L.:
Anuario Coahuilense, 1886.
Catecismo Histórico-Geográfico. 1895.
RAuos ARlZPE, MicuEL:
Memoria sobre el Estado de las Provincias Internas de Oriente presentada a
las Cortes de Cádiz.

Impresos:

ALESSIO ROBLES, VITO:

Coahuila y Texas en la Epoca Colonial.
Coahuila y Texas, desde la Consumaci6n de la Independencia hasta el Tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo.
Gajos de Historia: 24 de marzo de 1949; 5 de mayo de 1949 Y 19 de mayo
de 1949. El Porvenir. Monterrey.
fu1s0LA, VICENTE:

Memorias para la Historia de la Guerra de Tejas.

616

617

�LA REVOLUCIÓN DE 1810 E

DURA GO

Lrc. JosÉ

IGNACIO GAL.LEGOS

C.

Universidad de Durango

Poco, MUY POCO es lo que se sabe sobre la participación que Durango tuvo
en la revolución de independencia de 1810.
Con los datos que ahora se conocen se puede afirmar que aunque Durango
no fue campo de combate, sí había un ambiente favorable, el que se manifestó tan pronto como se tuvieron noticias del Grito de Dolores.
El primero de octubre, es decir quince días después de que se iniciara el
movimiento, apareció en la puerta mayor de la catedral de Durango una
proclama invitando a la rebeliónJ la que fue contestada inmediatamente por
el Ayuntamiento de la ciudad el tres del propio mes.
Dándose cuenta el gobernador Pinilla Pérez de que la opinión popular era
desfavorable para la causa que representaba, procuró obrar con desmedida
energía en contra de los simpatizadores del movimiento de independencia.
Fue más lejos, como hubiera personas que manifestaran su simpatía por la
causa insurgente, los mandaba aprehender, les :instruía proceso por los delitos de infidencia e insurrección, poniéndolos presos en la cárcel de San
Francisco donde permanecían incomunicados y con grillos en los pies.
Al decir del propio goberandor Finilla fueron muchos los procesos que
se instruyeron en Durango en contra de los simpatizadores de la independencia, tantos que muchas veces facultaba a personas ajenas como jueces
por no poder hacerlo él.
A la ciudad de Durango la puso en estado de defensa. Ordenó que de
día y de noche fuera custodiada por patrullas y rondas. Por las noches había un servicio de vigilancia por la calle de San Francisco a cargo de "sereneros", o serenos. Este servicio se amplió a otras calles.
Según carta del propio Finilla del 17 de noviembre de 1810, en su afán
de poner en estado de defensa la Provincia a su cargo, llevó suficiente tropa
618

hasta la frontera con Zacatecas para impedir que los rebeldes que ya dominaban la capital del hoy Estado, se pasasen a Durango.
Por otra parte, el Comandante General de las Provincias Internas que
residía en Chihuahua, don Nemesio Salcedo, mandó levantar tropas para 1a
defensa del reino y para impedir que los campesinos fueran a servir a los
rebeldes, les mejoró los sueldos, pues conforme al Reglamento de Milicias
Provinciales de 1a ueva Vizcaya del primero de marzo de mil setecientos
ochenta y dos, los sueldos eran bajos, pero ahora los sueldos mejoraron. Así
al capitán le pagaban cien pesos al mes· cincuenta al primer teniente; cuarenta y uno, al primer alférez¡ igual cantidad al capellán; veintidós al sargento; doce al tambor; veintiuno al cabo; veinte al carabinero y dieciocho
al soldado.
Todavía los sueldos e mejoraron cuando las tropas salieran de la línea
divisoria de la provincia de la Nueva Vizcaya y fueran hasta la provincia
de la ueva Galicia. A los soldados se les daba además de su sueldo, cinco
reales diarios; cinco y medio a cada granadero; seis reales al cabo segundo;
siete al cabo prirttero; ocho al sargento segundo, y nueve al sargento primero.
Esto era en la tropa de infantería.
En lo Dragones, el aumento era de un peso diario al soldado; nueve reales al granadero; diez al cabo y once al sargento. Fue orden que diera el
comandante de Jas Provincias Internas dC&gt;n Nemesio Salcedo.
El propio gobernador Pinilla Pérez, hizo circular con profusión por toda
la Provincia a su cargo el bando promulgado por el Virrey Venegas concediendo el indulto a todos los levantados en armas, que es de once de
febrero de mil ochocientos once.
Pero lo que más alarmó a Finilla Pérez, que era un realista furibundo,
fue el levantamiento de los indios de San Andrés del Teul en favor de la
independencia. Este pueblo que pertenece a Zacatecas, se encuentra al sur
y próximo a los limites del Estado de Durango muy próximo a El Mezquital.
De acuerdo con el comandante de las Provincias Internas, Pinilla ordenó
la formación de compañías de soldados en lo que es hoy el Estado de Durango. Así se formaron Compañías en El Oro, lndé, San Bernardo, Huazamota, Las Poanas, Santiago Papasquiaro, Tepehuanes, Cacaria Canatlán,
La Punta Gavilanes Guarisamey, San Dimas y Tayoltita. Lo que se quería
era que hubiera un fuerte núcleo de soldados listos para repeler una sublevación si la hubiera en la provincia de la Nueva Vizcaya.
El punto que se tuvo cuidado de defender por su proximidad a San Andrés del Teul, fue el Mezquital, a donde se mandó suficiente tropa a las
órdenes del capitán don Pedro María de Allande, que fue nombrado comandante de todas las fuerzas en el Estado.

619

�el juzagador, debido al gran número de procesos que se seguían por el delito de infidencia.
No obstante el cuidado que hubo en poner a la provincia de la Nueva
Vizcaya en estado de defensa y que no hubiera levantamiento militar alguno,
fue imposible evitarlo, pues el primero ocurrió al sur del Estado.
Debo decir que ninguno de los levantamientós armados que hubo en el
hoy Estado de Du~go, fueron de importancia; ninguno puso en peligro
la estabilidad del gobierno colonial, pero se ve en ellos la inquietud y el
deseo que había de un cambio de régimen.

El señor Benítez no pudo o no quiso seguir avocándose al conocimiento
del proceso, por lo que se excusó. Otras personas nombradas también declinaron, finalmente fue el señor Juan Manuel Pescador quien dictó sentencia.
Como fiscal en esta causa actuó el licenciado José de la Bárcena, fundador
de la vieja familia de la Bárce,na por tantos años conocida en esta ciudad
y hoy ya desaparecida.

La primera sublevación que hubo en Durango a favor de la independencia, fue el sur del Estado, que colinda con el hoy Estado de Nayarit.
Aquí hubo el movimiento armado que dirigiera el P. José María Mercado
pues este caudillo deseando que se extendiera al Estado de Durango, comisionó a Fr. Mariano Orozco, de la Orden de Menores&gt; que radicaba en
el pueblo de Jesús María, para que la extendiera por la región y era natural
que éste pusiera sus ojos en los indígenas que radicaban en Huazamota, pueblo que pertenece a Durango, pero muy próximo a Nayarit, donde radicaba
Manuel de la Cruz Pastrana, que ostentaba el cargo de general de los
indios tepehuanes.

Los reos pidieron se les aplicara en su favor el indulto publicado por las
cortes de España, pero se les negó.

EJ P. Orozco extendió a favor de Pastrana un nombramiento que se encuentra en su proceso y que dice así: "En virtud df? las facultades que me
tiene concedidas el P. José María Mercado de nombrar jueces y gobernadores, según me parezca que convenga al servicio de Dios Nuestro Señor,
del Rey y de la Patria, y depositar en éstos las facultades que conducen a
dicho fin, nombro por gobernador al mismo que lo es don Manuel de la
Cruz Pastrana y lo instituyo general de las armas, de los pueblos de Huazamota, San Lucas, San Anto.ni.o de Padua, San Pedro Jícara y de San Buenaaventura, y que éstos deben obedecerlo siempre que les mande cosas que
sean para defender nuestra justísima causa y que éste sólo obedezca al teniente comisionado de San Juan y a los demás superiores de éste. Dado en
el Cuartel de las Armas Americanas de Jesús María, a 23 de enero de 1811.''
Tan pronto como la Comandancia de las Provincias Internas, que estaba
en Chihuahua a cargo de don Nemesio Salcedo, tuvo noticias de esta sublevación, comisionó al capitán don Pedro María de Allande para que la combatiera.

El cuatro de agosto de mil ochocientos doce se dietó sentencia imponiéndole a Pastrana la pena de diez años de prisión y a los otros la pena variaba
de tres a seis años. Como los reos no se conformaran con el fallo interpusieron
en su contra el recurso de apelación, pasando el proceso a Guadalajara,
que confirmó la pena el siete de noviembre de mil ochocientos catorce.

Otro proceso seguido por insurrección en esta ciudad de Durango fue
contra Juan Antonio Alcalde, Miguel de Larriva y Ventura Saracbo, que
radicaban en la regrón de las Poanas. Dio principio el tres de diciembre de
mil ochocientos diez.
Hay en este proceso declaraciones de testigos que dan a conocer el ambiente tan favorable que había en favor de la independencia, así. como la
simpatía de que gozaba Hidalgo en el pueblo.
Los acusados eran españoles y los testigos de cargo igualmente. Uno
de ellos, Juan Pedro de Iturralde, vecino de la hacienda de San Esteban,
así como Andrés Velázquez y Domingo Antonio González, también vecinos
de la región de las Poanas, al igual que el testigo José Luis Rivas.

Allande llegó a Huazamota e inició la correspondiente averiguación, apareciendo como jefe del movimiento el indio Pastrana y como sus cómplices
Felipe Jerónimo Retana, José Miguel Mendieta y Prudencio Acevedo, los
que fueron sujetos a proceso, traídos a la ciudad de Durango, siendo internados en la cárcel de San Francisco co.n grillos en los pies.

Este en su declaración djjo haber oído en alguna ocasión a Saracho decir
que estando Hidalgo diciendo QlÍSa había oído una voz que le decía que
defendiera el reino, si no se perdía, pues los españoles lo tenían vendido a
los franceses.
El testigo Juan Pedro de Iturralde afirmó que había oído decir al Alcalde
que "España le quería entregar el reino a los franceses y que el cura Hidalgo
era un santo, que estaba borlado en tres facultades y que sólo una borla le
faltaba para ser lo mismo que San Juan Neponuceno..." (textual)
El testigo Andrés Velázqu~ dijo que el Alcalde había expresado alguna
vez ser simpatizador de la causa de Hidalgo.
Bastante tiempo estuvieron los acusados presos y con grillos en los pies,
en la cárcel de San Francisco, tanto que sus familiares se dirigieron por escrito al Gobernador pidiéndole su libertad.

Fue su defensor el señor Joaquín Reyes y su juez el señor Joaquín Benítez
debidamente autorizado por el Gobernador-Intendente, por no poder ser él

621

620

�De este proceso conoció como juez el jefe de Policía que era don Manuel
Fernando Zambrano, hermano del capitán don José del mismo apellido, pues
el gobernador tampoco pudo atender este proceso por estar atendiendo otros
muchos por el mismo delito.
Este proceso no tiene sentencia; probablemente se e&gt;..-travió.
En Pueblo Nuevo, de la jurisdicción de Durango, hubo otro levantamiento
en favor, de la independencia. Los indígenas se sublevaron y para escapar
de la furia realista se fueron a la sierra llevándose preso al párroco de dicho
lugar, don Telésforo Alvarado, quien después de muchos trabajos pudo escaparse, cayendo en manos de los realistas que lo consideraron inmiscuido
en el movimiento insurgente; fue la víctima. Lo trajeron a Durango internándolo en la cárcel de an Francisco, con grillos en los pies y se le instruyó el correspondiente proceso.
Fue el propio P. Alvarado quien tomó su defensa· en su proceso aparecen escritos formulados por él mismo, en los que hacia resaltar su inocencia.
El veinticinco de septiembre de mil ochocientos doce se dictó sentencia
definitiva poniéndolo en libertad.
Todavía conocemos otro proceso por insurrección contra José Hennenegildo Casas pero de este no tenemos mayores datos.
Era tal el celo de las autoridades virreinales por evitar la propagación
de la rebelión iniciada en Dolores, que el Comandante de las Provincias
Internas, don emesio Salcedo, tuvo noticias de que la Nueva Vizcaya se
aproximaba un individuo de nombre Luis Bringier, de nacionalidad francesa, quien al parecer era un espía, pues traía noticias de curiosidad y formaba mapas. A la ciudad de Durango llegó la orden para aprehenderlo y
que se remitiera pre:io a Chihuahua pero sin quitarle los papeles, que seguramente serían el cuerpo del delito.

LA

CAUSAS DE LA CONTROVERSIA ENTRE AUSTIN
Y ROBERTSON
MALcoLM D. McLEAN
Subdccano de Artes y Ciencias
Texas Christian University
Fort Worth,- Texas

DJScuRso PRONUNClAJ)O ante la Reunión Anual de la Asociación de Historia
del Estad? de Te:xas, en el Hotel Driskill, Austin, Texas, en la mañana del
viernes 17 de marzo de 1967. Con algunos datos que han salido a luz (o
vuelto a las tinieblas) después de esa fecha.

Lives of great men oft remind us,
as their gages o'er we turn,
that we sanetimes leave behind us,
letters that be ought to burn.1
A manera de introducción yo debo hacer una pausa aquí para agradecer
la diligencia del doctor Eugene C. Barker, insigne profesor de historia de la
Universidad de Texas, quien localizó y publicó la mayor parte de los
documentos citados en este estudio. Su capítulo intitulado "La Controversia
sobre la Colonia de Robertson" en su libro, The Life of Stephen F. Austín,
fue la inspiración para esta investigación especialmente su conclusión que

Robertson's statements teem with error and mis representation Austin's
explanation on the other hand, is consistent with all the known fact. 2
1 "A veces, al leer la biografía de un hombre ilustre, nos damos cuenta de que
éste ha dejado entre sus -papeles ciertos documentos que mejor hubiera quemado."

An6nimo.

• "Las declaraciones de Robertson abundan en errores y falsificaciones. La ex.
plicaci6n de Austin, en cambio, está de acuerdo con todos los datos conocidos."
Euo:&amp;NE C. BARKER, The Life of Stephen F. Austin, Founder o/ Texas: A Chapte1

622

623

�Por consiguiente quiero expresar mi agradecimiento al doctor J. Milton
Nance, Presidente del comité que arregló este programa, por haberme invitado a presentar algunos datos adicionales que hasta ahora han permanecido desconocidos para el público.
La primera carta que yo quiero citar dice así: "I am of opinion that the
upper colony will totally ruin me ... cursed be the hour I ever thought of
applyi.ng for that upper colony." Firmada: "S. F. Austin." 3
La Colonia de Arriba estaba situada en Texas sobre el Río Brazos y al
norte del camino que conducía de la Villa de Béxar (hoy San Antonio,
Texas) a Nacogdoches. Se llamaba "de Arriba" porque estaba río arriba
de la Colonia de Esteban F. Austin, pues el mencionado camino formaba
la línea que separaba las dos colonias. Se extendía unas 100 millas de suroeste a nordeste, a lo largo de dicho camino, y más de 200 millas río arriba
hacia el noroeste, ocupando las dos riberas del fertilísímo Río Brazos, o, mirando un mapa de ]a época actual, podríamos decir que la Colonia de
Arriba comenzaba a unas pocas millas al norte de Austin, Texas, y se extendía hacia el norte, llegando a un punto al oeste de Fort Worlh, e incluía Thorp Spring, el pueblecito donde más tarde naciera la Universidad
Cristiana. de Texas (Texas Christian University). Incluía, total o parcialmente, 30 condados de Texas: a saber:
Bastrop
Bell
Bosque
Brazos
Brown
Burleson
Bumet
Callaban
Comanche
CoryeJl

Eastland

Erath
Falls
Hamilton
Hill
Hood
Jack
Johnson
Lampasas
Lee

Limestone
McLcnnan

Milam
Mills
Palo Pinto
Parker
Robertson
Somervell
Stephens
Williamson.

-in the Weslward Movement of the Anglo-American People (Nashville, Tennessee:
Cokesbury Press, 1925), p. 330.
• "Yo opino que a mí me va a arruinar totalmente la Colonia de Arriba ... Mal4.ita sea la hora en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba." Carta
&lt;le s. F. Austin a Samuel M. Williams, 31 de mayo de 1833, en Evcm '.E C. BARRER
(editor), The Austin Papers, Tomo II (Washington, D. C.: United States Govemment Printiog Office, 1928), pp. 983-984. (Annual Report of the Americari Historical
Association for the Year 1922. Tn Two Volumes and a Supplemental Volume, Tomo
II: The Awtin Papers. Edited by EuoENn C, BARRER).

624

La Asociación Tejana (Texas Association), la empresa que se propuso
colonizar esta región, presentó varias solicitudes al Gobierno Independiente
de México, entre 1822 y 1824, pidiendo permiso para establecer una colonia,
pero sin éxito. Por fin su apoderado, Robert Leftwich, agotó todos los fondos que la dicha Asociación le había dado, y, cuando nó llegó más dinero,
y el Gobierno Nacional de México adoptó una Constitución que relegaba
a los Estados el poder de conceder contratos de colonización, el Sr. Leftwich, de su propia cuenta, pidió prestado el dinero que necesitaba, y se trasladó de México a Saltillo para ver si podría conseguir un contrato en su
propio nombre.
Una mañana de primavera en el año de 1825 Leftwich y otros solicitantes
de contratos de colonización estaban en la calle frente a la Cámara Legislativa, platicando con el Barón de .Bastrop, el Diputado de Texas que
había redactado un proyecto para una ley de colonización que permitiría el
establecimiento de extranjeros en Texas. Dentro podían oír las voces de
los legisladores que discutían su proyecto.
De repente su conversación fue interrumpida por la llegada de un coneo
de San Felipe, capital de la Colonia de Austin en Texas. El .Barón de
Bastrop abrió una de las cartas para leerla, y al mismo tiempo rompjó el
sello de otra de Esteban F. Austin y se 1a entregó a Leftwich. Éste comenzó
a leerla, pero casi inmediatamente su cara se llenó de asombro. Al terminar
la lectura1 sin decir una palabra, entregó la carta a Frost Thom, y éste la
pasó a H-aden Edwards, cuya cara se Denó de sorpresa al principio, y luego
indignación cuando devolvió la carta a Bastrop. En la carta Austin daba
instrucciones a Bastrop para que éste, aprovechando su autoridad, como
representante de los colonos establecidos en los valles del Brazos y el Colorado,
para evitar la concesión de contratos de colonización a otros empresarios,
formando así un monopolio, siendo Austin el único empresario y Josef Erasroo Seguía como el comisionado para la concesión de tierras. Leftwich,
Thom y Edwards todos demandaron una explicación de parte del Barón,
pero éste no pudo decir nada. Así. pasó el momento más dramático de la
colonización de Texas!
Sin embargo, este esfuerzo de parte de Austin para apoderarse de toda
la colonización de Texas llegó tarde. Por fin la Ley de Colonización fue
• Carta de (Estevan F. Austin] a Gaspar Flores, después del 6 de diciembre de
BARKER (editor), The Austin Papers, Tomo I (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924), pp. 984-986. ( A11nual Report of the American Historical
Association for the Year 1919. In Two Vclumes. Volume II: Tl1e Austin Papers.
Edited by Eugene C. Barker. Part 1). Ver también 1a declaración de Haden Edwards,
sin fecha, en C. A. GULICK y otros (editores), The Papers of Mirabeau Buonaparte
Lamar (6 tomos: Austin, Texas: A C. Baldwin &amp; Sons, 1921-1927), III, 258-264.

1824, en

625
H40

�aprobada por el Congreso de Coahuila y Texas el 24 de marzo de 1825,
y poco después (el 15 de abril) Leftwich recibió permiso para establecer
800 familias en Texas.
Leftwich regresó triunfante a ashville, Tennessee, después de Wla ausencia de tres años, y vendió su contrato a la Asociación Tejana, bajo la condición de que siempre en adelante tendrían que llamar la región por el
nombre de "Leftwich's Grant», y fue conocida por este nombre entre los
año.s de 1825 y 1827.
En man.o de 1827 la Asociación Tejana nombró a Hosea H. League como
su agente y lo despacharon de Nashville rumbo a Saltillo con una solicitud
en que pedían que el Gobierno del Estado de Coahuila y Texas declarara
eomo nulo el contrato que había hecho con Lef twich, y que reconociera en
su lugar a League como Empresario o Agente de la Asociación Tejana. 6
Los miembros de ésta le habían dado instrucciones a League para que
buscara la ayuda de Austin, y por consiguiente League le mandó los documentos de la Asociación para que pudiera darse cuenta de su contenido
antes de que League y Austin emprendieran juntos su viaje a Saltillo,6 pero
a la última hora resultó que League no pudo hacer el viaje porque la
Asociación Tejana no le adelantó los fondos necesarios para la fecha convenida, de modo que Austin hizo el viaje a Saltillo sin League, prometiendo, sin embargo, "usar toda su influencia para lograr los propósitos de
]a compañía". 7
La Asociación Tejana había pedido que los límites de la colonia se extendieran hacia el oeste hasta el Río Colorado, pero Austin les escribió que:
"The land bordering on the Colorado is all disposed of to other Empresarios
except a small corner which is of not much importance." 8 Seis días más
5 "Memorial of the Texas Association to the Congress of Coahuila and Texas," 7
de marzo de. 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 25-28, Spanisb Archives,
General Land Office, Austin, Texas.
• Carta de H. H. League a Austin, 11 de abril de 1827, en BAR:K.EF. {editor), The
Austin Papers. Tomo 1 (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924),
pp. 1627-1628. ( .d1111ual Report o/ the American Historical Association for the Year
1919. In Two Volumes. Volume Jl: The Austi11 Papers. Edited by Eugene C.
Barker. Part 2).
7 Carta de Rosea H. League a la Jwita Directiva de 1a Asociación Tejana, 21
de mayo de 1827, publicada en el periódico National Banner and Nashville Whig,
Nasbville, Tennessee, 14 de agosto de 1827.
ª "Los terrenos que limitan con el Río Colorado todos han sido concedidos a
otros Empresarios, con excepción de un rinconcito sin mucha importancia." Carta
de Stephen F. Austin a H. H. League, 5 de octubre de 1827, Colección de la Sra.
William C. Harllee, en posesión del Dr. Malcolm D. McLean 2555 Cockrell, Fort
Worth, Texas 76109.

626

tarde Austin pidió ese "rinconcito sin mucha importancia", pero no lo deseaba para la Asociación Tejana: lo de$eaba para sí mismo. 9 Lo consiguió
el 20 de noviembre de 1827, y llegó a ser conocido como la Colonia Pequeña
de Austin (Austin's Little Colony). Abarcaba parte de los Condados de
Bastrop y Travis, e incluía el lugar donde hoy se encuentra la capital del
estado, bautizado con el nombre del hombre que consideraba que era un
"rinconcito sin mucha importancia" _io
El mismo día en que pidió este "1-inconcito sin mucha importancia" para
sí también presentó una solicitud que había redactado de parte de la Asociación Tejana, en la cual pedía una extensión del territorio de ésta hacia
el norte (la tierra de los comanches), y fue concedida el 15 de octubre
de 1827 .11 Al hacer la traducción, sin embargo, Austin firmó la versión
española de su solicitud como "Agente de la Compañía de Nashville" en
vez de la "Asociación Tejana", y el Gobernador, cambiando aún más 1a
terminología, declaró "la Asociación de Nashville" era el sucesor legítimo
de Leftwich, pero entre 1827 y 1831 la región se conocía como "la Colonia de
Nasbvílle".
Por tres años (de 1827 a 1830) League vivió en San Felipe, listo para
servir como Empresario de la Compañía de Nashville, pero ellos no le mandaron colonos. Entonces un día, cuando andaba por la calle con Setb Ingram, hubo un tiroteo en que lngram mató a John G. Holtham.
Aunque no hay nada en la documentación que indique que League fuera
más que un mero espectador, se le acusó de ser cómplice del homicidio, y
él e lngram fueron tratados con la misma severidad: les pusieron • grillos
y los encadenaron a la pared dentro de una prisión que se componía fle
un solo cuarto sin ventanas. El alcalde negó darles su libertad bajo fianza
y demoró la conclusión del caso, alegando que no había traductor disponible.12
En vista de la posibilidad que el pleito podría prolongarse por meses, y
hasta por años, League decidió v~nder, a Esteban F. Austin, propiedades
suficientes para pagar todas sus deudas. Estos terrenos incluyeron su sitio
• Carta de Estevan F. Austin al Gobernador de Coahuila y Texas, 11 de octubre
de 1827, en BARXKR (editor) The Austin Papers, I, 1697-1698.
Jt BA.RKER, The Lífe of Stephen F. Austin, p. 143.
"' "0ontract between the ashville Company and the State o! Coahuila and Texas,"
15 de octubre de 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 34-35 Spanish
Archives, General Land Office, Austin, Texas.
,s The Texas Gazette, San Felipe de Austin, Texas, 6 de septiembre de 1830;
BARKER, Austin. Papers, II, 496, 547-548; carta de Ira Ingram á Roswell Ingram,
19 de mano de 1833, Ira lngram Papers, The University of Texas Archives, Austin;
BARK.ER, Life of Austin, pp. 219-221.

627

�de tierra cerca del Encampamento de Jennings, sobre el Río Colorado, la
octava parte de un sitio de las ti.erras de la Villa de Matagorda, la cuarta
parte del teneno concedido originalmente a Juan McFarland, su sitio sobre
Clear Creek ( Arroyo Claro) y las propiedades que poseía en la Villa de
San Felipe. La señora de League tuvo que ir a vivir en el Encampamento
1

1

1

¡: 1 1

1

¡1
:1

'

'

1

1

I!
,1

1

I

1

'
1

' 1,

,:,,

¡¡&gt;,Il i

,1 11

1

.,

,

l'¡

1

li1i

11::1 .
1

11 "

i i! ;

11

1

11
1

1

:

,
• 1

1

'

1

11!

1
1

il

1

j

j

1

1

1
1

1

!bid., p. 537.
14 Originalmente este poder
estaba en el Archivo de la Secretaría de Gobierno
del Estado, Saltillo, Legajo 29, Expediente 1293, p. 569, donde yo lo vi en 1940
pero había desaparecido cuando volví para consultarlo de nuevo el 11 de julio de
196 7. Afortunadamente existen varias copias fotostáticas en los Estados Unidos, de modo que será fácil identificarlo y denunciar el robo cuandoquiera que se ofrezca en
venta en los Estados Unidos. Ver el Tratado de cooperaci6n entre los Eslados Unidos
de América y los Estados Unidos Mexicanos que dispone la recuperación y devoluci6n de
bienes arq1uológicos, hist6ricos y culturales robados, que entró en vigor el 24 de mar-

de 1971.
Carta de Sterling C. Robertson a [Ramón Múzqu.izJ, 13 de noviembre de 1830,
acodoches Archi es, Texas $tate Library, Austin.

zo

1

1

Tennessee. 14
Robertson había firmado un contrato, en junio de 1830, con la Asociación Tejana, bajo el cual él se comprometió a traer 200 familias a Texas,15
pero cuando llegó a Nacogdoches ese otoño en la vanguardia de su primer
grupo, foe confrontado con la Ley del 6 de abril de 1830, la cual prohibía
la inmigración de los Estados nidos de orteamérica. Aunque sus familias
fueron detenidas provisionalmente, Robertson consiguió permiso para adelantarse personalmente hasta San Felipe para ver si podría obtener la ayuda
de Esteban F. Austin quien acababa de ser elegido como Diputado al Congreso del Estado de Coahuila y Texas, para que Austin interviniera de parte
de los inmigrantes con el Gobernador del Estado.
Austin prometió pedir permiso para que las familias se establecieran en
la Colonia de Nashville, conseguir el nombramiento de un comisionado para el repartimiento de tierras, y arreglar una extensión del perfodo dentro
del cual tendrían que cumplir con su contrato. Animado por la aparente
u Carta de H. H. League a Stephen F. Austin, 10 de octubre de 1830, BARKER,
A.ustin Papers, II, 505-506 ; carta de League a Austin, 13 de noviembre de 1830,

:¡

1

de Jenning.s.13
Abrumado bajo el peso de estas desgracias cumulativas --encadenado, sus
negocios arruinados, con los ahorros de toda una vida ya agotados, roto de
salud y separado por fuerza de su familia- League ya no podía funcionar
como Empresario de la Asociación Tejana.
Así es que, el 10 de octubre de 1830 -el mismo día en que decidió vender sus propiedades a Austin- trasladó su autoridad como agente de la
Asociación Tejana al Mayor Sterling Clark Robertson, de Nashville,

1 1

10

' !I
!

1I

1

11,
1,

¡1
'1

1 1

,,

1

Robertson no sabía que, inmediatamente después de la aprobación de
la Ley de 6 de abril, Austin había demorado su publicación en Texas hasta
poder inventar una traducción alterada que le dejara una base sobre la cual
pudiera continuar con su propia colonia. Al traducir el Artículo 10 suprimió
la palabra colonias e insertó en su lugar la palabra contratos y luego lanzó
una campaña para convencer al general Manuel de Mier y Terán, el oficial mexicano comisionado para la colonización, que su contrato había sido
establecido. Así, si se aprobaba su traducción, sólo tendría que probar que
había comenzado a poblar su colonia; de otro modo tendría que demostrar
que ya había terminado el proyecto.
Mier y Terán aceptó la traducción alterada, no sin ciertas inquietudes de
conciencia, e hizo aún más. Mandó instrucciones a sus comandantes mili~~ para que no admitieran ningún inmigrante a Texas, a menos que exh1b1era un pasaporte del Cónsul Mexicano de ueva Orleáns o algún documento indicando que iba a la Colonia de Austin.17
Para sacar todo el provecho posible de su éxito en esta maniobra Austin
' a Saescribió su firma al pie de 200 hojas de papel en blanco y las mandó
muel M. Williams con instrucciones de mandar imprimir pasaportes en el
espacio que él había dejado en blanco arriba de su firma, teniendo cuidado
de hacer esto de noche y sin testigos. Entonces debía completar las formas
con todos los datos, menos el nombre de la persona interesada, ]&gt;ara distribuirlas sigilosamente entre sus agentes en la frontera de Texas. Luego amonestó a Williams que: "There can scarcely be a more difficult thing than to
play a double game1 it is dangerous . .." 18
"' Carta de Sterling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril
de 1834, Legajo 29, Expediente 1293, p. 603, Archivo de la Secretaría del Estado
$altillo. En la noche del sábado, 15 de enero de 1972, yo recibí una llamada tele:
fónica desde Washington, D. C., avisándome que al día sigufonte, a las dos de la
tarde, las William Simpson Galleries, de Houston, Texas, iban a ofrecer en venta
en subasta, el original de esta carta. A la una de la tarde de ese mismo día yo hablé po;
teléfono con William Simpson, dueño de las mencionadas galerías, y, al ser enterado
de que el documento babía sido robado del Archivo de Saltillo, él prometió retirarlo de
la subasta y ponerlo en el correo en la madrugada del dJa siguiente, rumbo de regre-&lt;;o a México, explicando que el documento no era suyo, que sólo Jo había
recibido en consignación de una viuda que vivía en Cucmavaca y, cuando le expliqué
las provisiones del tratado entre México y los Estados Unidos sobre el asunto él
dijo que no iba a aceptar más documentos de la citada viuda para venderlos' en
los Estados Unidos.
u DusLÁN y LozANo, Legislación mexicana, II, 239.
18 ''No hay nada más dificil que desempeñar el papel de un hombre doble.
Es pe-

i

,
1

l.

¡

¡
1

f¡,,

t
1

1
,,
'~

629

11
1

cooperación que había recibido de Austin, Robertson volvió a Tennessee
para traer más familias. 16

1

628

1

1'

�Cuando Austin llegó a Saltillo para servir como Diputado en el Congreso de Coahuila y Texas, inmediatamente fue consultado por los oficiales
del Estado sobre un nuevo proyecto pata establecer una colonia en Texas.
El Gobierno Mexicano, alarmado por el creciente númer.p de inmigrantes
angloamericanos, se había apresurado a contrarrestar este peligro invitando
a los Hermanos Villeveque, de París, para que establecieran una colonia francesa que sirviera de barrera. entre los angloamericanos y los mexicanos. Se
deseaba el consejo de Austin en cuanto al territorio que solicitaban los Villeveque, para ver si estaba en conflicto con otros contratos anteriores.
Después de consultar los archivos en la Secretaría de Estado, Austin informó al Gobernador que el territorio abarcaba una parte de los tttrrenos ya
contratados con la Compañía de Nashville, y una parte de la región señalada para David G. Burnet. Sugirió, sin embargo, que
Hay un terreno de bastante estención situado al norte del camino
que vá de Nacogdoches á Natchitoches, que no está ocupado por ningún contrato, según estoy informado, y no enct,entro obstáculo en otorgarlo á los Sres. Villeveques .. . 19

Esta opinión es importante porque, después de la Revolución Tejana,
Austin alegó que su conducta en esta ocasión fue motivada por el deseo
de excluir a los Villeveque totalmente de Texas, mientras que en verdad el único inconveniente que él tenía era en cuanto a la parte de Texas
que ellos deseaban. Su razón verdadera por haber recomendado el cambjo
de límites se reveló muy pronto: deseaba ese territorio para sí.
Para conseguirlo él presentó un documento que aparentemente era ~n
testimonio de un poder dado por Samuel M. Williams a Esteban F. Austm
en San Felipe el 17 de diciembre de -1830, "para allanar las circunstancias
que pueden sobreponerse". 2º Decimos "aparentemente' porque más tarde
Austin lo creyó conveniente escribir a Williams para infonnarle de su contenido, aunque se alegaba que Williams mismo había escrito el original.21
ligroso... " BARKER, Life of A1,stin, pp. 296-328 ; ÜKLA o MoRTON, "Life of General
Don Manuel de Mier y Terán," Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas,

XLVIII, 193-218.
1• S. F. Austin al Gobernador, 3 de febrero de 1831,

BARICER,

Austin Papers, II,

592-593.
'" Samucl M. Williams a Estevan F. Austin, 17 de diciembre de 1830, Archivo de
la Secretaría de Gobierno del Estado de Coahuila y Texas, Saltillo, Legajo 25, Expediente 1061, pp. 971-972. Este documento también ha desaparecido del archivo
en Saltillo, pero existen copias fotostáticas en otros archlvos.
.
" Stephen F. Austin to Samuel M. Williams, 5 de marzo de 1831, BARKER, Aust,n
Papers, II, 607. En una carta que Austin había escrito a Williams el 5 de febrero

También ya hemos citado la carta en que Austin dijo: "Maldita sea la hora
en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba."
El 25 de febrero de 1831 Austin y Williams recibieron el contrato más
extensivo de todos los concedidos en la colonización de Texas. Abarcaba
todos los_ territorios contratados previamente por Austin, y además se tragó
la Colorua de Nashville, ni siquiera esperando que se venciera el plazo legalmente establecido para la introducción de familias por la mencionada
compañía.22 Unos pocos días después Austin escribió a Williams:
~rivate.. 1 wish the [B]oss [Teran?] to take a part in this-if he will,
all u safe. I am operating on a pritty large scale, f or a taciturn and noisless man . .. Keep all this to yourself .. . 23
En efecto Williams ni pío dijo, y toda la maniobra se guardó en secreto
has~ el otoño d~ 1831, cuando uno de los amigos de Robertson vio por casua:lidad una copia del contrato én 1a oficina de Austin. e informó a Robertson
de su existe~cia. I~edia~ente éste se presentó a Austin, alegando que,
e~ vez de eJercer su influencia para el beneficio de la Compañía de Nashville, como había prometido, Austin había obtenido la colonia para sí y
su compañero Williams. Para el asombro de Robertson, Austin confesó descaradamente que en efecto así lo había hecho, y que había negado los carde 1831, Austin dej6 la impresión de que originalmente Williams había enviado una
solicitud en su propio nombre, pero que, cuando Austin visitó la Secretaría de Estado en Leona Vicario (Saltillo) para buscar el documento, no pudo encontrarlo,
y que por consiguiente Austin le había dicho al secretario que él (Austin) presentarla
una nueva solicitud, como apoderado de Williams, y el Gobernador prometió que
despacharía el asunto inmediatamente. !bid., pp. 594-595. Más tarde, sin embargo,
Austin tuvo que amonestarle a Willill.lll5 que volviera a leer las cartas que Austin
le había mandado en los últimos dos correos, pues quer.Ían decir mucho más de lo
que se veía a primera vista. Ibid., p. 612.
n Contrato de Austin &amp; Williams, 25 de febrero de 1831 ) Legajo 25, Expediente
1061, Archivo de la Secretaría de Gobierno del Estado, SaltilJo. Es decir, el original
antes existía en el lugar indicado arriba, pero ha desaparecido. Hoy hay que confirmar su existencia consultando la traducción en inglés que se encuentra en las
''Translations of Empresario Contracts," pp. 190-191, Spanish Archives, General Land
Office, Austin, Texas. A pesar de la importancia de este documento en la vida de
Austin, el DR. BARKER no lo publicó en los Awtin Papers.
.. ".Reservado ... Yo quiero que el Jefe [Manuel de Mier y Terán (?), Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente] tome parte en esto. Si acepta, no
habrá peligro. Estoy manipulando las cosas en una escala bastante grande para un
hombre taciturno y silencioso... No se diga nada a nadie ... " Stephen F. Ausrin a
Samuel M. Williaros, 5 de mano de 1831, BARKER, Austin Papers, II, 607. La idea
de que el "Jefe" sería Mier y Terán es una interpretación del Dr. Barker.

631

630

�gos antes porque temía que se presentara alguna dificultad, esperando que
entretanto Robertson, sintiéndose sumamente desanimado, abandonara el
país. 2'
No resultó así pero, antes- de entrar en detalles, demos una ojeada a lo
que hicieron Austin &amp; Williams con la Colonia de Arriba. La tuvieron bajo
su control entre 1831 y 1834, pero durante ese tiempo no se nombró ningún
comisionado para el repartimiento de tierras, de modo que, hablando estrictamente, Austin &amp; Williams, como empresarios de esta colonia, no expidieron
un solo título para tierra.
Esto no quiere decir, sin embargo, que no se expidieron títulos para tierras
en la Colonia de Arriba. Según la Ley de Colonización del Estado de Coahuila y Texas, el Gobierno todavía podía vender tierras a mexicanos, hasta
)a cantidad de once sitios (más de 48,000 acres) para cada comprador. Hubo varios mexicanos prominentes que compraron tierras en Texas, y Williams,
por medio de poderes expedidos a su nombre por estos compradores, logró
concentrar bajo su control más de medio millón de acres. No hemos encontrado ningún dato que indique que estos individuos de veras se hayan
establecido sobre sus tierras; en efecto, la mayoría de ellos nunca vieron
las tierras que compraron en Texas.
Por ejemplo, Tomás de la Vega, uno de los compradores, más tarde negó
rotundamente que jamás hubiera expedido poder alguno a favor de Williams.
Cuando le pusieron pleito, varios testigos dijeron que este documento, y
otros de la misma índole, habían sido audazmente falsificados, y el resultado fue que las tierras en la sección oriental de la ciudad de Waco siguieron siendo asunto de pleitos durante años y años. 25
En cambio, veintiséis padres de familia que de veras estaban presentes en
el territorio se presentaron para solicitar tierras, pero no se les concedió título alguno. 26
En resumen pues, podríamos decir que, durante los tres años que Austin
&amp; Williams tuvieron el dominio de la Colonia de Arriba, concedieron títulos
"' S1erling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril de 1834,
Legajo 29, Expediente 1293&gt; p. 606, Archivo de la Secretaría de Gobierno, SaJtillo.
'" Romrn . CoNOER, "Tbe Tomás de la Vega Eleven League Grant on the Brazos,'' The Southwestern Historical Quarterly, Tomo LXI, No. 3 (enero de 19S8),
reimpreso bajo el título de Brazos Empire.- The Tomás de la Vega Eleven League
Grant, p. 6. El Sr. Conger es actualmente ( 1972) Presidente de la Texas State
Historical Association.
"" Las solicitudes de estos individuos se encuentran en el "Character Certificates
File," Spanisb Archives, General Land Office, Austin, Texas.

632

a especuladores que no pensaban establecerse en la colonia mientras que no
dieran títulos a los pobladores que de hecho estaban pr~ntes dentro del
territorio. Esta política tuvo dos resultados importantes. Desde Juego, el
papel ~esempeña_do p?r Esteban F. Austin en estas especulaciones gigantescas
le costo la Pres1denc1a de Ja República de Texas. 21 En segundo Jugar (y
cosa que tuvo un efecto mucho más duradero), la venta de estas enormes
extensiones de tierras a especuladores que no pensaban poblarlas demoró
por muchos años la colonización de la parte central de Texas.
Entr:tanto Robertso~ había presentado una solicitud en la cual pedía que
el Gobierno de Coahuila y Texas le reconociera como empresario de la Colonia; el ~ywitamiento de San Felipe había aprobado la petición, 2ª y Robertson, trmnfante, había comenzado su viaje rumbo a Monclova, capital
del estado, a principios del año 1834.
Viajaba solo, y, después de haber pasado por San Antonio y llegado
al campo abierto, varias veces durante el día vio un hombre a caballo a
una gran ~stancia detrás de él, que le dio la .impresión de que lo se~ía,
pero, en vista de que este personaje misterioso nunca lo alcanzó, Robertson
concluyó que sería algún indio que lo espiaba, pero el empresario, sabiendo
que él iba montado sobre una yegua de pura sangre que descendía de caballos
de carrera, no se preocupó.
Esa misma noche se detuvo para dormir a un lado del camino, pero varias veces su sueño fue interrumpido por las inquietudes de su yegua. Por
fin se despertó con un sobresalto y vie, en silueta contra el cielo, la forma
de un mexicano inclinado encima de él, con un cuchillo levantado para asesinarlo. Derribando el cuchillo de la mano de su asaltante, comenzó una
tremenda lucha libre en que por fin pudo dominar al deconocido, lo arrastró
a donde había dejado su silla de montar, cogió su látigo y le dijo que lo
iba a matar a Jatigazos si no le explicaba por qué deseaba asesinado.
Entonces el mexicano alegó que Esteban F. Austin le había prometido la
suma de $ 3 000 si lograba asesinar a Robertson antes de su llegada a
la capital. El mexicano siguió pidiendo misericordia en una forma tan patética que por fin Robertson se arrepintió, le perdonó la vida y le mandó
largarse, amonestándole que nunca jamás en su vida se dejara ver en su
presencia. 29
" BARKER,

The Life of Stephen F. Austin, p. 371.

Informe dirigido por el Ayuntamiento de San Felipe de Austin aJ Gobernador
de Coahuila y Texas, 6 de febrero de 1834, Expedfonte 1293, pp. 593-596.
211

:at

MRS. CoNE JoHN:SON, "Incident Told To Me by Sterling C. Robertson, Grandson

633

�Entretanto Willíams había puesto en movimiento otro plan. Presentó una
denuncia delante del Jefe Político del Departamento de Béxar, alegando
que Robertson incitaba a sus colonos a tomar posesión de su colonia a fuena
de armas.~º Este cargo fue elevado a Monclova y, cuando Robertson llegó
allí, lo tomaron preso y lo detuvieron en la cárcel por dos meses antes de
que pudiera conseguir una entrevista con e1 Gobernador.
Un día, estando todavía en su prisión, oyó un ruido cauteloso cerca de
la ventana, y al acercarse se dio cuenta de que era el mismo mexicano que
lo había atacado en el camino. Éste había seguido a Robertson a. Monclova,
y ahora, para expresarle su gratitud por haberle perdonado, le había traído
algo para comer. Siguió trayéndole la comida durante su permanencia en
la cárcel.31
Por fin, cuando Robertson logró hablar con el Gobernador y se dio cuenta
de los cargos que Williams le había hecho, contestó así:

of Major Sterling C. Robertson," sin fecha, CoUection of Mrs. Williams C. Harllee,
documento en posesíón del autor.
No cabe duda que así lo dijo el mexicano, pero el lector tendrá que juzgar el
caso y llegar a su propia conclusión, después de tomar en cuenta estos datos adicionales: ). Los modos de comunicación eran muy deficientes en aquel entonces, Y
era imposible que cada uno de los personajes de este drama supiera el paradero ex~cto
del otro en un momento dado. 2. En efecto, antes de que Robertson emprendiera
su viaje para Mo,nclova, Austin, quien regresaba de México a Texas después de
una ausencia de .muchos meses, fue tomado preso en Saltillo el 3 de enero de 1834,
y tuvo que volver a México. Asi es que no se encontraba en 1.~na situació~ ~uy
propicia para arreglar asesinatos. 3. .Hay documentos contempora~eos q~e mdican
claramente que ni los oficiales de Monclova ni los de San Antonio sab1an el pa•
radero de Robertson. 4. Hemos encontrado un pasaporte concedido a Robertson en
Goliad Texas el 20 de febrero de 1834, lo cual indica que Robertson procuraba
escond~r su p:U.adero y la ruta de su vi.aje a Monclova. Si no, hubiera pedido su
pasaporte en San Felipe o San Antonio, donde predominaban los amigos de Austin.
Lo importante es que el mexicano lo dijo, que Robertson lo ac~pt~ como la pura
verdad y que así Jo cont6 a su familia y a los centenares de ¡.nm1grantes que se
habían, establecido en su colonia. Por consiguiente este incidente explica la actitud
de la familia de Robertson y sus colonos hacia Estevan F. A.ustin.
ao Samuel M. Williams to the Crhief of the :abar Department, March 26, 1834,
Volume 54, pp. 301-301 verso, Spanish Arehives General Land Office, Austin, Texas.
01

634

M.Rs. CoNE JoaNsoN, [bid.

Traducida
Al Ecmo. Sor. Dn. Franco. Vidaurri y Villaseñor Gobor. del Estado
libre kle Coahu.ila y T ejas.
Monea. 4 de mayo de 1834.
Ecmo. Sor.
Estando noticiado qe. V. E. há recibido varias comunicaciones de
un hombre llamándose Samuel M. Williams relativas al negocio que
tengo pendte. con el gobo., me parece qe. la justicia me pone bajo
la obligación de informar á V. E. quien este tal Willíams es.
Huyendo de los Estados Unidos del norte pr. una violación criminal de la buena fé en el año de 1822 emigró á Tejas bajo el nombre
de Samuel Eckleston y trajo consigo una muger qe. titulaba su esposa
y en quien tubo hijos. Era conocido y recibido pr. este nombre hasta
qe. fué nombrado srio. pr. el Sor. Austin cuando dejándolo, se tomó
el de Williams, pr. el qe. se há conocido hasta ahora.
Algunos años después de su llegada en Tejas arrojó de su casa á
la muger qe. trajo consigo al país y se casó con otra.-Me parece qe.
un hombre como este no merece la confianza.
Para la verdad de todo lo referido en esta Carta hago referencia á
todos los estrangeros en esta Capital pudiéndose probár judicialmente,
en caso necesario.
Tengo el honor de ofrecer á V. E. la espresion de m" mas distinguida
consideracion y respeto. 32

Inmecliatam.ente Robertson fue puesto en libertad, y el 22 de mayo de
1834, el contrato de los señores Austin &amp; Williams fue declarado nulo en
n El borrador original de est.a carta, en español, se encuentra en la Collection of
Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
El nombre de "E. Eccleston" aparece en los Austin Papers bajo las fechas de 25
de abril y 26 de agosto en el año de 1823. Después de esta fecha, desaparece, y
el nombre de Samuel M. Williams aparece por primera vez el 18 de octubre de 1823.
BARK&amp;R, Austin Papers, I, 632, 682 y 700. J. H. Kuykendall lo conocía como E.
Eccles o Samuel M. Williams. J. H. KuYKEN'DALL, "Reminiscences ef Early J;exans.
A Collection from the Austi.n Papers," The Quarterly of the Texas State Hi.storical
Association, VII (1903-1 904) , 33. Para los detalles de un incidente en el cual los
colonos de Austi.n castigaron al Dr. Lewis B. Dayton, untándole con brea y plumas,

635

�cuanto a la Colonia de Arriba,ss Guillermo H. Steele fue nombrado como
comisionado para el repartimiento de tierras,34 y, antes de romperse la Revolución Tejana, se le acredita a Robertson con haber introducido, a Texas
00
más de 600 familias. Habría traído más, pero a, Steele se le aca su surtido del papel sellado en que tenía que extender los títulos para cumplir con
la ley, y Williams, quien por casualidad controlaba las reservas d~ esta mercancía en su empleo como administrador de correos ~ San Felipe (_don~e
se vendía este papel), rehusó venderle un nuevo surtido, aunque terua disponible una cantidad del mencionado pape_! oficial. 35 As~ es, que algunas de
las familias traídas por Robertson, no pudiendo consegmr títulos en su colonia cruzaron el camino y pidieron tierras en Ja Colonia de Austin.
'
.
Williams no había descansado por un solo momento desde el mstante en
que él y Austin perdieron su colonia. En efecto, tan temprano co~o febrero
de 1834 -áun antes de que se devolviera formalmente la colorua a Robertson, Williams ya había despachado su agente, Tomás W. McQueen, ~ :
boa Monclova para recobrarla de nuevo. 86 En la misma n~e _en que s~~~
de San Antonio, sin embargo, McQueen fue atacado por mdios y rec1b10
.,
, s1
varias heridas, de las cuales muno
unos días d espues.
Luego Williams contrató a Juan Antonio Padilla para representarle en el
· pero, cuando éste llegó a Monclova, los oficiales
le recordaron que
p1e1to,
.
.
había perdido su ciudadanía por haber sido denunciado ~mo el au~or mtelectual del asesinato de un hombre en Texas, Y que pnmero tend na que
•
38
remover este obstáculo antes de tramitar asuntos aJenos.
Lament" ("la Queja de
laGSeñoral
1
por haber compuesto Y cantad O "M rs. Wilfams'
•
d Williams") ver OAH SMITBWICK, The Evolution of a State (Austw : amme
B:ok Compan;, 1900; reproducción en facsímile: Austin, The Steck Company,:935),
pp. 80-81 ; KuYKENDALL, Jbid., pp. 49-50 ; CHARLES ADAM GuLtCK, JR. _Y IN:~
AL
(editores) The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar (6 tomos , Ausn •
Vo~NBoECKYA1-N'•JoNES, 1920-1927), Tomo _rv,. Primera Parte, p. 254 ; J. FRAN~
1928 ), pp. 155
D'OBIE, F ol{er de Dr inkin' Gou'd (Austin: Umvemty o{ Texas .Press,
ty'')
158 (No. VII de las "Publications of the Texas Folk-Lore SOC!e
•
..
38 Decreto de 22 de mayo de 1834, del Gobierno de Coabuila Y Texas. Origmal
en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
.
u E1 Gobernador Vidaurri a Guillermo H. Steele, 24 de mayo de 1834, Collectlon
of M:rs. T. s. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
9
• Guillermo H Steele a Gaspar Flores, 6 de mano de 1835, Tomo 54, pp. 30 309 verso, Spanish Archives, General Land Office, Austin, Texas.
Williams
• Samuel M. Williams a T. McQueen, 8 de febrero de 1834, Samuel M.
PapeIS, Rosenberg Library, Galveston, Texas.
·
Franklin, íennessee, 13 de junio
" "Desperate Conflict," Wutern Wee kl y Rev1ew,
de 1834, p. 2, col. 3.
38 BARKER, The Life of Stephen F. Austin, p. 363.

636

También Williams pidió la suspensión de Steele como Comisionado de
Tierras, alegando que Steele no sabía absolutamente nada de español, o de las
leyes del país, y que estaba extendiendo títulos que estaban en conflicto con
otras concesiones previas.89 Aunque Williams no presentó ninguna documentación para establecer la veracidad de sus cargos, el Congreso del Estado
sí expidió una orden suspendiendo a Steele como Comisionado de Tierras
en la Colonia de Robertson, pero, afortunadamente para las familias que
llegaban a esa colonia, pasaron seis meses antes de que Stee1e recibiera una
copia oficial de esta orden.. 40
Igualmente Williams pudo conseguir, del Congreso del Estado, un decreto
con fecha de 18 de mayo de 1835, trasladando la Colonia de Robertson otra
vez a Austin &amp; Williams,41 pero Steele, quien estaba presente en Monclova
cuando aprobaron el decreto, no le hizo caso porque él decía que no había
quórum legal en el Congreso en la fecha en que expidieron el decreto. 42
Las oficinas para la distribución de concesiones de tierras fueron cerradas
por orden de la "Consultation" de Texas en el otoño de 1835, pero, después de la Revolución Tejan~ cuando el Congreso de la República de Texas investigó la conducta de Steele, decidieron que "todos los títulos o concesiones de tierras e&gt;.-pedidos por Guillermo H. Steele, Comisionado para
la Colonia de Nashville ... serán tan válidos como si hubieran sido expedido.s por un comisionado autorizado~ a pesar de todas las leyes al contrario..." 43
Sterling C. Robertson, el Empresario, murió en 1842, y cuando su hijo,
'" Samuel M. Williams al Gobernador de Coabuila y Texas, 28 de marzo de 1835,
Legajo 30, Expediente 1313, pp. 837-840 Archivo de la Secretaría de Gobierno de!
Estado, SaltilJo. Este es otro de los documentos que han desaparecido.
.. Expediente 1313, pp. 848-852.
Tomo 54, p. 304, Spanish Archives, General Land Office, Austin, T exas.
"" Sterling C. Robertson al Congreso de la República de Texas, 1O de diciembre
de 1840. Copia en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
Este decreto fue uno de los pro}•ectos más discutidos en Monclova durante esas scsione5 del Congreso, pero el acta para ese día no indica que !li hubo quórum o no.
Sin embargo, si uno lee las Actas desde el principio, se ve claramente que varios
Diputados se habían retirado de las sesiones y se habían marchado de Monelova
antes de la fecha indicada, y el resultado fue que, no olamente para este decreto,
sino para todos los demás que se discutieron después de la fecha en que se retira.ron,
oo había quórum coostituciooal. "Actas del Quinto Congreso Constitucional del
Estado Libre de Coahuila y Texas.. . ," copia escrita a máquina en The Unive.rsity
Texas Archives, Austin, pp. 1925, 1928, 1932, l 938-1939 Y l 941.
&lt;1

"' Laws of tite Republic of Texas, Passed at tite Session o/ tite Fifth Congress, pp.
140-141.

637

�E. . C., examinaba los documentos de la colonia, encontr6 estos renglones
que su padre le había dejado, copiado~ de la obra intitulada Mazeppa, de
Lord Byron:

Time at last sets all things even,
And if we do but watch the hour
There never yet was human power

Which could evade if unforgiven
Tke patient search &amp; vigils long
O/ him who treasures up a W1'ong.u

S

TIAGO

IDAURRI, CAMPEÓ DE LO
ESTATALES: 1855-1857

DERECHOS

DR. EnwARD H. MosELEY
Profesor de Historia y Director
de Estudios Hispanoamericanos de la
niversidad de
Alabama

Tarde o temprano vendrá el desquite
Y sólo tenemos que esperar la hora.
Nunca hubo poder humano

Que pudiera escaparse impune
Del estudio concienzudo y consta11te
Del que no olvida 1111a injusticia.

"Elijah S. C. Robertson from Sterling C.
Robertson," 2 de agosto de 1841,
Collection oí Mrs. T. S. Sutherland, Sr.,
en posesión del autor.

638

PR.oBABLEME TE, los más absurdos conceptos mezclados en la política de lo
Estados Unidos de orteamérica son aquellos que se relacionan con los Estados, dentro de nuestro Sistema Federal. Los campeones de los derechos
de los Estados identifican sus causas on los derechos individuales y libertades básicas y asocian el gobierno con la tiranía, la cual usurpa todas y
cada una de las libertades del ciudadano. U na situación semejante puede
encontrarse en la política de Hispanoamérica, donde, durante el iglo XIX,
los partidos liberales sostuvieron el Federalismo como parte de su intento
de derribar di ersas dictaduras centralistas. Los historiadores hispanoamericanos han elaborado, a menudo, una simplísima ecuación en la cual iden•
tifica el Liberalismo con el Federalismo y el Conservadurismo con el Centralismo. Esta tesis resulta demasiado sencilla, para ser exacta. Tanto en la
política de Hispanoamérica cuanto en la de nuestros propios partidos o
facciones minoritaria o que no están ej rciendo el poder, se encuentra una
arma adecuada en la doctrina de los derechos estatales. Otro ingrediente
muy importante complica aún más el estudio de los citados derechos de
los Estados: la intervención del "caudillo' (*) o político ambicioso. Este
aspecto de los derechos estatales es el tema de este estudio.

La trayectoria de Santiago 1daurri en la Historia de México, se ve manchada por la traici6n de que se le acusa. Durante la Intervención francesa
rompió sus relaciones con el Gobierno de Benito Juárez y más tarde se unió
( •) En español en el original.

639

�al Imperio de Maximiliano.1 El "caudillo" (*) fue señalado como traidor,
capturado después de Ja caída de la ciudad de México y ejecutado por orden
del general Porfirio Díaz. Influidos por estos acontecimientos, la mayor
parte de los historiadores mexicanos repudian a Vidaurri, por ser un hombre
fuerte .interesado tan sólo, en el poder personal. Mientras tenga validez esta
opinión, se tenderá a oscurecer la carrera de uno de los más poderosos caudillos regionales.
l examinar los principios de la carrera de Santiago Vidaurri se columbra un interesante caso, digno de estudio, de la aplicación
de la doctrina de la soberanía de los Estados, por un político astuto.
El Plan de Ayutla, de lo. de marzo de 1854, fue originalmente un pronunciamiento negati o contrá la dictadura de Antonio Lópe-z de Santa Anna.~
n año después ( 11 de mayo de 1855)
antiago Vidauni se enfrentó al
dictador y proclamó su propio Plan de Monterrey.~ En menos de dos semanas se hizo del control de la mayor parte del Estado de uevo León.•
na de las primeras cosas que realizó el nuevo "caudillo" (*), al subir al
poder fue apelar al orgullo del pueblo del Estado. Le aseguró que no era
como lo "miserables indios ' de los Estados del interior de México, prome-tiéndole que pondría en sus manos la legítima soberanía. 5 Al mismo tiempo,
acusó a anta Anna de actuar en contra del interés nacional, al vender parte
del territorio patrio a los Estados Unidos. En respuesta, el dictador lanzó
acusaciones contra Vidaurri, afirmando que trataba de establecer una nación separada, la Repúbljca de Sierra Madre. El "caudillo" (*), naturalmente refutó dichos cargos como fa]so , los cuales tendían a ocultar lo
propios crímenes de Santa Anna.ª
• Las condiciones que condujeron a este rompimiento están por si mismas en•
vueltas en el asunto de los derechos estatales con el gobierno libei:al de Benito
Juárez. Hechos básicos al respecto pueden ser hallados en SAN TIAGO RoEL ( Ed.),
Correspondencia Particular de D. Santiago Vidaurri . T omo Primero : Juárez Vidaurri,
(Monterrey, 1946) .
1 MAiu:o DE LA CuEVA (Ed.), Plan de Ayutla, ConmemQfaci6n de su primer Centenario, Prólogo (México: Ediciones de 1a Facultad de Derecho, 1954) ; RICHARD
A. JoKNSON, The Mexican Revolutíun of Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ t}¡ e
Evolution and Dutruction of Santa Anna's Last Dictatorship (Rock Island, Illinois:
Augustana College Llbrary, 1939), p. 38.
• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de uevo León, 17 d e mayo
de 1855. La revuelta comen1.ó realmente en el pueblito de Lampazos con la ayuda
del Coronel Juan Zuazua.
• El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855. (Este periódico semioficial
del régimen de Vidaurri produjo el nombre del movimiento que el "caudillo" ( • )
había iniciado en Lamp¡¡zos y que de aquí en adelante es llamado El Restaurador (*).
• El Restaurador, 28 de mayo y 4 de junio de 1855.
• El Restaurador, 23 de junio de 1855.

640

El movimiento que triunfó en uevo León ganó apoyo hacia el oreste.
Un~, f~~rz~ de más de ~ hombr~ fue levantada y equipada bajo el nombre
de _EJ_erc1to _de~ orte .' Vidaurn, entonces hizo planes para extender su
movtmI~to, mYJtando al pueblo de Tamaulipas a unirse a la revuelta ontr~ la d1c~dura centralista. Aunque dejó bien claro que el Jefe del movirmento ~tar, el hombre fuerte prometió a los ciudadanos de Tamaulipas
que hana valer sus derechos, con miras a organizar un gobierno civil para
un Estado soberano e independiente. Durante el mes de ·J. ulio de 1856
.
·
· · a.lid
, va
nas muruc1p
ades, al occid nte de Tamaulipas anunciaron su aceptacjón
del Plan de Monten- .y. El éxito parecía asegurado y se hicieron proyectos
para marchar contra las guarnicione federales que ocupaban el importante
puerto de Matamoros, en el Golfo de México.ª
L~s- suceso~ de occidente, sin embargo, obligaron a abandonar los planes
de sitiar la crudad porteña. Un ejército federal en altillo intentó tomar
Monterrey y l~s ha~itan~s de aquella ciudad se llenaron de pánico.º El
Gobe~ador V1daurn realizó una marcha forzada, con el Ejército del orte,
anunciando al pueblo de Nuevo Le6n que podía descansar seguro ya que
lo protegería de las fuerzas que amagaban al Estado. 10 1 llegar el Ejército
de Monterrey las fuerzas Federales, que habían alcanzado los aledaños de
la ciudad, se escurrieron de regreso al camino d $altillo. 11
altillo tenía una reputación de conservadurismo y la presencia de lementos .santan:istas
ahí, representó una seria amenaza para el Gob"1erno
.
R evo1ucmnano,
que había llegado al poder en Nuevo León. Dejando a
Juan _J~~ ~e la ~ para guardar el flanco de Tamaulipas, el general Vidaurn llllCIO operaciones contra la capital de Coahuila.
0 obstante que se
encontraban en una fuerte posición los defensores empezaron a desmoralizarse en _cu_anto se nteraron de la proximidad del Ejército del Norte.u
El 23 de Julio de 1855, después de un solo día de sitio, la ciudad se rindió
' El Restaurador, 14 de julio de l855.
D eclaraci6n de Viudaw-ri (producida en Mier Tamaulipas, el 8 de junio de 1855)
~l- Restaurador, ~4 de julio de L855 · Juan José de la Garza, importante figura po~
lítica en Tamaulipas acept6 el Plan y se convirti6 en el segundo en el mand d 1
0
"Ejército del Norte" y en Director de las fuerzas de Tamaulipas.
e
• Bol~tln ( del Gobierno de uevo León) 29 de julio d 1855. El Restaurador
30 de ¡unio de 1855 y 14 de julio de !855.
~
10 Vidaurri al
Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletlo 14 de junio
de 1855. " ... primero es salvar a
uevo León que ha puesto en mis manos su
suerte".
u Boletfo Extraordinario, 1 7 de julio de 1855.
u Bucheli a &amp;p;ina, 20 de julio de 1885, El Restaurador, 18 de agosto de 1855.
(.Esta e ~ fue capturada d~spués de la caída de altillo y demuestra el temor que
se expandió al través de la ciudad provocado por el Ejército procedente de Monterrey.
8

641
H41

�y el Ayuntamiento aprobó otorgar a Vidaurri las Jefaturas Política y Militar
del Estado hasta en tanto que un Gobernador pudiere ser electo.18 Otras
municipalidades siguieron el ejemplo de la ciudad capital y para principios
de agosto, el 'caudillo' (*) de uevo León tenía casi un completo_ con:uol de
CoahuiJa.H Retomó, pues, a Monterrey, con los laureles de la v1ctona. Los
ciudadanos regaron de ílores su camino, dieron vivas, prendieron fuegos arti-

fidales y dispararon rifles y cañones.16
Al mismo tiempo que Vidaurri ganaba el control de Coahuila, otros enemigo de Santa Anna obtenían éxitos en la región central del paí . El dictador marchó al destierro, el 13 de agosto de 1855.16 Los hechos de armas
de Vidaurri habían ayudado a producir el colapso del Gobierno central Y
los jefes revolucionarios del interior tomaron conciencia de la fuerza política y militar de que gw,aba el "caudillo" (*), en el noreste.u El nunca
había aceptado el Plan de Ayutla, pero había insistido en que el suyo era
un movimiento indep ndiente, para restaurar las libertades del pueblo Y la
soberanía de los Estados. Vidaurri sostenía que cada Departamento que se
había levantado contra Santa Anna tenia que reasumir su soberanía interior
como Estado libre e independiente.
í también el derecho de manejar sus
propios asuntos y de controlar su propia milicia, hasta que una nueva Constitución Federal fuera elaborada, por una asamblea de dichos Estados libres.18
Al través de Mé....:ico, las opiniones variaban en lo que concierne al hombre fuerte norteño. La prensa conseivadora, como es natural, lo denunciaba como una amenaza a: " .. .la propiedad y a las virtudes de las esposas
e hijas de México" y "a la sagrada religión ... m 9 Algunos liberal s también
se expresaron acerca de la posibilidad de que Vidaurri pudiera tener co,. Vidaurri al Secretario de Gobierno de Nuevo León, 23 de julio de 1855, Boletín
24 de julio de 1855. Acta del pronunciami.Bnto de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio
de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855.
" Boletín, 7 de agosto de 1855.
u ''Entrada triunfante del ElClllo. Sr. Gobernador del Estado Y las tropas de su
mando a esta capital", El Rertaurador, 11 de agosto de 18~5.
1' Jon soN, Tlie Mexican Revolution of Ay11tla, _61-62; 'fo11Ás SÁ~cnBZ HERNÁNDEZ, Las operaciones Mililares como consecuencia de la proclamacion ~sl Plan
de Ayutla hasta el triunfo de la Revolucwn Liberal, Plan de Ayutla (Mario de la
Cueva, Director), pp. 163-164.
JT Eulalio Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de
1855. Documentos inéditos O muy raros para la historia de Mé..'Cico, publicados por GENARO G~CÍA Y
CARLOS PEREYRA. Tomo XXVI, La Revolución de Ayutla según el archivo del

general Doblado, (México, 1909).
"' El Re5tautador, 11 de junio de 1855 y 30 de junio de 1855.
n El Universal, 26 de julio de 1855.

642

nexiones con los '"'Yankees". io Sin embargo, ya desde mayo de 1855 varios
"puros'' (*) o ultraliberales empezaron a considerar a Vidaurri ~mo un
miembro, de. sus f~as, pues se daban cu nta de que el "caudillo' (*) del
norte sena f1 ra unportant del movimiento, para restablec r un
bierno
nacional, que siguiera a la caída del dictador. 21

. La Revolución de Ayutla fue seguida por un período de confusión polít~ca. Juan ,:'--~varez, el iejo caudillo revolucionario, sirvió el cargo de Presidente Pmv1s1onal por corto tiempo pero luego se lo pasó a Ignacio omonfort. Considerado como un "moderado" ( *), el nuevo funcionario intentó
atraer a cliver as facciones hostiles dentro de un gobier:no provisional, en tanto
s redactaba una nueva onstítuci6n. También permitió que algunos de
los antiguos sostenedores del dictador ingresaran de nuevo en 1a familia nacional. Mucho 'puros" (*} denunciaron esto por ser contrario a los propósitos de 1a revuelta que había triunfado. En mayo de 1856, Benito Juárez
denunció a Comonfort por acciones contrarias al propósito de la Revolución. 22 El President Provisional, sin embargo, enfatizó la necesidad de un
gobierno capaz de trabajar que pudiere extender su poder administrativo
al través del te1Titorio nacional con el ánimo de poner fin a la situación
caótica.2ª
, antiago 24Vidaurr! U_e~ó a ser uno de los críticos más severos de Ignacio
Com~nfort. . A pnncip1os de 1856 estalló en justa indignación, para denunciar Presidente Provisional por subvertir los propósitos de la Revolución y
.., M. . iliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855. Documetdos inéditos. XXVI,
• • -~e lemo ~ue es Vidaurri sea la avanzada yankee ... " ; W.E.M. Rad.ley a Vida~ 31 de Julio. de 1855. Correspondencia particuJar de Santiago Vidaurri (localizada en el Archivo General del Estado de uevo León, en Monterrey. D aquí
en adelante se citará como Corr. Par.)
., Guillermo Prieto a Manuel Doblado (n. d.) Documentos inéditos, XXVI. "Pero
puedo asegurar a V. que en el partido exaltado tiene un lugar emfoent • las doctrinas
de Vidaurri."
ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario Constituyente 1856 y
Extracto .d~ todas sus sesiones y decumentos parlamentarios de la época (2
volum~ncs), Meiuco, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1857, 1861, I, pp. 79-81.
Antomo Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Documentos Inéditos
XXVI.
'
"' FRANCISCO

185,7,

:., J.

M. Lafragua (Secretario de Gobernación de Comonforl) a Manuel Doblado

15. de dici~mbre _de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. " ...que no puede habe;
umdad oacmnal si no hay un gobierno que organice los ramos todos de la administración pública".
. " Vidaurri a Ignacio Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletín, 29 de septscmb": de 1855. Esta carta que llegó a Comonfort con antelación a haber asumido
e~ Gob1c~o Provisional, se refiere al problema de conceder una tregua a ciertos caudillos militares que habían sido partidarios de Santa Anna.

643

�por permitir, a 1os partidario del_ dictador, r e ~ a la grey na~onal: Entre los crímenes más serios arropdos a los pies del Jefe del E1ecuovo se
hallaban no obstante, los de que staba intentando usurpar los derechos de
los E tados soberanos. 25 E to proporcionó al "caudillo" (*) una nu va aura
de popularidad con los "puros' ("*), quienes incluso 1:11e~cionaron su nombre como posible candidato a la Presid ncia? 6 Vida~, Sin e~argo, estaba
prin ipalmente int resado en los asuntos de sus prop~~, donuruos._ En realidad, para ntender los verdaderos motivos de ~~ opos1c1on al Gobierno Proisional es nece.sario ten r en cuenta la situaCIOD de la frontera del norte.
,orno se ha dicho, el Gobernador consideraba el m~~miento que ,encabezó
como independiente del surgido en el centro de M xico. !nformo a~ . Presidente Comonfort que taba deseoso de reconocer al Gobierno ProV1S1~al
de la ciudad de México, pero dejan~o entrev~~' claramente, que se coJlSld~~
raba como el legítimo caudillo político y militar de la frontera noreste:
de Nuevo Leon
Sus planes fronterizos incluían ]a unificación de los Estados
. . zsF
t
v
ahuila, bajo un sol gobierno, con él como Jefe de 1 EJecu~vo.
ue es e
deseo de incorporar Coahuila dentro de una permanente _umon con .. uevo
León, lo que lo condujo a un conflicto directo con el Presidente ProVIS1~~El Gobernador Vidaurri propuso públicam nte el movimiento por la ~ruon
con uevo León, para 1 romoverlo en Coahuila y en pri':'ado _tomó provtd:ncia para a egurar dicho movimiento. FTancisco Vidaurn, residente de Mnz. eoahuila y hermano del 'caudillo" (*) demostró
ser de gran ayuda
q lU7.
.,
~
oahuil ~9
junto con otros parientes y amigos en a~ue_lla region norte~ de
a.
En Monclova y pueblos próximos e1 sentumento de_ aprobacion, co~ respecto
a aquella idea, se expandió on amplitud, espec1alme~te desp_ucs_ de q~e
idaurri prometió enviar tropas para destruir a las gavillas .de md10s ho bles. so Lo periódicos de Monterrey dieron cuenta de las crecientes demandas

par una unión permanente con 1 uevo León surgidas al través de Coahuila.31
Los opositores del proyecto, concentrados originalmente en altillo, fueron
identificados on Santa Anna y marcados como enemigo de la líbertad.32
Expresando confianza en que toda la gente buena y honesta de Coahuila
deseaba la unión, Vidaurri promulgó un decreto, el 19 de febrero de 1856,
por el cual precisamente la consumaba. El proclamó que, en lo futuro, la
región sería una sola unidad política, el E tado de uevo León y Coahuila. 33
El Presidente Comonfort consideró la acción de idaurri como una amenaza a la autoridad d l Gobierno Provisional.34 Repudió el de reto de unificación, pero tratando de mantene relaciones pacíficas con el "caudillo" (*) .
El Pr idente enfatizó que el Plan de Ayutla reconocía a Coahuila como
un estad independiente y afirmó que ni Vidaurri, ni el Gobierno Federal
podrían violar su soberanía y apeló al Gobernador para que abrogase el decreto. 35
Vidaurri, el campeón de los derechos estatales, no tuvo intención de usar
su propia doctrina contra su proyecto. Declaró que su decreto había sido
tan sólo una respuesta a las demandas del pueblo de Coahuila. El meollo
del asunto no era el tamaño del Estado o el asiento de su gobiemo1 sino la
voluntad del pueblo. 36 El Gobernador indicó que las autoridades del entro,
que se opusieran a su decreto, erían vistas como enemigas de la libertad
y de los sagrados derechos del pueblo de un E tado, tratando de escoger
su propio gobierno. 37
A principios de mayo de 1856, la situación en la frontera norteña era
tensa. Los jefes políticos de Saltillo, que se oponían a la unificación, tomaron medidas para evitar que se llevase al cabo. Los parientes de Coahuila
del Gobernador Vidaurri hicieron ver que, las hostilidades con el Presidente
omonfort, podrían traer al "caudillo'' ( *) la derrota en dicho estado y,

"' idaurri a Juan Alvarez, 27 de abrii de 1856, Corr. Par. (Hay otras muchas
cartas en la corr pondencia privada del "caudillo • ( •) relativas a este asunto_) ..
"" Antonio Ag\lado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Docutn6ntos Jrud11or,
XX J; Gabino ?-{ootemayor a Vidaurri, 28 de marzo de 18~6- Corr. Par..
= idaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletin, 29 de sepaembre de
1855 " ... estoy dispuesto a sostener al nuevo Gobierno si no se ,{~lsea el Plan de
tla ... "; "verdadero objeto, carácter y tendencias del Plan Polit1co de uevo Le6n ·

" Boletín, lo. de octubre de 1855.
Marcial idaurri a Vidaurri, J9 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Hubo cierta
validez en la acusación y originalmente se entabló fuerte lucha por el asiento del
Gobierno).

El Restaurador, l l de agosto de 1855.
.
,s Vidaurri a Francisco Vidaurri y Borrego y a don Santiago del Valle, 28 de

.. Joaquín L6pez Hermosa a Doblado, 8 de diciembre de 1855, D oct1mentos Jnéd'.tos, XXXI. (Este documento indjca que aún había temores de que Vidaurri pudjera establecer la "República de Sierra Madre'').
.. DoN ANSELMO D.E LA PORTILLA, Méjico en 1856 y 1857, Gobierno del general
Comonfort ( ew York: S. Hallet, 1858), 49.
• Vidaurri a Juan Alvarez, 27 de abril de 1856. Corr. Par.
"' Vidaurri a Juan José de la Garza, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.

Ari:,-

septiembre de 1855. Corr. Par.
"" Francisco Vidaurri a Vidaurri. 22 de septiembre de 1855, Coi:r· Par.; Mar _ial
idaurri a Vidaurri, 19 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Marcial ,daum es sobrino
de Santiago Vidaur:ri.)
• Juan Long a Vidaurri, 16 de enero de 1856: Co~. Par. (Long estaba también
emparentado con Vidaurri, en virtud de su matnmomo).

644

ª

ª "Proclama del Gobc.mador del "Estado de uevo León y Coahwla, Santiago
Vidaurri ', Colecci6n de Documentos para la Historia de México, VII ( de la Segunda Serie).

645

�pos.iblcmente, en ue o León.~ El Gobernador estaba al tanto del peligro
involu rado y envió una delegación a la ciudad de México para conseguir
un entendimiento pacifi o con las autoridades nacionales.s9 El intento de arreglo, no obstante fracasó y en junio un conflicto abierto parecía inminente.
Vidaurri no tenía intención de ceder a las demandas de la ciudad de México, sino que empezó a prepararse contra un ataque. Unidades militares
adicionales se formaron y equiparon, especialmente entre los pueblos leales
del norte de Coahuila."4° Al mismo tiempo, el Gobernador incrementó sus ataques políticos contra el Gobierno del centro, denunciando los impuestos federales como una vuelta a las artimañas de_Santa Anna y una violación a los
derechos de la soberanía estatal. 41
En junio, José Maria Laíragua, Secretario de Guerra del Gobierno F deral expresó que el Gobernador Vidaurri estaba en oposición directa con las
miras y acciones de la nación • 2 y ordenó que se evitara la introducción de
anna y municiones a los Estados de uevo León y Coahuila. Esta orden
produjo un rompimiento abierto, por lo que Vidaurri pidió la remoción de
Comonfort de su puesto de Presidente Provisional. El Gobernador acusó el
hecho de que los funcionarios federal s intentaban fo17.,ar al pueblo de uevo
León y Coahuila a ervir como esclavo, en pago de la ayuda prestada contra los indios hostiles.43 En respuesta a estas acusaciones Comonfort declaró
a Vidaurri en rebeldía y le ordenó renunciar a su cargo de Gobernador,
tanto de ue o León como de Coahuila." Como podía esperarse, Vidaurri
rehusó y ;,.,"])l·esó su confianza. de que los ejércitos fronterizos fueran totalmente capaces de resistir a la agresión federal. El estaba decidido a proteger
las libertades del pueblo y lo derechos de los Estados soberanos! 5

ª Francisco Vidaurri a Vidaurri, lo. de mayo de 1856. Corr. Par. " .. .yo te suplico
a pesar del gran interés que tengo en la agregación a Monterrey, que no comprometas tu persona, ni tu reputación por el negocio de an ación. Sino que no más
emplees su influjo para con tus amigos y que conserves siempre las buenas relaciones
de amistad que llevas con el Presidente de Ja República"; Marcial Vidaurri a Vidaurri, 2 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Vidaurri a Encarnación Alvarez, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Juan Long a Vidaurri, 21 de julio de 1856. Corr. Par.
" Declaración de Vidaw:ri, citada por iceto Zamacois, La Hist oria de Mijico,
XIV, p. 263.
41 Lafragua a Vidaurri, 5 de julio de 1856. Documentos que manifiestan los principales sucesos que precedieron el desconocimiento que el señor general don Santiago
Vidaurri hizo, de la autoridad del Gobierno de la República, 1856.
" "Proclama del Gobernador del Estado de
uevo León y Coahuila, antiago
Vidauni - Monterrey, 12 de julio de 1856", Colección de Documentos para la Historia de México, VTI (de la Segunda Serie).
.. ZAM.Aco1s, La Historia de México, XIV, p. 342.
.. Vidaurri a Juan Alva!'e'l, 3 de julio de 1856 y 17 de agosto de 1856. Co{T. Par.

En octubre, el general Rosas Landa, al mando de un ejército federal
marchó de an L~is Potosí a Saltillo.46 Al mismo tiempo, Juan José de la
Gara de Tamaulipas anunció que sostendría al Presidente omonfort, en
su confrontación con Vidaurri. u Esto colocó elementos hostiles en dos de
los flancos de uevo León y Coahuila. El Ejército del
arte, Jefaturado
por el coronel Juan Zuazua, se movió para bloquear el avance de Rosas
Landa. Al mismo tiempo una fuerza proveniente de Tamaulipas atacó Monterrey derro~ando a una pequeña Avanzada, a cargo de un joven oficial de
nombre . ~anano Escob do. De la Garza puso sitio a Monterrey, exigiendo
su rendi□on a nombre del Gobierno acional. El coronel Zuazua, sin embargo, regresó a la ciudad y expulsó a las fuerzas atacantes. 48 Afortunadamente para Vidaurri las fuerzas de Rosas Landa no habían coordinado su
ataque con aquellas provenientes de Tamaulipas.
Monterr~y se e~con~aba aún amenazado por el Ejército Federal, bajando
desde_ altillo. Mas bien que aguardar el ataque en su propia capital Vidaum despachó al Ejército del arte para interceptar al enemigo. El coronel Zuazua trabó contacto on el Ejér ito Federal hacia la mitad del camino entre Monterrey y Saltillo, en un Jugar llamado "La Cuesta de los
Muerto . Un desenlace Corzo o parecía inminente, pero, el 18 de noviembre
de 1856 el Gobernador Vidaurri firmó una tregua con el Comandante Federal. El 'caudillo' (*) convino en reconocer la autoridad del Presidente
Comonfort y de llevar el asunto de uevo León y Coahuila a una Asamblea
Estatal antes de que pudiere ser convocada la elección para Gobernador.
'Tamhi~n convino en someter el asunto de la anexión al voto popu1ar de
Coahuila; Rosas Landa, en cambio, prometió que el Gobierno nacional concedería_ la suma de
mil pesos mensuales a la región, para reanudar las
~~panas contra los indios hostiles. El pueblo de Monterrey r cibió las noticias de esta paz con manifiesto regocijo. En la ciudad de México Comonf~rt dio gustosamente su aprobación y la amenaza de gu~rra entre el PreS1dente "moderado" (* ) y el "caudillo" (*) pareció haberse e itado.4 9 A
p~era vista, parecia que Vidaurri se había rendido a las exigencias del
gobierno del centro, a cambio de la ayuda federal. Otras causas, sin embargo, ~lican por qué el hombre fuerte estaba tan deseoso de aceptar esta
transacción.
ntes de que las abiertas hostilidades entre Comonfort y Vidaurri hicieran

º:11º.

" Vidaurri a José S. Aramberri, 27 de septiembre de 1856. Corr. Par.; Aramberri
a ,?ªna González y García Rejón, 26 de octubre de 1856. Corr. Par.
HERMENEGILDO DÁvn,A, Biografla del señor general don Juan Zuazua (Monterrey, 1892), 41.
'" /bid., pp. 41-43 .
'" /bid., p. 43 .

647
646

�crisis, en Ja frontera norteña, delegados procedentes de todos los Estados de
México se reunieron para estructurar una nueva Constitución acional. Los
"puros" (*) tendieron a dominar la convención y miraron con suspicacia
al gobierno de Comonfort. Ellos también abogaron por un gobierno central
relativamente débil, con Estados virtualmente independientes.50 Vidaurri gozó de un elevado prestigio entre muchos de los delegados y trabajó incansablemente para convencerlos de que el asunto de Coahuila reflejaba la más
grande causa del liberalismo y derechos individuales de los Estados. 51 No es
nece ario decir que estos argumentos contenían también un llamamiento a
los muchos "caudillos" (*) locales y regionales, al través de la Nación, que
deseaban conservar sus posiciones.52
Durante el otoño de 1856, el Congreso Constituyente continuó con sus
debates. Muchos delegados tendieron a favorecer la posiciqn de Vidaurri
y a c1iticar acerbamente al Presidente Comonfort. El 15 de septiembre de
1856, la asamblea votó 60 a 24 a favor de la anexión de Coahuila con
Nuevo León. 53 Esta actitud de la Asamblea de Querétaro ayuda a explicar
el deseo de Vidaurri de firmar la tregua con el general Landa, dos meses
después. Luego, en enero de 1857, el pueblo de Coahuila votó abrumadoramente en favor de la anexión con Nuevo León.M Cuando la nueva Constitución Nacional fue promulgada el 5 de febrero de 185 7, uno de los Estados
mencionados Por esa Ley Fundamental fue el de Nuevo León y Coahuila. 55
El Estado binario estaba firmemente bajo el control de Santiago Vidaurri.56 En nombre del liberalismo y de los derechos estatales había desafiado

al _Gobierno acional y había salido triunfante. Durante los ocho años sigweotes se mantendría como el más poderoso individuo en Ja frontera norteña y como el incansable defensor de la soberanía estatal.

Traducida por el
Lic. Rodal/o Ruz Menéndez.
Universidad de Yucatán

.. DA JEL MORENO, Los hombres de la Ref&lt;&gt;1ma (México, D. F. Ediciones LibroMex. L956), 49-53, 61; FRANK A. KNAPP, JR., "Parliamenlary Govemment and the
Mexican Constitution of 1857: A Forgetten · Phase of Mexican Political History".
Hi.spani.c .American Hi.stori.cal Review, ol. 33 (febrero de 1953). 65-80; WALT RR
V. SCEIOLES, "El Liberalismo Reformista", Historia Mexicana, II (julio, 1952-junio,
1953), 342-352; ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario, I, 31.
ª Vidaurri a Juan Alvarez, 3 de julio de 1856. Corr. Par.· ZA.Reo, Historia del
Congreso Extraordinario, 273-278, 344-345, 353-354, 508.
111 Antonio Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856, Documentos Inéditos,

XXXI.
os ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario,

II, pp. 310-31 l.

., El Resta1trador de la Libertad, 23 de enero de 185 7. ( La votaci6n fue de 4056
en favor de la anexi6n y solamente 260 en contra).
"' ZARCO, Historia del Congreso E:drnordinario, II, pp. 310-311.
,. El Restaurador, 13 de marzo de 1857. (Su popularidad fue dctnostrada el 27
de diciembre de 1856, cuando fue confirmado en su cargo por notable mayoría.
Las siguientes elecciones fueron para mantener su poder.

648

649

�APORTACIO ES AL ESTUDIO DE LA INDEPENDENCIA
DE CENTROAMERICA
JoRGE LuJÁN MüÑoz
Universidad de San Carlos
de Guatemala

I. Advertencia inicial
LA I DEPENDENCIA de Centroamérica es un tema que ha interesa~o a nmltitud de historiadores; el número de trabajos que se han p~oducido es ~umerosísimo; parecería que poco podría agregars~ ~ ~u me1or compre~lon.
Afortunadamente, la historia, como todas las d1Sc1plinas human~, e~~ sujeta a constante revisión; cada nueva generación está e_n la obligac1on de
aportar sus nuevas perspectivas, basadas en los nuevos_ ms~entos Y posibilidades que otorga el cambio en las ideologías y las c1enc1as..
La historia tradicional, como dice Femand Braudel,* se ha _interesado en
el tiempo corto, el individuo, el acontecimiento. Así, el estud.i? de nues~
independencia se ha hecho centrándose, . sobre_ todo, en la acc1on _de los mdividuos y en el acontecimiento aislado. Por e1emplo, el 15 de septiembre ha
sido acontecimiento de especial atracción.
Una de las aportaciones más importantes que ha dado nue~tra época al
mejoramiento del estudio del pasado es el estudio de lo ~ue el citado Braud6l
llama "larga duración"; es decir, ver el fenómeno en ue~po pr?longado, a
través de su desenvolvimiento. Indudablemente, el estudio del _nempo_ ~o~
-el acontecimiento-- aporta luces y es necesario. Pero la perspectiva deflilltiv:i,
sólo se obtiene cuando se hace el estudio inten·elacionado de los acontecimientos; entonces, se les puede ubicar en su verdadero sentido.
.
Los estudios generales del proceso de la independencia centroamencana
han sido, por lo general, de tipo narrativo, sin penetrar en lo fundamental:
La historia y las ciencias sociales, (El Libro de Bolsil1o 139;
Madrid: Alianza Editorial, 1968, pp. 64 ss.
•

650

FrutNAND B11.AUD.BL,

establecer la coherencia de los acontecllDlentos, interpretarlos dándoles su
significado. Por otro lado, no se ha hecho a través de lo que ahora se llama
historia social; es decir, enfocando el estudio de la sociedad global, de los
factores sociales, del ambiente ideológico, etc., y cómo todos esos factores
se interrelacionaron.
Es importante tener en cuenta otra limitación. Cuando un acontecimiento
--como la independencia- se convierte en motivo de conmemoración cívica
-15 de septiembre-, se corre el riesgo de otorgarle una carga emotiva que
dificulta su comprensión. Hay aspectos que se dan por establecidos y otros
que se vuelven intocables. Mucha gente cae en confundir el festejo con el
acontecimiento festejado, y así llega a creerse en la participación popular
y mayoritaria.
El presente trabajo es un aporte que trata de sentar algunas hipótesis
de discusión, que puedan dar nuevas perspectivas y posibilidades a la comprensión de nuestro pasado. No es el resultado de una investigación específica. Más correctamente podría describirse como el producto de un largo
proceso de elaboración mental Juego de varios años de docencia y de reflexión sobre el tema. Paulatinamente se fue llegando a tener los criterios
que ahora se presentan.
Ahora, al momento de redactarlos, hemos considerado necesario dividir
la exposición en dos partes. En la primera se intenta resumir aquellos elementos que se consideran fundamentales para la elaboración ulterior: es decir, es la base para desarrollar las ideas de la segunda, en la cual se llega
a lo que se padría llamar interpretativa.
Esperamos que este modesto aporte sirva de base para otras investigaciones, que permitan la profundización de la historia social de nuestro país y
de la Patria Grande.

II. Situación del Reino de Guatemala
Vamos a intentar a continuación, en forma harto esquemática, hacer una
descripción y caracterización de la población y la economía, el sistema de
poder, el desarrollo urbano y la estratificación social en el Reino de Guatemala a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Todo ello nos servirá
de referencia para intentar (en la segunda parte del trabajo) una mejor
comprensión de la Independencia.
A. Población

Varias fuentes coinciden en consignar que la población de toda la Capitanía General de Guatemala, a principios del siglo XIX, era de alrededor

651

�•
b la agricultura y comillón de habitantes.1 Los Apuntamientos so re
.,
de un
(l 8 l0) 2 distribuyen esa poblac1on en
mercio del Reyno de Guatemala
'
" 40 000 'blancos". Don
.
313 334 "pardos y algunos negros y
'
646,666 indios,
,
.
_ d ués da también cifras similares
Manuel Vela,ª que escn~, catorce ,~n)os
bl ~ente obtenidas de la antela . , total "un rrullon escaso ' pro a e
.
(pob cion
. . .
"clases" Vela redondea las cifras y cambia un
rior fuente. Al distnbmr en
&gt; 000 . di
300 000 ,1mulatos, negros- y
nomenclatura: habla de 600,
m os,
'
la
poco
. 11 ,,
'
d 30 a 50 000 "espanoles cno os .
castas &gt; y e
,
o es-tas cifras y a explicar algunos :15Pasemos ahora a comen~ar un pOC l
1 .sta es el contenido racial
.
L 0 prunero que sa ta a a VI
d
pectos mteresantes.
d 1 . 1 XVI Entonces cuan o
tur
.
oria-inada
des
e
e
s1g
o
·
&gt;
o étnico de la nomenc1 a,
::,,
· d da pleno sentido.
, f
d ninguna mezcla tenia, sm u ,
todavía no se hab1a e ectua o
,
d 1 misma terminología,
• XlX un.que se segwa usan
a
A principios del sig1O
,
tían grupos "puros",
.
b'
biado notonamente: ya no exis
la realidad ha ia caro
_
, .
te , an ya un sentido socioeco.
din' . social los teillllnos ru
y' por la rrusma
anuca
.,
.
erder su original connotación ranómico. Es decir, que con el tiempo, sm_dP d tipo más bien social Para
·a1, h. ab'1an adquirido un nuevo conteru
o e .
. .,
_
el que poseía una pos1c1on
0
criollo y espano1 era aqu
d
al,
entonces, en gener
.
d
rnb.tis que habían a , .
.vil .ad Los descendientes e uruones
economica pn egi a.
.
1 tuviera por "blancos" ( que se
di E . Wolf· "Así el
quirido riquezas habían obtemdo que se es
d
to ) Como ce ne
.
'
tenga por blanco, decían l~s ráº~:Uen ; ~n un grupo social, no rac;ial." •
grupo blanco se transformo p~ amen

7

ª

ª

°·

.

. d l h" t . de la ciudad de Guatemala (3a .
mpendw e a is ona
"d
• Do'MINCO JuAllROS, eo
.
936
I 65-66 da un cuadro resUIUl .o
eclici6n; Guatemala: Tipo~Ía Na~:na;d:6n
1778, q;e da un total de 805,339
de toda la poblaci6n del Remo, segu . p b l
bla . 6n véase: MAJÚA E. BozZOLI
habitantes. Para un estudio más amplio so re a po , .c1 ~ final del s.iglo XVIII Y
DE WILLll, "La diferenciación soc~ d~~?tr:Wl~aC:emia de Geografía e Historia
durante las primeras décadas_ del SJglo ¡
' d l Independencia (Sao José Costa
d COsta Rica Centro Aménca en las v speras e a
e
'
•
73-97.
Rica: Imprenta Tre1os, 1971)' pp.
. d L Reyno de Guatemala que el
• Apuntamientos sobre la agricultura ~ comdercio Jas
e Cortes Extraordinarias de .la
· Lar azábal Diputa o en
señor doctor don Antoruo
r. . , ~ R l C nsulado en Junta de Gobierno de 20
Nación por la misma ciudad, p1d10
~a
o
1 Oficina de don Manuel AréGuatemala• unpreso en a
.
de octubre de 1810 . N ueva
·
. d
. plemente como Apuntamientos.
D
aquí
en
adelante
cita
o
sun
del
valo, año .d e 1811 ·
e
d
R ales CaJ· as de Guatemala, acerca
d I M" . tro Tesorero e 1as e
M clrid
s Informe
e
uus .
d
és d 1 15 de septiembre de 1821.
a
'
estado deficiente del Erano antes Y, ::~ua.t:mala en los siglos XVIII Y XlX ,&lt;3a.
11 de marzo de 1824. E~ Ec~nomta
Carlos 1970), PP· 78-79. De aqm en
ed. ••. Guatemala: Uruvers1dad de San
,
icton,
.
V I o Informe de Ve1a.
adelante simplemente citado como e a
. .
(México· Ediciones Era, 1967'
• EtUK WoLF, Pueblos y culturas de Mesoamerica
.

l;

p. 207 .

652

Es decir, una estratificación de origen racial o étnico pasaba a ser de tipo
social.
En cuanto a los indios, eran tales los que vivían en comunidades indígenas.
Los que salían de ellas -ya fuera obligados, ya fuera voluntariamente-rápidamente, quizás en una o dos generaciones, perdían s-u identificación
cultural. Entonces, sin que necesariamente se hubiera dado mezcla, pasaban
a engrosar los grupos mestizos.
Los mestizos merecen un poco más de cuidado. Originalmente fueron los
hijos de españoles e indias. Habría que agregar que rápidamente se hizo
una distinción: los productos de esta mezcla que lograron y mantuvieron
una posición privilegiada, pasaron a engrosar los grupos criollos (españoles) ;
Leonor Alvarado y sus descendientes serían un ejemplo. Los que quedaban
viviendo con su madre en la comunidad ind~~ena quedaban como indígenas.
Fueron mestizos únicamente aquellos que quedaron marginados tanto de los
criollo como de los indígenas. También engrosaron su número los indígenas
que abandonaban sus comunidades e iban a trabajar a las plantaciones o a
las minas y obrajes, o los que se ubicaron en los centros urbanos españoles.
Los "mestizos" constituyeron un grupo intermedio (entre españoles criollos
(blancos) e indios) al cual, en buena parte pasaron a pertenecer quienes
no eran (social, económica y culturalmente) ni una cosa ni otra. Los desplazados que no encontraban ninguna ubicación clara, y que ya tan antiguo
como a mediados del mismo siglo XVI eran preocupación de muchas personas, entre ellas el obispo Marroquín que se refiere a ellos en su extensa
correspondencia.
Con el correr del tiempo vinieron a engrosar el grupo mestizo todos los
tipos de mezclas entre español, indio y africano siempre que vivieran en el
mundo "español'',5 en los poblados o en las plantaciones dependientes directamente de lo españoles y los criollos. También pasaron a ser vistos como tales, y se mezclaron con ellos los españoles y criollos empobrecidos.
A principios del siglo XIX era imposible hacer una distinción entre estos
grupos. Cualquier esfuerzo en ese sentido resultaba estéril e irreal. Así lo
reconoce el propio Ayuntamiento de Guatemala cuando en 1820 argumenta
en contra de Ja djscriminación del n egro de la calidad de ciudadano. Si
bien reconoce que la inmigración negra fue escasa en el Reino, señala que
ahora no era factible hacer una distinción y calificaba de injusta la medida...
• Uso aquí el término "mundo español" como una contraposición cultural a ' mundo indígena". Por supuesto, entre ambos mundos se daban fundamentales relaciones
de tipo económico. El "mundo español" lo componían los españoles, los criollos,
los mestizos; los que dominaban eran los primeros.
• Es una argumentaci6n que hace el Ayuntam.iento en favor de que se cambie
el artículo 22 de la Constitución que priva "a los descendientes de Afriea" del

653

�Así pues, para princ1p1 s del igJo XIX, la nomenclatura misma se habfa
hecho ambigua y confusa. Cuando Jos Apuntamientos hablan de "pardos ' J
o V la de "mulatos, negros y castas" se están refiriendo a ese grupo intermedio, al grupo humano producto de mezclas imposibles de diferenciar; ~unqu la mentalidad de ]a época quiso hacerlo con una nomenclatura pmtoresca que nadie otendia y menos podía aplicar. 7 Es decir, los 300,000 que
mencionan ambos documentos ntre los indios y los blancos deben entenderse como grupos mestizos en el sentido :más lato, y sobre todo como los
grupos que vivían al lado d los ('criollos" o " spañoles', pero que no
pos ían su riqueza.
El ro lizo urgió, pues, de orígenes no sólo raciales sino también culturales
muy disímiles.
unca fue po íble que se di ra en te grupo una unidad.
demás, vivía n una siluación marginal: ra recha7,,ado por los grupos e •
pañoles, a los vales no podfa incorporarse fácilmente, pero a lo cual aspiraba, y él a su vez rechazaba despectivamente lo indígena. Era un desheredado .ociaJ y, culturalmente, pri ado de un lugar estable en el orden

sacial.8
Algunos autores llegan a aürmar que los mestizos dcsarrolla~on por :llo
complejos y traumas. Pablo Martíne.i del Río l1abla de complejo de Edipo,
que luego de la Independencia se va a manil:5tar como un_ odio-~ la cultw-a
española y amor a lo indígena· como una busqueda de af.i.nnacion nacional
en los alores indígenas.9
El mestiro vivía en una situación insegura en Ja que lo valía era saber
derecho de ciudadanos, porque s consid ra injuslo e imposible de poner en prácLka.
"Instrucciones que el Ayuntamiento de Guatemala confirió al diputado de esta provincia a las Cortes Españolas y AD1ericanas" (16 de diciembre de 1820), en Boletín
del A.rchiuo General del Gobierno (BAGG), IV, 1 (octubre 1938), PP· 93-94. éase
también El Editor Con.rtitucional, o. 6, 17 de agosto de 1820 "Ciudadanía del
indio español", en que s defiende la el vación del fodio de su calídad de "menor"
y la ciudadanía de oriundo d ALrica. En el E. C., o. 39, 19 de marzo de 1821,
al transcribir párrafos del acta de la 5a. sesión de la Diputación Provincial ( 17 de
noviembre de 1820) en que se mencionan dos casos similares de San Miguel Y
Comayagua en el sentido que el solo concepto de pardo$ no los hace por esa única
razón ser reputados originarios de Africa o ser excluidos de las electíones.
' La nomenclatura de mesti7.aje era inaplicable; habla nombres tan peregrinos como "tente en el aire", "no te entiendo" (confesión de culpa de semejante despropósito), "vuelta atrás"· adem:is de hablarse de lobos, castizos, barquinos, cambujos, chamizos, etc.
• Wo1.1&gt;, op. cit., 208.
• Citado por oSEBIO DÁv&gt;.1.0s HURTADO, "La morfología soci~I de ueva Españ~,
móvil de su independencia" en EJtudios Antropológicos publicados en homenaJe
'
.
al doctor Manu11! Gamio (México: Universidad acional Autónoma de México, 1956),

p. 601.

654

adaptarse y saber cambiar a tiempo.
o era él quien tenía el poder, era
sólo un servidor, necesario e indispensable, pero sólo eso. Vino a ser -dice
Eric Wolf- la antítesis del indio. AJ ontrario de] indio, no echó raíces en
ninguna comunidad, "mientras el indio permanecía obstinadamente unido
a las normas de su grupo, el mestizo aprendería a modificar su comportamiento d 1a misma forma omo otros hombres se ponen o se quitan una
máscara"; mienlras el indio 'se encerraba dentro de sí mismo", el mestÍ7,,o
'habría de desenvolverse con toda naturalidad en el mercado de los objetos
mate1iales, de las ideas y de la genle", mientras el indio -en su omudad- consideraba el poder como atributo del cargo oficial y lo redistribuía
uidadosament el mestizo veía en el poder un atributo de la p rrona, una
fuerza personal que podía subyugar y someter a la gente.1 º
Tampoco el criollo se hallaba en una situación definida y con tructiva
cultura1?1ent:. Admiraba y ~piraba a lo español, pero sentía de precio por
los funcionanos reales que venian a de pJazarlo de pasiciones que consideraba
suyas, y que impedían que hiciera lo que quisiera. Quería demostrar que
era tan_ español como los españoles e imitaba, con afanes de distinción y
elegancia rebuscados Jo que le llegaba de España.
o tuvo el vigor de crear
una man~1~ de ser una cultura original y propia. Su manera de ser no pasó
d supediCJal trru¡plante de lo peninsular· de una España en crisis. Vivía
un mundo superficial y vacío.

B. Economía
Hagamos a ontinuación, a grandes rasgos, la descripción de la situación
del sistema económico del Reino de Guatemala entonces.
Como es sabido, nunca fue una zona rica en minas, salvo la región hondureña; _que tuvo algunas minas. Fue fundamentalmente una región agrícola.
ttbzando conceptos actuales, podríamos distinguir dos sistemas agrícolas
(no separados sino interdependientes} : el comercial y el de consumo int mo.
El primero estaba bajo el control de la oligarquía urbana. El uJtivo fundamental de exportación era el añil. La producción había venido sufriendo
una baja en los primeros años del siglo XIX. Se puede decir que había disminuido .a la mitad: de más de 1.000,000 de libras en los buenos años -en
algunos pasó de 1.300,000- y alrededor de las 800,000 en otros no tan
buenos; a partir de 1811 bajó a menos de 450,000, y no sobrepasando las
350,000 luego de 1817.11
,. WotP, p. 209.
Véase, Ro11ERT S. J,IlTH, "Indigo Production and Trade in Colonial Guatemala", Hupaníc American Historícal Review, XXXIX, 2 (mayo 1959), pp. 181-211,
especialmente pp. 197-199.
u

655

�La comercialización del añil estaba controlada por las grandes casas comerciales de Guatemala (capital), que a su vez estaban relacionadas con
las casas comerciales de Cádiz. 12 Estos grandes comerciantes capitalÚlos tenían el completo monopolio de la exportación, establecían las calidades y
sus correspondientes precios, compraban a los grandes productores, que a
su vez habían adquirido la producción de los pequeños productores (poquitero ) . Eran obligados a traer el añil a la ciudad de Guatemala donde se
efectuaban las tran,;acciones. Después, ya en propjedad de los exportadores,
el añil salía hacia España. Los grandes comerciantes eran a su vez prestamistas; adelantaban dinero y mercaderías ( de sus negocios de importación)
sobre la cosecha. Al producirse la falta de pago las plantaciones fueron pasando a sus manos hasta llegar a convertirse en lo primeros productores (el
marqués de Aycinena llegó a tener las mejores fjncas añileras de El Salvador
y a poseer la flota con que se hada la e,qJOrtación) ?- 3 Este sistema monopolístico trató de romp rlo el gobierno español sin éxito. A la larga provocó
una serie de descontentos y enconos de parte de los provincianos contra los
grandes comerciantes de la capital, en especial, y de la capital, en general,
como centro de poder y explotación.u
Al lado de la comercialización del añil, según muestra también Floyd, los
comerciantes capitalinos controlaban también el tráfico de ganado que venía de las haciendas de Honduras y icaragua para la provisión de la capital.
De ella obtenían el beneficio fundamental los comerciantes, sin que corrieran
mayor riesgo.
También formaba parte del sistema agrícola comercial los cultivos del azúcar y el algodón, generalmente efectuados por propietarios de tipo medio.
El cultivo del algodón había prosperado gracias al desarrollo de una incipiente industria de telares, sita, sobre todo, en la capital y Antigua.
"" Todo esto no es más que un resumen de las ideas sustentadas por

TROY

S;

FLoYD en su estudio " Los comerciantes guatemaltecos, el gobierno y los provin-

cianos 1750-1800'', Cuadernos de Antropología 8 (1968) , pp. 37-58. Publicado originalmente en Tit e Hispanic American Historical R eview, XLI (febrero 1961 ) . Véase también la lista de familias ricas d e la ciudad de Guatemala, en G. A. TRO'MPSON,
Narración de una visita oficial a Guatemala viniendo de México. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia (1927), pp. 161-162.
u ALEJANDRO D. MARRoQUÍN, Apreciaci6n sociol6gica de la independencia salvadoreña (San Salvador: Instituto de Investigaciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de El Salvador, 1964) , p. 16, da una lista de fincas
de añil del marqués de Aycinena en El Salvador obtenida de "Estado General de
la P. de S. Salvador" de Antonio Gutiérrez de Ulloa que foe intendente.
" Todo este sistema de explotacrón de los añileros y hacendados salvadoreños y
nicaragüenses explica el sentido de odio y r~ntimiento contra la capital, y el sentido
separatista regional que más tarde va a ser importante para ex"J)licar muc:has situaciones durante la época federal.

656

!~

Al lado, de
agr~cultura comercial existía la agricultura para consumo
loca!: rnaiz, fnJol, trigo, verduras, etcétera, generalmente en manos de pequenos. 1~bradores en su mayoría indígenas. Los Apuntamientos describen
las acbvidades productoras de los indígenas, con palabras difíciles de mejorar:
"Su agricultura se reduce a sus milpas, trigales, frixoleras y hortalizas
en terrenos para ellos precarios aunque propios, . . . pagan su tributo
ocurren á las capitales de sus cofradías religiosas y caxas de comun¿
dades. Proveen con dichos esq1tilmos y frutas la plaza de la Capital
y Cabeceras de Partido donde se compran por las otrns clases para s~
sustento y regalo." 15

Tenían, los indio una cierta especialización de producción y mercadeo
que todav1a al10ra se nota en parte, y sus artesanías características. Eran además la mano de_ o~ra para los o~o grupos, a través de los sistemas de trabajo
forzado (repartl.IDl.entos) : culbvaban el añil, trabajaban en las hacienda
hacían los camÚlos, erigían edificios, Jlevaban Ja carga. Como se mee en lo~
Apuntamientos: "Ellos son el descanso de las demás clases sin exclusión:
ellos son los que nos alimentan surtiéndose de lo necesario y de regalo, . , ."
_Es decir que los agácultores de subsistencia eran los que proveían de
alimento Y de mano de obra al sistema de agricultura comercial de ahí su
conveniente interrelación.
'
En l~s. cen~s urbanos., especialmente en la capital, se habían desarrollado
la~ actividades artesanales orgaruzadas en gremios. Esta actividad econórruca como algwias otras q~e habían sido originalmente españolas, pasaron
luego a manos de los mesmos al haberlas abandonado los españoles. 1 º 0
t~os lo oficios ru todos los artesanos se encontraban a jgual ruvel económico. Los maestros ocupaban una posición privilegiada que no todos alcanzab~ · algunos ~ae~tros lle~aron a obtener suficiente éxito como para con~
verl:lrse . en prop1etano meruanos. Por otro lado, hubo oficios que permitían
menos mgresos y que gozaban de menos prestigio social.
, Especial mención merece el caso de los textiles. En el siglo XVIII babia prosperado la producción de telas con algodón del país. El barrio de

8:

Folio
Los Apu11t_amtentos se ~tienden bastante en la explicación de Ja agric_ultur_~ Y Vida de los mdigenas, e mcluso se proponen medidas para remediar su
situac1on,
. l. A vec~ l? que efectiv31:11~nte sucedió fue que los españoles o criollos que continuaron e!e_rc1endo estos oficios desmejoraron socialmente por pérdida de riqueza
Y _d~ prest¡gto. La demanda de trabajo y la necesidad de las actividades abrió los
oüc10s a los mestizos y muJatos.
16

657

�San Sebastián de la nueva capital y la Antigua Guatemala eran los grandes
centros de telares. Esta incipiente industria, se hallaba en crisis a causa de
la importación de telas, gracias al libre comercio y al contrabando. El gre• 17
mio de los tejedores se encontraba en franca efervescencia.
Por último, hay que mencionar las llamadas "profesion~ liberales" Y_ los
"oficios de letras", ubicados en las ciudades y también servtdos por me~tJ.zos.
En resumen, pues, los mestizos eran los servidores y los aliados, ~onscie~tes
e inconscientes--- de los grupos que controlaban el sistema econorruco y social.
Concluyendo, tenemos ante sí el esquema de una típica -~conomía colonial y dependiente: productora de un producto de exp?rtac1on (_Wla materia prima, tinte), que España revendía {como econonna depend1~te del
resto de Europa); importadora de productos manufacturados (espanoles Y
europeos, sobre todo), y un sector de consumo ~terno, todo ello ,estructurado
dentro de un sistema jerarquizado y de explotaaón de la mayona. E~ ~oder
económico estaba en manos de la pequeña oligarquía "criolla", que eficientemente (para si, no para el país) explotaba la economía en su bene~cio.
A partir de 1810 la economía pasaba por un_ mal mo~~nto, especialmente
a causa de la baja en el precio y la producc16~ del añil,
otras ~uctuaciones internas de producción. Los efectos se depban ver mas notonamente
en Jas zonas añileras (especialmente El Salvador) y ganaderas (Nicaragua) -18

!

C. El gobierno
También el poder político se encontraba altamente concentrado. Sin embargo, esta concentración no coincidía con la concentración del poder económico. El poder político --civil y religioso-- se hallaba cen~o. en la capital, pero no en las mismas manos, sino en los. altos funcionanos reales,
en su inmensa mayoría peninsulares.
Esta contradicción entre poder político y poder económico fue uno de los
motores de Ja acción de los grupos privilegiados criollos contra el sistema,
con el fin de controlar también el poder político, según veremos más adelante.
El sistema colonial español produjo invariablemente, en todos los territorios una centralización exagerada, en favor de la capital y en detrimento
del r~to de las regiones. La dependencia hacia la capital era innecesariamente exagerada.
11 Existía una gran desocupaci6n y descontento entre los tejedores.
Esto trató
de ser aprovechado en favor de la independencia en 1808 y, como veremos más
adelante en las elecciones de 1820.
" Dei' Informe de Vela queda claro que esta crisis se ha~í~ ~ílejado desd_e ~cía
varios años en la situación de la Real Hacienda, que era deficitana desde hac1a anos.
Los ramos que más producían eran tributos, alcabalas Y tabacos.

658

El sistema político fue doblemente no representativo. Por un lado lo.s altos
funcionarios centrales y regionales venían desde España; con lo que se cerraba la participación de gente del país en el sistema de gobierno. Por
el otro, en el gobierno local (municipal) se desarrolló un sistema aristocrático, en que los cargos eran otorgados por el sistema de puestos vendibles
y renunciables, con lo que cayeron en poder de las oligarquías locales, sin
que tuvieran representación alguna los grupos medios y populares.
Los centros de la vida .regional fueron los poblados más importan tes de
cada región; el centro indiscutible de toda la Capitanía era la capital. Existía, pues, un gran desequilibrio en la concentración de poder político. Cada
centro urbano regional aspiraba a una vida más autónoma en la que cada
grupo Joeal de poder tuviera más que decir en la resolución de los problemas
que les correspondían. Iban adquiriendo la noción regional al mismo tiempo que se creían capaces de gobernarse a sí mismos, sin estar sujetos al poder
económico y político de la capital.

D. El desarrollo urbano
El desarrollo urbano del Reino de Guatemala era insignificante. La ciudad
principal era, por mucho, la ciudad de Guatemala que contaba en aquel
momento, a lo sumo, entre 25 y 30,000 habitantes. 19
El traslado de la ciudad al valle de la Ermita había hecho reducir el
número de habitantes (o al menos que no aumentara ostensiblemente), ya
que muchos nunca llegaron a abandonar la anterior ciudad o habían vuelto
a ella. 20 Otros habitantes habían fundado nuevos poblados (Villa Nueva,
p.e. ) , y otros pocos optaron por tra ladarse a las provincias.
Es necesario señalar otros efectos que produjo la traslación. Por un lado
está el nivel tan fuerte y simultáneo de inversión que hubo que emprender
para llevar a cabo todas las obras de la nueva capital, en detrimento de las
provincias, precisamente en un período de recesión económica. Este mismo
,. Los datos para la población de la capital fluctúan un poco: JuARRos (1, 66)
da 23,343 ; BosTAMANTE y GUERRA (Archivo General de Indias, Leg. 526 (3 de
noviembre de 1814 ) , citado por SEVERO MARTÍNEZ PELÁEZ, La Patria del criollo.
Ensayo de interpretad6n de la realidad colonial guatemalteca (Guatemala: Editorial
Universitaria, 1971, p. 721) , dice que "apenas sube a veinticinco mil al.mas de
todas clases .. ." ; El Amigo de la, Patria ( o. 3, 3 de noviembre de 1820) da 30,000,
Y El Editor Constitucional (21 de febrero de 1821) da 40,000. Esta última cifra
me parece exagerada, me inclino por las de BusTAMA TE y El Amigo.
20 Antigua nunca fue completamente abandonada. Según J UARR.O
( I, 66), en
1795 tenia 8,000 habitantes. Se menciona que llegaron a fundar en ella 1,000 telares ( 1795). H. H . S,ufAYOA G., "El artesano en la indt1pendencia de Centroamérica", Universidad de San C'}rlos LX ( 1963), p. 123.

659

�alllplio programa de construcciones hizo que muchos artesanos d_e ~tros oficios pasaran al de la construcción y que población de las pro~inc1as fuera
a la capital atraída por esa posibilidad de trabajo. Cuando el mvel de obras
fue disminuyendo, los artesanos de otros oficios no volvieron a su ~pación original, ni los inmigrantes nuevos regresaron a su lugar d: ongen.
El resultado fue el desempleo, lo que coincidió con la decadenc;_i.a de los
telares. 21 Esa gran cantidad de trabajadores desocupados, descontentos, desadaptados a la vida de la ciudad, faltos de co~esión social y ~oral, fueron
lo que motivaron esa desmoralización y violenoa, esa degradaoon y descontento que a diversas personas llamó la atención. 22
Los primeros años del siglo XIX: nos muestran pues ~a .capital a 1:11edio
hacer, llena de problemas, de población descontenta e mqtueta., ~a cmdad
de Guatemala seguía siendo el centro indiscutible del poder poüuco Y económico del Reino y la mayor ciudad que existía. Pero ello a costa del ~escontento y el resentimiento de los provincianos, y un aumento del detenoro
económico y social.
Además de la capital, ¿cuáles eran los grandes centros urbanos del Reino?
En esto hay que tener sumo cuidado. Puede caerse en un error al creer
que los centros de población que llevaban el nombre de ciudades eran los
más importantes. No era así. Este apelativo venía de las fundaciones efectuadas -en el siglo XVI. 2 ª Entonces ttece núcleos habían recibido el título
, de ciudades.24 Posteriormente muchas de ellas rio se desarrollaron o decayeron. En cambio, otros centros urbanos ( villas y pueblos) prosperar-on.

= HÉcTOR H . SAMAYOA G., Los gremios de artesanos en la ciudad de Guatemala
(1524-1821) (Guatemala: Universidad de San Carlps, 1962), pp. 207-208.
" Véase jnfonne de Bustalllante y Guerra y la exposición del oidor don Joaquín
Campusano sobre Jo sanguinario y desordenado de la ''plebe". Citados por S, MARop. cit., pp. 704-705.
l&gt; Sin importar necesariamente el tamaiío, una ciudad era donde predomina~an
--esto originado en el siglo XVI- los españoles; villa cuando era de menor importancia o también había otras clases de gentes, y p~ebl&lt;:&gt;5 donde s~lo viví~ indígenas. Según GARCÍA l'F.LÁEZ (Memorias para la historia del Antiguo Reino de
Guatemala) (Ill, 2a. edición; Guatemala: Tipograffa acional, 1944),_ 160: "El
miembro de una ciudad o municipio lograba más derechos y prerrogativas que el
de una villa éste a su vez participaba en lo material y lo form,al de más comodidad
y ventajas ~ue el de una aldea ..." Para un estudio completo del urbanismo véase

TÍNEZ

M.E.B. de W1LLE, op. cit.
"' La lista de las trece ciudades "primeras" es la siguiente: Santiago de Guatemala,
Ciudad Real, San Salvador, San Miguel, Comayagua, San Jorge de Olancho, _San
Pedro Sula Gracias a Dios, Puerto de Truxillo, León, Granada, Nueva &amp;egovia Y
Cartago. Véase: ANTONIO VÁZQtraZ OE E SPINOSA, Compendio :V de1cripcilm de la.;
Indias Occitúmtales (Smithsonian Miscellaneous Collections, Vol. 108; Washington:
The Smithsonian Institution, 1948), pp. 259-260.

660

Como índice aceptable de cuáles eran los centros urbanos más importantes
a principios del siglo XIX, podemos tomar la lista de "ayuntamientos de
españoles" que presenta Juan:os. 25 Son quince: nueve ciudades: Santiago
de Guatemala, San Salvador, San Miguel de la Frontera Ciudad Real de
Chiapa, Valladolid o Comayágua, León, Granada, ueva Segovia y Cartago; 26 cuatro villas: San Vicente de Austria, Santísima Trinidad de Sonsonate, Tegucigalpa y Rivas; 27 y dos pueblos: Quezaltenango y Santa Ana
Grande. Además, habría que agregar la Antigua, que ya entonces tenía ayuntámiento.~8
El movimiento independentista fue un movimiento fundamentalmente urbano. Ello es fácil de comprender: ahí estaba la concentración de los sectores
que tenían el poder político y económico o que aspiraban a él · ahí estaban
los sectores más elevados intelectualmente, la gente más concientizada y moderna· ahí se concentraban los problemas y la gente que tenía alguna posibilidad de organizarse para dejarse oír. En pocas palabras, ahí se daba
el fermento y la capacidad necesarios; ahí estaba la mayoría de la o-ente
que podía buscar y entender la independencia y beneficiarse con ella.0 Así
l? ~econoce José Cecilio del Valle cuando dice que las nuevas ideas y sentun1entos encuentran "su mayor exaltación en las Capitales de América donde
hay más ilustración y pasiones que en los pueblos subalternos".29

E. Estratificación social
Para hacer una reconstrucción de la estratificación social de la época utilizaremos tres fuentes, ya antes citadas: los Apuntamientos, el Informe del
minish·o tesorero Vela y las Memorias atribuidas a Pedro Malina. so
!ti JuARRQS, II, pp. 41-43.
"' Habían dejado de tener ayuntamiento Truxillo y Gracias a Dios ; se Je había repuesto en 1809 a Nueva Segovia.
"' Las villas que habían dejado de serlo eran: Realejo, Xerez de la Frontera ( Choluteca), San Pedro Sula y San Jorge. Lo anterior en relación al Memorial de Juan
Díe-z de la CaUe de 1646.
.. Aunque JuA.R.llOS no incluye la Antigua, desde abril de 1799 tenia ayuntamiento
ya que se le había reinstalado por orden del Capitán General y Audiencia Boletín deÍ
Archivo General del Gobierno, VIII, l ( marzo de 1943), pp. 170 y ~s., especialmente 180-182.
u Carta de J. C, del Valle. a Bustamante y Guerra el 28 de mayo de 18 LS,
"Documentos de la independencia de Guatemída" publicados por Lou1s E. Bu.NOARTE11. Antropología e Historia de Guatemala, XIII, 2 (julio 1961), p. 59.
• DIR:umentos relacicmados con la Historia de Centroamérica. Memorias acerca
de la revolución de Centro América, desde el año de 1820 hasta el de 1840, por
el doctor don PEDRO MoLINA. Guatemala: Folletín de la República (1896), p. 5.

661

�Comencemos por el sector privilegiado y minoritario, que era el que sin
duda estaba mejor estructurado. 31 Según el autor de las Memorias, estaba
constituida esta "primera clase' por "las familias españolas ricas y las de
los primeros empleados, casi siempre peninsulares". 32 No especifica las actividades económicas de esta clase, salvo al señalar que pertenecen a ella los
al tos funcionarios ( "primeros empleados") .
En los Apuntamientos no se señala específicamente una clase alta; se
habla sólo de la clase de los ''blancos", en la que se ubica a los "americanos
y europeos, hacendados y comerciantes, mercaderes de toda suerte de tráficos, empleados, eclesiásticos, etc." 3 3 Vela tampoco distingue clases dentro
de los "blancos", aclara que entre éstos están los europeos o chapetones, que
"siendo en muy corto número... forman una sola clase con los del país ... " 3!l
Esto es una confirmación de lo que ya mencionamos antes, el ser blanco
tenía entonces un sentido socioeconómico privilegiado, el que era rico pertenecía a este grupo.
Para algunos autores, los criollos o españoles americanos y los peninsulares
se encontraban en una situación tan antagónica que no podían formar una
sola clase social. A ese respecto hay que hacer algunas aclaraciones. Es probable que los funcionarios reales redén llegados de ~paña, fieles al sistema
y a quien los había nombrado; cumpliendo unas funciones específicas que
muchas veces los obligaban a actuar, sobre la oligarquía local ("los nobles"
o aristocracia capitalina) , no se hayan integrado a esa clase alta, ya que
no compartían intereses ni actuaban como grupo. 35 En cambio, la situación
La atribución a Molina es puesta en duda, al menos p ara la totalidad. En cualquier
caso tuvo que escribirlas algufon muy cercano a él. De ahora en adelante citadas
como Memorias.
11 Creo que ya en ese momento se puede hablar con propiedad de una clase social
alta. El grupo oligárquico había dejado de ser un grupo étnico o social para convertirse en una clase.
ª Me parece que cuando babia de "familias españolas" debe entenderse gue se
refiere, como era usual en la época, a españolas peninsulares y americanas ; de ahí
que al referirse a los "primeros empleados" se sienta obligado a especificar la clase
de españoles: peninsulares.
'" Apuntamientos, fols. 7 ss. Las citas que luego haré de esta fuente se refieren
a los mismos folios.
_. V BLA, págs. 78-80. Las citas siguientes de esta fuente se refieren a estas páginas.
.. Según Lorenzo Montúfar (citado por MARROQ11ÍN, op. cit., p. 52 ) las autoridades
españolas se vincularon estrechamente con "guatemaltecos pertenecientes a las familias que se llamaban nobles. Los males por tanto, procedentes de las primeras autoridades, no se atribuían únicamente a los peninsulares, sino a la aristocracia guatemalteca". El panorama que explica Floyd es diferente y contradice lo anterior,
los provincianos se dirigen a las autoridades españolas para que pongan coto a Jo
que consideran abusos de los comerciantes guatemaltecos, y las autoridades intervienen.

662

del resto de los españoles -los que no venían como funcionarios reales o los
que viniendo como tales o dentro de una comitiva de c.apitán general se
quedaban en el país- se integraban a la clase oligárquica local, sí lograban
adquirir el nivel de riqueza necesario o entroncaban familiarmente con ellos.
Así lo reconoce una cita de El Editor Constitucional~ cuando dice refiriéndose a los "gachupines", "es la menos numerosa.. . Estos hombres no deben
considerarse aislados: casados con americanas y con hijos, o unidos con los
criollos ya por vínculos de amistad, ya por los del interés era imposible que
la persecución de un gachupín no se llevara de encuentro diez o veinte americanos". 36
Hay que reconocer, por supuesto, que en el siglo XVIII y especialmente
en los primeros años del siglo XIX se había enconado el resentimiento de
los "españoles americanos" contra los "españoles peninsulares" por sentirse
menospreciados socialmente por algunos de ellos y, sobre todo, excluidos del
más alto poder político. Vela dice en su Informe, por ejemplo, que los criollos
son enemigos de los europeos o chapetones "por la fortuna que suelen hacer.
por la superioridad que les observan en su mejor disposición, actividades ;
~des y porqu.e comúnmente se enlazan con las hijas del país, que los
prefieren muchas veces por su propia combeniencia". 37
Hay que tener cuidado con la adecuada interpretación del decir de Vela.
Por un lado, escribió después de la independencia, cuando se encontraba
dolido por lo que él consideraba una traición; lo que quizás le llevó a exagerar o generalizar ese sentimiento de inferioridad y odio. Además, no olvidemos que al hablar no está haciendo distinciones de clase, y es probable
que también incluyera en esa descripción de la actitud de los "criollos", a
pertenecientes a los grupos ilustrados medios que utilizaron en sus ataques
contra la monarquía española la discriminación que siempre habían sufrido
los del país.
La oligarquía -sin hacer distinción de si eran de vieja estirpe criolla o
españoles recién llegados- era una clase social en el sentido que se asigna
al término actualmente en ciencia social. Tenían una comunidad de intereses, compartían el control de los medios de producción y aspiraban al
total control del sistema de gobierno; tenían un tipo de vida común, y un
papel semejante en la estructura social. Todo ello, a pesar de que los "criol~os. ,viejos" no veían complacientes a los "nuevos ricos" recién llegados,
smttendose superiores; y a la vez, éstos sintiéndose también mejores que los
criollos.
Especialmente enérgico quiso ser el Capitán General M . de Gálvez, que intentó
romper el monopolio.
" El Editor Constitucional, 30 de julio de 1821. El subrayado es nuestro.
" VELA, p. 79.

663

.,

�Precisamente esos matrimoníos de que hablan Vela y El Editor corroboran esa unión de clase. Está probado que las uniones matrimoniales tienden
a darse entre :miembros de la misma clase. Criollos y españoles se casaban
unos con otros no sólo porque no tenían prejuicios raciales entre sí, sino
porque ambos lo encontraban conveniente. Los criollos veían en ello un
medio de mantener más "pura" su estirpe española, a la vez que los recién
llegados tenían un medio cómodo y rápido de afirmarse en la nobleza local.
Floyd documenta varios casos de matrimonios entre hijas de los grandes comerciantes capitalinos y españoles. 38 La cita que ya se hizo de El Editor
Constitucional ( nota 36) lo confirma. Aparentemente, lo mismo sucedía
en las provincias; .Marroquín lo señala para El Salvador y Germán Romero
para icaragua. 89
No es dable aceptar ]a existencia de una sola clase alta para toda la Capitanía. Los indicios muestran lo contrario. El sistema colonial establecía una
centralización de poder económico y político en la capital, a que ya nos
hemos referido. Ello produjo un nivel tal de desequilibrio en la concentración de poder a favor de la clase alta capitalina y en contra de la de las
provineias que se estableció una estructura de dependencia que produjo el
desarrollo de intereses encontrados por la inaceptable forma (para la clase
alta provinciana) de compartir los medios de producción. Al contrario, como a señalamos, eran los grandes comerciantes de la capital los que con
su monopolio explotaban el sistema a su favor ; los ricos provin ianos se veían
explotados y no sentían simpatía alguna de la aristocracia capitalina.
Marroquín destaca en su estudio cómo las demandas de lo que él llama
los criollos salvadoreños ( que sería la clase alta local ) tenían un carácter
local e iban encaminadas contra la oligarquía guatemalteca:'º Una situación
similar se planteaba en las demás provincias, con excepción de Costa Rica,
que no e encontraba vinculada al sistema de mercado y de control económico en favor de los comerciantes capitalinos. Ahí existía una situación más
bien autárquica que no permitió el desarrollo de estas actitudes.
Ahora bien, estas clases altas locales que habían desarrollado un fuerte
espíritu localista tenían algunas de las mismas características ideológicas que
la clase alta de la capital: eran clases privilegiadas de propietarios agrícolas,
saturados de prejuicios discriminatorios contra los mestizos y los indígena , y
se consideraban los dueños verdaderos de todo como ''herederos" de los conquistadores.
Véase Ft.oYD, nota 1, p. 37.
GERMÁN RoMERO V., "Por una historia social de Centroamérica en el siglo
XVIII". Ponencia presentada al Congreso Centroamericano de Historia, San José,
C. R., 6-11 de septiembre de 1971. (mimeógrafo).
"' A. D. MAAAOQUÍN, op. cit., p. 49.

La masa popular o baja era la inmensa mayoría de la población ; estaba
constituida por el elemento humano que carecía de todo acceso al poder
económico y al poder político; eran explotados y no participaban de la
riqueza; carecían de una organización que les permitiera reivindicar sus
derechos cuando lo deseaban, y la mayoría de las veces vivían en tal situación
de ignorancia que no tenían conciencia de su situación.
Puede distinguirse una clase baja rural constituida por todos los mozos,
peones etc., que trabajaban la tierra, incluyendo aquí también a quienes
tenían tierra propia pero pobre e insuficiente. ''La mayoría de la gente de
labranza era pobre", se dice en las Instrucciones. Este sector aunque numéricamente importante, carece de significación para nuestros propósitos, pues
casi no participó en la independencia. 41 Los sectores bajos que tuvieron alguna significación en la independencia fueron los urbanos. Aunque eran
menos numerosos que los rurales, tenían suficiente conciencia para poder
manifestarse y compartían inquietudes y problemas en más cercanía. En las
M emorias se habla de una "tercera clase", así: "entraban los jornaleros, los
sirvientes, menestrale , y aun algunos propietarios tenidos por españoles".
Cuando en las Instrucciones se describen las "divisiones' de los "pardos"
(mestizos ) , se incluyen en esta ''clase" a los artesanos, la gente de labranza
y arriería y la "zanganada . Vela sólo habla que la "parte común del pueblo" que eran los más numerosos dentro de los "mulatos".
La capa media que se encontraba entre la clase alta y la masa baja, no
constituía tampoco una clase. Su origen tan disímil, su acceso tan variado
a los medios de producción, su falta de intereses comunes de tipos de vida
similar y sus papeles tan diversos en la estructura social lo impedían. Escasamente diferentes de los más pobres, sólo t:enían en común unos ingreso no
tan escasos como los del sector bajo, y su condición de vivir al margen del
poder, aunque sosteniéndole con su trabajo y funciones. Eric Wolf hace una
identificación de los dos sectores mestizos en estos términos:

" Viviendo en una inseguridad permanente, sus reacciones no se parecían a las de las clases medias europeas sólidamente establecidas, sino
a los grupos que Karl Marx llamaba 'las capas de Lázaro de la clase
obrera' y a los intelectuales harapientos mal pagados, sin raíces ni
destino, que surgieron en Europa después de 1929 y que llegaron a

13

•

664

S. MARTÍNEZ, op. cit., pp. 366-369, hace una muy interesante reconstrucción
de lo que él llama "capa media baja rural". Especialmente importante es la situa•
ci6n de los ladinos no reunidos en pueblos y la razón de ello.
11

665

�ser los condottieri de la derecha y de la izquierda. En su com1í11 alejamiento de la sociedad, el pequeño funcionario, el cabildero político,
el campesino e1i dificultades, el sacerdote famélico, encontraron un factor común con el indio carente de la protecci6n de la comunidad; con
el artesano pobre que pasaba la ui.da trabajando y entregado a los ejercicios piadosos· con el comerciante o ganadero en pequeño; con el pobre
de la calle sin empleo, y con el pelafustán del 'mercado de ladrones'.
Estos hombres no constituían ni una clase media ni un proletariado,
sino que pertenecían a un mundo social sumergido en las sombras.' •~
En la Memorias atribuidas a Molina se describe a la capa media como
de "personas españolas, de mediana fortuna o po~~' d~icados regularment a las letras, en que solían ingerirse talentos d1Stmgw_do~ de las otras razas". Es interesante resaltar dos aspectos de esta descnpc16n: W10, que se
señale la dedicación a las "letras' , el carácter letrado del grupo (lo que
00 se hace con respecto a la primera clase); y dos, el interés por ~os~
el origen mayoritariamente "español del estra~, y ólo com? ~xcepct?n _de
otras razas", es decir, de origen indígena o afncano. Esto ultuno mas 1b1en
parece afloramiento de un prejuicio racial y_ un afán de mostrar tanta )&gt;ureza' como para el primer sector. En realidad, este grupo aunque mas 0
menos "blanco", no podía negar su origen mestizo, aunque el autor trata de
minimirarlo.
Los Apuntamientos no incluyen específicamente ~a ca~a. media, pues d~~tro de la "segunda clase" de habitantes (pardos), solo distmgue las tres diVIsiones ya señaladas; las cuales, con la excepción quizá de algun~ artesano~
de éxito hemo incluido dentro de los sectores bajos. En camb10, Vela s1
hace un~ interesante distinción dentro del grupo que él llama "de los mulatos"• para "la parte común del pueblo que es la más numerosa",. de los
que "~r la mejora de fortuna companen otr~ media" en la que mcluye
"bastantes personas eclesiásticas, abogados, médicos, maestros [artesanos], artistas, propietarios, agricultores y tratantes &amp;c."
De 1a capa media los que actuaron más eficaz y continuamente en favor
de la independencia fueron dos: el grupo de artesanos descontentos y, sobre
todo la minoría ' ilustrada '. Los núcleos de personas que poseí~ la ~ucacióo suficiente para convertirse en guías, trataron de hacer oir us ideas
influir dentro de los otros sectores bajos y medios y atraerlos a su causa.
;ero también la Corona encontrará eficientes y fieles servidores dentro de
esta capa.
., WoLF, 212.

666

III. Interpretación social de la Independencia
En primer término, quiero señalar que me parece inadecuada la terminología criollo-mestizo aplicada a la comprensión d la independencia. La comprensión del fenómeno desborda esta terminología, que resulta insuficiente.
A pesar del sentido de estamento social que se quiere darle 1a realidad se
evade de ella. Y no se trata de una cuestión puramente semántica, sino de
penuria conceptual. La estratificación colonial era de origen étnico, pero ya
había perdido esa connotación exclusiva al momento que estudiamos.
Lo tradicional ha sido caracterizar la independencia como un movimiento
criollo al menos en el sentido que ello lo dominaron y lo realizaron fundamentalmente. ¿Pero qué se quiere decir con ello? Probablemente cosas diferentes según cada autor.
E te tipo de esfuerzos generalizados y simplificadores a la vez se pueden
notar ya en el siglo pasado. Por ejemplo el italiano Tommaso Caivano decía,
en 1895, el "gran movimiento insurrecciona! separatista . .. encontró eco entre la rica y medianamente culta raza criolla, que anhelaba. . . enarbolar lo
más pronto posible el sagrado estandarte de la independencia, y eco muy
entusiasta halló también entre la ignorante y ambiciosa raza mestiza de los ladinos ... " ,s Los criollos fueron, desde su punto de vista, los verdaderos dirigentes y artífices de Ja independencia.
Una actitud semejante, aunque más elaborada, expone Jorge del Valle
Matheu. Según este autor, "El movimiento de la Independencia no es más
que una rebeldía criolla de indudable base económica enganada en incremento de cultura." 44
A. D. Marroquín en su interesante estudio sociológico de la independencia
también mantiene esta nomenclatura, pero aclara la situación cuando contrasta los propósitos y perspectivas diferentes de criollos y mestizos. Sin
embargo, las fronteras entre ambos grupos son oscuras. Incluso las mismas
fuentes de época se muestran inconsistentes, pues mientras en unas se nota
un énfasis racial en el término, en otros lo tenía social. Además, como ya
dijimos antes en nuestro trabajo, el sentido verdadero del término tendía a
ser social, pero siempre con ambigüedad. Cuando leemos con atenci'ón el
uso que se da a los términos en la época, llegamos al convencimiento que
diierentes personas lo usaban en forma diversa. Sin duda, para el "criollo"

ª ToMr.rAso CArvANo Guatemala América Central. Versión Castellana. Florencia:
Tipografia de Salvador Landi 1895) , pp. 71-73 .
.. JoRGE DEL VALLE MA'l'BEU, Sociologia Guatemalteca
(Guatemala: Editorial
Universitaria, 1950), p. 223. El autor llama al período que se inicia con la independencia, del "Dominio criollo" .

667

�( español americano) los que eran inferiores económicamente que él no eran
criollos; aunque ellos se creyeran asi.
Por ello he intentado una explicación de la independencia usando 1a estratificación social que delineamos antes. Me parece que al analizar los intereses (económicos y políticos) de cada estrato, su papel en la sociedad lo
que querían con la independencia, y el orden social y político que deseaban
obtener, se logra un panorn.ma más claro.
o se puede decir simplemente, sin calificar y aclarar, que existía en la
población voluntad de independencia y conciencia de que podían resolver
su problema por sí mismos. Esto es cierto, pero sólo en parte, porque esa
olun.t.ad y esa conciencia era, no sóJo diferente segÚil la clase o estrato,
sino según 1a región geográfica. No concebían igual la independencia los
grupos oligárquicos de la capital que las oligarquías provinciales; ni los grnpos ilustrados, medios, ni los sectores populares y medios sin educación. Como dice S. Martínez: "Uno de los motivos -son varios- por los que el
estudio de la independencia sigue siendo un atolladero histórico lleno de graves problemas de interpretación, consistente en suponer que los grupos sociales que luchaban por la emancipación lo hicieron con idénticos propósitos
y Ja concebían de igual manera. Ocultando que la sociedad colonial presentaba profundas divisiones de clases, se ha dado poca importancia al hecho
de que los grupos interesados en la independencia esperaban de ella resultados
distintos y hasta contradictorios.' 45
Creo que para nuestros fines podemos distinguir cuatro grupos actuando,
con fines diversos: Ja clase alta capitalina· las clases altas de las principales
ciudades provinciales; las capas o estratos medios, especialmente el sector "ilustrados" y las capas o estratos medios y bajos no ilustrados. Tratemos de responder para cada uno a las preguntas: ¿Qué buscaban con ta independencia?
¿ Qué procedimientos usaron? y ¿ Qué tip9 de país vislumbraban después de lograda la independencia?
Para los representantes de la oligarquía capitalina la independencia suponía, fundamentalmente, mantener y af.i.nnar su poder económico, obteniendo un mayor control del sistema, para así obtener más ganancias y que
éstas no se fueran a Españ.a, sino a .sus bolsillos. Además -y esto era lo
más importante- querían obtener el control del poder político; querían
el control del gobierno para orientar éste en beneficio propio y de acuerdo
a sus propios esquemas, que favorecerían, claro está, su poder económico.
Como dice Luis Vitale, hablando de Chile, pero válido para Guatemala:
"La burguesía criolla aspiraba a tomar el poder [político] porque el gobierno significaba el dominio de 1a aduana, del estanco, de las rentas fiscales,
de los altos puestos públicos, del ejército y del aparato estata~ del &lt;:ual de&lt;4

668

S.

MARTÍNEZ,

op. cit., pp. 321-322.

pendían las leyes sobre impuestos de exportación e importación. El cambio
de poder no significaba transformación social. La burguesía criolla perseguía que los anteriores negocios de la corona pasaran en adelante a ser
suyos. De ahí el carácter esencialmente político y formal de la Independencia.'' 46
En general sus procedimientos fueron tímidos y cautelosos, el convencimiento de su necesidad tardío. Prefirieron las tácticas solapadas y ocultas
que no los expusieran. Usaron el argumento verbal retorcido y no abierto.
Llegaron de último a la contienda, pero fueron los que sacaron mejor tajada; supieron colocarse al frente en el momento oportuno, cuando ya no
había alternativa. Son los tardíos aprovechados.
Buscan un régimen político "moderadd', en el que no cambiaran las
cosas; en el que simplemente saliera España y ellos ocuparan su lugar. Precisarntmte por eso posteriormente se inclinaron por la fórmula imperial mexicana, que les garantiza un sistema rígidamente estratificado en el que sus
prerrogativas se mantendrían y en el que podrían lucir posibles títulos no~
biliarios, y luego luchan por el sistema unitario que garantizaba la hegemonía capitalina.
Pasemos ahora a las oligarquías provincianas. Cada una de éstas buscaba,
igual que la de la capital, consolidar su posición de poder económico y
asaltar el poder político; pero con el propósito no sólo de librarse del control español, sino también de la explotación de la oligarquía guatemalteca,
y de un sistema impositivo que consideraban había contribuido a arruin~rlos.
A. D. Marroquín señala las demandas dirigidas por el Ayuntamiento de San
Salvador en contra de las autoridades guatemaltecas pidiendo autonomismo
provincial, descentralización política y administrativa, eliminación de los nobles de Guatemala como sector políticamente dominante y erección de un
obispado propio. 47
Con igual o menor fuerza a San Salvador se manifestaron en todos los
centros urbanos provincianos similares reivindicaciones localistas. Todo ello
se va a afirmar después de la experiencia de la anexión a M,exico -y va a
ser una motivación fundamental en las contiendas políticas de la Federación.
Las clases altas provincianas se manifestaron más tempranamente que la
de la capital, pero también lo hicieron en tono "moderado" y manifestando
Luis VITALE, Interpretación marxista de la historia de Chile, t. II: La colonia
y la revolución de 181(). (Santiago de Chile: Prensa Latinoamericana, 1959) pp.
40

156-157. Citado por ANl&gt;RE GUNDER FRANK, Lumpenburguesia: lumpendesarrollo
(México: Ediciones Era, 1971), p. 58.
" MARROQUÍN op. cit., pp. 50-51. Resumen de las "Ynstrucciones" que el Ayuntamiento de San Salvador dio a su Diputado en Cortei¡ (1820).

669

�recelo y desconfianza de las acciones más radicales de los grupos "inferiores".
A. D. Marroquín muestra cuál fue la actuación real de los llamados infidentes de San Salvador ( 18lf) ; que no fue sino una actuación oportunista
y pacificadora del brote planteado por los "mestizos". Similar situación señala en el movimiento del 24 de enero de 1814; en que la actitud vuelve
a ser temerosa ante la acción radical de la "plebe", y contemporizadora de
las demandas, llegando esta vez al sacrificio y traición del líder mestizo Pedro
Pablo Castillo. ¼a
S. Martínez afirma tener pruebas documentales de situaciones similares en
Nicaragua. 411 En ambos casos la situación es casi igual; el descontento popular a causa de la difícil situación económica estalla en forma violenta,
pero con propósitos poco definidos; 50 en ambo.s lugares los criollos terminan
neutralizando el movimiento y afirmando su control de la situación. En
el movimiento de 1811, incluso se cuenta con la colaboración de representantes de la aristocracia guatemalteca (M. Aycinena y Peynado ), que van
como pacificadores enviados por Bustamante y luego actúan de Intendentes.
El régimen político que V1slumbraban los grupos oligárquicos provincianos
tampoco supone un cambio de estructuras, aunque sí se manifiestan un poco
más avanzados y menos rígidos que los guatemaltecos: piensan en un sistema
republicano constitucional que garantizara cierta descentralización y autonomía provinciana, y que neutralizara la hegemonía política y económica de
la capital.
Los grupos medios ilustrados sop difíciles de separar de la oligarquía en
las provincias; es decir, casi siempre las minorías cultas coinciden con ]a
oligarquía local, quizás porque casi siempre se hacía necesario un viaje a
Guatemala para completar su educación. En cambio, en la capital sí se
nota la diferencia; había incluso "mutua aberción" entre lo.s de la "clase
media" y los "españoles americanos", al decir de Vela.
En las Memorias se define la actig.1d de la capa media ilustrada así: "la
idea de independencia era más general en la clase media, y más natural
en los individuos, que no gozando de los privilegios de la primera, conocía
por sus luces y sentía por consiguiente más que la última Da tercera, la baja],
las restricciones y males de la dependencia. Hubo pues, promovedores (sic)
de la independencia en esta clase1 y fueron los más activos, no por alcanzar
las distinciones que aborrecían, sino por mejorar la suerte del pueblo sin
"' Ibid., pp. 60-77.
•• S. MARTTNEZ, op. cit., p. 710, nota 154.
No es simple casualidad que los movimientos se dieran en las dos zonas en
que la crisis económica golpeó más fuerte en sus efectos, por ser ahí donde se
producía el añil y el ganado, y en donde se dejaban sentir los efectos del Iilonopolio de los comerciantes de la capital.
IMl

670

opción a mejorarla hasta entonces". 51 Vela, en cambio, luego de confirmar
que los de la "clase media" "siempre han sido partidarios de la independen~~", lo explica "por el ~el~ \sic) y deseo de llegar a igualarse, y poder
parb~par ~e los honores y distmc1on s que disfrutan los criollos, o españoles
am~ncanos . Probablemente se daban las dos situaciones: es decir, aquellos
asp1~aban a ~armar. parte de la "nobleza'' con el cambio, y los que habrían
quendo abolir tal tipo de distinciones.
Como_ ya se dijo antes, del estrato medio surgieron no sólo líderes independenbstas, s~o también realistas y lideres antiindependentistas. J. C. del
Valle ~ un eJemplo de estos últimos; severo auditor de Guerra y hombre
de c~~1~za de Bustamante y Guerra. Tan de confianza que en 1814 lo
esco~o, Junto con otras dos personas, para que informara detallada y confidencialmente "sobre el verdadero origen de las sediciones. . . los fines y agentes de que se sostuvieron". Valle aprovecha la coyuntura para tratar de obt~~r un cargo que había solicitado en noviembre del año anterior "para
VI":; e~ países mas análogos a mi carácter y menos expuestos a cor:ipromisos - St S. M. escuchaba sus súplicas estaba dispuesto a escribir "reservadamente
para
mis sinceros deseos de servir en asunto de tamana
.
. ,,comprobar
.
~portancia - S1 n~ merecía ser trasladado a la península consideraba muy
nesgoso .ª su se~dadc}ar la infor;mación. 52 En 1820 se convierte en jefe
del partido realis~ o Gas", compuesto por "enemigos de las novedades y
~lementos d~l 'ba10 pueblo' ", según las Memorias. En eambio en el partido
mdependen~st~ o "Caco", se juntaron los independentistas antiguos -del
estrato medio ilustra~o- con los nuevos convencidos, la nobleza. Según el
aut?r de las Memorias, Valle y los dirigentes gases (Mariano Larrave, Antoruo Robles e Ignacio Foronda) "tenían aversión a las familias tituladas
nobles"._ En el sect~r medio ilustrado hubo "de todo", convencidos y tempranos mdependent:tstas, y españolistas incondicionales.
No se e~cuentr:in evidencias que muestren que la concepción que los estratos_ medios terua~ de los cambios para después de la independencia incluye1a el d~plazarmento de la clase alta ni del poder político, ni del control
de los medios de producción. Los planteamientos se limitan a un nue
.
r·
w
s1s_tema po 1tico. Apare~t:rnente, _creían que cou un sistema político repub~c~o, en qu~ se penmt1era el libre juego, se resolverían los problemas econorrucos Y socia~es. Igual, ~ue muchos pensadores de otras partes, creían
~ue _~ste nuevo SIStema político ideal conformaría una sociedad ideal 1 sin inJUStJ.cras, que superaría los lastres coloniales. De su pensamiento aparece un
Memorias, pp. 5-6.
" Carta de J. C. del Valle a Bustamante y Guerra ''Documentos de J • d
pead en cia.
. · · · " , pub1i ca dos por Lours BUNOAR'I'NER, Ántropologia
'
in ee Historia ...a, XIII,
2
59
,p. .
11

671

�futuro optimista, en el que todas las luces del progreso alumbrarían sobre
el nuevo estado. o veían por qué en Centroamérica no se p0dría instaurar
un sistema político semejante al de los Estados Unidos, y que produjera
similares resultados. Creían en la perleccionabilidad de la sociedad dentro
de una democracia parlamentaria y no concibieron soluciones radicales.
Así pues, para ellos la .independencia supondría -por la acción de leyes
justas e ilustradas-- una forma de p0der político más .representativo, y que
luego se iría perfeccionando. o pensaron en la creación de un nuevo orden
económico.
La definición por la independencia de los grupos medios ilustrados, como reconocen las Memorias y M. Vela, fue más temprana y definida que
la de la oligarquía. Su estilo de acción fue la conspiración con aspiraciones
pacíficas. En ningún momento plantearon la campaña militar como el camino para lograr la independencia.
Los estratos no ilustrados bajos y medios -salvo casos aislados de personas
un poco más preparadas- tuvieron concepciones muy poco claras. Sus
actuaciones y estallidos fueron tan momentáneos y sin una concatenación
aparente, que algunos hablan de "espontaneidad". En realidad, son manifestaciones de exa peraeión luego de un prolongado fermento producto de
su e:i,..'Plotación y mala situación económica.53 Su falta de organización y
de líderes, así como de procedimientos bien definidos, impidió que tuvieran
resultados duraderos. Muchos de estos brotes fueron tempranos, e independientes de una acción dmgida por los grupos medios o la clase alta, quienes
más bien, como ya se señaló, u-ataron de morigerar el desenvolvimiento; sin
duda porque manifestaron temores producto de prejuicios clasistas· y porque tenían sus propios objetivos. En los acontecimientos que cuhninaron
con el acta de independencia el 15 de septiembre, los grupos medios y bajos
cumplieron un papel de comparsa, _d e grupo de fondo que fue movilizado
por los independentistas interesados en mostrar "apoyo popular''.
Sólo nos resta hablar de la llamada "participación incllgena'' en la independencia. En ese sentido hay que distinguir dos situaciones bien distintas:
una, la participación individual de algunos individuos ( Manuel Tot, Tomru:
Ruiz, p.c. ) , que aunque indígenas étrúcamente, vivían incorporados al sistema
no-indígena o 'blanco" ; la otra, la actitud general de los indígenas socio-culturalmente tales y, en particular, el caso de comunidades que se rebelaron.
En el primer caso como es obvio, no se trata de indígenas en el sentido
sociocultural que es el que debe darse al término. Vivían incorporados
"" En ciertos grupos populares se manifiesta una fuerte actitud antiespañola y anticriollista; en cambio en otros casos, como los que señala Marroquín en El Salvador
(nota 4 7) , el respeto que los "mestizos" tenían hacia los criollos les liizo buscar,
esperar y aceptar la acción de los líderes criollos.

672

al sistema social "no-indígena ", probablemente en los niveles medios G
lm ente se trataba de · dí
nera
od
· eS
.,
m genas acom ados y de cierta estirpe " bl "
u actuac1on fue dentro del proceso independ enasta
.
no
como lo plantearon eJos.
dí
grupos me os, y, posteriormente la clase alta Ell
presentantes del
o indí
,:
.
os no actuaron como "revechar su candi ~up . gena ' aunque en algún momento se quiso apronaran J
Ciodn étm~ para que se acercaran a los indígenas y los gaa a causa e los mdependentistas.
al grupo sociocultural indígena Ja situación fue como la plante'
M•EnVe]cuanto
0
a
en
.,
. su lnform e.. "Los y n dios no han entrado actibamente en l
reboJuci~n, smo que se han dejado llebar por su simplicidad a donde
~
mo
quenan
lo
gobernantes
"
E
l
f
d
.
.
'
y co
pasab
.
, ...
n e on o, n1 se dieron cuenta de lo que
a, y no tuvieron mas que aceptar el
b.
:ftraectuó en la capital. Su situación de suje=n
cosa.

i;

d
d
d:p~:d::::l:cop=~:

En cuanto a las rebeliones
·al
por Atan . T ul
.
' y e.n especr la de Totonicapán acaudillada
asio z ' no IJ.ene nada que ver
l
en la capital y demás centros urbanos del R~:n e pro:eso qu: se ges~ba
te, propio. que en ningún
. . Es un mtento rndepend1enna1 " . ' .
momento tuvo ru adquirió características "nacioes ' smo sunplemente "comunales"
. . .
.
los indígenas · se refería sólo l
. i .s1qu1era intentaba liberar a todos
'
ª os grupos
qUichés de Totoni
'
que los alzados veían como fo
d
capan, que eran los
rman o parte de "su nací, " E
querer ver la rebelión de T ot omcapan
.
~ como algo rela . on d· s un1 e1Tor
acontecía en la capital. A lo sumo lo
c1ona o con o que
al clima de .inseguridad d
que puede aceptarse es que contribuyó
Y escontento j pero aun esto es d d
todos los sectores medios y altos se tení tal ti d d
u oso, ya que entre
~e lo indígena, que lo probable es qu: mása~i= hae temor y de separaciún
Stempre se mantuvo lattinte a todo lo largo de la
~usado temor (que
de una rebelión en contra de la "gente de razón" lo:~~ y aun después)
Es tambi, , til
.
y
ancos.
dentista, difen u . ' para ~eJor apreciar la evolución del proceso indepenerenc1ar cambios de tono
. . .,
largo deJ tiempo. Es dable as' d" tiny ~ardt1c1pacion que se dieron a lo
1,
· d
IS
gwr os etapas en los
· · t
m ependentistas, separadas por la calma de 1814 a 20 U
~~Vlilllen os
de 1808 o 1810 a 1814 muestra brotes de ori en
.
na pn~~ra etapa
fracasan; en los que las clases altas .
g popular_ que rap1damente
d
Juegan un papel suaVJzador en su f'
e mantener el control. Todavía no tienen claro el camino '. d d adan
~ando entre la independencia absoluta y sistemas intermedio:m D:b ~ ~a~er much_os en la oligarquía que todavía confiaban en la sol~c-ón Io h_e
1
tucional umdos a España Ad , 1
cons que se d , h b'
. . emas, es aterraban las supuestas atrocidades
ecia a Jan cometldo las fuerzas independentistas
N
E
paña y udam' ·
L
en
ueva senca. os grupos medios ilustrados no pasan de la conspua.

:i

673

�ción tímida, y de la tertulia en que se discuten las posibilidades y las nuevas
ideas. Probablemente recurren al pasquín y a la propaganda anónima.
Entre 1814 y 1820 hubo una tranquilidad, en que por debajo se g tó el
convencimiento, poco a poco, de la imposibilidad de una solución dentro
de la monarquía española. Lo que no se veía claro todavía era cuál sería
la solución a ptable, y las clases altas no asumieron una posición abierta,
que suponía riesgos que no estaban aco tumbrados a correr. Se vivió en
"calma ', a la espera de lo que fuera sucediendo en otras regiones americanas.
i hubieran fracasado los movimientos en esos países, no se habrían atrevido a actuar _inmediatamente. Mientras tanto, lo grupos medios ilustrados
partidarios de la independencia afirmaban su fe independentista y olteaban
la espalda a mantener una unión con E paña; pero también esperaban. Y
así la ituaci6n fue madurando y se fue formando la conciencia "general"
(en los limitados sectores de que hablamos) de la necesidad y capacidad
de indcpendii.arse.
Luego del retorno a la constitucionalidad las fue17.as se desbordan. Se
fonnan los partidos ya antes mencionados, y en el partido independentista
figuran cada vez más dcfinidamente los nobles. Aunque n la superficie
parecía un partido unido de .independentistas "viejos ' y la nobleza capitalina, los propósitos diferentes que le veían al movimiento los hacía vislumbrar camino que en el futuro chocarían. El partido Ca o se rompería
inmediatamente después de la Independ ocia entre republicanos e imperiales
(estos últimos especialmente los "nobles" de la capital).
Entre 1820 y el 15 de sepúembre del 21 Gases y acos tratan de capitalizar a su favor el descontento de los grupos medios y bajos. En El Editor
Constitucional y n El Genio de la Libertad se trata de estimular el descontento y utilizar a las masas en favor de la Independencia. Los del partido
Gas se ac rcan al ·'bajo pueblo' y especialmente a los tejedores para asustarlo con los peligros de la libertad de comercio ( que preconi1,aban los
independ ntistas) . Para las elecciones de 1820 van delegados del partido
realista a hacer propaganda en ese sentido entre los tejedores de Antigua.

Así logran ganar las elecciones. 54
Pero son los acontecimiento en la ueva España los que precipitan los
acontecimientos e inclinan la balanza hacia la independencia. ¿Luego de
la ind pendencia mexicana qu' le quedaba a las autoridades españolas? ólo dos alt rnativas; o enfrentarse al nue o estado independiente o seguir sus
pasos. Por supuesto Gaínza se inclinó por el camino más cómodo, tratando
de sacar prove ho en su favor.
í lo reconoce en su Manifiesto del 15
°'

SAMAYOA,

de
unasepti mbre
Am.de. 1821 cuando dice: "Guatemala, colocada en medi o d e
.
Y_ otra
enea, era espectadora alegre y tranquila de ambas" "
unpos1ble
···Y era
. .
que conmovi a al ur y al orte toda la masa de este· continente
SI_gmese el centro en reposo". "Resonó en la ue a España la independen~
ia, y los ecos se oyeron al momento en Guatemala. se encendí,
t
el dese
· ,
h b'
·
o en onces
..
o que Jama e a 1a apagado; pero los Guatimaltecos pacífi os y
y _siempre ~anguilos, esperaban que los de México llegasen á su último término. Duro ,m " e la espectativa •,, " e mo'VIO
. , O axaca; y e1 movmuento
. .
pasó
á Chi
apa...
Mantenerse
indiferentes
era
quedarse
.,;~lados·
.
di · ·
f
....,
. exponerse a,
_VIs1ones unestas: cortar relaciones: y sufrir todos los riesgos." i Gaínza
m los nobles de Guatemala estaban dispuestos a correrlos.5s
. El número extraordinario de El Genio de la Libertad del día 15 de se tiembre pr~nta la noticia que "hay en México una división de cinco
hombres d tmada con el mimo objeto (hacer jurar la independencia] ara
Guatemala". Es_e era el ambiente en que se decidió Ja separación de Esp~ña.
d Cuando
I Pla d losI mdependentistas vieron que el camino emprendido a través
;
. ,n e !P1ala encaminaba a la independencia ( ya fuera a través de
. ~ccion m~cana o por voluntad propia), trataron de fo17,ar los aconteirrne~~o . Gamza_ se puso a la defensiva. Los partidarios de la anexión
a Mexico se m~vieron por lo bajo para convencerlo de que se plegara a
~a Indepen~encia. E e es el trasfondo del llamado "Plan secreto". 5&amp; Los
mdependenb
¡ · d
d tas· enterados o bien oliéndose la cuestio'n trataron d e [orzar
a m epen eneta absoluta. Su éxito fue parcial. El acta del 15 de septiembr ~s, en el fo_ndo, un documento de tran acción: se declara la independencia
pero suJeta a lo que decidiera en definitiva un congreso u1 tenor
·
Ar
(
• 1o. Y 2o. ) ; no se menciona expresamente que sea de México. no
se hac novedad en las autoridade establecidas incluso el Jefe Político
7o. Y 80: ) . pero se crea una Junta Provisional Consultiva con atribu&lt;:1ones no de~m_1das y ~ hacía participar en ella a personas que garantizanan la. parcialidad haoa la ane."--ión (Arts• 80 . y JO o. ) pero se ¡ogra
l
en ed m!Sl1lo
acto la ,jura. de Gaínza (Art· 14) · En fm· , se declara ¡a 1n
· d e•
pen encia en esos tenrunos transaccionales gracias a la habilidad de los

·a

i!i

( 1:5·

.. Manifiesto del Jefe Polflico a los Ciudadanos de Guatemala 15 d
u· 1
d e 1821. Impreso.
,
e sep cm Jre

d
d
"Plan Pacífico para la Inde pen d encia.
· d e la Provincia
· · de Guatemala"
por el ~octor Juan José d Aycinena, don José Francisco Barro .
re ac~ o
de Ayc1nena, el doctor Pedro Molina y don Mariano de Beltra nd.1a, Pdobnli Mdanano
Enrique del c·d
F • El 1mparctal,
.
u ca o• por
t •
14 de septiembre de 1963 Enena.
.

que C~~ano die~, sin duda por t.radición recogida en Guat~I= m::resa.ii:e senala~
la
y que guardó las apariencias para mostrar
, q queGamza
tomo
e dects16n
" preu,amente
fue hecha
tr:ci7n~' Opeqpue~ta asam7b61e7a7 de personas entre las más notables por su rango e ilus.
. " ., pp.
- .

Los gremios, p. 208.

675
674

�partidarios de la anexión ( que ya tenían claro su crunino) y a la astucia
del redactor de ella José C. del Valle. Se trata, como dice el docu.mentoJ
de ' prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso que la pro-

clamase de hecho el mismo pueblo...''
La claridad de objetivos y la eficacia de organización permitieron a la
!ase alta capitalina tomar el control de una situación a }a que se había
incorporado tardíamente. Sólo hasta después del derrocamiento de Iturbide recobrarían sus posiciones los independentistas republicanos.

de 1a capi~l se :illan con Gainza para intentar que la separación de Es aña
provoque inmediatamente la anexión a México· lo cual garan..:~~b
p .
tereses y espo d'
, .
'
a sus mr
n 1ª a sus propos1tos clasistas. Los m
· dígenas -como grup
. ltural
socm~u
- no participan en el movimiento. su situación
.
o
pendiente en la organización colonial 1 .
S
. marginal y de. , al
o tmp1 e. us rebeliones son "prop ias", sin conexion
guna con el proceso urbano.
UqQ

·a

Conclusiones
reo que queda elato que la única forma de estudiar y comprender adecuadamente la independencia es estudiarle como un proceso -fenómeno de
larga duración- y enmarcándolo dentro de la sociedad en que se dio. Una
ele las mayores limitaciones para apreciar adecuadamente el sentido del 15 de
eptiembre de 1821, ha sido olvidar que es sólo un acontecimiento (fenómeno' de corta duración) dentro de un proceso. Este hecho no hay que
verlo ni siquiera como el momento culminante sino como un acontecimiento
n el medio del proceso.
us implicaciones y la compr nsión de lo que
sucedió después, scapan a los limites de este trabajo.
La indcpenden ia no [ue un procéso mayoritario, en el sentido que en
'l participara la mayoría de la población.
1 contrario, quienes lo promo•
vieron, quienes sabían más o menos lo que querían y cómo obtenerlo, fueron
unos pocos· incJuso mucha de la población que "fue testigo'', lo fue en un
sentido pasivo.
La independ nda es un proceso netam nte urbano; se gestó y desarrolló
en los centros urbanos de Centroamérica. Por supuesto influyeron en 'I
situaciones del campo, ya que se trataba de una región de cono:mía agricoJa.
Considero que en lugar de segtúr enfocando la independencia como algo
realizado -en diferentes proporciones- por criollos y mestizos, debe hacerse
--en parte- desde una comprensión de la estratificación social. De este
studio resulta que las di ersas clases o estratos tenían intereses y propósitos
diferent y que esperaban resultados variables. Los primero estallidos fueron desarticulados, de origen popular y medio, y los grupos altos hacen pa•
pel apaciguador. Las clases altas, especialmente las de la capital, se incorporaron tardíamente al movimiento indep ndentista pero por la claridad
de sus propósitos, su organización y poder, logran sacar mejor provecho; los
grupo bajos y medios resultan al final casi completamente marginado . La
serie de acontecimientos que 11egan a producir la firma del acta del 15 de
septiembre son precipitados por la independencia de México, y los nobl s

677
676

�LA REFORMA LIBERAL E G ATBMALA: UN E SAYO
DE INTERPRET CIÓ

DR. Joao&amp;

MARIO GARCÍA LA.GUARDIA
ociedad de Geografía e Historia
de Guatemala

Sumario: I. Independencia, anarquía 'j restauració~. A. Ilustraci6n Y despotismo
ilustrado en España. B. Las fuentes ideol6gicas republicanas. C.
d_ocumentos claves.
D. Independencia y anexi6n. l. El conflicto ideológico. _2· El 1mpeno y la av~lanch~
liberal. E. EL íracaso del primer intento liberal. JI. Rég11nen conseruador Y lnun~o liberal. A. El monocultivo: tragedia na~onal. B. Los ~!orantes~ base del rég=e:.
, y la vinculac16n al mercado mtcmac1onal. D. Las m
conservad or. e• El cafe
-~
od
E El
didas gubernamentales sobre comercio y producc1on del nuevo. pr., ucto. . :
auge del café. 111. Decisiones pollticas fundame~tal~s. A. Explicac1on prelunmar.
B. La lucha de tendencias. C. El proceso conslltuc1onal.

'!res

de racionalización del poder; se impulsa una reforma económica y social
-que Jovellanos representa firmemente- y un exagerado filantropismo, que
se engloba dentro del intento de mayor control de la monarquía pam sus
gobernados.
El rey será convertido en el "nervio principal de la reforma", al decir
del autor de las Cartas al Conde de Lorena. Los ilustrados españoles rodean
a Carlos III.
o son políticos atrincherados en la oposición, sino funcionarios -algunos de ellos apoltronados en una larga carrera burocrática-,
que piensan en una reforma cauta lograda a través de la autoridad real.
Una generación que se debatió en una contradicción profunda: preparó
la caída del antiguo régimen al mismo tiempo que enaltecía basta el límite
el poder absoluto del r y.
El esquema teórico que el despotismo ilustrado formuJó en el siglo XVIII
tendrá una significación muy especial e influirá en Guatemala durante todo
el siglo
IX. El movimiento liberal de la reforma, ya muy entrado el
siglo, lo tomará como referencia para todo un catálogo de tesis adoptadas
y decisiónes tomadas. Piénsese, por ejemplo, en el reformismo económico J
social· el liderazgo palemalista; el acento puesto en la reforma educativa y la
fe en la legislación como instrumento de cambio; la lucha contra los jesuita como poder político dentro del estado· la desamortización de los
bienes clesiásticos y sobre todo la teoría de la dictadura democrática, que
l upa radie.al formulará en 1871 y sancionará en 1876.

B. Las fuentes ideológicas republicanas
J.

INDEPENDENCIA, ANARQUÍA Y RESTAURACIÓN

A. Jlustracwn y despotismo ilustrado en España
La segunda mitad del siglo XVlll en España representa un cambio fundamental en las instituciones y actitudes peninsulares. Toda una nueva
conciencia., precursora de modernos cambios, se forja en la península.
Desde el punto de vista político, el nuevo sistema se denominó d~potismo
ilustrado sobre las huellas de la clasificación de las formas de gobierno de
Montesq~eu. Ceballos, publicista de época, es posiblemente quien explica
con mayor claridad esta tendencia en España: "el gobierno donde uno solo, con
la regla de la ley o de 1a razón y para el bien común, lo ordena todo,
par su juicio soberano". En pocas palabras:_ la suprema_ autoridad del rey
prudente y no el arbitrio desenfrenado del urano. Se afirma el expreso reconocimiento del poder absoluto y total del monarca; prin ipia la corriente

La formación de la conciencia política republicana debe rastrearse en las
lecturas que durante la colonia se filtraron abundantemente, sobre todo a
partir de 1770. La documentación de La Inquisición de Guatemala, que e
ha localit.ado,1 nos permite reconstruir las fuentes ideológicas republicanas en
nuestro país. Rousseau, el abate Pradt, el barón de Montesquieu, Voltaire y
Jeremías Bentham nos aparecen como los autores más significativos. Las
doctrinas del pacto o contrato social, de la soberarua popular, división de
poderes derechos naturales y poder constituyente las ideas representativas.
Y es curioso hacer notar la modernidad con que se manejan esos instrumentos.
El Contrato Social de Rousseau, cuya primera traducc~ón al castellano se
' MARTÍN MÉRIDA, "Historia crítica de la Inquisición en Guatemala", en Bol11tín del
Gobierno de Grlntemala ( 1937). Año III, o. 1 ; ER ESTO CarnCHtLLA Aouu.AR,
La Inquisición en Guatem11la (Guatemala: 1953) y JORGE MARIO GARCÍA LAGUAROIA,

"Documentos del Santo Oficio de la Inquisición en GuatemaJa", en Revista AltTo, de
la Universidad d~ San Carlos de Guatemala, ·o. I, Epoca I, 1970.

679
678

�hace en 1779 por exilados españoles en Londres, es conocido en Guatemala
sólo cuatro años más tarde, tiempo mínimo si se toman en cuenta las dificultades de impresión, circulación y transporte. Consideración aparte merece la correspondencia de Bentham con dos o tres americanos considerados
por él importantes, entre los cuales está don José Cecilio del Valle -indudablemente una de las cabezas más organizadas dé la época- con el cual
cambia información, documentación e ideas. 2

"constitución inglesa", documento redactado por el deán don Antonio García Redondo. Y fuera de otras instrucciones menores, el Consulado de Comercio formula unos Apuntamientos para Larrazábal, que constituyen la
radiografía más completa de nuestra estructura social y económica en los
albores del XIX. 5

D. Independencia y anexión

C. Tres documentos claves
Años antes de la independencia el fermento ideológico que existía en el
Reino de Guatemala había llegado a un punto de desarrollo apenas superado
en la América española. La posibilidad de participar en el primer congreso constituyente español, en el que se dio lugar importante a las colonias, permitió que ese fermento aflorara. Los documentos que Antonio
Larrazábal - diputado por Guatemala- lleva a Cádiz en 1811, constituyen
un ejemplo de seriedad y competencia además de que nos permiten ubicar
el origen de las tendencias de nuestro pensamiento político y recoger las
fuentes ideológicas diversas que están en la base de nuestra organización republicana: la ilustración francesa y el liberalismo inglés.
El ayuntamiento de la capital elabora, bajo la dirección de José Maria
Peynado, unas Instrucciones 3 para su diputado en Cortes, en las cuales el
pensamiento político de la ilustración francesa se transparenta con claridad.
Se incluía en ellas una Declaración de los Derechos del Hombre - la primera
de la América española- y todo un proyecto de Constitución de 105 artículos, junto a múltiples consideraciones de orden económico y fiscal. Co~o el
grupo de comerciantes que integraba la minoría del cuerpo municipal no
estuvo de acuerdo con la tendencia radical del documento elaboró un voto
razonado, los Apun:tes Instructivos! en que se confesaba la influencia de la
Cartas de Bentham a José Cecilia del Valle (México:
1942), Cartas de José del Valle (Tegucigalpa: 1963 ).
• Instrucciones - para / la Constitución funda mental I de la / M onarquía Española, / y su Gobierno / de que ha de tratarse en tas próximas Cortes Generales I
de la Naci6n / Dadas por el M. J. Ayuntamiento / de la M. N . y L. Ciudad de
Guatemala, / a su Diputado el Sr. D. AntlJTlio de Larrazábal, / Canónigo Penitenciario de esta Sta. Iglesia Metropolitana, / formadas / por el Sr. D . José Maria
Peinado, Regidor per / petuo, y decano del mismo Ayuntamiento. / Las da a !uz
en la ciudad de Cádiz el referido / Diputado. En la Imprenta de la Jimia Superior.
Año de 1811.
• Apuntes Instructivos / que / el señor Don Antonio Larrazá~al I Diputado_ I a
las Cortes Extraordinarias / de la nación española / Por el Cabildo I de la Ciudad
1 RAFAEL HsueooRO VALLE,

680

l. El con/licto ideológico

El J 5 de septiembre de 1821 w1a junta de notables, a la usanza de la
'poca, se reunió en la capital -la que hoy es ciudad de Guatemala- y
declaró la independencia en relación con España. El panorama que se presentaba era semejante al de otros Jugares: una autoridad errática que había
perdido sus vínculos con la metrópoli; el alto clero y funcio~rios españoles,
fieles hasta el final a la Corona; y la presión popular por la independencia
e}í.-presada a través de improvisados tributos emergentes de la clase media.
En el acta de ese día, la palabra "república" no aparece ni una sola vez.
Los conservadores, que controlaron el movimiento, sujetaron la declaración
de independencia a la ratificación de un congreso, con la esperanza de que
antes de su instalación se diera algún acontecimiento que permitiera mantener su status. Una retirada condicional del grupo dominante, un antídoto
contra proclamaciones radicales. Proclamemos la independencia -dijo Valle, el redactor del Acta- antes de que el propio pueblo la declare.
Y las mismas autoridades españolas, que habían perdurado a cambio tan
radical, fueron Jas que impulsaron -aliadas a los conservadores-- el acercamiento al imperio mexicano de Agustín de Iturbide.
Gabino Gaínza, el antiguo jefe español que comandaba al nuevo país,
se apresura el 18 de septiembre a manifestar al emperador mexicano su adhesión, y el ayuntamiento de la capital -controlado por los conservadores-decreta el 5 de enero de 1822, después de una discutible consulta, la anexión
de Guatemala / dieron s!l.s regidores / don Jo.sé de 1sasiJ don Sebastián Melón, don
Miguel González y don Juan Antonio Aqueche. Nueva Guatemala / Impreso en
la oficina de D. Manuel de Aréualo. Año de 1811 .
• Apuntamientos sobre la agricultura y camercio del Reyno de Guatemala / que
el señor Dr. Don Antonio Larrazáhal. / Diputado en las Corles Extraordinarias /
de la Naci6n / por la misma Ciudad. / pidió / al Real Con.s11lado / en la Junta de
Gobierno de 20 de Ootubre / de 1810. / Nueva Guatemala. / Impreso en la
Oficina dé D. Manuel de Arévalo. Año de 1811. Ver también, JoRGE MARIO GARCÍA
LAOUARDIA, La génesis del constítucionalismo guatemalteco (Guatemala: 1971), donde se incluye una reproducción facsimilar de estos documentos.

681

�de Centroamérica a México. Los impulsores de estas medidas se conformaban con poco. Que se llame al Imperio asociando los nombres de Guatemala y México pedía alguno; y otro, m.ás domésticamente, solicitaba que
a1 hijo del Emperador se le llamara Príncipe de Guatemala, como se "llamaba al de Asturias de España."

2. El imperio y la avalancha liberal
La anexión a México enfrentó por vez primera a los conservadores y liberales. Atrinchera.dos éstos en San Salvador, desconocieron las autoridades
de la capital y declararon que ninguna autoridad podía der_~gar el a~~ ~e
septiembre. Temerosos, los conservadores urgen la _~roteccion del eJer~1to
imperial que, efectivamente al mando de Vicente Filisola~ o_cupa 1~ _capital
y libra una guerra, más larga que cruenta, contra los ~r0vmc1~0s disidentes.
En el anecdotario de esta época turbulenta está la fallida anexión de El Salvador a Jo Estados Unidos, decretada por un congrero revolucionario como
una defensa contra el "imperialismo mexicano '.
En febrero de 1823 -tras un largo período de lucha- Filisola entra en
San Salvador, logrando con ello una victoria pírrica, porque es el momento
en que él Imperio se desploma, viéndose obligado a teg-resar a Guatemala.
El Viernes Santo de marro, recibió las noticias de México, según las cu:ues
la Junta de Puebla había desconocido la autoridad imp~rial de Itu~b1de.
La suya quedaba en el vacío y, no encontrando otra salida, desarchiva el
acta de septiembre y de conformidad con su art. 2o. conv~ca a un ~ongreso el que integrado, se apresuró a decla~- 1~ indepe~dencia de la anbgua
España, de México y de cualquiera potencia, as1 del a~tiguo como del. nue~o
mundo; y que las provincias de Guatemala no son ru deben ser patnmoruo
de persona ni familia alguna.
En un ambiente de euforia nacionalista hábihnente manipulado, los liberales triunfan en las elecciones y -muy en su estilo- se dedi.can a legislar
profusamente. En diecinueve meses formulan 784 actas, 13 7 decretos Y
1186 órdenes. Y, naturalmente una Constitución, inspirada en la 1ey funda~ental norteamericana en su parte orgánica y en el joven constitucionalismo
español en su estilo e inspiración general. La comisión redactora era explícita: ' Al trazar nuestro plan noso~os hemos adoptado_ en la ~ayor P~
el de los Estados Unidos, exemplo digno de los pueblos mdependientes...
• Informe sobre la Constitución. Leido en la Asamblea Nacioo~l Consti_tuyente el
23 de mayo de 824. Impreso por Arévalo, pág. 5. Ve~ -~1én. el dJScurs~. de
José Francisco Barrundia, el principal miem~ro de
CoIDJs1on, ~licando los m~delos de otras constituciones", que les hab1an se{V1do de fuente, Asamblea constl-

!ª

682

E. El fracaso del primer intento liberal
Muchos factores parecen entrelazarse para impedir que una nueva estructura de poder se afiance en Centroamérica, sustituyendo el esquema colonial,
dentro de los cuales, la falta de una estructura económica estable e importante .que integrara a la nación incipiente a los grupos sociales y al país al
concierto mundial, parece er la significativa. El catálogo de causas es de muy
variada índole: falta de un centro urbano importante que sirviera de
punto de referencia a la regíón · características medievales del marco geográfico falta de vías de comunicación y límites imprecisos entre provincias y
regiones; ausencia de fuerzas populares en el proceso que queda bajo la
dirección de una burguesía poco caracterizada, de influencia europea, que
se refugia en los ayuntamientos; grupo dirigente poco dispuesto a asumir
responsabilidades produce un vacío de poder que es rápidamente colmado
por arnbicion~ locales ejercicio autoritario de caciques regionales, y en algul'.Ja medida por aventureros extranjeros; resaca de lo.s ejércitos europeos
en descanso, en busca de emociones fuertes y ascenso social; y una pobreza
general en un país escaso de riqueza minera, que se basa esencialmente en
la agricultura.

11.

RÉGIMEN CONSERVADOR Y TRIUNFO LIBERAL

A. El monocultivo, tragedia nttcional

Como una tabla de salvación a semejantes facto~s adversos, el país se
encadena al monocultivo desde la colonia, cuya política económica se orienta
a 'crear un flujo de recursos destinados a ser acumulados en España:' .7 Las
cri is periódicas producidas por el sistema, se salvarqn sustituyendo un producto por otro, sin salir del circulo vicioso. El cacao -que hizo famoso
el nombre de Soconusco en el mundo-- fue el primero de ellos. Cuando
es desplazado por el producido en Guayaquil, más barato aunque de peor
calidad, se sustituye por el añil, que las industrias textiles europeas hacen
necesario. Cuando éste a su vez es desplazado por el añil de la India, dr
tuyente 1824. Actas de las sesiones públicas. Mes de julio, Sesi6n del 24", en Archivo
General de Centro América en Ciudad de Guatemala, B6.26, Expediente 2968, Legajo 115.
1 Especialmente de
metales preciosos, CELSO FuRTADO, La economía latinoamericana desde la conquista ibéTica hasta la reuolución cubana (México: 1969), pág.
28 y también del mismo autor, Formación económica del Brasil (México: 1962).

683

�,
más fácil acceso por las guerras revolucionarias europeas, se sustituye por la
cochinilla --colorante animal- que a su vez, a mediados del siglo XIX, es
sustituido por los colorantes químicos.
Puede decirse que junto a cada acontecimiento importante de nuestra
historia aparece la problemática de un producto agrícola. E~ la base del
movimiento de independencia está probablemente "la decadenc1~ en l~s cultivos del añil, tesis que no deja de tener fundamento, pues. SJ analizam_os
detenidamente dónde tuvieron lugar los primeros brotes de mdependEmc1a,,
encontramos que fue en las provincias donde el añil se producía _en mayor
escala".ª Y la explicación del sentimiento provincial contra la capital ----&lt;}Ue
provoca parcialmente el rompimiento de la Federación- debe encontrarse
en las relaciones de los comerciantes de Guatemala con los productores locales del interior.9
El desplazamiento del añil y la sustitución p~r la c~c~a ~ortaleció la
restauración conservadora. U na alianza de la anstocracia capitalina con una
masa rural fuerte dedicada al cultivo de 1a grana, forma la base política
del régimen que eleva al poder a Rafael Carrera, convertido en caudill_o del
nuevo país y consagrado como Presidente vitalicio eón derec~o a elegir ~cesor. Una monarquía sin rey. Y en un ambiente de paz sooal transcurrieron los treinta años del régimen conservador. Los grupos emergentes de
la independencia no pudieron organizar alianzas suficienteme~te _fuertes para cambiar la estructura de poder y abandonaron el escenano sm esfuerzo.
Mientras la economía estuvo basada en la explotación del cultivo de la ?1'ana
y del añil "e1 status derivado de la colonia pudo mantenerse y consolidarse
transitoriamente" .1 º

B. Los colarantes, base del régimen conservador
La independencia coincidió con la expansión de la revolución industrial
en Europa, y las fábricas de tejidos necesitadas de materia prima p~a sus
colorantes se lanzaron en busca de mercados. Los productores nac1onales,
preo upados por la inestabilidad del x:iquilite, iniciaron un proceso de sustitución desde principios del siglo XIX.
El nombre de nuestro diputado en Cádizl don Antonio de Larrazábal,
' MANUEL RUBIO SÁNCHEZ, "El añil o xiquilite', Anales de la Sociedad de Geografía e Hisl&lt;&gt;ria de Guatemala, T. XXVII.
.
0 TRoY s. FLOYD, "Los comerciantes guatemaltecos, eJ gobierno y los provincianos,
I 750-1800". Cuadtmos de Antropologla, Facultad de Humanidades, Instituto de Investigaciones Hist&lt;iricas Universidad de San Carlos de Guatemala, No. 8.
10 EoBLBERTO To~s RrvAs, Prncesos " estructuras de una sociedad dependiente
(centroamérica). (Santiago de Chile: 1969), p{¡g. 39.

684

aparece vinculado a Ja introducción de la cochinilla, pues en su viaJe a
México, desde Tuxtla, recomienda la extensión de esa industria a Guatemala, la que al momento de la independencia está bien establecida, al extremo de que en 1824 "su exportación bastó para nivelar 1a balanza de
pagos del Estado de Guatemala" pudiéndose citar el año 24 como aquel
en que la cochinilla "ya era un producto de primera linea".11
Las estarustícas publicadas en periódicos locales nos informan de la importancia de su producción, de cómo durante unos años había descendido
fuertemente, y en general, que se manifiesta inestable. La competencia de
las Canarias -donde un guatemalteco injusto la había introducido- y sobre todo la influencia del clima, prov.ocan la primera crisis. Un periódico
local afirmaba que el cuJtivo del nopal se había convertido en "verdadero
juego de azar, sometido a la caprichosa influencia del tiempo". El Presidente
Carrera se había percatado del problema, al afirmar con gran visión en su
mensaje a Ja Asamblea de 1861 que el comercio y ia agricultura habían
sufrido considerablemente "a causa de la mala cosecha de la cochinilla y de
la depresión que este fruto experimentaba en los mercados extranjeros", advirtiendo de la ''necesidad en que estamos de procurar otros artículos de
producción".
El país se vinculó, aunque modestamente, al mercado internacional. Ya
en 1820 se envían las primeras remesas a1 extranjero, cuyo costo es muy
grande por la falta de ías de comunicación interna y mala calidad del
transporte marítimo. Las estadísticas sobre el problema nos ilustran más
que cualquier argumentación al respecto.
Guatemala se presentaba como el productor más importante de grana en
el mundo e Inglaterra como el comprador más fuerte. Los omerciantes de
la capital siguieron aprovechándose del sistema colonial, en virtud del cual
compraban a bajo precio materia prima a cambio de productos manufacturados del extranjero, obteniendo una triple ganancia, si se piensa en el crédito
controlado en gran parte por ellos mismos, como adelanto de cosechas.
La rubia, la arcbila y sobre todo el descubrimiento de los colorantes químicos que abarataron el producto, dieron el golpe de gracia a la cochinilla.
Hacia 1861 los productores dejaron de sembrar nopales y el país se sumió
en una nueva crisís. Don Ignacio Solís se dolía apocaliptitamente: "Fácil es
de suponer cuán tristes consecuencias acarreó tal quebranto, cuántas familias
u MANUEL Rtro10 SÁNCHEZ, "Breve l1istoria del cultivo del añil o xiguiHte y de
la gtana o cochinilla", en Economía de Guatemala en los siglos XVlll y XIX (Guatemala: escuela de estudios generales Universidad de San Carlos,. 1968). págs. 172173. De este excelente estudio utilizamos la información sobre el desarrollo de este
producto. La historiografía centroamericana deberá agradecer a su autor, el haber
puesto el acento en estos problemas y orientado sus investigaciones a estos temas.

685

�PROD CCION DE GRANA E

EXPORTACió

GUATEMALA

1851-1857

Año

1851
1852
1853
1854
1855
1856
1857

Producción
Valor

Libras

1.251,780
568,150
512,850
1.757,300
986,560
1.581,240
1.017,270

2.041,050
680,100
323,450
2.587,200
1.210 360
1.782,550
1.470,140

Cuadro publicado en La Semana, Guatemala, 14 de mayo de 1865.

Por Izabal, grana aforada a 6 r. lb.
Por Izabal, añil aforado a 6 r. lb.
Por Izabal, cigarros 20 tercios
Por Sonsonate, añil aforado a 6 r. lb.
Por Sonsonate, cigarros

$ 431,350
$

2)812
2,013.7¾
2,550
250

$
$
$

Total

$ 438,975.7¾
34,489.1½

EXPORTACIÓN DE GR.ANA: 1856
Calidad

egra o cascarilla
Plateada
GranilJa

Total:
PRODUCCIÓN DE GRANA EN GUATEMALA

Cantidad

V aJ.or en pesos

100,550 lbs.
1.680,000 lbs.
2,000 lbs.

117,920
1.263,000
325

l. 782,550 lbs.

1.381,245

EXPORTACIÓN DE LA COCHINil.LA

1858
1859
1860
1861
1862

Producción
Valor

Libras

Año

1.407,410
1.222,680
1.274,240
788,630
837,986

2.018,440
1.786,670
1.676,160
1.559)80
1.659,185

Cuadro publicado en La Semana, 14 de mayo de 1865.

686

14,433
14,600
l 3,859
16,748
15,257
14,154
18,626
13,751

1868
1869
1870

quintales
quintales
quintales
quintal~
quintales
quintales
quintales
quintales

57
82
71
59
82
28
67
00

libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras

121,428 quintales

~

libras

CANTIDAD DE TERCIOS DE GRANA VENDIDA EN LONDRES
AL 31 de DICIEMBRE DE 1849

IMPORTACIÓN

Total

1863
1864
1865
1866
1867

Total:

MOVIMIENTO COMERCIAL 1843-1844

Por Izaba!, según aforo arancelario
Por Istapam JI Sonsonate

DE 1863 A 1870

$ 445,590.11/2

De Guatemala
De Mé.xico

$

De Canarias

60,896.1¼

$ 504,486.3¼

567
234

7
Total

808
687

�cayeron de la opulencia a la miseria, cuántas lágrimas fueron vertidas con
tal motivo ... "
C. El café y la v-inculación al mercado internacional

La revolución industrial se presenta en la primera mitad del_ siglo ~asado
como un fenómeno exclusivamente inglés y concenn:~do en la mdust,na textil. Pero a mediados deJ siglo se produce una expans1on de la econorrua mundial en la que influye significativamente el desarrollo de los transportes. Las
lín~s de ferrocarriles integraron los mercados internos europeos y. el descubrimiento de la hélice y los cascos de hierro de las naves produ1eron una
ampliación de las posibilidades de intercambio, lo ~ue hizo que. "durante
el iglo comprendido entre los años veinte del ochoaentos el pnrner co~flicto mundial, se implantó un esquema de división internaci?~al del trabaJO
y tomó forma un sistema de econorrúa mundial. Las actiVIdades de una
parte creciente de la población mundial pasaron a comportarse co°:1º elementos interdepenclientes de un conjunto articulado' .u Y_ e_~º produjo una
·' d e la 'tasa de crecimiento económico", la ampliac1on de
e1evac1on
, la• expecd
tativa de la vida de la población y un desarrollo de la tecnologia ~ncula o
a las formas de producción. Las estadísticas recogen que el comercio mundial, cuyo valor era mínimo a principios de siglo, subió .ª mediados a 13,500

r

y llegó a 40 000 millones hacia la primera guerra mundial.
,
El aumento de la capacidad económica en el mundo provoco ~emanda
de artículos suntuarios y muchas regiones de América Latina se vmculai·on
al mercado mundial con "economías de sobremesa": azúcar tabaco .. • En
Gua teroa1a, e¡ aumento de las importaciones de productos manufacturados,
uilib ·
que comerciantes locales manipulan libremente, ~~ovoca_ un deseq_ _rt~ ~ue
exige encontrar un producto interno de exportac10n de unportanc1a s1~cativa y mercados. extranjeros donde colocarlo. Y todos vuelven los OJOS al
café.
Había sido introducido en Guatemala por los jesuitas en el siglo XVIII
como planta decorativa, y se había producido en baja ~~ala durante las
·
d'ecad as d e1 sig
· Jo XIX. La quiebra de la
hace volver
pnmeras
. cochinilla
.
los ojos a él y el gobierno principió débilmente a dictar medidas protec~oras,
1o que prod~jo el aumento de su producción y el inicio de las exportaciones,
tremo de que Vicente Cerna - último mandatario conservador- opal
ex
" d
· ·'
tiruistamente en su postrer mensaje presidencial decía que _I~ epre~iacmn
del que fue por tanto tiempo ramo único casi de exportac1on y alimento
" Cv.Lso FoRTADO. La economía latinoamericana .. •

vigoroso de nuestro tráfico exterior, apenas se ha hecho sentir, encontrándOS'e
inmediatamente substituido con otros no menos ventajosos". 13
El mismo presidente Cerna se congratulaba del espíritu de empresa que
creía encontrar en los nuevos plantadores, a "cuya iniciativa -decía- debe
dejarse siempre el cuidado de promover lo que sólo el interés individual
puede concebir y poner por obra". Pero los cafetaleros emergentes no comp~~ su opinión. El nuevo cultivo necesitaba condiciones especiales muy
distmtas a las de la cochinilla. Amplias extensiones de tierras, sujetas a
apropiación individual crédito modernizado y mano de obra en abnndancia
eran requerimientos que no podían cumplimentarse: si no era con una eficaz
decisión gubernamental. Lo grupos urbanos mercantiles de incipiente desa1:ollo hubieron de buscar una alianza con grupos de productores provinaanos para encontrar una nueva fórmula de estructuración del poder político. La clirigcncia dual de García Granados ---comerciante de fa.núlia con
vieja tradición mercantil de la ciudad-, con Rufino Barrios -propietario
de tierras y productor de café del Occidente- representa ese arreglo.

Grupos previsores del antiguo régimen trataron de provocar un cambio
moderado que sirviera de antídoto a explosiones revolucionarias, como aparece de las proposiciones de diverso orden que se pierden en el trámite parlamentario del úJtimo año. 14 Y el nuevo gobierno, aunque con divisiones
internas, se orienta firmemente a la solución de los problemas apuntados
aun a riesgo de enfrentarse a intereses tradicionalmente poderosos. La desamortización de bienes eclesiásticos se orienta a vincular a la producci6n amplias extensiones de tierras ociosas que fueron repartidas con amplitud y
liberalidad; la nueva clase agro-exportadora forma su nuevas fuentes de
crédito a través del sistema bancario; y se pone en vigor toda una legislación
de trabajo que reactualiza las instituciones coloniales.
El gobierno se sintió obligado a proporcionar mano de obra a los propietarios de las nuevas plantaciones de café y lo bizo coaccionando a los indígenas a prestar servicios sin condiciones. 15
u Mensaje a la Cámara de Representantes el dla 25 de nouiembre de 1870, citado
por Aoousro CAZALI, El desarrollo del cultiuo del café y su influencia en el Tégimen
de trabajo agrícola en la época de la Teforma liberal (1871-1885), Tesis (Guatemala:
1968), Múneo.
-u ''Borradores de actas de la Cámara de Representantes, 1870 a 1871" A. C. de
C. A., Documentos no clasificados. Ver también "Decretos y órdenes de la Cámara de Representantes en el primer año del cuarto período constitucional, 1870 a
1871. Ignacio Solis. Oficial Mayor", Idem., Documentos no clasificados.

"' Ver AUGUSTO CAzt.u, óp. cit., "Como puede verse, la finalidad ~pccífica de
tales disposiciones fue forzar --especial.cnente al campesino indígena- hacia el trabajo de las plantaciones cafetaleras. . . existía contradicción entre los principios te6-

pág. 46.

689
688

H44

�D. Las medidas gubernamentales sobre comercio y producción del nueuo
producto

Una breve descrip&lt;¡ión de la politica del nuevo gobierno~ orientada hacia
el fortalecimiento del nuevo cultivo y de su vinculación al mercado internacional, nos aclarará la hipótesis que hasta aquí hemos formulado.16
Como era indispensable desarrollar la infraestructura necesaria para llevar
el café a los mercados extranjeros~ toda una serie de disposiciones se refieren
a la construcción de caminos, vías férreas, puertos, etc. La primera disposición di tada todavía por García Granados, como jefe del Ejército en Campaña, es ]a de habilitar el puerto de Cliamperico (10/6/71); decl~ra de
utilidad nacional el ferrocarril de vapor entre el Puerto de San Jose Y la
capital ( 18/4/72); favorece la radicación de individuos en los puerto de
Charnperico, San José e Izabal, dejándoles libres del servicio de las armas
durante ocho años (24/8/72); se abre una carretera entre Guatemala e
Izaba] y se establece la contribución territorial, cuyo producto se destinará
a la apertura de vías de comunicación (15/2/73); se obliga a todo vecino ~
trll,bajar en caminos públicos (26/10/74); se establece en la Escuela Politécnica la enseñanza de las siguientes carreras: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, de Zv1inas, de Montes; Agrimensores, Arquitectos, Jef~ de
Telegrafistas y Tenedores de Libros (30/12/74); se concede exonerac1on a
Felice, Novella y Compañía por cinco años sobre los derechos de las mercaderías que se importen en la República por los buques de Ja línea de su
compañía ( 15 / 12 / 71) ; se establece en el puerto de Champerico wia aduana
de registro (29/1/72) · se aumentan las líneas telegráficas contratadas el 4 de
octubre de 1872, de la manera siguiente: de Quetzaltenango a San Marcos,
Quetzaltenango a Huehuetenango, de Sololá a Quiché, de Jalapa a Guatemala, de Zaca_pa a Izabal (31/12/74). se autoriza al Ministerio de Fomento
para proponer al público un empréstito de $ 300,000 para construir la carretera
al Atlántico (29/1/75); se hace el estudio de una carretera entre Santa
Cruz del Quiché y Totonicapán (10/5/75); se ordena que uno de los ~geni ros del gobierno haga las mejoras necesarias a la carretera entre Antigua
ricos del liberalismo y los preceptos de esta legislación reguladora del trabajo agrícola. . . no se propició la libre contratación, ni existió el libre juego de la oferta ~ la
demanda como presupu_esto para la, obtención de la mano de obra. . . ¿ no hubi~ra
sido más positivo dinamizar las relaciones de producción, sobre la base de los salarios
justos antes que por medio del trabajo forzoso?", pasrim.
ada mejor que utilizar para esto como fuente de primera mano, la Reco{lilaci6n
1•
de las leyes emitidas por el gobierno democrático de la Repú.blica de C:Uate,n:14, desde
el 30 de junio de J 871, h(1$ta el 30 de junio de 1881. (Guatemala: tipografía El Progreso, 1881).

690

Guatemala Y Quetzaltenango ( 10 /5 /75) ; concede indulto a presidiarios que
s~ ocupan de la apertura de la carretera al Norte (28/5/75); que con el
dinero de la nacionaliz.ación de los mil rifles Remingtons y una ametralladora, ~omprada con fondos particulares de los vecinos de los departamentos
de ocade~te en 1871, se inicie una carretera entre Quetzaltenango y el puerto de
Champenco ( 1/8/75); que se dé principio a la carretera que de Quetza1tenango conduce a Champerico, pasando por Retalhu1eu (23/8/75) · indulto a los
presos Y presas que han trabajado en la carretera al Norte (8/1/76); aumenta _el monto de la llamada contribución de Caminos (30/5/77) • abre
el cammo e_ntre Cobán y Telemán (26/5/76); que el mínimo del valor en
que se ena1ene cada caballería de terreno baklio sea de. cincuenta pesos
( 15 /2/77) ; se establece una suma anual de doce reales con que todo vecino debe contribuir par~ separación y conservación de caminos (21/3/78); habilita
el puerto de Lívmgston para el comercio de importación y exportación (9/
11 /78); contrata con Deliino Sánchez, Luis Schlesinger y Guillermo Nanne
la extensión de la línea férrea entre Escuintla y el Puerto de San José
(13/7 /80); exonera de los derechos fiscales de tonelaje. anclaje y faro a
la empresa de vapores Sorutton, Sons y Compañía, por las precios favorables
que dicha compañía concede por fletes a los importadores y exportadores del
país (4/6/80); establece un servicio de transporte por medio de buques de
vapor entre los puertos de Panzós y Lívingston ( 11 /3 /81) ; contrata sobre
~ns~cción y explotación de una línea férrea entre Retalhuleu y Champenco, VJa Caballo-Blanco (12/3/81); deroga una serie de artículos de la Jev
de enjuiciamiento mercantil para levantar las garantías del crédito en b¡neficio de 1as empresas agrícolas que necesitan del concurso del capi;al ajeno
( 10/6/81) ; construcción del ramal telegráfico entre Izaba! y Lívingston
(28/8/81); crea el consulado de Guatemala en el puerto de San Nazario.
Francia (2:/12/81); se or-dena camino entre Antigua y Palín pasando po;
Santa Mana ( 19 /7 /82); traslada la cabecera del departamento de Izabal
al. puerto libre de Lívingston ( 12/8/82); contrata construcción y manteninuento de una línea de ferrocarril y telégrafo con Ulises Grant, bajo el nombre de Compañía del Ferrocarril de Guatemala (6/10/82); exonera a los
vapores fl~tados p~r la compañía Aguirre y Compañía del pago de impuestos
de tonelaje, anclaje y rol y demás derechos de puerto establecidos para situar productos de ~:-13ortación en Jos principales puertos de Europa (8/1/83);
contrata coustrucc1on del Ferrocarril del orte (4/8/83); se conceden mil
aballerías a la Compañía del Ferrocarril para establecer una empresa agtícola (6/12~?8); cons~cción de un puente sobre el río aranjo (18/1/84);
construcc1on de1 pnmer tramo de ferrocarril del norte, de sesenta y dos millas entre Puerto Barrros y los Amates (1/5/84) · construcción del ramal
de ferrocarril que wie Zaeapa y Chiquimula (8/5/84); concesión a Lyman
691

�y Gordon para la construcción y explotación de la vía férrea de Polochic a
Cobán (12/5/84); otorga mil quinientas caballerías de terreno a la Compañía del Ferrocarril de terrenos baldíos del norte de Ja república (16/5/84);
habilita la balúa de Ocós como puerto de exportacíón e importación ( 16/
9/84).
Y otras más se emiten organizadamente con e1 fin de impulsar la producción del café. A los jefes políticos departamentales se previene para que
dispongan en su jurisdicción la siembra de diez quintales de café para
seurilleros y almácigos "con el objeto de que cuando estuvieran en estado
de trasplante, puedan darse a las personas acomodadas que los soliciten,
a costo; y gratis, a los que por sus circunstancias carezcan de los medios
necesarios para obtenerlos" (10/5/75); dispone apertura del camino carretero solí itado por los propietarios de las fincas de café en el distrito de San
Agustín, ololá, y el puerto de an José (20/36/75); di posición penal por
]a cual para impedir el robo de almácigos y árboles de café la gravedad
del delito debe apreciarse "no en proporción de lo hurtado, sino de los perjuicios causados al incremento de las plantaciones de café", imponiendo la
pena de trabajo forzado en obras públicas (25/ 9/76 ); los pueblos indigenas
deberán proporcionar a los dueños de fincas que lo soliciten, el número de
mozos necesario hasta cin uenta o cien, según la importancia de la empresa (3/11/76); y el reglamento de jornaleros, que imponía el trabajo

forroso (3/4/77).

E. El auge del café
La historia dio la razón a los liberales. Guatemala salió de la crisis en
que se había smnergido merced a la sustitución de la cochinilla por el café, que
se convierte en los años pósteriores a la revo]ución del 71 en la base
de la economía nacional con todas sus virtudes y todos sus vicios. Ignacio
Solís -en excelente estudio i11explicablemente inédito-17 apunta que "el bien
que el páis ha reportado d los esfuer-.ws y sacrificios de los fundadores del
nuevo ramo de riqueza se encarga de decirlo la estad.í tica de exportación
por lo que respecta a la producción de la riqueza. En el año de 1852 comenzó a figurar el café en el movimiento comercial con la harto insignificante suma de $ 690; a los diez años había ascendido a $ 119,017 y al triunfo
de la revolución (1871), el país exportaba café por valor de $ 1.312,129.30".
De nuevo las estadísticas son más elocuentes que los argumentos. El proceso de competencia entre los dos productos y la eliminación de la grana
" Memorias de la Casa de la Moneda de Guatemala y del desarrollo económico
del paú, 1897. El original de esta obra está en la Sociedad de Geografía e Historia
de Guatemala, donde la hemos podida consultar.

692

se confirma pl~~icamente en el cuadro elaborado por Vicente Zebadúa C tador de la ac1on, en febrero de 1872 is y se conf
1 . .
' on
que tomamos de Rubio Sáncbez.

EXPORTACió

'

DE

inna

con e siguiente cuadro

AFÉ Y DE COCHJNILLA
1867-1871

Cochinilla

Años

Café libras

Valor

1867
1868
1869

3.465,650
7.505~102
7.183,887
11.322,982
13.121,293

415,878

1870
1871

788,035
790,227
1.132,298
1.312,129

libras

Valor

1.525 782
1.273,591
1.862 667
1.443,357
1.460,082

1.068,047
891,513
1.266,613
865,414
876,025

d Sigui~~do con este muestreo de cifras, recordemos la afirmación de Mosk
e que en 1870 conforme a cifras oficiales las exportaciones de dich
llegaron
a 113' 000
· tales, Y en 1880 habían subido a cerca de O290,000
grano
.
. qum
qwntales. Este mcremento de la octava década fue del 150
·
~, 1u
y el cuadro que
publicaba
el
diario
oficial
El
Guatemalteco
el
po20rdcie
enf
bto
.
,
,
e rero
de 1879
, es aun mas revelador:

EXPORTACió

DE CAFÉ: 1874-1878

Año

Libras

1874

18.851,488
18.318,461
22.045,800
23.005,016
24.866,381

1875
1876

1877
1878

11

Valor

$ 3.300 621.11
$

3.217,344.66

$ 3.767,471.01
$ 3. 773,183.84
$ 3.918,912,32

Boletín Ofi,ial, Año 1872.

1978~ANFORD A. MosK, "Economía cafetalera de Guatemala, durante el período 1850, en Economía de Guatemala (Guatemala: Seminario de Integra ·6 s · 1
1958), pág. 167.
o n ocia,

693

�III.

DECISlONES FOLÍTIGAS FUNDAMENTALES

A. Explicación prelimi11ar
El cultivo deJ café necesitaba extensiones de tierras sujetas a apropiación individual créditos amplios y mano de obra abundante. Había que desamortizar
los bienes de la Iglesia para suplir Ja falta,2° establecer nuevas fuentes de
crédito a través de los bancos y legislar firmemente para garantizar mano
de obra para los agricultores. Eran medidas drásticas que necesitaban energía y decisión y que l grupo conservador no estaba interesado en tomar.
Era una clase política a ejentada en un largo ejercicio abusivo del poder, que
no había podido establecer sus mecanismos de renovación. La modernización
que significó la vinculaci6n al comercio internacional para el país no pudo
ser soportada por el régimen de Cerna. Su base social se estremeció. Y las
voces clel pequeño grupo ilustrado dentro de su seno no encontraron auditorio. 21
Las circunstancias históricas que hemos apuntado antes hicieron necesaria
una revolución y un régimen político fuerte que emprendiera las reformas
de gran profundidad que se hacían necesarias. En general, los gobiernos liberales que se implantan en Latinoamérica después de la independencia tuvieron que devenir en gobiernos fuertes. Su necesidad tan contraria al espíritu
liberal doctrinario, tiene su origen en el hecho de que un estado gendarme en. el sentido teórico, sólo podía existir allí donde ya hubiese so iedad
liberal, en tanto que a un gobierno liberal en una sociedad con fuertes resabios coloniales, sólo le cabía tomar una actitud enérgica en política e intervencionista en la economía. Barrios dijo alguna vez que él no era liberal, sino
reformador. Es una contradicción que sól&lt;:&gt; las circunstancias explican.
"' En ningún documento de la ~poca de carácter oficial, aparece un ataque a la
Iglesia católica desde el punto de vista religioso. La propia explllsión de los jesuitas
es justificada en razones de carácter económico y político. Se les acusaba de falta
de honrade-¿ en la propagación del culto, ineficacia en sus lah(Jres docentes, excesos
contra las personas, enriquecimiento indebido, y sobre todo influencia política sobre
el régimen depuesto y sobre los opositores al nuevo, que se levantaban en el Oriente.
Cuando los bienes de la Iglesia fueron desamortizados se destinaron para la fundación del primer Banco acionaL Y al separar la Iglesia del Estado, se destinó
parte del presupuesto para el sostenimiento del culto, y existen muchos acuerdos par_a ayudas personales a sacerdotes y monjas exclaustradas. El propio general Barrios tramitó
personalmente -según aparece de documentos del Archivo de Centroamérica- el
nombramiento de curas para pueblos que los necesitaban.
.. Es ilustrativo examinar el proceso de refor¡na universitaria, monetaria, etc. que
se pierde en el papeleo burocrático y parlamentario, boicoteado por los "duros" del

La actitud del grupo agro-exportador pujante y nuevo que hecha a andar
el proceso de reforma en Guatemala es ejemplar. Impulsa el desarrollo económico no sólo para su propio beneficio sino para todo el país. La idea de
progreso está en la base de esa generación, profundamente patriótica y moderna. Y el desarrollo económico que se impulsa, que inicialmente lo beneficia con exclusividad, es distribuido entre grandes sectores de población, impulsando un vasto programa de desarrollo social.
La generaci?n liberal aún vive. Está vigente. &amp; un ejemplo de cómo se
puede producir un cambio significativo, profundo, patriótico y progresista.

Un estudio global del movimiento liberal es aún imposible de hacer. EJ impacto que prod~jo en I desenvolvimiento del país fue a distintos niveles y en
áreas muy amplias. Cada uno de sus aspectos necesita de la mano uidadosa
-que aún no ha llegado en t' rminos generales- de especialistas que trabajen
las fuentes y las interpreten. Piénsese, por ejemplo, en el desarrollo de la
agricultura y el comercio internacional, en la reforma educativa, en la e.'&lt;.celente modernización de las leyes, en el entrecruzamiento de liberalismo y
positivismo, en la obra de infraestructura, régimen de trabajo, relaciones in·t~macionales .. ·,22 Aquj, ~ara presentar una _interpretación significativa analiza_r:111os el periodo, partiendo del centro de mterés de la vida y las decisiones
políb.cas que se plasmaron en los textos constitucionales, percatándonos de su
limitación.

B. La lucha de tendencias
Los grupos moderado y ractical de la facción triunfante se van a enfrentar
en el propio inicio del nuevo régimen, y estarán representados por los dos
líderes de la revolución: Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios,
entre los cuales existía un abjsmo de formación, de temperamento y posiblemente de ideología.
García Granados, nacido en España, pertenecía a una familia de comerciantes del Puerto de Santa María, que se establecieron a principios de siglo
'" Par_a aclarar estos puntos es indispensable la consulta de las fuentes primarias.
Con mobvo del centenario del nacimiento de Barrios. Se publicaron varios trabajos
de mucho valor informativo aunque no interpretativo. Vid. J&amp;sús CARRANZA, Alg~nos datos o refert.ncias para la biografla del benemérito General Justo Rufino Bamos, refo7'UJd01 de Guatemala )' caudillo de la Unión de Centroamérica (Guatemala~
1930); VrcTOJt MmuEL DfAz, Bronces Patrios, Barrios ante la posteridad (Guate•
mala: 1935); ÚASIMlRO Roa10, Biografía de J. Rufino Barrios~ Banios a través de
la historia (Guatemala: 1935). También P,w'.L BuROEss, ]1tsto Rufino Barrios, una
biografLa~ traducción de FRANCIS GALL (Guatemala: J 971). Y especialmente la Recopilación de las Leyes, ya citada.

régimen.

694

695

�en uatemala y México, paí s en los que labraron una respetable fortuna,
participando acti am nt en la politi :a nacional. u adscripción de típica clase
alta metropolitana explica en gran medida su po ºción girondina, moderada
aún más por su avanzada edad n el momento de la re oluci6n, despu 's de
una vida de laboriosa opisi ión integrada, dentro del régimen conservador,
en el cual jugó un brillante papel parlamentario. Pocos años antes de la
re olución había participado con un grupo que proponía una salida el ctoral
encabezada por el Mariscal Zavala. Fracasado el intento, fueron colocados, por
torpeza del régimen de Cero en una oposición abierta que posiblemente no
buscaban. Exiliado en México su gran prestigio personal posición moderada
y vinculaciones con amplios sectores nacional lo hac n convertirse en eJ jefe
del movimiento. Políticamente era un liberal muy moderado
'ptico por
ternperam nto y tem roso de los cambios radical
un "liberal conservador"
egún autocal.ificación, que cr ía que la solu ión de nu tros problema es~ba en
la implantación de una :república conservadora sobre las huellas del ejemplo
inglés y chileno. 25

Barri

era un guatemalt o típico d

clase alta local de

poca.~• Hijo

:a
er. Mrn1orias del General Miguel García Granados (Guatemala: 1952), 2a.
ed., T. II .. págs. 285-287; también una
eladora boja u Ita firmada por él -con
sentido polémico- asi al final de su vida Miguel Garcfa ranado.r _al públic~ (Guatemala: Jmpr nta El Progreso, diciembre 24 de 1878). u personalidad cautivadora,
típi
de un intel ctuaJ de época, la describe Ramón Rosa frente a su tumba: "Yo
no puedo olvidar a aquel hombre d delgado y ílexible uerpo, de fisonomía expresiva, de tez pálida, d anchurosa fr nte, de ojos vivos y de inl ligente mira~a: yo
no pued olvidar a aquel hombre que, en divet$0S idiomas m ha ía . ap 1ar 1
bellezas literarias de lo clásic antiguos y modernos: yo no puedo olvidar a aqu 1
hombre que deparúa conmigo bre filo oíla positiva, y que me apuntaba las correccion que había hecho aJ texto de la obra que Mr. de Lamartine escribi~ sobre la
vida de Julio César: o no puedo olvidar a aquel hombre que me d I Jtaba C..'f.poniéndomc sus ideas sobre el sistema de Litrée, en las cie~C'ias moral , Y sobre todo
el de Darwin en las ciencias natural : yo no puedo olvidar
aquel hombre qu ,
si bien se apartaba en mucho de nu tras condiciones social , m m ~traba I excelencia y las ventajas d I sistema parlamentario inglés, al que rendía v r nt cuho:
yo no pu d olvidar a aquel hombre que en los salones era el caballer
de exquisitos modales y de conversación amena y atractiva ... ", "En las honras fúnebres d I
neral Miguel arcía ranados" Oro de Honduras, Antología de Ram6n Rosa (Tegucigalpa: 1948).

" Hecho que gustaba subrayar: " ...aunque hijo del pue lo como soy, nací ric_o
ostener la gu rra que debla traer a mis
compatriotas el r cobro de sus Libertad
y derechos ... " Procla~a d~l Gral. iulo
Rufino Barrios de 8 de noviembre de 1877. ''Desca.nsand en JllJ re utud, he ~dentificado también mi suerte con la suerte d mi patria, queriendo que ualquier nesg
que ella corriera, lo coniera igualmente yo, y lo orricran mi familia Y. mi p~opi dad.. . cuanto tengo, en el país
tá fincado: aquí mi casa, aquí Jru propiedad
y pude destinar mis propfos fondos para

69

!

de agriculto~ provinci~nos, había recibido la educación normal en personas
de u ex:1'ª c1on graduandose de Escribano en la niversidad d
an arios.
Persona_lidad ~acterística en ~ o grado tenía todas las condiciones para
convertirse en hder de un moVllll!ento encaminado a tomar d · ·ones trascendental .
Precedido. d~ un anecdotario aventurero y con antecedent gu rrilJeJ" dentro del moVlllUento armado de erapio ruz, se vincula a García Granados
en el exilio _mexicano, y durante la campaña, por su audacia, valentía y ju~~tud: rápidam nte se. coloca en la primera fila de la dirigencia junto al
v1eJo ~der.
o ra un mtelectual. us enemigos insisten en subrayar su .ignor~cia, a~qu~ reconocen su inteligencia y abundante talento. Hombr de
decc tones eJecuhvas, ambicio a toda pru ba, actividad insuperabl
claridad ~n ua_nto a p~ ama mínimo tien toda las características def típico
caud1Uo latmoamencano del iglo die,¿ y nueve.

d j • un credo que lo identifique ideológicamente. Pero dos O tre ideas
de sus discurso poütic-o aparecen sufici otemenre claras. Tenía todas las
ondi ion de un liderazgo eficaz: entido de la historia ~5 predil ión 211 por
níltica aquí nus mter · s y mis negocios todos, al amparo de la misma ley que
prot g lo&lt;, de todo:; Y expuestas como los de todos a cuanto pudiera en cualquier
em encia sobr venir" Renuncia del Oral. Barrios a la Presiden cia en M ensaje a
la Asamblea Nacuma/ el 5 de marzo de 1880· " po..,, 11 e 1"d tifº d
•
.
• . . . . ...
en 1ca a m1 persona
Y ~ suerte, como hombre, con la su rte de mi políti
como
obcmante, no he
qucndo pon~ fuera ~e. aquí nada de lo que me pertenece para dejarlo a-,egurado
n
parte • Exp~sició_n del General J. Ru/ino Barrios a la Asamblea Nacional renunciando_ a la Pre.r,dtncia de la República el 29 de diciembre dt 1882. obre este
aspecto Vid., Memorias de las riquezas de la mortual del señor General Ex-Presi.dente
Don Justo Rufino Barrios m su relación con los intereses de la Harienda Pública 2a ed.,
(Guatemala: 1885). Cfr. tarnbi'n, "Participación en vida d don José Ignacio Ba rrios
Y su posa doña María Josefa Auyón de Barrios, San Marcos, 1864", A. . D. c. A.
D ocumento no clasilic.ado, que a lara definitivamente la u tión.
""
.
mh
. o espero s~
argo nada del present ; tengo la vanidad d no haber querido
trabaJar para el d1a de hoy: el tiempo
mi mejor ami o, n él r olí, y a ti m someto• • •." Renuncia del Gral. J. Rufino Barrios a la Pre.rideru;ia de 5 de marzo de / 881. Vid.
tamb1én, ALPIW&gt;()
UlNONEZ, Anicdotas histórieas del caudillo unionista General
Justo Rufino Barrios (Guatemala: 1921 ).

º':'"ª

" La expansión con que m entrego sin reservas a mis amigos... t ngo la satisfacción de que mi vida no ti ne man ha al na d inc h. uen ia O de traición;
jamás he abandonado ni engañado a mis ami os· jamás h dejado comprom tidos
a los que guían mis ideas y abra2.aban mi
usa; y jamás be prometido en vano
porqu nunca he pro"?etido lo que no podía, o no tenla int nción d cumplir", Car,;
qu~ el general ( Ru!ino Barrios, Presidente constitucional, de uatemala, dirige a us
am,gos del Partido liberal de Centrb-Amlrica con motioo de la u11i6n de estas repúblicas (Guat mala: lipografía El Progr ,o, 1883), pág. J l. "Ojalá que en I días
d peligro, mis amigos que me han obligndo a hac r te sacrificio
n ut'ntren a mi
lado" Documentos relativos a la elección popular para la Presidencia con.rtiturional

697

�us amigos y d

\'OCi 'n

por la JeaJtad

an capa idad de decisión jecuti a ~7

y claridad en dos o tres osas inmediatas por realizar.
u libe1 lismo era poco doctrinario basad en un ntido común "mis ideas
han ido que uatemala se regener p r la 1ib rtad y se n andezca p0r la
paz y por el trabajo"· 2,11 ' • • •deseo ardientement ver implatad en mi patria
J ' imen liberal en su manifestación más enuina: limitada la a ción del
Gobi rno uanto pu de limitarse extendidas las garantías todas d los indiidu . sin ex epción, hasta d nd deben
ende ... ' 29 Consid raba que
la implantación de los principios liberal
eran consec\1en ·a del pro
material basado en la xplota ión acle uada d la riqueza d I país
pecialroente d la a ·cultura sobr la base de una paz social obtenida a ualqui r e t : ... bien pe uadido de qu sin el apo ·o de la tranquilidad públi a, n serían r alizables Jos ad lant que 1 país reclama bajo nu vas
institu ion · he con retado mi roa r mpeño a onser ar y afianzar sólidament la paz ue disfrutam " · ªº y onf ba sin eufemi roo que en Guat mala
en rircun tan ias anormales era impo ible realizar lo prin ipios liberal
y s justificaban toda clase de medidas de emergenci : ' ... no
que
faltara de isión ni que la altura del p der haga cambiar las ideas d libertad
y d absoluto re p to del d recho de los individu s. . . ra n realidad impo i le mantenerse in ariablement dentro del ír ulo de los prin ipio , in
salir nun a d éJ, y sin echar mano ara salvarlos de recursos eficac que

dt In República en la peTsona del G neral J. Rufino Barrios. Renuncia del eneral
Baf'rios 'Y repetida den gaci6n de la A samblea u g· Jativa. Toma de posesión )' Manifi.esto del Presidente Constitucional a los guatemaltecos (Guat maJa: Tipografía El
Progreso, 1880) .
22 "Desde el momento en que cambié la tranquilidad de mi
ida privada por la
agitaci6n de la política me b acosrumbrado a meditar mu bo y mu hbimo cu alquier resolución importante antes d adoptarla: una ve-L ad ptada, no t n
la
costumbre de
troceder". Documentos, op. cit.: " . .. ' adoptar sin ,,-acilacian medida, né ·cas e inílexibl en épocas de ttan ici6n y desconcierto ; ' tambi n ser
esclav r petu so de la I y cuando impera el rd n ... " ldem . pág. 12.
"' " arta a mis amig
del partido liberal ... ", op. cit. pág. 7.
10 Idem.
• Mensaje que el Gral. Barrios Presidente de la República de Guatemala dirige
a la Asamblea Nacional Legislativa instalada el I o. de marzo de 1880. En su proclama al r
de su viaje a I
tados
nidos, in i tía en
l
tem q11,.
parece ser ob ·vo para los liberal : " unqu fue b tant
rta mi permanencia
los stados nidos y en Europa, pr uré aprovechar tod los días y todos
los mom otos, observando y tucliando I manera omo realizan allá los randes
progres que, n todo sentido tienen conqiwtados para crearlos
impulsar! aquí
también . . . y pensé detenidamente muchas veces, acerca de los ramos de agricultu ,
qu pueden foment.ars de las indwtrias qu es prove hoso timular, de las empr
qu
se debe o promover ... "

698

de ·bara~ran tant
. tan formidables bstá ul
no he h
qu h~b1era querido hacer lo que habría h&amp;bo . . d
. . , _pu. lo
y las ideas de mi f políti a .
I
b
s1gu1en o mis mspu-a on
·
mo O que
podido hace
1 • •
turiones y el régim n aquí plantead
dº
r porque as m 1.1d
os rstan mu bo d er Jo qu
d
y e r pooder al concepto que t ngo formado d I
yo . e~ra
ci 'n n tam nte liberal ... " a1
que es una admm1Stra-

°

1 aunamos a sta cliferen ia esencial de
dirigen
lógico expli
.
temperamento, la edad d los
'
carse que hubieron de hacer grand
sfu
ra no hocar abiertamente L
d d
es
erzos pavi jo I de ían popuJarm ~t a
a t avanzbada de arda Granados -el
.
on rasta a con la en ,
d
Bamoi qu al frent del ., "t 1. ral .
a exagera a de
J rc1 o t
tnunfant ent
1
•
d
uat Pffial cuando um l' 35 •
ra n a capital
p
ia
anos.
Una
lu
ia
generacional
pa
.
d nte.
rece eVJ-

Rafa I Pérez d los jesuitas
u]
d
.
ni
"d d d
ex'P os enuncia cómo la Junta Patri, tica
v rsi a
e an
arios --gru
.
i.7,quierda d época
clit "d
po aractenzado de presión de la
1
.
gi ª por ' dos
tudiant bondur ño d
,
pr tensLOn
que iencia
. ntt"d o mun
, .a~- no d e llos
,
R
, eR mas
d p_u~s Minisfro del Gabin te de Bariios
ra amo?
- numstro aractenza·
urelio
to
má tarde
n Presid nt de
H d
on uras n el apoy
at malteco. En la misma na,
en J puerto d
n Jo . r e
an al ador, qu
e a 1 sa rd t
xpulsados, q u II va al e
Pre ident
ma a su xilio
bar
aJ decir del padr
,
,
~ ca un 'jo,., nci de mala tadura'
Percz. E
elimo ánchez enviad po n . •
prar armas
., .
.
r uai nos a ampara
eJer ito regional a lo E tado
nidos despu" .
tant Minis O d F
.
.
,s 1mpor. m nto
oncesionano de important obras.
f
1
Lemus . recién
rudo
d
p
,
d
.
.
e aris,
an alizaba a las señoras anti .. - anuc
su opmmne atr vidas. Mi
guenas, on
I
nados
tudi
.
gue
asconcelos con sus recientemc-nte tennios m canos tomaba las posiciones más radicales. a Rosa
to,
les hubo d oncedcr permiso de sus ministerios para
y
taran sus exámenes prof ionaJes o la Facultad de erecho d Jue:r , nbral y
turo Ubico aún cursaban Ja carr ra. . .
, on
artmerz
de la

º

García Granado es rod ad
.
ello vi jos rvidor del , . o por sus aaugo de gen ración, muchos d
.
regunen conseivador d rrocad . 1 Mariscal Zaala,. qu babia puesto u pada al rv·ic10
. d e arr ra
nombrad
Mim tro de la Gu rra. J , B · V
o
emto asconc I
VICJO s cretario d
Jo u
mara de Rep entant
se convierte n el
•~ . del
.
e a aºtu
•
... no
pnm r con
on b yente que impulsa el President Provi. ono
. . d on Frane1sco
.
Alburcz

e,

'

: Carta a mis amigos del partido libual.. . págs. 7-8.

T

La Compañia dt ]esú.r en Colombia y Centroamérica después de
· III (Valladolid, España: 1898) .

Restauración.

699

�1,

1'

Ministro de Gobernación y diputado a la asamblea, se excusa de no asistir
a las sesiones porque su médico le prohíbe salir de noche. . . Razón tenía
Lorenzo Montúfar, que se resiste a integrar el primer gabinete, porque veía
"en el gobierno a personas que no inspiraban confianza al partido liberal" _a3

''

'I
'

1

1

C. El proceso constitucional
'1

1

La idea constitucional aparece en el propio origen del movimiento liberal.
En el Manifiesto, que desde el "cuartel general en marcha", el 8 de mayo,
García Granados dirige a los guatemaltecos u al hacer la expresión de agravios contra el régimen conservador encuentra lugar preferente la crítica contra su orden constitucional, ofreciendo la supre ión del Acta Constitutiva
-ley constitucional del antiguo régimen- calificada como "documento in-

:1

'1

:1

'1

''I
1

11
1

1 1

1

!:i

1

!

l;I

:1

1
1

1

1:

1
1

11

1

,1
!1, 1

1
,1
1
'1

1

1:1
:11
1

1
1

11'

!''

'1
1

111

¡I,

i
1

1

forme y absurdo '.
Pero a pesar de que tanto liberales orno conservadores se manifestaban
a favor de la reorganización legal del nuevo régimen, desde los últimos
meses del año 71, se vislumbra la futura escisión. La posición conservadora
es clara: apoyo a un marco legal, como instrumento de defensa del statu quo,
y antídoto contra decisiones radicales. La de los liberales más definidos, es
aún errática, pero se orienta a fortalecer el poder de un régimen de facto
y fuerte que reorganizara el pais sobre principios liberales. La idea de la
dictadura democrática, que tomará cuerpo más tarde, se principia a elaborar.
El proceso hacia la constitucionalizaci6n, firmemente orientado por el
Presidente Provisorio, se abre camino y en marzo de 1872 la Asamblea Constituyente se instaJa bajo el control de los moderados, pero con una oposición vigilante de los radicales. Dentro del cuerpo los tres grupos clásicos
que se enfrentan en el siglo XIX se aprestan a tomar sus posiciones: los
conservadores, los renovadores y los innovadores· o dicho en otras palabras,
los conservadores y los liberales escindidos en dos tendencias, la moderada
y la radical. "Tal vez estamos sobre el cráter de un volcán", predijo uno de
los periodistas leales a Barrios. 85
En los primeros meses de trabajo, el grupo moderado había controlado
los trabajos de la asamblea y la integración de la comisión de Constitución,
la cual labora con tenacidad. A mediados de julio tenían casi concluido
su trabajo, plasmado en un desarrollado proyecto que presentó el 2? de
agosto. Su orientación es evidentemente conse,rvadora. Adopta el régnnen

republicano y unitario, y es fuertemente nacionalista: no concede importancia constitucional al proyecto de reconstrucción de la federación centroamericana. Aunque no es reconocida expresamente la religión católica como la oíicial, se acepta la obligación del estado de ayudarla y sostenerla
con los fondos públicos por ser "la religión de la República" y el Presidente
ejerce el Patronato con importante intervención en Ja administración ecle~~ca. La enumeración de Jas "garantías individuales" es muy amplia.
sigwendo muy de cerca a las declaraciones de derechos de la primera 'poca
liberal republicana, esp ciahnente a la Ley de Garantías del 5 de diciembre
del año 39, Decreto 76 de la asamblea constituyente de entonces. El grupo
electoral se reducía notablemente, en amplitud y en funciones, creando un
cuerpo electoral special intennedio, integrado por la C,0rte Suprema d
Justi ia, el Anobispo y Consejo Eclesiástico, graduados de Ja Universidad
.
'
miembros de la ociedad Económica, omerciantes con capital mayor de
3,000 pesos y dueños de fincas con valor mayor de 2,000, los cuales elegían
en segundo grado a los senadores, al presidente y a los cons jeros de Estado.
adoptaba el bioameraljsmo y se reconocían amplias atribuciones al poder
judicial, reconociéndose la autonomía municipal, resolviendo también en general sobre administración regional.
La adop ión de las fórmulas propuestas constituiría una ictoria definitiva
para lo conservadores, lo que hace radicalizarse al grupo liberal, que en ese
momento tiene ya una mejor posición en la asamblea, por los nuevos elemiembros de la ociedad Económica, comerciantes con capital mayor de
grupo ministerial barrista. Por medio de uno de los propios miembros de
la Comisión que denuncia que se ha manipulado la redacción del proyecto,
y se opone a él a través de un voto razonado 38 los liberales e::-..-presan su
posición: " ... si la discusión se hubiera abierto al tomar ya parte otra ez
en los trabajos del proyecto habría tenido el sentimiento de salvar mi voto en
los puntos cambiados y agregados. El sistema electoral privilegiado para
la elección de senadores y de presidente, lo habría combatido. El Con ejo
de Estado también privilegiado, yo no lo habría admitido. La Comisión permanente con la primera atribución que le da el proyecto, tampoco lo habría
aprobado; y a éste tener otros muchos puntos en que no estoy de acuerdo ...
el sufragio popular, por ejemplo, se restringió de tal modo, creando entidades que no deben admitirse en el istema Republicano adoptado en el proyecto, que, a mi juicio, si llegasen a prevalecer en la constitución, quedaría
falseada en su base la forma democrática ... " Y se rechazó, sin siquiera

!1i

,,

'I'

:¡[,,

1

:

1

·¡¡
1

:11

1

'I

ª

Memorias autobiográficas (Guatemala; 1898), pág. 551.

.. Ver inf ra., pág.
• "Sobre elecciones", en La Guasa, vol. I,

700

o. l6, 3 de febrero de 1872.

• "Voto particular del Diputado don Martín Mérida, como integrante de la Comisión de Constitución, 9 de septiembre de 1872" El Crepúsculo, T. I, o. 58,
14 de septiembre de 1872.

701

t

1
t

'

�concederle el honor de la discusión', según palabras de uno de los diputados moderados.
na nueva comisión, esta vez nominada par los radical , se apresuró a
elabora1 un nuevo proyecto que e presentó el 16 de noviembre. El nuevo
proyecto tiene un tono completamente diverso del anterior. EL centroamericanismo insufla todo el articulado tratando de lograr 'fraternizar ]os paLes
del centro y sólo hacerlos combatir contra los elementos del retroceso" estableciendo por primera vez -con gran sentido precursor- disposiciones tendientes a la int a ión ec nómica a tra é de la unión aduanera y el libre
comercio. Legisla ampliam nte sobre inroi ación. Aunque 1 conoce que la
católica es la religión del país no specifica ayuda económica por parte del
estado. Es menos ampli al reconocer los derechos humanos en la parte
dogmáti a y reconoce la pena de muert tribunales milita.res stados de
e ·cepción drásticos y del ación legislativa, en una tendencia a forlalecer
el ejecutivo. Adopta el unicameralismo y l sistema parlamentario por primera vez en nuestro pa-ís. El voto de confianza, la dimisión del Ministerio
y la "apelación deG,nitiva al juicio de la ación" indican que los redactores
estaban bi n inf rmados de la estructura d dicho sistema. La influencia de
los juristas se hace sentir al estable er un ribunal de casación, un poder
judicial indep ndiente con poderes de control con titucional de carácter clifuso, general con nulidad ipso-jure. Y se reconoce la autonomía municipal
1-eglamentando además la administración regional.
La discu ión de este nuevo proyecto enfrenta a grupos y personas n una
discusión :rin salida.
na enmienda conciliadora firmada por 18 diputados,
permitió que se principiara finalmente a discutir el texto, en un momentQ
en que los grupos se habían radicalizado y el proyecto constitucional pasaba
a segundo plano.

En efecto, "Barrios s había negado a integrar el gabinete del Presidente
García Granado y se había re[ugiado en Quezalt nango, capital de la Zona
de los Altos de de donde principió a ejercer un liderazgo compulsivo, eficaz
v revolucionario. a organización de la burocracia local~ solución de los problemas de tierras, trabajo1 comunicaciones, estuvieron en primer plano. Y en
agosto, cuando el pequeño grupo de jesuitas prote t6 por la hostilización de
que era objeto por parte de sus parciales, fue expulsado de Q,uezaltenango,
on rigor especial, hacia la capital, como si ésta constituyera otro estado,
escalando la temperatura de la reforma.
Mientras tanto, dentro de la asamblea se produce una ercladera avalancha
de renuncias y el vacío es rápidamente colmado con diputados d tendencia
radical. El propio Barrios desde l occidente considerado e1 baluarte de la
revolución se hace elegir diputado por Zacapa centro del oriente cons tvador, aunque nunca se integra a la asamblea. Y sorpresivamente, a finales

702

de diciembre del 72 se presenta en la capital con parte de su e·ército
hospeda en el Cuartel Militar de San José. Tres d'as
d
é GJ , y se
1
nadas renun ·
t l asamb
espu -s, arcia Gra. Cla
.ª
lea, la que convoca a elecciones presidenciales
B
que amos gana facilmente.87
'

an:

~a -~blea, mien~-as tanto, herida de muerte, entra en un proceso de
e~tmc1on. Las r~nunc1as se suceden ininterrumpidamente. Los cliputados no
~
a ~~ sesiones. -!-'as últimas actas recogen el viacrucis. unca fue
disuelta
.
. . d lofi 1almente y sui continuidad se reum.6 vanas
eces hasta el 6 de
Juruo e 73 en que se encuentra el último rastro de sus ses·
~
~- ss
n mano. firme, Barrios inició su fulgurante carrera presidencial I
un nuevo til d
b'
. mpuso
1
. s o e go ierno, y realiw una ingente labor legislativa y de todo
orc,e~, rmpulsando la reforma. Técnicamente ejerció una dictadura semileg:tt.Jma. El 21 de octubre de 1875 convocó a una nueva asamblea consti~y~te para ~ue .reorga.iuzara l país, Ja cual se reunió en octubre del año
SI . •ente .
mtegr'o una coJD1S10n
· ·' d e onstitución, que se qu da sin ocupac1on, _porque un grupo de diputados presenta una proposición en la que
so considera que no
· ·
. es llegado el momento d e es tructurar onsb.tuoonal]
men te a a R p'bl
· se le prorrogue por cuatro años el . . .
u ica y solicita
del pod di
•a1
G
eJerctc10
er ctaton a1 eneral Barrios. Lorenzo Montúfar p
. d
de u mejores clise
d •
.
ronunc1a os
"
.
urso e poca, para apoyar a los mocionantes aceptando
_la dictadura transitoria como una necesidad", y el decreto 6, recogió el

ten

~~ d; esa aventura.
o era llegada la oportunidad -decía- de emitir
Y widamcn_ta)-, porque el país e taba organv.ándose y no se tenía idea
clara
de la misma. Su emisión entorpece'
. h a d e la
c1m· del
. contemdo
.,
oa Ja ma.ic
a rmstrac1on que on plena confianza del pueblo el Presidente di . ,
el cual
sus medidas acertadas y prudentes, irá preparando a la ación
ngia
'b' "con
1
a _rec1 rr a ley fundamental. .." El artículo lo., fijaba el período de uatro
anos para que el General Presidente D. J. Rufino Barrios ejerza la dicta ura
" 28 candidat s obtuvieron votos. Para Barrios resultaron 6 572
,
Granados 1,419. El lectorado del oriente, votó por García ,.,..,,:~d y paratn_ ofarcia
Chl · ula z
.
•....,. os que u a en
, qw.m , acapa, ru_o 1:1-°ndo, San Agustín Acas¡¡.guastlán y ampliamente en Pete~. Un sufragante so~tano deposita el único voto en Esquipulas por el
ariscal
V1CCnte Cerna. El Occ.idente estuvo firme al lado d e Bamos.
·
11

"Asamblea constiruyente. Acta de la sesión 87 de 6 de junio de 1873" A ¡ ·
GeneTal de Centro América, Documento no dasifi~do Sobr
t .
' re nvo
constituyent "f
d .,
·
e es e interesante cuerpo
e rustra O , ver lliRRJC.K Tao&amp;rAs, Constilutior1al Devclopm.ent ·
l.ema~a during the Barrios period, 1871-85, Mss. JoROE SKtNNER l&lt;LEB "L::1 m ~;a•
co~sntuyente de _1872:', Estudios Sociales, órgano del Instituto de es~u.dios ª;:;tic:~
soc.ial.es
de la mversidad Rafael Landívar de Guatemala
I ( .· b
ágs 33-49 D 1 .
, O.
noviero re, 1970)
P • ·
• e IIllSIDO autor. E olución )1 revolución. (Guatemala· 1971)
J '
MARIO GARCÍA L
L a re IQTma liberal
.
.
' y 1972).
ORGS
·
AGUARDIA
en Gualema.la (Guatemala:

703

�constitucional. En nombre del pueblo soberano, la asamblea se declaró en
receso hasta que fuera ''nuevamente convocada por el Supr mo Gobierno".
Barrios había jercido la dictadura desde el año 73. Posiblemente sentía
que su liderazgo estaba gastado y necesitaba de una nueva legitimación, y
escogió el instrumento usual en Latinoam 'rica de un poder constituyente.
in embargo, la situación no aparece tan clara, porque iempre afirmó que
la dictadura, como una ne esidad, no estaba de acuerdo con sus principios.
y cuando la asamblea le otorgó la prórroga de su mandato, afirmó que acataba la decisión, aunque contrariaba sus deseos. 39
Antes de que expirara el plazo fijado por la constituyente, Barrios se impacientó y el 9 de noviembre d l 78 convocó un nuevo cuerpo, argumentando que la dictadura no está de acuerdo C-On I s principios republicanos
y que la aceptó únicamente por las circunstancias difíciles por la que atrav aba el país. El 15 de marzo del año iguiente, la asamblea se instaló,
con una omposición, que, si naturalmente rompía el equilibrio en favor
de los liberales, permitió la representación de una minoría conservadora
inteligente y combativa. En un ambiente de paz, sin conflictos significativos
internos y externos, se dedicó a discutir el proyecto que una comisión pr~
cid.ida por Dellino Sánchez 40 -y cuyo miembro más importante era el doctor Montúfar- presentó al pleno en noviembre. En el mes que se discutió,
un público interesado -es constante el interés político y la opinión pública
de ciudad de Guatemala- tuvo oportunidad de presenciar un hermoso ejemplo de juego parlamentario y de elevación doctrinaria. Una erdadera élite
intelectual constituyó temporalmente 1a clase política que fijaría las pautas
constitucionales del país.u
.. Sobre esto, ver dos interesantes cartas, "Carta del Dr. Montúfar a don Martín
Barrundia, San José de Costa Rica 3 de noviembre de 1882", en El 2 de abril, Reproducción de escritos interesantes para la historia paltia (Guatemala: Tipografía El
Comercio, 1894). "Carta de J. Barrunclia a don Lerenzo Montúfar, de 13 de cpriembre de 1882", El Renacimiento, Vol. I, septiembre 7 de 1885.
• El lllli'lllO jovencito d mala catadura a que se refería el Padre Pérc-t.
"J. RAFAEL MoNn1PAA, publicó el Diario de
esiones de la Asamblea Constituyente
de 1879 (Guatemala: 1927). Aunque -con la pasión con que se ha discutido el
_período- se le acusó de hacerlo tendenciosamente en fonna incompleta, esto es s6lo
parcialmente cierto. er Contestación de Rafael Mo1d1ífar a las objeciones hechas
al preámbulo del Diario de las Sesiones de la Asamblea Constituyente de 1879 ( uatcmala: octubre 1927). fü...-plica aJlí que lo que no publicó, no era llllportante, y no
lo había hecho porque ictor Miguel Díaz, que era el único que tenia la colección completa "no pudo Iacilitánnela por falta de tiempo ---dijo- DÍ permiti6 que
otra persona hiciera el registro requerido". La verdad es que lo omitido, con:esponde a actas de ninguna importancia, que hemos pocl.ido consultar, para completar la informaci6n n la Hemeroteca acional y en el Archivo General de Centroamérica, donde las hemos locafu.ado. Aquí sólo hacemos una referencia a grandes

704

El _sentido centroamericanista ya tradicional en los liberales, y que parecía
obsesionar por esa época ya la conducta del general Barrios, det rmina muchas disposiciones de contenido integracionista. Los discursos más hermosos
Y apasionados se pronunciaron al discutir las relaciones entre la Iglesia y el
Estado, aunque en la obra legislativa del régimen liberal eJ mismo había
si~~ r uelto en sen~do liberal. e sancionaron las decisiones anteriores, proh1b1endo el establecunicnto de congregaciones religiosas vinculaciones e instituciones en favor de manos muertas, reconociendo la libertad de cultos v
la educación laica. En Ja vieja polémica de Ja integración del legislativo, ~
optó por cámara única.
El _11 de diciembre, "quincuagésimo octavo de la independencia ' se promulgo un texto corto de 104 artículo , on una inspiración liberal evidente.
Una constitución laica, centralista, sumaria. Reconocía la divisi6n de pode~s en forma absoluta, pero fortalecía el poder del Ejecutivo, que funcionaria asesorado por un onsejo de Estado, son carácter representativo.
El esquema jurídico de esta Constitución norm6 el proceso político en
Guatemala durante todo el período liberal. Ha sido la onstitución más perm~ent de nuestra historia. Fue reformada ocho veces en aspe tos secundar~os,_ que no modificaron su inspiración general, hasta que en 1945 fue
susb~1d~ po~ un nuevo texto, concluyendo así toda una etapa de nuestro
const1tuc1onalismo republicano.
El general Barrios hizo su última práctica como Presidente esta vez, limpiamente constitucional, al realizarse "una de las ilusiones que más he acariciado con mi corazón de patriota: la de que se consolidara el régimen constitucional". AJ convocarse a elecciones presidenciales triunf6 por una
abrumadora mayoría y a pesar de reiteradas renuncias, que no le fueron
aceptadas siguió ejerciendo el poder con esta nueva legitimación hasta 1885.
En e te año, el 2 de abril queriendo - por la fuerza- realizar el viejo
sueño de la integración centroamericana, murió al frente de su ejército unionista, en circunstancias discutidas todavía, en la batalla de Chalchuapa, en
El Salvador.
La constant del constitucionalismo liberal vuelven a aparecer en Ja
discusión del anteproyecto. Los temas de discusión van a ser de nuevo
la reestructuración de la patria entroamericana fas relaciones entre Iglesia ;
Estado y la estructura del gobierno, pecialmente centrada en la composición del órgano legislativo. Y las soluciones serán de orte eminentemente
liberal.

rasgos para oncluir nuestro estudio, pero el tema de esta Constitución, aún espera
el esfuerzo de un jurista acucio o y competente, que haga su e tudio global.

705
H45

�Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143632">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143634">
              <text>1973</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143635">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143636">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143637">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143638">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143656">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143633">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1973, No 14, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143639">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143640">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143641">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143642">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143643">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143644">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143645">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143646">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143647">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143648">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143649">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143650">
                <text>01/01/1973</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143651">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143652">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143653">
                <text>2017292</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143654">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143655">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143657">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143658">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143659">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14011">
        <name>Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés</name>
      </tag>
      <tag tagId="14014">
        <name>Ciudad de Piedras Negras</name>
      </tag>
      <tag tagId="6785">
        <name>Jesús González Ortega</name>
      </tag>
      <tag tagId="8209">
        <name>Matehuala</name>
      </tag>
      <tag tagId="14013">
        <name>Tadeo Ortíz de Ayala</name>
      </tag>
      <tag tagId="14012">
        <name>Univesidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5360" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3924">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5360/HUMANITAS._1974._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>ff2ede958f743dc9485d37f8935ed78d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146769">
                    <text>Ana para escaparse del mundo materialista en un mundo espiritual Como
se ha dicho, esta novela "sin ser anticlerical, nos ofrece el espectáculo de
una Iglesia tan entregada a las actividades mundanas que los principios dogmáticos se degradan y sus representantes se muestran en exceso ambiciosos
de poder, prevaricadores o en el mejor de los casos -el obispo Camoiráninoperantes ... " 11 Lo curioso es que la verdadera buena persona en la novela, Frígiles no recibe más atención ni de Ana ni de otras personas. Cuando
toda la Vetusta abandona a Ana, él es el único que no lo hace. En efecto,
él trata de evitar el duelo entre Víctor y Alvaro mientras Fennín hace todo
lo posible para lograrlo. A pesar de esta crítica mordaz de la institución religiosa
de sus clérigos hay que apuntar que es evidente que Alas no critica a la Iglesia
en general, ni es anticlerical. El obispo está pintado de una manera simpática, y los dos curas parroquiales que se menáonan brevemente no reciben este ataque del autor. Así, hay que recapitular que Alas sólo habla
de cierta Iglesia y de cierto clero -el alto clero- que es una verdadera
deformación de lo que deben ser la Iglesia y la religión. Es decir, es una
obra moral aunque el autor no ofrece ninguna solución. Está satisfecho de
apuntar los malos de esta sociedad pero la preocupación moral de Clarín
se disfunde por toda la obra. Por las actitudes de don Pompeyo y del obispo,
Alas nos dice que pueden existir otras formas de la religión u otras fonnas
del amor; desde el amor de la familia y de la humanidad, pueden surgir
otros atributos positivos como la generosidad, la caridad y el respeto por la
humanidad. Con esta crítica Alas ve un vehículo excelente para la reforma
social y religiosa.

Además, hay que apuntar que este tema de la religión tiene un positivo
valor literario en cuanto al tratamiento que le da el autor. Alas empieza
a criticar un aspecto despreciable de fa sociedad vetustense. Su propósito
es moral. Sin embargo, ha escogido un tema q_ue hasta hoy día se trata
por autores porque la religión o má.5 bien su degeneración es un problema
universal que sigue molestando a la sociedad moderna. F.s un tema vital
porque desde los problemas religiosos han surgido los problemas políticos y
sociológicos que han resultado en el estallido de luchas casi eternas en Irlanda, en Asia y en el Oriente-Medio. Aquí se ve claramente hasta qué
punto puede degenerar la cuestión religiosa. Por tener una atracción universal este tema tiene su valor literario.

11

444

SERRANO

PO N Cl!LA,

p. 231.

Sección Tercera

HISTORIA

�•

APUNTES POLfTICOS Y SOCIO-ECONÓMICOS
DE MONTERREY
JosÉ P. SALDAÑA
Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geograíía y
Estadística
PRIMERA ETAPA

Trato en principio de presentar una perspectiva de Monterrey. Procuraré, a grandes rasgos, de estructurar la acción de los nuevoleoneses, dentro
del marco de nuestra nación, sobre los más sobresalientes sucesos que le
han configurado su imagen.
Nace Monterrey el 20 de septiembre de 1596, al conjuro de un espíritu
visionario, de clara inteligencia y de pajante carácter, don Diego de Mon.temayor.
Doce hombres, con sus familias lo acompañan. La empresa había ocupado
la mente de aquellos hombres en forma significativa: venían a construir
desde sus ciuúentos una población, con la decisión inquebrantable de realizar la empresa o morir en la jornada.
Seguros del triunfo bautizaron la población por hacer con el título ambicioso a la par que profético de "Ciudad Metropolitana ele Nuestra Señora
de Monterrey".
Aquellos audaces conquistadores lucharon con cuerpo y alma contra los
elementos naturales y los aborígenes, guerreros indómitos. Frío, calor sofocante, epidemias~ inundaciones, guerra constante, y con el arado en una
mano y en la otra el arcabuz se prodigaban para hacer realidad sus sueños.
Pasaba el tiempo en permanente afán creador. Hoy sucumbía uno, otro
mañana; pero los que quedaban, con sin igual coraje seguían la ruta
de los pioneros. Los huecos se iban llenando con los hijos y con los que
]legaban de otras partes.

447

�Lentamente, pero con firmeza, crecía la población. La agricultura y la g.anadeáa formaban los pilares de la subsistencia, después fue integrándose la
artesanía: muebles sencillos, zapatos, monturas, frazadas, telas, alfarería ...
La rueda del tiempo giraba con exactitud inalterable. Monterrey crecía,
con parsimonia, que hacía dudar de su destjno de Metrópoli.
Pasaron dos siglos agotadores. Tiempos breves de paz; las acometidas
de los indios se sucedían con frecuencia. Para otros colonizadores, carentes
dcl carácter férreo de los de aquí, la desbandada hubiera sido el curso natural de aquella situación.
La selección de los pobladores se hacía por sí misma: quienes resistían
los rigores de la temperatura, la mezquindad de la tierra, y los ataques
de los indios salvajes, se quedaban, Jos demás emprendían la marcha hacia
lugares más benignos. ,
En este ambiente de lucha y de angustia Monterrey vio expirar el siglo
dieciocho, recibiendo los albores del siguiente con signos de inquietud.
La Revolución Francesa y la Constitución de los Estados Unidos del Norte,
bajo la égida de los principios liberales, habían llevado a los pueblos sometidos a la Corona de España a una espe.ranza de redención. Para la Nueva
España, amplio camp@ colonial, que se extendía desde Nuevo México hasta
Centro América, la inquietud se filtraba mediante libros y folletos que
sigilosamente se introducían al país.
Durante la primera decena del siglo diecinneve las inquietudes políticas
de emancipación fueron awnentando hasta iniciarse, el 15 de septiembre de
1810, la independencia nacional. Eneabezó el movimiento el Cura de Dolores, Guanajuato, don Miguel Hidalgo y Costilla, secundado por los capitanes don Ignacio Allende y don Ignacio Aldama.
Nuevo León jugó un importante papel durante la Revolución de Independencia, que tuvo su epílogo favorable en septiembre de 1821, confonne
al Plan de Iguala firmado por don Vicrnte Guerrero y don Agustín de
lturbide.
Monterrey recibió con regocijo al Gral. don Mariano Jiménez procedente de Saltillo, en donde babia establecido su Cuartel General. Con instrucciones precisas de Hidalgo se le había encomendado dirigir la insurrección en todas las Provincias de Oriente.
Hombre culto, de principios religiosos arraigados, tolerante, enérgico y
valiente, había logrado la sumisión de los contingentes de la Colonia a base
de una actitud respetuosa, honesta y convincente sobre los ideales que encarnaba la independencia.
De antemano había enviado al Coronel Juan 'Bautista Carrasco quien,
siguiendo los lineamientos de conducta sugeridos por Jiménez, había logrado

4-48

que se incorporaran a la insurrección don Manuel Santa María, gobernador
del Nuevo Reyno de León, y el coronel Juan Ignacio Ramón, jefe de las
fue17,as realistas.
Para cuando Jiménez arribó a Monterrey, a fines de enero de 1811 ya
se había jurado la proclamación de la independencia el día 17 del mismo
mes, con asistencia de los jefes mencionados, tropa y funcionarios públicos.
En esa época Nuevo León tenía algo más de 35,000 habitantes y Monterrey solamente 7:,000. Sus elementos vitales consistían en 51,000 cabezas
de ganado vacuno, 55,000 de caballar, 3,000 de asn,ar, de. pele y lana
1.200,000, y de cerdo 3,500. Estos números tienen de base el padrón levantado en 1803.
El entusiasmo que despertó la insurrección fue como una aurora boreal
obscurecida de pronto por las nubes.
Habiendo concentrado Hidalgo las fuerzas de que disponía en Saltillo,
acordó con Allende, Ji.ménez, Aldama y demás jefes, marchar rumbo a
Chihuahua con el propósito de allegarse elementos de combate procedentes
de los Estados Unidos.
En camino la columna fue sorprendida por el coronel Ignacio Elizondo
en Acatita de Baján. La emboscada se realizó pOJque se le creía fiel a la
insurrección, ya que Jiménez le había reconocido el grado de coronel proporcionándole dinero y armas; pero no quedó conforme. Como fruto de
la sorpresa cayeron prisioneros todos los jefes insurrectos y fusilados más
tarde en la ciudad de Chihuahua.
1

La represión de los militares españoles tuvo l\Spectos crueles, en contradicción a la actitud hwnana de los revolucionarios.
Cuando se abusa de la fuerza la reacción siempre es violenta. El pueblo
estaba en condiciones de comparar entre la opresión que sufría y la libertad
de que disfrutó durante el breve gobierno de la insurrección. En tal situación había tomado partido al lado de los que peleaban por la independencia,
manteniendo viva la llama de la libertad.
Siguieron años difíciles para la causa nacionalista; pero los brotes de rebeldía se sueedían con frecuencia, manteniendo en pie los principios pro•
clamados por Hidalgo.
Una de las contribuciones más fecundas del Nuevo Reyno de León a la
independencia. procede del fabuloso Fray Servando Teresa de Mier y Noriega, originario de Monterrey.
En tanto se combatía a través del extenso territorio de la Nueva España
por la independencia, el ya para entonces famoso fraile, por medio de la
prensa, de folletos y libros, luchaba denodadamente por la sublime causa.
Salia de una prisión de España, por la buena o por la mala, y no tardaba

449
H-29

�mucho en volver a las ma7J11orras; pero su espíritu admirablemente lúcido
no se intimidaba.
En el año de 1813 publicó en Londres su famosa obra en dos tomos:
Historia de la Revolución de la N11eva España. Fue tal el impacto que
causó en las principales naciones ew-opeas, que a partir de entonces se tuvo
como un hecho la independencia.
Incansable en sus correiias se alió con el general español Francisco Javier
Mina, a quien convenció para que annara una expedición que invadiera
el territorio de la Nueva España en apoyo de los insurgentes, que a pesar
de su denuedo y acción constante se veía con frecuencia en condiciones

lamentables.
Mina, de ideas libei:ales, pensando en la posibilidad de combatir a Fernando VII, que encamaba el absolutismo, se dispuso a emprender la empresa embarcándose en mayo de 1816 rumbo a los Estarlos Unidos del
Norte.

Después de la travesía, siempre azarosa en aquellos tiempos se incorporó
al grupo de mexicanos que luchaban en los Esta.dos Unidos por la independencia. En estos menesteres desempeñaba importante papel el Padre Mier.
Cuando había reclutado trescientos hombres fletó tres buques y emprendió
la a~entura con los elementos de combate indispensables. Desembarcó en
Soto la Marina, Tamaulipas, el l 5 de abril de 1817, internándose en el

país.
Su actuación fue ]a de un estratega conocedor de todo cuanto interviene
en la guerra. Una sucesión de triunfos que causaron admiración le dieron
renombre al grado de alarmar al Virreynato.
Pronto se hicieron sentir los efectos de aquella deslWiibrante acción.
Por una parte el fortalecimiento del ánimo insurgente, y por la otra la
represión más aguda de las fueras imperiales.Había que combatir al peligroso nuevo enemigo. Se destinaron los mejores contingentes con tal finalidad. Numerosos regimientos perfectamente
equipados salieron a su encuentro. A pesar ·de tratarse de miles de soldados
y de jefes experimentados no fue tarea fácil acabar con aquella fulgurante

figura.
Varios combates, en desiguales proporciones, minaron los contingentes de
Mina, hasta que, perseguido sin tregua por el coronel Orrantia, fue hecho
prisionero, llevado esposado al fuerte de los Remedios, en donde fue fusilado
por órdenes del general Liñán.
En tanto que Mina, a los 29 años de edad, pasaba a la inmortalidad,
el padre Mier, padecía en las mazmorras de la Inquisición otro infernal

Veamos la forma en que el mismo padre Mier, en sus famosas memorias
refiere este suceso. Para el caso recordemos que al desembarcar en Soto
la Marina con Mina, éste sjguió rumbo al interior quedándose el padre
Mi:r en S?to la Marina con un pelotón de soldados al mando del capitán
J~ Larda. El general Arredondo se preseutó al frente de una brigada
bien. armada, con una sección de artillería, frente al fuerte ocupado por
los msurgentes, y como no consiguiera la rendición incondicional, abrió
fuego con tal aparato como si se tratara de un encuentro entre fuerzas
semejantes en número, cuando en realidad significaban cincuenta por uno.
Después de tres días de combates se rindieron los sitiados mediante convenio de respeto a sus personas e intereses, compromiso no cllll1plido por
Arretlondo. He aquí lo que le sucedió al padre Mier:

"A poco me pusieron un par de grillos y a las once de la noche
me sacaron sobre un macho aparejado con una escolta de veinticinco hombres. Dejo a la consideración de ustedes lo que habré suf,rído con semejante equipo y en una edad auanzada, en la fuerza de
los calores y de las lluvias, en bagajes todavía peores, y pasando largo
rato en la plaza de cada lugar expuesto a la vergüenza pública. La
húmanidad suc1tmbió y estuve muy malo de calentura en Huejutfa".

E~tre los perso~ajes de la Nueva España que contribuyeron a la independencia, tal vez runguno reúne las cualidades del padre Mier: intelectual
profundo, de valor indomable, de increíbles recursos para hacerse escuchar
en todo el mundo, inquebrantable en su fe liberatoria, indomable ante los
tormentos a que era sometido, poseedor del secreto de tas evasiones de cár•
celes infranqueables, resistente física, espiritual y moralmente a las angustias
de los ~utiverios hasta lograr, después de 15 años de ardorosa hrcha, que
se consbtuya el país en nación -independiente.

Con la consumación de la independencia recobró et padre Mier la libertad.
Había logrado E¡ue su anhelo mantenido durante largo lapso enmedio de
P:nalidades indescriptibles, significara eJ final de sus inquietudes y un merecido descanso lo mantuviera alejado de la lucha política. Los hechos hablaban de lo contrario. Continuó su ardorosa actividad en el plano ya de la
configuración constitucional de la Nación, en cuyo empeño, lleno de fulgores
de patriotismo y sapiencia, contribuyó en proporción admirable.
Entre tanto en Nuevo León se había seguido con entusiasmo la ruta de
la Independencia, conservando la memoria del ilustre insurgente don Mariano Jiménez, y de sus seguidores don Manuel de Santa María, gobernador
de la Provincia, y de don Juan Ignacio Ramón, jefe de las armas, fusilados en Chihuahua, después de la emboscada de Baján.

cautiverio.

450

451

�Como ejecutor en el campo de batalla del sentimiento de rebeldía de los
nuevoleoneses, figuraba en primer lugar el .iufatigable guerrillero José Herrera. En varias ocasiones atacó Monterrey, manteniendo en constante alarma
a las tropas realistas.
Como jefe de las operaciones en la región ope~ba el brigadier don Joaquín Arredondo. Se trataba de un individuo tan presuntuoso, venal y atraviliario, como desprovisto de todo signo de valer personal. Convertido en
azote del pueblo, en burlador de la ley y en supremo juez, concitó contra
él mismo el odio de todo mundo, aun de las autoridades eclesiásticas.

Es regla general que los déspotas, en los momentos de prueba, dan
muestras de cobardía y de indignidad. El caso de An-edondo no constituye
la excepción. En el momento mismo en que llegaron a Monterrey noticias,
procedentes de México, de que se había proclamado la independencia del
país, doblegó la cerviz disponiéndose a secundar el movimiento, a cuyo efecto
rodeado de su séquito juró en Monterrey la independencia, entre el júbilo
del pueblo gue la proclamaba ruidosamente el 3 de julio de 1821.
Llegamos a una etapa especial de extraordinaria espectacularidad. Pasaba el país de la subordinación a España a la independencia de toda liga
política. ¿ Seña capaz de asentarse con la firmeza necesaria para mantenerse en esa condición? El tiempo sería el que determinara la situación
definitiva.
En cuanto a Monten:ey, que con entusiasmo había asistido al cambio
¿ cuál era entonces su situación económica-social?
No es difícil valorar sus alcances, bien entendido que cuando hablamos
de Monterrey implícitamente estamos haciendo referencia a Nuevo León.
Seria artificial hacer la desasociación de lo que constituía un todo an110nioso.
Agricultura, ganadería, minería, comercio, artesanía, todo se movía obediciendo a un mismo patrón. Monterrey, con ser la capital del estado no se,
diferenciaba de las demás poblaciones en su forma de vida, si acaso por
un ritmo más acelerado por su mayor población.
Como ha quedado asentado, Monterrey había permanecido durante los
primeros dos siglos de su existencia, en una situación de aguda crisis. Las
continuas guerras con los indios de la región, indómitos por atavismo, y las
dificultades para las c.omunicaciones con el resto del país, no permitían el
aprovechamiento debido de los recursos naturales ni la gran reserva de
energía y de capacidad de trabajo de los regiomontanos, hereder0$ de la
vitalidad creadora de los fundadores de la ciudad.
1-L1.cía falta ambiente propicio para el desarrollo de w1a comunidad que
anhelaba marcar con signos positivos el pensamiento visionario de Jos fun-

452

dadores de la ciudad. Parecía que con la independencia había llegado el
momento esperado.
Era justificado este sentimiento. Los siete mil habitantes de Mrnterre:y,
que saludaban el advenimiento de una nueva vida, sabían que había eJ compromiso de mantener con tesón el preciado don que se había &lt;_:onquistado.
No puede hablarse todavía de condiciones sobresalientes de industria y
comercio de esa época. Sin embargo cabe señalar que Ja artesanía había
progresado en forma notable.
Se tenía por costumbre el intercambio o trueque de productos entre las
diversas regiones del país. Por lo que hace -a Nuevo León er.a autosuficiente
en lo tocante a los artículos de primera necesidad: maíz, frijol, trigo, papa,
frutas y verduras.
En cambio le hacían falta café, tabaco, arroz y ciertos productos de telas,
adornos y útile. caseros. Para obtenerlos y conseguir recursos monetarios
los regiomontanos efectuaban trueques y vendían diversas artesanías de buen
gusto y magnífico acabado.
La materia prima se tenía a la mano en abundancia: lana, algodón, madera, mármol, cueros, ixtle, barro. . . que mediante el ingenio y la tenacidad de los regiomontanos se tra11sformaba en numerosos objetos atractivos
y de gran utilidad, como: mesas, sillas, monturas, jorongos, cazuelas, jarros,
tapetes, mecates, sudaderas, manteles, zapatos, huaraches y una variedad
más de artículos para el trabajo y el hogar.
Con signos futuros se apuntaba la c,:aracterística sobresaliente del regiomontano, que lo llevaría a la industrialización.
Dejamos con estos apuntes, a grandes trazos, la imagen de una época de lucha permanente. Entre el gris de la vida atosigada por la inclemencia de
la naturaleza, y por las adversas condiciones prevalecientes, siempre estuvo
ardiendo la flama del carácter recio de los habitantes de estas ti.erras.

SEGUNDA ETAPA

La evolución socio-ecouómica de Monterrey, como hemos visto, fue lenta,
sumamente lenta durante la Colonia, que comprende más de dos siglos. Se
destaca eso sí, la condición insuperable de la calidad humana de sus habitantes, elemento que jugaría un papel preponderante en el futuro.
Califico de segunda etapa en el desenvolvimiento integral de Monterrey,
a contar de la Independencia al triunfo de la República contra el llamado
Imperio de Maximiliano -1821-1867-.

453

�Las características especiales de esa época integran un tocio en el que
prevalece la inestabilidacl política, y por consiguiente la falta de seguridad
para el desarrollo de los negocios.
Al iniciarse la nueva época vuelve a la lucha activa el padre Mier. De
los sucesos más importantes, después de la proclamación de la Independencia
por don Agustín de Iturbide, ocupa un lugar especial la libertad del padre
Mier, cuya estancia en las mazmorras húmedas del Castillo de San Juan
di:' Ulúa había minado su salud.
A pesar de todo, su espíritu combativo continuó al servicio de la causa
con la misma entereza. Primero oponiéndose a las inclinaciones de Iturbíde
y de sus seguidores encaminadas a preservar incólumes las prebendas y
privilegios de los militares, nobles y clero. Después, en su carácter de diputado al Congreso Constituyente 1824, como representante de Nuevo León,
peleando con denuedo por que se le diera legalmente la categoría de Estado
Libre dentro de la Federación.
Gracias a este dinamismo, energía y capacidad del padre Mier, se logró
que, mecliante las operaciones legislativas del ca.so quedara, a partir de entonces constituido el Estado Libre de Nuevo León.
El distinguido profesor don Pedro R. Nava, de grata memoria, por encargo del gobernador del Estado, Lic. Raúl Rangel Frías, fue comisionado
para recopilar la Legislación Nuevoleonesa desde la fundación del Estado
en 1824.
Como resultado del acucioso trabajo ejecutado por el profesor Nava, se
editó, con fecha de septiembre de 1958, un libro que contiene las Leyes expedidas por el Congreso del Estado hasta el año de 1958.
En mérito a tan importante labor, transcribo a continuación los párrafos
preliminares de la explicación del profesor Nava al particular. Con singular
claridad y exacta verdad histórica queda encuadrado el antecedente preciso
correspondiente a la constitución de Nuevo León, como Estado Libre e
Independiente. Veamos:

"Era el año de 1824. Lo que ahora es el Estado de Nuevo León,
formaba parte de las cuatro Provincias Internas de Oriente: Texas,
Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. En el Congreso General Constituyente, representaba a la Provincia del Nuevo Reyno de León, el preclaro Fray Servando Teresa de Mier y Noriega y Guerra, quien después de contundentes argumentos en la tribuna cameral triunfó en la
defensa, para que, la Provincia de Nuevo León, fuera un Estado Libre
e Independiente."
"Obtenida la victoria, el Congreso Nacional, dictó el 7 de mayo

de 1824, el Decreto No. 45, que instituye el Estado Libre y Soberano de Nuevo León, formando parte de la Confederación de los Estados
del Tertitorio Nacronal."
"El lo. de junio de 1824, la Diputación Provincial lanzó la Convocatoria para las elecciones de los ciudadanos que integrarían el Primer Congreso Constituyente y Constitucional. Las elecciones se verificaron el día 20 y 27 del mismo mes, y los ciudadanos que resultaron
electos, fueron instalados el día 1o. de agosto del histórico año de
1824."
A partir de en~once.s y gracias a la actividad y méritos del padre Mier,
podemos vanaglonamos de este hecho. Precisamente en este año de 1974,
con ceremonias emotivas, se festeja el 150 arúversario de la creación de nuestro
Estado.
Como justa remembranza de acontecimiento de tan alta c.ategoría, procede
anotar los nombres de los diputados que dieron forma a la primera Constitución del Estado, sancionada el 5 de marzo de 1825. A saber:

Dr. José Francisco Arroyo
Dr. José Ma. Gutiérrez de Lara
Lic. Pedro Agustín Ballesteros
José Andrés Sobrevilla
Lic. Juan Bautista de Arizpe
Juan Jore Garza Treviño
Antonio Crespo
José Manuel Pérez
Pedro José de la Garza Valdés
Lic. Rafael de Llano
José Ma. Parás.
Debe s:r recordado. también el noble pensar y sentir de este primer grupo
de Constituyentes qwenes, entre las obligaciones impuestas a los nuevoleo~eses, se establecfa la de: "Amar a la patria, ser veraz, justo, benéfico
y virtuoso". Toda una cátedra significativa de dignidad y convivencia hu.
marústa.
Habían pasado los añ_os borrascosos que siguieron a la Independencia,
cuando los asuntos políbcos de la Nación por organizarse habían pasado
de la Regencia al Imperio y de éste a la República. En todas estas vici.
situdes desempeñó el padre Mier un papel de trascendencia. Apasionado
en favor de su terruño no admitía alusi6n alguna que en su concepto empañara su limpia estirpe, y .no perdía oportunidad para enaltecerlo.

455
454

�Dejamos a esta altura la mención justificada del padre Mier, porque si
la índole de los apWlteS aquí contenidos lo ameritaban nos saldríamos del
objetivo primordial, de seguir la ruta del inquieto cuanto ilustre y patriota
coter.ráneo.
En tanto en la ciudad de México ardían los hornos de las pasiones po•
líticas en Monterrey, una vez integrado el primer Congreso, se pudo ya
pensar con cierta conciencia, en la necesidad de ordenar la propia vida de
la comunidad, sujeta hasta entonces a los caprichos e' intereses personales
del Virrey en turno.
Pronto los resultados confirmaron la ventaja de una vida más indepen•
diente y más de acuerdo con las aspiraciones de progreso y de bienestar.
Contribuyó en gran parte al desarrollo de Monterrey su situación geográfica,
que le permitía la comunicación con los estados vecinos. Fue elemento atractirn también para la inmigración el ambiente de trabajo que aquí se respi•
raba. En breve p~ríodo Monterrey había duplicado su población.
Para mediados deJ siglo XIX la. artesarúa se había fortalecido., y si se
quiere avanzaba hacia la integración a juzgar por los talleres que deman•
daban obra de mano más allá de la familiar.
Duante la Colonia no existía por esta latitud más me,dio marítimo
de comunicación que el Puerto de Veracruz. Controlado el movimiento de
mercancías por el gobierno, su rigor llegaba a extremos increíbles. Toda
mercadería procedente del extranjero sufría un recargo enorme del Virrey·
nato~ y como si esto fuese poco, en tratándose de provincia,; tan lejanas como
la nuestra, había que contar además con las alcabalas impuestas por los
caciques de cada región.

En suma, que el esfuerzo por adquirir tales productos pasaba más allá
de lo razonable, y la prudencia se desbordaba si~ resultados positivos.
Existe un proverbio que dice: "No hay mal que por bien no venga".
En el caso es aplicable en todo su contenido. Si existían tantas dificultades
para obtener objetos de utilidad hogareña, lo indicado e,ra producirlos aquí.
Con signo tan convincente se emprendió la tarea, y a lo ya existente en
materia artesanal se fueron agregando otros productos que con el tiempo
se perfeccionaron: cerillos, velas, jabón, palas, martillos así como los ins.
trumentos de trabajo más esenciales.
Fijemos un dato esencial. Al fundarse Monterrey se le dotó de un terri•
torio que comprendía 15 legu~s de extensión por cada uno de los rumbos
cardinales. A medida que los ranchos o haciendas adquirían la importancia
debida se les otorgaba el título de villas, y cuando su desarrollo In demandaba
se transformaban en municipios.

456

En esta forma fue perdiendo Monterrey espacio y por otra parte ganando
en número de habitantes en franca contradicción.
Pasa el primer siglo de vida de la ciudad sin ningún signo que la distinga de la existencia rutinaria, salvo el coraje, siempre alerta de los vecinos,
para subsistir a toda costa.
Ganando en población y medíos de vida transcurre el siguiente siglo.
A fines de 1796 contaba Monterrey con 3,669 habitantes, españoles y criollos
en su mayoría. Los bienes consistían en: 5,000 cabezas de ganado mayor,
1,100 yeguas; 400 asnos; 1.000,000 de ganado cabrío; y 65,000 de ganado
lanar.
Las casas construidas en su mayoría con sillares, ocupaban un área que
comprendía: a oriente Diego de Montemayor, a poniente, Guerrero, a norte,
Matamoros, a sur, Río Santa Catarina.
Los caminos carreteras se extendían a: Tampico, Matamoros, Linares,
Saltillo, Zacatecas y poblaciones cercanas. Se disponía de 15 diligencias
y de 218 carretas.
Puede resultar redundante este retroc~so cronológico; pero tal vez sin&lt;a de,
enlace a la época que estamos analizando a partir de la independencia.
Podemos así advertir que el cambio significó -un positivo beneficio, a pes.ar
de las convulsione.s revolucionarias sufridas por el país, de las que nuestro
Estado participó ya con la significación de un conglomerado fuerte.
La afirmación de independencia de Nuevo León, cada vez más acentuada, tal vez pueda explicarse como trasunto de la situación prevaleciente
durante siglos de abandono de estas provincias del noreste.
En menos grado existía la situación política de Coahuila y de Tamaulipas. Aquí en Nuevo León se constituyó en baluarte de los intereses locales
don Santiago Vidaurri, que llegó al extremo de anexarse a Coahuila mediante procedimientos amañados, que en el fondo contenían el propósito
de constituir una fuerza capaz de contener la egemonía del Gobierno del
Centro, que a pesar de su constitución federalista, actuaba en plan cen•
tralista.
Hasta el momento en que las fuerzas republicanas obtuvieron el triurúo
definitivo sobre el llamado Imperio de Maximiliano, puede decirse que en
Nuevo León no hubo un momento de tranquilidad.
Primero, -la guerra a muerte entre liberales y conservadores por establecer
el Gobierno Federal o Central, que, según las veleidades de la fortuna se
constituía en una o eJl otra forma. Ello significaba un batallar sin tregua.
Nuevo León participaba activamente inclinado hacia el federalismo, sin
que fuese obstáculo para colaborar con gobernantes centralistas, cuya capacidad y honradez se imponían sobre el interés de las facciones.

457

�Como si fuesen pocas las calamidades que se abañan sobre el país, es
de mencionar la epiaemia del cólera por los años treintas, y la guerra en
los Estados Unidos durante los años de 1846 y 1847, que significó la pérdida
de más de la mitad del territorio nacional. Después flageló al país la
intervención francesa. En ambos casos Nuevo León estuvo a la altura que
demandaba el patriotismo.
Para entonces, es decir para mediados &lt;lel siglo pasado, la lucha armada
entre los indios bárbaros y los habitantes del Estado había terminado con
su expulsión del territorio nuevoleonés. Algunas partidas se fueron a Tamaulipas, otras a Coahuila y algunas :más a Texas. Por supuesto que de
cuando en cuando daban albazos con C&gt;! fin de robar ganado.
Si nos situamos superando eJ año de 1867 podemos advertir el despertar
de un prolongado letargo, que apenas si pudo mantener en pie la artesanía
que de tiempo atrás había dado prestigio a la región.
Había roto la apatía dominante la inauguraci6n, en enero de 1856, de
la fábrica de hilados y tejidos "La Fama", establecida en Santa Catarina.
Era gobernador del estado don Santiago Vidaurri, quien aprovechó la ocasión para darle el mayor lucimiento a la ceremonia.
Presente en el acto inaugural el obispo Rafael José Verger, que gozaba
de gran prestigio, las autoridades municipales, los socios de la empresa y
numeroso público, Vidaurri dispuso que tres piezas de artillería hicieran
varios disparos y la banda militar tocara algunas pieT.aS. Vítores para Vidaurri, entusiasmo auguro de mejores tiempos, y el nombre del caudillo
volando en alas de la fama.
No podemos dar categoría de cambio substancial al sistema imperante df
la artesanía a la fundación poco después de las fábricas de hilados y tejidos
de "La Leona", y de "El Porvenir", porque su influencia no pasó más
allá de su radio de acción.
Queda pues esta etapa, que podemos fijar hasta la consolidación del
gobierno porfirista, como artesanal, preparatoria de un avance hacia la
industrialización.

TERCERA ETAPA

Establecidos de nueva menta los Poderes Ejecutivos eo el Palacio Nacional, por el presidente de la república don Benito Juárez, en ese año de
1867, Nuevo León entró al orden constitucional nombrando en las elecciones

458

al general Jerónimo Tre";ño, quien tomó posesión del puesto el lo. de
diciembre.
Nada puede dedrse en cuanto se refiere a la situación económica, si
no es que se presentaba con caracteres desastrosos. Nada pudo hacer el
general Treviño por mejorar la situación, la que se agravaba por la inquietud reinante provocada como reacción desesperada de los vencidos.
Asaltos a pequeñas poblaciones, rumores alarmistas difíciles de combatir,
a lo que se agregaba el estado de miseria del pueblo, acosado por tan
largos pe1fodos de guerra.
Reelecto dos veces se separa el gobierno por exigencias militares supliéndolo el licenciado Trinidad de la Garza y Melo, primero, y después el licenciado y general Lázaro Gana Ayala, así como el doctor José Eleuterio
González Gonzalitos.
Como corolario de sítuación tan angustiosa, de nueva cuenta Treviño en

e1 poder, secunda el movimiento revolucionario iniciado en Oaxaca por el
general Porfirio Díaz, en contra de la reelección de don Benito Juárez.
¡ Qué de bueno podía esperarse para Nuevo León ante ta1 situación!
Hambre y desesperación. Y Vencidos los rebeldes se hace cargo del gobierno
del Estado el general Lázaro Gana Ayala.
La contienda annada llega a su fin con motivo del fallecimiento de don
Benito Juárez el 18 de julío de 1872. Pero se trata simplemente de 11n
paréntesis. Viene a continuación la rnntienda armada entre el general Díaz
y el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada.
En virtud de que Nuevo León se distinguió en la Guerra de Refo1ma,
y posteriormente en la del llamado Imperio de Ma"Ximiliano, se habían formado generales de personalidad nacional y a ellos acudían quienes necesi•
taban en el terreno de las anoas ayuda. Estaban para el caso: Mariano
Escobedo, Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, Lázaro
Garza Ayala, Ignacio Martínez. . . en fin un grupo selecto de caudillos, que
más cerca estaban de los caballos que de las oficinas o sillones de reposo.
Queda con ello dicho que a un grito estaban con la carabina en mano,
listos para todo servicio. Nada podía esperarse en cuestión de producción
alimenticia~ ni de artículos artesanales. Dl!cadencia en todo y a esperar
tiempos mejores.
Largos años de actividades bélicas habían formado un sistema de vida
social y política basada en el militarismo. Las virtudes ciudadanas se me•
dían a través de las batallas ganadas y de las campañas castrenses. Había
más que suficientes hombres de letras, de clara inteligencia y gran ilustración; pero como todo quedaba subordinado a la actividad militar, las más

469

�destacadas personalidades civiles quedaban subordinadas al poder de los
militares. Lo mismo sucedía en el sector conservador que en el liberal.
En esta forma se explica la decadencia en el mundo de la producción
agrícola, minera y ganadera que en la artesanía. Se llegaba al restablecimiento de la República en l867, con la esperanza de una paz acogedora;
pero las cosas se presentaron 1m distinta forma. Vencido el Partido Conservador, dejaba un sedimento de inconformidad, que no significaba fuerza
coherente capaz de trastornar el orden establecido. Las dificultades eran de
otro orden.
El militarismo, como queda dicho, daba muestras de inquietud. Surgían
los caudillos entre las filas de los liberales vencedores. Unidos en las grandes
conmociones de la Refo1ma y de la Intervención France.sa, soltaban las
amarras de la unidad para saciar apetitos pe~onales de poder.
Dos grandes figuras se perfilaban en el panorama nacional: Los generales
Porfirio Díaz y Mariano Escobedo. El primero, ambicioso de poder, no se
limitó a esperar a que la opinión pública lo lleva.Ia a ocupar el primer
puesto, sino que se lanzó de lleno al campo de las armas. El segundo, consciente de su fuerza popular, consideró que debía esperar a que el voto
ciudadano no lo designara.
La fortuna es de los audaces, die~ un adagio latino, que tuvo cabal aplicación en el caso del general Díaz, a quien vemos Ue.gar a la Presidencia
de la República, dejarla durante un periodo para ocuparla ya en plan
pennanente. Su experiencia en defensa de la patria y en las revoluciones,
le permitió avalorar el significado de la paz y de la guerra.
Dispuesto a conseguir la paz a toda costa dedica su inteligencia y su fuerza
política a tal fin. Suaviza el trato ele los eternos enemigos hasta el grado
de utilizar los servicios de algunos de ellos; dicta leyes en protección de la
.industria, el comercio y la banca; acaba con las gavillas de forajidos; garantfaa la tranquilidad en el campo en provecho de la minería, la agricultura

y la ganadería.
Para hacer posible esta línea de conducta cambia los sistemas democráticos
por un centralismo paternal, más agudo que el preconizado por el padre
Mier, que estando por la Federación, recomendaba en principio otorgar las
facultades necesarias al presidente para que estuviera en condiciones de
actuar en el desempeño de sus funciones con libertad.
En esa proyección el general Dlaz logró la paz, al grado de ganar el
título de Apóstol de la Paz.
A medida que la paz SE' afianzaba resurgía la artesanía y se desarrollaban
las labores del campo. Procede consignar una característica de la gente de

460

Monterrey, que subsiste con igual o mayor ímpetu. Me refiero al espíritu
de acometividad de los regiomontanos.
Apenas abiertas las comunicaciones ten-estres y ferroviarias, la acción de
los hombres de :mpresa se _hacía sentir en doudequiera que surgiera un
centro_ de operaciones, lo nmmo en Tampico, Matamoros qne en Saltillo,
Torreon, Durango y San_ ~uis Potosí. Esta constante comunicación permitió
q~: Monterrey se convrrtrera en centro de distribución de bienes y servicios.
~rnpe~1.dos los .empresarios en dar cumplimiento a esta misión pusieron
su 1~teres y ent_usmsm? en awnentar y mejorar los centros de trabajo, fortaleciendo al m1smo t1empo las relaciones comerciales con el resto del país.
Los gobernadores de esa época -1872 a 1855- general Lázaro Garza
Ayala, doctor José Eleuterio GonzáJe-z, licenciado Ramón Treviño licenciado
Viviano :'~!arrea! y licenciado Genaro Garza García, comprom:tidos en el
reto, exp1d1eron decretos favoreciendo las inversiones, que constituían verda~
cleros alardes de desinterés; pues a pesar de la penuria de los recursos públicos, ofrecían hasta 20 at1os de exens.ión de impuestos según la inversión
de que se tratara.
Floreció 1a artesanía y se inició de manera firme la instalación de fábricas, que si 110 eran de grandes propo.rciones servían de estímulo y de
enseñanza
Los productos llenaban las necesidades locales y se distribuían en el noreste y centro del país. Cargamentos importantes salían de Nuevo León
~ándale _crédito:_ muebles bien acabados, camas, cerillos, velas, za.patos, vehces, articulos diversos de cuero, pastas alimenticias, dulce.s, géneros de algodón, sombreros de fieltro, y ya de más altura, se exportaban carretas
carretones y diligencias.
'
Paralelo a este auge, en sentido inverso, vivían los caudillos nuevoleoneses
~ue tan bril~an,tes acciones guerreras habían ganade y que, durante Jarg~
tiempo constitU1an para el gobierno federal una seria preocupación.
Acabar con ese reducto constituía para el general Díaz una necesidad.
La oportunidad para ello se presentó con motivo de la desaparición de los
poderes en el Estado con motivo de la alteraci6n del orden. Se habían efectuado las elecciones para gobernador contendiendo los licenciados Genaro
Garza Garcíay Lázaro Garza Ayala.
'
La pasión en estos casos se desborda. El triunfo electoral había sido de
Garza García; los contrarios no lo reconocieron, trataron de hacer valer sus
derechos con las armas, el orden q uecló roto y el general Díaz, con el pretexto de restablecer la paz, envió al general Bernardo Reyes con el carácter
de jefe de las armas.
'

461

�La elección había sido acertada. El general Reyes, ele prestigio mi.litar,
inteligente, de prendas personales de altura, principió por restablecer el
orden dando plenas garantías a ambas partes.
No habiendo posibilidades de arreglo entre los grupos contencfümtcs y en
atención a. que el Congreso del Estado no se rewúa fue declarado el estado
de sitio. El siguiente paso lo dio la Cámara de Senadores al designar gobernador provisional al general Reyes.
De un golpe cambiaba el panorama en el Estado. Los antes poderosos
e influrentes caudillos quedaron relegados a segundo término. No los persimió el general Reyes; pero tampoco les dio beligerancia para que siguieran
a~ando en la política en las condiciones en que lo venían haciendo.

'

Pronto el general Reyes dio a conocer sus habilidades administrativas Y su
don de gentes. Con 1a misma rapidez se atrajo la simpatía del pueblo y la
colaboración de los hombres de empresa.
Con el carácter de provisional gobernó el Estado de diciembre de 1885
al 3 de octubre de 1887. Durante este lapso logró pacificar el Estado Y
demostrar un dinamismo) espíritu de servicio y honestidad inusitados.
Para acelerar el programa de obras públicas organizó una Jwlta de Mejoras, a cuyo frente quedó nada menos ~ue , ~nzalitos: A pesar de lo
reducido del presupuesto se llevaron a feliz temuno vanas obras de gran
utilidad· entre otras el puente Juárez, para salvar las volwninosas cor:cient6S
del ojo
agua del centro, entre las calles de Allende y Juan Ignacio_ Ramón.
La construcción quedó a cargo del ingeniero Miguel Mayora, pomendo en

de

juego la técnica más avanzada.
También
fierro, y de
las mejoras
del Colegio

fue arreglada la Plaza Zaragoza dotándola de cien bancas de
ocho farolas, cada una de cinco luces. A esto hay que agre~;ir
al Parián, llamado después Mercado Colón; la reconstruccion
Civil; y la construcción del segúndo piso del lado poniente del

Palacio Municipal.
Sin hablar de diversas obras de poco costo realizadas, procede señalar la
iniciación, a fines de 1887 de la Penitenciaría del Estado, que habría de
titularse de grandiosa.
Para cuando entreg6 el general Reyes, el 4 de octubre de 1887·, el gobierno
al general Lázaro Garza Ayala, contaba Nuevo León con líneas telegráficas
que unían los munícipios con Monterrey.
Deja también
plena actividad fabricas de hielo, de azúcar, de almidón,
trigo, aguardiente y de los primeros ensayos de la pr_oducción de cerveza.
La más conocida fue la de don José Calderón establec1cla por las cal!~ hoy
de Zaragoza y de Juan Ignacio Rarn6n. Vale la mención porque seguramente la experiencia adquirida sirvió para la formación en 1891 de la Ger-

en

462

vecerla Cuauhtémoc en la que jugarfan importante papel don José Calderón,
José Schnaider.

y el químico ceJVecero don

La capacidad, diligencia y deseos de significarse del general Reyes dieron
como fruto la integración de más de trescientos talleres, que podían significarse como el primer paso o jalón para superar la categoría de la producción artesanal. Ya comenzaba a cosquillear la palabra industria.

Y puesto que en los umbrales de este amanecer que -vino a dar el perfil
definitivo a Monterrey, como signo de admiración procede mencionar los
nombres de quienes formaron en las avanzadas de las legiones que habían
de darle renombre mundial a Monterrey, como ciudad industrializada:
Valentín Rivero, Luis G. Coindreau, Pedro P. Quintanilla, Rafael Melo,
Carlos Hesselbart, Emilio Zambrano, Pedro MaizJ Francisco Garza Quintanilla, Manuel Bartolomé, Tomás Ortíz, Andrés Hemández, José Calderón,
H. B. Butcber.
Se complementa el cuadro de 1a ciudad, en ese año de 1867, con el funcionanúento imperfecto de los teléfonos, la instalación de la luz eléctrica
en forma rudimentaria, el empedrado de las calles del centro, los tran~as
de mulitas, y los espectáculos teatrales y de circos.
Situación heredada, como queda dicho, al general Garza Aya1a. Para él,
que ya había ocupado ese puesto, significaba una nueva oportunidad de
servir con lealtad, como correspondía a sus principios, al pueblo que lo había
elegido.
Hay que subrayar el hecho de agobio que sufría el Estado en materia económica. Los campos abandonados, la producción en todos los niveles precaria, y la inseguridad en cuanto a1 presente y el porvenir.
A pesar de todo para el general Garza Ayala significaba un reto a su
voluntad de servir. Hombre culto, abogado por capacidad y vocación, pugnó
por implantar un sistema legal de garantías para todos sin distinción de
ideologías. Puso al día los Códigos civiles y penales, designó funcionarios honestos, y abrió las puertas de su despacho a toda idea de progreso, y a toda
queja.
Procuró encauzar en debida forma la educación, impulsó el Colegio Civil
y alentó la iniciación de estudios normales y profesionales de medicina y
leyes.
El clima de tranquilidad que logró establecer Garza Ayala constituyó el
mejor aliciente para el impulso de la agricultura, la ganadeóa y la producción artesanal. Se realizaron varias obras materiales: extensión del servicio
de tranvías, construcción del puente Lerdo, por el doctor Coss, y sobre todo
ello la exposición que tuvo lugar en 1888, con la exhibición de las arte$3.nías
que estaban reclamando por su perfección el título de industriales.

463

�Terminó su gestión el general Garza Ayala con la simpatía y el cariño del
pueblo por su entrega limpia, dejando la impresión de que hizo lo más
que podfa hacer cualquier funcionario dinámico, honesto y patriota.

El cuatro de octubre de 1889 devolvía el bastón de mando aJ general
Bernardo Reyes, que regresaba en carácter de Gobernador Constitucional
electo popularmente. Permanecería en el puesto hasta 1909, año en que
se iniciaba la inquietud política que desembocaria en la Revolución de 1910:
encabezada por don Francisco I. Madero.

CuAR.TA ETAPA

En realidad esta relación es complementaria de la anterior. Merece destac~ por el contenido de todo orden respecto a Nuevo León y particularmente a Monterrey.
Entraba Nuevo León a una etapa trascendental. Había pasado un pe·
ríodo de pesadala El general Díaz, reelecto y vuelto a recibir el poder,
había logrado conquistar de manera firme la ansiada paz. Pesaba sobre el
país un cansancio indescñptible, la paz constituía la máxima ambición. Quedaban los principios bases de las revoluciones en segundo término. La no
reelección sonaba a cascabel roto. Paz, trabajo, bienestar valían más que
cuanto principio había alimentado el espíritu anhelante de libertad.

Posib~e~ente el mism? ~~neral Re'.es no pensó en la posibilidad de que
su com1S1on llegara a s1gruhcar la vmculación estrecha de su vida con )a
de los nuevoleoneses.
En tal _forma penetró en el alma regíomontana, que para él lo más importante rad1ca_ba en que su entrega al servicio del Estado, desafiando los rigores
de una hacienda pobre, tan pobre así que necesitó gestionar se le siguiera
pasando el sueldo de general para poder subsistir.
Pero no le arredraba ni la escasez de elementos pecuniarios, ni el abrumador trabajo que desarrollaba. Su obsesíón era la de convertir al Estado
en industrial, convencido de que la agricultura- y la ganadería y la minería
no serían capaces de producir lo necesario para una administración decorosa, mucho menos para hacer frente a un incremento de la población de
manera de subsistir en condiciones aceptables.
Contaba, así lo expresaba él, con la materia prima el hombre de la
región, leal, trabajador y audaz.
'
Nadie que significase algo en la acción constructiva le era indiferente.
Proc~raba tratar de cerca a todos., descubrir sus alcances y saber así cómo
Y que ayuda debía proporcionarle. Para todos había estímulos además de
los establecidos legalmente. Ello le daba la oportunidad de conocer a fondo
~a cond~cta de los individuos y, cuando las circunstancias lo reclamaban,
mterv;nu para fomentar las buenas inclínaciones o para corregir las que Jo
merec1an.
Por ~upuesto que en no pocas ocasiones, de mutuo propio o por petición de,
parte, intervenía como amigable mediador en diferencias o distanciamientos
surgidos en cuestión de negocios.

No fue para el general Díaz cosa fácil llegar a esta situaóón. Tuvo como
aliados el hastío del pueblo, su experiencia revolucionaria y el conocimiento
personal de los caudillos, que como él, habían peleado por los mismos

Se tra.taba en fin de un hombre inteligente, capacitado en la universidad
de la ;1da, ~ante ~el es~dio y sobre todo honesto consigo mismo, que
no pod1a enganarse m enganar a los demás.

ideales.
Con tales elementos se dedicó a tratar los problemas de cada entidad de
acuerdo con las circunstancias. En algunos casos acercando a su gobierno
a quienes ansiaban figurar; en otros enviándolos como Embajadores a Europa, a Sur América. Y cuando había mayores complicaciones, como en el
caso de Nuevo León, aprovechando la coyuntura más adecuada.

Se disponía de estos recursos humanos en un ambiente preñado de b
.
.
s
~~
mtenc1ones. e había encendido la luz del entendimiento, estaba todo dis~

No existía un caso semejante contra la paz. Media docena de caudillos
prestigiados, valientes y aguerridos -Escobedo, Treviño, Naranjo, Martínez,
Garza Ayala- podían, en cualquier momento, alterar el orden. Con pleno
conocimiento de causa era necesario principiar porque entre sí hubiese algún

distanciamiento.
Creada esa situación, envió al general Reyes, persona de su confianza y
capacitada para el desempeño de una comisión tan delicada.

puesto _para _av~zar y el director, lleno del entusiasmo y de la fe que da
el_ propio valimiento, emprende la jornada que ha de prolongarse por Jaraos
~~
b
La_s puertas pe~anecen abiertas para recibir sin excepción de nacionalidad,
a qU1cnes deseen mvertir, con tal de que sean personas honestas.
Se establece la corriente fertilizante, como las aguas del río que empapa
las tierras promisoras.
• Llegan
,
. me.-&lt;icanos, españoles, alemanes' norteamericanos, franceses, arabes. chinos. . . que prosperan en su mayoría y andando el .:empo d ·
,
_
,
..
e.Jan
aqu1 su fortuna, su ensenanza, sus cuerpos y sus familias, que a su vez se

465

464

H-30

�multiplican aumentando en progresión geométrica el número de los mexicanos.
De aquellos apellidos que llegaron siendo extranjeros ~ora so~ mexi~nos: Hernández, Prieto, Rivero, Be.rardi, Belden, Armendaiz, Maiz, Mendirichaga, Milmo~ Schnaider, Schmid, Buchard, ~~er~ C~, :-'~troth,
Hass, Robertson, Stro22i, Ferriño, Ferrara, Brand1, Pnce. A pnnctpios_ de es•
te siglo llegaron algunos árabes. Descendientes de ell~ pasan re~ta de
·
d" .:~ ·dos entre 0 • ~ · comerciantes industnales y proíes1onales.
mexicanos IS .... ,gw
u=,
Se entrelazan los apellidos: Marcos, Ganero, Canavati, Nader.
Después se agregan los Saide, Giacoman.
Van surgiendo las industrias a partir de 1880, siento que en forma modesta; pero en señal inequívoca del paso de la artesanía a la maqui~arí~.
Sucesivamente salen al mercado nacional, muebles de buena apanenc1a
y magriífico acabado, salas, recámaras, com~dores. L3:&gt; f á~ricas d: ~17..ado
se multiplican, así como las de talabartena, y curnduna, convuuendose
Monterrey en proveedor de numerosos artículos de cuero, entre los que se
cuentan los velices y las sillas de montar.
.
Se distingue también la. fábrica de ladrillo, que habría de propomonar
su producto para la pavimentación de las principales calles de la ciudad,
con resultados notables.
Buen impacto hicieron las fábricas de aguas gaseosas y las de cigaiTos
de hoja de maíz, además de las de dulces de tipo moderno, a las que
se agregaban las panaderias higiénicas.
.
No menos importancia adquirieron las fábricas de artículos de hojalata
y lámina, que variaban desde tinas hasta petac~ y baúl~. _Y ya, que hablamos de láminas ocurre pensar sobre la instalac;1on, en la ulnma decada del
siglo pasado, de más de cuatro fundiciones de fierro. ¿A que obedecía
este fenómeno?
.
las causas Una de ellas radica en la.s disposiciones dictadas
D 1versas
son
•
.
por el gobierno norteamericano en la materia, que dific~ltaba el co~erc10
de lámina. Sin concederle a este hecho gran categona vale co1~s!derar
como más viable que se debiera a dos causas concomitantes:, las facil1dades
dadas por las autoridades a los inversionistas, y lo para m1 ~damen~al,
la abundancia de agua con que se contaba en Monterrey, pues bien sabido
es que las fundiciones por su propia naturaleza, necesitan de mucha agua.
Antes de finalizar el siglo pasado se inicia la gran industri~- Es en 1891
la Cervecería la que pone la muestra. Principia con un cap1ta_l ~odera~o;
pero muy pronto lo aumenta a dos millones de pesos, que eqwval1a a diez
tantos del capital inicial.
Siguen varias fundiciones que llegan a la cumbre a1 finalizar el siglo

con la constitución de la Fundición de Fierro y Acero de Monterrey, con el
enorme capital para esa época de 10 millones de pesos.
Pilares ambos que constituyeron el sostén principal de la verdadera industrialización de Monterrey. Fueron los imanes que trajeron a Monterrey inversionistas, técnicos y hombres dispuestos a trabajar.
Terminaba el siglo XIX dejando la estampa de un Monterrey, que si
ªP«:nas había rebasado los 70 mil habitantes, mostraba una extaordinaria
pUJaJlZa.
Con la industria había florecido el comercio afianzando su posición en
Ja primera línea del noreste del país. Su situación geográfica le daba
gran ventaja sobre las demás poblaciones importantes de Ja región.
Los ferrocarriles de Laredo a México, a Tampico, a Matamoros y a Torreón eran arterias vitales para el intercambio de mercancías para la introducción de materias primas y para la eKportación de productos elaborados.
La alborada descubría un porvenir promisorio.
Y si comercio e industria se complementan en cierto radio, no sería la
unión completa sin la cooperación de las finanzas. No podemos hablar
todavía del poder de las instituciones financieras, sino más adelante, cuando
la importancia económica de las empresas lo reclamaba. Por ah.ora cabe
anotar la existencia de tres Bancos: Milmo, Nuevo León y Mercantil de
Monterrey, que con excepción del primero, siguen operando con ramificaciones que los coJocan en carácter de nacionales.

Se suceden los primeros añoS del siglo actual. El nombre de Monterrey
va cobrando prestigio como centro industrial. Participa en exposiciones nacionales, en Norteamérica y en Europa. Obtienen .sus productos medallas
de oro, pergaminos honrosos y estímulos preciados. Camina de prisa a la
consagraci6n.
Debe subrayarse en justicia que unido al nombre de Monten-ey iba el del
general Bernardo Reyes. Su vinculación a Nuevo León era en forma total.
No existían reservas, la entrega en las faenas sociales y económicas, era igual
en cuanto se refería a la educación, a las garantías individuales y a la
integridad del Estado.
Puede citarse a este particular su empeño decidido y logrado en fijar de
manera precisa los límites con Tamaulipas y Coahuila, causas de largas y
enojosas controversias. En tratándose de Coahulia logró, mediante determinadas concesiones limítrofes que se le reconociera a Nuevo León el título
de fronterizo merced al agregado de una franja de terreno colindante con
el río Bravo, que se bautizó con el nombre de Congregación de Colombia.
Los documentos que obran en los infom1es del general Reyes de los años
de 1891 a 1895, constituyen w1a clara manifestación de su apego a lo

467
466

�nuestro. Son testimonios de lealtad y de amor aJ terruño por él escogido
como propio.
El licenciado Santiago Roel escribió una magnífica obra titulada: Nuevo
León.-Apuntes históncos. Apegado a la verdad, sin que fuese obstáculo
que hubiese actuado en forma brillante en la política en contra del general
Reyes, al hablar de él, expresó:

"El general Reyes fue durante toda su vida lln hombre activo y progresista. Favoreció a su labor gub.ernativa el largo períndo de paz y
tranqHüidad que se inició al llegar el general Díaz a la Presidencia de
la República. Todos los problemas de importancia fueron resolviéndose
paulatinamente y la Nación entró en senda de progreso que jamás antes
había conocido. El sistema autoritario que, por otra parte, el general
Re,oes impuso en su administración, acostumbrado como estaba al mando militar, le alla11ó también numerosos obstáculos. Así es que pudo
dedicarse de lleno a las labores reconstructivas que el Estado, y principalmente su capital, mcr-ecían por la dedicación de todos sus hijos al
trabajo. Fue secundado con entusiasmo en aquella obra por los elemen.tos del garzayalumo y, en gen.eral, por todas las clases sociales, y
aún por muchos destacados corifeos del genarismo, quienes aceptaron
la situa.Gión ya creada y comenzaron a servir en aquella administración."
Cumplida declaración de una persona que en su juventud y ya como
abogado, en unión de otros compañeros hizo por medio de la prensa abierta
oposición al general Reyes. Se destaca la grandeza del gobernante y la nobleza del adversario.
Los primeros años del siglo pasaban entre animoso ajetreo y vigoroso
progreso. Al trabajo que ennoblece se agregaban las representaciones teatrales
continuas: drama, comedia, opereta, ópera, circo ... Una compañía se iba y
otra llegaba. Los éxitos sucedían en el ambiente artístico y en el económico.
A tiempo que se daba impulso a la educación públic~ mediante disposiciones certeras del general Reyes, que alentaban las inscripciones al Colegio
Civil en las Normales, y en las Escuelas de Leyes y de Medicina, en la
Primaria dedicaba la atención más acuciosa, al grado de establecer sanciones a los padres de familia que no enviaran a los niños en edad escolar a las
escuelas. En esa época nacieron los jardines de niños.
Como complemento de este resurgimiento del arte y de la educación, se
formaron en los barrios de la ciudad estudiantinas, que fueron algo así
como el desbordamiento de las tertulias familiares. Daban serenatas y tocaban en fiestas populares.

4{j8

En cuanto a la industria siguió incrementándose sobre todo en lo tocante
a talleres de herrería y cerrajería al contar con la materia prima abundante
de las fundiciones. Aumentó mucho la producción de muebles. Figuraban
en forma de grandes industrias las fábricas "La Mexicana", "Salinas y Rocha" , "La Malinche" y "El Ancora" que ocupaban varios centenares de
obreros.
Llegó el _ambiente industrial al grado de hacer pensar al general Reyes
~n la neceSidad de djctar disposiciones protectoras de los trabajadores. Su
ldea, aceptada por algunas prominentes _personas, se discutía por otras en
forma negativa, aduciendo como razón fundamental que se podía dar luaar
0
a que algunos inversionistas se desanimaran.
, Venciendo oposiciones se 1·ealizó el proyecto del general Reyes, promulgandose en 1906 la Ley sobre Accidentes del Trabajo, la primera disposición
legal en la materia que se conoció en México. El humanismo del general
Reyes triW1faba.
Con signos satisfactorios pasaban los años menos de los que fueran de
dese~, pu~ en 1909 ~ hizo sentir, con cierta fuerza, el movimiento político.
El ano antenor, el preSidente de la república, general Porfirio Díaz, declarab~- al señor Creelman, periodista norteamericano, entre otros conceptos
pohticos, que el pueblo mexicano está capacitado para el ejercicio de la
democracia.
~~as declaraciones, hicier~n el efec~o de una sonora clarinada que repercut'.o en tocio el pais, surgiendo de mmediato Jas actividades políticas contemdas durante treinta años.
En julio de 19l0 debían efectuarse las elecciones de Presidente de la República, de Senadores y Diputados al Congreso de la Unión.
Las corrientes de opinión iban desde el cambio del Vice-Presidente hasta
el del mismo Presidente. Esas corrientes se personificaron, en el caso de
la Presidencia, en la reelección del general Dfaz, y en la designación del
general Reyes.
Rápidamente la candidatura del general Reyes tomó tales proporciones
que alarmó a los llamados "cientüicos" integrantes del círculo de amigos
del general Díaz. Se trataba de los integrantes del gabinete y de los más
altos funcionarios federales. Como contrarios a la personalidad política del
general Reyes, al ver la entusiasta acogida que había despertado su candidatura maniobraron de inmediato para evitar se consolidara esa situación.
Cuando llegó el momento de las resoluciones, a pesar de la presión de los
líderes reyistas y de gran parte del pueblo, al ofrecerse la candidatura al
general Reyes la rechazó de plano. Pesó más en su c,onciencia la amistad
y la le.altad al general Díaz, que el halago de sus partidarios.

469

�Fue así como decidió abandonar el país. El 5 de noviembre de l 909 se
embarcaba para Francia con la nominación de Embajador. Su obra en
Nuevo León se eleva en tal forma, que no podrá ser olvidada.
Coincidíendo su ausencia con una serie de acontecimientos trascendentales,
se cierra esta etapa en la vida política, económica y social de nuestra entidad.

QUINTA ETAPA

La fuerza de las circunstancias obliga a que el período comprendido de
1910 a 1930, signifique un paréntesis en el desenvolvimiento norma1 de la
región.
Se trata de un cambio radical en las instituciones oficiales y privadas que
transformó desde su base la organización política y social, y como consecuencia, las estructuras económicas sufrieron las consecuencias consiguientes.
Principiaron los acontecimientos con una vigorosa acción política. Como
queda dicho al arranque del movimiento la [igura que con mayor atractivo
se dibujó en el panorama político fue la del general Bernardo Reyes. Eliminado por propia voluntad, quedó el tablado nacional libre. ¿ Quién surgiría capaz de arrastrar al pueblo?
Durante el año de 1909 había circulado profusamente un libro titulado
La sucesión Presidencial escrito por don Francisco l. Madero, residente en
Parras, Coah. La obra contenía consideraciones oportunas que merecían
la atención de todos los mexicanos, cualquiera que fuese su posición política
e ideológica.
Con este motivo Madero se puso en comunicación con los ideólogos
políticos a tiempo que les enviaba el libro. Algo se conocía ya de él; pues
había sido Presidente Municipal de Parras, y escribía artículos en periódicos;
pero su contacto principal con quienes se habían significado lo consiguió
mediante su libro.
Es así como entabló correspondencia con los hennanos Flores Magón,
Juan Sarabia, Antonio l. Villarreal, Camilo Arriaga, los hermanos Vázquez
Gómez, Juan Sáncbez Azcona, Aureliano Rivera, Félix F. Palavicini, Roque
Estrada, y algunos más.
Como el campo había quedado libre con la ausencia del general Reyes,
el problema consistia en encontrar un candidato capaz de enfrentarse al
general Díaz.

470

Se barajaron nombres quedando en primer lugar don Francisco l. Madero. La tara de los más radicales consistía en considerarlo un burgués.
Pero la mayoría se impuso y en una convención del partido Antireeleccionista
se lanzó su candidatura.
La opinión pública en un principio acogió aquello con indiferencia, actitud que fue cambiando de manera favorable ante la actitud valerosa de
Madero hasta llegar a la más genuina popularidad.
En cambio en el sector oficial en un principio se le calificó de loco,
y cuando se dieron cuenta de que arrastraba a las multitudes, de la indiferencia se pasó a la persecución sin disfraces. Fue aprendido en Monterrey y enviado a San Luis Potosí poco antes de las elecciones.
Grande fue la conmoción en el país. Las pasiones habían llegado a extremos alarmantes. L-as elecciones se efectuaron en julio de 1910, siendo
declarado triunfante el general Porfirio D.íaz.
Burlada la voluntad popular el ambiente estaba preparado para la revolución. Madero logró evadirse de la prisión de San Luis Potosí, internarse en los Estados Unidos, y desde San Antonio expidió el Plan de San
Luis Potosí llamando a los mexicanos a levantarse en -armas contra el Gobierno, fijando el día 20 de noviembre de ese mismo año de 1910 para
que estallara.
En esa fecha, en la ciudad de Puebla, se dispararon los primeros proyectiles de la insurrección. Aquiles Serdán, sus hermanos y un puñado de
correligionarios &lt;,ombatieron contra el ejército federal. La casa de Serdán se
convirtió en baluarte ; el combate desigual terminó cuando los revolucionarios _habían c~nsumido el parque, haciendo numerosas bajas al enemigo, y
munendo vanos de ellos, agregándose la vida de Aquiles cuando, cesado el
fuego fue descubierto en un escondite, siendo villanamente asesinado.
Había sonado la hora de la acción. A partir de aquella heroica hazaña,
el incendio se extendió a través de todo el territorio nacional.
Surgieron por todas partes los hombres armados dispuestos a jugarse la
vida frente a las bien organizadas fuerzas militares. Todo parecía indicar
que el poder de las armas del gobierno sería decisivo en la contienda. Sin
embargo el poder de la justicia y de la razón contaban de manera notoria
en favor de la causa revoluciona ria.
Las acciones en los campos de batalla favorables o no en los resultados
inmediatos a la insurrección demostraban cuánto significan los ideales. Día
a día aumentaban los contingentes rebeldes y más y más se afianzaba en
la opinión pública la justificación de su actitud.
Bastaron seis meses del fragor de los combates para que el gobierno se
diera cuenta de la inutilidad de prorrogar la contienda armada.

471

�Para Madero, que había pasado al territorio nacional para ponerse al
frente de la Revolución, la lucha sería ardua y el triunfo seguro. Si en 1a
campaña cívica-electoral había demostrado un valor a toda prueba, de no
menos entereza daba pruebas al mantener la disciplina entre los revolucionarios, y en los momentos de los combates.
Cuan.do los funcionarios que rodeaban al presiden te Díaz se percataron
de que no sería posible detener la avalancha, coincidieron en convencer
al general Díaz de la conveniencia de tranzar con los revolucionarios. Para
ellos un arreglo, por radical que fuese, les pemútiría salvar sus intereses
particulares.
En esta dirección se encaminaron las gestiones. Primero tratando de
arreglar mediante concesiones en el plano Ministerial; después proponiendo
la renuncia del Vice-Presidente, don Ramón Corral; y por último aceptando la renuncia del Presidente y del Vice-Presidente.
Por su parte el general Díaz, que se había entregado con pasión a la
causa de la paz, lográndola después de inauditos esfnenos, no era cosa
fácil atizar la hoguera para volver a los tiempos aquellos, en que siendo
actor prominente, había contribuido a destrozar a la patria.
Con profundo dolor, reconociendo la necesidad de su alejamiento de la
vida política de la Nación, expresa en su renuncia;
"No conozco hecho alguno imputable a mí que motivara ese fenómeno social; (la revolución) pero adm.itie-ndo sin conceder que puedo
ser culpable inconsciente, esa posibilidad hace de mí la persona menos
a propósito para raciocinar y decidir sobre mi propia culpabilidad. En
tal concepto, respetando como si.empre he respetado la voluntad del
pueblo, y de conformidad con el artículo !)2 de la Constitución Federal,
vengo ante la Suprema Representacilm de la Nación a dimitir el cargo
de Presidente Constitucional con que me honró el voto nacional; y lo
hago con tanta más razón, cuanto- qu.e para retenerle- sería necesario
seguir derramando sangre mexicana, abatiendo el crédito de la nación,
derrochando mi riqueza, cegando sus fuentes y exponiendo su política
o conflictos internacionales."

Esto sucedía el 25 de mayo de 1911. El día 21 del mismo mes se firmaba
en C. Juárez, ya en poder de los revolucionarios un convenio que daba fin
a la contienda armada. Los puntos claves son los siguientes:
"Unico.-Desde hoy cesarán en todo el territorio de la República las
hostilidades que han existido entre las fuerzas del Gobierno del Gral.

472

Díaz Y las de la Revolución; debiendo éstas ser licenciadas a medida
que en cada Estado se vayan dando los pasos necesarios para restablecer
y garantizar la paz y el 01'den público."
"Tra.nsitorio.-Se procederá desde luego a la reconstrucción o reparación de las vías telegráficas y ferrocarrileras que hoy se encuentran
interrumpidas. Firman el tratado los señores Lic. Francisco S. Carvajal, en representación de! Gobierno del Gral. Diaz, y en nombre de
la Revolución, Doctor Francisco Vázquez Gómez, don Francisco Madero, padre de don Francisco l. Madero y Lic. José Ma. Pino Suárez."
Ante este hecho, don Venustiano Carranza, secretario de guerra en el
gabinete de Madero, e&gt;..l)resÓ estas visionarias palabras: "Revolución que
tranza, revolución que fracasa."

Por su parte el taJentoso y agudo político, licenciado Luis Cabrera envió
una carta pública a Madero en la que le decía, entre otras expresiones de
penetración realista Jo siguiente:

"Las revoluciones son siempre operaciones dolorosí.simas para el cuerpo social; pero el cirujano tiene ante todo el deber de no cerrar la
herida antes de haber limpiado la gangrena. La operaci6n, necesaria
o no, ha comenzado: usted abrió la herida y usted está obligado a
cerrarla; Pero gttoy de usted, si acobardado ante la vista de !a sangre
o conmovido por los gemidos de dolor de nuestra patria cerrara precipitadamente la herida sin haberla desinfectado y sin haber arrancado
el mal que se propuso usted extirpar; el sacrificio habría sido inútil
y la historia maldecirá el nombre de usted, no tanto por haber abierto
lo. herida, sino porque la patria seguiría sufriendo las mismos males
que ya daba por curados y continuaría además expuesta a recaídas
cada vez más peligrosas, y amenazada de nu.evas operaciones cada 1'ez
más agotar¡tes y cada vez más dolorosas."

El tiempo confirmó plenamente los temores de estos dos personajes, que
el destino uniría dos años después en una lucha reivindicadora, don Venustiano como primer jefe de la Revo1uci6n Constitucionalista, y el licenciado
Cabrera como uno de los más cercanos, leales y eficaces colaboradores.
Razones había de sobra para pensar en forma pesimista. Conforme a los tratados de C. Juárez, serían licenciados los revolucionarios, en cambio los
cuadros políticos, sociales, administrativos y militares del teóricamente vencido régimen porfirista quedaban en pie.
Había cambiado la fisonomía del país. Se abrían las puertas de la Ji-

473

�bertad de prensa, y si en un principio la figura de Madero era enaltecida
no pasó mucho tiempo en que se pasara de la libertad al libertinaje.

El más destacado de los jefes revolucionarios maderistas, el general Pas•

cual Orozco, desconoce al presidente Madero al frente de Ja., fuerzas que

El día 7 de junio de 1911, es decir, 15 días después de Los arreglos de
C. Juárez, entró Madero a la ciudad de México. El recibimiento tuvo
características hmsitadas. Hubo derroche de aJegría, de tal manera, que
la tumultuosa. forma de actuar del pueblo daba la impresión de una locura
colectiva. Don Francisco Bulnes, al comentar el acontecimiento, dijo que
la popularidad de Madero era semejante a la de la Virgen de Guadalupe.
En octubre tuvieron lugar las elecciones. participando tres planillas figurando en ellas como candidato a la Presidencia Madero, y como VicePresidente, respectivamente, el licenciado José Ma. Pino Suárez, doctor Francisco Vázquez Gómez. y licenciado Francisco León de la Barra. El triunfo
correspondió a la primera planilla. Como al iniciarse la campaña palítica
el doctor Vázquez Gómez había integrado la planilla con Madero, y tratándose de una persona de alta calidad intelectual, su exclusión provocó
desajustes profundos entre la plana mayor del maderismo.
Al tomar posesión de la Presidencia don Francisco l. Madero, el 6 de
novie-mbre de ese mismo año de 1911, ya su partido mostraba grietas peligro.~as.
Siguieron días de ajustes administrativos, de tanteos políticos, de críticas
acerbas aun dentro de los mismos revolucionarios, y de rebeldías en el campo
entre las que contaba en primer lugar la. de Emilia.no Zapata~ que al grito
de "Tierra y libertad" dominaba Morelos y parte de Puebla y de Guerrero.
Con ser esto suficiente para mantener la intranquilidad, había que agregar la actitud de la prensa, que a medida que transcurría el tiempo avanzaba su agresividad contra el régimen. Con el fin de contrarrestar en lo
posible la agresiva actitud periodística, un grupo de amigos de Madero fundaron el diario Nueva Era, que poco pudo hacer de provecho.
La opinión pública, antes a favor de Madero ciento por ciento. cambiaba
en su contra especialmente en e) Distrito Federal. En provincia seguía manteniéndose el sentimiento madf'rista; pero la confrnión aumentaba con las
noticias y comentarios de la prensa. de México y con los rumores de los
malquerientes que hacían circular.

Se creó una atmósfera pesada, artificial, pero efectiva, en descrédito de
cuanto hacía o dejaba de hacer Madero. Para él todo caminaba bien, su
optimismo, basado en el ideal de libertad le hacía ver que cuanto estaba
pasando era producto precisamente de esa libertad de que se gozaba y que,
como consecuencia el pueblo seguiría estando con él. Desoyó a sus amigos, fio en
sus enemigos francos y solapados hasta que la catástrofe vioo a probarle el
error en que ~e encontraba.

474

comanda en el estado de Chihuahua. Salen fuel"Uls del gobierno a combatirlo, se efectúan sangrientas bataJlas y es al fin vencido. En esa ocasión
el general Victoriano Huerta, en calidad de general en jefe de la columna
gobiernista se adjudica los laureles de la victoria que poco después ha de
arrast.rar por el lodo de la ignominia.

No se apagaban todavía los ecos de la rebelión orozquista cu.ando estalla
la IJamada "Decena Trágica". Inicia el cuartelazo el general Manuel Mondragón. Al frente de dos mil hombres, entre soldados
línea y alumnos de
la Escuela de Aspirantes, marcha de Tlalpan hacia la ciudad de México
en actitud de rebeldía.

de

•

Son liberados de la prisión los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz.
Aumenta el número de sublevados y fonnándose dos columnas marchan,
una sobre el Palacio Nacional, al mando del general Reyes, quien es muerto
al trabarse el combate. La otra columna logra tomar la fortaleza de la
ciudadela y allí se hacen fuertes. Es el 9 de febrero de 1913.
.Madero pone en manos del general Victoriano Huerta la suerte de su
gobierno. Se combate día y noche hasta el momento en que Huerta se
entiende con el enemigo traicionado a quien había confiado en su honor
de soldado.
Apresados Madero y Pino Suárez son villanamente asesinados el 22 del
mismo mes de febrero. La traición de Huerta le valió llegar a la Presidencia
ele la República.

•
Inmediatamente después de estas tragedias ignominíosas renac10 la revolución, en esta vez con caracteres de total reivindicación en los planos políticos y sociales.
En Coahuila se formalizó el movimiento. El gobernador del estado, don
Venustiano Carranza. y la legislatura local desconocieron al presidente usurpador, general Victoriano Huerta y a todas las autoridades federales y
estatales que lo obedecieran. Quedó consignada esta actitud en el Plan
de Guadalupe finnado en la hacienda de ese nombre el 26 de marzo de
J913, siendo desiguado don Venustiano primer jefe del Ejército constitucionalista, título impuesto a la nueva revolución.
El plan se concretaba a la cuestión política .encaminada. a volver al régimen constitucional, pisote-ado por el más abominable militarismo cuartelario. Había que concentrar la atención revolucionaria en este aspecto, sin

475

�perjuicio de ir estudiando las cuestiones SCX:iales del campo y de la ciudad,
para aprovechar aquello que fuese conveniente.
Con rapidez vertiginosa se extendió 1a revolución en la amp~i~d del__territorio nacional. Puede asegurarse que no se sustrajo a la acc1on pumuva
ningún poblado. En pocos meses sumaban centenares de miles los hombres
annados.
Los combates te-11.ían lugar diariamente, unas veces con resultados favo- ,
rabies, otras adversos; lo que contaba en última instancia es el saldo favorable a la insurrección.
Fueron cayendo en poder de los revolucionarios ranch_os, vill~ ~ ciudades.
Ahora una capital de estado, mañana otra, hasta .reduor al e1erc1to federal

a un territorio sumamente limitado.
Llegó el momento en que el general ~uerta ren_unci~ al poder. huyendo
al extranjero. Designado presidente proVlSlonal al hccnc1ad~ F~anclSCO ?ar•
vajal con él se trató de la rendición incondicional. La expenencta a~nse~aba
un proceder enérgico. Después de algunas vacilaciones aceptó el licenciado
Carvajal la exigencia de don Venustiano.
Con la entrada triunfal de los contingentes constitucionalistas a la ciudad
de México, y ]a disolución del ejército federal, la Revolución había triunfado.

•
\.

Los intereses creados durante el porúrismo no perdían las esperanzas de
conquistar posiciones dentro de la Revolución. Movían los hilos de la intriga, como )o hicieron contra Madero al inflar la_ figu~ de Pascual Orozco,
ahora utilizaban el presúgio guerrilero de Francisco Villa, el Centauro del
~orte, para enfrentarlo al primer jefe don Venustiano Carranza.

Tras una serie de incidentes que principiaron con el ataque y to~a de
Zacatecas por Villa, y después con las convenciones militares de_ la ciudad
de México y de Agu~ientes, más la designación de un presidente pro•
visional, que recay6 en el general Eulalio Guti~rrez. Com_o anteced:nte
existía la e,dgencia de Villa para que don Venust.tano renunciara a la Jefatura. de la Revolución.
Maduró la intriga y los que habían luchado unidos contra _la usurpación
lrnertista, se lanzaron a una contienda todavía más encarruzada que la

anterior.
Las fuerzas que se enfrentaban habían quedado más o menos equilibra&lt;l:15
en potencia bélica; pero de parte de Carranza existía la fuerza de la razon
y de la j~ticia, la fuerza del verdadero ideal revolucionario.

Los ejércitos bien equipados y disciplinados, mandados por jefrs valientes
y foguea&lt;los, se enfrascaron en batallas seguramente en las que, en todos
los tiempos, han sido las más sangrientas y en las que han intervenido
mayor n(1mero de soldados.
Quedan en las páginas de la historia~ en mención de estos hechos de
armas Jos nombres de las ciudades de Celaya, Trinidad, León, Aguascalientes,
EJ Ebano, Chihuahua .•.
La historia, cansada de {:rear se repite. Cierto o no este principio, es el
caso de que de esta implacable contienda surgió un nue,·o caudillo, que
causaría después al país nuevos qucbrantos1 el general Alvaro Obregón, a
quien se le atribuyó el triunfo. Cosa esta que está por dilucidarse puesto que
hubo otros que merecen la primacía, como el general Francisco Murguía;
pero no es esta la ocasión de entrar en pormenores.
Vencida la insurrección \-illista convocó don Venustiano, ya en carácter
de Presidente de la República, a un Congreso Constituyente. Se reunieron
los diputados electos en el Teatro lturbide de Querétaro a fines de 1916,
y después de las labon:s correspondientes se promulgó la nueva Constitución
el 5 de febrero de 1917. En ella se contienen los puntos &lt;le carácter social
que demandaba la época. Cuestiones de los campesinos, de ]os obreros, de
la propiedad del subsuelo ...
Había reservado el destino a México más inquietudes, desasosiego, traiciones y dolor .
Terminaría don Venustiano su período de gobierno constitucional el lo.
de diciembre de 1920, y las elecciones serian el primer domingo de julio.
La campaña elec1oral para fines de 1919 estaba ya en su apogeo. Contendían tres candidatos: !os generales Alvaro Obregón y Pablo González y el
ingeniero Tgnacfo Bonillas.
El obregonismo se manifestaba extraordinariament~ activo y agresh•o; el
om.alismo actuaba con mo&lt;lel'ación y bien organizado. Ambos grupos atacaban a don Venustiano asegurando que trataba de imponer al ingeniero
Bonillas. Esta anna, aun cuando carecía de justificación y de lógica hacía
profunda mella en la opinión pública.
Era notorio que la publiddad de los generales Obregón y González, especialmente la del primero, opacaba la del ingeniero Bonillas PoT rompleto.
Faltaban a éste elementos pecuniarios para competir en ese plano con sus
adversarios. La razón radie-aba en el hecho, comprobado en el momento de
la crisis, que quienes podían ayudar con dinero estaban ron Obregón o con

Gonzá)t'7..
En efe.cto, de los gobernadores solamente estaban con Bonillas d11co. y en
cuanto a los generales el ochenta por ciento respaldaban a Obreg6n o a

477
476

�Gonzále:z. Además, como principio imperativo de imparcialidadJ había dispuesto don Venustíano que de la Tesorería de la Nación no se empleara
un solo centavo. Esta línea de conducta siguieron los gobernadores bonillistas.
No se llegó a las elecciones. El 24 de abril de 1920 se ex-pidió el Plan
de Agua Prieta, a pretexto de una supuesta imposición, declarando desaparecidos los Poderes de la Unión. El movimiento lo encabezaban los obregouistas, general Plutarco Elías Calles y don Adolfo de la Huerta, gobernador
de Sonora.

El ambiente estaba admirablemente preparado. A partir de ese momento,
los generales con mando de fuerI.as, fueron adhiriéndose al Plan sin necesidad de combatir. Y como si esto fuese poco el general Gon7..ález se adhirió
también al movimiento, poniéndose al frente de importantes contingentes
de tropas. La suerte del gobierno estaba condenada a la derrota. Gráficamente el licenciado Luis Cabrera calificó esta revolución de huelga de militares.
Cercado el Presidente de la República con elementos fieles abandonó la
ciudad de Méiáco ocupando varios trenes con destino a Veracruz. Perseguido por los rebeldes se combate diariamente hasta llegar a estación de
Apizaco, en donde la superioridad del enemigo convierte la expedkión en
un desastre.

rrero con cualquier pretexto. El cansancio y e] hambre silencian el campamento. El sueño vence a todos.

Es la madrugada, entre los breñales se arrastran como víboras los soldados
de Herrero,_ y cuando se ~cuentran a corta distancia del jacal que ocupa
don Venust1ano hacen vanas descargas cerradas. Sabían el Jugar preciso en
que estaba y no erraron. Las balas traidoras cumplieron su misión. Nacía
apenas el nuevo día, el 21 de mayo. Cuando se había consumado el crimen
Herrero_ levantand~. el campo: el &lt;!!idáver de don Venustiano y la
detenc1on, en cahdad de pJ1.SJoneros de quienes lo acompañaban.

aparee!?

¡ Digno epilogo del Plan de Agua Prieta!

•
Ha?ían transcmTido tres años después de estos acontecimjentos, y de nuevo
el . pa1s se a~ercaba a nueva tragedia. Como producto del Plan de Agua
Pneta, que dio fin aJ Gobierno Constitucional de don Vcnustiano Carranza
fue ~lecto Presidente de la República el general Alvaro Obregón. Su períod~
tenrunaría el lo. de diciembre de 1924.
Para substituirlo se lanzaron las candidaturas de don Adolfo de )a Huerta
Y d:l general . Plutarco E.üas Calles, unidos en el Plan de Agua Prieta y
desligados radicalmente en esta ocasión.

Con un grupo pequeño de militares y civiles se interna Carranza en la
Sierra de Puebla en donde la traición lo espera. Caminata penosa en lo
flsico y en lo moral. Entereza de Carranza, agobio, desesperación y pesimismo en la comiti\·a. El instinto de conservación obliga a seguir adelante,
desafiando el frio, la lluvia pertinaz, y lo abrupto del terreno, que entre
peñascos y matorrales estrechos las veredas fueron trabajosamente salvadas
por los caballos.

En esta ocasión la imposición la realizó él. Pero antes, conocedor de estas
cuestiones hostigó a los delahuertistas hasta obligarlos a fa rebeldía.

En una apertura de la serranía se presenta un individuo que reconoce el
general Mariel como el general Rodolio Herrero. Lo presenta a don Venustiano en calidad de amigo y conocedor de la región. Se muestra amable
y servicial ofreciendo sus seivicios con lealtad.

El 3 de diciembre de 1923 daba principio la Revolución encabe7ada, contra
su voluntad, por el señor de la Huerta. La lucha fue encarnizada. Murieron
en el campo de batalla fusilados centenares de personajes entre los que contaban en mayor número los generales.

Sigue el grupo sierra arriba guiado por Herrero. Se llega a w1 lugar al
parecer deshabitado en donde se hace alto, diciendo Herrero que allí se per•
nocte, con la seguridad de que no había problemas, pues a corta distancia
tiene sus soldados.

Es _de obse~ar que con algunas excepciones, Ja mayoría de los jefes deJahuertistas hab1an formado parte del Plan de Agua Prieta, es decir, habían
sido convencidos obregonistas.

Es el 19 ele mayo de 1920, va cayendo Ja tarde empapada de la lluvia.
En unos cuantos jacalones se acomodan todos. Queda el señor Presidente
con cuatro acompañantes en el que le señaló el general Herrero, como el
rneJor. Sigue lloviendoJ la noche oculta caras y sentimientos. Se retira He-

478

La opiiúón pública se inclinaba francamente hacia el señor de la Huerta.
pero no así el general Obregón. Obraba contrariando su actitud cuand~
él e~a can~idato. En:onc~, so prete..xto de la in1posición que se decía pretend1a realizar don \ enust1ano lo combatió con las armas en la mano.

Hecha la paz se efectuaron las elecciones saliendo avante fa candidatura
del general Calles. Su administración se distinguió por el ímpetu que dio a
las obras de comunicación y a la cuestión bancaria.

Se proyect6 y se adelantó bastante la carretera de México a Laredo y se
c.onstituyó el Banco de México, único capacitado para emitir bíUetes. Trató
479

�de aquietar antagonismos políticos, principiando por crear el Partido Revolucionario de México con la idea de aglutinar a todos los partidos políticos
integrados por revolucionarios.
El 3 de octubre de 1927 ocurrió un acontecimiento que estremeció de
horror a todo el país. Se aprestaban los poüticos a organizarse para participar en las elecciones que se realizarian en julio del año siguiente.

Un grupo, encabezado por el general Francisco Serrano se reunió en un
hotel de Cuemavaca, con el Yin de cambiar impresiones pues el general
Serrano aspiraba a la candidatura presidencial. Sorpresivamente un destacamento del ejército federal aprehendió a las personas allí reunidas. En
forma que puede calificarse de milagrosa se salvaron el general Antonio I.
Villarreal y el licenciado Francisco J. Santarnaria.
Trasladados en automóviles rumbo a la ciudad de México, todos sujetos
de las manos con alambre, al llegar a un lugar llamado Huitzilac fueron acribillados a balazos, sin fonnación de causa. Llegaron a México los cadáveres
hacinados en automóviles como carneros degollados.
Entre si fue Calles u Obregón quien ordenó la muerte infamante de 13
personas de alta categoría social y política, es cuestión que con detalles ha
recogido la historia. Cabe destacar que el general Serrano había ocupado
la Secretaria de Guerra en la administración de Obregón y desempeñó durante varios años el puesto de Jefe de su Estado Mayor.
La versión del daridoso y cáustico escritor Roberto Blanco Moheno, en su
obra Crónica de la Revolución Mexicana, tomo II es la siguiente:

"Sobre la carretera federal a Cuernavaca, ya: cerca de la tierra caliente, en una de las mil curvas del camino, puede el viajero ver, todavía, catorce cruces de hierro. El sitio se llama Huitzilac, donde Obregón realizó su postrera hecatombe .•. He aquí la lista de las víctimas,
de las nuevas víctimas en le empeño de Obregón de &lt;salvar a México de
sus sa.lvadores': Gral. Francisco R. Serrano, Gral. Carlos A. Vidal,
Cnel. Miguel A. Peralta, Daniel Á. Peralta, Gral. Carlos V. Ariza, Lic.
Rafael .Martínez de Escobar, Alfonso Capetillo Robles, Augusto Peña,
Antonio Jáuregui, Ernesto Noricga Méndez, Gral. Octavio Almada, Lic.
José Villa Arce, Lic. Otilio Go11zález y Enrique Monteuerde fr." . ..

De las órdenes correspondientes dice Blanco Moheno, como si en lugar
de pluma usara una daga florentina:

"Es por la tarde, en el Castillo de Chapultepec, residencia del Presidente de la República, Gral. Plutarco Elías Calles. El Jefe del Eje-

480

ctltivo
, da órdenes a dos generales• • • Usted, Gral• Jos'e Al uarez, en su
c~r~~ter de Jefe de Estado Mayor Presidencial, hará después el escrito
d~rzgzdo al Gral. Clau1io Fo:r. .•• Usted Gral. Fox, me responde con su
vida de esas aprehensiones.. , y de esas vidas. Quiero ver vivos aquí
a todos, sobre todo al 'cabezón'.
"Perdone, señoT Presidente _;nterrumpe
r:
·' es el cabe•
c-ox¿quien
zón?
"Pancho Serrano.
''Fox se cuadra. Va a salir ya. Da media vuelta. Y entonces se topa
de manos a. boca, con la muerte. La muerte viene con un brazo d;
menos, Y chupas en los ojos claros. Es Alvaro Obregón grita:
"Nada de eso. ¡Los quiero muertos, a todos!
"Claudio Fox sabe que el jefe nato del Ejército es el Presidente de
la República. ~oltea a ver a Calles. Está consciente de que hace un
papel
desazrad_o, pero consciente también, de que su obediencia a
Obregon e~ n~cesana, 'Y hasta justa si ha de saluarse la Revolución, conserva la dignidad solamente en la imperturbabilidad de fa cara, dura
"/ angulosa, como labrada a golpes de machete:

7:uy

"Ya oyó usted al señor Gral. Obregón: obedézcalo". •.
·
· Descripción
l ·
• tajante la de Blanco Moheno' de sabor tr'agico.
Menos agrestvo e, mgemer~ Vito Alessio Robles, se ocupa de la misma masacre, en
su art1~ulo ~ublicado en la revista Todo el 5 de no\~embre de 1935. En
lo relaovo dice:

"El general Obregón, desde el Castillo de Chapultepec, dictó todas
las
'
, l ·órdenes, con la anuencia y complicidad de Calles, y Oun
cuando este
u timo tema toda la responsabilidad legal, el moralmente responsable
e.n aquellos
momentos trágicos fu.e el Gral• Obre~o'n
Et
·
•
b
•
s e ord ena ba impenosamente
y el encabezado
del Poder E1·ecutiuo callaba 'Y obedecia
,
.
r
..
sm repicar. En mi infecta prisión supe al día siguiente el asesinato
del general Serrano y de trece acompañantes suyos en la carretera de
Cuernavaca.,. Se mascaba el terror, según gráfica frase de Pérez Moreno" . .•
Sin desmerecer
en cuanto. a fidelidad de los hechos narrad os por Blaneo
.
M h
o eno,. lo .dicho por Aless10
. Robles merece completo ere'd"t
1 o, por tratarse
d
e un historiador de amplia ejecutoria , de seriedad.
Días después, por los mismos motivos se levantaba en armas en Veracruz
el general Amulfo G. Gómez, uno de los militare,s de mayor confianza de

�Obregón. Perseguido sin descanso cayó prisionero encontrándose seriamente
enfermo. Mereció se le formara Consejo de Guerra sumario siendo fusilado.
Estas situaciones se originaron en atención a que el general Obregón pretendía reelegin;e, cosa que indignó a muchos de sus más allegados colaboradores.

•
Abortado lo que pudo ser una revolución quedó libre el camino para
la elección, de nueva cuenta, de Obregón. Previamente se reformó la Constitución de manera de quitar la drástica disposición de la no reelección.

Pero antes es preciso hacer referencia al último levantamiento. El día 3
de octubre de 1929 se rebelaban numerosos militares al frente de las tropas
que mandaban.

En Torreón el general José Gonzalo Escobar. En Chihuahua el general
Marcelo Caraveo. En Veracruz el general Jesús Aguirre. En Sonora el
ge?eral ~opete. En Durango el general Domingo Arrieta, y algunos otros
mas en diver.,os lugares del país .
Una rápida movilización de las fuerzas gobiernistas acabaron en tres meses
con el incendio que amenazaba envolver en llamas todo el territorio nacional.
Co~ esta rebelión abortada te1minó el ciclo, ya muy prolongado, de revofociones, asonadas y cuartelazos.

Realizados los comicios triunfó Obregón. Había sufrido la Revolución
serio descalabro en uno de sus básicos principios. No faltaron los agoreros
que predecían la estancia indefinida de Obregón en el Poder, siguiendo
Wl

los mismos pasos de don Porfirio.
El destino no permitió que se comprobara la predicción. Para celebrar
el triunfo del primer domingo de julio de 1928, los amigos íntimos lo agasajaron con un banquete en el restaurante La Bombilla, el día 17· del mismo

SEXTA ETAPA

En ese lapso tan prolongado, que arranca de 1910 y termina en 1930.
¿qué había sucedido en Monterrey, que es decir en Nuevo León?
·

mes.
Cuando el entusiasmo se desbordaba en alabanzas al ''héroe de Celaya",
un individuo, de aspecto inofensivo, se acercó a Obregón con el propósito
según decía, de hacerle un dibujo. En contacto con él, sin que nadie lo
advirtiese, le disparó un balazo en la cabeza.
Confusión indescriptible; Obregón se doblega pausadamente, estaba muerto.
Varios de los comensales sujetaron al homicida, y una voz fuerte, sonora,
dominó el ambiente, era Aurelio Manrique que gritaba ¡ no lo maten, no lo
maten!
El artero homicida, sin inmutarse, a pesar de los golpes recibidos, dijo
llamarse José de León Toral y obrar por cuenta propia. Sometido al juicio
de rigor se le sentenció a muerte, siendo fusilado.

•
La magnitud del acontecimiento impactó seriamente en la vida del país.
Con el fin de arreglar la situación, el general Calle,, Presidente de la República, convocó a junta a los generales con mando de fuerzas. Después
de varias reuniones acordaron designar al licenciado Emilio Portes Gil, Presidente Interino, quien convocarla a elecciones. Llenados los requisitos del
caso se efectuaron )as elecciones triunf anclo el general Pascual Ortiz Rubio.

482

Como en la revolución maderista, estallada el 20 de noviembre de 1910

no p~ici_pó Nuevo León con las armas, prácticamente la situación soci~
y econom1ca se mantuvo en un ritmo de actividad constructiva.
La industria mueblera había alcanzado un rúvel envidiable. En septiembre
de 1~10, con. ~~tiv~ de las festividades organizadas para celebrar el cent~nano de Ja m1c1acJon de la Independencia, entre los números más atractlvos se cuenta la inauguración del Mercado Juárez con una expo · "ó
· d
ial
,
sic1 n
m ustr
en la que se exhibieron los productos locales, siendo entre los de
~~yor atrac_tivo el calzado y los mue?les. También causaron buena impreS1on los artículos de tocador, como Jabones, talcos, agua florida, lociones,
cremas ...
~n suma, se trataba de un espectáculo alentador, estimulante, que hacía
olvidar, aun cuando fuese por momentos, la agitación política llena de resagios sombríos.
p
~n fastuosidad se efectuó en el remozado Teatro Independencia la fiesta
lummosa de los Juegos Floral~, organizada por la Colonia Española, que
el fondo llevaba una especie melancólica de la despedida, como espanoles, de lo que no era ya sino una reminiscencia de su nacionalismo, envuelto en" el m~to, ya con los colores del verde, blanco y colorado, de la
llamada Colonia Española". A poco andar, con el injerto de las nuevas
generaciones, quedó fundida en la mexicanidad.

:º

483

�El programa abarcaba desfile de carruajes adornados, kermeses, bailes
populares, desfile de tropas, funciones teatrales y de circo, corridas de toros,
y todo cuanto, en estas ocasiones. es motivo de diversión.

El comercio y los Bancos operando con éxito. Había que agregar a los
existentes -Nuevo León, Milmo y Mercantil- las sucursales del Banco Nacional de México y del de Londres y México.
Esta situación se .mantuvo inalterable durante los años de 1910, 1911 y
1912, a pesar de los cambios habidos en el Estado en lo político.

Pero llegó el año de 1913 con un cortejo de acontecimíentos que ensombreció el ambiente. Sí antes Nuevo León había sorteado las dificultades,
las cosas habían sufrido transformaciones de tal importancia que eJ cambio
se imponía.

A la campaña de virulentos ataques emprendida, especialmente en la ciudad de México, siguió ]a llamada decena trágica, que culminó con el asesinato del Presidente y el Vice-Presidente de la República, don Francisco l.
Madero y licenciado José Ma. Pino Suárez, todo provocado por la traición
del general Victoriano Huerta. Crimen realizado el 22 de febrero de 1913.
Había llegado el momento de que Nuevo León hiciera acto de presencia
en los campos de batalla, en los que se reivindicarla el respeto a la Constitución y se aplicarían las sanciones correspondientes a los causantes de
dramas tan repugnantes.
No es este relato el apropiado para hacer una descripción circunstanciada de los hechos relativos. Baste con recordar, exclusivamente, a los
generales de nuestro Estado que participaron en las acciones guerreras, por
ser poco menos que imposible mencionar a los jefes de menor graduación.
He a qui a los que retienen mi memoria: Pablo González, Antonio I. Villarreal, Marciano Gonzá1ez, José E. Santos, Teodoro Elizondo, José Elizondo,
Fortunato Zuazua, Pablo Quiroga, Porfirio G. González, licenciado Pablo A.
de la Garza, Gregario Morales Sánchez, licenciado Aarón Sáenz, Anacleto
Guerrero, Bonifacio Salinas Leal, Federico Amaya, Juan F. Azcárrate, José
López Zuazua, Jesús Santos Mend.iola, José Cavazos, Aristeo Canales, Juan
B. Lara, Francisco G. Peña, ReynaJdo Garza, Jesús M. Garza, Jesús Garza
M., Jesús de la Garza, Heliodoro Pérez, Jesús Morales, Armando Garza Linares, Daniel Gutiérrez Santos, Félix Lozano, Absalón Lozano, Ismael
Hernández, Manuel Flores, Lázaro Alauís.
En la medida en que los hombres del Estado participaban en estas actividades, disminuía la vitalídad económiea. Llegó el caso de no quedar en
algunos Municipios un solo hombre capaz de empuñar un arma que no se
fuera a la revoludán. Como se sucedieron las campañas guerreras por diversas causas, del 13 hasta el 30, no cesó la agitación salvo breves períodos

4.84

en los que no había tiempo suficiente de tranquilidad para regularizar los
negocios.
A pesar de todo: pésimas comunicaciones, cambios bruscos de autoridades,
falta de garantías, carencia. de materias primas, y cuantas trabas se presentan
en estos casos, el ritmo de trabajo siguió aquí aun cuando en fonna irregular.
De las industrias que con más
fábricas de muebles, de zapatos y
lidad de la fabricación de sillas
Por supuesto que para traer la

eficacia trabajaron, es de mendonar a 1as
de ropa. "La Malinche" hizo uoa especiade encino, resistentes y de buen aspecto.
materia prima había que hacer prodigios.

Las incomunicaciones ·e sucedían, primero en la lucha contra el usurpador Huerta -1913-1914-; después en la contienda entre Carranza y
Villa -1915-1917-; más adelante con motivo de] Plan de Agua Prieta
1920; y posteriormente con la revolución encabezada por don Adolfo de la
Huerta -1923-1924-; a la que siguieron los movimientos de los generales
Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez_, para cerrar el ciclo de pronunciamientos -1929- ron Ja revuelta que dirigió el general José Gonzalo
Escobar.
Sin entrar en detalle$ sobre la materia económica-social, cabe decir que
en este lapso se detuvo la expansión ele los negocios. De 1910 a 1920 la
población de Monterrey pennaneció estática, y con pocas alternativas favorables, puede decirse lo mismo sobre producción, comercio y movimiento
financiero.
En lo que respecta a diversiones, rara vez se careció de espectáculos teatrales. Cabe asegurar que hubo un notaple auge, especialmente en la comedia, así como en lo que respecta a la operela y a la zarzuela, que mantenían el interés del público por tiempo indefinido. Las estadías de las
compafüas se contaban por meses.
A fuerza de escuchar día a día, durante años, las peripecias de los combates, y de percibir el estruendo de los fusiles y de los cañones, se llegó a
considerar todo ello como parte de la vi&lt;la mdinaria.
Transcurría el curso de los sucesos marginando la tragedia para dar lugar
a la distracció11, como válvula de escape. De otra manera podía convertirse la ciudad en un manicomio o en un cementerio.

485

�SÉPTIMA ETAPA

Se inicia la corriente finne ea el munclo complicado de los negocios a
partir de 1930. Había pasado la pesadilla de los cuartelazos y todo hacia
suponer que :;e entraba a una nueva perspectiva llena de promisiones.
No era cosa fácil sacudir el marasmo que había causado la suresión de
acontecinúentos bélicos, que dejaba un remanente emocional propicio a la
desconfianza. Algunos hombres de empresa decían que convenía ~perar
a que se aclarara la situación. Si bien el t'strucndo de las anuas había cesa.do.
ocupaba su lugar la demagogia, agraria y religiosa.
Urgía tomar una decisión, se había perdido demasiado tiempo y las vacilaciones a nada conducirían. Se decidió la cuestión por el la.do positivo,
había c¡uc trabajar.
Ante la inercia de la mayor parte de los hombres de empresa del país&gt;
se hizo sentir el impuL'iO que aquí se daba a la producción en todos los
órdenes. Las industrfas ya establecidas robraron su posición correcta: mejorar instalaciones, administración y calidad. El comercio a dar señales de
actividad a través de toda,; las líneas de comunicación. Las instituciones
crediticias a operar en la forma más dinámica posible. En marcha toda
acción.
Nacen nuevas fuentes de trabajo, aumentan los Bancos y se instala el líl
de julio de 1933 la primera financiera, "Sociedad General de Crédito". Con
este alarde de optimismo despiertan quienes no querían creer en las posibilidades de paz.

construcción caminó velozmente a su integraci6n, teniendo como base abundanria de cemento, de fierro estmctural y de piedra arrancada al ceJTO de
las Mil.ras y del Topo Chico.
Grande impul'&gt;O recibió la elaboración &lt;le hilados y tejidos, y con elJo se
multipliraron las fabrkas de camisas, de pantalones y de ropa interior.

Al ser substituidas las cajas de madera por las de cartón surgieron las
industrias de papel y cartón. Como complentarias se instalaron las impresoras.

Jugando carreras competitivas el comercio ocupó la posición que le correspondía, llegando al extremo de colOC.1rse en primer lugar después del Distrito
Federal.
Por cuanto a las finanzas se llegó a alturas insospechadas. Aumentaron
notablemente los Bancos, las Financieras, las Sociedades Hipotecarias y de
Seguros de toda índole. Cabe aquí mencionar, con Jos honores merecidos
que varias de est.as Instituciones han adc1uirido una categoría nacional, pues
operan en todo el país. (En mi libro Grandeza de Monterrey me ocupo con
pormenores de esta cuestión.)
Puede todavía caber una mención más de la potenria productora de
Monterrey al recordar que numerosas industrias, además de contar con unidades en diversos lugares del pais, han instalado otras plantas en el ex-

tranjero.
Uu índice confiable es seguramente el relativo a la estadística del Seguro
Social. En 194-5. la inscripción de trabajadores sumaba 20,000 y 40,000 los
beneficiarios; los patrones inscritos llegaban apenas a 2,100. Al año siguiente la consu]ta cx1:ema fue en número de 489,627, la hospitalización ele
3,710, partos de 1.532, e intervenciones quirúrgicas de 1,464.

En esa tarea de reconstrucción pasan los primeros diez años para llegar
al de 1940. Duras pruebas habían siclo vencidas. Las pérdidas anticlericales
del general Calles, las actuaciones socialistas clel Presidente ele la República,
general Lázaro Cárdenas, los discursos incendiarios del licenciado Vicente
Lombardo Toledano, los desmanes de líderes obreros que intentaron suplantar el Hímuo Nacional y la Bandera Tricolor por el himno bolchevique
y la bandera rojinegra.
El carro del progreso impulsado por la iniciativa particular estaba en
marcha&gt; no babia que detenerlo, y no tan solo no se le detuvo sino que,
todo lo contrario, con un ímpetu digno de la noble causa, a partir de la
iniciación de los añóS cuarenta, se le dio todavía más impulso.

Las consultas médicas en el año de 197'.J se estiman en 3.000,000; ingresos
a hospitales i2,000; intervenciones quirúrgicas 26,000, partos 37,000.

Por todas partes se levantaron edificios fabriles, ya con la maquinaria
más moderna. empleando los procedimientos técnicos adecuados. La gama
de nuevos artículos fue ganado el mercado nacional.
Nació la industria química en grande escala, formándose- varios grupos
de gran capacidad económica y variedad de productos. La industria de la

Todas las atenciones médicas se .realizan en hospitales y clínicas propiedad
del Seguro Social, en lo que se han ínvertido centenares de- millones de pesos.
En el año de 1973, la inversión en un hospital y 6 clínk.as llega a la cantidad ele $311,530,000.00. Y la programación siguiente abarca un hospüal de
psiquiatría, otro especial, edificio para enfermería, ampliaciones de varias

486

Las atenciones se prestaban en edificios rentados y hospitales subrogados.

La población de fa ciudad consistía en 250,000 habitantes.
El panorama actual -principios de 1974- es como sigue:
Habitantes caku1ados 1.200,000, ele los cuales están asegurados: permanentes, 230,000, correspondiendo 850,000 beneficiarios. A esto hay que agregar 30,000 eventuales fabriles y de Ja construcción, estimándose los beneficios

en 100,000.

487

�clínicas, oficinas administrativas, y dh-ersos edificios complementarios. Esta
segunda etapa suma: $ 240,145,000.00.
Por supuesto que la Delegación de Monterrey recauda, por cuotas obreropatronales, alrededor de novecientos millones de pesos anuales.
Al iniciarse en Monterr.ey la seguridad social presidía la República el
general Manuel Avila Camacho; gobernaba el Estado el licenciado Arturo
B. de la Garza, y era Presidente Municipal de Monterrey don Constancia
Villarreal. Fungía como Presidente de la Cámara de Comercio e Industria,
don Miguel Margáin Z.Ozaya; del Cmtro Patronal, don Antonio L. Ro&lt;lriguez.
La administración general del Seguro Social estaba a cargo del licenciado
Ignacio García TéUez y en la administración local se encontraba el licenciado Pablo Quiroga.

•
Pasemos a otros renglones tan interesantes como este. Me refiero a la
Educación Pública. Su importancia requería de menciones específicas en
multitud de situaciones, que la índole de este estudio no nos lo permite.
Trataré de pre.~entar el panorama a grandes rasgos, procurando dar una idea
más o menos cabal del problema.
Del informe rendido por el general Bonifacio Salinas Leal, Gobernador
del Estado, el 16 de septiembre de 1942 presentamos los sigui~ntes datos:

"La tarea educativa está dividida entre la Dirución de Educación
Primario y Superior del Estado, que tiene a su cargo la Enseñanza Primaria y Secundaria, y el Consejo de Cultura Superior que controla
la Enseñanza Profesional en sus diversos aspectos, incluyendo la que
se imparte en la Escuela Normal para Maestros.
E11 el ciclo escolar 1941-1942 funcionaron 397 escuelas primarias oficiales, atendidas por 1,417 maestros. La matríc-ula alcanzó la cifra de
52~07 alumnos, 27,l 11 varones y 2SJ92 mujeres.
La iniciativa privada sostuvo 18 escuelas, atendida.s por 120 maestros,
matriculándose 7,033 alumnos, siendo 3p03 varo11es y 3,430 mujeres.
Lo que da un total de 86,895 alumnos, frente a la estimación de
105;)40 niños de ambos sexos.
Las cantidades invertidas en la Educación en el año fueron las siguientes: Gobierno del Estado $ 2.831,483.23; Gobierno Federal .••
$ 834,114.80, y particulares $ 439,799.40. En obras materiales, nuevas
aulas y reparaciones, el Estado gastó $ 375,907.13.

Los ingresos ~el_ Estado durante el ejercicio del lo. de agosto de
1941 al 31 de ¡ulto de 1942 sumaron la cantidad de $ 8.079,871.00.
En el lapso de 31 años que dista de esta época -1941-1942- a la de
1973, la distancia. en tiempo no es tanta en relación a la transformación sufrida.
Afg~nos datos sobre los mismos renglones glosados nos darán la
noram,ca de esta gran transformaci6n.

pa-

El día primero de marzo de 1974, el Gobernador del Estado, Dr.
Pedro. Zorrilla Martínez, rindió a11te el Congreso del Estado y representaciones de todos los sectores sociales, locales y nacionales, su Informe
comp~endiendo el año de 1973. El acto tuvo lugar en el amplio salón
del Cinema Río 70.
Se imp~~tió por e_l Gobierno la educación primaria y preescolar a
310,735 mnos, atendidos por 7,022 Profesores, en 722 instituciones. En
~l añ~ ,se construyeron 546 aulas, 29 laboratorios y 3 talleres con una
mversion de $ 76.343,000.00 de lo que aportó la Federación 62 millones
843 mil p~sos; el Gobierno del Estado 7 millones quinientos mil pesos,
y los particulares 6 millones de pesos.
El gasto total en ~a educación pública pasó de 650 millones de pesos,
de los cuales se aplicaron a la Universidad 98 millones. La diferencia
con lo gastado en 1942 es estratosférica.
Debemos agregar e11 materia educativa la existencia de m&lt;ÍS de cincuenta. cole~ios particulares, el Instituto Tecnológico de Monterrey y
las Universidades de Monterrey 'V Regiomontana. Entre todas estas escuelas puede estimarse un alum~ado de 20 mil jóvenes y niños.
La capacidad económica de la región impone sus reglas. Si en 1942 los
ingresos directos del Estado sumaron 8 millones de pesos, en 1973 alc~nzaron la cifra de. 822 millones. A esto hay que agregar las aportaciones de la Federación para educación y obras públicas que pasaron de

1,20() millones de pesos".

•
Muestra política del grado de avance económico conglomerado social
se refleja en el panorama recreativo, que abarca lo familiar, lo social y
lo colectivo.
En todos los órdenes ha podido apreciarse una amplia gama de actos
recreativos, que van desde la famiHa, a los clubes y se manifiestan con
esplendor en las plazas y parquei¡ públicos.

489
488

�Aparte de significar esta actitud ciudadana UO&lt;c"\ magnífica demostración
del poder adquisitivo de la mayoría de la población, es un escape merecido
al espíritu sometido al trabajo creador, que necesita del ambiente reparador.
Las funciones teatrales se suceden ininterrumpidamente, con la presentación de los más destacados artistas y las obras de mayor categoría en la
comedia, la opereta y la revista.
Es de anotar el vigor adquirido por los grupos locales aficionados al
teatro, cuya calidad artística viene afinándose en forma notable. Mantienen
en actividad, con notorio éxito, diversos teatros, corno el del Maestro, d
Grillo, de la República, etc.
De esta.&lt;; meritorias actividades han surgido actrices y actores que forman
parte destacada de Compañías Metropolitanas.
Los circos nos visitan con frecuencia divirtiendo y llenando con público
juvenil sus carpas. En forma permanente actúan los espectáculos de aparatos,
que tienen como eje los caballitos, antiguos y siempre nuevos.
El carnaval popular aparece desterrado definitivamente de nuestra ciudad.
Ha quedado reducido al Casino Monterrey y a algunos otros centros sociales. Tal vez sea lo más apropiado pues la última vez que se llevó a
cabo popularmente, hará de ello unos diez años, resultó desastroso, por las
incalificables tl'Opeñas cometidas por individuos incontrolables.
Por supuesto que estas fiestas rwnbosas en otras partes tienen gran acep-tación, aun cuando, si deja utilidades el turismo se pagan muy caro. Se
estima que en Río de Janeiro, Brasil, hnbo más de trescientas muertes en
este último carnaval. ¿ Cuánto vale una vida humana?
Por fortuna en nuestro medio no hacen falta esas fiestas populares, pro-

picias al desenfreno de las pasiones bajas.
Agregamos a los espectáculos ya mencio1;1ados, las corridas de toros, el
futbol, el beisbol, el basketbol, la natación, el ciclismo, etc, Bien podemos
decir que está saturado el ambiente de diversiones.
Buena llave para cerrar la puerta que nos ha permitido asomamos a la
evolución política, social y económica de Monterrey.

TRES BEN1TEZ GOBERNADORES DE NUEVO LEÓN
GEJtARDO DE LEÓN TORRES

Soc. N uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LAs

que existen actualmente en el Estado de Nuevo León
son, ~asi segurament~, descedientes de las primeras del mismo apellido establecidas, desde el siglo XVIII, en la ciudad de Linares, del mismo estado.
FAMILIAS BENÍTEz

, ~parecen, en documentos antiguos del Archivo Municipal de Monterrey,
umc:_amente _dos personas de apellido Benítez en el siglo XVII: Diego de
Bemtez, ~estigo en un poder fechado en 1642, quien, al parecer era vecino
de esta cmdad, 1 y Juan Benítez, quien solicita una merced el año de 1698
1
vecino del Real ~e San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama, N. L. )
y uno de sus pnmeros pobladores. 2
El prim:er asiento e~- el archivo parroquial de Linares, con este apellido,
es el bautlSlllo de la nma Juana Antonia Rita Benítez nacida ah' el 11 d
· · d
,
1
e
Jumo e 1773, y lo siguen las partidas de dos hermanos de ella. Sus padres
se_ habían avecindado en el lugar procedentes de la Villa de Revilla (hoy
Cm~ad Guerrero, !amps. ~, de tal manera que podemos considerar al progem_t?r, don Antom~, Dommgo Ilenítez y Palacios, como el genearca de estas
f~lias en esa_ ':gt~n. Algunos. de los hijos mayores declaran en algunas
ocasiones ser ongmanos de la misma Revilla. Como esta población fue fundada el 10 de octubre de 1750, 9 es probable que este don Antonio Domin
·
go
haya s1'do de sus pruneros
pobladores.
T~e.s de sus nietos, don Francisco Benítez Herrera, doña Isabel Benítez
Dávila y don Francisco Benítez Muñoz, vienen a constituir los troncos de
• CAVAZOS G., Israel, Protocolos del archivo municipal de Monterrey 1599-1700
Ramo Civil. Vol. V /626. Monterrey, ITESM, 1966.
·
i CAvAzos G., Israel, Cedulario autobiográfico de P!'bladt&gt;Tts y conquistadores de
Nuevo León. Céd. No. 38. Monterrey, U.N.L., 1964.
1 GARZA, Ciro R. de la, Historio. de Tamaulipas, Anales y efemérides, 1956.

490

491

�otras tantas ramas: los Benítez y Pulillos, los Garza Benitez y los Benítez
Gutiérrez, algunos de cuyos descendientes llegaron a destacar brillantemente
en diversas actividades cívicas de la población y del estado.

Santa Ana de Tampico fuf fundada el 12 de abril de 1823, con 60 familias que llegaron de Alta.mira (Tamps.) y Pueblo Viejo (Veracruz) ,i
y entre ellas fueron ]as de apellidos Segovia y Benítez, de las que sabemos
qut", recién emigradas de la Península, residieron en el Puerto de Veracroz.
Un hijo de don Romualdo Antonio Segovia (quien figura :ntre aquell~s
fundadores), don Wenceslao Segovia Benítez, Hegó a avecmdarse a
nares procedente de Tampico, a mediados del siglo. XIX, y ahí :~tron~o,
por matrimonio, con la familia Garza Benitez, aparec1.endo en sus d1ligenc1as
matrimoniales una dispensa del Gobernador de la Mitra en Monterrey, por
consanguinidad en tercer grado, con lo que nos queda. deníostrado que
éstas eran las mismas familias desparramadas por el antiguo Nuevo San-

L!-

tander, hoy Estq.do de Tamaulipas.
Tomaron parte activa eo la administración pública dt Linares o como
representantes al Congreso Local del Estado, dur_a~te el siglo pasado, don
Francisco Benítez Herrera, &lt;lon Jesús Benítez y Pm11los, don Wenceslao Seg_ovia Benítez, los hermanos Vicente, Manuel, A~toni~ y Juan de D~os Gana
Ben'itez, el doctor Joaquín Benítez Gutiérrez y el hcenciado Pedro ~emtez Leal.
Todos como vimos, emparentados entre sí, y todos grandes entusiastas de las
causa: republicana y nacional, cuando las vicisitudes en que se vio involucrada la patria, así lo hubieron exigido.
Posteriormente, a principios de este siglo, cuando el largo periodo gubernamental &lt;le don Bernardo Reyes había colmado la medida de condescendencia de los nuevoleoneses, como clamor fue levantándose en todo el
Estado un movimiento de inconformidad. En Linares, organizaron don Juan
de Dios Garza Benítez y don Wenceslao Segovia Benítez con otras personas,
el Club Gerónimo Treviño de filiación política antirreyista.

DoN J:t:sús MARÍA B:t:NÍTEz Y PINILLOS

De entre todos los miembros de las familias Benítez que mencionamos,
quien se destacó más notablemente por su entreg~ a las ca~sas civ'.e~s Y
libertarias de México, fue sin duda alguna don Jesus Ma. Berutez y P1mllos.
Originario de la propia ciudad de Linares, donde nació el día_ 23 de feb~ro
de 1828. y creemos que su estirpe, al meno,s por tres generaciones, sea lma-

reuse, pues aunque las partidas de bautismo y la de matrimonio de sus
progenitores, don Francisco Benítez Herrera y doña Tómalos Martínez ele
Pinillos, no se .han encontrado, parece que al menos el padre fue originario
de ahí, pues ahí celebraron su matrimonio, en 1793, los abuelos paternos,
y en esa también falleció su abuelo nueve años después. Ya para 1822 aparece don Francisco como Regidor del Ayuntamiento de Linares, e ininterrumpidamente forma parte del mismo durante muchos años llegando a ocupar
la alcaldía primera el día 6 de enero de 1834.

Al contraer don Jesús María matrimonio coa las hermanas Felipa y Juana
Leal y Tor.rea sucesivamente, estrecha sus vínculos con algunas otras personas que colaboraron también en la forja de los destinos de la patria en
aquellos angustiosos años, como su hermano político, don Andrés Leal y Torrea, Alcalde de Linares,_ y Diputado a la XI Legislatw-a del Estado por
1857-1860. Sus concuños, don Pedro José García, también Alcalde de Linares, Diputado local, Vice-Gobernador electo y Encargado Constitucionalmente del Poder Ejecutivo desde el 18 de febrero de 1850, por muerte
del gobernador don José Ma. Parás; y el doctor José Sotero Noriega, genearca de su apellido en las regiones de Linares y Ciudad Victoria, que aunque originario de Zacatecas, arraigó desde muy joven fuertem[!nte en el
Estado, habiendo llegado a ser diputado local y representante de Nuevo
León al Congreso Constituyente de 1857. Es además autor de la primera
Geografía del Estado de Nuevo León, publicada, en forma de artículo, por
don Manuel Orozco y Berra en su Diccionario Universal de Historia 'V Geografía~ editado en la ciudad de México entre 1853 y 1856. Don Jo,'&gt;é ·sotero
fue padre de otro ilustre nuevoleonés, el doctor Pedro Noriega, legislador,
médico eminente, director del Colegio Civil y maestro de grata memoria
para varias generaciones de preparatorianos y estudiantes de medicina. A él
se refiere el doctor E. "Brondo Whitt en sus memorias, diciendo: "Traduce
a los autores alemane.s, y puede dar clase de mate.mS.ticas a los ingenieros."~
Por la familia Leal y Torrea también emparenta cJn la estirpe, auténticamente nuevoleonesa, del cronista y capitán Alonso de León, en virtud
de que una hija del general Alonso de León, el gobernador, casó con el
capitán Antonio Leal, descendiente de fundadores, quien fue subjefe de la
expedición a Texas contra los franceses el año de 1686; y éste a su vez,
abuelo cfel capitán Anto.nio Leal de León que acompañó a don José Escandón
a la conquista pacifica de la Nueva Santander, y fundador, con 46 familias,
de la Villa de Burgos el 20 de febrero de 1749. 6

'

• BRONDO

• lb.

492

• GARZA,

Wmrr, E., Nuevo León (novela de costumbres), México, 193§.
Ciro R. de la, op. cit,
,, .

493

�.,

Este capitán Leal de León fue abuelo de don José Antonio Leal de León
y Gómez de Castro, quien se casó en Linares con doña Trinidad Torres y
Gó.tne-L de Castro, pertenecientes ambos, por el último apellido a otra
familia de raigambre netamente norteña. Estos señores, pues, fueron los
padres poñticos de don Jesús Ma. Benítez y Pinillos en sus dos matrimonios,
legando así a sus hijos una prosapia que los vincula, con hondas raíces, al
solar nuevoleonés.
Aunque no por lazos familiares, también cultivó relaciones fraternas mien•
tras la vida se lo permitió, con algunos otros linarenses distinguidos, aun•
que algunos lo hayan sido también por adopción, como el doctor Manuel
Z. Doria, diputado federal por Nuevo León e hijo político de nuestra he~
roína de 1846, doña Josefa Zozaya; y con su hermano, e] coronel y !icen•
ciado Juan C. Doria, valiente soldado de Jas huestes republicanas, héroe del
Cimatario cuando el sitio de Querétaro en 1867, también legislador federal
y gobernador de los Estados de Nuevo León e Hidalgo.
Características del señor Benítez y Pinillos durante sus gestiones públicas
fueron su rectitud y su apego a las disposiciones legales establecidas.
Cuando, durante la Guerra de Reforma, después de que don Santiago
Vidaurri y sus huestes norteñas fueron derrotados por Miramón en la batalla
de Ahualulco, y con el pretexto de que don Juan Zuazua, su subordinado,
se había puesto a las órdenes del ministro de la guerra, don Santos Degollado,
con una fuerza de 5,000 hombres, aquél montó en cólera y ordenó a sus
subalternos (Aramberri, Escobedo, Zaragoza y Garza Ayala además de Zuazua) que regresaran al Estado, sin tener en cuenta el peligro que para las
fuerzas liberales entrañaba aquel mandato, mostrándose en franca rebeldía,
obligando por ello una profunda división entre los caudillos nuevoleoneses,
quedando frente a frente Zaragoza, Escobedo, Aramberri, Garza Ayala, Na•
ranjo, Treviño y Pedro Martínez contra Zuazua, Quiroga y el propio gobernador Vidaurri, al desconocer éste la autoridad del ministro de la guerra;
llegando a amenazarlo, mediante un decreto, en considerarlo como enemigo
de la paz del Estado si llegaba a pisar su territorio.7
Cabe hacer la advertencia que por aquel entonces esa rebeldía no creció
al grado de negar la autoridad del jefe de la nación, pero sí mostraba,
aún a los ojos del menos perspicaz, a lo que era posible que llegara aquél
hombre cuando se sentía herido en su amor propio o cuando consideraba
en peligro la autocracia con que manejaba esta extensa zona del territorio
nacional. Degollado desconoce entonces la autoridad de Vidaurri, nombrando
en su lugar, como gobernador y comandante militar del estado de Nuevo
León y Coahuila, al general José Silvestre Aramberri.
' RoEL, Santiago, Nueuo León, apuntes históricos. Monterrey, 1948.

494

Con este motivo llegó a Linares un correo, procedente de Galeana con.
d~dendo ~os pliegos para
akaJde de esta ciudad, que 1o era do~ Trimd~d Gut1errez de Lara, quien se negó a recibirlos y se los turnó al vicepresidente del Ayuntamiento, don Jesús Ma. Berúte-z y Pinillos. Estos pliegos
no eran otros que el Decreto de Degollado, fechado el I l de septiembre
de ~859, por_ el que destituía a Vidaurñ y designaba en su lugar a Arambern, una circular del día 12, con la que Aramberri hacía responsable
al Juzgado Primero de Linares si acataba las órdenes del señor Vidaurri
y un oficio personaJ del propio Aramberri.

:1

Benítez y Pinillos, a la sazón de 31 años de edad, se ve en la necesidad
de convocar al vecindario para participarles el contenido de los documentos
Y ha.cerles saber las razones porqué era él quien estaba haciendo fa con•
vocatoria, en virtud de que el Presidente en funciones se negó a afrontar
la situación prete:,,.1:ando estar enfermo ("aunque no lo estaba" --dice el
acta respectiva).
En la zona sur del Estado siempre simpatizaron con los caudillos oriundos
de la re~ón (~sco~ed? y Aramberri), y fue abierta la antipatía que se le
tuvo a V1daum, pnnapahnente en Linares. Sin embargo, don Jesús María
sorteó con habilidad la situación y la evidencia ha quedado patente en el
acta aludida, levantada el día 17 de septiembre de 1859, que contiene los
párrafos siguientes:

.".Ji_s innegable la _l~gitimidad de autoridad del Sr. Gral. en Jefe para
calzfu:ar los actos militares de todos los generales y jefes del Ejército Cons.
titucional, así es que esta parte del Decreto no ataca en nada la Constitución Federal ni la del Estado. ¿Pero puede legalmente destruír al
Gobernador de tm Estado y/o nombrar, aún provisíonalmente, a la per•
sona que lo sustituya?"
Y citando el Artículo 116 de la Constitución Federal y los Nos. 103 a
105 de la Constitución del Estado de Nuevo León, concluye:
"El actual Gobernador debe ser acusado ante la Legislatura del Estado del deliJo a que se refiere el Decreto del Sr. Gral. en Jefe del
Ejército Federal, más entretanto, sus actos son legales a juicio de los
que suscriben."
Se acuerda contestar los pliegos de Aramberri con las siguientes resolu.
ciones:

"la.-Se reconoce al Gral. Aramberri como Jefe de las Fuerzas de

495

�Nuevo León. y Coahuila en vírtud del nombramiento hecho por el G,al.
en Jefe del Eiército Federal.

Fechada al dfa siguiente, en nueva acta, el Ayuntamiento acuerda:

"Dirigir una comunicación al Sr. Gral. D. J. Silvestre Aramberri
que ocupó el día de ayer esta plaza, suplicándole a nombre de este

2a.-lnterín la H. Legislatura del Estado no declara reo al Gobernador Constitucional del delito que lo acusa el mismo General en Jefe,
esta dudad lo considera legalmente investido de las facultades que le
da dicho cargo."

vecindario que se sirva SU!fJender los movimientos müitares sobre las
fuerzas del Gobierno del Estado, 1 otra al Sr. Quiroga que de dichas fuerzas se halla más inmediato, para que mspcnda las suyas sobre las
del Sr. Aramberri; entretanto que una comisión de este vecindario
ocurre personalmente con instrucciones de él a m,anifestar al Supremo
Gobierno del Estado el profundo sentimiento con que, de desarrollarse
en él la guerra ciuil y cuál sea en su concepto el remedio con que deban
cesar los males consiguientes a esa guerra . .. " 11

y termina:
"4a.-La población de esta ciudad, prescindiendo de la cuestión legal se someterá a la resolución de la mayoría del Estado." 8

¡ Hasta aUá llegaba el celo con que defendía la legalidad el joven Alcalde
de Linares! Su firma encabeza una lista de cuarenta y ocho ciudadanos
más.
Las presiones políticas
que once días más tarde
ahora presidido por una
secuentes; en la primera

deben haberse impuesto por aquél entonces, porestá registrada Ja siguiente acta del Ayuntamiento,
nueva persona, quien firma ésta y las actas subde las cuales quedó asentado:

"Se reconoce como legítmio y emanado de autoridad competente el
Decreto dado en San Luis Potosí el 11 del presente por el Exmo. Sr.
Don Santos Degollado, '.)I en consecuencia se reconoce como Gobernador
Interino y General en Jefe de las fuerzas del Estado al Exmo. Sr. Don
]. Silvestre Aramberri." 9

Diez meses después, tiene ocupada la plaza de Linares el propio Ararnberri, y frente a ella, las tropas vidaurristas de Julián Quiroga se encuentran
amagándola, cuando se levanta una acta del Ayuntamiento, fechada el día
3 de julio de 1860, que en la parte que nos interesa, asienta:
"El pueblo de Linares adopta a la letra los artículos en que concluye
el acta levantada en la Villa de Galeana el 28 de junio pr6ximo ( Acta
levantada por el propio Aramberri y los Jefes de las Guardias Nacionales desconociendo a Vidaurri como Gobernador del Estado), e imJita
a los demás pueblos del Estado para que igualmente la secunden." .1o
• Archivo municipal de Linares, N. L., Actas de Cabildo.
• lb.
'º lb.

496

é$ta se encargará de invitar a las autoridades
políticas de Montemorelos y Cadereyta a que cooperen al restablecimiento
de la paz, mandando comisiones al Supremo Gobierno con el objeto indicado. Calzan el acta veintitrés firmas de dudadanos.
y se nombra la Comisión, y

Pero el día nueve siguiente, Ja plaza está en manos del corone) Quiroga,
y éste convoca de nuevo al Ayuntamiento para que consulte el vecindario
su opinión acerca de las actas levantadas en los días 3 y 4, y éstos resuelven:
"Habiéndose retírado las fuerzas que ocupaban esta población áesde
el 3 del corriente mes, por cuyo acontecimiento se levantaron las acta.s
expresadas, y siendo hoy inuitado el vecindario por el Sr. Corl. Quiroga,
Jefe de las fuerzas que la ocupan, por conducto del Sr. Alcalde I o.
para emitir libremente su opinión respecto de dichas actas, el pueblo,
viendo que ha desaparecido el temor de que sufra la población los
males que entonces la. obligaron a tomar aquella resoluci6n, declaran:
que obedecen al gobierno _y acatan la constitución. En consecuencia,
ha cesado la misión de la comisión nombrada en el Acta del día 4 del
comente para acercarse al Gobierno, por haber quedado sin, efecto
dichas actas." 12

Suscriben esta última, diecinueve firmas, encabezándolas todas la del mismo alcalde. Sin embargo, no volvimos a ver la del Sr. Benítez y Pinillos,
Seguramente que estas tambaleantes resoluciones contrariaban su carácter
hecho para la rectitud y el derecho.
u lb.
"lb.

497
H-32

�Se suceden con rapidez los acontecimientos que dieron una tregua fugaz
a las luchas de nuestra pobre patria, al concluir el conflicto con la derrota
de Jas huestes conservadoras de Miramón en Calpula1pan~ por las tropas
del general González Ortega y la ocupación d~ la capital del país por el
gobierno de don Benito Juárez en enero de 1861. Sobrevienen las intrigas
de los derrotados en las cortes europeas y el corolario de la intervención
francesa, con los episodios de sobra conocidos del triunfo de Zaragoza en
Puebla primero, y el sitio y la caída después de la misma ciudad, con lo
que les quedó a los invasores expedito el camino a la capital, obligando al
presidente Juárez y a su gobierno a su famosa peregrinación rumbo al norte,
al través del territorio nacional.

Establecido el gobierno general en Saltillo, quiso el primer mandatario
trasladarlo a Monterrey, a la sazóu aún bajo la férnla del cacique Vidaurri,
quien se opuso decidida y altaneramente a que el Presidente realizara sus
propósitos. A la férrea voluntad del Indio de Guelatao no bahía quien la
~rredrara, y realizó así su _primer viaje a la capital del entonces Estado de
Nuevo León y Coahuila, para tratar de conciliar los intereses del gobem~dor.
Tuvieron una entrevista de escasos minutos, suficientes para que deJaran
ambos sus cartas abiertas sobre la mesa, viéndose obligado el señor Juárez
a re!!'rcsar a Saltillo. Tras el rompimiento vino la traición definitiva de Vída~i al reconocer al imperio. El presidente de la república, desde Saltillo,
decreta la separación de los Estados de Nuevo León y Coahuila el día 16
de febrero de 1864, a la vez que declaraba el estado de sitio en ambas
entidades. Haciendo concPntración de sus fuerzas, con el propósito de someter al rebelde, hizo de nuevo su entrada a Monterrey el día 3 de abril
siguiente, estableciéndose en ella con su gabinete, mientras los traidores huían
rumbo a Texas.
Por esta época ya aparece ele nuevo el nombre de don Jesús Maria Benítez
y Pinlilos en las actas del Ayuntamiento ele Linares, y es electo _popularmente como Alcalde para el periodo que comienza en 1862. ( Posteriormente
lo sería de nuevo el año de 1867.)
En vista de los a~ontecimientos acaecidos en la capital del Estado que
culminaron con la ruptura de los mandatarios de la república y el local,
el pueblo linarense invade las casas consistoriales a las doce de la noche
del día 10 de marzo de 1864, protest:audo por la infidencia de Vidaurri,
dejando constancia de estos hechos en una acta que, firmada por el vecindario, se levantó a ]a madrugada del día siguiente, y que eo su parte medular
dice:
"En la Ciudad de Linares del Estado de Nuevo León, a los once días
del mes de marzo de 1864, reunida en la Sala Capitular una multitud

498

de pueblo, en la que figura la ma}·or parte de los vecinos de más representaáón, resolvieron: que en virt1td de haberse rebelado el mai ciudadano Santiago Vidaurri contra el Presidente Constitucional de la
República, quien le retira, con sobrada justicia, la autoridad que Ita
representado inmerecidamente '.V lo declara traidor a la Patria, indigno
de llevar el nombre de mejicano, ha acordado lo siguiente:

Jo. No reconocer más autoridad que la que emana del Supremo
Magi5trado de la Nación.
2o. Re prueba con la más alta indignación, los actos de Don Santiago
Vidaurri, a quien se le considera como traidor a la Patria.
3o. Protestamos solemnemente de/ e11der, de cuanta manera sea posible, las instituciones que actualmente nos rigen.
4o. Remítase copia de esta acta. al Presidente Constitucional de la
República, C. Benito Juárez, a los pueblos de nuestro Estado )' al de
Tamaulipas, para que si lo tienen a bien, secunden nuestro movimiento." 13

La autorizan ochenta y siete firmas, entre las que figuran las de don Jesús
Ma. Benítez y Pinillos, don Juan C. Dbria, don Vicente Garza Benít.ez,
don Juan de Dios Garza Benítez, don Manuel Garza Be.nítez y otros.
Es por es-os el.fas cuando es integrado, en la misma ciudad, el Batallón
Juáre:l, para colaborar con las armas a la defensa de la República el que
se convirtió después en el 180. Batallón de Linares y que fue refundido
finalmente en el 60. Batallón "Cazadores de Galeana", organizado por el
intrépido linarense ( asi se consideraba él), licenciado y cornnel Juan C.
Doria. Este grupo de bizarros mexicanos llenó muy hermosas páginas de
nuestra historia, tomando parte en numerosas acciones de guecra, entre las
que se cuentan: la ocupación de San Luis Potosí; la batalla de San Jacinto,
el lo. de febrero de 1867; la batida a las tropas de Márquez desde los llanos
de San Lorenzo hasta Texcoco, etc. Pero su honor más importante fue el
de haber sido designado escolta del general en jefe Mariano Escobedo, ton
cuyo carácter defendieron y ganaron el cerro del Cimatario, durante el
sitio de Querétaro, al general Migue] Mí.ramón el 27 de abril de 1867.
Finahnente ~ presentó este batallón al sitio de la ciudad de México. Y
dice la tradición que la bandera que Uevaban de batalla en batalla estos
" SALCE, Pablo, Linares, la 1a. ciudad nuevoleonesa .:1u te reheló contra el imperialista Vidaurri, Pub. Esp. del del ler. Congreso Nac. de Historia para el Estudio

de la Guerra de Intervención, México, 1963.

499

�. En otra q~e s~ ~adre político, don Antonio Leal de León, le escribe desde
Linares al d1a s1gu1ente, le comunica:

patriotas nuevoleoneses, fue bordada por damas de Linares, entre quienes se
contaba doña Felipa Leal de Benítez.u 15
En oficio del Ministro de Relaciones y Gobernación, don Sebastián Lerdo
de Tejada, dirigido a don Jesús María Ben.ítez y Pinillos, fechado en Monterrey e1 13 de abril de 1864, le dice:

"Mi queridisimo Jesús Ma. Benítez:
Co~ mucha sorpresa leí tu apreciable del 12 del presente, y nadie
ne~ara la honra que el Sr. Presidente de la República te hace nombrandote Gobemador del Estado, pues está al alcance de todos lo crítico
de la si~uación y tu comprenderás los cuidados, ta11to de ;u familia
com~ mws, y puesto que fueron inútiles tus excusas, no queda más remedio que obedecer y después pedirle a Dios acierto en t-us disposiciones.
Busca hombres de buen juicio y toma sus consejos." 18

"Atendiendo al acreditado patriotismo de Ud. y a todas las cualidades que lo recomiertdan, el C. Presidente de la República ha tenido a
bien nombrar a Ud. Gobernador y Comandante Militar del Estado de
Nuevo León, no dudando que desempeñará Ud. ese e11cargo con toda
la decisión que ha demostrado en favor del bien de su Estado y de la
causa 11acional. Tengo la honra de comunicárselo a Ud. por lo relativo
al encargo de Gobernador y transcribo este oficio al Ministro de la
Guerra, para que se sirva comtt1ticarlo al Cargo de Comandante." 16

¡ Así premió don Benito Juáre-t fo. lealtad y el patriotismo de nuestro evo-

cado personaje!
¿ Eran para aquellos próceres codiciadas presas los puestos políticos de altura?
Muchas veces se ha imputado a Juárez como un exceso de ambición la
defensa que hacía del mando a su cargo, cuando trataron de conocérselo
aun los miembros de su mismo partido. Pero la realidad es que a estas
gentes las guiaba exclusivamente el desinterés y el patriotismo. En una
ojeada al archivo de correspondencia de don Jesús Ma. con su familia, durante aquellos días, hemos podido constatarlo, porque en ella se evidencian
sus verdaderos sentimientos, desnudos de cualquier apariencia política o de

falsa modestia.
En una carta de su esposa, dirigida desde Linares el mismo día de su exaltación al poder, le dice:
"Esta niañano, solemnizaron aquí. tu nombramiento de Gobernador.
Desde esa hora que lo supe ha sido para mí como si hubiera sido una
sentencia /atal para los dos, más después me impuse de la carta d e mi
hermano Noriega ( el Dr. José Sotera), y por ella veo que para tí no
ha sido menos sensible el admitir el cargo, pero i71evitable. Sea por
Dios y El te a.,y ude con su infinita misericordia a desempeñarlo con
amor y utilidad a nuestra Patria, pues sólo por servir a ella se puede
hacer tamaño sacrificio." 11
" lb.
1' ToRuA, Juan Manuel, El Cimatario.
1• Archivo Gral. del estado de N. L.
" Fur,daci6n Cultural Pablo Salce, Arch. de Corresp. de D. Jesús Ma. Benftez
Pinillos.

500

ji

Las ~ircunstanc~ era~- por demás difíciles para cualquier gobernante,
e~ rea_hdad, y la m~stabil~da~ de las instituciones, por causa de la guerra
extranJ~r:i, y de las discordias mtemas, se prestaba bien poco para desarrollar
una. ef1c!e_nte labor administrativa. Sin embargo, al recorrer los decretos
y dispos1c1ones del flamante gobernador, nos queda una idea de que el
Pre_sidente no cifraba en vano sus esperanzas al honrarlo con tan alto como
delicado puesto:
El 2,1 d~ a~ril renuncian los :miembros del Superior Tribunal de Justicia,
Y al d1a SJgwente les admite sus renuncias nombrando nuevos titulares.
El mismo día 22 de abril, cesa en sus funciones a la Diputación Perma•
n~nte del Estado que componían Nuevo León y Coahuila y hace nombranueq,to de una nueva.
El 13 de mayo admite la renuncia del secretario de gobierno licenciado
José de Jesús Dávila y Prieto, nombrando en su lugar al patriot~ licenciado
Manuel Z. Gómez.

~l. 6 de junio dirige comunicación al presidente municipal de Monterrev
sugméndole la c~nvenien~ia de nombrar una comisión que reconozca y
cumente las propiedades situadas "al norte del Seminario" y lo que se llamó
el Nuevo ~ep~eblo,_para que se formen expedientes de acuerdo con la ley.
~l 9 de JUnfo enute un decreto disponiendo la organización de la guardia
nacional, con un instructivo a manera de reglamentación.
Ese mismo día aprueba un presupuesto para la construcción de un caño
cond~~tor de a~a de la Plaza de la Purísima a la de Zaragoza, con el
pro~s1to de al1IDentar la fuente de mármol recién construida durante el
gobierno de Vidaurri.

d~:

t• lb.

501

�Ordena que se baga denominación de todas las calles y plazas de Monterrey y una numeración de sus casas.
Y todos estos casos pueden ocupar su atención, gracias al cuidado que
tuvo desde el principio de su gobierno, por la organización del ramo hacendarío, pues para el 30 de mayo decreta sobre la organización de juntas
calificadoras de los impuestos a favor del estado en todos lo~ distritos y
cabeceras municipales.
En fin, atiende con esmero solicitudes diversas del pueblo, como algunas
de jóvenes estudiantes sobre permisos y privilegios en sus estudios, para los
que ordena, en cada caso, se re,abe la información pertinente. 19
También durante su gobierno se conmemoró en Monterrey, por primera
vez, el triunfo de la batalla del 5 de Mayo, en cuyo acto estuvieron presentes
el señor presidente Juárcz y su gabinete, y en esa misma ocasión se impuso
a la antigua Plaza de Annas el nombre del general Zaragoza.
Pero, indudablemente, tras aquel despliegue de actividades, libraba su
espíritu una intensa lucha interna. El abandono de sus negocios particulares y graves problemas de tipo familiar ocupaban buena parte de sus cotidianas preocupaciones. Durante su estancia en Monterrey por su gestión
administrativa, en Linares nacía una hija suya, por cuyo motivo su señora
esposa se acarreó una enfem1edad que finalmente, y en muy poco tiempo,
la llevó a la tumba. Recurrimos de nuevo a su archivo epistolar, y nos
damos cuenta cabal de estos acontecimientos y del predicamento a que lo

gando a Dios que te la admitan, y te puedas ve11i1 mu,, pronto, que estoy
en ansias por verte como también verte libre del cargo que tienes . .. "n
Seis días después, en nueva carla, insiste la señora sobre el ~smo tema,

"Por tu muy grata de fecha 27 veo con gusto que ya presentaste la
renuncia. Dios permita que te la admitan, para que te vengas pronto ... ,, 22

El a su vez le escribe a ella desde Monterrey, el 30 de junio:
"El sábado, como te he dicho, presenté mi renuncia, y desde el lunes
he estado en conferencias diarias con el Sr. Juárez y con el Sr. Lerdo,
pues ellos se resisten a admitirla y yo insisto. Hasta ahora sólo suplican
que desista, por lo qeu tengo esperanzas de lograrlo." 23

Pero e] 4 de julio siguiente, hace ceder las esperanzas de ella, cuando
le escribe:
" ... el 30 del pasado, esto es, el jueves, recibí auiso de Sabinas de que
Quiroga había pasado el rio en Laredo. .. y luego me he ocupado en
mandarlo perseguir con fuerzas del Gobierno General y del Estado . .•
pero entre tanto me ha dado vergüenza insistir en mi renuncia, porque
no lo atribuyan a miedo, pero luego que pase un poco esto, sigo hasta
conseguirla." 24

obligaban:
Carta de su hermano político, don José Antonio Leal y Torrea, fechada
en Linares el 23 de mayo de 1864:
" .. .por mi parte aconsejo que con la prudendo que acostumbras, procures allanar todos los estorbos que puedan presentarse, y conseguido
esto hagas tu renuncia, poniendo por excusa la verdad, esto es, la situación en que te hallas, tus compromisos, tus negocios paralizados, y por
fi11 los achaques inesperados, que a resultas del parto, le han sobrevenido a Felipita (su esposa), demandando tu presencia que servirá
,
idd
,,20
de consuelo a la pobre enferma, y calmaros tus cu a os ...

El 23 de junio le escribe su esposa:
"Recibí tu mwy apreciable de fecha 20 y con ella tuve el gusto de
saber que estás bueno y que ya vas a presentar tu renuncio. Estoy ro-

Por fin, el día 13 de julio del mismo año, entrega su alto encargo de
gobernador y comandante militar de Nuevo León al licenciado don Manuel
Z. Gómez, constituyente del 57 y su coterráneo (éste había nacido en Linares el día 4 de marzo de 1813, siendo hijo de don Salvador Gómez de
Castro y de doña Rosalía Valdés) quien, debido a la proximidad de las
tropas imperialistas y de la resolución del primer magistrado de abandonar
la ciudad de Monterrey, ocupa dichos puestos un mes escaso.
Extraoficialmente hemos sabido que don Jesús María fue también senador
de Ia república, más, desafortunadamente, no hemos encontrado el dato al
cual referirnos.
21

lb.

= lb.
lb .
" lb.
20

.. lb.
i. lb.

502

503

�En el tiempo que le dejan disponible sus deberes oficiales, y para su subsistencia, ya que nunca representó para él la política un medio de vida,
se dedica a los negocios agricolas, y alguna vez incursionó por los industriales, con la instalación de. u.na fábrica de azúcar en Linares, en sociedad
con el general Mariano Escobedo, sin poder contar con un éxito en su empresa. En la agricultura, sujeta como está a los caprichos meteorológicos,
frecuentemente sufria algunos descalabros, pues en la correspondencia que
dirigía a su hijos, cuando eran estudiantes en la ciudad de México, luego
se quejaba de la penuria a que lo obligaban sequías prolongadas o fuertes
heladas en la región.
Sostuvo sincera amistad con varios de los próceres nacionales de aquella
época. Ya apuntamos la que lo ligaba a Juárez y a Lerdo. Además, lo atestigua la correspondencia cruzada con el general Gerónimo Treviño o con
el poeta e historiador Juan de Dios Arias, por ejemplo. Pero con quien
cultivó una más estrecha intimidad durante toda su vida fue con el general
Escobedo. Además de su relación epistolar particular, sus hijos lo tenían
en información constante desde México de la salud y de los movimientos
del héroe de Santa Gertrudis y su familia.
Una carta a su hijo Pedro, fechada en Linares el 14 de julio de 1879,
es elocuente testigo tanto de la sinceridad de dicha amistad como de su
acendrada fidelidad hacia el juarismo, al decir de su opinión sobre la primera
administración del general Porfirio Díaz, otrora contrincante político del
Benemérito:

"Mis ocupaciones agrícolas exiglan mi presencia en la hacienda al
romper el alba, y calculaba no poder voluer a tiempo para escribirte;
pero no pudiendo resistir el deseo de hacerlo por la grande impresión
que en mi ánimo han producido los horribles asesinatos de Veracruz,
no menos del inminente peligro en que por ef desgobierno considero
a mi caro y predilecto amigo, el Sr. Gral. Escobedo, me he esforzado
en volver oportunamente para ponerte al menos cuatro letras. El desquiciamiento socio.( en nuestro pobre país, por falta. de gobierno, no
puede ser más absoluto: quédanos pues el único recurso, en primer
lugar de confiar en el Sup,-emo Regente de las sociedades, para esperar
que vuelva el equilibrio en la nuestra, y eu segundo, de llenar nuestro
deber como ciudadanos para alcanzar aquel fin. Da ésta por suya a
mi siempre querido amigo." 25
Don Jesús Ma. Benítez y Pinillos tuvo dos hijos varones y cinco mujeres.
Aquellos fueron el ingeniero Francisco y el licenciado Pedro Benítez Leal.
:o

504

Fundación Cultural Pablo Salce, Arch. de Cormp. del Lic. Pedro Benlttz.

Fue su único yerno el doctor Joaquín Benítez Gutiérrez, también linarense, y gratamente evocado en su tierra natal, a quien su bonhomfa y desinterés aJ dedicar su profesión en beneficio de las clases menesterosas, sin
el señuelo de ganancias económicas de ninguna especie, dieron por resultado
que, a su muerte, el pueblo entero se congregara a rendir homenaje a su
memoria.
Falleció el señor Benítez y Pinillos en Linares, el día lo. de diciembre
de 1899.

EL LICENCIADO PEDRO BENÍTEZ

LEAL

El segundo hijo de don Jesús Mana Benítez y Pinillos fue don Pedro
Benítez Leal, a quien le tocó también ocupar la primera magistratura del
estado.
Nació en Linares, N. L., el día lo. de julio de 1861, y en su ciudad
natal hizo sus primeros estudios. El día 10 de m¡iyo de 1874, de escasos
13 años de edad, llega a la capital del país, acompañado de su señor padre
y de su hermano Francisco, con el propósito de que ambos jóvenes continúe_n
su educación. Allá se reúnen con sus primos, el futuro ingeniero Andrés
y el después doctor Pedro Noriega. Regresó el licenciado Benítez Leal a
su tierra, ya titulado, a final~ del año de 1883, y al decir de su hijo, el
licenciado Salvador Benítez, en ese lapso de casi diez años no volvió una
sola vez a ver a sus familiares. La distancia y la incomodidad de las comunicaciones en aquellos tiempos, así lo exigían. Recién graduado se dedicó
a actividades propias de su profesión, pero ya para 1887 fue electo diputado
local por el sexto distrito de Nuevo León, a la XXIV Legislatura del Estado,
y fue reelecto en las subsecuentes hasta la XXX Es decir, perteneció al
congreso local durante el último gobierno del general Lázaro Garza Ayala
y a las gestiones de los generales Bernardo Reyes y José Ma. Mier, salvo
su propio interinato de casi tres años. Píies desde la XXXII hasta la
XXXV Legislatura representó al primer djstrjto electora~ hasta 1911.
Cuando el general Reyes fue llamado a ocupar la cartera de guerra y
marina en el gabinete de don Porfirio Díaz, fue designado por el Congreso
para sustituirlo el licenciado Pedro Benítez Leal, quien tomó posesión de
su puesto el día 23 de enero de 1900, y cuando aquél hubo renunciado al
ministerio y regresó a Monterrey, tomó de nuevo el mando de manos de
éste, el día 29 de diciembre de 1902.
Mucho se ha escrito y se ha comentado sobre la poderosa sombra con que
cubría la administración del licenciado Benítez el ministerio de la guerra

505

�desde la capital, y en realidad tuvo la mala fortuna de desarrollar sus fun.
ciones ha jo tan desfavorables circunstancias. Sin embargo, su paso por el
poder dejó una honda huella de honorabilidad y buen gobierno.

y conocedora de nuestro Estado y de sus mandatarios, estuvo desde
luego y siguió siempre bien dispuesto a desentenderse de todo lo que

Dejo a )a pluma del doctor Carlos R. Cantú una de estas opiniones sobre
la personaJidad de este gobernante, tomada de su trabajo "Los- Sucesos
del 2 de Abril de 1903 en Monterrey":

pudo en otro tiempo excitar los ánimos, atendiendo de con.suno sólo
a la justicia y a la equidad com-0 principios; al resultado pronto, económico y satisfactorio para ambas entidades, como fines; y a la armonía,
franqueza, lealtad y mutua con/ianza, como medios.

"Qt,edó al frente del Gobierno en Monterrey, el Lic. Pedro Benítez
Leal: hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata
de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo
había dicho y está entendido, en su 1zombre; a él tenía. que darle cuento
de todo, pormenorizada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia
o por su orden." 26

"El Sr. Ing. Miguel F. Martínez, que, como suplente del Sr. Lic.
Be11ítez, lo sustituyó en el ejercicio de la Comisión de Límites desde el
27 de enero último, fecha en que el primero subió al Poder Ejecuthlo
de aquel Estado; el Sr, Martínez, decía, inspirado en los propios deseos
del Sr. Benítez, ha obseruado la misma conducta prudente y conciliadora de su antecesor, y con él he coneurrúlo a los últimos acuerdos con
que han dado fin los est-udios que hemos hecho para trazar teóricamente la diuisión en los planos." 21

Tuvo la fortuna histórica nuestro biografiado, sin embargo, de que durante su gestión tomara forma y auge el movimiento antirreyista de Nuevo
León. Y decimos esto porque, al inaugurarse el interinato con un hijo del
estado, renacieron las viejas esperanzas de reemplazar al veterano jalisciense
por un nuevoleonés en )as riendas del gobierno. Son de sobra conocidos
los acontecimientos que se sucedieron entonces al respecto, y si no, al trabajo
citado del doctor Cantú nos remitimos, donde están plenamente explicadas
las razones de esas inquietudes que eulminaron, desgraciadamente, en el
atropello gubeni-amentaJ del 2 de abril de 1903.
Pero no todo había de ser apreciado con tintes tan negativos en esta
administración. Fue por iniciativa propia del licenciado Ben:ítez Leal, y
por fidelidad a su carácter de educador de las juventudes nuevoleonesas,
que durante su gobierno se decretó la ley de instrucción pública para la
enseñanza preparatoria, que rigió muchos años en las esferas estudiantiles,
por citar un ejemplo de su responsabilidad como gobernante.
Desde el año de 1890, era don Pedro Benítez parte integrante de la
comisión de Hmites entre Nuevo León y TamauJipas, cargo que desempeñó
ininterrumpidamente por diez años, hasta 1900. Del informe que rinde a
su gobierno el C. Manuel Ma. Hinojosa, delegado del estado vecino, entresacamos los siguientes párrafos:
"Instalado desde a fines de agosto de 1898 en la capital de Nueuo
León, pnncipié las conferencias con el Comisionado de di6ho Estado,
Sr. Lic. Pedro Benítez Leal, quien como persona entendida, honrada
"' ÜANTÚ Y CANTÚ, Carlos R., "Los Sucesos del 2 de abril de 1903 en Monterrey",
publicado por Humanitas 12, U. N. L. 1971.

506

Unos días después de haber entregado el mando, el 7 de enero de 1903,
le escribe a Linares a su madrastra, comentándole el reingreso a sus actividades habituales, y le dice:
" .. .y además tendré otra vez la Comisión de Limites de Nuevo León

con, T amaulipas, en esta vez con sueldo, aunque moderado, pero
gratuitamente como antes . .. "2s

11.0

Además de impartir la cátedra largos años en el Colegio Civil, de gloriosa
memoria, ocupó la dirección del mismo de 1925 a 1934, y fue miembro de
la comisión organizadora de la primera Universr8ad de Nuevo León en
1933.
Una vez alejado de las cuestiones políticas, se dedicó por entero a su
profesión, habiendo sido representante de varias importantes firmas de la
localidad y de la nación.
Murió a los 84 años de edad, en esta Monterrey, N. L., el día 14 de
septiembre de 1945.

11
HINOJOSA, Manuel Ma., Informe Gral. de lor Arreglos de Límites con el Edo.
de N. L., presentado al Gob. de Tamaulipas. Cd. Victoria, 1905.
" Fundación Cultural Pablo Salce. Archivo de la Corresp. del Lic. Pedro Benítez
Leal.

507

�Fue tambiéo nativo de la ciudad de Linares. donde vio la luz primera
el día primero de enero de 1891, y ahí mismo inició su educación primaria.
Pronto, sin embargo, se trasladó la familia a vivir en Monterrey, por lo
que en esta capital concluyó la primaria y la preparatoria. Hizo sus estudios
profesionales en la ciudad de Mé.-cico.

la época-, . fue presentad~ por sus partidarios, el antiguo obregonismo, como precandida~ a la presidencia de Ja república. Con este motivo primero:
Y ~r haber _sido _nombrado después ministro de instrucción pública en el
gabmete del mgemero Pascual Ortiz Rubio, su antiguo contrincante se vio
precisado a dejar varias veces, mediante los permisos conducentes 'otorgados por e] eo~greso local, la gubernatura de Nuevo León. y fueron algunos
de ellos los ID1Smos que cubrió el licenciado José Beníte-z, y que comprenden,
del 27 de mano al 14 de agosto de 1928, primero, del 6 de noviembre de
1928 al 25 de marzo de 1929 después, y finalmente, del 3 de febrero de
1930 al 12 de septiembre del 31. 28 meses en total únicamente en el
período de Sáenz. 30

Recién titulado se dirige a Europa con el propósito de ampliar sus conocimientos en Derecho Comparado, doctorándose en Heidelberg, Alemania,
en los trágicos días de la primera guerra mundial.

fue aqu~, una épo~ de turbulencias políticas nacionales, no tan solo
por la reelecc10n y el asesmato de Obregón, sino porque advino el entronizamiento de la política callista que despertó no pocas inquietudes en el país.

Antes de que terminara este conflicto se encontraba el licenciado Benítez
en Viena, cuando el embajador de México se vio precisado a dejar el país,
y lo dejó a él encargado de la legación nuestra ante el Imperio Austríaco.

Pero, por lo que a nuestro estado respecta, coincidieron los mandatos
del licenciado Benítez con una temporada de grandes realizaciones en b .
'bli
.
.
o ras
pu. ~- En la cmdad de Monterrey, por ejemplo, se ampliaron varias artenas importantes, como las avenidas Morelos, Zaragoza y Venustiano CaTuvo lugar la construcción del Palacio Federal, entonces en primera
lmea en cuanto a los a~elantos técnicos de la ingeniería. Se construyeron
numerosas escuelas de upo monumental, como la industrial técnica Alvaro
Obregón, ahora dependencia universitaria, las primarias Presidente Calles
Fernández de Lizardi y otras más, obras en las que puso especial empeñ~
y dedicación el propio gobernante Benítez.

EL

LICENCL\Do

JosÉ

BENÍTEz

Hijo del ingeniero Francisco Benítez Leal, y por ende nieto de don Jesús
Maria Benítez y Pinillos, fue el señor licenciado José Benítez, gobernador
constitucional interino del estado en varias ocasiones.

A su regreso a México, se vio precisado a presentarse a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, y continuó prestando entonces setvicios diplomáticos
con comisiones en diversos países de Sudamérica, obteniendo por esa época
una condecoración del Perú.
Cuando ocupó esta secretaría el licenciado Aarón Sáenz, el licenciado Benitez estuvo encargado de delicados negocios mexicanos en Washington y
en Guatemala.
Posteriormente, cuando el mismo licenciado Sáenz se hizo cargo del gobierno del Distrito Federal, fue su secretario general el licenciado José Benítez.
Los vemos ocupar por primera vez el gobierno interino de Nuevo León,
por el corto lapso de 13 días, el año de 1925,29 durante la gestión de don
Gerónimo Siller. Y una vez ocupada la gubernatura constitucional por el
licenciado Sáenz, él se hace cargo de la secretaría general de este gobierno.
Es por aquel tiempo cuando el general Alvaro Obregón lanza su candidatura para ocupar la presidencia de la república por segunda vez, y ya
siendo electo, tuvo lugar el as-esinato de La Bombilla que todos recordamos.
Fue nombrado para suplirlo, provicionahnente, el licenciado Emilio Portes Gil,
en tanto se convocaba a nuevas elecciones. Y es entonces cuando don Aarón
Sáenz "discípulo predilecto de Obregón" -como lo llamara un orador de
• CovARJ1.UB1As,

508

Ricardo, Gobernantes d1 Nuevo Le6n, 1884-1961.

r,ranza.

Una vez que se hubo retirado de los menesteres políticos el licenciado
Benítez dedicó por entero su tiempo, como abogado, a a~orar con su
~on~!º, y con su experiencia a diversos grupos industriales de Monterrey,
S1gruf1candose mayormente su relación con la Cía. Fundidora de Fierro y
Acero de .Monterrey,. d_e la ~ue fue apoderado general, y miembro de algu~os consejos de Admm1strac1on de negociaciones filiales, con las que trabajó
mcansablemente basta su muerte, ocurrida en esta misma ciudad, el día 2
de octubre de 1954.
:rocó así ~ estos tres señores Benitez -padre, hijo y niet~ ocupar la
pnmera mag1stratura del estado de Nuevo León en tres diversas e importantes etapas de la vida nacional y regional. A don Jesús María en los
días más críticos para la Rept'1blica ante el avance hacia el norte de los invasores franceses; a don Pedro en el momento psicológico apropiado para
desbordar los ánimos y los entusiasmos de los nuevoleoneses contra el con-

'°

lb.

509

�tinuismo del general Reyes, culminantes en crisis de vital importancia par¡¡
nuestra historia provinciana; y a don José, durante el primer gran impulso
del desarrollo urbanístico de la ciudad de Monterrey, que desde entonces
la caracteriza. y los tres, en las medidas de sus posibilidades, ofrendaron
buenas partes de sus vidas en la forja de la historia de la patria y la del
e~tado en particular.
PROBLEMÁTICA DE LA HISTORIA COLONIAL
DE TAMPICO
Lrc. CAALos GoNzÁLEz SALAS
Asociación Mexicana de la Historia
Regional

APRESURADO SERÍA DAR por sentados los datos más conocidos hasta el grado
de dejarse fascinar por la fácil aventura de enumerar fechas y sucesos en
orden cronológico; repetir lo que figura en Jibros y ensayos históricos representaría una tarea simple.

Se ha convocado a este "Segundo Encuentro de Historiadores de Provincia" bajo el signo de la problemática; su enunciado claro lo dice: "Problemática de la Historia Colonial de la Región de Tampico". Siendo como
es la historia. una verdadera ciencia de investigación, esta investigación ha
de ser siempre progresiva y dinámica. Trata de ir al fondo de la verdad y
descubrirb. en toda su complejidad, no en un afán de dudar de todo
sistemáticamente ni de establecer la carlesiana ''&lt;luda metódica". Hay multitud de hechos y fen6menos históricos que se encuentran ya perfectamente
circunscritos en su realidad espaciertemporal, en su génesis y naturaleza, en
su desarrollo y causalidad. Eso ha sido fruto de investigaciones anteriores
concienzudamente llevadas a cabo. Restan otros muchos fenómenos que no
han sido suficientemente aclarados y 'precisan búsqueda y fijación. Y en
esto me adhiero a la opinión manifestada en magníficas aportaciones por
el licenciado Antonio Martínez Leal: "Es tan amplia la problemática de
la historia de Tampico que, sin exageración, hay que revisar con cuidado
las diversas fases de su desarrollo para poner en buena luz algunos puntos
oscuros, y a fin de extirpar errores y supercherías en extremo arraigados".
Y más adelante ex-presa: "La ciencia demanda objetividad y un espíritu
crítico, sin prejuicios ni pasiones de localismo barato. Conviene superar
la etapa de las alegres improvisaciones y del funesto diletantismo, para apoyar
documentalmente las afirmaciones y desembarazar la historia de ligerezas y

511

510

�arbitrariedades." 1 "Toda ciencia es indagación y verificación constante. Y
la Historia -pese a las sofísticas argumentaciones del maestro Antonio
Caso- es una ciencia que organiza y sistematiza objetos de conocimiento
determinados. Por eso- no es algo yerto, sin vida, sino una disciplina dinámica con vocación renovadora. Por eso progresa." 2
Existen otros muchos hechos sobre los cuales la investigación histórica
no ha lanzado todavía el reflector de su luz; esto vale lo mismo para la
historia nacional como para la de toda entidad, lo mismo para la época
prehispánica que para la colonial, para la de Independencia como para la
de Reforma y la Revolución, y vale también extenderlo no sólo a la historia
civil, social y política sino también, y principalmente en nuestro caso, a
la historia eclesiástica y religiosa, a la de las denominaciones envangélicas
y demás organismos de aliento intelectual y filosófico.
La tarea es ardua porque el campo es demasiado ancho e inexplorado.
Justo es rendir homenaje a todos aquellos caballeros e historiadores que en
una u otra fonna han abierto y roturado caminos para la historia de Tamaulipas entre los que debemos enUIDerar a don Alejandro Prieto, Adalberto
J. Argüclles, Lorenzo de la Garza, Blas E. Rodríguez, Joaquín Meade, Carlos
Eduardo Castañeda, Rafael de Alba, Gabriel Saldívar, Ignacio Fuentes, Juan
Manuel Torrea, Arturo González, Candelario Reyes, Luís Velasco y Mendoza, Ignacio Montes de Oca y Obregón, Marte R. Gómez, Leopoldo Ponce
Días, Manuel E. Guajardo, Femando Ocaranza, Manuel Toussaint y más
recientemente a los licenciados Ciro R. de la Garza Treviño, Juan Fidel
Zorrilla, Antonio Martínez Leal y los profesores Renato Gutiérrez Zamora
y Vjdal E. Covián Martínez. En Matamoros, Florentino M. Cuéllar. En
la capital, los estudiosos Ernesto de la Torre Villar, Ernesto Lemoine Villacaña, Jorge Gurría Lacroix y Ma. Elena de Capdevielle. Más allá se asoma
al horizonte histórico de nuestra colonia Fidel J. Lejana y los cronistas
de la colonización religiosa del Nuevo Santander; Fray Vicente de Santamaría y Fray Simón del Yerro y, presidiéndolos a todos, la sombra del frailuco enorme, Andrés de Olmos, políglota, filólogo, fundador de pueblos y
misionero evangelizador, "primer doctrinero" de la Huasteca.
Abocándonos al tema que se nos ha invitado a desarrollar y hecha la
advertencia de la intención problematizadora de esta reunión, creo, pues,
oportuno prevenir que no haré una descripción más o menos amena de los
acontecimientos que pudieran ofrecerse como la historia colonial de nuestra
' MARTÍNEZ LEAL,

Antonio, "Etimología de Tampico", El Sol de Tampico, jueves

22 de marzo de 1973.
1 MARTiN EZ LuL, Antonio, "Ubicaci6n del Tampico Antiguo", El Sol de Tampico, miércoles 11 de abril de 1973.

512

. regton de Tampico, sino trataré de presentar algunos datos y fechas sobre
los que cabe aún ampliar y profundizar para obtener el conocimiento de
la verdad histórica.
¿A qué podemos llamar Tampico colonial?
Sea la primera cuestión la de puntualizar a qué &lt;lebe llamarse Tampíco
colonial, la fecha de su fundación, a quienes se debió ésta y cuáles han
sido los avatares de su peregrinar hacia otros sitios acosada por diversas
calamidades.
El Tampjco indígena fue fundado desde tiempos inmemoriales; en esta
región merodearon los huastecos siglos antes y se aposentaron en diversos
sitios como constan en los asentamientos de Las Flores en Tampico, Miradores, Las Pahnas~ etc. No cabe duda que hubo un asentamiento huasteco
en la margen sur del río Pánuco no sabemos con e:xactitud del horizonte.
Del asentamiento de la colonia Las Flores sabemos que fue en el Horizonte
Pánuco 5 que floreció del año 1000 al 1250 pero que a la llegada de los
españoles había desaparecido. Es de suponerse que el pueblo español se
levantó sobre un poblado indígena anterior.
Andrés de Olmos, el franciscano de los pies alados, penetra en la Huasteca
hacia 1530 llevando la luz del Evangelio y de la Religión Cristiana y cons
truye iglesia y convento que cambiaron varias veces de lugar como acierta
a decir el capitán Pedro Martínez de Loayza en su Descripción de la Villa
de Tampico, entresacada de las re]aciones que acostumbraban redactar los
capitanes y alcaldes mayores de las provincias.
9

"En esta vilJa hay un solo templo, que es de la orden del Señor San Francisco; su advocación es de San Luis; hay en él sólo un fraile con título de
guardián. . . Fundó este convento el P. Fr. Andrés de Ohnos, que fue el
primer doctrinero que vino a esta villa. Fundóse el año de 1532 y se ha
trasladado tres veces a diferentes partes, hasta el lugar en que ahora está.
Su traza es ésta: una iglesia cuyas paredes son de adobes, y la cubierta de
paja, con sus vigas y pilares de madera: tiene cuatro altares, una sacristía,
dos celdas y un refecorio: esto está alto, que se sube á ello por una escalera
de adobes." 3 El capitán Pedro Martínez escribe hacia 1603. Es de suponerse que esta iglesia y monasterio se fundaba para congregar indios; sin
embargo, ambos debieron ser provisionales ya que el 26 de abril de 1554
aparece don Luis de Velase.o, segundo Virrey de la Nueva España conce• MARTÍN EZ DB LoAYZA, Pedro, Descripción de la Villa de Tampico, sacada de las
relaciones hechas por Pedro Martínez, capitán y alcalde, mayor .en aquella provincia_.
Colección de Documentos Inéditos de Indias, Torres de Mendoza y otros, T. IX,
p. 67, apud Manuel Toussaint, La Conquista de Pónuco, Edición de El Colegio Na•
cional, Méx. MCMXLVIII, 1948, p. 291. Apéndice 16.

513
H-3.1

�diendo autorización para que se fundara en Tampico "una casa y monasterio
de la orden de San Francisco"; en este documento se alude a la licencia
para que los españoles puedan poblar y ~vir en ese lugar. Dice _don ~~
de Velasco; ''y otro sí, por cuanto soy mformado que en el dicho s1t10
hay aparejo y comodidad donde puedan poblar y vivir algunos españoles,
y que dándoles el sitio para hacer sus casas y tierras donde labren se irán
a poblar en él, por la presente doy licencia a cualesquier españoles que
quisieran ir a vivir y morar en la parte sobredicha para que lo puedan
hacer y bagan, y mando al que es o fuere Alcalde Mayor o Juez de Residencia en la dicha Provincia de Pánuco, y a los españoles que se quisieren
ir a poblar al dicho sitio de Tampico, que en razón les dé solares en que
puedan hacer sus casas en que puedan vivir y morar, y, asimismo, tierras
y huertas y heredades donde puedan tener sus granjerías, en partes sin perjuicio de los indios ni de otro tercero alguno con que no exceda para
cada vecino y de un solar y, para huertas y heredades de cuatro suertes,
y que cerca de lo suyo dicho les favorezca y haga el favor y ayuda necesario para que con mejor voluntad puedan hacer la dicha p~blaci~n~ los
cuales dichos solares y tierras les dé con cargo de los que as1 se vtmeren
a poblar el dicho sitio que dentro de dos alíos estén ~bligados a labrar
los dichos solares, cultivar las dichas tierras y, dentro de diez, no las puedan
vender, so pena de las perder''. Luis de Velasco. Por mandato de su
Señoría, Antonio de Turcios.~
Pedro Martínez nos dice por su parte: "La villa de Tampico es de
vecindad de españoles, aunque también de· indios naturales que viven en
el pueblo de por sí: llamábase Tampico antes que los españoles le poblaran
y ahora se conserva el mismo nombre: es de la jurisdicción de Pán~co, que
es cabeza de este distrito. Esta villa está veintitrés grados y medio de la
parte norte, fundo.da a la ribera de una laguna salada, en tierra llana Y
muy llena de árboles, de manera que las calles de la villa son muy angostas,
porque de una parte y otra tienen espesura de monte, y la plaza por la
misma razón no se parece que lo sea. Dista de la ciudad de México sententa
y cuatro leguas; confina por la parte del norte con la tierra de guerra
de los chichimecos; y por la del sur con e] pueblo de Oceloama y por la del
oriente con la mar del norte; y por la de occidente con el pueblo de Tamós;
. 1
, "~
tiene un puerto de mar a med1a egua poco mas.
El mismo capitán y alcalde mayor de Pánuco nos proporciona el nombre
de los primeros pobladores venidos por cierto de la villa de Sanriesteban de
• .A.pud MEADE, Joaquín, Documentos inéditos para la historia de Tampico&gt; Siglos
XVI y XVIIJ, México, José Porrúa e Hijos, 1939. p. l M.
• M.ilR.nNEZ, Pedro, op. cit., loe. cit., p. 283.

514

Pánuco que era "población de espaifoles aunque también tiene alguna vecindad de indios naturales que se congregaron en ella de seis años a esta parte.
Los españoles le pusieran el nombre de Pánuco cuando la poblaron, porque
se llamaba así el Señor que poseía aquella tierra", explica Martínez. Los
nombres son: Cristóbal de Frías, Diego Ramírez y Gonzalo de Avila. Por
cierto que en )569, según refiere Joaquín Meade, se inició un proceso de
la Inquisición ante Juan Franco, vicario de la villa de Tampico, contra
Gonzalo de Avila, vecino de esta villa, por haber dicho que eran tantos sus
sus pecados que Dios no le perdonaría e iría derecho al infierno. 6 "La villa
-prosigue Martínez- de Tampico se fundó en eJ tiempo en que gobernaba
la Nueva España Don Luis de Velasco. No se dice en qué año de los que
fue Virrey." 7 La Villa llevó el nombre de San Luis de Tampico en honor
del Virrey don Luis de Velasco. De hecho. la fUDdación real fue el año
ele 1560 como lo confirma el dato de la Descripción Universal de las Indias,
escrita por los años de 1571 a 1574. En ella el cosmógrafo y cronista don
Juan López de Vela$co, dice: "Tampico: La Villa de San Luis de Tampico, setenta leguas de México y nueve de Santiesteban del Puerto, en levante junto a la mar del norte, tiene veintitrés o veinticuatro vecinos españoles y doscientos veintiséis indios tributarios; es la doctrina de un Cura
que hay en él {puesto por el Arzobispo). Fundóse por orden del Virrey
Don Luis de Velasco, año de sesenta". (1560) 8 A éste Tampico es el que
llamamos Tampico colonial.
Sin embargo, surge una interrogante: ¿hubo otro Tampico clistinto del
español, el Tampico indígena, separado de aquel? ¿ Este último quedó fundado en tomo al templo y convento construido provisionalmente por fray
Andrés y más tarde en torno a 1a Custodia del Santo Salvador? Tanto el
capitán Pedro Martínez como fray Agustín de Vetancourt hablan de la
fundación de la custodia, en 1530 (Vetancourt) y en l532 (Martínez), pero,
en realidad, 1a formalización en Custodia parece haberse efectuado eJ año
de 1554, ya que Torquemada decía en su Monarquía Indiana (libro XIX)
en 1606; "ha más de cuarenta años que se fund6", y por cierto, bajo la
advocación de San Luis Obispo de T olosa. La existencia simultánea de dos
Tampicos, uno indígena y otro colonial, parece desprenderse con evidencia
del dato aportado exptesamente por el padre Juan Franco, el viejo, cura
y vicario de la villa de San Luis de Tampico, ele la provincia de Pánuco,
quien en una memoria rendida en 15 70, al arzobispo de México ( de quien
• ME.ADE, Joaquín, La Evangelización de la Huasteca Tamaulipeca y La historia
ecksiástica de la región. Sobretiro Nos. 3 y 4, Tomo XIV, de Memorias de la Academia Mexicana de la Historia, México, 1955, p. 284.
1 MAllTÍNEZ, Pedro, op. cit., p. 286.
1 VELA.seo y MxNDOZA, Luis, Repoblación de Tampico, México, 1942, pp. 7-8.

515

�dependía en este tiempo eclesiásticamente, la parroquia de Tampico) entre
otras esas decía que la villa era de españoles con diez y seis vecinos casados,
estando situada a una legua del mar, pueblo apá:rte a su cargo era otro
Tampico. . . "pueblo de indios distintos de la villa d~ los españoles, que
tiene treinta vecinos, sin de su Majestad". 9 Esto suscita no pocos problemas
ya que sugiere la coexistencia de dos Tampicos coloniales, uno fundado,
como dijimos, alrededor de la Custodia y otro el fundado para los españoles.
Mearle dice que la ubicación del Tampico indígena de que habla Juan
Franco, cura y vicario de la villa d~ Tampico, bien podría haber estado
"al norte, rumbo a la laguna del Chairel o bien por Andonegui o Arbol
Grande"?º No es extraño, en efecto, encontrar cerámica huasteca en todos
esos sitios y en el mismo Arbol Grande, municipio de la actual Ciudad Madero, vecinos del lugar me aseguran haber recogido abundante copia de
ella, rumbo a la actual calle 16 de Septiembre, a las cercan.ías del rio Pánuco. (Familia Rodríguez Rocha.)
En cuanto a la ubicación del Tampico colonial español, son muy de
tomarse en cuenta los pormenores aducidos por el capitán Pedro Martínez
de Loavza referentes al pequeño manantial de agua .gruesa, situado como
a cien ~etros fuera del poblado, que brotaba de una oquedad que había
en el lugar (y existe todavía). El capitán Martínez escribe lo siguiente:
"ni aun en la villa hay fuente pública, sino fuera de ella, como dos tiros
de arcabuz, está un manantial pequeño que sale de una piedra blanca, _Y
el agua es gruesa y no sana y algunas veces tan poca, que con gran trabajo
se coge"; u por esos y otros pormenores, lo defensores de la ubicación del
Tampico colonial en la ribera sur del Pánuco, o sea, en ]a margen derecha
del mísmo, lo ubican frente al lugar conocido como El Humo m~y cer~a
de la desembocadura del río en la Barra. "Así lo demuestra, d1ce Lms
de Velasco y Mendoza, un documento contemporáneo a Fray Andrés . de
Olmos y a Don Luis de Velasco. Nos referimos a la Relación Geográfica
que figura en la obra que. con el título de Papeles de la. Nueva España,
publicó el sabio poligrafo Don Francisco del Paso y Tronc~so. En ~I ~úmero 637 de esa Relación, se lee: "Tampico: este pueblo nene 150 md10s,
est.á de la Villa de Santiesteban o Pánuco nueve leguas, confina con Chachanal ( debe decir Chachahual) o Tamacuil; está a la boca del río junto

a la mar." 12
• MEwE, Joaquín, La Et•ar.geli.tacwn de la Huasteca Tamaulipeca, etc., op. cit.,
p. 284.
'º MEAD&amp;, Joaquín, ibid., ll· 284.

Pedro, op. cit., p. 287.
v MENDOU,, Luu, op. cit., p. 8.

u MARTÍNEZ,
·~ VE.LASCO

516

Esto de la ubicación de Tampico ha sido motivo de gran controversia

y diferencia entre los historiadores ya que Mea.de y Blas R. Rodríguez lo
colocan en el silio q¡¡e ocupa el Tampico moderno, o sea, el de la repoblación o fundación de 12 de abril &lt;le 1823. Por el dato del "manantial
pequeño" el lugaT parece haber sido el de actual Pueblo Viejo ( Villa Cuauthémoc o sea, en la margen sur, como lo sostiene fundamentado en sólidos
argumentos el licenciado Antonio Martínez Leal. Los argumeutos de este
investigador, cronista de nuestra ciudad y puerto de Tampico, aparte de
numerosos, parecen ser contundentes pues además de los valiosísimos datos
del capitán Martínez, se ha apoyado en el emplazamiento presentado por
varios mapas, como el de Abraham Ortelius en 1579 y la Carta de N. Sansón
D' Abbeville, trazada poco después de la expedición de Alonso de León "a
la Huasteca y Puerto de Tampico, que muestran con toda claridad la ubicación de Tampico en la margen sur del Río Panuco. Aduce también la Crónica
de la Provincia del Santo Evangelio de M é:cico que Fray Agustín de Vetancourt escribió en 1697. Juzga que oí la Geografía y Descripción Universal de las Indias &lt;le Juan López de Velasco que comprende el período
I571-L574 ni la relación del comerciante inglés John Chilton, que visitó
la región en 1572, aportan elementos para dilucidar la cuestión, "-a pesar de
que sus crónicas han sido muy manejadas por los historiadores de la región''.
Nosotros remitimos a los lectores a los bien documentados ensayos históricos
que tanto sobre este punto como en el referente a la Etimología de T ampico
publicó el licenciado Antonio Martíne:i Leal en el diario El Sol de Tampico. 13

Los hechos demuestran que fa iglesia y convento fundado por fray Andrés
de Olmos supusieron población indígena, ya que a los indígenas vi.no a
evangelizar y por tanto justamente es llamado el fundador de Tampico colonial; además de esto, existe su reveladora y luminosa carta al emperador
Carlos V en la cual encarece que haya puerto en Tampico, dicha carta es
de 25 de noviembre de 1556 y constituye un documento de primera fuerza.
En ella el padre Franciscano suplica a la Real Audiencia, "primero, diesen
frailes para cuatro partes 0 pueblos de los dichos cbichim~ y son los
pueblos de Tampico y Tamaholipa y Tamachipa y la Villa de los Valles;
lo segundo, que se poblaren tres ríos de la costa. norte, que son el río de
las Palmas, el Brabo y el Ochuse, que es ya en la Florida, donde todos
desean entre la palabra de Nuestro Señor Jesucristo; porque tanto dicen
por ahl los que vinieron, que parece otro mundo; y para esto y para el
seguro de los dichos chichimecas salvajes y de los navíos, sería gran cosa
"' M.\RTÍNEZ LEAL, Antonio, "Ubicación del Tampico Antiguo", El Sol de Tampico,
jueves 12 de abril 1973 y 13 de abril 1973. En cuanto a "Etimología de Tampico",
loe. cit.

517

�c¡ue en lo mejor de los dichos ríos que de paz están, para mejor atraer
por algún tiempo a los que en ellos confinan de guerra, ayudáodoles a
poblar, y para fundar sus iglesias. Lo 4o. que los corregimientos de la Cuestera y provincia de Pánuco se diesen y proveyesen a los que en Tampico
hiciesen asiento y vivíesen para amparo de aquella costa. . . También parece a algunos que, para el seguro de la dicha costa, hubiese en Isla de
Lobos puerto, que dicen estar cuatro leguas del río Tuehipa, donde seguro
estarán barcas y subirán seis leguas a un muy buen surg;dero seguro; Y que
haya más de un puerto en tierra tan grande, aunque sea este el de la
Villarrica para quien le quisiera, con sus contrapesos, y el camino podrá
salir bueno por Quauhchinanco para México, o haya· puerto en rl río de

Pánuco, junto a Tampico, donde se hallan cuatro brazas y más, con mar
baja, como está jurado '.Y tomado por testimonio estando yo en el dicho
pueblo, y hay mucho lastre, agua y leña, mucha cal '.Y piedra, buenos campos
y tierra más sana ; y afirman pilotos meterán en él navíos de 300 toneles y
más dicen sería mejor moderar los navíos, que no ponerse hacienda y vidas
a tanto riesgo como en San J uao de Ulúa se pasa, donde niño, dicen
apenas se cría". . . "Parece a muchos que poblando buenoo cristianos a trechos, como dicho es, se dará en los dichos ríos, donde hay noticias de mucha
gente. De manera que habiendo religiosos que sean obreros, cierto se servirá
mucho a Dios y V.M. No quiero ser pesado con más particularidades de
notar. Por la limosna para el monasterio de Tampico, que manda hacer,
beso a las manos de V.M.: a su tiempo habrá lugar D.M. Menor Capellán
de V.M. que sus manos reales be¡¡a, Fray Andrés de Olmos." 14
En Tampico muere Andrés de Olmos de olor de multitudes de indios y
de santidad el 8 de octubre de 1571. Aún le debemos al Padre fundador de
Tampko y al infatigable apóstol de las Huastecas el monumento que
merece.
Los piratas ingleses, capitaneados por el cruel Lorenzo Jácome, Lorencillo,
iban a destruir pronto la obra de fray Andrés de Olmos.
Vencido y casi aniquilado Sir John Hawkins en Veracruz, pensó dar golpe
mortal a Tampico. Tras largas y desesperantes vigilias, luego de navegar
por las costas del seno mexicano buscando la entrada de la Barra de Tampico,
un viento huracanado arroja la flotilla de Hawkins como cuarenta leguas
al norte de la Barra de Chavaría o Soto la Marina; viendo todo tan desierto, dispersó el corsario a sus hombres que estaban desesperados y sedientos
enviándolos a tierra. El relato de esta aventura se debe a la pluma de
" .Apud FUF.NTES, lcNACIO y TORREA, Juan Manuel, Tampico ( Apuntes p~ra su
historia), obra escrita por iniciativa y especial encargo del C. D. Jesús Qumtana,
presidente municipal de Tampico, 1942, pp. 46-4 7.

518

Miles Phillips y en ella se describe cómo al encontrarse unos indígenas aquel
grupo de marineros escuálidos y demacrados los dejaron pasar adelante y
señalándoles el sur les decían que podían pasar adelante profiriendo: "Tampico, Tampico, cristiano", o sea, Tampico. A estos los aprehendió el alcalde
ordinario de Tampico en ese tiempo, el capitán Luis Carvajal y de la
Cueva, años más tarde descubridor y conquistador del Nuevo Reino de
León.
De estos filibusteros se escaparon nuestros antepasados tampiqueños. No
asI de las huestes de Lorenzo Jácome "Lorencillo", así apodado por su cuerpo pequeño, ágil como ardilla, activo e inquieto a fuer de ambicioso. Se
duda mucho de cuándo dieron los piratas de Lorencillo el golpe de Tampico, pero en el volumen 21 de las Cédulas Reales del Archivo General
de la Nación encontró un documento el historiador don Joaquín Meade por
el cual queda perfect.amente localizada la fecha de la entrada de Lorencillo
a Tampico en abril de 1684. Varios días duraron los excesos. Las fuerzas
del pequeño baluarte fueron reducidas no sin antes lograr enviar a pedir
refuerzos y auxilios al puerto de Vera.cruz, al general de la annada de
Bar:lovento, la eual pronto hlzo proa hacia Tampico. Al avistarle el vigía
filibnstero en guardia rápidamente dio aviso y se clio la orden de embarque.
Luego de prender fuego a la ciudad, los piratas huyeron en varias naves.
Una de las embarcaciones, cargada de prisioneros, cayó en poder de la armada, no sin una encarnizada resistencia de los piratas. Lorencillo más cmel
que nunca volvió a la carga y volvió a incendiar el pueblo. Todo el r.úmulo
de los esfuerzos ardía en llamas. El documento antes ruendonado otorga
luces al respecto al referirse a los procedimientos que de.ben seguirse contra
Jos piratas aprehendidos y a favor de las fortificaciones que se creen necesarias. Don Melchor Portocarrera Lasso de la Vega, conde de la Monclova,
virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España y presidente de
la Real Audiencia es informado sobre el modo de obrar contra los piratas
confirmando la obra por el anterior virrey. "En carta de 12 de Agosto
del año pasado de mil y seíscientos y ochenta y cuatro, refiere que el mucho
desahogo conque el pirata se entra cada día a executar tantas hostilidades
en los puertos de esas Costas, nace de la ninguna resistencia con que se
hallan por los vecinos acosados de sus continuas invasiones desamparan los
pueblos y huyen a los montes y que en la Villa de Tampioo entró en abril
de mil y seiscientos y ochenta y cuatro el enemigo habiéndola robado toda
y hecho prisioneros a sus moradores se dio noticia a la Veracruz al mismo
tiempo que a vuestro antecesor y por la poca clistancia que hay por mar
desde dicho puerto a aquella barra socorrió esta necesidad la Armada de
Barlovento, llegando a tan oportuna ocasión, que apresó ciento y cuatro
piratas y una embarcaci6.n en los que condujo a la Veracruz y que babién-

519

�dole dado cuenta del suceso al General de la Armada, dio traslado de ello
al Fiscal de esa Audiencia, el cual pidió se ejecutase en todos la pena de
muerte condigna a su atrevimiento y que por hallarse con una Cédula de
veinte y dos de febrero de seiscientos y ochenta y cuatro en que se dispone,
que los que se cojieran pirateando se envíen a España, ordenó viese esa
Cédula con los autos. su asesor general de la guerra, el cual fue de parecer
se die.se cumplimiento a lo por ella mandado y que los prisioneros quedasen
aherrojados en parte segura hasta que la Armada los condujese; y que el
General ejecutase en los que hubiere hallado ser capitanes o cabezas, la
pena de horca (como lo hizo y constaba de testimonio de autos que remitió
vuestro antecesor) y que sin embargo de ello, habían vuelto los enemigos
a entrar nuevamente en Tampico con cuatro embarcaciones con designio de
invadir Gua7.aqualco no obstante las prevenciones de gente y armas que
tienen los vecinos; en cuya consideración; dice le representaron los de la
dicha villa de Tampico lo conveniente que sería fabricarse en aquel puerto
un castillo o fortín según la planta que deligneó (sic) el ingeniero militar
remitida al Alcalde Mayor de aquella Provincia que vino con los autos:
en cuyo punto no pasó vuestro antecesor a tomar deliberación hasta darme
cuenta atendiendo a lo apurado que está mi real Patrimonio y que yo
mandase lo que tuviese por más conveniente. Y vista su representáción
en la Junta de Guerra de las Indias con el testimonio y planta referidos;
y lo que sobre todo pidió mi fiscal, he tenido por bien de aprobar como
p0r el presente apruebo lo que en esta materia obró el Conde de Paredes
vuestro antecesor en los cargos de Virrey y el General de la Armada de
Barlovento y ordenaron y mandaron a vos que en la primera ocasión ti_ue
se ofrezca me deis cuenta por mano de mi infrasquito secretario del paradero que han tenido los piratas que se apresaron en Tampico y no se hizo
justicia de ellos y que en caso de estar en ese Reino y Provincias, hagais
se ejecute con ellos lo que está resuelto por las últimas órdenes que están
dadas en esta razón y con los demás que se apresaran, se haga y ejecute
lo que e.stá resuelto y que si se remitieren a España, sea enviado al mismo
tiempa testimonio de los autos de sus causas y sentencias que contra cada
uno se diere, para que en vista de ello se tome la resolución que más conven{ra · y en cuanto a 1a certificación de los vecinos de la Villa de Tampico
propusieron a vuestro antecesor, sería conveniente se hiciese en aquel puerto
os lo remito para que los informeis luego, si conviene que se fabrique el
reíerido castillo o fortín, en qué sitio, de qué calidad ha de ser, y la guarnición que será preciso tenga y con qué cavo, y la costa que tendrá su
fábrica, y el sustento de la infantería, enviándome razón de todo pormenor,
y de qué medios se podrá suplir este gasto que no salga de mi Real Hacienda por Jo sumamente empeñada que se halla y la porción con que para
l:)

520

'

todo podrán contribuir los vecinos y natales de dicha Villa y Puerto de
Tampico, pues se ha de convertir en defensa de sus personas, casas y familias, para que enterado de todo, resuelva lo que fuere más conveniente.
Fecha en Buen Retiro a veinte de noviembre de mil seiscientos ochenta y
siete años. Yo el Rey. Por mandato del Rey Nuestro Señor, Manuel Ortíz
de Otarola, Rúbrica". 16
Destruido por las hordas piratas, Tampico subsistió por algún tiempo pero muchos vecinos empezaron a emigrar unos rumbo a A]tamira, otros rumbo
a un lugar denominado Joya donde condujeron al Cristo, imagen obsequiada
p&lt;&gt;r Carlos V a los habitantes de la Villa en cambio de un donativo de
5.000 pesos en oro. La estancia de muchos vecinos se prolongó durante
algún tiempo en el sitio ocupado por la Villa ya que el año 1684 todavía
la encontró con vida el arzobispo de México, don Francisco de Aguilar y
Seijas en su visita pastoral, de la cual existe una noticia escrita con fecha
de agosto 20 de 1684. Eso y la noticia que proporciona el 31 de octubre de 1748 fray Jacobo de Castro considerando como segunda misión a la de
San Luis Obispo establecida en la Villa de Tampico deja suponer que en
realidad no fue del todo abandonada.
Fray Jacobo de Castro, en su papel de jefe de la custodia del Santo Salvador de Tampico se refería en el documento mencionado a la Villa de
Tampico, "fundada a orillas del Mar Océano". . . "es frontera de indios
bárbaros, sin defensa alguna para los ingleses, quienes la han quemado y
saqueado en dos ocasiones", la última en 1740. Nosotros nos inclinamos a
la opinión de que no quedó despoblada del todo la Villa de San Luis de
Tampico y aducimos como prueba de ellos el que se encuentren documentos -actualmente en el archivo parroquial de la catedral de Tampicoque consta fueron expedidos en dicha ViUa de Tampico. Los documentos
vistos por nosotros datan de 1773 en adelante y claramente se refieren a la
panoquia del Pueblo Viejo de Tampico. Creo existan otros que dan pie
y fundamento a nuestra opinión.
Un misterio todavía por dilucir lo constituye la imagen de Jesús Crucificado recibida con júbilo en la Villa y Puerto de Tampico la mañana del
14 de abril de 1644 a cambio del regalo de 5,000 pesos de oro enviado al
emperador Carlos V a quien las crónicas mencionan como nuestro amo y
señor, siendo que éste había muerto en el Monasterio de Yuste más de un
siglo antes, el 21 de septiembre &lt;le 1558, no sin antes acordar a celebrarse
la fiesta del Señor de Tampico el día 15 de mayo.
La emigración a la Joya está fuera de duda, dado que existen crónicas
11

MP.ADB, Joaquín, Doc!lmentos inéditos para la historia de Tampico, Siglos XVI
op. cit., pp. 81-86.

y XVlI,

521

�que hablan expresamente de las deliberaciones de los vecinos por salir de
ese lugar y la determinación de poblar otro más benigno por su clima y
situación denominado los Barrios o Ranchos, donde se asienta el actual
Tampico Alto.
Las diligencias mencionadas se llevan a cabo ante don José de Escandón
en su breve estancia por estas tierras. En una de ellas se lee: "AJ margen,
Representación de Rvdo. Padre Custodio Fr. Matías Terrón de la regular
observancia de N.P. S. Feo., el Rector y Predicador General custodio de 1a
Custodia del Santo Salvador de Taropico y sus misiones y hallándose V.S.
(Don José de Escandón) en esta Villa y Misión de Tampico en prosecución
de su visita por parte de VS se me ha notificado de ruego y encargo asista
al reconocimiento de los indios de ella, diere noticia de las familias de españoles y demás genfe de razón avecindada en dicha Villa~ de la calidad
del terreno, aguas y temperamento, lo que tengo ejecutado en mi respuesta
y porque la justificaci6n y celo de V.S. provino en mi auto dijera si necesita
alguna providencia para mi aumento y bienestar, sobre cuyo punto respondí
lo haría por escrito en cuya consecuencia comparezco a V.S. en la mayor
, forma que p1iedo y debo y digo que esta población que hoy se llama Tampico,
estaba antiguamente situada en el sitio qtte hoy se nombra Pueblo Viejo,
la que combatida y perseguida de piratas ingleses quedó d esierta, retirándose
de ella sus vecinos, unos para diversos pueblos y otras a la Joya que ha
quedado en el nombre de Tampico, en donde sin más licencia que la que
les dio el Señor, se quedaron poblados y en atención de haberse traído u11
bellísimo simulacro de Jesucristo Crucificado que la liberalidad cesárea de
Carlos Quinto envió al Puerto y Villa de Tampico, se hizo forzoso que los
religiosos misioneros también mudaran, pero como los más de los vecinos
reconocieren lo ardiente del territorio, lo falto de aguas en los meses en
que el cielo las e.scasea, lo abundante de todo género de mosquitos y la copia
de niguas, dejaron la devoción y compañía de la Sagrada Imagen por su
incomodidad temporal y se trasladaron a unas lomos que distan un cuarto
de legua que llaman Los Ranchos en donde hasta el presente se man.tienen,
desde entonces están unos y otros vecinos desunidos y en guerras civiles,
y defendiendo aquellos el que no se intente novedad alguna, alegando éstos
la antigua posesión y aquéllos las grandes incomodidades que tiene el terreno,
así para el bienestar de los vecinos como para el mayor culto de la Sagrada
Imagen; siendo esta discordia, causa de perniciosas consecuencias, que con
el santo motivo de venir a misa, los de Los Ranchos cometen muchas culpas
ocultándose entre la espesura del monte que es forzoso transiten y que
en tiempo de aguas, se valen los mozuelos del pretexto de traer en sus
caba]Io-s a las mujeres para lograr sus dt;!pravados intentos, daños que necesitan el más oportuno y eficaz remedio; aunque ya por convenio -de los

522

v~os e información de los RR.PP. custodios, se han dado justas providencias no se ha logrado el fin, lo que para descargo de mi conciencia y
cump~iento _de mi obligación, hago todo referente notorio a V.S. y pido
y suplico se suva poner fin a este litigio civil, y poner reparo a las ofensas
a Dios, mandando el que los vecinos se junten y vi.van congreg-ados, así
para que tenga e5ta Imagen e1 debido culto, como para que en cualquier
invocación de los enemigos los pueda repeler; mas porque los que están
en esta Joya son 27 familias, el terreno de Los Ranchos es saludable v
' ,
está con las plagas de los mosquitos y niguas, y aquel sin ellas, se ha
d~ seivir V.S. de que estos que viven en la Joya se congreguen y junten
con los que viven en los Ranchos y aunque pudiere servir de estorbo para
esta mutación el tener Iglesia y casas, ya V.S. le consta que la Iglesia fuera
de no estar finalizada, está incapaz de que se acaba, por estar echada a
perder su fábrica y aun se teme que venga al suelo en los nortes que son
muy recios por esta tierra, y que las casas todas están viejas, aiílena7..ando
ruinas y todas de materia pajiza que son de poco costo. Espero en la benignidad de V.S. atenderá, a ésta mi petición y sobre ella determinará lo
que le pareciere que sin duda será lo más justo. Fray Matías Terrón. Villa
de San Luis de Tampico y enero 12 de 1754. (una rúbrica)".16
En seguida se pone a votación la triple opción : o pennanecer en el lugar
la Joya, o regresarse al Pueblo Viejo de Tampico -que no se había des-

poblado del todo según de los documentos se infiere) o poblar los Ranchos"ranchos o barrios, como se le menciona en otra diligencia, que llaman
de Tampico y se halló ser unas lomas altas continuadas de bastante extensión
para cualquier población aunque sea grande ; circumbalada de varios aguajes de buena agua pennanente, se escasea pero nunca llega a faltar, su
temperamento por estar en alto se liace sea el menos caliente y libre de
mosquitos, que toda la comarca tiene muy buena vista, al mar, que se haya
distante como una legua a la parte del oriente, y a tres de la barra queda
el norte, y en dicho paraje se hayan ciento quince casas o jaca.les eo que
viven los soldados y vecinos que las habitan, e incontinente se pasó adonde
al presente se haya la Iglesia" ... 17 allá en la Joya. . . La victoria correspondió a estos Ranchos o barrios o "lomas altas continuadas" con 49 votos
a favor, 13 para el paraje de dicho Pueblo Viejo y 17 para el presente
en que se hallaba la iglesia.
,. Apud, PoNOE DíAz, Leopoldo, Copia de la Cédula Real y título de la Villa de
Tampico Alto, del estado de Veracruz, ordenada el año de 1754-. Denominación
de terrenos, linderos, aguas, etc. Dr. Leopoldo Ponce Díaz, Editor, Tampico, Tamps.

Talleres Linotipográficos "El Comercio", 1931, pp. 13 ss.
11 PoNCE DÍAz, Leopoldo, op. cit., p. 16.

523

�Este fue de hecho el Cuarto Tampico. habida cuenta el que se asentó
en Joya o tercero de haber existido aparte el pueblo indígena Tampico de
que nos habla el cura y vicario Joan Franco.
Deciamos que el Pueblo Viejo de Tampico no se despobló de todo, cosa
que consta por los libros parroquiales que hemos revisado, de modo que
su vitalidad tanto como pueblo como puerto fue aumentando llegando a
tener comercio considerable y a contar i;on numerosas familias de españoles,
de mulatos y de indios huastecos. La iglesia del lugar siguió abierta a los
fieles y el comercio del camarón, del ostión y del pescado se intensificó
con los pueblos cercanos y se extendió hasta la capital del vinseynato. La
re_gión reconocía a TantO)'UCa como capital de la jurisdicción de Pueblo
Viejo o Tampico el Viejo y de Pánuco; aílá residía el corregidor y teniente
capitán generaJ. De vez en v&lt;'Z anclaban barcos procedentes de Campeche
y Veracruz que venían henchidos de sal con la que los moradores se dedicaban a la sala.7,ón del pescado y a la fabricación de la cecina, pero subieron
al doble los precios de la sal y eso ya no fue posible.
Por otra parte, en 1789 el gobernador de la colonia del Nuevo Santander
dispuso se abriera puerto en Pueblo Viejo, el gobernador se llamaba Vicente
Gómez de Santibáñez. St' trataba de impulsar el comercio c.on Veracruz y
Yucatán y que se nombrase un administrador que percibiera las alcabalas.
Así se podrían exportar lanas, sebo, cueros de venado y de res y carne que
se beneficiarían en Veracruz pues acá carecían de valor. Se podrían importar en cambio "ropas de Castilla de que estaban escasos los habitantes",
pues según parece se vestían con pieles de venado y carecían de moneda
al grado que las transacciones comerciales las efectuaban por trueque o
c.ambalaches al modo de los pueblos primitivos.

Quedaron establecidos la aduana y el puerto pero éste no llegó a tener
el auge debido sino hasta los primeros días de la Independencia, pues según
die.e don Pedro Gonzále-.t Paredes, primer diputado por el estado de T amaulipas en el Congreso General, "se mantuvo cerrado hasta la primera insurrección, en que no pudiendo los \'etacruzanos que abastecían de géneros
a casi todas las provincias hacer remisiones por tierra por habérseles obstnúdo los caminos, se dirigían con ellos a él, y desde aquella fecha continuaron haciendo introducciones que motivaron su habilitación en el año
de 1816 para el comercio con Campeche, sin que por eso dejasen de arribar
exJ:&gt;ediciones de La Habana y aun en España".1 8
Mayor auge llegó a tener la ViUa de Altamira fundada bajo la Advocación de Nuestra Señora de las Caldas el 2 de mayo de 1749 por don José
,.. Citado por Lms

VELASCO Y MENOOZA,

Repoblaci6n de Tompíco, Méxko, 1942,

de Escandón. Tenía mejor acceso a muchos pueblos de la Huasteca por
medio de las vías íluviales de los ríos Tamesí y Pánuco y por las lagunas
de Campayán y chairel. Entabló encarnizada competencia con Pueblo Viejo.
El comercio de éste Ja estrangulaba.
Se pensó en la necesidad de un nuevo puerto. Fue entonces cuando surgió
en ambos bandos competidores la idea de poblar un nuevo Tampico.

•

ALGUNAS

qttisquicosillas que aún molestan el olfato del investigador e his-

toriador de la historia regional.

1. ¿Dónde estuvo situada la Custodia del Santo Salvador de Tampico?
2. ¿Dónde está el sitio exacto de los restos del gran evangelizador de la
Huasteca, fray Andrés de Olmos muerto aquí en ''su" Tampico?
3. ¿Dónde estuvo situado el hospital de San Sebastián de la Junta de la
Caridad de Tampico cuyo reglamento fue publicado en Tampico en
1857 y por qué razón no se asignó te1Teno para hospital en el repartimiento
de solares de 12 de abril de Hl23?
4. De los diversos asentamientos huastecos que sí consta estuviesen en tierras
de nuestro actual estado de Tamaulipas, ¿ ninguno llevó el nombre df•
Tampico? ¿ Cómo se llamó eJ asentamiento de Las Flores pertenecientes
al Horizonte Pánuco V año 1000-1250?

5. ¿Dehe en definitiva aceptarse que la etimología de Tampico -Tam
lugar de y pikó: perros- prueba la existencia de perros (cánidos) y 110
de perros de agua o nutrias después de las pruebas aportadas por el
licenciado Antonio Martínez Leal?
6. Las cuestiones sobre los diversos significados de ''Tamaulipas" planteadas por el autor del presente ensayo, ¿ derrumban de modo definitivo
la significación etimológica, Tamaulipas, Tam: lugar de -Aulipas: Montes Altos?*
• El licenciado Juan Fidel Zorrilla en un reciente trabajo -Tamaulipai-Tamaholipa,
publicaci6n awpiciada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Univer..idad
Autónoma. de Ta.mauJipas, Ciudad Victoria, Tamps., l 973-, dice lo siguiente: "El
origen del nombre de nuestro .Estado de Tamaulipas dio lugar a cinco artículos que
escribí en junio de 1972 que ahora se presentan en este folleto, corregidos, ampliados
y complementad~ con notas sobre fuentes consultadas para mejor comprensión dd
tema. Dichos artícuJos se publicaron en El Diario de Ciudad Victoria en julio de

1972.
Carlos González Salas promovió esta importante cuestión histórica con el emplaza•
miento público que hizo a los historiadores tamaulipecos y posteriormente la volvió

pp. 20-21.

525
524

�CONCLUSIONES

8a. Que se abra un concurso para una biografía de nuestros grandes colonizadores: fray Andrés de Olmos y don José de Ese andón.

1a. Con el fin de dar a conocer más la Historia de nuestra región, p1·oponer
al gobierno del estado, a la Universidad de Tamaulipas o a los clubes de
servicios, la creación de becas para que los estudiosos de la historia
de nuestro estado se consagren a la investigación sin angustias económicas. Y que ayuden a la publicación de esas investigaciones.

9a. Que se erija un monumento a la memoria del Apóstol de las Huastecas
fray Andrés de Olmos en Taro.pico.

2a. Organizar concurso~ sobre una Historia Breve de Tamaulipas, de Tampico y otra de Ciudad Madero o de otros municipios cuyo premio sea
la publicación a fin de que sirvan como fuentes de información para
escuelas de primera, segunda enseñanza, preparatoria y nivel universitario así como para tesis, estudios socio-económicos, estudios sociológicos,
socio-religiosos, etc.

Tampico, Fiestas de abril y sesquicentenario de la repoblación de
Tampico, 1973.

3a. Que se finne una Sociedad Tamaulipeca de Estudios Históricos y que
funcione con sesiones cerradas y abiertas para intensilicar los estudios
históricos de nuestra región.
4a. Organizar concursos sobre historia regional en los niveles educativos para divulgar su conocimiento.
5a. Que se pida a las autoridades educativas incluir la historia regional
en los estudios primarios y secundarios, a fin de formar conciencia.
6a. Que se pida a las respectivas autoridades el cuidado, la clasificación
y el ordenamiento de los archivos civiles, militares, parroquiales- y de
las curias episcopales para saber con cuál y dónde se encuentra la información histórica.
7a. Que se editen en ediciones económicas y populares al alcance de todo
el pueblo sobre diversos temas relativos a nuestra historia regional y
que se seleccionen a manera de antología trozos de los muchos estupendos que escribieron nuestros cronistas e historiadores para el conocimiento y divulgación de los hechos.
a abordar en cementado artícuJo que se public6 en diversos periódicos dd estado
durante el mes de septiembre de 1972. En el apéndice de esta obra se reproducen
las dos interesantes colaboraciones del intelectual tampiqueño.
Se empieza a percibir un mayor interés por los temas hist6ricos de Tamaulipas y
confío que este breve estudio mooográfico contribuya a difU11dir la cuestión tratada".
Refiérese nue5tro amigo a dos colaboraciones mías tituladas "Tamaulipas, ¿Misterio semántico?" y "Otros significados de Tamaulipas y algunas toponimias huasteeas" (El Sol de Tarnpico y Et Diario áe Ciudad Victoria, sept. 1972) en que
quien esto escribe no hizo m!s que reunir todos los significados circnlantes de "Ta-

526

maulipas" y que en total suman seis en la actualidad: -Lugar de Montes Altos
(Historiadores, Fray Vicente de Santamaría en la Relación Hist61ica áe la Colonia
áel Nuevo Santander); Lugar de los Olivos (Fray Agustín de Vetancourt, Saldívar); Lugar donde se reza mucho (Joaquín Meade); Lugar donde rezan los Lipanes
(Joaquín Meade); Valle Hermoso (Toribio de la Torre y coojutores); y Cuando
llegaron las palmas (Tarn -ulits • apats, el texto está equivocado en el escrito de
Juan Fidel Zorrilla), veni6n que recogimos en unos manuscritos de Toponimias que
puso en nuestra manos doña Glafira Horta. Zorrilla documenta y hace un evtenso
comentario a los cinco primeros inclinándose al significado de "Lugar donde se reza
mucho", lo mismo que el suscitador de esta cuestiúncula histórica que uos atañe tan
de cerca. Remitimos a la obra de Juan Fidel Zorrilla -57 páginas de texto, más
once de ilustraciones- para una mayor noticia de este punto.

527

�OA.XACA ANTES, EN Y DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA
JORGE FERNANDO ITURRIBARRÍA

Universidad

Juárez,

de Oaxaca

LA

PODLACIÓN de la Nueva España durante los fines del siglo XVIII y
principios del siguiente era predominantemente indígena, como es sabido.
Con un total de seis millones y medio de habitantes, después de los indios
ocupaban el segundo y tercer lugar, demográficamcnte hablanclo, los criollos,
que aportaban un millón, y Juego los mestizos, que contribuían con millún
y medio. Al final se colocaban las castas y los negros.

El norte del país estaba poblado por much05 indios :.alvajes, y en el centro
y principalmente en el 'Bajío -Michoacán, Jalisco y Guanajuat0- el mestizaje se hallaba bien equilibrado, condición detern1inantc para que esa
región fuera la cuna de la independencia. En el ~ur y sureste, la población
indígena provenía, en general, o era heredera de una tradición cultural
prehispánica, la de Meso:imérica, y estaba en mejores condicione:; de inc-orporarse a los grupos culturales occ-1dentalcs a medida que se iba evangelizando y alfabetizando.
Desde el punto de vista de la cultura, el siglo XVIII fue en la Nueva
España época de ~plendor, como puede comprobarse en la B1bl1olheca
Mexica11a, de Eguiara y Eguren. Según lo afim1a don Luc-as Alamán,
vivía la Nuern España tiempos de grande-¿a material dentro de sus condiciones de Colonia. Los zapotecas y mixtecas, por su tradición cultural eran
grupos &lt;·on mayor coherencia social; pero. como todos los indígenas, no
partic-iparon en el proceso industrial de la Colonia, ni en el comercio, sino
en labores del campo, en det&lt;'nninadas artesanías y en la servidumbre.
La actividad intelertuaJ dr los C'riollos y la inquietud de los mestizos contrastaba c-on la aparente pasividad de los indios, contraste aún mis marrado si se considera que aquéllos llevaban la dirección de las actividades
intelec-tuales y artísticas, y éstos la dirección política. Por otra partr, los
c-riollos dominaron algunos aspectos importantes de la econ~mía: agricul-

529
H-34

�tura, comercio e industria, según apree1ac1ones de escritores situados en el
desemboque del siglo XVIII al XIX, como el Barón de Humboldt, Mier,
Zavala y Bustamante.
Si Bustamante, valga la digresión, no hubiese dejado su provincia nati va de Antequera en época temprana de estudiante, probablemente Oaxaca
le habría debido algunos de los estudios que nos faltan sobre la sociedad
de su tiempo. Algunos emprendió otro intelectual contemporáneo a Bustamante, don José María Murguía y Galardi,1 pero éste y casi todos los suyos
obedecen a propó.sitos fundamentales estadísticos; en él tenemos al primer
estadígrafo oaxaqueño. Dejó un importante estudio que publicó en el siglo
pasado la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, mismo que, reducido en tamaü.o, formó un librito en octavo" hoy muy escaso.
La explotación de la grana y de la minería dieron riqueza a Oaxaca.
La grana era una industria que podía cultivarse por cualquiera que poseyera una pequeña fracción de terreno para sembrar los nopales y asemillar
el insecto. En 59 años, de 1758 a 1817, se registraron 1.513, 734 ¼ de
arrobas de grana, con un valor de $ 92.356,36 6 rls. Y la minería fu.e origen
de grandes fortunas. Así se concibe que salvo algunas excepciones, el Oa.,.aca
monumental -arquitectónicamente hablando- provenga de la segunda mitad del siglo XVID. Con la expulsión de los español~ en 1828., bajó la
exportación de la grana. Los indíos asemillaban el nopal y cultivaban la
semilla -dice el padre Gay-, pero los españoles la e.xportaban a Europa.

cial!'S y psicológicos -y la pérdidad de vidas-- que los aztecas experimentaron en el Valle de México.

~a~ aclarar aquí que los zapoteC'a.s y sus reyes Cosijoe7.3 y Cosijopü
dernlieron de antemano aceptar la &lt;!onquísta de Hemán Cortés, como lo
hicieron ante las huestes del capitán Francisco de Orozco, indinados a esta
solución por razones políticas, ya que en el momento de aparecer ]as tropas
españolas en el Valle estaban por dirimirse con los rnixtecas la cuestión de
s~~erioridad del poder militar de µnos y otros" y entonces los zapotecas pref meron ser leales a la Corona de España y aceptar la situación que el destino les deparaba, sin poder penetrar en las conllecuencias presentes y futuras.
Los principales núcleos de estos cacicazgos y centros de aculturación esp~ola se encontraban en San Juan Ghapultepec ( 1523), Tlalixtac ( 1543),
Cuilapan (antes de 1550), T omalteµec ( 1551 ) , Mitla y Tlaco Ju la ( 1553) .
Jalatlaco (antes de 1555) y Tlacochahuaya (1564).

Así los caciques zapotecas del Valle de Oaxaca se constituyeron sin coacci_ón en buenos instrumentos del poder colonial español en el a.:,orupamiento
de los pueblos indígenas en congregaciones, las que, por razones obvias, fa.
cilitaron grandemente la implantación del sistema político colonial y la evangelización masiva de la población.

Al bautizarse esto.s caciques adoptaron nombres españoles y trataron de
asemejar sus costumbr~s, atuendo personal y formas sociales a las de los
españoles de la villa de Antequera. La s11misión pacífica de los caciques
zapotecas --diee Taylor- ahorró al Valle de Oaxaca graves desajustes so-

~unque dentro de las formas políticas y sociales implantadas por la C0l~rua, Oaxaca. vivió dentro de un r.Jima general de paz, y aunque con
ciertas alternativas, fue respetuoso del régimen político, y de la Iglesia, por
cuyos representantes sentía afe.cción reverencial; y como, po.r otra parte,
la producción de artículos de primera necesidad, por escasa que fuera, superaba al consumo limitado a 1a corta población, el poder adquisitivo del
peso era enorme, y aun el del real era muy estimable, lo que redundaba en
que la vida resultara increi:blemente barata.
Por lo que toca al nativo, estaba excluido por la legislación de Indias
de prestar el servicio militar, del que, en cambio, no estaban dispensados
los negros. A ello se debió que, cuando a fines del siglo XVIII se organi~aron fue~ en la Costa Clu_ca de Oaxaca para enfrentarlas a la posible
tnvasion filibustera europea, dichas fuerzas estuvieron integradas casi en su
totalidad por soldados negros. Esto explica, a su vez_., como adelante ,·eremos,
por qué militarizado ya como realista el negro, en la segi.uida década del
siglo pasado los negros costeños se enfrentaron a las guerrillas mixtecas de
insurgentes.

' Fue autor de la Estadistica antigua y moderna áe la provincia, hoy estado /wre
)' soberano e independiente de Oajaca.
s TAVLOR, William B., "Cacicazgos coloniales en el Valle de Ouaca", en Historia
Mexieana, Jul-Sept., 1970.

La monotonía de la vida pr,ovinciana sólo se alteraba en Anteque.ra -como sucedía en otras latitudes de la Nueva España- con las celebracione,
religiosas, o con las civiles, cuando ascendía al trono un nuevo monarca
español o se festejaba su onomástico o el de algún miembro de la familia

Sobre un hecho poco conocido, el señor William V. Taylor, de la Universidad de Colorado, nos ha proporcionado infonnación detallada 2 demostrando con estudios documentados la supeivivencia de la propiedad de
la tierra en el Valle de Oaxaca (y en los de Tlacolula y Et.la), así como
principalmente que a la existencia de un alto nivel social en los jefes nativos durante el período colonial se debió a que el régunen erigiera numerosos cacicazgos indios, con reconocimiento de su nobleza original, en favor
de quienes, habiéndose convertido voluntariamente a la religión católica, sirvieron de instrumento en la transmisión pacífica de dichos Valles a la dominación española.

530

531

�reinante, etc, etc. Entre las actividades nos ha Jlamado Ja atenci6n que se
enseñara a los párrocos a practicar la operación cesárea en casos de emergencia. En la ciudad capital de la provincia la estadística de heridos por
lesiones en una población como era la de Antequer~ de 12,000 almas, dio
la cifra de 129 (uno por mil), atendidos en un año en el Hospital Real.
La moralidad social y familiar era proverbial; pero, en cambio, se registraban frecuentes asaltos y robos en Cuajimoloyas, en Tenga, entre Oaxaca
e Ixtlán, y en las famosas cuestas de OcotJán y de San Juan del Rey.
Aseguran m1estros historiadores que el servicio militar era "visto con
horror por el oaxaqueño", cuando, aproximándose las fuerzas de Morelos
a Oaxaca, fue necesario establecerlo. Entonces se dio de alta a muchos
mestizos y continuó la incorporación de negros a las fuerzas reales.
Despuntan músicos religiosos tan inspirados como el zapoteca Juan Matías, y de aseendencia y sangre oaxaqueña proviene un pintor tan proüfico
y afamado como lo fue Miguel Cabrera. Sólo se podía tener acceso a la
música de órgm:10, orquesta y coros, en las solemnidades de la catedral y
templos principales de la. ciudad capital. La 6pera y el teatro en general
fuernn deleites espirituales muy populares en Oaxaca, pero hasta el {1ltimo
cuarto del siglo pasado. La filosofía era impartida como cátedra en el Seminario
Conciliar de la San ta Cruz, de tipo escolástico, sin entrar en aplicaciones
prácticas, y en los colegios de dominicos, agustinos y jesuitas.
Durante Ja niñez de don .Benito Juárez, por 1812, eJ&lt;istían las escuelas
reales, para diferenciarlas de las escuelas religiosas, que funcionaban a la
sombra de conventos y parroquias, y las "amigas", escuelitas estas últimas de
párvulos -que hoy corresponden a la preprimaria- de un solo grupo y
una sola maestra o preceptora, era atendida casi siempre, por una solterona
o una viuda.

La expuJsión de la orden jesuita en Oaxaca, ordenada, como en todas
partes, por Carlos III y cumplida el 25 de junio de 1767, considera el
historiador Gay que causó tan áspera impresión contra 1a Corona, que a este
hecho puede considerársele como de los que más predispusieron al pueblo
en contra de la dominación española, inclinándolo a la idea de la independencia; aunque se ignora que directamente haya conducido a ningún
acto de rebeldía o siquiera de desacato.
Rebeliones sí las hubo en Oaxaca y fueron cuatro: la primera en San
Ilal tasar Chichicapa, zona J;I1Ínera, por la explotación inmisericorde de los
encomenderos; la segunda se produjo dentro del mismo clero, entre el regular y el secular, con escandalosas manífestaciones que coomovieron a la
población de Antequera y que seguramente trascendieron de la ciudad a
la provincia y aun fuera de ella; la tercera ocurre en Tehuantepec, motivada poc abuso de los oficiales reales en el cobro de tributos, y la cuarta,

que fue un caso grave de idolatría sucedido en San Francisco Cajonos, Villa

Alta.

La primera, la de Chichicapan ocurrió en 1530, recién fundada la Villa
de Huaxyacac. Los encomenderos dispusieron entonces de miles de indios
para la explotación minera de San Baltasar, y los obligaban todos los días
de labor a ir desde sus respectivos pueblos de los Coatlanes, trabajar y regresar por solo tomín de paga. Cansados los indios de la rudeza de las
· labores y de Jas grandes caminatas, terminaron por rebelarse dando muerte
a cincuenta europeos y a una cantidad "doblada" de indios zapotecas, según lo refiere el historiador fray Francisco de Burgoa y lo repite don
Lucas Alamán.
Esta rebelión llegó a causar alarma en la villa; los españoles de Huaxyacac tuvieron que armarse y organizar una e,qxxlición sobre los Coatlanes.
Al fin hubo tratados de paz "con que se aquiestaron y aseguraron". pero
antes de ello existió el peligro de un desbordamiento de los rebeldes sobre
la ciudad, para tomar represalias de sus explotadores.

La segunda, llamada "de las Parroquias" se produjo con motivo de que
desde 1627, con motivo de Jas órdenes expedidas para la reivindicación de
todas las parroquias de 1a Nueva Es~ña en favor del clero secular, Jiubo
un enojoso incidente entre el obispo de Oaxaca, Bohórquez, y las órdenes
de dominicos y franciscanos. Ambas órdenes habían llegado a aeeptar el
real patronato, pero no así el sujetarse a la jurisdicción del diocesano. Apelaron a todos los recursos mas sin tener buen éxito, y persistieron en su
negativa, por lo que se inició proceso canónico en su contra.

Por fin, en su defensa nombraron juez conservador aJ guardián de) convento de San Francisco, de la ciudad de México, fray Diego de lbáñez.
Vino éste a Oa..xaca, citó al obispo Bohórquez con apercibimiento de censuras, y como ni así concurrió, lo excomulgó con gran escándalo de 1a
población, pues era inusitado y parecía monstruoso que un prelado pudiera
haber incurrido en excomunión y que ésta se hiciera pública en las "tablillas"
de los templos.

El obispo apeló y le fue negada la apelación. Tuvo entonces que recurrir
a la Real Audiencia que se la concedió. Pero eJ juez Ibáñez, para evitar
ser notificado de la apelación se volvió a México en secreto y de allí se
marchó, del mismo modo, a España. El obispo apeló, a su vez, a la Real
Audiencia, la que respondió que no era asunto que estuvie..se en sus facuJtades. Se echó mano de otros recursos y la excomunión persistió ante el
estupor de la sociedad y de la feligresía y con detrimento del respeto reverencial que inspiraban las inmunidades de los altos dignatarios de la
Iglesia.

532
533

�r

Por fin, desde España nuevo juez conservador vino por pro\'isión rf'a)
y levantó las censura!, el 12 de agosto de 16:31, después de cinco años rn
que- el obispo, dominicos y franciscanos. aquél por el juez ronscrvador y éstos
por el obispo, estuvieron excomulgados.

dición con la que lejos de
en un paraje, en donde ÍU&lt;"r;ump •~ s~s captores, tuvo doloroso desenlace
peñaron :ms cadávert&gt;S.
n ase~ma os, Y en la barra.nea a donde eles.
La justkia española tuvo que intervenir
&lt;l
•
aquellos tiempos El
•
. • poco espues con el rigor de
.
sumario se practico no sin dificultades
tard
porque los pueblos comprometidos en la insurrección era, d" .· \
Q~s,
reos fue-ron sentenciados a morir en la cárcel de S
• ~ec toe o.
umn·
dárseles garrote se les degolló y sus caL-f
, an Francisco. 0&lt;'-Spués de
. .
~,,,as ueron colocadas en
t
los pnncipales
parajl"S del pueblo.
es acas en

].a grave cnfenneda&lt;l que acometió, a resultas, al obispo don Juan Jimeno

Bohórquez, condujo :,. que se par.tara una reconciliación, a base de la c-onclición puesta por el prelado de que se quemara el expe&lt;lic-nte formado.
La reconciliación tuvo lugar en la ermita de San Bernardo, ubicada cen·a
del paraje llamado "La Cascada", al norte de la ciudad, en donde los dominicos poseían una finca campestre. Pocos ffie$.C-S después fallecía el obispo
Bohórquez.
La tercera fue la rebelión de Tehuantcpec, llamada entonces, en mayo
de 1660, Guadalcá.?.ar. Ocurrió, como se dijo, por el abuso de los cobros
de los tributos que hacía el alcalde mayor Juan de A\,ellán, funcionario
que mandaba azotar a los indios que se atra.,.aban en la entrega, en especie.
&lt;lel tributo. Como respuesta se alzó Guadalcá7.ar y la rebelión pronto se
extendió a los Mixcs, Nejapa. lxtepeji y Villa Alta. La noticia llegó al
virrey, el duque de Alburqut'rque, quien echó mano de diversos recursos
para restablecer el orden y, sin lograrlo, acudió para que pacificara la alborotada \·iUa al obispo de Antequera don Alonso Cuevas Dávalos. El
prelado, hombre virtuoso y sabio, cscurhó y pesó las razones de los indios
y, coru;iguientemente, propuso y consiguió del virrey el remedio de los males
que aquejaban a los indios y, con ello, el retomo n la tranquilidad, como
sabrosamente lo relata don Luis Crtlnúlez Obregón.
La cuarta. motivada por idolatría tu,·o lugar en los albores del siglo
XVIII, el 14 de septiembre d&lt;" 1700, cuando los fiS&lt;"ales de la vicaría de
San Francisco Cajonos, Villa Alta, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles,
denunciaron actos flagrantt&gt;s de idolatría ante los frailes de la parroquia.
los que. por ser dominicos eran representantes del Santo Oficio.
Conocedores los indios de los durm castigos que les esperaban &lt;"orno idólatras flagrantes, prefüieron abandonar el pueblo y coaligarse con los otros
Cajono.s --San Mateo, San Pedro, San Pablo y San Miguel- y presentarse
todos tumultuosa y agresivamente frente a la casa parroquial y exigir a los
frailrs Gaspar de los Reyes -famo.&lt;;o éste por sus estudios lingüísticos- y
Aloo¡.o de Va11,ras, la f'ntrega de los fiscales o que, de lo contrario, sufrirían
dios y los familiares de los españoles allí refugiados, las más duras represalias.
Luego de largas reflexiones midiendo el ¡x-ligro de los dos polos de la
disyuntiva, y de haber confesado y absuelto a los fiscales. acc('dieron los
frailes a entregarlos, eon la condición de que se respetasen sus vidas; con-

534

Como nota curiosa cabe agr!"gar que d arzobispo G'll
d
..
pastoral a los U&lt;'hlos d C •
' 1 ow, urante su VISJta
y de Ice

I P
e •.ªJonos, tuvo oportunidad de conocer el episodio
r &lt;&gt; p1 oceso canomco, enterándose de la fonna e
.
sucumbieron en holocausto de la ce C
.d
n que los focales
1' •
onvenc1 O de su m ( " • • • ,
Roma su beatificación. Intervino en la l
~ mo m1c10 en
de los restos el doctor e h ·st 'ad
d oc •~c1on y estudio antropológico
i on
or on Nicolás Lt:ón ue
la
•
estaba organizando en Oaxaca nucstr
.
q , a
sazon,

ar .,

.

• o pnmf&gt;r museo.

•
Por nuestra incomuni

·,
·
. canon, \"Jsto e1 terreno sumamente accidentad
fnos separaba _d~. la ciudad de México, capital del Virreinato y d ·~ qule
uerte compos1c1on demográfica india en la
.,
'
a a a
y su c.ondición de an
. .
poblac1on de nuestra provincia
Hidalgo en las ciuda~!a~ta,E!ª n~?CJa de la insurgencia acaudillada por
d .
e
BaJro, desde la proclamación de la inde
pen enc1a en Dolores, fue escasamente rnnocida aqu'
.
•
ma1iosameote dei
d
.
' y, aun en ese c-.aso,
bl f ,
orma a por las autondades CÍ\'Íles y eclesiásticas de los
pue ~s oraneos. y cuando se le conoció por la imposibilidad de oc 1t 1
produjo pesa?umbre y protesta, cuando menos dentro de los
europeos y cn~llos. Por lo que se refiere a los negros, éstos, com~ se ha di~
c.ho. estaban alistados por ley en las filas de los realistas y allá
.
fieles a la corona de España.
pennanec1eron

~ru~tr:•

las p

·

d

ue:1
reocupac1ones e la guerra, aunque todavía remotas par.:i el oaxa~e
llegaron 3 estos !ares con el advenimiento de dos ingt-nuos emisario~
Hidalgo, comprometidos a encender eJ fuego de la Ju h l"be
.
extender!O
t d 1
. .
.
e a I rtana y
d
por O a a provmc,a. Posiblemente nativos los dos de al
e 1~ pueblos de El Bajío ----("Oino lo revelaba su indumentaria, qu;~:
;sulto d~latora por sospechOSOS- se presentaron en la ciudad de Antequera
os mesuzos nombrados Jos~ María Armc-nta y Miguel López d t·

º:

A
e una.
mbos en~~dos, que pretendían hacerse pasar como vendedores de yesca
ueron lo suficientemente cándidos para confiarse a su delator, un tal Fran~

r

535

�cisco Calderón, guardacaminos a qujen se encontraron en San Juan del
Rey con el interés de que los guiara en su ruta hacia la. ciudad capital.
Calderón comunicó este encuentro como sospechoso a dos europeos y éstos
lo hicieron del conocimiento del intendente José María Lazo. Se les hizo
confiar en la disminución de la pena si confesaban, y así lo hicieron, entregando los pliegos de identificación experudos por Hidalgo. Rápida fue
la causa, dada la confesión. La sentencia de muerte por ahorcamiento se
ejecutó en las Canteras de bcotel.
Un año más tarde, el 2 de junio de 1811 se recibió en la comandancia
militar una denuncia hecha por persona cuyo anonimato se conservó en
su protección durante todo el proceso, señalando a José Palacios y a Felipe
Tinoc,o como los promotores de Wla rebelión para sublevar al pueblo contra
el régimen colonial. El plan consistía simplemente en apoderarse del cuartel
de los "Patriotas voluntarios"; y una vez conseguido esto echarse sobre las
cárceles para sacar a los presos e incorporarlos a sus filas y, con su ayuda
y la de los comprometidos en los barrios de Coyula y el Peñasco, penetrar
a la intendencia para apoderarse de la a·rtillería. Una vez conseguido,
marcharían a detener al comandante general Bernardo Booavia y aJ intendente Lazo, para luego entregarse al saqueo, según explicó el desconocido
denunciante.
Se citaba en los careos y averiguaciones como comprometidos a seis
criollos: Miguel Ignacio lturrribarría, doctor José Femández Zorrilla, José
Mariano Pombo, doctor Mota, Pedro Silva y al licenciado Castillejos. lturribarría era, a la sazón, administrador del Correo y se le citaba como el
jefe de la proyectada insurrección . Sin embargo, a ninguno de los criollos
citados se les llamó a declarar en el juicio y menos se les detuvo. A los
cuatro primeros en las declaraciones se les nombraba como "los tapados".
En realidad la cabeza de la conspiración lo fue el diácono Ignacio Ordoño, hombre corrompido y de muchos vicios, de vida disoluta, afecto al
desorden y a la indisciplina. Ordoño negó todos los cargos en sus declaraciones, pero de su contexto se advierte que estaba tan comprometido,
cuando menos, como Tinoco y Palacios, y que si salvó la vida se debió a
su carácter eclesiástico. Reconoció haber sido anteriormente procesado por
causa de una mujer. Era Ordoño de catadura similar a la de los curas
mujeriegos de que habla el arcipreste de Hita en su Libro de buen amor.
A Iturribarrla se le atribuía simpatía en favor del plan porque alguna
vez dijo en el Correo a don José Ignacio Pombo "que no creía en la prisión de Hidalgo y que era mentira la derrota de Morelos". Las sospechas
parecían recaer en Iturribania y en don Jacinto Varela, pero nada se intentó contra ellos "por estar enlazados con lo más visible de aquí .. , "

536

" ... quedando como quedamos, a la mira de cada uno para providenciar
lo que corresponda .•. " ª
Ordoño. inmediatamente que se le denunció, fue detenido y preso en el
convento de Carmelitas Descalzos. De allí, pasado a la cárcel e inoomunicado.
La sentencia contra Palacios y Tinoco no se hizo esperar. Se cumplió
en la Plaza de San Juan de Dios, el 25 de septiembre de 1811.
A los demás que aparecieron inodados en la conjura se les sentenció a

la pena de destierro a Puerto Rico: José Mariano 5-'anchez, por ocho años;
Ignacio Pombo y Manuel Carmona, por seis;
cuatro, y José Vicente Ramírez, por uno.

José

María del Valle, por

•
Fracasadas las empresas insurgentes reseñadas, llegó a Huajuapan a imprimirles nuevo vigor don Valerio Trujano, comisionado para ese fin por el
generalísimo Morelos. Nacido Trujano en Tepecoacuilco -hoy estado de
Guerrero----, tenía vínculos raciales con la mixteca oaxaqueña. Era hombre
_ cabal, valiente y profundamente religioso. Recorrió buena parte de la zona
combatiendo contra los destacamentos realistas. Se unió a los hermanos
Bravo y al padre Mendoza, y juntos fueron a poner sitio a Régules el 11
de mayo de 1811, en Yanhuitlán, fortaleza en donde éste había establecido
su cuartel general. Avanzado estaba el sitio en favor de los sitiadores cuando
los Bravo, llamados por Morelos que estaba poniendo a su vc-l sitio a Cuau•
tia, tuvieron que quebrantarlo.
Entonces Trnjano se decidió a ir a tomar Huajuapan. Logrado, se hizo
fuerte en el conjunto de edificios formado por el templo y el convento.
Para reforzar a Régules Bonavia mandó a Yanh.uitlán una columna de 400
negros bajo el mando de Juan Antonio Caldelas. Ya unida la fuerza marchó,
con Régules a la cabeza, a ponerle ~itio a Trujano. A su paso, Régules
cometió muchas atrocidades contra los indios, como fue desorejar a más de
veinte de ellos.
Es célebre en los anales de la historia insurgente en Oaxaca este sitio,
por la vigorosa y esforzada resistencia de los insurgentes, hasta la llegada
de Morelos, a quien se mandó pedir au.xilio con el famoso indio de Nuyoo,
que pudo violar la vigilancia realista y lanzar en la misma noche un cohete
de aviso. Es célebre también por los quince ataques que sufrió el sitio y los
ciento once días que dur6, sin dejar de combatirse en un solo día.
' Pág. 233, del proceso

537

�Por fin, Jleg.ó Morelos a Huajuapan, con Hennenegildo Galeana, Víctor
Ilravo y don Vicente Guerrero. Las bien combinadas operaciones permitieron a Trujano romperlo y a Morelos consumar la victoria, acción precursora de su campaña formal sobre la capital de la provincia. El botín logrado en Huajuapan fue espléndido.

•
El general don Antonio González Sarabia, que desempeñaba en la capitanía de Guatemala el supremo rnando militar, bahía sido removido por el
rey de España para encargarlo del mando en la Nueva España, pues el virrey Venegas estaba desempeñando los dos, el civil y el militar.
Cumplidas las órdenes por González Sarabia, hecho que tenía molesto
a Venegas, dejándolo sin noticias en Oaxaca por deliberada demora del
Virrey, llegaron las primeras versiones respecto de que Morelos preparaba
en firme su campaña sobre la provincia, plaza que por su alto carácter
militar le correspondía defender a González Sarabia. Estaba en pésima.&lt;;
condiciones, pues la tropa era escasa y el obispo Bergosa y Jordán había
tenido que formar con seminaristas uniformados de morado un batallón, al
que el pueblo conoció como "el batallón de la mermelada''. El mismo Bergosa y Jordán, que desde el púlpito -según lo refiere don Carlos María
de Bustamante-, había lanzado sobre la figura del jefe insurgente diatribas,
aun soeces, llamándole jefe de una horda de bandidos, acababa de lanzar
su pastoral aprestando al pueblo oaxaqueño a las anuas para defender
"al Rey, a 1a Patria y a 1a Santa Religión".
Morelos dirigió a González Sarabia, · desde Etla, la consabida intimación
de rendición, pliego que un indio, su portador, por miedo, dejó al cura
del Matquesado, en las goteras de la ciudad, y que éste entregó al general
realista externporáneamente, cuando ya el ataque se había iniciado. No habiendo respuesta, a las diez de la mañana del 27 de noviembre de 1812
comenzó el asalto a la ciudad, el que terminó tres horas después, a la una
del medio día, con la rendición incondicional de la plaza.
A Morelos lo acompañaron en esta acción jefes insurgentes tan distinguidos como Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros, Guadalupe Victoria -que en la Victoria de Guadalupe, en Oa.xaca, se cambió el nombre
de Félix María Fernández-, Manuel Terán, y Ramón Sesma, Montaño y
Larios.
El primero en escapar con rwnbo a Guatemala fue el obispo Bergosa. Se
le promovió allí anobispo de México, puesto que no aceptó, y fue a morir
a Tarragona, España, su tierra.

538

Infelizmente para González Sarabia, después de la caída de la ciudad,
tratando de escapar rumbo a Guatemala, íue descubierto con pantalones
de uniforme militar y montado en un asno; llevado a la presencia de Morelos el jefe insurgente le negó el indulto y fue fusilado en las Canteras de
Ixcotel, donde antes habían sido sacrificados Annenta y López de Lima .

•
Después de haber dejado organizado el gobierno inswgente de la provincia
salió la fuerza militar de Morelos el 7 de febrero de 1813, con el fin de ir
a atacar el puerto de Acapulco -en cumplimiento, extemporáneo, de la
promesa hecha a Hidalgo--. Y luego, con su arribo a Michoacán y zona
de El Bajío y los sucesos posteriores que lamentablemente determinaron su
captura y muerte, la -situación de Oaxaca se hizo muy confusa. Esto sedebió en gran parte a la falta de unidad de mando. Lo ejercían, don Benito
Rocha, en Tehuacán, con influencia sobre la Mixteca oaxaqueña; don Ramón Rayón en Antequera, lugar en el que carecía de contactos y amistades,
teniendo más tarde que ir a situarse a Huajuapan para evitar la infiltración
de cuerpos realistas dentro de la Alta Mixteca; y lo ejercía también, aunque
menos directamente, pero sin dejar de tener iníluencia, el licenciado Juan
Bautista Rosáins, hombre de carácter violento y de espíritu sanguinario.
Este abogado había estado muy cerca de Morelos, había sido su secretario
y íue e1 que redactó los famosos "Sentimientos de la Nación". Desaparecido
Morelos, Rosáins fue nombrado por el Congreso jefe insurgente de la zona
oriental, con sede en Tehuacán, que comprendía Puebla, Veracruz, Oaxaca
y el norte de México.
Mientras tanto, quedó en Oa,caca como comandante el funesto cw·a de
Zongolica Juan Moctczwna, que se decía brigadier, famoso, como Ordoño,
por su vida disipada y su afición al juego y al alcohol. Por sus vicios y
la indolencia e irresponsabilidad que éstos traen consigo había dejado desaparecer el regimiento de caballería de los Valles, organizado durante la
estancia de Morelos por don Carlos María Bustamante, con su carácter,
entonces, de inspector general del ejército. Dice el propio Bustamante que
Mocteruma era muy afecto a improvisar discursos populacheros, y que concluía éstos aclamando a la Virgen de Guadalupe.
Fue al venir el desastre de Morelos en Valladolid y Puruarán cuando el
Congreso confió el mando de Oaxaca a don Ramón Rayón, en las condiciones anteriormente relatadas; pero en el fondo, para alejarlo de .su sede.
En estas condiciones de elemento desechado poco podía lograr para levantar
la moral de los pocos insurgentes que aún quedaban.

539

�A los escándalos de Moctezuma y Ordoño se agregaban el rechazo del
pueblo y la moneda de cobre mandada fundir por Morelos, que circulaba
forzosamente: tenía el valor nominal de doce reales --o sea un peso--- troquelada en un metal de ínfimo precio. La moneda mafa desplazó a la
colonial de plata produciéndose la inevitable carestía de la vida y gravitando
siempre ésta sobre las clases económicamente débiles.

El 29 de enero de 1814 se situó Rayón en Huajuapan, en donde fue recibido por don Manuel Terán, comisionado allí por órdenes e.le Mo":los.
Entonces comenzó a discutirse la cuestión de jerarquía de mando, pues IIDenlras Terán se amparaba en un nombramiento del generalísimo insurgente,
el Congreso aún no despachaba las órdenes para Rayón. Este jefe se dedicó
a roncentrar recur.;os en esa wna de frontera, a fabricar salitre y a mandar
reparar fusiles. Hizo, además, gran requisa de ca.me salada de "chito'' y,
estando sin fondos mandó fundir cañones para hacer tlacos, moneda de ínfimo valor, fragmentaria, de a centavo. Aun asi tadavía se dividía ésta en
tlacos y medios tlacos, con algún valor adquisitivo.
Dice Gay que, aunque activo Rayón, le fue imposible desarrollar una

acción positiva eo beneficio de la causa insurgente, y que "bajo su iniluencia
los ánimos y los pareceres se pusieron en oposición anos con otros, y las
diferencias que surgieron entonces entre los insurgentes era preciso que debilitaran su fuerza ... " " •.. Estaban en pugna el padre Velase.o y el canónigo
San Martín, ambos insurgentes, y éste con el comandante Moctezuma'', a
la vez que Moctezuma con don Benito Rocha. Por iguales razones también los pueblos se hallaban divididos.
Por fin, al amparo de esta situación de desconcierto y malestar se situó
en Tepeaca, Puebla la brigada realista del general Mekhor Alvarez, enc3:gado de la recaptura de Oaxaca, lo que se realizó sin acción militar y sm
tenerse qui! disparar un tiro.
.
Marchó, pues, Alvarez sobre Oaxaca y Rayón tuvo que retirarse de Huajuapan a Tehuacán. Alvarez siguió fácilmente el camino de la Mixteca,
y el 29 de mano de 1814 fue recibido Alvarez en la garita de El M~quesado por una comisión de vecinos encabezada por el alcalde de la ciudad,
don José María Murguía y Galardi, nombrado para el desempeño de ese
puesto por Morelos cuando reorganizó el gobierno. Iban en la comisión unas
damas oa.xaqueñas que, portando un ramo de flores, según cue.nla Bustamante, lo ofrecieron al soldado español, y Murguía en acatamiento a su
autoridad le alargó el bast6n de man.do, que Alvarcz rehusó, volviéndolo a
su depositario, en cuyas manos, dijo, se encontraba muy bien, con lo que
le restituyó el puesto. Acompañaban a Murguía los ediles del cabildo de la
ciudad, cuyas simpatías por el retorno al régimen colonial eran eYidentes.

540

Como Murguía y Galardi había ac&lt;'ptado, sin presentarse a su desempeño,
el puesto de diputado al Congreso de Chilpancingo, y ejercido el dt&gt; alcalde
de la ciudad, su caso fue llevado a los tribunales de la C,orte, en donde
se le absolvió.

•
Aquíetado el Valle de Oaxaca, prevalerían algunos brotes insurgent~
en la Mixteca, en Teotitlán del Camino y en el Isbno de Tehuantepec, a
base de guerrillas, cuando el capitán Antonio de León, comandante de los
''Patriotas realistas'' y con una fracc·ión de un Batallón de Guanajuato, incitado por Iturbide, proclamó la indt'pendencia en Tezoatlán, Huajuapan,
el 19 de junio de 1821.
Marchó a la cabecera. que se le rindió, y síguió hacia el fuerte de Yanbuítlán. Después de largo tiroteo y continuas escaramtl7.as~ capituló la for.
taleza, el 16 de julio siguiente entregada por su defensor Antonio Aldeco,
sin que el comandante Obeso, que operaba por Huitzo, hubiera podido
cumplir su promesa de llegar a darle apoyo.
Aumentadas las fuerzas del capitán León con las que. se habían incorporado en Huajuapan y las que fueron convergiendo con él a su paso, procedentes de Putla, Tlapa, Teposcolula, Nochixtlán y Las Sedas, decidió
continuar sobre EtJa, plaza que capturó no sin enconada resistencia, después de un combate de tres horas, que cuJminó con Ja victoria insurgente.
Por fin, el 31 de julio las fueras de don Antonio de León entraron
triunfantes, sin oposición, a la cíudad de Antequera. Desfilaron par las
calles de la Concepción -adyacentf's al convento, hoy 2a. c:tlle de Carda
Vígíl-, cuando coincidentalmcntc, prrn causando el hecho una impresión
premonitoria sobre el puC'blo y la sociedad en general, se desprendió dPI
frontis del convento de b Orden Conce¡xionista un gran escudo co!orúal
de la ciudad, a causa de un fuerte sismo que en esos momentos se produjo.

•
Después de la consum.ac1on de la independencia en Oa:liaca por los mismos procedimientos que lturbide usó en el Valle de México. y a imitación
de lo que d('spués del derrocamiento del primer Imperio ocurría en la capital de la □amante república, el primer régimen independiente del estado
fue constituido por un triunvirato intt'grado por don Miguel Ignacio lturribarría, don Irmacio Goytia y don José Joaquín Guc[Fué, A su renum:ia,
a fines de diciembre de 1822, f'l Congreso del Estado nomhró gobernador
541

�a don José María Murguía y Galardi, quien llegó a tener muchos problemas
graves con el ya entonces coronel León, porque valido de su influencia y
de su grado militar trataba de imponer su voluntad en el gobierno civil.
A )a renuncia de Murguía y Galardi, en noviembre de 1823, fue nombrado gobernador el licenciado don José Ignacio Morales, fundador del
Instituto de Ciencias y Artes del Estado.

El Congreso Constituyente de la entidad, al que correspondió discutir y
aprobar la Primera Constitución Local, estuvo integrado por los siguientes
diputados:
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.

Florencio del Castillo
Lic. José Mariano Gonzále--l
Manuel Domínguez
Juan José Unda
Ignacio María Ordoño
Miguel Martínez
José Ortigosa

ca expidió el primer código civil que rigi6 en ]a República, antes que el
del Distrito Federal.
Trascendieron a Oaxaca, como no podía ser contrariamente, las luchas
de los partidos, entre federalistas, principio por el que se pronunció el
~tado tempranamente, y centralistas, liberales y conservadores, aceites y
vinagres, luchas que culminaron en su primera etapa con el holocausto del
general don Vicente Guerrero~ en Cuilapan.
Desde su juventud, los abogados Benito Juárez, Miguel Méndez y Marcos
Pérez fueron rectores del espíritu liberal, acrisolado en el Instituto de Ciencias y Artes del estado.

8. Manuel Enciso
9. Pedro Vega
10. Lic. Joaquín Guerrero
11. Juan Ferra
12. J~é Esperón,
13. Ignacio Goytia.'

El Primer Congreso del Estado, establecido en 1825, revisó la división
territorial, en la que se daba el nombre ele "partidos" a lo que hoy se
designa como distritos judiciales y rentísticos. En Ja actual división la mayor parte de ellos subsisten con el nombre de sus cabeceras, como Oaxaca
(Centro), Zaachila, Ocotlán, Ejutla, lxtlán, Zimatlán, Tehuantepec, Pochutla (o Huamelula), Miahuatlán, Villa Alta, Teotitlán del Camino, Jami1tepec, Nochixtlán, Teposcolula, Huajuapan y Jutlahuaca. Así pues. prevalecen en la actual nomenclatura de Ja época colonial 16 nombres.
Y desaparecieron como "partidos", incorporándose a los anteriores o aglutinándose los pueblos en otras cabeceras de nueva formación, los siguientes:
Tlalixtac, Ayoquesco, Tlacochahuaya, Atatlahuca, Colotepec, El Marquesado, con 93 poblaciones, entre ellas Etla y 38 haciendas; Teococuilco y
Teutila.
Durante el primer decenio del período independiente, el estado de Oaxa• MURGUÍA y GALARDI, José María, Estadística antigua y moderna de la provincia,
hoy estado libre, soberano e independiente de Oajaca. Según los datos . estadísticos
de Murguia, en 25 años, de 1822 a 1857 la población total del estado au~ent6
únicamente en 146,488 habitantes, o sea 5,859 por año. Considérese la mortalidad,
principalmente la .infantil.
En 1854 el impuesto de "Capacitación" (plr cápite) dejaba al erario público la
irrisoria suma de $ 113,483.33, JlllmSualmente, se supone, principal ingreso con que
contaba entonces el gobierno dd estado.

542

543

�CARTA HJSTORIOGRAFICA PARA CARLOS PEREYR.A
1871-197!

Lic. Lurs RusLfo
Academia Nacional de Historia
y~a

r
LAs TERTULIAS DE MA.oRm son famosas fuera de :M adrid. No he visto realmente en ningún i-itio igual animosidad, ni igual ambiente propicio para
la charla. Una ciudad olorosa a flores, a vegetales; anchas sus avenid~
como extensas salas de juntai;: a los lados de la Gran Vía, de la Princesa;
de la calle de Alcalá; en los camellones laterales de la Castellana y de la
Cah-o-Sotclo; en la Plaza Mayor )' en los caf{,s circundantes a la Puerta
del Sol: mesas y sillas suficientes para quienes estén dispuestos a la conversarit1n acerca de todo.

Y el Rastro dominical del antiguo barrio; y Atocha, lindísimas feria.,
entre solemnes y vernáculas, donde el ir y venir de los transeúntes afanosos
d&lt;' lectura fonna como un entreacto de la wmcclia humana que tod~
hacen: aquí un viejo muy mayor de corrugado semblante anali?.a ~ilenrioso
un libro diminuto, al parecer dieciO(·hesca edición de los Nombres di' Cri¡to
de fray Luis de León, )' aquel de excels.-i barriga, usa unos lentes que c:ttiendeu aún más su anchísima cara; correcto en el vestir, revisa papeles
sobre papeles en un pue.~to drsvendjado. ¿ Serán académicos o catedráticos
C5-0s señores? Y continúan los tipos: una mujer, por In!. ademanes debe
ser andaluw., parece reiiir y simplemente pregunta por una novela de
Concha Espina. Entro a un puesto como antes y después de \'arios m5s
y \'eo colocado en una hilera, rnn la portada al frente, un libro de bella
carátula:
Carlos Pereyra / Las Huellas / de los /
Couquistadores / Aiio / MCMXLII /

545
H-35

�Publicaciones/ del / Consejo de la
.Hispanidad.

Y bien: ,ru1dcstos como aan, n&lt;fuellos tscritoru 111mc" obdi,:aron dr

m calidad literaria para dirigirse al. público. Te11úm fe en d espíritu ..." 1

Al centro un escudo en rojo y gualda; y en rojo y gualda son las letras.

¿De cuándo a ~ta fecha había querido tener este libro, justamente en esta
edición? y por sólo cincuenta pesetas, quizá por menos si regateaba, podía
llevarlo. Me animé y junto a azorines, píos barojas, icazas y ortegas, Wl
pereyra de gran valor.
Además no sólo en estas ferias y calles modrileñas se conversa; lambi~n
en )as viejas librerías como la antigua de San Bernardo o la de la calle de
León casi enfrente de la Real Academia de la Historia, y aún en las modemas editoriales apostadas en las calles aledañas a la Puerta de Alaca}A:
Gaya, Velázquez, Murillo, en los barrios de Salamanca y flellavista; &lt;'n fin,
en Madrid interesan todos los problemas humanos y por eso después del
trabajo y del almuerzo buena es la tertulia.
Salamanca palpita nerviosa por el rumor inacabable de voces jóvenes en
derredor de la vitja Univen;idad, por la Clerecía, por la churrigueresn Plaza
Mayor y por las Catedrales; pero son cantos, son refranes estudiantiles
entreverados con pláticas ya erudita&lt;;, ya picaresca~; y es inconfondible Salamanca. Barce1ona toda está repleta de libros: en las Ramblas, t'n los Paseos de Gracia y del Barrio ~tico; en la plaza Cataluña. Todo mundo lec
en Barcelona pero en silencio; y en casa menudean las lecturas y entretenimientos, pero atildados y severos. Solo Madrid está dispuesta a ser la sede
para cotidianos congresos. Esa es su peculiaridad.

Tt'nían fe en el espíritu y por lo mismo viven todos ahora en intensidad perpetua.

II
En el hogar continuaban los libros. Y al ruidado del bibliófilo y de la
biblioteca, otra biuliófila. María Enriqueta Camarillo: mujer {ína y srnc-illa,
de alma generosa y grande. A don Carlos lo amaba romo a su marido,
como a un niiio y como a un ser casi legendario. Ya c'n su e&gt;..irema longevidad, ru su casa de Santa María en la ciudad de México, sentada eu
una silla mecedora contemplaba respetuosa el n-trato de don Carlos y hacía
rccu&lt;'rdos.

Una n?. me dijo:
-Carlos y yo nos quisimos siempre, basta la muerte,

t\l

leía mis ruentos

y yo sus historias; bromeaba y a nuestros amigos les contaba: María Enriqueta y yo no podemos ser m:ís antagónicos; ele ahí nuestra unión: ella
se pasa las horas contando mentiras e inventando sucesos; y yo mt&gt; las pam
averiguando verdades y corrigiendo mentiras.

Pues bien, esa fue por más de tres décadas el mundo de Carlos Pcreyra.
En un ambiente de tanta sociabilidad y frivolidad no menos intelectual pasó
la mitad de su vida, la de su mayor producción, en Madrid. En academia~.
en institutos, en librerías, en calles y en casa; en todo sitio &lt;'I espíritu eterno
de ta cultura lo invadía, y le recordaba su misión profundamente hispanoamcricanista.

Es más, hubo testigos que así lo vieron. Alfonso Reyes recuerda en una
de sus páginas de Cuntiones estéticas, esa,; tertuJias y a nuestro historiador,
nervioso consistente del sistema:

"Si queréis tener una imagen de lo que pudo ser este concuno, a.romaos, por la noche, a la librería del anticuario Ortiz: allí suekn reunirse a charlar don Francisco Riuas, nuestro maestro de Raíces Griegas
en la Preparatorio, don Luis Conzález Obregón, a quien di:bemo.1 tan•
tnr rect1erdos de la antigua México, don Carlos Pereyro, el maestro de
Historia, el polígrafo y catedrático d,m Victoriano Solado Alvarez, etc.

~46

Dcda m{lS }.faría Enrique ta:
-Uno frente a otro en nuestra salita de estudio nos pasábamos a veces
todo el día, to&lt;la la noche sin ad\·ertir el sol, ni la luna; y sin almorzar ni
merendar, porque coordinábamos extrañamente nuestras tareas ele escribir;
y, metidos en la obra de nada no~ acordábamos.

ue

Sólo
vez en niando una exclamación de cualquiera de los dos interrumpía al otro:

-Aquí está, yo lo decía, ¡ Claro, $1 las ideas de don Fulano de Tal no
daban para más; qué documento, qué documento! -Gritaba don Carlos.
' Aciw1mo, Edbcrto Osear, Recuerdo bio-hibliográfico del historiador CaTlos P&lt;'·
reyra, separada dd estudio publicado en Historia americana y argentina, McndQ'l.l,
nos. l I y 12, 1966-1967, pp. 21-56.

547

�Luego Maria Enriqueta solía decir:

anécdota, no para sornetérseie y acatarla, sino precisamente para vulnerarla
y destruirla, con 1as propias armas de su amenidad ... u s

~Sabes Carlos, pondré en pelit:,rro al pobre Mirlitón, pero junto ron Juan.
No obstante se salvarán de los bandoleros; es necesario exaltar el valor de
un sentimiento humano por la vida de los anjmales. Así que ya sabes, te
lo adelanto, sufrirá Mirlit6n.

Martín Quirate, el más apasionado pereyriano, esrribió en su libro sobre
el autor un párrafo verdaderamente justo: "tiene páginas que no hubieran
deshonrado a un Leopold von Ranke, en cambio a veces deja la pluma deJ
historiador, para tomar la annadura del caballero andante y coger entre
las manos el lanzón del combatiente".º

Y seguían t&gt;ntre wrdades y mentiras que para el caso de crear y renear
casi siempre resulta lo mismo.

Tal vez por ese lanzón, a Pereyra no muchos le hacen raso. Menos cuando
lo usó en asuntos concretos y actuale.~; mejor dicho, contemporáneos para
~I y en estos días todavía vigentes. ¡ Habría que leer algunos textos con•
movedores en el final de la Breve historia de América: y qué decir de sus
libros exclusivamente polémicos!

Escribió Unamuno: "Todos los que vivimos principalmr-nte de la lectura
y en la lectura, no podemos separar de Los personajes poéticos o novelescos
a lo.s históricos'?
Agregaría Ortega: '°La novela de aventuras, el cuento, la épica, son aquella manera ingenua de vivir la~ cosas imaginarias y significativas": 3 y diría
más: que la ficción es solo verdadera historia "divinamente corrompida IX&gt;r
el mito''.t Contemplaba así Ortega, la realidad en la ficción del Quijote.

Hombre aguerrido fue Pereyra: tenía ideales y quería conseguir idea1es,
pero no por eso menos ciertos y tangibles para adelantar..e en el progreso
y avanzar por el conocimiento de la experiencia humana. Y mucho hizo
María Enriqueta con su carácter, con su paciencia, con su vocación. Quirarte mismo se pregunta: " ... ¿ cuán las veces el carácter duke de doña
María Enriqueta calmaría los arrebatos de ira de don Carlos? ... " 7

La novela suple a la historia r-n cuanto a los alcances humanos no logrados en su dramática realidad· todo lo soñado entra en la generosidad
amplísima de la ficción siempre junta e irrenunciable lazo con la realiclaú;
de manera que nada ficticio en este afán está lejos de una verdad fuente
de mil elucubraciones justas.

Jamás, aun cuando estuviera en España o en Bélgica, o donde fuera,
olvidó a Méxieo, ni a su continente hispanoamericano. Por el primer caso
sabemos bien como acierto, aquella afirmación &lt;le Paco Morales Padrón:
"Hay unos elementos religiosos, una concepción de la vida, una lengua, unas
costumbres, unos problemas, etc.. que hacen que el hispanoamericano o eJ
e:,;pañol al ir de un país a otro experimente lo mismo que el duciío de una
casa al pasar de una habitación a otra de su maosión''. 8 Con todo, así es.

Pere;Ta fue un historiador veraz, ele lucha incesante, de frente ante los
problemas históricos relacionados con la vida a&lt;·tiva pero muy junto siempre
con toda referencia proíuudarnentc humana; historiador de combateJ esrri.
bió las más hennosas páb'Ína.s serenas. A veces parece ser un novelista:
pero no hay en ninguna de sus labores la menor inconsistencia que pcnnita
una sospecha de que hable con la verdad; y aun supera la \·erdacl de su
juicio. Al frente de la conquista de las rutas oceánicas, expresó su teoría
estética: " ... Para popularizar una materia histórica. sobre todo si es t."ln
rica y compleja, hay que apelar por fuerza a la intervención del episodio
dramático. Alguien dudará de que sea lícito buscar la cooperaC'ÍÓn de la
anécdota -residuo legendario para 1a. exposición de la verdad, que en historia no existe frecuentemente sino cuando lucha y se impone contra el ele•
mento de la fábula. El autor de estas líneas no ha vacilado, y arnde a la
' A. G., "Serpentinas. Un mrxicano en Madrid: Car)c¡s Pere)'Ta", 1.'ll l,a P,rnsa,
M~xico, 2 de julio de 1942.
• Aou1t.vo SrENCER, Rafael, Prólogo, selecci6n y notas a Carlos Pcreyra, antología
publicada por la Secretaría de Educaci6n Pública, México, S.E.P., 139 pp. ilu~.
{Biblioteca Enciclopédica Popular, n. 190.)
• A1.&amp;ss10 Ronus, Miguel, "Carlos P••reyra. y su ciudad natal", en El Unil,ersal,
Mixico, 1 l de octubre de 1929.

548

Por el S&lt;&gt;gundo caso c.le su estadía en países extraños en circunstancia,
Percyra fue siempre un portador de nuestras viejas tradiciones y tuvo el
deseo nunca desfalleticlo para mostrar todas nuestras capacidades.
México tanto como Pen'1; Argentina igual que Costa Rica y España; así
por el pasado indígena de lo.~ pueblos americanos, como en la etapa colo-

•

- - - - . . En la ciudad dil Saltillo, dibujos de Carrillo y Gariel, México,
Editorial Cultura, 1932, I09 pp., ilus. ( Monografías mexicanas). Contiene nume•
rosas referencias a Cario.~ Pen:-yra, su vida y su obra.
• Auss10 Roeu:s, Vito, Oración fúnebre pronunciada por el Ing. Vito Alessio
Robles, en la rcinhumación de los restos del gran historiador, en la ciudad di'
Saltillo, en ExcélriM, Mcxico, 17 de marzo de l 94·8.
' AsÓNIMOS, "Glosario de rada día. Don CarlO!ó Pereyra'', en Ultimas Noticias
dt E:ccélrior, México, lo. de julio ele 1942.
' - - - - , "R.I.P.5 (Curiosa nota inconsistentl' por la cual el autl•r anónimo
se opone a la idea de l.ra!lladar a México los retsos del historiador), en El Universal,
Ml:xico 4 de julio de 194'.?.

519

�nial y en tuanto al presente mismo, t.'stuvieron en Ja conciencia del historiador, quien sabía de la necesidad &lt;le un.i&lt;lad y de conocimiento para
adquirir las ventajas, siquiera indispensables para nuestro decoro.

111
Cuando me han preguntado por una obra historiográfica acerca de
América, bien escrita y bien pe usada; bien intencionada y con base en
fiel documentación -esa huella humana difícil de comprenderse y explicar..e
siempre-, no vacilo la recomendación inmediata en favor de la obra com•
pleta de Carlos Pcreyra.

Y no vacilo a pesar de saber perfectamente de sus detractores. de aquellos
quienes lo llaman reaccionario. conservador e hispani~ta; términos, los primeros dos, tan elásticos y caprichosos como oír de algunos. re\1olucionario,
o socialista: rl desprestigio de muchos redentores nos orilla a sospechar siempre con derecho y antes examinar para juzgar; y aun en d juicio emitido,
desde su altura, éste encontrará una muy natural oposición. En cuanto al
tercer vocablo, ¡ en buena hora existe el hispanismo, como el helenismo y
el hebraísmo! Términos que- sinteti1,a n el esfuel'7o gi~ante de culturas que no
retonorcn tiempo ni espado, el único poder humano perdurable y siempre
bien recibido; ¿ Por qué no aspiramos a un mrxiranism() univc~ y a un
hispanoamericanismo seme jantc? Pereyra como reaccionario llevó simplemente la acción contraria a la opinión y al hecho que jw.g6 equivocados
y como conservador guardó los principios para darlos en oportunidad corno
guía para seguir un camino, el único permitido al homhrc para conservar
su fe en el futuro; romo hispanista, por último, observó nítidamente las
raíces de una cultura que nos honra y anticipa ahora de nuestra condición
como grupo humano.
Puede el más empecinado, tomar libro por libro de Pereyra y con el
juicio más obcecado, antirrcaccionario, anticonscrvador y antíhispanista, arrancar las páginas, borrar las frases que le parezcan más exageradas y eliminar
cuanto más vea de impertinentes; y cuando acabe su labor encomiable por
tenaz, verá con asombro cómo aún le quedará una buena suma ele juióos
e~clarecedores y certeros; muchas páginas salvadoras a las que debemos h3ccr

caso.
Ya Luis Garrido en re icnte libro explica detalladamente el valor revolucionario de Pcrcyra y sus nexos con el movimiento tan auténticamente
popular y socialista de 1910, como el ideal del historiador; y un c-orifeo de
primeras voces en francés. en inglés, o alemán, en portugués, en italiano,

550

en espafiol, en todos los idiomas cultos de la tierra, autoro.adas voces, afirman y agradecen la buena voluntad de un escritor limpio, de buena fe,
honradísimo. si bien existe otro corifeo empeñado en citar palabras, párrafos,
pá!,rinas en las que ('ncuentran contradicciones, amargura y agresividad contra a~untos tabúes. Cuánto daño hace una reiterada manifestación de aprecio por determinados prototipos, sobre todo cntn· quienes nada entienden
y i;ólo imitan.
La obra de Pereyra es obra encidop{,dica. Es el único bast.'l ahora en
c-onccbir el pasado hispanoamericano con una objetividad estructurada. Por
eso lo compararon con Michelet,U con Rankc y con otros ingenios universales, quienes mnteruplan el pasado humano con lógica vertebral. advierten
el alfa y el omega y ganan la capacidad para explicar nuestros fenómenos
y se convierten en profetas. De cada cien historiadores me atrevo a afinnar
que uno sólo se esíuerui por contemplar conjuntos y obtener conclusiones;
los demás suelen hacer monografías.
Basta pasar la vista por la bibliografía personal del historiador mexicano
para t&gt;ntender la magnitud de su esfuerzo y aun su ideología. Sus libros
sirven ahora, nos serán muy útiles mañana, como instrumentos para nuestro
desarroHo: contienen una doctrina sólida para proteger los valores de nuestra cultura y cxpander las ansias de libertad econ61nica y social: y no servirán sólo a :México; ya se los procuran a lo largo y ancho de nu ·tros países
y gana ca&lt;la \"Cz más una popularidad. Muy bien puedo decir cómo es de
los más leídos y comentados escritores d(' habla española, aunque no goce
de glorias concedidas frecuentemente a otros.

La historia de América Española, La conquista de las rutas oceá11icas, La
historia del pueblo rne.tica110, El /fe111á11 Co,tés y la ef!opeya del Análwac,
La breve historia de América, son libros que merecen ,onst."lntes ediciones,
a milla1-es. por casas serias y editoras clandestinas; se publican antologías y
estudios.

Dos razones e.xisten para que Pereyra pcnnane-t:ca vivo en bihliot('('as y
rstuclios: su veracidad y aprovechamiento de fuentes aunque no ten~a que
señalarlas paso a paso, puesto que bien sabía que los eruditos concx'.en dónde
están y aun tienen el deber dr buscarlas; y los lectores sencillo~ no tienen
por qué sufrir notas impertinentes que distraen su atención y fatigan la
condícióu propicia a la Jectura fluida; y por otro lado, la heíleza y diafanidad de su pro..,;a siempre es leída con gusto.

Su primer=i. actitud siempre se apoya c:on frases wmo estas: "Donde _sólo
•
"P,1ra L, historia. Fichas de archivo" (acer~ d&lt;· algunos juicios
de Cario~ Per&lt;'yra y consideracion~ sobre ellos de AHon&lt;;&lt;&gt; Junco), en El Nacional,
México, t:{ d~ julio de 1942.

551

�se concede la leyenda, Ja historia causa estupefacción"; "lo decimos con dolor, pero no debemos callarlo", etc., etc.

IV
Si el autor de un Juárez discutido como dictador y estadista, con suficiente capacidad mostrada por su destreza en el juicio y su probidad reiterada en el uso de una erudición oceánica, fue honrado por el maestro
Justo Sierra quien lo invitó para ser coautor del célebre libro Juárez, su
obra y su tiempo; pienso sin dudarlo cómo si don Marcelino Menéndez y
Pelayo hubiese tenido CO[llpro:misos así administrativos como editoriales, de
igual manera ocurrido a don Justo y bubie.se al mismo tiempo conocido a
Carlos Pereyra, bien pudo invitarlo a colaborar para Ja Historia de la poesía
hispanoamericana_, y aun para la Hisotria de las ideas estéticas, tan sólo por
considerar la calidad de belleza y erudición de la obra hasta entonces hecha
por nuestro escritor: Lecturas históricas mexicanas y la Historia del pueblo

mexicano.
El mismo alcanzó una sorprendente superación a lo largo de su vida.

Obns monumentales por la excelente calidad erudita y hermosura literaria
son La conquista de las rntas oceánicas (1920); La obra de España en
.América (1929); Las huellas de los conquistadores (1929); Soldadesca y
picaresca, obra de aparición póstuma. Aparte dos obras son modelo cada
cual en su género: una de labor arquitectónica: La historia de la América
Española ( 1920-1927), en ocho volúmenes; y un ejemplo de cómo escribir
una biografía con la utilización de d~umentos, páginas de autores clásicos,
notas justas y estilo claro: Hemán Cortés y la. epope,ya de Anáhuac (1921}.
La lectura de páginas pereyrianas deja en el alma la satisfacción plena
y suave, muy semejante a esa deliciosa experiencia que percibe la vista cuan-

do se está ante la tersura gobelín.ica de
sultado natural de una prosa tan limpia
y la fluidez y sin busca de innovación
¡no es que Castilla está presente a cada
del historiador mexicano?

los palacios castellanos. Es el recomo la azoriniana por la llaneza
estilística. No obstante pregunto:
momento en la derrama espiritual

Cuando se pregunta por las anchas llanuras mielosas, doradas, santuarias,
levíticas, según los rotundos calificativos de Machado, de Ortega, de Azorín,
de Marañón, uno se deja y se abandona; se siente una comunión y naturalmente ejerce su poderosa influencia en el espíritu, Castilla, a pesar de los
criterios divergentes, no puede renunciar a su naturalei.a; menos cuando ha
resistido siglos de ventura espiritual. El artista se deja arrebatar por el in-

552

fluj~ de santidad y sobriedad castellanas; el filósofo trabaja por la mística;
Casttlla sólo puede dar filósofos santos o filósofos místicos. El escritor siente
la penetración en sus páginas de un poco de clasicismo cuando menos.
EJ historiador gana por la. experiencia un ardiente amor por el alma del
hombre intemporal; y aunque lo debe precisar en espacio y tiempo, lo advierte eterno; y aunque lo sitúe en un ambiente definitivo por los mismos
conceptos, lo sabe esencial siempre. Y el reswnen de todo está en obtener
la confiama en el futuro. ¡ Cuánto lúzo Castilla en la obra de Carlos Pereyra! Si su predilección por profundizar en el fenómeno histórico de la
conquista, del descubrimiento, de los viajes insistentes que lograron com•
plet:ar al mw1do y al hombre con todos sus matices raciales; desde sn vida
en México, cuando llegó a España todos los poros de su ser se abrieron
para dejar fácil la obranza castellana.
Recuerdo otra vez el hermoso librito Soldadesca y picaresca, corno la
muestra más sencilla y a la vez más encantadora del milagro operado. Con
el espíritu de la mejor etapa española, con la presencia del paisaje extraordinario, los fantasmas elocuentes de Estebanillo González, de Guzmán de
Alfarache, de Lazarillo de Tormes; la presencia del Cid, la de Don Quijote.
La majestad de Salamanca; aquella venerable, única y sagrada de Toledo;
Y la inalterable Avila, y Segovia y Burgos. Los ríos, las serranías más gra.•
ciosas que altivas, todn concurre para explicar no un hispanismo trasnochado
y f3:Iltástico, ni tampoco una grosera y poco elegante manifestación de grito
sanguíneo por la herencia, sino la verdadera estructura mental, la verdadera
originalidad del hombre que salió de Sevilla y fue al Cuzco, del que anduvo
por todas las costas de la tierra promisoria y nueva, nueva esperanza para
expansiones de todo tipo.
La misericordia psíquica y física no estuvieron ausentes, pero tampoco
lo estuvieron las reservas igualmente de riqueza anímica, la explicación del
porqué, para dar un ejemplo de arte universal, la Edad Media a través
de algunos elementos góticos, nace en Europa y muere en América, eJ Renacimiento crece también en México y Perú y todo es un ensamble para
en adelante caminar juntos, los continentes y el mundo en el destino humano.
Pero a ese sabor castizo del lenguaje, manifiestamente español, debe advertirse el ingrediente americano. Fue América, sus complejos, sus riquezas,
sus posibilidades, sus limitaciones; palmo a palmo en la geografía histórica;
Y suceso a suceso, en su. devenir histórico Jo que má~ atrajo la atención de
su mente.
Pereyra supo y bien que el indígena de América es reserva humana lla.
macla a lograr el progreso largamente anhelado por nuestros pueblos; creyó

553

�en el mestizo como la mejor SQlución para erradicar mil vit·isitu&lt;les de todo
tipo y aun vio conn10\·idu aquel fenómeno ocurrido al conquistador quien

multó a la

~,ez

rnnqu.h.taclo.

Para finalizar citaré la última página de su H~·mán Cortés;

Pre(!;Unla don Carlos:
"·Cómo J,ucden 110 ser americanos aquellos hombres? Cortés cumplió&lt; los veirlte años n1 la Jsla Española, y cuando salió de Cuba paro
ir a México, ya 11nda le quedaba de la patria de origen, sino el afecto
de sus padres. P1,Jro Ci::a de León era u,z niño de trece años cuando
1:mpezó los estudios en la U11iversidad Libre del Atlá11tico, que habría
dt? doctorarle c11tre los grandes geógrafos. Lo mirmv Juarz de Castellanos, tan americano que todo el mundo lo creía neogranadino,. Y que
fue 1mn sorpresa histórica el descubrimiento de que liabía nacido en
Alanís. Remando de Soto y Sebastián de Benánca::ar eran adolescentes
cuando se cmbarcaro11 para el Nuevo Mu11do. Berna/ Díaz del Castillo
como Cortés, cumplió los vei11tc años en tierras intutropicalcs... La
fodepcnde11cio. nació con la Conqui.sta».so
La realidad es la de una originalidad como resultado del encuentro. y
no puede ser indígena ni española y sí necesariamente de las dos como
punto de partida. Es indispensable siempre subrarar este concepto porque
mucho hará para nuestra definición.

V
La antología aquí expuesta está formada de paginas, algunas de las m~
brillantes; tanto por el fondo ideológico, como por la pureza del lenguaJe
manejado.
Es opinión casi unánime entre los especialistas como Manuel González
Ramírez, Martín Quirate, Luís Garrido, de México; Eclberto 0s~ar Acevedo.
de Argentina; Rafael Heliodoro VaJle, de Honduras; Angel D_otor y Municio, de España; Robert Ricard, de Francia, etc., la de considerar como
la obra más importante su Historia de América Española y el volumen de
más valor entre los ocbo que la integran, el tercero referente a México. La
'" - - - - , "Serán tr:i.ídos de España lo~ restos del historiador m~cano Carlos Percyra", en Excilsior, México, 22 de abril de 1947.

554

razón precisamente &lt;.'S la mexicanidad del autor. Aquí reprodU7,eo el final
de este tomo, capítulo al que llamó ''Grande--l&lt;l mexicana'' y constituye una
visión casi profética y lle-na de esperanza para et país que lo vio nacer.
Se lrata de un resumen conciliatorio en busca del equilibrio nacional; y
quien hahla mal de los liberales, según dicen algunos ligeramente, los llama
insignes; y quien expresó alabanzas por ciertos conseniaclores, los censura
no menos &lt;le cien veces, Este e:&gt; un lrmm ciertamente n(l de los más bellos,
ni "imlento 1ú agresivo como las páginas del "paralelo imposible", o del
Mé,áco falsifica&lt;lo; pero hay eleh-anda, claridad, rapidez y afán tomprensivo. Junto a Lucas Alamán, Carlos María de Bmtamante, y junto a Ignació Manuel A1ta111irano, Aguilar y Mai-ocho, irreconciliables t•ntre sí cuando vivieron, Pereyra los une en \'Írtud de sus \irtudes y los proyecta romo
forjadores de nuestra nacionalidad en derredor de un mestizaje espiritual
en un esfuerzo por sostener el prindpio de 11uestra naturaleza.
El preliminar y el capítulo primero, "Lineamientos de la acción conquistadora", de Las huellas dr. los conquistadous, también los incorpora: representan sus juicios y labor de investigación; el esfuerzo considerable de
Pereyra por una historia comprensiva. Y finalmente el pequeño ensayo
"Entre Sevilla y el Cuzco'', una de las pa1tes del libro varias veces m('ll•
rionado en esta introducción, Soldadesca y picaresca; es tal ve--,i en esta obra
de conocimiento póstwno, donde el historiador entrega su n,á,,¡:jma capacidad literaria.
Los tres ensayos so11 de los más serenos, de los más precisos y constructivos.
y pm·den servir parn dar una orientación y semblanza de las cualidades

señaladas a lo largo de este trabajo consagrado a indicar el valor más importante de Pereyra como intelectual de habla española: visión, precisión,
comprensión y elegancia expresiva.
Queda el aspecto del Pereyra agresivo, combatiente y apasionado. El que
más atrae y por 1o que más se le juzga po~itiva y negativamente; pero considero para un trabajo como el presente, indicar un c-onocimiento sistemátiro
ele un hombre al que se le puede encontrar sencillo y complicado; pues bien,
tomamos a.l primero como iniriación y la crítica subjetiva hará el resto.
En la selección de textos para situar su personalidad he creído conveniente exponer algunos juicios de diversos escritores, mexiranos y extranjeros,
de su tiempo y posteriores. Así estarnos en aptitud de saber cuál fue la
estatura derta del hombre intelectual. Textos de Robert Ricard, el cé~
lrbre autor de La conquista rspiritual de México, muy conocida en la versión rastcllana de Angel .Macia Garibay; historiador semejante en mucho a
Marre! Bataíllón, por el fervor que siente hacia nuestra ruhura.
De Rafael Hdiodoro Valle contemporáneo, correligionario y colega de

555

�Pereyra, hondureño continental quien mucho dej6 para México, doy aquí
un ensayo breve: "Carlos Pereyra, gran maestro", reproducido en 1a obra
de Angel Dotor y Muncio. De Ja misma fuente un comedido trabajo de
Melchor Fernández Ahnagro.

encar~ado de negocios en Washington, nnrustto en Cuba, subsecretario de
Relaciones Exteriores, embajador en Bélgica; antes en 1907, diputado al
~ongreso
la Unión en México; y en su últimos lustros, profe,'iOr, investigador y dtrector de centros de estudios históricos en España.

De un historiador argentino, Edberto Osear Acevedo, selecciono una valoración nueva de la obra de Pereyra: de su Recuerdo bio-bibliográfico, la
parte critica de la Historia de América Española.

Carlos Pereyra ocupa un lugar importante en la Historia de la historio-grafía n~ci?nal, lati~oamericana y de España. Hasta ahora son muy pocos
los especialistas mexicanos que logran su estatura intelectual. En el balance
de su vida y de su obra se pierde en efecto, cualquier error político, para
un hoi_n?re que no fue político y a quien debemos observar más bien por
sus mentas, muchos y superiore~ a sus deméritos. Seríamos injustos con
un José Fernando Ramírez salvador del Archivo General de la Nación y
~~eador de ~ey~ que hicieron posible nuestra biblioteca Nacional; quien deJ~ obras ~ahos.isunas de notable y utilísima erudición; descubridor y estudmso de cientos de documentos importantes para nuestra rustoria entre ellos
.?ódi~o q.ue lle~a su nombre, nada más porque e.orno políti~o no tuvo
v1s1on ni atmgenc1a oportuna. Y seríamos injustos también con Salvador
D~az ~rón si lo juzgáramos ante todo por haber estado cerca del .general
V~ctonano Huerta en todo caso responsable de las múltiples tragedias ocumdas en una de las más graves etapas de la vida revolucionaria de nuestro
país; sin justipreciar el valor de su producción literaria, Díaz Mirón fue
más grande poeta que político; y como poeta estuvo a la altura del arte
continental de su tiempo y aún sus poemas fueron y siguen siendo instrumentos generosos para los revolucionarios más auténticos, porque se trata
de un poeta popular a quien interesó más que todo la condición social de su
patria. En cambio cuantbs oportunistas supieron hacer los malabarismos
necesarios para que cayeran de pie después de la refriega.

De nuestros autores recojo el texto íntegro de las palabras que Martín
Luis Guzmán escribió desde París en comentario a La conquista de las rnta.r
oceánicas, la versión france.sa, y que también fue recogido por Angel Dotor
y aparece en uno ele los preliminares de las 0b1'as completas, editadas bajo
el cuidado de Manuel Ramí.rez; e1 preámbulo de Luis Garrido a su libro
consagrado a don Carlos, y finalmente las conmovedoras palabras de María
Enriqueta, escritas a raíz de la muerte de su esposo.
Aparte he integrado w1 índice de ilustraciones que explica el origen de
eUas y la gratitud que debo a quienes cooperaron para lograr esta exposición.

VI

'
Para el lector sencillo debo señalar los datos biográficos más indispensables
acerca de la existencia de Carlos Pereyra. Saltillo fue el lugar donde nació
el 3 de noviembre de 1871, y en Madrid falleció el 30 de junio de 1942.
La bibliografía personal da las fechas de su actividad historiográfica desde
1904, cuando apareció su primer libro, Juárez discutido como dictador y
estadista; hasta 1960 en que se publicaron hallazgos reveladores como sus
notas sobre la H'istoria de Coahuíla, trabajo realmente inicial.
Tuvo la fortuna de conocer a una mujer extraordinaria que Jo acompañó
por muchos años y juntos formaron una pareja distinguidísirua, conocida
y respetada en todos los círculos culturales de España e Hispanoamérica;
de Francia y Pa'JSeS Bajos, Don Carlos y María Enriqueta contrajeron nupcias el 7 de mayo de 1898.
El historiador salió a Bruselas como ministro embajador de México, en
agosto de 1913 y después de los amargos días huertistas por los que México
atravesó, el matrimonio Pereyra-Camarillo fue a España a radicar, desde
octubre de 1916. En 1948, por indicación del presidente Alemán, se logró
la repatriación cle la ilustre escritora mexicana y de los restos del historiador quien había dejado la indicación expresa de que, de ser posible, fuera
sepultado en su ciudad natal; y allá fue trasladado. Durante su vida fue

556

d:

e!

Carlos Pereyra como mexicano estuvo interesado siempre en los pi:oblcmas
sociales de México; ante todo fue un historiador social, y más todavía: de
sus escritos se colige una visión hacia el futuro como razón natural de su
carácter científico. Como escritor aspiró a una universalidad en sus estuclios
Y abrazó el hispanismo; no debemos olvidar que el medio es importante
para la vida de los hombres que trabajan cualquier aspecto del pensamiento.
A don Carlos le tocó la plenitud de vida de los célebres autores de la
generación del 98, cuando vivía en España, y durante su juventud recorrió
la saVIa
. provechosa del positivismo que proveyó a escritores y tientíficos "'de
consignas para elaborar estudios de concreción finne; y si bien algunos exageraron Y quisieron llevar a probetas de laboratorio emociones metafísicas
li
.
'
nac e que se precie de ser un comunista sincero y equilibrado ante la realidad social, es culpable de la obra neg-ativa que se empeñan en realizar
los improvisados y los demagogos. Y como positivista Pe.reyra, a quien tocó
estar muy cerca &lt;lel historicismo de Dilthey rde Croce, y más cerca aún del

557

�existencialismo de Unamuno y de Ortega, no tuvo esos errores que hubieran
dcsequilibraclo su labor. Así que los exabruptos. las pasiones y otros desaciertos no privativos &lt;le don Carlos se miran muy pequeños ante su calidad qur sin embargo d('hemos sup0rar.

OBRAS DE CARLOS PEREYRA

l. "Crítica de la~ Lt:ye~ ,obp: vías gt:nerales de cr,munica ·ión (5 de junio dr 1888 l,
y aprovechamiento de aguas de jurisdicción fodcrnl ( 16 de junio de 1894)",
en Anuario de la R,·tiit,1 de J.,cgislal1tra y /1tri1prudnrcia, año XII, Mé.."&lt;íco,
1895.
2. J-li!toria d,. Coaliuifll (fra,:mentos), obra escrita entre 1898 y 1906 de publicación
póstuma f•n el t. J, de las Obras completas.
•
3. /uríre;: discutido con¡o dictndor y e.1tndista, M1:xin1, Tipográfica eco?ó~ca. 190-!.
4. De Barradas a Baudín; un libro de poUmica /iütorial, México, .Ed1tonal Economica, 1904, 232 pp. (Fondo Hilario Medina en la Biblioteca Nacional de Mé-

xico).
. . .
.
5. Traducción de, Historia dr la cfr•iliwción aritigua, de Tadeusz Z1ehnsk1, Madnd
M. Aguilar, 190-1- (i. •. 1894), 421 pp.
_
.
6. Historia del pueblo me:cican.o. México, J. Balle~d (s. a.) 2 vols. 1lus. Existe
edición popular: 1fhdco, Editorial Nacional, 1955-1956, 2 tt. 1-195 pp.; 11231 pp., ilus. (Colección, ns. 559-560).
.
.
7. Capitul~ todavía no identificados en /uórt:., JU obra -¡ su lrt~i!º• col~bora_c16n
con Justo Sierra, Mclxico, J. Ballesrá, 1905-1906; 2a. cd., Mcxtco, Umve~1dad
Nacional Autónoma de Mc~,cico, 1948 (ObrOJ completas dd mantr&lt;&gt; Juno S,n,a).
8. Coautor con Gcnaro García. DocumentoJ ,n¿ditos o muy raros para la Historia
de Mi:tico, México, Editorial de la Lfürería de la Vda. de Ch. Bonn.·t, 19051911, 36 volúmenes.
9. La Doctrina Mnnroe; el destino manifiesto y el únperialismo, México, J. Ballescá y Cía .. 1908.
JO. Lecturas históricas mexicanas. La conquista de Anáhua&lt;, Mtxico, J. Ballescá ')'

Cía., 1900. 272 pp., ilus.
.
.
._
11. Patria; hi.Jtoria de Ml.tico para ni,ios de la ercuela pnmana elemental, México,
Vda. de Ch. Bouret, 1909, 158 pp.. ilw.
, _
_
12. Bolívar y Wasl11ngton. Un paralelo imjJoJible, Madrid, Editorial Am~ri~. 1916.
(3. El mito de Monroe, Madrid, Editorial Amfrica, 1916, 471 pp. (Biblioteca de
Ciencias Poli ticas y Sociales) .
14. El crimtn de Wot,drow Wilson. Su contubernio con Villa. S1u altntado1_ tn
Snnto Domingo. Su rigimen eorrupto en Nicaragua. Los dos polor de ta diplomacia de Rll/ino Blanco Fombona, Imprenta de Juan Pueyo, Madri~, _1917.
15. Humboldt en América, Madrid, Editorial Amfric-a, 1917, 175 pp. (Biblioteca de
la juventud hispanoamericana).
16. El pensamirnto polltico de 1•fbtrdi, Madrid. Editorial _-i\m~rica, 191_8. _
t 7. Prologo y traducción ¡¡., Formación histórira de la nae1onalidod brasilena, de M.
Oliveira Lima, tr. y pr61. poi',,., Madrid. Editorial Amfrica, 1918, 278 PP·
(Biblioteca Ayacucbo, n. 35),•

558

18. Francitco Pi:arro 'Y el teJoro de Atahualpa, Madrid. Editoñal América, 1919,
223 pp. (Biblioteca de la juventud hi~panoamcricana).
19. RosA~ v TmERS, La diplomacia europea rn el Rfo de la Plata. (1838-1850),
Madrid, Editorial Amfrica, 1919.
20. Prancisco Solano L&amp;pez y fa g1.1eT1"a del Paragua}', Madrid, Editorial Am{-rica,
1919, 270 pp. (Biblioteca de la juventud hispanoam,•ricana).
21. TtjaJ; la primera dt:Jmembración de México, Madrid, Editorial Arnfrica, 1919,
252 pr,. (Biblioteca de la juventud hispanoo.nwrkana).
2'.?. El General Sucrr, Madrid, Editorial América, IQ19.

::!3. l,a Comtitución d~ los EjtadoJ Unidos como initrumrnto dt1 dominación plutomflica, Madrid Editorial Amfrica, 1919.
H. Historia de América Española, M:idrid, Editorial de Satuminc, Calleja, l 920J92i, n&lt;·ho volúmenC$, ilus. Existe una roición popular y facsimilar de la antt:rior; México, Editora Nacional. 1959, ocho \•olúm1•nes ilus. El C(IIltcnido de
rada tomo C'S como sigue: 1.-Descubrimiento y exploración del Nue\'o Mundo.
11.-EI Imperio español. IIJ.-Mfxico. IV.-La.~ Repúblicas del Plata. V.Los países antillano:. y la Ami·rica Central VI.-Colomhia, Venezuela y Ecuador.
VII.-Perú y Bolivia. VIJI.-República de Chile.
25. La Tercer-a lntunacional: doctrinas 1 controversias. Madrid, Biblioteca Nueva,
1920.
26. Dncubrimitnto y e:iplornción del Nu.,110 Mundo (folleto), Madrid, 1920.
27. Prólogo y traduccí6n a, Micadina, de lléctor Henri Malot, tr. y próJ. por, ..• , M:iclrid, Editorial Estrella, 1920, 339 pp. (Grandes c,;critorcs modernos).
:!8. "Sol, hi~toria y ruinas", en Ambica Espa,iola, Madrid. n. 5, lo. dl· ju.lío de 19'.!1.
29. Menlnde;; y Pelti)"' como amet~anista, ci1ado corno follctn por Angel Dotor y
Muncio, sin dar n·ferenrias bihliográficas precisas; y en la bibliografía preparada
por el Dr. í:arrido aparece romo artículo puhlkado en lleliq11ias de Ambica
F.-spañola, E,cuela Tipográfica Salesiana, México, 1922.
30. l..a obrn de España en .fo1irica, Madrid, Biblio1rca Nueva, 1920, 292 pp. Otra
edición: Santiago de Chile, Editorial Difu,ión Chilena, 1944, 291 pp. ( Bibliografías y not:is al pie de páginas.)
31. Hcrnán Cortls y la epoprya del Antlhuac, Madrid, Editora Americana, 1921,
328 pp. ( Biblioteca de la ju\'entud hispa.noamericana.) Existen r.!.tas otras ediciones: !.-Madrid, M. Aguilar, 1931. 437 pp., ilus. 2.-Buen~ Aires, Espas3Calpe Argentina, 19+2: oua ed. en 1959, 283 pp. (Colección Austral, n. 2:16.)
3.-Con prólogo de Martín Quirarte, México, Editorial Pomía, 1970, XLUI194 pp. (Colcrci6n "Sepan Cuántos ... " n. 165.)
32. "Del calor estival en Sevilla y de cómo lo han discutido ilusires prr.1ona~ de
antaño y hogaño", en Revista de A.mlrica Española, n. 10, Madrid, 15 de septiembre de 1921.
33 "Los viernes y las justicias de d1,ña Isahel en el Aki:w&gt;', en Ret·Üla dt América
Española, n. 13, Madrid, 1o. de noviembre de 192 l.
34. "La popular España de Martín }-lume", en ReviJla de Ambica Eipañola, n. 27,
Madrid, lo. de junio de 1922.
35. "El haulizo del príncipr don Juan", en Re1,ista de América Española, n. 16.
Madrid, 15 de diciembre de 1922.
36. La conquista de las rutas oceánicas, Madrid, Ju3D de Pueyo. 1923 pp. (En la
Biblioteca Nacional de México ex.bten tres ejrmphues: uno en el fondo general
de consultas y dos en 1•1 Departamento de Manuscritos y Libros Raros y Cu-

559

�riCl!IOSj de éstos, wio dedicado por el autor al poeta Luis G. Urbina, y el otro
del Fondo Hilario Medina, s6lo autografiado.) Existe edición popular: México,
Editora Nacional, 287 pp., iJIU.
37. Prólogo a, Picaresca stntimental. La vida en los Estados Unidos, de William
Sidney Poter (trata de los aña&amp; de 1862 a 1910), Madrid, 1923.
38. Prólogo y tradut·ción a, ¿ Ha mwerto Shalmpeare? Sátira.r dt Mari: Twain,
trad. y pról. por ... , Madrid, Bibliotoca Nueva, 1923, 225 pp.
39. IJispanoamlrica e /beroamérica, pról. de Ciriaco Pérez Bustamante, Santiago de
Compostela, Editorial El Eco Franciscano, 1927, 15 pp. (Uni\'eraidad de San•
tiago de la Provincia de Galici.a., Facultad de Filosoíía y Letras).
40. Prólogo a, Los orlgenes del gobierno virrtynal en las Indias EspaiiolOJ. Don Antonio de Mmdoza, Primer Virrey de la Nueva España, 1535-1550, pr61. de .••
y notas prcliminare1 de Luis Blanco Rivero, Santiago de Compostela, El Eco
Franci.,;cano 1928, XV-230 pp. ilus (Anales de la Universidad de Santiago de
Galicia.)
41. la huella de los conqvistado,es, Madrid, M. Aguilar, 1929, 404 pp. Otra t'dición
corregida y aumentada, de aparición póstuma: Madrid, Publicacion~ del Consejo de la Hispanidad, 1942, 317 pp.
42. Bm•e Histo,ia de AmJrira, Madrid, M. Aguilar, la. ed. 1930, 2a. ed. t 94 t.
887 pp. ilus. Otras ediciones: 1.--Santi:i.go de Chile, Editorial Zig Zig, 1938,
685 pp. (Bilioteca Cultura.) 2.-México, Editorial Patria, 5a. e&lt;!., 1969, 681 pp.
43. La juventud legendaria de Bolívar, Madrid, M. Aguilar, 1932, 532 pp. ílus.
H. Prólogo a, La l'ida azarosa 'Y romántica de don Carlos Marin de Bu.stamnntc ,
de Victoriano Salado Alvarez, Bilbao, Editorial Espasa Cal pe. 1933. Otra edirión:
México, Editori.-ll Jus, 19681 265 pp. (Colección Méxic:.&gt; heroico, u. 91.)
45. Pr6logo a, Historia verdadera de la conquisla de la Nueva España, de !!cmal
Díaz del Castillo, Buenos Aire-México, Editorial Espasa Cal pe, l 933, 716 pp. :
recdición en 1955 denl:ro de la Colección Austral, n. 1274.
46. "Las noticias secretas de Am~rica y el enigma de su publicación··, en Recista de
lndúts, año 1, Sc\'illa, 1!HO.
47. Las dos supe,eheríns diplomáticas norteamericanas, (Afonroe y el panamericanismo), folldo, Madrid, (s. a.) 1941?
48. La discusión. Cues1io11es ¡,ríhlicas europeas y anuricana1, Madrid, (5. a., 19·11 ?) .
49. El panamericanismo y ti momento aclual, Madrid, (s. a.).
50. La ¡,oblaci611 de El Salvador, Madrid, Publicaciones del Consejo Superior de
lnvt'Stigaciones Científicas, Instituto Gonzalo Femándc1 de Ovieoo, (s. a .).

ach•ertine que fue escrito en España), publicación pos· t
campleta.s, I t., en 19S 9.
uma dentro de las Obras
58. Soldadesca 1 picartsco, obra de publicación póstuma integrad
I bo .
period.ísti~ denU'O del t. 11 de las Obras comptet:S . en 196~ por coa raciones
60. Et Docto, Monardes, sus libros 1 sat museo obra d~ pubr ·., ..J.
d
tro del t. II de las Obras completas en 1960
,cac1on .l",stuma en61. El monasterio de Guadalupe, notas de publicación ...(
las Obras cornpleta.s de 1960.
.,..,stuma dentro del t. II de
62. El Mbaut_izo d_ e la Cali/ornia, citado como folleto en el libro de Angel Dolor
~
u~c10, s1n dar referencias bibliográ!iC.1.S.
63. Estudios_ ~e Derecho. Internacional" ( co-autor con Celio A('osta) folleto
en la Biblioteca Nacional de Mexico se encuentra clasificado d~ la . s_. a.,
manera: D341,57 ACO.e.
s1gu1ente

6-1-. Poinsett y socios (Obra inédita citada por e) Dr. Luis Garrido en
de Carlos Pereyra).

su libro acerca

65. Tra~ucción
66

·

7
6 ·
68 ·
69.

y prólogo a, Socialismo gremial; el sistema jornal y los medios de
obolzrlo, Madrid, Biblioteca Nueva (s. a.) 359
Pr6logo
B · l
·
'
pp.
• a, a10 llJ ctnuas del tedio -y otras nozielas, de Fidelino de fi ercido
Madnd .. ~spa~ ?alpe, 19?? (_Co!ecci6n Awtral, n. 74 J).
gu
'
T-':'du~ion Y_ ~rologo a, La ilusión yanqui, de Eduardo Pando Prado Mad 'd
Ed1tonal Amenca (s. a.), 264 PP· (Bfülioteca Andrés Be!Jo n 49 ) •
n '
Traducci'un d e L as lrtºb ulacrones
·
' . de .Robrrt L ·
de un jovtn indolente novela
Stevenson, Madrid, Biblioteca Nueva (s. a.) 235 pp. ,
ou1s
Prólogo . a, El
d
·
·
d
E
d
M
'
. iarro t va e
ark Twain ( citado en la obra de An ¡ D
Y Munc10, :nn fecha).
ge
otor

70. Prólogo a, El Centouro del Ybicui, por Juan E. O Leary citado en 1~ h"bl'
al'
preparad
I D L •
•
,
~ 1 1ogr 1a
3 por e
•
r. UIS Gamdo, dentro de su libro acerca de Carlos Pere ra.
70 Bu. Obras cumpletas, pr61. y notas de Manuel González Ram:-. "{' •
YL_

bro5 U 'd
M ·
""z, " ex,co, 1"d d ni os_
CXJcanos, 1~59-1_960, dos volúmenes (Colección Laurel). Con te·
O
m
el primer romo: H1stor1a de Coahuila· México sus pai~a·es
¡
d
su vida;
Juárez discutido como dictador y ~tad=•ta·
god'lil.e
His
.
~
, 'ne Ba~,.1
uouas aY 8 au
tona de!, pueblo °:~cano; I...ecturas hist6ricas mexicanas; Tejas, la primen:
desmemb~1on de Meneo, México falsificado. Contenido del segundo tomo·
La conqUista de las rutas oceánicas; LM huell~ de los conquisl.3.dores. La b ·
de España en América; Ilemán. Cortés: Soldade.,¡ca y picarcxa; Godo/ Estu~i:
breves (Monardes, El monasteno de Guadalupe, etc.); .España rstá despierta..

ª

51. la disob.Ación de Rusia, Madrid, (s. a.).
52. El feti,ht. conslitucional americano, Madrid, M. Aguilar, 19-l2.
53. QuimeraJ )' t•erdadcs en la historia, Madrid, M. Aguilar, 19·15 (Coll'ccibn Crisol).
54. Vcnión pr6loso y notas a, La linterna fant4stica, de Rudyard Kipling, 2a. ed.
(Madrid, M. Aguilar 1958, 392 pp., reir. [Colección Crisol, n. 321].)
55. Berna! Díaz dl'l Castillo -, su obra, estudio al frente de una scfección de rapltulos de la Historia verdadera dtl soldado eronuta, con el tfolo de: Dtsc"bri•
mitnto y conquista de México, Narraci6n Integra de tsta epopeya f ormcda con
los más brillanter capitulas dtl Prlncipe de las cronista.s, México, Eoitora. Nacional, 1959, 49 pp. ( 455 pp. del libro e ilus.) .
5b. Mhtico falsificado, publicaci6n póstuma, Méiáco, Editorial Polis, 1949, 2 vols.
57. Müico, sus paisaje1 )' algo de su vida (a la importancia de este libro, debe

560

561
H-96

�LA SO.M.BRA DE LERDO
XAVIER TAVERA ALPARO

Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo

habfa desaparecido del escenario polítiro, la atención tanto de Díaz como de L'l opinión pública se fijaba en Guanajuato en donde
estaba el foco del movimiento encabezado por el licenciado Iglesias, las
fuerzas se concentran hacia este lugar y se preparan a asestar el golpe de
muerte. En tanto, en la capital de la república, el general Juan N. Méndf'?
dispone que se lleven a cabo las elecciones municipalt&gt;s.
LERDO DE TEJADA

Drspués de la derrota del general Antillón ocurrida en Unión de Adobes.
se ronsidera que militarmente el iglesismo ha quedado vencido y sólo re
espera aniquilarlo polític.1mente.
No tarda en hacerse sentir eJ rápido debilitamiento político del iglesismo.
y como síntoma grave desaparece de la circulación, al dejar de salir a
pública luz, el periódico La Legalidad órgano del grupo i~lesista residentt·
en la ciudad de Méx:ico. 1

Se decía que "El Presidente Constitucional de la República C. José María Igelsias'' declaraba que cualquiera que fuera "el orJcn de cosas que
se [estableciera] en el país en virtud de la Revolución [que encabezaba} el
general Dí:iz'' sería recha1,ado por él "como at&lt;'ntatorio a la Constitución"
y que "cualesquiera que fueran las vicisitudes no abandonaría ui por un
solo instante la bandera de la legalidad"; 2 empero, a pesar de todos t&gt;Stos
deseos el partido de José María Iglesias rarecc de fuerz.as para sostener la
situación y sucumbe ante el aplastante movimiento tu.'{tepecauo.

Mas, en cambio, se mantiene viva la chispa del lerdismo. A todas horciS
parece acechar el momento oportuno para convertirse en incendio. El go' Lg., 8 de enero 7i.
~

Lg., 8 de enero 77.

' 563

�biemo de Tuxtepec desconfía, los tuxtepecanos se sienten vigilados por la
sombra de Lerdo que parece estar presente en todas partes.
A tal grado se hace sentir la amenaza del lerdismo que aquello que
era una petición de los tuxtepecanos en el mes de diciembre, a partir de
enero se convierte en una exigencia insistente y molesta. Nos referimos al
proyecto que habían concebido los amigos de Díaz de destituir de sus puestos a los lerdistas. Posiblemente e.ste proyecto tenga dos aspectos; uno el
tendiente a buscar, a manera de recompensa, un puesto dentro de la administración, y el otro tendiente a disminuir la fuerza con la que, en las
filas del gobierno, pudiera contar el lerdismo. También, a partir de enero,
El Federalista, periódico que como sus mismos editores confesaban se trataba de una publicación partidaria de Lerdo de Tejada, se convierte en
un ariete contra el porfirismo.

Hay pues, un fantasma, una sombra que se cierne amenazante sobre el
régímen aún inestable del general Díaz. A tal grado es esto notorio para
el mes de julio de 1877 que cuando llega a México Lancaster Jones, comisionado pot don José María Iglesias para .reorganizar el movimiento de
la "Legalidad", ha de escribir al expresidente de la Suprema Corte que,
a su juicio, es inestable la situación politiea, y agreg.a, "yo creo que el
desencadenamiento de todas las furias de la guerra civil no tarda largo
tiempo; pero hasta hoy no se ven más que amenazas", y asegura que el
ejército se abrazaría al Ierdismo por ser "la única bandera que hay'', pues
por lo tocante al principio de la "legalidad" no quedan ya señales de vida.
La inestabilidad del régimen de Díaz, la falta de haberes para las tropas
y los comentarios de la prensa a raíz de los primeros fraudes electorales,
dirá Lancaster Jones, es lo que, desde los primeros meses del año, empezó
a animar a los lerdist.as cobrando con ello cada vez mayor brío. 3
En efecto, como hemos dicho más arriba,
y luego la de otros periódicos que en un
patía y confianza al régimen tuxtepecano
y opiniones, esa situación de inestabilidad
por el licenciado Iglesias.

primero la labor del Federalista
principio habían visto con simcrean a éste, con sus artículos
que veía el observador enviado

Desde los últimos d.ías del mes de diciembre de 1876, al comentarse la
"convocatoria para los poderes federales" que había hecho el gobierno presidido por el general Juan N. Méndez, se inician los ataques, diciéndose de
ella que es una "pieza en la que queda de manifiesto el exclusivismo de los
tuxtepecanos".' O bien se considera que "en cualesquiera otras circunss Lancastcr Jones a J. M. Iglesias, México-Nueva York, 9 de julio 1877. A.
L. 15, C. a, fs. 73-75.
• Lg., 27 diciembre 76.

564

J.

M l.,

tancias, desp~és de la caída de una administración como la del Sr. Lerdo
la_ ~onvocato:;ia a elecciones... habría venido a ser el término de una
CTISlS !:&gt;enosa , mas en la convocatoria del general Méndez no podrían
advertirse ?uenos augu~os sino, los gérmenes de nuevas discordias políticas
que acabanan por hundir al pats. 5 Tal ocurrirá puesto que la convocatoria
no hace sin~ falsif~car los a~elos democráticos, "ya que de un tuxtepecano º?. quiere, ru acepta, ru admite de ninguna manera más que su
predomm10 absoluto". 6 Pues, asegura otro periódico, Jo único que al parecer
quieren J~s caudillos de Tuxtepec, son los puestos públicos y para eso no
hay necesidad que se demuestre con la convocatoria sino que lo aprueba
el artículo 3o. del famoso Plan de Tuxtepec. 1
'
También se empieza a señalar qu_e todos los procedimientos anormales
de , los que se acusó al gobierno
de Lerdo de Te1·ada·. "Pris'o
b"tr '
•
•
1 nes ar 1 a nas;
prestamos forzosos; contnbuc1ones extraordinarias; violación de la soberanía
de los Estados; el poco o ningún res~to a la opinión pública. en fin tod
0
anuell
·, anatemizó se está poniendo en práctica
'
•
,., o que 1a revo1uc1on
nuevamente" por la restauradora revolución. Mas, se comenta, de todos e.sos hechos que fueron atacados, el que con más dureza se censuró "fue el de
sostener que -cosa falsa- el gobierno protegía determinada candidatura
para los puestos oficiales''. Lo curioso es que todos aquellos vicios que el
~~ tu.x-tepecano ~hacó al gobierno de don Sebastián y que sirvieron para
JUStifi~ la revolución., se e-Stuviera.11 llevando a cabo y, el de la imposición
de c:md1datos lo hagan con dinero del erario con el que, además, se "van
a, a~entar algunas publicaciones que usurparán sus t-ítulos a Ja opinión
publica y propagarán las ideas oficiales".s

, Y, lo más c~rioso es que aun algunos periódicos que aparecían como
organ~s del parttdo conservador que llegaron a atacar rabiosamente a Lerdo
de Te3ada y ~ llenar de loas al caudillo de Tuxtepec, invirtieran Ja fónnula
al ll~ar a D1az detractor de la Constitución, y al referirse a don Sebastián
lo senalaran como un hombre que "aunque abusó de ella para sus fines
sin embargo la tuvo con miramientos y respetos",9
'

Engaños ,, desengaños
Al parecer, a Porfirio Díaz y los suyos solamente les mueve la avidez r
eL poder. Al grupo tuxtepecano se le califica como una pandilla ebria ~e
• Lg., 28 diciembre 76.
• Lg., 30 diciembre 76.
' P., 4 enero 77.
• F., 3 enero 77.
• f'., 26 diciembre 76.

565

�ambición que quiere derribar el orden legal "para erigirse en los escombros
de nuestras leyes protectoras...10
Díaz y los suyos han transformado apenas "en una hora toda la elaboración del tiempo en su marcha social". Han ido corrompiendo toda la administración, suplantando ''empleados dignos y llenos de mérito con el primero que ha gritado en la plaza ¡ Viva el Plan de Tuxteped" .11 Se ha
aliado con los conservadores, "con los hombres del pasado", y cuenta entre
sus miembros al secretario del sanguinario 00 Tigre de Tacubaya".ll En
efecto la prensa conservadora se I't'gocija porque su partido había logrado
una alianza con el tuxtepecanismo lo que les hace mantener un optimismo
efímero acerca de la participación de este partido en la vida política que
se inaugura en el país. El pa,rtido católico confiaba en Díaz porque con él
militaban "muchos católicos y conservadores'',1 3 ya que el plan de Tuxtepec
llevaba en su bandera "el simpático lema de la libertad del sufragio". Estas
son las razones por las que creen los conservadores en Podirio Díaz y lo
apoyan candidato a la presidencia de la república, y ésta también la razón
por la que el partido conse1vador presentaría candidatos para las elecciones
de 1877.u De esta manera los miembros de la prensa conservadora han de
desatar una campaña eufórica en favor del tuxtepecanismo pues están seguros de la legalidad "de las próximas elecciones", afi:rmando que ahora
sí "todos los trabajos electorales deben ser públicos y enteramente libres,
nada de intrigas, nada de influencias oficiales. Que alguna vez siquiera
triunfe la voluntad naeional". 15 Se asegura también que el general Díaz
tenía en sus manos el remedio de la situación católica de la nación, y ya
que en sus filas habían militado muchísimos católicos él podia acabar con
todas "las leyes inmorales, con las persecuciones al culto dominante", acabar
definitivamente con los principios impíos y antisociales que han vertido el
tósigo de la inmoralidad en las masas del vulgo ignorante, no menos en las
clases que se tienen por ilustradas". Por estas razones se está con Porfirio
Díaz, por esto se lanzan candidatos- conservadores para que ayuden al gobierno del caudillo de Tuxtepec a poner el remedio a la situación del país,
puesto que el ascenso del partido católico a los puestos públicos "lejos de ser
una calamidad, como dicen los declamadores reformistas, será sin duda el
restablecimiento del orden, de la justicia, de la libertad y de la paz".18
'º F., 6 enero 77.
u F., 10
11

,.
••

"
'"

566

F., 6
VM.,
VM.,
VM.,
JlM.,

enero 77.
enero 77.
29 diciembre 76.
28 diciembre 76.
5 enero 77.
26 ene~o 77.

Empero; este optimismo es de muy corta duración, y el amor que los conservadores profesaban a Porfirio a raíz del triunfo de la revuelta de Tuxtepec se transforma en desamor y en manifiesta aversión.
Se empieza por desconfiar en la sinceridad e imparcialidad del sufragio,
aun cuando de todas maneras piensan los conservadores participar en las
elecciones.U Así, ya para el día 14 de enero advierten q_ue, al parecer, no
se respetará el sufragio puesto que se están siguiendo procedimientos previos
a las elecciones que hacen sospechar que ha de caerse en una situación
electoral viciada que conducirá a una política "como la de la época de
Lerdo".111 Y días después, en una editorial en la que se hablaba de la po-pularidad del movimiento de Tuxtepec originada por provocar la caída de
Lerdo de Tejada y por declarar el respeto al sufragio, se denuncia al partido
liberal como el que falsea la "regeneración" al constreñir a Jos ciudadanos
del Partido Católico y al tratar de desvirtuar el sufragio,~9 Y~ posteriormente,
analizando la historia política dt'lSde "la dictadura lógica de Alvarez hasta
la dictadura irregular de Díaz'', se hace ver que hay una serie de caudillos:
"próceres liberales", que han llegado al poder alegando "su amor a la pa•
tria". Ahora bien, se argumenta, Díaz no está en la circunstancia de lo~
eaudillos que Je han antecedido, puesto que "está colocado entre un partido caído y audaz que lo hostiliza y un gran partido influente que lo recela". Naturalmente el partido "influente" era el conservador. La política
que sigue Díaz es embarazosa y le estorba tener buenos resultados, se afirma;
debe hacer caso omiso del partido que lo hostiliza y cumplir con el programa
que señala el Plan de Tuxtepec.20 Todavía hay un tir6n más al optimismo
del partido conservador; éste se da cuando el Ministro de Gobernación de•
clara que "el gobierno no permitirá que el desacuerdo en las opiniones religiosas sirva de pretexto para destmir 1a igualdad de derechos entre IOti
ciudadanos". 21
Empero, bien pronto este optimismo decae y se desbarranca; primero
por la pendiente de la desconfianza hacia el régimen tuxtepecano y después
por la de la aversión; todo ello originado por los resultados de las elec•
dones de 1877. Se aseguraba que "el gobierno existente ha tenido el talento de descontentar a todos, de dividir a SUS- mismos parciales, de no engañar más que a sí mismo y ser objeto de lástima universa)". Este gobierno
que ha perdido el apoyo de los liberales, se afirma, quiere echarse en brazos
" V.M., 12
" VM., 14
" VM., 16
"" VM., 19

enero
enero
enero
enero
" VM., 23 enero

77.
77.
77.

77.
77.

567

�de los católicos, pero éstos no pueden confiar en un gobierno en el que
los mísmos liberales confían. 22

ni

Y ante todas las violaciones electorales que han ido cometiendo los funcionarios tlL'ctepecanos, el gobierno emanado de la revuelta de Tuxtepec sufre
terribles ataques de parte de los conservadores, quienes argumentan que por
· )as constantes violaciones a la Constitudón ha resultado peor que el gobierno de don Sebastián Lerdo de Tejada.:?3
Poco a poco, a través de las editoriales, artículos y gacetillas, el partido
con.servador va tejiendo una urdimbre de ataques al régimen de Tw..1:epec
hasta que, violentamente, se le achaca su ilegitimidad. El régimen de Díaz,
aseguraban los conservadores, es un régimen espurio, ilegítimo, que ha traicionado lo.~ principios deÍ Plan de Tuxlepec, que ha vuelto la espalda a los
anhelos populares, pues el pueblo lucha, quiere un orden tal de cosas que
no sea como el que 11a auspiciado el grupo porfirista, "el pueblo quiere que
ya no se mantenga sobre leyes anl:icristianas". 2• Es ilegítimo; y, cosa curiosa
que hasta ese momento lo reconozca el partido conservador, porque e] Plan
de Tuxtepec reformado en Palo Blanco sostiene que son leyes supremas de
la República: "La Constitución de 1857, el Acta de Reformas promulgadas
el 25 de septiembre de 1853 y la Ley de 14 de Diciembre 18641' , mas no
dice nada sobre la Ley del 6 de noviembre de 1874 que instituyó el Senado.
Por lo tanto, y este es un argumento más de ataque, el gobierno sin Senado
no es gobierno, pllesto que el poder legislativo no existe. De esta manera
coinciden los conservadores con la oposición que El Federalista, órgano del
lerdi.smo, y el M01iitor Republicar10, órgano liberal, venían hadendo a Díaz;
,¡ se agrega que una vez que el gobierno de facto tennine, nadie podrá
~ncionar a Dfaz como presidente de la República, puesto que falta uno de
' 10'5 Poderes de la Unión: Y, por otra parte, se agrega, como este Poder
existe constitucionalmente, repre.~entado en la legi~latura lerdista, no podrá
. tener validez el gobierno de Porfirio Díaz. 25
De esta manera) ante la realidad política que ha puesto en juego sobre
el tapete el gobierno de Tuxtepec, aquellos- organismos de opinión que en
un tiempo fueron sus parciales vuélvense en su contra. Tales ejemplos los
dan La Vo.z de México y el Monitor Republica110.
.,. Así pues, cuando ya se anunciaba que pronto la dictadura militar seria
proclamada en el país, y con ella se aca.b::irían las libertades y las cárceles
quedarían abiertas para los inocentes, llenándose el país de c.rímenes ho•

rrendos,2 6 existía ya una pesada y densa atmósfera rodeando a Díaz y a
Tuxtepec. Al tenninar el mes de marzo, la tirantez con que algunos órganos
de 1n opinión juzgaban el régimen de Tuxtepec, no deja de ser sintomática. Se consideraba que después de tanto sacrifido para alcanzar el sufragio libre, se estaba "como al principio, o peor que antes", que todo
esto se traducía en la "pesca milagrosa de las grandes realidades" y que
todos los esfuerzos por alcanzar un mejorarrúento político y social hal&gt;ían
quedado olvidados, pues parecía ser, tal era la opinión, qur el único objeto
era el de convertir "en bandera, en supremo legislador" al "héroe de toda
esta tremolina". La revolución de Tuxtepec, que meses atrás se veía como
la salvación del pueblo mexicano, es considerada como una burla más que
lo único que produce es el ''escepticismo social" y viene a confirmar "que ya
no tenemos hombres íntegros y sinceros que trabajan por el bien de la patria,
sino por su engrandecimiento personal".~'

Cada vez los dardos son más directos, rada día que pasa parece robustecerse el escepticismo que va creando una tensión muy especial y que hace
ver, por otra parte, la proximidad de una revuelta más.
Como lo advertía Lancaster Jones, esta revolución c¡ue se entrevé en el
nublado panorama político, sólo podía ser, a esas alturas, un movimiento de
carácter lerdista.
Aquel tambaleante gobierno toxtepecano que trataba de consolidarse, no
dejaba de manifestar su inseguridad y su temor a través de persecuciones,
encarrelamientos y destietTos y no dejó de perlurbarlo el conocimiento de
un Manifiesto firmado por Lerdo de Tejada en Nueva York y fechado el
24 de febrero. Este dorumento venía a agravar la situación política desper.
tando temores y produciendo comen.tarios en los que se traslucía la creciente
inseguridad.28 También la prensa subvencionada por el régimen tuxtepecano
no dejó de atacar nuevamente a Lerdo y de tratar ele disimular la alarma

del gobiemo. 29
En su Ma11ifies-to el licenciado Lerdo de Tejada hacía una exposición de
los hechos que se habían seguido a partir del día 20 de noviembre de 1876.
EJplicaba cómo las dos facciones revolucionarias le imputa.ron que llevaba
el propósito ele abandonar su cau$a y de haber dejado instrucciones a la
fuerza existente en México para someterse a la revolución .

Esto era inexacto, declaraba Ler&lt;lo de Tej:1da, pues aun cuando hubo
la intención de presentar su renuncia ante el Congreso no era de ningún modo

'' VM., 11 marzo 77.

,. F., 10 marzo 77.
" fJT., 25 marzo 77.
" S., 27 marzo 77.

°" VM., 9

'" MT., 27 marzo 77.

"' VM., 22 febrero 77.
"' VM., 23 febrero 77.

568

marzo

77.

569

�posible que con ella "se verificase la ttanmusmn legal del poder, en vi~tud
de que faltaba el funcionario que pudiera substituirlc, porque había dejado
voluntariamente su carácter legal, para ir a encabezar en Guanajuato su
segunda facción revolucionaria". En esta forma, Lerdo apoya una . ~¿mera
premisa que Je servirá para afinnar que, puesto que no hubo trasm1s1on del
poder y puesto que él se encontraba investido "por el voto_ ~el puebl~ Y. la
declaración del Congreso, en observancia de todos los reqws1tos const1tuc10nales", él seguía siendo el presidente constitucional de la república. Por
lo ranto, quedaba por su parte totalmente desconocida la revolución y el
gobierno emanado de ella. De tal manera que, aun cuando Lerdo de Tejada afirmara que nada valía su pe~na y ~ue ningún af~. per.;onal_ lo
movía, sin embargo por no haber podido venficar la transm1S1on. consbtudonal de la autoridad, fa1taria a sus más sagrados deberes haciendo un
abandono voluntario de ellos &lt;&lt;ante los más altos intereses de la nación)
única que puede dispnner libremente de sus destinos".ªº
Con esas declaraciones de Lerdo, hechas precisamente en aquel caldero en
ebullición se volvía a pnner de actualidad el problema de la legitimidad del
gobierno 1tu.xtepecano. Ahora bien, ante los fracasos que el _gobierno. ~e la
"i·evolución'' había tenido, ante la pérdida de simpatías que iba adqwnendo
y ante la falta de consolidación, no dejaba de ser amenazante para los por•
firistas el Manifiesto de don Sebastián. Al mismo tiempo, todos aquellos
descontentos ante la política seguida por Tuxtepec encontraban una fácil
bandera en esta pretendida constitucionalidad de Lerdo de Tejada, y veían
en el Manifiesto un "documento importantísimo. . . que ... por sí solo,
marca un período nuevo en nuestra vida independiente".
Este docwnento llega a ser considerado como "obra maestra. . . por la
sobriedad en el estilo que forma contraste con la abundosa e inútil fraseología de su antagonista". Mas con esto, Lerdo de Tejada, a quien sí se le
da la categoría de presidente de la república, está dando pruebas de cuánta
es su energía y "cuán férrea es su voluntad para realizar a~uello .ª que el
deber le inclina".31 Es decir, se está, de manera muy sutil, excitando al
pueblo a seguir los pasos del presidente constitucional y . a derrocar, en defensa de las instituciones y de la constitucionalidad, al régimen que ha bro•
tado de la revuelta tuxtepecana.
De esta manera volvía a :aparecer el fantasma amenazante sobre el entonces frágil régimen tuxtepecano.
Mas la teoría de unirse a la acción. El lerdismo, como cáncer lacerante
para la administracíón del general Díaz, se va propagando nústeriosa y rá• F., 25 marzo 77.
11 F., 25 marzo 77 ,

570

pidamente. Se conspira en la frontera Norte, en San Luis Potosí, en Cam•
peche, en Veracruz, en Puebla y en la misma capital de la república a medida que el descontento aumenta en el país a1 ver esfumarse las halagüeñas
ofertas hechas por el Plan de Tuxtepec refonnado en Palo Blanco.
Activamente trabajaba en la frontera un grupo de lerdistas encabezados
por el general Escobedo, quien dirigía, desde los Estados Unidos, tales acti•
vidades. En enero de 1877 había sido fusilado en Monterrey el general Ju•
lián Quiroga a quien le habían encontrado papeles comprometedores. En
junio de 1877, un mes después de haber tomado posesión de la presidencia
de la repúbUr.a el general Porfirio Díaz, el coronel José Machorro se apoderó
por unos días de Paso del Norte y el capitán Pedro Valdés atravesó el río
Bravo con francas intenciones de apodeum;e de Matamoros. Uno y otro
fueron rerha7.ados y obligados a regresar a los Estados Unidos. Entre tanto,
de julio a noviembre de ese año se le instruía a F.scobedo en los Estados
Unidos un proceso por el delito de violación a las leyes de neutralidad.32
Al siguiente año la actividad fue mayor aun cuando con resultados ne•
gativos fundamentalmente pnr una falta de sincronía. En efecto, 1lll imlividuo, G. Monroy, escribía a Escobedo desde Reynosa que desde el día 5
de marzo en adelante se había dedicado, con otras personas, a recorrer al•
gunos ranchos y a visitar amigos de los pueblos pr6ximos a la frontera. Sin
embargo, el gobierno cada día más suspicaz vigilaba constantemente pues.
dice el propio Monroy que después de hablar coo "Don Pancho Gómez".
citaron "a Lozano y a. Pepe Ardínes pero éstos no vinieron diciendo que estaban vigilados". Por la misma carta sabemos que "el cáncer de la conspira.
cíón tenía ronchas metástasis, pues dando noticias acerca de Pancho Gómez, dice Monroy que "tiene más miedo que nunca y dice que no se levanta
hasta lo que paga P. Martínez y que esto será cuando esta11e una combinación que hay en San Luis y otros Estados". Concluye Monroy asegurando
al general Escobedo que todos están "bien listos":93
"Hoy o mañana", se ruce en otra carta, "desp~haré para San Luis a un
Jefe de empuje que va animado de las mejores intenciones y resuelto a levantarse luego con más o menos elementos''. También se afirma que por
las noticias que dan los peri6dicos "estos señores de Tuxtepec ya están vol•
viéndose bola", y que muy pronto "será esto un campo de Agramante, si•
tu.ación que podremos aprovechar perfectamente".:u
Revueltas y Fuero habían estado hasta el quince de mayo, más o menos.
,. BRAVO UoARTE, José, Historia d·e Mixico, Tomo Tercero, p. 376.
,. A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de Y.G. Monrroy a Escobedo de Reynosa a donde se
halla el 21 de m;mo de U178. fs. 11-12 .
.. A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de M. Torres a. M. Escobedo S/l el 2 de roano
de 78. fs. 13.

571

�en el estado de Veracruz, mas habían abandonado luego este lugar lo cual
no dejaba de alannar a algunos lerdistas que veían que en aquellos momentos en los que podía ocurrir algo importante en la frontera Norte, el
abandono que estos hombres hacían en Veracruz fuera a hacer un mal efecto
y a desalentar a los partidarios de aquel puerto clave.35
Para el 19 de mayo se anUL1cia que de Matamoros han salido fuerzas porfiristas al mando de Cuéllar, mas éstas piden refuerzos porque los Jerdistas
cuentan en esa región con cerca do 400 hombres, se advierte que "Canales
no podrá mandar ningún refuerzo porque se encuentra con poca gente,
tanto que ha pedido tropas a México, de donde le dicen que le mandarán
pronto por el Vapor Independencia".86 Este último dato coincide con el
proceso seguido en Veracruz por el Juzgado de Distrito contra el marino
Capmany a partir del 27 de junio a quien se acusaba de pretender apoderarse del vapor de guerra Independencia. Este marino estaba, por los cargos
presentados en ese proceso, inodado en la conspiración lerdista ª7 y un año
después formaría parte de las víctimas ~crificadas en Veracruz por el gobernador Mier y Terán.
Pedro Martínez, encargado de insun-eccionar el estado de San Luis Potosí,
explicaría que el día dos de junio había tenido en el puerto de la Manzana,
una cscaramuw. con una columna de ciento cuarenta hombres al mando de
Nuncio, que había salido de Piedras Negras, "de la que no salió muy airoso
el enemigo pues mis guerrías (sic) pararon la marcha de toda la columna
y ésta tomó rumbo a la Hacienda de Guadalupe".38

Jalapa Y Xavier Espino en Tlapacoyan; sin embargo, estos revolucionarios,
como los anteriores, son también reducidos al orden.
Lerdo de Tejada no era ajeno a esa intentona revolucionaria. El, a través de un señor Morales se comunicaba con el general Escobedo y con otros
jefes usando "palabras convenidas para sustituir los nombres de personas, lugares y hechos".39
Un año después vuelven nuevamente a adquirir bríos los conspiradores.

Será la última vez. En esta ocasión Escobedo, Romero Rubio y Baranda,
entre otros, encabezan en la ciudad de México la conspiración. El gobierno
cada vez más alarmado obra violentamente y la noche del 24 de junio son
api:ehendidos en el puerto de Veracruz varias personas y, sin previo juicio,
fusiladas nueve de ellas en la madrugada del 25 de junio. Con esta represión brutal en Ja que solamente algunas de las víctimas eran probados exlerdistas terminaron los enredos subver..ivos y pudo avanzar, ya sin la amenaza del fantasma de Lerdo de Tejada, el gobierno de Díaz, premiando
a algunos de los antiguos dirigentes lerdistas con cargos públicos de primera
línea, taJ es el caso de Romero Rubio y del general Escobe.do.
Con el atronante ruido de la fusiJata en Veracruz terminaban, no los
ataques a Díaz y los elogios a Lerdo, mas sí la amenaza que el gobierno
de Tuxtepec había sentido pesar sobre sus hombros desde el día mismo de
la victoria de Tecoac.

•

Sin embargo, a pesar de estos intentos por lograr el éxito de la empresa
revolucionaria, ésta, por carecer de una más o menos perfecta unidad, de
falta de sincronía, y quizá también por falta de eco entre el pueblo, ya
cansado de tantas revueltas, tiene que fracasar y terminar con la prisión del
propio general Escobedo, a quien aprehendieron en Cuatro Ciénegas, Coahuila, el 20 de julio de 1878.
Desde el 28 de abril, el general Lázaro Garza Ayala había sido derrotado
en Matamoros, y en junio, Pedro Martínez en el mineral de Catorce en
San Luis Potosi es también derrotado.
Desde diciembre del año anterior se conspiraba en Veracruz y la denuncia
se presenta e.o enero, Lorenzo Hemández se levanta en agosto de 78 en
"" A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de ? a Escobedo S/1 s/f. fs. 15.
• A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de C, Castro a Escobedo de Brownsville. Tex. a
donde se halle, 19 de mayo 78. fs. 7-8.
" A.J.D., Proceso incoado contra.
11 A.J.M.I., L. 15, C. h.
P. Martínez a Escobedo. Arroyo de Peñitas a donde se
halle el 6 de junio de 78. fs. L6.

572

Explicación de las siglas:
A.J.D.

A.J.M.I.

. ........... Archivo

del Juzga.do lo. de Distrito de Veracruz.

.......... Archivo de José María Iglesias, L. equivale a legajo
y C. a carpeta.

F •............•.. El Federalista, periódico mexicano.
Y.T •..........•.. El Hijo del Trabajo, periódico mexicano.

Lg •.............. La Legalidad, periódico mexicano.
MT .............. El Monitor Tuxtepecano, periódico mexicano.
S •.......•....... El Siglo XIX, periódico mexicano.
VM ...........•.. La Voz de México, periódico mexicano.

• A.J.M.I., L. 15, C. h. Lerdo de Tejada a Escobedo de Nueva York a •.. el 25
de mayo de 78. fs. 1-2. Carta de ? a Escobedo s/1 s/f., fs. 15.

573

�FRANCISCO ZA1'1BRANO Y SU DICCIONARIO BIO-.BIBLIOGRAFICO
DE LA COMPAN'fA DE JESÚS
MIGUEL

ÜIVEIRA

T ABO;\DA

Academia Nacional de Historia
y Geografía

Vm.Mos UNA ÉPOCA en que las grandes obras editadas están escritas por
grupos de personas: equipos les llaman. Inclusive, Jas planas que algunos
periodistas llenan semanalmente tienen la colaboración de informantes que
entregan su material escrito. Pasaron los tiempos en que un Guillermo Prieto,
Ignacio Manuel Altaroirano y otros distinguidos escritores del siglo XIX,
cubrían la redacción de una o dos planas de los diarios informativos.
Por eso, es de suma importancia escribir de un sacerdote que se dedicó
-cuando cumplió treinta y un años- a elaborar un diccionario&gt; y que
cuando el Señor lo llamó a su lado le mut&gt;stra las pruebas finales del tomo
XII. Es decir, que lo que se propuso hacer, lo realizó, pues vio publicados
o-r,.ce tomos y dejó listo todo el material del siglo XVII y XVIII y avanzados el XIX y el XX, que proseguiría publicando el padre José Gutiérre-1.
Casillas.
Este portento de investigación lo fue el sacerdote jesuita Francisco Zambrano, que nació en Monterrey, N. L., el 2 de junio de 1888.
Al iniciar el Tomo I, dice: "La vocación a la vida religiosa y a la vida
sacerdotal es siempre un llamado en que interviene directamente la divina
gracia. Recordar a los que han Lrabajado en esta Provincia llamada primero
de Nueva España, y ahora de México, es el objeto de este Diccionario".
Esa fue la meta, que comienza a escalar cuando publica en la Editorial
Jus, S. A., el tomo I, en el año de lg61, corespondiente a los jesuitas mexicanos de los años de 1566-1600 (siglo XVI).
La obra queda bajo el patrocinio del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Iberoamericana.
El primer tomo contiene 683 pp., incluyendo el índice de personar, lu,'!ares
~I

t6picos más notables.

575

�El método investigativo que siguió fue "lo. La biografía de cada uno.
(Breve esquema de sus datos personales); 2o. Las fuentes biográficas por
orden alfabético de autores; 3o. La bibliografía de cada sujeto, si la hay;
y 4o. Las referencias bibliográficas.

segundo volumen, comenzando por el padre Anlonio de Mendma y continuando con los demás, del mismo siglo XVI, tratando de dar a conocer
lo que cada uno hiw, por establecer el reinado de Jesucristo en nuestra querida patria".

En el primer tomo estudia sesenta y cinco personas. Doy como ejemplo
la acuciosidad del padre Zarnbrano, al hablar de José de Acosta. Primero
da su biografía abreviada de 1538 -nacimiento- a 1600 en que fallece en
Salamanca. En la segunda parte escribe la biografía extensa -&lt;latos aportados por diversos escritores, fichas geográficas, etcétera --estudios--, obras
escritas, cuándo y dónde, apostolado. Tercera parte: Bibliografía, reimpresiones y traducciones. Notas de diversos autores sobre esta obra. Referencias bibliográficas.

Por cierto que en este prólogo refiriéndose a una carta del doctor Ed~
mundo O'Gonuan, lo designa encargado del Archivo General de 1a Nación,
cuando en realidad, el qu~ desde aquellos anos ocupaba esa dirección lo
era el doctor J. lgnado Rubio Mañé.

Es decir, sólo el estudio que hace del padre Acosta -uno de los más
notables jesuitas-- ocupa 62 páginas. Con este ejemplo decimos en pocas
lineas, cómo trabajó durante su investigación el padre Zambrano.

Con el tomo III, comienza el padre Zarnbrano el estudio del siglo XVII.
Dice: "En este siglo XVII gobernaron la Iglesia, 13 Papas; en el gobierno
español 3 reyes; rigieron la Compañía 10 geuerales; y la provincia 35 p.rcr
vinciales. Tuvieron lugar 16 congregaciones de provincia''. Estudia en este
tomo 126 jesuitas.

La editorial Jus entregó listo e1 tomo ID, el 31 de mayo de 1963, y el
tomo IV, lo terminó el 30 de enero de 1965.

Cuando un ser pensante proyecta una obra de tal magnitud su mirada
es al infinito y la del jesuita en esta obra la dibuja en las siguientes
líneas:

De este último escribe el padre Zambrano: "Pretende abarcar este tomo
todos los sujetos cuyo apeUido comienza con la letra B, y parte de los que
empiezan por C".

"Por eso, e:¡ta obra de rehacer los datos bio-bibliográficos de todos los
hijos de San Ignacio que trabajaron en México, no tiene límites, y la esperanza del que comienza esta obra, es que haya otros muchos que la sigan.
Se encontrará que de algunos sujetos, no hemos encontrado más datos que
los del día de su muerte; faltan, pues, muchas investig.'.lciones que hacer
e ir llenando con el tiempo, ya no los huecos, sino las enormes lagunas,
que en sus vidas existen.

En noviembre de ese mismo año le entregan el Tomo V, en el cual estudia
105 miembros de la Compañía de Jesús, correspondientes a los apellidos que
comienzan con C y algunos de la D.

Los historiógrafos de la Provincia han tenido mala suerte en sus escritos:
basta 1945 se publicó la Relación breve de la venida de los de la Compañía
de Jesús a. Nueva España, bajo el anónimo, siendo su autor el P. Gaspar
de Villerías y cuyas páginas nos llevan a la fecha inicial de 1572. La fundación de la Compañía de Jesús e11 Nueva E.rpaña del P. Juan Sánchez
Baquero, escrita desde 1572 a 1581, vio la luz pública (¡nadie se asombre!)
hasta 1945. La Crónica, tan llena de datos del P. Andrés Pérez de Rivas,
escrita a mediados del siglo 17, no se publicó sino hasta 1896. La del padre
Alegre, trabajaba hasta 1767 en que la concluyó, fue publicada hasta mediados del siglo 19. Y la del padre Rodrigo de Vivero, ni siquiera se ha
publicado".
El Tomo JI contiene el estudio de 65 jesuitas y en el primer párrafo del
prólogo dice el padre Zambrano: "Animado por la benevolencia y bondad
con que ha sido recibido en los círculos de historia el primer tomo de esta
obra, todo el referente a los jesuitas del siglo XVI en México, sale este

576

Es interesante conocer el prólogo de este tomo por los datos que propor•
ciona de cómo se fonna a un jesuita.
"Aunque lentamente, hemos ido pasando revista sobre cada uno de aquellos seres que consideramos privilegiados con el llamamiento de Dios a las
filas de la milicia de la Compañía de Jesús.
El U.amamiento fue divino, la correspondencia a este llamado, fue humana. Muchos de ellos sobresalen, en medio de una vida muy ardua, muy
monótona y ruuy abnegada; ante la cual, no todos perseveran, ni todos e~
rresponden a la magnitud del sacrificio; pero sí la mayor parte merece
una citación y un llamado al mérito.
Desde los tiempos de su fundador, San Ignacio de Loyola, hasta los
presentes días, todos los miembros ele la Compañía de Jes6s, tienen forzosamente que pasar por el mismo molde, por las mismas pruebas e idéntica
fonnación: a los que piden ingresar a la Compruiía, se les hace esperar,
más o menos, según son, o las manifiestas cualidades o la madurez de sus
deseos, sin compromiso alguno, ni de parte de la orden, ni de · parte de los
sujetos. Cada uno ha de ser examinado por cuatro sacerdotes jesuitas (sin
ponerse de acuerdo entre ellos) y cada uno envía aparte su parecer al provincial, en sobre cerrado.

577
H-37

�Los penc1onarios desde entonces, st: llaman postulantes, si son para hermanos coadjutores; candidatos, sí son para escolares; pueden entrar en este
último rango, algunos sacerdotes seculares, que después de sus cinco años
de servicio en la diócesis, pretenden ingresar a la Compañía de Jesús, con
la autorización y venia de sus respectivos prelados. Ya admitidos por el
provincial para ingresar, siendo la c:;dacl tope por uno y otro lado, desde los
15 años hasta los 50, se llaman novicios ya escolares, ya coadjutores. Los
cuales dentro de ese período, han de someterse a las pruebas ignacianas,
que son seis:
la. Los ejercicios espirituales, durante todo un mes, bajo la dirección ele)
experto maestro de novicios.
2a. El servir en los hospitales por espacio de otro mes.
3a. El mes de peregrinación que consiste en salir de la casa de probación,
_pidiendo alojarrúento (generalmente en los curatos) y sus alimentos, de li-

mosna.

Han transcurrido de diez a catorce años, cuando el estudiante de la
Compañía se acerca a1 ihmúnado umbral del sacerdocio, momento tanto más
risueño cuanto más esperado. Sus familiáres en ese venturoso día, le forman
una merecida corona de satisfacción purísima. Ya ordenado, estudia el cuarto
año de teología.
Falta todavía un paso para salir al apostolado, 1a tercera probación o
terecer año de noviciado, en donde se repiten los experimentos ignacianos,
antes dichos, bajo la dirección de un paclre muy experimentado, que se
llama el instructor.

Los hermanos coadjutores, después de unos diez años de servicio, pasan
también a su tercer año de probación y se disponen para su incoIJ)Oración.
final.
Se impone un minuto de reflexión: todos los jesuitas deben de pasar por
este ~emidor y tamiz; todos deben de haber caminado por esta carrera; todos deben de haber sido sometidos a esta medida y a esta talla, para ser
coronados con la incorporación definitiva.

Otra idea: muy del espíritu de San Ignacio es el pensamiento de que

4a. El mes de oficios humildes, ocupándose en asear la casa, en fregar

el hombre se multiplka conforme a las lenguas que sabe; y por esta razón

la vajilla, en servir en los oficios más bajos, a las órdenes de la obediencia.

la provincia mexicana en los tiempos colcmiales exigía el aprendiza je de
las lenguas indígenas; y en la moderna, envían los superiores a sus súbditos,
ora en tiempo de los estudios, ora desde sus probaciones, a países extranjeros,
para que ensanchen su vi~ualidad y al mismo tiempo adquieran otros idiomas.
Y ca,¡i no hay sacerdote jesuita que, a] fin de S\L carrera, no hable de dos
a cuatro lenguas, sobre todo, aquellos que se han querido especializar en algnna ciencia. Así, fácilmente, hay personas entre los miembros de la Compañía, que saben el inglés, el francés, el alemán y el italiano; fuera de latín
Y del griego, lenguas con que se han familiarizado desde los estudios de
humanidades.

5a. Enseñar por treinta días la doctrina cristiana a los niños y gente
ruda.
6a. Salir a ayudar a dar misiones por los pueblos, preparando a , la gente
humilde, e instruyéndola para la confesión y comunión. (Examen, cap. 4.)

Es el tiempo del noviciado ( por dos años) el tiempo del aprendizaje y
del amoldamiento, en donde el novicio debe de tomar la forma inicial de
jesuita, siempre con los grandes ideales de ofrendar toda su vida al servicio
de Dios y de la iglesia.
Una vez hechos los votos del bienio, pasan, tanto los hermanos coadjutores
como ]os escolares, al juníorado, en donde los escolares empiezan los estudios
de letras humanas, que duran más o menos tiempo, según las disposiciones
de cada sujeto. Los hermanos coadjutores, se emplean en aprender el mayor número posible de oficios, convencidos de que serán tanto más útiles
a la corporación, cuanto multipliquen sus habilidades.
El estudio de las ciencias dura un año; tres los de filosofía, después de
los cuales, como es costumbre antiquísima, interrumpen los e.'itudios y pasan
a enseñar en los colegios durante el tiempo que se les señalare.
De vuelta, por cuatro años se entregan al estudio de la teología, bajo
la enseñanza de los más selectos profesores.

578

~o deja_mos de_ advertir que durante el tiempo de la colonia hispánica,
sohan venir de diversas partes de Europa, expediciones selectas de jesuitas,
pues el número exiguo de jóvenes mexicanos que los padres generales admitían, no era sino de 5 a 10 cada año; número qoe no bastaba para
cubrir las naturales bajas que hacían o la muerte o la claudicación de algunos. Y como los extranjeros no podían venir sin el pase regio, adquirido
por medio del presidente del consejo real de Indias en España, eran muy
lentas las expediciones de los jesuitas que llegaban a la Nueva España.
EJ asunto de la longevidad de los su jetos de entonces, en comparación con
la de las provincias modernas, es muy notable, y averiguar las causas es
cuestión de suma importancia. ¿Por qué los jesuitas de antaño (eon 'sus
debidas excepciones, aunque muy contadas) vivían menos años que los je-

579

�suitas modernos? El porcentaje en favor de la actualidad es admirable.
Creemos que la diferencia se debe a dos causas principales: a ~ alimentación y a la exageración en las penitencias: sabemos , que en los_ tt':111pos coloniales, por regla general, no había sino una comida a~ _i_nediod1a y una
colación por la noche; lo cual trajo forzosamente la pemnsmn del ch~late
por la mañana, que cada uno preparaba e~ su ~posento, ~?~n su necesidad.
También creemos que las exageradas mortificac1one.s de cilicios, chalecos de
pú¡u, apretados cordeles a la cintura, cruces de rayos al ~echo y disciplinas
de sangre (mortificaciones tan canonizadas en los varones ilustres de aquella
época), debieron de surtir efecto en la longevidad. Anciano se llamaba
entonces al jesuita que alcanzaba la edad de 60 años; y estamos seguros que
si se verificara una minuciosa encuesta acerca de este vital punto, obtendríamos que la experiencia y la histori~ han hecho a los jesuitas modernos
más prudentes, cautelosos y acertados.

y Romana fundada por el Maestro Divino, como la única sociedad infalible
e~ cuanto al dogma y la moral, y perpetua en cuanto al tiempo, acostumbrada está desde sus inicios. a ver venir las tempestades y pe.rsecuciones y
a verlas pasar ron rostro sereno: "alios vidi ventos aliasque procellas" ... quedando ella siempre con la absoluta seguridad del triunfo, debida nada.
menos que a la promesa divina. Esto se palpa mucho más ahora en el
mundo entero después del Concilio Vaticano Segundo".

El 28 de junio de 1968 se acabó de imprimir el Tomo VIII con las biografías de 99 jesuita&lt;;.
En el prólogo habla el padre Zambrano de dos aspectos fundamentales
de Ja conquista espiritual de la Compruíía en Nueva España: bautismo de
sangre de sus hijos y apostolado educativo. De sU111a importancia son estos
párrafos para la Historia de México.

No mencionamos aquí, la hora del sueño o descanso, porque pensa~os
que en aquel tiempo, y en el presente, son las mismas siete horas reglamentanas
las que regían oficialmente a las comunidades jesuíticas de la a~ti~a colonia y de la actual república. Aunque quedan los casos extraordmar10s de
varios varones seíialados, quienes, según nos cuentan sus biógrafos, se contentaban con dormir de tres a cinco horas".

"Hace un poco más de cuatro siglos, que el año de 1566 puso el pie
en territorio perteneciente entonces a Nueva España, el primer evangelizador jesu.íta, P. Pedro Maitín~.t, quien poF cierto, murió allí victima de
su deber, de su valor y de su apostolicidad ( véanse su historia documentada,
en el tomo I de esta obra, pp. 646.666)".

El Tomo VI se terminó de imprimir el 20 de julio de 1966 y en él se
dan 122 biografías correspondientes a la C, D, E y F.

y establecida con la llegada del P. Pedro Sánchez y sus catorce compañeros

En el prólogo escribe el padre Zambrano una srntesis histórica de todos
los que han escrito libros relativos a la Compañía de Jesús en México.

Trabajo de suma importancia para conocer -hasta nuestros días- a los
que investigan en el arduo campo de la vida apostólica de los jesuitas en
México.
La editorial entregó el Tomo VII el 12 de agosto de 1967, que contiene
121 biografías, correspondientes a la F, G y H. Tomo que dedica "A la~ 6~8
jesuitas de la Provincia de México, que fueron desterrados el 25 de JUOIO
de 1767".
En el prólogo da el padre Zambrano una reseña de la expulsión de los
jesuitas en Nueva España. "Ahora, a dos siglos de distancia, en que se
ha levantado la bruma de ,tquellos tiempos; y la historia nos muestra la
caída de las monarquías, y el restablecimiento papal de la perseguida Compañía de Jesús, brilla la luz de la verdad, acerca de las causas de aquella
persecución".

La Compañía de Jesá~ estorbaba a los planes de las sociedades secretas
para acabat' con la Iglesia Católica en el mundo entero. "Sed portae fofcri
non praevalebunt adversus eam". Y la Santa Iglefila, Católica, Apostólica

580

"Fundada de hecho por un santo canonizado, F. Francisco de Borja (1572),
a México (siete padres, tres escolares y cuatro a;,adjutores), el 28 de septiembre de 1572. Recibiendo al año siguiente ( 1573) a los ocho primeros
estudiantes, entre ellos (nótese bien), a Antonio del Rincón (fl601), descendiente de los reyes de Texcoco, y a Bernard.ino de Albornoz, hijo del
regidor de México ( t1615) uniendo de esta manera en una, las dos razas,
mexicana y española, teniendo por ideal y base la apostolicidad de la patria,
cimentada, nada menos, que por la Virgen Santísima de Guadalupe. Así
comenzó la Compañía de Jesús en México, revestida de un manto rojo
y blanco: el martirio y la pureza de costumbres. Y así permaneció en las
dos centurias (1572-1767) en que trabajó en nuestra patria, y así fem!&lt;'.ió
t.ambién el año de la más injusta expatriación de todos con la túnica roja
de) dolor y la cándida de la inocencia",
El tomo IX acabóse de imprimir el 28 de febrero de 1969 y trae 113
biografías.
"En este tomo IX en que entran los jesuítas del siglo XVII, cuyo apellido
comienza con letra M, se ha de tener en cuenta, 1a grande abundancia de
personas que pidieron ingresar a la Compañía, y se les t&gt;xigieron los informes y fe de bautismo y los llegaron a presentar; y muchos de los cuales
o no fueron recibidos, o no hemos tenido la fortuna de encontrar otros datos de eUos".
581

�Inicia el prólogo de la jmportancia que tuvieron los Padres CeneralC$
de la Compañía para que todos los sacerdotes aprendieran Jas lenguas indígenas. Como ejemplos pone varias certificaciones y órdenes al respecto.
El 15 de febrero de 1970 se terminó la impresión del tomo X, con 136
biografías, y el tomo XI, lo terminaron de imprimir el 16 de noviembre de
1972 con 89 biografías.
El padre Zambrano fallece el 18 de marzo de 197B después de haber
vi.c;to impreso once tomos, en 12 años, en los que prescnt6: mil ciento
dos estudios de jesuitas.
¡ Obra monumental! dijeron en cartas que le enviaron los mejores historiadores de América y Europa.
No requiere de adjetivos superlativos esta obra, porque fue escrita pen•
sando en Dios y en los que por El trabajaron en sus mieses. No fue escrita
para alcanzar mérito ante la vanidad del mundo; pero podemos decir,
que el padre Zambrano deja para el futuro, una investigación que será
obligatorio consultar cuando se quiera escribir de la vida religiosa del pueblo
de México, desde la conquista hasta nuestros días. Y digo nuestros días,
porque así la planeó y sus apuntes por publicar llegan hasta el año de 1950.
Monterrey, N. L., cuna donde vio la luz primera, tiene en el padre jesuita
Francisco Zambrano, a uno de sus hijos ilustres, que vino a enriquecer, una
vez más, el catálogo de sus intelectuales que han esorito obras de arte,
ciencia y literatura.

2

M

jul.

jul.

1888

1888

1914

1915

Filosofía ( lcr. año). Colegio de Tepotzotlán. Cuautitlán,
Edo. de México.

1915

1917

Filosofía (2o. y 3er. años). Woodstock College, Wodstock,
Maryland, U.S.A.

1917

1921

Magisterio. Escuelas y Academias del Sagrado Corazón
de la Residencia de Granada. República de Nicaragua,
Centroamérica.
1917-1918. Profesor del 2o. grado, profesor también de
inglés y castelJano en la Escuela de Obreros, encargado de
los acólitos, colaborador en el economato, prefecto de
disciplina.

1954 -

1956

Seminario de Montezuma, New Mexico, U.S.A. Padre
espiritual de casa y de los teólogos. Profesor de Teología
Pastoral, Ascética y Mística. Moderador del Apostolado
de la Oración. Explica el catecismo a los hermanos ,::oacljutores.

1956 -

1959

Nace en Monterrey, Nuevo León, México.
Sus padres: Adolfo Zambrano y Margarita Berarcli de
Zambrano.

Superior de la Residencia Mayor de Guadalajara, .Jal.,
San Felipe, desde el 2 de julio de 1956. Prefecto de la
Iglesia. Moderador del Apostolado de la Oración y de la
Cong. Mariana de Ntra. Sra. de Guadalupe y de Sari
Francisco de Borja para señores, y de Ntra. Sra. de Guadalupe y de San Ignacio para señoras. Director de Ejercicios y Retiros. Consultor de Ja Religión de Ejercicios
y Retiros. Consultor de la Región Septentrional de la
Provincia de México.

1959

1960

Escritor. Residencia del Colegio de Guadalajara, Jal.

Bautizado en la parroquia de San Francisco, Monterrey,

1960

1961

Escritor. Residencia de la Universidad Iberoamericana..
México, D. F.

Confirmado en Monterrey, N. L.

1961

1962

Escritor. Instituto de Literatura. Puente Grande, Jal.

N. L.
3

oct.

8

sep. 1902

4

oct.

1907

1909

Realiza sus estudios hasta el segundo año de Preparatoria.

1962

1967

Ingresa al Noviciado en "EJ Llano", cerca de Zamora,
Mich. Al iniciar e.l 4o. semestre es enviado a España,
según la costumbre.

Residencia de Monterrey, N. L. Padre espiritual y confesor de casa. Confesor del clero. Director de ejercicios
y retiros. Escritor. Consultor del economato. Admonitor.

L967

1968

Votos del Bit:"nio. Los pronuncia en Loyola, Azpeitia,
Guipúzcoa, España. Recibido por el P. Mi1lán.

Colegio de Tampico, Tamps. Padre espiritual y confesor
de casa. Escritor. Consultor del economato. Admonitor.

1968

1973

Escritor. Noviciado y juniorado de Puente Grande, Jal.

9

ene. 1973

Licencia del P. provincial para editar el tomo XII de
su obra Diccionario· bio-bibliográ/íco de la Compañía de
Jesús en. México.

18

mar. 1973

Muere en la pa,z del Señor, en Guadalajara, Jal.

1909

1910

Media Gramática. Loyola.

1910

1911

Suprema Gramática. Loyola.

1911

1912

Retórica ( 1er. año) . Loyola.

1912

1913

Retórica (2o. año). La Merced, Burgos, España.

582

583·

�1918 -

1920 -

1922
20

1920

1921

1924
jul. 1923

1923
1924

1924

1925

1928

2

1925

Tercera probación. St. Andrew on Hudson~ Poughkeepsie,
N. Y., U.S.A.
Colegio de San José. (Instituto de Ciencias de Jalisco.)
Guadalajara, Jal. Prefecto del colegio. Ministro de casa.
Profesor de inglés en 3o. y 4o. años de preparatoria. Consultor de casa.

1926

Incorporación definitiva a la Compañía de Jesús por los
últimos votos.

1928 -

1929

Padre ayudante del padre maestro de novicios. Ministro
de juniores. Profesor de latín en ruda gramática. Examinador de candidatos a la Compañía de Jesús. Da cate•
cismo en "San José". Consultor de casa. Ysleta Col1ege~
El Paso, Texas, U.S.A.

1929 -

1936

Maestro de novicios. Padre espiritual de juniores. Confesor de casa. Examinador de los candidatos a la Compañía. Adrnonitor. Ysleta College.

1936

-

1938

Superior de la residencia de San Felipe, Guadalajara, Jal.,
desde e1 21 de febrero de 1936. Prefecto de la Iglesia.
Moderador diocesano del Apostolado de la Oración. Moderador de la Congregación Mariana de Ntra. Sra. de
Guadalupe y San Francisco de Borja para señores. Promotor de la Propaganda Fide y de la Obra Pontificia de la
Santa Infancia. Profesor de la Acción Católica. Moderador de las Escuelar "Hogar", Confesor en el templo.

1938 -

1948

Superior y pátroc~ de la residencia e iglesia de la Sagrada Familia, México, D. F., desde el 22 de diciembre
de 1938. Prefecto de la Iglesia. .Asistente eclesiástico de

584

feb.

Profesor en el 3er. grado. Profesor de inglés en la Escuela
de Obreros. Encargado de los acólitos. Prefecto de disciplina. Enseña el catecismo en ''Ntra. Sra. del Perpetuo
Socorro".
Profesor en la primera sección del 4o. grado. Prefecto de
disciplina. Enseña el catecismo en el Perpetuo Socorro.
Bedel de hh. maestros.
Teolo~ía ( lo. a 3er. año). Colegio de San Ignacio, Sarriá,
Barcelona, España.
Ordenación sacerdotal conferida por el Excmo. Francisco
Muñoz. Sarriá, España.
Teología ( 4a. año} . Woodstock College.

1948 -

1951

1951 -

1954

la Acción Católica. Moderador de la Conferencia de San
Vicente de Paul, de la Propaganda Fide y de Ja Escuela
Parroquial. E..xaminador de los candidatos a la Compañía.
Procurador de la provincia. Padre espiritual de la residencia del Colegio "Patria" e Instituto "Bachilleratos".
Admonitor.
Superior y párraco de Ja residencia e iglesia de Ntra.
Sra. del Carmen, Torreón, Coah., desde el 27 de septiembre de 1951. Procurador. Moderador de las Congregaciones Marianas de la Inmaculada Concepción y de
San Lnis Gonzaga para señoritas, de la Purificación v Santa
Te,resit.a para niñas. Moderador de la Tercera, Orden
de Ntra. Sra. del Carmen y de la Confraternidad de San
Vicente de Paul. Asistente Eclesiástico de la Acción Católica.

585

�BREVES APUNTES DEL TERRITORIO DE LA BAJA CALIFORNIA
Gun.LERMO ARRAMBÍDEZ ARELL\No

Seminario de Cultura Mexicana, La Paz
LOCALIZACIÓN

En la porc1on noroccidental de nuestra república mexicana, se extiende
de norte a sureste, un largo brazo derecho de feraces tierras, ricas montañas,
desiertos extensos, oasis deliciosos, que remata al sur, muy al sur en la zona
semitropical de la región del Cabo de San Lucas. Los profundos mares del
Pacífico con su riqueza inagotable, circundan el occidente, aunado, el Golfo
de Cortés o Mar .Bermejo, cubre los litorales al oriente, rodeando la península con hermosas playas y primorosas bahías. Al norte los E. U. de norteamérica, limitan la codiciada California sur. La localiz.ación aproximada,
geográficamente hablando, es la siguiente: Comprendida la Baja California
entre los 109° 30' a 117° 10' Long. W. de G. y los 22° 45' a 32° 30' Lat. N.
CLIMA

El clima de la Baja California, como debe de comprenderse, es sumamente variable, debido a su extensión territorial, principalmente contribuyen
a la variación del clima los factores siguientes:
lo. La longitud de aproximadamente 1300 kmts. desde Cabo San Lucas
a Tijuana.
2o. Sus montañas.
3o. La influencia de las corrientes del Pacífico o sean las del Kuro-Siwo
que bordean las costas de la península, provenientes de los m ares del
Japón pasando por las islas Aleutinas, costas de Alaska y los E. U.

En el primer punto o sea la longitud de la península, se toman como
factor principal la latitud geográfica, la altitud y la naturaleza de la base

587

�sobre la cual descansa la atmó.,;fera, objeto de nuestro estudio, cubierto ele
capas de veget.ación, o sencillamente desértico.
Partiendo de estos puntos tenemos pues; que la península de Baja California, cuenta con un clima variado, pues en la región de Cabo San
Lucas tenemos un clima semitropical y mayor precipit.ación pluvial, característica ést.a que se nota hasta la proximidad del paralelo 24.
A partir del paralelo 24 por la zona costera al Pacífico hasta los límites
con los E. U. de norteamérica, encontramos un clima fresco durante el
verano y frío en e1 invierno, influenciado por las corrientes marinas del
Kuro-Siwo, los vientos alisios soplan del Océano Pacífico, favoreciendo las
costas con un clima ideal en el verano, adentrándose en tierra en las
planicies muchas veces hasta 80 o más kilómetros como en el caso del Valle
de Santo Domingo, los llanos de Iray y el desierto del Vizcaíno, decreciendo
en est.a última zona, la precipitación pluvial.
Viene después la parte montañosa en la cual los picos más altos registran
temperaturas bajo cero en invierno, principiando en Cabo San Lucas, tenemos la Sierra de la Victoria, Sierra de San Bernardo, Sierra de San Venancio, la de La Laguna, las diversas alturas de la Sierra de La Giganta
en el territorio de San Borja, Calamajué y San Luis, Sierra de San Pedro
Mártir y la Rumorosa, en el estado de Baja California.
No es e,¡;traño que en invierno en las partes más altas de algunas de
estas montañas se registren nevadas, la vegetación ele pino, abeto~ madroño,
encino y roble es común.
La región costera al Golfo de Cortés casi en su totalidad es calurosa en
verano y ligeramente fría en invierno. Finalmente tenemos la estepa y el
desierto con clima extremoso.
Puede conside.rarse a la península esencialmente montañosa; existiendo
pequeños valles al sur, San Jooé del Cabo, Santiago, Caduaño, La Ribera
y Las Cuevas.
En la costa del golfo frente a la isla de Cerralvo la región ele los P1ane-.s
y la planicie de La Paz, que se prolonga rumbo al suroeste hasta encQntrarse con los pequeños valles de Todos Santos y Pescadero en la vertiente
del Pacífico.
Al norte, por la misma costa del Pacífico, encontramos médanos y dunas
por la costa, frente a las islas Margarita y Magdalena los estériles llanos de
lray, y después el Valle de Santo Domingo de magníficas condiciones agrícolas. La gran llanura del Vizcaíno que se extiende desde las Salinas del 40
al sur de la Laguna de San Ignacio, hasta un poco más al norte del paralelo
28, al este desde las faldas de la prolongación norte de la Sierra de La
Gigant.a y Sierra de Santa Lucía, al oeste la Sierra de San Andrés y Picachos

588

de Santa Clara. Una extensión llana con grandes salitrales, médanos y
arenales, la vegetación es de cactáceas y lechuguillas en la parte más poblada, sigue después el chamizo y finalmente la parte central del desierto.
El valle de Vizcaíno en su mayor parte no es más que un desierto carente
de agua aflorante. Cuenta con aguas subterráneas que naturalmente tienen
su limitación y que deberán de ser aprovechadas según técnicas modernas,
de las que más adelante se habla. Explicado lo anterior, se puede dividir
el territorio en las siguientes zonas:

lo. Zona. semitropical desde un poco más al sur del paralelo 23 al 24.
2o. Zona semidesértica del paralelo 24 al 26.
3o. Zona desértica, la comprendida entre los paralelos 26 y 28; principalmente 1a región noroccidental o sea Vizcaíno.
LITORALES

Los litorales son accidentados con prolongadas playas, principalmente en
las costas del Pacífico, ias profundidades medias por la costa del Pacífico
forman una plat.afomia casi regular.
De Cabo Falso rumbo al norte y con una longitud de 65 kilómetros y
una anchura de 5 kilómetros mar adentro, con una profundidad media de
200 metros. Se prolonga después hasta Cabo San Lázaro una plataforma de
mayor anchura con profundidades fluctuantes entre los 11 a los 185 metros,
localizando en este trayecto la Bahía Magdalena, fonnada por la isla del
mismo nombre, la Isla Margarita y la prolongación al sueste de Cabo San
Lázaro. Encontramos después la plataforma comprendida entre 10 a 150
metros y que en su anchura mayor .registra aproximadamente 80 kmts. A lo
largo de este litoral se localizan Punta San Juanico, Punta Santo Domingo,
Laguna de San Ignacio, Punta Abreojos, Bahía Asunción y Punta Eugenia.
Se forma la gran Balúa de Vizcaíno dentro de la cual se localiza la Laguna
de Ojo de Liebre y las Salinas del mismo nombre ~í como las de Guerrero

Negro.
Los litorales del Golfo de Cortés son swnamente accidentados; las mona! sur a través del desierto ele Vizcaíno hast.a juntarse con los salitrales de
la Laguna de San Ignacio. En las mareas altas se not.a la invasión del mar
en estas zonas casi hasta junt.ar una y otra laguna lo cual nos hace suponer
que en épocas pasadas, no muy remotas, las agnas del Pacífico srparaban
las sierras ele San Andrés y Santa Clara del resto de la península fo1mándose
así islas de grandes dimensiones.
Los litorales del Golfo de Cortés son sumamente accidentados; las mon589

�tañas Ucgan hasta el mar, formando acantilados profundos y de vez en
cuando pequeñas playas. Distinguese por su hermosura y tranquilidad las
bahías de La Paz y Concepción, así como numerosas más, de menor importancia pero de incomparable belle-za.

Dentro de estas bahías se encierran playas de hermosura poco común,
las aguas son cf'istalinas y debido a las diversas profundidades de primoroSQs
colores, encuéntrase ahí la del azul, del verde, violeta, etc.
El clima cálido dominante en estas costas hace de él un lugar ideal para
los centros turísticos poco explotados hasta la fecha y por desgracia los ya
inslatados, usando de una política indebida al cobrar precios exhorbitantes
en los hoteles y bmchas de pesca, han ido a1ejando los turistas a tal grs1do
que en la actualidad es raro ver a los veraneantes y pescadores deportivos.
El Mar Bcm1ejo o Golfo de Cortés frente a las costas de Baja California
está poblado de islas, en su mayoría son escarpados salientes montañosos de
poca o ninguna vegetación. La principal riqueza de estas islas consiste en
la pesca y la explotación de las salinas como son las de San José y del
Carmen, el yeso en Isla San Marcos.
Durante siglos los mares de Baja California, han sido ricos en perlas,
siendo éstas el origen de muchas de las actuales fortunas californianas. Desgraciada.mente debido a una epidemia murieron millones de ostras agotándose e.asi la especie de madre-perla motivando esto el que nuestro gobierno
dictaminara la veda de la pesc;:a del molusco.
Tanto en la costa del Golfo como en la del Pacífico florecen las poblaciones tranquilamente, poblaciones qne en su mayoría fueron fundadas por
los diversos misioneros, que con la conquista vinieron a la Baja Cali(ornia.
ÜROGRAFÍA

Las montañas del territorio como se dijo anteriormente, cubreu la mayor
extensión del macizo. La cadena montañosa proveniente del norte y denominada Sietn de San Carlos, Santa Lucía y Sierra de La Giganta, forma
el espinazo de la península, naciendo de éstas, numerosas ramificaciones
que se prolongan a los lados, fórmanse así las serranías de San Ignacio;
Las vírgenes, con recientes vestigios de erupción volcánica (más de un mi~
llón de años), las sierras que forman Bahía Concepción, la de Comondú y
la Purísima, Loreto y San Pedro, Soledad, etc. Los fenómeno.,; geológicos
hacen que las montañas vayan decreciendo en su altura hasta llegar a lo
que hoy conocemos como los Filos, siguiéndo!fe después una serie de lomeríos
de escasa altura, localizándose después, la depresión que forma el Valle ele
La Paz, que se prolonga al sur hasta casi llegar a T odo_s Santos. La serie
590

de montañas al sur, parten del Picacho en la Sierra de la Laguna remontándose hasta la región del Cabo, San José del Cabo.
l-IroROGRAFÍA

A continuación, hipótesis del autor de este trabajo, basada en sus observaciones persónalcs, que nos dice lo siguiente:
"Debido a su posición geográfica. la precipitación pluvial de la Península

es escasa. Teniendo de por medio el Golfo de Cortés, las corrientes &lt;le! aire
caliente que se forman en las costas de Sinaloa y Sonora impelidas por las
corrientes frías provenientes de la sierra Madre Occidental, soplan baria
la parte costera de .Baja California sin llegar a ellas debido a ese fenómeno
físico que todos conocemos, el aire caliente tiende a subir siendo desplazado
por el frío, esas corrientes de aire de Sinaloa y Sonora, hacen que mientras
en aquellas regiones llueva mucho, al arrastrar las capas superiores de aire
los cúmulos potentes o cúmulos congestus hacia la Baja California el aire
c:aliente desplazado del Golfo de Cortés rechace las masas de nubes, evitando
así la precipitación frecuente en esta zona.
"En cambio, tenemos la formación de nubes del Pacifico, que los vientos
alisios arroja.o sobre tierra, pero presentándose estas formaciones en espacios
tan cortos, solamente se registran fuertes neblinas a lo largo de la región
costera. Llegándose a registrar en los higrógrafos, aparatos especw.les para
medir la humedad ambiente, hasta 100% de humedad. Necesitándose condiciones muy especiales para que la precipitación pluvial nos favorezca,
siendo éstas principalmente las ocasionadas por las perturbaciones ciclónicas
fo1madas al sur de Cabo San Lucas".
Cubriendo las montañas la mayor extensión de la península, la proxtmidad
de dichas montañas al mar es muy corta fonna.ndo numerosas c:u"iadas,
arroyos secos la mayor parte del año y muchas veces por varios años. Cua~do
llueve dichos arroyos son verdaderos torrentes, las aguas corren con rapidez
hacia las dos vertientes; la del Golfo y la del Pacífico. Debido a los grandes declives montru1osos y las estrechas llanuras, pronto se pierden las ~uuas
en el mar. Las vertientes internas o de lagos son escasas, más bien dicho,
no las hay de verdadero interés; se forman grandes charcas en El Cardonoso,
en las sierras de Bahía Concepción, frente al Coyote, en las mesas de Comondú, los llanos &lt;le San Julio sobre las sierras de San Javier, contándose
algunas más al sur de Loreto cerca de los Dolores, los llanos de Kaquibue
y del Venado que en tiempo de lluvias se llenan de agua formando pequeños
lagos sin mayor importancia.
Tenemos también arroyos que en la mayor parte del año tienen gasto

591

�es decir, corrientes de agua. t:ntre éstas contamos como el principal en el
Territorio el arroyo de la Purísima que tiene su origen en el Ojo de Agua,
al principio del cañón de la Purísima, al cual convergen innumerables arroyos
vertientes de las sienas que circundan Bahía Con~epción, San José de
Gracia, así como las de prolongación de La Giganta, por Loreto y Comondú.

Más al sureste y al pie de las Sierras de San Venancio, están San Venancio, El Refugio y San Jacinto, corrien1es de agua estas últimas que no se
aprovechan en su máximo, primero por falta de tierras cercanas y segundo
por Ja falta de obras de irrigación. Después encontramos la colonia Calles,
también con un pequeño caudal prominente del arroyo de San Jacinto.

El arroyo de La Purísima constantemente tiene gasto aproximadamente de
150 litros por segundo en tiempo de estiaje o de secas. En cambio en las
avenidas que se registran una o dos veces al año pudiéramos calcular hasta
3,000 m 8 • regándose con estas aguas pequeñas zonas agrícolas, San Isidro
y La Purísima, en la que se cultivan principalmente viñedos, olivos, dátiles,
un poco de caña de azúcar, naranja y algunos otros cultivos.

Por la costa del Golfo encontramos los manantiales de San José del Cabo
con abundante agua, pero que desgraciadamente no se aprovecha pues las
tierras fueron invadidas por las arenas arrastradas por los arroyos en las
precipitaciones registradas en los últimos años, necesitándose un sistema de
canalización y bombeo para aprovechar nuevas tierras laborales. Recursos
Hidráulicos ha estado trabajando en la perforación de pozos.

Después de un recorrido de aproximadamente 60 kilómetros a lo largo
del cual con numerosos aOuentes desemboca en d Océano Pacífico, en el
lugar denominado La Bocana de San Gregorio.
Sigue después Gomondú que también tiene su 01igen en Ojos de Agua.
Considerando que dichos ojos de agua sean el producto de las acumulaciones
de agua pluvial en los Llanos de San Julio y los de la Mesa de Comondú,
lugares éstos eo los que se fonnan pequeñas lagunas. El gasto o corriente de
agua con que cuenta Comondú es pequeño, siendo por lo consiguiente el
área de cultivo menor que la de La Purísima. Los cultivos también son similares, es decir, dátiles, viñedos, olivos y legumbres en pequeña escala.

Caduaño, Santiago, Las Cuevas y San Bartolo tienen también antiguos
sistemas de riego de los que se han venido sirviendo. Fuera de los mencionados, sólo encontramos contados pequeños manantiales localizados la mayoría en las cañadas de las distintas serranías, siendo así como pndiéramos

San If1acio, al noroeste de Santa Rosalía una pequeña población agrícola
con escasos recursos acuíferos. Canales de una presa de construcción burda,
riegan pequeños viñedos y árboles de olivos, los datilares crecen sin cultivo
alguno, sólo la feracidad de las tierras propias para estas plantas, pernúte
su abundante desarrollo. El principal sustento de esta población es la pesca.
Aun cuando se encuentra lejos del mar, los moradores ocurren a la costa
del Pacifico en las grandes temporadas de pesca de langosta y abulón.
En la parte sur y por el Pac'úico, encontramos los manantiales de Todos
Santos de una regular consideración. Se aprovechan por medio de la Presa
Juárez, la cual deriva sus aguas a los canales de riego, los que se ramifican
a las tierras de cultivo. Además, la Secretaría de Recursos Hidráulicos, ha
perforado y dotado de equipos de bombeo a la unidad de San Juan que
riega las tierras altas que no se pueden regar con la prt'.sa. Los cultivos
en esta zona son principalmente de caña de azúcar, maíz, frijol, legumbres
y árboles f rutalcs como el mango, aguacate, naranja, guayaba, etc.
Pescadero, localizado a1 sureste de Todos Santos también cuenta con un
pequeño caudal de aguas escasamente aprovechado, más bien dicho ma.l distribuido, siendo hasta hace poco cuando Recursos Hidráulicos ha hecho algunas obras pa.ra el mejor aprovechamiento de las aguas.

592

citar los siguientes de mayor importancia:
Por la costa del Pacífico y de norte a sur: San José de Castro, en la porción occidental del Vizcaíno con aguas termales, Patrocinio en las sierras del
mismo nombre y al noroeste de las salinas del 40, San José de Gracia, localizado en las serranías del mismo nombre. Cadegé al norte de Punta San
Juanico, ranchería ésta que ha logrado gran adelanto debido a la influencia
de la instalación de un internado de primarias que la Secretaría de Educación ha instalado en el lugar.
Volvemos a encontrar manantiales hasta Todos Santos que como la anterior ya fue tratada. Quedando una vasta zona costera de más de 350 kilómetros completamente desierta y sin agua aflorante. Sobre las sierras de
Las Vírgenes en la costa del Golfo existen pequeñas rancherías que tienen
ojos de agua. Más al sur encontramos a Santa Agueda que surte de agua
al poblado de Santa Rosal.ía, después San Bruno que cuenta con abundante
agua pero pocas tierras de cultivo. Internándose un poco en las sierras,
San José de Magdalena con un gasto aproximado de 50 litros por segundo.
Agua dedicada a pequeñas huertas de naranja y algunos árboles de fruta.
Escasos cultivos de tierras laborales.
Mulagé, también en el Golfo tiene agua abundante que se aprovecha por
medio de una presa derivadora y un sistema de canales en el riego de huertas
de mango, higo, dátil. La mayor parte del agua se pierde en el cercano mar.
Esta corriente se ve notablemente afectada aguas abajo de 1a presa por el
flujo y reflujo del mar.
Nos volvemos a encontrar afloraciones hasta en el cañ6n de San Javier
en el poblado del mismo nombre vertiendo hacia e) Pacífico y dando origen
593
H-38

�a la formación del arroyo ele Santo Domingo al norte. de este _v~lle. Aproximadamente a quince kilómetros al noreste de San Javier se ongma ,el arroyo
de las Panitas o Loreto que vierte sus aguas en el Golfo de Cortes.
Sobre la cadena montañosa al sur de San Javier encontramos los orígenes
del arroyo de las Bramonas ocasionado por numero~ afluentes q~e pa~ten
de las sie1Tas de San Isidro, Santa Marta, Tembab1che, San Fehpe, Juntándose éstas con las que se originan en El Plátano y San Luis Gonzaga,
desembocando finalmente en el Pacífico no sin antes alimentar los mantos
acuíferos del Valle de Sa..,to Domingo.
Tenemos después San Pedro y La Presa. manantiales que al juntarse
fonnan el Arroyo de Paso de Iritú cambi:llldo más adelante al nombre de
Sauta Rita, siendo su cuenca la vertiente del Pacífico.
En la Soledad y la Purificación se origina el Arroyo_ de la Sole?ad ~ue
con numerosos afluentes toma después el nombre de El Pilar y despucs uruendose al de San Venancio, siendo también la vertiente del Pacífico.
En la vertiente del Golfo al sur de Loreto hasta La Paz, no encootramos
arroyos de mayor importancia, dada la p~oximidad de _las montañas al mar,
solamente impetuosos torrentes que en tiempo de lluvias vierten sus aguas
en el cercano mar de Cortés.

.PRIME.ROS MORADORES

Los vestigios de Jas viejas civilizaciones anteriores a los indios encontrados por los españoles en la península son muy escasos, tanto así que ~lo
se han hallado leves huellas en cuevas labradas o naturales, escasas rumas
y utensilios diseminados a todo lo largo de la misma.
Los fósiles de restos humanos encontrados en distintas partes nos dicen
que existió una raza de gigantescas proporciones, considerándose que. estos
individuos pudieron alcanzar altura basta de tres metros.
Las consideraciones que Clavijero hace a este respecto son las siguientes:
"Observando los pocos antiguos vestigios que existen aquí, es ra~io~a~ llegar
a la conclusión que esta Península estuvo habitada en sus pnnc1p1os por
una gente menos bárbara que la encontrada por los españoles.
"Los jesuítas en los últimos años (deberá entenderse_ de su es~cia en
esta región y aquella época) descubrieron en las montanas que esta~ entre
los paralelos 27 y 28, varias cuevas artificiale_s labradas en b ~ca viva, ~n
las cua]es se notan pinturas de hombres y mu1eres con decente mdumentana,
así como distintas especies de animales. Estas pinturas, aun cuando sean
burdas, representan claramente el objeto, no perteneciendo a las tribus

594

salvajes que los españoles encontraron a su llegada. Estas pinturas sin duda
pertenecen a un pueb]o m:ís antiguo".
"Hay una tradición en el País que se refiere a u~a raza de gigantes
que vino del norte. No pretendemos que se dé crédito a estas tradiciones,
pero de varias exhumaciones que se han verificado, no cabe duda que esta
región estuvo habitada por gente &lt;le bmaño desproporcionado".

Clavijero continúa así: "Vestigios de restos humanos encontrados en el
rancho de San Joaquín, más allá de la Mir,ión de San Ignacio ( supone el
que esto escribe que se trata del San Joaquín localizado a 14.5 kmts. al Sur
de San Ignacio), por el Padre José Ma. Roben en el año de 1765, nos hace
suponer lo siguiente: Tomando en consideración el tamaño del cráneo, el
lugar que ocupaba el esqueleto y comparando la columna vertebral con la
de un esqueleto ordinario, se calcula que la persona a que pertenecía tenía
once píes de altura".
Otro cronista antiguo se expresa así: "En toda la región de California
de Norte a SUT y especialmente en las cuevas y rocas lisas existen pinturas
burdas, los colores que dominan en ellas son cuatro; amarillo, verde, negro
y rojizo". La mayor parte de ellas están locaJizadas en lugares altos y de esto
se deduce, que la vieja tradición tenga fundamentos y que una ra7.a de
gigantes habitó estas tieras de Baja California.
Algunas de estas pinturas tienen inscripciones parecidas a caracteres góticos, mezdados con trazos al parecer hebreos y caldeos o de lenguas muertas e indescifrables. Indudablemente estas pinturas y caracteres son signos que
dejaron a la posteridad los ignotos moradores de aquellas tempranas edades
de la Baja California.
En la misma forma que se explica lo anterior, encontramos petroglificos
en San Ignacio, en la Bahía de la Concepción, así como en distintas partes
de la Giganta.
En el sur, se encuentran pintura,; en el Carrizalito, en las sierras cercana•
a Santiago, en la Sierra de la Victoria y lugares inmediatos a Caduaño.
Estos petroglíficos están escritos en rocas lisas con el frente hacia el este,
a una altura de 10 a 15 pies del nivel del suelo y cercano a lugares en que
hay agua.
Las pinturas de San Pedro Mártir, San Ignacio, Mulagé, a~í como fas
cercanas a Caduaño representan figuras htllllanas y algunos animales como
venados, león del país, etc., etc. Otro grupo de pinturas representa sólo
signos y caracteres que se parecen a los usados por los antignos caldeos y
etíopes.
En la Giganta, internándose por las serranías al noroeste de Tepentú se
encuentran en las proximidades de las pozas en los arroyos, roe.as con signos

595

�dispuestos horizontal y verticalmente, son de una longitud de 10 a 15 centímetros en grupos de 4 ó 5 lineas, al verlos piensa uno en el tejido de un
petate.

Los mismos autores norteamericanos aceptan el que dichos indios carecían
de la más rudimentaria cultura y vivían completamente desnudos, sin abrigo,
en la llanura, como vulgarmente se dice: al cielo raso.

A la altura de El Paso de lritú y cercano al Aguajito volvemos a encontrar
signos de la misma naturaleza. Asimismo en la región que existen algunas
cuevas que cuidadosamente fueron tapadas en su entrada con material bien
dispuesto cual obra de albañilería.

Siendo así, no podemos considerar que fuesen aquellos los que habitaron
y pintaron las cavernas hasta hoy descubiertas, ni los autores de jerogüficos
que denotan cierta cultura, cierto adelanto.

Más al sur en las mesetas que se localizan a Ja altura ele los "Higueritas
de los Polo" por el camino a la Soledad, a la vera del camino se encuentra
una piedra de aproximadamente Yá de metro cúbico en Ja cual en una de
sus caras aparecen signo.s semejando cenefa, grabados y no pintados.
Cercano a Santiago, un poco antes de llegar al Carrizalito, se desvía un
camino a la derecha, aproximadamente a un kilómetro se encuentra una
gran roca con innumerables signos y rayas cortas verticales y horizontales,
jeroglíficos algunos que simulan figuras humanas y diversos signos indescifrables, por lo menos hasta hoy.
La ma~·or parte de estas pinturas fueron hechas con un líquido rojo que
penetró e-n la roca, pues al desprender con un pico parte de éstas, se nota
en su corte transversal que la pintura penetró de tres a cinco milímetros.
Probablemente se utilizó como pintura el líquido lechoso del arbusto conocido como "Lomboy''.
Constatando lo relativo a la raza de gigantes, el que esto escribe ha escuchado de labios de personas dignas de todo crédito el que en algunos
lugares cercanos a San Pedro de la Presa y el Paso de lritú para mayor
precisión en Karatel se han encontrado restos humanos entre los cuales existe
una tibia de 0.65 sesenta y cinco centímetros de longitud. Digo que existe,
porque las personas que la encontraron la volvieron a sepultar en el mismo
lugar.
Según Peter Gerhard y Howard E. Gulick, autores de Lower California
Guidebook, con excepción de los habitantes de la Tierra del Fuego, los
primeros habitantes de Baja California son los más primitivos de América.
De ser cierto lo anterior se deduce que trátase de los indios prehispánicos.
pues no hablan estos autores de esa raza de gigantes que hablamos an.teriormente. Además deberá considerarse el que si estos indios fueron tan primitivos como se dice, debieron de quedar aislados del resto del continente.
Aislados posiblemente por uno de tantos movimientos de inmersión y emersión de la península.
Ese aislamiento pudiera e:,,."J)licar el estado de ignorancia y falta de cultura
de estos indios que perdieron todo contacto con las civilizaciones mayas, az.
tecas y resto del continente más cercano.

596

El hecho de que los indios prehispánicos vivieron desnudos y carecieron
de vestido es significativo, ya que en las pinturas rupestres aparecen con
vestido, si bien es cierto, primitivo, era vestido al fin.

La carencia de monumentos grandiosos, como por ejemplo monolitos y
y pirámides, pueden tambifo ser debido a que efectivamente, los moradores
indios o gigantes de esta región, fueran de los más primitivos en América
y que al quedar aislados del resto del mundo, como se dice antes; debido
a las inmersiones de la Península, quedaron también aislados de toda civilización, de toda cultura, sncediéndose por siglos, de padres a hijos, los
más rudimentarios conocimientos adquiridos en sus principios en las consecuencias lógicas del vivir.
Lo anterior en realidad es la "X" por despejar. Los restos humanos
mfü; antiguos de que se tiene noticia son los ele la Isla de Java, el Pithecantropus Erectus. Se calcula que existió en el Pleistoceno, asignándose-le una
antigüedad que, según diversas opiniones varía entre el medio millón a un
millón de años. Por lo que se acepta la posibilidad de qne el hombre haya
aparecido en la última parte de] Pliocenio, es decir, inmediatamente antes
del Coartemario y por lo tanto hace un millón de años.
Considerando que la última vez que- la Baja California encontró casi en
su totalidad unida al macizo del Continente, fue en el Plioceno y que c;on
posterioridad en el Pleitoceno volvió a sumergirse, según los mapas tectónicos
y paleográficos del ingeniero Federico Mina U., publicados en el Iloletin de
la Asociación Mexicana de Geólogos de Petróleos, pudiera e&gt;..istir Ja remota
posibilidad de que efectivamente, los primeros habitantes de la Baja California, fueran de los más primitivos pobladores de la Amé.rica.

Los indios prehispánicos, según la cronología prehispánica, posiblemente
pertenecieron a la etapa superior del Paleolítico, iniciada hace unos 50,000
años, en la que se formaron pequeñas comunidades de cawdores nómadas,
que usaban lanzas, arcos y flechas, realizaban trabajos en piedra y pedernal.
Pese a que posteriormente vinieron las edades del Mesolítico, en que el
hombre construyó canoas, herramientas de piedra, arpones d.: hueso y algunas cerámicas. Así como el Neolítico en que la cultura del hombre llegó
hasta el cultivo de la tierra y la alfarería. Nuestros indios siguieron estancados en su eivilización debido a su aislamiento.

597

�Los abundantes hallazgos de puntas de flecha labradas en pedernal, obsidiana y piedra común, así como piedras planas, es decir, lajas y manos de
piedra para moler las semillas de plautas silvestres que les servían de alimento, nos dicen que su adelanto en este aspecto hasta este grado estaba
limitado. Si acaso se han encontrado obras de cerámica, al igual que muchas pinturas rupestres, no pertenecieron a los indios prehispánicos, más
bien es de suponerse, como se dijo antes: que pertene-Lcan a una civilización
diferente.
La posibilidad de su emigración de) norte es aceptable, considerando que
se fueron adentrando en la península y que por razones desconocidas o las
ya expuestas, quedaron aislados del resto de las tribus pobladoras de la Alta
California, Arizona y Sonora.
También e:xiste la teoría de que los moradores de la parte sur, es decir,
de Cabo San Lucas, San José del Cabo y toda esa porción de emigrantes
que llegaron a la península por mar, procedentes de las islas de los mares
del sur.
Bien conocido es por la generalidad las diversas historia" que de la Baja
California se han escrito, todas con sus variantes según el temperamento
de cada escritor. Así es que se ha hablado roncho del asunto, más no dejamos de tener delante de nosotros la interrogante, la incógnita la cual no
podrá despejarse por completo, sino hasta cuando se puedan descifrar los
jeroglíficos e interpretar las pinturas rupestres debidamente, así como obtener mayor abundancia de datos arqueológicos, fósiles, cerámicas, etc., etc.
que arrojen más luz en el hasta hoy obscuro pasado de los primeros moradores de la península.
A continuación me permito agregar a lo que he venido escribiendo, un
arreglo con los datos que me fueron proporcionados por el señor don Francisco Jerez, en los cuales he encontrado muchos de sumo interés y que el
lector podrá apreciar. Se observará que datos similares a estos, han visto
la luz de la publicidad en diversas obras. No obstante esto, no se le resta
mérito a la obta del señor Jerez, ya que su trabajo ha sido obtenido de la
consulta de viejos archivos y observaciones hechas durante sus largos años
de estudio.

En la región cercana a la Poza Honda, Tihuana y Tepentú, habitaban los
cahuias. Todas estas tribus sin formar poblados bien definidos, sí daban
nombre a determinados lugares en que moraban. Siendo así como aún en
la actualidad conocemos los que hoy son rancherías, las que llevaban por
nombres los de Iraky, Iritú, Merecuaco, Humí, Aguí, Tepentú, Atipategui,
etc., etc.

Al norte de Loreto se encontraban los cochi.míes, que poblaban la mayor
parte del tenitorío hasta las serranías en el extremo norte. Al parecer esta
tribu descendía de ]os }'lll.llas.
Todas las tribus juntas se calcula que sumaban entre 25,000 a 40,000
almas, hablando distintos dialectos. De padres a hijos se trasmitía la leyenda de que habían vivido hacia el norte, pero que fueron arrojados por
otras tribus. El idioma era pobre. Para expresar el día empleaban una
palabra que equivalía al sol. No tenían nombres numerales que pasaran
de cuatro. C"mco lo expresaban tanto como una mano y diez como dos
manos, veinte tanto como dos manos y dos pies. Lo que pasaba de 20
era la inmensidad.
Su constitución física era sana, de buena estatura, pelo negro, lacio e
hirsuto, dentadura blanca y bien proporcionada, en general un individuo
normal. No fue sino hasta después de la llegada de los españoles, que trajeron consigo enfermedades y epidemias desconocidas, cuando las tribus de
los indios californianos fueron diezmadas y finalmente extinguidas o absorbidas totalmente, por el cada vez creciente número de extranjeros que se
arraigaron. De aquellas ra7.as de guaycuras, pericúes, cochimíes y cahuias
sólo quedan los diluidos vestigios manifestados en la raza de mestizos que
aquí y aHá, aisladamente pueblan la Baja California. Mestizos que casi en
su totalidad han perdido hasta su nombre indio original, llevando como
suyo: el de Rodríguez, Domínguez, Sánchez, González de origen español
o Geraldo, Gerardo Drew, Moller de origen inglés y así franceses, italianos
que poco a poco se han ido mezclando constituyendo la actual población
de la península de la Baja California.
DATOS HISTÓRICOS DE LA CONQUISTA DE LA

Tamus

QUE POBLARON LA BAJA CALIFORNIA

Las principales tribus de la región sur, eran los pericúes, que poblaban
desde Cabo San Lucas, hasta las cercanías de 1a Bahía de La Paz. Después poblaban la región de Todos Santos, La Paz y hasta las cercanías de
Loreto, los pericúes y guaycuras, ]os cuales se encontraban en frecuente lucha
por la posesión de la zona que habitaban en común.
598

BAJA

CALIFORNIA

(1532). Habiendo llegado la conquista hasta las costas occidentales de 1a
Nueva España, Cortés decidió enviar una armada al mand0 de Hurtado de Mendoza, con el objeto de recorrer los litorales del Pacífico,
en busca de una isla de la ruaJ decian los dignatarios de la corte
de Moctezuma, adquirirían mucho de sus tesoros.

599

�Dicha armada salió de Acapulco, habiendo descubierto las hoy
islas Marías, mas el propósito era llegar hasta la fabulosa isla que
según la conseja deberían encontrar a la mano derecha de las
Indias y que los indios nombraban "Cihuatán".
Mendcrza nunca volvió, pues a1 parecer tropezó con dificultades
y sublevaciones de su tripulación, sucumbiendo en las revueltas,
sobreviviendo solamente tres marineros de aquella infortunada expedición. ,
( 1533) . Cortés volvió a enviar otra e"-pedición. En esta vez dos barcos se
lúcicron a la vela; uno al mando de Diego de Becerra, con Fortún
Jiménez como piloto y el otro al mando de Remando de Grijalva.
Dieoo
de Becerra fue asesinado por Fortún Jiménez en un motín.
o
.
Dueño Jiméne-L del navío desertó de la expedición y con la tnpulación que le siguió navegó a través del golfo, haciendo tierra en
el Jugar que hoy conocemos como Punta Santa Cruz. En este lugar
la mayoría fueron asesinados por los indios, pereciendo entre ellos
Fortún Jiménez.

( 1535). Ante estos fracasos, Cortés consideró nece5ario hacerse cargo de la
empresa personalmente, por lo que se hizo a la vela con tres naves
y numeroso contingente. Habiendo llegado a las costas orientales
de la California, navegó a lo largo de las mismas por la parte sur.
Descubrió en su viaje una hennosa bahía, haciendo tierra en un
lugar al cua1 puso por nombre Santa Cruz (hoy La Paz), por haber
desembarcado precisamente el día tres de mayo, día de la Santa
Cruz. Tomó posesión de la pretendida isla a nombre del rey de
España, Carlos I de Asturias.
( 1539). Cortés envió su última expedición a la Baja California siendo Francisco de Ulloa el encargado de dicha expedición. Ulloa llegó a
las costas californianas en el otoño de 1539, desembarcando en
La Santa Cruz, partiendo de ahí por tierra hacia el Pacífico. Llegó
hasta Cabo San Lucas. En su exploración por el territorio no
le fue posible encontrar todas aquellas fabulosas riquezas qoe se
deda de la Ilaja California.
En este mismo viaje descubrió Ulloa, Bahía Magdalena en las
costas del golfo, levantando cartas geográficas de todo su litoral,
hasta la. desembocadura del río Colorado.
Finalmente esta expedición corno las anteriores, tuvo trágico fin,
pues de tres embarcaciones que habían zarpado solamente regresó
una al puerto de Acapulco.

600

{1539). En este mismo año, fray Marcos de Niza mmonero italiano de
la orden de los franciscanos, acompañado del negro Estebanico
se aventuró en busca del reino de Quivira y las siete ciudades de
Cíbola, la más importante de las cuales se decía~ estaba formada
por casas de piedra, de varios pisos, rematadas por azoteas adornadas con turquesas. Estebanico murió en una emboscada de los
indios, escapando milagrosamente el religioso. Las fantásticac; narraciones de fray Niza dieron origen a la expedición de Francisco
Vázquez Coronado, gobernador de Nueva Galicia. Vázquez Coronado hizo una búsqueda infructuosa, habiendo encontrado solamente siete miserables aldeas. a estas alde.as las llamaban los indios
Cíbola, derivado del nombre del bisonte que pastaba en las praderas y que los indios llamaban Cíbolo.
( 1540). Vázquez Coronado en su expedición descubrió los e&gt;,_1ensos valles
de Sinaloa y Sonora, prolongándose su e"-"J)loración basta el río
Colorado y parte de su cañón, así como tierras de Arizona y Nuevo
México.
( 1540). Se efectuaron e&gt;..-pediciones a lo largo de la península; entre los
expedicionarios más connotados podemos considerar a Vázquez Co,..
ronado, Pedro Alvarado, gobernador de Guatemala, Femando de
Alarcón y el capitán Domingo del Castillo.
( 1542). Juan Cabrilla notable marino portugués dobló el Cabo San Lucas,
navegando al norte, visitó Bahía Magdalena, Isla de Cedros, la
bahía que hoy conocemos como de Vizcaíno, Punta Canoas, sobre
el para1elo 29 y Puerto de Posesión que se presume sea Bahía
de San Quintín, cerca del paralelo 30. Al parecer este marino navegó más al norte, pues anotó en sn bitácora la Bahía de Todos
Santos, habiendo sobrepasado el paralelo 32.
(1579). El pirata Francisco Drakc efectuó incursiones en las costas de la
California, cometiendo depredaciones y asolando los mares de California. El sanguinario pirata efectuó repetidos viajes a estas costas
a las cuales llamó Nueva Inglaterra.
( 1587). Sebastián Vizcaíno realiza su primer viaje a la Baja California.
(1587). Sir Thomas Cavendish célebre pirata inglés, autorimdo por 1a corona de Inglaterra, en una de sus correrías por la Baja California.
capturó en aguas cercanas a la península, el galeón español "Santa
Ana", que conducía grandes rique7.a5, valuadas en más de tres miUones de d61ares en joyas, oro y plata. Cavendish después de su
601

�saqueoi ancló su armada en la Bahía de San Bemabé a unas cuantas millas al este de Cabo San Lucas. Partiendo de este punto rumbo
a las Filipinas, pero un ten-ible temporal hizo que el "Contentns"
una de las naves de Cavendish, tratara de regresar a la costa de
California frente a las cuales se supone que neufragó, pues jamás
se volvió a saber de esta nave, sin duda que el cargamento de oro,
plata y piedras preciosas se encuentran perdidas a lo largo de las

costas californianas.
( 1589). A su arribo a Plymouth, Cavendish informó a la corona inglesa lo
siguiente: He navegado por las costas de Chile, Perú y Nueva España, donde he consumado grandes saqueos, he quemado diez
y nueve embarcaciones chicas y grandes, he saqueado y quemado
todas las poblaciones a mi paso.
A principios del siglo XVI Inglaterra y Holanda, países qne entre otros, veían la piratería como algo legal, enviaban frecuentemente expediciones de filibusteros, en busca de los galeones españoles, los cuales iban siempre cargados de riquezas. Estas expediciones de piratas se llegaban hasta las costas de Baja California,
fondeando en lugares cercanos a Pichilingue y Puerto Ventana en
donde encontraban seguro abrigo. En estos lugares establecían contacto con los indios ralifomianos, haciendo trueque con ellos, dándoles mercancías y baratijas a cambio de pedas.
De Piehilingue y Puerto Ventana se desprendían los pjratas para cometer sus pillajes, asolando a los galeones españoles. Ante
esto, la corona de España que principiaba la conquista de la parte
sur de estas tierras, decidió explorar hacia el norte en busca de
lugares seguros y habitables.

(1596). Ante la constante amenaza de piratas y la necesidad de nuevos
lugares de seguro refugio, salió de Acapulco Sebastián V12caíno
quien ya en 1587 había realizado otro viaje a estas tierras. Tres
navíos perfectamente equipados numerosa tripulación y gente para
colonizar era el contingente.
Llegó a la Bahía de la Santa Cruz, lugar el cual bautizó con el
nombre de La Paz, por lo pacífico de sus aguas y sus habitantes.
Intentó colonizar La Paz y estableció una guarnición habiendo
fracasado en su intento de repoblar el lugar. Se hiw a la mar el
año de 1602. Durante su estancia en Baja California visitó Bahía
Magdalena, Las Vírgenes, la Ilahía que lleva su nombre, San Quintín y Bahía Todos Santos. Además realizó grandes exploraciones
en tierra firme.

602

Transcurrieron algunos años sin que se lle,•ara a cabo otra expedición por las costas occidentales de California.
( 1605). En el mes de enero de este año Juan de Oñate.s, explorando la
costa de la península llegó hasta la desembocadura del río Colorado.

(1616). Juan de Itu1:b~ navegó por las aguas del sur de la Baja California;
en sus expedicmnes por el golfo, encontró valiosas perlas principalmente en la Dahía de La Paz.
( 1683). Isidro
Antillán , almirante de la la flota espano
~ )a,
. , de Atondo v
1
partio de Nueva España acompañado de los padres jesuitas Juan
Copaut,, ~usehio Francisco .Klno y el padre Gomí; que venían con
el propos1to de colon.izar la California.
Tras de vano intento de establecer una misión en Ja Santa Cruz
º. sea La _Paz, fracasó nuevamente, teniendo que regresaT a México, no sm antes haber realizado nuevas exploraciones en el territorio.
Los fracasos de todas estas expediciones fueron debidas a la inadecu,ada preparac_ión, la escasez de buenos sitios para la agricultura,
ast como la dificultad para obtener alimentos y medios de vi.da
a través del golfo.

M~ _de cient~ cincuenta años transcurrieron desde las primeras
expediciones enviadas por Cortés, hasta la última en que almirante
Isidro de Atondo junto con el padre Kino, fracasaron en su intento de conquista de estas agrestes tierras californianas.
(1697}. T~as de _innum~rabl~~ sacrificios y continuas luchas, los padres je.
swtas baJo la drrecc1on del padre Juan Ma. Salvatierra nativo de
~jj~ y de noble estirpe, fundaron la primer misión d; Ilaja Cahfonua en Loreto. San Bruno localizado un poco al norte de Loreto, fue el primer lugar que tocaron los jestútas, habiendo fundado aquí un fuerte, siendo éste el primer presidio formal del
virreinato en la California.
.Para S~vatierra fue ,de s ~ utilidad la experiencia que el padre
Kmo . tenia de este pa1s, as1 como el esfuerzo y sacrificio del padre, Juan de U~1:e. Estos tres sacerdotes con tenacidad y gran
espmtu de sacrificio de que estaba dotada aquella gente, dieron
principio _la colonización y catequización de la península, para Jo
cual el virrey conde de Moctezuma concedió la licencia de colonización el día 5 de febrero.
El día 15 de octubre del mismo año con una escolta de seis

603

�soldados y compañeros de sacerdocio, Juan María Salvatierra dio
principio a la magna obra qoe habría de extenderse a lo largo
de toda la California, la Baja California y la Alta. Magna obra
de la cual a 263 años de distancia vemos aún florecientes la mayor parte de las misiones fundadas. Obra misma que r-n la .ac~~lidad, aun contando con los medíos de transporte y comumcacion
moderna, sería dificil realizar.

(1718).

E) padre Juan de Ugarte deseando explorar la cos~ al norte de
Loreto, se dio a la búsqueda de madera para construir una emb~rcación ya que carecía de ella, logrando encontrarla ~n l_as montanas
al noreste de Loreto, construyó auxiliado por los mdms, una pequeña nave, la cual llamó "El Triunfo de la Cr,uz"., Se hi~~ a la
vela, navegando hacía el norte, explorando Bah1a Concepc1~n, l~
costas actuales de Santa Rosalía, Isla San Marcos y la de Sal si
puedes", sobre el paralelo 28º. Navegando hacia el este,, pasó la
Isla de Tiburón, llegando hasta la desembocadura del Río Colorado.
En la ausencia de Ugarte el pirata inglés George Sehrolck's merodeaba las costas de California, efectuando intentos de ataque a
las fundaciones de los jesuitas.

( I 748). Se estalece el campo minero del Real de San Antonio.
( 1768). Debido a las intrigas y envidias, los jesuitas perdieron el favor
de la corona, pues se les acusó de enriquecerse y tratar mal a los
indios, por Jo que en este año se les ordenó entrega.~en las m.is1on_es
fundadas a los misioneros franciscanos encabewdos por el franciscano Junípero Serra.
Duró la gestión de los jesuitas sesenta ~os, dura~te los cuales
levantaron cartas de la costa oriental y occ1dental as1 como de las
islas de California. Exploraron su interior hasta el paralelo 31 °•
Establecieron el fondo piadoso. Fundaron pueblos a1 par de sus
misiones. Instruyeron a los indios en pequeñas industrias, como
el cardado de lana, la curtiduría, sistema que aún se ~sa en el
territorio, conservar las frutas, carpintería, elaboración d~ :"mos, queso y mantequilla. Así mismo fueron ellos lo que hmeron fructificar la vid el olivo, el higo y d dátil, frutas éstas que vemos a.e,
, l
tualmentc producirse en abundancia en toda la penmsu a.
En las artes, )os indios aprendieron a tocar instrumentos musicales como la guitarra, el violín, el arpa, la flau~, etc.,, e~c. Fundaron veintitrés misiones de las cuales catorce tuvieron ex1to. Le-

604

van taron y hermosearon los lugares con estructuras de piedra labrada delicadamente, siendo de esto mudos vestigios los que en
cada misión se encuentran a lo largo del territorio.
Al ritmo de la fundación de misiones, construyeron una basta
red de comunicaciones de veredas y caminos. Tomaron datos científicos y geográficos de la región, reunieron datos etnológicos de
las razas antiguas. Abrieron tierras de cultivos con sistemas de
riego, por medio de las cuales si hubiesen permanecido más tiempo
en la región, hubieran impulsado notablemente la agricultura, tomando en cuenta las extensiones de sus llanuras y recursos acuíferos de la época.
Al establecimiento de veintiún misiones en la Alta California
por los franciscanos durante cincuenta y cuatro años precedentes
a la Ley de Secularización no desmerece un á.pice el trabajo peninsular de los jesuitas. Los que vinieron en esa época, eran hombres de vasta ilustración, muchos de ellos de noble estirpe. Acerca
de su labor en la pen1nsula justificadamente se ha dicho que siendo
tan remoto el sitio y djfícil su con_quista, hay pocos capí.tuJos en
la historia del mundo, que sean acreedores a tan justa y sincera
admiración, como la que se tributa a esos Salvatierra, Kino, Ugarte,
etc., etc., que han dejado indeleblemente grabados sus nombres en
la historia de la Baja California.

El número de estos nobles jesuitas que forjaron durante sesenta
años esta patria, ascendía a diez y seis, siendo ocho alemanes, seis
españoles y dos mexicanos. Con lágrimas en los ojos abandonaron
las amadas playas de la Cálida Fornax, como la llamara aquel intrépido conquistador don Hernando de Cortés.
Embarcáronse en Loreto en un navío real que los condujo a
tierra firme. De sus posesiones fueron despojados, permitiéndose
a cada padre llevar consigo solamente su hábito, sus libros de
teología y algunas otras pequeñas pertenencias.
(Según Clavijero: en las distintas misiones había 70,000 indios,
pero las epidemias que diezmaron la población indígena hicieron bajar este número a 25,000 finalmente poco a poco se fue extinguiendo esta raza como antes se dice absorbida por el cada vez creciente
número de emigrantes).
Tanto dominicos como franciscanos continuaron la obra catequizante, Siendo una figura notable la de fray Junípero Serra,
c.uyo verdadero nombre era el de Miguel José siendo profesor en
la orden de los franciscanos en 173 l adoptó e I de Junípero.
Su labor fue similar a la de Salvatierra, pero Serra se dedicó es-

605

�peeíalmente a la Alta California, donde fundó las actuales misiones
de aquella parte. Realizó penosisimas ex-pediciones, su labor evangeli7.adora es adrrrirable.
El límite de la Alta CaJjfomia según acuerdo tornado por el
virreinato el año de 1772, debería de ser a los 32º 15' 00'' latitud
norte. Los franciscanos tras innumerables intrigas, al igual que los
jesuitas cayeron de la gracia de la real corona y fueron reemplazados por la orden de los dominicos, los cuales a la postre fueron
acusados de mala conducta.
Los padres superiores de las misiones de los dominicos fueron
padre Vicente Bolda, padre Rafael Rovina, padre Plácido Sáenz,
padre Ramón López y padre Tomás Ahumada, siendo este último
eJ que por un corto período cambió la capital a San José del Cabo
en lugar de Loreto.

MISIONES FUNDADAS POR LOS DIFERENTES MISIONEROS
EN LA BAJA CALIFORNIA

( 1718). La Purísima a los 26° 02' 54" latitud norte y 111 ° 48' 20'' longitud oeste de Grenwhich, altitud 260 metros. Fundada por el padre Nicolás Faramal.
( 1720) . Nuestra Señora del Pilar de la Paz, hoy La Paz, a los 24º 09' 41"
latitud norte y 110° 20' 44'' longitud oeste de Grenwhich, altitud
26 metros. Fundada por el padre Jaime Bravo.
(1720). Misión de Guadalupe a los 26° 55' 00'' latitud norte y 112º 11' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 215 metros.
( 1721). Misión de los Dolores a los 25º 04' 00" latitud norte y 110º 52' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 40.00 metros, quedó a cargo
del padre Guillén.
( 1723). Misi~n de Santiago, a los 23º 28' 24" latitud norte y 109º 43' 21"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 125.00 metros. Fundada por
el padre Ignacio Ma. Nápoli.
( 1728). San Ignacio Kadamán o Kadacamán a los 27° 16' 50'' latitud
norte Y 112° 51' 00" longitud oeste de Grenwhich, altitud 95 metros. Fundada por el padre Juan Bautista Lujando.

(1697). San Juan de Londo a los 26° 07' latitud norte y 111° 30' longitud
oeste de Grenwhich, altitud 60 metros, fundada por el padre Juan
Ma. Salvatierra,

(1730). San José del Cabo a los 23° 04' 08" latitud norte y 109º 40' 35"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 35 metros. Fundada por el
padre Nicolás Fa.ramal

( 1698). Nuestra Señora de Loreto a los 26° 01' 10" y 111 ° 20' 20" y 5
metros sobre el nivel del mar, fundada por el padre Juan Ma. Salvatierra.

( 1735). Todos Santos a los 23° 26' 50" latitud norte y 110º 14' 10" longitud oeste de Grenwhich, altitud 23 metros. Fundada por el padre Segismundo Faraval.

( 1699). San Francisco Javier a los 25° 54' 00" y 111 ° 33' 00'' altitud 435
metros. Fundada por el padre Piccolo con asistencia del padre
Salvatierra.

( l 740). San Luis Gonzaga a los 24° 55' 15" latitud norte y 111 ° 18' 00''
longitud oeste de Grenwhích, altitud 160 metros. Fundada por
el padre Francisco Magner.

( 1705). M'ulagé a los 26º 53' 48" latitud norte y 111 ° 58' 34" longitud oeste
de Greowhich altitud 35 metros. Fundada por el padre Manuel
Basaldúa.

(1751). Misión de Santa Gertrurus a los 28º 06' 00" latiud norte y 113º
08' 00" longitud oeste de Grenwhich1 quedando a cargo del padre
Jorge Retz.

( 1705) . San Juan Malibat o Ljgüig a los 25° 55' 00" latitud norte y 111 °
20' 00" longitud oeste de Grenwhich altitud 15 metros. Fundada
por el padre Pedro Ugarte, hermano de el padre Juan de Ugarte
del mismo apellido.

( 1762). San Francisco de Borja a los 28° 48' 00" latitud norte y 113º 52' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 75 metros, encomendada al
padre Wenceslao Link.

( I 708) . Comondú a los 26º 02' 54'' latitud n01te y 111 ° 48' 20'' longitud
oeste de Grenwhich, altitud 260 metros. Fundada por los padres
Ugarte y Salvatierra.

( 1766). Misión de Sanm María o Calamajué a los 29º 25' 00" latitud norte
y 114° 15' 00" longitud oeste de Grenwhich, fundada por los padres Victoriano Amés y Juan José Díaz.

606

607

�( 1778). Misión del Descanso a los 32º 13' latitud norte y 116° 15' longitud
oeste de Grenwhich.
(1781). Misión de San Vicente Ferrer a los 31° 19' latitud norte y 116° 15'
longitud oestt' de Grenwhich.
( 1784) . Misión de San Miguel el Fronterizo a los 32° 06' latitud norte y
116º 07' longitud oeste de Grenwhich.
( 1791 ) . Misión de Santo Tomás de Aquino a los 31 ° 45' latitud norte y
116° 30' longitud oeste de Grenwhich.
( 1797·). Misión de Santa Catalina de los Yumas a los 31 ° 35' latitud norte
y 115° 45' longitud oeste de Grenwhich. Fundada por el padre
José Llorente.

Asolaron en_ esa época las costas californianas grandes partidas
de contrabandistas de Inglaterra, Francia y Rusia quienes traficaban con perlas.
( 1836). El gobiernó mexicano decreta una ley para establecer un obispado
para las dos Californias.
( 1840) • ~n este año Francisco García Diego, último presidente de las mis10nes. fue designado obispo, con sede en San Diego cambiando
postenormente a Santa Bárbara; la Baja California desde 1774 estaba bajo el obispado de Sonora.
( 1842). Se anuló el decreto de 1836.

(1842) - Según Jos censos de aquel entonces. la población de Baja California
era la siguiente:

DATOS POSTERIORES A LA FUNDACIÓN DE MISIONES

( 1804) . V uélvese a delimitar la California por un decreto fechado en el
mes de marzo de este año. Quedando la parte norte bajo el mando
de un señor de apellido Arilliga. La parte sur quedó bajo el mando de Felipe Goycochea.
Por esta época el Viejo Continente se vio envuelto en las guerras
napoleónicas postergándose en el olvido por largo tiempo a la Baja
California.
(1814). Remando de la Toba asume el poder del territorio sur substituyendo a Goycochea que venía gobernando desde 1804.
( 1815). José Darío Argüello sucedió a De Ja Toba. En este año contingente
de Mulagé, San Ignacio y La Purísima se lama a la revolución.

( 1822). Los barcos corsarios "Independencia" y ''Aranciano" saquean la
Misión de Loreto, despojando los altares de la misión de valiosos
hilos de perlas y ricos ornamentos. Regístranse por esta época
fuertes temblores y tempestades que alarmaron la población considerando los fenómenos como algo extraordinario y enojo divino
para con los sacrüegos.
(1829). Se nombra capital del territorio a La Paz en la Bahía de la Santa
Cruz de Cortés.
El último gobernador colonial fue el señor José Argüello en
1815. El primer jefe político o comandante territorial fue José
Manuel Ruiz quien entregó al coronel José Echeandía.

608

La Paz

4-0()

Loreto
San Javier

200

MuJagé
Comondú
Magdalena
Guadalupe
San Ignacio
San José del Cabo
Todos Santos
San Antonio Real
Santa Gertrudis
San Borja
San Fernando
Rosario
Santo Domingo Nte.
San Vicente
Santo Tomás
Sta. Catarina

55
74

Habitantes

"

"

240

"
"
"

19
320

"

81
35

260
717
53

71
45

75

"

"
"
"

"
"
",,

159

,,

261

,,

430
48
3,776

"
"
Habitantes

( 1842) . Se nombra subjefe a Luis Negrete a la caída del Sistema Federal
Mexicano.
( 1847). El ~ronel Stevenson ocupó las playas inmediatas al notte de la
Bah1a de La Paz, desembarcando en esta capital el coronel H.

s.

609
H-39

�Burton con pretensiones de invadir la plaza, siendo recibidos a
balazos por los escasos habitantes. En San Antonio los señores
Hidalgo también hicieron frente al invasor. Por ese entonces el
presidente de los Estados Unidos era Mr. Polk quien tenía grandes deseos de adueñ:irse de la península..
Los escasos recursos h Uinanos del territorio se organizaron al
mando del capitán Pineda, registrándose algunos encuentros entre los mexicanos y los invasores, en La Paz, San José del Cabo,
Todos Santos. Registrándose los combates más importantes en San
Vicente y San José del Cabo. Fue notoria la heroicidad del capitán Pineda, de Mijares, Moreno, Mejía y Gon1,ález.
( 1848). Al terminar la guerra, los tratados de Guadalupe Hidalgo en febrero del año citado, fue devuelta una parte de la California
invadida, perdiénd0-se para siempre la Alta California.
Muchos fueron los mexicanos que en su ambición traicionaron
a la patria afiliándose con las huestes invasoras al finnarse el tratado de Guadalupe Hidalgo, 300 traidores salen en los barcos norteamericanos "Warren" y South "Anton'' para la Alta California y
protegidos por los Estados Unidos de América.
( 1850). El padre José S. Alemany fue nombrado para suceder al obispo Francisco García Diego, quien 10 años antes había sido nombrado para ocupar ese puesto.

fue~s se preparaban al ataque, huyó con dirección a la frontera.
No sm antes destruir las valiosas notas y manuscritos del archivo
d~ L~ Paz, en el norte Walker estuvo posesionado de aquel temton_o durante el resto del año. Los numerosos ataques de gente
organizada
en Santo Tomás y al mando de Franosco
·
Javier
· d e1
.
Castillo Negrete, lo obligaron a inteman;e en el desierto de Sonora
donde su gente lo abandonó. Obligándolo fas circunstancias a regresar a su país.
( 1856). El 12 de octubre de este año se dicta una nueva ley de colonización.

( 185i) • AJ finalizar el siglo ~VII vivi~n en_ el territorio 10,126 indios según
~a5;5epus, pero en 18J7 se babia extmguido a taJ grado la población
md1gena que solamente se contaban 1,938 indios.
(1863).

J.

L. Hapkins edita un periódico Ham:ido El Mex;,.
.... ano.

( 1864) • En San Francisco, California, se organiza una compañía la cual bajo
la promesa de_ ,colonizar la península consiguió del presidente Juárez ~a conces1on de 47,000 mitas cuadradas localizado este latifundio :ntre los paralelos 24° al 31 °. AJ parecer esta compañía no
encontro
costeable 1a explotación
,
. . o por convenir a sus m· tereses, traspaso sus derechos a un smdicato de capitalistas norteamericanos
del
·, este,l los l'uales a .la larga
. fracasaron en su intento d e expIotacion a a vez que de;ando mcwnplida la promesa de colonización.

( 1852) . Ros.set Boublón soldado de fortuna, invade el estado de Sonora.

(1853). William Walker organiza una expedición filibustera en contra de
Rosset llevándose a cabo este hecho el 16 de octubre del citado

año.
( 1853). El filibustero Walker toma La Paz, haciéndose pasar por hombre
de negocios, desembarcó en este puerto el 6 de noviembre de
1853, con un contingente armado, apresó al jefe político de apellido
Espinosa así como al coronel Juan Clímaco Rebolledo, los cuales
se rindieron tras de un breve tiroteo.

Dueño de la plaza el pirata se proclamó presidente de una nueva república constituida por él. Izó una extraña bandera con
dos estrellas, es decir Baja California y Sonora que consideraba sus
dominios.
El teniente coronel Manuel Márquez de León en Todos Santos
al enterarse de la situación imperante en La Paz, organizó fuerzas
para arrojar ali nvasor. El cual a1 enterarse de que numerosas

610

( 1870). El gobierno de los E.U. de norteamérica adquiere la concesión de
Bahía Pichilingue.
( 1870). Descúbrense en el Real del Castillo terrenos auríferos y minas de
plata.
( 1873} . ( 1875). Se efectúan sondeos y planificación de ]a costa peninsular.

( 1880) . r·
Descúbrese oro ea Bahía de los Angeles asimismo plata • seeneb
1cian ~etales en _San Juan y las Flores, encuéntrase oro en Sta.
Gertrud1~, Calmallí, Los Tres Pinos y Juárez.

'

( 1880). En este año se registra la última revolución en el territon· n· ha
f ·, f
O.
IC
revo uc1on ue encabezada por el general Márquez de León.
( 1885) . La compañia francesa "El Boleo" compra los feudos mineros de
Santa Rosalia a Moller y Cía. de E.U.A.

( 1884). (Un año antes) siendo presidente de la república el general Gon611

�.

•,

1

al dio oportunidad

decretó una ley de colomz.ac1011, a cu
.
.
.
rse de grandes lanfund1os.
bos extranjeros para posesiona
l
a mue
,
unos de estos laúíundistas fueron Flores H. a.~1_:
En esta epoca
d ·
comprendicll:l:&gt;
e tierras.,
. na
e,1a. A esta Cía · se le hizo la concesión
de una extens1on aproxu desde el paralelo 23 al 29 que compren
~
,

zález, se

damente de 4,000.000 acres.
1 . The Cbartered Cornpany of
Flores Hale traspa.,;a sus derec lOS a
lower Calif.
a·, d · do así co. es fueron suce icn ose sien
Posteriormente las C(\ncesion
,
l Luis Muller quien trasmo tuvieron concesiones en la penmsu a
. , d 15 miJlones
, ·
con extenston e
pasó a la Intematioual d e M ex1co
de acres en la zona norte.
inglesa compró sus
1891 - La Mexican Lan&lt;l of Colonización compama
.
derechos a \a lnternational Company.
. 1
la Baja California un terrible
1891.- Se viene la crisis mund1a y para
período de se&lt;¡uía.
.
.
des ierta el entusiasmo romero por El
1890.- A fines ele\ siglo xyu1 se
p I
l la actividad y explotación
Real de San Antonio, lugar _en &lt;&gt; - cua
"d' , dose desde el año
.,
, d cien anos cons1 eran
tuvo una durac1on mas e , bl "ó :1 campa mint"ro del Real de
de 1748, focha en que se esta ec1
San Antonio.
ha•
arte de los
A uí llegan los apuntes históricos de rste ~ Jº, p
fesor
q
ados de los apuntes extra1dos por el ~ro .
cuales fueron tom
l
d
con diferentes datos históncos
Francisco Jerez y romp cmenta os
lta d.. 11·b1·os sobre el mismo
.
-f ·
• como consu
"
de la Ba.Ja Ca11 orrua, as1
•
ñar a\ final de este
tema. Bibliografía que me peronto acompa
trabajo.

ASPECTO ECONúMICO DE LA PEN1NSULA
•
DE LA RAJA CALIFORNIA
ista de la Baja Califomia, los misioneros
Durante . la época de la colnq~ di
on la búsqueda de medi05 de sus~
'ón de os m os c
aunaron la cateqmzaci
•
.
·¡¡ bestias reses y aves d o,
't
tra1eron
ronstgo
semi
as,
'
tento. Para t al proposi 0
mésticas.
.
d. •ersos de la agn·cultura aprod'
a los cu1t1vos 1, •
Raquíticarnente se ieron
. .
labo bles y más escasos aún rerecursos de tierras
ra
,
vechando los escasos
.
de labor Siendo así y encontran·r
""
con
que
,_.,ar
las
tierras
·
CUn!OS 3CU1 erv.,
• -"

&lt;lose en una país esencialmente montañoso, las únicas aguas aprovechables fueron y siguen siendo, las que escurren en las innumerables cañadas de la
enorme cadena montañosa peninsular. Con las grandes excepciones de los
grandes Valles de Santo Domingo y parte del Vizcaíno.
Es así como vemos poblada la península de pequeñas rancherías escondidas en los más recónditos e insospechables lugares. Volando a lo largo del
territorio surgen aquí y aJlá el verde de los palmares y el diminuto campo
de cu.ltivo moteando el árido paisaje de las sierras desnudas de vegetación.
Esta incipiente demostración de la explotación agrícola se ha venido robusteciendo más y más a medida que se ha ido poblando la península, y a
través también del adelanto y civilizac.i6n del país.
Nuevos sistemas de aprovechamiento de aguas tanto superficiales como
subterráneas han hecho posible eJ que se apro\•echen vastas zonas de magníficas tierras antes desiertas. Tierras que si no han rendido aún todo el
beneficio apetecido, encuéntranse en proceso de estudio para enc.'Ontrar el
cultivo adecuado, considerando que la frutkultura, así romo sus derivados
podrán figurar como renglones de mucha importanda principalmente en el
Valle de Santo Domingo.
Mas, si bien es cierto que el aspe&lt;·to agrícola es un renglón de importancia, en lá Baja California no se puede considerar que sea éste la futura
base económica del territorio, purs son diversas y variadas las causas qne
impiden el que la agricultura llegue a figurar romo base principal dd
sustento económico de los habitantes de esta pa1te del país.
Me permito a continuación 11acer un breve análisis de los motivos que
impiden a la agricultura como se dijo antes, ser la base econ6mica de esta
entidad.
En primer lugar, se ha querido hacer de este territorio una zona eminentemente agrícola. El VaUe de Santo Domingo, esa vasta extensión de tierra
al norte de La Paz, ha hecho "!l que se despe,rtara el vivo interés de colonizar
esa parte, al localizar.;e magníficos mantos acuíferos en el subsuelo. La inmejorable calidad de su tierra, compuesta de alubión acumulado durante
siglos demostró en sus primeros cultivos, ser una tierra fértil y capaz de
rendir magnificas cosechas. Ante esto no cabía más que abrir de lleno
al cultivo esa enom1e extensión de feraces tierras.
Se recurrió al expediente de traer colonos y por medio de la prensa invitar
al campesino mexicano, para que vieniese a poblar el territorio y principalmente el Valle de Santo Domingo, y en la actualidad una nueva wna, la
del Vizcaíno.
El resultado de esta iniciativa, fue el que en breve ,riésemos llegar barcos
con familias. Muchas de ellas integradas por auténticos campesinos y también mucha:; de improvisados agricultores. Animados éstos con los mejores

6l3
612

�propósitos d&lt;' trabajar y contribuir al desarrollo y c-olonizaóón de lo~ vaJles.
Había también UJl contado grupo de logreros, los buscafortunas, polític~
y demagogos.
~e repartieron tierras, todo el que quería tenia su lote, aquí y allá afano~ se veía a los colonos desmontar, barbechar, quemar y preparar las
tie-rras. Después las solicitudl.'!i de perforación y dotación de equipos de

bombeo.
Se perloró a los primeros y después a los que fueron llegando y así sucesivamente sin medida llegándose a la cantidad de quhúentos veintitrt-s perforaciones de las cualt!S actualmente ( 1960) trabajan trescientos ochenta
y cu:1.tro pozos; por fin, se pensó en vedar las perforaciones, ya que se llegó
a la conclusión al aforar algunas, de que los mantos acuíferos se cslán abatiendo, es &lt;lec ir las aguas subterránea:. están bajando de nivel debido a la
sobre-{'xplotaci6n a ciue han estado sujet~. Imaginémonos trescientas ocheny cuatro chorros de agua de odio pul"adas extraídos día y noche de aquel
depósito subterráneo. Un río, un verdadt&gt;ro río de grandes dimensiones formaría aquellos chorros de agua. Si consideramos que el promedio anual
de lluvia en cliez años es de ciento d.Íl'Z mm. en la Sierra de la Giganta que
es donde se originan los arroyos que aliment-'ln al Valle de Santo Domingo.
llegamos a la conclusión que el gasto diario que se hace en el Valle es muchas veces superior a la precipitación en aquella zona, por lo tanto no hay
reposición del liquido extraído. .Esa agua que abundantemente se bombea
en su mayor parte es agua depositada en el subsuelo durante miles de años
y que se había acumulado en grandes masas formando el actual depósito.
Resumiendo: si se sigue bombea.ndo agua en la pro)JOrción actual. llegaremos a ver en corto tiempo el que se aproxima la fecha de que las aguas
se agoten, sufriendo después la invasión de aguas marinas, al terminai;se la
presión de los mantos acuíferos actuales. Será entonces el acabóse de lo
que actualmente es un vergel. Se convertirá aquello en un desierto ya que
las tierras abandonadas y sin vegetación ninguna, quedarán en peores r,ondiciones que antes de la colonú-.arión, pues antes cuando menos, cardones,
gobemadora y me.zquitales, poblaban el Valle tle Santo Domingo.
Dicho lo anterior ¿ qué es lo que cabe por hacer?
Primero: Limitar la cxtracci6n de agua por bombeo. Para llegar a esta
detenninación hacer un estudio concienzudo de las condjciones geohidrológicas del Valle de Santo Domingo y que la explotación de sus aguas se
balancee rigurosamente dejando un margen para los años en que escaseen
las lluvias.
Actualmente la Secretaria de Recursos Hidráulicos ha delimitado La zona
del Valle de Santo Domingo, dividiéndolo en áreas mejores, aceptables, dudooas, malas y muy malas. Dentro de esas zonas, únicamente en las ·•me614

jores', Sé tiene el propósito de efectuar nuevas perforaciones ( anterionnente
se perforaba indistintamente en wnas buenas y malas).
En las áreas aceptables se permitirá la explotación de los pozos que nunca
habían trabajado. Estas dos zonas servirán ante todo para que aquellos
agricultores que se encuentran en zonas desfavorables desde el punto de vista
geohidrológico para la. explotación de sus pozos, se les permite ("atnbiarse a
esta 7ona.

Segundo: Efectuar un estudio para que 1.as aguas se aprovechen en los
riegos a su máximo, por medio de canalt"S de material impermeable y no por
el sistema de canales de tierra, los cuales tienen grandes pérdidas por absorción.
Las pérdidas por infiltraci611 durante el riego, han contribuido en forma
directa a la sobre-explotación de los mantos acuíferos, el material limoso
que constituye estas áreas. tiene un índice de absorción muy grande, alterando así los coeficientes de riego y reduciendo ademá~ las áreas por regar.
La canalizac_i6n de esas aguas traería corno consecuencia el que las pér.
diclas por infiltración se eliminaran y además se lograría un awnento en
la zom de riego de un 25 a 30% naturalmente en beneficio de la economía
del agricultor. Existe además el expediente moderno del riego por aspersión
y más moderno aún el del sistema por goteo que principió a ser aplicado
en estas zonas de cultivo.
Tercero: Es indispensable que s:e Jleve a cabo un estudio agrológico con
el objeto de poder dctenninar los tipos de cultivo que puC'dan adaptarse
a estas tierras y que para su desarrollo exijan una mínima cantidad de agua.
Que se haga un estudio formal de Jas plantas que se deban cultivar en esa
zona y no se siga como hasta ahora haciendo siembras de tanteo, como ha
sucedido con el algodón, el olivo, el cártamo, el abono verde.. etc., etc.
cultivos que no han traído más que pérdidas de las fuertes inversiones tanto
de particulares como del gobit&gt;mo.
Aparte de lo antes dicho y como segundo término contrario a la agri&lt;"ultura tenemos lo siguiente:
E) riego J.K&gt;r bombeo con equipo de combustión interna, es decir, con
diese! es sumamente costoso, parliendo d~e su acarreo de es.ta ciudad de
La Paz, hasta el Valle de Santo Domingo es decir un promedio de 250
kilómetros. Vienen después los cultivos de la planta (la planta que sea, suponiendo que sea trigo), los fertilizantes, insecticidas, ent.omólogos, etc., etc.
Después la co!eC'ha, la triU~ y el acarreo nuevamente a La Paz. para su
embarque al interio.- de la república, Jos fletes marítimos de feITocarril y
tren. El caso es que cuando suponemos a México, Guadalajara, o algún otro
centro de consumo, el producto lleva una serie de cargos que lo han hecho

615

�tener un valor elevadísimo y así tienen que competir con productos levan•
tados o cosechados en condiciones muchas veces más ventajosas que el trigo
de la Baja California.
.
Al actualizar este trabajo el año de 1970, tenemos qe se ha abierto un
puerto para el embarque dt, 1a produc;ción agrícola del Valle de S-aRto Domingo, en la costa oriental de Bahía Magdalena; el pu~rto de San ?arlo.~
dotado con grandes y modernas instalaciones para el obJ~to, absorbera para
su embarque las cosechas de trigo, cártamo~ etc., del citado valle.
Ante Jo anterior ¿Qué es lo conducente?
Primero: Hacer que el bombeo sea más económico, ya ~ que se, ado~te
el bombeo de electricidad o que los combustibles sean adqwndos a mas bajos
precios tener el gravamen del acarreo, inclinándose por el bombeo por
electricidad.

y segundo: Es de suma importancia, e1 que los productos tengan me,rcado,
dentro de lo posible~ en la misma península; para lo cual, ~na ~ecesario crear fuentes de consumo siendo estas fuentes las que a co~tin.uac1on
se detallan, pasando en. esta forma al análisis de otro aspecto econom1co del
territorio.
La Península de Baja California se encuentra rodeada casi en su totalidad de mar, entonces es éste el principal y más rico recurso con qu_e
cuenta. Indiscutiblemente pues, que es la industria pesquera en sus diversas fonnas la que debe de constituir la base fundamental de la economía territorial. Países en peores condiciones geográficas que las nuestras
y con litorales varias veces menores que los del territorio de Baja California,
tienen cimentada su economía en el mar, contamos entre estos a Noruega,
Suecia, Finlandia, Dinamarca, etc., etc.
Débese entonces pensar en la explotaci6n de nuestras costas, pero explotarlas no como se hace hasta hoy, rudiru'1ntariamente o dejar que ~
ploten otros llevando el beneficio al extranjero, no, explotar la pesca técruca
y científicamente.
,
• Qué no sabemos hacerlo?, pues a traer técnicos de aquellos países q~e mas
ad~lantados estén en este aspecto y a -enseñar a los nuest~; deJar esa
apatía y esa indólencia pastoril y abrir nuestros. senderos ha~1a el .mar Y
su inagotable riqueza. He aquí la base, la creación de una md~tna pes· orgauu.c,,
~:~.,da, traeria el florecimiento
de nuevas
poblaciones a, lo
quera b•ien
.
.
largo de ambos litorales, poblaciones que co~ la ~cultúra, la ganadena Y
la minería, complementarían nuestra econorrua. Creando~ a la vez los _centros de consumo para la producción agrícola que antenonnente se senala.

:X·

616

•
El aspecto ganadero es un renglón que por siglos ha sido el principal
en el territorio y no tiene por qué ser relegado al último término, pero para
que su importancia no venga a menos es necesario el que se deje ese sistema
implantado por los primeros colonos de la Baja California hace doscientos
sesent,a y tres o más años. Es en realidad mínima la transformación que
ha tenido la 4ldustría ganadera en el territorio. Aún vemos al .ranchero alimentar su ganado con cardón pirado o choya medio chamuscada, abrevar
el ganado con aguas contaminadas1 dejar el ganado sin atención veterinaria
y por último elaborar eJ producto en pésimas condiciones de asepsia,
vemos a la mujer o al hombre ordeñando con manos que hace tiempo
no ven el agua. Asimismo se bate 1a leche para cu:ajarla en un lugar cercano
aJ ooo-al y en medio de nubes de moscas. Se prensa la cuajada en prensas
de madera expuestas a la tierra y a bichos distintos, se pone el queso en el
"zarzo" de carrizo, donde se le deja para que escuna y por último se amontona en un rincón cualquiera en espera del comprador. Pregunto, ¿no será
posible mejorar este sistema?
Principiando desde la selección de ganado para mejorar la raza.
Sembrar plantas forrajeras en la.,; zonas donde se cuenta con agua y
en las que no, zacate propio para las regiones esteparias y resistente a las
sequías.
Observar un régimen veterinario con el ganado, que permita el sano desarrollo del mismo.
Y por último, educar al ganadero para que elabore sus productos con la
mayor limpieza posible. En el aspecto de la explotación ganadera, tenemos
que considerar la elaboración de queso, mantequilla, cremas y demás de~
rivados de la leche, aspecto este del cual se desconoce en el territorio la
explotaci6n adecuada y que mayores beneficios puede rendir al productor.
Para esto es necesario que técnicos en esta materia, ya sean extranjeros o
del país, eduquen al ganadero.
Tenemos también la explotación de la carne, no para el abasto, para el
rastro. no, para explotar1a por medio de la instalación de empacadoras de
carne que agregarían un guion más en esta industria ganadera de que se
viene hablando.

•
El aspecto minero es un punto menos que muerto en el territorio, pues
salvo Santa Ro.salía, y uno que otro pequeño mineral que en una raquítir.a
forma siguen trabajandoJ no encontramos feudos mineros que trabajen de.
bidamente, más bien dicho no los hay, pese a que el territorio es sumamente

617

�rico en minerales que casi pudiéramos decir, afloran a la superficie de la
tierra.
Necesario es el que se realicen exploraciones minuciosas en todo el territorio para localizar y explotar esas riquezas que sólo esperan la mano del
hombre para rendir sus frutos.
Se localizan en el territorio depósitos de carbonato de calcio propios para
la fabricación del cemento.
Depósito de yeso, cuarzos y cantera, arenas con sílice propias para vidrio.
Enormes cantidades de granito, etc., etc.
Existen asimismo en los campos y a lo largo de toda la península plantas
fibrosas que pueden originar una .industria cordelera. Tales plantas son
principalmente de la especie de la yuca, comúnmente conocida en la región
como datilillo, la lechuguilla o mezcalillo como se le conoce en Baja Califomia.
La candeJilla es una planta de tallos largos y jugosos desprovista de hojas
y que se desarrolla en grandes matorros en casi todo el territorio. De esta
planta se obtiene la cera de candelilla, que como es bien sabido tiene grandes
aplicaciones P.n la química y los plásticos. El precio de la palma de candelilla es de aproximadamente $ 1,400.00 la tonelada.

~eter and E. GuucK Howard, Lower California guide book, Gleanda1e,
Califorrua, U.S.A. 1956.

GERR.~

U., Federico, Boletín de la Asociación Mexicana de Ge-0logos de Petr6leos,
México 1956.
Editorial Cumbre, Enciclopedia ilu.1trada cumbre, México 1958.
CuVtJERo, Historia de la Baja California.
MINA

La candelilla siendo una planta que no requiere ningún cultivo, ya que
crece espontáneamente en casi todo el territorio nacional, en esta península
de Baja California, no ha sido explotada por lo que abunda en todas partes
en grandes cantidades, encontrándose un campo virgen para la explotación
lo que reduce el costo de producción y promete pingües ganancias. U na
nueva fuente de vida se abriría en los campos a un bajo precio de inversión.
He aquí expuestos a grandes rasgc;&gt;s los diferentes aspectos que presentan
la~ actividades que pudieran llevarse a cabo para mejotar económicamente.
al territorio. Unidas estas actividades, se forjarla una base sólida sobre la
cual descansara la economía territorial.
En esta forma doy término a este modesto trabajo, con el ferviente deseo
de que no esté lejano el día en que se convierta en realidad el surgimiento de esta patria chica como la llamara el profesor Jesús Castro Agundes; y
que potencialmente rico se destaque ante el panorama nacional.

8tBUOOR.AFÍA

Manuel, Historia del territorio sur de la Ba)a California, México 1956.
Pablo L., Lecciones de historia de Baja California, México 1958.

ToR.R.E loLESIA,

MARTÍNEZ,

618

619

�EL CINE COMO INSTRUMENTO DE LA LEYENDA NEGRA
NOTAS PROFANAS DE UN ESPECTADOR
PRoFR. ANÍBAL ABADIE AtCARDI
Instituto Portugués, Lisboa

EN EL ÚLTmo medio siglo, la leyenda negra hispanoamericana se ha visto
profusamente ilustrada, en especial, por las suntuosas candilejas de Hollywood,
que conforme a sus propios líbretistas o g110ines basados más o menos
fielmente en obras literarias de varia nacionalidad y calibre, han venido
haciendo circular, con enorme impunidad y éxito, imágenes familiarmente
peyorativas o abiertamente denigrantes de diversos pueblos. Entre éstos no
sólo se cuentan muchos subdesarrollados, sino incluso pueblos meridionales
europeos de rica tradición cultural, pero menor desarrollo material en la
actualidad, tales como España1 Portugal, Italia ( fundamentalmente la meridional) o Grecia. Ha contribuido a este empeño -nada casual- la mayor
receptividad natural del lector o espectador dominguero u ocioso, al que la
filosofía y la tecnología masificantes, con el concurso hasta cierto punto responsable de numerosos creadores y artistas, ha ayudado no ya a elevar, sino
a convertir en "consumidor ruedio'' y manso, gracias a tácticas tan arrocinantes como eficaces.

De tal modo, el mundo más "típico", "meridional", "latino", "de color",
"folclórico", "tropical" ( triste o no ... ) , "natural" o "bárbaro" del
subdesarrollo o del menor desarrollo, se reveló cinematográficamente apto
para brindar horas de esparcimiento y evasión, al socaire de las cuales se
filtraron, insídiosame-nte, mensajes de desprestigio universal de pueblos, culturas y personalidades respetables o dignas de la natural consideración humana, o por lo menos, de una atención revestida de un mínimo de decencia que no es excusable infringir.
Así, Tarzán, superhombre blanco aterrizado en su tierna infancia en la
selva africana, pudo, gracias a su genotipo y a sus músculos, reinar sin
corona entre negros voraces y guturales y fieras traicioneras; y merced a una

621

�red efic·iente de lianas y a la [iddidad de la mona Chita {chimpancé de
estirpe quasi rousseauniana y en estadio de despegue desarrollista) , cn~ama~
para varias generaciones el amor británico por la madre naturaleza m3:5 alla
y una idea muv somera de su contacto con d ronhnente
d e .suS J·--1=~cs
.uuw ,
.
• lin
africano. O Grmga Din ( 1939), basada en la novela de Rudyard K1p ~•
llegó a representar al joven lúndú, que encamado. en abruatero de uu regimiento victoriano, supo morir abnegadamente bajo las balas de sus sanguinarios compatriotas, fundamentalmente Siks (presentados c?mo -~t~nguladores) a quienes no logró contagiar su devoción al lmpeno Bntaruc~.
y en tos ardientes arenales del norte africano, pudo Beau Geste en su. pnmcra versión, popularizar la silueta de d(l!; aristócratas ingleses y un panente
de &amp;tados Unidos enrolados en la Legión y acosados por los moros, conforme a la atractiva novela de P. C. Wren.
No menos memorables que estas andan?.aS africanas, fueron las proezas
asiáticas, 0 confinantes, de los Tres la,iceros de Bengala (Gary Gooper,
Franchot Tone, etc.) o La carga de la brigada ligera (Errol Flynn), cuyos
románticos y pundonor~os héroes han cabalgado todas las pantallas del
mundo, destarnndo sus estampas de oíiriales coloniales p~gnando por ~
meter a mares de abyectos nativos; o sucumbiendo impenalmente en Cn•
en, la loca
mea, ante rusos subdesarrollados y pomposos, pero. con
, cañones,
.
triunfal carga de Balaclavu ( 185+). Se necesita na tiempo, aun, para
~ue este episodio, sublimado en una balada de Lord Tennyson, vi~~a fi1trad~,
tasada y opacada su gloria por la historia militar (C'est r1U1gmfique, mars
ce n'est par /a guerre!, según la glosa contemporánea d~ jefe de las tropas
xpedicionarias de Francia, potencia aliada ele Gran Bretana en aquella guerra
~protectora" de Turquía, "el país del hombre enfermo'', al decir d~ Zar,
cuya terapéutica querían ambas suplantar). Mayor aún ~e~ía ser el ~empo
requerido para dar paso a un enjuiciamiento más obJetlvo ~ amplio de
,.: ....unstancias históricas; y, desde luego, para hacer posible bastante
aque llas -..,,.,
r·1
·
tardía revisión épico-satírica del suceso en cuestión por un I m reciente,
británico esta vez.

•
A e.aballo ya por tierra norteamericana en busca del subdesarr~llo, imposible no recordar a Los siete jinetes de la victoria, en que vanas genera•
dones de espectadores --captados por la belleza de la realización y por
la simpatía de sus personajes ''favoritos": el ranger texano Gary Cooper, la
flamante Real Policía Montada del Canadá ( con Robert Presto~, P~ton
Foster y Ronald Reagan, cuando aún no era gobernador de Ca1Jfom1~} Y
la improvisada pero devota enfermera Madeleine Carrol- no pudieron

622

menos que despreciar, con los protagonistas, a los bárbaros mestizos católicos francocanadienses de Manitoba, alzados en 1884-1885 contl'a el dominio inglés Y protestante. al mando de Louis Riel (18-14-1885), cuya figura,
hoy en madura revisión, es presentada de fonna sumamente menguada.

No n:ien?s minim~dos y caprkhosamente pintados quedan, por otra parte, los md1os crees aliados de Riel, cuyo cacique, Oso Grande, termina por
amansarlos ganándose la solemne restitución por Prr.ston Foster de su hermosa condecoración victoriana, una de esas que se pueden aún ver en Jo.&lt;,
museos canadienses ...
Campeando ya en tierras de los Estados Unidos, eJ gran tema de las
gu~rras f~anco-brit..-ínicas, con la di\'isión de las aliall7.aS indias, que sigmendo b1cn o mal a Fenimore Cooper, inspiraron más de una versión de
El último mohicano; o m,ís tarde, la conquista y colonización del oeste,
con las. aventura&lt;; de Fuffalo Bill vencedor en combate singular de Mano
Amarilla. y veni?o luego presupuestalmente a más como Coronel Cody y
empresa.no de cm.o; o la breve y fulgurante epopeya del general G. A.
Custer {1839-1876) y su 7o. de CílbaJlería, recogida en Murieron con las
bo~~ puestas ~They die&lt;l with their boots on, 1942) (con Errol flynn y
OhVIa de H~villand), hasta su exterminio por los indios sioux, cheyennes y
arapahoes, aliados ~ s~blevados para defender sus últimas tierras de pastoreo) ,
encabezados por S1ttmg Bull en la sangrienta ratonera de Little Bja Horn
0
( 1876).

En todo este panorama, muy sugestiva parece la observación de la tendenda revisionista pro-india, que asoma en varias producciones notables de
los últimos años, desde La flecha rota (Broken Arrow, 1950) (con James
Stewart y Jeff Chandler) a Ja maguífica obra narrativa y documental que
es Un lzombre llamado Caballo, (Man caUed Horse, 1970).

Y en escala menor, Soldado Azul (So/áier Blue, 1970) por ejemplo. Esta
corriente, intermitente pero notoria, procede atacando a cliversos mitos. Así,
el mito de Custcr, cuya integridad estuvo amenazada ya contemporáneamente por el proceso a su malogrado subalterno el mayor Reno, se vio
defendida no sólo por el prestigio épico del general, sino por el respeto que
inspiraba su fiel y avasailante viuda, cuyas sabrosas memorias y vigilante
actitud demoraron largamente la erosión crítica.
No menos curioso resulta observar que, si bien parece ya lanzada la re\isión de figuras de caciques apaches como Cochise, ella no alcanza aún
a triunfar a nivel de las grandes figuras de la rebeldía piel roja, tales como
Sitting Bull (c. 1831-1890), reducido aun a cazador exitoso de cabdlerru:-.
o a Jer6nimo (c. 1829-1909), el gran caudillo apache Chizicauha, present.."l.do todavía de lejos o como díscolo jefezuelo ladrón de caballos {cf. La

623

�flecha rota y su contraposición de Cochi.se y Jerónimo: ¿el manso y el rebelde?).

•
.
. ifícativas para nuestro tema, puede ser
Otro rubro de observaoon&lt;; 51.gn bl
. . . , d I s heroes no ancos en la epopeya cinematográfica
el de la partic1pa'70~ e o
ser la de los chinos, con Charlie Chang, dede Hol1ywood. T1JDJ?a parece; dif
esor amarillo de Ironside, el buen
tective de San Francisco, 0 ~lgun
uso as
•ates aparece asisrido a titulo
. , d S F cisco que en sus sen
jefe de poliCJa e an r ran
'. b'
da de oficiaJes blancos y por. un
d pareJa 1-sexua
pennanente por una m a
d a veces por técnicos de ongen
.
bastante eficaz. y asesora o
.. .
estudiante. negro
'
. d'
"I t' o" Parece
evt'd ente, en gen'"ral
--. , que el rev1siomsmo
,
vagamente m 10d o a's mdel · pro-serruta
. (o, mas' propiamente, pro-jud10, por
pro-negro sea, esp~e.
, rabes) el más agraciado por el momento.
no haber a(in benef,cia~o a los a , . , d los bl~cos reservan interesantes
Pero también l~ destmos protago;ic~ e/l mado Caballo recoge el hecho
experiencias. Recordemos que Un o~ re l a ti'ven'o entre los pieles rojas
. I'
. t 'ano a quien e cnu
verídico de un mg es vic on . .
a las tradiciones y sociabilidad de éstos.
termina por transculturar Y asmular
.
. , f rzosa inicial del héroe
d
el de la me1us1on o
El proceso opera o es, pues,
sociedad primitiva, que le
. . . d
a alta cultura europea- en una
. . . .,
-ongmano e un .
. llevarlo cumplidos diversos ritos de m1C1ac1on,
va captando hasta ~1 punto de
'bres ideas y creencias, hasta la asuna adoptar voluntanamentc sus costum . ,
'falo cuando la comunidad
c10n con el consenso ge neraJ , del cacicazgohisace
' . ,
' .
cl
eores coyunturas
toncas.
.
se halla en una e sus P
eal. la de un europeo indiaru, u1
ta ues una aventura r •
La pehc
' P cierto,
. '
zado;
y no ela presen
único, por
en 1a 1arga y univenal historia de los contactos culturaJes.
.
Horizo1lte perdido ( 1937,
1
Muv otro es el caso planteado, por eJ~mp o, e 0
1
) film ins.
. , nueva reciente y peor en co ores '
Ronald Colman; con vers'.o~
. J
Hilton (1933), el fino creador
1
la borooruma de ames
·
, ·
pirado en a no~
.
. d' h fihn se exalta a Schangri-La (epommo
1
15
O
del inolvidable M ter Chips,- En , ic
b' t hispanoamericanas), oasis esch I d las oligarqu1as esno IS as
de tantos
a ets e
'd'd por una especie de bonzo,
piritual de corte budista, fundado y pdresialli1, º1a plitnitud. y que, a la hora
f
' que ha alcanza o
'
.
otrora sarerdote rances,
. I'
•,
ta por un mg
es - anb'guo novelista, s1 maJ no
de pensar en su suces1on, op
..:-" 1 as' apto para continuar
. ' ' ) - a] que esuma. e m
recordamos (¿el autor, qwza.
11
mm11·dad asiática feliz, a la que
, d él a aque a co
d
representando, . espues e ,
a· , n ella • como tránsfugas de la
,
. ·¡ do alcanzan o as1 e
ambos se hab1an asmu a ' d . . . redención por vías orientales.
'd tal una suerte e evasiva
Europa occ1 en '
. . .,
e "ida en la Europa de entreguerro:s,
Resulta significativo que esta Ílcc1on, t J

cavilosa por momentos a&lt;'erca de las bondades últimas y duraderas de su
ensimismamiento hegemónico y de su pervivencia imperial. si bien llega
a convenir con una vía de espiritualidad ajena, de linaje lejanoriental y a
supeditarse a ellas, no renuncia a su actitud sutilmente eminencial y rectora, ni a un pase de antorcha estremecido de cierto nepotismo europeísta.
El ab uno disse omnes, aquí, no comporta la elección de un igual más benemérito dentro del contexto humano mayor y más auténtico o "típico", sino
que un recóndito mesianismo europeísta hace que sea, también, precisamente
otro dépaysé o blasé de occidente, el más indicado
encarnar a una comunidad oriental o neoriental, que les ha rescatado, espiritual y vitalmente
a ambos. En un fondo de Edad de Oro ultramarina, pervive, casi arcádica.
mente, la mentalidad europeísta y para-colonial, urdiendo este sueño i.ntercultural paternalista y simpático.

para

Estas notas marginales y profanas se harían interminables, si quisiéramos
abarcar más ejemplos. Detengamos nuestra evoc-ación en una ya lejana tarde
Jluviosa de sábado, en que nos alcan1.ó, en un cine de barrio montevideano,
como a tantos desprevenidos, aquella proyección en tecnicolor de título olvidado -pero identificable por un investigador sufrido- sobre una isla de
Oceanía. En eUa se describía la idílica vida insular anterior y contemporánea al advenimiento de un occidental bueno y enamorado, gauguinescamente feliz, hasta la aparición en escena de los eiq&gt;lotadores blancos, que,
al promove1·, f'Jltre otros puntos de desarrollo, la multiplicaóón comercial
del tótem de piedra de 1a isla, desataban una inflación lícito-litúrgica que
sólo la furia integrista de aquellos suhdesarrolliidos, r, ciertos oportunos &lt;'ataclismos, lograban poner a raya.
Tal es el fresco: simpáticamente imperialista, patemalista y racista, de
solvencia y matices varios; y cuyo valor cinematográfico, literario y documental es a menudo valioso, en que se insertan las películas de tema hispano-

amencano.

•
Cronológicamente, el prúner contacto sobreviene en el área del Caribe.
Allí, en tomo a la Isla Tortuga, reinan los piratas, de filiación byroniana

(grata también a Espronceda), que luchan por la libertad contra malvados
españo]e-5, más o menos truculentamente emparentados con Felipe I1 y Ja
Inquisición. El barroco meridional de éstos es detonante: ron hidalgos
decadentes, afeminados incluso, aunque --como los "judíos" para muchas versiones "arias"; o los "negros", para muchos "blancos", son típfr.'.lJllente libidinoso~ Jlenos de brocados, golas y pomposas tizonas. Llevan nombres interminablesj híbridos con frecuencia de español y portugués; y son g('~lte inepta,

624
625

�cobarde y fanfarrona. Por lo general, sus modales son antiíeministas; y retienen en virtual prisión a alguna hermosa dama \'Ítgen o virginiana, cu&gt;·a
liberación sobreviene con el aborda je por las hordas de Drake, Hawkins o
Morgan, desgreñadas, pero llenas de virtudes quasi democr.íticas y parlamentarias, que, pasteurizando la sangre y la pólvora, y las violaciones con
besos. conducen a los protagonistas al happ,y end.
El espectador de estas producciones (v. gr. El capitán Blood, o El cinte
negro, con Erro) Flynn), casi inexcusablemente puede ver en ellas la pervivencia actual de la leyenda blanca pirática, de raíz inglesa, francesa y holandesa, cuya versión negra dejó arnpJia huella en la literatura española
del Siglo de Oro, en que inglés y holandés fueron a menudo sinónimos de
pirata.
El período nacional hispanoamericano se vincula en general, en estas
películas, con los acontecimientos de la incorporación de Texas, Nuevo México o California, tal como en Remember the Alamo ( 1960) ; y abundan,
entonces, las galerías "mexicanas" de personajes de penosa catadura y esquemática perversidad, bien subrayada por siniestros bigotes y sombreros de
ala ancha; pintura negra sólo atenuada por la inexplicable belleza, aislada
de paisajes y canciones.
Existen, sin embargo, algunas honrosas excepciones; o algunas idealizaciones de figuras corno la de Juárez (interpretada por Paul Muni), en las
que el indio oaxaqueño es visto a la luz de un guión derivado de Franz
Werlel, y admirado como admirador de Lincoln.
No mucho más podríamos hablar en las filmotecas que pu&lt;liera dar cuenta
con un mínimo de buen sentido y dignidad de la historia hispanoamericana,
salvo esas visiones fronterizas y mostrencas en las que cabe inscribir las
producciones referentes a la Revolución Me:&lt;icana, que, salvo ¡ Viva Zapata!
{ 1952) ( con el divismo personalísimo de Marlon Orando) y alguna que
otra, no alcanzan el plano de la decencia o del mérito.
No faltan, por supuesto, las cintas de " ambiente" ttlspanoamericano global, estereotipado y nacionalmente indefinible, que permite a Ja imaginación calenturienta, ya que no tropical, de directores y libretistas, deslindar
más didácticamente su horizonte del "subdesarrollado", diluir más impunemente sus nebulosas culturales y escudarse en apariencias menos compro-

metedoras.

.'

Parece innecesario subrayar la importancia de este tipo de documentación,
sobre todo en estos tiempos de aceleración de la audiovisualidad, ya que su
naturaleza "no propiamente histórica", amena o ÍrÍ\'ola, ba hecho que
626

fue':1 ignorad~ . por una historiografía intelectualista poco permeable a las
realidades cot1d1an35i o demasiado implicada en eJ contexto SOCÍCH:ultu aJ
u·
, .
r y
po tJ.co-econo!Illco de los responsables de estos testimonios cinematográficos
como para poder juzgados críticamente.
•
Un estudio reuospectivo de tipo cualitativo y cuantitativo de estos docu~entos sería provechosísimo, siempre que el investigador lo efectuara minuc.1~ent~ y con inteligencia, sometiéndose corno espectador a las mismas
dosJS m~1vas de buenas y malas películas que han desbordado sobre el
~un~o . lDlágenes de Hispanoamérica desde el auge deJ séptimo arte. Su
mteres ?ªra el conocimiento actualizado de la leyenda negra y de la historia
de las ~deas, de las mentalidad~ y de las relaciones internacionales, podría
ser capital.

. Parece indudable que exploración semejante ayudaría a comprender meJor muchos de l~s . resentimientos e indignaciones de pueblos larga e impunem~nte ~lumn1ados .y despreciados por estas turb~ creaciones; y a de.
nunc1ar
..---.:nnalidad d
·
1
, . mas constructJvamente
,
.e) .espíritu y la r--·~
e qwenes . as
msplr.lron, as1 ~orno sus procedinucntos de captación de la opinión pública
de todos los paISeS.
. E!. estudio de e_stos kilómetros de celuloide, de sus ideas, estilos y financ1ac10n, .de sus directores, guionistas y asesores, permitiría, además, ilustrar
facetas 1D1po~tes de la trayectoria del impe.riaJismo y del racismo en el
mun~o;. ~ exphcar ~uchas de las razones y de los intereses parapetados tras
la d1fwaon de. es~ idea ~e Hispanoamérica y del mundo subdesarrollado,
con. todas sus mevJtables implicaciones políticas.

, Sm embargo, a~en~iendo a Holl}'Wood y a esta fuente de referencia, din.ase que . la conbnu1dacl de exteriorizaci6n de esa visión peyorativa y altanera,. h~b1era comenzado a resquebrajarse algo.
Qwza pued~ ello deberse a la complejidad de los problemas y compromisos
de la af1rrnac16n y de las vicisitudes de los propios Estados Unidos en la
~rena, ?e la beg~onia mund!a~, y a l_a n~esidad de revisar los esquemas
1deofog1_c?s Y 1~ ali~n~; o qmza a la vivencia en carne propia del problema
de la d1S1denc1a racial mterna, y de la agudización de las reivindicacion d
. ,
(
•
es e
sus ~monas negros, mdios, "latinos"), conforme al conetxto de Ja forac1on de una conciencia mundial de tendencia antirracista y antiimperialm.
tsta.
:• podría no ser ajeno a e)lo, el hecho de que la violencia y la sangre
~eJando de ser el pretendido privilegio del mundo subdesarrollad h , '
'd ! T ·
o, ª)ªn
1rrwnp1 o , ami iannente en la vida política y social del país y de otros
grandes pruses de Ckcidente.
Pero, el hecho es que éstos y otros factores, con su gravitación impond •
rabie sobre una opinión más crítica, parecen haber comenzado a minar ~"l

627

�normalidad de ciertos arrestos publicitarios demasiado visibles de la "arro-

gancia del poder" ,2
Por razones tales, nos parece muy pertinente. que W. S. Maltby 3 al aludir,
de paso, a la sostenida veta antihispánica relevable en las novelas populares
(v. gr.: C. S. Forester y su Hornblower, o H. R.ider Haggard), películas,
textos didácticos e ideas del cuerpo docente angloamericano de sus tiempos
de estudiante, observe:

"Por lJarios conceptos. lo continuidad de la existencia de este eJteYeotipo en el mun.do de habla i1lgleta, es itn anacronismo".

curso de_ser mplantado por el anti.anzt-rita.nismo, hecho que no lo hace
menos digno de nuestra atención."
. Ta~ sensatas palabras podrían también ser suscritas con igual acierto por
lustonadore~ d~ otr~s países, a los que el estudio en sí, y la meditación de
la decadenc1a 1~penal propia, parecen llevar creciente.mente 3 experimentar
en carne también
la realidad de la unidad de la histona
· y a m· '
,
, propia,
.
teres.use mas ecuammemente por la historia de Espa-a
d
·
·
n , e su rmpeno y
de su Leyenda N~gra, ~~entras el creciente clamor del mundo subdesarollado
en. general y, .la d1vulgac10n de sus razones contribuyen a la revela c10n
·' de una
HJspanoamenca menos "típica" y más verdadera.

Y reflexione :
"La lcyPnda Negra ha tenido, ínntgoblem,·nte, una parte cónsideroblt&gt; en las turbule11ta.s reladones de los Estados Unidos con ms
vecinos de habla hispana,· y ella continúa influyendo sobre la política
española de Inglaterra. Por más dificultoso que Ien aislarlo, es factor
que sigue pesando en los (ljtmtos internacio11ales.
Para lo.f americanos, el estudio de u11 prejuicio nacional posee un
interés aún más hondo. La pruición de los Estado5 Unidos en el sielo
XX se acerca en más de un respecto a la España en el XV. Esgrimiendo un e11ormR poder en de/ ensa de un ideal esencialmente conservador, se 6ncuentra, como ella, abocada al odio y a los celos de
amigos y .'Ulversarios. Nadie, al leer los periódicos, puede dudar qu~
la.s naciones del muritlo estén compilando una nueva Leyendo Negra y
que América sea la víctima que les está destinadr,. Como España entonces~ los Estados Unidos han disfrutado del poder mundial; como
España, también, se han entregado -sin rest.,icciones a m p((swn por la
autocrítica; y, al final, puede el Izada de ambas llegar a ser el mismo.
También a América puede tocarle vivir para ver .1·1t1 glorias olvidadas
y sus más orgul/osa.5 realizacioner desacreditadas por e{ talento polé•
mico de sus enemigos," •
Y concluya:

"En estos momentos, puede

tnU)'

bien que el antihisponismo. esté en

• MALTBY, W. S., The Black Legend in Engfond. The Dwe/opmtnt o/ Anti-Spanish
Sentime11t, 1558-1660, Durham, North Carolina, Duke University Press, 180 pp.,

p. 6.
• Ibid., p. 10.
' lbid., p. 139.

628

629

�EL SIGNIFICADO DE ICAMOLE
EL PAPEL DEL NORESTE EN LA INSURRECCION DE TUXTEPEC
LAURENS BALLARD

PERR.v

Universidad de las Américas.

o GUERRA CIVIL (no fue "revolución") de Tuxtepec en 1876
puso fin al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada y lanzó el porfiriato. El
general Porfirio Díaz personalmente acaudilló tres campañas militares durante
aquella guerra civil. Díaz fue general en jefe de la campaña iniciada con el
asalto de Matamoros en el estado de Tamaulipas el 2 de abril y finalizada
en Icamole, estado de Nuevo León el 20 de mayo. Acaudilló la campaña que
se inició en Oaxaca y terminó en Tecoac, Estado de Puebla, el 16 de noviembre del mismo año. La última campaña al mando de Díaz fue la del
oeste contra el "gobierno de la legitimidad" de José María Iglesias, que
comenzó en México cl 6 de diciembre y sin batalla alguna finalizó en Guadalajara el 9 de enero de 1877.
LA INSURRECCIÓN

El liderazgo de Díaz ha sido criticado. Parece ser que Díaz figuró en tres
batallas en aquel año: las de Matamoros, Icamole y Tecoac. El asalto de
Matamoros, sin embargo, en las palabras de Daniel Cosío Villegas, '~no era.
precísamente, una batalla'' sino l.llla traición de Ja plaza por el general Jesús
Toledo y otros. 1 Díaz aparentemente fue derrotado en Icamole, y generalmente
se considera que la campaña del noreste fue un completo fracaso. En tanto
a la batalJa de Tecoac hay tendencia en la historia de ese período de dar el
mayor crédito por la victoria tuxtepecana al general Manuel González. En
todo parece ser que al general Díaz le tocó un papel de poca importancia
como líder en la insurrección de Tuxtepec. De esto se desprende que el
gobierno de Lerdo cayó porque él no supo aprovechar sus mudias ventajas
o José María Iglesias, por su defección del gobierno, fue la causa de la de~ DANtEL Cosfo VILLEGAS (ed.), La historia moderna de México (10 tomos, México:
Editorial Hennes, 1955-197 l), La república reslaurada, uida política, p. 869.

631

�rrota del gobierno o en alguna manera otra persona sacaba las castañas

ele Díaz del fuego.
El propósito de este ensayo es poner en tela de juicio este tipo de interpretación. No es su propósito, sin t'mbargo, cubrir toda la guerra civil sino
simplemente el papel del oore~te en la victoria porfiriana en 1876. La hipótesis
es que la campaña del noreste fue esencial para el desenlace final de la
victoria de Tuxtepec, y ciue d liderazgo de Díaz fue realista y capaz. El método
de seguir para demostrar estos conceptos será relacionar la c.ampaña del noreste
con la estrategia nacional clr la insurrección y c~ta con la dinámica general de 1as insurrecciones mexicanas del sigro XIX. Será dentro de este marco
ele referencia donde se tratará de explicar el significado de la batalla de
Icam(llc. Desde luego será obvio por qué se comienza con Icamole.

LA

BATALLA DE lCAMOLF,

En Jos días posteriores a fa batalla de Iramole los periódicos pro-gubernamentales imprimieron boletines tan pronto como llegaron los partes del campo
de batalla, y los periódicos de la oposici6n dudaban de la ,·cracidad de los
informes ofic-iales. 2 El gobierno atribuía una gran victoria y profetizaban pronto
fin a la rebelión. Eslo pareda una apreciación realista en la capital. Habían
llegado noticias de la recaptura de Matamoros por el general Mariano Esrobedo el 19 de mayo y de la derrota de Díaz y sus partidarios al día
siguiente en Icamole. Finalmmte, el 9 de junio el Diario Oficial publicó el
largamente esperado infomlC de la batalla finnado por el general Carlos
Fuero, comandante en jefr de la fuerza gubernamental en Icamole.
El infonne del general Fuero pretendía que las fuerzas del gobierno ascendían a 1.040 hombres y que las conducidas por "don Porfirio Díaz, Naranjo. Charles y Vara" llegaban a "nn número de más de 1,500 hombres''.
Las fuerzas rebeldes ocupaban "una verdadera posición militar ventajosa".
Sin embargo, después de hora y media de lucha, el enemigo retrocedió en
desorden y sufrió ''su completa derrota y dispersión". 3
Desde el principio la prensa apodó a Díaz "El llorón" y ''El huyón" de
• Diario Ofi,ial, 21 de mayo de 1876 • 9 de junio de 1876. Varios están impresos en
ALBERTO MARÍA CAR.Rf.ÑO (ed.), Archiuo del Gtntral Porfirio Díaz, memorias )' do.
,umentos (30 tomos, Méltico: Editorial Elede, 1949-1961), Xll, 7-17. Esta colecci6n
de documentos se citará. de aquí en adelante como APD. La batalla de la prensa está
descrita en Cosfo VtLLEGAs, op. cit., pp. 874-875.
• Diario Oficial, 9 de juuio de 1876. El informe de Fuero está reimpreso en FIUN•
cisco G. Cosmes, Historia general de Ml:cito, continuruión a la de Niceto de Zamacois,
parte conltntpordnta, los (dt1mos treinla y trts años, (4 tomos, XIX-XXII. Barceloua:
Araluce, 1901-1902), XX.U, 792; y en APD, XII, 9-17.

632

kamolc, el prímel'O basado, seg{m rumort&gt;s, que Díaz había llorado delante
de sus oficiales después de la derrota, y el segundo por haber huido del campo ele batalla.
~as descripdones de esos acontt&gt;cimientos son pocas, breves y ~eneralmentc
erroneas. La muy conocida y semioficial biografía de Porfirio Díaz dt! Ht&gt;rbert
Howe Bancroft narra que D.íaz acometió a las fuerzas del general Fuero
Y aisló a 200 soldados y parte del tren, pero que Díaz se dio cuenta de
q~e s~s fuerzas, compuestas sólo de caballería, no podían esperar ganar una
vtc~rm total _c~ntra un ejército superior de caballería, infantería y .artillería.
Tenwndo nol!c1as de la insurrección en Oaxaca, Díaz abandonó el "vasto y
despoblado norte", y dejó a Trevit"io y a Naranjo para que siguieran avan.
2ando.i
En 1900 Francisco Cosmcs escribió la continuación de la Historia General
de J~éjico de Niceto Zamacois. El rt"lato que nos da Cosmes de la batalla usa
el ~1s~no esc¡uema general pero sostiene que eJ ejército del general Fuero

hab1a. mterceplado el paso ele le-amole, y que Díaz únicamente decidió abrirse
camino a tr~vé~ del en~migo, Habiendo logrado esto, Díaz dispersó sus fuerzas,
las puso haJo d1ven;os Jefes y fue a "ponerse al frente de fuen.as considerables
que los insurrectos de Oa~ca y de Puebla habían unido..." s
El siguiente paso en Ja evolución de la interpretación en pro de Díaz fue
dado por Salvador Quevedo y Zubieta c-n 1909. Según fste el general Fuero
Uegó a lcamole con 2,000 hombres contra 600 de Díaz. Diaz inició la batalla,
de su inferio1·idad numérica se reti1·ó del encuentro en orden e
.pero a cau.~a
,
.
mcorporo a sus propias filas los prisioneros tomados del gobierno. Díaz
sufrió '10 bajas en tanto que las de Fuero pasaron de 100.6
José López-Portillo y Rojas en 1920 regresó a la tradición antiporfírista
iniciada por Fuero. Díaz, dice él, tenía 2.500 hombres al salir de Matamoros
y entre cuatro y cinco mil en Icamole. "Sólo así se concibe que ha}-a marchad~
sobre Monterrey..." Sin embargo, Díaz fue tan gra\'emente vencido en lea.
mole que apenas escapó solo, y renunció después de ello a toda Ja campaña
del norte." Esta versión señaló el camino a seguir para interpretaciones posteriores. ª

.

)

4
HusRRT HowE BA!'-IOROFT, Vida de Porfirio Día:: uu;ia históri,a y social dtl
pasado r preuntt de México (San Francisco: Tbc Ristory Company, 1887), p. SOL
• CosMEs, loe. ,it.
• SALVADOR QUEVEDO Y ZUDIBTA, El Ca11,dillo, conti11uadó11 de Porfirio Día:, ensayo
de .PJicología histórica (México: Llbrerfa de la viuda de C. Bouret, 1909), p. '.!40.
' José Lóru PoRTILLO Y RoJAs, Ele11ació1i y cfJÍda de Porfirio Dla!. (Mrxico:

Libmía Española, 1921), pp. l t,t..115.
• Véase por ejemplo, JosÉ G. VALDÉs, El Porfiristno: Historia de u11 ,¿gimtn, el
nacimie11to (México: Antigua Librería Robredo, de José Porrúa e llijos, 1941), p. 151 ¡

633

�Carleton Beals, para citar una biografía de Díaz que apareci6 en inglés,
afuma que Díaz estaba ganando la batalla de Icamole cuando el gen,eral
Julián Quiroga desertó a los porfí.ristas y ayudó a Fuero a derrotar a D1az. 9
En realidad Quiroga desde un comienzo estaba con los federales en toda la
campaña.to
. .
•
Con la aparición del tomo doce del Archivo del Gene~al Porfm~. Dwz,
editado por Alberto María Carreño, es posible una nueva mterpretac1on. La
correspondencia en el archivo del general Díaz demuestra , q~e ~t~, de 1a
batalla de Icamole los rebeldes del centro y del sur de Mexico msistia.n rn
que Díaz se pusiera al frente de ellos. Carreña parece sugerir que la batalla
de lcamole no fue el factor que hizo a Díaz dejar eJ norte aun antes dl'
la batalla. Más adelante se mostrará que tal afirmación es posible aunque
Carreña no expone dicha condusión.
La mayor contribución de Carreña al conocimiento de la "Batalla de
Icarnole"' es que el comhat,e no tuvo lugar en le.amole. Aún más importante
es la mención de que la lucha no se libró entre el general Fuero Y sus
fuerzas por un lado y los generales Díaz, Treviño, Naranjo, Charles Y V~ra
con sus hombres por el otro. El general Fuero encontr6 la columna conduoda
por Francisco Naranjo en un sitio llamado Puerto del Indio. ¡ Los generales
Díaz Gerónimo Trcviño e Hip6lito Charles, con sus fuerzas, no estaban
preS:ntes allí! Ellos estaban en realidad en )a hacienda de_ "Hicamole", más
0 rnenos a tres kilómetros de distancia &lt;le Puerto del Indio cuando ocurrió
el encuentro.
La prueba de este sorprendente descubrimiento es un documento pnblica~o
por Carreño. El día de la batalla el general Treviño envió un infonne esc:nto
a Díaz el cual incluye un parte del encuentro dado por Naranjo a su

superior Trevíño. Dicho parte describe toda la acción sin mencionar a pe_rson~
unidad que no estuviera bajo el solo e inmediato mando de Nar.mJO. S1
~reviño hubiera estado presente como comandante en jefe él hubiera rendido
JlistMia de Mbcico (4 tomos, 3a. ed:, re~sada, México: Editorial
Jus, 1962) III, 364; JoROE FER1'ANDO lTUllRIDARRÍA, Hrstona de OaJCaca ~4 tomos,
Oaxaca: Publicaciones del Gobienio del Estado, 1950-1956), La Restauracú5n de la
República '/ las revueltas de la Noria '1 Tu.xtepec, 1867-18?7 (19~6), IV, 1~7 ..
• CA.llLETON Buu, Porfirio Díaz: Dictator of Mtxíco (Ph1ladelph1a: J. B. L1ppmcott
José: BRAVO UoAJITE,

Cornpany, 1932), p. '.!02.
•.
.
•• La relaci6n del general Quiroga con Porfirio Díaz &lt;e discute ~ adc:l;3-11te. Se
contaba una historia en es tiempo de que Díaz aboro6 a NaranJo despucs de la
batalla con el reto de "Creía yo que los de Nuevo León eran valientes''. Se dice que
Naunjo contestó: "¿Cree usted que Julián Quiroga (oriundo de Nuevo Le6n) e,
de Oax.aca?'' SANTL'GO RoEL,, Apuntes paro la hütorio de Nuevo León ( 2 tomos,
Monterrey: sin nombre de editor, 1938), 11, 78.

634

el informe a Díaz. Si Díaz, en el contrario, hubiera conducido las tropas en
ese encuentro el informe habría sido superfluo en tanto no había nadie a
quien él estuviera obligado a informar. Naranjo se encontró solo en eJ campo
de batalla, pues, como el mismo Tre"iño infom1ó a Díaz " ...si el general
[Naranjo] no fue auxiliado oportunamente por t&gt;I grueso de la columna, fue
pot"quc no llevaba orden de empeñar combate decisivo, simplemente de reconocer y tirotear al enemigo" .u
Icamole fue entonces un encuentro donde un subalterno porfiriano tuvo
órdenes de no entrar en eombate. Comparando Ja lista de bajas de Naranjo
y Fuero, Carreño concluye que "es imposible declarar que el resultado de
aquel combate fue un completo triunfo para eJ defensor del gobierno del
presidente Lerdo, aunque menos para Naranjo". 12

Hay dos motivos par que los historiadores han creído que Díaz estuvo pre~ente en la Batalla de Icamole. Primero, el informe de Fuero, que atribuía
a sí mismo una victoria sobre Díaz, se hizo público y fue ampliamt'nle conocido antes de que Díaz estuviera en situación de modificar esta interpretación.
Segundo, Díaz nunca negó su presencia en lcamole. Las oportunidades que
tuvo para negar una derrota personal fueron muchas, principalmente en las
varias historias de la época y en las biografías que le fueron presentadas para
su corrección personal antes de ser publicadas. La obra de .Bancroft fue
una de esas.13 La de Hemindez, Un pueblo, un siglo y un hombre, publicada
.-a 1909 y dedicada a Días fue otra. 14 Sus pretensiones de haber estado al
mando en Icamole se hallan solamente en su hoja oficial de servicios, que
muchas veces fue impresa durante su administración. 15 Más importante que
t'stas es un ejemplar de la misma corregida con eJ puño y letra del general
Díaz. Sin corregir queda la penúltima anotación, que rei.a así: "la batalln

n Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 20 de mayo de 1876, APD, XII, 331. Sí
existe el documento en manuscrito en El Archivo General del Estado de Nuevo León,
Sección Histórica, Ramo .Militar, Caja 1876, expediente Naranjo.
u CARREÑo, APD. XII (notas), 17-18.
1ll Cfüío Villegas dice que una traducción al español de la biografía de Díaz por
Bancroít "fue sometida a la aprobación de Porfirio Díaz; quien envió una lista de
correcciones", que se conserva t•n la Librería Bancrof1. DANIEL Cosfo VrLLEOAs, "Se·
b.utián Lerdo de Tejada, mártir de la república restaurada''. Historia Mexicana, xvn,
2 (octubre-&lt;fü:iembre 1967), 186.
" Carleton Beals desnibe a Hernández como a "elogia dar a sueldo", autor de
un libro "entre los enviados alrededor del mundo en todos los idioma., para formar
la opini6n en el extranjero de Díaz y de México". Op. cit., p. 272.
,. FoRTUN1,To Hus,bou, Un P1ieb/o, un siglo y 11n hombre (México: Imprenta
de Ignacio EscaJante, l909), pp. 359-365.

635

�de Icamole, Porfirio Díaz al mando, 20 de mayo de 1876, contra el General
Carlos Fuero" .1 6
;_ Por qué Porfirio Díaz prrrnitió que una derrota se registrara contl"a su
no~bre por una bacalla en qur él no estaba al mando, y ni siquiera prese~_te?
Es sencilla su respuesta. Una vez tjue Díaz llegó al poder nunca volv10 a
rd('rme a su carrera de rebelde. Procuró sanar las heridas de la lucha
f rarcionaria. Se situó por encima ele las organizaciones de partido que habían
mantenido los trastornos internos de México y alabó el patriotismo dondequiera que lo hallaba.17 Esa parte de su propia carrera_ tocante a la resist:ncia
rc:-publicana contra b Intervt&gt;oción Francesa la publicó ru su_s memorias _Y
raras ve-ces hizo mención al perío&lt;lo entre 1867 y 1876. Dcsmenhr su prcst'neta
en Icamole habria dado origen a investigariones y a discusiones. Estas tenían
que evitarse con miras a la unidad y a la estabi!i~ad ~lítica: d_cspués de
1876 Díaz no se interesó en dar lecciones sobre ehnentes msurrecciones.
Esta reseña de la evolución de la historiografía de kamole se completa con
dos rdatos importantes: el de Daniel Cosío Vílkgas y el de Angel Taracena,
únicos historiadores que han usado las pub.lkal'iones de Carrcño para la
campafia del nore~le.
Cosío Villegas describe la batalla de kamole es&lt;"ncialmente como lo hizo
Fuero, a excepción de 4uc el encu&lt;"ntro es colocado correctamente entre Fuero
y Naranjo en Puerto del Indio. Pero Cosío Vilkgas confunde los acontc•
cimientos al decir que las fuer7.as porfiristas llegaban a 1,500, cuando no
sabemos de cómo esas fuerzas estaban divididas entre Naranjo. Treviñn Y
Oiaz.1" El general Fuero &lt;"n realidad sólo luchó contra una pe&lt;1ucña partida
de los l,500 porfiristas, los directamente bajo el mando del general Naranjo.
Luego de rsta versión es cuando Cosío Villegas introduce el infonne de
Naranjo: "Francisco Naranjo. quien mandaba en jefr las fuerzas rebeldes,
intentó dar una versión distinta ..• Naranjo no quedó satisfecho de la modestia de su comisión [reconofer y tirotear al enemigo], cumplida al desplegar
a Fuero todas sus fuerzas." Notando que "los adversarios apenas ll~aban a

1,000 hombres y que los suyos eran más" ( que ~o era cierto ni d'~jo eso~ Y
que tenía la ventaja de que aún no eran descubiertas sus tropas, no resiste
1• Este docum&lt;'nto pertenece a la K•ñora María Thércse Gatouillat De Diai Raigosa,
la esposa del nieto del general Día.z, quien hondadosamcnte pc~itió a este investi~a?~r
leerlo ron detenimiento. Es similar al que está en la Colecc10n General de Porímo
Díaz en el archivo documental de la Universidad de las Américas ( 1, 333), salv,,

que c-stá corregido a mano.
11 Uno puede notar sus elogios públicos de Benito Juárei y los bo~ores colmados
sobre Scba.sóán Lerdo de Tejada en sus funerales. para los cuales D1az orden6 los
arreglos.
11 ¿ Tomado del informe de Fuero? De

636

treS a

seiscientos es más probable.

la tentación", de ordenarles que se levantaran y dirigieran nutrido fuego sobre
Fuero. Fue entonces cuando Fuero cambió su frentl', "razón por la cual
fNaranjoJ decidió retirarse". En el relato de Olsio Villegas la batalla fue
decididamente una derrota porfirista.
Cosío Ville~as también afirma que "Naranjo no í'chaba de menos el
apoyo que debían haherlc prestado las fuerzas muy próximas de Treviño y
las de Porfirio, apenas algo más distantes". El autor no explica por qué las
fuerzas de Treviño y Dbz debían apoyar a fa.e¡ de Naranjo, por qué Díaz
tenía que resistir en Puerto del Indio, o en cualquier otra parte del norte.
El que Díaz no lo haya hecho y el que sus subordinados se retiraran de 1ma
fuerte escaramuza. y partirnJannf'nte el que Díaz después de eso dejara el
leatro de operaciones norteño, son las pruebas de que Díaz perdió )a batalla
y la campaña. Fue entonres, insiste Cosío Villegas, "solamente después del
fracaso de Icamole'' cuanJo Día1. se con\'enció de la necesidad de regresar
al sur.1 11
La versión de Ano-el Taracena es un tanto mejor y también peor que la
de Cosío Villcgas. Tara.cena reconoce que Naranjo pe~eó solo contra Ftwro
en Puerto deJ Indio, pero ag¡-ega erróneamente que la batalla tuvo lugar
porque la brigada de Naranjo fue sorprendida por los de Fuero. 2º El parte
de Naranjo claramente dedara que envió al coronel Hinojosa con una pa.
trulla para "cscaramtt7..ar con el enemigo" y atraerlos a un lugar para ser
observados. Naranjo declara que la fuena de Fuero estaba atraída directamente ''sin saberlo a diez pasos de la mía". De esa forma Naranjo quiere
decir que fueron las tropas gubernamentales, no las porfiristas, Jas que fueron
sorprendidas. Comparando los documentos podemos conjeturar que ninguna
cie las fuerlaS fue sorprendida.21
El relato de Taracena, aparte de este error, deja otra mala impresión.
Señala que después de la batalla "don Porfirio considera que su presencia en
Oa.xaca y Puebla sería más necesaria; por lo que deja en Monclova a los
generales Treviño, Naranjo, Charles, y otros más y confía al generaJ Manuel
González la tarea de dirigir los elementos reunidos en el norte y llevarlos hacia
el centro del país''. 22
,. Cosio

La república restaurada, pp. 874-877, 892.
Porfirio Díaz (México: Editorial J-w. de la ierie Figuras )'
,pisodios de la historia de },léxico, núm. 88, 1960), p. l05.
:n Informe de Naranjo, Gerónimo Tmiiio a Porfirio Díaz, 20 de mayo de
1876. APD, XII, 329-331. Cf., informe de Fuero, loe. cil.
:s TARACENA, ú,c, cit. Quevedo y Zubieta usa la misma frase, of,. cit., p. 241.
Los dos parecen haber sido tomados al pie de la letra de CoSiiles, op. cil., XXII,
781-782.
VtLLEGAS,

:. A:-IGF.L TA.RACRNA,

637

�En realidad Díaz antes de dirigirse al sur dividíó sus fuerzas entre Treviño,
Naranjo, Charles y Vara pai:a una continuada guerra de guerrillas. en el norte.
Por su parte el general González que estaba guarneciendo Matamoros dejó
esa ciudad el 18 de mayo, el día anterior a que las fuerzas federales de
avanzada del general Escobedo retomaron dicha ciudad. Luego de dejar
Matamoros, González condujo sus fuerzas haci¡¡ el sur, por la serranía huasteca,
sin incorporar a su mando ninguna de las tropas que habían estado con Díaz
en los alrededores de Monterrey.
Este e:,tudio se concluye que las fuerzas impresas poco aportan al significado
de Jcamole en la campaña del noreste, y nada al entendimiento de la campaña
del noreste dentro de 1a Insurrección de Tuxtepec. La evaluación de la
batalla de Icamole oepende de por qué estaba Díaz en Icamole el 20 de
mayo. Para ello, es necesario considerar toda la estrategia de la campaña
del noreste y cómo ella se relaciona con la estrategia nacional.

LA

TRAGEDIA DEL NORESTE

Implícito en todo relato de 1876 es que 1a estrategia tuxtepecana fue a armar

las fuenas porfiristas wn lla riqueza de Matamoros y luego convergir sobre
Monterrey, seguido de Saltillo, San Luis Potosí y finalmente 111, capital. Tanto
como la campaña de Matamoros a Icamole terminó en dispersión y que
Díaz entonces abando,nó el norte para acaudillar las fuerzas del sureste, los
historiadores uniformemente han concluido que la estrategia de marchar a la
capital por la meseta central se fracasó. Y por eso, se fracasó también
la campaña noreste poñuiana.
Es claro por qué los autores de estos relatos suponen que la estrategia
porfiriana era de marchar sobre la capital, capturando las ciudades mayores
al pasar. No sólo era esta estrategia aparentemente obvia, sino que Díaz
mismo estaba diciendo a mucha gente que pensaba hacer exactamente eso.
Dfaz en 1&amp;76 estaba diciendo, a mucha gente, que después de adquirir materiales de guerra en Matamoros pensaba "comenzar una seria campaña contra
las guarniciones de Monterrey, Saltillo, San Luis- y la capital", e historiadores
subsecuentes le han tomado la palabra.
Las primeras declaraciones de Díaz uo son explícitas respecto a la dirección de sus movimientos pendientes. A los cinco días de haber capturado
Matamoros, Díaz escribió al principal general porfirista de su estado natal
Oa.'Xaca, que babia ocupado Matamoros "eon pocas pérdidas. de mi parte y
también pocas del enemigo. Desde luego me ocupé en organizar con mis

638

elementos propios y los conquistados, una rolumna que llevaré hacia el
interior compuesta de dos mil quinientos a tres mil hombres" .2ª
Exceptuando el temor de que el correo pudiera ser interceptado, Díaz
pudo haber sido más franco con un partidario militante que tenía necesidad
de saber sus planes. El 11 de abril Diaz escribió a Emiliano Martínez en
Nueva Orleans la misma informaci6n, otra vez omitiendo la dirección precisa
de la marcha pensada?' Luego el 14 de abril Díaz informó a Romero
Ancona no solamente que marcharía tierra adentro, sino también que unirla
las fuerzas en Nuevo León, "abriendo ya una campaña formal sobre las
plazas que ocupa el enemigo entre ésta y la capital".u Cualquiera que haya
sido el grado de confianza, el riesgo de intercepción también se hallaba
presente.
Por la segunda mitad de abril no hizo caso de precaución alguna. El 20
de abril un comerciante en Matamoros escribi6 aJ general Díaz objetando los
términos de pago ofrecidos a su establecimiento por mulas y caballos entre.
gados a Jas fuerzas porfiristas. Dia2 ordenó a la tesorería que pagara al
interesado en cuatro abonos mensuales de la renta de la aduana en La.redo
"después de ocupada Ja plaza de Monterrey". 28 Uno quisiera saber si al
comerciante se le había dado información acerca de Monterrey. Entretanto
Estanislao Hernández, empresario de Monterrey, buscó por correo un certificado de Díaz que protegiera de otros porfiristas -sus artículos en embarque.
Díaz le contestó el 22 de abril que no era necesario protección contra los
porfiristas, pero que de todas maneras "para tranquilizarlo, le manifiesto que
dentro de breves días emprenderé mí marcha hacia esa ciudad, y que mi presencia en ella es la mejor garantía que puedo ofrecerle sobre que su casa y
persona serán respetadas".27 Un modo casi certero de hacer que se diera
cuenta de sus planes el gobierno era revelarlos a los comerciantes descontentos.
A amigos y a agentes se les proporcionó la misma información. Díaz- escribiósu agente confidencial, P14cido Vega, eJ 22 de abril, que "dentro de dos
días a más tardar emprenderé mi marcha para Monterrey". 28 A un amigo
en Veracruz una semana después Díaz escribió que había dejado Matamoros
''con dos mil hombres y voy sobre Monterrey". 2 º Eso fue escrito el día antes
de que Díaz cambiara todo su plan de campaija.

ª

» Porfirio Díaz a Fidencío Hernández, 7 de abril de 1876, APD, XII, 160.
u Porfirio Dí.u: a Emiliano Martínez, 11 de abril de 1876, APD, XII, 183-184.

u Porfirio
,. Antonio
223-224.
n Porfirio
'" Porfirio
'" Porfirio

Díaz a Romero Ancon:a, 14 de abril de 1876, APD, XII, 202-21}3.
Guerra a Porfirio Díaz y contestaci6n, 20 de abril de 1876, APD, XII,
Díaz a E~tanislao Hem!ndei, 22 de abril de 1876, APD, XII, 240.
Díaz a Plácido Vega, 22 de abril de 1876, APD, XII, 239.
Díaz a Donaciano Lara, 30 de abril de 1876, APD, XII, 262-263.

639

�¿ Pensaba Díaz marchar sobre Monterrey? Enigmático es el caso del vicegobernador Ant.oine de Luisiana, a quien está dirigida una &lt;'arta que aparece
en los documentos de Díaz, fechada el 11 de abril. En esa carta Díaz declaraba
que bahía tomado Matamoros, y señaló que "dentro de breves días emprenderé mi marcha para el interior del país con una columna de tres mil hombres,
aproximadamente, con la que unidos a las fuerzas de los generales Treviño
y Naranjo, de Nuevo León, en número de mil hombres, estaré en aptitud
de emprender ya una campaña seria sobre las plazas de Monten-ey, Saltillo,
San Luis y la capital"?º
Francisco Cosmes cita una carta escrita desde Matamoros por Díaz, la
cual dice Cosmes que circuló en la prensa mexicana en mayo y que llevaba
fecha de 11 de mayo. Esa carta estaba también dirigida :i Antoíne. Conteniendo tasi la misma información, las cartas emplean, sin embargo, palabras
diferentes. Además, las tropas de Díaz se ajustan a 800, como lo sabría el
general Escobedo el 11 de mayo. El mensaje es el mismo: Díaz se uniría
con Treviño y Naranjo, asegurándole usuficiente fuerza para abrir una ver•
dadera campaña y avanzar contra Monterrey, Saltillo, San Luis y finalmente
contra la capital" .3 1
Es posible que la primera carta haya sido enviada con una honrada refle.
xión de las expectaciones de Díaz, y que la carta de 11 de mayo fuera la
misma, posfechada e impresa después de haber sido traducida al inglés y
retraducida. Las cifras pueden haber sido redactadas por periodistas guber•
namentales a fin de dar la impresión a los lectores capitalinos de que el
reclutamiento por Díaz no había tenido buen resultado. Sin embargo, en
ese caso, extrañamente escogieron la cifra indicada. Una mejor explicación
sería que Díaz escribió amhas cartas, la primera al vicegobernador norteamericano el 11 de abril y que reflejaba una temprana esperall7.a., y una segunda
un mes más tarde intencionada a caer en manos del gobierno. La evolución
de las cartas existentes y puede que haya habido otras -sugiere una reva•
!uación entre el 11 y el 20 de abril. Las cartas dicen demasiado: la estrategia
de la mesa central parece haber sido un engaño para despistar al gobierno.
Prueba de que el gobierno esperaba l:i estrategia central porfiriana se ve en
el refuerm de las guarniciones de San Luis, Saltmo y Monterrey en abril.3 2
Más directamente, Escobedo telegrafió a Servando Canales, gobernador de
Tamaulipas, desde el 11 de abril que Díaz "se dfrige de Matamoros sobTe
• Porfirio Diaz a C. Antoine, Esq., 11 de abril de 1876, APD, XII, 185.
11 CosMEs, op. cit., XXII, 779-780.
e Diario Oficial, 6 de mayo de 1876.

640

Monterrey con 1,500 hombres". 3~ Mientras tanto la prensa del gobierno
parndiaba Ja estrategia porfiriana: "[Todo el mundo] ... ahora contempla
a Porfüio Díaz, al general Treviño y a los otros prominentes jefes de la
revolución derramándose por estos estados y barriendo con sus victoriosas
falanges las 'insignificantes' unidades federales que guameccn las plazas de
Monterrey, Saltillo, Zacatecas y San Luis Potosí." 31
Aun hasta una tardía fecha como el 7 de mayo Escobedo telegrafió un
mensaje al ministro de guerra de que Díaz pensaba ocupar Monterrey en
tres días. 35 No hay duda de que el gobierno creía que la mira porfiriana
inmediata era el sitio de Monterrey.
Una con~rleración de la dinámica insurrecciona) del siglo XIX, de los
cuales se supone aquí que Díaz era maestro, confirmará que la estrategia de
la meseta central no era un plan viable ni realista después de mediados de abril
di:- 1876.

LA

ESTRA'l'EGlA NACIONAL

Hay dos fases en las venturosas insurrecciones deJ siglo XIX. La primera
consistía en la llamada propagandística a los jefes locales por sostener eJ
pronunciamieoto y su plan anexo, con el objeto de obtener un estado como
base de operaciones. La segunda fase de la venturosa insurrección implicaba
la concentración de fuer.t.as rebekles para proteger su base y confrontar la
fuerza gubernamental en wrn bataUa perentoria
Durante la primera fase los rebeldes eluden un choque frontal con fuerzas
gubernamentales. El prop6sito fue extender la conflagradón a todas las partes
del país )' desacreditar al gobierno con sólo continuar existiendo en oposición
obstinada. La actividad militar fue generalmente la de la guerra de guerrillas,
cuya función i:-ra demostrar que el gobierno no podía aplastar el movimiento.
Esto se usó entonces al hacer un llamamiento por más apoyo como prueha
de que el gobierno era menos popular que los que lo retaban.
Otro fenómeno que se podía reconocer transcurre concwTentemente con el
anterior. Mientras más contil1uaban su desafío al gobierno los rebeldes 1 y
esparcían más la insurrección, más represiva se volvía la política gubernamental. El gobierno de Lerdo en 1876 declaró la ley marcial en estado
xi El telegrama fue inmediatamente enviado a Díaz. Santos de la Garza y Gutiérrei
a Porfirio Díaz, 11 de abril de 18i6, APD, XII, 184-185.
11
~oruer1ir de Catorce (Tamauli~~! ' 26 de abril de 1876, tomado de un ejemplar
anterior del Boldln de la 3a. Dw1S1ón (del genera! Escobedo) y reimpreso en el
Diario Oficial, 6 de mayo de 1876.
~ Mariano Escobcdo a Ignacio Meji:i, 7 de mayo de 1876, reimp~o en el Diario
Oficial, JO de mayo de 1876.

6.J.J
H-41

�tras estado, decretó empréstitos forzosos, reclutó tropas mediante leva y finalmente recurrió a la censura de la prensa. Inteligentemente Edmundo Burke
observó que cuando los súbditos son rebeldes por principio, los reyes se
vuelven tiranos por política. Con cada medida los rebeldes convertían en
propaganda las restricciones gubernamentales. Las insurrecciones triunfantes
del siglo XIX en México siempre tuvieron organizaciones eficaces de .P:1"?·
paganda que hacían hincapié en el tema de la tiranía. La prensa de opos1c1on
al pr.esident.e Lerdo sirvió esta función.

"La existencia en la oposición obstinada,, era Wla táctica insu1Teccional
efectiva en cl siglo XIX y durante los años iniciales del XX, porque el
tesoro nacional nunca podía sufragar los gastos de la acción militar contra la
resistencia prolongada. Este fue sin duda el caso en la rebelión de Tuxtepec.
La incapacidad de pagar por más provisiones, sin decir nada de cu~rir la
no'mina militar, fue uno de los motivos principales por el cual el presidente
,
Lerao de Tejada no intentó levantar otro ejército más tarde en 1876, despues
de que el general Alatorte perdió el ejército del gobierno de Tecoac el. 16 _de
noviembre. Cuando el tesoro no pudo hacer frente a los gastos ordinanos
del gobierno, como pensiones y nóminas, sufrió aún una pérdida mayor de
prestigio y de apoyo.
En último análisis una insurrección victoriosa necesitaría ocupar la capital
de un estado para q~e el gobierno pudiera destinar dinero y milicias estatales
al movimien!O. Sin embargo, estaban guarnecidas las capitales de los estados.
Además cuando las fuer¿as gubernamentales estaban en zonas adyacentes, las
ciudades guarnecidas formaban el bloque sobre el cual podían se~ aplasta?:15
las fuerzas rebeldes. Por lo mismo, durante la primera fase de la msurrecc1on
los rebeldes se esforzaron mucho por enajenar la lealtad de los gobernadores
de los estados y de las unidades de las guarniciones a] gobierno. Esto era lo
que Díaz trataba de conseguir en Brownsvi11e y en Matamoros.
.
Cuando los rebeldes controlaban la capital de un estado y a un gobierno
estatal, empezaba la segunda etapa de la venturosa ins~ección. Entonces se
hacía necesario concentrar las fuerzas rebeldes de la region para proteger esa
ciudad de las fuerzas federales que se aproximaban. Los rebeldes podían
Juchar contra esas fuerzas en la ciudad que poseían, o usar esa ciudad
como base de operaciones y marcharse a otra parte para batirse con l~
fuena.s federales. Sin emhaigo, una batalla "perentoria" tenía que ocµrnr
antes de que los rebeldes pudieran marchar sobre la capital. En un período
tardío de la segunda fase, la insun-ección experimentó e! "irse a ~a cargada"
cuando los jefes locales y hasta personajes nacionales vieron_ ,el signo de los
tiempos y clamaron unirse a los triunfadores. En la losurrecc1on de Tuxtepe:
Oaxaca se convirtió en la base de los rebeldes; el
a la cargada" empezo

"me

a principios de noviembre, y la batalla "perentoria" tuvo lugar en Tecoac
el 16 de novíembre. Todo esto era lejos del noreste y mucho después de
abril y mayo cuando tuvo lugar la campaña del noreste.
A mediados de abril Je fue evidente a Díaz que Mata.moros era muy
pobre para servir de base de operaciones y mucho más importante, que ninguna capital de estado podía ser ocupada antes de la llegada de fuerzas
federales. Díaz sabia que era imposible, en esas condiciones, un enfrentamiento exitoso: la campaña del noreste no había entrado en la segunda
fase. Porfirio Díaz, que conocía estos patrones insurreccionales, no habría
planeado enfrentarse con Jas fuerzas gubernamentales en Matamoros, Monterrey, lcamole ni otro lugar del norte. El no habría iniciado una campaña
en }a meseta abierta, en un ataque violento sobre Ja capital, con las pocas
tropas a su disposición a fines de abril, sin una fuerte base de operaciones y
con la gran fue12a del general Escobedo concentrándose en su contra.
Para mediados de abril, sin embargo, se habían desarrollado dos condiciones
que forzaron a Díaz a tomar medidas. Primero, la campaña del sur había
llegado a fa .segunda fase mientras que 1a campaña del norte estaba aún
en la primera fase. Alguna decisión tenía que tomarse porque la situación en el sur estaba rápidamente desintegrándose en una anárquica serie de
rebeliones locales como las que caracterizaban el sur de México entre 1815
y 1820, y de nuevo entre 1913 y 1916. Segundo, para mediados de abriJ
una significativa fuerza federal se acercaba a la zona noreste de México,
donde Díaz estaba tratando de provocar 1a insurrección. Es dentro de estos
perímeu·os teóricos y estas condiciones que ha de colocarse la campaña por~
firiana del norte.

Si e] objeto de la estrategia del norte no era una marcha a la ciudad de
México a través de la meseta central, capturando las ciudades mayores de
paso, entonces ¿ cuál fue su objeto? Cosío Villegas escribió un excelente y
pequeño libro sobre la rebelión de la Noria, en el cual sostiene que la estrategia de esa insurrección había de causar wia desviación en el norte para
el gobierno, mientras que la rebelión Puebla-Oaxaca-Veracruz podía desarrollarse y con eJ tiempo marchar sobre la capital desde esa dirección. Las
razones de los infelices resultados, desde un punto de vista porliriano, son
complejas. Pero con respecto a Ja rebelión en el norte, su fracaso se basó,
según Cosío Villegas, en la carencia del liderazgo porfiriano --o la falta de
diversos jefes p~a sobreponerse a sus rivalidades--, en 1a incapacidad para
reponer armas y municiones y en 1a negativa del gobierno a dejarse desviar
del verdadero centro de la insurrección, que estaba en Oaxaca.36 Díaz sí fue

ª DANIEL Cosío VrLL&amp;GAS, PoT/irio Díaz en la Teuuelta de la Noria (México:
Editorial Hermes, 1953), pp. 168 - passim.

642
643

�al norte durante la rebelión de la Noria, pero sólo después de que la rebelión
en Oaxaca había sido aplastada por la concentrada reacción gubernamental
contra ella. Aunque Cosío Villegas no aplicó la lección de la Noria a la
insurrección de Tuxtepec, se presume aquí que Díaz sí lo hizo.
Porfirio Díaz eu la Insurrección de Tu.xtepec llevaba consigo diversas cartas
para jugar, dándole a él estrategias alternativas a seguir. Hermenegildo Ca.
rrillo había de pronunciarse en Puebla, y Donato Guerra en Durango. El
general Luis Mier y Terán estaba listo para apoyar la rebelión del sudeste
desde Veracrnz y Justo Benítez, secretario personal y gerente de negocios de
Díaz, haría lo que fuera posible en Oaxaca, Podía contal'se con Guerra
para que usara su influencia cerca de los jefes en el noreste. Se esperaba sin
duda que pudiera influir al genera] Sóstenes Rocha, el general más audaz
y temido en México y ahora enemigo poHtico de Lerdo desde su exilio a
Celaya en 1875, para que efectuara la defección de la guarnición clave de
San Luis Potosí. El general Vicente Riva Palacio había de provocar la
rebelión en Morelos. Ya se hallaban en rebelión los "cristeros" de Michoacán,
no por inspiración porfirista, pero no obstante ah.sorbiendo energías gubernamentales. Entretanto existía un partido porfirista bien desarrollado en la
capital de la narión compuesto de políticos, periodistas y abogados. El "directorio'' insurrecciona} en la cjudad de México, identificado por el periodista
porfirista Ireneo Paz, constaba del general Pedro Ogazón, Ignacio VaUarta
y Protasio Tagle, todos los cuales figuraron en el primer gabinete de Díaz.
Tempranamente en el año 1876 los generales porfiristas salieron de la ciudad
de México asignados a zonas donde gozaban adhesiones personales: .Juan N.
Mirafuentes, Vicente Riva Palacio, Hermenegildo Carrillo, Feliciano Chavarría, José Cosía Pont-ones, Aureliano Rivera, Isidro Montiel, Antonio Rodr\,auez
Bocarda, "y muchos otros". 31 Díaz pudo haber razonado que como el reclutamiento y el suministro eran en gran manera función de las cualidades de
mando y habían fallado en el norte durante la anterior rebelión de la Noria,
guiaría él mismo ese desarrollo en la rebelión de Tuxtepec. Los generales
Manuel Gonzáleb y Francisco Z. Mena acompañaron a Díaz a Brownsville.
La primera etapa de la estrategia nacional era arreglar cuantas insurrecciones
fuera posible.
La estrategia nacional global de la rebelión puede ser reconstruida. Probablemente ]as zonas de mayores ex.pec:ta.ciones a cuyo alrededor se había
formado una estrategia, eran las de Puebla, Durango-Zacatecas y TamaulipasNuevo León. Allí habrían de desarrollarse simultáneamente rebeliones, cap•
turar a los gobiernos de los estados y crear concentraciones de fuerzas sufílR.&amp;NEo PAZ, Algunas campai1as: memorias (3 tomos; 2a. ed.; Méxi-co : Imprenta
y Litografía de lreneo Paz, 1884.1885), 111, 359.
01

644

LA

ESTRATEGIA
.NACIONAL

una construcción
te6rica del plan
primaria de las
fuerzas porfirlstas
.rutas primarias~
rutas alternativas==~

l. Guade.lajara
2. San Luis Potosí
3. México

Matamoro
Monte"I"rey ,• - - •
Saltillo;
1

San Luis 1
'Potosi;
&gt;
Querétaro
\
'
México~.

La ruta. que ge.nerallllente

se cree que era el plan
de ataque del
General P-0r!irio Díaz

�cientes para enfren~e con divisiones federales. La parte norte de la estrategia
era que Matamoros había de servir de arsenal y depósito al norte para
abastecer a varios ejércitos que hostigarían a las ciudades grandes en esa región,
las aislaría de sus comunicaciones y las ocuparían de ser posible. Si las
unidades federales reaccionaban primero al núcleo rebelde del sureste y en
regundo término al núcleo del noroeste, entonces darla tiempo a los rebeldes
del noreste para establecer gobiernos estatales que pudieran sostener a los
ejércitos que marcharían a la ayuda de )as rebeliones en el sur. Podían
proveerse confrontaciones finales con los ejércitos gubernamentales más grandes
cerca del centro de la república.
Puesto que. nadie registró la estrategia cabal de la insurrección de Tmct:cpec,
puede haber errores de detalle en el esquema mencionado. El esquema, sin
embargo, sí concuerda con las habilidades de los porfiristas declarados, con
las lecciones de la Noria, con las oportunidades que se presentaron por las
circunstancias de 1876 y con la geografía. De aquí en adelante se hatá
referencia a este esquema, como la "primera estrategia nacional".
Varias personas estaban avisando a Díaz de que regresara al sur. Desde
marzo, Protasio Tagle, identificado por Paz como miembro &lt;le! "directorio
revolucionario", apremió a Díaz a que fuera al sur: "La falta de usted es
irunensa, la situación es inmejorable; no pierda un momento. Si hubiera
estado en Oaxaca todo se hubiera ganado." 38 Díaz contestó a una exhortación
similar de est.e modo: ". , .las indicaciones que usted me hace sobre lo importante que es el que yo esté en Oaxaca o Jalisco me satisfacen poco, en
primer Jugar porque, haciéndolo, reconcentraría la atención del gobiemo en el
lugar en que me encontrara, como porque si falto de aquí, la frontera sigue
impasible indefinidamente. Lo que se necesita e.s que la atención deJ gobierno
se divida lo más posible..." 39
Dos días antes de que se pronunciara Díaz el 20 de marzo escribió estas
líneas a Donato Guerra: ". _ .antes de una semana habré dado mucho que~
hacer al gobierno, llamando sobre mí a una gran parte de su atención y
esto, por lo mismo, dejará un poco desahogados a los amigos que operan en
los distintos puntos que están ya en lucha." •0
La estrategia del norte era claramente parte de la estrategia nacional en
1876, no una marcha sobre la capital desde el norte o un desacierto.
Si ésta era la estrategia nacional, había sorpresas reservadas para los que
hacían planes. Carrillo, Guerra y Rocha fracasaron en todas sus misioues. 41
• Protasio Tagle a Porfirio Díaz, 9 de marro de 1876, APD, XII, 48.
,... Porfirio Díaz a "El Gordo" (?), 19 de marzo de 1876. APD, XII, 90.
• Porfirio Díaz a Donato Guerra, 18 de marzo de 1876, APD, XII, 84.
41 Aunque Donato Guerra creía que era segura la adhesión de Rocha ("Creo que

646

ES~ADO

DE

t ESTADO
..,., •..
J.J/!,

V-.1.L::MC RüZ

ESTADO

DE PUEBLA

• Epatlán

1fi

R

EST,U)()

DE
GUEBaERO

ESTA.DO
DE

OAXAC!

Ji' • Jaz!llÍn
• Y8!lhuitlán

Ixtlán
•

~
G Oaxaca

------------.....:.~~\--------t
EL SURESTE DE MEXICO

en la 1nsurreeci6n de Tuxtepec

�Una docena de las rebeliones menores de distracción sí estallaron, pero ninguna, ni la. de González, Mena y Dfaz, bastó para ganar una capital de
estado. Sin embarg-0, por curiosas circunstancias, Ü.Lxaca. volvió a ser la base
rebelde en 1876, como lo había sido en 1871 cuando Félix Díaz, entonces
gobernador de Oaxaca, se pronunció contra e1 presidente Benito Juárez. Se
realizó la concentración de fuen.as en e1 sureste, y sí. ocurrieron confrontaciones
de las fuerzas federales y rebeldes en la batalla de Jazmín en Oaxaca y en
Epatlán en Puebla. Sin embargo, la fuerza federal no fue aniquilada en la
campaña del sudeste, y ]as fuerzas tuxtepecanas tuvieron que dividirse otra
-vez y volver a una etapa anterior del conflicto.
Brevemente }os sucesos en el sureste fueron estos: un desconocido coronel
Sarmiento se pronunció el 10 de enero por Díaz en Ojitlán, distrito de Tuxtepec en el estado de Oaxaca. El procedió a haéer marchar su pequeña
fuerza de guardias nacionales al estado de Veracruz. El intento fue un fracaso, como lo había sido el pfaneado levantamiento de Hennenegildo Carrillo
en Puebla. Sin embargo, en esos días un levantamiento puramente local en
]a sierra de Oaxaca contra el jefe municipal de Ixtlán se extt&gt;ndió en una
rebelión contra el gobernador del estado. José Esperón, que había enviado
tmidades de milicias a Ixtlán. El caudillo de la sierra, Fidencio Hernández,
que había combatido al lado del general Alatorre por Juárez en 1871 contra
Díaz ahora en 1876 aceptaba el Plan de Tuxtepec el 25 de enero y ocupaba
la ci~dad de Oaxaca dos días después. En una semana había extendido su
riña con un funcionario local a un reto directo al presidente de la nación.
Habiendo nombrado gobemadQr a Francisco Meijuero, Hemández tomó las
armas contra el general del gobierno de la Segunda División, Ignacio Alatorre. 42
)

En Ja batalla de Jazmín del 17 de febrero al general Alatorre se le hiw
retroceder con pérdida de la mitad de su ejército, pero con una pérdida
menor en llÚmeros absolutos que la sufrida por los rebeldes. Las batallas en
San Cristóbal y en el convento de Yanhuitlán entre Fídencio Hernández y
Diódoro Corella, recién enviado a reforzar a AJatorre, alternaron con negociaciones entre Alatorre y los rebeldes. Los rebeldes oaxaqueños buscaban la
defección de Alatorre. Rehusando eso, Alatorre ofreció presentar al gobierno
un convenio por el cual Esperón sería removido de la gubernatura de Oaxaca
a cambio del rechazo rebelde del Plan de Tuxtepec y el reconocimiento de
las autoridades federa.le.5. Se suspendieron las negociaciones. Parece haber
Rocha siempre nos ayudará de buena fe y sus i;ervicios nos serán de importancia".
Don:ito Guerra a Porfirio Diaz, 10 de febrero de 18i6, APD, XI, 310), su aliama
con el porfirismo era tenue.
.,. huRRJBARRL\., op. cit., pp. 150-163; Cosío V1u.EOAS, Ltt República restaurada,
pp. 809, 829-831.

648

querido el gobierno que Alatorre derrotara a la fuerza rebelde numéricamente
superior Y que im~usiera a Esperón al estado. Puede ser, sin embargo, que
fue Hemández qmen ~e negó a retirar su apoyo a la rebelión tuxtepecana.¼3
S~ lo que sea, el gobierno ordenó la terminación de la campaña o&lt;Lxaqueña
a fm de afrontar nuevos acaecimientos en Puebla y Veracruz. Alatorre retiró
la ~ d a Divisió~ de Oaxaca eJ 27 de mano. Los múJtiples puntos de rebelio~, que caracterizaban la insurrección de Tuxtc_pec aseguraban la continuacmn de la base oaxaqueña para el porfirismo.
Las sublevaciones que requirieron que Alatorre se retirara de Oaxaca fueron
las de Luis Mier y Terán en Veracruz y de José María Coutollenc en los
llanos de Puebla, Irónicamente, Mier y Terán, general porfirista declarado
de muchos años, se pasó la mayor parte de la guerra civíl sentado en
una prisión federal después de su captura en la batalla de Epatlán, en tanto
que el general Coutolfenc, cuya rebelión había empezado como una riña
local con eJ gobernador de Puebla, Ignacio Romero Vargas, se volvió un
tuxtepecano importante y leal. Las fue1:Z1S de estos dos generales aumentaron
en_ tamaño e importancia durante febrero, marzo y abril. El 24 de mayo se
umeron con las fuerzas de Fidencio Hernández y se batieron con la división
de Alatorre en San Juan Epatlán el 28 de mayo. Después de varias horas de
lucha los dos lados se retiraron con pérdidas terribles. Diódoro Corella.
el segundo general en el mando para eJ gQb.iemo, murió poco despué:i de
heridas sufridas ahí y Luis Mier y Terán, de las fuenas rebeldes fue hecho
prisiónero. La batalla significó desgaste a ambos lados dentro de la guerra
civil de 1876. El efecto inmediato fue la división de las fuerzas rebeldes.
Dentro de la estructura de los patrones insurreccionales establecidos aqui, Ja
bataJJa de Epatlán lanzó a la rebelión otra vez a la primera fase de la it1surrección, así como aseguró que Alato.rre no podía despojar a la rebelión de
su base en Oaxaca.
Puede mencionarse aquí otro encuentro entre las fuerzas rebeldes y las
federales, de los muchos que caracterizaron el sureste de México en la pri"El punto es dudoso. Compaxese Iturribarrl~, op. cit., pp. 164-171, y Cío Villegas,
La república restaurada, pp. 838-839. Iturribarría investiga alternativas, hasta considerando con particular cuidado la posibilidad de una conexión de partidos entre Ignacio
Mejía Y Fidencio Hemández, por la cual Alatorre podía ser perruadido a que sostuviera a Mejía para la presidencia en 1876 en contra de Lerdo. La teoría encaja
con el uso por Mejía de las fuerzas federales en Oa:xaca, que parecía favorable a
Hernández más que al lerdista Esperón. Cosío Villeg:u rechaza esto y ( con la
autoridad del peri6dico antilerdista el Siglo XIX) culpa del d~lome de las negocia.
ciones a Hernández, quien, sostiene Cosío, insistía en hacer honor a la promesa a.1
porfirismo. Las apariencias y la propaganda porfirista contemporánea favorecen a
Iturribarría, pero faltan pruebas.

649

�mera mitad de 1876. La batalla de Tulancingo en el estado de Hidalgo
ocurrió en junio, mientras que Porfirio Díaz t'l&gt;taba en camino al sur P~
tomar el mando. Después de la batalla de Epat1án y de la vuelta a m~v1mientos tácticos menores, otra concentración de fuerzas rebeldes comenzo a
jWltarse en el estado de Hidalgo. L~ generales Miguel Negre~e Y -~a~acl
Cravioto se habían pronunciado por el Plan de Tuxtcpec Y, teruan CJe~c1tos
desarrollándose en Hidalgo. Los generales Coutollenc y Hemande-z se unieron
a ellos, todos bajo el mando del caudillo de la sierra de Puebla, gener~I, J~n
N. Méndcz, recién nombrado por Díaz comandante supremo de los e1erc1tos
tuxtepecanos del este. La concentración es significativa en que aún cuando las
fucnas rebeldes ascC'ndíao a 4,000 hombres, to&lt;lavía eran incapaces de tomar
wia posición en Tulancingo, sostenida por 400 milicianos del estado_. El
problema era de Jirección, como lo bahía sido en el norte durante la msurrección de Ja Noria: ese grupo de hombres que se habían formado solos no
podían subordinar sus voluntades a un solo prop~ito. Mu~has ele esas tr~pas
re convirtieron en el núcleo slel ejército que Díaz condujo a Tecoac cinco
meses más tarde.H
Siete meses antes de Tccoac la posición de Díaz era menos pr?mete~ora.
Ixsdc el comienzo de la N'belic',n el buen resultado de la estrateg1a naaonal
primaria dependía de dos factores. El primer facto~ era ~ naturale-La de la
fue 17.a insurgente en el norte. Aún ante~ de que D1az sa.l.ie~::i d:- Ma~oros
el 25 d&lt;' abril, habría subido que la estrategia norteña pnman~ habia fracasado. Aún carecía de un gobierno estatal como base de o~rac1~nes. Nece·1 b
la adhesión de Canales en Tamaulipas, que habna dictado una
s1 a a, O •
d f .,
cone,clón con tos ejércitos del sur a través de Hidalgo, o una e ecc1on_ en
Monterrey, para una eone.xión con la rebelión occidental. Para cual~,w~a
de esos acontecimientos Díaz necesitaba fonnar rápidamente un fuerte e1erc1to
en Matamoros. Díaz probablemente pensaba pronunciarse en e) n_orte al
mismo tiempo que sus correligionarios en el sudeste, o poco dcspues. Que
110 se haya pronunciado antes del 20 de mano indica el grado de su fracaso;
El ejército tuxtepecano norteño se desarrolló l~tament:, y n,unca ~lcanzo
dimensiones suficientes para una lograda estrategia nortena. Diaz sabia esto
ya cuando salió de Matamoros el 25 de abril.
El segundo factor para la estrategia norteña primaria estuvo entcramen!e
en manos del presidente Lerdo y su ministro de Guerra, general Ignacio
.. Fidencio Hemández sLn embargo, salió de Tulancingo con 1,500 hombres Y gran
cantidad de armamento 'sólo para perder todo unos pocos días después. en la batalla
de El fortín al general Sánc-hez Rivera. E~tos aspectos de la campana ,del este Y
ta del sudeste son tratadaJ en lturribarría, op. cit., pp. 177-180, y en Cosio Villegas,

Mejía. Si hubiera decidido ,olocar la mayor parte de sus recursos a disposición
de los generales federales que oprraban en l'I sudeste, entonces habría sido
viable la campaña norteña. Decidieron, sin embargo, operar inicialmente
contra los rebeldes norteños. Retirando fuerzas de Michoarán, qur- presentaban una continua hostilidad y depredaciones sin amenazar directamente al
gobierno -ya que esa rebelión católica no había logrado atraer el apoyo
narional- tres columnas separadas se dirigieron al norte a principios de abril
bajo el mando del general Mariano &amp;cobedo. Día:, sabía de esa decisión
gubernamental antes dl" salir de Matamoros el 25 de abril, y por lo tanto
no era viable la estrategia nortciia primaria
Por estas dos ra2ones, la incapacidad para formar un gran ejército en el
norte' y la decisión gubemamental de operar primero en el norte, las cuales
eran del conocimiento de Díaz antt'S del 25 de abril, puede concluirse que no
fue la batalla de kamole la que destrnyó la estrategia norteña o la que
influyó en Díaz para unirse a las fuerzas del sur.

Díaz habría reflexionado sobre la posibilidad de- estos nuevos acontecimientos. pues esa había sido fa. lc&lt;:dón de la Noria. Su plan de mediados de
abril estaha por lo tanto predeterminado. Pondría en operación una estrategia
riorteña secundaria. Continuaría formando nuevos puntos de rebelión haciendo
tanto ruido, atrayendo haria sí &lt;·uantos soldados federales como pudiera.
Entonces Dí::iz iría a dirigir las insurrec&lt;·iones y operando en otros teatros.
Hasta mediados de abril esos teatros podían haber i,ido o su regi6n natal
en d sudeste o l.1. región de Zacatecas-Durango, donde operaban Donato
Guerra y Pedro Ga1ván.
Podría pcnnitirse en este punto una digresión. Puesto que el gobierno
eligió tratar primero con la rebelión del norte y Díaz de hecho sí unió !as
fuerzas en el sudeste y después de destruir Ja Segunda División del gobierno
en Tecoac, ocupó la capital, cabría preguntar si era S..'lbia la estrategia LerdoMejía-Escobedo. Como parecía la situación a mediados de abril la decisión
fue buena. Díaz había hecho mucho ruido en el norte. Los comandantes del
gobierno en esa región estaban pidiendo refuerzos. Un fuerte golpe contra
el ejército del caudillo en jefe podía quebrar el espíritu de la rebelión. Ningún
gran general se había unido a Ja rebelión en el sudeste. No podía esperar.;c
que causara problemas serios en fecha próxima y el genera] Alatorre, aún
en cortas raciones, prost'gnía con gran vigor en ese teatro la guerra. Si los
historiadores han tratado con dureza a Lerdo por mala distribución de recu~os enviando tanta fuena al norte y permitiendo que se desarrollara una
insurrección de las fuerzas del sudeste, puede uno imaginar que el juicio histórico sería aún más duro si se hubiera concentrado en el sudeste y hubiera
tenido buen éxito la estrategia norteña primaria de Díaz.

l..a rt pública rtslaurada, pp. 839-84 7.

650

651

�La estrategia ,iorteiía secundaria.
Cuando Díaz salió de Matamoros el 25 de abril, sabiendo que hab'ia fracasado la estrategia norteña primaria, era para poner en práctica la estrategia
norteña secundaria. Si la estrategia norteña primaria puede haber incluido
el asalto de Monterrey la estrategia secundaria sí que no. Como se ha señalado, semejante campaña habría requerido una concentración de fuer7as
que no estaban listas ni eran bastante grandes para afrontar las fuerzas
conducidas po, Escobedo. Díaz tenía otras b.-es disyuntivas y oti·a vez la
elección dependía de lo que hiciera Escobedo. Si Escobedo hubiera optado
por usar sus fuerzas para refo17..ar las diversas guarniciones del norte en
un intento de aislar a Díaz en Matamoros y de sofocar ]as rebeliones norteñas
menores con fuerzas tácticas, Díaz saldría a combatir esas fuerzas. Si Escobedo
había de conducir o enviar una sola columna contra él, podría esperar
destruirla en una operación defensiva en Matamoros. Si Escobedo había de
dirigir una campaña mayor contra Díaz, entonces la mejor defensa táctica
en la estrategia norteña secundarfa era dividir fuer.ias, evitar un combate y
no librar más que escaramuzas. Esa táctica obligaría al gobierno a dividir sus
fuerzas y a reforzar todo puesto y a defender toda población, mientras que
los tw..--repecanos hostilizarían las comunicaciones y lineas de abastecimiento
del gobierno. Esto es, era la estrategia norteña secundaria crear en el norte
tantas guemts de guerrillas diversionarias en una escaJa tan grande como
fuera posible.
No era inmediatamente claro desde Matamoros lo que haría Escobedo. La
peor contingencia para Díaz ha de haber sido que Escobedo guarneciera
Monterrey, convirtiéndola en aduana y aislando a Dfaz en Matamoros.~ 5 Así
Díaz dividió su fuerza en columnas y marchó de Matamoros hacia :Monterrey.
Escobedo pudo haber optado por esperar a Díaz en Monterrey. Sin embargo,
había disensión en el cuerpo de oficiales federales: era mejor que se les
enviara a campaña. Lerdo necesitaba un pronto triunfo en el norte para
concentrar un golpe final sobre los rebeldes del sur antes de )as elecciones
&lt;lf'J verano. Y era militarmente deseable enfrentarse con Díaz antes de que
dividiera sus fueT1.as para dispersarlas. Por todas estas razones Escobedo salió
a batirlo.
Que Díaz no quería entrar en batalla con toda la fuerza federal está tan
cJaro en el registro de esos acontecimientos como en la teoría antes mencionada .
.. El cónsul norteamericano en Matamoros infonnó a Washington que "todo el
mundo tenía entendido que el plan de Escobedo era esperar el ataque de Díaz en
Monterrey. RICHARD BLAIN McCoRNACX, "Porfirio Díaz en la Frontera Tejana, 18751876", Hutoria ~exicana, V (enero-mano, de 1956), III, p. 397.

652

:La\ CAMPARA. DEL NORESTE
La Ruta del General Día&amp;
l. Brownsville
2. llataaoros
3. Ch.arco- Az;ul
4. Be;ynosa
5. Caaargo
6 • .IUer-

7. Los Aldaiaas
8. !t!ojarras

9. Charco Escond.id~

10. China
11. Linares

COABUIL&amp;.

12. General Terán
Lr1 Ruta del General

Escobedo (- - -)

llonclove

llonterre;r
13. Carral'9'014-. General i'revirI
6. Mier
por el rio a

.Vatuoroe

l

I

e- --

Montel'1'87

'

--•13

�1

1

11

La opini6n de Naranjo el 26 de abril fue que Díaz debía atacar Monterrey
inmediatamente; si Escobedo hubiera llegado, las fuerzas federales sa1drían
de la ciudad para .librar batalla, la cual ganarían los tuxtepecanos, o si
Escobedo no bahía llegado aún, la guarnición huiría a Saltillo, dejando la
ciudad a los tuxtepe.canos.¼ll El general González esperaba batalla y victoria.
Desde Matamoros escribió el primero de mayo a Díaz, entonces en marcha:
"si usted tiene, como yo espero, un triunfo en Nuevo León, me bastará con
400 hombres para las atenciones del se1vicio en el distrito del norte" ... El 3
de mayo Naranjo comunicó que tenía información de que Escobedo estaba
casi listo para salir de Monterrey con 3,000 hombres que no podian resistir un
ataque tuxtepecano durante media hora. iS Estas no eran, sin embargo, las
opiniones de Díaz.

1
1I
1

En el pueblo de Mier en el Río Bravo, Díaz celebró consejo de guerra
el 19 y el 2 de mayo. Ahí dijo a sus subordinados que habría un cambio
de estrategia. No está claro en los documentos de Díaz C'Uá1 sería la nue-va estrategia. Treviño, que había estado en Mier y por ello estaba enterado secretamente del nuevo plan, recomendó a Díaz el 3 de mayo que
Díaz se situara en el pueblo del general Terán, que estaba entonces ocupado
por Pedro Martínez, general federal con una fuerza estimada en 400 hombres.
No está claro el objt"to de] movimiento; pero Treviño esperaba que ''el golpe
decisivo" se diera a las fuerzas federales en unos cuantos días, y aseguró a
Díaz de que las móviles fuerzas porfiristas podían intervenir si Díaz fuera
perseguido. Al mismo tiempo recomendaba hombres que ayudarían a Díaz
tanto en Linares, más al sur ( ! ) como en Matamoros al este ( !!) . Agregaba
que ''todo lo demás que como consecuencia de un movimiento de retroceso
ayuda a la penetración de usted". ( ! ! !) • 9
Los tres lugares indican tres planes diferentes: un ataque contra Monterrey
desde Terán, es decir, una "penetración a la meseta central; una penetración
desde Linares a la sierra huasteca, o una 'retirada' a Matamoros. Díaz mismo
escribió el 3 de mayo que estaba en camino a. Terán y que Treviño sabría
a la hora de la llegada de la carta si Escobedo marchaba al norte al Río Bravo
o en la dirección que llevaba Díaz: " ...si lo primero, debe usted hostilizarlo
enérgicamente por vanguardia para hacer pesada su marcha e impedir que
me alcance; y si lo segundo, protegerme con caballería para situarse en Terán
o sea La Mota para llamarlo a dicho lugar y allí decidir". 50
1
1

1

1
1 ¡1

1

1'
1

1

1
\

••
"
'"
'"
..

Francisco Naranjo a Porfirio Díaz, 26 de abril de 1876, APD, XII, 256.
Manuel González a Porfirio Dlaz, lo. de mayo de 1876, APD, XII , 271.
Francisco Naranjo a Po.ñ.trio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 280.
Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 276-278.
Porfirio Díaz a Gcrónimo Treviño, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 278.

en ~:m.:~as !untasd, lasD
. ~ ,indican que 1a batalla no había de evitarse pero
erzrunos e raz mas que en I d E be
,
h b"
fi
d
os e seo do y después de que
es~a~e;
o da Escobedo a perseguir por las secas llanuras. Además Terán
• • SJ a •a
e manera de brindar a Díaz alternativas entre 1a: cuales
deodir: . podJa huir al sur, retroceder a Matamoros o atacar Monterre Ha
probabilidades de que la naturaleza del avance de Escobedo deternunY: ,Y
el plan.
ana

-~rz:

El general Mariano Escobedo salió de Monterrey entre 2 500
3 000
hombres el 3 de mayo, dejando como 1,500 hombres de aqueU; ciud~d bajo
el mand? de Carlos Fu:ro. Escobedo marchó al noreste por Cerralvo a Mier sobre. el Río Bravo y de no allí abajo hacia Matamoros. Los generales Martínez
Quiroga con 900 de caballería habían arroiado a Tre ·N
.
y
C rraJ
I
J
vino y a aranJo de
_e
vo ,e 4. de m~yo. s1 Mientras tanto Díaz no había ido al sur a China
m a Teran, s1~0 mas bien en Tecometes (4 de mayo) se había de viad
1
este retr°&lt;:edido a Mojarras (6 de mayo)
a Charco Escondido
es~da
0
de Tamaulipas (8 de
)
·
d
'
·.,
mayo , cammo e Matamoros. Pronto Naran·o
Trevino tamb1en se movían hacia el este por la ribera rumbo M
J y
y ·
E
a
atamoros
d n;;~ntras scobedo ocupaba Mier el l O de mayo, la artillería y Ja infanterí;
e Jaz entraban a Matamoros_s2 Habían cambiado de Janes otra vez los
tuxtepecanos.
p

y

y

a:1

El nuevo plan era encontrarse con Escobedo en Matamoros. E1 7 d
.
el general Naranjo escribió que correspondencia capturad • dicab e maEyo
bd
b'
.
a m
a que s-

chan do. En e f ecto
Esc~bedo -~egrafi~ ~l ministro de guerra el 7 de mayo que aqueJla mañan:
hab1a recrb1do notic1a de sus exploradores de que los porfiristas habían regresado a Matamoros. 53
eo e o sa 1a de la retirada a Matamoros y si&gt;m,,,-&lt;&gt;

~o- mar

Narai_ijo esperaba que Escobedo avanzara río ahajo desde Mier, pero tal
vez hacia el este de Gerralvo ~ Los Aldamos, con otra columna marchando
paralela desde_ Cadereyta y el general Martinez desde T erán. Le entusiasmaba
u_n enfrentamiento completo en Matamoros, y añadía que "necesitamos no
solo recha7.ar a Escobedo, necesitamos derrotarlo..." :;4

El general Jes~ Toledo cl mismo día escribió que Matamoros "es donde
[Escobedo] perdera por completo".55 No sueo sino hasta el 6 de mayo el
"' Mariano Escobedo a I
· MeJ1a,
., 7 de mayo de 1876, Diario Oficial, lO de
gnaCJo
mayo de 1876.
.. Mariano Escobedo a I
· M ., 10· d
gnacio
eJ1a,
e mayo de 1876, Diario Oficial. J 5
de mayo de 1876.
•
.. Mari.ano Escobedo a Ignacio Mejía, 7 de mayo de 1876 Diario o¡· ·
de mayo de 1876.
'
tcial, 11

" Francisco Naranjo a Porfirio D.í.az, 7 de mayo de 1876 APD XII 302 303
., Jesús Toledo a Porfirio Díaz, 7 de mayo de 1876, APD,
303~
•
·

XJi,

!

654
1

655

1

1

1

il:
1

LI

�general Gow.ález de la nueva estrategia. En su carta a Díaz el 7 de mayo
informó a su jele que "hoy a las siete de la mañana han comen1:a&lt;lo los
trabajos de reparadón en la fortificación:\11 Si Oí~ se hubiera dec~~ido m~s
temprano sobre la defensa, a González se Je habna ordenado fortificar mas
temprano. Y si Díaz hubiera solamente decidido inducir a Escobedo a que
se aJejara otra vez de Monterrey antes de que Díaz fraccionara otra vez su,;
fuerzas. no habría necesitado emplear tiempo y recursos preciosos fortificando,
labor qur; procedió a toda prisa hasta por lo menos el 16 de mayo.
Había buenas razones para que Díaz retrocediera a Matamoros para una
batalla defensiva. La ciudad reprcsentaha una buena posición defensiva contra
fuenas superiores, y la marcha allí era más corta para Díaz que para Escobedo,
el cual cansaría a sus fuel"l.as y alargaría sus líneas de abastecimiento. Uno
imagina, sin embargo, qu&lt;' fue la adversidad, no la estrategia, lo que dominó
la decisión: las fue17..as porfiristas a fines de abril y principios de mayo
experimentaron una gran disminución por la deserción. Desde el 20 de abril
Carlos Fuero tele¡.,rrafió al ministro de guerra que los soldados en Matamoros
reclutados por Díai el 2 de abril estaban desertando y uniéndose al oficial
dd gobierno teniente coronel Arroyo en Mier, quien entonces tenía 200
hombres. 1·• El 10 de mayo cl siguiente artículo apareció en El Federalista,
enviado dt'Sdt' Matamoros: ''El 25 del próximo pasado abril salió de aquí
el ~reneral Porfirio Díaz, con 1,500 hombres poco más o roen~, de las tres
armas, con rumbo a las villas del nort&lt;' y según se deda. para 1r hasta Monterrey; desde el momento qne pensó salir de esta plaza comenzó a dispersárscle la gente al grado de quedar su ejército reducido a 800 hombres, cuando
Jh..-gó a Camargo distante 40 leguas desde esta ciudad.
''De allí pasó a Mier, donde se le incorporaron Treviño y Naranjo, quienes
tenían 400 hombres, pero al salir de
rumbo a los Aldamos se le pronunriaron o dispetsaron 150 homhrcs c¡ue pasaron el río en el Alamo, cerca

am

de Roma, Texas.
u ••. En el momento que escribo a usted ha entrado en ésta la poca gente
de artillería que le quedó a dicho generaJ Díaz." 58
Un observador norteamericano de las maniobras también apuntaba gran
deserción a causa de "la sed y la falta de provisiones'', y relacionaba esto
con la decisión de retroceder de Díaz. 59 Deserciones similares ocurrieron antes

en Matamoros. González escribió el primero de mayo que "las guardias nacionales que en gran número se pasaron para el otro lado [del río] por temor de
que se les ohligara a marchar, eslán volviendo a sus casas y muy pocos son
los que aún permanecen en Brownsville". 08
Deserciones similares tuvieron lugar días después: informes de Washington
indicaban que "ciertos" mexk:mos cruzaron el río al accrcaise Escobedo
porque GonzáJez estaba tratando de obligar a todo hombre sano a dcfende;
la ciuclad.r.t Estas obser\"ac-iones claramente establecían la frecuencia de ]a
deserción, y pueden haber influido en Díaz para decidir no enfrentarse a
Escobcclo en el campo &lt;le batalla.
Díaz debe haber rrc-onociclo pronto las pocas esperanzas de drfender Ma-

tamoros. Ninguna furnte contemporánea indica que personalmente haya regresado a aquella ciudad. En efecto, un informe a Waslúngton declara que
el general Rerneltas, a. quien Escobedo ordenó que se adelantara, gan6 Ja
ciudad a marchas fonauas antes de que Díaz pudiera llegar allí.G 2 Sin
embargo, Diaz ya había dado órdenes incongruentes con un ellfrentamiento
completo en Matamoros. El 6 de mayo cJ coronel Cuéllar porfirista salió
' con Díaz
' en
de Matamoros con 100 hombres y 25 mulas para encontrarse
3
Charro Esc1mdido." El mismo día Díaz ordenó al coronel Amador avanzar al
sur: a China y a Linares, Ja mta que Díaz mismo tom6 una semana despuf.s. 8 •
El 8 de mayo Díaz envió al coronel Haro con 300 hombres a unirse con
el general Ignacio .Martíncz para auxiliar a Carlos Díez Gutiérrez a acosar
San Luis Potosíss Unos cuantos días después e) propio Díaz marchó al sur
con Treviño, Naranjo, Charles y Vara. Los movimientos de dispersión prueban
que la estrategia secundaría de Díaz no era una confrontación.

Qui1.á Día-t creyó c¡ur su dispersión induciría a Escobedo a dividir sus
fuerzas para perseguir a los destacamentos de Díaz y así tener menos hombres

con quienes marchar sobre Matamoros. En todo caso, González permaneció
en Matamoros continuando las fortificaciones. Todavía el 14 de mayo, cuatro
días antes de que entró a Matamoros la vanguardia de Escobedo, Gonzále:z
escribió a Díaz lo siguiente:
• Manuel Gonz:ílez a Poifirío Día1., Jo. de mayo de 1876, APD, XII, 270.
op. &amp;it., p. 398.

.. McCoRMC1t,

ª lbid.
,. Manuel González a Porfirio Díaz, 7 de mayo de 1876. APD, Xll, 301.
., Carlos Fuero a. Ignacio Mejía, 20 de abril de 1876, Diario Oficial, 3 de
mayo de 1876.
• Reimpreso en Ciro B. Ceballos, Aumra y oc11,So (2 tomos, México: lmpP.nta
Central, 1907 y Talleres Tipográficos, 1912), II, 500-501.
• McCoRNACK, op. cit., p. 397.

ª Manurl Goruáfe, a Porfirio Díaz, 6 de mayo de 1876, APD, XII, 298.
" Porfirio Díaz a Jv~ h-farb Amador, 6 de mayo de 1876, Colección General
Porfirio Díaz, Unive~idad de las Améric:i.s, Cholula, Puebla, legajo I, documento 128
(de aquí en adelante "CPD'').
"' Porfirio Dí.az a. Juan de Baro, 8 de mayo de 1876, APD, XII. 31»; Porfirio
Díaz a Ignacio Marúnez, 8 de mayo de 1876, APD, XII, 308.

,

656

657
H-42

�'Todas las fuerzas que tengo para sostener esta ciudad son 500 hombres.
Según la autorización de Ud ... [tengo] estas altemativás: o dividir las fuerzas
en bando de guerrilleros o defenderme en la ciudad. Escojo lo segundo."
G-Onzálcz aclaró sus motivos: "Ud. bien sabe que para los 600 [sicJ hombres
no tengo más que cien caballos. También estoy seguro de que en la defensa
de la ciudad ellos sabrán conservar los elementos que adquirimos el 2 de abril.
Y, sobre todo, juzgo que la guardia nacional será más útiJ defendiendo sus

hogares,"

66

Cuatro días después González también abandonó la ciudad.
Las alternativas que se dieron a González probablemente dependían de 1a
naturaleza del avance de Escobedo. Si Escobe.do hubiera dividido sus fuerzas
como Díaz había ilividido las suyas entonces González pudo haber elegido
la defensa. Sin embargo, si Escobedo hubiera avanzado con todas sus fuerzas
sobre Matamorps, entonces González debía mover todas las fuerzas a su mando al sur a la Huasteca. Tal vez podamos interpretar en la anterior orden
de Díaz ~u esperanza de este desarrollo de los hechos: cl 24 de abril Díaz
nombraba al general González "Comandante encargado de. . . abrir la campaña hacia el interior". 67 Escobedo sí ordenó al coronel Ordóñez que persiguiera a Díaz, pero continuó avanzando sobre Matamoros con casi toda
i;u fuerza y ocupó la ciudad el J9 de mayo. 68 Además, González si abrió la
campaña hacia el interior con consecuencia sumamente importante; la reunión
' meses después en el campo de Tecoac llevo, a D'1.az
de González y de Díaz seis

al Palacio Nacional.
El general Escobedo creyó que el objeto de la marcha porfiriana hacía el
sur e.ra el cerco de Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, y envió órdenes
al gobernador Canales para impedir el avance porfiriano. Díaz, sin embargo,
se desvió hacia el oeste a la meseta central. Haciéndolo otra vez tenía
alternativas abiertas para él. Seguramente · que habría querido ocupar Monterrey por los pertrechos militares, los recursos económicos, la opor~idad
de reclutar y el importante efecto psicológico que necesitan para su tnunfo
\as insurrecciones. Con el general Carlos Fuero en aquella ciudad, recién
refor.tada, no eran posibles ni el sitio ni el asalto. El primer ob~etivo . ~e
Díaz era, por tanto, adquirir el control de Monterrey por la mampulac1on
política de la defección.
Al salir de Mabmoros Díaz había estado en contacto con el general Julián
Quiroga en la guarnición de Monterrey más de un m:5. A fines de m~
el general Díaz envió una autorización al general Qmroga para orgamzar
.. M,anuel González a Porfirio Díaz, 14 de mayo de 18i6, CPD, 1, 21.
~' Porfirio Díaz a Manuel González, 24 de abril de 1876, CPD, I, 450.
"" CisnALLos, op. cit., p. 498 ; McC011.NACX, op. cit., p. 400.

658

fuerzas en Nuevo León para los tuxtepecanos. La carta es similar a otras
mandadas a oficiales militares en un intento de reclutar jefes.6 u Sin embargo,
a Quiroga, comisionado por Lerdo para recJutar una fuer7,.a gubernamental
para la pacificación de la frontera, personalmente le antipatizaban Naranjo y
Treviiio.· 0 Sin embargo, según pru·ece, tentado a unirse a los rebeldes, Quiroga
mantuvo relaciones con Díaz por conducto de un partidario porfiriano, durante
las siguientes semanas. El agente era antiguo amigo personal de Quiroga,
Plácido Vega, quien informó a Díaz el 29 de marzo que Quiroga, aún
cuando conducía tropas gubernamentales en ese tiempo llevaba una política
favorable a los rebeldes y que "espero que hasta mcjore".11 Vega, llamándose
a sí mismo "Pedro Soto" y refiriéndose a Quiroga como ''Sr. Quia", creía
que Quiroga acabaría inclinándose por los rebeldes. 72 Entretanto, siu em.
bargo, no debían intervenir Naranjo ni Treviño. 73 Naranjo y Treviño tuvieron
menos paciencia y le advirtieron a Díaz en abril que Quiroga no era de
fiarse.ª
Sin embargo, Díaz mantuvo el contacto, y la disensión entre los oficiales
de la guarnición de Monterrey se veía prometedora. "Ordóñez y Aguilar
han dicho que una vez S\ljetándolos a las órdenes de Quiroga pedía [sicJ
su pasaporte", escribió un agente porfiriano en Monterrey a D.íaz el 2 de
mayo, "a presentarse a ese cuartel general". 75 Jesús Toledo tenía la información diferentemente: º ... están en una completa anarquía Quiroga, Ordófiez
y Aguilar, unidos en contraposición con los demás. . . Creo conveniente se
mandara un propio a casa de Quiroga." 711
Treviiio mandó un agente el 3 de mayo a Quiroga, y envió esto a Díaz:
"Tengo a Quiroga a una distancia de nueve leguas, pero nada nos hará
mientras tanto arreglo con éJ." 11
Era menos optimista el gener:al Naranjo: "Quiroga parece que está bien,
y aunque asegura que el enemigo no se moverá en dos días, no podemos
"' Porfirio Díaz a Julián Quiroga, 20 de marzo de 18i6, APD, XII, 94
'° Plácido Vega a Porfirio Díaz, 29 de marzo de 1876, APD, Xll, 126 y 21 de
abril de 1876, APD, XII, 228.
11 Plácido Vega a Porfirio Díaz, 29 de marro de 18i6, APD, XII. 126.
11 Plácido Vega a Porfirio Díaz, 18 de enero de 1876, APD, XI, 29i.
" "Pedro Soto" a Poñuio Díaz, 4 de abril d~ 1876, APD, XII, 141-142.
" Hay esperanza en la carta de Treviño de 5 de abril, pero ninguna una semana
más tarde: Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 5 de abril de 1876, APD, XII, 148 y
12 de abril de 1876, APD, Xll, 186. Naranjo habla a Díaz de la perfidia de Quiroga
el 17 de abTil, APD, XH, 215.
,. Juan Vargas Durán a Porfirio Díaz, 2 de mayo de 1876, APD, XII, 274.
•• Jesús Toledo a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 2i9.
" Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 277-278.

659

�responder de la autt&gt;nticidad de esta noticia. Ya veremos; esto nos scivirá de
norma respecto de las pláticas que se han entablado con él" 16
Por desgracia no existe más comunicación rcladónada con el asunto que
ha de haber estado por encima de los demás en la mente de Díaz conforme
marchaba al oei;te. Por alguna razón Escobedo no se llevó a Quiroga consigo
a Matamoros. Sirvió con distinción bajo el general Carlos Fuero en Puerto
del Indio.
La defocción de Monterrey habría sido la primera elección de Díaz entre
las posibilidades a mediados de mayo de 1876. Sin embargo, no marchó
hacia Monterrey sin alternativas. En segundo lugar habría escogido rebasar
aquella ciudad, dejando en la zona a las fuerzas de Treviño para hostilizar
las guamicioncs y líneas &lt;le comunicación gubemamentales, mientras lle\'aba
un cuerpo de hombres a Durango o a Zacatecas. Allí podía haberse unido a
Donato Guerra o a Pedro Galván, animando la actividad insurreccional en
Durango. Zacatecas, Jalisco y Guanajuato, coordinándose con las fuenas de
Puebla Qaxaca y Veracruz para un movimiento de pinzas sobre la capital
de la ~ación. La lógica de la combinación era mu bo más prometedora ~ue
el avance contra las guarnecidas ciudades de la meseta, de Monterrey, Saltillo
y San Luis Potosí, parque cn el oeste la población era más densa, más
asequibks los recursos y el escarpado terreno más adecuado para operaciones

insurrcccionales.
Donato Guerra había siJo miembro interior del círculo porfirista durante
años. El y Díaz íueron los últimos en recoger amnistía ~n 1872 a L~rdo.
Mantenían correspondencia con reularidad durante los anos de ad\rerndad
entre 1872 v 1876· ambos estaban ocupados en la agricultura, en la política
y en la con;piraci6n.19 Guerra era uno de los promotores de la insurrección
de Tuxtepec y con certidumbre esperaba que hiciera la rebelión en los
estados centrooccidentales, donde terúa amplia influencia. Hablaba e~ sus
cartas de sus actividades en Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guana1uato
y Jalisco, así como de los rstados noroccidentales de Sinaloa y Chihuahua.
Díaz nombró a Guerra segundo en t:l mando de la rebelión en caso de su
propia incapacitación. Oíaz nunca tuvo la costu_mb_rc &lt;le po~e~ por escrito
sus pensamientos confidenciales, así es que el s1gu1ente sentun1ento es tan
revelador de sus relaciones con Guerra como de su política futura:
"Es de todo punto importante que en los lugares que usted vaya ocupando,
deje la situación en manos absolutamente amigas y que el mando de fuen.as
tenga personas de confianza reconocida, porque en el momento de la ren

Franci5Co Naranjo a Porfirio Díaz, 4 de niayo de 1876, APD, Xll, 290.

construcción amos a tener difirultadcs que sólo dominaremos imporúendo
nucs~ volu~tad. l!d., por_ su parte, resuma el mando de cuantas tropas
o~aiuzen baJo su influencia o existan a su alcance, sin desprenderse. clr
nmguna por un principio ele modestia o de abnegación que más tarde
tendríamos que lamentar/, 80
'
Podría uno suponer que, si Guerra no hubiera sido muerto más tarde
ese año, habría desempeñado un papel cerca del de Díaz en los años siguientes.
. Es . cliiícil saher lo que pasó en los estados centrooccid&lt;'ntalrs. Ningún
h1stonaclor ha reconstruído adecuadamente esos sucesos, y los periódicos contem1&gt;&lt;&gt;ráneos ele propósito dcspistaban. 81 Es aún más difícil saber lo que
Díaz creía que pasaba allí; y en esencia los planes de Díaz a m('{)iadClS de
mayo se basaban en lo que pensaba. Díaz recibía noticias de sus agentes
los periódicos y la correspondencia. De lós agentes y los periódicos nad~
sabemos; de la correspondencia no po&lt;lemos saber si tenemos tocio. Si fas
e.arlas que existen son representativas de lo que sabía Díaz tenía motivo
para confiar en que la región centrooccidcntal haría bien su 'papel. Dona to
Guerra se pronunci1í en Lagos, Jalisco, a principios ele febrero e invitó a
otros a hacer lo mismo. Con trescientos de caballería marchó a Guadalajara,
Pnr:1 ponerse a la cabe-a &lt;le fucr.t.as ya reunidas contra el gobernador lerdista,
Jo.se Ceballos.s: En fe?rero escribió a Díaz que todo estaba listo en Durango,
Zac:itecas y Agu.ascahentes y que sus arreglos en Guanajuato "muy pronto
da':'n sus resultados".83 En unos cuantos días ocupó la ,iuclad de Aguascalientes ron 800 hombres y continuó a Zacatecas.8 ' En un mes había derrotado
al general del gobierno Angel Martínez. "Guerra queda ahora f'll posición
de organizarse'', escribió un porfirísta a Día.z, "pues no lo volverán a molestar
~ podr~ dentro de pocos días tomar la ofensiva" .8 r. A principios de mar,m se
informo q~c ?uerra mandaba mil hombrcs. 86 Hasta el encuentro. que la
prensa capitalina pretendía que era ~an victoria del gobirmo sobre Guerra
fue comunicada a Díaz de este modo:
"En cuanto a las derrotas ele Guen-a y don Rosc11do Márquez no lit·nen
las dimensiones que [Manuel Sánchez) Rivera [el general del gobierno} les da
"" Porfirio Dfa.z a Donato Cuerra, 18 d1· muzo &lt;le 18i6. APD, Xll. 8-l-H5.
De boletines de prensa en grneral un pt:"rplejo observador cnmentó que nada
puede confirmarse, "pues es un mentidero espantoso y se necc.,ila dar cuarentena a
to~()". P. de León a Porliriu Diaz, 19 de maT7o dt• 18i6, APD, XH, 91.
~ J. N. (?} a Anónimo, 10 de fehre.r&lt;l de 1876, APD, XI, 308.
•• Dona'.º Gurr.ra a Porfirio Diaz, JO de Febrero de 1876, APD, .XI, 3!0.
.. Anóm_mu a P1,rfirio Día1., 14 de febrero de 1876, APD, XI, 313 .
.. Franc~sco M Prida ( ?) a Porfirio Díaz, 25 de febrero de 1876. APD, XI, 323.
lgnac10 Martine.z (?) a Porfirio Díaz, 4 de mano de 18i6. APD. XII. 36.
11

"' Diversos documentos, APD, X-XI.

661

660

�y me atrevo a a.segurar a usted que son embustes propios de un traidor,
que no habiendo cumplido con sus compromisos quiere acreditarse con el
gobierno" .81
Efectivamente, a principios de mar.w Taglc informó que Guerra estaba
en camino a Durango donde había prometido apoderarse de la capital, y
otro observador, que estaba en Jalisco, donde Guerra "se organÍZA sin ~
sistencia". s Entretanto, otro general porfirisaa de confianza, Pedro Galvan,
se había pronunciado en Jalisl·o. T~le informó a Díaz que Gal,;án y Florentino
Cuervo mandaban dos mil hombres a principios de mar-.r.o.89 En unos cuantos
días se dijo que Guerra y Gah•án se habían unido. 90 ¡He aquí la fom1ación
de un ejérdto significativo! Al mismo tiempo Porfirio Díaz apenas po~
contar con 200 hombres. Nada más aparece en los documentos de D1az
acerca de Donato Guerra o de Pedro Galván hasta el informe en septiembre
de que Guerra había sido derrota.do por e) coronel Cristerna cerca de Culiacán, en el estado de Sinaloa ( !) .91
Puede ser que Díaz haya sabido de paJabra mit&gt;ntras cruzaba la meseta
central a mediados de mayo que Galván había sido vencido separadamente
y capturado y que Guerra había sido derrotado a fines de abril en Tam~a
por el general Angel Martínei, obligando a Guerra a retroc&lt;'der a Col'.1°~'
luego a Tepie y finalmente a Sinaloa. 92 Durante el mes de mayo ~l Diario
Ofidal informó de una victoria del gobierno tras otra contra una ,cintena de
gnipos rebeldes en los estados centroocciclentales, incluyendo ~ captura y
muerte de varios jefes.9, Mientras que Díaz cruzaba la meseta hacia _Monterrey
existían pocas esperanzas de rebelión triunfante en Durango, Jalisco o Zacatecas.
La tercera alternativa que tenía Díaz a mediados de mayo cuando salió
de Tamaulipas por segunda vez si fracasaban las dos primeras, era dividir
sus fucr,.as para la actividad de guerrillas en el norte y regresar solo a su
estado natal para tomar el mando de las fuerlélS ya desarrolladas allí. Tan
superior &lt;'ra la segunda alternativa, sin embargo, que podía p.resumirse que
aun ('liando se hubiera realizado la defección de Monterrey habría sido
Anónimo a Porfirio Díaz, 8 de marzo de 1876, APD, XII, 43.
Anónimo a Geronimo Treviño, 10 de man.o de 1876, APD, Xll, 54 .
Protasio Tagle a Porfirio Dlaz, 9 de mano de 1876, APD, XII, 48.
"El Gordo" (?) a Porfirio Dí.az, s/fecha (principim de man.o) 1876, APD, XII, 89.
Francisco O. Arce a Anónimo, 4 de septiembre de 1876, APD, XII[, 47.
11 Cosfo ViLLF.OAs, La repúbli,a restaurada, p. 882. La peregrinación de Guerra
íue una de constante desgaste ha ta que vagó a pie, casi solo, a Chihuahua en septiembre, donde fue detenido y muerto.
•• Diario Oficial, 3-20 de mayo de 1876.
"
•
..
'"
••

662

entonce~ combin~da ~on la estrategia occidental. Sin embargo, las dos primeras
alternativas se dts0lv1eron en condiciones adversas a los tuxtcpecanos.
Una, alternativa más ~raba su decisión. Treviño y Naranjo se moverí::m
c01_1 Dtaz hasta que hubieran pasaclo Monterrey. Si Fuero no hacía ur1a
sal~da Pª:ª cortar el paso tuxteperano, Naranjo y Trevíño permanecerían
alli, Y Diaz Y Charles podían moverse al sur, a Saltillo. Si Fuero había
de ~cneguir, entonces podían moverse al norte hacia Monclova. El paso a
travcs de las montañas al oeste de Monterrey, que .se abre hacia el canuno
tanto a Saltillo como a Monclova es a través del rnstrito de García al
noreste de Monterrey, en el cual est."l ubicada la "Hacienda de Hica '1 ,,
F
• .,
mo e .
uero pers1gtno. No sería buena táctica conducir la columna de Fuero detrás
de ellos a la zona donde a Charles y a Vara ya se les había asíanado opera
¡:,
T.
El b"
o Jeto entonces era llevar a Fuero lo más al norte que quisiera ir, lejos
de la meseta central-norte. Díaz entonces dividiría las fuerzas en cuatro
cjé_rci_tos sepa~~dos para conducir operaciones de guerrillas, mientras que él
deJana la region para ir al sudeste, que a fines de mayo era la única zona
donde los ejércitos estaban listos para su lidera¡.go. Por esto estaba Díaz en
Icamole. Mie11tras tanto el combate de enfrentamiento había de evitarse·
•
l ,
no se pe eana con Fuero. A Naranjo se ordenó sólo practicar reconocimientos
} _cs;~uzar .. ~ciadamente para la reputación de Díaz y para eJ registro
histonco, la d1v1S1on de ese pequeño ejército y la separación de Díaz de él
fueron precedidas por un encuentro en Puerto del Indio.

El 11orte despuh de lcamole.
Dcsp~és de la campafia del noreste acauclilla&lt;la personalmente por el ge.
neral D,az, los rebeldes de esta región siguieron sus actividades guerrilleras
durante d resto del año, esfor.t.ando al gobierno de Lerdo de mantener las
b'Uarnicioncs y perseguir a numerosas fucri.as de guerrilleros. Fueron estas
fuerzas rebeldes que más tarde en el año ocuparon las ciudades del norte
para el nuevo gobierno tuxtepecano. En la última semana de noviembre los
generales Servando Canales, Jesús Toledo, Cuéllar y Julio Hemández ocuparon
la zona al norte de San Luis y Carlos Díaz Gutiérrcz la del este. 9• El 2 de
diciembre los generales lerdistas en San Luis escribieron al general Díaz
que aceptaban el PJan de Tuxtepec y que entregarían la guarnición y la ciudad
a los generales Ignacio Marttnez y Servando Canales.9 $ El mismo día Jos
"' Benigno Arri.aga a Porfirio Díaz, 27 de noviembn: de 1876, APD, XIV, 50·
Se,:vando Canales a Porfirio Día.z. 24 de noviembre de 1876, APD. XIV, 12-13.
'
Andrés Martínez a Porfirio Dlaz, 2 de diciembre de 1876, APD, XI, 151-152.

663

�generales Hipólito Charles y Gerónimo Treviño ocuparon Saltillo.90 Las hostilidades en TamJ&gt;_ico fueron terminadas por negociaciones por las cuales
el general Jesús A. Flores, después de ser aislado todo el año en el puerto
por guerrilleros rebeldes, conservó su grado y su puesto y los prb.tamos que
le hirieron los comerciantes del puerto fueron asumidos por el gobierno. 97 Para
el 22 de diciembre el general Treviño, como gobcmador porfiri!&gt;ta de Nuevo
León ocupó la largamente deseada capital del estado, Monterrey, drspués de
que eJ general Fuero la había abandonado, para seguir la batalla en Durango
bajo la bandera de José María Iglesias en conl.ra de los tuxteperano5, 98 Desde
Monterrey Treviño mvió tropas a ocupar Piedra~ Negras y Laredo.9~ En
La frontera Baltazar Fuentes y el general Juan N. Cortina, ambos porfiristas,
ocuparon Camargo, incorporando a aquellos 300 defensores que quisieron unirse
a su fuena y dando de baja a los demás. Para mP&lt;iiados de diciembre esta.han
operando contra Matamoros,'º" donde el general José Revueltas había comandado por el gobierno dcsd&lt;" que los porfiristas habían abandonado la
ciudad puerto en mayo. Dentro del mes el gcnrraJ Re\·ueltas l'slaba en
contacto con Treviño por reconocer al gobierno de Porfirio Díaz. 1º1
El servicio fillal de los ejércitos rebeldes ti&lt;") noreste, clcspu{,s de ~anar el
control de esa región, fue ayudar al ejérdto que el general Porfirio DÍ:lz
condujo de M1~xico al oeste en contra del ''gobierno de la lrgitirnicla&lt;l" de
José María Iglesias. Las ÍUt'rL.aS &lt;lel norestP conducidas o cn\'ia&lt;las por
Servando Canales, Jesús Toledo, Ignacio M.utínez, Gerónimo Trcvii10, Hipólito Charles y Carlos Diez Gutiérrez ayudaron a la orupadún y a b pacilicac-ión de los estados centrales. El general Trcviiío p&lt;':-siguió al gen&lt;'ral
Fuero a Durango, donde éste capituló a Díaz en t·ncro de 1877. 1 º~ Otros
jrfr-s del noreste ocuparon Zaratccas, Querétaro y Guanajuato durante diriem-

.. Hipólito Charles a P&lt;.trfirio Díaz, 3 de diciembre de 1876, APD. X\'. lú9-l 711.
., Aurt·lio Melgare jo a Porfirio Diaz, 21 de diciembre de l8i6. ( no llli5; }t'na
Cam:ño), APD. XI, 280-283; APD, XV, 107-110. Vcime también las i111erMantes
comunicaciones respcctn a quién dl·bía mandar en Tampiui, APD. X\', 22H, 230, 258260. 338-339.
., Francisco Naranjo a Porfirio DÍ3.7., 22 de dirirmbr&lt;' dt• IR76, APD. XV. 120;
Angel Cancino a L1ús Curie), 20 de 110,~embre de 1876, .-\PO. XIV, 109.
"' Ger6nimo Treviño a Porfirio Díaz, 5 de enero de 1877, APD, X\'I. 61.
100 Baltazar Fuentes a Porfirio Díaz, 14 de diciembre &lt;le 1876, APD, XI\'. 311-313
'ª' Benigno Aniaga a Porfirio Di.u, 27 de diciembre dt&gt; 1876, APD, XV, 290 y 216:
Poríirio Díaz a Juan N. Méndez, 28 de diciembre de 1876, APD, X\', 283.
,.. Benigno Arriaga a P rfirio Díaz, 15 de enern de 1877, APD, XVI. 190: Grnaro
Raigosa a Porfirio Díaz, 17 de enero de 1877, APD, XVI, 239.

bre Y enero. 10 ~ Desde el
t d
·
pun o e vista tuxtepccano el noreste había desempeñado bien su papeJ.

~as cod~clusioncs ele este ensayo son breves pues la importancia de lo an
tenor ra 1ca en el modelo · t
•
b
.
m erpretabvo, en el cual los detalles históricos
~rue an smo caos y desorden. El objeto de presenL1r detallPS lus· t . .
l
sido par i
tr
oncos 1a

1• .ª e emos ar que los pocos hechos usualmente enfatizados drben tener
una I ogi~a. dentro de un modelo maror y no una vida propia El problema
c-_~n a b~bliograCía sobre el tema es que los pocos bien conocid~s hechos han
SJ o usa os para crear modelos que son incompatibles con los hechos de
detalle menos c-onodúos. Ejemplificando esta situación está e1 f--n1 ·1· · t
rf ·
d
"' 1 1ar m cnlo
Pº m~o e marchar por la meseta central capturando ciudades a lo J u
del cammo L
·
·
¡
arºo
.
• ~ casi_ universa conclusión h..1. sido que el plan porfiriano menc~onado fracaso. As1 se ha concluido que la causa de la caída del gobierno
solo pudo ser el resultado de la pro1&gt;ia incapacidad de L"rdo
la d
1
•
.
,
, res n o por
o tanto, 11nportanc1a al Jidcrazgo de Díaz.
'

La insurrección de Tuxtepec siguió el modrlo d.. las ·
·
·
d1 •
,
rnsurrecc1oncs tnun~ntes e siglo XIX: un gobierno estatal se consiguió corno base d ,
cmnes
bel'
.
~
e opera1 ., numerosas
,
f' . re tones locales fueron promovidas para a·,straer y r1·1v¡'d'ir
as energ1as o 1C1ale$, y concentraciones de fuerzas rebeldes se formaron para
derr~~ ~ las tropas. federales. Aunque se alteró la "estrategia nacional primal'la D1a2 rrspond16 a los hechos dentro de un marco de rerc
•
· ·• 1
1 rencta que
1-1gu10 as pautas del modelo insurrecciona! del siglo XIX.
f

1

La insunección del norte, a pesar de opiniones contrarias · g'
., .
, JU O SU pape1
tamente. E1 &lt;'Jcrcito
rebelde no se desarrollo' "'n ta ·
•
en
.
. .•
...
mano m tan aprisa
mo se esperaba Y pronto se rnnnrho en el obJ.etivo central del contr"'"'t
f d J p d ·
•
,.... ac¡ue
:, cr_a · 10 UJO, sm embargo, dos resultados fundamentales. Primero el
eJerc1to rebelde absorbió de hecho recursos significativos del gobierno c1·
yendo e ta8 f 17 d J b
•
.
·
is ra
_. . s
ue as e a ase pruna.ria de operaciones, de donde saldría el
t'J~rcllo rebddc de enfrentamiento: el ejército del norte atrajo al &lt;-jército federal
COITCC

:l _

m~s p~croso, el . ~e~ general ~a~iano Escobcdo, hacia eJ norte del país
mientras que el eJerctto que dembó al gobierno de Lerdo quedó disponible
en el sur para su intento de marchar sobre la capital.
Segundo, de hecho una fuer,.a salió del norte y se unió a otras ÍU&lt;"rla.~ de

~~ "base rehel~c par~. luchar la batalla perentoria: el ejército del genPral
• 1..nuel GonzalC7 salto de Matamoros en mayo, sig-ui6 por el borde de la si&lt;'rra
"" Numerosas cartas en APD, XV y XVI describen e~tos movimientos.

664

665

�huasteca y se unió en Puebla con la fuern que Porfirio Díaz bahía forrn.'\do
en Oaxaca, en el mismo momento de la batalla de Tecoac.
Tres factores han distraído la vista de este modelo. 1) La base rebelde en
Oa.'Oca no íue parte &lt;le un plan porfiriano sino un resultado circunstancial
que Diaz utilizó a su fa\'or. 2) Díaz condujo una fuerza a través del norte que terminó en su disper.;ión en vc-L de comandar el ejército que comenzó
en el norte y emergió en el campo de Tccoac. 3) Luego de su dispersión
el ejército &lt;ld norte no hizo nada espectacular aunque su actividad guerrillera

NOTAS PARA LA HISTORJA DEL TllABAJO Y DE LAS
COMUNICACIONES EN MÉXICO. LA COMPA~JA DE
TRANV1AS Y LAS LliCHAS OBRERAS 1900-19-15

íuc significante.
Para \ oh-cr al punto de partida w, comentario es necesario acerca de
kamole. El significado histórico de lcamok es el mismo que c1 de varias
veintenas de otros encuentros similares. Fue simplemente una escaramuza
rntre &lt;los fuerzas opuestas. Una era una agrupación rebelde que no tenia ni
órdenes ni intención ele entrar en rombatc sino de "pegar y correr" en cir-

ERNt:STO DI, LA TORRE VILLAR

La situación gt11eral

cunstancias típicas de guerra de guerrillas. Las fuer,.as de la oposición era
una unidad militar cuyo objetÍ\'O fue bloquear las actividades rebeldes. El
parte oficial dio la victoria a las tropas federales: los gobiernos dondequiera
Jo hacen profetizando un pronto fin a la rebelión. Si el general Porfirio Díaz
no hubiera estado en las proximidades de Puerto del Indio, la ·'Batalla de
Icamole" no se conocería ni tendría más imporLancia que el encuentro del
17 de marzo en Lampazos o el del 4 de mayo de Cerralvo, o Jas otras cien
o más escaramuzas que tuvieron lugar durante la. guerra civil del año 1876.

Los problemas sus&lt; itados entre los trabajadores y las empresas tran\'iarias,
origináronsc a raíz del establecimiento de éstas. No puede pensarse que desde
sus inicios no hayan surgido dificultades entre los que prestaban sus servicios y aquellos que les pagaban por ello. Desgraciadamente poco es lo que
se sabe de los problemas entre patrones y obreros en el si~lo pa:,ado. Sin
tribunales de competencia específica a quienes correspondiera ventilar ese
tipo de casos, sin l&lt;'yes que se ocuparan de proporcionar soluciones a los
conflictos aparecidos, estos dejaron poca traza Je su existencia y fueron en
su mayor parte resueltos mediante la imposición de la voluntad del más
fuerte. El castigo para el trabajador indisciplinado, su despido del taller,
el encarcelamiento si alguna deuda había dejado pendiente, fueron las fonnas
unidas o separadas con que se acostumbró resoh-er las dificultades laborales. No
existe obra en que se hayan recogido, paciente y cuidadosamente, los testimonios
de esos problemas. Hay algunas en las que fragmentariamente se estudian
esos casos, mas ninguna hay que analice ya no digamos toda nuestra historia,
sino ni siquiera el siglo XIX en su totalidad. Esto explica también por qué
resulta extremadamente difícil generalizar sobre esos problemas en los primeros años de vida de las instituciones de transportes públicos, y concretamente los tranvías.
Debemos por otra parte señalar que no se deben confundir hechos aislados
de dificultades obrero-patronales, con la presencia clara de un fenómeno
nacido de una circunstancia econ6mica-social y política de caracterí.sticas bien
precisas. Conflictos aislados de particulares o aun de grupos, los hubo en
todas las épocas y aun bastante graves, (orno el de los mineros del Real

666

•

667

�del Monte en el siglo XVIII, mas la presencia de una situación específica
que origina la repetición incesante de esos problemas, no se opera sino hasta
el momento en que comienza a haber brotes de capitalismo que por muy
incipiente c¡ue sea trae siempre aparejada una inestabilidad social.
En Méx;co se produce esa situación en el último tercio del siglo XIX,
cuando el régimen de Porfirio Diaz se instauró y el cual para mantener
una paz y un orden que aparecían como lemas de su gobierno, aplacó duramente todo movimiento de protesta contra el estado de cosas imperante.
Así ocurrió que en virtud de esa paz y de r.,;e orden, creció la red de comunicaciones entre los centros productores y los consumidore$, y el capital
e.1tt.ranjero invirtió grur.sas sumas en lurratirns negocios dentro de nuestro
territorio.
Fue entonces, al iniciarse la industrinlización del pais y aparecer t0&lt;.las las
múltiples facetas que presenta el cnntacto de )a máquina con el hombre,
que las dificultades de los obr&lt;'ros con sus patrones se multiplicaron. Un
intcHgente escrutador del pasado de MP,-ico, Daniel Cosín Villegas al encararse rnn los problemas sociales d~l porfiriato y en especial con los que
nos preocupan rn estos momentos, señala las causas de ese frnómeno al
escribir: "Los bajos salarios, las jamadas intenninabl~, el trabajo dominical
y nocturno, la insalubridad e inseguridad de los talleres y ciertos abusos
flagrantes como las deducdones a las ray:is h&lt;&gt;chas a ~isa de multas, fueron asociando a los obreros basta hacerlos sentirse fu ·rtes para desafiar al
patrón, al g-0bierno y al país." 1
Efectivamente, durante el r{·gimen del general Díaz "la cuestión social",
tal como re llamó a t'!;e fenómeno adquirió una gran extensión y comenzó
a preocupar a las autoridades que no estaban preparadas "para pensar seriamente en estos problrmas y mcnoo para resolverlos". Ante la insufic-ienda
de salarios, las prolongadas horas de trabajo, los despidos injustificados, el
abuso de administradores, el agio en los préstamos y pagos adf'-lantaúos, las
inicuas condiciones de trabajo de hombres, mujc-res y niños, los operarios
mexicanos comenzaron a adquirir, dirigidos p&lt;&gt;r ciertos líderes enterados de
la situación obrera en Europa, conciencia de su clase, de sus derechos y
obligaciones. Las fonnas o medios más comúnmente utifüados para hacer
fJ"('nte a su situación, fueron las SÍ!,'llientes: las huelgas, el mutualismo y el

nonnas sostenidas en el Código Penal del D F y
I d
.
los cuales las
· .,
.
· · en e e vanos estados,
,
prohtbtan y sa.nttonaban 5everamente. A partir de 1881 el
numero de hue!gas habidas en la República es bastante crecido. Los años
en ~ue hubo lllJ.S ~sos fueron .'os &lt;l&lt;" 1881, J884, 1889, 1890, 1891 y 1895. A
partir de 1905 ascienden, y baJan después de 1907 En 5
•
U
e J
u mayona esta aron
n e
tst~to Federal, mas hubo también bueu número en Puebla Ve
Nue~o Lcon, San ~uis P~tosí y Oaxaca, es decir en las zonas más ~dela:~::
íabnlmentc.
textil ' los ferrocarriles, la m
· d us tna
· ngarrera
• , 1 La mdustna
•
fa
nunena, os tranv1as y las panaderías fueron los mayonnentc afcctados.2' •

n· •

·

~ _las razones proporcionadas anterionnente hay que sumar más tarde
pnncipalmc~te cuando ~ est.'lblecen negociaciones extranjeras que ocu ·
ele preferencia a ,.,,..rsonaJ de .
·
,
d. . . .
pan
1
b .
r
.
.su propio pa,s, 1a 1SCnmma&lt;·1ón que se hace de
os tra aJaclon-s meXICanos. bien pagándoles sueldos meno,...., n , d 1
toe!
"bTd
. ,
... .,, egan o ei;
a pos1 11 acl de mcJnna o asignándoles los trabaJ·os mas'
d
d'
, pesa os
pe igrosos Y aun andoles 1111 trato indigno. Esta situación llegó a tal
extremo, que . numerosos diarios salieron en defensa d..... los opera 110s
· mex1·
canos Y se ~meron en su protesta. El Imparcial, en el año de 1900 a raíz
d: haberse maugurado los ITenrs eléctricos, cuenta, amplificando los hechos
como se trataba a un obrero mexicano y a uno extranJ·ero.
'
" -¿ T'u eres americano?
.
-Sí,
señor.
-Pase
usted
y
si'én...._N,
Q
,
ed ?
,e-.,._. -¿ ue son
ru as. -~nas c-05:,.._ redond:is. -¿Dónde va la lumbre? -En el fo ón
-¿ Para donde canunan las med:is? -Para adelante.
g ·

r

y

-Es bastante, usted puede ser maquinista.

l~:

_ ~~é : 5 _u 5

-Mexica~o. - ¡ Oh, tí1 molestar mucho todo ('l tiempo!
tu mgles. -No, senor. -¿Qué cantidad de combusa·bl
·'
1
e consumma una ocmnolora con-iendo a doce leguas por h
b. d
d·
.
ora v su 1en o una
pcn tente de 3 por ciento con presión de cien libras? ·C :¡· • ¡ ,
d
1 ,
· t ua sena e numern
e ca onas desarrolladas? ¿ Cuál es el consumo de agu
·t ? • áJ
J Í · ·,
.
a y ace1 e. é ,U'
a nccmn sobre los ncles? ¿ Cuál el trabajo de los émbolos
¡ , · d
vuelta.~ de I
d ? C ,
y e numero e
.
as rue as. ¿ ual es la cantidad ele vapor que se consume en una
subida de &lt;:uatro por ciento y dos leguas ele lono-itud:i
Senor,
o·
-..• no se,
porque me
pregunta
muchas
cosas
y
de
una
vez
-Ah
t'
·
•
"
, u mexrrano no saber•
d
na . a.• Tu, ,muy animal, necesitar muchas patadas , T'u no servtr
· para maqwmsta. Tu no servir m{lS que para garrotero, en un tren de carga. Tú no
a-;cendcr por no contestar."
t

e

cooperativismo.
Teñidos con las doctrinac; soc.ialistas que empezaron a estar de boga en
M6xico los tr.i.bajadores recurrieron a los paros y a las huelgas como medio
d&lt;' prcitestar contra la injusticia de que se les hacía víctimas, pese a las

Ante esa situaci_ón desfavorable, el obrero mexicano ulifüa el p:iro y la
huelga como
medios de defensa,
.
. . no obstante que la• le•n-islaa'6
o·
n pena l entonces vigente tanto en el D1stnto como en diversos estados las prohibían

Cosio V1LLEOAs, Daniel, Cuarta llamada partiwlat, 1•n Hístoriti Modrrna de
Méricn. El Porfiríato. Vida Social. Mtlxiro, F.ditori.il HennL-s, 1947, IV-XX 11-XXIU

1 GoNZÁL2Z NAVARRO, Moisés, Hi1tnria Mod~-a d• •
~,..
~ 1tU1tico. El Porfíriato, Vida
Social. México, Editorial H€'nnes, 1947, IV-298-299.

1

668

669

�y señalaban di\'ers:15 sanrionts p:ira quienes las cfeduaban. Las penas iban
de los ocho clías a los u·es o más meses de arr&lt;'sto y variadas multas. En
algunas entidades estas penas se r-xtremaron a un año o dos de prisión y
aun destierro. Los p&lt;&gt;ntífices del régimen, tales como Pablo y Miguel Maredo,
Telésforo García y Rosendo Pineda condenaron las huelgas y los paros. Su
liberalismo que afínuaba que la rompetenda y el "laisser faire"' eran b
base del progreso y de la industria, hacía el juego a la filosofía capitalista
sobre la que se sustentaba el gobierno &lt;le Diaz. Los grupos socialistas la defendían y consideraban que na el únko medio &lt;·on el que llegarían a la
grandiosa revolución social.ª
La actitud de los &lt;lirigcntes del país hacia las a1mas con que contaban
los trabajadores para defenderse, habría de prolongar..e aún por varios años.
El propio general Salvador Alvarado, uno de los hombres más destacados
por sus ten&lt;lencias sociales y por su :irción obrerista llegú a considerarla como medio de ''perptuar el antagonismo entr~ las clases y a mantener una
guerra inte~lina, sin que a la postre resultaran vencedores ni vencidos, pues
qt1e el dcS?stre de cualquiera de las dos implicaba la ruina. material de la
otra", aceptándola sólo cuando los obreros que no fonnaban una unión industrial y que no Podían acudir ni ante }3$ Juntas de Conciliación. ni antr
el tribunal de arbitraje, tenían alguna diferencia con su patrono.'

El mutualismo y la confraternidad que recordaban la antigua asociarión
• I bidem, pp. 290, 298-302. En d año de 1900 ,-.1 derecho de 1o~ obrcroo a la huelga
era discutido en El Imparcial, quien en su editorial del 4 de diciembre decb refiriéndooc a las huelgas quf" habían estallado en esos días, tales como la de panaderos, la
de las trabajadoras de la Cigarrera Me:o&lt;lcana y otras: ''Estamos de acuerdo con un
diario de la capital, en que es necesario combatir esa monomanfa huelguista qur, de
poco tiempo a e1ta pa.rte, se ha dl'5J)Crtado cntr&lt;' algunos de los grupos menesterosos
dl' la nación.
Los hechos qul' hemos presentado en esta rnlumna ( c&lt;litorial) demuestran abundantemente que los 1rahajadores mexicanos no están pttparados para aíronb.r una situación que los tenga fuer;i. de su lugar habitual, puesto que no tienen recursos para vivir
sin jornal. En esto no hay de:1precio hacia los jorna!eros como asienta el periódico a
que aludimo~.
En cuanto a la precisión de demostrar la oolidaridad que ,me a todos los diversos
socios, hemos sido lo5 más atroecs propagadore.,; de t•sta vrrdad científica y no hay

sino recorrer nuesu-as últimas notas editoriales para convencernos.
Volviendo a los huelguistas, diremos que en las luchas entre el capital y el 1.rabajo,
t~rnto puede uno como otro, y acaso éste más que aqnél, ya que los patrones :.e encuentran en condiciones de poder esperar con mucha mayor tranquilidad el resultado
de cualquier cñsis que los otros, quiene:ii no poseen los mismos elementos de vida".
• A1.,vARAOO, Salvador, La Rtconstn1cción de Mlxico. V61.se también CuE.vA, Mario
de la DeYteho Me%icano dil Trabaio, Méirico, librería de Porrúa Hnos. y Cía.,

en l\remios r que t&gt;ra11 form..s ele unión er ºf 1 .
.
1857, también sirvieron a los b
. d P '_lll ll as por la Constitución de
.
o reros e medios de d t
g-am.zarioncs mutualistas se crearo
.
e ensa. Nwncrosas or'blº
n 3 partir de la res•
·, d J
pu ira, con miras a protege
·1·
.
auracJon e a R&lt;',
,
r y auxi iar a dl\'ersos grru
d
b .
•M as aun, se tuvo la idea de ro ·u't .
G
.
' pos e Ira a,adorcs.
ns wr un ran Con
Ob
para a tocios los asalañados.
• greso
rern que agruLa central obrera que se creó
ue lle • l
cional de Obreros que dicho
ydq • vo e . ~om~re de Gran Círculo Na« 1
.
sea e paso sufoo vanas
..
,
.
e amparo au.rusto" d 1 1
.
escisiones, nana baJo
...,
e ª cv. m:i.s dejaban a s •
· d
insurrección únkam"nle ¡)ara' 1
.d •
. us agremia os el drrecho de
~
• • e ra.'iO e que "
rechos naturale!&gt; del hombre'' T.'
•
•
se atentara contra los &lt;le...
. r..ntre sus fmahdades s ~ al· b 1
. .
llnpulsar la im,trurrión de lo b
1 . d
. en a a as s1gme--ntes:
s o reros. a m u t ·
·
1
favorecer a las agrupaciones de t ba. d
s na ~anona y el comercio
con un fondo para sost
I
ra Jª ores, patronnar las huelgas justa~.
• . cner as }' procurar el aument d I . .
l '
ron autores ele este pro}'CCto I d
d
o e os Joma et . Fueos estaca os precursor"s B· bº
l"J'
.
que Im e y Juan O. Arellano.ts
.
. ...
.1r 1er. ·e ix R1~ pesar de la.~ adversas críticas que se les di i .
.
sustttuyeron en gi·;:m mcd" d
1
. . r gie_ron, la,; mutualidades que
.
l a a os antiguos !!Tcnuos
.
1
anugos cl&lt;.&gt;I país realizab"n
b
I
::&gt;
Y a as sociedades de
•
, ..,, una nena abor d
·T
'al
Pra crecido E11 189 ' .
.
1
e au_,¡¡ 10 soc1 . Su nfonero
·
r mscntas en e Co
Ob
Federal y 24 en los estados . l , ngredso
rero hubo 54- en el Distrito
..
. y e numero e i&gt;US socios -los cual
'b'
benef mos reales en momentos cl'f' iJ
' ic es taIe1, como cnferm d d es. rcc1
alíe]1an

muerteno era nada reduc·te1o. s·m embargo esa ayud
e a ' mv
ez.
.
mfortunío tenía un carácter m, d
.
a para compensar d
,
'
•
as e remedio que de
·
.
hab1a más de 428 mutualidades . d
. , prevenbvo. Ifacw. 1906
Frente a l
. .
' s!en o sus af Jhados superiores a 80 000 ,:
.
as asoc1aaones mutualistas surgieron 1
.
,
.
c1edadcs lk obreros las ca1·as I ah
,
.
~ cooperativas y las so'
&lt;e orros y empres..'1s nd . .al
manera u otra trataban de hacer más efectiva 1~
i
es que. de una
los ~alariados. Diferenciábanse ele las mutualisu:rotecnon ,.Y segund~d de
cubrir todas las ner.esidades d
. c·1· d
.
en que estas tendran a
, .
e sus a • ta os, cstunulaban el aho
un e~pintu de JJrevisión entre e JI os,. sien
. d o a d.emás m'
• rro
. Y creaban
mutualidades. Varias cooperaLi
,
as cqmtatlvas qut&gt; las
vas crearonse desde 1870· 1
'd d
ayudaron, la opinión 'bl"
d
' as auton a es les
.
.
. pu ica estuvo e su parte, mas a la I a f
.
debido
a
la
mexpencncia
y
falta
d
d
arg
racasaron
l . . .
,
. e recursos e sus promotores.1

~~n

E s111d1calismo, con ma~ sentido trat'0 d e

reso1ver los p

bl

b

Po1·
los años noventa del siglo pasad
. .
1
.
ro emas o reros.
tr 1
1
o, su1g1eron
os pnmcros
sindic-ttos en
e os cua es se cuenta el Círculo de Obreros de Jala1,....., que a41 mismo
'. .
• GONZAUtz
,
NAVAARO, M., op. cit., pp. 346-3-17.
• lbidcm, pp. 349-350.
RoJAS Económica,
Co11.1A, Ros1tNoo.
de ' Cultura
1952. T ratado d~ Cooperativümo Me~icano. Méxiro, fondo

1938, pp. 104-106.

671

6i0

�tiempo que formaba una conciencia entre sus agremiados, desp~rtó los temores de los patrones al grado de dejar sin empleo a los trabapdores asociados al círculo. Pocos años después surgieron poderosos los sindicatos
de ferrocanileros y para principios de esta centuria tres grandes grupos luchaban en favor de los trabajadores, uno encabezado por el anarquista José
Zaldívar, con se.de en Mérida, el que dirigía José María Pino Suárez, tam·
bién en el sureste~ y el que en México tenía como inspiradores a los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón. Los sindicatos, mejor que las
agrupaciones anteriores tuvieron, ~a más cl~ra visión d~l proble~a obrero
y una acción más fecunda y energrca. Sus lideres estuvieron me3or compenetrados de las dificultades que tenían que superar frente a los patrones y
al Estado, que no veía con buenos ojos la fuerza que iban adquiriendo las
agrupaciones obreras y los métodos de lucha por ellas em_pleados. La experiencia anterior, el consejo de luchadores obreros extran1eros procedentes
de diversas escuelas ideológicas y políticas, los viajes y el contacto con personas y países más adelantados en la defensa de Jos trabajadores y además
la presencia cada vez más fuerte del capitalismo exierior en México que traía
aparejado un desarrollo industrial mayor y un. más am~lio aument~ del
proletariado, todo ello coadyuvó a que los sindi~tos pudie~n orgamzarse
mejor, atraer a sus filas a mayor núme~ de agremiados y re~ar una labor
de defensa efectiva y tenaz. Cabe dec1r que al lado de los lideres y de las
agrupaciones impregnados de ideas socialistas, surgieron otros que de_sde
punto de vista católico trataron de resolver el problema. Esta conJunc1on
de esfuerzos muestra no sólo la gravedad del problema que se trataba de
resolver, sin~ la conciencia que entre los diversos sectores de la sociedad
mexicana que se veía afectada por dicho problema, se había despertado, c-0nciencia que no quedó pasiva e inerte, sino que conmovió a nuestra extructura social como nunca otra ninguna al encontrar en los ideales de renovación política -que se presentaron en los primeros años de este siglo Y que dieron al traste con la dictadura porfírica- un aglutinante y un crisol que
los fundió hasta convertirlos en un todo inseparable. Ese todo inseparable
de carácter político, social y económico no fue otra cosa que la Revolución

-~º

Mexicana.
Los problemas de los trabajadores tranviarios

Los trabajadores que prestaban sus servicios en las empresas de tranvías
del Distrito Federal y que constituían un buen número, no podían dejar de tener dificultades con sus patrones, por cuestiones de salarios, jornadas de
trabajo, accidentes y enfermedades profesionales, despido~ injustificados, sanciones y otras causas más. Cuando las empresas se fusionaron hasta cons-

672

~tuir, una sol_a, poderosa y fuerte en manos del capital extranjero, esas dificultades
_, tuvieron que aumentar. No resultaba igual servir a una peq uena
compania que a ~a po~~nte. ,Esta tenía mayor avidez económica por cuanto
representaba una mvers1on mas crecida y por tanto sus exigencias frente a
sus empleados eran mayores.
. Entre las disposiciones legales que encontramos en las últimas décadas del
s1gl~ pasado, para aliviar la situación de los trabajadores en general y en
parbcular de los que prestaban sus servicios a compañías extranjeras, tenemos una dada por el ministro de fomento, Pacheco, de fecha 15 de diciemb~ ~e 1881, la ~ual recoge Maza en su Colección (N-1144) y la que
transcnbunos por el mterés que contiene:
"Habiendo llegado a conocimiento de esta Secretaría las dificultadeJ
con que tropiezan los trabajadores empleados en la construcción de las
líneas férreas, por no comprender las órdenes dadas en idioma extraño
al del país por los jefes o sobrestantes de cuadrilla, dificultades que
muchas veces se resuelven en malos tratamientos a los trabajadores. y
tanto para evitar los conflictos a que esto pueda dar lugar, como
que lo 11atur~l. es que las pers&lt;&gt;nas que vengan a la República procuren
apre~der el t~toma que se habla en ella; el Presidente de la Repiíblica,
a quie_n se dió cuenta. del asunto, ha tenido a bien disponer que se
recomzen~e muy especialmente a los Representantes de las Empresas
Ferrocamleras, que hagan jorque el nombramiento de empleados que
tengan a su cargo una o más cuadrillas de trabajadores, recaigan en
personas qu~ conozcan el idioma del poEs, para que las órdenes que
d~n ~ trasrr:1tan, sean perfectamente entendidas, previniendo que por
ningun m~tivo se maltrate a los trabajadores, pues en ca.ro de que éstos
no cumplieren con los compromisos que hubieren contraído las Empresas podrán ejercitar su derecho ante quien corresponda. '

por-

Lo que comunico a tl.Sted para los fines que se expres&lt;Tn, esperando
acuse el recibo correspondiente."

. :º~

otra parte, al au~entar las Com~añías el servicio y al regularse éste
Jundicamente, las condiciones del trabajo eran más fijas, más estrictas. No
siempre la legislación tuvo un sentido humanitario. A menudo su aplicación a los trabajadores les perjudicó en lugar de favorecerlos. Por otra
parte hay que tomar _en cuenta que las leyes obreras que son las que van
a a(;arrear a los trabajadores un real beneficio, no se promulgan en México
sino hasta ya entrado este siglo. La ley de José Vicente Villada no se vota si~
no el 30 de abril de 1904, en el estado de Méxilo y la de Bernardo R~yes
en Monterrey el 9 de noviembre de 1906. A partir de entonces arrancan

673
8-43

�los intentos de parte &lt;lel ~tado dt! proteger Jos dt'rcc.hos de las clases laborales, intentos que pudieron habc-rse recogido en los preceptos de la Constitución de 185j de acuerdo con una proposición del señor Vallarta, y que
no lo fueron debido al erróneo plantean1if'11to (¡uc el mismo Vallarta hizo
del problema. 8
1

Estas circunstancias fueron las que movieron a los trabajadores de las
cmpresas tranviarias a unirse y enfrentar3e con rntera decisión a los problemas que imli1.·idual ('I colectivamente les afecu,ban y tratar de obte.nrr
a0lucioncs justas y equitativas. La lucha que ellos emprendieron, al igua 1
que los trabajadol'es de otras ramas, no tuvieron en rigor más objeto sino
el obtener una legi::.lación laboral ele parte dd Estado que les rnncedicra un
mínimum de garantías sociales co11 las cuales poder vivir mís humanamente y en forma más digna. Esa lucha no fue corta ni íál'il. Durante
largos años las asociaciones obreras bregaron por que el Estado les reconociera determinados derechos y los impusif'ra a los patrones. A menudo
contaron con el apoyo y la simpatía de la,; autoridades, mas otras ,:e&lt;·es por
mzoncs determinadas, éstas se hicieron sordas a los damore!- de los trabajador&lt;'s y más aún e.stuvieron en su contra. Los intereses que tuvieron que
vencer fueron demasiado fuertes. México en muchos aspectos pasaba deuna situación casi feudal a una moderna. E.xistía d desconorimiento, la
incomprensión y el egoísmo frt'nte a los conflictos planteados entre capital
y trabajo. La or~anización capitalista de la sociedad mexicana rn la época
de don Porfirio, estaba muy lejos de ('omprcnclcr que una renovación social
y económica se operaba en el mundo. Sólo algunos hombres advirtieron
en el panorama signos de cambio y se apresuraron a propugnar por una
renovación en M(-xico. ~~graciadament~ fueron pocos y su voces si bien
lograron conmover a diversos grupos, no tuvieron la fuer:-1.a necesaria. Fuf'
indispensable que una conjunción de cirmnstanci.as se presentara y c·on
su fuer.ta incontenible hiciera saltar la chispa revolucionaria, para que al
calor de las armas y de los enardec.idos debates parlamentarios fuera surgiendo no sólo una legislación protectora sino un C'ambio radical en la
estructura de nuestro país.

Los primeros conflictos
Uno ele los primeros conflictos que conocemos entr&lt;' ]as Empresas Tranviarias y sus opt&gt;rarios, se dio en el año de 1889. Desde el afio antt&gt;rior,
esto es, eu 1888, se había ya manifestado eJ descontento entre los tranviarios,
a consecuencia de los bajos sueldos, de la separación arbitraria de los ~m-

pleados por parte de 1a empresa, el mal tratanúento &lt;le parte de los su[&gt;l'rÍores y el deseo de que el boleLaje estudera ajustado al sistema decimal,
drsajuste que originaba confusión y responsabilidades en los conductores y
cobradores. E-:e descont&lt;'nto se fue incubando )' estuvo a punto de convertirse en un movimiento de huelga, a no ser por la aprehensión de los
dirigentes d!"] mismo, que fueron objeto ele observación y pe~uisa por paitc
de los patrones y del estado, hasta lograr su detcnrión. Al ser inten·oga•
dos por la pnlida, confesaron abiertamente los tres arrestados haber mani•
festado a la empresa sus razones, sin que hubieran sido tomadas &lt;'11 cuenta,
por lo cuaJ pensaban recurrir a la huelga. .En el arta levantada en el mo•
mento de su detención d lo. de enero de 1889, dejaron asentado c¡uc el
sueldo que pretendían era de dos pesos para los inspectorrs y para los
jefes de corrida, a los empicados uu peso cincuenta ccnlaws y a los &lt;'o-

d1eros un peso. D
De la fecha anlt&gt;riormente ciada al mes dr noviPmbre Je 1898, no st·
piense 4ue las relaciones obrero-patronales, en d sistema tran\'Í;u-io furrun
romo mid sobre hojuelas. Si bien durante cierto tiempo los trabajadores
fueron cautos, 110 por eso cesaron de bregar por un mejor trnt~unicnto social
y t&gt;ronómico. Algunas ventajas bien reducidas lograron, roas insuficientes y
desequilibradas frente al costo general de la vida en México. Por eso en
1898 estalló una hue-lga en la que los tranviarios manifestaron no estar
de aC'uerdo en que los conductores ganasen solamente la misl-rrima suma de
diez C'entavos por hora de trabajo, lo mismo de día que de noche, )' en que
la empresa les descontara de 16 a 25 renta.vos, esto es, el importe de hora
y media a dos horas y media de trabajo, cuando dejaban de recoger a uno
de los innumerables pasajFros que \~ajaban, su correspondiente boleto. La
justicia que asistí~ a los trabajadores fue bien comprendida por la prens.1
de la época.10
En vísperas &lt;.le la inaugurnción de los trenes eléctricos. la Junta Directiva
de los Ferrocarriles del Distrito Federal, e~tableció una nueva tarifa de sa•
!arios a base de las aptitudes y comportaJTliento de los trabajadores. Los
sueldos señalados f ucron de ,$ 1.50, $ 1.60 y $ 1.80 por jornada diaria de
1-l a 16 horas de trahajo. Los empleados a quienell se fijaba ese sueldo eran
justamente los que deberían encargarse de manejar los trenes dt&gt; tracción
eléctrica, quienes no consideraron justo que ante mayor responsabilidad y
conocimientos, se les equiparara con los cocl1eros de Jos trenes ele mulitas
que ganaban $ 1.50 diario. Esgrimiendo esas rawnes, el 10 de enero de
1900 solicitaron de la Junta Directiva que reconsiderara el e-aso y les con1

• CUEVA,

674

M. de la, op. eit, pp. 84-90.

GoNZ.ÁLEz NAVARRO,

M., op. cit., p. 314.

'" lbidtm,

675

�cediera un sueldo de tres pesos. El País, diario católico de aquellos días
estuvo del lado de los obreros en este conflicto, lo que indica que la opinión general se sentia conmovida ante la escasa recompewa dada a un
obrero por un trabajo difícil y de responsabilidad. 11 Como muchas veces
el sueldo ganado por jornada diaria estaba calculado a razón de una cantidad determinada por hora de trabajo, los pperarios con el fin de obtener
una mayor entrada, que les alcanzara a medio satisfacer sus exigencias familiares, realizaban jornadas extras de trabajo agobiante. El uso inmoderado de sus fuerz.as, no sólo ocasionaba un desgaste y la enfermedad del
individuo, si110 accidentes en los que terceros salían perjudicados. Esto lo
comprendió bien el gobernador del Distrito Federal quien en el primer
lustro de este siglo aconsejaba que la jornada máxima de trabajo de los
motoristas no debería exceder de ocho horas, duración que va a incorporar
en su programa eJ Partido Liberal el año de 1906.u Que los accidentes
provocados por los trenes eléctricos fueron numerosos, tenemos pruebas suficientes ya aducidas. Una de las razones de ellos, la acabamos de exponer, otra la
proporciona el periódico El Pals, quien indicaba que los motoristas no se
preocupaban de la vida de su prójimo, debido a la ninguna responsabilidad que les salia de ello, no así cuando atropellaban a wi :mimal, a
cuyo dueño tenían que indemnizar y afirmaba que "si los empresarios tuvieran que pagar de 15 a 20,000 pesos por operario muerto, como en Estados
U.nidos, buen cuidado tendrían de evitar los accidentes." 13
Surgida en los talleres de la Compañía de Tranvías, una huelga estalló
en el otoño de 1901, originada por la severidad de su reglamento y por
el hecho de que no se había otorgado a los obreros cl aumento que los
patrones les habían ofrecido, en cambio de su trabajo que se iniciaba a las
cinco de la mañana y terminaba a la media noche. Varios operarios fueron
detenidos por la policía por llevar consigo hojas en las que constaban
11 Presentaci6n en sintesis de los principales conflictos existentes entre los e,abajadores tranviarios 'J la extinta Compañia de Tranvias el-e Mlxfoo, S. A. (Apuntes fornados por los dirigentes sindicales, a base de sus archivos.) México, 1952, pp. 1-2.
11 GoNZÁ.LEZ NAVARllO, op. cit., p. 289. El 21 de diciembre de ese mismo año de
1900 los cocheros de los ferrocarriles del Distrito -según El Impar"Cial- negabánse
a trabajar, alegando que las continuas lluvias habían mojado sw ropas y que ca.r ecían
de otras para presentirse a su trabajo. Ayer no se presentaron más que las dos terceras
partes de los cocheros, lo que dio por resultado que en el servicio había tranvías parados por no haber podido salir todos los coches de las diferentes lineas de la ciudad.
En las líneas de Santa María, San Cosme, San Rafael y Reforma no circularon más
que escaso número de coches, así como en la de A.zcapntzalco y Tacuba. La linea de
don Toribio y Santiago también tuvo sus trastornos, así como algunas otras de las
de tracci6n animal.
11 Ibídem., p. 291.

676

sus peticiones. Entre ese año y el de 1906 se provocaron varios movimientos
por ~on~s semejantes. A ellas se sumó poco a poco otra causa, surgida de
la eXIgenc1a de la empresa para que sus empleados, principalmente los con~u~~res de ~vías, se ~rescntaran debidamtmte uniformados. Esta dispos1?on de caracter suntuano, no fue costeada por la Compañía, sino que se
hizo recaer sobre los trabajadores que tenían sueldos muy cortos, y a los
cuales resultaba sumamente oneroso tener que desembolsar veintiún pesos
por un uniforme que. tenía que ser confeccionado en determinad.a sastrería,
de un mal casimir y sin medidas y el cual no podín siquiera ser ordenado
si no era pagado previamente para lo cual se descontaba a los empleados
un peso semanal. Esta medida asi como el hecho de que la Compañía no les
devolvía al sep~ del servicio la fianza que habían depositado al ingresar,
l~- escasos salarios y la costumbre de pagarles en cheques, cuyo cobro se
dificultaba, motivaron la huelga ocurrida en el año de 1906. El 12 de
diciembre de ese año, candentes los ánimos entre trabajadores y empresa,
un fuerte núdeo de aquéllos resolvió impedir que los tranvías fuesen guiados
por esquiroles. Apostáronse para ese efecto en Peralvillo, mas la intervención
de la policía impidió el movimiento, habiendo apresado a trece y dispersado a más de cien. Disgustados por esta represión violenta, veinte tranviarios lapidaron en el Río del Consulado a un tren. A principios de 1907
fueron cesados 200 conductores y motoristas que se negaron a uniformarse
Y portar las insignias de rigor. En el propio año diversos grupos de trenistas
~ueron disper.;ados y detenidos por las fuerzas policiacas. Algunos diarios
mformaban que el origen de tantos conflictos se debía a instigadores profesionales.u
Mas no eran .instigadores profesionales en el sentido vulgar del término
los que inquietaban a los trabajadores tranviarios en la primera década de
este siglo, sino hombres conscientes de la necesidad de un cambio en las
condiciones sociales y económicas en que vivía el pueblo mexicano. Los
empleados de la Compañía de Tranvías que poco a poco habían formado
~o núcleo que osaba enfrentarse con los patrones, no eran ajenos a los
mtentos de renovación precisados en el Primer Congreso Obrero celebrado
en julio de 1905 ni tampoco dejaron de hacer suyos los postulados del programa del Partido Liberal y Manifiesto a la Nación, suscrito el lo. de julio
de 1906 t'JJ San Luis Missouri por Ricardo y Enrique Flores Magón, Juan
Sarabia, Antonio J. Villarreal, Librado Rivera, Manuel Sarabia y Rosalio
Bustamante, el cual en uno de sus párrafos hace mención de los problemas
de los trabajadores en la siguiente forma: "Gracias a la dictadura de Porfirio Díaz, que pone el poder al servicio de todos los explotadores del
" Ibidtm, pp. 340-343.

677

�Pueblo, el trabajador mexicano ha sido reducido a )a condición má.'&gt; miserable; en donde quiera que presta sus servicios es obligado a desempeñar
una dura labor de muchas horas por un jornal de unos cuantos centavos.
El capitalista soberano impone sin apelación las condiciones del trabajo,
que siempre son desastrosas para el obrero, y éste tiene que aceptarlas por
dos razones: porque la miseria lo hace trabajar a cualquier precio o porque, si se rebela contra el abuso del rico, las bayonetas de la dictadura se
encargan de ~meterlo. . . Lo que ahora se pretende -agrega como solución- es cortar de raíz los abusos de que ha venido siendo víctima el
trabajador y ponerlo en condiciones de luchar contra el c.apital sin que su
posición sea en absoluto desventajosa; si se dejara al obrero en las condiciones en que hoy está, difil'ilmente lograría mejorar, pues la negra miseria
en que vive continuaría obligándole a aceptar todas las condiciones del explotador . .. Cuando, los millones de parias que hoy vegetan en el hambre
y la desnudez coman menos mal, usen ropa y calzado y dejen de tener
petate por todo ajuar, la demanda de mil géneros y objetos que hoy es
insignificante, aumentará en proporciones colosales, y la industria, la agricultura, el comercio, todo será materialmente empujado a desarrollarse en
una escala que jamás alcan7.aría mientras subsistan las actuales condiciones
de miseria general." 15
Fueron esas ideas las que impulsaron a los tranviarios a luchar por la
defensa de sus derechos más elementales y por conseguirlos se sacrificaron
durante varios años.
Los fragores de las batallas que los obreros mexicanos emprendieron contra el estado de cosas imperante en las postrimerias del régimen porlírico,
no fueron ajenas a los trabajadores de los trenes urbanos. Los dolorosos
sucesos de Cananea y Río Blanco que preludiaron el advenimiento de una
situación mejor, marcaron honda huella eo los obreros de la Compañía de
Tranvías, quienes aJ irrumpir el movimiento revolucionario supieron tomar
el puesto que les correspondía.
Uno de los movimientos más significativos de los trabajadores de la Compañía de Tranvías fue el que hizo crisis en .el mes de julio de 191 l. Tiempo
atrás los obreros habían presentado a la empresa cuyo gerente era entonces
el señor Harro Harrsen, diversas peticiones que no fueron atendidas. Ante la actitud de los patrones, y después de varias reuniones tenidas por )os
afectados, éstos decidieron el dos de julio presentar a la Compañía un pliego
•• Para esta etapa consúltense las obras siguientes: CRÁvEz 01tozco, Luis, Prehistoria del Soáalis-mo en México. México, D. F., 1936. RAMOS PEDRURZA, Rafael, La
lucha de clases a traQ/s de la ltistoria de México. México, 1934 y Mouus JoáNEZ,
Alberto, Historia de ta Revolución M eúcana. México, 1951, p. 49 y ss. y concre•
tamentc Manuel González Ramírez.

678

de peticiones cuyos puntos esenciales eran los siguientes: lo. Que el sueldo de·
que disfrutaban los motoristas que f'ra de diecisiete centavos por hora
se aumenlara a veinticinco centavos. 2o. Que el sueldo de los conductores
que era de quince centavos por hora, ascendiera a veinte cenlavos. 3o. Que
los inspectores ganaran treinta centa\'OS por hora en vez de los veinticinco
de que di frutaban. 4o. Que se acabara el monopolio de los uniformes.
dejando en libertad a los empleados para comprarlos, o que se les ven-·
dieran a su justo precio. 5o. Que las separaciones o suspensiones obedecieran
siempre a causas perfectamente justificadas, y no al capricho del superintendente o del je{e de línea. 5o. Que los desperfectos de los carros y en
general de todos los materiales, sólo se cobraran a los empleados en caso
de culpa debidamente comprobada. 7o. Que se fijara por la Compañía
la correspondiente indemnización para los empleados que se inutilizaran
en el trabajo. Los trabajadores señalaron a la empresa tres días para contestar sus peticiones y le amenazaron con ir a la huelga en caso de rechazo
de las mismas. 16
Harro Hansen como respuesta ordenó el cese de cien de los obJer~ ftrmantes del pliego de peticiones, medida que provocó la ira de los trabajadores quienes el día 3 de julio lanzáronse a la huelga que se prolongó
durante cuatro días. Los empresarios ante la decisión de sus empleados,
utilizaron los medios clásicos de acallar tan justas protestas, esto es, dividirlos
para debilitarlos, lo cual fue no muy difícil dado que el espíritu de cuerpo,
de clase, aún oo se precisaba definitiva y enérgicamente, y en seguida, utilizar contra los oponentes de convicción, la fuerza aimada para que les
acallara. Al efecto solitaron de algunos obreros, que representaron e) triste
papel de esquiroles, sus servicios para romper la huelga y reiniciar el servicio.
Estos rompehuelgas fueron custodiados por miembros de la polieía montada y rurales. No obstante, los huelguistas persistieron en sus demandas
y cuando trataron de evitar que los trenes salieran a ]as calles, ocurrieron
entre ellos, los policías y los esquiroles violentos choques. El gerente de la
empresa en diversas ocasiones manifestó que "el servicio se reanuda.ría tan
pronto la policía reprimiera los desórdenes que se estaban cometiendo".
Como éstos continuaran, la empresa ofreció a los trabajadores uo aumento
de dos centavos por hora a cada trabajador, proposición que fue aceptada
por varios grupos, no así por los que estaban conscientes de sus derechos
y nece.sidades quienes persistieron en la huelga, lo cual produjo graves
escándalos.17 Al reanudarse el servicio. los dirigentes del movimiento fue" Presentaci6n rn s[ntesif. .• , pp. 2-3.
" Al ser inh'rrogado Harrscn sobre el aumento de salarios, éste de,pcctivament.e
resp,mdi6: "Los empleados para nada necesitan el aumento de sueldo, pues son unos

679

�ron separados paulatinamente de sus empleos, con el fin de cortar todo
germen de inquietud entre los tranviarios.
El comité de huelga de este movimiento estuvo integrado por Antonio
González, como presidente y Enrique Pujol, Everardo Sánchez, José A. López, Dionisia Luna, Sacramento Gonzále:i, José Pérez y Emilio Franco como
vocales. Sus asesores jurídicos fueron los licenciados Carlos Salinas y Trinidad Meza y Salinas en un principio y posteriormente José Peón del Valle
y el doctor Samue) Espinosa de los Monteros. 18

Uno de los postulados más salientes de la Revolución Mexicana fue sin
duda el mejoramienlo de las condiciones generales de los trabajadores. E]
movimiento constitucionalista encabezado por don Venustiano Carranza, al
hacerse cargo del gobierno de la Nación trató de ayudar a los asalariados
para lo cual dictó diversas medidas, una de las cuales fue fijar en el mes
de septiembre de 1914, en nueve horas, la joma.da de trabajo que hasta
entonces había estado al arbitrio de los patrones. El apoyo que los obreros
encontraron en el gobierno revolucionario, la influencia que muchos de los
dirigentes de las clases proletarias tuvieron dentro de ese régimen, y las
circunstancias todas que eran favorables, movieroµ a los asalariados mexicanos en general a lanzarse a una lucha tenaz y efectiva encaminada a
la obtención de mejores condiciones de vida. Los tranviarios no dejaron
pasar desapercibida esta oportunidad que se les presentaba. Con el apoyo
de la Casa del Obrero Mundial, la organización de lucha obrera y de
progreso revolucionario más fuerte por aquel entonces y uno de cuyos inspiradores era el famoso doctor Atl, la Unión Central de Mecánicos solicitó
un aumento de salarios para los elementos de1 Departamento de Tráfico.
Para poder ejercitar sus dereehos a través de una dirección única y eficaz,
los servidores de la Compañía de Tranvías constituyeron el Sindicato de
Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías de Mé:,,.-ico y designaron
a su mesa directiva el 71 de octubre de aquel mismo año, la cual estuvo
integrada por las personas que a continuación mencionamos: Manuel Mora
como secretario general; Hilarión Muñiz como secretario del interior; Leobardo P. Castro, secretario del exterior y en los puestos de secretario y sub•
secretario tesorero, Ignacio Mauleon y Artemio Vega 19
Constituido el sindicato, éste reunió en un pliego las diversas peticiones
de agremiados ·que eran diversas y las presentó a la empresa. Estas eran las
siguientes:
pobres... que están acostumbrados a comer tortillas con chile o frijoles y a beber un
jarro de pulque como alimento". Frases que motivaron una protesta periodística.
-13 P1ese111aci&amp;n en sfntesis, p. J.
st lbidem, p. 4.

680

la. Que se reconociese la personalidad social del sindicato, para que la
empresa de tranvías se entendiese directamente con él.

2a. ~I sindicato se comprometía a establecer un jurado que garanti7.ase
la~ ~pbtudes para el desempeño de Ja profesión y el buen comportamiento,
exi~endo la pertenencia al sindicato, a efecto de prestar las debidas garantias.
3a, Supresión, en lo absoluto, de los descuentos, onerosos y arbitrarios, por
desperfectos en los carros, causados en el servicio.

.~ª:, Establec~ento

de la siguiente tarüa de pagos por hora: Jefes de
d1vmon $ 0.60, Jefes de Ymea, $ 0.55, inspectores y despachadores, $ 0.50,
motoristas, $ 0.45, conductores, $ O. 40, y troleros, cambiadores, etc., $ 0.25.
5a. Que para dar cumplimiento al decreto del gobierno del Distrito
referente a la reglamentación de las horas de trabajo, se estableciesen las
oeho horas continuas o nueve discontinuas, entendiéndose que serán empleadas dos horas para comer.
6a. Que se indemnizase debidamente a los empleados de cualquier categoría, que sufriesen alguna inutilidad. física en el cumplimiento de las
labores, y

7~. Que se impidiese a la compañía dictar órdenes o reglamentos que contranasen lo contenido en estas peticiones.
A más de esta petición de orden general, los obreros de taUeres que tenían problemas concretos, precisaron éstos en un pliego entregado al gerente de la negociación señor C. B. Greaves por los trabajadores Ausencia
TJalpan, Ascensión Treja, Gabriel Hidalgo, Simón Pimentel, Eurique Esqueda y Ed:mundo Fabela. Las cláusulas principales de ese pliego eran
ocho, a saber, lo. Que la Compañía de Tranvías de México, S. A., reconociera al Comité de la Unión Central de Mecánicos para tratar con él,
todos los asuntos que se suscitasen entre la compañía y sus obreros. 2o. Que
se destituyese del cargo de maestro mecánico al señor J. W. Michaud, quien
por su carácter despótico y mal educado se había captado la antipatía de
todos los obreros y empleados que estaban a sus órdenes. Al pedir su separación de €'.ste departamento, los obreros lo hacemos por evitar consecuencias
de mayor magnitud que redundasen en perjuicio de los obreros y sus familias. 3o. Que los maestros mexicanos no fuesen separados de sus puestos
ni se les rebajase el sueldo que se había dispue.sto. 4o. Que se hiciese un
aumento general de un veinticinco por ciento sobre los sueldos actuales.
5o. Que la compañía, cuando necesitase por urgencia del trabajo el servicio

68)

�de los obreros en días festivos y por la noche, éstos fucsen pagados con
tiempo doble por dichos servicios. 7o. Que se establetiese a la mayor brevedad posible, un puesto de socorros en el interior de cada una de las dependencias en que trabajasen obreros. 80. Que en caso de accidente en el
trabajo, la compañía continuase pagando al individuo lesionado su sueldo
íntegro hasta su completo restablecímiento. 20
El plazo que los empleados otorgaban a la empresa para responder a su
demanda general fue de cuatro horas, pues de lo contrario estallaría la huelga. Lo perentorio del plazo señalado en ese pliego, no permitió al gerente
Greaves responder satisfactoriamente la demanda de los trabajadores, alegando no poder resolver petición alguna sin autorización de la Junta Directiva de la Compañía radicada en Londres. Tomada como un simple
pretexto la respuesta de la gerencia, la huelga estalló el día 8 de octubre
de 1914 a las seis de la mañana en los talleres y a las doce del día en el
tráfico, paralizándose totalmente las labores a partir de esa fecha.
La fue17,a de ese movimiento que dejaba sin servicio de transportes a
la ciudad de México y las consecuencias de ese mismo hecho, alarmaron al
primer jefe, don Venustiano Carranza y al general Heriberto Jara, gobernador del Distrito Federal, quienes intervinieron en este conflicto. Las autoridades pidieron a los trabajadores reanudar sus labores en tanto la Junta
Directiva estudiaba y resolvía su demanda, comprometiéndose por su parte
a mediar en ese conflicto y garantizando en forma enérgica su intervención,
la cual consistió en la incautación de los bienes de la empresa. Una vez
incautados, el gobierno elaboró un pacto que firmaron la gerencia de la
Compañía de Tranvías, designada por el gobierno de la Revolución, y el
Sindicato de Empleados y Obreros de la misma compañía establecido en la
Casa del Obrero Mundial. Dicho pacto era el siguiente:

"fo. Celebramos este contrato de ttna parte la gerencia de la Compañia, designada por el Gobiemo de la Revolución, y de otra el Comité
representativo del Sindicnto de Empleados y Obreros de la citada Compañía, reco11ociéndo11os m.utuamcnte nuestra respectiva personalidad social. 2o. El tiempo de duración de este contrato ha de ser de quince
días, contados desde las siete de mañana trece de octubre, luista las sei{
cincuenta y nueue minutos de la mañana del día veintiocho del mismo
mes de octubre de Mil Novecientos Catorce. 3o. En este Mríodo de qui11ce días, el Sindicato presentará a la gerencia de la Compañía de
Tranvías, su reglamento definitivo con las cláumlas concretas referentes
"' lbidem, pp. 4-5.
21 lbidem.

682

a las r~lacion_es qtte deben mediar entre fa Compañía )' el Sindicato,
su functon~mtento y designació11 de asuntos que deben ser tratados por
ambas entzdades. 4o. Durante el mismo período de tumpo In gerencia
de la Compañía estudiará la manera de hacer e/ectiuas las t~rifas de
pago de servicio, presentadas por el Sindicato de la misma, con fecha
o~ho de octubre, a la gerencia de la Compañía que en dicho día funcionaba. So. En el caso de que la gereucia del Go.biemo no aceptara de
plano las die/zas tarifas, e hiciera proposicioues distintas, tendrá la obligación dicha gerencia de presentarlas al Comité del Sindicato o lo sumo
tres
a1Ztes ~le expirar el p~aw de quince, con el objeto de que el
CQmite tenga tiempo de estudiarlas y de someterlas a la aprobación 0
desaprobación de la asamblea ge11CTal del Sindicato. 60. El Comité representativo del Sindicato expresado, estará establecido e11 la Casa
del Obrero Mundial, con carácter permanente, durante Los quince dí.as del
plazo indicado, y sólo se retirará de la citada institución, de diez de la
noche a ~as diez de ~ mañana, en que empezará Stt labor ele estudio para
las cuestiones pendten(es entre ambas entidades, y que han de quedar
resueltas de manera definitiva, en el plazo indicado de quince días. lo.
La genmcio de la Compañía se obliga a pagar a los miembros componentes del Comité, durante los quince días del f1lazo indicado, el mismo
.n_ieldo q~e. si estuviera trabaja_ndo nueve horas diarias, en los respectivos servicios a que cada uno pertenece. 80. Para facilitar la labor de
los miembros del Comité en .ru..r gestiones en.caminadas a solucionar el
co11~licto /1endiente entre la Compañía y el Sindicato, la gere11cia expedirá a su fnuor pases de libre circulación jJara los mismos. 9o. Igual
Jrattqufria concederá a la Administración y la Secretaria de la Casa del
Obrero 11,f un.dial, que auxiliará al Comité en todos los traba.jos encaminados a hallar la solución del conflicto expresado. T0o. Si a las siete
de la mañana del día. veintiocho de octubre de 1914~ no se Iza firmado
entre las representaciones de La Compañía y del Sindicato el Contrata
definitivo, por el cual el Sindicato de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías halle total satis/ acción a sus demandas, en el acto
será declarada la lzuelga general y mantenida firmemente, hasta hallar
la sofación que en dicha fecha, en caso tal, no se httbiera e7lcontrado.

1í~

México, Octubre 12 de 1914."

Así pues, la incautación de los bienes de la empresa y el manejo dr►I servicio de tranvías por una administración nombrada por el gobierno m,exicano, fue la consecuencia de la actitud intolerable asumida por la Compañía
de Tranvías ante las justas peticiones de los obreros. La incautación de
esos bienes, hecha como medida temporal, se prolongó a causa del vaivén

683

�revolucionario hasta el mes de mayo de 1919 en que fueron deweltos sus
bienes a la empresa. Durante la administración gubernamental, los trabajadores no dejaron de plantear a aquella diversos problemas, algunos de
los cuales fueron resueltos, no así otros que tuvieron que posponerse dado
el carácter transitorio de la ocupación.
Este lapso de tiempo si bien no resolvió todas Jas dificultades, sí sirvió a
los obreros y principalmente a sus líderes para forjarse una mayor con•
ciencia de sus problemas y de sus necesidades. Las prédicas revolucionarias,
la agitación social y principalmente la participación activa. de l&lt;:&gt;5 obreros
en la política nacional y en las luchas aunadas fueron ~n mcenti~o extraordinario que les fortaleció y les adiestró. El compromiso contra1do entre
la Casa del Obrero Mundial y el gobierno revolucionario, mediante el c.ual
aquélla contribuía al triunfo revolucionario, mediante la participación activa en la lucha de batallones de obreros denominados "batallones rojos"
fue un gran estímulo para los trabajadores. Los tranviarios constituye~n
el Segundo Batallón Rojo y tomaron parte activa en los sucesos revolucionarios. Un grupo de ellos al abandonar las fuerzas constitucionalistas la ciudad de México, y con el fin de evitar cayeran los tranvías en manos d~l
enemigo, lleváronse consigo los controles .d~ los vagones, he_cho que _dio
origen a la suspensión temporal del seMc10 como hemos visto antenormente. 22

Los obreros )' la devolución de sus bienes
a la Compañía
Cuando en el mes de mayo de 1919 fueron entregados a la empresa sus
bienes era director gerente de la misma el señor G. R. G. Conway, quien
en un~ forma política trató de ganarse la voluntad ~e los obreros, haci~ndoles automáticamente un aumento de diez por ciento en sus salanos.
Desgraciadamente las conwciones de vida en aquel momento eran bast~,te
difíciles y, ese aumento no correspondía en fonna alguna a la desproporc.1on
que alcanzaba el aumento del costo de la vida. Así a fines de 1920, los
Los batallones rojos que se constituyeron fueron seis en virtud del convenio firmado el 17 de febrero de 1915 entre el gobierno Constitucionalista y la Casa ~el
Obrero Mundial cuyos representantes fueron Rafael Zubarán Capmany, Rafael, Qwntero, Carlos M. Rivera, Rosendo Salazar, Juan Tud6, Sa~vador Gonzal~ G:11"~1a, RodoUo Aguirre, Roberto Valdez y Celestino Gasea. El primero estuvo mshtwdo por
obreros de la Maestranza Nacional de Artillería; el segundo por obreros Y emplea~~
de la Compañia de Tranvías, y otros gremios, estuvo a las órdenes del general Enuho
Salinas y actu6 en la Hua.steca Veracruzana, habiéndose disuelto después de un &lt;:&lt;&gt;m•
bate tenido en Coatepec. El tercero y cuarto denominados "Supremos Poderes'' mte1:1

684

trabajadores plantearon a la Compañía otro conflicto de carácter económico, el cual rehusó resolver, así como también rehusó reconocer a la Federación de Obreros y Empleados de la Compañia de Tranvías de México,
S. A. Obligados a ir a la huelga, los trabajadores suspendieron el servicio
durante varios días, reanudando finalmente sus actividades cuando hubieron obtenido un aumento de veinticinco por ciento sobre los salarios anteriores y el reconocimiento de la Federación. Con este aumento, los tranvarios alcanzaron en aquel entonces un sueldo muy superior a la mayor
parte de los trabajadores mexicanos. 23
Entre el año de 1920 y el de 1922 ocurrieron pequeñas desavenencias
entre empresarios y asalariados, los cuales sin llegar a presentar carácter
alguno de gravedad, sí preludiaron el difícil serio conflicto de 1922-1923.

A fines del año de 1922, la compañía después de haber tratado de regular el servicio tranviario, reparando las unidades dañadas durante la revolución y sustituyendo a las inservibles por otras nuevas, para lo cual
utilizó un grueso núcleo de trabajadores, comenzó a separar a varios de ellos,
justificando su despido con decir que los trabajos de reconstrucción habían
concluido y que de los 1300 empleados que tenía en ese momento, sólo
le eran necesarios 650 que eran los que tenía anteriormente. La empresa
consideraba se trataba de un caso de fuerza mayor y por tanto solicitaba
se le autorizara para hacer ese reajuste, indemnizando con tres meses de
sueldo a todos los despewdos. La Federación de Tranvías reclamó ante
ese hecho y pidió a la empresa reconsiderara su acuerdo, a lo cual ésta no
accedió. La inconformidad patronal originó que el Sinwcato de Talleres,
junto con la Federación decidieran lanzarse a la huelga si la erupresa no
satisfacía sus demandas que eran: lo. Que la Compañía de Tranvías aparte
de los tres meses que marcaba la ley como indemnización por despidos injustificados, concediera un mes de sueldo por año de servicios prestados a
la empresa, y 2o. Que la compañía reconociera la personalidad jurídica de la
Federación de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A., para tratar con ella todos los asuntos relacionados con los trabajadores.
grados por ~lementos de los sindicatos de hilados y tejidos, ebanistas, canteros, pintores,
sastres, conductores de carruajes actuaron corno brigada de infantería del Cuerpo del
Ejército del Noroeste a1 mando de los jefes Juan Jasé Ríos y José J. Mé.ndez. El
quinto y el sexto a las 6rdenes del Coronel Ignacio C. Entíq uez. El 31 de enero
de 1916 comen:r.6 el licenciamiento de los batallones en virtud de la agitación obrera
que se había producido y con la cual el señor Carranza no estaba muy de acuerdo
SALA.ZAR, Vid. Rosendo y G. Esco11BDO, José, Las pugnas de la Gleba 1907-1922,
México, D. F. Editorial Avante, 1923.
11 Pr,s1ntaci6n en sl11tem . •. , pp. 8-9.

685

�Como la empresa se negarn a acceder a tales pehc10nes, el 2 de enero,
los tranviarios reunidos en la sede de la Confederación General de Trabajadores, designaron su Comité Pro-Huelga que se compuso por las personas
que siguen: Adolfo Guadarrama, Agustín García, Bernabé Cortés, Antonio
M. Domí'nguez, Leopoldo Palacio y Porfirio Vargas. EsfI&gt; comité estaba auxiliado por los siguientes miembros del Consejo General de la Federación: Isidoro
González, José de Jesús Márquez, Juan Mendoza y Pedro Muñiz. Al día
siguiente, presentaron los obreros su emplazamiento de huelga dando a la
empresa diez días para responder. Dive1'Sas pláticas auspiciadas por e] gobemad01· del Dist1ito, Celestino Gasea, fueron infructuosas, por Jo cual el
día trece, los trabajadores de talleres hicieron estallar la huelga escalonada
a media noche. Para el día 17 varios carros se encontraban fuera de servicio. La empresa amenazó a los motoostas y conductores por las descomposturas que sufriesen los trenes. Los empleados de tallere,s declararon se
adherían al movimiento el día 19 y el día 18 para justificar su conducta
lanzaron un manifiesto que aclaró ru situación frente a declaraciones de la
compañía.2~ Finalmente, cl 21 de enero estalló la huelga general de
traiwiarios en el D. F. El día 25 los obreros .invitaron al Presidente de la
República a intervenir en el conflicto. Dos- días después, varios descontentos de la Federación incitaron a los trabajadores a desconocer el Comité
de Huelga y celebraron una teunión en el Teatro Pr.incipal, en la cual
originóse un documento finnado por los descontentos José Velázquez, Dionisio Alcántara, Arnulfo Llmón, Justino Z. Valladares, Urbano Muñoz y
otros más en el cual se lee:

,rE,z vista de que el conflicto con la Compañia de Tram1Úl$ de México, S. A., permanece si.n solución, a pesar del tÜ!mpo tran.rc1mido y
de que el Comité de H1'elga, nombrado por una mi,wría 110 responde
a la mgencia del momento, comprobado como está que la inmensa mayoría de los que trabajamos en dicha Empresa no estamos de acuerdo
con la actuación del Comité Ejecutivo de ntteftra agrupación, en defensa
de nuestros intereses, tanto de carácter social como de carácter económico, hemos resuelto llamar a nuestros compañeros a una asamblea general extraordinaria que tendrá lugar el día de hoy, a las JO horas, en
el teatro 'Principal', de acuerdo con la siguiente Orden del Día:

''111. Elección de Comité Ejecutivo 'J' designación de Comité de
Huelga.

«JV. Estudio de las peticiones que deben formularse a la Compañía
de Tranvías y /acttltade.s al Comité para resolver la h11elga en forma
honrosa pard la Institución"/~
En una nueva asamblea tenida por los tranviarios en el Teatro Principal,
fueron depuestos el Comité de Huelga y e-1 Ejecutivo de la Federación
Tranviaria, todo ello en medio de fuerte escándalo. Los comentaristas de
estos acontecimientos los achacaban a elementos laboristas enviados por la
CROM, quienes luchaban abiertamente contra los llamados obreros o dirigente.'! rojos. Los esquiroles al servicio de la Compañía inducían por su
parte a los huelguistas a abandonar su aetitud de lucha, haciéndoles ver
que no contaban con recunos para sostener largo tiempo su situación. La
empresa a través de ellos, de agentes destacados entre los huelguistas y por
la compra de diversos órganos periodísticos realizaba una campaña de socavamiento de la resistencia obrera. Fruto de esa labor fue el nacimiento de
una nueva corporación sindical que ahondó más la división. Su nombre
fue el de Unión Sindical de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A.
La cohesión de los trabajadores que ante todas esa'&gt; agresiones se había
roto, fue Ja que originó que un grupo de ellos, de acuerdo con la Compañía
celebrara con ésta un convenio el cual fue firmado en la madrugada del 28
de enero en las oficinas del general Celestino Gasea, gobernador del Dis' - trito. Este convenio que hacía nugatorias todas las peticiones de los obreros,
en sus once cláusulas, otorgaba a la empresa cuanto había deseado. La
lectura de la misma revela hasta que punto mediante ese convenio, se burlaban las exigencias de los auténticos asalariados. Ella dice:

"Púmera. Con relación al Departamento de Talleres, la Empresa
reconoce derecho de antigüedad; en caso de reducción del personal y
tratándose de obreros que tengan menos de ocho años de servicio, se
apreciara teniendo en cuenta el tiempo de servicios y aptitudes, éstas
se apreciauín por medio de peritos nombrados por cada una de las
partes, es decir, dos por parte de la Empresa, y dos por parte del
personal del Departamento correspondiente. En el caso de desacuerdo
la decisión será dada por el director gerente de la Compañía.
"Segttnda. Quedan cancelados los contratos individuales escritos por
el personal de planta en general.

"l. Exposición de motivos, por no más de cuatro compañeros.
''ll. Proposiciones para remover al actual Comité Ejectttivo.
.,. S.u.AZAR, Rosendo, Historia de las luchas Proletarias de Mü.ico. México, Edito•
rial Avante, 1938, p. 22 y ss.

686

u

Ibidem, p. 25.

687

�.
los cinco obreros separados del Departa"Tercera. Con re/eren~ a
.
l mesente conflicto, la Empresa
y que dieron origen a r
. .,
á, T ~n
mento e ,meres
es de indemnizacum.
les entregará confof7TU! a la ley dtresl m.es_ co obreros separados dos que
"Cuarta. Existiendo dentro e os cm
. del trabajo serán somos a consecuencia
'
manifiestan encontrarse enle~ .
__ 1. d s uno por el Gobierno del
de dos medicas nr.mwra o '
. l
metidos a examen
_, d T
'as para determinar si a
1
mpania e ranvi ~
Distrito y otro por a o
d l t ba¡·o En caso de desacuer.
no por causa e ra
·
.
enfermedad proviene o .
,die o en discordia, para que
'd.
brarán un tercer me
do ambos me icos nom
., p
, la indemnización corresdedda en el asunto. La Compama lata~aorapresentado por la Empresa
re w
pondiente con forme con el proyecto
.
ejemplar a este Cona sus oburos y empleados y del cual se agrega un

tos de Reparación, Inspección y Armadura, que se presente a trabajar
el domingo 28 del adual, a las 14 horas, percibirá tiempo doble por
este día. Los que se presenten al turno de lm 22 percibirán tiempo dobk solamente por las dos horas, de las 22 a las 24 horas, y tiempo
sencillo por las horas restantes que trabajen hasta las 6 de la mañana.
"Undécima. El personal que no se presente en los días y a las horas
señaladas en las cláusulas novena y décima de este conuenio, no percibirá los beneficios a qy,e se refieren las cláusulas séptima y décima inclusives.

e

"De acuerdo ambas partes en todo fo antes manifestado, firman. juntamente con el representante del Gobierno en con/liaos obreros, el presente c-0n.venio.
"Nota. Teniendo la Compañía en consideración la situación económica del personal declarado en huelga, anticipará en préstamo a aquellos que habiendo vuelto a su trabajo lo soliciten, hasta ·una semana
de sueldo., que será reembolsado a la Empresa por medio de descuentos
en las cuatro semanas siguientes a aquella en que se reanudaron los
servicios.

venio.
t a que antes se ha hecho rcfe"Quinta. De acuerdo con ~l P;oyec o
pleados y obreros en casos
. Ia Compañía indemnizara. a sus em
rencia,
de accidentes del t,rabajo.
l d tr 'fico tiempo y me-·
11-ude al persona e a,,
"Sexta. La Compama co
l . , del personal en vez de los
· al a~~ad
• a e euwn
· '
di.o en sus días de ftesta
A quellos de los empleados de
cuatro días anteriorme11te sen d os.
a cualquiera de esos seis días
d' áe escanso en
tráfico que les tocar:~ ; : del servicio tuvieren que trabajar, la Com'.Y que po-r las necesz a e
pañÍll les pagará tiempo doble. d
t los días anteriores a aquél en
"Séptima. En tJirtud de que
de tráfico uarios de éstos no
que comenzó la huelga de los emp e ºd.s b ·¿ a la huelga de talleres,
· p falta de carros, e 1 0
pudieren traba1ar
or
.
l do ¡
itad del salario que 1es
' dichos emp ea s m
la Compa.ñía les pagar_a a
. d l horas- reglamentarias durante
correspondería si hubiere11 traba1a o as d como promedio para éstos
, ,·nclu=ndo
a los extras, toman
esos dtas,
r
. o
b . á en fo semana a11terwr.
29
el tiempo tra oJa o
,
d t 'f' . que se presente el lunes
"Octaua. A todo el personal e. ra ,col
iderará como habiendo
p dir traba¡o se e cons
l l
l d•
hasta las 12 de .i a ª e ll
p'l dos que no se presenten e ud .
Aque os em ea ,
l d'
trabajado el ommgo: .
l d
h a que se les conceda e ia
nes 29 a pedir traba10 pierden e erec o

México, D. F., a 27 de enero de 1923.-Por la Compañía de Tranvías, S. A., el director gerente, H. G. Conway.-Por los empleados J'
obreros de los departame11tos de Tráfico y Talleres de la Compañía de
Tranvías de México, S. A., la Comisión, Urbano Muñoz, Justino Valla-

U~(l1la:

dares, Salvador Camarena, Amulfo Limón, F. Ramírez, Rafael Tovar, M.
Martínez Bello, J. Velázquez.-Por el Gobernador, el representante de!
Gobierno en conflictos obreros, José D. Rodríguez". 26

ª

de descanso.
"d
. , , que por la ¡alta del Departa~
. ndo en const eracwr.
fal
d
"Novena. T enie ·
b
'mero Je carros
tos e
all
uentra un uen nu
. . h
mento de T eres, se ene . .
presente a pedir servicio asta
reparación, el personal de tráfico ~ se 'b ·r, su sueldo íntegro correslar 12 horas del lunes 29 del actu Í pe;~ is:bsecuentes que estuvieren
. te al dominuo
pon d ,en
,, 28 del actua y tas
sin trabajo por falta de carros.U
rrespondiente a los departamen"Décima. El personal de ta eres co

688

Los obreros que seguían en pie de lucha, reunidos en tomo de la Federación Tranviaria de México, D. F., no estuviemn de acuerdo en las burdas
maniobras de los falsos líderes y así procedieron a protestar en contra de
las cláusulas anteriores y a refonar las guardias que habían establecido en
los talleres y almacenes de IndianilJa, San Antonio Abad y Valle y a decretar el paro general en todas las dependencias de la Compañía. z7
Los agremiados en la Unión Sindicalista, crecidos por su supuesto triunfo,
mas temerosos de las reacciones naturales de sus compaiieros, apresuráronse
a declarar el mismo día 28 que habían sido amenazados de secuestro por
2~

lbidem, pp. 26-28.

El día 29, la Federación en un manifiesto que publicó declaró entre otras cosas
que el convenio firmado en las oficinas de Celestino García era nulo y que sólo ella
estaba capacitada para entrar en arreglos con la Compañía, a 1o cual no se rehusaba.
lbidem, pp. 30-31.
r.

689
H-44

�sus compañeros, que de~·olverían agresión por agresión y que sin guardar
rencor para nadie exhortaban a todos a sumarse a sus filas.
Para ese mismo día 28, la situación de ambos bandos era ya insostenible.
Los auténticos afiliados a la Federación eran :iuxiliados por agremiados a
diversos sindicatos tales como a la Federación General Obrera del Ramo
Textil, el Sindicato de Obreros y Obre.ras del Palado de Hierro, y el Sindicato de Trabajadores de la .Empresa de Teléfonos Erioon. Los esquiroles
por su parte, con el apoyo que les prestaba Salvador Alvarez de la CROM
y con la fuerza armada, estaban decididos a romper la huelga y a reanudar
el servicio. Pa.ra ello se presentaron ante las dependencias tranviarias, en
donde fueron recibidos con disgusto por los huelguistas. Al intentar por fuerza
romper las guardias, varios de ellos fueron golpeados y arrojados a1 vecino
canal de desfogue. Gracias al auxilio de la policía algunos consiguieron en~
trar a los depósitos y trataron de sacar los tranvías, mas una terrible pedriza
que moslr6 la indígnación y la decisión de los obreros de defender sus derechos, les causó graves daños y les impidió continuar sus intentos, Jo que
obligó a la Compafúa a no reanudar el servicio ese día, sino al siguiente
y medjante el auxilio vigoroso de la fuer¿a armada. E.n San Antonio Abad
el choque entre ambos grupos fue tan violento que Iue nert".sario que la
policía montada interviniera y desbandara a los contendientes r.on fuert~
balacera que preludió graves acontecimientos.
El día 29 la situación presentóse muy tensa. Las autoridades alarmadas
por el desorden y los continuos choques entre obreros, ordenaron L1 vigilancia de los bienes de la empresa y destacaron 85 policías montados y a los
batallones de líneas números 6 y 22 así como numerosos agentes de las Comisiones de Seguridad. Los huelguistas contaban para ese momento con
el apoyo decidido de los trabajadores textiles, lo que originaba fuertes protestas de la Unión Sindícalista auxiliada por la policía.. Mas aún la Unión,
gracias al apoyo laborista con que contaba había logrado hacer llegar su voz
hasta el presidente Obregón quien les concedió en cierto sentido, su apoyo.
Jefe de la guarnición de la plaza era por entonces el general Amulfo Gómez, quien como buen militar, era amante de mantener a todo trance la
tranquilidad, aun mediante el empleo de Ja fuerza. Temeroso de que los
choques de los trabajadores degeneraran en verdaderas batallas, ordenó el
acuartelanúcnto de sus tropas. Górnez pensó que con los ocbocíentos hombres a su disposición, era suficiente para aplacar los ánimos. Para evitar
cualquier ataque a los tranvías, dispuso que cinco soldados armados custodiaran a cada uno de los que se ponían en servicio, colocando a dos de
ellos en la platafoana delantera y tres en la posterior. Mediante estas disposiciones creyó Gómez nadie osaria atacar a los trenes.
En tanto estas precauciones se tomaban por Jos militrues, los trabajadores

690

se ~reparaban para la huelga general. Varias comisiones de obreros fueron
cles1gnadas para ir a los estados de la república, a fin de ganarlos para su
causa Y la CGT fue comisionada para que en el Distrito Federal organi?..ara
la huelga: la cua~ a~yaron con entero entusiasmo los trabajadores textiles.
Este movimiento, si bum no alcanzó a tener las características y a producir
1~ resultados generales que de él se 1,&gt;spnaban, sí mostr6 Ja fuerza ya con•
s1derable de buen ?úmero de obreros wüficados a través de la Confederación
General de TrabaJadores y fue una clarinada del poder que- alcanzaban las
d_a.o;es laborales. Mostró igualmente cuán justa era )a causa peneguida "
como ante e!Ja. los gremios tnás opuestos fonnaban un solo cuerpo que lu~
chab~ . por hacer. realidad los anhelos de( proletariado de alcanzar rnejoTes
con?iciones de ,_,da. Muestra de esa solidaridad la dieron Jos empleados
textiles, ferrocarrileros y de otros gremios. La federación Camionera en un
r~go de comprensión fraterna~ aportó a los tranviarios huelguistas, la can•
hdad de doce mil doscientos noventa y nueve pesos destinados a hacer frente
a los gastos del movimiento y al prolongado paro.,a

ª.

EJ 31 cl~ enero de ese año de 1922, organizada _por la Federación tuvo
lugar una unponente manifestación de los trabajadores desafectos a la' Compañí~ de T~vías, en la que éstos protestaron en contra de las autoridades
labo~ta.s _qmen:s cm lugar de protegerlos los combatían. Un periodista, José
Guati RoJ 0 ,_~men prest.a~ sus servicios en El Demócrata y que era adicto
a la C(l~p~ma de Tranv1as, ante las peticiones de los obreros, fue despedido
de
d1ano por su director don Vito Alessio Robles, quien manifestó lo
hacia a causa de "haber tomado aquél una activa participación en el fallido
~esmemb~ento de b Federación de Tranviarios y cuya actuación }ie
~ido e! pnmero en reprobar, porque eUa abate los firmes ideales por el meJorarmento humano, ha'la.do en la acción de las organizaciones obreras".211

:5e

Los miembros de la Unión, ante el espectáculo que ofrecía la tenacidad
Y resistencia de los huelguista.s, sin más recUTSOs que esgrimir y mn el deseo
de c~n~aciarse con las autoridades, trataron de desbaratarla, denunciando a
los d":1gentes o~~os Sebastián Sanvicente y a Alejandro Montoya corno
extranJeros pem1c1osos, los cuales se decía sólo movían a cien tranviarios
in transigen tes.
• _S.-U.AZo\lt, Ro~nd_o Y C. Escoaf'.DO, Josl:. ÚJJ Pugnas de la Gleba 1907-1922,
Mhu:o: D. F., Ed1~onal. Avante, I 823 ll-1 i6-179. Véase para comprender el cspirih,
d~I ~nodo revoluc1onano la obra de LtsT ARZUBIDE, Annand, Apuntes sobu la prehis~ona de l.a Reoolui;ión. México, 1958 y la de Bf..RRERA Fur.NTES, Florencio Historia de lo Ruoluci&amp;n Mexicana. Ln etapa f,recuraSora. Mtxico, 1955, 3·JO pp. (Biblioteca. del Jnstituto Nacional de Estudios His1óric011 de la Revolución Mexicana.)
• Vfase Aui.ss10 ROBLES, Vito, Dtsfile Sangritnto. México, Imprenta del Bosque
1936. Tnmbién SALA2o\R, R., Hitto,ia de las luchas., : pp. 36-37.
•

691

�?

no se solucionará mientras la Compañía no lo resuelva de co11/ormidad
con los rBprnse11tantes de esta Federación.

Como mentís a esta afirmación, el Comité Pro Huelga Y el 0 mité Ejecutivo de la Federación de Obreros y Empleados de la Compama de T~, d e M'exico,
·
S. A-, lanzaron un manifiesto general
mas
V1as
. en el cual a arlas
de exponer la situación en que se encontraban, exho~ban a s~ e.amar
. ·
la lucha. En. e'l arremetían contra los dmgentes trrudores, Juan
a continuar
,
y Margarita Míranda, Alfonso Rodríguez, José Veláz~uez, Samuel O. Yu. ee1esuno
· Gasca. Los mismos grupos. mtegrados , por Adolfo
dico y el propio
tín
García
Bemabé Cortés, Antoruo M. Dommguez, AnG ua d amuna, Agus
•
.
rfi · v
gel Ayala Víctor Enciso, José Rod.rígue-z, Leopoldo Palacio, Po mo argas, Pe~ Núñez, Isidoro Gonzru.ez, José de J~s Márquez ,Y J_uan Mendot.a,
en otro manifiesto dirigido a sus puros ~areJlllados, les decran .
"Compañeros: Cumple a nuestro deber informar a Íos trabajador~s
que constituyen esta organización y especialmente a los que por no ~slS•
tir a las asambleas lo ignoran, el estado que guarda nuestro conflicto.
"Esta organización de carácter social formada de trabajadores h~nrados para defender sus derechos a cada ín~tant~, pisot,e'!'1os, ha sido
víctima de una traición infame, de una combmacum polittca~ en la _que
la Compañía de Tranvías ha tomado activa part~,. dándole pe~sonalídad
al grupo de políti'cos que trabaja bajo los auspicios del Partido Labo-

~-"Los directores de la Empresa, como lo dijimos antes, en cembi~~.
ción con el grupo de políticos y traidores que encabez~ la llamada Unwn
Sindicalfrta. reunió a un número reducido de campaneros logrando descarriar a u~os cuantos de ellos para formar su Comité, mu~~os. de los
cuales '.)-'ª se han arrepentido, volviendo, o cuando menos, ~td1endo que
se les vuelva O admitir en esta, organización de hombres ~1bres y honrados como son Urbano Muñoz, Manuel Bello, Rafael Gil, etc.
Compañía acogió desde luego al nuevo pseudocomité, en el q~e
constituyó mayoría la borregada de maestros de los talleres Y gra~ numero de policías y empleados del Gobierno, firmando un co-nuemo por
el que, según. ella y los políticos apoyados pur la fuerz_a bruta, queda~a
terminado el conflicto. Mas esto no es cierto, campaneros: la mayona,
la inmensa mayoría de obreros y empleados de la Co~pañía de Tranvías
de México, apoyados por más de veintisiete agrupaciones fuertes 'f aguerridas 1¡o permitirán que se les desconozca y se les burle en forma tan

"L:

,-uin y tan infame.
.
"El conflicto está en pie y aunque algunos compa~eros d~scamados
(pásmense los cmnaradas), obligados por la fuerza, estan traba¡ando, esto
., SALAZAR,

692

R.., op. cit., pp. 39-40.

"No os dejéis engañar, camaradas, 110 entréis al trabajo mientras no
se os dé aviso de que lo podéis hacer con honor por parte de esta organizació11.

"Recurrid por notit;ias a nuestro local, en la Avenida Uruguay, mímero 25.
"Sa1ud y comunismo libertario.-México, D. F., enero de 1923.-El
Comité de Huelga.-El Consejo Federal.
El derra,namiento de sangre

Las primeras horas del día primero de febrero, dieron a la avenida Unaguay un mo"l:ímienco inusitado. Desde hacia varios días se había observado
que la razón de tanta agitación en esa calle se debía a la presencia en ella
del local de la Confederación General de Trabajadores, utilizado como centro de reunión de los obreros tranviarios y de todos aquellos que les apoyaban. Esa mañana la situación se hizo más difícil. Diversos problemas conmovían el espíritu de los trabajadores y uno de ellos consistió en el auxilio
que las autoridades prestaban a los rompe huelgas y a la empresa. La insolente actitud de los esquiroles envalentonados con el apoyo de las fuerzas
atmadas, provocó que los dirigentes del movimiento de huelga nombraran
una comisión que entrevistó al presidente Obregón para mostrarle la justicia
que les amparaba, al mismo tiempo que acordó que por "todos los medios
posibles se evitara siguieran corriendo los trenes y en caso contrario salga•
mos a la calle y por la persuasión o por la fuerza, hagamos se retiren del
servicio los camaradas descarri:.irlos" .81 Esta proposición tomada al calor de
la lucha fue aprobada por los huelguistas qujenes al observar que el tranvla
número 799 de la línea. de Tacubaya, que remolcaba al carro de segunda
263, pretendía reanudar el servicio; trataron e.le detenerlo y dirigirlo hacia el
depósito. El motorista resuelto a continuar su trabajo, desoyó las peticiones
de sus compañeros, rechazó sus propuestas y pretendió por la fuerza abrirse
paso. Decididos 1os obreros a no permitir el sabotaje en su movimiento, forzaron al motorista a obedecer. Los soldados que custodiaban el tranvía
inteivinieron y las annas fueron pue.stas en juego. Ante ]a represión un trabajador atacó a un soldado hiriéndole, lo que prov9tó el inicio de una ba~
lacera entre obreros y soldados que acudieron al lugar de los hechos. Dt1rante treinta minutos se eombatió entre ambas partes habiendo resultado
cerca de una docena de heridos y cuatro muertos. Las tropas montadas y
n

lbidem, p. 41.

693

�las federales tomaron el edificio de la Confederación General de Trabaja•
dores a viva fuerza, destrozaron sus archivos y sus pertenencias, desarmaron
a los obreros ahí reunidos y detuvieron a cerca de doscientos. Varios bata•
llones y fuerzas de caballería intervinieron en este hecho que ensangrentó
y llenó de luto a la ciudad.
Después de la refriega, varios huelguistas intentaron hablar con el presidente, quien les indicó no tenía nada que arreglar .con ellos, toda ~ez
que habían acudido a la fuerza para resolver sus ~o~lictos. Plu_ta_r;o Ehas
Cal1es, Ministro de Cobernación, al dar a los periodistas su opm1on sobre
ese asunto que tanto le afectaba, declaró:

"La huelga de tranviarios debe con.fiderarse como total y definitiva•
mente termina9 y la sociedad 110 de~e abrigar_ te~ores de qu.e se
registren nuevos atentados. Los huelguistas han indicado al G~bier~o
el camino de solucionar el conflicto, pues recurriendo a los medios violentos obligaron al Gobierno a usar de iguales medios. Pero esto no f1u
sino después de haber agotado todos los medíos conciliatorios que .rugería la razón. Fueron inútiles todas las tentativas para solucionar _l~
huelgo por los procedimientos legales. Se lzizo uso de la fuerza ~ segmra
empleándose el mismo procedimiento, a fin ~e otorgar a la _s~c:edad las
garantías que justamente reclama. El Gob:erno no permittra ~ue los
tranviarios lleven a cabo manifestaciones públicas y se han dado mstruc•
ciones a la Jnspección General de Policía para que prohiba la portación
de armas, para lo cual quedan sin efecto, interinamente, todos lo~ permisos concedidos. Los responsables serán consignados a las autondades
competentes y sufrirán las consecuencias de sus actos, pues es indudable
que los huelguistas sabían muy bien ~uáles iba11 ~ ~e~ los resu~tad~s
del programa de ataque a que pretendieron dar pnncipto al medio dza
de hoy." 32
Los dirigentes del Partido Laborista, ante ese hecho que muchos habían
auspiciado, circularon ambiguas declaraciones en las que se lavaban las
manos de toda culpa.
El Poder Legislativo por su parte y ante la gravedad de los acontecimientos, designó una comisión compuesta de varios diputa~os co~ el fin de
que entrevistara al general Obregón, recomendándole ~ª. mmed1ata ~ adecuada solución al conflicto. El presidente nombró al mm1Stro de hac1enda1
dnn Adolfo de la Huerta para tratar ese asunto y gracias a su intervención
y gestiones, no sólo se ordenó la libertad de todos los obreros aprehendidos

= Presentací6n en síntesis. . .

por las fuerzas federales, sino que se recomendó a la compañia que había
sido duramente atacada en el Congreso, a que reinstalara a todos los
emp!eados. Don Vito Alessio Robles colaboró con De la Huerta para dar
a los trabajadores una solución justa.
No obstante las honestas y desinteresadas gestiones de varios diputados,
del Ministro de Hacienda, de Alessio Robles y ele los esfuerzos de los trabajadores y más aún del derram:i.miento de sangre, la huelga estuvo perdida
para ellos. Las autoridades devolviéronles más tarde el local de la CGT,
mas la justicia que ellos pedían y que hubiera sido fácil acordarles en principio, quedó vulnerada. Como consecuencia de ello, se hizo patente a la
clase trabajadora la necesidad de una mayor cohesión. El apoyo prestado
por los trabajadores textiles a los empleados no pudo ser más franco y desinteresado y ese ejemplo debería servir más adelante.
La prensa extranjera, The Tribune, The World, The American, completamente ajena a los verdaderos intfreses de los trabajadores condenó el
movimiento y apoy6 al gobierno en su conducta de represión.
Las autoridades meKicanas decretaron la expulsión del país de Sebastián
Sanvicente, Alejandro Montoya, J. Pérez Gil y Urbano Legaspi dirigentes
obreros que estorbaban la acción del Partido Laborista, de la CROM. El
general Gómez y el presidente Obregón condenaron la violencia empleada
por los trabajadores y manifestaron obrarían con rigor en casos semejantes.
La compañía por su parte rechazó a los dirigentes de la huelga pese a
la mediación de De la Huerta.
Tales fueron los resultados de la acción de los trabajadores para defender
sus derechos. Más tristes no pudieron ser ciado que no trajeron ni la unión
ni la concordia. La división provocada por la Compañía de Tranvías agrió
más los ánimos y ocasionó que en el mes de marzo siguiente Manuel Ruiz,
de la Federación de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías,
fuera agredido por Justino Valladares de la Unión Sindicalista quien le
causó la muerte. Un paro de los trabajadores y una manifestación luctuosa
condenada por las autoridades se realizaron en señal de protesta.
Para mediados de mano, los tranviarios despedidos por la Compañía de
Tranvías aún no habían sido repue-Stos, pese a las gestiones de Alessio Robles ante el gerente de aquélla, señor Gonway.

Creación de la Alia11za de Tranviarios
La Unión Sindicalista auspiciada por la empresa y apoyada por la CROM,
llevó tan adelante sus propósitos de servir más a la empresa que a los obreros,
que al poco tiempo tuvo que ser censurada por su misma madrina, la
CROM. Disgustada por una censura que ésta le impuso, hacia el mes de

p. 11.

695
694

�junio de 1924 optó por separarse de la Confederación Regional de Obreros
Mexicanos. Su separación decidió a numerosos luchadores obreros, cansados de sus arbitrariedades y de no contar con un órgano auténtico de defensa, a crear una asociación en tomo de la cual agruparse. La idea recibida
con beneplácito, cuajó en la formación de la Alianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Omnibus y T.ranvías de Mé.xico, S. A., que se
fundó en diciembre de 1924, auspiciada por la propia CROM. Fueron
nombrados como secretario general Rodrigo Abreu y como secretario del
interior Gonzalo S. Guillén.
La censurada Unión Sindicalista, al ver cómo frente a ella surgía un
grupo de trabajadores dispuestos a luchar por sus intereses, trató de dividirlo. C¿menzó a atacarlo y en sus ataques envolvió a la propia Confederación, acusándola de dividir al gremio al propiciar la formación de la
Alianza de Obreros y Empleados de Omnibus y Tranvías de México. Los
ataques de la Unión fueron estériles y más aún, sólo sirvieron para poner
en claro sus verdaderas intenciones, contrarias a los derechos de los trabajadores y para apresurar su desaparición, UIJO de cuyos dolorosos efectos,
consistió en los trágicos sucesos ocurridos el día primero de febrero de
1923.3~

La AJianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Omnibus y
Tranvías de México, S. A., al poco tiempo de haberse constituido, en el
mes de febrero de 1925, en vista de la situación real de sus agremiados,
confeccionó un pliego de peticiones, que presentó el día 5 de ese mismo
mes a la empresa, y cuyos puntos esenciales eran los siguientes: la firma
de un contrato colectivo de trabajo con aumento de salarios, y el reconocimiento oficial por parte de la Compañía, de la personalidad jurídica
de la AJ.ianza1 a lo cual rehusó aquélla. Habiéndose fijado para el mes de
marzo 1a huelga, ésta se verificó, pese a la labor de la Compañía y a la
obstrucción de la Unión Sindicalista. Las declaraciones hechas por el Comité de Huelga en esta ocasión, muestran el sentido nacionalista del movimiento, sentido que se precisará día tras día en movimientos semejantes.ª'
R., Historia de las luchas, p. 173.
En su parte esencial dicen: "lo. No querer reconocer como agrupac1on social
a esta Alianza tal como nos lo brinda la _fracci6n XVI del artículo 123 constitucional.
2o. No querer aceptar el contrato de trabajo como garantía a sus trabajadores. 3o. Estar
apoyando a elementos extranjeros que en connivencia con la empresa esquilman a
los obreros y empleados de la misma. 4o. Por querer implantar modalidades a los
mexicanos por orden de magnates de Toronto, Canadá, incompatibles con nuestro
carácter de pueblo libre y soberano. Estas razones deben ser motivo suficieote para
que propios y extraños a nuestras luchas sociales, protesten y nos presten su apoyo
moral como mexicanos conscientes, pues nuestra dignidad y nuestra racza se deben.
.. SALAZAR,
M

696

La em?resa, representada. por el señor G. R. Conway, ante las peticiones
de la Alianza, trató de nul1ficar su acción, alegando que ella trataría con
Jos repr~se?,tantes de los obreros, sin importarle si pertenecían a esa O aquella .asocrnc1011. La Junta Central de Conciliación y Arbitraje ante la neg~1va de 1a Compañía declaró que ésta: "quedaría sujeta a las responsabilidades que le resultasen por su negativa a reconocer a los obreros de la
~ el derecho que la Constitución les otorga para coaligarse en defensa
del mismo derecho". 35 El cuatro de marzo, el presidente Calles reconoció a la
Alianza, con lo cual los trabajadores se sintieron apoyados frente a la renuncia
de. la empresa. En una manifestación de entusiasmo, los obreros pidieron a
las autoridades la expulsión de Jos señores Conway, W. T. Fraser y E. R.
Hircheld. El dfa 12 de marzoJ el general Calles, presidente de la república,
en una declaración pública originada por el conflicto tranviario que no
daba trazas de resolverse, dijo en uno de sus párrafos esenciales:

"En e~ actual c-0nflicto entre !a Alianza de Obreros y E111-pleados
de _Ommbus y Tranvías de México., S. A., y dicha institución, el Ejecutwo Federal, tomando en cuenta que la rínica causa determinante
del conflicto Iza. sido la injustificada negativa de la Compañía para
reconocer el sindicato formado por los obreros, tenúi la convicción de
que el co1iflicto sería resuelto en forma inmediata por parte de la empresa, otorgando este reconocimiento., si no por consideraciones especiales para sus trabajadores, sí por la obligación imperiosa que tiene
de respetar y cumplir las leyes de la República; pero dada la circunstancia de que han tr,mscurrido ya casi dos semanas sin que los representantes de la Compañía se avengan a dar cumplimiento a este
deber primordial de todo extranjero, el Ejecutivo de la U11ión estima
pertinente declarar: que si en un término de tres días no cumplen con
la obligación constitucional a que se ha hecho -referencia, declara que
se ejecutarán los acuerdos que procedan". 36
Ante el apoyo presidencial, la Compañía tuvo que ceder en sus pretensiones y el conflicto quedó solucionado, pagando a los huelguistas salarios
caídos por la mitad del tiempo que duró la huelga. No se concedió
a'Wllento de sueldos, pero sí en cambio la Empresa reconoció la personalidad
jurídica de la Alianza, para tratar en lo futuro todos los asW1tos relaciorevelar ante esta intromisi6n de extraños a nuestra independencia. Que la sociedad
nos juzgue y la historia nos lo demande. Febrero 28 de 1925". En SALAZ.u, R.,
Historia de las lvchas .• , pp. 178-179.
• Ibídem, p. J80.
• Ibidem, pp. 181-182.

697

�nados con el trabajo, y desapareciendo automáticamente la Unión Sindicalista de origen netamente patronal. 31
Si ~ien la Alianza obtuvo el triunfo de su reconocimiento, eso no significó
que pudiera amparar del todo a sus agremiad~. La C~m~añía pudo en
ese mismo año valerse del recurso de un conflicto econom1ro y separar a
numerosos obreros.'ª

Obtenci6n de tmeuas prestaciones
En el año de 1925 ante la presión de los obreros, la Compañía se avino
a firmar un convenio que signaron por la empresa, los señores W. H. Fraser
y Jean Bemier y por los trabajadores G. S. Guillén, Juan J. Ríos, Díaz ~López, Carlos L. Díaz, Enrique Esqueda, Crisóforo Pért"Z. En ese converuo
se reguló todo lo relativo a practicantes, extras, cambios de empleo de pl3;11ta,
escalafones, permisos de corta duración, permisos anuales~ días festivos,
duración del trabajo, separación de empleados y obreros, acctden~es ~e. trabajo, sueldos y jubilaciones, además de todo lo contenido en las d.is~s1c10?~
generales. Con este convenio ya se marca un adelanto sobre la s1tuac1on
anterior?ª
Los años posteriores a éste, en el que los trabajadores tuviero~ serios golpes económicos se caracterizaron por una lucha tenaz de la Alianza con~
la Empresa, la que en todo momento esgrimió el argume~to de que no pod~o.
hacer frente a las demandas económicas de sus asalanados. Para el ano
de 1928, Ja Alianza dirigida por Carlos L. Díaz, como s~cretario ge_neral;
Jesus· Agw'lar M., secretario del interior·1 Clemente MeJ1a, secretano del
•
exterior y con el apayo ele Benjamín Sánchez y ~edro Reynoso _po~ el Sm. t o de Tráfico, José Ruíz y Guillermo Palacios por. el Smd1cato
de
d1ca
,
Talleres Fidel Elizalde y Marcelino Herrera por los trahaJadores de V1a Permanent~, solicitó de la Empresa la revisión del Contrato Colectivo de tra., Presentación en slntesis. . . pp. 11-12.
13 s.4 LAZAR, R., Hi.storia de las luchas.,. pp. 192 y 195. Hacia el ~~ de mayo l~
Compañía anunci6 un reajuste de 500 obreros, alegando ?1alas conclic1ones econ6D11•
cas. El primero de julio quedaron, en virtud de ese. co_nflicto, .~ados 300 obreros. Y
empleados tranviarios, contándose entre ellos a los pnnc1~ales dirigentea obreros, pnn•
cipalmente de los que se hablan caracterizado. como enemigos de Morones. Todos ellos
fueron indemnizados con tres meses de salano.
.
• Convenio que celebran, por una parte, /a Compañía de Tranv!as de Mlxtto, S. A.,
· s;e desi·=arL
"La Compañia"
que en l o sucenvo
,. •• a
·
, "~ por otra • la Alianza de Obreros '1
Empleados d, la Compañía de Omnibu! )' Tranvias de Mix1co, S. _A.,_ que en lo su•
· se á es1gnara
·
• por la « .a•¡;anza"
en Tra•
ce.nva
,
, áe acuerdo con las cláusulas siguientes:
• •
bajo y Previsión Social. La Industria, el Comercio y el Trabajo en Mw~o. Tomo III.
Mayo 1928, pp. 351-380.

698

bajo, después de haberle demostradti que su situación era bonancible. La
Compañía ante las razones y resistencia obrera, accedió a celebrar con la
Alianza un convenio el 2 de julio de 1928, en el cual si bien no concedía
aumento de salarios, sí consagraba diversos principios que desde entonces
sirvieron para normar acuerdos semejantes. Estos eran los siguientes: en
caso de que el personal dejara por cualquier causa de prestar sus servicios
a la empresa, recibirla un pago de antigüedad con la distribución siguiente:
para trabajadores con antigüedad de dos a seis años, medio mes de sueldo
por cada dos años; con antigüedad de más de seis pero menos de die-t, por
los primeros seis la compensación anterior y por los restantes un mes
de sueldo por cada dos años; de diez a dieciséis años de antigüedad, se
les pagaría por los diez años primeros la compensación de medio mes de
sueldo ~or cada dos años y por los restantes medio mes por año; y a los
que tuvieran más de dieciséis años de trabajo, medio mes de sueldo por
cada año. En caso de fallecimiento del trabajador, las compensaciones anteriores se oto~garían a sus herederos. Para el caso de accidentes de trabajo,
recompensas Justas fueron señaladas mejorando a las de 1925. En otras
ramas sucedió lo propio, con lo cual los trabajadores obtuvieron una si~
tuación mejor.• 0

Nueva lucha, nueva división
A partir de estos años, obsérvase de parte de la Compañía de Tranvías
el deseo de plantear conflictos económicos, alegando incosteabilidad en sus
opei-aciones a partir del año de 1919 en qne le fueron devueltos sus bienes,
y por tanto incapacid:id para hacer frente a cualquier petici6n de aumento
de sueldos de sus trabaj:idores. El aumento de su red había llegado al
máximo de desarrollo que era de alrededor 330 kilómetros de vías y en
esa cantidad se había estacionado. En el año de 1924 recibió 35 nuevas
unidades de la serie 600. En 1927 aumentó ese número a 75. En el año
de 1928 adquirió la Empresa 30 vagones más de la serie 500 que eran más
ligeros, con lo cual el número de nuevos vagones llegó a 105. El total con
que contaba para ese momento era de 371 carros motores y 42 remolques,
lo que hacía un total de 413 carros en servicio. Posteriormente sólo adquiere
en los Estados Unidos otras unidades de segunda mano en !os años de
1947 y 1948, destinadas a cubrir las más apremiantes necesidades.
De acuerdo con un comunicado oficial del año de 1926, los ingresos de
explotación libres eran de $ 1,479.24 pesos por kilómetro. Según un informe de L'lnformateur de Bruxelles, de 24 de septiembre de 1929, que
., Presentación en síntesis... pp. 13-14.

699

�extracta al Au.tilíaire de la Presse, de llruxelles, el capital de la Compañía
de Tranvías ele México era de 20.000,000 de dólares) de los cuales le quedaba un beneficio neto de 4% en relación al capital, cantidad mueho mayor
que lo que producía al Trust, Ja Compañía de Tranvías de Bruselas que era
tan sólo de 3%. Todos estos informes nos indican que pese a sus reiteradas
declaraciones la Compañía no estaba en situación deficitaria, muy por el
contrario, mas lo que trataba era liquidar el negocio de los tranvías que
se daba c1,J.enta requería gruesas inversiones, a cambio de si ne despredables
ganancias, sí menores de las que obtenía la Compañía Mexicana ele Luz y
Fuerza Motriz de la cual era subsidiaria, para consagrar todos sus esfuerws
a ésta y obtener mayores ventajas. La realidad era que la Compañía de
Tranvías no deseaba ya ampliar sus servicios, sino liquidar poco a poco el
negocio. Toda la política futura seguida por ella va a demostrar esta afir•
mación. Al aplicar esta política, choca con los intereses obreros quienes
se van a enfrentar dura y resueltamente a los deseos de la empresa.
Es así como en el año de 1930 la Compañía plantea un nuevo conflicto
de carácter económico~ mediante el cual trataba de reformar el contrato
colectivo de trabajo firmado dos años antes; limitando los permisos por enfermedades no profesionales, pagando doble tiempo sólo en los días reconocidos
por el gnbierno como obligatorios, y no cubriendo el día de descanso a los
trabajadores de nuevo ingreso. La alianza que estaba dirigida entonces por Car•
los L. Díaz, secretarjo general; Rafael Gómez Puente, secretario del interior;
como secretario del exterior, Arturo de la Fuente; secretario tesorero y subtesorero eran Jesús M. Moreno y Filiberto Campos; de secretario de actas
fungía Enrique Muñoz y de educación y cultura Alejandro Lambert, la
Alianza, repetimos, planteó en una asamblea general de trabajadores como
única solución, la huelga. Desgraciadamente no todos los obreros estuvieron
de acuerdo en optar por esa medida pues algunps consideraban lesionaría su
economía, ya de por sí mala. La opinión de los renuentes fue auspiciada por
la Compañía quien no perdía oportunidad para dividir a los trabajadorc~.
Planteado el conflicto, la Junta Central de Conciliación y Arbitraje el Vier.
nes de Dolores, 27 de marzo de 1931, dio un fallo por el cual el contrato
colectivo de tr~bajo quedaba mutilado en perjuicio de los trabajadores. Los
dirigentes auténticos de éstos no quedaron conformes, con lo que la pugna
y la división obrera apareció de nuevo, y duró largo tiempo. Llevando el
caso ante la Suprema Corte, ésta declaró el contrato de trabajo inexistente,
en virtud de que ya había sido proclamada la Ley Federal de Trabajo y
por tanto los tranviarios quedaban en pleno derecho de exigir la finna de
otro nuevo.
La Alianza aprovechó tal opinión de nuestro Supremo Tribunal y planteó nuevamente a la Compañía la huelga, la cual estalló el 25 de junio

700

prolongándose 25 días. Ante la división de los trabajadores, procedióse a
un recuento de los mismos, habiendo obtenido la Alianza una mayoría.
Pese a esto, .la huelga se perdió. 41
Para 1934 los dos grupos en que se habían escindido los obreros, la Alianza
de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A. y
la Federación de Sindicatos de Obreros y Empleados de la Compafüa de
Tranvías de México, S. A., a través de un esfuerzo noble y provechoso unié.
ronse y nuevamente en un solo haz recibieron el fallo de la Junta Federal
de Conciliación y Arbitraje, de fecha 3 de agosto, mediante el cual auto-rizaba a la Empresa a hacer reducciones en su personal y en los sueldos
establecidos. Los afectados lucharon en todos los campos con la Compañía
habiendo finalmente logrado el 28 de enero de 1935 que la Compañía fir.
mase un acuerdo en el que se estipulaban los puntos siguientes:

I. Nulificación del laudo del 3 de agosto dado por la Junta Federal de
Conciliación y Arbitraje por el rual se reducía sueldo y personal.
Il. Discusión y firma del Proyecto de Contrato Colectivo de Trabajo;

III. Pago de salatio íntegro por el día de descanso semanal para todos
los trabajadores y
IV. Que la Compañía de Tranvías de México, S. A., garantice las can•
tidades a que tienen derecho los trabajadores por concepto de antigüedad,
de acuerdo con el Contrato Colectivo de Trabajo.
El 31 del mismo mes, la empresa excusábase con la Alianza, alegando
no podía fijar fecha alguna para discutir el proyecto del nuevo contrato,
sin antes estudiar detenidamente la propuesta de los obreros y de hacer de.
tenidos cálculos financieros. Como no aceptara entrar en arreglos con los
trabajadores, éstos el 16 de marzo emplazaron a la Empresa con un movi.
miento de huelga, el cual se notificó también a las autoridades competentes,
habiendo señalado el 28 de marzo para que estallara. El comité de huelga
lo formaron Alejandro Vega, trabajador distinguido ya en las luchas sindicales, quien representaba a la Alianza, y Rafael Ledezma representante de
la Federación.
El 28 de ruano, día fijado por la Alianza, estalló la huelga. El primero
de abril, la Junta Federal de Conciliación declaró la licitud de la huelo-a
v
y su existencia legal. Treinta y siete días duró este movimiento, que ha
sido uno de los más largos en toda la historia de las luchas obrero patronales
en el gremio tranviario.
., lbidem . . . pp. 15•16.

701

�Ocupaba para entonces la presidencia de la repúb~ca, el señor ~e~eral

Lázaro Cárdenas y éste fue uno de los primeros conllictos que su regi~en
tuvo que abordar. Como el movimiento se alargaba tanto, dado el espmtu
combativo de los obreros y la unidad que habían alcanzado, así como la
negativa de la Empresa, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje tuvo
que dar un dictamen pericial, emitido p?r. una comisi~? nomb_rada al efecto;
constituida por Enrique González Aparicio y Ascensmn A~e, Y la cua.
debería declararse sobre la solvencia de la Compañía. El dictamen se entregó el 26 de abril y el fallo arbitral se dio el 4 de mayo, habi~ndo favorecido a los trabajadores, imputado la huelga a la Empresa a qwen s~ condenó a reanudar el servicio, pagar los salarios caídos durante los 37· días de
huelga y a célebrar un nuevo contrato con los trabajadores, de acuerdo
con lo que prescribía la Ley Federal del Trabajo. La C?~p~a ante e~a
decisión, recurrió al amparo ante el Juzgado Primero Adimrustrabv~ d~ Distrito, quien se lo negó. Dirigióse en seguida ante el J~z~ado de DIStnto _~e
Toluca Edo. de México y esta autoridad otorg6selo, picliendo fa, suspens1on
,
definitiva de los mandatos del laudo arbicral de la Junta. •
Carlos Zapata Vela, asesor juxídico de los trabajadores de1ttácase en este
movimiento al igual que los dirigentes obreros. A él débese el que éstos
hubieran solicitado el embargo de los fondos de la Empresa, con el objeto
de garantizar el fallo arbitraJ de la Junta, lo cual se les concedió~ habiéndos_e
nombrado un interventor por parte del gobierno para que diera cumpli~~

miento a lo fallado.
Con este movimiento, coincidente con otros de gremios de trabajadores
de empresas básicas, tales como los de la Telefónica y otros más, la situación de los asalariados mejoró y se consolidó. La fuerza con que estos brotes
huelguísticos estallaban, la proteeción justa de que go_zaban por parte del
Estado, la oposición de las empresas afectadas y ~ri~c1palmente ?e las que
representaban fuertes intereses capitalistas e impenalistas, prov&lt;&gt;&lt;:o de parte
de elementos que no podían o no querían comprender
,neces1da~ de ~~
reacomodo de las clases laborantes, una reacción de oposic1on que hizo cnsIS
y se tradujo en las declaraciones imprudentes e _inop~.rtunas del general Calles, en las cuales condenaba las huelgas y la s1tuacion o~rero-patron~ q~e
prevalecía. El bienestar social, el progreso general del pa1s y la conc1enc1a
del cargo que se cumplía en bien de todo el pueblo y no de una sol~,dase,
detenninaron que el presidente Cárdenas, adoptara fre~te a la _reacc1on de
los oponentes de su recia política una actitud f~e e mdepe~d1ente.
Como resultado de la lucha reseñada, los trabajadores obtuVJeron el afian-

~ª.

º

Jbi dem .•. pp. 18-22. Véa&amp;e el diario La Prensa de México de 22 de agosto

de 1941.

702

zamiento del séptimo día de salario, objetivo por el que tanto se había
lu~ado. A m:1s de este beneficio y del cumplimiento de las peticiones ya
senala~, logrosc nuevamente la unidad de los obreros de Ja Compañía de

Tranvias.
Reducciones 'Y ventajas a partir de 1937

Después del contrato colectivo celebrado en 1935, dos años transcurrieron
durante los cuales la Compañía continuó haciendo efectiva su decisión de
desman~elar por completo el servicio de tranvías que le resultaba poco
productivo Y consagrar toda Ja fuerza eléctrica en él empleado en aumentar
la línea de distribuci6n de energía eléctrica que la Compañía Mexicana de
L~ Y Fuerza Motriz tenía establecida en México y que resultaba ya insuficiente por ~a parte y altamente remunerativa por otra. Los tranvías le
causaban
senos dolores
de
·
La reorga. .,
. .
. .cabeza y no demasiadas ganaocias.
~ac1~n del seiv1c10 le significaba muchos millones de pesos que no queáa
mvert1r a causa de la atmósfera de reivindicación obrera y de Ja n ti
d I bº
d
l
ega va
e. go 1emo apoya o por os trabajadores para no permitirle aumentar las.
tanfas.
Para el mes de septiembre de 1937•, después de amplias discusiones tenida11
por l~s obreros, ~ten:ru-naron presentar a la empresa nuevas peticiones que
debenan quedar mclu1das en el contrato colectivo a firmar. Entre ellas tenemos las siguientes: compensación por antigüedad, vacaciones anuales días.
festivos, jubi!aciones, indemnizaciones por accidentes de trabajo y enf;rmedades profeSionales, pago de tiempo médico por enfermedades no profesio~ales, fianzas de mo~ristas p~das por la empresa, salario íntegro por el
tiempo que un trabaJador estuviese preso a consecuencia de accidentes detránsito, etc.
Esta petición, coincidió con un comunicado de ]a Compañía a )a Alianza
mediante el cual Je hacía saber que de acuerdo con la autorización del
partamento Central, suprimía la línea de Santiago y el "servicio rápido'"
que había establec~d~ en diversas lineas en beneficio de los trabajadores que
prestaban sus serv1C1os tanto al Estado, como a los particulares en horas
discontinuas. Los trabajadores opusiéronse a estas dos medidas que lesionaban tanto los intereses de la colecúvidad como los suyos. El "servicio rápido" tuvo que desaparecer después de minucioso estudio, mas la línea de
Santiago, cuya desaparición significaba aceptar la policía de supresión paulatina de vías por parte de la Empresa, no fue aceptada. Los trabajadores.
por su cuenta tomaron el cuidado de cubrir el servicio de la línea de Santiago, evitando mediante la obtención de un amparo que la vía fuese levantada.

n/

70,

�Temían muy justificada, aunque tardíamente los trabajadores, que se aceptase la petición de los empresarios para levantar las vías de Santiago, se
continuara la reducción de la línea general y de ahí la disminución de operarios empleados. El levantamiento de esa vía no era aislado, poco a poco
con un pretexto u otro se habían ido levantando las vías de Angela Peralta,
calle de Dolores, Avenida Juárez, Palacio Legislativo, Lafragua, Las Artes, Avenida Insurgentes, Live:rpool, Roma, San Angel lnn y Tlanepantla. Muchas de
estas vías all evantarse se prometió serían colocadas en otros sitios, promesa
incumplida. A más de eso se había pedido penniso para levantar la linea
de Ixtapalapa. También había dispuesto la Compañía que todo vagón que
requiriera una reparación general, fuera desmantelado sin reponérselo y lo
propio sucedía con la maquinaria de los talleres.
Debe aclararse que el levantamiento de algunos tramos no obedeció siempre al deseo de la Empresa de reducir la extensión general de la línea,
sino que algunas veces -fue ordenada por las autoridades del Distrito Federal
por razones de transformación y embellecimiento de las avenidas. Tales eran
los antecedentes que los trabajadores tuvieron en mente para no permitir
el levantamiento de la vía de la línea Santiago, y para evitar en lo futw-o,
en la medida de lo posible la desaparición de otros tramos de vía.
Un descuido de parte de los obreros y de varios de sus representantes sindicales, motivó que el nuevo contrato colectivo de trabajo que debería ha•
ber entrado en vigor el 2 de noviembre de 1937, en ve-z de beneficiarlos,
les fuera lesivo. El Comité Central de la Alianza a quien se otorgaron plenos
poderes para que obtU\.-iera las mayores ventajas con la firma del nuevo
contrato, fue manejado hábil e interesadamente por Emilio Moreno, secretario del exterior y secretario general del Sindicato de Tráfico, quien se avino
con la empresa a firmar un contrato que no incluía las prestaciones solicitadas por sus compañeros. El 21 de och1bre fue firmado este contrato,
el que una vez conocido por los restantes representantes sindicales, fue por
ellos desautorizado. Estos recun-ieron ante la justicia por la vía del amparo
y ante la Junta a fin de solicitar la nulidad de ese contrato al cual consideraron lesivo. Las peticiones obreras no alcanzaron esta vez completa justicia.
Para comienzos de 1939, dos acontecimientos provocaron la inquietud de
los tranviarios, y originaron un paro y mitin de protesta. Esos hechos eran:
lo. el proyecto del Jefe del Departamento de Tránsito del D. F., coronel
Francisco Cortés Figueroa, consistente en suprimir el servicio de tranvías
en el primer cuadro de la ciudad, por considerar según los peritos consultados -"técnicos en materia de tránsito, inteligentes y conocedores"- que
éstos eran estorbosos, anticuados y antiestéticos; 2o. las declara7iones de

704

la Compañía en las que afirmaba no estar disp~esta a invertir un solo peso
en el sistema tranviario. 43
Coincidieron esos acontecimientos con el fin del anterior contrato de tra~
bajo y la elaboración de uno nuevo. Para formular éste se nombró una
comisión inte~da por los trabajadores José María Solís, Salustio Carba•
Heda, Alberto Mondragón y Antonio L. Espino. De mayo a julio trabajaron
diversas comisiones en puntualizar las nuevas prestaciones que en sustancia
fueron: a) aumento de salarios, b) pago de jubilaciones, e) servicio eficiente del servicio médico, d) detención de la demanda de carácter económico interpuesta por la empresa, con el fin de nulificar el mejoramiento
de los trabajadores.
. El proyecto de contrato fue presentado a la empresa el 19 de agosto, habiendo declarado no estaba en situación ni siquiera de sostener las prestaciones e~onómicas del contrato de 1937, mucho menos otras mayores. Dada
su negativa, el mes de octubre, después de romperse las pláticas, se notificó
la huelga. la cual estalló el día 31, habiendo sido declarada existente y legal.
Salvador Ochoa Rentería, diputado por Michoacán, como muestra de solidaridad con los trabajadores, propuso al Bloque del Ala Izquierda de la
Cámara de Diputados la expropiación de los bienes de la Compañía.
La huelga terminó el 14 de noviembre, mediante la intervención del
presidente Cárdenas. La empresa pagó a los trabajadores los salarios caídos,
gastos de huelga y se obligó con ellos a aceptar el arbitraje privado del
señor licenciado Antorúo Villalobos, Jefe del Departamento de Trabajo. Para fundamentar el arbitraje, se creó una comisión mixta investigadora, integrada por cuatro peritos de cada una de las partes y cuatro del árbitro,
con el fin de que estudiara la situación técnica, contable y financiera de
la Compañía de Tranvías de México, S. A., para buscar Jas formas de reorga~izació~ y las medidas adecuadas, a e~ecto de satisfacer ~n la mayor
medida posible, las demandas de los trabaJadores. La comisión mixta investigadora se compuso de las siguientes personas: Por el árbitro arbitrador:
licenciado Mario Sousa, director de Ja Escuela Nacional de Economía:
licenciado E. Martínez Adame, jefe del departamento de crédito del Dan~
de Crédito Ejidal; licenciado E. Salazar Aree, del Departamento de Tráns.ito de los FerrocarriJes Nacionales y el contador Quintín Botas, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Por la Alianza: ingeniero Fernando
Portilla, del departamento de ingenieros civiles de la Compañía de Tranvías, ingeniero A. Méndez Armendáriz, del departamento central y herman~ del secretario general del Consejo de Administración de la Compañía
Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S. A.; ingeniero Florencio Palomo Va'"Ibídem ... pp. 23-24.

705
H-45

�lencia, ex-senador por Yucatán y quien por causas de trabajo fue sustituido
posteriormente por el licenciado Mario Pavón Flores, asesor jurídico de la
Alianza y el contador Alfonso Sotomayor, &lt;le la Secretarla de Hacienda y Crédito Público. Por la Empresa: licenciado Carlos Duclaudi jefe de su departamento legal; Gabino García, jefe de su departamento de tránsito; el
Sr. Rowley, tesorero general de la empresa, el señor Mac Nei), jefe del departamento de talleres. 44
Habiendo desistido el señor licenciado Villalobos como árbitro, fue designado para sustituirlo el señor licenciado Julio Serram; Castro, auxiliado
por el señor licenciado Paulino Preciado. Después de tres meses de trabajo,
la comisión emitió su dictamen general en el que quedaron resumidos los
de .las subcomisiones técnicas, administrativas, conta.ble y financiera.

La subsección administrativa recomendó: una reorganización administrativa de la compañía, con el fin de evitar la dispersión y duplicidad de
funciones; la necesidad de emplear a técnicos mexicanos en condiciones iguales que los extranjeI'Oll~ prefiriendo a aquéllos; uniformar los horarios de
todos los trabajadores. Ocupóse igualmente esta subcomisión del Reglamento interior de trabajo y reglamentos técnicos; de los cQntratos celebrados
entre la Compañía de Tranvías y la de Luz y Fuena en 1905, 1925 y 1934
para consumo de energía eléctrica. En este renglón la subcomisión mostró
que la Compañía de Tranvías pagaba a la de Luz tarifas más altas que
las cubiertas por otras compañías, a pesar de que aquella era la principal
consumidora de energía eléctrica, y que desde el año de 1920 los tranvías.
habían aumentado su consumo en kilowatts hora de la cantidad de 45.953.081
cuyo importe era de 713,574.54, hasta la cifra de 79.267.439 kilowatts hora&gt;
en el año de 1939, los cuales habian costado 1.623,888.05. La subcomisión
recomendaba ante esa situación: 1) Que se aplique a la Compañía de Tranvías una tarifa semejante a la que venía pagando hasta 1924, o sea de.
$ 0.016 por kilowatt hora, lo que pennitirá. una gran economía por lo q:ue
se refiere al renglón de gastos de consumo de energía eléctrica. 2) Que se
gestione ante las autoridades competentes se haga un estudio minucioso y
detenid0 con el propó.sito de determinar si la tarifa señalada en la recomendación anterior podría ser reducida, debiendo tenerse en cuenta. los
siguientes hechos impo,r tantes: a) Que la Compañía de Tranv1as es, si no
el mayor, uno de los principales consumidores de energía eléctrica. b) Que
otras empresas privadas disfrutan de tarifas muy reducidas, no obstante que
su consumo de energía es mucho menor que el de la Compañía dé Tranvías. e) Que la Empresa de Tranvías presta un servicio de carácter público
.. La. rit11ació1t económica de la Cía . de Tranvlas de México, S, A. Dictamen Pericial de la Comisión Mi.:cta Investiga.dora . M6xico, D. F., 1940, pp. 4-7.

i06

y que por eso debe estar sujeta a tarifas aplicables a servicios que tengan
esa oaturaleza,"' 5
La subcomisión técnica ocupóse de los accidentes, del equipo de la
empresa, cuya falta de uniformidad originaba a más de erogaciones extraordinarias, graves molestias y trastornos para el buen desempeño del servicio
que le estaba confiado; de los ingresos y egresos de operación de la Compañía, los que eran muy variados pues a partir de 1921 se presenta un descenso en los ingresos que se detiene en 1925, aumenta en 192'6 y se mantiene
así hasta 1928. En 1929 se inicia un nuevo descenso hasta el año de 1933,
fecha en
,cual s: ~~cía una recuperación. En el campo de los egresos
la subcomiS1on advirbo un aumento en el concepto de prestaciones a los
funcionarios de la empresa, disminución en los gastos de mantenimiento
de vías y equipo, los cuales no aumentaron sino a partir de 1935-36 en
que tanto las autoridades como la Alianza presionaron a )a empresa• para que pusiera más atención en ese sentido. Los salarios a partir de 1928 descendieron en comparación con los aumentos concedidos a los altos funcionarios. Estudió igualmente la ya mencionada subcomisión clhrersos proyectos
formulados por la empresa para mejorar su administración y sus ingresos;
los problemas de tráfico a que tenía que enfrentarse el servicio dado lo
irre,~lar y atrasado del sistemai el aumento de densidad demogrifica y la
pohttc~ de la empresa para no mejorar el sistema; las tarifas; la competencia creada con los autotransportes.
La subcomisión de contabilidad realizó un estudio detenido de la situación económica de la empresa a partir de la.s últimas décadas del siglo
pasado y en las primeras de éste, en las cuales se fusionaron las empresas,
después de haber vencido serios obstáculos por la falta de elementos para
su dictamen ya que los libros contables se encontraban en su mayoría fuera
del país, en las oficinas de Toronto. Las conclusiones de la primera parte
de su trabajo son las sigui.entes:

~ª-

1. La Cía. de Tranvías de México registra parte de sus operaciones en
México y parte en Toronto, Canadá.
2. Cen respecto a la información contable de Toronto, la empresa se
negó a proporcionar la comprobación requerida para determinar su situa~
ción.
3. Por la razón anterior la mayor parte de las operaciones financieras de
1907 en adelante quedaron fue:ra del conocimiento de esta subcomisión.
4. En el período de 1896 a ' 1909 las utilidades en especulaciones finan.. Ibidem, pp. 9-15.

707

�cieras son de $ 25,894,495.50 y las utilidades en la eKplotación del sistema
importan $ 12,963,458.00 según libros.

3. La importancia económica de la Cía. de Tranvías de México es
menor en 1938 que cuando inició sus operacio11es en 1907.

5. Las utilidades en especulaciones financieras fueron provocadas por

a) Un reparto de dividendos superior a las utilidades obtenidas y

4. El Balance Consolidado formulado por la Oficina de Toronto, tiene
tres enores fundamentales y puede afirmarse que no representa la situación de la Cía. de Tra,wías de Méxíco y sus subsidiarias.

b) Aportaciones y ventas de títulos entre personas y empresas que en
la mayor parte de las veces constituían la misma organización o represen-

5. La contabilidad en el caso concreto de la Depreciación )' Amortización es errónea.

dos causas:

taban los mismos intereses.

6. Dentro de un sistema de registro adecuado esta empresa debió te-

6. Las utilidades de 1896 a 1920 se inflaron en contabilidad mediante
el procedimiento de no calcular la amortización y depreciación.

ner casi todo su activo fijo totalmente redimido.

7. Este aumento de utilidades acrecentó la demanda de títulos haciendo
subir su valor favoreciendo su especulación.

virtud de hacer un cálculo erróneo en la Depreciación.

8. En los contratos de arrendamiento relativos al traspaso de la explotación del sistema ( 1896-1900 y 1907) las dos partes contratantes consti~yen
una misma unidad económica, por lo que las condiciones pactadas no se
sujetan a condiciones económicas de oferta y demanda sino a W1a decisión
previa de una misma entidad.

7. Se ha exagerado la Pérdida acumulada en Diciembre de 1938 en

8. Se han repartido $ 17.483,183.92 de Capital en la forma de dividendos obligando al Sirtema a restringir su desarrollo econ6mico." 47
Después de hacer diversos considerandos sobre cada uno de los aspectos
estudiados por las diversas sub~comisiones y principalmente la financiera,
el dictamen en su parte final y antes de las conclusiones definitivas asentaba:

9. Cada nuevo contrato celebrado en las condiciones antes dichas creó
una carga financiera más para el Sistema de Tranvías.

"La Sub~Comisión Financiera estima que la actual administraú6u debería estar integrada por persoiuJ.S que, contando con la confianza de
los accionistas y de la "SO FIN A', tuvieran la capacidad necesaria para
dirigir eficientemente la Empresa y para seguir la política de buen entendimiento eón la Alianza. Esta administración debería seguir una
amplia política de nuevas inversiones, estimular a los trabajadores mediante una actitud comprensiva de sus ,iecesidades y respetar la independencia de su organización sindical. En caso de q1le una medida
d;; esta naturaleza no pueda ser adoptada desde luego, cree que debe
recomendarse a la actual administración un cambio radical en sus procedimientos técnicos y administrativos y en su política para con los
trabajadores.
En el concepto de la Sub-Comisi6n Financiera, la forma de resolver los problemas que se derivan de la aplicación del proyecto de
contrato colectivo de trabajo, c011siste en aplicar lealmente, todas )'
cada una de las recomendaciones formuladas por la misma y por las
Sub-Comisiones Técnica, Administrativa y Contable. Como a pesar del
compromiso adqufrido por la Compa1íúi en el sentido de que cumplirá
las disposiciones arbitrales sobre su mejor funcionamiento técnico, ad-

10. Las utilidades financieras tuvieron como consecuencia aumentar el
Activo y como en su oportunidad no fueron amortizadas estas partidas,
esto ha contribuido a gravar en forma indebida los resultados de los últimos
a.fi.os y ha restado a la empresa recursos económicos que hoy le son necesarios.'6
En el aspecto financiero general y tornando t&gt;n vista los balances p~entados por la compañía, principalmente el último dt; 1938 que reproduc11T10s,
la subcomisión estimó:

"I. El Balance de Diciembre de 1938 no se obtuvo de los libros de
Contabilidad en México, aunque la mayor parte de sus partidas están
registradas en éllos.
2. El año de 1934 hubo una variació11, de importancia reduciéndose
el actiuo de la empresa de $ 62.778,430.40 que ttnía en 1933, a
$ 36.377,079.81 que aparece en 1934. En los libros de México no existe
ninguna información sobre estas operaciones.
• Ibidem, pp. 44-45.

708

11

lbidem, p. 50.

709

�ministrativo 'Y contable, hay la experiencia de promesas semejantes qt1e
no han sido cumplidas, esta Sub-Comisión considera indispe11-Sable
que la Alianza sea facultada para uigilar la marcha de la negociación
tal como ha sido recomendada por la Sub-Comisión Administrativa.
Esta vigilancia -no significa en manera alguna la intervención de la
Alianza en las funciones directivas del negocio, sino únicame11te el
derecho de conocer sus diversas operacio11es con lo cual no se le coarta
a la Administración ninguna de sus facultades. La Sub-Comisión Fitzanciera, al igual que las otras Sub-Comisiones, ha tratado de resolver
los problemas financieros de la Compañía derivados de su mala administración y de su política contraria a las inversiones; sin embargo
seria verdo.de.ramente imposible que la Comisión Mi.da Investigadora
pudiera dar a la Empresa la solución definitiua de -sus problemas,
si la misma no se decule a cambiar de métodos y de política. Si la
Compnñía. aplica las recomendaciones propuestas por la Comisión Mi.da,
podrá dejar de sufrir las pérdidas que afirma tener, podrá obtener
algunas utilidades y en consecuencia, estará e11 tma situación favornble
para obtener nuevo capital o para que le sea autorizada la venta de
una parte de las acciones o bonos hipotecarios de la Compañía Mexicana de Ltlz y Fuerza Motriz, S. A. En efecto, en la parte final de!
estudio de la Sub-Comisión Co,itable, se afirma que la Compañía puede
obtener economías por valor de $ 4.319,000.00 en números redondos.
Ahora bien, como e11 las recomendaciones finales de esta Sub-comisión
se propone que se conceda a las trabajadores el cincuenta por ciento
de dicha cantidad, la Compañía de Tranuías de México, S. A. dejará de perder los dos millones de pesos a que tantas veces he hecho referencia. Si tomamos en consideración que la Empresa dice gastar
anual~nte eri efectiuo, la suma de $ 200,()()().00, los cuales dejará de
erogar, y si a esta cantidad sumamos $ 150,000.00 que exceden de los
$ 2.0001)00.00, tendremos que la Compañía de Tranvías de México,
S. A. tendrá una utilidad anual de $ 350,000.00. Esta cantidad aumentará seguramente porque el cálculo sobre el mayor volumen de
ingresos en el año de 1940, ha sido muy conservador y podrá aumentar más aún si como ya se dijo, la Compañía se decide a realizar
nuevas inversiones.
Por todo lo expuesto, y de acuerdo con su leal saber y entender, los
peritos que suscriben, proponen al C. Arbitro Arbitrador las siguientes
conclüsiones que deberán servir para la resolución definitiva del conflicto.
.. Ibidem, pp. 95-98.

Conclusiones y recomendaciones finales
Primero. De acue~do con la demanda presentada por la Compañia
ce~ fe:ha 6 de septiembre del aiío próximo pasado, y con lo que se
estipul~ e~ el convenio de 14 de noviembre del mismo año que dió fin
al mo~imumto de huelga, la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
acepto mantener íntegramente todas las prestaciones establecidas en el
contrato colectivo de trabajo firmado el día 21 de octttbre del año de
1~37, lo cual signi(ica que es_tuvo conforme en que su situación financiera Y s1LS erogaciones continuaran siendo las mismas. Sin embaroo
la Comisi6n Mixta Investigadora propone medidas que permitirán a:.l;
Empresa 110 solamente satisfacer las demandas de sus trabajadores sino
obte.ner utilidade~ por valor de $ 35(}1)()().00 anuales, para que pueda
dedicar esta cantidad al mejoramiento de stl sistema de operación.
Segundo. D_el estudio practicado por la Sub-Comisión Contable, en el
cual se r~s~murr&lt;m las recomendaciones de los informes del resto de las
Sub-Comm.ones, se desprende que la Empresa puede economizar en sus
ga~tos la cantidad de $ 4.319,0()().00 cuatro millones trescientos diecinueve
mil pesos. De esta suma, son economías en e/ecti'uo y ntievos inoresos
en efectivo también, $ 1.357,000.00. A esta cantidad hay que S:marl:
la de $ 790,()()().()() que importa la reducción en los gastos por concepto
de e~er~a e.léctrica, reducci6n completamente segura, tanto por lo que
rr:amfesto el C. ]efe del Departamento de Trabajo, como el stiñor Presidente de la ~epública, así como por el hecho de que esta reduccíón
puede ser realrzada por el señor G. R. G. Conway, Presidente de la Cía.
de Tranvías de México, S. A.
~ercero. Las petidones de los trabajadores, de acuerdo, con la valorizactón hecha por los mismos, importan la cantidad de $ 3.549,102.84.
. Esta c~ntidad resultaría aumentada muy considerablemente, si hubiera
sido posible valuar las cláusulas 19-A, 20, 24, 26, 41, 43, 47, 53, 54,
88, 93, 10?,, 108, ~37, 24(), 248, 252, 253 y parte de la 259, cosa que
TJO ~e realiza por cmtud de las bases técnicas adecuadas. Esta Comisión
aplicando un criterio de máxima imparcialidad, considera que en las
actuales co.ndicion~s,. debe concederse a los trabajadores una parte de
las P:estaczones exigidas, cuya valuación importa la cantidad de .....
$ 2.fa9,S0O.00, la cual deberá ser repartida en las cláusulas más importantes del proyecto de contratd colectivo de trabajo correspondiente.
~uarto. Después de analizar concienzudamente las peticiones de los traba¡adores, por las consideraciones que no escaparán al ilustrado criterio del

• Presentación en síntesis . . . pp. 25-26.

710

711

�C. Arbitro Arbitrador, la Comisión Mixta lnue;tigadora considera que la
cantidad de$ 2.159.,500.00 debe aplicarse a las siguientes cláusulas:

mento no se logre la reducción, y que la Compañia deberá continuar
reportando una parte de las pérdidas que dice tener.

Cláusula la. Aumento diario de $ 1.00 por trabajador Y
$ J .04 por cada trabajador Motorista y Conductor .. , .•.. , ...... • , , • • • • • · · · • • • • · · $ 1.405,887 .93
C1áuruJas 51 y 52. Jubilación a solicitud de los trabaja. dores que tengan 25 años o más de servicios,
tomando como base el salario total más alto
que hayan percibido .•...........•.. , , ., 505,081.88

Sexto. En virtud de que el convenio de 14 de noviembre del año
próximo pasado, estipula que todas las prestaciones económicas se aplicarán retroactivament11, a partir del día 21 de octubre del mismo año;
cuyo cumplimiento importa en números redondos, la cantidad de ...•..
$ 900.,000.00. esta Comisión considera prudente que el C. Arbitro Arbitrador conceda a la Empresa un plazo de seis meses a partir de la
fecha, para cubrir a sus trabajadores esa cantidad, en la inteligencia que
podrá hacerlo en exhibiciones mensuales.

Capítulo VIIl. Importe del servicio médico para_ los
trabajad-ores y familiares. En la actualidad

la Compañía gasta ya ..••..• , • • • .. • • •

$ 35.,000.00 ..................

t

•••

-

..... •

•

•

''

Cláusulas 27 y 71. Pago de tiempo triple cuand? se l~bore en los dí.as de descanso obligatorio,
incluyendo pago y tiempo doble cuando
se trabaje el día Jo. de enero . . . . . . • . ,,
Cláusula 37. Aumento en la compensaci.ón por antigüedad importa. anualmente según datos de la
Compañía .•.••... , ....•...•.. • , • • • • ,,
Cláusula 69. Pago de salarios a los miembros de los Comités, a los comisionados sindicales, según
cálculo de la Compañía ........••... , , ,,

111,520.00

42,000.00

36,000.00

21,000.00

30,000.00

7,280.00

TOTAL ...... $ 2.159,669.81
Quinto. Para obtener inmediatamente la dismin~ción en las tarifas de

!ª:

energía eléctrica, el señor G. R. G. Conway, Presw,ente de
Compañías Mexicana de Luz '.Y Fuerza Motriz y de Tranvias de Mexico, S. A.,
debe concertar el contrato correspondiente entre ambas Empresas, de
acuerdo con las recomendaciones de las Sub-Comisiones Contable y Administrativa y gestionar su aprobación por las Secretarías c~rrespondientes. En todo caso, esta Comisió-n estima que deben cubrirse a los
trabajadores las nuevas prestaciones establecidas aun cuando de mo-

712

México, D. F., a 28 de febrero de 194-0.
Los peritos de las Sub-Comisiones Administrativa, Técnica, Contable

Cláusula 97-A. Pago de tiempo extra a los .Motoristas Y
Conductores durante la "Media hora de to-

ler an.cia'1 . . . . . . . • • .. • .. • • • • • .. • •• • • • • • • • • • )'
Cláusula 235. Pago de 20 minutos de tiempo a los Conductores para recabar sus e1untas .•.. , , . ,,

Séptimo. Todo el estudio practicado y las recomendaciones que se
han formulado, se encontrarán en graue peligro de no ser eficaces si, comq,
en ocasiones anteriores, se dejara al arbitrio de la Empresa, el cumplimiento de lar mismas, Por esta razón, la Sub-Comisión considera absolutamerzte indispensohle que se establezca la vigiláncia de la Alianza sobre
todos los manejos de la Compañía, en los términos propuestos por la
Sub-Comisión Administrativa, a cuyo efecto recomienda al C. Arbitro
Arbitrador formular el reglamento correspondiente, en el cual se especifiquen con todo detalle, las funciones de vigilancia, la forma de realizar/ar, etc., etc.

y Financiera.-Ing. Fernando Portilla, Alfonso Sotomayor, C.P.T.; lng.

Alejandro Méndez Armendáriz; Lic. Mario Pa:vón Flores; Lic. Mario
Souza; Lic. Emigáio Martfnez Adame; Jng. Miguel Solazar Arce; Quintín Botas, C.P.T.,· Lic. Ca;los Duclaud; Gabino García; S. Rowley-; K.
S. Mcneil.
Nota: Los peritos de 1a empresa, todos empleados de confiama de la misma, se reservaron el derecho de emitir un voto particuJar.
El dictamen de la comisión mixta investigadora, sometido al estudio y consideración del árbitro, dio origen al fallo que este pronunciara ei 22 de
agosto de 1940, condenando a la empresa a firmar el nuevo contrato colectivo, concediéndole cinc.o días para ello, a lo que no se avino 1a Compafüa,
Y sin ratificar el laudo recurrió al amparo que le fue concedido. La Alianza ante esa actitud resolvió utilizar como medida la protesta, diversos paros
que efectuó a partir del 28 de noviembre, sin resultado alguno, lo que
obligóla a tener que recurrir a la huelga que se emplazó para el 23 de
diciembre y posteriormente el 11 de enero de 1941. Los puntos esenciales

713

�&lt;lel pliego de peticiones presentado eran los siguientes: lo. Cumplimiento del
contrato colectivo de trabajo depositado el 23 de diciembre de 1940
en la Junta Federa] de Conciliación y Arbitraje, firmado por el presidente
~e ese tribunal, licenciado Manuel R. Palacios, ante la rebeldía de la empresa para someterse al laudo arbitral dictado en el mes de agosto. 2o.
Reparación de las violaciones cometidas por la Compañía de Tranvías de
},{éxico, S. A., en perjuicio del citado contrato de trabajo durante la semana
del 23 al 30 de ese mes de diciembre. 3o. Aplicación retroactiva del contrato colectivo del 23 de diciembre de 1940, al 21 de octubre de 1938, y
consecuencias legales de la misma retroactividad.
La huelga estalló el 11 de enero de 1941 y fue declarada existente el día
16. El 21 de ese mismo mes, y dada la firmeza de los trabajadores, la
Compañía accedió a un arreglo por el cual se levantó la huelga. Dicho arreglo comprendía las bases que siguen:

Primero: La empresa cede $ 1.240,000.00 para aumento de salarios por
persona y a ellos se agrega el pago de los obreros en una proporción de
ochenta centavos diarios por persona y a ello se agrega pago de los servicios
médicos.

diarios por cada trabajador, en los términos de la cláusula primera del contrato:

Segundo: Pago de tiempo extraordinario correspondiente a la media hora
llamada de tolerancia, en los términos de la cláusula 63 y demás relativas.
Tercero: Aumento en 1a compensación por antigüedad, en la ionna y
términos establecidos en la cláusula 37 condicional establecido por el C.
Arbitro en su laudo :
Cuarto: Ochenta mil pesos anuales que deberían ser entregados a la Alianza para el servicio médico. ~0
La distribución del dinero correspondiente al aumento de salarios, que
la Empresa dejó que la Alianza hiciera, suscitó algunas pequeñas dificultades, Jas cuales fueron afortunadamente vencidas, debido al buen sentido
de los trabajadores, con lo cual no se perturbó en fonna alguna la unidad de los mismos tan penosamente lograda.
Para que pudiera hacer frente a las peticiones obreras, el Estado intervino ante la ·compañía de Tranvías en la siguiente forma~

Segundo: Un millón de pesos destinado al pago de sueldos devengados,
suma calificada como retroactiva, aplicada al contrato de octubre de 1939
y entrará a formar parte del fondo de antigüedad.

lo.) Mediante oficio No. 00204 de 10 de enero de 1941, girado por la
Secret.aría de Economía Nacional a la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza
Motriz, S. A., se le ordenó a ésta redujera la tarifa de energía eléctrica
proporcionada a la Compañía de Tranvía5, reducción que signific6 anualmente la cantidad de 400,000 pesos.

Tercero: Pago íntegro de salarios por los días que duró la huelga; la
empresa. se compromete a cubrir $ 60,000.00 en esta semana y el resto en
diez mensualidades.

2o.) El Gobierno del Distrito Federal dispuso el 18 de enero de ese año,
que la Empresa red ujera las erogaciones por concepto de mantenimiento
de sus propiedades en cerca de 450,000 pesos anuales.

Cuarto: Desde hoy comenzará a regir el contrato colectivo de 1940 y
será firmado por la Junta Federal de Conciliación esta misma noche. El
servicio será reanudado por la tarde, sin saberse aquí la hora. porque hay
que revisar las vías, los conductos de alta tensión y los trenes de transporte.

3o.) En la misma fecha, el Gobierno del D. F. autorizó a la empresa a
aumentar en veinticinco centavos el precio de los abonos semanales.
Posteriormente, en septiembre de ese mismo año, la Compañía sometióse
a una auditoría ordenada por el Departamento del D. F., la cual fue realizada por los contadores públicos Alfonso P. Vélez y José Oseguera He-

Quinto: Los trabajadores hacen constar que siempre se han opuesto al
aumento de los abonos semanales, y cualquier acuerdo adoptado por las
autoridades DO será de la responsabilidad de ellos. Esta aclaración fue necesaria por motivo a que se le concedió a la empresa que aumentara la
cantidad de veinticinco centavos e1 precio de los abonos semanales para
poder cubrir, según elJa, los aumentos concedidos. El convenio fue firmado
a las tres de la mañana del día 21 de enero y se elevó a la categoría de
laudo por el grupo No. siete de la Junta General de Conciliación y Arbitraje. En síntesis se obtuvo:
Primero: Aumento de salarios de ochenta y dos y ochenta y cinco centavos

714

n-era.
Las luchas de los aifos 1942 )' 1943
En los últimos meses de 1942, los trabajadores de la Compañía de Tranvías, por medio de sus representantes sindicales que integraban la Alianza:
Julián Vera, secretario general; Manuel Bezares, secretario del interior; Francisco Gallegos, secretario del exterior; Luis Lago, secretario de hacienda;
"' lbidem, pp. 26-27.
., Ibídem, pp. 29-30.

715

�Daniel Gómez, secretario de actas y empleos y Juan Aceves, secretario de
propaganda y educación, organizaron su asamblea general permanente que debería avocarse el estudio del nuevo contrato colectivo de trabajo que debería sustituir al finnac:lo el año de 1941, y el cual vendare el 20 de enero
de 1943. El 21 de noviembre de 1942, los dirigentes obreros entregaron a
la empresa su proyecto de contrato, y ella manjfestó que por su parte remitiría el suyo para que ambos fueran puestos a discusión.
Como la parte patronal pese a sus ofrecimientos no enviaba el suyo y el
tiempo coma, los obreros pidieron a la Secretaría del Trabajo y a la Junta
Federal de Conciliación y Arbitraje citara a la Compañía a comparecer
ante los tribunales laborales con el propósito de que se pudiera entablar
la discusión. Esta no pudo efectuarse puesto que la empresa continuó sin
presentarse, lo que. determinó a los obreros a pensar en la utilización de
la huelga como medio de conminar a aquélla. La Secretaría del Trabajo
en actitud conciliadora dispuso por medía de un. convenio elevado a la
categoría de laudo, que la validez del contrato se extendiera hasta el día 5
de febrero, obligando a la empresa a aplicar retroactividad a las prestaciones
económicas que se consiguieran con la firma del nuevo contrato.
Más aún, el gobierno deseoso de que no se alteraran las relaciones obreropatronales, creó la Comisión Técnica de Costeabilidad integrada por los
ingenieros Manuel Moreno Torres, Juan Bringas de la Torre, Fernando Ríos
Venegas y licenciado Alfonso Corona del Rosal, la cual después de diversos estudios, emitió el 11 de enero de 1943 un dictameo, cuyos puntos concretos fueron :
lo.) Es costeable, mediante una buena administración, el actual sistema
de transportes que ~lota Ja Compañía de Tranvías de México, S. A.;
2o.) Medíante la inversión de once miJlones de pesos que la propia compañía ha revelado desea realizar para mejorar radicalmente sus servicios,
se obtienen cuatro millones de utilidades líquidas al año y aún puede 1·cducirse el valor del pasaje.
La intervención conciliatoria de parte de las autoridades aplazó la huelga durante varias semanas; así transcurrió el mes de febrero y el de m;u-zo
en diversas pláticas, mas el estallido de la huelga quedaba en pie, y fue
finalmente fijado para el 13 de abril al medio día. Las peticiones de los
obreros fueron :
la.: La aceptación en los ténnínos del contrato de trabajo, que fue presentado por la Alianza con fecha 21 de noviembre y que deberá regir las
relaciones entre la empresa y sus trabajadores a partir del 21 de enero de
19'43, hasta el día 20 de enero de 1945.
2a.: La aplicación re~oactiva de las prestaciones económicas en el proyecto de contrato de trabajo, a partir del día 21 de enero de 1943, especial-

716

mente de los aumentos ele salarios, pago de nueva cuota para el serv1c10
médico y creación de puestos que .se consignan en los tabuladores.
3a.; Pago de los gastos que la Alianza viene haciendo con motivo ele
la contratación y, en particular~ debido al retardo en la presentación del
contraproyecto de la Compañía.

4a.: La obligación ele invertir la cantidad de $ 4.000,000.00 durante la
vigencia del nuevo contrato, para cubrir el mantenimiento diferido de las
vías y del equipo del sistema de tranvías.
5a.; La obligación de invertir las cantidades que nonnalmente ha venido
erogando en el mantenimiento ordinario de las vías y del equipo rodante,
durante el tiempo que dure la guerra.
6a.: La obligación de que la empresa amplie sus vías_, en una extensión
de 20 kilórrietros como mínimo, para llevarlas a las colonias densamente
pobladas de la capital.
7a.: La obligación de construir, durante la vigencia del contrato, 50 carros en los propios talleres de la empresa. Para hacer posible el cumplimiento de esta petición y de la anterior, la Alianza se compromete a luchar
porque la Compañía obtenga las prioridades necesarias para conseguir los
materiales.

8a. : El otorgamiento de las garantías indispensables, a juicio de la Alian-

za, de que la Compañía cumplirá con todas las obligaciones antes formuladas, y el consentimiento para la creación de una comisión tripartita, en
la que e~tén representados el gobierno, Ja compañía y los trabajadores, para
vigilar Ja reafu.ación del programa de mantenimiento y de inversiones.
9a.: Pago de los salarios caídos, gasto., de prehuelga y de huelga.

Sin haber llegado a ningún acuerdo, la huelga estalló el día fijado, mas
sólo duró noventa minutos, pues ambas partes convinieron en aceptar los
siguientes puntos como forma de conciliar sus intereses:
lo.) Aumento de salarios en un trece por ciento global para los trabajadores de planta afiliados a la Alianza. Este aumento asciende a un millón
veinte mil pesos anuales y se aplicará con retroactividad desde el 21 de
enero ele este año. 62 Por concepto de diferencias, la empresa pagará desde
esa fecha hasta el día de ayer, 12 de abril, más o menos doscientos mil pesos
que cubrirá en un plazo no mayor de quince días.
., Al hacer la distribución, en vista de que al personal en su mayoría se le wm•
pensaba su trabajo por horas, apareció una diferencia de $72,000.00 anuales. En ~
virtud, la Empresa se comprometió a entregar a la Alianza esa diferencia en partidas
de $6,000.00 anuales. Dicha cantidad la recibió la Alianza hasta el momento en que
la Compañía fue intervenida en el año de 1945 en que la renunció como cooperación
al mejoramiento económico del sistema.

717

�2o. La garantía del gobierno, transmitida por conducto del Departamento
del Distrito Federal y de la Secretaría del Trabajo, de que el conflicto
de fondo -mantenimiento del servicio mediante refacci6n económica necesaria para mejorar el servicio en equipo, vías, etc.- se resolverá en un
período de tiempo no mayor de tres meses.
3o.) La empresa no podrá aumentar las tarifas del pasaje.

Con el fin de que la empresa pudiera hacer frente a las peticiones de
los obreros y tomando en consideración el parecer contable ordenado por
la Secretaría del Trabajo a los señores Manrera hermanos, el cual habían
rendido el 31 de marzo de ese año, la propia Secretaria del Trabajo y el
Departamento del Distrito Federal. comunicaron al señor Jean Bemier, consejero de ta empresa, que el estado otorgaba a la Compañía de Tranvías,
subsidios por un monto equivalente al de los impuestos federales y locales. 53
113 El acuerdo mediante el cual se otorgó a la Compañía el subsidio mencionado, señaló Jos puntos principales en que radicaban los problemas. Una vez dictadoJ la C~mpañía promeúó aumentar anualmente tres y medio millones de _pe~s para la rl'paraCJón
de vías y equipo bajo la vigilancia del Departamento del D1stnto Federal. Los •• • •
$65,000.00 que la Secretaría de Hacienda y el Departamento entregaba a la Compañía
para aumento de salarios, serían empleados en el mejoramiento d~ sistema, ~r lstar
a la Empresa capacitada para sufragar por sí ne aumento. El acuer o en cues1mn ce:
y "CONSIDERANDO. Que eJ 13 de abril próximo pasado, la Federación y el Departamento del Distrito Federal convinieron en facilitar a la Compañía de Tranvías
de México, S. A., las cantidades que hubieren pagado, ':2-8~º a la Secretaría de Hacienda como a la Tesorería del Departamento del DJStnto Federal, por concepto
de impuestos y derechos correspondientes a los meses transcurridos de en_~º ~ a_briJ
próximo pasado; que asimismo se convino en que la mencionada C-ompama. sigwera
disponiendo durante el presente aúo de las cantidades que en adelante tuviere que
pagar por los mismos conceptos basta que el Gobierno detenninara si aquéll~ estaba
postoilidad de cumplir con sus compromisos derivados del Contrato Colecttvo cele~
· exp1"d"ó
brado con sus trabajadores; que para la legalización de ese convenio el suscnto
1
el acuerdo número 736 de 29 del mismo abril autorizando al Departamento para
que en los términos del mismo procediera a facilitar a la Compañia l,a cantidad de
$J1I,102.42, importe de los impuestos y derechos pagados a la Tesoren.a del Distrito
Federal, desde el 1/o. de eoero hasta el 15 de abril del año en ~uno, por co~cepto
de predi.al. operaciones mercantiles, cooperaciún, agua y otros diversos, autoniando
ígualniente :i.l Departamentb para entregar, en calidad de s~bsiclio a la Co~pañía de
Tranvías las cantidades que está obligada a pagar, a partir del 16 de abnl por los
expresad~s impuestos y derechos, hasta en tanto .se resolviera acerca de la capacidad
económica de la Empresa, para satisfacer las reclamaciones formuladas por sus ~abajadores y que asimismo se facultó a la Secretaría de Hacienda para que también
entregara a la Compañía el importe de los ímpuestos que a ella está obligada a cubrir

la Empresa de referencia:
"CONSIDERANDO. Que de conformidad con lo establecido por el ai·úculo 4o.,
inciso A de la Ley que fija las bases generales a que deberán sujetarse el tránsito Y

il8

La empresa hubiera deseado en lugar de esos subsidios a los que consideraba
como paliativos, &lt;1ue se le permitiera hacer uso del derecho de aplicar la
los transportes en el Dislrito Federal, está facultado eJ Departamento para proveer
a la necesaria conservación de las vía.s locales de comunicación dentro de su territorio,
y de acuerdo con lo que establece el artículo 16, fracción octava del Reglamento de
dicha Ley, es obligaci6n de las concesionarias de la explotación del servicio de transportes conservar las instalaciones y el equipo en condiciones de dar un servicio eficiente:
''CONSIDERANDO que es indudable que el sistema de trnnvias en e) Distrito
Federal ha venido desmereciendo constantementeJ al punto de que se corre el peligro
de que por el estado de ellos llegue el momento en que no pueda pres"lane el servicio
que tiene encomendado con grave perjuicio de los intereses del público, cosa que ef
Gobierno debe evitar por todos los medios de que disponga;
"CONSlDERANDO que la Compañia de Tranvías de México, S. A., ha venido
sosteniendo que no puede conservar ni mejorar su equipo por carecer de los elementos
necesarios ya que, según ella misma lo expuso, está operando a base de pérdidas y
propone, como punto de solución, el aumento de las tarifas en los pasajes, cosa que
el Gobierno no puede aceptar, en atención, en primer lugar, a que esto significaría
un.a agravación de la situación económica, por la que vienen atravesando las clases
pobres del Distrito Federal, que son quienes principalmente utilizan esos medios de
transportes -y, en consideraciones qul' más adelante se exponen;
"CONSIDERANDO que al revisarse el contrato de trabajo en el mes de abril de
este año hubo un aumento en los salarios de los trabajadores y otras prestaciones que
imp&lt;'rtan $1.140.000.000, hecho que fue señalado por la Empresa como de imposible
ejecución y que determinó que el Gobierno tomando en consideración la capacidad
económica de la susodicha Empresa;
''CONSIDERANDO que hecha una revisí6n de los ingresos que ba venido obte•
nicndo la. Compañía de Tranvías, aparece un ascenso invañable de,sde 1939, puesasí se nota que en este año de 1939 se obtuvieron e11tra&lt;las por la canúdad de
$ l0.736.047.75, en 1940 de $11.760,221.71, en 1941 de $12.068,300.81, en 1942
de $ 12.845,225.83 y en 1943 u.na previsión de $14,400.00 si se toma en cuenta lo
que ha ingresado en les primeros cuatro meses de este año subsecuentes;
"CONSIDERANDO que en esa virtud puede preverse un aumento en 1943 equivalente a más de $ 1.500,000.00 en relación al de 1942, y sí se toma en cuenta que
el aumento que importaron los salarios y prestaciones concedidas en la revisión der
Contrato, ascenclieron, como ya se ha dicho, a $1.140,000.00, resulta que todavía
habrá un sobrante de $ 360,000.00 despu~s de cubrir el au.mento que importó la revisión del Contrato;
"CONSIDERANDO que a mayor abundamiento se ha venido señalando a Ja Empresa vicios de organización y gastos que sin grave perjuicio para su buen funcionamiento. puede suprimirse o por lo menos reducirse, tales como importe de sueldos altos
a sus funcionarios, gastos de oficinas foránea.,, reserva para depreciación y gastos de
polida secreta y sin que el Gobicn10 trate de obligar a la tmpresa a que imprima
tal o cual modalidad a su organuación, se consídera que atnvesando, como sí atra•
viesa por condiciones difíciles, bien puede dictar medidas que e,conomicen sus gastos
en beneficio del servicio del sistema y de la costeabilidad del negocio;
"COXSIDER.'\}J:DO que no obstante que de acuerdo con la exposición que antecede,
a.parece que la Empresa está en condiciones de sufragar todos los gastos que se deri-

719'

�van de sus contratos y concesiones, pero tomando en cuenta que es de urgente necesidad
no sólo conservar el mtema de transporte de paaajeros que regentea, sino sí es posible
mejorarlo, el Gobierno está de acuerdo en segu.ír ministrando el subsid.io que se. contiene en los acuerdos del mes de abril de e.ste año, pero condicionado a que su importe se invierta. precisamente en la conservación y mejoría del sistema para que queden
a cargo exclmivo de la Compañía todos los demás gastos que le corresponden;
"CONSIDERANDO que al celebrarse el convenio de 13 de abril entre la Compañía y sus trabajadores, el Gobierno, por conducto de sus representantes que intervinieron en él, ofreció estudiar las condiciones econ6micas de la Compañía de Tranv1as y
dictar en un plazo de tres meses que vence en esta fecha, la resolución que procediera,
a fin de estabilizar las operaciones del sistema y atender a su conservación y mejoramiento, y cumpliendo con esta obligación y en virtud de lo anteriormente expuesto,
be tenido a bien expedir el sigu.íentc
ACUERDO:

PRIMERO: La Secretaria de Hacienda y el Departamento del Distrito Federal
continuarán otorgando a la Compañía de Tranvfas de México, S. A., a título de
subsidio, las prestaciones autorizadas por los acuerdos números 736 de 29 de abril
del corriente año, dirigido al Departamento del Distritu Federal y el de fecha 9 de
los corrientes, correspondiente a la Secretarla de Hacienda y Crédito Público.
SEGUNDO: El importe de dichos subsidios se destinan exclusivamente a la conservación y mejoramiento del sistema de vías y equipo de la mencionada Empresa. En
efecto, la Tesorería de la Federación concentrará en la del Departamento del Distrito
Federal, el importe de los impuestos y derechos federales y el Departamento a su vez,
con el importe de dichos impuestos y derechos, y lot de su propio erario, en los
limites de los impuestos que paga la Compañía, abrirá una cuenta especial con cai:go
a la cual se harán los gastos que se indican en el punto siguiente.
TERCERO; Para girar a cargo de dicha cuenta el Jefe del Departamento del
Distrito Federal, escuchando previamente la opinión de la Compañía de Tranvías y
de la Alianza de Obreros y Empleados de la propia Empresa, aprobará el programa de
ero$3-ciones para el mejoramiento de vías y equipo que deberá reafuarse, con cargo
a dicha cuenta, en cada año fiscal.
CUARTÓ: La Compañía de Tranvías deberá seguir erogando de su propio peculio
como mínimo, la cantidad que gastó en el año de 1942 para los gast011 de mantenimiento del sistema.
QUINTO: Quedan sin efecto todas las disposiciones anteriores que se opongan al
presente ACUERDO.
Dado en la residencia oficial del Poder Ejecutivo, en la ciudad de México, Distrito
Federal, a los catorce días del mes de julio de mil novecíentos cuarenta y tres.
.El Presidente de la República.-Ma.nuel Avila Camacho."
Ante la insistencia de los empresarios para suprimir !u planillas, la Alianza de
tranviarios prestmtó una proposición, con el fin de que durante el tiempo que subsistiese al estado de emergencia decretado por cl Ejecutivo, se constituyera una Comisión
tripartita, integrada por representantes del Gobierno, de la Compañía y de la Alianza,
que manejara el sistema, velando porque se mantuviera on las mismas condiciones y al
término de la. guerra, si la Compañía gar~tizaba un buen manejo, se le dejara y

720

tarifa mínima de 15 centavos fijada en el año de 1940 y la cual no había
podido aplicar.ª
Como la vez anterior, la empresa confió a los obreros distribuir los aumentos de salarios entre elJos, hecho que originó, en esta ocasión, algunas
dificultades entre los que prestaban su trabajo en el departamento de tráfico
y los de otros departamentos, habiéndose finalmente llegado al acuerdo siguiente: para motoristas y conductores el aumento seria de ochenta centavos diarios y para el resto del personal setenta y dos centavos diarios. 55
Este acuerdo aceptado después de algunas discusiones, mas conseguido a
través de una clara conciencia laboral, dio fin a las dificultades que por
ese motivo se habían previsto.
Buena parte de las dificultades existentes, surgían de la situación económica de la empresa. Un examen comparativo de la misma, nada desfavorable hacia la Compañía, fue publicado en la Revista de Economía, México,
julio 31 de 1943, el cuaJ, por aclarar diversos aspectos, lo incorporamos
a continuación:
"Deseamos dar a conocer a niiestros lectores en este número, algunos datos que sobre el remltado de la explotación de los tranvías
en el Distrito Federal, figuran en la memoria estadística sobre ferrocarriles y tranvías publicada recientemente por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicos.
Los referidos datos utadí.rticos muestran una situación financiera de
la empresa, por demás lamentable. Dura11te los cinco años -19351939- que abarca el periodo que estudia, la Compañía operó a pérdida, como lo vemos en el cuadro que sigue )' que muestra los ingresos, los gastos y los saldos entre ambos.
Años

Ingresos

1935
1936
1937
1938
1939

8 131 822
9 256 697
10 664 262
11 186 383
11 286 339

Gastos
11
10
12
12
13

094
581
053
851
619

513
486
990
920
975

Pérdidas
2
1
1
1
2

962
324
389
665
333

691
789
728
537
636

si no se aplicaran las normas propuestas por los téo.nicos. Esta proposici6n fue aceptada
por la Empreaa.. Vid. Novedades, julio 9 de 1943.
" Defensa que presentan las Compañías de Tranuío.s de México y de Ferrocarriles
del Distrito Federal de México, S. A., en el procedímiento de caducidad de ms con•
.cesiones, incitados por el Gobierno del Distrito Federal el 31 de diciembre de 1945.
México, D. F., marzo de 1946, pp. 28-29 y 81-90.
~ Pusenlación en síntesis . . . p. 32.

721

�Los -ingresos manifiertan un aumento progresivo de un año a otro, pero
en el renglón de gastos, también ha habido aumentos constantes, de tal
manera que éstos, los gastos, sumpre superan a los ingresos. Si los ingresos aumentaron en un 38.79% en 1939 respecto a 1935, los gastos mostraron una elevación, en el mismo período, de 22.76%.
Ahora b-ien, estos constantes déficit en la explotación de los tranv!as de
}..féxico, no deben atribuirse como podría suponerse, a un aumento en el
número de empleados, o a la eleuación en los .rueldos y salarios de éstos.
Como demostración, copiamos en seguida el siguiente cuadro:
Años

Número de
empleados

Emolumentos
sueldos y salarios

1935

3 322

6 259 474

1936

3 428

6 301 758

1937

3 619

6 689 898

1938

3 595

7 101 127·

1939

3 662

7 055 279

El aumento habido en el quinquenio, respecto al número de empleados, apenas significa un 1023%, en tanto que el aumento en sueldos,.
salarios y emolumentos, representa un 12.71%. Como se ve, el aumento
en los sueldos se debió m!Ú que nodo, a la elevación en el número de
empleados, pues si en 1935 el promédio anual de sueldos, por persona,
fue de $ 1 884 00, en 1939 ascendió o $ 1 926 00, lo que sig,iifica un
aumento en el promedio anual, de apenas$ 42.37.
¿Si el mal estado de la empresa no se debió a exceso de personal
ni a atlmentos en los salarios, cuál ha sido entonces la ca.usa de sus
constantes pérdidas? Continuemos el análisis de nuestros datos estodís.
ticos, y veamos si después de él, podemos llegar a una conclusión. Noestudiaremos en detaUe los ingresos en los distintos años, porque, aunque hay ingresos por concepto de fletes, éstos son insignificantes en comparaci6n con lo que obtienen por pasajes, y en la actualidad no existe
ningún otro rengl6n de ingresos. Pasemos pues a la distribución de los
gastos.

722

Concepto

1926

1936

902 422

818 407

1 511 388

1 318 912

Tráfico y transporte ....•........

5 361 592

6 103 045

Gastos de Administración ..........

1 657 374

1 110 053

Conservación de vías

Edificios

'.V

•

~

&amp;•

■

••••••

estructuras:

Conservación de equipo

Diversos

·-

•• •

••••••

■

■

.....

1

-

.....

1 230 069

...................

1937

1938

1939

1 006 000

1 256 053

1 267 143

1 395 096

1 472 691

l 476 902

6 267 219

6 353 691

6 119 091

1 lH 696

1 250 625

1 322 075

2 141 396

2 457 318

3 283 109

Co~~ se verá, hemos suprimido de este cuadro el año de 1935, para
substituirlo por el de 1926, ya que éste fue uno de los últimos en los
que la Compañía consiguió utilidades. No es muy grande la diferencia
entre los gast~s de 1_926 y los registrados diez años después, 1936, o en
1939, Y las diferencias de más que se advierten en 1939, en Tráfico y
Transp~rles por ejemplo, puede atribuirse a 1m incremento en el tráfico,·
pero existe un renglón de gastos que no existía en 1926 y que ya figura
e~ 1935, es el de Diversos. Todos los egrl/sos están perfectamente cubiertos con los renglones detallados en 1926, ¿para qué entonces tse
nuevo concepto de gastos denominado Diversos? ¿Cuáles son los gastos
que se ª"!paran bajo este nombre? En 1936 sumaron $ I 232 069, y
esta cantidad se elevó en más de un ciento por ciento en 1939. Fijémonos. en este detalle y pasemos adelante. Con objeto de conocer pormenonzadamente los resultados de la explotación, damos a continuación
otro cuadro, en el cual substituimos también el año de 1935 por el de
1926.

723

�Concepto

1926

1936

1937

1938

1939

Coeficiente de explotación .. .. .. .

0.9479

1.1468

1.1240

1.1981

1.2602

Kilómetro de vía

337

317

316

311

313

lngreso por Km.

27 990

31172

35.9 72

36 311

36 475

Utilidad por Km.

l 479

4576

4460

7 193

9492

Pérdida por Km.
Pasajeros

trans-

portados 86 934 623 144 300 571 164 924 33 7 176 441 422 174 782 638

Equipo eléctrico:
. .... .

349

379

379

374

376

Carga . . .... . ..

38

31

30

30

24

Pasajeros

Equipo eléctrico: En tanto que en el de pasajeros hay un aume-nto
en 1939 respecto de 1926, de 27 unidades, el equipo de carga se redujo en 14.

Remolques: Tanto los de pasajeros como los de carga disminuyeron
su número, siendo la diferencia de 77 unidades de los primeros y de
43 de los segundos.
Ahora que ya estamos en posesión de datos suficientes, procuraremos
sacar de ellos algunas consecue·ncias. Cómo es que lo que fue negocio
en 1926 y en otros años anteriores y posteriores a éste, dejó de pronto
de serlo, y, {Cómo en estos años de 1935 a 1939, solamente se han
registrado pérdidas? Como habrá notado el lector, en la explotación
por año de 1926 concurren las siguientes circunstancias:
I /a. Los ingresos de la explotación propiamente dicha, los habidos por
el transporte de pasajeros y mercancías, no fueron los únicos que en
dicho año recaudó la Empresa. Hasta el año de 1934 hubo otros conceptos muy importantes de ingresos, que provenían de un activo rico
y saneado. Así, por ejemplo, en 1928 se publica en Bruselas el sigitiente
resultado por el ejercicio de 1928, de la Cía. de Tranvías de México.
Dólares ca11adie11ses

Remolques:
Pasajeros
Carga

..... .

119

58

50

43

42

Beneficio neto de la explotación

339 452

80

41

42

41

37

Ingresos netos sobre inversiones

1079150

Ingresos diversos ...... . ... . ..... . . .

3 446 000

Coeficiente de explotación: Todavía en 1926, el coeficiente de explotación, aunque muy elevado, fue favorable ; pero de 1935 a 1939, el

coeficiente ha sido siempre superior a cien.
Kilómetros de vía: La exte11sión de la vía ha disminuido consta11temente. En diez años, de 1926 a 1936 se levantaron veinte kilómetros
de vía.
Ingresos por kilómetro: A pesar de la fuerte eompetencia que los
camiones urbanos hacen a. la Compañía, el ingreso por kilómetro no
sólo no ha disminuido, sino que manifiesta una tendencia de ascenso.
Utilidad o pérdida por kilómetro: En ningt'tn año del quinqtienio que
se estudia hubo utilidad, por el contrario, las pérdidas han sido fuertes
y mayores cada año.
Pasajeros transportados: En cambio el número de pasajeros se ha
más que duplicado, si se compara el año de 39 con el de 26.
Ingreso medio por pasajeros: Ha sido uniforme en los cinco años:
seis centavos, contra diez centavos que f11e el ingreso medio• en 1926.

724

4 864 602
y agrega el informe: 'hechas las deducciones por grutas de adminis-

tración, gastos generales, intereses a las ollligaciones y para dotación a
los fondos de amortización, el producto neto se eleva a dólares canadienses 995 445.00, contra 601 996 en 1927. El activo que produjo tan
brillantes resultados, estaba integrado de la siguiente manera:
Dólares canadienses
. ... ... .. .... ... ... ...

18 460 840

Cartera . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . .

23 604 848

Mercancías, Caja y diversos . . . . . . . .

2 120 670

Adeudo de la Mexicana Light . . . . .

3 061 424

Propiedades

725

�Dólares canadienses

....

41 287
330 287

Adeudo del Gobierno Mexicano ....

1 915 321

Valores diferidos ..•...............
Inversiones

..................

■

••

■

49 544 677
Dólares canadienses
Contra el siguiente pasivo:

Intereses atrasados •...............

21 f}31 013
9 802 669

Valores diferidos . . ....... ... ..... .

114 135

Deudas consolidadas .....•.........

32 747 817'
V e.mos cómo a la cartera se le daba un valor de Dls. Canadienses de
23 604 848 00; pero en realidad su valor era mayor aún, dada la cotización de los valores que la integraban. A propósito de la cartera que
poseía la Compañía, escribe la publicación de donde extractamos estos
datos denominada Analyses de Bilains et Rapports de Societes: 'Existen
además otras causas, que determinan el alza (de las acciones de la Cía.
de Tranvías), pero la principal consiste en las 87 336 acciones ordinarias de la Mexican Light que posee en cartera. Esta participación es una
verdadera joya para, la Compañía de Tranvías'. Desgraciadamente a la
Empresa de Tranvías se le ocurrió hacer un brillante negocio y canjeó estas
acciones de la Compañía de Luz y Fuerza Motriz, o la mayoría de ellas,
por bonos de la Cía. de T,,-a.nvías y cupones de los intereses insolutos, y
desde entonces, la Cía. de Tranvías solamente ha tenido ingresos por concepto de la operación de sus líneas.
Continuamos exponiendo las causas que, a nuestro modo de ver, han
obrado para determinar pérdidas en la explotación de los tranvías. Queda escrita l~ primera, pasemos a la
2 / a. En 1936 no existe ningún gasto por concepto de diversos, en
cambio, durante el quinquenio que se analiza, los gastos por este concepto sube11 de un añ.o a otro.
3/a. El ingreso medio por pasajeros en 1926 fue de
de 1935 a 1939 se redujo este ingreso a $ 0.06.

$ 0.10, en cambio

4/a. No existe ninguna relación entre los pasajeros transportados, siem,.
pre en aumento, y el equipo empleado para ello. Es cierto que el
número de vehículos en 1935, es superior al de 1926; pera a partir
de 1935, el número de unidades se reduce paulatinamente hasta 1939,
lo cual nos indica la poca atención que se presta al equ.ipo, por más
que, según balances anteriores, las propiedades de la emprésa eran
considerablemente amortizadas caáa aiío, hasta con casi un tercio de
sus ingresos de explotación. Y lo que decimos del equipo, lo decimos
también de la vía. No sólo no se ha incrementado su extensión de
acuerdo con el desarrollo de la ciudaa, sino que se ha reducido e!
número de kilómetros en explotación, y la vía que aún queda, está
en buena parte, en un deplorable estado de abandono.
No se necesita ser un lince para deducir de todo lo ant~rior, el poco
interés que la empresa tiene ya en la explotación de los tranvías. Lo
que más valía de su activo, fue negociado oportunamente; el valor de
las propiedades, si no está ya completamente amortizado, poco faltará
para ello. En cambio, la empresa que había nacido como un complemento de la de trnnsportes y c-0n objeto de ministrarle energía barata -nos referimos a la Cía. de Luz y Fuerza-, se convierte ahora
en la industria principal por su gran productividad. Lo aconsejable,
pues, desde el punto de vista capitalista, era desentenderse del negocio
que dejó de serlo, para dedicarse por entero al otro que promete mucho.
Es cierto que los tranvías urbanos han dejado de ser u11 negocio fácil
y lucrativo, no solamente en México, sino en todo el mundo, muy prin~
cipalmente desde los años que si.guieron a la terminación de la primera
guerra mundial, 'J ello se debe principalmente a dos razones: Al crecimiento tan rápido del volumen de aittomóviles particulares y de servicio público, y a la falta de crédito con que desde entonces tropezaron las empresas: el capital ya no quería correr el riesgo.
De todos modos, la ciudad de México y sw habitantes, no pueden
resignarse a que su principal "medio de transporte desaparezca; tampoco
lo admite nuestro Gobierno que, por ahora parece haber encontrado
una solución al problema. Reconoce el Estado que el incremento habido en los últimos años, en los ingresos de la Compañia, apenas bastará para cubrir el aumento en los salarios de lo.s trabajadores, que se
les concedió en abril de este año. En tal virtud, la Secretaría de H11cienda y el Departamento del Distrito Federal, acordaron otorgar a
la Cía. de Tranvías de México, a título de subsidio, las cantidades que
debe pagar por concepto de impuestos y derechos, con la condición de
que dicho mbsidio se destine exclusivamente a la conservación y mejo~
ramiento del sistema de VÍl7$ y equipo de la mencionada empresa.

727

�De todas maneras, a nosotros nos parece que el problema no se ha
resuelto de una manera total y definitiva, por lo que creernos que es
necesario tomar otras medidas, unas de carácter económico y otras
meramente administrativas.

Medidas de carácter económico
Precio del transporte: Hemos visto, lín-eas arriba, que el producto
medio por pasajero, en los años de 1935 a 1939, fue de $ 0.06, inferior
al de 1926 que fue de $ O.JO, también por pasajero. Como los precios
que se cobran en la actualidad son los mismos que se cobraban en 1939,
podemos decir que el promedio anual por pasajero continúa siendo
el mismo de 39, es decir, seis centavos. Nosotros i,lzgamos que no es
remu1ieratiuo este precio, porque, primef'ó, la energía eléctrica que con•
sume la Compañía, tiene que pagarla en moneda americana o su equi.
valente, a 0.0086 Dls. el K. W. H., y como sus recaudaciones no son
en dólares, el tipo de cambio de nuestra moneda nacioníJL que se pague,
y hay que tener en cuenta que desde marzo de 1938, el tipo de cambio
dejó de ser de 3.60. Segtmdo, el tipo de cambio dej6 de ser de 3.60.
Tanto el material de vía como el de equipo ha subido tambiln de valor,
ya se considere en moneda americana o en la nacional. Tercero. En
los Estados U nidos el precw medio del transporte es de cinco centavos
de dólar por pasajero, y si nuestros tranvías tienen que hacer un gran
núme,ro de pagos en dólares ( energía eléctrica, materiales y equipo)
creemos justo que cuando menos cobren lo que cobran los tranvías ame•
ricanos, al cambio de dos por uno. Las planillas y los abonos se im•
plantaron por razones de competencia, razones que no existen en la
actualidad. La Empresa de Tranvías de El P(l$o a Ciudad Juárez,
cobra $ 0.12 moneda nacional por pasaje de Ciudad Juárez a El Paso
y Dls. 0.06 cuando el viaje se ~ace de El Paso a Ciudad Juárez, y
esta Empresa, en el quinquenio que hemos estudiado, manifiesta un re•
sultado de explotación muy favor.able: $ 48 214.00 como promedio
anual de ingresos por kilómetro (los tranvías de México arrojaron pérdidas). En último análisis, si se juzga que lo que dejamos dic~i~ no
es de aceptarse, conuie11e estudiar la ma11era de vender el servicio al
costo, 'service-at cost' como se ha hecho ya en varias compañías ame•
ricanas. Por supuesto que en este servicio al costo, debe quedar comprendido una compensación justa, para el capital invertido.

728

Medidas de carácter administrativo
1/ o. Aumentar el radio de acción de los servicios, llevándolos a zonas

que actualmente carecen de él, como las Lomas de Chapultepec, Polanco, Anzures, Naruarle, etc.; pero como la Empresa lo más seguro es
que se muestre reacia para hacer inversiones en tendidos de vías, y
como en caso de que se de-cidiese a hacer la inversión, lo más probable
es que no consiguiera créditos, el Gobierno debe permitirle que explote
ómnibus eléctricos o de gasolina.
2/o. Aumentar la velocidad de los tranvías, puesto que el ptí.blicó
-eso es lo que desea, ya que"' a mayor velocidad, mayor eficiencia. Esto
se consegui-ría si se impide que en las calles de mucho tránsito las uías se
vean invadidas por autos y camiones; se consigue también, reduciendo
el ntÍmero de paradas, en fin, estas medidas tendrían que aconsejarlas
los mismos tranviarios, dada su experiencia de tantos años.
. Tal parece, al leer estas conclusiones, que estamos abogando por los
intereses de la Empresa; pero lo único que pretendemos, viendo siempre por el interés de la colectividad y el de los trabajadores, es la
supervivencia de la Empresa. Creemos que si ah01'a bastó para en.
derezar!a un poco que el Gobierno dejase de cobrar los impuestos, ma•
ñana ya esto no será suficient.e, y entonces ho,brá que subvencionarla
o controlar por completo su administración."
El conflicto de /945

El conflicto suscitado en 1945, entre los trabajadores de la Compañía de
Tranvias y ésta, representa la culminación de todos los anteriores y el que
fuerza se aplique una solución que desde hada años deseaban los obreros.
La renovación bianual de los contratos colectivos de trabajo, con los n"a•
turales alegatos de una y otra parte; las molestias que ocasionaban los paros
Y las huelgas provocados en ese mismo lapso de tiempo; la renuencia de la
~mpresa para conceder a los trabajadores cuanto éstos pedían, y la de
estos para amoldarse a lo que aquélla les quería otorgar; la inquietud y
efervescencia política que se originaba y ptincipalmente la dificultad de en•
contrar términos razonables de un arreglo definitivo, dadas las posiciones
que cada una de las partes había tomado, provoc6 en el ánimo de los
dirigentes sindicales el deseo de Juchar denodadamente por conseguir una
solución satisfactoria para sus intereses y para los del público, al cual tra•
taron de defender en su economía. Igual deseo surgió en la mente de las
autoridades mexicanas que inteivenían en los problemas tranviarios, quienes

729

�veían periódicamente aparecer la agitación, las molestias al público Y la
imposibilidad de que esa actitud cesara. Tanto líderes como autoridades
anhelaban encontrar una fórmula satisfactoria, de arreglo definitivo, Y por
lograrla, lucharon tenazmente.
Desde antes del año de 1941, los trabajadores de la Compañía de Tran~
vías de México habían propuesto a los organismos oficiales a quienes competía tratar de' los problemas del transporte metropolitano, una solución,
consistente en que el Estado hiciera de la Compañia de Tranvías una empresa descentralizada, a la cual, para subsistir y ~ejorar, _debía dotar_ el
Departamento del Distrito Federal, por sí o por mtennedio ~e una institución de crédito, la cantidad de diez millones de pesos, destinados para
la adquisición de equipo, compra de material rodante y reparación de vías,
como única manera de corregir las deficiencias del servicio.
La proposición concreta del licenciado Mario Pavón Flores~ asesor jurídico de la Alianza de Tranviarios, fue la siguiente:
Primero: Desplazamíento de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
por considerar su política como absolutamente destructiva del sistema de

tranvías.
Segundo: Trabajar por una empresa de servmo público descentralizado

con características especiales.
Ter&lt;;ero: Subsistencia de las condiciones de trabajo establecido en el
contrato colectivo y, por ende, subsistencia de la compensación por antigüedad, y,
Cuarto: Perduración de la Alianza de Tranviarios, como organismo de
defensa de los derechos de los trabajadores.
Esta proposición tuvo como contrapartida otra, en la cual se . propuso
que con el fin de acabar con la mala situación de la Empresa, el Estado
debería monopolizarla, esto es, adquirirla por compra o incautación y convertirla en una dependencia de] Departamento del Distrito Federal. Esta
proposición, si bien tendía a que el gobierno de la ciudad tomara el lugar
de la empresa, a quien se consideraba incapaz de brindar cualquier solución favorable~ dado el estado de bancarrota en que ésta manifestaba de
manera constante estar, y por tanto imposibilitada para hacer cualquier me•
jora en el sistema, no fue del agrado de los trabajadores, qujenes -dada
la época en la que se temía una excesiva intervención del Estado--, no se
mostraron nada gustosos de aceptar la municipalización del servicio, ya que
ello significaría la pérdida de su carácter de trabajadores sindicalizados,
ajenos a la tutela y dominio gubernamental, para pasar a ser rneros suba!-

730

ternos del estado, un grupo peculiar de su burocracia. Otra- corriente de
opinión, procedente de sectores gubernamentales, se pronunciaba porque
se creara una forma de organización no descentralizada., sino ha jo 1a responsabilidad completa de los trabajadores, pues el &amp;tado no deseaba actuar
como patrón. 56
La posición de la empresa ante esta situación consístió en solicitar nuevamente el permiso para aumentar el precio de los pasajes y suprimir las planillas, medida con la cual pensaba obtener ingresos adicionales por dos
millones doscientos mil pesos anuales, que le servirían para aumentar los
salarios y mejorar su equipo. Alegaba la compañía que dado el aumento
en el costo del material rodante y de salarios de los trabajadores, sólo mediante la supresión de las planillas y el alza de los pasajes podría hacer
frente a ellos.
Posiciones tan opuestas de .las partes en pugna desde hacia varios años,
no podían conciliarse. de una manera fácil. Los obreros empeñábanse con
entera justicia en conseguir una mejoría que les permitiera hacer frente al
aumento del costo de la vida. Habfanse por otra parte, convertido en defensores del mantenimiento del precio de los pasaj!".'i por razones económicas
y políticas. La empresa, cuya conducta desde hacía varios años, consistía
en no querer hacer mejora alguna al sistema, el cual en 1945, en proporción con la población de la capital y la extensión de la misma, era menor
que en 1910, ya que para entonces contaba con dos millones de habitantes
y una superficie urbana de 131.70 kilómetros cuadrados; el mantenimiento
diferido o sean las reparacione-S atrasadas de las vías, importaba más de
cinco millones setecientos mil pesos y mientras en 1938 había 428 carros en
servicio, en 1945 sólo corrian 300,, con un mantenimiento diferido de más
de quinientos mil pesos
La ciudad de México, urbe con más de dos millones de habitantes por
entonces, requería un sistema de trenes rápidos, elevados y subterráneos.
y a falta de éstos, de un buen sistema de tranvías superficiales, en proporción de tres unidades eléctricas por cada ómrubus. Un cálculo moderado
mostraba que para substituir a los 300 tranvías en servicio que durante
1944 habían transportado a doscientos cuarenta millones de pasajeros, deberían utilizarse 1800 camiones más, los cuales agravarían el problema del
tránsito. Por otra parte, cerca de cuatro mil trabajadores tranviarios se
verían privados de su única fuente de sustento y del resultado de su esfuerzo durante largos años, mediante el cual habían logrado reunir su compensación por antigüedad, que representaba la suma de$ 6.500,000 y cuya
garantía única era la propia fuente de trabajo, Los tranviarios con una
'" Vid el diario La Prensa de México, de 22 de ~go~to de 1941.

731

�secretario, Manuel J. Bezares; tesorero, Felipe Gratacós; Benjamín Razo,
sub-tesorero; Gabino Valadez, comisión de prensa y publicidad, auxiliado
por Salustio Carballeda y Filiberto García Briseño, en agitación y propaganda se colocó a Felipe Sánchez.
La compañía, en declaraciones hechas el 11 de enero, manifestó que no
le era posible acceder a las demandas obreras, a no ser que se le permitiera aumentar el precio del pasaje a quince centavos, y suprimir las planillas y los abonos semanales, lo cual, de toda suerte, no le llevaría a
cubrir todas las exigencias de los trabajadores, como eran el aumento de
cinco pesos diarios en sus salarios, con sus repercusiones en otros renglones, y además, el pago de la cuota correspondiente a1 Seguro Social. Ante
la respuesta de la empresa, los tranviarios- actuando políticamente, respondieron que no permitirian el alza de tarifas, ni la supresión de abonos y
planillas, puesto que esa medida era atentatoria de los intereses del pueblo
mexicano. Añadían que la empresa, como ya lo habían demostrado en otras
ocasiones, obtenía a base de las tarifas vigentes, ganancias anuales de seis
millones de pesos comparativamente a los beneficios del año 1942.

. .
f . nal difícilmente podrían encontrar otros medios
larga expenencia pro es10 '
,
,rdida de exuna pe
de que, sub..:c..:~
..,..,._.. y aun hallándolos, eso
. representa.na
57
.
periencia, de conocimientos y de capital h:ruñano.
, difi' ·¡
hecho a1eno por comA más de esta situación ya de por SL
CI , un
,
.
.,
.
mplicar aún mas la SJtuac1on. La
Pleto a las partes en pugna, vmo a co
. d l v . . Be lín Roma Tokio, desataron en wntra
guerra que las potencias
e .s:.Je.
r ,
~
.
,
1
l tuvo repercusiones basta en nuestra propia
de numerosos paises y a cua
, .
. bligado a de. al grado de que el presidente de la republica se vio o
tn
pa a,
·
·canos a los campos

e ·etar el estado de guerra y a enviar connngentes mexi
.
dJ batall esta guerra, la segunda en importancia en lo que va del &amp;glo,
e
a,
M
¡ A il Camacho mandaalteró la situación general del país. Don
anue
v a
,
tario rudente y moderado, para hacer frente a _di~erso_s problemas_ que la
situaJón mundial creaba dentro de México, dicto ~versas me~das_ de
.
L disnnsiciones del Jefe del Estado tuvieron como fmalidad
emergenc1a.
as
r~
.
af
d
blemas
"tar que la situación general del país se VJera
ecta a por pro
~
internos que pudieran crear inquietud y &lt;leso enes.

-~

•
El conflicto de 19-t-5 principió en la asamblea general d~l 29 de sep. b de 1944 la cual se convocó para avocarse al estudio, entre otros
bem re
,
.
.
f
uJ · ' del
t
d la revisión del contrato de trabaJO Vigente y orm acion

:;:y:;;

AleA~~ ve~aEs:::

:el nuevo. La asamblea encabezada_ por
1
eneral· Federico Bezares., de traba.JO y con ictos, ose .
g
. ' del . t . . y tesorero . Bustacio García, secreta.no del
Acosta secretano
m eno1
'
.
J ,
. ,
anda. Moisés V aladez, secretario de actas y empleos y ose
e,ctenor y prof~ag ,: __ .',
vigilancia se avocó al estudio del proyecto, el
Alatorre en iscauz.a.cion Y
'
.,
blea reunida
cual se llevó para su discusión y aprobaaon a una nueva asam
tu
el 25 de octubre.5ª Hasta el 21 de noviembre, dicho proyec~o no es vo
listo mas ese día, después de haber sido apro~ado, se, presento a l~ C~~~: d Tranvías y a la Secretarla del Trabajo. Aquell~, en un _pnnc1pro,
panl1a e d', =n 'unportancia, no así el organismo oficial, que vio amenano e conce 10 b·.
zados los intereses del público en caso de estallar el conflicto.
,
. un1"da el 5 de enero de 1945 acordó emplazar el
Una nueva a:;amb!lea .re
E
11 ·
.
.
a la empresa a un movimiento de huelga.
n e a
21 de ese nusmo mes
'
,
~ 1
.•, de huelga íntf&gt;&lt;Yrlldo
por José Ma. Sohs, pres1 ente'
se nomb ro a comi.e ·
-::,•0

secretario

·a

.

., Novedades, julio 9 de 1943 .
.
para satüfacer sus nuesidades en
"' U . e
de tranoias del pueblo mexicano )'
.
f
las
Manifiesto del Comité Ejet11tivo CentTlll de la Alianza del 5 de ebrero de 1945. Vid Novedades, 6 de febrero de 1945.

ba;a.rn::,t,;.

La lucha que se operó a partir de ese momento entre ambas partes fue
intensa. Una y otra movieron todos sus resortes e influencias, movilizaron
todas sus fuerzas y acudieron a todos aquellos que podían ayudarles. Sabedores de que la lucha que ent-0nces emprendían podía ser la definitiva, los
trabajadores se aprestaron con todas sus fuerzas a ella. La empresa, a quien
la situaci6n de guerra parecía serle propicia, no desatendió, sin embargo, la defensa de sos intereses y sistemáticamente volvió a negar toda posibilidad de aumento de salarios, si no se Je concedía el aumento de tarifas
solicitado. Ante su renuencia, la alianza, por medio de un boletín circulado el tres de febrero, ordenó que la huelga debería estallar ese mismo
día y que a partir de las 18 horas, quedaran encerrados en sus patios, todos
los carros del sistema y se suspendieran las labores de todas las dependencias
de la empresa. Asimismo convocó a todos los trabajadores a constituir la
Asamblea General Pennanente que debería actuar durante todo el movimiento. 59 Las disposiciones de la alianza fueron obedecidas por todo el personal y la huelga estalló el día fijado por los dirigentes.
Frente a la labor unificadora y de defensa de los intereses de sus agre"' Por una reforma a los Estatutos de la Alianza, el período sindical se babia am•
pliado a dos años, con lo cua1 se tendía a evitar cada año agitaciones sindicales inútiles
y perjudiciales, principalmente cuando &amp;tas coincidían con los períodos en que ~e
debería renovar el contt:ato colectivo. La reforma indicaba que la renovación se verificaría en. dos parte.&lt;1. Para el período 1943-45 se eligió a Alejandro Vega, Secretario
General, Carlos Farjeat, Secretario de Trabajo y Conflictos; José Estrada, Secretario
del Interior y Te!erero; Francisco Vázquez, Secretario del Exterior y Popaganda; lg•

733
732

�miados que la aliatl7.a hacía, la empresa, sabedora de que la división de
los trabjadores les debilitaría y le daría medios de vencerlos, actuó con eficacia, sembrando la cizaña entre ellos. A través de una organización que
se denominó Oposición Sindical Revolucionaria, en la cual se agruparon
pocos obreros carentes de conciencia de clase y de escrúpulos, se trató de
quebran1.ar los verdaderos intereses de Jos tranviarios, atacando sus peticiones y a sus principa1es dirigentes: Alejandro Vega, José Ma. Solís, los
hermanos Va1adez y al asesor jurídico de los tranviarios, licenciado Mario
Pavón Flores.641

El Poder Ejecutivo conocedor de la. inminencia y la gravedad del conflicto, el día dos de febrero, promulgó una ley que tendía a evitar daños
al público en general y un estado de agitación inconveniente dado el estado
de guerra en que el país estaba y la correspondiente suspensión de garantías que existía desde el 22 de junio de 1942. La Ley sobre los Transportes
Urbanos y Suburbanos durante el estado de emergeneia, dada por el Presidente Manuel Avila. Camacho dice:

"CONSIDERANDO:

l. Que el servicio público de todos los transportes urbanos y suburbanos, m el Distrito Federal, es de suma importancia para la vida
de la poblaci6n del mismo, y que, por ende, la paralización parcial o
total de dichos transportes, podría ocasionar graues pe.rjuicios al hogar,
a la escuela, al comercio, a la industria, al abastecimiento de víueres
para la ciudad, abriendo además cauces a. la especulación y efectuando
seri'arrumte el fenómeno de la producción con perjuicio de la economía
general y Je la aportaei6n de nuestro país al esfuerzo bélico;
/l. Que las limitaciones impuestas por el estado de guerra, han
disminuido considerablemente la capacidad que én épocas normales tenían los diversos seruicios de transportes urbanos y sub-urbanos, para
suplir la paralización circunstmu:ial de olgu110 de ellos, haciéndose ahora absolutamente indispensable la concnrrencia de todos para q1u, reforzándose y coordinándose, sean capaces de afrontar, con. los reducidos
elementos de que disponen, las necesidades de transportación en una
nacio Díaz, Secretario de Actas y Empleos y José. Alatorre, Secretario de Fiscalización
y Vigilancia. En agosto de 1944, Carlos Farjeat, Francisco Vhquez e Ignacio Díaz
fue.ron sustituidos por Federico Bagueres, Eustacio García y Moisés Vafadez en sus

respectivos puest&lt;n.
"' Preu11taciót1 tn síntesis• .• pp. 34-35.

734

área urbana tan ex!ensa y de una población tan crecida como la del
Distrito Federal.
Jll. Que en caso de falta parcial o total de los transportes ya mencionados, se agravaría el costo de la vida que el Ejecutivo de mi cargo
se ha empeñado en abatir con diversas disposiciones;
IV. Que, en consecuencia, para proteger a la población del Dütrito Federal y a la economía general contra esas contige11cias, es preciso establecer medios legales que permitan remediar cualquier paralización que ocurra en los sistemas de transportes, incluso el de ocupar
temporalmente los bienes afe.ctos a dichos servicios, si llegare a ser preciso; y.
V. Que sin prejuzgar sobre la razón que asista a empresarios y trabajadores, cuando en /as condiciones de guerra actuales, rm conflicto
de trabajo sea la causa de la suspensi6n del servicio, el Gobierno debe
salvaguardar los derechos de la sociedad sin menoscabo de los que
nuestra legislación obrera otorga l1 los asalariados, y como por otra parte,
tanto la Constitución General de la República, como las leyes del
Trabajo rodean de garantías el ejercicio del derecho de huelga, es necesario que la owpaci-0n se haga sin lesionar, en manera alguno, ese derecho, dejando inalterada la situación jurídica e:ci.stente entre los trabajadores y la.s empresas proputarias de los bienes ocupados; he tenido
a bien expedir la siguiente:

LIW SOBRE LOS TRANSPORTES URB.-\NOS Y SUB--URBA.NOS DEL DISTRITO
FEDERAL, DURANTE EL ESTADO DE EMERGENCL-\:

Artículo primero: La presente Ley tiene por objeto mantener en
condiciones de funcionamiento eficaz, todos los seruicios de transportes
urbatws y sub-urbanos del Distrito Federal, durante el actual estado de
emergencia.
Artículo segundo: El Departamento del Distrito Federal se encargará de dar cumplimiento a la disposición del artículo anterior.
Artículo tercero: El propio Departamento procederá a ocupar temporalmente los bümes muebles e inmuebles relativos, así como todos los
servidos auxiliares 'Y stts áepet1dencias, en los casos que se hayan paralizado esos servicios de transporte.
Artículo cuarlo: La ocupación a que se contra.e el artíwlo anterior,
no afectará los derechos de las partes para resolvt'T el fondo de los
conflictos de trabajo, cuando éstos lmbieren dado motivo a la citada
ocupación.

735

�E11 el manejo de los sistemas de transpMtes que
el Departamento del Distrito Federal flegue a ocupar, de acuerdo con
las disposiciones de esta Ley, nombrará o la persona o personas que
estime convenientes para los puestos directivos.
Artículo sexto: Siempre se utilizará el personal que venía dcsem•
peñando el seruicio antes de la ocupación~ conforme a los contratos de
trabajo en vigor, modificados en el sen tufo_ en que las_, partes liayan
convenido durante la tramitación del conflicto y pud1endose, en su
caso ,mtori.zar transitoriamente nuevas condiciones de trabajo.
A~ículo séptimo: Podrán substituirse empleados de confianza en los
casos en que se considere indispensable.
.
. .,
Artículo octavo: Para el mejor cumplimiento de la dr..spostcion del
artículo primero, el Departamento del Distrito Federal, adopt~ró _l~
medidas pertinentes, respetando siempre y en todo ca.so, la legulacwn

"CONSIDERANDO

Artículo quinto:

~~~.
Artículo noveno: La ocupación decretada en los casos prevutos por
el artículo tercero, cesará cuando así lo disponga el Departamento del

Distrito Federal, por haber desaparecido a su juicitJ las causas que la
motivaron.
Transitorio único: Esta Ley entrará en vigor a partir del día de su
publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Dado e11 lo Presidencia del Poder Ejecutivo Federal, a los dos días del
mes de febrcro de mil novecientos ctlarenta y cinco.
Manuel Avila Camacho.-El Secretario de Estado 'Y del Despacho de

Gobernación Lic. Miguel Alemán.-El Jefe del Departamento del Distrito Federal Lic. Javier Rojo Gómez.-El Secretario de Estado 'Y del
Despacho del Trabajo y Previsión Social, Lic. Francisco Trufillo_ Gurría. El Procurador General de la República, Lic. José Aguilar Y

Que el_ Ejecutiv~ Federal ha expedido en esta fecha una Ley de
E-me~ge~c,a, que ti.ende a evitar toda paralización del tra11sporte en
el Distrito
para ¡a u,'d a
, _ Federal .•por las
_ .repercusiones que esto trnería
..
cco 7
del pro~~o Dutrito, para la producción y el detrimento que
su/rm~ la. aportacion de nuestro país al es/uerzo bélico, así como las
molestias inherentes a la població11 que utiliza los medios de transporte.

~º:""ª

"Co~1si~erando. Que la Ley de referencia faculta o.l Departamento
del Dutnto Federal para ocupar las instalaciones y medios de transport~ Y mant:ner el servicio cuando por cualquier circunstancia éste
se vtera ~aral'!;ado, f acuitad . q~e se hace extensiva a la organizacúfo
de una direccion que lo admrnzstre durante el tiempo de la ocupación.
"Considerando. Que los temores del Ejecutivo Federal sobre u 11 a
para:ización ~el transporte y que fueron el motivo de la Ley de Emergencia e.tpedida, se han confirmado en la práctica, en virtud de que
a las 18 lior~ de este día estalló el movimiento de huelga emplazado
por los traba7adores de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
encontrándose el Distrito Federal desde ese momento sujeto a los trastornos y contingencias que la Ley trata de evitar. Por esta circunst~ncia., el Departame1lto de mi cargo, en cumplimiento de las oblieaciones que le han 5ido conferidas, se ve en la necesidad de proceder
a la ocupación del equipo e instalaciones de fa citada Empresa, así
como de sus seruicws auxiliares y de pendencias, medida que se llevará
a cabo, de conformidad con las normas que u contienen ert el riguiente:

Maya."u
Al tenor de la Ley dada por el presidente de la repúblic~ el p~opio d~a
que estalló la huelga, el jefe del departamento centr~, Lic .. Ja,•1er Ro10
Gómez, quien desde el principio del movimiento lo hab1a ~egu1do ~on marcado interés, dictó un acuerdo, mediante el cual proced1a, en V1rtud del
artículo tercero de la ley sobre transportes, a ocupar los bienes m~ebl:-5 e
inmuebles de la Compañía de Tranvías de México, S. A. con la finalidad
de mantener el servicio de tranvías en beneficio del p~blico. ~1 texto del
Decreto de ocupación dado por el gobernador de la ciudad, Jefe del Departamento del Distrito Federal, es como sigue:

ACUERDO!

Primero. El Departamento del Distrito FederQ/ procederá a la ocupación inmediata y temporal de los bienes muebles e inmuebles de los
s~rvicios au:dliares y dependencias de la Compañía de Tranuíns de Mé•
x:co, S. A., con la finalidad de mantener el seroicfu de tra 1uportes que
tiene a su cargo esta Empresa.
_Segundo: El servicio de tranvías urbanos y sub-urbanos en el Distr~to Federal quedar~ a cargo de un Director y un Sub-Director, designandose para el prirruro de los puestos citados al Ingeniero Manuel

"' Diario Oficial del sábado 3 de febrero de 1945.

737
736

�Al día siguiente las autoridades del Departamento del Distrito Federal
ocuparon los bienés de la Compañía y dieron posesión de ellos, corno director y subdirector, respectivamente_, a los señores ingenieros Manuel Moreno Torres y Fernando Portí1Ja.G3 En la madrugada del propio día, las
mismas autoridades congregadas con los dirigentes obreros, llegaron a un
acuerdo proviisonal con éstos, a base de los puntos siguientes: 1) Reanudación del servicio de trenes eléctricos en ese mismo día; 2) Mantenimiento
de la ocupación de los bienes a través del director y sub-director nombrados
por el Departamento, y 3) Concesión de un aumento de dos pesos a cada
trabajador, sin perjuicio de volver en definitiva a reconsiderar las peticiones
de los obreros hechas inicialmente.

Moreno Torres y para el segundo al Ingeniero F~mando Portilla, quie. · ' en esta misma fecha ·
nes tomarán posesión de su comtsUJn
. .
Tercero: El Director designado, queda facultado para_ substituir. al
_, J e con¡·ianza de la Empresa, si lo estima conveniente en bien
personw.
del servicio ,' para hacer las designaciones de este perso~~l; los acuer~os
que dicte en ambos casos se someterán a la aprobacion del sus_crito.
Cuarto: El Director del Servicfo de Tranvías qued~ f~cultad~, igual. t las medidas pertinentes al mantentmtento eficaz del
mente, para dre ar
.
,
. . d los gastos inútiles '11 haciendo lns econom,as
transporte, supnmien o
J
•,
.
ble
.
l
p, 't d evitar que la operacion sea incostea .
11ecesarw.s con e pro 0st O 8
•
•
•
1
Elaborará un programa a ejec1,tar en l~ suce~wo, tendien~e a me7ora1
el servicio actual 'Y a prevenir las conhngenc1as que pudieran afecta
la economía del mismo.
.
Quinto: Se facilita expresamente al Dir~ctor designad~ p~ra . gestionar de las autoridades nacionales 'Y extmn1eras y de las irutzt~cwnes
.
al t d ¡ que fuera necesano para
privadas y particufores en gener , 0 0 0
d
asegurar documentos, fondos y bienes en ge~eral d~ la Empresa e
Tranvías, ya se encuentren en sus edificios o instalaciones, en los Bancos en Tránsito, etc.
. .
,
Sexto: Queda facultada la Dirección del Serv1cr~ de Tro.nv~as para celebrar con los trabajadores huelguistas, el con.venia o co~vemos que
procedan, a efecto de re.anudar, en el menor tiempo posible, el servicio suspendido con motivo de la h1telga.
,
Dado en la cittdad de México, Distrito Feder~l, a los tres dias del
mes del febrero de mil novecien_tos cu_arenta y cmco.-El Jefe del De52
partamento del D. F., Lic. Javier R 0 1° Gómez."
.. El acta de posesi6n de los bie.ncs de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
es ,;:~:i~i:~ad de México, D. F&lt;&gt; a los cuatro días d_el mes ~e 'febrero de mi! _no•
.
siendo la una hora Y media, consutwdos en las oficinas
veoentos cuareJ1ta Y ClDCO,
, •
S A
Dr Lavista número 164 por una
de la Compañia ~e T~ví.as de Mexico, · ·•0;:s · Femando Portilla, Dírector J
parte ~os .señ:c: ;,:ge~~ero~e ~:::!asM~:::o~ Y Sub~irbanos del Distrito Federal, de
Sub-Director e
rv1~10
fe del De artamento del Distrito Federal, de fecba
ac11erdo con la resoluc16n del C. Je
p
d I A ditoría del Departa•
•
F ¡¡ e Amores Jefe de Inspectores e a u
1
de ayer; os senores e p
/\lí , V'
Castaños Inspector General Contador
mento del Distrito Federal, • onso azque-i
'
rd L
D Apode
adscrito a dicha Dependenc.ia; los señores Juan Berndierly ~ua ~, ::u;.~vías
S
t . General y Sub-Gerente e a . mpan1a
rada General y ecre ~no Al . d V
José María Solá Jcú Alatorre Y Silvano
Mé ·
s A • y los senores e1an
ro ega,
'
Co ·
XICO, • . ,
·¿
d 1 Comité de Huelga, Presidente de la
mi·
Avena, Se~re~rio º6GenerVal_,gilaPr::iaen;resi~ente de la Comisi6n Especial de Vigilaocia,
si6n de F1scalizac1 n Y 1
,
•
M , s
ta · d
Lic Mario Pavón Flores; y Francisco J. acm, ecre no e
asesoradoTs ~r. el sdcenlorCorm.-té Nacional de la Confederación de Trabajadores de Mé•
Asuntos eCDJCOS

o:

La obtención de estas bases, representó un triunfo para los trabajadores,
no sólo por razón del aumento concedido a los tranviarios, mayor que los
anteriores, sino porque mediante la ayuda de las autoridades mexicanas
compenetradas de la verdadera sustancia del conflicto, salvaron, en beneficio de la colectividad, una rama básica de la industria de los transportes.
La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, en horas extraordinarias
de trabajo, se avocó al conocimiento de la huelga tranviaria, y el mismo día
tres de febrero a las veinte y treinta horas, declaró, por medio del presidente del grupo dos, licencia.do Julio Serrano Castro, existente la huelga,
por considerar que procedía 1a revisión del contrato de trabajo, al cwnplirse el término de dos años de vigencia del anterior.
La Alianza, percatada, por otra parte, de que era necesario, en situaciones
semejantes, contener la labor divisionista de la empresa y de los esquiroles
a ella obedientes, procedió, de acuerdo con una política hábil de su secretario general Alejandro Vega, a designar una llamada "Comisión Asesora",
xico; con el objeto de dar cumplimiento al primer punto del acuerdo del C. Jefe del
Departamento del Distrito, dictado con fecha de ayer, donde se ordena la ocupaci6n
inmediata y temporal de los bienes muttbles e inmuebles, de los servicios auxiliare5 y
de las dependencias de la Compañía de Tranvías de México, S. A. En este acto, los
señores Beroier y Luque, con la representación que ostentan, hacen entrega global
de los bienes de referencia, ele acuerdo con las términos de 1a resolución del C. Jefe del
Depa.rtamento del Distrito, y en este m.ismo acto, los señores Moreno Torres y Portilla
reciben dichos bienes, en fonna global y en la inteligencia de que, pc&gt;steriocmente,
r,on ínteIVención de los representantes de la Compañía, procederán a levantar los
inventarios pc&gt;rmenorizados, así como a verificar arqueo de caja y las operaciones
subsecuentes relacionadas con sus existencias. Los señores Bernier y Luque expresan en
este acto, que hacen la entrega, reservándose todos los derechos que las leyes les conceden. Con lo que se di6 por terminada esta acta, firmáudola los que en ella intervinieron."
"' PAVÓN FLORES, Mario. . . Tranvlas para el Pueblo de MJ:rico. México, D. F.,
Editado por la Alianza de Tranviarios de México, 1945, pp. 55-59.

739

738

�en la que incorporaron intencionalmente a los principales desleales y traidores a la causa. El objeto perseguido con esta maniobra del Comité Cen•
tral de la Alianza, consistía en que esa comisión asesorara a los dírigentes
y también para poder vigilar de cerca a los llamados "judas tranviarios", y
ejercer en algunos de ellos una labor de convencimiento. Aun cuando no
logró del todo cumplir con sus finalidades, la "Comisión Asesora'' dictó algunos acuerdos importantes, entre otros los que siguen : A} Que la Compruiía de Tranvías no debería volver a manejar sus menes en razón de la
polltica destructora de esa misma fuente de trabajo; B) Que los traba.jadores
unidos deberían luchar por cuanto medio tuviesen, con el fin de que el
gobierno aceptara la creación de una empresa de servicio público descentralizado, como la única fórmula que garantiza plenamente la consolidación
de la fuente de trabajo y de los derechos de los trabajadores y C) Los trabajadores no aceptarían que la compañía se transformara en una especie
de cooperativa o en otra organización que disfrazara o encubriera a la
misma empresa.64
El último acuerdo tuvo como origen, el rumor que insistentemente circuló
de que el negocio de tranvías se manejaría por una cooperativa de participación estatal, rumor nacido de una afinnación del licenciado Rojo Gómez. Esta forma de organua.ci6n poco deseada por los trabajadores fue
motivo para que los divisionistas encabezados por Antonio L. Espino, de las
oficinas y Alberto Mondragón, de talleres, recrudecieran sus ataques contra los dirigentes de la Aliama. Estos, en una entrevista tenida con el
presidente Avila Camacho, le expusieron deseaban la pronta resolución del
conflicto y para ello propusieron dos puntos concretos: El primero consistía
en que el gobierno debería responsabilizarse con los trabajadores, creando
una empresa de servicio público de.scentralizada y segundo, que el propio
gobierno invirtiera once millones de pesos en la compra de carros nuevos,
reparación de vías, y otros renglones de urgencia. El presidente prometióles
estudiar su petición y resolver lo más adecuado.65
Manuel Moreno Torres, técnico capaz y dinámico al frente de la empresa,
comenzó a hacer sentir en ella muy pronto su acdón. De la ex-cooperativa
.. Para contrarrestar la labor de Espino, Mondragón y socios, escudados tras un
grupo denominado Oposición Revolucionaria de Tranviarios, los dirigentes leales crearon el Frente Unificador de Tranviarios, encargado de hacer una labor de orientación.
A fines de mayo de 1945 la Oposici6n Revolucionaria de Tranviarios con algunos refuerzos, se transforman en Bloque Tranviario De/ensor ¡Je la Fuente de Trabajo. La
obra divisionista de Espino, Mondragón y sus asociados, llevada hasta el seno de las
grandes centrales obreras, la CTM y la Federaeión de Trabajadores del Distrito Federal, hizo que la Alianza tuviera que separarse de ellas.
'" Prtsentaci6n en síntesis. . . pp. 38-40.

de tranviarios de Guadalajara adquirió varios carros que después de reparados comenzaron a prestar un buen servicio; amplió la red existente con
la construcción de nuevos tramos de vía y reconstruyó otros muchos; compró
maquinaria para los talleres y con los pocos elementos con que contab~
demostró la posibilidad de reorganizar el servicio.

El 29 de mayo de 1945, con el fin de promover la solución al problema
tranviario que se alargaba, ordenó se efectuara un paro, que motivó que el
presidente de la república recibiera el primero de junio a los representantes
de los trabajadores y a su asesor jurldico, conviniendo con ellos, en principio, en crear una empresa descentralizada. La acción de la Alianza en
este tiempo fue eficaz, rápida y bien concertada. Sabedores sus dirigentes
de que el fin de la guerra mundial estaba próximo y que con ello se dero~
garían las leyes de emerg.encia y por otta parte que se acercaba un cambio
de régimen y que por tanto era necesario reafirmar las conquistas hechas,
hicieron saber a sus agremiados que, en caso de que se derogaran las leyes
de emergencia, la empresa podría volver. Recordáronles también que al
ocuparse el sistema de tranvías, firmarón con la compañía un convenio
que contenía dos condiciones: a) el movimiento de la huelga quedaría en
suspenso y b) quedaría en vigor el contrato de traba jo anterior, con las
modificaciones administrativas que con acuerdo mutuo se hicieron. En
caso de vuelta de la empresa, recordaban, su conducta debería ser la siguiente: a) vuelta automática al est.ado de huelga, b) sootenimíento del
pliego de peticiones original; c) aumento a cada trabajador de cinco pesos
en su salario, pudiendo aceptar hasta tres y d) no se permitiría por ningún
motivo el aJza de los pasajes. En el caso de que estas condiciones no fueran
aceptadas por los patrones, los obreros lucharían por de.salojarlos de la dirección del negocio en definitiva.
Como habían pensado los obreros, a fines de septiembre, divenas leyes
de emergencia fueron derogadas, entre otras la que afectaba el sistema tranviario. El gobierno en una comunicaci6n dirigida a la Compañía de Tranvías, le señalaba el 30 de ese mes a las 18 horas para que recibiera de la
dirección por él nombrada sus bienes. La Alianza convocó para ese mismo
día a las 16 horas a una asamblea general, con el fin de que la compañía
recibiera sus bienes, y forzara a concluir el estado de huelga y además desconociera los acuerdos tomados con la dirección a cargo del Ing. Moreno
T~rre.s. En dicha asamblea, apostáronse los elementos oposicionistas- y trataron de clistraer la atención de los obreros, lanzando cargos infundados
contra sus dirigentes, tencüendo con ello, a que no se presentaran en las
oljcinas de la compañía y ésta pudiera ocuparlas sin oposición alguna. Pese
a las amenazas de ellos, Alejandro Vega, Solís, Alatorre y otros más, así
como el licenciado Pavón Flores, salieron de la asamblea que les secundó

74-0

741

�valientemente y fueron a las oficinas de la compañía para impedir que sus
directores tomaran posesión de sus bienes. Estos, detenidos por grupos de
obreros apostados a las puertas, no pudieron sino entrar a la sala de la
gerencia a tomar simbólicamente posesión de sus bienes, pero no a las oficinas de la tesorería. Cerca de las ocho de la noche, los empresarios abandonaron Jas oficinas y a las e.ero horas de ese mismo día, se plantó de nuevo
la bandera de huelga.
Cuatro días después, en el zócalo, se efectuó un ímponente mitin de masas
obreras solidarias con los tranviarios, los cuales solicitaban la eliminación
definitiva de la Compañfa de Tramr'ias.
Ante e.sos hechos que no sólo perjudicaban a las partes en pugna, sino
que afectaban a la población toda de la capital de la república, el presidente
Avila Camacho, en un decreto expedido el 5 de octubre de 1945, en el que
hizo diversas consideraciones de orden moral, social, ecouómico y político,
volvió a ordenar la ocupación administrativa de los bienes de la compañía
en una forma transitoria, y durante el tiempo indispensable para resolver
el problema de fondo. Un comité de transportes, constituido por representantes del Departamento del Distrito Federal, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, la propia Compañía de Tranvías, las Organizaciones camioneras del Distrito Federal y las organizaci.ones de trabajadores de
tranvías y camiones, debería avocarse al estudio del problema de los transportes, "tanto por lo que toca a la mejoría del equipo, a 1a coordinación
que debe haber entre todos los sistemas de transportación existentes, a las
reglas de tránsito, a las ta.rilas, como a todas las demás cuestiones que se
1-elacionan con este serviGio póblico, para que se propongan los puntos de
solución adecuada." 60

. . . . r,rr.,
" El Decreto aparecido en el Tomo CLH, No. 31, del Diario Oficial del sábado
6 de octubre de 1945, dice como sigue:
"MANUEL AVILA CAMACHO, Presidente Constitucional de los Estados Unidos
Mexicanos, a sus habitantes, sabed:
Que con fuudamcnto en los artículos 5o., 23, fracción I de la Ley Orgánica del
Distrito Federal, y 7o. de la Ley Reglamentaria de dicha fracción; y
CONSIDERANDO:
Que es atributo propio de la autoridad la prestación de los scrvmos públicos, cuya
naturaleza por esencia es s ucontinuidad; consecuentemente, el Estado tiene la ob!iga.ción de vigilar y promover las medidas que sean necesarias para asegurar dicha con•
tinuidad en bien de los intereses colectivos.
Que la reanudación del movimiento de huelga en el secvicio de transportes eléctri•
cos ha colocado en grave situación a la población del Distrito Federal, no sólo por la
falta del servicio que presta, sino por la sobrecarga e insuficiencia de los autotranspor·

742

La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, calificó la huelga existente,
por considerarla como continuación de la iniciada el tres de febrero, pese
a las protestas del apoderado de la Compañía, licenciado Carlos Declaud.
Manuel Moreno Torres volvió a encargarse de la dirección de fa comtes, que se ven en peligro de desaparecer sí continúa la interrupción de los transportes
eléctricos.
Que sin perjuicio del estado de huelga existente, dados los intereses de la sociedad,
cuya salvaguardia corresponde al Esta.do, y atendiendo a la suma gravedad del problema, que se ha tratado de soluciona? por todos los medios posibles por la Secretaria
del Trabajo y por el Gobierno del Distrito Federal, y ante la perspectiva de que la
paralización del servicio se prolongue por tiempo indefinido, el Gobierno estima ne.
cesario proceder a tomar las medida! que el caso amerite eu orden a procurar la
inmediata reanudación del servicio de tranvía~, en tanto se resuelve en definitiva e]
problema en su fondo bajo un régimen que garantice y proteja los intereses del público.
Que el problema de transportes de pa5ajeros eu el Distrito Federal ha. venido adoleciendo de graves deficiencias que el Gobierno no había podido afrontar con motivo
de las consecuencias de la guerra, pero al terminar ésta procede dictar medidas enér•
gicas que tiendan a renovar e1 equipo, a mejorar eJ servicio, a _revisar los sistemas
de tarifas, a armonizar los- diversos sistemas de transportación y a resolver en resumen
todos los problemas que directa o indirectamente se relacionen con este servicio
público.
Que ha sido norma ca-racterística del Gobierno de mi cargo no sólo respetar, sino
proteger vigorosamente la propiedad privada, razón por la cual se considera como
una anormalidad intervenir en ella, pero cuando ésta se encuentra frente a los intereses del público y agrava la situación, el Estado no puede permanecer indiferente y
se ve obligado a ocupar con carácter e.sencialmente transitorio, la propiedad de los
parliculares para proteger los intereses de la comunídad.
Que esta facultad está establecida en el artículo 7o. de la ley que reglamenta la
fracción I del artículo 23, capítulo 3o. de la Ley Orgánica del Gobierno del Distrito
Federal, cuando lo autoriza para dictar Jas medidas necesarias que impidan Ja suspensión o interrupción de los servicios públicos, inclusive la medida de OC1Ipar o in•
tervenir administrativamente su explotaci6n por lo que con fundamento en tal dispo•
sición, he tenido a bien dictar el siguiente

DECRETO
ARTICULO lo.-se decreta la ocupación administrativa de todos los bienes muebles e inmuebles, se.rvicios awciliares, accesorios y dependencias del Servicio de Autotran,portes Eléctricos en el Distrito Federal, destinados directa e indirectamente a la
prestación de dieho servicio.
ARTICULO 2o.-La ocupación a que se refiere el artículo anterior, la llevará a
cabo el Gobierno del Distrito Federal) a cuyo efecto nombrará -uu interventor con todll
las facultades de ad.minístrador general, a fin de que preste el servicio público de
transportes eléctricos, de acuerdo coo las normas reglamentarias establecidas, procurando la mayor sausfaccióo de las necesidades colectivas.
ART]CULO 3o.-La niedida de ocupación no afecta de manera alguna el conflicto

743

�pañía. Más tarde se hablarla de una labor de planificación del sistema tranviario que respondiera a lns exigencias de la Metrópoli, y de la compra
de equipo modemo. 67
ohrcro-pattanal, planteado entre los trabajadores y la Empresa de Tranvías, por lo
que se dejan a salvo los derechos, acciones y excepciones de ambas partes.
ARTICULO 4o.-La ocupación que se ordena en esle dc~to es transitoria y durará. el tiempo indispensable para resolver el problema de fondo que ha motivado la
situación anormal que actuahnrnte prevalece.
ARTICULO 5o.-Se constituye un Comité de Tramportes para el D~trito Federal,
con las siguientes rcpresentacionecs unj\arias: Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Compañía de Tranvías de México, S. A.,
Organizaciones Camioneras del Distrito Federal, Trab~jadorcs de ~ Compañía de
Tranvías de México, S. A., y Trabajado.res de los Camiones de México.
ARTICULO 60.-El Comité a que se refiere el articulo anterior, y que deberá estar
integrado por técnicos en la materia, bará en el plazo más breve posible, un estudio
del problema de los traosportes, tanto por lo que toca a la mejoría .~el e~uipo a la
coordinación que debe baber entre todos los !istcmas de transpo~ac1on cnstentes,. a
las reglas de tránsito, a las tarifa!. corno a todas las demás cuestiones ~~e se relacionen con este servicio público, para que se propongan los puntos de soluaon adecuada.
TRANSITORIOS

I. El presente Decreto entrará en vigor el día de su publicación. en ~). 'Diario Oficial' de la Federación, y dejará de surtir sus efect0s todas las dispos1oones, que se
hayan expedido con anterioridad, relativas a esta m.aLeria.
II. Continúan en vigor los acuerdoo dictados por el propio Ejecutivo, concediendo
subsidios a 1a Dirección de Transportes Urbanos y Suburbanos del Distrito Federal,
que actuó durante el pedodo de emergencia.
. .•
En cumplimiento de lo dispuesto en la fracción l dtd ~rtkulo ~9 ~-e la Consutuci?n
Política de los Estados Unidos Mexicanos y para su debida publicac1on y observancta,
expido el presente Dc.ereto er1 la residencia del P~er Ejecutivo Fede~, ~~ México,
a los cinco dias del mes de octubre de mil noveeientos cuarenta y CIOCO. -Manuel
Avila Camacho.-Rúbrica.-Cúmplase: El Gobernador del Distrito Federal. Javier
Rojo Gómcz.-Rúhrica.-AI C. Lic. Primo Villa Michel.- Secretario de Gobernación.
-Presente.

n Vid. El Na~onal, enero 3 de 1946.-En un Bol.e tín girado a.l final de esta fase
del conflicto el Comité Central de l,i Alianza, declaraba: 1/o. Nuestra huelga que
hoy volvemo; a suspender, está perfectamente consolidada; la d~Ia_ración de. ~ Junta
dos de la Federal de Conciliación y Arbitraje, recoooce que el ultJmo moV1J111ento es
continuación del que ya estaba clasificado de legal, poco después del 3 de febrero
de este año. 2/o. La primera co.nsecuencia es que se pague a los trabajadores los
salarios caídos corres:xmdientes a los dw primero al seis de octubre de este año
(Punto concedido por el Ing. Moreno Tones). 3/o. En el artículo cuarto
Decreto
de ocupación que transcribimos se dice que la ocupaci6o es traruitoria, "que durará el
tiempo indispensable para resolver el problema de fon~o" c?ruistente en el ~esenvol•
vimiento de la fuente de trabajo a través de fuertes mvemones que consoliden los

dd

744

Diversas concentraciones de trabajadores realizadas en la Plaza Mayor
y aJgunos paros efectuados en el mes de noviembre, sirvieron a los dirigentes
tranviarios para hacer conocer sus pwitos de vista, respecto a la solución
del problema que t.anto les afectaba. En uno de ellos, el licenciado Mario
Pavón Flores planteó, ante la negativa de la compañía para llegar a un
arreglo satisfactorio, que las vías que se tenían aute ella eran: o expropiar
a la compañía por entero sus bienes, o declarar caducas sus concesiones,
ingresos actuales ante los problemas de la post-guerra, implantación de la Empresa
descentralizada y lograr posteriores aumentos de salarios".
En El Economista, de enero 11 de 1946, la Compañia de Traosportes publicó unas
declaraciones que muestran su punto de vista ante el conflicto. Ellas dicen:
"La Compañía de Tranvías de México es una emp~ canadiense constitu1da de
acuerdo con las leyes del Canadá y que viene operando en México desde 1907, después de haber cumplido, para ese fin, con todos los requisitos de la! leyes de la
República Mexicana y desde esa fecha el mejor servicio posible, en condiciones a veces
sumamente difíciles.
Esta Compañia no ha repartido dividendos a sus acciones desde 1913 y debido al
insuficiente producto de las tarifas, las cuales no han sido aumentadas de.sde hace máa
de 25 años, no ha obtenido un rendimiento razonable robre el valor de sus propie•
dades, puestas al servicio del público, y no ha podido ni aun cubrir durante muchos
años la cantidad mínima de depredación que oniinariamente inclúyen en sus gastos
de operación Empresas similares, con excepción del año de 1944, en que sus· ingresos
fueron suficientes para este fin y por rawnes que a continuación se indican. Sin embargo, esta Compañía no ha economizado esfuerzo alguno y ha empleado todos sus
recursos disponibles con objeto de mantener el equipo en el mejor estado posible de
conservación.
El Gobierno, en diferentes ocasiones, ha reconocido la difícil situacíón econom1ca
de es.ta Empresa. Por ejemplo, en 1941, con el fin de obligar a la Compañía a au•
me.utar los .alarios de los trabajadores en más de un millón de pesos, se tuvieron que
tomar las siguientes medidas:
1.-Una reducci6n del costo de la energía eléctrica en cantidad aproximada de
$400,000.00 al aiio.
2.-Una orden que recibió del Gobierno del Distrito Federal para reducir los gastos
de manteniniiento de las propiedades de la Empresa, en $ 450,000.00 al año.
3.-Un aument.o de $ 0.25 en el precio de 105 abonos.
Sub.~ccuentemente, en 1943, con el fín de obligar a la Compañía otra vez a aumentar
los salarios en $ 1.150,000.00 al a.iío, aproximadamente, el Gobierno tuvo que otor•
garle un subsidio igual a la cantidad de impuetsos que la Compañía pagaba al Gobierno del Distrito Federal y al Gobierno Federal.
Esta difícil situación económica se debe a que la Secretaría de Comunicaciones
durante much05, y en los últimos añ~ d entonces Departamento del Distrito Federal,
se negaron sistemáticamente a, permitir a la Compañía que aplicara la tarifa minima
de 15 centavos a que tiene derecho, de acut¡rdo con su concesión, y se debe ta.mbién al
aumento de los gastos por concepto de salarios, materiales y otra5 prestadone-s.
Por lo tanto, ~ta Compañía no puede .iceptar ser la resporu.able de la situación en
que el mismo Gobierno del Distrito Federal la ha colocado, al rehusarse constante•

145

�fundando esta última en diversas fracciones de la Ley Orgánica del Distrito
Federal.
La alternativa planteada a1 estado era grave; o devolvía los bienes a la
compafüa y por tanto hacía cesar la ocupación, en cuyo caso la alianza
reanudaría la huelga como era de ley, o el gobierno aplicaba las medidas
mente a permitir que la Compañía ponga en vigor las tarifas que está ptoriza.da a
cobrar, de acuerdo con sus concesiones.
Otra consecuencia de la difícil situación económica en que el Gobierno del Distrito
la ha colocado, es la de no haber podido restablecer su crédito, con objeto de ohtener
los fondos que desde hace tiempo hubiera deseado invertir para hacer mejoras y ampliaciones dd equipo. Aun en el supuesto, de que la Compañía hubiera tenido el
crédito necesario o los fondos disponibles, no hubiera podido adquirir carros nuevos
y cierta clase de equipo en los Estados Unidos o en el Canadá, durante los seis años
que ha durado la guerra.
Pero no obsrante la difícil situación de la Empresa, cuando el contrato oolectivo
tenninó en enero de 1945 los trabajadores pidieron urt aumento de salarios de $ 5.00
diarios cada uno, representando un gasto anual de $ 7.500.000 más otros beneficios
y prestaciones que en total hubieran aumentado los gastos de la Empresa en 12 millones de pesos, siendo que entonces los iogresos brutos de la Compañía sumaban 18
millones de pesos.
Cierto es que los ingre505 han aumenLado durante los últimos 3 ó 4 años, esto debido
a la escasez de camiones de pasajeros, a la falta de refacciones y al .constante aumento
de la población en el Distrito Federal; pero cSta Compañía no ha considerado gue
ese aumento fuese una base segura para incurñt en nuevas obligadon~. sabiendo de
antemano que cuando los nuevos autobuses comiencen a operar, sus intereses gradualmente decrecerán.
Las propiedades de la Empresa han sido intervenidas con el pretexto de dar fin
a las huelgas que estallaron en tres diversas ocasiones: a principios del mes de fe•
brero, a principios del mes de octubre y a fines del mes de diciembre, todos ellos
del aiío próximo pasado. La última de las iotervenciones mencionadas se hizo sin que
tomaTa parte alguna en eUa la Compañía y se orden6 por el tiempo que requiriera
la tramitación administrativa de caducidad de las concesiones (arlÍculo 4/o. del decreto publicado en el Diario Oficial de fecha 2 de enero del año en curso).
La Compañía anticipándose a la difícil situación que se le iba a preseota.r al expirar
el contrato colectivo de trabajo en enero de 1945, desde fines del año de 1944, solicitó
del entonces Departamento del Distrito Federal el que se le autorizara aplicar la
tarifa mínima de 15 centavos, a que tiene derecho, de acuerdo con su concesión ( autorización gue le fue negada) y eo la inteligevcia de que sobre dicha base poclrra aumentar los salarios de sus trabajado~ en una forma razonable.
El Secretario General de Gobierno del Distrito convocó a una conferencia de los
rep(esen-tantes de la Compañía y de los trabajadores para el domingo 30 de diciembre
de 1945. El mismo día la Compañía hízo un ofrecimiento sobre la hase de que se le
permitiera cobrar los quince centavos por pasaje a que está autorizada, de acuerdo
con su concesión, pero renunciando a toda utilidad para sus accionistas durante dOS"
aóos, comprometiéndose a lo siguiente:
1.-A aceptar el aumento de salarios de $ 2.00 por día otorgado por el Interventor

que le aconsejaban los técnicos que él mismo había puesto al frente del
servicio. La huelga, con sus funestas consecuencias para )a tranquilidad
y servicios de la capital, así como para la economía de cuatro mil familias
tranviarias, fue un argumento de fuerza esgrimido con habilidad por los
líderes tranviarios. No obstante ello, por Decreto de 27' de diciembre, el
gobierno ordenó se levantara la ocupación administrativa y se devolvieran
a la compañía sus bienes. 68
La consecuencia de esa. disposición fue la reanudación de la huelga que
se efectuó por disposición de la alianza el 29 de diciembre a Jas 18 horas.
Ante esa situación, el presidente de la república dictó con fecha 31 de
diciembre un Decreto que fue el inicio de la caducidad de Jas concesiones
y el cual dice:
"Manuel Avila Camacho, Presidente Constitucional de los Estados
Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed:

Que con fundamento en los Artículos 5o. y 23 de la Ley Orgánica
del Gobierno del Distrito Federal y 7o. de la Ley que reglamenta la
fracción I del artículo 23, capítulo JI[ de la mencfoada Ley Orgánica, y reforma y adiciona el capítulo VI sobre Servicios Públicos de
la propia Ley, y
que tomó posesión de las propiedades de la Compañía en febrero de 1945, aceptando
también todas las repercusiones del awnento y los beneficios sociales, que en total
representaban un gasto anual de $ 3.300,000.00 o sea un aumento en los aalarios del
33 por ciento.
2.-,o\ firmar un contrato colectivo sobre esa base y sin modificación alguna durante
el período de dos años.
3.-A invertir en mejoras del equipo, dentro del período de dos años, todo el dinero
~obrante, después de pagar los gastos ordinarios de operación, en la inteligencia &lt;le
que se igualaba el precio del pasaje en los dos medios de transporte, o sea en el
de tranvias y en el de autobuses o cauñones de pasajeros, entonces la cantidad
que estaría en condiciónes de inverlir, sería mayor de 10 miUooes de pesos y -probablemente podría llegar hasta 15 millones de pesos.
Este ofrecimiento fue rechazado sin ninguna discusión; y al día siguiente, o sea
el 31 de diciembre último, la Compañía recibió un oficio del Gobernador del Distrito
Federal en cl que se le decía que habiendo incurrido esta Empresa en ciertas causas
de caducidad de las concesiones, se le concedía un plazo de 30 días hábiles para que
presentara las pruebas y defensas que a sus derechos conviniere. No puede considerarse,
por lo tanto, que se haya declarado la caducidad.
A este respecto debemos decir que la Compañía ha cumplido con todo lo estipulado
en S115 concesiones y que no ha violado ley alguna, por lo que aprovechará todos los
recursos legales de defensa de que dispone, de acuerdo con las leyes d.e la República;
y ya está preparando su defensa, confiada en .gue se le hará justicia."
.. Diario Oficial de 28 de diciembre de 1945.

�CONSIDERANDO:

I: Qu~ el Servicio de transportes eléctricos en el Distrito Federal ha
sufrido, durante el año de 1945, tres interrupciotzes con grande perjuicio
para la población del Distrito Federal, dos de CU)VlS suspenño11es el Go-bierno ha tenido que remediar medwnte la ocupación administrativa del
si.suma, con ti doble objeto de permitir la continuidad del servicio para
proteger lo.s irituescs del público y al mimw tiempo para dar oportu11idad
a las partes en conflicto para dirimir .si.u dificultades;
JI. Que no obstante las medidas tomadas e,, el tit!mpo tra11.scurrido
se ha realizado 1m,·irameritr: una tercera suspemiún del serz,icio con amenaza de que nta situación prevalezca por tiempo indefinido ograuando
las circunstancia.s del problema, }"ª que independientemente de afectar
los intereses del público se merma en forma considerable la capacidad
económica de la empresa )' laJ condiciones de eficiencia del equipo que
está destinado a la prestaci6n de un servicio público;
III: Que ante situación tan gravt·, el Estado no puede pcrmaneur en
situación de indiferencia J' tiene la obligación de adoptar la.s medidas necesarias paro resolver e11 su fondo uno situación tan perjudicial para la
colectividad, aun cuando con ello se afecterl intereses particulares que contrarian su política general de protección a los mismos por la que d Gobierno ha venido propugnando;
IV: Qu1i por las razones indicada.s )', además, por las que en el caso
concurren, se considera que deben iniciarse medidas tendientes a resolver
en el fondo las a/ectacio11es exiffe11te.s que la comunidad sufre con las
frecuentes interrupciones del servicio y para lo cual ya se ha notificado
a la Empresa que a juicio del Gobierno existen causas que dan motivo a
declarar la caducidad de las concesiones de que go;;a para prestar el
servicio de tran.sportes eléctricos en el Distrito Federal;
V: Que el procedimiento que la Ley establece para la tramitaciún
de la declaraci6n de caducidad de las concesionn requiere el transcurso de
u11 lapso durante el cual el Gobierno no puede permitir que continríe
interrumpido el servicio, por lo que, sin prejuzgar los resultado.s de la
tramitación administrativa de caducidad, T1e tenido a bien expedir el
siguiente

Servicio de Autotransportcs Eléctricos en el Distrito Federal drstina.Jos
directamente e i11directamente a la preJtación de dicho ser~icio.
Artículo 2/o. La ocu/1adón a que se refiere el articulo anterior, !n
llev~rá a cabo rl Gobierno del Distrito Federal, a cuyo efecto nombrará
un mteruentor con todas las fm;ultades de odmini.strador general, a fin
de que preste el servicio público de transportes eléctricos de acuerdo
con _l?s norma.s regl~nta,ia.s establecidas, proci.rando /a mayor .sotisfaccwn de las necesidades colectivaJ.
Artíc~o 3/o. La medida de ocupación no afecta de manera alguna
el conflicto obrero-patronal planteado entre los trabajadores y la Empresa de Tranvías, por lo qtte se dejan a salvo los derechos, acciones
y excepciones de ambM partes.
Artículo 4/o. La ocupación qru se ordena en este Decreto durará
por el tiempo que rcquitra la tramitació,1 admfoistrativa de caducidad
de las concesiones del servicio de transportes eléctricos del Distrito Federal,, cualquúra que sea el sentido en qru se resuelva.

TRANSITORIOS

l . .El_ prese~te Decreto entrará en vigor el día de su publicación en
el D~o .~fiCJal de la Federación, y dejarán de surtir sus efectos todas
las du!oncwnes que se hayan expedido con anterioridad, relativas a esta
materia.

l!·

Continúan rn vigor los acuerdos dictados por el p,opio Ejecutwo, concedi.endo s1tb.Jidios a las administraciones Estatales que actuaron durante las dos últimaJ ocupaciones adminutrativa.r.
Dado en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en México , a
los treinta 'Y un días del mes dtt diciembre de mil novecientos cuarenta
Y cinco. Manuel Avila Camacho. Rúbrica.-Cúmplase: El Gobernador
del Distrito Federal. Javier Rojo Gómez. Rúbrica.-Al C. Lic. Primo
Villa Miche/, Secretario de Gobernación. Presente." 60

.

En la misma fecha, el Gobierno del Distrito Federal envió la siguiente

comunicación a la Compañía de Tranvías de México, S. A.
No. 875
México, D. F., a 31 de diciembre de 1945.

Artículo 1/o. Se decreta la ocupació1l administrativa de todos los bienes
muebles e inmuebles, servicios auxiliares, accesorios y dependencias del

H8

• Dia,io Oficial de 2 de enero de 1946.

749

�ducidad que se han mencionado y se le concede un plazo de treinta
días hábiles a partir de la fecha en que reciba la prese11te 1totificación,
para que presente las pruebas y defensas que a sus deréehos conl.lengan.
Cuando el Gobiemo ha tomado la determinación que se contiene
en este oficio, lo ha hecho obligado por las circunstancias que en este
caso existen. La política gubernamental ha sido uniforme en el sentido de respetar y proteger la propiedad de los particulares, pero también es su obligación ineludible amparar los intereses del público.
Ahora bien, en tres distintas ocasiones se ha prouocado el conflicto
de trabajo entre esa Empresa y sus trabajadores que ha tenido como
resultado otras tantos paralizaciones del seruicio que prestan a la población. En ellas, el Gobierno se vio precisado a intervenir el sistema
con el doble objeto de no paralizar la transportación del público y
de dar oportunidad a las partes que dirimieran sus dificultades, que
con/orme a la Ley tienen competencia para resolver esta clase de conflictos. A pesar de ello, no solamente no se ha logrado nado en este
sentido, sino que la situación se ha agravado por el hecho de que
la paralización independientemente de aceptar los intereses del público,
merma en forma considerable la capacidad económica de la empresa
.'Y las condiciones de eficiencia del equipo }', finalme11te también existe
la amenaza de que esta situación prevalezca por mayor tiempo agravando todavía más los hechos a que se hace re/erencia. .Á.nte esta si•
tuación de gravedad indudable, el Gobierno se ue obligado a tomar
una determinaci6n que, aunque contraria a sus propósitos de que los
particulares manejen libremente y con garantías debidas sus intereses,
está amparada por la le,y 'Y justi/icaáa por una necesidaá inaplazable.
Atte.-El Gobernador del D. F. Lic. Javier Rojo Gómez. 10

C. Carlos Duclaudo,

apoderado de la Cía. de FF.CC. del
Distrito Federal de México, S. A. y
Compañía de Tranvías de México, S. A.
(Cía. Ltdn. de Tranvías Eléctricos
de México, S. A.)
Ciudad.
De conformidad con lo que dispone el artículo 17 de la Ley que
reglamenta la fracción 1 del artículo 23, Capítulo 111 de la Ley Orgánica del Gobierno del Distrito Federal y reforma y adiciona el Capítulo VI sobre Servicios Públicos de la misma Ley, notifico a usted que
su representada y las Compañías cuyas concesione.s explota, han focurrido en las siguientes causas de caducidad de las concesi011es que les
fueron otorgadas para explotar el servicio de transportes eléct-ricos en
el Distrito Federal:
1/a. Por no haber ejecutado las obras ordenadas por este Gobierno,
que se detallan en el anexo número uno.
2/a. Por no prestar el servicio de manera uniforme, regular y continuo, según se detallan en el anexo riúmero dos.
3/a. Por no reemplazar tcdos los bienes necesarios para la prestación
del servicio, ni haber ejecutado las obras de reparación, conservación
'Y reconstrucción indispensables para. la regularidad del servicio, según
anexo No. dos.
4/a. Por haber i11terrumpido el servicio sin causa justificada y sin
previa autorizacíón del Gobierno, como se comprueba con las copias
certificadas expedidas por las Autoridades del Trabajo declarando lícitas las huelgas llevadas a cabo en un período de cinco años a la fecha.
5/a. Por pertenecer las Compañías que usted representa al trust extranjero conocido con el nombre de "Sofina" y "Amitos", como podrá
verse por las copias que se adjuntan.
De conformidad con el artículo 14 de la Ley al principio mencionada,
las causas de caducidad que antes se han enumerado se encuentran
comprendidas de la primera a la tercera, fracción I de dicho artículo
14; la cuarta en la fracción VI del mismo articulo }' la quinta en la
fracción V[]] de la misma disposición. En con.secuencia, este Gobierno estima que es llegado el caso de declarar la caducidad de las
concesiones otorgadas para la explotación del servicio de transportes
eléctricos m el Distrito Federal, y al efecta, de conformidad con la
fracción I del citado artículo 17 del ordenamiento invocado, se le hace
a usted formal notificación por haber incurrido en las causas de ca-

750

Ante ese Decreto, que satisfacía sus exigencias, los trabajadores acordaron

levantar la huelga, después de convenir con la Administración General del
Servicio de Transportes Eléctricos, en varios puntos que normarían sus
relaciones. Esos puntos fueron los que siguen:

1/o. La Alianza de Tranviarios de México convie11e co11 el AdminiJtrador General del Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., en
reanudar a la mayor brevedad posible dicho servicio, dejando suspenso
el movimiento de huelga. que estalló a las dieciocho horas del día tres
de febrero del aii,o próximo pasado y que se ha reanudado en dos oca111

Defensa. que presentan . • , pp. 9-11.

751

�sienes, con fecha primero de octubre y veintinueve de diciembre del
año pasado, cuya suspensión durará el tiempo indispensable para que
el Gobierno del Distrito Federal concluya la tramitación del expediente
administrativo de cancelación de concesiones a la Compañía de Tranvías de México; S. A.., sin que tanto dicha suspensión como las condicio-nes aquí convenidas afecten en manera alguna las acciones que la
Alianza tiene pendientes o que pudiera tener en contra de la Compañia
mencionada, por lo que se refiere a la revisió11 del contrato de trabajo
y el movimiento de huelga a que se viene haciendo referencia.
2/o. La Alianza de Tranviarios de México conuiene en que sus relaciones de trabajo con el Administrador del Servicio de Transportes
Eléctricos del D. F,; se rijan por las estipulacwnes contenidas en esteconvenw. Sin lesionar los derechos de los trabajadores, las partes se
pondrán de acuerdo sobre las medidas administrativas necesarias para
mejorar la prestación del servicio y elevar la eficiencia de los trabajadores.
3/o. Sin que se trate de un nuevo contrato colectivo o del contrato
colectivo en revisión, la Alianza y el Administrador regirán sus relacio11es de trabajo por las disposiciones contenidas en las cláusulas del
contra.to colectivo de fecha veintiuno de enero de mil novecientos cuarenta y tres, con las modificaciones que la propia Alianza 'Y la Compañía de Tranvías de México, S. A. aprobaron ante la Secretaría del
Trabajo y Previsión Social, cuyas cláusulas y cuyo contrato colectiuo sólo
se mencionan para facilitar la re/erencia y no tra.ncribir las disposiciones
que contiene.
4/o. Las partes están de acuerdo en que continúen en vigor los convenios especiales firmados durante las dos ocupaciones administrativas
anteriores.
5/o. El Administrador del Servicio de Transportes Eléctricos del
D. F. conviene en conceder un aumento en los salarios de los trabajadores de sesenta pesos mensuales a cada uno y de treinta pesos mensuales a los aprendices. Dichos aumentos se harán sobre los salarios
que percibían los trabajadores antes de la primera ocupación de
emergencia. Queda convenido expreJamente que dic/iQ Qumento de salarios no tendrá repeTcusión de ninguna naturaleza por lo que se
refiere a las prestaciones derivadas de las disposiciones contractualel
que re/iere la cláusula tercera, tales como horas extras, jubilaciones,
seguro social, salarios de emergencia, compensación por antigüedad,
etc., a excepción del pago de vacaciones y permisos por enfermedades
profesionales y no pro/esionales. Este aumento tampoco podrá ser motivo para reducir las compensaciones de emergencia al salario iusu-

752

ficiente que goza,i en la actualidad los trabajadores, agregadas a sus
salarios.
6/o. El aumento de salarios a que se refiere la clátuula anterior,
comenzará a regir a partir de las dieciocho horas del día veintinueve
de diciembre del año próximo pasado.
7 fo. El Administrador del sistema de Transportes Eléctricos del D. F.
pagará a los trabajadores huelguistas -una cantidad igual al importe de
los salarios que ha11 dejado de percibir durante la segunda reanudación
de su huelga. Asimismo pagará o los trabajadores las cantidades a
que tengan derecho, que hayan quedado pendie11tes de liquidación
durante la ocupación anterior.

8/o. La Alianza se obliga a continuar dando su más amplia colaboración para que todos sus agremiados presten sus s~rvicios en las mejores condiciones de eficiencia y dis-ciplina, con el propósito de conservar y mejorar la fuente de trabajo, y de prestar un buen servicio al
p-úblico.
9 fo. Este convenio estará en vigor por setenta y cinco días hábiles
contados a partir de la fecha del mismo y será prorrogable por mutuo
consentimiento de las partes. Leído este documento lo ratificaron los
que en él intervi1lieron, en la inteligenda de que deberá ser ratificado
ante la Junta Federal de Conciliació11 y Arb-itraje para que, a petición
de las partes, sea elevado a la categoría de laudo y surta todos sus
efectos legales.

Alejandro Vega.
(Rúbrica).

José Alatorre.
(Rúbrica).

José María Solis.
(Rúbrica).

Silvano Avena.ª
(Rúbrica).

La empresa, ante esa decisión, interpuso el 16 de enero de 1946 amparo
ante el Juzgado Primero de Distrito en materia administrativa, a eargo
del licen~iado Ponciano Hernández Ortega, contra actos del H. Congreso
de la Unión, del C. Presidente de la República y del C. Gobernador del
Distrito Federal, recurso que se le concedió a la compañía el día 18 a reserva de ventilar dicho amparo en su fondo. El 12 de abril el juez Hernández Ortega, concedió a la compañía de tranvías la suspensión definitiva
de los actos reclamados para el efecto de que no se continuara la tramitación del expediente de caducidad, mientras no se resolviera en definitiva
sobre el fondo del amparo. Otro amparo fue solicitado por la empresa
ante el mismo funcionario el 22 de abril, y el 29 el presidente de la República pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la revisión de la
" Prestntación en síntesis, pp. 51-53.

753
ll•ffl

�sentencia del Juez Primero de Distrito. El 13 de mayo, nuestro Supremo
Tribuna\ revoc9 el fallo del juez Hemández Ortega, con lo cual las cosas
volvieron al estado en que se encontraban, pudiendo por lo tanto, el Departamento del D. F. continuar el procedimiento de cancelación de concesiones, en tanto se entraba en el fondo del amparo.
Dado que se consideró que el servicio de tranvías de la ciudad de México era indispensable para la colectividad, el gobierno finalmente canceló
las concesiones y creó una entidad denominada Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., entidad descentralizada encargada de administrar y organizar debidamente esos servicios. El desarrollo del Servicio de Transportes
Eléctricos queda ya fuera de estas notas y constituye de por sí capítulo
aparte.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

754

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143772">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143774">
              <text>1974</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143775">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143776">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143777">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143778">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143796">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143773">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1974, No 15, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143779">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143780">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143781">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143782">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143783">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143784">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143785">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143786">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143787">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143788">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143789">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143790">
                <text>01/01/1974</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143791">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143792">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143793">
                <text>2017297</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143794">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143795">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143797">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143798">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143799">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="8587">
        <name>Baja California</name>
      </tag>
      <tag tagId="5308">
        <name>Carlos Pereyra</name>
      </tag>
      <tag tagId="7094">
        <name>Cine</name>
      </tag>
      <tag tagId="14039">
        <name>Francisco Zambrano</name>
      </tag>
      <tag tagId="14037">
        <name>Gobernadores de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="14038">
        <name>Historia colonia Tampico</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="678">
        <name>Oaxaca</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5365" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3929">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5365/HUMANITAS._1975._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>1536860f1afd82b3486c96480b12e06c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146774">
                    <text>(12)
"Mi vida terminó dos veces antes del fin
Queda aún por ver
Si la Eternidad revelará
Un tercer suceso para mí.
Tan grande, tan imposible de creer
Como los dos que viví
La separaci6n es todo lo que conocemos del cielo
Y todo lo que necesitamos del infierno."
(13)

HISTORIA

"Es todo lo que y.o tengo que ofrece.Y, hoy,
Esto, y mi corazón juntamente
Esto, y mi alma y todos los campos
Y todas las amplias praderas.
Cuenta con seguridad, i olvidaré algo?
Alguno la suma podrá &lt;Ucir:
Esto, y mi corazón, y todas las abejas
que en el trébol viven."

:BmLIOGRAl'ÍA

ANDERSON,

Charles R., Emily Ditkiruon's Poetry.

ew York: Hoct, Rinehart and

Winston, 1966.
BLAKE, Cacsar R . and WELLs, Carlton F., The Ruognilion of Emily Dickinson, Ann
Arbor: The University of Michigan Press, 1965.
D1CKINSON BJANCHl, Martha and HA.MPSON, Alfred Leete. (ed) Poems by Emily
Dickinson. Boston: Little Brown and Company, 1957.
Joa soN, Thomas JL (ed) The Complete Poems of Emily Dickinson. Boston: Little
Brown and Company, l960.
Lu1scoTT, Robert N. (ed) Selected Poem.s and Letters of Emily Dickinson. New York:
A Doubleday Anchor Original, 1959.
LooMis Tooo, Mabel, Letters of Emily Dickinson. New York: The Universal Library,
Grosset and Dunlop, 1962.
ÜllTEOA Y G&gt;.ssE.T, José, Est11dios sobre ,l amor. Revista de Occidente, Madrid, 1964.
Pb.Ez GuTIÉRREZ, Leticia, Motifs and Chromation in Emily Dickinson Poetry. Tesis de
Licenciado en Lengua Inglesa, Monterrey, N. L., ITESM, 1973.

S. P., .4 Concordance to the Poems of Emily Dickin.son, New York:
Comell University Press, 1967.

RosEKBAUM,

382

Sección Tercera

�1 1
1

l1'1

1

,i

t

1

1 1111
1 1·· 1

r¡11

1

'11
111

'

1 1¡11

i'

1

11

1 '1

¡'

i

I'

!:1

1

¡'1

¡

i ' ¡ '1,
'

1

1

¡

!

1

1

1

" II

CIRUJANOS EN NUEVO LEÓN, EN EL XVIII

11'

1

'

1

1 : 1\

l ;j

!SRr\EL

1

CAvAzos

GARZA

Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.
1 i

11

¡!

11

1¡

li

1 :

1

1

1

,

1

i

11

1

1
f

1

ToMÁs MENDIRICHAGA en su erudito estudio: "Médicos y hospitales en el
Nuevo Reino de León" 1 nos da los nombres de las personas dedicadas a
curar, particularmente cirujanos, que vivieron aquí en la época colonial.

1 I1

1

¡¡I:il,
l

!
1

1

1

1 '
1

'

,I',

I

Al referirse a las del siglo xvm, cita a Pedro de Fe, agregando que en
su testamento otorgado en Monterrey en 1745 ante el gobemador don Pedro
de Barrio, asienta ser cirujano y que con taJ oficio "he mantenido mi fa.
milia". Pedro de Fe era francés, nacido en Turena y vecino de Monterrey
por lo menos desde 1720, año en el cual se casó con Gertruclis Rodríguez
de Montemayor. 2

1

,1 1

'1

T

1
1

11

1
l1

1

1

1

'

:1

1

'' j

1

.11

,·
1

1

'1

1
11

''

,!1
1
''11

11

'1

1

¡:

:1

'

'

1

1

¡

1,

1

t'
1

De este cirujano hemos encontrado nosotros algunas intervenciones relacionadas con su habilidad. En la causa promovida sobre haber sido encontrado
muerto en el interior de la cárcel, el alcalde de la misma, Melchor, indio
borrado, Pedro de Fe lo examinó (23 de enero de 1742) y dijo que

1

según su leal saber y entender, ha visto que en la garganta tiene una
herida que coge hacia la cabeza, muy penetrante, que es dada con
cuchillo, y que en la sien derecha tiene otra, y con toda evidencia
reconoce que a dicho cadáver le dieron muerte y que es difunto como
de dos días, poco más o menos ... , y no firmó porque dijo no saber.ª

1

1 Humanitas, Centro de Estudios Hu.manís icos, U niversidad de Nuevo Le6n, 1961,'
pp. 471-494.
' Al'chívo de la Catedr:il de Monterrey, Matrimonios, 17'.l0.
1 MS. Archivo Municipal de Monterrey (se citará AMM) . Causas Criminales, vol.

14, exp. 229, f. I!.

'1

'

ll

1
1 1 ,/

1

1

385
Hum-25

1
11

�Es interesante observar que se dice que ''es persona que entiende de cirugia,
vecino de esta capital"; y en otra parle, que '·es el único que se dedica a
curar, aunque no es examinado''. Declaró el cirujano tener 42 años. En el
Archivo de la Catedral existe su partida de entierro, de 5 de abril de 1745.
En el mismo mes y año de 42, don Francisco Ignacio de Larralde, alcalde
de primer voto, de Monterrey, ordena al mismo cirujano examinar las heridas de Francisco ánchez, de Santa Catarina. En la orden se xpresa que
"por no haber cirujano en esta ciudad, roas de tan solamente Pedro de Fee,
quien en algún modo entiende de cirugía". En esta ocasión no e hlzo necesario que interviniera, debido a que el herido estaba ya bajo el cuidado de
otro 'cirujano", cuyo nombre debe de ser agregado a la lista. Se trata de fanuel Salvador Campos, quien fue llamado por el alcalde de aquel valle,
"por asistirle alguna experiencia en heridas... , aunque su profesión no es
cirugía". Campos había dictaminado ya diciendo que vio al herido
...y lo hal16 con cuatro heridas, dos a un lado de la paletilla y las

otras dos en un vacío y como un jeme mas arriba del corazón, al parecer dadas con in trumento corto, como cuchillo, de dos dedos poco
mas o meno de ancho, y las dos penetrantes, que de la una le salió la
tela y de la otra un pedazo de bofe, y, según la experiencia que tiene,
las curó según su leal saber y entender, por caridad.'
Por esos mismos años en 1745, hallamos el nombre de otra per ona que
hace oficio de cirujano: Cristóbal Garcia. Interviene en la causa promovida
con motivo de las heridas que recibió Ignacio Valdés, de esta ciudad. El
25 de julio murió el herido. El cirujano dijo entonces
haberle estado medicinando (y) declaró haber muerto del escopetazo,
por haber reconocido, debajo de su corta inteliaencia er las heridas
mortales, por haberle quebrado el hueso sacro y roto la ,ejiga una bala,
la que le penetró hasta el muslo derecho donde la dicha bala le qued6
intercutánea, la que con instn1D1ento ortante le sacó la mi ma noche. 6
Entre los indios tlaxcaltec.as del pueblo de Guadalupe, había también algunos "inteligentes en medicina". En 1750 encontramos una causa relati a
• MS. Criminal contra Andrís Guerra, por haber herido alevosamente a Francisco
Tadeo Sánchez. AMM, Causas, vol. 14. cxp. 230, f. 5 y 6.
• MS. Criminal contra Graviel (~ic) ,lfur.1.¡uÍ!.I. por haber d do 111uu11: a I gnacio

a las heridas que recibió en la cabeza Feli S .
de los del cabild Ll
d
pe antiago, tlaxcalteca principal
o.
ama o Pedro de la p
b'' 1
pal aplic6 en las h 'd
az, tam ien t axcalteca princi,
en as que eran mortal
··
• un cuartillo de a
d'
es, un unguento compuesto con
medio cuartillo de ~~,:en¡e, un rea~ de alucema, medio de copa) blanco y
ceta" a arece a
. n me~os e una semana alivió aJ herido. La "re•
p
gregada al expediente porque no le pagaron al' doctor.

En la egunda mitad del siglo xvm hubo
b.
pueblo del Nuevo Reino de L , d"
tam ién en Monterrey y en otros
eon, iversas personas dedicada
1 • ,

!:,~ac':'!:'.~-::~•~:::w•·

Muy pocos podian

ulana,se ~; ": ~=.:

?ºn escasas las fuentes para seguirles la huella Casi tod
.
dejaron constancia de su habilidad en las u
.
. os, ~in embargo,
pes, por heridas o por homicidios.'
ca sas penales instruidas por gol•
. ~u 1752 fue abierto expediente por heridas de flecha inf "das M
md10 del pueblo de Guadalu e
, . en
a arcelo,
Borbolla
d'
~,. El gobernador don Vicente Bueno de la
' encamen o su curac1on a Francisco Padill " 1 . .
, .
que hay en e ta ciudad y no haber otro" El 2 d . 3:7 pe d~rruJano pracaco
el herido
·
e 1umo ª illa declaró estar

:ueno _Y sano, g~pado y purgado y que las heridas no ti nen olapa•
Sura
~ ,smo en sarudad perfecta y que 1o entrega en presencia de S
::;:;;~: para que pueda trabajar en cualquier jercicio de hacha :

A fines
del mismo año
ningun'
"ciru.
b d en noviemb re de 52 ' no había aún en Monterrey
JaDO apro ª 0 '. Ello no obstante
b
vecino '•inteligente en el eJ· ercicio de l a c1rug1a
. ',o• . ervGamos.
otro
reaonoque
de aparece
LI
E

un proceso sobre heridas le fue pedida opinión .'
"f ,
anas. n
agredido tenía en la frente "es
.
) maru esto que la que el
con instrumento cortante y del
d
un_ ~edo de hondo y tres dedos de largo". De otra herida la de grue or e
opmo que es pene rante y que le parece er "' trum '
la cabeza,
e
tr, l d 1
ms
ento cortante' Igual
ncon o a e hombro. por estar "acardenalado
d
.d
. .
heridas se le han solapado en algo por no ha be rse curado
Y enegn
. o Y que
dichas
en tiempo
neccs
.
d
y..que e no curarse pueden caerle podres adentro
.
f' ,
ano,
dtJO no saber".'
•
· · · ) no mno porque

• MS. Pedim nto de los alraldts )' regidores del
bl
sobni maltrato que ltr da. su gobernad
~MM Cpiu o de .Vtra. Sra . de Cuadalup,,
, M C
or. •
, ausas, vol. J 7 cxp 258
. ontra don Pedro Alcántara Guerra, por demanda ue '
.
..
dls, sobre agravios que a éste infi rio.
. , AMM • Caums, vol. 17,
P exp.
sta por
260.Franczsco Val-

Valdés. A &amp;.M, Causas, vol. 15, exp. Hl, L 8.

387
385

�Nueve años más tarde, n 1761, encontramos ejerciendo en Monterrey a
José Miguel Bazán, 'maestro de cirujano". El 2 de junio firma recibo de
61 pesos "por asistencia de la cura'' de las heridas de Francisco de Elizondo,
de la hacienda de San Francisco. e ufana Bazán de que el enfermo, no
obstante haber sido mortales las heridas,
se halla, según el reconocimiento de su inteligencia, en perfecta sanidad
y libre de riesgo, pues lo acredita la que obtiene al andar y disfrutar
de ella en pie. a caballo y en sus ejercicios y ministerios personales,

que se rompió mayor que una cisura de sangría y le cort6 una vena" .
aunlq~e en tono solemne dictaminó que no era de peligro Saldívar mu' n!ó'
C

En junio de 1762 residía en Monterrey Antonio de Morales "médico de
profesión'·. ada hemos hallado de sus actividades. Sólo sabemos que estando hospedado en casa de don José Lorenzo de Hoyos y Solar, un mulato
esclavo de éste le rob6 algunas prendas. El médico se quejó y el esclavo fue
condenado a ser vendido en cien pesos "por toda la vida, en la hacienda
de los marqueses, de Patos". El gobernador, "condolido", le conmutó la
pena por la de destierro a la hacienda de Mamuliqui (así, con i al final)
"para que el administrador de ella lo ponga en uno de los mayores trabajos" .10
Dos décadas más tarde residía también en Monterrey Juan Bautista de
Isurieta, ''que hace oficio de cirujano". En octubre de 1756 presentó un recibo por 50 pesos, cobrando a José Enrique de Arizpe, de Santa Catarina,
por haber curado las heridas de un indio. La firma del "cirujano" se advierte

• MS. Criminal contra Pedro Elizondo, a pedimento de Francisco Elfrondo, por
haberle herido. AMM, Causas, vol. 18, exp. 273.
• MS. Autos contra Jldefon.so Tijerina, tuusado de hab,r herido al ministro de vara
Bias de la Garza. AMM, Causas, vol. 18, e,cp. 271.
10 MS. Contra el ,.relavo José Ántonio, por robo. AMM, Causas, vol. 18, cxp. 282.
11

'

Mand~ c~~ ~ una persona que supiere curar, no obstante no haber

en esta J~dicción médico ni cirujano, y compareció Aparicio Lazo,
por ser qwen en alguna manera aplica curas de esta naturaleza, le
mandé hacer su oficio y curar a dicho Cañamar.u
Había estado ejerciendo allí aunque al parecer temporalm te Pedro
N',
unez de l os Angeles, "maestro facultativo en el arte de cirugía"en En
d 1778 hab'
.
•
enero
e.
ia atendido a Marccla Teresa de la Cruz, herida por Juan Silveno Zapata, y declaró "estar ya libre de la muerte".ª
En Santa Catarina ejerció por largos años Joaquín del Campo E di ·
d 17
.
. n c1emre e 84 reconoció una herida de Félix Elizondo y dijo "ser de cuchillada
Y que penetraba el casco de la cabeza y que estaba algo peligrosa".u
b

·
·
.Seis años más tarde, en 1790, figura en otro expediente
semeJante.
En el
primer•~- es ~ado por_ "inteligente en Ja curación de heridas"; en el segundo
como inteligente de CJ.rUgía".
Con_ motiv~ de haber sido herido José María García, en Monterrey, en
ese lill5IDO ano de 1790, fue llamado para que le examinase Pedro M ,
Monzón," que h ace veces de cirujano". Viéndole detenidamente dijo que
ana
tiene lastimado el pulmón, por tener quebrada la paleta del brazo izqúierdo, por la parte de arriba, y asimismo los nervios de la partida,

enmarañada y elegante.11
Ya en el año anterior, en septiembre de 85, el mismo médico había atendido en Monterrey a Marcos de Saldh·ar, de la herida que le fue inferida
en una corva. Isurieta declaró "ser de instrumento cortante y punzante, la

día. 12

Fu~ra de Monterrey era raro encontrar cirujanos. En el valle del Piló
por CJemplo, se dificultó encontrar quién diera fe de las hen"das
"b~6'
Máximo e que reci 1
L
an:miar (~4 d~ febrero de 1780). Así lo dej6 entrever el alcalde
ucas Antomo Cantu quien, al practicar la diligencia dice:

como está patente, público y notorio" .8
Este cirujano sí supo firmar, aunque ignoró su edad, puesto que declaró
tener veintiocho años "poco más o menos". Tenía ya algún prestigio ganado,
porque entre sus intervenciones contaba la que tuvo en el caso de Bias de
la Garza, ministro de Vara, a quien lldefonso Tijerina le cortó una oreja
de una chucbillada, "que necesitó once puntadas".ª

IIll.SDlO

,. MS. Contra ]os, Ignacio Montalvo por el homicidio ejecutado en la persona d•
':;cos Sald'.ºª.'· AMM, Causas, exp. 452.
Marcos Reyna y Migulll del VaUe, por h aber h en"do grave MS.
t Criminal
M ~ . contra
C
1:;en ' a
11x1mo añamar. AMM, Causas, vol. 27, exp. 479.
MS. Contra Juan Silverio Zapata, del valle del Pilón, por haber herido a Mareela
Te~esa de la Cruz. AMM, Causas, vol. 23, exp. 389, f. l.
El" ~S. Causa contra Remigio de León, por haber dado una cuchillada a Fllix de
izon o, en el ualle de Sta. Catarina . AMM, Causas, vol. 25, exp. 435-A, f. l.

M

AMM, Causas, vol. 26, cxp. 258.

389

388

�en cuyo brazo fu eron los golpes contusos. )' una herida corta en dicho
brazo, por la parte baja, como cinr.o dedos del codo a la muñeca.
Agregó que el golpe de "la paleta" era el que podría oca ionarle la muerte
• con el discurso del tiempo' , pero que, en precaución d ello, "con una
bebida que le ha dado ha depu to la sangre qu tenía uelta ad ntro, por
la boca ..."

E te cirujano declaró tener setenta años d edad ; finn6 con cierta el gancia
u dictamen y e ·puso que lo daba "por la ·peri ncia que le a! i te de más
de cincuenta años de pr.íctica". 11
Aunque no
ident en te reino, alguna vez fueron con _ultados en un
caso de homicidio, E teban Guil'lhambaud 'cirujano examinado n los reinos
de astilla", y José Munibe, aminado n la RcaJ ala del Protom dicato, de
la ciudad de México ambo r ·dente en altillo en 1784. 17
Otro cirujano profesional y de notoria ·periencia venía frecu ntem nte
a fonterrey al ser solicitado. Tenía u casa "ba tante retirada de ta ciudad'', sin e.'q)re ar el itio. Se llamaba Jo·~ María Gilfortt: e intervino en
varios casos difi il , aplicando procedimiento más cicntifico . He aquí l
dictamen que rinde tras de examinar el cadáver de Joaquín d
yala:

d: adentro, de fact? se le consiguió, porqu experimentó ali\'io el paciente, tanto que este comí y dormí.a } finalmente hasta consiguió
le\'~tars r. tenía sus funciones naturale in e torbo, no ob,tante que
tenia la henda purgando. Y r conocido est alivio por hab de así tido
ocho día , tando en mi morada ba tante retirada de esta ciudad. determinó i
con la esperanza de que i había alguna no\'edad se le
avisase, dejándol para e to admini trado los medicamentos necesario
advirtiendo en la casa que siempre que e acabasen no viniendo a lo•
cuatro día
le ti\'i ase; y no habiéndolo ejecutado así sino poniéndole
otros distinto m dicamento , lo que ocasionaron errar! totalm nte
dicha herid~ con lo que las puc
no teniendo conducto para salir, se
le quedaban dentro, de que le fueron agravanclo má cada cüa. h ta
qu_c 1 ocasio?aron la muerte; y sin cmbar o de et ·to que habiéndole
aV1 do un d1a ante de • u mu rte, vino, r luciéndole y poniéndole
todos los medicamento p 'bles a u curación, no fue posible, por tenerle barrenado por las puces. • .
'
El dictamen dcl cirujano J . •!aria Gilíorte,
• font rrcy el 29 de febrero de 1776.11

stá firmado } fechado en

n estudio más completo en los archivos de Cadereyta, Lina
cte. nos permitiría ampliar ta li ta.

,

alinas,

. . .que no ob tante tener la h •rid ... en la parte noble que señalan los
riñon , si mpre que la curación que se le hizo al principio fue errada
[lo babia atendido José ntonio de la Paz] porqu en lugar de que el
que ]o curó había de haber procurado 1 qu la puces tomaran corriente
por la parte externa no lo hi1.o a í, ino que siempre, procurando que la
in.ici6n cubriera, la solapó; por lo qu siendo la actividad tan and
de las puces le barrenaron por la parte de adentro y se le hizo mis
rav lo qu al principio no era .• 1 0 ob tante, de re ulta de ]o suc dido,
determinaron darme noticia ron el fin de que \'iniera a poner reparo ....
y habiéndolo reconocido y t ner la herida solapada, iempre procuró
dilatársela con el bisturí e introduciéndole tienta, reconocí t ner de facto
dañada la parte de ad ntro, y qu luego inmediatamente le administré
la j ringa con eJ la,·ati\'O a fin de expeler! las puces por la part ele
afu ra; jlllltamente cortándole 1 hilo que h.abí:m tomado por la parte
,. MS. Contra Cayetano l'oldJs, por herid~ a Josl María Gorda.

{M, Cau .u,

vol. 29, exp. 518, f. 2 v.
11 M . Criminal contra V.íunt• Carda, por haber dado mu,rtl altvosa a Josd ,fo.
tonio "El Marrauro" . . MM, Causa5, vol. 25, p. 433, f. 8.

• MS. Contra Josl María Guajardo, mula,o, por hab,r dado mu11t, a Joaq,,ln de
Cauw, vol. 22, exp. 366, f. 11 v.

Á)lala, coyot,. AMM,

391

390

�MADERO Y SU í.POCA

JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

PARA ENTENDER. LA revolución maderista, es necesario colocarse mentalmente
en Ja época, estudiar sus aspectos poüticos, sociales y económicos; pues de
otra manera fácilmente se entraría en confusiones.
Treinta años de paz porfiriana, significaron para el país tranquilidad, progreso relativo en la industria, el comercio, en los transportes -especialmente
de ferrocarriles-, en educación pública, y en bienestar económico, que no
llegó a rebasar los limites de una clase selecta reducida, en contraste lastimoso de las mayorías que vivían presionadas por toda clase de necesidades.
Dentro de esta situación fermentaba una ansia incontenidle de libertad en
lo poütico, emanada de la vida nacional.
Si a don Porfirio Díaz le correspondía, justamente, el título de apóstol
de la paz, al mismo tiempo había conquistado con sobrada razón el título de
dictador, porque a su voluntad no había fuerza alguna que se le opusiera.
La paz había sido benéfica para los grupos directores. Buenos negocio,s
prevendas y canongías. Pero las masas populares, económicamente débiles, así
de la ciudad como del campo, no tan sólo no disfrutaban de bienestar, sino
que ni siquiera podían disponer de los elementos indispensables para pasarla
medianamente.
Si a esto agregamos la carencia de un clima social apropiado para una
evolución que permitiera, cuando menos a la clase media elevarse, se explica
el malestar de la mayoría del pueblo.
Para el año de 1909 la situación era notoriamente tensa. Principiaba a

393

�Et.

perderse el miedo a la dictadura y se multiplicaban las organizaciones polí-

ticas de oposición, nacidas a impulso

pontán os del pueblo.

Como sucede siempre en la g tación de los grandes problemas sociales,
los funcionarios público y quienes disfrutaban de privilegios del medio ambiente, se mostraban indiferentes. calificando el movimiento d artificial, ca•
r nte de una bandera capaz de obscurecer las glorias del porfirismo.
Frente a esa actitud de incomp nsi6n y de cerrado egolsmo, se fonnó un
ambiente, cada

\'CZ

má a

i\'o, que demandaba imperativamente un cambio

substancial en el orden político.
Era necesario contar on el caudillo que fusionase las aspiraciones disper-

sas del pueblo. Había que encauzar el entu iasmo cada ,.ez mayor de la ciudadanía; pero al mismo tiempo precisaba
antecedentes fu

HOMBRE

ncontrar al hombre que por sus

capaz de enfrentarse al general Día:z.

Surgió ele pronto la figura del general Bernardo Rey . Durante más de

20 años había gobernado el Estado de

uevo León, distinguiéndose por su
dinamismo, su honradez. y su espíritu de progreso. Tenía gran ascendiente
en el ejército nacional y numero os intelectualt&gt; lo señalaban como el hom-

La misión que se había echado a cuestas Madero contrastaba con su modesta figura. Pequeño de cuerpo, de cara redonda, frente despejada y cabeza
grande.
Cuando reía cerraba los ojos. Dejaba d ver a u alrededor, de Ja misma
manera que u e píritu no \'eÍa con claridad lo que había de real en el mundo
que lo rodeaba. La barba, terminada en punta alargaba u cara, dándole un
sello artificial de seriedad a su mblante de continuo sonriente.
Vesúa ,como cualquier burgués d median0s recursos. No existía en u
atuendo adorno alguno. us maneras eran
cillas, amabl por temperamento
y si mpre inclinado al bien.
Practicaba el espiritismo omo medio de purificación del alma y afinación
de los sentimientos, pensando que en las uce ivas reencarnaciones contaba
mucho la limpieza de vida piritual que se ll vara.
En sus ideas políticas con tituia una obsesión el ufragio efectivo. como
medio indispensable para la práctica de la democracia. Verdad a la que le
rendía homenaje sincero.

bre del momento.

La propaganda a favor del ~neral Reyes, e mo digno sucesor del general
Díaz cobró enonne fuerza y las adhe ion prácticamente llovieron. in embal"go el general Reyes no definía su actitud. Circulaba insistentemente la
versión de qu , sus lazos de compañerismo )' d amistad con el general Día:z
lo colocaban en una ituaci6n difícil. O atendía lo reclamos del pueblo o

Corto era de estatura como entendimiento en aquello que comprendiera
conocimiento de la humanidad. Medía a todos con la misma vara, comiderando que la maldad era invención de los envidiosos y no cáncer que corroe
a la sociedad. Jamás cedió en estos pormenores que tanto significaron en su
vida.
eleva sobre el nivel en que

segu!a fiel al presidente, triunfando en él los sentimiento de amistad y de
subordinación. Terminó prácticamente el re · mo al salir del país el general

Cuando la estatura e piritual de un hombre
nrtúa, corre el riesgo de no ser comprendido.

Reyes en misión especial que debería cumplir en Europa.

Cristo fue sacrificado porque se enfrentó a los errores de un pueblo inclinado
a toda clase de abyecciones. Se le juzg6 loco: su palabra harria con las costumbres concupiscentes y con tocio cuanto ignificaba culto al placer, y roen preciaba la moral, fue vejado · escarnecido porque exaltó las virtudes del
espíritu sobre las corrupciones de la mat ria.

La personalidad de don Francisco l. Madero, en
do término de pués
de la del general Reye , eliminado éste de la contienda, cobro rápida popularidad.
dio a conocer nacionalmente con su libro La sucesión presidencial,
y despu' con sus actua iones personales al recorrer el país.

Tuvo Madero la habilidad de hacer llegar u libro a manos de aquellas
personas, que a trav' del territorio nacional, se habían significado en las
filas d la opo ición.
í fue como logró que se le tomara en cuenta para
una empresa de tan alta cate oria.

394

De la misma manera Madero, espíritu selecto, rompió con los formulismos
de una sociedad hip6crita, sustentadora de una falsa doctrina política, y f~
también sacrificado.

En el pequeño; pero hermoso pueblo de Parras de la Fuente, Coahuila.
nació fadero, d endiente de antigua familia radicada en
lugar, que a

395

�base de trabajo había logrado formar importante fortuna en los medios agrícolas y comerciales.
Su bisabuelo, don José Francisco Madero fue diputado constituyente del
Congreso de Coahuila y Texas, y su abuelo don Evaristo gobernó Coahuila
con marcados signos de progreso.
A pesar de estas situaciones políticas, la familia Madero, de amplias ramazones, no propendía a la política, declicá11dose por entero a sus ocupaciones
particulares.
El padre de don Francisco l. Madero fue don Francisco, hijo de don Evaristo. Enviado el joven Francisco l. a los Estados Unidos en donde cursó la
carrera comercial, pasó después a continuar sus estudios a Francia, para volver
nuevamente a los Estados Unidos, hasta cumplir 20 de edad.
Principian sus actividades en las labores del campo, introduciendo mejoras
que le sugirieron sus viajes y estudios. Dedicaba mucho tiempo al estudio de
la teosofía, relacionándose con personajes del país, y especialmente de Francia,
imbuidos en esta materia. Su carácter tornóse inquieto al asomarse a la situación política y social del país, iniciándose en la política activa con cierta
timidez, hasta que, ya imbuido de la idea de su misión extraordinaria, rompió
los moldes provincianos para lanzarse a la lucha nacional.

EL

POLÍTICO

Soñador por temperamento Madero ponía en todos sus actos políticos la
mayor buena fe, sin importarle los recursos de los enemigos, pensando que
debía proceder frente a ellos con toda limpieza. Se trataba de encauzar al
país por el sendero de la democracia y dentro de sus normas debía actuarse.

En preparación de la gran convención antirreeleccionista, que tendría lugar
en Ja ciudad de México durante el mes de abril de 1910, y resuelto a lanzar
su candidatura a la presidencía de la república, en unión de un reducido
grupo de correligionarios, se propuso recorrer el país.
Para el gobierno porfirista aquello carecía de importancia. Nadie tomaba
en serio a Panchito, como despectivamente se le llamaba, ni aun sus más
cercanos familiares. Corría la versión oficial en el sentido de que el papá del
candidato se oponía, con abundantes razones, a su descabellada empresa. Y
se argumentaba en abono de esa ponderada actitud que el solo hecho de
enfrentarse al general Díaz era ya un digno desequilibrio mental.

396

Pero Madero no cejaba en su empeño. Como antecedentes políticos contab~ Ma~ero en_ ~u abono, el haber desempeñado, por elección popular, la
~residencia muruopal de San Pedro de las Colonias, y la publicación de su
hbro La sucesión presidencial que despertó inquietudes y dio lugar a numerosos comentarios.
Su correspondencia con los más destacados políticos mexicanos desafectos
al régimen, y sus continuas declaraciones a la prensa nacional ~ contra de
los sistemás políticos imperantes, le habían permitido darse 'a conocer. Su
nombr era conocido en todo el paí , no obstante, o a pesar de que la prensa
se ocupaba con timidez y reservas de cuanto con él se relacionaba.
Su primera gira política, que abarcó la visita a las principales poblaciones
del país, fue vista con indeferencia por los funcionarios del robierno emrreídos con la idea de que se trataba de una persona sin impo~cia. La Z:ejor
forma de combatirlo, decían, es ignorarlo.
El pueblo pensaba de muy distinta manera. Fue acercándose a Madero
a medida que lo conocían. Impresionaba su manera sencilla de hablar en
público. No usaba de formas elegantes ni de e&gt;..-presiones fanfarronas, aun
cuando llamaba a las cosas por su nombre propio. Hacía gala de valor civil
al exponer sus puntos de vista desnudos de toda retórica.
Repetía en cada mitin que era necesario un cambio radical en los hombres
que gobernaban, principiando por el general Díaz, enquistado en el poder
por obra de los intereses creados; pero no por la voluntad del pueblo, que
a toda costa deseaba libertad para designar a sus gobernantes. Que el país
no podía prosperar en tanto los sistemas no cambiaran, ya que los monopolios
ahogaban la iniciativa privada y todo se reducía al enriquecimiento de los
miembros del llamado Partido Científico. Por las mismas causas el atraso
del pueblo era enorme, fincado en el 70 por ciento de analfabetas. La libertad
existía únicamente de nombre, siendo los jefes políticos los dueños de vida!
y haciendas.
Acompañan a Madero en estas giras el licenciado Roque Estrada, y el
ingeniero Félix F. Palavicini, de preferencia, r en cada lugar participaban
en los mitines los más entusiastas y preparados cor religionarios.
Al iniciarse el año de 1910, a pesar de la soberbia del Gobierno y no
obstante la indiferencia anunciada para combatir a Madero, principió el ambiente oficial a tomarlo en cuenta, ¡ y en qué forma!
Las reuniones maderistas, que en un principio se concretaban a conjuntos
sin importancia, por el número, fueron creciendo hasta sumar miles de per-

397

�sonas. Para los funcionarios públicos ya Madero principiaba a contar, ya
tenía una sirnificación notoria entre el pueblo, )'ª su nombre se escuchaba
con marcadas muestras de admiración y de respeto. Se imponía cambiar de
táctica.
Principiaron entonces las persecuciones. De todas la maneras imaginables
se estorbaban las reuniones política de sello maderi ta. Con cualquier pretexto se apresaba a los ciudadanos que más se distinguían en la campaña
electoral. Había la consigna de carácter nacional de aniquilar, cualquiera
que fuesen los medios, todo movimiento de origen maderista.
El cambio de táctica resultó contraproducente. El pueblo se dio cuenta
de que el candidato de la oposición valía, puesto que se le perseguía con
verdadera saña. Existía en el medio oficial temor, que bien podía calificarse
de miedo, y eso daba a la oposición mayor ímpetu.

EL

PARTIDO CIENTÍTICO

El general Porfirio Díaz conquistó la presidencia de la república con la
bandera de Ja o-reelección. Se enfrentó primero a don Benito Juárez, y
después a don Sebastián Lerdo de Tejada. En 1 primer caso la muerte del
Benemérito acabó con la bandera, en el segundo caso lo IJevó al poder.
Sin embargo de ese significativo hecho, las primeras reelecciones del general
Díaz, contrarias a su programa de rebelde, fueron recibidas por el pueblo
con beneplácito; pues lo!!TÓ conqui tar el cariño v la confianza de todas la
capas sorialcs. Morigerado en su vi.da era un incansable trabajador que dedicaba su tiempo a mejorar las condiciones del país en todo los órdenes.

Yucatán que de Sonora. Gobernadores, diputados, ayuntamientos, jueces, magistrados, todos, absolutamente todos, necesitaban del visto bueno del centro,
sin cuyo requisito no era posible ocupar puesto alguno. Por supuesto que las
elecciones, que debían ser populares, se efectuaban sin que el pueblo se diera
cuenta.

En el mundo de los negori.os se operaba un fenómeno semejante. Garantías
para los allegados, que significaba exen i6n de impuesto , facilidade para
operar con créditos, concesiones de todas clase . Por contra a quienes e ignificaban por u alejamiento del gobierno, o simplemente no actuaban dentro
de lo clane , se les presentaban dificultades que en muchos casos significan
extorsiones.
Los funcionarios públicos correspondían a la gracia recibida con La más
abosluta obediencia al Partido Científico. En el Congreso de la Unión, como
en las legislaturas locales, no había di cusiones ni iniciativas. Todo se les
mandaba hecho para ser aprobado sin enmiendas por unanimidad de votos.
La obediencia ciega significaba la posibilidad de perpetuarse en los puc tos.
Como medio de comunicación con el pueblo el Partido Científico se valía
de la prensa. Diario y revistas reribían jugoso subsidios a cambio de cantar
loas a la dictadura. El órgano de ma}or significación fue El Imparcial, diario
de magnífica presentación, de nutrida e interesante lectura, de servicio internacional de primera clase, y cuyo precio de dos centavos el ejemplar,
permitía una enorme circulación.
Los periódicos de la oposición vivían precariamente. Apenas si se sostenían
lo emanarios con muchas dificultadc , unas provenientes de los esca os recursos de que se disponía, y las más importantes todavía, de las persecuciones constantes de las autoridade .

A medida que el tiempo transcurría la situación iba cambiando, en la misma
proporción en que otras personalidades intervenían en la cosa pública. Fue
cediendo lugar y facultades a quienes, llamándose del cú-culo de us amigos,
ocupaban los más importantes puestos. De aquí surgió el llamado Partido

A pesar de todo, tanto er¡ la capital de la república como en las principales
poblaciones del país, se imprimían periódicos combativos. U nos eran clausurados por falta de fondo y otros por atropello de las autoridades; pero
venían otro a llenar los huecos.

Científico.

La gente buscaba con interés la prensa independiente. Durante los últimos
quince años del porfiri mo embraron ideas de libertad entre otros órgano":
El hijo del Ahuizote; El diario del hogar; Alé:dco Nuevo; La América Latina, de Monterrey: así como Regeneraci6n; El paladín; el país. El demócrata; y El constitucio11al.

A través del territorio nacional se formó una casta voraz que todo lo acaparaba. Lo puestos público , lo mismo lo de elección popular que los admini trativos, permanecían en las mismas manos por décadas. A capricho se
gobernaba y la ju licia no se conocía.
Las eleccionc de carácter f deral y las locale obedecían a un mismo
mandato. El Partido Cientüico formaba las planillas lo mbmo se trata e de

398

Puede asegurarse. sin temor a exagerar. que todos lo directore de esto
periódicos y muchos de us reclactore· pasaron lar as temporada en la C':Ír-

399

�celes, como castigo a su valor ciudadano. Pero sus prédicas sirvieron para
despertar el interés por la vida pública de la nación,
Dentro de este panorama actuaban los amigos de don Porfirio, considerando que el país le era deudor por la magnífica organización que le habían
dado para el progreso y bienestar de todos los mexicano .
No podían entender en la necesidad de un cambio. Para ellos Madero y
quienes lo seguían eran unos ilusos que luchaban contra un poder intocable.
La fuerza del gobierno les parecía de tal manera extraordinaria que el solo
pensamiento de combatirla era sintoma inequívoco de locura.
Sin embargo, ya para cuando se acercaban las elecciones en las que participaría el general Díaz y Madero, algunas dudas embargaban las mentes
sanas, llenas de entusiasmo, de los señores científicos; pues redoblaron sus
esfuerzos por apuntalar un régimen carcomido, cuya ruina no advertían¡ pero
sembraba algunas inquietudes.

El círculo de amigos del general Díaz, en vísperas de lo que sería la
última reelección del general Díaz, organizaron un monumental banquete.
Tenían el propósito de deslumbrar al país con el derroche de simpatías de
que sería objeto el gran gobernante. Se reunirían las más altas personalidades
de la política oficial, de la banca, el comercio, la industria y las profesiones.
Sería un acto de la más alta elocuencia para significar al general Díaz el
agradecimietno del pueblo mexicano, representado con toda dignidad por

sus amigos.
Se formó una lista de 1,200 personas de la mayor significación, en donde
se mezclaban los ilustres apellidos de aquel tiempo. A cada una de ellas se le
hizo llegar una invitación que decía: "Tenemos la honra de invitar a usted
al banquete que el día 3 del próximo julio, a las ocho de la noche, en el
antiguo edificio de la Compañía Cigarrera Mexicana, ofrecerá al señor Presidente de la República un grupo de sus amigos personales y políticos, como
un homenaje al gran estadista a quien la Patria debe su prosperidad y engrandecimiento. México, junio de 1910".
Quienes recibieron la invitación sintieron el gran honor de se1· considerados
amigos del general Díaz y, por supuesto, estuvieron puntualmente en el banquete. Honor aquél que meses después tenía un significado muy distinto.
Al día siguiente las crónicas de los periódicos se deshicieron en elogios Y
repitieron la elocuencia de los discursos cambiados entre invitantes e invitado.
El ofrecimiento del banquete lo hizo el señor don Fernando Pimentel y
Fagoaga, presidente Municipal de la ciudad de México. El discurso fue largo

si se considera el suceso; pero oportuno para el sentir del círculo de amigos
del general Díaz". Principió expresando: "Esta fiesta es, sin duda, de un
carácter, y sobre todo, de una resonancia política, no hay para qué negarlo;
y, en verdad, nuestro pensamiento ha sido de maniíiesto en estas circunstancias, ante nuestros ciudadanos nuestra conformidad cabal y consciente, al
programa político que venía cumpliendo, que en él halló, por fin, el país,
la fórmula de su prosperidad y engrandecimiento."
Pasando por alto la abigarrada y tortuosa prosa del "científico" señor
Pimentel y Fagoaga, se advierte claramente el propósito de envolver a la
nación en un entusiasmo que estaba muy lejos de sentir. Estrujando los conceptos, pero precisando los objetivos el orador, en tono solemne, e.'Cclamó:
"Sois, señor, todavía la fuerza política, y, sin duda, la más preponderante
en el pueblo mexicano; y vuestra continuación en el Gobierno conjurará los
peligros que pudieran amenazarlo, porque acallará las ambiciones personales
y disipará para el bien común los elementos de acción más disímbolos: sois
en una palabra, el gran centro de atracción de todo lo útil y de todo lo
bueno para el progreso de la Patria. Por todo esto os aclama el pueblo su
candidato a la Presidencia de la Repí1blica."
Lejos estaba el palaciego señor Punente] de la verdad. El pueblo repudiaba
la reelección nueva del general Díaz, con el mismo empeño con que veinte
años antes la aplaudía porque la deseaba.

El general Díaz contestó el discurso, con relativa brevedad, siendo escuchado con la más solemne atención. Como todos los dictadores había perdido
la noción del tiempo y el concepto del gobernante que, como humano, comete errores y su repetición cansa. Se creyó, más que necesario, indispensable,
escuchando continuamente a sus "amigos", a ésos que lo agasajaban en
aquellos momentos, y se olvidó de la idiosincrasia del pueblo. voluble, por
su misma condición de sufrimiento, que lo hace pensar en un cambio.
Lógicas eran sus palabras al decir: "A 1ms años, y al terminar este período presidenciaJ, me complace en extremo recibir de mis compatriotas la
aprobación de mi conducta, porque ellos tienen perfecto derecho para juzgarla, y con su fallo fo:l.'orable puedo retirarme a la vida privada; pero si,
por circunstan ·as especiales el pueblo reclama una ve-¿ más mis servicios, los
prestaré consagrando a la Patria el resto de mis energías.''
La lisonja continua, la exaltación de sus virtudes de guerrero y estadista,
la vanidad común a todo hombre mayor cuanto más alto se encuentra el
individuo, había hecho creer al general Díaz, de buena fe seguramente, que
necesitaba México de su presencia en el poder hasta la muerte.
401

4-00

Hum-26

�Como complemento a su exposición de gratitud y deseos de seguir dando
su nombre y prestigio a la administración pública, por si alguien suponía
que se encontraba en decadencia, el león dormido enseñaba las garras, ya
sin filo, sin fuerza. "Pero --decía-, si contra estas previsiones, ocurre alguna
perturbación del orden público como puede acontecer en cualquier país civilizado, tiene el Gobierno los elementos necesarios para combatirla en el
acto, como lo ha demostrado en el caso reciente de Valladolid."

Esos memorables días, del 15 al 26 de abril de 1910, íueron una ~sici6n
objetiva de ideales, una fi sta de la democracia llena de emoción para quiene , con ladero, soñaban en una patria redimida, capaz de sustentar por
igual a todos sus habitantes, y abrir las puertas de bs oportunidades a toda
ambición noble. Para los científico aquello significaba una incalificable osadía, una locura, que merecía un ejemplar escarmiento.

Las aclamaciones, los vivas. el más desbordante entusiasmo acalló las últimas palabras del gran estadista rubricándo e a í suntuosamente, en ausencia
y sin la sanción del pueblo, la nueva elección de don Porfirio.

Con las alternativas propias de esta clase de asambleas, máxime cuando
se carece de antecedentes, los trabajos se llevaron a cabo hasta el final,
resultando electos a la presidencia y vicepresidencia de la república, don Franciasco I. Madero y el doctor Francisco Vázquez Gómez.

LA

CONVENCIÓN ANTIREELECClONISTA

Preparando el ambiente nacional, puesta de pie la ciudadanía, era necesario seguir el procedimiento democrático para la designaci6n de candidatos
a la presidencia y vicepresidencia de la república.
Había logrado Madero en sus correrías, llenas de incidentes penosos y de
palpables peligros, encender el entusiasmo del pueblo y más aún desterrar
la apatía y el miedo. Si él, siendo quien era, señor de hacienda y de ilustración, dejaba las comodidades y se exponía a las represalias de la dictadura,
el pueblo sufrido, que de todo carecía, no tenía otra cosa que perder que
una vida miserable.
Pero no era so.lamente el pueblo humilde, desheredado, el que seguía con
fe a Madero, también lo seguían los hombres de la clase media: burgueses,
profesionales, profesores de escuelas primarias pequeños propietarios agrícolas, y cuantos sentían el espíritu sumergido en tinieblas y deseaban encontrar
la luz de la libertad. El contagio maderista se había extendido sin limites,
dentro de una noble aspiración carente de rencor; pero decidida a conquistar
los principios democráticos.
A la convocatoria del Partido aciona] Antirreeleccionista respondi6 una
nutrida delegación de cada población de la república. Los mismos organizadores se asombraron de la enorme concurrencia que llenó el Tibole del
Eliseo, situado en el corazón de la capital.
Sin prisas, a pesar de la situación tensa que prevalecía, se corrieron todos
los trámites de rigor, llevándose escrupuloso registro de los delegados y celebrándose las asambleas dentro de un ambiente de absoluta libertad y con
visible entusiasmo.

402

No quedó el espectacular acontecimiento en simples manifestaciones de
regocijo. La directiva del Partido Antirreeleccionista, pasado el acto solemne
de la protesta de los candidatos, procedió a organizar los trabajos preparatorios de las elecciones que deberían ,·erificarse el primer domingo de julio.
e intensificó la propaganda tratando de mantener vivo el entusiasmo despertado por la convención, cuya resonancia había llegado a todo los rincones
del país.
Madero, ya en su carácter de candidato a la presidencia de la república
solicitó una entrevista con el general Díaz, candidato a la reelección. Contra
lo que en general se opinaba la entrevista se llevó a cabo. Los científicos
intentaron dar una demostración democrática al sugerir al general Díaz que
recibiera al pobre candidato de Ja oposición.
Con fingida seriedad el general Díaz habló con Madero. Por cuanto le
habían dicho de él no lo consideraba digno de disputarle el poder. Le parecía una especie de broma, a la que debía ponerle buena cara, de la que
saldría muy mal parado su oponente.
No vio así las cosas iadero. Para él se trataba de los sagrados intereses
de Ja patria. Se presentaba ante el caudillo de la Intervención Francesa,
respetado y respetable, y ante el estadista que había hecho mucho por México,
y que, viejo ya, sin las suficientes energías para gobernar por propia cuenta,
debía retirarse antes de que el pueblo lo echara.
Expresó Madero, con su habitual franqueza, que su deseo era entablar
una lucha en el plan democrátir.o, con el compromiso de ambas partes de
respetar el resultado de las elecciones cualquiera que fuese. Su propósito fundamental radicaba en mantener inalterable la paz para cuyo fin demandaba
plenas garantías.

403

�Para el general Díaz, acostumbrado a la obediencia, a las palabras de
admiración, a su indiscutible supremacía, no podía creer que tuviese ante sí,
a un hombre, para él, sin mérito alguno, que le hablase de poder a poder.
Tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para contenerse y no arrojar a empellones al atrevido que así le hablaba. Con brusco ademán, aun cuando
hablando del respeto a la soberanía del pueblo, dio el general Díaz por terminada la entrevista.
La prensa se ocupó con prof usi6n de este acontecimiento, analizándose
bajo diversos aspectos. Para la prensa venal, la que estaba al servicio de la
dictadura, Madero se había exhibido como un candidato a lo "Zúñiga y Miranda" loco de remate. Rabia hecho el ridículo ante la egregia figura del
general Díaz.
En cambio la prensa independiente destacó la actuación de Madero en
orden a la altura de miras de su exposición, y sobre todo se dio importancia
especial al hecho, al simple hecho, de haber sido recibido nada menos que
por el presidente de la república y candidato también. No se trataba entonces
de un contrincante sin importancia, no era ya Madero el "chiflado". Se le
tomaba en cuenta.

C.oNTINÚAN LAS GIRAS

Con renovado ímpetu continuaron las giras de propaganda. En todas partes era recibido Madero con entusiasmo; pero al mismo tiempo iban de
aumento las dificultades que le presentaban las autoridades. Lo menos que
encontraba era la negativa de !os hoteleros para darle albergue, como sucedió en Guadalajara y en Hermosillo.
Tales obstáculos constituían alicientes para continuar adelante. No cabía
duda que Madero había logrado conquistar la opinión pública. Los indiferentes habían acabado por tomar partido; los en un tiempo activos re}-istas,
en su mayoría, se adhirieron al movimiento maderista; y los enemigos de la
ca.usa, por compromisos políticos o por intereses creados, se aliaron estrechamente para contrarrestar, a toda costa, el auge maderista que invadía rápi-

La consigna de la aprehensión de Madero
.
faltarían para ello y se encontr,
1 d
estaba en pie. Pretextos no
0 en a or en de apreh
'
·6 di
del licenciado Roque Estrad
d d .
eDSI n ctada en contra
no se logró seg, 1
. a, acusa o e insultos a las autoridades la que
Madero.
'
un as mismas autoridades, por la intervención di:Ccta de

sin~~aer:~ ~a::r~es:,í l:u~et~ci?nddel l;cenciado Estrada la que interesaba,
formándosele proce~ por
:n~ osde .ormulismos leguleyos fue detenido
agmanos elitos Lo que a 1
"d d .
teresaba era imposibilit 1 f' .
·
as auton a es mteno udiera
ar o me.amente para que continuara s
p
actuar durante las elecciones ya muy próximas.
~ campana, y

ra:

La trama comprendía diversos episodios A
.
.
bi6 exhorto de las autoridad . d" ·a1 .
su debida oporturudad se reciMadero para seguirle p~ooesoese JU JCl es de San Luis Potosí reclamando a
•
n causa que se Je hab' b'
de delitos de burda invención.
Ja a ierto por una serie

Al requerimiento se contestó de co1úormidad
.
.
.
po; pero con satisfacción por quitarse de ene~ y sin p~sas ~ara ganar ttemmetedora como ridícula fue en . d ").1 d
a una s1:11ae16n tan compro'
v¡a o ¿\( a ero a San Lws Potosí.
Continuó
, . allí la mas cara dª· Qued 6 Madero imposibilitado d
1os mas mteresantes momentos de las ele .
.
e actuar en
mediante un simula
. d
cciones, que al f m tuvieron lugar
ero m ecoroso que dio
...
1 d
general Díaz.
como resu ta O el triunfo del
Consideraron las autoridad
lid
cional de Madero sin pode es cump adsu misión otorgando la libermd cau,
rse ausentar e San Luis PotoSJ.

1 En~e . tanto el Partido Antirreele,cionista habia solicitado la nulidad d
:15d e ecoones aportando pruebas abundantes sobre las irregularidade
e
nf
. .
s comedel general D'
o, co innándose oficialmente la reelección
b. as; pero el recurso fue desechad

1az.
Agot~dos los recursos legales y burlando el pueblo en sus
. .
mocráucas no quedaba otr
.
aspiraciones de. .
'
.
o e.aromo que el de la 1·evoluci6n y resu l
se hicieron los preparativos que la grave situac',
10n d eman.d aba. e tatnente

. a que estaba sometido lo and
ll Pudo Madero burlar la estrecha VJ"gil anua
0
a la frontera; para intemarse en los Estad os U m.dos. Mediaba
.
gr
deegar
julio.
el mes

damente todas las voluntades.
Llegó Madero a Monterrey a principios de junio. Tuvo un recibimiento
caluroso, revelador de la confianza que había despertado, en contraste notorio
a la frialdad con que se recibi6 la proclamación de la candidalura del general Díaz. No cabía duda alguna sobre a qué lado se cargaba el pueblo.

. •
. que bautizó con el titulo
de Allá
Plandio
de los últimos
. toques al
. pJan revolucronano
~an Lws, por medio del cual se convocaba al pueblo a l
en armas' citándose para .mmar
. . el. movimiento el 20 de noviembre evantarse
de 1910.

405

404

�Ese día se dispararon los primeros proyectiles. Los hermanos Serdán habían reunido en su casa habitación a varios correligionarios, con el propósito
de salir al campo en plan revolucionario. Alguien los delat6, pues los soldados,
con las annas preparadas, se colocaron frente al edificio intimando la rendición. Cortante fue la contestación por medio de los fusiles. Durante varias
horas las detonaciones sacudieron la somnolencia de la ciudad. Era la primera
llamada de atención a la dictadura, que serviría de muestra patética de 1a
revolución. Terminado el parque de los sitiados cesó el fuego. Varios heridos
y muertos, entre ellos Aquiles Serdán haclan la ofrenda de su sangre y va-

mente preparados, tener a sus órdenes a soldados incorporados p0r la fuerza,
cuya moral contrastaba con la de los revolucionarios que voluntariamente
habían abrazado la causa maderista. En éstos había ~ ideal que perseguir
en aquéllos, el cumplimiento de la disciplina militar.
'

lentía en holocausto a una causa noble.

Siguiendo esta linea de conducta se dispuso la renovación casi total del
gabinete porfirista. Coincidía el extremo ajuste con la llegada a México de
don José Ives Limantour, que se encontraba en París en comisión oficial.

Al mismo tiempo, cumpliendo con lo prometido, se internaba Madero a
Coahuila p0r Guerrero. Al no encontrar en la región los contingentes de
hombres armados que se le habían ofrecido se regresó a San Antonio.
Como oportunamente había enviado a Chihuahua numerosos cargamentos
de armas y parque, y el movimiento rebelde crecía decidió pasar a ese Estado.
Su presencia en el terreno de los hechos sirvió de gran estímulo a los
revolucionarios.
La lista de los jefes revolucionarios aumentaba constantemente: Pascual
Orozco, padre e hijos, Abraham González, Emilio Campa, Marcelo Caraveo,
José de la Luz Blanco, Guillermo Baca, Perfecto Lomeli, Praxedes Guerrero,
Abraham Oros, José de la Cruz Sánchez... que continuaron con mayor vigor
las operaciones. Durante enero, febrero, y marzo de 1911, se logró conquistar
casi todo el estado, al grado de quedar la capital completamente incomunicada, y C. Juárez, asediada por fuertes contingentes. Constituyendo una
posici6n estratégica de primera categoría, era urgente apoderarse de ella,
pues se facilitaría la introducción de armas y parque, además de la resonancia
que motivaría a favor de la revolución. Así que, reuniendo importantes tropas las puso a las órdenes de Orozco, hijo.
Entre tanto los progresos en eJ resto del país eran notables. Numerosas
poblaciones estaban en poder de los revolucionarios, entre ellas algunas de
capital importancia, como Mazatlán, de Sinaloa; Pachuca, Mapimí y Nazas,
de Durango; Papantla, de Veracruz; C. Valles y Villa Guerrero, de San
Luis Potosí; Torreón, de Coahuila.
No podía ocultar el gobierno la gravedad de la situación. De nada servían
las noticias capciosas de la prensa oficiosa. La actividad de los revolucionarios
era cada vez más intensa, en tanto que las fuerzas federales, además de perder
combates y poblaciones, perdían la moral. De poco servia a jefes, técnica-

406

I

Los científicos, que habían nulificado la popularidad del general Díaz con
sus actos anti.democráticos y absorbentes, pusieron en acción todos sus recursos
para evitar el cataclismo, o cuando menos para aminorar sus consecuencias.
No se resignaban a perder los privilegios de que disfrutaban.

~ .su paso por Washington conferenció largamente con el embajador de
Mexico en los Estados Unidos, licenciado Francisco L. de la Barra, quien
lo puso en antecedentes de lo que ocurría en México. Posiblemente de esta
entrevista s~gió_ l_a idea ~e cambiar a los hombres de más alta jerarquía en
el engrana;e of1C1al, considerando halagar a la opinión pública y quebrantar el espíritu de oposición del pueblo. Se hizo renunciar en consecuencia a
los ministros: Enrique C. Creel, de Relaciones; Ramón Corral, de Gobernación; Olegario Molina, de Fomento; licenciado Justo Sierra, de Instrucción
Pública; general Manuel González Cossío, de Guerra; Leandro Fernández
de Comunicaciones; y licenciado Justino Femández, de Justicia.
'

Las vacantes fueron cubiertas por las siguientes personas: licenciado Francisco_ Leó~ de_ la Barra; licenciado Demetrio Sodi; licenciado Jorge Vera
Estanol; mgeruero Manuel Marroquín Rivera, e ingeniero Norberto Do-

mínguez.
Aun cuando l~ mayoría de los nuevos ministros eran personas de prestigio,
como hombres bien preparados, patriotas y honorables, para los revolucionarios
carecían de importancia tales cambios, puesto que se luchaba por una completa transformaci6n en los sistemas de vida pública. Así lo hizo del dominio
nacional el jefe de la revolución don Francisco l. Madero.
Ante el fracaso de esta extrema medida, siguió la solicitud de permiso de
don Ramón Corral para separarse del puesto de vicepresidente por el término
de ocho meses, que el Congreso le concedió. Tratando todavía de ganarse
la buena voluntad del pueblo se aprobó una ley prohibiendo la reelección
y otra decretando la libertad de imprenta.
'
Tarde se trataba de corregir errores que habían engendrado la revolución.
En esta forma el mismo gobierno la estaba justificando.

�Como medida desesperada el gobierno sugirió a la familia Madero interpusiera su influencia para convencer al caudillo de la Re,·oluci6n de la inutilidad de destrozar al país, puesto que había el propósito de concederle
posiciones clave en el gobierno.
Con este objeto se trasladó don Ernesto Madero y otros familiares a entrevistar al caudillo, lo que hicieron en el rancho de Bustillos, situado al
noroeste de la ciudad de Chihuahua. Nada se logró; pues Madero insistió

en llegar hasta el final.
Todos estos acontecimientos alentaban a los revolucionarios, que contribuían al triunfo con actividades arrolladoras por todas partes. No había día
en que no se hablara de la toma de una nueva población.
Los frentes de combate se multiplicaban haciendo imposible la defensa,
no digamos el ataque, de las fuerzas federales. Y a medida que crecía la
revoluci6n amenguaba la entereza de científicos y funcionarios públicos.
Siguieron en su empeño de obtener algunas ventajas de la critica itua ión.
Del fracaso de la familia Madero, surgió la idea de intentar un arreglo por
medio de delegados oficiales.

•
Grandes sucesos tuvieron lugar dw·ante el mes de abril. Para Madero d
centro revolucionario debía radicar en Chihuahua, cuya extensión territorial
y caracteristicas propias del terreno, le permitirían operar con seguridades de
éxito, y no se equivocó. Fue Chihuahua, hasta el momento del triunfo de la
revolución el campo de operaciones de mayor categoría, sin que esto significara que carecieran de importancia las actividades revolucionarias de otros

Continuamente atacaban los trenes que custodiaban grupos de federales,
proveyéndose de toda clase de elementos.
Por esa época Emiliano Zapata constituía un latente peligro. Tenía a sus
órdenes alrededor de cuatro mil hombres, que juntos a veces y en gavillas
en otras ocasiones, siempre tenían en jaque a los federales.
Tomaban pla1.as, que luego abandonaban logrando sus propósitos, para
\'Olver de nueva cuenta a recuperarlas. As1 sucedió en Acatlán, Tlacotepec,
Tacamacbalco, Chiautla y Tepeojuma. No siempre la buena fortuna acompañ~ a los insurrectos· . pues en repetidas ocasiones sufrían reveses; pero
surtí~ el efecto con,trano a lo que creían los gobiernistas, pues enardecían
sus ammos, y con mas empeño continuaban la lucha.
Ese mes de abril fue de grandes proezas para los revolucionarios. A través
del territorio nacional, se tremolaba la bandera de la insurrecci6n, ya con
caracteres respetables. Más de cuarenta mil hombres bien armados peleaban
al grito de viva Madero.
La importante ciudad de Tehuacán se hallaba prácticamente sitiada, como
Cuautla y Aca.pulco en el sur. Otro tanto sucedía en el norte con Durang~, Ciudad, Lerdo, Torreón, San Pedro de las Colonias, Matamoros, Ojinaga,
Cmdad Júarez, Casas Grandes, Agua Prieta, Nacozari. Ya no se trataba de
pequeñas poblaciones, dado que los revolucionarios podían disponer en cada
caso de varios miles de soldados.

En el Pacífico para fines de abril habían sido tomadas nue,·as poblaciones.
y se encontraban asediadas vigorosamente Culiacán y Mazatlán, las más importantes ciudades de Sinaloa, Tepic ofrecía semejante panorama, en relación íntima con los revolucionarios de Jalisco. que hacían sentir su presencia
por todas partes.

lugares.
Para principios de abril la insurrección en Durango babia adquirid~ una
fuerza insospechada; Martín Triana e había apoderado del Ferrocarril Internacional incomunicando a la capital del estado. ostuvo con éxito com'
bates en Ve!ardeña, Marqueseña, Avino e lturbide. logrando capturar vaJ1oso
armamento, que le permitió aumentar sus fuer-as.
.

.

En Guerrero y More.los se hizo sentir la acometividad del revolucionario
Ambrosio Figueroa y sus hermanos, hombres de grandes recursos como guerrilleros, quienes lograron en breve plazo multiplicar las guerrillas, de tal manera
que imposibilitaba a los federales toda operación fructífera. Hostilizaban a
los destacamentos en todas partes, presentando combate cuando la. circuns-

tancias favorecían.

Se iniciaba el mes de mayo, culminación de la Revolución, con los m.&lt;\S
sonados triunfos: conquistas de Torreón, Mazatlán y Pachuca, además de
numerosas poblaciones que definitivamente estaban en poder de los insurrectos.
Casi en todos los estados dominaban los revolucionarios. sometiendo a la impotencia a las fuerzas federales.
El apoteosis tuvo lugar con la toma de Ciudad Juárez, población que, por
su situación estratégica, dio a la Revolución ante la opinión pública, el testimonio inequívoco de su triunfo.
Y precisamente, a unos cuantos kilómetros de distancia a orillas del Río
Bravo, tenían lugar las conferencias de paz, a iniciatin del gobierno federal.

409

408

�Representaban al general Díaz los señores Osear Branif( y licenciado Es·
quivel Obregón, a qui nes e agrc ó po teriormente el licenciado Francisco
Carvajal. Por la Revolución actuaban el doctor Francisco Vázquez Gómez,
don Francisco Madero, padre y el licenciado José Ma. Pino Suárez.
de abril se concertó un armisticio en la zona del norte de Chihuahua,
que terminado sín resultad~ satisfactorios, fue prorrogando el día 3 de mayo
por 3 días más, y como anteriormente no hubo acuerdo satisfactorio alguno.

Quedaron prisioneros el propio general avarro, un coronel, dos tenientes
coroneles, un mayor, diez capitan , nueve tenientes, dos subtenientes y 480
soldados. El coronel Tamborrel murió en la contienda.

•

A fm

Los representantes del gobierno insistían en sentar las bases de paz considerando la permanencia del gen ral Díaz en la presidencia, en tanto que
los representantes de la Re olución so teman, como condici6n intransferible,
la renuncia del general Diaz a la pr id ncia y la de don Ramón Corral a la:
vicepresidencia.
Rotas las pláticas quedaba el campo abierto para continuar la guerra. Así
lo entendió Madero y giro dt!Sde luego órdenes a todos los jefes rebeldes
di poni odo violentar la acción armada.
Todavía. en los estertores de una agonía sin remedio, el general Díaz,
urgido por el avance revolucionario y por la opinión póblica, lanz6 un ma•
nüiesto el día 7 de ma ·o, expr ando que •'se retirará del poder, cuando
su conciencia le diga que al retirarse no entregará el país a la anarquía".
Los acontecimientos s precipitaban con velocidad incalculable. Apenas
conocido el rompimiento de las pláticas pro-paz, y los revolucionarios se
aprestaron para atacar Ciudad Ju rcz. Fu a í como el día ocho un destaca•
mento compuesto de cien hombres abrió el fuc 0 o sobre las fortificaciones
&lt;le la plaza, iniciándose una , 'olenta ac 'ón.
Todav'ia, a pesar de los fracasos sufrido , lo c-omisionados del gobierno,
intentaron conseguir una pr6rroga más del armisticio; p ro aun cuando Madero
estaba en el fondo de acuerdo, no pudo ya cont ner el ansia de lucha de
su gente, y en vista del arrojo de la fracción empeñada en el combate, ord nó
generalizar el at.aque.
La ciudad había sido cuidadosamente fortificada por el coronel Manuel
Tamborrel. Era jefe de la plaza el pundonoro ·o general Juan J. avarro,
que contaba con una fuerza de 600 hombres.
Fue sangrienta la batalla. Por una y otra parte se hizo derroche de valor,
sufriendo numerosas bajas. ro ces6 el fuego durante los días 8 y 9, hasta
el medio día del 10, en que el general : avarro falto de parque, y convencido
de fa. inutilidad de la resistencia, se rindi6.

Ciudad Juárez, en poder de Madero, marcó el fin de la era porfirista.
La resonancia de te acontecimiento traspa el inter · nacional, para convertirse en noticia de primera cat . oría en l mundo. Ya no quedaba duda
alguna sobre la fuerza efectiva de la Revolución · d su cercano triwúo.

Los mism s científicos que consideraban in xpugnab.le la fortaleza moral
y bélica del gobierno, cedieron en sus ímpetus y se aprestaron a con guir la
paz a toda costa, abrigando siempre la ilusión ele salvar el barco que se hundía.
Procedi6 Madero de inmediato a darle contextura orgánica al movimiento.
Formó un gabinete con los hombre más repre entativos que lo acompañaban:
Presidencia,
Relaciones,
Hacienda,
Guerra,
Gobernaci6n,
Justicia,

Francisco I. fodcro.
doctor Franci. co ázquez Gómez.
Gustavo Madero.
enustiano Carranza.
licenciado Federico González Garza.
Jo ( fa. Pino uárez.

El general Diaz, enterado d la realidad que privaba en el país, resolvió
poner fin a la situación renunciando.
tal efecto autoriz6 al licenciado Carvajal para que reanudara las pláticas con los representantes de Madero y
hablara claramente de su renuncia.
Todavía fadero no se instalada en debida forma en Ciudad Juárez, cuando
las negociacion se reanudaron, bajo auspicios mu, distintos.
Desde luego se convino en la renuncia del general Díaz y de don Ramón
Corral; pero los delegados del gobierno no fijaban fecha precisa para ello,
no lo aceptaba Madero ya que, si estaba dispu to a llevar a buen término
los tratados de paz, era exclusivamente on el deseo de evitar mayores sacrificios al pueblo.
Como pru ba de seguridad en la oferta gobiemista se le ofreció a Mad ro
un puesto en el gabinete, que ocuparía la persona que él designara, y además
el nombramiento por él de diez gobernador .

4ll
410

�Como le pareció a Madero que los representantes gobiemistas trataban
de ganar tiempo; pues habían pasado cuatro días sin llegar a un acuerdo,
el día 17 del mismo mes de mayo en\'i6 un telegrama al general Díaz diciéndole que necesitaba saber si la noticia de su renuncia era cierta. La contestación llegó inmediatamente confirmándola como efectiva en el curso deJ mi mo

mes.

Entre tanto ir y venir, sin un sentido de cordura. se pasaron tr días a
contar de h fecha de la firma d 1 tratado de Ciudad Juáre1.. La opuuon
pública se agitaba en un laberinto de conjeturas. La tensión en el ambiente
popular era a cada momento más peligro.a. 1 o había forma de controlar la
aspiración del cambio ya acordado.

Así llegó el 24 de mayo: la prensa propaló la noticia d que ese mismo

En efetco los sucesos en México así !o indi aban. El mencionado día 17,

d(a serían presentadas a la Cámara de Diputados las renuncias, y el público,

en un solemne con ejo de ministros, que se efectuó en el domicilio del pre-

ansioso de presenciar aconteC'imiento de tan alta importancia, e presentó en

sidente Díaz, se acordó la renuncia de él )' de Corral.

gran número invadiendo las tribunas de la Cámara. Para las 3 de la tarde
no quedaba espacio alguno libre.

igui6 en Ciudad Juárez el debate sobre los detalles de la situación, supuesta las renuncias anunciadas, y por fin el día 21 e finnó el tratado de
paz, que contiene los siguientes puntos substantivos:
lo. Renuncia, antes de fin de mes, de los señores Porfirio Dí.az y Ramón
Corral.
2o. El licenciado Francisco León de la Barra, secretario de Relaciones
Exteriores, e haría car_go del Poder Ejecutivo interinamente y convocaría a
elecciones generales dentro de los términos de la Constitución.
3o. El nuevo gobierno estudiaría las condiciones de la opinión pública para
satisfacerlas en cada estado, dentro del orden constitucional y acordaría las
indemnizaciones de los perjuicios causados directamente por la revoluci6n.

4o. Cesarían desde ese momento las ho tilidades entre las fuerzas del gobierno y las de la revolución.

•
Quedaba, con este tratado de paz, teóricamente terminada la revolución.
La realidad era otra. Continuaban en 1éxico las intrigas de los aduladores
y usuíructuantes de la era porfirista, que no se resignaban a dejar los privilegios de que venían disponiendo.

Afuera rugía la multitud. Una ,·alla de soldados detenía a la gente que
a toda costa querí::i. ent(ar. La impaciencia crecía por instantes; los grito
destemplados llenaban eJ ambiente. Alguien exclamó. ¡ abajo Díaz! y pronto
se formó un imponente coro con estas palabras. Otro grupo gritaba ¡ ,-iva
Madero! Miles de personas de todas las clases sociales hacían causa común.
La paciencia se había agotado y la tragedia acechaba.
Entre tanto los diputados actor forzosos en la culminación
política que llegaba a su fin, conteniendo el nerviosismo que
trataban de formalizar una esión, constantemente interrumpida
panilla que agitaba el presidente, con el propósito de imponer

de una ,;da
los acosaba,
por la camorden.

El pí1blico, desde las galerías, no permitía se leyera un proyecto de ley
sobre educación, pidiendo que se diera cuenta con las renuncias de Díaz y
'de Corral. Era tanta la algarabía que no se escuchaba la lectura, ni era
posible que los diputados concentraran su atención .
Arreciaba la tormenta.
las renuncias.

o era oportuno hablar de cuestiones di tinta,; a

El diputado Licenciado Manuel Calero fue a la tribuna, y haciéndose oír
con dificultad, expresó que no podían ocuparse de las renuncias porque no
habían llegado todavía.

Sugerían, entre otros planes, llamar al general Reyes, que de regreso de
Europa se había detenido en La Habana, Cuba. Querían ignorar que esa
forzada escala obedecía a ge tiones de Madero quien veía, con la presencia
de Reyes, en momentos tan críticos, posibles trastornos.

Como bomba e recibió el anuncio. To había forma de contener la indignación de la gente; a los gritos, mueras y vivas, se mezclaba el estruendo de
la butacas hechas pedazos. Los diputado salieron del salón como pudieron,
y el público abandonó la Cámara, informando a la multitud aglomerada
en la calle ·10 que había sucedido.

Fallida ta argucia sugerlan la expedición de leyes que garanili.aroo la
libertad electoral, la renovación de los gobernadores, la no-reelección, y cuanto
significaba una justa aspiración del pueblo. Tarde era ya para tale ofertas.
La revoluci6n estaba a punto de realizar su programa rcivindiC'ador.

Dentro de un ambiente enardecido se formaron do columnas: una tomó
el rumbo del domicilio del general Díaz, por las calles de la Cadena, sin
llegar a su destino porque pelo tone de soldados lo impidieron; pero el general
Díaz., escuchó los alaridos de un pueblo amotinado que urgía su renuncia.

412

413

�La otra columna se dirigió a la Plaza de la Constitución, y frente al Palacio Nacional fue recibida con nutrida balacera. No babia forma de contestar la agresión. El pueblo no estaba armado; pero descargó su ira lanzando
los más duros improperios a los esbirros detentadores del poder.
Quedaron tendidos en la plaza 9 cadáveres y 19 heridos. Precio de sangre
para conquistar la dignidad de hombres libres.
Todavía reservaba. el destino el sacrificio de nuevas víctimas. Al día siguiente los periódicos dieron cuenta de los acontecimientos con extensos comentarios, y de nueva. cuenta surgieron los motines. En la. a.venida Juárez la policía
trat6 de disolver una manifestación usando de las armas, causando un muerto
y tres heridos; pero nada detenía el ímpetu del pueblo. Quería la salida del
general Díaz a toda costa, y su acometividad iba en aumento.
Pasado el medio día circuló la versión de que se habían presentado las
esperadas renuncias. Volvió el pueblo a establecerse frente a la Cámara de
Diputados en actitud hostil.

En efecto, en breve sesión de los diputados, se aprobaron las renuncias del
presidente y del vicepresidente de la república, general Porfirio Díaz Y don
Ramón Corral. Quedaba cerrado un período de 30 años, durante el cual se
babia disfrutado de paz; pero en cambio fueron sepultadas la libertad del
sufragio, de palabra y de prensa.
Se advierte en la renuncia del eneral Díaz el tono comedido de quien
siente en lo íntimo de su ser, que ha dejado de ocupar el lugar prominente
que las circunstancias y merecimientos le habían concedido. No hablaba el
caudillo triunfante de la intervención f ranccsa. ni de la revolución de Tuxtepec, hablaba el ídolo caído, que olvidó lo fugitivo y perecedero de las glorias
humanas.
Para don Ramón Corral no había otro camino a seguir que el marcado
por el general Díaz. Su dimisión así lo exp a: "y iguiendo mi programa
de secundar la polltica del Gral. Díaz, uno mi renuncia a la suya".
Queda así en la historia de México grabada la fecha del 25 de mayo de
1911, como final de una etapa de progreso material, con el estigma de un
atraso socia] enorme; y en contraste, el comienzo de una nueva etapa político-

FIN DE LA CONTIENDA ARXADA

Una vez firmados los tratados de Ciudad Juárez, el enfrentamiento entre
revolucionarios y federales cesó, desenvolviéndose los acontecimientos posteriores con rapidez.
El general Díaz, como simple ciudadano salió de la capital por la vía
férrea rumbo a Veracruz, en donde se embarcó en el vapor alemán el ''Ipiranga'' hacia Francia, para no regresar. Con él se iba u.na etapa histórica
de heroísmo y de claudicaciones.
En cambio Madero disponía lo necesario para su viaje a la ciudad de
léxico, el que hizo en un tren e pecial. Durante el trayecto de Piedras
Negras a la capital, las aclamaciones al jefe de la Revolución se sucedían en
cada lugar en que el tren se detenía: Saltillo, Torreón, an Pedro d las
Colonias, Zacatecas, Aguascalientes, Cela ·a, San Juan del Río, y México. La
11 gada fue el 7 de junio por la mañana, del memorable año de 1911.
La recepción que el pueblo hizo a Madero es de aquellas :matiifestaciones
ind criptibles. Sin distinción de clases sociales e puede asegurar que la
población, en su totalidad ocupó calles, plaza . balcone y azoteas para
aclamarlo.
Inolvidable jornada que habría de transformarse dos años después en el

más amargo e injusto cambio popular.
Después de merecido descanso, procedió Madero a recorrer el país en
calidad de candidato a la presidencia, llevando como vicepresidente al licenciado José Ma. Pino Suárez, en lugar del doctor Francisco Vázquez
Gómez, que había sido nominado para ese puesto en la asamblea del Partido
Antirreeleccionista, efectuada antes de la Revolución.

Casi por unanimidad de votos resultó electa esla planilla. Tomó posesión
de la presidencia don Francisco I. Madero, cl 6 de noviembre del tantas
veces citado año de 1911. La limpieza con que se habían realizado las elecciones, que significaron un ejemplo a seguir constituyeron la más cumplida
satisfacción para Madero y sus correligionarios, así como la justificación perfecta de la Revolución.

GoBmR: o

~1ADERI TA

social

•
414

No podían ser los augurios más satisfactorios para el gobierno, que en
fonna tan democrática, iniciaba su gestión .

415

�• fadem, impcrturb bk en su prop6 ito d gobernar para lodo lo mexicano ~in distinción alguna, aju taba todos su actos a Jo· más alto principios
impu to por las ley~s, agregando de su pa1 te bondad y buena íe.

. Iuy pronto urgieron dificultad · que procuraba olucionar en la mejor
forma posible. ·e organizaron. al amparo de la lib rtad imperante grupo
di idente , que in una bandera d tenninada puirnaban por desacreditar al
biemo.
En ayuda de e ta tendencia alieron a luz periódico y rcvist:is, cura prinipal mi ión era la de atacar al régimen.
Todo acuerdo, toda actuadón del régim n rra moti\'o de acI't'S censuras
por m dio de tend nciosos nrtículo y de ~ot a c..aricatut"a$.

A í como la gota de agua horada la p ña. a. í la inuiga, la calumnia, la
mentira. acaban por d truir la r puta ión más limpia.
Y l { nómeno e op ró. Pa a paso la :nie tra ampaña al ntada por
la rea ci6n, fue tomando fu rza ha ta 11 ,u a lo· límitC's en que la opinión
públi

picrd

de vi ·ta la

1 •alidad.

e mellaban las armas de sus amigos, considerando que eran impl
jeturas hija de la amistad que le profesaban.

Esa confianza en í mismo, product
demás. d tennin6 su ruina.

d

la lealtad qu

con-

le inspiraban los

El 9 de febrero de 1913,
iruurrecrionaron lo· cadetes de la Escuela de
A pirante d 1 lalpan. Al frente de etJos el t ncral fanu 1 Mondrag6n,
que a su vez
había sublC\-ado con la corporación de artillería a su mando,
marcharon con una columna hacia la penit nciarí. , n tanto, c¡ue otra columna níil6 1 dirección a la prisión d
antiago, con la consigna de liberar
al general Bemardo Reyel&gt;.
Fue para el general fondrag6n fácil conseguir la lib rtad del general
Diaz. En seguida se dirigieron a la iud dela tomándola. despu 's de un breve
combate, gracias a la trai ·6n de algunos oficiales encargado de su d fensa.
En cuanto a la columna que se dirirri6 a la pri i6n de antiago, con la
misma facilidad lograron la libertad del general Re) . De inm diato, en
actitud de combate marcharon hacia el Palacio 'acional.

víctima y de trozarla.

Al frente de la tropa el general Rey s intimó la rendición a la guardia
d I Palacio re ibi ndo como cont taci6n una d carga cerrada de balas.
Cayó del caballo muerto. Sin embargo
combate se generalizó, con el sacrificio de numerosos soldados y civil . Los atacantes
retiraron para incorporarse a los sublevados de la Ciudad la.

Tuvo cono imi nto • lad ro del complot qu
fraguaba: pero insistía
en que 1 pueblo taba c-on él y cualquier intento que se hicics en u contra
frac~ 'a, como hablan fracasado lo general , Félix Díaz, en Veracruz y

A í se inici6 la Decena Trágica, que cuhnin6 con la traición del gen ra1
ictoriano Huerta, en quien el pre idenlc había confiado la defensa de las
in tituciones oficiales y con la muert del propio fad ro y del tic nciado

En esta forma, qui nes . con ideraron d plazados de la situaciones de
pri,ilegio de que disfrutaron, prepararon el ambieute para dar el zarpazo,
como la fiera que
ra el momento propicio para caer sobre la indefensa

Bernardo Rey ,

n • 'u vo León.

En ambos e.a os, prision ro lo jefe , • fotlero le había salvado la ·ida.
a pesar de la pre.i6n en contrario de corrclicionario de alto nivel.
LI gaba la prueba decisiva. Amigo

) íamiliarc d
fadero, con .ant la. En ,-' ra d I moYimi nto
ubv rsivo, un grupo d diputad de lo renovado
d filiación ro d rista
incfu utible y amigos personak , le notificaron t pdi!!10 qu corría;
ro
ni las pru bas que 1 pre ntaron, ni lo &lt; umer to clocu nt
on que le
lu blaron fu ron ·uficien
pata onvenc rl . Para él •e trataba _implemente
dt. rumore y que nadi
atre" rí a rebelar· n u contra .

ción al cu rtelazo, le advinieron del peli

Pino Suárez.
Terminó en esta forma dramática un nsayo democrático, y con él terminó

la vida de un visionario que equi\'ocó el e cenaño en que debió realizarlo. La.
hi toria ha recogido l gesto el
hombre que vii.:i6 para el bien que no
fue comprendido y en cambio •e le acrificó. u nombre permanecerá vivo
en el re uerdo de las g neracione por verur, y u figura, llena de bondad
)' de nobl . nt1mient , perdurará mediante lo monumentos que en su
h nor
lc,·anten a trav' del territorio que tanto amara.

• to podí ~fad ro cr er n la mal&lt;lad d I
mlir
mucho meno qu
hubi
militares capao . de mane-bar 1 honor con una traición. Tenía fe
cie • en la bondad humana. y ante ta cora7" d · inqu brantabl segurida .

417
16

Hum-27

�LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1944 - 1945)
ToMÁs

MENDIRICHACA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geograf'ia y Estadhtica.

I
LA

UNIVERSIDAD DEL NORTE

AL REGRESAR DE LA ciudad de México, a principios de agosto de 1944, el
gobernador del Estado informó a la prensa local sobre los planes de la Secretaría de Educaci6n Pública para establecer en Monterrey la Universidad
del Norte. Esta institución tendrla facultades y escuelas en los Estados circunvecinos, como dependencias suyas, que funcionarían probablemente en las
poblaciones de Saltillo, Torreón, Ciudad Victoria, etc. 1
Con ese motivo resucitó el antiguo proyecto de convertir a la Universidad
de Nuevo León en Universidad del Norte, o sea en una entidad de mayor
amplitud. Sin embargo, el punto neurálgico del problema era la Autonomía.

En unas declaraciones a El Porvenir, publicadas en su edición del día 3
de agosto, el doctor Enrique C. Livas, rector de la Universidad de Nuevo
León, afirmó que la proyectada universidad ya "existía de hecho en M onterrey'', pues en la casa de estudios ouevoleonesa siempre había habido más
de un cuarenta y cinco por ciento de población estudiantil que provenía de
los Estados fronterizos. El doctor Livas no se oponía a la creación de la
Universidad del Norte, pero su "prop6sito esencial' era que la Universidad
de Nuevo León "no pierda m carácter de Institución del Estado, porque eso
1

El Porvenir, agosto 2 de 1944, p. 8.

419

�seria tanto como aceptar el derrumbamiento de los esfuerzos que los educa,.
dores de Nuevo León han hecho en beneficio de la educación universitaria
y de su organización . ..".

El mismo periódico hizo dos entrevistas relacionadas con este asunto.2 El
licenciado José Benítez, ex. gobernador de Nuevo León, "se mostró partidario
de una mayor autonomía universitaria". Abogaba porque "las fuerzas que
constituyen su sostén económico (¿ el gobierno de Nuevo León?) tuvieran una
injerencia indirecta y prestaran su mayor apoyo, como sucede en las t,iniversidades europeas". En tal caso no habría necesidad de que existiera una
universidad "federaliz:ada", o sea dependiente del gobierno federal. El problema económico era el más apremiante "y reclama la intervención de otras
fuerzas económicas . ..". El licenciado Benítez también opinó que el gobierno
federal debía aportar cierta cantidad de dinero para el sostenimiento de la
universidad nuevoleonesa, sin que ésta dependiera de aquél, pues de otra manera estaría "sujeta a vaivenes sociales, educativos, políticos ,, demás . ..",
originados en la Universidad Nacional de México, "que se reflejarían inmediatamente en el Estado". Por su parte, el licenciado Héctor Goozález, primer
rector de la Universidad de Nuevo León, afirmaba que los Estados del norte
de México, de donde afluía un elevado porcentaje de estudiantes a la Universidad nuevoleonesa, debían ayudar econ6rnicamente al sostenimiento de la
nueva universidad. Añadió que, si no se llegaba a conseguir el apoyo económico
del gobierno federal para la Universidad del orte, "se echaría a perder lo
poco que se ha ganado hasta la fecha en materia universitaria" en Nuevo
León. Sin embargo, también había el peligro de que la nueva universidad
quedara sujeta "a los vientos reinantes de todas las fndolcs que soplaran en
la Universidad de México, de la cual tendría influencia directti'. El licenciado
González aludió a una universidad "en la cual verdaderamente se estudiara,
evitándose lo más que se pudiera toda agitación política". Es decir, en donde
el estudiante no perdiera de vista el fin principal de su paso por las aulas
universitarias, "tratando de integrar su criterio personal a través de sus est-u,.
dios y de la experiencia". Terminó diciendo que, en caso de ser necesaria la
aportación económica de la federación para establecer la Universidad del
No1te, esto "110 debería significar una influencia directa (del gobierno de
México) en todos los aspectos" de la nueva institución, sino una ayuda poderosa para encauzarla y hacerla progresar.
El día 4 de agosto El Porvenir informaba que, poco antes de salir a la
ciudad de México, el doctor Livas había declarado no ser necesaria la crea-

1

ción de la Universidad del Norte ero s' 1
federal a la Universidad de Nue:,: León1 a ayuda ~conómica del gobierno
gobierno del centro funciona,
f
' la cual, _sm que dependiera del
'
na en orma más efectiva con esa ayuda.

El 10 agosto de 1944 1 d
·
Educación Pública licen;ia:o J°:tor ~1vas ~ed recibido por el ministro de
Universidad de N~evo León dij:::e ::r:atóo det. "El bfoletín mensual de la

vista d
U · •
e con rontar los puntos de
. _e nuestra mversidad con el proyecto de la Universidad
por el gobierno federal" .s Al termmar
.
1a entreV1Sta
.
Norte,
lauspzczada
..
fue del
anunciada
a VlSlta a Monterrey
Máynez, Iepresentantes
metió dar a conocer en
de la Universidad de
pero nunca lo hizo.

EL

de los licenciados Alfonso Caso y Eduardo G ,
de Ja Secretaría de Ed
"ó A
arcia
su sirui
,
uc::10 ~· rmas y Letras proNue:o ~ : numero un~ smtes!S de l~s puntos de vista
n con relación al mencionado pro ecto,

RECTOR CONTRA L

AUTONOMÍA

sucesos
•
.
deUnos
M' .lamentables
di
.
, ocurrid os en 1a U mvemdad
Nacional Autónoma
.
exico, eron motivo al doctor Livas para escrib;,. un ext
, 1
mtitul d "A
,
u
enso artícu o
a o
utonomia y tragedia w1iversitarias".'
'
El rector de la Universidad de
L ,
..
libertad de cátedra de la ' .
ue o eo~ calif1c~ la autonomía y la
maxima casa de estudios mexicana como "un .
creado
.
mtt~
tu . , con fines diversos y nada 11obles", pues "su Ort{!en
obedece a una
siaczon que todos han callado, con inexplicable cobardíd' El viru1
,
trata p · · 1m
·
ento artículo
, ' nnetpa ente, sobre el movimiento estudiantil de 1929
boco en la autonomía de la Universidad acional de M,exico.
.
' que desem-

d:;1 aut~; afirma que en mayo de 1929, "cuando estalló esa huelga que han
di .o en. amar gloriosa", él era estudiante de la Facultad Nacional de M
cma, s:endo_ tes~go presencial de aquellos acontecimientos. Aña e
eauto~om1a u_mvers1taria fue concedida por cl presiclentc Portes Gil :om:ue la
mechda
hábil para solucionar
la . huelga de estudiantes, ,, qt,e na da tuvo una
l ·
. ..
de
g oriosa y que no se intci6 con ideal alguno". Todo lo que se h b' d" b
hasta ento
b ¡ "
a 1a 1c o
. .
nces so re a nobleza" y los ''principios i11violables" de aquel mo
vumento estudiantil "~s falsedad, oportunismo y deseo manifiesto" de apro~
vecbar el atropello
. 1·ma
"p
f · sufndo por los wiivcr itarios a manos de la polici'a cap1ta
ara con eccionar un mito de resultados hasta ho-y desastrosos .. ."

: Armas 'Y ~ttras, año I, número 9, septiembre 30 de 1944, p. '.!.
El Porvenir, agosto 9 de 1944, pp. 3 y 5_

El Porvenir, agosto 4 de 1944, p. 7, y agosto 5, p. 1O.

421
420

�El doctor Livas afirmaba que el "mito" de la autonomía "ha costado a la
Univer.sidad Nacional la salida de un Rector, el licenciado Castro Le.al, que
pudo, indudablemente, enaltecerla; desorientación completa en su misión; gobiernos universitarios que han cubierto de oprobio a la Universidad como el
de Chico Goerne, que inició la formación de brigadas de incondicionales y de
pistoleros; un estudiante muerto y muchos lesionados, con la entronización
en esta Casa de Estudios de prácticas que la han cubierto de vergüenza )' la
han exhibido como una negación de la cultura nacional".
Luego advertía: "Sirva todo esto de experiencia para los que siguen luchando en Provincia, por eso que no entienden y cuyos resultados se obstinan
en subestimar''. La autonomía universitaria, ''como se ha practicado e11 la
Universidad Nacional Autónoma, es un peligro para la cultura y una ban,..
dera de políticos )' de ignorantes, que pretenden saberlo todo por el solo
hecho de poder llenar una o más cuartillas".

Enseguida hace una dura crítica a la prensa local, afirmando que algunos
periódicos regiomontanos "hablan frecuentemente de que Nuevo Le6n no
tiene Uriiversidad por el hecho de ser, la que tiene, una institución de Estado".
Y concluye: "Resulta fácil valerse de la impersonalidad de un comentario
periodístico para externa-r opiniones sobre asuntos en los que no se ha pro-fundizado lo suficiente, desorientando a la opinión pública al amparo de la
fuerza indudable que tiene todo lo que es periodismo".

El doctor Livas no ignoraba que escribir contra la autonomía de la Universidad de México sería para muchos "muy poco menos qtte un delito de
lesa cultura.", sobre todo en quien era rector de universidad. Sin embargo
esa circunstancia era la que lo obligaba "a salir por los fueros de la verdad
~• señalar que es cobardía el callar ...". Para el doctor Livas el mal no estaba
en quienes habían sido rectores, corno Chico Goerne o Brito Foucher, "sino
en que se ha forjado a la autonomía universitaria contra toda realidad y
con gran menosprecio del valor civil auténtico, una lerenda de suprema conquista de la cultura y de principios inviolables, cuando sólo ha dado margen
a oprobio y desprestigio". Y añade enseguida: "Debemos declarar con toda
energía 'j con honestidad y aunque tengamos que soportar toda clase de ataques, que el mal está en la autonomía, concebida como libertinaje indecoroso
'j como pretexto para luchas sectarias, para desprestigio de la nación y escarnio de la Cultura".
Afirmaba que el gobierno debía modificar la situación legal de la máxima
casa de estudios, "que debe tener en el Estado, no sólo el proveedor de su
patrimonio, sino un principio de autoridad con las necesarias limitaciones que
exige el libre desarrollo del pensamiento huma110 por las vías de la honestidad

y la expresión social de un pueb.o, ante el que debe responder ,, Por últim'
aserurab
.
• • entonces'
o
° . ª que, s,· 1a autonomía contmuaba
ejerciéndose como· ·hasta
1
e gobd1emo e.:'taría ~tiendo que, a su sombra, "se siga laborando un fu:
turo e verguenza nacional:'.

LA SITUACIÓN ECONÓMICA DEL HOSPITAL

1 • Al ha cerse cargo
d Lal situación
dir •, económica de] Hospital Civil era bien dif'cil
e a
ec~o-~ del nosocomio el doctor Francisco Vela González en abril
de 1944, su~mo que_t?do el personal médico renunciara a sus sueldos debido
~ 1~~ _P~~na~ ~ondic,ones económicas por las que atravesaba la institución.
a l ,ciatl\'a e doctor Vela González fue aprobada por unanimidad.
. En UD_ª información de El Porvenir del 30 de abril se afirma que el h _
pita! recibía aproXtma
· d amente $ 25,000 mensuales por' concepto del impuesto
os

ª

1

~

~pectác~os públicos Y $ 10,000 más correspondientes al servmo de

~rlSl~rust~· ~acle que el gobierno de] Estado había prometido a la Bene-

ficencia
,
. ,,Publica una aportación mensual de $ 10,000, « cosa que aun
no ha
d
mte
,do
,
pero
se
esperaba
contar
pronto
con
dicha
cantidad
E
¡
d "
d ,,
. n ese caso,
a suma e entra as ascendería a $ 45 ,000. y conc1me
• que, como los
gasto~ mensuales para el sostenimiento del hospital eran de , $ 65,000, todavía
{altanan $ 20,000 cada mes para cubrir el presupuesto.
La noticia anterior no es exacta, ya que el gobierno de Nuevo León aportaba $ 12_5 000 anuales para el sostenimiento del hospital, o sea $ 10,416.66
al mes. Sin embargo, la vida económica de la institución era muy precaria.
Por otra parte, el edificio del hospital civil no estaba concluido: faltaban
los elevadores, lo: equipos de cocina, numerosos detalles en diverso departamentos Y terminar los pabellones para los servicios de lavandería y planchado, cuyo costo podría ascender a quinientos mil pesos Además la · titu ·,
t ,
d d d
di
.
J
1DS
aon
ema un a eu o e me o millón- de pesos con varias casas comerciales.

:ª

Para
te~ción. del, h~ pital ci;il, el gobierno federal a través de la
secretana de A~1stenc1a Pública, hab1a contribuido desde el año 1941 con
algunas aportac10nes económicas, que ascendían casi a ochocientos mil pe os.
En ma:'º de ~9_44, las partidas dedicadas al hospital civil -incluyendo la
aportación antiapada de doscientos mil pesos de la secretaúa de Asistencia
corre pondiente a dicho año- ya estaban agotadas. 5
• ~erie _d_e,,tres artícul~ _de R. C. (Ricardo Covarrubi:is) sobn· "El problema del
hospital ovil , en el pen6dico El Norte de los días 12, 13 y 14 de mayo de 1944.

423
422

�director
del e otro
de
mediados de ese año, el do Lor Ve1a González
adq,uirir
un aparato
de teel , tr tras cosas lJW era urg nte
salud,
o
,.,;ones, lamentable es confesarlo,
. de I arod en ~adiendo·
"En mue /tas oc,_.
,, ..
rapta
~ro un sea,nos
an han muerto
.
debido a la falta del mencionado. aparato
los pacientes
, . ... .
1 J mta de Bene!icencia Pública reEl doctor. Vela
t 1.CJ.tar su apoyo económico para
. . • Go~ez
vada,propuso!
con e fiam ªa e so
1
currir a la 1ruciat1Ya
pn
d'
d
,
h . al . ril Uno· ias espues declaraba que el hospital era
terminar el os~1t Cl\! .d b'
··tarse el peligro de que "tenga que susper,,..
una obra g1andiosa, pero . e ia n.,
.
a nas bastaban para
der sus actividades repentmamtnte· , pues sus mgreso pe
su so tcnimiento.
.
d1
.
tario celebrada el 30 de agosto, el director e
En la
16n del CJub Ro
' ·
. d club "para que acudan
• ll
d " a los socios e1
,
ho pital hizo su "patético ama od dº I I spital que materialmente están
. . d l p ientes pobres e ic zo LO
,
d
en auxilio e os ac
p ionarles los tratamientos a epereciendo por falta. de. ele7:1ent~s parla
en medio de las más gran-.
cuados
que esta institución viene unciona
J
JI 1
des de/ idencias y escaseceJ .
.
1

P:º º:~o

"ª

a funcionar
e
En medio de tantas nece idadc.! ' a fmes de agosto
od empezó
aparatos
y a cargo
nurvo d partam nto de Fisiot rapia, dotado de m emo
del doctor Ramiro Sepúlveda.

Los

JUEGOS U 'íVERSITARIOS

.
Unhersitarios se celebraron en Monterrey
Los egun&lt;los Jue~os Deporuvg~ b ·o los auspicios de la Univenidad de
del 10 al 16 de sepuembre de 1 , ªJ
ucvo León.

1
.
.
.-ón de este importante evento se ef ctu ~n. e
La ceremorua de maugurae1
{
til Mutualista siendo p dida
gimna io monumental del Circulo er~anfanu~l Reye Iduñate y el rector
por el gobernador del Estado, el genera

de la universidad.

Las competencias se desarrollaron 11 los gimnasio del írculo • fercantil
Mutualista, n el parque Cuauhtémoc, el parque D portivo Acero, las canchas de la E u la de Bachillere la alberca olímpica deJ parque Deportivo
Cuauhtémoc y amosa y en l:t arena . Conterrey.
La Universidad de uevo León obtuvo el primer lugar en puntuación y
sus equipos ganaron los campeonato de natación, boxeo, lucha libre, beisbol
y voleíbol, ocupando el terc-er Jugar en atleti ·mo, basquetbol y futbol.

.

EL

oocToR

BAz

EN

Mo

TERREv

En 1a mañana del 12 dt: septiembre Uegó en avión a Monterrey el doctor
Gustavo Baz, secretario de alubridad y Asistencia Pública, quien e tuvo
olamente quince minutos en esta ciudad. En una interesante entrevista concedida a El PoT(Je11ir, el ministro declaró entre otras cosas que era "lamen,.
table" el hecho de que, no obstante "el empeño y hasta sacrificios'' del doctor
Franci o L. Rocha, e.-.: director del hospital civil, para organizar ese centro
médico, "nadie lo agradece y hasta se cometen ingratitudes''. (El ministro
se refería guramente, a la huelga estudiantil que unos meses antes obligó
a renunciar al doctor Rocha) Día d pués apareció publicada en el mismo
periódico una c. rta del cloctor Baz, enviada d de la ciudad de México,
aclarando algunos concepto relacionado con otros temas.

6

. .
h d l.
. les Universitario partiCJparon oc o e e
En los egundos Juegos acd ion!a d
u-·o León que umaron más de
.
. clu en o a e
,.,,
,
. .
gacion d poruvas,
m
.
tadas l iguientes m ti•
1
tudiantilcs EstU\r1eron represen
.
seiscientos at etas~ es supcnor.
. · Uruversi
. ·a ad acional ut6noma de México,
.
tucion
s
de
ensenanza
.
·
Ese
l
acional
d
Agricultura
de
Chapm1
Instituto Politécnico ac,ona •
ue a
• El Poru,nir, agosto 25 de 1944, p. 10.
i El Poruenir, agosto 31 de 19H, p. 13.

go, Instituto Cicmífico d Tolm l inívcrsidad de 11ichoacán, Instituto de
Ciencia del E tado de Hidalgo, In tituto i ntífico de Zacatecas y Unh rsidad de 'uevo Le6n.

El doctor Baz regresó a fonterrcy poco después, como representant personal del presidente Arila Camacho, al informe del gobernador de ~uevo
León, licenciado Arturo B. d la Garza, leído el día 16 de septiembre.
El 14 de septiembre había in!onnado El Porvenir que gran parte del ho pita! civil '·está sin agua'', debido a la falta de presión en la tuberías, "sundo
la más afutada la Sola de Operaciones, que se encuentra en ti cuarto piso .. .".
El mini tro visitó el hospital y ofreció ordenar el pago de casi ciento noventa
mil p os, qu se adeudaban por la compra de la mayor parte de los paratos
clinicos. También prometió solicitar un pré tamo de una cantidad igual
-unos dosciento mil peSOS- para la c-onclusión del mencionado ho, pital.
En un banquete ofrecido al doctor Baz por eJ gobierno del E tado y la
universidad, la directiva d la sociedad de alumnos d · la Facultad de M -

425

�dicina tuvo un cambio de impresiones con el ministro. Los tudiantes
citaron al doctor Baz la cooperaci6n econ6mica del gobierno f deral
la construcci6n del nuevo edificio de la facultad. El ministro declaró
indudablemente, el gobiemo federal destinaría una cantidad importante
ese objeto, pero en el pre upuesto de egresos del siguiente año.

olipara
que,
para

fines de septicmbr de 1944 e] doctor Angel fartínez Villarreal, dirc tor
de la Facultad de Medicina, tuvo una entrevista con el gobernador del
do
para tratar sobre el nuevo edificio de la facultad que debía tener un costo
de tr millones de pesos. El Porvenir del día 29 dijo que el gobernador
"ofreci6 qut, de $U parte, continuard dando todo su apoyo moral y econ6mico
para que dicho prop6rito se realice y no quede en simple proyecto". Días
después un grupo de médicos se reuni6 con el gobernador, quien afirmó que,
como aportaci6n inicial, ponía a la disposición de ello la cantidad de cien

mil pesos.
A principios de octubre, la e&lt;"retarín de Salubridad autoriz6 el pago de
casi ciento noventa mil pe os del adeudo qur tenía el hospital civil con "'arias
casas comerciales de la ciudad de México. La primera promesa del doctor

PENURIA E•

LA FACULTAD DB

U,DICI A

El doctor Angel Martínez illarreal tenía en sus manos los destinos de la
Facultad de Medicina e, indirectamente, los del hospital civil. Pero, si la situación del bo pital era alarmante, el e tado en que se encontraba la facultad
era, en verdad, deplorable.
En un e.·tenso artículo del doctor Guillermo B navides Uribe. aparecido
en El Por{)enir el 13 de octubre de 1944, señalaba la penuria en que se
iedicina.

En el año lectivo 1943-1944 se habían matriculado 448 alumnos, de los
cuales 420, que cursaban del primero al quinto año de la carrera, recibían
sus clases teóricas y prácticas en el local de la facultad. Lo 28 r t:mtes
tenían todas us clases en el hospital civil.
La facultad contaba solamente con dos aulas, tr laboratorios
una biblioteca. Además, el anfiteatro, que era un ~Ión de doce metro de largo
por is de ancho, con tres planchas para cadáveres, y un salón más pequeño
en un piso bajo, ocupado en su mayor parte por las in tabciones para la
ref rig raci6n de los cadáveres.

426

tunidades para el trabajo indh,'idual de los alwnnos. Para las prácticas los
tudiantes sólo disponían de &lt;los horas al mediodía · una o dos ho~ en
la tarde. El autor del artículo comentaba: "Es imposible que una cátedra

pueda str provechosa cuando alrededor de una plancha, donde se encuentra
un cadáver, se acumulan hasta sesenta alumnos, de los que apenas doce o
quince que están en fJrimera fila se pueden dar cuenta de lo que se hace,
dando opo'Ttunidad al resto de los afomnos a que pierdan el tiempo lame•
tablemtnte o que provoquen interrupciones frecuentes en la cátedra, obligando a que se l1aea un constante mot•imiento dr alumnos alrededor de la
plancha, desplazando a los de primera fila para tener oportunidad de ver".
Era frecuente que a la misma hora coincidieran n el anfiteatro dos grupos
con di tintos catedráticos, que sumaban más de cíen alumnos, quienes carecían de asientos. "En estos c011diciones -decía el doctor Benavides Uribe-

la promiscuidad, los malos olores, las contaminaciones, la pérdida de tiempo
y la fatiga son cosas inevitables." En total, unos 370

studiantes debían

d sarrollar trabajos de anfite tro.
Para resolver la falta de e pacio en las aulas, los catedráticos iniciaban
clases a las iP.te de la mañana. impartiéndose algunas de ocho a nueve

Baz se había cumplido.

hallaba la Facultad de

El anfiteatro, en el que diariamente se sustentaban un promedio de seis
clases, estaba ocupado ca · todo el día, por lo tanto había muy pocas opor-

de la noche.
Imperaba un e, idente desorden académico: había grupos que tenían su
primera clase a las . iete de la mañana, la segunda a las diez, la siguiente
a las tres o cuatro de Ja tarde y aún otra más a las ocho de la noche. El
tiempo libre entre cada clase no era aprove hado por los alumnos para estudiar, dice el articulista, "porque no hay un sitio donde puedan hacerlo".
El local de la Facultad de Medicina carecía de las más elementales rondiciones higiénicas. En tiempo de invierno "hay que desposeerse de la propia

ropa y ve tirse con una simple bata de manta, trabajar con cadáveres conr
gelados, expuesto a todos los vientos, y lavarse con agua helada". En el verano
"hay moscas, a veces muchas moscat, )' los cadát•erts, a pesar de las inyecciones conservadoras 'Y la refrigeración, .fe alteran )' huelen mnl y en tiempo
de lluvias, como el que padecemos, hay que sacar rl cadáver de la refrig~
radora y subirlo al segundo piso por una incómoda escalera que está a la
intemperie . .."
En los laboratori , los estudiantes formaban varios grupos "que esperan
a qut unos salgan para nitrar otros". En el laboratorio de microbiologia,
ocupado con diversos aparatos y con una superficie libre &lt;le doce metros

427

�cuadrados, no podían trabajar más de ocho alumnos. El laboratorio de fi.
siología y cirugía experimental, casi siempre ocupado en la "cátedra fija"
y preparación de aparatos y equipos destinados a las prácticas, pocas veces se
podía utilizar en las clases te6rkas. El gabinete de química no podia usarse
para impartir las cátedras, pues no e,dstía la posibilidad de adaptarlo para
ese fin. El único en el que había. lugar para impartir algunas clases teóricas

«por

el saber, les importa muy poca que l a ensenanz:a
_
sea eficiente" pues
creen que entre m~ deficiencias haya, más fácilmente pasarán los exdmenes
y más pronto lograran obtener el codiciado título que es l , .
l
atrae" Sostení
últim
,
o unico que es
1
. l
a, por .
o, que era más urgente dotar de laboratorios a
a escue a que construir un nuevo edificio, como ya se había anunciado.
LÁ HUELGA DE BACHILLERBS

era el laboratorio de anatomía microscópica.
Por falta de espacio, la bibloteca era frecuentemente ocupada para dar
clases, siendo difícil que los estudiantes pudieran consultarla.
La Facultad de Medicina sólo contaba con un pequeño patio, "donde se

juega volibol cuando hay elementos".
Por último, el doctor Benavides Uribe señala que los alumnos de tercer
año debían realizar prácticas en el hospital civil, a más de seis kilómetros
de distancia de la facultad, lo que originaba mayor pérdida de tiempo y
gastos, que para muchos estudiantes eran excesivos. (En esa época, la Facultad
de Medicina estaba ubicada en la esquina noroe te de. la actual avenida
Cuauhtémoc y la calle de Matamoros.)

. Los. ,alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres habían entre ado a la
~ec~on del ~lantel un pliego de peticiones, que constaba de d~s untos
pnncipales: prunero, la reforma al plan de estudios b . d d
p
el servicio mili
b·
.
, aoen o esaparecer
.
.
~ o ligatono, y segundo, la condonaci6n de las faltas de
asistencia colectivas, a que eran acreedores por no haber . ..:d
!ases
d
t
· dí
asisu o a c
uran e ;&lt;1_□0s as. Los bachllleres no obtuvieron una respuesta satisfactoria
a sus peticrones.

. El_ día 2 de noviembre de 1944 dejaron de ir a clases. El co .
.
s1tano conmin6
l
d'
DSeJO uruvera os estu iantes a que volvieran a las aulas d d
plazo el día 10 a las diez de la mañana pues, "si no lo veri/fcananq;/::.:~

canceladas sus matrículas y, en consecuencia, dejarán de tener 'el carácter
d
e alumnos del plantel".
CARENCIAS Y DESORDEN EN BAClllLLERES

La escuela diurna de Bachilleres no estaba en mejores condiciones que
la Facultad de Medicina. En un artículo publicado en El Porvenir el mismo
día 13 de octubre, el doctor Jesús Piedra, quien impartía la clase de biología
general en dicha escuela, afirmaba que en ese plantel "se carece del material
y laboratorios indispensables . ..". En el año escolar que acababa de iniciarse,
se habían matriculado más de quinientos alumnos en los dos años que constituían el ciclo preparatorio. Para la enseñanza de las ciend.as biológicas s6lo
se contaba con un microscopio antiguo y en mal estado; no existía un museo
de Historia Nacional, ni un laboratorio de -física, ni se disponía de un laboratorio de química completo.
El doctor Piedra seguía diciendo que la enseñanza era "puramente verbalista'' y eso hacía que se frenara la curiosidad científica de los estudiantes,
en una "atm6sfera de aislamiento e incomprensión" que muchas veces terminaba por desviarlos de su vocación auténtica. "Los estudiantes -dice el
articulista- pierden así todo su interés y, al ver que no hay seriedad en la

educación, se vuelven apáticos para el estudio, cometen actos de indisciplina,
faltan a clase cuando les viene en gana, etc ..." Después "ya no se preocupan

Los ba~eres, en_ su totalidad, se negaron a acatar la orden. Entonces
el doctor. L1vas los cit6
' para que expusieran
·
. a su despacho de la Rectona
sus , que1ai:.
Los
bachilleres
reconocieron
que
la
direco'6
d
t
la
r
n e a escue no
terna. acultades para resolver el conflicto, ya que la reforma del plan de
cstu_di~ solamente podía hacerla el Consejo Universitario. El doctor Livas
advutio, por otra parte, que el Consejo Universitario ya no podría dial
con
· ellos,d'pues
, habían perdido sus derechos. Aclarando, además, que eI ogar
consejo
estu
1ana
sus gesb·ones "s'm vio
· lencias
· de
.
. el problema cuando hicieran
·

ninguna especie".
A_ mediados de nO\iembre, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres
volvieron
' que segwan
,
· d "a clases. El Consejo Universitario acordó días d espues
O sea las
temen o valor
legal"
las
matrículas
de
todos
los
bachilleres
·
. . . d
,
mismas
eon que h ab,1an m1cia
o el año escolar.

LA

PONENCIA DEL. DOCTOR LtvAS

¡ En
d una entrevista concedida a El Porvenir el 10 &lt;le no\·iembre de 1944,
e octor Enrique C. Livas, rector de la universidad, hizo algunos comen-

429
428

�tarios relacionados con la ponencia que iba a presentar en la cuarta asamblea nacional de rectores. Afirmó que su ponencia trataba de remediar el
problema de la falta de orientación vocacional de los estudiantes al ingresar
a la Escuela de Bachilleres, en donde tenían que elegir una carrera universitaria, "sin antes asomarse al panorama completo del pensamiento".

En otra entrevista concedida al mismo periódico el día 25 de ese mes, el
rector de la Universidad de uevo León se refirió nuevamente, en términos
muy generales, al plan educalivo que iba a presentar en dicha asamblea. Se
trataba de afrontar el problema que constituían los alumnos de las escuelas
secundarias que ingresaban a las preparatorias y, sin una profunda reflexión,
debian escoger una carrera profesional.
El doctor Livas asistió a la Cuarta Asamblea acional de Rectores, celebrada en la ciudad de San Luis Potosí en la primera emana de diciembre
de 1944. Presentó su interesante ponencia sobre "La Universidad y el problema de la selección vocacional", siendo aprobadas sus conclusiones. Conforme a dicha ponencia, los estuclios del bachillerato debían hacerse en tres
años, en vez de dos. 8
Afirmaba el doctor Livas que las universidades tenían la grave responsabilidad de señalar el error más común entre los estudiantes que ingresaban a
ellas: "la falta casi completa de conducta reflexiva al elegir profesión". Una
"considerable mayoría" de jóvenes universitarios iniciaba los estudio superiores sin tomar en cuenta sus aptitudes, capacidad o vocación, pues generalmente no estaban preparados para resolver ese problema.
Aseguraba que "las características ,, fines sociales" de la escuela secundaria
"prueban definitivamente su bondad y su. nobleza". Sin embargo, "el pueblo"
aún no había comprendido los verdaderos fines de Ja segunda enseñanza y
"la ha transformado en un simple peldaño" para conseguir una preparación
profesional.

Añadía que aproximadamente el noventa por ciento de los alumnos que
cursaban el ciclo secundario continuaba sus estudios en las escuelas de bachilleres, "donde tienen que elegir, a fortiori, una carrera . .. sin medir en sus
justos alcances la importancia social dt su decisión". Proponía que se imrestigaran las aptitudes del estudiante que iba a ingresar a la universidad. Consideraba, por último, que las universidades "deben modificar sus sistemas de
' "La universidad y el problema de la selecci6n vocacional"' del doctor Llvas se
publicó en el anuario Unirwsidad, números 3 y 4, correspondientes a septiembre de
1944 y abril de 1945.

430

aceptación ( de estudiantes) )' seleccionar inteligentemente, encauzando sie11~
pre, su material humano".
Basándose en la información existente en los archivos universitarios, el doctor Livas elaboró una serie de gráficas y llegó a varias conclusiones. El
aprovechamiento de los estudiantes de bachilleres, egresados de las escuelas
secundarias, era "progresivamente descendente", lo que constituía '·un fenómeno de gran trascendencia y que apunta un aspecto positivamente grave
del problema". Eso era "una demostración palmaria de desorientación en la
juventud" que iniciaba los esrudios universitarios.
"Como es natural que sucediua" -decía el doctor Livas-- el aprovechamiento en las facultades no podía ser sino ''un reflejo" de lo anterior. Exceptuando a la Facultad de Ingeniería, "las demás (facultades y escuelas superiores) ofrece11 una curva que desconsuela por su irregularidad''. E$C hecho
se debía seguramente "a que no existe una vocación definida en los que,
siendo imberbes y apenas asomados al uasto panorama del peruamíento, fueron forzados a encaminar definitivamente su vida por senderos desconocidos".

Respecto al porcentaje de estudiantes que terminaban el bachillerato en
un espacio de tiempo normal, los datos consultados demostraban que la
eficiencia en el estudio "está léjos de constituir una prueba de que dicha
selección (de carrera) obedece a un mecanismo consciente". Por otra parte,
las estadísticas demostraban que más de la mitad de los alumno.s de bachilleres "acusan una capacidad mediana para el aprendizaje de las materias
básicas'' de la preparatoria, "en las cuales s6lo han comeguido -en dos o
más de ellas- notas aprobatorias mínimas".
Desde el año 1940 hasta septiembre de 1944 se habían titulado 206 alumnos de las facultades de Medicina, Derecho, Ingeniería y Ciencias Químicas,
sin contar los títulos expedidos en la escuela de Enfermería. En relación a
la calidad de los estudios profesionales realizados por esos alumnos, el doctor
Livas afirmaba que el 45.15% de ellos hicieron "estudios apenas aceptabld',
con una calificación promedio de 6.0 a 6.9. El 37.86% de los egresados con
título profesional de la Universidad de Nuevo León en ese período de tiempo,
había hecho estudios "regulares", con promedios entre 7.1 y 7.9. Es decir,
el 83.01 % de los profesionistas titulados en esos años, está constituido, en
términos generales, por personas de escasa )' de mediana capacidad para la
carrera escogida por sí mismos". Sólo el 16.51 % estaba "formado por los que
merced a su capacidad y dedicación están en condiciones de ser prestigio
de su Universidad y factor de progreso social indudable . ..".
El doctor Livas proponía el establecimiento, "en toda la nación", de un

431

�plan de estudios de dos años de bachillerato "único, obligatorio para todos~
cursando luego un tercer año de orientación vocacional". Además la fund~ción en todas las instituciones universitarias de un departamento o labora.tono
experimental, "a donde puedan acudir los estudiantes y desc~brir sus propias
inclinaciones dentro de las diversas disciplinas del pensamiento".
El proyecto de aumentar un año de estudios al bachillerato se dio a conocer unos días después de concluir la Cuarta Asamblea Nacional de Rectores.
La noticia, en principio, desagradó a los bachilleres. El Porvenir dijo que el
plan del doctor Livas tuvo una "mala acogida" en "algunos cfrculos estu-

diantiles'.
En apoyo de la ponencia se afirmó que en Nuevo León los estudios po~teriores a la escuela primaria se desarrollaban en dos etapas: la secunda.na
y el bachillerato, mientras que en otras ciudades del país todos los estudios
estaban comprendidos en rm solo ciclo de seis años. Los primeros años se
dedicaban a estudios generales y en los últimos se hacia la selección profesional.
El plan del doctor Livas pretendía descubrir la verdadera vocaci~n del es~diante, evitando los errores en la elección de estudios profesionales. Sm
embargo, al principio se creyó en los medios estudiantiles que _el t:rcer año
del bachlllerato no sería obligatorio. El descontento se mamfesto cuando
se supo que la "orientación \'Ocacional" traería como consecuencia el establecimiento de un tercer año ele estudios.

11

FALLECIMIBN'J.'O

DEL DOCTOR MAR'IÍNEZ VILLARREAL

La noche del 5 de enero de 1945 falleció repentinamente el doctor Angel
Martínez Villarreal director de la Facultad de Medicina, cuando iba a cumplir 41 años de edad. La noticia se propagó rápidamente. "Nadie, absol'lltamente nadie, quena creer en este funesto desenlace ..."'
El doctor Telésforo Chapa, Gran Maestro ele la masonería nuevoleonesa,
declaró poco después a El Norte: "Snlan como las 19 (horas), cuando ~e
despedí del Dr. Martínez Villarreal en el_ Café Un~6n de los Ferroc~mles
Nacio11ales de México, donde estuve departiendo con el y con el Dr. Y D1put~do Julián Garza Tijerina. Julián y Ángel se quedaron en aquel estableci-

miento. Después me dirigí al Templo Masónico (la Gran Logia de Nuevo
León) de la calle Lerdo de Tejada, donde me había c~ado con algunas
persona:\ y como a las 2020 alguien me habl6 por teléfono a dicho lugar,
comumcandome que el Dr. Martínez Villarreal se encontraba bastante grave
en la calle de Bolívar (hoy Padre Mier), entre las de ]uárez y Garibaldi".
El doctor Chapa añade: "Violentamente me trasladé en mi automóvil al
lugar que se me indicaba y comprobé, efectivamente, lo que se me habia
dicho antes. El Dr. M artínez Villarreal se encontraba en el interior de su
automóvil, al parecer víctima de un ataque cardiaco. Con ayuda de otras
personas lo trasladé a mi auto, conduciéndolo a la .Maternidad Guadalupe
(en 1a misma calle de Bolívar, entre las de Rayón y Aldama), que tengo
a mi cargo, prodigándole con la urgencia del caso, las atenciones médicas que
reclamabo su estado, aplicándole oxígeno asi como inyecciones intercardia,.
cas . . ." Era inútil. A las nueve y media de la noche fue declarada la muerte
del director de !a Facultad de Medicina.
Media hora después, la maternidad "Guadalupe" "estaba materialmente
bloqueada de autom6vild'. La extensa nota informativa de El Norte dice:
"Todo era confusión en aquella casa, notando desde luego la presencia en
la misma de un regular número de facultativos. Cruzamos el patio, penetrando hasta la habitación donde había sido tendido el cuerpo del eminente
cirujano . . . Una sábana cubría todo, pero, como si no quisiéramos creer en
aquella tremenda desgracia, levantamos la parte de aquel lienzó que cubría
la cara, y el rostro del Dr. Martínez Villarreal se presentó a nuestra vista
con su palidez cadavérica". Esa misma noche, el cadáver fue embalsamado
en una agencia de inhumaciones.
Al día siguiente, los restos mortales fueron velados en su casa de la colonia
Alta Vista. A las siete de la mañana del 7 de enero fueron llevados a ]a
aula magna de la universidad, en donde permanecieron hasta las once
horas, siendo trasladados posteriormente al edilicio de la gran logia. El
ataúd fue cubierto con un estandarte del partido comunista.10 A las cuatro
de la tarde el cortejo fúnebre se dirigió al panteón del Carmen, en donde
fue inhumado. El sepelio constituyó una impresionante manifestación de
duelo. El Norte afirmaba que la multitud ascendía a más de cinco mil _per1ll Diecinueve años después, el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, quien había hecho
guardia ante el cadáver del doctor Martínez Villarreal en la aula magna universitaria,
parecía haber olvidado este hecho, o quizás pretendió ocultarlo, pues dice: nuestra
querida. gloriosa Enseña Patria recubría el ¡,retro que contenla los restos del ferviente luchador en favor de las masas trabajadoras. "Evocación de Angel Martínez
Villarreal", en El Porvenir, enero de 1964, segunda sección, p. 6,

• El Nort~, enero 6 de 19·! 5, p. 2.

433

432

Hum-28

�sonas. El cortejo fúnebre lo componían: funcionarios del gobierno

tata!

y municipal; autoridades, catedráticos, estudiantes y personal de la universi-

dad; afiliados a las logias masónicas y a los sindicatos obrero ; militantes del
partido comunista y gente del pueblo.

UEVO DIRECTOR DE MEDICINA

Al ocurrir el fallecimiento del doctor Martínez Villarreal, qued6 como
director interino de la Facultad de Medicina el doctor Dante Decanini, quien
desempeñaba el cargo de cretario. El consejo universitario envi6 una tema
al gobernador del Estado para que éste d ignara al nuevo director del plantel.
Un breve y oportuno editorial, publicado en la primera página de El Por~
venir el 20 de enero de 1945, bajo el título de "La Escuela de Medicina",
afirmaba que el nombramiento de directores de instituciones universitarias
debía fundarse "no en otra cosa que en la capacidad". Añadía que ése era
"el camino más lógico y más eficaz" para que la Facultad de Medicina
quedara l(en las manos que más merezcan tenerla". Concluyendo que "la

educación no es privilegio de un grupo o de un .rector, ni mucho menos de
composiciones politicas. Ha de ser docencia d6 los que más esfuerzos y mejores
afanes ha)'an dedicado a su preparación universitaria".

El 22 de enero, el gobernador del Estado extcndi6 el nombramiento de
director de la Facultad de Medicina al doctor Eduardo Aguirre Pequeño,
quien era director del Instituto de Investigaciones Científicas.

Alguna alusión se h.iw en aquellos días al mencionado editorial de El Porvenir, pues el 23 de enero respondió éste qu al gobierno le corre pondía la
misión de abrirle paso a la capacidad en la docencia universitaria, "sin
mirar al matiz ideológico o político". Luego advierte que aquella generación
''encue11tra e11tre la empresa de cultura privada (se refiere indudablemente
al Instituto Tecnol6gico de footerre}·, fundado en 1943) 'Y la oficial, una
distancia inmensa, que no ha podido llenar en la segunda la capacidad para
la enseñanza". Termina diciendo que "resignarse a ser inferior en la cultura
s signo de decadencia y de atraso político".
AUMENTO DE OUOTAS Y CIUDAD UNIVERSITARIA

sitarios. _H~sta entonces .los alumnos de las facultades de Medicina, Derecho
: Inge~er~a ~agaban cmco pesos m nsuales, variando esa cantidad n las
~ mstituciones de enseñanza superior. La nueva cuota quedó fijada en
qwnce pesos mensuales, excepto en la Facultad de Ciencias Químicas en donde
fue
· JU}en
· do s1ete
·
. elevada a veintidós
. pesos, me
pesos por concepto de prác~cas en los laboratonos. El costo de los exámenes profesionale en la universidad fue aumentado d cien a ciento cincuenta pesos.

El Po~veriir decía que dichas disposicion "cayeron como bomba" entre
los estudiantes, pues la mayor parte de ellos "no puede hacer t.ra erogación".
A mediados d_e enero de 1945 una comisi6n de esludiantes, integrada por
alumnos de vanas facultad , y el gobernador De la Garza llegaron a un
acuerdo: la cuota mensual ría de diez peso y los estud'ian t es que comprobaran no poder cubrirla quedarían exceptuado de ella.
. Un mes después lleg6 a Monterrey el licenciado Silvano Barba González

Jefe del d partamento agrario. Durante su breve estancia en ta ciudad eÍ
gobernador del Estado lo ínvitó a inspeccionar Jos terrenos del CJ.ido d T,
Chi
·
·
e opo
~º• en donde " e! E1ecutwo
le explicó la urgent, necesidad que tiene el
Gobierno de expropiar o pennutar los terrenos de dicho Ei"ido para ¡ ¿·¡•
'ódl
·
·
ae,acaci n e a Ciudad Universitaria" o la construcción de algunas d pe d ·
.
e n enaas
del h ·ta1 . ·¡ 11
osp1 ovi . El hccnciado Barba González declaro a la pre
J J
h , el
d"
osa oca
que se ana
estu 10 correspondiente, con el fin de no afectar a lo ··d
tari A • • •
s e11 aos.
pnnC1p1os de marzo de ese año, El Porvenir Wormó que el gober~dor estaba activando las g tion para que, en los terrenos del mencionado
e11do, se construyera la ciudad universitaria de uevo León.

INFORME SOBRE EL HOSPITAL OlVIL

FJ doctor Gustavo Baz, secretario de Salubridad y Asistencia Pública, envió
al _gobernad?~ del E tado un importante memorándum del arquitecto capitalmo Ma~oo M. Campos sobre el hospital civil, que fue dado a conocer
por el pen6dico El Porvtnir del 21 de febrero de 1945, páginas 9 y 12.

EJ doc.wnento presentado por el arquitecto Campos sugería varias medidas
con el fm de resolver los problemas del hospital. Primeramente af'
b
lh .
..
, 1rmaa
que e osp1taJ crvil fue proyectado y construido d~ntro de un plan típica,,.
mente americano, añadiendo que tkn, todas las cualidades y "de/ectos de

Al aprobarse la nueva Ley de Ingresos del E lado, a fines de diciembre
de 1944, se había estipulado un aumento de cuotas en los planteles univer-

434

n

El Porv,nfr, ícbrero 15 de 1945, pp. 9 y 13.

435

�un hospital típico americano, solamente que los defectos se agravan al haber
trasplantado un. edificio de ese tipo a un medio tan diferente como el nuestro. Mencionaba entre los principales inconvenientes: la disposición de sus
cuerpos constructivos, con orientaciones diversas, y el sistema a base de tri,.
ple crujía y pasillos en el centro, así como la disposición de las salas, que
dificultaba la distribución de las camas y hacia difícil la vigilancia y atención
de los pacientes. Consideraba muy discutible la ubicación de las lavanderías
en el segundo piso de la casa de máquinas, situada a una distancia relativamente grande del edificio principal.

El arquitecto Campo:; asienta que, según informes proporcionados por el
ingeniero Antonio Sava, encargado de la construcción del hospital, nunca
se tuvieron planos completos del edificio y gran parte de la obra se fue
haciendo a base de croquis rápidos, ejecutados sobre la marcha de la construcción.
La situación del hospital, en ese momento, es desordenada, inefic&lt;U y costosa. Los servicios de consulta externa funcionaban, provisionalmente, en
locales que no habían sido proyectados con ese fin. En el mismo caso se
encontraban el servicio de lavado de ropa y su transporte, que se hacen
actualmente por medios rudimentarios. . . La preparación y transporte de
alimentos se hacían de manera provisional y deficiente. Por último, todo el
movimiento vertical de la institución se llevaba a cabo mediante un solo
elevador "provisional y de mala clase".
Para remediar esa situación, el arquitecto Campos apuntaba algunas su-

ha?~t~ciones par~ médicos ~ ~racticantes, así como las de enfermeras, y los
edifi_c10s de hospitales especializados. (Ya existía el proyecto para un manicomio, que se pensaba levantar en las inmediaciones del hospital)

5. Establec~r

~

programa y un calendario de obras que debía realizarse
en el º:&lt;len s1gu1ente: _Plan de obras de ejecución inmediata; plan de obras
n:cesanas para la terminación del hospital civil y programa para la construcción en el futuro del centro médico de Monterrey.
6. Eje:ución de las obras de acuerdo con los programas de trabajo y los
calendanos que se establecieran. Dichas obras debían realizarse tomando en
cuenta la urgencia de los problemas.
En el mencionado informe se asienta que los ingresos del hospital provenían:
a) De las cuotas de los pacientes, el uso de las salas de operaciones y
aparatos, servicios de laboratorio, rayos X, farmacia, etc.
b) Subsidios del gobierno del Estado, en efectivo y mediante el impuesto
del 15% sobre espectáculos, y
c) Subsidio de la secretaría de Salubridad y Asistencia Pública.
E~ hospital civil no contaba con subsidios o cooperación económica de
parbculares o empresas.

, P~ra que el _h~spi~ funcionara eficazmente, desde el punto de vista economico Y administrativo, el arquitecto Campos proponía:

1. Que se nombrara un arquitecto-director de la obra y un consultor

a) La creación_ de un patronato autónomo, que se encargara de gestionar
la_ ayu?a económica de la iniciativa privada y procurar el aumento del atnmonio de la institución, y
p

médico, quienes deberían encargarse de estudiar el problema con el asesoramiento de las personas que hubieran intervenido en la construcción del

b) La formación del patrimonio del hospital civil, cuyos réditos constituyeran una fuente de ingresos segura.
·

edificio.
2. Que se estudiara el programa completo del hospital, con el fin de
conseguir la máxima economía en su funcionamiento y una clasificación de-

d Además sugería, para la formación de dicho patrim' on1•0 Ja~~~
e unos terrenos ejidales que colindaban con el hospital.
'

gestiones:

finitiva de los pacientes.
3. Que se levantaran los planos de las instalaciones y equipos con que
contaba el hospital, así como de los servicios que fueran necesarios para su
funcionamiento definitivo.
4. Que se hiciera el estudio correspondiente con el fin de elaborar el proyecto de un centro médico, en los terrenos adyacentes al hospital civil, que
debla preveer la construcción de las escuelas de Medicina y Enfermería,

436

VIDA CULTURAL l!N LA UNIVERSIDAD

El_ depar~ento de acción social universitaria, bajo la dirección del licenciado Raul _Rangel Frias, desarrolló una encomiable labor durante el año
de 1945. Men~on_aremos solamente los ciclos de conferencias que se llevaron
a cabo en la biblioteca de la universidad o en la aula magna.

437

�El poeta Carlos Pellicer dictó cinco conferencias del 5 al 9 de febrero. El
historiador doctor Pedro Bosch Gimpera, ex rector de la Universidad de
Barcelona, impartió un ciclo sobre "Prehistoria del Viejo Mundo" del 20
al 24 de febrero. El poeta español José Bergamín desarrolló otro ciclo del
9 al 13 de abril. Otro intelectual español, el doctor Joaquín Xirau, dictó el
16 de mayo una conferencia sobre "El sentido de la libertad". El 4 de junio
el doctor Pedro Bosch Gimpera trató acerca de la "Evolución y limitaciones
de la democracia". El doctor Gabriel Capó Valle, también español, profe.
sor de psicología de 1a Universidad de Nuevo León, sustentó un curso de su
especialidad, que se prolongó desde el 16 de octubre hasta el 13 de noviembre.
Por último, el filósofo español doctor Juan David García Bacca dictó un
curso de cási un mes de duración, del 5 al 24 de noviembre, sobre "Panorama
de la filosofía moderna".

DON JUA T MA UEL MU~OZ DE VILLAVICE CIO
Gobernador del Nuevo Reino de León
Cmo R. ÜANTÚ
Sociedad N uevoleones!l de Historia.

LA BÚSQUEDA, CASI obsesiva de la verdad acerca del origen de la ciudad
de Monte-Morelos me ha llevado al conocimiento de muchos y muy diversos
personajes y sucesos del Nuevo Reino de León.
Al archivo municipal, el eclesiástico y un valioso archivo particular han
constituido inagotable cantera de materia.I histórico para mi labor de investigación. En la extraordinaria colección de antiguos títulos de mercedes,
escrituras y expedientes de litigios, propiedad del distinguido coterráneo don
Guillermo Garcla Welsh, encontré el fragmento de historia que intento referir: las arbitrariedades del gobernador Muñoz de Vtllavicencio. 1
Para la fecha en que vino a estos lugares el nominado gobernante, las
tierras vírgenes del Nuevo Reino se habían convertido en haciendas de labor
de pan-coger o en sitios de agostaderos ocupados por ganados mayores y
menores; los núcleos de pobladores eran numerosos. Muy lejos quedaban ya
aquellos tiempos cuando el gobernador don Martín de Zavala dictaba insistentemente sus "autos" para conseguir eJ arraigo de los favorecidos con mercedes de tierras. Sólo como un eco los repetían los antiguos e:&gt;..-pedientes:
"Que los que sacaren merced de tierras de labor, sitios de estancia para
ganado mayor y menor los pueblen y tengan ocupados con casas de vivienda,
el ganado cabrío, ovejuno y porcino -o porcuno-, ganado mayor y cría
de yeguas. . . con el cargo de que si no lo hicieren queden vacas las mercedes... Se les han dado liberalmente" y han usado de ellas "no para pobla• Mi tarea, en este e.aso, se reduce a transcribir y dar unidad a los teirto, relacionados con el tema, agregando subtítulos, breves referencias y comentarios.

439

�ci6n ... sino para arrendarlas .. . y casi todo e tá d poblado, sin cultivar
labor ni poblar en perjuicio del haber de . 1: ••• Dí comisión al Justicia
Mayor de la villa de Cadcreyta para que al tiempo de la salida de ovejas. . .
hiciese notorio a los mayordomos de ellas para que ni sus amos, ni los ñores
de este Reino... no entrasen a a ostar el año venidero in traer a manifestar
al poblador de su población ... Y
han pasado cuatro años y no lo han
he ho". Y trece años d pués se ve obligado a ordenar: "Que pre enten sus
mercedes los que no hubiesen cumplido el requi ito de población". (Merced
del capitán don Alon o de León. Archivo citado.)
Don . fartln de Zavala fue el poblador, por excelencia, del

u vo Reino

de León.

Di tantes quedaban también los ellas de aqu llos generoso capitane I descubridores y pobladores, que "a su costa" aumentaban el real haber en
detrimento del suyo. Paradi~a de estos soldados fue el general don Alon~
de León. Su coetáneo, el cronista don Juan Bautista Chapa, cribe: "Habida
licencia de su padre se embarcó n las naos para servir a S. M. por aventurero y sin sueldo, comenzando a hacerle este servicio de edad de diez y
seis años,,,
Descubridor de "la innumerable naci6n de los Tejas" 1 gobernador d I uevo R ino de Le6n murió en el año de 1691 siendo gobernador de la provincia de Coahuila. Es lógico suponer que hombre que realizó tamaña
empresa y desempeñó cargos tan importantes tuvo oportunidad de acumular
cuantiosos bienes y aumentar su heredad y la de su descendencia. Sin embargo no fue así. Leamos lo que consigna su viuda en documento que data
de 1704:
•• pan cuantos vean esta pública e critura de división y partición y señalamiento de bien
6mo o, D Augustina Cantú viuda del General Alonso
de León, Gobernador y Capitán General por S. M. d este Reino... digo que
por cuanto al tiempo y cuando falleció el dicho General Alonso de León ...
estaba muy empeñado y se hallaba con crecidas deudas respecto de lo cual
no hubo de qué P,9(ler hacer cuerpo de bi nes, porque é to no alcanz bao
al principal de las dirha cuentas. Y atendiendo los acreedor s a los buenos
créditos y proceder de mis hijo les dieron tiempo y pera ... con lo cual
y con el trabajo, indu tria y solicitud de lo dichos... se pagaron íntegramente las deudas y empeíio del dicho u padre" (Protocolo de Inst Públi-

cos. Arch. cit.) .2
1

440

Sin cJcimirloJ de respon bilidad personal en la lucha de u.tenninio que ao1tuvie-

En marcado contraste on varones que, como los citados, se preocuparon
por la creación de una nurva. patria, que hoy es entidad ñera d la nuestra,
hubo gobernantes que vini ron al rucvo Reino de León con alma de gambusina.
En el año de 1771 dos hacendados del vall de la Mota presentaron, ante
el alcalde mayor del valle del Pilón,ª el escrito que reproduzco en sus pasajes
más significativos para esta narraci6n:
"En el \'alle de an Mateo del Pilón en seis días del mes de diciembre
de mil setecientos setenta y uno, ante mí D. Juan Jo é G6mez de Ca tro,
Alcalde Maror y Capitán a Guerra ...se presentó este escrito por los conte•
nidos en él: 1 capitanes D. Lorenzo de León y D. Miguel G6mez de Ca tro
vecinos del valle de la • fota, presentando voz. · cauci6n por los demás herederos del capitán D. Lorenzo Pérez de Le6n."
orno antecedente de u petición describen el latifundio del capitán Pérez
de Le6n y ñalan su origen.
"De inmemorial tiempo al presente (afirman) estamos en quieta y pacífica
pose i6n de veinte itios de ganado, quince de menor, cinco de mayor y
cuatro caballerías de tierra por compra que dicho nuestro abuelo hizo...
en el año de 1673... Asimismo tenemos posesión de cincuenta sitios de tierra,
diez de mayor y cuarenta de menor en el punto nombrado Llano de los
Buenos Días por merced que ... el Gobernador hizo a nuestro referido abuelo
. ..en el año de 1683, n remuneración a los servicios que a su costa (y de
us antepasado ) tenía hechos como primeros pobladores y pacificadores de
t
uevo Reino de León en defensa de nuestra Sagrada Religión y adelantami otos de la R aJ Corona, como con ta de varia C 'dulas que S. M.
se sirvió dirigirles y páran en nuestro poder...•
El año de mil setecientos ocho se ocurri6 por nuestros antepasados a la
Corte de México ... ante el Juez Privativo de dicha Corte, a la composición
de ellos y a exhibir al Real Ramo la media anata por la permuta de sitios
en caballedas, sacas de agua y merced de dichos Buenos Días, Cueva de la
Vieja y Arroyo del Iulato."
ron con los aborlgenes, debemos considerar que, en l'I fondo, fue esta lucha reswU:do
del nc~tro de dos cultura , ,eparadas por inmensas distancias mentales y aocialcs
que impcdlan la mutua adapuci6n. Trato de explicar sus yerro , no de justificarlo .
• General Trrán y Montemorelos en la actu;ilidad.
• En documento más antiguo se Ice: "En rcmuneraci6n de aus servicios por aer
benemlrito y ser hijo del capitán lonso de Le6n".

441

�EL

PORQUÉ DEL ESCRITO

El relato que comprende la descripción del latifundio y la "composición"
de pennutas y merced sirve de preámbulo al asunto central del escrito que
a la letra dice:

"Y el año pasado de mil setecientos sesenta D. Juan Manuel Muñoz

y

Villavicencio, Gobernador y Capitán General de esta Provincia, en su general visita promulgó bando en nombre del señor Juez Privativo, como Juez
Comisario de aquel Juzgado mandando en él presentasen su títulos y mercedes todos los dueños de tierra para que los que no se hubieren compue to
y tuvieran algún vicio pasaran a la Corte de México a la composición de
ellos...en cuyo obedecimiento se le mostraron por el primer nombrado en
este escrito las mercedes referidas y siendo éstas reconocidas por dicho Gobernador y visto estar compuestas con .M. )' no carecer de requisito alguno

las retuvo."

TRESCIENTOS PESOS POR "LA VISTA"

Subrayan los firmantes del escrito que "las retuvo por no haberle dado
trescientos pesos por la vista de ellas... amenazándolos se llevaría consigo
dichos papeles, como lo ejecutó, fiado quizá n ser absoluto en el Gobierno

Señor Virrey, dejándonos descubiertos de la verdadera adquisición, en cuya
virtud suplicamo a vrn ...se sirva recibimos infonnaci6n de todo lo expre•
sado... con tcsti os de toda excepción y conclusa que sea
digne examinar
de oficio a los que hallase por conveniente.,,

Los señores De Le6n y G6mez de Castro pretenden sustituir 1 título
originales de sus tierras con un nu vo documento: el expediente de la informaci6n de testigos que solicitan.

HISTÓRICA l• FORM CIÓN DE TESTIGOS

Las declaraciones en conjunto son el más acabado relato de la voracidad
de un gobernante y de las arbitrariedades que cometió para satisfacerla.
El primer testigo, capitán don icolás Cantú, "vecino de este dicho ·alle
dijo: que sabe y le consta que las tierras de labor y sitios del valle de la
fota son de los que lo pr entan y demás herederos de don Lorenzo Pérez
de León, por compra que hizo ...y el ago tadero nombrado Llano de Bu nos
Días, que se compone de cincuenta sitios los hubo D. Lorenzo PéreT. de León
por merced ... Que los títulos de mercedes y permutas.. .los presentó D. Lorenzo de León para su vista el año de 760 a D. Juan Manuel de Villavi•
cencio...y por no haber exhibido el dicho D. Lorenzo trescientos pesos que
le demandaba por derechos de vista los retuvo, y estando en ella se lamentaba
dicho D. Lorenzo sin precaución de respeto al superior, quien se los llev6

de este Reino".

consigo".

Aclaran los presentantes que i en sus papeles no constara "la correspondiente composici6n con .M.", el gobernador los hubiera "sacado al pregón
como lo expresaba en su decreto".

Como todas las declaraciones son semejantes en cuanto al orig nJ cantidad
y "composici6n'' de las tierras y aguas que posey6 el capitán Pérez de León.
sólo consignaré los pormenores concernientes al proceder del gobernador y
a la digna actitud que asumi6 el capitán don Lorenzo de Le6n.

EL PELIGRO DE QUEDAR "nESCUBIBRTOS"

Los títulos de las primeras mercedes y las posteriores "composiciones de
tierras y aguas con S.M.", impidieron qu los cuantío.os bienes del capitán

Lorenzo Pérez de León e pusi ran a la venta n pública subasta, pero la
retención de los "papeles" por el gobernador exponía a sus sucesores a perder
sus bienes en otras circun tancias. Así lo explican en las lineas que siguen:
"Estando haciendo las diligencias po ibles a que e nos devolvieran dichos
papeles fue llamado dicho Gobernador a la Corte de iéxico por et Exmo.

La característica tendencia asociativa de los moradores del campo enriquece los testimonios con pormenores sumamente interesantes: nombres de
los herederos y sucesores del capitán Pérez d León de las hacienda,;. heredad de cada uno de las personas con quienes contrajeron enlace matrimonial,
del hijo qu fue cura del valle; 5 mendonan a los peticionnrios de ti&lt;'rras
lindantes con el ''Llano de lo Buenos Días", a los hacendados ron quienl's
"feriaron pastos" ...
• El Br. don Lorenzo Pérez de León, designado primer cura plrroco del Pil6n en

el año de 1701.

443

442

�Por manifestaciones de esta índole nos enteramos de las condiciones políticosociales prevalecientes en aquella época en el uevo Reino. En las noticias
adicionales de los testigos, que pintan al gobernante y a los hacendados que
sufrieron sus arbitrariedades, encontramos los datos de una monografía sui
generis de aquel gobierno.
Continúo con la presentación de testigos:
Don Manuel Cortinas, también "vecino del valle" expresa: "Fue público
y notorio que D. Lorenzo de León presentó sus papeles y tltulos al señor
Gobernador... estando en este dicho valle ... y no hallando dicho Gobernador
por donde pararle perjuicio en los derechos de su propiedad se interesó en
pedirle trescientos pesos por la vista de ellos, los que no habiéndolos exhibido
el referido D. Lorenzo porque no halló sobre qué se fundaba dicho Gobernador...saliendo del Juzgado divulgaba la tiranía que se quería observar tan
injustamente con él. .. 11 •
Compareció en la misma fecha don Vicente Ildefonso Sánchez, "español
y vecino del comercio de este dicho valle, hombre de posición distinguida",
y expuso que "sin embargo de haber visto (el Gobernador) dichos instrumentos estar confirmados y compuestos con S.M., le pidió al dicho D. Lorenzo por haberlos sólo leído y reconocido trescientos pesos, los que no quiso
darle y habiendo visto, el que declara, los nominados papeles en poder de
D Alonso de Arce, Alcalde Mayor que en aquel tiempo fue de este...valle
y hablándole el que responde sobre el asunto de que devolviera los papeles a ...
D. Lorenzo, Je respondió dicho Alcalde Mayor que no podía condescender a
su súplica porque le había de dar.. .D. Lorenzo los trescientos pesos, como
tenía orden de su superior, o los había de quemar.. .".
Si interesantes son las declaraciones de los testigos presentados por don
Lorenzo de León y su asociado, más reveladoras son la que producen los
examinados de oficio.
El capitán don José Antonio García Dávila "vecino. . .y del comercio de
este valle" expresó: "Es constante que estando en este valle en su general
visita el Gobernador, presentó D. Lorenzo de León los títulos y mercedes de
la Hacienda. de la Mota y agostadero del Llano de los Buenos Días y a poco
oyó, el que declara, al referido D. Lorenzo sobre haberse llevado... el Gobernador los citados papeles... por no haberle exhibido a D. Antonio Chacón,
Secretario de dicho Gobernador, una suma de dinero que le pedía injustamente, lo que hizo notorio con sus lamentos..."
"Pareci6" luego "D. Cosme Damián García Dávila, vecino y del comercio"

del valle y dice: ''Presentó D. Lorenzo las mercedes y títulos de su propiedad...y por la vista de ellos, oyó decir a D. Lorenzo, le pedía el Secretario.. •
trescientos pesos aun estando compuestos con S.M." Añade "que lo mismo
sucedió a D. Ignacio García porque no daba cien pesos que por la vista de
los suyos .. .le pedían, y no los pudo conseguir hasta que el que responde Je
prestó los cien pesos que exhibió y le entregaron dichos papeles, quedando
los de D. Lorenzo ...quejándose de esta injuria públicamente sin precaución
del superior quien se los llevó".
F.l receptor de la información, que fue testigo del altercado que se suscitó
entre don Lorenzo y cl secretario del gobernador, relata : "Alegándole en mi
presencia D. Antonio Chacón ... que no tenía el Juzgado de S.S. jurisdicción
en el conocimiento de dichos títulos por estar caucionados en forma por el
Juez Privativo, lo que inhibía a todos los jueces inferiores de su conocimiento,
sobre lo cual se dió por agraviado dicho Chacón y no se verificó la devolución
de los papeles".

Para los buenos vasallos de la Corona, obedientes y respetuosos, la actitud
franca y decidida de don Lorenzo de León es motivo de cierta censura no
exenta de adm.iraci6n.
Escaso valor histórico tendría la narración si la redujera a los testimonios
sobre los dos casos citados, salvo en lo que toca a don Lorenzo de León.
Personalidades como la de este labrador, de probada integridad moral, que
prefieren conservar intacta su dignidad de hombres antes que transigir con
la injusticia, merecen que la historia recoja su conducta ejemplar.
Mas, el escenario se extiende a todo el Nuevo Reino de León con el sorprendente testimonio del último decJarante.

EL HOMBRE QUE PUDO ESCRIBIR LA CRÓNICA DE LA ÉPOCA

Se llamó don Juan Antonio Fernández de Jáuregui y fue "vecino de Cadereyta". Hombre de aventura en su juventud, "el año de 51 fue soldado
en el Real Presidio de Camargo"; con el mismo oficio sirve en el ''destacamento de villa de Burgos"; en el año de 1759 lo encontramos de "amanuense con dicho señor Gobernador" y, finalmente en aquel año de 17 71
manifiesta que es "residente en este dicho valle del Pilón de nueve meses a.l
presente". Infonna que desde que era soldado "supo que se reconocían por
D. Lorenzo de León y demás señores del valle de la Mota" los sitios y caballerías que citan.. .ocupados con cuantiosas labores y sus casas de vivienda

�,... y los cincuenta sitios de agostadero que eslán en el Seno Mexicano:'•
Describe en seguida, con abundancia de detalles, el panorama que ofrec1a
el Nuevo Reino de León al terminar su "general visita" el codicioso gobernador. Traslado a estas páginas el revelador testimonio:

"El mes de agosto del año de sesenta, estando en la ciudad de Mon~err:y
D. Juan Manuel Muñoz Villavicencio, Gobernador que fue d~ ~ta Provmc1a,
promulgó bando que todos los dueños de tierras y ~guas le hic1e~n presentes
sus papeles, como de facto lo hicieron en aquella cmdad los vecmos ,de ella,
en cuya visita no se veían más de los que habían presentado sus títulos Y
mercedes quienes como quejosos se lamentaban públicamen~e, po:q~e no
hubo quien los sacara de la Secretaría de dicho Gobernador sm exhibir crecida cantiáad para sacarlos llevados de la fuerza superior y por no q~edar
descubiertos como Je sucedió a D. Juan de Elizondo, heredero de la Hacienda
de San Francisco de aquella ciudad, a quien se le tuvieron mucho tiempo
embargados sus papeles por que no daba doscientos pesos a D. Antonio
Chacón ... hasta que dicho Elizondo vio a solas a dicho Gobernador, éste se
los dió por mucho menos de lo que pedía Chacón, encargándole no le blasonara y llegara a su noticia, cuyos papeles estaban cor~puestos con
desde el tiempo de D. Martín de Zavala y no por eso de1aron de padecer.

D. Marcos Nicolás de Escamilla, exhibiera ciento doce pesos en moneda
corriente lo que no haciendo efectivamente trabara ejecución y embargo de
bienes hasta la concurrente cantidad, sin más delito que hallarse en su poder
dichos papeles lo que, aun siendo dicho Lozano de facultades, tuvo a bien
exhibir dichos ciento doce pesos por librarse de mayor quebranto..."

CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE TÍTULOS

A Fernández de Jáuregui "también le consta que en villa de Cadereyta
no hubo uno de los dueños de Hacienda q\le no se quejara de haber exhibido
crecidas cantidades, cuyos lamentos hasta hoy existen, pues es notorio que
D. Joseph de Chávez, Juez comisionado por dicho Sr. Gobernador se llevó
los títulos de la Hacienda de Santa Efigenia y por falta de ellos se les ofreció
pleito que les cost6 más de cuatrocientos pesos, y de contingencia se hallaron
los dichos títulos en eJ. Real de Iguana con lo que cesó dicho litis con gran
quebranto de las partes .. .''.

S-~;

A PREGÓN COMO TIERRAS REALENGAS

"Le consta, al que declara -continúa el soldado-amanuense- qu~ las
Haciendas de Santa Catarina y Hacienda de San Nicolás de la Estancia no
presentaron sus mercedes y títulos por habérseles traspapelado y luego que
lo supo dicho Gobernador sacó al pregón declarando por realenga la de
Santa Catarina y, a los tres pregones halló, el que declara, los papeles
de su propiedad y los entregó a D. Francisco Borjas García, heredero de ella
y éste los manifestó a dicho Gobernador...y a más de haber pagado las
diligencias y pregones contribuyó al dicho señor, con cien pesos por razón
de su vista. . ."

GENERAL ACUSADO DE "RAPTOR"

"Y los de la Hacienda de San Nicolás (explica el declarante) parecieron
en poder del General D. José Salvador Lozano a quien imputó el Gobernador
de raptor, y mandó por auto que le notificó 1 a dicho Lozano, como Receptor

446

Tooo

EL REINO PADECIÓ

"Y aunque sobre el asunto pudiera decir mucho más {aclara Fernándcz
de Jáuregui) lo omite por parecerle suficiente lo que ha expresado, y que
lo que lleva dicho le consta por haber sido amanuense del dicho Gobernador
y testigo de asistencia ea ese tiempo, a más de que fue tan general en este
Reino que todo él padeció en dicha visita, porque ésta y todas las diligencias
de ella fueron el asunto de los intereses como sistema que estableci6 y corri6
el gobierno."

EN

EL MINERAL DE LA foUANA

Por las declaraciones del "amanuense y testigo de asistencia" sabemos que
el gobernador Muñoz de Villavicencio, después de su lucrativa "general visita" a las haciendas de labor del Nuevo Reino, fijó su residencia en el Real
de Iguana, célebre "en el mundo por su maravillosa y abundantísima producción de plata" (Roe]. Apuntes Históricos de Nuevo León).
El prodigioso mineral lo atrajo corno atrajo a otros gobernadores de aquellos años. Y hasta la Iguana cargó con los títulos de quienes habían rehusado

447

�pagar "la vista" de los documentos. Uno de los hermanos Gómez de Castro
comisionó a Fernández de Jáuregui para que hiciera todas las diligencias a
su alcance en la localización "de los papeles de que s.e indaga ... por haber
parecido allá los de Santa Efigenia", pero los títulos de las haciendas de la
Mota 6 y sitios del "Llano de los Buenos Días" nunca se encontraron. ¿Fueron
quemados como había dispuesto el Gobernador?
Corren parejas la insaciable codicia del Gobernador y la fértil inventiva
de su secretario para arbitrarse fondos. Pero la avidez del jefe gana, a veces,
la delantera al subordinado. La maliciosa perspicacia de ambos descubre el
lado débil de los hacendados: acostumbrados éstos a la "quieta y padfica
posesión" de las tierras y aguas mercedadas, ante la amenaza de perder títulos
y bienes tan arduamente ganados por los antecesores e incrementados por
sucesivas generaciones, en vez de unirse para defender sus vitales intereses
optan por satisfacer, uno a uno, las injustas y exageradas demandas. El gobernador y su secretario no se equivocaron: el tradicional arraigo a la tierra
de aquellos "labradores y criadores" los haría ceder. Y se sometieron a las
exigencias del funcionario: había que conservar "la quieta y pacifica posesión" de la tierra.
Todos, hasta el general Lozano, hombre de "facultades", cubren el oneroso
tributo. Protestan, se quejan públicamente, pero exhiben las cantidades que
se les piden por evitarse "mayor quebranto''.
Sólo el capitán don Lorenw de León no transige con la arbitrariedad.
Más aún, conocedor de las atribuciones del gobernante se las recuerda en el
propio juzgado al secretario Chacón. Don Lorenzo de León es hombre cabal.

En pocas palabras lo relata al final de su declaración don Juan Antonio
Fernández de Jáuregui. Lo transcribo:
"Dicho señor Gobernador fue llamado con violencia ( a México) por J'.IlaI"LO
de 61, fue depuesto de su empleo, y por abril se le embargaron todos sus
bienes, sin separación de los de su descendencia, en cuyas diligencias fui
testigo de asistencia y escribídolas..."

• "La Moti ta", • 'uestra Señora de la Soledad de la Mota", "QuintaniUas de Arri;
ba", "Qu.intanillas de Abajo", "Espíritu San to" y "Guadalupe".

FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU
TtCNICO DE MISIONES
AURELIANO TAPIA MÉNDEZ,

Sac.

Sociedad Nuevoleonesa de Historia
•
Geografía y Estadística.

INTRODUCCIÓN
El segundo obispo del Nuevo Reino de León, fray Rafael José Verger y
Suau 1 se levanta ante la historia como el gran benefactor de la diócesis niña
que le tocó fundamentar, y que gobernó con .inteligencia y activo celo, desde
su llegada a Monterrey -18 de diciembre de 1783- hasta su muerte -5
de julio de 1790--. 2
'

S~ memoria se ~ perpetuado y parece que su figura de bienhechor cobija
la ciudad ~etropolitana ~: Nuestra Señora de Monterrey, que él convirtió
en sede episcopal, desde El Obispado,,, o "Palacio de Nuestra Señora de
Guadalupe' que edificó en la Joma de Vera, y cuya mole pétrea se resiste
a morir carcomida por las balas de los invasores y por e] descuido .
. Es verdad que los hombres de estatura espiritual gigantesca no se impro~~san, y son los acontecimientos providenciales de su vida los que van forJandolos pru:a nuevas empresas.
• El cronista de Santanyí,
,.
dpatria del obispo Verger, don Andrés Pons Full ana,
acab
a dehacemos participes el hallazgo de !a partida de bautismo de Rafael José
Verger, por la que sabemos su segundo apefüdo: fue hijo de Juan Baptista Ver
Y María Suau. Nació el 10 de octubre de 1722.
ger
' El. primer obi~ !ra'. Antonio de J esús Saced6n, consagrado en México el 18
d~ abril de 1779, ~1 s1qu1era alcanzó a llegar a la ciudad episcopal de San Felipe de
Linares, pues fallec16 a los dos dlas de su estancia en el convento franciscano de San
Andrés en Monterrey, el 27 de diciembre del mismo año de su consagración.

'149

448

Bam-29

�El obispo Verger y Suau se fue preparando para su dificil episcopac;lo,
en el desempeño de sus labores misioneras, desde que abandonando su cátedra de prima en la Universidad Luliana de Palma de Mallorca, llegó a
la Nueva España en abril de 1750 para unirse a los voluntarios del Colegio
Apostólico de Propaganda Fide de San Femando de México.
Incursionando en la valiosísima documentación sobre las misiones franciscanas, repartida en diversos fondos nacionales y del extranjero, se descubre
a Verger como una figura prócer entre los grandes misioneros de México
en el siglo dieciocho.
Podríamos enumerar varios planos importantes de su personalidad: su
espíritu organizador de la vida religiosa en su comunidad, la que extiende
al contestar a las consultas que le hacen de los colegios de Querétaro, Zacatecas, Pachuca y Guatemala; su valiente actuación defensiva de la obra
misionera ante el virreinato, ante la corte española y el comisariato general
de Indias, ante el Cuarto Concilio Provincial Mexicano, y en la misma sede
apostólica.
Veremos que es un verdadero "técnico de misiones" para la evangelización de la Sierra Gorda, aunque no nos consta que haya ido a esa región;
como también es "jefe de campo'' y gran conocedor y defensor de las misiones califomianas, en las que tampoco actuó:
"Hay un período de su vida que permanece un tanto en la sombra:
-dice de Verger, Fray Lino Gómez Canedo-- son los treinta y dos
a,ios que permaneci6 en el Colegio de Misiones de San Fernando, en
la ciudad de México. Creo que fue allí. donde se forjó la personalidad
del futuro obispo de Monterrey. Cuando menos, fue Sa,1 Fernando el
candelero providencial desde cuya cima quedaron de manifiesto las
extraordinarias dotes de gobierno que adornaban a Fray Rafael Verger.
Sin haber dispuesto de tal escenario para darse a conocer, es probable
que nunca hubiese llegado a ser el segundo obispo de Monterrey." 3

En nuestro trabajo ampliaremos el mismo tema abordado por el doctor
Gómez Canedo -benemérito investigador de la evangelización de América-,
en su artículo "Fray Rafael José Verger en San Femando de México". 8biJ
Veremos que fray Rafael José Verger demostró en toda su estancia en
San Fernando, una profunda técnica de "maestro de campo", sobre todo
2

1 'hiJ

450

En Humanittts -3- , pp. 551-575. Ver bibliografía.

en sus dos guardianías -1770-1774- aunque del segundo período conocemos
pocos documentos.
Nos fijaremos en cuatro asuntos concretos: la importancia de la expedición misionera traída por Verger de España; su "defensa de las misiones'';
la técnica de su "método nuevo de misiones" y su intervención en lo que
llamaremos el "caso Pachuca".'
De paso intentaremos dar luces sobre un punto que espera ser dilucidado,
intuyendo la realidad del lejano pasado, y con base en los diferentes documentos: la posición de Verger que puede interpretarse como miope o egoísta,
al oponerse a los planes del volcán que ardía en el celo apostólico de fray
Junípero Serra.
Será necesario profundizar en la visión "realista" de Verger, para no cometer con él una injusticia tachándolo de intrigante, o envidioso de las
glorias apostólicas de Serra y de Palou.

1

EXPEDICIONES MISIONERAS FRANCISCANAS

La conquista de la Nueva España está ligada en tiempo y medida a la
obra evangelizadora.
El rey de España estaba obligado por el "real patronato" a enviar a expensas de la corona a los misioneros que evangelizaran a los nativos.
De estas "misiones'' al nuevo mundo, patrocinadas por la corona española, hay testimonios en las crónicas de los franciscanos, dominicos, agustinos,
jesuitas, trinitarios y mercedarios.
Conocemos los siguientes envíos de misioneros franciscanos a México en
la primera mitad del siglo dieciocho:
• Utilizamos como fuentes principales en todo nuestro trabajo, el volumen 122 -an68 bis- del "Fondo Franciscano" en la Biblioteca Nacional de Antropología e
Historia de M6cico, que citaremos BNAH-.
Los números M-6 y M-16 del Ramo MISIONES del Archivo General de la Nación
al que nos referiremos AG .
'
Los expedientes 13.974 y 13.976 de los ADDITIO ALS MANUSCRIPTS del
Museo Británico de Londres, que citaremos BML.
Y además, los legajos 5546 con el título "CONI'RATACióN", del Archivo General de India., de Sevilla, citados AGI.
tes

451

�1708 - 26 sacerdotes y 2 hermanos donados, para Querétaro Y Guatemala.
1710- 15 sacerdotes' y 1 hermano donado, para la provincia de San José
en Yucatán.

1714 - 22 sacerdotes
1715 - 17 sacerdotes
5 sacerdotes
1717 - 20 sacerdotes

y 1 hermano donado, para Zacatecas.

y 2 hermanos donados, para Querétaro i
y 1 hermano donado, para la provincia de Zacatec~s.
y 2 donados, para la provincia del Santo ~v~gelio
de México¡ 12 sacerdotes y 1 donado, para la provmcia de
Yucatán.

1724- 21 sacerdotes y coristas y 2 hermanos donados, para la provincia de
Jalisco; 15 sacerdotes y coristas y 1 hermano donado, para la
provincia de Michoacán.
1728 - 12 sacerdotes, para la provincia de Michoacán.
1730 _ 12 sacerdotes y 1 donado, para Querétaro, y 18 sacerdotes para
Michoacán.
1742 - 12 sacerdotes para el Colegio de San Fernando de México.
Por fin en 1749, 33 sacerdotes y coristas para el Colegio de San Fernando
de México. En esta expedición vino Verger a México}1

FRAY RAFAEL VERGER LLEGA

2

A LA NUEVA ESPANA

travesía en noventa y nueve días desde Cádiz por las Canarias, llegando
luego a Puerto Rico, en donde se detuvo del 18 al 31 de octubre. Después
de una tempestad en el Golfo de México llegó a Veracruz, el 6 de diciembre.

Verger se embarcó en su segundo grupo, que zarpó de Cádiz el 31 de
diciembre de 1749 y llegó a México a póncipios de abril de 1750. Al poco
tiempo fray Rafael José desempeñaba el oficio de lector en el Colegio de
San Femando, continuando su misión en la cátedra, para formar futuros
misioneros apostólicos.
En el capítulo del 28 de noviembre de 1767 fue elegido como Discreto.
Su elección subsecuente para guardián, por la mayoría de 21 votos, qued6
anulada porque la ley señalaba que el que hubiera sido elegido discreto, no
podría ser elegido después como guardián.
Sin embargo, de este capítulo vino una honrosa encomienda para Verger:
la oportunidad de dar a conocer su inteligente conocimiento de las personas
y su habilidad para asuntos de complicados trámites, como veremos en seguida.

3

LA "EXPEDICIÓN VERGER"
El Colegio de San Femando había recibido en 1767 las m.isiones de Ca-

lifornia, al ser expulsados los jesuitas de todos los dominios del rey de España,
y urgía aumentar el número de Ja comunidad de San Femando. A fray

Fernando de México.

Rafael José le encomendaron ir a España como comisario para agenciar en
Madrid el permiso real y luego conseguir los candidatos para 1a empresa
misionera de su colegio.

El rey, oyendo la súplica del procurador general de los franciscanos fray
Antonio Oliva, concedió permiso para que treinta y tres religiosos pasaran
a la Nueva España, con destino a San Femando.

En la "Recopilaci6n de las Leyes de los Reynos de las Indias", Madrid,
1681, P.I. nnilo 14 "de los religiosos" -59 - 76-- se asentaban las normas
para los misioneros que querían ir en expedici6n, y se señalaban las condi-

En esta e&gt;..-pedición que se dividió en dos partes y que costó a la corona
española 793,578 "maravedíses de vell6n", vinieron los mallorquinas fray
Junípero Serra, fundador y alma de las misiones californianas y nuestro
fray Rafael Verger.

ciones de los sujetos que podrían ser enviados por sus respectivas órdenes
religiosas.

Fue a España el padre fray Pedro Pérez de Mezquia en 1747, para solicitar religiosos que aumentaran el número de misioneros del Colegio de San

Serra venía en el primer grupo de veinte frailes que salió de Cádiz, el 30
de agosto de 1748 en el navío "Nuestra Señora de Guadalupe", que hizo la

Los franciscanos tenían desde 15 72 un comisario general de Indias que
residía en la curia de Madrid y después se creó el cargo de vice-comisario
general, que atendía en Cádiz los trámites prácticos para los embarques de
los misioneros.

• En varias de estas "misiones" vinieron también franciscanos para algunas provincias de Centro y Sudamérica.

La negociacióJ:? se hacía de ordinario por el consejo de Indias y en base
a cédulas reales.

452

453

�El proceso para conseguir sacerdotes y hermanos legos que pasaran a las
misiones, era el siguiente: el ministro general de la ordep, o incluso el
convento frandscano de la América hispana que necesitaba refuerzos, nombraba un comi ario que recorriera los conventos de España, pre\"ia la aprobación real del número de que se compondría la expedición.
Era deber del comisario "poner toda atención y cuidado en s6lo admitir
aquellos religiosos en quienes concurran las prendas de religiosidad y literatura, mediante las cuales puedan satisfacer la católica y piadosa inte11ci6n de
Su Majestad" y además las necesidades concretas de la región para la cual
se les solicitaba, ateniéndose además a las condiciones que especificara en
cada caso la real cédula.
Cuando el candjdato era invitado o presentaba su solicitud, después de
ser aprobado por el comisario, debía dar cuenta a su provincial, y después
pedir al guardián o presidente de su convento que le firmara la patente

"tomando la bendici6,~ del RP. Gttardián o Presidente del convento, con
raz6n de día, mes y mio de su salida, emprenderá el viaje a la ciudad de
Cádiz, y se presentará al M.R.P. Vice-comisario general de l11dias" -decía
la ley-.
Esto se hacía porque las cajas reales deberían pagar los gasto de viaje,
hospedaje y comida, tanto en el camino del convento de origen a Cádiz,
como en la espera hasta el día del embarco. Se encomendaba el alojamiento
y manutención al convento franciscano de la ciudad de partida, subsidiado
por la casa de contratación.

La corona asignaba siete reales por cada día de jornada y dos reales diarios
durante la permanencia en Cádiz.
El pasaporte o "carta de embarque" especificaba los datos generales del
sujeto, lo que permitía constatar su origen, edad, complmdón y demás características físicas.
Para la expedición de 1769, Verger como comisario, debería hacer todas
estas agencias: conseguir la real cédula con el permiso, recorrer los conventos, investigar a los candidatos para la misión y "congregarla ,, conducirla

hasta dicho colegio".'
El 3 de diciembre de 1767 todavía se encontraba en su colegio de México
y el 18 de ese mes el virrey de Nueva España escribía a Su Majestad recomendando la petición del guardián de San Fernando, padre fray Juan Andrés.
• AGI, "Contrataci6n", 5546. Este expediente contiene toda la documentaci6n de
la "cxpedici6n Verger".

454

AJ año siguiente, el j de junio, el fiscal propuso al consejo de Indias que
para decidir la aprnbación final, se esperara a Verger. Éste, a su llegada a
Madrid, logró que se aprobara la expedición de cuarenta y nueve misioneros.
El 13 de enero del año siguiente comenzó a enviar desde Madrid las
patentes a los religiosos aprobados, para que pudieran salir de sus conventos
y reunirse en Cádiz. Antes de terminar julio, tenía ya cuarenta y ocho religio o~. 7
En real cédula de 5 de agosto despachada por vía reservada el rey ordenó
a la casa de contratación, que sufragara los gastos de viaje y el traslado
marítimo de los cuarenta y cinco religiosos sacerdotes y cuatro legos.
Verger certificó, jurando "in verbo sacerdotis", que de la lista que había
presentado al rey y al conejo de Indias, fallaron cinco candidatos: los religiosos sacerdotes fray Benito Elizalde, originario de La Coruña, de 39 años
y 11 de religioso, del convento del Ferrol; fray Manuel Peñas, de La Coruña,
de 29 años y 8 en religión, salido del convento de Santiago; dos del convento de San Francisco de Palma: fray Bartolomé Bich, orirrin:irio
de Palma'
~
de 31 años y 13 de religioso, y fray Antonio Arbona, de Llumayor, de 24
años y 13 de religión; y del convento de Ruidono, fray Juan Comte, originario de Tarragona, de 37 años y 18 de religioso.
Fueron substituidos, en virtud de la gracia real, según lo certificó el fiscal
el 5 de octubre de 1769, por los religiosos sacerdotes Andrés Bravo, Diego
Novoa, Gabriel res y Martín Crucélegui, y el diácono Manuel Estévez.
Este último enfermó a última hora y renunció a su puesto. Entonces, se
presentó el padre fray Juan Prestamero "con deseos de enmendar el error
que cometi6 al dejar su colegio -dice Verger al rey en carta del 22 de
ago to- empleándose en Las conversiones vivas de la California y 'Sonora".
Prestamera, por ley no podría ser incluido, porque habiendo estado en
San Femando se regresó a España; sin embargo, el 17 de mayo de 1769,
el comisario general de Indias, fray Manuel Vega lo dispensó con este documento: "mediante que no subsist, n los justos motivos que el P. Fray Juan

tubo para venirse del Colegio Misionero Apost6lico de San Fernando, a estas
partes )' sí hallarse con todas las prendas &gt;' circun.rlancias correspo11dientes
' Las cédulas de separación de sus conventos, enviadas por el comisario a los
candidatos, están impresas, y sólo aparecen manuscritos el nombre del destinatario
la fecha del envio y la nota del guardián certificando la salida del súbdito hacia Cádiz'.

455

�a el estado de misionero apostólico desde luego por estas nuestras letras lo
dispensamos para que pueda volver a dicho nuestro Colegio de San Fernando".
Y así Prestamera fue el último en agregarse saliendo del convento de La
Bastida, el 28 de agosto.
Siendo tres los legos, ]a misión que definitivamente salió de Cádiz para
Veracruz fue de cuarenta y ocho franciscanos.

El marqués del real tesoro certificó que el depositario de Indias "pagó
los gastos de aviamento :Y viáticos, entretenimiento, flete .y pasaje" del grupo,
habiendo verificado las leguas entre cada convento de salida y el puerto de
embarco, don Juan Antonio de Madariaga, secretario y administrador general de correos y portes en el partido de Cádiz.
Firmó el recibo del pago total el síndico de la misión don Jerónimo de
la Maza.
El grupo se hizo a la vela el 31 de enero de 1770, en el navío de Su
Majestad, nombrado "El Castilla" del que era comandante el marqués de
Casinas.
Habiendo fondeado el barco el 2 de febrero, se vio obligado a volver a
puerto y salió definitivamente al día siguiente.
Hicieron noventa y nueve días de navegación, de los cuales pasaron treinta
y tres detenidos en la aguda de Oca -Santo Domingo-, "que es de extremo
caliente" y por los excesivos calores y poca salubridad, "resultó enfermarse
casi la mitad de la misi6n, o más".
Por fin llegó Verger a México el 27 de mayo, en compañía de aquel valiosísimo refuerzo para la obra misionera de su colegio apostólico.

4

OTRAS AGENCIAS DE FRAY RAFAEL JOSÉ

Aprovechando su estancia en Europa, fray Rafael José consiguió del Papa
Clemente XVI gracias espirituales para los catequizandos de los misioneros
fernandinos por la bula « Alias f elicis recordationis'' del lo. de septiembre
de 1769.
También gestionó un breve pontificio en que se concedía a los colegios
apostólicos que cuando las circunstancias lo requieran pudieran unirse en
una sola persona los oficios de prefecto y de comisionado de misiones.

456

Y el Papa le dio otro documento, fechado el 2 de noviembre de aquel
mismo año, concediéndole las amplias facultades espirituales y privilegios
canónicos pedidos para los colegios apostólicos de la Nueva España y de
Guatemala.
Por otra parte, a raíz de su estancia en la corte española, afiam:6 una
honda amistad con don Manuel Lanz de Casafonda, fiscal del rey, con el
que por medio de una nutrida correspondencia. le comunicaba los asuntos
más delicados, teniendo en él un poderoso abogado defensor de las emoresas
feman dinas.
-

5

LOS MISIONEROS DEL GUARDIÁN VERGER

En las elecciones capitulares del lo. de diciembre de 1770, una mayoría
de 27 votos eligió a fray Rafael José como guardián de San Fernando.

Los tres años de su guardianía, tendrían como principal objetivo las misiones californianas, y es muy significativo que, el mayor contingente humano
de los invitados por él a la empresa del Nuevo Mundo, lo envió a aquellas
misiones: "el 27 de mayo llegaro11 a México, y el 25 de octubre salieron 30
a California".
En un memorial al fiscal don Manuel Lanz de Casafonda, escnbía el 3
de agosto de 1771 que el visitador y el virrey le exigían que sus religiosos
pasaran cuanto antes a la California, pero como había enfermado en Oca
"casi la mitad de la misión, o más, que todavía estaban muy débiles; y que
si luego se pon!an en otra caminata y navegación, mucho peor que la pasada,
corrían gran riesgo sus vidas y se malograba todo el gasto hecho al real
erario, y frustraba el fin, etc.

Con esto, dejaron descansar un poco a los religiosos; pero no mucho
porque nuestra llegada a esta ciudad fué el 27 de mayo, y el día 29 de
octubre, hubieron de salir".
Y añade con satisfacción:

"Y si tengo algún consuelo es ver el gusto y la alegría con que marcharon y continuaron su camino los 30 que van de nuevo - . . .- los
otros quedaron también contentos con el trabajo y ejercicio de misioneros, uarios fuera predicando y confesando por esos pueblos y los demás en el Colegio:

457

�Y seguro que no ha sido fortuna que tn una misión tan crecida,
todos estén gustosos ( gracias a Dios todo poderoso y a su Santísima
Madre)." 8
Veinticinco de los treinta enviados por Verger a las Californias en 1771,
pertenecían al grupo traído por él de España.
En 1772 se encontraban dieciséis acompañando a Palou en la California
Baja y nueve auxiliando a fray Junípero Serra en la Alta California.
Hay una circunstancia más que debemos advertir: Verger tenía preferencia por enviar a los puestos de avanzada a los más jóvenes.
Los misioneros fernanclinos en esta época fueron de una sorprendente juventud, y · si la edad de los sacerdotes en el convento de México mediaba en
los cuarenta y dos años, entre los misioneros de California el promedio era
apenas de treinta y ocho años y seis meses.

San Buenaventura, San Femando y San Gabriel, en donde murió el 14
de enero de 1811.
Miguel Pieras, de Petra, patria de Serra, fue por veintidós años infatigable apóstol explorador, lingüista, presidente y organizador de la misión de
San Antonio de Padua y de la de San Antonio de los Robles.
Luis Jaume -que castellanizó su apellido en Jaime- de San Juan, fun.
dador de la misión de San Diego, la primera en la Alta California, murió
allí destrozado cruelmente su cuerpo por los indios, como protomártir fran.
ciscano de las misiones californianas, "el 4 de noviembre de 1775".1 º
Buenaventura Sitjar, nacido en Porreras, el de más larga vida misionera,
se dedicó a aprender y formar gramáticas de las lenguas de los indios; fue
explorador y experto administrador en lo temporal y en lo espiritual. Trabajó
en la misi6n de San Antonio de los Robles y murió el 31 de septiembre de

1808.

En el "expediente sobre los inventarios formados en la entrega de las misiones de la antigua California que hicieron los padres del Colegio Apostólico
de San Fernando a los del Orden de Predicadores" encontramos las firmas de
varios de los integrantes de la "misió1i de Verger" entregando a los dominicos
las misiones e.1 año de 1773, para pasarse a reforzar el grupo de la Alta

También de su expedición, y procedentes de otros conventos de España,
mandó el guardián Verger a la Alta California para que misionaran con
Serra, del convento de Tarragona, a Josepb Caballer; de Villa Rous, a Domingo J un cosa; de Zaragoza, a Juan Figuer; de Vitoria a Thomas de la
Peña: de Mora Villa, a Ramón Ussón.

California.

Mandó a la Baja California en am...-ilio del padre fray Francisco Palou:
de la provincia de Santiago, a Marcelino Senra y fray Manuel Joseph Lazo;
de Moya, a Pedro Cambón- de La Bastida, a Juan Prest.amero; de Barbastro, a Vicente Fuster; de Aránzazu, a Antonio de Ariquibar; de Piédrola,
a Gregario de Amurrio; de Miranda del Hebro, a Joseph de Legarra; de
la Carreña, a Antonio Linares; de Barbastro, a Francisco de Billuenclas;
de Teruel, a Miguel Sánchez; de Pamplona a Francisco Xavier Texada; de
Burgos, a Vicente de Santa María y a Martín de Palacios; de Segovia, a
Francisco Gómez Caso, que fue lector de teología en su provincia de la
Inmaculada Concepción, y de Salamanca a Juan Riobo.
ueve de éstos
al entregar las misiones de la Antigua California a los dominicos, pasaron a la
Alta California.

Fray Juan de Prestamero entregó la misión de San José Comondú; fray
Gregario de Amurrió, la de Santa Gertrudis; fray Francisco de BilJuendas,
la de San José del Cobo; fray Miguel Sáncbez, la de Santiago de las Casas;
frar Marcelino Senra, la de Nuestra Señora del Pilar de Todos Santos; fray
Vicente de Santa María, la de San Francisco de Borja; fray Vicente Fuster,
la de San Femando de Villicata; y fray Pedro Benito Camb6n, la de Santa
María de los Angeles.º

En cuanto al grupo de cuatro mallorquinos, coterráneos de Verger y Serra,
que vinieron en la "misi6n Verger" y trabajaron en las Californias, nos
cuentan las crónicas que todos fueron fervorosos y se distinguieron por diversos
motivos.
Antonio Dumetz, originario de Palma, funp.ó en compañía de Junípero
Serra varias misiones. Trabajó en las de San Diego, San Antonio, San Carlos,
• Carta a don Manuel Lanz de Casafonda. B CL, folios 256 y 256v.
• AG - Misiones, vol. 12, y Californio, núm. 26.

458

Otros más de los religiosos de la "expedición Verger" desempeñarían oficios de importancia en su colegio, como el padre fray Domingo Bengoechea,
de la provincia cantábrica, exalumno de la Universidad de Alcalá de He,. Palou en el Cap. XL de la biografía de fray Junípero Strra, narra el martirio
de este misionero, bibliografía.

459

�nares, que fue elegido discreto apenas llegado de E~~a, en el capítulo
de diciembre de 1770, y fue en 1774 maestro de novicios.
También fueron maestros de novicios los padres fray José de la Vega
-1774- y fray Miguel Lacarra -1777-.
Antonio Nogueira sería elegido discreto en 1786 y guardián en 1795, basta
su muerte -30 de octubre de 1796-. Pedro Callejas s.e ría discreto en 1786,
luego Praeses in capite -1796-, y de nuevo discreto en 1803.
Fray Pedro Mugártegui quien fuera lector de filosofía en su provinci~,
sería guardián en 1789; después, en 1792 lector de filosofía, Y en 1795 visitador general.
Los conventos que dieron más voluntarios para esta misión fueron: Palma

6; Burgos 5; Salamanca 4; Bilbao y Santiago 3; de un total de 26 conventos.
De toda la "misi6n Verger'', quitando al padre predicador fray Franci~co
de Oca y al hermano lego fray Juan Sáenz y Gao~a que _en 1772 ya hab1an
muerto, solamente dos fueron e.'tpulsados por el d1scretono: los padr~~ fray
Pablo Antonio Piñeiro y fray Gabriel Ares, quienes quedando e,d1liados,
pasaron al convento grande de San Francisco de México "teniend~ por más
para el servicio de ambas majestades despedirlos que detenerlos -dice Verger
en su memorial del 20 de mayo de 1772 al virrey-, pues no se esperaba

provecho de su permanencia".
Refiriéndose a "sus" misioneros en las Californias decia Verger: "son mis
súbditos me duele mucho lo que están pasando" y de los que quedaron en
S FC:0ando se expresaba así: "en este de San Fernando se hallan nueve
an dejaron la cátedra por venir a leer y enseñar a los genti·1es; aprectan
· do
que

más este ejercicio que el honor de Padre Maestro y Jubilado, y los que a
.
estos se siguen
regu larmen te"11
.
No es casual, el rendimiento humano y apostólico de estos hombres. ~erger
supo elegir a los integrantes de su expedici6n misionera, cuando recom6 los
conventos de España.

6

DEFENSOR DE LOS COLEGIOS APOSTÓLICOS

De paso señalaré la valiente actitud del "defensor de las m~ones" en ~
ocurso al Cuarto Concilio Provincial Mexicano, para salvar la mdependenoa

de los colegios apostólicos que él probo era fundamental y necesario para
los objetivos de estos emporios misioneros.
En carta de 27 de agosto de 1771 a Lanz de Casafonda le decía: "No

alcanzo que los colegios hayan ofendido en cosa alguna a Su llustrfsima
-se refiere al arzobispo de México-, y siempre me ha recibido con mues-

tras de amor y cariño, no s6lo ahora que soy prelado, aunque muy indigno~
sino antes de pasar a esa corte por la misi6n.
Ahora sé que en el Concilio que se celebra en esta metropolitana, intenta
sujetar los colegios a los provinciales, que es lo mismo que prenderles fuego,
o darles por el pie, como suelen decir, y esto sin citarnos, ni dar parte,
como lo debe hacer, según lo que Su Majestad tiene mandado en el capítulo 17 de su tomo regio; por este motivo ayer, día 26 del corriente con la
ocasión de dar cuenta a dicho Concilio del número de religiosos que tiene
esta comunidad, &gt;' en las misionn y de los que puede mantener con las
limosnas ordinarias, presenté ese memorial. No sé cómo se recibirá, pero
V .S. esté cierto que si se lleva adelante el parecer de Su Ilustrísima, a pocos
días quedará el Colegio sin religiosos, porque todos los que han cumplido
los diez años, según las leyes de India, pedirán su licencia para regresar a
España, y los que no han venido lo hubieran hecho, a saber que los habían
de sujetar a los provinciales de las Indias, y los que han tomado el hábito
en el Colegio harán su haber para remediarse.
Esta es la purísima verdad, y no piense V .S. que es huír de sujeci6n; así
suena, pero no es así. Es querer vivir sujetos, es querer mantener con honor
y regularidad los Colegios de misioneros apostólicos. No me complico más,
porque ésto lo entenderá V.S. &gt;' hará oficio de abogado para estos pobrecillos
desvalidos~ y aunque diga oficio de fiscal de Su Majestad, no me disgusta,
porque para cumplir con el tal cargo, debe defender esta causa''.1~
En una síntesis perfecta podemos entender el fin de los colegios apost6Iicos
con lo que escribía Verger al arwbi po Lorenzana y al Concilio Mexicano
en su alegato de defensa, al hacer historia: "que la erección y fundación de
los colegios seminarios de misioneros observantes de N.S .P. San Francisco,

en las Indias de N.C. Monarca,,, en España, según como en el día se hallan,
fué disposición del Rvmo. P. Fray Joseph Jimé11ez Samaniego, ministro general de toda la orden, con consejo de padres de especiales letras y virtud,
y de su sucesor el Rvmo. P. Fray Pedro Marín Sormano, general también
que fué de toda la religión, procediendo como su antecesor, con la madurez
,. BML, folio 257 y 257v.

11

BNAH - FF, vol. 112, 2o. alegato.

461

460

�'.Y co,isejo que este gravísimo asunto pedía, a fin de qlle los re/i io os llamados

de la divina inspiración quisieran emplear sus tale11tos en la conversión de
los infieles, reformación '.Y ense,io,1za de los fieles, tuviesen co,wentos señalados, en los cuales retirados, únicamente atendiesen a esta grande obra de
mise.ricordia y caridad, libres de otros emplt.os )' afanes, que forzosamente
se ofrecen en los demás conventos de las provincias''.11
egún las constituciones formadas para estos colegios por el mallorquino
fray Antonio Linaz de Jesús María, y fray Francisco Salmerón, como ya
hemos dicho, aprobadas primero por un capítulo general de la orden franciscana, y luego sancionadas can6nicamente por tres bulas pontificias, el
funcionamiento fundamental, con miras a una dedicació!l exclusiva a atender
las misiones entre infieles, se basaba en la autonomía, bajo el gobierno del
guardiin, asistido por un consejo llamado discretorio, elegidos todos por voto
secreto de los integrantes de la comunidad, para un período de tres años.
El discretorio en pleno quedaba constituido por el guardián, el comisario
de misiones, los padres que habían sido guardianes y lo otros cuatro electo
can6nicamente en el capítulo guardiana!.

La autoridad equivalente a la de los provinciales, era la del comisario
general de Indias, residente en Madrid y por él se sujetaban al ministro
general de la orden.
Desde la primera fundaci6n -la del Colegio Apostólico de Querétaro,

1683-, para la cual el padre Linaz condujo de &amp;paña una "misión", se
sigui6 el método de recorrer los conventos de España -aunque también
se admitían misioneros criollos- que desearan consagrarse a las misiones
en el Nuevo Mundo. Se desfiliaban de su convento con la autorizaci6n del
ministro general de la orden y con el real beneplácito. Su recolección en
Cádiz y su traslado hasta el colegio de destino, corrían a costa del real erario.
Los que proccdwl de España e comprometían a trabajar diez años en
las misiones, y si por cualquier motivo volvían a Espafia antes de ese tiempo,
se reintegraban a su provincia y no podían regresar al colegio apostólico
sin la absolución del ministro general de la ord.en.1'

• BML. folio 265.
"' La obra mú completa para entender el funcionamiento de los colegios apostólicos
de la ueva España, es Ja "Cr6niu. Apottólica y Serifica de todos los Colegios de
Propaganda Fide de esta ueva España" de fray hidro Ffüx de Espinosa, O.F.M.,
MExico 1746, cuya segunda edición publicó fray Lino G6mez Cancdo, en la Academia
Francilcana de Historia, de Washington, 1964.

Cuando se uscit6 en el Concilio Prodncial Mexicano el asunto de ·ujetar
los colegios apostólicos a los pro,·indales, Verger adivinó que todo nacía
de una reciente animadversión del arzobispo Lorenzana hacia el Colegio de
San Fernando, porque se creía qu este colegio apostólico se oponía a entregar las misiones de la Baja California. Esta falsedad, demostrada antes y
desp~~ por Verger, creó mal ambiente para los femandinos en los padres
c?nc11iares, ~tre lo que había un dominico fray Antonio Alcald , promondo aquel ano de 1771 del obispado de Yucatán al de Guadalajara.
El guardián Verger dirigió el 22 de agosto un fuerte memorial al Concilio
de México, en quince páginas fuert y valientes, defendiendo la independencia de los colegios apostólicos.
Era una obra canónica maestra, con la proposición de las constituciones
y las_ bulas pontifi~as. de aprobaci6n, en las que aparecía la dicha indepen-

dencia como esenoa vital de los colegios de misiones.
Recordaba que el ministro genera] Sormano habla apreciado tanto esta
independencia de la autoridad de los provinciales, que dispuso que cuando
el ~.rel~d~ de los colegios se viera precisado a delegar su autoridad, "por
algun mctdente de dichos colegios" no fuera este delegado el pro,incial, sino
alguno otro.
Aducía como argumentos históricos, que desde que se fundó el primer
Colegio Apostólico de Querétaro en 1683, había dado buen resultado aquel
sistema de gobierno, por cuarenta y dos años. En España se pidió a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, que volvieran los colegios a rujetarse a los provinciales, lo que el Papa 13enedicto XIII concedió, y así
prosiguieron durante dieciocho años. Viendo, sin embargo, que habían disminuido los .frutos de virtud y de celo en favor de sus misiones, se volvió a
la primitiva forma de gobierno independiente de las provincias, ~ súplica del
Colegio de Sancti piritus, de Valencia. A raíz de esa pctici6n, oido el parecer
del ministro general y del cardenal Aquaviva, protector de Ja orden, l
Congregación de Propaganda Fide restableció el gobierno independiente de
todos los colegios apostólicos de España, por juzgarla más apropiada y eficaz.
Esta determinación fue confirmada por el Papa Benedicto XIV.

Esta experiencia afect6 sólo a los colegios de España, porque el documento
de la congregaci6n romana expecificaba "exceptuados los seminarios tanto
los )'ª erigidos como los que se erijan en el futuro en el Reirio Mexicano,
Peruano y en otras provincias de las Irzdi.as para la conversi6n de los infiele:i''.1 1
11

BML, folios 265 a 268.

�1

1( i

1

11

1

j

1

i, ,I',

El padre fray Francisco Xavíer de Castro, secretario de Verger, en su
libro de memorias testimonió que a pesar de haber en la asamblea muchos
enemigos de los colegios apostólicos, y sobre la animadversión al de San
Femando, cuando se leyó el documento de Verger el 13 de septiembre, se
sintió el efecto favorable, a pesar de que el texto parecía duro: crcausando
tal efecto en los señores Ilustrísimos y doctores conciliares, que hubieron de

1

!
1

1

1

1

1

1
1

1

1

1

1

1

1

1

defender nuestra causa, procurando aquietar el rumor que se levantó entre
nuestros émulos, protestando la queja contra este Colegio. Y desde ese día
" "16
hasta la prese11te, quedó todo en perpetuo silenc10
.

1

1

1

1

1

11

El mismo guardián escribe a su amigo el fiscal Lanz de Casafonda: -23
de enero de 1772-: "Supongo que liabrá recibido V.S. el papel en que
defendiamos el derecho de los Colegios. Se presentó al santo Concilio, Y 1~0

1

1

i

;¡

1

iJ,

:

1

sabemos si haya hablado más del amnto: pero si dijeron que la substanc,a
había parecido bien; múr que viva, demasiadamente fuerte. Pero conside:a
V.S. que no teníamos en dicho concilio quien nos favoreciese y st contrarios
que pretendían perjudicarnos. Por eso procuro la claridad y eficacia.

1

1

1 :'.

1
1

1

1 ',
1

1

I'

Los señores Jlustrlsimos parece no estaban impuestos de lo que son los
colegios y su régimen, '.}' creo nos tenían alguna ojeriza, nacida del supuesto
falso de que nos queríamos armar con la California impidiendo la entrada
de los padres dominicos". 11

1

1
1

1

!
1

1
1

1

El documento causó sensación en el concilio y dio buenos resultados, porque
no se volvió a agitar la cuestión de sujetar los colegios apostólicos a la autoridad de los provinciales, y además, dice el secretario de Verger: "este alegato
tuvo la aprobación e1t Roma de nuestro Rvmo. P. Gral. de la orden Fray
Pascual de Ba11icio; prometiendo patrocinarlo y defenderlo, cuando fuere

!¡

1

necesario. y la misma ha tenido de todos los doctos que lo han leido con
alguna reflexión1'.

1

1

l

1

11

'11

j

1

1

1
1

' 1.

1

1

•'

1
r

1

1

1

1

Augusto (Jasas, en su biografía de fray Junípero Serra, dice: "Fray Rafael
Verger que lo era -guardián de San Femando- en li71 calificó la empresa
de Serra y Gálvez como cosa de locos-...- Fray Rafael Verger exageraba
en la enumeración de las cosas que se precisaba en manos de un hombre
prudente y previsor. El guardián hacia bien en poner de manifiesto la enorme

1

1
1

1
1

1

1

También nuestro Pablo Herrera Carrillo, tiene palabras duras para juzgarlo cuando comentando la empresa conjunta de Serra y el vísitador don
Joseph Gálvez dice: "Verger no ha adivinado la importancia de la Alta

California, ni se ha dado cuenta de que el momento es propicio para las
grandes empresas porque Gálvez con toda su fuerza puede ayudarlas cficatmente - ...- Serra trata en vano de hacer comprender a la miopía de
Verger la oportunidad que le brindan al Colegio de San Fernando estas con,diciones excepcionales para llevar a cabo una obra gigantesca en la Alta
California - ...-". 18
1

1

"Todo inútil -añade-, Verger no tiene la amplitud de visión de Junípero
y adopta una actitud diametralmente opuesta - ...-" y sigue cargando

1

1
1

¡

tintas haciendo ver en Verger un deseo: frenar, maniatar a fray Junipero. 20
Por su parte el gran investigador de la obra franciscana en América Latina,
el español fray Lino Gómez Canedo, en su obra "De México a la Alta
Californi&lt;t', apunta estos juicios en el capitulo U: "Dos años de angustia,
obstáculos y esperanzas -1769-1771-": "Siguió a esta primera crisis un

año de casi total aislamiento, que unido a la empresa misional de la Alta
California: el 11uevo guardián del Colegio de San Fernando, Fray Raf&lt;Zel
V erger, que acababa de traer de España una numerosa expedici6n de misioneros para las nuevas misiones, adoptó la extraña posición de que tales
misiones eran imposibles en las circunstancias presentes, y por lo tanto inútiles. Este pesimismo y cautela permean sus dos cartas al fiscal Casafonda
( junio 30 y agosto 3 de 1771). A tal mentalidad responde también la carta
que le habla dirigido Serra a Verger unos días antes, es decir el 20 de junio.

1

1

1

1

1

1
1

El prudente Guardián no quería comprometer al Apostólico Colegio en tal
grandiosa empresa, y a pesar de estimar en mucho las cualidades de Serra,
como él mallorquín y franciscano, levant6 su voz de alarma para frenar
el celo del evangelizador de California". 18

1

1

1

TESTIMONIOS CO TRA VERGER

8

¡

1

dificultad de hacer todo aquello con sólo mil pesos de asignación, pero deducía consecuencias erróneas, o, mejor dicho, de mezquino alcance - ...-

• BNAH, FF. - Nota final al volumen 129.
11 BML, folio 264.

CAsAs, Augusto, Fray Junípero Serra pp. 13-17, ver bibliografía.
19 lhiu.ERA CAR.Rn.Lo, Pablo, Fray Junl/mo Serra, pp. 82 a 85, bibliografía.
• Este autor para reforzar su ataque dice: "Ante el asedio combinado de Gálvez
y Serra, Fray Rafael Verger, el nuevo Guardián de San Femando, protesta. Se le
prohíbe a Serra comunicane con Gálvez y se le hace ver por Verger, que por su
culpa -de Junípero-- Gálvez nos ha molido tanto que si no me he tenido tieso,
arrastra a toda la misión". Pero esta disposición, y comentarios no son de Vcrger,
sino del anterior guardián fray Juan Ancir65, en su carta a Serra, el 24 de octubre
11

1

1

de 1770

465

464

Hum-30

,f

1

•. :11
-

- =-

�Por fortuna Verger cambió de parecer y dos años después -cuando las
diferencias con Fages fu~ron traidas ante el propio virrey Bucareli prestó a
Serra su apoyo inteligente y vigoroso. Por otra parte, su actitud de 1771
fue eficazmente contrarrestada por Gálvez, quien compartió una vez más con
Serra la salvación de la Alta California". 21

mentaron, balanceando los procesos evangelizadores, como dos instrumentos
complementarios de la Providencia Divina.

9

Ya he dicho que es necesario calar hondo en este asunto. Pero quiero señalar siquiera algunos hechos y dichos de Verger, que hacen ver su actitud,
no como de oposici6n a los planes forvorosos del heroico fray Junípero Scrra,
sino como una visi6n realista, para asentar los comienzos de las fundaciones.
Sacaré estos puntos de las mismas dos cartas de Verger a Casafonda que se
proponen como muestra de su actitud de "enemigo" de las misiones de la

VERGER PESA LA REALIDAD

Alta California.

Además de las dos cartas de Verger a Lanz de Casafonda que trae el
doc~or Gómez Canedo en su obra De México a la Alta California, tenemos
copias de otras misivas al mismo fiscal de Indias. Una del 27 y otra del 28
de agosto; otra del 27 de septiembre de 1771; una más del 23 de enero de
1772, Yun extenso informe firmado por el guardián Verger y su discretorio
en pleno, el 22 de agosto de 1771.

En una nota al final de la carta del guardián Verger al fiscal del consejo
de Indias don Manuel Lanz de Casafonda, dice el historiador Lino Gómez
Canedo: "Este alegato de Verger -se refiere a la carta del 3 de agosto de

Hemos podido consultar además el informe del padre presidente de la
Baja California, fray Francisco Palou y otras tres cartas suyas, que nos darán
más luces sobre el caso. 23

I 771- contiene muchos puntos interesantes, como habrá advertido el lector
inteligente, pero en el fondo refleja una actitud parcial y de alguna manera
fraudulenta. Verger tergiversa los testimonios. Léanse y estúdiense en su contexto las cartas de Palou y Crespí -especialmente las de este último- en
que pretende apoyarse Verger, y se verá claro que ellos nunca compartieron
su pesimismo. - ...- Palou hace algunas críticas pero no del carácter negativo y pesimista que les atribuye Verger''.fl 2

Cuando después de alabar Verger a Serra --en su carta del 3 de agosto
de 1771-, dice: "No obstante es preciso moderar algo su ardiente celo,
como notaré en su lugar", expone datos concretos sobre la realidad de las
Californias, diciendo que si hay noticias ele que la tierra es muy fértil "es
fácil alucinar al público creyendo que la California es un paraiso sÍemJo
tierra misera e infeliz", y defiende al colegio diciendo: "YO guard: razón

de dicha California para presentarla por escrito, para que en ningún tiempo
culpen a este Colegio si las misiones o se pierden totalmente, o no se ade~
lantan".

Creo que aquí cabe Ja frase que pone Verger en uno de sus alegatos, y
que explica sus actitudes: "Los padres ya están allá muy contentos, y en el

Y dice también: "Ni ha convenido en manera alguna este Colegio e,i
fundar de una vez tantas misiones, y si ha enviado a los religiosos, ha sido

deseo de lograr aquellas almas, no reparan en los peligros, y así no puedo
menos que tener un sumo cuidado" -carta del 27 de agosto de 1771 al
fiscal Lanz de Casafonda, ya citada.
Con serenidad don Bartolomé Font Obrador en el capítulo "Mallorquines
en California", de la obra "Historia de Mallorcti', coordinada por J. Mascaro Pasarius -página 532-, pone este enjuiciamiento: "Así como Serra
brill6 por su impetuosidad y santa audacia, dando lecciones de amor con
sus obras y razones, en las avantadillas de la civili.zaci6n, Verger se mostró
siempre reflexivo en exceso, prudente, administrador y con grandes dotes de
organizador".

.

por fuerza, porque no podemos resistir al que nos manda con poder absoluto
sin admitir. súplica ni réplica. Pero lo cierto es que esta empresa va sin fun~
damento, sin aquella madurez y cautela que siempre si, ha practicado en su
semejante, y si Dios Nuestro Señor no obra con milagros ¡• prodigios, no
se puede experar feliz éxito".

Aquellos dos temperamentos, aquellos dos celosos misioneros, se comple-

Serra le decía al guardián fray Juan Andrés que si tenía cien misioneros
los enviara "todititos para California, sin que se quede ni uno en ca.sa, yo
les daré acá destino", y añadía que todavía serían pocos; "pero si quieren
que no les falte nada de conveniencias, uno solo que venga es sobrado'' -ID
de febrero de 1770-.

11 Gó111u Ü"-Nl'J&gt;O, Lino, De Mlxi,o a la Alta California, pp. 75 y 76, bibliografía.
" Obra citada, p. 160, al calce.

,. Todas Las citas de este capítulo están tomadas de Additionals manuscripts Nos.
13,974 Y 13,976 del British Mu11eum -fotocopias en mi poder- .
'

466

467

�Verger en cambio se quejaba al fiscal de la mala administraci.6n que los
militares hacían del fondo econ6mico de las misiones y deóa que el dejar
en manos de ]os seglares esta administración "es aumentar comedores asala-riados, para que se aprovechen y hagan caudal propio del sudor de los indios,
dejando a estos pereciendo en lo temporal y espiritual", y reclamaba que
no se daba a los misioneros franciscanos el mismo sínodo,* que se daba a
los jesuitas, y decía valientemente: los padres de este Colegio están hechos

a padecer hambre, y buena, pero con gusto y con alegría para servir al Rey
nuestro Señor '.Y a Dios; pero no debo pasar lo determinado, mayormente
cuando esto no es del real erario, sino obras pías para este fin fundada, mas
no con esa limitaci6n".,..
Y en otra comunicación decía al fiscal: "dirán tal vez que pedimos mucho; y yo digo que es verdad, pero también lo es que lo que se ha de hacer
si se hace bien es mucho, y quererlo hacer con poco, no puede ser.

Sobre todo, no pueden decir que pedimos para hacer bolsillos ni hacienda,

banzo, etc., recelando que se enviaran los recibos y
d . .
corte española "p
d"
agra eCUil.lentos a Ja
d6 d
a~a que igan allá que nos quejamos de vicio" decía. '' de
n e se sac6 el dinero para estos gastos? porque ·
· é

de los sínodos, son lindas las gracias que les debe::se dcargaron
a la cuenta
ar.

y a ~abemo~ ~u.e quitaron mil quinientos pesos del que estaba se - l d
los veinte religiosos destinados para las nuevas n . .
na a o a
u.n ones-...Por lo referiáo hast~ aq~í podemos fo ferir sin temeridad que el ex Tesado
av2íoB, ndo es nueva gracta, s,110 que se ha comprado del corto sínodo seiaiado"
-

e agosto de 1771-.

·

El doctor_ Lino G6mez Canedo dice que "su actitud -de Ver er- de
d
g
.
1771, fue eficazmente contrarrestada por Gálvez" p
ticinco de I s
.
..
.
. ero recor emos que vewo ,tremta IIl.lSloneros enviados por Verger a las Californias
1771,é pertenec1an
tr ru'do d e E spana.
- Yo creo
en
1
, al selecto grupo que él hab'a
I
~~~as sta. ~ a ~~ pa~ente prueba de que V erger fue siempre un defensor
pensar ~iones ca onuanas, en el sentido más realista y eficaz que se pueda

ni para regalarnos; pues para nosotros basta un humilde hábito, y una
pobre comida. Lo demás se pide para entregar a nuestro Monarca pueblos
formados".
Presentaba también la defensa de las JlllS1ones1 proponiendo los auxilios
de civilización que eran necesarios para hacerlos "pueblos formados''. Pedía
mulas y caballos para las transportaciones y decía: "es forzoso llevar op"-

rarios para el cultivo de las tierras, porque sin ellos no se puede sembrar,
y si no se siembra será preciso llevar el maíz, frijol, garbanzo, etc., de la
Sonora; ya se deja conocer lo que puede costar de transportes y que nunca
se adelantarán las misionel'.H
Dando una visión de conjunto, examinaba los peligros de la navegacion
y las pérdidas de buques y de vidas que se habían tenido en la empresa.
Decía refiriéndose a los militares ''estos señores quieren abarcar mucho con
pocas fuerzas y '&gt;'º nunca lo aprobaré", - ...- "los padres ,ia están allá muy
contentos, y en el deseo de lograr aquellas almas, no repararán en los peligros,
y cm no puedo menos que tener un sumo cuidado" -agosto 27 - 1771-.
Verger era un hombre que sabía sospechar las intrigas: cuando el presidente fray Junípero daba las gracias al virrey porque habían recibido rejas,
azadones, coas; y víveres, como maízi harina de trigo, frijol, lentejas, gar-

10

LAS MISIONES DE LA BAJA CALIFORNIA

El guardi'~ d e San Femando, Verger, también presentó al fiscal
norama realista d l . • •
.
.
un pahab'
e ~ Illl.SJ.ones de Ja BaJa Califomia que al salir los jesuitas
ian quedado arrumadas por los comisionados militar
.
•
blaron
d .
.
.
es qwenes las despoy eJaron sm ganado, viendo sólo su propio pro,·echo.
En ~ momento en que Palou, responsable de aquellas misiones le haé a
1
angustiosos
de auxilio, el guardián V erger, vio
. como una' circunsta .
.llamados
.
naa providencial, la determinación del rey de entregar las . .
d
1
tig·
Calif ·
IlllSlOnes e
ª an ua
onua a los dominicos.

El texto
de 8 de abril de 1770 ms1stía
. . , en que si. se
hab'
did de la real cédula
.
. ~ pe o a los franoscanos del Colegio Apostólico de San Fernando "las
misiones que quedaron vacantes con la expulsi6n de los R l
d l
Co p -í f ,
.
eguares e a
, de ser un.
dm· an a, ue con la calidad y condici6n de que ésto no habna
Pe imento
a que se enviasen a la mencionada Provzncia
. . misioneros
..
,,
de otra

d
or en .

Verger e~bia al comisario general de Indias: "El señor Arzobispo estaba
• Pensión personal para los misioneros, a cargo de la corona española.
•• Verger nunca pcle6 para los franciscanos el "Fondo piadoso", de las Californias.
.. Carta a Lanz de Casafonda; 3 de agosto 1771.

~uy ~mpenado en entregar a los Padres Dominicos las Misiones de la California que están a cargo de este Colegio, para cuyo fin han conseguido
469

468

�dos cédulas reales, y temo que sean tres - ...- he desengañado a Su Excelencia Ilma. ~ le he hecho ver que este Colegio en manera alguna ha
impedido su intento y le consta por experiencia que hago cuanto puedo para
que los Reverendos Dominicos u otros, entre11 en California". -23 de mayo
de 1772-.

dicen
que los Padres Dominicos tienen cédula de Su Majestad para obtener algunaJ
de estas últimas (se refiere a las misiones de la antigua California). Yo me
alegraré mucho de que se verifique, porque ciertamente este Colegio no ha
podido abarcarla.r todas, pero siento que digan que hemos resistido su en~
trada, siendo del todo falso - ...- lo que dije fué que supuesto estábamos
ya con el cargo de dichas misiones, nos dejasen algunas, pues de lo contrario
resultaba descrédito de este Colegio, sin haber dado motiuo para ello: que
se repartiesen las misiones de modo que se nos impidiese la comunicación
con la provincia de la Sonora, para podernos proveer de ella de granos y
demás necesarios; y que a cada religión se señalase rumbo separado para
proseguir la espiritual conquista con paz y hermandad, como es razón" -27
de septiembre de 1771-.
Y por otra parte, escribía sobre este asunto a Lanz de Casafonda:

«

En virtud del decreto del virrey de lo. de abril de 1772, el día 7 fir:mó
el guardián de San Fernando, fray Rafael Verger y el padre maestro fray
Juan Pedro de Trionte Laurnaga, de la orden de predicadores, el conyenio
de la entrega de las misiones de la antigua California, determinando los
límites al norte, para las nuevas misiones que quedarían a cargo de los franciscanos de San Femando, "desde el dicho puerto de San Diego siguie11do

el rumbo que tienen para Monterrey, Puerto de San Francisco , 1 más adelante".
A partir de aquel momento, Verger enderezó toda su atención a las nuevas
misiones de la Alta California.

11

VERGER MISIONERO AUTÉNTICO

Verger es un misionero auténtico. Es el "mariscal de campo" que desde
San Fernando, bien informado y con hondo sentido de la realidad, viene
a ser un solo ejército con sus hermanos de avanzada en las Californias.
No luvo la oportunidad de escribir "diarios'' y "derroteros'' con sus andanzas apostólicas, pero impuls6 y defendió la obra fernandina en las Ca-

Nunca fue a California, pero con los informes de sus misioneros, especialme~te con los memoriales de Serna y Palou, se había formado una imagen
casi palpable del panorama geográfico-humano de sus misiones.
En el informe que envió al virrey Bucareli, el 29 de diciembre de 1772,
CX:, _que incluía eJ. f~oso "diario" llevado por fray Juan Crespi, en su ex-pedici6n del descubnrruento del Rio Grande de San Francisco, dice Verger:
"conforme a estas 11.oticias que he referido, presento a V. Excia. un mal fotmado mapa que trabajé sin embargo dt' no ser facultativo, estimulado del

gran deseo que me asiste de servir a V. Excia. cuya vida Dios guarde con
salud, gracia y toda felicidad''.
Poniéndolo junto al gigante fray Junípero Serra, y considerando el valioso
a~oyo que ~e ,,prestó desde San Femando ~ara su empresa californiana, y
viendo que. La mayor parte de las medidas que propuso -y obtuvoSerra, hablan sido ya solicitadas por Verger en sus extensos )' bien articulados
memoriales --dice el doctor Lino G6mez Canedo- se mantiene sin embargo

una significativa diferencia entre ambos. Mientras Serra se muestra dispuesto
a mantener las misiones a cualquier precio, soportando todas las dificulta~
des y molestias, sin que asome nunca la menor sugerencia de su abandono;
Verger da la impresión de que considera insostenibles aquellos establecimientos, si no se accede a sus peticiones de remedio. - ...- Lo típico de V erger
es su claridad mental, su acerada disecci6n de los problemas, y la valentía
que pone en defender su punto de vista. Valentía que no anula su habilidad
de buen diplomático". 25
Verger con su realismo, hizo más sólidas las empresall de Serra. Y si nos
parece que lo quería frenar, era con el deseo sincero de garantizar sus fundaciones.

12

EL ''MkTODO NUEVO DE MISIONES"

En el capitulo sexto de su biografía de fray Junipero Serra, asienta Palou
que el padre fray Pedro Pérez de Mezquía, compañero del venerable padre
fray Margil de Jesús en las misiones de los Texas, "comenzó a formar desde
luego las instrucciones que deberían observarse en las de la Sierra Gorda

para el régimen espiritual y temporal de ellas, siendo el mismo que se ha
observado en las demás misiones de los colegios de !Santa Cruz de Querétaro
y Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas"_ie
21 En HumanitaJ, ya citada, p. 573.
» PALou, Vida de fray Junipero Serra, p. 18.

lifornias.

471
470

�El 2 de septiembre de 1772 el virrey frey don Antonio Maria Bucareli y
pidió a fray Rafael José Vergcr, que elaborara un "método nuevo
de gobierno espiritual y temporal, propio y conveniente, para el mejor y
más s6lido establecimiento de las mision s en las Provincias Internas, froutera de indios gentild'.

Ursú

Que.remo detenernos a examinar el "método nuevo de misiones'' que
elaboro Verger, por considerarlo una prueba más de su capacidad de ob&amp;er\'ación }' tino eficaz para diri ir como "técnico de misioner'', lo trabajos
de sus hermanos, desde su puesto de guardián.

Aunque utiliza las líneas fundamentales del método del padre Mezquia,
que a u vez resume experiencias anteriores, se ,·e en la elaboraci6n del plan
misionero de Verger, su propio estilo de hombre práctico, realista y valiente.
Por ejemplo sus planes sobre el gobierno temporal -números del 5 al
10- que en el largo pr6lo!!O a la parte práctica, proponi ndo en tono de
defensa, que no se dé a los militares la administtaci6n temporal, sino a lo
mi ioneros, no recuerda el párrafo 4 de su famosa carta al fiscal don Manuel
Lanz de Casafonda -3 de agosto de 1771- en que le dice: "Hallándome

en ese corte conocí que algunos señores les parecía cosa muy impropia de
los misioneros el cuidado de lo temporal de los indios ruiin conqui.stados;
y aun lo oí, y desde luego en este sentir estarían tl Excmo. señor virrey y
señor visitador, y por esta razón al principio as! lo practicaron. Y por ello
mismo se excusaron' los padres,· vea V .S. el número 15 de la carta primera
del padre presidente Palou. Debo reverenciar dictámenes tan altos: no es
en miras las cosas de l«jos y sin experisncia, hace errar de medio a medio.
ea cosa impropia, muy enhorabuena: pues asl lo juzgan, pero crea V.S.
qu es del todo 11ecesaria, y dice que eso sería poner comedores asalariados,
"para que se aprovechen y hagan caudal propio dd sudor de los indios"Y
tste e el hombre que tiene los pies en la realidad, )' además, como en
otro · muchos de sus escritos, se descubre al gran defensor de los indios.
Y, como n otras ocasiones, prueba sus proposiciones con la historia, recordando las experiencias en un sentido y en otro, tanto en las misiones
de la ierra Gorda, como en las de Califomia.

Repito que, por más que se funde ste "método" en otros ya ut:ili2ados,
lo cual lo afirma claramente Verger tiene numerosos rasgos pel'!!Onales
que lo hac n en verdad un "método nuevo".
" BML, folio 249.

El documento de veintiún p, ·
d1
agmas se encuentra en un
1
e Fondo Franciscano en Ja Biblioteca d
,
~~ vo umen
. ico. Es el libro al ue
nos h
e _Antropo!ogia e Historia de fépadrc fray Fran~
ya_ d emos referido, escnto por su fiel secretario
él de Espana~ E.1 ti'.,., ., av1.er e Castro, uno de los misioneros traídospor
•
.,uo comienza así. "C ¡ -6
Alegatos, Ynformcs, Memoriales )' ·Cart:ec;i n 1
de varios Escritos,
-. • .- Guardián actual de este A
.. ' ue e . · · ray Rafael Verger
de Méjico, hizo en su defensa en ,!O:º:;co
dtl_Señor San Fernando
grande honor del Sobredicho e' l . P q f e su Discreto 'Y P, lado, con
0 egio, Progreso de /as Misio
d Al
y crédito del Ynstituto Apostólico - ...-" :a
rus e o11terrey,

Yt~as;nl;

u~º:~'°

Ii: : ~,

Este memorial lo titula Verger· "Ynforme , M
para su Gobierno Espiritual )' T~mporal" y
de 1772 afias".

fo

~,u15voddc J,f~sion11s
e
e septiembre

Al citarlo, pondremos entre guiones el número al
d l
. .
.
margen e texto ong1oal.
En la mtroducci6n dice que
'be bed .
virrey el 2 de septiembre anterio;scn o .~ciendo la orden dada por el
más anti
, .
. para que con consulta de los misionero,
F.
d gudos, prac~icos y experimentados de este Apostólico Colegio de Sa
ernan o e }..féxico, forme en el mod
.
n
método de gobierno es iritual
o que _me¡or me parezca, un nuevo
,., más sólido cst bl . P.
d)' tempo~~l, propio y conve11iente para el mejor
a ec1miento e las muiones en l p . .
tera de indios gentiles". -1as rovmczas b1lernas, fron~xpone primeramente las diligencias necesarias ara crear
..
Asienta que no debe apresurarse la funda '6 has p
una nus16n.
avío . Que los misioneros "
c1 n
ta que se tengan lodos los
la voluntad de Jo entiI ~~n sus dulces ~xhortaciones y donecillos'' ganarán
g
para que reciban n1Ustra santa l
•
a nuestro católico monarca prometié d l
S
ey y se SUJeten
de sus enemigos'' y esto s debe ha n o es que u. Majestad los defenderá
1
'vil' d
,
cer con un contrato entre los gentil
os Cl iza ores el capitán jefe de la escolta en nombre d l
y
debida licencia del superior gobierno.
e rey Y con la

"Los soldados deben ir bien equipados -dice- P íd
necesario." -2Y rovc os de todo lo
" "Fijado ya el estandart• de la Santa Cruz" se ha de fabricar la i les.i.a
que sul'/e ser de Palizada y sacate" y se d be
da
.. g
y oldado en chozas
liz d
. e r sguar r a los m1s1oneros
con pa a as que sirvan de presidio.
La primera ocupación ha de ser la de labrar la b'crra

Y sembrar las

• B AH · FF, vol. 122.

472
473

�millas necesarias para el sustento de la misión y para atraer a los demás

gentiles circunvecinos: "el primtr sermón con que estos infelices barbaros
se reducian a nuestra santa fe y a la obediencia a nuestro cat6lico monarca,
es la comida y el uestido con que se les cubre su vergon;;osa desnudez".

Para esto conviene lleuar algunas familias convertidas y que ha.ria los
soldados cooperen con su ejemplo. -3Con idera que los ne6fitos gentiles no tienen cualidades administrativas
que, por otra parte, no conviene poner los frutos del trabajo a cargo de comi ionados reales o caudillos.
Funda u juicio en la experiencia de los cinco o seis años en que el colegio
de an Femando tuvo a su cargo las misiones de ierra Gorda. Allí se 16
dio el gobierno temporal a los caudillos, capitanes o lenientes y "se vió que

estos ocupaban a los indios en el servicio de sus causas, custodia de sus
ganados, sin darles salario alguno. Se aprovechaban de las tierras de las m..siones paro sembrar milpas particulares, quitándolos a los pobres indios )'
obligándoldS a contribuí, con donecillos, a título de que eran sus superiores''.
Recuerda los efectos negativos de estas prácticas, porque los indios huían
a los cerros y no adelantaba en lo espiritual. Recurre al ejemplo de las misione. de Calüomia en donde se dio el mismo caso. Cuando el gobierno
temporal de las misiones, después de la expul.ión de los jesuitas quedó al
cuidado de los comisionados reales, éstos mataban las reses para su propio
servicio hasta poner en peligro la ubsistencia de las misiones. -5-

las casas y suficientes co echas para el alimento de todos y ser las misiones
"envidiadas de los señores curas circunvecinos, y por fin ;e entregaran el año
de 70 al Ilmo. Sr. arzobispo Don Francisco Antonio de Lorenzana para erigirlas en curatos''. --8Recuerda una objeción: "no podrán los religiosos castigar con azotes a
los indios''. Y aclara que si las leyes y reales cédulas mandan el buen trato
de los indígenas, no se opone a estas normas el castigarlos con moderación
como principio de autoridad,
viéndolos como a hijos amados. -9 y 1o.-'.

r

Podríamos hacer comentario .en cada uno de los "artículos'' de la intro.
ducci~n, pe~ con lo citado aquí, salta a la vista su actitud realista y Ja
cone.tión 16gica de tocios us apartados, bien pensados y ordenados a una
práctica feliz.

En la segunda parte expone el método de gobierno espiritual que se siguió
en Sierra Gorda, con muy buenos resultados.

I

GOBIERNO ESPIRITUAL

Dos padres misionero diariamente salido l sol, reunian a los indios e
indias, les rezaban y explicaban en ca tellano las oraciones y el texto de la
doctrina cristiana.
-A los niños se les daba igual instrucción por la mañana y por la tarde.

Concluye te apartado diciendo que la temporalidad de las misiones no
debe encomendarse a los comisionados reales, caudillos o tenientes ino a
los misioneros.

-Diariamente por la mañana y por la tarde se daba instrucción a los
catecúmenos, a los que se preparaban para el matrimonio, y a los que querían cumplir el precepto anual de la confesión.

"De este sentir son todos los padres mmoneros prácticos y antiguos de
este Colegio", y "De ute mismo parecer fueron el teniente ge11eral Dn. Jostlf
de Gálvez, desamparando el seriti, contrario desengañados por sus actuales
experiencias". -6 y 7 -

-Lo días de fiesta, se explicaba n la misa el evangelio, o los misterios
de la fe, "acomodándose con prudencia y discreción a la- rudeza y nuesi.

Palou, pre idcnte de las misiones de la Baja California proponía lo mismo
-recu rda Verger- y sugería dejar la administraci6n espiritual y temporal
a los misionero.,, "reservando solamente lar causar de crimen a los goberna&amp;
dores y dar el bastón de mando a los indios gobernadores".
El buen resultado de este sistema estaba bien probado ya en las misiones
de California, en 23 años de gobierno. hasta llegar a tener las misiones iglesias de cal y canto, con vasos sagrados y ornamentos, buenas construcciones

474

dad de ello!''.
"Acabada la misa tl misionero (por el paclrón que todos tenían lo.r /la,.
maba por su nombre y llegaban uno a uno a bnarle la mano, con lo que
ruonocía si faltaba alguno".
También los exhortaban a oír la misa los días que no eran de precepto»
Y a los más capaces y hábiles les exhortaban b. la frecuencia de los sacra-

mentos, ''dejándolos siempre en su libertad".

-Los visitaban en su enfermedades y procuraban que fueran curados y
así tidos.
475

�-Ponían grande esmero en reconciliarlo "en sus enemistades y litigios,

enseñándolos a vivir en paz y caridad cristiana". -12- -

GOBIERNO TE IPORAL

II

-Elegido el sitio para la misión, congregados los indios se procuraba que
vinieran las familias separadas.
-Comenzaban la siembra de semillas como de maíz, frijol, lenteja, etc...
-Se constru1an trojes de comunidad, en que se recogían las co echas "y

diariamente, o cada semana, se daba la ración proporcionada a cada familia".
-Las semillas que no necesitaban, se vendian y con su precio se "compraba ti yuntas, mulru, caballos, etc . .. )' llevaban de Mixico frtsadas, carrv

baros y ropa para vestirse".
-A las mujeres y a los muchachos se les señalaban las tareas apropiadas
"a las fuerzas 'Y capacidad de cada uno, procurando apartarlos de la ocio-

cidad en que se habian criado y nvejecido; asistiendo siempre un Padre
p,rsonalmente en las labores". -13-A este cuidado se siguió el habilitar a aquellos naturales en todo género
de oficios mecánicos, como albañiles, carpinteros arriero , doradores pintores,
etc. y a las mujeres en los correspondientes a su sexo, como hilar cocer,
tejer, bordar, etc.
Al comerciar "lo que recogían de sus particulares coscclias~ como chile,
cascabelillo, petates finos, cuerdas, plátanos, pipián, petaquillas, otates, redes,
o taleguillas de pita fina para guardar dinero", 1 enseñaban a conocer los
precios justos.

-Instruían a los indios gobernadores para ejercer justicia y castigar, aunque "no permitían que les ejecutaran de su orden sin hallarse alguno dt los
Padres pr,sentes, para que no se excedieran en el castigo paternal y cari-

tativo".
En los crímenes mayores como el homicidio, hadan que se recurriera a
los jueces reales del partido 1 "para que procedieran como lo pedía la justicia".
Termina la e,,.-plicación de este método diciendo: ''lo propongo a V. Excelencia por parecerme el más proporcionado para el restablecimiento de las
misiones, para el alivio y quietud de los miserables neófitos, para el feliz
progreso de las nuevas conquistas, para el mayor aume11to de nuestra religión

476

santa, para el honor de la nación y para poner los límites de los dominios
~el Rey en los verdaderos extremos de esta América Septentrional, como
¡usta y piadosame,1te pide el Señor Fiscal". -14En un tercer apartado, sobre la epopeya conquistadora y evangelizadora
de la ueva E paña desde sus comienzos, comenta:

"Cuando entró en estos reynos Hernán Cortés, halló lugares, ciudades y
pueblos formados, civilizados y abastecidos de todo lo 11eccsario como lo dicen
los Historiadores. No les faltaba otra cosa que el conocimiento del Verdadero
Dios y de su Santa Ley. Pero a los gentiles que pretendemos conquistar lts
falta todo lo nfcrido11•
En una contraposición recuerda que los primeros conquistadores entraron
a fuerza de armas, y "después comenzaron los Padres'', y en cambio las nue~
vas circunstancias exigen que vayan delante los padres atrayendo a los gentiles
con suavidad a la santa fe y a la obediencia del Monarca, "y los soldados

s6lo deben seruir para el resguardo de los padres, de los indios que se conviertan, de la misión y sus bients".
Se queja de que muchos soldados. como los de la misión de San Antonio
de Padua cerca de Monterrey en Califomia, según lo testifica l ministro
padre fray Miguel Pieras, ni cooperan con el misioo ro ni siquiera son buenos
cristianos. -18Refuerza luego sus senteq.cias y lo que había expuesto ya en un memorial
dirigido al virrey el 22 de diciembre de 1771, contando cómo en la fundación
de la misión de San Gabriel de los temblores, "con sólo manifestar los padres
un lienzo de la Sma. Virgen de los Dolores a una numerosa y airada multitud de gent11es, con.siguieron su total sosiego y rendimiento•. -20Propone las quejas del padre fray Luis Jaime, de la misión del Puerto
de San Diego, que dice: "siento mucMsimo que lo que no puede lograr el
demonio por medio de Tos geneiles, lo ha)'a de alcanzar por medio de los

cristianos".
También trae un testimonio semejante del padre fray Miguel Pieras de
la misión d San Antonio de Padua.
Suplica por fin al virrey, que en el nuevo método que disponga, mande
se ob erven los decretos sobre Ja cooperación de los soldados con los misioneros, "asegurándoles que no perderán por eso ni para V. E,,ccelencia ni para
con nuestro /t,fonarca, su estimación ni el honor de oficiales obedientes aJ
Rey y a la Coron&lt;I'.

477

�Este plan misionero, es obra de un hombre inteligente, que sabe aprovechar
las experiencias antiguas, y utiliza los conocimientos de los que han creado
sistemas de evangelización, para él codificarlas y darles fónnulas metódicas.

El convento dieguino de Pachuca se convirtió también en Colegio Apostólico de Propaganda Fide, a partir de 1737, aunque por casi cuatro décadas
quedó dependiendo aún de la provincia de San Diego de México. El intento
de independizarlo, suscitó el "caso Pachuca" al que nos referimos en este
capítulo, y en el que Verger es el héroe de la diplomacia atinada.

EL "CASO PACHUCA"

Comienza el asunto por 1771 al quedar constituido en independiente el
Colegio de Pachuca, desmembrándose de la provincia dieguina de México,
a tenor de la bula "Sedttla Romani Pontificis providentia'' del Papa Gregorio XIV, para que se sujetara como los demás colegios apost6licos al comisario general de Indias y por él, al superior general de la orden franciscana.

13

Para entender mejor "el caso Pachuca" que vamos a narrar, arranquemos
de atrás hasta llegar al momento de la intervención de fray Rafael José
Verger.

Los religiosos "Dieguinos", rama franciscana de los descalzos de la estricta
observancia, fundaron en el año de 1596 el convento de Nuestro Seráfico
Padre San Francisco en la ciudad de uestra Señora de Ja A.sunción, Real
y Minas de Pachuca.
Antes del siglo diez y siete, aquella comunidad tuvo poca influencia en
la evangelización de la Nueva España.
Vino a vitalizar la obra franciscana en general, la creación de los "colegios apostólicos de propaga11da fide".
El "extático y venerable padre Fray Antonio Linaz" como lo llamaría
Verger, y "cuya prodigiosa vida es bien conocida en estos reinos'', condujo
de España en 1683, un grupo de 17 misioneros para evangelizar la difícil
misión de la Sierra Gorda y que traían ansias "de la conquista de toda la
Nueva España'', entre ellos venía el insigne fray Antonio Margil de Jesús.
Linaz había recibido el nombramiento de "Prefecto de las misiones de las
btdias Occidentales'', dado por la Congregación Romana de Propaganda
Fide, y su plan era la fundación de los colegios apostólicos que fueran semilleros de celosos misioneros. El año de 1683 fundó con los integrantes de su
"misión", el primer Colegio Apostólico de Propaganda Fide, en el convento
franciscano de Santa Cruz de Querétaro,
De éste salieron: en 1700 el de Cristo crucificado de Guatemala, y en
1707 el de Nuestra Señora de Guadalupe de los Zacatecas, fundado por
el andariego fray Antonio Margil de Jesús. Después de cierto tiempo estos
dos colegios se independizaron del de Querétaro.
El Hospicio de San Femando de México, fundado en 1731, de igual manera se había tran formado en Colegio de Propaganda Fide, por cédula real
de Felipe V, del 15 de octubre de 1733.
478

El padre fray Manuel de Equino como procurador y comisario, había
guiado desde España una ''misión" de diecinueve religiosos para reforzar
la nueva comunidad de misioneros apostólicos de Pachuca. 29
Desde su llegada, estos sujetos se mostraron descontentos con las constituciones municipales o domésticas del colegio, y comenzaron a denunciar graves
irregularidades disciplinarias, contrarias a las normas de las bulas inocencianas.ª0
Pronto elevaron sus quejas al virrey y al comisario general de Indias. fray
Manuel de la Vega, diciendo que el guardián dd colegio de Pachuca padre
fray Antonio de Guadalupe Ramírez y otros entre los que estaban como
cabecillas los tres discretos, fray José Betancourt, fray Gabriel Pérez de León
y fray Francisco Ruiz secretario, llevaban una vida de comunidad poco
arreglada a las bulas inocencianas y que habían hecho unas defectuosas constituciones municipales, no aprobadas por capítulo general, ni por la Congregación de Propaganda Fide.
Fueron aumentándose las quejas diciendo que la mala conducta de los
superiores trascendía a los seglares y causaba escándalos en la ciudad de Real
deJ Monte y aun fuera de eíla, "con grandísimo descrédito de este Colegio".
El guardián Ramírez había cometido arbitrariedades tan escandalosas como
la de cortar "de motu propio o el agua que venía a la ciudad, cogiéndola
toda para el Colegio, poniendo a su arbitrio guardias que defendiesen su
cañería, con peligro de que sucediese alguna muerte en esta demanda".
• En esta misión que lleg6
de Jesús Sacedón, del que se
• Tomamos la historia del
guientes, tomo 122 del Fondo

a México en 1772, venía como presidente fray Antonio
hablará más adelante.
"caso Pac.huca" del "memorial décimo séptimo" y siFranciscano, BNAH.

479

�Puso además pleito, ante la Real Audiencia de Mé.xico, pretendiendo que
le pagaran toda la carne que se consumía en el Colegio, empleando en el
alegato más de trescientos pesos.
Se presentó como abogado defensor de su propia ~usa, en una junta que
celebró sobre el asunto el alcalde mayor con los comerciantes de la ciudad.
Estando en su alegato, otro religio o le reconvino diciéndole que estaba fuera
de su carácter aquel pleito, y se formó una disputa grosera y "se pusieron
los dos como unas verduleras, con escándalo de toda la junta". 81
Los "padres nuevos" -que así llamaban los superiores a los que habían
llegado de España-, se enfrentaban con frecuencia tratando de reformar
la vida comunitaria, ajustándola a la disciplina religiosa, y se suscitaban
pleitos escandalosos, hasta dentro de las funciones religiosas públicas.

EL "CASO PACHUCA" EN MANOS DE VERGER
El virrey frey don Antonio María Bucareli y U rsúa, envió repetidos memoriales a España, pidiendo el remedio de aquel escándalo.

El fiscal del rey, don Manuel Lanz de Casafonda y el comisario general
fray Manuel de 1a Vega, respondieron pidiendo mayores informes.
Estando las cosas al rojo vivo, el comisario general de Indias nombró al
guardián del Colegio de San Femando de México, fray Rafael José Verger
y Suau, para que ejecutase la separación del convento de San Francisco de
Pachuca de su antigua provincia de San Diego, que estaba ya concedida, y
realizase el primer capítulo guardianal, que se babia retardado, reteniendo
el cargo de guardián, fray Antonio de Guadalupe Ramírez.
La patente de Vega, fechada en Madrid el 13 de )'Ilarzo de 1772, decía
que al declararse eJ Colegio de Pachuca independiente de la provincia de
descalzos de San Diego, quedaba bajo su jurisdicción como comisario general
de Indias, y "Por cuanto han llegado a 1iuestros oídos los disturbios y desavenencias en que labora nuestro apostólico colegio de Pachuca, a causa del
modo de opinar de algunos de los padres predicadores que de estos Reinos
fueron conducidos de orden de Su Majestad ( que Dios guarde) por Fray
Miguel de Equino como procurador y comisario conductor de dicho nuestro
Colegio - ...-" designaba a fray Verger "Comisario visitador cum plenitudine potestatis -con plenos poderes- para que haga la visita regular de
11

480

Carta de Verger al comisario general de Indias -29 de junio de 1774--.

dich~ nu.estro colegio apostólico y a mayor mérito se lo mandamos por santa
obediencia,. ~ándole ~uestra plenaria autoridad, cuanto de derecho se requiere
para que visite, com7a, amoneste y castigue tam in capite quiam in membris
-tanto a la cabeza ,co~o a los miembros- y si fuere preciso forme proceso
y los condene. Y as, mismo para que haga elección de guardián y discreto
en la cual le condemos voto electivo ( y en caso necesario el decisivo J".
~daba además que los de Pachuca lo reconocieran para dicho efecto
baJO la pena de excomwúón mayor, "latae sententiae", por el mismo hech~
de desobedecer lo mandad~ en aquella patente; y que los que se opusieron,
fueran expulsados del colegio y lleva.dos a España, a sus respectivas provincias.
Inmediatamente
los de Pachuca que un observante como V erger,
.. objetaron
d
no podría ser VlSlta or de una comunidad de descalzos.
Ve~~r respondió "que el ser descalzos no los eximía de la nominación de
un Visitador -. • . - pero si objetaban que los observantes no conocen las
n~rm~ de la desca/cés, lo mismo digo yo que los descalzos no pueden estar
bien informados de las leyes y ceremonias de los misioneros apostólicos de
Propaganda Fide, que los mismos que las practican".

En ~da~ la visi~ se ha.cía a un Colegio Apostólico de Propaganda Fide,
qu~ _babi.a sido desfiliado de su provincia de descalzos, y por Jo tanto era
legit.n:no el nombramiento de Verger.

_s~ presentó

otro nuevo obstáculo: el 26 de junio de 1773, Verger Je escnbia a Vega, que el virrey había impedido la visita por no tener la patente
el pase del consejo de Indias.
De 1~ V~ga le contes~ concediéndole facultad "para postergar el capítulo
P_ost triennium -despues del trienio- uno dos o tres meses, y que en este
t~em~o procure. ~rreglar el sob~edicho colegio a las bulas inocencianas y constituciones municipales, estableciendo el mismo modo y método que se guarde
en el de San Fernando". 82
. ~ambién se a~re~6 el comisario De la Vega a enviar al virrey el 20 de
Julio una c~mun1caoon en que le pedía que auxiliara a Verger, "pues me
temo ~~eta- de algunos malos resultados a causa de las desavenencias que
entre s, tienen sus moradores" ( del colegio de Pachuca) y lo recome d b
'"T
•.
&gt;
naa
as1:
engo satis/ acc16n plena de la prudencia, literatura y otras buenas
prendas del referido padre Fray Rafael Verger".
• Carta de Verger al virrey; 2 de julio de 1773.

481
Bum-31

�Conociendo además que el impedimento propuesto era legal, se apresuró
a conseguir el pase real al documento.

El guardián de Pachuca padre fray Antonio de Guadalupe Ramírez, se
movía para impedir la visita y presentaba a su modo el problema. En carta
del 6 de mano de aquel año de 1773 le había escrito al virrey: "hay catorce
o quince que no quieren guardar las leyes municipales de este su apost6lico
colegio estando estas aprobadas por la Silla Apost6lica, y después que este
su colegio apost6lico a petiú611 de Su Majestad se separ6 de la Santa Provincia de San Diego, con licencia de su Real y Supremo Consejo de JndiaJ"
y le pedía enseguida que cuatro de los religiosos descontentos fueran depositados en San Juan de Ulúa por ser indisciplinados y añadía que babia
''otros dos o tres que andan misionando, que deberán remitirse a España,
en bien de la paz del colegi.o".
Poco despu~ volvió a quejarse diciendo que seis de los padres descontentos
"cada día están más insolentes y tratan a su prelado como si fu era algún

donado".ss
Dos religiosos de Pachuca, Francisco Brosay y Bernardo Gómez, sin licencia y bajo pretexto de enfermedad, llegaron a México, al Colegio de San
Femando con la ansiedad de poner sus quejas ante Verger.u

En mayo "estuvieron los más de los padres de la misión que se hallan en
dicho Colegio, para presentarse al señor Virrey y el Ilmo. señor Arzobispo,
pidiéndoles que quitasen al guardián de allí", con lo que se pacificaría la
comunidad.
Casi al mismo tiempo e1 cura de Pachuca doctor don Mariano Yrurria,
certificaba al virrey los disturbios, suplicando se pusiera pronto remedio.
El guardián Ramírez pensando que podría impedir la visita y el capitulo
guardiana!, asunto que era su más grande preocupación, )e escribía a Bucareli: "Si V. Excia. desea saber por menor el estado infeliz y deplorable,
en que se halla este colegio, puede V. Excia. mandarme orden pase a esa
Corte - .. .- y si la piedad y cristiano celo de V.E. no quiere se pierda este
su colegio y que no se acabe de llenar el mundo de escándalos, es necesario

que '1ª meta V. Excia. la mano".38
Bucareli comunic6 esto a Verger, quien pidió una vez más a Ramírez que

le enviara las constituciones municipales, que hacía tiempo esperaba: "Los
p~dres nuevos e~tán clamando por las constituciones municipales, considerandolas contrarias a las bulos inocencianas, '.Y también dicen que uno de
los cuatro discretos es intruso - ...- he pedido 'tres veces al sobredicho
padre guardián las constituciones, pero hasta ahora no me las ha remitido".ªº
. Llegó o~..ocurso al vir~y ~ d o por ~amírez y por su discretorio queJán?ose asi: la santa obediencia que conshtuye el honor cristiano y religioso,
esta totalmente abandonada por estos padres''.
Pero también los "padres nuevos", por su parte, seguían clamando justicia
ante las autoridades del virrcnato.
~n un memorial de 13 de septiembre decían que muchos de ellos habían
deJado sus cátedras en España y que todos habían venido a México con los
mejores deseos de trabajar en un colegio apostólico, pero que "habiendo
llegado a Pac/if,lca, Convento de nuestra, hallamos las cosas de tan distinto
semblante del que deberían tener que no reconocería el colegio la madre
que lo pari6. Hay bulas que son alma, es verdad, pero tan innovadas, alteradas e inobservadas, como si no las hubiera" y denunciaban muchas irregularidades concretas del discretorio en pleno, y se quejaban de ser objeto
de una funesta calumnia al querer el guardián y los discretos "que son todos
criollos'', hacerlos aparecer como rebeldes.
-~perad~s se quejaban de nuevo el 9 de octubre, de que no se les perrmtía comumcarse para buscar defensor y pedían se celebrara cuanto antes

el capítulo para impartir justicia. Después de poner su firma veintiún religiosos, añadían: "no firman los demás por estar ausentes".

3?

Po~ fin el
de octubre de aquel año de 1773, se consiguió el pase del
conSeJO de Indias para el nombramiento de Verger como visitador del colegio
de Pachuca. Se lo comunicó Verger al virrey: "Su.plica a V. Excia. siendo
de su superior agrado, tenga a bien la ejecuci6n, ordenando a los ministros de
justicia de dicho Real que en caso necesario den el auxilio que convenga".
Tenía raz6n al pedir el auxilio del brazo secular, pues seguían exasperados
los ánimos en Pachuca, y ya conocemos algunos de los graves disturbios provocados por los frailes.
Bucareli como respuesta, juntó todos los documentos que terna al respecto
y se los envi6 "para que los enterase y le sirviera de gobierno en el capítulo

24 de julio de 1773.
.. Carta de Verger a Bucareli, 31 de julio de 1773.
" 27 de agosto de 1773.

11

• Carta a De la Vega; 27 de mano de 1773.

483
482

�guardianal que ha de celebrarse en dicho colegio el próximo mes de abril
del presente año de 74".

En eJ memorial se encontraban los ocursos de los de Pachuca, pareceres
del fiscal decretos del mismo virrey, una carta y dos billetes del arzobispo
Lorenzan~ y varia cartas defensivas de los padres de la misión.

CELEBRACIÓN DEL CAP1TULO GUARDIANAL

Ya el 27 de marzo escrib'ia Verger desde San Femando: ';espero salir de
esta ciudad (para Pachuca) el día 4 de abril" y señalaba el 14 de ese mes
pa.ra la celebración del capítulo guardiana!.
Sin embargo el asunto caminaría lentamente enmedio de las dificultades.
El guardián d: Pachuca clamaba que no se comenzara el ~~ítulo basta que
se separara "a los capitales perturbadores de la paz y ambiciosos de los o/ricios de gobierno",51

El comisario visitador y presidente del capítulo guardiana! del Colegio
Apostólico de San Francisco, llegó a Pachuca para practicar la visita canónica, -y desde luego comenzó a analizar todos los ángulos del problema.
Visitó al conde de Regla don Pedro Romero de Terreros, patrono del
Colegio de Pachuca, quien parecía apoyar a ~amírez. Éste le ha~ía ido _concediendo atribuciones que no estaban reconocidas por las bulas mocencianas
para un laico.
Para reatacar desde su pos1oon, Ramírez y sus discretos presentaron al
visitador un documento de treinta y cinco fojas, acusando una vez más a los
"padres nuevos", como ambiciosos, vengativos, con~iradore~, y diciendo que
de ningún modo se podría celebrar el capítulo sm exclw.rlos y separarlos
antes del colegio.
Ramírez había desfiliado de la comunidad a ocho religiosos bajo pretexto
de rebeldía -y alboroto. Con anterioridad Verger habfa dado cono~ento
de esto al comisario general, quien le remi.ti6 una patente en que irritaba,
anulaba y daba por de ningún valor o efecto la dicha desfiliación'. a_clarando
que ningún superior podía desíiliar a ningún súbdito sin consentmuento del

El visitador Verger entregó el 14 de abril al padre Ramírez este documento que sancionaba w1a disposición anterior del virrey que había ordenado
ya la rein legración de los religiosos expulsados.
"Las amarguras de ánima que he padecido en esta demanda han sido tales
-escribía entonces- que no las sé explica~'. Recordó a los orantes que la
constitución mandaba al visitador no excluir de voz y voto a ningún vocal
o miembro del capítulo, y ofrecia aplicar las penas merecidas a los infractores, pero ya una vez celebrado el capítulo. Les dio un plazo de 24 horas
para resolver su posición.

En un decreto que les entregó su secretario, decía Verger a los que exigían
que para celebrarse el capítulo, se privara de voz y voto a los vocales por
ellos señalados, que no privaría a ninguno de sus derechos, y que si ellos
persistían en exigir esa condición1 los excluiría a ellos, desterrándolos del
convento, aunque les recordaba que podrían, después de la elección, reclamar
la nulidad: "por escrito y sin inquietud alguna".
Contestaron persistentes, diciendo al visitador que si comenzaba la reunión
capitular sin excluir a los que decían, ellos renunciaban una, dos tres y
más veces a la voz activa y pasiva; aprovechó aquella coyuntura y les respondió que, para sosiego de sus conciencias, les admitía sus renuncias de voz
y voto, y de inmediato mandó publicar la patente convocatoria.
Uno de los descontentos, no estaba muy de acuerdo con el guardián Ramírez, porque, nos cuenta Verger "Fray Matías de los Dolores estaba en el
concepto de que s6lo él podía ser Guardián, y así lo escribió al P. Fray
Joseph Ruiz de Cárdenas - ...- lo cierto es que para guardar ganado podría tener el dicho oficio, porque es un desdichado y en mi concepto el más
inútil para el ministerio".
Ramírez y sus discretos, con nueva táctica, trataron de impresionar a
Verger y para esto le enviaron "un escrito de 39 fojas útiles con mil añadiduras, confusiones y cabílosidades". Querían aparecer como fieles súbditos
y observantes religiosos, dispuestos a obedecer en todo al visitador. :Éste no
se dejó ilusionar y se mostró imparcial; comentando: "ésto dicen, pero en
nada piensan menos que en obedecer''.
Siguieron los rebeldes su plan, y presentaron un nuevo escrito en que
amenazaban diciendo que si salía electo alguno de los que ellos denunciaban,
le negarían obediencia.

comisario general.
., Al Virrey; Pachuca, 3 de abril de 17 74.

484

Se les comunicó que si dentro de veinte horas no se retractaban, sin perjuicio de su derecho de reclamar la nulidad del capítulo, sería suspendido

485

�de su oficio el presidente in capite, y a los demás discretos que permaneciesen
contumaces se les mandaría, por santa obediencia, que saliesen del colegio
y se fuesen al convento de San Diego de México.

diá~"- "6() pesos al Hermano Gutibrez", y al final se asentaba un déficit,
debiendo haber una existencia de 95 7 pesos y 4 reales "que no sabemos por
d6nde andan".

Se sometieron en parte, aceptando que se hiciera el capítulo. Se les obligó
a firmar un documento de obediencia. De todas formas quedaba en pie la
aceptación de su renuncia a voz y voto.

habe.: rec'.b~do a tres novicios, sin permiso del comisario de Indias, y contra

"Camino con pasos de plomo -decía el visitador a Bucareli- la materia
está muy mal dispuesta. He procurado convencer los entendimientos J ganar
las voluntades". 88
En una comunicación estableciendo las normas de la celebración del capítulo y de la elección, paso a paso, se participaba a la comunidad: "pr~
venimos a todos que el R.P. Presidente in capite Fr. Antonio de Guadalupe
Ramírez, y los padres discretos Fr. José Betancourt, Fray Francisco Ruiz,
nos han renunciado la voz activa y pasiva, y así mismo el padre Predicador
Fray Santiago de San Martín, ha renunciado solamente la voz pasiva. Todas
las cuales renuncias admitimos jurídicamente para el sosiego de las conciencias de los renunciantes y otros justos motivos que nos han manifetado".
A las 9 de la mañana del día 16 había intimado Verger a Ramírez y
sus seguidores su amenaza, y a las once, en el refectorio, al comenzar la
comida, su secretario de visita al padre Francisco Xavier de Castro leyó a
la comunidad la convocatoria del capítulo para el día 18.
El día fijado comenzó la reunión canónica con la invocación del Espíritu
Santo.

El gu~~n

Ranúrez había cometido entre otras las irregularidades de

l~s. dispos1C1ones ~onstituciooales de que no pasaran de treinta y tres los religiosos del colegio, y que contra las mismas disposiciones salía a pedir personalmente limosnas.
Se descubrió que había atentado conseguir permiso del virrey para ·
-, d I
ir en
compama e padre Betancourt para pedir ante el Real Acuerdo la nulidad
del capítulo. El mismo Bucareli remitió la carta con aqueJJa intriga.
Com~nzó por f~ la elección capitular. Los escrutadores y testigos con el
se~~tarío s~ a~rodillaron ante el visitador que les encomendó cumplir su
oficio. ~n fidelidad, obligándose a guardar perpetuamente el secreto de Jos
escrubnios.
. Pasaron los electores poniendo la mano en el pecho: « en señal de que
¡ura que l~s. que propone en su cédula efectiva son los más dignos y útiles
para el oficio a que los elige".
Concluida la elección de los cuatro discretos se pasó a la elección de J
terna . para que el visitador y presidente confumani: de entre los tres qu:
obtuVJe_ren más votos "al que según Dios y su conciencia le parezca más
conveniente", para el puesto de guardián.

El visitador queriendo conocer a fondo el colegio, había leído su historia
desde la fundación. Hizo la visita canónica al claustro y a la iglesia.

~os mismos :legidos para discretos, eran candidatos para la guardianía,
segun la modalidad conseguida tiempo atrás por sugerencias de Verger a
Propaganda Fide.

Fue Damando uno a uno a todos los de la comunidad, oyéndolos pacientemente y aclarando la justicia que asistía a cada uno.

El nuevo guardián en consejo con sus cuatro discretos a tenor del número
68 de las bulas inocencianas, elegiría al presidente o vicario del colegio.

Por desgracia se coniinnaban sus juicios de la personalidad intrigante y
falsa de Ram.írez.
Resultó que no había inventarios ni de la sacristía, ni de la enfermería,
ni de la librería. No había libro para asentar los estipendios y las misas
celebradas.
Las cuentas se llevaban sin orden, con partidas tan vagas como éstas:
"mil pesos a N.HM." -"44 pesos que se dieron de orden del padre Guar-

• 23 de abril de 1774.
486

FELIZ Tt.RMINO
El resultado de la elección capitular de Pachuca lo narra el mismo Verger
en dos cartas.
En la m~va -del 24 de junio de 1774- dirigida a su amigo el arzobispo
fray Jo~qtun Leta, confesor, del rey, dice: "Entiendo será de singular complacencia para V.S. Ilma. la noticia de la felicidad y suma paz con que se

487

�ha celebrado el capítulo de este su Colegio de N.P.S. Francisco de Pachuca,
se lo participo. Por esptcial prouidrncia de Dios uestro Señor y contra la
común e:rpeclación de esta Ciitdad y aun de la dr México, y gran parte
de este Reino, habiendo gastado dos meses y tres dlas en disponer y tantear
los árdmos, con el corto alcance que me asiste, amaneció el deseado y ven~
tu roso df a que fue el 18 de este mes, en el cual sin resquicio el más mínimo
de inquietud salieron electos para Guardianes los padres lectores Fray .Antonio de Jesús Sacedón, Fra)' Antonio de San Pedro de Alcántara Tomauacas
y el R.P. Fray Marcos Martínez Evangelista. Tube por bien confirmar el
primero as! por considerarle práctico en ti gobierno respecto de que cuando
se ali.stó a las misiones era actual Guardián de Guadalajara, como también
atendiendo e11 su santa provincia habla leído 12 años de toda lectura, Y que
casi todos los vocales tiraron por él. - ...- Creo llustrf.simo señor, que las
referidas elecciones 110 se pueden mejorar, y que muchas provincias tomaran
tmer un Definitorio como el Discretorio de este Colegio. El gozo y la alegría
que han manifestado generalmente esta ciudad, es indecible: por lo que espero se compondrán con igual fortuna las desaveniencias que por sugestión
del común enemigo, se 1tab!an radicado en los ánimos de los más asf dentro
como fuera del claustro".
Y a fray

lanuel de la Vega Je dice:

"Lo que más me consuela es que la elecciones no se pueden mejorar, ni
se podía desear más, por haber caído en sujetos beneméritos, capaces y que
sabrán desempeñar bim .rus respectivos oficios - ...- el padre guardián, fray
Antonio de Jesús Sacedón, tuvo dos guardianfas en su santa provincia 'Y para
venir con la Misión renunció la de la ciudad de Guadalajara, leyó segiín
dicen J1 años o 12 de toda lectura y me parece muy capaz, prudente, y al
propósito para prelado, en las presentes circunstancias. - ...- Esta ciudad
ha manifertado tal gozo y alegría que no hay voces para explicarlo. Lo mi.smo
mt diun del Real del Monte. Por lo que toca a la misión fué tal el alborozo
del re{erido día, que con ser mi secretario de más que mediano cuerpo, )'
cuantidad mole, lo mbiuon desde la iglesia hasta su celda que dista bastante
de ella sin dejarlo poner pie en el suelo llevándole por el afre y dándole mil
abrazos y victores".
En otro párrafo comenta en desahogo: "Las amarguras que he pasado
en esta comisión, han sido tan grandes y fuertes que a no haber abierto los

ojos de la fe, a la que es Madre Mue1icordiosa, creo hubiera. maldecido el
punto y la llora en que la admití" . .. -29 de junio de 1774-.

488

El 28 de julio, el padre Ramírez fue a MéKico, con licencia de Verger
y lle\'ando cartas para el pro\-intial y el virrey pidiendo que lo retu\'ieran
en México. El provincial de San Diego dispuso que Ramírez pasara al convento de Tncubaya. Considerando que desde allí podría seguir incomodando
a los religiosos de Pachuca, directamente o por otros, prohibió que se comunicaran con él. e le conminaba, bajo pena de excomuni6n, a permanecer
allí, hasta que el comisario de Indias determinara otra cosa.

En carta a Bucareli -24 de julio de 1774- decía Verger que no e.ra
conveniente que Ramírez volviera al colegio "por su genio revoltoso, osado,
y ser el principal cabeza de los pleito/', y el causante "de todos los alborotos
no s6lo del Colegio, sino también de esta ciudad del Real Monte y de toda
su jurisdi.cci6,a" y en la "última carta que se escribió a nuestro Rvmo. P.
comisario rrene.ral de Indias Fray Manuel Vega, desde 1I convenio de Pa•
chuco, pertiuente a. los negocios de la visita del referido colegio", daba ya
cuenta de que Ramírez estaba depositado en el convento de San José de
Tacubaya, con orden del virrey "con el atentado de que con muchos otros
cometi6 de qu rerse presentar al real acuerdo,, para anular el eapltulo de

este colegio".
Habían sido cinco los intrigantes, pero únicamente se aplic6 el destierro
a Ramírez, porque sólo él persisti6 en su rebeldía.

A lo largo de todo cl proceso político religioso del "ca.so Pachuca•• se ven
las cualidades de fray Rafael José: su rectitud enérgica; su prudencia y
diplomacia; a la vez que una búsqueda sincera de la justicia y del bien
común, sin componendas con personas que falsean la problemática por tener
una vw6n egoista.
Otra vez aparece aquí un cúmulo de cualidades, en un hombre que se
va preparando para responsabilidades mayores, en nuevos campos de la obra
evangelizadora de México.

14

SACEDó -VERGER, BINOMIO EPISCOPAL

El electo guardián del Colegio Apost6Iico d San Francisco del Real de
Pachuca, fray Antonio de Jesús Saced6n había llegado en 1772, como presid~te de la misi6n traída de España para aquella comunidad, por el padre
fray Manuel de Equino.
Su nombre en el iglo, era Juan

ntonio Sánchez de

lasén. Nació por
489

�el año de 1725, en la villa de Saced6n, en la Alcarría, obispado de Cuenca

doce años en su santa provincia de la Concepción entre filosofía y teología

y provincia de Guadalajara.

-y que-- es muy amable, prudente, caritativo con sus hermanos, y al mismo

"Hijo de legitimo matrimonio y de padres honestos" 89 y tomó el hábito
franciscano en el convento de San Miguel, de descalzos de la extricta observancia, en la población de Priego, al oeste de Saced6n.
En su provincia de la Inmaculada Concepción, fue lector de artes, de
prima, de teología; fue dos veces guardián, renunciando a este cargo en el
importante convento de Guadalajara, para ir como misionero al Colegio
,Apostólico de San Francisco de Pachuca.
Saced.60 era un hombre pacifico y piadoso, y de seguro que el intrigante
guardián de Pachuca, fray Antonio Guadalupe Ramírez le tenía animadversión, porque en vísperas de la visita de Verger, lo envió al pueblo de
Tolimán, de donde fue llamado por orden del visitador.
Ramírez, cuando se vio removido de su guardianía, para la cual fue elegido Saced6n, se esforzó por difamarlo. Nos cuenta Verger: "a ml me ha

querido engañar· para desacreditar al nuevo guardián Fray Antonio de Jestís
Sacedón, no ha dejado piedra por mover para hacerme creer que dicho
padre era el principal cabeza de su ideada conspiración". Presentó un papel
con una supuesta acusación contra Sacedón, escrita por uno de los aliados
del mismo Ramírez; compuesto con varios fragmentos de cartas, ponía de
manifiesto el dolo y la malicia del autor que basaba los supuestos en los
juicios interiores de Sacedón, que pretendía conocer y pesar.

"Y yo tengo en mi poder -añade Verger- cuatro cartas del consabido padre Sacedón; dos escritas a sus compañeros persuadiéndoles con
grande eficacia la paz y unión, la obediencia al prelado; que le pidan
perdón con humildad, etc.
y a mt me escribi6 desde Tolimán ( en donde lo tenían) (tal vez
para que yo no lo conociese ni lo tratase) una estando en México,
rogándome que, por Dios, aplicase todos los medios posibles, para que
las cosas del colegio no saliesen al público, etc. Otra, estando pasiva,
con tal eficacia que dificultaba vencerle, a buenas a que recibiese la
carga de la prelacía".'º
En otra carta al virrey frey Antonio María Bucareli y Ursúa -26 de junio
de 1774-- dice que Sacedón "tiene más de treinta años de religión, leyó
• En el Breve de P1o VI nombrándolo obispo; 28 do septiembre de 1778.
• Carta al comisario general de Iodias -junio 29 de 1774.-.

490

tiempo activo . .."
No se equivoc6 Verger, y el rey don Carlos III cuando su Real Audiencia
de la Nueva España entre los candidatos para elegir al primer obispo de
la sede del Nuevo Reino de L~n, le propuso al guardián del Colegio Apost61ico de San Francisco de Pachuca, fray Antonio de Jesús Sacedón, Su
Majestad lo eligi6 y propuso al Papa Pío VI.
El 9 de junio de 1777, seis meses antes de la bula Relata Semper, erigiendo
el nuevo obispado, el rey escribió al obispo de Guadalajara ilustrísimo señor
maestro don fray Antonio Alcalde: "se ha te11ido presente que
no hay

"ª
necesidad de auxiliar que solicitábai.s por hallarse erigido del obispado del

Nuevo Santander, e incluírse en Stt territorio las tres expresadas provincias
(se refiere a las del Nuevo Reino de León, Coahuila y Texas) - ...- he
resuelto a consulta del propio mi Consejo, de siete de mayo pr6ximo pasado,
manifestároslo a.si, y participároslo para vuestro consuelo, persuadido a que
con la erección del nuevo obispado, y estar ya nombrado para el a Fray
Antonio de Jesús Sacedón, religioso descalzo de la Orden de San Fra,1cisco,
os resultará la satis{acción que apeteclais viendo Logrados los fines a que anhelábais en fuerza de vuestro pastoral ministerio".º
En su "Viaje de indios..." fray Juan Agustín de Morfi al iniciar la narraci6n del viaje del caballero Teodoro Croix, escribe que "resolvi6 su marcha

para el día cuatro de agosto de 1777. En efecto ese día, bien temprano fue
su secretario al convento de San Diego a despedirse del ilustrísimo señor obispo
electo de Linares''.º
Por estos datos, concluimos que la elecci6n de Saced6n para el nuevo
obispado que se pensaba crear con el nombre de Nuevo Santander, y que
al fundarse se llamó "del Nuevo Reino de León, situándose la capital, por
ahora, en la ciudad de Linares", debe haber sido a poco tiempo de su elección como guardián de Pachuca, ya que el dictamen definitivo del consejo
de Indias para el nuevo obispado, es del 30 de octubre de 1772.
41 Anexo al "Sermón predicado - el día 1O de noviembre de 1792 - en las solemnes
exequial - que la Santa Iglesia Catedral - de Guadalajara, celebr6 a su Pastor - el
Ilmo. y Rmo. Señor Mtro. - D. Fr. Antonio - Alcalde por - el Lic. Juan Joseph.
- Moreno - Tesorero - dignidad de dicha Santa Iglesia - Guadalajara - 1793 en
la Imprenta de don Mariano Vald&amp; T8lez Gir6n" - pp. 28 y 29.
0 Moan, fray Juan Agustín de, Viaje de indios - y diario de Nuevo Mlxico - Por
el Rev. -. . . Segunda edición de la imprenta por la"Sociedad de Bibli6fi!os Mexicanos", M6cico, 1935 - Antigua Libreria Robredo de José Porrúa e hijos, p. 2.

491

�La bula de erección deJ obispado del Nuevo Reino de Le6n, fue firmada
por el Papa Pío VI el 15 de diciembre de 1777, y en ella nombraba primer
obispo a fray Antonio de Jesús Saced6n, a quien envió los respectivos breves
apostólicos.

El rer finn6 las ejecutoriales del obispado del Nuevo Reino de León en
la Nueva España para fray Antonio de Jesús Sacedón, el 16 de noviemb~
de 1778, y el 20 de marzo del año siguiente, don José Maria Villaseca, teniente de escribano de cámara, nombrado por el presidente y oidores de la
Real Audiencia de México, pasó al convento de San Diego, para tomar
al electo el juramento de guardar lo dispuesto en las leyes de la recopilación de Indias y demás del real patronato.

El 18 de abril de aquel año de 1779, fray Antonio de Jesús Sacedón fue
consagrado obispo por el metropolitano de México, ilustrísimo señor don
Alonso Núñez de Haro y Peralta.

IMPRESOS
CAsAs, Augusto, Fray Jun{p,ro Serra - el .4.póstol de California, Barcelona, 1949,
Luis Afüacle, editor.

Gó112z CAN&amp;&gt;&lt;&gt;, O.F.M. Lino, De México a la .4.lta California - Una gran Epopeya
Misional, México, 1969, Editorial Jus.
"Fray Rafael Verger en San Femando de M~xico -1750-1782-", en H"manitar •
3 - Universidad de Nuevo León, México, 1962, Editorial Jus.

CAB.Rn.Lo, Pablo, Fray ]lm{pero Strra - Ciuiluador d, las Californias 3a.
edición, M~xico, 1960, Editorial Jus.
'

HBRRUA

PAU&gt;u, Fr. Francisco, Vida de Fray Junlpero S,rra - y Misiones de la California
S,ptmtrional, México, 1970, Editorial Porrúa, S. A. Colección "Sepan cuántos...",
núm. 143
PoNo

I

FuL1.AN'A, Andreu "Avanc a la Biografía del Bi.sbe Verger" en Fiestas de San
'

Jaime, Santanyf, 1974, pp. 2 y 3 sin numerar.

En el mes de noviembre ya estaba el señor obispo del Nuevo Reino de
Le6n en el Saltillo, rumbo a la ciudad episcopal de Linares.
Desde el Saltillo, dio poder al cura de San Mateo del Pilón -Montemorelos- el bachiller don Francisco Javier Barbosa, para que en su nombre
tomara posesión de la diócesis, lo que se efectuó el 22 de no,iembre.
Sacedón había enfermado durante el viaje, pero sigui6 su camino hacia
Linares. Al pasar por Monterrey, se agrav6 y llegó al convento de San Andrés, en donde a los pocos días, el 27 de diciembre, murió piadosamente.
El rey de España propuso para sucederlo, nada menos que al visitador
que había confirmado a Sacedón como guardián del Colegio Apostólico de
Propaganda Fide de Pachuca: fray Rafael José Verger, a quien el Papa
Pío VI designó segundo obispo del Nuevo Reino de León, por Breve fechado
el 15 de enero de 1781.

Consagrado el 22 de julio de 1783 por el arzobispo de Haro y Peralta,
Verger vino a ser el obispo fundador de la sede de] Nuevo Reino de León,
con un pontificado de seis fructíferos años.
BIBLIOGRAFIA
MANUSCRITOS
En la nota número 4 aparecen los manuscritos manejados para este trabajo, y los
hemos citado en sus respectivos lugares.

492

493

�EXPEDJCION MISIONERA CO!'."OUCIDA DE ESPARA A M&amp;XICO POR FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU E.~ 1770

Nuimi•nlo
PROVINCIA
1- Fr.
2- Fr.
3- J:"r.
4--Fr.
5 - Fr.
6-Fr.
7- Fr.

8-Fr.
9- Fr.
10-Fr.
11-Fr.
12- Yr.
lS-Fr.
14-Fr.

Florc:ncio Ibüicz
Miguel SAnchez
Antooio Linares
Vicente Fusta
Francisco de Billuendu
Juan Fi¡ucr
D&amp;

F•&amp;lia d•

Pro/•si6n

D&amp;

Caspc

'fnrazon:i
Baquua
Alcañiz
Alcawz
Moaúorte
Aneto

S2
29
31
29
27

,2
27

9 Nov-1752
S Feb-1757
4 Dic-1752
9 t'eb-1758
19 Fcb-1759
20 ?'.ov-1757
27 Jun-1761

Mora Villa
Zaragoza
Terucl
Coriñena
Barbasuo
B.ubastro
Extramuro,
de Za.racoza

Cabeza de Alba
Santiaso
Santiago

20 May-1 751
20 May-1751
16 Feb-1762
5 May-1763
27 l'eb• t 760
4 May-1752
1761

Santiago
Noya
Santiago

Scgovia
Palencia
Scgovia

Can-acedo
Seaya Malpka
La Corufia
Malpica
1-'crrol
Malpica
JuliindeLaino

SS

Bur6n
Valladolid
AmUICO

31
39
22

Palencia
Valladolid
Palencia

22 May-1752
1755
3 Oct-1759

Arlanzón
Ilaru
AUJ1Cjo
Comago

Sl
27
29
27

Logroiio
Estella
Bcloxado
Logrofio

15 Sep-1759
16 O ct-1759
5 Fcb-1760
6 Jul-1760

38
26
27
27
26

Santiago

Santi:i.go
Salamanca

25

CONC&amp;PCJÓN

15- Fr. Franci,co G6mc,: C&amp;IIO
16• 1-'r. Pablo Antonio Pii\eyro **
17- Pr. Jogcph de la Vep

Conri•nto

d• Salida

Zaragoza
Zaragoza
Calatayud
Alpatir
Zaragoza
Alpatir
Zaragoza

SANTlA0O

Mnrcelino Scnra
Pedro Camb6n
Manuel JOKpb de Lago
Eusebio Antooio Nogueira
Diego Novoa •
Juan Riob6
Gabriel Ares• y . .

Pa0VINCIA

ConPento d•
P,o/•sitfo

D&amp; ÁAAOÓN

Ram6n UPOD

PaOVlNCIA

Edod

Sabmanc.a

Sal11manca
Salamanca
Salamanea

Paov1NCIA oa Buaooa
18 -Fr,
19 -Fr.
20-.Fr.
21- Fr.

Man1n de Paladot
Víccntc de Santa Maria
Franciac:o Xavicr Tcxada
Mi¡ucl Lacarra

Nocimi•nto

Edod

Cor¡vento d•
Profui6n

22-Fr. Pedro Callej.u
23-Fr. Francl.co Oca . . .

San Adri,n

27
27

E1tclla
San Esteban
de lo• Olmo,

24-Fr, Manuel de Arlvalo
2~r. Vicmte de Ymu

lx1ca ( ?)
Lo! Arcos

24

Agreda

24

E.stclla

26-Fr. Francisco Dumett

Palma

S9

Extrarnuroa
de Palana

27- Fr. Miguel Pycnu
28-Fr. Bucna\·cntura Sitjar
29-Fr. Luia Jaymc

Palma

28

Palmll

PaovtNCIA

Pwu

Puho d•
P,o/ni61t

Burgoe

Burgos
Pamplona
Logrofio

Convento
de Salido

Lugor d•
Ministerio

F•ch4 d•
Solída 1769

18 de obril
22 de abril
20 de abril
26 de abril
17 de abril
17 de abril

Alta California

26 de nbril

Alta California

S 1 de JJllU7,0
S0de~rzo
10 de junio
8 de junio
27 de julio
14 de julio
27 de julio

11 dcmayo
22 de junio
11 de mayo

19 de abril
23 de abril
15 de abril
15 de abril

C. Sn, Femando
Baja California
Baja California
Baja California
B:ija California

Baja Caliiomia
Baja California
Baja California
C. Sn. Femando
C. Sn. Femando
Baja California

Baja California
C. Sn. Femando

Baja Caliiomia
Baja California

C. Sn. Femando

Lu101 d,
Ministerio

Fu/111 d•
Salida 1769

Burgos

19 de abril

c.

1761
10 Mar-1762
17 May-1763

Burgos
Bul'J:Ot
Logrofio

19 de abril
19 de abril
15 de abril

c. Sn.
c. Sn.

15 Oct-1751
3 Fcb-1757
20 Abr-1758

5 de marzo
29 defeb.
5 de marzo

Alta California
Alta Caliiomia
Alta California

29 Oct-1761

Sn. l-"crnando
Femando
1-' cmando

O&amp; MALLOaOA

SO-Hno. Antonio Company
31-Hno. Joseph Cari

27 Sep-1760

Extramuros
de Palma
Petra
Palaia
Extramwoa
de Palrra

Palma

20 Abr-1758

Palma

5 de marzo
5 de mano

Alta Califomia
C. Sn. Fernando

S6

Ex1ramuro1
de Palma

27 Ene-1762

Ex1ramuro1
de Palma

5 de marzo

C. Sn. Femando

G:ilcUcano
Rucandlo
Marqucna
La Bastida
Villabona

&lt;lO
36
!H
29
29

Bil1130
Santander
Bilbao
VitoriJI
Arirwuu

22 Nov-1743
1752
26 Abr-1757
18 Mar-1 760
10 May-1761

Bilbao
Rcvnosa
Bilbao
Pi~drola
Miranda de
Hc:bro

lo. de junio
S de junio
lo. de juni&lt;&gt;
5 de mayo

C. Sn. Femando
C. Sn. Fernando

Santa Maria
de Ccinuri
Brizuela

24

Bílbao
Santander

4 Enc-1762
13 Nov-1762

Arinzazu

26

Nazar
La Butid:1.

27
28
33

\'iloria

12 Nov-1759
4 Oic-1757
29 Jun•l 751

Bilbao
PiMrola
La Baatida

Porn:ras
San Juan
Llumayor
J\,rrenu

so
29

,.

Palma
Extramuroe
de Palma

PROVINCIA Ci\r,"TÁllalCA
52- Fr.
!IS-Fr.
34- Fr.
S5-Fr.
S6-Fr.

Domingo de Bcngocchca
Thonu de la Portilla
Pablo Muttattl'gui
Gregario de Amurrio
Joecpb de Legarra

37-Fr. Pedro Antonio de
r de la Peña
SS-~. b a
onu
39-Fr. Martln FrandKo de
Cnaélcgui.
40-Hno. Juan s,enz y Gaoba . . .
-t-1-Fr. Juan Prcstamero ••••

Vitoria

C. Sn. Fernando
Baja California

7 de mayo

Baja California

29 de abril
6 de mayo

Baja Calüomia
Alta California

6denov.
5 de marzo
28 de ng01to

Baja California

�o o

o

"Cl"Cl

l

iª
..., e.,

í«i:-c

f:&lt;,

¿A

¿

(/} VJ

VJ

dd

d
o

i.,

"'tl

&lt;O

LA HISTORIOGRAF1A POTOSINA

*

RAFAEL MoNTEJANO Y AouIÑAGA

Academia de Historia Potosina.

Vengo aquí, por una amable deferencia de los ilustres miembros de la
Academia Mexicana de la Historia Correspondiente de la Real de Madrid,
desde un recoleto rinc6n de la patria -San Luis Potosí- donde, a lo largo
de varios lustros, como apasionado y terco gambusina de la historia regional, he removido con amoroso afán los secos y desperdigados cauces de la
región en busca de la verdad local pretérita. Soy uno más de esa cuadrilla
de buscones de los reales de minas de la historia potosina que, desde el
remoto siglo XVII, las más veces solitarios, pocas en parejas, por vocación
y no por profesión ni por lucro, '·por actitud romántica" -al decir del
maestro González y González-,1 nos echamos a la obra de reconstruir el
pasado de la patria chica.

...,IO ..,°"'

C1 CI C'I

c.,¡ c:-, C'I

t--

C'I

Vengo a esta cátedra, como virueron otros conterráneos míos -ellos sí
pletóricos de méritos-, con la imponente responsabilidad de continuar a
través de mi tiempo, la Historiografía Potosina levantada por ellos desde
el humilde terreno de la afición a los altos planos de la ciencia. Por bondadosa deferencia -repito- de esta perilustre academia, vengo a alinearme
--peón gambusina de la microhistoria, con mi pico y mi criba en mano-a la zaga de don Ignacio Montes de Oca y Obregón, uno de los fundadores
de esta institución; de don Primo Feliciano Velázquez, de los primeros en
ser inscritos en su álbum; de don Guillermo Tritschler y Córdova, tan

* Discurso de ingreso a la Academia Mcicic:ma de la Historia, Correspondiente de
la Real de Madrid. 26 de agosto de 1974.
~ Go:,;zÁLEz, L., "La Historia Regional ante la Historial Nacional", en Primu
Encuentro de Historiadores de Provincia, 26 de agosto de 1972, San Luis Potosí.
S. L. P., 1972, p. 47.
497
Hum-32

�conocedor de la historia y del arte mexicanos; de don J oaqúm Meade, el
solitario y abnegado investigador de las antigüedades potosinas y huastecaS,
especialmente; y de don Francisco de la Ma.7.a, nuestro imponderable historiador, critico y defensor del arte virreinal.
Cabe la obra y fama de tales y tamaños maestros y de la de muchos otros
más que le han dado vida y lustre esplendoroso a esta academia, hoy me
toca instalarme. Y quiero hacerlo evocando el perdurable quehacer bist6rico
de mis conterráneos; y el de ellos y el de sus antecesores, tanto pr6ximos
como remotos, y el de otros histori6grafos potosinos también que, no por
modestos y desconocidos, hicieron obra original y efectiva y fueron urdiendo,
con silencioso, tenaz y fecundo afán, la tela de nuestra historiografía regional.

Mas, anticipándome al tema, es preciso que rompa la secuencia de mi
exposición y, tanto para cumplir con una tradición que viene de lo alto
como para dar gusto a un sentimiento que me brota de lo hondo, es preciso,
repito, que evoque la singular figura de aquel maestro cuyo sitial en esta
misma academia me ha tocado en suerte: el potosino don Primo Feliciano
Velázquez.
Otrora cuna de próceres, Santa María del Río, S. L. P. -la tierra del
rebozo- fue la cuna, el 6 de junio de 1860, del licenciado Velázquez. Y
en los claustros del viejo convento donde, en 1734, la provincia franciscana
de Zacatecas, reunida en capítulo, nombró su cronista al afamado fray José
Arlegui, don Primo se inició en las humanidades y en la historia. El párroco
don Anastasia Escalante, conocedor de las singulares cualidades del niño,
lo tom6 bajo su protección, le enseñó latinidad y, en 1872, lo inscribió en el
Seminario Conciliar Guadalupano Josefino de San Luis Potosí para que
en él cursara los estudios profesionales de la jurisprudencia.

En 1880, concluida alü la carrera, recibió el título cuando apenas contaba
veinte años de edad. Discípulo ilustre de este plantel, fue también ilustre
profesor de él en las cátedras de latín y derecho civil.
Muy joven todavía -a los 23 años de edad- conocido y celebrado ya
como orador, se lanzó al periodismo: en 1883 fundó La Voz de San Luis
y luego, en 1885, El Estandarte, periódico que cubrió con su infol1llación
veraz, libre, imparcial e incorruptible, casi tres décadas de la vida potosina.
Es un tesoro de trabajos históricos y literarios. En él libró bizarras polémicas de altura, caballerosa y virilmente, en defensa de su ideología religiosa
y política; y por él fue arrastrado varias veces a la cárcel, desde el citado

:ro~:~~

En 1883 contrajo matrimonio, pero enviudó en 1890 Desd
par ~e educaba a sus hijos, se refugió en los estudios. y aun~
annorua sus deberes de padre con el ejercicio de la abosracla y d l
.odism
y con el estudio de la ar eol ,
,
.
~
e pen
o
clásicos latinos.
qu ogia, etnologia e histona regionales y de los

_Gracias a la documentación que le pasó el canónigo p 1
nusmo recogió, el licenciado Veláz
.
ena Y a o que él
. .
quez, con mac.i.zas y documentadas
s1cJOnes, se adentró más allá de donde hab'
expotenebrosidades de la histona'
tiº
• 1 penetrado aquél, y así las
an gua potosma empezara
disi
haces de luz tales como Descubrimiento
.
n a
parse con
lntroducci6n a la historia eclesiást" p Y_ conquista de San Luis Potosí,
dal áz
D.
.
ica oto.nna, Las cabezas chatas de Guae ar, ucurso sobre la instrucción públic
S
L .
la dominación española y Bibliografía
en a~ uis Potosí, durante
taremos a su tiempo.
t ica potoszna, más otra que ci-

ª

cient/

. ~n ~ ambiente de investigación autodidacta crédula . mán .
distinguio el licenciado Veláz
,
'
, Y ro
bca, se
sobre todo
. . quez por su metodo, su critica y su estilo y,
' por los conOClIIllentos originales y nuevos que dif di6 p
a l?s 2~ ~ños de edad, ya era correspondiente de la de la Lenguaun. ¡n or ~da,
lo mscnb1eron en su álbum la Sociedad M .
d r,....,..,.,...,f{n ,
segw
.
la Al
• .
exicana e "'""5•=- Y Estadísti
zate, la de la Histona --cuyo sitial número 20 fu
l .
ca,
ocupar- y. finalmente, la de Santa María de Guadalupe. e e pnmero en
1 Do~ ~rimo al i?°al que el castellano dominaba el latín y el náhuatl. de
os clas1cos, tradujo varios poemas. de las ob
. dí
.
.
huicoltica y el e 'd' Ch• al
'
.
. ras ro genas el Hue, Tlamao ice
zm popoca; JDCUl'Slon6 también
. .
verter en correcto español al
en el 1tal1ano al
gunos poemas de Dante.

Aún tuvo
· como diputado en el periodo del gobernador
Cepeda
p tiempo parab fungir
. or_ entonces a andon6 el periodismo; a poco, en 1914 salió d

::::..T:n;:\7os ~ués

aband~nó ;guabnente la cátedra

;~t: P::;rt: 1

1

~ la

pro::

1

policíacas con ]a =e~~::~~::
~ec= de las_ novelas
lo dejó acabar las obras que había emprendid V"
. lo~ _oJos y no
-co
hab' . "d
o. mo a mon:r cristianamente
mo
ia viv1 o- la noche del 19 de junio de 1953 d
, d
y tres años cabales Envuelt
1
.
' espues e noventa
b "6 la
.
o en as ropas franoscanas que tanto veneró
ªJ a
tumba. Hoy guarda devotamente sus restos la catedral potosina. '
. El, ~cenciado Velázquez fue uno de los hombres más com Jetos moral
cien~~:nte, que ha dado San Luis Potosí: cristiano ca:al
filo d:i
~ediodía eJecutaba su peregrinar cotidiano al Santuario d G
sionado de las ciencias, del arte y de las letras, fue íntimo eami; de~~:::

~
dalu .

año de 1885, al denunciar los abusos del cacicazgo en turno.

499
498

�de Oth6n, de Castro, de Montes de Oca, de Tritschler y de~ás ~ñorones
regionales y nacionales que siempre lo vieron con respeto; dif undi6 como
ninguno en San Luis Potosí la doctrina social católica; en el campo de la
política su tribuna fue El Estandarte y, por un tiempo, ,la curul de l a ~
legislatura; sintió en carne viva los problemas de ~u epoca _Y c~~ero a la
solución de ellos con su pluma, su palabra y su e1emplo; fiel dtsCipulo del
Poverello, vivió sin lujos, modestamente, y cuando falleció, su casa estaba
hipotecada.
Don Primo Feliciano Velázquez -corta estatura física, frente amplia, cabeza semicana y semicalva, ojos pequeños y vivaces, aire bondadoso. y ~aternal- nos dejó una obra que constituye la espina dorsal de la Histonografía Potosina.

Si con este nombre designamos la reconstrucción más o menos cabal, en
el espacio y en el tiempo, del pasado regional y con cierta ~~d cien~ca,
por encima de los anales y de las crónicas, ésta es una disciplina relanv~mente nueva entre nosotros. Se empezó a gestar a poco de la Independencia
y le vino a dar la luz en las postrimerías del siglo pasado, cuando ya otras
entidades contaban con la suya propia. Es éste un fenómeno intere ante,
admirable y laborioso en el que, cuanto había de conocimientos y debía
servir de base más que una ayuda era un estorbo con sus vaguedades Y
notorias contr¡dicciones. Caso típico: el cuándo, cómo y por quiénes se fundó
la capital del estado.
iendo San Luís Potosí la última de las grandes fundaciones en el siglo
XVI en la raya del gran foco de evangelización, dentro de las vagas fronteras' de los chichimecas, punto de contacto entre las aventajadas culturas
del centro y las retrasadas de Aridoamérica, toc6le mala suerte, y pocos cronistas se ocuparon de él y de su gente y en forma por de~ superficial Y
deficiente. Pames, guachichiles, chichimecas y otomíes no de1aron documento
alguno de su historia, y su cultura tan bárbara no mereció un Sabagún que
la estudiara y conservara. Los hustecos, muchísimo más aventajados, sí nos
dejaron reliquias de su cultura en la cerámica, en la _escultura y e~ sus
construcciones, pero lo que sobre ellos pudo haber escnto fray Andres de
Olmos, se ha perdido.
ada habia en el extenso territorio potosino, exceptuando la Huasteca
con sus raíces mayoides y con la intrusiones aztecas, que llamara la atención
de los frailes cronistas; ni ciudades prehispánicas, ni pirámides, ni edificios, ni
organización. Nada, sólo gentes bárbaras, especialmente guachichiles y chichimechas que ---en frase de Arlegui- "infestaban con tirana~ y escandalosas
muertes todas las tierras y caminos que ha.y desde San Miguel el Grande

hasta Zacatecas, Charcas y Río Verde". 2 Si alguno que otro cronista accidentalmente volvía sus ojos a estas tierras, era precisamente para describir
cómo exponían sus vidas los misioneros que se adentraban por acá y los
trabajos indecibles que pasaban. Tal es el caso de Mendieta cuando narra
el martirio de fray Juan del Río acaecido en Charcas. Y no habiendo cultura
qué estudiar, los frailes misioneros se dedicaron al aprendizaje de las lenguas
y a la catequización. Ya muy tarde algunos religiosos franciscanos, como el
R. P. Rizo, siendo provincial, y el P. Lazcano, pensaron en acopiar datos
para una crónica.. 1
Por otra parte, lo que es hoy el Estado de San Luis Potosí quedó bajo
la jurisdicción, más que de varias órdenes, de varias provincias ; autoridades.
Ciertamente, bajo la dominación española, hubo en San Luís Potosí seis
órdenes religiosas. Pero de todas éstas solamente se difundió en el estado la
franciscana; la agustina no tuvo más que do o tres casas en la huasteca
potosina, y las demás se limitaron a un convento cada una en la ciudad.
Dichas órdenes, exceptuando a los franciscanos, que se adelantaron a los
conquistadores, y exceptuando también a los carmelitas, que llegaron en el
siglo XVIII, acudieron a San Luis Potosí entre 1600 y 1650.
La conquista del estado se inició por tres puntos distintos: por la Huasteca, por el Rfo Verde y por los límites con Zacatecas. La entrada que hizo
Hernán Cortés en la primera, en 1522, casi no cuenta. Fue el gran apóstol
fray Andrés de Olmos su evangelizador y quien organiz6 aquellas misiones
bajó la Custodia del Salvador de Tampico, fundada hacia 1550, dependiente
de la provincia del Santo Evangelio de la ueva España, es decir, de
~é~co. Así es que los franciscanos de la Huasteca pertenecían a dicha provmaa.

En la comarca del Río Verde trabajaron también los franciscanos. A fines
del siglo XVI abrió el camino fray Juan de Cárdenas; consolidó su obra
fray Juan Bautista Mollinedo, quien fundó pueblos y estableció la Custodia
de Santa Catarina Virgen y Mártir del Río Verde, sujeta a la provincia de
los apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán, distinta de la del Santo
Evangelio de México. Esta custodia comprendía, entre otras, las misiones
del Valle del Maíz, de Alaqwnes, de Lagunillas, de Jaumave, de Tula.

Y en la regi6n del vaUe de San Luis Potosí y al norte y al poniente desarroUaron sus apostólicas labores otros franciscanos, distintos de los anteriores, o
• AllLEoor, J., Crt5nica de la Provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacat«cas 2 ed

Mbcico, 1851, p. 281.
• ARLEGUI,

,

.,

op. cit., p. 382.

501
500

�sea, los de la provincia de nuestro seráfico padr San Francisco de los Zacatecas. Estos religiosos fundaron conventos en Mexquitic, San Luis Potosí,
Tlaxcalilla, Santa María del Río, Venado y Charcas, desde donde se lan7.aron a la conquista del norte. Los ag1,1stinos, que ya andaban por la Huasteca,
llegaron a an Luis Potosí a la zaga de los fr.mc · anos y fundaron convento
hacia 1612. aunque había llegado en 1599. Los agustino de la Huasteca
perten cían a la provincia de la ueva España y Jo de San Lu.i.! Potosí a
la ele San icolás Tolentino de Michoacán.
Franciscanos y agustinos fueron los únicos que tuvieron varias residencias
en el estado. Aquéllos, en toda su extensión; éstos, en una mínima parte de
la Huasteca Potosina y en la ciudad. Las demás órdenes: jesuitas, juaninos,
mercedarios y carmelitas s6lo tuvieron una casa en la entidad.
En cuanto a las mitras, toda la Huasteca perteneda al arzobispado de
íéxico; otra buena parte, en ella la actual capital, al obispado de Michoacán; y otra menor, el ponient y el norte, al obispado de Guadalajara. En
suma, tres obispa.dos y seis órdenes religiosas pertenecientes ésw a nueve
provincias distintas.
Y en lo tocante a la organización política, una región correp0ndía a {éxico, otra Guadalajara y otra mM, la del e.xtrcmo nort , la reclamaban las
autoridades del

ucvo Reino de Le6n.

E ta múltiple división no era, ciertamente, propicia para la Historiograüa
Potosina. Las fuentes tenían que estar dispersas y las crónicas dislocadas.
Además, las jurisdicciones potosinas, a cualquier provincia que pertenecieran,
estaban en la raya misma o casi, por lo que los sucesos habidos en ella se
perdían o se desvanecía su importancia. Finalmente, San Luis Potosí se
evangelizó y robusteció cuando las 6rdcne religiosas habían perdido su prístino vigor y escaseaban los Sahagún, los Motolinía y los Mendieta.
Por añadidura, :ta fragmentación pri\'Ó al an Luis virreinal -pueblo
en deme y pobre, aun con las veleidosas minas de an Pedro- del sentido
de unidad. En tales circun tandas y con tamaña e.xtensi6n -y más cuando
fu intendencia- no podía sentirse una patria chica. i acaso, s6lo podían
scntinie potosinos, es decir, miembro de una comunidad con idéntico ori n,
cultura y destino, los de la alcaldía mayor de an Luis y, tal vez, los de
los agregados de Río Verde, Guadalc:fu.ar y Charcas, aunque separados entre
sí por las diferentes jurisdicciones. lo podia hablarse de una patria chica
con alma y · tencia propias dentro del ser nacional.

Según el consabido aserto del gramático Mario Victorino Primo annales
fuere, post historitU factae sunt -primero se críbieroo las crónicas des-

hist~ñas:-

pués las
fu~ron los cronistas los que trazaron las páginas iniciales
de nuestra h1stonogra!1a. Y el primero vino a ser el general Fernando ánchez de Zamora, justicia mayor y teniente de capitán general del Río Blanco.
o conocemos su acta de nacimiento, pero consta que, antes de entrar al
Nuevo Reino de Le6n "era vecino de San Luis Potosí" ' donde al
. ' ded'cad
· ' Don Eugenio del Hoyo lo supone' natural
parecer,
vw1a
1
o a la mmena.
de
dicha ciudad.ª
El general Sánchez de Zamora, primer cronista potosino, es el autor de
una parva relación ,.Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus
naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Ser&amp;fico Padre San Francisco
de Zacateca/', concluida hacia 1680 e incorporada p0r Juan Bautista Chapa
a su Historia del Nuevo Reino de León de J6SO a 1690.•
Esta crónica o -como la llamó su autor- "cuadernillo de apuntamientos
que había hecho del dicho real del Río Blanco" está dividida en seis párrafos
más un "intermedio".
'
Río Blanco se llama ahora Aramberri, . L. Por el nombre y por el tema
parecería que esta relación es ajena a la Historiografía Potosina. Mas no e.,
así. Los hombres que intervinieron en ése y otros descubrimientos estuvieron
íntimamente ligados a Charcas, fecundo y fonnidable foco de evangelización
en el norte, y a Matehuala. Los guar-dianes de Charcas, según puede verse en
Arlegui, _dirigieron ésta y otras fundaciones 1 y en los libros de esta parroquia
hemos visto actas de la fundación de algunas poblaciones norteñas.
Sánchez de Zamora vivía en San Luis Potosí cuando, a raíz de la muerte
del alcalde mayor capitán Antonio de Orpinel. en agosto de 1659 don
Martín de Zavala, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León
" por darle gusto al padre Caballero'', guardián del convento de Charcas,'
lo nombró justicia mayor y teniente de capitán general del Rio Blanco, oficio
del que tomó posesión el 13 de octubre siguiente.
En su cargo Sánchez de Zamora actuó con celo y eficacia ejemplar. De
• Lx6N, A. de, Historia de Nutoo Le6n ,011 noticiar sobr, Coahuila. Tamaulip4t
Tuas y Nu,oo Ml11ico, escrita en el s.iglo XVII por el capitán Aloruo de Le6n J~
Bautiata Chllpa y el general Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar / notas
de Israel Cava.zo1 Garza, Monterrey, 1961, p. 228.
1 Hovo, E. del, Historia d,l Nv,uo Reino d, L,6n (1577-1723), Monterrey, 1972,
p. 342.
• LE6s, A. de, op. cit., pp. 226--247.
' ARL&amp;OUJ, 0/J, cit., pp. 103-108.
' L&amp;6. ·, A. de, op. cit., p. 228.

503
502

�Desde entonces fue ésta su ciudad predilecta s· b'
hi
lugares en San L . 1
. l ten zo obras en otros
•
ws evantó un teroPIO a N uestra Senora
,
de los Remedios u
Y~
~ parecer, empezó la fachada del de San Miguelito C
vmcialato as6
. .
_
• onc1ut.d o su pro-

San Luis llevó "todo lo necesario" 9 para fundar haciendas de beneficiar
metales y descubrir minas. Pero, más que todo, como lo explica muy bien
el profesor Cavazos Garza, destacó como misionero seglar y poblador. Primero, en compañía de su tío fray Juan Caballero y de otro religioso lego,
fray José de San Gabriel, "varón de excelente espíritu" ,10 recorrió la región;
después, ya con los mismos ya con otros franciscanos, recorrió la región y
aun se internó en la Huasteca, pacificando, descubriendo y poblando misiones.
Treinta años empleó en estos difíciles, laboriosos y fecundos menesteres. Des-

el de Tlax p lill sus Sigwentes anos o en el convento de San Francisco o
di,
,ca. a o en el de Santa María del Río potosinos los tres Era
and del _últrmbo cuando, en el capítulo intermedio celebrado allí
6 e noy¡em re de 1734 1
·
. .
' o escogieron
para que escribiese la crónica de'
provmcia.

m:

· ·
. se aplicó a la redacción de la
,Sin. descuidar las fatigas d e su nurusteno
cromca
con
tal
diligencia
d.
, el 3 de ma ·o de 1736
,
.
que, ano y me io despues,
poma
punto
fmal,
en
el
convento
de
TlaxcaliUa
a
, . d}e la p rovm
. '
. d N S
, su "C romea
eta e . . P. S. Francisco de Zacateeas" impresa al a-o . .
Hogal, en México.ª
•
n s1gmente por

conocemos la fecha de su muerte.
Fue un hombre de regular cultura, a juzgar por sus hechos y su cr6nica.11
tsta, incorporada a la de Juan Bautista Chapa y a la de Alonso de Le6n,
corrió la suerte de ambas y permaneció inédita y desconocida durante más
de dos siglos. Fue publicada por don Genaro García en 1909. Otra edición
-magnífica por el "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza-, se

, · que escnb1ó
. . fray José de Arlegui
D No
. dfue esta valiosísima Obra la umca
eJan
o
aparte
sus
once
doctos
sermones
.
nunció en S
L .
,
. unpresos, d e los cuales nueve pro-.
an ws Potosí, y un estudio sobre la licitud de.! comercio del

hizo en Monterrey, en 1961.12
Peninsular, oriundo de la villa de la Guardia, en los reinos de Navarra,
pero potosino por vecindad, por su obra y por su muerte, fue fray José de
Arlegui. Nació al empezar el año de 1686; a los quince años y medio de su
edad, el 6 de julio de 1701, vistió las ropas franciscanas en el convento de
San Francisco de Vitoria, un año después le admitieron a la profesión y hacia
1709 recibió el sacerdocio. En Miranda de Erro se inició en el magisterio,
y con tan buen suceso, que pronto ascendió a lector de teología en Vitoria.

;ro Y_ de la pdlata, el p~dr~ Arlegui prosiguió en la investigación de la historia
ranc1scana e su provincia Por encargo d l
d Riz0
el ilustre Em,iara y E
·
. e pa _re
,
quien se lo rogó
oguren, nuestro crorusta se dio a la tarea d
.
biobibliografía franciscana d
. .
e compilar la
d
e su provincia. Para entonces ya estaba erúermo
e gota. Creemos que en este quehacer biobibliográfico Jo alcanzó la muerte
en dmarzo ddi~ 1750, en su patria adoptiva, San Luis Potosí, de la que ya n~
se espren ó desde 1728.

ª

De este convento, por obra de las pláticas de fray Juan de Ocaranza, se
trasladó a la provincia de N. S. P. S. Francisco de los Zacatecas por el año
de 1717. En ésta, sea como lector, sea como orador, sea como misionero,
refrend6 y ensanchó el buen nombre que traía. Viajó por varios lugares,
ocup6 puestos superiores y, como tal, renov6 fábricas, inició otras y gobernó
con tan buen tino que, en 1725, en el capítulo tenido en San Luis Potosí,

A más de dos siglos y medio de distancia, la Cr6niea de Arlegui cons
SU lugar cual "monumento histórico de inestimable valor y f
d
ervaal
para el t di d
un ament
lif'
es u O e
parte de la historia colonial potosina. Podemos caicaria
por .eso -afirman los bihliógrafos Alcorta y Pedraza- como 1a
, .
croruca
potosma por excelencia".ª y vale no s6lO para nosotros smo
.
d
para
1
to o o que fue la enorme provincia franciscana de Zacatecas.

gr":°

fue electo provincial.

enTiene_ s~ defec;~s. Además de ser incompleta en lo religioso, es deficiente
lo ovil y político; y en cuanto a ciertas fechas -la fundación de la

A. de, op. cil., p. 103.
u Aau:our, op. cit., p. 103.
u Cfr. el excelente y documentado "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza
a la obra citada de A. de Le6n, p. Lll-LVI.
• LEÓN,

Chapa continuó la cr6nica de A. de León en forma anónima y bajo el nombre
de éste la cita Bcristáin. Hay varios manuscritos, cinco por lo menos, de tal obra,
con las tres relaciones. Don Genaro Garcla las publicó en Colecci6n dt docum,r1tos
inéditos o muy raros para la historia de México. Volumen XXV, México, Vda. de
Ch. Bouret, 1909. El profesor Cavazos Gana demostr6 muy documentadamente que
el an6nimo continuador de la crónica del capitán A. de León es Juan Bautista Chapa
y ut la publicó en la edici6n citada arriba en la nota 4.

en
r
eÍ
su

JJ

12

1

• ~LEOUt,

•
op. cit.,
p. 51.

·
d e zacatecas
M," •Alu.Eou1, Cr6nita de la Provincia de N · S· P• S • Francisco
En
exico, ~r Joseph Bernardo de Hogal, año de 1737. (14) 412 (9)
2 ...
Cfr. J. Ru1z de Larriñaga. "La Crónica de fray Jos~ Ar!
.,/
Á h' p., 0.5 cm.
ricano Madrid XXVII 1926
egw , en re ivo Ibero Ami,. '
,
,
, pp. 2 1 7- 2 19.
p

Ai.coaTA
Y PEDaAZA, Bibliografía hist6r,·,a Y geográfica del Estado dt San Luis
r
otos, Tacubaya, D. F., 1941, p. 42 .

505

504

�ciudad de San Luis Potosí, por ejemplo- inexacta o contradictoria. Sin
embargo, como autorizadamente la juzga don Primo Feliciano Velázquez, es
"la obra más fina y preciada de una literatura dos veces secular; no sólo
porque guarda como arca incorruptible la memoria de prodigiosos hechos,
trabajos y padecimientos heroicos en que no se ejercitó ninguna otra P,lu.ma,
sino porque vaciado en el viejo molde de Mendieta y Torquemada, refiere
en estilo levantado y grave como las notas de un órgano, los remotos sucesos de que fue testigo esta dilatada provincia. Así como han ido saliendo
a luz cédulas reales, informaciones jurídicas, autos de repartimientos de tierras, que nos han permitido vislumbrar los orígenes de estos pueblos, irá
el tiempo dando de sí, ya manuscritos, ya impresos, discursos, notas, libros,
reveladores de nuestra herencia literaria. Mas si todo esto hubiere para siempre perecido, o lo que se descubra apenas alcance a dar idea del pedimento,
bastante tenemos con la Crónica de Arlegui para trazar como en un mapa
las cimas de nuestra historia".
"No fue su intención, según él dice, apurar los principios de las ciudades,
villas y pueblos de esa provincia. Tampoco fue tal el propósito de los demás
cronistas franciscanos o de otra orden, porque la obediencia los mantenía
dentro de las cosas y fines de su instituto. Pero unida como estuvo inseparablemente la tarea religiosa a la civil y política, su narración abraza todo
nuestro pasado." Por maravillosa que parezca, rebajarla no es dado a la critica
más severá: a los escritos del P. Castro y a los más antiguos del P. Lazcano,
de quienes Arlegui se confiesa deudor, ha corrido la misma suerte que a
los archivos conventuales; y en la imposibilidad de remontar la corriente
a fuerza de brazo, como nos aconsejara el eximio García Icazbalceta ¿qué
nos queda sino contemplarla y por el ímpetu y volumen de Sll;i aguas conjeturar la altura de donde manan? No son originales el método y distribución
de la obra; menos aun el es.tilo, que no podía escapar al mal gusto reinante;
y sin embargo, el idioma español, briosamente manejado en ella, la fácil
ilación con que el relato es llevado desde el principio al fin, los generosos
transportes con que el narrador vivifica las grandes acciones de sus hermanos, hacen interesante y grata su lectura y acreditan el parecer que de ella
dio fray Vital Moctezuma: "No ha menester la plata para. el legítimo examen de su mucha ley más ensaye que reconocerse por de estos cerros del
Potosí" .18
" VBLÁZQUl!Z, P. F., "Discurso sobre la instrucci6n pública en San Luis Pot~~•
durante la dominaci6n española", en ObTas., Mbcico, 1901, pp. 146-148. Un análisis
completo de la Cr6nica de Arlegui la hace el citado historiador en su Historia de

506

Más de un siglo después, en 1851, volvió a publicarse la Cr6nica del padre
Arlegui, adicionada con unas uMemorias ... acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827".17
Contemporáneo de Arlegui, aunque menor en edad que él, es el célebre
historiador y matemático don José Antonio Villaseñor y Sánchez. Cuantos
han escrito acerca de su persona lo hacen natural de la ciudad de México,
mas en su testamento, firmado en dicha ciudad en 1759, consta que fue
potosino y que tuvo por padres a don José Villaseñor Cervantes y a doña
Catalina Sánchez de Mendoza; consta, también, que en 1720 vivía en San
Luis PotOSÍ. 18 Fue alumno distinguido del Colegio de San Ildefonso y ocupó
varios cargos, como el de contador del importantísimo ramo de azogues. De
su ingenio salieron nueve obras impresas. Dejamos aparte sus trabajos matemáticos y astronómicos para referirnos a su famoso Theatro Americano, en
dos tomos, magna obra que le llev6 ocho largos años de improbo trabajo.18
Encomendada al virrey la tarea, en 1740 y por el mismo Felipe V, de que
se hiciese una recopilación de noticias sobre el verdadero estado de toda la
Nueva España, el conde de Fuenclara nombró a un grupo de sujetos "que
como prácticos y de mucha trascendencia en el interior conocimiento de sus
distritos, darían todas las disposiciones correspondientes al fin". A la postre
fue nuestro Villaseñor el que se echó a cuestas la obra de recopilar los datos
geográficos, históricos y estadisticos para esa primer síntesis nacional. "Así
salió de sus manos esta obra que contiene inapreciables noticias de lugares
de los que no se tenfa. la más remota idea de sus actuales producciones y
San Luis Potosí, México1 1946-1948, II, pp. 423-452. Sobre la vida y obra de Arlegui,
véase: Ru1z DE LARRIÑAGA, J., "P. Fr. Jos! de Arlegui: rasgos bio-bibliográficos", en
Archivo Ibero .Americano, XXIX, 1, mayo-junio, 1928, pp. 289-307 y Mu.o.e, J.,
"Semblanza de fray Joseph Arlegui", ea Humanitas. Anuario del Centro de Estudios
Humanísticos, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, N. L., n. 3, 1962, pp. 441-462.
u Cr6nica dt la Provincia de N. S. P. S. Francisco tú Zacatecas, (2 ed.), reimpresa en México, por Cumplido, 1851. XX (5), 488 p., 22 cm. Las "Memorias para la
continuaci6n de la Cr6nica de la Muy Religiosa Provincia de N. S. P. S. Franciac.o
de los Zacatecas. Acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827", empiezan en la
p. 389.
11 Agradecemos muy cumplidamente a
don Ignacio Rubio Mañé la informaci6n
referente al testamento.
• VILLASBÑOa v SÁNCIIEZ, J. A., Theatro Americano. Descri/}ci6n g,mual de los
R,,ynos y Provincias d~ la Nueva España y sus jurisdicciones. En México, en la imprenta de la Viuda de don Joseph Bernardo de Hogal, 1746-1748. 2 vols. Edici6n
facsimilar, con una introducci6a de Francisco González de Coss!o, México, Editora
Nacional, S. A., 1952.

507

�posibilidades. Gracias a este libro la población novohispana, e in~u~. las
autoridades de la metrópoli podían tener conocimiento de_ las nqUISun~
provincias que por su alejamiento, tales como l_as compren~das en ~l obispado de Durango, eran prácticamente desconocrd~s. . . La _unportanaa trascendental de esta magna obra de nuestro Villasenor ampliaba grandemente
•
trº t1 20
la perspectiva de nuestros mtereses pa 10s •

De tan ilustre potosino se ignoran las fechas de su nacimiento _Y muert~.
Sólo se sabe que contrajo matrimonio, en México1 con.!ª mestiza Man~
Simona de los Dolores Cornejo, que procreó muchos h1JOS y que con el
vivían -no precisamente en la abundancia- su madre y hermana.
Del mismo siglo XVIII son otros tres cronistas más, carmelitas los tres~
fray Joaquín de la Concepción, fray Miguel de Santa Teresa Y fray Jase
de Santo Domingo.
Fray Joaquín de la Concepción, durante su primer estancia en San Luis

p to , dióse a reseñar los accidentados sucesos de la vida de su convento,
d:sd:'¡05 principios de la fundación -1733- hasta medi~dos de 1!50. No
tendría mayor importancia esta obra --escrita en un estilo -~erundiano recargado de latines y alusiones-- si no fuera porque se met.lo ~ hablar ~el
· ·
· t d San Luis Potosí dando nombres, orcunstanc1as
descubnm1ento y conqws a e
.
y fechas totalmente falsas que, a la larga, provocaron confusiones trem~n·
21 Fray Joaquín fue prior del convento potosmo
das y muy acres discus1ones.
. .
2 2z
en 1765-1768 y 1774-17 77 ; aqui murió el 24 de d1oembre de 178 .
Fray Miguel de Santa Teresa, hacia 1765-1_769, cop~ó -eliminan~o tod2~
la hojarasca empalagosa- y aumentó la crónica antenor hasta su ueropo.
Estas dos crónicas, inéditas aún, están en nuestro poder, y sólo se sup,o
de su existencia cuando las descubrimos. Pero está Ja tercera, que no es mas
Cossfo, introducción a la ed. cit.
.
,
.
"El acta de la fundación de San Lws PotoS1 y las diversas
di
t
Cí
::u
r. nuestro es u o
171 194
· ·
b su fecha" e.n Estilo 35, junio-septiembre 1955, pp.
•
op1n1ones so re
,
•
.
¡
d
·
·
· tít lo ni autor. Er:np1e1:a con a edi ca t ona
a Fr•
= Cuadernos manuscntos, SlII u
,, 2
ináa 1
J de los Reyes prior del "convento en el Potosí del Carmen • 3 h, s. n., ,6 1~
e~a ue [ray Fe~ndo de la Cruz certifica. que fray Joa~uln ~e _la ~oncepo n a
'b'óq· •gu.en 2 páginas en blanco y otra con esta anotación: Historia de la fonescn 1 , 51
di " 21 5 or 16 5 cr:n
daci6n de este convento escrita por un Fr. Gerun
P . ·
·
S
11 Brebre y punctual relación de la fundacióri de los Carm,ldas D~scalzos en
an
Lui.s Potosi, sucesos de ella, y festiva dedicación de su famosa Y glesia Y sumptuos:
de 10 h.s.n. cada uno; el texto oeup
cap1'/',a. M anu scn·to an6-:,.....,0 • Dos ruademos
n

GONZÁU!Z DE

°· ·

que una ampliación de las anteriores, escrita por fray José de Santo Domingo
cuando era prior de dicho convento, de 1783 a 1786. Esta última, descubierta
y copiada por don Florencia Cabrera en los momentos mismos en que se
gestaba la Historiografía Potosina, causó sensación por los datos que ofrecía
respecto del descubrimiento y fundación de la ciudad. Más explicita y pormenorizada en este aspecto que Ja Crónica de Arlegui, encandiló a su descubridor y éste le dio en dicho capítulo un crédito que no merecían ni ella
ni su autor, puesto que la información, además de falsa, tuvo como verdadero responsable al redactor de la primer crónica, el gerundiano fray Joaquín
de la Concepción. Dicha obra se intitula Libro de la fundación, progreso y
estado de este conuento de Carmelitas descalzos de esta Ciudad de San
Luis Potosi. 24 Pero de ella volveremos a hacer mención después.
En el ocaso de las guerras de Independencia aparece el último cronÍ6ta
potosino: el franciscano fray Antonio de la Luz Gálvez. Poco sabemos de
su vida. En l800 era lector de Prima en el convento de Durango y contaba
con 56 años de edad. En 1810 ya tenía tiempo en San Luis Potosí; al parecer, tuvo algún participio en la insurrección, por lo que, juntamente con
otros franciscanos fue juzgado y condenado por la junta definitoria} en San
Luis, el 21 de marzo de 1811 "por afecto a la insurrección". Al año siguiente
se le abrió nuevamente juicio en Zacatecas, pero fue absuelto. Esto, sin
embargo, no lo libró de que se le tratara como sospechoso. 26 Años después,
en el capítulo franciscano celebrado en el convento de San Luis Potosí, el
2 de julio de 1819, se le designó cronista de la provincia. En esta forma se
dedicó a historiar lo referente a la vida de ésta a partir de 1736, año
en que concluyó su Crónica fray José de Arlegw. Dio fin a su tarea en el
mismo convento de San Luis Potosí, el 14 de abril de 1829, aunque con
el título de Memorias para la continuación de la Crónica de la muy religiosa Prouincia de N. S. P. San Francisco de los ZacatecaJ; como continuación de la Arlegui vino a publicarse en México, en 1851.26
Importante, lo es, como que reseña casi un siglo de la historia de esta
provincia; mas no tiene ni la extensión ni la amplitud y profundidad de
contenido de la de su antecesor. Comprende "diez capítulos comprensivos
cada uno de tres trienios". Se palpa en ella el sentimiento de independencia
en el que rebosan los criollos de entonces -y más en él que sufrió, a pesar de su avanzada edad, persecuciones-, por lo que alude, más que cualquier
otra de su género a acontecimientos civiles y políticos, cita documentos e
intercala apreciaciones que, quizá, parecen fuera de Jugar.
La Independencia y las ideologías que la precedieron, más todas las luchas
consiguientes a la emancipación, crearon un ambiente propicio para la mi-

17 bojas, 3 están en blanco, 21.5 por 15.8 cm.

509
508

�crohistoria. En 1813, o antes, el arma.dillense Jo,é Alexo Infante con sus
hijos José Tomás y José María, abrió en su pueblo natal la primer imprenta
potosina fabricada totalmente por él. Alrerada la rutina virreinal, tan pacifista como paternalista, se desboca.ron las pasiones políticas, y tanto éstas
como los cruentos sucesos bélicos vinieron a apoderarse de los primeros lu·
gares de la vida cotidiana. e formaron la realidad y el sentido de la patria
chica, condiciones indispensables para la historia regional. Traspuesta la
etapa· de las crónicas -más o menos generales- advino el tiempo de la gestación de la Historiografia Potosi.na, fincada, más que en la serenidad y
apremio del método científico, en el brío apasionado de la afición o de la
"actitud romántica".
Esos primeros aficionados, antes de que las guerras civiles y la Reforma

mutilaran vandálicame.nte los archivos y bibliotecas conventuales y oficiales,
tuvieron la posibilidad de echar mano de muchas fuentes hoy irremisiblemente perdidas. Pero, ni sabían escarbar ni contaban con la bibliografía in•
dis~sable que integrara el panorama. Varias crónicas de religiosos -Mendieta, Pérez de Rivas, Pareja, Espinosa, por ejemplo- aparecieron después;
las existentes, se mostraban tacañas. La empresa, además, no sólo exigía
documentación y conocimientos, sino principalmente sentido de síntesis y de
método.
De esta época, el primer aficionado a la historia regional fue el célebre
.sacerdote doctor don Manuel María de Goniño y Arduengo ( 1767 • 1831),
educador, filósofo, político y fundador del afamado Colegio Guadalupano
Josefino. Dejó varias obras, impresas unas y manuscritas otras. Pero de su
quehacer historiográfico no nos queda más que un sermón guadalupano al
que le dan valor las largas notas hist6ricas que le puso. 21
Contemporáneo del padre Gorriño fue el carmelita fray Gregorio de la
Concepción (Gregario Malero y Piña. 1773-1843), llegado a San Luis Po"" Vaúzo.uu., Apucl. F. P., Coluci~n d, docum111tos para la historia di San. Luit
Potosi, San Luia Potosi, 1897-1899, Il, pp. 174-311. Sobre esta crónica, vá!e Pr.ÑA,
F., Estudio hüt6rico sobr1 San. Lui.s Potosi, San Luis Poto í, 1894, p. lll; Vr.úzquu,
"San Luis Potosi", en Fichas d, Bibliog,af{a Polosina, VII, l ·2, enero-junio 1961,
pp. 34-35; V&amp;LÁZO,U&amp;Z, Historia d, San Luis Potosi, Máico, 1946-1948, 11, pp. 386-

400.

tos1 en 1808, algo tuvo que ver en el sangriento motin de la noche del 10
de noviembre de 1810, con el que se inició la Independencia en San Luis
~ot~ Hecho prision':1'o en Acatita de Baján, se le sujetó a un proceso que
el manosamente alargo una vez que consiguió que lo regresaran a San Luis.
Fue desterrado a Ceuta. Concluida la Independencia volvió a la patria y
murió en Toluca.
. ~te. religioso escribió unas Memorias exagerando en grado sumo su parbcipaoón en los sucesos potosinos. icolás León las dio a conocer en El
~iempo (junio de _1903) y Puga y Acal demostró que no son más que un
farrago de mal forJados embustes. Sin embargo, tienen su importancia para
la Historiografía Potosin.a. za
No "memorias" ino descripción de los mismo hechos y más próxima a
la verd~d, es la Relación de la Revolución en San Luis Potosi, formada por
fray Luis Herrera, lego de San Juan de Dios, la noche del JO al l] de no•
viembre de 1810. Como la anterior, también esta obra fue publicada muy
tarde, en 1944.u
Pobres, pobrísimos fueron esos años de 1821 a 1850. Fuera de las obras
citadas, no conocemos más. Pero, demediado ya el siglo, empiezan a aparecer
los frutos naturales de una inquietud inquisitiva ya madura con la redacción
y publicación de trabajos microbistóricos. Ensayos defectuosos, deficientes,
aun con errores, pero apreciables por ser los primeros intentos en un campo
donde nada construido había. Fueron escritos, además, sin mayor pretensión.
Don Ciriaco Iturribarría, top6grafo de profesión y arquitecto por afición
~ibi6 del go~dor Adame el encargo de escnbir una Memoria geográ~
fica ,, estadística del Departamento de ~an Luis Potosí. 1853. Incluye infor.
mación hist6rica, tomada de Arlegui y de otras fuentes, sobre la ciudad y
algunas poblaciones, especialmente los reales de minas. Supera, con mucho
en esta investigación, lo estadístico y geográfico a lo histórico.'º
ocupan las pp. 19-26. Sobre el padre Garriño y Arduengo vwe ALCORTA Guz.lUlUo
R., "Biobibliografla de D. Manu.el Maria de Gorriño y Ardui:ngo", en Estilo 29.30'
~
,
'
enero-Junto 1954, pp. 65-70: Cu»u.L Rzvu, R., Del Mod1rnim10 al libtralumQ lo
filosofía d, Man111I Maria Carriño, Mbico, 1967.
'
• Fr. Grciorio d, la Concepción 7 s11 proc,so d, iR/id,ncia, intr0ducci6n de M ,

.

San Luis Polosi,

Puga y AlcaJ, MExico, 1911.
" R1laci611 d, la. m1oluci6n &lt;11n San Luis Potosí formada por fra.y Luis H,r,era
ugo d, San Juan d, Dios, 14 nocla, dtl JO al 11 ti, noui,mbrt ti, 1810. Relació~

" Gou.tiio y Alu:&gt;u&amp; oo Oración ,ucarlstica q'lll ,n la sol,mn, acc-i611 d, gracias
qui c,l1b16 la ciudad d, San Luis Poiosl ,n su iglesia parroquial a Morfa S41ttúima
d, Cuadalup, ti,l Santuario d,l Desuno ... predic6 •. . , Mbtico, 1806. Las notas

inEdita, paleografiada y anotada por Nereo Rodríguez Barragán, M6áco, D. F., Editor Vargas Rea, 1944, 40 p., 23.5 cm.
• Con el titulo de "San Luis Potosi" apa.reci6 en el Aplndice al Diccionario Uni-

• MoNffJANO y AoUIÑAoA, R., El cluo

San Luis Potosí, 1971, pp. 40-41.
• Vfase supra nota 17.

)1

la ind,ptndencia

111

511
510

�Don Manuel del Conde ( 1816-1.872), segundo obispo de San Luis, aunque
no public6 nada, sí recogió alguna infonnaci6n referente a los pueblos indígenas que hoy forman los barrios de la capital y, como testimonio de su
afición a la arqueología potosina, en la Huasteca recogió algunas piezas que
luego cedió al Museo del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí. 81
Su contemporáneo don Florencia Cabrera ( 1828-1877), en cambio, fue
el primero en acometer la empresa de rehacer la historia de San Luis Potosi.
En 1871 escribió un Bosquejo sobre la historia antigua de lSan Luis Potosí; 32 dos años antes, en 1869, al publicar su Cr6quis del plano de la
Ciudad de San Luis Potosí, con algunas noticias históricas, geográficas y
estadísticas, anunció su obra sobre la fundación 'Y progreso de esta ciudad
que había comenzado a escribir. Mas el señor Cabrera, además de que reunió
muy pocos documentos y sólo escribió unas breves· páginas -al decir de
Velázquez-, careció de sentido crítico y, con el descubrimiento que él hizo
de la crónica de fray José de Santo Domingo, tomando por buenas las noticias falsas que éste da sobre el cómo, cuándo y por quiénes se fundó la
ciudad, creyó haber resuelto un problema básico. Sin embargo, "por poco
que haya logrado en sus trabajos históricos es digno de una honrosa mención
entre los estudiosos de la Historia Potosina"."
Le supera en méritos don Francisco Macías Valadez ( 1833-1890). Los
altos cargos que desempeñó le permitieron hurgar en los archivos oficiales
y localizar preciosa y decisiva, aunque no abundante, documentación. Públicó,
en 1878, unos Apuntes geográficos y estadísticos sobre el Estado de San Luis
Potosí, 34 y aun parece que escribió o pens6 escribir un trabajo histórico,
a juzgar por Jo que anunció en los citados Apuntes.
Con Macias Valadez colaboró el bi.bliófilo don José María Flores Verdad
1884) . Ambos publicaron apenas unas cuantas páginas de lo que iba a
ser e1 Diccionario geográfico del Estada. 115 Flores Verdad además, fue el

(+

versal dt Historia y Geografla, III, M6xico, 1856, pp. 312-364, y despufa en el Bole•
tln de la Sociedad .Mexicana de Geografla y Estadlslica, la. ~p., VII, 1859, pp.
288-321.
11

VELÁZQ.UEZ,

"' VuÁzQm:Z,

ª

"San Luis Potosi, p. 27.
arl. cit., p. 21.

VEI.ÁZQ.tJl!.Z, loe. cit.
hriAcÍAs VALADEZ, F.,

Apu11tes geográficos ¡• eslad1sticos sobre el Estado dt San
Luis Polos, en la República de los Estados Unidos Mexicanos, San Luis Polosí, Imp.
de V6kz, 1878, 138 p., 205 por 15.5 cm.
as MAaf.,s VALADEZ v FLORES VEJU&gt;AD, J. M., "Memoria. de la Corohi6n de Esta11 ·

dística sobre el Estado de San Luis Potosí para la formación del diccionario geogl'á-

organizador de la Biblioteca del Instituto Científico y Literario de San Luis
Pot~í al_fundarse ésta y coeditor1 con José T. de Cuéllar (Facundo) y José
Mana V1llasana de La. Ilustración Potosina ( 1869-1870).

Al_ mismo tiempo otro estudioso de la historia potosina, don Rafael del
Ca.s~o ( 1847-1917), también con miras a escribir la historia del estado,
reco~~ a~gunos documentos. Comprendiendo lo difícil de la empresa, Jos
publico aisladamente, en 1887, en el Periódico Oficial; publicó también Alg~~os apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado se y la Guía del
v_w1ero en S. Luis Potosí,81 interesante librito con datos históricos y estadísticos de algunas poblaciones del estado y de ciertos edificios de la ciudad
Y su Cuadro sinóptico del Estado,88 apretada síntesis de datos diversos.
'
No tanto por lo hist{,rico cuanto por la información geográfica y estadística,
hay que recordar a tres autores: Manuel Fernando Soto, por sus obras El

n~evo ~st~do (lturbide). Nuesidad de formarlo inmediatamente con los
cmco distritos de Tuxpan, Tampico de Veracruz, Tancanhttitz, Huejutla y
el Sur de Tamaulípas. México, 1856 38 y Noticias estadísticas de la Huasteca
'Y de una pa~e de la Sierra Alta, formadas en el año de 1853. México, 1869,
a don Antoruo Cabrera ( 1815?-1877), por su libro La Huasteca Potosina •o
Y a don Bruno E. García (1835?-1885), por su Cartilla elemental de geografta del Estado de San Luis Potosí.u
~ esta se~da mitad del siglo es otro género de literatura histórica potosma: los diarios y memorias. Información muy valiosa -mas no por eso
fico", en Bol11dn de la Sociedad Mexicano d11 Geografía y Estodlstica, 2a. ép., IV,
1872, pp. 453-459.
• C....sTILLo, R. del, Algunos apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado de
San Luis Potosf, San Luis Potosí, 1890, 56 pp., 22 cm.
" CAsTILLO, R. del, Gula dd viajuo en San Luis Potosi, San Lim Potosí 1891,
146 pp., 14 cm.
• C....~TrL~o, R. del, ~uadro ñnóptico del Estado d11 San Luis Potosí, con varios
datos históricos, g11ográf2cos, estadísticos y administrativos M&amp;ico 1878 H · d
100 por 79 cm.
•
,
. OJa e

• SoTo~ M. ~-• ~l nuevo E:rtado (Iturbide). Necesidad de formarlo inmediatamente
con los cinco d~trilos de Tuxpan, T~mpico d, Veracnu:, Tancanhuitc, Huojutla y el
S~, _de Tamaulipas, con un post-escripturn sobre la agregación d, los c1,atro ¡,rimeros
d~tntos al Estado de Tamauiipas, México, 1856. 117 pp., 1 plano, 19 cm. 2 ed., corregida Y aumentada¡ la la. ed. fu_e de l 855.
• CA11RERA, A. J.. La Huaste,a Potosina. Ligeros a/nmtes sobre este pa!s San Luis
Po!ost, Tipografía del Comercio, 1876, 180 pp., 21.5 cm.
'
GAACÍA, 13. E., Cartilla lllemenlal de geografía del Estado de San Luis Potosi,
San Lws Potosi, Tipografía de B. E. Garcla, 1883. 190 pp., 21.5 c;m.

513
512

�a salvo de una critica rigurosa- es la que ofrecen estas obras, de cronistas
espontáneos, unas; de interesados, otras. Siguen, en general, el prttepto de
Horacio: Carpe diem -&lt;oge el día de hoy- (Odas, Lib, I, oda 11, v.
8), con sus palpitaciones minutas, intrascendentes la mayoría pero que con
el tiempo, ?e\isten no pocas de ellas singular importancia.
El más antiguo diario que se conserva
el del seminarista Juan Vild6sola
(1841-1860). Es la apreciación de un muchacho que sintió en carne viva
las vicisitudes de una época preñada de odio y de barbarie. Lo llamó: Diario
de noticias de los años de 1857 1858 y 1859 que han acontecido en S. Luis
Potosí, con otros foráneos, 'Y además u,1os aumentos curiosos. Estos "aumentos
curiosos", para él que vivi6 entre guerra , son las sumas de soldados de los
ejércitos europeos. Vildósola cerró su Diario el 31 de diciembre d 1859 y
sus ojos el 19 de febrero siguiente. Por fortuna, se conser\'a el manuscrito."
Más amplio, más agudo y mucho más importante, porque sus noticias
alcanzan un área muy extensa, es el Diario de don Agustín Sober6n (18191873). En varios cuadernos de apretada grafía recogió los sucesos acaecidos
en Matehuala y poblaciones circundantes -de uevo Le6n y Tamaulipas,
inclusive-, entre 1858 y 1873, o sea, hasta su muerte. De esta obra se sirvió
Muro para &amp;\l Historia de San Luis Potosí. En 1940 se publicó una mínima
parte, 1858-1861; permanece inédito lo demás y actualmente lo tamos transcribiendo para su publicación.'ª
De importancia también regional es el diario de campaña, desgraciadamente muy sintetizado, que llevó don José Miguel Barragán, liberal, que
opero en la zona de ciudad del Maíz, Río Verde y la Huasteca. Ocupó dos
pequeños volúmenes, pero sólo conocemos el número 2. Empieza el lo. de
enero de 1864 y concluye el 2 de agosto siguiente con esta anotaci6n: "Me
• Volumen manmcrito, encuadernado en badana En la cubierta superior: "Diario
de Juan Vild6eola 1857-1859", impresión posterior; guarda. en blanco; una hoja:
''Contiene este tomo: Diario de noticias de los años de 1857, 1858 y 1859 qe. han
acontecido en S. Luis Pot01í, con otros foráneoa y ademAs unos aumentot curiosos.
Los que están al fin de este tomo. Juan Vildósola", rubrica. "S. Luis Potosl"; vta. en
blanco; otra hoja: entre adornos caligrüicos, "Enero lo. d 1857. Diario escrito por
Juan ild6eola. San Luis Pot01I"; \'t. en blanco; p. 1-183 texto; pp. 184-186 clato1
sobre los ej&amp;citos europeos; guarda en blanco. 31 por 21 cm.
• Diario tl, Don Ag,utln Sob,r6n. Mateln,ala dt 1858 a 1873. Manuscrito en
poder del doctor {iguel ll. Sober6n. Anotaciones por ngel Scnosiain Gava.rre y
JOR Dibildox Canal. Matehuala, . L. P., Ediciones ' 'uevo Dla", 1940. XIX, 203
-pp., ib., 24 cm. T. I, úniCU1ente; del 11 se imprimieron tan s6lo XII, 40 pp.

van a fusilar por patriota. . . Dedico este diario a mi hermano Ate.nógenes.
Camino para la eternidad, en El Salitre"."
Valioso, más que para la historia regional para la nacional, es el Diario
del joven Mariano J. Reyes, hijo del general imperialista don Mariano Reyes,
a quien acomp~ en el sitio de Querétaro. La empezó en San Luis Potali y
va del 27 de ~c1~b: de 1866 al 15 de junio de 1867. Integro lo reprodujo
Muro ~ su htStona. Tenemos referencial, pero no los conocemos, de tres
manuscntos más de este género: Memorias de Catorce, por don ERtaoisJao
Oc6n, Memorias, por don Vicente Irizar y Diario de los sucesos más notabús
di la ciudad de San Luis Potosí desd, tl año de 1908, por don Mekhor Vera.
Toda\'ía hay otras dos obras más de este género, de especial importancia
para nuestra microhistoria porque sus autores, al mismo tiempo aunque en
distinto bando, escribieron e hicieron historia. Ellos fueron: 1 médico don
Francisco J. Estrada (1801-1885) y don Ramón F. Gamarra (1828-1886),
políticos ambos, periodistas ambos y el último, por añadidura, novelista
tambim.
Don Francisco Javier Estrada nos dejó sus Recuerdos de mi vida. Comprenden la época más turbulenta y decisiva de la historia potosina y nacional:
1821-1867. De ahí su importancia; por eso es mucho más que una simple
autobiografia. La publicamos en 1954.48 Don Ram6n F. Gamarra, en cambio, llamó a IUS memorias Historia conltmporánta dt San Luis Potosi,
julio 1856 marzo de 1881. Ensayo. El licenciado Velázquez la aprovech6,
pero se encuentra perdido el manuscrito, cuyo fue.
Finalmente, el ilustrísimo señor doctor don Ignacio Montes de Oca y Obregón ( 1840-1921), obispo de San Luis Potosi de 1885 a 1921, también llcv6
su Diario. abemos que comprende algunas decenas de tornos. Dado el papel
eclesiástico y político que desempeñó dada su sapiencia y agudeza, dada
su amplitud de relacion , debe tener conceptos por demás interesantes respecto de los hechos que vio o en que participó en su larga vida y de los
muchísimos personajes que trató en América y en Europa.
" Libreta apaisada, en adernrula en piel: 1 h. p. con el útulo: "• úmero 2. Pequeño diario portátil. J. Migl. Barragán": 118 pp. numeradas a mano¡ el texto ocupa
las p. 1-65, las dcmú en blanco. 7.8 por 14 cm.
.. Mua.o M., Historia d, Son Luis Potosi. San Luu Potosi, 1910, 111, pp. 467-483,
509-512.
• EsnADA, F. J., R,cu,rdos d, mi 11ida. Introducción, transcripción y notas de
Rafael Montejano y Aguiñ:iga, San Luis Potosí, 1954. 319, (1) pp., 4 lúns., 20.5 cm.

515
514

�Dejamos aparte los diarios estrictamente personales. Se han perdido la
mayoría, y ofrecen poco. Tal es el caso del Diario del M. l. señor don Manuel
Campa (1875-1934), por ejemplo, que obra en nuestro poder.

En esta segunda mitad del siglo aparecen también una serie de opúsculos
monográficos sobre diversos temas: informes de minas, alegatos por herencias, propiedades, negocios o delitos, biografías, relatos de sucesos, conmemoraciones o recuerdos de homenajes. Hilos, no más que hilos sueltos, intrascendentes en apariencia; de importancia únicamente parroquial, si acaso;
curiosidades de bibliófilos, en fin. Mas a la larga, un solo hilo de ésos se
convirtió en el gorrón sobre el que gira más de un capítulo de la Historiografía Potosina.

De esos hilos, monografías indispensables para la síntesis microhistórica,
recordaremos algunos. Empiezan en 1856, con el folleto del presbítero Crescencio Rodríguez Breve relacwn histórica del magnífico templo de la Villa
de la Soledad y de su augusta dedicación ... , en el que se relata a grandes
rasgos la construcción de esa iglesia, hoy monumento nacional.47 En 1858
apareció, escrito por el canónigo Peña pero dictado por el ilustrísimo señor
Barajas, un interesante folleto Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo de San
Luis Potorl, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de las comunidades religiosas de San Francisco y la Merced de la misma Ciudad, en el que describe los atropellos cometidos por Zuazua en el peor saqueo que ha sufrido
San Luis Potosí." El presbítero Jesús Gordoa, por su parte, habiendo sido
víctima de las tropelías de Santos Degollado, escribió una Relación Pública,
en 1859, explicando los hechos."-9 En 1860 el canónigo Garibay sac6 a luz un
41 Rou 11fou 8 z, J. C., Bm1e Ttlación histórica del magnifico templo de la Villa d,
Soledad. Y de JU augusta dedicación solemnLsima, que, por insigne beneficio de la
inefable providencia del Señor, tuvo lugar 11 6 d, abril de 1856. San Luis Potosi,
Imprenta de G. Dávalos, 1856. 18 pp., 20 cm. En el mismo año tambifo se publicó
el serm6n predicado por el presbítero Mariano Saldaña en la misma ceremon.ía.
.- BARAJAS, P., PEÑA, F., Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo diJ San Luis
PotoJÍ, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de lar Comunidades religiostJJ d, San
Francisco y la Merced de la mi.rma Ciudad, 1858, San Luis Potosí, Imprenta de
Genaro Dá.valos, 1858. 32 pp., 19.5 cm. La primera edición se hizo en Nueva Orlearu,
poco antes, pero como no llegó a San Luis Potosí, se hizo esta otra. En 1941 se
reedit6 en la Gaceta Eclesiástica Potosi-na, enero-marro.
• GoRDOA, J., Exposición pública que hace el Presbft,ro Jesús Gordoa, Cura pTOpio
de Ahualulco de la Diócesis de San Luis Potosí, 1Jn su personal defensa, la de los
deberes de su ministerio, &gt;' principios católicos atacados por la impla demagogia in
la actual persecuci6n contra la Iglesia, San Luis Potosí, Tip. de Genaro Dávalos, 1859.
58 pp., 21 cm.

516

breve folleto Manifestación al público, en el que da cuenta de los desmanes
cometidos por Zuazua, Degollado y Chico Sein y del simulacro de fusilamiento a manos del primero. liO Sobre la catedral y su reconstrucci6n el canónigo don José María Guajardo publicó, en 1866, su Noticia liistórica de
la reedificación y consagración de la Santa Iglesia Catedral de San Luis
Potosl, opúsculo de bastante interés.si Más tarde, en 1882, el presbhero
Francisco A. Carrasco eclit6 su Biografía del Maestro D. Eusebio Zavala, uno
de los eminentes músicos de ~ta dinastía. 6~

En estos mismos años, 1850-1890, se dieron a conocer muchos trabajos
sobre minas, entre ellos los de los ingenieros Felipe y José María Gómez del
Campo, Santiago Ramírez y Camilo Bros/3 y sobre litigios por herencias,
negocios y tierras, en los que abunda información histórica, estadística y
biográfica. 64
Con pobre acopio de noticias originales, pero sí con datos de lo que él
vio y con inexactitudes en la parte antigua, entra a la microhistoria de este
tiempo de gestación don Antonio Cabrera (1847-1925), benemérito de la
Historiografia Potosina por los varios planos que eclit6, por sus once almanaques 81 y por sus dos libros sobre El Estado de San Luis Potosí y Santa

Maria del R!o.r.s
Con esta breve reseña no apuramos del todo la bibliografía histórica de
esa época. Dejamos aparte las publicaciones peri6clicas y los artículos, de valor, unos, intrascendentes, otros, y las sociedades culturales. Nuestro propósito
al recordar esta producción es delinear el panorama en que, prim-ero, se
gestó, y después, nació la historia potosina y el mérito de quienes, por pri• GARIBAY,

P., Manifestación al público~ San Luis Potosi, S. p. d. i, 1860, 12 pp.,

20.5 cm.
11 Gu&amp;JA.IWO,
J. M., Noticia histórica de la reiJdifíción y consagración de la
Santa Iglesia Catedral de San Luis Potosi. San Luís Potosi, Tip. de Dávalos, 1866.
11 p., 20,5 cm. Edici6n an6nima. El canónigo Peña la incluyó e.n sus Documentos y
au Ert.udio Histórico.
• CAAAANco, F. A., Biografla dtl Maestro D. Eusebio Za11ala, escrita por el señor
Pbro. don Francisco A. Cananeo y publicada por varios amigos del difunto maestro,
San Luis Potosi, 1882. 11 pp., 21.5 cm.
• V~ase VEÚ..ZQ.UEZ, "Bibliografía cicntifica potosina", en Obras, pp. 271-449;
ALcoRTA Y h.011..UA BibliogTafia histórica y geográfica del Estado de San Luis Potosí,
Tacubaya, D. F., 1941.
.. Cfr. nuestro catálogo de la Primera Exposición de Bibliografía /urldica Potosina,
San Luis Potosi, 1953.
'"Cfr. Á.LCOB.TA v I'mR.AZA, op. cit., ns. 180-196.
• 0ft. ALCOllTA y PlroRAZA, op. cit., ns. l 86, 193, 195.

517

�mera vez, y no como loable pensamiento, sino como auténtica realidad, se
echaron a cuestas la difícil y paciente tarea de recoger lo disperso, lo fragmentado, lo discutible y escribir, con sentido crítico y calidad científica, la
historia regional.
Las guerras de Reforma acabaron con las bibliotecas y archivos conventuales Y, en máxima parte, destruyeron los oficiales. Según Muro, el saqueo
de los conventos se hizo con el mayor desorden; 67 otro testigo ocular refiere
que, en 1858, con el vandálico saqueo de Zuazua, las calles de nuestra capital
estaban tapizadas con los archivos públicos; 58 y a don Joaquín íeade un
empleado de la oficina federal de Hacienda le dio, por ser papel viejo
que estaba estorbando, varios bultos de documentos del saqueado archivo
franciscano de San Luis. ¡ Pocas entidades como la nuestra han sufrido la
destrucción del patrimonio documental oficial y religioso como ella! ... El
escudo y título de ciudad han sido robados dos veces ... Todavía hoy -en
1974-- impera un tremendo caos en lo que de lo archivos potosinos ha
sobrevivido a la saña del hombre y a la carcoma del tiempo. Ningún archivo
público está clasificado; unos legajos están revueltos, otros en el vivo suelo
y sólo unos pocos se encuentran acomodados, pero no ordenados...
En esos años alrededor de los ochentas del siglo pasado salían a la luz
algunas crónicas de siglos anteriores que, sumadas a las ya existentes, apenas
soltaban opacos destellos, insuficientes para penetrar a pie firme en el pasado
potosino y extraer de él conclusiones exactas. i había, tampoco, colecciones
impresas de documentos que sirvieran de sillares para levantar el ansiado
edificio de la historia.
Eran varios ya los estudiosos y mayor la inquietud inquisitiva. Allí están,
para comprobarlo, las dos juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, fundada una en 1851, reinstalada otra en 1869; la
Sociedad Orozco y Berra, establecida en 1880; la Sociedad Potosina de Historia y Geografía, en 1895; la Sociedad Científica y Literaria en 1897; la
Junta Local de Bibliografía en 1899. Y nos referimos tan s61o a las que
tenían como fin exclusivo el estudio de la microhistoria.
En este ambiente, frustrados los intentos de don Florencio Cabrera, de don
" MuRo, Historia, ll, 250-252, enumera algunos de los tesoros de este convento,
y añade: "El desorden dio lugar a que se extraviaran multitud de libros y documentos
de la biblioteca y del archivo. . . Cada cual tomaba y sacaba lo que quería. . . Habían desaparecido pinturas, libros, papeles, etc."
• P. PALouo, F. de,en su novela histórica Luisa o S. Luis Potosí desde 1858 hasta
1860, San Luis Potosí, 1865, p. 51.

518

Francisco Macías Valadez y de los otros pocos que pretendieron reconstruir
nuestro pasado, don Francisco Peña (1821-1903), ora al margen de su cátedra en el seminario, ora en los enclaustramientos de sus parroquias de
las villas de San Sebastián y San Francisco de los Pozos, ora al canto de su
canongía en la catedral, habiendo comprendido la problemática fundamental:
carencia de método, paupérrima información, deficiencia y distorsión de noticias y poquedad de documentos, especialmente de documentos claves, sin
desdeñar las crónicas, encauzó todo su esfuerzo a la recolección de documentos y a la crítica metódica, aguda y serena, haciendo a un lado la "actitud romántica" anterior -por eso no quiso publicar la crónica carmelita
que él rescató-, con la mira de llegar a la síntesis de la historia regional.
Fueron años de trabajo silencioso, arduo y perseverante. Fue así como, en
1887, en reducidísima edición, publicó sus Documentos para la historia del
obispado de San Luis Potosi y, en 1894, su Estudio histórico sobre San Luü
Potosí con un valioso apéndice documental con el que no sóJo trazó un
camino sino que también comprobó sus asertos que muchos, especialmente
Muro, se negaban a aceptar. 511
Fue el señor canónigo don Francisco Peña, cuando ya la ciudad de San
Luis Potosí cumplía tres siglos de e.'&lt;istencia, el primero en hacer un acopio
importante de documentos históricos -auténticos, originales y decisivossobre el pasado de la región, valioso por su calidad y número, integrado por
lo que él reunió y por lo que habían colectado antes el ilustrísimo señor Dcl
Conde y Macias Valadez; el primero en hacer una síntesis de la historia de
San Luis Potosí; y, en suma, "el primero en abrir el cauce -escribió el licenciado Velázquez - por donde hoy corren cristalinas y serenas las linfas
de la verdad antigua".ªº "Entre quienes se han dedicado afanosamente a
• Aparte de algunos artkulos publicados en El Estandarte, w obras que nos leg6
el canónigo Peña wn: Documentos para la historia del obispado de San Luis Potosí.
San Luis Potosí, 1887. 25 b.s.n., 30.5 cm. Segunda edición: Introducción, transcripción y notas de Rafael Montejano y Aguiñaga, San Luis Potosí, Academia de Historia
Potosina, 1969. XX, 75 pp., 2 láms., 23 cm. (En esta edición puede verse la biobibliografia de Peña). Esiudio hist6rico sobr, San Luis Potosí. San Luis Potosi, 1894. IV,
86, 36, (2) p., 1 lám. pleg., 27 cm. El Ap6ndice tiene 36 pp.
Todavía en 1910, cuando ya hablan aparecido algunos trabajos de Velázquez -uno
de ellos la Colecci6n de documentos- confirmando y ampliando las afirmaciones de
Peña, Muro (Historia, 1, 2-9) seguía aferrado a su falsa teru. Cfr. nuestro estudio
"El acta de fundaci6n de San Luis Poto I y las diversas opiniones sobre su fecha", en
Estilo, 35, julio-septiembre 1955, 176-1 79.
• VBJ.Á.ZQ.UEZ, Colección de documentos para la historia dt San Luis Potosi. San
Luis Potosí, 1897-1899, I, p. V.

519

�zanjar los cimientos de la historia de nuestro estado -afirmó, en 1890,
el citado historiador-, ninguno más digno de alabanza que el Sr. Canónigo
don Francisco Peña, quien vive entregado a esta noble tarea desde hace
muchos años." 81 Hurgó en el pasado de San Luis Potosí con más profundidad, amplitud y exactitud que sus otros contemporáneos: a los Cabrera, les
faltó crítica y documentación; Muro se limitó a hacer memoria deI San Luis
independiente en el que vivió y actuó, y desbarró al escribir sobre la fundación de la ciudad; Macias Valadez no logró escribir gran cosa; Velázquez,
ayudado por Peña, apenas empezaba. Por lo que, contra el parecer de todos
-excepto el último- aclaró fechas y circunstancias en discusión, c~.rcigió
errores y nos dejó su Estudio Histórico -tal es el modesto nombre del libro-"fundamental -según el juicio de los bibliógrafos Alcorta y Pedroza- para
el estudio de la historia potosina".02
•
Hasta la publicación del Estudio Histórico de Peña, la historia de San
Luis Potosí, en lo general y en lo fundamental, era desconocida. Había,. sí,
datos y narraciones sueltas, principalmente en los volúmenes de los cromstas,
pero discutibles e inconexos, repetidos por la mayoría sin l~ más elem«:°tal
crítica. Y la citada crónica de la f undaci6n de los carmelitas, descubierta
por Florencia Cabrera, vino a agravar el caos, al dar~ a ~ ciudad ~na fe_cha
inaceptable pero que encandiló a todos, menos a Pena. 'Nuestros investigadores -escribió Velázquez- así antiguos como modernos, seguían conformándose con 1a Cr6nica franciscana de Arlegui, tan deficiente en lo civil
y politico, como en lo religioso incompleta" 83 y en algunas f e~s inexa:~·
Las pocas obras de historia potosina no pasaban de monografías muy limitadas en el tiempo y en el espacio.
Los indiscutibles méritos del canónigo Peña quien con justa razón merece
ser llamado el padre de la historia potosina -"el primero en abrir el cauce",
como dijo Velázquez- no han sido debidamente reconocidos. _Este .~toriador, que bien lo conoció y trat6 y lo tuvo por maestro y de el r~c1b1~ bastantes y muy buenos documentos para su Colección y para su Histona, ha
sido el único que declaró públicamente su hazaña.

A la zaga del canónigo Peña apareció el licenciado don P~mo Feli~no
Ve.lázquez (1860-1953). Su amor a la historia regional, su ~lida formaaó~
humanística -todos sus estudios, inclusive los de Leyes, los hizo en el sermnario-, su profesión -abogado y periodista-, su afición a la letras Y las
n VF.LÁZQUEZ,

"San Luis Potosi", p. 38.
Bibliografla, p. 457.

"' ALCORTA Y PEDRAZA,

ª
520

V-ELÁZQUEZ,

op. cit., I,

p. IV.

lecciones y papeles que de su maestro recibió, le permitieron penetrar más
allá todavía en el pasado potosino.
Primero, en 1890 y 1891 publicó en su periódico El Estandarte, una serie
de seis artículos anónimos sobre las antigüedades, la etnografía, los cronistas,
la estadística y el nombre de San Luis Potosí; iu en seguida, los cuatro macizos tomos de imponderable valor de la Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí 6 ~ y otros trabajos más, incluyendo unas traducciones del náhuatl y del latín y, en tardía publicación, su Historia de San
Luis Potosí, en cuatro gruesos volúmenes. 86

El licenciado Velázquez (meritísimo por muchos títulos, uno de ellos su
labor periodística honrada y valiente, por lo que varias veces y por largas
temporadas fue arbitrariamente encarcelado), llev6 a su apogeo la historia
potosina. En su obra están contenidas, en ordenada síntesis, las experiencias
y trabajos de sus antecesores, especialmente del canónigo Peña, y más de
medio siglo de labor personal.
Escritor y orador, amante de los latinismos, en sus obras históricas su estilo
es académico; la división del contenido ordenada y clara; la documentaci6n
abundante, original y de primera mano; el área estudiada, por demás extensa. No así su método. Si en todas las otras es bueno, privada está la
Historia de San Luis Potosí de fuentes y bibliografía y de aparato crítico
y en los dos últimos tomos se basa en Muro en buena parte del contenido.
Es notorio el contraste de la parte antigua y virreinal con la independiente
y contemporánea. Da la impresión de que esta última la escribió de prisa.

Al parecer así fue. Ante la imposibilidad de editar su Historia, la guardó
en caja sellada, sin concluir. Gracias a la intervención de dos ilustres poto-

sinos, el profesor Ram6n Alcorta Guerrero y el maestro don Jesús Silva
Herzog, tan valiosa obra pudo salir a recorrer esos mundos de Dios en perfecta edición.
Al mismo tiempo que los anteriores, aunque sin la originalidad y agudeza
de ellos, entró al palenque de la microhistoria don Manuel Muro ( 18391911) . Político de profesión, prescindi6 del remoto pasado potosino y más
" El Estandart,, 3, 7, 13 de ~epticmbre, 7 y 28 de diciembre de 1890 y 22 de
febrero de 1891. Debidamente anotados, publicamos como uno solo est01 articulas
con el título general de "San Luis Potosí", en Fichas de Bibliografla Potosina, VII,
1-2, enero-junio 1961, 19-55.
• Los publicó en forma de folletín en su periódico El EsCandartt.
• Historia de San Luis Potosí, México, 1946-1948.

521

�bien, apoyado en fuentes impresas y en los hechos que él vio y en los que
participó, escribió una Historia de San Luis Potosí,67 cuyo nombre sobrepasa
con mucho al contenido. En realidad sólo describió lo tocante a siete décadas, o sea, de 1810 a 1876. De vez en cuando incursionó en hechos de siglos
anteriores, pero en forma aislada, incompleta y deficiente y sin dar jamás
las pruebas de sus afirmaciones. us otros escritos están llenos de lagunas
e inexactitudes.
Siguiendo los pasos de Peña y de Velázquez, también hurgó con tesonero
afán don Julio Betancourt (1870-1930). Más investigador que historiador,
nos dejó muchos artículos, desgraciadamente dispersos, muy valiosos, porque
son en su mayoría transcripciones de documentos. Su libro San Luis Potosí,
sus plazas y calles. Notas históricas es una macisa suma de datos originales
sobre el tema indicado en el título y más. 68
Cuando empezaba Betancourt sus investigaciones, aparecieron otros estudiosos de la historia potosina cuya aportación, no siempre original, carente
de método, mantuvo, sin embargo, viva la flama que encendieron Peña y
Velázquez. Ellos fueron: los presbíteros Albino Escalante ( 1868-1939) y Apolonio Martínez Aguilar ( 1873-1926), el doctor Francisco de Asís Castro
(1860-1933), don Francisco A. Sustaita (1873-1961), don Manuel Sancho
( 1865-1942), don Roberto Monsiváis y don Roberto de la Cerda Silva ( 18951965). Algunos de éstos y otros más que no dejaron obra, resucitaron, por
tercera o cuarta vez, en 1914, la junta auxiliar de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística.
A la manera de Betancourt, fincando sus trabajos principalmente en la
documentación que ofrecen los archivos oficiales potosinos, en los veintes se
inició en la Historiografía Potosina don Nereo Rodríguez Barragán (1884-),
cuya abundante producción, recogida en mínima parte en folletos y dispersa
en máxima parte en diferentes publicaciones, contienen siempre datos originales y desconocidos. 69
11 Historia de Sa.n Luis PotosL desde 1810 hasta nuestros días, tomo I, San Luis
Potosí, 1892. Unico volumen publicado entonces. La edici6n definitiva es: Historia
de San Luis Potosí. San Luis Potosí, 1810, 3 V.
• BETANCOURT, J., San Luis Polos{, sus plazas y calles, San Luis Potosí, 1921.
380 pp., 19.5 cm. Edición trunca. Publicó otra obra más: Rasgos biográficos de los
descendientes de don Josl Antonio Bt:tancourt y doña Agu1tina dt la Rosa de Ferrer,
vecinos de la ciudad de San Luis Potosí, Matchuala, 1905 y 1910. Sobre Betancourt
véase: PJIDRAZA, J. F., "Semblanza del historiador Lic. Don Julio Betancourt", en
Archivos de Historia. Potosina, l, 2, octubre-diciembre 1969, 131-132.
• Véase PD&gt;RAZA, J. F., "El Profr. ereo Rodríguez Barragán y su obra", en
Archiuos dt Historia Potosina, II, 3, enero-marzo 1971, 184-188.

522

En la década del treinta irrumpe en la ya muy desarrollada Historiografía
Potosina don Joaquín Meade ( 1896-1971), el más fecundo, indudablemente,
de cuantos historiógrafos ha tenido San Luis Potosí. Nadie como él consultó
archivos, bibliotecas y colecciones en Europa, en Estados Unidos y en México.
Acopió miles y miles de hojas y notas. Las Huastecas fueron su predilección,
sobre ellas, sobre Tamaulipas y sobre San Luis Potosí investigó y escribió
mucho, a tal grado que lo inédito supera lo publicado. Sus escritos destacan
por su originalidad. Fue eminentemente un investigador solitario, tenaz y
abnegado y sobremanera benemerit.ísimo. Esta Academia Mexicana de la
Historia recogió en sus Memorias bastante de lo mejor de la producción del
señor Meade. Por su obra, más por la calidad documental que por la cantidad, don Joaquín Meade, en unión del canónigo Peña y del licenciado
Velázquez, integra el grupo de los tres grandes de la historia potosina. 70
Mientras don Joaquín Meade desentrañaba las antigüedades hua tecas, simultáneamente se ocupaba con éxito en lo mismo el licenciado don Bias
Rodríguez ( 1880-1949). Escribió poco, pero sus dos opúsculos Tampico,
Datos para la historia de la Huasteca y Culturas Huaxteca y olmeca tienen
valor imperecedero.71
La década del cuarenta marca un renacimiento de la Historiografía Potosina, renacimiento que -así nos parece- se encuentra ahora en su apogeo. A los historiógrafos maduros -Meade y Rodríguez Barragán; Velázquez
se había ya recluido en su domicilio-- se sumaron esa década algunos aficionados jóvenes, profesionistas todos y con un nuevo sentido de la investigación histórica. Ellos fueron: Ramón Alcorta Guerrero (1910-1970), José
Francisco Pedraza ( 1914-), Antonio de la Maza ( 1905-1956), Salvador
Penilla ( 1918-), Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-), Rafael Andrés 19031956) y el que habla, más otros que desertaron o no llegaron a Ja obra cons" Sobre don Joaquín Meade véase: M-EADE DE ANGULO, M., "Semblanza de Don
Joaquín Mcade Sáinz-Trápaga", en Archivos de Historia PotoJina, III, 1, julio-septiembre 1971, 7-14; MoNTEJANO v AoulÑAoA, ''Bibliografía de Don Joaqufo Meade",
ibid., 15-28; G. STRl!SSER-PÉAN, "Don Joaquín Meade y sus obras I en el estudio
de la Hua.steca", ibid., 29-39; MoNTEJANO v AoulÑoA, "Don Joaquín Meade y su
obra II", ibid., 4-0-49; ME,\DE, J., "Libros y trabajos ,preparados o en preparaci6n",
ibid., IV, 3, enero-marzo 1973, 285-293; SAllAVIA, A., · "Contestación al discuno del
Sr. Joaquín Meade" (en su ingreso a la Academia Mexicana de la Historia), en
Memorias ~ la .Acadtmia Mexicana de la Historia, IX, 3, julio-septiembre 1950,
266-273.
n RoDRÍouu, B., "Tampico. Datos para la historia de la Huasteca", México, 1932.
95 pp., 25 ils., 24 cm.; Culturas huaxteca y olmeca, México, D. F., 1948. 88 pp . , 2
láms. plcg., 78 ils., 24 cm.

523

�tante, original y perdurable. Engreídamente podemos afirmar que hasta alli
es una y desde alli es otra la Historiografía Potosina. En esta nueva época
los trabajos de investigación histórica -en general y sin negar las excepciones- se caracterizan por el acopio de documentación, por la originalida~
por la profundidad e integridad del estudio -hasta donde las fuentes lo permiten-, por 1a amplitud de la temática, por el método y aparato crítico y,
también, por lo abundante.
Dicho renacimiento dio principio con la Bibliografía histórica y geográfica
del Estado dt San Luis Potosí de Ramón Alcorta Guerrero y José Francisco
Pedraza. n Al decir de don Víto Alessio Robles cuando vio el original inédito,
estos "jóvenes habían realizado un trabajo magno, digno de consideración y
estímulo y que revelaba una labor paciente y erudita. Cada ficha contenía,
además del nombre del autor y el thuJo del impreso, todas SUB características
bibliográficas y un resumen verdaderamente sintético de su contenido. En
una palabra, una bibliografía notab.le no sólo por el número de fichas sino
también por el orden y método con que había sido formada ... Es la primera
en importancia de las biblioarafías de nuestras entidades políticas, tanto por
el número de fichas registradas como por el método y cuidado con que fue
preparada", concluye Alessio Robles. 73
Aun cuando, a fines del siglo pasado, tanto el doctor Francisco de A.
Castro como muy especialmente el licenciado Velázquez incursionaron por
los fragosos terrenos de la bibliografía, eso fue esporádicamente y no formaron escuela. Después de esta obra de Alcorta y Pedraza, en cambio, se han
publicado bastantes bibliografías potosinas. Varias de ellas aparecieron en la
publicación Fichas de Bibliografla Potosina; y una de las últimas es la edición
póstuma de las Segundas )' terceras ediciones a la Bibliografía histórica. )'
geográfica del Estado de San Luis Potosí que el mismo Alcorta dejó inconclusa.u
12 ALCORTA GUEAAERO, R., Y PEDRAZA, J. F., Bibliografla hisidrica )' geográfica
del Estado de San Luis Potosí, Tacubaya, D. F., Instituto Panamericano de Geografia
e Historia, 1941. XV, 655 pp. Publicaci6n; 60. Contiene 1321 fichal. En el &amp;letln
de la Sociedad de G,ografla ,, Estadf.s!ica, LXIII, enuo-febrero 1947, 1-91 aparecieron
las "Primeras adicionet" fichas ns. 1322-1473; sobretiro de 100 ejemplares. En Ar~hivo de Historia Potosin~, Il, 4, abril-junio 1971 a IIl, 4, abriHunio 1972, aparecieron
las "Segundas y terceras ediciones''; con una introducción de Montcjano y Aguiñaga;
fichas 14 74-1792; 1e hiw wbretiro de 200 ejemplares.
'" ALcORTA Y PEDAAZA, op. cit., p. V-VII.
" Sobre Alcorta Guerrero vfase: PEDRAZA, J. F., "Semblanza de Ramón Alcorta
Guerrero. 1910-1970'', en Archivos de Historia Potosina, 1, 3, enero-mano 1970,
147-156; CABALLERO, H., ''Biblfografia de Ramón Alcorta Guerrero", ibid., 157-160;
"Currículum vitae del prof~or Ramón Aicorta Guerrero", ibid., 161-166; Vivó Es-

524

Por iniciativa del citado profesor Alcorta, en 1946 se fundó de nuevo la
junta auxiliar potosina de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística
que,. durante algunos años, trabajó con entusiasmo y diligencia. Aún logró
publicar un volumen con los trabajos presentados por los socios. Cuando
ésta se desint~ó, la espina dorsal de ella permaneció unida en un grupo
espontáneo y acb,vo que perseveró en la investigación histórica. Y más cuando
por la comprensión e incondicional apoyo del doctor don Manuel Nava'
el profesor Alcorta fundó la Facultad de Hwnanidades de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, de la cual formaban parte las escuelas de
~toria Y de ~que~logía y Antropología. Los trabajos de este grupo aparecieron en pu~1caciones tales como Fichas de Bibliogra/!a Potosi11a, Estilo,
Cuadrante, Revista de la Facultad de Humanidades y Letras PotosinaJ. La
suma de semejantes estudios: artículos, libros y folletos da un total considerable por la calidad de la investigación, por la amplitud de la temática
y por el número.
Paralelamente a este grupo don Joaquín Mearle, ya radicado en el Distrito
Federal, en plena madurez, proseguía con sus investigaciones. El presbítero
doctor don Ricardo B. Anaya {1893-1962), además de unos breves trabajos,
coronó una larga, acuciosa, documentada y erudita investigación al publicar
su obra El Seminario Conciliar Gu.adalupano Josefino de San Luis Potosí.ª
Y es muy lamentable que no haya escrito más de tanto como conocía de la
historia y de la gente de San Luis. La señora doña Matilde Cabrera !piña
de Corsi ( 1906-) completó algunos trabajos genealógicos; 70 el señor don
Octaviano Cabrera Ipiña (1908-) varios de historia y geografía; 11 y el
doctor Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-) otros de historia y ctltica literaria.'"ª
Fuera de la capital, en los municipios, aislada y solitariamente cultivan
o cultivaron también la investigación histórica otros estudiosos: Ciri.lo Es-

J. A., "Semblanza de Ramón Aleona Guerrero", ibid., II, 4, abril-junio 1971,
224-232; BAssoLs BATALLA, A., "Ramón Alc::ortn Guerrero, impulsor de los estudios
geográficos", ibid., III, 2, octubre-diciembre 1971, 124-126.
11
A.NAVA, R., S,minario Conciliar Guadalupano Jos~fino de San Luís Potosi, 1955.
3 h. p., 9-126 p. de texto, XLIX de nota,.
11 C.URE11A IPlÑA DE CoASi, M., Cuatro grandes dinastías mexicanas en lo1 du11endientes de los hermanos Fern4ndet d, Lima y Barrag4n, San Luis Potosi, 1956.
3 h. p., 9-181, (l) p., 1 retr., 23 cm.; La familia Hernánde: Soto de San L1'u Potosi.
San Luis Potosí, 1966. 4 h. p., 15-201, ( l) p., lá.ms. pleg.
" Sa~ Luis Polot!. San Lui, Potosí, 1967. 365 pp., ils., 28 cm.; El Real de Coloree.
San Luu Potosí, 1970. 119 pp., ils., 23 cm. Unicas obras impresas.
11
8 PEÑA.LOSA, J. A., Francisco Gon;:4Je: Bocanegra, tú vida ,, su obra, Mbico, 1954.
4 6 pp., 20 cm.
COTO,

�trada ( 1888-1953), Angel Senosiain ( 1898-1945) y Andrés E trada ( 1917-),
las de Matehuala; 79 Lucio M. L6pez, las de Salinas; el presbítero Ezequiel

eminente doctor don Francisco de la Maza ( 1913-1972), cuyo cumplido elogio hizo ya, en este mismo lugar, el maestro don Luis González y González.

Meza (1882-1951), las de Armadillo;ªº Eugenio Verástegui (1900-), las de

En 1965 los sobrevivientes del grupo aquel que se formó en los cuarentas,
decidimos dar una estrucutura organizada a nuestro quehacer de aficionados.
Así nació la Academia de Historia Potosina, A. C., cuyo órgano es la publicación trimestral Archivos de Historia Potosina -que lleva ya 20 números-y además ha editado cuarenta folletos y volúmenes dentro de las tres series
que integran la colección "Biblioteca de Historia Potosina". Una labor editorial jamás vista en San Luis Potosí. Y todo con la cooperación de los amigos
patrocinadores.

Río Verde; 81 John T. Dale ( 1906-) y doña Oralia G. de Sánchez, la creadora del Museo de Valles, las de la Huasteca¡ Macedonio Acosta (18681933), Sbtto García (1908-) y Gclasio Márquez (1935-), las de Tamazunchale; 82 Manuel Aguilera, las de Charcas y Alfredo Flores (1880-1967) las
de Ciudad del Maíz.
Otros potosinos más o porque emigraron del solar natío y por otras circunstancias, se apartaron de la Historiografía Potosina pero no de la regional o
nacional: David Alberto Cossío ( 1883-1939) se consagro a la Historia eolonesa¡ 83 Melchor Vera 1885-1962} a la de Guatzindeo Salvatierra; 84 el
Excmo. señor don Gerardo Anaya ( 1881-1958), con su monumental episcopologio, a la biografía de los obispos de Chiapas, su primer sede; el general
Juan Barragán (1891-1974) a la Historia del Ejército y de la Revoluci6n
Constitucionalista, ayudado eficazmente por el poeta matchualense don Ramón Mendizábal (1893-) ¡ el maesb·o don Jesús Silva Herzog (1892-) a la
historia de las cuestiones económicas y de la revolución; así como también
don Eugenio Martínez Núñez a este último tema¡ y, por último, al arte el
" Los hermanos Andrés (sr.) r Cirilo Estrada en sus publicaciones periódicas, especialmente El Nuevo Día, dieron a conocer muchos documentos y artículos hutóricos
referentes a Matehuala; el segundo, además, editó varios folletos sobre lo mismo
Senosiain: colaboró en la citada publicación, en el Boletín de la Sociedad Mexicana de
Geografia )' Estadistica y anotó el Diario d, Don Agu.rtln Sobn6n. Andds Estrada,
jr., también colaboró en Nuevo Dfa; es autor de Mateliuala ,, su Cristo, San Luis
Potosi Academia de Historia Potosi na, A. C., 1972. 38 pp., 4 láms., 22.5 cm.
'° P. Meza dejó varios artículos manuscritos sobre Armadillo, S. L. P., su tierra
natal. Publicamos unos en Estilo, n. 20, 1951, 195-210.
11 E. VlmÁsTEOUJ, además de unos cuentos y novelas, tiene varios trabajos inéditos
sobre Río Verde, S. L. P.
a AcOSTA, M., Ligeros apuntes para la historia política de TamtJZUnchale, San
Luis Potosí, 1894. 71 pp., 21 cm.; GuCÍA, S., Monografla de Tamaz1mchale, 2 ed.
Tamazunchale, S. L. P., 1959. 31 pp., 20 cm.; id., Biografía del profesor Macedonio ..4.costa, Tamazunchale, S. L. P., 1972. 3 h. MÁ&amp;QUEZ, G., La Huasteca Y
sus orígenes, Tamazuncbale, S. L. P., 1966, 77 pp., láms., 16 cm.; id., Br,ves apuntes
para /a historio. de Tamazuncho.le :tpoca virreinal, Tamazunchalc, S. L. P., 2 h.
ed. mimeográf.
" Sobre D. A. Cossío, poeta, dramaturgo e historiador, véase: Mi:ADE, J., "~mblanza de un potosino. David Alberto Cossío, historiador y poeta", en L,t,o.s Potosinas XVI 130 octubre-diciembre 1958, 4-13.
.: VE~,
Guatzindeo Salvatierra. A.puntes para una historia local, civil Y religiosa, reunidos y publicados por ..• Salvatierra, Gto., 1939. 183 pp., ils., 19 cm.

El

M.:

526

Nuestra Academia de Historia Potosina ya sufrió una baja: la sentidísima
del benemérito profesor Ramón Alcorta Guerrero, y en el momento mismo
en que, ya jubilado, se daba por entero a la microlústoria potosina. Coronó
el desprendimiento y generosidad que lo caracterizaron legando a la ciudad su
colección de impresos y demás documentos potosi.nos. Para albergar dignamente esta colección, el señor licenciado don Antonio Rocha, ahora exgobernador del Estado de San Luis Potosí, sacó de cimientos un edificio especial,
acabado de inaugurar en la casa de la cultura y sede y del centro de investigaci6n regional.
Fue esta Academia de Historia Potosina, A. C. la que, el año antepasado,
con el ánimo de unir a los historiógrafos de provincia y de elevar la calidad
de la microlústoria, convocó al I Encuentro de Historiadores de Provincia,
con un resultado tal, que no sólo superó con creces las angustio as esperanzas,
sino que plasmó en la fundación de la Asociación Mexicana de Historia Regional, registrada ya como asociaci6n civil.
Integran y sostienen viva y dinámica a la Academia de Historia Potosina,
A. C., tanto estudiosos maduros como jóvenes que ya han dado su fruto
cierto, a saber: Alberto Alcacer, Miguel Armijo, Horacio Caballero, Francisco J. Cossío, Alejandro Espinosa, Octaviano Gómez, Antonio Kalixto Espinosa, José E. León, Alfonso Martinez, Rafael Murguia, José Francisco
Pedraza, Paulino del Pozo, Arturo Reyes, Moisés Vega -varios de ellos aquí
presentes- y eI que habla. Me complace recordarlos porque, hoy por hoy,
en las manos de ellos está la Historiografía Potosina y -hasta donde la
pobreza de la Providencia lo permite-, con una temática más amplia ,¡ un
rigor científico mejor que nunca.
Quise, en esta breve reseña a propósito de mi ingreso a esta ilustre Academia Mexicana de la Historia, rendir un homenaje a todos mis conterráneos
que, ayer y hoy, en circunstancias sumamente difíciles, sin esperar nada ni
527

�de la fama ni de la fortuna editorial, sin más razón que el amor a Ja patria
chica gastaron horas y horas de improbo esfuerzo, sus ratos de descanso y
aun parte de su fortuna, en rehacer nuestro pasado, que es porci6n apreciable del pasado nacional. Y, al pensar en ellos, pienso también en los colegas
provincianos de la patria entera: estudiosos anónimos y solitarios, unos; investigadores de renombre, otros. Tocios, ermitaños de la ciencia reclusos en
las cavernas de una problemática muy compleja; tocios, encerrados en su rincón provinciano con una pasión tan grande como la carencia de medios y la
incomprensi6n, dispersos y aislados, lejos de los grandes repositorios históricos
y bibliográficos, de los maetros y del renombre; todos, gambusinos que buscan
afanosa y amorosamente las pepitas de la verdad pretérita en los desperdigados cauces de la patria.

ENSAYOS DE HISTORIA REGIO AL DE TAMAULIPAS

LIC. CARLos GoNzÁI.Ez SAJ..As
Asociación Mexicana de Hutoria Regional.
Sociedad de Historia Eclesiástica Mexicana.

Si es para mi un alto honor, un singular honor, venir aquí a ocupar un

sitial junto a los maestros de la Historia Mexicana, que sea, más que por
mi nombre y por mi modesta obra, por el nombre y por la monumental obra
de mis conterráneos todos: de los que, a lo largo del tiempo, primero, formaron un ambiente adecuado; después, dieron el ser a la Historiografía
Potosina; en seguida, la elevaron y, ahora, la mantienen en el lugar que tari
dignamente ocupa dentro de la Historiografía Mexicana.
Sería un ingrato si, en este momento, no recordara también a un singular
conocedor y maestro de la historia y del arte mexicanos: el Excmo. y Rvmo.
señor doctor don Guillermo Tritschler y C6rdova, cuya efigie adorna esta
sala y cuyas enseñanzas regustamos todavía muchos. tl fue quien, en mi
primera juventud, me hizo ver que la Historia no es una simple afición sino
una ciencia cabal y me avi6 para que me internara en ella. Gracias a él
estoy en donde ahora estoy: en esta sala y entre vosotros.

algunos datos interesantes para la integración de la
~tona de Tamaulipas: Se habla de historia regional porque, como obVIainent~ se verá, no_ se. mt~ta dar una idea monográfica o global de nuestro
estado smo de contnbwr a iluminar algunos aspectos q wzas
· ' poco conoc1'dos.
E_STA~ PÁGINAS OF~OEN

~ te puñado de hojas volanderas está vinculado a otros escritos que he
vemdo dando a conocer en varios diarios del estado y, ante todo al esfuerzo
más c?nsi~erable que ~ o bajo los auspicios del Instituto de Investigaciones !flst6ncas de la Uruversidad Autónoma de Tamaulipas, de historiar los
co~enzos '!, el arr~~o del cris~anismo en nuestras tierras con el título genérico de Las Misiones Franciscanas en la Colonia del Nuevo Santander''
que comprende tres partes: la. De fray Andrés de Olmos a fray Juan
Bautista de Mollinedo ( 1530-1627); 2a. La Evangelización de San Antonio
de los .~!anos y la Colonización Religiosa Escandoniana ( 166 7-17 52) ; 3a.
Las Mmones. del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca ( I 791)
Y La eculanzaci6n de las Misiones (1828).
Vayan estas páginas como una primera recopilaci6n de ensayos históricos
tamaulipecos.

JUAN DE MESA: UN OLVIDADO MISIO ERO
HUASTECO DEL IGLO XVI. (1592)
Cuando se escribe de la evangclización del siglo XVI suele recaer la atención
lo mismo que el reconocimiento y la entrañable gratitud sobre Jos padres

528

529
Hum-34

�de la Orden de San Francisco por muchos títulos merecedores de toda
laya de encomios. Por eso mismo el brillo de su fama ha opacado otras fi.
guras, sobre todo de "padres clérigos'' como los llama Mendieta de los cuales
apenas los avezados y estudiosos de los renombrados historiadores de nu tras
indianidades conocen. Permanecen en la penumbra porque no se ha resaltado su labor. Entre esas olvidadcs figuras de nuestra eclesiástica historia
resplandecen los nombres de Juan de Mesa, Luis Gómez y el padre Urbano.
El historiador fray Gerónimo de Mendieta da noticia de estos apostólicos
varones n su Historia Eclesiástica Indiana; escrita a fines del siglo M
y publicada por don Joaquín García Icazbalceta por tantos méritos de investigación benemérita de nuestra hi toria nacional.

dicador de aquellos indios (los huastecos) después de) padre Fr. André de
Olmos", nota Mendieta. "Con gran ejemplo de todos y aprovechamiento
de aquellos naturales" ejerció el ministerio "predicándoles y peregrinando de
~ueblo en pu~blo particu!armente por las fronteras de Tanchipa y Tamahobpa y Temezm q~e- confinan con_ los clúchimecas infielesn. De modo que el
campo de sus acttv1dades apostólicas lo constituyeron regiones de las huastecas, perteneciente~. hoy en día a las diócesis de Valles y Tampico. y de
paso con gran regooJo obsetVo que misionó por los sitios de la primera mi~ión
fundada en Tamaholipa por fray Andrés y por Tamezín dominios de las
familia'! Sala y González, tierra de mis ancestros en el T~e ¡_

Leyendo a {endieta conocemos las hazañas de Juan de Mesa y Luí
Gómcz que, enardecidos por la doctrina y ejemplo de fray Andrés de Olmos,
evangelizaron en la Huasteca con gran celo. Luis Gómez tomó después los
há.bitos de San Agustín "y habiendo vivido muchos años con él con mucho
ejemplo de vida y religión, murió en Guaxtla de la Guasteca el año de mil
y quinientos noventa y dos". on de señalarse los datos, particulan¡iente
los de Juan de Mesa ya que del padre Urbano -buena lengua y ayuda
de tos indios- poco nos dice el historiador, por pertenecer al clero secular
dependiente de una diócesis, del cual casi no hay memoria en ese siglo.

Los rasgos que conservamos nos lo describen dotado de gran virtud y de
cualidades profundamente humanas. Atraído por ellas y por su celo de almas
su _tío ya para morir le encomendó su alma y su hacienda, de la que s~
Juan de Mesa no para provecho propio sino para beneficio de sus
mclio. Todo lo que le daban recibía un pago generoso. 0 se sirvió de los
indios como esclavos "sino de los esclavos que tenía morenos, a los cuales
no trataba como esclavo sino como a hijos''. Los preparó para predicar
cuando él no podía "por ser muy quebrado y que a veces se Je salían Jas
trip_as como lo hizo uno de los morenos en presencia del reverendísimo Ar~b15p0 ~e~ Moya de Contreras estando impedido su amo de que el Arzo-

Ya Mendieta cae en la cuenta de "particularizar'' algunas de las cosas
de )os "padres clérigos" "y por ser tan pocos en número, y porque por ventura
ninguno hará memoria de ellos, y por no ser fastidioso con largo capítulo,
bago este segundo donde contaré la vida de otro muy singular y excelente
var6n, llamado Juan de Mesa". De buena gana no haríamos sino transcribir
esta olvidada página de la Historia de Mendieta, página de oro que recogemos devotamente entre las de la Historia de la Iglesia en Tamaulipas.
Juan d Mesa fue natural de Utrera, villa de Andalucía (España), y siendo
joven vino a Indias a ruegos de un tío suyo encom ndero de un pueblo
de Temphual (Tempoal) en la Huasteca. Muy bien pudo llevar holgada
,ida al lado de su tío, di frutando de sus habcre y su hacienda. Mas no
fue así. Juan de Mesa se aficionó a los huastecos y pronto aprendió a la
perlecci6n su lengua. de modo que, como ob rva Mendieta, ''fue consumado
en ella". Su bene,·olencia y amor a los indígenas lo encamin6 a servirlos en
la carrera del sacerdocio "con intento de servir a Dios,,. No dice el historiador dónde estudió pudiéndose suponer que fuera en México. "único pre-

mU)'

• MENDntTA

siglo XVI

530

fray Ger6nimo de, Historia Ecusidstica Indiana, escrita a fines del
Gucla Icazbaketa. en M~xico, IDCCLXX.

y ~ublicada por Joaquín

:~6

bLSpO rec1b16 muy particular contento". Aceptar y heredar los bienes significó
para Ju~ de Mesa, ponerlos al servicio de sus prójimos. "Hacía este padre
muchas limosnas, aSJ. para casar huérfanas, como para remediar otras neces~dades". Fav~ó con largueza a sus paisanos españoles y a los padres franCISCanos, evangeliza~o~ de es~ regiones, ofreciéndoles mucho de Jo que
habían menester. V1vt6 y mun6 en gran pobreza. Sintiéndose cansado re~unci6 a su beneficio y se recogió a la soledad "haciendo una pequeña capilla
Junto a la laguna de la villa de Tampico, a la parte poniente, donde estuvo
algunos meses ocupándose sólo del aparejo de su alma. y \'Íendo que se
ace~ba el fin de sus días, fuése a otra villa llamada Pánuco, poblado de
espan~les, d~nde en breve murió y fue a gozar de Dios, según los jercicios,
trabaJos y CJemplos de su santa vida. Fue tan honestisimo y recatado este
siervo de Dios en conversar con muj res que se cree partió de te mundo
virgen como entró en él".

Quien con gran d prendimiento y aroma de santidad irvi6 a Jos indios
~unca requiriendo ni aceptando nada de ellos, puede en verdad considerarse
.sm menoscabo alguno tan gran apóstol como Andrés de Olmo en cuanto
se refiere a la evangelización de la Huasteca. Puso su pequeña morada en
la laguna t.ampiqueña del poniente -sin duda la del Chairel- pero murió

531

�en Pánuco. Como de Olmos, tampoco tenemos noticia del sitio exacto de su
sepultura, siendo muy probablemente el hoy ocupado por la parroquia de
San Esteban, en la vecina población veracruu.na.
Su nombre debe figurar en nuestra historia como un gran benefactor de
nuestros indios, como su generoso y abnegad.o evangelizador, y desde luego,
debe romperse el olvido en que hasta ahora lo hemos tenido para ser colocado, radiante, en nuestra gratitud y encendido recuerdo.

EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)
La colonización de las tierras que posteriormente durante Ja Colonia recibirían el nombre hispano de uevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para eseribir su crónica de las fundaciones a
la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, a1io de 1749. 2 El coronel don José de Escand6n emprendió su
caravana eicpedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes
de diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: "Con la ocasión de
entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del uevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
1 DEL HIERRO, fray Sim6n, Diario qu, hizo Fray Sim6n dal Hierro en el S,no
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-

octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicaci6n del diario
del padre Sim6n del Hierro las notas anotadas a manera de diccionario y escritas por
su autor al final del diario; esas notas foeron publicadu por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conqui.rta Espiritual d,t Nuer,o Sanltlnder, Consejo Superior de lnve!tigaciones Científicas¡ Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta¡ cotejándolas con tu que de puño y letra escribi6 el padre Simón del Hierro en el manuscrito de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio
Apostólico de uestra Señora de Guadalupe de Guad.aJupe, Zacatecas, descubrimos que
íaltan algunas de las nota! y, refiriéndose a pormenores gcogrificos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareci6 interesante recogerlas de modo que completen las
ofrecidas por el padre Lejana. Pronto las publicaremos en la segunda parte de nuestro estudio e investigación sobre Lo.s MisioneJ francúcanas d, la Colonia dd Nuevo
Santand,r que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misiones del Coltgio
Apostólico d, San Francisco de Pachuca y la Se,ularización d, las Mision,s. que
emprendimos y llevamos a feliz término bajo lo.s auspicios del Instituto de lnvcstigacionet lfut6ricas de la Unive.nidad Autónoma de Tamaulipas.

Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el dla 9
y llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día iguiente. Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo

de muy primera mano.
Con seguridad las notas fueron escritas en el terre.no de los hechos y por
ellas nos enteramos de no pocos pormenores de Jas fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de
Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el
~ol?n.izador y los f~cs, mas no creemos que éstas constituyan un alegato
Jund1co como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona
abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa
sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número
de ellas en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí
son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán
Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario"
(Padilla): Los borrados y cadimas (en la Tamaolipa); los pintos (San Fernando )j los pamoranes ( a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán" - los guiaba por el arro)'O de
San Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se
fija en todos Jo acontecimientos y carece de consideración 6 reíle.x.ión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano, por incluir el itinerario
de las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo
presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geogra![a y Estadística ( 1941) , prestando un gran
servicio a los estudios hlst6ricos ya que no conocemos otra edición y aun
ésta es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador
del Estado-- no lo desconocía. Lo que sí nos extraiia es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo la opiniones
en que no estamos de acuerdo, reconoce.mes el sentir justo de Gabriel ald.ívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera Yista
considerado como docwnento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organi.7..aba
la na~iente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual
constituye una de las primeras fuentes de información del uevo antander
como entidad independiente".

r~

�Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores
(hoy Santander Jiménez), el 17 de febrero de 1749 para que to se ponga
de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo fluido y es-

sus. ~alabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las
peboo~es del ~1 y del auditor de la junta general de guerra, así como
en el informe pm,ado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de San Femando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
¿Quién era Simón del Hierro?

pontáneo de la narraci6n.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que
habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimentas, buen paraje y buena agua, se determinó
para te día la fundación de la Villa, con la advocación de los Cinco Señores, y fue de ta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con
sus armas, al son de caja, en la plaza que es grande y e paciosa, tiene docientas varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida al
capitán de la villa, y estando a la puerta se bendijo la igl ia o ramada,
el coronel le hizo su razonamiento al capitán tomándole jura.mento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finali7.6, diciendo que
&amp;U administración en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de
Zacatecas, se cantó la misa, a la que asistieron los padres Villar y García
y después se cantó el Alabado. Despu se llevaron los soldados y pobladores
a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sac6 una limetilla de
mistela, la que se reparti6 a los capitanes y jefe principal , en pequeños
vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron las gradas. Aquí le reconvino
el P. Simón diciendo que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el
pueblo de la misión, que a esto era su venida y a. esto se le ordenaba en
la patente que traía, que no se hacía menci6n de villas sino de mi iones, y
que si no tenía ( n) lugar para vivir y sembrar los indios, era esto bastante
motivo para que no se juntasen etc. Mostr6 el coronel alguna displicencia,
oyendo esta pregunta dijo que por entonces no había indios que cuando
lo hubiese se les haría lugar en la villa con los pobladores y que con ellos
sembrarían y que de esto dispondría de.spues de su vuelta.-A esto le inst6
el P. Fray Simón diciendo que no
acomodaba con su disposición, ni su
respuesta, que le había de señalar mi ión di tinta con lugar para pueblo y
tierras para criar sus bienes y para robrar los indios, que a to le enviaban
de parte del Colegio, a lo que dijo que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló a la parte norte de la población,
sitio con el tí.tuJo de . S. de Ja Consolaci6n .•. En este estado quedó la
villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Con-

Mucho tenía su carácter y su contextura fisica de u apellido, pues ]o
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confin '
del llamado_ N~evo San~dcr, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el
extenso temto':o y cammar hasta en el uevo Reino de León en 1742. Sabemos que naetó e:1 la ciu~ad de Zacatecas por el año de I 700; sus padres
fueron don Antoruo del Hierro, genovés, y doña Jgnacia alas, oriunda de
~ca.tecas. I n ~ al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del que
iba a ser su pnmer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719; profesa
el 3. de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre d 1724. Gran
cammantc _Y fervoroso admirador del V. fray iargil de Jesús lo acompaña
en su cammata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él débese~e _la coo_servaci6n del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende
e~ vraJe hacia la cos~ de) Seno Mexicano de la que deja escrito el diario
C1tad~; débesele también el Informe o Dtscripción de las Misiones dtl Seno
M1xzcano, doc~entos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escnoi6
además dos toautos que se comervan admirablemente manuscritos en la biblioteca Y archivo del .convento del Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacadonde hemos tenido la fortuna de hojearlo ; contienen ésto : Relaciones,
~,arios Y otras _Noticias mU}' importantes sobre las misiones de fieles e infu:lts; Tomo Pnmero: 1. Breve relación de la última salida y misiones del
V.P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relaci6n del camino y misiones
que ~e. hicieron por los lugam qu, en ella se expresan. ( 1726-1737) 3. Brevr

solación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde

peñ6 el cargo de comisario septenal de misiones y fue guardián desde el 28
de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de oro

t~:

relacron de la entrada y estancia de fray Sim6n del Hierro en la Costa del
Seno ~\fexica~o. 4. Caminata por el Reino de León que hito fray Sim6n
del HJtrro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones.
Tomo II. l. SínttSis Histórica y Cronol6gica del Colegio Aportólico dt N. S.
de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y (38-57) •
3. Católogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas d;
cartas del V .P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de misiones
del C~legio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del padre
Marg1l de Jesús al padre Comisario General (Fol 65-75). Tambibt desem-

535
534

�sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775. Fue
gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil y seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por éJ como su confesor.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas. Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V .P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por
estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás,
nos atañen de cerca.

LAS MISIONES DEL COLEGIO SAN FRANCISCO
DE PACHUCA EN EL NUEVO SANTANDER.

(1791-1828)
Focos DE IRRADIACIÓN cristiana y evangelización fueron los Colegios Apostó•
licos de Propaganda Fide. De ellos partieron los misioneros franciscanos que
evangelizaron de modo exclusivo las regiones del noreste de México. Existieron por lo menos seis colegios de esta índole en lo que es actualmente
nuestro territorio, amén del Colegio del Cristo Crucificado de Guatemala
y el de Ocopa del Perú que representó para la América meridional papel
similar al del Colegio de Querétaro para la América septentrional. Esos colegios fueron: el de Guadalupe, Zacatecas, el de Querétaro ( 1683) de donde
salió el anterior y el de San Femando de la ciudad de México, así como
el mencionado de Guatemala; en Las postrimerías del XVIII los misioneros
de San Femando fundaron el de San José de Gracia de Orizaba y los guadalupanos de Zacatecas, el del Santuario de Zapopan en 1816 (Guadalajara);
por otra parte, los descalzos de la provincia de San Diego, de la misma
Orden de San Francisco, encargados de las misiones de Filipinas y otras
regiones del extremo Oriente fueron fundando otros en la Nueva España
como el que establecieron en el comento de Pacbuca: El Colegio Apostólico
de San Francisco de Pachuca. La erección del mismo quedó confinnada por
decreto de propaganda Fide el 6 de julio de 1733. Anteriormente se habían
hecho cargo de las misiones de Coahuila y para noviembre de 1793 tenían
fundadas cuatro en el Nuevo Santander.
536

Tres de ellas, las de San Vicente de las Presas del Rey, la de Nuestra
Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles y la de San José de las
Palmas habían sido establecidas bajo sus auspicios y Ja cuarta -la de Palmitos acababa de ordenar su traslado a dicho lugar, junto al primitivo que
ocupaba junto a la villa de San Femando.

&amp;ta de Palmitos se estableció cerca de la de Santander (Jiméne'l) y por
ello dice el conde de Revillagigedo en su 111/orme que "trasladada al mencionado sitio de Palmitos la misión de Nuestra Señora del Rosario nada
' muy
tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y empJearse
a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de
administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino de Propaganda Fide
de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos mensuales". 3
Añade el mismo conde que de las tres misiones nuevas restantes. sólo la
de San Vicente de Presas del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda
pues las de Nuestra Señora de los Ángeles y de San José de las Palmas "~
han costeado por sujetos particulares bienhechores que proporcionan los mencionados religiosos de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos
correspondientes".'
La de Tamaulipa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles (en el municipio de Casas) se estableció el 26 de junio de 1791
y su fundador fue el padre Mariano Bisuete y además su presidente y ministro con el padre fray Pedro Lumbreras.
A cinco leguas de esta misión rumbo al occidente se estableció la de San
Joseí de Jas Palmas (hoy rancho de San José del Verde, en el mismo municipio de Casas) el ~9 de junio de 1791 con los indios camoteros y la administraron los padres fray Miguel Ferrando y fray Francisco López así, en
lo espiritual como en lo temporal, como más tarde se verá.
La de San Vicente de las Presas del Rey, "a cuarenta leguas de esta
Misión de San Josef caminando para La Huasteca", como media legua de
la ciudad de Horcasitas (Magiscatzin), fue fundada por los misioneros fray
Juan Bautista Castell6 y fray Joséf del Moral en el mes de marzo de 1793.
Los indios con los que se fundó fueron de los llamados Martínez que no
habían sido reducidos anteriormente de modo duradero en lugares muy distintos.
• REVILLAOIGEDO, conde de, Informe sobre las Misiones. 1793, reedición de José
Bravo Ugarte, Colección México Heroico, Editorial Jus, Mb:ico, 1966, No. 304, p. 89.
' Op. cit., lbidem, p. 90.

537

�La Misión de Palmitos fue fundada con indios pintos por los misioneros
fray Pascual del Pilar y fray Pedro de Rodenas y estaba situado, como dijimos,
cerca de Santander el 21 de agosto de 1793. Este fray Pascual del Pilar
aparece encargado de la parroquia de Santa María de Llera desde el 23
de diciembre de 1804 "por ausencia del cura" a 9 de febrero de 1805. Con
el mismo nombre de Palmitos o Helguera y el patrocinio de San Juan Nepomuceno había existido ya otra misión a dos leguas y media de Santander,
pero en 1770 cuando la visita de don Lino Nepomuceno G6mez se hallaba
abandonada. 5
La Misión de las Palmas se llama ahora rancho San José del Verde (pertenece al municipio de Casas) y despierta como todas las misiones anteriores
nuestros deseos de una investigación exhaustiva ya que los datos que disponemos, dados a conocer sobre todo por el doctor Fernando Ocaranza º. Y
por el doctor y sacerdote franciscano Lin_o Gómez Can~do,1 nos proporcionan material suficiente y, sobre todo, p!Stas para segwr ahondando en la
investigación.

de 1817 lanza Mina una proclama encendida en furor revolucionario donde
asienta que la independencia de México era "la mejor causa que pudiera
suscitarse en la guerra". No cabe duda que Mina fue un ímpetu bello y
juvenil, un desencadenado anhelo de libertad. Asediada por el temporal y la
escasez de víveres, Ja expedición toca tierras del Nuevo Santander en Soto
La Marina. Acompañaba a Mina otro ímpetu desatado: fray Servando Teresa de Mier. El 23 de ese mismo mes de abril navegaron por e] río de Las
Palmas o Soto La Marina, dos fragatas, dos bergantines, dos goletas y una
balandra de que se componía la tropa expedicionaria. No están de acuerdo
los historiadores en el número de individuos de que constaba, pero los datos
a que nos· vamos a referir, proporcionados por el padre fray José Crespo,
encargado de la Misión de San Josepb de las Palmas, hoy rancho de El
Verde, confirman que eran cuatrocientos.

Los datos que aportamos en este primer acercamiento al tema son los datos
clave los datos esenciales y con éstos llamamos la atención sobre estas mision~ que, como repetimos, han sido muy poco &lt;:°ruidez:ad~ hasta _ah~ra
por los historiadores. En una soñada y no muy le1ana histona eclesiástica
de nuestra región figurarán de modo destacado.

En e] archivo parroquial de la parroquia de Nuestra Señora del Refugio
-ejemplo vivo de orden y limpieza debidos al cuidadoso empeño de los
párrocos José Betancourt y Rafael Echevarría-, obtenido el bondadoso y
amplio permiso del actual, padre don Lázaro Juvenal, encontramos un documento que hace alusión al paso de Javier Mina por la Misión de Palmas
en el actual municipio de Casas. Por estar cargado de datos Jo transcribimos
tal como se encuentra en el libro correspondiente con esta introducción del
puño y letra de fray José Crespo.

FRANCISCO JAVIER MINA EN LA MISIÓN
DE LAS PALMAS (1817)

''Noticia del motivo porque en este libro parroquial se hallan incorporados
los Bautismos de la (sic) Misi6n de los Angeles con los casamientos de la de
Palmas". Enseguida viene el documento a que estamos aludiendo:

DoN FRANCISCO JAVIER MrNA intentó desembarcar, venido de Galveston, en
las costas del Nuevo Santander. En la desembocadura del Bravo tuvo necesidad de proveerse de agua y sufrió la deserción de cua~ de sus homb~s
quienes alertaron al ejército realista de lo que se pretendía. El 12 de abril
• Cfr. N.EPOMUOENO G6lLEz, licenciado Lino, Visita a la Colonia del_ Nuevo Santand,r, h,cha por el Lic,nciado Don Lino Nepomuceno G6m,z, ,l ano de 1770,
Introducción de Enrique A. Cervantes, M~xico, 1942, p. 46.
. .,
• ÜCARANZA, doctor Femando, "Relato del Estado que ~ h a la_ Mwon de
Palmas en el afio de 1815", tres artículos publicados en el diano El Univ,rsal de la
capital de )a república. Primer art. 29 abril 1955; 2o. 7 mayo 1955; 13 mayo. 1955.
' G61JBz CANW&lt;&gt;, doctor Lino, "Misiones del Colegio de Pachuca en el Ob1.Spado
del Nuevo .Reino de Le6n", en Estudios de Historia del No~este~ presentados al Congreso de Ifutoria del Noreste, Sociedad Nuevoleonesa de lfutona, Geografía Y Esta•

"El día 29 de mayo de mil ochocientos diez y siete a las dos de la madrugada cayó a esta Misión Mina con cuatrocientos hombres armados. Sorprendió al P. Ministro José Crespo igualmente que a todos los emigrados que
estaban hospedados en su casa cogiéndolos descuidados en lo mejor de su
sueño. Nos pidió las llaves y nuestras cajas so pretexto de registrar todas
nuestras contestaciones y papeles. Eran muchísimos los que entraban y salían en la Casa, tanto soldados como oficiales de dicho Mina, fueron bastantes los muebles, y cosas que faltaron en esta Casa, ya libros, ya papeles, ropas
y alhajas de importancia, tanto de la Misión como de los huéspedes, y entre
distica, Editorial AHonso Reyes, Monterrey, 1972, pp. 117-168, quien en el apéndice
V publica un documento referente a las Misiones del Colegio de Pachuca en 1793
en donde se da noticia de las que venimos hablando y que fue paleografiado del
Archivo General de la Nación en e] ramo de provincia., internas, vol. 5, pp. 354-359.

538
539

�ellos desapareció el Libro de Los Casamientos celebrados en esta Mi ión de
Palmas desde su fundación hasta la dicha fecha 29 d mayo de 1817.
Por esta razón he tenido a bien, y m ha parecido conveniente, el formar
un catálogo o compendio de lo casamientos que se han hecho en e: ta ,fisión de Palmas de de su fundación y continuar su serie a continuación de
Á

]os bauti mos celebrados en la de Ángeles desde qu se erigió hasta el año
en que verificada la reunión con ésta de Palmas viniero~ ~ mi poder los
libros panoquiales y quedaron a mi cuenta y cargo su indios )' temporalidades, principiando desde la foja 18 de este libro.
Advierto también que pueden habérscme escondido a mi memoria por se~
potencia frágil algunos éle dicho casamientos tanto de los hecho, por rru
antecesor y fundador Fr. Miguel Ferrando como por ~- Tan s61o d_oy
ricia de éstos que me han ocurrido, habiendo exammado y recomdo m1
memoria Todo lo que asiento para lo futuros eventos, o bien de solicitar
certificaciones de esta naturaleza, o porque en tiempo alguno se note o
atribuya a inacción o floxera de los Ministros; lo q~ firmo
con!tancia
en ésta de Palmas y agosto 7 el 1817 años. Fr. Jose Crespo. (firma).

º°:

lo menos en · tos, el doctor Ocaranza, ben mérito por otros conceptos en las
investigacion históricas franciscanas- no baga aparecer las fuentes con lo
cual no quedamos en ayunas de poder volver sobre esas pistas de inv tigaci6n. El prefiere redactar las noticias de las misiones por cuenta propia, entrecomillando a menudo, es decir, extrayendo esa noticias de los propios documentos, pero redactando por cuenta propia. En su libro Crónica de las
Provincias Internas de la Nueva EspañaJ comete el mismo pecado y aunque
añade las fuentes de informaci6n, no espe ifica de dónde las toma, contentándose con decir simpl mente: Fuentes de Información: M. . de la Biblioteca Nacional. De todos modos ha hecho muy valiosos servicios para
nuestra historia.

Estas noticias inditectas aportadas por los documentos, como las proporcionadas por fray Jo é Crespo, irán redondeando la historia de modo que
podamos reconstruirla con fidelidad y apego a la verdad. Verum est id

quod tst.

Pª'.'3

Tos parece importante este documento porque aporta datos de interés tanto
para la historia eclesiástica como para la civil, desde luego el dato de~ paso
de la tropas de Mina por este girón de tierra nuestra, en un punto y tiempo
en que todavía no se le unían voluntario del uevo antander y uevo
Reino de León, is días después de haber desembarcado. Está claro también que, aunque respetaban a las personas que nos les p~ntaban
sistencia no así us bienes y joyas; hasta los libro del archivo parroquial
fueron ;u traídos. Da constancia este documento de la memoria y cuidado
de fray José Cr po cuya firmn aparecen en los libro ahí_,reunidos_,hasta
después de la Independencia, o sea, en 1824. Aparece tamb1en la fus,on de
la Misión de la Boca de los ngeles y de Palmas, no a í la de guayo que
también se intentó. e pone asimismo de manifiesto que fray José Crespo
fue inmediato sucesor del fundador de la misi6n cuya finna aparece en aJgunos libros de entierros, fray iiguel Ferrando. y la inmensa_ paciencia Y
buena memoria de fray José que recon truyó el libro de casamientos, extraviado al paso de Mina. En los libros que hemos revisado en el archivo parroquial de la parroquia del Refugio, de Ciudad Victoria, no aparece me~ci6n alguna de las mi ion d Forl6n, Cardial, El Platanal, y el R~u!no.
En los documento citado en el "Relato del Estado que guardaba la Misión de
Palma.s en el año de 1815" del doctor Fernando Ocaranza se hace mención
de ellas. ¡ Lástima que el tratamiento que les daba a lo documento -por

1:-

540

LA IGLESIA E L COLONIA DEL NUEVO
SANTANDER E 1770

I
us N'OTYCIAS proporcionadas por el licenciado don Lino Nepomuceno G6mez Galván, que en su vi.sita del año 1770 recorrió como visitador
ordinario y examinador sinodal del anobispado de !é.-óco las doctrinas,
pueblos y mi ion de la colonia del uevo Santander, entresacamos aquéllas
que destacan en importancia y que es menester tener en cuenta. Ellas nos
darán al mismo tiempo cabal idea de la situación de la Igle ia en la Colonia,
unos veintidós años después de la población y fundaci6n por el coronel don
José de Escandón y Helguera.
UTILIZANDO

Para mayor acomodo y fidelidad al documento, minuciosa y cuidadosamente elaborado por don Lino epomuceno G6mez, seguiremos su propio
orden tal como aparece en la publicaci6n del mismo, debido al ingeniero
Enrique A. Cervantes, a saber, Visita de lo Colonia del Nuevo Santander,
hecha por el licenciado don Uno 'epomuceno Gómez el año dt J770 11 (lo·
• ÜCAJtANZA, doctor Femando, Cr6n~a ~ las Prouineias Internas d,- la Nu•va
Espa;¡a, (Editorial Polis, México, 1939) .
' ·r.¡,owuct. ·o Gówu, Lino, Visita, op. eil., p. 11.

541

�traducción de Enrique A. Cervantes, México, 1942) . En la primera página
se aclara: "Libro en que se precisa y distintamente se contiene la serie de
Edictos, Autos Generales y particulares, Cartas, Cordilleras y otras providencias tomadas en la Santa Visita de la Colonia del Nuevo Santander, en el
Seno Mexicano con una brevísima noticia de esta Provincia y de sus Pueblos".

'

¿Quién era este don Lino Nepomuceno Gómez?
Diremos en primer término que al lanzar el anuncio de su visita se encontraba en la villa de San Esteban de Pánuco como cura beneficiado y vicario
in capite y era, además, abogado de las reales audiencias de estos reinos y
juez eclesiástico de Pánuco, San Luis de Tampico y colonia del Nuevo Santander. También visitador ordinario de las misiones, doctrinas y pueblos de
esta colonia. Don Francisco Antonio Lorenzana, ilustrísimo anobispo de México y del consejo de su majestad, lo había nombrado examinador del arzobispado, razón por la cual vemos c6mo va pasando por las horcas caudinas
de los exámenes sinodales a todos los señores curas de los pueblos y misiones
y así lo hace constar. O sea, don Lino Nepomuceno se esfonó en cumplir con
todo comedimiento todo lo que le fue encomendado.
El licenciado Lino Nepomuceno Gómez Galván, nació en el Real y Minas
de Charcas en la primera mitad del siglo XVIII, si bien Beristáin lo declara
natural de México. A partir de 1751 fue seminarista del Colegio de San
Ddefonso y discípulo del notable historiador don Francisco Javier Clavijero.
Desempeñó el cargo de notario del IV Concilio Provincial Mexicano en el
que presentó un detallado informe de la colonia del Nuevo Santander, y
cl de prebendado de la catedral de Puebla. Antes de serlo de Pánuco, fue
párroco de Amecameca. A Pánuco vino nombrado por el arz;obispo de México
don Francisco Antonio Lorenzana. Se distinguió don Lino Nepomuceno como
escritor y se le conocen los siguientes escritos: "El Sacerdote instruido en los
ministerios de predicar y confesar"; "Informe sobre el Estado de las Misiones
del Seno Mexicano, leido en la Sesi6n 123 del Concilio IV provincial Mexicano" que se guarda en el Archivo del Arzobispado de México, entre las
actas del concilio. Dos cartas de San Francisco con anotaciones y comentarios don Joaquín Meade dice que eran originales de don Francisco Javier
Clavijero, pero traducidas por él. Débenscle otros estudios de temas religiosos.
El documento a que ahora nos referimos fue encontrado con otros manuscritos en Querétaro, entre los papeles de familias descendientes de Escandón, según indica el ingeniero Enrique A. Cervantes. Sin duda entre esos
manuscritos mencionados se encontraba el "Parecer'' que el doctor don Gregorio Omaña y Sotomayor dio para que fuera publicada la "Oración Fúnebre"

542

en honor de don José de Escand6n, pronunciada en la iglesia de Santa Ma.
de Guadalupe en Querétaro por el doctor don Julián Abad y Arámburu el
2 de diciembre de 1771. Esta oraci6n exalta y reivindica de sus injustos ataques a don José de Escand6n.
Por el texto de la visita nos enteramos de la situación de las 21 misiones
excluyendo, por no entrar en ella, Jas de los pueblos de Palmillas, Jaumave,
Tula y Real de Infantes pertenecientes al Obispado de Michoacán y las de
Hoyos, Borbón y Laredo pertenecientes al de Guadalajara.
Por el bautismo de españoles se daba un peso, más dos reales para los
sacristanes. (Por lo que se ve el "bolo" entraba dentro del arancel.) En
los entierros se cobraban tres pesos y por el de párvulo, dos; a los cantores
se les daban cuatro reales. A los indios si lo pedían con pompa se les rebajaba
a la mitad. La "Carta Cordillera" -¿ cuál era la razón para llamarla así?reformó algunas tasas del arancel. En la Villa de Altamira había indios anacanáes (23 familias) en 1767, y huastecos (4 familias), pero a la sazón de
la visita sólo había quedado una de anacanáes. En el paraje de Calabazas
tenía la misión animales. No contaba con ningún indio infiel en el catecismo
"porque afirma el misionero no tener esquilmos la Misión con que proveerlos de sustento a este fin y que dichos indios aborrecen el trabajo con que
~ían ':°°perar al cultivo de las labores y otras industrias para su propia
subSIStenc1a, y que antes suelen ir consumiendo furtivamente Jos muebles del
campo. Esta excusa, subraya don Lino, es trascendental en el resto de los
misioneros a excepción de uno u otro que se anotará en su Jugar siendo
del mismo modo lamentable la inacción de aquéllos hacia la conv:rsión de
los infieles, como queda dicho".1 º
Insistimos en esta cita para poner de relieve los defectos y deficiencias de
unos y otros, indios y misioneros. Pues algunos historiadores suelen cargarse
al lado de los indios sin reconocer las dificultades de ]a reducción, lo que
por ellos hacían los misioneros y la indolencia con que tropezaban cuando
no la hostilidad agresiva que culminaba con Ja muerte violenta de sus vidas.
Se refiere aquí el visitador a la hermandad de) Santísimo Sacramento cuyos
fundadores fueron el capitán Juan Pérez, Antonio Pérez y Juan Perea. tsta
Y otras hermandades que se mencionan dan a suponer que no sólo atendían a
los menesteres espirituales, según se constituían, sino también a ciertas ventajas
mutualistas, que se dejan adivinar por el mismo texto sin que conste expresamente. Esto lo decimos porque vemos que contaban con capital, por ejemplo,
10

NEPOlitlCENO

G6uEz, Lino, Visita, op. cit., p. 34.

543

�ésta del Santísimo Sacramento en la Villa de Altamira " e hal\6 tener de
capital como quinientos pesos en muebles de campo". Y por los robos no
se pudo tener c6mputo completo de
bienes.

II
En la misma Villa de Altamira se visit6 la iglesia con la ceremonia que
prescribe el ritual romano y se advirtió que "amenazaba pronta ruina". o
hace distinción el documento citado i babia iglesia di tinta para la mi:ión
-San Juan Capi trano de Suancés-- y para el pueblo. De las palabras del
escrito parece inferirse que no. También deja suponer que todavía no se
emprendía a la fecha - 1770- la maciza construcción que hoy conocemos.
Casi en todo lo sitios, como en ést de ltamira,
ordena se lleven bien
los libros --d casamientos, bautismos y entierros- , se habla de "instrumentos
y pape1 de archivo". osotroS en nue tras correrías investig adoras nos hemos percatado de que los archivos están muy in ompletos ya que s6lo cuentan
con algunos libro , lo cual no deja de ser obstáculo serio a toda labor de
investigación.
Recomienda el visitador ~ epomuceno a los mi ionero -y esto han lo de
tener en cuenta los que miran s6lo lo negativo- "usen de toda equidad hacia
los pobladores miserables" .U
Por ser como indicador de la índole de los indios y de los óbices que presentaban a u evangelización, así como a las tácticas apostólicas de los miioneros, téngase en cuenta el párrafo siguient :
•·Como el objeto principal que debe llamar toda atención del mini tro,
sea la reducción de los miserables infiel al gremio de la santa iglesia y
Ley de J cristo, que con ardor implacable desea la salud d l mundo, debe
el sacerdote destinado al mini terio apostólico dedicarse todo a ta grande
obra, sin perdonar fatiga, ni ahorrar trabajo. a fin de traer con amor, uavidad y blandura a los indios que se hallan en eJ retiro
abandono de su
gentilismo para que catequizándolos e instruyéndolos en los m· terios de nuestra santa religión se logre el apr ciable negocio de su conversión.
o ha
de caer de ánimo el mini tro fervoroso porque xperimente alguna o muchas
veces la fuga o veleidad de sta gente en las máxima cristianas a qu e les
endereza, antes d be servirl este motivo de acalorarse más y r unir todos

los esfuerzos de ,u. espi~tu para restablecerla y fijarla bajo el yugo suave
de la. Ley Evangehca. S1 tal vez se viere pr cisado a usar de la corrección
Y casbgo, sea con la moderación y templanza que demanda la mansedumbre
de su estado y discreci6n religiosa y cristiana. Extienda igualmente su celo
p~. que pueda llenar el vaso del ministerio a la in trucción y arreglamento
esp1ntual del pueblo cat6lico que se le ha confiado."tt
tsto eran los nobles sentimientos de que debieron estar infonnados los
ministros de la religión católica en la Iglesia d 1770 · si no todos llegaron
a obtenerlos y vivirlos, téngase en cuenta que en todo obra la fragilidad
h ~ a Y que en las, ~bras de más alta envergadura espiritual y sobrenatural
también brota el espmtu mezquino del hombre y la cola del diablo.
E~ la c~~dad de Horcasitas (hoy Magiscat:zin) se habla de sw agregados
contiguos qu~ son la Villa de San Miguel, pueblo de Santa Cruz y Misión
de an ~ranC1SCo Javier Puente de Arce"; se pone to de relieve porque en
alguna de estos Jugares, a no ser que nos
dla actualidad
·
,no tenemos noticia
.
~~enta algun buen vecmo de ellos que quiera ayudarnos. Entre las famJl~as que se enumeran, se mencionan "37 familias de indios Olh,-es pertene~1entes al dicho pueblo de Santa Cruz y 24 huastecas". En cuanto a los
pnmeros, es de suponerse que vinieran del pueblo de Tamaobolipa fundado
por Olmos en 1554. De ahl provino el nombre de Estado de Tam~ulipas.
Para lo que pueda servir para la explotación actual de los recursos de
Horcasitas (Magiscatzin) transcribimos la descripción que de ellos hace el
visitador Lino Nepomuceno: "Esta ciudad se halla situada a la margen de
un gran río abundante de pescados y no distante de buenas salinas. El terreno
es a propósito para sementeras de temporal y aun de riego, hechas algunas
sacas de agua que pu d n conseguirse fácilmente; buenos pastos y maderas
Y con inmediación a las minas de Tamaulipa la Vieja, que llaman".11
•
Yo no sé si actualmente existan todas esas fuentes de rique?.a natural
( aunq_ue es. ~bvio que muchas í), pese a que mis buenos propósitos siempre
han sido v1S1tar las gentes de Magiscatzin y promoverlas en alguna forma.
Nunca he puesto un pie ahí. Ignoro, por ejemplo si los moradores actuales
aprovechen la abundancia de pescados del "gran río" que es de uponer sea
el Guayalejo, si existan esas salina y esos buenos pastos y sementeras de
que ~ ~ce mención. ¿ Existen en la actualidad "las minas de Tamaulipa
la VieJa ? ¿ O están ya fuera de explotación?
11

Nuoxuc&amp;NO Góllu, Lino, Visita, op. cit., pp. 37-38.
'nollllc&amp;No G6M.U, Lino, Visita, op. cit., p. 38.

11 •

11

544

tPOt.tUCENO

Gówez, Lino, ViJita, op. cit ., p. 37.

Hum,35

�demanda "~. apresuren a fabr.icar la iglesia, pues en una pieza corta de )a

Se habla de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores erigida en ese
lugar en tiempo del reverendo padre Miguel de Jesús María Rada y de los
intentos de fundar la de las Ánimas y la del Santísimo Sacramento. Durante
la visita a. la iglesia se dice "se visitaron asimismo las alhajas de plata pertenecientes a los indios Olives dcl precitado pueblo de Santa Cruz''.u ¿De
dónde trajeron esas alhajas los olives? ¿Eran gente rica? ¿Las trajeron de su

casa del llllSlonero se están celebrando los divinos oficios". u De Jo cual se
infiere que para las fechas en que estos sucesos acaecían aún no había seña-

y

lugar de origen?
Por lo visto en este sitio y en otros, a menudo la Iglesia intervenía en la
ejecución de los testamentos y en que se diese pronto cumplimiento a las
mandas. Asimismo los ordenamientos respectivos para que quedasen saldadas
todas las deudas, aun las más insignificantes, de los padres ministros.
Las misiones por lo general poseían buenos "laboríos", o sea, tierras cultivadas y aperos suficientes, lo cual habla claro de que no reinaba la ociosidad ni la entrega a lo puramente espiritual sino que lo material se atendía
y se compartía con los indígenas ya que esos "laboríos" eran fuente de
manutención y escuela de agricultura para los indios.

III
Espigando cuidadosamente los datos más señeros referentes a la situación de
la Iglesia en la colonia del Nuevo Santander tal como se desprenden del
escrito dado a conocer par su visitador el licenciado don Lino Nepamuceno
Gómez, destacan los pormenores siguiente:
En cuanto a la Villa de Llera su Misión Peña Castillo, bajo la advocación
de la Divina Pastora, estaba habitada en la susodicha fecha por 24 familias
con 317 personas, incluyendo los párvulos. Las familias eran de indios pisones
y "muy dóciles, laboriosos y obedientes a su misionero" el Rev. Padre Fray
Cristóbal de Herrera Arcocha, de la Custodia de Río Verde, Provincia de
Michoacán". "Suelen también establecerse por temporadas en esta misi6n
como 200 indios Janarobres infieles, y otros se ausentan a los montes por
escasearle al misionero los alimentos que les reparte para atraerlos al catecismo y doctrina." Aquí es de notarSe cómo se escatimaban los recursos
alimenticios, sino que al contrario, se )es asignaban en la medida de lo Posible a los indígenas con tal de tenerlos en la misión para catequizarlos. Entre
otras recomendaciones acerca de pequeños pormenores litúrgicos, el visitador

les de iglesia en ese lugar. Si eran diferentes en estos sitios la villa de Ja
misión, siempre surge la duda de cuál ha sido la iglesia que ha permanecido
a la postre o si solamente se concentraban los esfuerzos en una• de todos
modos cabría interrogar: ¿la de la villa o la de la misión"
esto vale
lo mismo para Santa Bárbara (Ocampo), Villa de Escandón (Xicoténcatl),
etc.

;

En la Villa de Aguayo (Ciudad Victoria) su misión Tres Palacios estaba
bajo la advocación de San Pedro Alcántara y poblada par 18 familias con
50 pei:5°_nas de indios pisones. La misión distaba como una legua de la Villa.
Su IDlDlStro era fray José Fuentes de la provincia de Zacatecas. "En el
Auto General, dice Nepamuceno, se mandó que los vecinos trabajen por lo
menos tres meses cada año hasta concluir la iglesia que tiene buenos fundamentos, pues así convinieron y protestaron hacerlo, requeridos por el presente Visitador.'' 18 También recomienda "se pongan en mejor custodia los
papeles de los archivos", lo cual sigue vigente sobre todo para quienes no
conceden la importancia debida a los archivos. Requieren éstos especial cuidad? ya ~e. son el depósito de los datos que servirán a los eruditos para
sus mvesbgac1ones y para que éstas a su vez pasen a ser patrimonio de todos
al ser vulgarizadas. Lugares hay donde consta que las ignorantes autoridades
civiles han mandado al fuego parte de los archivos municipales o donde
en las mismas iglesias y parroquias se tienen en completo abando;o sin cuidado especial alguno. Ojalá y estas lineas sirvan para que estas si~aciones
queden del todo superadas y esa recomendación cese de tener efecto actual
actualísimo.
•
En Güemes su misión Llanes estaba bajo la advocación de Santo Toribio
de Liébana y su ministro era fray Domingo Arnais de la Custodia de Ria
Verde. Esto último va confirmando que para esta fecha ya se habían retirado
los padres franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe, de
Zacatecas. También se les recomienda a los vecinos de esta villa "pongan
por obra la fábrica de la Iglesia". 17

En Padilla su misi6n Guam.izo (sic!) estaba bajo la acivocación de Ntra.
Sra. de los Dolores y no contaba con indios congregados. Su ministro era

,. NEPOMUCENO

» Nuo11ucENO G6MEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 40.

Lino, Visita, o/¡. cit., p. 42 .
GóMEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 43.
Gó:t.u:z, Lino, Visita, op. cit., p. 44.

" NEPOMUCENO GóMEZ,

n NEPOMUCE:-10

547
546

�fray Feo. Figueroa de la Provincia de los Zacatecas. Las misiones contaban
con terrenos, crías de animales y bestias de trabajo. Posteriormente estas tierras fueron incautadas como consta de la Misión de Palmas en 1828, muchos
años antes de las Leyes de Reforma, pero ya cuando el gobierno era republicano. Las causas legales aún no han podido ser investigadas por nosotros.
La Villa de Nuevo Santander, capital de la provincia (Jiménez) ofrece
un cúmulo de datos interesantes para nuestra historia. Y antes que nada su
misma advocación de Cinco Señores que a más de un buen párroco ha disgustado, ya que Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, fueron
puestos en igualdad de jerarquía junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
y como que esto suena a irreverencia, cuando no a atentado más grave.
''Tiene una grande plaza hermoseada por la cuadra del norte de una lucida
casa fuerte" que fue sin duda el palacio de Escandón. Actualmente luce
amplia y hermosa la plaza, gracias al empeño de las autoridades civiles. El
templo le parece a Nepornuceno "el único que hay decente y aseado en todo
el resto de los pueblos de la Visita". La misión de Helguera la llama también de Palmitos; en otro tiempo, "habiéndola incendiado y cometido otras
hostilidades" referidas por el misionero fray Joseph Manuel Rodríguez, fue
abandonada. Apunta el dato que "dista de Santander dos leguas y media" .18
Deja suponer que en la fecha de su visita -15 de abril de 1770- no lo
estaba. Por el dato aportado por el conde de Revillagigedo parece que la
misión de Helguera, "inmediata a la villa de Santander, en el sito de Palmitos, se hallaba sin indios, porque desde el año de 69 empezaron a inquiety-rse,
pereciendo todos en una campaña ejecutada por la compañía de la co.lonia
en el 80". 111 Según se desprende, los "indios de las naciones Domiches, Bocas
prietas e Inapanames" 20 que la poblaban fueron quienes se inquietaron ter•
minando por incendiarla. Por consiguiente, cuando escribe don Lino epomuceno ya había sido repoblada y estaba en funciones. Es así como se aclara
que en el informe sobre las misiones en 1793 se diga que "trasladada al
mencionado sitio de Palmitos, la misión de N. S. del Rosario( repoblándola),
nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados, y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando
de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino del colegio de
Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales".21.
Lino, Visita, op. cit., p. 45.
,. REvILLAOIOEOO, conde de, Informe sobre las Misiones, 1793, Editorial Jus, 1966,

• N&amp;POYU~NO G6MEZ,

p. 89.
•
11

548

Lino, Vi.sita, op. cii., p. 46.
Cfr. Jnf,mne, op. cit., p. 89.

N&amp;POHUCENO G6MEZ,

TAMPICO EN 1842

I
OPORTUNO Y ~u~ necesari~ será . reunir en un pequeño y gallardo ramillete
aquellas descripciones, elogios e unpresiones que ha suscitado la ciudad
p~erto a lo largo de su secular historia. A par de la macro-hi to .
h y
5
ciendo
falta
na, va del
a.
d una 11micro-historia que informe a las generaciones presentes
ong~ y esarro ~ de Tampico, desde lejanos orígenes huastecos
fundacion
del '6
Tamp1co de la Colonia' llamada San L ws
. de T amp1co
.
Y
.
1
debida
a ·a conces1
n Lordenada por el virrey don L ws
. Velaseo en 1560' de sus
·
emigraciones
a
a
Joya
y
Tampico
alto
-d
d
. el nombre 'de Villa
d 1S S 1
.
on e recibe
e d an a vador_ de Tamp1co Alto en 1754-, el establecimiento del Tampico
mo erno, a partir de la fundación debida a altamirenses el 12 de b il d
1823, y su florecimiento actual.
a r
e

Bello se~a f?rmar ese florilegio porque no han sido pocos los escritores
poetas
que le han dedicado e]oo-ios
y págm'as que es preciso
. '
divul e historiadores
M'
o·
entretejemos esa guirnalda de recordaoones
.
di gar. • •ientras
.
que b',ien
Pu eran _lDlciarse con los interesantes párrafos de la descripción de la Villa
: Tamp1co, entresa~ada de las relaciones hechas por el capitán Pedro Marez de Loaysa, capitán y alcalde mayor de Pánuco a fines del siglo XVI
recogemos. algunos de los párrafos de la carta de madame Calder6 d 1,
Barca eser1ta con oca.si!'6n de su VlSlta
.. a Tampico en 18 de enero de n1842.
e a
~o habían transcurrido ni doce años de la fecha de la ind
d ·
nacional cuand
.
epen eneta
.
. . o ya _nuestra nación contaba con representantes y ministros
plerupotencianos
enviados
· d
di
. por las naciones que la reconoc'ian como so berana
e m epe~ ente. Tamp1co, recién nacido como villa en 1823 era una ci d d
ya floreetente con casas señoriales y familias que estaban arr~
d
u a
fund
·
b
. .
gan o con pro.ª raigam re tradicional. Tenía entonces y había cobrado los verdaderos
perfiles de una ciudad o villa de la provincia mexicana.
-~n Ángel_ Calde~ó~ de la Barca venía acreditado como embajador y
plenipotencia.no de España y acompañado de su esposa llegó a
~ico en la fecha arriba indicada, siendo recibido con los honores correse~tes ª su digno cargo. Madame Calderón venia escribiendo a manera
e diario Y a base de cartas sus impresiones de todos los lugares donde iba
pasando Y ~ '1 escn·b'ó
,
1 esta
que ahora comentamos y que constituye un dode mterés porque nos da a conocer algunos rasgos de los personajes
entes de esa época -1842- y nos describe su llegada por el río

~~o

rn .

==

549

�Pánuco y lo que retrataban sus ojos de estos parajes de las orillas del Paso
de Doña Cecilia -y del Tampico de ese entonces. No vamos a insertar toda
la carta ya que es un poco extensa; la incluye la marquesa de Calderon de la
Barca en el libro donde reunió sus impresiones titulado La uida en México
en dos años de rl'sidencia en ese país, escrita originalmente en inglés en Boston
y en Londres imultáneamente en 1843.
·
Después de una breve introducción donde se refiere estrictamente al momento de su arribo a la "temible bárra'' y a su traslado a tierra firme en
una embarcación alquilada "en cuarenta dólares", con diez marineros y un
capitán, inicia su escrito. "Paisaje con pelicanos."
La marquesa describe i lo que contempla: "Posado sobre su medano,
babia un regimiento de enormes pelicanos blancos de fisonomía pensativa.,
colocados en linea como si tuvieran obrervando como cruzamos la barra.
Sobre muchas tripulaciones ahogandose ben repetido sus cantos funebres y
agitado sus grandes y blancas alas. Pero nosotros I cruzamos felizmente en
unos cuantos minutos mas, la mar y la barra quedaban detras de nosotros
y nos ballabamos remando hacia arriba el ancho y plácito rio Pánuco".

U

DON LEONARDO MATA,
MO STRUOSO URINO

Aunque ausente la primera ve-¿ que lo visitan, está presente; al retorno,
ya de salidaJ se vuelven a detener en casa de este legendario tipo que madame
De la Barca nos pinta como un "colosal piloto", cuya casa d taca entre las
chotas de por ahí y cuenta con un jardin. "Tiene w1a especie de jardín
adornado aproximadamente con el mascarón y el ancla de un naufragio."
Leonardo Mata "es un viejo colosal, de altura casi gigante, con la gordura
de un Fal tafI, de modales groseros, sin embargo, con un cierto buen caracter
rústico. El desempeña el cargo de piloto único, cargando precios muy altos.
gobernando a los hombres con una mano de hierro y haciéndolo todo enteramente de cuerdo con su f antasia de manera que es un completo soberano
en u modo de r: 'El ti.rano de Tampico' ". ¿Quién era te don Leonardo
Mata? ¿ Un español? ¿ Un criollo? ¿ Un mexicano? ¿ Un mestizo? La madame nos proporciona otros pannenores de su físico : "El tiene en u curtido
rostro tal mezcla de rudeza y astucia, con su gigante persona y modal
abrupto y medio salvajes; que se me antoja considerado como un cará ter
que hubiere merecido la atención de Walter Scott, i hubiera tenido la opartunidad de encontrarle. Viejo y repulsi\'o como e acaba de casarse con una

muchacha joven Y guapa". ¡ El amor, marquesa de Calderón, el amor, o los
centavos, que todo puede r!

PROGRESO DE TAMPICO
"Cuando nos acercamos a Tampico, las primeras casas que vemos nos hacen el efecto de po_licromas cajas de sombreros, algunas blancas y otras
azules, que una partida de cansados sombreros hubiera depositado ntn: los
arbustos", señal que los había en abundancia.. "Al desembarcar, paseando a
traves de la población, atmque hay algunas casas de piedra sillar, me imagino
en un _pueblo de la_ ueva Inglaterra. Pulcros 'palacios' de tejamanil con
su portico nada espanol, y en el conjunto, un aspecto de limpieza y alegría
que me asombro por haberme imaginado a Tampico como un puma.torio
terrestre. upimos después que estas casas eran hechas en Estados Unidos
Y trans~rtad~ aquí. Hay al~nas tiendas de buen aspecto y aunque existe
poca unifor~udad en la arqwtectura de las casas considerando ~e la ciudad
fue co~1da ~ace solamente diez y seis años, la considero como un lugar
que ha stdo derugrado. En 1825 solo había aquí unas cuantas chozas de indios
Y ~¡ poco comercio que había se encontraba en Pueblo Viejo, situado a las
onllas de un lago (¡sic!) a unas cuantas millas de distancia. ~ os llevaron
a la casa del Consul español, un alegre y ventilado edificio de piedra con
una vi ta muy hermosa a tra\."tz de sus ventanas; 'es la primera casa que se
construyó en Tampico'."

II
En 1842, a los diecinueve años escasos de haber sido fundado el Tampico
moderno, e."OStían varias clases sociales con sus propias características, con
sus puntos de vista de unas hacia otras con sus relaciones sociales de amos
a señores, cosas todas que no se pueden precisar con exactitud debido a la
~~ de d~~to . Existía, desde luego, una clase acomodada aunque
mmu ~a e mop1ente en la que destacaban ciertas familias de españoles,
comeroantes en su mayoría venidos de ciudades más consútuidas como Pánuco, Altamira y pueblos de la Huasteca vecina. En esa clase resaltan los
nombres de que nos habla macla.me Calderón d la Barca como Leonardo
Mata, "colosal viejo piloto", José G6mez füa y don Juan de la Lastra, cuya
casa, "alegre y ventilada edificio de piedra con una vista muy hermosa a
traves de sus ventanas:
la primera que se construyó en Taropico".

551
550

�Aunque la narradora concede muy poca importancia a estos personajes, se

echa de ver que alrededor de ellos giraban ciertos negocios de importancia;

historiadores en orden a escribir su biografía. La marquesa de Calderón
habla así de ella y su bello rancho:

y aunque afirma que no había usociedad" propiamente dicha en el tiempo
de su visita, deja suponer que en torno a ellos había un grupo o conjunto de
personas de fortuna que frecuentaban la vida social de "casino" y compartían paseos y otras diversiones. Al lado de ellos transitaba el pueblo abigarrado y variopinto de indígenas y criollos borrosos. La prueba de que
Tampico a esas fechas era una ciudad organizada es que se le había concedido
la distinción de consulado y se menciona como cónsul o vicecónsul un personaje al que no llega a saludar ni conocer la madame: Don Juan de la
Lastra. Sus impresiones nos refieren la ausencia de sociedad femenina, dejándose llevar del prejuicio de la época de no considerar "sociedad" al pueblo
y a sus pobretonas y anodinas mujeres, por no estar a la altura económica
de los mencionados.

"La llegada a Tampico es muy hermoso y como a dos millas antes de
llegar, en J_a ribera bosc~sa en un pequeño lugar limpio y verde, hay un
bello ranchito, blanco y limpio. En este ranchito tienen vacas y venden leche,
y parece el verdadero retrato del confort rural, el cual siempre llega con doble
encanto c~do un_o ha estado acostumbrado a la vista de las espumosas
013: y a 1~ _mcomodidad de un buque sacudido por Ja tormenta. El Paso de
Do~~ Cecilia ~ue suena ,d~liciosamente romántico. La propietaria, ésta Doña
Cecilia, que vive en pacifica soledad rodeada de manglares sin otro inconveniente para su felicidad que las víboras y caimanes tiene obsesionada mi
imaginación.
'

"Su propietario don Juan de la Lastra, vice-cónsul español, no estaba
aquí; pero fuimos recibidos amablemente por don José G6mez Mira, el
cónsul. Por la noche todos los españoles prominentes de la ciudad acudieron
a visitar al señor Calderón (don Angel, su esposo) ; y habiendo llegado aquí
ayer en la mañana como meros extranjeros y sin la posibilidad de encontrar algún conocido, nos hallamos rodeados de las más gratas e inesperadas
atenciones. Lo que se llama a] pie de la letra, sociedad, no existe en Tampico.
Aquellos que viven aquí han venido con la esperanza de hacer fortuna y los
escasos hombres casados que hay entre ellos, no están dispuestos a exponer
sus esposas al insano clima, a las plagas de mosquitos y jejenes_, las fiebres
tercianas que son más temidas aquí que la fiebre amarilla y a la casi inexistencia total de sociedad femenina respetable. Los hombres, al meo os españoles, se divierten en sus ratos de ocio nocturnos jugando a las cartas y al
billar; pero la ausencia de sociedad femenina debe hacer la vida aburrida.
Montar a caballo y cazar en los alrededores constituyen sus diversiones al
aire Hbre; es una excelente diversión pasear por las riberas del río cuando
el calor no es demasiado intenso."

LA FABULOSA DO~A CECILIA
Personaje histórico en Tampico, tanto por haber dado nombre al famoso
Paso hacia el otro lado del río Pánuco, como por haber sido prácticamente
la fundadora de la actual Ciudad Madero que antes llevó su nombre; la
vida y milagros de la doña están mereciendo hace tiempo la atención de los

552

!

Yo me la imaginaba jóven, amorosa y con el corazón destrozado· una
mel~ncólica monja laica que se había retirado a esta soledad huyendo de las
vanidades y falsedades del mundo, en donde vivía como una heroína con el
producto de s~ rebaños, con aJgún Phillis de limpias manos que ordeñara
las vacas y b~aera la leche para hacer mantequilla, mientras que ella estaba
sen~a extasián~ose en la contemplación de las estrellas arriba y las víboras
abaJo. No fue sm~ hasta d~pués de nuestra llegada a Tampico que tuve
la pena de descubra que la mteresante criatura, la encantadora reclusa tiene
78 años de edad y acaba de enterrar a su séptimo marido. Acepto la ~oticia
dudosamente y de aqtú en adelante procurare retratarla en mi mente como
vieja encantadora que vive entre serpientes y que fabrica venenosas filtros
con huesos de coral, patas de lagarto y alas de buho." ¡ Una especie de bruja!

i Valiente retrato de amazona el que por lo pronto nos ha bosquejado la
señora de Calderón y como no tenemos otros más apegados a realidad, con
él nos quedaremos en espera de otras noticias!

LAS RIBERAS DEL

ruo

PÁNUCO

~gnilica descripción de las riberas del río nos ofrece la marquesa y por
lo visto poco ha cambiado el paisaje en la actualidad. Aquí hay que compartir los elogios con Pánuco, ciudad que antecede a Tampico y quizá sea
más rica en historia colonial.
"Las bellezas que dicen existen río arriba, pasando por Tampico, tales
como las riberas boscosas, los grandes cercados de ganado y la pintoresca
población india de Pánuco, tendremos que imaginárnoslas como nos las des-

553

�criben. La vecindad es descrita como una selva de raros árboles_ entre lazados
con gráciles y floridas hiedras, en las que anidan p~jaros de brillante ~ bello
plumaje; pero nuestro deseo de visitarla es contrariado por_ las molestias de
millares de jejenes y garrapatas, pequeños insectos que se mtrodu~n en la
piel produciendo irritación y fiebre; y por las a~anchas de mosqwtos, por
los horrorosos caimanes que se solazan en las nberas, y peor que todo'. las
venenosas serpientes que se deslizan por entre la exhuberante vegetación:
·
caca.....'.as, y fragantes flores no nos compensarán de tantos
l oros, mariposas,
peligros."
Dentro de la pintura del Tampico naciente que nos dejara por fo~.ª
la sabrosa pluma de Fanny Inglis y de los pintorescos pormenores del paisaje
de la vida de ese entonces, nos place transcribir, finalmente, el trazo que
riciera su relato de una plaza incipiente: ¿la de la Libertad?
"Acabamos de regresar de un paseo a la luz de la luna, a La Glorieta,
lugar público que están haciendo aquí y en el que hay algun~ b~cos _de
piedra para los viandantes, junto a los cuales algunas ge~tes bum mtenc10nadas botaron el cadáver de un caballo, cuyo olor nos obligó a regresar con
conveniente rapidez."
Frances Erskinne Inglis fue el nombre de soltera de la marquesa de C~derón aunque la pomposidad de su esposo lo eclipsó de modo que casi lo
desconocíamos por completo y nació en Edimburgo (Ingl~terra) en _1804.
Desequilibrios de fortuna la trajeron al lado de su madre viuda a la ciudad
de Baltimore en donde Fanny le prestó valiosa ayuda como ma~tra en las
escuelas que aquélla fundara en Boston, Staten Island y _en_ Baltimo_re. Don
Angel Calderón de la Barca, primer ministro plenipot:~csa~ : enviado ~traordinario de España en México, cuando la conOC10, qwzas con mobvo
Y
d e sus al tas amistades literarias -Ticknor, Lowell, Longfcllow, Prescott
.
otros hombres de letras-, se prendó de su frágil hermosura Y con~Jeron
nupcias en 1838. Con él viaja a Méxi~o en ~839. Du~nte la estancia en
nuestro país escribe Frances Life in Mexico dunng a Res,dence of Two ears
in That Country publicado, como indicamos, en Londres y e~, Boston s~u1·
táneamente. Lamentamos no haber utilizado la pu1cra version de Enrique
Martínez Sobral, de la Real Academia Española, cosa que nos proponemos

!

hacer en lo futuro.
·
b
de cartas las alusiones y párrafos consagrados a Tampico
Escnta
a ase
,
, .
b
se encuentran en la carta quincuagésima tercera, penultima de esta o ra,
' de de este modo· Partida de T)'rian. - Norte a la al·
que la marquesa diVl
·
.
L
tura de Tampico. _ La Barra. - El Río Pánuco. - El Piloto. a

554

playa. - Cocodrilo. - Paso de Doña Cecilia. - Tampico. - Casa del
cónsul español. - Sociedad. - Navegación. - Orillas del Pánuco. - Inoculación extraordinaria. - La Glorieta. - Salida de Tampico. - Norte
furioso. - Viaje. - Llegada a La Habana.
Como es natural, nosotros no comentamos todos los párrafos de la carta,
sólo queremos llamar la atención de algunos de sus más interesantes aspectos
donde brilla la capacidad de observación de la escritora inglesa y que -insistimos- deben de andar, como otros tantos ditirambos y poemas y prosas
dedicados a nuestra ciudad y puerto, en la mano de chicos y de grandes,
en Tamaulipas.

¿ DóNDE SE UBICABA EL HOSPITAL
DE SAN SEBASTIAN?
A POCO MÁs de un siglo de distancia las más espesas tinieblas del desconocimiento enwelven al que fuera alrededor de 1857 el hospital civil de San
Sebastián de Tampico.
Datan de época muy reciente los archivos del hospital civil Carlos Canseco.
Debido ante todo a las arrasadoras consecuencias de las perturbaciones atmosféricas que han devastado nuestra población, la mayor parte de los documentos de ocho años hacia atrás con que contaba el hospital desaparecieron.
Düícilmente se podrá dar con noticias fidedignas y exactas acerca de la
fecha de fundación y de la ubicación del mismo.
Desde luego, en cuanto a tiempo, habrá que colocarlo más acá de la re•
población, 12 de abril de 1823.
Causa extrañeza el porqué no se le asigne lugar a establecimiento tan importante al propio día de la repoblación, ya que era de suponerse le fuera
asignado al mismo tiempo que se delineaba y trazaba el pueblo a la par que
la plaza mayor, la iglesia y curato, las casas consistoriales y cuando se r~
partieron solares a los pobladores altamirenses encabei.ados por don Juan
de Villatoro, Felipe de Lagos, sindico, Antonio García, agrimensor y Juan de
Escobar, secretario interino.

¿ Se le asignó lugar especial pero olvidaron mencionarlo en el acta de
fundación?
En el acta se da cuenta y razón de los primeros pasos del Tampico moC&gt;.LDnó:-.
México, 1967.
11

DE

u

BARCA, marquesa de, La Vida en México, Editora Nacional,

555

�derno al medirse "treinta varas desde la orilla del Ban-anco -¿ el Barranco
de los AJemanes?- y se puso un horcón a plomo desde el cual se tiró la
línea del recinto con rumbo de Este a Oeste y de Sur a Norte, quedando
formada la escuadra enteramente rectificada". Se traza.ron enseguida la plaza
mayor "con cien varas en cuadrado'', luego la del muelle; "se destinó una
cuadra para la Iglesia y Curato'', dos solares fueron asignados para casas
consistoriales, finalmente "se numeraron los solares y quedó trazado el pueblo,
que se le puso por nombre Santa Ana de Tampico, según lo acordado por
el Dustre Ayuntamiento y todo quedó concluido con arreglo al plano levantado al efecto".
Tampoco se habla del solar destinado a escuela, siendo muy probable que
fuera el que hoy ocupa la escuela José Ma. Gajá.

•
¿De dónde provienen las noticias históricas sobre el hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Obra en mi poder un pequeño folletín de doce paginillas más la cubierta,
impreso en .la imprenta Perillos, cuyo título es Reglamento del Hospital Civil
de San Sebastián de Tampico, Tampico, de Tamaulipas, septiembre lo. de
de 1857. 23 Al calce del folleto se dice: "Aprobado eJ anterior Reglamento
por el Supremo Gobierno del Estado, según se expresa en el encabezamiento,
firmamos dos ejemplares con las modificaciones hechas, el Presidente y Secretario que suscriben. Tampico diciembre 22 de 1857. Antonio Zertuche,
Presidente, D. Camacho, Secretario".
Otro dato muy significativo y que da cuenta de la mentalidad cristiana
de quienes lo erigieron y mantuvieron es el s.iguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, presentado, discutido y aprobado
por la Junta de Caridad en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el
Superior Gobierno del Estado con acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de
diciembre del mismo año". En el artículo primero se recalca la función de esa
"Junta de Caridad'' en un clima histórico de espíritu ancho, lejos de banderías divisionistas e ideológicas, ¡ en plena Reforma!, lo que desde luego
'" Reglame11lo del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, Imprenta Perillos,
1857. Su título completo es el siguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San
Sebaatián de Tampico, presentado, discutido y aprobado por la Junta de Caridad
en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el Superior Gobierno del Estado con
acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de diciembre del mismo año. Está firmado por
Antonio Certuche, Pre.,ide.ote y D. Camacho, Secretario. Contiene 10 artículos con varios incisos cada uno y 5 'prevenciones generales' ".

556

refleja la mentalidad lealmente liberal de aquellos funcionarios públicos.
Reza así: "Este establecimiento será administrado y diri jido única y exclusivamente (sic) por la Junta de Caridad, creada en esta Ciudad, y todos y
cada uno de los mismos de ella pueden entrar en él a cualquiera hora del
día y de la noche, estando autorizados para inspeccionar todos los ramos,
así como para hacer cumplir las disposiciones que contiene el presente reglamento".
Tendremos que conformarnos por ahora con plantear el interrogante que
titula el presente escrito: ¿ dónde estuvo ubicado este hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Difícil de despejar la incógnita. Tal vez no imposible. Posiblemente el
secreto se oculte en los archivos del H. Ayuntamiento porteño y en los de la
parroquia de Tampico, ya que sabido es que lo que toca a estos últimos que
son distintos de los Archivos de la Curia Episcopal que datan de la traslación
de la sede episcopal de Ciudad Victoria a Tampico en 1923. A algunos de
nuestros más venerables galenos ( como el doctor León Gual) trasmitimos
la grata tarea de esclarecemos estas tinieblas e ignorancias. Tocias las noticias
históricas por lo demás, deben apegarse estrictamente a la objetividad y sería
interesante para nuestra ciudad para la integración lo más completa posible
de su historia situar en el tiempo y espacio debido lo que fue hospital civil.
Observamos pormenores de sumo interés que dicta el reglamento de los
que el actual hospital dista a siglos de distancia, aunque desde luego hay
que precisar que "aquellos eran otros tiempos".
Se dice por ejemplo en el artículo segundo que "todos los menesterosos
de la Ciudad que soliciten la curación de sus enfermedades, serán admitidos
y atendidos con la eficacia y esmero -y ¡ no había Lotería Nacional para la
Asistencia Pública! suspiramos- que la Junta tiene derecho a exijir de sus
empleados, mas aqueJJos cuyas enfermedades sean contagiosas o perjudiciales
a los demás como Lázaro~, Dementes, etc. se procurará colocarlos en parage
(sic!) apartado y conveniente con acuerdo de la Corporación Municipal para
evitar el mayor mal. Los enfermos que desean ser asistidos en la sala de
distinción, pagarán UN PESO por cada día que permanezcan allí".
Feliz edad y tiempo dichoso aquel en que el pesito mexicano contenía
más plata y sonaba más duro y en que los enfermos estaban exentos de
pagar tributos de sangre... y Juego decimos que todo progresa ...
Estos y otros pormenores del reglamento del hospital civil de San Sebastián de Tampico merecen otros comentarios.

557

�¿QUmN ERA EL RELIGIOSO QUE LUIS DE CARVAJAL
"TRUJO DE LA HUASTECA"?
LINO G6MEZ ÜAN:EDO

Academy oí American Franciscan
History. Washington

MI ESTIMADO AMIGO Eugenio del Hoyo, en un libro reciente y excelente,1
ha derramado nueva luz sobre varios hechos y personajes relacionados con
la fundación de Monterrey y con los orígenes de la dominación española
en el Nuevo Reino de León. En el curso de su estudio destruye unas cuantas
leyendas y fija documentalmente algunos puntos básicos que deberá tener
en cuenta cualquier investigación posterior sobre tales temas. Pero el historiador se halla siempre limitado por las fuentes existentes y conocidas: más
allá de éstas sólo puede echar mano de suposiciones, hipótesis y conjeturas,
que, por muy lógicas y justificadas que parezcan, quedan siempre sujetas
a revisión. A pesar de lo sólidamente que se halla construida su Historia del
Nuevo Reino de León -tanto en su base documental como en el análisis
crítico de las fuentes- Del Hoyo ha tenido que aceptar ciertos supuestos
que, aun sin estar apoyados en testimonios claros, parecían razonablemente
seguros. Documentos que tuve la suerte de encontrar me inclinan a creer
que algunos de tales supuestos no corresponden a la verdad histórica. Con
ánimo de colaborar y no de criticar, aventuro los siguientes comentarios al
magnifico trabajo de Del Hoyo.

El punto principal que intento clarificar es la identidad del religioso que
Luis de Carvajal trajo consigo de la Huasteca, según el conocido testimonio
de Alonso de León. Según verá el lector, parece que debe ser descartado el
franciscano fray Lorenzo de Gaviria, como venía aceptándose hasta el pre1 Historia del Nuevo
Le6n ( 1577-1723), MonteJJ'C}', Publicaciones del Instituto
Tecno16gi.co y de Estudios Superiores de Monterrey, 1972, 2 vob.

559

�sente. Pero antes de llegar a las pruebas de esta afirmación, conviene que
bagamos algunas consideraciones. Al sugerirlas, doy por supuesto que el l~ctor especializado -a quien van dirigidas- conoce el estado de la cuesuón
y lo escrito por Del Hoyo.

rece en el "Becerro general menológico y cronológico" donde el acucioso
fr_ay Fran~co_ Antonio de la Rosa y Figueroa registró todos los religiosos de
dicha provincia del Santo Evangelio desde 1523 a 1699. 5 En vano lo he
buscado entre los franciscanos que pasaron a la Nueva España -o a otras
partes de América- según las listas conocidas del siglo XVI, que, si no
completas, son muy abundantes.º De haber vestido el hábito franciscano
en América, cabría pensar que lo hubiese hecho en San Francisco de México.
Pues bien: se conservan los dos primeros libros de ingreso y profesión de
novicios en dicho convento, el primero de los cuales comprende los años
1562-1585 y el segundo alcanza hasta fines del siglo XVII. No se encuentra
para nada el nombre de fray Lorenzo de Gaviria. 1 Por otra parte, la referencia de Arlegui ( Cr6nica, parte segunda, cap. 3) parece un simple eco
de lo escrito por Torquemada. Se limita a decir que fue el fundador del
convento de Saltillo, y si bien le atribuye la ''reedificación" del convento
de Topia, y no su edificación como hace Torquemada, la variante de Arlegui se explica fácilmente teniendo en cuenta que este autor había narrado
anteriormente {parte segunda, cap. 1) la fundación de Topia como hecha
en 1555-1559. Además, Arlegui no relaciona al padre Gaviria con los orígenes franciscanos en el Nuevo Reíno de León; al menos de manera expresa
y clara, pues me parece demasiado el dar por "indudable" -como hace Del
Hoyo, I, 172- que dicho cronista se refiera a la entrada de fray Lorenzo
con Carvajal en lo que escribe después de narrar la fundación del convento
de Monterrey en 1602 (Arlegui, Crónica, parte tercera, cap. 1) . Yo susti-

1) La primera consideración se refiere a la identidad del prop~o fr_ay
Lorenzo de Gaviria. De él poco sabíamos que estuviese basado en testuno010s
claros y seguros. Incluso el apellido "Gavira" se me antoj~ dudoso, por no
decir claramente inexacto: los únicos documentos conocidos donde se le
menciona -y que aduciré en seguida- traen la forma Gaviria, y hasta Torquemada, si bien en el texto lo llama "Gavira", en el ~dice usa la fonna
"Gaviria" (M anarquía Indiana, 2 ed., Madrid, 1725, _lib. 19, cap. 1~, _P·
341,2). Por lo que mira a la biografía de este franc~o, de los vie!os
cronistas Mendieta no lo menciona para nada, cosa en realidad poco e&gt;.-trana,
a que 'tampoco menciona la fundación del convtnto de Saltillo, aunque
~bía tenido lugar varios lustros antes de la fecha en que escnbía dicho
cronista. Mendieta se había trazado, al parecer, un esquema más general
para su Historia. Tampoco lo menciona Oroz,2 lo que asimismo resulta explicable, pues no suele recordar más que a los religi~~s fallecidos y nuestro
Gaviria, por lo que sabemos, vivía aun cuando escrib16 Oroz.
El primero que da noticia de fray Lorenzo de Gaviria es el ~tado fray
Juan de Torquemada, quien escribía en la prim~. década del siglo XVII
y asistió en 1604 a la erección oficial de la provmcia de_ ~catecas.ª Vetancourt por su parte, nada dice de fray Lorenzo de Ganvia, lo cual parece
indi~ que este religioso no había dejado memoria especial' Tampoco apab
titulada Vidas de los religiosos
n su o ra

an

fundadores como otros varones
.
·...:-~1
ho
señalados desta Provincia del sancto Evangelio. El manuacnto onl5-'-'-"'" para
Y _en
• E

la colección latinoamericana de la Tulane Univenity, Nueva Orleans; pero ha sido
recientemente traducido al ingl~ y editado por AngHico Chávez bajo el título de
Th, Oroz Code;c (Washington, Academy of American F~~scan ~Ílltory, 197_2).
aroi termin6 111 obra hacia 1585 y fue muy amigo de la familia CarvaJal. Se explica,
sin embargo, que tanto fray Lorenzo de Gaviria c?mo _&amp;:ay Juan de la Magdalena
hayan sido omitidos en esta obra por hallarse todavia vivos.
• ''Fund6se despu~ casa en el Saltillo -escnbe Torquemada- y fund6la el P.
Fr. Lorenzo de Gavira, natural de Extremadura; pero dejó&amp;e despu~s por muchos
añoa y pasó este religioso a Topia, muchas leguas adelante, donde ~dó
en el
pueblo de lo.s indios, que hasta hoy permanece" (Monarqula Indiana, lib. XIX,

º':ª

cap. 16) ·

Agustín de Vetancourt publicó en 1697 su Cr6nica de
ral~ En el mismo volumen, aunque con portada distinta,
Evang,
10.
Franciscano, donde hace memoria, siguiendo los meses Y d1as
rones más señalados" de &lt;licha provincia.
• F

560

· · d l S nto
a rovancia e a .
incluy6 un M enelogio
d1 d ¡ "va

¡ p

e ano,

e

oa

•

' El_ manuscrito se conserva en la Newberry Libraey, de Chicago; posee una copia
del nusmo la Academy of American Franciscan, de Washington. La primera parte
que regútra los religiosos "gachupines", presenta grandes lagunas. Por ejemplo, n~
da los nombres de la mayor parte de los religiosos que componían la numerosa
cxpe~ci6n traída por Mendíeta en 1573, y de esta fecha salta a 1600. Tampoco en
la, listas de los llegados de Espafia en 1573 y en los años siguientes, que publicó
Castro Seoane ("Aviamiento y catálogo de misiones en el siglo xvr• Missionalia
Hispanica, vols. XVI-XVIIl, 1959-1961 ). figura nuestro fray Lorenzo.
cierto, por
o~ parte, que . también faltan los nombres de los llegados en alguna de estas expediciones: por eJemplo, los de los veinticuatro que trajo en 1575 fray Antonio de
Sawar.

fu

• La Academy of American Franciscan History, Washington, D. C., ha seleccionado
Y copiado en el Archivo General de Indias, de Sevilla, una rica colección de docu-

mentos JObre expediciones de religiosos franciscanos a Indias durante el siglo XVI
Consta de seis gruesos volúmenes; no se ha encontrado en tales listas el nombre d~
fray Lorenzo de Gaviria.

' Los ori~les se conservan en la Bancroít Library, Berkeley, California. Posee
una Xero-copi.a la Academy of American Franciscan History, Washington, D. C.

561
Rum-36

�•
1
«
caso, la. red dable" por un sunple
pos1'ble" . Pero en cualquier
.
tuma ID u
, 1
dir' después
ferencia de Arlegui estaría equivocada, segun o que
e
.
.
.
h menos que fray Lorenzo
De todo esto no pretendo coneluir, ro mu~ o .
'
da
imd G . . sea un personaje inexistente. El testunomo de Torquema es
e avma
información sobre el convento de Topia, hecha en enero
portante, y en una
d . , d di ho convento Los testigos eran
ac1on e c
·.
d
de 1623 , se le atribuye la fun
.
d T .
.enes estuvieron concor es en
antiguos pobladores de las minas e opta, qbu_i
treinta años antes
1 • 1 había sido descu 1erto unos
declarar que aque romera
- d spués fue a fundar allí convento fray
haO·a 1593-y que un ano e
llid
-o sea
f
Pablo de G6ngora.ª El ape 0
Lo
o de Gavi.ria, con su companero ray
.
174 )
renz
..
G . a (Arch. Franciscano, ca1a 11, exp.
.
es siempre Gavina, nunca avir .
.
.
f
. d
entales -o en crorustas anuguos2) La misma falta de re erencias ocum
,
el Vie·o -no podría trahay que señalar respecto a fray Lorenzo González
. J
, afirma
. G ..
y a fray Martín de Altannra, que, segun
tarse del propio avma[f
)
los pri" stá históricaIOente comprobado. . . ueron ...
Del Hoyo (Il, 486) e . .
'd .
Monterrey "' fueron los {un.
e tuvieron su res1 encia en
,
meros franciscanos qu ,,
.
a de las fuentes documentales que be
dadores de su convento . ~n ~gun to
1i1Y1osos y de los cronistas sólo
. d
el párrafo antenor figuran es s re o'
.
d
ota o en .
, . XIX ca 18) trae el siguiente pasaje, esTorquemada (Monarquza, lib.
'
p..
hechas en Cedros por fray
pués de hablarnos d~ las granldes convtoersi~:~a. sido trasladado a Saltillo:
Gó
y de como aque conven
., d
Juan
mez . .
llama Santa Lucía hay ahora gran conversion e
"En una provmoa que se
f ·1 francisco sacerdote llamado fray
indios infieles. Aquí mataron und ~ e_
a.J-L:strar los 'sacramentos; y
·
' doles a eC1T nusa Y
Martín de Altam1ra, yen . .
ran matanza en ellos los soldados que
g
'6 " He subra)•ado
Po r la muerte .del. fraile, f bioeron
ai1 franciscos en esta convers1 n •
estaban de presidio. Hay . r ~
d León, que es la fuente principal para
la palabra sacerdote, po~que os o::o elos fundadores del convento de Man-

• ,

u·

=

ran~:n

se

tener a ':8tos dos f f
había sido hennano lego, y que despué~
terrey dice que ray
· Q izá un registro
, Pu·diera ser un detalle cronológico de importanoa. u
Al
de
6
d
or en .
e se apoya onso
del archivo de las Cajas Reales de ,zacatecas, en qu
León, ayudase a resolver este punto.
· · gen eral de la
..
dada hacer por el corrusano
• Se trata de una informac1on man
L respuestas de varios conventos de
Nueva España, fray Alonso de Montemayor."~hivo Franciscano", Biblioteca Nacio. . d z tecas se conservan en

la provmoa

e

~ca

58 n. 1160.

nal de Múico, caJas 11, nos. 173-17;, y -~ de Zacatec.as se encuentra hoy en la
• Lo que resta del Archivo de la eso:er~
An Arbor Conserva registros de
'brary de Universidad de M1chigan,
n
.
Clements L1
,
.
los años que interesarían a nuestro ob;eto.

Tampoco en este caso se trata de poner en duda la existencia de fray

Martín de AJtamira ni la realidad de su martirio. Ambas cosas tienen en su
apoyo la citada información de 1622. Varios testigos le nombran entre los
misioneros famosos que habían sufrido martirio. Según uno, fue sacrificado
por los indios borrados, a los cuales otro testigo sitúa en el valle de Coahuila;
un tercer testigo añade que dicho valle era "frontera de el convento de Santa
Lucía del Nuevo Reino de León". El martirio de fray Martín de Altamira,
mientras oraba en una ermita, fue confirmado por fray Pedro Suárez en
su declaración, y asimismo por fray Francisco Santos, quien puntualiza que
el hecho había sucedido unos catorce años antes -es decir, hacia 1608y que el testigo había conoádo al padre Altamira. "Mataron en Coaguila
-declaró Fr. Francisco de los Santos- los indios chichimecos de aquella
tierra al padre Fr. Martín de Alta.mira. que les estaba administrando y doctrinando, al cual conoció este dicho declarante, y habrá que sucedió catorse
años, poco más o menos." Catorce o quince años haría, según fray Jerónimo
de Pangoa, guardián de Tlaxcalilla (Arch. Franciscano, caja 11, exp. 173,
fols. 5 y 14). Arlegu~ como de costumbre, da una versión un tanto adornada
de este martirio -cambiando el nombre del mártir y el lugar donde fue
muerto-; valdría la pena averiguar donde bebió sus noticias.

3) Puedo ofrecer algún dato nuevo sobre fray Antonio Zualdendo y fray
Diego de Arcaya. Consta que llegaron de España para la provincia de Zacatecas -cuya erección acababa de ser decretada- en junio de 1603, como
parte de un grupo de veinte reclutados en la península por el ya citado fray
Juan G6mez. Zalduendo procedía del convento de Orduña y Arcaya del
convento de la Bastida. 10 Arcaya fue, por lo tanto, un personaje histórico.
El padre Zualdendo era guardián del convento de San Miguel de Mizquitic
en 1622, y como tal firmó el atestado relativo a dicho convento en la mencionada información de aquel año.
Varios individuos de este grupo venido en 1603 figuraron con preeminencia
en los primeros años de la provincia. Y lo mismo puede decirse de los seis
que en 1602 había traído de España fray Diego Caro -quien sería el primer
ministro provincial de Zacatecas- y de los quince que llegaron en 1610
con fray Gabriel Arias, sucesor de Caro en eJ provincialato. Algunos de ellos
aparecen en la citada información de 1622. Esta información nos ofrece,
además, otra sorpresa: la de que fray Andrés de León, mencionado entre
11 Archivo General de Indias, Sevilla. Contrntaci6n, leg. 5538: "Libro
donde se
tiene cuenta y razón de los religiosos que por mandato de su Magestad pasan a las
Indias", fol. 80. En la futa figura también fray Diego Maestro, quien según Torquemada ( l. cit.) fue el tercer provincial de Zacatecas.

563

562

�los fundadores del convento de Monterrey, existió en la realidad, "fuera de
la fantasí.a de los historiadores", contra lo que supone Del Hoyo. Era n~
me.nos que guardián del convento de San J~an ~el M~quital e! 19 de diciembre de 1622, !echa en que firmó el testimonio relativo a dicho pu~bl.o
para la tantas veces mencionada información de aquel .3!1-º· Se menciona
también alli a otro franciscano relacionado con la fundac1on de Monterrey:

fray Cristóbal de Espinosa.

•
Pero mis razones para sospechar que no haya sido él el "religioso de San

4) La Custodia de Zacatecas dependió siempre de ~ provincia del Santo
Evangelio. Sus dos primeros conventos -nombre de D10s Y Zacatecas-_ f~rmaron parte algún tiempo de la provincia de lo Santos Ap6 toles, engt.da

con los conventos de Michoacán y Jalisco, oficialmente en 1565, de hecho
hacia 1567. Poco después de esta erección, fundó la nueva provincia el convento de Zacatecas · el del ombre de Dios había sido fwidado pocos años
antes por religiosos' de la provincia del Santo. E~gelio. Pero ambos. conventos retornaron a la jurisdicción de la provincia del Santo Evangelio, la
cual constituyó con ellos -y con otros habían ido erigiendo desde 1567-:la Custodia dependiente de Zacatecas, hacia 1573-1574.u_ De esta Custodia
nació en 1604 la provincia independiente de San Francisco de Zacatecas.
Así que cualquier franciscano que haya llegado al ~uevo _Le6n ~ 1581-82
podía pertenecer a la provincia del Santo ~~gelio, ~u~1ese ve~do de. la
Huasteca O de Zacatecas. Incluso si el tal religioso o religiosos hubieran sido
de los franciscanos procedentes de Jalisco que ya trabajaban ~ C~uila,
podrían haberse llamado hijos de la provincia del Santo EVa.,:)gelio, teruendo
•ñ cuenta de que de esta provincia procedían verosímilmente, en las fechas
cionadas muchos -acaso la mayoría- de los que constituían la provincia

3:11~-

de los s:uitos Apóstoles, erigida, como queda dicho, en 1567.
u Según carta del guardián de Zacatecas, 24 agosto 1576, el ~rovincial del S.?11to
E vang eli o, rray Pedro d Qroz, certificó acerca de una pro{esi6n hecha
• en ydicho
convento Jo que parece demostrar que ya tenia jurisdicci6n 110bre el mlllllO, a en
1567, la 'provincia del Santo Evangelio enfrentada a grave escasez. de personal, ~ta
cedido a ta recién erigida provincia de l01 Santos Ap6sto~ (Michoacán Y Jalisco)
el convento de Querétaro y la casa "que fue a poblar Fr. Cintoe en el Valle de Gua•
d'
., según informe de fray Miguel , ·avarro, de 1568 (ICAZDALCETA, Nueva Co-i:m_~ '
Querétaro permaneció unido a Michoacin,
1eccu,n,
v o1 . 1.• Carus de Reli..;osos).
.,.
_ 1:
pero los conventos de Zacatecas y , ·ueva izca&gt;-a, fueron deV'l.leltos ~l San10 Ev~6,...o
y coo ellos ae crigi6 la Custodia de Zacatccas. No parece, como af1ana Arlegm, que
¡01 conventos de la 'ueva izcaya forma.sen ya una "Custodia" desde 1566; pero ~
alquicr caso tal entidad hubiera dependido de la provincia del Santo Evangelio,
cu
la única exisumte hasta entonces en la Nueva España. Vwe sobre todo esto
que era
. M
a R. MAoCARTY, Kicran, "Lo franciscanos en la frontera chi-":=eca" , Hºu l ona
,.
xuana, XI, enero-marzo, 1962, 321-360.

564

En conclusión, fray Lorenzo de Gaviria, aun siendo hijo de la provmcia
del Santo Evangelio, pudo llegar al uevo Reino de León tanto por el camino de la Huasteca como por el de Zacatecas.

Francisco, de la Huasteca, cuyo nombre no se ha podido av riguar" Ilevado
por Carvajal en su empresa e&gt;.-ploradora, pasan de meras conjeturas. Veásmoslas ya. El compañero de Carvajal fue un fray Juan de la Magdalena, del
que hasta el presente -por lo que yo sé- nadie se ha ocupado. En el Archivo General de Inclias, de Sevilla, México, leg. 336, di hace algún tiempo
con una carta de este franciscano al arzobispo de México don Pedro foya
de Contreras. Está fechada en la villa de la Cueva de Le6n a 23 de abril de
1582. Remitiéndose a una carta anterior escrita al arzobispo "por el mes
de diciembre·&gt;, alude brevemente a la e.'&lt;pedición de Carvajal "desde la Huasteca y último pueblo de Tamaholipa hasta llegar a esta serranía de Nuestra
Señora de los Remedio , donde pobló con la gente que traía una villa que
puso nombre la Cueva de Le6n". o he dado con la carta anterior del
padre Magdalena, la cual, de haber sido escrita en diciembre de 1581. como
parece, alteraria la cronología de la expedición de Carvajal tradicionalmente
aceptada; valdría la pena buscar dicha carta con más ahínco.

En marzo de aquel mismo año de 1582 -prosigue diciendo el padre Magdalena- el gobernador Carvajal "me dio en dep6sito la administración de
todos Jo sacramentos de todo este uevo Reino de Le6n''. El 22 de abril
había fundado Carvajal la "ciudad de Le6n", señalando en ella lugar para
la iglesia de San Pedro; por lo que podría el arzobispo -sugiere fray Juandesignar ministros para que comiencen a edificarla y a ocuparse de la conversión de los naturales. "Yo ando -&lt;:ontinúa- en la pac;ificaci6n destos
naturales y estoy con propósito de llcvallo adelante, y de acudir al
uevo
México, que dicen, y a todos los demás descubrimientos que se ofrezieren, y
para esto tengo necesidad de que Vuestra Señoría me haga merced de concederme licencia y facultad para poder en todo el uevo Reino de León
administrar todos los sacramentos." En especial solicita facultad para absolver
de pecados ruervados, o para enviar a los culpables ante Su Señoría, pues
había muchos desórdenes y no remedio, por no conocerse la Bula de Cruzada.
Dice que no escribe con mayor extensión por falta de papel.
Junto con esta carta, se encuentra en el mismo legajo citado otra del propio
Luis de Carvajal (Villa de la Cueva de León, 20 de abril de 1582) en que

565

�·
la admm'1· 6tración espiritual de los territorios nuevamente
h ace re f erencia
a
¡
·
¡ cli6cesJS
· de Guadal aj· ara, dice, afirmaba_ pertenecer
e.
descubiertos, que a
,
Carvajal había dado la "posesión dello, en nombre de
Senona I_llma., a
F
J an de la Magdalena, de la Orden de San Francisco, que vino conray u
,
b d · aín ,, e yo truxe de
migo". Recomienda para cura a Martm A a , ~IZC. 0 , qu.
E ~
también el envio de algunos teatinos [jesuitas] de vida exemplar,
spana, Y
,
.
1 ,, 12
para la conversion y doctnna destos natura es .

v_.

Creo que con los testimonios aducidos queda bien en claro quién era el
.
CarvaJ· al llevó consiao desde la Huasteca. Hasta que se defranc1scano
que
-o
.
muestre otra cosa, fray Lorenzo de Gaviria debe ser excluido.

LOS ARCHIVOS DE GUADALAJARA

CARMEN CASTAÑEDA

*

El Colegio de México

en los archivos de Guadalajara, tanto en el campo
de la investigación histórica como en el de la biblioteconomía, nos hizo pensar en la conveniencia de elaborar una guia de los principales archivos de
esa ciudad.

NUESTRA EXPERlENetA

El presente trabajo brinda información sobre nueve archivos, siete civiles
y dos eclesiásticos, que son repositorios de fuentes para el conocimiento de
la hístoria de México y en general de las regiones norte y occidente. Hemos
recogido los siguientes datos: períodos que cubre cada archivo, ramos que
abarca, noticia de índices, director actual, ubicación y horas de visita.

A.Rcmvo

DJ:,L ARZOBISPO

Paulo III expidió el 13 de julio de 1548 una bula erigiendo la diócesis
de la Nueva Galicia con asiento en Compostela. El primer obispo, Pedro de
Maraver, nunca vivió en Compostela; por su propia autoridad cambió la
sede a Guadalajara, traslación que Pío IV aprobó el 31 de agosto de 1560.
Este obispado (arzobispado desde 1862) ha conservado restos importantes
de su archivo. Como otros archivos diocesanos ha perdido documentos. Según el licenciado Dávila Garibi, fue saqueado en 1928, aunque más tarde
algo se pudo recuperar. De todos modos es uno de los archivos diocesanos
más notables de México, como lo atestigua el padre Lino Gómez Canedo.

En carta al Rey (México, 20 noviembre 1582) Moya de ~~tr~.ras incluía las
cartas de Carvajal y fray Juan d.e la Magdalena, "que fue con él , die.e (AGI. Méx:

• Con la colahoraci6n de Heleo Ladrón de Guevara ( Secretaría General de Gobierno, Estado de Jalisco) , Richard Lindley {Universidad de Texas, Awtin) y Eric
Van Young (Universidad de California, Berkeley).

xico, leg. 336).

567
566

�Tres grandes ramos integran el archivo del arzobispado:

culares del obispo, a no ser que éstas se asentasen en otro libro, lo mismo
que... la correspondencia de otras autoridades -incluso civiles- que [se]

1. Arzobispado. Este ramo tiene libros y legajos del siglo XVII a la fecha:

recibía". :a

a) bautismos.
b) matrimonios.
c) defunciones.
d) padrones.
e) 6rdenes ( documentos sobre legitimidad y limpieza de sangre de los
sacerdotes) .

f) capellanías.
g) testamentos, herencias.
h) profesiones de religiosas ( documentos sobre legitimidad Y limpieza

c) cedularios, de Jos siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.
Respecto a los cedularios, colecciones de reales cédulas y documentos oficiales que no faltan en los archivos diocesanos, el padre Eucario López paleografi6 un registro de cédulas e hizo los índices. El original mecanografiado
se conserva en el archivo y fue publicado en 1971.ª
El padre L6pez nos dice de este cedulario lo siguiente:
Obra en el archivo de] arzobispado de Guadalajara un documento
que hace saber la existencia, fuera de dicho archivo, de 29 tomos de
cédulas reales dirigidas por el Consejo de Indias a la Audiencia de la
Nueva Galicia desde el año de 1548 hasta el de 1817, de cuyas cédulas
se conserva un índice general. Son 318 cédulas del siglo XVI, 858 del
XVII, 916 del XVIII y 305 del XIX. ..Y no es escaso el valor que
ofrece este indice, ya que da útiles instrumentos de trabajo, pues contiene los brevetos de los documentos que registra, dando a conocer así
lo tratado en las cédulas...

de sangre de las monjas).
.
.
i) relaciones de méritos (informaciones de los candidatos que aspiraban
a puestos vacantes) .
j) cofradías.

2. Parroquias. Este ramo tiene microfilmados los libros de las parroquias
de casi todo el Estado de Jalisco.
3. Administración general del gobierno de la diócesis. Este ramo comprende:
a) libros de visita, desde el siglo XVII.
Los libros de visitas de la di6cesis, como el Libro primero de visitas, así
particulares como generales, del ilmo. sr. dr. don Juan de Santiago León
Garavito, que hizo en esta ciudad y obispado 1678-1679,
~roo los ~os
volúmenes en que se encuentran consignados los actos pontificales, confirmaciones y órdenes sagradas que ejecutó el obispo Juan Ruiz Colmenero de
1648 a 1650 tienen gran importancia porque "recogen, con mayor o menor
minuciosidad pero casi siempre en fonna circunstanciada, todo lo practicado
por el obispo en sus visitas regulares, que fueron mucho más frecuentes de

Director: Padre Eucario López.
Ubicaci6n: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.

º.

lo que suele suponerse" .1
b) libros de gobierno, desde el siglo XVII.
Los libros de gobierno registran "los nombramientos y otras determinaciones que salían de la curia episcopal". En ellos se copiaban "las cartas cir-

ARCHIVO DEL CABO..DO ECLESIÁsnco

Los cabildos eclesiásticos son "corporaciones, destinadas principalmente a
mantener el culto litúrgico en las iglesias catedrales y a servir de ayuda y asesoramiento al obispo en la administraci6n de la diócesis, asumen el gobierno
de ésta durante la sede vacante, y en la práctica española tuvieron gran
importancia, entre otros, en el aspecto econ6mico".' De estas razones deriva
la importancia de los archivos capitulares.
Tbid., p. 157.
LóPEz, Eucario, Cedulario de la Nueva Galicia, recopilación y paleografía de ... ,
Guadalajara, Edit Lex, 1971.
• G611:xz ÜANl!DO, op. cíl., pp. 152-153.
s

1

1 G6MEZ CAmno, Lino, "Archivos eclesiásticos en México", en Anuario de Bibliolecologla, ..f.rchivologla e Inf ormtitica, II: 3 ( 1971), p. 155.

568

569

�V

Entre los archivos de los cabildos eclesiásticos destaca el de Guadalajara,
cuya documentación va desde el siglo XVI, a la fecha. Este archivo tiene
dos índices uno de las actas capitulares y otro de cedularios capitulares.

VI
VII
VIII
IX
X
XI

Los ramos que comprende este archivo son :

1. Secretarla de cabildo. (Entre numerosos documentos con diversos asuntos destacan los informes sobre la subdivisión de la jurisdicción del obis-

XII

pado de la Nueva Galicia, así como los de la erección de las diócesis

XIII
XIV
XV
XVI

de Durango, San Luis Potosí, Zacatecas y Colima.)
2. Hacienda de la suretaría del cabildo. (Principalmente libros de diez-

mos.)
3. Gobierno de la secretaría del cabildo.
4. Relaciones exteriores. (Correspondencia del cabildo con autoridades ci-

XVII
XVIII

viles y eclesiásticas.)
En este ramo se encuentran diez cedularios capitulares.6 En la introducci6n de este trabajo el padre López nos dice: "Riquísimo filón para
la historia de la Nueva Galicia lo constituyen los ordenamientos que
los monarcas españoles expidieron para la sólida organización de sus
instituciones durante los siglos XVI (parte), XVII, XVIII y parte del
XIX". Y más adelante: "Al cabildo de Guadalajara fueron muchos
de aquellos documentos reales. Buena cantidad de ellos se encuentra en
diez cedularios, gruesos volúmenes en pergamino, que se conservan
en buen estado. Los documentos no guardan orden alguno".
5. Justicia. (Causas criminales y civiles principalmente sobre diezmos y

XIX
XX

XXI
XXII
XXIII
XXIV
XXV

XXVI
XXVII
XXVIII

XXIX
XXX

testamentos.)
6. Beneficencia.

XXXI
XXXII

7. Culto.
8. Libros de actas capitulares. Abarcan desde 1552 hasta la fecha. Sólo
están perdidos el libro cuarto ( 1598 a 1620) y el libro 28 (1912 a 1914).
La primera acta capitular tiene fecha 19 de mayo y menciona "cómo
tamos los períodos que cubren 32 libros:

1552
1568
1583
1598

a 1567.

1583.
a 1598.
a 1620.
a

• LóPEz, Eucario, Cedularios capitulares d8 Guadalajaro-lndices (mecanografiados), Guadalajara, 1967, s.n.p.

570

a 1635.
a 1651.
a 1707.
a 1720.

a 1732.
a

a
a
a
a
a
a
a

a

a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a

1746.
1759.
1781.
1788.
1794.
1809.
1824.
1827.
1833.
1842.
1849.
1856.
1865.
1876.
1878.
1889.
1901.
1912.
1914.
1920.
1925.
1936.
1947.

Existe
. en es te arebi vo un resumen manuscrito de los libros de actas
capitulares elaborado en 1842 por el padre José Joaqu' p·
tari d cabild
m isa.no, secreo e
o de 1838 a 1857. Recientemente fue publicado e El d
E
· L'
•
•
pa re
opez
b'ucano d
. .nos dice
. , en la advertencia que fue "decis'1va en e1 go1emo
y a, lllllllStrac1on de la extensa diócesis · · ·la gesu'ón del cap1tu
, Io
d a1·
cate r 1c10 desde su fundación y en el decurso de los tiempos. Es por
tanto de suma trascendencia el conjunto de acuerdos capitulares, ya

se señaló escuela en la ciudad de Guada.lajara". A continuaci6n ci-

I
II
III
IV

1620
1635
1651
1707
1720
1732
1746
1759
1781
1788
1794
1809
1824
1827
1834
1842
1849
1856
1865
1876
1878
1889
1901
1912
1915
1920
1925
1936

'"C
d' d~ _los libr~ de actas del Venerable Cabildo de la Santa Iglesia
Catedr:trnG10
e ua aJara (Libros del 1 al 23 enero de 1552 a d' . b
Boletín del Instituto de Inrmtigac-iones Bibliogrdficas (ene-jun.

en

i;;;~):ep:~ 1\~~~!•::
571

�ellos son la fuente y base para la acción externa del gobierno, habidos,
estos acuerdos, en las sesiones de cabildo, de las que emanaba su vigor".
Estas obras citadas y otras publicaciones relacionadas con la historia del
arzobispado de Guaclarajara, lo mismo que peri6dicos de Guadalajara, se
encuentran en los dos archivo eclesiásticos.
Director: Padre Eucario López.
Ubicación: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.
Conviene advertir que tanto el archivo del anobispado como el del cabildo
eclesiástico no están totalmente abiertos al público. o está permitido consultar ciertos documentos de carácter confidencial y se prohíbe el acceso a
los fondos documentales a las personas que no demuestren su seriedad como

6. Juicios de ~-paro que se promue\'en en contra del congreso. Juicios
de responsabilidad de funcionarios públicos.
7. Publicaciones
peri6dicas
oficiales del Estado de Jalisco Yde la Federaci'6n.
u ·
.
.
8. ¡n.emonas y nusceláneas de otros estado .
El archivo cuenta con tr indices·
. . . índi,...
...... alfabéb."co de leyes, d ecrctos y
regl~entos de los poderes legi lativo y ejecutivo (1917-1974}, indice cronológico de decretos ( 1823-1974), índice cronológico de decretos federal
(1942-1974-).
es
Director: Oficial mayor del congreso del Estado de
cenciado Humberto Raúl Santana
Ubicación : Palacio de gobierno.
Horas de visita: lunes a viernes, de 10 a 15 horas
Y sábados de 10 a 13 horas.

Jalisco:

li-

mv tigadores.
ARcmvo DEL DEPARTAMEN'ro COLTUR.AL
DEL ESTADO DE JALISCO

J\RCHIVO DEL CONGRE O DEL ESTADO DF. JAUSCO

Este archivo guarda principalmente documentos de carácter legislativo del
Estado de Jalisco de 1823 a 1974, aunque también incluye manu ritos de
1813 a 1823 sobre asuntos relacionados con la ueva Galicia.

Los ramos q\le componen el archivo son los siguientes:

Este archivo ha clasificado expedientes en materia de educación de todo
el Estado de Jalisco desde 1899 a la fecha. Tiene dos índices: uno de es-

!.

cualfelas
otro del personal docente y administrativo por orden cronológico
y abétJ.co.

Los ramos que comprende este archivo son los siguientes:
1. Leyes, decretos y acuerdos económicos del Poder Legislativo:
a) gobernaci6n.

b) hacienda y presupuesto .
c) deS:lrrollo econ6mico y social.

d) justicia.
e) fomento.
2. Coleccion

de leyes del Estado de Jalisco (1823-1906).

3. Estudios legislativos.
4. Movimiento de personal de los municipios del estado. Acuerdo económicos relativos a las ampliaciones d pr upucsto municipales y cancelaciones de cargos de tesorel' . utorizaciones a los municipios para
disponer de dep6sitos o contratos.
5. Lo referente a la política de desarrollo económico integral y de bene-

l. Maestros de educación primaria (nombramientos, ceses licencias ascensos, servicios, etc.) .
'
'
2. Escuelas de educación primaria.
3. Inspecciones a escuelas primarias.
4. Estadística escolar.
5. Actas de exámenes profe ionales de la
uela ormal de Jalisco.
6. Certificados de estudios de las carreras de mae tros y educadoras en
la Escuela ormal de Jalisco.
7. Certificados de sexto año de educación primaria.
8. Constancias de estudios de segundo a quinto año de educar:,6n ·
·
9 C
· d
.
'"" pnmana.
. onstanc1as e prácticas en escuelas primarias
10. Títulos.
·
11. Sueldos.
12. Correspondencia.

ficio social del estado.
573

572

�Director: Profra. lgnacfa Alatorre Ramos.
Ubicaci6n: González Ort ga 319.
Horas de visita: lunes a viernes de 9 a 15 horas.

f) deíunciones en e] ho pital ci\'il.
g) decla1:ci6~ de ausencia y pre5unci6n de muerte.
h) mant1paciones y tutelas.
i) ejecutorias.

j) adopciones.
ARCHIVO OE 'ERAL O.E coBIERNO DEL E TAOO DE JAUSCO

k) reconocimientos.

Di~to_r: Secretaría General de Gobierno del Estado de Jalisco.
ba1·a ' ala.
te del pa 1at.10
. de gobierno.
.
Hb1cac16n: .Planta
.
ora de v1 ita: lunes a v1emes de 9 a 15 horas
Y sábados de 9 a 13 horas.

El 27 de enero de 1857, Ignacio Comonfort e.xpidió la Ley orgánica del
registro del estado civil. Esta ley fue dada a conocer en Guadalajara el 19
de febrero par el gobernador Jesús Camarena, quien el dos de marzo decretó
el ReglamenJo para la ejecución de la li,y orgánica del registro del estado
civil. En el articulo 3" de este reglamento se mencionaba que los registros
de los cinco curato de Guadalajara " e 11 varan por un oficial nombrado
por el gobierno a propue -ta del j fe político". r

ARcmvo HJST()RJOO DEL E TADO

DE

JALJ

co

deP~;73rr

· .6º. de.~ sedclretaría general
'¡~º:rgac1

A partir del 7 de julio de 1857 esas cinco oficinas del registro civil empezaron a enviar copias de los libros que llevaban a la secretaría del gobierno.
Así naci6 el archivo general de gobierno del E tado de Jalisco. Con las leyes
de Refonna el registro civil íuncion6 independientemente de la iglesia.

de gobierno
ini .6 en diciembre
ruz.ac1on e acervo de este archi
pleto desorden en una bodega El
.
vo que se encontraba en com. · materia1 que se localizó b
élc .1857 a 1973 e inclu)·e documento manuscntos
.
e imp a arca los
·6diaños
revistas, folletos y mapas.
resos, pen cos,

Por las razones que hemos dado se deduce que el archivo de gobierno tiene
documentaci6n de 1857 a 1973. Esta documentación la. forman los estractos
) / o copias de los original e de los libros de actas de los registros civiles de
lo· 124 municipios y de las delega iones del Estado de Jalisco.

Los documento se ordenaron cronol6 'caro
los años de 1857 a 1972 y se refieren a gtlo . en_te en 3,461 legajo. Cubren
gu1entcs ramos:

Los libro se encuentran acomodados en estantes y dispuestos en estricto

orden cronológico. Cada año tiene un índice por orden alfabético con el
nombre de los municipios y delegacionC!. Todos los libros regi tran las partidas de enero a diciembre. l final incluyen un índice alfabétíco con los
apellidos de lo interesados. El fonnato de las actas es manuscrito en su ma-

yoría.

Ramos del registro civil:
a) nacimientos (hijos naturales y legítimos).
b) nacimientos de feto .
c) matrimonios.
d) defuncion .
e) defunciones de fetos.
' Co/11cci6n d11 los decr,tos, le¡,s, rt¡lam,nlos, etc., emanados de los minirt,rios de

la República Mexicana y dados a ,onoc,r ,n Jalisco - Período 1855-1866, Guadala•

a) administrativo.
b) ganadería.
e) beneficencia.
d) social.

e)
!)
g)
h)
i)
j)
k)
l)
m)
n)
ñ)

dotaci6n de aguas y ejidos.
fomento.
gobcmaci6n.
hacienda.
justicia.
secretaría particular d gobierno.
sub-secretaría general de gobi mo.
secretaría general de gobierno.
educación pública.
penitencia ría.
d panamento de trabajo y previ ión social.

revistas r Jos pen'6d'ico se el ificaron par el sistema de kardex. En
losLas
estan
tes
ncuentran arreglados en orden alfabético y cronol6gico dentro

jara, marzo 2, 1857.

575
574

�de cada título. Están registrados a la fecha 310 títulos. Los folletos se han
acomodado por orden alfabético.
Director: Heleo Ladr6n de Guevara.
. .
.
Ubicación: Av. Prolongación Alcalde 1351, Unidad Adnurustrativa
Estatal, edificio "B", sótano.
· ·ta·. lunes a viernes de 9 a 13 horas y de 15 a 19
H oras de v1si
horas. Sábados de 9 a 13 horas.

.ARcmvo

DE INSTRUMENTOS

p{raucos

Su acervo formó parte del archivo de la real audiencia _de Guadalajara.
En la actualidad engloba tres ramos: el de notarias, el de berras Y aguas Y
el de gobierno de la audiencia.

en la jurisdicción de la audiencia de la Nueva Galicia; pleitos sobre
tierras entre particulares y comunidades· medidas, confirmaciones y
composiciones de tierras. Este ramo tiene un importante índice que consigna la jurisdicción donde está localizada la propiedad comunal de los
indígenas de de 1584.8

3. Ramo de gobierno de la audiencia de la Nueva Galicia. Aproximadamente 80 tomos de 1675 a 1750. Estos libros registran:
a) Licencias de todas clases dadas por la audiencia; repartimientos de
indios; exportación de ganado a Nueva España; fabricación de molinos, trapiches, obrajes, etc.; establecimiento de servicios de transporte (canoas); mercedes y confirmaciones de tierras.
b) Confmnaciones de elecciones de alcaldes y regidores de la jurisdicción de la Nueva Galicia.
c) Nombramientos de curas, alcaldes mayores, corregidores, etc. de la
jurisdicción de la Nueva Galicia.

l. Ramo de notarías. Comprende los protocolos de los notarios Y ~banos públicos de Guadalajara. Hay cientos de tomos, cada uno con Clen·
E ·ezan a finales del siglo XVI y corren hasta
la fecha.
tos d e foJas. mpi
.
úm
Existe un índice manuscrito con los nombres de los notanos: vol enes
de sus protocolos y fechas que les corresponden; los volumen~ ra.r:1
vez tienen un índice analítico y contienen entre otras las materias si-

Director: Licenciado Alejandro Hernández A1virde.
Ubicación: Planta baja, ala suroeste del palacio de justicia, Hidalgo 190.
Horas de visita: Lunes a viernes de 9 a 14 horas y sábados de
9 a 13 horas.

guientes:

a) Ventas de tierras, casas, esclavos, productos agrícolas, fábricas (mob)

linos, tenerías, etc.) ' minas, etc.
. .
.
e añías de negocios entre particulares, reconoom1entos y ohli~!es de deudas, dotes, hipotecas de bienes raíces (haciendas,

casas) , hipotecas eclesiásticas.
.
e) Poderes especiales y generales, poderes para testar, testamentos, hijuelas, etc.
· d
d) Este archivo también ha recibido los protocolos de lo~ notanos . e
algunos pueblos aledaños a Guadalajara. Richard Lmdley, qw~
consult6 este ramo, opina que el archivo de notarías, con sus obligaciones, ventas, poderes, testamentos, hipo~, es una de las más
ricas colecciones de México y tal vez de Amenca.
2 . Ramo de tierras y aguas. Comprende aproximadamente 300 volúmenes
( de 1584 a 1820) que registran asientos y títulos ( m~chas veces con
planes interesantes) de las dotaciones o mercedes de tierras otorgadas

ARCHI\'O MUNICIPAL

En el valle de Atemajac quedó establecida por cuarta y última vez la
ciudad de Guadalajara y lo mismo pasó con su ayuntamiento que se instaló
definitivamente el 14 de febrero de 1542. Esta corporación que administra los
intereses del municipio tuvo también su propio archivo. Dos reales cédulas
de Carlos II, una de 1530 y otra de 1548, ordenaban la formación de los
archivos municipales:
1 Indice alfabético de los expedientes que obran en la oficina denominada "Archivo
de instrumentos públicos de Guadalajara" referentes a terrenos de indígenas ubicados
rn territorio que fue jurisdicci6n de la r-eal audiencia de Guadalajara, comprendiéndose en ella los reinos de Nueva Galicia. ueva Vizcaya y provincias subalternas.
Ejemplo:
Pu,blo
JurisdiGción
Ettado
Año
Exped.
Libro
Legajo
Acaponeta
Acaponeta
Nayarit
1717
8
65

577

576

Hu.m-37

�ordenarnos y mandamos a los cabildos y regimientos de las ciudades )'
villas que hagan reco er todas las cédulas y provisiones por los señores
reyes nuestros antecesor s y por nos dadas en beneficio y privilegio de
sus comunidad~, y las demás escrituras y papeles que convengan; y
hecho inventario de ell las pongan en un archivo ...•

de 1607 a 18 de junio de 1668
bajo la dirección de] profesor
d 319 folio' fue pa.leografiado
parte por el ayuntamiento d G dal~ Razo Zaragoza y editada una
2. Gobierno municipal (e.lec .
ua ªJara 1968-1970.u
.
c1ones; nombramientos
1 .
res, escnban
marordomo alf'
y sa ano de regidoapoderado en • fadrid; etiq~eta ) ~ real, abogado, veedor• alguacil,

pesar de los numeroso traslados que

3. Alcabalas e impuesto m unmp
. . al es sobre la com
4 • Aguas, baños saneamiento.
pra Y venta de ca as.

ha sufrido, eJ archivo municipal
guarda todavía abundante y rica documentación. o tiene material del siglo
XVI porque se le prestó al cronista franciscano fray Antonio Tello quien
lo utilizó en su Crónica miscelánea y nunca lo devolvió. Igual suerte corrieron el libro del real patronato y el de las reales cédulas. Un antiguo director
del arclúvo, el señor Luis M. Rivera, lo sacó en calidad de préstamo y

jamás los regresó.
Los documentos de este archlvo están acomodados más o menos cronol6gicamente en cajas. Por ejemplo, existen 257 cajas con legajos desde el siglo
XVIl basta el año de 1913. Aunque el orden en que están los documentos
en las cajas no corre.sponde al orden con que se citan en los índices; es necesario consultar éstos para saber qué ramos se encontrarán en el archivo y
de qué fecha.1 º
El mismo ñor Rivera que elaboró los índices paleograíi6 numerosos documentos del archivo municipal y redactó pequeñas monografías utilizando

documentos de ese arclúvo.u
Ramos principales que comprende el arclúvo municipal:

1. Libros de cabildo desde 1607 hasta 1974. (Hay algunas lagunas al
principio del siglo XVIII.) El primer libro capitular abarca de enero

jO:~ª.

5. Calamidades
públicas. hospitalP~ '-·--r·
.
6 Inst
•,
-, ucm:ucenoa
.
rucc1on y beneficencia , bli
(
.
versidad
d
pu ca escuelas, colegios beat .

7 C
.' casa e cuna, hospicio de pobres)
'
enos, uni•
· omeroo de menudeo pla.7,as b
. . ·
8. Conventos de monjas : d
li: ~ astecnruento, mercado ' etc.
9 F'
, e re giosos.
· testas {paseo del pendón ro ·
.
tremeses, f'1estas de guardar
' p cesiones,
arusta.s, comedias, bail , en. .
M'
• nacmuento de p ' ·
f
tguel y Corpus, recepciones a ob.
nnope, ,estas d San
re&gt;·cs).
ispo Y gobernador, jura de los

ª

10.
11 Luto
Ba d y funerales por Ja muerte de los reyes.
· n os correspondencia y p ·d .
tendejones, cte.
rovi cnc1as sobre panaderías, pulperías,
12.

fédico municipal.

13. Ejidos.
14. Estancos (por ejemplo, el de vinos)
15. Cárcel municipal casa de
'd ·
16 ,..__ d
,
recogi as.
· Yilli3
e abastos ( carne matama d
17 R
•
'
e ganado) .
· epresentacioncs al rey y cédulas al
18. Calles (nomenclatura
. re es.
.
, aseo, pavunento ) servicios "bli
Dllento de puentes, caminos et
•
pu cos, manteni-

• Acl4S d• cabildos d11 la ciudad de Guadalajara, vol. I, 1607-1635, Guadabjara,
Ayuntamiento de Guadalajara 1968-1970, IJAR, 1970, 422 pp. (Existe una copia
mecanografiada en la Biblioteca Nacional de México, Sección de libros raro~ o cu•

19. Libro de alhóndiga y pósi;o (:~m
.
y maíz, listas de artículos de prime1:ara, ven~d• dprec1os, escasez de trigo
20. Cofradías.
neCCil a ) .

ñosos y mar,uscritos.)
,. Rlv aA, Luis M., Indic, cronológico d, los principales documtnlos dt int,ris

2l · de
Administración
· · al
1a ciudad. muruop
, cuentas de los ramos de propios y arbitrios

para la historia política y municipal de la ciudad, con anotación del ltgajo tn qut
hallan, núm110 d, orden qu, gradan ,n Ir, y, 1111 JU caso, ,xpr,si6n de la foja q111
ocupan en ti upedient, relaliuo, epoca colonial, 1542-1808, TI, I, formado en 1916,

s,

m:wuscñto.
- - - - , lndic,.,., Epoca color.ial. (continuación), 1809-1821, t. II, formado

en 1917, manuscrito.

Sección histórica di 14 Goi:tta MuKieipal d, Guadajara (Do•
cumentos inMitos y monografías), t. I, t.poca colonial, Guadal:ijara, Imp. y Ene. ele
Maxi.mino Bobadilla, 1917; l. Il, tpoca colonal y periodo de la guerra de Iodcpcn·
dencia, Guadalajara, Tall Gallardo y Alvattz del Castillo, 1919. '
u -----,

578

22. Junta de policía.
23. Padrones, censos.
24- Cambios políticos.
25. Correspondencia
.
•
, consultas, órd enes supenores
que h blan d
Iat1ones
entre el ayuntamiento y la audiencia.
a
e las ren Actas,

rit.

579

�El archivo municipal tiene además:
a ) Reglamento l Y , infonn '
dalajara (799 piezas)•

decretos del ayuntamiento de Gua-

.

~e n~;92.

b) Edicion publicadas por ]el l~yuntaid
El Diario Oficial de
c) Peri6dico : El Estado d, a isco es
.' .
desde 1943 · La Gaceta Municipal.
. .
la F deraeió n .
,
,a sobre la histona
d) Folletos, librosi opú culos desde 1793. La mayon
de Guadalajara.
'da
Director: Salvador G6mez García_..
del
registro
civil,
averu
f
1
Ubicación: Parte alta de as icmas

Alcalde 964.
Hora de visita: Lune a vicm de 9 a 15 horas
y el sábado de 9 a 13 horas,

BIBLlOTECA PÚBLICA

.
l adre Gómez anedo en que la biblioteca púEstam de acuer do con e p
l
. . nnrtantes y
.
G dala.
"se ha convertido en uno de os m Ullr·. .
blica de ua
Jara_ .
tal d México" ••gracias a la eJemmejor cuidados repositorios documen es .e
,. ; 1
lar dedicación de su di.rector, José ComeJO Franco .
p
. .
a ho archivos y bibliotecas, tanto civiles como ecleLa biblioteca alberg
Y
G li . El 24 de julio de 1861, cuando
siásticos de Guadalajara Y de la ue~a ª ia.l
. L _,1..rta v Jo ~ María
,
. Jado por gnac10 .
0
cl gobernador Pedro
azoo, ac m . .
'bl'
del Estado de Jalisco;
.gil decret6 la fundación de la biblioteca pu . ica . . d
San
l 1·'b
,.....rten ían al instituto, al Colegio enunano e enor
los I ro que i - - .
F
.
anto Domingo, El arm n,
de San ranClS('o,
b'bli
José )' a , los conventos
d San Felipe formaron el acervo de la i ot e-a.
an Agustm, la M«:1"ce y d d' . bre de 1874 la biblioteca ha aumcnD d
inau!!UI'ao6n el 18
ic1em
'
es e usufondos.
º A con'tinuaci6n una descripci6n de éstos:
tado

=

,

. de Nuevo Gal'teta.
· 150 IegaJ·o desde•
. dicial de la audiencia
1. Are .wo JU ·l si lo X I ha t.:l 1823. Este archi\"O comprend tr ramos.
mediado de g
. .
.
L d
ento e refieren a toda clase
. il . .nal y adm1Dl5tratlvo. os ocum
.
c1,· ' cnmi
. 1 sobre tierras y sobre asuntos m•
de pleitos sobre mu~has cosas, me_~ ale aun contra. "insurgentes" de
dígenas; causas seguidas contra crumn
' •

h"

·
Mé.IUCO,
·
lrutituto
.
Lo ~,chiuos dr la Historia d, Aménca,
z CANl!.DO, L mo,
1 •
Is •
S?Q
.
de Geo-'ia
e Hi toña, 1961, 2 vo ., ,, p. - .
Panamencano
e• ...
u G6

580

1810 a 1820; asunto administrativo.: concursos de bien sobre deudas;
testamentos, inventario de bien de difuntos; etc. Eric Van Young
elaboró un índice parciaJ (60 legajo~) dr. este archho. u trabajo brinda
indicaciones detalladas de las mat rias que contiene cada legajo. Es
necesario consultar además un indice publicado de este arcltivo.1•
2. Archivo fiscal d,• la audiencia de 'ueva Ga/icia. ta serie se compone
de unos 1 500 tomos que tocan principalmente asuntos fiscales y abarcan también la época indcpendientr. Eric Van Young ha elaborado un
indice parcial (500 tomos) de esta fuente incomparable para historia
económica y político-administrath-a de la ueva Galicia y del Estado
de Jalisco. Los tomos están todos revueltos en cuanto a las fechas.
3. Archivo del juzgado general de bienes de di/untos. Aproximadamente
200 legajos desde el siglo XVI bn ta lo primeros años del XIX ( 15501810) . Se encuentran en orden cronológico. Este archivo contiene principalmente documentos qu tratan de los bienes de particulares que
murieron sin dejar testamento; i.e incluyen también unos expedientes
sobre causas civiles qu no tocan a bi
de difuntos: bi nes de comerciantes, hacendados, rancheros min ros, oficiales público , eclesiásticos, indios, caciques, etc.; Ín\'entarios de bienes de todas clases ( casas,
propiedades rústicas, tiendas, etc.} ; libros de cuentas de propiedad
rurales y negocios; concursos de acreedores; acciones contra los bienes
de deudores difuntos instituida por particulares, ecl · tico comunidades religiosas, vario ramos del gobierno, etc.; di\.ision de bienes
entre herederos; testamentos.
4. Archivo de gobierno del Estado de Jalisco. Sus documentos abarcan
desde 1850 hasta 1920. Comprende:
a)
b)
c)
d)

Regi tros de hacienda del E tado.
Documentos del gobierno del E tado.
Registro de benefi en ia del gobierno del Estado.
Documentos judiciales de Jalis o.

5. Manuscritos varios de la ípoca colonial. La mayoria de carácter religioso con fechas que "an d de el iglo XVI ha ta el XIX. Existe un
índice de esto manuscritos. 15
16

PÁu BROTcure, Luis, La Nueva Calicia a trav'1 dt su uiejo archivo judicúif,
indice analitlco de lo archivos de la • •ue\·a Galici o d(' Guadalajara y del Supremo
Tribunal de Justicia del E1t.ado de J lisco, M~xico, ntigua Lib. Robredo, Jos6 Porrúa
e Hijos, 1939, 172 pp.
" ManllScritos p,rt,n,citnlls a la Biblfotua Público del Eilado d, Jalitco, (250),
33 pp. (mecanografiado).

581

�Vito, Bosqu,:jos Hist&amp;ricos, México, Edit. Polis, 1938, 475 pp. (Guadalajara, pp. 433-439).
BENÍnz, José R., "Breves noticias sobre la Biblioteca Pública de Guadalajara" en
Homenaie a don Francisco Gamoneda, Miscelánea de Estudios de Erudición, Hutoria, Literatura y Arte, Mbcico Imp. Universitaria, 1946, pp. 55-70.
BoLTON 1 Herbert E., Guide io Materials for the History of the United States in the
Principal Árchi~s of M,xico, Washington, Camegie Institute of Washington, 1913.
Reprinted by K.raus Reprint Corporation, N. Y. 1965, 553 pp. (Guadalajara, pp.
379-385).
Cl.uRERA STAMPA, Manuel, Árchivalla Mexicana, Mbó.co, UNAM, Instituto de Historia, 1952, 276 pp. (Guadalajara, pp. 136-141).
Dz LA MoKA L., Miguel y Go!ilzÁLEZ NAVAllll.O, Moids, "Jalisco. La Historia y sus
instrumentos", en Historia Mexicana, i, núm. I, (julio-sept. 1951), pp. 143-163.
DucLAs, Robert, Catálogo de los libros impresos en Pa.rfs durante el siglo XVI existentes en la Biblioteca Pública de Guadalajara, Guadalajara, 1mp. Universitaria,
1957, 464 pp.
- - - , Catálogo descriptivo de los libros impresos en la ciudad de Salamanca en
el siglo XVI existentes en la Biblioteca Pública de Guadalojara, México, 1961,
247 pp.
GóMEZ CANEDO, Lino, "Archivos Eclesiásticos en México", en Anua-rio d11 Bibliotecologla. Archivologia e Informática, tpoca 2, m, 1971, pp. 151-165.
- - -, Los .Archivos de la Historia de América, período Colonia Español, México,
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1961, 2 vols. Bibliotecas y Archivos de Jalisco, 1, pp. 320-326.
- - - , "Some Franciscan Sources in the Archives and Libraries of America", en
The Ame,icas Xlll, 2, october, 1956, Washington, Academy of American Franciscan
History (province of Jalisco, p. 148).
Ganllu:AP, Richard E., ed., Research in M,xican History, For the Committee on
Mexican Studies Conference on Latin American History, Univ. of Nebraska Press,
Lincoln, 1973, 226 pp.
Iouímz, Juan B., Los Hfrtoriadores de Jalisco (epitome Bibliográfico), México, oficina Impresora, Sría. de Hacienda, 1918, 114 pp.
- - - , "Excursi6n Bibliográfica a Guadalajara". En el Boletín del Museo Nacional de Arqueologla, Historia, Etnologla, 1, 1911, pp. 65•68.
KRoDEll, Clifton B., "La Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, Guadalajara", en
The Hispanic .American Hi.storical Review, XLIV, 3, Univemty Press, 1964, pp.
ÁLHSIO ROBLES,

6. Archivo de la antigua Universidad de Gu.adalajara. Leg~jos de la Universidad de Guada!ajara y de otras instituciones educativas desde 1792
hasta mediados del siglo XIX:
a) 8 boros de asientos de matrículas en las cuatro facultades: teología,
cánones, leyes y medicina.
b) 4 libros de juramentos de cursos y de asientos de cursos ganados en
las facultades.
c) 5 libros de asientos de grados de bachilleres, licenciados, doctores y
maestros en todas las facultades.
.
5
libros
de
claustros
de
doctores,
de
conciliarios
y
de
hacienda.
d)
.
e) libros de actas, correspondencia.
libros de colegios de niñas, del Coleg10 de San Juan y de cofradías.
f)
Carmen Castañeda elaboró un índice de este archivo.
reco7. L t.bTO•s 300 ,000 volúmenes desde el siglo XVI18 hasta la fecha. Se
mienda consultar cuatro catálogos publicados.
·
'ód"
Forman uno de los ramos
8 Folletos periódicos y colecciones peri icas.
. más valiosos de la biblioteca. Desde el siglo XVII a la fecha.
Director: Profesor José Cornejo Franco.
Ubicaci6n: Hidalgo y Liceo.
Horas de visita: Lunes a sábados de 9 a 21 horas.

BIBLIOGRAFIA
C b ·¡d s de la Ciudad de Guadalaja,a, I 1607-1635, Guadalajara, publica•
.
d G d 1 ·ara 1968-1970 IJAR INAH, 1970, 422 pp.
das por el Ayuntam1ento e ua a aJ ,
,
'
d

Actas e a ' o

,. DuCI.As Robert Catálogo de los libros impresos en Pa~Ls durante
.
, l B,.bl•,·oteca Pública de Guadalajara, GuadaJara, Imp.

~

~iglo - ~
ruvers1
,

exr.stentes en a
1957 464 PP·
.
.
r · d d de Salamanca
•
Catálogo descriptivo de los libros impresos en a et.u a
.
61
'v¡ e~:
.. ,ntes en la Biblioteca Pública de Guadala¡ara, Méldco, 19 '
en el siglo X
A,.,.

247 pp.

L
C tálogo de incunables de la Biblioteca Pública del Es•
Loma avery,
Mé · 0 Imp Nuevo
tado de Jalisco, compilado, con intr-Oducci6n y n~tas, por ... ,
xtc '
.
Mundo 1948 (Prologo del profesor José CoroeJO Franco.)
. .
Pública d,1
Vro~, José. Maria, Catálogo de las libros que existen en la Btbl,oteca
Estado de Jalisco, Guadalajara, Tip. de S. Banda, 1874, 2 vols.
STAPPOIID,

ª

377-381.
L6Ptz, José Eucario, Cedularios Capitulares de Guadalajara, Indices, Guadalajara
(mecanografiados), 1967, s.n.p.
- - - , Cedulario J, la Nueva Galicia, Recopilaci6n y Paleografla de... , Guadalajara, Edit. Lex, 1971, 216 pp.
MIi.LA.A.Es CAtu.o, Agustín, Repertorio Bibliográfico de los Archivos Mexicanos y de
las colecciones diplomdticas fundamentales para la Historia d11 Mlxico, México,
Imp. Aldina, 1948, 186 pp. (Publicaciones del Instituto de Historia, la. serie, n•.
6.) (Guadalajara, pp. 73-76.)
- - - , Notas Bibliográficas acerca tú Archivos Municipales, Ediciones de Libros
de Acuerdo y Colecciones de Documentos Concejiles, Madrid, Dirección General

583
582

�de Archi\105 y Biblioiuas, Ser\'icio de Publicaciones del Ministerio de Educación
· acional, 1952, 772 pp. (Guadalajara, pp. l ll y 112.)
PÁEZ BROTCHU:, Luis, La Nu,va Galiria o travi.r J, su Yi,jo Archivo Judicial, lndice
aruilitico de los Archiv04 de la ueva Galicia o de Cuadalajara, y del Supremo
Tribunal de Justicia del Estado de Jafüco, lnO'Od. de Vilo Alessio Robh:s, México,
Antigua Lib. RobrL-do, de José Porrúa e Hijos, 1939, 173 pp.
POMPA Y Po PA, Antonio, ''Contribución del l. ·AH para la conservación de lo
archivos mexicanos fuera de la capi1.al", en Memoria dd Prim,r Congr,.ro d, Historiadores d, Míxico y los Estados Unidos, México, EdiL Cultura, 1950. (Guadalajara, p. 79,)
STAl'PORD, Loma LavCI)", Caltilogo de incunables de /.a Biblioteca Pública dtl Ettado
d, Jalirco, compilado, con introducción y notas, por... , iéxico, Imp. Nue\·o Muudo, 1948. (Pr6log11 del proforor Cornejo Franco, pp. IX-XIV.)
Vn.LAS&amp;Ñoa v Y1LL~ &amp;Ñoa, Ramiro, Bibliografía g1n11al dt /olisco, Guadalajara, Pub.
del Gobierno del Estado de J1lisco, 1958, , . .\-F.

Sección Cuarta

CIENCII\S SOCII\LES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143912">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143914">
              <text>1975</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143915">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143916">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143917">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143918">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143936">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143913">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1975, No 16, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143919">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143920">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143921">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143922">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143923">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143924">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143925">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143926">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143927">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143928">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143929">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143930">
                <text>01/01/1975</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143931">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143932">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143933">
                <text>2017301</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143934">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143935">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143937">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143938">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143939">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14063">
        <name>Archivos de Guadalajara</name>
      </tag>
      <tag tagId="14060">
        <name>Cirujano en Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="14062">
        <name>Historiografía potosina</name>
      </tag>
      <tag tagId="14061">
        <name>Juan Manuel Muñoz de Villavicencio</name>
      </tag>
      <tag tagId="8033">
        <name>Tamaulipas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5369" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3933">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5369/HUMANITAS._1976._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>788382471ca19b24ba39a42ada14e27f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146778">
                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

humanitas. -27

�EL HABLA DEL NORESTE DE M:~XICO. COMENTARIOS*
lsRAEL CAvAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

UN

GRUPO DE ESPECIALISTAS en asuntos lingüísticos se reúne con el propósito de analizar determinados aspectos del tema y con el de plantear algunos
problemas en tomo a esa misma especialidad.

Surge, entonces, una interrogante. ¿Puede alguien, ajeno a toda actividad
filológica o lingüística, hacer algunas observaciones útiles en este campo de
investigación? Indudablemente que sí; sobre todo si es un folclorista, un
historiador o un archivista. Estas tres disciplinas ofrecen constantes oportunidades de encontrar material sumamente valioso para este género de estudios.
En el caso del folclore, es muy abundante el fruto que puede obtenerse.
Los adagios y refranes, así como los cantares, corridos y otras expresiones
vernáculas, usados en determinada región, ofrecen información muy importante.
El historiador, por su parte, tiende a investigar las corrientes que ayuden
a explicar la procedencia de determinados modos de hablar; y, finalmente,
el archivista, en el manejo frecuente de documentos, encuentra registrados
términos, expresiones, nombres de cosas, etc., que son comunes en la zona
en que se hallan esas fuentes originales.
El habla del noreste de México

Por lo que atañe al noreste de México, el habla de esta region tiene
características singulares. La sencillez de expresión, la forma particular del

* Estudio presentado en la Reunión sobre Lingüística celebrada en la Trinity University, de San Antonio, Tex., el 23 de abril de 1976.
419

�acento y otros rasgos, le dan un sello distintivo; como lo dan otras características a un yucateco, a un veracruzano, o a alguien del sureste de Texas.
Influyen mucho -a juicio nuestro- importantes factores. El medio geográfico, en primer término. El desierto y la aridez del suelo como que imprimen llaneza en el hablar y monotonía en los corridos y en la música.

esta modalidad popular le ha sido encontrada una raíz marcadamente sefardí, atribuible a la gente venida en la época de Carvajal.'
En Nuevo León llega a extremos que por el abuso, rayan en lo curioso.
Muy cerca de Monterrey una m,ujer rezaba:
Santa Bárbara-doncea [doncella]
que en el cielo fuiste estrea [estrella]
líbranos de la centea [centella]

Las raíces históricas, por otra parte, constituyen causa esencial de este
estilo en la gente. La conquista y colonización del noreste tuvo varias corrientes de penetración, que conviene tomar muy en cuenta.

Una -la primera- de mera exploración y de población efímera, la de
Alberto del Canto y Diego de Montemayor ( 15 77), procedente de Mazapil.
Su grupo estaba integrado por aventureros, mineros de la región de Zacatecas y por gentes de la Nueva Vizcaya y la Nueva Galicia.
Una segunda penetración, la de Luis de Carvajal, llegó por la región de
Tampico, integrada por pobladores procedentes del sureste de España, con
marcada ascendencia judío-portuguesa.
Otra, sumamente importante, la de Martín de Zavala (1626) en la que
predominaron los apellidos vascos; con sucesivas entradas posteriores ( 1635
en adelante) de ganaderos de la región de Querétaro y Huicbapan. Y, fi.
nalmente, oleadas de mineros; primero a la bonanza de Boca de Leones
(Villaldama) ( 1690-1700) con caravanas de hasta trescientos mineros procedentes de San Luis Potosí; 1 o en el auge de Vallecillo y la Iguana ( 1755
en adelante) y que provocó la afluencia de familias también de origen v;uco: Zuazua, Vidaurri, Ayarzagoitia, etc.

El fenómeno del la y del ea, particularmente del primero, tiene, sin embargo, una frontera o limite perfectamente marcado. Cruzando la Sierra
Madre en Monterrey, ya en Saltillo es apenas perceptible; entretanto que
en la región de Matehuala o Charcas, del estado de San Luis Potosí, se
observa la tendencia absolutamente contraria, rayando también en el abuso
al decir perrillo, muchachillo, etc.
Mas generalizado en Hispanoamérica es el hecho de omitir la "d", sobre
todo en los participios o en las palabras terminadas en ado, edo, etc. La
gente rústica del noreste la omite también ordinariamente. Un campesino
de Nuevo León, designado regidor en un lugar aledaño a Monterrey, disculpó su demora para llegar a una sesión del cabildo, diciendo: "estaba
muy ocupao, pero tuve que dejar el arao pa' venir al juzgao".
Esta costumbre, generalizada en Nuevo León, Tamaulipas y el norte de
Coahuila, habría de proyectarse a Texas, donde ha tomado carta de naturalización. No hace mucho, en un restaurante de Edinburg, pedí huevos
para el desayuno. La mesera, mexicano-texana, me preguntó:

u

cómo quieres

los blanqufos, batlos o voltiaos.

¿Sefarditas?
Del núcleo prlilllbvo de Del Canto y Montemayor, mucho fue lo que
quedó y que, por lo mismo, formaría la parte fundamental y habria de
dejar marcada influencia en el habla. La gente de Carvajal se alejó al interior, por problemas con la Inquisición. Algo quedó, sin embargo, que dejaría también influencia importante.
Una de las características más tipicas del babia del noreste, es la de suprimir la "y" intervocálica. Vgr.: .ria, por silla; estrea, por estrella; etc. A
Antonio L6pez de Villegas dice haber traído 300 personas. Encomienda, Archivo
Municipal de Monterrey, Civil, vol. 26 1 exp. 4, f. 41.
1

420

Otra de las características del habla popular del noreste es la del uso
de los diminutivos. De probable reminiscencia indígena, hay, sin embargo,
en el noreste, peculiaridades singulares. En las villas de Marin, Herreras,
Ramones, China y Bravo, es muy común decir manito, por hermanito (como
tratamiento afectuoso) . La escasez de agua hace que en los dos lugares
últimamente citados, se la designe con cariño y se diga invariablemente
agüita; sobre todo a la potable. En esos mismos pueblos el color blanco es
blancanito; y las contracciones pa'cá (para acá) y pa'llá (para allá) tienen
también su diminutivo, y así se dice: pacasito y pallasito.
Hovo, Eugenio del: "¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?", Humanitas, No.
12, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, 1971, pp. 247-254,
1

421

�Nahuatlismos
La fusión de dos pueblos, el español y el indígena, fusionó también las
lenguas. De los pueblos dominados, uno de los más importantes fue el azteca; de allí que el náhuatl fuese una de las lenguas más extendidas en
el territorio del México actual.
De las lenguas indígenas del noreste, bien poco es lo que pervive. Es la
toponimia regional la que acaso registre el mayor acervo. Así, para citar
sólo casos ·de Nuevo León, hay nombres de pueblos como: Hualahuises,
Mamulique, Agualeguas ( originalmente sólo Gualeguas) ; etc.3
El origen del nombre Coahuila ha suscitado amplios estudios y polémicas,
tendientes todas a darle una etimología náhuatl. Su origen, a nuestro juicio,
es absolutamente alazapa. Recientemente encontramos un título de encomienda de los indios cuagüit que el intérprete tradujo: zopilote-( aura) .•
De algunos otros dialectos indígenas norteños hay ejemplos en la toponimia sumamente importantes, como el nombre del poblado Huinalá, al
noreste de Monterrey, que recuerda al capitán indio Güinalá, de los tepehuanes rebelados en la primera década del XVII y que, subiendo al noreste, dieron guerra constante en tiempos del gobernador Zavala ( 1626-1636).
Abundan, sin embargo, en el noreste, los nahutlismos. Algunos, usados
comúnmente, como en todo el país: mecate, molcajete, metate, etc. Otros
-muy numerosos por cierto- son herencia. indudable de la colonización
tlaxcalteca.

¿ Pero, hubo tlaxcaltecas en el noreste de la Nueva España? La referencia
es sumamente conocida. Conviene, sin embargo, consignarla aquí, aunque
sea en términos generales. Aliados a Cortés desde los días de la conquista,
los tlaxcaltecas ayudaron mucho a los españoles. Para la conquista y pacificación del norte, el virrey Luis de Velasco recurrió también a su ayuda.
Para ello, contrató con la república de Tlaxcala el que viniesen al norte
4-00 familias. Felipe II dictó, en 1591, una real cédula concediéndoles innumerables privilegios. Estos tlaxcaltecas fundaron en el norte una cadena
de pueblos, etratégicamente situados, para ayudar a la pacificación de los
• Véase también EuoENIO DEL Hovo, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios
borrados del noroeste de México", Humanitas, 1960, pp. 489-515.
• Encomienda a Miguel Cantú. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, vol. 32,
exp. 1, fol. 342.

422

chichimecas: Mesquitic, Venado, Santa María, Guadalcázar, etc. En 1591
fue fundado el pueblo de San Esteban, a inmediaciones de Saltillo.6
Algunas de estas familias pasaron, antes de 1650, a las misiones de San
José y Santa María de Río Blanco, hoy general Zaragoza y Aramberri, en
el sur de Nuevo León. Hacia 1646 fundaron un pueblo en las cercanías
de Cadereyta, destruido por los indios gentiles en 1648.8 Años más tarde, en
1686, fundaron el pueblo de San Miguel de Aguayo, hoy Bustamante. A
principios del siglo XVIII fueron establecidos los pueblos de Guadalupe,
Purificación y Concepción. 7
Esta colonización tlaxcalteca marc6 su influencia en las artesanías, la
alimentación, las danzas, etc.; pero también la dejó en el habla del noreste.
Se oye todavía con frecuencia, en los pueblos fundados por ellos, llamar
tachacual a un cercado de carrizo; talhuate, a un trozo de carne muy duro;
tlaxcalcuán, a cierto tipo de cucarachas; chimal, a una cabellera despeinada; totache, a un sacerdote; chahui.xtle, a una enfermedad leve, en particular al resfrío o calentura palúdica; etc.

Zona arcaizante
Fue la del noreste una zona casi incomunicada durante toda la colonia
y gran parte del XIX. Un viaje de Monterrey a la ciudad de México
significaba dos meses a caballo. El paso lento de las recuas recorrió las
ciudades más apartadas, y las cuadrillas de carros llevaron minerales de
Cerralvo a Parral, Sombrerete, etc., desde muy a principios del siglo XVII.
Cuando ya se dispuso del servicio de diligencias, fue tan largo de todos
modos el trayecto, que el historiador José Eleuterio González dict6 a sus
discípulos en el camino sus Lecciones orales de historia de Nuevo León,
obra de casi 250 páginas; y esto en plena década de los setenta.ª
La comunicación con los pueblos de Texas fue igualmente penosa. Las
jornadas del general Alonso de León, en el XVII; las de Terán de los Ríos
y otros, en el XVIII; o las de los soldados que cubrían plazas en los asientos
militares de Nacogdoches, son, en realidad, inconcebibles. El contacto de
• ALEss10 RosLEs, Vito, Coahuila y Texas en la /poca colonial, Ed. Cultura,
México, 1938, p. 123 ss.
• LEÓN, Alonso de, et al, Historia de Nuevo Le6n ... , Universidad de Nuevo Le6n,
1961, p. 110.
' RoEL, Santiago, Nuevo Le6n. Apuntes Hist6ricos, Monterrey, 1954, p. 45.
• GoNzÁLEZ, J. E., Lecciones... , Monterrey, 1881 (Prólogo).

,,

423

�estos mexicanos con la Louisiana, además de poner en riesgo la soberanía
nacional, hizo que se mezclara tanto el español con el francés, el inglés
y los dialectos salvajes, que -al decir del general Mier y Terán- "han perdido hasta el idioma y es posible que no atiendan ninguna ley ni orden
de su gobiemo".9 Los pueblos de Texas conservaron, sin embargo, el español llevado por los expedicionarios del Nuevo Reino de León. Una visita
reciente a Goliad, Texas, nos permitió observar no sólo el aspecto físico
de la gente, tan semejante al de la gente de Nuevo León, pero hasta el
mismo lenguaje con los mismos giros y los mismos arcaísmos.
El aislamientd de la región haría decir a Juan Bautista Chapa, continuador de la crónica de Alonso de León, en el siglo XVII: "Los que habitan
en países remotos --expresa en la introducción Al Pío Lector- suelen olvidarse del lenguaje político de las cortes, aunque hayan aprendido en ellas".1 º
Y a ese aislamiento por falta de caminos o de medio de transporte, habría que añadir un factor tanto o aún más importante: la carencia de
centros educativos. Los misioneros y algunos seglares tuvieron a su cargo
el impartir una enseñanza rudimentaria, y esto sólo a la clase privilegiada.
Hubo en los albores del XVIII un colegio jesuita en Monterrey, para enseñanza superior, pero su duración fue efímera. Sólo hasta 1792 fue cuando
abrió sus puertas el Colegio Seminario. Hasta entonces unos cuantos habían
logrado ir a estudiar a México, Guadalajara o San Miguel el Grande.

Esta incomunicación física y cultural -prolongada hasta más de la mitad
del XIX- habría de hacer del noreste de México una zona arcaizante en
muchos aspectos, entre éstos el del idioma. El español que los niños -blancos
e indígenas- aprendieron de los misioneros durante la colonia, es perceptible aún en nuestros días. Muy común en todo el país, particularmente en
zonas mineras o indígenas, es oír el dende, por desde; truje, por traje; ansí,
asina o ansina, por así; daca, por dame; etc. Independientemente de estos
arcaísmos en la región que nos ocupa, son frecuentes otros, como: cedrón,
por cubeta; en denantes, por hace poco; endevido, por individuo; ler, por
leer; mestro, por maestro; pelotera, por tiroteo; peregoso, por pañal; espeta,
por esperanza; vendutero, por vendedor; belduque, por cuchillo; etc.
Dentro de los arcaísmos más comunes y muy generalizados en todos los
pueblos de habla hispana, predominan en el noreste la substitución de la
• Citado en

ILDEFONSO

VILLARELLo, El habla de Coahuila, Mástil, Saltillo, 1970,

"h" por "j" y viceversa; y así, se dice: güevo, por huevo; jediondo, por
hediondo; o bien, jervir, por hervir; o jilo, por hilo.
En otros aspectos

Aparte del hablar cotidiano pueden advertirse algunas peculiaridades en
otros aspectos de la vida. En la medicina popular se dice que el enfermo
está atrasado, por empeorado; o que está cholenco, si su dolencia es pasajera; atiriciado, si está melancólico o decaído; ñango, si enclenque o enfermizo; o que la enferma murió de las resultas, entendiéndose que de las
consecuencias deJ parto.
Ignoramos si haya sido ya realizada, pero sería una excelente investigación
lingüística registrar la nomenclatura de las enfermedades coloniales, a través
de las partidas de defunción en los libros de entierros de las parroquias del
noreste.
Es importante consignar aquí la referencia, muy conocida también, del
auge ganadero en esta zona. Pobre en agricultura por la escasez de lluvias,
y más pobre aún por sus escasos yacimientos mineros, fueron causas de una
menor afluencia de pobladores. Hubo, sí, notable abundancia de pastos.
Atraído por ello, Antonio Leal entró con 30,000 ovejas, procedente de Huichapan, en 1635. A partir de entonces surgió un movimi;nto ganadero
extraordinario. Muchas grandes haciendas del interior enviaron sus ganados
menores a pastar.U El gobernador Martín de Zavala propició este auge,
otorgando grandes mercedes de tierras. La nobleza criolla y muchos señores
de ganados poseyeron acá grandes latifundios. La ganadería fue trashumante.
Subía en tiempo de pastos y volvía a sus lugares de origen en tiempo de
trasquila. Fue éste otro de los tipos de penetración y de influencia en el
habla, porque con los mayordomos de haciendas venía gran número de
pastores y gentes de servicio: indios otomíes, tlaxcaltecas, mestizos, esclavos
negros, etc.
Hubo también importantes ganaderos locales, que tuvieron grandes criaderos de ganado mayor y caballada. Desde mucho antes de 1650, aparece
en Nuevo León la palabra rodeo, el que practicaban en grupos. El nombre ha
quedado también en la toponimia regional. Esta práctica habría de extenderse a Texas. Ganaderos de Nuevo León y Tamaulipas tuvieron extensos

p. 39.
• LEÓN,

424

Alonso de,

op cit., p. 124.

:a LEÓN,

Alonso de,

op. &lt;:it., p. 90.

425

�agostaderos en el sur de Texas, en la segunda mitad del XVIII. Uno de
estos era el agostadero de la Feria, al norte del río Bravo.
La ganadería, como principal actividad cotidiana, marcó también su huella
en el lenguaje del noreste. Citaremos sólo unos ejemplos: amachado ( de
macho, mulo) porfiado, terco; cuacazo ( de cuaco, cuerno) trago de mezcal
de maguey, servido en un "vaso" de punta de cuerno; cerrero, mal educado, huraño; baquetón, desvergonzado, disimulado; chivato, travieso, saltarín; etc.
De esta riqueza ganadera provino un modo singular en la . alimentación,
a base de carne. Algunos nombres son propios de la zona: aguja, arranque
de la costilla de res, en el lomo; machacado, platillo típico de carne seca,
macerada, guisada con huevo. En Sonora se llama machaca. El género
masculino que se le aplica en Nuevo León obedece a que se trata de lomo
machacado. Otro bocado típico es el diezmillo, nombre correspondiente al
solomillo y que alguna relación pudiera tener con el diezmo pagado a la
Iglesia por los ganaderos.

Extenderíamos demasiado este comentario si aludiéramos a la variada terminología en otros aspectos. Es el caso de la molienda de caña de azúcar,
que aportó muchas palabras a la región; o en los nombres del pan regional, que difieren mucho al de otras partes. Sólo a modo de interrogación:
el pan de Nuevo León llamado semita, está ligado al origen judío del Nuevo
Reino de León.
De estas breves consideraciones, susceptibles de ser ampliadas y sobre
todo mejoradas, puede concluirse:

EL GOBERNADOR DON MANUEL DE SANTA MARlA Y LOS
INSURGENTES EN EL VALLE DEL PILÓN
Episodio de la Guerra de Independencia

Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA CELEBRACIÓN de las Fiestas Septembrinas invita a repasar la Historia
Patria y a releer viejos expedientes que evocan personas y sucesos de la
Revolución de Independencia.
En esta vez redimiré del olvido dos acontecumentos que coincidieron en
tiempo y tuvieron por escenario el Valle del Pilón: la presencia del Gobernador don Manuel de Santa María y la obligada visita al lugar de un
grupo de insurgentes.

2. Que los archivos civiles y eclesiásticos del noreste esperan al investigador de este hermoso tema, ofreciendo vastísima información.

La Historia nos dice que en los primeros días de enero de 1811, huestes
insurgentes al mando de don José Mariano Jiménez, teniente general de los
Ejércitos de América, avanzaban hacia el norte con el propósito de adelantar "las conquistas hasta la Villa del Saltillo, Nuevo Reino de León y
demás Provincias Internas" .1

3. Que es urgente formar un vocabulario, que vendría a enriquecer la
escasa bibliografía existente.

Don José Antonio Cordero, Gobernador de la Provincia de Coahuila,
"los esperaba con sus tropas y las de este Reino" en Aguanueva. (Cossío.)

4. Que la investigación lingüística no puede prescindir de la investigación
histórica.

"El día siete de enero se avistaron las fuerzas insurgentes y a poco comenzó la lucha; pero apenas iniciada, la tropa a las órdenes de Cordero
se pasó al enemigo." (Roel. )

1. Que hace falta realizar una intensa investigación oral en la region
noreste, a fin de recoger material, que lo hay; en abundancia.

1
Sigo aquí a dos distinguidos historiadores y publicistas de Nuevo Le6n: Licenciado don Santiago Roel y don David Alberto Cossio.

426

427

�Días antes el Gobernador del Nuevo Reino de Le6n "intentó juntarse
con el Gobernador del Nuevo Santander. . . a fin de discurrir ambos la
manera de salvar sus Provincias del inminente peligro que las rodeaba, pero
al llegar a San Mateo del Pilón ' quiso antes saber el resultado del ataque
de Jiménez a Aguanueva".
"Sabedor Santa María del desastre sufrido por Cordero", desistió de su
viaje. Optó por celebrar un "Consejo de Guerra que Jo orientara en aquellas
críticas circunstancias". (Cossío.)
Mucho se ha especulado sobre el "Consejo de Guerra". David Alberto
Cossío afirma que "no se tienen noticias acerca del Consejo de Guerra que
se menciona". El licenciado Roel asienta que "Santa María al tener noticia
del desastre ... reunió una junta de guerra y en ella se acordó dispersar las
tropas del gobierno y declararse todos por la Independencia".
¿ Quedó constancia de la "junta de guerra"? ¿ Se consignó el suceso en

algún expediente del archivo local?
Revisé los legajos de 1811. No encontré noticia de la "junta de guerra";
pero en uno de ellos tuve la fortuna de hallar abundantes datos relacionados
con los sucesos de aquella época. Intento referirlos.
Don Pedro José Borrego, Receptor de Alcabalas Reales en el Valle del
Pilón, necesita "certificar.. .las justas circunstancias que (lo) estrecharon,
en diez y ocho horas, que por orden superior (fue) Subdelegado, en tiempo
de la insurrección, a tomar la resolución de quitar a los individuos de este
vecindario algunos caballos... para habilitar y echar de esta jurisdicción a
los reos insurgentes que introdujo el Sr. Capitán y Segundo Comandante
de esta Provincia, D. Pedro de Herrera. ..".
Para justificar la requisición de cabalgaduras apela al testimonio de cinco
vecinos de San Mateo, los señores don José Ignacio Benavides, don Juan
Barbosa, don Rafael Gil de Leyva, Br. don José Ignacio Báez Benavides,
cura del Valle, y capitán don Juan José de los Santos.•

insurgentes con un Capitán llamado Rafael Hermosillo, que V1nieron en
calidad de reos, conducidos por la tropa de la Provincia y. . . hallándose
en este Valle el Gobernador D. Manuel Santa María...D. Pedro Herrera
le entregó los reos".
Gil de Leyva informa que los insurgentes "estuvieron arrestados en la
casa del Estanco Viejo".'
Coincidiendo la entrega de los "reos" con la noticia del desastre de Aguanueva, la suerte que coni.eron los prisioneros de guerra tomó rumbo in-

esperado.
Las disposicion_es que dictó Santa María, afectado hondamente por el
desastre sufrido en Aguanueva, causaron impacto en toda la Provincia, especialmente en el Valle del Pilón.
Manifestaciones concretas de tal impacto son los sucesos que en el citado
Valle se desarrollaron.
De la dispersión de las tropas y sus consecuencias en el vecindario de
San Mateo, nos enteran los vecinos, que declaran:

"A las once del día doce de enero se fue una Compañía de los tlaxcaltecas de Boca de Leones que allí mismo (en la casa del Estanco Viejo)
estaba acuartelada. ..y no vió soldados que los custodiasen" indica el tercero
de los testigos.
"Para la misma tarde observó que ningún militar estaba sobre las armas
porque se habían retirado sin gobierno."
"La tropa no estaba con el arreglo debido porque el Gobernador Santa
María se desatendió de todo." (2)

A fin de que la narración conserve su originalidad y realismo, dejamos
la palabra a los vecinos.

"No me acuerdo, a punto fijo (expresa el Párroco) qué personas de autoridad y respeto quedaron en este Valle cuando la dispersión de las tropas,
fuga de los europeos y libertad de los prisioneros. No pasarían de cuatro
los sujetos que quedaron en estas circunstancias, todos llenos de consternación y sobresalto."

A Benavides "le consta haber visto en este lugar sesenta y tres hombres

"Me consta, añade, que en el mismo día (que) se dispersaron las tro-

Antiguo vecindario, origen de la ciudad de Monte-Morelos, N. Le6n.
1 En el curso de la narración los identificare.mos con los números:
11 2, 3, 4 y 5,
respectivamente, cuando no los nombre.
1

428

Plazuela del Embudo" ( hoy de Juárez), a la
media cuadra, calle de por medio. (Mapa del Br. don José Antonio Gutiérrez de

• Casa ubicada al poniente de la

11

Lara.)

429

�pas.•.s6lo qued6 el Capitán D. Juan José de los Santos con su Compañía
acampado en el pueblo de Concepción."
El cambio ideológico del Gobernador trajo consecuencias inmediatas para
los insurgentes. En los testimonios se lee:
"A las tres de la tarde, el mismo Sr. Santa María pas6 a la casa en donde
estaban arrestados y... les dijo:
-Hijos míos ¿ están ustedes conformes de sujetarse a las 6rdenes de D.
Ventura Ram6n?
-Respondieron todos que sí."
"Con esto se volvi6 el Gobernador a su casa, mand6 ensillar y se fue
para la Punta de Lampazos, pero luego se supo que para Monterrey." (1)
"Después que desocupó dicho señor Santa María la casa en que estuvo
posado se pasaron los insurgentes a ocuparla." (3) 5 El propio Gobernador
"les franque6 la casa". (4) A ella "los llev6 D. Ventura Ram6n, metido
el sol". ( 1) En la casa que Je sirvi6 de hospedaje, Santa María "dej6 dos
cañones cargados". (5)
Alojados los insurgentes en la nueva casa, "ellos mismos pusieron centinela
en la puerta, sin arma porque no la tenían". Luego "sin dar parte alguno
a Don Ventura Rarn6n ni a D. Pedro Borrego se hicieron de los cañones...
los descargaron para reconocerles la pólvora y los volvieron a cargar... avocando uno para el zaguán y otro para el corral. Vi6 --el mismo declaranteque en sus frazadas metían piedras del río a la casa, indicios que le parecieron
malos. . . y que habiendo visto todo esto pas6 a la casa de su primo, el Sr.
Cura Báez Benavides y . .. le dijo todos los movimientos dichos". ( 1) ·

Ya daremos noticia del resultado que tuvo la informaci6n que recibi6 el

No era para menos. Los vecinos del Pil6n tenían una imagen aviesa de
los insurgentes. Un comerciante de la regi6n, don José Ma. Plaza, trajo
noticias, en el mes de noviembre, de la "toma de Catorce; Cedral y Matehuala por los revolucionarios de Iriarte y de Canal. . . Decía que todos
éstos cometían espantosos atentados con las mujeres y robaban y mataban
sin clemencia" (Cossío, ob cit.).
¿ Cuál sería la conducta de los insurgentes con los vecinos de San Mateo?

Noche de vigilia en el Valle del Pil6n
"Para las ocho de la noche, ya los insurgentes tenían la puerta cerrada
y el postigo abierto, avocados los dos cañones para la calle y dobles centinelas con armas de fuego. . . que no sabe quién se las prestó", declara
el testigo Gil de Leyva.
Los insurgentes tomaban más precauciones de las necesarias. ¿ Qué esperaban?
"La causa de la preparación de los insurgentes era por temor al asalto
de D. Domingo de Allende,8 porque supieron que dicho señor había dicho
que era bueno degollarlos." ( 3)
"Después de la oraci6n en la noche del mismo día ( expresa Benavides)
entró Hermosillo a la casa del declarante, que es una pieza de la misma
en que estaban posados, estando presente el Br. D. José María Santa y les
dijo.. .que si tantito le hacían daría asalto esa noche en las casas de los señores europeos; que a súplicas suyas y del citado Padre Santa se contuvo...
También les dijo que si no lo auxiliaban con bestias suficientes para su
destino le sería preciso tomarse la autoridad de quitarlas."
El recelo era mutuo

párroco.
La situación de los insurgentes había cambiado radicalmente. Su llegada
al Valle en calidad de "reos" desert6 la natural curiosidad entre los vecinos.
Pocas horas después, liberados los prisioneros de guerra, "la consternación
y el sobresalto" hicieron presa de europeos y de los criollos "principales".

A juicio del Br. Báez Benavides los insurgentes se apoderaron de los cañones "pretextando, para cohonestar su hecho, que temían ser invadidos
por los europeos". Sobre la petición de caballos asienta : "Se hubieran tomado la libertad de proveerse de cabalgaduras por la fuerza, cuyo depravado

• Estaba construida sobre un amplio solar, por calle de las "Chatas" (Juirez en
la actualidad), frente al terreno donde se halla el edificio escolar "Antonio de la
Garza García".

• Subdelegado en el Valle de la Mota (hoy general Ter.in). "Capitán de las
milicias urbanas. . . sujeto recomendable y enteramente opuesto a las ideas de su
tumultuario primo", el Caudillo insurgente don Ignacio Allende (Santa María).

430

431

�intento no era fácil de resistir, así por los que eran adictos a su causa,

como por el apoyo de sus tropas que estaban casi entrando a esta Provincia,
exhausta de fuerzas que oponer''.
Impresionado por los informes de sus observadores acerca de los movtmientos e intenciones de los insurgentes "le avis6 a D. Pedro Borrego para
que éste viera qué medio ponía en que no hubiera una desgracia". Hizo
más, realiz6 un acto temerario que el mismo señor Br. consigna en estos
términos: "Hubo persona que me asegur6... intentaban invadir y saquear
las casas de los europeos prófugos, por cuya noticia tomé la resolución de
encerrar en mi casa 1 y custodiar con gente armada la pólvora y municiones
que también había dejado señor Santa María y que aun no había caído en
manos de los insurgentes".
¡ La que se hubiera armado si Hermosillo se da cuenta de la maniobra
del cura!

La convivencia no s6lo era intolerable, sino peligrosa. Los rumores sustituían a la comunicaci6n directa y franca entre Hermosillo y el Subdelegado. Amenazas, rumores, conatos y hechos creaban el ambiente adecuado
a la "desgracia" que pretendían evitar.
Propaganda insurgente. Los "adictos''

Debo advertir que no todos los insurgentes se recogieron a la casa que
les "franqueó" el Gobernador.
"Después de su libertad, en la noche y día siguiente paseaban muchos
de ellos por las calles y casas donde había vino...Platicaban con varios del
lugar, contándoles y seduciéndolos...que la causa de ellos era justa, que
podían defenderla, y lo contrario de la otra causa, que no era justa." (3)
"Se dispersaron por todo el lugar acompañados de la plebe. . . lo que
causaba bastante temor de un levantamiento." (4)
"La gente plebeya (parecía) dispuesta a defenderlos en caso de invasión.
Seducían al pueblo y con este apoyo intentaban proveerse y habilitarse de
cuanto les faltaba, echando mano de los muebles de los europeos que se
habían fugado o apresar a los que no se habían ido." (5)
' La casa que "franqueó" Santa María a los insurgentes lindaba por el sur con
el solar de la Iglesia

432

El Receptor de Alcabalas Reales anota en su petición: "y se oyeron voces en el público y cuerpo de gente plebeya indicativas de una verdadera
señal de seducción, expresando que ellos habían ganado estos lugares y
que debían mandar y dominar".
No se necesita gran capacidad imaginativa para representarse el cuadro
que ofrecía el vecindario del Pilón la noche del doce de enero de 1811:
rumores y noticias, a cual más alarmantes, se colaban en todos los hogares.
Las "pláticas" de los insurgentes con la "plebe" que los seguía llenaban las
estrechas calles que circundaban la "Real Plaza". Pasos y voces se alejaban
de vez en cuando del centro e invadían las dos calles más prolongadas que
salían como antenas de un núcleo. Y el ir y venir se repetía. Al sobresalto
de las primeras horas de la tarde sucedía una tensión creciente de los insomnes moradores.
El vecindario velaba en espera del "asalto" insurgente. Los hombres de
Hermosillo no pegaban los párpados ante la amenaza de "degüello". Los
vecinos espiaban los movimientos de su huéspedes; éstos, por su lado, mantenían el oído atento a las más insignificantes expresiones que del campo
contrario recogía y propagaba la "plebe".
Los insurgentes cumplían su función de emisarios en área muy reducida
y en condiciones adversas: la mayor parte de su auditorio lo constituía la
"plebe".
A juzgar por las expoS1c1ones de los cinco declarantes, los criollos eran
refractarios a la propaganda insurgente, de la que hablan con ligera ironía.
Criollos y europeos sostenían entre sí, con frecuencia, enconados litigios por
diversas causas (por linderos de tierras, en particular), pero se mostraban
solidarios ante la acción insurgente que atentaba contra el régimen del que
formaban parte.
Sobre este punto no hay discrepancias entre los testigos. Recapitulemos
las exposiciones alusivas:
"Los señores europeos se salieron de sus casas a tomar seguridad..." ( 1)
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y para poner su persona en seguridad." (2)
"La prevención de soldados era para sujetarlos en caso de que acometieran a las casas de los europeos." ( 3)
Se refiere esta última al oficio que el Subdelegado, don Pedro José pas6
433
humanitas.-28

�al capitán De los Santos "pidiéndole auxilio de los soldados que babia en el
pueblo de Concepción ... Vinieron éstos, los pusieron de centinelas y a los
insurgentes los metieron ... diciéndoles que no tuvieran recelo alguno". ( 1)

obedecer, pretextando que pudieran ser sorprendidos en algún paraje dificultoso ... que se estarían en el Valle hasta que las tropas de la insurrección llegaran para reunirse con ellas". (5)

No obstante la presencia de los soldados la desconfianza persistia en la
mañana del dia siguiente: "Temiendo esto mismo dicho Padre Santa estando en el canon de la misa le mandó al declarante (que es el sacristán
de la Iglesia) que fuese a avisarle a dos europeos que asistieron a oirla,
que luego que recibieran la bendición se retiraran donde (sic) no los vieran
los insurgentes, no hicieran alguna tropelía con ellos." (3)

"El Gobernador. . . teniendo por bastante su excusa. . . también ordenó
que pudieran pasarse a reunir al Cuerpo de Ejército o aguardar en este
Valle para incorporarse." (4)

Para explicar la solidaridad entre criollos y europeos el señor Cossio sostiene una interesante y bien fundada tesis, de la que participo. La consigno
en el capítulo final.

En cuanto a la pretensión de los insurgentes respecto a los bienes de los
europeos, no dudamos de que Hermosillo se hubiera apoderado, en caso
extremo, de lo indispensable para satisfacer las demandas de sus soldados.
¿Por qué no lo hiw?

El capitán realista afirma que los soldados de Hermosillo no se apoderaron de los bienes de los europeos, ni de sus personas porque él lo impidió:
11
"Los contuve, amenazándoles exterminio . .. , expresa.
El primo hermano del párroco declara que Hermosillo no asaltó las casas
de los europeos, porque "a súplicas suyas y del Padre Santa, se contuvo..."
Me inclino por esta última inteivención. Lo dicho por el capitán no
pasa de ser una balandronada. En opinión del Br. Báez Benavides si los
insurgentes hubieran decidido quitar por la fuerza las cabalgaduras que
necesitaban "no era muy fácil resistir. . . por el apoyo que tenían de sus
tropas que estaban casi entrando a esta Provincia, ..".
Los insurgentes salen del Valle del Pü6n

Cuando Santa María libertó a los "reos" mand6 "que regresaran, con
una corta escolta para su resguardo, por el mismo camino que habían
traído" (4) ... "para la Boca,• donde entraron, lo que ellos no quisieron
• Habían llegado por el largo y estrecho cañón (llamado de Rayones} cuyo tfrmino es la "Boca", amplia abertura por donde el río del Pilón desemboca al Valle
del mismo nombre.

434

Ante la disyuntiva de "pasarse" a Monterrey o "aguardar en este Valle"
optaron por trasladarse a la capital de la Provincia. No sentian muy acogedor el medio de San Mateo, salvo en sus relaciones con la "plebe" y
quizás con algunos criollos.
Recordemos que Hermosillo había dicho "que si no lo auxiliaban con
bestias suficientes..." se "tornarla la autoridad de quitarlas". ( 1)
"Al día siguiente supo (el declarante) que D. Pedro Borrego mandó
quitar caballos para esta conducción." ( 1)

Ni Hermosillo, ni don Pedro José Borrego deseaban prolongar una convivencia saturada de amenazas y desconfianzas.

A punto de partir se suscitan dos incidentes que los testigos del Receptor
de Alcabalas Reales registran:
"No los podían juntar para sacarlos por andar embriagándose, pero D.
Ventura Ramón los juntó y encaminó" (2) expresa el más imparcial de
los informantes.
"Dos de ellos riñeron. . . en términos de haberse matado, Maldonado y
Altamira, a quienes contuvo el Cabo Marciliand', hace constar el capitán
De los Santos.

Al fin emprendieron la marcha. "Juntamente iba el Capitán D. Juan
José de los Santos, por delante con sus soldados." (3)
La distancia ideológica entre insurgentes y realistas se mide por las
expresiones del Receptor de Alcabalas y sus testigos; pero llaman la atención, por lo duros e injustos, los calificativos que don Pedro José y el capitán
De los Santos aplican a sus adversarios.
"La provincia que por mí se tomó (asienta el primero). . . fue el medio
más prudente para libertar a este pobre Valle ... y quitar semejante peste
del mismo. .."

435

1

�"Esta clase de gentes (declara el segundo) en calidad es un agrego de
canallas, sin policía, crianza, ni miramiento, siendo tanta su depravada intención...que en el camino para el Guajuco encontramos el avío de caballada y mulada perteneciente a Don Vicente Parás 9 (y) quisieron quitar
este avío y tomárselo ellos, en cuyo lance los contuve..."
El espíritu de la época habla por boca del Receptor de Alcabalas y sus
testigos: describen a Santa María y a los insurgentes, enfocan hechos, puntualizan detalles con criterio casi unárúme. Pero hacen algo más: se autodescriben. La congregación vecinal de San Mateo aparece, en los comienzos
de la Guerra de Independencia, con las ideas, con los prejuicios políticosociales, con la mentalidad de un pueblo norteño, integrado por europeos
y criollos, con su "plebe" de mestizos y otras "castas".
Los insurgentes son "reos" porque rompen con la tradicional sumisión.
Sin embargo. •.

Entre los cinco testimonios sobresale el de don Juan Barbosa. Es el suyo
un testimonio objetivo hasta donde es posible en aquel tiempo y en aquel
medio. Rectifica la imagen de insurgentes y "plebe" que trazan sus coetáneos. Su independencia de criterio es notoria como lo revelan los párrafos
que traslado:
"No le consta que (los insurgentes) se repartieran por las casas, sino que
andaban por la calle."
"No oyó voz alguna que indicase insurrección, sino confusión en la gente,
sin saber a qué atribuir esto."
"A la plebe de este Valle no le advirtió movimiento alguno ni inclinación a fomentar levantamiento, si no es que a la novedad de ver a estas
gentes iban varios por curiosidad a verlos, pero que no se sabe si en secreto
platicaban cosas malas."
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y poner su persona en seguridad."
"Cuando salieron de este lugar golpeó (D. Ventura Ramón) a uno de
los insurgentes que se resistía a seguir para Monterrey, por ebrio."
• Asturiano, padre del primer Gobernador Constitucional de Nuevo León.

436

"Los insurgentes estaban con alguna sujeción al jefe que los condujo
a Monterrey."
El testimonio de Barbosa honra al vecindario de San Mateo.
Termina la aventura que protagonizaron don Rafael Hermosillo y sus
sesenta y tres insurgentes con el breve informe que incluye en su testimonio
el capitán don Juan José de los Santos:
"El oficio que lle~~ para el Comandante de Armas de Monterrey (anota),
a efecto de que recibiera los reos, se lo entregué al Gobernador Santa María,
que se hallaba en su capital."
En calidad de "reos" los introdujeron al Valle del Pilón y como "reos"
los entregaron en Monterrey al mismo que los había liberado.
Colateral

La personalidad de don Manuel de Santa María.
¿ Por qué el Gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León se
declaró insurgente?

No pretendo explicar la conversión ideológica de este español que abandona el partido realista para acompañar a nuestros próceres en su lucha
por la libertad. Es la curiosidad la que me lleva a preguntar: ¿qué vivencias sacudieron la personalidad de Santa María ante la Revolución de Independencia?
Examinemos lo poco que ha llegado a nuestro conocimiento sobre tan
señalado personaje.
Don Lucas Alamán le dedica algunas líneas en su Historia de México.
Textualmente expresa: "Además de estas causas existen en el archivo general, unidas a las de Abasolo, (la) de D. Juan Bautista Carrasco...y la
de Santa María, caballero hábito de Santiago y Gobernador interino de
Nuevo León; todas contienen noticias muy circunstanciadas sobre los sucesos...y sobre la parte que en ellos tuvieron los declarantes".
Don David Alberto Cossío, en su monumental Historia de Nuevo León,
presenta a Santa María con los rasgos sobresalientes de su personalidad
reseña la serie de hechos que influyeron en el Gobernador y, además con~

437

�signa los pasajes más significativos de las cartas que escribi6 bajo la presi6n
de los acontecimientos. No formula conclusiones, pero las sugiere.
En seguida la síntesis de su investigaci6n.
Santa María fue hijo de un sevillano. Para el año de 1809 figuraba con
el grado de Sargento Mayor del Regimiento Provincial lla.mado "Dragones
de San Carlos", establecido en Cedral.
Entre los rasgos más salientes de la personalidad de San María anota:
carácter bullicioso, un poco socarr6n y afecto a las francachelas, de genio
burl6n y festivo...Carecía de grandes recursos de inteligencia y de acci6n.
De su época de gobernante sabemos que en los primeros tiempos de su
actuaci6n vivi6 de acuerdo con su alegre modo de ser; pero que sus capacidades de dirigente se pusieron a prueba al estallar la Guerra de Independencia.
Don Félix María Calleja del Rey le pide, desde San Luis Potosí, el contingente veterano del Nuevo Reino. Por otra parte, el Ayuntamiento de
Monterrey demanda de Santa María "acuerdo rápido para proteger los
intereses del Reino". Hasta entonces "vino a percatarse de que era muy
difícil entenderse con el carácter absolutista de los vecinos de esta Provincia".
Y aquí la tesis del señor Cossío sobre la idiosincrasia de los vecinos del
Nuevo Reino que explica (o trata de explicar) la solidaridad entre criollos
y europeos ante la acci6n renovadora de los insurgentes. Atribuye su modo
de ser a tres circunstancias: al aislamientó, muy marcado, en que vivían
estos provincianos, causa de la indiferencia con que veían los acontecimientos
que no afectaban su patrimonio, a "tantas dolorosas pruebas de penuria
y guerra bárbara" que modelaron "el espíritu de sus habitantes, conservador
por excelencia", y en tercer lugar "al hecho de que mucha sangre española,
conservada más puramente en algunas comarcas de esta parte del país, entonces dominaba generalmente aquí".
En mi concepto, la historia de la colonizaci6n de esta tierra confirma
la tesis del señor Cossío. El asentamiento de los inmigrantes fue cruento. La
extinci6n de los aborígenes, casi completa.
Mas, continuemos con Santa María. A cada noticia adversa aumentaba

su desaliento.

"Sigo disfrutando de una vida bastante aciaga (escribe al Intendente de
San Luis Potosí) . No es esto para mi honrado carácter, opuesto al sistema
reconcentrado en los corazones de ·estos habitantes."
"Yo no he nacido para mandos políticos, aislados y sin recursos" escribe
más adelante. "No puedo menos que suplicar a V.S. tenga la bondad, ordenándome entregue el mando, pase a engruesar las filas de esas tropas."

En estas líneas descubre su nostalgia por la vida de soldado para la que
había nacido. Quizás tal añoranza contribuy6 en mayor grado que las noticias de los desastres, más profundamente que el choque de su "honrado
carácter'' con el "opuesto sistema" de sus gobernados, más todavía que el
aislamiento de que se quejaba, más, en resumen, que todos los hechos que
enumera el historiador contribuy6, repito, este factor emotivo en la grave
decisión que tom6 Santa María. Y a la vida de soldado volvió.
¿ Es posible el cambio de Santa María como consecuencia de la serie de
hechos enumerados? ¿Había antecedentes lejanos?
No se tiene noticia de que los suyos pusieron obstáculos a su carrera
militar y política. Al contrario, los estímulos no faltaron. Su promoci6n
a Gobernador lo demuestra. Resulta difícil creer que para Santa María la
causa realista estaba perdida definitivamente, que la única salida se hallaba
en pasarse al campo insurgente, lo que significaba cambiar patrones de
vida, romper vínculos personales y de familia. Más aún, se disponía a combatir a los que apenas el día anterior eran sus "amados" jefes o compañeros,

a destruir el sistema que lo había formado.
Motivaciones muy fuertes, ignoradas todavía, han de haber impulsado
el proceso ideol6gico de Santa María al cambiar de partido, sin desconocer
que los factores enunciados fueron coadyuvantes de primer orden en el
cambio. ¿ Cuáles fueron sus sueños, sus ideales en las etapas formativas
de la vida?
En el Valle del Pilón, Santa María cierra la etapa más larga de su existencia con una serie de actos irreversibles: dispersa las tropas del gobierno,
dispone la libertad de los prisioneros insurgentes, les franquea su casa, los
provee de armas y los pone bajo la protecci6n de don Ventura Ramón,
uno de sus mejores subordinados. Santa María libertó y arm6 a los enemigos
del régimen que hasta aquel día doce de enero represent6.
El Gobernador regres6 a Monterrey en calidad de insurgente.

El ánimo del Gobernador sufría alteraciones que revela en sus cartas.

439
438

�El capitán don Rafael Hermosillo

Su personalidad aparece velada en los testimonios. Sólo una vez hace
acto de presencia, pero basta con esa vez para darnos cuenta de que es
hombre prudente y audaz a la par. Si muchos de sus soldados salieron a
"pasearse" por las contadas calles del vecindario durante media noche fue,
sin duda, con su anuencia o disimulo. Los paseantes le servían de contacto
con la "plebe" y con los criollos, única fuente de noticias para orientarse
en aquel medio.
El ambiente era explosivo. Asombra que nada ocurriera al llegar los soldados realistas enviados por el capitán De los Santos a petición de don
Pedro José. Dócilmente se dejaron conducir los insurgentes, que andaban
de paseo, no obstante su embriaguez.

PRÓCERES DE LA REFORMA Y DE LA
INTERVENCIÓN FRANCESA
JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

La Historia cita el nombre de don Rafael Hermosillo después de su aventura en el Pilón. Volvió a su papel de emisario en Linares y el sur del

Nuevo Santander. Dos hechos consigna el señor Cossío: la prisión de don
Francisco María de Torrea, a quien Hermosillo amenazó de muerte y "el
secuestro de bienes del español D. Benito Pariente, de Linares".
El historiador Alamán nos entera del fin de las actividades de Hermosillo
en estas lineas: "Destacó Bustamante 10 un piquete de su tropa que alcanzó en Cadereyta y cogió a D. Rafael Hermosillo que hostilizaba por
aquel rumbo con una reunión de insurgentes".
El coronel don Juan Bautista Carrasco

Personaje insurgente de gran relieve. De su intervención en los acontecimientos de San Mateo queda un pequeño documento en el archivo
municipal.
Transcribo el breve, pero valioso escrito que dirige a los vecinos:
"No debieran V.V. incomodar a D. Pedro Borrego por los caballos que
V.V. franquearon a nuestros soldados, pues, inmediatamente que éstos lleguen al Saltillo se les devolverán cuanto antes -Dios guarde a V.V. muchos años-. Cuartel Subalterno de Monterrey y enero 20 de 1811."
Y es así como la lectura de un viejo expediente permite rescatar del
olvido un episodio más de la Guerra de Independencia.
• Realista conocido como el '1Capitán Colorado".

440

,

INTRODUCCIÓN
CoNSIDERANOO QUE ES conveniente la divulgación de la Historia Patria, a
efecto de que las nuevas generaciones conozcan nuestro origen, las luchas
de nuestros antepasados por legarnos un país libre y soberano, me he propuesto escribir pequeñas biografías de personas que por sus méritos en servicio de la patria, son dignos de recordación permanente.
Por fortuna, al lado de los sucesos dolorosos, de las acciones condenables,
existen acontecimientos gloriosos y hechos que nos obligan al respeto y veneración merecidos.

Una de las etapas de mayor trascendencia en la vida institucional de la
nación comprende la Guerra de Reforma seguida por la injusta intervención
francesa.
De esta dolorosa época correspondió a Nuevo León desempeñar un papel
brillante. Muchos de sus hombres se destacaron por su valor, decisión, capacidad y entrega sin reservas al servicio de la independencia nacional.
En este modesto trabajo, con la sencillez que corresponde a simples esbozos biográficos, presento las figuras respetables de siete insignes personajes.
GENERAL MARIANO EscoBEOO
Entre los personajes que se han significado en el Estado de Nuevo León
ocupa un lugar de honor el general Mariano Escobedo, cuyo nacimiento
441

�ocurrió el 16 de enero de 1826 en el rancho Labradores del Municipio de
Galeana. Fueron sus padres don Manuel Escobedo y doña Pilar Peña.
La formación de Escobedo se debió más que a estudios escolares a su
talento natural, a su carácter y a sus inclinaciones hacia las grandes empresas significativas del desprendimiento y el afán de servicio.
Su preparaci6n escolar fue precaria, por carecer el poblado de Gal"""."
de profesores capaces de instruir a la niñez y ".'e~os a la Juventud. Sm
embargo, Escobedo logro adquirir algunos conOClIIllentos d~ e~ucaaó~ . en
Monterrey en donde estudiaba su hermano Pablo en el semmano conciliar,
quien logro terminar la carrera sacerdotal.
Siguiendo los pasos de Escobedo se descubre en él al Autodidacta, cuya
facilidad para retener las lecturas a que era tan afecto lo llegaron a colocar
en un alto nivel intelectual
Durante el tiempo de su juventud, con residencia en Galeana '.e dedicó
a la agricultura y el comercio. Hacía viajes frecuente'. a poblaciones del
interior del país con fines comerciales interesándose, sm quererlo, por las
cuestiones políticas del país que se platicaban constantemente.
Entre los asuntos de mayor categoría de que tuvo conocimiento fue lo
relativo a las relaciones de México y Estados Unidos del Norte. Cuando
el general Pedro Ampudia, jefe militar de Nuevo León, envió a los preaidentes municipales con fecha 14 de septiembre de 1846 una circular en
la que disponía que de todos los hombres capaces para las armas se presentaran en Monterrey a efecto de estar en . condiciones de hacer frente al
invasor, entre los hombres que salieron rumbo a Monterrey iba Mariano
Escobedo.
Incorporados todos ellos a las tropas defensoras de la ciudad combatieron
duramente los días del 21 al 24 del mismo mes de septiembre, iniciándose
en esta forma en la carrera de las armas que habrían de darle dolorosos
descalabros y grandes satisfacciones.
Rendida la Plaza de Monterrey salieron las tropas mexicanas conservando
sus armas, en alto la Bandera Nacional y a tambor batiente. Gran im_presión
caus6 a Escobedo aquel desastre, sintiendo al mismo tiempo la convicción
de continuar la lucha en defensa de la patria. Pocos días después formando
parte de un pequeño contingente comandado por el capitán Francisco
Martínez Salazar, derrotaron a una compañía integrada por norteamericanos
en el cañón de Santa Rosa cercano a Galeana, haciéndole 37 prisioneros.
442

Durante la dolorosa etapa de la guerra con la uruon Norteamericana,
Escobedo continuó prestando sus servicios en las fuerzas del general José
López Uraga quien lo ascendió a alférez.
Hecha la paz entre México y Norteamérica, Escobedo continuó en las
milicias combatiendo las incursiones frecuentes de los indios bárbaros. Al
efecto se fonnaron en Galeana dos compañías de caballería actuando Mariano Escobedo en una de ellas con el grado de subteniente. Participó en
diversos combates que dieron como resultado la ausencia de los indios.
En atención a sus meritorios servicios obtuvo sucesivamente los grados de
teniente y de capitán de caballería, éste último firmado por el general
Pedro de Ampudia.
Magnífico entrenamiento para lo que le esperaba. El Gobierno absolutista de Santa Anna había llevado al pueblo a la desesperación. Con olvido
de todo principio de orden y de justicia no cabía otro camino que el de la
insurrección. Así fue que al lanzarse el plan de Ayutla, de todas partes
respondían los levantamientos, máxime cuando figuraban como directores
los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort, de gran prestigio.
Vidaurri, en su carácter de secretario general de Gobierno se puso sigilosamente en comunicación con los sublevados, y no fue sino un año después
cuando asumió una actitud francamente rebelde. El Plan de Ayutla se expidió el lo. de marzo de 1854 y Vidaurri salió de Monterrey hacia Lampazos, en donde Jo esperaba el capitán don Juan Zuazua, persona de gran
habilidad de organización y de dotes especiales para la guerra.
Con un buen contingente de hombres bien armados atacaron Monterrey
tomándolo sin dificultades. Aun cuando Vidaurri se había comprometido
a reconocer eJ Plan de Ayutla, a su movimiento lo tituló "Restaurador
de la Libertad". Asumió el Gobierno del Estado constituyéndose a poco
andar en cacique del norte. Ayudó mucho en la guerra de tres años; pero
se convirti6 en una rémora, primero en la guerra contra la Intervención
Francesa, para después, en los momentos más difíciles, declararse amigo
de la Intervención.
Para Escobedo el cumplimiento del deber era su norma. Encargado del
sector de Galeana organizó un buen contingente, el que, unido al de igual
grado, don José Silvestre Aramberri, que operaba en doctor Arroyo, incursionaron por Matehuala y otras poblaciones potosinas, combatiendo en Dr.
Arroyo con fuerzas del general Valentín Cruz, Gobernador santanista de
Coahuila, derrotándolo.
443

�Entre tanto Vidaurri, todavía en actitud de lealtad, sabedor de que el
general Guitian marchaba hacia Saltillo en auxilio del general Cruz, llamó
a Escobedo a Monterrey formando una columna en la que participaron
además Zaragoza y Pedro Hinojosa. El ataque a Saltillo ameritó un gran
esfuerzo; pero cayó en poder de Vidaurri.
Siguieron para Escobedo duras jornadas en el interior del pais a las
órdenes del general Juan Zuazua. Triunfaron en cuantos encuentros sostuvieron con los santanistas, y después de tomar San Luis Potosi, victoriosos,
regresaron a Monterrey.
De nueva cuenta, incorporado a !as fuerzas de Zuazua, sostiene combates
en San Luis Potosí y en otras poblaciones, hasta tomar la Plaza de Zacatecas. Se estaba en plena guerra de la Reforma, en la que conservadores
y liberales sabian que en ella se liquidarla una de las dos facciones, asi es
que se luchaba con ardor.

El papel de Escobedo, con Zuazua, Zaragoza, Degollado y González
Ortega, fue de alta importancia. Con el triunfo alcanzó el grado de coronel
Después vino la Intervención Francesa, siendo su actuación tan brillante
que mereció lucir el grado de general de división. Correspondió a él la
designación de general en jefe del sitio de Querétaro significativo del derrumbe del llamado Imperio Mexicano, con el fusilamiento en el Cerró de las
Campanas, de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante toda su vida el general Mariano Escobedo hizo honor a las glorias conquistadas en los campos de batalla. .Sobrio, honesto y de impresionante modestia, a pesar de haber conquistado puestos como los de Gobernador de Nuevo León, Gobernador de San Luis Potosi, Ministro de la
Guerra, Senador...
Murió a los 76 años de edad en Tacubaya, D. F. En sesión solemne de la
Cámara de Diputados fue declarado benemérito de la patria. Su nombre
está escrito en el frontispicio del salón de sesiones de la Cámara. Sus restos
descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

ción pública a quienes, a costa de grandes sacrificios, nos dieron bases sólidas
en que descansa nuestra nacionalidad.
Las nuevas generaciones no conocen a nuestros prohombres, ni se preocupan por conocerlos. Existe en este particular una lamentable deficiencia
que se inicia en la educación primaria y continúa hasta la universitaria.

U no de esos hombres que merecen recordación eterna es el general y
licenciado Lázaro Garza Ayala. Su personalidad llena luminosas hojas de
la Historia Patria. Caudillo de limpia trayectoria actuó en los campos
de batalla con valor, pericia y dignidad, y en la vida civil se distinguió por
su talento, austeridad y honradez intachable.
Originario de Monterrey; nació en 1833. Hizo sus estudios en el Seminario
Conciliar siguiendo la carrera de abogado, la que abandonó cuando le faltaba poco para obtener el titulo.
El ambiente político y social de la época era calamitoso. Al desbarajuste
de la Administración Pública, regida por el dictador, general Antonio López
de Santa Anna, habla que agregar las carencias, aun para llenar !as más
apremiantes necesidades. Inquietudes y sobresaltos que parecían no tener fin.
Llegaron a conocimiento de Garza Ayala confusas noticias sobre un levantamiento en el Estado de Guerrero, en el que participaban los generales
Juan Alvarez e Ignacio Comonfort. Pero en el Estado durante el año siguiente al de 1854, en que fue iniciada la revolución de Ayutla, nada habla
sucedido que indicara alguna acción contra el Gobierno.
Gobernaba el Estado el general J er6nimo Cardona y fungía de secretario
general de Gobierno el señor Santiago Vidaurri, a quien se atribulan cualidades de gran inteligencia y actividad. Para Vidaurri había llegado el
momento de actuar por propia cuenta.
A mediados del mes de mayo de 1855 salió de Monterrey sigilosamente
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua con un regular
número de hombres armados. En plan rebelde reunieron cuantos elementos
tuvieron a mano, lanzaron un manifiesto desconociendo los Poderes constitui.

dos y avanzaron sobre Monterrey. Garza Ayala se unió a los rebeldes como
simple soldado.
GENERAL UCENCW&gt;O LÁZARO GARZA AYALA

Al tratar de nuestros caudillos se impone una penosa reflexión. ¡ Cuán
olvidados los tenemos! A medida que el tiempo avanza, se aleja de la aten-

444

El ataque a Monterrey se realizó durante los días 22 y 23 del mismo mes,
siendo para Garza Ayala el entrenamiento de una carrera que lo llevaría
a la conquista de la gloria. Su valor y pericia en el combate le valieron su
nombramiento de subteniente de la Guardia Nacional Móvil.
445

�El triunfo de las fuerzas de Vidaurri fue completo, revelándose Zuazua
como un verdadero estratega. Toda la tropa incluso el general Cardona
fueron hechos prisioneros. Vidaurri, por sí y ante sí, se declaró Gobernador
del Estado y comandante militar.

en Teziullán al enemigo fue enviado a la isla de la Martinica, de la que
regresó seis meses después. Año de 1864. Marchó al norte presentándose
a Juárez en Montem,y, siendo nombrado jefe politico del distrito del centro
del Estado.

Paso a paso fue conquistando Garza Ayala los grados militares hasta
obtener el de general de división, la más alta jerarquía en el ejército nacional.

En agosto de 1864 abandonó Juárez Montem,y, y Garza Ayala se incorporó a las fuerzas del general Miguel Negrete. Después operó a las órdenes del general Escobedo, jefe del Ejército del Norte. Por su capacidad
y pundonor Escobedo Je dio el mando de una división, pasando después a
desempeñar el cargo de segundo de él.

Dadas las proporciones de esta comprimida narración no es posible seguir
a Garza Ayala en las numerosas acciones de armas en que participó. En la
misma época de su enrolamiento en las filas del ejército liberal actuaban
ya, con grados de capitanes, mayores o tenientes coroneles: Juan Zuazua,
Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, Miguel Blanco, José Silvestre Aramberri ...
Participó honrosamente en la toma, por las fuerzas liberales durante la
guerra de Reforma, de las plazas de Zacatecas, San Luis Potosí, Guadalajara y Calpulalpan, primero a las órdenes de Vidaurri, y cuando éste se
distanció del Gobierno Federal, con los generales Degollado, Zaragoza, y
González Ortega.
Durante la Intervención Francesa, a las órdenes directas del general Zaragoza asistió a varios encuentros previos a la batalla del 5 de mayo de
1862. En esa ocasión Zaragoza confirmó a Garza Ayala como jefe de su
Estado Mayor y además lo nombró secretario del Cuartel General. Su comportamiento durante la batalla fue diligente, valiente y esforzado. A él
correspondió redactar el ¡,arte oficial del triunfo enviado al secretario de
Guerra. El documento sobrio, claro y modesto, contiene este párrafo, que
encierra la grandeza de aquella acción de armas: "Las Armas Nacionales,
C. Ministro, se han cubierto de gloria por ello felicito al Primer Magistrado
de la República, por el digno conducto de usted; en el concepto de que
puedo afirmar, con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al
enemigo el Ejército Mexicano, durante la larga lucha que sostuvo".
Continuó operando Garza Ayala en terrenos de Puebla, Tlaxcala y Guem,ro durante un año, hasta encerrarse en la ciudad de Puebla a las órdenes
de González Ortega. El sitio se prolongó durante 62 días, del 16 de marzo
al 17 de mayo de 1863. Rendida la plaza al general Forey, destruido todo el
armamento, quedaron los jefes y oficiales prision~ros. Se les envió rumbo
a Veracruz, logrando muchos de ellos evadirse, entre los que se contaba
Garza Ayala.
Siguió en la brega y prisionero de nueva cuenta, al resistir con su brigada

446

Su brillante actuación le valió el elogio de Escobedo. A su lado participó
en los principales hechos de armas que significaron el triunfo de la República, triunfo rubricado por Escobedo en Querétaro al tomar la plaza.
Fusilados Maximiliano, Mejía y Miramón el país se encauzó por el camino de la paz.
Tuvo Garza Ayala la oportunidad de prestar sus servicios del orden civil
demostrando dotes de estadista. En 1869 substituyó temporalmente en el
Gobierno del Estado al general Jerónimo Treviño. Por elecciones popularea
volvió al poder, gobernando de 1887 a 1889.
Desempeñó el cargo de Presidente del Tribunal de Justicia del E.stado,
dándole la personalidad que le correspondía, y cuando, alejado ya de las
contiendas politicas se dedicó a la práctica de la abogacía, se le respetaba
y admiraba por la limpieza de su actuación.
A los 77 años de edad, el 3 de mayo de 1913 dejó de existir. De él se
puede decir que fue grande en la guerra, justo, noble y venerable en la paz.

GENERAL ALBINO ESPINOSA

Pocas noticias se tienen de la preparación escolar del general Albino
Espinosa. Se le considera originario de San Luis Potosí, pero como su actuación militar la hizo durante los once años que participó en la guerra de
tres años y en la siguiente de la Intervención Francesa, casi en su totalidad
con jefes militares de Nuevo León, identificándose con ellos se le considera
formando parte de la pléyade de ilustres nuevoleoneses que dieron su capacidad, bienestar y vida por la causa republicana, como Escobedo, Zaragma, Zuazua, Naranjo, Pedro Martínez, Jerónimo Treviño, Lázaro Garza
Ayala, José Silvestre Aramberri, Ruperto Martlnez ...

447

�Impulsado por su deseo de servir a la patria se presentó a Escobedo en
el rancho de El Berrendo, del municipio de Charcas, S. L. P. Su aspecto
juvenil, inquieto e inteligente causaron en Escobedo magnifica impresión al
grado de nombrarlo desde luego alférez.
Con entereza y afán de servicio pronto se hizo al ambiente de las armas
conquistando la amistad de los superiores y el cariño de los soldados. Siempre acudía al lugar a que se le destinaba con valor sereno y un espiritu de
compañerismo dispuesto a ser útil.
Después de recorrer con Escobedo la región de Matehuala y el sur de
Nuevo León, llegó a Monterrey, en donde el nombre de Santiago Vidaurri
era signo de mando y de triunfo.
En lo militar Zuazua era quien disponía de los movimientos de los contingentes liberales, después de las consultas con Vidaurri. Como el cacique
norteño, don Santiago Vidaurri, había dominado el Estado de Coahuila
y pretendía hacer lo mismo con San Luis Potosí y Tarnaulipas, sus tropas
incursionaban por esos territorios con cualquier pretexto.
En el secreto de estos planes estaba el general Zuazua, su brazo derecho,
que sabía mandar y hacerse obedecer sin necesidad de usar procedimientos
dictatoriales. De extraordinaria capacidad en ataques militares estaba atento
a los movimientos y necesidades de los grupos o secciones a su mando. Para
cada ocasión designaba al indicado. Cuando tuvo necesidad de enviar recursos en efectivo a la guarnición de Venado, S. L. P. designó al teniente
Albino Espinosa, en quien reconoció valor . y honradez a la vez suponía,
como así era, que conocía la región. Con una pequeña escolta Espinosa
llevó 20 mil pesos al lugar indicado sin contratiempo alguno.
Comisionado para reclutar voluntarios, reunió una compañía a tiempo
que llegaba el nombramiento de capitán. Participó en el combate de Montesillos a fines de agosto de 1855, logrando mantener a su gente dentro
de una admirable disciplina, a pesar de haber sufrido la primera derrota.
Cumplida la misión que se le encomendara volvió a Monterrey incorporándose al batallón que comandaba e coronel Ignacio Zaragoza. Tomó
parte en todos los combates sostenidos en contra de los santanistas en Tamaulipas y San Luis Potosí.

4

Implantada la Constitución de la República a partir del 5 de febrero
de 1857, y electo presidente el general Ignacio Comonfort era de suponerse que se impusiera la paz; pero no fue así. Los conservadores enarde-

448

cidos por la derrota sufrida volvieron a agitar al pais, y mediante una
labor de intrigas lograron que Comonfort desconociera la Constitución que
habla jurado sostener. En seguida fue depuesto por fuerzas de Márquez
y Zuloaga.
En defensa del orden constitucional el coronel Juan Zuazua salió de
Monterrey al frente de una columna rumbo al interior del pais. Con él
iban Zaragoza, Naranjo y Espinosa. Entre los combates que sostuvieron
con éxito son de citarse el de Puesto de Carretas, del 17 de abril de 1857 y
la toma de Zacatecas el 28 del mismo mes. El valor y pericia de Espinosa
le valieron el ascenso a comandante, que le confirmó poco después el ge.neral Degollado.
En Jalisco, por disposición del general Degollado fue incorporado a la
brigada del general Miguel Blanco participando en los combates de Atentique, Cuevitas, Guadalajara y Poncitlan.
Herido en uno de estos hechos de armas a fines de 185 7, después de su
restablecimiento se incorporó a las fuerzas del coronel Zaragoza participando en la toma de Silao y en la batida general del bajío hasta la entrada
de nueva cuenta a Guadalajara.
En constante actividad pasó el año de 1858. Para mediados de 1859 se
encontraba en San Luis Potosí a las órdenes directas del general Miguel
Blanco, cuyos efectivos formaban parte de la División del Norte, comandada por el general Ignacio Zaragoza.
Con estos contingentes, los de la División del Centro, y los propios el
general Santos Degollado, resolvió presentar combate a Miram6n en la
Estancia de las Vacas, cerca de Querétaro. El encuentro fue muy encarnizado, resolviéndose a favor de Miramón a causa de la desmoralización
de los soldados liberales al caer gravemente heridos el general Santiago
Tapia y el teniente coronel Albino Espinosa. El primero murió y eJ segundo
fue atendido en Querétaro salvándose gracias a su juventud y excepcional
resistencia física.
El 15 de agosto de 1860 la plaza de Querétaro quedó en poder de las
tropas liberales y Espinosa marchó .ª San Luis Potosí incorporándose una
vez más al movimiento constitucionalista. Las circunstancias prevalecientes
lo obligaron en diversas ocasiones combatir contra la reacci6n. En un com~
bate efectuado el 4 de septiembre de 1861 defendiendo Espinosa la plaza
de San Luis del ataque del reaccionario Leonardo Márquez, por tercera vez
resultó herido.
449
humanitas.-29

�Si la reacción prácticamente había sido reducida a su mínima expresión,
y consciente de su incapacidad para conquistar por sí misma el Poder
solicitó y obtuvo la ayuda indigna de Francia. Otra vez Espinosa entro
a la lucha: combatió a los franceses y a los mexicanos renegados en la
Cumbres de Acutzingo, en la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla y
en los diversos combates que antecedieron al sitio de Puebla al año siguiente.
Ya con el grado de coronel regresó a San Luis Potosí en donde se dedicó
a reorganizar el ejército para hacer frente a la avalancha que se les venía
encima. Designado jefe de la corporación al general José López Uraga, salió
con él y al atacar a Morelia recibió un balazo en el antebrazo izquierdo.
Fue tan significativa su bravura que mereció se le otorgara el grado de
general.
Antes de la defección de López Uraga fue distinguido con el grado de
general de brigada, y al seguir Espinosa el camino del honor le ratificó ese
grado el general Arteaga, el 31 de julio de 1864. Pero su destino era el
del sufrimiento. En la derrota sufrida el 22 de noviembre de ese año en la
que salió herido, fue hecho prisionero por los franceses y enviado a Guadalajara de donde logró escapar, trasladándose al norte incorporándose a
las órdenes del general Escobedo en Matehuala.

En atención a los méritos conquistados y a la lealtad a la causa republicana de que había hecho devoción Espinosa, el general Escobedo lo
designó como Cuartel Maestre del Cuerpo Ejército del Norte, con fecha
16 de agosto de 1865.
Ya con ese carácter expedicionó por Nuevo León, Tamaulipas y San
Luis Potosí logrando triunfar en una serie de combates de gran significación.
Dominada la frontera por los liberales faltaba asestar al golpe definitivo
contra las rivalidades de los mismos republicanos en Tamaulipas. Marchó
Escobedo con fuerte columna para atacar Matamoros en donde se había
hecho fuerte el general Servando Canales. Espinosa estaba al frente de la
reserva. El ataque final se efectuó el 27 de noviembre de 1866 y al cargar
con su gente fue alcanzado por las balas del enemigo que Je causaron la
muerte. A dos días de distancia no pudo disfrutar de ese triunfo, ni del
definitivo alcanzado en Querétaro seis meses después. Su muerte consternó
a todos. Moría en plena juventud, pues apenas había llegado a los treinta
y dos años de edad.
Monterrey honra su memoria al bautizar una de las calles céntricas con
su nombre.
450

LICENCIADO SIMÓN DE LA

GARZA

MELO

Nuevo Le6n contribuyó en la guerra de Reforma y en la siguiente de la
Intervención Francesa con esclarecidos y numerosos militares ; en tratándose de civiles de relieve nacional, la cooperación fue escasa. Tal vez Oaxaca
haya sido el Estado que con más brillantez haya participado. No es del caso
averiguar a qué se debió esta situación, los hechos así lo determinan y basta.
Es por ello y por razones obvias de justicia incluir en la honrosa galería
de los prohombres de esa época al licenciado Simón de la Garza M:elo,
ejemplo de valor civil, de dignidad y firmeza de convicciones. Nació en
Monterrey el 24 de marzo de 1828. Todos los estudios los hizo en esta
misma ciudad: los primarios con un profesor particular y los secundarios
y profesionales en el Seminario Conciliar, que gozaba de justificada fama
por la planta de letrados dedicados a la enseñanza. De esa institución salieron los más famosos abogados de aquella época.
El abogado tenía un radio de acción muy limitado. Dedicarse a postulante era perder el tiempo; colocarse en el ramo judicial o burocrático
equivalía a ennoblecerse; el único camino a seguir era el de la política. Al
recibir su título de abogado De la Garza Melo se disputaban el Poder el
Partido Liberal y el Conservador. Entre ellos debía decidirse a actuar.
Su inclinación era francamente liberal. Consideraba que había llegado el
momento de acabar con los privilegios de que gozaba el clero y el ejército,
y de pugnar por un gobierno del pueblo y para el pueblo, como rezaba la
propaganda del Partido Demócrata de los Estados Unidos del Norte, y como
lo proclamó la Revolución Francesa en la carta de principios liberales, que
mantenía en pie incólumes la libertad y la extinci6n de castas privilegiadas.
Teniendo conocimiento de que el secretario general del Gobierno del
Estado don Santiago Vidaurri profesaba ideas liberales procuró relacionarse
con él de manera' que cuando se tuvo conocimiento en Monterrey del plan
de Ayutla, del que aparecían como directores el coronel Florencio Villarreal
y los generales Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, durante algún tiempo
estuvieron cambiando impresiones sobre el particular, coincidiendo en el
propósito de secundar el plan aprovechando la primera oportunidad.
Vidaurri, cuyas ambiciones había constreñido durante años consideraba
llegada la ocasión de actuar. Para el efecto, y siempre de acuerdo con
Garza Melo, fue pulsando la tendencia de algunos jóvenes, que por no
451

�concordar con los elementos conservadores que detentaban el poder, logró
hicieran causa común con ellos.
En tanto Vidaurri se ponía en contacto con algunos militares enemigos
del gobernador, Garza Melo continuaba preparando el ambiente con magníficos resultados.
En el momento oportuno salió Vidaurri sigilosamente de Monterrey con
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua, con un numeroso grupo de hombres armados.
Hechos los preparativos de rigor el 13 de marzo de 1855 proclamaba
Vidaurri el Plan Restaurador de la Libertad. De imediato se adhirieron al
movimiento los jefes Ignacio Zaragoza, José Silvestre Aramberri y Mariano Escobedo. Ya con fuerza suficiente aun cuando sin la cooperación
material de ellos, por encontrarse distantes del Jugar, atacaron a Monterrey
apoderándose de la plaza el día 23 del mismo mes, después de una inútil
y débil resistencia del general Gerónimo Cardona, Gobernador del Estado.
A partir de ese momento todos reconocieron a Vidaurri como jefe de los
insurrectos y como Gobernador del Estado.
Como quiera que no se había hecho declaración expresa de que la insurrección fuese en acatamiento del Plan de Ayutla, al tenerse conocimiento
de que Comonfort había entrado a Guadalajara y de que Doblado había
dominado al santanismo en Guanajuato, Vidaurri designó al licenciado De
la Garza Melo para que se trasladara y asistiera a la reunión que allí se
efectuarla con el fin de unificar la acción rev.olucionaria con base en el Plan
de Ayuda. Mediante los acuerdos respectivos al triunfo de la revolución
don Juan Alvarez asumiría la Presidencia de la República y don Ignacio
Comonfort quedaría como su segundo.
Ocupó Garza Melo una curul en el Congreso Constituyente siendo diputado
suplente en atención a la muerte del propietario don José María Viesca
Montes, que representaba el primer distrito de Coahuila. Su actuación en
el Congreso fue de clara tendencia liberal, distinguiéndose en las discusiones
por su preparación académica y recta trayectoria radical.
En el primer Congreso de la Unión, después del constituyente, Garza
Melo fue electo diputado por el Distrito correspondiente a Cadereyta Jiménez, manteniendo su postura de liberal puro, a pesar de las amenazas
de los conservadores que a toda costa pretendían acabar con la nueva Cons-

titución.

452

AJ_ ~ar Comonfort, Presidente de la República, el golpe de Estado del 17
~e diciembre de 1857, Garza Melo se declaró contrario a tal acto hab" d
sido pu t
· -, •
1en o
es Co
o en pns10n Juntamente con don Benito Juarez', pres1"dente de 1a
S
uprema
rte y del doctor Isidro Olvera, Presidente del Congreso.
Durante la guerra de Reforma se mantuvo al lado de Juáre
d
Vidaurri desconoció
J ,
z, Y cuan o
daurri.
a uarez, Garza Melo rompió definitivamente con Vila guerra de tres anos,
· do diputado
·
U Triunfante
.' d
sien
al Congreso de la
ruon e 1861 a 1863, al declararse la guerra con Francia estando los po
d eresdelaU"'
,
_ruon en s.an Luis Potosí, en su carácter de ' secretario de laCarnara
de
Diputados
firmó enérgica protesta contra la lntervenc1on
. , F ran.
cesa.
~ t e la estancia de Juárez en Monterrey en su peregrinación rumbo
:!hihuahua °'.'upó el Gobierno del Estado durante 2 meses, signo inequid': la c_onfianza que Je tenía don Benito Juárez. De 1867 a 1871 ocu ,
la Pres1denaa
Superior de Justicia· Ded"1có mueho tiempo
.
po
· dism . • del
. Tnbunal
.,
al
peno
o disungu1endose por la claridad de sus escn· tos en prosa
J · · ., d
y por
a ms~lraClon ~ sus poemas. Desempeñó en el Colegio Civil la cátedra de
Retónca y Poética.
A los 47 años de edad dejó de existir el licenciado don s· ' d ¡ G
MI· d
unon ea arza
.,° o SJen o sep~tado con los honores correspondientes a general de divis1on en el Panteon Municipal No. 1, siendo trasladados en 1924 a la R0tonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores.

GENEAAL JERÓNIMO TREVIÑO

Entraba México a una de las etapas más difíciles de su turbulenta historia
Desde
., espano
- ¡a ¡a paz habia· •
·gnu· la Independencia del país de la dominaaon
~1
1cado el fugaz vuelo de la paloma. Federalistas y centralistas no deJaban de pelear por el triunfo de sus ideas, que en el fondo eran las ue
fonnaban el pensamiento liberal de una parte y de ¡ tra
q
· ¡
··.
'
ao ,manteneren
pie os pnvtle~os de que gozaban los dignatarios del alto clero y los militares de alcurnia.
Por undé~a vez llegaba al Poder el general Antonio López de Santa
~nna. Agobiado ~• el peso de los años; pero mucho más por la agitada
vida a que lo hab1a empuJado su destino, nunca satisfecho por su afán des-

453

�medido de mando y de poder, busc6 la línea de menos resistencia según
él, y se entreg6 de plano al grupo conservador. Olvidando viejas amistades
de liberales, engreído con su influencia se dedic6 a dilapidar, a crear impuestos increíbles, como el de puertas y ventanas y a actuar como si fuese
el dueño del país.

siempre con entereza y valor. Los grados de alférez a general de división

Algo había que hacer para atajar aquella avalancha de arbitrariedades.
Surgi6 la clarinada en Ayutla, Guerrero. El coronel Florencio Villarreal
lanz6 el Plan de Ayutla encontrando rápida respuesta favorable en todo
el país. Transcurría el mes de marzo de 1864. Las noticias que llegaban a la
provincia informaban que el movimiento reformador lo encabezaban los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort.

Son de citarse como ejemplos de sus actividades guerreras los triunfos logrados en las batallas de Santa Isabel y de Santa Gertrudis, que decidieron
el triunfo definitivo de la República en el noreste del país, en contra de las
aguerridas tropas francesas y no menos valientes tropas reaccionarias mexicanas. Quedó así abierto el camino hacia la capital de la República. Finaba
el año de 1866 y organizadas las tropas republicanas emprendieron la marcha triunfal tratando de acabar con las últimas resistencias del enemigo.

Durante esos acontecimientos gobernaba Nuevo León el general Jerónimo
Cardona, actuando de secretario general de Gobierno don Santiago Vidaurri,
individuo de despierta inteligencia, audaz y de iniciativa propia. Al tanto
de los acontecimientos pens6 en la posibilidad del triunfo de la revoluci6n,
lo que significaría para él la ruina. Quienes lo trataban de cerca tenían la
impresi6n de que servía a un gobierno con el que no estaba d~ acuerdo;
él hablaba del liberalismo como de los principios que salvarían a la naci6n.

En esa época el joven Treviño, que había nacido el 22 de noviembre
de 1836, en la hacienda de "La Escondida" del municipio de Cadereyta
Jiménez, N. L., tenía 19 años de edad; influenciado por el éxito de Vidaurri,
al triunfar el Plan "Restaurador de la Libertad", proclamado en apoyo
de la Revoluci6n de Ayutla, y tomando en cuenta que contaba con la cooperación de guerrilleros de la talla de Zuazua, Escobedo, Zaragoza y Aramberri, se dio de alta en las filas liberales con cuyos principios comulgaba.
Cuando el general licenciado Juan José de la Garza, caudillo tamaulipeco,

por órdenes del general Comonfort, Presidente de la República, marchó
sobre Monterrey con el fin de someter al orden al inquieto cacique nuevo• leonés, derrotando en Cadereyta Jiménez al entonces coronel Mariano Escobedo, en los combates que se efectuaron con ese motivo realiz6 Treviño
su primer hecho de armas.
Se dieron cuenta sus superiores de que reunía las condiciones de valor
y resistencia física para la azarosa carrera militar. Joven, fuerte, satisfecho
porque emprendía una aventura de acuerdo a sus inclinaciones políticas, no
pens6 más que prepararse te6ricamente en el arte de la guerra, que la práctica la tendría en forma más intensa de lo que pudiera imaginarse.
Largo sería enumerar cada una de las acciones de armas en que p~cipó,

454

los obtuvo en el campo de batalla. Como el Cid Campeador su descanso
era el combate. En varias ocasiones recibi6 heridas; pero apenas repuesto
volvía a la brega con el mismo entusiasmo, diríase que la guerra era para
él cosa connatural.

Llegaron al corazón de la nación a Querétaro, en donde los restos del
llamado Imperio se hicieron fuertes. El general Treviño al frente de las
2a. y 3a. Divisiones del Norte se batió con bizarría, resultando herido en
una de las cargas de caballería que le habían dado tanta fama.
Sobre este particular don Juan de Dios Frías en su obra Ejército del Norte,
refiriéndose concretamente a la batalla de Santa Gertrudis dice: "Las caballerías quedaban a las 6rdenes del formidable Jerónimo Treviño, que
ocho días antes había sido merecidamente nombrado general de brigada".

Se cuenta como una de sus hazañas la travesía que hizo desde Oaxaca
hasta Nuevo Le6n, con un pelotón de soldados de caballería, cuando el
territorio nacional estaba casi controlado por los franceses y reaccionarios.
Demostró con ello disciplina al cumplir la orden, habilidad para burlar al
enemigo y admirable resistencia física y moral.
Triunfante la República regres6 a Nuevo Le6n. Fue electo Gobernador
del Estado para el período de 1867 siendo reelecto por tres veces. En los
interinatos por ausencias ocuparon su lugar el general licenciado Lázaro
Garza Ayala, licenciado Trinidad de la Garza y Melo, doctor José Eleuterio
González y licenciado Genaro Garza García. Se distinguió la actuación del
general Trcviño por su empeño, por la educación primaria, grado de asegurar
que lograría erradicar en el Estado el analfabetismo.
Asistió a más de cuarenta combates formales y fue honrado con 20 condecoraciones de las más preciadas.
Andando el tiempo, de íntimo amigo del ~eneral Porfirio Díaz pasó a la
oposición. Siempre el general Díaz desconfió del grupo de generales de

455

�Nuevo Le6n, que encabezaba el general Escobedo, y aun cuando ~r Treviño sent¡a especial estimación, no por ello lo trataba como merecia.
Al iniciarse la Revolución Constitucionalista, en marzo de 1913, don Venustiano Carranza envió una comisión para proponerle la Jefatura, la que
no aceptó alegando que por su edad no estaba en con~icion~s de enfrentarse
a una actividad en la que la fuerza fisica ocupa pnmerls1mo lugar; pero
dio a entender que simpatizaba con el movimiento y como muestra de ello
renunció como jefe de la Zona Militar.
Salió del país radicándose en Laredo, Tex., en donde falleció en 1914.
Sus restos fueron traídos a Monterrey dándoseles sepultura con 1~ honores
de ordenanza, que estuvieron a cargo del Ejército Constitucionalista.

LICENCIAOO MANUEL

Z.

GóMEZ

Se trata de un personaje que merece la recordación con el gr~do de hi)o
predilecto de Nuevo León. Desde que adquirí~ n_ociones de ,la _vida y s~nó
las consecuencias de la inestabilidad de las mslltuc1ones pubhcas, se ahs,tó
en Jas filas liberales dentro de las que recibió honores; pero contaron mas,
mucho más los sinsabores que lo fustigaron, sin que su espmtu_ flaqueara
ni por un momento. Fue de los predestinados a ocupar en la H,stona Nacional un lugar prominente.
De sus antecedentes nos habla, con pleno conocimiento de causa, el doctor
Rodolfo Arroyo Llano, bisnieto de don Manuel Z. Gómez, en su artículo
"Trazo Biográfico del licenciado Manuel z. Gómez", publicado en la rev,sta
Roel, de Monterrey, de junio de 1972. Dice: "Nació en Linares, N. L. _el
4 de noviembre de 1813. Hijo de Don Salvador Gómez de Castro Y de Dona
Rosalia Valdés españoles. Según acta de nacimiento fueron sus padrmos
Don Manuel Gómez de Castro y Doña Ana Maria Gómez de Castro (tíos)•
Don Manuel habia sido el segundo Gobernador del E.stado Libre Y Soberano
de Nuevo León".

Había llegado al mundo don Manuel cuando se debatl: en los . campos
de batalla, con la voz ronca de los cañones la independencia de Mex1co de
la Corte Española.
Apenas contaba con ocho años de edad cuando las multitudes, e~a~decid".5
de júbilo aclamaban en las calles de México la entrada del EJerctto T~garante a cuya cabeza marchaban los generales Vicente Guerrero y Agustín
de I turbide.

456

En Nuevo León apenas si meses después se tuvo conoclilllento de tan

gran suceso. En forma dudosa se decía que la jura habia sido en julio, para
afirmarse después que fue en noviembre del mismo año de 1821.
Hecho. éste y los que siguieron en la turbulenta época de la niñez y juventud de Manuel Z. que contribuyeron a formar un carácter firme, tezonero, capaz de resistir las alternativas de los azarosos vaivenes de la vida

pública.
En Linares abrevó el niño Gómez las primeras letras, enviándolo sus padres a la ciudad de México en donde realizó los estudios superiores hasta
adquirir el titulo de Licenciado en Leyes. Entonces se le presentó, ya de
manera formal el camino a seguir.
Existia en él tremenda confusión ideológica. Los comentarios sobre la
situación del pa1s, alrededor del centralismo, que se entendía como la prolongación de la Colonia, con sus clases sociales perfectamente clasificadas y
los privilegios del clero, la nobleza y el ejército y por otra parte el federalismo influenciado por las corrientes del liberalismo procedentes de Francia
y de los Estados Unidos del Norte lo habian colocado en la posición de
tomar partido. Y lo tomó en forma tal que serla en su vida definitivo. Abrazó
la causa liberal del federalismo.
Su aversión al dictador Santa Anna le produce varios trastornos. Residiendo en Tampico en 1844 se ve obligado a emigrar, radicándose en San
Luis Potosí, y entre idas y venidas, sin perder el contacto con Nuevo León,
es electo diputado en 1848. Durante la Presidencia del general Mariano
Arista, de 1851 a 1853 desempeña varios puestos administrativos. Como poco
después regresa al Poder Santa Anna y fuese perseguido, se expatrió a los
Estados Unidos del Norte, compartiendo el destierro con Juárez, Ocampo,
Mata, Arriaga y algunos liberales más.
Al tomar cuerpo la Revolución del Plan de Ayutla, en tanto que un buen
grupo de mexicanos, con J uárez, se embarcan rumbo al puerto de Acapulco,
el licenciado Gómez se dirige a Brownsville y de am pasa a Matamoros para
incorporarse a la fuerza comandada por don Santiago Vidaurri y don Juan
Zuazua, cuyo centro de operaciones se encuentra en Lampazos, N. L. Atacan

a Monterrey, plaza defendida por el Gobernador, general Jerónimo Cardona y la toman el 23 de mayo de 1855, cayendo prisionera la mayor parte
de la oficialidad y de los soldados, principiando una nueva etapa en la que
la figura de Vidaurri adquiere relieves nacionales.
Forma parte del Congreso Constituyente, en representación del Distrito

457

1

�de Linares. Su papel es de perfiles radicales contándose entre los liberales
"puros".
No habían pasado las fatigas cuando nuevamente se sacude el país con
el golpe de Estado de Comonfort, al desconocer la Constitución que días
antes había jurado sostener. El general Márquez, de la aristocracia conseivadora, aprovechando el desconcierto provocado por Comonfort lo depone
colocando en su lugar al general Félix Zuloaga.
Se inicia el crucial período de la Guerra de Tres Años. Siguiendo las
rudas campañas del Ejército del Norte el licenciado Gómez actúa como secretario del general José Silvestre Aramberri, después se une a Zuazua para
continuar con Zaragoza, al mismo tiempo que atendía los trabajos urgentes
cuando el general Jesús González Ortega, general en jefe de los contingentes
que operaban en el centro del país, preparaba minuciosamente la batalla
definitiva que daría contra Miramón.
Se encontraron ambas fuerzas en Calpulalpan, resolviéndose la batalla

en favor de los liberales. Pocos conseivadores se salvaron. El desastre fue
aplastante.
¿ Y después? No conformes los conseivadores con la derrota pugnaron
por la Inteivención Francesa. En esa etapa dolorosa el licenciado Gómez

siguió sin desmayo la causa republicana. A la muerte del general Ignacio
Zaragoza, poco tiempo después del glorioso triunfo del 5 de mayo de. 1862,
se da tiempo para escribir su biografía, trabajo que ha servido de patrón
a los historiadores.
Cuando las circunstancias de la guerra ·obligaron a Juárez a emprender
dura marcha hacia el norte, durante su estancia en Monterrey, febrero 12
de 1864, lo aloja en su domicilio, situado en el local ocupado actualmente
por el Banco Regional del Norte, Padre Mier y Galeana, desafiando la ira
de Vidaurri, distanciado ya de J uárez.
A su regreso el Presidente Juárez, en junio, lo designa Gobernador del
Estado y comandante militar, en substitución de don Jesús Ma. Benítez y
Pinillos, que había renunciado.
Sigue Juárez su camino hacia Chihuahua, y al rompimiento final con
Vidaurri, el licenciado Gómez le sigue fiel adoptando la línea de conducta
de Escobedo, Naranjo, Aramberri, Treviño, Martínez, Espinosa...
Al lado de estos jefes sigue el licenciado G6mez luchando. Sacrificios incontables, y como Juárez con una fe inquebrantable en el triunfo. De nueva
458

cuenta ocupa el Gobierno del Estado el 7 de noviembre de 1866, substituyendo al general Escobedo que sale al centro del país, como general en jefe
del Ejército del Norte. Su bitácora señalaba la ciudad de Querétaro en
donde acabaría con el llamado Imperio mexicano, dejando en el Cerro de
las Campanas los cadáveres de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante un año don Manuel Z. G6mez gobernó el Estado, atendiendo
todos los ramos administrativos con empeño y devoción. Dejó huellas luminosas de un trabajo apasionado y honesto.
Falleció en su domicilio campestre situado en San Jerónimo, a corta distancia de Monterrey, el 27 de julio de 1871, a los 58 años de edad.

CORONEL RUPERTO MARTÍNEZ

Si se reconoce el mérito en el hombre letrado que ha prestado serv1oos
honrosos a la patria, con mayor razón debe rendirse homenaje a quienes
sin la ilustración que da la cultura nimban su vida con hechos gloriosos.
Es el caso del coronel Ruperto Martínez, originario de Higueras, N. L.
Nació en la que antes fue hacienda de Santa Teresa de las Higueras, el 16
de mayo de 1831. Se casó allí con Maria Abrahama Treviño de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: José, Porfiria, Filomena, Jesús Ma., Ignacio
y Francisca.
:"fant~a a la familia con el producto de las tierras que cultivaba, y
dejaba tiempo para leer, de preferencia cuanto se refería al movimiento
político del país que era tanto como decir a la revolución que se iba y a la
que llegaba. En su fuero interno sentía impaciencia y dolor por tantos vaivenes. Todos hablaban de salvar a la patria, pero ¿quién tenía la razón?
En el pueblo se le veia con simpatía y respeto. Su palabra era acatada
sin replicar porque siempre estaba dispuesto a seIVir y en sus tratos el cumplimiento era su norma. Todo periódico, folleto o libro que alguien recibía
lo pasaba de inmediato a don Ruperto.
Asi se entero del levantamiento de Vidaurri en Lampazos en contra del
Gobierno de Santa Anna, y posteriormente de la toma de Monterrey, acabando con el desbarajuste del Gobernador, general Jerónimo Cardona. No
faltaron amigos que le invitaron a jefaturar un grupo de vecinos para ayudar
la causa de Vidaurri. No aceptó por lo pronto esperando una oportunidad
propicia.
459

�No faltó quien le informara al coronel Julián Quiroga del valimiento de
Ruperto Martinez, y en persona fue a Higueras para invitarle a colaborar
en el ejército libertador. Para mayor atractivo le ofreció el grado de comandante.
Resuelto a enrolarse en el ejército que consideraba defendía una causa
noble, con 30 jinetes se presentó al coronel Quiroga. Se le recibió con
muestras de simpatía, fue presentado a Vidaurri, el que le causó buena
impresión por su trato amable.
Durante dos años desempeñó diversas comisiones militares a satisfacción
de Vidaurri, que seguía siendo la primera figura en los Estados de Nuevo
León, 1'amaulipas y Coahuila.
Sin embargo, Ruperto Marúnez no estaba de acuerdo en esa actitud de
Vidaurri de pretender que no hubiese autoridad alguna sobre la de él, incluso la federal. Como Marúnez admiraba a Juárez le parecía aquella
arrogancia de Vidaurri fuera de todo orden moral y legal.
Su inconformidad llegó al máximo cuando, estando Juárez en Monterrey,
en condiciones conflictivas por la Intervención Francesa, no tan sólo no lo
atendió como merecía su carácter de Presidente de la República, sino que
pretendió agredirlo. Y precisamente al ordenar Vidaurri el atrincheramiento
en la ciudadela, él con los soldados que lo quisieron seguir tomó el camino
de Higueras, en espera de los acontecimientos.
Se le tuvo como desertor, enviándose un pelotón de cien soldados para
someterlo al orden. Preparado como estaba recibió a los emisarios con nutrido tiroteo que los desconcertó, dejando en el campo varios muertos,
heridos y todo el armamento que llevaban.
Sin pérdida de tiempo, tomando el camino de Villa García fue a incorporarse al general Miguel Negrete, que comandaba las fuerzas de Juárez,
con centro provisional de operaciones en Saltillo. Se le recibió con agrado,
convirtiéndose con el tiempo en un elemento de gran valía.
Cuando volvió Juárez a Monterrey el 3 de abril del mencionado año
de 1864, Ruperto Marúnez quedó adscrito al cuerpo de ejército en formación al mando del general Mariano Escobedo.
Se le encomiendan diversas comisiones que desempeña con toda atingencia, especialmente la vigilancia de Monterrey durante la estancia de
Juárez, y el reclutamiento de voluntarios, logrando por su parte aumentar
el contingente a su mando a 300 hombres armados y montados.

Abandonado Monterrey por Juárez y su séquito el 15 de agosto del 64,

460

Ruperto Marúnez continúa al lado de Escobedo realizando una serie de
acciones de guerra por Matehuala, Mineral de Catorce, Dr. Arroyo y Galeana, en todos los casos con éxito, valiéndole el ascenso a teniente coronel.
Después participa en la batalla de Santa Isabel, el lo. de marzo de 1866,
batiéndose con heroísmo al frente de los rifleros de Nuevo León, al mando
del coronel Jerónimo Treviño. El triunfo fue espectacular y de efectos enormes en el ánimo ya decaído de los franceses. Dejaron en el campo de
batalla 118 franceses, inclusive el jefe Brian y 13 mexicanos imperialistas,
además de 81 franceses prisioneros y 85 reaccionarios, y cantidad muy considerable de armas, municiones e impedimenta.
Principiaba en el norte el fin de la estancia imperialista. Escobedo se
empeñaba por violentar las operaciones, y todos los jefes rivalizaban en la
preparación. En estos menesteres la actividad incansable de Ruperto Martínez se sobreponía a toda contingencia, reclutando gente y cuidando los
caminos que conducían a Monterrey. Se realiza la batalla de Santa Gertrudis de resultados todavía más desastrosos para los franceses. Ruperto
Martinez con 600 dragones mantiene sin movimiento a los franceses que
marchan al encuentro del enorme convoy que procedente de Matamoros
va hacía Monterrey.
El general Escobedo en brillante maniobra, sin enemigo a la retaguardia,
atacó a la columna francesa en las lomerías de Santa Gertrudis, Camargo.
Las cargas de caballería y las bizarras descargas de fusilería de las infanterías envolvieron a los franceses y colaboradores mexicanos y les causaron
bajas de tal manera que no pudieron organizar la defensa. Amanecía el día
16 de junio de 1866, y todavía el sol no calentaba cuando se declaraba el
triunfo repuWicano al son de los clarines y gritos de entusiasmo.
Botín recogido : 13 cañones, más de mil caballos, 100 carros con mercancías, y toda la impedimenta. Bajas del enemigo: 396 muertos, 166 heridos y 1,000 prisioneros. Por 150 muertos y 100 heridos de los republicanos.
Fue el toque definitivo de marcha de los franceses de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, y del general Escobedo para seguir al centro del país
hasta Querétaro en donde tuvo el honor de rendir el último baluarte del
llamado Imperio Mexicano. En el sitio y toma de Querétaro, Ruperto
Martinez, ya con el carácter de coronel participó en forma distinguida.
Después, minada su salud, con permiso regresó a su pueblo, Higueras.
Como sus dolencias se agravaron fue trasladado a Monterrey en donde murió el 20 de julio de 1868, a los 38 años de edad. Dio su vida en servido
de la patria.
461

�LO QUE VI Y 01 EN LA DECENA TRAGICA
ERNESTO ZERTUCHE *
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

ACERCA DEL PROTAGONISTA del drama a que voy a referirme, don Francisco
Ignacio Madero, se ha especulado de muy diversos modos, según las corrientes de pensamiento, las fuentes de información o los impulsos de las pasiones.
Alfonso Taracena, su biógrafo, concreta los cargos que más comúnmente
formulan desde hace más de cincuenta años los enemigos del señor Madero
-indocumentados contrarrevolucionarios vergonzantes, los llama-. Y con
razonamientos de contundente lógica y testimonios insospechables, refuta
uno a uno esos cargos: así, al de haber licenciado imprudentemente el ejército revolucionario que lo llevó al triunfo, para apoyar su gobierno en el
fosilizado ejército porfirista, resentido a esas horas de la humillación de su
propia derrota; demuestra Taracena que no fue error de Madero sino maniobra de largo alcance -bomba de tiempo, diríamos-, que contra su
expresa voluntad prepararon sus enemigos emboscados en el gobierno provisional del señor De la Barra. Al cargo de que su Plan de San Luis y su
programa de gobierno eran tan sólo de carácter político, sin contenido social,
contesta que desde el discurso del Tívoli aceptando su postulación, dijo
Madero que el problema agrario sería resuelto, pero con el arado, no con
la carabina como quería Zapata; y siendo ya Presidente, en discurso memorable ofreció: democracia, leyes agrarias adecuadas y un buen sistema
educativo. Al de haber ignorado a la clase obrera, responde Taracena que
pocos días antes de la Decena Trágica les dijo el Presidente: "Todo lo
que los obreros me pidan, si está dentro de la ley, les será dado". Finalmente,
se dijo entonces con eufemismo hipócrita, que el señor Madero no se distinguió por su talento e ilustración.

*

Relato del cadete del H. Colegio de Chapultepec en 1913, hoy coronel veterano.

463

�Pudo s.[n embargo escribir -apremiado por los acontecimientos politicosun libro, La Sucesión Presidencial, que sacudió al país como declaración
promisoria de una aurora de libertad y de justicia. Y de su cultura habla
bien claro el haber obtenido para su biblioteca privada, antes de su aventura politica, obras de Tácito, de Salustio, de Tertuliano y de Plinio el
Joven. Sabido es, además, que gran parte de su juventud transcurrió en las
aulas de Norteamérica y de Europa. Por todo esto, el general Francisco
Mújica, ideólogo de la Revolución, pudo decir ante la tumba de Madero,
que aquel mártir incomprendido "pensó como los grandes pensadores de
la Reforma". Por su parte el filósofo Vasconcelos lo llamó genial.
Éste era, señoras y señores, Madero el político y el intelectual. Pero habia
en él algo más valioso todavía, el hombre: el rico hacendado que se aplica
a la ciencia médica, sólo para curar personalmente al pe6n enfermo; que
renuncia a la vida confortable que disfrutó desde la cuna, para lanzarse a
la aventura quijotesca a que lo llamaba su vocación de apóstol; el Presidente
de la República que responde con el indulto a la sentencia de muerte que
pesa sobre sus enemigos gratuitos, Félix Díaz y Bernardo Reyes, los mismos
que habrian de corresponderle con la traición y el crimen.

•
Ruego a ustedes disculpar si en lo que sigue he de hablar en primera
persona. Después de todo, he sido honrado con el encargo de referir estas
cosas precisamente para decir lo que vi y oi.

•

fueron suntuosas e internacionalmente compartidas. Eran la apoteosis de
aquel régunen caduco de gobierno dictatorial, y el último de la paz octaviana
de treinta años.
Conocí_ al señor Madero el 7 de junio de 1911, en que hizo su entrada
a la capital de la República como jefe de la Revolución triunfante. Los
alumnos ~el Colegio Militar formábamos valla para proteger el cortejo, de
la acomellda unpetuosa del pueblo ansioso de conocer y estrechar la mano
del héroe. Éste, de pie en una carretela abierta, saludaba sonriendo con su
sombrero de copa, a un lado y a otro a la multitud delirante, llevando muy
cerca, montado y en traje de campaña, la compañía impasible, como más•
cara de bronce, de Pascual Orozco. Todo era júbilo, simpatía y entusiasmo.
Fue aquélla la manifestación popular más espontánea y desbordante que
nunca antes ni después se vio en México. Pero en la sombra hervían despechos y ren~ores. Y como sucedió que el mismo día se registró un pequeño
tembfor de berra en la capital, al día siguiente apareció un pasquín con
la caricatura de Madero en actitud ridículamente olimpica diciéndole: "·1 No
tiembles tierra, no te hago nada!".

Dias después hizo una visita de cortesía a nuestro histórico plantel acompañado de sus oficiales Eduardo Hay (ingeniero que después fue s:cretario
de Relaciones), los italianos José Garibaldi y Viljoen, y dos o tres más. Nos
hallábamos formados en el amplio patio del Colegio, y pidió al director
mandar romper filas porque deseaba dirigir unas palabras a los alumnos
no al colegio como institución. Nos agrupamos en rededor suyo y con vo;
suave, con palabra sencilla y fácil, hizo una breve exposición de las causas
que motivaron su movimiento annado.
Pensarla en buena lógica que siendo nosotros estudiantes rrúlitares éramos

El Heroico Colegio Militar, "perla y diamante del Ejército Mexicano",
simbalo de la lealtad y del honor militar en la época a que voy a referirme,
ocupaba el edificio que en lo alto del Cerro del Chapulín hay ahora un
museo histórico. Y por su cercana vecindad con el Castillo que fue Alcázar
de los emperadores aztecas, residencia después de los principes de Mirarnar
y más tarde del primer magistrado en turno, era también el Colegio, obligado custodio del Castillo y de sus distinguidos ocupantes.
Tuve el honor de pertenecer a la generación -"antigüedad", decíamos
entonces-- de 1910 de aquel plantel. Antigüedad que fue apellidada de los
"Cadetes del Centenario" porque coincidió con el centenario de la inde•
pendencia de México. En el Alcázar, vecino nuestro, residía entonces el
viejo caudillo don Porfirio Díaz, cargado de años y de gloria. Las fiestas

464

parte del ejército que él combatió y venció; y quiso tal vez since~e. Nos
dejó una impresión de simpatía por su llaneza y modestia, no sin que dejá~os de. extrañar en ~l cierta_ ingenuidad qu~ lo llevó a afirmar que no
tema enemigos. ¡ No tema eneIIllgos y era el Jefe de una revolución que
barría co~ todo un sistema de vida placentera de treinta años! Pero pronto
comprendimoS que no era propiamente ingenuidad aquello, sino expresión
de su innata incapacidad para abrigar sentimientos de enemistad por persona alguna.
El 6 de noviembre de 1911 protestó como Presidente de la República
y algo después fue con su familia a residir en el Castillo histórico de Cha'.
pultepec. Varias veces tuvo la gentileza de invitarnos por conducto de nuestro director, a sus recepciones informales, y siempre se daba tiempo para

465
humanitas.-30

.1

l

�conversar un poco con cada uno de sus cadetes invitados. Tuve la suerte
de asistir a dos de esos convivios en compañía de algunos otros compañeros
representantes del alumnado, y guardo un amable recuerdo de la paz hogareña que allí se respiraba.
Casi todos los días, a temprana hora, veíamos llegar al patio del Castillo
a través de nuestro patio, al encargado de atender la caballeriza presidencial
conduciendo la fina jaca en que el señor Presidente hacía su paseo matutino
por las callejuelas del bosque, acompañado de uno o dos de sus ayudantes.
Era el señor Madero de piernas cortas, puesto de pie era francamente
chaparro; pero sentado sobre el albardón, el cuerpo erguido, lucía un jinete
intachable. El general Felipe Angeles, nuestro director, quien siempre demostró devoci6n por el señor Madero, solía acompañarlo y hubo vez que
su paseo se alarg6 hasta Naucalpan (entonces villorio insignificante y hoy
ciudad populosa del Estado de México) , para presenciar las prácticas de
tiro que con piezas de artillería efectuábamos allá los alumnos del tercer año.
Todo iba bien en casa, pero había agitación en varios lugares del país:
los Cedillo y Carrera Torres en San Luis Potosí, Zapata en Morelos, Félix
Díaz en Veracruz, Orozco en Chihuahua, y Bernardo Reyes en Nuevo Le6n
turbaban, unos después de otros la paz, e imposibilitaban el desarrollo del
programa del gobierno. Para combatir la insubordinación de Orozco envi6
el Presidente a su secretario de Guerra, general José González Salas; pero
éste sufri6 un descalabro y se suicidó. En esa empresa frustrada muri6 también un nuevoleonés valioso, el coronel de estado mayor especial, Nicolás
Martínez de brillante carrera en Chapulte~c, y con estudios superiores en
Europa "La leona", lo apellidaban por su rigidez al aplicar a su persona
y a las demás, las disciplinas de la ordenanza militar. Era hijo del general
don Pedro Martínez de cuya vida y hazañas se nos habló largamente no
hace mucho, en la Casa de la Cultura. Tanto González Salas como Nicolás
Martínez, jefe de su estado mayor, eran como se ve, competentes soldados
de carrera; pero sabido es que el éxito o el fracaso final de una acción de
guerra no depende esencialmente de la mayor o menor aptitud del general
en jefe; sino también de una variada gama de circunstancias imprevistas,
a veces insuperables. Todos, hasta el mismo Bonaparte tuvieron su Waterloo.
Lo cierto es que el pundonoroso González Salas se sintió deshonrado, y
antes que arrostrar la vergüenza de confesarse burlado por una turba ignara,
optó por volarse los sesos. Su segundo, Nicolás Martínez, no menos pundonoroso que su jefe, se hizo matar ostensiblemente durante uno de los últimos
tiroteos.
Fue entonces designado para sustituirlo el general Victoriano Huerta -y

466

es aquí donde uoma a la escena el "villano" de la película, el Judas de
nu~~ d ~ - - _Hue~ refo~ la columna de Salas con superabundante
artillena baJo la direcCión de Gwllermo Rubio Navarrete, especialista recientemente ~legado de Europa, y cañone6 intensamente a los orozquistas hasta
desmoralizarlos; de modo que el subsiguiente avance de la columna fue
arrollador.
~a ~pcración tuvo éxito y el orozquismo desapareci6; pero en el ámbito
ca~1tahno fermen~~an los odios en el medio político que había perdido su
pnvanza, en los militares formados y envejecidos al cobijo de la Dictadura·
en la rancia aristocracia del "Círculo de Amigos de don Porfirio" que ~
jactaban de "ir con él hasta la ignominia", camarilla mal llamada "científica" que había prácticamente arrebatado las riendas del gobierno de las
manos decrépitas del anciano dictador.
'
L~ ~usitada libertad de prensa que otorg6 el nuevo gobierno era ya libertmaJe que se nutría con la diatriba, la caricatura sangrientamente burlesca y las "bonilladas" con que ridiculizaban al Presidente, a sus familiares
y colaboradores. De las elecciones libres, realmente democráticas efectuadas
entonces por primera y última vez, había surgido dentro de la Cámara de
Diputados un grupo de antiguos recleccionistas resentidos, oradores brillantes que aprovechaban su fuero para desprestigiar con impunidad y elegante
ironía, los actos dd gobierno. Todo se confabulaba para crear una atm6s_política irrespirable y estallante. En las calles, en las cantinas, en lugares
publicos y centros sociales, en todas partes se presentía y se hablaba de un
pr6ximo levantamiento armado. Los diputados del grupo "Renovador'', adictos al régimen, plantearon con crudeza ante el señor Madero la grave crisis
que enfrentaba su gobierno y la urgencía de medidas enérgicas· pero él no
había derrocado una dictadura para establecer otra. y nada ~ hizo.

fe:a

Así llegó la noche del 9 de febrero de 1913. Desde las seis de la mañana
del día anterior había yo entrado al servicio de guardia como cabo del
segundo cuarto, es decir, con obligación de vigilar los puntos regularmente
protegidos con centinelas, desde el primer minuto de aquel día hasta las
seis horas del siguiente, hora de relevo del personal de guardia. Desde la
madrugada del nuevo día empezamos a oír por el rumbo de Tacubaya
intermitentes estallidos que parecían disparos de arma de fuego y que por
la distancia no podíamos identificar, ni precisar el punto de origen. El
comandante de la guardia, teniente-alumno Carlos Villegas, trat6 de salir de
dudas telefoneando insistentemente no sé adónde, pero nunca obtuvo explicación, o no quiso comunicárnosla. Los estallidos iban aumentando y

-467

�propagándose, por lo que me apresuré a recorrer los puestos de los centinelas para mantenerlos alertas.
Uno de esos puestos, el de mayor responsabilidad, era el amplio claro
(sin puerta) que comunicaba nuestro patio con el de la residencia presidencial. En el momento en que llegaba yo a aquel punto oímos que alguien
nos hablaba desde lo alto del corredor del Castillo. Era el Presidente Madero,
envuelto su cuerpo en una bata de casa, preguntándonos qué era aquello,
si eran cohetes de fiesta religiosa o qué. -"No sabemos, señor, le contesté,
hace más de dos horas que estamos oyendo eso, sin que hayamos podido
aclarar de qué se trata." El sargento-alumno de la guardia, Jesús Toledo,
se dio cuenta entonces de que el Presidente conversaba en alta voz conmigo
(los centinelas no hablan más que con sus jefes inmediatos), se acercó a
intervenir en el diálogo sin aportar novedad alguna. Breves instantes duraron
aquellas conjeturas, pues a poco irrumpieron presurosos en el corredor varios señores, y se acercaron al señor Madero comunicándole algo importante que no pudimos oír. Habían subido a la residencia presidencial por
el elevador del Castillo, y se retiraron todos hacia las habitaciones. A las
cuatro de esa madrugada se tocó "levante" en el Colegio, se ordenó en
seguida tomar las armas y se repartió parque. Momentos después estaban
ya las compañías formadas y armadas en el patio principal. Se mandó formar pabellones, se pasó lista y desfilaron los alumnos a tomar ligero desayuno.
Entre tanto habían estado llegando elementos de la Policía Montada y de
a pie con su inspector general a la cabeza, el mayor López Figueroa, miembros del estado mayor y de la escolta pre~dencial y oficiales francos de la
guarnición de la plaza. Todos permanecían en espera de órdenes. La guardia
de la que yo formaba parte permanecía formada en la puerta de entrada del
Colegio. Momentos después apareció, ya sobre fina cabalgadura, el señor
Madero, y los alumnos empuñaron sus armas; pero antes de que se formaran las compañías se dirigió en voz alta a los alumnos, informándoles
que horas antes había sido asaltado el Palacio Nacional por un grupo de
alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan, engañados por
malos oficiales; pero a la hora presente habían sido ya desarmados y encerrados por el general Lauro Villar, comandante de la plaza de México.
"Voy a ocupar mi puesto en Palacio", dijo, y añadió en estos o parecidos
términos: -"Quiero invitar a ustedes, jóvenes alumnos, para que me acompañen. No es una orden, irán los que buenamente quieran. Sé que no correrán peligro sino, antes bien, que haremos todos juntos una marcha triunfal;
de otro modo no los invitaría". Y partió seguido por la mayoría del alumnado, de los oficiales en servicio -inclusive el comandante y el sargento
468

de guardia- y de todos aquellos que lo habían estado esperando L
bos
y los alun_mos que ~te~ábamos el personal de guardia desde el día :t:or
permanecunos de pie_ Junto con las armas terciadas protegiendo la entrad~
de nuestra escuela, sm que nadie se acordara de relevarnos.
Claro es que el esp'm·tu de aventura de nuestra Juventud
.
nos im lí
volar al lado de
tro
pe a a
d 1d b
f ~ues s co~paneros; pero éramos soldados y el sentimiento
a; as~t:rdre tno ~uestros rrnpetus. Después supimos que simultáneamente
.
e os aspirantes a Palacio, algunos cuerpos del arma de artillería
~:s1d~:te~: T~cuba~a, movidos por los generales infidentes Manuel Monf ag , , g~no Rwz Y otros, se habían sublevado contra el gobierno
1uer~n alla rmsmo combatidos por tropas leales. Eso explicaba ei origen d:
os tiroteos que el señor Madero supuso pirotecnia religiosa.
enDe~¡ :::nt~ qt hicimos una ":ez que hubo desaparecido de nuestra vista
c o e a rampa la abigarrada columna encontramos ue hab'
mos quedado e~ .el Colegio algo menos de la te;cera parte delq alumna:~
yd unos
. en Junto
.
.
l pocos
al oficiales que fueron llegando, no ma's de cien
mclui
ostí' os unif~os de nuevo ingreso (matriculados en enero) que ~ún n~
ves
de an . orme. .Con tan escaso personal hab'ta que cubrir la vigilancia
. Colegio y Castillo, contra posibles acometidas de los sublevad
y
drmos a la tarea de adiestrar a los noveles en el man . d 1 os.
nos
n b
di
eJo e as armas a
om rar guar as y a establecer puestos avanzados en el bo
' .
cados éstos- entre sí y con el cuerpo de guardia, med.iante una red
sque,
comumde teléfonos
de campana.
Algo ~ás de tres días y sus noches (no podría precisarlo a estas horas
permanecimos en actitud de pronta defensa alertas
l
)
bando!
'
Y con as armas a la
. era, en tanto que nuestros compañeros se hallaban tendidos e lí
::ie:1!:~es frente al Palacio Nacional, hasta que llegaron tropas 1:ale:e:

s:

Como se sabe' la marcha que e1 senor
- Madero suponía triunfal
1 f
;uch~: al entrar la columna por el Paseo de la Reforma a la cal~ºd:
~CISCO (hoy •enida Madero)' fue balaceada desde las
t
C
vanos soldados y p li ,
•
azo eas. ayeron
.
o c1as, sm que fuera posible contestar el fuego de un
enemigo
.. , Entonces los oficiales y jefes que
ch b oculto en tan venta·JOS~ postc1on.
m~ a an a los lados del Presidente, hicieron que desmontara
l .
duJeron en el estudio foto áf
y o mtroedif .
b
gr ico Daguerre, en tanto que algunos subían al
,1C10 en usca de los asaltantes. Fue entonces cuando se evidenci6 la sim~atía y el respeto que todo mundo, aun los enemigos del gobierno guardan
siempre por el Colegio Militar .. ninguno de los a1umnos que pie' a tierra
469

t

�caminaban pocos metros delante y a los flancos del Presidente fueron tocados por las balas, en tanto que a su lado veían caer a soldados y policías.
Alü se presentaron ante el señor Madero el secretario de la Guerra, Angel
García Peña y nuestro ya conocido general Victoriano Huerta, a la sazón
en disponibilidad. Por ellos supo el Presidente que momentos antes había
sido amagado el Palacio por numerosas fuerzas rebeldes, encabezadas por
los generales Manuel Mondragón, Gregorio Ruiz, Félix Díaz y Bernardo
Reyes, estos dos últimos previamente excarcelados por los otros; que al llegar
la fuerte columna frente al Palacio se topó con la inconmovible hombría del
comandante militar de la plaza, general Lauro Villar, y que a aquella hora
se hallaba: prisionero el general Ruiz, muerto el general Reyes y huyendo
los demás rumbo a la ciudadela. . . pero el general Villar estaba herido y
debía ser retirado para su atención médica.

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1945 - 1946)

Se ha dicho con verdad, que la bala q_ue en mala hora hirió al general
Villar vino a ser responsable de la caída de un régimen, del sacrificio de
dos mártires, de que el suelo de México se empapara en sangre hermana
y que la nación ofreciera el espectáculo bochornoso de un gobierno de ase-

I

sinos y traidores.
En efecto, la obligada ausencia del general Villar dejaba acéfala la jefatura de la guarnición de la plaza de México, puesto clave en aquellos momentos. Pero estaba allí presente y disponible, ya lo hemos dicho, el héroe
que en Bachimba y en Rellano había aplastado la rebelión de Orozco. Allí
estaba resumando lealtad por fuera y ambición desorbitada por dentro Victoriano Huerta, y fue designado aquel monstruo para sustituir al prototipo
del honor y la hidalguía.
Llamé líneas arriba perla y diamante del ejército al Colegio Militar, virtudes innegables que todos le reconocen; pero las puse entre comillas repitiendo palabras de Victoriano Huerta: Uno de aquellos angustiosos días de
la Decena Trágica se presentó en nuestra escuela acompañando al secretario
de la Guerra, García Peña. Formadas las compañías ante su presencia, ostensiblemente borracho balbuceó una promesa solemne de lsltad, y elogió la
disciplina que fue siempre religión en aquel "nido de aguiluchos", y acabó
diciendo teatralmente: "ese sol que ustedes ven no es mi sol, mi sol -concluyó señalando con ademán respetuoso a su acompañante--, mi sol es el
Ministro de la Guerra porque es mi superior". Y antes de que terminara
aquella semana habría de derrocar al gobierno legítimo mediante la traición,
y asesinar a los más altos mandatarios del país, oscureciendo de paso con
sombras de tragedia el cielo político y moral de la nación.

ToMÁs

MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

EL l 9 DE SEPTIEMBRE DE 1945 tomó posesión como director de la Facultad
de ~edicina el doctor Dante Decanini, en sustitución del doctor Eduardo
~gwrre Pequeño, a quien el Consejo Universitario concedió una beca ofrecida a la Universidad de Nuevo León por la Fundación Guggenheim, de
Nueva York. Para ocupar el cargo de secretario de la Facultad fue designa~o el d~tor Amulfo 1'reviño Garza, quien sustituyó al doctor José Luis
Salinas Rivero, que renunció.
Dos semanas después, como protesta contra el nombramiento del doctor
~canini, , un gru~ de cate~~áticos de la Facultad renunció a sus cargos
con caracter d~ _irre~~cable . Consideraban, en primer término, que la
Facultad de Med1cma, en sus muchos años de funcionamiento, ha producido
gentes que pueden ser tanto o más capaces y con mayor antigüedad y cariño
para el desempeño de ese puesto". Añadían que las "actuaciones médicopolíticas" del d?ctor Decanini "pudieran lesionar la disciplina y buena marcha de la Facultad". La institución requería un director "justo y sereno",
que actuara como árbitro de los actos de alumnos y catedráticos "de una
":ªn~ra imp~rcial", sobre todo debido a que en el plantel "existen problemas
smdic~les e internos'', que en caso de conflicto "creemos serían antepuestos
a los intereses de la Facultad". Los ex catedráticos sospechaban que "la actuaci6n política de la Direcci6n" podría dar margen a "titubeos en la buena
marcha" del plantel. Por lo tanto, no queriendo hacerse cómplices de actos
471

470

�que pudieran provocar la indisciplina, se separaban de sus cargos hasta que
la Facultad "se encuentre desvinculada de situaciones o compromisos y nexos

polílico~.1
La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina saltó a la palestra
en defensa del nuevo director. Primeramente daba su voto de adhesión al
doctor Decanini a quien consideraban "plenamente capacitado" para llevar
'
,
adelante la reorganización del plantel, iniciada por el doctor Angel Martmez
Villarreal. Añadían que las renuncias presentadas por un grupo de catedráticos "no constituye un problema para la Facultad", pues la mayoría de
ellos "están por completo solidarizados" con el doctor Decanini. Consideraban "absurdos'' los conceptos vertidos por los médicos que habían renunciado, en los que se atacaba "injustamente" la personalidad del director,
"porque reflejan un marcado egoísmo antepuesto al interés de la Escuela".
Afirmaban que la Facultad de Medicina "es inviolable" y "no debe convertirse ni ahora ni nunca en objeto de mercadería, que disputen las gentes
separatistas". Concluían diciendo tener plena confianza en que la nueva
Dirección del plantel, respaldada por maestros y alumnos, "haga conti,iuar
2
la marcha siempre ascendente de nuestra querida Facultad".
Un bochornoso incidente sacó a la luz pública otros aspectos del mismo
problema. Era costumbre que, al iniciarse el año escolar, los estudiante~ de
Medicina hicieran un "paseo de los perros", o sea de los alumnos de pnmer
año recorriendo las calles más céntricas de la ciudad. El Porvenir del 20
de ~ptiembre informó que el día anterior se había efectuado la "ridícula
procesi6n". El espectáculo "era por demás indecoroso", afirmaba el diario
local. "Lazados, como una 'cuerda' de presidiarios, llevaban a un grupo
de estudiantes de nuevo ingreso, a los que previamente ridiculizaron cortándoles mechones grandes de cabello y pintarrajeándolos de una manera escandalosa."
La caravana estudiantil penetró en el Palacio de Gobierno, cometiendo
algunos desmanes. Entrevistado un poco después el gobernador del Estado,
licenciado Arturo B. de la Garza, "manifest6 su desagrado por los actos
estudiantiles", añadiendo que enviaría una comunicación al director de la
Facultad advirtiéndole que, en lo sucesivo, tomaría enérgicas medidas contra

aquellos actos.
Un extenso artículo, publicado en El Norte del día 23, ahondaba en "el
lío" de la Facultad de Medicina. Su autor era el doctor Emilio Caballero
• El Norte, septiembre 14 de 1945, pp. 1 y 2.
• El Porvenir, septiembre 15 de 1945, p. 9, y El Norte del mismo día, p. 7.

472

Lazo, antiguo líder estudiantil, quien opinaba que la advertencia del gobernador contra los que alteraran el orden público, iba dirigida precisamente al doctor Decanini, a quien Caballero Lazo llama "director por suerte
de la Facultad de Medicina", y pensaba que si tales hechos se repitieran
"tendrá (el gobernador) que culparlo a él y nada más que a él", aunque
el doctor Decanini no fuera directamente responsable de los desórdenes
ocurridos. Luego advierte que quienes dirigían la Facultad, "aunque sea
por un capricho de la política", también debían vigilar el orden estudiantil.
Añade que se había aprovechado el jolgorio de los universitarios para hacer
demostraciones públicas de apoyo al director de la Facultad, quien por cierto
no lo necesitaba pues su nombramiento "se lo debe al Gobierno del Estado".
El doctor Caballero Lazo afirmaba que el director de la Facultad había
confundido su misión, pues no se debía agitar al estudiantado con motivo
de la pugna que existía entre los médicos del plantel. Era preferible que
la dirección de la Facultad resolviera los problemas de la institución "y dejara a un lado todo lo que a política se refiere". Por último señalaba como
único responsable de los bochornosos actos cometidos por los estudiantes al
doctor Dante Decanini, advirtiendo que el sindicato médico al cual pertenecía el doctor Caballero Lazo señaló al Gobierno del Estado las consecuencias que resultarían del nombramiento de aquél como director de la Facultad de Medicina.

VUELVE EL DOCTOR LlVAS

A fines de septiembre el doctor Enrique C. Livas volvió a hacerse cargo
de la Rectoría, después de cinco meses de ausencia. El rector permaneció
durante ese tiempo en la ciudad de México, asistiendo a unos cursos de
especialización en el Instituto Nacional de Cardiología.
El ambiente en la Universidad de Nuevo León era tranquilo. Sin embargo, en la Escuela Diurna de Bachilleres, con 460 alumnos, existía un
marcado descontento porque se obligaba a los estudiantes a dedicar varias
horas semanales a las prácticas militares, después de haber cumplido con
ese requisito en la Escuela Secundaria y, muchos de ellos, como conscriptos.
A fines de 1945, los bachilleres llevaron a cabo varios mitines en la plaza
del Colegio Civil, exigiendo a las autoridades universitarias que se suspendieran las "marchas".
Otras instituciones universitarias afrontaban problemas internos. El rector
473

�no dejó de advertir el malestar estudiantil. En su informe de labores desarrolladas durante el año lectivo 1945-1946, dijo: "En algunas ocasiones,
hubo en diversas dependencias algunos intentos de subversi6n del orden
universitario", pero añadía que eran "s6lo expresiones patentes de la explicable inquietud y natural inexperiencia de nuestros j6venes estudiantes".
Consideraba que era un "imperioso deber" suyo señalar "que, en lo futuro,
será preciso que todos los responsables de la direcci6n universitaria redoblemos nuestro esfuerzo y agucemos nuestro entendimiento con fines a oponer, discreta pero valientemente, bondadosa pero enérgicamente, un dique
a la tendencia cada vez más manifiesta en el estudiantado a intervenir desproporcionadamente en el manejo de los asuntos técnicos de la Universidad,
con perjuicio de sí mismos". Afirmaba que los jóvenes eran más o menos
influidos por la época que estaban viviendo, propicia al desarrollo de algunos
vicios en las instituciones, añadiendo que aquéllos no siempre mostraban
claramente el "tesoro espiritual" que poseían. Parecía como si existiera "una
barrera" que se opusiera a ello o como si una "espesa nube", formada a su
alrededor, les impidiera "ver con claridad sus problemas". El rector aseguraba que esa barrera o nube la formaba "el espectáculo de negaci6n de la
cultura que a ellos ha tocado presenciar en el mundo", siendo que en el
espíritu del joven "todo es intenci6n sana y optimismo" y, por tanto, "su
intelecto semivirgen es fácilmente impresionado -en este caso de manera
agresiva y peligrosa- por los grandes acontecimientos''. Los jóvenes no eran
culpables de esa situación, pero esto no eximía a los directivos de la Universidad de la obligación, "inaplazable e imperiosa", de utilizar todos los
medios posibles "que tiendan a salvarles de. tan peligrosa influencia", es decir del nocivo ejemplo de la época. El doctor Livas continuaba afirmando
que "sería criminal, sería innoble y cobarde" adoptar una postura "de hipócrita complacencia", por el temor de dictar medidas que podrían ser
juzgadas como "injustas, desp6ticas o antiuniversitarias". Finalmente: "El
mismo amor que debe inspirarnos la juventud y la gran significaci6n que
ésta tiene en el futuro del mundo, nos obliga a ser sinceros y honestos y,
aun a costa de nuestra tranquilidad y del afecto de ellos hacia nosotros,
esforzarnos por impedirles el influjo pernicioso de esta época de crisis del
espíritu, que ve cómo la verdad, la justicia, el derecho, han sido escarnecidos en todos los ámbitos de la tierra. De no hacerlo así, habremos de declararnos impotentes o, lo que sería más triste, traidores a los intereses de esa
juventud que nos ha sido confiada".ª

LAF.E.U.
A principios de octubre de 1945, el estudiante de Ingeniería Alfredo
González Jr., secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas
de Nuevo León, anunció que dicho organismo "cambiará de nombre, con
e~ ,,dese_o ~e extender s,~ acción orienta~ora y benéfica para la grey estudiantil , anadiendo que: Su norma se afirmará por una actitud fundamentalmente universitaria"."
En un p~azo _de. quince días debían efectuarse en todas las facultades y
escuelas uruversitanas las elecciones de nuevas mesas directivas de las
ciedades de alumnos. Después la F.E.S. lanzaría una convocatoria con el :
de celebrar el Congreso Constituyente de la Federación Estudia~til Universitaria de Nuevo León (F.E.U.N.L.).
La Fede~a~ión de Estudiantes Socialistas hizo un esfuerzo desesperado
para sobrevivir pues, aunque controlaba a siete Sociedades de Alumnos las
otr:-5 cuatro (Medicina, Derecho, Bachilleres Diurna y Enfermería) se ~anteruan separadas de ella y no olvidaban el proyecto de establecer una Federación Estudiantil independiente.
Los dirigentes de la F.E.S. esperaban que todas las Sociedades de Alumnos,." ~adas las ~uev_asl finalidades de esta organizaci6n" y "por deber de
patriotismo y solidaridad", se agruparan "en una sola entidad demócrata
rep~esentativ~ y genuinamente universitaria". Ya constituida la F.E.U.N.L.:
meJor conocida después por F.E.U., se pretendía que ésta convocara a otro
Congreso Constituyente, al que serían invitadas todas las agrupaciones estudiantiles universitarias del país, para crear la "genuina" Confederación
Nacional de Estudiantes. Afirmaban que ya se contaba con las adhesiones
de los principales gremios estudiantiles de México, o sea las desacreditadas
fed~raciones de estudiantes socialistas que buscaban seguir manejando al estudiantado pero con otro disfraz.
Unos días después, la prensa regiomontana informó que el citado secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León se
había entrevistado en la ciudad de México, en las oficinas de la F.E.S.
capitalina, con dirigentes estudiantiles de las universidades de La Habana
y Guatemala. Se acordó que se hiciera una intensa propaganda, "sobre todo
en las provincias", para que asistieran al Congreso Estudiantil del Caribe

• Universidad, órgano de la Universidad de Nuevo León, número 6, septiembre

de 1946, pp. 107 y 108.

474

' El Porvenir, octubre 10 de 1945, pp. 7 y 11.

475

�representantes de la "genuina y auténtica" Confederación Nacional de Estudiantes y de las federaciones estudiantiles de México. Dicho Congreso
había sido convocado, "fundamentalmente", para combatir "las tiranías fascistas'' de América Latina y "especialmente" de Centroamérica, como las
de Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. La información periodística concluye diciendo que la Federación de Estudiantes Socialistas de
Nuevo León había firmado un manifiesto contra la dictadura hondureña
y las persecuciones que realizaba "a los estudiantes universitarios dem6-

cratas''.ª

UNA COSTUMBRE ESTABLECIDA

A principios de diciembre de 1945 se volvió a suscitar un problema que
se repetía todos los años.
Las vacaciones de Navidad debían dar principio, oficialmente, unos días
antes del 24. Sin embargo, un buen número de estudiantes, con la aprobación de algunos catedráticos, resolvieron suspender las clases, iniciando las
vacaciones antes de la fecha señalada en el Reglamento de la Universidad.
El conflicto se inició cuando los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres y la Facultad de Derecho dejaron de asistir a clases el 10 de diciembre,
decidiendo no reanudarlas hasta el 7 de enero. Poco después, la Escuela
Nocturna de Bachilleres secundó el movimiento. El Norte dijo que, por
primera vez en la historia de la máxima casa de estudios nuevoleonesa, las
vacaciones navideñas se prolongarían durante casi un mes.
El rector conminó a los universitarios rebeldes a que volvieran a clases,
dándoles un plazo que debía vencer el día 14 a las ocho de la mañana,
advirtiendo que se tomarían enérgicas medidas "si los alumnos trataban de

holgar", decía El Porvenir.
El 13 de diciembre, al mediodía, se reunieron los directores de las facultades y escuelas con el rector. Luego declararon a la prensa que la mayor
parte de las instituciones de enseñanza superior continuaban laborando y
que habían acordado invitar a los estudiantes a que acataran los reglamentos.
Las actitudes adoptadas poi' los estudiantes rebeldes eran pintorescas. Los
bachilleres se reunían puntualmente frente a su escuela, en la Plaza del Co• El Porvenir, octubre 12 de 1945, p. 9.

476

legio Civil, y aunque los catedráticos entraban a las aulas, "aquéllos se
concretan exclusivamente a observarlos". Por su parte, los futuros abogados
comentaban, "en tono humorístico, que ya se había sentado jurisprudencia
en ese sentido", pues "la costumbre en materia de vacaciones siempre ha
señalado el día 12 como fecha para iniciaci6n de éstas'', añadiendo que si
existía un Reglamento Interior, "también es cierto que la inmensa mayoría
de los estudiantes no lo conoce porque nunca se le ha dado publicidad".
Los alumnos de los demás planteles universitarios emprendieron la desbandada. Sin embargo, una "extraña circular'' que el licenciado Alfredo
de la Torre, oficial mayor de la Universidad, envió para ser fijada en todos
los centros de enseñanza superior, advertía que las vacaciones debían iniciarse hasta el 25 de diciembre. (Armas y Letras, en el número correspondiente a dicho mes, informó que el Consejo Universitario había acordado,
en asamblea ordinaria, conceder el asueto desde el 25 de diciembre hasta
el 2 de enero.)
El licenciado Manuel Treviño Cavazos, director de la Facultad de Derecho, se reunió con el alumnado del plantel para dar a conocer algunas
disposiciones del rector, en relación con el conflicto. Se aclaró que no existía
una pugna entre los estudiantes de Leyes y la Rectoría, como se rumoraba
en los círculos universitarios. Para remediar la tensa situación, se decidió
que una comisión estudiantil entrevistara al doctor Livas. Los futuros abogados consideraban que la suspensión de actividades académicas no significaba un acto de rebeldía, sino una tradición "que siempre se ha visto con
absoluta normalidad.. .".6 Por último, decidieron volver a clases e iniciar
las vacaciones unos días antes del 24.

Los

ExÁMENES "PRE-ORDINARIOS"

A principios de 1946 la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina
celebró varias juntas, a las que asistieron los presidentes de las sociedades
de alumnos de algunas facultades y escuelas universitarias. Se anunció poco
después que los estudiantes de Medicina solicitarían al Consejo Universitario
les concediera exámenes "pre-ordinarios" en el mes de abril a los alumnos irregulares de dicha Facultad, es decir a los que llevaban un curso
sin haber aprobado una o más materias del año anterior.
• El Norte, diciembre 14 y 15 de 1945, p. 2.

477

�La Ley Orgánica establecía dos clases de exámenes: ordinarios y extraordinarios. Los primeros eran a los que tenían derecho los estudiantes que
habían terminado el curso normalmente, y se presentaban en el mes de junio.
Los segundos se efectuaban en agosto, pudiendo sustentarlos aquellos alumnos que habían sido suspendidos en los exámenes ordinarios; los que justificaran su ausencia a dichos exámenes ordinarios; los que no hubieran tenido
derecho a examen ordinario debido a sus faltas de asistencia y los que
habían sido reprobados en los exámenes ordinarios de junio.
Los futuros médicos pretendían que además se les concedieran a los alumnos irregulares los exámenes que denominaron "pre-ordinarios". Alegaban
que dichos exámenes existían, "de hecho", en casi todas las instituciones
universitarias de Monterrey, incluyendo la Facultad de Medicina, pues el
doctor Aguirre Pequeño les había dado "esas facilidades".
En la sesión del Consejo Universitario, celebrada la noche del 6 de febrero,
se discutió el problema planteado por los estudiantes, acordándose denegar
la solicitud estudiantil pues contradecía los estatutos universitarios.

edificios para la Escuela de Bachilleres Diurna y la Faculta de Medicina.
Unos meses después, en julio del mismo año, El Porvenir informó que el
secretario general del Departamento Agrario había solicitado al Gobierno
de Nuevo León la expropiación de poco más de quinientas hectáreas de
terrenos pertenecientes al Ejido de San Bernabé del Topo Chico, con el
objeto de destinarlos a la erección de la Ciudad Universitaria y al patrimonio de la misma. La nota periodística añadía que se le contestó a dicho
funcionario la conveniencia de que "solicitara sólo el terreno indispensable"
para esos fines, ya que ése era uno de los motivos por los cuales la legislación
agraria vigente autorizaba la expropiación de los terrenos ejidales. 8
Respecto a la construcción de la nueva Facultad de Medicina, la prensa
regiomontana había informado, en septiembre de 1945, que antes de terminar
ese año se iniciaría en los terrenos contiguos al Hospital Civil, con un costo
de dos millones de pesos. Habían pasado varios meses desde entonces y el
proyecto parecía habere estancado.

II
ALGUNOS PROYECTOS PENDIENTES

CREACIÓN
A mediados de noviembre de 1945 el Consejo Universitario encomendó
al Departamento de Acción Social la misión de formular un proyecto de
escudo y lema universitarios, con el fin de sustituir a los que habían sido
adoptados cuando se fundó la primera Universidad, en 1933. El doctor Mateo A. Sáenz afirma erróneamente que, "después de estudios serenos, se aprobó
el actual lema y escudo de nuestra Universidad. El dibujo del escudo fue
obra de los señores arquitecto Joaquín A . Mora y el doctor Enrique C. Livas".1
En realidad no se volvió a tratar este asunto hasta tres años después, cuando
el Consejo 'Universitario, en reconocimiento a la labor del doctor Livas,
aprobó el escudo y lema a principios de diciembre de 1948.
La construcción de la Ciudad Universitaria apareció una vez más en la
prensa local, a fines de enero de 1946. Se dijo que estaría ubicada "en las
cercanías del Topo Chico, entre los terrenos del Hospital Civil y el nuevo
Palacio de Justicia (Penal del Estado) ...", es decir donde ya empezaba a
trazarse la colonia las Mitras. En fuentes gubernamentales se aseguraba que
el proyecto no había sido olvidado, pero antes se pensaba levantar los nuevos
' Anecdotario, Monterrey, 1968. pp. 337 y 355, nota 25.

478

DE

LA F.E.U.N.L.

En una sesión efectuada la noche del 18 de febrero de 1946, los presidentes
de las Sociedades de Alumnos de las once facultades y escuelas universitarias
tomaron el acuerdo unánime de celebrar, a fines de dicho mes, el Congreso
Constituyente de la nueva federación estudiantil.
La Comisión Organizadora del evento dio una prueba de unidad al solicitar al Consejo Universitario la modificación de los artículos 29 y 30 del
Reglamento de la Universidad, con el fin de que los alumnos irregulares
tuvieran mayores oportunidades para presentar sus materias pendientes. La
Escuela Nocturna de Bachilleres decidió apoyar cualquier movimiento tendiente a conseguir las reformas. Días después, el Consejo Universitario
acordó que la petición estudiantil fuera turnada a la Comisión de Reglamentos, integrada por los licenciados Raúl Rangel Frías, Bernardo L. Flores
y Manuel Treviño Cavazos.
El Congreso Constituyente de la Federación de Estudiantes Universitarios
de Nuevo León se celebró en la Aula Magna los días 25 de febrero a 10 de
• El Porvenir, julio 23 de 1946, p. 10.

479

�marzo. En la ceremonia de apertura, el rector dirigió un mensaje a los
estudiantes. Afirmó que constituía "casi un delito" el hecho de que ese
congreso no se hubiera celebrado antes, pues la unidad estudiantil "era más
que una necesidad, una urgencia de expresar ese ideal". Calificó de "viril"
dicha causa, agregando además que era noble. Añadió que los estudiantes
eran la Universidad y que la Universidad necesitaba la unidad de ellos "en
el prop6sito de dar y velar por el prestigio'' de la máxima casa de estudios.
Agregó que no pedía el aplauso, "muchas veces hip6crita de las palmas",
sino "el aplauso callado e íntimo de las conciencias". Que se consideraba
"el más obligado servidor de ellos y también el más obligado exigente servidor de los mismos". Pidió disculpas para decir, "con frase vigorosa", que
los universitarios no habían sabido cumplir "con su conciencia de clase",
siendo necesario que lo hicieran. Se refirió a la necesidad que tenían de
meditar sobre su actitud respecto a la Casa de Estudios y, sobre todo, lo
que ellos representaban para ella y para la patria. La Segunda Guerra
Mundial, que acababa de terminar, no había sido solamente una contienda
por los mercados internacionales y con fines lucrativos, sino que se había
puesto en juego la lucha de ideales. Los universitarios no debían olvidar
esa experiencia y "los m6viles progresistas de la lucha armada". Agregó el
rector que el motivo que inspiró dicho congreso estudiantil era noble, pues
buscaba la unidad. El doctor Livas no aceptaba que hubiera "enemigos
conscientes dentro de la Universidad", sino que "para él eran equivocados
pero nunca perversos, equivocados a los que había que convencer de su
error". Terminó denunciando "con virilidad" que la Universidad de Nuevo
León "quiso ser comprada, pero que nunca. lo consiguieron ni lo conseguirán . ..", concluyendo que la casa de estudios nuevoleonesa "pura naci6, pura
viviría y, si tuviere que m orir, moriría en pureza".9
Apenas iniciado el Congreso se suspendió durante un día, debido a que
surgieron desacuerdos entre algunas delegaciones.
En la tercera sesión plenaria, celebrada la noche del 1o. de marzo, estalló
el cisma. Los estudiantes Sergio Mena Treviño y Manuel de León, presidentes de las Sociedades de Alumnos de Derecho y Medicina respectivamente, denunciaron ante la asamblea que se estaban violando los preceptos
establecidos en la Convocatoria y en el Reglamento Interior de dicho Congreso. Mena expuso a la asamblea que, en virtud de haberse empleado
~iobras fraudulentas, "instigadas por elementos de filiaci6n comunista",
y babe~e intentado sin ninguna razón desconocer a las delegaciones de

Medicina y Leyes, ésta abandonaba el local de sesiones. Acto seguido,
De León se solidarizó con aquél y la delegación estudiantil de la Facultad
de Medicina se retiró del recinto.

El Congreso entró en receso. Algunos jefes de delegaciones siguieron reuniéndose con el objeto de discutir un anteproyecto de los estatutos que
debían regir a la F.E.U.
,
En sesiones extraordinarias celebradas días después, los alumnos de las
Facultades de Derecho y Medicina decidieron por votación retirar sus delegaciones del Congreso.
La ceremonia de clausura del Congreso Constituyente de la F.E.U. se
celebró en la mañana del 10 de marzo. Poco antes se aprobaron los estatutos
del nuevo organismo estudiantil, siendo electa la primera Mesa Directiva
que encabezaron Juan Cerna Sánchez, alumno de la Facultad de Odontología, como presidente, y Enrique García Leal, estudiante de la Facultad
de Ciencias Químicas, como secretario general.

La F.E.U.N.L, mejor conocida por F.E.U., se integró con las Sociedades
de Alumnos de nueve de las once instituciones de enseñanza superior: Facultades de Ingeniería, Ciencias Químicas y Odontología y Escuelas de
Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas", Enfermería y Música.
Al constituirse la F.E.U., desapareció la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León, organizada en 1934.

UN AMBICIOSO PROYECTO ESTUDIANTll,

A mediados de abril, el periódico El Porvenir dio a conocer un hecho
insólito: once universitarios cubanos, alumnos de la Facultad de Medicina
de La Habana, habían llegado a Monterrey "por un curioso error''. El error
consistía en que la Asociación de Estudiantes de Medicina de La Habana
había recibido una comunicación del decano de la Facultad de Medicina
de la ciudad de Guatemala, informándoles que urgía la presencia de aquéllos en Monterrey, pues se iba a iniciar en esta ciudad un Congreso MédicoEstudiantil, con la asistencia de estudiantes de México y Guatemala. Añade
la noticia que los universitarios cubanos "no investigaron más, sino que
pusieron manos a la obra, entusiasmados de venir a Monterrey", para cuya
ciudad tenían una grande estimación desde el reciente "viaje de higiene"

• El Porvenir, febrero 26 de 1946, p. 7, y El Norte de la misma fecha, p. 6.

480

481
humanitas.-31

�que hicieron, a fines de diciembre de 1945, los alumnos de quinto año de
Medicina de la facultad regiomontana a la isla de Cuba, así como por el
prestigio que gozaba en el extranjero la facultad médica de la Universidad
de Nuevo Le6n. Los jóvenes cubanos habían sufrido "un error involuntario",
pues al llegar a Monterrey se les informó que aquí no se iba a celebrar
ningún congreso.
La noticia, redactada seguramente por el periodista Mario Ortiz Villacorta, apareció a ocho columnas, en la primera página de la segunda sección
de El Porvenir, en su edición del 11 de abril.

Los estudiantes cubanos fueron declarados "huéspedes de honor" de la
Universidad de Nuevo León. Aprovechando la inesperada visita, las autoridades universitarias formularon un programa de festejos que incluía re.
corridos por la Facultad de Medicina, el Hospital Civil, la Escuela de
Enfermería, etc. Los visitantes fueron hospedados, "por cuenta de la Facultad", en los hoteles Internacional e Iturbide.
En sus "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta dedicó varias mfonnaciones al mismo tema.10 Afirma que los estudiantes de Medicina cubanos, habiendo tenido "el acertado error de equivocarse" al venir a Monterrey,
aprovecharon la oportunidad para buscar la unificación estudiantil universitaria de Latinoamérica.
Ortiz Villacorta afirma que el núcleo universitario nuevo.leonés -seguramente se refiere a la Federación de Estudiantes Socialistas- siempre tuvo
"el buen deseo" de organizar un Congreso con ese fin y "despert6 el serio
entusiasmo de los cubanos". Asegura que en la Universidad de Nuevo León
daría frutos la semilla de la hermandad universitaria de Hispanoamérica.
Añade que uno de los líderes del estudiantado cubano, Octavio Cabrera,
le informó que, entre otros proyectos, traían la misión de fundar un organismo estudiantil continental. Pronostica Ortiz Villacorta que la F.E.U. local
sería la primera organización estudiantil de México que, en unión de la
F.E.U. de Cuba, secundaría la iniciativa que había "brotado espontáneamente" de los universitarios cubanos y nuevoleoneses para fundar una Confederación Estudiantil Universitaria de la América Latina.
• A partir del 14 de noviembre de 1945 se inici6 en el periódico El Porvenir,
diariamente, una colaboraci6n sin firma, intitulada "Palpitaciones Universitarias".
Desde el 25 de diciembre del mismo año apareció firmada por el periodista centroamericano Mario Ortiz Villacorta.

482

Indudablemente, la delegación estudiantil cubana era portadora de una
importante comisión y su viaje no era casual. Ortiz Villacorta decía que la
F.E.U. cubana representaba a trece mil estudiantes, siendo tan poderosa
que, cuando el Gobierno del presidente doctor Grau San Martín "no sea
grato a los intereses de la F.E.U., dejará de ser Gobierno".
Siendo imposihle regresar a su patria, "debido a dificultades de transporte", los jóvenes cubanos permanecieron unos días más en la ciudad. En
una entrevista concedida a El Porvenir y publicada el día 14, el citado
Octavio Cabrera declaró, entre otras cosas, que el Gobierno de Cuba había
aportado la cantidad de ocho mil dólares para los gastos del viaje. Otro de
los dirigentes del estudiantado cubano opinó que el Congreso Constituyente
de la futura Confederación debía celebrarse en Monterrey, en La Habana
"o bien en la ciudad que conviniera más a los intereses universitarios". Y.
otro aseguró que volverían a Cuba con el propósito de establecer una gran
organización estudiantil "sobre la base de un espíritu de progreso y evolución social".11
LA F.E.U.

ADQUIBRE PODER

V

A fines de abril, la sección periodística "Palpitaciones Universitarias",

firmada por Mario Ortiz Villacorta, dio a conocer un importante acuerdo
del rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas. En audiencia concedida al presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, Juan
Cerna Sánchez, el doctor Livas "le expres6 que todos los asuntos de carácter
administrativo, etc., que tengan los estudiantes universitarios ante la Rectoría, deberán ser tratados por conducto de la Federaci6n de Estudiantes
referida, así como las resoluciones dadas por el Rector o sus dependencias
irán precisamente por esa vía". Añade que la medida adoptada se tom6
debido a que muchos universitarios solicitaban audiencias para tratar con el
rector asuntos que no ameritaban la intervención de éste. Además, con
dicha medida se estaba reconociendo que "una de las misiones fundamentales" de la F.E.U. era la de defender los derechos estudiantiles ante las
autoridades universitarias. El presidente de la F.E.U. sería recibido los lunes
y viernes de cada semana por el rector, con el fin de tratar los problemas
de los estudiantes.12
u El Porvenir, abril 12 a 19 de 1946.
El Porvenir, abril 23 de 1946, p. 8.

21

483

�nizaci6n, que estaban reservados a los representantes de ambas facultades.
Los cargos eran: secretario de la Comisión de Honor y Justicia y secretario
de Actas.

En realidad, la decisión del doctor Livas renovaba la costumbre establecida desde la creación de la Federación de Estudiantes Socialistas, en 1934,
de someter al estudiantado al control de una sola federación. De ahl en
adelante, sólo aquellos asuntos presentados por conducto de la F.E.U. serían
discutidos en la Rectoría o en el Consejo Universitario.

A principios de mayo, el Consejo Directivo de la F.E.U. nombró a los
estudiantes Rodo!fo Fausto González y Adrián Yáñez Martínez, alumnos
de Medicina y Derecho respectivamente, para que ocuparan dichas vacantes.

Dos semanas después, la prensa local ratificó la noticia sobre esta disposición: todos los asuntos relacionados con los alumnos de la máxima casa
de estudios serían expuestos "únicamente a través" de la Federación de
Estudiantes Universitarios, "por lo que será inútil que se presenten los alumnos por sí solos a la Rectaría, pues no serán atendidos".13

Estos nombramientos significaron una inteligente maniobra de la F.E.U.
para colocar una "cabeza de puente" en las dos Sociedades de Alumnos
"separatistas". Al tomar posesión de sus cargos, González y Yáñez declara•
ron enfáticamente que no pretendían representar a las Sociedades de Alumnos de sus respectivas Facultades, sino que en su calidad de universitarios
y "por su propia cuenta y riesgo", estaban dispuestos a defender los postu•
lados de la unificación estudiantil, "como único camino para salvar a nuestra
Universidad" .u

Ortiz Villacorta menciona, a principios de mayo, el primer caso de aplicación de dicha medida: cinco alumnos de la Facultad de Derecho se habían
presentado en el despacho del rector, "pero no se les pudo atender, debido
a que quisieron salvar el conducto de la F.E.U.". El citado periodista añade
que posteriormente acudieron a la Federación de Estudiantes Universitarios,

También a principios de mayo de 1946, el Comité Directivo de la F.E.U.
nombró a los cinco repcesentantes estudiantiles y sus respectivos suplentes
ante el Consejo Universitario, derecho que le concedía la Ley Orgánica, para
sustituir a los que tenían ese cargo en la extinta Federación de Estudiantes
Socialistas.

"la que solícitamente atendió sus peticiones y, después de estudiarlas y considerar lo justo de las mismas, las apoyó ante la Rectoría'', siendo casi seguro
que serían concedidas. Las peticiones de los cinco estudiantes eran solicitudes
de exención de cuotas.
En "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta hizo una hábil campaña para que las Sociedades de Alumnos de Medicina y Leyes reingresaran
a la F.E.U. Tocó uno de los puntos débiles de la masa estudiantil: la
exención de cuotas. Muchos universitarios estaban imposibilitados para cu•
brir las mensualidades, debido a la falta de recursos económicos de sus familias.
Además insistió en que había un gran número de problemas estudiantiles
que sólo con la intervención de la F.E.U. se podrían resolver. Para reforzar
sus argumentos, citaba el hecho de que algunos estudiantes de las dos fa.
cultades disidentes habían solicitado el apoyo de la F.E.U., con el fin de
tratar sus problemas con el t"ector, siendo atendidos r,como si se tratara
de un problema propio".

NOMBRAMIENTOS ESTUDIANTILES

Al separarse de la F.E.U. las Sociedades de Alumnos de Medicina y De•
recho, quedaron vacantes dos cargos de la Mesa Directiva de dicha orga-

ª

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 7.

EL PLAN

LIVAS

El periódico El Porvenir informó el 23 de marzo de 1945 que, en sesión
del Consejo Universitario celebrada unos días antes, se había discutido am•
pliamente el proyecto del doctor Livas para aumentar un año a los estudios
del Bachillerato. La noticia añadía que el rector se abstuvo de hacer declaraciones, creyéndose que en fecha próxima informaría a la prensa sobre
los asuntos tratados en dicha sesión. Sin embargo, poco después se inicia•
ron las vacaciones de primavera en la Universidad, anunciándose que el
Consejo Universitario no se volvería a reunir sino hasta principios del mes
de abril.
1

A mediados de abril, el doctor Enrique C. Livas salió a la ciudad de
México para hacer estudios de especialización en el Instituto Nacional de Cardiología. Durante su ausencia de cinco meses, ocup6 interinamente el cargo
de rector el profesor Antonio Moreno, secretario de la Universidad.
14

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 10.

485

484

,

�tínez Villarreal, acordó reducir a dos años los estudios del Bachillerato.11
2) El Consejo Universitario, en la sesión celebrada el 12 de noviembre de
1947, resolvió que el plan de estudios de Bachilleres volviera a ser de dos
años lectivos. Sin embargo, el ciclo escolar de tres años siguió vigente en
otras universidades mexicanas.

Al iniciarse el nuevo año escolar, en septiembre de 1945, se rumoró en
el ambiente estudiantil que el Consejo Universitario ya había aprobado la
reforma al plan de estudios del Bachillerato, es decir que dichos estudios
debían durar tres años en vez de dos. El rumor se confirmó al aparecer el
número 5 del anuario Universidad, fechado en diciembre de 1945 y puesto
en circulación en enero del año siguiente. En la página 141 de dicha publicación se asienta que, en el año lectivo 1944-1945, el Consejo Universitario
había aprobado la reforma propuesta por el rector, nombrada posteriormente Plan Livas. Las autoridades universitarias afirmaban que dicha reforma era con el fin de que los bachilleres hicieran una elección acertada
de carrera.
La Rectoría de la Universidad de Nuevo León daba con mucha cautela
'
los pasos necesarios para establecer un tercer año de estudios,
pues los ba-'
chilleres habían mostrado desde unos meses antes cierta hostilidad al nuevo
plan.
En el año lectivo 1945-1946 se empezó a poner en práctica el Plan Livas,
o sea la ponencia presentada por el rector nuevoleonés y aprobada por unanimidad en la IV Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en la ciudad
de San Luis Potosí a principios de septiembre de 1944. Dicha ponencia
pretendía evitar que el estudiante egresado de la Escuela Secundaria, al
ingresar a la Preparatoria, eligiera sin reflexión una carrera profesional.
El Consejo Universitario, en uno de sus más importantes acuerdos de ese
año lectivo, aprobó la distribución de materias para el primer año de las
Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.~ª
El doctor Mateo A. Sáenz, a quien ya citamos anteriormente, dice que
el doctor Livas, con su plan educativo, "se adelantó en más de veinte años
a las necesidades universitarias nacionales, ya que el bachillerato de tres
años es una realidad en toda la República actualmente (1968)".16
Cabe hacer dos aclaraciones a la afirmación anterior: 1) Los estudios
preparatorios en tres años ya se habían implantado en la Escuela de Bachilleres al fundarse la primera Universidad de Nuevo León, en 1933. Pero
la Universidad fue clausurada en agosto de 1934, como represalia del Gobierno contra el movimiento estudiantil que se enfrentó a la reforma educativa socialista. A mediados de 1935, la Comisión Organizadora de la
Universidad Socialista de Nuevo León, presidida por el doctor Ángel Mar-

"

DECLARACIONES DEL RECTOR

Finalizaba el año lectivo cuando el doctor Enrique C. Livas fue entrevistado por una publicación local.18 El rector puntualizó que la posición
ideológica de la Universidad "es la que marca la Constitución Política de
la República". La justüicaci6n de esta tendencia es la siguiente: "la Universidad no puede --y no debe- permanecer al margen del proceso social
de México y (la Universidad) no ve en el Estado, a los hombres que lo
representan o lo conducen, sino los principios que le dan existencia y características''. Enseguida añadió que, por ello, la Universidad de Nuevo León
"adoptó, desde su nacimiento, una posición ideológica de tendencia socialista; mas, no sólo porque así lo señala nuestra Carta Magna, sino porque
en esa tendencia ve el único camino que puede conducirla al cumplimiento
de la misión que le impone su condición de Universidad del pueblo y para
el pueblo". El rector tuvo oportunidad de manifestar públicamente, una vez
más, que era un ardiente defensor de la Universidad pero sometida al Estado.
Sin embargo, el doctor Livas no estaba satisfecho con la organización de
la máxima casa de estudios nuevoleonesa, pues la Escuela Normal había
sido segregada de ella, "en atención, supongo, a gestiones encaminadas a
anteponer intereses políticos a los que reclama la Educación". Además, aún
no se habían fundado Escuelas de Altos Estudios y, sólo hasta que se establecieran, entonces la Universidad "habrá satisfecho su ideal íntegramente".
Respecto a la nueva Facultad de Medicina, aseguró que su construcción
"estará a cargo del Estado" y, "probablemente, en terrenos adyacentes al
Hospital Civil . .•".

Luego enumeró las realizaciones más importantes de la Universidad de
Nuevo León en los últimos tres años: el establecimiento del Hospital-Escuela,
11

,. Universidad, número 6, septiembre de 1946, p. 103.
'" Anecdotario, Monterrey, 1968, p. 355, nota 27.

486

El Porvenir, agosto 22 de 1935, p. 5.

RAMos, Caleb, "Universidad de Nuevo Le6n", en la Revista Arriba,
números 5-6, abril 10 de 1946, pp. 15, 16, 51 y 66.
15

SIERRA

487

�la creación del Instituto de Investigaciones Científicas y del Departamento
de Acción Social Universitaria y la construcción del moderno edificio para
la Facultad de Ciencias Químicas.
En cuanto al presupuesto que el Gobierno de Nuevo León aportaba al
sostenimiento de la enseñanza universitaria, el rector declaró que había sido
aumentado constantemente. El aumento más notable fue el concedido a principios de 1944, siendo elevado de $ 600,000.00 anuales a $ 1.200,000.00.

ESTADÍSTICA "'
Al concluir el año escolar 1945-1946, la Universidad de Nuevo León
estaba integrada por cinco Facultades, siete Escuelas y tres Departamentos.
Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Ingeniería,
Ciencias Químicas y Odontología. Las Escuelas: Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Industrial Femenil "Pablo Livas", Enfermería, Música y Contadores. Los Departamentos: Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo.
El presupuesto universitario era de un millón de pesos, que provenía de
la aportación del Gobierno del Estado y las cuotas de los estudiantes. La
población estudiantil ascendió a 3,726 alumnos inscritos, de los que un 40%
era foráneo, procedentes de Coahuila, San Luis Potosí, Durango y Tamaulipas. La función docente fue desempeñada por 500 profesores.19
En este año lectivo se organizaron los primeros Cursos de Verano, siendo
inaugurados el 22 de julio por el Departamento de Acción Social. Estuvieron
a cargo de profesores de la Universidad y se desarrollaron hasta el 23 de
agosto, habiéndose inscrito ciento cincuenta alumnos.
En el aspecto cultural se destacó la actividad del Departamento de Acción
Social, bajo la dirección del licenciado Raúl Rangel Frías. Sobre las labores
propias de este Departamento y del Instituto de Investigaciones Científicas,
dirigido por el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, pueden consultarse las
publicaciones Armas y Letras y Universidad.

" "Indice", en Armas y Letras, agosto 31 de 1946, pp. 1, 2 y 4.

488

ENCARNACIÓN BRONDO WHITT, CRONISTA
DE NUEVO LEÓN Y CHIHUAHUA
GERARDO DE LEÓN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA HISTORIA SUELE constituir, tanto para quienes la escudriñan, la investigan
y la escriben, como para los simples aficionados, una pasión dominante. Y
aunque aparentemente es un placer esa sensación de ultravivencia de hechos
y acontecimientos pretéritos, modernamente, la Historia es ya una disciplina
dinámica, útil, práctica, en el sentido de la posibilidad que nos brinda de
la utilización de las experiencias de las generaciones que nos precedieron
para aplicarlas en nuestra vida cotidiana actual, y como auxilio inmejorable
para planear el futuro.
Historiador puede ser desde el investigador de testimonios históricos, ya
arqueológicos, ya documentales, tradiciones y leyendas, sobre las cuales apoyan sus tesis y conclusiones -pasando por el analista de los diversos juicios
o criterios contradictorios de otros colegas, que usados como premisas les
proporcionen nuevas conclusiones-, hasta el cronista, el relator, generalmente el testigo de sucesos y situaciones que, a la luz de su intelecto y con
el sabor de su descriptiva, proporciona el complemento, el acabado final, la
sensación de vida patente y latente, al fundamento, a la técnica cimentación
del especialista y a la sólida estructuración lógica de los análisis.
Por esas razones, y sin restarles sus indiscutibles méritos a los técnicos de
los estudios históricos, a más de ser complementos indispensables, son más
socorridos de la preferencia del grueso de los lectores, los cronistas. Ahí está,
para robustecer nuestra aseveración, por ejemplo, Bemal Díaz del Castillo,
quien, con su Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, con
ese relato ameno y sencillo, ha servido de apoyo a grandes tesis posteriores,

489

�y para eliminar tantas dudas que se han planteado siempre quienes se han
adentrado en esos intrincados menesteres. El mismo Hernán Cortés, en sus
Cartas de Relacwn, dirigidas al emperador Carlos V; Francisco Cervantes
de Salazar, el Cronista de la capital del Virreinato no\·ohispano y sus herederos, nuestros contemporáneos, Artemio de Valle Arizpe y Salvador Novo,
que nos han obsequiado con sabrosos gajos de la vida del México viejo.
Y en nuestro medio, el capitán Alonso de León, el cronista del siglo XVII
de la región noreste de México y sus continuadores Juan Bautista Chapa
y Fernando Sánchez de Zamora, que además de que nos proporcionan una
clara visión de los hechos, la vida y las costumbres de los pobladores prehispánicos y sus conquistadores, de sus tiempos, dan la pauta a seguir a
investigadores y analistas posteriores.

Es el cronista quien le agrega "sal y pimienta", quien le proporciona
sabor y gracia, a un escueto acontecimiento; y muchas veces tanta, que hasta
nos parece que rebasa el campo de la Historia. Es él quien le proporciona
palpitación de vida a cualquier suceso que ya el tiempo ha asesinado, como
a través de mágica conjura. Es el artista que, con el pincel y el colorido de
sus vívidos relatos, nos ilumina un pasado, cercano o remoto. Es, en fin,
el poeta que en los más nimios incidentes, suele encontrar la cuerda de una
lira que, vibrante y sonora, nos llena el ánimo de júbilo y de gozo.
Nuevo León tuvo otro cantor de este tipo: un poeta, un historiador y un
humanista; un cronista, en la persona del doctor Encarnación Brondo Whitt.
Brondo, quien fue hijo predilecto del Estado de Chihuahua, su tierra adoptiva, era, en realidad, hijo de Monterrey y· nieto de Villa de García.
Muy joven, recién graduado en la Escuela de Medicina que en la capital
de Nuevo León fundara el jalisciense doctor José Eleuterio González, "Gonzalitos", se fue en busca de nuevos horizontes, y desde el año de 1903 se
radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, donde ejerció con inusitada nobleza
su profesión, donde gestó su obra histórica y literaria, y donde formó definitivamente su hogar. "Aquí -lo confesaba sencillamente al hacer la crónica de sus Bodas de Oro matrimoniales- La Religiosa y yo (porque 'Religiosa' llamaba él, entre otros motes mitad cariñosos, mitad chocarreros, a
su primera esposa), aquí -repito- celebramos estas segundas bodas en
unión de nuestros hijos, en quienes hemos inculcado el amor, sin localismos
ni patrioterías, de nuestros dos países: Nuevo León y Chihuahua."
En uno de sus libros, en un formidable estudio genealógico que cariñosamente dedicó a las venerables prosapias que han poblado desde hace siglos
490

aquellas latitudes, en Los Patriarcas del Papigochi, hace este significativo
comentario, al tratar de la familia Estrada-Erives: "Como digo, tengo nietos Estrada-Brondo; y uno de ellos, Yolanda, cuando le preguntan ¿cómo
te llamas, niña?, responde: Yolanda Estrada Brondo Erives González.
Arreglándole su genealogía, se pudieran añadir a esos apellidos otros
muchos más. Ahora, por si andando los años, alguno de mis descendientes
tuviese anhelos y curiosidades a los que yo he tenido, vaya lo que sigue:
"Pietro Brondo, italiano, con cierto grado militar, no sé si en su tierra o
en México, casó en Saltillo, Coahuila, con Carmen Martínez, muy morena,
semi-indígena. Tuvieron muchos hijos, que al fin se trasladaron a Monterrey; entre ellos, Encarnación, muy moreno, mi padre."
(Aquí, hago una disgresión dentro del relato de Brondo Whitt. En nuestras
personales investigaciones en los archivos parroquiales de Saltillo, hemos
encontrado la partida de bautismo de este Pedro Brondo, a principios del
siglo XIX, cuyos padres, sin mayores explicaciones étnicas, aparecen como
Faustino Brondo y Brígida Salas.)
"Por otro lado -prosigue nuestro ilustre evocado-, en San Carlos, cerca
de Richmond, de la Virginia Oriental de los Estados Unidos de Norteamérica, vivían unos colonos ricachos: Rolland Whitt y su mujer, Fanny
Jamester. Tuvieron muchos hijos. Uno de ellos, Rolland, vino a México
como médico militar del ejército invasor, el año de 184{). Pues este Rolland
no volvió a su tierra, ya que se casó en Pesquería Grande, Nuevo León,
hoy Villa de García, con Cristina Treviño y del Bosque, criolla. Este matrimonio tuvo varios hijos. Yo conocí seis, y entre ellos, la primogénita,
Mercedes, rubia, mi madre."
Así, a grandes rasgos, ya tenemos una visión genealógica del doctor
Brondo Whitt. Ahora bosquejaremos, también sencillamente, las diversas
facetas de su interesante personalidad.
En el Nuevo Le6n, uno de sus libros de recuerdos y añoranzas, confiesa
que, no obstante que él siempre sintió vocación por la medicina, su padre
le tenía destinada la carrera del Derecho, por la razón de que su hermano
mayor, Tiberio, ya era estudiante de Medicina. Obediente a las disposiciones
paternas, se dirige a la capital a iniciar sus estudios profesionales, justamente cuando el hermano estaba por terminar los propios. Pero el destino
tenía reservados diversos acontecimientos. Tiberio, ya pasante, falleció de
una bronconeumonía y Encarnación se reintegra a la patria chica, y definitivamente queda en libertad de escoger su carrera preferida.
491

�En Monterrey concluye sus estudios médicos y, como decíamos al principio, decide correr la aventura de experimentar en otras latitudes, y acompañado de su ex condiscípulo, el doctor José Morales, se traslada a la
ciudad de Chihuahua. Tampoco allí se sinti6 Brondo satisfecho, y decide
seguirla hasta la lejana provincia, donde los bravíos montes serranos y el
agreste caudal del río Papigochi se identificaban más con su alma de poeta
buc6lico, y donde el apostolado a que lo obligaba la nobleza de su alma
de médico vocacionado, encontró un fértil campo entre los tarahumaras.

De este magnífico literato debe decirse en justicia, que es el cantor del
Papigochi y defensor decidido de la tribu discriminada y errante : la tarahumara.

De una de sus hermanas supervivientes, hemos recogido estos conceptos
lanzados al azar, pero que por ser tan sencillos, tan diáfanos, curan en toda
medida la distorsión que el cariño fraternal pudiera imponerles:

Desafortunadamente no nos ha sido posible conocer su bibliografía completa, para ahora ya tan escasa; pero del poco material que hemos tenido
a mano, enumeramos los siguientes títulos:

"Sus bondades para los necesitados lo elevaron. Curaba al que tenía
dinero por lo que quisiera darle, y a los pobres, los atendía lo mismo sin
recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

'
Hacía
grandes caminatas para atender y vacunar a los tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo los árboles, mal comido, pasando a caballo
ríos crecidos. Llegaba a casa con la ropa empapada, lodoso, pero feliz. Nunca
lo vimos mohino, renegando de su profesi6n, que la siguió con verdadero
apostolado ..."
El doctor Brondo asegura, en alguno de sus libros autobiográficos, que era
originario de Monterrey. Sin embargo, por más que escudriñábamos en
los Registros Civiles de la ciudad, no nos era posible encontrar el acta de
su nacimiento, hasta que, finalmente, hurgando en los de villa de García
encontramos el registro, declarado por uno de sus tíos maternos, pero que
muy explícitamente reza: "Naci6 en Monterrey, N. L., calle de Rayón No.
10, el 17 de octubre de 1877".
A los veinticuatro años de su edad, se radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, a orillas del rio Papigochi.

Hoy se ha ido para siempre el autor de 'Patriarcas del Papigochi' . Descanse en Paz el amigo de los indios, el médico de Guerrero, el astrónomo
callado y gramático de categoría. Descanse en Paz el escritor y colaborador
de El Heraldo, que supo poner en sus crónicas el sabor de la vida y la
jovialidad de la amistad bien entendida..."

El Dios Pan ( 1919), Whitt &amp; Co., San Antonio, Texas.
Nuevo León ( 1935), Editorial Lúmen, México.
La Cascada de Basaesachi ( 1935), Ed. El Heraldo, Chih.
Chihuahuenses y Tapatíos (1939), Editorial Lúmen, México.
La División del Norte ( 1940), Editorial Lúmen, México.
Regiomontana, Imprenta Comercial, Chihuahua.
Los Patriarcas del Papigochi (1952), Imp. Comercial, Chih.

Y dejó inéditas:
Musa Norteña (Relatos autobiográficos, 1929-1941).
Nueve Años de Historia (1925-1933).
De Obregón a Calles.
La Tarahumara (Relatos, 1940-1943).
Gente de Bronce, y
Los Indigenistas.

"Ayer, a las siete de la mañana, murió un escritor de gran talla, chihuahuense por arraigo y por corazón, aun cuando era nativo de Monterrey ...

En todas sus obras encontramos a Brondo ameno, de pluma ágil y fácil,
con esa rara habilidad del que sabe iluminar ya con pinceladas gruesas,
ya con exquisiteces de miniaturista, hechos históricos de diversas índoles, acomodando siempre la anécdota en el momento oportuno, con sutil ironía
cuando el caso así lo merece, pero siempre descorriendo ante nuestros ojos
del intelecto, esa serie de vivencias, de relatos objetivos que lleva implícita
la crónica, que él supo manejar con habilidad maestra.

Colaborador por muchos años de El Heraldo y autor de varios libros escritos con su estilo único, humorista, serio, burlón, humano. ..

La aridez escueta del documento investigatorio, al que recurre con mucha
frecuencia, se toma en sus manos en relato placentero y accesible, en oasis

Y el día 17 de diciembre de 1956, el diario El Heraldo, de la ciudad de
Chihuahua, en nota necrológica de primera página, da la noticia de su
muerte:

492

493

�reconfortante, en anécdota chusca, en leyenda romántica o en el episodio
épico que vivifica.
En su libro La División del N arte nos describe, por ejemplo, su estado
de ánimo en aquellos álgidos días con que comenzaba el año de 1914:
"Ha llegado a mí la noticia de que se está constituyendo un cuerpo de
médicos y enfermeros, con el objeto de ir a la campaña de Torreón y atender
a los heridos. ¡La Cruz Roja!, me dije entusiasmado: y la idea de correr
aquella aventura en campaña en compañía de la caritativa institución, se
inició en mi alma. La idea fue al principio, para mí, gigantesca y absurda;
no cabía en mi cerebro; yo. . . de hábitos tan pacüicos, tan caseros...

Muchos días se debatieron en mi cerebro Tartarín-Quijote y TartarínSancho; y la perspectiva de diversas glorias, de entre ellas la de escribir
un libro vivido, acabó por decidirme, y volé a ver al jefe de aquel cuerpo
que yo soñaba de caridad y de heroísmo."
Los anhelos que bullían en efervescencia en el fondo de su pecho, para
seguir la aventura, quedan patentes, casi nos atreveríamos a decir que inconscientemente, desde que describe su partida con las huestes revolucionarias:
"Por fin (marzo 16), entre los adioses de los espectadores, se movió el
tren, lleno y coronado de soldados. En el propio instante saqué del bolsillo
una cartera inmaculada y, con un lápiz que el día anterior me había regalado una comadre, escribí consultando el reloj: 'A las cinco de la tarde
sale la Brigada Sanitaria de la División del Norte rumbo al sur, para donde
han salido ya casi todas las tropas constitucionalistas; y en otra página, con
letras bien visibles, mi nombre y dirección, por si me llevaba el diablo'."
De aquí en adelante no nos cabrá una duda. Su misión será cumplida;
se dirige al campo de batalla a plena conciencia de la obligación de su
ministerio, con el consuelo que para el dolor físico, su ciencia y su alma
grande serán capaces de proporcionar a los necesitados; pero con la luz
brillante de su entendimiento lista a plasmar ert un ideario escrito, sus opiniones, sus observaciones y sus razonamientos ante aquella página de historia
patria que al escrutinio de sus ojos se desplegaba.
Al dolor humano, a pesar de que le hiere hasta el fondo, lo lenifica con
la guasa oportuna:
494

"Luz Barrera -dice- trae un balazo en el pómulo izquierdo; le extraje
una muela y un fragmento de maxilar; apenas puede hablar y está dolorido,
pero se le adivina el consuelo de verse en nuestras manos...
Llega otro herido (qué casualidad, también herido en la boca) . . . y les
reconvine, mitad en son de queja, mitad de reproche: 'serán ustedes muy
vocíferos, y por eso les han pegado allí'. Los heridos ríen dolorosamente.
Me acerco al recién llegado, y al ver que trae la mandíbula rota y un solo
agujero de bala, le pregunto: ¿y la bala? Entonces algo le estorba dentro,
hace una mueca, se mete dos dedos a la boca, a pesar de mis prohibiciones,
y responde con la bala entre el índice y el pulgar: 'Aquí está'."
Tras el agobiante ajetreo de atender heridos, suelen agolpársele en sí
las emociones, y filosofa:
"Al caer el sol me subí al techo del carro. Tiene la metralla su encanto
fatídico. Es hermosa y temible a la par. . . Hay momentos en que, olvidado
uno de la guerra, cree asistir a una fiesta pirotécnica; pero si alguna granada se acerca y esparce sus balines, se oye como ruido de lluvia estival
y súbita que, con grandes y raras gotas golpeara el suelo...
Cuando los heridos escasean, yo tomo notas breves, con intención de ampliarlas después -al fin y al cabo nunca lo hice-; o subo al techo de los
carros; o voy al tajo de los álamos frondosos; y allí, con mis oídos acostumbrados al estruendo del vecino combate, me forjo ilusiones de soledad
y de silencio, y pienso en el amor que, según Cristo, nos debemos en la
tierra los unos a los otros."
Nunca pierde Brondo la oportunidad de evocar el lejano terruño de su
niñez y de sus mocedades:
Cuando, a mediados de ese año catorce, acampado el ejército villista en
Hipólito, Coahuila, antes de la toma de Saltillo, nos hace atrayentes relatos
de la vida en campaña:
"Desde la puerta de mi carro he estado observando este mundo de trenes
y de gente; este vaivén de soldados y soldaderas...
Hombres del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, hermanados por la
misma causa, animados del mismo anhelo y reunidos por el mismo puño
de hierro de Francisco Villa, alma de la revolución y brazo derecho del
general (sic) Carranza. La red ferroviaria cubierta de trenes, que han llega495

�do (y llegarán aún), atestados de hombrea para la próxima batalla. Frente
al nuestro qued6 el de la Brigada Juárez, de Calixto Contreras; quien nada
tiene de 'calisto', porque es un tarahumar viejo, calvo, prieto y feo. En la
puerta de su carro, atada a un anillo de hierro, está izada una vara que
lleva en la punta un cráneo: fatídico trofeo, negruzco y puerco, que aún
conserva restos de cuero cabelludo y de ligamentos. Está ceñido por una
cinta roja, que le pusieron crueles manos femeninas, en señal de que pertenecía a un 'colorado'.
¡ Oh, los colorados! Para todo mundo pudo haber piedad, menos para
ellos."

Y después de la batalla:

"En mangas de camisa, y tumbados en el suelo, a la sombra de unos
carros, Garza Cárdenas y yo mirábamos el Oriente; señalándome él con
el brazo extendido la raya neoleonesa, esfumada en la lejanía.
Es una cordillera -me dice-, que deriva de la sierra Madre Oriental.
Acá a la izquierda, la sierra de Galeana; hacia el extremo oriente, sierra
de Pelillos, sierra del Fraile. tsta tiene en la falda dos pueblos bonitos;
por el norte, Mina; por el sur, Villa de García, que hace algunos años
llamábamos Pesquería Grande. . . Aquellas palabras eran para mí una evocaci6n...
...Soy mozo y estoy de vacaciones, y me paseo 'in mente', por el caserón
de mi abuela viuda.
Abro la puerta de la sala en penumbra.

"Una interminable hilera de carretas (como veinte, una tras otra) pasa
por el campamento. Con permiso del general Villa huye de Pared6n hacia
el Oeste.

Percibo olor de libros viejos, de aire confinado, olor de duraznos que se
exhala de un plat6n rebosante de fruta.

Conduce familias de la tropa enemiga, que no pudieron seguir a 'sus hombres' o que los perdieron en la batalla.

Me ahoga aquel aire y abro las ventanas coloniales de gruesos barrotes
de madera de encina.

Vense también, hombres heridos (brazos en cabestrillo, cabezas vendadas),
de ambos bandos, que ahora fraternizan y hacen juntos el camino.

Entra luz, muebles que fueron elegantes y muelles: un diván en que me
tumbo, largo a largo, y duermo la siesta con un peri6dico en la cara. Periódico que me sirvi6 tanto de narcótico como de defensa contra los mosquitos enfurecidos. Al abrir los ojos, siento que tengo los bordados del cojín
pintados en el rostro.

Aquellas carretas, tiradas por sendas yuntas de bueyes, tienen para mí
un atractivo singular.
Carretas nuevoleonesas, que hacía seis años que no veía. A pesar de su
tosquedad, se ve que están bien hechas, y, junto a las de Chihuahua, resultan muebles de fábrica, livianos y fuertes.
Pasan, sin embargo, con lentitud desesperante al andar, al andar parsimonioso de los bueyes; haciendo jornadas de seis leguas.
Lleva cada una su carretero al frente.
Pasan rechinando, palmo a palmo... y despiertan en mi mente, como todo
lo que huele a Nuevo León, enjambres de recuerdos.
¡ Oh, carretas neoleonesas, espectáculo de las calles de Monterrey; delicia

de mis ojos que os tenía olvidadas... !"
Unos días después, ya estacionados frente a Saltillo, siente y presiente la
cercanía de la tierra nativa, y empapa su pluma en las ensoñaciones que
estas circunstancias le provocan :

496

El platón de duraznos, como un pebetero, me convida a merendar..."
Al terminar esta cr6nica de campaña, su libro La División del Norte,
recapitula:
"Pues señor, yo soy un humilde médico de provincia, que en mejores
días, hace diez años (mejores por raz6n de la edad, puesto que entonces
era casi joven y ahora soy casi viejo) , me lancé a la revuelta y me enrolé
en la Divisi6n del Norte que organiz6 el glorioso y funesto a la par, Francisco Villa, con motivo de la indignaci6n general que el gobierno del usurpador Victoriano Huerta levant6 en el espíritu de los mexicanos.
Llamé a Villa glorioso y funesto, porque tanto tuvo de héroe como de
bandido. En mil novecientos catorce, que me di de alta en sus huestes,
empecé a llevar el diario de mi vida..."

Pero de toda su obra hist6rica y literaria, en donde Brondo Whitt realiza

497
humaniw.-32

�una exaltación más gloriosa, es en su libro Nuevo Le6n, sus apuntes autobiográficos más importantes. Allí retrata, con fidelidad y con franqueza casi
vasconceliana, los álgidos días de su juventud estudiantil, y abarca de 1896
a 1903. Esta obra sería suficiente para valorar la calidad del escritor, y en
ella, más que en ninguna otra, se hace patente su acendrado cariño por
los hechos y las cosas locales, narrados en una serie de escenas ricas de color,
de luz, de vida latente.
Allí evoca personajes, acontecuruentos y un rico anecdotario que, en algunos despierta nostalgias, a otros, participa de un pasado romántico y
sencillo de este rincón de la patria en su época. Nombres que conocimos
como de varones venerables, suenan a jarana y a mitote en las líneas con
que el doctor Brondo describe, por ejemplo, la Estudiantina de entonces.
León G. Flores, más tarde un distinguido miembro del foro nuevoleonés,
fue el organizador del grupo, y tenía a su cargo el bajo; Felipe, "El Cucho",
la flauta; otro estudiante de leyes tocaba el violín y Cárdenas, de la misma
escuela, la mandolina. Posteriormente, Marín Treviño, de Ciénega de Flores
y futuro abogado también, quien pasados los años conocimos como apoderado de importantes empresas mineras del estado de Coahuila, sustituyó
a León Flores con el bajo; Juan Leal, de Medicina, la mandolina; y el
propio Encarnación -a quien apodaban "El Manco", por una semi-parálisis del brazo izquierdo-, estaba encargado de la guitarra.
Los gallos, las serenatas de aquellos tiempos, tan alejadas de nuestro
diario discurrir, al ser descritas por Brondo, bastan y sobran para reconocer
en nuestro autor su sabia y múltiple vena de lústoriador, de humorista
y de poeta.
"Fuimos en coche -nos dice-, de calle en calle, de ventana en ventana,
y tocábamos agrupados junto a la reja de lúerro, en cuyos barrotes podíamos apoyar un pie. Los que no lo lograban, se sentaban a la orilla de la
banqueta. . . incansables éramos... A mí, los libros nunca me lúcieron callos,
ni en la mente ni en las manos, pero la guitarra sí. . . y me cargaba en la
punta de los dedos una epidermis de dos milímetros de espesor.

Al terminar cada pieza, aguzábamos el oído, y solíamos percibir que, dentro, tras el inevitable biombo, había cuchicheos y leves risas femeninas.
También nosotros cuclúc:heábamos tres minutos, y arreglábamos la afinación de los instrumentos para volver a empezar. Unas tres o cuatro piezas
en cada casa, y adelante.
Yo tenía mi novia en la villa de Apodaca, a donde van.as veces fuimos

498

a l_levar el gallo; pero en Monterrey, mis tocadas eran para la primera
anuga _con quien mi intención se tropezase.
Aquella noche no hallaba yo a quien tocar; y mientras íbamos de aquí
para allá, h~~a •~ m~,nte' la elección de la ventana. Las muchachas pa~~an po~ ~ IIDagmac1on como una revista: María Rentería, las Stringlúni,
lúJas .de italiano, cerralvenses·, Elisa Ti1·erina ,· las tres Martm'ez -m· parien·
tes m del mismo barrio-- (porque en cuestión de mujeres me tropecé
muchas veces en la vida con Martínez y con Pepas) .
'
Cuando trabé amistad con Pepa Martínez (ru1·a de María con un
lis '
l
'
gran
tón azu Y una med~la colgando de los hombros) , creí ver en aquella
muchacha que se me Juntaban ambas obsesiones. Pero vivía en el Barrio
d~ las Tenerías, tan lejos, que al haberme empeñado en ir allá, se nos hub1era agotado el tiempo de la licencia.
Otra Martínez, por Catedral...
~a tercera Martínez, era futura cuñadita de Juan Leal -el de la mandolina-, y como allá iríamos...

Pepa Salazar, tan linda, ¿ dónde estaría? ...
los compañeros me preguntaron, &lt;'·- dónde tocamos?• , m1· coraz6n
1 Cuando
·, f
dat10, uert~mente por la Martínez de la Catedral; frente a ella, todas las
emas se esvanecían, pero. . . me quedé sin responder, y, entretanto, el
coche se detuvo en una ventana..."
. (Iba en el grupo un pasante de ingeniería, quien -nos asegura el crorusta- poco los conocía, menos iba a conocer los nombres de las novias
aquellos muchachos.) Al tocar el tumo a la serenata de nuestro hombre
Junto_ a la, ventana se desarrolló un diálogo que el doctor Brondo Whit;
descnbe as1:

?e

"-Oye, ¿por qué no habías venido? ... bribón, hueles a cerveza.
-Basta con probarla para trascender.
-Sí, pero trasciendes a varios vasos... dime, ¿ te desvelas con frecuencia?...
-No, ¡ palabra!
-¿Te estás creando el hábito de beber?
-Te juro que no..."
El juramento fue oído de todos, y el ingeniero aquél comentó con el
resto del grupo:
499

�"¡ Ninguno de ustedes fue tan afortunado!" -pero alguien le replicó al

momento:
"Imbécil. ¡ Es la madre del Manco!"
Uno a uno, los muchachos se acercaron a la ventana, y tomando de la
mano a la señora, saludaban: "Buenas noches, Merceditas".
La descripción de la casa paterna y la evocación de su madre, a pesar
de su ternura, van sincera y llanamente alternadas con las de sus ardores
propios de los años mozos:
"Mi madre era una señora muy fecunda; estuvo embarazada diez o doce
veces. De modo que mi padre, que empezó a construir una casita de dos
o tres piezas, se vió pronto en la necesidad de ampliarla, así como el personal que la servía. Compró más terreno, construyó más habitaciones, hizo
una bonita fachada a su finca, que se llamaba el número dos de la calle
de Los Rayón, y daba vista al sol naciente.
La fachada mostraba un pasillo entre dos salones, y éstos, con sendos
pares de ventanas de hierro, que se apoyaban en grandes losas de un mármol
negro y barato que hay junto a Monterrey.
En el pasillo, que daba a un corredor con tres arcos dóricos, había macetones con hierbas elegantes...
¡ Ah, perdón! Se me fue el alma por donde quiso, y con ella se marchó
la pluma. Yo no iba a describir la casa paterna; iba a otra cosa, y vuelvo
a empezar...

Mi madre tuvo numerosos hijos, y, para auxiliarse en sus quehaceres
domésticos, necesitó siempre el concurso de tres o cuatro mujeres (parientes,
ahijadas, mercenarias), casi siempre jóvenes, que nunca faltaron en casa.

muchos en provincia y uno pequeño: el Teatro Betancourt, por nuestra
calle, Ojinaga. tste se quemó hacia 1905 y fue sustituido por un mejor
edificio: el Teatro Centenario, después destinado a cine.
Al llegar al estado de Chihuahua, empieza uno a oír el apellido Terrazas.
Hay Terrazas millonarios, Terrazas mendigos, Terrazas decentes, Terrazas
bribones. En esa terracería descuellan dos figuras altísimas: don Luis, el
millonario, el ganadero, el gobernador, el todo; un viejo apuesto y fuerte,
de mirada de águila, con su página militar y sus timbres de gloria. Y un
don Joaquín, que sólo era pariente lejano de don Luis. tste se pierde para
el vulgo, es ya difunto; hay que leer un poco de historia del Estado para
que esta figura, por demás simpática, se ponga de relieve. Luchó contra los
apaches, hasta exterminarlos; escribió sus memorias, y fue un batallador
infatigable en pro de los intereses de la Patria.
En Chihuahua, caras nuevas, amigos nuevos, costumbres nuevas..."
Y de su Nuevo León, transcribimos también las impresiones de los últimos
días de su convivencia en estas latitudes, porque en ellas quedaron patentes,
la emoción que lo embargaba y el temblor de su pluma, evidenciándose una
vez más su sensibilidad :
"Días antes -escribe-, días antes de partir para el estado de Chihuahua,
fui al terruño de mi madre, a despedirme de la abuelita.
Una hora en ferrocarril, hacia el poniente de Monterrey, y caí en la aldea
de mi niñez. El legendario coche de Quirino, o de sus descendientes, me
trasladó de la Estación a la puerta de la casona de mis mayores. He aquí
la villa, silenciosa; adormecida en aquella tarde de agosto abrazador, bajo la
sombra de los nogales corpulentos. El pueblo olía a heno y a durazno, y
por las acequias corría el agua desbordante. Cada casa era un huerto de
árboles frutales; y la mía tenía dos, uno a cada lado de la calle.

Y aquí entro en escena yo, de unos dieciocho años de edad, engrosándome
la voz y apuntándome el mostacho..."

Empujé la puerta, como si por ella entrara todos los días; salió a recibirme
Bonamí (bautizado por uno de mis tío).

Recién graduados, en el otoño de 1902, los médicos regiomontanos José
Morales -citado por su compañero también como "El Picos"- y Encarnación Brondo Whitt, se instalan en la ciudad de Chihuahua, y de aquellos
días, éste nos ha dejado, plasmadas en el papel, sus primeras impresiones:

Caducaba el perro. Se le habían vuelto de revés los párpados, que mostraban la conjuntiva roja. Movía la cola y enseñaba los colmillos; su actitud
ordinaria; pero como no gruñía, ni mostraba ferocidad en el semblante, los
de la casa interpretábamos aquella actitud como acogedora; y por lo tanto,
el mostrar los dientes era, ni más ni menos, una sonrisa.

"Chihuahua era una población como la mitad de Monterrey, en habitantes. Tenía dos teatros, uno espléndido: el de Los Héroes, como no hay

El patio cubierto de granados, con fruta casi en sazón; bien podría yo
encontrar mientras estuviese allí, dos granadas gigantes, comibles, cada día.
501

500

..

�La 'nana' en la cocina; la abuelita en la iglesia. Mientras ella venía, me
entré a la huerta, avancé hasta la acequia, busqué un lugar bien sombrío,
al abrigo de unos aguacates, boté la ropa y me hundí en el agua.
-Pero hijo, te vas a Chihuahua; tan lejos, sin conocidos, sin parientes.
¿ Qué vas a hacer allá?

-Ni yo mismo lo sé, abuelita: sólo sé que estoy recién recibido, que en
Nuevo León hay plétora de médicos, que tengo ganas de aventurar, y...
Dios por delante.
-¿Tus padres te dan permiso?
-¿Qué han de hacer si me ven tan decidido? Además, ¿voy a quedarme
aquí toda la vida, y que mi padre me siga manteniendo, como hasta hoy?
Anduve de casa en casa, saludando a los amigos; y se pasaban los días.
Conchita Narro. ¡ Qué linda estaba! Una vez, en un baile, estuve a punto
de cantarle; pero considerando yo mismo que a raíz de una ausencia quizá
larga, la muchacha no confiaría en mí, temí las 'calabazas' y me concreté
a bailar con ella, como bailan dos amigos que se aprecian mucho. La llevé a
la improvisada cantina del baile, donde había varios barriles (que decíamos
octavos) de cerveza helada; y hombres y mujeres bebimos a la mutua
salud.

me ocurrió revolcarme dos horas en mi lecho; y estuve oyendo en el nogal
grande, en el nogal bicentenario de mi abuelita, el graznido del búho, de
aquél mismo búho que, cuando era niño, me arrebataba el sueño.
Me gustaba, como in illo témpore, almorzar guacamole untado, como
mantequilla, en una pieza de pan partida en dos mitades. Era un 'emparedado de aguacate'. ¡ Y el comedor de la abuelita! con aromas de fruta y
de hortaliza; con arcón muy viejo, para la comida fiambre, visitado por
colonias de hormiguitas que, en interminable hilera, iban en viaje redondo
desde la despensa de la abuela hasta la despensa del insecto.
Una mañana, el coche de Quirino se detuvo a la puerta de la casa. Subí
mi veliz, y abracé a la abuelita, que se agobiaba al peso de los años, y que
traía en sus ojos azules, de criolla, los primeros depósitos de la catarata."
Cuántos modestos escritores de provincia, de grandes méritos, que han
sabido vivir y sentir, y han podido trasmitir a las generaciones coetáneas
y futuras, los pormenores de un cotidiano transcurrir pleno de historia y de
auténtica convivencia, han tenido la desdicha de que sus esfuerzos y su
obra pasen desapercibidos en vastos sectores intelectuales y del pueblo como
es el caso del doctor Encarnación Brondo Whitt. A él y a ellos, el voto modesto de nuestro reconocimiento.

¡ Oh, la gente pueblerina, sencilla y simpática! Había entre los bailadores
muchos que preferían comer duraznos a beber cerveza; y muchos que hacían
ambas cosas. A diez leguas de la Cervecería Cuauhtémoc, y en el corazón
de la tierra de la fruta, se podían adquirir ambos vicios.
Mis antiguos amigos de la niñez, vueltos hombres, con mostachos, como
yo. Pero como nos veíamos de año en año, nos seguimos tratando con el
mismo cariño. La Villa de García ( que yo prefiero llamar Pesquería) , tiene
duraznos, tiene cebollas, tomates, uvas. . . apodos y tíos. El corpulento don
Pedro era, por la espalda, Tío Pedrote; y Fulano de Tal, gordo, panzón, chiquito, era Juan Bolita. Por las aceras transcurría Tracalada; y Juan Carabinas se mantenía, acechando a los clientes, tras el mostrador de su tienda,
silenciosa y oscura, Félix el Mugroso, inspiraba asco; y un viejo angurriento,
era Tío Pocos-Meados.
Antonio Narro (padre) y Federico el Pelón, eran mis camaradas de parranda malsana, es decir, parrandas con cerveza, guitarra y cena improvisada de ostiones y pan, en la cantina.
Mientras estuve en García, dormí como un bendito; pero una noche se

502

503

�EL NORTE EN LA HISTORIA GENERAL DE MÉXICO
Dr.

ERNESTO DE LA

ToRRE

VtLLAR

UNAM

No SON ESCASAS LAS menciones al norte de México en las fuentes históricas
mexicanas. Fray Bemardino de Sahagún al citar a los pobladores, y entre
ellos a los "chichimecas", señala que esas familias anduvieron peregrinando
en la "Teotlalpan, Tlacochcalco y Mictlanpan, que quiere decir: campos
llanos y espaciosos que están hacia el Norte". Con la misma preocupación
de precisar el origen de la población aborigen, tiempo más tarde Ixtlixóchitl
describe los elementos culturales característicos de ese grupo genéricamente
denominado.
Así escribe: "Los señores Chichimecas tenían sus reinos y señoríos hacia
la banda del Septentrión, que corrían más de dos mil leguas: gente bárbara
y feroz y la más fuerte nación que hubo y tiene hoy día este Nuevo Mundo,
exceptuando a nuestros españoles. Estos Chichimecas vestían en su natura
y visten hoy día de pellejos adobados de martas, leones, tigres y otros animales feroces: usaban de cutaras de pellejos de animales: su vestido eran
unos jeoles de martas, especialmente los reyes y señores, y sus mantas de
tigre, león, oso y lobo y el cabello largo hasta las espaldas y cortado por
delante. Su comida era todo género de caza y panes de Mezquitl, una clase
de árbol que da una fruta seca, dulce y sabrosa. Su habitación era las cuevas,
y también tenían casas, pero cubiertas de paja. Sus armas, arco y flecha: y
también usaban de ceivatanas los señores para ir a caza, y ellos las inventaron. No se casaban sino con una sola mujer, y esta no parienta cercana,
como es hermana ni tía en segundo grado, y no siendo éstas, casaban con
parientas. Cuando morían los señores se enterraban en sus palacios y los
villanos en sus casas. No tenían ídolos: llamaban al sol padre y a la tierra
madre. A la primera caza que tomaban le cortaban la cabeza, mostrándola

505

�al sol como sacrificándole, y labraban la tierra donde se derramaba la sangre y dejaban puesta la cosa que sacrificaban. Tenían también ciertas órdenes de gobierno para la República, ciudades, pueblos y lugares, provincias
y reinos, distintos unos de otros. Usaban todos los palacios muy encalados:
comían todas las cosas de caza asadas. Las mujeres tenían sus huepiles y
enaguas de martas: también iban calzadas con sus cutaras. Se coronaban
los reyes según el tiempo . ..". "Poníanse joyas en el pescuew y en las muñecas de las manos. Usaban en las guerras tocar una vocina y caracoles, y
tenían unos alambores y teponaxtles. Otras muchas costumbré, y ritos tenían en su naturaleza que sería largo de contar."

Y adelante precisa la diversidad cultural del grupo: "Hay muchos géneros de Chichimecos, unos más bárbaros que otros, y otros indómitos que
andan como gitanos, que no tienen ni rey ni señor, sino el que más puede
ese es su capitán y Señor, y otros que unos a otros se comen. Estos tales no

son del linaje de los de esta tierra, porque [estos] tienen sus repúblicas, ciudades, pueblos, etc., y guardan ciertas leyes, no dejando llegar a [aquellos]
a sus tierras. Siempre los echan y los traen muy oprimidos, no dejándolos
en los poblados, sino en tierras ásperas y desiertas, donde ellos se guarecen
muchas veces. Los reyes y señores Chichimecas los han querido poner bien,
dándoles señores que los gobiernen: (pero) se han levantado contra ellos
y los han muerto: y así, como gente perdida los dejan y no hacen caso de
ellos. También hay otros de esos Chichimecos sin señor, que son grandes
idólatras y traen consigo al demonio un ídolo suyo".
Estas dos menciones, las más rt:motas, precisan las características esencia-

les del norte mexicano; son las que lo definen y fijan su contexto natural,
geográfico y humano. "Campos llanos y espaciosos" y "hombres fuertes e
indómitos" serán la constante que les calificará desde el lejano siglo XVI
y el XVII.
A partir de ese momento las menciones al norte novohispano, al septen-

trión, van a ser abundantes, mas todas ellas se dan como referencias a una
localidad ajena, a un impreciso territorio y a unos hombres extraños y enemigos, tanto indígenas como europeos.

Si las referencias al norte menudean en las relaciones de viajeros, funcionarios civiles y eclesiásticos, estas referencias no integran una visión unitaria del septentrión. El oriente mantendrá la vaga denominación de la
Florida, como con justeza opina María del Carmen Velázquez y el poniente
la de Nuevo México y provincias de la Gran Quivira. Su vasto territorio,
sólo tardía y fragmentariamente fue configurado; sus recursos naturales no

506

fueron ni explorados ni descritos en su totalidad, aun cuando sí se tuvo
conciencia de ellos; su población dispersa, en diferentes estudios culturales
era inasible, incontrolable, difícil de someter a normas político-sociales eco-

nómicas y religiosas semejantes a las establecidas en el centro de México.
Junto a esta situación, el norte resultó ser zona de frontera. Rivales poderosos de España, Francia e Inglaterra, disputaron a España enormes extensiones y consolidaron vecinos a la Nueva España dependencias coloniales

desde las cuales asechaban al Imperio. Esta situación fue la que más preocupó a las autoridades españolas y novohispanas quienes percatáronse bien
pronto de la condición estratégica, política, económica y militar que las
tierras septentrionales tenían.

Si geográficamente fue tal su indeterminación, históricamente no creó
una conciencia que permitiera comprenderlas dentro de una concepción
unitaria. Las grandes obras históricas : de Motolinía, Mendieta, Durán, Torquemada no consignan el acaecer en aquellas regiones sino como parte de

la labor misional y de exploración, como hechos que poco influían en el
desarrollo de un conjunto armonioso que era la Nueva España.
La historia de siglo XVI, la gran crónica, hizo una descripción y reflexión
en tomo de las grandes culturas precolombinas, historió los pueblos mesoamericanos y dejó fuera a los que no pertenecían a esa entidad cultural.
Los que quedaron en el territorio calificado por los antropólogos como
Arida-América, escaparon a las grandes concepciones, a las historias generales
que tuvieron el centro de México y sus culturas como escenario. Es verdad
que los testimonios ·sobre el norte y sus habitantes abundaron, y que ellos
llenaron numerosas páginas que van desde las dramáticas de Gonzalo de
Las Casas, hasta las idílicas y promisorias de Suárez de Peralta, pero de estas
relaciones sólo se incorporaron fragmentos incidentales, en las posteriores
historias de mayor amplitud: Betancourt, Villaseñor, Espinoza, La Rea.
Si en la gran historia del siglo XVI el norte quedó marginado, en la
escrita en el siglo XVII ocurri6 algo semejante, no obstante que en esta
centuria el septentrión adquiere una significación mayor, motivada más por
factores externos que por su propia importancia.
Las incursiones, primero de franceses, más tarde de los anglos inquietaron
a las autoridades que enviaron expediciones y exploradores a examinar y
asegurar aquellas provincias. Sus descripciones minuciosas, exactas, dieron

amplia información sobre hombres y tierras. Independientemente de ellas,
la compañía de Jesús que realizaba eficaz acción en el noroeste dejó a través
de la obra de los padres Pérez de R.ivas, Venegas y Florencia, ricos testimo-

507

�nios, semejantes a los que franciscanos, agustinos y dominicos escribieron
en tomo a naciones indias del centro del país. Es en estas obras en las que
la historia del norte se incorpora como parte de una acción y un esfuerzo
que se realiza por la Iglesia y el Estado, y es en ellas en donde encontramos
reforzadas las características peculiares de la historia septentrional que se
comienza a insertar en la historia común.
Baltasar de Obregón, si bien nos da una visión amplia, la de los reconocimientos en el norte y la importancia que ellos tenían para la política
territorial del Imperio, no trata al septentrión como parte de la historia
total novohispana, ni tampoco lo hacen Sigüenza, León, Chapa ni tantos
otros capitanes, misioneros y funcionarios que en el siglo XVII avisoraron
el peligro de los avances franco-ingleses que redujeron considerablemente el
territorio novohispano y pusieron en grave peligro al hasta entonces inalterado y tranquilo virreinato de la Nueva España. En esta centuria ocurrirá
también un cambio que deja testimonios. La población septentrional ya no
será tan sólo de indios levantiscos y nómadas, sino que ingredientes europeos
provocarán mayores inquietudes por contar con recursos militares y políticos
superiores a los de los españoles y también por comenzar a constituir un
mestizaje que va a dar a ese territorio al poco tiempo, una heterogeneidad
racial que antes no tenía, heterogeneidad que se acrecienta con el ingreso
de la población negra.
Si en el siglo XVII el temor de la penetración se suscitó y despertó numerosas inquietudes, en la centuria siguiente ese temor se hizo realidad.
La indeterminación fronteriza tuvo su fin, al erigirse como dependencias de
potencias rivales, la Luisiana, y la Carolina, con lo cual sólo quedó una
zona reducida en el este como Florida Española. La expansión inglesa hacia
el oeste y el descenso de exploradores rusos por las costas del pacífico, acrecentaron el peligro e hizo aumentar el interés y la vigilancia de esos territorios.
Celosos funcionarios civiles y eclesiásticos recorrieron el norte, determinando puestos fronterizos, sitios estratégicos en los que establecer guarniciones militares para contener a los extraños, presidios para controlar la
población indígena, misiones para asegurar el adoctrinamiento y reducción
de los naturales, y realizando una amplia labor de información, de inventario de recursos naturales y humanos indispensable para la reorganización
económico-política de todo el territorio imperial en que se empeñó la administración borbórúca.
De esos informes derivan preciosos testimonios, los mayores y mejores
sobre el norte: los de Tamarón y Romeral, Lafora, Morfín, Rivera y otros

508

más que revelan cómo la "tierra dentro" novohispana poseía características
singulares que la diferenciaban del resto del reino. La tierra, su ocupación
y formas de explotación, sus amplios recursos que requerían atención, cuidado, sacrificio; sus hombres muy diversos, pues ya no eran tan sólo indios
y extranjeros, sino que parte muy importante ocupaban criollos y mestizos,
de valerosa condición, enérgicos de espíritu independiente, quienes vivían
defendiéndose tanto del extraño como de las tribus belicosas. Estos elementos
que coinciden con los que se señalaban anteriormente van a persistir y a
mantener la constante de su caracterización.
Esos ricos testimonios históricos reveladores de seria preocupación por la
suerte de esos territorios y la cual aun en forma satírica se muestra en La Portentosa vida de la muerte de Bolaños y en otras opiniones como las de Palou,
Kino, Salvatierra, las que se conservan en las cartas anuas e informes misionales, si bien representan ya un acervo riquísimo, no serán incorporados
en ninguna de las grandes historias de la época, ni siquiera la historiografía
jesuítica con Alegre, Cavo y Clavijero, incorpora como parte de la historia
mexicana, la del norte de México, que no era sino una provincia lejana
y dilatada de un reino que formaba a su vez, parte de un vasto imperio.
El siglo XIX con la guerra insurgente provoca un cambio esencial. Los
historiadores de la Independencia ven a este fenómeno como un vasto movimiento que conmueve a toda la Nueva España. Las causas del mismo las
consideran generales, sus repercusiones las estudian con más o menos detalle en todas las provincias y estiman que la emancipación afectó en sus
extremas consecuencias a todo el país, el cual a partir de ese momento
iniciará su vida autónoma. Será a partir de ese momento que México quede
configurado históricamente en su totalidad. El norte formará parte, con los
mismos derechos y consideraciones que las restantes provincias, de una entidad política bien definida. A través de las interpretaciones y visión histórica
de Bustamante y Alamán fundamentalmente, queda incorporado al desarrollo histórico general de México.
La inclusión del norte en una entidad nacional, obligó a los directores
de la política exterior, a Alamán principalmente, a advertir cómo el peligro
remoto de absorción por una potencia extraña se convertía en amenaza
cierta, y a tratar de preocuparse por su defensa. Las medidas de la administración mexicana para preservar los territorios norteños escapan a una
pura concepción histórica y se insertan en las trayectorias políticas. Si hay
que señalar que ante el hecho desafortunado de su pérdida, uno de los
historiadores con mayor conciencia de esa penosa realidad y quien más
50!)

�luchó por preservarla lamentará reflexivamente ese despojo. Alamán lo considera como producto de un largo error, de una falla fundamental, independientemente de los equívocos del momento, el cual radic6 en un alejamiento geográfico y humano que no posibilitó un mayor acercamiento
político, cultural e histórico de aquellas provincias al desarrollo general de
México.

La historiografía del período en que el norte se perdió, de 1835 a 1848
no recoge testimonio alguno que permita advertir cuál fue la reacción de
los vencidos, de los incorporados a un régimen extraño. Ese silencio s6lo
se explica como un convencimiento fatal de que había que conformarse
inexorablemente con un destino o como una negativa a explicar los errores
que nos llevaron a la derrota.
México, al configurarse en el siglo XIX como ente jurídico-político autónomo, tuvo que elaborar su historia nacional. La historiografía de la Independencia, repito; dio las bases de una interpretación general y a partir
de ese momento y más aún del año de 1848 la República necesitará contar
con una auténtica historia nacional.
Balbucientes son los primeros esfuerzos que llevan a la elaboración de
Catecismos Hist6rico-geográficos del país como el que redact6 Almonte y
más serios los esfuerzos de José María Roa Bárcenas, con su Catecismo elemental de la Historia de México, Manuel Rivera Cambas con diversos
trabajos, Antonio García Cubas y Guillermo Prieto con su Compendio de
Historia Universal y Particular de México y sus Lecciones de Historia Patria.
En estos y otros meritorios trabajos ya se percibe el ánimo de formular
una auténtica historia nacional, una historia comprensiva del acaecer histórico en todas las provincias mexicanas, una historia general del país que
incorporara dentro de un cauce común los particulares cauces de las regiones que lo integraban, sin diferencias de ninguna especie.
Si el anhelo fue positivo, su realizaci6n fue poco' factible dado que se
carecía del material hist6rico que ilustrara los particulares acaeceres. La
necesidad de volver hacia los orígenes indianos como reacción en contra de
un largo período de dominación que se sentía oprobioso, motivó un preferente interés hacia la historia antigua. Sin embargo las Disertaciones de
Alamán cubrieron la historia colonial y poco a poco los trabajos de García
Icazbalceta, Ramírez y Orozco y Berra mostraron la necesidad de incorporar en un todo homogéneo el desarrollo hist6rico de México.
Con un marcado criterio liberal, igual que lo hizo Prieto, los autores de

Méxic~ a través d~ los siglos, se dieron a la magna tarea, todavía no superada ~ en _conce~1ón, profundidad, ni conocimientos, de elaborar la primera
gran h1sto~a ~ac1onal, la que comprendiera desde nuestros remotos orígenes
hasta la victona de las armas republicanas sobre el invasor europeo en 1867,
esto es, basta el momento en que la nación mexicana, consciente de su
destino, no solamente cobró conciencia de sí como nación, sino que actuó
históricamente, determinando su propia conducta y destino.

Es en esta historia en la que el norte, como otras fracciones de nuestro
territorio cobra plena vida. José Maria Vigil incorpora certeramente en la
medida que cont6 con información, testimonios relativos a periodos 'álgidos
de nuestra historia a partir de la guerra de independencia. De esta suerte
quedan reseñados, aun cuando suscintamente, los acontecimientos a que dio
lugar la guerra con Texas y con los Estados Unidos y los que ocurrieron
durante la intervención francesa y el establecimiento del Imperio de Maximiliano.
Independientemente de estos esfuerzos realizados desde el centro, hay que
destacar el momento en que las diferentes provincias mexicanas empiezan
a reseñar su propia historia. La vida independiente y la organización federal
obligó tanto a la administración central como a las locales a tener una idea
de sí mismas, de sus recursos y de su desarrollo hist6rico. El entusiasmo
por la estadística favoreció una serie de trabajos que, continuando la línea
de las relaciones geográficas, inventariaban rigurosamente los recursos naturales y humanos de cada región, a base de los cuales podía elaborarse
un plan ef~ctivo de gobierno. A semejanza del informe preparado por Miguel
Ramos Anzpe para sus provincias, otros más aparecieron y dentro de ellos
se recogieron informaciones históricas muy diversas. Cada provincia comenzó
a elaborar s~ p~pia memoria. Tejas en 1834, por mano de Almonte, preparó un valioso informe que mostraba la importancia de sus recursos ya
codiciados por los extraños.
'

Las memorias estadísticas van a ser así las primeras manifestaciones de
un interés geográfico hist6rico regional. Ellas sucederán a las crónicas religiosas en tomo de la acción misional, que como otras formas de actividad
en el norte queda suspendida.
Así como· los historiadores del centro del país tuvieron que mostrar sus
opiniones escribiendo en torno de la guerra contra los Estados Unidos o la
guerra con Francia, también los historiadores de provincia se vieron precisados a relatar la participación de sus coterráneos en las gestas emancipadoras y en las campañas militares contra los agresores. Resultaba impor-

�tante señalar la participación regional, olvidada o disminuida en los juicios
generales; poner de relieve la actuación patriótica del pueblo provinciano
y los méritos cívicos y militares de los próceres regionales. Era indispensable
no sólo rectificar algunas apreciaciones vagas o dolosas respecto a los hombres del norte, sino subrayar el valor y la importancia que su conducta tuvo
para el desarrollo general del país. Las naturales divergencias entre los
caudillos de recios caracteres del pasado siglo; sus encontrados intereses e
idiosincrasia, se tuvo que explicar a través de obras que enfocaban temas
concretos, desarrollos particulares. La organización del país que afectó viejos y fuertes intereses, los cuales trataban de disminuir los intereses gene~
rales : la vanidad y el orgullo local; la defensa en situaciones justas que un
ciego e interesado centralismo no advertía; la justa participación en los
esfuerzos comunes, en Ja defensa común de la patria; las rivalidades interprovinciales por límites, preeminencias y goce de derechos, todo ello motivó
la elaboración de historias particulares, de relatos provinciales, de biografías
sucintas de los héroes cívicos y militares de las localidades, que poco a poco
fueron constituyendo auténticas aportaciones no sólo a la microhistoria, como
hoy se ha dado en llamar a esta historia particular, concreta, preciosa en

sus detalles y cálida de vida humana, sino a la historia regional y a la nacional.
El número de historias de este tipo es infinito, su calidad diversa y dispares sus intereses. Si algunas de ellas llegaron a producir obras básicas con
las cuales se puede integrar una historia nacional, otras carecieron de perspectivas ambiciosas, de amplia y ambiciosa proyección, de una estructura,
irúormación y métodos que las hacen poco útiles. Siguiendo mil denominaciones: Efemérides, Reseña Histórica, Historia Sucinta, Apuntes para la
Historia, Esbozos Históricos, etc., cada autor de acuerdo con su propia perspectiva y circunstancia, elaboró su trabajo, a base de inaudita paciencia y
auténtica buena fe. Muchos de ellos polemizaron o trataron de desfacer entuertos históricos; otros narraron acuciosamente los hechos como ellos los
contemplaron o los imaginaron. Abundancia de fantasía hubo en muchos,
en otras pobreza y casi miseria en la narración. Acrecentáronse las virtudes
de los biografiados, pero muchos de estos trabajos nos dejaron una información sobre personajes que de no haber sido por ese entusiasmo casi hagiográfico, desconoceríamos totalmente. Importante es el conjunto de héroes
civiles: educadores, benefactores, estadistas probos que nos queda de ese
primer esfuerzo. Más tarde serán los hombres de capa y espada, aun los
opuestos a la aceptaci6n oficial. Todavía por entonces se podía disentir de
las declaratorias históricas oficiales siempre falsas, engañosas y oportunistas.
La historia de las localidades queda bien delineada, aun cuando hay grandes

512

lagunas. Y en medio de esta producción de un valor desigual pero estimable,
surgirán como creaciones de auténticos hombres de pluma, de historiadores
de recia personalidad, de visión amplia y también de genio, las historias
básicas de cada provincia.
Cierto es que no siempre se contó con un genio dispar, como el doctor
Agustín Rivera quien deja unos apuntamientos de importancia nacional,
pero sí hay que mencionar que en toda la República surgen historiadores
de primer orden que podrían ser un orgullo en la historiografía de cualquier
país, como Crescencio Carrillo y Ancona, Eligio Ancona, Justo Sierra O'Reilly
en el sureste; Luis Pérez Verclía, José López Portillo y Manuel Cambre en
Jalisco; José Antonio Gay y Manuel Martínez Gracida en Oaxaca, Miguel
Lerdo de Tejada, Manuel Rivera Cambas en Veracruz, Primo Feliciano
Velázquez y Manuel Muro en San Luis Potosí.

El siglo XIX y las primeras décadas del presente serán época de gran
fomento histórico. El norte está presente en esa producción y asi hay que
contar a Eustaquio Buelna, Eduardo Villa, Ramón Corral entre los que cultivaron la historia de Sonora y Sinaloa; a León Barri, Francisco Almada
la de Chihuahua; Nuevo León nos deparó a José Eleuterio González y más
tarde a David Alberto Cossío, Carlos Pérez Maldonado, Santiago Roe];
Coahuila a Vito y a Miguel Alessio Robles; Aguascalientes a Agustín R.
González. Todos ellos, unos cuantos dentro de una amplia nómina que
tendríamos que hacer, dejaron una visión, no fugaz ni peregrina, sino permanente, definitiva. Los aportes que hicieron a la historia local y nacional
son muy valiosos, positivos. ¿ Cómo habriamos podido incorporar a la historia de México lo ocurrido en Coahuila y Tejas si no hubiera sido a través
de los estudios de Vito Alessio Robles? y ¿ Cómo saber de la Nueva Vizcaya
sino hubiera sido a través de los trabajos de Atanasio Sarabia y así en otros
casos?
El mérito de la historia del norte, como la de cualquier otro lugar, radica
en la inteligencia, en el certero hallazgo, en la reflexión profunda, en la
expresión clara y precisa de sus autores. Cuando un historiador regional
acierta en el tema, aplica el tratamiento debido, aporta la información pertinente y expresa con belleza e interés su pensamiento, entonces se tiene la
obra que queda incorporada entre las que constituyen la base de la historia
mexicana. Si el autor escapa de los intereses provinciales y en busca de
mayores perspectivas y con mayor aliento se decide a emprender una obra
de envergadura nacional o mundial, tendremos que encontrar a otro Carlos
Pereyra y a otro Silvia Zavala. Pero sin ir tan lejos, advirtamos cómo un
historiador de provincia decidido a ocuparse de su propio desarrollo, al

513
bumanitas.-33

�enfocar esté dentro de un plano de interés nacional, buscando lo general,
lo universal que hay en él para hacer resaltar en medio de ello, lo diferencial, lo peculiar a ese desarrollo, pero dentro de un encuadramie?tº. más
amplio, entonces nos dará una obra que escapa a los intereses provmc1anos,
a las visiones cortas, una obra de atractivo y valor nacional. Tal vez este
sea el mérito esencial de los trabajos de nuestro compañero José Fuentes
Mares, quien independientemente de sus obras de interés nacional como l~s
de Poinsett y Santa Anna ha historiado personajes importantes de su terruno
dentro de un encuadramiento que se inserta y enriquece la historia nacional.
Ha dado relieve a la singularidad de sus personajes, proporcionándoles un
tratamiento universal. Ha elaborado una historia con amplias y ambiciosas
proyecciones no una historia parroquiana para uso y conswno de unos
cuantos. Por tratar de comprender y explicar el porqué de determinadas
acciones Fuentes Mares ha disentido, y qué bueno, de la historia oficial.
Las deciaratorias oficiales no empañan ni menguan su opinión, sino que la
robustecen, pues él está decidido a proclamar una verdad, la que la investigación, el estudio, la reflexión inteligente, la honestidad profesional le
dictan, que es la que vale.
Misión esencial del historiador es entregarse íntegramente a su tarea, sin
dobleces ni temores; mirar con limpieza su labor y provisto de los instru'
.
.,
mentos intelectuales y materiales que posee realizar su obra de creaoon.
:tsta se salvará en la medida que exista una conciencia clara de lo que se
quiere, una constancia inquebrantable en la acción y una entrega total en
el acto creativo que permita producir una obra sólida, auténtica, valiosa. El
historiador de provincia no debe desdeñar su propia producción ni esperar
recibir el reconocimiento inmediato a su trabajo, sino empeñarse en una
labor inteligente y constante; mantenerse informado de los adelantos que
la ciencia histórica realiza en todos los medios cultos, estudiar, meditar Y
trabajar incansablemente, con honradez, en lo que constituye la razón de
su vida.
La historia escrita en eJ centro, después de México a través de los siglos
y de México y su evolución social que significó ya un gran avance ~rent~ a
aquélla aun cuando no tuvo una coordinación general que le hubiera impreso ~nidad y coherencia, pues la Evolución Política y Social de México
de Sierra es una historia independiente, magistral que se da por separado de
los restantes trabajos monográficos que la componen y que se ocupan de aspectos muy importantes de la historia de ~éxico, ~~onó~cos, jurídic?s,
educativos, etc., resulta valiosa por contener mforrnacion diversa de vanas

514

regiones del país. Después de estas obras que cierran todo un ciclo histórico
,
caimos
en la etapa de la Revolución de 1910. La historia de México se'
orientó hacia ese período y los testimonios más valiosos e importantes fueron
los que reseñaron el movimiento revolucionario. Muchos de ellos no fueron
de ~to~adores profesionales,. mas ellos tienen tal valor e importancia por
su smcendad, fuerza dramática, vehemencia, impresión directa y valiente
que son nuevas "historias verdaderas" y sus autores tienen el ímpetu vital
y la dimensión histórica que un Cortés o un Bernal Díaz. La obra de José
Vasconcelos y de Martín Luis Guzmán son las primeras que arrastran en
tumultuoso caudal hacia la historia general de México, la historia que arranca
en las dilatadas llanuras norteñas. Es la historia, la novela revolucionaria la
que deja un rico limo, como en ninguna otra época, limo vivo, vigorizante, que representa la historia norteña, en los estratos con los que se ha ido
integrando poco a poco la historia nacional.
La Revolución renovó el interés por la historia del norte, pero si bien los
escritores de diversas regiones del país: Azuela, Ferretis, Muñoz, Campobello, Magdalena, insistieron en advertir la importancia de las gestas norteñas, y de sus hombres, fuera de esos testimonios aislados, no contamos
aún con una historia totalizadora del movimiento, ni siquiera de lo ocurrido
en el norte. Varios ensayos muy locales se han publicado por beneméritas
instituciones como el Instituto de la Revolución, pero no hay todavía una
historia que no sea la de una de las facciones en pugna y sí una historia
general de la revolución. No sabemos si sea miedo o incapacidad de proporcionar juicios, la verdad es que tardaremos en tener un Lamartine, ya
no un Michelet, que pueda enjuiciar un proceso que ocurrió y terminó hace
muchos años.
En los últimos tiempos, con el advenimiento de nuevas tendencias historiográficas, la aplicación de métodos diversos, el panorama de la historia norteña se ha abierto y ya se intentan trabajos no tan centrados en una sola
entidad sino comprensivos de varias en los que los problemas son comunes.
Temas como la formación de la propiedad territorial, la existencia de la
ganadería en el norte; la importancia de la minería en la distribución de
la población; la movilidad socio-económica en las entidades fronterizas· la
'
centralización del poder económico y político en determinadas regiones;
la transformación industrial de ciertos estados; los grupos de presión en la
política provinciana y en la política general; los núcleos oligárquicos dominantes en el norte; credo y prácticas religiosas en los estados fronterizos y
otros más, representan estímulos que han animado a varios investigadores
de estas latitudes a abordarlos. Ya no se espera la llegada del historiador del

515

�centro que se ocupe de estos problemas, sino que son los nativos de estas
tierras, dotados de métodos idóneos, más conocedores de la información, más
enterados de los particulares desarrollos quienes deben abordar esos temas
con certeza, con seguridad e informar a quienes procedemos de fuera, de
particulares desarrollos que se insertan en el desarrollo de la historia totalizadora del país. Los trabajos sobre poblaciones, minería, agricultura, ganadería que han emprendido del Hoyo, Cavazos y Vizcarra en Nuevo León
tienen el alto mérito de haber no sólo escapado a los intereses localistas, al
culto al prócer en turno, a las visiones cortas, para estudiar procesos profundos que complementan el conocimiento global de la historia del país.
Las inquietudes por la historia social, económica, ideológica, cultural y ya
no de la pura política da nuevas perspectivas a esta labor, infunde aires
vivificadores a la historia norteña, como la infunde la visión apasionada y
apasionante de Fuentes Mares en tomo de personajes salientes de su provincia y del país en general. Una historia sin miedos, sin prejuicios, sin
temores de ofender las opiniones oficialistas tan ridículas, falsas como delesnables, es la que se impone para revitalizar nuestra historia, para devolverle
su autenticidad, su misión formativa, su capacidad de ser maestra de la vida,
guía de las conciencias, memoria fiel de la actividad del hombre.
En esta hora de generales afanes colectivos, la historia del norte, como
la de otras regiones del país, debe contener grandes ingredientes de sinceridad, demostrar que es fruto de honda acción reflexiva, de despierta inteligencia, de visiones amplias y generosas, de esfuerzo constante. La historia
es una toma de conciencia con nosotros mismos y con nuestro tiempo. Si
bien implica una labor creativa, esta creación tiene que ser crítica, enjuiciadora. La historia no fructifica en períodos de tranquilidad, de holgura,
de bienestar como la poesía y la literatura, sino que se produce en el momento en que una sociedad entra en crisis, en momentos dramáticos, ya
que ella representa una toma de conciencia del individuo y de la sociedad
ante agudos problemas que le acogen. Es una toma de conciencia que implica también una solución, que muestra un camino. Si a través de ella se
advierte que se ha perdido el timón social, ella también marca los rumbos
a seguir o por lo menos revela el porqué se ha perdido la ruta.

Más aún, en este como en otros campos, los historiadores del norte deben
liberarse de las interpretaciones monocentristas, de las historias que tratan
de explicar el proceso histórico de México a base de una visión peculiar, la
que corresponde al hombre que ve las cosas desde un solo mirador y a base
de unos particulares intereses, y tratar de elaborar no sólo amplios panoramas históricos comprensivos de desarrollos comunes, sino más aún, elaborar
libres de toda sujeción una historia de México tal como se puede observar
a través de la experiencia del norte. Es hora ya que del norte surja una
interpretación serena, sincera, valiente de la historia mexicana, que advierta
cómo esta enorme porción territorial, este rico conglomerado humano, constituye uno de tantos elementos de la historia general del país, cómo ésta
no se integra por fracciones separadas e independientes unas de otras, sino
que es la fusión de todas ellas.
Los historiadores de México, todos los que han dado soberbias y válidas
visiones del desarrollo histórico de nuestra patria, han sido en su mayoría,
de origen provinciano. Es justamente la posibilidad de apreciar desde puntos de vista distintos de los del centro, más equilibrados y justos, los que
han dado a su producción el amplio sentido que los caracteriza. Alamán,
Mora, Ramírez, Sierra, Pereyra, por conciliar los afanes nacionales con la
rica experiencia provinciana, por sentir que la provincia representa el alma
y la esencia de la nación, produjeron síntesis asombrosas en las que la ecuanimidad armoniza con la vigoroza pasión, la sensibilidad fina y la apreciación delicada y sutil, con el juicio acerado y sincero; la expresión limpia y
clara con la meditación serena y profunda. De provincia espera México
una visión que responda a nuestras inquietudes presentes, a los clamores
que cada época postula. La historia que se hace en cada generación, pues
es una reflexión continua, atiende la que se debe producir, la que ya se
está produciendo en estas limpias, claras y soleadas tierras septentrionales.
El Olivar.
Fiesta de todos los Santos, 1975.

Los historiadores del norte no deben aceptar que la suya sea una historia
ancilar, sino fuente necesaria e inagotable para la total integración de una
auténtica historia de México. Sus visiones deben ser de tal naturaleza que
ohliguen a honda meditación a los historiadores de otras latitudes, que los
fuercen por la vía de la razón y de la inteligencia a comprender sus puntos
de vista, sus peculiares interpretaciones.
516

517

�ISRAEL, HOY
Notas de viaje

Dr. GuTIERRE TmÓN

SE

PUEDE HACER PETRÓLEO

recurso renovable. Obtuve la sorprendente noticia tras
de un reencuentro imprevisto con mi amigo Rudolf Bloch, a quien no veía
desde hace treinta y ocho años.

EL PETRÓLEO ES UN

FJ doctor Bloch, quien logró obtener, en Beer Sheba, cada año, un millón
de toneladas de potasio gracias a tecnología ideada por él mismo, es uno de
los más insignes químicos y biólogos de nuestros tiempos. El desarrollo
urbano de Beer Sheba, surgida en medio del desierto, se debe a las iniciativas
científicas y económicas de este sabio. Aquí se encuentra el Instituto de
Investigación para las Zonas Áridas, fundado por Bloch y cuyos hallazgos
interesan a México, ya que el 52 por ciento de nuestro territorio es desértico
y semidesértico.
Una de mis primeras preguntas al viejo amigo fue cuándo se agotará
la explotación de los minerales del Mar Muerto. Nunca, fue la contestación,
tan sorpresiva como contundente.
Un acueducto del Mediterráneo al Mar Muerto ya fue planeado por
Teodoro Herzl. Sólo noventa kilómetros separan a los dos mares. El desnivel, de cuatrocientos metros, permitiría, de paso, obtener energía hidroeléctrica. No hay ningún riesgo de que baje el nivel del Mediterráneo.
Más cuantiosa es la evaporación, y se restituye al mar por las lluvias.
No se produciría, pues, ningún desequilibrio ecológico.
; Y el petróleo?

519

�¿ Cómo obtenerlo sin recurrir a nuevas perforaciones, terrestres y maríti-

mas, y a sabiendas de que dentro de pocas decenas de años los mantos se
agotarán? Imitando a la propia naturaleza, contesta el doctor Bloch, o sea
repitiendo el proceso gracias al cual se formó el petróleo en lejanísimas
épocas geológicas.

•
La clave es un alga, la Dunadiella, que puede vivir en soluciones concentradas de sal.
En nuestro trabajo de laboratorio hemos obtenido petróleo, idéntico al
extraído de la tierra, mediante un procesamiento de la Dunadiella. El problema, teórica y técnicamente, está resuelto. Lo que queda por realizarse
es la producción económica de las enormes cantidades del energético que
reclama el mercado mundial. Lo que necesitamos es desiertos -no faltanque siempre están asociados con salinidad y aguas salobres, y el sol, que
tampoco falta.

El alga Dunadiella no es menos prodigiosa, se cultivará en los desiertos
de Coahuila, Sonora, Chihuahua y Baja California, donde las condiciones del
suelo y de las aguas se parecen a las del Neguev y de la región del Mar
Muerto. La producción artificial y a precios normales del petróleo, sin limitación y como recurso natural que constantemente se renueva, ya no es
una utopía, sino una gran esperanza. Significaría la paz. Eliminados los
monopolios se borrarán las causas económicas que provocan las guerras. Nos
acercaremos a una época pacífica. Faltan, por cierto, algunos años para
que la producción de petróleo sea una realidad, pero ya se formó aquí, en
Beer Sheba y en Jerusalén, un equipo de científicos altamente calificados
que ya está trabajando bajo la sabia guía del doctor Bloch.
De no poca importancia es el hecho de que el óxido de carbono que ha
impregnado la atmósfera por la combustión de tanto petróleo y sus derivados, será reabsorbido en los campos de cultivo de alga Dunadiella.

-Lo entiendo. Aludes a tu Dunadiella, con la cual te propones producir
el petróleo artificial. Pero ¿ se puede hablar de un mundo de las algas?
-Con dieciocho mil especies, de mar, agua dulce y tierra, desde el plancton, prevalentemente microscópico, hasta los fucos de trescientos metros de
largo; por sus innumerables formas y variadí~imos colores, sí se puede hablar
de un mundo de las algas. Mundo prodigioso y poco conocido, que puede
contribuir a salvar al hombre.
-Con razón alabas tanto la Spirulina máxima del Lago Chad.
-Por su riqueza de proteínas permitió la supervivencia de aquellas pobres
poblaciones ribereñas. Suerte que ahora se cultiva en el Lago de Texcoco.
La proteína es más importante que el petróleo. Antes que los energéticos
que mueven las máquinas necesitamos los que muevan la máquina humana,
el más precioso: es decir, alimento para nuestros semejantes que padecen
hambre en tres continentes. Existen varias algas alimenticias; hay que investigarlas sin perder una hora, porque cada hora hay desdichados que mueren de inanición.
-Además de la Spirulina, ¿ qué otras algas alimenticias conoces?
-El campo está poco explorado. Aquí están libros, revistas científicas,
sobretiros con datos que estamos analizando. De la Universidad de Jerusalén
he recibido fotocopias de tres pasajes de antiguos libros mexicanos sobre el
tecuitlate.
Bloch pronuncia la palabra con entera corrección. Los "antiguos libros"
son: Sahagún; su contemporáneo Hernández y Clavijero. Acerca de Fray
Bernardino informo a Bloch que era judío por los cuatro costados; del doctor
Hernández, que Galileo auspició la publicación de su obra; de Clavijero,
que tuve la suerte de exhumarlo en Bolonia y que ahora descansa en México. Conocía superficialmente los tres pasajes sobre el tecuitlate, pero sólo
lo veía como una curiosidad, al igual que los demás alimentos que los aztecas sacaron del Lago de Texcoco y les permitieron sobrevivir cuando los
acosaban las demás tribus del Valle: culebras, renacuajos, gusanos, toda
especie de sabandijas.
-¿ Qué quiere decir tecuitlate?

ELOGIO DE LAS ALOAS

-Mi entusiasmo por el mundo de las algas -me dice el doctor Blochse justifica con creces.

520

-Fácil la pregunta. Tetl, piedra; cuítlatl, deyección, secreción.
-Perfecto. Lo que parece excretar la piedra del lago: la lama. Buen
nombre para esta alga. Ve cómo la describe Sahagún.

521

�Leo: "Hay unas urronas que se crían sobre el agua, que se llaman tecuí-

tlatl. Son de color azul claro; después que esté bien espeso y grueso, cógenlo,
tiéndenlo en el suelo sobre la ceniza y después hacen una torta de ellos, y
tostadas se las comen".
-¿ Qué quiere decir urrona?
-¿ Urrona? Me tomas desprevenido. Te lo digo con pena: no conozco
esta palabra. A mi regreso a México preguntaré a mis amigos de la Academia. Urrona. Me atrevo a decir que no existe. Debe ser un error del
copista o mala lectura de la escritura antigua. La u podría ser la sílaba ci.
Por el contexto debería tratarse de lama, cieno, limo.
-Lo que dice el doctor Hernández es más importante. Lee.
"Brota el tecuítlatl, que es muy parecido al limo, en algunos sitios del
lago mexicano, y gana al punto las superficies de las aguas de donde se
saca o barre con redes y se apila con palas. Una vez secado un poco al sol,
le dan los indios forma de pequeñas tortas; se pone entonces otra vez al
sol y sobre yerbas frescas hasta que se seca perfectamente y se guarda luego
como el queso por sólo un año. Se come cuando es necesario con maÍz tostado o con las coxnunes tortillas de los indios. Cada venero de este limo
tiene su dueño particular, a quien le rinde a veces una ganancia de mil
escudos de oro anuales. Tiene sabor de queso y así lo llaman los españoles,
pero menos agradable y con cierto olor a cieno. Cuando reciente, es azul
o verde; ya viejo es color del limo, verde tirando a negro, comestible sólo
en muy pequeña cantidad, y eso en vez de sal o condimento del maíz.
-¿Qué conclusiones sacas?
-Que esta alga se cultivaba: "se crían sobre el agua", dice Sahagún, y
Hernández habla de veneros, o sea de criaderos, de gran rendimiento económico. Esto significa que medio siglo después de la conquista el tecuitlate
tenía gran demanda entre los indios. Era y es, un exquisito queso vegetal.

un mosco de los lagos de México, que conquistó la mesa de los españoles
porque se parece mucho al caviar de pescado. Con la desecación de los
lagos, ambos productos se han vuelto rarísimos.
-Desde luego. Mas así como nrospera la Spirulina en el caracol, se podría resucitar la cría del alga mexicana, difundirla en mil lagunas de tu
país y tener una nueva y prodigiosa fuente de proteínas baratas. Quisiera
aclimatar el tecuitlate aquí en el Neguev. ¿ Conoces su nombre científico?
-Temo que no se le ha todavía clasificado.
-Es urgente, óyeme bien, urgente que tu país, con su pavorosa tasa de
crecimiento demográfico, estudie la cría de las algas alimenticias. Podría
ayudarles nuestro mayor experto en este campo, el profesor Amos Richmond. Las proteínas de las algas son más económicas que las del frijol soya,
se convierten en carne alimentando con ellas los cerdos. Parece que los
japoneses en la actualidad son compradores de alga a 5,000 dólares por
tonelada y los franceses a 2,000. Verifícalo. Estos precios están lejos de los
que podrían pagar los países pobres para sus masas hambrientas. Deberíamos
lograr el precio de 250 dólares por tonelada. Richmond y otros colegas de
la Universidad Ben-Gurión creen que es posible. Si alcanzamos esta meta
aquí, ¿ por qué no ha de ser posible en México?
-A mi regreso trataré de convencer a las autoridades.
-La cría experimental de las algas se lleva a cabo no sólo aquí sino en
Alemania, Checoslovaquia, Francia y Japón. Los que trabajan con el mayor
sigilo son los franceses. Ustedes, en este campo, tienen la tradición antiquísima, anterior a su contacto con los europeos. Revívanla. Los mil escudos
de oro anuales que producía la parcela ácuea al que criaba las algas, son el
más claro indiclo del rendimiento de ese cultivo, que las nuevas circunstancias convierten en imperiosa necesidad. El camino de la paz en este
mundo hambriento puede pasar por Israel y México. No lo olvides.

-¿Lo has probado?
-Hace muchos años, un pedacito verdoso con una tortilla. Era algo
nuevo para mi paladar. Tampoco el "gorgonzola" o el "roquefort" gustan a
todos desde la primera probadita.
-¿Quieres ver qué dice Clavijero?
-Resume el párrafo del doctor Hernández. Sé que varios autores confunden el tecuitlate con el ahuautle, que es algo muy distinto: hueva de
522

EL

NEGUEV

v MÉxico

Una de las circunstancias que me acercan más al doctor Bloch, en nuestro nuevo encuentro al cabo de treinta y siete años, es de orden emocional.
Su padre, Carl Bloch, desapareció en el Holocausto, junto con otros seis
millones de víctimas del racismo. Yo fui uno de los últimos, entre sus ami523

�gos, que lo vio. Fue en julio de 1938, dos meses antes de que la ciudad
en que vivía, Aussig en Bohemia, fuera ocupada por los nazis.
Carl Bloch me hizo un regalo inestimable: la traducci6n alemana del
testamento ético de mi antepasado granadino, "el patriarca de los traductores", escrito hacia 1180 y conservado en la Biblioteca Bedleiana de Oxford.
Edici6n de 160 ejemplares realizada por un grupo de intelectuales de otra
ciudad bohemia, Teplitz. Tanto como el librito, me emocion6 la dedicatoria:
"A G. T., en cuyos ojos he atisbado el reflejo de una tradici6n milenaria".
Rudolf Bloch naci6 en Aussig. Estudi6 química en Praga, cuando Franz
Kafka escribía sus últimas obras. Se doctoró en Berna; yo le conocí en
Yverdon, no lejos de la capital suiza. Al igual que su padre, y Werfel, Zweig,
Mahler, Einstein y Freud, Bloch es un producto de la alta cultura "mitteleuropea". El químico que le ha sacado millones de toneladas de potasio
al Mar Muerto, el sagaz frigotécnico, el genial bi6logo que ha concebido la
producción masiva del petr6leo artificial, se apasiona por la creación de
nuevas condiciones de vida en el desierto, pero sorprende aún más en él
la hondura de sus conocimientos en campos tan alejados de sus especialidades, como la geografía, la historia y la ecología de México. Es precisamente aquí donde aguzo los oídos y apunto palabras de Bloch que pueden
tener interés para nosotros.
-Nuestra antigua patria, tierra de leche y miel en la Biblia, se ha depauperado en el curso de los siglos. La tela despiadada de nómadas y
turcos; luego las cabras, devoradoras de cualquier brote verde. En 1948,
año de nuestra independencia, había cuatro millones de árboles en Israel.
Hoy son ciento diez millones. Los yermos de Judea, Samaria y Galilea
-mitad del país- han vuelto a ser productivos, pero no pueden alimentar
a más de tres millones de nosotros. Nos vemos obligados a buscar vida y
alimento en la otra mitad de Israel, el Neguev, que es d~ierto. En esto
nuestra pequeña patria se parece a México.
-¿Aludes a la mitad de México, también desértica o semidesértica?
-Precisamente. La población de México aumenta con un ritmo que obliga
también a tu país a sacar más provecho de esos enormes territorios. El Neguev tiene diez mil kil6metros cuadrados. La mitad de México es cien veces
mayor; pero la proporci6n demográfica es veinte veces más favorable a
ustedes.
-¿ Cómo se podrían transformar los desiertos del norte mexicano en
vergeles como los de Galilea?

524

-Conoces muy bien el proyecto del canal Alaska-Sonora, que llevaría las
aguas del Yuk6n y del Mackenzie a los Estados sedientos de la Uni6n Americana y a los no menos sedientos del norte de México. Proyecto factible,
pero no lo veo realizado en esta centuria. El remolque de gigantescos Icebergs desde los glaciares árticos es otra posibilidad que se ha contemplado.
Creo que en este último cuarto de siglo ustedes podrían dominar sus
desiertos como nosotros lo hacemos aquí en el Neguev. No olvides que las
dádivas son recíprocas.
-¿ Qué quieres decir con eso?
-Nosotros debemos a México la jojoba y el guayule. México podrá aprovechar nuestras experiencias en la aclimataci6n de ciertas plantas africanas
y australianas; en el empleo de hormonas vegetales para aumentar la
resistencia de otras a la sequía; en la cría de las algas; en el riego con el
agua salada.

LA

CONQUISTA DE LOS DESIERTOS

En el jardín de aclimataci6n de Beersheva reconocí a un v1eJo conocido
coahuilense, el guayule. Me lo present6 hace muchos años Osear Flores Tapia, durante un viaje a Parras. Es un arbusto cauchífero de color plateado,
que contiene hasta un trece porciento de hule. Goza de un nuevo auge gracias
a una planta industrializadora en Saltillo, y los botánicos de la Universidad
Ben Guri6n estudian su cultivo en el Neguev. Habrá materia prima para
las llantas de Israel.
-¿Guayule? -me pregunt6 el doctor Bloch. ¿Qué significa?
-Cuáhuitl es árbol; ulli es caucho: árbol del hule. El hule, con el cual
los antiguos mexicanos hacían las pelotas de su juego ritual -todavía llamado hulama en Nayarit y Sinaloa-, equivale a movimiento por el mágico
rebote de la pelota. El hule del guayule se usó en el norte, donde no se da
la castilloa elástica. No olvides que se encuentran restos de antiguas canchas
hasta en Arizona.
-Dentro de pocas semanas estaré en Tucsón. Pero, mua aquí otra paisa."13. tuya, la jojoba. ¿ Qué sabes de ella?

-Muy poco. Creo que el primero en mencionarla fue Clavijero, hace dos
siglos. Dice que en Baja California se apreciaba mucho su fruto. No sé
por qué.

525

�-Por muchas razones. Contiene una semilla comestible que sabe a almendra dulce. Tostada y molida se mezcla con cacao. El aceite contenido
en la semilla -la mitad de su peso- tiene las más variadas aplicaciones.
Evita que grasas y aceites comestibles se vuelvan rancios; como lubricante
aguanta altas temperaturas; sirve para la fabricación de barnices, linóleos
y papel carbón. Sustituye el espermaceti, o aceite de cachalote, en la industria cosmética. Tal vez salvará la vida a tantas desdichadas ballenas. La
pasta y las partes verdes de la planta son excelente forraje. Se está experimentando la aplicación de la cera de jojoba en la industria del aluminio.
Lo maravilloso es que esta planta mexicana crece espontánea en tierras áridas y no necesita irrigación. Aquí estamos estudiando las variedades que
más rendimiento pueden dar en el Neguev: las hay que proceden del sur
de Baja California, otras de Sonora: las hay de cerca de Guaymas y en el
desierto de Altar. Ya dan frutos al cabo de cinco años. Ha sido de gran
ayuda para nosotros un trabajo que publicó en 1950 su ilustre desertólogo,
Gustavo Aguirre Benavides. La jojoba es una gran esperanza para ustedes
y para nosotros. A propósito: ¿qué quiere decir jojoba?

el agua es dulce, riego por goteo capilar, ya que cada gota cuenta. Si el
agua es salada, irrigación de los cultivos que la soportan.

-Otra vez me tomas
que se hablaba -y que
sin duda muchas otras
podrían ser útiles aquí.
que sin duda vienen de

-Me impresionó anoche la explicación de la ósmosis reversa que me
dio en su casa el especialista en este campo, Sydney Loeb, y me alegré al
enterarme de la amistad que le une con técnicos mexicanos de la desalación,
como los ingenieros Zuccolott y Latapí. Puedes imaginar mi regocijo al
ver una casa de Beersheba decorada con hojas de amate pintadas por los
artistas de Guerrero.

desprevenido. Creo que es voz de la lengua cahita
yaquis y mayos siguen hablando- en Sonora. Hay
de nuestras plantas desérticas y semidesérticas que
He visto unas cactáceas a orillas del Mar Muerto
México.

-Plantamos cincuenta especies distintas. Treinta murieron; veinte resisten, pese a que se riegan con agua saladísima. Recuerda que es el lugar
más bajo del planeta, y la vegetación xerófita de México proporciona gratas
manchas verdes a un paisaje desolado.
-He visto esos cactus en Metzad Bokek, donde me bañé. Naturalmente
me hicieron evocar a México, no menos que los nopales que abundan en
la costa.
-¿Ya sabes cómo llamamos en hebreo a los israelitas nacidos aquí? Sabra.
-Lo sé: sabra es la tuna, espinosa por fuera y dulce por dentro. Otra
presencia de México en esta hermosa metáfora.
-Mi hijo David a quien has conocido, es un sabra.
-¿ Cuáles de vuestros adelantos técnicos para la conquista del Neguev
se podrian emplear en el aprovechamiento de los desiertos mexicanos?
-La clave del desarrollo es, desde luego, el agua. Pozos profundos; si

526

-¿ Cómo cuáles?
-Algodón, que se da estupendamente. Trigo; sorgo; yerba de Rodas y
de Bermudas; chícharos; cebollas; tomates: todo con riego por aspersión.
Para los melones, las sandías y los pepinos, que también aceptan el agua
salada, el riego es por goteo. Ya que esa agua procede de notable profundidad -30, 40 grados- y la empleamos para calentar el suelo con tubaciones de plástico, antes de usarla para la irrigación. Este uso combinado se
traduce en bajo costo de la energía. El calentamiento del suelo acelera el
crecimiento y la m_aduración de los pepinos, que cosechamos con 17 días
de anticipo sobre el cultivo normal.
-¿Y el agua dulce?
-Problemazo. Tenemos proyectos de desalación econorruca, ultrafiltración, ósmosis reversa, electrodiálisis, recuperación de las aguas de desecho.

-Hay más problemas que estamos resolviendo y que interesan igualmente a tu capital. El doctor Raz ha inventado un tanque para W. C.
con doble palanca. Si el enjuague es para líquidos, cuatro litros bastan, y
nueve para sólidos. En la ciudad de México, cada día más sedienta, la
introducción de este sistema ahorraría 2,000 millones de metros cúbicos de
agua por año. Sé que tienen graves problemas con su industria azucarera.
Cada kilo del dulce que producen les cuesta más del precio a que lo venden. Tal vez al campesino les convendría cultivos más provechosos que el
de la caña. Aquí hemos producido experimentalmente el xylitol, diez veces
más dulce que el azúcar; tiene el aspecto de azúcar y pueden tomarlo los
diabéticos. Además tenemos el sorbitol y el manito!, que podrian obtener
en sus ingenios, en lugar de alcohol y forraje.
-¿Otras ideas que pueden beneficiar a México?
-No faltan. Plantas que prosperan exclusivamente con la humedad nocturna reverdecen el desierto y alimentan ovejas y ganado, sustituyendo cual-

527

�quier otro forraje. Esta técnica podría ser útil en los demás desiertos del
mundo, que son mil y mil veces mayores que nuestro minúsculo Neguev;
en primer lugar Arabia, grande como toda Europa. Nuestros amigos árabes
-no enemigos, no queremos enemigos--, al adoptar nuestras tecnologías,
podrán aceptar que vivamos tranquilos en esta pequeña y pobre tierra que
un destino milenario nos ha deparado.

EL ALCALDE DE BEERSHEBA

-¿ Qué quiere decir Beersheba?

Eliahu Navi, alcalde de una de las ciudades más antiguas y más modernas del mundo, es él mismo, un hombre antiquísimo y modernísimo. Antiquísimo porque habla de Abraham como de un contemporáneo. Procede,
como el patriarca, de Caldea, y como él cruzó el gran desierto para establecerse en Beersheba.
-Mi ciudad natal es Basora, donde confluyen ambos ríos. Ur está a poca
distancia, casi a orillas del tufrates.

-Conozco Basora. He visto desde el cielo sus inmensos datilares, he admirado el bullicio de su puerto.
-Las palmeras de aquí vienen de allá y nuestros dátiles son tan buenos
como los de Basora. Me pregunta usted qué quiere decir Beersheba. No
contesto yo sino la Biblia. Espere un instante. Aquí está: Génesis, capítulo 21.
Eliahu Navi traduce ágilmente al inglés el texto hebrtv.
-"Y Abraham reconvino a Abimelej a causa de un pozo de agua que
los siervos de Abimelej le habían quitado."
-¿Abimelej... ?
--Sí, el rey de Guerar, ciudad cerca de Gaza. Pero debido a este pozo,
los dos concertaron una alianza. Abraham apartó siete corderas del rebaño,
para que fueran testigos de que él había cavado el hoyo. "Por esto llamó
a aquel lugar Beersheba, porque allí juraron ambos". Beersheba significa
"pozo del juramento" o "pozo de las siete".
-¿ Las siete corderas qué tienen que ver con e.l juramento?

No tomé a Navi desprevenido. -Hay una relación sutil entre el juramento y el número siete; una convergencia semántica, casi diría mágica.
528

El siete es sagrado. El descanso del séptimo día de la creación marca el
pacto entre Dios y el hombre. Las legiones angélicas moran en siete cielos.
Nuestro candelabro tiene siete brazos. El leproso se inmerge siete veces en
el Jordán y se levanta sanado. José sueña con las siete vacas gordas y las
siete flacas. Pero aquí viene el punto importante. FJ ángel del Señor dice
a Abraham: "Multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo y como
la arena del mar. . . En tu simiente serán benditas todas las gentes de la
tierra. . . Y Abraham con sus mozos fue a Beersheba, y habitó Abraham en
Beersheba". ¿Se da cuenta de lo que ésto significa?
-¿ ... ?

-Significa que Beersheba es la cuna del monoteísmo.
-La Beersheba que veo, ¿ está construida sobre la antigua?
-No. La Beersheba arqueológica, la del tel...
-¿ ...El tel?
-Tel, colina, como en Te! Aviv, "colina de la primavera". El tel Beersheba se yergue entre dos ríos secos. Su punto más alto alcanza 307 metros,
27 más que nuestra ciudad. La Beersheba antigua es una muestra de superposiciones de culturas. Fue morada de.l hombre mucho antes de Abraham;
anterior a la edad del hierro, incluso a la del bronce. Aquí los arqueólogos
se dan vuelo, ayudados por centenares de voluntarios, como los del Templo
de Jerusalén. Dos semanas de enseñanza intensiva en esta disciplina, y listos. En e.l Museo de Beersheba ha visto los objetos desenterrados.
-Me han impresionado los huevos de avestruz, la minúscula esfinge de
bronce, el arado de hierro y las inscripciones hebreas en los vasos de barro.
¿ Pero cómo obtienen ustedes agua si sus dos ríos están secos?
-Por medio de pozos en los lechos de los dos uadis, como en los tiempos
de Abraham. Los alimentan las lluvias de invierno.
-¿El agua es suficiente para la ciudad?
-Es poca y las necesidades son grandes. En 1948 Beersheba tenía 2,000
habitantes, hoy tiene 100 mil, en el 2000 podría tener un cuarto de millón.
El mar está a 50 kilómetros. Un canal, la desalación con energía solar...
-¿ Todo planeado?
-Somos pobres, en un país pobre. Tenemos, en proporción, más desierto
que ustedes en México, y debemos multiplicar los esfuerzos para sacarle
529
l.uunanitas.-34

�alimento a esta tierra flaca. Ya le enseñó el doctor Bloch lo que se está
reali~ndo en el instituto de investigaciones y desarrollo de la Universidad
Ben Gurión. Yerbas, cereales, plantas y árboles resistentes a la sequía. Además, otros medios para que la vida en estos desiertos sea más grata.
-¿Cómo... ?
\

-Me dijo el doctor Bloch que usted discutió con él, hace cuarenta años,
la posibilidad de obtener aire acondicionado por medio del calor solar absorbido por los techos. Circuitos cerrados de amoniaco, ya sabe usted. Un
equipo de técnicos dirigido por el doctor Bloch está por resolver el problema
en forma económica; así como en el instituto se resolvió la producción de
agua caliente en todas las casas, hasta las más modestas, también con la
energía solar. Cuesta 120 dólares.
-¿ Y la concepción general de la ciudad?
-Ya no es el estilo de la ''ciudad jardín", que consideramos superado.
Tratamos, con nuestros urbanistas, de integrar los edificios al ambiente.
Queremos crear una arquitectura que sea realmente a la medida de las
necesidades humanas no sólo prácticas higiénicas, sino estéticas, o sea emocionales. Ya tenemos un buen número de parques, y en el plano maestro
están previstos dos mucho más amplios, que formarán una faja verde alrededor de la ciudad: la Beersheba del 2000.

ARQUEOLOGÍA HIEROSOLIMITANA

A princ1p1os de 1939, durante un vuelo de Amsterdam a Calcuta, tuve
la dicha de fotografiar Jerusalén desde el cielo. Un conocedor de la Ciudad
Santa me indicó más tarde los lugares sagrados y entre ellos el Santo
Sepulcro y el grupo de sinagogas en el antiguo barrio judío. Estando ahora
en Jerusalén quise visitarlo. ¡ Sorpresa! Ya no existe. Los jordanos lo destruyeron sistemáticamente durante su presencia de diecinueve años en la
Ciudad Vieja. Fue un acto de fanático vandalismo; no hubo protestas del
Vaticano o de la UNESCO. Desde la reunificación de Jerusalén en 1967
los creyentes vuelven a rezar ante el Muro de las Lamentaciones: derecho
que ni los romanos les habían negado después de la destrucción del Segundo
Templo, hace diecinueve centurias.
Cuando en 1517 los turcos conquistaron Palestina, un grupo de judíos
españoles, de los expulsados de España un cuarto de siglo antes y que se

530

habían refugiado en el Imperio Otomano, aprovecharon la oportunidad de
regresar a la cuna de sus antepasados. Los sefardíes construyeron cuatro
sinagogas; pero ya que se prohibía a los hebreos erigir edificios más altos
que las casas árabes que los rodeaban, las sinagogas tuvieron que expanderse
hacia abajo, subterráneamente. A esta circunstancia se debe que sus paredes
quedaron intactas; mas el interior estaba casi completamente destruido. No
quedó nada de los muebles y de los objetos de culto llevados de España
por los desterrados. La restauración de los cuatro templos se prolongó cinco
años y se adhirió al plano y al espíritu original. Ahora son otra vez lugares
de culto de los judíos hierosolomitanos de habla hispana. Me impresionaron
los ventanales góticos y las decoraciones esculpidas, de parras con racimo
de uvas idénticas a las de mil templos cristianos.
Más importante que la restauración de las sinagogas sefardíes debe considerarse la actividad arqueológica en Jerusalén, entre 1968 y 1975, que ha
revelado más sobre el pasado de la Ciudad Santa que todas las excavaciones
realizada~ en el. ci:r50 de un siglo. He tenido la suerte de visitar, guiado
por un Joven discipulo de Mazar y Avigad -los dos insignes maestrosla zona contigua al Monte del Templo. Un mapa del arquitecto Lalo;
con la reconstrucción ideal del Segundo Templo me permitió captar sus
gigantescas proporciones y la armonía de su estructura que Flavio Josefa
'
'
antiguo sacerdote del templo y caballero romano define: "más notable que
cualquier otra bajo el sol".

.

Las piedras del muro occidental, el de las lamentaciones, son ciclópeas
Y perfectamente escuadradas; una, en la extremidad, tiene doce metros de
largo y pesa cien toneladas. Es una muestra del titánico esfuerzo de los
hombres de Herodes para levantar el templo. Centenares de jóvenes voluntarios de todas las nacionalidades han trabajado y trabajan para sacar las
montañas de escombros --construcciones y destrucciones en el curso de
los milenios- y reconstruir por vez primera, en la historia de la Ciudad Santa,
capa por capa, estrato por estrato, desde la primera edad del bronco, hace
cinco mil años, hasta la dominación turca, de ayer, pasando por la ocupación
egipcia y asiria; la ciudad de David y la erección del primer templo, el de
Salomón; su destrucción por los babilonios; la construcción del segundo
templo, por Herodes, en tiempo de Jesús; su desmantelamiento por Tito;
Y en los siglos sucesivos, las dominaciones romana, bizantina, árabe, de los
cruzados, de los mamelucos y por fin de los otomanos, que duró hasta 1917.
La prodigiosa labor arqueológica en la ciudad tres veces santa -para los
judíos, cristianos y musulmanes- no fue auspiciada por la UNESCO, como

531

�el proyecto de Abu-Simbel (sin duda digno de alabanzas), sino por Israel
y algunos mecenas norteamericanos.
Y aquí sucede lo increíble: la expulsión de Israel de la UNESCO, pre•
cisamente por llevar a cabo estas excavaciones. La única actitud coherente
de la UNESCO hubiera sido premiar a Israel; pero esta dependencia de
las Naciones Unidas se ha vuelto instrumento político y nada tiene que
ver ya con el noble propósito para el cual fue creada: el fomento de la
ilustración y de la ciencia.
Afortunadamente los países cultos, como Italia, Francia e Inglaterra, han
expresado su indignación por el acto que desprestigia a la que debería ser
la máxima institución cultural del mundo.
Las exploraciones arqueológicas en Israel continúan con ritmo gallardo y
reservan las sorpresas más gratas a quienes se interesan por la historia milenaria de Tierra Santa.

juntos _a visitar el lugar del nacimiento de Jesús. Para entrar en la iglesia
-maciza construcc16n de piedras escuadradas, con contrafuertes como en
ciertos templos coloniales de México- tenemos que inclinamos fuertemente
ya que la entrada es estrecha y baja.
'
Nuestro cicerón, Isaac Isaí Testa, sefardita nacido en Macedonia habla
un castellano singularmente castizo. "Mis padres evitaban contamina~ nuestro idioma con palabras eslavas, turcas o francesas", explica. Esto, razono,
casi medio milenio después de la expulsión de España.
-¿E Isaí?
-Es el padre del rey David.
-¿Testa?
-Es cabeza, como en italiano. He encontrado "testa" en el Quijote.
Dicen que los hebreos somos testa-rudos.

-¿Por qué?
BELÉN, HOY

Concebía el paisaje de Belén como el toscano o umbro de tantos naci•
mientos pintados con mística busca de belleza por los pintores italianos, y
he aquí la sorpresa: los dos se parecen por los cipreses, los ricos viñedos
que verdean las terrazas escalonadas de las colinas y una que otra roca
erosionada como en la tierra de Siena.
Cada hebreo, cada cristiano se acerca a Belén con unción. Los hebreos
porque fue la cuna de David, y David no es sólo su héroe nacional sino la
prefiguración del Mesías; los cristianos porque saben que el Mesías, deseen•
diente de David, nació en Belén. San Juan ... San Juan escribe... Compro
W1 Nuevo Testamento, busco ansiosamente y leo: "¿No afirma ]a Escritura
que de la simiente de David y de la aldea de Bethlehem de donde era David,
vendrá el Cristo?".

Encuentro en la plaza, entre la iglesia de la Natividad y la novísima mez•
quita construida por Hussein, a una pareja de peregrinos mexicanos. La
señora me dice sonriendo: "El rey que más recordamos en México no es
Carlos V o el del Caballito, sino el nacido aquí. No por ser el antepasado
,.
"
de Jesus smo ... .
Ya entiendo, y aquí en Belén la evocación de "las mañanitas que cantaba
el rey David" adquiere un nuevo significado, una nueva ternura. Vamos

-Por nuestra fidelidad a la tradición bíblica. Por nuestro amor tres veces
milenario a la tierra "de nuestros mayores. Figúrense que al regreso de nues•
tra cautividad en Babilonia, ciento veintitrés descendientes de betlemitas
volvieron a establecerse aquí, en su antigua aldea. Lo dice el profeta Esdras.
-¿ Qué quiere decir Belén?

-Bethlehem es "la tierra del pan". Fue y es muy fértil, pero ahora más
que trigo se da el vino, entre los mejores de Israel.

•
La iglesia de la Natividad no se compara con los templos cr1st1anos de
Europa. Su valor arquitectónico es modesto; la sugestión que ejerce se debe
a la sacralidad de los lugares, máxime la gruta, en el crucero de la nave
mayor. Se baja por gradas desde ambos lados del coro, y en el mármol del
pavimento veo una estrella -la de David, la de Belén- rodeada por estas
palabras estremecedoras: Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est.
Quince lámparas están encendidas día y noche alrededor de la estrella:
seis griegas, cinco armenias y cuatro latinas. Éste es el lugar sacrosanto donde
una virgen dio a luz a un dios. En la India hay otro y Krishna como
Cristo se salvó de una matanza de inocentes; en México' hay otro más, en
Tepoztlán, y también el niño-dios Tepozteco se libró milagrosamente de la
muerte. Trato de ajustar la visión de la gruta de Belén a la que de ella

533
532

�tuvieron mil pintores, y entre ellos los primitivos toscanos y flamencos, pero
mi fantasía no me ayuda. De la gruta pasamos a la tumba de San Jerónimo
y a la celda -ahora capilla- donde el gran doctor de la Iglesia tradujo la
Bihlia del hebreo al latín, entre 386 y 420, año en que murió casi nonagenario.
Isaac Isai Testa, más ducho en historia cristiana que muchos cruhanos
y que habla con profundo respeto de una religión que no es la suya, nos
hace una pregunta desconcertante:
-¿Saben ustedes que no sólo María era virgen, sino también San José?
Todos hemos visto a San José representado casi siempre anciano, con el
lirio, símbolo de pureza; pero aun admitiendo la inmaculada concepción
de Jesús, ignorábamos la virginidad de su padre putativo.
-¿ Quién lo afirma, don Isaac?
-El propio San Jerónimo. Aquí están sus palabras.
Isai Testa saca de su bolsillo una libreta de notas y lee: Ut ex virginali
coniugio virgo Filius nasceretur.

•
Todos los años, entre mi octavo y el décimo cuarto, escribía unos poemitas

para la Navidad. Los versos que compuse a los once años empezaban con
una exaltación de Belén, que tampoco necesita versiór¡:
"Betlemme, Betlemme,

fra i borghi giudei
piccino tu sei,

per6 il Redentore
ti ha scelto tra mil/e
piú celebri vil/e,
piú grandi cittá.
E' tuo tanto onore
poiché il Salvatore
in te nascerá.
Betlemme, Betlemme,
tra i borghi giudei
glorioso tu sei."

534

Recité estos versos a mis compañeros mexicanos y a don Isaac, y por un
momento reviví el candor de mi incipiente adolescencia.

HISTORIA DE LA LENGUA HEBREA

Entrevisto al ilustre filólogo, investigador de vanguardia de la Universidad
de Jerusalén, doctor Chaim Rabin.
-¿ Cómo es posible expresar en el idioma de la Biblia la vida del siglo XX?
-La BiWia tiene cerca de 8,000 palabras; el hebreo que hablamos, 60,000.
-Y ¿de dónde procede este río de vocablos?

-14,000 se encuentran en el "lenguaje de los sabios", posterior al exilio
de Babilonia. En él los maestros de la Ley escribieron La Mishná.
-¿La Mishná ... ?

-Sí, la obra religiosa más importante después de la Biblia. Su principal
compilador es J udá el Principe, en el segundo siglo de la era cristiana. El
arameo y el griego contribuyen a enriquecer el vocabulario hebreo .
-22,000 palabras. Sólo llegamos a una tercera parte del actual.
-En la Diáspora florece la poesia hebrea, máxime en España, y los poetas
son inventores de palabras. También hubo necesidad de inventar nuevos
vocablos en la prosa.
-¿Alude usted a las traducciones de los libros árabes?
-En el lapso de 250 años se tradujeron más de mil, en parte versiones
al árabe de la ciencia griega, y los traductores crearon millares de nuevas
palabras para expresar la terminologia cientifica. El ejemplo lo dio a mediados del siglo XII su antepasado granadino Yehuda ibn Tibón, llamado
con raz6n uel padre los traductores".

-Pero ¿cómo llegamos al idioma actual?
-Por un prodigio debido a un visionario. Esto es, un filólogo v1S1onario.
Eliezer Ben Yehuda, nacido en Rusia en 1858. Su Thesaurus Totius Hebraitatis se basa en el estudio de centenares de libros de todos los períodos del
lenguaje. Desde Juego, Ben Yehuda fue un asiduo inventor de palabras,
y muchas de las voces más comunes en el habla de hoy -qué sé yo: diario,

535

�reloj, moda, diccionario, toalla- son sus creaciones. Al cabo de 1,700 años,
el hebreo es otra vez lengua viva y tan sólo aquí en Israel lo hablan tres
millones.
-¿Lo hablan y lo escriben?
-Por supuesto. Es admirable ver cómo un runo de ocho años lee sin
dificultad y desde luego entiende un pasaje de Isaias en los Rollos del Mar
Muerto. Ah, algo que le agradará. F.! hebreo que usted oye hablar en todas
partes tiene la pronunciación española, es decir, sefardita, y no la de la
gran mayoría de los judíos, los de la Europa oriental. Esto se debe a una
sabia determinación de Ben Yehuda.

DESARROLLO DEL MOVIMIENTO POR LA INDEPENDENCIA
EN MÉXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Dra. NETIIE LEE BENSON

•

Universidad de Austin, Texas

¿ Qué sabe, doctor Rabin, de los más remotos orígenes del hebreo?
-Como lengua semita, se emparienta estrechamente con el árabe, uno
de los grandes idiomas literarios y científicos de la humanidad. Entre sus
parientes muertos, los más antiguos documentados son el babilonio y el asirio,
o caldeo; se conservan centenares de millares de tablitas de barro con escritura cuneiforme. Pero ya que todos somos vástagos de la gran familia
camitosemítica, estamos emparentados con el antiguo egipcio - y su hijo,
el copto--, así como con el bereber de Marruecos e incluso Con varios idiomas del África negra, que llamamos chádicos o nilo-chadianos, porque se
hablan desde el Nilo hasta el lago Chad, al sur del Sahara. El más importante es el hausa, "lingua franca" en una extensa área africana. Sobrecoge
la analogía entre voces hausas y hebreas.
-¿En suma ... ?

-Ignoramos en qué época ni en qué lugar se originó la lengua madre:
¿en Asia?, ¿en África? ¿Los que la hablaban tenían tez morena clara, como

los semitas y los antiguos egipcios, o negra como los pueblos del Chad, o
blanca como los bereberes? Sólo podemos suponer que, hace más de cincuenta siglos, el grupo protosemítico se separó del tronco originario y se
estableció en Arabia. De él proceden todos nuestros idiomas: el babilonio
y el asirio, el canaanita y el arameo, el árabe y el etiópico. Del contacto
entre la lengua de Caldea que hablaba Abraham y la de Canaán, donde se
estableció el patriarca, nació el hebreo: la lengua de la Biblia, milagrosamente resucitada en Israel.

536

LA REvoLUCIÓN POR LA Independencia americana no se produjo gracias a
un levantamiento del proletariado ni tuvo el sentido de una lucha de clases.
En ella participaron todas las clases y todos los grupos económicos: terratenientes aristócratas, grandes comerciantes, la pequeña burguesía comercial,
los profesionales y los miembros de las clases trabajadoras. Miembros de
todos los grupos apoyaron o se opusieron a la Revolución. Y, en cierta manera, ocurrió lo mismo en México. 1 Es verdad que el movimiento de Hidalgo
y su grupo apeló originalmente a los indios y a los sectores más bajos de la
población y que no se puede dudar de la activa participación que tuvieron
estos sectores en las primeras etapas del movimiento. Sin embargo, su carácter espontáneo hace recordar a los sucesivos levantamientos indígenas
que se produjeron en las colonias a lo largo de la segunda mitad del siglo
XVIII. Era más una protesta y aun un colérico gesto de venganza en contra
de la opresión y del mal gobierno, que más de una vez desembocaba en el
saqueo y el pillaje de las propiedades de los terratenientes y mineros, que
una lucha por lograr un cambio revolucionario del sistema social en su
totalidad. En su efervescencia inicial, este movimiento fue más una rebelión que una revolución. Y el giro inesperado que tomó probaWemente sea
el principal motivo por qué Hidalgo y sus consejeros renunciaron a un triunfo
1

MoRRis, Richard B., The American Revolution. A Short History (New York,
Van Nostrand, 1955), pp. 7-15; GoNZÁLEZ, Luis, "El período formativo", en Daniel
Cosío Villegas et al, Historia mínima de México (México, Colegio de México, 1973),
pp. 73-82.

537

�virtualmente asegurado, cuando la ciudad de México estaba a merced de
sus hordas.2
Bajo la conducción de Morelos, el movimiento comenzó a tomar un perfil
revolucionario, persiguiendo objetivos políticos, económicos y sociales y sumando a sus fuerzas sectores más diversificados y amplios de la población.ª
Ni en México, ni en lo Estados Unidos de América, sin embargo, los indios
o los negros tuvieron un papel significativo en la dirección de la revolución.
Más bien, ellos fueron utilizados como carne de cañón, sobre todo en México
durante los primeros movimientos emprendidos por Hidalgo y, aun después,
aunque en menos medida, por el mismo Morelos. Por otro lado, cuando se
inició la Revolución, el motivo principal que movía a los líderes no eran
los intereses o la situación de los indios o de los negros. El grito de batalla
de Hidalgo era "¡ Viva el Rey! Viva la Religión Católica! ¡ Muera el mal
gobierno!" y, como un símbolo para las masas, llevaba en su estandarte la
imagen de la Virgen de Guadalupe!
Aparentemente, Hidalgo luchaba por imponer ciertas reformas políticas,
económicas y sociales, pero no lo hacía en nombre de la independencia sino
en nombre del Rey. Sólo después de tres años de lucha, cuando ya Morelos
había tomado la conducción del movimiento, fue proclamada la Independencia. 5 Es verdad que más de una vez habían existido sugerencias para
que se procediera a organizar un nuevo gobierno y que se utilizaba muy
frecuentemente el término "Independencia".6 Pero hay que tener en cuenta
que la situación que existía en todos los dominios españoles durante este
período crea una notable confusión para comprender hoy exactamente cuál
era el sentido de ese término. En la misma España, este período fue llamado
1 ALAMÁN, Lucas, Historia de Méjico (5v. México, 1854), I, 488-9; HAMILL, Jr.,
Hugh M., The Hidalgo Revolt (Gainesville, University of Florida Press, 1970), pp.
177-179; ZAVALA, Lorenzo de, Ensayo crítico de las revoluciones de México desde
1808 hasta 1830 (México, Editorial Porrúa, 1969), pp. 45-52.
• lbid., pp. 63-65; AuMÁN, Historia de Méjico, II-III.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, I, 379; HAMILL, The Hidalgo Reuolt, pp. 121-123;
BusTAMANTE, Carlos María, Cuadro hist6rico de la reuoluci6n mexicana (6v. México, 1843-1846), II, 328; III, 1-100.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, IV, f. 166; Tn.i:MONs, Wilbert H., Morelos (El
Paso, Texas Western College Press, 1963), p. 122-123; HERNÁNDEZ Y DÁVALOs,
Juan E. (ed.)Colecci6n de documentos para la historia de la guerra de independencia (6v. México, 1877-1882), V, 214.
• Diario de México, 1808-1814; Gaceta de México, 1808-1814; CoRTES, Spain,
Diario de las Cortes, 1810-1814; NAVA OTERO, Guadalupe, Cabildos de la Nueva
España en 1808 (México, Septentas, 1973).

538

~l de la "G~erra por la Independencia". Por supuesto que acá se refería a la
mdependenc1a de la• dominación francesa,1 pero é•qw·e'n podr'ia. af.rrmar que, en
gran P~~e, ese ID1Smo término no significaba en alguna medida lo mismo
en ~enea? Tanto aquellos que participaron directamente en la revuelta
Hidalgo, como. a~uellos otros que no tuvieron una participación activa,
vieron en su movmuento lo que el mismo Hidalgo había proclamado: la
lucha contra el mal gobierno y, al mismo tiempo, el apoyo al rey legítimo
Fe~ando_ VII. E:to no implicaba una lucha para separarse de la madre
patria, m persegwa otra independencia que aquella que le permitiera librarse de la dominación extranjera, es decir de Francia. Fue una lucha
de los mexica~os contra aquellos que usurpaban el trono de su rey, Fernando
VII, de la rmsma manera que los españoles de la península se levantaron
para defenderlo.ª Y era, al mismo tiempo, una lucha por el derecho de los
mexicanos a participar en su gobierno.

d:

Tanto en México como en los Estados Unidos, no podemos señalar claramente un momento definido en el que podamos decir que ha nacido la
Independencia. En uno y otro caso se comprende mejor si se la compara
con un proceso más o menos prolongado de gestación. Para mayor claridad
en
proceso . ~exicano podríamos hablar de tres etapas por las que ~
realiza ese nacmuento. En un primer momento, el movimiento habría tenido
un na~ento prematuro y habría vivido precariamente. Más aún, podríamos decir que logró sobrevivir gracias a que fue socorrido por un segundo
movimiento también independentista, que tenía otros orígenes y obedecía
a un proyecto completamente diferente. En una última etapa este segundo
impulso se vio superado y, finalmente, reemplazado por el primero, a quien
se sumaron otros miembros con ideas ya más maduras que correspondían a
sus primeras intenciones. Esto es lo que pretendemos esbozar brevemente
en estas notas.

:1

Los presupuestos generales que dieron lugar a la Independencia en los
Estados Unidos y en México son muy similares. Tanto los americanos como
las colonias españolas estaban muy alejados de su madre patria. Sin embargo, las comunicaciones entre España y sus colonias eran más difíciles, y
aun se veían interrumpidas por períodos más o menos largos, que las de
' SPAIN, Servicio Histórico Militar, Diccionario bibliográfico de la guerra de independencia española 1808-1814 (3v. Madrid, 1944-52); LoVETT, Gabriel H., Napole6n and the Birth of Modern Spain (2v. New York, New York Univenity Press
1965), 11.
'
• Diario de las Cortes, 1810-1814.

539

�Gran Bretaña con las suyas. Y esto porque durante la mayoría de estos
siglos Gran Bretaña donúnó los mares. De esta manera, durante largos períodos, la, colonias españolas se vieron forzadas a arreglárselas por sí núsrnas.•
Durante esta época, tanto las colonias españolas como las británicas habían llegado a sentirse imbuidas de cierto sentido de "autosuficiencia''. Durante las últimas décadas del siglo XVIII muchos núles de mexicanos
-abogados, comerciantes, mineros, médicos, militares, periodistas, burócratas, hacendados, granjeros, clérigos, etc.- definían su propia identidad más
como americanos que como españoles. Y éste era mucho más acentuado en
Nueva España, donde los mexicanos se veían a sí mismos como hijos de la
tierra donde habian nacido, la tierra de la abundancia, "el mejor país de
todos cuantos circundaba el sol" .10

Este espiritu de autosuficiencia no pas6 inadvertido para el gobierno español. De la misma manera que la Inglaterra y sus colonias se habian
desarrollado de manera diferenciada, teniendo al final distintos intereses econ6micos y diferentes ideas politicas y sociales, el mismo hecho babia ocurrido
con España y México. Por ello, cada uno de los centros metropolitanos
procuró igualmente aumentar al grado de control sobre sus colonias, de tal
manera que pudieran controlar su crecimiento y mantener dominados sus
deseos de autosuficiencia. lista es la explicación de las nuevas medidas políticas tomadas por España al implantar el sistema de intendencias en sus
colonias y al crear las Comandancias Generales de las Provincias Internas
'
dando la mayoria de las posiciones de gobierno a leales peninsulares.11 Otras
medidas también fueron promulgadas, que tenían por objeto hacer a las
colonias más dependientes del gobierno metropolitano. Sin embargo, mientras se buscaba con ellas aumentar el control sobre las colonias, al mismo
tiempo ellas sirvieron para provocar a los mexicanos.
El gobierno español, como el inglés, irritó a su colonia mexicana al im•
poner un nuevo sistema impositivo. Sin embargo, a diferencia de las colonias
inglesas -que contaban con pocas riquezas durante el dominio británice&gt;-,
México enriqueció permanentemente las arcas españolas con sus ricas producciones. Sus recursos no s6lo compensaron todas las inversiones que efectuaron los españoles para el desarrollo de la colonia, sino que también
• Las Gacetas de Mixico de los siglos XVII y XVIII.
11
11
GoNzÁLEZ, "El período formativo , p. 79; Dictionary of American History (6
vols. New York, Charles Scriber's Sons, 1940-1961 ), IV, 464-465.
u BRADING, D. A., Miners and Merchants in Bourbon New Spain (Cambridge,
1971 ), pp. 33-91.

540

proveyeron la mayor parte de los recursos que necesitaron los españoles para
organizar la defensa y mantener el sistema colonial en las otras colonias
americanas. Si bien los mexicanos eran perfectamente conscientes de esta
realidad, no elevaron ninguna protesta en contra de la funci6n que les asignaba el sistema colonial, hasta la aplicación de la ley de consolidación de
vales, como se llamó al nuevo sistema impositivo, en 1805. 12 Recién entonces
se produce una protesta prácticamente unánime entre todos los grupos que
residían en Nueva España, ya sean españoles peninsulares, como mexicanos,
que tuvo indudables repercusiones en el futuro. Este impuesto babia sido
aplicado anteriormente en la península,13 del mismo modo que nuevos derechos fiscales (Stamp Tax) habían sido aplicados en Inglaterra antes que
en sus colonias.u Pero en este caso español, los impuestos tenían el objeto
de defender el imperio español en Europa," núentras que en el caso de
Inglaterra pretendian defenderlo fundamentalmente en la misma América. 16
Aunque los mexicanos no protestaron inmediatamente por la implementación de esa ley, como los hechos lo demostraron más tarde, vieroil en ella
una violación del principio básico que se refería que no debía haber impuestos
sin representaci6n en el gobierno. Por ello esa ley tuvo efecto saludable en
México -&lt;:orno ocurrió con las ordenanzas de navegación (Navegation Acts)
y otras medidas en las colonias británicas de América-,17 ya que unió a
todos los residentes de México en contra de esas malas prácticas gubernamentales. Más aún, esas decididas protestas convencieron a las autoridades
españolas, que terminaron por suspender la aplicaci6n de la ley 18 -lo mismo
que había ocurrido con las autoridades británicas con respecto a sus colonias. Sin embargo, para ese entonces la autoridad real ya se había deteriorado, pues aun los españoles peninsulares residentes en México desconfiaban
de la autoridad real."
La suspensi6n de esa ley tan impopular se debió, de hecho, no al gobierno
u FLORES CABALLERO, Romeo, Counterrevolution. The Role of the Spaniards in
the Independence of Mexico, 1804-1838 (Lincoln, Nebraska, University of Nebraska
Press, 1974), pp. 14-41.
" Ibid., p. 15.
" MoRRIS, The American Revolution, p. 17.
11
FLORES CABALLERO, Counterrevolution, p. 15.
211
Dictionary of American History, IV, 466; MORRIS, The American Revolution,
pp. 14-17.
11
lbid., pp. 15-16; Dictionary o/ American History, IV, 465-466.
18
Gaceta de México, XVI (15 de abril, 1809), pp. 324-328; FLORES CABALLER0 1
Cou.nterrevolution, pp. 14-41.
lll ]bid.

541

�de Femando VII sino a la Suprema Junta Central de Sevilla, en julio de
1808." Dicha junta, leal a Fernando VII y en su nombre, reconociendo
el derecho de las colonias a estar representadas en el gobierno central del
imperio, decretó que cada una de las colonias enviaran sus representantes
para participar, como iguales, en ese cuerpo gubernamental. 21 Más tarde
la junta se vio obligada a trasladarse de Sevilla a la isla de León, y creó
una regencia para que continuara gobernando en nombre de Femando VII
durante la Guerra Españala por la Independencia del poder francés. Entonces, no solamente fue nombrado un mexicano como miembro de la re•
gencia, pero también se enviaron instrucciones a todas las provincias de
las colonias de América Hispana para que se enviaran sus representantes
a las cortes españolas." Para asegurar la representación colonial en aquel
cuerpo, la junta dispuso que se seleccionara, entre los españoles americanos
que residían en España, un grupo cualificado para que representara a cada
una de las regiones coloniales corno diputados suplentes hasta que llegaran
los diputados electos, a quienes correspondía la representación en propiedad. 2s
De esta manera, siete mexicanos se sentaron en los escaños parlamentarios

cuando se abrieron las sesiones de las cortes el 24 de septiembre de 1810."
Antes de esa fecha, ya dieciocho provincias mexicanas habían elegido a sus
diputados y reunido los fondos necesarios para costear su viaje. De todos
ellos, quince llegaron a España, uno (el nuevoleonense Juan José de la Garza) murió en ruta y otro se encontró incapacitado de viajar antes de su
partida. Sólo uno (el oaxaqueño Manuel Maria Mexia) rehusó a emprender
tan peligroso viaje. De esta manera, México se encontró representado por
veintiuno de sus hijos nativos en aquel cuerpo revolucionario que produjo
la Constitución de 1812 para el imperio español. Y su persistente acción,
como uno de los grupos más activos en las cortes, indica que sus demandas
referentes a tener su representación en el gobierno habían sido reconocidas.
Ni la junta central ni la misma regencia habían previsto que las cortes
• Gactta de México, XVI (15 de abril), 324-328.
21
"Decreto del 22 de enero de 1809", en Gaceta de México, XVI 1 325; ALAMÁN,
Historia de Méjico, I, p. 291.
n "Decreto del 14 de febrero de 1810'\ Gaceta del gobierno de Mfrico, I ( 18 de
mayo de 1810), pp. 419-420.
u BERRY, Charles R., "The Election oí the Mex.ican Deputies to the Spanish Cortes1 1810-1822," in Mexico and the Spanish Cortes (Austin, University oí Texas Press,
1966), pp. 15-17; CoRTES, Spain 1 Diario de las discusiones y actas de las Cortes
(24 v. Cádiz, Imprenta Real, 1811-1813), I.
" BERRY, "The Election of the Mexican Deputies to the Spanish Cortes," pp.
14-20.

542

tuvieran las funciones de un Congreso Constituyente; pero una vez que se
reunieron, ellas se arrogaron el derecho de redactar y promulgar una Constitución que transformara la monarquía absoluta en una monarquía constitucional.2:1 Por ello, esas cortes se transformaron en un cuerpo realmente
revolucionario no solamente para España, pero también para todas sus colonias y, especialmente, para México. El producto de sus dos años de sesiones
fueron fundamentalmente de naturaleza política, como lo fue por otra parte
la misma Constitución de los Estados Unidos de América. Pero sus decretos
abrieron la puerta a futuras medidas de reforma económica y social, previstas en las candentes sesiones de 1810-1814. Cuando estas discusiones se
convirtieron en leyes en las aún más revolucionarias sesiones de 1820-1821,
ellas sirvieron para que se gestara el segundo movimiento independentista
en la tierra mexicana.
Como resultado de la orientación que tomaban las cortes y la regencia,
y ayudado por Inglaterra, Fernando VII fue finalmente dejado libre de su
cautiverio por Napoleón en 1814. El rey se apresuró a pagar a sus leales
partidarios disolviendo las cortes, anulando la extremadamente revolucionaria Constitución y apresando a muchos de los diputados, incluyendo a los
que habían tenido una participación más activa entre los mexicanos,2e y
uno de éstos fue el coahuilense José Miguel Ramos Arizpe.
La acción de los mexicanos en las cortes españolas entre 1810 y 1814 y,
más tarde, entre 1820 y 1821, ha sido largamente ignorada o desvalorizada
con relación a la Revolución Mexicana y a la guerra por la Independencia.
Sin embargo, esta acción es fundamental para poder entender la historia
política y constitucional mexicana desde 1812 en adelante. Cuando Morelos
convocó a una asamblea para constituir un gobierno, uno de los documentos
mejor conocidos por aquel grupo fue la Constitución de 1812.27 Más aún,
algunos de los miembros del Congreso de Apatzingán habían participado
en las elecciones municipales populares que se llevaron a cabo en la ciudad
de México en 1812, conforme a la Constitución de 1812, y se habían aprovechado de la libertad de prensa por el breve período que existió en México,
en las postrimerías del mismo año. 28 Carlos María Bustamante, un periodista
u SPAIN,
•

Cortes, (1810M1813), Diario, l.
Charles E., A History o/ Spain (New York1 Macmillan, 193BL pp.

CHAPMAN,

494-495.
21

Morelos, pp. 135M136.
Nettie, "The Contested Mexican Election oí 1812," Hispanic
American Historical Review, XXVI (August1 1946), 336-350; NEAL, Clarice, 11Freeis

TtMMONs,

LEE

BENSON 1

543

�que después llegó a ser miembro del Congreso de Apatzingán, habla defendido tanto el nuevo proceso electoral como la libertad de prensa. Temiendo
ser arrestado a causa de sus convicciones, huyó de la ciudad de México
y se unió a Morelos cuando, tanto la libertad de prensa como la continuación de las elecciones, hablan sido suspendidos por Venegas en los primeros
días de diciembre de 1812."
¿ Cuáles eran los principales princ1p10s políticos de este documento?
La soberanía nacional y popular, la separación de poderes, la igualdad en la
representación, la igualdad de derechos y deberes, el ejercicio del gobierno
basado en el consentimiento y, finalmente, un gobierno provincial y local

relativamente autónomos. Estos principios se identifican con aquellos ideales

de "libertad, igualdad, derechos inalienables y gobierno con el consentimiento de los gobernados" tan profundamente incorporados a la tradición
de la revolución americana. Sin embargo, los mexicanos, cuando quisieron

introducir estos ideales en la Constitución de 1812, no buscaron apoyo en
el extranjero sino dentro del propio imperio. Del mismo modo que los americanos se hablan apoyado en las leyes y en las prácticas inglesas, los mexicanos y otros españoles americanos y peninsulares se remitieron siempre a
las leyes y a las costumbres que se hablan desarrollado en la misma España
hasta tal punto que habían llegado a ser leyes escritas, como las Siete Partidas, los numerosos fueron municipales y la Recopilaci6n de las Leyes de
las Indias. Y, también del mismo modo, ellos adujeron a su favor su propia
experiencia individual, basados en el conocimiento inmediato de lo que era
más conveniente para el futuro de las Españas. Los diputados de México,
igual que los de las otras provincias y colonias y los de la penlnsula, se
sentlan identificados con sus propias leyes y costumbres. Fueron voluntariamente a la guerra en contra de Francia y ya hablan empezado a temer la
agresión de los Estados U nidos de América, cuyas ideas y leyes resultaban
bastante sospechosas a una sociedad enraizada en la tradición católica española, ya se tratara de aquellos que vivlan en la penlnsula o en las colonias.
Largos y acalorados debates alrededor del tema de la autonomía de los
gobiernos provinciales se refirieron al primitivo sistema español de reinados
que, eventualmente, se unían bajo la autoridad de un monarca sólo después

de que éste había reconocido su identidad a través de la representación en
las cortes. Y anhelaban un sistema similar para los numerosos reinados que
dom of the Press in
93-98.
• Ibid., p. 95.

544

New

Spain, 1810-1820" in Mexico and the Spanish Cortas, pp.

se encontraban en América (Nueva España, Nueva Galicia, Nueva Vizcaya,
Nueva Extremadura, Nuevo Santander, Nuevas Filipinas, etc.). Aun las
revolucionarias cortes de 1810-1812 era un producto de la unión de los
diputados de las provincias (reinos) de España, que enviaron sus representantes sólo después de que cada una habla reasumido su soberanía gobernándose por sus propias juntas provinciales, con el fin de expulsar a los
invasores franceses; y, del mismo modo, los diputados de la América Hispana
se originaban de una situación similar en América.

Es interesante notar que el tema del federalismo, tal como fue tratado
en los debates que se referlan a la autonomía local y provincial, muchas
veces se planteó como opuesto a un sistema monárquico de gobierno. En
este contexto, algunos diputados de España compararon los gobiernos provinciales o locales dentro del sistema monárquico con una especie de federalismo, tal como existla entonces en los Estados Unidos de América. Sin
embargo, los mexicanos -junto con muchos de los diputados liberales peninsulares-- rechazaron esta interpretación. Finalmente, aquellos que se oponían a conceder un gobierno basado en una mayor autonomía provincial
y en un retorno a las formas municipales que habían sido suprimidas por

Carlos V, perdieron la partida. Se concedieron amplios poderes a la provincia -ejecutivo, legislativo y judicial. El gobierno municipal fue reasumido por el pueblo y nombrado dentro de cada jurisdicción a través de
elecciones populares de los cabildos, creándose además nuevas municipalidades.'°
La nueva Constitución, de acuerdo con otras de su época, dispuso que

el gobierno nacional se orgánizara conforme al principio de la división de
los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Se subordinó la autoridad del
rey a lo que dispusieran las cortes. En los debates que se mantuvieron
alrededor del tema de la limitación del poder real, un diputado mexicano,
Guridi y Alcocer, citó el precedente de la Constitución de los Estados Unidos
de América que reconocla el derecho de las cortes para rechazar el veto del
ejecutivo y para declarar la guerra." Por otra parte, ni las cortes ni el
mismo rey tenían poderes judiciales y ningún español podía ser juzgado por
una causa civil o criminal, a no ser que fuera sometido a los tribunales y

'° LEE BENSON, Nettie, La diputaci6n provincial y el federalismo mexicano (México, El Colegio de México, 1955); CuNNIFP, Roger L., "Mexican Municipal Electoral Refonn, 1810-1822", en Mexico and the Spani.sh Cortes, pp. 59-86.
11
GARZA, David T., "Mexican Constitutional Expression in the Cortes of Cadiz,"
en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 54.55 j Diario de sesiones de las Cortes (2a.
ed.) III (octubre 10, 1811), 2037-2038.

545
humanitas.-35

�de acuerdo a las leyes. Los fueros militar y eclesiástico continuarían sólo
dentro de los limites prescritos por las leyes actuales y aquellas otras que
se dictarían. Y los sesenta y tres artículos que organizaban el sistema judicial
tenían el objeto de proteger a todos los españoles de cualquier acción arbitraria o tiránica.

La Constitución liberal de 1812 fue proclamada en todas las colonias
españolas antes de que terminara el año en curso. Y, de hecho, los hispanoamericanos que habían colaborado eficazmente en su redacción se preocuparon intensamente de que ella, junto con las copias de los debates en las
cortes, fueran ampliamente distribuidas en toda América, especialmente en
cada municipalidad." Muchos de estos liberales que se habían comprometido
con la nueva Constitución, después que Fernando VII la anuló junto con
las leyes de las cortes (mayo de 1814), pasaron los seis años siguientes en la
prisión. Pero las ideas liberales no pudieron ser detruidas una vez que se
habían difundido por todas partes. Y esto lo descubrió el mismo Fernando
VII cuando se vio forzado a repromulgar la Constitución de 1812 y a restaurar las cortes, en los primeros meses de 1820."
Las nuevas cortes fueron aún más revolucionarias que sus predecesoras
de 1810-1814. Abolieron las vinculaciones y las manos muertas, suprimieron
los monasterios de las órdenes monásticas, pusieron a todos los miembros del

clero regular bajo la autoridad de los obispos y urgieron tanto a los frailes
como a las monjas a secularizarse. Suprimieron los fueros militar y éclesiástico, poniendo a sus miembros bajo jurisdicción civil y expulsaron los

jesuitas. Se dictó una ley reconociendo el derecho de toda persona, sea o
no indígena, para poseer en propiedad individualmente su propia tierra; se
abolió la esclavitud, se atacaron los monopolios y se ·defendió abiertamente,
junto con otras muchas medidas económicas y sociales, el libre comercio. st
Estas medidas y muchas otras que fueron tomadas durante el período
1820-1821, fueron verdaderamente revolucionarias. Cabria preguntarse cómo iba aceptar aprobarlas el rey Fernando VII y si alguna vez llegaría a

promulgarlas. Pero esto fue precisamente lo que aconteció. Y, precisamente,
fueron estas medidas extremadamente revolucionarias, propuestas por las
cortes de 1820-1821 y por sus cincuenta y un diputados mexicanos, las que
gestaron involuntariamente el segundo movimiento por la Independencia
Mexicana." El grupo que lo representaba no quería cambios revolucionarios.
Aparentemente, ellos se justificaron considerando el rey era un cautivo involuntario, encerrado en su propio palacio, de este grupo de radicales liberales. De esta manera, los cuerpos corporativos y los sujetos que se oponían
a ]a revolución ]ibera! sólo tuvieron un camino para salvar la situación;
aliarse con los pocos representantes que todavía existían del primer movimiento por la Independencia, dándole un nuevo contenido e invitando al
rey, o a uno de los príncipes españoles, a venir a México para gobernar sin
aquella Constitución revo]ucionaria, 86

'

Es suficientemente indicativo que en aquella misma época, los diputados
mexicanos, a pesar de encontrarse en el ambiente revolucionario de las cortes, continuaban pensando que las provincias americanas debían seguir perteneciendo al imperio español y ayudando a financiar su presupuesto. Hablan
llegado a la conclusión de que México y todas las otras colonias americanas
necesitaban no sólo una relativa autonomía provincial y municipal, sino una
autonomía total para gobernar sus propios asuntos, con sus propios cuerpos
ejecutivo, legislativo y judicial. Pero para ellos esa _autonomia y la descentralización gubernamental no significaba la Independencia que, desde México, proclamó la contra revolución. Presentaron su plan en junio de 1821,
que fue rechazado por las cortes." Inmediatamente, casi todos ellos pidieron
que se les permitiera retornar a su tierra, haciéndolo poco después.
El segundo movimiento independentista se mantuvo controlado por los
grupos contrarrevolucionarios durante poco tiempo. En marzo de 1823, el
pequeño grupo de los primeros revolucionarios de 1810 que todavía quedaba, y los que habían participado en las primeras cortes, junto con los
miembros de las recientes cortes de 1820, tomaron el control." Poco des11

12

Diario de las Cortes, 1810-1813.
as ZAVALA, Ensayo, pp. 83-89; SPENCE Ro»ERTSON 1 William, Iturbide of Mexico
(Durham Duke University Prcss, 1952), p. 51.
" BRE¡DLOVE, James M., "Effect of the Cortes, 1810-1882 1 on Chuch Reform in
Spain and Mex.ico" and MACAULAY1 Neill, "The Army of New Spain and the Mexican Delegation to the Spanish Cortes/' en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 113133 y 135-152, y otros ensayos por Clarice Neal y Roger Cunniff citado anteriormente.

546

ALAMÁN, Historia de Méjico, V, 45-46; ROBERTSON, Iturbide of Mexico, pp.
51-83.
• !bid., p. 71.
17
SPAIN, Cortes, 1821, Diario de las sesiones de las Cortes, 25 de junio de 1821;
ANDERSON, Woodrow, ºReform as a Means to Quell Revolution," Mexico and the
Spanish Cortes, pp. 185-207.
• LEE BENSON, Nettie, "El Plan de Casa Mata/ The Hispanic American Historical Review, XXV (February, 1945), 44.56; BENSON, La diputaci6n provincial,
pp, 73, 80-81, 90-108; 123-208.

547

�pués, en octubre de 1824, proclamaron una Constitución mexicana, que
reproducía casi literalmente la Constitución de 1812 y las leyes que la acompañaron, y en cuya redacción habían colaborado ellos mismos, poniendo las
bases de un sistema de gobierno nacional que incluía el respecto de las autonomías provinciales y municipales.

en 1810; que haya aparecido otra traducción en Santa Fe de Bogotá, en
1811, y otra en el Diario de México entre octubre y noviembre de 1812;
y aun fue citada en alguna que otra ocasión en los debates de las cortes, por
algún diputado mexicano o español, para apoyar o rechazar el dictado
de alguna ley.

En México, igual que en otras partes, estas ideas revolucionarias no eran

No faltaban quienes escribieran constituciones durante esta época. Y a

aceptadas por todos ni fueron inmediatamente incorporadas a la nueva
Constitución. Pero ellas se difundieron y discutieron ampliamente no sólo
en las cortes, sino en todo el mundo hispánico. La Constitución de 1812
con sus leyes, igual que los debates de las cortes, se habían impreso y habían
sido abundantemente diseminados por todas las regiones del imperio, incluidas las municipalidades más aisladas. Más aún, todas esta leyes revolucionarias fueron puestas en efecto dentro del territorio mexicano y continuaron en vigencia hasta que fueron abolidas o modificadas por nuevas leyes,
dictadas por el gobierno local. Sin embargo, las ideas que generaron permanecieron en el ambiente aún después que fueron reemplazadas y sembraron
una serie de demandas revolucionarias por las que se lucharía posteriormente
para hacerlas realidad en las constituciones mexicanas de 1857 y 1917, que
tuvieron por modelo las de 1812 y 1824. Y estas ideas revolucionarias, enunciadas y defendidas por los mexicanos tanto en su propia tierra como en
España en los inicios del siglo XIX, que a su vez estaban enraizadas en las
primitivas leyes y tradiciones españolas, fueron nuevamente proclamadas en
1810, 1812 y 1820, y continúan estimulando los ideales de los que todavía
hoy creen en la libertad, en la igualdad y en la justicia para todos los hombres.
La defensa de estos principios no fue una moda solamente durante los
tiempos ilustrados, sino que se remonta a la más primitiva tradición española. Ellos fueron suprimidos una y otra vez especialmente entre los siglos
XVI y XIX. Pero no murieron. Los intelectuales españoles e hispanoamericanos los hicieron revivir y los fortalecieron, de la misma manera que los
revolucionarios de los Estados Unidos de América apelaron a las leyes y
a las tradiciones británicas para legitimar sus preceptos revolucionarios. Lo
que parecía al principio el balbuceo de un niño, había llegado ahora a su
madurez.
Estas ideas estaban profundamente incorporadas a la propia tradición
y por ello no es correcto juzgarlas como una imitación. Esto tampoco significa que las ideas de unos no fueran conocidas por los otros, ya que eran
reconocidas por todos. Lo atestigua el hecho de que la Constitución de los
Estados U nidos de América ha ya sido publicada en Filadelfia, en españo~
548

cada uno de sus autores, como a cada nación, les gustaba imaginarse que

sus ideas habían influenciado a los demás. John Adams, el segundo presidente de los Estados Unidos de América, confesó una vez que le gustaba
redactar constituciones por otras naciones. Gouverneur Morris, mientras es-

taba en Francia y a pedido de un amigo, escribió una Constitución para
los franceses; y, sin embargo, le pareció ridículo que un francés le presentara

una Constitución de la que era autor, que serviría para los Estados Unidos
de América." Thomas Jefferson estuvo constantemente cambiando ideas y
bocetos de constituciones con varios corresponsales extranjeros, incluyendo

algunos españoles, en los inicios del siglo XIX. 40 Yo misma tengo el texto
inédito de una Constitución del "Reino Unido de América" (United Kingdom of America) -que debía ser promulgada en Hispanoamérica en el caso
de que España fuera completamente conquistada por los franceses. No tiene
firma y fue escrito en el mes de mayo, o de junio, de 1809, supongo por
John Adarns, y dirigida al virrey de México. Adams, Morris, Jefferson, españoles, franceses, mexicanos y otros muchos estaban en aquella época ideando
constituciones. Muchas de ellas circulaban de mano en mano. Pero el hecho
de que ellas tengan muchas semejanzas ----eomo en lo que toca a la forma de
gobierno o a la división de poderes-- no implica necesariamente que sean

fruto de la imitación. Estos principios ya estaban muy difundidos y, en el
caso de España y de sus colonias, eran inherentes a la primitiva tradición,
como lo demuestra la actuación de los mexicanos, de otros hispanoamericanos

y de muchos españoles entre los años 1810 y 1824.
Los intelectuales de México, de otras regiones hispanoamericanas y de
España, como los de los Estados Unidos de América, creían tan firmemente
• M01Rrus, Gouverneur, The Diary and Letters of Gouverneur Morris (2v. New

York, C. Scribner &amp; Sons, 1888) l. 486.
• LEICESTER FoRD, Paul (ed.) The Writings of Thomas Jefferson (10v. New
York, G. P. Putnamls Sons, 1892-1899), X, 22; ELLEY BERoH, Albert (ed.) Th•

Writings o/ Thomas ]ef/erson (20v. Washington, D. C., 1904-1907), I, 153-155;
XIV, 129-131, 487-492.

549

�en estas ideas tan arraigadas en su propia tradición, en sus leyes, en su
historia y en su propia experiencia vital, que comenzaron a querer independizarse de su madre patria para incorporarlas en su propia forma de gobierno.
Y por ellas continuaron luchando durante muchos años después de la Independencia.

NETTIE LEE BENSON

JUAN NEPOMUCENO SEGUlN, ESPIA TEJANO
EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE DE MÉXICO

( Traducción de Alejandro Losada.)
RICHARD G. SANTOS
Our Lady of the Lake University,
San Antonio, Tex.

AoVERTENCIAS
1) EsTA PONENCIA ES sólo un breve resumen del libro que está para terminar el que la presenta. El libro se publicará bajo el título de The Odyssey
o/ Juan N. Seguín - Texian Master Spy.
2) El espionaje no es una ciencia moderna, no invención contemporánea
de la política internacional. El espionaje y los espías han existido desde los
primeros anales de la historia universal. Lo que sí es moderno, o contemporáneo, es el admitir que existe el espionaje y que ciertos individuos son o
fueron espías. Esta nueva época y actitud comenzó con el presidente estadunidense Dwight David Eisenhower, quien fue el primero en confesar que
el piloto Francis Gary Powers (capturado en Rusia hace 15 años) era espía
americano. Antes de este incidente, todos los espías tenían que vivir y sufrir
en silencio y secreto.
3) Juan Nepomuceno Seguín fue uno de esos espías desconocidos. Fue
uno de esos que vivió y murió con su secreto. Fue uno de esos que tuvo
que sufrir las consecuencias de su carrera. Durante su vida fue acusado de
ser traidor a Texas y México. Finalmente, las acciones del espía Seguín han
escapado a la atención de los investigadores e historiadores por cien años.
Lo que sigue es sólo un resumen de la vasta documentación existente sobre
la vida y las acciones de Juan Nepomuceno Seguín, quien fue espía tejano
en la comandancia del noreste de México.
551
550

�A.

EL EJEMPLO DEL PADRE

Juan Nepomuceno Seguín nació el veintisiete de octubre de 1806, en la
Villa de San Femando de Béjar (hoy San Antonio, Texas). Sus padres
fueron don José Erasmo Seguín y doña Josefa Becerra-Sánchez. Sus abuelos
fueron don Santiago Seguín (hijo de Bartolomé, hijo de Antonio Guillermo) •
1
y doña Guadalupe de la Fuente Femández.
Las familias Seguín, Becerra-Sánchez y Fuentes-Femández llegaron a Texas
con el segundo marqués de San Miguel de Aguayo en 1722. Todos eran
procedentes de Saltillo o del marquesado de Aguayo.2 El primer Seguín en
la frontera, o noreste de la Nueva España, fue don Antonio Guillermo Seguín, quien aparentemente vino al Nuevo Re}nO de León con el primer
marqués de San Miguel de Aguayo y fue el mayordomo de la hacienda de
Santa María de las Parras en 1691.ª
Al nacer el niño Juan Nepomuceno ya llevaba en sus •.enas la rica sangre
y herencia de las familias pobladoras de lo que fue el Nuevo Reino de Le6n,
las provincias internas de la Nueva España, y las provincias de Nuevo
Le6n, Coahuila, Tamaulipas y Texas. Fue el amor a la patria chica, la actitud y filosofía de "obedecer y no cumplir" y la política del republicanismo
que se reflejó en el siglo 19 en el separatismo y federalismo del noreste de
México que habían de guiar los pasos de aquel niño tejano.
El segundo día de marzo, 1811, Seguín y sus compañeros arrestaron al generalísimo De las Casas y lo reemplazaron con tl decano realista Juan Manuel
Zambrano. Desde Béjar, la capital tejana, la junta contra-revolucionaria de
Béjar hizo los arreglos necesarios para rescatar al gobernador Salcedo. A la
misma vez, enviaron a Enrique Felipe Neri (alias el barón de Bastrop) a
que hiciera los arreglos para la emboscada de las Norias de Baján, que culminó con la aprehensión del padre Hidalgo y el ejército insurgente.

Así como Hidalgo, Allende y Aldama, el capitán Juan Bautista de las

ron hechos en Monclova, Coahuila, pero la cabeza del insurgente fue enviada

a Béjar donde fue estacada en la Plaza de Armas.'
Don ~r~mo. Seguín fue premiado por Nemecio Salcedo ( comand3Dte de
las provmc1as mtemas) con el grado de capitán de las milicias urbanas
de Texas, y siguió siendo regidor del Cabildo de Béjar y administrador de
correo de Texas.ª

En j~io de 181~, los regidores José Antonio Saucedo y José Erasmo Seguín
establecieron la primera escuela pública en Béjar (y automáticamente en
Texas) .• Es muy probable que uno de los primeros alumnos fue el ~iño
Juan Nepomuceno Seguín que apenas contaba con los cinco años.
La escuela no e~tió por mucho tiempo. A sólo dos meses de su fundación la provincia de Texas fue invadida por el Ejército Republicano del
Norte. En agosto de 1812, José Bernardo Gutiérrez de Lara y su ejército
insurgente tomó la Villa de Nacogdoches y se dirigió al presidio de la bahía
~el ~s~íritu Santo (hoy Goliad, Texas). Los insurgentes tomaron el presidio
sm mc1dente, pero fueron inmediatamente sitiados por las fuerzas realistas
bajo el mando del gobernador Salcedo.

A comienzos de marzo, 1813, los realistas se retiraron a Béjar. Los insurgentes los siguieron y el 28 de marzo tuvieron un encuentro a las orillas del
arroyo Salado en las cercanías de Béjar. Los realistas abandonaron el campo
de batalla y huyeron a Béjar.

.El prime~o de abril el gobernador tejano don José María Salcedo y sus
asistentes (mcluyendo el gobernador don Simón de Herrera, de Nuevo
León) se rindieron sin condición a los insurgentes. El Cabildo de Béjar (incluyendo a José Erasmo Seguín) también se rindió. Todos fueron encarcelados
en la antigua misión de San Antonio de Valero. A los dos días, los gobernadores Salcedo y Herrera, y otros once oficiales, fueron sacados de sus celdas Y llevados al arroyo Salado, donde fueron asesinados a manos frías. Según
los rumores y chismes entre la gente de Béjar, el mismo fin les esperaba a los
miembros del cabildo.

Casas fue procesado, ejecutado y descabezado. El proceso y ejecución fue1

Catedral de San Femando, San Antonio, Texas; archivo parroquial, bautizos,

t. IV, 1793-1812, foja 779, Núm. 805.
• SANTOS, Richard C., The Aguayo Expedition of I 722 (Austin, 1975).
• CAVAZOS GARZA, Israel, C,dulario Autobiogrdfico d, Pobladores y Conquistador,s d, Nu,vo León (Monterrey, 1964), pp. 73-74; Núm. 83, Agustín de Echeverz Y

• Proceso de Juan Bautista de las CMas, 1811, ms. Archivo del Estado de Texas,
Ramo Archivo de Nacogdoches (Austin).
• Proceso de José Erasmo Seguín, 1813-1819, ms. Archivo de la Secretaría de
Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo Núm. 10, exp. 667.
• Cox, l. J., Southwest Historical Quarterly, "Educational Efforta in San Femando
de ~jar", vol. VI, pp. 51-52.

Subiza.

553
552

�El seis de abril, 1813, José Bernardo Gutiérrez de Lara declaró la provincia de Texas totalmente independiente de "la España europea y todas
otras potencias extranjeras". También declaró a Texas como parte íntegra
de la República Mexicana que estaba por establecerse.
La formal y escrita declaración de indepedencia que no dejó dudas de
las intenciones de los insurgentes, causó grandes problemas en las filas
del ejército republicano. Los voluntarios estadunidenses, y especialmente el
agente secreto de los Estados Unidos del Norte, William Shaler, se escandalizaron y se sintieron traicionados. Inmediatamente comenzaron una conspiración contra Gutiérrez de Lara para quitarlo del mando. Le acusaron
de asesinato por las muertes de los gobernadores y demandaron una elección
pública para el puesto de comandante en jefe del ejército.
Durante la confusión, Gutiérrez de Lara le ofreció a José Erasmo Seguín
el puesto ·de representante insurgente en Nueva Orleáns. Seguín aceptó el
nombramiento y salió para Luisiana a medianos de mayo, 1813. El antes
realista, después hidalguista y luego contra-revolucionario-realista, y ahora
republicano, don Erasmo Seguín iba con instrucciones de entrevistarse en
Nueva Orleáns con el representante de Napoleón, don Pedro Gerard. Al
llegar a Natchitoches, Seguín fue entrevistado por William Shaler y su títere
(y probablemente doble-agente estadunidense-español) José Alvarez de Toledo. El paquete de documentos que llevaba Seguín fue confiscado por
Shaler.
Según Seguín, Shaler le forzó que escribiera varias cartas a ciertos insurgentes y bejareños urgiéndoles que quitasen a Gutiérrez de Lara de su puesto
y que lo reemp.Iazasen con Alvarez de Toledo. Por la buena, o por la mala,
Seguín cambió lados otra vez y finalmente decidió quedarse en Luisiana y
no regresar a Texas.
En julio del mismo año de 1813 el ejército republicano eligió a Alvarez
de Toledo al puesto de comandante en jefe y gobernador de Texas. Gutiérrez de Lara abandonó Béjar y se dirigió a Nueva Orleáns a entrevistarse
con Pedro Gerard y el pirata (también doble-agente estadunidense-español)
Jean Lafitte. Durante este mismo período también se dirigía a Béjar el
brigadier realista Joaquín de Arredondo.
El 18 de agosto el ejército de Arredondo se enfrentó al ejército republicano
a las orillas del río Medina, en las cercanías de Béjar. El ejército insurgente
fue destruido y Arredondo se ganó el sobrenombre del "carnicero del Río
Medina". Aparte de no tomar prisioneros en el campo de batalla, el bri-

554

gaclier arrestó a unos 800 hombres en Béjar y los fusiló a un promedio de
30 diarios.
Sin querer y sin saber, Arredondo enseñó a uno de sus tenientes Antonio
L6pez de Santa Anna, cómo tratar con rebeldes tejanos.
'
José Erasmo Seguín regresó
, . a Bé¡'ar a fines de octubre, 1813, y muy probablemente a , pasar
el
septJmo
cumpleaños de su hi'o
.
,
J J uan N epomuceno.
A!_ llegar a Be¡ar, Segum fue arrestado por los realistas. En esa época, en
Bé¡a~ los insurgentes eran automáticamente procesados y ejecutados, pero
no siempre en ese orden.
El proceso de José Erasmo Seguín por infidencia contra la corona comenzó
en noviembre de 1813, y terminó en abril de 1819. Seguín fue exonerado de
todos los . ?ª_rgos contra su persona y restablecido a sus puestos de capitán
de las milicias urbanas y administrador de correo de Texas.'
El a~o siguiente de 1820, Seguín fue electo regidor del Cabildo de Béjar
y actuo como alcalde segundo del ayuntamiento. Fue en esta capacidad que

Eras~o Seguín y Enrique Felipe Neri (el guía de Baján) recibieron al estaduru_dense Mases Austin e hicieron los arreglos necesarios para que se
entreV1stara con el gobernador tejano José María Martínez. Los tres ayudaron a Aus~ a obt~ner los trámites y permisos necesarios de Joaquín Arredondo para mtroducir colonos estadunidenses a Texas. En enero de 1821
Seguín fue el comisionado que recibió a los colonos.•
'
. También en 1821, Erasmo Seguín fue miembro de la diputación provincial que respaldó y apoyó el Plan de Iguala y la regencia de Agustín de
lturb1de, Al caer el emperador, Enrique Felipe Neri fue electo representante a la diputación provincial de las provincias internas de oriente. Seguín
fue nombrado representante de Texas al congreso constituyente de 18231824, donde terminó como subalterno a don Miguel Ramos Arizpe de
Coahuila.
'
. Como miembro del congreso constituyente, José Erasmo Seguín llegó a
firmar la Constitución de 1824.• Con esa firma hizo su penúltimo cambio
político. Once años después, en 1835, Erasmo Seguín volvió a cambiar de
bando por última vez, al hacerse rebelde tejano.
"Proceso de José Erasmo Seguín."
W1LLIAMs, Amelia C. Y BARKER, Eugene C., Writings o/ Sam Howton (Austin,
1938-1943); vol. !, pp. 125-126.
' Coleccidn de Leyes y Decretos Expedidos por el Congreso Central, 1823-1824
(México, 1829), pp. 79-106.
f

1

555

�Si es cierto como dice el dicho que "de tal palo salta la astilla", entonces
con este breve resumen biográfico de José Erasmo Seguin podemos comprender el carácter de su hijo Juan Nepomuceno. En ese pe:íodo '.'."portantisimo y formativo del niño, en esas edades de cuatro a qumce anos, Juan
Nepomuceno Seguín vio a su padre cambiar bandos políticos repetidas veces
sin fracasar.

¿ Qué, entonces, podríamos esperar del hijo?

B.

JuAN

N.

SEGuÍN - CAUDILLO TEJANO

A la edad de 27 años, Juan Nepomuceno Seguin fue nombrado y electo
a sus primeros dos puestos políticos. Tomó sus puestos en. enero de 1834.
Fueron el de jefe político del Departamento de Texas, y regidor del Cabildo
de Béjar. Inmediatamente fue confrontado con los problemas políticos nacionales y sus repercuciones en el noreste de la República. Los problemas
entre los yorquinos y escoceses, el federalismo y centralismo, el deseo franco
y vivo de los Estados Unidos del Norte por adquirir Texas, y finalmente,
los problemas causados por los apaches y comanches confrontaron al nuevo
jefe político.
Siendo bien conocidos como de federalistas, los Seguin ( padre e hijo)
fueron puestos bajo vigilancia por las fuerzas centralistas acuarteladas en
Béjar. Pronto comenzaron los rumores que los centralistas iban a quitar a
Juan Seguín de sus puestos.
No obstante la delícadeza de la posición, Juan N. Seguín proclamó una
convención para octubre de 1834 en Béjar para discutir la situación política
nacional y su impacto en el Departamento de Texas. Los alcaldes y voceros
anglosajones de las colonias tejanas decidieron no atender la convención.
La convención del 18 de octubre proclamó el Plan de Béjar en el cual
fecharon otra convención para el 15 de noviembre. Según el Plan, todos los
cabildos ayuntamientos y colonias del Departamento debían elegir y enviar
delegad~s a la convención para establecer un gobierno provisional tejano.10
Esta vez, las acciones de Juan N. Seguín fueron aprobadas y apoyadas por
los colonos anglosajones.11
• SEovÍN, Juan N. 1 Memoirs {San Antonio 1 1858) .
u BaowN, John Henry, Life o/ Henry Smith (Dallas, 1887), pp. 26-27, 29-30,

44-50, 53-56.

556

El establecimiento de dos legislaturas en el Estado de Coahuila y Texas
(una centralista, la otra federalista; una en Saltillo y la otra en Monclova)
hizo fracasar los planes de Juan N. Seguin. Aún más, la intervención del
presidente Santa Anna asegurando una elección pública y su promesa de
no enviar tropas centralistas al noreste (especialmente a Texas) terminó
con todos los hechos de Seguín y los federalistas." El jefe político tejano
canceló la convención de noviembre.
El primero de enero, 1835, Juan N. Seguín terminó su período como jefe
político y entregó el mando a otro sanantoniano,18
Pero el problema, o quizás crisis política, no estaba resuelto. En abril el
gobernador del Estado, don Agustín Viesca pidió asistencia para combatir
las fuerzas centralistas de Santa Anna. Juan N. Seguín fue nombrado comandante de la guardia civil de Texas e inmediatamente pasó a Monclova.
Al regresar a Béjar en junio, Seguín anunció sus intenciones de seguir defendiendo la Constitución de 1824 y seguir combatiendo el centralismo."
El dos de septiembre llegó a San Antonio un destacamento de caballería
centralista procedente de Monterrey, Nuevo León. En ese mismo día, los
colonos anglosajones se comunicaban sobre la situación en Béjar, anotando
que los mexicano-tejanos estaban dispuestos a rebelarse contra el centralismo
y que los colonos deberían apoyarlos." Para agravar la situación, pronto
llegaron a San Antonio noticias de que se acercaba una compañía de infantería centralista, bajo el mando del general Martín Perfecto de Cos.
El dos de octubre de 1835, sucedieron dos cosas notables. Juan N. Seguín
reunió a un grupo de mexicano-tejanos en el rancho de su cuñado Salvador
Flores. A ese grupo de casi cien hombres les advirtió, Seguin, que pronto
estallaría la rebelión contra el centralismo y que ellos deberían prepararse
a participar.18
A la misma vez, el coronel Domingo Ugartechea estaba en la Villa de
González tratando de recoger una pieza de artillería prestada a los colonos
anglosajones. En lugar de devolver el cañón, los colonos abrieron fuego sobre

J. N. Seguín, Memoirs.
u Juan N. Seguín al Ayuntamiento de Béjar, 19 de enero, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Ramo Archivo de Béjar, Austin.
1
• J. N. Seguín, Memoirs .
u John W. Smith a Thomas J. Chamben, 2 de septiembre, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Colecci6n D. C. Barrett; Austin.
11
J. N. Seguín, Memoirs.
12

557

�el destacamento centralista. Ugartechea regresó a San Antonio sin bajas y
sin la pieza de artillería.
A la semana llegó el general Cos a San Antonio con la infantería centralista. A los dos días, el nueve de octubre, una fuerza de colonos tomó
el presidio de Goliad. El día siguiente, Juan N. Seguín y unos 75 mexicanotejanos se dirigieron a las colonias en busca de Esteban Austin para darse
de voluntarios en las filas de los insurgentes.
Los caudillos Austin y Seguín se entrevistaron el 20 de octubre en el
histórico Arroyo Salado, en las cercanías de San Antonio. Seguín fue nombrado capitán de caballería en el "Ejército federalista de Texas" y puesto
bajo el mando de los coroneles James Bowie y James Fannin.
El capitán Juan N. Seguín participó en las batallas y sitio de Béjar, a
fines de 1835. La primera batalla fue la de la misión de la Purísima Concepción, el 26 de octubre. :f:sta fue seguida por la batalla del Zacate, el 28
de noviembre, en la cual los tejanos atacaron una partida de arrieros que
llevaban zacate para las tropas del general Cos. La tercera y última batalla
fue la de la toma de Béjar del primero al nueve de diciembre. La batalla terminó con la capitulación del general Cos quien prometió nunca jamás tomar
armas contra la Constitución de 1824.
De enero a febrero, 1836, Juan N. Seguín y sus mexicano-tejanos fueron
los ojos y oídos del ejército federalista de Texas. Actuando como guías y
espías, ellos fueron los primeros que dieron noticia de la marcha a Texas
del ejército de operaciones bajo el mando de Antonio López de Santa Arma.
Al llegar el presidente a Béjar, el 23 de febrero, con la brigada de la Vanguardia, Seguín y sus compañeros entraron a la fortaleza del Álamo con los
colonos al mando los coroneles William Barret Travis y James Bowie.

Houston
comenzó su retida hacia Luisiana al saber de la toma del AJamo.
,
Segu m Y un'." cuantos mexicano-tejanos fueron asignados a la responsabilidad de cubnr la retrrada y recoger familias extraviadas y esclavos fugitivos.
muy probable que Seguín haya sido el director de las emboscadas guerrillistas, que tanto lamentaron el general Vicente Filisola y )os coroneles
Joaqum de la ~eña y José Sánchez Navarro. También es muy probable que
halla s,do Segwn el que quemó las villas de San Felipe de Austin y Harrisburg. Esto s,empre se 1~ ha a~ibuido a Santa Arma, pero las villas ya estaban
destrmdas cuando llego el eierato de operaciones.

fü

Seguín Y su compañía de mexicano-tejanos participaron después en Ja
batalla de. San Jaci?to el 19 de abril, 1836. En este encuentro un grupo
de anglosaiones hab1an capturado a cuatro mujeres y un soldado que estaban P:"ª asesinar. Seguín se interpuso y les salvó la vida. El capitán Seguín
tamb1en fue el que arrestó a los oficiales mexicanos y encontró el dinero
que cargaba la brigada de la Vanguardia."
_Inmedi~tarnente_ después de la captura de Santa Anna, Seguín y otro
of1c1al teJano tuvieron _que a_c~uar como mensajeros entre Houston y los

g~nerales_Pedro Ampudia y F1lisola. Seguín tuvo que seguir después al ejército mexicano en su rellrada a Matamoros. Habiendo terminado con esta
tarea, ~eguín regresó a San Antonio, donde asistió al general Andrade con
el hospital y los heridos mexicanos. También a este oficial tuvo que escoltarlo a Texas.
A ~i?e'. de ma'.o, habiendo terminado con todas sus tareas a la retaguardia
~Jercito meXIc".rw, Seguín fue graduado como coronel de infantería del
eiercito de la Republica de Texas. Su primer actividad fue la de restablecer
el orden en Béjar y toda esa área desde San Antonio hasta el Río Grande
(Bravo) .18

d::

El 29 de febrero, 1836, los defensores del Alama enviaron a Juan N. Seguín y dos de sus compañeros a entrevistarse y pedir auxilio del general
Samuel Houston, comandante en jefe del ejército tejano. Houston le ordenó
que no regresase al Alama y que se quedara a su lado patrullando el camino
de González a San Antonio.

El 27 de febrero, 1837, el coronel Juan N. Seguín hizo los honores fún:bres a los ,muer_tos de la batalla del Alamo. Como ambos, tejanos y meXIcanos, hab1an sido quemados juntos; Seguín recogió "fracciones de los
restos" y los enterró en la parroquia de San Fernando (hoy catedral)."

Por seguir las órdenes de su comandante en jefe, Juan N. Seguín no aten-

En diciembre de 1837, el coronel Seguín fue electo senador al Segundo

dió la convención en Washington on the Brazos, donde su nombre fue mencionado tres veces. El dos de marzo la convención expidió su declaración de

independencia sin la firma de Juan N. Seguín. Igualmente, bajo órdenes
de no regresar al Álamo, Seguín escapó el destino de sus compañeros al
caer la fortaleza el seis de marzo.

558

11

SANTOS,

1968).
13

Richard G., Santa Anna's Campaign Against Texas

,

]835 /836 (W

·

aco,

J. N. Seguín, Memoirs .

11

Juan N. Seguín al general Sidney Johnston 13 de marzo 1837
B"bl'
de la
d d T
'
,
, ms. 1 10teca
ruvers1 a
e u1ane, Colecci6n Mrs. Masan Barret, Nueva OrJeans.

u·

·a

559

�Congreso de la República de Texas. No tomó su puesto hasta el 15 de mayo,

1838, durante el Tercer Congreso."
En mayo de 1839, Antonio Canales apareció en San Antonio buscando
voluntarios para la causa federalista en el noreste. El coronel-senador Juan
N. Seguin inmediatamente reclutó tres compañias de voluntarios y pasó brevemente a pelear bajo las órdenes de Canales.
Un mes más tarde, sin embargo, ya habla cambiado de bando y ahora
queria reconquistar Texas. Seguin regresó a San Antonio y llegó a tiempo
para pelear con los comanches que asaltaban la ciudad. Siguiendo estos breves encuentros advertimos que regresó a Austin a participar en el cuarto
congreso de la República."

dándoseSecuenta
, . deº6 la confusión' nego• e1 paso a los comisionados. Por su
gum 51gui en Guerrero haciénd
trabandista con su nuevo compañero el d':to~aUsar_beco:o comerciante conn .

parte'

Seguí~ regresó a San Antonio en septiembre del '41
. ..
de prCS1dente municipal En d" . b f
Y siguio su mando
1842. Durante este perí~do si~~•: ~
reelecto a la presidencia para

';::r

ejército de operaciones del norte pa:re:onq:::s ; ~ : ~ ~tenC1d.ones del
de 1842 Juan Segum· sali,
·
ClnCO e marzo
El dí _, .
,
o para su rancho a "atender a sus quehaceres"
a S1gu1ente entro a San Antonio una com añí
.
.
.
del general Rafael y ázquez El g
al
resóp a mexicana baJO el mando
.
·
ener reg
a la frontera el clia · ·
pero no Sin antes de informar a la gente de San Ant .
J
Siguiente,
era espia mexicano.
orno que uan N. Seguin

El general Canales volvió a cambiar de opinión y en octubre de 1840,
Juan N. Seguin renunció su puesto de senador para enlistarse en las filas
federalistas del noreste. El coronel reclutó 213 mexicano-tejanos y 93 anglosajones que entregó a Canales. El caudillo Canales hizo la paz con el general Mariano Arista en noviembre y otra vez anunció sus intenciones de
reconquistar Texas. Seguin y sus voluntarios regresaron otra vez a San

Al darse cuenta del informe del general Váz
jones salió en busca de Juan N S , El
_quez, un grupo de anglosacorto tiempo le d .
. egum.
presidente tejano intervino y por
e¡aron en paz La terquedad de 1
1 .
y el 18 de abril 1842 Ju
N. S ,
., os ang osa¡ones aumentó
se huyó a Lan:do d~ndea: ; ~gum renuncio la presidencia municipal y
Arista.,.
gun el, fue arrestado por orden de Mariano

Antonio. 22
El gobierno de Texas ignoro el informe de Seguin sobre las intenciones de
Arista y Canales. En cambio, la gente de San Antonio le eligió presidente
municipal, dándole la responsabilidad de protegerlos y defenderlos.

Curiosamente, el seis de julio, 1842, Samuel H
.. ,
Erasmo Segw'n p"clié d I
..
ouston le escnb10 a don
i n o e no se mortificara po
hi. H
que todo estaba bien y que él
echr su JO. ouston le aseguro
N. Seguin."
'
nunca sosp aría de la fidelidad de Juan

Nada ocurrió por seis meses. Pero en junio de 1841 llegó el doctor Rafael
Uribe, procedente de Guerrero, Coahuila, pidiendo entrevistarse con Juan N.
Seguin y el presidente de Texas. Según los informes, el doctor Uribe venia
en busca de voluntarios y recursos para continuar la rebelión federalista en
el noreste. Seguin le llevó a Austin a entrevistarse con el presidente Lamar.
tste envió dos comisionados (Comelius Van Ness y C. D. Morris) a entrevistarse con el general Mariano Arista por conducto del doctor Uribe.
Al llevar a Guerrero, Coahuila, los comisionados se encontraron con Juan
N. Seguin. Preguntándole qué hacia en la frontera, les contestó que andaba
en una comisión secreta por parte del gobierno tejano. El general Arista,

• J.

N. Scguini Mtmoirs.
n GuLIClt., C. A., et al, Th, Pafurs of Mirabtau BuonaJ,arte Lamar (Austin,

1921-1927); pp. 70-71.
• Sentinel (peri6dico), 10 octubre, 1840; Austin, Telegraph and Texas Register
(periódico), 1 noviembre, 1840 ¡ Houston.

560

C.

UN ESPÍA TEJANO EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE

Juan Nepomuceno
Seguin regreso, a San Antomo
. en agosto de 1842 Est
,
;: ::n:m:::;:;;,dt";te de los defe_nsores de Béjar. El grupo co~sisti:
órdenes de Se , d
- ]~nos q~e curiosamente habian servido bajo las
gum urant~ a rebelión de Texas. i Los de este mismo
ah~ra actuaban como guias y espias de la Segunda División del grupo
ba¡o el mando del general Adrián Wolll
Norte,
El 11 de septiembre, 1842, la segunda clivisio'n tomó la ciudad de San
u8Diplomatic Correspondtnc, o/ the Republic of Texas (
Washington, D. C., 1907•
19o:u ), p. 768. J. N. Seguín, Memoirs
J. N. Seguín, Memoirs.
:ia Writings o/ Sam Howton , vol • IV 1 p. 125 .

561
humanitu.-36

�Antonio, Texas. El general Woll inmediatamente envió a Seguín y los defensores de Béjar a que reconocieran las áreas circunvecinas, para asegurar

que no había fuerzas tejanas. Seguín y los defensores regresaron el día 17
diciendo que no había tejanos en toda la área. ¡ El día siguiente apareció
una fuerza de 1,500 tejanos!

I

La segunda batalla del Arroyo Salado ocurrió el 13 de septiembre. Seguín y los defensores no tomaron parte en la acción. El día siguiente, habiendo batido a los tejanos, el general Woll comenzó su retirada hacia el
Río Grande. Seguín y los defensores iban a la vanguardia con unas 150
familias mexicano-tejanas que habían decidido mudarse a Coahuila.
La Segunda División del Norte regresó a la frontera sin novedad. El 4
de enero de 1843, los oficiales y participantes de la toma de San Antonio
y batalla del Arroyo Salado fueron premiados con graduaciones, medallas, y
honores militares. Juan Nepomuceno Seguín recibió la Cruz de Honor."
Del 1843 al 1845, Juan N. Seguín y los defensores de Béjar, ahora conocidos como el Segundo Escuadr6n de Auxiliares, patrullaron la frontera
desde Saltillo-Monclova-Guerrero a Laredo. Curiosamente, el periódico
Northern Standard de Clarksville, Texas, reportó el 10 de febrero, 1844,
que "el famoso espía Juan N. Seguín" preparaba su regreso a Texas y que
lo haría oportunamente." Desgraciadamente, el periódico no indicó por cuál
gobierno espiaba Seguín.
El 24 de julio, 1845, Juan N. Seguín le envió un informe al presidente
tejano Anson Jones informándole que México estaba dispuesto a reconocer
la independencia de Texas, con tal de que no se uniera a los Estados Unidos
del Norte y también por evitar otra guerra. 28 Ya para 1845, Seguín causaba
más problemas en la frontera que los propios tejanos. En octubre de ese
año, el general Arista le ordenó al general Rafael Vázquez que investigara
las acciones de Seguln y el Cuarto Escuadrón de Auxiliares. Según el informe,
los alcaldes de Saltillo, Monclova y Río Grande protestaban por las visitas
del escuadrón. En cada visita había disturbios entre la gente." Antes de
comenzar la investigación estalló la invasión americana del territorio nacional.
• Expedici6n Hecha a Tuas por el General Adrián Woll (Monterrey, Nuevo Le6n,
1842).
11
Northern Standard (periódico) 10 febrero, 1844¡ Clarksville, Texas.
18
JoNES, Anson, . , .History of Texas (Nueva York, 1859}, pp. 482-483.
• Mariano Arista a Rafael Vázquez, 31 octubre, 1845, MJ. Archivo de la Secretaría de Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo 38 (1845), exp. 1472.

562

En junio de 1846, Seguín estaba en Laredo con su escuadrón cuando el
general Francisco Mejía le ordenó que atacara la vanguardia del ejército
americano que pasaba de Matamoros rumbo a Monterrey. A la vez, Antonio
Canales recibió orden de atacar la retaguardia de los americanos.'° Aparentemente ninguno de los dos llevó a cabo la orden porque los informes y
crónicas del ejército estadunidense no mencionan ningún asalto. No obstante
la falta a las órdenes del general Mejía, Seguln estuvo en Mier y Camargo
pocos días antes de la llegada del ejército americano a esos lugares. 81
La participación de Juan Nepomuceno Seguín en la guerra entre México
y los Estados Unidos del Norte se conoce en sólo tres datos. Primero, estuvo
en el sitio de Monterrey bajo el mando del general Pedro Ampudia del 16
de septiembre al 2 de octubre de 1846. Segundo, asistió en la batalla de la
Angostura (Buena Vista) con el general Santa Arma el 22 y 23 de febrero,
1847. Tercero, concurrió a la batalla de Padiema (Contreras) ante la ciudad
de México con el general Valencia."
Ya para el 23 de febrero, 1849, Juan N. Seguín estaba en Guerrero, Coahuila, donde se entrevistó con el representante de los Estados Unidos del
Norte." El 17 de abril, Seguín escribió desde Saltillo a Samuel Houston
avisándole que quería regresar a Texas. 3 '

Hasta esta fecha en 1849, Juan N. Seguín seguía siendo considerado espía
mexicano y traidor a Texas por un gran número de anglosajones.

El supuesto traidor tejano, el 12 de julio de 1849, recibió 17 labores de
tierra del Estado de Texas por sus "servicios a Texas como héroe y patriota"." Retirado de la vida político-militar, no apareció hasta el 16 de agosto
de 1852, cuando fue electo juez de paz del Condado de Béjar. A los dos
años ( 1854) fue reelecto juez de paz y actuó como juez de elección para
establecer el distrito escolar de San Antonio."
• Francisco Mejía al Gobernador de Nuevo Le6n, 11 junio, 1846, ms. Archivo
General del Estado de Nuevo León, Ramo Militar, caja 34-A1 exp. 4, 1846 (2).
n General Taylor a Adjutante General, 10 agosto, 1846, Hoc. Doc. 60 - 30th
Congress, First Sessi6n; p. 408.
n Exp. de Juan N. Seguín, ms. Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacion:U;
Ramo de Cancelados.
• Lamar Papers, vol. IV, pt. 1; pp. 193-194.
" Juan N. Seguín a Sam Houston 1 17 abril, 1849, ms. Archivo del Estado de Texas,
Colección Andrew Jackson, Houston.
" State of Texas to Juan N. Seguín, mss., 12 julio, 1849; Archivo del Condado
de Béjar, Ramo de Tierras; H-1, pp. 244-245.
• Election Returns, mss. 16 agosto, 1852, Archivo del Estado de Texas, Records

563

�En 1855, Juan Nepomuceno Seguín fue uno de los fundadores del Partido
Demócrata del Condado de Béjar. Fue candidato a la vice-presidencia del
partido del condado, pero perdió la elección. Como recompensa fue nombrado a la mesa directiva del partido. Ese mismo año fue reelecto juez
de paz."
También en ese año de 1855, Henderson Yoakum publicó su History of
Texas donde por primera vez se acusa a Juan N. Seguín ser traidor a Texas." La acusación no llevó documentación alguna y parece haber sido
parte de la nueva intriga de Houston.
Al comenzar el año de 1841 ( cuando curiosamente comenzó Juan N. Seguín sus viajes a la frontera), Houston había proclamado sus intenciones
de apoderarse del norte de México (o bien sea, las antiguas provincias internas). Habiendo fracasado en ese tiempo, esperó hasta el 16 de febrero
de 1858, cuando como senador del congreso de los Estados Unidos del Norte
introdujo una resolución para establecer un protectorado militar sobre México y Centroamérica. Y a tenía Houston dos años con esta campaña cono~
cicla públicamente como el "Lone Star Club" (Club de la Estrella Solitaria)."
Quizás no tanto por coincidencia, el 12 de junio de 1858 le escribió Juan
N. Seguín a don Santiago Vidaurri en Monterrey, ofreciéndose de voluntario
para proteger la Constitución mexicana. Vidaurri le contestó el 18 de julio
agradeciéndole el esfuerzo, pero le pidió esperase cuando le llamase. Seguín
no esperó y viajó a Monterrey adonde llegó el 24 de septiembre. Vidaurri
le hizo regresar a Texas con una comisión secreta dirigida al gobernador
tejano Samuel Houston. Seguín le escribió a Vidaurri el dos de marzo de
1859, diciéndole que no había podido comunicarse con Houston. El 23 del
mismo, le volvió a escribir a Vidaurri diciéndole que se había entrevistado
con el jefe de la corte suprema de Texas y que pensaban los tejanos que
la situación en el noreste era muy delicada para intervenir con asistencia o
apoyo. El 3 de abril volvió a escribir Seguín a Vidaurri diciéndole que los
Estados Unidos del Norte no querían intervenir en los asuntos internos de
México. En la misma carta le pedió Seguín a Vidaurri que no revelara
el cargo que llevaba el tejano porque temía de su vida. La última carta
of the Secretary of State (Austin). Minutes of Commissioners Court, ros. 30 octubre,
1854; Archivo del Condado de Béjar (San Antonio).
n El Bejareño {peri6dico), 20 julio, 1855.
18 YoAKUM, Henderson, History of Ttxas (Nueva York, 1855), vol. 11, pp. 365-366.
,. FRIEND, Lorena, Sam Houston (Austin, 1954), pp. 139-140, 256-258, 298-299.

564

de Seguín a Vidaurri fue la del dos de julio, cuando llegó el tejano a Monterrey y se afilió como voluntario en el ejército del general Zuazua.••
Seguín no duró mucho tiempo en Nuevo León. Aparentemente regresó
a Texas con otra comisión de Vidaurri, o de Houston. Ya para el 13 de
julio de 1860 estaba en su rancho, en el condado de Wilson, en las cercanías
del pueblo de Floresville."
Los problemas internos de ambos, México y los Estados Unidos del Norte
.
'
se aumentaron a fines de 1860 y comiemos del 61. En México, la intervención francesa causó una larga y penosísima guerra. En los Estados U nidos,
la posibilidad de una guerra civil se aproximaba diariamente. Al fin estalló
la guerra civil americana y el gobernador de Texas, Samuel Houston se negó
a hacerse partidario de los confederados del sur. El 16 de marzo de 1861
.
.
'
la legislatura tejana quitó a Houston de gobernador. Inmediatamente come117.aron los rumores que Houston pasaría a México a establecer su República de la Estrella Solitaria."

El 17 de abril, 1861, Santiago Vidaurri escribió a Benito Juárez avisándole
que había recibido una petición de Houston pidiendo asilo." Al momento
no se conoce la respuesta de Juárez, pero Houston no pasó a México. El que
si pasó a México fue Juan N. Seguín. Años más tarde describió esta estancia diciendo:
"hizo la guerra de la Reforma, o de tres años, mandando en jefe el
2' Regimiento de Nuevo León de que era jefe nato, y el 1' de Monclova a las órdenes de los grales Zaragoza, Zuazua, Santos Degollado,
Escobedo, y Miguel Blanco. Durante la intervención francesa mandaba el Batallón Libertad que se organiz6 en la capital . ..""

Ya para el 1868 todo habla cambiado en la vida de Juan Nepomuceno
Seguín. La intervención francesa había terminado y Benito Juárez había sido
reelecto a la presidencia a fines de 1867. El sobrino de Seguín, don Ignacio
Zaragoza habla muerto el 8 de septiembre de 1862. Samuel Houston tam• Coronel Juan N. Seguín, mss. Archivo General del Estado de Nuevo Le6n Correspondencia de don Santiago Vidaurri, 1, sección, caja 23, exp. 388.
'
u Census of the Free Inhabitants of Wilson, ms. 13 julio, 1860; Archivo del Estado
de Texas (Austin).
ª FRIEND1 Sam H ouston.
u RoEL, Santiago, Correspondencia Particular de Don Santiago Vidaurri (Monterey, N. L., 1946), p. 54.
.. Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.

565

�bién había muerto el 26 de julio de 1863. Don Santiago Vidaurri y los
generales Zuazua y Santos Degollado también habían muerto. Y finalmente,
la guerra civil de los Estados Unidos del Norte había terminado en 1865.
Juan N. Seguín regresó a su rancho en el condado de Wilson, Texas. Todo
había cambiado en Texas también. Los norteños, los yanquis, controlaban
los estados del sur. Ellos nombraban a los encargados de todos los puestos
políticos, desde los municipales hasta los estatales. Ningún veterano o ex oficial
de la Confederación del Sur podía ser electo o nombrado a un puesto político o militar.
El 30 de agosto de 1869, Juan N. Seguín fue nombrado juez del condado
de Wilson, Texas, por el gobierno yanqui de Texas. Actuó como juez del
condado por unos cinco o seis meses." Pero el viejo caudillo no estaba para
retirarse a la vida privada.

gran admiración. El 16 de marzo de 1887, Seguín pidió una pensi6n de la
Secretaría de Guerra y Marina por sus servicios prestados a la República
de México. La Secretaría le contestó el 5 de abril del mismo año negándole
la pensión, avisándole que no había documentación de sus servicios a la

naci6n. 49
Pobre, pero rodeado de nietos y bisnietos, murió Juan Nepomuceno Seguín en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 27 de agosto de 1890." Fue enterrado
en el camposanto municipal de Nuevo Laredo, pero recientemente sus restos
han sido llevados a Seguín, Texas, donde habrán de reposar nuevamente

para darle sus últimos honores como héroe y patriota de Texas.

PosTDATA
Como investigador e historiador, no emito juicio alguno sobre las acciones,

El 8 de noviembre de 1871, Porfirio Diaz proclamó el Plan de la Noria.
Juan Nepomuceno Seguín a la edad de 65 años se enlistó en las filas insurgentes, esta vez a pelear contra Juárez.'6 La rebelión terminó con la muerte

del presidente Juárez en marzo de 1872. Seguín regresó a Texas.
A la edad de 67 años, el 14 de octubre de 1874, el Estado de Texas otorgó
a Juan Nepomuceno Seguín una pensión de 250 dólares mensuales por ser
héroe y patriota, y por sus servicios prestados a Texas durante la rebelión
de 1835 y 1836." Aquí francamente terminó la vida político-militar del
viejo caudillo.

actitudes o vida de Juan Nepomuceno Seguín. Mi tarea es la de presentar
la documentación tal como existe. Si confieso que tengo la tentación de
describir la vida de Seguín como la de un rebelde en busca del campo de batalla. Pero quizás la vida de Seguín fue la de un ciudadano fronterizo que
vivió la angustia y agorúa del siglo XIX y lleg6 a ver su patria chica ( las
provincias y estados de oriente) atormentada por la política internacional.

En 1883, Juan N. Seguín pasó a vivir con su hijo don Santiago Seguín
en Nuevo Laredo, Tamaulipas donde era presidente municipal. Desgraciadamente, el tres de julio, 1884, don Santiago fue arrestado por orden del
juez del distrito de Tamaulipas. Según los informes de los periódicos, se le
acusaba de robo de los fondos municipales.' 8
Los últimos seis años en la vida de Juan Nepomuceno Seguín fueron penosísimos. Los tejanos le habían olvidado y muchos aun le consideraban
traidor a Texas. A la vez, el gobierno mexicano bajo Díaz no le veia con

*

11

Minutes of Commissioners Court of Wilson County, Book A, p. 112, Police
Court", ms. 30 agosto, 1869; Archivo del Condado de Wilson Texas (Floresville
Texas).
'
'
• Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Archivo del Estado de Texas, 2 a 13 octubre, 1874, mss. Ramo "Comptroller of
Public Accounts - Pension Division; Juan N . Seguín" (Austin).
• Dallas Herald (periódico), 3 julio, 1884 (Dallas).

• Exp. de Juan N . Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Juan N. Seguín, 27 agosto, 1890; Oficina del Registro Civil, Libro de Defunciones, Núm. Uno, Año de 1890, foja 82, Núm. 131; Nuevo Laredo, Tamaulipas.

567
566

�OUR SPANISH HERITAGE IN TEXAS

DR.

MALCOLM

D.

McLEAN

Texas Christian University

SEVERAL YEARS AGO I received a Jetter from Dr. Julian E. Choate, Professor
of English at David Lipscomb College, Nashville, Tennessee, asking for
assitance in compiling a bibliography showing the influence of Spain on
Anglo-american folk culture. He said that he was primarily interested in
works of history, articles and literature that were contemporary with the
frontier process in the Southwest, adding, however, that he had a limited
reading knowledge of the Spanish Janguage, and therefore he preferred to
use works in English. In conclusion he stated that he had recently completed
a tour of Portugal, Spain, and North Africa as part of his.research, and his
future plans called for him to spend a month in Mexico-a trip that would
carry him as far as Mexico City.
To facilitate my reply, he enclosed a self-addressed postcard, on the back
of which I was requested to write everything I knew on the subject.
Pressure of other duties prevented me from replying at that time, but
now, since my teaching load has been reduced. I have time to jot down
a few suggestions which might be useful to researchers interested in Spain's
influence on Texas. These suggestions are going to be disappointing to sorne
people, however, because, instead of telling what our Spanish heritage is,
I am going to make a few suggestions about where you can go to look for
it. Also, I should caution you that this paper makes no claim to being definitive: it my exhaust you, but it will by no means exhaust the subject, since
it will be limited to a few things that I happen to know about from personal
experience, with emphasis on those sources that are usually overlooked because they are not generally known.
The best single-volume source, if you know how to read Spanish, is a book

569

�published by Carlos M. Fernández-Shaw in 1972, entitled: Presencia española en los Estados Unidos.' As Cultural Counselor of the Spanish Embassy
in Washington, D. C., Fernández-Shaw devoted five years to traveling over
the United States, visiting the historical sites in person, copying the inscriptions on the monuments, consulting the authorities in each community, and
reading the books on the subject. He covers ali fifty of the United States,
plus Guam, and in the back of the book are a series of fa]cling maps, in fu]]
color, with the names of the places where the Spanish were active printed
in red. Copies of this book are on sale in the TCU Book Store.
However, what can the researcher do if he was so unfortunate as to be
born with a monolingual English tangue? There is a book by Gerald Ashford,
published in 1971, entitled:Spanish Texas, Yesterday and Today, which
devotes sorne 300 pages to the subject.'
On the other hand, suppose we are dealing with a perfectionist who wants
to read everything that has been published on the subject, in every language?
We have a suggestion far that type also. He should start with the two-volume
study on The Spanish Southwest, 1542-1794, An Annotated Bibliography by
Henry R. Wagner, Litt. D., a silver salesman who pursued history as a hobby.
Originally published in 1924, it was brought out in a second edition by The
Quivira Society in 1937 and reissued in a facsímile eclition by thc Amo Press
in 1967.'
Dr. Wagner not only gives a detailed bibliographical description of each
work, with extensive notes, and facsímile reproductions of many of the title
pages; he also lists the ]ibraries where copies can be found. The books are
described in chronological arder according to the year in which they were
published, so, if you want to know what was going on in any given year,
ali you have to do is turn to that year.
You no doubt have noticed that Dr. Wagner did not cover the entire
Spanish period, since his bibligraphy extended only through 1794, but, Thomas
W. Streeter, a retired Wall Street broker, took over where Wagner left off,
and covered the next 51 years, from 1795 through 1845, and he narrowed
1 FERNÁNDEZ-SHAW, Carlos M., Presencia española
en los Estados Unidos, Madrid Ediciones Cultura Hispánica, 1972.
1 AsHPORD, Gerald, Spani.sh
Texas, Yesterday and Today, Austin, Jenkins Publishing Company, 1971.
..
1 WAGNER, Henry R., The Spanish Southwest,
1542-1794, A.n Annotated Biblaography by Henry R. Wagner, Litt. D., First Published by The Quivira Society, 1937,
as Volume VII, Parts I and 11; Republished by Arno Press, New York 1 1967, 2 vols.

570

down the field from the entire Southwest to Texas only. After devoting more
than 40 years to this hobby, he finally published his findings through the
Harvard University Press, paying far the cost of printing himself. Since he
was a farmer President of the Bibliographical Society of America, his work
commanded the respect and admiration of bibliographers throughout the
world, and it has become the model far bibliographers as well as the Bible
for book dealers and collectors of Texana.
Mr. Streeter's five-volume work is called a Bibliography of Texas, 17951845. The first two volumes list items printed in Texas; the third volume
covers items printed in Mexico about Texas, and the last two are devoted
to things printed in the United States or Europe about Texas. He includes
pamphlets, broadsides, maps, and newspapers, as well as books. His copious
notes explain the historical circumstances under which each item was printed. •
My wife, Margaret, worked seven years far Mr. Streeter, checking the
location of items in the principal libraries of Texas, and he employed me
to go to Mexico and check the state library, the state archives, and the state
prioting office of fifteen different states, plus numerous libraries, bookstores,
and archives in Mexico City.
Very early in his research Mr. Streeter became acquainted with Ernest
W. Winkler, Bibliographer of The University of Texas Library in Austin,
and discovcred that they both were trying to cover the same field, so they
decided. to divide the field. Therefare, just as Mr. Wagner had passed a]ong
to Mr. Streeter the notes he had covering the period after 1794, Mr. Streeter
gave Mr. Winlder his notes on the period after 1846, and Mr. Winkler
reciprocated by giving Mr. Streeter everything he had on the period from
1795 through 1845.
Mr. Winklcr not only limited his field to Texas; 'he also decided to cover
only items printed in Texas. The first part of his research was published by
the Texas State Historical Association in 1949, under the title of a Check
List of Texas lmprints, 184{;-1860.' Unfortunately, Mr. Winkler became ill
in the fa]] of 1950 and was not able to continue the editorial work necessary
far publishing the rest of his research, so he turned his material over to Dr.
Llerena Friend, Librarían of the Eugene C. Barker Texas History Library
4

STREETER, Thomas W., Bibliography o/ Texas 1795-1845, 3 parts in 5 volumes,
Cambridge, Haivard University Press, 1955-1960.
' WINKLER, Ernest W., ed,, Check List o/ Texas Imprints, 1846-1860, Austin, Tbe
Texas State Historical Association, 1949.

571

�at the University of Texas, and l)le next volume, edited jointly by Mr.
Winkler and Dr. Friend, carne out in 1963. It was called a Check List of
Texas lmprints, 1861-1876.'
So far as I know, nobody is working on a Texas bibliography covering
the period from 1877 through 1976. Those last hundred years are still Jying
there untouched, waiting for you to make the bibliography.
Now Jet us look at the subject from another point of view. How did the
Europeans first learn about Texas? Their first knowledge carne in 1519, in
the form of a wavy line-the map of the Texas Gulf Coast draw by Lieutenant Alonso Alvarez de Piñeda.'

If you are interested in other maps depicting the Texas area in the period
before Mexico finally established its independence from Spain in 1821, you
can find 46 such maps listed and described in James M. Day's volume entitled: Maps of Texas, 1527-1900: The Map Collection of the Texas State
Archives. 8

In addition to the first map, Spain also gave us our first book about Texas.
It was entitled: La relacion que dio Aluar núñez cabefa de vaca de lo acaescido
en/as Indias enla armada donde yua por gouernador Paphilo de narbaezdesde el año de ueynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a
Seuilla con tres de su compañía.:.

Translated into English, the title would read as follows: The report which
Aluar Núñez Cabeza de Vaca gaue concerning what happened in the lndies
in the armada where he was seruing for Gouernor Pánfilo de Naruáez, from
the year of twenty-seuen until the year of thirty-six, when he returned to.
Seuille with three of his company.
The colophon on the last page of the book says:
The present treatise was printed in the magnificent, noble,
and very ancient city of Zamora, by the honorable gent!emen Augustin de Paz and Juan Picardo companion
' WINKLER,

Emest W. and

LLERENA FRIEND,

eds., Check List of Texas Jmprints,

1861-1876, Austin, The Texas Sta te Historical Association, 1963.

Walter and others, eds., The Handbook o/ Texas, 2 vol.s., Austin,
Tbe Texas State Historical Association, 1952, II, 380-381.
• DAY, James M. and others, Maps of Texas, 1527•1900: The Map Collection of
the Texas State Archives, compiled by James M. Day, assisted by Ann B. Du.nlap,
Mike Smyers [and], Kenneth Parker, Austin, The Pemberton Press, 1964.
' PRESCOTT WEBB,

572

printers of books, residents of the said city,
at the cost and expense of the virtuous gentleman Juan Pedro Musetti, a book merchant,
resident of Medina del Campo. It was
finished on the sixth day of October. Year of the birth of Our
Savior Jesus Christ one
thousand, five hundred
and forty-two
years.
The book is of interest to Texans because it tells how Cabeza de Vaca
was shipwrecked on Galveston Island in 1528 and left there, stark naked, to
wander around through Texas and northern Mexico until 1536, a period
of more than seven years.• Therefore this book, published 66 years earlier
than Captain John Smith's A True Relation, represents the first view of life
in Texas as viewed by European eyes.
Wouldn't it be nice if we could commemorate in sorne way this date of
October 6, 1542, as marking the beginning of printed knowledge concerning
Texas in Europe?
The reading public in Texas has increased considerably since Cabeza de
Vaca made his joumey through here four and a half centuries ago, but
there are still those among us who have not read his book. If you care at
ali about the three hundred years of our Spanish heritage, and you have
only enough time to read one book on the subject, this is the book to read.
It marks the first of practically everything connected with the cultural development of Texas.
There is a very neat little Spanish edition published by Aguilar in Madrid
in 1945.10 I paid about a dollar for my copy.
• NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, La relacion que dio Alvar nuñez cabefa de vaca
de lo acaescido enlas Indias enla armada donde yua por gou.ernador Paphilo de narbaez•desde el año de veynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a Seu.illa
con tres de su. compañía, Zamora, Spain, Augusto de Paz and Juan Picardo, 1542.

The only known complete original copy of this book is owned by The New York
Public Library, but there is a xerox copy in the Texas Christian University Library,
Forth Worth, Texas, 76129.
• NÓÑ&amp;z CABEZA DE VACA, Alvar, Naufragios. Texto restaurado, prologado y anotado por Justo García Morales, Bibliotecario, Madrid, M. Aguilar, Editor, 1945,
Colección Crisol, Núm. 98.

573

�Then there is the dignified, formal edition that appeared in the Biblioteca de Autores Españoles in 19%.11

However, if you do not want the integrated version, you can read Estevanico the Black, published by John Upton Terrell in 1968."

Surprisingly enough, the English-speaking peoples of the world were among
the last to leam what was in Cabeza de Vaca's book. I was translated into
Italian in 1556, into French in 1837, and into German in 1839, but the first
English translation did not appear until 1851-more than three hundred
years after it first appeared in Spanish. The English translation was made by
Buckingham Smith, a resident o! Florida, and it was published in Washington by George W. Riggs, Jr., in an edition of only 100 copies, plus 10 on
large paper.12

Now Jet us take a look at sorne of the things that Spain contributed to
our culture. One of the first items that many people will think of is the
Catholic religion. We have an excellent source Qn that subject, entitled
Our Catholic Heritage, in seven volumes, but not many people know about
it, chiefly, I think, because of the word "Catholic" in the title. Actually it
is a very complete coverage of Texas history in the early days, but many
historians have shied away from it because the title gives the impression that
it is limited strictly to the work of the Catholic Church. 16

A different version of the Smith translation was brought out in 1871, and
this, in tum, was reprinted in facsímile form by University Microfilms, !ne.,
in 1966.13
The English translation that I like best, though, is one that Mrs. McLean
found in paperback form at a drugstore on West Berry while she was waiting
for the clothes to get through drying at the Washateria across the streeL lt
was done by Cyclone Covey, originally from Brownwood, Texas, and it cost
ninety-five cents. Collier Books published it in 1961 under the title of Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown Interior of America."

NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, "Naufragios de Áivar Núñez Cabeza de Vaca,
y relación de la jornada que hizo a la Florida con el Adelantado Pánfilo de Narváez,"
in Biblioteca de Autores Españoles desde la formaci&amp;n del lenguaje hasta nuestros
días. Historiadores primitivos de Indias. Colecci6n dirigida e ilustrada por don EnriqtU de Vedía. Tomo Primero, Madrid 1 Ediciones Atlas, 1946 1 pp. [517]-548. Also
see pp. [xvm]-XXI for "Apuntes sobre la vida del Adelantado Alvar Núñez Cabeza
de Vaca." This text is not nearly as complete as the Crisol edition, Biblioteca de
Autores Españole_s, Vol. 22.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, The Narrative of Alvar Nuñez Cabtfa de Vaca.
Translated by Buckingham Smith, Washington, George W. Riggs, Jr., 1851.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Relation of Nuñez Cabeza de Vaca, by Alvar
Nuñez Cabeza de Vaca, Ano Arbor, University Microfilms, Inc., A subsidiary of
Xerox Corporation, 1966, March of America Facsimile Series, Number ·9,
14 NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown
Interior of America. A new translation, with annotation, by Cyclone Covey, New
York, Collier Books, a Division of The Crowell-Collier Publishing Company, 1961.
It was reissued in 1972 by The Macmillan Company, 866 Third Avenue, New York,
N. Y. 10022, and placed on sale, with a new cover design, for $1.25. It contains
152 page,.
21

574

With the Catholics carne the first examples of printed music. Mrs. Lota
M. Spell published a book on that subject, in 1936, during the celebration
of the Texas Centennial, under the title o! Music in Texas, a Survey of One
Aspect of Cultural Progress. 11 For the frontispiece she used a sheet of music
printed in Salamanca in 1586, describing it as "the oldest printed music used
in Texas." Mrs. Spell tells the story of Texas music, from the time of the
lndians up to 1936.
The Catholics also gave us the most beautiful legend in Texas folklore.
It is a story about a nun named María de Jesús de Agreda who was bom in
Agreda, Spain, in 1602. At the age of 18 she began to have spells during
which her body apparently became lifeless, and she felt herself carried as
if in a dream to and unknown land where she taught the gospel to a strange,
wild people.11

ª UPTON TERRELL, John, Estevanico the Black, Los Angeles, Westernlore Press,
1968. Westernlore Great West and Indian Series, XXXVI.
" CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, Our Catholic Heritage in Texas, 1519-1936, 7,
vols., Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1936-1958. Volumes I-V were edited
by the Rev. Paul J. Foik. Volume VI was edited by the Rev. James P. Gibbons, and
Volume VII was edited jointly by the Rev. James P. Gibbons and the Rev. William
H. Oberste. The periods covered by the various volumes are as follows:
I. The Mission Era. The Finding of Texas, 1519-1693.
II. The Mission Era. The Winning of Texas, 1693-1731.
III. The Mission Era. The Missions at Work, 1731-1761.
IV. The Mission Era. The Passing of the Missions, 1762-1782.
V. The Mission Era. The End of the Spanish Regime, 1780 [sic]-1810.
VI. Transition Period. The Fight far Freedom, 1810-1836.
VII. Supplement, 1936-1950. The Church in Texas since lndependence, 1836-1950.
1
' HARRIGAN SPELL, Mrs. Lota May, Music in Texas, a Survey of Otte Aspect
of Cultural Progress, Austin, No publisher, 1936.
11
Handbook of Texas, I, II.

575

�In 1621 (which would have coincided with the time when she began to
have these spells), Father Alonso de Benavides was made Father Custodian
of the Indians of southwestem New Mexico and the adjoining regions of
Texas. Between 1621 and 1629, the Jumano Indians of West Texas carne
to him repeatedly and told of a woman dressed in blue who had appeared to
them and taught them the Chirstian faith, until one day she told them
she would have to return to her peop.Ie. That evening, just at sunset, ali
the Indians gathered to tell her goodbye and watched her walk away into the distance. Just as she disappeared over the brow of a hill, she Jet her
blue mantle fall upan the grass, and one of the Indians rushed forward to
pick it up, but by the time he got there it had turned into a little patch
of bluebonnets. This, accoording to legend, is how we got the Texas bluebonnet, which was adopted as the state flower on March 7, 1901."
Severa! years ago a very good friend of mine, Dr. Fred Growcock, of
Concordia College in Austin, wrote me that he was going to apply for a
sabbatical Jeave, and he wanted me to dream up a research project that
would take him to Spain. I suggested that he do an ' English biography of
Mother Agreda, and in arder to do that properly, of course, he would have
to go to the town of Agreda in Spain where she had lived.
Toe next news I had from him was in the form of a postcard showing
a picture of the Convent in Agreda, with a white statue of Mother Agreda
herself in front of the building. On the other side of the card was a note
from Dr. Growcock, saying that he was in Agreda, and that the Mother
Superior and ali the sisters were turning the place upside clown to find
materials for him.
Severa! months later I had a discouraged note from him saying that he
had discovered that there was already a work in English on Mother Agreda,
and that consequently he did not plan to follow through with the project.
Consequently there was nothing left for him to do but enjoy the remainder
of bis year in Spain.

If we had known then what we know now, Dr. Growcock might not have
been able to set foot outside of Austin on that project, for in 1974, when
The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints finally published volume
11

Also see Alonso de Benavides, The Memorial of Fray Alonso de Benavider, 1630.
Translated by Mrs. Edward E. Ayer. Annotated by Frederick Weeb Hodge and
Charles Fletcher Lummis, Albuquerque, New Mexico, Hom and Wallace, Publishers,
1965, pp. 189-190.

576

361, which contains the entry for "Maria de Jesús de Agreda," it listed a
total of 68 works by or about Mother Agreda, in English, French, German,
Italian, Latin, Portuguese, and Spanish, including her extensivo correspondence with Felipe IV, King of Spain. 20
That is rather complete coverage of what a skeptical Texas researcher
might regard as "the little lady who wasn't there."
Now, in order to give equal time (or space) to the men who have been
active in the religious walks of life in Texas, I want to tell you about Father
Antorúo Margil de Jesús, who had already served as a missionary in Mexico,
Guatemala, El Salvador, Hondusas, Nicaragua, and Costa Rica befare he
walked to Texas, in 1716. He founded three missions in East Texas, but,
alter the French incursion there in 1719, he withdrew to San Antonio,
where he founded the Mission of San José y San Miguel de Aguayo, now
more generally known simply as San José, which is the best example of
a restored Spanish mission in Texas today. 21
Sbortly after Father Margil died, a movement was started to have him
beatified and cannonized so that he could be elevated to sainthood. The
first step was successful, but the second one failed. His portrait and fous
manuscript volumes of the proceedings are on display in the San Jacinto
Museum of History near Houston, Texas.
Let us return now for a moment to our story about Mother Agreda. When
the Jumano Indians visited Father Benavides in New Mexico, in the early
part of the seventeenth century, they had begged him repeatedly to found
• The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints a cumulatiue author list representing Library of Congress printed cards and titles reported by other Amnican
libraries. Compiled and edited with the cooperation of the Library of Congress and
the National Union Catalog Subcommittee of the Resources and Technical Services
Division, American Library Association, London, Mansell, 1968, Volume 361, pp.
527-532.
However, we notice that none of the foregoing entries includes the following 458page biography of Mother Agreda that I have in my prívate collection: Relacion de
la vida de la Venerable Madre Sor Maria de Jesús, Abadesa, que fue, de El Convento
de la Purissima Concepción de la Villa de Agreda. Escrita por el Rmo. P. Fr. ]oseph
Ximenez Samaniego, Ministro General, que fue, de la Orden de N. Padre S. Fran•
cisco. Con las Aprobaciones, y Licencias necessarias, Madrid, en la Imprenta de la
Causa de la Venerable Madre, 1750. Parchment binding.
11
Handbook of Texas, II, 142. Also see ÜBERSTE, William H., The Restless Friar,
Venerable Fray Antonio Margil de Jesús, Missionary to the Americas-Apostle of Texas,
Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1970.
3•

577
hwnanitas.-37

�¡,,i 111

1

ll
i

!1

1

!

. lí

¡:¡I:ilii1
1,
1
1

¡;¡
,¡,1I'
11
11

¡I
11
1,

, 1

I'

i ,[

111

I

I'

·11

•111

!

li 1

,¡,

1'

l¡I

i1¡1!,1• l
1 I .

can send it to Spain to be printed."

1

1

I'
1
"

The book was published by the Spanish Ministry of Foreign Affairs in
1969, in English, and they sent 100 copies to the TCU Press for sale in the
United States. In addition, they allowed us to keep the money to use in

i

1

:i:i!I

publishing more books.

i 1 :'

¡¡J¡
1

'I'

:¡:-

1

,: ll·,I1 ·
1

i_

1¡ 1:1 '
11

¡,

i, 1 !
1

'.' 11

1¡

22

The next date of interest in the cultural development of Texas under
Spain was the year 1760, which marked the publication of the first book
written in Texas for use as a text. lt was a manual for teaching the Catholic
21

STARNES,

Gary B.i The San Gabriel Missions, 1746•1756, Madrid 1 Ministry of

Foreign Affairs, Government of Spain, 1969. Unfortunately, this book is already out

"

' !t:1

1:

i .•

In 1967 Gary B. Starnes completed an M. A. thesis on "The San Gabriel
Missions, 1746-1756," here at TCU under the direction of Dr. Donald E.
Worcester. Shortly thereafter we received word that the Vizconde de Priego,
Cultural Counselor of the Spanish Embassy in Washington, D. C., was
coming to Texas on a tour of inspection, so we met him at the airport in
Waco, put him and Gary in the back seat of our car, and set out for the
site of the San Gabriel Missions.

Miss Ruth L. Temple, a graduate student at TCU, clid a translation of
for her M . A. thesis in 1967. lt was entitled: Manual for the Administrathis volume under the direction of Dr. Edward A. Bell, and presented it
tion of the Holy Sacraments of Penance, the Eucharist, Extreme Unction
and Matrimony by Fray Bartholomé García. The English translation has
never been published.

The Cultural Counselor replied, pointing to the thesis in bis lap: "1 have
the whole story right here. l'm taking it to Washington with me so that I

!

1 i

religion to the lnclians around San Antonio, Texas, so it was done in parallel
columns, with the Spanish on the left and Paja/ate ( the most prevalen Indian
language) on the right. Since it included questions to be used in hearing
confession, it gives a very vivid insight into Indian social customs, even down
to their sex life and the use of hallucinatory drugs."

"I hear you were looking at the place where !hose rmss10ns used to be.
I shore am interested in that subject. Where can I read more about it?"

:1: 11
1

sorne ID1SS1ons among their tribes in Texas so they coul leam more about
the doctrine that their "Beautiful Lady in Blue" had started to teach them.
It was not until more than a century later, however, in 1748, hat the King
of Spain finally issued a Royal Cedula approving the establishment of a
presidio and three missions on the San Gabriel River in Central Texas.

On the way, Gary presented the Vizconde with a copy of bis thesis. After
we had inspected the sites, we started on our return trip and stopped at a
country store in the village of San Gabriel, to get sorne frothy refreshments.
The Spanish Cultural Counselor was sitting in the back seat of the car,
leafing through Gary's thesis, when a local rancher carne out of the store,
wearing cowboy boots, khaki pants and shirt, and a ten-gallon hat. As he
was walking to bis red pick-up, he saw us sitting there, and he carne over
to the car, stuck his head in the back window, and introduced himself to
the cliplomat from Spain, saying:

\1, 1

'I

r

1

of print.

578

This concludes our cliscussion of the Catholic phase of our Spanish heritage, except for the inf.luence which the religion exercised upon the architecture_ of our state. Since the padres had a their clisposal a large supply
of Ind,an labor, they built most of their missions out of stone, and consequently these massive buildings constitute the principal visible remains of
our Spanish past. Severa! artists have been inspired to make sketches or
paintings of these structures.
One of the first was Theodore Gentilz, a Parisian who carne to live in
Castroville and San Antonio in the 184-0's. Four of bis paintings were later
issued in a portfolio by the Tejano Graphic Galleries, of San Antonio."
The four missions depicted were:

,i 'I :
¡il,

¡¡:¡ .
·¡11

·

1,¡1

l.

:!"

: :¡

i: 1
:i:: l
.':H'
-1, \
i

1[\:il

:. l

it~'''

,fl,
1

':¡:
1
:¡ 1,

'I 1 '

,'¡1'1

,. 1

"

11,

,:

1

li

'

1

"Mission Nuestra Señora de la Purísima Concepción."
"Mission San Antonio de Valero (The Alamo) ."

1
1

u GARCÍA, Bartholomé, Manual para administrar los santos sacramentos de penittncia, euch_aristia, ~xtremaunción, y matrimonio: dar gracias después de comulgar,
)' ayudar a bien monr a los Indios de las Nacionts: Pajalates, Orejones, Pacaos Pacóas, Tilijayas, Alasapas, Pausanes, y otras muchas diferentes, que st hallan e~ las
Miss~o~es del Rio dt San Antonio, y Rio Grande, pertentcientes 8 ,l Colegio de la
Santimma Cruz de la Ciudad de Queretaro, como son: Los Pacudches, Mesc8.les
Pamp0pas, Tácames, Chayopines, Venados, Pamáques, y toda la Juvtntud de Pihui~
ques, Borrados, Sanipoas, y Manos de Perro. Comput:sto por el P . Fr. BartholomJ
García, Predicador Apostolico, y actual Misisonero de la Mission dt N. S. P. S. Fran~co de dicho Colegio, y Rio de San Antonio, tn la Provincia de Texas [Mexico
City]. Impresso con las Licencias necessarias en la Imprenta de los Herederos de
Doña Maria de Rivera, en la Calle de San Bernardo y esquina de la Plazuela de el
Volador, Año de 1760.
~ GENTILZ, Theodor [sic], Spani.sh Missions of San Antonio, Tejano Graphic Gallenes, P. O. Box 12204, Laurel Heights Station, San Antonio, Texas, 78212.

1
1

1
1

1;

''
1
t,¡

''

'!;,,
'

,,

•1
'
!,,

;¡

579

11

: ·

1

1 1

1

'

''

L,

!'

.l\:l,

�"Mission San José y San Miguel de Aguayo."
"Mission San Juan de Capistrano."

These paintings, and many other works by Gentilz, were published in
book forro recently by the University of Texas Press."
A much more elaborate portfolio -in physical size, range of color, and
number of subjects-- was painted in 1967 by E. M. Schiwetz and published
the following year by the University of Texas Press. 2• These handsome scenes
-worthy enough even to adorn a Chancellor's wall- are as follow:
"Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Acuña."

"Nuestra Señora del Espiritu Santo de Zúñiga."
"San Antonio de Valero (The Alama)."
"San Francisco de la Espada."
"San José y San Miguel de Aguayo."
"San Juan Capistrano."

Another art which the Spaniards introduced into Texas was the casting
of metal bells to adorn the belfries of their churches. A unique study of
these bells was published by Bessie Lee Fitzhugh in 1955, with the title of
Bells Over Texas. The drawings were done by José Cisneros, an El Paso
artist who learned how to do documentary painting at night while making
a living painting buses during the daytime. 27
Cisneros was a native of Durango, Mexico, who had come to the El Paso
area at the age of 15 and lived in Juárez from 1925 until 1934, when he
move dacross the river to El Paso. Although he had published sorne of his
early drawings in Mexico City and Juárez, his art career really began in
1937 whcn he took sorne of his drawings to the Federal Court House in El
Paso, where Tom Lea was working on a mural. Lea recognized his talen!
inmmediately and introduced him to Car! Hertzog, a printer who was beginning to publish books.
11 GENTILZ, Theodore, Gentilz, Artist of the Old Southwtst, Drawings and Painting.s by Theodore Gentilz. T ext by Dorothy Steinbomer Kendall. Archiva! Research
by Carmen Perry, Austin, University of Texas Press, 1974.
"' ScHCWETZ, E. M., Si:c Spanish Missions in Texas. A Portfolio of Paintings by
E. M. S,hiwetz. Historical Notes by Robert S. Weddle, Austin, University of Texas
Press, 1960.
21 LEE Frrzauoa, Bessie, Bells Over Texas. By Bessie Lee Fitzhugh. Drawings by
José Cisneros, Carl Hertzog, El Paso, Texas, Texas Western Press, 1955.

580

Subsequently Cisneros has illustrated (in total or in part) over forty books
rnost of which deal with the Southwest, with emphasis on our Spanish
herit:'!e. 1~ 1969 he spent six months on a residence fellowship at J. Frank
Dob1e s Prusano Ranch, and shortly thereafter thirty of his drawings were
published by the Texas Western Press under the title of Riders of the Border.
The tilles are self-explanatory:
"Spanish Conquistador. Early 16th Century."
"Spanish Soldier. Middle 16th Century."
"Spanish Captain General. 1590."
"The Viceroy. Late 16th Century."
"Spanish Pioneer Woman. c. 1650."
"Cattle Coming into Texas. 1690."
"Frontiersman. 1700."
"Texas Franciscan Missionary. 1750."

"Lancer of the Gulf Coast. 1770."
"Dragoon 2nd Co., San Luis Milicia. 1779."
"California Cuera Dragoon. 1790."
"Spanish Officer of the Frontier. 1790."
"Spanish Mexican Hacendado.1750."
"lndian Mission Vaquero. 1800."
"Spanish Texas Field Judge. c. 1805."
And fifteen other drawings of horsernen during the Mexican period and
later, ali the way up to the "Charro" in 1970. 28
Of ali Texas artists, though, Tom Lea is without doubt the one who has
been the most prolific in depicting Spain's influence upan Texas. Take, for
example, his splendid painting of Cabeza de Vaca performing the first recorded surgical operation in North America. lt is reproduced in the pamphlet
by John O. West entitled Tom Lea, Artist in Two Mediums,•• but, if you
want to see the complete panorama of Lea's talen!, you should feast your
eyes on A Picture Gallery; Paintings and Drawings by Tom Lea, with Text
by the Artist. so
• CtsNEROs, José, Riders of the Border. A selection of thfrty drawings by ]os,
Cimeros with text by the artist, Texas Western Press, The University of Texas at
El Paso , 1971, Southwestem Studies, Monograph No. 30.
11
WEsT, John O., Tom Lea, Artist in Two Mediums, Austin, Steck-Vaughn Comp3:y, 1967, p. 42. S~uthwest Writers Series, No. 5, General Editor, James W. Lee.
LEA, Tom, A Ptcture Gallery; Pafotings and Drawings by Tom Lea, with te:d

581

�While we are at it we might as well mention two other painters who
exerted a very strong Hispanic influence on Texas art. The first one is José
Arpa y Perea, who is included in the art encyclopedias of Spain and Germany
but is virtually unknown in Texas. Bom in 1860 in Carmona in the Province
of Sevilla, Spain, of an humble family, he showed early signs of artistic
talen! and moved to the city of Sevilla at the age of 10, for the purpose
of studying art. There he found employment with a house painter, enrolled
in night classes in the School of Fine Arts at the Museum, and almost
immediately began to win cash prizes which enabled him to take advanced
studies.

Arpa reported that the Spanish critics had been especially interested in his
paintings of Texas cacti.
In a book just off the press conceming Porfirio Salinas, the famous painter
of Texas bluebonnets, it is revealed that Arpa was Director of the San
Antonio Art School while Salinas was growing up in that city, and that
Arpa delighted everyone with his early San Antonio street scenes, "which
are now [1975] on display in the Witte Museum of that city."
Salinas describes the situation very vividly in his own words:
Painting began when I was very young. At fifteen years of age [which
would have been about 1925, since Salinas was born in 1910] J was
painting lanscapes. And it was at this time in life that J had an opportunity to watch a great artist paint. This was José Arpa, from Sevilla.
He had his studio in the center of San Antonio, where his prodigies
eame to take lessons. He had a great number of students but as J had
no possibility of paying for my classes, I contented myself that he /et me
see him paint someti~es. 32

Later he gave up his job as a house painter and began to specialize in
doing battle scenes, from which he earned enough to support himself and
even bring his family to Sevilla to live with him. Then in 1883 he won a
scholarship to study art for a year in Rome and made such marked progress
that he was reappointed for a second year, and he continued in Rome until
1886, at which time he returned to Sevilla.
Seeking new subjects for his paintings, he made excursions to the most
picturesque places in Andalucía, followed by severa! trips to the towns of
Morocco, where he did a number of portraits of different African types.

In the early years of the twentieth century he moved to Argentina, where
he remained until 1928, at which time he retumed to Sevilla -at least that
is what the Spanish and German encyclopedias say."
On the other hand, we get quite a different story from The Art Digest,
which ran a brief but very informative article about Arpa in its issue for
November of 1930. From it we leam that three of Arpa's paintings had
bcen sent from Sevilla by the Spanish Govemment to the World's Columbian
Exposition in Chicago in 1893, and that he had a home in San Antonio,
Texas, to which he had just retumed after a year's painting in Madrid
and Sevilla. He was then holding an exhibition of oils, water colors, etchings,
an drawings at the Milam Galleries, San Antonio. On his retum to Texas,
by the Artist, Boston, Llttle1 Brown and Compnay1 1968. One volume of text and one
portfolio of plates. Issued in a case.
11

Enciclopedia vnive,sal ilvstrada evropea-americana . . . , Apéndice, Tomo I, Bil-

bao, Espasa-Calpe, S. A., 1930, pp. 864-865.
Also sea Ulrich Thieme and Felix Becker, Allgcmeines lexikon der bildenden künstler ... , Vol. II, Leipzig, Verlag von E. A. Seeman, 1908, p 151, citing Ossorio Y
Bernard, Galería biogr. de artistas españoles del siglo XIX, Madrid, 1883-1884.

582

At one point during that period, Arpa went out to Uvalde, Texas, with
the intention QÍ opening a school of painting in the Leakey or Con-Can area,
but he was mistaken for a wetback Mexican, and the restaurants refused
to serve him any food. When this act of discrimination carne to the attention
of Harry Hornby, Sr., publisher of The Uva/de Leader-News, he carne to
Arpa's rescue, explained the situation to the townspeople, and thereafter the
artist had no problem.

In appreciation of Mr. Homby's kind treatrnent, Arpa gave him a painting
of the Cathedral in Seville, a selfportrait, and severa] of his other paintings."
Arpa retumed to Spain befare his death in 1952.
As for his pupil, Salinas, the Goddard biography very conveniently has
a chapter entitled "The Spanish Heritage," irt wich we learn that Salinas
became deeply interested in bullfights and made frequent visits to Mexico
to study the sport. He even had the good fortune to meet Carlos Ruano
12

_GoooARD, Ruth, Porfirio Salinas . .. .With An Introduction by Dewey Brdford,
Austm, Rock House Press, 1975, pp. 19, 25, 57, 77-78.
11
Mrs. McLean and I had the pleasure of hearing this story from Harry Homby,
Jr., a few yean ago when he was giving us a penonally conducted tour of The
Leader-News Art Gallery.

583

�. h ainters oí the fiesta brava, and
Llópis, the most íamo~s oí all . Sp~ms hi p studio. They became very clase
LJ6pis even allowed him to pamt m s
, . .d
.
d
Sal'
as
by
his
bedside
when
Llopis
die .
ínends an
mas w
'
.
.
í
when President Johnson installed
Salinas went on to gam natl~nal ame H'
nown became intemational
hi S linas callection in the White House. is re
.d
L,
w~ena fonner President D\az Ordaz oí Mexico and then Pres, ent opez
Mateas both acquired Salinas paintings.
.
ater moment for Salinas, though, was when, alter
Poss1bly an even gre
.
b
bull-fi hting a double-page amele,
completing more than 300 p1cturthes a
d
w'ork was published in
'
comp1ete W ',th photographs oí e artls. an
El Ruedo, the Madrid bullfight magazme.
. . .
ork oí Salinas was published during his lifetlllle.
Only one book about the w
lbum of southwestern paintings
It was called Bluebonnets and Cactus, _an ~
.
'th the Goddard
. " It h Ould be stud1ed m connectlon w1
l
by Porfirio Sa mas.
s
.d
í th type oí painting for which
volume in arder to get a complete l ea o
e
known
the
Texas
bluebonnet.
,
.
he was bes\
.
d has already gone on to that spec1al
Salinas died on April 18, 19d7~
so eloquently described in his poem
heaven for artists that Rudyar
P mg
"L'Envoi":

º~\

L

7-

When Earth's last picture is painted and the tubes
are twisted and dried,
When the oldest colours have faded, and the youngest
critic has died,

We shall rest, and, faith, we shall need it-lie down

for an aeon or two,
Till the Master of All Good Workmen shall put us to
work anew.

And those that were good shall be happy: they shall
sit in a golden chair;
They shall splash at a ten-league canvas with brushes
of comets' hair.
They shall find real saints to draw from-Magdalene,
Peter, and Paul;
.
d . r Bluebonnets and Cactus, an album of
Jobo H., editor. ~nd S tsigne stin Prepared for Fine Arts Corparasouthwestern paintings by Porfirio a tnas, _u '
.
b Y The Pemberton Press, 196 7. lssued m case.
tion
" JENKJNS,

584

A

They shall work far an age at a sitting and never be
tired at all!
And on/,, The Master shall praise us, and only The Master
shall blame;
And no one shall work for money, and no one shall work
for /ame,
But each for the joy of the working, and each, in his
separate star,
Shall draw the Thing as he sees lt for the God of things
as They are!

315

We can imagine Salinas there in heaven now, painting on that ten-league
Texas-size canvas -the sky which he studied so intently here on earth. His
model is none other than Mother Agreda herself, who has finally bccome
available so that he can paint his masterpiece. In the foreground stands an
Indian youth who had no name in recorded history here on earth, but I
íeel sure that he is registered in St. Peter's guest book as "El Jumano Tejano." Behind Salinas, and looking on over his shoulder, is his old Spanish
maestro, José Arpa, who is beaming with pride because his ·pupil has just
succeeded in capturing that ineffable expression oí wonder on the Indian's
lace when he beheld the first Texas bluebonnet.
Now let us get back to the dull, dry bones oí history. We mentioned above
that the best source in English concerning our Spanish background in Texas
was Dr. Castañeda's seven volurne study on Our Catholic Heritage. His
opposite number on the other side oí the Río Grande -the Mexican historian
who used the most manuscript sources- was Don Vito Alessio Robles, oí
$altillo. His definitive history of Coahuila y Texas en la época colonial was
published in 1938.'•
Now, for the benefit oí those historians of the old school who have been
sitting on the edge oí their seats, squirming impatiently to hear me mention
the narne oí their patron saint, I want to say a few words about Dr. Herbert
Eugene Bolton. He was in the process oí completing a guide to Mexican
u KIPLING, Rudyard, "L'Envoi to 'The Seven Seas'/' in Rudyard Kipling's Verse .
De/initive Edition, New York, Doubleday, Doran and Co., Inc., 1940, p. 226.
• ALESSIO ROBLES, Vito, Coahuila y Texas en la época Colonial, México, D. F.,
Editorial Cvltvra, 1938. A copy of this rare book carne to me through the generosity
of Dean Jerome A. Moore, of Texas Christian University. Also see Vito Alessio Robles, Bibliografía de Coahuila, Histórica y Geográfica, México, D. F., Secretaría de
Relaciones Exteriores, Departamento de Información para el Extranjero, 1949.

585

�manuscripts when the University of Texas !et him slip through their fingers
and go out to California, where he became world-farnous.

order to mention severa! works by other authors that also deal with the
topic of the Spanish borderlands.

In 1913, when he published his Cuide to Materials for the History of
the United States in the Principal Archives of Mexico," he opened up a
whole new field of research in American history, for the Cuide contained
a list of what every serious student of Mexico would have liked to have,
but was afraid to steal. Later, though, sorne collectors overcame this fear,
and the Bolton list, for a few benighted individuals, becarne a veritable
thieves' guide. We were very happy to learn recently, therefore, that the
University of California has practically everything listed in Bolton's Cuide
on microfilm. That revelation should produce a decided drop in the thieves'
market, since now it will be a fairly simple matter to identify the stolen

For instance, in 1943 Francis Borgia Steck published A Tentative Cuide
to Historical Materials on the Spanish Borderlands, a work which may have
been missed by sorne researchers because it carne out in the middle of World

property.
The next year he published iwo volumes of English translations conceming
(Athanase de Mézieres and the Louisiana Texas Frontier, 1768-1780," •and
in 1915 he used these as the nucleus around which to build a book on Texas
in the Middle Eighteenth Century."
Five years of research followed, and then, in 1920, he and Thomas MaitJand Marshall brought out a book of a more general nature on the Colonization of North America, but it was in 1921 that his book on The Spanish
Borderlands defined the geographic region and the period of time with
which he is most closely identified in the minds of historians today."
At this point we should like to shift our attention from Dr. Bolton in
n BoLTON
1

Herbert Eugene, Guide to Materials fo, the United States in the Prin-

cipal Archiv es of Mexico, Washington, D. C., Carnegie Institution of Washington,
1913. Carnegie Institution of Washington, Publication No. 163.
11 BoLTON, Herbert E., ed., Athanase de Mézi6res and the Louisi~~a-Texas ~rontier,
1768-1780. Documents published for the first time, from the Ongmal Spam.sh and
French manuscripts1 chiefl,y in the archives of Mexico and Spain; translated into
English; edited and annotated by Herbert Eugene Bolton, Ph. D .• Professor of American History, University of California, 2 vols., Cleveland, The Arthur H. Clark
Company, !914.
. .
• BoLTON, Herbert Eugene, Texas in the Middle Eighteenth Century. Studtes in
Spanish Colonial History and Administration .. . , New York, Russell &amp; Russell loe.,
1962.
40 BoLTON, Herbert E., The Spanish Borderlands, A Chronicle of Old Florida and
the Southwttst ... , New York, United States Publishers Association, lnc., 1921, Textbook Edition. The Yate Chronicles of America Series Allen Johnson, Editor Gerhard
R. Lomer, Charles W. Jefferys, Assistant Editors.

586

War Two. 41

Another very good source that is hard to pick up in the usual finding
media is a study by Charles C. Cumberland that carne out as a supplement
to the periodical entitled Rural Sociology. It was dated June, 1960, and it
was called: "The United States-Mexican Border: A Selective Guide to the
Literature of the Region." 42
The most recent general coverage of the area that we have seen is the
book by John Francis Bannon entitled: The Spanish Borderlands Frontier,
1513-1821 . It was published in 1970."
Even TCU has felt the effects of this ever-increasing surge of interest in
the Spanish borderlands. When Dr. Donald F. Worcester carne here in 1963
as Chairman of our History Department, he had done his graduate work at
the University of California under Dr. Bolton, so naturally he added a
course to cover the subject. lt is called "History 5803 The Spanish Borderlands." lt rain in the catalog for severa! years, but nobody signed up fo~
it, chiefly because the History Department was overloaded and could not
spare anybody to teach it. Finally, in the Fall of 1968, Dr. Worcester asked
me to teach it, so I had the honor of teaching the course on the Spanish
Borderlands for the first time at TCU.
It was a first time for everybody: for the students, for the school, and
for the teacher. Four students enrolled, so I assigned each of them a tenn
paper on the history of the Spanish Borderlands and one of the adjoining

ª BORGIA STECK, Francis, A Tentative Cuide to Historical Materials on the Spanish
Borderlands, Originally Published, 1943; New York, Published by Lenox Hill Pub.
&amp; Dist. Co. [Burt Franklin], reprinted, 1971.
ª CuMBERLAND, Charles C., "The United States-Mexican Border: A Selective
?uide to the Literature of the Region,U Supplement to Rural Sociology, official
Journal of the Rural Sociological Society, Comell University, lthaca, New York,
First reprinting 1965, Johnson Reprint Corporation 111 Fifth Avenue New York
N. Y. 10003, x, 236 p.
,
'
'
41

BANNON, John Francis, The Spanish Bordnlands Frontier, 1S13-1821 ... Maps
rttsearched and drawn by Ronald L. ]ves, Northern Atizona University, New York,
Holt, Rinehart and Winston, 1970.

587

�Mexican states. All four of these papers were later accepted for
in Texana, a historical quarterly published in Waco, Texas, but
papers got lost, so that reduced our score to seventy-five percent.
of the students, the tilles of their papers, and the dates of their
were as follows:

publication
one of the
The names
publication

l. William Robert Davis, "The Spanish Borderlands of Texas and Chi-

huahua," Texana, Vol. IX, No. 2 {1971), pp. 142-155.
2. Vincent Paul Kramer, "The Spanish Borderlands of Texas and Tamaulipas," Texana, Vol. X, No. 3 (1972), pp. [260]-272.
3. Linda Lee Maxwell, "The Spanish Borderlands of Texas and Nuevo
León." Editor Dayton Kelley accepted this paper for publication, but
Miss Maxwell had lent it to a frienda, and the "friend" lost it.
4. Gary Bert Stames, "The Spanish Borderlands of Texas and Coahuila,''
Texana, Vol. X, No. 1 (1972), pp. [20]-29.
Gary Stames went on to do his doctoral clissertation on the Spanish Borderlands, under the direction of Dr. Worcester. Whert Gary asked me to recommend a topic, I suggested that he write about Juan de U galde, the man
for whom the city of Uvalde, Texas, was named, so his dissertation was
entitled: "Juan de Ugalde (1729-1816) and the Provincias Internas of Coahuila and Texas,'' 1971. Then we sent it to Lic. Carlos J. Sierra in Mexico
City, who had it translated into Spanish and published by the Mexican
Government.

At this point I should mention that a complete list of ali the theses and
dissertations accepted at TCU concerning Mexico and its relations with
Spain and Texas will be found in No. 2 of the Mexican Monograph Series,
published by the TCU Press."
Before passing on to the next major topic, we should like to refer back
for a moment to Dr. Choate's desire to leam more about articles and
literature that were contemporary with the frontier process in the Southwest.
The official printed sources for material concerning Texas during the Spanish
period are the Gazeta de México, 1784-1821, and the Diario de México,
1805-1807, both of which were published in Mexico City. There are núcrofilm copies of these in the TCU Library.
"

SILVA DE RooRÍoUEZ,

Cecilia, Vida y obras de ETmilo Abreu G6mez, Forth Worth,

Texas Christian University Press, 1975, pp. [viii]-[xvi], Mexican Monograph Series,

No. 2.

588

However, the researcher should bear in mind that a decree published
in Spain or reprinted in Mexico City did not actually go into effect in Texas
until it was read aloud by the town crier as he rode through the streets on
horseback. To find out when it was actually proclaimed in each community,
we have to look at the manuscript note added at the end of the printed
document. We shall explain later where to find these sources.
There were sorne unofficial attempts to set up presses in Texas toward
the end of the Spanish period, but they clid not bear much fruit. José Alvarez
de Toledo brought a press to Nacogdoches in 1813 and set up the first
issue of a newspaper to announce his invasion, but he got chased back across
the $abine to Natchitoches before he could print it.
A young Spanish general, Francisco Xavier Mina, brought Samuel Bangs
and his press to Galveston Island in 1817, and Bangs printed a manifesto
for him there before they continued on clown the coast and entered Mexico.
Then General James Long brought a press to Nacogdoches in 1819 and
published at least three issues of a newspaper there, but he was driven out
again that same year.
The next report of printing in Texas &lt;loes not come until 1823, when a
printer named Asbridge operated a press for a short time a San Fernando
de Béxar, but that was after the Spanish period had formally ended."
Consequently we see that there was no printing press in continuous operation in Texas to publish accounts of events as they happened under the
Spanish regime.
Nevertheless there were a number of official tours of inspection which
produced extensive manuscript reports that were printed later, and we are
going to mention a few of those now, listing them in chronological order
accorcling to the period covered rather than by date of publication:
The accounts of the explorations and settlement of Texas during the
period between 1688 and 1694 were published by Lino Gómez Canedo in
1968."
"' SPELI,, Lota M., Pioneer Printer: Samuel Bangs in Mexico and Texas, AustinJ
University of Texas PressJ 1963, pp. 3-19, 69.
" GóMEz CANEDO, Lino, ed., Primeras exploraciones y poblamiento de Texas,
1686-1694, por Lino G6mez Canedo, Academy of American Franciscan History,
Washington, D. C., U. S. A ., Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Supe•
rieres de Monterrey, 1968, Serie Historia, N. 6.

589

�The acl!v1b.es of the Alarcón Expedition, 1718-1719, are covered in the
diary kept by Fray Francisco Céliz, published by The Quivira Society in
1935. That diary tells about the founding of the Mission of San Antonio
de Valero, on May 1, 1718, and the Villa de Béjar, now known as San
Antonio, on May 5 of that same year."
These chronicles of the conquest of Texas do not always turn out to be
as dry reading as their titles seem to indicate. Take, for instance, the Céliz
description of the dangers and difficulties encountered in crossing the Guadalupe River while it was on a rise. Here is his eyewitness description:
... Jt so happened that after we had seen the swollen river and had
investigated to see if it could be crossed or gone around, and had found
no recourse what-soever, the melancholy and sadness that fell upon
the governor was so great that in his heart he felt no less than that the
last days of his life had arrived; and thus, observing the obligations
of a Catholic in such danger, he wanted to prepare himself, calling
his secretary and dictating to him sorne things that had to be done if
God should take him upon crossing this river. lt so happened that,
twénty-four buzzards having come to tarry e/ose to where we were
stopping, the governor asked the father chaplain, "Father, what are
those birds looking for?" To which the father replied, "They may have
come to make happy over the funeral rites of somebody present," at
which the anguish was even greater, even before entering the water.
He began, therefore, to cross with great difficulty, and th e greatest
fatality would have befa/len. us that can be imagined had not God
and the most holy Virgin extended the arms of their omnipotence and
merey to protect and favor the governor against the extreme/y dangerous situation in which he found himself. He, having started to cross
on the strongest horse that could be found, carried on the haunches
the sergeant of the company. U pon arriving at the opposite bank, after
having crossed most of the river, he reined the horse back, and, the
current catching its haunches, it was swept downstream with both
riders submerged and grasping the horse for about half the distance
of a musket-shot. At this place they carne up still holding on to the
horse, and, going down again, they lost their grasp on the horse, and
the water carried them submerged for more than another half the
41
illuz, Fray Francisco, Diary of the A.larc6n expedition into Tuas, 1718-1719,
... Translated by Fritz Leo Hoffman, Los Angeles, The Quivira Society, 1935; photooffset reprint, Amo Press, New York, 1967, p. 23.

590

distance of a musket-shot where they again arose. The anxiety they
experienced may well be imagined, especially since the governor, who
was dressed, did not know how to swim. And, although the said sergeant knew how to swim well, this would not have enabled him to
rescue himself, because of the great force of the water, if here God
had not performed a miracle through the intercession of His most
pure Mother who provided them with two savin branches to which
they held on, and from there, because of the great depth, they were
rescued by ropes. After this miraculous ocurrence, I have asked the
gouernor several times about the case, and he has always assured me
that he does not know how he went [down the stream], whether under
the water or over the water. The truth is that those who saw him
say that he went downstream motion/ess, ali of which proves that it
was entirely a miracle, because the rescue could not have been attributed
to natural causes, especially when the horse with the saddle nevermore
turned up and the governor lost the buttons off his pants, thus forming
a sort of hall and chain on his feet. [For ali of this] we thank unceasingly on/y God and His most holy Mother, and, moreover, we invoke their
favor in the furtherance of this expedition and [place the] conques/
under their charge. Furthermore, although [the governor] carried in
his pocket a small silver box with the rosary and the prayer book
in which the most holy Virgin is praised, they not only did not fall
into the water when his pants carne down, but the prayer book did
not euen get wet . ..."8

Next comes the account of the Rivera Expedition, which extended from
1724 to 1728. His engineer, Francisco Álvarez Barreyto, made a map of
the Texas frontier in 1727. Rivera's report resulted in the moving of three
East Texas mi.ssions to San Antonio in 173 l."
Between 1735 and 1740 the Governor and Captain General of the Nuevo
Reino de León, Don Josseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, wrote
e series of descriptions of Nuevo León, in an attempt to get the Viceroy, or
the King of Spain, to strengthen the defenses aJong the northern frontier.
I found a copy of these reports in the Béxar Archives at the University of
• Ibid., pp. 53-55.
• RIVERA, Pedro de, Diario y derrotero de lo caminado, visto y observado en la
visita que hizo a los presidios de la Nueva España Septentrional .... Con una introducción 'Y notas por Vito Alessio Robles, México, D. F., Secretaría de la Defensa
Nacional, Dirección de Archivo Militar, Taller Autográfico, 1946.

591

�Texas in Austin, and, when I called it to the attention of Professor Eugenio
del Hoyo, Custodian of the Rare Book Room at Monterrey Tech, he suggested that we collaborate in editing the volume, he being responsible for
the Spanish version, and I for the English translation. The Spanish edition
carne out in 1963, as the first volume in the History Series of Monterrey
Tech, and the English translation was published the next year. These volumes
are particularly importan! because they contain the earliest known map of
Nuevo· León, plus the southem part of Texas.'°
A similar description of Nuevo León, Coahuila, Nueva Extremadura, and
Texas, was published in 1739 by Don Antonio Ladrón de Guevara. lt was
edited by Andrés Montemayor Hemández and reissued by Monterrey Tech
in 1969."
The next major account was written by Nicolás de Lafora, engineer and
map maker for the Marqués de Rubí, who inspected the Interior Provinces
between 1766 and 1768." This account was translated into English by Lawrence Kinnaird and published by The Quivira Society in 1958."

As a result of this tour of inspection by Rubí, the King of Spain issued
Joseph Antonio, Descripci6n del Nuevo Reino
de Le6n /1735-1740) ... Edici6n de Malcolm D. McLean .. y Eugenio del Hoyo
... , Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
•

FERNÁNDEZ DE JÁuREOUI URRUTIA,

de Monterrey, 1963, Serie Historia, No. 1, Description of Nuevo Le6n, México
(1735•1740) by Don Joseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, Governor and
Captain General. Edited by Malcolm D. McLean, Texas Christian University, Forth
Worth, Texas, U. S. A., and The Summer School o/ the Instituto Tecnol6gico y de
Estudios Superiores de Monterrey, Nuevo Le&amp;n, Mixico, and Eugenio del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores, Monterrey, Nuevo León, México. Translated by Malcolm D. McLean, Monterrey, The Sumroer School of the Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1964.
11 Noticias de los poblados de que se compone el Nuevo Reino de León, Provincia
de Coahuila, Nueva-Extremadura, y la de Texas (1739), por Don Antonio Ladrón de
Gueuara. Con un apéndice documental. Edición de Andrés Montemayor Hernández.
In memoriam José Miranda, 1903-1967, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1969, Serie, Historia, No. 10.
ª LAFORA, Nicolás de, Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados
en la frontera de la América Septentrional Perteneciente al Rey de España. Con un
liminar bibliográfico y acotaciones por Vito Alessio Robles, México, D. F., Editorial
Pedro Robredo, 1939.
63 The Frontiers of New Spain. Nicolás de Lafora's Description, 1766-1768. Lawrence Kinnaird, Berkeley, The Quivira Society, 1958; photo-offset reprint, Amo Press,
1967. Quivira Society Publications, Managing Editor, George P. Hammond, volume XIII.

592

a set of regulation~ for the fifteen presidios which were to
the _no':1em frontie~ of New Spain, extending from Altar
Balua m Texas. Ongmally puhlished in Madrid in 1772,
went through many ed11.ions, and the line of presidios was
a few exceptions, until about 1850."

be formed along
in Sonora to La
this Reglamento
maintained with
'

An English 1:'"anslation,_ based on an edition cprinted in Mexico City in
1834, was published by Sidney B. Brinckerhoff and Odie B. Faulk in 1965
as part of their volume entitled Lancers for the King."
'

When Teodoro de Croí,, carne to New Spain in December 1776 a th
1
• dC
d
,se
n~w y appomte
omman ant General of the Provincias Internas, he deaded to ':"ake a tour of, inspection and requested a friar to accompany him
":' chaplam. Juan Agustín Morfi was recommended and accepted the posi~on. The group set out frorn Mexico City on August 4, 1777, and arrived
m San Antonio, Texas, on New Year's Day, ¡ 778, then turned westward
and inspected the entire northern frontier along what is now the MexicoUnited States border, passing through the Big Bend and continuing on to
Arizpe, Sonora. Morfi retumed along the west coast to Mexico City where
he arrived on June 1, 1781.
'
Therefore the best official, eyewitness account of what was going on ali
along_ the '.outhem. border of the United States two hundred years ago is
contamed m the d1ary Father Morfi kept on that trip. Professor Eugenio
del Hoyo and I also collaborated in editing that volume, which was published
by Monterrey Tech in 1967, under the title of Diario y Derrotero (17771781 ), por Fran Juan Agustln de Morfi."
Another importan! step carne in 1786, when Bernardo de Gálvez, the
Viceroy of Mexico, published his instructions for governing the Interior
Provmces of New Spain. He had become conspicuous earlier for his aid to
WAGNER, The S~anish Soutliwest, 1542-1794, Part II, pp. [466]-470.
BRINCKE~HOF~,. S1dney B. and FAULK, Odie B., Lancers for the King; .A. Study
of the Fronhe~ Military System of Northern New Spain, With A Translation of the
Ro!·al Reg~lat10ns of 1772 . . .. Foreword by Kieran McCarty, O. F. M .., Phoenix
:

Anzona Historical Foundation, 1965, pp. 11-67.
'
r.t D_iario y Derrotero (1777-1781)
por Fray Juan Agustín de Morfi Edici6n de
Eugemo del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterre" N
Leó M'
M ¡
,
,, uevo

. ti,
c.-:., Y a colm D. McLean, Tex~s Christian U-niversity, Forth Worth, Texas,
L. S. A., )1 Escuela de Verano del Instituto Tecnológico y de fütudios Superiores
Mo1:terrey, Nuevo León, Méx ., Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnol6gic~
Y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967, Serie Historia, No. 5.

593
humanitas.-38

�the Americans during the American Revolution, and he had also ordered
a survey of the Texas coast, during which Galveston Bay was named in his
honor. This book, translated and edited by Dr. Donald E. Worcester, was
published in 1951 by the Quivira Society."
Now that we have mentioned the principal eyewitness accounts, !et us
take a look at sorne of the early histories. We . shall begin with Father Morfi's
history of Texas, which Dr. Carlos E. Castañeda discovered in manuscript
forro in 1931. He translated it into English and got The Quivira Society
to publish it in 1935 with this title: History of Texas, 1693-1779, by Fray
Juan Agustín Morfi.••

A highly readable regional history of the borderlands from a different
point of view is Paul Horgan's two volume work entitled: Great River, The
Rio Grande in North American History, which carne out in 1954. lt won
both the Bancroft and the Pulitzer prizes in History. The first volume is subtitled: Indians and Spain, while the second is devoted to Me.deo and the
United States.••

Another treatment, from the Nuevo León point of view, is the volume
published in 1961 under the title of Historia de Nuevo Le6n, containing
information concerning Coahuila, Tamaulipas, Texas, and New Mexico,
written in the seventeenth century by Captain Alonso de León, Juan Bautista Chapa, and General Fernando Sánchez de Zamora.'°
" Instructions for Governing the Interior Provinces of New Spain, 1786. By Bernardo de Gdlvez. Translated and Edited by Donald E. Worctster, Ph. D., Berkeley,

The Quivira Society, 1951.
• MoRFI, Juan Agustín, History of Texas, 1673-1779, by Fray Juan Agustín Morfi,
Missionary, Teacher, Historian Translated, with Biographical lntroduction and Annotations, by Carlos Eduardo Castañeda, Latin American Librarian, University of
Texas, Albuquerque, The Quivira Society, Society, 1935. In two parts with continuous pagination. Quivira Society Publications, Volume VI. Facsimile reprint by
Amo Press, 330 Madison Avenue, New York, N. Y., 10017.
• HoaoAN Paul, Great River, The Rio Grande in North American History, by
1
Paul Horgan. Volume One. Jndians and Spain, New York, Rinehart &amp; Company,
lnc., 1954. Volume Two. Mexico-, and the United States, 1954. First paperback edition published in 1968 by Funk &amp; Wagnalls, A Division of Reader's Digest Books,
lnc., 2 vols.

Israel, ed., Historia de Nuevo Le6n con noticias sobre Coahuila,
Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por el Cap. Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar y notas
de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, 1961, Biblioteca de Nuevo
• CAvAzos GARZA,

A ~ey of The Last Years of Spanish Texas, 1778-1821, was ublish d
by Odie B. Faulk m 1964.61 From the dates g¡·
p . e
intended to take
th
.
ven, one can see that it was
. .
up e story approxunately where Father Morfi left off and
bnng ,t up through the consummation of Mexican independence from Spain.
A very thorough study _of the early history of Nuevo León, and its relationship to Texas. was published by Professor Eugenio del Hoyo in 1972 It
covers the penod from 1577 through 1723 _.,
·
The Spanish_ conqu~st of the Southwest, particularly as it affected the
Ind1~ns, and w1th special emphasis on the relations between Texas and New
MeXJco,¡ " ·descnbed
H
th m a book published in 1975 bY El"12abeth A. H. John
. er vo urnmo~s, oroughly documented study is entitled: Storms Brewed
'.n Other Mens Worlds: The Confrontation of Indians, Spanish and F
h
in the Southwest, 154().1795."
'
rene
Finally, to bring this survey right down to the minute we wish to mentio
the
~n "The Significance of the Spanish Borde;lands to the Unite:
States,_ wh1ch was read by Dr. Donald E. Worcester, President of the Western
· ·
. History Assoc1ation,
at their Annual Conference in Tulsa Oklaho
m October of 1975.••
'
ma,

P~r"

Now. !et us consider a few examples of things left to us by the Spaniards
whose mfluence has continued clown to the present day.
First of ali _we should mention those Spanish land grants that still appear
on the maps m the General Land Office. According to Jerry Sadler, Comrmss10ner of the General Land Office: "In three h un d red and twenty•five
·
years, Spain and Mexico awarded 26,280,000 acres of Texas Jand t
t · · s11·
o promo e c1tJ.zen 1p and encourage immigration,,, as
Mn tFAULK,
&amp; C Odie B., The Last Years o/ Spanish Te""as
• , 1778-1821 ... , London,
~u on
o., 1964, Studies in American History, No. 4.
Hovo, Eugenio del' . . . Hºts t ona
· d e¡ N uevo Reino
·
de Le6n (1577-1723)
2 tomos, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Est ¿·
S
: · ·•
deª Monterrey, 1972, Serie Historia, No. 13.
u 10! upenores
. JOHN, Elizabeth A. H., Storms Brewed in Other Men's Worlds· Th·
llon of J dº
h
·
..,

s

·

eon¡ron 1a-

n ians, panas , and French in the Southwest J540-1795 Coll
,
,
ege
T exas A &amp; M, University Press 1975

.. w

J

s ·

tat10n:

•

United ORCEST:~, Donald E., "T~e ~ignifícance of the Spanish Borderlands to the
Sta.tes, The Western Historical Quarterly Vol VII N0 (J
!976
PP· [5]-18.
'
·
'
·
anuary,
,
A:!AD~:~e!:1"r:a~rn07r~sionTerhof thSe Genferal Land Office, History of Texas Land,
ice,
ee tate o Texas, no date.

León, No. l.

595
594

�was carried over into the Constitution of 1869 and our presenl Constitution
of 1876. This constitutional provision had retrospective effect, and hence,
for ali lands which passed from the sovereign prior to the effective date of
the Constitution of 1876, the landowner was given complete ownership
of the minerals they contained. 70 For an interesting artistic, and enlightening
treatment of this subject, see Walace Hawkins, El Sal del Rey, Fixing title
to, a volume published by the Texas State Historical Association in 1947. 71

Each of these grants is listed and described in Virginia H. Taylor's book
on The Spanish Archives of the General Land Office of Texas." It is also
possible to huy from our General Land Office a base map for each of the
254 counties in Texas showing exactly where these land grants were located.
Most states do not have maps of this nature because they did not retain
their public lands when they entered the Union.
One 0 ¡ the richest parts of our Spanish heritage is the vast collect!on of
stories about buried treasure. J. Frank Dobie first became famous nationally
when he published his book called Coronado's Children, Tales of Lost
67
Mines and Buried Treasures of the Southwest.

Whenever Spain1s influence on Texas is mentioned, sorne one almost in•
variably mentions the Spanish mustangs. It is true that the Spaniards brought
the horse to America. For the stories about those horses in Texas, see The
Mustangs, by J. Frank Dobie. 72

There were Spanish legends about other things besides buried treasure,
too, many of which appeared in the Publications of the Texas Folklore
Society. The first thirty-six volumes have been thoroughly mdexed by James
T. Bratcher, a TCU graduate, so a researcher interested in that sub¡ect
should begin with his Analytical Index to Publications of the Texas Folklore

For an artistic novel concerning the breeding of fine horses along the
northern frontier of New Spain, you can spend a very en joyable time reading
and admiring the illustrations in Tom Lea's The Hans of Cantú."
Almost sirnultaneously with the horses carne cattle, or, as they were more
specifically known in Texas, the longhorns.

Society."

More visual evidence of the gold lelt here by the Spaniards is contained
in Jerry Sadler's pamphlet entitled: Treasure Tempest in Tex":. It shows
actual photographs of gold objects found in severa! sunken Sparush galleons
09
that were discovered off Padre Island.
Another thing that we inherited from Spain had to. &lt;!o with min~ral
rights, a subject of increasing importance, since approxunately tw~-thtrds
¡ the 254 counties in Texas produce oil. U nder the laws of Spam and
0
Mexico mines and their metals or minerals did not pass by the ordinary
grant ;f the Iand without express words of designati?n. In ?ther wo_rds, a
grantee 0 ¡ Iand from the sovereign of the soil had no mterest m thc mmerals
in the Jand unless that interest was expressly granted.

In the State Constitution of 1866, however, the state released to the
owner of the soil ali mines and mineral substances thereon. This change
•

TAYLOR,

Virginia H. 1 The Spanish Archives of the General Land Office

0

f

Texas Austin The Lone Star Press, 1955.
~ D, IE J' Frank Coronado's Children Tales of Lost Mines and Buried Treasures
OB,.
hC
1J
of the Southwest, by J. Frank Dobie, Author of "A Vaquero of the Brus
ountry.
Jllwtrated by Ben Carlton Mead, New York, Grosset &amp; Dunlap, 1930.
• BRATCHER James T., Analytical Index to Publications of the Texas Folklort
Society, Volu~es J-36, Dallas, Southem Methodist Universi~ Press, 1973.
e
11
• SADLER, Jerry, Commissioner of the General Land Office of Texas, Treos r
Tempest in Texas, no place, no publisber, no date.
J

596

,

Mr. Dobie did a book on that subject also, and, as you might expect, it
was called The Longhorns. That book, in turn, had an impact on Texas
art, since it was beautifully illustrated by Tom Lea, and the frontispiece
reproduces, in ful! color, the mural entitled "The Stampede" which Lea
painted in the U. S. Post Office at Odessa, Texas."
Usually we think of the longhorns as steers that were driven up the trail
to market, but there were also Spanish bulls that had an irnpact upan our
Texas culture. For instance, when the citizens of Texas learned that their
Spanish king, Philip V, had died in 1746, and that Ferdinand VI had becn
proclaimed as the new king, part of the festivities in San Fernando de Béxar
(present San Antonio, Texas) included bullfights on five successive days."
~

Handbook of Texas, II 1 212-213.

n liAwKtNs, Walace, El Sal del Rey, Fixing title to, Austin, Texas State Historical

Association, 1947.
11
DoBtE, J. Frank, The Mustangs, by ]. Fran Dobie. Jllustrated by Charlts Banks
Wilson, Boston, Little, Brown and Company, 1934.
n LEA, Tom, The Hands o/ Cantú [by] Tom Lea, illustrated by the author ... ,
Boston, Little, Brown and Company, 1964.
tt DoBm, J. Frank, Tht Longhorns, by J. Frank Dobie. Illustrated by Tom Lea,
Boston, Little, Brown and Compnay, 1941.
:i McLEAN, Malcolm D., "Moros y cristianos en Texas," Anuario Humánitas 1968,
Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos, Universidad de Nuevo León, 1968,
pp. 477-480.

597

�Also Mr. R. B. Blake, a historian of the Nacogdoches area, told me that
the remains of a bullring in Nacogdoches were clearly visible until well
up into the present century.
In Texas literature it was Tom Lea who paid the noblest tribute to The
Brave Bulls in a novel published in 1949."

Of course, once the Spaniards had introduced hoi,es and cattle into Texas,
the next development was ranching. For an extensive treatment of this
subject see Toro Lea's two-volume work on The King Ranch, which coveIS
77
every possible aspect of ranching as a way of life in Texas.
Another cultural asset that we inherited from Spain in Texas is the Spanish
language. In the U. S. Department of Commerce 1970 Census o/ Population
there is a table showing the "Mother Tangue of the Population by Nativity,
Parentage, and Race," based on the state standard metropolitan areas of
250,000 or more, and it shows 1,793,462 persons whose mother tangue is
Spanish, compared to 8,316,021 whose mother tangue is English, out of a
total population of 11,195,416.76 In other words, about 16 percent of the
total population in the metropolitan areas of Texas today speak Spanish
as their mother tangue. If we bear in mind that many thousands more must
be in the rural areas, employed on farms or ranches, the total number of
Spanish-speaking pei,ons becomes even more impressive.
Dr. E. Bagby Atwood published a book on The Regional Vocabulary o/
Texas in 1962, and it contains a map showing the geographic distribution
of the Latín population by counties. With a single exception, all of the
counties containing 12 percent or more of Latins in their total population
19
are located south of a line drawn from El Paso due east to Nacogdoches.
A study of the Spanish-speaking people of the entire United States, orig" LEA, Tom, The Brave Bulls, a Novel, Boston, Little1 Brown, 1949. A serial version
appeared in the Atlantic Monthly.
n LEA, Tom, The King Ranch. Research [by] Holland McCombs. Annotation [b11
Francis L. Fugate. Maps and Drawings by th, Author, 2 vals., Boston, Little, Brown1
195 7. lssued in a case.
n 1970 Census of Population. Volume 1. Characteristicr of the Population. Part
45. Texas. Section 2. Issued May, 1973, [Washington, D. C.1, U. S. Department of

Commerce 1973, Table 142, Texas 45-1291.
1
" ATWOOD, E. Bagby, The Regional Vocabulary of Texas ... , Austin, Univenity

inally published in 1949 and reprinted in 1968, 1969, and 1970, is the book
called North from Mexico, by Carey McWilliams'º
Our Spanis~ background is also reflected in our literature. For a good
coverage of this sub¡ect, see the volume entitled: The Southwest in Literature, An Anthology /or High Schools, edited by Mabel Major and Rebecca
W. Srruth, both membei, of the Department of English at Texas Christian
Unive~sity. This book includes a section on "The Inheritoi, of Old Spain.""
A revtsed ed1t10n appeared in 1948, with the title changed to read: Southwest Heritage, A Literary History with Bibliography, and the name of T.
M. Pearce, of Toe Univei,ity of New Mexico, was added as the third
editor." A third edition carne out in 1972. Both the second and third editions have been expanded to include sections on "Narratives of the Spanish
Explorers and Colonizers," and "Spanish Folk Dramas, Songs, and Tales." "

h

was about 1930 that J. Frank Dobie had a brief guide to books concerrung the Southwest mimeographed to use in his course of "Life and
Literatu'." in the Southwest," and in 1931 it was included by John William
Rogers m a booklet entitled: Finding Literature on the Texas Pfains. Subs~qu~ntl'. Mr. Dobie revised and extended the guide three or four times,
d1str1butmg two or three thousand copies of the mimeographed forms, but
fmally the gu1de grew to be so long that he decided to print it.
. The lii,t printed edition appeared in 1943, in paperback form, under the
title of a Guide to Life and Literature of the Southwest, with a Few Observations. It was adorned with illustrations by Peter Hurd Howard C k
G
.
,
oo'
eorge Catlm, Tom Lea, John W. Thomason, Edward Borein, Charles M.
~ McWILLIAMS, Carey, North from Mexico: the Spanish Speaking People of the
Un_u_ed States, by Care1 McWilliams, with an Introduction to the Greenwood Reprint
Edih~n. by the Author, New York, Greenwood Press, Publishers, Third Greenwood
Reprmtmg, 1970
11
MAJOR, Mabel and SMITR, Rebecca W., eds., The Southwest in Literature An
Ánthology for High. Schools. Edited by Mabtl Major and Rebecca W. Smith, oÍ the
Department of English, Texas Christian University New York The Macmilla C _
pany, 1929.
,
'
n om
12

MAJ~R, Mabel; SMITH, Rebecca W. and PEARCE, T. M., eds., Southwest Heritage~ A ~Uerary History with Bibliography. [Edited by] Mabel Major, Texas Christian
Univernty; Reb~cca _W. Smith, Formerly of Texas Christian Uniuersity, and T. M.
Pearce, The Un~vers,ty of New Mexico, Revised Edition, Albuquerque, The University of New MeXIco Press, 1948.
." M.~J~R, Ma~el and Pu.RcE, T. M., eds. , Southwest Heritage, A Literary History
ant.h Btbliographies ... , Third Edition, Revised and Enlarged; Albuquerque, Univers1ty of New Mexico Press, 1972.

of Texas Press, 1962, p. 13.

599
598

�Russell, William R. Leigh, Ross Santee, Herbert Roese, Blanding Sloan,
Harold Bugbee, W. Herbert Dunton, Will James, Toro Smith, and Alexan•
dre Hogue. This Guide contained a bibliographical section on the "MexicanSpanish Strains.' 1 H

Far an example of the impact of Hispanic culture upan our literature
during the past few years, see Literatura chicana, texto y contexto; Chicano
Literature, texto and context, by Antonia Castañeda Shular, Tomás YbarraFrausto, and Joseph Sommers. 90

Another edition was brought out in 1952, "revised and enlarged in both
knowledge and wisdom,'' with the main text expanded from 111 to 195
pages, and using different illustrations. Mr. Dobie's course, and this Gflide,
have exercised a greater influence on the reading habits of young people
in the Southwest than any other work that we have seen. The popularity of
the Guide is attested to by the fact that the copy we have before us is the
Sixth Printing ( 1969) of the second · edition."

A good companion volume is Jane Mitchell and Gilbert R. Cruz, A
Comprehensiue Chicano Bibliography, 1960-1972.91
On the lighter side, we should point out that the Spaniards also exercised
an influence on Texas cooking. See, for example, the handsomely printed
and illustrated volume by Mrs. Sarah Margan entitled: The Saga of Texas
Cookery . .. , which has a chapter devoted to "The Spaniards in Texas.",.

Meanwhile, in 1937, another bibliography on Books of the Southwest had
appeared. It was by Mary Tucker, and, although it was published in New
York City, it was actually printed in Germany. It contained a section on
Spain in the Southwest," with subdivisions on "Exploration and Development," "Spanish Missions and Missionaries," and "Spanish Arts." 86

Now we want to mention a few books about the principal settlements
that were established by Spain in Texas, taking them up in the chronological
order in which the various communities were settled, since that is the way
they should be read in order to see how each development contributed to
the advancement of civilization in Texas.

The next book of a similar nature was The Booklouer's Southwest (1955),
by Walter S. Campbell, more populady known under his pen name of
"Stanley Vestal," but it devotes only two pages to the Spanish-Americans. 87

First comes El Paso, Texas, which, although the official date for its founding is given as 1827, actually grew out of the settlement on the other side
of the Rio Grande, known first as Paso del Norte, and later as Ciudad
Juárez. That is why C. L. Sonnichsen called his book Pass of the North,
Four Centuries on the Rio Grande. It is a handsome publication, lavishly
illustrated with photographs, and each of the chapter initials, done by José
Cisneros, is a work of art in itself. His chronicle of El Paso begins in 1571
and ends in 1917, when the old days and ways were about over."

11

Then carne The Southwest in Life &amp; Literature . .. (1962), compiled and
edited by C. L. Sonnichsen. lt has a section on the "Conquistadores"
and another one on "The Spanish Legacy." 88
A still more recen! treatment is the Soulhwest Writers A11thology ( 1967),
edited by Martin Shockley. 89
M DOBIE, J. Frank, Guide to Life and Literature o/ the Southwest, with a Few
Observations ... Jllustrated, Austin, The University of Texas Press, 1943.
91 DoBIE, J. Frank, Cuide to Life and Literature of the Southwest, Revised and
enlarged in both knowledge and wisdom, 1952, ed., Sixth Printing j Dallas, Southern
Methodist University Press, 1969.
• TucKER, Mary, Books of the Southwest, A General Bibliography, New York
City, J. J. Augustin, Publisher [1937]; printed in Germany by J. J. Augustin-HamburgNew York.
17 CAMPBELL, Walter S. (Stanley Vestal), The Book Lover's Southwest, A G1tide
to Good Reading, Nonnan, University of Oklahom:1 Press, 1955, pp. 120-121.
as SoNNtCHSEN, C. L., The Southwest in Lije &amp; Literature, A Pageant in Seven
Parts. Compiled and Edited by C. L. Sonnich.ien, New York, The Devin-Adair Company, 1962.
• SHoCKLEY, Martin, Southwe.it Writers Anthology, by Martin Shockley, North
Texas State University, Austin, Steck-Vaughn Company, 1967.

600

Next was the Mission San Juan Bautista, founded in 1699. It wasn't on
• CA.STAÑEDA S~uLAR., Antonia; YBARRA-FRAUSTo, Tomás and SoMMER, Joseph,

eds., Literatura chicana, texto y contexto; .. .text and context, Chicano Literature,
Englewood Clüfs, New Jersey, Prentice~Hall, Inc., 1972.
n MtTCHELL TALBOT, Jane and CRUZ, Gilbert R., A Comprehensive Chicano

Bibliography, 1960-1972. Compiled by . .. , with a Foreword by Edward Simmen,
Austin, Jenkins Publishing Co., The Pemberton Press, 1973.
n MoROAN, Sarah, The Saga of Texas Cookery, An Historical guide of more than
one hundred twenty recipes illustrating the French influence on Texas cuisine the
Spanish influence, &amp; th.e Mexican, including also contributions from the Eu,;pean
.iettlers in the Republic o/ Texas &amp; from the resourceful Southerner.1 during the Confederacy, as well'as from Texans of every sort right down to the present . .. , Austin,
The Encino Press, 1973.
11

SoNNIOHSEN, C. L., Pass of the North, Four Centurie.1 on the Rio Grande El
1
Paso, T~ Western Press, The University of Texas at El Paso, 1968. Map and

cbapter m1bals by José Cisne1os.

601

�resulting in what one participan/ remembers ruefully as a "fete worse
than death." es

the Texas side of the Rio Grande either, but it served as the base from
which the Catholic missionary activities radiated into Texas. The definitive
work on this subject is San Juan Bautista, Gateway to ISpanish Texas, by
Robert S. Weddle."
Then carne Nacogdoches, where the first European settlement was made
in 1716. Miss Winnie Allen completed her M. A. thesis on "The History of
Nacogdoches, 1961-1830," at the University of Texas in 1925, and R. B.
Blake published a study, entitled Nacogdoches, in 1939," but the most recent
book concerning that area is called Nacogdoches-Gateway to Texas, a Bio96
graphical Directory, 1773-1849, bay Carolyn Reeves Ericson. This source
provides a veritable gold mine far genealogists.
Two years alter Nacogdoches, comes San Antonio, in 1718. lt was called
the first civil settlement in Texas because the establishment in Nacogdoches
had started out as a religious enterprise. For excellent coverage of the first
families there, see the elegantly illustrated volume by Frederick C. Chabot
entitled: With the Makers o/ San Antonio.91 Chabot succeeded in winning
the confidence of the mosl exclusive families and was permitted to publish
their family portraits.
The best general coverage of San Antonio was written by the late Charles
Ramsdell, who had the delightful gift of combining a light, whimsical style
with historical documentation. Take, for example, the following quotation
from his description of the Fiesta San Jacinto:
Children o/ the city's dancing classes participate. On one occasion
the illuminated tails attached to a group o/ little fire/lies short-circuited,

"' WEDDLE, Robert S., San Juan Bautista, Gateway to Spanish Texas, Austin,

University of Texas, 1968.
N Handbook of Texas, II 1 256.
N REEVES Ea1csoN, Carolyn, Nacogdoches-Gateway to Texas, A Biographical Directory, 1773-1849, Forth Worth, Arrow/Curtis Printing Company, Publishing Diviaion, 1974.

ll'f CHABOT, Frederick C., Wiih the Makus of San Antonio: Genealogies of tht
Earl,y Latin, Anglo-American, and German Families with Occasional Biographils,
Each Group Being Prefaced with a Brief Historical Sketch and Jllustrations, by Frederick C. Chabot, Author of varios publications Regarding The Early History of
Texas and San Antonio such as San Antonio and Jts Beginnings; Alama, Mission,
Fortress and Shrine; and Indian Exc,rpts from Morfi's Memorias, San Antonio,
Privately Pubfuhed, Printing by the Artes Gráficas, 1937.

602

For the .details concerning the missions founded by the S aniards

San Antomo area, see Father Habig's volume on The Al
p
in the
i ns,. H ¡ d"d
amo Chain of Mis'° é . S e a so 1 a separate volume entitled San Antonio's Mission San

Jos'

tate and National Historie Site 1720-1968_100

The full flavor of the contribution made by Spa . h . .
. .
rus m1ss10nanes m Texas
C
.ttre .m an
97 unusual volume published by the T exas H"is ton·ca1 Survey
omm1 ee m 1 3, under the general title of Th z
.. .
in Texas, 1716-1834 Th f
.
e acatecan Musionanes
.
e ,rst part contams excerpts from the Libros de ¡
ecretos
of
th
Mº
·
D
F B
.
e issrnnary C ollege of Zacatecas, 1707-1828, translated bos
.r. ened1ct _Leutenegger, and the second part contains a biographical di:
uonary compiled by Fr. Marion A. Habig. The 8 5" x 11"
ltºl"th f
h
II
d h ·
•
·
mu 11 ormat
..; a .ºhweEst belmhclus1on _of beautiful illustrations, plus a folding map of the
is captu d ·

pams

ta 1s ments m Texas." 101

. Chronologically speaking, the next topic that we should discuss is th M"
Sion
Señora del Espíritu Santo de z--·
_e. ISN tof Nuestra
S umga an d the Pres1d10
of
. 1722, commonly referred to as
thues ra
. . enora de Loreto' established m
e. rruss,on and presidio of La Bahía, but we are going to save that sub. ect
una! last, far reasons that will become apparent further along in this pape:.1ot

gr:p~A~;o~~~d c;,~~;dt:ª:.:.;.~~ioÁ ~ ~is~orical and

Pictorial ~uide . : , . Photo-

Texas Press 1959 p 239 San A t . C . . , _and Others, Ausbn, Umversity of
'
• ·
·
nomo onservatlon Society Edºti
• .

:u~e v;rsion, with a simplified representation of the famous ;

0

:.°"w~;

0:

:

h"'1~

ron_t cover, but there Is also a paperback edition with the Al
go
cover that u sold at newsstands ,·n h
.
amo on the
•
e Clty.
H.uJG, Marion A., The Alama Chain f Mº .
A .
Five Old Missions, Chicago, Franciscan Her:d imons, . History of San Antonio's
ature, 1968.
Press, Pubhshers of Franciscan Liter1• H
.
ABIG, Marion A., San Antonio's Missio
S J é
Site 1720-1968 By Fr M · A H b.
n an os• State and National Historie
•
. anon . a ,g O F M San A t . Th N
pany, Book Publishers of the Southwest •196.8 .
.,
n orno,
e aylor Com101 Th
. 1834
e Zacatecan Missionaries in Tex'
1716
los Decretos" of the Missiona C ll as,
. Excupts from th6 uLibros de
Benedict Leutenegger and A
loD/ .z,~catecas, 1707-1828. Translated by Fr.
T
Hº
.
,
ica ic ionary by Fr Marion A H bº A .

Zogr=p~~e

exas l~toncal Survey Committee, Office of the State
.
.
. a ,g, ustm,
23. Curtis Tunnell, Series Editor Kathy F d nI Id Archeol~st Reports, Number
1973.
·
rey e e t, Techmcal Editor, Augwt,

,. H an d book of Texas, II, 1-2.

603

�That brings us to the founding of Laredo in 1755, a tapie that has been
thoroughly researched in the volume by the late J. B. Wilkinson, published
in 1975 by the Pemberton Press, under the title of Laredo and the Rio
Grande Frontier. It contains 20 pages of photographs, plus jacket and title
page illustrations by E. M. ( "Buck") Schiwetz.10 '
Two years after Laredo carne the founding of the San Sabá Mission, in
1757. Robert S. Weddle covered that under taking in his book on The San
Sabá Mission, Spanish PÍJ)ot in Texas. 10•
However, if a teacher is just beginning to struggle with the problem of
telling the story of our Spanish cultural heritage in Texas to students who
know absolutely nothing abcut the subject, he would do well to begin with
the pamphlet published in 1972 by The University of Texas Institute of
Texan Cultures, entitled The Spanish Texans. 105
The next step might be Texas and Our Spanish Southwest, by Lynn l.
Perrigo,1 08 followed by Bolton and the S panish Borderlands, with special
emphasis on the bibliography.1°'
This brings to a close our brief survey of the materials that are readily
available for studying our Spanish cultural heritage, but, for the serious
student who wants to sorne original research of his own, we can assure him
that the primary source material has scarcely been touched. In fact, it will
readily be seen, from the material to be submitted below, that less than one
iea Review in the Fort Worth Star-Ttlegram, February 8, 1976.
* WEDDLE, Robert S., The San Sabá Mission, Spanish Pivot in Texas ... Drawings by Mary Nabers Prewit, Austin, University oí Texas Press, 1964.
1111 ••• The Spanish Texans, San Antonio, The University of Texas Institute oí
Texan Cultures, 1972. "This pamphlet is one of a series prepared by the staff of the
Univenity of Texas Institute of Texan Cultures in San Antonio, This series, when
completed, will tell of the contributions made by the many ethnic groups to the
history and culture of this sate.-R. Henderson Shuffler, Executive Director."
This strikingly illustrated, clearly written study does not contain a bibliogr.1phy,
but tbe teacher needing additional information would do well to write to the late Mr.
Shuffler's successor: Mr. Jack R. Maguire, Executive Director, The University of
Texas Institute of Texan Cultures at San Antonio, P. O. Box 1226, San Antonio, Texas
78294, since tbey also sometimes follow up by doing bibliographies, or even traveling
exhibits, film strips, or movies that can be lent to schools, if there is sufficient demand.
U1 PERRIGo, Lynn l., Texas and Our Spanish Southwest, B,y Ly,m l. Perrigo, New
Mexico Highlands Uniuersity, Dallas, Banks Upshaw and Company, 1960.
317
BOLTON, Herbert Eugene, Bolton and the Spanish Borderlands. Edited and with
an introduction by John Francis Bannon, Norman, University o( Oklahoma Press, 1964.

604

percent of the available manuscript sources have been used by historians
in the past.
One very valuable listing of manuscript sources throughout the world
that are of interest for the study of Mexico (and Texas) is the Repertorio
bibliográfico published by Agustín Millares Cario in 1959. He covered manuscript collections available in Mexico, the United States, and Europe, with
particular emphasis on Spain. 10 s

Here at home the institution that has done the most to acquire material
concerning our Spanish heritage, and to rnake it available to researchers
through a number oí publications, has been the University of Texas at Austin.
These will be taken up in chronological order below, according to date of
publication.
The first volume was a Cuide to the Latin American Manuscripts in the
University of Texas Library, by Carlos E. Castañeda and Jack Autrey Dabbs,
which carne out in 1939.'º'
The next publication of a similar nature was Research Materials for the
Study of Latín America at the University of Texas (1954), by Lota M.
Spell.1"
Then in 1967 carne Dr. Chester V. Kielman's voluminous Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library.111
108
MILLARES CARLO, Agustín, ... Repertorio bibliográfico de los archivos mexicanos Y de los europeos y norteamericanos de interés para la historia de México ... ,
México, Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, 1959, No. l.
• CASTAÑEDA, Carlos E. and AvTREY DABBS, Jack (eds.), Cuide to the Latin
American Manuscripts in the University of Texas Library. Edited /or the University
of Texas and the Committee on Latin American Studies of the American Council of
Learned Societies ... , Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1939. Miscel1.aneous Publication No. l.
"A complete list ... [wíth the exception of the Manuel Gondra papers . . acquired
alter the present Cuide was prepared] o( the manuscript sources in the University
o( Texas for the study o( tbe history and culture of Latin America and the former
provinces of Spain within tbe present limits of the United States. It represents the
accumulation of over a million pages oí original manuscripts, transcripts, typed copies,
and photostats gathered during tbe past forty years." Page vii.
ru SPELL, Lota M., ... Research M aterials for the Study of Latin America at the
University of Texas, Austin, Univenity of Texas Press 1954. Latin American Studies

XIV.

)

l

w KlELMAN, Chester V., The University o/ Texas Archives. A Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library. Compiled and

605

�Manuscripts acquired since 1960 will be described in a second volume of
the Guide now ( 1976) being compiled and edited. 112
Retuming now to the books at the University of Texas in Austin, it is
a source of infinite satisfaction to know that the actual catalog cards of the
books in their Latin American Collection are being published in a continuing series of hefty volumes (a total of 47 up through 1973), under the tille
of a Catalog of the Latin American Collection.m
As for Spanish manuscript sources, by far the largest and most authentic
collection is the one known as the Béxar Archives, which consists of the
official Spanish documents accumulated in San Antonio de Béxar when that
city was under Spanish or Mexican rule. Although the Anglo-American
capital was established in Austin, these Spanish documents were left in San
Antonio in the custody of the Béxar County Commissioners' Court until
September 30, 1899, when the court passed a resolution transferring by
contract to the University of Texas all the collection except such documents
as would be needed in Béxar County for legal purposes.
Under the terms of the agreement, the University promised to house these
documents in fireproof vaults, to make a complete calendar of them, and
to translate the entire collection within a reasonable time. Thus the U niversity of Texas Archives received this tremendously important collection of
records, pertaining to the military, civil, and political life of the Spanish
province of Texas and the Mexican state of Coahuila and Texas from 1717
through 1836.
Severa! hundred pages of the manuscripts had already been translated
prior to 1933, but in that year the Board of Regents of the University appointed a translator and a typist on a full-time basis.'" As each volume of
Edited by Chelter V. Kielman. Preface by Dora Dieterich Bonham, Austin, University
of Texas Press, 1967.
ua Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas, Vol. LXXIX, No. 3 (January, 1976), p. 335.
111
Texas. University at Austin. Library. Latin American Collection, Catalog of
the Latin American Collution, Boston, G. K. Hall, 1969.
31 v.
First Supplement, 5 v.
Second Supplement, 3 v.
Third Supplement, 8 v.

(up through 1973).
u, Handbook of Texas, I, 154.

606

uanslations was completed, it was typed with severa! carbon copies, and
one copy was sent to the Béxar County Cornmissioners' Court in San Antonio.

I served as a part-time Spanish translator in the Archives from 1934 to
1937, working with a group of ten or fifteen other students under the
direction of J. Villásana Haggard, the principal translator. So many problems carne up conceming the different ways of translating certain expressions
that Mr. Haggard began to refer them to me so that we could establish a
standard procedure. I would write out a suggested solution for each point
on a separate sheet of paper and give it to Mr. Haggard. Finally he asked
me to take hame ali the separate slips of paper during the Christrnas holidays and write them up into a unified system. The result was a typed
"SPANISH ARCHIVES HANDBOOK," by Malcolm Dallas McLean.
After I Jeft the University, this "HANDBOOK' underwent severa! revisions, with Mr. Haggard adding other chapters. Finally he wrote me that
he had found an opportunity to have it published, and asked if it would be
agreeable to show our names on the tille page as joint authors, to which
I readily agreed. The book was published in 1941 by the Institute of LatinAmerican Studies of the University of Texas, under the title of Handbook
for Translators of Spanish Historical Document, by J. Villasana Haggard,
assisted by Malcolm Dallas McLean. 110
Since this was the only that had ever been published for this specific
purpose, it soon went out of print. Toe Texas Christian University Press has
obtained permission from the University of Texas Press to bring out a second
edition, but pressure of other duties so far has prevented me from preparing
the manuscript. Meanwhile, whenever researchers write in for a copy, I suggest that they borrow a copy of the first edition through inter-library loan
and xeorx it.
At the end of the Second World War I retumed to the University of
Texas as the principal Spanish translator for the Béxar Archives, and during
the four months that I was there (September through December of 1946)
I translated four volumes. Also I introduced the practice of sending the
table of contents for each volume to the Texas State Historical Association
so that it could be published in the Southwestern Historical Quarterly, thus
U1 IúooARD, J. Villasana and DALLAS McLEAN, Malcolm, Handbook for Tran~
slators of Spanish Historical Documents, By J. Villasana Haggard, Translator of the
S;anish Archives of Texas, The University of Texas, Assisted by Malcolm D. McLtan,
Archivist, Tht San Jacinto Musem of History, Austin, Archives Collection, The Univenity of Texas, 1941. Photoprinted by Semco Color Press, Oklaboma City.

607

�notifying researchers when the material became available in English translations.
The greatest break-through for researchers, however, carne when the
National Historical Publications Commission agreed to sponsor a microfilm
edition of the Béxar Archives. Dr. Chester V. Kielman became the project
director, and Miss Carmela Leal became thc principal manuscript preparator
and project supervisor. They discovered that there were more than 250,000
pages of manuscripts and more than 4,000 pages of printed material covering the period from 1717 through 1836.
The original documents were microfil.med on 172 rolls, an the contents
of each roll were summarized and published in pamphlet form.m These
pamphlets and a positive copy of the microfilm can be purchased for use
in other libraries. Texas Christian University has a complete set. Once the
researcher has selected a roll and placed it on the microfilm reader, he will
find, at the front of the roll, a calendar describing the contents of each
document, with the number of the frarne where it appears on the film.
The part of the Béxar Archives that was left in San Antonio was described
by Carlos Eduardo Castañeda in A Reporl on the Spanish Archives in San
Antonio, Texas. 117 lt describes the Spanish records in the Béxar County
Clerk's Office, under the following headings:

l. Land Grants, Deeds of Sale, Etc.
2. Wills and Estates.
3. Protocols.
4. Lands Outside of the Present Limits of Béxar County.
5. Mission Records.
6. Miscellaneous.

From August through December of 1938 I was the Field Editor in Charge
of Spanish Translators for the Texas Historical Record, Survey, and we
had a group of workers transcribing or translating sorne of these records in
the Béxar County Courthouse, but the work was not completed.
11• KlELMAN, Chester V. (ed.), Guid• to the Microfilm Edition of the Béja, A.rthives, 1717-1803 . .A University of Texas Archives Microfilm Publication. Sponsortd
by the National Historical Publications Commission. 1967, The second pamphlet, covering 1804-1821, was published in 1969, and the third, for 1822-1836, appeared in

1971.
m CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, A R,port 011 the S;anish Archiv,s in San .Antonio,
Texas, San Antonio, Yanaguana Society, 1937.

608

In August of_ ~963, James."!· ~ight, County Clerk of Béxar County,
ueated the pos1!!on of Arch,vist m bis office and appointed Richard G.
Santos to the post Mr. Santos rnade an inventory of the collection and
recornm~nded that the documents be microfilmed. 116 The present status of
that pro¡ect can be learned by writing to the County Clerk of Béxar County
San Antonio, Texas 78204.
'
In an "Addendum" to bis report Mr. Santos mentions that the Béxar
County Clerk's Office has also acquired a microfilm copy of the "Spanish
Archives ~~ Laredo," as well as a xerox copy of the "Spanish Records at
C1ty Hall, and that plans were under way to microfilm the San Fema do
Archives, located at San Fernando Cathedral in San Antonio
n

Next to the Béxar Archives, the most importan! collection of Spanish
documents. for the history of Texas is the Nacogdoches Archives, a collecbon of offacal documents preserved at Nacogdoches during the Spanish
d
Mº
an
exican pen-~. This collection, which covers from 1737 through 1836,
was transferred to the Texas State Archives in 1878. The documents have
been typ~ and bound in eighty-nine volumes of approximately 250 pages
each. Co_p,es of these volumes may be consulted in the Eugene C. Barker
Texas History_ Ce~ter_ at the University of Texas in Austin, and at Stephen
F. Austm Uruvemty m Nacogdoches. 119 The collection has not been microfilmed. The Texas State Library is badly in need of a grant which will enable
them to bring out a microfilm edition of the Nacogdoches Archives jwt as
has already been done with the Béxar Archives.
'
The Laredo Archives, mentioned above, consist of about eight thousand
documents covering the period from 1755 through 1846. While I was working ~ Fiel~ Editor for the Texas Historical Records Survey, I was sent to
examine this collection, which had been discovered by Seb S. Wilcox. I
recommended that the collection should be transcribed, so a project was set
up under the direction of Ricardo de la Garza. Sorne 15,000 typed pages
were compl_eted, and copies were placed at Laredo and Washington, D. c.,
:'5 well _as m the Texas S~t~ Library :'""d the University of Texas Library
m. Ausu?,. The best descnp!!on of this collection is contained in Seb S.
W1lcox, The Spanish Archives of Laredo," Southwestern Historical Quarterly, XLIX (1945-1946), pp. [341]-360. 12 º
tu SANTOS ' Richard G ., "A P-limina·
n,
ry Report on the Archiva! Project in the
Office of the County Clerk ol Bexar County. By Richard G. Santos, Archivut ol
Bexar County," 1966
iu Handbook of Toas, 11, 257.
,. !bid., 11, 28-29.

609
humanitu.-39

�This collection was microfilmed by Dr. and Mrs. David M. Vigness, who
took a portable microfilm camera to the Wilcox home an~ copied ~e documents at a time when the science of microfilming was still m 1ts infancy.
Conseq~ently the lighting varied considerably, but Dr. Vigness has informed
us that sorne of the documents that he microfilmed in Laredo are not among
the originals in the collection now in the custody of the Library of St. Mary's
University in San Antonio.
Copies of thls microfilm can be purchased from the Southwest Collection
of the Texas Tech University Library in Lubbock. The TCU Library has
a copy.
Outside of Texas there is one collection of Spanish documents that deserves special mention. The Spanish Archives of New Mexico, which cover
from 1621 through 1821, have been microfilmed, and copies can be purchased
from the State of New Mexico Records Center, Santa Fe, New Mexico
87501. 111 The collection fills 22 reels. TCU . has a copy.
Now we come to ¡..a Bahía, which we mentioned earlier, but we have
purposely saved it until last because it has come to symbolize the most seriOUI
and most sustained effort to preserve our Spanish heritage, to make it known,
and to encourage further research in the field.
"La Bahía," which literally means "the bay" in Spanish, has been generally used in Texas as an abbreviation of La Bahía del Espíritu Santo, the
Spanish name for Matagorda Bay, and the term was used to apply either
to the bay or to something associated with it. The Mission of Nuestra Señora del Espíritu Santo de Zúñiga and the Presidio of Nuestra Señora de
Loreto, which were established in 1722 near the site of La Salle's Fort St
Louis were commonly referred to as the Mission and Presidio of La Bahía,
and they retained that name, even though they were moved twice:

cbanged its name to Goliad, which they considered an anagram of the name
of Father Hidalgo, "the giant (Goliath) of the Mexican Revolution." Of
course, they had to omit the silent "h,, and convert the voiced "d" sound
into a voiceless "th" in order to produce the desired result, but Texas was
young in those days, and such miracles of phonetics were not difficult to
achieve.
La Bahía was one of the three Spanish settlemcnts remaining in Texas
when the Anglo-Americans began to arrive, the other two being San Antonio
(or Béxar) and Nacogdoches, both of which we have already discussed
above.122

On April 24, 1963, Mrs. Kathf)n Stoner O'Connor (Mrs. Thomas O'Connor, Sr.) began the restoration of the Presidio La Bahía, through the
Ka~ O'Conn,or Foundatio?, and in 1966 she published a history of The
Presidio La Bah,a del Esp[íJntu Santo de Zúñiga, 1721 to 1846."'
Dedication of the completed restoration took place on October 8, 196 7.
Secretary of the Interior Stuart U dall announced that Presidio La Bahía
had been designated a Registcred Historie National Landmark and described
it as "the finest example in the United States of a Spanish Presidio." In
addition, the structure has been designated a Texas State Historical Land-

mark
At the annual meeting of The Sons of the Republic of Texas on April
22, 1968, it was announced that Mrs. Kathryn O'Connor through the
Kathryn O'Connor Foundation, had offered to sponsor an a~nual "Presidio
La Bahía Award" described as follows:
. The purpose of the award is to promote research, suitable preseruation and appropriate dissemination of historical data rclatiue to our
Texcs heritage. Awards will be based on written material submitted
that indicates the i_mpact and influence on Texas culture of the Spanish
Colonial hentage m laws, customs, language, religion, architecture, art
and other related fields.

In 1726 they were moved to a point on the Guadalupe River seven miles
southeast of present Victoria.

In 1749 they were moved to their present site on the San Antonio River,

A. t~tal of _$2,000.00 is auailable as an award, or awards, to winning
partic,pants m the competition, with a mínimum first place prize of
$1,200.00. U pon recommendation of the Judging Committee, the Sons

one mile south of the town of Goliad.
The settlement which grew up around the presidio was originally called
La Bahía until February 4, 1829, when the Congress of Coahuila and Texas

m Guide to the Microfilm o/ the Spanish .Archives of New Mexieo, 1621-1821,
Santa Fe, New Mexico, State of New Mexico Records Center, 1967. The microfilm
is accompanied by pamphlets of the Guide and the Calendar.

ª
111

I-landbook o/ Te.tas, II, 1-2.
STONER

O'CoNNOR,

Kathcyn, Tht Presidio La Bahfa del Esp[l]ritu Santo de

Záñiga, 1721 to 184ó, Auuin, Van Boeckmann-Jones Co., 1966.

611
610

�of the Republic of Texas may, in its discretion, award a second platt
prize of $800.00, or set an award of $500.00 far second place and
$300.00 far third place, ar determine that in any particular year there
may be a single award in the ful! amount of $2,000.00. This annual
decision will be predicated upon the number and quality of entries.
It is the opinion of the sponsor that research writings will prove to
be the most appropriate type of entry, although careful consideration

will be given other literary forms, art in its various media, architecture
and archealogical discovery.
Campetition is open to any person interested in Spanish Colonial
influence an Texas culture.
Entries will be accepted each year during the five months following
]une l, and must be received by the S . R. T . State Office no later
than October 31.
Details concerning the contest can be obtained by writing to: The
Sons of the Republic of Texas 2426 Watts Road, Houston, Texas
77025.

The Presidio La Balúa Awasd is presented to the winners in person at
Presidio La Balúa, near Goliad, Texas, on or about December 20 of each
year, in keeping with the annual observance of the signing of the Goliad
Declaration of Independence there in the Loreto Chapel in 1835.

WINNERS OF THE PRESIDIO LA BAHtA AWARD
1968 Toe Texas Old Missions Restoration Association. $2,000.
1969 1st Place. W. W. Newcomb and Curtís Tunnell, $1,200 far A LIPAN
APACHE MISSION, SAN LORENZO DE LA SANTA CRUZ,
1762-1771.
2nd Place. Dr. Félix Almaráz, Jr., $500 far A TRAGIC CAVALIER:
GOVERNOR MANUEL SALCEDO OF TEXAS, 1808-1813.
3rd Place. Miss Ruth Temple, $300 far MANUAL FOR THE AD·
MINISTRATION OF THE HOLY SACRAMENTS OF PENANCE, THE EUCHARIST, EXTREME UNCTION AND MATRIMONY (Translation of Spanish text compiled in 1760 by Fray Barth·
olomé García ta aid the Franciscan missionaries of the San Antonio
River region in their work among various lndian tribes; it was origin-

ally compiled in Spanish and Coahuiltecan.)

612

1970 1st Place. Robert H. Thonhoff, $1,200 far EL FUERTE DE SANTA
CRUZ DEL CIBOLO.
2nd Place. Spanish Missions Committee of the Archdiocese of San
Antonio, $500 in recognition of its work in the restoration of Mission
San Juan Capistrano.
3rd Place. Gilbert R. Cruz, $300 far A CABILDO IN TEXAS UNDER THE SPANISH BOURBONS.
1971 1st Place. Dr. Gary Bert Starnes, $1,200 far JUAN DE UGALDE
(1729-1816) AND THE PROVINCIAS INTERNAS OF COAHUILA AND TEXAS.
2nd Place. Miss Ruth Temple, $800 far her English translation of a rare
Spanish book by Antonio Ladrón de Guevara entitled NEWS OF THE
SETTLEMENTS WHICH MAKE UP THE NEW KINGDOM OF
LEÓN, THE PROVINCE OF COAHUILA, NEW EXTREMADURA, AND TEXAS (1739) .
1972 1st Prize. Robert S. Weddle, $2,000 far WILDERNESS MANHUNT.
1973 1st Prize. Fr. Benedict Leutenegger and Fr. Marion A. Habig, $2,000
far THE ZACATECAN MISSIONARIES IN TEXAS, 1716-1834.
1974 1st Prize. Mrs. Janice Bailey Harris, $1,200 far DIEGO ORTIZ PARRILLA : TEXAS TRAVEL, TRAVAIL AND TRIUMPH.
2nd Prize. Robert Carter, $800 far FATHER FRANCISCO HIDALGO.
1975 1st. Prize. Dr. Elizabeth A. H. John, $1,200 far STORMS BREWED
IN OTHER MEN'S WORLDS: THE CONFRONTATION OF
INDIANS, SPANISH, AND FRENCH IN THE SOUTHWEST
'
1540-1795.
2nd Prize. Jerry Thompson, $500 far SABRES ON THE RIO
GRANDE.
3rd Prize. Dr. Gilbert Cruz, $200 far SPANISH TOWN PATTERNS
IN THE BORDERLAND: MUNICIPAL ORIGINS IN TEXAS
AND THE SOUTHWEST, 1610-1810.
The restoration of Presidio La Bahía was carried out by Mrs. O'Connor
at a cost in excess of one rnil!ion dollars, and the Presidio is now operated as
a museum by the Catholic Diocese of Corpus Christi. The Chapel of Nuestra
Señora de Loréto is in daily use far religious services. The Presidio La Balúa
Awards are presented in this chapel each December.
613

�Not content with having restored the Presidio and sel up the Presidio La
Bahía Awards, Mr. O'Connor also agreed to establish, through the Sons of
the Republic of Texas, a Spanish Texas Microfilm Center, so that researchen1
would have easier acccss to the basic documents conceming Spain's cultural

tion is almost infinite, insofar as the histo of T
.
15
be únpossible to Jist them ali here b t ry h
':"as concemed. It would
of special interest as we tumed th ' \ ;e ave JOtted clown a few subjects

contribution to Texas.

ifications), the War between th U . d'
'
e,ocan anllquities, fortbse
.
e mte States and M •
.
o rvallons, the Mexican Revolutio f 181
e,oco astronollllcal
ican history, statistics Manuel d Mn. o TO,, the Interna! Provinces, Mex.
.
'
e iery eranandtheM ·
.
SI0D appomted to survey the bound
be
.
CXJcan COIIlDllS•
Indians in Texas American settl ary Getween Me,oco and the United States,
'
ers
neral J
W"lk
1 ·
rcspondence of various Texas
'. . li
ames
mson, official corfrom Goliad to Matamoros via Bé::ru~pa tie~, Rafae~ Chovel, route study
and chemical research concerning w:ter~ll~n. º\~1meral samples, physical
livestock, smuggling, the Panama Con ~ ves m enezuela, ~exas exports,
1813 and 1835-1836 T
la d
g ess, tbe Texas Revolullons of 1812the U S Flo "d b' edxas n grants (especially the eleven-league variety)
..
naounarythe
d
'
and Coahuila, the Commar:dant Gcorresplon ence _of the govemors of Texas
.d.
.
enera the V,ceroy d
• •
f
S1 10s, m1ssions and missiona .
1
'
' escriptions o pre.
. .
'
nes, s avery, Yucatán, and Philip Nolan.

The Sons voted on April 14, 1973, to proceed immediately with the esta!,.
lishment of this Microfilm Center, to be located in the old Calabozo rooms
of the Presidio, and they named Dr. Malcolm D. McLean as Honorary
Director. He agreed to serve without pay in setting up the organization. The
original idea for founding a microfilm center had been suggested by the late
Ben Blanton, during the presidency of Brownson Malsch, so Mr. Malsch was
made Chairman of the Operational Committec for the Center.
The immcdiate thrust of the Center was defined as follows: ( 1) to compile a Spanish Texas Microfilm Guide; (2) to selecl and purchase microfilm for the Center. and (3) to make a suitable description of each roll for
inclusion in the Guide, so that it could be made available to researchers
through inter-library loan.
Mrs. Margaret S. McLean (my wife) was cmployed as Research Specialist on October 1, 1973, and she served in that capacity until December 31,
1974. She sent out the basic questionnaires to libraries in Texas and the
adjoining states, as well as to ali libraries in the United States that were
reported to be engaged in operating programs for Hispanic studies, in order
to leam what microfilm they had and whether it was available on interlibrary loan.
Then we purchased and intalled the most modero type of reader-printer
and storage equipment for microfilm, in the Spanish Texas Microfilm Center
at Presidio La Bahía. For the nucleus of the collection, we obtained positive
copies of the Béxar Archives and the Laredo Archives, describcd above.

vi.! Je~ans,Lo .

Spanish concemin
route studies
'

UJS

' p

roug
e cards: documents in French and
Berl~n~ier (gazetteers, scientific observatiom

maps, d1anes botany M .

.

,

H,stonans
desiring to borrow the micro
. f'I'm of the Wag e C 11 •
thro
h .
ug mter-library loan should dd
h . .
..
n r o ection
Republic of Texas 2426 Watt :. dresHs t e1r mqumes to: The Sons of the
s 0 • , ouston, Texas 77025.
Having laid the groundwork for th S
.
supervised the purchase and installatio: pamsh Te~as M_icrofilm Center,
purchase of the be . ·n
.
. of the bas1c eqmpment and the
and havin
d gmru gs ~f. t~e m1crof1lm collection at Presidio La Bahía
.
g ~n ucted the m111al survey to determine wher
.
.
'
Span,sh matenals conceming the histo of Te
_e rrucrof1lms of
they were available through intcr-l'b ry I
xas were on file, and whether
Honorary Director on December 3;, r;i74 º:;d I tendered my resignation as
ali of our files over to the Sons of the
'
. Mrs. McLean and I tumed
Spanish Texas Microfilm Ce t . thRepubhc of Texas, for deposit in the
n er m e Calabozo R
f
• •
Bahía near Goliad.
ooms o Pres1d10 La

A very significan! break-through in the field of Texas research carne when
Dr. Archibald Hanna, of the Yale University Library, agreed to microfilm
ali the Texas manuscripts in the Henry Raup Wagner Collection, and to
allow us to purchase a positive copy. Thus lor the first time it became possible for researchers to consult this entire collection without having to go
to the trouble and expense of making a trip to Connecticut.

At the program held at Presidio La Bahía on
announced that Carmen Perry h d bee
December 14, 1975, it was
a
n named to se
D'
panish
Texas
Microfilm
Center."'
rve as irector of the
S

Dr. Hanna even went further and provided us with xerox copies of the
3" x 5" catalog cards describing the contents of these manuscripts. There
are 316 of these cards. The range of topics covered by the Wagner Collec-

V lJ4I PATTON' Bru ce, "Awa rd s Presented At La Bah'
,,
tctoria, Texas, Deccmber 15 1975 Al
u
. ta Event,
Victoria .Advocat•
rt " Th
,
•
so see Spamsh T
M'
.
•
e Tuian published · H
exas
tcrofrlm Center Re
J)O ,
'
m ouston by the S
¡ th
.
·
. ons o
e Repubhc of Texas, Vol.
XXI 11, No. 1 {November 1975) th' d
'
, tr page, f1nt column.

614

615

�In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144024">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144026">
              <text>1976</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144027">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144028">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144029">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144030">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144048">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144025">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1976, No 17, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144031">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144032">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144033">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144034">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144035">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144036">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144037">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144038">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144039">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144040">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144041">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144042">
                <text>01/01/1976</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144043">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144044">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144045">
                <text>2017304</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144046">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144047">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144049">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144050">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144051">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14083">
        <name>Cronista de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="10239">
        <name>Decena trágica</name>
      </tag>
      <tag tagId="14080">
        <name>El habla</name>
      </tag>
      <tag tagId="11596">
        <name>Intervención Francesa</name>
      </tag>
      <tag tagId="14081">
        <name>Manuel de Santa María</name>
      </tag>
      <tag tagId="14082">
        <name>Próceres de la Reforma</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5374" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3938">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5374/HUMANITAS._1977._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>ffff3b422aa3eb5054ee5dd9d67a90bf</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146783">
                    <text>Sección Tercera
HISTORIA

�LA DIPUTACIÓN DE MINEROS
EN LAS MINAS RICAS DE LOS ZACATECAS,
DEMOCRACIA CORPORATIVA
EUGENIO DEL Hovo
ITESM

PRIMERA PARTE

I. EL PROBLEMA
AL HACER la paleografía del Primer Libro de Cabildo de las Minas de los
Zacatecas. (1557-1586), perdido por tantos años y aún no utilizado por
los historiadores, me llamó poderosamente la atención la forma que el gobierno municipal tuvo en esas Minas en sus primeros años de vida institucional; concretamente, desde 1553 en que se estableció la Diputación, hasta
1587 en que se nombraron los primeros alcaldes ordinarios. Su ayuntamiento
o cabildo no estaba integrado por alcaldes ordinarios y regidores, como ocurría en todas las ciudades, villas y lugares de los Reinos de Castilla y, en
particular, de las Indias, según tradición y según lo mandaban leyes y ordenanzas. En las Minas Ricas de los Zacatecas el gobierno municipal estaba
a cargo de cuatro diputados, elegidos el día primero de cada año, entre los
"señores de haciendas de minas", por el ayuntamiento saliente. La primera
acta de cabildo que se conserva, ya que al Libro le faltan las cinco primeras
fojas, dice así:
"En las Minas de los Zacatecas, a primero día del mes de enero de mil
y quinientos y cincuenta y siete años, estando en la iglesia mayor de estas
dichas Minas, cerca del altar mayor de ella, conviene a saber: el muy magnífico señor Gaspar de Tapia, alcalde mayor, y Bernardo Pérez, y Diego

299

�de Argüello, diputados, y el tesorero Pedro Gómez de Contreras, y Alonso
Ruiz; en presencia de mí el escribano yuso escrito, se juntaron a nombrar
diputados en este presente año de mil y quinientos y cincuenta y siete años;
y, nombraron por diputados a Cristóbal de Oñate, y a Diego de !barra, y
a Diego Hernández de Proaño, y al tesorero Pedro Gómez de Contreras; a
los cuales mandó (sic) el dicho señor alcalde mayor y diputado, lo acepten;
y les dieron poder cumplido para usar del dicho cargo; y lo firmaron de
sus nombres. Va enmendado do dice siete, no empece.- Gaspar de Tapia.Diego de Argüello.- Bernardo Pérez.- Pasó ante mí, Pedro Martínez de
Palenzuela.- (rúbricas) .
Habiendo hurgado tanto entre papeles del siglo XVI, desde luego sospeché que había dado con un apasionante problema: aquella forma aberrante de municipalidad debía de ser mucho muy rara o, tal vez privativa de
aquellas Minas y que, de todas maneras, valía la pena estudiarla.

Il.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Es cierto que de tiempo atrás se sabía que en el año de 1553 _se había
establecido una "diputación de minería" en las Minas de los Zacatecas;
pero siempre se habla de ella anacrónicamente, pensando en las "diputaciones" que se establecieron en 1783 al crearse el "Cuerpo de la Minería de
Nueva España", institución ILUSTRADA que nada tiene que ver con una
institución de gobierno municipal.
Ya el Conde de la Laguna, don José de Rivera Bemárdez, en su Compendio de las cosas más notables contenidas en los libros del cabildo de esta
ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas. (1723), en el párrafo sexto, menciona una real provisión de la real audiencia de la Nueva Galicia, fechada
en la ciudad de Compostela, en aquel entonces capital del Reino, el cinco de
septiembre de 1553: "para que (en) estas Minas se pudiese elegir diputados".
El Conde tomó el dato del Primer Libro de Cabildo, folio 19 vuelta, que
contiene el inventario de las provisiones "que entregó Baltazar de Bañuelos
para que se guardasen en el cofre donde está el Libro de Cabildo". La
partida concerniente del inventario reza así: "Primeramente una provisión
dada por la real audiencia de este Nuevo Reino, que habla en razón de que
en estas Minas se puedan elegir diputados, la fecha de ella en la ciudad
de Compostela, a veinte y cinco días del mes de septiembre de mil quinientos
y, cincuenta y tres años, firmado del licenciado de la Marcha, y del licenciado Contreras, y del licenciado Alonso de Oseguera, refrendada de Sebas-

300

tián de Sanclemente, escribano de Su Majestad". Desafortunadamente no
conocemos dicha provisión que, tal vez, en su texto, aclare el porqué de esta
anomalía en el gobierno municipal de las M"inas de los Zacatecas, su origen
o sus antecedentes.
Al Conde lo citan: Fray Francisco Frejes en su Historia Breve de la Conquista de los Estados Independientes del Imperio Mexicano. ( 1873), quien
fiel a su mala costumbre de no citar fuentes, sin mencionar al Conde, escribe:
"El año de 1553 recibió la minería de Zacatecas un ser considerable con la
instalación de la primera diputación de minería. Esta promovió con empeño
tan interesante ramo". La última frase es típica del liberal ilustrado que era
fray Francisco. Elías Amador, siguiendo a Frejes, que no al Conde, en su
Bosquejo Histórico de Zacatecas. ( 1892), dice: " .. .la audiencia de Compostela libró cédula en 1553, concediendo el establecimiento de una Diputación de Minería". Hay que notar que ni Frejes ni Amador hablan de "elegir
diputados", sino de "establecer" o "instalar" una diputación de minería. Y,
siguiendo a fray Francisco o a Don Elías, otros muchos historiadores, nacionales y extranjeros, que por no cansar ya no menciono, hablan de la "Diputación de Minería", pero ninguno aclara que funcionaba como gobierno
municipal.

III.

FUENTES PRIMARIAS

Buscando los orígenes o antecedentes de la singular institución municipal
zacatecana, acudí a las fuentes que consideré básicas ¡ no fuera a resultar
que lo que a mí me parecía original y desusado, fuese algo frecuente y previsto en la legislación indiana! En primer lugar, como fuente la más idónea,
consultamos las "Ordenanzas de la Audiencia de la Nueva Galicia", que
son dos, de fechas muy próximas, firmadas por el Rey don Felipe II en
Alcalá de Henares, las primeras el 13 de enero de 1548; y el 19 de marzo
del mismo año, las segundas; dichas Ordenanzas eran, sin duda ninguna, los
documentos más importantes en nuestra investigación, ya que fue precisamente esa real audiencia la que firmó la provisión concediendo la elección
de diputados el año de 1553; pero, la única referencia al gobierno municipal
de vil!as y lugares, que se encuentra en la ordenanza número VI de las
segundas, sólo dice: "Otrosí porque nuestra voluntad es que se tome residencia a los alcaldes ordinarios y a todas las personas que han tenido cargo
y administración de justicia en el dicho Nuevo Reino...".
Consultamos también las "Ordenanzas sobre descubrimiento nuevo y po-

301

�blación" de 1573 y, en la número XLIII se dice que "Elegida la tierra...
en que se ha de hacer la nueva población. . . declare (el fundador) si ha
de ser ciudad, villa o lugar; y conforme a lo que declarare, se forme el
Consejo, República y oficiales y miembros de ella... para las villas y lugares
-que sería nuestro caso-, alcalde ordinario, cuatro regidores, un alguacil,
un escribano de Consejo y público, y un mayordomo". Si bien es cierto que
estas "Ordenanzas" son de fecha muy posterior a la población de las Minas
de los Zacatecas, ya que están firmadas por Felipe II en el Bosque de Segovia
el 13 de julio de 1573, son fuente importantísima en nuestro caso, ya que,
en lo referente a las municipalidades en el Nuevo Mundo, no hay ninguna
innovación a lo que había venido siendo el gobierno municipal en Castilla desde la Alta Edad Media; forma de municipalidad que pasó a tierras
americanas: ya en 1501, en las Instrucciones a Nicolás de Ovando, se le
daba poder para nombrar y remover a sus subordinados, incluyendo alcaldes
ordinarios, regidores y alguaciles; y desde 1507 en que las catorce poblaciones que se habían fundado en la Isla Española, solicitaron y obtuvieron
el privilegio de su incorporación al régimen municipal castellano, se establecieron en ellas cabildos o ayuntamientos, con derecho de elegir anualmente, alcaldes ordinarios y regidores, tal como se había venido haciendo
en España; en 1511 don Diego Colón pedía que en las Indias no hubiese
alcaldes ordinarios; y en 1520 el Rey se reservaba el derecho de nombrar
a los miembros del gobierno municipal, derecho que delegaba en los vecinos
en cabildo abierto: " . ..Nps podemos nombrar alcaldes ordinarios, y en
nuestro nombre los elijan y nombren los pueblos, como hasta aquí se ha

nfi lugarteniente: Es Nuestra Voluntad que sean elegidos cad
1
orma que hasta ahora se ha hecho f
'
a ano, en a
narios los cuales mandam
y uere costumbre, dos alcaldes ordi'
os que conozcan en primera . ta . d
d
los negocios, etc.". Por últim I L
'
,
ms ncia, e to os
"Que la ca itulación
a ey IV, del Titulo V, del Libro IV, dice:
f
P
, P:i-rª villa, de alcaldes ordinarios y regidores se haga
:~gun::n:l;a e~ta Ley:_ Si la disposició~ de la tierra diere lugar pa~a poblar
e espano1es, con ConseJo de alcaldes ord'marws
. y regidores
h b'
bl 1
,.
Y u iere persona que tome asiento
con estas calidades " p
1 para po ar a, se haga la capitulación
. . . . ara no a argar más este apartado ya sólo di
que las
. . 1'·d
. i:emos
fo
d fuentes l básicas solamente hablan de la mumcipa
i ad trad1c1onal

º:

f

ex:7:i: ad ºr a cald~s ordinarios y. regidores, sin mencionar diputados ni
e ayuntamiento a los alcaldes ordinarios
,
'
nicipalidad de las Minas de los Zacatecas.
' como ocurria en la mulos e~ dul artos
· 1n d.:anos que están publicados, como
el Consultamos
de V
d también
p
de Cue:o as: uga, el de ~1ego de Encinas, o el de Juan de Montemayor
1816)
idcomo el Catalogo del Cedulario de la Nueva Galicia. (1624', pu ica o por Fernando B. Sandoval en 1967 por si había al
reaI cedula no recopil d
'
guna
parecía ~ ori ·n 1 a ª•, en que se mencionase lo que a nosotros nos

bl'

menor alusión.

gi

a y anomalo; pero, tampoco en ellos encontramos la

IV. Los

TRATADISTAS

cLÁsmos

hecho ...".

s' :asamos a los tratadistas clásicos, empezando por el autorizado y famo

No podíamos dejar de acudir a la fuente obligada: La Recopilación
de las Leyes de las Indias. (1680), obra insoslayable en cualquier estudio
de instituciones indianas. La Recopilación en su Ley IV, Titulo V, del Libro IV, recoge a la letra, la Ordenanza XLIII, ya mencionada, de las "Or- ·
denanzas sobre descubrimiento nuevo y población" de 1573. Y, en otra
parte, Ley III, Título X, del Libro IV, dice: "Que en los lugares que
de nuevo se fundaron, se elijan los regidores conforme a esta Ley. Si no
se hubiese capitulado con los adelantos de nuevos descubrimientos y poblaciones -que es nuestro caso-, que puedan nombrar justicia y regimiento,
haga (sic) elección de regidores los vecinos, en el número que al gobernador pareciere, como no exceda del contenido en las leyes antecedentes".
Y el Título III, del Libro V, trata "De los alcaldes ordinarios", y su Ley
I recoge un mandamiento del Emperador don Carlos, del año de 1537,
que dice: " ...para el buen regimiento, y administración de justicia de las
ciudades y pueblos de españoles de las Indias, donde no asistiere gobernador,

et;á~f:\Juda~ de 'tulSolórz~o Pereyra. en su Política Indiana, quien, e~
, e capi o primero, del libro V di . "
.

302

:~:::c

l~!ar:~1: :spañoles que se iba_n funda~~º ;e ~ob·l~~1:e e: :;i~~e~:;
0 . . . se creasen cabildos regidores
1 d ,
..
necesarios en tales repúbli
bl .
'
Y os emas oficiales
sen y eligiesen, de entre lose:¡:: a~10nes; l?s cuales, todo~ los años, sacaordinarios, que dentro de sus t' v~cmos y cmdadanos, sus Jueces o alcaldes
ermmos y territori
tu ·
· •
la jurisdicci6n civil y crimin
d' .
os, viesen Y ejerciesen
1
R h b'
.
a or mana; no de otra que si por el mism
es~ :ie:::e:~do :u::~dos, que es el que dio a los cabildos el derecho d:
Reinos de Esp'
t o y form~ que ~e solía hacer y practicar en los
ana, an es que se mtroduJese el uso d
.
"
Dos siglos más tarde Ots Capd ,
,
e corregidores. . . .
til
.
'
equ1 comentana: "Pero así como en C s
el la, al . ~eX:OPº de producirse los descubrimientos colombinos, había llega~~
do mso'uloruuc1p10 a bun dmolmento de postraci6n y decadencia grandes sienna soro ra e O que fue e1 vigoroso
·
, .
'
regunen
municipal castellano

!

303

�de los siglos XII y XIII; en las nuevas ciudades de las Indias, estas mismas
instituciones municipales, caducas en la metrópoli, cobraron savia joven
en un mundo de características sociales y económicas tan distintas, y jugaron un papel importantísimo en la vida pública de los nuevos territorios
descubiertos". Este renacer de formas medievales en América, en el período
que podríamos llamar de descubrimientos y conquistas, es común a todos
los aspectos de la cultura, ya don Manuel Toussaint, en su Arte Colonial
en México, lo señala, y llama el período 1519-1550: "La Edad Media en
México", y dice: "Así, el primer período es, naturalmente, el de La Conquista, que no tenninó en 1521 con la sujeción de la capital azteca, sino
que continuó durante toda la primera mitad del siglo en las diversas expediciones para someter aquellas partes del país que se encontraban en rebeldía.
Esta época de sobresalto militar y de vida guerrera, se traduce, en arte, en una
supervivencia de la Edad Media y sus estilos artísticos, como por ejemplo el gótico que se desarrolló en una forma intensa en la arquitectura de esta
época". Estas supervivencias y retoños medievales en las Indias, son un tema que necesitaría todo un libro para presentarlas; dichas supervivencias
aparecen en todos los campos, no sólo en el arte y las instituciones políticas, como arriba señalamos, sino en toda la actitud vital, que es típicamente
mudéjar. Sólo quiero señalar aquí dos factores que a mi ver lo explican:
aquellos españoles que iban fundando nuestras ciudades villas y lugares,
venían, en su mayoría, de la zona de frontera: Extremadura y las Castillas, que había sido "tierra de guerra viva" por ochocientos años y, además,
casi todos ellos vinieron al Nuevo Mundo siendo muy jóvenes, en fechas muy
cercanas al despertar renacentista que, como ocurre con todos los cambios
culturales, fue de arriba a abajo y tardó varios años en llegar a las aldeas y
a la clase social de hidalgos campesinos que era de donde salían los conquistadores. El segundo factor es que el estado de "guerra viva" que señala
Toussaint, era como un retoñar en América de la guerra de Reconquista, ya liquidada en España, es decir, era un volver a la ya muerta Edad
Media. Pero volvamos al camino que traíamos: Antonio de León Pinelo, en
su Tratado de las Confirmaciones Reales, no toca para nada el punto. Manuel
José de Ayala, en sus Notas a la Recopilaci6n de Indias, sólo llegó, por
desgracia, a anotar los libros I y II, y lo que se refiere al gobierno municipal está en el libro IV de dicha Recopilación.

v.

Los

TRATADISTAS HISPANOS MODERNOS

Ya sólo nos quedaba por revisar los tratadistas modernos, empezando por
Rafael Altamira y Crevea, maestro de todos los que vienen después, quien,
304

ni en su Diccionario castellano de palabras jurídicas y técnicas tomadas de
la legislación indiana, ni en su "Plan y documentación de la historia de las
municipalidades en las Indias Españolas. Siglos XVI a XVIII", menciona
el tipo de la primitiva municipalidad zacatecana. Al hablar de las "Formas
distintas de municipios", en el último trabajo mencionado, dice: "Colectividades de emigrantes que no solicitan poblar ni crear oficialmente municipalidad, sino que llegan a un lugar americano, viniendo de otro español europeo,
( o americano también, que era lo más común) y se limitan a organizar su
poblado, sin pedir permiso, conforme a su tradición regional en la metrópoli.
De estas poblaciones no hablan las leyes, salvo para exigir la aprobación
posterior del Rey o de los virreyes, esa aprobación no contiene la forma
regional o local de origen. Por haber sido numerosas. . . exigen un estudio
especial. . .". Pero, Altamira se concreta a señalar el problema, sin dar un
solo ejemplo; y no sabemos que ese estudio se haya hecho.
Su ilustre y fecundo discípulo, José María Ots Capdequí, quien desde el
año de 1924, con sus "Apuntes para la Historia Municipal Hispanoamericana
del período colonial", se ocupó tanto y con tanto fruto del estudio de las
instituciones políticas indianas, no menciona nada que pudiera aplicarse al
peculiar caso de Zacatecas; ni en el trabajo mencionado, ni en trabajos posteriores, como "El régimen municipal hispanoamericano del período colonial";
ni en su tratado sobre El Estado Español en las Indias; ni en su Manual de
Historia del Derecho Español en las Indias y del Derecho propiamente Indiano; ni en sus Instituciones; en todos estos trabajos Ots Capdequí habla
de la municipalidad formada por alcaldes ordinarios y regidores y repite
la misma concreta y enfática afirmación: "El régimen municipal de las
ciudades de Indias fue, en sus líneas generales, un fiel transplante del viejo
municipio castellano de la Edad Media".
Tampoco encontramos ninguna referencia en Ricardo Levene: Trasplante
en Indias de las Instituciones políticas castellanas; o en J. Avellá. Vives, "Los
cabildos coloniales"; ni en Los cabildos seculares en la América Española de
Constantino Bayle; y, aunque no es hispano, cerraré este apartado citando
el trabajo de Franc;ois Chevalier, "Les municipalités indienes en Nouvelle
Espagne. 1520-1620", que, como ya era de esperarse por el título, tampoco
arroja ninguna luz en nuestro problema.

VI. Los

TRATADISTAS ANGLOAMERICANOS

Y, pasando a los angloamericanos, consultamos los trabajos de C. H.
Haring, tales como "The Genesis of Royal Govemment in the Spanish Indies",
305
HUMANITAS-20

�o su libro The Hispanic Empire in America; y, desde luego, los dos fundamentales trabajos de J. H. Parry, su magnífica introducción a "The Ordinances of the Audiencia of New Galicia" y su excelente libro The Audiencia
of the New Galicia in the Sixteenth Century. A Study in Spanish Colonial
Government. No nos fue posible consultar un trabajo que consideramos de
especialísima importancia, tal vez el de mayor importancia de todos los mencionados en este apartado: "The Real de Minas as a political Institution", de
J. Lloyd Mecham, quien posiblemente, en este ensayo, tenga estudiada la institución que nos ocupa. Para terminar citaremos el ensayo de Cunningham:
The Audiencia in the Spanish Colonies, quien en la página 10, nota 3,
dice: "Alcaldes ordinarios and regidores were members of the town ayuntamiento or cabildo. Regidores not exercise juditial functions"; el de H. l.
Priestley : "Spanish Colonial Municipalities"; o el de John Thomas Vanee:
The Background of Hispanic America Law. Y hacemos gracia al lector
de una abundante bibliografía secundaria, como diccionarios, crónicas, tratados históricos, monografías, etc., etc. que fueron consultados.

Ya escrito lo anterior pudimos conocer el magnífico libro de nuestro buen
amigo, el joven y talentoso historiador inglés, Dr. Peter J. Bakewell: Silver
Mining and Society in Colonial Mexico. Zacatecas, 1546-1700, cuyo capítulo
5: "Corregidor and Cabildo", está dedicado al estudio de las instituciones
de gobierno y, en lo conducente, dice: "Like any other incorporated twon
in Spanish America at the time, Zacatecas had a cabildo consisting basically
of two types of official: aldermen (regidores) and magistrates (alcaldes
ordinarios) . These were the voting members. As first a twon (villa) and
then a city, Zacatecas was legally enabled to maintain a cabildo of
two alcaldes ordinarios and up to six regidores. It is impossible to know
when the cabildo was established because the first book of minutes (primer
libro de actas) has gone; but long before the start of the second libro de
cabildo in 1587 the council evidently existed with two alcaldes ordinarios
and a nurnber of regidores." Como se ve, el Dr. Bakewell no pudo sospechar
la existencia de la "diputación de mineros" ya que el Primer Libro de Cabildo
andaba perdido.

VII.

FUENTES HISTÓRICAS

Además de la consulta bibliográfica de las fuentes y de los tratadistas,
pasamos revista a los datos disponibles sobre las municipalidades novohispánicas a todo lo largo del siglo XVI, especialmente de las poblaciones mineras.
y, muy particularmente, para el Norte de la Nueva España.
306

En esta parte de nuestra investigación encontramos algunas interesantes
sorpresas que analizaremos más adelante: pero, en la mayor parte de los casos estudiados, que fueron muchos, no encontramos "diputados", sino
"regidores" y "alcaldes ordinarios" formando el ayuntamiento; en todas ellas
el gobierno municipal se integró, desde sus orígenes, como lo manda la
Ordenanza de 1573, la cual tiene como antecedente la "Ordenanza de nuevas
poblaciones" de 1525 del Emperador don Carlos y una ley del mismo soberano, de 1537 y, en ambas se recogía la antigua tradición castellana.
Moisés Ochoa Campos en su Historia Municipal de México, dice que
"Para fundar una villa se seguía el siguiente procedimiento:
19 Elección de regidores y alcaldes (ordinarios) . U na vez que se reunieran
los cincuenta o más vecinos, después de haber oído misa, pasarían a elegir
cuatro regidores, los cuales, a su vez, designarían dos alcaldes de los más
viejos y honrados."
Así ocurrió en 1522 en la fundación de Colima: "Aquella villa de Colima
se fundó habrá 32 años (escribe en 1554 el licenciado Lebrón de Quiñones)
...no había facultad para elegir regidores, ni alcaldes, ni alguaciles, más de
tenerlos por costumbre. . . eligiéndose unos a otros de un año a otro...". Y
en 1531 Nuño Beltrán de Guzmán "fundó la villa (de San Miguel de Culiacán) . . . nombró alcaldes y regidores y los demás oficiales convenientes a
tma república..."; en el año de 1532 en la Guadalajara de Nochistlán
" .. .por el mes de enero de 1532 la justicia y regimiento ( de la villa) se
juntaron en cabildo. ..", dice el padre Tello.
En la Descripción del Arzobispado de México, se dice para el año de 1569:
" . . .en la villa de los Valles de Oxitipa... hay once españoles y un mestizo
y un mulato casados: hay dos alcaldes ordinarios y tres regidores ..."; y, en
otro lugar del mismo documento: " ... la villa de San Luis de Tampico es
villa de españoles; hay en ella diez y seis vecinos casados, sin otro muchos viandantes y tratantes. . . hay en la dicha villa dos alcaldes y cuatro regidores ..."; y en las "Informaciones sobre la villa de Tampico" de Martínez
de Loayza, se dice: "(hay en la dicha villa) ... dos alcaldes ordinarios y
cuatro regidores, que eligen cada año nuevo los que lo dejan de ser a otros
para el año que entra...". En la Relación de la villa de la Purificación,
hecha por Gómez de Alvarado en 1585, se dice: "Al segundo capítulo respondió que Juan Fernández de Ijar... la descubrió y ganó con los conquistadores que son y fueron: Martín de Rifareche, Juan Gallegos y Martín de
Salaya, que fueron alcaldes y regidores. ..". En 1531 Nuño Beltrán de Guzmán ordenaba: " . ..poblareis (en el pueblo de Tepic) una villa de españo307

�les
a la cual llamareis... la villa del Espíritu Santo de la Mayor España,
'Y ~~·ella señalareis y elegireis alcaldes y regidore~ Y. ,alguaciles; •:". El obisp~
don Alonso de la Mota y Escobar, en su Descripcion Geografica, etc., refiriéndose a las minas de Santa Bárbara (Chih.) dice: " .. .la justicia (es) un
alcalde mayor, allende de dos ordinarios que el Consejo de la villa :lige...".
y de la villa de Llerena (Sombrerete, Zac.): "La justicia que la nge es un
alcalde mayor, allende de d05 ordinarios que el Consejo de l~ villa elige...".
y más O menos, con las mismas palabras, se refiere a las VIilas de No~b;e
de Dios (Dgo.), Jerez (Zac.), Aguascalientes (Ags.), Lagos_ (Jal.), Cuhacan
(Sin.) En la Relación de los descubri7:1ientos, etc. ~e Fr~~c1sco de !barra~
hablar de la Villa de Nombre de Dios ( 1562) , dice: . .. nomb~ ~ ehgio
y puso alcaldes, regidores y los demás oficiales de cabildo_ y regimiento Y
república de la dicha villa..."; y refiriéndose a la fundación de, D~ngo
(1563): " .. . eligió y nombró en ella alcaldes y regidores, y los demas oficiales
de cabildo, justicia y regimiento de la dicha villa...".

~!

Las excepciones que encontramos a esta forma tradicional y legal de ayuntamiento, las dejamos para estudiarlas en otro apartado.

VIII.

EL PROBLEMA SEMÁNTICO

Quedaba otra posibilidad: que el problema fuese tan sólo un problema de
semántica que sólo se tratase de la perfecta sinonimia, en el lenguaje jurídico
'
,
,
de la época entre las voces "regidor" y "diputado". Ya deciamos atras que
el maestro Altamira, en su Diccionario, no incluye la voz "diput._ado", y que en
las demás fuentes consultadas, con dos importantísimas excepciones que estudiaremos más adelante, tampoco la utilizan como sinónimo de "regidor''.
Desafortunadamente no hemos podido consultar el Diccionario razonado de
legislación y jurisprudencia de Escriche. El Diccionario _de Ai:to~idad~s no
registra tal sinonimia; ni la registra Terreros en su neo Diccionario de
Ciencias y Artes; ni aparece registrada en la Segunda Edición ( 1783) del
Diccionario de la Real Academia Española; ni tampoco la encontramos
en la edición de 1875; ni en el Diccionario de Alemany, en su edición de 1917.
Las sinonimias que encontramos al consultar estos diccionarios fueron:
Ayuntamiento = Cabildo= Regimiento =Consejo= Consistorio; y también: Regidor= Veinticuatro= Cabildante= Consejal. Sólo en el Tes~ro
de la Lengua Castellana o Española ( 1611) de Sebastián de Covarrub1~s
Orozco en la voz "diputar'', se dice: " ...y de aquí tomaron nombres los diputado;, que son los escogidos para algún ministerio, o particular, o uni308

versal, como los diputados en la ciudad de Valencia y en otras partes".
Aquí podría sospecharse que se trata de "regidores", pero habría que comprobarlo y nosotros no lo hemos hecho. Otra referencia sospechosa la encontramos en el Diccionario de Alemany; una de las acepciones que da
a la palabra "diputación" es: "En México, casa consistoral"; en el Diccionario de Autoridades viene esta acepción de 1'consistorio": "En algunas
ciudades y villas principales de España, se llama así el Ayuntamiento o Cabildo Secular y Regimiento, compuesto de Corregidor, Alcalde y Regidores".
Aquí la explicación puede ser que algunos "regidores" eran "diputados" a
desempeñar ciertos menesteres: diputados de las carnicerías, diputados de
propios, diputados de alcabalas, diputados de mesta, etc. Esta sospecha
nuestra queda confirmada por lo que se lee en el Acta del Cabildd celebrado
en la ciudad de México el día 13 de febrero de 1531: "El cabildo respondió a Diego Hernández de Proaño diciéndole que ha cumplido la provisión real
dándole voz y voto como regidor. Respecto a la petición que hizo de la
diputación, se le respondió que, por no haberlo pedido antes, ha perdido su
derecho". Se ve aquí, con toda claridad, que regidor y diputado eran cargos
diferentes que podían concurrir en la misma persona. En la Segunda Edición
del Diccionario de la Real Academia Española ( 1783), se dice: "Diputado.Comisario o persona nombrada y destinada por un cuerpo o comunidad,
para que en su nombre y con su autoridad, ejecute alguna cosa". Creemos
que esta definición es concluyente: el Ayuntamiento es el cuerpo formado
por regidores, que pueden nombrar diputados, que pueden ser regidores
o no. En las "Ordenanzas de Minas" dictadas por don Antonio de Mendoza
en 1539, leemos: " .. .las cuales dichas marcas (para señalar la plata de los
diferentes señores de minas) no pueden ser sacadas de la dicha arca por
los dichos diputados ..." Aquí parecía que habíamos encontrado por fin
el antecedente inmediato de la diputación de mineros en las minas de los
Zacatecas; pero no fue así, se trataba de diputados muy de acuerdo con la definición del Diccionario de la Academia, ya que los dichos diputados, en
número de tres, eran el alcalde mayor o justicia, el escribano de minas y
"una buena persona estante y habitante en las dichas minas, señalada por
Vos, los oficiales de Su Majestad". Para mayor abundamiento citaremos el
acta de cabildo de la ciudad de México del día 12 de mayo de 1597: " . ..de
las apelaciones que van de la diputación al cabildo". Aquí se mencionan
diputación y cabildo como dos instituciones diferente. Además, no siempre
los diputados del Ayuntamiento eran regidores, como se puede ver en el
acta del cabildo de la ciudad de Guadalajara del día 2 de enero de 1608:
"Lo segundo, que se haga tabla de los jueces diputados para cada mes
del año. . . El mes de enero, el señor alcalde más antiguo... Febrero... el
309

�señor Francisco Rodríguez Santos, alguacil mayor". En el acta de primero
de enero de 1611 del cabildo de dicha ciudad de Guadalajara, se dice:
"Nombróse por diputados de las alcabalas a Diego Hurtado (que era contador de las reales cajas)". Ya sólo citaremos lo que dice el Diccionario de
la Real Academia, en su edición de 1875, en la voz "diputados": "Diputados
a Cortes.- El regidor o persona de alguna ciudad de voto en Cortes, que
servía en la. diputación general de los Reinos". Ésta es una acepción mucho
muy tardía. Debemos pues concluir que no existió tal sinonimia entre las
palabras "regidor" y "diputado", o "cabildo" y "diputación".

IX.

CAMINO A LA SOLUCIÓN

Sin embargo, en el curso de nuestra investigación fuimos encontrando
algunas referencias que nos acercaban a la solución de nuestro problema,
pero que, por razones de método, quisimos estudiarlas juntas en este apartado:
En 1571, a 30 de julio, en la ciudad de México, el virrey Don Martín
Enríquez, daba un mandamiento para que "el alcalde mayor de las minas
de Tasco, de aquí adelante y hasta que otra cosa se provea y mande,
los diputados que se eligieran para las dichas minas, sea el uno minero y el
otro vecino que no las tenga (las minas), y estos no repartan ninguna cosa
sino fuere en presencia del dicho alcalde mayor y con su licencia". Y en
otra provisión de 29 de julio de 1573, se dice: " . . .que a la elección de los
diputados que se eligen en las minas de Tasco, solamente se hallen a ella
los señores de haciendas de minas y no otras personas". Y en 8 de junio
de 1575, decía el virrey: " ...por informaciones que me han hecho Bartolomé
del Águila y Nuño Ruiz, diputados, por sí y en nombre de los vecinos y
mineros de Tasco". Estos Mandamientos y provisiones se encuentran en
fuentes para la Historia del trabajo en la Nueva España, de Silvio Zavala.
Lo que no hemos podido aclarar -y ojalá algún investigador que
pueda trabajar en el Archivo General de la Nación lo aclare- es si en la~
minas de T asco había alcaldes ordinarios y regidores, o si estos diputados con
el alcalde mayor, formaban su Ayuntamiento. Por citas de atrás nos
inclinamos a pensar en diputados más acordes con las "Ordenanzas de Minas" de Don Antonio de Mendoza, que en miembros de un cabildo. Donde
sí ya no hay duda de la perfecta sinonimia entre las palabras regidor y
diputados, es en esta cita de la Historia de San Luis Potosí de don Primo
Feliciano Velázquez: "Además del alguacil mayor que ejecutaba sus mandatos, contaba el alcalde con dos regidores o diputados de república, que

le auxiliaban en el gobierno, representando los intereses de la comunidad.
Su car?o er~, anual Y_ de elección de los vecinos, pero sujeta a la aprobación
Y conf1rmac1on del virrey: los diputados para 1593 fueron Cristóbal Gómez
de Rojas y Juan de Valle". En San Luis Potosí, fundado por Zacatecanos retoñó la diputación de mineros; desafortunadamente don Primo no da r:ferencia bibliográ~ica ninguna que apoye su afirmación; pero creernos que se apoya
en un '_'concierto c~le?rado entre Cristóbal Sánchez con don Juan de Oñate
Y lo~ diputados Cnstobal Gómez de Rojas y Juan de Valle, para abrir un
camino del pueblo de San Luis al Cerro del Potosí", que él mismo publica
en las pp. 258 a 260 del tomo I de su Colección de Documentos para la historia ge San Luis Potosí.
Todavía más clara es esta cita tomada de la "Descripción de las minas de
Pachuca" de 1608 : "Cada día de año nuevo, se eligen cuatro diputados,
de cada real suyo, y confírmalos el alcalde mayor: estos hacen oficios de
regidores, y acuden a las cosas de la comunidad corno cabezas de ella". En
Pachuca existía la misma forma de municipalidad que en las Minas de los
Zacatecas; la de San Luis Potosí se le asemejaba y tal vez también la de
Tasco; n? pudimos ~~co~trar datos para Guanajuato. Sabíamos, por fin,
que es: tipo de mumc1palidad sin alcaldes ordinarios y diputados en lugar
de regidores, no había sido privativa de las Minas de los Zacatecas sino
,
'
que aparec1a en algunas de las poblaciones mineras, que no en todas.
Dejo para quien me siga el estudio de este apasionante problema: "Las diferentes modalidades de la municipalidad en las poblaciones mineras de la
Nueva España".
. Y llegamos al final de esta parte de nuestro trabajo, estudiando otro
eJemplo de clara sinonimia entre las voces "regidor" y "diputados", que creemos resuelve nuestro problema.

D~gamos cómo ocurrió nuestro importante hallazgo: Ya que el problema
se vinculaba con el descubrimiento y población de unas minas, era elemental
y forzoso consultar, no sólo las diferentes "Ordenanzas de Minas"' sino
también la Recopilación de 1680 en el Libro y títulos concernientes a Ía minería. Así el Título XIX del Libro IV: ''Del descubrimiento y labor de
las minas"; el Título XX: "De los mineros y azogueros y sus privilegios";
y el XXI : "De los alcaldes mayores y escribanos de minas"; pero nada encontramos que pudiera arrojar alguna luz sobre nuestro problema. Por simple inercia, seguimos adelante en la consulta; y en el Título XXV de dicho
Libro IV, que trata "De la pesquería y envío de perlas y piedras de estima
. ' " , en su Ley III : "Que sean e1egi"dos un alcalde ordinario y cuatro
. c1on
diputados de la ranchería". Y trae como antecedente un mandamiento del

�Rey Don Felipe II, su fecha en Aranjuez el 24 de mayo de 1579. El texto
completo de la Ley III es el siguiente: "Para el buen gobierno de la ranchería
-pequeño poblado formado por los buscadores de perlas, "señores de canoa" y
sus esclavos y trabajadores, sin mujeres, sin niños, sin orden de calles ni
concierto de ciudad: jacales desparramados al azar, por la costa-, ordenamos
que el gobernador y dueños de canoa se junten y elijan un alcalde ordinario
y cuatro diputados que acudan a las cosas de su obligación, como se dispone
por las leyes de este Título, y el ejercicio de sus ocupaciones ha de durar
un año continuo; y pasado, se hará nueva elección de oficios". La Ley VII
también resulta interesante: "Que el elector sea dueño de canoa, con doce
negros"; y su texto completo es el siguiente: " Para que el dueño de canoa
pueda tener voz activa en las elecciones, ha de tener canoa o piragua, armada y aviada con doce negros, y no menos". En este Título la R ecopilación recoge algunas antiguas "Ordenanzas para la pesquería de perlas",
cuya fecha no registra; pero que fueron hechas en el reinado del Emperador Don Carlos.
Teníamos por fin el tan acusiosamente buscado antecedente de la pnnutiva municipalidad zacatecana; y en verdad que era singular e insospechado.
Creemos que los señores de la real audiencia que residía en la ciudad de
Compostela, aquel año de 1553, al recibir la petición de los mineros,
de que se les diese derecho al gobierno municipal, ya que hasta entonces sólo
tenían un alcalde mayor y un alguacil mayor, nombrados por la real audiencia; sin encontrar nada aprovechable en las "Ordenanzas de Minas", recurrieron a las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas" que, años atrás,
había dado el Emperador Don Carlos. Nuestra conjetura está bien fundada:
el parecido de las "rancherías" con aquel lugarejo desparramado por cerros
y cañadas, formado de pequeñas casas de adobe y con terrado, primitivas instalaciones mineras: toscos molinos de almadanas, hornillos y fuelles, y míseros jacales o "cuadrillas" para los negros esclavos e indios barreteros; y
para que la semejanza fuese mayor, todo aquel conjunto de humildes construcciones, dominado por la "casa fuerte", de calicanto, de Diego !barra.
La Ley II del Título XXV, que venimos estudiando, dice: "Que en la ranchería se fabrique una casa fuerte"; y ya en el texto de la Ley: "Ordenamos
que el gobernador y oficiales reales hagan que los dueños de canoas, indios, personas 'Y' esclavos, que andan en ellas, hagan en la ranchería una buena
casa fuerte y segura, donde se puedan recoger y defender de los corsarios
-en la Mina de los Zacatecas eran los chichimecas salteadores-, que con
frecuencia procuran inquietar y robar en la costa...". Y así como en la
"ranchería" sólo vivían "señores de canoa", y buzos y esclavos, en las Minas
Ricas de los Zacatecas, por aquellas fechas, sólo se encontraban "señores de
312

minas", buscones, gambusinos y barreteros esclavos. Y así como en la "ranchería" había que salvaguardar los quintos de Su Majestad, lo mismo era
necesario salvaguardarlos en las minas; si en la mar había "corsarios", en la
"tierra de guerra viva", había "chichimecas bravos". Perlas y plata eran
cosa de estimación. Y apoyándose en estas semejanzas, los oidores alcaldes
mayores de la Nueva Galicia, aplicaron a las Minas de los Zacatecas, las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas".
Dejamos para otro artículo d estudio de la evolución de la municipalidad
zacatecana a través de las actas de su Primer Libro de Cabildo.
Ya terminado este trabajo y listo para enviarlo a la imprenta, nos llegó
el tan deseado artículo de J. Lloyd Mecham: "The Real de Minas as a
Political Institution", que leímos con gran interés. Como lo esperábamos,
Mecham sí señala la singularidad institucional que hemos estudiado en este
trabajo. Lo citaremos en extenso:
"According to the Laws of the lndies (4:7:2 ) , Zacatecas as a villa was
entitled to an alcalde ordinario, four regidores, an alguacil, an escribano de
consejo, an escribano público, and a mayordomo. But so great was the rush
of miners and settlers to the new bonanza that it was constituted an alcaldía
mayor under the new Audiencia of Nueva Galicia. The first alcalde mayor
of Zacatecas was Juan de Tolosa (falso) . He was also comrnissioned lieutenantgeneral to enable him to assume the military headship of the district (falso) .
In 1553 Tolosa was succeeded as a alcalde mayor by Gaspar de Tapia
(falso) ." / / Nota 44: Elías Amador: Bosquejo Histórico de Zacatecas. (Zacatecas, 1892), p. 212; Francisco Frejes: Memoria de la Conquista de
Zacatecas. (Zacatecas, 1834), p. 8 / / . (Esta última cita está equivocada).
"According to Frejes, the Audiencia of Nueva Galicia established in Zacatecas, in 1553, a diputación de minería. The first delegates or diputados
wcre Gil (por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos, and
Pedro Melgarejo (falso). They were assisted by a notario público. The diputación was given supervisión of ali mining affairs and, in these matters,
was independent of other official appointed by the audiencia falso: Mecham
está también pensando en la diputación de minería del siglo XVIII) . / /Nota
45: Frejes: Historia Breve, etc., p. 194//. The registers in which were
entered the mining claims were kept by the diputación (falso: en las Ordenanzas de Minas para las Minas de los Zacatecas de 1550 de Hernán Martínez
de la Marcha, en la ordenanza IV se dice: 'lten ordeno y mando que los registros de minas que así se presentaren por los mineros y dueños de cuadrillas,
se pongan en un libro encuadernado y en el arca de la tres llaves .. .').
Is body was nothing more or less than a cabildo made up of Regidores who
313

�were also to act as miners' deputies ( ????). The same procedure is to be
noted in ranchería government".

"In the fishing and pearl fishery country little communities of a
temporary character ( rancherías,) sprang up, especially in the Cumaná region, and although sorne sort of local government was needed, the character of the population and surroundings made the dignified cabildo of the
ordinary Spanish pueblo out of place. It was provided, therefore, that
the governor, together with the boat owners, should elect an alcalde ordinario and four regidores or diputados ( deputies, for a term of one year
or till their successors should be duly elected." / /Nota 46: Jones: "Local
Government in the Spanish Colonies", p. 84/ /.
"In the diputación de minería of Zacatecas we have an entirely _differe~t
organization from that created in 1783 for the later body ~as entirely ~tinct in composition and in functions from the secular cabildo. The wnter
has found no record of other diputaciones prior to 1783 ( nosotros encontramos la de Pachuca, la de San Luis Potosí, la de Trueco y la de las Ordenanzas
de Minas de don Antonio de Mendoza de 1539), although it is probable that
these existed in sorne of the most important reales. It is reasonably certain, however that the mining branch was not put under a separate and independent
autho~ity in the reales until the Tribunal General de la Minería de Nueva
España was established."
Haremos unos breves comentarios al magnífico trabajo de Mecham, quien
por otro camino, llegó a conclusiones muy parecidas a las nuestras.
En general, Mecham, como los demás escritores angloamericanos que se
ocupan de nuestra historia, por ser ajenos al ámbito de nuestr~, cultura Y
de nuestro idioma, cometen curiosos o serios errores de traduccion, de paleografía o de interpretación. En el trabajo que comentamos hay ~º. ci:-,riosísimo: en un glosario que lo enriquece, leemos: "Partero
Obstetnc1an ,
en lugar de portero; según Mecham, debía haber un partero en las casas
de cabildo. Lo segundo, que Mecham concede gran autoridad a historiadores que no la tienen, en este caso concreto a fray Francisco Frejes y a Elías
Amador. y así, afirma enfáticamente que el primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue Juan de Tolosa, quien además fue comisionado como teniente general
en cuestiones militares, apoyándose en Elías Amador: Bosquejo Histórico,
p. 212, quien, sin ningún apoyo documental, dice que: "El primer alcalde
de Zacatecas fue Juan de Tolosa, quien duró 5 años en ese encargo, en el
cual le sustituyó Gaspar de Tapia". Tolosa nunca fue alcalde mayor de Zacatecas ni de ningún otro lugar; Juan de Tolosa fue un hombre inquieto, de

=

314

espíritu aventurero, soldado y "descubridor de minas" que, a diferencia
de Baltasar de Bañuelos, no llegó a desempeñar ningún cargo público en
las minas por él descubiertas. El primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue
Pedro Mejía, como lo demuestra el primer registro de minas hecho por
Baltasar el día 30 de abril de 1549, ante Pedro Mejía; se dice en tal registro:
" ...y digo que por cuanto en estas minas no ha habido justicia ante quién
registrar las minas...". La cita está tomada de un Pleito de mineros de
fines del siglo XVI, que se conserva en el archivo de Notarías de la ciudad
de Zacatecas y que incluye copias autorizadas de documentos más antiguos,
como los primeros registros y ventas de minas de principios de 1549. Pedro
Mejía ~vo como tenientes a Luis Lusardo en ese mismo año de 1549, y
a Antoruo de Soto en 1551; a Pedro Mejía lo sucedió Sancho de Caniego
en 1551; y, a éste, Gaspar de Tapia en 1554. Además, Juan de Tolosa,
como "señor de hacienda de minas", no podía ser alcalde mayor por prohibición expresa de las "Ordenanzas de Minas".
Dice Mecham que los primeros diputados de la minería fueron un tal Gil
( sic por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos y Pedro Melgarejo y erróneamente se apoya en Frejes, cuando en realidad tomó el dato
de Elías Amador: Bosquejo, p. 208: Ese mismo año (1557 y no 1553
como quiere Mecham), siendo todavía alcalde mayor de Zacatecas Gaspar
de Tapia, fueron nombrados diputados de minas, Gil Hernández de Proaño,
Baltasar Bañuelos de Temiño y Pedro M. Melgarejo, y primer notario público Juan Soto de Palos. En realidad no se sabe quiénes fueron los primeros
diputados, ya que, como decíamos atrás, al Primer Libro de Cabildo le faltan las 5 primeras fojas; y el acta más antigua que se conserva es la del día
primero de enero de 1557, que copiamos atrás; en esa fecha eran diputados
~lientes: Bernardo Pérez, Diego de Argüello, Pedro Gómez de Contreras y
Alonso Ruiz; y, ese mismo día, fueron elegidos: Cristóbal de Oñate, Diego
de !barra, Diego Hernández de Proaño y Pedro Gómez de Contreras, y el
escribano lo era Pedro Sánchez de Palenzuela; ya antes había habido varios
escribanos en las Minas, como: Diego de Salta, Baltasar de Montoya, culpable de la muerte de Alvarado, Francisco Vázquez de Eslava, Cristóbal de
Cea, Esteban Marbán, Bernardo de Balbuena, padre del famoso poeta, Alonso
Sánchez, etc. ¿De dónde sacaría Amador a ese Juan Soto de Palos? Al
año siguiente ( 1558), siendo alcalde mayor Juan de Villagómez, fueron
nombrados diputados: Baltasar de Bañuelos, Pedro Mejía Melgarejo y Alonso
Gutiérrez del Campo. Como se ve, don Elías formó una enredada maraña
en la que cayó Mecham. Salvo estos errores de detalle, "The Real Minas
as a Political Institution" es un magnífico trabajo, como todos !os de su
autor, y el único en que se estudia la primitiva municipalidad zacatecana.
315

�BIBLIOGRAFlA

ALEMANY y BoLUPER, José Diccionario de la lengua española, Barcelona, 1917.
ALTAMlRA y CREVEA, Rafael, Diccionario castellano de palabras jurídicas 'Y técnicas
tomadas de la Legislación Indiana, México, 1951.
ALTAMIRA y CREVEA, Rafael. "Plan y documentaci6n de la historia de las municipalidades en las Indias Españolas. Siglos XVI-XVIII". En Contribucion~s a la
Historia Municipal de América, México, 1951, pp. 1-108. (Lo citado en la p. 59.)
AMADOR, ELÍAs, Bosquejo Histórico de Zacatecas, Zacatecas, 1892. (Lo citado en la
p. 194.)
AVELLÁ VrvEs, J. "Los cabildos coloniales". En Revista de Ciencias Jurldicas y
Sociales, Vols. del XIII (1930) al XVII (1934), Madrid, 1930-1934.
AVALA, Manuel José de, Notas a la Recopilación de Indias, 2 Vols. Madrid, 1946.
BAKEWELL, Peter, J., Silver Mining and Society in Colonial Mexico Zacatecas, 15461700, Cambridge, 1971. (Lo citado en la p. 95.)
BAYLE, Constantino, Los cabildos seculares en la América Española, Madrid, 1952.
Carlos I, "Real Cédula para fray Nicolás de Ovando. . . previnéndole haga cumplir
y guardar las mercedes concedidas a la Isla Española. Burgos, abril 30 de 1508".
En Col. Doc. Inéd., Vol. XXXII, p. 22.
Carlos I, "Real provisi6n ordenandola la forma en que se han de proveer los' oficios en
Indias. La Coruña, mayo 17 de 1520". En Col. Doc. Inéd., 2a. Serie, Vol.
VIII, pp. 331-340.
Carlos II, Recopilación de Deyes de los Reinos de laf Indias. (1608). 4 Vols. Madrid
1756. (Segunda edici6n.)
Carlos y Juana, "Real cédula concediendo a fray Nicolás de Ovando. , . la gobernaci6n de las Indias ... Granada, septiembre 3 de 1501 ". En CoL. Doc. Inéd. Vol.
XXX, p. 513.
CoLÓN, Diego, "Resumen de las peticiones del Almirante. 1•• Sevilla, 1511" . En
Col. Doc. Inéd., 2a. Serie, Vol. VIII, p. 289.
CovARRUBIAs 0Rozco, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española. Madrid, 1611.
CuNNINGHAM, C. H. The Audiencia in the Spanish Colonies. Berkeley, 1919.
CHEVALIER, Fran~ois, "Les municipalités indiennes en Nouvelle Espagne, 1520-1620".
En Anuario de Historia del Derecho Español, Madrid, 1944. vol. XV, pp. 352-368.
-"Descripci6n del Arzobispado de México". En Paso y Troncoso: Papeles de Nueva
España, vol. III. Madrid, 1905. (Lo citado en la p. 161.)
ENCINAS, Diego de, Provisiones, cédulas, etc. Madrid, 1596.
EsTRICHE, J., Diccionario razonado de legislación 'Y jurisprudencia, (Hay varias ediciones.)
Felipe II, "Ordenanzas de descubrimiento y nueva población". En Col. Doc. Jnld.,
vol. VIII, pp. 484-537 y vol. XVI, pp. 142 y ss.
FREJES, FRAY Francisco, Historia Breve de la Conquista de los Estados independientes
del Imperio Mexicano, Guadalajara, 1878. (La primera edici6n es de Zacatecas,
1939.) (Lo citado se encuentra en la p. 194.)

316

-Memoria de la Conquista de Zacatecas, Zacatecas, 1834.
GóMEZ DE ALVARADO, Luis, Relación de la villa de la Purificación 'Y sus pueblos. 1585,
México. 1947. (Lo citado se encuentra en la p. 80.)
GuzMÁN, Nuño de, "Provisión de... para fundar en Tepic una villa de españoles".
En Paso y Troncoso: Epistolario de la Nueva España, vol. II, p. 12.
HARANo, C. H., "The Genesis of Royal Government in the Spanish Indies. En
Hispanic American Historical R·eview, vol VII, núm. 2. Mayo, 1927.
-The Spanish Empire in America, New York, 1947.

!BARRA, Francisco de, "Relación de los descubrimientos, conquistas y poblaciones hechas
por el gobernador... en las provincias de Copalá, Nueva Vizcaya y Chiametla".
En Col. Doc. I néd., vol. XIV, p. 463.
JoNEs, O . Garfield, "Local govemment in the Spanish Colonies as provided by the
Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias". en Southwestern Hostorical
Quarterly, vol. XIX, pp. 67-98. (Lo citado se encuentra en la p. 84.)
LEBRÓN DE QurÑONEs, Lorenzo, "Relaci6n de la visita del Lic... a la provincia de
Colima, 1551-1554". En el Paso y Troncoso: Papeles de la Nueva España, 2a.
Serie, vol. II, p. 28. México, 1945.
LEÓN PINELo, Antonio de, Tratado de las Confirmaciones ReaCes. 1630, Buenos
Aires, 1922.
LEVENE, Ricardo, Trasplante en Indias de las Instituciones políticas castellanas, La
Plata, 1924.
MARTÍNEZ DE LoAYZA, Pedro, "Informaciones sobre la villa de Tampico. 1608". Col.
Doc. Inéd., vol. IX, p. 174.
MARTÍNEZ DE LA MARCHA, Hernán, "Ordenanzas de Minas para las Minas de los
Zacatecas. 1550". A. G. I. Guadalajara 5, ff. 105 y ss. ('Microfilm en la biblioteca
de Federico M. Sescosse en Zacatecas.)
-"Ordenanzas hechas en favor de los naturales en las Minas de los Zacatecas, 1550".
A. G. l. Guadalajara 5 ff. 116 y ss. ('Microfilm en la biblioteca de Federico
Sescosse en Zacatecas.)
MECHAM, J. Lloyd, "The Real de Minas as a Political Institution. A study of a
Frontier Institutio in Spanish Colonial America". En Hispanican Historical
Review, vol. VII, 1927, pp. 45-83. (Lo citado se encuentra en las pp. 63 y 64.)
MENDOZA, Antonio de, "Ordenanzas de don..., virrey de la Nueva España, para la
conservación Y buen tratamiento de los naturales que sirven en las minas de
plata. 1536". En Paso y Troncoso: Epistolario de la Nueva España, vol. III, pp.
186-189.
-"Ordenanzas de don..., virrey de la Nueva España, que habían de cumplirse
en las minas de plata. 1539." En Paso y Troncoso: Epistolario de la Nueva
España, vol. III, pp. 249-255.
-"Mandamiento de don..., virrey de la Nueva España, modificando y confirmando
algunas de las disposiciones contenidas en las Ordenanzas de Minas. 1539." En
Paso y Troncoso: Epistolario de la Nueva España, vol. III, pp. 255-258.
-"Ordenanzas hechas por el señor virrey..., sobre las minas de la Nueva España.
1550." Manuscrito en la Yer Collection.

317

�MoNTEMAYOR DE CuENCA, Juan Francisco de, R ecopilaci6n Sumaria, etc. México,
1678. (Lo citado en la p. 166 v.)
MoTA Y EscoBAR, Alonso de la, Descripci6n geográfica de los reinos de Galicia,
Vizcaya y Le6n, México, 19"30. (La segunda edición es de México, 1940.)
ÜCHOA CAMPOS, 'Moisés, Historia Municipal de México, México, 1955.
O'GoRMAN, Edmundo et al, Guía de las actas de cabildo de la ciudad de México.
Siglo XVI, México 1970.
ÜTS CAPDEQUÍ, José María, "Apuntes para la Historia del Municipio hispanoamericano del período colonial". En Anuario de Historia del Derecho Español, vol. 1,
Madrid, 1924.
-"El régimen municipal hispanoamericano del período colonial." En Estudios de
Historia del Derecho Español en las Indias, Bogotá, 1940.
-El Estado Español en las Indias, 'México, 1941. (Lo citado se encuentra en las pp.
51 y 52.)
-Manual de Historia del Derecho Español en las Indias y del Derecho propiamente
Indiano, Buenos Aires, 1945. ("Régimen municipal", pp. 368-384.)
-Instituciones, Barcelona-Madrid, 1959.
PARRY, John H., "The Ordinances of the Audiencia of Nueva Galicia". En Hispanic
American Historical Review, vol. 18. 1938. No. 3, pp. 364-373.
-The Audiencia of New Galicia in the Sixteenth Century. A Study in Spanish
Colonial Government, Cambridge, 1948.
-"Pleito de Mineros. 1592". Manuscrito del Archivo de Notarías de la ciudad de
Zacatecas. (Contiene copias autorizadas de documentos desde 1549.)
PRIESTLEY, H. l., "Spanish Colonial Municipalities". En Louisiana Historical Quarterly, vol. V. New Orleans. 1922.
PuoA, Vasco de, Provisiones, cédulas, instrucciones, etc. para el gobierno de la Nueva
España. México, 1563.
RAzo ZARAGOZA, José Luis et al, Actas de cabildos de la ciudad de Guadalajara. 1607-

ToussAINT, Manuel, Arte Colonial en México, México, 1948. (Lo citado se encuentra
en la p. XXIV.)
VANCE, John Thomas, The Background of Hispanic-America Law, Washington, D.
c., 1937.
VELÁZQUEZ, PRIMO Feliciano, Colecci6n de Docununtos para la Historia de San Luis
Potosi, 4 volúmenes. San Luis Potosí, 1897-1899.
-Historia de San Luis Potosí, 4 volúmenes. México, 1946-1948.
ZAVALA, Silvio y María Castelo, Fuentes para la Historia del Trabajo en Nueva
España. 1575-1805, 8 vols. México, 1939.

1635, Guadalajara, 1970.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de la lengua castellana. Primera edici6n.
( Conocido como Diccionario de Autoridades.) VI volúmenes. Madrid, 1726.
-Diccionario de la lengua castelldna. Segunda edición. Madrid, 1783.
-Diccionario de la lengua castellana, París, 1875.
RrvERA BERNÁRDEZ, José de (Conde de la Laguna). Compendio de las cosas más
notables contenidas en los libros áel cabildo de esta ciudad de Nuestra Señora de
los Zacatecas, desde el año de su descubrimiento~ 1546, hasta 1730, México. 1945.
SANDOVAL, Femando B., Catálogo del Cedulario de la Nueva Galicia. 1642-1816
México, 1967.
SoLÓRZANo PEREYRA, Juan de, Política Indiana. Madrid, 1739. (Tomo Segundo,
Libro V: "En que se trata del gobierno secular de las Indias, alcaldes ordinarios,
corregidores, gobernadores, etc..."; Cap. I: "De los cabildos y alcaldes ordinarios de
las ciudades y villas de las Indias, y de su elección y jurisdicción", p. 250) .
TELLO, FRAY Antonio, Cr6nica miscelánea... de la Santa Provincia de Jalisco, Guadalajara, 1891. (Lo citado se encuentra en las pp. 135 y 165.)
TERREROS v PANDO, Esteban de, Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes,
4 volúmenes. Madrid, 1786.

318

319

�VIDA Y OBRA DEL PERIODISTA LUIS B. HERRERA JUAREZ*
Lic. ANA MA. HERRERA A.
Soc. Nuevoleonesa de Historia

I.

BIOGRAFÍA DEL PERIODISTA

Lurs

B.

HERRERA JuÁREz

EN MONTERREY EN la última década del siglo pasado, 1890, un once de
octubre nació por el barrio de Santa Lucía, en una casa ubicada cerca de la
Parroquia de San José, hoy 15 de Mayo "f' Pino Suárez, un niño al que pusieron por nombre Luis.
Recibiéronle con gran júbilo por ser el primer varón en la familia, sus
padres Don Antonio Herrera Pulido y Doña Germana Juárez Castañeda.
El cuadro de familia donde creció Luis lo comporúan sus hermanas mayores: Teresa, Josefa y Antonia, y sus hermanos más pequeños que él: Antonio,
Mateo y Marcelina a quienes les dedicó un especial cariño.
A los seis años ingresó Luis al Colegio "Seminario Conciliar".

Ahí combinó sus actividades escolares con las de monaguillo.
Pasó luego al Colegio "Porfirio Díaz'' siendo Director de esta Institución
Don Jesús A. Rojas, aquí Luis terminó su primaria !.uperior.
Su madre de espíritu religioso y de una inteligencia poco común, su padre
de carácter fuerte y estricto en sus normas morales, le trasmitieron el numen
de la nobleza, y la luz del conocimiento.
Siendo su padre Don Antonio, Maestro Contratista Urbanizador del Mon-

* Trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística,
leído el 7 de Dic. de 1976,

321
HUMANITAS-21

�terrey de aquella época ( 1900-1913), Luis no sintió afición por esta especialidad.

En este mismo año fundó con otros colaboradores un periódico de la tarde
con el nombre de El Regional.,

En el año de 1908 ingresó al Colegio Civil para prepararse en la Carrera
de Abogado.

Reingresó luego en el año de 1923 al periódico El Porvenir donde trabajó
hasta 1937.

Los primeros estruendos de la Revolución se dejaron sentir interrumpiendo
sus estudios.

Durante su estancia aquí, en el año de 1928 fue enviado por el propio Director del periódico, como Corresponsal de Guerra a Chihuahua atendiendo
a una invitación que le hizo el Gral. Juan Andrew Almazán.

Fue hasta el año de 1912 cuando reingresó a continuar su Carrera. Precisamente en este año y el siguiente siendo estudiante de Leyes, fue a prestar
sus servicios a la Secretaría de Ayuntamiento como Oficial Segundo. Estaba
en ese entonces de Alcalde Don Alfredo Pérez.

En noviembre del año de 1932, contrajo nupcias con la Srita. Profesora
Ana Isabel Arredondo. Su hogar fue bendecido a través del tiempo por tres
hijos.

Por estas fechas ingresó al periódico La Prensa, que dirigía Manuel Múzquiz Blanco, y aquí comenzó a escribir artículos alusivos a los problemas de
la época (1913-1914).

En el año de 1938 fundó el periódico El Noticiero, diario de la mañana.

En el año de 1915 publicó algunos de sus escritos en la Revista El Comercio de Don José López Hickman, y más tarde en el año de 1916, en la
Revista A zul de Manuel Guzmán así como en el periódico La Época de San
Antonio, Texas.

Del año 1941 al año de 1944 dirigió la RevMa Salubridad.
Del año de 1944 a 1963 fue Director Gerente de la Kevista llamada Monterrey.

En esta fecha cursaba el tercer año de Leyes cuando tuvo que interrumpir
sus estudios por causas de fuerza mayor.

Durante los años de 1964, 1965 y 1966 escribió en el periódico El Porvenir,
diurno, así como en el Suplemento del Domingo su columna titulada "El Joyel
de la Anécdota".

En el año de 1917 trabajó en el periódico Nueva Patria.
A los dos años siguientes, en el año de 1919, prestó sus servicios al periódico
El Progreso.
En ese mismo año se fundó el periódico El Porvenir, y nuestro biografiado
pasó a colaborar como redactor del servicio informativo de ese importante
órgano.
Animoso en el cultivo del difícil arte de ser un buen reportero, decidió

ir a la Capital de la República con el fin de estudiar para mejorar sus
conocimientos en esta rama de las Ciencias de la Investigación.
Pasó en la Capital un tiempo, haciendo estudios y colaborando en el periódico El Universal.
En el año de 1920, regresó a ésta para contribuir con sus reportajes en la
formación del periódico El Diario.
Al año siguiente ingresó a la redacción de El Noticiero, diario de la tarde.
En el año de 1922 entró a trabajar a la redacción de El Sol.
322

Durante los años 1939 y 1940 se hizo cargo de la Revista Viajante.

.

Alternó sus actividades periodísticas con diligencias dentro del campo de la
Abogacía.
Trabajó en sus horas extras en la Presidencia Municipal como Inspector
de Rótulos desde el año de 1949 hasta! el año de 1953.
De los años de 1946 a 1950 asistió a los Cursos de Verano de la Universidad de Nuevo León.
Colaboró en el periódico El Tiempo del año 1950 a 1956, escribiendo
artículos y reportajes.
En agosto del año de 1965 hizo la petición de la conservación de los "Arcos
de la Alameda Mariano Escobedo" a la Sociedad de Historia, Geografía y
Estadística y fue escuchada por esta Sociedad, procediendo de inmediato
a apoyarlo.
Colaboró en las Actividades Cívicas dentro de la Dirección del Registro Nacional de Electores.
Perteneció al Centro Literario de Monterrey fundado por el Lic. Héctor
323

�González desempeñando el cargo de Secretario de Prensa. Perteneció al C~culo
Mercantil Mutualista como socio activo desde el año de 1922 hasta el ano de
1967.
En el año de 1944 recibió de esta Asociación un Diploma de Honor al
haber obtenido el Primer Lugar en un Concurso Literario del Pensamiento
a la Madre.
Al siguiente año volvió a recibir Diploma por el mismo conce?to. A ~os
veinticinco años de pertenecer al Círculo le fue entregado el Diploma ele
Constancia. A los cuarenta año recibió el Pliego de Perseverancia junto con
la Medalla Cruz de Malta. A los cuarenta y cinco años le fueron entregadas
una Medalla de Oro y el Pliego de Perseverancia.
Su carrera periodística lo llenó de satisfacciones dado su empeño Y
dedicación por servir a la Comunidad, y en especial a su Ciudad natal a
la que tanto quiso.
El once de julio de 1967 recibiendo el auxilio cristiano, a las 8.55 a. m.
dejó de existir nuestro biografiado en su domicilio de 15 de Mayo, donde
pasó todos los años de su vida.

JI.

CONCEPTOS SOBRE LA REVOLUCIÓN

MEXICANA DEL SR.

Lurs B.

HERRERA

JuÁREZ

El periodista Luis B. Herrera Juárez se declaró creyente y a favor del
sentimiento revolucionario.
Sus conceptos y actitudes las dejó escritas en las Revistas Salubridad Y
Monterrey. y en los artículos de su columna "El Joyel de la Anécdota".
Aquí narro los reportajes que realizó estando como redactor.
En las apreciaciones que él hizo acerca de los cambios _p~lític~s en el
Estado de Nuevo León analizó los distintos programas adm1mstrahvos que
existieron desde 1880 hasta 1928, abarcando un período de casi cincuenta
años.
Es muy evidente que el periodista-historiador manifestó una actitud positiva ante el gobierno del Gral. Don Bernardo Reyes. He aquí uno de sus
conceptos:
El Gral. Reyes gobernó el Estado de Nuevo León por 25 años, Y durante su actuación dejó sentadas las bases para su prosperidad activando

todos los ramos, pero de preferencia los de Salubridad al otorgar una
concesión para el Servicio de Agua y Drenaje en Monterrey, la instalación de varias fundiciones de metales, la educación pública, la agricultura, la industria, la ganadería, la urbanización y planificación de
Monterrey moderno con sus trazos de calzadas, la edificación del Palacio
de Gobierno. , .
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos en Nuevo Le6n", Núm.
10, El Porvenir, marzo 16 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez reconoció definitivamente la etapa de desarrollo
que realizó el Gral. Reyes en el Área Metropolitana.
En forma conciliatoria mencionó que este Gobernador "dejó sentádas las
bases de la prosperidad". Sin embargo esto no disminuyó en el periodista su
convencimiento de que el porvenir histórico del país, y por consiguiente de
Nuevo León, tendría un cambio social y político.
Remitiéndose al año de 1880 examinó los comportamientos de la política
al establecer la historia de los partidos de reacción que nacieron desde ese
entonces. Así lo señaló:
En el año de 1880 era Gobernador Constitucional del Estado, Viviano
L. Villarreal, había dos partidos: el Liberal y el Conservador. El primero manejado por los juaristas y dirigidos por los señores Marín y Lorenzo
Roel; el otro manejado por don Genaro García, Lic. Mauro A. Sepúlveda, Casimiro Casso, Ignacio Guajardo y José S. Treviño.
(Ob. cit.)
Más adelante mencionó los partidos políticos que fueron apareciendo: el
"Garzayalista", "Reyista", "Cientüico-Corralista", "Católico", "Liberal Independiente", "Antirreeleccionista", "Democrático", y otros.
El Sr. Herrera Juárez mostró un gran interés por la función que los partidos
ejercían, y el importante papel que representaban. Tal es así, que escribió
con todo detalle sobre las primeras experiencias que tuvieron los grupos políticos de reacción:
El primer ensayo político que se originó en Monterrey contra la reelección del General Reyes fue visto con agrado por. . los partidos Científico
y Católico... Fue en el año de 1903, en que ocurrieron los sucesos san325

324

�grientos del 2 de abril. .. Los manifestantes llegaron frente al Palacio
Municipal, en cuyos balcones y azoteas estaban parapetados los policías.
Hablaron varios oradores atacando al régimen y principalmente al Gobernador Reyes. Un grupo.. . de los partidos Católico y Corralista trataron de penetrar al interior del Palacio y fueron recibidos a balazos
por los gendarmes.
(Ob. cit.)

Los antecedentes históricos examinados con todo cuidado por nuestro historiador revelan la situación de aquella época. Refiriéndose al hecho de que
el Gral. Reyes tenía un resguardo de defensa, apuntó que en esos momentos
los representantes, tanto el del pueblo, como los de los partidos, estaban desorientados en el escenario donde les tocaba actuar.
Los vicios y las consecuencias de organizar la vida política alrededor de un
solo hombre, había anulado hasta entonces, la personalidad política del mexicano.
Los acontecimientos que provocaron la inquietud de aquel ambiente de la
primera década del siglo presente, preocuparon al periodista Herrera Juárez
hondamente. De esta forma lo expresó a continuación:
Después del Gobierno del Gral. Reyes vino un período de transiciones
políticas que originaron una verdadera anarquía deteniéndose el avance
progresivo de la Ciudad. Vino la Revolución y el Municipio de Monterrey quedó a merced de los grupos armados en pugna, que salían y
entraban siendo mayor el abandono y desastre de los servicios, al grado
de no haber alumbrado público, ni policía, llegándose hasta el saqueo de
los bienes de la ciudad y la imposición de préstamos forzosos a los
vecinos atemorizados por tanto abuso.
(Editorial "El Municipio de Monterrey". Revista Monterrey, Año 111, Núm. 15, junio
1945, p. 3.)

de

El Periodista estudió esta atmósfera de cambio inesperado que acabó
con toda una época de la vida nacional.
Analizó el inconformismo general que reinaba, la inquietud de la opinión
pública que preparó los ánimos para acontecimientos futuros.

326

El haber vivido en aquel ambiente revolucionario lleno de problemas políticos y sociales despertó en su ánimo el deseo de escribir las ideas revolucionarias, los episodios alusivos, y los hech?s históricos donde hizo hincapié
en una democracia bien dirigida.
Comulgó en su credo político con el manifiesto que expuso el Licenciado
Luis Cabrera en contra del Partido Científico, y al ponerlo en comparación
con la situación que ha predominado en México en cuestión de política
hizo la apreciación siguiente:
Al leer el manifiesto del gran político y escritor Luis Cabrera, no hay
más remedio que pensar que en nada ha cambiado hasta la fecha el procedimiento de los partidos políticos actuales que son manejados por la
burocracia reinante.
(El Joyel de la Anécdota. "Los Políticos, la
Política y los Partidos en Nuevo León". El
Porvenir, Núm. 11, abril 6 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez aseveró que la estructura oficial de los partidos
políticos era como para comentarse en voz alta. Le contrarió siempre la
ausencia del espíritu de lucha en los partidos de oposición. Esta actitud
determinante fue adquirida por él al estudiar los principios de la Revolución Mexicana. Más adelante el periodista refirió el período en que llegó
Don Francisco I. Madero a la Presidencia, ry, describió la situación que ocurría en su Provincia con el cambio de gobierno.
Al narrar las elecciones municipales de los Partidos Constitucional-Progresista, ( Partido de oposición) , y el Partido Liberal ( Partido maderista)
en las que triunfó el Partido Constitucional, escribió su opinión al respecto:
Se considera ésta la única elección democrática habida en Monterrey
por el interés con que el pueblo participó en ella, mas no por su legalidad ya que se violaban frecuentemente las normas de la política como
en el caso en que se asegura que los partidarios del Liberal emitían
sus votos aún al día siguiente de las elecciones.
Sin embargo, el entusiasmo de la ciudadanía es el mejor síntoma de
que Nuevo León, no estaba al margen de la vida nacional, sino lo contrario, vivía los momentos que la patria vivía.
(Algo de Historia. "La Política en Nuevo
León de 1908 a 1913". El Porvenir, 24 de
marzo de 1964. Núm. 2.)

327

�El Sr. Herrera Juárez expresó de manera enfática el l°?ro obteni?~ de
esta elección, ya que al participar el pueblo en ella se poma de manifiesto
el espíritu cívico del ciudadano.

Relató luego los destrozos que ocurrieron; de la guarnición y los refuerzos
que los huertistas obtuvieron; de los muertos y heridos de los leales; y de
la suerte que corrió el General Treviño.

A continuación comentó el trágico desenlace del Presidente Franc!~co l.
Madero. Los sucesos trascendentales para la historia de nuestra Naoon los
determinó en la forma siguiente:

En el episodio del segundo ataque a Monterrey, escribió acerca de las
peripecias que 1a población sufrió al ser asaltada la ciudad por los rebeldes en
1914. Así lo explicó:

La caída y el asesinato del Presidente Madero fue reci.bi~a Y comentada en el Estado y sobre todo en la cd. de Monterrey de distintos modos:
Huerta tenía amistades en la Cd.. .. Aunque el Congreso estaba formado
por antirreyistas y treviñistas, enviaron un mensaje reconociendo al
Gobierno del Usurpador, no obstante la contrariedad del Gobernador

Tres días duró la resistencia de los defensores de la plaza, y los rebeldes
no pudieron llevar a cabo sus maniobras de tomar el Bordo de Grasa
por el certero y tenaz fuego de la artillería del Obispado.

General Treviño.
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos Políticos en Nuevo
León." El Porvenir, abril 12 de 1965. Núm.
12.)

El Sr. Herrera Juárez captó cómo el movimiento político se fue complicando cada vez más, y en la ciudad comenzó a haber ataques contra el gobierno naciente.

I¡

El periodista después de haber apuntado des~e su si~o. donde se re~guardaba para observar los acontecimientos, los paso a escnbir para P~~l:~arlos
en un "Extra" del periódico La Prensa en 1913. Esto es lo que refino.
La tarde del día 22 principió el ataque a la ciudad avanzando los
carrancistas por el camino del Topo Chico. . . Las, fuerza~ que ~arnecían la plaza fueron distribuidas hábilmente .~gun las .mstrucc1ones
del señor General Adolfo Iberri. Y ya en las pos1c1one~ d~b_1~as las :uerzas esperaron el ataque formal sobre la ciudad que prmc1p10 la manana
del día 23 a las ocho y media...
(Extra de La Prensa, octubre 24 de 1913,
Monterrey, •N. L. Recopilado en El Joyel de
la Anécdota. "Primer ataque de los rebeldes
que sufrió Monterrey". El Porvenir, oct. de
1965. Núm. 30.)

El periodista consideró la importancia del hecho histórico en donde su
Ciudad se sacudió ante la rebelión manifestante.

328

A las primeras horas de la mañana del día 23 empezaron a correr
rumores de una posible evacuación de la plaza por parte de los Federales. A las once de la noche salió la columna tomando la calle 15
de Mayo al poniente, protegida por los grandes reflectores instalados
en el Cerro del Obispado, y la artillería que durante toda la noche estuvo
vomitando metralla sobre el "Carrizal" cuartel de los carrancistas.
(El Joyel de la Anécdota. "Las Batallas y
Caídas de Monterrey". El Porvenir, mayo 4de 1964, Núm. 4.)

El periodista analizó la inestabilidad política, y por consiguiente las constantes luchas revolucionarias entre los partidos que imperaban en el país. La
violencia y el azar eran los factores que decidían el destino de la Ciudad.
Son muchos e interesantes los detalles que el Sr. Herrera Juárez expuso
acerca de estos movimientos negativos al desarrollo evolutivo de la Ciudad.
El periodista en cuanto trató acerca de los acontecimientos que vinieron
por añadidura, al ser tomado Monterrey por los rebeldes de la División del
Norte al mando del Gral. Francisco Villa y del General Felipe Ángeles,
refirió lo siguiente:
El General Ángeles, a su llegada, desde uno de los balcones centrales
del Hotel I turbide, dirigió la palabra a numerosas personas reunidas frente
al edificio invitándolas a simpatizar con la causa villista y llamando a los
carrancistas "ovejas descarrriadas".
(El Joyel de la Anécdota. "Francisco Villa en
Monterrey". El Porvenir, Núm. 6, octubre 19
de 1964.)

329

�Es evidente que el Sr. Herrera Juárez encontró bien definido el propósito
de aquel discurso-campaña a favor del Gral. Francisco Villa.

decidió entregar el Gobierno a don Alfredo Pérez cuya Legislatura ocupaba ya el recinto oficial y había hecho la declaratoria.

Más adelante, en su artículo mencionó acerca del nuevo programa político por el cambio de gobernadores y alcaldes.
Explicó el periodista la forma en que el Gral. Raúl Madero quedó de
Gobernador y el Sr. Don José Videgaray de Alcalde.
El haber sido designado éste por el Sr. Madero, dio lugar a varios comentarios entre algunos jefes villistas. Entonces el Gobernador ordenó que
se eligiera al nuevo Alcalde por medio de un Plebiscito. El periodista explicó
lo siguiente al respecto:
El Plebiscito tuvo efecto frente al Arco de la Independencia invitándose
al pueblo a votar. .. A este acto concurrieron unos cinco mil ciudadanos
que votaron por Videgaray siendo hasta la fecha (1944) un caso insólito en la historia política del Estado.
(Oh. cit.)

Como puede apreciarse este caso "insólito", como el periodista lo llama,
es una reafirmación más de su idea revolucionaria. El Sr. Herrera Juárez
insinuó aquí el factor positivo del Plebiscito porque se podían observar
abiertamente los resultados de las elecciones. Esto iba a remediar en algo
el problema político ocasionado por las circunstancias reinantes en el Municipio de Monterrey.
El Sr. Herrera Juárez creyó de fe cierta que debía hacerse respetar la
opinión e intereses del pueblo aunque fuera la minoría. Sólo así se podía contar con una sociedad civilizada.
El periodista hizo luego una síntesis del período político que siguió a 1917.
Uno de los conflictos dentro del campo de la política que se originó en
Monterrey a raíz de los nuevos partidos creados por la Revolución, lo describió de la siguiente manera:
Surgió otro conflicto político como resultado de las elecciones que para
la renovación de poderes, decretó el Gobernador Tarnez. Hubo dos
candidatos que se disputaban el triunfo, don Alfredo Pérez y el General
Porfirio C. González. El Gobernador Tamez, encerrado en Palacio
con gente armada, víveres, municiones, etc. para sostener un largo sitio, se

330

(Haciendo Historia. "El Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey. Año I, Núm. 6, septiembre de 1944, p. 31.)

Puede decirse que aquí el Sr. Herrera Juárez quiso mostrar el desorden
interno que existía dentro del recinto gubernamental cuyo origen se debía
principalmente a las organizaciones administrativas "en ciernes".
Lo malo, advertía el periodista, no estaba en la ideología revolucionaria,
sino en aquéllos que pretendían administrarla.
Así lo dijo:
En mi calidad de periodista y con la autoridad que se me concede al
haber actuado durante más de veinte años entre políticos. .. los actos
( de entusiasmo y apoyo cuando entra un nuevo gobernador al poder)
son falaces porque hoy abrazan al nuevo Gobernador y desprecian al
que dejó el poder. Luego están urdiendo un nuevo candidato para
"tumbar" aquél porque no obtuvieron "ventajas".
(Haciendo Historia. "Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey, Año I, Núm. 7, octubre
de 1944, p. 35.)

El periodista plasmó en sus conceptos sobre la Revolución la idea del
sistema democrático en el amplio sentido de la palabra.
El punto de vista sintomático fue el de fortalecer con sus apreciaciones
el principio revolucionario del poder del pueblo, para el pueblo, y por el
pueblo. En más de una ocasión afirmó su fe de que la Ciudad de Monterrey
ya estaba preparada para elegir democráticamente a sus gobernantes.

La honradez en los asuntos de Gobierno fue otra constante de su misión
periodística, por eso cuando él analizó la situación del México de 1918, puso
de manifiesto su posición de apoyo y respeto por la política que adoptó el
Presidente Plutarco Eüas Calles.
De esta manera lo escribió:
Un caso insólito en la historia política de México ocurrió el día veinte
de julio del año de 1928, al ser asesinado el Presidente de la Repú-

331

�blica, General Alvaro Obregón, cuatro meses antes de hacerse cargo
del poder público. . . A la muerte de Obregón, la primera providencia
tomada por el Presidente General Plutarco Elías Calles fue la de lanzar
tres manifiestos; uno a la Nación, el otro a las Cámaras de Senadores
y Diputados y el último al Ejército... En estos mensajes hizo formal
promesa de no continuar en el Poder, recomendando que se tomara en
cuenta que ya era tiempo de terminar con el caudillaje, y que deberían de ser civiles los directores de los destinos de la Nación.
(El Joyel de la Anécdota. "La última Revoluci6n de México fue, la del Coronel José
González Escobar". El Suplemento de El Porvenir, septiembre de 1965. Núm. 27.)

El periodista siguió narrando los hechos que se sucedieron y la creciente
onda de disgusto que surgió en las filas militares del Coronel José Gonzalo,
Escobar. Después de informar sobre las disposiciones tomadas por el Primer
Mandatario para contratacar al Coronel Escobar que se encontraba ya en
Monterrey ese 4 de marzo de 1928, expuso cómo se registraron los acontecimientos de la "última Revolución de México".
Al hacer alusión a la llegada a Monterrey de tropas militares al mando del
Comandante Gral. Juan Andrew Almazán, escribió sobre las investigaciones
que éste realizó para imponer justicia a los actos cometidos por el infidente
Escobar.
La tarea del periodista de colaborar siempre dando cuenta de los desenlaces
de estos actos revolucionarios continuó sin descanso. Lo comprobó a continuación:
El día doce de marzo a las diez de la noche, en varios trenes militares
y uno exclusivo para los corresponsales de los periódicos extranjeros y
nacionales, se movilizó la columna del Gral. Almazán hacia TorreÓn7
por la vía del antiguo Internacional. Entre los corresponsales de guerra iba el que esto escribe, como representante de "El Porvenir".
(Ob. cit.)
Esta empresa tan importante que el periodista realizó, dio una tónica
más a su vida revolucionaria de espectador y protagonista al mismo tiempo.
El narrador de hechos históricos del momento cumplió con el deber de
ciudadano y de individuo apegado a su profesión.
332

Sus conceptos y actitudes revolucionarias se quedaron grabadas en las
páginas de sus libros.
Ahí leemos también sobre los estudios biográficos que el Sr. Herrera Juárez
hizo de los hombres civiles y militares que intervinieron para bien, en la
Revolución Mexicana.

Cabe citar: Gral. Pablo González, Teniente Trinidad Flores, Don Marcelino Hinojosa, Cap. lo. Alberto Olivares, Don Ramón de la Garza, Gral.
Pablo de la Garza, Don Porfirio Elizondo y muchos otros más.

III.- ACTUACIÓN DEL SR. LUIS B. HERRERA JUAREZ
EN LA VIDA DEL PERIODISMO

La obra periodística que el Sr. Luis B. Herrera Juárez elaboró, se puede
dividir en tres épocas: de 1913 a 1922; de 1923 a 1940; "f' de 1941 a 1956.
La primera época fue el comienzo de su vocación. El joven Herrera frecuentaba con asiduidad el ambiente literario, y así conoció de cerca el grupo
de escritor~ y periodistas.
Compartiendo con ellos sus momentos de creación literaria, poco a poco
se despertó en él un deseo de escribir artículos informativos sobre los sucesos
del momento. De esta forma comenzó su producción reporteril.
Desafortunadamente poco se encuentra de ella, pues se quedó cliseminada
en publicaciones que las más de éstas ya desaparecieron, como son: las Revistas Azul y El Comercio, y los periódicos El Diario, El Noticiero, vespertino, El Regional, El Nueva Patria, El Progreso, La Prensa. Sin embargo,
el periodista recopiló algunos artículos y los agrupó poniéndoles como título "Indiscreciones Reporteriles" que volvió a sacar a luz pública en 1938,
en el periódico que él mismo dirigió llamado El Noticiero ( diario de la
mañana). A la vez conservó un artículo, el más antiguo que existe de su
cosecha. Se imprimió en el periódico La Prensa el 25 de octubre de 1913
cuando era gerente de él, Manuel Múzquiz Blanco.
Aquí el joven principiante señaló entre otras cosas una nota de interés
donde destacó su personalidad de escritor:
A grandes plumadas, damos enseguida una reseña de los sucesos registrados la noche del día 22, no detallando como desearíamos, en

313

�virtud de que la fuerza motriz en nuestros talleres nos dificulta grandemente esta labor.
(Extra de La Prensa, octubre 25 de 1913,
Monterrey, N. L. Recopilaci6n en El Joyel
de la Anécdota, "Primer ataque a los rebeldes
que sufri6 Monterrey". El Porvenir, octubre
31 de 1965. Núm. 30.)

Como se observa, el reportero "en ciernes", no esquiv6 desde un principio
las barreras con que se enfrentó en la dura profesión del periodismo. El
decir siempre la verdad, el dar a conocer la noticia a su tiempo justo, el
determinar con cautela o con insinuación causas y motivos del suceso, fueron
las características que marcaron su estilo.
Siendo sus fuentes las noticias policíaca, militar y política se fue especializando en éstas cada vez más. Su arriesgo y valor lo distinguieron, pues las
noticias al obtenerlas siempre "de primera mano", como solía decir él, puso
en peligro su propia vida más de una vez, por lo que los compañeros de labores lo bautizaron con el nombre de "El Reportero Audaz".
En la primera publicación diurna de El Noticiero, donde como se dijo
al principio, recopiló sus primeros reportajes, escribió al respecto:
El Reportero Audaz, de larga ejecutoria en el periodismo local, dará
a conocer en esta Sección sus indiscreciones, haciendo recordación de
hechos notables de los que tuvo conocimiento o en los que tomó parte, no
habiéndose publicado muchos de ellos por haber intervenido funcionarios de aquellas épocas (hace 20 años) y que no dejan de ser interesantes.
( "Indiscreciones Reporteriles"1• El Noticiero,
diario de la mañana. Tomo I, Núm. 1 Monterrey, Nuevo Le6n, febrero 19 de 1938, p. 2.)

En la escuela de la práctica fue, madurando el periodista tanto física como
intelectualmente. Sus compañeros de armas más avezados que él en la tarea
del periodismo fueron sus maestros.
Cabe citar entre otros, a Don Miguel Martínez Rendón, Don Eduardo
Martínez Celis, Don José G. Morales, Don Celedonio Junco de la Vega,
Don Jesús H. Ríos, Don Jesús Cantú Leal.
334

También anotamos a Eusebio Villanueva (Maciste),
tonio Treviño Torrea, José' Navarro, Alfonso Navarro,
Luis Benedicto, Oswaldo Sánchez, Dámaso G. García
'
gusto Audirac, Luis Rojas, Lic. Vargas Morán, Juan
Plowells.

Federico Gómez, AnTomás A. de Hoyos,
Carlos Medellín Au'
Chapa, José Manuel

En compañía de estas tres últimas personas, nuestro periodista en su afán
de superarse en su profesión, y con la inquietud de independizarse, fundó
un periódico con el nombre de El Regional, diario de la tarde, en 1922.
La segunda época del periodista abarca del año 1923 al año de 1940. Es
precisamente durante este tiempo cuando el escritor da un avance en su carrera de periodista, logrando cumplir varios objetivos por él propuestos.
Solicitado por el periódico El Porvenir en 1923 para que reingresara a
formar parte del equipo de redactores dio a conocer aquí, más de sus reportajes.
Es en este órgano Informativo donde se encuentra la producción del periodista, así como también en la Recopilación de Artículos que realizó en
su periódico El Noticiero.
El periodista fue desenvolviéndose con gran facilidad en el campo de la
noticia política, y muchas veces fue el portavoz de asuntos oficiales de gobierno.
En el Artículo titulado "Un Incidente" escribió lo que está a continuación:
La administración andaba por los suelos, pues los "embutes" que daban a la Tesorería los protegidos del Gobierno habían ocasionado
una bancarrota tal en las Arcas Municipales que no había para pagar
los Servicios.
No obstante la amenaza de la Primera Autoridad que me consideraba
su enemigo porque decía verdades me di a la tarea de seguir trabajando
mis fuentes.
Se trataba que la Empresa de Luz había emplazado al Jefe de la
Comuna por término de 24 horas para que entregara la tercera parte
del adeudo por concepto de alumbrado público...
Ese mismo día daba la noticia al periódico que representaba, de que
la Ciudad iba a quedar sin luz esa noche y las siguientes, hasta en
335

�tanto que el Municipio diera en prenda mayor la cantidad de treinta

mil pesos...

Al siguiente año, 1939, dirigió la Revista El Viajante, donde se encuentran
editoriales y reportajes hechos por nuestro periodista. Aquí duró en actividad
constante hasta el año de 1940.

(Indiscreciones Reporteriles, "Un Incidente"
El Noticiero, Tomo I, Núm. 9. Monterrey, feb.
1938, p. 2.)

La tercera época de su obra, tuvo una duración de 25 años, ya que abarca
desde el año de 1941, hasta! el año de 1966.

El enfoque que dio el periodista a sus reportajes, en cierta forma lo llevó
a sortear dificultades para salir airosamente del paso.

Su producción está repartida en dos grandes obras: la Revista Salubridad
y la Revista Monterrey. Así como también en el periódico El Tiempo, en el
periódico Solidaridad del Círculo Mercantil Mutualista, y en el periódico
El Porvenir.

Sin embargo, esta postura adoptada por él, le brin?ó seguridad ~?lítica
; ·
la actividad periodística de El Porvenir donde trabaJO hasy econom1ca en
• d ta t e
t 1937 Al mismo tiempo le permitió tener muy buenas armsta es, . no n
. 1 de gobierno como en el ambiente social de particulares,
,eª1 amb.'1ent e of.1cia
quienes le llamaron por cariño "Herrerita".
. .
Deseoso de crear un periódico nuevo, informativo y práctico, e~~ noticia
-veraz 'Y d e mueh o impacto, fundó en 1938 su periódico El Noticiero que
editaba en la Imprenta de Don Jesús H. Ríos.
El primero de febrero del año ya mencionado sacó a luz el primer ejemplar

De esta tercera época se hizo un estudio y un índice de su producción
del que se va a tratar en el siguiente número de este trabajo.
Su primera obra, la Revista Salubridad, la sacó a luz en agosto de 1941. Los
Servicios Sanitarios Coordinados pensaron en la creación de un órgano Informativo donde se publicaran las enfermedades causadas por la falta de
higiene. Para llevarla acabo, el Sr. Dr. Julián Garza Tijerina, Jefe del Departamento solicitó al periodista Luis B. Herrera Juárez que se hiciera cargo.
Esta Revista llevó objetivos bien definidos:

-con la siguiente Salutación:
El Noticiero sale el día de hoy a la luz pública sin pretensiones ni os. , de ron'guna especie' con el deseo de servir a todos los sectores
tentac1on
d
sociales, para quienes hace la debida salutación. N~es1:o gran eseo
es ir mejorando esta publicación con el favor del publico, correspon-

a) dar una información general de enfermedades contagiosas y no ccntagiosas;
b) educar al lector para que aprenda sobre la conservación de la salud;
c) enterar de las actividades científicas y sociales del Departamento mencionado, así como notas políticas y culturales.

diendo amplia y sinceramente a tal gracia.
Nos obligó a lanzamos a la lucha per~~d~stica el hecho de que ya
era una necesidad de que hubiera un penod1co barato, con abundan:e
infonnación, ya que no llevamos dentro, los qu: hacemos este hurrulde periódico, el gusano de la envidia y la voracidad.

Después de fijar una disciplina en su Revista, el quehacer del periodista
fue seguir una estructura que delineó en todas sus publicaciones:

Así pues, que S·1 El Noticiero lleva los deseos de nuestros lectores,
les hacemos presente nuestro profundo agradecimiento.

órgano Oficial de los Servicios Sanitarios Coordinados en el Estado de
Nuevo León.
Año I, Octubre de 1941, Número l.

l.

Portada de la Revista Salubridad;

La Dirección.

2.
("Salutación". El Noticiero, tomo I, Núm. l.
Monterrey, Nuevo León, febrero de 1938, P·
l.)

Las frecuencias de estas publicaciones fueron doce en total.

Página del Escritor o Editorial; aquí se pueden apreciar:
a) observaciones críticas sobre el "mutatis mutandi" de la ciudad y sus
problemas;
b) semblanzas biográficas de personajes históricos;
e) teorías sobre el carácter del individuo y su medio ambiente.

337
HUMANITAS-22

�El Director de la Revista sacó la última publicación en marzo de 1944.

3. Artículos; en éstos encontramos temas:
históricos, científicos, literarios, sociales, políticos y educativos.

Habiendo cimentado ya las bases para elaborar por si solo una Revista,
el Sr. Herrera Juárez después de una breve deliberación se decidió a edi-

4. Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

tarla, consiguiendo que se la imprimieran en el Taller de Don Eusebio Villanueva.

5. Ilustraciones-clisés: viñeta del escudo de arm~ de Mo,n~errey; fotografías de personas participantes en la vid~ social_ y. pohtica; fotografías de personajes históricos y revolucionarios; paisa1es del Monterrey
Antiguo y Moderno.
6.

De esta forma al mes siguiente ( abril del mismo año, 1944) apareció la
primera edición con el nombre de Monterrey.

El Programa que la Revista Monterrey se comprometió llevar a cabo siguió determinados objetivos que se examinarán a continuación:

Indicador Salubridad, Revista Mendsual l
la Oficina de Correos
Registrado como artículo de segun a c ase en
de esta Cd. el 26 de Septiembre de 1941.
Sr. Luis B. Herrera Juárcz
15 de Mayo 473 Poniente
Tel.: 23-24 Negro

La Revista fue muy bien aceptada en los ambien~es soci;l:s y c~lt~;¡;s_Evidencia de ello fue la carta que apareció en la Revista de e rero e
.
Sr Luis B. Herrera ( · · · ) :
•,
' honorífico
.
Deseamos
so1·ici'tar a Usted, con la debida atencion, el envio d · · ,
rmanente de la Revista Salubridad que Ud. acertadamente mge y
es Ór ano de las eficientes actividades que desarrolla ~~ el Est~do_ el
q
g
d S 1 b 'd d Pública a través de los Servicios Sanitarios
Departamento e a u n a
'
'bl'
C d' dos Dicha publicación se utilizará en la Biblioteca Pu. ica que
e:~:.e:: díi:s se abrirá en esta Escuela para trabajadores, dependientes de

y:

la Secretaría de Educación Pública. ( • • • )

LA

COMISIÓN DE BIBLIOTECAS

FRANCISCO MATA
JESÚS ALAMRAZ

c.

a) dar a conocer todo aquelJo que se refiere a Monterrey en su tradición
histórica;
b) referir hechos que trascendieron en la Historia del País;
c) informar sobre actividades políticas, comerciales, educativas y culturales de la Ciudad de Monterrey;
d) escribir estudios biográficos de políticos, profesionistas, hombres de empresa y trabajo, estimando su valor de aportación en bien de nuestro
progreso cultural, económico y de bienestar social.
:Éste fue el objetivo principal que se convirtió en el "Leit-Motiv" de sus
artículos.
El periodista historiador político-social buscó la unidad de su tema en la
vida de la Ciudad y en su conjunto.
Así lo expresó en uno de sus artículos:
El Estado de Nuevo León cuenta, con hombres nuevos, quienes sabrán
por su inteligencia y voluntad hacer mantener el prestigio legítimo que
guarda su tradición de pueblo honrado y laborioso.
Y más adelante el periodista manifestó en otro párrafo que también:

A.

("Nuestra Revista en los Centros Obreros".
Revista Salubridad, Año 11, Núm. 18, febrero
de 1943, p. 28.)

!ª

obstante esta nota aprobatoria y otras más que se r:cibieron,_
Re. ~o Salubridad llegó a su fin. Esto se debió a que el coor~mador oficial Dr.
vis . ,
. f e llamado de la Ciudad de México para desempeJuhan Garza T"i1erma
u
ñar ahí un puesto en el Gobierno.

Hay que recordar como un acto de justicia a los que ya han aportado
su iniciativa y esfuerzo en bien de la prosperidad y cultura de nuestra
Ciudad.
Luego continuó el Sr. Herrera Juárez diciendo:
Es tiempo de avalorar las cualidades de nuestros hombres encargados

339
338

�de dirigir la administración de los negocios que constituyen fuentes de
trabajo y de progreso redundando en beneficio de la economía nacional.

Celis,
Luis .Tijerina Almaguer' Don José G • Garc1a,
, D on Mº1guel
Án
ge1 Osono, Don Alfonso Reyes, Lic. Héctor González Prof T"1
moteo L. Hernández.
,
r.
b) escri.tos por el periodista.
El Histórico se divide en:
a) aportaciones de otros historiadores como. Don Jo , p S Id Lº s ·
·
se . a ana
ic. _antiago Roe!, Dámaso G. García, Francisco Naranjo Gral'
FRran;1sco L., Urq~izo, Juan M. Torrea, Ricardo Delgado, CoroneÍ
ubén Gama, Lic. Héctor González.

Después de que el periodista estableció el futuro, pasado y presente dentro de la unidad de su tema, aseveró :

La labor del periodista que investiga es dejar asentados datos para la
Historia Política y Social de nuestro Estado de Nuevo León donde podrán abrevar las nuevas generaciones que nos precederán.
El Sr. Herrera Juárez consciente de su reputación como periodista msistió numerosas veces en la formación de un Catálogo de la Historia Política
y Social de Nuestro Estado.

4. Semblanzas
biográficas. Se elaboraron mediante e1 procedimiento si.
guiente:
a) selección de personas,
b) entrevista,
c) reportaje,
d) secuencia histórica.
El periodista una vez obtenida la inforrnaa·o·n, 1a dispoma
, en secciones
.
mayores o menores según lo requería el biografiado.

La situación en las dos épocas que le tocó v1v1r, y consecuentemente las
dos generaciones con las que se relacionó ampliamente ( ya que hizo entrevistas con personas nacidas entre 1868 y 1928) lo motivaron para que analizara la oscilación del ritmo político-social en el medio ambiente neoleonés,
En este proceso histórico el periodista aplicó un esquema de valores, distinguiéndose su obra -Revista M onterr.ey- como la más madura que realizara.
El desarrollo de la serie de artículos, presenta una estructura continua:
l.

MONTERREY
Portada:
Director
-Luis B. HerreraRevista Mensual
Cultura, Educación, Información
Año I. Monterrey, abril. Núm. 1

2. Editorial: aquí se pueden apreciar:
a) opiniones críticas del periodista sobre el planteamiento de las administraciones de los gobiernos y los sistemas del país;
b) aportaciones de otros colaboradores.
3. Artículos: en éstos encontramos temas:
científico, social, político, educativo, literario e histórico.
El literario se divide en:
a) escritos de otros colaboradores, entre otros el Sr. Apolinar Núñez
de León, el Sr. Don Manuel Neyra Barragán, Eduardo Martínez
340

5.

Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

6. Ilu~traciones-clisés : viñeta del escudo de armas de Monterrey y del
Ob,1sp_ado; fotografías de personas participantes en 1a vida social
'
y
po_1itica; fotografías de personaJ·es histónºcos Y revo1ucionarios; paisaJCS del Monterrey Antiguo y Moderno.
7. Indicador: Monterrey, Revista Meruual.
Registrado como Artículo de Segunda Clase en la Administración de
Correos de Monterrey, N. L., el 9 de agosto de 1944.
Cultura,

Información,

Educación.

Luis B. Herrera, Director-Gerente
15 de Mayo 473 Poniente
Teléfono 23-24 Negro
por 1 año
$6.00
por 6 meses
$3.50
La
Monterrey tuvo una copiosa labor de difusiº6n gozando de
1 Revista
"d
popu an ad entre los intelectuales de la época.
Suscripciones:

341

�Con razón justa le escribieron cartas exhortativas para que prosiguiera ejecutando su interesante programa de acción.
He aquí una del antiguo coordinador de la Revista Salubridad:
Monterrey, marzo 11 de 1947.
Sr. Luis B. Herrera
Director-Gerente de la Revista Monterrey,
Monterrey, Nuevo León.
Estimado amigo:
( ... ) Como ya conozco a Usted, personalmente, y en su vida de periodista, luchador por las buenas causas, de honrada y honesta conducta,
que ha venido cooperando desde hace varios años, con los Servicios
Coordinados de Salubridad y Asistencia en el Estado, le expido la presente carta que le servirá como testimonio, esperando encuentre Usted
la cooperación y ayuda que necesita para sostener su Revista de parte
del Comercio y de la Industria Regiomontana. ( ... )
Atentamente de Ud. Seguro Servidor
Dr. Julián Garza Tijerina,
Jefe de los Servicios Sanitarios.
(Firma)
("Nuestra Labor'', Revista Monterrey, Año 111,
Núm., 28 marzo de 1947, p. 4).

Fue en el año de 1948 cuando el Sr. Herrera Juárez adquirió con su propio
esfuerzo una Prensa y todo lo necesario para instalar su Taller de Imprenta
ubicándolo en su domicilio.
Aquí elaboró su Revista mensualmente, participando en la formación de
ella su esposa, quien fue el apoyo moral del sostenimiento de la Revista, y
sus hijos de quienes recibió en numerosas ocasiones la ayuda física.
A los 19 años de vida la Revista Monterrey. interrumpió su ritmo debido a

Una invitación que me hizo mi buen amigo y compañero Francisco Cerda, Sub-director de El Porvenir, y que mucho le agradezco, me ha movido en servir en esta sección, así como el interés público por conocer
lo que estuvo relacionado con los sucesos de hace medio siglo.
("Joyel de la Anécdota" El Porvenir, Núm.
3, abril 20 de 1964).

Aquí colaboró el Sr. Herrera Juárez hasta 1966. El número de artículos
preparados y escritos por él fueron cuarenta y seis.
U na recaída de su mal le impidió seguir en su actividad de producir escritos históricos y reportajes, concluyendo en ese año, 1966, su trayectoria
de más de cincuenta años.

Su vida fue noble: su obra perenne.

IV.

ÍNDICE DE ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LAS REVISTAS

SALUBRIDAD Y MONTERREY DEL PERÍODO

1941

A

1954

A. Artículos Históricos de Hombres Ilustres y de acontecimientos de la
Ciudad.
B. Servidores de la Ciudad: Alcaldes.
C. Profesores en la rama de Educación y de otras especialidades.
D. Profesionistas.
E. Industriales y Comerciantes.
F. Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota", periódico
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

A

que su Director sufrió una intervención quirúrgica.
Al siguiente año, 1964, después de una larga convalecencia, nuestro periodista continuó su producción en el Periódico El Porvenir publicando su
columna el "Joyel de la Anécdota".
Así nos lo comunicó en uno de sus artículos:

342

Artículos Históricos
l. "Galería de Gobernantes, Gral. Porfirio González". Año I-Núm. 6Septiembre de 1944, pp. 16-17.
343

�2. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno". Año 1-Núm. 6-Septiembre de 1944, pp. 27-28.
3. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno" (cont.) Año 1-Núm. 7Octubre de 1944, pp. 33-34-35.
4. Haciendo Historia, "La Vida Revolucionaria de Antonio l. Villarreal".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, pp. 26-27.
·
5. Haciendo Historia, "Ataque a Monterrey". Año 1-Núm. 11-Febrero de
1945, p. 37-38.
6. Haciendo Historia, "La Avenida Bernardo Reyes". Año 1-Núm. 13Abril de 1945, p. 29.
7. "El Asesinato de Carranza". Año 11-Núm. 15-Junio de 1945, p. 32.
8. "Muri6 el Gran Estadista Plutarco Elías Calles, su vida revolucionaria y política". Año 11-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 4 a 9.
9. "Los Ojitos de Santa Lucía". Año 111-Núms. 24-25-Junio y Julio
de 1946, p. 17.
10. "La Herencia de Gonzalitos". Año 111-Núm. 27-Febrero de 1947,
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.

p. 6.
Indiscreciones Reporteriles "Un Atraco Literario". Año 111-Núm. 32Julio de 1947, p. 22.
"Efemérides de enero de 1921". Año 111-Núm. 32-Julio de 1947,
pp. 26-27-28.
"Efemérides de Monterrey, febrero de 1921". Año 111-Núm. 33Agosto y Septiembre de 1947, pp. 32-33.
El Reportero Audaz "Influenza Española". Año 111-Núm. 33-Agosto
y Septiembre de 1947, p. 34.
"Efemérides de Monterrey, marzo de 1921". Año 111-Núm. 34-Octubre de 1947, pp. 26-27-28.
"Aniversario de la Revoluci6n". Año 111-Núm. 35-Noviembre de
1947, pp. 12-13.
"Efemérides de Monterrey, abril de 1921". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, pp. 28 a 31.
"Efemérides de Monterrey, mayo de 1921". Año IV-Núm. 36-Diciembre de 1947, pp. 25-26-27.
Haciendo Historia, "Primer Alcalde Constitucional de Monterrey, Don
Antonio Garza Elizondo". Año IV-Núm. 37-Enero de 1948, PP·

16-17.
20. "Efemérides de Monterrey, junio de 1921". Año IV-Núm. 37-Enero
de 1948, pp. 21-22.
344

21.
22.
23.
24.
25.
26.
27
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.
38.
39.
40.
41.

"Efemérides de Monterrey, julio de 1921". Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 26 a 30.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921". Año IV-Núm. 40-Abril
de 1948, p. 28.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921" (cont.) Año IV-Núm.
41-Mayo de 1948, p. 25.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921". Año IV-Núm. 42Junio de 1948, pp. 29-30.
"Historia del Leonismo", Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 7-8.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921" (cont.) Año IVNúm. 43-Julio de 1948, pp. 25-26.
"Efemérides de Monterrey, octubre de 1921". Año V-Núm. 44-Agosto
de 1948, pp. 19-20.
"Se recuerda la obra eficiente del Ex-Presidente Calles". Año V-Núm.
46-Octubre de 1948, p. 8.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921". Año V-Núm. 46Octubre de 1948, p. 46.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921" (cont.) Año VNúm. 47-Noviembre de 1948, pp. 23-24-25.
De Antaño, "Los Tranvías". Año V-Núm. 50-Febrero de 1949, pp.
23-24.
"El derrumbe del antiguo Hospital González". Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 24-25-26.
"lnauguraci6n de los Transportes en Monterrey". Año V-Núm. 52Abril de 1949, pp. 16-17.
De Antaño "De la Alameda Nueva a la Alameda Mariano Escobedo".
Año V-Núm. 52-Abril de 1949, pp. 24-25.
De Antaño "Alberca Monterrey; El Hip6dromo; Los Carnavales".
Año V-Núm. 54-Junio de 1949, pp. 9-10.
"Monterrey hace un Siglo". Año V-Núm. 55-Julio de 1949 pp. 24-25.
De Antaño, "Las Iglesias Regiomontanas". Año V-Núm. 56-Agosto
de 1949, pp. 18 a 21.
"Homenaje a la Ciudad de Monterrey". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 7-8.
"Van desapareciendo los Edificios Hist6ricos". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 18 a 21.
"Monterrey Antiguo". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 24a 26.
"Natalicio de Fray Servando Teresa de Mier". Año VI-Núm. 58Octubrc de 1949, pp. 6-7.
34.'&gt;

�42. De Antaño, "Los Mercados, Oficialías del Registro Civil". Año VINúm. 58-Octubre de 1949, pp. 23-24.
43. "Bodas de Oro de la Fundición de fierro y acero". Año VI-Núm. 65Mayo de 1950, p. 19.
44. "La Madre y el Seguro Social". Año VIII-Núm. 88-Mayo de 1952,
pp. 3 a 7.
45. "Los obreros cooperan con el Seguro Social". Año IX-Núm. 93-Octubre de 1952, pp. 2 a 5.
46. "Aniversario de la muerte del periodista Ricardo Arenales". Año IXNúm. 101-Junio de 1953, pp. 24-25.
47. "XX años de la Escuela de Ingeniería". Año X-Núm. 105-Octubre
de 1953, pp. 11 a 14.
48. "La Revolución Felicista y el Presidente Madero". Año X-Núm. 106Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
49. "Aniversario de la muerte del periodista Eduardo Martínez Celis".
Año X-Núm. 106-Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
50. "Recordando al Benemérito Dr. Gonzálitos". Año XI-Núm. IIIAbril de 1954, pp. 11-12-13.
51. "Un rasgo de valor civil del Héroe del 2 de Abril". Año XI-Núm. 111
Abril de 1954, pp. 19-20.
52. "La muerte del Héroe Gral. de División Mariano Escobedo". Año
XI-Núm. 113-Junio de 1954, pp. 21-22.
.53. "Santana y el Himno Nacional". Año XI-Núm. 115-Agosto de 1954,
p. 20.
54. "Los autores de nuestro Himno Nacional" Año XII-Núm. 116-Septiembre de 1954, pp. 21-22-23.
55. "Un episodio de la decena trágica que se refiere al valor civil de
Francisco I. Madero". Año XII-Núm. 118-Noviembre de 1954, pp.
19-20-21.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

B
Alcaldes

l. Hombres que triunfan, "La Personalidad Social y Política de Don
Heriberto Montemayor". Año 1-Núm. 7-Octubre de 1944, pp. 16-17.

346

2. "Manuel Chapa González; sirvió al Estado y a la Cd. de Monterrey".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, p. 19.
3. "La obra realizada por Don Hilario Martínez en beneficio de la
Ciudad de Monterrey". Año I-Núm. 10-Enero de 1945, pp. 17 a 20.
4. "Don Jerónimo Siller, Alcalde de la Ciudad". Año 1-Núm. 12-Febrero de 1945, pp. 20 a 24.
5. "Félix González Salinas, ocupa firme lugar en la Política Militante ... ". Año II-Núm. 14-Mayo de 1945, p. 15.
6. "Sr. Constancio Villarreal, Presidente Municipal de Monterrey". Año
11-Núm. 16-17-Julio y Agosto de 1945, pp. 4-5.
7. ''Don Felizardo Villarreal siendo Alcalde de Monterrey defendió la
soberanía municipal". Año II-Núms. 16-17-Julio y Agosto de 1945,
pp. 12-13.
8. "El Lic. Generoso Chapa Garza rigió los destinos de Monterrey en el
período 1932-1933". Año II-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 20-21.
9. "El Prof. Elíseo B. Sánchez dejó perdurables obras durante su paso
por el Municipio de Monterrey". Año 11-Núm. 20-Enero de 1946,
pp. 21-23.
10. "Valeriano Montemayor Escamilla. Alcalde Suplente". Año III-Núm.
26 Oct., Nov. y Dic. de 1946, p. 26.
11. "Ayudó a la Instrucción Pública Don Jesús M. Salinas, Presidente
Municipal de Monterrey". Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 25 .
12. "Don Leocadio M. González. Presidente Municipal de Monterrey".
Año IV-Núm. 39-Marzo de 1948, pp. 11-12.
13. "Lic. Ignacio Sepúlveda. Presidente Municipal Suplente". Año IVNúm. 39-Marzo de 1948, p. 13.
14. "Don Teófilo Garza y la Escuela Lizardi. Alcalde Suplente". Año
IV-Núm. 41-Mayo de 1948, p. 10.
15. "La fatalidad truncó una vida ejemplar; la de Salvador Chapa González". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1958, p. 17-18.
16. "El Dr. Gregorio D. Martínez fue Presidente Municipal Suplente en
1913". Año VI-Núm. 69-Septiembre de 1950, p. 12.
17. "José Martínez Campos fue Presidente Municipal Suplente". Año VINúm. 69-Septiembre de 1950, pp. 15-16.
18. "La Personalidad del Lic. Felipe Salinas Tijerina". Año VII-Núm.
77-Mayo de 1951, pp. 19-20-21.
19. "Lic. Santos Cantú Salinas". Año VII-Núm. 80-Agosto de 1951,
pp. 4 a 7.
347

�"Don Jesús M. Salinas fue un buen Alcalde". Año VIII-Núm. 82Noviembre de 1951, p. 18.
21. "La Administración Municipal del Prof. Manuel Flores". ?urante su
, d 1939-1940 fue fecundo en acontecimientos artísticos Y_ culpeno o
. . .
_
N'
101 J
de
turales organizados por el Mumc1p10. Ano IX- um.
- umo
1953, pp. 10-11.
,
en su Segundo Informe". Año X-Núm.
22. "Don Alfredo Garza Rios
108-Enero de 1954, pp. 5-6.

Maestro Pablo Livas". Año II-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre
de 1945, pp. 32-33-34-35.

20.

Lms B.

HERRERA -

17. "Nuevo gobernador de los Leones, Prof. Luis Tijerina Almaguer".
Año III-Núm. 30-Mayo de 1947, pp. 10-1 1.
18. "Prof. Don Francisco Herrera González. Oficialía Mayor de Ayuntamiento". Año III-Núm. 31-Junio de 1947, p. 22.

REVISTA MONTERREY

c
Profesores

19.

Valores intelectuales, "La obra educativa de la Profesora Hortensia
l. Valdés Zambrano". Año I-Núm. 3-Junio de 1944, p. 13.
2. "Don Antonio Decanini ha formado una Eseuela de Pintores". Año
1-Núrn. 3-Junio de 1944, p. 19.
.
"Prof. Juan F. de la Peña. Fundador de la Academia Bernardo Re3· yes". Año 1-Núrn. 3-Junio de 1944, p. 21.
·
p rof . Rodolfo z. González".
4. "La muerte del maestro y del armgo.

Año I-Núrn. 4-Julio de 1944, p. 13.
"Una vida consagrada a la enseñanza. Prof.
S. I Num' 5-Agosto de 1944, pp. 19-20-21.
•
·
6 "Prof. Filiberto Chaveznava entrevistado por
' 1-Num' 7-Octubre de 1944, PP· 12- 13- 14·
· ,, .
7. "Prof. ·Oziel Hinojosa, Pedagogo y Ensayista

E
Juan

·11 ,, A~ o
scam1 a .

n

L ms
· B. Herrera" . Año
,
t b
A-no I -Num. 7-0 cu re

de 1944 p. 20.
l al
l Ramo
"Prof Plinio D. Ordóñez, realiza fructífera labor cu tur en e
º
d Ed.
·, ,, Año I Núm 12-Marzo de 1945, p. 6.
e
ucac1on .
·
f A tas·
"E el 2o Aniversario de la muerte del Pro . nas 10
9 Luctuosa,
n
·
d 1945
13 14
. T ·- Martínez" Año I-Núm. 12-Marzo e
' pp.
- .
revino
·
ál " Añ I Núm
"Cultivadora
del
Arte.
Cesárea
Mendoza
de
Gonz
ez
.
o
.
10.
12-Marzo de 1945, p. 36.
,
d
"Profa.
Josefina
Madrigal
de
Molina".
Año
II-Num.
14-Mayo
e
11.
8

~::~~o

1945, p. 13.
1
12. "La trilogía de los Grandes Mf~estpro~ NeBo
Miguel F. Martínez; Don Sera m ena, en
348

13. Homenaje, "El maestro de dos generaciones de maestros Prof. Don
Emeterio Lozano". Año II-Núm. 21-Marzo de 1946, pp. 23-24.
23-Abril y Mayo de 1946, pp. 20 a 22.
14. Factores, "Vida ejemplar del Prof. Benito Flores". Año II-Núms. 2223-Abril y Mayo de 1946, pp. 20-22.
15. "Prof, José G. García". Año III-Núm. 28-Marzo de 1947, p. 22.
16. "Por la Escuela y por la Patria, Prof. Andrés Osuna". Año III-Núm.
29-Abril de 1947, pp. 5-6-7.

El Maestro Don
de la niñez· El
'

"Educador que se ha distinguido. Prof. Abelardo González".
Núm. 33-Agosto y Septiembre de 1947, pp. 15-16-17.
20. "Sostenedos de la Unidad Magisterial, Prof. Juan Quiroga".
Núm. 33-Agosto y Septiembre de 1947, pp. 26-27.
21. "El Prof. Jonás García y su esposa cumplieron sus Bodas
Fundador del Colegio Morelos". Año III-Núm. 34-Octubre
p. 7.

Año 111Año IIIde Oro,
de 1947,

22.
23.

"Prof. Don Joel Rocha". Año IV-Núm. 36-Diciembre de 1947, p. 12.
"El nuevo agente de economía. Prof. Antonio M. Garza". Año IVNúm. 37-Enero de 1947, p. 18.

24.

"Realiza efectiva campaña alfabetizante. Prof. Leoncio Ortiz Esquive!". Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 15-16.
"30 años de servir a la Educación, Profa. Hermelinda Quintanilla".
Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 15-16.
"Tributo de veneración a la Profa. María W. Benavides". Año VNúm. 44-Agosto de 1948, p. 7.

25.
26.
27.
28.

"La muerte del Maestro Míreles''. Celedonio Míreles exponente de
cultura y ética tipográficas". Año V-Núm. SO-Febrero de 1949, p. 15.
"Prof. Gerónimo Gorena. Luchador en el Campo de la Escuela y
Paladín del Periodismo Nacional". Año V-Núm. 53-Mayo de 1949,
pp. 11-12.

29.

"Homenaje al Prof. Manuel Mendoza Vázquez. Maestro Farmacéutico de Monterrey". Año V-Núm. 53-Mayo de 1949, pp. 13-14.
30. "El Prof. Luis Arreola. Su labor educativa y social". Año V-Núm. 54Junio de 1949, p. 13.

349

�31. "La Personalidad del Prof. Santiago González". Año VI-Núm. 65Mayo de 1950, p. 23.
32. "Honras fúnebres al Prof. Matías Moreno". Año VII-Núm. 75-Mayo de 1951, p. 15.
33. "Murió el Prof. Félix Escamilla". Año VII-Núm. 78-Junio de 1951,
p. 12.
34. "A la memoria del Benemérito Don Serafín Peña". Año VII-Núm.
78-Junio de 1951, p. 21-22-23.
35. "Prof. Buenaventura Tijerina". Año VIII-Núm. 81-Octubre de 1951,
pp. 9-10.
36. "Será provechosa la Jornada Pedagógica del Prof. Fidel J. Mireles".
Año VIII-Núm. 82-Noviembre de 1951, pp. 13-14.
37. "Se hizo honor a un buen maestro, Prof. Ernesto de Villarreal Cantú".
Año VIII-Núm. 87-Junio de 1952, pp. 10-11.
38. "La Personalidad del Prof. Juan Garza Fernández". Año VIII-Núm.
89-Junio de 1952, pp. 13-14-15.
39. "Prof. y Editorialista del Periódico El Progreso durante la Revolución,
Arcadio Lozano Martínez titular de Educación Federal". Año IXNúm. 98-Marzo de 1953, pp. 9-10.
40. "La Administración Municipal del Prof. Manuel Flores". Año IXNúm. 101-Junio de 1953, pp. 10-11.
41. "Prof. Martín Arámbula, 44 años de servir al Magisterio". Año XINúm. 112-Mayo de 1954, pp. 17-18.
42. "El Prof. Evaristo D. García. ler. Centro de Academia de Idiomas
en Monterrey''. Año XI-Núm. 113-Junio de 1954, pp. 7-8.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

D
Profesionistas

l. En bien de la Humanidad, "El Dr. Apolonio Vallejo ha consagrado
su vida al Servicio de la Beneficencia". Revista Salubridad. Año ¿?
Núm. 30-Enero de 1944, pp. 4-5.
2. "Por el alma del Dr. Natalio Lozano". Año I-Núm. 4-Julio de 1944,

24
'
·
pena
- " . A-no I -N'um. 53. p.
"Nuestros
legítimos valores, Dr. Francisco
Agosto de 1944, p. 36.
350

4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.

"Dr. Luis C. Cantú higienista e investigador científico". Año I-Núm
6-Septiembre de 1944, p. 36.
·
Intelectuales,
"Lic. José Juan ValleJ·o, Maestro del M utua lismo" .
_
Ano I-Núm. 8-Noviembre de 1944, p. 10.
"Benefactor de la Humanidad. Dr. Aurelio Romeo Lozano" Año 1Núm. 8-Noviembre de 1944, p. 35.
·
"Dr. Francisco Vela González. Sus servicios a la beneficencia y a la
~e~olución" .. Año I:Núm. 9-Diciembre de 1944, pp. 6-7-8.
Lic. Emeteno Martmez de la Garza. Profesionista de firmes convicciones y de vida ejemplar". Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944 p. 9.
Intelectuales, "Lic. Alfredo Lozano Saldaña, actuó en la Polí;ica de
la Ciudad". Año 1-Núm. 10-Enero de 1945, p. 6.
"Li~. Francisco Treviño Treviño, Sostenedor del Seguro Social". Año
1-Num. 10-Enero de 1945. p. 9.
Intelectuales, "Dr. Francisco L. Rocha". Año I-Núm. U-Febrero de
1945, p. 9.
::Lic. Francisco Rodríguez". Año 1-Núm. 13-Febrero de 1945, p . 13.
Dr. Mateo A. Sáenz. Su vida de estudiante y su destacada labor como Profesionista al Servicio Social". Año
Núm. 13-Abril de
1945 pp. 12 a 15.

14. "Lic. Lorenzo Treviño que ha servido en la Judicatura con honradez
y actividad". Año 11-Núm. 14-Mayo de 1945, p. 17.
15. "El Dr. Enrique V. Santos, Investigador en la rama de la pediatría."
Año II-Núm. 18-19-Septiembre y Octubre de 1945, p. 11.
16. Don Carlos Serrano, contribuye a la urbanización y embellecimiento
de Monterrey. Maestro Contratista. Año 11-Núm. 20-Noviembre y
Diciembre de 1945, pp. 20-21.
17. Siglo Y Medio de Cultura Neoleonesa, "Lic. Héctor Gonzádez" Año
11-Núm. 20-Enero de 1946, p. 7.
·

18. La destacada personalidad del Lic. Joaquín Garza y Garza. Presidente del Leonismo". Año 11-Núm. 20-Enero de 1946, p. 10.
19. "Periodista y Escritor Don José P. Saldaña". Año 11-Núm. 21-Febrero de 1946, p. 13.
20. Ciencia. "Dr. Arnulfo E. Flores". Año II-Núm. 21-Febrero de 1946
p. 37.
'
21. "El Dr. Nicanor Chapa, Destacado Patólogo". Año 11-Núms. 22-23Abril y Mayo de 1946, p. 11.
22. "Firme personalidad del Ingeniero Baldemar !barra". Año 111-Núms.
23-24-Junio y Julio de 1946, pp. 13-14.
351

�23.

"Ing. Manuel de León Arratia en sus anhelos de superación". Año
III-Núms. 23-24-Junio y Julio de 1946, p. 15.
24. "Lic. Arturo L. Guerra. Presidente del Círculo Mercantil Mutualista". Año III-Núm. 26-Octubre y Noviembre y Dic. de 1946, p. 12.
25. "Luctuoso Aniversario. Dr. Angel Martínez Villarreal". Año III-Núm.
26-Octubre, Nov., y Dic. de 1946, p. 33.
26. "La Urbanización de Monterrey. lng. Miguel Osuna". Año III-Núm.
26-Enero y Febrero de 1947, pp. 28-29.
27. "Presidente de la Barra de Abogados, Lic. León A. Flores Jr." Año IIINúm. 38-Marzo de 1947, p. 11.
28. "Aniversario luctuoso. Lic. Galdino P. Quintanilla. Diputado Constituyente de 1917". Año III-Núm. 28-Marzo de 1947, pp. 15-16-17.
29. "Antonio Moreno. Maestro ebanista". Año III-Núm. 28-Marzo de 1947,
p. 24.
30. La personalidad del Lic. Genaro Garza Sepúlveda. Año III-Núm. 29Abril de 1947, pp. 20-21.
31. "Benefactor de la Escuela. Dr. Don Cipriano J. Villarreal". Año IIINúm. 29-Abril de 1947, pp. 33-34.
32. "Servidor de Salubridad. Dr. Carlos Leal Isla". Año III-Núm. 30-Mayo de 1947, p. 25.
33. "Dr. Simón Riojas y Riojas director médico del Seguro Social". Año
III-Núm. 31-Junio de 1947, pp. 15-16.
34. "El Ingeniero Arquitecto Carlos Decanini". Año III-Núm. 31-Junio
de 1947, p. 26.
35. "El Dr. Jesús García Segura y las Palmas Académicas de Francia". Año
III-~úm. 30-Mayo de 1947, p. 25.
36. "La personalidad del Dr. José Luis Lozano". Año III-Núm. 32-Julio de
1947, p. 9.
37. "Dr. Don Jesús M. González. Decano de los Médicos de Monterrey".
Año III-Núm. 33-Agosto y Septiembre de 1947, p. 20.
38. "El Sr. Ayres A. Robertson, es grato a los regiomontanos. Cónsul
de EE. UU." Año III-Núm. 34-Octubre de 1947, p. 4.
39. "Nuevo Cónsul de El Salvador. Gustavo Sada Paz". Año III-Núm.
34-Octubre de 1947, p. 14.
40. "José Ascensión Almaguer, Maestro Impresor". Año III-Núm. 34Octubre de 1947, p. 18.
41. "El Contratista Paulino Benavides y la Escuela Lizardi". Año IIINúm. 34-Octubre de 1947, pp. 19-20.
42. "Lic. Luis Zambrano. Representó al Sector Patronal en la Junta de
Conciliación y Arbitraje". Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, p. 11.
352

43.

44.
45.
46.

4 7.
48.
49.
50.
51.
52.
53.
54.
55.

56.
57.
58.
59.
60.
61.

"Apóstol de la Ciencia Médica. Dr. Eduardo Aguirre Pequeño".
Año IV-Núm. 39-Marzo de 1948, pp. 4-5.
"Homenaje de cariño a Don Pedro Tijerina. Contador de Vidriera
Monterrey". Año IV-Núm. 40-Abril de 1948, p. 10.
"Nuevo Profesionista. Dr. Román Lavalle Arredondo". Año IV-Núm.
40-Abril de 1948, p. 17.
"Labor Educativa y Profesional del Dr. Antonio de la Garza. Decano de los Médicos de ferrocarrileros". Año IV-Núm. 41-Mayo de
1948, pp. 7-8-9.
"El Director de la Escuela de Bachilleres, Lic. Bernardo L. Flores".
Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, p. 9.
"Cumplirá sus bodas de oro en su profesión. Lic. Policarpo Morales
Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 13-14.
"Bodas de Plata del Lic. Emeterio Martínez de la Garza". Año V-Núm.
45-Septiembre de 1948, p. 13.
"Cumplió años Nuestro Director, Luis B. Herrera". Año V-Núm. 46Octubre de 1948, pp. 23-24-25.
"El Dr. Enrique C. Livas organizador de la Universidad de N. L.".
Año V-Núm. 48-Diciembre de 1948, pp. 13-14-15.
"Festejó sus treinta años de Profesionista el Lic. Roberto Garza y
Garza". Año V-Núm. 49-Enero de 1949, pp. 5-6.
"La personalidad del Lic. Pedro Quintanilla". Año V-Núm. SO-Febrero de 1949, p. 4.
"El Lic. Don Ignacio H. Valdés, Periodista y Profesionista". Año VNúm. 51-Marzo de 1949, pp. 16-17.
"No habrá escasez de agua potable", lng. Sebastián Maiz, Gerente
de los Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey". Año V-Núm. 51Marzo de 1949, pp. 18-19-20.
"Actuación del Arq. Augusto Massa Taller de Escultura y Modelado". Año V-Núm. 53-Mayo de 1949, p. 15.
"Murió el Lic. Juan N. de la Garza y Evia". Año V-Núm. 54-Junio
de 1949, p. 4.
"Distinción para el Notario Lic. Rubén Leal Isla". Año V-Núm. 54Junio de 1949, p. 11.
"Cumplió Bodas de Plata de su profesión, Dr. Serapio Muraira".
Año V-Núm. 55-Julio de 1949, p. 10.
"Iniciador de la Aviación en Monterrey, Jesús Treviño, Piloto Aviador, 1919-1920". Año V-Núm. 56-Agosto de 1949, pp. 15-16.
"La Universidad agradece sus servicios al Dr. J. Guadalupe Garza
353
HUMANITA~23

�62

·

63.
64
.
65.

o VI-Núm. 59-Noviembre de 1949,
Villarreal". (Odontólogo) • Añ
P· 9·
,
U
de los fundadores del Partido Acción
"Dr José G. Martmez, no
49
13
·.
_
Núm 59-Noviembre de 19 , P· ·
1
Nacional". Ano V - . . .
, dica Dr Manuel Treviño Montero".
"Investigador de la C1enc1a Me
.
Añ VI-Núm. 60-Diciembre de 1949, p.
G 'a Moo .
1 S , Gral de Metalúrgicos. Antonio arc1
"Candidato a a na.
.
4
,, Año VI-Núm. 62-Febrero de 1950, p. 1 . ,
63 M
de
reno .
.
S
" A-o VI-Nurn.
- arzo
"Jubilación del Ing. Santiago erna . n

?·

.

1950, p. 9.
.
tr Maestro en la Tribuna y la Fi66. "La Misión Apostólica del GMae~ oN.aranJ"o" Año VI-Núrn. 64-Abril
losofía, Lic. Don Nemesio arc1a
.
de 1950, p. 3.
b' G 'ardo" Año VI-Núm. 64-Abril
.
7 "Aniversario luctuoso. Dr. Euse 10 uaJ
6.
de 1950, p. 7.
, d Luz y Energía Eléctrica, Ing. Ramón
68 "Nuevo Gerente de la Cia. e
10
·
,, - VI N'
64-Abril de 1950, P· ·
Noble . Ano
- uro: .
S . . Social Dr. Fernando Gon69. "Diez años de Profes1omsAta atl deerv~;;O pp 4-5
á1 " Año VI-Núm. 68- gos O
'
•
- •
N'
74-Fe:,B~:g;afía del Dr. Juan de Dios Villarreal". Ano VII: um.
70.
brero de 1951, P· 12._
, .
Villarreal Notario Público". Año
"Fue felicitado el Lic. Jerommo
7
1.
· b d 1951 PP 16-17 ·
VII-Núm. 80-Septiem re ,e
'
· ,, - VIII-Núm. 84-Enero
72. "Personalidad del Dr. Telesforo Chapa . Ano
73

·

74.
75.

76.
77.
78

•

79.

354

de 1952, P· 10.
.
.d d Joven Primitivo Villlarreal
"Primer Arquitecto de la Uruvers1 a '
·- ,, A- VIII-Núm. 84-Febrero de 1952, p. 9.
_
Trevmo . no
.
. .
Benito Garza Elizondo". Año
"Primer Contador Umvers1tano, Sr.
VIII-Núm. 86-Marzo de 1952, p. 14.
f
lítica pues
,
p, " Fue factor de uerza po
"Lic. Teófilo Martinez 5e0re0z0 . b os s1·ndicalizados Año VIII-Núm.
O rer
·
represento, los intereses de
16
86-Marzo de 1952, P· ·
dm' .
''n del Seguro Social".
"Dr. David Pena cooperador en la A 1rustrac10
Año VIII-Núm. 89-Junio de 1952, PP· ~-9.
" A- IX. d d 1 D Antoruo de la Garza . no
"Destacada personahda 2 e 7 r.
Núm 101-Junio de 195 ' p. .
S . l" Dr Ro.
. . d d la Caja del Seguro ocia ·
·
"El Nuevo Adm1mstra or e
. d 1953 p. 6.
.
Año IX Núm 101-Jumo e
,
dolfo González Anma.
- b . Go zález Westrup" Año IX"Nuevo Notario Público, Lic. Este an
n
.
14
Núm. 102-Julio de 1953, P· ·

80. "La destacada personalidad del Lic. León A. Flores". Año IX-Núm.
103-Agosto de 1953, p. 11.
81. "Mario Sosa el fotógrafo de Monterrey". En el año de 1909 fundó
la primera Fotografía en la antigua casa Lagrange por la calle Hidalgo. Año X-Núm. 107-Diciembre de 1953, pp. 12-13.
82. "Aniversario de la Muerte del Dr. Julio G. Montemayor". Año XNúm. 109-Febrero de 1954, pp. 19-20.
83. "El Lic. Teófilo Bichara". Año XI-Núm. 109-Febrero de 1954, p. 11.
84. "El Lic. Néstor Leal Pérez. Notario Público". Año XI-Núm. 109-Febrero de 1954, pp. 14-15.
85. "Dr. Edelmiro Rangel". Año XI-Núm. 111-Abril de 1954, p. 19.
86. El Dr. Alfonso Garza Linares vuelve a su Patria Chica. Año XI-Núm.
112-Mayo de 1954, pp. 14-15.
87. La Honrada ejecutoria del Lic. Jesús García González. Año XI-Núm.
112-Mayo de 1954, pp. 15-16.

LUIS B. HERRERA -

REVISTA MONTERREY

E
Industriales y Comerciantes
l. Hombres que triunfan, "Gregario Rodríguez Villarreal". Fue el ini-

ciador de los tostadores de café. Año I -Núm. 3-Junio de 1944, p. 18.
2. Hombres que triunfan, "Arturo Gracia, positivo valor de las actividades sociales". Año 1-Núm. 5-Agosto de 1944, p. 27.
3. Hombres que triunfan, "Don Ovidio Elizondo". Fue uno de los fundadores del Círculo Mercantil; de la Cámara Nacional de Comercio
y de Cámara de Comerciantes y Pequeños Industriales. Año 1-Núm.
6-Septiembre de 1944, p. 21.
4. "Juan Calvillo Jr. al frente de las Nuevas Industrias Embotelladoras
de Gaseosos". Afio 1-Núm. 6-Septiembre de 1944, p. 24.
5. "Don Felipe de J. Benavides; Factor de Progreso para Monterrey".
Año 1-Núm. 8-Noviembre de 1944, p. 18.
6. Hombres que triunfan, "Don Francisco C. Reyes, Luchador en el
taller y en el campo social". Año I-Núm. 9-Diciembre de 1944, p. 15.
7. "Iniciado en el mundo de los negocios, Simón Villarreal". Primeros
distribuidores S. de R. L., en venta de motores, tuberías, fierro. Año
1-Núm. 10-Enero de 1945, p. 21.
355

�8. "Don Martín E. Martínez, Comerciante Casa de Abarrotes Martínez y Martínez, Año 1-Núm. 11-Febrero de 1945, p. 36.
9. Luctuosa. "En memoria de Don Jesús González". Primera Planta
Pasteurizadora de Leche. Año 1-Núm. 13-Abril de 1945, p. 17.
10. "Don Fortunato Esquivel, por su propio esfuerzo, llegó a triunfar en
la vida, siendo ejemplo de Honradez y Trabajo". Banquero. Año IINúms. 16-17-Julio y Agosto de 1945, pp. 16-17-18.
.
11. "Juan Calvillo" (padre) Industria Embotelladora de Agua Mmeral.
Año II-Núm. 20-Febrero de 1946, p. 14.
12. In memoriam, "Luis Saldaña", fabricante de overoles "La Fama".
Año III-Núms. 20-21-Octubre, Noviembre y Diciembre de 1946,
pp. 20-21.
13. "Impulsor del Turismo". Sr. Jesús Maldonado. Año III-Núm. 29Abril de 1947, pp. 23-24.
14. "Lauro Cavazos", Cía. de Luz y Fuerza Motriz de Monterrey. Fundó
tres partidos: el Democrático de N. L.; el Partido Nacional Revolucionario y Revolucionario Institucional. Año III-Núm. 29-Abril de
1947, p. 26.
15. In memoriam, "José Calderón". Hijo de uno de los dueños de la
Cervecería Cuauhtémoc. Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 12.
16. "Comerciante Pablo Lozano Villarreal". El Almirante. Año 111-Núm.
32-Julio de 1947, p. 14.
17. "Fomentador de Nuestra Industria". Alberto Escamilla. Fábrica de
Ropa íntima marca "Ales". Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre
de 1947, p. 24.
18. "José Calvillo Lozano". Gerente de la Embotelladora Monterrey.
Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre de 1947, p. 30.
19. "Impulsor de la Radio Difusión en Monterrey". Don Roberto Reyes
fundó la primera estación R R.
20. "Candidato a Alcalde". Sr. Salomé Leal. Dueño de la Mueblería
"El Golfo". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, p. 17.
21. "Factor de Cultura y Economía". Don Manuel L. Barragán fundó
el Banco Popular de Monterrey. Año IV-Núm. 37-Enero de 1948,
pp. 6-7.
22. "Iniciador de la Celebración del día de la Esposa del Viajante". Don
Moisés García Fernández. Comerciante. Año IV-Núm. 38-Febrero
de 1948, p. 15.
23. "Impulsor del Radio de Monterrey y Saltillo". Manuel Rodríguez
fue el primero que creó el Servicio de Control Remoto en Monterrey.
Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 18-19.
356

24. "Iniciador de los Transportes de Pasajeros en Monterrey''. Don Leobardo Tamez. Año IV-Núm. 40-Abril de 1948, pp. 6-7.
25. "La personalidad de Don Nicolás Rodríguez Guzmán". Manejó la
administración de la Casa Holck y Cía. Año IV-Núm. 40-Abril de
1948, p. 11.
26. "El primer Sitio de Autos en la Plaza de Zaragoza". Sr. José E.
Cantú, 1917, legalizado en 1948. Año IV-Núm. 40-Abril de 1948
'
p. 12.
27. "Impulsor de la Industria Embotelladora". Don Pedro Alvarez. Año
IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 7.
28. "El Decano de los Panaderos de Monterrey". Don Juan García Sánchez. Panadería "El Gallo". Año IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 15.
29. "Don Primitivo Taboada". Mejoró y urbanizó la Colonia Industrial
por su cuenta. Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, pp. 11-12.
30. Luctuosa. Sr. Manuel Reyes fundó las primeras fábricas de Muebles
"La Malinche". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, p. 12.
31. "Fue impulsor de la Educación y de los Transportes, Don Lucio
Lazcano. Año V-Núm. 45-Septiembre de 1948, pp. 19-20.
32. "Gustavo Sada Paz". Gerente de Vidrio Plano. Año V-Núm. 47-Noviembre de 1948, p. 15.
33. "Don José D. Lozano", Industrial, Dueño de Panadería, fundador
de una fábrica de tinta y grasa. Comerciante. Año V-Núm. 49-Enero
de 1949, p. 14.
34. "Don José María Domínguez". Industrial, Agencia de llantas Popo.
Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 14-15.
35. "Recordando a Don Ramón Elizondo". Fundó el Banco Comercial
de Monterrey. Año V-Núrn. 52-Abril de 1949, pp. 12-13.
36. "Don Gregorio Garza Guzmán y su interés por Monterrey". Año VNúm. 53-Mayo de 1949, pp. 4-5-6-7.
37. "Datos biográficos, Don José A. Muguerza". Año V-Núm. 55-Julio
de 1949, pp. 7-8.
38. "La personalidad de Don Juan S. Farías". Gerencia del Banco Capitalizador de Monterrey, S. A. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, p. 12.
39. "Se le impuso la Medalla de la Constancia". Sr. Porfirio González
Gerente de la Cervecería. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, pp. 16-17.
40. "Fundador y Primer Presidente de la Cámara Chica". Don Teófilo
Garza. Año V-Núrn. 55-Julio de 1949, pp. 14-15.
41. "Don Miguel Albuerne". U no de los impulsores de la Industria Automovilística. Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, p. 14.
42. "Bodas de Plata", Don Bernardo Jiménez, Presidente de Cristales In357

�dustriales, S. A. "Casa Jiménez". Año V-Núm. 57-Septiembre de
1949, p. 10.
43. "La Obra de Don Pedro Wood". Cía. Gral. de Seguros S. A. Año
VI-Núm. 59-Noviembre de 1949, pp. 15-16-17-18.
44. "Benefactor de la Enseñanza en Nuevo León. Don Jesús María Montemayor. Año VI-Núm. 60-Diciembre de 1949, pp. 5-6.
45. "Factor de Progreso en Monterrey". Don Emilio Marcos. Año VINúm. 60-Diciembre de 1949, p. 8.
46. "Vida Consagrada al trabajo". Don Genaro Treviño. Año VI-Núm.
60-Diciembre de 1949, p. 11.
47. "Acumuladores Monterrey festejó sus Bodas de Plata". Don Teófilo
Garza. Año VI-Núm. 63-Marzo de 1950, pp. 4-5-6.
48. "Don Moisés Tijerina". Administrador del Instituto del Seguro Social. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 13-14.
49. "Quién fue Don Zenón Guzmán". Gerente Gral. de la Casa Holck
y Cía. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 17-18.
50. "El Cafetero más antiguo de Monterrey''. Don Margarito Villarreal.
Año VI-Núm. 66-Junio 30 de 1950, pp. 14-15.
51. "Difusor de la Música Folklore", Don Fidel Ayala Jiménez. Relojería Modelo y otras. Año VII-Núm. 74-Febrero de 1951, pp. 18-19.
52. "Don Ricardo Cantú Leal Director de LTH". Año VII-Núm. 79-JuIio de 1951, p. 17.
53. "Hijo del Patriota Simón Montemayor". Don Herminio Montemayor.
Año VIII-Núm. 84-Enero de 1952, p. 14-15.
,
54. "Jubileo de Oro de Don Anacleto Guzmán Cantú". Colaborador de
la Casa Holck y Cía. Año VIII-Núm. 86-Marzo de 1952, pp. 4-5-6-7.
55. "Creador de nuestra Industria de Oxígeno". Ing. Esteban Rock,
fundador y Director de la Cía. Productora de Oxígeno, S. A. Año
VIII-Núm. 88-Mayo de 1952, pp. 8-9.
56. "Sentida Defunción". Don Jesús Cantú Gracia fundador de la primera Refaccionaria llamada "Madero". Año VIII-Núm. 89-Junio
de 1952, pp. 10-11-12.
57. "Actuación Social y Política de Don Timoteo R. Martínez. Fundó
la primera Panadería bajo el sistema de cooperativismo con el nombre de "Comunidad de Panaderos". Año IX-Núm. 92-Septiembre
de 1952, pp. 13-14.
58. "Datos Biográficos de Don Antonio Rodríguez". Precursor de la
Industria del Turismo, fomentó para la creación de la Asociación
Mexicana Automovilística. Año X-Núm. 107-Diciembre de 1953,
pp. 7-8.
358

59. Luctuosa, Don Santiago Garza Lozano. Dueño de la Casa Lozano,
S. A. Año XI-Núm. 112-Mayo de 1954, p. 11.
60. "Dejó sentado honorable precedente como empleado público". Don
Atanasio Cantú Garza. Estableció la Agencia de Productos Eléctricos. Año XI-Núm. 113-Junio de 1954, p. 12.
61. "Recordando la vida inquieta y de superaciones de Don Juan Antonio Batarse". Dueño de la Fábrica de Camisas "Correcto". Año XIINúm. 116-Septiembre de 1954, p. 17.
62. "Don Jesús Salas". Fue Jefe del Depto. de Comercio e Industria
dependiente de la Tesorería General. Año XII-Núm. 119-Diciembre
de 1954, p. 10.

Luis B.

HERRERA -- REVISTA MONTERREY

F

Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota".
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

1965

l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.

"Luis Tijerina Almaguer, Poeta de la Charrería".
7 de marzo-Núm. 13.
"Simón Guajardo Cantor de la Provincia".
14 de marzo-Núm. 14.
"Miguel D. Martínez Rendón".
21 de marzo-Núm. 15.
"Lic. Héctor González y sus Cuadros Urbanos".
28 de marzo-Núm. 16.
"La obra musical del Maestro y Compositor Gustavo Quiroga",
18 de abril-Núm. 17.
"Apolinar Nuñez de León y su libro Fuegos Fatuos".
11 de abril-Núm. 18.
"Desaparición de nuestros edificios históricos".
9 de mayo-Núm. 19.
"Edificación del Centro Venustiano Carranza."
23 de mayo-Núm. 20.
359

�9. "Transformación de la Alameda Mariano E.scobedo".
6 de junio-Núm. 21.
10. "El Padre Jardón".
20 de junio-Núm. 22.
11. "Felipe Guerra Castro".
4 de julio-Núm. 23.
12. "Las audiencias con los gobernantes".
18 de julio-Núm. 24.
13. "La pasteurización de la leche en Monterrey".
8 de agosto-Núm. 25.
14. "El Periodismo en Monterrey".
29 de agosto-Núm. 26.
15. "La última Revolución en México fue la del Coronel José Gonzalo
Escobar".
12 de septiembre-Núm. 27.
16. "El valor civil del Gral. Reyes. Su última ceremonia oficial".
3 de octubre-Núm. 28.
17. "Recordando al escritor y poeta Eusebio de la Cueva".
17 de octubre-Núm. 29.
18. "Primer ataque de los Rebeldes que sufrió Monterrey''.
31 de octubre-Núm. 30.

26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.

"Episodios de la Revolución".
15 de mayo-Núm. 38.
"El Lic. Salvador González y su labor en la Industria del Vidrio".
29 de mayo-Núm. 39.
"El Cuadragésimo aniversario de la Peluquería de Don Félix Granados".
19 de junio-Núm. 40.
"De Falluquero a Millonario".
3 de julio-Núm. 41.
"La Placita de Bolívar y una Aventura del General Treviño".
24 de julio-Núm. 42.
"Los Judíos, y luego los codos en la Historia de Monterrey".
7 de agosto-Núm. 43.
"El Lic. Enrique B. Garza lleva 37 años en la Judicatura del Estado".
21 de agosto-Núm. 44.
"Un juez que se impone. Lic. Teófilo Martínez Pérez".
11 de septiembre-Núm. 45.
"Prof. Manuel Flores, Líder Político y Socio del Club de Leones".
2 de octubre-Núm. 46.

(Continuación)
1966
19. "Recordando al General Juan Andrew Almazán".
30 de enero-Núm. 31.
20. "Las calaveras".
16 de enero-Núm. 32.
21. "El Dr. Gonzalitos y las Hermanas Rufina y Mariana Pulido".
20 de febrero-Núm. 33.
22. "Madero y Pino Suárez; Tres versiones sobre los asesinatos".
6 de marzo-Núm. 34.
23. "Don Jesús Alarcón Dávila, Caballero del Bien Decir y de la Estética".
13 de marzo-Núm. 35.
24. "Algo de historia sobre los transportes urbanos en Monterrey".
3 de abril-Núm. 36.
25. "Distintas épocas del teatro en Monterrey".
24 de abril-Núm. 37.
360

361

�EXIGENCIAS DE UNA METODOLOGtA CIENTÍFICA PARA LA
HISTORIA REGIONAL*
MARÍA DEL CARMEN VELÁZQUEZ
El Colegio de México

DESDE QUE RECIBÍ la atenta comunicación de los dirigentes de la Asociación
Mexicana de Historia Regional, invitándome a participar en este III En-cuentro me he estado preguntando, casi con la persistencia de un comercial si
será cierto que la historia regional requiera o exija una metodología científica
,especial y propia, distinta de la que exige, digamos una historia nacional o
-continental. Estas líneas son el resultado de las reflexiones que me he hecho a
este respecto, dependiente de la experiencia que haya podido adquirir en
una larga práctica docente, evocando ejemplos del periodo colonial de la historia mexicana. No obstante que alguna luz se ha hecho en mi pensamiento,
tengo muchos escrúpulos para exponerla a ustedes y quizá sólo sirvan
como motivación para el examen que los especialistas tendrán oportunidad
&lt;le hacer, ejercitando su ilustrada crítica.
Empecé por preguntarme si habría que establecer diferencia en la prepación teórica de un historiador profesional que quiere escribir sobre la historia
de México como país y de otro que intenta la del Nuevo Reino de León o
la del Valle del Mezquital. Mi preocupación se deriva del exacto título de
mi participación: "Exigencias de una metodología científica para la historia
regional". Esto es, que parece que tiene que haber una preparación específica para el historiador que se interese por la historia regional y otra para
el de la historia de más amplio territorio. Se trata pues, de meditar sobre
la preparación formal, en la enseñanza superior, de un individuo que quiera
-ser historiador regional.
• Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept.,
J.976.

363

�En verdad, que no había caído en la cuenta, hasta el momento presente,
que pudiera haber, digamos una sección especial, dentro de la formación
profesional del historiador para los que quisieran ser historiadores regionales.
Pensaba que, quizá, así como los estudios particulares que se ofrecen a un
joven para convertirse en médico eran generales en su formación académica,
no obstante que en la práctica, el joven profesional encontrara mayor facilidad
y satisfacción y éxito en ejercer la clínica o la cirugía y de allí la designación posterior de especialista, así mismo el historiador buscaría, una vez en
posesión de los instrumentos y destreza intelectuales adquiridos en el campo
de su disciplina, la historia que más le agradara practicar. Tenía la impresión
de que la preparación formal, básica y teórica en escuelas e institutos superiores daba oportunidad al historiador para decidirse por los aspectos económicos, sociales, políticos o culturales de la historia para lo cual, desde
luego necesitaba mayor entrenamiento en el conocimiento de la economía, las
ciencias sociales, la literatura, la religión, etc., pero no necesariamente cuando
se tratara de la mayor o menor dimensión especial, esto es regional o nacional,
de su estudio. Pero es muy posible que yo ande atrasada en mis conocimientos
o equivocada en mis creencias y: así como el psicólogo de nuestros días ya no
tiene que ser médico, el historiadon regional no tenga que ser, por decirlo así,
general.
Como por alguna parte había que empezar, fui a buscar al diccionario esa
palabra regional que tanta inquietud me estaba causando. Encontré la siguiente
definición: una región es una porción de territorio determinada por características étnicas o circunstancias especiales de clima, producción, topografía,
gobierno, etc." y regional lo que pertenece a la región.
Parece que una parte de la definición apunta a la historia, otra a la
geografía. La segunda parte del concepto me fue fácil de ejemplificar, quizá
por la mayor permanencia en el tiempo de sus componentes naturales. Los
mexicanos sabemos más o menos, que el territorio de nuestra república tiene
sus características particulares. Hablamos de las tierrras bajas y de las altas
o de arriba, de las frías y las calientes, de las tropicales y las desérticas. También reconocemos con facilidad la producción local: mangos de Córdoba,
cocos de Colima, uvas e higos de Aguascalientes, fresas de Irapuato, trigo
de Sonora, fierro y acero de Monterrey, camarones de Campeche. Y quizá
haciéndonos preguntas un tanto cuanto pedantes y patrioteras llegáramos
a descubrir que también las modalidades del gobierno no son las mismas en
las distintas porciones del territorio nacional.
En cuanto a la primera parte de la definición, ésa que alude a las características raciales, lo que parece ponernos ya en dirección del panorama his-

tórico pues se refiere a grupos humanos, encontramos también allí, en el
acervo cultural, elementos con los cuales podemos aventuramos en nuestra
indagación Es común y corriente entre los mexicanos advertir diferencias
entre ellos mismos: bajitos y finos de Yucatán, pintorescos y locuaces veracruzanos, tapatíos cantarines, pausados y cortantes norteños. No estarnos entonces inventando el estudio de esas regiones mexicanas, que con sóÍo un poco
de reflexión aparecen distintas unas de otras en nuestra cultura general. Es por
tanto, un hecho de valor aceptado por los mexicanos que en la República
hay regiones que se diferencian unas de otras. De aquí podríamos pasar
a decir que, en consecuencia, cada una de ellas podrían tener una historia
propia, distinta de las demás, para la cual el historiador se tendría que preparar especialmente.
Pero, ¿ es este primer paso resultado de una reflexión de tipo histórico?
Pues no precisamente, si queremos depender solamente de la región, porque
generalidades de este tipo las podríamos haber leído en la obra de un geógrafo. Por ejemplo, Osear Schmieder menciona las características regionales
con el _nombre de "bases naturales" (clima, producción, topografía, gobierno)
y partiendo de ellas describe el paisaje cultural, esto es, que en una región
geográfica caracterizada señala la presencia del hombre acomodado o adaptado
al medio ambiente. Las consideraciones que a este respecto hace son, por
supuesto geográficas y cuando adelanta en su estudio, atendiendo a las
bases naturales y al paisaje cultural, llega hasta la geografía humana O la
geografía histórica. Desde luego él maneja datos históricos, pero sólo
para completar la descripción geográfica y no la de los hombres como
objeto de su estudio y, lo que al historiador interesa son los hombres la
vida pasada, la sociedad que ellos conformaron y a la que perteneci:ron
Y no, como objeto primero y preferente del estudio, el rastro que haya quedado de su presencia en determinada región.
~fasta aquí cr;o podría servirnos la definición del diccionario de la lengua.
Evidentemente esta apunta a cosas concretas, que vemos no son el objeto del
estudio de la historia, podríamos descartarla sin más.
Pero, no _obstante esta primera precisión en la indagación, como que no
~uedamos libres ~e preconceptos que son del dominio general y que constituyen una especie de carga intelectual que nos inclina a dar por supuesto
que si hay regiones geográficas caracterizadas, la historia de los hombres
que las habitaron podrían quedar, en alguna manera determinada por la
región. ¿ Convendría aprovechar esta noción para perseguir su historia? Veamos.
Partiendo de la región, luego Vienen a la memoria algunos nombres: la

�Mixteca, la Huasteca, la Galicia, la Tarahumara, el Bajío, el Septentrión.
Fijándose un poco, luego advertimos que. unos son de origen indígena, otros
español y esto ya apunta al paso del tiempo. En un catálogo de regiones que
nos propusiéramos hacer, la abundancia de nombres indígenas, sobre los
españoles, nos llevaría a concluir que, en alguna época, el territorio nacional
debía haber estado compuesto de mayor número de regiones reconocidas por los
tipos étnicos que las habitaron, de las que señala para la república la geografía moderna. Esto podría ser porque el interés de nuestra búsqueda estaría encaminado al encuentro del grupo humano y no al de la región natural.
¿ Quiere esto decir que hemos estirado la definición del diccionario, aplicable
sin duda a la geografía para ponerla al servicio de la historia? Sigamos por
este camino y veamos hasta dónde nos lleva.
Si el interés está ya en el grupo humano, en el grupo étnico, podríamos
preguntamos de cuántos pueblos indígenas, de los que caracterizaron una
región se tiene noticia. Para estudiarlos entonces se prepararía un correspondiente número de historiadores. No seamos ambiciosos y queramos extendemos por todo el territorio nacional, por de pronto. Fijémonos sólo en la
porción más densamente poblada, en esa franja del continente que va de los
ríos Lerma-Santiago-Tololotlán y Pánuco hasta la península de Yucatán.
Quizá encontraríamos un centenar en esa porción, cada uno de ellos acomodado en su región particular. ¿ Serían éstos los sujetos de nuestra historia
regional? Pues es dudoso, porque para identificarlos hemos tomado la información de las noticias que proporciona la antropología, la etnografía, la
arqueología y posiblemente la pre-historia, pero no precisamente de la historia, que se sirve, como indica la más sencilla clasificación de las ciencias
de constancia escrita para reconstruir la vida pasada. ¿ Otra pista falsa?
Sin más recurso que la evocación, las nociones generales que hemos manejado para encontrar el camino de la historia regional aún piden consideración. Volvamos al asunto del centenar de regiones.
Para descubrirlas nos ayudamos de otras disciplinas, las llamadas ciencias
afines en relación con la historia y éstas en alguna manera se refieren a los
hombres. Una vez topándose con individuos, al que le interesa la vida pasada
le cuesta trabajo hacer un corte tajante y mucho más en un tiempo histórico
remoto, por más que éste le ayude a precisar el objeto de su estudio. Al que
le interesa Jo que aconteció antes de su tiempo, le resulta generalmente penoso
romper la continuidad de la vida pasada. Muchas veces, en su interés y
ambición por conocer el suceder de sus personajes en el tiempo, quiere ocuparse, tanto de lo que ha dado en llamarse el tiempo histórico largo, como
pueden ser la permanencia de las características de raza, como del corto, que

366

puede referirse a acomodos sociales y culturales de menor duración. No
se siente a gusto sin conocer el origen de los hombres que estudia y le preocupa
su paradero. Por eso toma a los hombres de una región y comienza su estudio
cuando éstos vivían dentro de horizontes muy limitados. Sigue adelante y
se va percatando que, con el correr del tiempo, el grupo que habitó la región
va perdiendo sus características gentilicias. El contacto, en el espacio, de uno
y otro grupo y quizá el crecimiento demográfico van erosionando lo singular
y particular de cada tribu, ensanchando, en buena medida, los límites naturales de su especial región, hasta incorporarla quizá a otra mayor o, como
también puede suceder, dejándola de lado, pues los rasgos específicos se debilitan muchas veces hasta hacerse ineconocibles. El trato con los vecinos y
el comercio, en su acepción más amplia, como apuntaron los españoles de
la época colonial, produce, con el tiempo, un desarrollo histórico de difusión
cultural, de superposición de grupos que podemos observar, desde el más
remoto pasado hasta nuestros días. Muchos elementos homogeneizadores contribuyen a este proceso, uno de primera importancia es la lengua. En nuestro
mundo, el náhuatl fue lengua franca conocida que saltó las barreras regionales. Siglos después, en su intento de borrar las diferencias autóctonas y
superar, por medio de un habla común el regionalismo étnico y natural,
el español impuso su lengua. Por las razones apuntadas, en estos tiempos,
con siglos de vida histórica mexicana, que llegan casi ya al milenio es difícil
contemplar nuestra historia atendiendo a los particulares regionales. Es
mucho lo que se ha perdido de la historia y poco lo que queda específicamente
regional. El que va _por este camino, perdida la veta de la primitiva historia
regional, termina por señalar la herencia cultural que es común a todos los
pueblos y regiones de la república. Porque, en verdad al punto a que ha llegado
nuestro conocimiento histórico es más fácil y frecuente hacer historia de la
civilización, que perderse, con lo que parece una serie de minucias de escasa permanencia.
Este camino, que no tiene nada de nuevo y sí mucho de trillado, tiende
a considerar la criba de las historias regionales como el único conocimiento
histórico de valor universal. Por este procedimiento, eliminando las características regionales y atendiendo sólo a las coincidencias, se puede llegar
a deformaciones inaceptables, como, para poner un ejemplo, llamar "anomalía" a los indios del Septentrión. La palabra no es gratuita, hubo historiador angloamericano que llamó a los indios de allá "anomalía del paisaje"
y, aunque sin usar la palabra, ha habido quien considere a Benito Juárez
una anomalía entre los gobernantes de México. Por este camino de la enciclopedia, que puede confundirse con el de la historia de la cultura, podemos deslizarnos sin sentir hasta la historia totalizadora, diríamos de corte

367

�imperial, como se manifestó en la ilustración dieciochesca y por tanto a la
conclusión de que, el que estudia la historia de una región ya ha estudiado
la de todas y afirmar, sin escrúpulos, en nuestro mundo, que el que ha visto un
indio ya los ha visto a todos. En relación con los grupos étnicos y en
un acontecimiento particular, Miguel León Portilla, con la fina presentación
de la Visión de los vencidos, nos ha hecho caer en la cuenta, de cuán facilrnente nos podemos acostumbrar a despachar los sufrimientos de los rnexicas
conquistados con las frases tradicionales del lecho de rosas. Llegar a extremos como los mencionados demuestra que no es éste el camino que nos
puede llevar a la historia regional, no obstante que partimos de regiones y
grupos étnicos particulares, puesto que evidentemente hemos menospreciado
lo que es único y propio de cada una de ellas.
Con el propósito de ver funcionando la región en relación con la historia
y por medio de un lenguaje técnico, que por el uso caprichoso y errático
que le he dado ha perdido su valor científico, me he dejado llevar a divagaciones, que quizá, después de todo, puedan resultar útiles, pues vienen a
ser ejemplo de pensamientos que no tienen asidero seguro, que apuntan en
una dirección y siguen otra. El tema de esta charla empieza con estas palabras: "Exigencias de una metodología científica ... " y es precisamente sin
método como hasta aquí he llegado. Para evitar justamente esas divagaciones, confusiones y titubeos, para ir en derechura al objeto de su estudio es
para lo que el interesado en los seres del pasado, el historiador, recibe una
preparación formal.
No podría, ni sería oportuno aludir aquí a todo lo que exige w1a metodología científica, que generalmente se conoce con el impresionante nombre
de hermenéutica. Sabemos que se ha llegado a ella para facilitar y precisar
el conocimiento histórico. Se tiene confianza de que por medio de las operaciones que ella considera imprescindibles, el historiador estará en posibilidad
de reconocer los testimonios históricos y saberlos interpretar.
Hay infinidad de escritores que narran acontecimientos, que reúnen efemérides, que con sus escritos no han dejado perder los nombres y acciones
de personas de todas condiciones y clases, que son, en una palabra, los que
sin pretensiones académicas escriben por gusto y curiosidad, interesados en
las vidas de sus semejantes y en los acontecimientos del momento y cuya
lectura satisface a un gran número de lectores por muy yariadas razones.
Son éstos historiadores a los que podríamos llamar de producción espontánea, cuyas letras serán siempre bien acogidas y aprovechables. Pero he mencionado una preparación formal en relación con aquéllos que quieren hacer

Hace ya algunos años, aquí en esta ciudad de Monterrey don Alfonso
Reyes decía que, el mayor pecado del historiador era decir m~ntiras, dejarse
poseer por el monstruo que "miente a sabiendas". Y lo decía porque como
.
l
,
'
prof ~s10~a de una disciplina y a la altura a que ha llegado el conocimiento,
el .historiador no puede ignorar que hay reglas y leyes a las que tiene que
sujetarse para practicarla como ciencia de valor universal. Los historiadores
d: . escuela, ~quéllos que quieren hacer de su quehacer algo permanente,
vahdo y confiable no pueden ignorar los preceptos de un arte o ciencia que
practican "a sabiendas".
Sería largo y tedioso repetir ahora lo que tantos teóricos de la historia han
expuest? bri~lante~ente como necesario para identificar la disciplina, conocer
los testimon_1os ~stóricos y saberlos interpretar. Bástenos mencionar que el
fuerte del historiador deben ser las lecturas, de preferencia en varios idiomas,
puesto _que en lo escrito descansa la historia. Deberá ser un lector avisado y
entendido que sepa distinguir toda clase de textos, analizar y resumir información, descubrir la importancia de cada escrito, que no es lo mismo una
capitulación que un recibo mensual, aunque ambos sean esenciales para completar la narración de un acontecimiento. Tener habilidad asimismo en el
manejo de números, saber hacer cuadros sinópticos, gráficas estadísticas
guía~ bibliográficas e índices. En fin, ser un fino analista y un ~ompendiado;
confiable, razonablemente escéptico y cautelosamente creyente y además un
i~vestigado~ infatigable para localizar, reunir y aprovechar tantos datos perdidos u olvidados como son necesarios para reconstruir el pasado.
Por otra parte, difícilmente podríamos asentar que el historiador haya sido
en México un pensador pasivo, encerrado en su torre de marfil. Desde Berna! Díaz y Alonso de Zorita, sin olvidar a Hemán Cortés, pasando por Alaman, Zavala, Bustamente, Mora, el padre Mier, Justo Sierra y Riva Palacio
hasta llegar a Daniel Cosío Villegas, nuestros historiadores han sido hombres d;
acci6n, casi podríamos decir que de intensa y apasionada acci6n. Vivieron en
continua comunicación con sus semejantes, aprendieron a interpretar a los
~uertos por su ~nocimiento de los vivos, así que es de desear que el historiador sea un nuembro activo de la sociedad a la que pertenece.
¿ Quiere esto decir que la preparación del historiador es penosa y lleva
- ;, e·1ertamente. Marc Bloch ya nos previene que la vida es demu.chos anos.
masiado breve y que los conocimientos se adquieren lentamente. Muchos
ejemplos corroboran lo apropiado de esta observación.

Fijémonos sólo en uno, en una de las historias que por el título parece
ofrecer historia de una gran región, la de Matías de la Mota Padilla, Historia

de la historia una profesión.

369
363

HUMANITAS-2♦

�del reino de la Nueva Galicia. A pesar de parecer referirse a todo un reino,
su obra de toda la vida trata primordialmente de la ciudad de Guadalajara
y de sus habitantes, adicionada con noticias de aquí y de allá que don Matías
reunió, pero de las que no se hace responsable. Generalmente éste es el procedimiento, implícito o explícito que sigue el historiador: reúne noticias, que
le resultan mucho más aceptables y satisfactorias si son el resultado de estudios pequeños, por lo concreto del tema, pero amplios mientras más aspectos de la vida pasada presenten y los integra a lo que él mismo reconstruyó.
Por mucho que se quiera y aun suponiendo una larga y laboriosa vida de
esfuerzo y dedicación, es difícil que haya individuo que sea capaz de acumular el enorme volumen de noticias que requeriría poder hacer la historia
de un amplio territorio, concediendo a cada región y a sus habitantes la misma atención. Es muy frecuente, que en los casos en que el historiador ha
llegado a reunir suficiente y adecuada información y a interpretarla correctamente, si se sale del tema o la región, la aplique, por extensión a otro
paralelo. Si estudió las haciendas de los jesuitas, generaliza la caracterización para las demás del virreinato, si conoce la historia de la lucha agraria
de Zapata, la supone también en Francisco Villa. Y no por ligereza o desenfado, sino porque incapaz de acumular más y más información, ordenarla e
interpretarla, presupone desarrollos históricos semejantes, justificado, hasta
cierto punto, como ya apunté, porque en el pasado de nuestros pueblos siempre se pueden encontrar coincidencias. Su contribución personal, en esta manera de hacer historia le vendrá muy posiblemente del dominio que tenga
del arte de la composición literaria, de encontrar la frase jamás escrita, de
contar la vida pasada como antes no se había contado, pero no de la específica investigación histórica.

El mucho tiempo y esfuerzo que requiere elaborar un texto histórico puede reducirse y facilitarse cuando se sigue el método y la técnica de investigación que ahora propone la enseñanza académica para los que quieren ser
historiadores, tanto si su intención es dedicarse a la historia universal, la de
la nación mexicana o a la de un modesto villorrio. Recuerdo a Antonio Alatorre, quien en su cátedra de Teoría literaria decía que, tan buen poeta
podía ser el que escribe un gran poema épico como el que describe amorosamente los cuernitos de un caracol de jardín, lo único que se requería de
ambos era que supieran su oficio. Creo que lo mismo se puede decir del
historiador.

No es por la mayor o menor, específica o general preparación académica
por lo que es conveniente fijarse en el historiador regional. Una situación de

370

hecho, las limitaciones vitales del investigador, obliga a los profesores a considerar la importancia del historiador regional con especial atención.
Partimos de la imposibilidad que tiene un solo individuo de abarcar toda
la historia de un país como el nuestro, de un pasado fragmentado por la
geografía y el asentamiento, en distintas épocas y regiones de hombres de
diversa estirpe. Esta realidad impone a los historiadores profesionales la
solución de tener cada pueblo, cada villa, cada región su historia particular
y específica, que presente la vida que allí sólo se desarrolló, que satisfaga a
sus habitantes, en la que puedan confiar, con la que se regocijen y acaso, a la
que acudan para disponer el futuro. Pero, sin comprometerse ya con la historia nacional, la dedicación a la historia regional, no quiere decir, y permítaseme la insistencia, que al historiador local se le exima de las imposiciones metodológicas que se exigirían a cualquier otro historiador. Sería como
decir y valga la comparación, que el miniaturista no necesita ni saber dibujar, ni distinguir los colores. Al historiador regional se le pide, como al nacional o continental, el conocimiento de los planteamientos teóricos de su
disciplina, los procedimientos adecuados para el acopio de materiales, el
examen y crítica de éstos y por lo menos una discreta capacidad de exposición oral y escrita. El mejor ejemplo moderno que puedo señalar de historiador regional, que ha cumplido con todos los requisitos de su disciplina, es
el de Luis González y su famoso libro Pueblo en vilo, escrito después de muchos ejercicios de composición histórica, ensayos, síntesis, bibliografías, ya
en posesión de una vasta erudición y de muchos años de cátedra de Teoría
y método de la historia.
A cambio de tanta exigencia, el historiador regional tiene, por fortuna algunas ventajas sobre el de más amplio territorio. Como es notorio en nuestros tiempos, en el mundo de la ciencia, la tarea repartida y compartida
es más llevadera y eficaz y el que mide sus fuerzas con discreción y sabe
hasta dónde puede llegar tiene sus recompensas. El historiador regional, con
su dedicación a un solo lugar, podrá convertir, con sus escritos, a la historia
de la región, en verdadera historia universal. Hasta ahora, en México han
escrito historia los que han tenido un gran interés por explicar o explicarse
lo que ha acontecido a otros mexicanos. A esta actitud se le llama vocación
en el mundo académico. A veces es amor, otras interés, otras necesidad de
comprensión o todas estas apetencias reunidas. Es más frecuente encontrar
esta actitud emotiva entre los miembros de una pequeña comunidad que en
las grandes concentraciones humanas, despersonalizadas y regimentadas y
tener vocación es un buen principio para el trabajo histórico, que, en reali-

371

�dad, difícilmente se puede emprender por otros motivos, pues si da alguna
honra, apenas se puede hablar de provecho.
El historiador regional trabaja en ámbito reducido, podríamos decir que
tiene sus materiales a la mano: apuntes, cartas, periódicos, folletos, libros
que conservan los vecinos; archivos parroquial y municipal; facilidad de movimiento para visitar casas, ranchos, templos, ruinas de culturas pasadas,
posibilidad de verificar descripciones geográficas y conocimiento o maña para
entrar en diálogo con los vecinos. Es posible pensar, que en él se produzca
de manera más auténtica la destreza para recrear, en sus numerosos detalles
las vidas que le son afines. En buena medida el historiador regional tiene
mayor posibilidad de distinguir a los hombres del pasado, de conocer sus
trabajos y afanes, sus aspiraciones, sus dolores y esperanzas, sus aventuras Y
permanencias, sus creencias, porque, generalmente el historiador nacional se
tiene que fijar en las grandes figuras, en los hombres que sobresalieron, en
los acontecimientos de ruidosa o larga repercusión, en las determinaciones
que identifican un momento crítico, en la riqueza o pobreza general y, por
tanto, sus textos, por manejar en mayor medida generalizaciones y abstracciones se acercan a los de filosofía de la historia o de sociología. El historiador regional se puede defender mejor de caer en esa tentación. Llamo a este
desenvolvimiento, tentación, no porque no sean necesarísimas obras de esa
naturaleza. La historiografía mexicana se empobrecería notablemente si no
tuviéramos las historias de Lucas Alamán, fruto de la pasión política o la de
Justo Sierra, de objetividad razonada, sino porque volverían a quedar huérfanos de historia particular tantos grupos de mexicanos, convertidos, por
abandonados en puntitos de un censo, que son útiles s6lo para sumar y restar.

en su profesión, que otros de ajenas inclinaciones u ocupaciones hagan su
tarea y mucho menos que con cualquier pretexto los "extranjeros", y los hay
de muy diversas condiciones y regiones, lo liberen de llevarla a cabo.
Es imposible predecir a dónde irán a parar los historiadores que se preparan en las aulas, tanto de la provincia como de las grandes metrópolis. Se
ha visto que unos se integran al mundo cosmopolita, otros de hecho o con el
pensamiento y la obra vuelven a su lugar de origen, pero tanto si son historiadores continentales o regionales, creo firmemente que las posibilidades de
éxito son mejores si están amparados en su profesión por un método y una
técnica rigurosos, adquiridos en la práctica fiel de su disciplina.

Una última observación quisiera hacer. Hace muchos años, refiriéndose a
la historia de Yucatán, el maestro Dr. Silvio Zavala decía, que, era necesario
emprenderla, porque asentaba, ,con ironía desusada en él, que si no la hacían
los yucatecos vendrían "los mexicanos o los norteamericanos" a hacérsela. Y
pienso que no s6lo le parecía inconveniente porque faltaría en ella el sabor
que tiene el fruto de la tierra, sino porque, digámoslo de esta manera, para
facilitar su tarea, los no oriundos, suelen llevarse lejos los materiales, pensemos que para estudiarlos con más comodidad, en grandes centros y ricas
bibliotecas. Por falta de quien se ocupe de los testimonios del pasado se
pierden muchos valiosos documentos que van haciendo cada día más difícil
conocer el pasado de muchas regiones mexicanas. En este sentido, el historiador regional tiene una especial responsabilidad profesional y social, pues
es muy cierto que s6lo él y no otros de diferentes intereses, puede valorar
lo que es testimonio del pasado. Por tanto no debería confiar, si está de veras

372

373

�SUGERENCIAS PARA DOTAR DE NUEVAS PERSPECTIVAS
A LA HISTORIOGRAFIA REGIONAL 1
JosÉ MA. MuiuÁ
Centro Regional de Occidente
I.N.A.H.
S.E.P.

EN LA CONCIENCIA de todos está ya -y si no, debería estarle&gt;-, la patética
situación en que se encuentra la historiografía en la provincia mexicana y el
nivel tan desproporcionadamente inferior que guarda respecto de la capital.
Ello no es imputable únicamente a los provincianos, entre los cuales se encuentran frecuentemente verdaderos apóstoles del estudio del pasado, que,
con gran paciencia y a costa de innumerables sacrificios, han podido mantener una llamita viva en sus solares.
A manera de ejemplo, me gustaría referir el caso de Enrique Trujillo, a
quien pude seguir parcialmente y hasta ayudar microscópicamente en la preparación de su Historia de San Gabriel, población del sur de Jalisco de aproximadamente 13 mil habitantes que actualmente padece el ~ombre oficial
de ciudad Venustiano Carranza. En ella nació Enrique hace casi 40 años, y
en ella sobrevive gracias a sus habilidades para la fotografía.

La inversión que este autor hizo, en cuanto a tiempo y en cuanto a dinero
-tomando en cuenta su poca disponibilidad en ambas cosas-, para allegarse el enorme caudal de información de primera mano necesario para escribir su libro, con una minuciosidad que causa envidia, nos muestra una
admirable vocación por el quehacer historiográfico y un amor por su pueblo
dignos de mayor apoyo oficial y privado del que ha tenido.
Además, al finalizar su tarea intelectual, Trujillo tuvo que pasar a una
' Leído en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976.

375

�colecta, que en ocasiones rayó en limosna, para que su obra pudiera ponerse
en letras de molde; y ahora, con el libro bajo el brazo, anda tratando de
vender algunos ejemplares a fin de recuperar algo de lo que se gastó en su
edición y poder reembolsar a quienes le prestaron para ello.
El caso de Enrique Trujillo no es único en la provincia mexicana. Afortunadamente muchos como él siguen trabajando con paciencia para reconstruir la histo;ia de sus pueblos o averiguando sobre temas de particular interés.
Dado su poco entrenamiento y la marginalidad en que viven y trabajan
estos autores, su empeño y sus frustraciones son desproporcionadamen~e mayores a los buenos resultados y a las satisfacciones, lo cual va en detrunento
de la abundancia de su producción y de la divulgación de ésta.
Frente a tales personajes, no deja de causar cierta vergüenza el despilfarro
de recursos que encontramos en donde sí los hay: ediciones lujosas que ofenden por su costo o, simplemente, por inutilidad, supuestos investigadores profesionales totalmente improductivos, suntuosidad sibarítica en recintos académicos, investigaciones de profundidad y preciosismos tales que se abstraen
totalmente del contexto de nuestras necesidades y posibilidades, etc.
Es evidente que no todo se puede lograr con s6lo entusiasmo y amor. Aunque estas características sean indispensables, hacen falta muchas cosas más.
Ya en 1974, cuando la segunda versión de este mismo Congreso se llevó
a cabo en San Luis Potosí, Luis González y González hizo un preciso Y ágil
señalamiento de los principales defectos que padecemos los historiadores provincianos, por lo que no tiene caso repetirlos aquí en fonna que resultaría,
sin duda, mucho menos afortunada.
Tampoco es el caso de insistir en el centralismo feroz que ha imperado en
nuestra República Federal, el cual, además de canalizar la mayor parte de
los recursos al centro --0, por accidente, a alguna de las ciudades grandes
del país-, ha privado a la provincia de la convivencia cotidiana con sus
mejores hombres, debido a la emigración de éstos en busca de mejores condiciones para su desarrollo.

El caso del propio Luis González es muy claro. Nacido en San José de
Gracia, Mich., tuvo finalmente que ir a parar a la ciudad de México para
hacerse historiador. Lo que de él es excepcional y digno de la mayor admiración es que, aun viviendo en las entrañas del monstruo no haya perdido
su condición de provinciano ni roto el cordón umbilical con San José.
Pero, por contra, la inmensa mayoría de los emigrados, se transterran de

376

tal manera que acaban reconociendo su lugar de origen tan s6lo como un
folclórico accidente de su pasado, sin que éste se vislumbre siquiera en su
quehacer cotidiano y, a veces, ni siquiera en sus propias obras.
En Jalisco, por lo menos, no son escasos los personajes que s6lo se preocupan de sus paisanos cuando se trata de recibir algún beneficio por parte
de ellos.
Sin gentes y sin recursos no es inexplicable la aridez historiográfica provinciana de los últimos sesenta años, pero hay algo que se respira en el ambiente, que despierta la ilusión -esperemos que no sea tan s6lo una ilusión- de que las circunstancias empiezan a ser favorables para que las cosas
cambien.
El hecho de que exista la Asociación Mexicana de Historia Regional, A.
C., -desde su nacimiento con muy buenos timoneros-- y el hecho de que se
esté celebrando el III Encuentro de Historiadores de Provincia, son ya indicios halagadores de una toma de conciencia y del ansia colectiva de hacer
las cosas mejor.
A través de estas reuniones, hemos tenido el grato conocuruento de la
feliz existencia y empeño en provincia de algunos centros de investigación
histórica de reciente creación, que, aun con modestia, han roto ya las hostilidades en contra del letargo padecido hasta hoy. Pero además hemos empezado a ver instituciones del centro, tradicionalmente centristas y centralizadoras, que han empezado a proyectar algunos de sus recursos hacia la
provincia.

Tal es el caso de los seis Centros Regionales que el Instituto Nacional de
Antropología e Historia ha creado en diferentes ciudades de México durante
l~s últimos cuatro años, gracias a los cuales se han reintegrado a su provincia gentes que estaban destacando en su especialidad fuera de ella, se ha
logrado que algunos capitalinos a ultranza se enteren de que el país no limita
con los Estados Unidos en Cuautitlán y que la carretera México-Acapulco
no es la única que tenemos, y por último, se nos ha dado la oportunidad a
otros, que estábamos tratando de aferrarnos a la provincia, de consolidamos
en ella trabajando cómodamente en lo que realmente nos gusta.
Por otro lado, estos centros de trabajo, han servido para violentar muchas
cosas y lograr un mayor reconocimiento de la importancia y la necesidad de
llevar a cabo una verdadera investigación.
La Universidad de Guadalajara, por ejemplo, ha respondido .ya al acicate que ha sido el Centro Regional de Occidente.

377

�Hasta hace pocos años, esta casa de estudios disponía tan sólo de algunos
nombramientos de investigadores "de tiempo completo" detentados por gentes que los entendían como una digna jubilación o recompensa que no los
obligaba a nada.
Pero en menos de tres años, han creado dos centros de investigación afines
a nuestra disciplina, los cuales, desafortunadamente, se_ han enfrentad~ con
, culo de que no tienen investigadores debidamente capacitados
el grave Obstá
d" So · l
h
c1a es, la
como t ales. Uno de ellos, denominado Instituto de Estu. 1os
echado mano de jóvenes de vocación y talento y se ha sabido apoyar en a •
•
capitalinos, con lo que augura buenos resultados; el
0s
gunos orgamsm
. , otro,
adscrito a la Facultad de Filosofía y Letras, también, apoyado ~n Jovenes,
pero sin las cualidades mencionadas, se ha pasado no se cuanto tiemp~ est~diando a Egipto -sí, al Egipto con que nos empie~ ~ enseñar la Hist?na
Universal en la secundaria- con los resultados prevmbles para cualqwera
que tenga un palmo de sentido común.
Estas circunstancias son las que nos deben de hacer meditar, puesto que
· d"ica que ya es tiempo de abandonar las lamentaciones
to do m
. . . ,para empezar
a actuar y, para ello, no vendría mal una adecuada planif1cacion.
Aparte de lo importante que es velar para que l~s _pocos, e_lementos disponibles no se desperdicien en manos de gentes cu:o u~co mento es
de, haberse sabido ganar la gracia de algún alto funo~nar~o, l? _cual atane mas a
.
't' cas O políticas que propiamente histonograficas, creemos que
cuestiones e 1
d d b di · ·
1
es importante que se medite cuidadosamente hacia dón e e en ngirse os
esfuerzos y cómo deben canalizarse los recursos.

:1

Obvio es que aun el trabajo de un aislado hist~riador provinciano ~o debería de imaginarse abstraído ni de su contexto ro del marco de necesidades
tanto del medio ambiente que lo rodea; como de los colegas que, a su vez,
también andan en estos menesteres. Por ello, aunque sabemos bien que el trabajo en equipo es prácticamente imposible fuera de l?s ce~tros ~ormales de
investigación, no es tan difícil que, aun quien trabaJa mas aleJa~o de l~s
demás, piense un poco en éstos cuando está desarrollando su trabaJO de historiador.
En última instancia, creemos que la historiografía regional mexicana debería de trabajar en su conjunto, con la finalidad última de aportar m~terial dirigido a
conformación de una buena y amplia visión de la región

1:

correspondiente.
Precisamente el poderle explicar a nuestros paisanos lo que hemos sido,

378

es en lo que podemos sexvir a la sociedad regional a la que pertenece cada
uno de nosotros, en vez de permitir que la falta de autoconocimiento debilite
aún más nuestra personalidad y nos haga presa fácil de la implementación
de formas de vida excesivamente ajenas.
Vale aclarar que no se pretende sostener una posición individualista y
reaccionaria que nos aferre únicamente al pasado y al interior de nuestras
cuatro paredes, puesto que nuestra aspiración máxima es la de que cada uno
de nuestros pueblos pueda participar y aportar en un contexto más general,
en una forma armónica, habiendo entendido y asimilado perfectamente lo
que es y ha sido.
Válgase un ejemplo: si hubiera un cabal conocimiento histórico de nuestra arquitectura habitacional, de las razones que la motivaron, de su funcionalidad y de sus éxitos y fracasos, tal vez se podrían descubrir modelos más
auténticos que nos llevaran al diseño de casas habitación adecuadas a lo que
realmente necesitamos, en vez de encarcelarnos en muros cuya ubicación se
diseñó para otras latitudes, longitudes o altitudes y que nos fuerzan artificialmente a cambiar nuestra forma de vida hogareña.
Insisto en que no se trata de copiar o sostener a capa y espada modelos
del pasado, sino de dar a éstos la evolución lógica que deberían de haber
tenido a fin de derivar en algo acorde con lo que hemos sido y, por consecuencia, con lo que somos.
Aceptando la necesidad de que, tanto el especialista como el profano necesitan del conocimiento histórico, los historiadores estamos obligados a proporcionárselo precisamente al nivel y en la forma en que éste lo pueda alcanzar: lo mismo al analfabeto y al especialista de la disciplina más ajena
a la historia, que a aquél que se mueve en areas del conocimiento muy cercanas o iguales a las nuestras.
No se trata, en el fondo, de la obligación de hacer varias historias, sino
de obtener, entre todos, un conocimiento lo suficientemente amplio y bien
estructurado corno para poderse presentar y divulgar después de diferentes
maneras, a diferentes niveles y con diferentes grados de profundidad, por
quienes tengan las cualidades específicas para ello.
Se trata, en fin, de que el esfuerzo individual pueda derivar en algo de
verdadera utilidad colectiva, con lo cual se ganaría un mayor reconocimiento social de la importancia de lo que estamos haciendo, el cual, a su vez,
se revertiría en mejores condiciones de trabajo para todos.
Es evidente que no es ésta una empresa fácil y breve, pero también lo

379

�es que no se trata de algo inalcanzable, sobre todo si, repito, se piensa un
poco en los demás cuando se está realizando el trabajo propio.
Para ello hay ya una serie de cosas de gran utilidad que se están haciendo
y que nos marcan pautas a seguir; reedición de documentos y textos antiguos, las monografías de pueblos ( como en el caso del citado Trujillo o del
conocido y alabado por propios y extraños de Luis González) índices y catálogos de archivos o colecciones documentales que atenúan la deficiencia de
nuestros repositorios (en lo cual tan brillante papel han realizado Israel Cabazos y el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y en lo que los Centros Regionales del I.N.A.H. están
dedicando nutridos esfuerzos con resultados concretos ya en Hermosillo, Puebla, Oaxaca y Guadalajara) . Bibliografías más o menos seleccionadas ( como
la que Mario Colín auspició en el Estado de México, tan digna de ser imitada) biografías, en lo que somos tan prolíficos, sobre todo cuando se trata
de héroes, etc.
Todos estos son caminos que redundan en trabajos de gran utilidad para
todos; sin embargo, no todo lo que se hace se hace realmente bien:
lo. Si las ediciones de textos antiguos o de documentos no están dotados
de las anotaciones, aclaraciones, y, sobre todo, de los índices necesarios, la
utilidad de estos empeños se reduce sensiblemente.
2o. Si las monografías locales no están bien apoyadas documentalmente y
el autor, en forma egoísta, no exhibe sus fuentes de conocimiento o el origen
de su información, su valor se reduce casi al cero.
3o. Si los catálogos e índices no se hacen con rigor y mucho cuidado, no
sirven absolutamente para nada.
4o. Si las biografías no prescinden un poco de tanta pasión y se preocupan

un poco más por la ubicación del personaje en su medio ambiente, podrán
tener gran valor novelesco pero no histórico.
5o. Precisamente el hecho de que un centro de investigaciones, integrante
de una universidad de una de las provincias más mal estudiadas, haya invertido el sueldo de supuestos investigadores en rastrear ires y venires de los
faraones, nos lleva a precisar que la planificación debe llevarse seriamente
también a la temática de la investigación misma.
Sobre ello es en lo que me gustaría insistir, a partir de la experiencia vivida durante los tres primeros años de existencia del Departamento de Historia del Centro Regional de Occidente.
380

Esta dependencia, al nacer, se encontró también con el inconveniente de
no disponer de personal debidamente capacitado para la investigación, quedando bajo la jefatura y dirección de quien estaba más en condiciones de ser
jefaturado y dirigido.
Ello nos sirve ahora de disculpa -no sé si válida o no-- para los graves
errores cometidos durante los primeros meses. Pero echando a perder también se aprende y más aún cuando se busca el asesoramiento de instituciones
y colegas de mayor experiencia. De tal manera, pronto decidirnos rectificar
totalmente el rumbo y ponernos a trabajar en cuatro direcciones diferentes.
La primera, ya citada, fue la de poner al abasto de cualquier interesado
el inventario de algunas colecciones importantes de documentos, como lo son
las 234 Misceláneas que constituyen una primera serie de esta índole que se
encuentra en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, la cual ya se publicó en forma provisional y pronto se hará en forma más completa y definitiva. Por otra parte, ya está a punto de entrar a prensa un catálogo del
Archivo o colección de Bienes de Difuntos, del Archivo de Instrumentos
Públicos de Guadalajara, sobre el cual no hacen nada quienes está a cargo
de él, y apareció publicada ya, hace años, una colección de documentos en
torno al Federalismo en Jaliseo (1823) .
Otra actividad, a menudo olvidada por los centros de investigación muy
sesudos, es la de divulgación, a la cual nos obligan los preceptos básicos
del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pero que nosotros abordamos con especial entusiasmo.
Aparte de la tradicional exposición de temas mediante artículos periodísticos y conferencias, hemos hecho algo sobre lo que me gustaría insistir.
En Jalisco, como en muchas otras partes de la República, la buena información sobre su historia es difícil de conseguir y, lo que es peor, lo que
a veces está más al abasto son textos de pésima calidad y totalmente deformadores. Lo bueno, proveniente de plumas tanto locales como foráneas, se halla
diseminado y escondido en publicaciones modestísimas, muchas veces totalmente agotadas, o en revistas especializadas, en castellano o en cualquier
otro idioma, muy difíciles de localizar y de costear debido a nuestras modestias y carencias.
Por otro lado, la última obra de historia general de mi Estado es la de
Luis Pérez Verdía, que data de 1910, la cual a pesar de haberse reeditado
en 1952, está prácticamente agotada o a precios exorbitantes en las librerías
que conservan algún ejemplar.
381

�Como puede imaginarse, aparte de lo difícil que es ~onseguirl~, este libro
se encuent ra en el caso de la poca utilidad que implica su ve1ez, a·b·pesar
de que, a la fecha, los jaliscienses no hayamos sido capa.ces de escn ir un
libro mejor y más adecuado a las necesidades de nuestro tiempo.
Esta situación ha ocasionado un alarmante desconocimiento de su propio pasado entre los jaliscienses.
Una somera investigación, llevada a cabo por el Departamento de. Ed~cación Pública de Jalisco, en 1971, sobre el des_conocimiento de la histona
local en las secundarias oficiales y privadas, se vio que:
lo. no estaba mencionada en los programas.

2o. que los alumnos acusaban a los maestros de no saber nada al respecto.
3o. que los maestros reconocían el hecho y responsabilizaban, a s~ vez,
a los centros donde ellos se habían capacitado y a la ausencia de
material asequible donde se pudieran informar sobre el asunto.
Reconociendo lo prematuro que era lanzarse a llenar el hueco que en 1910
había llenado Pérez Verdía, pensamos en violentar las cosas de tal manera
que haciendo trampa, pudiéramos eliminar la excusa de la falta d~ ?uen
' . 1
1 mismo tiempo apoyar a cualquier estudioso serio -princ1p1ante
materia Y, a
. d b
rdad que or.
t do- poniendo a su alcance materia1 e uena ca I
'
o expenmen a
• · r ·
h t donde
denado sistemáticamente, resiguieran todo el devenir Jª isc1ense as a
el propio material lo permitiera.
os lanzamos a la tarea de localizar textos que debían tener,
h,
D ea1n
..
·
dr'
además de las limitaciones de extensión que cualquier editor nos impon ia,
las características siguientes:
1)

haber sido escrito después de 1910, esto es, poste~ores a l~ pu?licación de la Historia Particular del Estado de Jalisco de LuIS Perez
Verdía.

2)

buen nivel de investigación y lenguaje asequi~le. _D~a ve,z hecha la
primera selección ( de la que e~ó u~a _amplia b1bhograha cuya publicación podría ser útil) , se hizo lo s1gu1ente:

a)

· que versaban sobre el mismo
se eliminaron algunos de los trabaJOS
asunto que otros de mayor calidad.

b)

382

· desech ados en la primera selección
se incorporaron otros trab aJOS
por abordar temas que, de otro modo, hubieran quedado vacantes.

Finalmente, todo se organizó lo más sistemáticamente que se pudo y se
dio a la imprenta. De ello ha aparecido ya el primer volumen: Lecturas
Históricas de Jalisco -antes de la Independencia-, del cual nos sentimos más orgullosos por la utilidad que va a tener que por el mérito intrínseco de
nuestro trabajo. El segundo volumen -Después de la Independencia- entrará en prensa próximamente, si es que no lo ha hecho ya.
Afortunadamente, nuestra creencia de que estos trabajos deben repartirse
en otras partes de México, es ya compartida por varios colegas. A la fecha
tenemos noticia de que se están empezando trabajos similares en Guanajuato,
Sonora, Veracruz y el Estado de México.
En este mismo sentido de divulgación, a más de la preservación del patrimonio actual, el Centro Regional de Occidente ha hecho algo más, seguramente ya del conocimiento de los asistentes, como lo es el hecho de que el 3
de julio pasado se reinauguró -después de una reanimación total- el Museo
Regional de Guadalajara en uno de los edificios más bellos de la ciudad.
Estamos seguros de que, una vez precisados los detalles que se dejaron
en el tintero a causa de una inauguración precipitada por motivos no académicos y totalmente ajenos a nuestra voluntad, el Museo podrá divulgar dignamente el conocimiento del pasado de Jalisco.
Como es de esperarse, aun a riesgo de abrumarnos con un trabajo excesivo y
diverso, ninguno de los cuatro miembros del Departamento de Historia
estaba dispuesto a prescindir de la investigación misma y de la elaboración
de trabajos emanados de ella.
Aun cuando nos dimos cierta liberación en cuanto a la elección de los temas,
se procuró que cada quien tomara caminos diferentes que implicaran, incluso,
el manejo de fuentes diversas, pero sin que se dispersaran tanto como para
no podernos auxiliar entre nosotros mismos en la obtención de datos y los
trabajos finales no pudieran conectarse entre sí.
Uno de ellos fue la Vida Política de Jalisco 1821-1833, que acaba de salir
de las prensas por cuenta del Gobierno del Estado. Los otros son: Las festividades públicas de Guadalajara (de 1808 a 1828) y La Intolerancia religiosa en Jalisco, entre 1823 y 1857, que están a punto de salir de las prensas
del I.N.AH., y el último, Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
que ya apareció publicado recientemente.
De todos creo que podemos estar más o menos satisfechos, puesto que han
abierto campos prácticamente vírgenes hasta la fecha, aunque todos son susceptibles de ser mejorados por propios o por extraños; pero sobre el último
383

�título me gustaría insistir un poco, y no propiamente porque sea el que me
tocó a mí firmar.

prender un estudio similar, hasta la fecha el número de interesados no ha
pasado de 30 y no esperamos que sean muchos más, ahora que se ha editado...

Este tipo de estudios, en los cuales se resigue un problema desde sus orígenes, aunque sea difícil alcanzar una profundidad envidiable, son de los
que mayor utilidad pueden tener para los colegas y para trabajos posteriores que
uno mismo quiera emprender, dada la perspectiva general que abren y, al
mismo tiempo, la sugerencia de infinidad de asuntos particulares que acarrean.

Una última dirección que hemos dado a nuestro trabajo no merece mayor
mención: se trata de la asesoría solapada a ciertas gentes que han recurrido
a nosotros para hacer su tesis universitaria, ante la imposibilidad de encontrar
el catedrático que les preste la atención debida por falta de tiempo, de interés o de capacidad. En este caso, hay que hacer las cosas con discreción para
no herir susceptibilidades, pero no creemos que deba desaprovecharse el entusiasmo de quien ve en su tesis algo más que un simple trámite.

Cualquier trabajo de esta naturaleza, sea de las divisiones territoriales, de
la deuda o la inversión pública, de la escolaridad, de las comunicaciones,
de la industria, de las actividades artísticas y literarias, de la historiografía
misma o de cualquier otro asunto que esté presente en todas las épocas,
aporta información muy útil para el estudio de cualquier otro tema más acotado en el tiempo y en el espacio, sugiere infinidad de investigaciones nuevas
y, sobre todo, va dotando al conocimiento del pasado de columnas vertebrales que le sirven para ir adquiriendo mayor cuerpo y sentido.

En suma, lo que hemos querido plantear aquí es el hecho de que es necesario olvidar un poco las lamentaciones en beneficio de la acción; y que, aun
dentro de nuestra pobreza de recursos, es posible mejorar la satisfacción de
nuestras necesidades historiográficas si esta acción puede coordinarse, organizarse y sistematizarse en formas de trabajo verdaderamente útiles.

Me imagino que la forma de ir construyendo cualquier cosa, aunque sea
algo tan vago como el conocimiento, es la de consolidar primero una estructura sólida -esquelética si se quiere- a la que después se le podrá ir dando la
forma deseada.
En el caso concreto de la Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
alcanzamos a tener grandes satisfacciones, aun antes de que se editara
viendo cómo varias personas que estaban escribiendo sobre sus diferentes pueblos, se entusiasmaban al encontrar en el manuscrito la información necesaria
sobre el lugar geopolítico ocupado por su localidad a través del tiempo; viendo cómo varios forasteros, nacionales o del extranjero, mostraban su agradecimiento por el ahorro de energías que les representaba localizar, en
forma clara, la división política de regiones de su interés; viendo cómo algunos
se interesaban por estudiar algunos problemas planteados y cómo, nosotros mismos, obteníamos de ahí la idea y la estructura de nuevos proyectos
de investigación.
He de confesar que jamás pensamos, al iniciar el trabajo o durante la
elaboración del mismo, la gran ayuda que representaría para otras investigaciones la simple presentación organizada. de los ires y venires de las demarcaciones que el hombre, artificialmente, ha impuesto sobre el mapa de Jalisco
a través del tiempo.
Sin embargo, conviene aclarar una cosa, por si alguien se animara a em384

385
HUMANITAS-25

�CRÓNICA DEL P. FRAY LUIS DE GUZMÁN DE LA REBELIÓN DE
LOS JONACES EN 1703*
MARÍA ELENA GALAVIZ DE CAPDEVIELLE
Instituto de Investigaciones Históricas

UNAM

Disposiciones del virrey para pacificar a los rebeldes jonaces.

FRAY Luis DE Guz:MÁN, religioso de la Orden de Predicadores, fue enviado
por el virrey Duque de Alburquerque a la Sierra Gorda, con el título de
Capitán General, para sujetar a los rebeldes jonaces, el año de 1704.
Por los informes que envió el padre Guzmán al virrey durante ese año,
conocemos las causas que motivaron la gran rebelión de 1703, las medidas
adoptadas por el Oidor Zaraza y Arce, la situación de las cuadrillas de los rebeldes, con la delimitación de la propiedad de sus tierras, por las que lucharon
desesperadamente hasta perder algunos de ellos la vida.

',

En primer lugar vamos a ver cómo estaba repartida. la tierra entre las cuadrillas de los jonaces que habitaban esta región.
Forma en que tienen repartida la Sierra Gorda
los indios que andan alzados en ella.

Estaban organizados en cuadrillas que comprendía extensiones de tierras,
administrada o gobernada por una familia indígena, de la siguiente manera
Alonso de Tovar Tariz a quien llamaban "el Cabrero" y sus hijos eran

* Trabajo presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey,
Sept., 1976.
387

�dueños del paraje de Maconí, desde el río del Desagüe hasta cerca del sitio
y paraje de Las Ranas.
El puerto de Las Lajas, cerro del Dottor, Cerro Gordo y El Espolón,
pertenecían a Andrés Panguz al que llamaban El Obispo, a Pedrote y a su
cuadrilla.
Correspondía a Sebastián de Lomo Verde y su cuadrilla, desde dicho río
del Desagüe al otro lado hacia el Real de Zimapán, con el cerro de Santa
Elena, el de los Lirios, y el de la Zarabanda, desde el Infiernillo hasta Las
Adjuntas.

"Los indios alzados de la Sierra Gorda se consideran tan absolutos dueños
de ella que la tienen dividida entre sí, con separación de jurisdicciones. . ." 2
El padre Guzmán con el propósito de pacificar a los rebeldes y saber por
qué motivo no se habían sujetado al señor Zaraza y Arce, hiw comparecer a
los caudillos de cada cuadrilla y así, se enteró de las causas que motivaron
la rebelión y de las medidas adoptadas por las autoridades españolas para
pacificarlos.

Informado de todo el padre Guzmán, escribe al virrey el 30 de abril de
1704 informando lo siguiente: que, los indios nunca fueron juzgados por tri-

Las Adjuntas, río abajo todo el Cerro Prieto, Las Trincheras, Cerro de
los Camarones, el de Santo Tomás y lo que toca hacia Pacula y sitio de San
Juan Tetla, pertenecía a la cuadrilla de Alonso Cerrato.

bunales, ni escuchadas sus quejas por las autoridades, por lo que le parecía
injusto pretender atacarlos con las armas sin antes oírlos.ª

Sebastián Tariz y su cuadrilla poseían desde dicho paraje de San Juan
Tetla, río del Estoras, Media Luna, Masaquiapa, Asiento de Gatos y Cerro
del Portugués.

Después, en su informe del 17 de junio del mismo año, expone la causa de
la rebelión, y dice que la causa principal del alboroto de los indios era el
pleito que sostenían con algunos hacendados por sus tierras y pone como ejemplo el de la Hda. de La Cieneguílla contra Dn. Juan Arias, explicando:

Desde el río de Estoras, el Frontón, la Muñeca, cerro del Angel y los demás
cerros hasta la misión de San José, eran propiedad de Gerónimo de Chirimía
y su cuadrilla.

" ... No se hartan los dueños de haciendas, quedándose aquellos indios
en el mismo paraje, hasta hoy perdidos por un pedazo de tierra que
nunca se justificó. Y no contento con esto el dicho don Juan de Arias,
agora con Dn. Juan Vélez de Guevara, tienen con bastante inquietud,
amedrentado al religioso de la Misión de San Miguel, sobre las tierras
que le pertenecen, aunque aparentan arrendarlas a dicho religioso para
sus ganados.. ."

" ...En cuya división tenían observado no entrar unos en las jurisdicciones
de otros a sacar agua miel de sus magueyes, ni a otra cosa cuando estaban
de paz..."
Cuando estaban de guerra se juntaban todos y se robaban sin respetar las
propiedades. No permitían la entrada de españoles a sus tierras y si lo hacían
les exigían que contribuyeran por entrar en dichas tierras, como sucedía con los
pastores y los que iban a cortar vigas o entraban a beneficiar las minas, obligándoles a que les dieran maíz, sal, carne ry otras cosas, y los que no lo
hacían, los mataban o les robaban sus ganados y desafiaban.
Al ver los jonaces que los españoles no respetaban su propiedad, decidieron
alzarse contra ellos para ahuyentarlos, despoblando y quemando las haciendas,
como sucedió con la de Gerónimo de Labra ( el Viejo) y otras que quemaron
posteriormente.1
Para los españoles esta. repartición de la tierra entre los indios y su actitud,
era arbitraria y absurda pues opinaban:
1

388

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 112.

También acusaba a los hacendados de inquietar a los indios de esa Misión
y de la de Santa Rosa, predisponiéndolos contra los misioneros.•

En Aguacatlán les quitaron las pocas tierras que podían sembrar.5 Lo
mismo sucedió en la Misión de la Nopalera a la que le quitaron un Ojo de
agua.6
Otra de las causas de su alboroto que mencionó el padre Guzmán fue el
maltrato de su Protector Dn. Francisco de Cárdenas con un indio prin•
•
•
'
•

lbidem.
lbidem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,

f. 126.
f. 133-133v.
f. 134.
f. 134v.

389

�cipal apodado "El Monarca", a quien Cárdenas sacó de la iglesia de la Misión de San José y lo apeloteó, sin más causa que andar fugitivo y desde
entonces esta Misión se fue despoblando y acabando.

3o. El lo. de agosto envió despacho al capitán Francisco de Cárdenas
para que requiriese de paz a los indios alzados del Cerro Prieto y
de la Media Luna.

Francisco de Cárdenas cometió muchos abusos no sólo en la Sierra, sino
también en sus haciendas y el padre Guzmán aseguraba:

4o. Recabó el informe del padre fray Nicolás Moctezuma, de la Orden
de San Agustín, ministro de las misiones de Pacula y Xiliapa.

" ...me consta que tiene esa sierra llena de sangre, los fatales alientos
de tantos niños, hombres y mujeres muertos a manos de dicho Francisco
de Cárdenas y de Antonio de Olvera, por cuya causa hoy se padece
la inquietud de la alteración. . ." 7

Después de exponer las causas que provocaron la rebelión de los jonaces,
el padre Guzmán informó las disposiciones adoptadas por Zaraza y los Protectores de indios para su pacificación.

Disposiciones del Oidor don Francisco de Zaraza y Arce
para pacificar a los rebeldes jonaces.
(Cadereita 25 de agosto de 1703.)

Una la de Sebastián de Lomo Verde, compuesta de 15 indios de arco y
flecha poco más o menos, y pertenecían a la Misión de Santa María, además
de mujeres y muchachos que andaban con ellos. Se les habían hecho requerimientos para que se pacificaran y no lo habían hecho.

Por esta razón, el padre Guzmán solicitó al virrey su autorización para
que desaparecieran los Protectores y capitanes en la pacificación de la Sierra Gorda, por ser éstos los causantes del descontento de los indios, como
lo demostró en su informe. Además explicó que el atraso de dicha pacificación no sólo se debió a la deficiencia de los misioneros, como lo informó
Dn. Francisco de Zaraza, sino más bien a los abusos cometidos por los capitanes.

1

Remoción y traslación.
El capitán Zaraza, auxiliado por fray Antonio de Torres, trasladó la Misión de Santa María con su padre ministro, los bienes que le pertenecían y
los indios que había en ella, al otro lado del río del Desagüe, en el paraje
nombrado Maconí. Se eligió el paraje más conveniente para la fundación
de dicha Misión, y el sitio anterior con los bienes que no pudieron ser transportados se depositaron con el Br. don José de Arévalo, cura beneficiado de
ese lugar. La Junta se efectuó en el Real y minas de Zimapán el 31 del mes
de julio de 1703, en las Casas Reales con los capitanes Dn. José Cuéllar,
Alcalde Mayor de dicho Real; Lic. Dn. Alonso de la Cruz Durango, abogado de los Reales Consejos; Cap. Dn. José Ocon; Juan de la Neira; Jorge
del Barrio y Lorenzo de Labra, diputados; y, Francisco de Cárdenas Protector
de dicha Sierra Gorda. Zaraza les hizo saber el fin principal de su comisión;
reducir de paz a los indios que andaban alzados en la sierra y de no reducirse por medios convincentes, hacerles la guerra. Señaló que eran tres las
cuadrillas de rebeldes.

Antonio de Olvera, arbitrariamente, en la misión de Soriano, sin tener
autoridad sobre de ella, sacó de la iglesia a los indios y a unas 6 ó 7 leguas
los mandó apelotear.8

'lu

5o. Envió su informe fechado el 5 de agosto, referente a su salida de
Zimapán para el reconocimiento y descripción de la Sierra Gorda.

•

Hizo la remoción y traslación de la Misión de Santa María de los
Dolores que estaba fundada en la salida de dicho Real.
2o. Convocó a una Junta que se realizó en el Real de Zimapán con el
Alcalde Mayor, capitanes y personas prácticas, y diputados el 31
de julio.
' Ibídem, f. 135.
• Ibídem, f. 135v.

390

La segunda cuadrilla se componía de setenta u ochenta indios flecheros.
Su caudillo era Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de San José y prometió dar la obediencia a su Majestad y recoger los indios que andaban alzados en el paraje de Las Ranas, cuya diligencia quedó a cargo del padre
fray Luis de Guzmán.
La tercera cuadrilla de rebeldes era la de Cerro Prieto, que según las noticias nunca habían estado sujetos a Misión, ni a los justicias, ni dado obediencia al Rey. Defendidos por las asperezas de dicho Cerro Prieto el de Las

'

391

�,
banda del río y campeando por una y otra
Trincheras que está de la otrda ~
f on los que despoblaron la Misión
hab'
h h muchos anos y uer
parte
ian ec o
de los adres agustinos, expusieron al despuede Jiliapa, que estaba a cargo . di p hab' an refugiado atrás de un cerro
ble la Misión de Pacula, cuyos m os ;e ~. lás de Moctezuma, ministro
dejando solo en el pueblo al padre ray ico
de esta Misión.
. f
,
demás de estas tres cuadrillas rebeldes existían otras
Zaraza m ormo que a
l d 1 Media Luna y el cerro
d ·n
en el cerro del Estoras, e e a
dos cua n as; una
.,
dill
a Sebastián Taris que capitaneaba
del Portugués cuyo capitan y cau o er
18 6 20 indios flecheros.
' de la que era
La otra en el sitio del frontón, cerca ~el pueblo de T oliman
capitán Gerónimo de Chirimía con 12 mdios.9

.
z
el capitán Juan de Neira
Gorda
Sobre lo expuesto anteriormente por araza,d 1 s·
·'
e a ierra
·
opinó lo siguiente, para lograr la pacificacion
"

merced (Zaraza) vaya al pueblo de los Lirios, a reco?ocer
... Que su
, d de habitan los indios alzados y que, reduciendo
la tierra s::iain~:s se tiene por conveniente se lleven a obraj~~ o
algunos e c os
'
.
h tenido y tienen en las m1S10ingenios por la poca permanencia que an
.
d dicha
·
m
·~
os
se
pueblen
en
partes
distantes
y que las muJeres y n
de b
~es,
uedan volver a ella; porque uno que que e asta
sierra, de donde no p
,
les hiciere guerra es de senpara infeccionar a los demas. En caso qu~ ,se de armas y municiones por
tir que se mande gente con toda prevencion
cuatro partes:

J

La la. por Ocotitlán, río arriba a reconocer la Ajuntas, Trincheras y Cerro
Prieto que están inmediatos a ella.
0 0
1
La 2a. saliendo gente de estLe R~~l co~ ::!::n P:v;j~!:: c:: 1:d:e~:~
1
man el Monte y llega a La om a y JU
del trozo mencionado río arriba.
, 1 ueblo que llaman Santo Tomás y
La 3a gente que salga de Macom, a p
d ,
te
.
. .
d
ra Las AJ. untas a incorporarse con la emas gen .
vemr caminan Pª
•
L Lir·os y por allí se baJe
La 4a. que de este Real salga más gente a os . i
ueden determinar
.
tas y estando toda la gente 3unta, p
A
d
L
al pueblo e as JUD
lo que les pareciere ... "

°

.

• Jbidem, f. 27-30.

392

El diputado Lorenzo Labra, estuvo de acuerdo con todo lo que opinó D.
Juan de Neira. En cambio el Cap. Jorge del Barrio se opuso a que los indígenas grandes se les llevara a ingenios y a obrajes, donde se supone se les
cuidaría y enseñaría la doctrina, además se les daría lo necesario para su
alimento y vestuario. Propuso que a los menores y mujeres se les llevara a
lugares distantes de donde no pudieran volver a su tierra o se repartieran
entre españoles y a los grandes " ... se les declarara la guerra por los cuatro
vientos ... "
Por su parte el capitán Francisco de Cárdenas opinó, que siempre se había
tratado de reducir a los indios por medio de la religión y no se había logrado
nada, que su experiencia de 20 años de residir en el Real de Escanela le permitía asegurar que no con hostilidad, ni con dádivas, ni con religión se sujetarían los rebeldes, por lo que recomendaba sacarlos de la sierra y llevarlos
a obrajes e ingenios lejos de ella.
Para las mujeres y menores, proponía se repartieran en villas y ciudades
del reino, a las muchachas en conventos de monjas y a los muchachos con
religiosos para que se educaran en policía y cristiandad.
Resuelto así el problema de los sublevados, Cárdenas proponía se inviertiera el quinto Real en explotar las minas de la Sierra Gorda que había descubiertas y eran ricas en plata, plomo, mercurio y otros metales. ( Causa
económica.)
Que se hiciera lo mismo con los aguajes y salitres para el ganado, con lo
que aumentarían las Reales Alcabalas y los Diezmos.
Si se decidía el Sr. Zaraza por declarar la guerra a los rebeldes, Cárdenas
propuso cerrarles todas las salidas de la sierra para obligarlos a rendirse y
dispuso el ataque de la siguiente forma: un grupo atacaría desde la Misión
de San José y Villa de Cadereita, que está en la parte poniente de la falda de
dicha Sierra Gorda hasta el pueblo de Pacula al oriente. Otro desde el
cerro de Estoras, Media Luna y Escanelas que están hacia el norte del Real
de Zimapán y que era precisamente en donde habitaban los sublevados.
Por su parte el Lic. Alonso de la Cruz Durango, opinaba que los indios
eran indolentes y flojos, que en los 13 años que había vivido en la sierra había experimentado varios ataques y asaltos de ellos; pero se oponía a que
fueran sacados de sus tierras. Proponía que los menores de 8 años se quedaran en las misiones y los mayores que no hubieran justificado sus causas
de rebelión fueran enviados a la ciudad de México, y los que tuvieran causa

393

�justificada asistieran en las mmones. El castigo a los prisioneros de guerra
fuera de acuerdo con la gravedad de sus delitos.

Disposiicones para la fundación de M aconí.

El Cap. Dn. José de Cuéllar propuso que para mantener la paz en la
sierra era necesario fundar un Presidio cerca de la Misión establecida y proponía la conveniencia de poner un obraje para dar trabajo a los indios, y
éste debía estar a cargo de un Protector que los alimentara y tratara bien,
además, las mujeres debían vivir en dicho obraje con sus maridos.10

Para esta empresa nombró a Lorenzo de Labra,12 vecino y diputado del
Real de Zimapán; Gabriel Martínez, alguacil de la Comisión y José Femández, ministro de la Real Sala. Labra fue nombrado cabo y caudillo de los
hombres que irían a dicha fundación. 13 Después de esto Zaraza personalmente
efectuó varias diligencias.

Por Jo antes expuesto, podemos observar que las opiniones sobre la forma
de reducir a los rebeldes, variaban, según los intereses o ambiciones de cada
conquistador.

Diligencias de Zaraza para la pacificación de la Sierra Gorda.

Don Francisco de Zaraza y Arce, después ae escuchar las opm1ones de
todos los miembros de la Junta, ordenó a Dn. Francisco de Cárdenas (Protector de indios de la Sierra Gorda) que,
"por los medios más suaves y seguridad convenientes para los dichos parajes, por una, dos y tres veces les requiriera a los capitanes de cuadrilla
de indios jonaces que encontrase, y les diera un plazo de cuatro días
para que con sus familias concurrieran al paraje y Real de Maconí,
dándose de paz ... "
también debía exhortarlos que si así lo hacían, quedarían libres y se les
perdonarían sus anteriores delitos, pero que si no se presentaban en el término indicado se les declararía la guerra. Para dicha guerra dispuso el ejército para combatirlos, que estaría compuesto por indios flecheros amigos de
las misiones de Pacula y Jalpan, con los del Real de Escanela y los españoles
que fuesen necesarios.
Estas disposiciones fueron dadas a todas las misiones circunvecinas al lugar
de los hechos, para que los misioneros encargados de ellas, facilitaran las
acciones de armas.U
Una vez dadas las órdenes al Protector Francisco de Cárdenas, Zaraza
dispuso la fundación de Maconí, que sería el centro de operaciones para la
pacificación de los sublevados.

,. I bidem, f. 30-34v.
u lbidem, f. 35v-37.

394

En la primera diligencia se hizo acompañar por el Cap. Valeriano Antonio de Arévalo, protector de indios, de 3 españoles y 3 indios amigos. Uno
de ellos sirvió de intérprete y habló con Melchor de Lomo Verde, hermano de
Sebastián de Lomo Verde, capitán y caudillo de una cuadrilla. Le hicieron saber los propósitos que llevaban si se pacificaban; pero no aceptó las
condiciones.
Enterado Zaraza de la decisión del cabecilla rebelde, volvió a hacer una
segunda diligencia en la que envió sólo a los 3 indios con obsequios: mantas,
cotones, maíz y tabaco, invitándolos a pacificarse.
El resultado fue que regresaron dos de los emisarios y al tercero, Pascual
Chacón lo mataron, se quedaron con los obsequios y con el salvoconducto
que Zaraza les había enviado.
Más tarde declararon que al entrevistarse con Melchor de Lomo Verde,
éste había decidido que Pascual Chacón se quedara entre ellos por ser su
pariente.
Zaraza realiza una tercera diligencia, en la que fue informado que eran
cinco y no tres, las cuadrillas de rebeldes.
La primera de Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de Sn. José, con
80 indios flecheros y comprendía los ranchos que eran propiedad de Pedrote, El Obispo y Petaquilla.
La segunda de Gerónimo de Chirimía, también de la Misión de San José
con sólo 12 indios de arco y flecha.
.u Éste era hermano de Gerónimo de Labra, el famoso Protector de indios y pacificador de Sierra Gorda.
"A. G. N. Op. cit., f. 41-49.

395

�e¿.

La tercera de Sebastián Tariz, de la congregación de l?s otormM' j°{aces
y chichimecas, compuesta de 18 a 20 indios flecheros, hacia la e ia una.
La cuarta de Sebastián de Lomo Verde de la misión de Zimapán compuesta de 16 indios.
La quinta cuadrilla y la peor de todas, por no haber e_stado sujetos nunca
a doctrina ni obediencia, era, la del Cerro Prieto, inmediata al monte y. ce.
de zi·mapán de la que eran caudillos Alonso Cerrato y Diego
rro de las mmas
b
Baquero, que andaban unidos y siempre en plan de guerra, y am as se componían de 70 indios poco más o menos.
En total, las cinco cuadrillas tenían 196 indios flecheros ~on U:~cho más
número de mujeres y niños, que andaban esparcidos por la sierra.
por otros lugares de la sierr_
Continuó Zaraza sus i·nves•:gaciones
w
Xiliª. y se
,
1 . d'10 estaban pacíficos como en las misiones de
apa y
entero que os m s
'
f
N' l' d
Pacula a cargo de los agustinos, quienes por conducto de ray ico as e
Moctezuma solicitaban clemencia para los alzados de Cerro Prieto.
.
Zaraza decide entrevistarse
con los cabecillas para conocer el motivo por
el que estaban descontentos.
Entrevista d e Z araza con los rebeldes.

.
tr Zaraza y los caudillos jonaces se efectuaría en Maconí,
La entrevista en e
.
~
d •d· , limpiar y aprot l gar el capitán espano1 eci 10
y para llegar h asta es e u ,
,
.
d d l R I de Zi.
ue Gerónimo de Labra habia abierto es e e ea
::~: ~a=::h~ paraje, en el que, con 25 soldados comb,ati~ a los rebet
bl . ,
hacienda de fundir m etales ( causa economica) que m
des, esta ec10 una
.
. d' . también construyó algunos jacales y estarde quemaron los mismos m ios'
l
.,
~ guarnición que serviría de defensa contra os ataques
tablec10 una pequena
,
l .
de los indios, por su magnüica situación en el corazon de a sierra.
' 11 gó ante él el
Ya establecido el destacamento de Zaraza en M acom, e
.
f , "ó
.,
dillo de los indios Andrés de la Cruz Panguz, quien o reci
~:~1:no~e:;ncia y poblarse en ~l paraje de Las Ranas donde juntaría a su
gente para convencerla de pacificarse.
.
Zaraza no confió mucho en el ofrecimiento de Panguz, p_or los info~es
que había recibido de él del padre Guzmán, que, en ocasiones anteriores
" Jbidem, f. 50-52v.
u

396

.
Carta de Zaraza del 31 de agosto de 1703, Jb1dem, f. 55-58.

había tratado con este caudillo, cuando se encontraba instalado en el paraje
de La Laja y el cerro del Dottor, con algunos indios de su cuadrilla. En una de
estas ocasiones le había enviado regalos tratando de atraerlo de buen modo y le hizo varios requerimientos para que se sometiera y aparentemente
Panguz y su gente se pacificaron; pero como estaban acostumbrados a su
libertad, con el primer pretexto que tuvieron volvieron a rebelarse. Con este
antecedente, Zaraza solicitó armas y hombres para combatirlos.1 6
Causa que impedía la reducción de los rebeldes.

La rebelión de los indios, según Zaraza se debía al abandono en que se
encontraban las misiones, principalmente la Misión de San José y la del
Rosario de la Nopalera, que habían sido abandonadas por el padre Vicario
Provincial fray Antonio de la Torre, con el pretexto de encontrarse enfermo.
Cuando llegó Zaraza a la Misión de San José, la encontró despoblada y
todos los indios que pertenecían a ella andaban alzados, con el pretexto de
no tener ministro y al llegar Zaraza se acercaron a él manifestándole su deseo de congregarse.
La Misión de Ntra. Sra. del Rosario de la Nopalera, aunque estaba poblada y con bastantes indios, necesitaba de muchas reformas, ya que muchos
de los indios allí congregados se dedicaban a asaltar y a robar a los vecinos de
Huichapan y el pueblo de Tecozautla, inmediatamente a dicha misión.16
Después de recibir varios escritos, justificando el abandono de las misiones, Zaraza recibió del padre Provincial José González, el nombramiento del
sustituto del padre Antonio de la Torre.
El elegido para esta empresa fue el padre fray Luis de Guzmán por ser
la persona más indicada, por su experiencia y celo con que había trabajado
en las misiones desde sus inicios.
A.demás, el padre José González informó los gastos y sueldos invertidos en
las Misiones de Maconí, Nopalera, San José, Zimapán, Soriano, San Miguel,
Sta. Rosa, Aguacatlán o Pugilia. Y, que al despoblarse Maconí se fundó en
su lugar Sta. Ma. Magdalena a tres leguas de las minas.
Según el P. González la causa real del alzamiento de los indios fue la presencia de soldados en la sierra, quienes cometieron toda serie de atropellos,
11

Ibídem, f. 61.

397

�" ... quitándoles sus pobres alhajas, milpas, ovejillas, gallinas y caballejos..."
a los 513 indios que el padre Guzmán ya había logrado sujetar y adoctrinar.
Además señalaba como estorbo de su labor, el comportamiento de los Protectores, quienes inquietaban a los indios, y aunque éstos deseaban sosegarse
no lo hacían por el mal ejemplo que recibían. Ya que, los Protectores en
nombre del Rey y de la Iglesia les ofrecían su protección, enseñanza de la
doctrina a cambio de su obediencia, y lo que hacían era despojarlos de sus
bienes, maltratarlos y abusar de su condición, con lo que provocaban su
descontento.
Otra causa de la rebelión surgió en la investigación, la influencia del mulato Antonio Valdelamar, sirviente del alguacil mayor de Huichapan, don
Eugenio Sánchez de Espinosa, quien tenía relaciones con el caudillo Panguz,
al que incitaba con sus consejos a la rebelión, po~ lo que Zaraza, o~d_enó_ ,se
pusiera preso a Valdelamar, por considerarlo peligroso para la pacif1cac10n
de la Sierra Gorda.17
Ya habían pasado casi tres meses desde que inició sus pesquisas Zaraza,
para lograr la pacificación de la sierra, cuando se entrevistó con Sánchez
de Espinosa en su Hda. de Las Aguas. Decidió regresar a Maconí para solucionar el asunto que le había sido encomendado por el virrey, y acompañado
por los misioneros Guzmán y Coronel se dirigió a su centro de ºfera~iones
y en el camino se enteró que el 3 de noviembre los rebeldes hab1an meendiado y destruido la Misión de San José.
Al conocer esta noticia el padre Provincial, para evitar males mayores le
escribió a Zaraza el 18 de noviembre, recomendándole se trasladaran los indios de la Misión de La Nopalera a la de Sto. Domingo Soriano, que se encontraba más retirada de la sierra, asistida por buenos ministros, los indios
eran de mejor condición y su ministro era fray Miguel José de Orendain,
de reconocido celo del bien de los indios.
Así mismo, sugirió que las 29 familias de Sta. Rosa de Xichú se trasladaran a la Misión de San Miguel de la Cruz del Milagro, que era la más
inmediata y podía administrarse con éstos y con los indios que en ella
había.18
Con respecto a la Misión de Ntra. Sra. de Guadalupe Aguacatlán, situada
en lo alto de la Sierra, cerca del Real de Escanela, recomendó se mantuviera en ese lugar y sólo se le pusieran religiosos de habla chichimeca.
11

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 16-20 Y f. 78.

18

Ibídem, f. 79-83.

398

El 19 de diciembre de 1703, el padre González solicitó al virrey el repueble
de San José del Llano, con vecinos de la villa de Cadereita, labradores y
ganaderos para defensa y protección contra los rebeldes de la sierra.

Proposici6n de Zaraza de fundar seis Casas Fuertes
en las faldas de la sierra.
Para reforzar a las misiones, Zaraza solicitó al virrey, la fundación de un
Presidio en Maconí y de seis Casas Fuertes en las faldas de la sierra, que
servirían de freno a los indios rebeldes.1 9
Para la primera Casa Fuerte, propuso el repueble de San José, con los
vecinos de Cadereita, entre los cuales nombró a José Olvera, Julián Nieto,
Juan Yáñez, Manuel de Vega y Antonio de Ledesma con sus familias, que
tenían fama de ser buenos pobladores, dueños de ganado.
Para la segunda Casa Fuerte, solicitó la autorización del Alcalde mayor
de Huichapan, don Andrés de la Mora, para que 20 familias de indios
"otomites" de ese pueblo y de Tecozautla poblaran el paraje de San José,
haciéndoles barrios aparte y se les repartieran las tierras que hubiere menester, concediéndoles como a los pobladores españoles los privilegios y exenciones pertinentes.
La tercera Casa Fuerte pedía, se fundara entre la Misión de la Nopalera
y la de San José, en el lugar donde Dn. Eugenio Sánchez tenía una casa
bien fabricada con patio grande y paredes altas que servirían de defensa contra los rebeldes.
La cuarta Casa Fuerte, se podía instalar inmediata a la Misión de la Nopalera, colindando con las tierras de la Hda. de don Agustín y don Diego
de Trejo y servirían de habitación para los mayordomos y pastores de los
Trejo, y, al mismo tiempo de fortaleza para detener las invasiones de los bárbaros.

La quinta Casa Fuerte, podía levantarse a un cuarto de legua del Real
de Zimapán, aprovechando una construcción existente a la que se le podría
hacer sus almenas y troneras donde podían vigilar 6 ó 7 hombres del propio
Real de Zimapán, y así, se protegerían los contornos hasta el arroyo de Tolimán, que era una de las entradas de los indios rebeldes.
El lugar escogido para la sexta Casa Fuerte, fue la abandonada Misión
18

Ibídem, f . 84-91.

399

�de Jiliapa, que pocos años atrás había sido incendiada por los indi~s del
Cerro Prieto; pero aún conservaba en buen estado sus muros y podía reconstruirse. Podla poblarse con los mismos indios de esa Misión, que estaban
refugiados en la Misión de Pacula.
Los indios refugiados en Pacula fueron aprovechados por Zaraza para combatir a los rebeldes, pues eran enemigos. Eran indios grandes, buenos flecheros y odiaban a los del Cerro Prieto por los daños que les habían ca~do.
Los rebeldes no les permitían pasar a Zimapán a comerciar y los ataJaban
en la barranca de Apesco, donde los robaban y los mataban. Por tal motivo
pidieron permiso a Zaraza para combatirlos, quien se los concedió y además
" ...ordenó, en viendo un indio chichimeca de la sierra, los prenden o
matan..."

20

actuación del joven capitán, lo nombró capitán de caballería, cabo y caudillo de las fronteras de la Sierra Gorda.
Al iniciarse el año de 1704 en el Presidio de Maconí, muno repentinamente Zaraza y las compañías que había formado se deshicieron de inmediato.22
Cuando el padre Guzmán se hizo cargo de la pacificación de la sierra, a
la muerte de Zaraza, logró, durante más de un año con dádivas y alimentos,
reducir a la mayoría de los rebeldes, en la Misión de St. Domingo Soriano,
sustentándolos a costa de la Real Hacienda.
Cuando ya se pensaba que estaba pacificada la Sierra Gorda, muno en
la Misión el Padre Guzmán y nuevamente quedaron los indios sin sustento
y sin amparo, por lo que volvieron a sus antiguas costumbres.23

Informe de Gerónimo de Labra de sus campañas contra los alzados
de la Sierra Gorda. 20 de diciembre de 1703.
Por su parte don Gerónimo de Labra el Mozo, logró someter a la cuadrilla de Sebastián de Lomo Verde y aprehendió a 6 de los principales de
dicha cuadrilla y una mujer con un niño de pecho, a la que depositó con
una familia en Huichapan.
Entre los indios que capturó, había tres chiquillos; Lorenzo, Cristóbal y
Lázaro de los que decía:
" ... ya sacados de su barbarie suelen ser muy bueno_s y codiciados en
todo el reino, por ser chichimecos, pues sirven muy b1e~, todos, los tres
son preciosos y especialmente Cristóbal, que no ha hab:do persona que
lo haya visto y la familiaridad que trata con los espanoles, que no lo
codicie ... "
Los indios sometidos por Labra fueron 76, había de todas edades Y_. sexo,
a lgunas muchachas' segun' Labra, eran preciosas, especialmented la hiJa· de
21
uno de los capitanes, llamada Tomasa, que fue enviada a la casa e mon1as.

BIBLIOGRAFIA

Manuscrito

A.G.N. Tierras, Vol. 204 y Manifiesto en lo precedido en la conquista, pacificación
y reducción de los indios chichimecas-jonaces de la Sierra Gorda, Colecci6n Latino
Americana de la Universidad de Texas, Austin, Texas 1740. Ms. 1711. A.G.N.
Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 62-69 y Ma. Elena Galaviz de Capdevielle "Descripción y Pacüicación de la Sierra Gorda" Estudios de Historia Novohispana, México,
IIH, UNAM. 1971 Vol. IV, p. 128.

IMPRESOS

GALAVIZ DE CAPDEVIELLE, Ma. Elena, "Descripción y Pacificación de la Sierra Gorda"
Estudios de Historia Novohispana, UNAM, IIH, México, 1971. Vol. IV, pp. 113149, lis. mapas.
GusTIN, Monique, El Barroco en la Sierra Gorda, Misiones franciscanas en el Estado
de Querétaro, siglo XVIII. México, INAH, 1969, 287 pp.

Después de rendir su informe Labra al Oidor Zaraza, satisfecho éste de la
,. GUSTIN, Op . c·t
p • 66 con le título de "Templos y Casas Fuertes de la Sierra
1 .,
Gorda" y Capdevielle, Op. cit., p. 128.
21 Solicitud de Zaraza al virrey con fecha 19 de diciembre de 1703, A.G.N. Tierras,

,. Manifiesto, Op. cit., CAPDEVIELLE, Op. Cit., p. 128.
,. Ibidem, p. 129 y GusTio, Op. Cit., pp. 66-67.

f. 100-101.

401

4-00

HUMANITAS.26

�LA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA ORAL
PARA LA HISTORIA REGIONAL*
Lm.

JULIA TuÑÓN

Centro Regional de Occidente
INAH
SEP

A PRIMERA VISTA, venir aquí a hablar de Historia Oral puede parecer novedoso -o tal vez excéntrico-, sin embargo, la mercancía que vengo a propagandear es tan vieja como la historia misma, ya que fue el primero, y más
espontáneo, método que tuvo el historiador para aprehender una realidad
específica, materia prima para la labor de historiador. Tal hicieron Herodoto, Bernardino de Sahagún y tantos más.

La novedad de la Historia Oral estriba, pues, no en su esencia, sino en
su accidente. El rescate de los testimonios de primera mano que pueden proporcionar los testigos presenciales de determinada situación no es nada nueva,
puesto que lo han hecho los historiadores infinidad de veces, aunque la información la conozcamos a través de un material más o menos bien impreso.
Pero lo que sí resulta innovador es el uso de maquinaria para la conservación intacta de dichos testimonios, con lo cual se posibilita su empleo en
cualquier momento posterior. A partir de los años 4-0's, con las grabadoras,
se abrió la posibilidad de conservar en cintas magnetofónicas la frescura
de una voz, una conversación, un chiste o un recuerdo, que pueden ser
material inapreciable para el historiador futuro o presente.
La Historia Oral tiene, pues, como finalidad primigenia, la conservación
en cintas magnetofónicas de testimonios sobre acontecimientos vividos que,
de otra forma, se perdería irremisiblemente al morir los dueños de la información.

* Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.,
1976.
403

�Creo que todo historiador ha soñado alguna noche que, montaba una fantástica máquina del tiempo para transportarse a un~ epoca ya muerta Y
padecerle, respirarla, sudarla y disfrutarla. Ya que la vida, p_r~nte y pasada
está llena de minúsculos detalles, 'Y que solamente en func1on de ellos_~demos aprehender nuestra realidad, presente y pasada, todos hemos en~d1ado la posibilidad de vivir siquiera un día, aunque fuera como co~vidado
de piedra, al lado de las huestes insurgente de Hidalgo o Morelos, los gnegos de
Pericles o los bizantinos de bizantinas discusiones.

'.

Todo historiador ha gozado las lecturas de hemeroteca que nos llevan a
sentir frío cuando leemos los anuncios de abrigos, aunque estero°:' en pleno
mes de mayo, a participar de valores esté~co~ o moral:s a partir del sentimiento de una época, más que del conoclffilento erudito que de ella podamos tener.
Muchos hemos querido, alguna vez, haber tenido un abuelo que nos ~laticara sus andanzas con Benito Juárez o con Pancho Villa, pero desgrac:adamente la vida no les alcam.ó para explicarnos sus recuerdos y nos deJaron
ayunos de ellos. La Historia Oral pretende no dejar huérfanos a los futuros
historiadores, y, por qué, no tampoco a los presentes.
La espontánea narrativa de un anciano no~ empapa, m~chas. ;1eces de una
manera más eficaz que cualquier texto erudito, de una situacion pasada. Y,
además, puede aportar datos, pistas o perspectivas que nos lleven a una interpretación más justa.
La Historia Oral es, pues, un método por medio del cual, a través de la
entrevista y teniendo como arma una grabadora, se extraen los recuerdos
de un individuo para darles validez independiente de él mismo y puedan
así cobrar utilidad. Los tan platicados cuentos del abuelito chocho que Y~
nadie quiere, ni por caridad, oír, pueden ser una fuente inc~l~~lable de riqueza para el historiador, a quien le estaremos dando la pos1bili~ad de e~plear la tan anhelada máquina del tiempo y de o~t~ner ~na mformacion
más espontánea y vívida que la que pueden transmitir los impresos.
Hasta aquí pareciera que la Historia Oral ha declarado la ~erra a todo
material bibliográfico, hemerográfico o de archivo. Nada más le1ano a 1~ r~alidad. El rescate sonoro no pretende una absurda exclusividad que ehmme
otro tipo de testimonios. La Historia Oral es un método auxiliar p~~a la
investigación histórica que adquiere valor como c~mplemento del_tr~dic1onal
acervo documental. El material virgen que recopila puede contnbwr a que
el historiador recree con mayor aproximación, el objeto de su estudio, desde el
momento mismo e~ que tiene una posibilidad más para posesionarse de la
situación.

De tal manera, el objetivo fundamental de la Historia Oral debe ser el
rescate de aquellos testimonios que, por angas o por mangas, se acabarán,
perdiendo irremisiblemente, ya sea por ignorancia del poseedor ( analfabetismo o inconsciencia del valor de la información), desidia (por lo que nunca
se tomarán el trabajo de escribir) , miedo a posibles enemistades, etc. En
síntesis, la Historia Oral debe buscar, básicamente, aquello que no se ha
escrito, antes de que la muerte ajena nos prive de la posibilidad de ese conocimiento al que tenemos derecho.
Naturalmente que el historiador oral no está exento de dificultades para
obtener su información. En algunos casos son comunes con la técnica tradicional, pero en algunos otros le son particulares.
Los problemas más usuales son la distorsión de los hechos debidos a la
subjetividad del entrevistado, la mentira voluntaria, la falla de memoria, etc.
Sin embargo, estos mismos problemas los observamos en las fuentes escritas,
aunque por un cierto carácter mágico de la letra impresa las afirmaciones así
expresadas nos parecen más ciertas que las recogibles en forma sonora.
La presunta solución es aplicar a la Historia Oral la crítica que siempre
debe acompañar al investigador al manejar información tanto oída como
leída. Naturalmente cabe el error, y corremos el riesgo de irnos detrás de
una pista falsa. La ventaja de la información oral sobre la impresa es
que, en general, ésta está dotada de una frescura y espontaneidad que difícilmente alcanza la letra escrita, por su carácter más culto e intelectualizado.
El empleo de información oral se ha repetido mucho desde Herodoto hasta
la fecha aunque muchos autores se resisten a confesarlo por un cierto pudor
absurdo que obliga al historiador formal a empequeñecer el valor de la voz,
aunque a veces dé total credulidad a la palabra escrita, misma que en ocasiones se manifiesta de manera tan o más subjetiva, como es en el caso de
las cartas personales, las memorias, etc.
Existe una menor reserva a concederle veracidad a un diario personal, que
perseguimos anhelantes por los archivos, que a hacerlo ante un recuerdo sabrosamente platicado. Sin embargo, en los últimos años, la Historia Oral
ha ido paulatinamente recuperando su lugar como vehículo de aprehensión histórica, gracias a las máquinas grabadoras y a su empleo en la recopilación sistemática de información.
Los primeros intentos que se hicieron en este sentido se deben a Allan
Nevins, de la Universidad de Columbia, quien sintió la necesidad de rescatar
vivencias personales cuando realizaba una investigación sobre Groover Cleveland. Como resultado de sus experiencias fundó, en 1948, en el mismo

404
405

�centro escolar, la Oral History Research Office, cuyo éxito hizo que se empezaran a propagar en la enorme nación vecina los intentos de esta naturaleza.
Actualmente, veintiocho años después, hay en Estados Unidos de América
más de 900 programas de historiru oral, en todos y cada uno de los estados de
la Unión y existe una Asociación de Historia Oral que en los últimos tiempos
ha promovido coloquios anuales para lograr una mayor difusión del método
y para intercambio de material. En nuestro país, siempre pobre en este tipo de proyectos y a la zaga respecto de las grandes potencias, el Programa
de Historia Oral es una institución relativamente nueva que lucha aún por
lograr una aceptación, la cual muchas veces le es negada tan sólo por su
carácter de novedoso.
El abuelo de los actuales programas de Historia Oral fue un Departamento
de Grabaciones adscrito al Museo Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, formado básicamente por recopilaciones
de música folklórica.
1

1

~

'

En 1959, el entonces Director del Departamento de Investigaciones Históricas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Wigberto Jiménez
Moreno, dio comienzo a los primeros pasos para rescatar la información de
revolucionarios que aún vivían.1 Este proyecto fue el padre de los actuales
programas de Historia Oral.
Un poderoso impulso para el nacimiento de ellos lo fueron las labores de
investigación que, en 1964 y 1965, realizaron James y Edna Wilkie en nuestro
2
país, y que fructificaron en un trabajo escrito y publicado en 1969.
Finalmente, en 1971 nació un niño: el Instituto Nacional de Antropología
e Historia decidió crear el Programa de Historia Oral adscrito a su Departamento de Etnología y Antropología Social. Desde entonces se ha realizado
una intensa labor metódica y sistemática de rescate, ordenación y publicación
de información de primera mano, enriquecida mediante el intercambio con
otras instituciones similares.
Un fuerte apoyo al Programa de Historia Oral lo dio la división de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad
1 Al respecto puede verse la recopilación de Daniel Cazes: Los Revolucionarios
México, Ed. Grijalbo, 1973, (Colección Nuestras Cosas No. 9.) Asimismo la serie del
archivo sonoro del I.N.A.H. que constó de cuatro números publicados entre 1970 y 1971.
• WILKIE, James y Edna. Mé1'ico Visto en el Siglo XX, México, Instituto de Investigaciones Económicas, 1969.

Nacional Autónoma de México, con la creación, en el año de 1973 de un
Seminario de Historiografía Contemporánea que trabaja básicament: con el
método de la Historia Oral. Actualmente, en base a la información recogida,
se elabora un trabajo sobre la educación entre los años de 1920 y 1940.
La política del Instituto Nacional de Antropología e Historia desde hace
cuatro años, ha sido la de pretender salvar del olvido a la pr~vincia mexicana, en. este sentido es que se han creado los llamados Centros Regionales,
que funcionan ya en puntos claves de la República. El Programa de Historia
Oral, acorde con este sentir, ha hecho el intento de extender su acción
fue~a d~ la capital del país. Actualmente existen centros de investigación en la
Uru~ers1dad Autónoma de Baja California, con sede en Mexicali, en el Centro
Regional del Noroeste, con base en Hermosillo y, en el Centro de Estudios
de la Universidad Veracruzana en Jalapa. Precisamente de los inicios de la
Historia Oral en Guadalajara, Jal., tengo yo la intención de informar a ustedes.
Creo ~ue _lo que nos ~a reunido aquí es la conciencia de la importancia
~e _la h1ston~ de las regiones que con características peculiares y bien defirudas constituyen el substrato nacional. Es indudable que el país no está
fo~ado por un todo homogéneo, sino por infinidad de zonas que dotan a sus
habitantes, y a su historia, de una idiosincrasia particular, sin que ello signifique
que dejen de participar de muchos elementos que les son comunes con otros
ámbitos más amplios.
Sin embargo, n pesar de las diferentes regiones existentes, el estudio de
la historia se ha llevado a cabo casi exclusivamente de acuerdo a una perspectiva centralista. Debido quizá, al poder económico que detenta el centro
es él quien cuenta con los elementos indispensables para historiar, mien~
que casi toda la provincia carece de los fundamentales. tsta es la causa por
la que la mayoría de las grandes obras sobre historia se hayan gestado en
el D. F. Ahora bien, como el país no está formado exclusivamente por el
acontecer de una ciudad, ni siquiera de muchas, sino por un proceso más
amplio que incluye las diferentes zonas geográficas y la interrelación entre
ellas, no puede aspirarse a lograr un conocimiento coherente de nuestro pasado en función exclusiva del centro.
Es importante, entonces, recalcar la importancia que tiene el desarrollo de
la historia regional para, como ha dicho Luis González, a partir de la microhistoria llegar a la macrohistoria de México.8
1 GoNzÁLEZ Y GoNZÁLEZ, Luis. Microhistoria para Multiméxico. En Historia Mexicana, vol. XXXI, núm. 2, pp. 225-241. México, El Colegio de México, 1971.

407
406

�Tal vez valga la pena insistir en que, mientras la historia que se hag_a
sea exclusiva ante la de los acontecimientos políticos y militares, se segwrá haciendo un tipo de historia excesivamente parcial y carente de significación profunda y de raíces. Lograr hacer una historia que intente aprehender
en su totalidad a la realidad nacional, implica, en primer lugar, buscar las
formas esenciales y regionales de la vida económica, política y social, para
poder así desentrañar muchas actitudes que doten de sentido a nuestro devenir.

..

Ello implica abandonar el criterio de que la ciudad de México es el foco
exclusivo de interés, para extenderlo a la nación toda e intentar así comprenderla en su integridad.
Ahora bien, creo que todos los presentes sabemos y padecemos cada _día
de las múltiples dificultades con que se encuentra todo aquel que qwere
historiar en provincia, especialmente por el estado de nuestra bibliotecas Y
archivos y por la escasez de recursos económicos, que convierten en un caso
raro a aquel que puede vivir de la historia como profesión. ~odo~ es~os ~~­
táculos han hecho a más de uno, desertar de las huestes de la ciencia histónca,
y han afectado seriamente a aquellos que, tercamente, nos mantenemos en
ella. Esta situación, por otra parte, nos convierte en eternos lamentadores
de nuestra condición al compararla con la de la ciudad capital.
Definitivamente las posibilidades de desarrollo historiográfico en provincia
son pocas, pero es nuestra obligación intentar abrir I:15 perspec~vas para ~
futuro, ojalá muy cercano: una de ellas es la de la mcorporac1on de _la historia oral en nuestra rutina historiográfica, y no solamente por las ventaJas que
pueda ofrecer, sino además, porque puede llenar muchas ausencias que_ ,n~s
dejan los acervos de documentación impresa. Allí donde_ nos faltan pen~dicos, libros y viejos papeles, podemos contar con narraciones orales de importancia y representatividad, que nos ayuden a salir adelante.
Vale aclarar que la Historia Oral no consiste únicamente en andar haciendo
entrevistas a tontas y a locas. Aparte de que hay reglas específicas para su
realización ésta debe antecederse de una cuidadosa investigación sobre la
temática ~!rededor de la cual girará la entrevista misma, con el objeto de que
'
.
el investigador la pueda dirigir hacia los puntos que son realmente unportantes. Además es necesario tener presentes algunos cuestionarios específicos,
que sin seguirse en forma muy estricta, puedan servir de guía al entrevistador.
Posteriormente, una vez llevada a cabo la entrevista con el informante, la
cinta grabada debe transcribirse, corregirse y catalogarse, con el obj~to . ~e
facilitar su consulta al estudioso. Todo ello, aunado a la labor de localizac1on

408

y selección de informantes, hace que el procesamiento de cada hora de entrevista implique varias más de trabajo de preparación.
En Guadalajara, la implementación del Programa de Historia Oral data
de los principios de este año, dependiendo directamente del Instituto
Nacional de Antropología e Historia.

Al estado de Jalisco debemos considerarlo junto con sus ahijados Colima
y Nayarit, ya que hay que tomar en cuenta que las divisiones políticas del
país se han determinado muchas veces en una forma más o menos arbitraria
y en respuesta a intereses muy particulares, lo que obliga al investigador, en
algunas ocasiones, a restarles importancia en beneficio de afinidades socioeconómicas y culturales que frecuentemente, hacen caso omiso de las fronteras
políticas. El estado de Jalisco, gracias a su capital Guadalajara, desempeña
un papel preponderante en esta región a causa del gran tamaño de ella y de
su importancia económica.
La región que mencionamos empezó a tener su importancia para el resto
del país hasta muy a finales de la época colonial, cuando su estratégica situación geográfica la convirtió en puente entre la ciudad de México y los
entonces recién explorados territorios del noroeste. Precisamente por su ubicación, la región se convirtió en pieza codiciada en los múltiples casos de
luchas armadas que padeció el país, por lo cual, sus habitantes, ~in ser muchas
veces actores de primer orden en las grandes convulsiones nacionales, sí tuvieron la posibilidad de ser espectadores de primera fila.
Tal sucedió durante el movimiento revolucionario iniciado en 1910, a
pesar de que hubo algunos grupos inquietos que se aunaron a las primeras
manifestaciones de descontento, la zona empezó a vivir plenamente la ráfaga
de la guerra cuando el noroeste se incorporó plenamente a la lucha. Los momentos más difíciles para los jaliscienses los fueron precisamente aquellos
en los cuales los grupos carrancistas con Manuel Macario Diéguez a la cabeza, se disputaron con los villistas de Julián Medina el control de la locación.
La situación se mantuvo indefinida hasta abril de 1915, cuando se inició el
ocaso de Francisco Villa, después de la derrota de Celaya.
Un movimiento muy importante por su fuena, duración, número de adeptos y de balas lo fue indudablemente el denominado cristero, el cual afectó
profundamente la vida del país entre los años de 1926 y 1929. En Jalisco, este
movimiento tuvo su sede más importante en la región de Los Altos con cuya
idiosincrasia parece haberse identificado plenamente. También entre los colimenses y nayaritas el grito de ¡ Viva Cristo Rey,! tuvo su importancia.
En la historiografía sobre la cristiada se ve un claro ejemplo de los per-

409

�juicios que puede crear la existencia de una historia oficial al conocimiento y
a la comprensión del pasado. Por tratarse de un movimiento cuyos postulados
han sido claramente adversos a los de todos los gobiernos habidos desde entonces hasta la fecha, su estudio ha sido marginado intencionalmente por
la historiografía predominante, y el interés por su estudio ha sido excesivamente pobre.

..

De esta manera se ha perdido, irremisiblemente, una importante documentación. La Historia Oral podría rescatar todavía muchos testimonios que
permitieran eliminar muchas de las limitaciones de una investigación tradicional. Algo de esto trató de hacerse en los tres tomos que sobre la cristiada
escribió recientemente Jean Meyer.4
Otro aspecto que ofrece amplias posibilidades para el interesado en el quehacer histórico, lo constituye la historia de la educación, escasamente estudiada en la zona, la cual posee vetas de gran importancia. Asimismo, la
música folklórica regional, especialmente en lo que se refiere a los sones y
corridos es riquísima, y cabe perfectamente dentro de las posibilidades sonoras de historiar. El desarrollo de las diferentes universidades y diferentes
profesiones son también posibles temas de investigación.
En lo particular, me aconteció algo digno de mención, en lo que al conocimiento de la historia del cine se refiere. A partir de una mención intrascedente en la Historia Documental del Cine Mexicano, de Emilio García
Riera,5 en la que se aludía muy vagamente al cine tapatío, pude desempolvar una serie interesantísima de testimonios sobre unos intentos cinematográficos habidos en Guadalajara, totalmente ignorados aun para los mejores

, .......

dríamos decir' en pana
- les. Considero
.
que la rime
.
establecer un proyecto de t -.:
.
P
ra necesidad para poder
es e upo estnba en la dif . , d l
la mayor localización de posºbl
. f ormes y d
us10n e programa y en
1 es m
mental necesarios para la previa
.,
e acervos de material docupreparacion de la entrevista.
Pe~o la función más peliaguda en esta rim
un clima de confianza y cooperac·,
Ip er~ etapa lo es la creación de
.
ion entre os posibles
tiº .
SUJetos a entrevistar son mu h
.
par cipantes, ya que los
c as veces reac10s a to!
.
sucede en mayor medida tr 1
erar esta experiencia. Ello
en e a gente de p · ·
entre la más reservada y conservadora de
~ovmcia Y, muy especialmente,
con recelo la llegada de l .
.
Jalisco, que frecuentemente mira
os mvestigadores de la capital.
Hasta ahora se han realizado en Jalisco
.
aproximado de 46 horas de gr b . , L 13 entrevistas, logrando un total
. .
a acion os temas , t b . d
del cine y de l d
., ·
mas ra ªJª os han sido
lª h 1stona
.
ª
e ucac1on. En el futu
.
el estudio de la historia de la
1 .,
ro, se proyecta incrementar
revo uc1on.
Como consecuencia de mi trabajo he d d .
a valorar y a respetar más 1
:
e ecrr que con él he aprendido
a os ancianos a da
enorme de enseñanzas que pod
ºbº'
rme mayor cuenta del caudal
yor conciencia del gran papelemos recidir de ellos. También he cobrado maque pue en desemp - la cual, desgraciadamente ra
1
enar en nuestra sociedad
' ras veces os valora en f
.
recuerdo que sustente al pres t
1
orma JUSta- como un
,
en e y o dote de senfd
L His .
1
como veh1culo que rescata inf
.,
º· a tona Oral'
ormacron puede lograr
mente su intención digruºficar l h b '
, aunque no sea estricta'
a omreoal
· d
dole un papel útil en la sociedad h ., d ; mu1er e edad avanzada, dáncabal en este mundo nuestr t _Y. acien o e cobrar conciencia de su valor
0 an m1usto con ellos.

conocedores del tema.
Considero esto sumamente representativo, primero, porque muestra las
amplias posibilidades de la Historia Oral para rescatar un aspecto histórico
que ya ahora, y a pesar de que la mayoría de los testimoniantes aún viven,
se encontraban en pleno olvido. Segundo porque demuestra la riqueza de
temas que, para el investigador, tiene la historia de provincia. Esta experiencia,
en lo personal, me motivó mucho respecto a mi labor y me convenció de
las enormes bondades que la historia oral ofrece en función de la historia
regional.
Hasta el presente, la Historia Oral en Guadalajara se encuentra aún, po• MEYER, Jean. La Cristiada. México. Siglo Veintiuno editores, 1974. 3 vol.
• GARCÍA RIERA, Emilio. Historia Documental del Cine Mexicano. México, Editorial

Era, 6 vol.

410

411

�LAS MONOGRAF1AS EN LA HISTORIA REGIONAL*
Da.

JosÉ

DE JESÚS DÁVILA AGUIRRF,

Univenidad de Coahuila

PARA

QUE UN tema sea comprendido con claridad, en ocasiones se hace
necesario determinar el significado y alcance de los principales términos empleados en él.

A pesar de que la Historia Regional es tan antigua o más que la historia
misma pues en la Historia Antigua, ante el pequeño marco del mundo conocido, la Historia sólo podía ser Regional, muy poco se ha escrito sobre ella.
Se le conoce también como Historia Provinciana, Historia Local e Historia Particular. Los historiógrafos modernos en su afán de tecnificar le llaman
ahora Micro-historia, es decir Historia pequeñísima. No me agrada el nombre
a más de que por parecerme inadecuado y despectivo, porque me recuerda
mi profesión y me huele a yodoformo e infección. Me agrada más el que el
maestro don Luis González ha propuesto: el de Historia Matria; suena un
poco raro, pero si hemos aceptado sin objeciones el de Historia Patria para la
Historia Nacional, nada tenemos que objetar el de Historia Matria para la Historia Regional, pues como él dice: "éste designaría el débil y amoroso mundo
femenino, el terruño, la patria chica" la tierruca de donde procedemos, la
que nos nutre y nos ve crecer, la que amorosamente cobijará nuestros restos
mortales, sin embargo, por su mayor uso, seguiremos mencionándola como
Historia Regional o Micro-historia.
La Historia de México tiene sus más hondas raíces en la Prehistoria. Los
pueblos primitivos del abigarrado mosaico del México Precortesiano, nos dejaron la historia de sus más importantes acontecimientos en Estelas, Códices
e Inscripciones y era Historia Regional escrita, porque cualquiera que fuera

*

Presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976

413

�el tipo de escritura, ideográfica, figurativa o en glifos aún no completamente
descifrables, era Historia escrita y ella es el punto de partida de nuestra Historia.
En el transcurrir del tiempo, desde su origen, la Historia Regional ha tenido períodos de florecimiento y períodos de decadencia, pero siempre vuelve a
resurgir porque la humanidad no se puede pasar sin ella; pues siempre encontrará quien la practique y quien la lea. Se achacan los períodos de decadencia a la diletancia de los Historiadores que la practican, pero el entusiasmo con que ha surgido Nuestra Asociación, señala la iniciación de un
período de florecimiento.
La difinición más aceptada de Historia Regional, es que, es la Historia
que cubre un determinado espacio geográfico, que puede ser: la zona habitada por grupos humanos que tienen la mismai raza, religión, lengua y cultura
o puede ser el territorio ocupado por un Estado, o un Municipio de nuestra división política territorial o una Ciudad, un Pueblo, una Parroquia, un
Barrio, una Hacienda, etc. algo de unidad tangible o como dice Unamuno
"lo que se puede abarcar con una mirada, como Bilbao desde distintas

!~~va a la investigac~?n debe ajustarse a lo métodos científicos, ajustarse tamb1e~ a la estructurac1on arquitectónica y la periodificación; no está en cambio
obligada a hacer crítica ni interpretación, aunque a menudo lo hace.

LA

CRÓNICA

La Crónica, es en cierto modo una Monografía Histórica narra el devenir
d~ los aco~tecimientos en un lugar determinado, periodJicándolos, eslabonandolos, mvestigando su causalidad, su desarrollo y sus resultados aventurándose a veces hasta en la crítica y la interpretación. No debe conf:indirse
la Crónica con las Efemérides que sólo son una compilación ordenada cronológicamente de fechas, nombres, lugares y hechos. ni con un fichero cronológico producto de la investigación ordenada. La 'Crónica es el escalón
que precede a la Historia Regional.

LA GENEALOGÍA

alturas".
El espacio geográfico cubierto por la Historia Regional, no tiene límites
precisos ni absolutos pues permite intrusiones y las hace en territorios vecinos sobre los que influyo y de los que recibe influencias. En cuanto el tiempo
que cubre, no tiene límites, es el Historiador quien los señala.

La Genealogía, investiga la procedencia y ancestralía de una familia 0
de un individuo, remontándose a través de muchas generaciones hasta el
más remoto origen posible de investigar. De paso señala los hechos más importantes en que interviene la familia o el individuo.

La técnica Historiográfica y la Metodología, son en todo semejantes a las
usadas en la Historia General en todos sus pasos.

LAS

MONOGRAFÍAS

Las Monografías son a la Historia Regional, lo que ésta es a la Historia
General, pueden o no tener límites en el espacio y en el tiempo cubiertos,
pero en cambio sí tiene límites en la temática pues sólo se ocupa de un
tema único. Como el número de temas entre los que se pude elegir es
infinito, la división por temas que de ellas se hace, es infinita también, señalaremos como muestra algunas de las más importantes: la Crónica, la Biografía, la Historia Eclesiástica, la Economía, el Derecho, la Política, la
Educación, el Folklore, las Artes, etc.
La técnica historiográfica para la Monografía, es menos estricta que la
usada para la Historia y permite algunas licencias. Si bien en la parte re-

414

LA

BIOGRAFÍA

La biografía narra la vida de una persona, sus actividades, sus actitudes,
su ca~áct;~ y la ~~ervención que tiene en los fenómenos sociales, políticos,. c1e~?f1cos, artisticos, etc. Mas por las dificultades que presentan la investigac1~n ~ ,la comprobación, po~ e_I ocultamiento de algunos hechos y la
falsa _atr1buc1on de otros; pero prmc1palrnente por la participación que en
ella tienen la imaginación y la fantasía, se acerca más a la novela Sólo la
Biografía tiene importancia para la Historia.
·

LA

HISTORIOGRAFÍA

Podemos considerar la Historiografía como el estudio científico del pasado
humano. En él se investiga, comprueba, acumula, y se interpreta el devenir

415

�de los sucesos de la humanidad. Un gran número de Monografías Históricas
están dentro de este concepto que abarca desde la simple Historiografía Narrativa que se concreta a exponer lo real del suceder histórico; o la Pragmática que estudia la relación entre causas y efectos en busca de la enseñanza
para la vida y la sociedad; o la Genética que se interesa más por la evolución de lo histórico; o la Sociología que estudia las leyes que rigen el
curso de la Historia.
Son éstas en realidad, sólo cuatro etapas del mismo concepto que van en
relación con la preparación cultural y las corrientes ideológicas del mon6-

grafó.
En los distintos grupos podemos incluir, desde la simple narración precortesiana de los pueblos primitivos, en códices, estelas o inscripciones que también son Historiografías, pues son Historia escrita, hasta obras contemporáneas
como la de nuestro compañero el profesor Don José de la Luz Valdés, "El
Mito de Zapata", pasando por todas las épocas de la historia de México
como "La Historia de la Revolución de la Nueva España, Antiguamente Anáhuac" ... de Fray Servando Teresa de Mier, primera obra sobre la Independencia de México.

LA

HISTORIA ECLESIÁSTICA

Debemos no confundir la Historia de la Iglesia con la Historia Eclesiástica;
la primera se refiere a la historia de una religión, su origen y evolución en
las costumbres humanas y la relación del hombre con el ser supremo, es
decir Dios y la segunda a las actividades religiosas de una Parroquia, un
Obispado, un Colegio, una Orden o una asociación religiosa y con frecuencia
hasta a un solo individuo. Entre éstas están la Crónica de Arlegui, "Crónica de N. P. S. Francisco de Zacatecas", "Las Misiones en la Tarahumara",
"Las Misiones del Padre Kino en las Californias y sonora", "Fray Juan Larios
"Defensor de los Indios de Coahuila", y tantos ejemplos más.

EL

ARTE

T an variados como son las formas de el Arte y sus modalidades, tan innumerables los h ombres se han dedicado a él, sus métodos y sus escuelas, son
las Monografías que de ellos se han ocupado; las hay sobre Pintura, Música,
Literatura, Danza, Folklore, Arquitectura, Etc.

-416

LAs cmNcIAs

Desde épocas muy antiguas, todos los avances y descubrimientos de las
ciencias están expuestos en elaboradas Monografías que describen detalladamente los fundamentos, origen, descubrimiento; técnicas y aplicación de )os
más importantes descubrimientos de la ciencia en todos sus aspectos.
No se considera Monografía, aunque no veo la razón, a aquellas que tienen
coro~ tema a alguna de las ciencias naturales, ni los manuales cualquiera que sea
su tipo o textos dedicados a la enseñanza. Por lo hasta ahora expuesto tanto
por el número, volumen e importancia, puede ceducirse lo que las Mon:grafías
representan para la Historia Regional a la que contribuyen y de la que realmente forman parte.

EL

HISTORIADOR

. Cuando ~a _pe_rsona se dedica con tiempo total o parcialmente a la práctica de las disciplinas de la Historia, se le da el nombre de historiador. Esta
definición me parece bastante confusa y no precisa el concepto ni los distintos
aspectos que en sí encierran el término.
~umerosas clasificaciones se han hecho tratando de conceptuar los términos.
A nesgo de c~usarles aburrimiento, tenemos que exponer algunas de ellas para
que cada qmen se catalogue en la que le parezca más adecuada a sus actividades históricas.
La tecnología moderna los divide en dos grandes grupos: el Macrohistoriador y el Micro-historiador. El primero se dedica a la Gran Historia, ya
sea la Universal o la Nacional. El segundo, es el cultivador de la Pequeña Historia, no pequeña por su extensión ni por su importancia sino por
el :spacio ge_ográfico que cubre. En este segundo grupo se cataloga el Histonador Regional, local o pueblerino. A mí me parece más adecuado aunque
meno_s técnico el de Historiador Provinciano, e incluye en este grupo al
Cronista.
El historiador, investiga, narra e interpreta científicamente el pasado humano, explicando los hechos.
El Cronista, relata y relaciona el acontecer de los hechos históricos.

417
HUMANITAS-27

�El Historiador, es por lo general oriundo de la Provincia; es un hombre
de una cultura más que mediana, que un día se inició casualmente escribiendo accidentalmente un artículo para el periódico local, o le hizo al locutor
y de ahí cogió la honda; una compulsión inesperada lo impulsó a escribir sobre una leyenda o una tradición local; tiene algún éxito y un buen día se
arriesga a escribir un folletín o un ensayo sobre algún hecho más o menos
importante, generalmente épico o de crítica sobre actividades políticas. Reconociendo sus errores empieza a cultivarse leyendo mucho e investigando
de una manera torpe nada científica pero que va puliendo poco a poco su
técnica; cada vez, a pesar de ser autodidacta, va mejorando y su estilo llega
a tener algún prestigio local; esto lo anima a seguir adelante, asiste a conferencias y congresos, a veces toma un curso intensivo sobre Historia e Historiografía y un buen día llega a ocupar una cátedra de Historia en la
Secundaria o el Bachillerato de las instituciones locales; sus obras mejoran
pero él sigue cultivándose, pudiendo llegar hasta la Cátedra Universitaria
y recibir con toda dignidad el nombre de Historiador.
El Historiador, procede de todas las esferas sociales, pero tiene simpre
una cultura más que mediana; es un maestro, un periodista, un abogado,
un médico, un sacerdote o un simple empleado pero que tiene cierta preparación. Puede provenir de las clases más humildes o puede ser gente acomodada o jubilado que intenta distraer sus ocior. con una actividad creativa.
Aun cuando llega el éxito, el Historiador Provinciano sigue siendo una persona sencilla, tratable, humana. Su modestia natural, le hace más grande y
sigue amando al Terruño, la Patria, la Historia y la Humanidad.
Alguna vez, cuando el Historiador adquiera cierta categoría, equivoca
el camino, a cambio de un puesto burocrático o de la protección oficial,
pone su pluma al servicio de los jerarcas o de las gentes políticamente importantes; se dedica a escribir loas y panegíricos de los mandatarios en
tumo, sigue escribiendo temas históricos pero falseando la realidad, creando
héroes ficticios, de personajes anodinos y a veces despreciables o escarnece
y vitupera a los verdaderos héroes y aun los trata como locos o visionarios,
todo por seguir la corriente de moda, que se le marca y poder así conservar
su privilegiada posición. Esta actividad me hace recordar una frase de
Telleyrand: "La Historia es la mentira convenida" y la de Paul Valéry,
"La Historia es el más peligroso producto elaborado por la química del
intelecto"

418

EL MICRO-HISTORIADOR

El Micro-historiador, Histona
· dor Provinciano o Pueble .
que en nada difiere por su aspecto de cual .
r~o, es una persona
es una persona de edad mad
d
quier pueblenno, generalmente
cepto de Nietzsche "la lab durahi
,. cu~n o no un viejo. Nos recuerda el con'
or e stonador pro · ·
•
Es que el viejo mira hacia atrás
vmciano .conviene a los viejos".
'd
' en su mente pasa revista a los h ch
e os Is
suce-1
di os, los "vive y evalúa. Somos como d'ice nuestro querido amigo
C
avazos: gentes que vivimos en el pasado" 1
. .
rae
son viejos de espíritu.
' os que no son vie1os de edad,

e::.::~ :ºr

El historiador pueblerino es generalmente oriundo del t
~
menos ha pasado gran parte de su vida en él y con él se ha
o
lo
lo. , conocen y a todos conoce., se habla de t,u con sus veC1nos
.
mado'
y lo
hace todos
tam
bien con sus persona1·
es' todo mundo le cuenta y le confía e
.
b narrador pues tiene materia para la ch 1 .
,
.' s un uen
y todo lo que le interesa lo anota en ~ a~g~=~: : aun meJor. escuc~ador
Cuándo y Cómo son los "nortes" que lo
iarán e su me~ona: D?nde,
Conoce todas las veredas los
.
. gu
en sus mvestigacmnes.
zas, los viejos edificios ~ su
s~:sv:::os y~~~ escondrijos. Las pla-

e::::

St rersonajes son: el alcalde, el jef~ de las arma:º el d: 1: ;:t:ndetales.
e. parroco, el doctor, el boticario y hasta el sacris~, .
icia, e Jue~,
m?gu~o,_ todos _tiene cabidad en sus relatos. Conoceai:~ ~=:~t:~o~e:::e~::
mas llillliOS accidentes geográficos, su hidrografía
fl
f
hasta su potencial económico.
' su ora y su auna, conoce
Con hábiles '. discretos interrogatorios sabe sacar de sus informadores
~:~:::;snq~: l~i:~te.r;sanf para su investigación. No maltrata sus fuentes como
onogra os, pues sabe que más se consigue de un otro ce
rrero
con
terrones
de azúcar
que con el la't'igo. v·lSita
. los archivos
.
pestatalesmuni . al
.
c1p es .Y parroqmales en busca de documentación importante aun u;
clon frecuelnc1a se le ponen obstáculos a su visita. Saca copias cuando puede
e asusta a paleografía' p ues no puede pagar un paleógrafo . l h ,
:~1:.ueblo; a fuerza de practicarla ha llegado a tener algún' d:rn:o a~b::

\o

Recorre el campo y el des1er
· to en busca de rumas
.
y restos
,1 .
toma bosquejos de los restos de viejos edificios e instalaciones. :4~:;oºfcos,
notas que pueden ser necesarias.
'
orna
pu,Ordena
d h luego los datos consegw.dos por med'10 de la investigación y deses e acer un esquema que utilizará para su obra, empieza a darle forma a
419

�ésta. Quizá el método seguido para la investigación no sea muy ortodoxo, pero
no por ello es menos científico y adecuado.
Por fin inicia la obra. Como el historiador pueblerino desconoce o finge
desconocer las técnicas historiográficas, pues para él la Heurística, la Hermenéutica la Crítica y la Estructuración Arquitectónica sólo son términos
esdrújulos' difíciles de comprender a aun más de aplicar, quizá aplique
esos conceptos, pero lo hará de una manera empírica ateniéndose más a su
juicio lógico.
Principia por un prólogo que más bien es una presentación que una apertura; es un prólogo sencillo, corto y franco con el que trata de gana_rse al
lector. En algunas ocasiones dudoso de su éxito, recurre a un persona1e _notable escritor o historiador para que se lo prologue. :Éste, sólo con ho1ear
la obra, hace un prólogo lleno de ditirambos para el aut~r, pero él tiende
a ensalzarse más asimismo y al mérito que le fue concedido.
Es frecuente que el autor inicie la obra partiendo de los tiempos más remotos
de la cronología para seguir luego con los períodos posteriores, llegando
hasta la época actual.
Su estilo 'Y' lenguaje son llanos y sencillos, usa el lenguaje común, sin términos pomposos y de difícil comprensión. No trata de a~rumar al lec~or con
su erudición sólo trata de hacerse comprender y ser sentido; pues escribe con
el sentimien~o no con la mente, por ello evita las citas marginales o al pi~
de la página y no envía al lector a las páginas finales ~ buscar en l'a nó~ina de notas las que pudiera señalar con números progresivos. Es que el qw~re
ser creído, porque él mismo cree en lo que escribe y las notas pueden o desviar
la atención del lector o sugerir dudas y no quiere como Pilatos lavarse las
manos, apoyándose en lo que otros escribieron.
También hace transcripciones importantes o que le gustan de otros autores,
pero tiene buen cuidado de incluirlas en el texto, señalar su procedencia Y
entrecomillarlas, no quiere pasar por plagiario.
Rehúye al incluir en su obra largas nóminas de personajes que ~ueron
gobernantes, obispos O párrocos, las considera tedi~sas y carentes de ~portancia histórica, ya que las únicas huellas que de1aron, fueron los digitales
en las arcas públicas o en los cepos de las iglesias.
Omite también listas de nombres, fechas, lugares y hechos que no considera
de importancia histórica, deja eso para el compilador o para el que se dedica a las Efemérides.

420

Llega por fin el término de la obra y escribe un Epílogo; en él no hace
una evaluación crítica y profunda ni una sentenciosa interpretación sociológica
de los acontecimientos, sólo se arriesga a hacer una somera interpretación
como en las fábulas de Esopo o los cuentos de Calleja, una simple moraleja
que es un juicio crítico que el lector comprende. Agrega una simple bibliografía más que por mostrar erudición, para remitir al lector a libros
o documentos accesibles que a él le fueron útiles y cuya lectura cree pueda
ser provechosa al lector.
Viene luego la peor parte, la otra caída en el Vía-crucis, encontrar la forma
de publicar su libro. Ningún editor lo quiere hacer pues no se le ven posibilidades de utilidades económicas, no cuenta con dinero para hacerlo por
su cuenta, no hay Mecenas que sufraguen la edición ni tiene el apoyo oficial.
Al fin encuentra una imprenta de tercera categoría que accede imprimírselo,
hace una edición barata llena de errores y de mala calidad; para ello se
endeuda y echa mano de sus escasos ahorros; pero al fin la obra ve la luz
pública, los libreros le compran dos ejemplares, y a consignación, sólo los
muy amigos y uno que otro curioso se arriesgan a comprarlo pues no arriesgan
mucho, ya que se vende a menos de lo que cuesta; después de algún tiempo
empieza a circular lentamente; pero sólo dentro de los límites del territorio historiado, uno que otro ejemplar llega a manos de los entendidos que saben
aprovechar los frutos de la investigación del autor. Vienen luego las críticas,
que si fue así, que si no fue así, que por qué no citaste a mi tío abuelo
que lleva un nombre de calle, que por qué no te refieres a mi abuelo que
luchó durante la intervención Francesa y fue disignado para darle el tiro
de gracia a Maximiliano, si éste hubiera recibido tantos tiros de gracia
como me han contado los descendientes de quienes se los dieron, lo hubieran
enterrado sin cabeza.

DE LA CLASIFICACIÓN DE LOS HISTORIADORES

Hay muchos modos de clasificar a los historiadores, depende de qué base
partamos para hacer la clasificación. Una de ellas ya es clásica, con frecuencia la oímos y la repetimos, la del Historiador hormiga, el historiador araña
y el historiador abeja. El Hormiga, incansable, acarreador de materiales que
compila hasta completar un libro, no se preocupa por la estructuración de su
obra ni de escribirla bien, él, con unas tijeras y un bote de engrudo, puede
llenar un libro de muchas páginas. El Araña, lleno de soberbia y de prejuicios
que lo hacen sentirse el centro del universo, teje alrededor de sí y de su

421

�familia una enorme tela de araña frágil e intrascedente, llena de prejuicios
y desahogos. El Historiador Abeja, constante y trabajador que investiga en
todas las fuentes, pero que como la abeja que visita todas las flores, toma
el néctar y los juegos de ellas, los transforma en miel y la almacena para elaborar su obra conforme a sus posibilidades técnicas; a la hora de investigar,
es científico e igual lo es a la hora de estructurar, pero a la hora de describir los hechos, es artista.
Por la vocaci6n, se pueden clasificar en aficionados y profesionales. El
Aficionado es un diletante cuyas compulsiones lo llevan al mundo de la Historia: desconoce las técnicas cientüicas que le permitan hacer una buena
obra, pero suple sus deficiencias con un estilo llano, sincero y amable; no
escribe con el intelecto, escribe con el sentimiento. Su vicio, es la diletancia;
su virtud, la falta de profesionalismo, dentro de ese grupo se encuentra la mayoría de los pueblerinos.
El Profesional, casi siempre se inici6 como aficionado, pero el estudio tenaz
de las disciplinas de la Historia r¡ sus técnicas, le permitieron superarse hasta
llegar a ser reconocido como Historiador.
Por su residencia y forma de trabajo, se pueden clasificar también en dos
especies: el Capitalino y el Provinciano. El Capitalino se subdivide en dos variedades, el que afinando sus técnicas ha llegado a ser con justicia considerado
como Historiador, llegando a ocupar las Cátedras Universitarias o de Instituciones especializadas. Prestigia su profesi6n practicándola con honestidad
y seriedad y merece el nombre de Historiador. El otro cuando ha llegado
a tener cierto prestigio, desvía su ruta y pone sus aptitudes al servicio de los
jerarcas o influyentes personajes políticos, para la educaci6n o para hacerles ambiente, lo hace a cambio de un puesto burocrático o de protecci6n
econ6mica. No encuentro un término adecuado para esta variedad, los que
su actitud me sugiere son demasiado crudos. Pero ahora, que él mismo ha
puesto de moda el término de "Azteca" para todo lo mexicano, desde futbolistas hasta diplomáticos, sin importar su procedencia ni que el 98o/o de los
mexicanos no tenemos nada de "Azteca" retornándole la pelota con perd6n
del pueblo azteca, al que no deseo ofender, pueblo que en la época prehispánica
logr6 fincar una temporal grandeza, subyugando o otros pueblos por medio
de la astucia, la fuerza, el comercio y el tributo e integrando su propia cultura
con los restos que quedaban de los pueblos dominados y la herencia ancestral
de las viejas culturas de los Olmecas, Toltecas, Teotihuacanos y Tarascos;
absorbida por ellos.
Quiero llamarle así en vez de con el despectivo nombre usual de "Chilan-

guenses". Inventor a la medida de héroes p6crif d
Es realmente el mixtifº d d
. .
os eturpado de verdaderos.
1ca or e 1a Histona.

ª

de "Azteca" naci6 de un t orpe intento
.
lizaEl. ,nombrecito
.
de revivir la centra
c1on que imperaba en todos los aspectos durante la C 1 .
.
l
al que se intenta darle .
.
o oma, tnste egado
sino hasta en la raza. vigencia, no s6lo en lo político, lo econ6mico y cultural,
Federalismo
por· el que luchara Migue1R amos Anzpe,
.
. defraudado,
es El
s6lo
una mala co
ha sido
y no de h ch
p1~ al. carb6n de otros federalismos, es ficticio, es de letras
"
, : os y per3ud1ca a México. Con cuánta raz6n alguien ha dºch .
son mas unportantes por s1, mismas
.
las espigas que el lazo que las ata".1 o.

Er

MICROHISTORIADOR

Es. un .importante personaJe
· en e1 mundo de la Historia es

.

p:J::::

~: : : :0 ~i~li!::!aj:rechin_uvnerolusjoy~'ky bdien ,~co~dicionado estudio,
e!~
'
ar ex · tiene un
·
d
1
y secretarias bien entrenados pale6
gran ~wpo e ayudantes
todos los archivos y bºbli t ,
gr os expertos. Tiene acceso fácil a
t b . d
i
o ecas y cuenta con el auxilio de los peritos. El
ªJº el e~uipo, consiste en escoger, recoger y colocar las pequeñas piezas que
orman un gigantesco rompecabezas. informaciones
fuentes y en particular de la Hist . , R .
. que proceden de todas las
ona eg1onal Nm ' Hi
· d
que sea puede prescindir de l
.
.
gun _stona or, ¡x&gt;r erudito
investiga sobre el terreno mis::;c1~ y clardas aportaciones que hace quien
el d ali
. n os gran es mapas no se puede incluir
et e por falta de espacio; pero cuando el detalle es d .
.
hace en un re d
.
e importancia, se
.
cua ro marginal. Esa es la aportaci6n del Historiador Provi·n
c1ano.
-

:.r

.

/ª

solo
queda completarla dándole
Terminada la estructurac1on
·' narrabva,
·
,
~uerpo
y volumen,
recurriendo a la técnica historiográf'ica, la cnuca
, . y la
mt
ta
·,
erpre c1on y hacer conclusiones abstractas y profundas q
1 d
l
a la obra.
ue e en c ase
E~ Macr~~storiador, mira con desdén la obra del provinciano del ueblenno;
enoca en ella
la patente falta de t'ecmca,
.
p
afi
.
pero recurre ay ella para
nar el detalle valioso, aunque rara vez lo confiesa.
. No pasa esto entre el Regional, el Pueblerino y el Mon6grafo ,· éstos militan en el mismo bando.

423
422

�LA

HISTORIA ORAL

He dejado intencionalmente casi para colof6n, un capítulo sobre el que
deseo hacer hincapié. En los últimos años, en Europa, más concretamente en
Inglaterra y también en los Estados Unidos; la Historia y la Tradici6n Orales,
han tenido notable relevancia, en las Universidades se han creado cátedras para esa materia y se le da singular importancia, pues se considera
Historia Viva.
Provincianos y pueblerinos tenemos ahí un rico fi16n que ell.-plotar como
fuente de nuevos tipos de Monografía que poco se practica pues aun se ve
con desdén y no se le da beligerancia. Me refiero a la Tradici6n Local, la
Leyenda, la Anécdota, el Corrido y la Tragedia popular versificada. Con
mucha frecuencia al hacer una investigaci6n las encontramos y sin darles
importancia las tiramos al bote de la basura sin pensar que todas tienen un
fondo hist6rico de mayor o menor importancia. En vez de tirarlas, deberíamos
por lo menos guardarlas en el caj6n de los tiliches que un día pueden ser
de utilidad para más tarde analizarlas, investigarlas y comprobar las verdades
que encierran; luego compilarlas y tomarlas como tema para una maravillosa
Monografía. No debemos permitir que se pierdan, debemos conservarlas
para beneplácito de los viejos, delectaci6n de los j6venes y encanto de
los niños. Ellas pasan de boca en boca, se transmiten así de generaci6n en
generaci6n, son siempre nuevas y casi inmarcesibles porque en ellas se encierra
el alma y el sentir de los pueblos y los villorios. Podremos pasamos sin la Historia del Plan de la Noria o la Batalla de Salamina, pero nadie dejará de
leer o recordar al Señor de Chalma, el corrido de Rosita Alvírez, las anécdotas de Pancho Villa o la Leyenda de la Llorona. Las fuentes son inagotables
y accesibles y el éxito de la publicación está asegurado.

He afirmado que me siento revolucionario, a los hombres de nuestra tierra
les gus~ las re:oluciones'. nunca hemos sido conformistas, pero para hacer
revoluc1on, necesitamos UillmOS y luchar por nuestro ideal, no puedo salir yo
solo a la palestra armado sólo de una resortera o una honda ante el Goliat
de las Instituciones jerarcas de la Historia.
Soy un visionario; mas nos convendría a los que escribimos historia local
en vez de Regionales ser más bien llamados Románticos y hasta Buc6licos po;
lo de pastor y por lo de soñador, y porque practicamos el deporte de la
pedrada.

Saltillo, Coah., agosto 29 de 1976.

RECOMENDACIÓN

Compañeros de andanzas y aventuras en el apasionante mundo de la Historia. Yo los exhorto a que aunque sea por una vez intenten escribir una
Monografía sobre uno de estos temas, no les pesará pues por lo menos afinarán
su práctica en la investigaci6n y la estructuración.
De Xicoténcatl y no de Moctezuma es la poca cultura de mi pueblo; viene
de la mezcla de las culturas hispánicas y tlaxcaltecas como la de casi todo
el noroeste de México, cultura que tuviera su foco de distribuci6n al igual
que de raza, en la vieja Colonia de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

425-

�DOS CRONISTAS FRANCISCANOS DEL NUEVO SANTANDER:
SIMÓN DEL HIERRO Y VICENTE DE SANTA MARlA *

Lic. CARLos GoNzÁLEz SALAS
Universidad de Tamaulipas

I
EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)

LA

de las tierras que posteriormente durante la Colonia recibirían el nombre hispano de Nuevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para escribir su crónica de las fundaciones
a la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, año de 1749. El coronel don José de Escandón emprendió su
caravana expedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes de
diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: Con la ocasión de entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del Nuevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el día 9 y
llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día siguiente.
Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo de muy
primera mano.
COLONIZACIÓN

Con seguridad las notas fueron escritas en el terreno de los hechos y por

* Presentado en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.
1976.
427

�ellas nos enteramos de no pocos pormenores de las fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas.
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el colonizador y los frailes, mas no creemos que éstas constituyan un alegato jurídico como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los.
pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número de ellas
en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario" (Padilla) : Los borrados y cadimas ( en la Tamaolipa) ; los pintos (San Fernando) ; los pamoranes (a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán"- los guiaba por el arroyo de San
Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se fija en
todos los acontecimientos y carece de consideración o reflexión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano por incluir el itinerario de
las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística ( 1941), prestando un gran
servicio a los estudios históricos ya que no conocemos otra edición y aun ésta
es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador del
Estado- no lo desconocía. Lo que sí nos extraña es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo las opiniones.
en que no estamos de acuerdo, reconocemos el sentir justo de Gabriel Saldívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera vista ya
considerado como documento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organizaba la
naciente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual constituye una de las primeras fuentes de información del Nuevo Santander como
entidad independiente".
Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores (hoy
Santander Jiménez), el 17 de de febrero de 1749 para que esto se ponga

de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo, fluido y espontáneo de la narración.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimientos, buen paraje y buena agua, se determinó
para este día la fundación de la Villa, con la advo::ación de los Cinco Señores, y fue de esta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con sus
armas, al son de caja, en la plaza que es grande y espaciosa, tiene docientas
varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida, al capitán de la
villa, y estando a la puerta se bendijo la iglesia o ramada, el coronel le hizo
su razonamiento al capitán tomándole juramento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finalizó, diciendo que su administración
en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de Zacatecas, se cantó
la misa, a la que asistieron los padres Villar y García y después se cantó el
Alabado. Después se llevaron los soldados y pobladores a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sacó una limetilla de mistela, la que se
repartió a los capitanes y jefes principales, en pequeños vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron gracias. Aquí le reconvino el P. Simón diciendo
que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el pueblo de la misión, que
a esto era su venida y a esto se le ordenaba en la patenta que traía, que no
se hacía mención de villas sino de misiones, y que si no tenía ( n) lugar para
vivir y sembrar los indios, era esto bastante motivo para que no se juntasen
etc. Mostró el coronel alguna displicencia, oyendo esta pregunta dijo que por
entonces no había indios, que cuando los hubiese se les haría lugar en la
villa con los pobladores y que con ellos sembrarían y que de esto dispondría
después de su vuelta. -A esto le instó el P. Fray Simón diciendo que no rn
acomodaba con su disposición, ni su respuesta, que le había de señalar misión distinta con lugar para pueblo y tierras para criar sus bienes y para
sembrar los indios, que a esto le enviaban de parte del Colegio, a lo que dijo
que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló
a la parte norte de la población, sitio con el título de N. S. de la Consolación ...
En este estado quedó la villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Consolación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde sus
palabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las peticiones del fiscal y del auditor de la junta general de guerra, así como en el informe privado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de
San Fernando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
429

428

�¿ Quién era Simón del Hierro?

Muchos tenían su carácter y su contextura física de su apellido, pues lo
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas,
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confines del llamado Nuevo Santander, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el extenso territorio y caminar hasta en el Nuevo Reino de León en 1742.
Sabemos que nació en la ciudad de Zacatecas por el año de 1700; sus padres fueron don Antonio del Hierro, genovés, y doña Ignacia Salas, oriunda
de Zacatecas. Ingresó al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del
que iba a ser su primer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719;
profesa el 3 de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre de 1724.
Gran caminante y fervoroso admirador del V. fray Margil de Jesús lo acompaña en su caminata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él
débesele la conservación del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende el viaje hacia la costa del Seno Mexicano de la que deja escrito el
diario citado· débesele también el Informe o Descripción de las Misiones del
' documentos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escribió
Seno Mexicano,
además dos tomitos que se conservan admirablemente manuscritos en la biblioteca y archivo del convento del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacatecas donde hemos tenido la fortuna de hojearlos; contienen éstos: Relaciones, 'Diarios y otras Noticias muy importantes sobre las misiones de fieles e
infieles; Tomo Primero: l. Breve relación de la última salida y misiones del
V. P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relación del camino y misiones
que se hicieron por los lugares que en ella se expresan. (1726-1737) 3. Breve
relación de la entrada y estancia de fray Simón del Hierro en la Costa del
Seno Mexicano. 4. Caminata por el Reino de León que hizo fray Simón
del Hierro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones. Tomo 11. l. Síntesis Histórica y Cronológica del Colegio Apostólico de
N. S. de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y
(38-57); 3. Catálogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas de cartas del V. P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de
misiones del Colegio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del
padre Margil de Jesús al padre Comisario General (Fol. 65-75). También
desempeñó el cargo de comisario septena} de misiones y fue guardián desde
el 28 de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de
oro sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775.
Fue gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil Y
seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por él como su confesor.
430

La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas.
Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V. P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás, nos
atañen de cerca.

11

FRAY VICENTE DE SANTA MAR1A
Y SU RELACIÓN HISTÓRICA
Pocos documentos deberían andar en manos y estudio de todos los tamaulipecos como los escritos por Fray Vicente de Santa María. Los redactó a
petición de los descendientes de Don José Escandón y Helguera, los prestigiados criollos don Manuel de Escandón y Llera, Segundo Conde de Sierra
Gorda y sus hermanos, licenciado Mariano, don Francisco y doña María Josefa para reivindicar la memoria de su padre y exaltar su gran obra colonizadora. Santa María dióles el nombre de Relación Histórica de la Colonia.
del Nuevo Santander y constituyen una magnífica descripción del extenso y
rico territorio de lo que hoy es Tamaulipas, que aún conserva su valor además de que nos da a conocer las tribus y naciones que lo habitaban, sus costumbres y lenguas ya que conoció y trató a algunas de ellas como la de los
mariguanes y los que él llamó "maratines" (quizá sean los Martínez) ; conoció de cerca sus usos sociales y su religión. Leerlo, en una palabra, significa
adentrarse en nuestro pasado histórico y en la evolución de nuestro Estado
tan poco conocido de los tamaulipecos. La Relación fue escrita hacia 1790.
Hubiera tenido cinco volúmenes; sólo éste escribió el padre por razones
que ignoramos y probablemente porque dedicó su actividad a menesteres que
le robaron todo su tiempo. El plan era extenso y comprendía propiamente
la actuación del Coronel Escandón en estas tierras del Seno Mexicano; la
conquista, pacificación y población de la nueva colonia y aun más allá. Lo
más probable es que el proyecto haya sido abandonado. Sólo se conoce de
hecho el primer tomo del cual se conserva el original manuscrito en la Bi431

�"blioteca Nacional sección de manuscritos, inscrito bajo el número 1665. Re.sulta de interés sumo conocer el plan original de la obra tal como él mismo,
Santa María, lo dejó planeado en las primeras páginas de la Relación. Toda
,ella sería fruto, como nos consta por esta primera parte, de una inspección
personal a lo largo y lo ancho de la Colonia aprovechándose, como él mismo
afirma, "de las relaciones y noticias que procuraba adquirir de los prácticos y
.moradores del país, especialmente en orden a la historia natural, distancias
y actual estado de sus poblaciones. Del cúmulo de esos conocimientos, tanto
adquiridos por papeles, como habidos por la observación personal, resultó
el método que me ha parecido más adaptable y oportuno en los cuatro libros que se ven." Después habla de un quinto libro, como dijimos. Por todo
lo cual se comprueba que empleó Un Método y que en él tuvo especialísima
relevancia, la observación personal que se manifiesta en la confesión propia:
"Añadí el viajar personalmente por todo lo que pude de la costa" y desmiente lo que no pocos han puesto en duda: su conocimiento directo del territorio y de sus tribus.
Creo conveniente transcribir el plan completo que el autor se proponía
para conocer mejor lo que nos legó. Se componía de cinco libros. "El primero, sobre el estado natural y antiguo de la costa desde el tiempo de la gentilidad a lo que se puede conjeturar, hasta la primera entrada de los españoles en ella. El segundo, sobre los sucesos acaecidos desde la primera empresa de su descubridor y progresos de su conquista hasta su muerte. El ter-cero, en que se ve el estado de la colonia y lo acontecido en ella desde la
muerte de su fundador hasta el día. Un cuarto libro sobre la prodigalidad y
riquezas con que la naturaleza se explica, tanto en el reino mineral como
,en el animal y vegetal del suelo fertilísimo y por todas partes hermoso y
xico de la Colonia del Nuevo Santander y costa del Seno Mexicano." Y añade:
"Para consumación de la obra y para ver como en resumen, que de este trabajo puede resultar algún bien a la patria y al Estado, me pareció congruente extender Un Quinto Libro sobre las ventajas que se han seguido
y en lo futuro deberán seguirse a la nación, de la pacificación y dominio de
la costa del Seno Mexicano, de sus proporciones para el comercio, del número de sus poblaciones de que todavía es susceptible y de las riquezas abundantísimas que encierra y uso que de ellas podrán hacer". (Ver "Advertencia
previa al que leyere".) Santa María no quería cumplir sólo como historiador y geógrafo; era sacerdote y deseaba contribuir a la evangelización de estas tierras y a la felicidad temporal y eterna de sus moradores aborígenes;
para ello nos esboza otros propósitos que deberían redondear y complementar su gran proyecto. "Se discurrirá, asimismo, un algo sobre las máximas que,
432

según experiencias, parecen oportunas para la total reducción de los indios
Y la conducta qu~ a consecuencia deberán tener los misioneros y ministros
para_ cooperar al fm de esta obra y poner a la vista de los indios neófitos y
g~ntiles Un Catecismo Práctico de la Religión, del Orden Civil y de la Sociedad que hasta ahora han aborrecido y que es natural no aborrezcan, siempre que se les conduzca por medios eficaces e insinuantes." (lbid.)
Nosotros creem?s que las ocupaciones y sobre todo los menesteres y afanes en que postenormente a la reacción del primer libro se vio involucrado
sobre todo su participación en la conspiración de Valladolid y posteriorment~
e~ el proyecto constitucional que debía presentar a Morelos para ser sancionado en Apatzin~án, le impidieron dar cima al propósito inicial. ¡ Lástima
habemos quedado sm esta verdadera Historia de Tamaulipas hasta ese tiempo! Por lo visto algunas partes del plan logró insertarlas ampliamente como
puede comprobarse por el título de los puntos diversos del índice sobre todo
e~- lo t~nte a descripción de las riquezas naturales del país: valles y campmas, nos, mar Y playas, puertos y barras, salinas minerales además de lo
q~e arriba _i~dicamos respecto a costumbres, idio~a, bailes ~ mitotes, relig1on y trad1c1ones guerreras de los indígenas. Todo eso narrado en un hermoso estilo fluido y elegante; engarzado de citas y conocimientos que hablan claro de la cultura y erudición del franciscano.
_Ernesto de la Torre Villar puntualiza con toda precisión las fuentes esc:1tas de otros autores que Santa María utiliza a discreción, como informac10~es de las ei:pediciones anteriores, el Derrotero del bachiller don Juan Anto~10 de la Pena, que en calidad de capellán acompañó al marqués de San
Miguel del Aguayo en su expedición, la Relación sobre el descubrimiento
po~lació~ y pacifica~ión _del Nuevo Reino de León, del Capitán Alonso d;
Leon as1 como la H1stona de Juan Bautista Chapa sobre el mismo Re· o·
1
f
·
m ,
as re er~n:1as a l~s obras del padre Torquemada y su Monarquía Indiana,
a la Pol1t1ca Indiana de Solórzano Pereyra, al Diccionario de Antonio de
Alcedo, a 1~ obra de Fray_ Isidro Félix de Espinoza, a las Disertaciones del
padre Gum1lla y de Francisco Javier Clavijero; las referencias a éste último
son numerosas y su utilización frecuente, más las Disertaciones sobre la Tierra, los Animales y los Habitantes de México que la 'Storia Antica del Messico
Y las menciones de otros autores, e, incluso, el rechazo abierto de sus opini;
nes como las de Buffón, Robertson y de Pau.
El mismo de la Torre Villar asegura que la Relación de Santa
es "un cen~ó~ de noticias deslavazadas, ni una narración fatigosa y
de ~contec1~11entos, nombres y fechas, sino una descripción bien
sencilla, flmda y gustosa. El estilo del religioso es directo, conciso,

María no
recargada
planeada,
sin retor-

433
HUMANITAS-28

�cimientos barrocos ni disgreciones eruditas innecesarias y superfluas. Expresa
con claridad su pensamiento en periodos bien construidos y cortos". En fin,
que Santa María, Vicente José María de Santa María y Martínez, además
de todo, sobresale como excelente escritor. Nos queda pendiente hablar de
su persona.

III
¿QU!tN ERA VICENTE DE SANTA MAR1A?
Incorporado a nuestra literatura histórica por haber sido autor de la
Relación Histórica de la Colonia del Nuevo Santander, Vicente de Santa
María nos pertenece de algún modo. Hemos hablado de la obra, escribamos
ahora de su persona.
Vicente José María Santa María y Martínez fue oriundo de Valladolid
(Morelia) donde nació el 7 de septiembre de 1755. Hijo de don Felipe de
Santa María y de doña Rosalía Martínez, registrados como españoles, esto
es, criollos avecindados en esa ciudad. Don Antonio Guitubay fungió como
padrino del bautismo celebrado en la Parroquia del Sagrario Metropolitano
de Valladolid. Ahí creció y se robusteció y aprendió las primeras letras el
niño Vicente pidiendo ser admitido a los catorce años en la Orden de San
Francisco. Un año más tarde hace su profesión solemne emprendiendo una
carrera brillante en distinguidos puestos y encomiendas, "religioso de espíritu abierto, inquieto, amante del estudio y de la vida activa" como nos lo
pinta Ernesto de la Torre Villar, quien es uno de los que más se han empeñado en averiguar su biografía completa. Entregóse con pasión a los estudios
de filosofía y teología y pronto el éxito le sonríe quedando como maestro
en Valladolid. Pasa con el cargo de maestro de artes al convento de Querétaro, puesto ganado a través de magníficas oposiciones entre el mes de abril
de 1780 y el 20 de octubre de 1781.
Se distingue también en la oratoria sagrada como predicador del convento de Querétaro, al paso que dirige a los jóvenes levitas y los orienta en su
vocación. De trato agradable, finca numerosa red de amistades y se relaciona con numerosos prohombres en varias poblaciones. Quizá sea en ese
tiempo cuando cultiva amistad acendrada con miembros de la familia Escandón que más tarde lo llevarían a defender la persona del Conde de Sierra
Gorda y a escribir su famosa Relación. Ocupó diferentes puestos en la Orden y podría decirse que se apasionó en las rivalidades entre criollos y penin434

sulares dentro de ella tomando partido a favor de los primeros en un ambiente de encendida virulencia. El L ibro Becerro de Provincia lo registra
como perteneciente A la Parcialidad de los Criollos.
Profundo conocimiento y benévola inclinación hacia las clases oprimidas
le reportó el trato con los hermanos de la venerable orden tercera que le
abrió nuevas perspectivas y le fue alimentando aquella ansia de libertad y
de independencia para sus hermanos que más tarde lo conducirían a la militancia abierta desde su puesto de ideólogo de la Revolución de Independencia. Santa María fue siempre un intelectual y como intelectual se conserva
dentro de la "inteligentzia" mexicana que desea y trabaja por la emancipación ya sea conspirando (lo que ocurre en Valladolid) o elaborando un anteproyecto de Constitución para que Morelos lo presentara en Apatzingán.
Cultiva con esmero su inteligencia con variadísimas y sapientes lecturas que
asimila con facilidad, prueba de ello es el derroche impresionante que hace
de ellas en la Relación. Vivió las vicisitudes sociales y políticas de su tiempo
con pasión cada vez mayor, pero no desdeñó servir a su Orden aun en menesteres al parecer incompatibles con su arrebatado espíritu de vanguardia
como Vicario de religiosas en Querétaro. Pronto vuelve a sus tareas de docencia a Valladolid, a las cuales renuncia.
Realiza con permiso de sus superiores un víaje de inspección por la costa
del seno mexicano recogiendo datos e informándose oralmente, leyendo cuanto de interés se le podía ofrecer sobre la recién establecida Colonia del Nuevo Santander, para luego redactar la Relación; ya hemos visto que no tuvo
tiempo de dar cima al plan inicial y solamente desarrolló algunas partes.
No sabemos cuánto tiempo empleó en esa inspección llevada a cabo antes de
1790. En 1801 lo encontramos acompañando a Juan Antonio del Castillo
y Llata en un minucioso recorrido por haciendas, ranchos, pueblos y demás
para delimitar un posible Obispado de Valles que proveyera eficazmente la
labor apostólica de La Huasteca. En los trámites anteriores al proyecto. Del
Castillo y Llata dirigiéndose al Virrey en una carta fechada en diciembre 20
de 1799 al h.ablar de quiénes podrían acompañarlo para la misión de demarcación de límites, escribe: "Y por cuanto entre los sujetos que pueden darla,
contemplo sea uno el Reverendo Padre jubilado Fr. Vicente de Santa María residente en el Convento de Valladolid por Haber Recorrido en Persona
Toda la Colonia del Nuevo Santander. Y lo más del Territorio que ha de
Inspeccionar y Formado de el una Completa Descripción, por encargo y súplica de mis hermanos políticos, Conde de Sierra Gorda, Gobernador de dicha Colonia y Don Mariano de Escandón, Maestre de la Escuela de la Santa
Iglesia de Valladolid; cuyo trabajo lo redujo a varios tomos, y a causa de
435

�la guerra no se han remitido a España para su impresión". Pese al pormenorizado y valioso informe redactado por Juan Antonio del Castillo y Llata,
asesorado por Fray Vicente de Santa María, el proyecto no se llevó a efecto
y corrió igual suerte que el proyectado Estado de Iturbi~e o Estado Huasteco del Diputado Manuel Fernando Soto; la semilla no cayó en tierra infecunda y hasta hace poco se convirtió en realidad.

.,

Después de estas honrosas comisiones, retorna a servir a su Orden ahora
como rector del convento de Zamora, circunstancia que le ayudó a compenetrarse de las necesidades de esos pueblos conociendo su situación social y
política, no sólo religiosa, que le facilitó a venir en auxilio del Obispo Abad
y Queipo para los problemas de límites entre los Obispados de Michoacán y
Guadalajara. De ahí va a Salvatierra como Guardián del Convento y de
ahí a Valladolid como comisario de la venerable Orden Tercera, puesto que
ocupaba todavía para 1809. Fue en este año donde formó parte activa de
la conspiración a favor de la Independencia de México como uno de los
componentes más comprometidos. Va a prisión allí mismo en Valladolid y
luego a otros sitios. Desde el encierro se enteró de los sucesos: el desastre de
Puente de Calderón y la muerte de los cabecillas del movimiento. Y enterado del movimiento de Don José Ma. Morelos que levantaba un ejército y
se hacía rodear de distinguidos intelectuales como el Lic. Ignacio López Rayón, José María Coss, José Ma. Liceaga y otros, logra escapar y unírseles
en su intento más que de combatir a los realistas, de dar al país una forma
de gobierno que respondiera a las necesidades. Destacó su personalidad en la
Suprema Junta Nacional al grado de que terminó con las desavenencias entre Rayón y Liceaga y de que Rayón pensara en él proponiéndolo como Delegado de México para asuntos espirituales al Arzobispo de Baltimore y Delegado Pontificio. Como buen conocedor del derecho, colabora en la elaboración del proyecto de Constitución y, sabedor de que Don Carlos Ma. Bustamante hacía otro tanto, lo invita a unir esfuerzos; no llegó a unírseles pero
probablemente envió su proyecto. Hacia julio de 1813 terminó Santa María el suyo y envió copias a Rayón por quien fue recibido, a Morelos y a los
abogados del grupo de los "Guadalupes".

honramos de contarlo entre nuestros más insignes hombres de letras en Tamaulipas.

NOTAS Y REFERENCIAS

' DEL HIERRO, fray Simón, Diario que hizo Fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicación del diario
de padre Simón del Hierro se omiten las notas a manera de diccionario escritas por
su autor al final del diario; esas notas fueron publicadas por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conquista Espiritual del Nuevo Santander, Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta; cotejándolas con las que de puño y letra escribió el padre Simón del Hierro en el manuscrito
de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe de Guadalupe, Zacatecas, descubrimos que
faltan algunas de las notas y, refiriéndose a pormenores geográficos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareció interesante recogerlas de modo que completen
las ofrecidas por el padre Lejarza. Pronto las publicaremos en la segunda parte de
nuestro estudio e investigación sobre Las Misiones franciscanas de la Colonia del Nuevo Santander que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misione.s del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca y la Secularización de las Misiones,
que emprendimos y tratamos de llevar a feliz término bajo los auspicios del Instituto
de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
• Ver "Advertencia previa al que leyere".
3
Ibídem.
' Provincia de S. Pedro y S. Pablo de Celaya, No. 3, año 1798.
• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, Erección de Obispados en el Siglo XVIII, El
Obispado de Valles, sobretiro de Estudios de Historia Novohispana, Vol. 111, México, 1970, Apéndice 4, pp. 194-195.

Convocado por Morelos a Chilpancingo para concluir con las diferencias,
va a Acapulco, donde se encontraba Morelos, para preparar el Congreso.
Una terrible peste se enseñoreaba del puerto. Vicente de Santa María contrae el mal y muere ahí en el año de 1813. Por todos esos acontecimientos y
otros actos que se van descubriendo está siendo considerado como uno de los
más definidos inspiradores del movimiento de Independencia. Nosotros nos

436

437

�LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA Y SU
INFLUENCIA IDEOLóGICA EN MÉXICO
(Notas para su estudio.)

ERNESTO DE LA

ToRRE

VILLAR,

Universidad Autónoma de México.

EL NORTE novohispano, llamado en la época virreinal tierras septentrionales,
produjo en la mente de los mexicanos amplias y abundantes preocupaciones.
No podía ser de otra manera, pues México, desde los tiempos precolombinos sufrió un intercambio recíproco, un flujo y reflujo de corrientes de
toda especie entre Norte y Sur, entre las costas y el altiplano.

Las tierras norteñas, descubiertas por los conquistadores españoles, despertaron en ellos gran admiración, y su interés por los inmensos recursos
naturales que encerraban, la importancia estratégica y política que se les
concedió fue siempre señalada. Tanto el Oriente como el Occidente fueron
explorados y descritos con entusiasmo por los grandes descubridores: Juan
Ponce de León, Lucas Vázquez de Ayllón, Pánfilo de Narváez, Remando
de Soto, Tristán de Luna y Arellano, al Oriente; y en el Oeste por Vázquez de
Coronado y el fantasioso e inquieto Fray Marcos de Niza. Sus opiniones,
que encontraron eco tanto en los gobernantes españoles como novohispanos
y entre la población novohispana que crecía y prolongaba con su esfuerzo la
acción descubridora de la metrópoli, motivaron diversos movimientos de expansión hacia el Norte hasta llegar más allá de Vancouver por el Pacífico y
muy arriba del Mississippi y Missouri hacia el Oriente. El continente que se
mostró cada vez más vasto fue recorrido y reconocido en todas sus latitudes
y sólo tuvo fin esta exploración cuando barreras políticas, esto es, la presencia de colonizaciones extranjeras, la detuvo. Su reconocimiento, si bien provocaba la admiración y era un estímulo para su colonización y poblamiento,
representó a los ojos de las autoridades una preocupación ya que su control

439

�político, cultural y económico se les dificultaba por la falta de medios político-administrativos idóneos y la necesidad de arraigar en el centro una
sociedad compleja difícil de manejar que no se quiso dispensar. Los esfuerzos
colonizadores en los que se aprovechó tanto a elementos criollos como indígenas, procedentes éstos de los grupos aborígenes más adictos a los europeos,
como tlaxcaltecas y tarascos, uncieron al septentrión político novohispano,
más estos esfuerzos no llegaron sino a unos límites detrás de los cuales quedaba un territorio más amplio que el dominado, y en él una población heterogénea que por sus condiciones culturales escapaba a la sujeción estatal y
religiosa. El régimen misional que como puntas de flechas se instaló en el
Norte, puso las bases de una incorporación que fue muy difícil y lenta y que
sólo de haber proseguido su acción pacífica, unida a formas de colonización
coherente con las necesidades de su ulterior desarrollo, pudo haber detenido
varios siglos más tarde la pérdida de ese territorio.1
El entusiasmo que el septentrión despertó entre los mexicanos, la admiración de sus vastos recursos naturales que le señalaba como un territorio que
aseguraba a la Nueva España un futurQ positivo, un crecimiento sólido y una
grandeza político-económica admirable, quedó plasmada en numerosos testimonios que datan desde el siglo XVI. No es necesario, ni podemos hacerlo,
recoger los que existen, baste citar algunos que son como hitos que muestran
ese interés.
Testigo de calidad, es en el siglo XVII Carlos de Sigüenza y Góngora,
quien redactó en 1689 para el Virrey Conde de Galve a base de la descripción del capitán Juan Enríquez Barroto un Memorial acerca de la Bahía de
Panzacola, en el cual señala que es: "puerto tan en estremo capaz y cómodo
para que las armadas de Su Majestad como los navíos particulares, tengan
en él su total alivio en todos los contratiempos que suelen experimentar en
todo el Seno Mexicano". En el mismo Memorial menciona "la abundancia
de agua dulce, la inexistencia de arrecifes y la presencia de bosques abundosos de encinas, laureles, robles y pinos, de tierras en que prospera el cultivo del maíz, frijol, calabazas, tomates, chiles y otras vituallas propias de
VELÁZQUEZ, María del Carmen, Establecimiento y pérdida del Septentrión de
Nueua España, México, El Colegio de México, 1974 [8] - 262 pp., mapas (Centro
de Estudios Históricos, Nueva Serie 17.)
Para la colonización de las zonas vid.: ALESSio ROBLES, Vito, Coahuila y Texas
en la época colonial, México, D. F., Cultura, 1938, 753 pp. En esa obra se ocupa
principalmente de la colonización tlaxcalteca.
1

440

Indias y excesiva cantidad de peces de tan diversas especies cuantas apenas
podrán hallarse en otra parte de las costas de aquesta América." 2
Tal comodidad, tales ventajas para una colonización, y principalmente la
importancia estratégica que esa bahía y los territorios aledaños tenían tanto
para la defensa del Reino de la Nueva España como para su futuro engrandecimiento, hizo a Sigüenza recomendar el poblamiento de esas regiones, la
construcción de bases militares y de misiones que civilizaran y atendieran
las necesidades espirituales de la población, y la preservaran de cualquier ataque de los enemigos; franceses, ingleses, holandeses que tendían un cinturón
bélico en torno del Imperio y se aprestaban a destruirlo.ª
Muchas otras voces levantáronse en esos años que motivaron la atención
de las autoridades, atención que cristalizó en la construcción de un cordón
defensivo que fue desde la Florida hasta Cartagena de Indias, pasando por
la Habana y Puerto Rico, cordón que se trató cada vez de hacer más efectivo y poderoso.
La riqueza septentrional y su importancia política continuó preocupando
a la Nueva España en años posteriores. Fuera de memoriales y relaciones
muy amplias, de una correspondencia que abruma por su cantidad y principalmente por la inteligencia y el cuidado que encierra y que también revela
cómo la administración estatal fallaba ante numerosos imponderables y ante
la deshonestidad e indiferencia de muchos de sus miembros, mencionemos
cómo en los órganos de comunicación pública, en los medios destinados a
satisfacer la necesidad de información del pueblo aparecían amplias noticias
destacando las exploraciones arriba de la costa de California y las riquezas
de esas tierras. En la Gaceta de México hallamos información a este respecto
que muestra cómo la sociedad estaba interesada en conocer no sólo la descripción geográfico-ecológica de la Nueva España, sino su importancia estratégico-política. Las noticias acerca del viaje de Malaspina con sus corvetas
Descubierta y Atrevida así como de otros viajeros, las menciones acerca de
la riqueza pesquera de las costas californianas vecinas a las misiones como la
de Monterrey, aparecidas en mayo de 1795 y en otros meses más, revelan
un interés creciente a esos territorios de los cuales mucho se esperaba, pero
• Documentos Inéditos de Don Carlos de Sigüenza y G6ngora. La Real Uniuersidad
de México y Don Carlos de Sigüenza y Góngora. El reconocimiento de la Bahía de
Santa María de Calve. Recopilación, prólogo y notas de lrving A. Leonard, México,
Centro Bibliográfico Juan José de Eguiara y Eguren, 1963, VI-118 pp. (Bibliotheca
Mexicana 1 ) , p. 50 y ss.
• lbidem.

441

�a los cuales se sentía tan desprovistos de cuidado, de atención, de arraigo al
centro de poder novohispano.4
Si la creación de Comandancias de Provincias Internas, y la implantación
del sistema de Intendencias que signüicaron un más amplio control militar,
y económico político revela la preocupación estatal por afianzar el septentrión novohispano, esas soluciones fueron tardías, débiles e inseguras ante
un desarrollo político económico que las colonias angloamericanas manüestaban con seguridad y firmeza. Aún la institución de un nuevo virreinato
como el de Nueva Granada o el del Río de la Plata, integrado por los territorios nórdicos de la Nueva España, pudo haber sido medida eficaz, pero
su creación fue detenida por los acontecimientos políticos de la época.

La colonización angloamericana no fue en Nueva España sentida ni motivo de preocupación sino tardíamente, en el siglo XVIII. Anteriormente y
en esa misma época más nos preocuparon los franceses establecidos como
vecinos en la Luisiana y merodeantes en los bordes del Mississippi.5 Los anglos fueron mirados con curiosidad, aun cuando algunas veces con recelo. Lo
que en ellos extrañaba fundamentalmente era su diversa religión, la cual
les separaba de los novohispanos, pero éstos veían con simpatía cómo algunos ingleses y norteamericanos se convertían al catolicismo como es el caso
de Newark Jackson Walker, joven bostoniano quien en 1795 a los 22 años
• Gazetas de México, compendio de noticias de Nueva España por Don Manuel
Antonio V ALDEZ, México, en la Imprenta de Don Mariano de Zúñiga y Ontiveros,
1784-1809.
En tomo de esta publicación véase el artículo de Ru1z CASTAÑEDA, María del
Carmen, "La tercera gaceta de la Nueva España", Gazeta de México (1784-1809)
en Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, vol. 6, julio-diciembre 1971,
pp. 137-150.
• La aparición de franceses en esa zona se documenta entre otras fuentes en DE LA
PEÑA, Juan Antonio. Derrotero seguido por el Marqués de San Miguel de A.guayo,
en su viaje y expedición a la Provincia de Texas (1720-1722), para recuperarla de los
invasores franceses de la M ovila, reintegrar sus misiones y establecer barrera -con
la construcción de presidios en las Adays, Texas y Bahía del Esp!ritu Santo. Escripta
de orden del mismo Marqués en la Villa de Santiago de la Monclova, Capital de la
Provincia de Coagüila, Nueva Estremadura, por el Br. D . ... Capellán Mayor del
Batallón de San Miguel de A.razón, el 2 I de junio de 1722. Esta obra ha sido impresa en Documentos para la Historia Eclesiástica y Civil de la Provincia de Tex~,
Nuevas Philipinas, 1720-1779, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1961, XI · 463 pp., 1l.s.
mapas ( Colección Cbimalistac de libros y documentos acerca de la N ucva España 12).
Muy importantes son las obras de DE LEÓN, Alonso, la de BAUTISTA CHAPA, Juan
y SÁNCHEZ DE ZAMORA, Fernando editadas en Historia de Nuevo León con noticias
sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por

442

fue solemnemente bautizado en la parroquia de la Santa Veracruz con asistencia de todas las personas de distinción de la ciudad y un gran conjunto
de plebe que aguardaba en las afueras del templo contemplar al neófito que
recibiría las aguas lustrales.6
No podemos conocer cuál fue el estado de la opinión pública novohispana
ante la rebelión de las colonias inglesas, pues durante los años de la independencia norteamericana no se publicaron gacetas, pero una vez que éstas
se inician algunos informes se pueden recoger de ellas, demostrativos del interés que se tenía en el desarrollo político del nuevo Estado. En las Gacetas
que van del mes de abril de 1794 en adelante aparecen numerosas noticias
en tomo de la política internacional de Jorge Washington quien no dejó
arrastrar a su país a nueva guerra con Inglaterra, a pesar de los intentos del
Ministro francés Genet y de varios políticos para apoyar a Francia en sus
disputas con la Gran Bretaña. La actitud de Washington es vista con profunda simpatía por los redactores de la Gaceta, no sólo por revelar una
libertad de acción que beneficiaba a su país, sino por no aceptar las presiones que el gobierno revolucionario francés le hacía para tomar parte en una
lucha que no le incumbía. La firmeza de Washington, su conducta política
aun enfrentándose a Jefferson a quien también se adiniraba, es puesta de relieve en nuestros periódicos como ejemplo de rectitud, de patriotismo, de
libertad, de criterio, de respeto a los intereses nacionales.7
Sabemos muy bien que los años posteriores, esa simpatía hacia los Estados
Unidos y sus dirigentes va creciendo en la medida en que disminuye, por los
excesos revolucionarios y el expansionismo napoleónico, la simpatía por
Francia. El enfrentamiento de Napoleón contra la iglesia que se amplificó
en la propaganda político-religiosa con los sucesos de 1808 en Bayona, nos
hizo temer más al francés que al norteamericano. Sin embargo, fuera de esta
antipatía y peligro inmediato, el crecimiento de los Estados Unidos, su fortalecimiento, su dirección política empezó a ser objeto de atención de observadores más profundos, de estadistas auténticos como el Conde de Aranda,
el Cap. Alonso de León, Juan Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de
Zamora. Estudios preliminares y notas de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno
del Estado de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1961, LVI-283 pp. ils. (Biblioteca de Nuevo León 1.)
VELÁZQUEZ, María del Carmen, op. cit., p. 191, documenta en su obra la entrada
al territorio Novohispano ya en el siglo XIX de Philipo Nolan, Tbomas Freeman y
Zabulon Montgomery Pike.
• Gazeta de México, año de 1795.
'Ibidem.

443

�quien bien informado de la situación del Imperio y sus diversas dependencias
y de la política europea en general, pudo vislumbrar el peligro que significaba la aparición de un fuerte poder económico-político en América, que venía a romper el equilibrio de la política europea. Después de él Godoy,
apoyado en los Planes de Aranda vuelve a advertir el peligro y a proponer
un remedio que aunque resultaba tardío hubiera tal vez detenido la fragmentación del Imperio.8
Estas observaciones últimas, circularon en América Hispana y fueron conocidas y meditadas por diversos estadistas hispanoamericanos. Los primeros
observadores de nuestra realidad político-internacional como Alamán y el
Dr. Mora, tuvieron muy en cuenta el pensamiento de Aranda, observaron
cómo iba siendo realidad su profecía y no sólo se asombraron y atemorizaron
ante el peligro que significaba, sino que trataron de evitarlo.9
Efectivamente, el crecimiento rápido de los Estados Unidos, su capacidad
expansiva provocó en las autoridades metropolitanas y en las mexicanas honda
preocupación, semejante al interés creciente que los territorios al Sur de las
primitivas trece colonias despertaba en los dirigentes de la política norteamericana. España ante la Independencia de los .Estados Unidos -lo señala
Rydjord- se tuvo que enfrentar a un dilema: el temer que Inglaterra quien
conservaba en América numerosas fuerzas, con las cuales podía ampl~ar sus
dominios, si llegaba a un acuerdo con sus antiguas. colonias podría formar
con ellas una alianza con la cual se enfrentaría a las posesiones borbónicas,
Luisiana y Nueva España, y si no llegaba a ese acuerdo, de toda suerte la
autonomía de las colonias significaba un foco de contagio para sus posesio• DE LA TORRE VILLAR, Ernesto, La Constitución de Apatzingán y los crea1ores
del Estado Mexicano, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1964, 425 pp., ils., pp. 2~-26.
.
• Fue MoRA, Dr. José María Luis en su obra México y sus revoluciones, 3 ~s.
París Librería de Rasa 1936 el primer publicista americano que comentó Y publicó
' de Aranda. En ' torno ' de la política borbónica en general y en particu
. lar de
el Plan
Aranda y de su Plan vid.: ZAvALA Y LERA, Pío, España bajo los B~rbones, 4a. ed.,
Barcelona, Labor, 1945, 417 pp., ils.; DÁvILA Y COLLADO, M., Reinado de Carlos
IJI, 6 vs., Madrid, 1891; ALcÁzAR MoLINA, Cayetano, Los hombres del ~espotismo
ilustrado en España. El Conde de Floridablanca, su vida Y su obra, Murcia, 1934 Y
más concretamente MoRET Y PRENDUGAST, S., El Conde de Aranda, Madrid, 1879;
KoNETZKE Richard Die Politik des Gra/en A randa, Berlín, 1929; RooRÍoUEZ CAsADO,
Vicente "Política :xterior de Carlos III en torno al problema Indiano" en Revista
de Indias 19441 pp. 227-266 y WHITAKER, Arthur P., El Pseudo-memorial de
Aranda d; 1783 en JI Congreso Internacional de Historia de América, Buenos Aires,
1938, II, pp. 549-558.

444

nes, la primera de ellas México.10 Ante ese peligro, España trató de detener
el avance angloamericano, promoviendo la separación de los territorios al
Sur del Mississippi y constituyendo con ellos una entidad separada. Este
proyecto que se denominó la Conspiración Española, estuvo apoyado por algunos funcionarios franceses. Resultaba evidente que los fuertes intereses
comerciales que se beneficiaban con la navegación del Mississippi y la colonización que se establecía en sus riberas, despertaba grandes ambiciones entre
las tres potencias que deseaban su control, grandes luchas entre ellas, de las
cuales a la larga saldrían victoriosos los Estados Unidos al obtener la cesión
de la Luisiana que estaba considerada como la llave para penetrar en México.11
Mucho antes de ese año, los políticos americanos cultivaron diversos
proyectos que fueron también motivo de preocupación para los dirigentes
novohispanos. En 1785 el Ministro John Adams, conocía y comentaba al
año siguiente el panfleto conocido como La Crisis de Europa en el que se
habla de la emancipación de las colonias europeas en América y se proponía
una coalición de Gran Bretaña, Estados Unidos, Holanda, Rusia, Dinamarca,
Suecia, Prusia y Austria para lograrla. Adams comentaba ante esa proposición, qué debía tenerse en cuenta para su política futura, y mencionaba
cómo agentes de la Gran Bretaña y otros países europeos deseaban independizar a las colonias españolas y portuguesas para aprovecharse con su
comercio.12 Diversas noticias llegadas a los Estados Unidos reveladoras del
descontento general existente en México, fueron aprovechadas por diversos
agentes y funcionarios que no creyeron inconveniente aprovechar cuanto
resquicio de inquietud surgiera para apoyar sus intentos expansionistas. Por
su parte los descontentos con la política española no tardaron en solicitar
el apoyo de diversas potencias, principalmente Inglaterra para obtener la
emancipación política que tanto deseaban.
Si los mexicanos deseosos de romper un vínculo político veían que era
necesario adoptar una nueva forma de gobierno y esa forma se los proporcionaba el nuevo estado surgido de una guerra emancipadora, los norteamericanos a su vez pensaban que sólo era posible ayudar a México a ser libre
si éste consentía en cambiar su mentalidad, en transformarla, como lo afir'" RYDJORD, John, Foreign interest in the lndependence of New Spain, an introduction to the war for Jndependence . .. , by Durham, North Carolina, Duke University
Press, 1935, XII-347 pp., lis., p. 77 y ss.
" lbidem, p. 191 y ss.
11
lbidem, p. 97. Cfr.: Diplomatic Correspondence of the United States of .A.merica,
/rom the signing of the Definitive Treaty of Peace. . . to the Adoption of the Constitution, March 4/ 1789, 7 vs. Washington, D. C. 1833-34.

445

�13

maba Jefferson en 1787 al solicitarle un agente de nuestro país su ayuda.
México debería seguir los lineamientos de la Unión Americana, darse una
organización semejante, una constitución como la americana, pero antes que
nada debería liberarse mentalmente de los vínculos que la ataban al sistema
español. Esto explica cómo José Antonio Rojas, perseguido por la inquisición
hace un elogio de las ventajas de la independencia americana y copia para
sus paisanos la constitución americana.14 Los Estados Unidos ofrecían a través
de las prédicas de Thomas Paine y de los escritos de los censores del régimen
español como Santiago Puglia, un modelo a seguir.15 La reprobación y condena de un sistema que los censores hispanoamericanos hacían y la apología
de un modelo que se tomaba por su eficacia como excepcional provocó en la
mente de los mexicanos marcada simpatía por el país vecino, por sus instituciones y sus hombres. Esa simpatía que fue creciendo día tras día, sólo
se detendría ya hacia 1807-1808 debido a las noticias de la conducta de
Wilkinson y Burr en el norte novohispano.16 Pero ni siquiera eso le restó
atractivo al sistema norteamericano. Los mexicanos pudieron distinguir también cómo la política norteamericana era diferente de la Inglesa que como
17
en el caso de Buenos Aires, ofendía a las posesiones hispanoamericanas.
11 JEFFERSON, Thomas, The Works of Thomas Jefferson, la. ed. Paul Leicester
Ford, 12 vs. New York, 1904-1905 y The Writings of Thomas Jefferson, ed. Andrew
A. Lipscomb, 20 vs. Washington, Library Edition, 1903.
" ALAMÁN, Lucas, Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, 5 vs. México,
J. M . Lara, 1849-1852, 111 apéndices. En la actualidad preparo un trabajo más amplio en torno de Rojas. El Ministro Luis de Onis, señala María del Carmen Velázquez
en su documentado y s6lido estudio, veía más tarde con admiraci6n, aun cuando con
desconfianza el crecimiento de los Estados Unidos.
PAINE, Thomas, The Writings of
11 Acerca del primero de estos autores véase:
Thomas Paine, ed. M. D. Conway. 4 vs. New York, 1894-1896. Parte de las obras
de Paine corri6 traducida por Manuel García de Sena en Hispanoamérica bajo
el título La Independencia de la Costa firme justificada por Thomas Paine treinta
años ha. Extracto de sus obras traducido del inglés al español. Filadelfia, Imprenta
de T. y S. Palmer, 1811. Esta obra contiene fragmentos de De Common Sense, the
Disertation on the first - Principies of Government. Moderna edición de esta obra es
la siguiente: La Independencia de la Costa Firme, justificada por Thomas Paine,
trenta años ha. Traducida del inglés al español por Don Manuel García de Sena.
Con prólogo del profesor Pedro Grases, Caracas, Instituto Panamericano de Geografía
e Historia, 1949, 255 pp., 11s. (Comité de Orígenes de la Emancipación Núm. 5.)
1• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, "Dos proyectos para la Independencia de Hispanoamérica: James Workman, Aaron Burr", en Revista de Historia de América,
México, No. 49, junio de 1960, 83 pp., en donde se proporciona amplia información
sobre esos dos personajes y su acci6n en las fronteras novohispanas.
" El bombardeo y toma de Buenos Aires por los ingleses produjo fuerte conmoción

446

Los Estados Unidos en la mente novohis
.
sus dirigentes modelos a segu·
-~ana resultaron un eJemplo, y
ir como tamb1en s · · ·
extrañar que en los inicios de 1 I d
d . us mst1tuc1ones. No es de
. .
a n epen enc1a Mex ·
.
publicistas como el Dr FranCJ·sco S
M I
icana, nuestros pmneros
.
.
evero a donad
El D
ricano haya tributado amplios 1 . J
o :n
espertador Amecívicas y haya incorporado parae ogios . ~rge Washington por sus virtudes
conocuruento y estímulo d 1
.
unas estadísticas reveladoras del crecmuento
. .
asomb
d 1e os
, mexicanos
a raíz de su independenci·a y e
. .
roso e pa1s del Norte
·
sas notICJas no d b·
·
pues por el contrario como h
d' h
: teron circular secretamente
. , .
'
emos ic o anteriormente
1 ,
riod1sbcos se alababa a los ,
.
, en os organos peproceres norteamericanos.is
Independientemente de la copia de la constituci,
.
Antonio Rojas aportara a México, es evidente ue on americana, qu: José
ron entre la poblac'ó E
d
q muchas otras mas crrcula1 n. so se emuestra al exam·
l •
, .
damental elaborado en México
.
mar e . pruner codigo funpaís. La Constitución de Ap t . Pa_1"ª orgaruzar política y jurídicamente al
la A , . M .
. a zingan, o sea el Decreto para la libertad de
mednca exicana sancionado en Apatzingán en octubre de 1814 f
re~o~oogru
.
d
.
po muy tmportante
de intelectuales los cuales , ~
,
de amplios conocimientos doctrinales que les sirvieron de 'fund
a mas
muestran su cultura jurídico política
. .
amento y que
dit
' se msprraron en la Constitución aana de 1812 y en las Constituciones francesas de 1791 de 1793 d 17g95
como lo hemos demostrado en otros trabaJos,
.
'
pero tamb.,
1Y e . ,
ciones norteamericanas.u
ien en as constitu.
, .
f Los
•, textos norteamericanos utilizados fueron en primer
termmo
la Cons
ituc1on acordada por los delegados del pueblo del Estado de M
h
Ba d 2 d
assac usettsy .e
e marzo de 1780, la Constitución de los Estados U "d d
América de 17
· bre de 1787 y la Constitución de la re
m ública
os e
. de septlem
de
de 2 de septiembre de 1790· De estas
,
,
p prm.
• Pennsylvan1a
1m
aprovecharonse
~1p; ~nte ~~s grandes principios, los fundamentos dogmáticos contenidos en
a ec arac10n de Derechos del Hombre más que la parte orgamca,
, .
esto

e~ el pueblo de México. El Diario de México de esos añ
.
. .
oón y comentarios duros de Carlos Mar' d B
os publicó amplia mfonna,. C
,
la e ustamante.
omentanos muy elogiosos en torno de los rócere
.
con los nuestros se hacen en pe 'ód'
.
p
s amencanos y comparaciones
A
.
n 1cos msurgentes como el s
• p . .
mericano que lo hace de Jefferso
W hi
. .
emanario atri6t1co
xicano. En diversas proclamas de ~ily
as ~gfton y e! Diario Polltico Militar Meeren tes Je es polí !leos y inilit
mención
elogiosa
principalmente
a
W
h'
ares aparece una
11
as mgton.
~E LA TORRE VILLAR, Ernesto, El Constitucionalismo Mexican
e! Decreto Constitucional de Apatzingán México ;;A.;; origen, en
n e Humanidades, 1964, 618 pp., lls., pp. 166_2/
,
, Coordina-

~:ud~o sobre
CJ

447

�es la que define la forma y la esencia del Estado, 1~ que precisa, su estru: •
' polít1co-1uri
. . 'd"ica, aun cuando algunos de los artículos de caracter
tura
d"
d orgad
nico de éstas constituciones fueron también empleados por los iputa os e
Apatzingán.20
De la Constitución de Massachusetts de 1780, que puede ~~irmarse fue
, se sigwºó se utilizaron los principios de la Declaracion de Dere1a que mas
'
.
·
t sé timo octavo
chos contenidos en los artículos primero, qwnto, sex 0 , P
' d . '
'ci:no
decimocuarto
y
decimosexto,
cuyo
espíritu
y
aun
la_
le~ra
se
a vierte
de
'
·
·
·
rto
vemticuatro
en los artículos veinticuatro, quinto, vemt1cmco, cua ' d A
. , y cuaDel
renta uno veinte y seis, treinta y dos y cuarenta de la e p~tzmgan. . ,
, y¡o VI', art'iculo VII deriva de la inspiración para la implantacion
capitu
del Habeas Corpus.
De la Constitución de 1787 se nota una semejanza entre los artículos,
·
do, con las de Apatzingán
rimero tercero quinto, octavo y decunosegun
pque siguen:
. '
. '.:cuatro, veinticuatro' cuarto, veinticuatro y cuarenta y uno,
vem...
y cuarenta.21
. . , sexta, se puede desprender
una
Del mismo documento, en su a d lClon
.
influencia hacia determinados principios que m~ej~ron los ~onsutuyen::
.
. . !mente lo&amp; relativos al establectm1ento del Jurado, y
mexicanos, prmcipa
H b
Co us En la
. , IX del artículo primero, las referentes a1 a eas
rp .
1a seccion
"b •
del Congreso se
. , VIII del artículo primero que señala las atn uaones
'
secc1on
,
.
¡ s son las va1
hace una enumeración bastante prolija de las mismas, as cua: .
. do aprovech adas por las Constituciones posriantes circunstanciales, van Sten
teriores: francesas, española y la mexicana de 1814.
. . , de p ennsy1vam·a de 1790 hay notable parecido entre sus
De la Constitucion
,
.
articulos
prunero,
segund° Y séptimo' con el veinticuatro, cuatro y cuarenta
•
'
22
de la de Apatzmgan.

, •
elabo. • • dogmáticos y algunos orgamcos,
amplios y generosos
Esos prmcipios
b·
t
Ji
rados a Jo largo de varios siglos de lucha del ~ombr~ p~r su ienes ar. y los creadores del derecho constituc10nal mgles y norteamericano
bertad que
.
t transmitieron a los revolucionarios franceses,
· tal" aron y postenormen e
.
cns iz
'
1 h b
de Chilpancingo-Apatzmfueron sabiamente aprovechados por os om res
, para estructurar sobre ellos la sociedad que anhelaban.
gan,
.. Ibídem, p. 198.
21
Ibídem, p. 199.
20
lbidem.

¿ Cómo conocieron nuestros constituyentes esos códigos? La respuesta no
es difícil de dar. Posible es que en ediciones inglesas que circularon en toda
América a fines del siglo XVIII y principios del XIX; pero también es muy
probable que haya sido en versiones españolas u otras, contenidas en la obra
de algún tratadista, como Thomas Paine, cuyos estudios fueron bien conocidos por la élite Hispanoamericana y traducidos y publicados numerosas veces en Venezuela, Perú y en Filadelfia, de donde se distribuyeron copiosamente, por los restantes países. Una de las obras de Paine más importante es
la que tradujo el inquieto político venezolano Manuel García de Sena, titulada: La Independencia de la Costa Firme justificada por Thomas Paine
treinta años ha. Extracto de sus obras, traducido del inglés al español por
D. Manuel García de Sena, el cual fue publicado en 1811 en la imprenta
que T. y J. Palmer tenían en Filadelfia. Este libro de 288 páginas contiene
fragmentos de las obras de Paine: De common Sense, De Disertation on the
first-principles of Gouernment y otras, a más de los siguientes textos legales
norteamericanos: Declaración de Independencia de 4 de julio de 1776; Artículos de Confederación y Perpetua Unión de 8 de julio de 1778; Constitución de Massachusetts; Relación de la Constitución de Connecticut; Constitución de New Jersey; Constitución de la República de Pennsylvania y la
Constitución de Virginia. Esta obra traducido en 1810 lleva una dedicatoria
del propio García de Sena, la cual tiene el propósito de "ilustrar principalmente a sus conciudadanos sobre la legitimidad de la independencia, y sobre
el beneficio que de ella debe desprenderse, tomando como base la situación
social, política y económica de los Estados Unidos".23

El aprovechamiento de estos textos así como de las obras de Burke que los
constituyentes mexicanos hicieron, muestra que nuestros próceres estuvieron
influidos tanto por los textos legales norteamericanos, como por las ideas de
numerosos publicistas anglo americanos; cómo supieron aprovechar las ideas
generosas de renovación que bullían en el mundo de aquellos años y adaptarlas a sus necesidades. Hombres atentos a los cambios que se operaban en
su mundo circundante, acogieron lo que en ese mundo les pareció correcto.
El notable desarrollo que los Estados Unidos habían adquirido, su crecimiento, la tranquilidad y respeto de que gozaban, inducía a los mexicanos a
adoptarlos, a imitar por de pronto sus formas institucionales que se consideraban fórmulas mágicas en la transformación que todos anhelaban.
La guerra insurgente amplificó la admiración hacia los Estados Unidos.
Sus directores creyeron que del país vecino debía proceder el auxilio nece21

lbidem, pp. 199-200.

449
448

HUMANITAS-29

�,. d o, un de f ensor. Con esta idea actua.
e en él encontraríamos un a,1a
sano, qu
M
l
Ra)·ón u Los agentes destacados en ese
tanto Hidalgo como ore os y
.
.
L
ron,
'
. f'mne que se tuvo del apoyo norteamericano.
al
estran la creencia
.
pais mu·
l
f
rzas
de
Morelos
de
norteamericanos,
e
· · almente en as ue
presencia, ?~mc1p
.
l e lle aba a través de los puertos del golfo;
auxilio recibido por tierra y e qu
lgd dos sino de auténticos líderes políti· no sólo de numerosos so a
,
1a presencia
. .,
los emancipadores para crearJes
l Dr Robinson y otros, s1rv10 a
cos co~. ~a cierta en la ayuda norteamericana. Las decenas de anglos e~
una co i.a .
armas a ortadas al país, el envío de parque y umlas fuerzas insurgentes, las
P_
lidos de los puertos de norteamérica,
corsanos sa
farmes a través de los bµques
. .
d
. tad que habría de aumentarse en
tod llo confirmó un sentumento e arrus
.
oe
la
di . , de Mina y el apoyo de grandes consorcios comercia1817 con
expe cion
.
.
d os en la apertura de los mercados mexicanos.
les interesa
xtrañar que al consumarse la independencia y tras el
Por ello no es de e
d'
forma
.
,
. o de don A ustín de Iturbide que respon ia a una .
intento monarqwc
g
l tablecimiento de la República y
d
or la tradición al pensar en e es
apoya a _P •,
h
' lt a pensar en el modelo norteamericano y hargaruzacion se aya vue o
. .,
;ano sido emple~dos sus códigos fundamentales para elaborar la Constttucion
de 1824.
tirución uno de cuyos principios fundamentales radica en la
Esta Cons .
f d al ha sido criticada desde sus orígenes por sus
adopción del sistema e ;:n:s advierten que esta forma gubernativa n~ rescontemporáneos y poli~dqd olítica Lorenzo de Zavala, el primero, atribuye
ponde a nuestra rea a P
·
• d 1
'
o.
d 1823-24 una gran ignorancia e as teorias P_
a nuestros constiruyen~ e
~
ara elaborar la constirución se srrlí~cas en boga en su ue=~~ yd:en;! : : : traducción impresa en Puebla de
vieron como texto y m
.
d boca en boca y que se
1 An 1 25 Esta aseveración que ha corrido e
os
ge es. .
.
1
a más de ser de mala fe, desconoce los anrepite por la mercia Y a pereza,
· . de Tadeo Ortiz, México, Se,. D
ToRRE VrLLAR, Ernesto, Labor Diplomática
E LA
.
4
206
(Archivo
Histórico Diplomitico 3a.
cretaría de Relaciones Extenores, 197 ,
pp.

época No. 4.)
. ó .
d las Revoluciones de Mlxico (1808u
z
Lorenzo Ensayo Hist neo e
J
DE AVALA,
'
1832 Cf
a este personaje vid.: BURLE SON, esse
, N
York 1831·
r.,
d l L
P
1830), ans, ew
'
al Mé .
1953 284 h. PARCERO, Ma. e a uz,
Isaac, La vida de Lorenzo de Za~ a, d 7coReforn:a liberal en México, México, IruLor,nzo de Zavala, Fuente y ,onge~ist:ri: 1969 XII-292 pp. (Serie Historia XX)'
tituto Nacional de Antropologia. e
'
án'
• SmRRA O'REILLY, Justo,
f' de un coterr eo suy0 ,
1 b'
Y fundamentalme~te a i~gra ia 1 v· . a los Estados Unidos, Mérida de Yucatin,
Noticia sobr, su vida 'Y escr1tos, en e
ia.Je
1846, 57-383 pp., ils.

450

tecedentes ya mencionados de la Constirución de Apatzingán, la cual de seguro no conoció Zavala, pero también y lo que es peor, Lorenzo de Zavala
no conoció el Semanario Político y Literario aparecido en las imprentas de
Mariano de Zúñiga y Ontiveros, en la de Alejandro Valdez y en la de Celestino de la Torre de 1820 a 1822. En el \'Olumen cuarto del Semanario -lo
señala Jesús Ihmoff Cabrera- aparecen "los documentos interesantes relativos a la primera revolución emprendida en el continente americano" tal es
el título con que se presentan al público, y entre esos documentos aparecen:
la Declaraci6n de Independencia, los artículos de unión perpetua de 1776
entre las provincias de New Hamsphire, Massachusetts-Bay, Rodeisland,
Conecticut, New York, New Jersey, Pcnnsylvania, los estados de Kent y
Sussex sobre el río Delaware, Mariland, Virginia, North Carolina, South Carolina y Georgia; la Constirución de los Estados U nidos de 1787, artículos
adicionales a la Constitución y diversas arengas de Washington y de Jefferson.29 La publicación en el Semanario Político y Literario de éstos documentos debi6 asegurarles amplia difusión, no sólo en la capital sino en diversas
provincias. Por otra parte, a más del Semanario apareció en México otro
periódico, El Federalista, editado del 24 de junio de 1823 al 14 de octubre
del mismo y el cual insertó amplios trabajos en tomo a la adopción del sistema federal. Este periódico que se vendía acompañado de los discursos de
Jorge Washington, fue ampliamente difundido entre los politólogos de la
época.
Zavala ignoró también los contactos establecidos entre Esteban Austin, de
quien fue bastante amigo y don Miguel Ramos Arizpe. Se sabe que aquél
quien había propuesto varios proyectos de ley a los legisladores mexicanos,
elaboró un Plan de Gobierno Federal que someti6 a la consideraci6n de Ramos Arizpe, el cual contenía condensados los principios de la Constitución
Americana. Este Plan, como ha sido señalado ya (Gaxiola, Ihmoff) presenta
grandes semejanzas con el Proyecto de Acta Constitutiva elaborado por el
célebre padre del federalismo mexicano, Ramos Arizpe. 27
Si Zavala en su Ensayo Histórico critica la copia de esa constitución, en
su Viaje a los Estados Unidos se preocupa por dar a conocer a los mexicanos
las formas de gobierno establecidas en la Unión Americana y a ese respecto
,. YnuOFF CABRERA,
tudiosos del federalismo
bliográficas, México.
n GAXIOLA, F. Jorge,
Porrúa, 1956, p. 177 y

Jesús, "Dos publicaciones periódicas de interés para los esen México", en Boletín del Instituto de Investigaciones BiLa crisis del pensamiento político y otros ensayos, México,

ss.

451

�proporciona una información detallada que comenta inteligentemente, de las
diversas constituciones estatales y de la Constitución General norteamericana.28 De toda suerte su crítica no disminuye en nada el hecho de que
haya sido el modelo norteamericano el adoptado para organizar a la República Mexicana en sus inicios y que de esa primera adopción institucional
hayan derivado otras más, que se creyeron necesarias y útiles para encauzar
al país.
A continuación veremos, en otros cuantos testimonios, cómo continuó la
influencia ideológica de los Estados Unidos, ejerciéndose positiva o negativamente en el desarrollo de México.

El notable y creciente progreso material de los Estados Unidos, la firmeza
de sus instituciones, su poderío, el impulso educativo y cultural que elevaba
el nivel espiritual del pueblo, el orden establecido dentro de un pleno ambiente de libertad, el libre y efectivo ejercicio democrático, el ascendente nivel
económico que el pueblo en general iba adquiriendo, llevó a los inteligentes
observadores de aquella realidad a cotejar, a comparar a la sociedad mexicana, a nuestras instituciones con las norteamericanas y a mostrar a éstas
como reales modelos a seguir, como paradigmas que sólo a base de una profunda transformación se podrían alcanzar. La pintura que nuestros primeros
sociólogos como Zavala hacen de nuestro pueblo y las comparaciones que
establecen, pueden molestar nuestro nacionalismo, mas esos cuadros corresponden a una realidad. Es posible que haya exageraciones, pero éstas resultaban necesarias ante el cambio que se deseaba. El propio Zavala se da cuenta
que sus descripciones podrían molestar la quisquillosa sensibilidad mexicana, mas cree necesario mostrar los males para proponer los remedios. Por
otra parte, Zavala no es un crítico que vea en lo mexicano aspectos puramente negativos. Advierte en el modelo imperfecciones, encuentra en el vecino país elementos negativos que le parecen constituyen un mal grave dentro de la sociedad norteamericana, defectos o concepciones sociales inadmisibles que chocan por completo con la concepción mexicana del prójimo,
del hombre en general.
Algunas de las comparaciones generales que Zavala hace entre los dos
países, entre dos formas de ser, entre dos culturas son las siguientes:
Los Estados Unidos, afirma, son "un pueblo laborioso, activo, reflexivo,
21

DE ZAVALA, Lorenzo, Viaje a los Estados Unidos del Norte de América, París,
Imp. de Decorrchant, 1834, VII-374 pp. y passim. Ésta es la edici6n que hemos
utilizado.

circunspecto, religioso en medio de la multiplicidad de sectas tolerante avaro, libre, orgulloso y perseverante. El mexicano es ligero, ~erezoso intolera~te, generoso y casi pródigo, vano, guerrero, supersticioso, ignorant~ y enenu.go de todo yugo. El norteamericano trabaja, el mexicano se divierte; el
pnmero gasta lo menos que puede, el segundo hasta lo que no tiene: aquél
lleva a efecto. las empresas más arduas hasta su conclusión, éste las abandona a los pnmer~s pasos: ~l uno vive en su casa, la adorna, la amuebla,
la ~res::"ª de las inclemencias; el otro pasa su tiempo en la calle, huye la
hab1tac10n, y en un suelo en donde no hay estaciones poco cuida s:lel lugar
de su descanso. En los Estados del Norte todos son propietarios y tienden a
aumentar su fortuna; en México los pocos que hay la descuidan y algunos
la dilapidan.
. Al hablar así debe entenderse que hay honorables excepciones, y que espec1~l~ente entre la gente de educación se encuentran virtudes sociales y dom~s~cas muy recomendables. También hay en los Estados Unidos personas
prodigas, perezosas y despreciables. Pero no es ésta la regla general.
Parece qu: oigo a algunos de mis paisanos gritar: "¡ Qué horror! ved cómo
nos desacredita este indigno mexicano, y nos presenta a la vista de ¡
_
bl
• ili
os pue
~s c1v zados. Tranquilizaos, señores, que ya otros han dicho eso y mucho
mas de nosotros _Y de nuestros padres los Españoles. ¿ Queréis que no se diga?
Enmendaos. Qwtad esos ochenta y siete días de fiesta del año que dedicáis
al juego, a la embriaguez y a los placeres. Acumulad capitales para vuestra
decente manutención y la de vuestras familias, para dar garantías de vuestro
interés en la conservación del orden social: tolerad las opiniones de Jos demás: sed indulgentes con los que no creen lo que vosotros creéis: dejad a los
huéspedes de vuestro país ejercer libremente su industria, cualquiera que sea,
Y adorar al supremo Autor del Universo, conforme a su conciencia. Dedicaos al t~abajo útil: componed vuestros caminos: levantad casas para vivir
como racionales: vestid a vuestros hijos y a vuestras esposas con decencia·
no exitéis tumultos para apoderaros de lo ajeno: por último vivid el frut~
de vuestro trabajo, y entonces s~réis dignos de la libertad y de los elogios de
los hombres sensatos e imparciales".29
Más adelante tendrá ocasión de insistir en esas diferencias que no las hace
c?n la mira de den!grar, sino de corregir, de ofrecer un modelo a seguir, un
eJemplo que es posible emular en la medida en que nos esforcemos a abandonar vicios ancestrales y adoptar una conducta positiva. Considera Zavala
• Ibídem, pp. III-VI.

452

453

�que no todo lo que se veía en el vecino país era bueno, que allá también
había grupos que vivían en condiciones infrahumanas de las que difícilmente
podían escapar y que en México, pese a la existencia de varios grupos en
situación paupérrima, éstos tenían sobre aquéllos una esperanza de mejoiía.
Esto lo pone de relieve al comparar la situación de los Squatters del Mississippi con los indios de Chalco y del Valle de Toluca.30
Las diferencias sociales existentes en los Estados U nidos son subrayadas
por Zavala. Si fue un admirador entusiasta de sus instituciones jurídicas, económicas, educativas, también fue un censor rígido, de la persistencia en el
país que admiraba, de una realidad social angustiosa, de sentimientos que no

"

• Jbidem, p. 47. La comparación que hace es la siguiente: "En los bancos menos
cenagosos de las orillas hay rancherías o pequeñas casas de madera, montadas sobre
estacas que las sostienen y preservan de la humedad y de los lagartos, y en estas
miserables chozas habitan los proveedores de leña para los trescientos barcos que viajan
en aquel caudaloso río. Los Americanos los llaman Squatters, que creo quiere decir
agachados: será sin duda porque no pueden estar en pie en sus habitaciones por ser
muy pequeñas. Mrs. Trollope hace una pintura muy melancólica de estas pobres
gentes. 'De tiempo en tiempo, dice esta viajera, aparecen unas cabañas de cortadores
de leña, que proveen a los buques de vapor de la necesaria, y que viven en este
tráfico a riesgo, o mejor diré, con la certidumbre de una muerte prematura, a cambio
de pesos y de whiskey (aguardiente de maíz). Estas tristes habitaciones están en la
mayor parte inundadas durante el invierno, y las mejores están sobre estacas que
preservan a los habitantes de ahogarse cuando suben las aguas del río. Estos desgraciados seres son víctimas de calenturas agudas, que ellos desafían sin miedo alentados
por el estímulo de licores espirituosos de que hacen uso. El aspecto macilento de sus
miserables hijos y mujeres causa horror, y aunque se repetía este espectáculo con
frecuencia jamás dejó de causarme la misma impresión. Su color es pálido azulado
y todos parecen hidrópicos. U na vaca y dos o tres puercos, con el agua hasta las
rodillas, distinguen a los más acomodados entre estos desventurados, y lo que puedo
asegurar es que nunca vi la naturaleza humana reducida a tanta degradación como
aparece en los leñeros de los malsanos bancos del Misisipi.'
En efecto es exacta la descripción de Mrs. Trollope. Pero yo he visto varias de
estas pequeñas rancherías aumentarse en los lugares en donde lo permitía la altura de las tierras litorales, y formar ya aldeas en que se comienzan a establecer casas
de alguna comodidad. Nuestros Indios de la laguna de Chalco y de los pantanos del
valle de Toluca se hallan en la misma situación de estos Squatters. Pero hay esta
diferencia, que nuestros Indios pueden mejorar mucho las tierras, establecer sus casas
sobre un suelo sólido, criar animales y coger cosechas; mientras que éstos no pueden
salir del pequeño círculo en que han establecido sus cortes de madera y leña, porque
los aluviones del río no se lo permiten. En un pueblo a tres leguas de Toluca, llamado
San Pedro de los petates, los Indios viven dentro de las aguas que se derraman del
río de Lerma en tiempo de lluvias. Mueren muy jóvenes, y la última peste del cólera,
que hizo tan pocos estragos en la capital del Estado, acabó casi con aquella pequeña
población" .

454

se conciliaban con el espíritu humanitario, amplio, de esencia cristiana fraternal que la civilización cristiana, española y mediterránea le había dotado.
Por ello Zavala no puede menos de condenar la desigualdad racial, la discriminación de la población negra que se hacía en los Estados Unidos. Estima que los norteamericanos pese a sus adelantos en la democracia política,
no habían alcanzado una democracia social efectiva. De esta consideración
penetrante, de este sentimiento producto de una larga, sana y positiva tradición, va a derivar el párrafo siguiente en el cual Zavala, a base de una gran
sinceridad conviene en conceder a la civilización cristiano-hispánica una mayor superioridad que la que encuentra en las formas imperantes en los Estados Unidos:
"Aunque los católicos y los protestantes convienen -escribe- en que todos los hombres son hijos de Dios, hermanos entre sí y herederos de la gloria
con iguales títulos, sólo los primeros dan ejemplos prácticos de esta profesión
de fe. En un templo católico el negro y el blanco, el esclavo y su señor, el
noble y el plebeyo se arrodillan delante de un mismo altar, y allí hay un olvido temporal de todas las distinciones humanas: todos vienen con el carácter de pecadores y no hay otro rango que el de la jerarquía eclesiástica.
En este sagrado recinto no recibe inciensos el rico, no se lisonja el orgullo de
nadie ni el pobre se siente abatido; desaparece el sello de la degradación
de la frente del esclavo al verse admitido con los libres y ricos en común para
elevar sus cánticos y ruego al autor de la naturaleza. En los templos protestantes no es así. Todas las gentes de color son excluidos o separadas en un
rincón por enrejados o barandales; de manera que aun en aquel momento
tienen que sentir su condición degradada.
El más miserable esclavo recibe de manos del sacerdote católico todos los
consuelos de la religión. Es visitado en su enfermedad, consolado en sus
aflicciones; sus labios moribundos reciben la hostia consagrada, y en el último momento de su agonía, la voz postrera que escucha es el sublime apóstrofe que dirige el católico al moribundo: "Proficiscere anima christiana.
Parte en paz, alma cristiana". ¿ Cómo no han de ser así católicos todos los esclayos y negros de la Luisiana.81
Y más adelante hace presente la superioridad de la cultura cristiano latina
sobre la anglosajona y protestante en ese aspecto al comparar la superioridad
jurídica y legislativa que México tiene sobre el vecino país.
"Al pasar de la República Mexicana a los Estados Unidos que permiten
" lbidem, pp. 58-59.

455

�la esclavitud en nuestra hermana y vecina, no puede dejar el filósofo de
sentir el contraste que se advierte entre ambos países, ni dejar de e&gt;..-perimentar una agradable memoria por los que han abolido este degradante tráfico y hecho desaparecer entre nosotros los vestigios de tan humillante condición de una especie humana. El general Guerrero dio un decreto el 16 de
septiembre de 1829, en virtud de facultades extraordinarias, por las generosas inspiraciones de D. José María Tornel. A mi pasada por Nueva Orleans
había en venta más de un mil esclavos. Esta gente es tratada con mucha severidad en la Luisiana. Ellos hacen el servicio de las casas y posadas, y generalmente duermen en el suelo. Cuando un amo quiere castigar a su esclavo o esclava, los manda a la cárcel con un billete que contiene la orden del
número de azotes que debe darles el carcelero. El pobre hombre o mujer
vueh-e a su casa con la nota que participa habérsele aplicado el castigo prevenido. Cuando el amo lo estima conveniente ordena que se aten las manos
del esclavo por otras, se le eche a tierra boca abajo, y se le azote de esta
manera. Muchas veces se oyen los gritos y lamentos de estos infelices, al
pasar por las cárceles por la mañana." 32
Fuera de estas diferencias que estima son un lastre de la cultura norteamericana, defectos muy sensibles en su desarrollo social, todo lo demás parece
a los ojos de Zavala superior, y digno de imitar.
Estima que la organización político-jurídica de Norteamérica debe ser seguida ajustándola a la realidad y luego que se conozca a fondo; que ciertas
formas judiciales como el jurado deben establecerse en México, por lo que
él abogó tanto en el Estado de México al igual que el Dr. José María Luis
Mora; que debe esforzarse el país por establecer, al igual que allá, una limpia democracia política, la cual deba ser respetada como ei...-presión libre y
espontánea de la voluntad popular. Que su ejercicio salvaguardado tanto
por el Estado, como por una alta conciencia ciudadana evitará los continuos
golpes de Estado, los motines y las rebeliones caudillistas.
Afirmaba don Lorenzo que la conciencia ciudadano sólo era posible establecerla a base de una transformación cultural de la población, lo cual sólo
se lograría, favoreciendo las instituciones de enseñanza, la instrucción pública que debería llegar a todas las capas del pueblo. Zavala es un fervoroso
partidario de los sistemas educativos establecidos en los Estados Unidos y al
igual que el Dr. Mora, aboga por un cambio radical en nuestros planteles,
12

456

Ibidem, p. 52.

que modificará a la lar"a la mentalidad d 1
33
consciente que sólo un :amb' d
. e os mexicanos. Zavala estaba
10
,
e mentalidad com J ff
.
dna lograr que el pueblo me .
'
o e erson opinaba, pox1cano se transformara E
b'
lo creía imposible. Pensaba que hab'
..
. se cam 10, Zavala no
ia que utilizar la educación, la relig1on,
.,
.. Ibídem, p. 145 Y otras· En reac1nconl
l '6
d.,
maci6n, escribe: "Este ramo
d
a e ucacion como fuerza de transfores uno e los más t did
York tiene más de trescientas ese I
l
a en os en aquella ciudad. Nueva
ue as, a mayor parte grat 'ta
cerca de cuarenta mil niños de amb
N
w s, en que aprenden
1
os sexos. o he visto ningú h b
eer, y muy pocos son los que no sepan
'b"
n om re que no sepa
de los Estados Unidos De aq ,
. escn ir entre los que habitan las ciudades.
·
m proviene el que lean lo
, .
parte en las cuestiones de grande . t é
f
s pape1es pubhcos, tomen
. ,
m er s y ormen una m
d
. ., .
d' d
asa e opm1on irresistible
Nmgun pueblo hay ni ha habido
una I'nfluencia tan decisiva y clire en
ta on1 e los ciudadanos t engan o hayan tenido·
y en Roma un pueblo dirigido por :raden as r:~~luciones de su gobierno. En Atenas
sus resoluciones después del exame d olres am 1~1osos o asalariados, tomaba al parecer
T d o era obra del entusiasmo
n e a ,materia
que .se sUJe
· taban a su deliberación.
.
0
O d e1 espmtu
• . .
de partido de d d
actos d e mJusticia que la post 'd d h
,
on e resultaban esos
,b .
'
en a
a condenado y
d •
pu licas a su ruina. Pericles en Aten::i
e·
,
'
que con u3eron aquellas re•
s, Y 1ceron en Roma no f
, .
q ue d ominaron y dirigieron la ult't
d
,
ueron 1os urucos.
·
m 1 u por su elocuenc·1 Ari 6f
•
ª·
st anes comenzó la
d esgrac1a de Sócrates y Anito s bl 6 1
de los hombres Clodio dio p/ _e~ os sentimientos del pueblo contra el más sabio·
mcipm a la desgracia d 1
d
.
e gran e orador romano y
Antonio le llevó al suplicio E 1 E d
.
· n os sta os Unidos del N t
'
gobierne, y las cámaras sean s r· 1 . é
or e aunque el pueblo.
u ie mt rprete las resol ·
·
prof undas discusiones Los M ti
'
uaones vienen de largas y
•
·
ee ngs o asambleas populare
d
tiones políticas, no resuelven nada definitivame
. ~ en que se ebaten las cuesde una fracción pequeña del p ,
nte. Manifiestan únicamente la opinión
•,
ais, que encuentra o no ene
tr ·
,
rac1on en las otras asambleas de l U "6 E
uen a s1mpatias o coope.
.
m n. ntre tanto se d' t 1
•
.
iscu en as mismas cuest iones en los periódicos y el Norte Am .
o en su bufete si es abogado .
encano a 1 pie de un árbol si es labrador o pastor
, 0 en su mostrador s·
·
"
artesano, lee y fija sus ideas con calrn
d
I negociante, o en su taller si
t , b
d
a y ma urez Un gobie
.
u op1a usca a por los escritores políti "
.
rno semeJante es la
El - V
cos .
.senor. an-Buren tuvo la bonda d d e acompanarme
a visita l
'd
a qwen v1 por segunda vez hab'é d I h h
r a pres1 ente Jackson
•
'
I n OO
ec O antes
e·
'
'
'
l
.
. en mcinatI, como llevo dicho.
El ilustre jefe me invitó a come
d
r Y tuve a satisfacción de se t
¡ 1
e 1os grandes personajes históricos de la r , .
n arme a ado de uno
boca la relación de algunos suce
.
epublica angloamericana, y oír de su
sos importantes Nuestra
'6
•
mente acerca de los sucesos de M' .
1 .
conversac1 n giró principal.
eXIco, Y e respetable a ·
•
tacto y discernimiento que me d'o
.
naano se explicó con un
1 una 1'dea ventaiosa
• •.
de
'd d
su JUICIO recto "Ustedes m d'.
.
su capaa a mental y de
.
'
e !JO, tienen que pasar por
h
purgarse de los vicios y preocupacione d
.
mue as pruebas antes de
s e su anterior educación
f
d
d
é
. Y orma e gobierno.
L os pue blos siguen por mucho tiem
.
•
po, espu s de un cambio
!'ti
1 •
Y d irecc16n de sus anteriores háb't
.
·
po I co, os impulsos
1 os, Y para vanarlos
se
·
,
enseñanza y la educación popular."
necesita mas que leyes, la

ª

y adelante, pp. 301-303 añade· "E B
fuera de veintitrés dominicales E. . n oston hay sesenta y ocho escuelas gratuitas,
. s cierto que en este Estado y el de Connecticut es

'

457

�oacc1on para hacerlo posible, que s6lo mediant: ufna
h ¡Jolítica y aun la C
d , ¡¡
a tnun ar
.
d ertaría resistencias se po na egar
lucha que necesariamente esp
h d sus elementos particulares positiaís que aprovec an o
y a establecer un P
.
, adelantadas de culturas
vos, admitiera los que le vendrían de na_cionesl msasancrre sino p~r su instruc,
.
o ,
0 por la raza m por a
que él cre1a supenores, n
. d l libe tad por la vigilancia del orden y
ción, su disciplina, por el cultivo e a
r '
,.
r
or
su
laboriosidad,
su
espmtu
d_
e
empresa,
po
el mantenimiento de la Paz' P
r la
.
.
ara realizar ese cambio se requiere renova
su tolerancia. Advierte que p
,
ºbl
, lo creía él al igual que
, .tu y que esto s6lo sera pos1 e, as1
l
sangre y e espm . ' os que ve1an
, en la co1omºzaci6n extranJ·era una panacea,
muchos otros mexican
.
.
. ue transformara toda nuestra formediante una fuerte comente m1gratona q
.do en su Ensayo Hist6rico,
ma de ser. De ahí deriva este trozo que apareci
reitera en su Viaje a los Estados Unidos.
.
.
de M exic
, · 0 he manifestado rrus
.E
hist6rico de las revoluciones
"En m1 nsayo
.
º6n de terreno conocido antes por
.
de esa bella y nea porc1
'
opiniones acerca
. t ante del Estado de Coahuila
. . de T exas, y hoy como una parte m egr
provincia
.
adelantada. Según el cálculo hecho por las ,relaciones
en donde la educac16n está más
ta mil penonas s6lo babia cuatro'd
la capital en 1830 entre sesen
'
taro
oficiales vero as a
.
. . ' de ciento treinta y un pueblos que presen
n
cientas que no sabían leer m escn~1r, yd
·1 trescientos noventa y tres el número
.6n ascend1a a oce m1
ál b
.
sus estados d e ed ucaci '
d'
1
escribir aritmética y ge ra, pnn•
os que apren 1an a eer,
,
och
bo
de niños de am s sex •
.
li .
s6lo había cincuenta y
O que
6
cipios de geografía, historia, dibodu¡o yl re ~ n,dyesde catorce a veinte años. La suma
ºb'
tre t os os mnos
d
no sabían ~eer y escn ir, ºud
en d de Boston de los fondos públicos para este sagra o
anual destinada en la Cl
mil
·
ta hasta setenta
pesos.
objeto, es desde cincuen
tabl . . t en los Estados Unidos merece la atenEl método de arreglar estos es
ec'.1°1enlos
resentantes de los respectivos barrios
.
Cada año se reunen os rep
ci6n de los meXJcanos.
. .
d
man Trustees los cuales se encargan
11a ·
'
d d las
diez o doce commona os que
y nomb ran
d" t ºb ci6n del examen del esta o e
de la colectación de los fondos, de ~u is nd u . - ' instrumentos libros, etc. tstos
'
.
d e los maestros numero e nmos,
escuelas, cond ucta
,
d
. es concesiones de las legislaturas y
od t
de los legados onac1on ,
bli
recogen los pr uc os
' .
C ando han concluido su año, pu can
6
demás productos destinados a 1~ ed~:Cl ~e t:do lo que han observado, las mejoras
una relación en que se cuenta
pu co
'
de niños etc. Ahora que escribo
'
. d d
q ue juzgan deben h acerse'. de. los gastos, 1numero
º6
al de los Trustees de la sOC1e a
•
la gesimacuarta re aci n anu
y k
esto, tengo a la vista
VI
f th eport o/ the public school society of N ew or .
pública de Nueva York; Twenty- our r
. dos que una tercera parte de los
Se puede asegurar, sobre cálculos muy aproXJ;a e~ticut concurren a las escuelas,
habitantes de los Estados de Massachussetts y
º6n de dos millones que tienen
. 6 d dos mil personas en una po aci
.
al
y que a cxcepc1 n e
escribir a lo menos. Compárese esta situac16n mor
estos Estados, todos saben leer_ y
d de nuestros Estados, y se conocerá
del pueblo de los Estados Unidos con _uno ~bl os r ahora nivelar nuestras institucio-cuál es la verdadera raz6n porque es unpos1 e po
.

ª

º':i

458

y Texas. Abierta la puerta a la colonización, como debía ser, bajo un sistema
de gobierno libre, era necesario que una generación nueva apareciese dentro de pocos años poblando parte de la República Mexicana, y de consiguiente
que esta nueva población fuese enteramente heterogénea, respecto de las
otras provincias o Estados del país. Quince o veinte mil extranjeros distribuidos en las vastas comarcas de México, Oaxaca, Veracruz, etc., diseminados
entre los antiguos habitantes, no pueden causar ningún cambio súbito en
sus usos, costumbres y hábitos. Más bien ellos adoptan las inclinaciones, maneras, idioma, religi6n, política y aun los vicios de la multitud que les rodea.
Un inglés será mexicano en México, y un mexicano inglés en Londres. No
sucederá lo mismo con las colonias. Lugares enteramente desiertos, bosques
y florestas, inhabitadas hace doce años, convertidos en villas y pueblos repentinamente por alemanes, irlandeses, y norteamericanos, deben por necesidad formar una naci6n enteramente diversa, y sería absurdo pretender que
renunciasen a su religión, a sus costumbres y a sus más profundas convicciones. ¿Cuáles serán los resultados?

Ya lo he anunciado muchas veces. Ellos no podrán sujetarse al régimen
militar y gobierno eclesiástico, que por desgracia ha continuado en el terrines a las de nuestros vecinos, particularmente en algunos Estados. Los de México,
por ejemplo, y Yucatán, de que tengo mayor conocimiento, se puede afirmar que,
entre un mil16n doscientos mil habitantes que tiene el primero, y setecientos mil
que tiene el segundo, habrá, cuando mucho, la proporci6n de uno entre veinte. Algo
más: entre los cinco milésimos que saben leer y escribir dos quintos no conocen la
aritmética, tres quintos ignoran hasta el significado de la voz geografla, historia,
astronomía, etc. Cuatro quintos no saben lo que es la Biblia, y los nombres de
Génesis, Paralipomenon, Evangelio, Apocalipsis son enteramente desconocidos. Añádase a esto que en Yucatán hay a lo menos un tercio de los habitantes que no hablan
el castellano, y en el Estado de México un quinto. Los que cuentan por nada el
grado de civilizaci6n de las masas para dar instituciones a los pueblos, o son sumamente ignorantes, o son extremadamente pervenos."
De una de tantas instituciones educativas existentes en la Uni6n, la Academia
Militar de West Point que se dese6 tomar como modelo para crear nuestro colegio
militar, y de sus sistemas, escribe: "West Point es el punto en que está la escuela
militar, colocada sobre una vasta plataforma que pertenece a una rama de los AJ.
leghanis, y a sus pies corre el majestuoso Hudson. La meseta está elevada más de
trescientos pies sobre el nivel del río, y de consiguiente el aire es sano, los estudiantes
gozan de buena salud. El estado mismo de aislamiento de este instituto, les pone al
abrigo de la corrupci6n de las ciudades, al mismo tiempo que les obliga a entregarse
a sus estudios sin distracciones. La instrucción y las costumbres ganan al mismo
tiempo. El número de estudiantes es de doscientos veinte: son recibidos gratuitamente,
luego que el secretario de la guerra de los Estados Unidos comunica la orden del
presidente. Las condiciones que deben tener los jóvenes, son de quince a diez y ocho

459

�torio mexicano, a pesar de las constituciones repúblico democráticas. Alegarán las instituciones que deben gobernar el país; y querrán que no sean un
engaño, una ilusión, sino una realidad. Cuando un jefe militar intente intervenir en sus transacciones civiles, resistirán y triunfarán. Formarán asambleas
populares para tratar los asuntos públicos, como se practica en los Estados
Unidos y en Inglaterra. Levantarán capillas de diferentes cultos para adorar
al Creador conforme a sus creencias. Las prácticas religiosas son una necesidad social, uno de los grandes consuelos a los males de la humanidad. ¿ El
gobierno de México enviará a Texas una legión de soldados para l~ace~ _cumplir el artículo 3o. de la Constitución Mexicana, que pr~híbe el :Jerc1c10. d_e
otro culto que el católico? Dentro de pocos años esta feliz conqwsta de c1v1l~ación continuará su curso por los otros Estados hacia el sudoeste, y los
de Tamaulipas, Nuevo León, San Luis, Chihuahua, Durango, Jalisco y Zacatecas serán los más libres en la confederación mexicana; mientras que los
de México, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Chiapas tendrán que
34
experimentar, durante algún tiempo, la influencia militar y eclesiástica.
Zavala como Mora pensaban que la existencia de dos cuerpos el clero Y
el ejército que para él representaban la mayor resistencia a vencer, pues desvirtuando su esencia se habían convertido en grupos que trataban de manaños de edad; buena letra, conocimiento perfecto de la lengua inglesa _Y poseer los
primeros elementos de aritmética. El curso de estudios es . de cuatr~ a~os, e~. cuyo
período aprenden las matemáticas, astronomía, física experimental, c1enc1as =litares,
historia natural, geografía, lengua francesa, historia, dibu!o, filosofía moral : l~s. leyes
de la Unión. Se les enseña al mismo tiempo el mane¡o de armas, el e¡erc1c10 de
campaña y la práctica del arte militar en general. Con este objeto se destina~ dos
meses del año a hacer en las comarcas cercanas excursiones, en donde los estudiantes
levantan planos, toman posiciones y se acostumbran a las fatig_as de la carnpa~a.
Las ciencias matemáticas son las en que se ocupan más activamente. Se eX1gen delos colegiales conocimientos de mucha extensión y superiores a los que en Europa
se requieren generalmente para hacer un buen oficial de infantería o caballería. Se
da mucha importancia a las matemáticas en los Estados Unidos, seguramente porque
hay todavía y habrá por mucho tiempo una grande cantid~d de territorios que e,~lorar y fecundar, a cuyo efecto los conocimientos mate~áticos ~on sun_i;unente utiles.
En todo el establecimiento reina el orden y la decencia, y la mstrucc1on es bastante
avanzada. Hace pocos años que un joven indio de la tribu de los Crecks: llamado
Moniac, ocupaba un lugar distinguido entre los estudiante~. Yo he oído e~og1os acerca
de sus conocimientos matemáticos, de personas que le vieron resolver diversas cue~tiones de geometría y análisis con grande facilidad. Este rasgo : muchos que . ~odna
citar de Indios mexicanos que hacen honor a su patria, desID1enten la asercion deBuffon y Raynal de que los indígenas de las Américas no pueden llegar al gradode inteligencia que los habitantes del antiguo mundo."
" Ibidem, pp. 140-142.

460

tener a toda costa el antiguo régimen, se opondrían a ese cambio. Por ello
es que desea la existencia de una iglesia desligada de toda intervención política, de un poder netamente espiritual que ejerza sobre la sociedad una
sana influencia, que mediante sus prácticas conduzca al pueblo no a la realización de actos supersticiosos, sino a acrecentar profundamente sus sentimientos religiosos que le harán ser cada día mejor, alejándole de prácticas
viciosas, y que aumenten la moral y purifiquen en general al ambiente.
Considera perjudicial la alianza de Estado e Iglesia y más aun el absolutismo religioso que ahoga la libertad de creer sin cortapizas y sin presiones.
Menciona que la alianza de Estado e Iglesia es nociva, pues el Estado se ha
apoyado muchas veces en la iglesia para ahogar las libertades esenciales. Propone por ello una absoluta separación, y una amplia tolerancia religiosa. La
religión es para Zavala elemento importante en toda sociedad, pero indica
que debe ejercerse sin coacciones. Esta reflexión y la observación de la libertad de cultos existente en norteamérica, ninguno de los cuales contaba con el
apoyo político, es la que le lleva a escribir:
"El pueblo americano es sumamente religioso, hasta el grado de fanático
en aJgunos pueblos y congregaciones; pero el culto está enteramente en manos del pueblo. Ni el gobierno general, ni el de los Estados tienen género alguno de intervención en las materias religiosa. La necesidad de tener un
templo o capilla para juntarse los sábados, como ellos dicen, conforme al
precepto del Génesis, forma esas asambleas de gentes de un mismo culto
.
'
quienes convienen en los términos en que se ha de arreglar el culto: nombran sus ministros, los mantienen, y ejercen sobre ellos la jurisdicción que
debe tener una compañía que paga sus pendientes. Para facilitar el ejercicio
de su gobierno litúrgico y económico, se eligen cierto número de personas qui!
tienen las facultades de administración delegadas por la congregación. Entre
los protestantes, luteranos, presbiterianos, episcopales, etc., el pueblo elige
sus ministros, y los despide cuando tienen mala conducta. Entre los católicos
sucede lo mismo; pero usan la forma de pedirlo al obispo, que jamás se lo
niega. Los obispos católicos son enviados por el papa; y ellos los reciben O no
según les parece conveniente. Los episcopales, cuando tienen vacante, se reúnen a nombrar sus prelados. Todo esto es conforme a la disciplina de los primeros siglos del cristianismo, y compatible con el sistema de igualdad popular. Otro cualquier método, en que el gobierno tenga parte en los negocios
del culto, es destructivo de la libertad." 85
• Ibidem, pp. 130-131.

461

�. . t o de la realidad mexicana, de los defectos
y desviaEl pleno conoc1rmen
.,
roo
.
él mismo Zavala había causado, y su comparacion con un
c10nes que
1
. t' lizacio'~ perfecta de amplios ideales de la humanidad,
delo que era a cm a
· 'l
de los ideales de la ilustración y del liberalismo, llevan a este s~io ogo y
.
lítt. O perspicaz
a a dmi..u:~i como posible una gran transformac10n para • d ec transformación basada en el ejemplo que ofrecían los Estados Um os.
xico,

:i.~-

Admirado enceguecido por la deslumbrante luz que emanaba de ~ _p~s
' . .
de ue ahí se hacían realidad los prmc1p1os
en pleno crecrmtento, seguro
q
.
•
1 z vala como otros
'l había adoptado y que creía tenían validez universa ' a
.
que e
,
f
ar a México haciéndolo semejante a los
efusivos idealistas, trato de :ans ~rm
ello radicó su error que bajo todo
Estados Unidos. No pudo a verttr, y ,en
. .
oderí~ firmeza instit positivo que ese país ofrecia: creclmlento, p
'
1
e aspee o
·
cían poderosas fuerzas
. 1 libertad democracia, cultura, to1eranc1a, ya
tuc10~a '.
o ~bao toda esa estructura, trataban de aprovecharla ~n . un
~ue ~i b1:n :r~c~vo el del dominio político, el de la hegemonía econorm~,
~t::eslam::sorción ; sujeción de todos aquellos grupos, de todos aquellos/ai:es, de los que ansiaban sus riquezas. Creyó Zavala que l~s co~onos :f~c;::
, t d , alma de pastores bondadosos que con su eJemp o mo
recia en nan
.
, o por abaJ·o de las exigencias de los colonos se
1
bl ·ón y no vio com
.
amovía
a pouna
aafuerza expansiva
' . empuJ·ada por poderosos, pero inclementes mtereses.
.
De toda suerte en Zavala se pueden advertir en plenitud una serie de influencias ideológi~as, muchas de ellas positivas que actuaron en nuestra realidad.
..,., par'rafa final muestra a qué conclusiones podía arribar este ideóU n 1a,50
'
u 'd
lago mexicano en su admiración hacia los Estados m os.
.,

""'

, 'da sobre esa n ación gigantesca' que
"Al echar una ojeada rapi
, . nacio ayer
d
e ho extiende sus brazos desde el Atlántico hasta el Pacífico y mar_, e
y qCuhin '. l Observador queda absorto y naturalmente se hace la cuestton,
la
a, e
'd d N es el poder de las
de cuál será el término de su grandeza y prospen a . . .o .
·1 .
d
.
. l fuerza de las armas . tampoco el prestigio m las i usiones e
conqIDstas m a
'
• · d I d
es un
,
las reglas de la moral los m1Stenos e ogma,
un culto que reune ª
.
l' ·
ha excluido
orden social nuevo, brillante, positivo; un sistema po itlco que .
d 1
. ·1egios todas las distinciones consagradas por los siglos ante
t~ os ~ p~:v~a he~ho esa prodigiosa creación. A la vista de este fenómeno
no~:, e lqs hombres de estado de todos los países, los filósofos, los econop~ taco, ºhan detenido a contemplar la marcha rápida de este portentos~
IDlS s se
. . do unánimes en la nunca vista prosperidad de sus habipueblo, y conVlillen
•

462

tantes al lado de la sobriedad, del amor al trabajo, de la libertad más indefinida, de las virtudes domésticas, de una actividad creadora y de una religiosidad casi fanática, se han esforzado a explicar las causas de estos grandes
resultados.
En efecto, la escuela política de los Estados Unidos es un sistema completo; obra clásica, única: un descubrimiento semejante al de la imprenta, al
de la brújula, al del vapor; pero un descubrimiento que aplica la fuerza moral de las inteligencias individuales a mover la gran máquina social hasta hoy
arrastrada, más bien que dirigida, tirada por resortes facticios, compuesta de
combinaciones heterogéneas, mosaico monstruoso de trozos unidos de feudalismo, superstición, privilegios de castas, legitimidad, santidades y otros
elementos contranaturales; y escombros de ese diluvio de tinieblas que inun-dó al género humano durante doce centurias.
Muy bien pueden los publicistas europeos librarse a intepretaciones, vaticinios, conjeturas y comentarios siniestros sobre las constituciones, porvenir,
estabilidad y leyes de los Estados Unidos. Lo que no pueden negar, es, que
no hay ni hubo jamás un pueblo en que los derechos del ciudadano fuesen
más respetados, en que los individuos tuviesen más participación en el gobierno, en que las masas estuviesen más perfectamente niveladas en todos los.
goces sociales. ¿Qué género de argumento es contra sus instituciones el anunciar a una nación un porvenir desgraciado, catástrofes melancólicas, cuandoal presente está llena de vida, de felicidad y de ventura? Los que no pueden
resistir a la convicción de los hechos palpables, de una experiencia diaria,
recurren a vaticinios funestos y predicen ya la disolución de la gran república. Nosotros les contestaremos que vale más el bien presente, que esperanzas.
nunca realizadas: que no habrá un hombre ni pueblo que prefiera vivir
en la opresión o en la miseria, a la existencia feliz e independiente de aquella
república; sólo porque algunos malhumorados políticos le dicen que aquella situación próspera no durará doscientos años. No, jamás se debilitará la fuerza de ese ejemplo vivo y perseverante de utopía social, con semejantes argumentos. Espiad enhorabuena sus pequeñas y efímeras asonadas; exagerar el
calor de sus debates públicos; los tumultos de sus elecciones; sus rarísimas
aberraciones de fanatismo presbiteriano; su aversión a la casta negra, sus.
dificultades por su sistema de esclavitud, sus cuestiones de aranceles, embarazos momentáneos de sus bancos; comentad de la manera más desfavorable
estas crisis políticas y económicas; una solución positiva, una peripecia feliz
y pronta viene a contestar todos vuestros argumentos. Aquel pueblo, lleno de
vida y movimiento, continúa su curso a un fin, y desde las fronteras de la
Nueva Escocia, hasta las de Nuevo México, el Norteamericano sólo obra

463

�'1

-sobre estos principios: trabajo y derechos del ciudadano. Su código es conciso, pero claro, neto, perceptible. En las cuestiones combinadas, en que no
pueden decidir por no estar al alcance de las clases menos ilustradas, se refieren enteramente a aquella parte que les ha parecido haber merecido mejor
su confianza, por una serie de acciones y decisiones rectas y de resultados

linas de otros países, y que fecundará todo el territorio mexicano? Inútiles
esfuerzos opondrá una generación envilecida, heredera de las tradiciones y
creencias castellanas, y defensora sin grandes resultados de sus antisociales
doctrinas. El sistema americano obtendrá una victoria completa aunque ensangrentada. 36

benéficos.

La influencia ideológica de los Estados Unidos no se detiene en las primeras décadas de nuestra vida independiente. Ni la guerra de Texas en 1835
ni la invasión de 1847 impiden que siga ejerciéndose. No me refiero a la
política intervencionista de ese país en nuestro desarrollo político y económico, sino a una influencia cultural, a un paso espontáneo y tranquilo de
ideas, de instituciones, de formas de ser.

Pero es necesario distinguir a la nación mexicana aquella parte poblada,
,disciplinada, fundada por decirlo así, en los moldes de su antigua metrópoli,
,de la parte desnuda de habitantes, y de consiguiente susceptible de una nueva
población, diversa enteramente de la otra. En la primera existirá por muchos
años todavía la lucha de principios opuestos que se han plantado en sus instituciones y será inevitable la guerra civil, mientras que en la segunda los
colonos americanos, alemanes, irlandeses e ingleses forman pueblos enteramente libres, que prosperarán pacíficamente bajo la influencia de sus instituciones democráticas, y más que todo de sus hábitos al trabajo, de sus ideas
y convicciones acerca de la dignidad del hombre y del respeto que se debe
·a las leyes. Así pues, mientras que los Estados de Puebla, Chiapas, Oaxaca,
México, Querétaro, Michoacán, Guanajuato continúan entregados al brazo
militar y eclesiástico en pena de sus preocupaciones, de su ignorancia y de
su superstición; mientras que en el seno de estos Estados algunos patriotas
generosos e ilustrados harán esfuerzos para elevar a sus conciudadanos al
nivel de las instituciones adoptadas, y procurarán darles lecciones de libertad
y de tolerancia; mientras estos elementos opuestos enciendan el combate entre una juventud ardiente, amante del progreso y de la civilización, y un
clero ignorante, apegado fuertemente a sus privilegios y rentas; sostenido por
algunos generales y oficiales reliquias del antiguo ejército español, sin fe, sin
honor, sin patriotismo, poseídos de una sórdida avaricia y entregados a vicios
degradantes, mientras esto pasa en estos Estados, los otros se poblarán, se
enriquecerán, procurando evitar ser contaminados por los desastrosos acontecimientos de sus hermanos del mediodía.
El término sin embargo será el triunfo de la libertad en estos Estados; y
sobre los escombros góticos y de privilegios insostenibles, se levantará una
generación gloriosa e ilustrada, que poniendo en movimiento todos los elementos de riqueza de que abundan, asociará al fin esa clase indígena degradada y envilecida hasta hoy, a la familia civilizada, enseñándola a pensar
y a estimar su dignidad elevando sus pensamientos. ¿ Qué barrera podrá
oponerse a este torrente que ha nacido hace veinticuatro años en un pequeño
pueblo del Bajío, oscuro en su origen, sin dirección ni cause, devastando
cuanto encontraba, hoy un río majestuoso que recibe aguas puras y crista-

464

Esa influencia se observa tanto en lo material como en lo espiritual. Es
evidente que no todo cuanto ocurría en los Estados Unidos influía en México
pero s1, muehos de los hechos trascendentales de aquel país repercutieron en'
nuestro desarrollo. El ascenso de Lincoln a la Presidencia de la República,
la guerra de secesión, importaron muchísimo en nuestra política internacional
y la consolidación de la República, lograda con el esfuerzo del pueblo mexicano que cobró en ese momento conciencia plena de la nacionalidad,
debe reconocer que el triunfo de las ideas de Abraham Lincoln apoyó ese
esfuerzo.
La República, una vez que puso en juego un vasto plan de transformaciones
princ~palmente en lo cultural, transformaciones que aun nos benefician, siguió
con mterés el desarrollo institucional de los Estados Unidos y no sólo el
institucional sino el general.
El triunfo de la Reforma y de los ideales republicanos hizo posible en
México iniciar una transformación ideológica. El amplio plan reformista que
había sido enunciado en 1833 con la administración Mora-G6mez Farías
'
se hizo posible a partir de 1867, en que empezaron a hacerse realidad una
serie de instituciones y disposiciones encaminadas a modificar positivamente
la mentalidad mexicana. La legislación dada con este fin, así como las instituciones creadas, revelan como en este renglón se siguieron de preferencia
las normas europeas, la experiencia de las naciones más adelantadas del Viejo
Mundo. Francia que había sido la agresora, fue el país que a partir de ese
momento y aun antes de la intervención, ejercería una influencia mayor
sobre nuestro desarrollo cultural. De ese momento parte el afrancesamiento
de nuestra cultura, de nuestras costumbres. Más tarde, cuando las instituciones
" Ibidem, pp. 354-368.

465
HUMANITAS-30

�superiores están creadas y funcionan y cuando se hace necesario atender al
crecimiento escolar se adaptarán normas educacionales procedentes de los
Estados Unidos. La expansión demográfica y escolar de los Estados Unidos y
la solución atinada que se le dio a través de sus notables pedagogos y de la
creación de una cadena de establecimientos educativos que satisfacían la necesidad de instrucción de capas amplias de población, fue vista con interés
por los mexicanos, y por otros dirigentes hispanoamericanos quienes tratarían
de aclimatarlas a toda costa en nuestras latitudes. Un ejemplo de ello, ya
en nuestro siglo consistió en la creación de la escuela secundaria que hizo
Moisés Sáenz y la cual rompió con el tradicional sistema de bachillerato tomado de los países europeos. Otros ejemplos más pueden darse de esa influencia, mas no hemos de fatigar con todas esas citas a quienes nos siguen.
A cincuenta o más años que Lorenzo de Zavala visitara los Estados Unidos,
otro mexicano, un gran mexicano lúcido, penetrante, patriota, incursionará,
en "Tierra Yankee".M Justo Sierra en el año de 1895 emprende un viaje
que durará varios meses por el vecino país y de su visita nos deja expléndido
testimonio en el que se destaca la lucidez con que el visitante penetró en
las formas de ser, en el trasfondo del poderío de los Estados Unidos, en su
grandeza que advirtió había llegado a un explendor considerable, pero que
a la vez estaba amenazada por extremos peligros, por males irreversibles.
Justo Sierra no es un censor de los Estados Unidos, pero tampoco un hombre
como Zavala que considere a este país como modelo. Percibe las grandes virtudes de la nación, sus elementos positivos, su grandeza material que le admira;
sus esfuerzos por crear una cultura sólida, su consciente preocupación por
consolidar en una nación armónica, fuerte, responsable, distintos grupos nacionales, por absorver sus virtudes y desarrollarlas en beneficio de la colectividad; pero también advierte ciertos males sociales que le preocupan.
Como educador, la admiración y entusiasmo que siente por las instituciones
educativas y culturales del vecino país, es inmensa y en eso coincide con Zavala. Numerosos trozos escribe en su relato acerca del colosal esfuerzo educativo
que se hace en el vecino país. Podemos pensar que ese asombro y ese entusiasmo sólo fueron iguales a los que experimentó Domingo Faustino Sarmiento al observar el desarrollo educativo estadounidense, al cerciorarse como
pedagogos como Horacio Mann y otros transformaban con un sentido místico de la educación a su país, transformación que tanto Sarmiento como
Sierra deseaban.
" SrERRA, Justo, Viajes en Tierra Yankee, en la Europa Latina. Edición, notM
e indices de José Luis Martlnez, México, Universidad Nacional Autónoma de México,
1948; 372 pp., ils. (Obras Completas del Maestro Justo Sierra, .T. VI.)

466

Unos trozos a este respecto son los siguientes:
"Lo que es para mí tentación suprema, es ver las escuelas. Un día que
iba solo rumbo al Central Park, muy temprano me colé en una. ¡ Cuánto
bueno entreví en cinco minutos! El edilicio me pareció muy pintoresco, pero
muy alto; en estas elevadísimas y graciosas ton-ecillas espía a los niños del duende feroz del incendio; es verdad que todo está previsto, escaleras de fierro bien
aisladas que sirven unas para que los alumnos suban, y para que bajen, otras;
por dondequiera, en los pasillos, bocas de agua listas, con sus servicios de
mangas, etc.; sin embargo, el pánico echa por tierra todas las precauciones.
Aquí en la escuela primaria superior o high school, lo mismo que en el
kinder-garden ( esa deliciosa institución froebeliana por la que tienen pasión
aquí y que entre nosotros apenas ha podido prosperar, por la viejísima preocupación del alfabeto y los palotes) y en toda enseñanza, como en la sociedad
entera, predomina, reina, triunfar la mujer. Esta es una escuela mixta, y
aunque la coeducación no sea tan absoluta como creemos, pues muchachos
y muchachas juegan y salen aparte, el hecho es que existe sin inconvenientes. ¡ Ay del rapaz que faltara el respeto a una girl!, sus compañeros se encargarían del castigo. Dirección y profesorado aquí son femeninos; las mujeres
obtienen diez veces más que los hombres, en cuanto a aplicación y disciplina.
La sala de asamblea, como aquí llaman al aula, es capaz de contener mucha
gente; es un gran espacio dividido por tabiques de madera, que se doblan
y desaparecen; sirven, pues, para clases y para reuniones; en el fondo el estrado y el magnífico órgano. Lo que encanta es el aseo, la elegancia, el confort;
aquí no hay pupitres para dos personas siquiera; cada alumno tiene su silla,
con un brazo movible a la derecha, que es también mesa y atril. Todo esto
me daba envidia. ¡ Figúrense mis lectores que en la gran escuela ( ?) en que
yo sirvo como profesor y donde se han gastado considerable número de millares
de pesos en los últimos años, son contadas las clases en que los alumnos pueden
estar bien sentados, y no hay una en que puedan tomar notas, como no sea
sobre sus rodillas! Parece mentira".38
Y en torno a la educación superior, al apoyo a la cultura en sus manüestaciones más elevadas nos dirá palabras exaltadas llenas de elogio. A la par
de esa admiración, Sierra estima como logro inigualable la libertad de que
se goza en los Estados Unidos. Sentado frente a la estatua de la libertad,
medita sobre el alcance de la libertad, sobre ese anhelo que en México parecía inalcanzable y que en cambio ve convertido en algo tangible en el país
vecino:
• I bidem, pp. 83-84.

467

�"¡ Oh! libertad, reina aquí sobre inconmovible asiento; allá ideal muy
puro, sí, puro ideal. ¿ Qué eres, por qué no nos conformamos con vivir sin
ti, con ser dichosos sin ti? ¿ Por qué, para apellidarte, apuramos los vocablos
de admiración y amor de nuestro idioma? ¿ Por qué te llamamos augusta, y
santa y tres veces santa y más aún, te llamamos madre? ¿Madre de qué
eres tú? ¡ Madre de violencias, de tumultos, de manos armadas, de multitudes ebrias, de sociedades histéricas, de pueblos que se bambolean y se
desmoronan, eso eres en la historia! ¡ Oh manía incurable de nuestro corazón!
Pero si no esperásemos en ti, no creeríamos en la vida moral; nos sabría a
ceniza el placer más noble; se apagaría, como una llama en el fanal reumático,
nuestra fe en el porvenir. ¿ Te veremos los hombres de mi generación aunque
sea sentada al borde de nuestra tumba? ¡ Te hemos llamado, te hemos amado
tanto! . . . ¡ Mi generación creyó entrever un día tu aurora política! ¿Fue
una visión juvenil? No importa; moriremos gritando como el Berlichingen

de Goethe: ¡ Aire celeste... libertad, libertad!"

39

Si en los años en que Zavala visitó la Unión, su desarrollo material ya
era considerable, cincuenta años más tarde ese desarrollo tuvo que ser mayor.
La tecnología se había acrecentado, las obras de infraestructura, como hoy
las llamamos daban a aquel país un aspecto totalmente diferente a cualquier
otro, el crecimiento de las ciudades era inmenso y el pueblo comenzaba a
gozar de muchas comodidades, de bienes materiales que en México eran
desconocidos. Este aspecto lo vio muy bien don Justo, amante del sibaritismo
como lo era y de todo ello resultó muy bien impresionado. Algunas líneas
de él nos ilustran muy bien al respecto.'º

1 ,,

Pero si estos aspectos tan positivos advirtió, Sierra no pudo menos de
sorprenderse de al~as fallas que la sociedad norteamericana presentaba.
Estas fallas son las IlllSmas que percibió Zavala, sólo que Zavala vio al problema de la discriminación racial como algo que repugnaba el sentimiento de
fraternidad universal, a la idea de una igualdad esencial de todos los hombres
en cambio Sierra no vio con simpatía a los grupos negros aunque sí adivin6
q~e en ellos latía un espíritu de odio hacia los blancos, una animadversión
violenta.
Algunos renglones que Sierra escribe al efecto nos muestran este sentimiento
De
sociedad y _de la población negra que se ha multiplicado en el paí;
e~~be, con un aire dolorido. "Esa sociedad está enferma, a pesar de su
h~giene, enferma de viruela negra. Hay en la Unión, según el censo de este
ano, 6.388,000 n~g~o~ puros~y 1.132,000 mestizos (mulatos, cuarterones, etc.),
Y aunque en vemticmco anos la proporción de la gente de color respecto
de los blancos haya bajado de quince a trece mil cada cien mil blancos
esto_ no. quie~? decir que los negros sean cada vez menos prolíficos, sino qu~
la mm1grac1on blanca ha superado a esa fuerza reproductiva. Sea lo
que fuere, Washington es una de las capitales de la nación negra y eso la
c~g~ ~e sombra. El mulato de los hoteles de New York, es limpio, elegante y
sunpatico, con frecuencia; el negro de los hoteles de Washington es sucio
Y feo _como un diablo de baja estofa. Pobre raza, apenas desprendida de la
esclavitud, apenas en estado de oruge hace un tercio de siglo, la libertad
ha hecho en ella un efecto singular parecido al del alcohol; en realidad no
lo ha hecho libre, sino insolente." 41

!ª

En otros trozos, don Justo vuelve a incidir en este tema y aun cuando
comprende que el sentimiento de las masas negras se origina en viejos agravios,

• Ibidem, p. 71.
• Ibidem, p. 70 en donde dice: Así, al visitar Manhattan escribe: "En este triángulo, el mundo entero está presente en vertiginosas transacciones comerciales, y todos
los representantes del comercio del mundo han querido tener ahí un despacho, un
mostrador, un libro de cuentas; por eso el terreno tuvo una demanda enorme y todo
quedó distribuido en proporciones de siete y medio metros de frente; entonces, para
dar cabida a esta enorme población diurna de la transacción y del lucro, sobre un
piso vino otro y veinte más, y los arquitectos americanos, preocupados bien poco del
arte, y gobernados por la necesidad de conquistar en el aire lo que no era licito
tener en el suelo, y de buscar en sus construcciones mucha resistencia contra el viento
y contra lo deleznable del piso, han hecho maravillas de solidez frágil; empeñados
en tener en sus fantásticas torres todo el confort, toda la comodidad característica de
la cultura yankee, inventaron los 'elevadores' y otra porción de cosas que es preciso
que nuestros arquitectos vayan a estudiar alli, sur le terrain, porque cada una de
ellas significa una dificultad vencida a fuerza de cálculo, un problema resuelto a
fuerza de ingenio. Y así es como se han puesto de moda en New York y en toda
la Unión, estas casas que los americanos llaman con cierto orgullo 'rasca nubes', sky-

468

scrapers. Pronto ~stas tor~s ~e:in de_ acero, o de vidrio, o de aluminio, subirán (hay
una en construcción de vemticmco p1Sos y otra de treinta y dos en proyecto para el
Sur, popular periódico de aquí), a 140 metros. Supongo que habrá que tener entonces
encendida la luz eléctrica todo el dla en las calles de esta Babilonia".
Y del Puente de Brooklin por entonces el mejor del mundo dice: "Y es indecible
la elegan~a de esta c~~ enorme (que me perdone el lector los epitetazos, no hay
otros en rm carnet de viaJe). i Hay tal gracia del encaje metálico en la onda espléndida
que traza es~ hamaca de cuatro cables de acero kilométricos, que partiendo de otras
curvas_ amplmmas sobre la tierra firme, atraviesan las cornisas superiores de las pilas
Y sosb.enen el puente a cuarenta metros de altura sobre el agua. La mesa tramada
de metal tiene cu~trocientos cincuenta metros de largo, cuyos bordes están unidos a
los ~bles por varillas de acero que se cruzan con las que parten en abanico de las
comisas al pue~te, formando una red que da fuerza, aumentando la gracilidad aérea
de la construcc16n".
u Ibídem, p. 112.

469

�no cree como Zavala que esas diferencias puedan resolverse por la educación
o una amplia liberación sino que teme, tal vez por el recuerdo de la lejana
guerra de castas que se dio en su patria natal, en una explosión de odio de
la gente de color, e:,,.1&gt;losión que afectaría hondamente a la población blanca.
Algunas otras lacras sociales hirieron la sensibilidad de Sierra, mas en el
fondo, una vez que pudo penetrar en el mundo material de los Estados
Unidos, de las cosas, como él le llama, se creó en él amplia admiración por
la potente república del Norte. Si sus primeras páginas son sobrias y discretas
en su expresión emocional, al final del libro se advierte asombro por lo que
ve, por la civilización material de que los Estados Unidos se ufanaban y
también por hondas expresiones espirituales que se daban en aquel país. Como
Zavala, piensa que las formas religiosas de los mexicanos son imperlectas,
pues se detienen en lo superficial y no crean un auténtico espíritu cristiano.
En cambio admira la labor religiosa profundamente espiritual desarrollada
por personajes como el arzobispo Gibbon, "hombre grande de alma y de
cuerpo grande, por su candor de lirio evangélico, por su fe en Cristo y en
la democracia. Gibbon e Ireland, las dos columnas magnas del catolicismo
angloamericano, son personalidades apasionantes. Sus contornos hieráticos,
pero luminosos destacándose en la inmensa mancha de sombra de irreligiosidad
de nuestro tiempo, parecen prefigurar al misionero del porvenir, al hombre de
concordia de caridad y de pueblo, destinado a resucitar la religión, limpiándola del parasitismo gigantesco de la superstición y de la nimia y rnicróbica
devoción que no es más que una forma de la irreligiosidad, y encendiendo
en las al~
muertas un calor de amor hacia el supremo ideal de justicia
simbolizado en la cruz y que será lo único que podrá convertir en unánime
sursum el terrible choque de los grupos humanos en el siglo que llega" .42
Junto a estas observaciones y otras más, todas ellas inteligentes y, oportunas,
Don Justo llega a una que le preocupa a lo largo de su recorrido y de la
narración que de él hace. Al observar de cerca al coloso que eran los Estados
Unidos en aquellos años, al percibir y sentir su grandeza, poderío, recursos, fuerza material e influencia política, no puede menos de afirmar que
los Estados Unidos significan una extraña mezcla de elementos óptimos con
otros malos. La reflexión que hace al observar la inmensa cúpula del capitolio resulta esencial:
"La teoría científica (apoyada en la observación y la experiencia) del
gobierno libre, democrático y federal, formulada en preceptos en la Constitución, ha sido, en este laboratorio político y judicial, reducida a la práctica.
., lbidem, p. 129.

470

Y a pesar de que el admirable domo blanco, asentado sobre un tambor artístico de puro estilo francés neoclásico, ha disminuido a la vista sus majestuosas proporciones de antaño, gracias al crecimiento constante de los pabellones
laterales, puede decirse que, idealmente, descuella sobre todo el continente
nuestro; es la mayor altura americana. Admiro al pueblo cuyo centro de gravedad política es el Capitolio; su grandeza me abruma y me impacienta, y
me errita a veces. Pero no soy de los que se pasan la vida arrodillados ante
él, ni de los que siguen alborozados, con pasitos de pigmeo, los pasos
de este gigante, que, en otro tiempo, fue el ogro de nuestra historia,
corno los niños a los hércules de circo. Pertenezco a un pueblo débil, que
puede perdonar, pero que no debe olvidar la espantosa injusticia cometida
con él hace medio siglo; y quiero, como mi patria, tener ante los Estados
Unidos, obra pasmosa de la naturaleza y de la suerte, la resignación orgullosa
y muda que nos ha permitido hacemos dignamente dueños de nuestros destinos. Yo no niego mi admiración, pero procuro explicármela; mi cabeza
se inclina, pero no permanece inclinada; luego se yergue más para ver mejor.
Desde la noche misma que llegamos a Washington, después del teatro,
sin poder dominar nuestra curiosidad, subimos como sombras por la amplísima
escalinata que hace accesible la colina del Capitolio; nos sentamos al pie de
la gran balaustrada, y durante una hora larga vimos de hito en hito aquel
edificio: ¿ por qué con indefinible emoción? Es muy grande, muy regular
en cada una de sus partes, aunque desproporcionado ya, como he dicho; la
cúpula no totaliza el edificio, como antes; necesitaría ser cinco veces mayor
de lo que es; no era ni podía ser la mía, como se ve, una emoción estética;
era otra, del orden moral, sin duda; muy confusa y muy tumultuosa brotaba
de mi memoria y de mi conciencia; pensaba yo en todo lo que allí se había discutido, en las enseñanzas insólitas que esa discusiones entrañaban, en
los actos que de ellas se iban desprendiendo; pensaba yo en las iniquidades
allí sancionadas por la facción que perpetró la guerra con México y la anexión
de territorios que no eran Texas; pensaba en lo que por tanto tiempo había
logrado hacer el partido esclavista protegido por la ley; en la áspera e implacable política de egoísmo nacional que con el título de 'protección a la
industria', no sólo ha creado la industria americana, lo que podía justificarla, sino que después de nacida y crecida, la ha. mantenido en su situación
previlegiada, lo que ha dado por resultado la formación de formidables divisiones sociales en el seno de la democracia, provocando el amontonamiento
de gigantecas riqueza en manos de unos cuantos oligarcas y de apetitos
insaciables en las densísimas masas obreras: electricidades contrarias de donde
se originarán conflagraciones más pavorosas que los cataclismos de la na-

471

�turaleza que cambian la forma de los continentes. Se ve bien, por contraste,
esa base obscura de la flama que esplende en este gran faro en que se combinan el elemento de la ley y de la justicia para producir la luz. El desenvolvimiento de la Constitución, su apropiación a las ingentes necesidades de
este organismo que es un milagro de crecimiento, la liberación de millones
de esclavos, provocando la guerra civil para hacerla definitiva, y exponiendo
a la Unión a disolverse, para hacer triunfar la libertad humana; y el comentario perpetuo de la ley fundamental hecho por su Suprema Corte, que
con él ha embebido de derecho constitucional hasta la última celdilla
de este cuerpo vivo, esa es la labor sin par del Capitolio. ¿Cómo no inclinamos
ante ella, nosotros, pobres átomos sin nombre, si la historia se inclina?" 43
En esta mezcla de elementos, Sierra tiene que reconocer, cargado de
una conciencia portadora de dura experiencia, que los Estados Unidos se encuentran encaminados a una fuerte expansión, que en ellos ha surgido ambición imperial incontrastable que arrollará cuantos obstáculos se le opongan.
Las páginas que dedica a descifrar la política norteamericana en las Antillas
resultan magistrales máxime que en ellas, avisorando el porvenir, prevee que
1898 será el año decisivo que marcará el fin de un Imperio, el de España
en América, para dar lugar a otro, el norteamericano. 44
0

Ibidem, pp. 119-20.
.. Ibidem, pp. 106 y 149-150. "Y luego, Cuba. ¿ Qué actitud tomará el Ejecutivo
americano, cuál los poderes legislativos? ¿ Cómo permitir que esta guerra, cada vez
más sangrienta, siga indefinidamente? Que impidan, no aparentemente, sino de veras
los americanos las expediciones filibusteras, y la insurrección morirá falta de parque
y de dinero, decían los españoles y los españolizantes. La opinión predominante allí y
en todos los circulos sociales era ésta: ha llegado la ocasión de resolver el problema
cubano; a todo trance será resuelto esta vez; o lo resuelve España o lo resuelven los
Estados Unidos; en América no puede haber más que pueblos libres, y Cuba lo será.
Si, pero sólo una politica 'sensiblera' puede querer que esta libertad sea obra de
los Estados Unidos, replican otros; esto equivaldría en realidad a la anexión de la
isla, y los que nos llamamos latinos no podemos ver tranquilamente la absorción del
mundo antillano por la raza sajona, que tiene fines y medios esencialmente distintos
de los nuestros: éstas, poco más o poco menos, eran las opiniones que alli oímos y de
que pudimos tomar nota. Lo repetimos, la idea dominante en los círculos sociales
y políticos de la Unión, es que Cuba debe ser independiente, y debe ser, no de los
Estados Unidos, ¡ oh, no!, sino formar parte de los Estados Unidos; no una colonia,
sino un Estado de la federación americana. Y eso es indeclinable. Este sentimiento
que es general, casi unánime, según pudimos observar, va en un crescendo de exaltación a compás de la exaltación española; al menos en el pueblo. Los móviles humanitarios sobre que se frasea tanto en discursos y artículos, son una soberana añagaza;
esto sólo es cierto en el corazón de algunas señoras y estudiantes; lo que aqui hay
es una formidable codicia; lo que aquí existe es el mismo cínico apetito que determinó

472

Y metido ya en esa vía _de interpretación de una realidad política, Sierra
prevee que los Estados Umdos van encaminados a convertirse en un Estado
en el que impere el_~esarismo: "U~ gran periodo militar y guerrero en que
sobren_adan las cod1C1as y, los apetitos de dominación y explotación de las
con~mstas, en es~e pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá
consigo un cesansmo más o menos disimulado, pero seguro, y este es quizás
el secreto desideratum de un gran grupo de políticos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión de la isla de Santo Domino-o
&lt;:, '
ahora los que quieran anexar el archipiélago de Hawai son los que tienen
al ~ongreso americano a aceptar la anexión de Texas, que, al segregarse de nosotros,
hab1a hecho lazar por sus cowboys un jirón del territorio de Tamaulipas. La verdad
es que Cuba es una gran business: hace cincuenta años que el entonces ministro
Buchanan autorizaba al plenipotenciario Saunders a ofrecer cien millones de duros
a España por la siempre infiel isla; cinco años después la oferta subió a doscientos
millones, Y ahora mismo, si pudiese haber de parte de España una intención manifiesta
de discutir semejante proposición, el gobierno americano ofrecería lo mismo O más
con el reconocimiento de la deuda cubana por añadidura. ¡ Si será negocio!
'
Por eso el gobierno de la Casa Blanca tiene la firme decisión de facilitar con la
libertad, la americanización de la isla; éste es el pensamiento, apenas disimulado
es el de derriere la téte, como los franceses dicen. Si su actitud ha sido hasta ho;
reservada y en apariencia correcta, depende de que aquí una preparación para la
guerra es muy lenta y muy pública; pero, según informes que creo buenos esta
preparación quedará completa en el curso de 98; entonces la amonestación acistosa
a España, se convertirá en aspérrima intimación, y el coloso levantará su voz formidable para formular un insolente ultimátum. Y los españoles no pueden forjarse
ilusiones; una guerra por Cuba, que empezaría por hacer de Cuba misma la prenda
pretoria que asegurase los gastos de la guerra, sería aqui enormemente popular: un
puerto bombardeado, una ciudad saqueada, dos o tres centenares de buques mercantes
pillados en la mar por los corsarios, son alfilerazos en el cuerpo del coloso; sólo servi_rian para irritarlo, ni lo desangrarán, ni lo rendirán. Verdad es que España, perdiendo a Cuba con honor, es decir, luchando, perderá casi nada, si se atiende a la
incurable situación de la isla mientras sea española. Pero la guerra con los Estados.
Unidos, sí enriquecerá con nuevos episodios heroicos los heroicos anales españoles;
cavará tal abismo financiero a los pies de la monarquia, que no bastarán a colmarlo
las ruinas seculares del trono."
Y agrega en pp. 149-50. "Un gran período militar y guerrero, en que sobrenadan
las codicias y los apetitos de dominación y explotación de las conquistas, en este
pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá consigo un cesarismo más
o menos disimulado, pero seguro, y éste es quizá el secreto desiderátum de un gran
grupo de politicos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión
de la isla de Santo Domingo; ahora los que quieren anexar el archipiélago de Hawai
son los 'que tiene el oído' de esta gran República. Cleveland será uno de los pocos
hombres capaces de hacer escuchar los consejos de un honrado y noble amor a la
libertad en un pueblo ebrio de fuerza y de gloria, y poseído de la conciencia de su.

473

�el oído de esta gran República". Y agrega "si no puede la nación americana
con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse
temer de Europa y tener inmóvil a la América Latina entre la boca de sus
cañones monstruosos, pero esa será la víspera del desmembramiento".•~
Ya Sierra, como Darío percibían que en medio de grandes recursos espirituales, de logros de la cultura, de un espíritu libertario y tolerante, de un
ejercicio democrático casi perfecto, en la estructura norteamericana se perfilaba la figura de Mammon con sus fatales consecuencias. De ese gran pueblo
Sierra aporta a México cálida admiración, sincera estima, pero no puede
evitar manifestar la herida que lleva, como representante de un pueblo débil,
ante la grandeza del ofensor. Un sentimiento de temor y de resentimiento, de
preocupación ante el engrandecimiento cada día mayor del coloso, es el
que deriva en esos años, de la mente de los mexicanos, quienes tendrán que
adecuar su forma de ser, fortalecerla para defenderse de la absorción que todo
país fuerte hace del menos poderoso.
En resumen, podemos decir que la influencia ideológica y en general que
los Estados Unidos ejercieron en México, fue: de una simpatía hacia el
hermano mayor, hacia el país maduro de quien se solicitó amistad, ayuda y
protección, para pasar después a una admiración sin límites en unos sectores,
admiración que llegó al extremo de desear la identificación plena con ese
país; y, finalmente, deriva, como consecuencia de nuestra experiencia histórica,
a admirar al coloso, pero temerlo, desconfiar de él.

misión de constituir en la tierra un 'pueblo standard', un pueblo tipo, conciencia
heredada de sus fundadores puritanos.
Si no puede la nación americana con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse tener de Europa y tener inmóvil a la América Latina
ante la boca de sus cañones monstruos; pero esa será la víspera del desmembramiento.
Mas dejémonos de la manía de profetizar; lo cierto es que Mr. Cleveland es todo
un ciudadano; nadie desprecia como él la popularidad o la 'populacheridad'; nadie
como él ha sabido ponerse frente a su propio partido y ha arriesgado su jefatura
democrática, no por orgullo ni por capricho, sino por no faltar a lo que él cree su
deber; esto se llama ser un hombre; los demás, son los títeres cómicos o trágicos de la
historia".
41
lbidem, p. 150 y ss.

474

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144164">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144166">
              <text>1977</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144167">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144168">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144169">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144170">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144188">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144165">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1977, No 18, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144171">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144172">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144173">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144174">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144175">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144176">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144177">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144178">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144179">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144180">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144181">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144182">
                <text>01/01/1977</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144183">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144184">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144185">
                <text>2017308</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144186">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144187">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144189">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144190">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144191">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14112">
        <name>Cronistas Franciscanos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14111">
        <name>Historia oral</name>
      </tag>
      <tag tagId="13988">
        <name>Historia regional</name>
      </tag>
      <tag tagId="14110">
        <name>Historiografía regional</name>
      </tag>
      <tag tagId="14109">
        <name>Luis B. Herrera Juárez</name>
      </tag>
      <tag tagId="14108">
        <name>Minas de Zacatecas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5381" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3945">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5381/HUMANITAS._1978._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>090a70645ea79483efc86397928e3ab4</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146790">
                    <text>able to ihcorporate . them to bis own art. Such is the case thirt I intend to
an¡¡,lyze in the following chaptérs.
I would like to point out the fact that Dr. Mcluha,n., like any other
intellectual, was able to detect the shift in pattems of perception a fully as
the painters and the writers did at the beginnig of this century. By making
us aware of such event, he has made it possiblc for me to set a common
basis from which an interrelation between a novel by Faulkner and a movement in painting is relevant and justificd. As I have previously pointed
out in this chapter, this pattem of analysis obeys the same pattem of perception that electric technology has manifested everywhere else. My purpose
in this chapter was merely to explain sorne basic concepts as stated by Dr.
Marshall Mcluhan in his book Unterstandig Media so that the following
material would be as interrelated as possible by them as in any organio
whole. I have not intended to exhaust the po~ibilities of explanation of
the theories in that book. I just focoused on some that will be recurrent
in the following chapters.

Sección Tercera

HISTORIA

�NOTAS Y COMENTARIOS A LA "RELACIÓN" DE LAS PERSONAS
NOMBRADAS POR LUIS DE CARVAJAL Y DE LA CUEVA PARA
LLEVAR AL DESCUBRIMIENTO, PACIFICACIÓN Y POBLACIÓN
DEL NUEVO REINO DE LEóN. 1580

EttGENIO DEL

Hovo

Imtituto Tccnol6gico y de Estudios
Superiores de Monterrey.

EL DÍA 2 DE JUNIO de 1580 salió de Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, una pequeña nao, llamada la Santa Catalina,
fletada por Luis de Catvajal y de la Cueva para traer a tierras de la Nueva
España "cien hombres, los sesenta de ellos labradores casados, con sus mujeres e hijos, y los demás, soldados y oficiales (artesanos), para el descubrimiento, pacificación y población de las provincias que han de ser intituladas el Nuevo Reino de León, que es en aquella tierra; sobre que habemos
mandado tomar con él asiento y capitulación, sin pedir a ninguno de todos
ellos información alguna: que por la presente (Real Cédula del Rey Don
Felipe II, fechada en Toledo a 14 de junio de 1579) encargamos al dicho
capitán Luis de Carvajal, tenga mucho cuidado de que sean personas Jímpias, y no de los prohividos a pasar a aqueUas partes, y principalmente, que
ningún casado deje a su mujer en estos Reinos ... ". Cuatro días antes, el
domingo 29 de mayo, día de la Santísima Trinidad, por la tarde, se habían
embarcado "en el río de Sevilla", en aquellos abigarrados, bulliciosos y
populosos muelles, a orillas del Guadalquivir, única puerta autorizada para
salir rµmbo a las Indias. La Santa Catalin,a navegó río abajo, hasta la peligrosa barra de Sanlú&lt;;&lt;;lr, donde la pequeña nao echó anclas en espera de
Carvajal que se había quedado en Sevilla ultimando los arreglos.
Así se iniciaba aquel largo, peligroso y penosísimo viaje, a través del
Atlántico, de un nutrido grupo de sefarditas, de la "Raya de Portugal", que
sallan en busca de "la tierra prometida", bajo el amparo del flamante go-

251

�i Cuánto
bemador de un son-ac1 o u O Reino de León. 1Cuántas penalidades!
•
les
uf . 'entol Cuán infinita incomodidad! i Cuántos peligros y temores 5
• 'el mar! Las condiciones de vida a bordo de aquellos pequ no
espera : ; : la Santa Catalina, son inconcebible para nosotros; ~r mucha
barcos,
.
. '6n es imposible que alcancemos a medir todo el
e sea nuestra unagmaci
,
11
•·
qu
. .
· d o, e¡ hastío' Ja incomodidad de aque
viaJes.
horror
el sufruruento,
e1 nue
d Ios T
B sque,mos testimonios de quienes los sufrieron: Fray Tomás e
orred
f u ·1 d minico del convento de San Este ban d e Salama nea, companero e
\a~olomé de la Casas én su viaje a Chiapas en 1544, cuenta con
d yU
deza y arte de ingenio los pormenores de aquel!~ spantosa
eta Y agu
u
·
ar amos para
, . antes de embarcar en Sevilla dice: . .. y as1 nos ªP. .1
.
travesia.
.
,,
Jí
ros
sufrumentos
e
inembarcarnos como para monr... ; y enumera pe g ,
ha
u

~

ª-

¿:1

od 'dades. ' Primeramente el navío es una cárcel muy estrec

y m y
·Hos y cadenas y tan

:.."'\\:'.: ~:-:,.oa:~c.::•1:~~~~gu:,!;. :os ~treu~
com

1

•

ll

•

trata y

a todos. Es grande la estrechura y ahogamiento y calor; a cama es _e
lo
,
e te algunos llevan algunos colchoncillos; nosotros (los frailes)
~~n,
.
dl
~perro y ~
bres pequeños y duros, llenos e ana
,
llevabamos muy po
'
b
Ha más en el navío mucho
tas de lana d cabra, en extremo po res.
,
man_
ma1 di
. 'ón que (las gen ) van como fuera de s1 y muy
ónuto y
a
postci
.
H
ganas
esabrido unos más tiempo que otros, y algunos siempre. ay ~
dd
, "-óstrans mal las cosas dulces; la sed que se padece es mcrefü1e.
e comer y "'"
beb'd
ediq
.
l omida bizcocho y cosas saladas. La
i a e m
acrec1éntala ser a d dí vino lo bebe quien lo lleva. Hay infinitos piojos
azumbre de agua ca ª a,
1 rta

que comen a los hombres vi os y la ropa no e pu~de e~a:::~qudeeb:j:o de
(a la lejía) el agua de la mar. ~y mald olord
bomba y anda más
cubierta· intolerable en todo 1 navio cuan
an ª
'
d
'
, el navío va. bueno o malo. En I que menos an a
o m;:o; :::• ::~al día, aquella (la bomba) e para ha!' f~era el a a
cua
.,
hedionda. f.stos y otros trabaJos son mu
que entra en el n~vio, es :u~ ha de hacer sentados o echados, o algún
comun en el nav10. . . Tod
1
·o
no di tar
. sob re todo
traer iempre la mu rte a o OJ s y E b ve
poco en pie·
lla á ,
el grueso d e una ta bla pegada a otra con pez ... n r
de e m s que
allí la habitación de lo hombres y
nos dio la mar a entender que no era
d .
.
hospital
d
, os almareados como muertos. . . no se pue
imagmar
to os c~im
más cmidos que aquél: unos iban debajo de cubierta omás
., dsucio .Y osd otro gasán dose a1 so1 bre cubierta, echados por lo ,,suelo '
cien o e VI '
•
ha
labras con que xplicar. . . .
pisados y hollados y suco ' que no
y pa
'be. ,,
y traía•
, de ha ber pasad O unos días en la isla de la Gomera, escn . . ..
pues

°

ia

mos cogido tanto miedo a aquel navío, que pensábamos ser liomiciw de

nosotros mismos si aJli nos metíamos".
Otro viajero, Eugenio de Salazar, que venía como oidor a Santo Domingo,

en 1573, nos entrega un vivo y donoso relato de la vida a bordo de aquellas
pequeñas y peligrosas nav : él y su familia, como pasajeros distinguidos, fueron alojados en un minúsculo cubil: mucho de aquellos camarotes carecían
de luz y ntilación y sólo se entraba a ellos descolgándose a través de reducidas escotillas abiertas en la tolda; pero la mayoría de los pasajeros vivían sobre
la cubierta o SQbre las toldillas, cuando no asfixiándose y cociéndose en la bodega. Cubierta tolda y toldilla, estaban llenas de cables, jarcias, calabrotes y
cordeles, haciendo que la gente se sintiese "como pollos )' capon que se llevan al mercado en jaulas de mi1nbre". Cuenta el oidor Salazar c6mo él y su
familia permanecieron desamparados en aquel estrecho y maloliente camarote, presas del mareo, sin fu rzas para tomar alimento, atormentados por la
sed, tan débiles que no podían ni siquiera d svertirse ni attxilia.rse los unos a
los otros, rodeados de toda clase de inmundicias y de bichos que no alcanzaban
a exterminar o espantar. Aquel mareo, con altibajos, siguió haciendo presa
de ellos durante los cuarenta días que duró el viaje. El licenciado Salazar
nos habla de la desesperante lentitud con que se de !izaban los días llenos
de hastío y de fastidio; del desgano en e) comer y de cómo, para beber su insuficiente raci6n de agua corrompida y nauseabunda, tenían que cerrar Jos ojos
y prescindir del gusto y del olfato. os habla de la indigna, procaz y espantosa promiscuidad, en la que hombres y mujeres, de todas las edades y con.
diciones, vivían; rodeados de una suciedad indescriptible, sin tener ni siquiera un momento de soledad para satisfacer sus más íntimas necesidades.
os habla del pesado silencio de las noches de mar en calma, s6lo turbado
por ronquidos o monótonas oraciones murmuradas, o por el chirriar del .tnaderamen. Del insomnio, que los diminutos y num ro ísi.mos tripulantes del na.
vío, hada más hon-oroso e insoportable: ratas, chinches, piojos, pulgas, cucarachas, hacían de las noches algo más que un purgatorio: "¡Ay... que me
pica! ¡ay ... que me araña! con sus patitas Ja cucaracha", solían cantar los
grumetes y marineros. De día no se podía caminar obre la cubierta común•
mente impregnada de resina o bañada por la fétida agua de las bombas, sin
gran peligro de caer, amé.et de los estorbos de la jarcia y la cordelería. e
entiende el vj jo adagio: "La tierra para el hombre y la mar para los
pee ".

La primera luz del amanecer, muchas veces esperada con ansia, después
de una espantosa noche de insomnio, era acogida con una salmodia y varias
oraciones cantadas a gritos por el grumete; oraciones y salmodia que se

252
253

�repetían a lo largo d 1 día, como un estribillo que acompasaba los trabajos
rutinarios de la tripulaci6n. El día transcurría largo pesado, interminable y
monótono para lo infelices pasajeros adormilados o atacados del mareo, hacinados en grupos promiscuos, tratando de distraerse en interminables conversaciones, preñadas de no talgia, de morriña, de saudade, de añoranzas, en las
que las sencillas anécdota familia
se repetían tanto y tanto, que llegaban
a ser tediosas y se diluían en un pesado silencio; o on los no menos interminables y tediosos juegos d naipes o de dado . Las comidas fiambres o mal
guisadas en los hornillos de cubierta, la ración de agua, y otra vez la noche
con sus horribles horas de incómodo sueño en la caldeada bodega o a la
luz de las estrellas, sobre el duro suelo de la cubierta o las toldillas.
Y aquella habitual incomodidad de la nave llegaba a su apogeo en las
terribles jornadas de temporal o d mar ruesa; en que se pasaban los días
presa del mareo y del miedo de que el barco se desencuadernase o se hundiese tragado por el mar; sin poder, tan siquiera ponerse de pie o caminar;
sin poder tomar una comida caliente ni dormir un minuto en un barco
barrido por las olas, en el que no debía de quedar ni un sólo rincón
o.
En los días de mar tranquila o en la temida "calma chicha" que alargaba
el viaje, tal ez había ánimos para cantar acompañándose de la vihuela, de
la guitarra o el salterio, los viejos romances o las canciones de amigo. Tal ez
algunos nadasen n tomo al navío o se divirtiesen pescando. Tal vez, limpiando y despejando la cubierta,
bailaran fandangos o fado , jotas o muñeiras; se pelearían los gallos d la despensa o se harian ingenuas parodias de
toreo, pero, muy pocas y eventuales han de haber ido aquellas diversiones
en las travesías trasatlánticas.
El viaje de la nao Santa Cataliña, n la que vinieron las entes d Carvajal,
no pudo haber sido una excepción: al contrario, por venir abarrotada de pasajeros, tal vez doscientos o más entr marinero hombres mujeres y niños,
siendo una nao tan pequeña, la promiscuidad y las incomodidades han de
haber llegado a limites intol rabl · no es extraño que todos desembarcasen
enfermos en la co ta de Pánuco.
Pero dejemos esto y pasemos a hacer el anális' y la crítica de la "relación'.
La Dirección General de Inv tigaciones Humanísticas de la Universidad
Autónoma de uevo León, inició la publicación de sus ACT S, en su rie:
Documentos, con la ''Relación de las personas nombradas por Luis de
aja! y de la ueva para llevar al descubrimiento, pacificación y población
del ue\'o Reino de León ( 1580) ", cuidadosamente paleograíiada por el

254

ilustre historiador regiomontano Israel Cavazoe Garza. El importantísimo
documento
. .
. se encuentra en el Archivo General de Indias de Sevilla, con la
51 gwente signatura: Contratación, número 5538, fols. 473-478, y fue localizado ~r el Dr. Peter Boyd Bowman, quien obsequió una copia facsimilar a
la OC1edad uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística
• d d
ual se hizo la publicación.
' partien
e la

°

. La ."Relación" es, sin duda alguna, el docum oto más importante para la
~~ona del noreste de México en el siglo XVI que se ha descubierto en las
últimas décadas ( en 1951 se encontró el "Documento del Parral,.} .
eso que creímo pertin nte escribir estas " otas y comentari09''. ' y
por
En nuestra His~oria del Nuevo Reino de León (1577-1723). Monterrey,
1972. 2 vols., dedicamos el capítulo IV del primer volumen a estudiar "L
gent~ de Carv~jal"; y el apartado "e•• trata de )os pasajeros de la nao San:
~atalina. En dicho apartado, con base en muy variada documentación, princi~al.mente los procesos inquisitoriales de la familia Carvajal y sus allegados
asi como los protocolos notariales de la ciudad de Sevilla intentamos fo
,
1
la n6mina de Jas personas qu se habían embarcado con Carvajal com:;:.
turos pobladores del uevo Reino de León y logramos localizar un número
muy cercano a la centena. En otras palabras: quisimos, a base de datos dispersos, reconstruir el documento que ahora comentamos.
Creemos. que. del cotejo de las dos nóminas: la de la "Relación" con ¡a d e
nuestra Historia, pueden resultar cosas muy interesantes.

�•
22. María Esteban

NóMINA DE LA '1RELACI0N"
Almadén de los Azogues
Ciudad Rodrigo

l. Andrés del Águila
Esposo de Francisca Núñez Viciosa

N tra. Sra. de Erandio

2. Antonio de Alcega
3. Pedro Alonso Enrlquez

Fuente el Maestre

Zafra

Esposo de Ana de Porras

Llergueñas
Toro
Barco de Avila

4. Gonzalo de Aronte
5. Gabriel .Ballesteros (herrero)
6. Bemarclino de Bardales
Esposo de Isabel Rodríguez
Hijos; Remando, Francisco,

y María

7. María de la Barrera
Esposa de Andrés de Herrera
8. Elvira Beltrán
Esposa de Andrés Velasco
9. Juan Beltrán
Esposo de Francisca Hemández
Hijos: Lope y Bartolomé

Olivares de Duero
Medina del Campo
San
San
San
San

Juan
Juan
Juan
Juan

del
del
del
del

Puerto
Puerto
Puerto
Puerto

E~~so de Francisca de Guzmán
HiJos: María, Martín y Andrés
28. OJalla García
Esposa de Bartolomé Martín
29. Roque Gil
30. Mariana Gómez
Esposa de Melchor de Serdeño
31 - Martín Gómez
32. Mateo Gómez
E~so de Jerónima López
HiJos: Antonio
Luis González
Esposo de Ana Rodríguez
.Pedro González de Paredes
Francisco Gutiérrez
Gabriel Gutiérrez

10. Pedro Beltrán de Guevara
11. Baltasar Carrillo (tachado)

Vitoria
Villa de Villel

33.

12. Pedro de Carrión

Palencia

34.

Burgos
Benavente

35.
36.
37. Francisca de Guzmán

Esposo de Juliana de Hermosilla

13. Francisca (Núñez) de Carvajal
14.
15.
16.
17.

Esposa de Francisco Rodríguez de Matos

Benavente

Luis Carvajal y de la Cueva
Lujs (Rodríguez) de Carvajal

Benavente
Benavente
Alcántara

Alonso Copete
Catalina Díaz
Esposa de Pedro Rodríguez

18. Juan Díaz
Esposo de Catalina Rodríguez

19. Gaspar Delgado
20. Andrés Duarte de Figueroa
21. Benito Esteban
Esposo de Leonor de Mota
Hijos: Juan y María

,

27. Alonso García del Corro

Fuente de Cantos

Juan

Esposa de Francisco Ortiz
23. Catalina de Espinosa
Esposa de Juan de Saucedo
24. Isabel de Espinosa
Esposa de Agustín Rodríguez
25. María Estévez
26. Alonso García

256

Almares
Pasarón
Sevilla
Sevilla
Córdoba
Jerez de la Frontera
Mallorca
Triana (Sevilla)

Esposa de Alonso García del Cono

38. Ana de Heredia
Esposa de Pedro de Salas

39. Nicolás de Heredia
40· Juliana de Hermosilla
Esposa de Pedro de Canión

41. Diego Hernández
42. Francisca Hernández
Esposa de Juan Beltrán
43. Francisco Hemández
Esposo de María de Tuesta
Hijos: Francisco, Pedro, Inés y María

AlmendraJejo
Almendralejo
Puebla de Guadalupe
Puebla de Guadalupe
Sevilla

Sevilla
Zafra
Laredo ( Cáceres)
Sevilla
Frajenal
Lobón
Lobón
Torrijos

Alcalá de Henares
Medina del Campo
Sta. Cruz de la
Ocaña
Ocaña

Zarza

Sevilla
Sevilla

Amusco
Alcalá de Guadaira
Valladolid
Frejenal
Sevilla
Sevilla
Salamanca
Adamuz
Burgos
Palencia
Benavente

San Juan del Puerto
San Juan del Puerto
Jerez de los Caballeros
Granada

257
hlllll&amp;Ditu-17

�44. Gómez Hemández Salgado

San Martin de Nogueira

45. Inés Hem4ndez

Arjona
Arjona

Esposa de Juan de Piedrola
4&amp;. Maria Hernández
Esposa de Francisco Jiménez

Écija ·
Granada

47. María Hernández

Zafra

Esposo de Olajla García
Hijos: Miguel, María, Isabel,

]uan. .

Hijos: Simón, María, Inés y Francisco.

Juan

del Hoyo
51. Pedro tñiguez
52. Juan Izquierdo
Esposo de Rufina Rodríguez

53. Francisco Jiménez
Esposo de María Rodríguez
Hijos: Isabel

54. Juan Jiménez
55. Doña Catalina de León
Esposa de Gonzalo Pérez (Ferro)

56. Jorge dé León
Esposo de doña Ginebra Márquei

57. Andrés López Prbano
58. Antonio Lópe,z
59. Jerónima Lóp_ez
Esposa d½ .Mateo Gómez
60. Juan López
61. Juan López Urbano
62. Pedro López de Mendoza
63. Diego de Madrid
Esposo de Ana de los Reyes
Hijos: Diego
64. Francisco de Madrid
65. Doña Ginebra Márquez
Esposa de Jorge de León

258

Llerena
Pasarón
Cariñena
Villa de Feces
Granada
Écija
Laredo ( Cáceres)
Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Hornachuelas
Sta. Cruz de la Zarza
Ocaña
Ocaña
Sta. Cruz de la Zarza
Hornachuelas
Laredo ( Cáceres)
Sevilla
Sevilla
Córdoba
Medina del CamP.o
Medina del Campo

...

Lobón
Lobón

Fr.liUlcisco y

67.
68.
69.
70.
71.
72.

Zafra
48. Pedro Hemández
Zafra
Esposo de Elvira Sánchez
Hijos: Juan, Ana, Gómez, Leonor, Francisco, .
Manuel, Isabel, Catalina y Luis.
Medina del Oampo
49. Andrés de Herrera
Olivares
de Duero
Esposo de María de la Barrera

50.

66. Bartolomé Martín

.l

Domingo Martínez
Francisco Mazo
Remando de Medina
Elvira Mejía
Hernando Mejía
Andrés de Morales
73. Bartolomé de Morales
74· Manuel de Morales
Esposo de Isabel Pérez
Hijos: Antonio, Diego, Leonor y Ana
75. Leonor de Mota ,
Esposa de Benito Esteban
7G. Ana Muñoz
'Esposa de Juan de Nava
77. Juan de Nava
Esposo de Ana Muñoz
Hijos: Juan

78 · Felipe Núñez de Rivera
79. Francisca Núñez (Viciúsa)
E~posa de Andrés del Águila
80. Vtcente Núñez
81. María de la O
Esposa de Pedro de Rojas
82. Francisco Ottiz

Triana (Sevilla)
Mallorca
1, &lt;

Sevilla
Sevilla

Sevilla
·Sevilla
Sevilla·
Oiudad Rodrigo
Almadén de los Azogues
Sevilla
Morón
r 1,
Sevilla

-

83. Francisco Ortiz
.Esposo de María Esteban
Hijos: María, Esteban Juan Leonor y·
.
'
'
F ranasco.
·
84. Gonzalo Pérez {Ferro)
Esposo de doña Catalina de León
85. Isabel Pére.z
Esposa de Manuel de Morales
86. Juan de Piedrola
-Esposo de Inés Hernández

Guernica
Carrión de los Condes ,
(?)
Zafra
Sevilla
Arjona
Arjona
Arjona
Arjona

Torrecilla del Duque
de ájara
Almendralejo
Almendralejo

'

. ')

Medina del Campo
Medina del Campo
Arjona ·'
Arjona
Arjona
Arjona

259

�87. Luis Pimentel
88. Ana de Porras
,
Esposa de Pedro Alonso Ennquez

89. Francisco de Porras

90. Don

Juan de Portugal

91. Pedro de Prado
92. Ana de los Reyes
.
Esposa de Diego de Madrid

93. Agustín Rodóguez

Villada
Zafra
Fuente el Maestre
Medina del Campo
México
Peñafiel

Sevilla
Sevilla
Sevilla
Sevilla

Esposo de Isabel de Espinosa
Ciudad Rodrigo
94. Alonso Rodríguez de Jaque
Sevilla.
95. Ana Rodríguez
Sevilla
Esposa de Luis González
Sevilla
96. Catalina Rodríguez
Sevilla
Esposa de Juan Díaz
Sevilla
97. Domingo Rodríguez
Santiago de Sotordey
98. Francisco Rodríguez
Santiago de Sotordey
Esposo de Maria Rodríguez
Hijos: Antonio y Juan
Benavente
99. Francisco Rodríguez (de Mat~)
Benavente
Esposo de Francisca de Carv~Jal
.
.
.
Baltasar
Macías,
Lws,
FranCISco,
HiJOS.
'
•
d . el doña Isabel, doña Catalina,
M 1gu,
-An ona
María (na)' doña Leonor y dona
a
Fuente de Cantos
100. Isabel Rodríguez
Barco de Avila
Esposa de Bernardino de Bardales
San Juan del Puerto
101. Juan Rodríguez
Frejenal
102. Juan Rodríguez Matalobos
Frejenal
Esposo de Catalina Sánchez
Hijos: Catalina Y Juan

103. María Rodríguez

,
Esposa de Francisco Rodriguez
104. Martín Rodríguez (al margen)

105. Miguel Rodríguez

,
Esposo de Violante Rodríguez

106. Pedro Rodríguez
Esposo de Catalina Díaz
Hijos: Catalina, Isabel, Cristóbal, Inés y

Santiago de Sotordey
Santiago de Sotordey
(?)
Sevilla
Sevilla
Pasaron

107. Rufina Rodríguez
Esposa de Juan Izquierdo
108. Violante Rodríguez
Esposa de Miguel Rodríguez
109. Gaspar de Rojas
110. Pedro de Rojas
Esposo de María de la O
Hijos : María de la Ensinción (sic) , Pedro
Agustín e Isabel
11 l. Martín de Sagasti
112. Juan Salado
113. Pedro de Salas
Esposo de Ana de Heredia
114. Pedro Salvador
115. Catalina Sánchez

Esposa de Juan Rodríguez Matalobos
116. Elvira Sánchez
Esposa de Pedro Hernández
11 7. Rafael Sánchez

118. Juan de Sauceda
Esposo de Catalina de Espinosa
Hijos: Jerónimo, Juan, Gracia, Guimar y
Pedro

119. Melchor de Serdeño
Esposo de Mariana Gómez
Hijos: Lorenza

120. Luis Tasc6n
121. María de Tuesta

Villa de Feces
Cariñena

Sevilla
Sevil]a
Guadalajara

Sevilla
Morón

Gucrnica
Frejenal

Salamanca
Sevilla
Alcalá de Guadaira
Frejenal
Frejenal
Zafra
Zafra

Pasaron
Puebla de Guadalupe
Puebla de Guadalupe

Medina del Campo
Alcalá de Henares
Villalpando

Esposa de Francisco Hemández
122. Pedro de Va]dés

Granada
Jerez de los Caballeros
Burgos

123. Diego de Valladar
124. Andrés Velasco

lseca Vieja

Esposo de Elvira Beltrán
Hijos: Pedro

125. Bartolomé de Vera

San Juan del Puerto
San Juan del Puerto
Zayas de Bascones

Altnares

Diego

,

260

261

�Lugar:

LUGARES DE ORIGEN EN LA "RELACIÓN"
Lugar:

Partido Judicial:

Provincia:

Adamuz
Alcalá de Guadaira
Alcalá de Henares

Montoro
Utrera
Alcalá de Henares

Córdoba
Sevilla
Madrid

Alcántara
Almadfo de los Azogues

Alcántara
Almadén

Cáceres
Ciudad Real

Alma.res
Almendralejo
Amwco

Peñaranda de Bracamonte
Alniendralejo
Astuclillo

Salamanca
Badajoz
Palencia

Arjona
Barco de Avila

Andújar
Barco de Avila

Jaén
Avila

Benavente
Burgos

Zamora
Burgos

Cariñena
Carri6n de los Condes

Cariñena
Carri6n de los Condes

Zaragoza
Palencia

Ciudad Rodrigo
Córdoba
tcija
Feces
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Fuente el Maestre
Granada
Guadalajara

Ciudad Rodrigo
Córdoba
E.cija
Monterrey
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Zafra
Granada
Guadalajara

Salamanca
06rdol;&gt;a
Sevilla
Orense
Badajoz
Badajoz
Badajoz
Granada
Guadalajara

Benavente
Burgos

Guadalupe
Guernica
Hornachuelas
!seca Vieja
Jerez de los Caballeros
Jerez de la Frontera
' .
Laredo
Lob6n
Llerena

262

Logrosán
Guernica
Posadas
Laredo

Cáceres
Vizcaya
Córdoba
Santander

Jerez de los Caballeros
J~z de la Frontera
Alcañices
Mérida
Llerena

Badajoz
Cádiz
Zamora
Badajoz
Badajoz

~Región:

Llergueñas
Mallorca (isla)
Medina del CampQ

Núm.

ANDALUC1A
ANDALUCtA
CASTILLA
LA NUEVA
EXTREMADURA
CASTILLA
LA NUEVA
LEÓN
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA
ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
CASTILLA
LA VIEJA
ARAGóN
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
DALUCIA
ANDALUClA
GALICIA
EXTREMADURA
EXTREMADURA
EXTREMADURA
A DALUClA
CASTILLA
LA NUEVA
EXTREMADURA
VASCONGADAS
ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
EXTREMADURA
ANDALUCfA
LEÓN
EXTREMADURA
EXTREMADURA

1

2

Partido Judicial:

Provincia:

Regi6n:

Cangas de Orus

Oviedo

ASTURIAS

Medina del Campo

Valladolid

CASTILLA
LA VIEJA

México (ciudad)
Morón de la Frontera
Nuestra Señora de Erandio
Olivares de Duero

Morón de la Frontera
Bilbao
Valoría la Buena

Sevilla
Vizcaya
Valladolid

Ocaña

Ocaña

Toledo

Palencia

Palencia

Palencia

Pasar6n
Peñafiel

Jarandilla
Peñafiel

Cáceres
Valladolid

Salamanca
San Juan del Puerto
San Martín de Nogueira
Santa Cruz de la Zarza

Salamanca
Huelva
Rivadavia
Ocaña

Salamanca
Huelva
Orense
Toledo

Santiago de Sotordey
Sevilla
Toro
Torrecilla del Duque de
Nájara
Torrijos

Ribas del Sil
Sevilla
Toro

Lugo
Sevilla
Zamora

Villalpando
Torrijos

Zamora
Toledo

Triana
Valladolid

Sevilla
Valladolid

Sevilla
Valládolid

Villada

Frechilla

Palencia

Villalpando
Teruel
Vitoria
Zafra

5

Villalpando
Villel
Vitoria
Zafra
Zayas de Bascones

Zamora
Teruel
Alava
Badajoz
Soria

1
3

Sin lugar de origen

1
1

1
7

1
10
1

15
2
l

2
2
2
1

9
5
1

2

7

2
2
1

7

Núm.
l

12

1
ANDALUCIA
5
VASCONGADAS
1
CASTILLA
LA VIEJA
1
CASTILLA
LA NUEVA
3
CASTILLA
LA VIEJA
1
EXTREMADURA
8
CASTILLA
LA VIEJA
1
LEóN
1
ANDALUCtA
8
GALICIA
CASTILLA
LA NUEVA
3
GALICIA
4
ANDALUCIA
21
LEóN
LEÓN
CASTILLA
LA NUEVA
ANDALUCfA
CASTILLA
LA VIEJA
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
ARAGóN
VASCONGADAS
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA

1
3

1
l

1
1

15
1

2

263

�PERSONAS DE LA "RELACIÓN'' POR REGIONES
Región:

GALICIA

Provincia:
Lugo
Orense

Partido Judicial:
Ribaa del Sil
Monterrey

Rivadavia

ASTURIAS
LEÓN

Oviedo
Zamora

Salamanca

EXTREMADURA

dáceres

Badajoz

Cangas de On1s
Benavente
Alcañices
Toro
Villalpando

Peñar,.nda de Bracamonte
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Alcántara
Logrosán
JarandiJla
Almendralejo
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Zafra
Jerez de los Caballeros
Mérida
Llerena

CASTILLA LA VIEJA

Santander
Palencia

Valladolid

CASTILLA LA NUEVA

,

264

Avila
Burgos
Soria
Madrid
Toledo

Laredo
Astudillo
Carri6n de los Condes
Palencia
Frenchilla
Medina del Campo
Valoría la Buena
Peñafiel
Valladolid
El Barco de Ávila
Burgos
El Burgo de Osma
Alcalá de Henares
Ocaña

Lugar:
Santiago de Sotordey
Villa de Feces
San Martín de Nogueira
Llergueñas
Benavente
Laredo
Toro
Torrecilla del Duque
de Nájara
Villalpando
Almares
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Alcántara
Puebla de Guadalupe
Pasarón
Almendralejo
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Fuente el Maestre
Zafra
Jerez de los Caballeros
Lob6n
Llerena
!seca Vieja
AmUJCO
Carri6n de los Condes
Palencia
Villada
Medina del Campo
Olivares de Duero
Peñafiel
Valladolid
El Barco de Avifa
Burgos
Zayas de Bascones
Alcalá de Henares
Ocaña
Santa Cruz de la Zarza

Región:

Provincia:

Núm.
4
1
1

ANDALUCfA

Ciudad Real
Guadalajara
Huelva
Sevilla

1
15
3
Cádiz
C6rdoba

1

1
1
2
1
1
7

VASCONGADAS

8

7
9
5

1
15
5
7

ARAGóN

Ja~n
Granada
Vizcaya
Alava
Zaragoza
Teruel

Partido Judicial:
Torrijos
Almadén
Guadalajara
Huelva
Utn:ra
tcija
Morón de la Frontera
Sevilla
Jerez de la Frontera
Montoro
C6rdoba
Posadas
Andújar
Granada
Guernica
Bilbao
Vitoria
Cariñena
Teruel

Lugar:

Núm.

Torrijas
Almadén de los Azogues
Guadalajara
San Juan del Puerto
Alcalá de Guadaira
lcija
Mor6n de la Frontera
Sevilla
Triana
Jerez de la Frontera
Adamuz
C6rdoba
Hornachuelos
Arjona
Granada
Guernica
Ntra. Sra. de Erandio
Vitoria
Cariñena
Villa de Villel

ISLA DE MALLORCA
CIUDAD DE MAXICO
Sin lugar de origen

1
1
8

2
2
5
21
3

1
1

2
2
10

2
2
1

1
1
1
1

2

1

1
1
1
1
1
12

1
1
1
1
2
1
1
3
3

265

�27. Alonso García Mendoza

NóMINA DE MI HISTORIA
1. Andrés del Águi~a Núñez Viciosa
Esposo de Franc1~ca
2 Francisco de Agu1lar .
· Esposo de Petronila Ruiz
3. Pascual de Al~edo
4 Francisco Alvarez
. Es oso de Inés Hemández
,
de
p
d
Andrada
(
o
Rodnguez
5. Leonor e
,
'C arvajal)
6. Fulano Balleste,ros (herrero)
7. Fulano de Bardales

Ciudad Rodrigo

Pariente

Portugués

Sefardita

Encartaciones
Portugués

Benavente

Sefardita

Pariente

(?)
(?)

35, Fulano Íñigo (carpintero)
36. Juan Izquierdo (herrero)
37. Mujer de Juan Izquierdo
38. Juan Jiménez de Mendoza

9.

tería)
.
)
14. Fulano Braba ( carpintero , ez de Car15. Ana de Carvajal ( o Rodr1gu
vajal)
d Car
16. Luis de Carvajal (o Rodríguez e
.
vaJ'al)
•
d la Cueva
17. Luis CarvaJal y e
odrí ez de
18. Catalina {negra esclava de R
gu
Matos)
de
19. Clara (negra esclava de Rodríguez
Matos)
20. Vicente Correa
21. Gaspar Delgado
.
. Ennquez
,
de Paiva
22 Beatriz
.
· Esposa de Sirn6n de Pa1va
23. Catalina Enríquez
24. Diego Enríquez
25. Pedro Enríquez
26 Susana Galván
· Esposa d e M arti'n Pérez

.

266

Esposo de Isabel Clara de Morales
30. Inés Hernández
Esposa de Francisco Alvarez
31. Pedro Hernández
Esposo de Blanca de Morales
32. Manuel de Herrera
33. Hombre viejo
34. Mujer del hombre viejo

8.

10. H'. de Fulano de Bardales
11
IJOS
d l
.
. d Fuláno de Bar a es
12. Mu1er e
d (maestro de can13. Rodrigo de la Barre a

28. Diego Hernández
29. Francisco Hernández

(?)

!

(?)

'

39. Francisco Jorge

Terminón

(?)
Medina del Campo

Pariente

Benavente
Portugués

Pariente
Pariente

Medina del Campo

Pariente

Medina del Campo
Portugués
Portugués
Portuguesa

Pariente
Sefardita
Sefardita
Sefardita

Portuguesa
Sevilla
Sevilla
Portuguesa

Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

(Dejó la mujer en España)
40. Catalina de León
Esposa de Gonzalo Pérez Ferro
41. Duarte de Le6n
42. Ginebra de León
(Viuda)
43. Jorge de León
44. Diego López
45. Francisco López
46. Isabel López (sic' por Pérez)
Esposa de Manuel de Morales
47. Pedro López de Mendoza
48. Juan Lucero (albañil)
49. Teresa Lucero
Esposa de Juan Jaramillo
50. Criada de Teresa Lucero
51 Hija de Teresa Lucerb
52. Diego de Madrid
Esposa de Ana de los Reyes

Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portugués

Pariente
Sefardita
Sefardita

Pbrtuguesa

Sefardita

Portugués

Sefardita

Portugués
(?)
(?}
Portugués

Sefardita

Sefardita

(?)
( ?)
Espinosa de
los Monteros
Benavente

Pari~nte
Pariente

Medina del Campo

Pariente

Portugués
Portuguesa

Pariente
Pariente

Portugués
Portugués
Portugués

Pariente
Pariente
Pariente

Portuguesa

· Sefardita

Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portuguesa
Portuguesa
Portuguesa
Sevilla

Pariente
Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

267

�53. Diego Márquez de Andrada
54. Domingo Martínez de Cearreta
(Dejó la mujer en España)
55. Primo de Domingo Martinez de Cearreta (clérigo)
56. Pedro Martínez de Cearreta
5 7. Fulana Mata
58. Ana Morales
59. Andrés de Morales
60. Antonio de Morales
61. Blanca de Morales
Esposa de Pedro Hemández
62. Isabel Clara de Morales
Esposa de Francisco Hemández

Portugués
Vasco

Pariente

77. Alonso del Río

Espinosa de
los Monteros

78. Isabel de Rivera (o Núñez)

Portuguesa

79. Agustín Rodríguez

Pariente
Sefardita
Sefardita

Vasco

80. Alonso Rodríguez

Portugués
Portugués

Vasco
Portuguesa
Portuguesa
Portugués
Portugués
Portuguesa

81. Antonio Rodríguez

Portugués

Sefardita

Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

82. Baltasar Rodríguez ( de Carvajal)

Benavente

Pariente

83. Diego Rodríguez de Rivera

Portugués

Pariente

Portugués

Sefardita

Valderas

Pariente

Portuguesa

Sefardita

Valderas

Pariente

63. Manuel de Morales
Esposo de Isabel López ( sic por Pérez)

Portugués

Sefardita

64. Ana Muñoz
Esposa de Juan de Na.va

Portuguesa

Sefardita

Benavente
Portuguesa

Pariente
Pariente

65. Juan de Nava (sastre)
Esposo de Ana Muñoz

Portugués

Sefardita

66. Andrés Núñez

Portugués

Pariente

67. Francisca Núñez de Carvajal
Esposa de Francisco Rodríguez de Matos

Benavente

Pariente

Pariente
Pariente
Sefardita

68. Francisca Núñez Viciosa
Esposa de Andrés del Águila

Ciudad Rodrigo

Pariente

69. Fulana Núñez
(viuda)

Portuguesa

Sefardita

70. Simón de Paiva
Esposo de Beatriz Enríquez

Portugués

Sefardita

Benavente
Medina del Campo
Portugués
Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portugués
Guadalupe

71. Gonzalo Pérez Ferro
Esposo de Catalin~ de León
72. Gonzalo Pérez Ferro el mozo

Portugués

Pariente

Guadalupe

Sefardita

97. Mujer de Juan de Saucedo Espinosa

Guadalupe

Sefardita

Portugués

Pariente

98. Ana de Sosa (vino soltera)

Portuguesa

Sefardita

73. Gregorio Pérez

Portugués

Pariente

Cas6 con Francisco Tinoco

74. Martín Pérez
Esposo de Susana Galván

Portugués

Sefardita

75. Luis Pimentel

Portugués

Pariente

76. Ana de los Reyes
Esposa de DieJ!O de Madrid

Sevilla

268

84. Francisco Rodríguez ( "Labrador gallego")
Esposo de María Rodríguez
85. Fr.ancisco Rodríguez de Matos
Esposo de Francisca Núñez de Carvajal
86. Hemán Rodríguez de Matos
(Dejó la mujer en España)
87. Isabel Rodríguez de Carvajal ( o de An(viuda)
drada)
88. María Rodríguez
Esposa de Francisco Rodríguez
89. Mariana Rodríguez de Carvajal (o Núñez de Carvajal)
90. Mi~el Rodríguez de Carvajal
91. Pedro Rodríguez
92. Pedro Rodríguez
93. Diego Ruiz de Rivera
94. Juan Salado
95. Juan de Saucedo Espinosa (carpintero)
(casado)
96. Hijo de Juan de Saucedo Espinosa

Sefardita
Sefardita
Sefardita

269

�PERSONAS DE MI HISTORIA POR REGIONES

LUGARES DE ORIGE

Regi6n:

Pro1Jincia:

LEóN

Zamora

Partido Judicial:

Benavente
Valencia de don Juan
Salamanca Ciudad Rodrigo

Puebla de Guadalupe

3

CASTILLA
LA VIEJA

Villarq,.yo

Espinosa de los
Monteros
Tennin6n
Medina del Campo

5

Benavente
Ciudad Rodrigo
Encartaciopes
Espinosa de los Monteros

Benavente
Ciudad Rodrigo
.Valmaseda
Villarcayo

Zamora
Salamanca
Vizcaya
Burgos

Guadalupe
Medina del Campo

Logrosán
Medina del Campo

Oácere!
Valladolid

Portugal
Sevilla
Termin6n
Valderas
Sin lugar de origen

Núm.

Rtgi6n:

,

LEóN
LEÓN
VASCO (;;ADAS
CASTILLA
LA VIEJA
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA

7
2

Burgos

V~cncia de don Juan

Sevilla
Burgos
Zamora
Vizcaya

ANDALUClA

Medina del Campo

Sevilla

Sevilla

4
4

5
3
5

ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
LEÓN
VASCONGADAS

4

'

9

1
2
3

PORTUGAL

54

SIN LUGAR

9

Como se puede fácilmente comprobar, las personas cuyos nombres figuran
en ambas nóminas son relativamente pocas, 55 en total

PERSONAS QUE APARECE
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

270

Valladolid

VASCONGADAS

54
Sevilla
Bribiesca

2

7
2

Logrosán

Bribiesca

P;o11incia:

,Benavente
Valderas
Ciudad Rodrigo

EXTREMADURA Cáceres

EN MI HISTORIA

Partido Judicial:

Lugar:

Lugar:

EN LAS DOS

Andrés del Águila
Leonor de Andrada
Gabriel Ballesteros
Bemardino de Bardales
Hernando (¿de Bardales?)
Francisco (¿de Bardales?)
Juan (¿de Bardales?)
María (¿de Bardales?)
Doña Ana de Carvajal
Luis de Carvajal el mozo

271

�ll. Luis Carvajal y de la Cueva
12. Gaspar Delgado
13. Catalina Díaz
14. Catalina de Espinosa
l5. Alonso García Mendoza
16. Diego Hernández
17. Inés Hemández
18. Pedro fñiguez
19. Juan Izquierdo
20. Juan Jiménez de Mendoza
21. Doña Catalina de Le6n
,
22. Doña Ginebra de Le6n (o Marquez)
23. Jorge de Le6n
24. Pedro L6pez de Mendoza
25. Diego de Madrid
26_ Domingo Martínez de Cearreta
27. Ana de Morales
28. Andrés de Morales
29. Antonio de Morales
30. Manuel de Morales
31. Ana Muñoz
32. Juan de ava
.
33. Francisca úñez de CarvaJal
34_ Francisca Núñez Viciosa
35. Gonzalo Pérez Ferro
36. Luis Pimentel
37. Ana de los Reyes
38. Alonso Rodríguez de Jaque .
39_ Baltasar Rodríguez de CarvaJal
40. Francisca Rodríguez
41. Francisco Rodríguez de Matos .
42. Doña Isabel Rodríguez de CarvaJal
43. Isabel Rodríguez
44. María Rodríguez
.
45. Doña Mariana Rodríguez de CarvaJal
46_ Miguel Rodríguez de Caivajal
4 7. Pedro Rodríguez
48. Rufina Rodríguez
49. Juan Salado
50. Juan de Saucedo Espinosa

,

'

51. Jer6nimo (de Sauceda Espinosa)
52. Juan (de aucedo E pinosa)
53. Gracia ( de aucedo Espinosa)
54. Guiomar ( de aucedo Espinosa)
55. Pedro ( de Sauceda Espinosa).
La "Relaci6n" añade los nombres de 70 personas a la nómina que habíamos logrado formar en nuestra Historia; pero en ella figuran 43 persónas
que no aparecen en la "Relación".
El cotejo de ambas nóminas plantea una serie de problemas muy interesantes, que vamos a analizar aquí:
¿ inieron a Ja ueva España todas Jas personas anotadas en la "Relación''?
¿ Jgunas de ellas fu ron sustituidas por otras, al mbarcar?

E tas dos preguntas no pueden ser conte tadas con base documental, carecemos de datos para ello.
¿ Vini ron personas que no figuran en la "Relación' ?

e t pregunta podemos sponder afirmativamente apoyándonos n la
nómina de nuestra Historia en la que como decíamos atrás, aparee n 43
personas no anotada en la "Relación".

¿Algunas de ellas ambiarían us nombres al Ucgar a la

ueva España?

• C'sta pregunta tampoco podemo responder con certeza; pero creemos
que no: los ejemplos que podemos ofre er carecen de importancia, ya que
son simples cambios de forma en el apellido; pero de ninguna manera implican el deseo de ocultarse: Pedro fñiguez que cambió a Pedro fñigo; Antonio Martínez de Sien-eta, apellido cuya forma correcta es Cearreta; Gaspar
de Rojas que era hijo de Pedro el Rojo y que por Jo mismo debió apellidarse
Rojo y no Rojas; entre los fundadores de altillo figura Santos Rojo.

¿ Por qué no coinciden los lugares de origen que anota la 'Relación" con
los anotados en nuestra Historia?

A ta pregunta sí que podemo responder, ya que las diferencias son
muchas r diagnósticas: Andrés d I Águila aparece en 1a 'Relaci6n" como natural de Almadén de los Azogues y como de Ciudad Rodrigo en mi Historia
y lo creemos portugués; Luis Carvajal y de la Cueva, quien declaro en su
proceso inquisitorial ser natural de Mogadouro, en Portugal, aparece en la
«Relaci6n ' como nacido en Benavente, en el antiguo reino de Le6n; Gaspar

272

273
hWIWÚtas-18

�De]_,o-ado que en la "Relación" aparece como natural de órdoba, en realidad era portugués; otro portugués, Francisco Hernández, figura en la "Relación" como natural de Jerez de los Caballeros· lo mismo ocurre con Pedro
1ñigo, quien siendo portugués, se anotó como natural de Pasarón, en Extremadura; J orge de León quien según la "Relación" era natural de Meclina
del Campo, era en realidad portugués; Pedro López de Mendoza que en
la "Relación" aparece como nacido en Laredo (Cáceres), en una escritura
notarial declara ser natural de Espinosa de los fonteros; Manuel de Morales y toda su muy numerosa familia, que en la "Relación" figuran como
naturales de Arjona (Jaén), eran todos portugueses; Ana Muñoz, a quien
la ''Relación" hace sevillana, era también portuguesa; Felipe Núñez, que
había nacido en Fundao, Port., aparece en la ''Relación" como natural de
Sevilla; Gomalo Pérez, natural de Oporto, Port., figura en la ''Relación"
como natural de Medina del Campo; Luis Pi.mente], portugués, probablemente de Mogadouro, aparece en la "Relación" como nacido en Villada
en la diócesis de Burgos · Francisco Rodríguez, que la "Relación" hace nativo
de Santiago de Sotordey, en la provincia de Lugo, en Galicia, era en realidad
nacido en San Vicente de Aveiro, en Portugal; pero, baste con estos numerosos ejemplos. Como se puede fácilmente constatar, en la mayoría d ellos,
gentes nacidas en tierras de Portugal, se anotan en la "Relación" cor.no e~
pañoles¡ la razón es muy sencilla: la Casa de Contratación de Sevilla no
autorizaba el paso de extranjeros al Nuevo Mundo; y, por aquellas fechas,
mucho menos de portugueses, ya que, en aquel entonces, portugués y judío
eran casi sinónimos en E paña. Es por eso que todos los que habían nacido
en Portugal se anotaran como originarios del lugar en que, en el momento de
contratarse con Carvajal, tenían su residencia, o de algún lugar arbitrario,
tal vez, ya que como dice la real cédula que encabeza a la "Relación!,, no
serían investigados: podlan mentir impunemente.
En la ''Relación" figuran 24 personas como naturales de Sevilla; pero,
seguramente no eran sevillanos; lo que ocUITe es que Sevilla era la única
puerta legal de salida rumbo a las Indias y allí acudían todos los que pretendían emigrar y en Sevilla estaba la Casa de Contratación; a través de
los procesos inquisitoriales sabemos de muchos portugueses o g ntes de la
"Raya de Portugal" que se hacían pasar por sevillanos; toda la familia política de Luis Carvajal y de la Cueva estaba en ese caso; es por eso que
en la "Relación" figuran tantos falsos sevillanos. Ya lo señalaba Boyd-Bowman en su Indice biogeográfico, Vol. II, p. XIV: 'Siendo Sevilla la sede
de la Casa de Contratación, y la ciudad a donde a veces residían hasta por
varios meses, los que tramitaban su pasaje a América, se present6 el hecho

de que algunos, o hasta muchos de los
eran de nacimiento".
'
que se llamaban sevillanos, no lo
En otras palabras: 1a "Rela . , '
confiable; para utilizarlo como ªr::t;ohi:~ ~n documento _cien por ciento
aguda y severa crítica. Aparentemente 1 r:, es necesano aplicarle una
resolvería en forma total y perlect 1 , ebl
poner de dicho documento
con CaIVaJa
·J ,
ª
e
pro ema de las gent
· •
, asi como sus lugares d
.
es que vuueron
atrás, del cotejo de ambas n6 .
e ongen; pero como ya lo demostramos
resulta que no
,
los que están ni están tod mmas
. •
es asi: que no son todos
os 1os que son.

_Aun sabiendo esto, entregamos al lector d
,
mmas de personas, la lista aUabética de lo • espues de. cada una de las n6de un cuadro de la distrib .6
s l~gares de origen anotados, seguida
,
UCl n por regiones y p
· ·
razon de habemos metido en tan 1 bo .
.
rovmcias españolas. La
hacer el anális.is de lo.s datos e tea _ndoso trabaJo es que creímos interesante
on ru os en la ''R la "6 ,,
probable es que al ano+~-e
la C
e CI n , ya que lo más
'
«u" en
asa de Co tra ·,
el lugar en que vivían en aquel año d 1580 n taCJon, hayan anotado
naturales; y esto no pocli . ...1:
lase
, como el lugar del que eran
ª
mu.icar
zonas de prefe
·
.
Espana,
para aquellos portugu
.
. ,
renoa en berras de
M und o, así como important eses cripta-Judíos que espera ban pasar al uevo
es
uenCJ.as culturales d la
·,
en que vivieron antes de venir a J N
E e
region española
a ueva spana.
Las anotaciones
odrí
od
que p
amos hacer a la "Relación'' so
ch
no p emos sobrepasar los limites de un artí ul
n mu as, pero
a unas pocas.
e o Y, por eso, nos limitaremos
infl"

•

Hay ~ ella un dato muy desconcertante.
..
acompanaban a Francisco Rodrígu d Ú cuando enumera los hiJos que
cisca de Carvajal hermana del bernaezde atos y a su esposa doña Fran"
,
go
or del uevo Rem· d L 6
.. .y Baltasar y MACIAS y Luis F
. o e e n, anota:
y doña Catalina y doña Mari ( _Y RANCISCO y Miguel y doña Isabel
Ana, sus hiJ"os " Lo d
a sic por Mariana) y doña Leonor y doña
··· ·
esconcertante de t
·
dos hijos de dicho matrimonio
es e 3,51ento es que figuran en él
que no se menoonan en . ,
mento, MACIAS y FRANCISCO .
. .
mngun otro docu-·d
.
, ru tan s1qwera en las geneal ,
ru as y ngurosas de los procesos inquisitoriales .
.,
ogias tan ceOcéano o en tierras de Pánuco ant d 1
· 'Monnan en la travesía del
es e. proceso
contra doña Is bel;&gt; H b ,
razones muy poderosas y altament
.
· a • ¿ a na
sus nombres? ¿ Será tan sólo
e IIUStedeinosas ~ara no volver a mencionar
un error
escnbano;, No od
pero nos inquieta.
·
P emos saberlo,

La real cédula dice haber
recomendado a Carvajal q
t
cuidado de que los que lo acompañen como pobladores ue enga mucho
de su gobernación

274

275

�"sean personas límpias y no de los prohividos de pasar a aquellas partes
y principalmente, que ningún casado deje a su mujer en estos Reinos ...".
Sabemos muy bien que Carvajal no tuvo tal cuidado ya que todos los que
con él vinieron eran de los prohibidos; y que el último punto de la recomendación no sólo no lo cumplió, sino que él mismo dejó en Sevilla a su esposa
doña Guiomar de Rivera; y lo mismo hizo su pariente Jorge de León y otros
más, que en la "Relación" figuran como solteros. Para cerrar este trabajo
que ya me resultó demasiado largo, ya sólo discutiré o anotaré a algunas
de las personas que figuran en la "Relación":
Como un magnífico ejemplo del gran peligro que entrañan los homónimos
dentro de la investigación histórica, mencionaré el caso de Antonio de Alcega: " ... soltero, natural de Nuestra Señora de Erandio, en Vizcaya, lújo
de Juan de Alcega y de doña Mayor de Alcega", como reza el asiento de la
"Relación".
En la historia del noreste de México en el siglo XVI figura un Antonio
de Alcega que a no ser por nuestra larga experiencia con las trampas de los
homónimos, hubiéramos identificado con el que aparece en la "Relación";
pero, el segundo mencionado nació en 1556, eu Inurinazo, en Guipúzcoa, de
donde eran naturales sus padres, don Diego Sanz de Alcega y doña María
de Zúñiga; era nieto de don Antón Sanz de Alcega; y todos ellos señores de
la casa de Hernani, en Guipúzcoa. "Pasó a estas partes de las Indias del Mar
Océano, sirviendo a S. M., en la flota en que vino por general don Diego
Maldonado, en compañía de don Diego de Alcega, su primo, que vino por
almirante de la dicha flota por el mes de marzo de 1577; era sobrino del
arzobispo de Sevilla." Como claramente se ve se trata de dos personas
diferentes.
Esta familia guipuzcoana era familia de marinos: además del ya mencionado don Diego, que fuera almirante de la flota de la Nueva España
entre los años de 1574 a 1579 y, en ese año de 1579 lo fue de la flota de
Tierra Firme; encontramos a don Juan de Alcega, otro peligroso homónimo,
de la orden de Santiago, quien, en los años de 1572 y 1573, vino como general de la flota de la Nueva España; fue padre de doña Catalina de Alcega,
de la que nos ocuparemos después. En la flota que vino a la Nueva España
a principios de 1594, venía como almirante don Pedro de Alcega " ... el cual
vino sizviendo de general por haber muerto Martín Pérez de Olazával en
el viaje ...".
Pero volvamos al Antonio de Alcega, homónimo del que vino con Carvajal: Acá, en la ueva España desempeñó importantes oficios: en 1578,

a;;a

apenas desembarcado, era teniente de obe d
27 de junio de 1579 recibió el título je
or en la Nueva Vizcaya; el
para la armada que se hizo contra el ira.ta erez _en el pu;110 de Huatulco,
Hemando de Robles ·a d l
p
_D~e, a las º.rdenes del doctor
' o1 or e a real audieneta de M, .
.
general; de 1580 a 1583 fue alcalde mayor de 1
. e~c~ que iba por
partido; en ese año de 1583 a 8 de ab ·1
a provmcia e Amula y su

~!=~~ ~

~:gl~ licenciado, como ~id~r en Guad~;ja::~:=:tr:
cosas se nos complican terriblemente. uno de los An .
fue interinamente tesorero de las al
: d
tomos de Alcega
.
re es ca3as e Guadalajar
figura
como alcalde ordinario de di h
. d d
a, y en 1584
combatir a los indio hi-1,:_
c a cm a , y con ese carácter, salió a
s e ,.,uJ.UJecos como capitán . el 5 d f b
información de méritos en G d~ .
.
'
e e rero presentó
.
.
ua ªJara: estaba casado con Paulina de E
p_mosa, y eran vecmos de Guadalajara; para febrero de 1590
hab'
scmdado en Chimaltitán. en 1594 l
se
ian avelas Prov· . d Á al ,
o encontramos como alcalde mayor de
mcras e v os y en ese año ya . d
.,
.
seráfica. di fr
.
'
VJU o, se metio a fraile en la orden
.
. ce ay_ Antoruo Tel10 en su Crónica: " ... el año de 1600 fu
enviado por guardián de Guaynamota el padre fray Sebastián de
e
llevándose por su compañero al padre fray Antonio de Al
Gamboa,
fue obispo de Venezuela y santo. Falleci6 en 1609 "
cega,_ que d:s~)ués
Velázquez en su Histori
di
" . · · · · Don Primo Fchc1ano
a, nos ce que: ...Junto con Miguel d U
que fuera su paJ·e, tomó eJ ha'b,;to
f ranciscano
.
".
e ranzu,
~
Un Antonio de Alcega
tur I d J
.
.
.,
Q ,
' na a e a anteiglesia de Erandio en Vizcaya
muna en ueretaro en 1610 ·Q '
,
'
'
• ¿ ue pasa.na con el que vino con Carvajal?
Doña Catalina de Alcega atrás mencionad f
..
Alcega y de a0 - c talin d'
.
a, ue hiJa de don Juan de
na
ª e Alqwza' naturales de Fuenterrab'1a y vecinos
de Hemani
G · ª,
Jmiran d' en wpuz~a; hermana de don Diego de Alcega y Alquiza el
a
te e la flota, pnmo de Antonio de Al
d .
'
el contador Carlos de lb ..
. cega; ona Catalina casó con
"ó
hi" d .
.
arguen y .pasaron a la ciudad de México y allí
naCJ su JO, on Lu1S de Alcega Ibargüen Al ·
.
Isabel de Urdiñola hij d F
.
d
Y . qwza, qwen casó con doña
de este matrimoni~ lo a e ranCISco, _e U~diñola. Entre los descendientes
s hay de muchisuna importancia en la historia del
noreste de la Nueva España. Las mujeres de esta familia· fu
con 1
bern d
d
eron casando
. os. go
a ores e la ueva Vizcaya y fueron creando el .
latifundio del Marquesado de San Miguel d A
D ~enso
Al
,
e guayo. ona Catalina de
. cega caso en segundas nupcias con don Antonio de Morga.
Baltasar Carrillo " ... soltero, .natural de la villa de Vill l" . N . ,
fulano Carrillo, vecino de Saltillo mencionado el 4 d
e . ~d o sera un
el p d Bald c ,
'
e agosto e 1589 por
a re
o ortes, en una queja contra Alberto d l C
ante la Jnquisici6n?
e
anto presentada

276
277

�Pedro de Carrión " ...natural de Palencia, hijo de Pedro de Carrión y
Catalina Jiménez; y Julián de Hermosilla, su mujer, natural de la ciudad
de Burgos, hija de Pedro de Hermosilla y de Inés de Cavias". ¿No será un
fulano Carrión que en octubre de 1596 vivía en una estancia de su propiedad, a una legua de las minas de Pachuca, de oficio zapatero, a quien
Carvajal el mozo, en su Proceso, dice ser judío?
Antonio Gómez " ...natural de Ocaña, hijo de Mateo Gómez y de María
López". Encuentro varios sefarditas novohispanos con ese nombre: En 1597
fue procesado y sometido a tormento, un Antonio Gómez, portugués y judaizante; era natural de Villa Nueva de Polimán, en los Algárvez, y de
oficio ventero, dueño de la venta de Amozoc. Fue reconciliado en 1603. El
25 de marzo de 1601 era procesado otro Antonio Gómez, natural de Fundao,
en Portugal; fue condenado a cinco años de galeras al remo y destierro
perpetuo de las Indias.
En 1619 vivía en México un Antonio Gómez, esposo de doña Ana Fer-

nández de Castro (o Martínez de Castro), suegros de Jerónimo Treviño.
Luis González " ... natural de Sevilla, hijo de Diego Martín y de María
Hernández; y Ana Rodríguez, su mujer, vecina de esta ciudad de Sevilla,
hija de Diego López y Ana López". El 7 de noviembre de 1584 se encontraba en el pueblo de Guajutla, en la gobernación de Pánuco ; tenía en esa
fecha 33 años de edad. Acompañó a Carvajal a la guerra de Tamapache.
Estuvo ocho meses de guarnición en el pueblo de Tamaholipa antes de
la dicha guerra.
Pedro 1ñiguez ' ... soltero, natural de Pasarón hijo de Alonso fñiguez y
Juana 1ñiguez". Carvajal en su Proceso anota: "lñigo, carpintero que (en
14 de abril de 1589) vive en el dicho Reino (de León)". En 1590 Pedro
de lñigo acompañó a Gaspar Castaño de Sosa en su entrada a Nuevo México.
El 20 de septiembre de 1596 asistió a la fundación de Monterrey y fue su
primer alcalde ordinario. Pobló en la labor que ahora llaman Santa Catalina.
Israel Cavazos Garza en su artículo "Los primeros vecinos ..." dice: "De
Pedro de lñigo, sólo se sabe que fue el primer alcalde de segundo voto en
Monterrey, en 1596. Fue dueño de tierras en la Cuesta de los Muertos, y
murió en el puesto de Camacho, próximo a Santa Catarina, a manos de
los indios, a poco de fundada la ciudad.. .".
Antonio López " ...soltero, natural de Santa Cruz de la Zarza, hijo de
Juan Gómez y Catalina Sánchez, hermano de Martín Gómez". Luis de Carvajal el mOLo, en su Proceso, menciona a un Antonio López, natural de
Sahelices, en Portugal, judío, mercader que fue en la ciudad de México y

218

"que se fue a España habrá cuatro años ( en 1591) ". "Cree que está en Salónica, en la judería!' Era primo hermano de Cristóbal Gómez, portugués,
judío, natural del pueblo de Escrigo, sujeto a la villa de Castel Rodrigo,
quien, en 1589, era un rico mercader con tienda en la calle de San Agustín
de la ciudad de México, y fue el depositario del dinero y la plata de
Luis de Carvajal el mozo; "se fue por Guatemala; y que agora está en el
Perú o Cartagena". Fue muy amigo de Antonio Machado. Por todo esto
creemos que el Antonio López mencionado por Carvajal el mozo es el mismo
que figura en la "Relación' .
Juan López " ...soltero, natural de Santa Cruz de la Zarza, hijo de Hemán
López y Catalina Alonso". Encontramos un homónimo que mucho nos intriga y desconcierta: nuestro admirado amigo, el notable genealogista Tomás
Mendirichaga y Cueva, nos proporcionó la siguiente información: "Juan
López declaró en su testamento, fechado en Monterrey el 8 de noviembre
de 1634, que nació en ]a ciudad de México y fue hijo legítimo de Pedro
López y de Cecilia López. Juan López estuvo casado con Magdalena de
Avila; siendo sus hijos: Juana, casada con Juan de Montalvo; Melchora,
esposa de Leonardo de Mendoza; y Bemabé López". "En la merced de 8
caballerías de tierra que le otorgó don Diego de Montemayor el 5 de junio
de 1600, afirma que se le habían dado algunas tierras desde 'la primera
vez que se vino a poblar'. Su hijo Bemabé López declaró en 1635 que
Juan López, su padre, fue 'persona de las primeras que entraron en la población de dicha ciudad (Monterrey o Villa de San Luis)', que entró con
el primer gobernador de ella, Carvajal ...".
Israel Cavazos dice de él : " ...es otro de los pobladores primitivos. Nacido
en la ciudad de México, fueron sus padres Pedro López y Cecilia López,
vecinos de la corte virreinal. Compañero de Carvajal, vuelve con Montemayor a Monterrey. El 15 de febrero de 1598, le son dadas, en merced,
uatro caballerías de tierra, a la falta del cerro de la Silla. Allí funda su
hacienda llamada 'La Pastora', donde siembra duraznos, granados y otros
árboles frutales. Es dueño, además, de otras tierras en el Topo". 'Casado
con Magdalena de Avila, vienen con él sus hijos: Juana, casada con el
sargento Juan de Montalvo; Melchora, mujer de Leonardo de Mendoza,
y Bernabé." "Es Juan López uno de los pobladores más antiguos y que sobrevive a sus compañeros por más tiempo. Su testamento está fechado en
Monterrey el 8 de noviembre de 1634."
Aparece como testigo y como uno de los vecinos en el "Acta de Fundación de Monterrey". En 1601 era regidor en dicha ciudad; en 1602 alguacil
ejecutor; en 1603 mayordomo de la iglesia parroquial; en 1604 alguacil.

279

�Hay otro homónimo muy sugerente: Juan López, que fuera criado de
Gaspar Castaño de Sosa en su entrada a Nuevo México; creemos qu.e éste
es el Juan López de la "Relación".
Domingo Martínez " ... natural de Garnica, hijo de Pedro Martínez de
Sierreta (sic por Cearreta) y de Juana G6mez". O'Gorman en su Catálogo
de pobladores dice: "Domingo Martínez Learreta ( ~c por de Cearreta) ,
por sí, y don Pedro de Cearreta Buitrón, su hijo, ha dado información en
esta real audiencia, de los servicios que ha hecho en esta tierra a V. M.,
habiendo venido a ella nueve años ha, en compañía de Luis de Carvajal,
a quien, por V. M. se encomendó la conquista y pacificación del Nuevo
Reino de ;León y de los Pueblos de Tamapachem, Tamotela, Tanholen, y
que en ella, padre e hijo, han servido a su costa y misión, con sus armas
y caballos, sin salario ni otro entretenimiento alguno; y que el Domingo
Martínez ha hecho oficio de alguacil mayor y sargento mayor y factor de
la Real Hacienda (en el Nuevo Reino de León) , y dado buena cuenta de si
en todos; y lo mismo parece por la información que se ha he&lt;;ho de oficio i
siendo V. M. servido de ocuparle en cosas de su real servicio, nos parece
que tiene cualidad, habilidad y suficiencia para hacerle merced· y lo mismo
el dicho su hijo. El licenciado Eugenio de Salazar dijo que entiende que
en la persona del dicho Domingo Martínez, concurren partes para que V.
M. le haga merced, aunque por procesos que ha seguido como Fiscal en
esta Audiencia, contra el Carvajal, gobernador del Nuevo Reino de León,
parece que el dicho Carvajal, ni los que han andado en su compañía, no
tienen obligado a V. M. por los servicios que aill le hicieron".

Dice Powell en Soldiers, lndians and Silver· «Fo th
. .
catecas, in bis absence Ahu d . f
. . _r e protect:ion of ZaJuan de Portugal en ;en w: ea ~n ormed t~e ofücials that he was leaving
to aid in escorting highway trafqf' ~petd thsoklie_rs at the Paraje del Cuicillo
ic m o e c1ty ,, Esto
,
f'
mes de junio de 1561.
·
ocurr1a a mes deJ
en

~:ºex::si::~r

abusado, de la pa~encia del lector y haberme excedido
e este articulo y deJo ya de seguir anotando.

Carvajal, en su Proceso, dice: "que (Domingo Martínez de Cearreta) vive
en esta ciudad (México) ; y su hijo, don Pedro, que reside en el dicho
Reino de León; y un su primo, clérigo, que pasó de aquí al Perú". Los tres
vinieron con él en su urca.
Don Luis de Velasco 11 en una carta al Rey dice: " ...un SPldado que
había hecho oficio de Tesorero de V. M. en aquella tierra, con el gobernador Luis de Carvajal, que se llama Domingo Martínez de Cearreta, hidalgo
y de buena intención y conocido de la gente que por allí ancla ... ".
Fue Tesorero del Nuevo Reino de Le6n antes de Diego de Montemayor.
Don Juan de Portugal " ...soltero, natural de México, hijo de don Hernando de Portugal y doña Magdalena Pinelo de Villegas". El 3 de agosto
de 1576 don Hernando de Portugal era un rico minero en las minas de
Zacualpa

280
281

�RETIRADA DE HERNAN CORTts A LA
MUERTE DE MOCTEZUMA
¿Conminación? ¿ Amenaza?
Conminación es apercibimiento.
Amenaza es amago.
El juez conmina al litigante: Je previene.
El padre amenaza al hijo, le levanta la mano.
La conminación es forence.
La amenaza es física.
Hasta aquí ROQUE BARCIA
Dicciol)ario de Sinónimo,

CARI.os R. CANTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

N UESTRo LEMA No ES ni conminación ni amenaza, es una nonna que encierra
un propósito a que deben sujetarse todos los que escriben Historia.
Los que leemos Historia por placer (''La Historia es la maestra de la
vida") o por necesidad como los que se dedican a enseñarla, tropezamos a
veces con problemas: es imposible conservar la imparcialidad y en ocasiones
impera la pasión; a veces se omite, como por descuido, un dato útil, clave
del asunto o se deja anotada una duda sutil que se antoja deliberada; que
la hlstoria la escriben los vencedores es una verdad conocida desde Jos tiempos antiguos; que hay escritores a sueldo es también cierto; pero mantener
una duda o urdir una trama por gala de dialéctica es siempre reprobable.

En el hecho que vamos a tratar de recordar, que se efectuó hace cuatro
siglos y medio, ayer apenas en el devenir del tiempo, hay todavía muchos

283

�puntos oscuros y por demás está decirlo, no seré yo el llamado a resolveTlos,
s.jn embargo entro en él con los mejores deseos.

-Señor nuestro: te has fatigado te has dado cansan ·
I ·
' ha
.
'
ao; ya a a tierra
tú
s llegado.
Has arribado a tu ciudad, México. A111.' has· veru'do a sentarte
.
en tu solio, en tu ~no. i Oh! Por tiempo breve te lo resexvaron, los que ya
se fueron, tus sustitutos ... , etc., etc ...

Hernán Cortés se presentó en el Valle de México en plan de conquistador;
no le valieron al Gran Moctezuma Xocoyotzin, Rey de México Tenochtitlan,
prete.-xtos protocolarios ni argucias divinas para detenerlo: los valiosos regalos de oro, pedrerías y plumas finas (signos indudables de tácito vasallaje )
no habían logrado sino excitarlo más en su empeño y reforzar la codicia
y la audacia del temerario capitán, que con un puñado de hombres, menos
de cuatrocientos, había penetrado hasta el corazón de las tierras soguzgadas
por los aztecas.

. (Moctezuma, profundamente religioso, tomaba a Hernán Cortés por el
Dios Quetzalc6atl que, de acuerdo con las profecías, volvería de oriente a
reclamar su trono.)

"¿ Qué hombres ha habido en el universo que tal atrevimiento tuviesen?"
Esto dijo Berna! Díaz del Castillo como en 1568. ¿Dijo la verdad?

-Tenga confianza Moctezuma, que nada tema. Nosotros mucho lo amamos.

"Uichilobos les aconsej6 que los dejen entrar, y desde que entreis en
México que allí os matarán" les decían los de Huejotzinco a Cortés, y Don
Hernando invitó a veinte nobles a acompañarlo. . . "No tenían los mexicanos
ni otras ningunas naciones poder de matarnos, salvo nuestro Señor Dios."

En seguida caminaron hacia Palacio. Según unos, Moctezuma a su casa

Antes de llegar a lztapalapa recibió Cortés la última embajada: Cacamatzin, culto y valiente Rey de Texcoco, sobrino del Gran Tlatoani tenochca, le prometió que si se devolvía a su país, México-Tenochtitlan pagaría
tributo; a su negativa le ofreció 1a bienvenida.
El intrépido Capitán entró a la ciudad rodeado de sus soldados armados
en pie de lucha. (Estamos a 8 de diciembre de 1519.)
Cuitláhuac, señor de Iztapalapa y hermano de Moctezwna, y otros grandes
señores se adelantaron para encontrar al Emperador; la calzada era amplia
y tenía de trecho en trecho cortaduras y puentes; ya en 1a ciudad llegaron
hasta Huitzillan (junto a los colibríes) y esperaron. A poco llegó Moctezuma
y después de los saludos de rigor éste puso al cuello de Cortés un collar de
oro y piedras finas y regaló a los capitanes españoles sartales de flores hermosas y de suaves aromas.
Cortés puso a Moctezuma otro collar y luego, sorprendido, habló:
-¿Acaso eres tú? ¿Es que ya tú eres? ¿En verdad, que eres tú Moctezuma?
-Sí, yo soy Moctezuma.
Luego el Gran Tlatoani, se irguió, inclinó 1a cabe2a cuanto pudo y dijp:

284

Cortés, por boca de Malintzin, contestó:

donde fue apresado a los cuatro días; según otros (lo más probable), Moctezuma Y Cortés caminaron cogidos de la mano hasta el v1eJo
· · p a1acto
· de
~u padre Axayác~tl, alojamiento destinado para los españoles; lo acampanaban: Cacam~tzm, Rey de Texcoco; Tetlepanquetzaltzin, Rey de Tlacopan; ltzcuauhtzm, Gobernador de Tlatelolco· Tepantemoctz' M
d
. .
,
,
m,
ayor orno,
Y un grupo de altos oficiales del ejercito azteca.
Don H ernando retuvo sólo a Moctezuma y a Jtzcuauhtz'
_,
m y... , de repente
tr on6 e1 canon
...
La confusión y el espanto se apoderó de todos. ¡ Los aztecas huyeron a la
desbandada abandonando a su señor!
La ciudad quedó desierta.

Marina pidió de comer para todos y útiles para prepararla. Los indios
la trajeron medrosos y huían.
A los pocos días comienza la opres1on
· ' d e1 R ey. Sus ayudantes huyen o lo
ob~decen con disgusto, pero nada falta. En la ciudad se comenta que el Rey
esta preso.

Dentro del Palacio comienza el saqueo: Los españoles recogen todo el oro
que encuentran; registran toclos los rincones, preguntan por el tesoro y los
con~ucen a Teucalco: Allí hay riquísimos objetos de oro y plumas y pedrenas; se ªP.oderan de todo, lo destrozan y se quedan sólo con el oro, dejan
las plumas a los tlaxcaltecas. Hacen lo mismo en Totocalco (La Casa de las
Aves), en donde están las cosas personales de Moctezuma.

285

�Cacama, que fue el que aconsej6 que se recibiera a Cortés como Embajador del Rey de E paña, vocifera en Te."&lt;coco, dice que su tío • es la mujer

. Cortés pide a Moctezuma que lo llame y Cacamatzin, que no quiere obe-

de los españoles" .

decer,
secuestrado y traído preso a México. En seguida, Don Remando
pide que vengan, en rehenes, todos los reyes vecino y )legan Tetlepanquetzaltzin, Cuitláhuac y otros mucho ; el siguiente paso es que llame a todos los
eiiores Tributarios de la Alianza de Anáhuac a venir a jurar obediencia
y reconocerse tributario del Rey de España Carlos V su señor; . ante
Pedro Hemández, y varios testigos todos traen y aceptan pagar tnbutos
excepto uno de Pánuco, su pariente· no quiere pagar y huyó a los mon
Cuauhpopoca, Wl señor de la costa de Vera.cruz, que mató a un español,
es traído y juzgado por Cortés y quemado vivo con otros quince nobles a la
vista de Moctezuma, al que ponen grillos. Se usa como combustible flechas
de los dep6sitos imperiales y el infeliz monarca llora y da las gracias cuando

Je quitan los hierros infamant s.
En otra ocasión Cortés y us capitanes querían obligar a Moctezu.ma a
quitar sus ídolos de los templos y a suspender los sacrificios humanos, y sólo
acepta que se baga un lugarcito junto a Huitzilopochtli para poner una
virgen con flores y velas encendidas.
El descontento popular es intenso y, presumiblemente no es igual el estado
de ánimo del Emperador, porque Moctezuma se atreve a decir a Cort'
que debía salirse de la ciudad de México y volverse a su país porque sus
dioses aconsejaban a los tenochcas que mataran a todos los españoles.
Don Hemando reconocía tal necesidad, pero daba pretextos: no tenía
barcos y había pocos carpinteros; Moctezuma le dio carpinteros y unos español fueron con ellos a Veracruz a fabricarlos. Los españoles llevaban
la consigna de trabajar despacio.
E taban en esas di cusiones cuando se supo la Iletrada de Narváez, y ambos actuaron :
Moctezuma envió regalos.
Don Hemán Cortés dividió su escasa fuerza, entreg6 dinero a un fraile
amigo y lo envió por delante a entrevistarse con los que llegaban¡ dictó
instrucciones a Pedro de Alvarado y se encar6 a su destino.
Ya sabemo cómo la intriga, el soborno (una práctica tan vieja como el
286

mundo) la amenaza velada o franca y sobre todo la capacidad indiscutible
de Cortés, dio por resultado que el atrevido y valiente conquistador adquiriera
más d mil soldados y arváez quedara tuerto y además preso.
Mientras tanto en México tenían lugar muy importantes acontecimientos.
Durante mayo era el mes de Toxcatl y se verificaba una fíe ta en el
Templo Mayor; Alvarado concedió el permiso a condición de que los celebrantes se p-resenta.ren desarmados; por una falsa denuncia de los tlaxcal~
o por codicia, los españoles hicieron una horrible matanza de más de cuatrocientos nobles y muchos de sus familiares y robaron sus joyas; el pueblo se
nfureció y atacó a los españoles que después de muchas fatiga volvieron
a su cuartel, al cual pusieron itio los indios que no obedecieron a Itzcuauhtzin
que pedía paz. Al conocerse el triunfo de Cortés suspendieron el ataque
pero estrecharon el asedio y esperaron; mientras, ahondaron las acequia y
las cortadura de las calzadas, ob trurcron los camino y edificaron baluartes.
Don Hernando se vio en apuros: suspendió la colonización de Pánuco y
de Coatzacoalcos; pidió a los soldados de arváez que olvidaran sus rencillas,
que formaran en sus filas con ánimo y que los haría ricos. "Si supieran las
fuerzas de México, cierto está que no fuera ninguno." Esto pensó BemaJ
Díaz del Castillo pero no se lo dijo a nadie.
Don Hemando pidió ayuda a Tlaxcala y allí hizo alarde. Alarde es revista
pero también es jactancia:
Disponía de 1,300 soldados a pie, 96 a caballo, 86 con ballesta y 86 con
escopeta, en total 1,568 homb
Al llegar a Texcoco lo encontró abandonado y un aliado traidor, Ixtlilx6chitl, le detu o los últimos indios que se marchaban a México. o hubo
fiesta, ni oro, ni nada. Entró a México-Tenocbtitlan por el norte y no encontró ni un hombre en la calle.
Penetró al Palacio de A.xayácatl fiero y sañudo y despreció a Moctczuma
que quiso aludarlo y pidió informes a Pedro de Alvarado.
Colérico Cortés por la situación, maldecia de Moctezuma a quien llamaba
perro y traidor; calmado por sus capitanes pero preocupado por la falta
de alimentos solicitó del Rey que mandara abrir el Tianquistli y éste, seguramente ya de acuerdo, pidió que saliera Cuitláhuac a conseguirlo.

De pronto llega un soldado infonnando que atacan los indios en multitud
de escuadrones. Diego de Ordaz sale con cuatrocientos soldados a apaci287

�guarlos sin guerra y sin ruido y por poco no vuelve ante la tenaz acometida
&lt;le los aztecas que por todas partes lo persiguen.
Berna} Díaz del Castillo se admira de la bravura de los indios y asegura
"que aunque tuviera allí con ellos diez mil Héctores troyanos y tantos Roldanes" no los podrían contener y luego lo confirma "porque unos tres o
euatro soldados que se habían hallado en Italia, que allí estaban con nosotros,
juraron muchas veces a Dios que guerras tan bravosas jamás habían visto
en algunas en que se habían hallado entre cristianos y contra la artillería
d.el Rey de Francia ni del gran Turco".
Las tropas españolas hacían salidas frecuentes; quemaban cuanto podían
y volvían cansados a curar sus heridos y a enterrar a sus muertos. En una
d.e estas salidas Cortés atacó el Templo Mayor y valerosamente subió sus
114 escalones, mataron muchos indios, quemaron los ídolos pero no encontraron la virgen que habían mandado poner. La llegada no interrumpida
&lt;le nuevos escuadrones guerreros hizo que los españoles se retiraran a su
&lt;:uartel, después de muy sensibles pérdidas de vidas.
Como el sitio se hacía cada vez más serio, Cortés y sus capitanes quieren que
Moctezuma salga a la azotea a apaciguar a sus súbditos pero el Rey se niega.
Bernal Díaz del Castillo pone en boca del Emperador estas palabras: "¿ Qué
-quiere ya de mí Malinche, que yo no deseo vivir ni oírle, pues en tal estado
por su causa mi ventura me ha traído?". Pero el Padre de la Merced y
Cristóbal de O lid, con persuasiva insistencia lo convencen, pero dice: "Yo
tengo creído que no aprovecharé cosa ninguna para que cese la guerra, porque ya tienen alzado otro señor y han propuesto de no os dejar salir de
.aquí con la vida y así creo que todos vosotros habéis de morir '.
Valentísimas palabras.
Moctezuma salió o lo sacaron a la azotea, pues algunos aseguran que para
-ese momento el Rey ya estaba muerto. Acercáronse los capitanes aztecas y
.dijeron a su Tlatoani cuánta pena tenían por su estado y el de sus familiares, que no podían dejar de pelear y que tan pronto como lograran su
1ibertad volvería a ser su rey. . . Y se reanudó el ataque.
(Esto sucedía cuatro días después de que los españoles se subieron a la
-plataforma superior de su Templo Mayor y quemaron sus dioses.)
Siguieron los rudos ataques a los aposentos españoles y casi cada día Cortés
enviaba mensajeros a los aztecas solicitando paces de que hacían burla los
.indios.

288

En una de tantas salidas Cortés y sus capitanes llegaron hasta Mazatzintama1co, casi en tierra firme, y cortaron jilotes y rastrojos de una milpa. Las
puentes, informa Bernal Díaz del Castillo, estaban casi todas quebradas. Error
grave fue no aprovechar esos días de fines de junio para evacuar la ciudad.
Don Remando no pensaba todavía en tal eventualidad.
Don Carlos Pereyra, siguiendo la pulida dicción del cultísimo Fraile Don
Antonio de Solís, acepta como cierta una imaginada petición de paz como
causa o motivo de ese fatal error.
Cuatro días después de la supuesta arenga de Moctezuma o de Itzcuauh-

tzm, arrojados por sobre el pretil del terrado o conducidos por sus compañerns de cautiverio, sus cadáveres aparecieron sobre una tortuga de piedra.
Don Hemán Cort 's ordenó informar a los indios con una comisión de
sus prisioneros, que en aquel lugar tenían a su Rey muerto por ellos mismos.
Don Manuel Orozco y Berra, termina el tercer tomo de su Historia Antigua y de la Conquista de México, p. 445, con estas muy graves palabras:
"No le pasó por las mientes (se refiere a Moctezwna), caso de que el
sino no pudiera ser contrarrestado, esperarle con paz serena, desplegar la
confianza tranquila y estoica que los guerreros indios saben mostrar en los
crueles tormentos que sus enemigos les aplican. Ante los embates de la fortuna se doblegó como frágil caña: Ante ]a desgracia quedó fascinado como
el pajaro ante la boca de la serpiente; el orgulloso, el omnipotente, el Dios,
perdió la energía; baj6se él mismo de su alta dignidad tomándose débil,
cobarde y aun villano."
Don Carlos Pereyra, con menos disculpa que Moctezuma, fascinado también por la estatura de su héroe, Hernán Cortés, escribe: "Una leyenda
indígena, recogida por autore:, caste11anos, frai1es algunos, hacen morir a Moctezuma apuñaleado por mandato de Cortés.
"Bien cotejados y puestos en claro todos los testimonios, podría en rigor
decirse que no sabemos cómo murió Moctezuma; pero de ningún modo podemos afirmar que lo asesinaron los españoles. Esto nadie podrá probarlo".
Hernán Cortés~ Carlos Pereyra, p. 115. Ed. Sepan Cuántos, Porrúa, Méx.

Que lo asesinaron los españoles a puñaladas fue afirmado por el Padre
Bemardino de Sahagún y un grupo de Sabios y Grandes Señores Aztecas.
Hist. General de las cosa,s de la Nueva España, IV tomo, p. 48, Ed. de 1969.

Así pues, aceptando la trayectoria del Gran Tlatoani tenochca, pero to289
bumanitas-19

�mando en su justo valor los pequeños pero claros parlamentos que Berna!
Díaz del Castillo, testigo ocular del trágico momento histórico, pone en boca
de Moctezu.ma, cuando hacia el holocausto de su vida ante la oprobiosa
presión de los conquistadores, al agudo punzar de las espadas, el Gran
toani vindica con creces su nombre, pues obró ofuscado por la fatal comodencia de las profe-cías de Quetzalc6atl y la llegada de los españoles.

:r~-

Sin interrumpir las bravas y constantes acometidas sobre el P.alacio de
Axayácatl al cual trataban de destruir y quemar, los indios recogieron los
cadáveres de sus reyes muertos y con un tanto de repugnancia condujeron
a Moctezuma a Copulco en donde fue incinerado y a ltzcuauhtzin a Cuauhxicalco en Tlatelolco, en donde se le hicieron grandes honores.

En esos momentos, de mediodía al caer la tarde, hicieron Cortés y sus
capitanes su inútil salida hasta Mazatzintamalco, casi a la orilla del lago.
Y el ataque se reanudaba por veinte partes a la vez y Del Castillo asegura
que oía claros los gritos de los indios: "Ahora pagaréis de verdad la mu~~~e
de nuestro Rey y el deshonor de nuestros dioses, y las paces que nos enviais
~ pedir, salid acá y concertaremos cómo y de qué manera han de ser''. Y en
afirmación agrega Bernal Díaz: "Veíamos nuestra muerte a los ojos".
Pero el estado de las cosas llegó a tal grado que no se podía esperar más:
faltaban alimentos y se terminaba la pólvora; estaban fatigados y los escuadrones indios se renovaban continuamente y crecían cada día de número.
Y después de largas deliberaciones resolvieron salirse de la ciudad y dejar
para mejor ocasión la conquista. Discutieron el modo y la hora de hacerlo:
"Y para tratar de descuidarlos les mandamos a decir con un Papa {Sacerdote) y varios prisioneros que teníamos, que nos dejaran ir en paz de allí en
ocho días y que les dejaríamos todo el oro" ...
Decidieron salirse de noche, lloviznaba y el suelo estaba resbaloso. Reunió
Don Hemando a todos: les hizo recomendaciones sobre el modo de proceder,
juntos y sin ruido j cómo defenderse y matar sin piedad; y resuelto todo
llamó a los representantes del rey: separaron el quinto del rey, Cortés tomó
su quinto, también guardó lo que pertenecía a los que estaban en Veracruz
y con la anuencia de los oficiales reales, repartió lo que quedaba. Los soldados de Narváez se cargaron de oro.
Se organizó la columna: 7 a 8,000 hombres: 1,300 eran españoles; de 8
mujeres, una era española, María de Estrada "que no tenia.mas otra mujer
de Castilla, sino aquélla". En la vanguardia Gonzalo de Sandoval, Antonio de
Quiñones, Francisco de Sauceda, Diego de Ordaz y otros más; 200 soldados,

290

20 jinetes y· 400 tlaxcaltecas con un puente para pasar las cortaduras del
camino. En el centro Cortés, Alonso de Avila, Cristóbal de Olid, fardos a
espaldas de los aliados tlaxcaltecas, el tesoro en 7 caballos heridos o cojos,
Doña Marina, Doña Luisa, los hijos de Mc;&gt;ctezuma ,(varones), Tecuichpo
que significa: Hija del .Rey1 llamada también Ichcaxócbitl (Copo o flor
aJgoclónL que ya bautizada se llamó Doña Isabel. En la retaguardia Alvarado (Don Pedro) "El Tonatío", por su pelo rubio, Juan Velázquez de
Le6n, muchos soldados de Narváez a pie y los últimos de a caballo.

d;

Comenzó la silenciosa marcha: se rodeó el Templo Mayor por el Coatepantli hasta la puerta del poniente: Acatl iyacapan (Punta de la caña),
enfrente de la Calzada de Tlacopan. El Templo tenía sólo tres puertas:
la del sur a lztapalapa {Entrada del águila), a la que llamaban Cuauhquiyauac y la del norte a Tlatelolco y Tepeyac; Tezcacoa (Serpiente de espejos), y la primera nombrada.
Hay mucha anarquía sobre los nombres y la situación de las cortaduras
de la Calzada de Tlacopan por donde huyeron los españoles {seguimos el
Plano de Sahagún que se encuentra frente a la página 144 del IV tomo de
la Hi.st. Gral. de las Cosas de la Nueva España, del P. Sahagún, Ed. Porrúa
de 1969) : En los primeros pasos sobre acequias dentro de la ciudad no
hubo ninguna dificultad; al llegar a la orilla de la isla, "Tecpantzinco", doI,J.de
está hoy el Correo y tenía entonces su casa Tecuichpo, la calzada estaba
cortada; al ruido que se hizo para colocar el puente una mujer que recogía
agua comenzó a gritar al mismo tiempo que el Teponaztle del Templo
Mayor llamaba a la guerra y llegaron innúmeras legiones de indios a pie
y en lanchas en una gritería tremenda jalaban el puente tratando de quitarlo
para impedir el paso; con mil penalidades pasaron la primera y la segunda
secciones de la columna cuando los aztecas lograron quebrarlo cayendo al
agua tlaxcaltecas cargados con fardos y petacas y caballos hasta que se colmó
la cortadura de la calzada; Alvarado, de la retaguardia, logró pasar, Juan
Velázquez de León fue muerto a pocos pasos de allí; pero el extremo posterior de la columna: unos 80 españoles y muchos cientos de tlaxcaltecas
tuvieron que devolverse y refugiarse en el cuartel (Palacio de Axayácatl),
en el cual fueron paulatinamente exterminados.
Multitud de canoas (muchas especialmente preparadas para el combate
acuático), iniciaron un enconado ataque a la columna; lloviznaba. . . y el ataq~e era doblemente desastroso porque la calzada, en esa parte, estaba construida en una fila de islotes y el ataque era desde las canoas y desde las
azoteas de las casas. Los españoles apenas si podían defenderse con las Jan-

291

�zas y las espadas, pu
escopetas.

la Uuvia y la oscuridad dificultaban el uso de las

¿ La

gunda cortadura 'Toltea lli". donde hoy está an Hip6lito, ya no disponían de puente y aguantando el acoso de los fle hero
aztecas· por I mpuje de columna qu avanzaba sin poderse detener, caballos y fardos, indios y españoles, fueron cay ndo al agua hasta que la
cortadura se colmó pasaron I que pudieron.

Al llegar a la

Hemán Cortés afirmó que él ganó los dos últimos pasos a nado.

En el tecer paso Toltecaacalopan ( Canal de los toltecas), frente a la bocacalle del Tívoli, hoy de Jesús Terán, también sin puente, Alvarado lo pasó
por una viga que alguien pudo poner (no hubo tal salto); pero fue de los
últimos.

oche de la Victoria?

¿La anunciación d una nueva nacionalidad?

\

BIBLIOGRAFJA

Historia de la Co11q11.ista de la 11.eL•a España, Bcrnal Dí:tz deJ
tillo.
Bernán CortJs, Carlos Pereyra.
Historia de la Conquista de MJxico, Fray Antonio de Solli.
Historia General de las Cosas de la Nueva España, Fray Bemardino de Sahas,ín.
MJxico Vújo. 1521-1581, Luis Gonzilez Obregón.
Historia A11ti¡11a de la Conquisto d, Mlxico, Manuel Orozco y Berra.
Historia d, las Indias de la Nueva España , Islas de la Tierra Firme, Fray Diego Du.rin.

Los qu quedaban atrás llamaban !amorosamente pidiendo ayuda y Don
Remando acudió con algun compañeros pero a poco andar encontró al
Tonatío herido, a pie (pues le mataron su hermosa yegua alauuia), acompañado por cuatro españoles y unos cuantos tlaxcaltecas, todos heridos. Al
enterarse Cortés que atrás no quedaba nadi se desistió de su empeño y lloró
por la muerte y pérdida de tantos compañeros.
En las puentes quedaron los hijos de Moctezuma: Doña Ana y Doña
María, tambi'n himalpopoca; acamatzin Rey de Texcoco y un hermano
u ·o, así l'omo otr pr1ncipes prisionero . · sa lvaron
ña Marina, Doña
Luisa (Hija d ¿ i ot'n atl ) dada como mujer a Juan Velázquez de León,
que qu dó mu rto en la calzada. La pañola María Estrada también salvó
la vida.

Te uichpo (Ixca. -óchitl: Copo de Algodón ) apareció despu
tenochcas.

entre 1

Todavía de noche y ya en tierra firme, bajo el tenaz acoso de los flecheros
indios fue muerto Tlaltccatzin otro hijo d M tezuma, que peleaba a faor d
ort' . Antes de amane r ncontraron prot ccióo y descanso n un
pequeño teocalli. A la luz débil d l aman r huyeron en dirección d 1 nort .
Los guiaban oficial de Tlaxcala.

Era el 19 de julio d 1520.
¿ Cómo podremos JJamar a aquella noche trágica, horrible, plena de luchas, llena de lágrimas, saturada de gritos de guerra y de cantos de triunfo?
¿La Noche Triste?

,
'

292
293

�EL MUNICIPIO DE SAN NICOLAs DE LOS GARZAS

Antecedentes históricos

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
EL ORIGEN DEL actual Municipio de San Nicolás de los Garzas se remonta a
los últimos años del siglo XVI.
Consumada la fundación de la Ciudad Metropolitana de uestra Señora
de Monterrey, el 20 de septiembre de 1596, por el Capitán Diego de Montemayor, hizo éste poco después el reparto de tierras a los primeros pobladores,
como lo estipulaban Jas Reales Ordenanzas.

El 5 de febrero de 1597, el Escribano Diego Díaz de Berlanga, que fue
quien redactó la carta de fundación de Monterrey, solicitó a Diego de Montemayor, entre otras mercedes, cuatro caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor al norte de la ciudad. 1 El mismo día le fueron otorgadas.
De dicha petición se deduce que la merced ya se le había concedido a Dí.az
de Berlanga, aunque quizá sólo verbalmente, pues asienta: "me hallo en posesión de cuatro caballerías de tierra, que en nombre de Su Majestad me cupo
cuando ¡re repartieron las tierras a todos los vecinos de esta ciudad". Más
adelante señala su ubicación: "Y caen estas dichas tierras por encima
de· la estancia que dicen de Santo Domingo {en donde) hace una ciénaga
• La caballería de tierra era una medida de superficie, equivalente a 42 hectáreas,
79 áreas y 53 centiáreas. Un sitio de ganado mayor eran 1,755.61 hectárea.,. El sitio
de ganado menor equivalía a 780.27 hectáreas.

295

�en las dichas tierras y está u11 árbol de guaje, sin otros muchos guajes que
hay en la dicha ciénaga, y las aguas que tiene y ojos en el distrito de las
dichas tierras, por cuanto (Diego de Montemayor) nos las repartió luego que
aquí llegamos, en nombre de Su Majestad, con un sitio de ganado mayor en
die ha parte ... " 2

La redacción del documento parecerá algo confusa al lector de hoy. Sin
embargo, de los párrafos anteriores claramente se deduce que, antes del 5 de
febrero de 1597, el Escribano Diaz de Berlanga ya estaba en posesión de
aquellos terrenos, por lo tanto solicitaba la confirmación de la propiedad.

Esta merced fue el núcleo de la futura Municipalidad de San Nicolás de
los Garzas.
Díaz de Berlanga actuó como Regidor del primer Ayuntamiento regiomontano en 1596 y volvió a tener el mismo cargo en el año 1600. En mayo de
1605 ya babia fallecido, pasando la propiedad a Mariana Díaz, su viuda.
Sabemos por referencia que Diego de Montemayor concedió otras mercedes en la misma comarca, o sea al norte de Monterrey. Por el mismo rumbo,
Pedro Iñigo, primer Alcalde de segundo voto de Monterrey en 1596, obtuvo
dos caballerías de tierra y Domingo Manuel, quien también aparece entre
los primeros vecinos de la ciudad, fundó una hacienda de labor n9mbrada
Santo Domingo, donde murió asesinado por los indios en 1604 6 1605.
Las tierras que habían sido de Domingo Manuel fueron adquiridas por el
Capitán Antonio Rodríguez, o quizá solicitó una nueva merced.

Es poco lo que se sabe de este antiguo poblador. El Capitán Antonio Rodríguez fue Alcalde Ordinario de Monterrey en 1601 y aparece mencionado en
varios documentos. El Cronista Alonso de León, en el discurso segundo, capítulo XII, de su famosa R elación, al mencionar el asalto a Monterrey, consumado por _la¡¡ tribus al mando de Guajuco y Colmillo, en la madrugada
del 8 de febrero de 1624, dice que el Capitán Antonio Rodríguez resultó
herido "en una pantorrilla; yéndose a Saltillo, se le i11flam6 y muri6".
En una importante Memoria del estado en que se hallaba el Nuevo Reino
de León, redactada por el Ayuntamiento de Monterrey en 1626, se mencjonan
siete estancias en la jurisdicción de Monterrey, pero no se citan las que habían
sido de Diego Díaz de Berlanga y Domingo Manuel, pues seguramente estaban

,
'

• La merced primordial de tierraJ y aguas concedida al Escribano Diego Díaz de
Berlanga se- encuentra en el Archivo Muflicipal de Monterrey: Ramo Civil, volumen
89, año 1760, e,cpediente 5, folios 5 vuelta a 6 vuelta.

despobladas debido a la "guerra viva"
. ,
naturales.ª
que e.xistia entre los pobladores y los

R:

~oco después, un Antonio de Urb·
·
.
qwzá yerno, del Capitán Antonio
a qwen .se menaona como "hijo"
Garza la Hacienda que fue de
iguez, vendió al Capitán Pedro de la
su suegro.
El Capitán
Pedro de 1 Garza repobló la Ha · da
. ,
.
y cultivo sus tierras Este anti.,..,
.
cien
de Santo Domingo
l _
·
-e, ..o conqwstador hab'
tr 'd
.
e ano de 1610 con Inés Rodríguez hi ·a d
.
~n ai o nupcias por
ticia Mayor del Nuevo Reino de L' , J tb Ca~1tán Diego Rodríguez, Jusnacieron cuatro hijos: Mariana, Eleon, py e astiana de Treviño. Del enlace
ena, edro y José.

ª

;ª

Hac~ ,1630, Elena de la Garza, hija de Pedro e Inés se unió en
.
.
al Cap1tán Juan Cavazos natural d 1 ·11 d
'
matnmoruo
V' .
'
e a vi a e Santa María
C tilla
teJa, quien había entrado a la conquista del Nuevo Reino de' Len, asd
- la
antes.
eon os anos
Con ese motivo, el Capitán Pedro de la Garza reso . , . . .
Y dio en dote a su hija Elena mil
"
, !vio dividir la propiedad
"la mitad de la hacienda de lab
pesos, d en los ~eneros y cosas" siguientes:
e indios" valuada en 600
or que era e Antonio Rodríguez, ti.erras y ª"Uas
'
pesos· 200
" d ·
"
menor, cabras '11 ove¡·as'' y " . t,
pesos en oscie11tas cabezas de ganada
.,
vern e vacas corra/eras
·
.
cada una; diez '\leguas con s p d
.
en cum /Jcsos, a cinco pesos
.,
u a re en cien pesos".
Posteriormente, la otra mitad de la Haciend d
.
quirida por el Capitán c
ª e Santo Domingo fue adavazos y su esposa. Así lo especifica Elena de la G
en su testamento fechado el 29 d
· b
arza
'
e noviem re de 1659· "lt
d
otra mitad de la Hacienda se
p ,
f
. em, eclara que la
com ro con rutas proced "d d /l
.
y madre Inés Rodríguez" A- di d
,
' os e e a a mi señora
· na en o mas adelante
nes: "La Hacienda (de S t D .
q~e posee, entre otros bieb .
ano ommgo) en que vivo con e
d
l
a¡os y ventanaje, toda cubierta de vigas labradas Un , l
asas e a tos y
que se encierran las semillas" L
.
a ga era muy capaz, en
veinte caballerías de tierra ~ u~~o agrdega gue la propiedad se compone de
Y es sitios e ganado mayor
"
tará por merced y compra" ' E d .
.
y menor, como conssiglo XVI o Do .
. s cCir que la Hacienda fundada a fines del
p r mmgo Manuel, alcanzaba a mediados del XVII
extensión.
·
una respetable
' Cossfo, Historia de Nuevo León t I
9
' T
, · , pp. 1 3 y 208.
estamento de Elena de la Garza Y recibo de la
.
Cavazos, en : Protocolos de Instrumento
, .
dote, extendido por el Capitán
106 a 111. Archivo Municipal de Mon~r::.licos, volumen 3, años 1650-1680, folio.s

296

297

�( Cabe aclarar que las citas de documentos antiguos, transcritos en este
trabajo, están modernizadas para comodidad del lector).

Al quedar dividida la Hacienda de Santo Domingo, el Capitán Pedro de la
Garza decidió adquirir unos terrenos colindantes. En efecto, el 16 de agosto
de 1635, compra a Mariana Díaz, viuda del Escribano Diego Díaz de Berlanga, las cuatro caballerías de tierra mercedadas a su marido por el Capitán
Diego de Montemayor, "que caen por encima de tierras de estancia que llaman de Santo Domingo, con el ojo de agua que comúnmente llaman de
Marianti', cuya transacción se hizo "por precio ,, cuantía de cien pesos, que
le ha de satisfacer en trigo ,, matz ,, carne ,, lo más que hubiere menester
hasta la dicha cantidad . .. " 5

Es a partir de entonces cuando se empieza a formar la Haciepda de San
icolás, conocida como la Estancia de Pedro de la Garza.
Algunos autores (J. E. González, T. L. Hernández, S. Roel) creyeron
erróneamente que la Hacienda de San Nicolás, fundada por el Capitán Pedro
de la Garza, era la misma Hacienda de San Nicolás Tolentino. Es preciso
aclarar que esta última, también nombrada San Nicolás del Topo, después
fue conocida como el Topo de los Ayalas y ahora es el Municipio de General
Escobedo, habiendo sido su dueño el Capitán José de Ayalai primo camal
del Capitán Pedro de la Garza.

Un trágico suceso conmueve a los pobladores del Nuevo Reino de LeóJI en
esos años. El martes 8 de febrero de 1639, el Capitán Pedro de la Garza
muere asesinado de un arcabuzazo en el Valle de las Salinas, a manos de
Mateo Monzón, al disputarse la pasesión de wt indio de encomienda.
Al ocurrir la muerte violenta del Capitán Pedro de la Garza, éste ejercía
los cargos de Regidor del Ayuntamiento de Monterrey y Juez Provincial de
la Santa Hermandad, cuyos cargos ya había tenido en 1636. También fue
Procurador del Cabildo reinero en 1630.
Se hizo el inventario de sus bienes. Entre los papeles que guardaba el difunto se encontraron los siguientes documentos: "una merced hecha a. Pedro
Iñigo de dos caballerías de tierra, abajo de la ciénaga"; "una donaci6n de
cuatro caballerías de tierra con su agua, que le hizo Bernabé L6 pe.z"; "más
la merced del señor Gobernador (Martín de Zavala) de esta Hacienda (San1 Protocolos de Instrumentos Públicos, volumen 1, años 1599-1630, folios 43, 43
vuelta y 44. Mi.mio Archivo.

298

to D

·
om.mgo), con diez cabal/erías de .
, "
a Bernabé L6per'.G
tierra' Y una merced de tierras hecha

Es lamentabl

e que no se mencionen las f chas
ocumentos anteriores. Sólo en d d
e
en que se extendieron los
merced de Ja
•
os e ellos se cita 1 b · ·
Ha.crenda de Santo Domin o
. . a u 1cac16n Y, en Ja
sona a quien fue concedida.
g , se Oirutió el nombre de 1a perd

La Hacienda de San Njcolás uedó b .
·
. .
drl~';2 Y sus dos hijos varones: :edro ª 10 _la ª~rustración de Inés Ro,

!

Capitán, como su padre . d
Jose. E1 prime.ro tuvo el grado d
, Sien o conOCJdo
e
I
arza el Mozo. Nacido en el Nu
R .
con e nombre de Pedro de la
los r-;irano d R .
evo emo de León entre 1612
~ egidor y Procurador del A
.
.
Y 1615, ocupó
merosas ocasiones, siendo Alcalde de M yuntamiento regiomontano en numatrunonio con María de la Rocha
onterrey en 1659 y 1683. Contrajo
• procreando once hijos
El C~pitán Pedro de Ja Ga.rza el Mozo se
.
~. propiedad y pidió al Gobemador Martín propuso ensanchar los límites de
SJ.tlos de ganado mayor y d d
de ZavaJa una merced de d
E
.
os e menor, " n las d a.sí
os
stancia que fue de su padre. El G be
em_ as que hubiere" en la
0
M a¡es
· t ad"., exp1dió
·
en la Villa d C rralmador accedió y, " en nombre de Su
ced de los cuatro sitios de ganad: e . vo, el 5 de marzo de 1642, la merlugar que más c6modamen.t e hubie m;or ~menor solicitados, "en la parte ,,
Garza seiíalare en la d' h E
:e em as, y donde el dicho Pedro de l
te a stancta . .. "
a

G

-o-..

A la muerte de Inés Rodr'
..
. I'
lgtlez, su hi10 Pedro h
dó la
.
N ico
as, que se componía de
ere
Hacienda de San
cuatro
caballerías
d
·
na d o mayor.
e tierra Y un sitio de ga-

Para asegurar sus derechos, solicitó a las
.
sesión legal de aquellos terrenos "
autondades que le dieran la po-

familia y

labrando las dichas
·
mis ganados y caballada ... "

tie

en cuya part~ _estoy poblado con mi casa y
rras, ,, en el sitio (de
d
gana o mayor) tengo

El 13 de octubre de 1655 Juan de Ab
~ey, Je dio "quieta )' pacífica posesi6n" ;:g~;~calde. Ordinario de Monwdas en 1a merced del 5 de febrero de 1597
las .ºC:-ras y aguas conteSan Nicolás. 7
' que constituian la Hacienda de
• EJ voluminoso expediente b'
Ca\Ua.S Criminal
a ierto para la averiguación del
.
vue1
es, volumen 3, años 1639-1641
pedi
cnmen, se halla en:
• ta Y 12. Mi.uno Archivo.
' e.x
ente 32. Ver los folios 11, 11
La merced de 1642 y eJ a11to de posesión de las ti
cf
erras, ectuada en 1655, puede.o

299

�..,
t enario en Monterrey, el 20
Este Capitán Pedro de la Garza muno °&lt;: og .
uial ho Catedral.
de noviembre de 1695, siendo enterrado en la iglesia parroq ' y

la Hacienda de San Nicolás el 19 de ocEn su testamento, otorga~o, en acio Guerra Alguacil Mayor del Nuevo
tubre de 1688, ante el Capitán dlgnl
d . p'or mis bienes esta labOT que

· t . "1tem ec aro Y e10
Reino de Le6n, as1en a.
, .
' d tierra y dos sitios de ga11ado
se contienen ( así dice) de cuatro caballenas e d l
dos" ,Además "la
l
d
enor como consta e os recau
.
mayor el uno Y e otro e m
'
b .
alto y una galera accesoria
ue se compone de un aposento aJo y uno
,
.
,
casa,
q
p
sento
ltem
tres
aposentillos,
todo
de
adobe
'.Y
morillos'.
con un a o
•
,
.
. "ltem una casa de vivienda en la ciudad
,
.
n el solar que le cod
na sala y cocina, co
de Monterrey que se compone et
l d' a mi primo Lucas González".
rrcsponde' menos un pedazo de so ar que e i
. .
.

Luego añade entre otros bienes

.
d 1 . dios que estaban a su serviao :
Enseguida menciona la encom1endado; ;;a:ín de Zavala, Gobernador que
"1tem, declaro tener por merceíddde. d'
lazapas la cual según la ley de la
rancher a e in ios a
,
,
R .
fue de este ezno, una
mi hi ·o Pedro de la Garza, al cual le ensucesi6n, entra en ella ( la hereda)
l J . de su suste11to enseñanza y las
bl'
· , y con e ca1 go
,
cargo cumpla con su o
(ser) encomendero es obligado, según la vodemás cosas que ~or raz n
encar o la conciencia y le pido que los
luntad de Su Ma1estad, sobre quedled
g h"rmanos y mis hijos, no se los
. d' l
e yo les he a o a sus "
indios e in 1zue os qu
.
H . d
donde fueron encomenquite pues son para que asutan a esta acien a, a
dados''.

'!ªª';;

. da de indios
También declaró pertenecerle otra encomien
. "s alazapas, merced
concedjda por el Gobernador Zavala, "a que me u mito .

II
.
al poruen
· t e, con .las Haciendas
La Hacienda de San Nicolás colmdaba,
las del
de
Topo de los Ayalas y el 1:ºPº de los González y, al onente, con
Santo Domingo y El Mezqwtal.
.
'd de cómo eran esas Haciendas en el pnQuizá.
poddrl~olsX
tenVe~¡n~
\e:;
un breve párrafo del importante informe
mer teroo e 51g O
'
verse en: Ram0 Civil • volumen /)9, año 1760, expediente 5 folios 1 y vuelta, 3
Y vuelta.
.
p ed ro d e la Garza el Mozo en: Protocolos de lnstru• El te Mismo
lamentoArchivo.
del Capitán
a'blicos , volumen 4' años 1681-1690, folios 106 a 109.
mentos Pú

300

que, con fecha 11 de enero de 1735, envió eJ Gobernador del Nuevo Reino
de León, José Antonio Fernández de Jáuregui, al Virrey-Arzobispo de México doctor Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta. Le dice que en las cercanías de la ciudad de Monterrey ''hay algunas estancias y labores muy buenas donde se coge maíz, frijol y caña dulce · críase también algún ganado
mayor y menor, porque /ia más de seis años que no los perjudican los (indios)
enemigos, como lo ejecutaron en los años antecedentes".°

El 22 de agosto de 1760 se hizo un reconocimiento de los límites de la
Hacienda nicolaíta, basándose en los títulos de propiedad de las Haciendas
colindantes, pues las escrituras de la Hacienda de San Nicolás carecían de
los datos esenciales para poder precisar dichos linderos.
El Ümjte de propiedad entre la Hacienda de San Nicolás y 1a del Topo de
los Ayalas (hoy Municipio de General, Escobedo) era la Abra Grande, "que
'Cae en la falda del Cerro del Topo, cuya línea corre para abajo hasta tas
cercanías del fin de esta Hacienda (San Nicolás), donde señalaron un montecillo que cae poco más abajo de lo.r términos de esta Hacienda. Desde cuyo
paraje guiaron los colindantes e interesados hacia la parte del sur, por abajo
de unas ruinas de unas casitas, atravesando una cañada que comúnmente
dijeron nombraban El Charco, hasta topar una loma tendida, con que se
reconoce que la naturale~a divide esta Hacienda de la de Santo Domingo ... "

La medición continuó ''rumbo del poniente hasta topar un mogote de árboles grandes que comúnmente llaman el Monte Redondo, que está frontero
a la punta del Cerro del Topo. Desde cuyo paraje, rumbo al norte, proseguimos hasta coger el camino real de Salinas (Salinas Victoria) ... '', en donde
fue sefialado el lindero con el Topo de los González ( ahora Topo Chico),
'que se compone de una peña elevada, de la banda del poniente de dicho
camino real. Y, siguiendo dicho camino real, proseguimos por él y laderas del
Cerro dél Topo, hasta llegar a la abra ya citada, que divide las tierras áe esta
Hacienda con las de los Aya/as . .. "

EJ mismo día 22 de agosto se hizo el nombramiento del Capitán Juan José
de Montemayor, vecino del Guajuco, para que actuara como agrimensor.

AJ día siguiente se dio principio a la medida "en la ladera del Cerro del
Topo, hasta donde se pudo subir a caballo, en un paraje que comúnmente
llaman la Abra Grande, que se compone de una ladera que sube entre dos
arroyuelos, hasta poco menos de la cumbre del citado cerro, y en su extremo
está circundado de peñas.
• Descripci6n del Nuevo Reino de León... , p. 20.

301

�"Y se tiró la primera línea, rumbo entre oriente y norte, donde se tiraron
ciento treinta y seis cordeles, que alcanzaron poco más a~aja de los sembrados de esta Hacienda, distante de ella como un tiro de escopeta hacia el
norte, donde se puso señal. Y se tiró la segunda hasta el camino real que
pasa de Monterrey a lS'an Francisco (Apodaca), rumbo entre sur y oriente,
donde se llegó con cincuenta y nueve cordeles, donde po, ser tarde paró esta
medida ... "

Además se agregaron veinte cordeladas geométricas, "que se midieron después
por haber quedado f-uera del referido círculo". Reconocido el diámetro
.
' se
que eran c~arenta y seis cordeladas y media, "bajo de cuyo círculo y dos
t~n~~los ya cita~os" declaró el agrimensor que dicha extensión comprendía
vemtIS1ete caballenas de tierra, tres cuartos más de caballería y trece cordeladas geométricas.1 º

vi?,

. Poco_ ,después, el ~ge~ero militar Nicolás de Lafora realizó un viaje de
msp~c1on a l~s Provmc1as Internas de Nueva España, que se prolongó por
espacio de casi dos años. A principios de diciembre de 1767, Lafora anot6
escue~~nte" en su R_elación que, a dos leguas de Monterrey, "hallamos la
Estancia' y en este intermedio algunos ranchitos''.

El día 25 se continuó "prosiguiendo el citado rumbo hasta llegar (a) poco
más de la mitad de una mesa o loma, hasta dar vista a la vivienda d·e don
Juan Bautista Cavazos, donde se llegó con treinta y un cordeles, que juntos
con los del día veinte y tres hacen el número de noventa cordeles, donde se
puso señal.
"Y se siguió la tercera línea, rumbo entre sur y poniente, hasta llegar al camino real que pasa de la ciudad de Monterrey para Salinas, dejando por lindero fijo un monte que vulgarmente llaman el Redonda, y con efecto se
distingue de los demás montes por componerse de unos árboles más elevados
que los otros. El que, dejando por lindero, se tiró la cuarta línea, rumbo entre
poniente• y norte, laderas del Cerro del Topo de los González y Ayalas, hasta
llegar al primer lindero ya citado, a donde se llegó con ciento y ocho cordeles . . ~"

El 26 de agosto, estando "por la parte de abajo" de la Hacienda de San
Nicolás, en un paraje denominado Palmitos, se tiró una línea rumbo a1
oriente, "dividiendo esta Hacienda con la de El Mezquital (ahora perteneciente al Municipio de Apodaca), hasta llegar a un camino que dijeron llamarse 'el camino de carros', y se contaron cuarenta y cinco cordeles, donde,
habiendo puesto señal, se tiró segunda línea rumbo al sur hasta topar al extremo de la segunda línea, loma citada y señal donde se divisó la vivienda
predicha de don Juan Bautista Cavazos".
Basándose en estas medidas, se hizo constar que la Hacienda de San Nicolás
se componía de dos sitios de ganado mayor "y más ciento sesenta y ocho cordeles y cuarenta y siete varas geométricas", quedando incluidas las caballerías
de tierra. Se asentó que dicha medida era "en cuadro prolongado imperfecto".
El día 27 de agosto de 1760 se llevó a cabo otra medición, con el fin de
saber de cuántas caballerías de tierra se componía la Hacienda. Esta remedición se inició abajo de la acequia de dicha Hacienda, en donde había un
nogal grande, lugar desde donde comenzaba el riego de las tierras y, siguiendo
los límites de los sembradíos y las cercas, remató la medida "en círculo redondo" en el punto de partida, siendo ciento cincuenta y , una cordeladas.

302

/

Consumada la Independencia, llega a Monterrey en el mes de enero de
1829 la famosa Comisión de Límites, integrada por varios destacados científicos, quienes a las órdenes del General Manuel Mier y Terán debían demarcar la frontera del norte con los Estados Unidos. En el Diario de Viaje
de dicha Comisión, escrito por Berlandier y Chovel y publicado en 1850, se
hace una breve referencia a la Hacienda de San Nicolás, pero equivocadamente la nombran dos veces así: "estancia de las Garzas''.

III
. L~, antigua Estancia del Capitán Pedro de la Garza perteneci6 a la jurisd1cc10n de Monterrey por espacio de dos siglos, desde sus orígenes hasta que
se erigi6 en Municipio.
En su último decreto del año 1830, expedido el 16 de diciembre, la Legislatura del Estado hizo algunas aclaraciones a las leyes electorales. Cuatro de
los doce artículos del mencionado decreto tratan sobre la creación del Municipio de San Nicolás de los Garzas.u
•• ~ o Civil, volumen 89, año 1760, expediente 5, folios 5, folios 23 a 31. Mismo
Archivo.
u El decreto de erecci6n del Municipio puede verse en: Colecci6n de los decretos
expedidos por la. H. Legisiatura del Estado de Nuevo Le6n, desde ]P de agosto de
1824 en que se m.stal6, hasta 16 de diciembre de 1830. Imprenta del Gob"e
di
• ·d
.
1 mo,
ngi a ~r Sisto González, Monterrey, 1832, pp. 292-294. Colecci6n d, l,yes, decretos Y circulares, ex!~didos por el Gobierno del Estado, desde el ¡p de agosto de 1824
hasta d 30 de dmembre de 1830. Imprenta del Gobierno Monterrey 1895
687-689.
'
'
' pp.

303

�El artículo 9o. dice: "Para que las elecciones de la capital (Monterrey)
sean menos incómodas y expuestas a desorden, se cría un nuevo distrito municipal, desmembrado del de la capital, cuya cabecera es la Estancia de los
Garzas".
En el artículo 10 se disponía que, para ayudar a la construcción de la
cárcel y la sala consistorial, se le cedía a la nueva MunicipaJidad el total ~e
la contribución directa de ésta por espacio de tres años sobre cuyo rendimiento se podría tomar dinero prestado, informando de ello a la Superioridad, es decir al Gobierno del Estado. Además se le hacía donación, "por una
vez", de trescientos pesos sobre el Ramo de Vacantes, para ayudar a la construción de la Capilla de la Estancia. (Artículo 11) Por último, el artículo
12 expresa que el Gobierno de Nuevo León "demarcará los límites del nuevo
.Ayuntamiento da11do cuenta al Congre.ro".
Respecto a la fecha de creación del Municipio, el historiador Hermenegildo
Dávila dice erróneamente que "es por decreto de Septiembre de 1835".12 Por su
parte, el doctor José Eleuterio González afirma: "El decreto de erecci6n de
la Villa de San Nicolás de los Garzas no parece. . . debi6 darlo el Congreso
en Septiembre de 1835. Las actas de ese mes no se publicaron por la revolución que centralizó el Gobierno en aquella época y acabó con los Congresos''. 13
En 1835 se le concede a la Villa nicoJaíta un Juez de Primera Instancia.
La nueva Municipalidad se erigió hasta principios de enero de 1836. El
primer Ayuntamiento fue integrado así:
Alcalde Primero: José Andrés Montemayor
Alcalde Segundo: José Carlos Cantú
Regidor Primero: José Rafael Lozano
Regidor Segundo: Juan José de la Ga17,a
Regidor Tercero: Cristóbal de Elizondo
Síndico Procurador: Francisco Can tú
A la nueva Villa se Je siguió nombrando, en documentos públicos y privados, Estancia de San Nicolás de los Garzas o Estancia de los Garzas (En la
década de los veinte del presente siglo, aún se Je llamaba la Estancia).
Catecismo geográfico, poUtico e hist6rico de Nuevo Le6n, Monterrey, 1881, libro
-segundo, p. 52.
11 Lecciones orales de Historia. de Nuevo León, Monterrey, 1887, t. III de las Obras
Completas, p. 152, nota 3.
n

El lo. de febrero de 1836 se hizo el nombramiento de Secretario del Cabildo, que recay6 en José María Cantú, "con la dotación de cien pesos anuales
.Y la mitad de los derechos de los Juzgados Jo. y 2o .. . "
Refiriéndose a este Municipio, el doctor José Eleuterio González asienta
que "la primera acta de su Ayuntamiento es de 5 de ma,Yo de ]836, .Y en ella
consta que se reunieron los que habían de dar las tierras para los ejidos de la
Villa, .Y las dieron . .. "u
La Corporación nicolaíta envió, a mediados de ese año, al Gobierno del
Estado las Ordenanzas Municipales que deberían cumplir y guardar sus vecinos, siendo aprobadas por el Congreso.
Los inicios de la vida constitucional de San Nicolás de los Garzas fueron
muy precarios. A fines del citado año, el Alcalde Montemayor comunicaba
aJ Gobierno del Estado que la contribución estatal para el nuevo municipio,
que era de 300 pesos anuales, se había consumido en la construcción de la
Casa ConsistoriaJ y la cárcel, pero ésta aún no se terminaba "por falta de
dinero".
En 1838 los pobladores se reunieron y1 después de algunas deliberaciones
decidieron solicitar aJ Gobierno del Estado que se fundara una Villa ofre~
'
c1endo ceder la tierra necesaria para trazar la población. (A la antigua Hacienda del Capitán Pedro de la Garza se le llama la Estancia Grande.)

.

La solicitud de los nicolaítas fue resuelta favorablemente. Se hicieron algunas medidas de terrenos y se repartieron solares a los pobladores, pero no
se terminó de ejecutar la traza de la Vma.
Fue hasta eJ 15 de septiembre de 1841 cuando el Ayuntamiento de la
ciudad de Monterrey aprobó las Ordenanzas Municipales de la Villa, cuya
jurisdicción había sido segregada de la capital nuevoleonesa.
EJ artículo 27 de dichas Ordenanzas, redactadas en 1836, decía: "Los
accionista,s de esta Hacienda ( de San Nicolás) ceden en beneficio del repueblo, para asiento de la poblaci6n y ejidos, quinientos pasos de terreno
contados desde el centro de la plaza por el norte, poniente y sur y doscientos
por el rumbo oriente".
El artículo 28 estipulaba que, dentro de dicha demarcación, tomarían la
cuarta parte de una manzana de tierra para edificar su casa los que eran
" Lo mismo, nota !!.

304

305
hu.manitas-20

�accionistas de la Hacienda de San Nicolás y, los que no lo fueran, pagarían
su valor a juicio de peritos nombrados por la autoridad.
El lo. de mayo de 1843, el Juez Primero de Paz nombró una Comisión
que~ acompañada del ingeniero Guillermo Gitte, la autoridad municip~l Y
los principales accionistas, llevó a cabo la medida de los terrenos ced1dos,
señalando los lugares destinados para Casa de Cabildos, iglesia, plaza y
solares de los vecinos, así como el delineamiento de calles y callejones.

IV
En un "censo y ramo de estadística" levantado en 1848 por el Ayuntamiento, se afirma que las aportaciones económicas del Gobierno Estatal,
estipuladas en el decreto de erección del Municipio, para la construcción de
la Capilla, Casas Consistoriales y cárcel, no se habían recibido.
Cuando se creó el Municipio, en 1830, el "censo de almas era de tres
mil poco más o menol', dice el documento citado. Añadiendo que, debido a
"haberse desmembrado las rancherías, hoy San Francisco Apodaca", del municipio nicolaíta, el vecindario era "en igual número" que en la fecha de
su erección y, además, "por la poca riqueza de las crías de ganados ... , se
encuentra su totalidad en el mismo ser". Es decir, que en casi dos décadas
su población no había variado debido a esas causas. La segregación de las
rancherías y su anexión a San Francisco de Apodaca, es probable que se haya
efectuado en 1845, al hacerse la erección de ese antiguo Valle a la categoría
de VíHa.15
En la misma estadística se asienta que la Municipalidad registraba una
poblaci6n de 3,027 habitantes: 2,036 solteros de todas las edades, 951 hombres y 1,085 mujeres; 822 casados, es decir 411 parejas; 169 viudos, 79
hombres y 90 mujeres.
En el censo de profesiones y empleos, que denominan "distinción de clases",
aparece que en la jurisdicción municipal nicolaíta vivían 129 jornaleros,
"muchos" labradores, 20 carreteros, 7 zapateros, 6 criadoras de ganado y 6
carpinteros, 5 músicos, 4 herreros, 3 obrajeros y 3 albañiles, 2 sastres Y un
panadero. No figura ningún sacerdote, médico, abogado, escribano, estudiante ni "retirados con fuero". Tampoco había comerciantes, empleados,
11 CAVAZOs GARZA, Israel y Profr.
GARZA OsuNA, Rodolfo, San Francisco di
Apodaca, N. L., Monterrey, 1951, p. 19.

306

mineros, pintores, plateros, alfareros, barberos, bordadores, "cooheteros" ( ¿ coheteros?), curtidores, fiesteros, jaboneros, jarcieros, cereros ni sombrereros.
En el año 1848 habían nacido 40 niños y 32 niñas, es decir 72 nuevos
cristianos; contrajeron matrimonio 21 parejas y fallecieron 32 personas, 14
hombres y 18 mujeres.
En dicho año se levantaron 1,022 fanegas de maíz que, cotizadas a 6 reales,
tenían un valor de 766 pesos y 4 reales; 60 fanegas de frijol a 3 pesos, valuadas en 180 pesos, y 70 cargas de piloncillo queJ cotizadas en 8 pesos, valían
560 pesos. Del producto de las huertas se obtuvieron 70 pesos. El valor total
de los productos agrícolas fue 1,576 pesos y 4 reales.
En el ramo ganadero se asentó que había 1,870 cabezas de ganado, que
importaban la cantidad de 4,216 pesos y 4 reales, aunque se debían agregar
200 pesos "por los puercos vendidos en el referido año ( 1848) ...".
El valor de las cuatro Haciendas que existían en el Municipio y el fonclo
de fábrica de las mismas era 24,042 pesos.
. Finalmente, los ramos de agricultura y ganadería y las Haciendas estaban
valuados en 30,035 pesos.
Los datos relativos a las escuelas y la Guardia Nacional son muy semejantes a los del año Í852, que mencionaremos después.

V
Al concluir la Invasión Americana, el Estado de Nuevo León se encontraba en la mayor penuria. El Gobierno se vio en la imperiosa necesidad
de exigir. mediante un decreto de la Legislatura del Estado, ayuda económica
a los Municipios para cubrir los gastos públicos de la Administración. A San
Nicolás de los Garzas se le asignó una cuota anual de 350 pesos.
El Ayuntamiento nicolaíta, en sesión extraordinaria celebrada el 5 de enero
de 1849, aprobó un dictamen que fue dirigido al Gobernador José María
Parás, solicitando la suspensión de dicho decreto, pues la situación de las
finanzas municipales no era precisamente bonancible.
El citado dictamen es una enérgica protesta contra las exacciones del Gobierno, en el que se da una triste descripción de lo que era el "miserable
pueblo" de San Nicolás de los Garzas, el cual, "en uerdad, no forma sino
una Hacienda muy corta, sin comercio de ningún género, sin artes, sin edi-

307

�ficios, expuesta a las incursiones de los bárbaros y reducida a la agricultura

y labranza de la tierra, que sólo proporciona a sus moradores una escasa y
diminuta subsistencia",
Al mediar el siglo XIX, la vida en la antigua Estancia del Capitán Pedro
de la Garza era relativamente apacible. La fiesta titular de la Villa era la
Exaltación de la Santa Cruz, que atraía a numerosos forasteros. Pero a veces
cunde la alarma entre el vecindario, cuando acecha en los alrededores alguna
gavilla de hombres armados o grupos de indios en actitud sospechosa. Entonces el Ayuntamiento apresta un escuadrón de veinte o veinticinco vecinos
a caballo, al mando de algún veterano de las guerras contra los tobosos y
lipanes.
Por otra parte, la seguridad pública estaba al cuidado de dos soldados,
que desempeñaban funciones de policías y resguardaban la cárcel, cuyo sueldo
de ocho pesos mensuales cada uno era sufragado por particulares. Los caminos y veredas eran custodiados por tres patrullas de caballería, que prestaban el servicio diariamente, dos hacia el sur y la otra al norte del Municipio.
Los sobresaltos del vecind¡u'io ya no fueron tan frecuentes desde que el
Gobierno dispuso, a mediados de 1849, la construcción de un cuartel de
la obra nacional, cuyo costo ascendió a 900 pesos, siendo contratista de la
obra el prominente nicolaíta Isidro González. El edificio constaba de una
pieza de trece varas "de luz", construida de sillar, con techo de vigas y piso
de hormigón, que tenía dos puertas y una ventana, con sus respectivas cerraduras de hierro.
VI
Como hemos visto, el "censo de almas" en 1848 era de 3,027 habitantes,
pero a principios de 1850 el Ayuntamiento informó que "hoy se encuentra
en el de dos mil novecientos veinte y cuatro, quizá y sin quizá por el demérito del cólera del presente año" y la anexión de los ranchos de San Martín
a la ciudad de Monterrey.
En efecto, en 1848 ó 1849 los ranchos de San Martín, pertenecientes a la
Municipalidad nicolaíta, habían sido reclamados por la ciudad de Monterrey
como suyos y, después de breve litigio, anexados a é,sta.
Sin ·embargo, en el censo oficial de 1850, el Municipio de San Nicolás
experimenta otro descenso en su población, pues aparece con 2,711 habitantes.

El Cabildo nicolaíta, en sesión ordinaria celebrada el 3 de marzo de 1851
informó al Gobierno del Estado acerca de los fondos públicos de que disponí~
para afrontar los gastos propios de la Municipalidad. La Corporación afir.
maba
que, "viendo alrededor de todo este Municipio", no encontraba "en
,
el uno seguro que no dependa del acaso, por ser incomparables los males
de que adolece este Pueblo y casi insignificantes los medios que hay para
remediarlo/'.
En el dictamen se asienta que aún no se concluían las Casas .Consistoriales,
pues solamente constaban de una pieza con su respectiva Secretaría construidas de adobe y techos de paja. La cárcel pública era un cuarto de ;errado
de ocho varas de largo, al que faltaba agregar otros cuartos interiores. La
obra del camposanto se había iniciado en 1848, pero faltaban 280 pesos
para terminarlo. Existía otro camposanto en el Topo de los Ayalas (ahora
General Escobedo), "aunque pequeño y con.rtruido de madera". Además
funcionaban tres establecimientos de Instrucción Primaria, uno en San Nicolás de los Garzas, otro en el Topo de los Ayalas y el otro en el Topo de
los Gonzále:z (Topo ?~co), todos edifi~dos de adobe y techos de paja, que
eran sostemdos econonucamente por particulares, incluyendo el sueldo de los
preceptores.

vu
En el año 1851 la Villa de San Nicolás de los Garzas estaba prácticamente
despoblada. El Ayuntamiento nombró una Comisión para que propusiera las
medidas que se debían dictar con el fin de "conseguir que se pueble de una
vez esta Villa, que tiempo ha debía estarlo.. .".

La citada Comisión buscó, en primer lugar los títulos de fundación de la
Vil~a _Y, "af.fnque perdió algunos días en revolver el archivo", no 1os encontró,
des1Sb.endo de su empeño. Entonces decidió "ocurrir a lo que respefto de
ella se sabe de público y notorio".
La Comisión aseguraba en su dictamen, fechado en San Nicolás de los
Ganas el 15 de diciembre de 1851, que en el año 1838 se empezó a trazar
la población, pero con el transcurso del tiempo había taido en el mayor
abandono, "por manera que este lugar más bien presenta la vista O el aspecto de una ranchería que de una Villa". El informe añade que, "como
no hay solares, no hay tampoco calles ni callejones y sólo se observan unos
cuantos jacales bien desordenados, unos con un pequeño ruedo de cerca ,.
o~ros sin nada absolutamente".

308
309

�Consideraba la Comisión que el Ayuntamiento de San Nicolás tenia fa.
cultades para obligar a los vecinos a cercar los solares y a construir casas
y habitarlas "dentro de un término prudente", sin permitir que las abandonaran, pues quienes habían pedido la fundación de la Villa estaban obligados
a ser sus babitantes, "aunque después con el tiempo puedan cambiar de
residencia''.

Por último, sujetaba a la consideración del Cabildo seis proposiciones,
que podrían sintentizarse así: En el término de veinte días, el Procurador
del Ayuntamiento procederá a señalar los solares que les corresponden a los
que fundaron la Villa en 1838 o a sus descendientes. Los dueños de dichos
solares y los de los que habían sido mercedados o estuvieren dados en enfiteusis, deberán cercarlos en el término de dos meses. Quienes habían solicitado la fundación de la Villa, deberán contruir las viviendas en sus respectivos solares, en el término de seis meses "los más abonados" y en un año
los menos.
En una interesante Memoria enviada por el Ayuntamiento de San Nicolás
al Gobierno del Estado, fechada el 20 de marzo de 1852, se afirma que los
fondos públicos con que contaba la Municipalidad para sus gastos provenían
solamente de los ramos productivos, que "son muy eventuales y nada seguros
en su rendimiento", ya que algunos "dependen del acaso" y otros sólo dejaban
rendimientos en los pueblos donde existía comercio y "concurrencia de trajinantes", que no era el caso de San Nicolás. Hasta entonces los Municipios
habían percibido la tercera parte de la contribución directa que se pagaba
al Estado, pero tal disposición había sido recientemente derogada.
Otros fondos municipales eran los "carcelajes" o multas que p3,gaban los
presos al quedar libres, el degüello de .reses y el cobro de piso durante los días
de "función" concedidos a la Villa de San Nicolás, que eran el sábado y
domingo más próximos al día primero de todos los meses del año. En resumen, los impuestos que se cobraban no cubrían el monto anual de los gastos
municipales, que ascendían a más de 400 pesos.
El Informe añade que existían las policías urbana y rural, cuerpos de
seguridad creados para conservar el orden inteáor y exterior de la Villa.
La primera constaba ele "un único hombre", que servía de vigilante y estaba
a las órdenes de loa Jueces de la Municipalidad, siendo pagado por particulares con un sueldo de ocho pesos mensuales, aunque el Ayuntamiento lo
remuneraba algunos meses con cierta cantidad que variaba entre uno y ocho
reales. Había también trece "cordilleros" (carteros) , que estaban exceptuados
de cualquier otro servicio que no fuera el de correos. Las funciones de la

SlO

guardia rural eran desempeñadas por las Guardias Sedentaria y Móvil, sin
sueldo, debido a la escasez de fondos.
Las obras públicas eran: las Casas Municipales, con sala de sesiones y
Secretaría; la cárcel pública, el cuartel de la Guardia Nacional y los cementerios. Los establecimientos de lnstrucci6n Primaria no se mencionaban por
pertenecer a particulares, dice la citada Memoria, siendo cubiertos sus gastos
por los padres de familia, excepto algunas veces en que el Ayuntamiento
aportaba su colaboración.
La construcción de la Capilla de San Nicolás de los Garzas -prosigue el
Informe- se había iniciado en el año 1836, "la cual se halla en soleras" y
medía 32 varas de largo.

La Guardia Nacional en el Municipio se componía de media Compañía
Móvil y una Compañía Sedentaria de Caballería, esta última constituida de
64 hombres montados. La infantería Móvil la integraban 40 hombres.
La principal fuente de riqueza era la agricultura y "día a día toma más
engrandecimiento, porque cada labrador le da más extensión ti la tierra que
cultiva, ocupándola con las plantas acostumbrad~'.

Por último, el censo municipal revelaba que en su jurisdicción vivían 2,807
almas, habiendo aumentado la población en 96 habitantes durante el último
ano.
A fines del mismo año 1852 se redactó una interesante estadística. En
ella se asienta que en la jUiisdicci6n municipal no existían rancherías, pero
había cuatro haciendas, cuyo valor total era de 64,000 pesos: la de San
icolás de los Garzas, valuada en 23,000 pesos; la del Topo de los Ayalas
(General Escobedo), que valdría 19,000 pesos; la de Santo Domingo (El
Nogalar) estimada en 16,000 pesos y la del Topo de los González (Topo
Chico) en 6,000 pesos.
Conforme a dicha información, el número de habitantes ascendía a 2,837
almas. Había 899 que permanecían solteros, 585 hombres y 314 mujeres; estaban casadas 1,826 personas, 913 hombres y un número igual de mujeres;
habían enviudado 113 vecinos, 75 hombres y 38 mujeres.
En e) año 1852 nacieron 54 varones y 50 mujeres, en total 104 nuevos
cristianos; 9 parejas contrajeron matrimonio y 79 personas fallecieron, 49
hombres y 30 mujeres.
En el distrito de San Nicolás no vivían eclesiásticos, militares ni comer-

311

�ciantes; sólo había dos empleados, agricultores "muchos", 13 artesanos, 64
jornaleros, 123 sirvientes domésticos y 14 sirvientes de campo.
El estado que guardaban los ramos de agricultura y ganadería era el siguiente: en dicho año se habían levantado 5,000 fanegas de maíz, con valor
de 4,000 pesos; 30 fanegas de frijol valuadas en 90 pesos y 100 carga~ de
piloncillo valoradas en 500 pesos. Total: 4,590 pesos.
Había 300 cabezas de ganado vacuno que valían 1,500 pesos; 1,000 de
cabrío valuadas en 500 pesos; 200 de lanar que se valuaron en 100 pesos;
200 de caballar cuyo valor era de 1,000 pesos; 30 de mular valuado en 300
pesos; 140 burros en 700 pesos; 300 cerdos e.n 150 pesos. El total de la riqueza agrícola y ganadera ascendía a 8,840 pesos.

El valor estimativo de las dos Capillas, alhajas, paramentos, camposantos
y muebles, así como las obras públicas de las Casas Consistoriales? cár&lt;;el Y
cuartel de la Guardia Nacional, era de 6,120 pesos.
Funcionaban sólo dos escuelas, una con 47 párvulos y la otra con 98,
debido a ''hallarse vacante'' la del Topo de los Ayalas, que tuvo 55 alumnos.

A mediados del siglo XIX, dos eran los caminos más transitados en el
Municipio: uno hacia el oriente, que atravesaba la Hacienda de Santo Domingo (El Nogalar), y el otro que cruzaba el centro de la Municipalidad,
de norte a sur, y comunicaba a San Nicolás con la ciudad de Monterrey.
Ambos ~ecía el Ayuntamiento nicolaíta- "vienen de las Villas del norte",
es decir de Cerralvo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Sabinas
Hidalgo, etc., facilitando, "por ahora, el tránsito libre y franco al tráfico del
comercio .. .". En 1853 el Cabildo comunicó al Gobierno Estatal que unos
meses antes se había iniciado la apertura de tres nuevos caminos, hacia el
oriente, poniente y norte, estando a punto de concluirlos.

VIII
En el decreto de erección del Municipio se disponía la donación por parte
del Gobierno del Estado de 300 pesos, como aportación para construir la
Capilla. .l?.sta fue iniciada en el año 1836. Pero en el censo levantado en 1848
se expresa que, aunque la Capilla se estaba construy~ndo la aportación gubernamental para ese fin no se había recibido.
Quince años después de comenzada la obra, el 21 de julio de 1851, Isidro
312

González, Alcalde de San Nicolás, presidió una sesión extraordinaria de 10&amp;
vecinos en la que acordaron aportar mil pesos para concluirla.
En el año 1852 se efectuó otra sesión extrorclinaria, decidiendo el Alcalde
Ignacio Cantú y los vecinos contratar al "arquitecto de carpintería" Fernando Mier, vecino de Monterrey, por la cantidad de 845 pesos para que
realizara todo el trabajo en madera de la iglesia.
El 2 de febrero del mismo año se celebró contrato con Simón Castillo,
"arquitecto de albañilería", quien por la cantidad de 1,250 pesos se comprometió a terminar los techos, así como el bautisterio, sacristía y torres de
dos cuerpos cada una. Sin embargo, en 1854 aún no se había concluido.
En un informe enviado por el Presidente Municipal Isidro González al
Secretario General de Gobierno a mediados de 1859, que ya mencionamos,
le dice entre otras cosas que estaba terminada la iglesia y "ya es en uso".
Dos o tres años antes había sido erigida canónicamente en Vice-Parroquia.
Los libros más antiguos de sacramentos (bautismos, casamientos y entierros)
que guarda actualmente su archivo, se inician a mediados de 1857.

IX
Casi veinticinco años después de haberse erigido el Municipio, sufrió éste
la primera desmembración, aunque ya hemos visto que algunas de sus rancherías le habían sido quitadas para agregarlas a Monterrey y Apodaca.
Por acuerdo de la Legislatura del Estado, con fecha 27 de abril de 1853,
la Hacienda del Topo de los González fue segregada del Municipio nicolaíta, quedando comprendida en la jurisdicción de Monterrey. A principios
de mayo de dicho año, el Ayuntamiento de San Nicolás comunicó al Gobierno del Estado que, "con bastante sentimiento", quedaba enterado de dicho
acuerdo y lo acataba.
El poblamiento de la Villa de San Nicolás de los Garzas fue muy lento.
Esto .se deduce de la afirmación que hizo el Presidente Municipal Isidro
González, quien le dice al Secretario General de Gobierno, en un informe
fechado el 9 de junio de 1859, que dicho pueblo -así lo llama- "del año
antepasado a la fecha comenz6 a formarse, no obstante ser antiguo en comparación de otros". Por otra parte, la población del distrito municipal siguió
descendiendo, ya que en el mismo informe se asienta: "El censo de este
313

�Municipio se compone de dos mil once habitantes...". Y unos años después
sería menor el número de habitantes.
En 1862 el Cabildo, respondiendo a un cuestionario, comunicaba al Gobierno Estatal que en el Municipio existían tres Haciendas:
lo. La que se hallaba contigua a la Villa de San Nicolás, que tenía el
mismo nombre de ésta y pertenecía a más de ochenta accionistas. Estaba
dividida en las rancherías conocidas con los nombres de Las Puentes, Los
Lozanos y El Temporal.
2o. La del Topo de los Ayalas, situada dos leguas al norte de la anterior,
pertenecía a más de cincuenta accionistas. Estaba constituida en dos rancherías: la del mismo nombre citado y la de San José de los Saúces.
3o. La Hacienda de Santo Domingo, tres cuartos de legua al oriente de
la de San Nicolás, estaba dividida entre sesenta accionistas. Era considerada
como Rancho y conocido con el mismo nombre de la antigua Hacienda.

X
Pero el Municipio nicolaíta aún habría de ser desmembrado otra vez. Un
decreto del Congreso Estatal, expedido el 24 de febrero de 1868, dispuso
qu~ la Hacienda del Topo de los Ayalas se independizara de aquél para
formar, con los ranchos de San Miguel y San Martín y la Hacienda
de don Mariano de la Garza, un nuevo Municipio que se nombró "General

50 en Santo Domingo, las p~eras valuadas en 13,200 pesos y las segundas
en l,00~ pesos; ambas comunidades tenían dos sitios de ganado mayor cada
una, estuna~as en 600 pesos las de la Villa y 750 pesos las de la Hacienda•
Santo Donungo poseía los 4 sitios de ganado menor· San Nicolás tenía
caballerías de tierra, valuadas en 500 pesos, y Santo Domingo 22 caballerías,
valoradas .en 600 pesos; ambos vecindarios tenían una saca de agua cada
uno. La nqueza de _San Nicolás en dicho ramo se calculaba en 32,600 pesos
y la de Santo Dommgo en 24,600 pesos.

8

En el ramo de semovientes, la riqueza de los particulares consistía en 60()

cabezas de ganado vacuno, 300 de caballar, 20 de mular, 100 asnos y 2,000
cabras, 500 de lanar y 400 cerdos. El valor total ascendía a 5,150 pesos.
. La ~queza en productos agrícolas estaba representada por 150 cargas de
ptloncillo Y 2,400 fanegas de maíz, cuyo valor total se estimaba en 1 800
pesos.
'
El comercio y la industria empezaban a desarrollar. En 1869 existían
8 casas de ab~rrotes "de muy pequeña fortuna'', 7 en San icolás y otra
en San~ Dommgo, y 5 establecimientos industriales: 2 fraguas y 2 talleres

de carpintería en Sa~ Nicolás y una fragua en Santo Domingo. Las fraguas
ocupaban dos trabaJadores cada una y en las carpinterías laboraban tres
º?erarios en cada una de ellas. Por lo tanto, en ese año, la incipiente poblaci~n fabril_ del M~cipio nicolaíta ascendía a 12 obreros. Dichos negocios,
asienta el mforme, apenas dan a sus dueños lo necesario para vivir".

BIBLIOGRAF!A

Escobedo".

En una Memoria que el Cabildo envi6 al Gobierno Estatal en 1869 se
asienta que el censo practicado ese año, "con la mayor exactitud por medio
de padrones bien acabados", registró 1,791 habitantes "de todo sexo y edad''.
Añade que la riqueza de los particulares en fincas rústicas y urbanas., consistía en 354 casas con valor de 14,200 pesos; 4 sitios de ganado mayor, valuados en 1,350 pesos; 4 de ganado menor en 750 pesos; 30 caballerías de tierra
en 1,100 pesos y dos sacas de agua. El valor total ascendía a 57,200 pesos.
Los datos estadísticos anteriores corresponden a la Villa de San Nicolás,
cabecera del Municipio, y a la Hacienda. de S.anto Domingo, "congregación
que le es anexa".

C.wAZos GAJtZA, Israel, El Muy Ilustre Ayuntamiento di Monterrey desde 1596,
Monterrey, 1953.
Cossfo, David Alberto, Historia de Nueuo Le6n, Monterrey, 1925-1933, seis tomos.
F E11.NÁNDEZ DE JÁuuou1 DRRUTIA, José Antonio, Descripción del Nuevo Reino de
~eón. (1735-1740). Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Supenores de Monterrey. Serie: Historia, l. Monterrey, 1963.
FLOR NAVARRO,

José, Álbum histórico de San Nicolás de los Garza, N. L., sin fecha.

Hovo, Eugenio del, Historia del Nuevo Reino de León. (1577-1723) Publi ·
del Insti to T
16gi
'
caaones
· tu
ecno co y de Estudios Superiores de Monterrey. Serie: Historia,
13, Monterrey, 1972, dos tomos.

En el "estado" o cuadro estadístico número 2, añadido al documento,
se especifica que en San Nicolás había 304 {incas urbanas de particulares y
314

3!5

�FUENTES DOCUMENTALES
Archivo Municipal de San Nicolás de los Garzas. Los documentos antiguos han
desaparecido.
Archivo Municipal de Monterrey. En las notas de este trabajo se mencionan los
documentos consultados.
Archivo General del Estado de Nuevo León. Secciones: Correspondencia con el Alcalde de San Nicolás de los Garzas, Congreso del Estado y Estadísticas del Municipio.

DE LA HISTORIA SOCIAL A LA HISTORIA DE LA SOCIEDAD:
EL SERMóN EN LA COLEGIATA DE GUADALUPE
DE FRAY SERVANDO TERESA DE MIER EN 1794
ARTEMIO BENAVIDES

H.

QurzÁ, SE HA dicho, el más grande problema que un lústoriador puede
analizar no sea ni el cataclismo de una revoluci6n ni la decadencia de los
imperios sino el proceso por el que ]as ideas se convierten en actitudes sociales.1 Y es justamente el propósito de este trabajo elaborar sobre la significación del sermón de Fray Servando Teresa de Mier, en la Colegiata de
Guadalupe en 1794, para tratar de esbozar un ejercicio en historia social
para ir un poco más allá de la idea que de ella se mantiene y pueda aspirar
a ser historia de la sociedad.
Es ya clásica la concepci6n de historia social de G. M. Travelyan como
'historia con la política dejada afuera". Y ya Voltaire había afirmado que
por centurias los únicos galos, aparentemente, habían sido reyes, ministros
y generales. En nuestro peculiar ambiente histórico, hace tiempo al menos,
no se ventilaba sino una simple visión maniqueísta de insurgentes contra realistas, centralistas contra federalistas, liberales contra conservadores, revolucionarios contra reaccionarios. En su debido momento la historia de las ideas
y la historia económica y social campearon por sus fueros. Y en buena hora.
Pero quizá, a veces, se exageró la nota: se derivó con demasía hacia el
análisis de textos aislándolos del ambiente social que los produjo y se ateni:lió
el estudio de la producción material sín relacionarla con la estructura total
del hombre que buscaba su sustento.
Pero esta abstracción de los aspectos sociales del hombre de sus otros modos
• PLOMB,

J. H., New York Times Book Review, 9 de febrero de 1975.
317

�vitales, hizo aparecer un pe]igro inminente: la narración tautológica y ]a
inevitable trivialización. Y parece el turno, creemos, de una nueva idea de
la historia social que supere el campo de los "movimientos sociales", de la
caracterización de "maneras, usos, costumbres, vida cotidiana" de las diversas
clases sociales, especialmente las clases bajas y medias. Y ello debido a que
de acuerdo a E. Hobsbawn, la historia de la sociedad e historia, esto es,
tiene un tiempo cronológico real como una de sus dimensiones; 2 entonces,
se pide una colaboración entre los específicos fenómenos que acontecieron y
modelos de estructura socia], cualquiera que sea la escala geográfica o crono.
lógica de nuestras investigaciones. Además, no debe olvidarse que la historia
de la sociedad es la de unidades especificas de gente viviendo juntas y definibles en términos sociológicos. Aunque los criterios que se utilizan (territoriales,
étnicos, políticos) no son satisfactorios a menudo, el historiador debe hacer
explícitos los problemas de definición.

Nos proponemos en este ensayo, pues, partiendo de los hechos concretos del
sermón, delinear las fuerzas económicas y sociales en juego, atender las ideas
políticas prevalecientes y el fondo de las creencias subyacentes para establecer
el significado del pronunciamiento del P. Mier en el contorno de la estructura
social de México al final del siglo XVIII.
El sermón de la Colegiata de Guadalupe: 1794. La ceremonia del día 12
de diciembre era imponente: estaban presentes el Virrey Marqués de Branciforte, la Real Audiencia y demás tribunales; las autoridades eclesiásticas,
toda la gama de corporaciones virreinales y el pueblo devoto a su Virgen de
Guadalupe. El honor del sermón se había asignado a un joven fraile dominico
que ya se destacaba como fogoso orador sagrado: Fray Servando Teresa de
Mier, nativo del Nuevo Reino de León y con 31 afios de edad.
&amp;te criollo dominico dice que se ocupará de la historia de la Virgen de Guadalupe "según su genuina tradición libre ya de equivocaciones".ª Acto seguido
se encomienda a la Virgen ya que sólo dice haber dispuesto de 17 días para
preparar esta importante intervención y se lanza a su empresa: afirma que
Torquemada, Boturini y el P. Clavijero no han acertado respecto de la historia
1 liOBSBAWN, E., Prom Social History to the Hísfory of Society, en Deadalw, Vol.
100; No. 2; pp. 25 y 29-31.
1 HBRNÁNDEZ y DÁVAtos, Colección de Documentos para la Historia de la Guerra
de Independencia de 1808 a 1821. Tomo 111, p. 5 y siguientes. En la colección hay
dos versiones: la que se entregó en varias hojas al iniciarse la investigación por el
Arzobispo y una versión que el P. Mier elaboró días después, de acuerdo a 111 memoria. Nos limitaremos a la primera en lo esencial por considerarla más cercana
a sus ideas primera.! al pronunciar el sermón.

318

y aventura que debemos acudir al estudio de la lengua mexicana para dar en
"el punto céntrico de la realidad" y, para el efecto, lanza estas cuatro proposiciones: Primera: "La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe no está
pintada sobre la tilma de Juan Diego sino sobre la capa de Santo Tomás,
Apóstol de este Reino". Segunda: ''La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe antes de 1750 años ya era célebre y adorada por los indios ya Cristianos
en la misma sima plana de esta tierra de Tenanyuca donde la erigió templo y
colocó Santo Tomás". Tercera: "Apostatas los indios muí en breve de nuestra religión maltrataron la Imagen, que seguramente no pudieron borrar y
Santo Tomás la escondió hasta que 10 años después de la Conquista apareció
a Juan Diego la Reina de los Cielos pidiendo Templo para servirnos de
Madre y le entregó la última vez su antigua imagen para que la presentase
ante el señor Zumárraga". Cuarta: "La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es pintura de los principios del siglo primero de la Iglesia, pero así
como su conservación, su pincel es superior a toda humana industria, como
que la misma Virgen viviendo en carne mortal se estampó naturalmente en
el Ayatl o lienzo".
Agregó que las proposiciones le parecen "mui probables" y que esperaba
"exitar'' la desidia de sus paisanos y que se aclararan las críticas de los desafectos. Es inte~ante anotar que el P. Mier habló de excavaciones que han encontrado monumentos "mucho más preciosos que todos los de Herculano y
Pompeyana".' Pero más capital, a .nuestro ver, es la afirmación de identidad
entre Santo Tomás y Quetzalc6atl: "¿Puede ser otro que este Apóstol el contenido en la parábola de Quezalcohua que según refiere a la letra Torquemada era un hombre blanco y barbudo que pocos años después de la muerte
de Christo llegó a la antigua Tula, usaba una vestidura hasta los pies, con
capa sembrada de Cruces coloradas. . . mui sabio y castísimo, hacia penitencia ... no admitía sacrificios de hombres ni animales ... ?" De todo ello
dice el joven impetuoso, "tengo yo solidos fundamentos '. 5
Y dirigiéndose a la Virgen exclamó: "O portento ~todavía no bien conocido
de los americanos, Abogada Madre suya y salvadora desde e] pie de la
Cruz ... ".6 Y en el sermón escrito después de su acusación dice: "¿No es
este el pueblo escogido, la nación privilegiada y la tierra prole de María
señalada en todo el mundo con la insignia gloriosa de su especial protecci6n?" .1 Se indica que el pueblo escogido es el de los americanos, de los que
' JbRNÁNDEZ
• HEllNÁNDEz
1 JbRNÁNDBZ
' llnNÁNDEZ

Y
Y
Y
Y

DÁvALos, op. cit.,
DÁvALos, op. cit.,
DÁVALOS, op. cit.,
DÁVALOs, op. cit.,

p.
p.
p.
p.

8.
14.
17.
21.

319

�1a Virgen es Abogada y protectora. En ocasión tan solemne y en alta voz a
Virrey, Obispo, Audiencia españoles1 criollos e indios el fraile re iomontano,
el criollo dominico estaba postulando nada menos que una especie de bautismo retrospectivo' al pasado indígena al proponer una previa evangeliza-ción, asentaba una aceptación del pueblo azteca como rep~~te de la
.antigüedad mexicana, debilitaba entonces el derecho de dommaci6n española sobre el mundo americano ( "pueblo escogido" "Nación privilegiada",
"tierra prole de María") 1 en fin corría un velo dudoso sob~e _la .con~uista
que destruyó un Cristianismo -trastocado y todo- pero Cruttamsmo. . ~a
reacción no se hizo esperar: al día siguiente el Arzobispo Núñez de Raro pidió
copias del sermón y le suspende las licencias de predicar e inicia un proceso
que culminará en el exilio del atrevido fraile criollo.
Antes de iniciar nuestra explicación, debemos encarar una explicación del
hecho que ha sido adelantado por su más p rspicaz _investigador (E.
man) y que dice que el afán de notoriedad fue el motivo de sus planteamientos
de 1794 y sigue diciendo: " ... el famoso sermón guadalupano, causante de
todo (expulsión destierro), no ti ne otra ~"})litación que el desenfrena1
' •
do deseo de originalidad que lo consumía" y más adelante, sm querer
:restarle méritos al P. Mier, puede afirmar qu, su afán de exhibicionismo
,es la clave para comprender la mayoría de sus actos y la explicación de] tono
de toda su vida",ª Esta explicación p icohistórica, ava11t la lettre, padece de la
falla común de las biografías que abstraen al hombre de su mundo y son particularmente equívocas ya que toda pública declaración expresa iempre al o
más: las obsesiones, los temores y las aspiraciones de sus contemporáneos. Tal
,es el caso del sermón que estudiamos, al que no podemos aplicar los instrumentos de los doctores de Clio que, como se ha dicho agudamente, intentan
salvar la virginidad histórica mediante la inseminación artificial del reduccionismo p icologista. 10 o se puede ai lar la
baladiza ariable emotiva y
condensar alli la explicación del hecho. Vayamo más adelant .

o:Gor-

El siglo XVIII novohispano ve acelerar el cambio social: eJ ?espoti roo
ilustrado borbónico pretendía una reconquista virtual de las Indias y eran
muy conscientes de ello como resultado de las conmociones qu trajo la expulsión de los jesuitas en 1767 y sus con cu ntes problemas en México y otras
• Brading, David, Los or!g,nes d,l nacionalismo mexicano, Sep-Set.eatas, M6cico,
1973, p. 75.
.
• O'G0RMAN, Edmundo, Fray Servando Teresa de Mier. Antología, UNAM, M~-xico, 1945, p. IX.
• BARZlJN, Jacques, Clio ánd th, Doctors: Psycho-History, Quanto-Histqry and
Bistory, Univel'Jity of Chlcago Press, 1974.

provincias de ueva España. Los intentos reformistas de España erosionaban
las bases de la estructura social corporativa al tratar de restringir el poder )'
el status de los grupos tradicionales, de esta manera: se limitan los fueros privilegiados, se extiende el Patronato Real y se disminuye el fuero eclesiástico
así como el poder del Santo Oficio, se atacan los privilegios de los Consulados con la política del librecomercio y se ablandan las prácticas restrictivas
de I gremios artesanales. Por otra parte, se afianza el prestigio, la. moral y
los fueros de la milicia. Estamm en presencia de una revolución en los mecanismos de gobiernos desde 1717 con el establecimiento de la ecretaría del
Despacho de In~ y el de las Intendencias que -s.iguiendo el modelo peninsular- buscan uniformizar el aparato estatal, mejorar la administraci6n
de las rentas reales y la gestión pública atacando los repartimientos, el comercio y las irregularidades fiscal de los Corregidores y Alcaldes Mayores. 11
Al final del XVIII tenemos que el cuerpo social novohispano está sometido
a severas presiones: Ja sociedad estratificada (nobles, burgue3es, comuneros)
y Ja sociedad paralela de corporaciones e sentían amenv.ados en sus posiciones.
La Iglesia era tanto un estrato primario como una corporaci6n funcional.
Era una institución española. pero compartía la misión universal de la Iglesia. Y así, trascendía el ord n estratificado y corporativo: había tenido su lugar muy aparte.
Españoles, castas e indio son tres cuerpos que tenían su propia estratifica 'ón basada en parte en status adscrito y en parte n riqueza y favor real,
con sus debidas jerarquías. 1 ~ Para los españoles hidalguía, vieja cristiandad,
limpie7.a de sangre, hispanidad y blanca piel constituían la contraparte americana del estado noble peninsular (pero había espaiioles americano que no
llenaban estos requisitos, corno veremos). Lo castas infames por derecho y
ujetos a tributo, eran los comuneros de América y los indios tenían un status
depencli nte peculiar, de tut Jaj , con fuero juz do especiales. Las caracteristicas étnica y cuJturales legalmente reconocidas y no las conómicas eran
base del sistema social: títulos, honor nobleza eran variables sociales preponderante . Se trataba de estrato que tendían a la autarquía, entidades eparadas. o había, nos ñala L. . Me i ter ciudadano , intere s o valores
u MlllANDA, José, Las ideas y lar lnslitucio11es pollticas m,iciuina.s. Primera parle:
1521-1820, Iiutituto de Derecho Comparado, U AM, Mbico, 1952, pp. 188-191.
4
MaALisn:R, L. ., "Social structurc and social change in New Spain", en
Hispanic Anuric4n Historical R,view, Vol. 43; o. 3; agosto de 1963, p. 354. En general nuestro modelo 11e basa en este provocativo, estimulante ensayo.

320

321
bumanita,-21

�comunes: sólo indios, nobles, mercaderes, mineros, abogados, sacerdotes o
sea una sociedad invertebrada en términos de Ortega y Gasset.u o se objetaba la desigualdad social, racial o jurídica. Y la Corona contribuía a mantener este sistema social como medio de legislación, de compulsión, como fuente última de privilegios y, en fin, como mística y símbolo. La Iglesia era su
poderoso aliado en el control social, mediante su poder religioso, educativo
y económico.
Las presiones externas, las revoluciones burguesas europeas, el aumento demográfico, la apertura de tierras, el desarrollo económico, las reformas gubernamentales empiezan a socavar el establecimiento colonial. Con la aristocracia
terrateniente y la naciente burguesía mercantil urbana y los ricos mineros, se
desmorona la anterior estructura social y las reformas borbónicas aceleran el
cambio de status de los grupos tradicionales corporativos: se delinea un sistema basado en clases económicas con la burguesía mercantil y el aparecer
de sectores empresariales (en los textiles marcadamente) . En términos de Max
Weber, a un sistema social donde el honor social, el prestigio, constituían la
base del poder económico y político se estaba imponiendo un orden d: cosas
dominado por intereses funcionales que nada saben de honor y de estilos de
vida según normas estamentales, esto es, de mercado y de clases que se orga-

nizan según modos de producción.
La celeridad de estos cambios, según toda evidencia no pudo sortear todas
las tensiones del orden social, dice L. N. McAlister, en especial la de los estratos bajos y las frustraciones de los criollos. Y esta estructura compuesta de
"estados dentro de estados" va a hacer eclosión y mostrar y hacer patente su
carácter invertebrado.
Pero habiendo delineado, con la escasa gracia que permite la brevedad,
nuestra visión de la estructura social del fin del XVIII no olvidamos de ningwia manera que las interpretaciones sociológicas pierden, a menudo, al hombre inserto en esa estructura. Así que retomemos al criollo que predicaba en

1794.
Ya hemos apuntado que los criollos eran un estrato frustrado: se consideraban los herederos desposeídos; "padre mercader, hijo caballero, nieto limosnero", peregrinos de su patria que parecía honrar a los advenedizos gachupines que insistían en la ausencia de carácter y constancia criollas. Viajeros
del XVIII percibieron este encono entre europeos españoles y americanos.
La expresión de este odio no era, desde luego, monolítica ni :mucho menos

lll

ico~oclasta, había grados. Notemos que en la segunda mitad del XVIII, Espana trata de hacer en América un "cuerpo unido de Nación" teniendo an~~ente_s ~u~ co~?cid~s ~e Representaciones de criollos que criticaban esta
~J~ta. ,discrunmac1on. S1 bien es cierto que las leyes metropolitanas no hacían
distmcion entre estos "hermanos en pugna". Ni estaban en condición insopo~ble de_ inferioridad o de opresión/ 4 los mismos españoles en ueva Esp~na c~nspiraban contra las Reales órdenes que mandaban más representacron cnolla (El Arzobispo Núñez de Haro, entre otros, según L. Aiamán: 1s
se tra~b~ de aque~o de "obedézcase pero no se cumpla" que las características
burocrattcas coloruales parecen imponer.
Querían un lugar en el ambiente político colonial. Las ideas políticas de
~ue echaban mano van desde el tipo reformista -modificar la sociedad pero
sm trastocar el Estado- a las ideas radicales que justo unos meses antes del
serm6n estudiado, ~ _fijaron en pasquines pro-republicanos en la capital. Los
papeles de la lnqU1S1c16n nos muestran las tendencias antiespañolas que se
asom~ en la sátira anó~a y no se esconde en las Representaciones de Juan
Antonio Ahumada a Fehpe V y la de la ciudad de México a Carlos III en
1771. T~bién se encu_entr~ conjuras y se recogen rumores. Todo ello arroja
un ambiente de sorda mqwetud que anuncia vientos de fronda.
Pero es más en el plano histórico y religioso donde los españoles americanos. ~llan las b~es de rechazo del status colonial. Y es aquí donde la predicacion ~e_I P. M_1er logra su planteamiento: frente al pasado azteca y frente
al pr~g10 mexicano que simboliza la Virgen de Guadalupe. Con más tintes pintorescos que con exactitud histórica, Fray Servando es el vocero de
~a clase criolla que en los mitos va a recrear las obsesíones de una conciencia en g~staci6n, conciencia que responde a la descomposición de una estructµra social y ~con6mica en transición, en rompimiento. Porque su delito fue
aten.ta~ sobre ideas fundamentales, telúricas, del fondo insobornable del establec~ento colonial. En su planteamiento convergen los temas del naciente
patriobsmo criollo, de la formación de la conciencia nacional de México futuro: aztequismo, antiespañolismo, guadalupano al servicio de la conciencia
Y el ~atriotismo criollos. Aquí pueden estar l~s claves para contemplar cómo
estas ideas criollas se convierten en actitudes sociales aceptadas.
Se trata en esta etapa de nuestro ensayo de ir al encuentro del "clima humano" que diría Marc Bloch, ese "residuo ' o margen que los métodos seriales
16 KN~z1tE, Richard, "La condici6n legal de los criollos y las causas de la Jnde~dencia", en Estudios Americanos, Vol. II, ~o. 5, enero de 1950, pp. 53 y sigs.
ALAuÁN, Lucas, Historia de Mbrico, Vol. 1, México, 1883-1885, p. 58.

Jbidem, p. 364.

323
322

�o cuantitativos no pueden captura.r. 18 Sin duda las creencias mantienen relaciones con la estructura social, con los procesos econ6micos, con las ideas políticas; más en el caso de México donde la esperanza milenarista y los movimientos mesiánicos son tan aparentes.

De acuerdo al investigador Jacques Lafaye, las creencias en Nueva España eran el producto inestable de aportes diversos de grupos étnicos desiguales, donde el contacto de unas religiones se modifican en la colisi6n y
largo contacto con otras. Entre nosotros, las religiones no católicas eran residuales por la persecuci6n o por estar alejados de su lugar de origen; no
tardan en aparecer creencias sincréticas y prácticas mágicas en México entre
indios, castas y criollos pero el común denominador de estos sincretismos son,
a no dudarlo, la espera mesiánica y las concepciones apocalípticas de la historia. Indios, criollos y castas no se separan de sus creencias y como los judíos,
indios y cristianos tratan de renovar el hilo roto de una historia sobrenatural.
Hay mucho, pues, de connotaci6n mesiánica en los movimientos de liberación
política y social. 11 Pero vayamos explicitando por partes esta apretada síntesis.

Es el indio como problema piritual quien acarrea la transformación
de las conciencias criollas. Los primeros misioneros franciscanos están presididos en su celo apostólico por un clima de exaltación milenarista y de espera
mesiánica alimentados por el "Evangelio Eterno" de Joachim de Flore, a través de San Francisco de Asís. Los franciscanos venían a fundar la Iglesia
indiana,, a crear un nuevo mundo que implicara una ruptura con el antiguo.
Aquí se pueden ver ya los fundamentos del futuro espíritu criollo, de utopías
milenaristas ( en V asco de Quiroga) , donde Cortés es un nuevo Moisés -de
acuerdo a las concordancias con Joachim de Flore. Un clima carismático ordena los esfuerzo franciscanos y no menos a los españoles que siempre se consideraron el brazo de la cristiandad contra los her'ticos. Porque para el franciscano Fray Bernardino de Sahagún, el pueblo mexicano era presa del poder
de Satanás, todos sus dioses demoníaco , sus sacerdotes nigromantes --como
Quet?.alcóatl- "amigo de los diablos" y que se consume en los infiernos.u
Pero se defendía la humanidad del indio, aunque se trate de un pueblo en
• LAPAYE, Jacques, Quetzalc6atl et Guadalupe. La formation de la conscience nationale an Mexique (1531-1813), Editions Gammard, París, 1974. Un libro exhaustivo
que mucho esclarece los fines de nuestro trabajo, aunque en el caso del senn6n peca
de inexactitudes graves: principalmente comete el autor el increíble pecado de creer
todo al fraile dominico. Y otras falla! menores.
11 lbidem, pp. %-47.
11 Vn.LoRo, Luí,, Los grandes momentos del indigenismo en México, El
Colegio
de México, México, 1950, pp. 32-34.

324

pecado. Pero ya en Sahagún hay contradicciones: parece a veces aceptar una
evangelización anterior a la conquista o una revelación primitiva: no se
acierta a captar "en un nítido perfil el ser indígena".19
Escoger la solución de una evangelización previa era abandonar la fiebre
milenarista de los franciscanos. Así, un agustino del Perú, Fray Antonio de la
Calancha, se apoya en un pasaje de la Vulgata: 'El Evangelio será predicado
por toda la tierra y pronto vendrá el fin de los Siglos" (Mateo, 24) . e pensó
que no era acorde con la justicia Divina que, por siglos, los indios carecieran
de luces; interpretar el versículo del Apó tol fue el segundo paso y el terc ro,
consistió en buscar las trazas materiales de la evangelización primitiva. Se
desata un optimismo a principios del XVII qu ejemplifica bien Bernardo
de BaJbuena que canta la eterna primav ra del paraíso mexicano, e exalta la
ciudad de México via la mujer mexicana. Sigüenza y Góngora equipara la
"primavera indiana" a 1a del mundo se canta la preeminencia mexitana y 1
indio, entonces ignorado, conquista en este criollo leal a la Corona la imaginación del poeta: se mitifica el pasado indígena puesto que el indio no era,
de hecho, problema. Ya Sor Juana preludia una conciencia mexicana: d cubren que tienen una patria, dice Octavio Paz, Nueva España pero ello no
contradice su fidelidad al Imperio y a la Iglesia puesto que se trata de dos
órdenes de lealtades diferentes· 20 on antiespañoles y buenos vasallos de Rey
y patriotas de Anáhuac.
Para 1737 la Virgen de Guadalupe se toma principal protectora de las epidemias que asolaban el país; el Tepeyac
su imagen reunían las creencias
judeocristianas y el politeísmo indígena mexicano. La aparici6n de la Virgen
a los mexicanos, representados en Juan Diego, otorga un carisma de elegidos.
Ita y Parra, apologista guadalupano, proclama que "el pueblo indiano supera
no solamente a Israel, sino a todas las naciones del mando . .. ". 21 En 1754,
Arzobispo y jesuitas logran de la anta Sede el reconocimiento del patronato
guadalupano sobr la América septentrional. Parece que se trata más de una
fe patriótica; los cultos de Guadalupe y otras imágenes marianas parecen converger al mismo fin : "lavar a México del antiguo pecado del paganismo y
de la idolatría''.z2 El triunfalismo criollo de la primera mitad del XVIII se
fundaba sobre la conciencia de la riqueza material ( San Luis Potosí y sus
minas), n el desarrollo urbano (la Nueva Roma) , la pr eminencia cultu• lbidem, p. 88.
• LAPAYE, J., op. cit., p. XXI.
11 LAPAYE, J., op. cit., p. 123.
• LAFA-n, J., op. cit., pp. 128-129.

325

�ral (Eguiara y Eguren), sobre el sentmnento carismático de ser el pueblo
elegido: la devoción guadalupana es el plano escogido. Fe religiosa y nacional se confunden y propugnan la supremacía de la ueva sobre la Vieja España. La certidumbre carismática apoyada en la epifanía guadalupana desembocará en ese optimismo nacionalista tan certeramente analizado por Luis
González y González 23 que nos despojaría del carácter de "bárbaros frente
al europeo civilizado".
Un jal6n importante en la toma de conciencia nacional es, sin duda, la expulsión de los jesuitas, tan activos en la actitud triunfalista criollos, en 1767.
Carlos III une a criollos, castas e indios contra la Corona y dota al guadalupanismo de mártires. La nostalgia del exilio proporciona a Clavijero un
mirador ejemplar para contemplar a la historia de su patria bajo una visión
épica y heroica: los indios no son inferiores sino distintos. Aquí el criollo
niega el punto de vista europeo y " (a ) través del indio puede el criollo presentar a Europa un ser que no pende de su juicio". 2~ Mucho contribuyen los
jesuitas expulsos a despertar la curiosidad europea por México: el Barón de
Humboldt tenía entonces 17 años.

11

Retomemos a las obsesiones criollas. Quetzalcóatl-Sto. Tomás. Ni indios
ni españoles pusieron en duda que Quetzalcóatl había anunciado la presencia de los segundo. Para el dominico Durán -que apoyaba la tesis de la preevangelización- topilzin (el Quetzalcóatl histórico) que era reverenciado
como santo no era otro que Sto. Tomás. Torquemada, siguiendo a Sahagún,
más reservadamente lo considera nigromántico pero se rehúsa a tomar partido
en la contienda como Clavijero. En el siglo XVI se aceptaba que Sto. Tomás
había predicado supra Gangem y allí se incluía a América. Se interpretaba
la Vulgata en el sentido de que la evangelización se hizo por toda la tierra.
Dice J. Lafaye: "Quetzalcóatl-Sto. Tomás es pues el ejemplo más privilegiado del sincretismo entre los mitos cosmológicos de la antigua América y el
Cristianismo" ; 25 Dios no podía olvidar a un :ercio de la humanidad: huellas,
cruces, prodigios testimonian de la presencia del Apóstol, que es Zume en
Paraguay, Viracocha en Perú, Quetzalcóatl en México. Con la identificación Quetzalcóatl-Sto. Tomás se lograba un cambio de status espiritual
para la conciencia criolla: "si no se hubieran apropiado previamente del pa.. GoNZÁLEZ y GoNZÁLEZ, Luis, "El optimismo nacionalista como factor de la
independencia de México", en Isabel Gutiérrez de Arroyo et al: Estudios de historiografla americana, El Colegio de Mé,óco, 1948.
11 Vn.LOllO, Luis, Los grandes momen,os del indigenismo en Mlxico, El Colegio

de México, 1950, p. 130.
"" LAPAYE, Jacques, op. cit., pp. 250-251.

326

sado -indígena, los criollos no habrían jamás podido tomar en sus manos el
futuro nacional". 26 ¿ Y la Virgen de Guadalupe?
Los testimonios misioneros concuerdan: Tonantzin era una divinidad mayor, Te~eyac era ~u principal santuario. Según León-Portilla, QuetzalcóatlTo~tnn es p~eJa f~damental del panteón mexicano. Otra vez Sahagún
conS1gna la eqwparacion de Guadalupe a Tonantzin y otra vez se muestra
contrario a esta asímilación.: 7 Guadalupe es también el nombre de una Virgen de ~tremadur~, España, que en tiempos difíciles apareció a un pastor.
Y también la devoción a esta Virgen era enorme como lo testimonia el nombre que Colón dio a la isla antillana. Pero, como se ha dicho, los criollos luchan por su Virgen frente al reto de la del Pilar y de Sta. Rosa de Lima: un
marco general de devoción mariana se impone en América donde los prodigios
de la Vrrgen María daba a los indianos una dignidad. Pero el éxito de su devoción no estuvo ausente de querellas: Sahagún y otros franciscanos protestan
en 1556 contra el ya popular culto, donde se dejan oír ecos erasmistas de
cristianismo esencial. Por otro lado, había aquellos que alentaban los sacramentos, la comunión frecuente y el aparato del culto. Y serán los jesuitas
los_ artesanos de esta metamorfosis cada vez más criolla: " . . . oratoria, la arqmtectura barroca, arcos de triunfo, (ellos) plantean la ruptura con el sueño
franciscano" .28
Pero como lo ha demostrado el recordado Francisco de la Maza es a med~dos del XVII cuando el Bachiller Miguel Sánchez y Lasso de la Vega publican sus obras guadalu panas ( el segundo en náhuatl ) y crean los símbolos
del fu~r~ ,radalupanismo mexicano: con raíces proféticas ("Mujer de la
Apocalipsis anunaada por el evangelista San Juan) e implicaciones patrióticas ("mujer criolla" de este "Paraíso Terrenal") al hacer de los mexicanos
"el pueblo elegido". El investigador Lafaye llega a llamar al Bachiller Miguel
Sánchez "padre espiritual de la naci6n mexicana" 2ll lo que nos hace "hijos de
Sánchez" desde el siglo XVII. Cierto es que el apologista guadalupano da una
compensaci6n metafísica a los criollos desposeídos gracias a la Virgen "Reina
de los mexicanos" mágicamente, en el plano sobrenatural éstos están sobre
los gachupines.
Creemos estar ahora en mejor posición para justipreciar el serm6n de Fray
Servando: identificar a Sto. Tomás con Quetzalcóatl no tiene la excusa de
"'
"
,.
•

l.APAYE,
LAPAn,
LAPAn,
LAFAYE,

Jacques,
Jacques,
Jacques,
Jacqucs,

op. cit., p. 257.
op. cit., p. 288.
op. cit., pp. 317-318.
op. cit., pp. 332-333.

�la originalidad, como bien dice Edmundo O'Gorman, pero era bastante atrevido sugerir la asimilación pura y simple del politeísmo indígena al cristianismo; pero lo que pareció herético y escandaloso fue la actitud anti-aparicionista del P. Mier frente al pueblo devoto y a un Arzobispo todavía más celoso de esa tradición; echa abajo todo lo que los apologistas guadalupanos
habían presentado como sobrenatural y llega, posteriormente, a llamarlos "inventores" de Guadalupe; afirmando un cristianismo anterior el fraile regiomontano -en plaza pública y ante el pueblo entero- desconocía el significado esencial de la conquista: no son el misionero ni el conquistador, dice L.
Villoro, sino Sto. Tomás y d pasado indígena precortesiano las instancias revelantes,80 esto es, debilitaba el derecho de la aominación española sobre el
Nuevo Mundo ya que lo Úl•ico que hizo la Conquista fue destruir el cristianismo nativo. La obsesión criolb del despojo se hace pública por voz de este
dominico apresurado, el malestar se expresa en las implicaciones del sermón.
Además, el P. Mier atacaba el fondo de creencias, esas ideas recibidas que
atesoramos más que otros bienes; iba contra tradiciones ya seculares, contra
popular devoción; el público desacato se inscribe en tiempos de desequilibrio
y malestar y Fray Sezvando "se convierte en una tarde de 1794, en el símbolo
torturado de la conciencia criolla emergente, en la persona (ya casi personaje) que con ese estilo tan contradictorio va a encarnar en su obligada carrera política e ideológica los grandes temas del naciente nacionalismo mexicano". 81
Todo lo anterior no tiene la pretensión de propo:aer este acto de Fray Servando como un acontecimiento capital en la historia de México. De ninguna
manera. Sí fue crucial, o como parece inevitable decirlo, fue un choque traumático en la carrera personal del fraile; la cosa no era para menos. Pero sí encontramos en este peculiar asunto en la voz de un criollo eclesiástico --en una
sociedad donde ambas calidades estaban en fermento, la una desde siglos y
la otra con las reformas borbónicas-- los temas e ideas que se tomarán en acti•
tudes sociales abiertas; la denigración de la Conquista, el resentimiento en
contra de los españoles, la exaltación del pasado indígena y la misma devoción
guadalupana.82 También es justo reconocer que la ambigüedad · del criollo
frente a los españoles es típica en Fray Sezvando: repudio y atracción, atracción por el antiguo México y defensa del legado profundo español (sobretodo
el religioso) . Quizá tenga razón Luis Villoro: al presidir la divina Provi-

dencia el centro del primer momento indigenista y colocar a América bajo
el signo religioso, la actitud del P. Mier es un retroceso frente a Clavijero; un
dechado de contradicciones y de sorprendentes amalgamas encarnará Fray
Sezvando como católico libera], como aristócrata y republicano, que se harán
claras Y públicas cuando después de más de dos decenios regresa a su querido
"seno mexicano", mediando entre estos dos acontecimientos la vida más increíble, la más azarosa existencia que tiene a ratos la audacia de elevarse
a las alturas de la ficción artística.
Es tiempo de concluir. Todo lo anterior se ha propuesto como un ejercicio
de historia social que se quiere mover a historia de la sociedad: se inició con
una relación particular de un hecho que no se puede explicar en términos simples, utilizamos un modelo de estructura social para tratar de precisar las
características salientes de relaciones económicas y sociales del peculiar ambiente; atendimos las fuerzas institucionales y políticas ~n juego, las formas de
cambio social, las imágenes sociales de los actores relevantes y fuimos en fin
al fondo de las creencias subyacentes que el acto público en estudio 'puso en'
jaque. Pretendimos e.."-plicitar las tensiones de la sociedad novohispana al cerrarse el siglo XVIII, lo que nos permitió creemos, exponer el proceso de
cambio histórico y las convergencias de fenómenos tradicionales que se encerraban en el sermón de un religioso criollo que va encarnar en su futura carrera política la temática esencial del nacionalismo mexicano.

No sabemos si este modelo operacional de análisis histórico pueda servir
para los menesteres de nuestros compañeros de oficio. Para nuestras preocupaciones es una aspiración y un desafío. Y, como lo dice D. Hobsbawn
'
aunque no exista todavía una obra que ejemplifique la historia de la sociedad
aquí delineada, existen grandes posibilidades para su realización.

BIBLIOGRAF1A ADICIONAL

Juan,

Historia social de España y de Hispanoamirica, Aguilar, Madrid, 1973.
J. (ed.), Historia social y econ6mica de España y América, t. IV
Vol. I; Editorial Teide, Barcelona, 1958.
'

BBNBYTO,

VtcENs VIVES,

John Leddy, The millenial kingdoam of the Franciscans in the New World
2na. edition, University of California Press, 1970.
'
CLrNE, Howard F. (ed.), Latin American History. Essays on its 1tudy and teaching,
1898-1965. Vo. two. Published for the Conferencia an Latin American History
by the University of Texas Press, Austin and London, 1967.

Pm!:LAN,

Luis, op. cit. , p. 139.
11 BENAVIDEs, Artemio, ''Fray Servando Teresa de Mier, nacionafuta mexicano"
(trabajo in6dito). Monte1Tey, N. L., 1974, p. 15.
• VILLOllO,

•

328

BRADING,

David, op. cit., p. 147.

329

�Jnveseigaciones Contemporáneas sobre Historia de ~éxico. Memorias de la ~e;~
Reuni6n de historiadores mexicanos y norteamencanos; Oax~epec, Morel~s, •
noviembre de 1969. Universidad Nacional Aut6noma de México. El Colegio de Mé.
The University of Texas at Austin. México, 1971.
XICO.

Monterrey,

. L. Marzo-Abril de 1975.
PRÓCERES DE LA REFORMA Y DE LA
INTERVENCióN FRANCESA

I
JosÉ P.

SALDAÑA

de la Soc. uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Es MI PROPÓSITO formar una especie de galería de los personajes que con su
esfuerzo, talento y patriotismo contribuyeron al triunfo de la República en
tiempos aciagos. Considero de elemental justicia divulgar los actos de quienes,
sin cuidar sus intereses personales, dedicaron su vida en pro de una causa
que significaba la libertad y la restauración del Gobierno Constitucional, seriamente amenazado.
Para tal fin es conveniente recordar los antecedentes de esa empresa heroica que comprende la Guerra de Reforma y de la Intervención Francesa.
A grandes rasgos es del caso mencionar la Revolución de Ayutla, en la que
jugaron papel de primera magnitud el Gral. don Juan Álvarez y el Gral.
don Ignacio Comonfort. En la primera etapa que corresponde a 1a Reforma
procede recordar a don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo Loon, cuya
actividad en el plano revolucionario adquirió relieves de altura nacional.
A su talento, actividad, y dotes militares se debió la formación de militares
que llegaron a la cumbre con sus hazañas, como los Generales Mariano Escobedo, Ignacio Zaragoza, Juan Zuazua, Jerónimo Treviño, José Silvestre
Aramberri, Lázaro Garza Ayala, Pedro Hinojosa, Pedro Martínez . ..
De la Revolución de Ayuda nació la Constitución de 1857, y de ella se
derivaron la Reforma y el llamado Imperio de Maximiliano.

Es pues la Constitución del 57 la base estructural dada a la forma de

330

331

�gobierno por los liberales. A su nombre, a sus esencias idealistas de libertad
e igualdad de todos los mexicanos, se encadenó la sucesión de acontecimientos que pueden resumirse en la actitud de los conseIVadores tendientes a la
derogación de la Carta Magna, en contra de los liberales que a toda costa
luchaban por su supeIVivencia.
En febrero de 1914, el señor Felipe López de ava publicó en Monterrey
un folleto conteniendo el Manifiesto dirigido a la Nación por los Constituyentes, explicando la razón de ser de la nueva Constitución, con algunas
referencias históricas. Prologó este trabajo el escritor potosino don David Alberto Cossío, ya para entonces, 1914 inscrustado devotamente a las esencias
nuevoleonesas.
Vale la pena hacer algunas consideraciones sobre este folleto ya que, si
es conocida de sobra la Constitución de 1857, no corre igual divulgación el
Manifiesto, siendo también poco conocido el prólogo del escritor, poeta e
historiador David Alberto Cossío.
En prosa heroica bruñida con sentimiento patriótico, Cossío escribió un
prólogo digno de la majestad de la obra realizada por los constituyentes. Así
principia:
"Hacer un proemio que debería ser un canto; forjar con la pluma letras
que mejor estarían esculpidas por la mano del artista, en oro macizo y mármol imperecedero; alzar un pórtico desgarbado y pobre, donde debieran
grabarse estrofas inmortales, es una locura y es una herejía; válgame, empero,
para atenuar mi pecado, al condescender con el recopilador de esto datos
históricos, en trazar estas líneas, mi sincero entusiasmo en toda causa noble,
el cariño a mi pueblo y a mi Patria, el respeto a sus hombres honrados y a
sus héroes, que en las horas amargas, han sabido curar sus dolores y restañar sus heridas, darle días de gloria y de paz, que, en el trágico y grandioso
monumi;nto de nuestra vida nacional, resaltan como severos bajo relieves,
bañados con la luz de todos los martirios y todas las esperanzas."
Con este tono grandilocuente llena su cometido Cossío, dejando en el pórtico la ardiente tónica de admiración hacia quienes forjaron nuestra nacionalidad, "vigorizando nuestros principios, acrecentando nuestra fo, nos encaminará por la ruta de la ley y de la sabiduría".
Viene después en el folleto la nota relacionada con la apertura de la sesi6n,
en la que el Diputado José Maria Mata dio lectura a la Constitución, ratificada por los Secretario.s del Congreso en cuanto a su texto original.

332

Ácto continuo se procedió a su juramento y firma por todos los constituyentes, siendo el primero en hacerlo don León Guzmán, quien en su carácter
de Vice-Presidente, presidió el acto por ausencia del Presidente, don Valentín
Gómez Farías, seriamente enfermo. "Hubo un momento -dice la crónicade emoción profunda, cuando conducido por varios diputados y arrodillado
delante del Evangelio, jur6 en seguida,,, pues el primero en hacerlo fue don
León Guzmán.
De pués de este solemne acto se dio lectura al Manifiesto que procedería
a la Constitución. Me ocuparé de ello.

En "Humanitas" de 1976 hice referencia a: Gral. Mariano Escobedo, Gral.
Lic. Lázaro Gan.a Ayala, Gral Albino Espinosa, Gral. Jerónimo Treviño, Lic.
Manuel Z. Gómez, y Cor!. Ruperto Martínez. Ahora continúa la cita histórica con otros grandes personajes.

DoN MELCHOR ÜCAMPO

Por su carácter noble y su bondad, por su don de gentes y su disposición
de servicio, don Melchor Ocampo mereció el título de Santo de la Reforma.
En pocas ocasiones ha sido aplicado un apelativ,o en forma tan correcta.
Hizo sus primeros estudios en el Seminario de Morelia, Michoacán · se
empapó en consecuencia de la doctrina cristiana en toda la amplitud de sus
enseñanzas y manifestaciones; y si con el tiempo dejó de practicar algunos
actos religiosos, siguió en cambio la huella luminosa que dejaron los primeros
cristianos. Debido precisamente a su vida humilde de trabajo en la agricultura, de investigación botánica y de preocupaciones por cuanto se refería a
la vida de los campesinos, por su empeño en resolver los problemas físicos
y morales de los habitantes que residían en la región, por todo esto y con
su carácter amable y condescendiente era estimado y querido por todos sus
coterráneos.
Durante varios años al hacerse cargo de la hacienda de Pateo del Municipio de Maravatío, Michoacán, lugar de su nacimiento, que heredara
ele su protectora, la Sra. Francisca Xaviera Tapia, se dedicó como queda
dicho a los estudios propios de las tierras cultivables, sin que apareciera el
hombre público que habría de dar brillo a la política, y fuerza extraordinaria a la Reforma, que reclamaba con urgencia el progreso del país.
Fueron sus coterráneos quienes lo sacaron de las habituales ocupaciones

333

�para que participara en la política. En esta forma se le designó por votación
popular diputado al Congreso de la Unión por el Distrito d Maravatío.
Con tal carácter actuó en la Cámara durante el año de 1842 distinguiéndose por sus firmes ideas federalistas. Logró darse a conocer como magnífico
orador elocuente, de fácil palabra y de efectiva persuasión. Conquistó muchos amigos con quienes años después formaría en las filas del Partido Liberal.
En 1840 fue electo Gobernador del Estado de Michoacán, actuando durante
bre e tiempo en virtud de no estar de acuerdo con los tratados que dieron
fin a la guerra con los Estados Unidos.

Posteriormente ocupa e] puesto de Senador por su :Estado y poco después
fue designado por el Presidente Juárez Ministro de Hacienda.
Eran los tiempos de los hombres de pundonor y de dignidad a flor de piel.
No era necesario que se les exigiera la renuncia del puesto que desempeñaban, resultaba suficiente que se desdeñara o se dejara de apreciar aun en
forma discreta su gestión para separarse del P.Uesto. tsta era la norma inalterable de don Melchor Ocampo.
Cuando Juárez investido con la dignidad de Presidente de la República,
en virtud de haber quedado vacante el Poder Ejecutivo por la renuncia
forzada del General Ignacio Comonfort, toda vez que siendo Juárez ~
tro de la Suprema Corte le correspondía asumir legalmente este puesto, fue
entonces el momento culminante de una época tormentosa, pues el Partido
Conservador había cobrado bríos al derrumbar el gobierno de Comonfort
y con él la Constitución que apenas empezaba su vigencia.
Los momentos eran cruciales, de augurios tenebrosos para la causa liberal,
y fue Juárez con su carácter de granito y su fe inquebrantable en el triunfo,
quien logró reunir a su alrededor a un grupo de los más destacados intelectuales del Partido Liberal, entre los que figuraba en primera línea don Melchor Ocampo. Formaban parte también los licenciados Dn. Sebastián y Dn.
Miguel Lerdo de Tejada, Dn. Guillermo Prieto y otros más de la misma
altura intelectual.
Salieron de México con intenciones de embarcarse en el Pacífico y durante
su estancia en Guadalajara estuvieron a punto de perder la vida. La elocuencia y sangre fría de Dn. Guillermo Prieto hizo que los soldados que
apuntaban ya con los fusiles a Juárez y a los suyos se detuvieran evitando
la catástrofe.
Así se iniciaba lo que habría de ser la Guerra de Reforma o de Tres Años.

334

Instalado Juárez con su Gabinete en Veracruz, Ocampo se hizo cargo de
la Secretaría de Relaciones Exteriores. Con ese carácter firmó el documento
conocido con el nombre de tratado Mac Lane-Ocampo.
La historia se ha encargado de justificar plenamente a Ocampo, en vista
de que se ha comprobado mediante documentos que existen en Washington,
que el propósito de Ocampo de acuerdo con Juárez era el de obtener el
reconocimiento de los Estados Unidos para la importaci6n de armas y de
implementos de guerra, ganando tiempo por medio de procedimientos dilatorios, antes de que los Senados de México y de Estados Unidos conocieran
y en su caso aprobaran o rechazaran el tratado.
Los hechos confirmaron plenamente la táctica seguida por Ocampo, de
quien no cabe dudar de su patriotismo. Lo justifica la actitud que asumi6
en 1848, cuando, siendo Gobernador de Michoacán se opuso al tratado de
paz con los Estados Unidos, pidiendo se continuara la guerra para lo cual
ofrecía desde luego dos batallones.
Convencido Ocampo de que los conservadores continuarían la guerra intestina fue de los más decididos en la expedición de las Leyes de Reforma
que abollan los privilegios de que gozaban el ejército y el clero.

El nombre de Melchor Ocampo significa honradez, talento, ilustración,
patriotismo y entrega de todo cuanto significaba su persona al servicio de
la Patria.

•
Han pasado los años, sufre destierros, prisiones, han ocupado puestos de
alto honor: Gobernador de u Estado, Michoacán, Senador y Diputado en
varias ocasiones, ocupando en los Gabinetes de los Generales Juan Álvarez
e Ignacio Como:nfort y del Lic. Benito Juárez, los Ministerios de Gobemaci6n, de Hacienda y de Relaciones Exteriores.

Ha llegado el año de 1861, cuando triunfante Juárez, llega a México
procedente de Veracruz, se instala de nueva cuenta en el Palacio Nacional,
acompañado de su leal colaborador, don Melchor Ocampo, desempeñando
con talento el cargo de Ministro de Gobernación.

Años de fatiga, de entrega total al servicio de la Patria, que han sido para
Ocampo de prueba y de sacrificio. Sus bienes abandonados, su hacienda en
ruinas, su salud quebrantada reclaman reposo. Renuncia a su cargo y tratando de mejorar su situación económica y física regresa a Pomaca.
335

�A]ejado de la contienda armada, se dedica a ordenar su vida campirana,
que tanto le atrae; pero su personalidad se proyecta en el panorama político más allá de lo que él se imagina.
Las guerrillas de conservadores no aceptan el triunfo de los liberales y
tratan a toda costa de alterar el orden. Una de esas gavillas, comandada por
eJ español Lindoro Cajiga, sin dificultad aprehende a Ocampo el 31 de
mayo del citado año de 1861.
Lo llevan de un lugar a otro hasta Huapango en donde se encuentran
Zuloaga y Márquez, máximos dirigentes conservadores; después, siguiendo
instrucciones de estas personas, lo trasladan a Tepeji del Río, para seguir
por otras poblaciones hasta llegar a Caltengo, en donde es fusilado sin for-

mación de causa.

FRANc1sco

ZARco

Dos aspectos fundamentales deben tomarse en cuenta para configurar la
personalidad de Francisco Zarco: El de literato y el de político.
No todos los que Jo conocieron de cerca y estuvieron en condiciones de
juzgar su obra literaria y sus actuaciones políticas están de acuerdo en los
juicios sobre los méritos correspondientes a tales actividades.
Por mi parte considero que difícilmente se puede afirmar, con plena razón,
que Zarco es más grande como literato que como político. Es de considerar que en uno y en otro caso existe de todo, bueno y malo, ya que se trata
de una obra humana; pero indudablemente que se está en lo justo al valorar la obra de Zarco en conjunto calificándola de excelente, y no se estaría
lejos de la verdad si dijéramos que es extraordinaria.
Con una decidida inclinación a los estudios literarios abandona la carrera
que había emprendido en la Secretaría de Relaciones Exteriores en 1849,
después de ocupar el puesto de emplea.do en el departamento de traducciones,
puesto que desempeñó en virtud de su conocimiento del idioma inglés que
había aprendido en el Colegio de Minas. Dada su capacidad había sido
designado oficial mayor de dicho Ministerio habiendo tenido la oportunidad
de colaborar con Dn. Luis de la Rosa, Ministro del Ramo. Posteriores incidentes motivados por los continuos cambios en los Ministerios debidos a
revueltas más frecuentes que las lluvias veraniegas forzaron su alejamiento
de la burocracia.

336

Es así como en 1851 se le designa Presidente del Liceo Hidalgo, en cuyo
acto, lleno de solemnidad por la presencia de las más distinguidas personalidades de la Literatura, de la ciencia y de la política, pronuncia el Discurso
sobre el objeto de la Literatura, trabajo que le fue muy aplaudido, y conocido
posteriormente por el público en general al publicarse en la revista la Ilustración Mexicana.
Antes de este acontecimiento Zarco había publicado numerosos artículos
literarios muy del gusto de la juventud. Se había hecho notar también ~orno
escritor festivo bajo el seudónimo de "Fortuno".
Sería largo hacer mención de las personalidades relevantes que se han
ocupado de Zarco. Citaré únicamente a Dn, Ignacio M. Altamirano, por
tratarse de uno de sus contemporáneos y maestro en Literatura. Al hacer
referencia en su libro La Literatura Nacional al mencionar el Liceo Hidalgo,
dice:
"Zarco venía ya con ideas más modernas que las que habían animado a
los académicos de Letrán, quienes, con excepción de Ignacio Ramírez, pertenecían, por el carácter de sus obras, a la escuela antigua. En esta parte
no hacia otra cosa que seguir a Ramírez. Con mejor fortuna ciertamente,
porque encontró un auditorio entusiasta y auxiliares resueltos."
Tratándose de un intelectual que además de su preparación universitaria
había logrado conocer lo suficiente en inglés y francés, leía en su propio
idioma a los más famosos escritores de su época, especialmente en los temas
a que era afecto como sociología, economía y política.
De estas lecturas -agregada la experiencia propia debida a su inclinación
al progreso del pueblo- y los artículos apegados a estas disciplinas que escribía, desentonaba del ambiente; provocando disgustos frecuentes en las esferas oficiales y, en contrario, admiración y aplausos en la sociedad en general.
En cierta ocasión el Gral. Dn. Mariano Arista, Ministro de la Guerra por
1850, or:den6 el axresto de Zarco debido a publicaciones que en cierta forma
desacreditaban sus aspiraciones presidenciales.
En 1853, siendo presidente de la República don Antonio López de Santa Anna y Zarco editor del periódico el Siglo XIX, publicó en el mes de junio
varios artículos contra las alcabalas, que según él produdan graves perjuicios al pueblo por el encarecimiento de las mercancías.

337
humaniw-22

�Cansado de los atropellos que recibía después de un encarcelamie~to, de;
,
dirse fm" es de 1854 se trasladó a Nueva York. Allí logro
que 1ogro eva
a
'
d
conectarse con políticos mexicanos enemigos de Santa Anna colaboran o con
ellos para derrocar al dictador.
El l de Ayutla proclamado por el Corl. Florencio Villarreal en Ayutla
Guer!'er3; que encabezaba como Jefe del movimiento el
don fJuan
.
'
,
,
'd
al
grado
de
trmn
ar
en . orma
Alvarez se propagó en el prus rap1 amente
absolun:_ quedando fuera no tan sólo San~ Anna sino todo el engranaie político y burocrático que integraban su gobierno.

?ralf.

Estos acontecimientos permitieron su regreso en el mismo año de 1855
abrazando ya de plano las actividades políticas.
El día 13 de agosto del mismo año en asamblea citada al efecto, dictó una
diante la cual se adherían los asistentes al Plan de Ayutla, y fue
acta me
C · , d pués Zarco
desi ado jefe el Gral. Rómulo Díaz de la Vega. on~nuo es
entr:ado de lleno a la política; fue electo tres veces diputado al Congreso

de la Unión.
te del Congreso Constituyente de 1856-57 y distinguióse por
Ó
F
orm par
d' · ,
tri t' mo
sus intervenciones parlamentarias llenas de eru icion y pa o 1S •
S. . do su producci6n literaria y política de gran categoria por su co?te• , hist6nea,
·
.d ien bresale entre sus obras la relaoon
que con
. tanto ngor
m
y canno h ace en su libro·· Historia del Congreso Constituyente de 1857.

º•.':'

Nacido el día 4 de diciembre de 1829 en la ciudad de Durango, fallece en
la ciudad de México el día 22 de otro diciembre, el de 1869, a la temprana
edad de 40 años.

bajo el amparo de la bandera tricolor y las disposiciones de nuestra Constitución.
Nació Arriaga en el año de 1811 en la ciudad de San Luis Potosi cuando
los im1urgentes, siguiendo al cura don Miguel Hidalgo y Costilla se enfrentaban por todos los rumbos del país a las huestes del dominio español, que
sujetaba con cadena de ignominia al pueblo mexicano.
Todavía no podía darse cuenta de los hechos gloriosos de ]os insurgentes
acaudillados por Hidalgo, Morelos, Guerrero, Matamoros, Allende, los Rayón,
los Galeana, Pedro Moreno y centenares más de hombres que habían jurado
acabar con la dominación española. Apenas si a los diez años de edad pudo
darse borrosa cuenta por boca de su padre de que Guerrero e Iturbide habían consumado la Independencia, realizándose el grito dado por Hidalgo
en Dolores, Guanajuato, la noche del 15 de septiembre de 1810.
Nace pues a la luz de la conciencia Arriaga entre el tronar de los fusiles
y el rugir de los cañones. Porque esa luz de libertad no podía alumbrar con
el esplendor debido por las frecuentes revoluciones y contrarrevoluciones
que arrancan desde la caída de Iturbide hasta el 57, en que no se define
si el gobierno ha de ser central o federal.
A estas alturas Ponciano Arriaga tiene ya 46 años de edad. Se ha dedicado
a estudiar con empeño las ciencias políticas, económicas y sociales de los
principales países del mundo. Había podido comprobar la triste situación
que prevalecía en el país, debido en gran parte a las ambiciones desenfrenadas de quienes lo querían todo para sí olvidando a las mayorías.

Antes de llegar Arriaga como diputado al Congreso Constituyente había
ocupado algunos puestos públicos en su ciudad natal; prunero en calidad
de Regidor del Ayuntamiento y después como Secretario General del Gobierno del Estado.

PoNCIANO ARBIAOA

Es triste comprobar que personajes de indiscutible valer en la conf~rma. , d I patna· en lo referente a quienes, en el transcurso del tiempo
cion e a
'
1 l 'd
contribuyeron a su grandeza y supervivencia, permanezcan en e o Vl o. .
de omisión y entre ellos se cuenta el del egregio
Son numerosos 1os casos
• d d
. ta Dn Ponciano Arriaga. Esto nos hace pensar en la necesida
e
patno . . • .
· · t o d e 1os
.
f rma ta1 que llegue a conoc11n1en
una divulgación masiva, en
la
'én
f
l
e
con
las
armas
en
la
mano,
habitantes del país qm es ueron os qu ' .
. .
• contribuyeron
.
palabra hablada y escnta,
a fortalecer 1a tierra en que vivunos

°

338

'

En función de sus ideas estableció en San Luis Potosí el Partido Liberal.
En forma sorda pero efectiva el clero lo combatió sin tregua; pero Arriaga
no se amilanaba, ya que sabía perfectamente quiénes eran sus enemigos y
hasta dónde podían llegar. En tal virtud la lucha que se entabló fue ardua
ya que el Partido Conservador era fuerte y estaba dispuesto a ganar en la
contienda.
Sin embargo de todas las dificultades que se le presentaron resultó electo
diputado al Constituyente, y como era costumbre entonces hizo el viaje a la
ciudad de México atenido a sus propios recursos, que eran pocos, como
339

�sucedía con la mayoría de los liberales. Sin embargo en lugar de constituir
aquello una dificultad resultaba ser un nuevo estímulo.
Al hacerse las elecciones de la Mesa Directiva del Congreso resultó electo
Presidente, no obstante pertenecer al grupo de los liberales puros; pues la
mayoría la controlaban los liberales moderados. Este hecho indica el prestigio de Amaga.
Duras batallas parlamentarias tuvo que sostener con los moderados en
asuntos trascendentales, como en lo relativo a la posesión de la tierra.

EL HOMBRE EN SAN LUIS POTOS1

Esta cuestión, que la había estudiado a fondo, era una de las que más
le preocupaban y a toda costa pretendía que se introdujeran en la Constitución algunas bases protectoras de los pequeños propietarios.
Formaba parte de la comisión encargada de redactar el proyecto de constitución y en esos momentos trató de introducir las normas agrarias en que
tanto interés tenía; pero aun sus compañeros liberales puros no las aceptaron,
de manera que se vio precisado a formular un voto particular, que puede
tomarse como modelo todavía, cien años después de formulado. J!,n concreto la historia, o más amarga, que principia desde el momento en que los
indios fueron despojados de las tierras en que habían nacido, no acaba de escribirse.

Por su brillantísima labor en el Congreso Constituyente del 57 fue declarado padre de la Constitución, ya que numerosos diputados liberales se
inclinaban por el restablecimiento de la Constitución de 1824 con ligeras
modificaciones. Su elocuencia salvó la situación.
Como todos los liberales de prestigio y de personalidad propia sufrió persecuciones y presidios. Compartió con Juárez, Zarco, Ocampo y otros muchos
liberales el destierro durante la última dictadura de don Antonio López de
Santa Anna.
Fatigado por tantas luchas y ~bores, pero no vencido falleció don
Ponciano en su ciudad natal, San Luis Potosí, el 5 de enero de 1863. Sus
restos descansan en la Rotonda de los hombres ilustres en la ciudad de
México.

340

I. Lo

INNATO

OCTAVIANO CABRERA lPIÑA

Los aborígenes
~ ENTRE LAS sombras de un remoto pasado, podemos imaginar un
~ o pano~a, dentro del cual, entreveremos la parte más elevada del
altiplarto potosmo como un paisaje de extensas llanadas cubiertas de pastizales Y moteada ~ los bajíos arreicos por profundos lagos; era el último
redu_cto de un declmante mundo zoológico que desaparecía lenta pero irremediablemen~e desde la ú~tima glaciación. Los postreros ejempíares del to.seo
caballo amencano y del bisonte gigante, ágiles de pezuñas, cruzaban aquellos
espesos zacatales donde casualmente se veían grupos de enormes y peludos
mamutes,. lentos y pesados, saliendo de entre los bosquecillos de altas y rugosas enemas donde moraban resguardándose de los rigores climáticos. La
ecología de la región les daba aún lo requerido para seguir viviendo en
aquel mundo evolutivo y mudante en el cual habían pululado por milenios.
Pero .el clima propendía a ser cada vez más seco y caliente, siguiendo el
cambio anatermal del ciclo inexorable del cuaternario.

En aquel paisaje apareció en tierras potosinas el primer grupo de homb~. Llegó éste corriendo, extrañado en su parte, tras las manadas de cuadrúpedos que Jo sustentaban. Eran pocos los recién venidos, de aquella raza
arre~da en pieles, de cuerpo ancho y mentalidad angosta, creada en las
~oscas de la estepa siberiana y reproducida y multiplicada durante milenios_ ~n las praderas septentrionales de Norteamérica, dejando aqui y allá
vestigios de su fugaz estadía que, de vez en vez, salen casualmente a la luz
entre profundidades ignoradas. Eran dolicocéfalos, de frente estrecha y de-

341'

�primicia, las fosas nazales anchas y nariz aplastada; los pómulos salientes,
las mandíbulas amplias y dientes ennegrecidos; chaparros, cargados de hombros ellos, y de caderas las mujeres; lampiños y, en total, un conjunto rudo
y macizo, rebultado de músculos, de piel oscura y cabelleras híspidas.
¡ Debieron ser entes preciosos!
Vivían como podían, debajo de cualquier rebuja!, pero si encontraban
alguna cueva o covacha más o menos adecuada, alú se instalaban de por
vida y no se salían de ella ni después de muertos, ya que ahí mismo lo
enterraban. Estos individuos fueron tradicionalmente cazadores y recolectores
pues era de los animales de donde sacaban su principal sustento y abrigo,
completando sus dietas con lo que el monte les deparaba, que eran mochas
las plantas edibles que se encontraban.
Nadie sabe con certeza cuándo ocuparon estos terrenos puesto que nunca
se ha investigado el caso, pero por observaciones fortuitas se deduce que no
hace menos de diez mil años ya andaban por aquí. Vinieron de los enormes
ámbitos norteños descendientes de los que pasaron un día el estrecho de
Juan de Fuca, hoy de Bering y que, por aislamiento o atavismos, se mantuvieron por milenios en el mismo horizonte cultural de la edad de piedra,
tan cómodamente adaptados a él puesto que, dada su naturaleza y la vida
que llevaban, no hicieron mayor esfuerzo por evolucionar y salir de su rutina
primitiva. Desde luego que, tan connaturalizados estaban con el medio que
su vida era fácil y sana, subsistían apegados a la naturaleza qµe les rodeaba
y a la fauna que perseguían, siendo sus descendientes fuertes y su procreación
abundante y natural.
Corrieron milenios, ignotos y anónimos, durante los cuales los climas
se volvieron cálidos y resecos, incómodos y nocivos para las especies animales; los pastizales de gramíneas se trocaron en breñas y nopaleras, las encinas
cedieron el lugar a los mezquites y el suelo se cubrió de dañinos hierbajos
de repelente sabor. La mayor parte de las espléndidas bestias se extinguieron,
preponderadamente los mayores y con ellas, los temibles carniceros; pero el
hombre, en lugar de desaparecer se adaptó, evolucionando lenta, dolorosamente, en sus costumbres y dietas y sobrevivió.
Sus armas ahora eran otras, había cambiado el acatl o lanza-dardos, las
boleadoras y la pica, por las flechas, mucho más rápida para clavarse en
las costillas del fugaz antílope. Las cactáceas, el metl o maguey y los cimatlís (papas) complementaban sus magras comidas. Del corazón del sotol y
del ocaxtle del maguey confeccionaban tortas y, mezquitamal de las vainas del
mezquite, además tenían las tunas, el pulque; la miel y muchas plantas nutrí-

342

tivas. Así es que cuando volvieron a verse afligidos por las tremendas sequías de
Jos siglos IV y 111 anteriores a nuestra Era, ya eran duchos en sortear las crisis
climáticas que arrastraban largos períodos de necesidad, aunque a su favor
tenían los múltiples microclimas de la ladera potosina que se extendía desde
el seco altiplano hasta las recién emergidas marismas de la costa del Seno
Mexicano.
Teniendo en cuenta este puñado de datos, podemos penetrar un poco en
el desvanecido misterio de nuestros primitivos antecesores en su luenga e
ignota estadía en este territorio.
Suponiendo que una pequeña tribu de veinte gentes haya llegado ahí hace
un ciento de siglos y, dándole un lento y nuciente desarrollo, castigado por
mil causas adversas, más las naturales emigraciones de zona, en ese largo
período de tiempo deben de haber sumado muchos cientos de miles sus
descendientes. Creo que entre los siglos I al X de nuestra Era la población
del actual territorio del Estado de San Luis Potosí, debe de haber alcanzado
un máximo hasta ahora apenas superado según vamos a ver.
Un día de nuestra prehistoria, aún no precisado, llegó otra misteriosa raza
que ya tenía un horizonte cultural barbárico. Entraron por el gran río en
múltiples acallis (canoas) apoderándose de todas las tierras bajas del territorio, cautelosamente primero, despué.s, según iban creciendo en población,
abiertamente, en son de eonquista, arrinconando en la abrupta sierra o en
las selvas a los primitivos habitantes, a los del horizonte ütico, que no se
dejaban domeñar de buen grado por aquellos invasores mayas.
Al cabo de siglos, éstos eran fuertes y cultivaban el maíz, vivían en pueblos; mucho y grandes pueblos de complicada organización, con llamativos
centros ceremoniales que eran residencias de caciques y sacerdotes.
Parece que llegaron en el siglo III de nuestra Era, y fue tal su expansión
en tan largas temporadas de paz y buenas cosechas, que para el año de
900 o upaban no solamente las tierras bajas de nuestra llanura costera, sino
que también los extensos y ricos valles del escal6n intermedio, los de la
cuenca del río Verde. Fueron tan grandes sus pueblos y tan densa su población que el mapa arqueológico de la zona apenas si los contiene. ¿ Cuántos
facron? Incontables tal vez, que se desbordaron invadiendo toda aquella
región de tan gran potencial biótico y ecológico que les sostenía favorablemente el cultivo del preciado alimento de Quetzalcóatl: el maíz. Además,
la numerosa población autóctona, nuestros primitivos cavernícolas, los proveían de abundante mano de obra y de mercado para sus huyules (cántaros)
y granos, desconocidos en las áridas llanuras del altiplano.

343

�Hay indicios de que esta ocupación duró alrededor de diez siglos, en loa
cuale,, si se tiene en cuenta un moderado porcentaje en el aumento de
población, la que se desenvolvía en un medio quieto y libre de grandes epidemias, el resultado puede ser un censo de cientos de miles repartidos desde
la costa hasta Rioverde.

Un indicio es que, cuando fueron a Teotihuacan, construyeron según sus
tradiciones dos montes enormes, uno a Tláloc y otro a Tlalzoltéotl, como
no se habían visto otros en aquellas tierras del Sur. El grado de civilización
que alcanzaron fue uno de los más vigorosos en las Américas. Su cultura
y arte los sitúan entre los aborígenes de máximo adelanto en México y, en
San Luis Potosí, indudablemente no hubo nunca otro pueblo aborigen más
aventajado.

Ahí, donde el hombre pudo domeñar la tierra y hacerla su principal fuente
de sustento, la densidad demográfica se mantuvo superlativa y daba suficientes soldados para mantener a raya las tribus agresivas del Norte; hombres para el trabajo de las sementeras, e inspirados sacerdotes para crear la
compleja trama de su pante6n. Sus deidades importantes eran cuatro, aunque
innúmeros sus dioses menores. En sus centros ceremoniales siempre había
grandes templos para Tlalzoltéotl, la eterna diosa de la reproducción y de
la tierra; Tláloc, el de la lluvia, y Ehécatl el del viento, a más del importantísimo Quetzalcóatl, el que les dio el maíz. Desde luego que, como nación
de agricultores, los elementos era lo que les preocupaba preponderantemente,
ya que estaban expuestos a los caprichos climáticos del Golfo. Sus artífices
produjeron una cerámica cuyas obras de arte no eran inferiores a otras de
esa época, siendo la ütica también toda una industria cuyas obras son de admirar. También practicaban el deporte, pues en todos sus pueblos, al lado
de los centros ceremoniales, se ven las canchas donde jugaban a la pelota
y se disputaban la máxima presea : los bien labrados yugos de piedra.
Cultivaban y fumaban el tabaco en pipas zoomorfas, de barro y piedra;
se confeccionaban telas de algodón para las minifaldas de sus mujeres, teñidas de brillantes colores, por lo que constatamos que no hay nada nuevo
bajo el sol. Hacían papel de amate y eran duchos en modelar figurillas de
barro de muy distintos estilos. Las de mujeres desnudas de piernas gordas
y caderas abultadas son muy comunes, aunque había otras de clásicas proporciones perfectamente conformadas. Otras más en las que se ven las modas
usadas en aquellos lejanos días del año del 900 con todas sus elegancias
vikinescas. Hay figurillas masculinas que demuestran un prognatismo acentuado siendo éstas las de los cabezas chatas, con sus altos copetes y com' tocados de pieles y pedernales.
plicados

344

Sus casas y templos, siempre sobre un terraplén más o menos alto, según
la categoria de la estructura, lucían fonnas bizarras, elegantes y extrafias,
aunque estaban hechas de materiales delesnables que no resistieron al paso
de los siglos: bahareque y reboques de cal policroma, con techos de palma
y zacatón dé las ciénagas, cerrando el ápice con un gran apaxtle de barro
en forma de pecho maternal.
Encontramos ahora en toda la zona los sitios de sus pueblos formados por
grandes núcleos de montículos y cúes, como el que está cerca de San
Rafael, en el municipio de San Ciro; como los Juzgados y El Revolcadero,
en Rayón, o los de Cieneguilla y San Diego a orillas del río de Los Morales en R.ioverde. Muy espectaculares son los de Tantoc y Pueblo Viejo en
la Huasteca Potosina y muchos otros más que sería muy largo enumerar.
Pero no solamente en las tierras bajas fueron conquistados y sometidos
los primeros habitantes de estas tierras, puesto que también en el altiplano se
vieron expulsados y dominados por gente venida de Occidente: los náhuatla
o mexicas. Subieron éstos del lado del Pacifico en son de guerra, con mucha
gente; gente bárbara y cruel que gustaba bañar a sus sádicos dioses con la
sangre de sus enemigos. También eran agricultores además de cazadores y
sabían cómo hacer sus casas, y bien las hacían de adobe ( xamitI) y varios
pisos de altura.
No cabe duda, siguiendo la localización de sus pueblos, que además de
pequeños, se ve que no tuvieron en an Luis Potosí sus mayores concentraciones, pues su esfera de influencias se encontraba para el lado de Zacatecas
Y Jalisco. Aquí se extendieron sobre y entre los grandes tunales del rincón
felsítico del Estado, en donde dejaron vestigios de su ocupación que ha de
haber durado alderredor de 500 años. Sus pueblos se encontraban en los
valles de Tangamanga, San Francisco, Bledos, la planicie de Arriaga y Cerro
Prieto, pero no pasaron hacia el Norte donde seguían viviendo las salvajes
tribus chichimecas y sus parciales que, acosados por ellos, les daban íctimas
para sus altares.
Su cerámica es peculiar, de un solo estilo poco variado, decorada con dibujos lineales en negro y en rojo sobre fondo siena. Eran grandes guerreros
Y aunque peleaban constantemente con los vecinos norteños, se ve que la
llevaban bien con los de las tierras bajas puesto que tenían un activo comercio
con ellos.
Sus dioses eran otros: Xipe, el dios desollado rojo que florece todas las
primaveras (la tuna) Coatlicué y Huitzilopochtli, el de la guerra y el fuego,

345

�se distinguieron prepondcrantemente en su abigarrado panteón, todos ellos
ávidos de COl'aZQDes. ••
Contando los sitios donde hay vestigios de sus pueblos de adobe, creo que
la población náhuatl en San Luis Potosí alcanzó_ en~ doscientos Y trescientos
mil habitantes los que al finalizar el primer milenio de nuestra Era Y agregados a los cientos de miles que existían n las tierras bajas y los valles del
río Verde~ más los primitivos que ocupaban las enormes llanuras del norte
. Jas escabrosas sierras intermedias, deben de haber sumado entre. t~os
) uando menos, millón y medio de individuos contando todas las distintas
naciones y sus parcialidades.
La e.xpansión demográfica tomaba curvas ascendentes de mal pr~gio,
pero inesperadamente viene el cambio brusco de clima,
gran sequ.ia_ de
lo años 1275 a 1300 que marca los índices más reduCJdos en los _amllos
arbóreos y, con ellos, la desaparición de los lagos, aguazales manantiales
ciénegas en el territorio potosino.

!ª

Esta prolongada sequía trajo a lo pueblos de agri ultores una carcn
absoluta de cosechas (entonces no se podía traer nada de Tex:15 \ : ~na
disminución de plantas edibles en los montes, además de la casi xti~ci~n
d la fauna. Tan numerosa población como existía en nuestro terntono
potosinense sufrió de hambre y sed, que no soportaron los anciano ni los
niños y que ha de haber traído sobre aquellos populo ~ pu~blos dificultades
sociales sin cuento: revoluciones intertribales, guerras, mvasion Y, al final,
la trasmigración de los que quedaban, buscando tierras má'I fértiles hacin

el Sur.
Tanto el altiplano como Jo valles del río erde y la planicie costeña se
quedaron solos, abandonados los pueblos, vacías y po~vosas las cementeras
enne ecidos ]os campos por los incendios, secos los n s las fuentes, Y los
arroyos mostrando los arenales y pedrusco de sus fondos, carentes del predado hilillo de agua zarca de antaño.

P asa ron décadas anónimas , mejoró de ou vo el ciclo de lluvia'I y las. d'
, tnibus norteñas de lo adaptab es
salvajes chichimecas que ,·1v1a11
persas
. d.
en el desierto, ocupando aquellas llanadas y rebujale , comenz~n a in~a ir
an Luis y, solapadamente primero despu' con redoblados bnos voh'l~n
a ocupar sus tunales, planicies y serranías, posesionándose de todo lo que vac10
ncontraron.
Bajaron aaí mismo otras naciones del norte, tribus pod

que vagaban

de uno a otro lado en aquel reacomodo de población característico de esos
siglos, ignoránd~ los motivos de estas gigantescas migraciones.
Eran muchas las tribus de distintas lenguas y dialectos, y éstas se dividían
en parcialidades de más o menos número, obedeciendo siempre al cacicazgo
autóctono de un jefe de guerra y caza. El territorio potosino se lo dividían
do grandes naciones: los guachichiles al poniente, emparentados con los
sioux de las praderas centrales de orteamérica y los pames al Este Iwta
la Sierra Madre, los cuales se hicieron fu rtes en lo más escabroso de a~uellos
montes, descendientes tal vez de nuestros arcaicos cavernícolas. Eran estas
naciones de mucha gente temidas por todos por indómitas y crueles• espiados guerreros, pintado el cuerpo de rojo y amarillo, ágiles y magníficos
flecheros. Xale, Maticoya, Copus y Guainame en el altiplano¡ Machicab,
Guashca1o y Macolio por el río Verde, eran poderosos jefes de grandes tribus
en el siglo A'VJ.
o culti aron nunca la tierra, pues eran cazadores recolectores y vivían
de lo que la naturaleza les deparaba, que muchos anímales y sabandijas
había, así como infinidad de plantas apro echables que ellos bien conocían·
teniendo en cuenta que eran manjares buenos para el paladar
estóma~
de aquellos primitivos aborígenes de nu stros campos.
Desde 1330 hasta 1550 ocuparon la zona sin disturbio mayor salvo las
pequeña, y continuas escaramuzas entre ellos mismos, pues peleaban por
cualqui r causa insignificante o simplemente por hacer mitote al cabo de una
borrachera. Dado lo difícil de su primitiva vida, deben de haber subsistido
únicamente los más bien dotados , si tenemos en cuenta el constante expurgo de Jas pequeñas guerras intertribales, el crecimiento de esos grupos
d .be de haber sido lento, ya que las bajas eran constantes y el cuidado de
us crfo negli ente y despiadado. Pocos II aban a vi.ej y ' tos eran abandonados a su suerte tan pronto como no podían bastarse a sí mismos.
Perduraron dentro de los límites de sus respectivas querencia , en su vida
trashumante, hasta bien entrado el siglo XVI y para entonces el aumento
de población era ya considerable. De las tribus xistentes en el territorio
))Otosino en 1527, según historiadores y cronistas d aquellos años, se calculaban más o menos las siguientes:

Chichimecas ........ ... ..... . 380,000
Pames . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60,000
Huastecos . . . . . . . . . . . . ... . . . . . 250,000
Mexicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60,000
Total . . . . . . . . . . . . 750,000

'46

347

�Después vino el cruento choque on los hispanos y sus secuaces, guerra de
onquista a sangre y fuego, sin cuartel, entre los aborígenes y las tropas coloniales formadas por indios, mestizos y unos cuantos dirigentes españoles. Duró
esta. guerra cincuenta años, llen~ de crueldad por unos y otros, con algunas
grandes batallas como la de la Boca de los Bledos y de Charcas; mil escaramuzas, persecuciones, asaltos y emboscadas, y no hubiera sido la gesta adversa a los embijados guerreros guachiohiles si no hubiera intervenido el otro
enemigo: la peste. Entre viruela, matlazahuatl (tifo) y sarampión acabáronse tribus enteras ya que hubo rancherías de más de mil habitantes que, después de las epidemias, quedaron reducidas a unas cuantas docenas de individuos.
Entonces, en unos cuantos años, la población del territorio potosino bajó
hasta cerca del fondo de la gráfica, c.asi a los limites del principio, allá cuando llegaron los primitivos cavernícolas...

¡ El territorio del Estado estaba en otras manos y casi d spoblado a finalu
del síglo XVI!

II. Los

UE

s

GE ES

rraa, muy justo era que vivieran como señores de ellas y no como siClVOS de
los colonos.
. ~pero, los cuatro jinetes del Apocalipsis dejaron tan extenuados a los
mdi&lt;:&gt;5 del TWlal, que se rindieron a aquel capitán que los comprendía y se
acasdlaron en los lugares que les indicaron.
AC.:baba el capitán Caldera de pacificar el Gran Tunal y las áridas estepas
nortenas, cuando dio con las ricas minas argentiferas del Cerro de San Pedro,
que provocaron un arrebato de entusiasmo entre las avanzadas de la colonia.
La creciente riqueza de las minas del Tunal fue lo que dio pie para fundar el pueblo de San Luis en el único lugar cercano con agua abundante ara
procesar el mineral.
p
~ fundó en 1592 por Dn. Juan de Oñate, Miguel Caldera, Gabriel Ur-

qU1Z Fu~ayor y fray Diego de la Magdalena, poniéndosele el nombre d
San Lws en honor al virrey Dn. Luis de Velasco conde de Sani-i-..an

S L ·
'
..._..,,Yª
an w~ Rey, patrono de los terciarios de San Francisco, agregándosele el
de potosí poco después por su riqueza en oro y plata.
El término potosí viene del quechua, poc-tosi o sea cerro que hace ruido
palabra
que los españoles incorporaron al idioma como sinónimo de n'queza'
.
minera.

Durante más de cincuenta años pelearon como fieras los chichimecas en
su insula territorial del centro de México, causándole al gobiemo de su Majestad la más costosa e insuperable dificultad de toda la conquista, pll! durante esos cincuenta años tuvieron que mantener en pie de guerra un enorme
ejército construir innúmeros fuertes y presidios, hacer armamentos y sufrir
la pérdida que representaba la disminución de la saca de metal en esos
territorios tan ricos en minas. El asunto fue tan serio que hubo momentos
en que se encontró en bancarrota el tesoro del Reino.

EJ virrey Dn. Luis de Velasco el II, teniendo en cuenta la fracasada guerra
de sus predecedores para lograr someter a tan aguerridos indios y buscando
recortar los gastos de esa desastrosa campaña a la cual no se le veía el fin,
accedió a pactar con ellos a través del capitán Miguel Caldera, un aguerrido mestizo que créia más en la diplomacia que en la espada, con el fin
de atraerse a su gente. Se comprometieron a entregarles los suficientes víveres
con tal de que viviesen en algún poblado bajo la dirección de los frailes, por
Jo cual se mandó se les donase por cuenta de la Corona el ganado y semillas
que requerían para su sostenimiento, pues si ellos eran nativos de estas tie-

Se fundaron también otros asientos de población donde acasillaron a

_

ch.ichile , negntos
. y pames. Con anterioridad había fundado Dn. Hernando
gua

Cort~, Santiago de los Valles, en las tierras bajas del Estado y los padres
franciscos ~ Real de
Maria de las Charcas al norte de San Luis, al pie
de otras romas argentíferas, pueblo que sufrió un feroz ataque por los indios
borrados, los que masacraron a todo sus habitantes arrasando eJ caseno.
•

?ta

Como los chichimecas daban constantes mu tras de inquietud por no poder adaptarse a la vida ciudadana, se trajeron indios de Tlaxcala y de Michoacán a fin de que éstos les enseñaran a los salvajes chichimecas a cultivar la tierra y a comportarse con urbanidad, pero todo fue inútil.
. ~ colonias mexicas y tJaxcaltecas traídas del sur no llegaban a muchos
md1v1duos; los colonos crioUos e hispano eran pocos y las tribus autóctonas
estaban, bien a bien, exterminadas. unca San Luis Potosí había tenido tan
poca gente como al finalizar el siglo XVI. oues se calcula para d pués
de la guerra con los chichimecas unos sesenta. mil habitantes en todo el
extenso territorio.

349
348

�De 1590 en adelante tenemos datos más precisos, como son Los emanados
de los censos de los conventos. Llegaron los misioneros como avanzada de
la colonia, cambiando los antiguos dioses y el animismo de los chichimecas
por la cruz y sujetando a los nativos que sobraron al proceso doctrinal de la
cultura cristiana que se les imponía. Pese a los distintos conceptos de la suma
de este penoso proceso de aculturación, los pequeños grupos de aborígenes,
bajo encomienda o servidumbre, prosperaron de nuevo y crecieron aunque
despacio, en su constreñimiento.

.

Se trajeron también muchos esclavos negros a San Luis, · pero éstos quedaron circunscritos a las tierras huastecas y -a las minas, los que a la larga
se revolvieron con los nativos desapareciendo entre ellos como grupo étnico,
aunque sus genes quedaron dominantes creando guapas cambujas que se remontaban hasta las capas altas de la sociedad hispánica.
Para darnos una idea de los pocos nativos que quedaban, en 1626 el ceru¡o
de la población de Rioverde que era anteriormente tan poblado, era de: 79
coyotes; 134 mascorros; 131 otomites; 110 guachichiles y unos cuantos mecos:
total 460 indios.
A pesar de todo, en pueblos como El Venado, se sostenía la población
indígena gradas a los nuevos colonos traídos del Sur, pues el censo de 1674
nos da solamente 144 guachichiles contra 477 tlaxcaltecas y 165 tarascos,
notoria minoría de los antiguos habitantes de estos terrenos ante los colonos
indígenas sureños, pero al fin tan indios como aquéllos.
El pueblo de San Luis seguía prosperando pues era grande y muy cuantiosa la producci6n de metales finos, los franciscanos construyeron un enorme
convento, después los agustinos, los mercedarios y los dominicos. Los que
levantaron conjuntamente a su iglesia un enorme colegio, fueron los padres
de la Compañía de Jesús, fundando la primera cátedra de instrucción superior. Notable fue la labor desarrollada por el jesuita Dn. Luis de Molina, que
sin mayores medios cimentó, primero un patrimonio sólido y cuantioso que Je
asegurara el financiamiento de la Comunidad y de las costosas obras que todo
ello requería. Después, con celeridad, construyó el templo, el convento y el
colegio, obras que aún perdw-an en nuestros días como asiento de la Universidad potosina. Es de justicia reconocer al padre Molina como · el organizador
de la inst.n.icci6n superior en la Ciudad. El colegio se inauguró en 1632 bajo la
dirección del padre Dn. Francisco Cabrera.
Para 1637 el pueblo estaba en crisis, pues decay6 en forma alarmante la
saca de metales en los reales, con lo que aminoró enormemente el circulante;
se cerraron muchos comercios y la gente comenzó a volver los ojos al campo
350

ya que no a la minería, al grado de que se despobló el nuevo pueblo y ni las
casas que estaban en la plaza se podían alquilar, y eso que los arrendamientos
iban entonces de siete pesos por una casa grande a diez pesos por un buen
local comercial.

A principios del siglo XVIII ya se habían fundado casi todas las poblaciones principales de la región que fueron en su mayor parte establecidas por
misioneros de San Francisco.
Durante todo el siglo XVII y gran parte del XVIII San Luis estuvo gobernado por un Alcalde Mayor sujeto a la Real Audiencia de México. Fueron
estos años de paz y de trabajo fructífero; se construyeron los mejores monumentos religiosos que tenemos; se fundaron las grandes haciendas y se descubrieron todos los centros mineros cuyos metales se procesaban en nume:°sas haciendas de ~neficio. Entonces era un ir y venir de emigrantes espanoles, los que, despues de hacer fortuna, volvían a sus lares, pero muchos, los
más, se quedaban y formabah grandes familias criollas que seguían usufructuando la riqueza creada por aquellos en haciendas, minas o comercios.
Se hicieron también en esos años cuantiosas fundaciones en favor de conventos e iglesias, que sostenían escuelas y hospitales para el pueblo. Fue una
época constructiva y, hay que tener en cuenta que lo que los españoles constituían era para durar por siglos, así como toda organización política social
y administrativa, las cuales quedaron en el medio potosino bajo fo~as básicas e indestructibles en las que aún descansan nuestras más evaluadas tradiciones.
La Ciudad de San Luis, durante los siglos coloniales, rodeada de importantes reales de minas, fue productora de plata en grandes cantidades, convirtiéndose también ef!. la puerta de los grandes territorios norteños, ya que
era el centro más al septentrión de la Audiencia de México la cual sostenía
una pugna constante con la Audiencia de Nueva Galicia por el control de
esos territorios.

En el año de 1628 y dada la importancia que había alcanzado la minería,
se dotó al pueblo de unas cajas reales para mejor controlar la recaudación de
los tributos llamados "Los Quintos Reales" y en 1655, se le dio el título
de Ciudad concediéndole un escudo en que fundar su prosapia.

En 1720 se mandaron al Nuevo Reino de León, hoy Monterrey, 120 familias indígenas desde San Luis Potosí, para poblarlo de nuevo, pues su autóctona población había casi desaparecido. Pero en la Sierra Madre, escondidos
entre arcabucos y peñascales en aquellas cumbres serranas, por demás inac351

�cesibles, se calcula que había alrededor de tres mil indios en pie de gu~,
y en las lejanas llanuras de los desiertos norteños, ya fuera del Estado, VlVWl
más de trescientos mil chichimecas alzados. to nos da una pauta para creer
que la desaparición de los chichimecas de la escena potosina se debió a que
muchos de los rendidos de paz, huían hacia el norte a unirse con sus congéneres en pie de guerra.
En 1738 se fundó el convento del Carmen, gracias al cuantioso donativo
de un rico minero, Dn. icolás Fernando de Torres, construyéndose en los
años que siguieron uno de los monumentos de arquitectura. mística más ostentosos de México, siendo éste un verdadero alarde de estilo barroco churrigueresco tan de moda años atrás en la Península.

San Luis Potosí no se quedaba a la zaga en el florecimiento artístico del
dieciochavo, pues por toda la ciudad se hacían obras portentosas como ~
las elegantes mansiones, los retablos dorados de los altares, ~ torres y ~ borrio de las iglesias que se adornaban en cuadros de mérito reconocido,
.esculturas y orícbrería de maravilla y una arquitectura que basta ahora no se
ha podido superar.
El cronista franciscano fray José Arlegui, escribía en 1743 que " .. ,la
Ciudad de San Luis Potosí era de las principales de ueva España: que
contaba con 30 tiendas de mercaderías de géneros de Castilla y de la tierra,
con 17 tendajon gruesos que vendían el piloncillo de la huasteca mucha
azúcar cacao pimienta canela y otras especias· que había múltipl y ave' como sastres,
'
zados 'artesanos
carpinteros, herreros, sombrereros, teJ'edores,
curtidores, albañiles, hojalateros, pintores, armeros, encuadernadores, doradores y numerosos y hábiles plateros. Que tambi' n tenía sus industrias como
eran las tenerías de cordobanes, cuerdas y badanas, más los telares en que
se hacían {rasadas, colchas y alfombras; tambi 'n la fábrica de salitr , ~l
que se enviaba a México y, lo más importante, las haciendas de beneficio para
-sacar plata, porque, aunque decadente como andaba la minería, los me~es
del Cerro de San Pedro pagaban aún anualmente 60,000 pesos en real qumtos, con haber 100 hornos de fundición en ellas. e apreciaba la penuria
que iba pasando la minería en atención al recuerdo de los viejos tiempos, en
los que el oro y la plata abundaban enormemente. Tai:nbién decla de los moradores de la Ciudad, que todos ellos eran muy nobles y honrad v ·nos,
quienes heredando con la sangre la virtud, eran muy dados a lo bueno y muy
afectos al culto divino".

En 1763 el temido matlazahuatl (tifo) destruyó a familias nteras, por lo
' de la plaga, se tomó un censo en todo el Estado para ver cuancual, después

352

ta gente bab~ que~do. Dicho recuento dio por resultado Jo que sigue:
en 1774 el vecmdano de la Ciudad se componía de 2147 familias d
_
-1
.
. .
'
eespa

no es, ~~ mdJ~ ~ mulatos, de los cuales una cuarta parte eran conocidamente mdios de distmtaa nacione , factor que daba una población no meno~ de 12:~
y 81,0?0 para toda la Alcaldía Mayor. Nos dice Dn.
Pruno Felic.iano Velazqucz citando al Teatro Americano.

alow:

En esta época constructiva, fu el mestizaje I que salvó absorbiéndolas
.
de este territorio que sin este hecho hubieran
'
anbguas
desapare-'
cido mexorablemente, como sucedió en tantos otros !u ares de América d
·~-~
amugalléUI como se encontraron d su perturbado medio.

ª. las .razas

También con el ~estizaje se hizo la fusión más completa entre Jo aborigen
lo europeo, erradicando aquel grupo venido de ultramar así como tambº,
'
Jen
h f • d
se an usiona ~ en una raza común todos los otros grupos étnicos importados como el aíncano y el mongol.
~~és de siglos de gestación se impusieron Jos genes dominantes del
mestizaJe, el que por número y fuerza llegó a crear lo mexicano auténtico
ya sin mayor s diferencias raciales ni anacronismos históricos.
'

1767 fu un año acia o para .L.P. pu

registraron seri tumultos que
estallaron con pretexto de la expulsión d los j uitas. La rebelión fue abogada con mano de hierro pero las autoridade se vieron en un apuro tre~endo ya que la plebe se apoderó de la ciudad liberando a los presos, incendiando las__ Casas Reales y saqu ando los principales comercios. Pedían a gritos el deguello de los españoles y el desconocimiento de Carlos III. Al fin
fueron los mismos padres de la Compañía de Jesús los que calmaron la barahúnda que se le formó al Alcalde.
En 1777 comenzó a hacer ruido un nu ,·o d ubrimiento min ro situado
en la sierra del A tillero, por Ma huala. Tomó cuerpo I rumor, revelándo
en_ toda su magnitud con el fantástico d ubrimiento que hizo un indio neto de harcas. Fue tal la riqueza prístina d ese hallazgo, que e] arrebato
de 11 ar allá de todos los minero dejó solos a lo demás real de la comarca,
al rado de que en uno cuanto días se formó un pueblo grande en aquellas
heladas umbres. Fundó el pueblo allá en su ventilada soledad Dn. Ramón
Ure he, osa que objetó Dn. ilvestre L6pcz Portillo quien fue nombrado
comisionado del nuevo Real al que gob mó acertadamente durante vari05
lustr s. 1 pueblo se I llamó La Purísima Concepción de los Alamos d
Catorce.
Eu 1787 se cambió el sist ma de gobierno interior del Reino, de Alcaldías

353
humarutas-23

�M:iJ ores a Intendcnci s, quedando la de San Luis Potosi de enonnes proporciones y de un potencial económico fantástico. No perduró mucho el enorme poder reconcentrado en esta In ndencia a cargo del anciano Dn. Bruno
Díaz de Salcedo, el brigadier Calleja y Dn. Manuel de Ja Gándara, pues pronto habría de estallar el segundo intento serio de ind pendencia que esta vez
alcanzaría proporciones incontrolabl s ya qu contaba con mejore dirigentes y respaldo más seguro.
En un censo de 1793 cuando el territorio de {éxico estaba subdividido en
Intendencias, la de San Luis Potosí que engolfaba además del territorio potosino, los norteños de Tamaulipas, Coahuila, uevo León y I enorm t rritorio de Texas, tenía una población, toda la Intendencia, de 250,000 gentes,
de las que 9,000 vivían en la ciudad capital. La cantidad anotada para este
enorme territorio parece sumamente baja pero hay que tener en consideración que todo el norte estaba casi deiliabitado, salvo unos cuantos presidios
y misiones, además de no haberse tomado en cuenta el gran número de indios
trashumantes en pie de guerra que vagaban por las llanuras norteñas.
La cuenta de saca de metales asienta que en 1788, se introdujeron en las
Cajas Reales de San Luis Potosí, 2,649 barras de plJta · 56 con ley de oro,
y cinco de oro: total 2,710 barras con valor de $3.058,490.00 pesos los que
pagaron por derechos al R y $331,000.00 pesos por quintos reales. Patentiza
esto el descenso en 1a gráfica de la producción de metales y por ende en el
laboreo de minas, las que cada vez se hacían más profundas y llenas de agua.
Fue tal la influencia de los religiosos de los numerosos conventos de la
Ciudad, ejercida en estos iglos sobre la mentalidad de sus habitantes, que
lograron crear un grupo social altamente fervoroso y místico. La vida se desarrollaba en un medio tan quieto y falto de empresas materiales que lógicamente la actividad espiritual era la que absorbía el pensamiento de aquellas
personas. Su vida diaria estaba r gida por las múltiples campanas de las
iglesias, por demás sonoras, que cuando no estaban llamando a misa lo era el
rosario; o si no a vísperas o maitin , o tocaban a muerto, grave, pausadamente• o se arrancaban con un repique ruidoso por una festividad, llenando el
•
ámbito de las calles y patios con sus resonancias. Las procesiones, que las había muy fastuosas y concurridas; los ejercicios espirituales, o las temibles misiones, en las que se anatematizaba a todo el mundo, rompían la monotonía
de la vida; naturalmente, la concatenación de todo e1lo hicieron de los potosinos unos católicos por demás fervientes y piadosos que Jlegaban al fanatismo pasivo.
El pueblo en general obedecía a sus padres espirituales y nadie se atrevía

354

a proyectar su pensamie~~ fuera de los cánones establecidos. Cuando algunos com nzaron subrepticiamente a conocer las ideas de los enciclopedistas
franceses y se echaron fuera del redil, se encontraron ante horizontes vastísimos y extrañamente prometedore . El Reino había llegado a un estado de superación económica y social bastan difundido y la ente buscaba un cambio, el cambio que las circunstancias demandaban ; había demasiada energía
populachera acumulada y riqueza creada en las altas esferas, que junto con
el resquemor, alentado por potencias extrañas, hacían una combinación altamente explosiva y violenta.
Cuando brotó la revolución de Hidalgo en contra del régimen colonial
fue secund~do en San Luis ~or un puñado de insurgentes capitaneados po;
legos Y frailes. Esta revolucion causó serios daños en la Ciudad, pues fue
entregada al saqueo varias veces por los insurrectos con muchos monstruosos
asesinatos de españoles y honorables vecinos.
F ue de San ~u.is de ~onde salió Dn. Félix Maria Calleja del Rey, su comandante, a batir a los lllSUrgentes, derrotándolos varias veces hasta culminar
con_un triunfo arrollador en Puente de Calderón, de donde se dirigió a la
hacienda de Bledos con toda su tropa a celebrar con u familia eJ triunfo
de las armas reales.

III. Lo

VERNÁCULO

San Luis Potosí fue erigido en Estado en 1824, con sus actuales límites
más~ m~os, y con Dn. Ildefonso Díaz de León como su primer gobernador
c?nsbtuaonal. El censo de la Ciudad dio 12 000 habitantes pero en 1833 se
~o :ectada de nuevo por otra terrible epidemia, el cólera morbus, pere~en o en u~os cuantos meses la cuarta parte de la población. Los apocalípticos
Jmetes se dieron gusto en esa época pisoteando al desdichado Estado el cual
despoblado de ente, sin dinero, sin semillas ni ganado en las haciendas,
'
es-'
taba en la decadencia y la recesión más completa.
Entonces, la Ciudad de México contaba con 160,000 habitantes y estaba
en manos de un gobierno dictatorial bajo Vicente Guerrero y también en
una penuria económica perenne de la cu.a] no podía salir. ¡ La situación en
todo el País era desesperante!
En la década de 1830 se inicia la lucha entre federalistas y centralistas que
habría de durar muchos años, alternándose en el gobierno de San Luis funcionarios de uno y otro bando. Esta circunstancia frenó el desarrollo de la

355

�iudad la cual siguió envuelta en la violencia. Fue entonces cuando se dieron
las dos tremendas batallas; una en Pozo del Carmen el 3 de agosto de 1832
y la otra en Dolores Hidalgo, donde fue derrotado el ejército potosino que iba
a la conquista de la ciudad de México al mando d I cneral Moctezuma y de
Ponciano Arriaga. Ocho mil cadáveres yacen enterrado en una larga fosa en
las lomas del Gallinero.
Después se sucedieron los conflictos con Texas y Estados nidos, ayudando el Estado con todos sus recursos y mucha gente, pues de la capital llegó
anta Anna sin medios pecuniarios y sin ropa para su d m drado ejército.
Después de mil exaccion , levas y toda clase de sacrificios para los habitantes de San Luis, nos encontramos, aJ final, ante una vergonzosa retirada y
un campo cubierto d cuerpos mutilados, alJá por San Jacinto.
Como compensación a todos los sacrificios y frustraciones ganamos el
honroso título de "San Luis de la Patria".

De los años de 1841 a 1847, el territorio potosino sufrió varias incursiones
de indios comanches que se descolgaban desde la frontera con el sub uente perjuicio por incendios, robo , rapto y matanzas en haci odas y rancherías.
Siguió en apogeo la revolución después de las desastrosas guerras en las
que perdimos más de la mitad de nuestro territorio (Destino Manifiesto) ya
por una causa, ya por otra, implacable , como la de Eleuterio Quiroz en la
ierra Gorda, qu causó gra~ perjuicios pu gran número de pueblos y
haciendas, como la de an Diego, fueron saqueadas y quemadas.
Después vino un periodo de paz o de cansancio, durante el cual se distinguieron por sus ideas liberales un montón de políticos de segunda que se
hacían pasar por redentores de las !ases populares, prof ión que siempre
ha dado buenos resultados dcstacándo el inquieto político potosino Ponciano Arriaga, el que ganó una estatua en el Paseo de la Reforma de la
Capital por su decidida intervención en la constitución de 1857.
Por eso años el censo de San Luis Potosí daba 400,000 ha bitantes para
todo el Estado y 27,000 para la Ciudad. Era ésta en aquella época, un
Jóbre o pueblo n el que la g te
onsumía de fastidio. Hacia el norte
e tendía el caserío unas cuantas cuadras de la plaza principal ; al oriente estaba limitada por el extenso convento del Carmen· al sur por el de la Merced
y su hospital; al poniente llegaba apenas a la Alameda de Braca.montes y lo
demás eran olares bardados con órganos y magueyes. Unas cuantas huertas,
regadas con los escurrimientos de la ierra o algunas exprimidas norias, ale-

graban con sus verdes la perifcria. Los viejos gra eros de fundición, formando
negras colinas rodeaban el caserío por todos lados· más allá no había más
que llanadas de cactáceas y chaparral dond nacían, al más ligero soplo de
vi nto, unas enormes nubes d poi o qu todo lo em·olvían . . . de ahí el
mote de an Luis Polvosí.

Despu' , para no perder la costumbr&lt;" vino la guerra de r forma, en la
cual tomó parte muy activa 1a ·udadanía potosinense, desarrollándose la batalla del Puerto de Carretas en abril del 58, y la de Ahua1ulco en septiembre
del mismo año, la que resultó mortal para miles. D spués de ella, el general
Dn. Miguel Miramón entró triunfant a la Ciudad.
Vidaurri huyó a punta de diliga hasta fonterrey no sin antes quemar
los trenes de carros cargados con 1 producto de los saqueo en la Ciudad y
entre ello parte del archivo histórico del palacio de gobierno.
Para 1861 estábamos de nuevo en guerra, esta z con Francia, aportando
San Luis nutridos contingentes d rancheros y efectivos. A poco 11eg6 Dn.
Benito con sus ministros donde instalaron el gobierno de la R pública, pero
tuvi ron que abandonar Ja plaza pronto al acercarse las fuerzas de Tomás
Mejía el destacado encral del Imp río. Al fin, 1 13 de enero de 1864 el
general Castagny, de los ej cito de apoleón III se apoderó de la Ciudad,
alojando a toda su oficialidad en casas particulares, de donde resultaron van matrimonios como 1 del Gral. Mad lor con la apa rita. anjuán 1
de ,-arias señoras con afición al idioma galo.
fin de 1866 las fuer.zas fran.
resas abandonaron an Lui , que fue inmediatamente ocupado por el ejército
republicano que comandaba el Gral. Escobedo, llegando a los pocos día el
presidente Juárez a dictar la fatal ntencia en contra del abandonado Emperador.
Para stas fechas el censo que da el eógrafo Feo. Macías Valadez en sus
apuntes geográficos y stadísticos del Estado dan 500,000 habitantes en todo
el territorio del Estado y 40,000 para Ja Cfodad d an Luis Potosí.
La paz que trajo 1 triunfo de la República hizo mucho bien a la destrozada economía del Estado y los potosinos; con renovados bríos, acometieron
la empresa de 1 vantar a an Luis de la ruina en que tantas guerras y revoluciones lo habían hundido. P ro no duró mucho el entusiasmo pues a poco
estallaba de nuevo la revuelta qu ncabezaba esta ez el general Dn. Porfirio Díaz, durando la trifulca hasta que alcanzó el triunfo completo que lo
llevó aJ poder.
Hasta aquí la diferencia qu

había entre las ciudades del interior y la

356
35

�metrópoli no era mucha· tal vez un poco en número de habitantes pero no en
clase de vida ~ocia!. La ~iudad de México era pequeña pues apenas si llegaba
sv. ámbito un poco más allá de la Alameda Central y a seis cuadras d~l Palacio de Gobierno, hacia el sur, terminaba el caserío en una secuenCJ.a de
huertos y ciénagas; en cuanto al número de habitantes se mantenía alrede~?1'
de los 200 000 habitantes. Pero después de la última y desastrosa revoluCion
y su agrarismo, que aventaron a las masas de población de los pueblos _Y ciudades del interior hacia la Capital, ésta dio un salto en número de habitantes
tan desmesurado, que se distanció en forma total de las pequeñas ciu~es
estatales cosa que trajo también una diferenciación en calidad y modo de vida
social: el contraste que hay entre una megalópolis internacional y el pueblo
vernáculo.

.

Durante los treinta años de paz que siguieron floreció el Estado, llegando
a la cumbre del bienestar económico. En San Luis fue electo gobernador el
general Carlos Díez Gutiérrez, hombre de car~cter e iniciativa. ~ante ~u
gobierno hubo innumerables mejoras que cambiaron en ~ucho la f1SOnomia
de la abatida Ciudad. Se gozó entonces de paz y tranquilidad, una paz que
tanto el pueblo como los empresarios necesitab~ condición que creó la é~oca
más floreciente y feliz de aquellos días. En estos años de paz y prospendad
se construyó mucho de lo que hoy es la ciudad; fastuosos edificios se levantaron dándole categoría a las calles; enormes y ricas mansiones se construyeron por toda la población y ésta era una de las principales y de mayor
movimiento en la República.
Una estadística de 1910 nos d.a como población del Estado el número de
575,432 habitantes, y para la Ciudad el de 61,000 ¡ Comenzáb~os a crece:!
Aquel enorme y efectivo poder político que controlaba los destinos del PaJ.S
se derrumbó con estrépito al grito maderista de ¡ Sufragio efectivo, no reelección! ... Las ya numerosas clases populares esgrimieron con entusiasmo
las armas buscando una forma de gobierno más propicio al interés general
del popuiacbo que rechazaba las desigualdades estáticas de una sociedad
terrateniente basada en el absolutismo del dueño de la tierra. ¡ La verdad
era la explosión demográfica!
Después del asesinato del presidente Madero en la Capital se extendió por
todo el Estado el desconcierto político, cayendo el gobierno en la más espantosa de las anarquías. Se extendió la revolución por todo México y el estado
de San Luis Potosí se vio asolado por la embestida de las fuerzas en lucha
y por un sinfín de alzados que no eran más que salteadores y abigeos que
nadie castigaba. Las áreas rurales se volvieron invisibles y todas las fuentes
de trabajo quedaron paralizadas. Con esto vino un éxodo de las haciendas

358

y ranchos a las ciudades grandes, pues hasta los pueblos chicos quedaron
abandonados.

Los trastornos eran múltiples, ya que la moneda circulante casi desapareció,
hasta que fue sustituida con papeles que de un día a otro perdían su valor,
pues eran muchas las emisiones que se ponían en circulación y que a poco
se cancelaban, hasta que se comenzó a usar de preferencia el dólar que se
cotizaba a 30 por uno. Como en las haciendas no se trabajaba, el maíz se fue
escaseando en todos lados, al grado de que la miseria se extendió hasta el
último de los rincones del Estado, el .kilo se cotizaba a dos pesos en lugar
de los seis centavos que valía antes de la revolución, y a pesar de ello, la
gente se desesperaba, pues aunque tuviese papeles en la mano no había nada
que comprar. En la Ciudad la situación se volvió crítica: en las calles vagaban turbas hambrientas de mujeres y niños y para mediados de 1917 no
se conseguía que comer a pesar de la Junta Reguladora de las subsistencias.
El S&amp;queo de las residencias fue general .
Empeoró la situación a fines de 1917 con una epidemia de tifo que mató
mucha gente. Muy despacio comenzaron a mejorar las condiciones, los gobiernos locales se volv:ían poco a poco más estables y los granos se importaban en grandes cantidades de los Estados Unidos; los dólares circulaban
libremente y en abundancia, gracias al auge petrolero de Tampico, puesto
que San Luis era paso obligado para ir aquel puerto.
Pero para septiembre de 1918 se presentó en San Luis Potosí una terrible
epidemia que se dio en llamar "influenza española" la que mataba a las
personas en unos cuantos días.
La peste se extendió por ciudades y ranchos al grado de que muy pocos
hombres quedaron en pie, dando por resultado que se paralizaran de nuevo
todos los trabajos. La mayor parte de los que morían eran jóvenes y mujeres,
pereciendo, en ese nefasto invierno, alderredor de un diez por ciento de la
población total del Estado. Ésta fue la última gran plaga que azotó a San
Luis y contra la cual no hubo defensa.
Después el gobierno cayó en manos de hombres que ejercieron el poder
en forma dictatorial, tratando de levantar la decaída economía, pues todo el
Estado estaba en la ruina más completa y decadencia más envilecida.
Hace apenas unos lustros que comenzó a mejorar la situación después
del impacto agrario el que causó serios trastornos en la economía del Estado
y del que aún hoy estamos pagando sus consecuencias, pues el reparto precipitado de las haciendas entre la peonada, trajo una disminución catas-

359

�trófica en la producción agrícola y pecuaria, la que parece nunca se repondrá
a pesar de los miles de millones que se emplean en sacarla de la re sión
en que cayó.

D cia

Wl

sabio refrán: ••pre ta un huerto y a

en propiedad un erial y al

pac.o tendrás un erial; da

pac.o tiempo tendrás un huerto".

Hasta estos años, la población se mantu\'O más o menos dentro de un
crecimiento moderado y table, pero de ahí en adelante, gracias a las condiciones higiénicas mejoradas por las mara rillosas medicinas descubierta en
los últimos años· al liberúnaje rural y a condiciones económica m jores,
el crecimiento de la población
vuelve desorbitado, insólito, y da un alto
enorme en la gráfica que alcanza alw.s casi erti.cales. El censo de 1950 da
para el Estado 850,000 habitantes y, para la Ciudad 130,000.
Corrieron los años añ de paz y prosperidad y para 1960 San Luis
Potosí había llegado a ser una ciudad rnodema en plena expansión la cual
comenzó a figurar corno uno de los polos indu triales del País, un importante
cruce de carreteras y centro comercial de gran potencialidad.
El

nso de 1960, muy detallado y completo señala para todo el ~ta.do

un millón de habitantes y para la iudad 165 000.
Ho en 1977, la Ciudad d San Luis Potosí cuenta con una pobla ión
de 300,000 habitantes, de lo cuale 160 000 son mujeres y 140,000 hombres. ¡ La totalidad n todo el Estado e de un millón y medio de almas con
uno de los índices de natalidad más alto del mundo!
A pesar de ello, la ciudad de an Luis Potosí no llegará nunca a ser una
gran concentración humana por las carencias de que adolece; se rnantendrá
dentro de un límite razonable de ciudad chica con reminiscen · as de pueblo
olonial con su atmósfera límpida r el ámbito de sus casas !len aún con
las resonancias de las campanas d u múltiples templo .

UN GOLPE DE ESTADO

ONTRA HERNAN CORT!S •
GoILLERMO

PoJUlAS MUÑoz

EL
araTÍTuLO
·

n"'UE RE puesto a este trab .
.
mgresar a esta ilustre
instituc·, ªJº, .con el que pretend o hacer méritos
P
bros, pudo ser también "La
. ion ~oas a la bene olencia de sus miemo
pnmera msurrec .ó
' con tono más dramático .. :-L "
o n en la ueva España"
.
, q= La gran trai .6 ,, e
.
para anunciar las escenas q e
CJ n •
ualqwera serviría
u vamos a trata d d
. .
a a~uel momento de la Historia de Méxi r e escnbtr, que se refieren
Hacienda de la ueva Es - d
co, cuando el factor de la Real
pana, on Gonzalo de
l
1 ,
poder a Hemán Cortés
·
ªlazar, ogro arrebatar el
qwen se encontrab
terrestres siendo obemador y ca . ,
a en
apogeo de sus glorias
pitan eneral de la tierra recién conquistad
P
ara entrar en 1
.
a.
152
a escena, pnmero tencmo
4 }', además, plantear algun d I
s qu r montarnos al año de
el arte
.
os e os antecedentes
hi .
ro cambio de gobierno
. . od .
que oeron propicio
, 1r mtr uaend
,
actuar en la trama.
o a lOS personajes que van a

~n 1524, como es de todos sabido 1
. .,
qwsta
había asentado finnem nte' aLapaz que sigwo a la gesta de la con.
d
·
nueva T 0 och ·t1
rumas
la pi tal ven ·d
.
ti an surgía de las
CI a y a estaba bastante adelantada su construcción.

rc:ra

Trabajo
. . de 1975
de• Hi
. presentado d 30 de Jumo
.
"Qui~~:wy Geograíí:a ; antes de iniciar su
lllS~ a la Academia Nacional
car este trabajo a dos peno
' e
r. Porras Muñoz di1·0·
a Momeñor
] osemaria
, Escnvá
.
.
de Bala nas que .tengo muy dentro de 1111• coraz6n.·
C&amp;Clón y mi sacerdocio Dcsd
gucr, a quien, dcspub de Dios debo
.
.
·
e que tuve el
· ·1 •
mi vomc al cnt6 a pr,_.,...,,;,. mu' cst .,,
d
pnvt
egto
de
conocerlo
en
1947
•
• •
-eUw05
e Hi t ·
g•
, Slempre
cumento de Monseñor Escrivi en Roma' ona. mceram~nte conmovido por el falleque e.ta ceremonia le hab na
, dad o una gran
' apenas
al , hace Cinto días• creo con certeza
Y agradecimiento
·
egna. También lo dcdi
.
aquí.
.
' a quien, por haberme dado la. .d
co, con DU amor
. a Dll madre, prcae:nte entre nosotrol".
Vl a, es culpable de que yo cst~

361
360

�El gobierno se ocupaba de asuntos habituales: la celebración de acontecimientos singulares; el registro de nuevos vecinos que llegaban de la peníns~
y la asignaci6n de solares para que edificaran sus casas; la reglamentaoon
del comercio y de los edificios manuales; la repartición de huertas en los
alrededores de la Ciudad· ciertas obras de mejoramiento, de limpieza Y aun
'
de embellecimiento, etc. Todo parece indicar que la vida de la Nueva Espana

-

era la normal de c\lalquier poblaci6n.
Pero en Cortés no se había apagado el fuego que ardía en el corazón del
conquistador, las ansias de más poderlo, de dar mayor amplitud a su territorio. Todavía soñaba con e&gt;-1:ender el reino de Dios y el del emperador,
con llegar a más almas, a más regiones. Teniendo noticia de que al sur de
su gobernación había muchos pueblos, minas ricas y nuevas tierras, y siempre
con la esperanza de encontrar el paso de un mar al otro, Cortés envi6 dos
expediciones al mando cada una de sus capitanes más esforzados: por tierra
fue Pedro de Alvarado a Guatemala; por mar salió Cristóbal de Olid a lo
que hoy se llama Honduras y entonces era las Hibueras o las Higueras. Las
dos expediciones iban a re ultar contrarias a los planes de Cortés, pu
ambos capitanes se independizaron.
Aquí nos interesa la expedición de Cristóbal de Olid. Fue preparada con
detenimiento y en detalle por el mÍ$mO Cortés. Con anticipación envió a
lonso de Contreras a la I la de Cuba, relata Bemal Díaz del Castillo, con
seis mil pesos de oro, para adquirir caballos, cazabe, cerdos y tocinos,
'.Y otras cosas pertenecientes a la armada, el cual soldado enui6 Cortés

adelante de Crist6bal de Olid por causa que si veían ir la armada los
vecinos de La Habana encarecerían los caballos y todos los demás
bastimentos.
Con cinco navíos y un bergantín, Olid parti6 de la Villa Rica de la
Veracruz el 11 de enero de 1524. Hizo puerto en La Habana, avitualló con
abundancia a su flota, y tuvo tiempo de cambiar su lealtad, aliándose con el
gobernador de la Isla, don Diego Velázquez, quien era enemigo acérrimo
d Cortés, como ya sabemos, para hacer la conquista por su cuenta.
Don Carlos Pereyra parece querer disculpar a O lid, diciendo:

sintió de nueuo el influjo de Velázquez, su primer amo, o crey6 que
le sería fácil imitar a Cortés, sirviéndose de Velázquez hasta que dejase
de necesitarlo.

362

Pero un hecho ocurrido cuando la flota de Olid salió de La Habana nos
lleva a concluir lo contrario. Cristóbal de O lid topó con el navío en' que
,-iajaba el adelantado don Francisco de Montejo a su regreso de Castilla,
camino de su gobernación en Yucatán, e intentó apoderarse de esta embar&lt;"ación, lo cual no logró por ser más velera. Con Montejo venía de España
don Gonzalo de Salazar, el primer factor de la Real Hacienda nombrado
por Carlos V. En La Habana, Salazar se enter6 de la alianza de Olid y
Velázquez, y fue quien trajo la noticia a Hemán Cortés al hacer tierra en
an Juan de Ulúa el 23 de mayo de 1524.
Mientras dejamos que Olid siga su vía je a las Hibueras, veamos quién
era Gonzalo de Salazar. Hijo del médico de los Re es Católicos, el doctor
Juan o Francisco, como también e le cita, Fernández de Guadalupe, y de
doña Catalina de alazar, Gonzalo fue el "primer hijo de cristianos nacido
en Granada", nos dice él mismo con lo cual podríamos calcular que tendría
unos treinta años a su llegada a la Nueva España. Pero el cálculo resulta
&lt;.'rróneo porque en la conquista y al servicio de Cortés, ya andaba el mayor
&lt;le sus hijos, Remando de alazar. Para tener un hijo conquistador en 1519,
don Gonzalo debía ser bastante mayor de lo que presumía.

En su juventud, Salazar había servido de paje a los reyes don Fernando
}' doña Isabel, y luego fue continuo de la reina doña Juana; después prestó
~rvicios al emperador en las comunidades. En 1522 Carlos V nombró por
primera vez a los que habían de ser sus oficiales de la Real Hacienda en la
Nueva España, el tesorero don Alonso de Estrada, el contador don Rodrigo
d Albornoz, el factor don Gonzalo de Salazar, y 1 veedor don Pedro Almíndez Chirino.
alazar había casado con la burgalesa doña Catalina de la Cadena de la
'
que habían nacido, además de Remando, ya mencionado tres varones, Juan
Velázquez de Salazar, otro Gonzalo de Salazar y un tercero, cuyo nombre
no se con igna y de quien sólo sabemos que falleció en México, y una bija
doña Catalina de Salazar. La familia quedó en España, concretamente en
Granada, ciudad de la que era Veinticuatro don Gonzalo, por nombramiento
que le dio la reina doña Juana en Madrid a 30 de octubre de 1510. En
México, Salazar tuvo, por lo menos, un hijo mestizo, cuyo nombre desconocemos; fue ordenado sacerdote por el arzobispo don fray Alonso de Montúfar en 1561, a su regreso de Castilla, donde pasó dieciocho años al servicio
de don Francisco de Mendoza, obispo de Jaén.
Llegados los oficiales reales en la primera mitad de 1524,
363

�fueron muy bien rescibidos y ospedados de D. Hernando, el cual, en
11.0mbre de Vuestra Magestad, los admitió á sus oficios, y les hizo mucho
bien, y todos se le ofresieron por grandes amigos, en especial el factor
Salazar,

..

escribía después aJ rey el obispo de México, don fray Juan de Zum.írr::iga.
Pero en el juicio de residencia de Cortés, se relata que, al tener noticia de
que venían a hacerse cargo de la Hacienda real, los conquistadores discuúan
delante del capitán, si los había de recibir o los había de rechazar, discusión
a la que puso fin Hemán Cortés, diciendo: "si ellos no fiziesen lo quél quisiese, quél faria dellos su voluntad". El testimonio es parcial por venir del
testigo Bemardino Vázquez de Tapia, enemigo de Cortés y partidario de
Salazar.

Sin tener noticias de Cristóbal de Olid y con la novedad de su rebelión,
que le trajo el factor, Hemán Cortés inmediatamente organizó otra expedición, que puso al mando de su pariente, Francisco de las Casas, para que
fuera por tierra a someter a Olid. Además, empezó a planear todavía otro.
expedición, · que él mismo dirigiría, para lograr aquella conquista. Con algunos de los conquistadores, Salazar y Chirino se opusieron a que se alejara
de la capital, alegando precisamente el peligro de que se alzaran los indios
y se perdiera la tierra. Sus argumentos aumentaron al enterarse de que pensaba dejar como sus lugartenientes, encargados del gobierno, al licenciado
don Alonso Zuazo y a los otros dos oficiales de la Real Hacienda, don Alonso
de Estrada y don Rodrigo de Albornoz. Seguramente en esa coyuntura empezó a urdir su plan Gonzalo de Salazar y convenci6 a Pedro Almfodez
Chirino de que ellos debían acompañar a Cortés.
Camino de Coatzacoalcos

Hay una discrepancia en lo que se refiere a la partida de la expedición.
En carta de Hemán Cortés al rey, dice que el 12 de octubre de 1524 salió
a las Hibueras; sin embargo, su cuarta relación está fech~da "en la gran
ciudad de Temixtitan de esta Nueva España", todavía el día 15 del mismo
mes y año.
Hay otra discrepancia referente a su acompañamiento. En la quinta relación, Cortés dice que llevaba "alguna gente de caballo y de pie, que no
fueron más de los de mi casa y algunos deudos y amigos míos". Quizá trataba
de restarle importancia 1a su fracaso, pues Pereyra, recogiendo datos sueltos de
Berna! Díaz, la describe de la siguiente manera:

364

Llevaba una comitiva de príncipe. Le acompañaban Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, Luis Marín, Francisco Marmolejo, Pedro
de lrcio, Pedro de Sauceda, el Romo; Jer6nimo Ruiz de la Mota,
Alonso de Grado, Pedro Salís, Casquete; Juan Jaramillo, Diego de
Mazariegos, Gaspar de Garnica, Gil González de Benavides, y otros
que se le juntaron e11 el camitlo nuevamente llegados de España. Iban
también tres deudos de Cortés: los dos hermanos Juan de Avalos y
Hernando de Sayavedra, primos del conquistador, y un sobrino apellidado Palacios Rubios. No faltaba la indispensable doña Marina, sin
la cut:1 era imposible dar un paso. Le asistían un clérigo y dos frailes
franciscanos, flamencos, teólogos notables, que predicaban por el camino. Su servicio personal estaba a cargo del mayordomo Carranza
y del maestresala Juan de Jaso, del botiller Serván Bejarano, del despensero Guinea y de un Rodrigo M añuel, cuyas funciones no constan.
Tello de Medina cuidaba de las vajillas de oro y plata. Le atendían
su médico, el licenciado Pedro L6pez; su cirujano, maese Diego dr
Pedraza; su camarero Salazar, sus pajes, entre los que figuraban Puebla
~ Montejo, y ocho mozos de espuelas. Para distracciones le acompanaban tres halconeros: Perales, Garci Caro y Álvarez Montañez; cinco
~ú_si~os de ~~irimías, sacabuches y dulzainas, un volteador y un prestidigitado~ tttirero. El caballerizo Gonzalo Rodríguez de Ocampo, con
tres acemileros, llevaba a su cargo el ganado. La columna iba esguida
de una manada de puercos.
Toda expedici6n española llevaba auxiliares indígenas. Cortés escogió
de tres a cinco mil mejicanos, entre guerreros y servidores de los caciques. Figuraban entre los acompañantes de Cortés todos los principales
del valle, desde Cuauh émoc hasta el señor de T acuba.

Hasta aquí Pereyra. La muchedumbre era, en verdad, muy numerosa, pero
a l_os lados del capitán iban Gonzalo de Salazar y Pedro Alrrúudez Chirino,
quienes departían amigablemente con él. Bernal Díaz del Castillo nos cuenta:
.. .íbanle haciendo mil servicios, en especial el factor, que cuando Cortés
hablaba, la gorra quitaba hasta el suelo y con muy grandes rev,erencias
Y palabras delicadas y de gran amistad, con ret6rica muy subida le
iba diciendo que se volviese a México y no se pusiese en tan largo
Y trabajoso camino, y poniéndole por delante muchos inconvenientes; y
aun algunas veces, por complacerle iba cantando por el camino junto
a Cortés, y decla en los cantos: "¡ Ay tío, y volvámonos! ¡ Ay tío, volvámonos, que esta maiíana he visto una señal muy malat• I•Ay tío ,

365

�volvámonos!". Y respondíale Cortés, cantando: "¡,Adelante, mi sobrino!
¡ Adelante, mi sobrino, y no creáis en agüeros, que será lo que Dios

quisiere! ¡Adelante, mi sobrino!".
Como no consta que Cortés y Salazar fueran parientes, suponemos que
su canción era un canto popular de aquel tiempo, a menos que por amistad
se dieran el tratamiento de tío y sobrino.
Al avanzar lentamente la expedición, abriéndose camino por la selva tropical, hubo tiempo para amenidades. En un pueblo cercano de Orizaba,
contrajeron matrimonio Juan Jaramillo y la imprescindible doña Marina,
la Malinche, sin que parezca cierto que Jaramillo estaba borracho, como ha
asentado algún autor.
Salazar seguía aprovechando toda ocasión para afianzar su amistad con
Cortés y ganar su confianza. Al recibir noticias de sus amigos de México,
que le comunicaban los pleitos que tenían Estrada y Albornoz, quienes llegaron a desenvainar las espadas para atacarse, comentaba el peligro de su
gobierno con Cortés. Pero mejor dejemos que lo explique Bernal:
Y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino que
traía; que mirase a quién dejaba en su poder; que tenía al contador
por muy revoltoso y doblado amigo de novedades, y que el tesorero se
jactanciaba que era hijo del rey cat6lico, y que no sentía bien de algunas
cosas y pláticas que en ellos vi6 que hablaban en secreto después que
les dió el poder, y aun de antes; y además de esto, ya en el camino
tenía Cortés cartas que enviaban desde México diciendo mal de su
gobernación de aquellos que dejaba. Y de ello avisaban al factor sus
amigos, y sobre ello decía el factor a Cortés que también sabría él
gobernar, y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba
en México, y se le ofrecieron por muy servidores.
A 110 leguas de viaje, Salazar alcanzó su meta. Con "sus blandas y delicadas palabras", detalle en que insiste Bemal, agregando "decía tantas cosas
melosas y con tan amorosas palabras", antes de llegar a Coatzacoalcos, don
Gonzalo había convencido a Cortés de que los nombrara a él y a Chirino
para gobernar. Se les extendieron dos documentos. Según el primero, habían
de entrar a gobernar Salazar y Chirino con Estrada y Albornoz, si encontraban que ya estaban de paz cuando llegaran a México. Según el segundo,
Salazar y Chirin.o habían de sustituir en el gobierno a Estrada y Albornoz
si continuaban las disensiones de los lugartenientes. En cualquiera de los

36ñ

casos, el licenciado Zuazo había de retener su oficio de alcalde mayor y
teniente de gobernador y de capitán general.
Logrado su propósito, Salazar y Chirino emprendieron el camino a México. Dice Berna):
.. .cuando se despidieron el factor y el veedor de Cortés para volverse
a México, con cuántos cumplidos y abrazos. Y tenía el factor una ma:.
nera como de sollozos, que parecía que quería llorar al despedirse, y
con sus provisiones en el seno, de manera que él las quiso notar y el
secretario, que se decía Alonso Valiente, que era su amigo, las hizo".
Prosigue el plan
De regreso en México, Salazar y Chirino asisten a la sesión del Cabildo
de la Ciudad, celebrada el 29 de diciembre de 1524-, y presentan no el primero de sus títulos, que mandaba compartir el gobierno con los otros oficiales
reales, quienes efectivamente ya estaban en paz, sino el segundo, en el que
se estatuía que habían de sustituir a Estrada y Albornoz si todavía andaban
con dificultades. .El Cabildo acepta el nombramiento y los recibe como tenientes de gobernador, y toman posesión del cargo, quedando eliminados así
Estrada y Albornoz.
La siguiente reunión del Cabildo es presidida por Zuazo, Salazar y Chirino
y, siendo el 1 de enero, día en que se renovaban los cargos capitulares, presentan un documento, que seguramente les había dado Cortés cuando regresaron a la Capital, en el que constaban los nombres de quienes habían
de integrar el Cabildo en 1525. Los alcaldes ordinarios eran el comendador
Leonel de Cervantes y Francisco Dávila · para regidores del concejo se había
designado a Gutierré de Sotomayor, Rodrigo de Paz, Antonio de Carvajal
y Juan de la Torre; Pedro Sánchez Farfán era procurador del Cabildo.
Todos seguirán figurando en los acontecimientos que iban a ocurrir en los
meses siguientes.
El ardid no tardó en descubrirse, pues Cortés, suponiendo que todavía
gobernaban Estrada y Albornoz, les envió algunas cartas sobre el gobierno,
con lo cual se hacen cargo del engaño. Acuden al licenciado Zuazo, por ser
justicia mayor en ausencia de Cortés, en apelación contra Salazar y Chirino.
El 17 de febrero, Estrada y Albornoz se presentan en el ayuntamiento. Lo
primero que ocurre en esta sesi6n es que el Cabildo recibe a Rodrigo de Paz
por alguacil mayor, nombramiento que Je había enviado Cortés.

367

�los "privaremos del gobierno". Ganada la confianza de don Rodrigo y juramentados ante el capellán del factor, Salazar lo sacó de su prisión y le
señaló su propia casa p0r cárcel.
En seguida, Salazar se comunica con los contrarios, les hace ver que convenía sacar al preso de su casa por el rumor de que, siendo su enemigo
enconado, se le iba a envenenar, y lo llevan preso a la casa de Albornoz.
Después les explica que reprendió a Paz y prometió enmendarse y que, por
tanto, sería mejor soltarlo; el Miércoles Santo, 12 de abril, lo ponen en
libertad. Al día siguiente, Jueves Santo, a sugerencia de Salazar y siguiendo
una costumbre inmemorial, los cinco tenientes de gobernador y Rodrigo de
Paz comulgaron, para significar su amistad. El lwies de Pascua y por invitación de Alonso de Estrada, comieron juntos.
Con estos antecedentes se puede comprender por qué en la primera sesión
que tuvo el Cabildo, pasada la Pascua, a 19 de abril, Rodrigo de Paz r etrae
el voto que había dado el 25 de febrero a favor de Estada y Albornoz y se
declara por Salazar y Cbirino, produciendo de nuevo la división del Cabildo.
El alcalde Dávila vuelve a apoyar la sentencia del licenciado Zuazo, en tanto
que el otro alcalde, el comendador Cervantes, se afirma en favor de Salazar
y Cbirino y por la exclusión de Estrada y Albornoz. Los regidores Sotomayor y de la Torre también se encuentran en posiciones contrarias: el primero favorece el gobierno eonjunto de los cuatro oficiales reales, en cambio
el segundo se declara por el gobierno exclusivo del factor y del veedor.
En plena discusión, llegan al Ayuntamiento Salazar y Cbirino, y sus partidarios los requieren para que manden pregonar su nombramiento. A esto
se opone el alcalde ordinario Francisco Dávila, con lo cual Salazar le arrebata la vara de justicia, la rompe y se la lanza a la cara, diciéndole: "Daos
preso". El mismo día, 19 de abril de 1525, se pregona "en haz de mucha
gente", el gobierno de Salazar y Chirino. Al día siguiente se señal6 como
pena a quien obedeciera a otro que no fuera Zuazo, Salazar o Cbirino, el
perdimiento de todos sus bienes o, a falta de bienes, cien azotes.

Desaparecen los contrarios

No satisfecho con haberles quitado el gobierno a Estrada y Albornoz, Salazar se propuso eliminar a todos los que eran obstáculo para quedar él solo
con el mando. La prisión del alcalde Dávila mostr6 al pueblo el poder de
Salazar, a la vez que fue eliminado uno de sus enemigos más tenaces. Don
Gonzalo intentó ganárselo, ofreciendo restituirlo en la alca1día, y al ver su

370

firme opo~ci6n, planeó darle muerte, pero Dávila Jogr6
d I ,
Y se ocultó durante varios días. d
,
.,
escapar e a caree!
F
.
d d
, espues se refugio en el convento de S
rancisco, on e estaba fuera del alcance de Salazar El of1·0·
d . , an
cante hasta I 6 d · ·
·
o se eJo vae
e Jumo, cuando fue nombrado por Salazar
..
un cunado de Rodrigo de Paz, Cristóbal de Salamanca.
y Chirino,
La, siguiente víctima fue el licenciado Alonso Zuazo
todav1a compañero de Salazar
Chirin
. ' alcalde mayor y
O en el gobierno. Después de que
Zuazo fue des O • d d
y
Ciudad Estra~}ª
las hue~ _que le había concedido el Cabildo de la
l
,
y
~oz le p1d1eron que hiciera una informaci6n sob
os desmanes. de los teruentes de gobernador, de lo cual no tard
re
enterarse
los
mteresad
.
aron
en
limin
os y se pusieron de acuerdo con Rodrigo de Paz
e . ar a Zuazo. El martes 23 de mayo -seguimos en 1525par~
Cabildo, que presidieron Salazar Chir"
z
,
' se celebro
de portar armas
d, '
mo y uazo, y se trato sobre el derecho
y se man o pregonar una real cédula respectiva.

:i~

Esa misma noche se presentaron Salazar C . .
.
~rn_i~do, en la casa de Cortés, donde residí!n
s:ztgs
genRtío
s1sb.o Zuazo con su guardia
da
.
o e az. emejor trasladarse esa .
arma ' pero Paz lo convenció de que sería
ue
.
. ~ma noche a Texcoco, donde estaría a salvo hasta
q
cambiara la s1tuac10n. Acompañado de Rodrigo de p
d
,
hombres armados, emprendi6 el via"e el li
. d
. az y e treinta
una acémila
1
J
cencia o Zuazo, montado sobre
en ugar de uno de sus caballos, lo cual fue causa de di
En la madrugada del día 24 y todavía a tres leguas de T
I sgusto.
caron que "b
,
excoco, e comuni1 a preso y sena expulsado del país, a lo cual contestó

21::\

~ u;

con alegre rostro ... quel holgaba dello, porque creia que Dios le hacia
merced en sacarle de aquella tierra, por las comunidades que se ban
plan_teando de poco a poco, e quel no avi.a de dar lugar o av~ de
morzr en la demanda.

de
S Después
. comer
,
. en. Texcoco el

r

.
J d e mayo, fiesta
de la Ascensi6n del
enor,
continuo
el
VIaJe
hasta
llegar
a
Medell'
d
d
l
d 1 I
.
w, on e fue encarcelado en
~ casa e a guacil Alvaro de Saavedra teniéndolo prác♦:
•
rucado A
diad d
'
ucamente mcomu~
.. .
me
os e agosto fue embarcado en San Juan de Ulúa
:udo a La Habana. Con esta acci6n, Salazar cometi6 un error involun~:n ?~ba, Zuazo aprovechó una embarcación que había enviado Cortés a~
escnbrrle _una carta en la que le daba noticias de la situación de Méxíc! lo
cual motiv6 su regreso como Juego veremos.
J
F

Poco. antes
, regresado a México
d 1 de que fuera expulsa do zuazo, h ab1a
ranc1sco e as Casas' a qu1·en eortés h ab'ta enviado
.
a someter a Cristóbal

371

�de Olid, lo juzgó sumariamente y lo degolló. Al enterarse de que Zuazo
estaba preso en Medellin, Francisco de las Casas fue con doscientos jinetes
a intentar rescatarlo para que volviera a México a hacerse cargo del gobierno.
Zuazo rechazó su propuesta, pero con su intento, Casas se ganó la enemistad
de Salazar. Ni tardo ni perezoso, Salazar tomó preso a Francisco de las
Casas y lo envió a Castilla, para que respondiera en la corte por la muerte
de Cristóbal de Olid.
Por lo que se refiere a Estrada y Albornoz, aunque habían quedado eliminados del gobierno, ejercían con libertad sus oficios de Real Hacienda
y por su autoridad y su amistad con muchos de los habitantes de México,
seguían siendo un obstáculo y un peligro, por lo menos en potencia, para
la hegemonía del factor. Unos días después de la aprehensión de Zuazo,
corrió el rumor de que el tesorero y el contador iban a huir de la Ciudad.
Escondidos en la casa de Lucas Gallego, Estrada y Albornoz se enteraron
de que los gobernadores y Rodrigo de Paz, por su parte, andaban reuniendo
gente y buscándolos de casa en casa para aprehenderlos, después de haberse
cerciorado de que no se encontraban en su propio hogar.
Frustrada esta ocasión, Salazar esperó otra, que no dilató en presentarse.
Estrada y Albornoz resolvieron depositar el oro del Rey en el monasterio de
San Francisco, por temor a que fueran saqueadas sus casas. El oro fue encajonado y trasladado de noche al convento, donde se ocultó debajo de la
cama del padre guardián, fray Francisco de Soto. Luego resolvieron que
Albornoz llevara el tesoro a España, para poder infonnar en la corte de todo
lo que ocurría en México. A Salazar dijeron únicamente que para embarcar el oro irían a Medellín. Pero Salazar y Chirino exigieron que se les
mostrara el oro que enviaban y, una vez que lo habían visto, declararon
que ellos también irían a Medellín a entregar el oro en los navíos que salían
para España, fijándose el 25 de junio para su partida.
No obstante, los planes cambiaron. Dicho día Salazar y Chirino no quisieron acompañarlos aunque el factor les deseó buen viaje al encontrarlos ya
saliendo de la Ciudad. Estrada y Albornoz hicieron noche en Tlalmanalco,
donde los hospedaron los franciscanos. Tenninada la cena y cuando se habían
retirado, fueron prevenidos por unos indios de que algunos españoles venían
a atacarlos. De prisa se prepararon para defenderse, pero siguieron el consejo
de los frailes, de que estarían con más seguro en Chalco y emprendieron la
huida. De camino, un mensajero de Chirino les dio alcance, diciéndoles que
esperaran al veedor, pues quería acompañarlos a Medellín. Lo esperaron.
Chirino llegó con un pequeño ejército -ochenta jinetes y cien peones- y,
tomándolos prisioneros, los volvieron a Tlalmanalco a pasar la noche. Por

la mañana del 26 de junio los condujeron a México, con las manos atadas.
A la entrada de la Ciudad, los hicieron bajar de sus caballos y les ordenaron
"que cabalgase~ en ancas de las bestias de unos moros que trayan a fin de
que! pueblo viese que los trayan vituperadamente presos''. Se Je señaló
a cada uno su propia casa por cárcel, pero más tarde Albornoz fue a dar a
1~ atarazanas, a consecuencia de un rumor de que quería aliarse con Francisco de las Casas.

Otro enemigo a quien había que eliminar era Hernán Cortés. Habían
P_~do unos ~is meses sin que en México se tuviera noticias de la expedic1on .ª las H1bueras~. y se empezó a temer que Cortés y su gente habían
pereCJdo. Salazar teJ1Ó datos y leyendas y convirtió el temor en realidad.
H~~ía llegado Diego de Ordaz de España y, con un navío y un bergantín,
sa~o en busca _de, Cortés y su expedición. Unos indios Je infonnaron que en
Xical~go los .mdígenas habían dado muerte a los españoles, lo cual había
ocurndo efectivamente, pero se trataba de Francisco de Medina y Simón
de, Cuenc~ y otros que había enviado Cortés. Ordaz regresó a Veracruz y de
allí mando_ una carta al factor, comunicándole la noticia que había recabado.
Además, dice Bemal Díaz del Castillo:
Y como también hay en este mundo traidores y aduladores, y era uno
de ellos uno que le tenía por hombre honrado, que por su honor aquí
no le nombro, dijo al factor delante de otras muchas personas que
estaba malo de espanto porque yendo una noche pasada cerca del Tatelulco, que es a donde solía estar e/ ídolo mayor que se decía Uichilobos,
do está a!tora _la iglesia de Señor Santiago, que vi6 en el patio que
1e ardían en vivas llamas el ánima de Cortés y doña Marina y la del
c~pitán 'Sandoval, y que de espanto de ello estaba muy malo; también
vino otro hombre que no nombro, que también le tenían en buena
reputaci6n, Y dijo al factor que andaban en los patios de Texcuco unas
cosas malas, y que decían los indios que era el ánima de doña Marina
Y la de Cortés, y todas eran mentiras y traiciones, sino por congraciarse
con el factor dijeron aquello, o el factor se lo mandó decir.

S~ como fuere, a ~alazar le bastó para declarar oficialmente que Hernán
Cortes y sus acompanantes habían perecido. Mandó construir un túmulo
en la iglesia mayor y, vestido de luto, asistió a las exequias. También decretó
que todas las mujeres cuyos maridos habían ido en la expedición eran viud
.
b"1en por sus ánimas y se casasen".
as,
Y " que hic1esen
Declarada oficialmente la muerte de Cortés, procedía que se inventariaran

372
373

�La hegemonía de Salazar
sus bienes, para determinar lo que correspondía a sus herederos Y lo que
deb1a al fisco. Salazar sacó de su prisión a Estrada y Albornoz, para que los
cuatro oficiales real hicieran el inventario. Con este pretexto llegaron. a la
casa d Cortés la noche del sábado 19 de ago to. Todo era una maniobra
para sacrificar a Rodrigo de Paz. En su caso había varias_ razones de ~o para
eliminarlo. paz era alguacil mayor, siendo este motivo secundano, pues
ya vimos que el cargo que tenía Zuazo no sirvió Pª:3' respetar\?. Paz era
rimo hermano de Cortés y, al iniciarse el viaje a las Hibueras, babia quedado
~r administrador de su hacienda, la ual era codiciada por Salazar.
Habiénd
negado Rodrigo de Paz a que
hiciera el in~entario, después
se le acusó de que había reunido un cabildo privado con el fin de remover l
gobierno y poner otro; además:

se hizo fuerte en la casa del dicho eñor Gouernador con mucha gente
armada e tiros de artilleria e huuo en esta Cibdad tanto alboroto e escandalo que se obiera de perder la tierra e oviera muchas muertes de
hombres sobre aser el dicho ynventario.
Desde la plaza y a gritos, requirieron a Paz para que despidiera el ayuntamiento que había reunido e hiciera ~ a la ~ ' sin. lograr _nada hasta
que intervinieron algunos frailes y por su mtercesi6n cedió R~ng~ de Paz.
Después el factor mandó arar los suelos de la ~ de Cortes, . sin que se
encontrara el tesoro. in arredrarse en sus propoS1tos, a Rodrigo de Paz
se le dio el tormento de agua y le quemaron los pies con aceite hirviente,
para que confesara dónde se ocultaba el tesoro, pero manteniéndose firme
en su negativa porque no había tal entierro o por su lealtad, fue ahorcado en
la plaza pública en septiembre del mismo 1525.
Quitado de en medio Rodrigo de Paz, a Salazar solamente le quedaba
un estorbo para satisfacer su ambición de tener un poder omnímo~o. r¿&gt;s
nombramientos que había ido dando habían sustituido a los . funcionanos
con partidarios O pelel de alazar. Chlrino no era su contrano_ pero co_mpartía el gobierno; había que eliminarlo. Salazar aprovechó una msurrecci~n
de indios que se hicieron fuertes en el peñol de Coatlán, en O~ca, Y, e~v1ó
a Chirino a som terlos. Esto ocurrió después del día 2 de novtembre, ultuna
ocasión en que aparece Chirino en el Cabildo de México. Desde entonces,
don Gonzalo de

alazar quedó solo en el gobierno.

Pero regresemos al 22 de agosto, cuando alazar y Chirino expusieron
ante el Cabildo de México el delito de Rodrigo de Paz. Entonces asentaron
en el acta que

a mas de seis meses que no se sabe del dicho Señor Governador ni ay
nueva de el e que es publica boz e fama en toda esta Nueva España
que es muerto con todos los que con el yban por mano de les yndios.
Esto servía de introducción para exponer el caso de Rodrigo de Paz, d pué de lo cual el acta de Cabildo vuelve repentinamente sobre el tema del
gobierno:

.. .segund derecho e fuero e uso de España quando quier que algun
capitan general gouernador o correxidor muere los tenientes que tal
capitan general gouernador correxidor tenia presentados usaban de los
dichos oficios eran tenidos e obedecidos en ellos por su magestad hasta
tanto que .su magestad proveya de otros nuevos capitanes governadores
e correxidores pero que a mayor abundamiento por escusar los dichos
alborotos y escanda/os si necesario era les pedian e requerian que de
nuevo los recibiesen a los dichos oficios de tenientes de capitan general
y governadores de esta Nueua España por sus magestad s.
El procedimiento que siguió Salazar indudablemente fu audaz e ingenioso:
primero declara muerto a Cortés, de quien era tenient , y luego pide qu
se les reconozca por tenientes de gobernador y de capitán general por 1
rey, valiéndose del alboroto que él mismo había provocado con motivo del
inventario. El Cabildo pidió a Salazar y a Chirino que salieran de la sesión
para deliberar libremente, y consultó a u letrado, el bachiller Alonso Pérez,
quien mantuvo que el poder subdelegado no ·piraba con la muerte del
delegante. De nue o entraron a la reunión Salazar y Ch.irino, y fueron juramentados con su nuevo título, lo cual fue pregonado el mismo día para
que fu ra observado bajo pena de muerte y perdimiento de bien .
Al hacerse el pregón a las puertas de la casa del Cabildo, se encontraban
presentes Alonso de Estrada y Rodrigo de Albornoz y seguramente para
asegurar su vida y sus bienes en vista del triunfo del factor y del veedor,
aunque también para apaciguar los ánimos turbulentos de los partidarios de
cada bando.

375
374

�hicieron a todos los que allí estaban ayuntados un rasonamiento el efecto
del qual hera que todo estaba muy bien echo y que asy convenia al
servicio de su magestad y al bien de la tie-rra y que ellos eran alegres
y contentos de ello y que si alguna diferencia les parecía que avia
avido entre los dichos 'Señores factor y veedor tenientes de governador
y ellos avia sido todo movido a buen fin pensando los unos y los otros
que aseriaban mas en el servicio de su magestad y que lla se habian
acordado en el y que les rogaban que aquí adelante no se hiciesen mas
alborotos porque era en gran deservicio de su magestad y otras cosas
muchas dixeron a esto semejantes.

,1 1

A continuación rindió pleito homenaje el alcaide de las atarazanas y de
la fortaleza, Gonzalo de Ocampo, y luego los conquistadores y los principales vecinos de la Ciudad "juraron y prometieron de tener y guardar y
cumplir todo 1o contenido en el dicho pregón".
La tiranía de Salazar realmente empezó el 19 de abril de 1525, cuando
fueron excluidos del gobierno Estrada y · Albornoz, aunque todavía compartían el poder Chirino y Zuazo. El primero casi no merece tomarse en cuenta;
era una sombra de Salazar, quien lo maneja a su antojo. El segundo pudo
haber salvado la situación pero se muestra como un hombre débil y crédulo,
cuya buena fe no era para oponerse a la astucia y a la malicia de Salazar.
Muy pronto perdió su prestigio y hasta su rango, pues inclusive en las actas
de Cabildo se invierte el orden en que se enumeran los que presiden según
su rango, y se anteponen el factor y el veedor al alcalde mayor.
Al contarle sus pecados a Salazar, cuando ya había cesado en el gobierno,
se encontró que, en el tiempo que ostentó el poder, sus desmanes iban contra el rey, contra la república y contra particulares. Entre los primeros, una
de las acusaciones principales fue que se había apoderado de la provincia de
Tlaxcala, que Cortés había puesto en la corona, y había recaudado y retenido
los tributos sin enterarlos en la caja real.

,,

También había negado la toma de posesión de su regimiento a Alonso
Pérez de Valera, primer regidor de México nombrado por el rey, alegando
que ya se babia solicitado a Castilla, que estos oficios fueran cadañeros y que
se otorgaran a los conquistadores y pobladores para favorecerlos. No obstante,
muy poco después de la negaci6n, los procuradores a corte fueron instruidos
para que pidieran que los regidores fueran nombrados por el rey a perpetuidad. Además, en lo que se refiere al mismo Cabildo, corporación indtLdablemente fuerte gracias al principio del municipio libre que se trasplantó
de España, Salazar fue imponiendo servidores suyos, que le aseguraban el

fácil manejo de los que pudieran manifestar alguna opo · ·,
I Id
.
s1c1on. Así, nombró
a ca es, regidores, escribano y alguacil mayor a su antojo.
También se cuentan entre las acusaciones afectas a las dís · ·
1
¡ h b
pos1Ciones rea es
e a erse apoderado de algunas almonedas de esclavos, de las que sacó
~ucha s ~ de pesos de oro, que no ingresó a la caja del rey, y el haber
Jugado ruupes da~os Y otros juegos prohibidos y haber permitido que varias
personas también Jugaran.

!

Entre las oíensas contra la república, García de Llerena "como
d 1
,
. .
,
uno e
P ebl0 "
u , , ~cuso cnnunalmente a Salazar por toda su actuación en contra
del licenciado Zuazo, Alonso de Estrada y Rodrigo de Albornoz Rod · d
Paz y Francisco Dávila, a la que vino a sumarse la de
d'
ngo e
E ,
man a que puso
en spana, dona loes de Paz por los malos tratamientos y la muerte de su hijo.
Para granjears~ a1 pueblo, don Gonzalo quit6 encomiendas, huertas
solares en la Capital, muy especialmente a los que hab'
"d
l
y
dí ., d C ,
1an I O en a expeCIOD e
artes, y los volvió a repartir a sus paniaguados y a aquellos cu o
favor ~ataba de ganar. De sobra está decir que en cuanto cambi6 el gobie~,
los, ~nmeros poseedo~s reclamaron sus derechos y se efectuó la restitución
leg1tuna en la mayona de los casos.
Del monasterio de San Francisco Salazar sac6
·
f
¡
, .
'
a viva uerza a a gunas
~ ~~s vict~. que se habían refugiado en sagrado, por lo cual )a jurisdíccion edesJ.aSt1ca lo excomulgó J·unto con Chirº
ha
·
J
.
•
,
mo,
sta que cumpheron
a penitencia que se les impuso.
d

Cuando Salazar cayó preso, se encontró que "valía más de treinta mil
pes~s de oro lo q~e le secuestraron, demás de la cantidad de oro que había
e~viado a esos remos, que fue mucha '. De dicha suma por lo menos dí
mil pesos ~ran de Hemán Cortés, quien lo demandó por~ue los "menosca~'~
de su hacienda.
. Hay constancia de que el día de su aprehensión, muchas personas acudier~n a _las nuevas aut~ridades a recuperar joyas y preseas que Salazar les
babia qmtado. A Francisco de Orduña se le devolvió un búh d
los ojos de .chalchih 't . M , V'
o e oro con
.
.
U1 es, a artin azquez un pato de oro con un chalchihU1te; a Diego de Ordaz una ropa de seda "aforrada en pelle:xas negras"
una taza dorada con su "sobrecopa rica" · a Blas de Mo t
·
¡
y
d
,
n erro30 una sa sereta
e e.smeralda, por la que más tarde Cortés había de dar un caballo
una
C~tidad de pesos; y al mercader Francisco Miguel de Salamanca, :ierto
pano que le tomó a la fuerza.
El robo más escandaloso fue el que hizo a don Carlos, señor de Texcoco,

376

377

�quien acompañaba a Cortés a las Hi.bueras. Sal~ envió ~ Alonso _ortiz
de Zúñiga Antonio de Arriaga y Antonio de CarvaJal a la ciudad vecma Y
"traxeron 1munchas xoyas e plumas, e rropa rrica, e piedras". Salazar aleg6
que todo lo había enviado al rey, pero el nuevo alcalde mayor sostuvo que él
lo había restituido a su propietario.
En general, los testigos del juicio de residencia de Salazar y Chirino ~tán
de acuerdo en que "andaban a viva quien vence" y que "e~ ~n tenudos
que de puro miedo e temor los obedescian". Por su parte, el licenoado Zuazo
había avisado a Cortés, que durante el gobierno de Salazar, "cada día había
cuchilladas y revueltas".

Alguna cosa positiva había de aparecer entre tanta desventura. En ~ecto,
Salazar y Chirino mandaron reparar la fuente que surtía de agua a 1~ Ciudad
de México, y "fizieron la Iglesia mayor desta Cibdad, la qual el clicho _Don
Remando [Cortés] no habia querido ni quiso fazer". Entre las declaraciones
se encuentran datos interesantes sobre el primer lugar de culto ~ue tuvo
México, aparte de 1a capilla del primitivo convento de San Francisco. Por
disposición de Cortés,

se descia misa en u11a sala baja gra11de [de su casa1 e de alli la fizo sacar
la dicha Iglesia para meter aUi sus armas en la dicha _sala, e se pasó el
altar a un corredor baxo de la dicha casa donde soban antes estar; e
porque era pequeño, fizo fazer un colgadizo de paxa del dicho corredor, e aun alli no cabia la xente e se estaban al sol algunas.
Asimismo el regidor de nombramiento real y partidario de Salazar, el doctor CristóbaÍ de Ojeda, después de afirmar que no sabe que haya "mercadeado
ni tratado''¡ sigue diciendo:

antes sabe quel dicho Factor a usado siempre de su. oficio, bien e lealmente, como bueno e leal servidor de su Magestad, e deseando e procurando que todos estobiesen en paz, en seruimiento de Su Magestad.
Aun en la d sgracia, algún amigo le quedaba a don Gonzalo de Sa)aza.r.

La ca1da
A principios de enero de 1526 apareció la primera sombra sobre. el gobierno de Salazar: después de casi un año de silencio, lleg6 a México una
noticia de la expedición a las Hibueras. El día primero del año había trans-

378

currido con la tranquilidad habitual, renovando Salazar, según costumbre,
el Cabildo de la Ciudad y nombrando a sus más allegados para los principales cargos. Pero antes d l día cuatro llegaron a Tecamachalco algunos de
los indios que habían acompañado a Alonso Valiente, su encomendero y secretario de Cortés en la expeclición a las llibueras, y clijeron que habían dejado
a todos sanos y salvo .
La noticia vino a México, a Juana Ruiz de Mansilla, mujer de Alonso
Valiente, una de las que se habían negado a contraer nuevas nupcias por ser
oficialmente I viudas", y de Juana se desparramó por toda la Ciudad. Llegada
aquella novedad a oídos de Salazar, la mandó aprehender, acusándola de
bruja y de contravenir el decreto que prohibía negar que había p recido la
expcclición. En un juicio brevísimo, Juana fue sentenciada a ser sacada en un
asno por las calles principales de México, pregonándose su delito y dándosele
cien azotes. Después fue encarcelada en la casa de Juan Ceciliano, en espera
de er enviada a Medellín y de allí al destierro.
Si bien Salazar pudo dominar la situación e infundir miedo y hasta terror
a los habitantes de México&gt; para algunos aquella noticia debió a ivar su
e pcranza, y en el factor, por lo menos, nació la duda. e fortificó en la casa
d Cortés, haciendo llevar allí la artillería de las atarazanas, de la cual nombró jefe a Luis de Guzmán, y redobló su guarclia personal, que mandaba el
conquistador Ginés ortes.
El domingo 28 de enero, por la noche, llegó a la Capital un criado de
Cortés, Martín Dorantes, a qui n enviaba con cartas para sus partidarios.
Dorantes había desembarcado ocultamente cerca de Veracruz, se disfrazó de
campesino, hizo el viaje a hurtadillas hasta México, y lleg6 dircctament al
monasterio de San Francisco, donde estaban refugiados los amigos del Capitán. A pesar de tanto sigilo, se enteró Sala.zar e inmediatamente envió
un correo a Chirino, quien se encontraba en Coatlán.
En el convento el regocijo fue enorme al saber que Cortés y sus a ompa-

ñantes no habían fallecido y que ya se dirigían a la Capital. Los que recibi ron la noticia -Andrés de Tapia y Jorge de Alvarado, entre otros muchos-bailaban, cantaban, gritaban y brincaban del contento que tuvieron. Desde el
monasterio salió la nueva a los demás partidarios, en especial a Alonso de
Estrada y a Rodrigo de Albornoz, quien se portó con la doblez que lo caracterizaba: como Salazar le pidió ayuda, se quedó en su casa, esperando para
estar de parte del bando que triunfara.
Por la mañana d J día 29 el Cabildo de México se reunió on Sala.zar en
la casa de Cortés y alli fue notificado de que en el convento de San Fran-

379

�cisco les esperaban los documentos que había traído Martín Dorantes. Salazar se neg6 a ir, pero los concejales se trasladaron a la casa de Luis de la
Torre, frente al convento, donde se leyeron las cartas que enviaba Cortés.
Por éstas se supo que revocaba los nombramientos de Salazar y Chirino y
designaba por I~garteniente de gobernador y capitán general en su ausencia
y mientras regresaba, a su primo, Francisco de las Casas. Se presentó en la
reunión Alonso de Estrada y apareció, por fin, Rodrigo de Albornoz.
La sesión se prolongaba por dificultades que presentaban los partidarios
de Salazar. Por ejemplo, al presentar Estrada su título, con el cual reclamaba
el gobierno, el regidor Gonzalo Mejía, pidió examinarlo y, al detectar una
enmendadura, sugirió que el documento era falso. Estrada escuchaba detrás
de la puerta y entró violentamente, quitó su espada a Mejía y le anunció que
era preso; el alcalde Diego de Valdenebro protestó esta manera de actuar, y
Estrada le arrebató la vara de justicia y ordenó su aprehensión. En la calle
se agolpaba el pueblo, y se oía gritar "ahorquenlos", "echenlos desas ventanas abaxo" y "si no lo quereis fazer, dadmelos a mi, y yo los ahorcaré".
Por fin, después de constatar que Francisco de las Casas estaba ausente en
Castilla, el Cabildo decide que han de tener el gobierno Alonso de Estrada y
Rodrigo de Albornoz, por haberlo dispuesto así Cortés antes de salir a las
Hibueras. Inmediatamente tomaron posesión del cargo, nombraron a Leonel de Cervantes por alcalde ordinario en lugar de Diego de Valdenebro, al
bachiller Juan de Ortega por alcalde mayor, y a Andrés de Tapia por alguacil mayor y, una ve2 que se había pregonado el cambio de poderes, recibieron pleito homenaje de Jorge de Alvarado, alcalde de las atarazanas.
Si bien el cambio de gobierno había sido ruidoso, la caída de Salazar fue
estrepitosa. Sus enemigos, que eran unos 150 hombres, además del pueblo
que los seguía, marcharon a la plaza mayor y encontraron la artillería asestada frente a la casa de Cortés. Por más que Salazar ordenaba qµe dispararan
los cañones, ante el tumulto el capitán de la guardia huyó por las azoteas y
el de la artillería desapareció por una puerta. En el mismo momento en
que el factor intentaba disparar un cañón, fue tomado preso. La batalla había
durado sólo media hora. Allí mismo, en la casa de Cortés, el carpintero
Alejo de Torres hizo una jaula de gruesos maderos en la que fue encerrado
el poderoso factor, engrillado, encadenado y con guarda de vista. Poco después Je hacía compañía Pedro Almíndez Chirino, quien regresó de Oaxaca
y se refugió en el convento de Texcoco al sabe{ la suerte de Salazar, de
donde fue traído a México.
Se dice que la gente desfilaba por aquella prisión a ver los presos y a burlarse de ellos. Gonzalo de Ocampo, el humorista de la conquista, quien com-

380

puso unos libelos a muchos de los personajes de su tiempo, simulando que
eran frailes de un convento del que era superior Cortés, no omitió a don
Gonzalo de Salazar, de quien dijo:
¡ Oh, fray Gordo de Sala.tar,
factor de las di/erencias!
Con tus falsas reverencias
engañaste al provincial.
Un fraile de santa vida
me dijo que me guardase
de hombre que asl habla.se
ret6rica tan polida.

Epílogo
Abusando de la paciencia de tan benévolo auditorio, voy a explicar brevemente lo que ocurrió a Gonzalo de Salazar después de esta aventura, aunque
con su caída propiamente se agota nuestro tema.
Durante el gobierno del licenciado Marcos de Aguilar, Salazar -y Chirino
fueron sacados de la casa de Cortés y trasladados a otra prisi6n, a pesar de un
complot organizado por sus amigos para liberarlos. Finalmente fueron puestos en libertad y recobraron sus oficios de factor y veedor de la Real Hacienda.
Sin perder nunca las oportunidades que se le presentaban, Salazar aprovechó

la llegada de la primera Audiencia, para hacerse amigo de Nuño de Guzmán

.
amistad
que éste aceptaba, seguramente, porque el factor era un contrapeso'
a1 poder de Cortés. Nuño de Guzmán Je dio licencia para ir a Castilla,
dejando la factoría a cargo de su cuñado, Antonio de Cadena. De regreso en México, encontró que se le habían intervenido todos sus bienes por
un desfalco que se descubrió al tomarle cuentas.
Poco después, don Gonzalo fue sucedido en la factoría por su hijo mayor,
Remando de Sala:zar, quedando él como regidor del Cabildo de la Ciudad
de México hasta 1549 o el siguiente año, cuando falleció.
Para entonces, Salazar había traido a todos sus hijos a México, y aquí
casaron. Juan Velázquez de Salazar fue marido de doña Ana de Esquive!;
tuvo una plaza de regidor de México durante muchos años e hizo dos viajes
a España; tuvo su casa en la plaza de Santo Domingo, y la vendió al Tribunal del Santo Oficio. Gonzalo de Salazar, hijo, casó con doña Antonia

381

�Dávila; {ue alcalde ordinario de México en 1564, _Y uno de ~ hibos~ra:
llevó el mismo nombre, fue obispo de Yucatán. Fmalmente, dona a ..
.
. da de Ruy Díaz de Mendoza, del que tuvo un hiJO. y
de Salazar vmo viu
·
J conquts
una hija que trajo consigo; aquí contrajo segundas n~pe1as con ;
tador de la ueva Galicia, el capitán Cristóbal de c:&gt;nate; uno . e susMé ~u. hizo la conqwsta de Nue o
xico.
chos hijos fue Juan de Onate, qwen '
d
blad res" como
Todos tuvieron familias numerosas -• fueron gran es po . , o ,' .
decla- y sin duda, en nuestro México actual, qwza aqw m1SID0,
:::c:s
ha~r muchos descendientes del intrépido don Gonzalo de

;ben

Salazar, "el que se alzó con el reino".

OTES O

THE MEXICAN SILVER MINING INDUSTRY I
1590's*.
P.

J.

THE

BAKBWELL

University of

ew Mexico.

THAT SU.VER MININO was an important part of the economy of Mex:ico
during the whole colonial period needs no str ing. Tbe quest for mines and
tbe subsequent exploitation of ores were responsible for tbe early exploration
of many areas, for much of the growth of interna} trade, and for agricultura]
devclopment in many regions. ilver itself was the vital fluid of the body
economic, tbe major export of the colony, and one of tbe major incentives
impelling pain to maintain her exclusive control over many great and
empty tracts of territory. Despite these and other familiar qualities of the
industry, the ubiquity of mining in Mexico stil1 surpri . Toe few great
names ring out in both manuscripts and ancient and modem historical writings: Trueco, Pachuca, Guanajuato, San Luis Poto í, Zacatecas Parral. Tbese
were indeed the places from which most silver came. But the dozens of lesser
centres which existed, and which played their part in their day, are long
gone from view.
A mo t revealing manuscript beld by the Briti b Library (BL) gives a
reminder of tbese lesser centres' existence, while providing a good measure
of tbeir importance relative to tbe great mines. It also offers much general
information on Mexican mining in the Iast years of the sixtecnth century
a time in the industry's history about which little is yet known. From tbe
manuscript, estimates of silver production can be made. And a surprising
conclusion about tbe mining labour force also emerges: free Indian wage
• I am much obliged to Judith Reynolda Bakewell, Elinore M. Barrett and Michael
L. Conniff for their criticisms of this article. The errors that remain are my own
responsability. PJB.

,.

382

383

�· d a lmo t 70at.
o{ it• Tbis fincling goes
far towards
contralabourers compnse
70
.
•
f
d
·
that
.....
:n:ng
Iabour
in
colonial
Mcxico
was
orce
dicting past assumpt:tons
............,
labour.
The manuscript ai is wrongly described in the Gayang~ catalogue of ~~
· d ocuments 2 as 'Estado de minas y romeros .en el Peru .
Librarys Hisparuc
lt consists of a large table showing the names of mining cen_tres m four areas
f l . 1 Mexico in 1597: New pain, Zacatecas, Guadiana and Guadao co orua
. isdº ·
f th Treasury
Clearly these areas correspond to the Jur icbons o
e
.
la .
Jara. (cajas reales)
'
offices
of Mexico City, Zacatecas, D urango and GuadalaJara
.
1
-the offices into which flowed the tax taken by the C~~ on si er
duced. These jurisdictions extended to embra~ all the ~ g centres of
,
S . , . be used in this say only m the sense of the
day. (The tenn ew pam wi11
•
•
for the
. rial Jun
. . dic..:on
of the caJ·a real of Mexico
C1ty. • See
the Map
ternto
u:
•
•
)
rough boundaries of the four areas and locations of m.uung centres .

p:

The BL table summarises the r ults of an official_ ins~ti?n, or visita¡o:
the . . industry. For most centres in the four regions it gives ~entyinformation. ine of these data are about mercury, w~ch was a
:asic raw material in the silver refining process: its supply to the mines : d :
the current Crown monopoly, and various estimat of. the deb ow ~
miners in each centre to the Treasury for mercury recewed. Then fo~ .
. sh ov,m the number of mineros in it,3 the number
of .functiomng
centre JS
.
• (h
refineries ( haciendas en beneficio), the number of dilap1dated refmenes -~. d
'das) the number of animal and water powered stamp m1 s
cien as ca,
,
.
(·
· d l
( in enios) ' the number oí machines for washing refined ore ingenios e avar~ the number of mules in use, the number of black slavcs held, the num~
f
lndian wage-labourers (naboríos)' and the number of forced Indian
~bourers (indios de re partimiento) . Othcr data
eo for. each centre
:_
.
refined at the time the information was collecte
the amount o f ore be tng
.. • ,
the additional numbers of forced labourers that the míners were petitiomng
tbe Crown to grant them; and the amounts of maize, candles, salt an~ pulverised iron that miners were ask.ing the Crown to supply to tbe mdustry

ieces7

free

~

~

at subsiclised prices.~
B ºtish Libr ry Adclitiooal Manuscripts 13, 976, itcm 61 (ff. 34_6-7).
. h
• P:cual de Ga~gos, Co,alogu, of the manuscripts in 1he Spanuh la11guage m t e
Brüish Museum, 4 vols., London, The Trustees, 1875-93.
1 0
f both mines and refining milis, or at least of one or the other.
o feed Indian labouren and anunals;
.
· es·, &amp;alt
a.nd
• Mwnen
· to
candles to light mm
.
aIZe
ts
•
th
refinina
process
Subsidies
on
these
supplies
were
triturated iron as reageru Ul
e
--o
.
not granted by the Crown.
1

,.

384

The BL table seems to be the full original of the table accompanyiog a
document held by the Archivo General de Indias (AGI) in Seville. This
document has the title 'Relación del estado que tienen las minas de esta
ueva España y las de Zacatecas y lo que deben los mineros a su Magestad
y el azogue en especie que se les halló y la calidad de sus haciendas, cantidad
de gente que tien o, y lo que más piden para el avío de ellas, sacado [sic] de
las visitas que se hicieron en particular de todas las dichas minas por comisarios qu fueron a ello con bastantes in trucciones de lo que debieron hace.r'. 5
This AGI 'Relación ... ' con ists of a six-page commentary on the visitas,
followed by a table giving statistics for the mines of ew Spain and Zacatecas (with its adjacent mining village of Pánuco). The AGI table does not
supply any information about the other mines of the Zacatecas area, nor
those of the Guadiana and Guadalajara districts. The BL table does show
these mis.ID1g districts; there is, however, no commentary attachcd to it.
Tbe categories of data in the BL table are the same as those in the GI 'Relación ... ', and th figures are the ame Cor the mining centres mentioned
in both. (The Bancroft Library of the University of California at Berkeley
possesses a typ cript copy of the AGI 'Relación ... ' and a protograph of the
table accompanying it. These form part of the collectioo entitled 'Bancroft
Library Transcripts') .
The are obvious limitations to the BL table. umerous entries are íilled
either with a horizontal line or with zeros. It is impossible to tell in which
cases these blanks indicate a verilied absence of items in a particular category,
and in which cases the information was simply not gathered. So, for example,
for six of tbe minor centres of the Zacatecas district (Las ieves, Santiago y
San Marcos, Chalchihuites, antiago, la Hacienda del Capitán Urdiñola and
Mazapil) entries for the nine categories of mercury data are shown by a
series of noughts. These centres were clearly operating at the time of the
visitas, since the chart shows them to have haciendas en beneficio. Since it is
unlikely that they were all smelting centres (which would not require mercury),
the table should contain sorne record of the mercury they had received for
use in amalgamation. That it does not suggests that it is iocomplete. Again, in
the Zacatecas district, only the small Zacatecas-Pánuco area is shown as having ingenios de lavar. A horizontal dash is the only entry in this category
for the otber centres in the district• orne of which almost certainly did pos1

AGJ Máico 24, ramo 1, o. 7a - an enclo,ure with a letter of Viceroy
Monterrey to the Jcing, dated Mexico 24 April 1598. The 'Relaci6n ... ' iuelf is unsigned and undated. A note on the revene states that the visita referred to took place
in early 1597.

385
bum.auitu-25

�sess ore wa.shin apparatus. Yet agnin, a footnote to the table accompanying
th.e AGI 'Relación .. .' says that the officials who collected the information
failed to count all the mu! in use. Other exampl oí doubtful ompleten
could be given. In general, it seems that data are least complete for the Zacatecas district, rather fuller for Guadiana and Guadalajara, and complete for
ew Spain. For all four distri ts, though, sorne important categories do fortunately seem fully recorded: mineros, haciendas en beneficio, :in enios, esclaos, naboríos repartimiento. Other categories of rather 1 ss interest also appear complete-for example, the petitions made to the Crown for subsidised
supplies of mining goods.

Tite purpose of the manuscript.
The BL table and the AGI Rclaci6n-... ' summarise the findings of an
inspection of the Mexican silver industry made early in 1597 by officials
specially appointed for that purpose (comisarios). The inspectors appear
to have been sent out by the Viceroy Conde de Monterrey, who is probably
the author of the 'Relación ... ' (paragrapb 4 of which is written in the
first person, evidently by Monterrey). Tbe inspection was made with the
particular purpose of detennining the sums owed to the Crown by mine :md
refinery owners for mercury, and the likelihood of their being able to pay off
those debts. How had these mercury debts arisen?

In an effort to make a profit from the sale of mercury to silver producen,
and to ensure that a constant supply of mercury was available to them, the
Crown and its agents in Mexico had tried, between 1559 and 1572, to set
up a monopoly of tbe production and distribution of m rcury. To ma.'Cimise
production of silver, the Crown had soon found it necessary to advance mercury to miners on credit. A large debt quickly grew up, which the Crown
always had difficulty in recovering. Variuo ingenious procedures for advancing mercury supplies were then devised during the final quarter of the
sixteenth century, designed to iroprove the Crown's chances of collecting
the value of new mercury issues.
Toe mercury debts sbown in the BL table originated :in a serie of dep6sitos
made in 1582 by the Viceroy Conde de Coruña. A depósito was an amount of
mercury i sued on credit to a refiner by tbe Treasury. The reúner was expected to maintain the amount of th dep6sito thereafter as a steady stock,
so that be would always ha e mercury at hand to proc his ores. The method by which the tock was to be kept up was known as consumido. By this,
the refiner, when taking a quantity of sil er to the Trea ury for ta.xin and

386

assay, was to recei,·e from the Treas

to have used in producing that

~

the

~ount of mercury he was thought
quanoty of silver The
ra1
•
as correspondencia) between sil"
·
gene
ratio (known
.
. .
ver produced and me
1
1t vaned m time and place fr
rcury ost was known:
•1
•
om a 1owcr level of sorne 80
k (4-0
s1 ver gamed pe.r quintal (lOO lb5 ) 0 f
mar s
lbs.) of
mercury lost to
·
140 marks of sil er per quin tal f·
'
maxunum
of sorne
0 mercury.• The overall
th
. . .
d
. .
e rnmmg mdustry in thc early 1590' . .
.
correspon encia m
I 15 marks per quintal of
s IS. givcn ~ the 'Relación ... , , as about
mercury -a h1gh rabo which if
would suggest sorne degree f
.
,
,
accurateJy tated
that time Th
.
o prosperity and profitability in the industry of
.
e rabo may not, however hav been
.
. .
50 conS1Stently h1gh m the
1590 s a is noted below.
'

ª

One large advantage to the T
system of rep1enishing a refiner's
of the correspo~dencia-consumido
to bring to the Treasury all th sil
stock was that it encouraged him
would receive less new mere~ fr ver tbe produced. lf he did not do so, he
previous refining _
d
om e Treasury tban he bad used up in
an eventuaJly would have no
1 ft, .
.
thougb not wholly in practice
ne e smce in law,
' no mercury could be had
.d th
monopol . The s tem thu h I ed th
outs1 e e royal
ep
e Treasury to ens
h
.
produced in Mexico was b
h . f
ur t at all silv r
roug t m or taxation.ª

::.;s;rr

i;:r

Having received the depósitos issued by v·1ceroy C oruna
- m
. 1582
d
th .
o er lSSUes of mercury made d unng
.
h
'
an
t e rest of the 1580's th
·
refiners of the centres listed in the BL table th
. e mmers and
Jess than 617 024 pesos de oro común ( of 272 e Cro~, m July 1590, no
marav d1S) - the valu , at
' Thú range of ratios holds for Mexi
•
.
In later tim in colonial Mexico and _e.o ~ the ~1xtecoth and seventeenth centuries.
"!ver yield per unit of mercury l~st ~ stov~ mmbeenof panish South America, the
, Paragraph 3.
ve
generally higher.
1
· Mexico,
·
t At this tirn_e Ul
a tcnth (diezmo) of alJ silver r
.
o the Crown m rctum for access to th
bsoiJ which
.
~la bythromeros was
duc
e
su
was
•
pcrty of the monarch. The tax rate varicd from '
m w e exchwve proSee: P.]. Bakewell, Silaer mitúng ond sociel i place. to pla~ aqd from time to time.
(_Cambridge, England, 1971) , p. 182· D y n co~omal Me:nco. Zocatecas 1546-1700,
silver mining: Meicico and Peru' IÍ· . : Brad1~g and . Harry E. Cro s, 'Colonial
o. 4, ovember 1972 pp. 545.7'9 (p isp5o6nlrc2)AmFe11con Historical Review, Vol. LIT
'
' P·
•
·
'
cury supply question, see: Bakcwell, s·¡
·. .or further informauon
on the mer1
'~lonial silver mining ... ', pp. 562 _5
ch. 7 ; Brading and Cross,
minas de Álmodln, Vol I (Desde la lp
,
Matilla Tascón, Historia de las
Guillermo Lohmann illena Las . oca romana ha~ta el año 1645), Madrid 1958 ·
Seville, 1949.
,r1111a.s de Huancav,lrca m los siglos XVI '1 XVII~

;;~.;'.in:g···,.

387

�,,

current prices, of some 3,740 quintales of mercury. 9 To enable the debtors
to pa-y off this amount, the viceroy of the day, Don Luis de Velasco (the
younger), decided to issu.e another depósito to them - this one totalling,
according to the BL table, 6,917 quintales.10 The value of this depósito, together
with the outstanding mercury debt of 1590 (a total of 1,828,787 pesos de
oro común), was to be paid off thenceforth by veinteno - i.e. a twentieth
of ali the silver produced by miners and refiners. New issues of mercury,
including the amounts needed to maintain depósitos, were to be made after
1590 only when paid for cash down (de contado). Between July 1590 and
February 1597, the total sum paid by veinteno against the 1590 debt was
668,321 pesos de oro común - leaving the refiners still owing the Crown
1,160,466 pesos. It was their ability to pay off this debt that was the main
object of the 1597 inspection.

bave profited the Orown to recall the mercury it had issued? That would
have brought silver production almost to a halt, and left the Crown with
~ large amount _of mercury that could serve no pu.rpose. Finally, although
1t was true that m New Spain and Zacatecas-Pánuco, there was this stock of
~me 2,558 quintales, that quantity was far less than the depósito issued
m 1590 to those same areas (5,149 quintales). That is to say, the depósito
system, by which a refiner's stock of mercury was to be rnaintained at a
co~~t leve}, had failed. The refiner had been using up his individual
?eposito, and presumably not declaring sorne of the silver had produced with
1t, so as to save himself part of the royal tenth due on output. This tax
ev~ion did not increase the mercury debt; but on silver not declared, the
vemteno was not collected, which meant that the 1590 debt was not bein
paid off as it should have been.
g

Viceroy Monterrey, in paragraph 3 of the 'Relación...' concluded that
the Crown was not taking a great risk in tolerating the mercury debt. As
security, the refiners could offer their processing plants. They had many
guarantors (fiadores). (To obtain mercury on credit from the Treasury, the
refiner had to supply a guarantor) . And finally, the 1597 inspection had
shown that the refiners of New Spain and Zacatecas-Pánuco ( the only areas
referred to in the 'Relación.. .') had in stock at the time 2,558 ½ quita.les of
mercury worth 422,743 pesos de oro común.

. Despite Monterrey's reassurances of 1597, therefore, the Crown vas carrymg a large mercury d~bt that it _had little probability of collecting by any
means that would prov1de for 9ontmued high output of silver; and the Crown
was concerned that output should continue high. In the 1630's faced , 'th
•
'
VI
a pressmg need for immediate cash, the Crown did eventually grasp the nettle
and foreclose on the mercury debt. The cost was a severe depression of the
Mexican silver mining industry lasting until the final third of the seventeenth
c_en~ury. 11 In the first two decades of that century, attempts were made,
simil:11' to Velasc~'s in 1590, to recover the debt by encouraging silver produ~tJ.on through liberal issues of mercury. The result of this policy was onl
to mcrease the debt.
y

Monterrey was probably being over sanguine about the security of the
debt. The refiners claimed, according to paragraph 5 of the 'Relación.. .',
that the cash cost of building their processing plants had been 5 million
pesos de oro común. But the resale value of these haciendas depended on
market conditions at any particular time. If the Crown had foreclosed on the
debt ( as it eventually did in the 1630's) , seized the haciendas and offered
them for sale or lease, their effective value would have been far less than
the building cost. Neither was the existence of guarantors more than a token
of security, since the majority of guarantors were other silver refiners. The
mercury stock was similarly a poor form of secu.rity for the Crown, since
a large part of it, at the time of the inspection, was actually being used for
amalgamation, and was not readily accessible. Furthennore, what would it
• The debt may have been higher still, since the completeness of the figures shown
in the BL table for centres outside New Spain, is doubtful.
u This figure may be a slight understatement, since the BL table fails to mow
any dep6sito in 1590 to fifteen smaller centres in the Zacatecas, Guacliana and Guadalajara districlll.

,.

388

Silver production, 1590-97.
!he 'Relac~ón .. .' and the BL table contain information from wbich rough
estunates of silver production between J uly 1590 and February 1597 can be
made. The 'Relacion.. .' (paragraph 3) states that in that period total cash
sales of mercury by consumido in New Spain and Zacatecas-Pánuco were
about 2,500,000 pesos de oro común. The BL table does not show consumido
sales, but does record for all four districts receipts from the veinteno. From
both consumido and veinteno an approximation of production can be calcuJated.
.If the price of mercury is known then the quantity of mercury bought
w1th the 2,500,000 pesos de oro común under consumido can be found. Toen
if the correspondencia is also known, an estímate of silver output can ~
u For this, see Bakewell, Silver mining . .. , chs. 8 and 9.

389

�made. The price of a quintal of mercury in 1590 was 110 pesos de oro
de minas¡ from 1591 to 1597, 100 pesos de oro de minas.12 It is impossible to
know how much mercury was bought at each price; and for the purposes
of argument there is probably not much risk of clistortion in assuming that
the average price from July 1590 to February 1597 was 101 pesos de oro de
minas. This type of peso was valued at 450 maravedís; the peso de oro
común at 272 maravedís. Therefore, the approximate amount of mercury
bought by consumido was: (2,500,000 x 272) / (101 x 450)
14,961.5
quintales. These figures, it should be repeated, derive from the 'Relación .. .'
and therefore refer only to New Spain together with Zacatecas-Pánuco. This
however, was clearly not the total amount of mercury used betwecn 1590
and 1597, since, as mentioned before, the dep6sito declined substantially in
that period (by 2,591 quintales), and tbe quantity of mercury by which thc
depósito fell was pr~umably also used for refining. Therefore, in New Spain
and Zacatecas-Pánuco, total mercury consumption was 14,961.5
2,591
17,552.5 quintales. At a correspondencia of 115 marks of silver per quintal,
silver output would therefore seem to have been 2,018,537.5 marks; or, in
rough terms, two million marks.

=

+

=

Using information from the BL table, it is possible to go from this estimate
of production in New Spain and Zacatecas-Pánuco to one of total output in
Mexico. The table gives apparently complete information on the nw:nber
of functioning refining milis in ali four districts. The total number of such
mills in ew pain and Zacatecas-Pánuco is shown as 237. On average
each rnill thus yielded 8,517 marks of silver between J uly 1590 and F bruary
1597. The total number of milis shown for ali Mexico in the BL table is
373. Total output in Mexico was therefore in the regíon of (372 x 8,517)
3 1681324 marks in that same period. (This calculation assumes that the
number of mills had not varied between 1590 and 1597 · and that the output of
each mill was tbe sarne. Both these assumptions are unwarranted, but not so
much so as to invalidate the calculation.) lt should be emphasised that this
figure of sorne three million marks refers to production by amalgamation only,
and that to it should be added production by smeltmg, which will be men-

=

tioned in due course.
The veinteno may also be used to make estimates of production, since it
was supposedly a twentieth of all amalgamated silver produced. The BL table
shows veinteno colle ted in each of the regions between July 1590 and
u Bakewell, Silver mining . .. , p. 172.

390

February 1597, Íl1 pesos de oro común. These may easily be converted into
production figures in marks. 23 Veinteno and production figures are then as
follows :

Region

veinteno
(pesos de oro común)

production
(marks)

ew Spain
Zacatecas
Guadiana
Guadalajara

396,619
195,259
13,596
62,847

906.558
446,306
31,077
143,650
1,527,591

The total output suggested by the veinteno figures is therefore only about
half the three million or so marks calculated from the consumido. What can
account for this wide discrepancy? First, it is likely that the veinteno was
not fully collected, so that calculations of output derived from it are likely
to be on the low side.H Secondly, the correspondencia of 115 marks per
quintal of mercury, u ed above, may be too high for this period as a whole.15
Thirdly, it is likely that sorne of the mercury paid for under consumido had
not yet yielded si]ver at the time of the inspection of 1597. (There had been,
on the other hand, no carry-over of mercury from befare 1590 into the
period of Velasco•s new depósito of that year, since all mercury stocks were
recalled befare the new depósito was made.) These considerations, taken
together, suggest that output figures derived from consumido may be too
high, and those derived from vemteno too low. As a very rough estímate
of total silver production by amalgamation in the four regions from mid 1590
to early 1597, a figure of 2,5001000 marks is not implausible.
" le., marks of 2380 maravedís si!ver.

the accepted standard fincness of amalgamated

,. Cf. AGI México 23, ramo 2, No. 35 - an advertimiento of Viceroy Velasco II
to bis successor, the Viceroy Conde de Monterrey, dated México 20 January 1596.
Velasco complains that miners have avoided paying the veinteno by not bringing silver
to the Treasury.
,. Cf. AGI México 23, ramo l, o. 9 - Viceroy Velasco II to Philip II, México
4 April 1595. Velasco reports that in 1590 he ordered mercury distribution by consumido at a correspondencia of 115 in New Spain, and 140 in Zacatecas. But he has
recently lea.med that at Zacatecas the curre,nt ratio of silver gained to mercury lost
is 100 marks per quintal; and so has ordeted a correspondencia of 100 to be
generally observed in Mex:ico.

391

�To this amount mu.st be added production by smelting. This cannot be
calculated from any data given in the BL table. The sixth paragraph of the
'Relación.. .', however, gives sorne information about smelting, mentioning
Zimapán, lxmiquilpan, San Luis Potosí and Sichú as smelting centres ( congregaciones). It is stated that the last two were the most productive, and the
'Relación.. .' suggests that with encouragement from the Crown in the form
of subsidised supplies, they alone might together yield 100,000 marks of
silver a year. It does not indicate how much Zimapán and lxmiquilpan
produced; nor does it re fer to any production by smelting in the amalgarnation centres, though sorne did undoubtedly take place, since smelting was
the most economical way of refining the pockets of very high grade ore that
were occasionally found. All considered, a total smelting output of 150,000
marks a year seems reasonable. To.is would be in addition to an annual amalgamated output between July 1590 and February 1597 of roughly 370,000
marks - giving a total annual output in Mexico from all silver mining centres,
by ali methods of refining, of 520,000 marks. Given the amount of guesswork
entailed in arriving at this figure, it would be wise to round it off still further,
to half a million marks.
The state of the industry in 1597.
A little simple analysis of the information given m the BL table makes
it possible to assess the state of the silver industry in the four regions. In
makinab this assessmentJ it is convenient to consider information about refining plant separately from that on labour.
The predominant position of New Spain in silver rnining at this date is
perfectly clear. It had by far the largest numbers of refiners (mineros),
functioning refineries ( haciendas en beneficio) and stamp mills (ingenios.)
Table I, which ranks the dozen largest rcfining centres of Mexíco, judged
by the number of ingenios they had, clearly demonstrates this predominance
of New Spain: it had eight of the twelve leading centres, and only one centre
in New Spain (Ozumutlan) did not fall in the top dozen. ew Spain also
had by far the largest number of functioning refineries and of refiners. ( See
Table 2.) Next in ranking, to judge by these same criteria, came the Zacatecas
district; then the Guadalajara district; and finally Guadiana.
Oalculation of sorne basic ratios, however~ suggests differences in the industry's vigour in the four regions - differences that do not wholly correspond w~th the ranking made according to plant. Of particular interest are
the ratios between the nu.mber of ingenios in a district and the number
392

of mineros (1/M), and between the number of ingenios and the number of
haciendas en ben.eficio (1/H). The ratios in the four regions are as follows:

New Spain
Zacatecas
Guadalajara
Guadiana

1/M

1/H

1.31
2.01

1.57
2.40

1.14

1.14

0.92

1.00

The Zacatecas district, therefore, bad on average a larger number of stamp

milis per refiner, and a larger number per refinery, than any other d.istrict.
Tbe processing capacity of individual refineries in tbe Zacatecas district was
thus probably correspondingly greater than elsewhere, and investment in
fixed capital by individual refiners also would seem to have been larger. The
centres in the Zacatecas district where these tendencies were most evident
were: Avino (1/M and 1/H of 4.67), the twin centre of Fresnillo and San
Demetrio (I/M and 1/H of 3.13), San Martín, Las Nieves and Santiago
(all three with 1/M and 1/H values of 2.5), and Zacatecas-Pánuco (1/M
1.91 and I/H 3.25.) Few centres in ew Spain and the other two district.s
had values approaching these. Other things being equal, the Jarger capacity
of refineries in the Zacatecas district, and the higher ratio oí individual investment there, suggest a greater buoyancy and confidence in the Zacatecan
mining .industry than elsewhere -a sense of richer prospects. This expectancy
was borne out by the rapid rise of silver production in the Zacatecas district
between the final years of the sixteenth century and the mid 1620's.18
There is sorne indication, indeed, that from 1590 on the Zacatecas district
had e;cperienced a greater prosperity than the other regions, in that the
rate of veinteno payment per refiner had been far higher there than in
the other districts. The following table illustrates this. It shows veinteno
payments between mid 1590 and early 1597.
veinteno paid

veinteno/mineros
( pesos d, oro

( pesos de oro
District

común)

mineros

común)

Zacatecas
New Spain
Guadalajara
Guadiana

195,259
396,619
62,847
13,596

89
261
56
26

2,193.9
1,519.6
1,122.3
522.9

11

Bakewel!, Silver mining .. . , pp. 241-2.

393

�Toe high veinteno payment in the Zacatecas district is all the more striking
when the reported difficulty of enforcing veinteno collection there is taken
into account. (See note 14 above.) Doubtless, collection was also incomplete
in Guadalajara and Guadiana since they were areas just as remote as Zacatecas from the centre of Spanish administration. But the indicated rate of
veinteno payment in those areas is so much lower than the one in Zacatecas
that there' can be little doubt that the figures shown here provide an accurate
ranking. A further sign of Zacatecas' lead here is that the BL table, from
which the above data are taken, records veinteno payments for all centres
in New Spain, Guadalajara and Guadiana, but fails to show any such receipts
for si.x of the minor centres of the Zacatecas area.17 Even with this omissionJ
the table shows the Zacatecan refiners making significantly higher veinteno
payments than their fellows in other distcicts. If the nineteen refiners of the
centres for which the BL table shows no veinteno payments are excluded
from the calculation, then the remaining seventy refiners of the Zacatecas
district paid on average, from 1590 to 1597, 2,789.4 pesos de oro común
in veinteno - almost twice as much as the refiners of New Spain.
A further sigo of Zacatecas' vitality is that had the smallest proportion
of dísused refineries (haciendas caídas) to functioning ones (haciendas en
beneficio) of the four districts, as is shown in the following table.

A.

B.

District

Haciendas en
beneficio

Haciendas
caldas

Zacatecas
New Spain
Guadalajara
Guadiana

75
217
56
24

14
47

46
32

B as percentage

A+B

89
264
102
56

of A

+B

15.7
17.8
45.1
57.1

The decay of at least the refining section of the silver industry in Guadiana
and Guadalajara is clearly shown by these figures. It is very likely that the
high percentage of disused refineries in these regions also reflects a decline
in or~ extraction. Mining itself might have continued at a level commensurate
with the former number of working refineries, ,vith ore being sent to New
Spain or the Zacatecas district for processing. Butt the high cost of freight
makes that procedure unlikely.
I.e., Las Nieves, Santiago y San Marcos, Chalchihuites, Santiago, Hacienda del
Capitán Urdiñola, Mazapil.
17

394

One final point of interest about plant indicated by the BL table is the
difference in power sources apparent among the four regions. The stamp
mills of the haciendas required considerable energy; and washing vats were
sometimes also power driven. 18 Two sources of adequate energy were available
-water and animals. 19 The numbers of ingenios driven by each source in
the four regions were as follows:

District

Water
powered

Animal
powered

Total

New Spain
Zacatecas
Guadalajara
Guadiana

167
7
25
6

174
168
39
18

341
175
64
24

Water
Animal
powered
pow1red
as% of total as% of total

49
4
39
25

51
96

61
75

In no region did water power predominate - though it drove almost
half the ingenios of New Spain. In Zacatecas it was almost unknown - only
being used in Fresnillo, Chalchihuites, Avino and the Hacienda of Captain
Francisco de Urdiñola, aU of which were sited on or near strearns of sorne
size and permanence. The variations in power sources were naturally the
result of differences of climate and land fonn, both between and within
regions. New Spain was on the whole wetter and hillier than the other
areas - providing more fast strcams and more opportunities for damming
them than existed elsewhere. But even in ew Spain there were considerable differences from centre to centre. Zacualpa, for instance, had 23 water
powered stamp milis, but only 3 powered by animals. It lay in a area of
seasonal and only moderate rainfall, to the south of the volcano called the
evado de Toluca. But this was an area of deep valleys cut by streams, which
were presumably used to drive water wheels.20 Guanajuato, conversely, had
44 animal powered milis, but only 2 driven by water. It like the centres
of the Zacatecas district to its nort-west, was in an area of low rainfall - but
also one of wide plains, which were as suitable for raising large nurnbers of
mules as they were unsuited to building daros.
For a description of was.hii:ig vats, see Bakewell, Silve, mining. .. , p. 267.
The animal most commonly used was the mule. The BL table has a column for
'ingenios de mulas' for ew Spain and Zacatecas. For the Guadiana and Guadalajara
districts the corresponding column is headed 'ingenios de caballos'. It is uncertain
whether any differentiation was intended.
• Peter Gerhard, A guide to the historical geography of New Spain, (Cambridge,
England, 1972), p. 397.
11

'

1

395

�Labour.
The BL table provides an interesting conspectus of the labour force employed in the m.ining industry. In sum.mary, the situation was as follows. (See
Table 3 for infonnation on labour in individual centres.)

District

.~

Ncw Spain
Zacatecas
Guadal ajara
Guadiana
Totals

Black slaves
( esclavos)
Total
%

Free lndian
wage workers
(naborEos)
Total
%

Draft lndian
labour
(repartimiento)
Total
%

892
200
110
61

14.6
9.3
16.4
27.1

3582
1956
559
164

58.8
90.7
83.6
72.9

1619

1263

13.8

6261

68.5

1619

o
o
o

26.6

Total
labour
force

o
o

6093
2156
669
225

17.7

9143

o

The BL table refers merely to esclavos
not specifying whether they
were Indian or black. The likelihood is that they were black, since although
Indian slavery was not unknown in the late sixteenth century, nor even in
the late seventeenth, especially in tbe nort, Indian slaves were usually specifically identified. Naboríos were in effect free Indian labourers, lúred for a
wage by mineros. R epartimiento lndians were those drafted into tasks of
general public utility, under Spanish reguJations imposed mainly in the late
1570's. 21 The BL table appears to record the whole of the mining industry's
labour force - that is, employees both in extraction and refining; there is no
indication in the table, nor in the 'Relación.. .', that the labour infonnation
given applies to only one task or the other. 22
The most remarkable revelation of the BL table concerning labour is,
n For further information on labour in general, and particularly in mining, see:
Woodrow W. Borah, New Spain's century of depression, (Ibero-Americana 35, Berkeley and Los Angeles 1951), pp. 30-44; Bakewell, Silver mining.. . , pp. 124-9;
Robert C. West, The mining community in northern New Spain: the Parral mining
distri,t (Ibero-Americana 30, Berkeley and Los Angeles 194-9), ch. $¡ Brading and
Cross, 'Colonial silver mining ...', pp. 557-60.
22 The BL table indicates that in 1597 there were 1014 naborfos in Zacatecas and
Pánuco. Bishop Alonso de la Mota y Escobar, visiting Zacatecas at sorne time between
1602 and 1605, found approximately 1,500 Indians working in all sections of the mining
industry. Allowing for the fact that Zacatecas' silver output grew considerably between
1597 and 1605, it seenu reasonable to suppose that the 1014 naboríos of 1597 were

396

undoubtedly, the very small size of the work force. There were fewer than
10,000 workers in the whole of the silver industry, producing two-thirds of
the value of Mexico's exports to Europe at the end of the sixteenth century. :u
The smallness of the figure tends to reinforce earlier arguments u that the
decline of the Mexican native population in the sixteenth and early seventeenth centuries was not the major determinant of the mid-seventeenth century decline of the m.ining industry. 25
A second notable feature of the industry's labour force, clearly shown by
the BL table, is the preponderance in it of free-wage workers. They comprised
almost 70% of all labourers in 1597. There were almost as few forced Indian
labourers as there were black slaves. Woodrow Borah, using the incomplete
version of the table held by the Bancroft Library, stressed tlús prevalence of
free labour in his now classic essay. New Spain's Century of Depression, pointing to it as typical of the response of the Spanish economy of sixteeenth
century Mexico to the decline in lndian numbers. 26 That is, as a great part
of the native population existing at the time of the Conquest vanished, the
Spaniards brought into operation a series of labour systems that ensured
them a progressively larger share of the remaining Indians' labour time. The
final step in this series was the coming, and rapid expansion, of free wagelabour, which gave Spanish employers complete access to the work-effort of
those Indians they chose to hire. The Bancroft table used by Borah does not
show, however~ any information for the Guadalajara and Guadiana districts,
nor for the Zacatecas district beside Zacatecas and Pánuco themselves. The
those working in both extraction and refining and that the BL table's labour data for
other regions also apply to both extraction and refining. See Alonso de la Mota
y Escobar, Descripción geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y
Nuevo León (Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, Guadalajara, 1966),
p. 66.
20 See Fran~is Chevalier, 'Les cargaisons des flottes de la Nouvelle-Espagne vers
160.0' (Revista de Indias, Año IV, No. 11, 1943, pp. 323-30), p. 329. Indeed, the
proportion of silver in the export to Europe may have been larger even than this,
since Chevalier refers to 1609, by which time the value of non-metallic exporta from
Mexico to Europe had risen well above ia level of the fmal years of the sixteenth
century.
" E.g., in Bakewell, Silver mining... , pp. 199-201¡ and D. A. Brading, Miners
and merchants in Bourbon Mexico, 1763-1810, (Cambridge, England, 1971), pp. 9-10.
• For a discussion of the decline, see Brading and Cross, 'Colonial silver mining'... ,
pp. 568-74. The major restraints on the industry in the seventeenth century seem
to have been lack of mercury, depletion of ores, and - until the final third oí the
century - lack of capital.
• Pp. 37-8.

397

�total absence of repartimiento in these areas adds strength to Borah's argument. Repartimiento, it is true, still persisted in ew Spain, providing just
over a quarter of mining labour there. Draft labour was clearly more firmly
rooted in New Spain than elsewherc, since Central Mexico had from long
before Conquest a denser and more scdentary native population than the
other areas under discussion here. It is thus a region in wbich repartimiento
was easier to implement.
The social implications oí this prevalence of free wage-labour in the
mining industry still remain to be investigated. Naborías seem, by the late
sixteenth century, to have formed a compact professional mining force, more
completely a part of the Spanish economy of Mexico than other native
groups. Many of them Ji ed permanently in the mining towns, which were
largely new panish foundations, unfamiliar in form, and oíten in ]ocation,
to the Indian. (The northem mining centres, for example, were in areas
strange to the naborías, who carne mainly from Central Mexico). 1n Zacatecas, and presumably elsewhere, some naborías lived in the refining haciendas
themselves - others in the town, congregatin into barrios according to their
regional origins. Despite this attempt to find solidarity and cornfort in
gathering like with like, the rnining naborías must have been exposed to an
intensity of acculturative influences not experienced by the majority of lndians.
The history of this early industrial proletariat of native Mexicans awaits its
researcher. 27
Still unknown, also, is the extent to whi h these naborías were retained
by debt. The first paragraph of the 'Relación...', notes that they owed a
Iarge sum to their employers, and that these went to great expense to recover
naborías who fled without paying off their debts. These debts were presumably
contracted as advances of wages or o{ goods on credit against wages. Nevertheles, it is impossible to know whether the employers purposely allowed the
debts to arise in order to retain labour or whether they had to offer advanced
wages in order to attract scarce skilled labour in the first place. There is
evidence from Zacatecas that in the late sixteenth century the latter practice
was the origin of naborías' dcbts, and that, in fact, the debts were a singularly
ineffective means of retaining labour. 28
~ Eric R. Wolf has provided a highly interesting account of trus proletariat in
and around Guanajuato in the late eighteenth century, in 'The Mexican Bajío in
the 18th century: An analysis of cultural intcgration', Synoptic studies of Mexican
culture, ed. Munro S. Edmundson { ew Orleans, 1957).
21 Bakewell, Silver mining ... , pp. 125-6. Cf. the findings of William B. Taylor,
who suggests that in eighteenth century Oaxaca, a Spanish land-owner might compete

•

398

It should perhaps be said that there is no necessary contradiction between
the earlier statement made here that shortage of labour was not a majar
deterrninant of the rnining industry's seventeenth century decline and this
evidence of competition far naborías. What the employers sought was experienced mine labour. The native population never fell to so low an ebb
that it could not supply the few thousand skilled workers needed in rnining,
though employers might have to bid ever higher to secure the skilled labour
they wanted. The cost of mine labour seems therefore likely to have risen
as the total lndian population fell. In this sense the decline of the native
population acted to depress the mining industry. But even this was a less
severe cause of the industry's difficulties in the seventeenth century than
the shortages of capital and mercury that beset it from about 1630 onwards. 29
The relatively small proportion ( about 14%) of black slaves in the work
force may seem surprising, in view of the heavy nature of rnining tasks and
the Spaniards' common belief that the black was physically superior to the
lndian.80 But it was soon found that blacks died quickly when put to underground mine labour, and that in general they tended to sicken easily in the
cool conditions of the high Mexican mining towns. Heavy mortality, added
to the high capital cost of black slaves, thus meant that they were used
rather little in the rnining industry. 81
The BL table lists fifty silver mining centres in Mexico (if the double
centres, such as Zacatecas-Pánuco, are counted as one) . Three of these, in
the Guadalajara district, were apparently abandoned, having neither refineries,
refiners nor workers. Presumably, though, to merit inclusion in the table,
they had been active fairly recently. These 50 centres contained 604 ingenios.
On average, therefore, they had about 12 eacl1; though in fact the distribution of ingenios among them was very unequal. The twelve leading centres
shown in Table I had 460 ingenios - or 76% of the total. It is therefore
explicable that the history of Mexican silver mining in the early to rniddle
Cor Indian labour by offering a higher cash advancc than his neighbours. See Landlord
and peasant in colonial Oaxaca {Stanford, 1972), pp. 149-50.
'" For an account of the decline of one of Mexico's major silver mining districts,
that of Zacatecas, see Bakewell, Sílver mining . .. , clu. 6-8. It must be admitted that
the degree to which the Zacatecan case was typical is not yct known.
• J. l. Israel, Race, cla.ss and politics in colonial Mexico, 1610-1670 (Oxford
1975), p. 67.
ii Israel, Race . .. , pp. 25-6. For similar observations about the use of black slaves
in Peruvian mines, see Frederick P. Bowser, Tht A.frican slave in colonial Peru, 15241650 (Stanford, 1974), pp. 13-14, 119.

399

�colonial period should be dominated by a small number of great names.
But the importance of the lesser centres sbould not be underestimated. The
existence of eacb was the outcome of arduous exp]oration, which, though
mucb of it was íruitless, represented an addition to panish knowledge, and
sometimes scttlement, of outlying regions. Eacb centre, Jarge or small, stimulated the growth around it of a n w local economy, developing to supply the
mines with food, animals and raw materials. Long-distance trading also grew
up to link the centres, and incidentally to increase the intensity of Spanish
occupation of Mexico.

Table 1

Perhaps the most striking conclusion to emerge from this study of the
BL table is tbe predominance of the mines of ew Spain. There has been
a tendency, doubtless reinforced by the earlier work of this author, to assume
that after the strikes in the Zacatecas district in the mid-sixteentb century,
tbe majori.ty of Mexican silver carne from the mines of tbe northem pJateau. The BL table, however, shows ew Spain still dimonant in 1597, with
the central mines of Pachuca and Ta.icco leadin tbe fieJd by a large margin.
Accorcling to the veinteno record (see 'Production' above) New Spain was
yielding two-thirds of Mexico's silver in the 1590's. Even making a large
allowance for the vagaries of the veinteno figures, it can hardly have been
producing les, than half Mexico's total. The first great silver age of the
nortbem plateau tberefore seems to have come in the early decades of the seventeenth century, with the great boom at Zacatecas, the prosperity of San
Luis Potosí (in the AGI 'Relación' ... a budding producer, still regarded
as a smelting centre), and the Parral strike of the early 1630's.

The hvelve largest refining
ingenios.*
centres of Mexico m 1597, by numbers of

Ce1itre
l.
2.

Region

Pachuca
Taxco

ew

pain

ew Spain

3. Zacatecas + Pánuco
4. Guanajuato
5.
ultepec
6. Zacualpan
7. Cuautla
8. Fresnillo
an Demetrio
9. Tlalpujahua
10. Sombrerete
11. Temaxcaltepec

+

12. San Martín

Zacatecas
ew pain
ew pain
ew Spain
New Spain
Zacatecas
ew Spain
Zacatecas
New Spain
Zacat cas

Ingenios
82
81

65
46

40
26
26
25

19
18
17
15

•. The_ signüjcance of the ranking in trua table
aJJ mgemos were of roughly th
.
depends on the alsUlllption that
e aame s12e and millin
.
that at present this asumprion cann be
.
g capaaty. It must be adnritted
ot
verified As f
be
b

ta

111

le, ali these ingenios were operab·

ve an

d f

• . . ar as can
anclionmg.

seen from the BL

400

401
h~manitu-26

�Table 2(b)
~a.catecas district. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with
ref.uung plant and refinen;.
Table 2(a)*
New Spain. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with refining
plant and refiners.
Haciendas

Centr,

Pachuca
Taxco
Guanajuato
Sultepec
Zacualpan
Cuautla
Tlalpujahua
Temaxcaltepec
Ozumutlan
Totals

Total
ingenios

82
81
46
40
26
26
19
17
4
341

Ingenios
de mulas

Ingenios
de agua

Mineros

en
beneficio

59
36

52
61

49
47

44

2

29

23

23
3
23
13

17
23

35
23
14
19
18
10

29

261

23
45

o
o
174

3
6
17
4
167

Haciendas
caldas

3
14
6
7

2

21
16

o

10

9

18

o

4

6

217

47

Centr,

Total
ingenios

Haciendas
Ingeniar Ingenios
de mulas de agua Mineros

en

beneficio

Haciendas
caídas

14

Zacatecas +
Pánuco

65

65

o

34

20

Fresnillo+
San Demetrio

25

24

1

8

8

Sombrerete

18

18

12

12

San Martín

15

15

6

6

Avino

14

11

3

3

Las Nieves

10

10

4

4

Charcas+
La Habana

9

9

7

7

Chalchihuites

6

5

6

6

Santiago

5

5

2

2

Mazapil

4

4

4

4

Hacienda del
Capitán Urd.iñola

4

2

1

1

2

2

89

75

3

1

2

Santiago+
San Marcos

Totals

175

168

7

14

• In Tables 2 and 3, blanks and noughts appear as in the BL table. The spelling
of place naxnes has, where possible, been modernised.

402

1-03

�Table 2(c)
Guadalajara district. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with
refining plant and refiners.

Total
ingenios

Ingenios
d,
caballo

[Etzatlan?]

11

10

1

8

8

Ocotitlan

10

6

4

10

10

Tenamache

7

6

1

6

6

Chimaltitlan

7

o

7

6

6

C,ntr,

Ing,nws
d, agua

Haciendas
en
Mineros beneficio

Haci,ndas
caldas

Izatlan

•

Guajacatlan
+ Apala
Real de anta Ana

4
4

4

4

4

4

4

TABLE 2(d)
Guadiana district Mining
refining plant and refmers.

9

San Andrés

4

Chiametla

4

2

2

3

3

Moloya

4

2

2

2

2

17

Jocotlan
+Jora

3

1

2

3

3

8

Espíritu Santo

2

1

1

2

2

7

H uauchinango

2

1

Ostoticpa

2

1

Zacatongo

2

o

an Felipe
Tecorito

1
1

2

2

2

2

2

2

2

1

1

1

1

1

1

1

an Pedro Analco

Centre

Topia
Mapinú
Guanaceví
Santa Bárbara
Los Papudos
Todos Santos
Coneto
El Caxco
San Bernabé
Indé
Totals

entres, ranked by numbers of ingenios,
with

Total
ingenios

Ingenios
de caballo

Ingenios
de agua

6
5

3
3
3

2

3
3
2

3
2

2

1
1
1

24

3

1
1
1

18

Mineros

3
6
3
4
3

3
3

l

2

2
1
1
1
1
6

Hacúndas en Haáendas
beneficio
calda.s

26

3
6

5
2

4
10
l

2
1
l

7
4
1

24

32

4

an Gerónimo
El Carrizal
TotaJs

64

39

25

56

56

46

404

",

405

�TABLE 3(b)
Zacatecas district. Mining centres, ran.ked by numbers of labourers, with slaves
and naboríos. There is no repartimiento labour.

TABLE 3(a)
New Spain. Mining centres, ran.ked by numbers of labourers, with slaves,
naboríos and repartimiento Indians.
Slaves

Naboríos

Repartimiento

Total labour

Pachuca
Taxco
Guanajuato
Cuautla
Zacualpan
ultepec
Temaxcaltepec
Tlalpujahua
Ocumutlan

109
266
42
178
117
130

o

1168
834
415
244
364
222
172
137
26

394
406
166
200
126
66
133
113
15

1671
1506
623
622
607
418
351
254
41

Totals

892

3 582

1619

6093

Centre

Centre

Zacatecas
Fresnillo

+ Pánuco
+ San Demetrio

Hacienda del Capitán Urdiñola

46
4

Slaves

Naborlos

Total labour

130

1014

1144

22

230

252

10

120

130

121

121

Avino
Sombrerete

8

106

114

Mazapil

3

94

97

1

83

84

6

71

77

20

27

47

44

44

Chalchihui tes

29

29

Santiago

17

17

1956

2156

Charcas

+

La Habana

an Martín
Las Nieves
antiago

Totals

+

San Marcos

200

�TABLE 3(c)
Guadalajara district. Mining centres, r~~ed by numbers of labourers, with
slaves and naboríos. There is no reparturuento labour.
Slaves

Naborlos

Total labour

Chimaltitlan en Guadalajara

26

137

163

Ocotitlan

18

65

83

3

63

66

35

24

59

Centre

. ••

Tinarnach.e en Guadalajara
Chiametla

43

Moloya

42

Izatlan

40

40

4

33

37

2

31

33

10

20

30

25

25

23

25

24

24

11

20

Huauchinango

14

14

Espíritu Santo

7

7

Guaxacatlan
Xocotlan

+

Apala

+ Xora

San Felipe
Cacatongo
Tecorito

2

Ostoticpac
Real de Santa Ana

9

Guadiana district. Mining centres, ranked by numbers of Jabourers, with
slaves and naboríos. There is no repartimiento Jabour.
Centre

Slaves

Naborías

Total labour

Topia

51

51

102

25

35

Guanaceví

28

28

Mapimí

24

24

Los Papudos

15

15

Santa Bárbara

12

12

Todos Santos

4

4

Coneto

4

4

Indé

1

1

164

225

San Andrés

San Gerónimo
El Carrizal

110

559

669

10

El Caxco
San Bernabé
Totals

San Pedro Analco

Totals

TABLE 3(d)

61

I

�EL CAPITÁN ALBERTO DEL CANTO
(SU VIDA Y SU OBRA)

J.

DR.
DE JESÚS DÁVILA AGUlR.RE
Del Ateneo ''Fuentes" de Saltillo

desconcertante personalidad del Fundador de Saltillo,
Monterrey y Monclova; Explorador, Pacificador y Poblador. Recopilación
de los datos que sobre su vida y actividades se han podido conocer hasta
la fecha.
SEMBLANZA DE LA

La controvertida personalidad del Capitán Alberto del Canto ha sido hasta
la fecha poco estimada por los historiadores. El ameritado cronista del Noreste de la Nueva España -el Capitán Alonso de León, en su "Historia de
Nuevo León, con noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México", escrito en el siglo XVll- ¡ólo hace dos pequeñas referencias a él, aunque muy in~eresantes.
A partir de él, nadie vuelve a recordar a este personaje que descollara en
el último tercio del siglo XVI y principios del XVII como: Explorador,
Descubridor, Conquistador, Pacificador, Poblador, y muy principalmente
como Fundador de algunas de las más importantes poblaciones del Noreste, como son: Saltillo, Monterrey y Monclova.
Vito Alessio Robles, en su monumental trabajo "Coahuila y Texas· en la
Época Colonial", al encontrar en sus investigaciones sobre don Francisco de
Urdiñola ( a quien por muchos años se atribuyó la fundación de Saltillo),
que fue en realidad el Capitán Alberto del Canto quien lo fundó, y que
también fue su primer Alcalde y quien repartiera las primeras Mercedes
entre sus pobladores, como consta en el Título de Composición del Marquesado de San Miguel de Aguayo, despierta el interés de los historiadores
sobre la pel"sona de Alberto del Canto, y aporta a !U vez valiosos documentos sobre él.

411

�Don Wigberto Jiménez Moreno, uno de los más brillantes investigadores
de nuestra época, al descubrir en 1951 en el archivo de Parral, Chihuahua,
un importante documento sobre el Noreste, el cual es conocido como el
"Documento del Parral", da lugar a que se aclaren numerosas dudas, y revive el interés de los historiadores.
El mencionado Documento, es una carta que Don Luis de Valdés: Gobernador de la Nueva Vizcaya, dirige a Don Martín de Zavala: Gobernador
del Nuevo Reyno de León, reclamando la jurisdicción de las minas de San
Gregorio y de Nuevo Almadén para su gobernación y notificando importantes cambios de funcionarios en su jurisdicción. El mismo Documento aclara
que el Fundador de la Villa de Santiago del Saltillo, del .:residio y ~oblación
de los Ojos de Santa Lucía -hoy Monterrey- y poblac1on de Cou1la -hoy
Monclova-, fue el Capitán de la Nueva Vizcaya Alberto del Canto: Al~!?e
Mayor de las minas de San Gregario, en cumplimiento de u~a Common
que Je fue conferida por el entonces Gobernador de 1a Nueva Vizcaya: Don
Martín L6pez de Ibarra, en el año de 1577.
Las investigaciones de Don Eugenio del Hoyo Israel Cavazos y otros
historiadores ampliamente reconocidos en nuestro medio, confirman estos
datos.
Trataré, con los escasos datos sobre Alberto del Canto que han podi~o
llegar a mí, de reconstruir la personalidad y ~ct~v~dades de este, personaJe.
Algunos datos, más parecen anecdóticos que lústoncos: _pero estan tomados
de fuentes dignas de todo crédito y son de una autentiadad fuera de duda.
De cuando en cuando he de basarme en simples conjeturas, pero aun éstas
tendrán una base lógica, habiendo algún día de comprobarse o desecharse.

El Capitán Alberto del Canto

mas

En el año de 1547, en la Villa de Praia Da Vitoria (Playa de la Victoria~:
en la Isla Terceira del grupo de las Azores, perteneciente a Portugal, nac10
Alberto del Canto Días, tercer hijo del matrimonio formado por Sebastiao
Martina Canto : escribano, y su esposa María Días Vieira. Constituían la
familia: los padres y siete hijos, los cuatro primeros varones y tres mujeres.
Alberto era pues, un hijo segundón, y éstos se veían obligados a seguir
la carrera eclesiástica, militar o a emigrar en busca de fortuna, pues los
bienes familiares correspondían por derecho al primogénito.
El adolescente Alberto del Canto, influenciado por las narraciones de
quienes regresaban de América, en donde las aventuras eran constantes Y

412

donde con un poco de suerte y audacia se podía en poco tiempo hacer fortuna, decidió emigrar a aquel lugar tan promisorio.
Ni en el Archivo de Indias, ni en las n6minas de la Casa de Contratación
de Sevilla, se ha encontrado algún dato sobre Ja fecha de su salida para la
Nueva ,España; ni referencias a su familia. Como en la ruta de las embarcaciones que venían a la Nueva España, era casi obligada la escala en las
Azores, es posible que en ellas, por algún medlo, lograra embarcarse aun
sin documentación, y un día desde la cubierta de la embarcación en que había
hecho el viaje, admiraría la lujuriosa vegetación tropical de la Vera Cruz;
muy probablemente en 1562.
De la Vera Cruz, pasó a México y de ahí a Guadalajara, en donde esperaba encontrar algunos familiares o conocidos. Fue ahí donde tuvo su
primer problema con las autoridades. Impulsado por su juventud, su audacia y su siempre irresistible pasión por las faldas, debe haber incurrido en
alguna falta. El temor de ser denunciado y la irregularidad de sus documentos, lo impulsaron a huir hacia Zacatecas, en donde sabía de cierto residían algunos familiares, antes de ser aprehendido.
No hemos podido encontrar ninguna relación del delito cometido; la
búsqueda ha sido infructuosa, pero aquello determinó su destino. Al no encontrar ninguno de sus familiares en Zacatecas, se dirigió a San Martín,
en donde buscando compañeros de su lengua y nacionalidad, se alistó como
soldado en el grupo que comandaba el tristemente célebre Martín de Gamón,
grupo compuesto principalmente de vizcaínos y portugueses, entre los que
encontraremos algunos que más tarde serían famosos en la conquista y colonización del Noreste.
Este grupo, bastante numeroso, tenía fama como pendenciero, revoltoso
y amoral; había participado en frecuentes motines y revueltas, por lo que

habían sido expulsados de Zacatecas. Habían participado en el motín que se
había suscitado entre Diego García Colio: Alcalde Mayor de San Martín
y el mismo Don Francisco de !barra: Gobernador de la Nueva Vizcaya
quien consideraba a San Martín dentro de su jurisdicción.
Precisamente en el grupo de Gam6n, militaban Diego de Montemayor,
Manuel Mederos, Gaspar Castaño de Sosa, Juan Pérez de los Ríos, Baltazar
de Sosa y Juan Navarro ; entre otros que con frecuencia encontraremos en la
colonización del Noreste; formaban parte del mismo grupo hombres que
habian acompañado a Ginés Vázquez del Mercado en su fracasada expedición hacia el norte de Zacatecas, en donde creyendo encontrar una montaña de plata a la margen norte del Guadiana, sóJo encontró una de hierro;

413

�de Zacatecas y regiones vecinasº
todos ellos eran grandes conocedores del nolrte 1 tar en la avidad de 1562
F
·
de Ibarra a rec u
por lo que Don rancisco 1
.' ta de la Nueva Vizcaya, les dio preciento sesenta soldados para a conquis
f erencia; ya entre ellos iba Alberto del Canto.
.
.
,
ascendiente sobre Don Francisco a qmen
Martín de Gamón, terua gran
dre
ro esto no fue obstáculo
hi ·
este llamaba a Gamón Pª , pe
G ,
llamaba JO, Y
.
d las continuas quejas que de amon
para que, cansado D_on Fran:1sco e íble conducta, le mandara dar garrote
recibía por sus tropelías y su mcorreg1
en el Valle de San Juan en 1563.
, 11 d a ser nombrado Maese de Campo
A la muerte de su jefe que. hab1a ega : sabiendo que habían perdido el
en las tropas de Don Francisco, el grup 'po de ellos entre los que estaban
n.,,._
se dispers6 pero un gru
favor d e .ivaua,
&gt;
fiº
campo de acción en el oreste
Montemayor,. Del Canto ~
s:acían frecuentes "entra~as" para
de Zacatecas. en Mazap ,
. ..
tilidades en los romerales y
hacer esclavos que luego vendían con pmgues u

º:C:~ J::

estancias de la región.
.
. aban entradas por el centro y sur de uevo Le6n
Desde Mazapi1 orgaruz
bl das de naturales esto les dio opory Coahuila; regiones densamente po a
.,
e f~rmaba parte de la
tunidad de conocer a fondo una extensa region qu
Gran Chichimeca.
.
. .
de su estancia n América entre IDU1eros, y
Habiendo vmdo gran .p~teto de ellos aprovechaban sus entradas para
adquirido muchos conocu:ruen s
, . d mm· erales y stable er ccn· d. an la presenoa e
,
buscar señales que 1es 1n icar
.
. . to. deb haber sido en
celerar su ennquecnruen
di
tros mineros que pu eran a di .
el sur de Nuevo León, cuando,
d estas expe c1ones por
.
el curso d e una e
. . .
1
una de las prolongaciones
l Mumop10 de Ga eana, en
l
h
en lo que oy es e .
.
1iz do hayan descubierto en las ancamente romera a ,
saltill
del udo
ense,
· · to de plata que por 10
o huellas de un yaClDllen
'
deras de un enorme . cerr ' 1 f
li do por sus descubridores el nombre
promisorio de gran nqueza, e ue ap ca b lsó de mineral que pronto se
, M
¡ larga, resultó sólo un
n
de Potoss1.
as ª
d d
Ha aventura en las laderas, nud
do
como
recuer
o
e
aque
'
d
aún
6
agot , que an
ad
al pie del cerro un pequeño pobla o que
merosas calas abandon as Y
. .., con el nombre del Potossí.
persISse
,,
ta
b''
s " entradas para resca r
Los expedicionarios aprovechaban ~ ien s~cáreas que se forman en el
al ., "Bezoares" concreciones ca
"Piedras ¡es _es do algunos ~antes del género capra. A estas pie~ras por
aparato ~nvo e
di .
árabe se les atribuían virtudes maravillosas y
reminiscencia de la me ona
'
.
,
la ,
gran estimación y alto precio.
teman en
epoca

ª

°

La audacia, valentía e iniciativa de Alberto del Canto, su personal simpatía y su espíritu alegre y emprendedor, hicieron que pronto se le nombrara
Caudillo, y poco tiempo después, Capitán de las Milicias de la Nueva Vizcaya;
como tal lo encontramos con el nombramiento de Alcalde Mayor en las
minas de an Gregario desde antes de 1577, minas cuyo descubrimiento se
atribuyó Carvajal cuando ya Del Canto las trabajaba con mineros de Mazapil
Estas minas debían su nombre a la procedencia de su descubridor y de los
mineros que las trabajaban, pues procedían de San Gregario de Mazapil.
Fue ésta otra de las grandes mentiras que inventara Carvajal para acrecentar
sus méritos ante la Corona.

Las minas de San Gregario, carecían de las instalaciones necesarias para
el beneficio y afinación de los metales, de ellas e"'traídos. Esto obligaba a
quienes las explotaban, a enviar por medio de recuas los minerales hasta
Mazapil para su beneficio; el viaje era largo y penoso, tenían que atravesar
una regióu salvaje, infestada de indios frecuentemente levantados, y hostiles
por la reacción que en ellos causaba el esclavismo.
El camino de San Gregario a Mazapil, pasaba por el Valle de Extremadura, donde después se fund6 en su primera población, los Ojos de Santa
Lucía, antecesora de Monterrey; seguía luego hacia el suroeste pasando por
el valle en que después se fundaría Saltillo· y un poco más al sur de este, se
bifurcaba siguiendo una de sus ramas para Mazapil y Zacatecas; y la otra
hacia el poniente, hacia la Villa del Guadiana, capital de la Nueva Vizcaya,
a cuya jurisdicción pertenecía San Gregario.
Teniendo el Capitán del Canto que recorrer este camino con frecuencia&gt;

es muy probable que baya propuesto a su Gobernador, Don Martín López
de !barra, que había sucedido a su tío Don Francisco de !barra en la gobernación, la fundación de una estancia a la mitad del largo camino y cerca
de la bifurcación. Esta estancia serviría como punto de apoyo, reposo y
aprovisionamiento de hombres bestias y alimentos para los viajeros. Creemos
que el Gobernador haya aceptado la idea, puesto que el año de 1577, dio
Comisión al mismo Alberto del Canto no sólo para que fundara la Villa
de Santiago del Saltillo, en el férteil valle provisto de abundantes aguas, que
era un oasis en el desierto; sino que también hiciera la fundación de un
presidio y poblara el Valle de Extremadura que también tenía abundantes
aguas y excelentes tierras. Este presidio constituiría un excelente punto de
defensa en las peligrosas regiones que el camino crll2aba. Se ordenaba también a Del Canto, la pacificación y asentamiento de los indios; tanto en
el Distrito de Potossí como en el de Couila, puntos sobre los que tendría
jurisdicci6n su Alcaldía Mayor.

415

414

�Es muy probable que en la primavera de 15 77, haya salido de la Villa
del Guadiana una expedición formada por dieciocho a veinte hombres al
mando del Capitán Alberto del Canto, llevando como capellán a1 franciscano
Baldo Cortés, quien sería el primer párroco de la Nueva Villa, pues por
disposición del Gobernador, el Saltillo nacería con la categoría de Villa. Los
caballos y bestias de remuda, estarían· cargados con provisiones e implementos de trabajo para iniciar las fwidaciones.
Entre los hombres que formaban la expedición, la historia ha conservado
los siguientes: Alberto del Canto, Capitán de la e&gt;..-pedición; el franciscano
Baldo Cortés, capellán del grupo; Diego de Montemayor, Juan Alonso, Juan
Navarro, Santos Rojo, Baltazar de Sosa, Gaspar Castaño de Sosa, Rodrigo
Pérez, Juan Erbáes, Manuel Mederos, Antonio Hemández Grimón, Pedro
de Murga, Juan Pérez de los Ríos, Luis Vogado Martín Pérez, Diego Muñoz,
Alfonso González, Cristóbal de Sagastiberri, y quizá algunos que escapan
a nuestro relato.
Al llegar a la bifurcación del camino, el grupo torcería hacia el norte,
para a poco andar, llegar al fértil valle en que se fundaría el Santiago del
Saltillo, llamando así a la nueva Villa, por haber sido fundada bajo la
advocación de Santiago Apóstol, y por el accidente geográfico del salto del
Ojo de Agua Mayor, que desde wia altura de cuatro metros se precipitaba
al fondo del arroyo a cuyas márgenes, un poco más al norte, se hizo la
fundación.
Una vez desbrozado de maleza el sitio elegido, que fue en el lugar en que
se encuentra la Plaza de San Francisco· con todas las ceremonias habituales, se plantó la Cruz de la Fundación; se señaló lugar para Iglesia, Convento, Casas Reales y Camposanto. Se pr ocedió en seguida a nombrar las
autoridades de la Villa, quedando como Alcalde Ordinario, el propio Capitán Alberto del Canto, quien procedió desde luego al trazo de las Calles
Reales y a repartir solares entre los fundadores.
Apenas iniciada la erección de la Villa, el Capitán del Canto, acompañado de un reducido grupo de soldados, se encaminó hacia el Valle de
Extremadura, para dar cumplimiento a la segunda parte de su Comisión.
Llegado a éI, escogió la parte del valle que se encontraba entre el Río de
Santa Catarina o de Monterrey y el arroyo que fonnaban las aguas de los
Ojos de Santa Lucía, para hacer la población. Fue ésta la primera fundación de lo que hoy es la ciudad de Monterrey.
Habiendo repartido sus gentes entre el Saltillo y Monterrey, es muy probable que haya vuelto al Saltillo, para reclutar gentes con qué seguir en el

desempeño d
Com1S1on.
· ·' Ya para su regreso, nuevos grupos de pobladores
,
e su
hab1an llegado a la nueva Villa, procedentes de la Nueva Vizcaya
d
Zacatecas. Debía también reabastecerse de provisiones bestias'
y
t
e
1
d
b'
.
,
yeemenos
_e_ tra_ ,ªJº, par~ ~ontinuar con la tercera parte de su encomienda: Ja pacificac1on del D1Str1to de Potossí y luego el de Couila.
El d~um,~nto ~el Parral, es muy claro en la parte correspondiente a la
letra, dice: Poblo el Valle de Extremadura y se llamó OJ'os de Santa L ,
h
.
ucia,
11
que . oy se ama cmdad de Monterrey, y prosiguiendo el orden que llevaba
de dicho gobernador de esta Nueva Vizcaya arriba mencionado pacificó el
pueblo de Potossí y Valle de Couila, descubriendo ..,...;.,.,.~
las ' cuales puso
~.........., a
por nombre La Trinidad ...".
En el S~till?, una vez integrada la expedición, debe haber partido hacia
el sureste, s1gwendo la vertiente occidental de la Sierra Madre hasta 11
1
., d
,
egar
a a ~1.on ensa.mente poblada de aborígenes de los que debe haber hecho
repa~ento entre los pobladores del sur de Coahuila, Haciendas de Patos
Castanuela y Parras.
'

~~ probable que en esta ocasión haya descubierto en el Cañón de las
~-tas, como se le llama hoy las minas a las que puso por nombre La
Tnrudad.
A ~esar_ ~e ~~ discrepancias que existen entre distintos autores respecto
a la 1dentif1cacion de esas minas nosotros nos m· clinam
és
. .
,
os a que tas son
las Mirutas,_por distintas razones: porque en el orden que señala el Docu~
men~o del Parra], la pacificación del Potossí, fue anterior a la del Valle de
C~uila; porqu~ en la región de Monclova, sólo sabemos de la existencia de las '
Mmas _de Cowla y las que luego descubriera Castaño de Sosa, habiendo sido
descubiertas las de Couila por los mismos expedicionarios de Alberto del
Canto en anteriores "entradas"; porgue es probable que las gentes de Alberto
~el Cant~ conocieran desde mucho antes la región de Potossí y sus posibi~dades mm eras; porque a sólo ocho kilómetros al poniente del Potossí está
situado el cañón de las Minitas que desemboca en el Valle del Potossí; sólo
a un centenar ~e metros al lado poniente de la Carretera General y dando
frente al ~otoss1, se encuentra una antiquísima hacienda llamada Ja Trinidad,
la_ que posiblemente fuera el lugar de aprovisionamiento y asentamiento de los
mmer~s de las
desde muy antiguo abandonadas. Tanto el poblado del
P~~O~SJ, como la Trm1dad y el Cañón de las Minitas, se encuentran en el murucrp10 de Galeana, en el sur de Nuevo León, al oriente de Mazapil y aproximadamente noventa kilómetros de Saltillo.

~ta_s,

116
417
huma.ni.tas-27

�I

Una vez cumplida esa parte de su Comisión, regresaría Alberto del Canto
al Saltillo, para organizar la siguiente e"'-pedición que su Comisión le señalaba, la pacificación y asentamiento de población en el Valle de Couila,
donde años después, el mitómano Carvajal, har'ia. o intentaría por llenar
el expediente, fundar el Nuevo Almadén, erigiendo unos cuantos jacales de
ramas, los que en muy corto tiempo fueron abandonados. El mismo Documento del Parral, tantas veces citado, nos dice que el Valle de Cuoila, había
sido poblado y sus minas trabajadas por mineros de Mazapil y vecinos del
Saltillo, año antes de la llegada de Carvajal a esa región.
Hecha la pacificación y población del Valle de Couila, "en virtud de dicha
su comisión dimanada de dicho gobernador de este Reyno, Martín López de
!barra, repartió tierras y dio repartimiento de indios, en especial a la provincia de Couila, a los vecinos de dichas jurisdicciones y distritos". . . Aquí
nos asalta una nueva duda. El problema es saber a qué se refiere el Documento al citar las "naciones de la provincia de Couila".
En la época en que el Documento fue redactado, 1643, la Provincia de
Coahuila comprendía el territorio del hoy Estado de Coahuila, desde el
paralelo 26º al norte y gran parte del Estado de Nuevo León, todo ello
dependía de la N\leva Vizcaya. Al nombrarse Gobernador del nuevo Reyno
de León a Carvajal, según él interpretaba sus Capitulaciones, todo lo citado
quedaba bajo su gobernación. En 1677, toda la parte sur de Coahuila, que
quedaba al sur del paralelo 26º, Parras, Patos, SaltiUo, Arteaga y Capellanía, fueron segregados de la ueva Vizcaya y agregados a Coahuila. Cabe
la duda en saber a qué provincia de Couila se refiere el Documento.
En la época en que se le dio Comisión a Alberto del Canto, no sabemos
de la existencia de una provincia de Couila, todo era la Nueva Vizcaya. En
una "Carta geográfica del Siglo XVI", que aparece publicada en Fray Juan
Larios; obra del Dr. Jesús Figueroa, de la Editorial JUS, Carta que debió
ser hecha después de 1568, pues en ese año se fundó Mazapil y aparece en
ella, pero que debe haber sido levantada antes de 1577, pues en ella no
aparecen ni Saltillo ni Monterrey.
En dicha carta, no aparece la provincia de Couila, pero al norte de
Mazapil, en lo que ahora se llama Nudo Saltillense, aparecen los "M.
de Couila'\ y un poco al oriente, en lo que corresponde al Potossí, aparece
un Bourg D' Indiens Couila, lo que traducimos por poblado de indios couilas. o he encontrado ninguna otra referencia a los indios couilas, ni en el
Mapa de Distribución de los Grupos Indígenas del Norte de don Wigberto
Jiménez Moreno, ni en Alessio Robles. Sólo la expedición de Urdiñola, para

111

418

castigar a los que asesinaron al padre Altamira
. .
puede darnos alguna pista. pero la . a· .,
Y ª sus mdios doctrineros
. .
'
expe 1c1on se hizo m , b'
de 1os mdios Cuamocuanes e 1607
,
as ien en contra
B
,
n
, Y estos son más b ·
ausarmg~mas, que habitaban la reaión del
ien una rama de los
dadores. Sm embargo, algún historiad ha a~tual Monclova y la de Nade Couila~ que significa tierra b . or
derivado el nombre de Coahuila
naturales que las habitaban. s ªJas, y dado el nombre de couilas a los

i;

No se puede descartar la
'bifd d
taron la región de Monclova pos1
de que los indios couilas que habipor Del Canto al hacer los 'r[procturu~~ran de] valle del Potossí, llevados ahí
,
'
ar
entos después de
ifi
PotoSSI, para trabajar las minas. l
d
pac car el valle de1
·
' os que espués de treinta
tteron en los asesinos del padre Alt . .
anos se convirCouila, se les diera por estar trab . dam1ra, y que el nombre de minas de
.
ªJª as por ellos Pero
has
gaaones sobre probables hipótesis
d b
.
son mue
las diva. d
, Y e emos volver al te
· •
Jan o para mejor ocasión, el esclarecmuento
. .
de las dudas.ma prmc1pal, de#

Lo que sí está comprobado, es ue la rim
.
es Monclova la hizo el C 't' qAlb P era población, en lo que hoy
.
'
ap1 an
erto del Canto
1577
.
cumplido
esta
parte
de
su
•
'ó
,
en
.
Habiendo
.,
comm n regreso al Saltill . . . d
eton de Mercedes de Tierras Agu ' E .. d
o lll1C1an o la repartirle la nueva Villa, repartiendo
JI os ~e Molino entre los pobladores
la Villa, para ser destinadas a est . es ext~nsrnes de Tierra al derredor de
para éstas últimas, ya que la pr:;~ :~~:d~dO ganaderas, principalmente
de ganado hasta 1591, en que la re i,
. d~ los colonos, fue la cría
gada de los tlaxcaltecas.
g on se convirtio en agrícola con la lle-

gr~/

En 1578, se envió al Gobernador de la Nu
V'
repartición de Mercedes hab'' d l
b
eva 12caya, el proyecto de
'
ien o as apro ado éste en 1581
excepciones.
, con muy pocas
Para entonces la may r
t d l
al Sal tillo a su; familias~ y p:::íaneh;~ nuevos po~ladores, habían llevado
aperos de labranza y trabaJ· o . tre ll o .llevar pies de ganado, semillas,
' en
e os estaba Don Diego d M
con cuya esposa, doña Juana Porcallo
la
.
e . ontemayor,
del Canto entabló 'lí 'to
Y
Cerda, el mcorreg1ble Alberto
1 CI s amores.
El Doctor, Don Jerónimo de Orozc p "d
Guadalajara h b' d' d
o, reSI ente de la Real Audiencia de
berto del C~t= ~~ icta, o orden de aprehensión en 1578, en contra de Al' por crunenes Y abusos cometidos" y "
,
a poblar una vil!
a· .
porque av1a entrado
estab
a en e1 istnto deste rreino (el Saltillo) entre . di
an sosegados y de paz J
,
m os que
vos los vendí
tal
' e os que prendía e hacía de su autoridad escla'
a por es; y por otros delitos graves que ha cometido". Ha-

�biéndosele aprehendido · en el camino para la Nueva Galicia, pudo escaparse,
'
,
y se refugió en la Nueva Vizcaya. "e trayéndole preso, se soltó e fue a la
dicha Nueva Vizcaya, donde el Gobernador, aunque supo que yba huyendo,
no tan solamente no le quizo preender, pero tomole a ynbiar a la parte donde
antes residía con soldados y gente de guarda".
El Gobernador de la Nueva Vizcaya, Don Martín López de !barra, en
continuas pugnas con la Real Audiencia de Guadalajara, cuyas órdenes
no acataba, de lo que con frecuencia el Doctor Orozco se quejaba al Rey,
consideró que la orden de aprehensión en contra de Alberto del Canto, era
injustificada y una intromisión en los asuntos de su gubematura, ya que el
mayor delito, era el haber fundado la Villa del Saltillo, y ésta_ no estaba
en la jurisdicción de la ueva Galicia, sino en la de la Nueva Vizcaya y su
gobernación, lo había autorizado para ello.
La conducta amoral y la vida licenciosa que el Capitán del Canto llevaba
en el Saltillo, daban pábulo a la actitud del Presidente de la Real Audiencia, pero ante los ojos del Gobernador, más que sus faltas, pesaban los
méritos a que se había hecho acreedor por sus trabajos en favor de la gobernación y del Rey, por lo que Je brindó su más completo apoyo.

AJ regresar al $altillo, enterado Del Canto de que el Doctor Orozco, había
iniciado una visita de inspección por su jurisdicción y se encontraba en Zacatecas • temiendo ser aprehendido de nuevo, abandonó la alcaldía del Sal tillo
y se ~efugió entre los chichimecas; probablemente en el sur de Nuevo León
que mucho conocía. Entre ellos permaneció por espacio de dos años hasta
saber de la muerte del Doctor Orozco, que ocurrió en Guanajuato en 1581.
Regresó entonces a ocupar su alcaldía del Saltillo, para la que en su larga
ausencia, el Gobernador había nombrado a Don Diego de Montemayor. A
su regreso, reanudó sus amores con Doña Juana Porcallo, la esposa de Montemayor, pero como siempre sucede, a pesar de ser público y notorio el hecho,
fue el ofendido el último en enterarse. Hirviendo de cólera, Montemayor,
juró, no cortarse el pelo ni la barba hasta haber dado muerte a sus o~ensores: a su infiel esposa y a su falso amigo. Tan pronto como tuvo ocasión,
asesinó a su mujer, pero al ser descubierto por las autoridades, tuvo que
huir refugiándose en San Gregorio. Ahí, se encuentra de una manera al
parecer casual, con su viejo conocido, Don Luis Carvajal y de la Cueva
en su segunda entrada, ya como Gobernador del Nuevo Reyno de León.
Buscando protección, Montemayor se confederó con él, para que le dejase
poblar la ciudad de León, hoy Cerralvo, lo cual consintió aun a sabiendas
que era jurisdicción de la Nueva Vizcaya y ''aunque lo informó a su Go-

bemador, López de !barra, que se aprestó a defender sus derechos, pero
que desistió de ello por evitar muertes y saber de mayor fuerza en gentes
de guerra del Gobernador Carvajal".
De San Gregorio, pasó Carvajal a Ojos de Santa Lucía, y de ahí, "Pasó
al Saltillo, que era población más antigua y en virtud de sus capitulaciones,
por caer en demarcaci6n de su jurisdicción, mudó justicia, poniendo de su
mano las que le pareció".

Tocóle a Alberto del Canto, recibir en su calidad de alcalde, al Gobernador Carvajal y de la Cueva, quien lo destituyó de su cargo. Carvajal,
dando una interpretación torcida a lo estipulado por sus capitulaciones,
argumentaba, que su gobernación comprendía todo aquello que se encontraba
dentro de un cuadro de doscientas leguas por lado. S61o que las capitulaciones excluían lo que ya estuviera descubierto o poblado por la Nueva
Galicia y la Nueva Vizcaya. Para consolar al destituido alcalde, Carvajal,
lo autorizó para hacer una entrada hacia la Ciudad de León, sin embargo,
revocó el permiso sin que del Canto lo supiera y probablemente lo hiciera
del conocimiento de Montemayor, quien fungía en Le6n como Teniente de
Gobernador, quizá para que aprovechase la oportunidad.
Del Canto, al llegar a las inmediaciones de Le6n, "asent6 el real, cerca
de la propia ciudad, desde donde envió a los soldados que llevaba, a hacer
la entrada. Súpolo el Teniente de Gobernador, que contra el requerimiento
que se le había hecho, había despachado a hacer jornada; envió a aprehender
al Capitán Canto y lo trajeron a las Casas Reales, habitación del Teniente".
"Quizo proceder contra él, al tiempo que su gente vino y hechando de
menos a su capitán y sabiendo que estaba preso, se resolvieron a una bárbara hazaña, y pocas veces vista entre gentes que militaban debajo de un
gobierno, un Rey y cristianos, y pudiendo negociar por bien, quisieron hacer
un escándalo y ruido; que a haber quien los siguiera, les costaría por desacato,
las vidas, honras y haciendas."
''Fueron a mano armada a Ja ciudad y enderezando a las Casas Reales,
comenzaron a peloteadas, pidiendo a su capitán; cuyas peticiones iban escritas en las balas, que como granizo saJian por las bocas de las escopetas.
Los de adentro, desde el Torreón, se defendían; y mataron a uno de los de
afuera, llamado Bustamante. Encendíase a más andar el fuego, y apretaban
el cerco; llegándose a casa, pidiendo a voces que les entregaran a su capitán."
"Persuadido el teniente de los demás, y por no dar Jugar a que el atrevimiento pasara más delante, mandó entregarlo, pero muerto, juzgando que

421

,,

420

�con quitar la causa, quitaría el efecto. Lo cual dispuesto, un viejo prudente,
de adentro, se abrazó al Capitán del Canto, y así salió a la calle, que lo
recibieron sus soldados sin lesión, porque los de adentro, por no las~ar
a su compañero, no le tiraron."
"Cesó el combate y se volvieron a la Villa del $altillo, gozosos de haber
sacado a su capitán de aquel empeño; como si hubiera salido de poder de
turcos a punta de lanza. Y de allí a pocos meses, volvió el Capitán Alberto
del Canto a entrar en la tierra adentro, y en el río que hoy se llama Pesquería, asentó un real, súpolo el Teniente, que le avisaron de San Luis.
Despachó una compañía contra él, que llegó a tiempo que tenían hecha
una buena presa y estaban almorzando los soldados. Llegaron los de León
con los arcabuces en la mano; les invitaron los demás a almorzar; ellos dijeron que no iban sino a soltar aquella presa. Soltáronla sin resistencia alguna
y se fueron los del Capitán del Canto. Hicieron otra después y se fueron al
$altillo sin otro impedimento alguno." (A. de León.)
Habiendo perdido Montemayor la oportunidad de vengarse en la primera
entrada, comprendiendo que Del Canto era protegido de Carvajal, desistió
de su venganza, más no olvidaba su rencor. Carvajal, con agudo sentido
político, comprendiendo que aquellos dos valerosos soldados le serían muy
útiles para sus fines, trató de conciliados. Ignoramos de que medios se valió,
pero el caso es que para 1586, logró que Montemayor, diera a su hija
Estevanía en matrimonio a Del Canto. En 1586, nace el primogénito de este
matrimonio, Miguel; y en 1588 el segundo, Diego; ignoramos la fecha del
nacimiento de la hija, Elvira, que años después fuera la esposa de Pedro
de Vega.
Desaparecida totalmente la rivalidad, para 1591, a la llegada de los tlaxcaltecas, encontramos a Montemayor y a del Canto en el mismo Ayuntamiento,
a Montemayor como alcalde ordinario y a del Canto como regidor.
Las pruebas de la infidelidad, eran abrumadoras, toda la población tenía
conocimiento de ella. Antiguos Documentos que se encuentran en el Archivo
General de la Nación, dan fe de ella; no podemos menos que transcribirlos.
El primero es una queja de Juan Morlete, familiar de la Santa Inquisición
y que también está calzado con la firma de Baldo Cortés, primer párroco
del Sal tillo; el documento dice: "En la Villa de Santiago del Saltillo, a
veynte y cuatro días del mes de agosto de mili e quinientos y ochenta y nueveños, me dió noticia el padre Baldo Cortés, Cura y Vicario de dicha Villa,
de las cosas siguientes, para que dellas de noticias al Santo Oficio de la
Ynquisición desta Nueva España y su distrito, cuyo familiar soy".

422

"Primeramente di6 noticia como en esta Villa, vive un Alberto del Canto,
natural de la Ysla Tercera, del Reyno de Portugal, casado con doña Estevanía, hija de Diego de Montemayor y de doña Juana de la Zerda, y es
cosa pública y notoria, y de mucho escándalo en esta Villa, que el susodicho
antes de casarse con la dicha Estevanía, tuvo cópula con la dicha doña
Juana, su suegra, dice, y de esto son testigos Ana Gómez, su esclava y Juan
de Virues y Juana, Yndia vieja natural de Tlaxcala..."
O tro importante documento, es una queja de Fray Pablo de Góngora,
franciscano residente en el $altillo en 1593, y que dice: "soí deste convento
del Saltillo, y en este tiempo e savído por ser negocio muy público, que un
vecino deste pueblo, que se llama Alberto del Canto, clisen con mucha publisidad que estuvo amansebado con su suegra, que se llama doña Juana
Porcallo, antes que se casase con su hija, que se llama doña Estevanía, con
quien está casado al presente, en quien ti~ne dos hijos, ame dicho una
vieja india Tlaxcalteca, que está en casa del dicho Alberto del Canto, que
ella propia la vido munchas veces, por vista de ojos, y también clise esta
dicha india, que el padre Baldo Cortés, vicario, desta Villa, lo save de
sierto; tanbién clise que están con ella otras dos compañeras de dentro
de casa, que lo vían y lo saven, y su mujer del dicho Alberto del Canto, clise
esta india y una negra suya que si apartasen el marido de la mujer, que
ella misma diría como lovido al dicho su marido con la dicha su madre
munchas veses en la cama, porque estando con él no osara desir nada por
temor a él. .. ".
El mismo documento nos da una muestra del carácter bromista y burlón
de Alberto del Canto. "Los indios chichimecos mataron a un vecino desta
Villa que se llamaba Juan Pérez Chocallo, después de muerto andava el
dicho Alberto del Canto y un criado suio llamado Juan Rodríguez (con)
flautas (y) con hierros hasiendo ruido de noche arredor de la casa y después
preguntando que ruido era aquel que havían oido la noche, el dicho Alberto
del Canto decía que era el ánima del difunto; esto lo dijo un vecino desta
villa, que se llama Melchor Albares; también lo dijo Ortuño de Aguirre,
sastre desta villa, que no tan solo lo había hecho."
"El padre guardián que al presente tengo el cual me ha dado licencia
para escribir esta carta, me dijo que el padre vicario desta villa, Baldo
Cortés le dijo de rodillas ante un Crucifijo que este mal ombre avía andado
con dos hermanas, y una dellas es su comadre."
O tra faceta de su desconcertante personalidad, nos la muestra un documento del Archivo Municipal de Monterrey: Agustina Díaz, vecina de Mon-

423

�terrey, presenta una queja en contra de su marido Alonso Pérez por malos
tratamientos y pide separación de cuerpos y bienes; en su oficio dice: "Me
llevó a la villa del Saltillo, en donde continuando esos malos tratamientos,
en un día, sin causa, me sacó al campo y poniéndome una soga en la
garganta, me colgó de un árbol, sin moverle a piedad los ruegos y lágrimas
con que le pedí que mirase que era cristiano y que no tenía causa para
semejante crueldad; sin reparar de ello me ahorcó, que si Dios no permitiese
que Alberto del Canto, pasando por allí en esta ocasión que viéndolo, con
toda presteza, cortó la soga con la espada, cayendo casi muerta por tie1Ta".

y sus costumbres, pero rodeado del canno que su simpatía despertaba. Fue
enterrado con los honores que como fundador y alcalde merecía en el Camposanto de la Parroquia, ya desaparecido, por lo que no se ha podido localizar su tumba.

Alberto del Canto a pesar de sus actos, era grandemente estimado por los
habitantes del Saltillo; pasó el resto de su vida en esa población figurando
siempre en puestos importantes, ya como alcalde, como regidor o simplemente como capitán de las milicias, de la Nueva Vizcaya; desempeñando
comisiones de apaciguamientos y asentamiento entre los indios que le temían
y le resP.etaban.

BIBLIOGRAFtA

La última acción en que él participó, fue en septiembre de 1607 cuando
el Gobernador de la Nueva Vizcaya, Don Francisco de Urdiñola, organizó
en Sa]tillo una expedición de castigo y apaciguamiento en contra de los
indios Guamocuanes, que en las riveras del Río Nadadores habían dado
muerte al padre Fray Martín de Altamira y a tres indios doctrineros que Jo
acompañaban; fue en esa ocasión cuando confiesa tener sesenta años y ser
originario de la Isla Terceira del grupo de las Azores. Entre los que acompañaron a Urdiñola, estaban los capitanes Alberto del Canto, Bemabé de
las Casas y el padre Baldo Cortés, cura del Saltillo.
Terminada la expedición, Alberto del Canto regresó al Saltillo en donde
residía, llevando una vida activa en cumplimiento de las funciones públicas
que le eran encomendadas y su profesión militar. Aunque había llegado a
hacer fortuna en sus actividades mineras y agrícolas, vivía modestamente,
pues ya para esa fecha, se había deshecho de sus propiedades, dejándolas
en manos de sus hijos y de su yerno, Pedro de Vega, a quien donó la hacienda de Miraflores al poniente del Saltillo, con catorce días del agua
de los Berros que era de su propiedad; en 1599, había hecho donación de
su hacienda de los Alisos a Don Francisco de Urdiñola, en pago de la amistad y favores recibidos. Esta hacienda fue luego uno de los puntos más
importantes del dilatado latifundio del Marquesado de San Miguel de Aguayo.
Murió en diciembre de 1611, siendo Alcalde Ordinario del Saltillo, rodeado de los suyos y del afecto del pueblo que había fundado; no podemos
decir como es corriente "en olor de santidad" puesto que conocemos su vida

424

El día primero de enero de 1612, en junta del Ayuntamiento, se eligió
para substituirlo, al Capitán Bernabé de las Casas y demás miembros del
Cabildo, los que rindieron su protesta el mismo día aceptando sus puestos.

HISTORIA DE NUEVO LEóN . . . . . . . Capitán Alonso de Le6n.
Coahuila y Texas en la Época Colonial . . Vito Alessio Robles.

Estuclios de Histora del

oreste . . . . . . . . . Soc. Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
Estado de Nuevo Le6n y Ciudad de Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Israel Cavazos Garza.
Historia de Nuevo Le6n . . . . . . . . . . . . . . Eugenio del Hoyo.
Fray Juan Larios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Dr. J. Jesús Figueroa Torres.
Cuadernos de Cultura del Edo. de Coah.
"El Documento del Parral" transcripci6n
completa y "la Fundaci6n de la Villa
de Santiago del Saltillo" . . . . . . . . . . . . Del autor de este trabajo.
Carta que el Dr. Jerónimo Orozco envía
a Felipe II en 1578 . . . . . . . . . . . . . . . • Archivo General de la ación.
Carta de Juan Morlete al Santo Oficio
de la Inquisición, en 1589 . . . . . . . . . . . Archivo General de la Nación.
Carta de Fray Pablo de G6ngora, 1593 ..
Queja de Agustina Díaz . . . . . . . . . . . . . . Archivo Municipal de Monterrey.
Litigio entre Pedro de Vega y los colonos
Tlaxcaltecas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Archivo Municipal de Saltillo.
Acta del Cabildo del dia 1q de enero de
1612 .............................. Archivo del Gbno. del Edo. de Coah.
Datos sobre los ascendientes de Alberto
del Canto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Proir. Sergio Recio Flores.
Saltillo, Coah., septiembre 6 de 1977.

In Omnibus Veritas
En todo la verdad.

425

�CONFLICTO SOCIO HISTÓRICO EN EL
CERRALVO COLONIAL

GERARDO DE LEÓN

TOMANDO coMo PUNTO de partida la comarca minera de la Nueva Vizcaya,
las huestes españolas inician su avance explorador y conquistador hacia el
noreste de lo que hoy es la República Mexicana, apenas iniciada la segunda
mitad del siglo XVI. Y si en los ellas en que vivimos nos parece tedioso
y apabullante el trayecto de la altiplanicie septentrional, no deja de causar
asombro el coraje de aquellos aventureros que, en exiguas jornadas, avanzaban casi a la buena de Dios a través de llanuras y mesetas.
El profesor Gcrardo Merla, en su estudio sobre las características geográfico-físicas del Noreste, publicados recientemente por la Universidad Autónoma de Nuevo León,1 define esta planicie como una zona "que abarca
grandes extensiones de los estados de Chihuahua, Coahuila, este de Durango,
Zacatecas, San Luis Potosí y suroeste de Nuevo León. . . ubicada sobre altitudes mayores de 1,000 metros, limitada al este por la sierra Madre Oriental,
al oeste por la sierra Madre Occidental y al sur por las serranías de Zacatecas y San Luis Potosí".
Tierras de matorral desértico, con escasos bosques de encino y coníferas
en algunas sierras, y pequeñas áreas de pastizales, con posibilidades muy
relativas de explotación agrícola-ganadera, según el mismo Merla.
Para aquellos aventureros, después de haberse familiarizado con la explotación de minas en el agreste paisaje zacatecano, o por el rumbo del cerro
1 "Análisis Geográfico-Físico del Noreste ... ", publicado por el Centro de lnvs.
Urbanísticas de la UANL en Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanlstica del
N. E. de México; Imp. Talleres Gráficos de la Fac. de Arq. de la UANL, Monterrey, 1976 (pp. 15 y 16 ) .

427

�de Mercado, la incursión por tierras inhóspitas y desconocidas no podía ofrecerles más aliciente, que nuevos descubrimientos metalíferos; y con ellos, un
cambio súbito quizá, en sus vidas plenas de pobrezas y de aventuras.
Unos desde Mazapil, en Zacatecas, con Francisco Cano a la cabeza, y
otros dirigidos por Martín López de !barra desde San Martín, por la vía
de Durango, partieron con cuatro meses de dif ncia entre finales de 1568
y los primeros m
del año siguiente. Ambos en pos de una laguna descrita por fray Pedro de Espinareda, de la que éste había recibido noticias
por parte de los indígenas, cuando trataba de establecer un camino a P.hiuco
'
en 1556.
Llegaron los primero , hasta la de Patos ( del municipio de Gral. Cepeda,
Coahuila, en la actualidad) ; y siguieron hacia el este, hasta el valle en que
hoy se asienta la ciudad de Saltillo. Tomaron posesión de aquellas tierras, en
nombre del reino de u va Galicia, que tenía por cabecera a Guadalajara.
Los otros, tocando los mismos puntos geográficos, también se sintieron sus
propiet.arios, a tal grado que López de !barra mercedó tierras y aguas en el
Nudo Saltillense, en su carácter de teniente de gobernador y tesorero del reino
de la ueva Vizcaya, que por entonces reconocía como m centro a Durango.
Entre los novovizcaínos venía un personaje que en un corto tiempo cobraría gran importancia para Ja historia de la región. Después fue capitán, y
se lJamaba Alberto del Canto.
De acuerdo con la documentación hist6rica recabada hasta la f cha todo
l
hace aparecer que nue e años de pué del des ubrimiento del Nudo SaltiUense, del Canto fundó allí, n 1577 la villa de Santiago del SaltiJlo. Pero
para entonces, el área cubierta por sus correrías abarcaba un espacio geográfico de amplias proporciones. Pue n los papel s d cubierto por Wjgberto
Jiménez Moreno en el archivo de Parral, Chihuahua, en 1951/ cuyo contenido e importancia capital son ya de sobra conocidos), se menciona al fundador de Saltillo como alcalde mlJyor de las mina de San Gregorio y poblador de las de La Trinidad y del Poto í. Sobre este último punto ha habido
desacuerdo absoluto entre los historiadores que han estudiado el tema, pues
mientras unos lo localizan al sur del actual estado de uevo León otros
J
lo sitúan en Cuatrociénegas de Coahuila. En cuanto a la Trinidad, gún
las investigaciones de los eruditos, tiene mayores visos de eracidad el que se
1
''Documento del Parral", paleografla publicada por el Dr. J. de
en Cuadernos de Cultura, de Saltillo, Coah., 1977.

,.

J. Dávila

guim:

haya tratado de lo que hoy conocemos como Monclova, también en territorio
coahuilense.

Pero para el punto que nos interesa. tratar, es de gran significación y definitivamente comprobado, que las minas de San Gregorio pertenecen al municipio de Cerralvo, Nuevo León, de nuestros días.
Allí pues, hubo un asentamiento humano embrionario, probablemente
anterior al año de 1577. Más tarde, la historia del lugar ha sufrido incontables vicisitudes. Entregado por Diego de fontemayor al primer gobernador
del Nuevo Reino de León, Luis de Caivajal y de la Cueva, cuando éste
llegó en su primera incursión penetradora después de haber capitulado con
el rey Felipe II, y aquél allí se encontraba jurisdiccionado a la ueva Vizcaya; se funda oficialmente con el nombre de ciudad de León, en abril de
1582; para despoblarse un poco más tarde, tras la d gracia política y la
caída del propio Carvajal.
Posteriormente, hacia 1629, el gobernador Martín de Zavala realiza una
~ueva fundación en el mismo lugar -o muy próximo al primitivo-, y le
unpone el nombre de Cerra! o.
De los azares que tuvo que sortear la incipiente población, nos habla Alon-

so de León en su crónica del siglo XVII, imprescindible fuente de información para quien se interese por la trayectoria histórica de la regi6n.

tl nos narra, que en el mes de septiembre de 1636, sufrió el poblado una
inundación de características catastróficas; pues " ... parece que e abrieron
las cataratas del cielo y rompieron las fuentes del abismo de las sierras
según las bocas (que) por ellos reventaron." Que aquel fenómeno "demoó
todas las casas de Monterrey y las iglesias dejándolo hecho un desierto ...
(y que) la villa de Cerralvo quedó de la misma suerte, cayéndose la iglesia
Y demás casas; que fue necesario guarecerse la gente en una cuadrilla de carros que a la sazón estaba en la villa".
)

También reseña que · años más tarde, se repitieron los desastrosos sucesos, a tal grado que, en la villa de Cerralvo fueron tan fuertes las aguas,
que traspasaron las tapias.
Y que una vez más, en el año cuarenta y cuatro, "cayó un aguacero en las
haldas de la sierra de San Gregorio, vertiente de la villa de Cerralvo; que
creció una cañada tanto, y tan rápida corriente, que, sobrepujando el hueco
de la cañada, que es bien ancho, embistió a la villa; derribando las casas que
topaba, haciéndolo todo un mar ... "

428

'

429

�Advierte el cronista además, que en esa zona "las sementeras son por junio
y parte de julio ... " y que en ese último año en particular, había llovido muy
poco, por lo que se habían malogrado las siembras; agregándose a esta situación angustiosa, los perjuicios de la inundación. "Prevínose el hambre que
había de haber -agrega-. Mandóse por auto que los labradores no vendieran a rescatón ni pastor el maíz, sino a los vecinos; y pues los pastores tenían
mulas y gente, los metieron de afuera. Hiciéronse notables diligencias. No
bastaron para que los unos no vendieran ni los otros dejaran de comprar;
de lo que se siguió tanta falta, que se vendió l maíz podrido y que no se
podía comer, a ocho p os; cosa jamás vista ni oída en la Nueva España,
en tiempo de mayores hambres. Muchos tenían por mejor comer carne sola,
en su casa, o otras cosas en qué engañar el hambre, que comprar maíz tan
caro." 8

Y es justamente a partir de aquella refundación debida a Martín de Zavala, en que, a pesar de las dificultades y acontecimientos citados por el Cronista, va consolidándose poco a poco la nueva población. Toma un auge inusitado la explotación minera. El propio Zavala, en un memorial dirigido al
Rey, le informa que "en el Real de San Gregorio, junto a la villa de Cerralo, hay cuatro haciendas de sacar plata.' Y el escritor español Juan Díez de
la Calle, en su Memorial y Noticias Sacras, editado en el mismo siglo XVII,
asienta que el distrito de Cerralvo era tan abundante de metales, que "en él se
descubrieron en breve 200 minas ... ,, 6
Estas circunstancias de carácter económico aparentemente favorables, propiciaron la inmigración de mineros y colonos muchos de los cuales arraigaron definitivamente; y sus apellidos se advierten aún no s6lo entre los
habitantes de la villa misma, sino también de la zona comarcana, que pronto
se vio influenciada por ésta, a tal punto que de allí partieron los pobladores
de muchos nuevos establecimientos ( como Agualeguas, Gral. Treviño, Parás,
Los Herreras, Los Ramones y Melchor Ocampo de Nuevo León, y Ciudad
Mier Guerrero y Ca.margo, en Tamaulipas, entre otros), cuyas respectivas
familias, aún en la actualidad ofrecen indiscutibles lazos de par ntezco.
• LEÓN, Allonso de; CHAPA, Juan Bautista y S.úlcHEz DE ZAM.oRA, Femando,
Historia de Nuevo León con Noticias sobre Coahuila Tamaulipas, Texas y Nuevo
México; publicación del Gobno. del Edo. y la UNL ; E&lt;lit. Jw, México, 1961. (Cap.
VII, pp. 91 y 93.)
• Hovo, Eugenio del, Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723); publicaciones
del ITESM. (Serie Historia No. 13), Talleres de lmpresfones, S. A., Monterrey, 1972
{vol. II, p. 364).
• Id. (p. 365.)

",

430

Para 1628 ya vivían en el Real y Minas de San Gregario, Juan Buentello
Guerrero y su pariente Pedro Botello de Morales ( al parecer, ambos apellidos Buentello y Botello, se corresponden); el capitán Rodrigo Ruiz; Pedro
Salinas y Martín de Aldape; Vicente Guerra; minero; Juan de Arredondo
Agüero ( quien firmaba como "secretario") ; Alonso de Molina y Diego L6pez, también minero. Veinte años más tarde, van apareciendo en los documentos testimoniales levantados en el lugar, nuevos nombres de colonizadores, como Antonio Pérez de Molina, minero; Antonio García de Sepúlveda,
hijo de Jacinto García de Sepúlveda, medio hermano del gobernador Zavala;
Agustín Saldívar; Francisco Báez de Benavides ( cuyo apellido fue apocopado
más tarde como Benavides exclusivamente) ; Francisco Vela ( quien declara
haber sido originario de Cuencamé, Dgo.); el general Diego de Ayala y icolás Ramos ( apellido muy común ahora en la porción norte de Tamaulipas).
Para finales del siglo solían aparecer en los documentos las firmas de Dieao
Gutiérrez y de Juan Bautista Chapa --cuyo apelativo generó una infinita gama
familiar característica de aqueJlos rumbos.

En 1701 hizo testamento uno de los vecinos de Cerralvo que llegaron a ser
más prominentes en el Nuevo Reino de León: 1 capitán Ignacio Guerra
Cañamar, originario de la ciudad de México, pero cuyo apellido, reducido
al Guerra exclusivamente (pues es evidente que completo era compuesto),
poliferó mucho en varias partes del Nuevo Reino y de la provincia de Coahuila. Sus descendientes llegaron a tomar participación muy activa en algunos eventos de gran resonancia en la vida colonial de la región. Uno de sus
tataranietos fue nuestro "Increíble Fray Servando", como calificara Alfonso
Junco a este personaje de la historia nacional.
De todos estos antecedentes respecto a la economía y a la sociedad de la
antigua villa de Cerralvo, con una labor consultiva muy minuciosa y metodizada podrían llegar a obtenerse conclusiones muy satisfactorias para la evolución histórica de la comarca cerralvense, y así, interpolando otros estudios
conducentes, ir delimitando la verdadera imagen de nuestro pasado regional.
El paralelismo entre el enfoque económico de la historia y la historia de
la sociedad, tendrá que ir íntimamente estrecho. Aunque algunos historiadores modernos tratan de supeditar lo sociológico a 1o económico; y otros
por lo contrario, pretenden la supremacía de los estudios sociales. Eric. J.
Hopsbawn, por ejemplo, asevera, en defensa de la última de estas posicione
que "la dimensión social se evidencia hasta en los más cautos y estrechos historiadores de la economfa".6
' HOPSBAWM,

Eric

J.,

"De la Historia Social a la Historia de la Sociedad", pu-

431

�Arnold J. Toynbee, el coloso inglés de la Filosofía de la Historia, arguye
por su parte ( según comentario de Lucien Febvre), que la sociedad no crea,
sino que no es más que el lugar común donde coinciden las actividades individuales. Que la sociedad organiza las comunicaciones entre individuos, pero
que son éstos, los que hacen la historia. 1
Es evidente que nuestra historia local -entendiendo por local, la del
oreste de México-, está ávida de ser escudriñada en sus fuentes de información y recibir el abono vivificante de una simiente germinadora. Si los
archivos municipales y parroquiales han sido peligrosamente mermados por
el tiempo, la incuria y las extracciones, lo que de ellos quede requiere con
urgencia ser utilizado. Hay documentos publicados ya, por supuesto, que nos
ofrecen testimonios contemporáneos de la situación y la vida económica de
los dh-ersos pueblos de la región; pero su información es árida y fragmentaria.
A las publicaciones posteriores, con los criterios actuales de la historiografía,
habrá que someterlas a análisis, "a laboratorio" -como dijera el profesor
Antonio Pompa y Pompa.ª
En dos de aquellos testimonios particularmente, hemos encontrado algunas noticias del Cerralvo Colonial. En el informe que el gobernador del uevo Reino de León, Jáuregui y Urrutia, rindió al virrey de la Nueva España
en 1740, se asienta que para esas fechas C rralvo contaba con 73 pobladores
españoles, sin el capitán y 12 soldados, más 3 mulato y 5 indios; que su
iglesia era de adobe y muy pobre.11 Y Antonio Ladrón de Gue ara, en edición realizada por el T ecnológico de Monterrey/º advierte que en 1729
aquella villa contaba con un alcalde mayor y un capitán de una escuadra, con
11 ó 12 oldados. Que se criaba en gran cantidad el ganado menor, y todo
género de ganado mayor; pero que escaseaban las semilla. os dice adem ,
que ''hay buenos abrevaderos, aguajes, pasto y salitr en dichos terrenos,
pastando los ganado donde habitan las primeras naciones de aquellas frooblicado en Tendencias actuales d, la Historia Social 1 Demográfica; Eds. Scp-Setentas,
o. 278 ; México, 1976. (p. 64.)
1 FEBvu, Lucien, Combates por la Historia; Ed. Ariel, Barcelona, 1974. (p. 203.)
• PoUJ&gt;A v Po PA, Antonio, "Las Bodegas Documentales de la Provincia y la Historia Regional", publicado en Estudios de Historia del Noreste; Ed por la Soc.
Nuevoleoneaa de Hist., Geog. y Est.; Eclit. Alfonso Reyes, Monterrey, 1972 (p. 23.)
• FEaNÁNou DE JÁUREOU1 Y UuuTIA, Joseph Antonio, Description o/ Nuevo L,,Jn,
Mlxico (1735-1740). The Summer School of ITESM; Monterrey, 1964 (p. 94.)
• LAo11.6N DE GmtvARA, Antonio, Noticias de los Poblados del Nu,uo Rlino de
Le6n (1739); publicado por el ITESM. (Serie Historia o. 10) ; Talleres de lmpreai.ones, S. A., Monterrey, 1969 (p. 94).

,,

,

432

teras, de donde_ se exper~enta la gran facilidad con que dan principio a una
general alteraetón en_ dichas fronteras; porque el indio que ha ejecutado
muerte o es~go, ha sido por robar alguna oveja para comer; y de aquí nace,
el que quenendose to:1°ar la satisfacción por las armas, como se ignora el
~ r se suelei_i castigar a los que se hallan inocentes y así se mueve una
con~ua alteración con todas las naciones de aquel rumbo, por donde ha
~a~1do la tal muerte o robo, lo que pucli :ra evitar la prud cia y pencnoa del que manda, por Jo muchos modos que hay para ello y no que por
falta ~e este conocimiento se aumentan más lo daños y perjuicio n vidas
y haoendas entre los indios y vecinos de sus front ras".
. En esas mismas condiciones, o muy parecidas, debe haber transcurrido la
,,da de Cerralvo en la media centuria siguiente, cuando tuvo lugar el episodio que hemos escogido como tema central de este trabajo, como u.na muestra de al~nas de las ~ct~ísticas de la ida social de aquel lugar y en
aquellos tiempos; caracteristicas que no deben haber sido mu diferen
en el resto del área cubierta por nuestra región.

Geranio de Le6n, mi padre, era cerralvcnsc. Mi abuelo, -también llamado

Gerarclo- fue originario de Mier Tamaulipas; pero contrajo matrimonio en
esta villa, y su mujer -mi abuelae hacía llamar Dominga del Bosque hapa. (Posteriores investigaciones g nealógicas me U •aron a descubrir que Jos
apelli~o usados por mi abuela, eran en realidad los de us padrino }' padres
ad~puvo, y que sus progenito1
apellidaban Chapa y Ruiz) .
ualqu1er manera, todos ellos suenan familiar s ent.1c lo d los pobladorc d
los primer tiempo coloniales que hemos citado.

Así, en una ocasión r pasando el índice del Ramo Civil del Archivo Municipal de Mont rr , me n ntr 1 el nunciado e un exp di nt que a la
letra dice: "Litigio ntr don J ' Romualdo del Bosqu y María gunda
Vela ante el señor gob mador del u o Reino de León don imón Hrrrera r Ley a"; 11 y por razone de interés familiar, me puse a hurgar el exJ~dientc mismo. Esto me condujo a identificar uno de los aspectos sociológicos más int r antes y probablem nt de no poca tra endencia en la
pacifica vida de las ttltima décadas n la vida colonial nuevoleonesa.
David Alberto Cossío de cribió, en su Historia de uevo León~ algunas
características de nu stros ant pasados ( aunque no nos remite a la fuente
de infonnación ) en los iguientes términos:
u

AMM.

Ms. Ramo Civil, Vol. 167, Exp. 14, 1800 (9 fs. útilea) .

433
humanitu-28

�"Las costumbres de los pobladores del Nuevo Reino de León en las postrimerías del siglo XVIII, seguían siendo, con poca diferencia, ~ observadas
hacía más de dos siglos: el hogar, un modelo de amor y sencillez. El padre
era como la puerta de hierro del honor de la casa; el mejor .espejo en el que
sus moradores veían su propia moral, su fuerza, su valor, sus proyectos y sus
esperanzas de fortuna O de gloria. La madre era -~omo el marco_ de oro de
aquel cuadro de ternura y veneración. En las me1illas de esa muJer se sellaban los pactos más solemnes del esfuerzo progresista o guerrer_o de aque~los
hombres recios, ingenuos, llenos de simplicidad, que con el IDISIDO entusia~
mo abrían el surco en la parcela, que tomaban el fusil para defender la v1. d
l famili'a En el regazo de la madre, descansaba leal y amorosav1en a y a
·
. .
L
..
mente, la cabeza del marido o del hijo, fatigados en 1a d1:ina tarea._ ~ _hiJª
era la rosa más fragante de aquel jardín de amor y sencillez; su vrrg~dad
era el tesoro más preciado de la casa. En el hijo, el padre y la madre IDirahan
siempre el renuevo de sus recios corazones hechos al dolor y la ternura: la
mayor promesa de gloria y de fortuna."
"En las poblaciones -sigue escribiendo el poe~a-~storiador-, :ntre el vecindario la vida era casi familiar, fuera de las mevitables pequenas desaveniencias' por intereses que en lo mezquino de aquella sociedad, resonaban ~ucho esas pendencias ~ litigios, y que eran arreglados casi sie~pre con sentido
justiciero por los mismos gobernadores. . . En el ~andatano, gobe~~?or 0
alcalde se veía continuamente la efigie de su maJestad; en la religion,. el
· · '. y fºm de todas las cosas•, la
prme1p10
. doctrina cristiana era para aquellos
. . menuos moradores, el libro que encerraba todos los códigos y const1tuc1ones
gsociales, políticas y morales del estado y de la f ami·11a." 12
Encuadrada en ese marco, lkicamente descrito por Cossío, se ,desenvolvía,
pues, la sociedad cerralvense, entre quienes se contaban don Jose Romu~do
del Bosque y doña María Segunda Vela, actores principales de . la trag1~°:
media contenida en el litigio consultado, cuyos pormenores -futil~as _qu_iza
en la actualidad-, trascendieron, por los abultamientos que l~s 11Dpruman
a aquellos sucesos los prejuicios sociales de la época y del medio en que se
desenvolvían.
Abre el expediente un escrito de Romu~do, dirigido al capitán ~olítico .Y
militar residente en la villa de Cerralvo, qwen a la saz6n lo era Jase Antoruo
de Benavides. No lleva fecha, pero por el auto que lo sucede, debe haber
corrido el mes de octubre del año de 1799.
u Cossío, David Alberto, Historia de Nueuo León; editado por
Monterrey, 1924-1926 (tomo 111, pp. 280 Y 281).

J.

Cantú Leal.

El actor manifiesta en él, como antecedentes, que para entonces hacía ocho
años que pretendía contraer matrimonio con Maria Segunda; a lo que su
hermano Víctor del Bosque, se oponía terminantemente, so pretexto de que
la pretendida no era igual al pretendiente; agregando que no encontraba en
su hermano ninguna patria potestad, por lo que no le reconocía ningún derecho al impedimento, a más de ser él mayor de edad.
Argumenta también, que ya había comparecido ante el señor gobernador
de la provincia con el mismo asunto, y que el mandatario bahía ordenado a
su tiempo a la autoridad local, por interpósita persona, que al no haber legítimo impedimento, contribuyera a que el acto matrimonial se verificase.
Por lo tanto, pide y suplica al capitán de la villa, le permita la licencia
conducente; y que además imponga al hermano opositor, un término de veinticuatro horas "para que se imponga del derecho que a él asiste".
Sigue el asiento de recibido y auto correspondiente, éste, citando a la
parte causante del conflicto.
En escrito que obra en el mismo expediente, ésta presentó sus justificaciones a la misma autoridad, encabezándolo con sus generales: "Don Francisco Xavier Víctor del Bosque y Ochoa, español, originario y vecino republicano de esta villa de Cerralvo ... "; y previas las solemnidades que corresponden, objeta por principi.o que el escrito de su hermano Romualdo no exprese que éste es "hijo de don Juan del Bosque y de doña Resalía de Ochoa
y Echaguen, españoles"; para continuar ratificando la declaración del mismo
hermano, sobre el tiempo que dice de tener relaciones con su pretensa; pero
que sus padres siempre se opusieron a ese matrimonio, porque "siempre se
han visto y tenido los de su linaje, de pública voz y fama, por de baja esfera,
por revueltos de la sangre. Y yo en ese mismo tamaño los he visto, y que
conste que siempre se han visto por gente de ningún lustre, ni esplendor,
como asimismo de unas conductas poco o nada arregladas por sus malos procedimientos. Y en conformación de que tienen mezcla de mala sangre, me
consta que desciende la nominada María Segunda, por parte materna, de un
linaje que, por información que se ha hecho de él por lo eclesiástico, para
prevender órdenes, ha salido no sea limpio".

Alude también don Víctor en su escrito, a la argumennición del hermano
cuando a él no le reconoce patria potestad, en los siguientes términos:
"digo que es cierto no tenerla yo, pues sólo en los padres se advierte tenerla,
pero como los míos ya son muertos, yo, como hermano mayor, en compañía
de los tíos carnales, hermanos de nuestros difuntos padres, hacemos la parte
paterna, arreglados a la pragmática real de su cargo, para impedir el tal

435
434

�matrimonio, a calll!a de la desigualdad de sangre, como llevo dicho; además
de que al señor gobernador le consta que el primer decreto que su señoría
dio, hace tiempo de dos afíos, fue a pedimento del señor capitán don Bruno
Barrera, mi tío camal, con el fin de evitar el que dicho mi hermano tuviera
entrada y comunicación con la casa de esta dicha su pretensa; lo que habiéndole notificado, así a él como al padre de la indicada, fue avivarlo a la perseverancia y frecuencia de la casa, hasta verificarse el desfloro de ella, haciendo poco o ningún caso de Jo decretado por su sefíoría ... "

Y termina su escrito ratificando su insistencia sobre el impedimento, no
sin antes sacar a colación que sus padres murieron de la pesadumbre que les
causaba aquella obstinación, "porque desde que vivían -dice-, dio en esa
terquedad, y por más que hicieron porque se quitara de eso, no lo pudieron
conseguir ... "
Contiene el expediente después, dos autos; uno del alcalde Benavides,
fechado en Cerralvo en el mes de noviembre del mismo año, donde acuerda
que se le remita lo diligenciado al señor Gobernador, teniente coronel don
Simón de Herrera y Leyva "para que su. señoría determine lo que sea de su
superior agrado".

El

otro, de una semana más tarde, es del mandatario del Nuevo Reino
de León, para devolver desde Monterrey la documentación y ordenando que
se notifique al padre de Segunda Vela, "justifique y acredite en debida forma
la calidad que tiene, para en su vista proveer lo que convenga".
Tras la citatoria a Leonardo Vela, aparece un papel simple (sin sello oficial) firmado por el propio Herrera y Leyva, fechado con antelación a la
cronología que se venía siguiendo. 1'or él da orden al capitán Benavides que,
para evitar escándalos y otros perjuicios "de que también estoy informado",
se notifique a Romualdo del Bosque se abstenga de todo trato y comunicación con Vela y su hija, previniéndoles a uno y a otro, que se les multará
si contravienen lo mandado y que si reinciden se les destierre de aquel
partido.
Entonces aparece en la palestra el padre de la aludida, con escrito dirigido
directamente al Gobernador, rubricándolo como José Leonardo Vela y García
de Sepúlveda; y en él hace una brillante defensa de los cargos imputados,
argumentando:
" ... debo decir que por no tener persona instruida perfectamente (que)
me dé instrución de mi calidad y descendencia, me es dificultoso el hacerlo;
además de conocer que, siempre que esto asj se verificara, serían lastimadas

muchas familias, y deshonorados algunos señores; bajo el supuesto de hacer
público lo que ha estado en lo secreto. Pero sí puedo decir, que aunque se
me adjudique, como se me imputa, el no ser de calidad, igual, limpia y
perfecta, ésta lo ha estado o está en lo secreto; sí puedo decir que en lo
público lo han tolerado todos los señores, seculares y eclesiásticos, en el supuesto de que nos han visto y dado el lugar de nobles en todos los derechos,
donativos y demás cosas. También sé que mis ascendientes fueron producidos de buenos, así por parte de mi padre como de mi madre, y en aquel tiempo todos fueron tenidos por nobles; con que si tenemos que en los de hoy
hay alguna mácula, ha estado tolerada, como lo están muchas familias. Yo no
negaré que la mía sea de ellas, pero hasta el día se ha tolerado y han sido
honorados, y honorados como tales nobles. Para prueba de lo dicho, hago presente a vuestra señoría que es público y notorio que don Salvador Salinas,
que está de receptor en la Real Aduana de la villa de Cerralvo, y ha servido
en el Real Ramo del Tabaco; además de haber suplido en varias ocasiones,
en audiencias, la vara de justicia. Don Pedro Salinas fue teniente, su delegado por el señor Vahamonde u de la dicha villa. Don Cayetano Salinas fue
teniente, su delegado por el mismo señor Vahamonde, de la hacienda del
Alamillo, jurisdicción del Vallecillo; todos ellos parient~ de mi esposa. Don
Juan Pérez está en el actual evento de teniente de campo en el rancho de La
Laja, jurisdicción de la referida villa de Cerralvo; y en el mismo paraje lo
ha sido don José Antonio Pérez, ambos tíos carnales de mi esposa, y de consiguiente tíos de la pretensa de quien se trata; además de otros ejercicios que
han tenido como nobles· por donde es de inferir, según sé, que una vez
que han ejercido honores de noble, y todos públicos, y los señores han pasado
por ellos, ya su majestad los tiene y declara por tales nobles.
Por lo que, según lo dicho y expuesto que es notorio y no se puede negar,
parece que se falsifica don Víctor al decir que los del linaje de mi hija María
Segunda, son y han sido de baja esfera, y de ningún lustre, de conductas
poco arregladas, y de malos procedimientos i porque si así fuera, no hubieran
sido ni fueran honorados con los cargos dichos, como tales nobles. Y cuando
don Víctor se tiene por republicano, por sólo haber sido subdelegado teniente
de gobernador, por la misma razón los deben ser los ya nominados; con lo
que se deja ver, según estos honores, corren igualdad el pretenso y la pretensa,
Y nada mancha con que don Romualdo tome el estado de matrimonio con
mi hija María Segl.lllda.
• Manuel de Vahamonde y Vi!lamil, coronel de los Ejército■ Reales, Gobernador
del N. R. de León de 1787 a 1795 (cfr. CovARRUBIAs, Ricardo, Gobernantes d,
Ntm,o Ll6n, 1582-1961; publicado en Monterrey, N. L., sin pie de imprenta ni fecha.

437

436

�También presento a vuestro senona, y hago saber, que el citado arriba,
don Antonio Pérez, se halla casado con doña María Josefa Méndez, prima
segunda de don Víctor y de don Romualdo, que es el pretenso, y dicho Pérez
es tío de mi hija María Segunda: Doña María Olaya Barrera, prima hermana del señor capitán don Bruno Barrera - y ésta es tía del dicho don Víctor
y del nominado don Romualdo-, está casada con un sobrino mío, primo
segundo. de la pretensa. Con que vea su señoría cómo ya la familia de don
Víctor está entroncada por otra parte, con la mía y con la de la pretensa
por parte materna. En este supuesto, la desigualdad ya no mancha a la fa.
milla, porque ya lo está por los otros entroncamientos, y de consiguiente, don
Romualdo vale igual a la pretensa; además de que hay la circunstancia de
que don Romualdo debe satisfacer la obligación a que se considera sujeto,
por la palabra que tiene dada y por' poner remedio al mal que ha causado.
Por lo que es de inferir que aunque se case don Romualdo, .nada mancha ni
deshonra a su hermano, ni a sus tíos carnales, pues éstos quedan iguales
en sus honores, como lo han estado con los matrimonios celebrados".
Concluye haciendo la advertencia al Gobernador, que cuando el capitán
político lo llamó para que firmara la declaración, éste estaba solo; y que después advirtió que quien firmó de testigo fue un riiño de doce a trece años;
circunstancia que lo obliga a imputarle "de parcialidad". u
Por lo que llevamos comentado y transcrito, y tomando en consideración
los antecedentes mencionados respecto a las familias de mayor arraigo en
aquella comarca, advertiremos fácilmente que los nombres y apellidos que
van entrando en juego en este cuasi sainete: pertenecen á personas cuyos as-cendientes jugaron desde siempre, papeles de importancia en la vida provincial de allá. Los Del Bosque tienen seguramente un tiempo menor de haberse
arraigado, pero a partir del siglo XVIII y durante todo el XIX, los miembros
de esta familia, proveniente de Coahuila, ocuparon siempre cargos de importancia en la vida política, e indudablemente un lugar de privilegio en la
exigente sociedad de entonces. Pero, por otro lado, el mismo padre de la pretensa hace aparecer entre sus apelativos el de García de Sepúlveda; y ya veíamos que entre los primeros pobladores de la villa, eb. tiempos de Martín de
Zavala, estaban s~ medios hermanos, los García de Sép&lt;i.Iveda (y aún allí vivi6
su madre, doña Ana de Sepúlveda), por lo que es presumible que el señor Vela
haya sido descendiente de los familiare¡¡ de aquel distinguido Gobem~te.
En cuanto a la capacidad moral del gobernador Herrera y Leyva, a quien
i&lt;

438

Toda&amp; lu citas están contenida1 en el Exp. del AMM cit. en la notá No. 11.

se ha hecho partícipe en este pleito de familia y árbitro en la contienda, nd
parece que haya tenido grat1des merecimientos para actuar salomónicamente.
Recordemos el poco favor histórico que recibió, junto con sus dos hermanos,
en el libro del ingeniero Vizcaya Canales, de reciente aparición, sobre la epopeya de la Independencia mexicana ert estas latitudes; donde los exhibe, de
acuerdo a sus investigadores, como un trío de pillos, dedicad?s más a actividades contrabandistas que al gobierno que se les había encomendado, tanto
a don Sim6n como a don Pedro su hermano. Aun el mismo capitán Bruno
Barrera, de quien se sirvió indudablemente la f ¡µnilia Del Bosque para propiciar favorablemente la intervención del gobernante, en esta misma obra aparece como un incondicional y protegido de los Herrera y Leyva; lo que nos
lleva a conjeturar que él ta;rnbién curtía no malas vaquetas.15
El epilogo del melodrama -que constituye un auténtico happy ending-,
lo contiene un dictamen del licenciado Juan Manuel Mejía, residente entonces
en el Real de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama, N. L.), a quien
se dirigió el gobernador en busca de asesada· y este jurisconsulto, en base
a la argumentaci6n de Leonardo Vela, evidentemente desbarata los melindres
sociales de Víctor del Bosque, sentenciando:
"En tales circunstancias, no me parece conveniente que este asunto siga
adelante, por ser de muy perniciosas resultas, principalmente en unos lugares,
como los de que se compone esta provincia, el mover cuestión de calidad,
estando la familia en el concepto de ser buena, y tenida, y respetada por tal;
y basta para no estimarse por justo y racional el 'disentimiento del dicho
don Víctor, . la común estimación en que se halla la familia de don José Leonardo Vela, y el estar entroncado con ella.
Por lo que siendo su señoría servido, podrá así declararlo, y mandar que
a su hermano don Romualdo se le dé la certificación que corresponde a esa
declaraci6n siempre que pida, quedando este expediente en lo reservado
del archivo, sin que sobre su asunto se admitan más escritos, ni otro ocurso
que el que se pueda imponer, según las últimas determinaciones, si por alguna
de las partes se promoviere." 18
Quizá nunca se imagin6 el licenciado Mejía, al hacer la recomendación
de que el expediente se guardara en lo más reservado del archivo, que ahora,
más de un siglo y tres cuartos más tarde, íbamos a sacarlo en exhibición.
• VIZCAYA CANALES, Isidro, En los .Albores de la Independencia. .. Ed. del ITESM
(serie Historia No. 14); Talleres de Impresiones, S. A., Monterrey, 1976 (p. 25).
• E.%p. del AMM cit. upra (el énfasis C! nuestro).

439

�Pero en realidad, nuestro interés se enfoca a un estrato mucho más profundo
que el de una simple curiosidad morbosa. Hemos pretendido utilizarlo a
manera de muestra, como se incita el gambwino al afloramiento del metaJ,
por seguir la veta minera. Si tomamos a éste y otros fenómenos históricos por
dilucidar para, al estudiarlos detenidamente, que nos conduzca -repitámoslohacia las verdaderas dimensiones de la sociología pretérita de nuestra región.
En todo hecho histórico podemos encontrar una lección para el futuro.
Lucien Febvre, elucubrando sobre el tema en su obra citada, nos obliga a
advertir que en cada página del viejo Toynbee, se encuentra la afirmación
de que la historia se repite. Y para demostrar ese sentido de la filosofía histórica, recurre a aquella antigua anécdota sobre un sha del oriente que, en
trance de agonía, se quejaba ante su anciano bibliotecario por haber llegado
al final de su existencia, sin haber logrado entender el significado de la historia y por cuánto hubiera deseado conocerla toda... «Mi príncipe - le dijo
el viejo sabio-, los hombres nacen, aman y mueren." ir

• FKBvu, o;. cil. (p. 217).

4-40

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144360">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144362">
              <text>1978</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144363">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144364">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144365">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144366">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144384">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144361">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1978, No 19, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144367">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144368">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144369">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144370">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144371">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144372">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144373">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144374">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144375">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144376">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144377">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144378">
                <text>01/01/1978</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144379">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144380">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144381">
                <text>2017314</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144382">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144383">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144385">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144386">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144387">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="10326">
        <name>Hernán Cortés</name>
      </tag>
      <tag tagId="14146">
        <name>Historia social</name>
      </tag>
      <tag tagId="14144">
        <name>Luis Carvajal y de la Cueva</name>
      </tag>
      <tag tagId="272">
        <name>Moctezuma</name>
      </tag>
      <tag tagId="14143">
        <name>Población Nuevo Reino de León</name>
      </tag>
      <tag tagId="14145">
        <name>San Nicolás de los Garza</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5384" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3948">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5384/HUMANITAS._1980._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>a9f4a85b9de9ef21a1c0e624f7158817</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146793">
                    <text>I

Sección Tercera

HISTORIA

�URBANISMO HISTORICO DEL NORESTE
DE MtXICO

GERARDo DE LEÓN
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

TRADICIONALMENTE, la historia ha sido biográfica y anecdótica. Al historiógrafo le preocupaba más el "acontecimiento" que la trascendencia del fenómeno. La historia así, se había ocupado del conocimiento del pasado por el
pasado mismo, sin vincularlo en ninguna forma con las vicisitudes del presente;
que sería, en todo caso, una actitud que nos resulte provechosa.
El culto desorbitado del héroe y la historia literaria -o la literatura histórica-, la importancia conferida tanto en anécdotas como a frases consagradas, el sabor de discurso liderezco y la demagógica patriotería, han terminado
por alejar el interés de las nuevas generaciones hacia la historia, a medida
que van advirtiendo intolerable aquel viejo barniz de romanticismo, aún en
muchos actos de la vida misma. A éstos -los actos de la vida- y no a otra
cosa, se dirige el enfoque intelectual que llamamos la Historia.
En el campo del Urbanismo, por ejemplo, sería absurdo que pretendiésemos
considerar como de inminente actualidad las ideas "urbanísticas" de aquellos
planeadores de ciudades del siglo pasado; como los proyectos de migraciones
industriales de Moffat, de 1845; y las preocupaciones higienistas de James
Silk Buckingham, exteriorizadas por éste en 1849; o las más adelantadas de
Sir Titus Salt, o el pueblo industrial de Port Sunlight de las jabonerías Lever,
de 1887; o las teorías To Morrow City y Garden City of To Morrow, de
Ebenezer Howard, la primera de 1898 y ésta de 1902; ejemplos todos citados
por Gaston Bardet en la edición que de El Urbanismo, publicaron los Cuadernos Eudeba de Buenos Aires.

415

�Este autor ha querido diferenciar la "urbanización", como el fenómeno
por el cual las poblaciones de los grupos locales diseminados en regiones, en
lugar de organizarse a sí mismas o de construir nuevos grupos aislados, hechos
a la escala humana, se concentran en aglomeraciones monstruosas al servicio
de la gran industria, o fenómeno de los "lleno"; mientras que por "urbanificación" nos explica que es la explicación de los principios del urbanismo, y
comepta textualmente: "Una es el mal, la otra el remedio". (Aquí va implícita la historia) .
Conocer y entender las actividades de los precursores de esta técnica, no
significa que debamos utilizar sus principios originales, válidos quizá para el
momento en que fueron planteados; sino que nos permitirán conocer la trayectoria de las experiencias hasta los días en que estamos viviendo, y a través
de su conocimiento, elaborar nuestras propias conclusiones.
En el campo de la historia propiamente dicha, desde la década de los
treintas fue surgiendo una nueva corriente en la teoría de su investigación,
la que cristalizó años más tarde, en 1947, al fundarse la Sexta Sección de la
Escuela de Altos Estudios de París. Y a partir de entonces, las ideas renovadoras se han ido extendiendo a otros muchos países civilizados del orbe.
Después de la Segunda Guerra Mundial, y mucho más marcadamente después de 1960, aparece en muchos países una gran efervescencia en el mundo
de los historiadores; tanto por los avances metodológicos como por la apertura constante de nuevos campos de investigación. Las innovaciones trajeron
consigo algunos celebrados debates, como la polémica sostenida entre el judío
Levy Strauss y el portugués Magaháes Godinho, por la que se opusieron la
antropología estructural y la historia; la sincronía y la diacronía; la estructura y el acontecimiento, forzando así a muchos historiadores a tomar conciencia
de sus limitaciones epistemológicas y teóricas, y ayudándolos a abandonar la
ingenuidad que los caracterizaba, en cuanto a los conceptos y a los métodos.
Todo ello condujo a los investigadores modernos a estudiar el "caso", el
"ejemplo concreto", ubicándolos en un contexto más amplio, para que le den
sentido y que se permita una explicación. Esta tarea de ubicación consiste
en moverse por lo menos en dos planos distintos y simultáneos: el espacio,
en primer lugar, que debe llevamos de la región a la historia nacional, y de
ésta a la continental y a la mundial; pero por el otro lado, el tiempo, con
sus diferentes ritmos que afectan el cambio de las estructuras y las coyunturas.
Las resultantes de este planteamiento son, lo que se llama en la actualidad
la "historia total".
416

Ya aquí podemos ir percibiendo una cierta similitud entre los factores que
maneja la historia de nuestros días y los de la técnica del urbanismo.
Con estas características metodológicas, se acercan incontrolablemente la
historia y la geografía. Pero la geografía moderna, no la aburrida constante
con sus conceptos tradicionales; la verdadera geografía humana. La que estudia
la interacción entre el grupo social y el medio natural. He aquí otro estrecho
punto de contacto entre los intereses de la historia, de la geografía y del
urbanismo, con profusión de momentos de coincidencia.
Le Roy Ladurie (en la Historia lnm6uil, 1974), plantea la necesi~ad de
que, para la investigación histórica se recurra a la biología, a la etnografía,
a la lingüística y al psicoanálisis, como instrumental para encontrar parámetros principales de un problema por aclarar. Estos serían los parámetros
demográficos, los ecológicos, los sociológicos, etc.
Pierre Chaunu, por su parte, en La Historia como Ciencia Social (1974),
propone tres dimensiones sucesivas y complementarias de la investigación
histórica: la duración, pasando de las aportaciones de la historia serial a la
búsqueda de las discontinuidades que permitan encontrar una periodización
racional; el espacio, pensando en los términos de la geohistoria; y el hombre,
cuyo estudio se planteará a partir de la demografía histórica, pasando después
a los grupos y a los sistemas de civilización.
Consecuentemente, cualquiera de las disciplinas del intelecto requiere,
como estamos tratando de demostrarlo en el caso del urbanismo, un conocimiento circunstanciado de sus características a través de los tiempos; de sus
trayectorias; de su devenir para, con esa toma de conciencia de las experiencias pretéritas, obtengamos una más clara visión de los hechos y los fenómenos que acaecen en el presente, y nos predisponemos mejor para planear el
futuro.
Al intentar una maduración de ideas en torno a las ciudades, en el contexto del urbanismo regional del Noreste de México, nos conviene plantearnos algunas posiciones al respecto.
Los estudios de determinados fenómenos, circunscritos a una área geográfica determinada -y peor si esa área la fijaron arbitrariamente los hombres-,
nos evita comprender las verdaderas dimensiones del fenómeno mismo. Porque
éste reitera sus características esenciales fuera de aquellos límites que estábamos tratando de imponerle; y sus alcances permanecen, consecuentcmen te,
en nuestra ignorancia.
417
humanitas-27

�Llegó un momento en que los geógrafos, primeramente, se pusieron a meditar en las recíprocas influencias del hombre y su sociedad sobre el medio
en que vivían; situándose en casos extremos la escuela alemana de Ratzel,
que postula un determinismo geográfico y la francesa de Vidal Lablanche,
para la cual es más importante la acción del hombre transformando la naturaleza. De éstas y algunas otras inquietudes, va surgiendo la necesidad de
definir "regiones geográficas" para clarificación y ordenamiento de las investigaciones.
Angel Bassols Batalla, uno de los adalides de estos modernos métodos de
investigaciones, nos comenta en su Geografía Económica de México que,
" . .. hasta el siglo XIX, los estudios de regiones tuvieron ante todo un car:ícter
de conocimiento, de lento progreso en el difícil camino de entender qué cosa
era y cómo estaba hecho el mundo".
Y agrega: "Pero, a mediados del siglo pasado, cuando la sociedad europea
había evolucionado internamente hasta desarrollar el sistema capitalista, y
cuando éste dominaba al mundo merced a sus conquistas coloniales, creó las
bases para un fuerte crecimiento de su población. Más tarde sucedió lo mismo
en los Estados Unidos y el Japón, aunque posteriormente se ha extendido el
• proceso a otras naciones que forman el sector desarrollado. En consecuencia,
a últimas fechas se hizo indispensable conocer las regiones naturales y económicas con un fin netamente utilitario: poder explotarlas mejor para satisfacer las necesidades cada vez mayores y más complejas de las sociedades
capitalistas y socialistas".
•
Con respecto a las regiones económicas, el mismo autor nos dice que "se
forman mediante una interacción, incluyendo la influencia de los elementos
naturales en el conjunto físico, la importancia de la naturaleza en la vida del
hombre y sus actividades productivas, y, además, la acción de los factores
económicos que son producto del trabajo humano y su influencia transformadora sobre la naturaleza ... ", concluyendo que "las regiones económicas son
el resultado de la historia material de la sociedad, son un hecho socio-económico sobre una base de carácter natural ... "; y aconseja además, para
lograr un mejor análisis, una observación del cambio gradual del uso de los
recursos y sus influencias, dentro de las diferentes etapas del desarrollo
histórico.
En Poblamiento y Población en la Regionalización de México, para la definición de regiones desde el punto de vista sociológico, Claude Bataillón
sugiere "estudiar los grupos humanos de distinta dimensión que utilicen algunas ventajas de la región en que viven y que luchen concretamente contra
ciertos obstáculos."

418

También desde el punto de vista cultural, son factibles ya los estudios
regionales, atendiendo, por supuesto, a diversos común denominadores en
las expresiones culturales; pero siempre; con el ineludible auxilio de la investigación histórica, como lo ha expresado Guillerm~ Bonfil Batalla en su
trabajo "La regionalización Cultural de México".
(Las citas de estos dos últimos autores aparecen en una publicación del
Instituto de Investigaciones Sociales de la U.N.A.M. mencionado en la
bibliografía.)
Como corolario al respecto, estas transcripciones y lo comentado sobre las
regionalizaciones, quedan bien resumidos en otra cita de Bassols Batalla
tomada de la misma obra consultada; al asegurar que las regiones de un país
pueden ser de muy diverso tipo, según se las clasifique para determinados fines.
En el número de la colección Sep-Setentas titulado Regiones y Ciudades
en América Latina, aparece recopilada una serie de trabajos llevados a cabo
bajo el auspicio del Instituto de Altos Estudios de la América Latina, de
París. Por ella nos damos cuenta de la preocupación de los intelectuales
europeos por los problemas de nuestra América que, desde luego, a nosotros
nos atañen directamente. Tan sólo con la lectura de los títulos y del contenido
de cada uno de los artículos que componen el volumen, advertiremos el
interés de sus autores por los enfoques relacionados con la historia para,
posteriormente, llegar a conclusiones conducentes y válidas para los días en
que vivimos.
Y ya entrando específicamente en el campo del Urbanismo, no queremos
decir, desde luego, que pretendemos agotar exhaustivamente la historia urbanística de esta Región que nos ha interesado por el momento. Muy lejos
estamos de presumirlo. Tan sólo trataremos de seguir, con criterios útiles
para el presente, la historia a grandes rasgos del desenvolvimiento de algunos
de los más destacados asentamientos humanos del Noreste de México -sus
cabeceras Municipales, y no todas-, las que, naturalmente, no nacieron del
tamaño o capacidad que ahora ostentan.
Hemos considerado a priori, para esta Región, los estados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas para, al quedar definitivamente investigada la
misma desde el punto de vista del Urbanismo, con sus diversas peculiaridades
y alcances, delimitar su regionalización.
En este ámbito geográfico -salvo el caso de Nueva Rosita, en Coahuila-,
hemos analizado de sus cabeceras municipales a nueve ciudades medianas
y catorce pequeñas; siguiendo el criterio de catalogarlas de acuerdo a su

419

�capacidad poblacional. Pero además, se han considerado otras dos, que si
bien políticamente no ostentan la categoría de "ciudad", su demografía nos
ha obligado a consiq,erarlas dentro de aquellas.
En nuestro medio, en los países hispanoamericanos, donde recibimos el
impacto de la influencia española a la hora de la conquista o de la colonización, vamos a heredar necesariamente muchos de sus , hábitos, de sus
tendencias y, en alguna forma también, de su legislación, o, en todo caso, del
sentido jurídico que imperaba en el ánimo de nuestros antepasados hispanos.
Claude Bataillón hace hincapié, en su trabajo "Papel y Carácter de las
Ciudades Pequeñas" -que pertenece a la obra que recopiló trabajos del Instituto de Altos Estudios de París, que recién habíamos citado-, sobre las
designaciones que se aplican a los asentamientos humanos en el Nuevo Mundo,
y los comenta textualmente:
"La América española y Brasil disponen ambas de un vocabulario que
permite designar a las pequeñas aglomeraciones urbanas. En el Brasil, el
título de vila implica~un prestigio y un estatus administrativo inferiores al
de cidáde, título que posee automáticamente toda cabecera de municipio.
Los paisajes de colonización española tienen una denominación más complicada, pues el nombre de pueblo se aplica a una aglomeración ya dotada
de privilegios políticos y administrativos ( no es el caso de su homólogo
francés village), mientras que la villa (en francés bourg) tiene un prestigio
más elevado, inferior sin embargo al de la ciudad, vil/e."
Y al mencionar este autor lo complicado en la denominación de los
poblamientos, para los españoles en plan de colonización, acude a nuestra
mente -y la preocupación se justifica, si es parte del tema que pretendemos
manejar-, las particularidades tan especiales en algunos de los momentos
germinales de los asentamientos humanos que hoy por hoy tratamos de
analizar.
Pongamos como ejemplo, la fundación de la ciudad de Monterrey, la
que, por su crecimiento desorbitado en los últimos tiempos, sobrepasa al
tipo general de ciudades que estamos incluyendo ahora.
Haciendo un poco de historia, la reconsideraremos en las aristas que nos
atañen: Monterrey fue fundada por tercera vez -ya con tal nombre--, en el
valle que se conoció por Extremadura, y hoy nos es familiar como valle de
Monterrey. No existen, o no se han encontrado, testimonios documentales
de los dos primeros establecimientos. El primero de ellos era totalmente
desconocido hasta el año de 1951, cuando Wigberto Jiménez Moreno descu-

brió, en el archivo de Parral, Chihuahua, algunos papeles de un expediente
o litigio que, por la posesión de la actual Monclova de Coahuila, se dirimía
entre los gobiernos de la Nueva Vizcaya y del Nuevo Reino de León. . . Y
en aquellos papeles se menciona que el capitán Alberto del Canto había realizado la más primitiva de las fundaciones en el valle de Extremadura, la
que se llamó villa de Santa Lucía, en el año de 1577. Este lo hizo, según reza
en aquella documentación, en su carácter de alcalde mayor de las minas de
San Gregorio (hoy la cabecera del municipio de Cerralvo, en Nuevo León) ;
y asimismo, que había sido el poblador de las minas de la Trinidad. (El
historiador coahuilense Dr. J. de Jesús Dávila Aguirre ha demostrado a últimas fechas que, muy probablemente, estas minas estuvieron situadas en el sur
del actual Nuevo León.)
Además, ya se sabía con cierta certeza que por los años de 1582 u 83,
Luis de Carvajal y de la Cueva, el primer Gobernador de este Nuevo Reino
de León, había creado la villa de San Luis Rey de Francia en el mismo
valle en que había estado la de Santa Lucía; cuando -ahora lo comprendemos- lo suyo fue un repoblamiento sobre lo que había establecido cinco
o seis años antes el capitán Del Canto.
Es muy conocido el destino del primer Gobernador del Nuevo Reino de
León. Muy probablemente, este personaje tan controvertido está huérfano
aún de estudios críticos más serios; con los que la historia del Noreste de
México nos puede proporcionar aún algunos datos sorpresivos.
Don Luis, portugués de origen, dedicó parte de sus años juveniles ayudando a algunos de sus familiares en el tráfico de esclavos negros hacia
el mundo recién descubierto. Ya siendo adulto, decide establecerse en tierra
firme, y lo hace en la región de las Huastecas, en las inmediaciones de
Pánuco, y por allá llega a ser alcalde ordinario de Tampico (el viejo).
Habiendo amasado una fortuna de consideración, va a España, donde celebra un contrato con el Rey Felipe II (se dice -pero no se sabe que exista
comprobación histórica-, que exigió privilegios al monarca a cambio de un
préstamo de dos millones de pesos que le hizo) . La realidad es que por medio
de aquel contrato o "capitulaciones" -según la terminología de la época-,
se creó, hace justamente cuatro siglos, una nueva jurisdicción territorial en
tierras americanas, al parecer independiente de la de la Nueva España;
se le llamaría a partir de entonces Nuevo Reino de León, y Carvajal recibió
el privilegio de su gobierno, con una serie de atribuciones medio absurdas.
A partir del momento del arribo a tierras americanas del Gobernador
Carvajal y sus acompañantes, que procedían de la península Ibérica, comen-

420
421

�zaron a tejerse los hilos que ha tramado la leyenda -en parte seguramente
leyenda-, de que aquel contingente de inmigrantes estaba constituido por
judíos falsamente convertidos al cristianismo, y que Carvajal se aprovechó
de las necesidades económicas del rey de España par~ una vez concertado
el "contrato de pacificación y colonización", introducir subrepticiamente a
sus sectarios que, por. lo rígido de la vigilancia y la intolerancia, no les era
posible realizar en sus lugares de origen, los rituales de sus arraigadas creencias religiosas.
Haya sido cierto o no aquello (este es un punto oscuro de la historia,
también surgido de claridad meridiana) , la familia Carvajal fue cruelmente
perseguida por el Tribunal de la Inquisición, hasta que, salvo dos o tres
excepciones, acabaron con ella en la hoguera, durante varios actos de fe que
se llevaron a cabo en la ciudad de México a fines del siglo XVI y primeros
años del XVII. El Gobernador no alcanzó a ser ejecutado, pues murió en
la prisión, hacia el año de 1590.
Es importante hacer énfasis en esta fecha, porque a partir de entonces
se puede observar, en la historia del Noreste, un franco afán colonizador; y
nos justifica además, el recurso de lo que vamos citando, en el desarrollo
urbanístico de la Región.
Con la caída de Carvajal y de la Cueva, la mayoría de sus acompañantes
se hicieron perdedizos en territorios que ya estaban poblados, por temor a
la garra del Santo Oficio. Otros, probablemente mudaron sus nombres, y
se sostuvieron, viviendo desapercibidamente, en algunos puntos de otras
latitudes.
Los colaboradores más del exgobernador, se asentaron en la villa de
Santiago del Saltillo (hoy la capital de Coahuila), haciéndose vivir por
medio de una precaria agricultura.
Uno de éstos, Diego de Montemayor, advirtiendo la despoblación que
habían sufrido todas las fundaciones carvajalinas, decidió organizar a un
grupo de españoles y movilizarlos desde Saltillo al abandonado valle de
Extremadura, fundando, el 20 de septiembre de 1596, la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. En la aventura lo siguieron doce
familias y algunos indígenas.
Aquí y ahora es cuando retomaremos el hilo que dejamos suspendido con
respecto a las características españolas en los nuevos establecimientos poblacionales.
Lo trascendental del acontecimiento, muy de acuerdo a lo usual en ese
entonces, lo hizo constar Diego de Montemayor en un testimonio escrito,
422

por el que se daba la respectiva fe. Sobre esta formalidad, Eugenio del
Hoyo, en su Historia del Nuevo Reino de Le6n comenta, leyendo con interés
especial el documento:
"El Acta de fundación de Monterrey es notable desde el punto de vista
jurídico, ya que revela que quienes lo redactaron conocían a fondo la legislación de la época y, sobre todo, las ordenanzas de Descubrimiento Nuevo y
Población, de 1573, a las que se ajustaron correctamente."
(Aquí podemos encontrar las razones de los orígenes de muchos de los
asentamientos humanos establecidos por los españoles.)
Del acta aludida, sobresalen algunos párrafos, como:
"En el nombre de Dios todopoderoso y de la gloriosa y bienaveturada
Santa María siempre Virgen y Madre de Dios y señora nuestra; sepan cuántos este público instrumento, carta de fundación vieren, cómo yo, Diego de
Montemayor, tesorero de la real hacienda de este Nuevo Reino de León,
teniente de gobernador y capitán general para la erredificación de él por
el rey nuestro señor; atento a las causas y razones expresadas sobre la venida
a este valle de Extremadura y reino para su población y pacificación de los
naturales de él, con intento que el Santo Evangelio se propague, y los reinos
y señoríos de su majestad y su real patrimonio sea acrecentado, el cual
motivo y celo es el mío, y me mueve para este efecto y prosecución, de lo
cual, en las comodidades de Extremadura, comarca y puesto donde estoy
con los vecinos y pobladores que conmigo han venido con todo el avío necesario para la dicha población, y teniendo más aprovechamiento que en él
y en su contorno hay y puede haber, y ser puesto y lugar apacible, sano y
de buen temple y buenos aires y aguas muchos árboles frutales de nogales
y otras frutas, y haber, como hay, muchos montes y pastos, ríos y ojos de
agua manantiales y muchas tierras para labores de pan coger y muchas
minas de plata que en su comarca hay de tres, diez y quince leguas a la
redonda, y sitios para ganados mayores y menores y otros aprovechamientos,
demás de los muchos naturales que voy trayendo de paz y a obediencia de
su majestad, para su congregación y asiento y enseñanza de la santa fe católica; y así por todo ésto, como por estar este lugar en buen medio para el
viaje y trato del puerto de Tampico, que hay setenta leguas, camino de
carretas, y lo mismo a la ciudad de Zacatecas y otras partes; y salida para
las poblaciones que se hubieren de hacer en este reino, a tierra adentro, de
donde forzado se ha de salir y surgir y pasar por los dichos tratos y lo más
que dicho es ... "
Y más adelante: "siendo así, como lo es, cabecera de todo este reino, por
lo que dicho es, es apropiado puesto, y como tal, ha de estar la real caJa,
423

�con los reales oficiales para cobrar los haberes y quintos que a su majestad
le pertenecieren, y siendo así, como lo es, por la presente, en nombre de la
majestad real del rey don Felipe nuestro señor, hago fundación de ciudad
metropolitana junto a un monte grande y ojos de agua que llaman de Santa
Lucía . .. que se ha de intitular y se intitule la ciudad de Nuestra Señora
de Monterrey y le nombro con todo el derecho y la estabilidad y firmeza
que en las demás ciudades metrópolis que en los reinos de su majestad están
fechas y pobladas, con todas honras y privilegios, y excensiones que se conceden por sus reales ordenanzas a estas nuevas poblaciones y especial a las
de este reino, que aquí por expresadas y puestas para que, según dicho es,
goce de ellas; la cual ciudad le doy por jurisdicción entera, civil y criminal,
mero misto imperio, para que las justicias de ella, puedan conocer y conozcan de todas las cosas civiles y criminales que en ella, y en el dicho su
término, sucedieren y acaecieren, y lo juzgar y determinar definitivamente,
y llevar las sentencias a debida ejecución, guardando las leyes y ordenanzas
de su majestad que sobre ello hablan; y le doy de jurisdicción y término
quince leguas hacia el oriente, y otras quince hacia poniente, y de norte a
sur lo mismo en cuadro, por la misma suerte y todo lo que en el dicho
término y jurisdicción se poblase . . . ".
Antes de hacer algunas observaciones a la redacción de este interesantísimo
documento, interesante sobre todo, para dejar bien claros algunos conceptos
que nos sean de utilidad en lo que concierne a tamaños y categorías políticas de nuestras ciudades como fundaciones españolas; vale la pena reflexionar en lo que significan aquellas "ordenanzas" de Felipe II, que menciona
en particular Del Hoyo en su comentario que transcribimos y de cuyo
apoyo se deja traslucir en la redacción del Acta.
Estas disposiciones podrían ser, quizá en forma rudimentaria, lo que en
la actualidad podríamos llamar leyes sobre los asentamientos humanos; y
para el caso que es ahora nuestro interés, recurriremos a la cita del número
XLIII de aquellas Ordenanzas, que a la letra dice : "De manera que si
hubiese de ser ciudad metropolitana, tenga un juez con título o nombre de
adelantado o gobernador, o alcalde mayor, o corregidor, o alcalde ordinario
que tenga la función in solidum y juntamente con el regimiento. Tenga la
administración de la república tres oficiales de la hacienda real, doce regidores, dos jueces ejecutores, dos jurados de cada parroquia, un procurador
general, un mayordomo, un escribano de concejo, dos escribanos públicos,
uno de minas y registros, un pregonero mayor, un corredor de lonja, dos
porteros, etc ... ". (La cita pertenece a la obra de Del Hoyo que hemos
venido consultando, y nos informa haberla tomado a su vez de la Colección
de Documentos de Pacheco y Cárdenas.)

424

Haciendo un esfuerzo de recapacitación, pensando como estudiosos de los
quehaceres urbanísticos de nuestros tiempos, podremos advertir la vieja
actualidad y la visión futurista que, entre líneas, contiene ese documento
que hemos escogido como ejemplo : Montemayor y sus compañeros de aventura tenían sentido de urbanistas, puesto que ~entro de los considerandos
asentados en el Acta, se toma muy en cuenta la "ubicación" ("estará situada
en el punto medio del camino que hay que recorrer entre el puerto de
Tarnpico y la ciudad de Zacatecas").
Entre las posibilidades ofrecidas a las vías de comunicac1on de la época,
no estaba la de cruzar la sierra Madre Oriental, y así trasladar los productos
mineros de la comarca zacatecana hasta un puerto del Atlántico; es decir,
hasta un punto del camino marítimo con España. El de Veracruz les era
muy costoso por los derechos e impuestos que había que cubrir utilizando
el trayecto vía la capital del Virreinato; y los indios muy hostiles de la
sierra, no les dejaban mejor oportunidad que seguir, aproximadamente, los
trazos actuales de las carreteras Zacatecas-Saltillo-Monterrey, y de ésta, vía
Linares y Victoria, hasta los puertos de la Huasteca. Además, se ha dejado
asentado también, que habrían de crearse nuevos asentamientos humanos
por diversos rumbos, partiendo de Monterrey, y que se obligarían sus contactos entre aquéllos y ésta. ¡ El tiempo se ha encargado de comprobar el
acierto de los visionarios!

Ah, pero hay otra cosa de vital importancia: ¡ Quisieron que fuera la de
Monterrey, Ciudad Metropolitana! Hoy nos parece ridículo, tan sólo al
imaginárnoslo, que aquel nuevo poblamiento, con tan pomposo título, lo
integraran un poco más de una docena de jacales de ramas y lodo, al tiempo
ele su fundación, y por varios años ...
Sólo que ya nos aclararon en aquella "Ley de Asentamientos ... " primisiva, los privilegios, las concesiones y las obligaciones de una ciudad metropolitana; y además, a ésta, su fundador le concedió quince leguas de jurisdicción
para cada rumbo: sesenta kilómetros; 3,600 kilómetros cuadrados en aquel
paralelogramo ideal con doce casuchas en el centro: ¡ He ahí a la ciudad
Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey! No en vano fueron gentes
que pertenecieron al Renacimiento aquellos remotos antepasados nuestros,
hechos al rigor del razonamiento, pero a la vez inflamados con lo fantasioso y
con las proporciones que rebasan a la normalidad.
¿Por qué quince leguas para cada rumbo?, nos preguntaremos nosotros. También el Acta nos dio la respuesta: ¡ Porque hay minas hasta en quince leguas
a la redonda! ... En fin, lo que nos puede servir, tratando de sacar algo en

425

�limpio, es que los fundadores españoles vieron más, mucho más que el número
de pobladores, para darle determinada categoría y jurisdicción al nuevo asentamiento. Su sentido de la jerarquización urbana estaba concebido con ideas
mucho más complejas de las que -según nos informaba Bataillón- se requieren en el Brasil.
Este relativo desprecio por las consideraciones estadísticas, lo hemos heredado
en cierta medida, y su influjo se siente aún en nuestros días.
Aquí tenemos las pruebas: existe en la región Noreste de México (o más
bien, en los tres Estados que hemos tomado originalmente), treinta y ocho
pÓblamientos que, para el censo de 1970, ostentaban la categoría de "ciudad".
De ellas, a diez las hemos considerado dentro del rango de ciudades medianas
(entre 50,000 y 200,000 habitantes) ; quince dentro del de pequeñas (de
15.000 a .50,000 habitantes) y las trece restantes, si nos atenemos a esta
clasificación, apenas aparecerían como rur-urbanas, pues en ningún caso se
acercan siquiera a los 15,000 habitantes. Pero, por otro lado, hay dos más,
con categoría política de "villa" que, por su población, son factibles entre
las ciudades pequeñas.
Obviamente, esta clasificación obedece a datos de una casi actualidad ;
pero lo más significativo es que no solamente nos debe llamar la atención que
estas "ciudades" actuales no hayan pasado de ser poblaciones rur-urbanas;
sino que algunas otras de las que hemos aceptado dentro de los límites preestablecidos, hace muy poco tiempo quizá, aún estaban dentro de las capacidades de la categoría anterior. Y muchas de ellas, además, cumplieron ya sus
sesquicentenarios de haber sido elevadas al rango de ciudad.
En consecuencia, son factores muy lejanos a los criterios técnicos los que
han influido ( y esto es históricamente preciso) para esos cambios súbitos ele
las categorías polítícas y jurisdiccionales.
Mostrando un par de casos se observará a raíz de estas aberraciones: apenas
iniciada la vida institucional de Nuevo León como Estado libre y soberano
dentro de la Federación Mexicana, en el año de 1825, fue electo como su
primer gobernador constitucional un hombre bueno y progresista; un campesino, pero de la clase acomodada; originario de un pueblo que a la sazón
se denominaba Valle del Pilón. Pero ese mismo año, por gestiones del hijo
amoroso y agradecido de su tierra natal, el modesto valle fue elevado a la
categoría de ciudad. (En el año de 1800 tenía 6,500 habitantes y, cincuenta
años más tarde, los había incrementado a 9,000. En el censo del 70 aparece
con 20,000 apenas). Se llama desde entonces la ciudad de Montemorelos.
426

Otro ejemplo: Galeana, en Nuevo León también; la que en el último censo
se cita con 3,500 habitantes. ¿ Qué sería hace un poco más de un siglo, en
1877, cuando le fue concedido el título de ciudad? Pero eran los días de gloria
del vencedor del Imperio en Querétaro, el general Mariano Escobedo, quien
había visto allí la luz primera, cuando el pobladito aún ostentaba el nombre
de valle de San Pablo de los Labradores; pues su erección en villa, ya con el
nombre de Galeana, data de 1829, cuando el niño Escobedo apenas contaba
con tres años de edad.
Asimismo tenemos en Tamaulipas, a Ciudad Guerrero, con 3,500 habitantes y además en Nuevo León, como Lampazos de Naranjo con 3,000 y
Villaldama con 2,500, entre otras.
Jean-Pierre Berthe, del Instituto de Altos Estudios de París, nos ilustra,
en un estudio urbanístico de la realidad mexicana: Introducción a la Historia
de Guadalajara y su Región ( de la Colección de trabajos ya citada), sobre
las características germinales de una de las ciudades que han llegado a ser
más importantes en nuestro país, rival en algunos aspectos del polo atractivo
por excelencia de nuestra Región, Monterrey. En el estudio en cuestión
quedan bien claros los razonamientos sobre las fundaciones de algunas de
las principales ciudades novohispanas, y sus comentarios sobre éstas valen la
pena de ser transcritos. Cuando se refiere a Colima, a la antigua Antequera
-hoy Oaxaca-, Puebla de los Ángeles y Valladolid -Morelia en la actualidad- , opina:
"Cada una de estas fundaciones responde a motivos particulares; las
de Colima y Antequera corresponden a la búsqueda de minas de oro
y el tránsito hacia el océano Pacífico; Antequera se conformó más tarde
como un centro comercial ligado a la producción indígena de cobijas y
de la cochinilla, y como etapa indispensable del camino a Guatemala.
Puebla es una tentativa de crear una república de jornaleros españoles
fuera del sistema de la encomienda. Pronto se convierte en la segunda
ciudad de importancia de la Nueva España después de México y cubre
las comunicaciones de la capital con V eracruz y el Atlántico constituyendo
un centro económico relativamente autónomo, con actividades muy diversificadas, como la producción del comercio y el trigo, harinas, maíz;
panaderías y salazones, con enlaces comerciales directos con Veracruz,
Acapulco y el tráfico con el Pacífico; actividades industriales como tejidos de paño, quincallerías, vidrierías, jabonerías, etc."

Y al tratar en particular los problemas de Guadalajara, objetivo de su
trabajo, asienta:
427

�"La colonización de la Nueva Galicia presenta desde sus orígenes, caracteres particulares. La hegemonía política de los aztecas no pudo ejercerse
nunca en estos territorios del extremo occidente como tampoco Michoacán. La ocupación de esta zona por los españoles comienza bastante
tarde, hacia 1529-1530, mientras que el México central y meridional
estaba sujeto ya desde hacía varios años. La conquista fue realizada
por Nuño de Guzmán, con una brutalidad excepcional. Es interesante
observar que su acción se ejerció fuera del cuadro jurídico normal de
la Nueva España, sin el consentimiento de las autoridades legales de México y aún contra ellas. Desde su nacimiento, la Nueva Galicia tiende
a constituir una entidad dotada de cierta autonomía con relación al
poder central mexicano."

Haremos nosotros un par de consideraciones respecto a estos datos informativos proporcionados por Berthe, con relación a las características germinales
de los asentamientos humanos en otras regiones mexicanas, y la nuestra.
Primeramente, todas las ciudades coloniales mencionadas se sitúan en la
zona geográfica que los antropólogos han denominado M esoamérica. Ésta
queda limitada, en su parte septentrional, por una línea virtual que correría,
de oriente a poniente, aproximadamente desde el sur de Tamaulipas y el
norte de Veracruz, a través de San Luis Potosí, Zacatecas y Durango, quizás
el sur de Sinaloa; mientras qu,e la porción situada al norte de ésta, se le
denomina Aridamérica, como es ya bien sabido.
En base a estas premisas, deberemos suponer que aquellos ejemplos mencionados por el urbanista-historiador francés, corresponden todos, a fundaciones superpuestas en zonas culturales ya establecidas. Por otra parte, a él le
parece muy tardía la fundación de Guadalajara con respecto a las anteriores,
por haberse realizado en 1532. Pero el Noreste de México comenzó a sentir
la acción conquistadora hispana después de iniciada la segunda mitad del
siglo, y Monterrey, su capital, ya lo vimos, no se fundó sino hasta 1596.
¿ Qué había entonces en estas remotas tierras del septentrión?

¿ Quiénes las habitaban? ¿ Cómo eran? ¿ Qué hacían?

Trataremos de concretar las interrogantes en una sola respuesta: el Noreste
de la Nueva España estaba habitado por tribus nómadas, que aún no habían
superado la etapa en que la Antropología las sitúa como "recolectoras". Vivían
prácticamente en rebaños -como los búfalos de las inmensas praderas norteñas-, movilizándose a donde pudieran encontrar qué comer o qué cazar.
No conocían ni siquiera la más rudimentaria de las culturas: la agricultura.
428

¿ Qué condujo entonces a las huestes españolas a penetrar en estas "tierras

incógnitas"? ¿Qué les motivó a propiciar establecimientos definitivos?
En una de las publicaciones del Centro de .Investigaciones Urbanísticas de
la Universidad Autónoma de Nuevo León (en el fascículo 3o. del estudio
Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste de México,
en el cual hubimos de participar), se hizo una enumeración de las penetraciones a este territorio, previas al avance conquistador -aunque algunos episodios sean considerados meramente conjeturales-. De cualquier manera,
de ellos, o de las crónicas y narraciones que circularon por aquellas épocas,
casi siempre abultadas con fuertes dósis de fantasía, tan típica del Renacimiento, fueron divulgándose mitos tan fantásticos como el de la Fuente de
Eterna Juventud, la Gran Quivira y las Siete Ciudades Fabulosas (aquellas
de las que -rezaba la leyenda- tenían casas con techumbres hechas con
placas de oro y plata), y el inalcanzable cerro de la Plata, que finalmente,
al encontrársele, resultó de hierro, y que desde entonces tomó el nombre de
su descubridor, Francisco Vázquez de Mercado, y que custodia para siempre
la ciudad criolla de Durango.
Descubiertas algunas minas de importancia en la comarca zacatecana, y
establecidos en sus alrededores algunos rudimentarios centros urbanos, empieza
a derramarse la acción conquistadora primero -la colonizadora tardará aún
algunas décadas-, para penetrar en el noreste actual a través de la laguna o,
casi siguiendo la carretera Saltillo-Zacatecas de nuestros días, a lo que se
llamó entonces, el Nudo Saltillense.
Dos de estas líneas penetradoras han sido perfectamente identificadas: una
de gentes jurisdiccionadas a la Nueva Galicia, y los otros a la Nueva Vizcaya.
Aunque la ciudad de Zacatecas fue poblada en 1548, según los historiadores
más autorizados, fueron Cuencamé y Mazapil (aquél hoy en el estado de Durango y éste en Zacatecas), los puestos desde los cuales se inició la penetración hispana hacia la comarca lagunera. Pablo Martínez del Río (en La
Comarca Lagunera a Fines del Siglo XVI) piensa que fue el padre Pedro
de Espinareda quien, procedente de las minas de San Martín, caminando por
aquellas latitudes, recibió informes de unos indios, sobre una gran laguna
que existía más al norte de la ruta que él iba siguiendo; y no debe haber
sido otra que la de Mayrán, en Coahuila.
Allí suspende el fraile sus correrías, para regresar a notificar a las auto-

ridades de Guadalajara, y recomendarles, como algo de vital importancia,
la ocupación y pacificación de aquellos inmensos despoblados. Su razonamiento: "Para ayudar haciendo más expedito el camino entre Pánuco y la
429

�zona mineral de Zacatecas"; o sea, establecer una comunicación directa entre
los reinos de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya con España, a través del puerto
de Tampico. ¡Vaya que tenía intuiciones de urbanista el frailecito!
En el año de 1568 -seguramente entusiasmado por las descripciones del
Padre Espinareda- salió de Mazapil Francisco Cano, en busca de la laguna
de Marras. En su recorrido llegó hasta la de Patos (hoy en el municipio
de General Cepeda, Coahuila), y siguiendo hacia el este, arribó al valle en
el que pocos años más tarde se fundaría la Villa de Santiago del Saltillo,
tomando posesión de aquellas tierras en nombre de su Majestad y del reino
de la Nueva Galicia.
Con cuatro meses de diferencia, y también desde San Martín, salió Martín
López de !barra en busca de la famosa laguna, llegando, como Cano, hasta
la de Patos y el Nudo Saltillense, donde concedió mercedes de tierras y aguas,
en su carácter de teniente de Gobernador del reino de la Nueva Vizcaya, que
por entonces tenía como centro a Durango. Aquí nos será fácil columbrar
los litigios que, por cuestiones jurisdiccionales, se suscitarían entre ambos
reinos del México colonial, pretendiendo la supremacía colonizadora de estos
rnmbos.
Sin embargo, pronto surgió una nueva penetración, con el mismo interés
de establecer la ruta de salida al mar, para la zona minera del altiplano;
solamente que ahora su trazo tendrá el sentido contrario: desde Pánuco hasta
Mazapil. Corría el año de 1573. Luego, seis más tarde (en este se cumple el
cuarto centenario), un vecino y poblador de la Huasteca, el mismo Carvajal
y de la Cueva que hemos mencionado, concertó con el Rey sus famosas
capitulaciones, dándole así la primera vaga fisonomía al Noreste de México.
Detrás de las intenciones primarias que motivaron las tentativas de penetración que hemos bosquejado, y tomando en cuenta además la ardiente
fantasía con que se nutrían los cerebros de aquellas gentes, es lógico suponer
que sus osadías no eran del todo gratuitas. Por razón de que, la mayoría de
los integrantes de aquellos grupos aventureros no contaban con una moral
bien consolidada, ni mucho menos ... bien podemos suponer que muchos
fueron tramposos y calaveras.
Eugenio del Hoyo, en su obra sobre la Historia del Nuevo Reino de León,
hace una acertada apreciación sobre nuestros primeros incursionistas-conquistadores:
"Los jefes de dichas expediciones (se refiere a las novovizcaínas) no
eran, ni podían ser muy exigentes al r.e clutar soldados, y se llevaban con

430

ellos a los hombres distionibles, que eran los aún no arraigados ni po,
la familia, ni por las propiedades o el trabajo seguro y lucrativo, y éstos
eran los "vagabundos", los aventureros atormentados de inquietud nomádica, los deudores desahuciados, los hombres "llovidos" ( que eran lo.s
que habían entrado ilegalmente a las Indias; después se les llamó
"gachupines''), los extranjeros no compuestos con su majestad para
vivir en estos países, los solteros recalcitrantes ( conquistadores de indias
y después negras) y los casados que habían dejado a sus mujeres en
España, todos ellos condenados a deportación inmediata; los que temían
al brazo inquisitorial: blasfemos, sacrílegos, bígamos, herejes, luteranos,
judaizantes, brujos y hechiceros, como también criminales fugitivos de
las cárceles o prófugos de procesos pendientes."

No queremos significar con la mención, que éste sea el arquetipo de nuestros más remotos antepasados. Entiéndase bien que fueron los recursos de
que hecharon mano los incursionistas iniciales; quienes tuvieron menos miedo
a lo desconocido que al cruento rigor de la justicia inquisitorial.
Más tarde -ya lo habíamos advertider-, se inicia el avance por el camino
inverso; nada más que ahora encabezados por un caudillo que traía las
provisiones reales en la mano; y a pesar de que para entonces ya se estaban
poblando puntos específicos, como son el actual Saltillo, Monclova, Cerralvo
y Monterrey (antes de su fundación como tal, recordémoslo), Luis de Carvajal
y de la Cueva arribó al sitio que para entonces se conocía como Minas de
San Gregorio, donde aparentemente lo esperaba Diego de Montemayor, y
allí realizó la primera de sus fundaciones: se llamó ciudad de León (en el
lugar aproximado donde hoy se encuentra la villa de Cerralvo) ; posteriormente fundó Nueva Almadén -Monclova- y la citada villa de San Luis,
en lo que sería un poco más tarde la ciudad de Monterrey. Y no obstante
que respetó la villa de Saltillo, y allá tan sólo se concretó "a mudar autoridades" -como lo dice el cronista del siglo XVII, don Alonso de León-;
bien podemos suponer y admitir que aquel señor no hizo más que rebautizar
asentamientos ya establecidos.
En realidad, el objetivo de fondo de los aventureros, queda expresado en
el documento de fundación que citamos: la búsqueda de vetas mineras, que
para la mayoría de ellos podría representar el· abandono, así, de súbito, de la
pobreza en que solían vivir.
Sólo que la realidad les fue muy adversa en ese sentido, pues de las minas
encontradas, muchas fueron de muy baja ley y otras se agotaban bien pronto.
Entonces fue cuando iniciaron un nuevo tipo de explotación que les resultó
431

�no menos beneficioso que los negocios mineros: se dedicaron a la captura de
indios, entre los habitantes de la región, para venderlos como esclavos en las
minas del centro del país, y aun en las Antillas. Ya la "industria" aquella
estaba en plena producción cuando llegaron Carvajal y sus gentes, y sabemos
de él que, en su juventud, se dedicó, con algunos de sus familiares, a tratar
con la carne de ébano, e indudablemente conocía bien los pormenores del
negocio; por lo que se asociaron aquéllos y éste, y continuaron progresando.
La resultante principal de esta aberración fue, que los indígenas perseguidos
se defendieran como les era posible, y a partir de entonces se inició una lucha
sin cuartel entre blancos y "bárbaros" -la históricamente denominada "guerra
viva"-, que no vio su fin sino hasta hace aproximadamente un siglo, cuando
mataron al último de los apaches.
En el juicio iniciado al gobernador Carvajal, figura, en forma predominante,
el cargo de tratante de esclavos, además de aquellos otros que, junto con
todos los miembros de su familia, le fueron imputados por judaizante: ¡ Este,
delito imperdonable para la cerrazón de criterios que imperaba en el tiempo
de Felipe II !
De todas suertes, el movimiento colonizador estaba iniciado, se revivieron
y se renovaron los intereses, y ya para los primeros años de la centuria siguiente
se puede advertir un franco sentido de colonización.
Con Saltillo como centro, empiezan a alargarse por diversos rumbos, los
tentáculos de la acción europea. La franja de fértiles tierras que van de
Saltillo a la Laguna empieza a ser explotada, y allí entonces se inicia la
acción evangelizadora de la Compañía de Jesús, que fue la que tuvo a su
cargo ese apostolado inicial en la Comarca; en donde, años más tarde, se
convirtieron en latifundistas. Pero además, surge Parras, con sus ubérrimas
cepas dispuestas al cultivo de la vid; Patos -hoy General Cepeda- y Cuatrociénegas por esos rumbos; por otro Monclova. El abanico se sigue extendiendo hasta las tierras nuevoleonesas y, entre Monterrey y Cerralvo van
surgiendo otras, embrionariamente.
El caso del área que corresponde a Tamaulipas es algo diferencial y no
excento de significación. Cronológicamente se adelanta a estos procesos que
hemos estado revisando; pues con tan sólo tomar en cuenta que Pánuco
(aunque en Veracruz, pero formando parte de la Huasteca Tamaulipeca)
fue fundada por el propio Hernán Cortés en 1523, con el nombre de Santisteban del Puerto; la zona de Valles, bajo la égida de Nuño de Guzm:ín,
el fundador de Guadalajara, surge con pretensiones de sumarse a la jurisdicción de Nueva Galicia; pero, todas ellas con tierras ya mercedadas que se

sitúan en lo que hoy es el Estado de Tamaulipas. Además, la extraordinaria
labor misionera de fray Andrés de Olmos, quien, en 1544, fundó un poblado
que se conocía como la Tamaholipa (del que derivó posteriormente el nombre
del Estado), con indios olives que trajo él personalmente de "las Floridas".
(Aún en la actualidad hay una serie de conceptos sobre esta materia, por
dilucidar históricamente, porque quienes los han investigado no se han puesto
de acuerdo sobre de qué lugar exacto trajo el padre Olmos a los olives. En
aquellos años, todo el territorio que quedaba al norte del río de las Palmas o
Soto la Marina ya se le denominaba Las Floridas. Y por otro lado, quiénes
eran aquellos indígenas, de lo que comentan algunos testigos presenciales
que eran hombres altos, blancos y de pelo bermejo ... y qué se hicieron,
además.)
Así, salvando esta labor colonizadora en la zona más austral de la Región
que estamos considerando, el resto del actual estado de Tamaulipas va a
aceptar, con una programación muy peculiar e interesante, su colonización
hasta mediados del siglo XVIII.
Pero, para un estudio de carácter urbanístico, como el que nos hemos
propuesto, los antecedentes mencionados nos dieron pauta para planear un
cuadro con ocho características o causas que deben haber obrado, en la gestación de los poblamientos del noreste de México; concediéndoles a cuatro de
ellas una mayor importancia, por ser influencias de tipo económico, como son
los recursos mineros cercanos, los recursos agrícolas o ganaderos, o bien, por
considerarlos como punto estratégico en las comunicaciones; las otras cuatro
no dejan de ser de ningún modo interesantes, porque hubieran surgido al
incentivo de una misión evangelizadora, o por contar con auxilios laborales
indígenas, o por formarse al abrigo de un puesto militar o, finalmente, por
razones político-administrativas. Todas ellas de vital importancia para la
clarificación urbanística actual.
La localización general de los más importantes de estos establecimientos está
más o menos definida. Pero, como de todas ellas habremos de concretarnos
por ahora a aquellas que en la actualidad consideramos dentro de los rangos
de ciudades medianas y pequeñas, a ellas haremos referencia principalmente.
Sin contar con Monterrey y su área metropolitana, de las demás hav un
caso de características especiales, por muchos conceptos: el núcleo urbarn
de la comarca lagunera que encabeza Torreón, de Coahuila, más Gómez
Palacio y Lerdo del estado de Durango, que en conjunto, para 1970, sumaban
276,000 habitantes; y en ese caso también se sobrepasarían.

432
433
humanitas-28

�Aún así, por representar Torreón el caso de una ciudad singularísima por
su desarrollo exagerado en un mínimo de tiempo, en comparación a la edad
de los otros asentamientos de su categoría, haremos algunas referencias
específicas.
Baste mencionar que fue fundada en el año de 1893, es decir a finales del
siglo XIX, y que para 1913 y 14, en plena Revolución, ya se consideraba la
toma de aquella ciudad como un factor decisivo para inclinar la balanza de
la lucha a favor de los revolucionarios. Esto revela, indiscutiblemente, la
importancia que cobró en veinte años de existencia. Por supuesto, esto es
indicativo de que la historia de la Laguna tiene una trayectoria de gran consideración. Ya mencionábamos que allá fue la única zona del noreste, cuya
evangelización corrió a cargo de los jesuitas, y que ellos mismos llegaron a
constituirse en latifundistas, o casi sus únicos dueños.
En los primeros años del siglo XVII fue visitada esa zona por el Obispo
de Guadalajara, y en el informe que rindió a ese respecto, da cuenta de datos
muy interesantes, entre el de que, para entonces ya estaba poblado San Pedro
de las Colonias.
Al valle de Parras Jo describe como un sitio muy apropiado para el
cultivo de la vid, las que "vienen a madurar con tanta sazón -dice- Y
tan dulce mosto que se hace vino, tan bueno, que se echa de ver que s1 se
hiciese con la curiosidad y el cuidado debidos, sería el vino tan bueno como
el de España".

:ºª

De San Pedro menciona que estaba situado a orillas del río Nazas, y que
habría más de mil personas, "de nación Mexcués y Ocales, que viven de la
pesca". Pero que además, sembraban maíz en los arenales, "sin más trabajo
que hacer un hoyo y se da esta semilla con gran fertilidad, y son las mazorcas
extraordinariamente grandes ... ".
El historiador Carlos Pereyra opina, refiriéndose a esta zona del sur coahuilense que "el concurso de los horticultores tlaxcaltecas y la sabia tutela
de los jesuitas ... " fundaron las bases agro-económicas de la misma.
Por otra parte, el conjunto metropolitano de Tampico y Ciudad Madero,
en Tamaulipas, Je siguen en importancia. Hemos hablado ya del puerto de
Tampico, cuando las primicias de la época colonial; pero no hay que co~fundirlo con el actual. Aquel estaba situado en la ribera opuesta del no
Pánuco, y éste fue fundado hasta el año de 1823, cuando ya nuestra nación
gozaba de su independencia; y no ha sido sino hast~ f~cha rel~tivam~~te
cercana, que tomó incremento la antigua estación ferroviaria de Dona Cec1ha,

434

con el nombre de Ciudad Madero. Desde luego, sus características portuarias le confieren preponderancia, pero su gran desenvolvimiento se impuso a
raíz de la explotación petrolera en aquella comarca. El primer pozo productivo
lo localizó el geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez, en el año 1898, pero no
fue sino hasta 1904 cuando se dio impulso a la explotación, al localizar un
segundo pozo que producía 1,500 barriles diarios en su rendimiento. Ya para
entonces se había despertacjQ el interés de compañías extranjeras que se dedicaron sistemáticamente a ia explotación, y puede darse por un hecho que
al comenzar la década de los veintes, el disparo poblacional y económico de
Tampico era una realidad muy evidente.
Después, a raíz de la expropiación de las compañías extranjeras y la cons•
titución de Petróleos Mexicanos, la industrialización de sus productos ha
facilitado en gran medida su crecimiento.
Saltillo, que ocupa el tercer lugar en la ordenación, conforme el número de
sus habitantes, tiene muchos aspectos comunes al desenvolvimiento del resto
del sur coahuilense; pero aquí con una característica de gran interés histórico : después de casi dos décadas de haberse iniciado la población española
de Santiago del Saltillo, en los últimos años del siglo XVI, se fundó, gemelo
a aquella villa, un pueblo de indios tlaxcaltecas que se llamó San Esteban
de Nueva Tlaxcala. Hoy, ambos forman una sola entidad urbana. Para el
año 1591 ya vivían en San Esteban sesenta y un indios casados y dieciséis
solteros, por cuyas aportaciones se transformó notablemente la vida de la
villa primitiva, pues de zona eminentemente ganadera en que se había constituido en sus primeros años, se transformó en, principalmente agrícola; a
tal grado que bien pronto fue la proveedora de semillas y ganado para el
consumo de los minerales de Mazapil, Bonanza, Sombrerete, Fresnillo y
Zacatecas.
El caso de Nuevo Laredo es muy singular: su ciudad vecina, Laredo,
Texas, había sido establecida desde mediados del siglo XVIII, pero en 1848,
al quedar aquella en territorio Norteamericano, a causa del tratado de Guadalupe Hidalgo, que nos obligó la pérdida de más de la mitad del territorio
de la República, muchos de los antiguos pobladores repasaron el Bravo y
fundaron, en el lado mexicano, este importante puerto fronterizo.
Matamoros y Reynosa, que en la actualidad rivalizan en cuanto al número
de sus habitantes, llevan tradiciones históricas muy distintas; pues mientras
Reynosa formó parte de las fundaciones tamaulipecas del siglo XVIII, la de
Matamoros data ya de la época independiente. Solamente que este puerto
tuvo una etapa de singulares características, la que se llama en la historia,

435

,

�''época de los algodones", y que coincide aproximadamente con el tiempo que
duró la Guerra de Secesión en los Estados Unidos; cuando, a causa del bloqueo impuesto a los puertos del Atlántico por parte de las fuerzas del norte,
la producción exportable de los estados sureños, principalmente el algodón
de Texas y la Luisiana, se hizo a través de la frontera mexicana. Esta razón
trajo como consecuencia un desenvolvimiento rápido de Matamoros, no solamente desde el punto de vista poblacional, sino que lo convirtió en un
emporio económico de gran significación. Esta ltima característica vino a
repercutir, además, en algunas otras poblaciones ribereñas, pues la carga de
las embarcaciones se remontaba río arriba hasta Camargo. También Monterrey se vio grandemente beneficiado, porque, por factores de carácter político,
esta ciudad era el centro de toda la zona implicada por el fenómeno; ya que
su gobernante en tumo, el cacique Santiago Vidaurri, que ya había logrado
del Congreso General de la Nación que se anexionara al estado de Nuevo
León el de Coahuila, fue además el árbitro de las políticas económicas de
toda la Región, y desde esta capital se controlaban los aranceles y demás
disposiciones hacendarías que, lógicamente, centralizaba la urbe regiomontana,
y cuya acción directa extendía hasta Piedras Negras.

'

Ciudad Victoria, la capital tamaulipeca, también ha ido resintiendo un
desarrollo favorable, aunque paulatino, a través del tiempo, y a pesar de que
su significación es más que todo de carácter político, queda incluida dentro
de las ciudades medianas consideradas.
Monclova, que nació desde los inicios de la época colonial de la reg1on,
ha tenido una serie de altas y bajas, a pesar de su cierta importancia minera.
Pero, en las últimas décadas, principalmente a partir de 1945, su desarrollo
se ha significado por la industrialización siderúrgica, principalmente.
Y Ciudad Mante, en Tamaulipas, con la que se cierra el paquete de las
ciudades medianas del Noreste, con una trayectoria bastante joven, pues su
establecimiento definitivo data de 1927. Se vio grandemente favorecida con
la explotación agrícola de su zona, donde principalmente se cultiva la caña
de azúcar, y su beneficio se ha industrializado. Tiene para ahora ya, una
zona de influencia comarcana.
Las quince ciudades pequeñas y las dos villas, que nos hemos visto precisados a incluir por sus capacidades poblacionales, son: Piedras Negras, cuya
existencia se arraiga hasta el siglo XVIII, pero que su carácter de puerto
fronterizo le ha permitido un incremento de consideración; Río Bravo, fundada
en 1961, que es uno de los asentamientos humanos que se han visto favorecidos con el sistema de riego del Bajo Río Bravo; Nueva Rosita, la única

436

de estas poblaciones que no cuenta con categoría de cabecera municipal-,
por ser el centro de la zona carbonífera de Coahuila; Ciudad Acuña, a la
que se le pueden atribuir las mismas características de Piedras Negras, aunque más joven, pues su establecimiento tuvo lugar en el siglo pasado; San
Pedro de las Colonias, al que ya nos hemos hecho referencia en las consideraciones históricas, beneficiado agrícolamente al formar parte de la comarca
lagunera; Linares, la segunda ciudad de Nuevo León -fuera del área metropolitana de Monterrey-, fundada a principios del siglo XVIII en una zona
propicia para la explotación agrícola-ganadera; Frontera, ciudad muy nueva
( 1927) que se ha integrado a los beneficios de Monclova; Montemorelos, el
centro de la ya famosa zona citrícola formada con partes de Nuevo León y
Tamaulipas, cuya fundación, propiciada por sus facilidades para la explotación agrícola, es, como Linares, de principios del siglo XVIII: Sabinas,
Coahuila, que nació como colonia agrícola después del Segundo Imperio,
ahora enclavada también en la zona carbonífera; Ciudad Melchor Múzquiz,
gestada por la labor de los misioneros en el siglo XVIII, aunque su fundación
se sucedió hasta el siglo siguiente; Parras, tradicional centro de explotación
vinícola, como es de sobra conocido, y cuyos pormenores históricos ya han
quedado referidos; Valle Hermoso, establecido en 1951 y Miguel Alemán en
1950 -aunque en este lugar ya existía un poblado denominado San Pedro
de Roma-, gozan de los beneficios de los sistemas de riego de aquella zona
tamaulipeca; Matamoros, Coahuila, nacida como Torreón en 1893, también
forma parte de los asentamientos de la comarca lagunera, por lo que sería
ocioso insistir en las influencias para su desarrollo; y Cadereita Jiméncz, en
Nuevó León, una tradicional zona de explotación agrícola que últimamente
se ha visto impelida a un desarrollo desorbitado a causa de la instalación de
una gran planta de Pemex en sus aledaños, por lo que, a pesar de que en el
censo de 1970 aparece con una población de 14,000 habitantes, se opera ya
un incremento producido por el asentamiento de ocho mil petroleros con sus
familias.
La villa de Sabinas Hidalgo, que inició su desenvolvimiento por la explotación minera, venida a menos desde hace ya muchos años, se vio beneficiada
sin embargo, por la carretera Monterrey-Laredo, y esto ha sido factor r¡uc
propició su incipiente desarrollo industrial y comercial; y Francisco I.
Madero, de la comarca Lagunera, que desde el año de 1937 dejó de ser la
estación de ferrocarril Chávez, y pasó a la categoría de cabecera municipal.
Hemos querido plantear, en forma muy general, este caso particular del
desenvolvimiento de las ciudades pequeñas y medianas del Noreste de México, como un ejemplo más de la importancia que reviste un estudio de

437

�carácter histórico, para determinar las características del presente; aplicándolo
en esta ocasión a una investigación de carácter urbanístico, como las que
está llevando a cabo la Universidad Autónoma de Nuevo León que, esperamos, para los intereses que nos congregan, rindan frutos promisorios en un
futuro cercano. Muchas gracias.
Monterrey, N. L.
lo. de mayo de 1979.
APÉNDICE

TASAS ANUALES DE CRECIMIENTO POBLACIONAL
EN LAS CIUDADES DEL NORESTE DE MÉXICO:
de 1850 a 1900; a 1950; a
Monterrey
Mpios. Metropolitanos

3.3%
1.0%

3.1%
1.8%

1970.
4.7%
13.0%

Censo 1970:

850,000 Habs.
492,000
1'342,000

Torreón y su área
Metropolitana

I

438

Tampico-Cd. Madero
Saltillo
Nuevo Laredo
Matamoros, Tamps.
Reynosa
Ciudad Victoria
Monclova
Mante
Piedras Negras
Río Bravo ( de reciente
creación)
Nueva Rosita
Ciudad Acuña
S. Pedro de las Colonias
Linares
Frontera
Montemorelos
Sabinas Coahuila

2.2%
2.2%
0.3%
3.7%
0.6%
1.3%
1.2%
0.7%

1.4%
0.8%

4.1%
0.8%
4.3%
3.8%
4.2%
2,6%
2.1%
6.9%
6.9%

0.1%
0.6%
0.5%
5.2%

3.9%
2.4%
4,2%
0.8%
4.7%
2.4%
6.7·%
1.3%
1.3%

0.8%
4.1%
2.6%
0.4%
1.6%
0,3%
1.3%

225,000 y
100,000
276,000
160,000
150,000
140,000
137,000
83,000
78,000
41,000
41,000
40,000
35,000
30,000
27,000
26,000
26,000
20,000
20,000
439

�Melchor Múzquiz
1.1%
Parras de la Fuente
0,2%
Valle Hermoso ( de reciente
creación)
Miguel Alemán (de reciente
creación)
Matamoros, Coah.
Cadereita Jiménez
0.4%
Sabinas Hidalgo (villa)
2.7%
Feo. I. Madero (villa)

2.3%
0.5%

1.9%
0.5%

19,000
19,000
19,000

1.6%
0.7%
1.2%

0.7%
1.6%
1.7%
5.3%
2.5%

15,000
15,000
14,000
17,000
13,000

FUENTES DE INFORMACION:
ALEssro ROBLES, Vito, Coahuila y Texas en la P:poca Colonial, Edit. Cultura, México, 1938.
-

Coahuila y Texas,, desde la Consumaci6n de la Independencia hasta el Tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo; tomo I y 11; Talleres Gráficos de la Nación;

México, 1945-46.
BARDET, Gastón, El Urbanismo, Cuadernos Eudeba, No. 11, Buenos Aires, 1974.
BASSOLS BATALLA, Ángel, Geografía Econ6mica de México, Ed. Trillas, México.
CALLEJA, Félix, Informe sobre la Colonia del Nuevo Santander y el Nuevo Reino de
Le6n ( 1795); J. Porrúa e hijos, Sucs., México, 1949.
CANTÚ, Giro R., "Origen de la Ciudad de Montemorelos, Síntesis de una Investigación Histórica", Pub. en Humánitas, No. 8; Anuario de la U.A.N.L., Edit., Jus,
México, 1967.
Carta Geográfica y Datos Complementarios, Fascículo No. 1 de "Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste de México"; Pub. por la U.A.N.L.,
Imprenta Plata, Monterrey, 1975.
Censo del Estado de Nuevo León, (Levantado el 28 de octubre de 1900), Tipografía
del Gbno. del Estado, Monterrey (sin fecha).
Cossío, David Alberto, Historia de Nuevo León (Evoluci6nó Política y Social), tomos
1- al VI, Imp. de J. Cantú Leal, Monterrey, 1925-33.
DÁVILA AoUIRRE, J. de Jesús, "El Cap. Alberto del Canto (Su vida y su Obra)", Pub.
en Humánitas, No. 18, Ed. de la U.A.N.L.; Edit. Jus, México, 1978.
DÍAZ DEL CASTILLO, Berna!, Historia de la Conquista de la Nueva España, Edit. EspasaCalpe Mexicana, \léxico, 1950.
GoNZÁLEZ, José Eluterio, Algunos Apuntes y Datos Estadísticos que pueden servir de
Base para formar una Estadística del Estado de Nuevo León, Imp. del Gobierno,
Monterrey, 1873.
GoNzÁLEZ SALAS, Carlos, "Problemática de la Historia Colonial de Tampico", Pub.
en Humánitas, No. 15, Anuario de la U.A.N.L., Edit. Jus, México, 1974.
lliRNÁNDEZ GARZA, Timoteo, Relación Histórica Sobre el Origen de las Cabeceras
Municipales del Estado de Nuevo Le6n, Edit. Vallarta, Monterrey, 1970.

440

Hovo, Eugenio del, Historia del Nuevo Reino de Le6n (1577-1723), vols. I y 11,
Pubs. del I.T.E.S.M. (Serie Historia No. 13), Talleres de Impresiones, S. A.,
Monterrey, 1972.
LEÓN, Alonso de, CHAPA, Juan Bautista y SÁNCHEZ DE ZAMORA, Fernando, Historia
-de Nuevo Le6n con Noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México,
Pub. del Gobno. del Edo. y de la U.A.N.L. (Biblioteca de N. L., No. 1), Edit.
Jus, México, 1961
LEÓN, Gerardo de, Génesis y Evolución de los Asentamientos Humanos del Noreste,
Fascículo 3 de "Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste
de México", Pub. por la U.A.N.L., Edit. Alfonso Reyes, Monterrey, 1976.
MARTÍNEZ DEL Río, Pablo, La Comarca Lagunera a Fines del Siglo XVI y Principios
del XVII Según las Fuentes Escritas, Pubs. del Int. de Historia ( la. Serie, No.
30), Edit. Jus, México, 1954.
MEADE, Joaquín, Historia de Valles (Monografía de la Huasteca Potosina), San Luis
Potosí, México, 1970.
Perspectivas de la Historiografía Contemporánea, Recopilación de Ciro F. S. Cardoso
y Héctor Pérez Brignoli, Colecc. Sep-Setentas, No. 280, México, 1976.
PORTILLO, Esteban L., Apuntes para la Historia Antigua de Coahuila y Texas, Edit.
por Amado Prado, Tip. "El Golfo de México", Saltillo ( sin fecha).
PRIETO, Alejandro, Historia, Geografía y Estadística del Estado de Tamaulipas, Tip.
Escalerillas No. 13, México, 1873.
REYES, Candelaria, Apuntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos XVI y XVII,
Talleres Gráficos Laguna, México, 1944.
SALCE, A. Pablo, Génesis y Fundaci6n de la Villa de Linares, Talleres Linotipográficos
"Fray Junípero Serra", México, 1964.
TIENDA DE CUERVO, José, Estado General de las Fundaciones hechas por Don José de
Escand6n en la Colonia del Nuevo Santander, Costa del Seno Mexicano, tomos
I y 11, Pubs. del Archivo Gral. de la Nación, México, 1929.
ToussAINT, Manuel, La Conquista del Pánuco, Ed. de El Colegio de México, Edit.
Stylo, México, 1948.
VrLLARELLO, Ildefonso, "La Fundación de la Ciudad de Piedras Negras" Pub. en
Humánitas, No. 14, Anuario de la U.A.N.L., Edit. Jus, México, 1973.
Regiones y Ciudades en América Latina (Trabajos ralizados en el Institut Hautes
Studes de l' Amerique Latín); Col. Sep-Setentas, No. 411, 1973.
Tendencias Actuales de la Historia Social y Demográfica, Recopilación de Ciro F. S.
Cardoso y Héctor Pérez Brignoli, Colecc. Sep-Setentas, No. 278, 1976.
ZoRRILLA LEDEZMA, Eliseo, Panorama de la Geografía Económica del Estado de Tamaulipas, Sists. y Servs. Técnicos, Monterrey, 1967.

441

�INDUSTRIALIZACióN Y SALARIOS OBREROS EN MONTERREY
(1890-1910)

MARIO CERUITI

Instituto de Investigaciones
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, agosto de 1979.

en dos partes este trabajo. Cada una de ellas procura
mostrar facetas distintas pero estructuralmente integradas del proceso de
desárrollo capitalista que Monterrey comenzó a recorrer una década antes
de finalizar el siglo XIX.
HEMOS DIVIDIDO

En el capítulo inicial se alude a lo que hemos evaluado como el eje de lo
sucedido en el período en estudio: la industria. Su descripción representa una
síntesis de un tramo obligado de las investigaciones que efectuamos para
intentar explicar las características del surgimiento y consolidación de las
formas capitalistas de producción en Monterrey. Y, simultáneamente, del
nacimiento y articulación de una burguesía cuya historia se prolonga firmemente hasta el México actual.
Esa industria n,o sólo dio pie a un proceso significativo en el marco nacional. Ciertas peculiaridades, por el contrario, obligan a observarlo con mucha
atención a nivel latinoamericano.
Y en este periodo surge la clase obrera regiomontana. La segunda parte de
esta ponencia afina algunas conclusiones extraídas anteriormente con respecto
a cuál habría sido la situación de "la otra clase" que produjo el desarrollo
capitalista. Si bien el núcleo de nuestra labor de investigación no es la
historia obrera, hemos considerado que los datos encontrados guardan una
riqueza suficiente como para ser ofrecidos en este Encuentro. Especialmente

443

�para que otros estudiosos puedan utilizarlos de manera comparativa, en el
caso que estén interesados en una etapa cronológica parecida.
Por ello es que a esa segunda fracción del trabajo se la ha provisto de
una mayor densidad estadística. Se emplearon diversas fuentes, pero la principal fueron los informes de fábricas y de funcionarios de cabeceras municipales que se incluyeron en la Correspondencia del gobierno de Nuevo León
con la Secretaría de Fomento, entre 1894 y 1912. Muchos de esos datos se
han sistematizado en cuadros que mencionan precios de artículos de consumo,
salarios rurales y urbanos, obreros ocupados en distintos tipos de industrias,
jornales femeninos, entre otros.
Con este material se han configurado algunas conclusiones sobre cuál habría
sido la situación vital de la familia obrera en el momento que surgía, impetuosa, la burguesía industrial de Monterrey.

I. INDUSTRIA Y CAPITALISMO.
Entre 1890 y 1910 Monterrey protagonizó un salto realmente cualitativo
en su estructura productiva. Su economía -y la de la densa región que poco
a poco fue incorporando a su dinamismo- fueron transformándose con el
vigor que suele caracterizar aquellos procesos que se desenvuelven hegemonizados por la industria.
Sin entrar a considerar aún las peculiaridades y límites que tuvo esta industrialización, puede afirmarse que ello implicó el ingreso claro de Monterrey
en las formas capitalistas de producción y -a la vez- el surgimiento de
condiciones que permitieron la configuración de una burguesía regional que
desde entonces no ha dejado de tener significación en el ámbito nacional.
Si nos atenemos exclusivamente a las cifras, las estadísticas señalan el
predominio abierto que la industria de Monterrey asume en el estado de
Nuevo León desde principios de la década de los 90. El agro y la ganadería,
antiguas bases productivas, son largamente desalojadas por el sector febril.
La minería, mientras, se acerca en valores a aquellas dos actividades.
Ya en 1896 la industria de Monterrey produce valores que desbordan los
12,900,000 pesos, en tanto que la agricultura sólo genera 4,300.000. Las distancias aumentan al avanzar el período: en 1906 la industria regiomontana
suma casi 36 millones de pesos, en tanto que la agricultura ofrece 6,700.000.
Dos años después, la industria en el estado de Nuevo León (que se concentra
444

en la ciudad capital en cerca de un 90 por ciento) supera casi diez veces
a la agricultura: 41,429.000 pesos frente a 4,339.000 1•
O sea: la cantidad de industrias asentadas en Monterrey, y su producción,
crecen abruptamente desde 1890. Bien puede añadirse a ese dinamismo las
plantas textiles que desde tiempo atrás se mueven en Villa de Santiago
El Porvenir, Santa Catarina La Fama de Nuevo Le6n y Garza García La
Leona, que son resultado de la actividad de inversionistas que residen en
Monterrey.
La capital neoleonesa no sólo se destaca en el ámbito regional sino, también,
en el nacional para comienzos del siglo actual. Estadísticas de 1902 apuntan
que Nuevo León era el estado que mayores valores industriales producía en
México: generaba el 13.9 por ciento del total, mientras que el Distrito Federal
y el Estado de México computaban el 11. 7 y el 11.2 por ciento respectivamente; Veracruz alcanzaba el 10.6 y Puebla el 7.7 por ciento.2
Si aludimos a la metalurgia básica exclusivamente, tendremos una idea
bastante certera de la importancia que Monterrey asumía por aquellos años.
Según el Cuadro Sin6ptico y Estadístico del de la República Mexicana/
publicado bajo la dirección de Antonio Peñafiel en 1901, la explotación de
fundiciones arrojaba el siguiente cuadro en los años 1897, 1898 y 1899:
Estado

NUEVO LEON
SONORA
S. L. POTOSI

1897

1898

1899

$ 17,412.322

$ 16,928.252

$ 16,506.604

7,502.294

8,591.082

3,773.730

5,760.220

5,870.756

7,074.456

DURANGO
AGUASCALIENTES

3,371.170

7,188.997

5,610.247

5,044.157

4.816

10,616.036

CHIHUAHUA

1,169.409

2,974.288

11,284.353

1

Las cifras fueron recopiladas en Corre,pondencia del gobierno del Estado con Secretaría de Fomento, años 1894 a 1912, y en Memorias de los gobernadores de Nuevo
León (Archivo General del Estado de Nuevo León, AGENL).
1
Citado por Fernando Rosenzweig en El Porfiriato. Vida Económica, I, en su trabajo "La industria", Hermes, México, 1974, pp. 391-2. Integra la Historia Moderna
de México, dirigida por Daniel Cosío Villegas.
1
PEÑAFIEL, Antonio, Cuadro sinóptico y estadístico de la República Mexicana,
Oficina tipográfica de la Secretaria de Fomento, México, 1901, pp. 56 y 57.

445

�Si se suman los tres años, Nuevo León registra un total de 50,847.178
pesos. Lejos de Sonora, que le seguía con 19,867.106 pesos. La producción
metalúrgica del Estado, prácticamente realizada en Monterrey, alcanzaba
al 23.5 por ciento de la producción nacional sumada de esos tres años
(216,007.952 pesos).
Las causas generales de este crecimiento se han procurado explicar en otros
trabajos! No repetiremos, por razones de brevedad, cada una de las circunstancias. Diremos sí, para enmarcar nuestra exposición, que lo ocurrido a partir
de los años 90 debe ligarse a los siguientes factores:
1) U na etapa de acumulación previa de capitales, que se acentúa desde
mediados de siglo, y que es lograda por vía del comercio legal y el contrabando, la especulación financiera, la adquisición y explotación de extensas
propiedades rurales y por una tímida inversión en algún rubro manufacturero.
En la favorable coyuntura de los años 90, una parte considerable de estas
fortunas se volcará a la producción industrial capitalista.5 • •
• Para una información más amplia puede consultarse CERUTTI, Mario, "Monterrey
y el desarrollo del capitalismo en el noreste de México (aspectos del período 1860-1910)",
en revista Cathedra, 7, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, Monterrey, enero-marzo de 1978; CERUTTI, M., "Monterrey, el desarrollo del capitalismo en el noreste de México y el estudio del movimiento obrero
regiomontano (1860-1919)" en Memoria del primer coloquio regional de Historia
Obrera, CEHSMO, México, 1977; CERUTTI, M., "Los Madero en la economía de
Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
abril-junio de 1978; CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 9, Facultad de Filosofía y Letras de la UAI~L,
Monterrey, julio-septiembre de 1978; RESÉN01z, José-CERUTTI, M., "Amos y sirvientes
de Nuevo León en el siglo XIX. Documentos de la década 1870-1880'', en Cathedra,
10, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, octubre-diciembre de 1978;
CERUTTI, M., "Frontera, burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso de Monterrey. Referencias sobre el periodo 1860-191 O", revista Cathedra, 11, Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, enero-marzo de 1979; CERUTTI, M., "La
formación del empresariado en Monterrey (1860-1910)", ponencia presentada en el
27th Annual Meeting del Rocky Mountain Council on Latin American Studies, organizado por la Universidad de Texas en El Paso, Estados Unidos, en mayo de 1979;
CERUTTI, M., "Concesiones estatales, industrias y modalidades del capitalismo en Monterrey (1890-1910)", Cathedra, 12, en prensa. Otros dos trabajos están incluidos en
Formaci6n y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, Siglo veintiuno Editores,
México, 1978: de HERNÁNDEZ EuzoNoo, Roberto, "Comercio e industria textil en
Nuevo León, 1852-1890. Un empresario: "Valentín Rivero", y CERUTTI, M., "Patricio
Milmo", empresario regiomontano del siglo XIX. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey''.
• Sobre esta etapa de acumulación primaria de capitales puede verse "Frontera,
burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso Monterrey ... ", cit.

446

:!) Esta fértil coyuntura está estrechamente viriculada con las necesidades
que crea la economía mundial, derivadas del alto grado de desarrollo del
capitalismo en los países más avanzados. En el caso de Monterrey, los requerimientos del noreste de Estados Unidos, por ejemplo, juegan un papel central
para el establecimiento de la metalurgia básica, uno de los pilares de su
industrialización.
3) Capitales acumulados por distintos mecanismos y relaciones económicas
internacionales estimulantes confluyen sobre un escenario al parecer imprescindible para que los antiguos burgueses (antes dedicados al comercio, la
especulación, el préstamo y la compra-venta y explotación de tierras) arriesguen cuantiosas inversiones en el sector fabril: la estabilidad social y política
que impone el porfiriato. Régimen que en Nuevo León tendrá un eficaz y
lúcido delegado: el general Bernardo Reyes.
4) Junto con lo indicado, una significativa trascendencia guarda en el
proceso que se opera en Monterrey el tendido de los ferrocarriles. Por tres
razones vertebrales: a) porque comunicarán de una manera óptima a Monterrey y su área de irifluencia con el noreste de Estados Unidos, el gran
mercado para su producción minero-metalúrgica; b) porque los ferrocarriles
unificarán un mercado iriterno nacional (o, cuando menos, ampliamente regional) que podrá ser atendido con eficiencia por la industria regiomontana
en pleno surgimiento, mercado que tiende a expandirse simultáneamente por
el mismo desarrollo capitalista; c) porque las vías de comunicación facilitarán el arribo de fuerza de trabajo a esta ciudad y a las zonas mineras
aledañas, ya que Nuevo León carece de los brazos libres que solicitan sus
nuevos sectores productivos.6
Además, los ferrocarriles convertirán a Monterrey en un sobresaliente nudo
de comunicaciones y dinamizarán sus intercambios con Estados Unidos, de
donde llegarán crecientemente --desde 1890- maquinaria, insumos y materias primas para la industria local.
5) Esa industrialización fue claramente estimulada por una política gubernamental estatal que pareció tener conciencia de la situación global que
rodeaba a Monterrey. El caso regiomontano es mostrativo de cómo la acción
del Estado ha sido históricamente importante para el surgimiento de la industria en países que debían soportar la agresiva competencia de naciones más
avanzadas. La política de Nuevo León en este sentido, básicamente la de
• Una descripción de la situación que crea la necesidad de fuerza de trabajo en
Monterrey se hace en Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey . .. ", cit.

447

�Bernardo Reyes, se caracterizó por ofrecer una legislación que favorecía la
instalación y/o expansión de establecimientos manufactureros de todo tipo.
Favores que, por supuesto, no excluían al capital extranjero, que gozó de las
mismas condiciones que el local. La legislación de Reyes se tradujo en la
práctica en el otorgamiento de concesiones a los inversionistas, cuyas propuestas de radicación -luego de ser examinadas- podían ser consideradas
"de utilidad pública", según el amplio margen de interpretación que brindaba
la ley sancionada el 22 de noviembre de 1889.7 La concesión implicaba,
centralmente, exenciones de impuestos municipales y estatales por períodos
cuya extensión dependía del monto y carácter de la inversión.

1899), líneas telefónicas, balnearios, hipódromos, teatros y hasta un panteón
son impulsados por la burguesía regiomontana.
Sin embargo, fue el plano netamente industrial el que más nos interesó
analizar. La subdivisión practicada, de acuerdo con un criterio que pretende
ser elástico, ofrece el siguiente espectro:
I. Fundiciones, industrias de transformación de metales y producción de
maquinaria, 18 concesiones.
II. Indumentaria ( textiles, calzado, sombreros y afines), 8.
III. Industrias alimenticias, de bebidas y del tabaco, 31.

Concesiones y tipo de industrias
El estudio de la documentación relativa a las concesiones que autorizó el
gobierno de Nuevo León entre 1889 y 1910 enriquece la visión de las formas
que asumió el desarrollo del capitalismo en Monterrey y su región: a diferencia de lo que acaece en esos momentos en otras áreas de América Latina,
cuyo crecimiento capitalista se basa en la P,roducción de materias primas,
Monterrey muestra como eje del proceso el desenvolvimiento industrial.
Del total de concesiones revisadas seleccionamos unas 150. Su división por
rubros que entendemos relevantes facilita detectar hacia dónde apuntaban
las inversiones de los empresarios regiomontanos y extranjeros, y qué relación
existía con los mercados ubicados dentro o fuera del país.
Hay un núcleo de cuarenta y seis casos que aluden al área servicios. Aquí
sobresalen las exenciones para ferrocarriles urbanos y mineros, especialmente
entre 1889 y 1895. Asimismo, se destacan las concesiones para la instalación
y/o ampliación de plantas de luz eléctrica, bancos, teléfonos y otros. La expansión del rubro servicios parece indicar la importancia económica y demográfica que para estos años asume Monterrey. En este segmento de la inversión
era muy frecuente la proveniente del extranjero, particularmente de Estados
Unidos. Pero también se percibe una gruesa participación de capitales locales:
compañías de tranvías, los dos bancos con asiento en Monterrey que se
fundan en la década de los 90 (el de Nuevo León, en 1892 y el Mercantil, en
• Esa ley permitía al Ejecutivo del Estado conceder exención de contribuciones a
"obras de utilidad pública" por "un término que no pase de veinte años". Reyes
evaluaba como de utilidad pública la radicación de capitales en la industria. Incluso
en algunos casos llegó a brindar treinta años de exenciones impositivas, como ocurrió
con la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., en abril de 1900.

IV. Productoras de velas, cerillos, jabones, betún, tintas, perfumes, alcoholes y aguarrás, 13.
V. Muebles de madera y metálicos y afines, 9.

VI. Materiales para la construcción, 19.
VII. Varios, 15
Se observa pues el predominio cuantitativo de establecimientos dedicados a
la generación de bienes de consumo inmediato, destinados a necesidades elementales de la población: alimentación, vestimenta, vivienda. En líneas generales, son rubros en los que se puede disputar con la manufactura extranjera,
debido a que las características de ciertos productos o el sobreprecio que
tendrían los importados (por razones de fletes y seguros) hacen competitiva
la fabricación regional.
Este panorama no tiene nada de excepcional si se revisa la lista de bienes
que por estos años elaboraban otros países de América Latina que habían
podido iniciar un incipiento proceso de industrialización (básicamente Argentina, Brasil y Chile), sustentado en la ampliación del mercado interior
derivado del desarrollo capitalista.
Textiles, cerveza, aguas gaseosas, moledoras de trigo y otros cereales, armadoras de cigarros, vinagre y aceites, cerillos, velas, perfumes y algunos ccsmétiros,
dulces, empacadoras de carne, mantequilla, harina, fideos y otras pastas, materiales escolares, muebles para el hogar y para oficinas, ladrillos, mosaicos,
cal y afines, aserraderos de leña, calzado, sombreros y otros artículos de cuero,
entre los destacados, configuran la lista de producciones que la expansión del
mercado interno regional-nacional acrecienta con su demanda.
También es factible verificar el paso siguiente. Manufacturas de mayor
complejidad o cuyo consumo puede darse en una instancia diferente a la de

448

449
humanítas-29

�las anteriores (aunque no resulte raro que se toquen ambos tipos de demanda):
cemento, clavos, artículos de hojalata, tuberías de plomo, cortinas y persianas,
tapices, aguarrás y alcoholes, marmolería, válvulas de bronce y otros artículos
de esta aleación, talleres para niquelado y dorado de metales, cartuchos y
armas, botellas y derivados del vidrio, carruajes y accesorios, cartón, distintos
instrumentos para el trabajo (especialmente de hierro), hormas y artefactos
de madera, gas, elaboración del guayule.
Pero Monterrey -y aquí emergería su diferencia con otras urbes latinoamericanas que presentan cierta industrialización para estos años- cuenta
con otro tipo de plantas. En nuestra subdivisión, es el importantísimo núcleo
I lo que sobresale y torna relativamente distinto el proceso regiomontano.
Las concesiones, aquí, apuntan a la instalación de la metalurgia básica, la
siderurgia, la producción y/o reparación de maquinaria, el surgimiento de
establecimientos que generan metales y los transforman no sólo para las necesidades que hacen al consumo no productivo, sino para que sean empleados
en otras industrias.
La envergadura de estas empresas se infiere as1m1smo del capital, la tecnología y la cantidad de fuerza de trabajo que requerían para la producción.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora Monterrey S.A. ( concesión
solicitada el 24 de mayo de 1890) insumió 600.000 pesos para iniciar sus
operaciones, y en 1906 aseguraba tener un capital de ocho millones. 8 Ocupaba,
por lo general, más de 400 asalariados
La Gran Fundición Nacional Mexicana (norteamericana, solicitud del 18
de octubre de 1890) comprometió 300.000 pesos para el comienzo de su funcionamiento, pero según un informe de mediados de la década siguiente, su
capital de arranque alcanzó a un millón de pesos oro. Nuevas inversiones lo
elevaron para 1906 (cuando se denominaba American Smelting and R efining
Co.) a dos millones de la misma moneda.º En esta planta laboraban, hacia
1902, unos mil trescientos trabajadores.
• Según un resumen de 1906, la planta se integraba con maquinaria eléctrica y a
vapor; contaba con diez hornos de fundición con capacidad de noventa toneladas cada
uno que funcionaban las 24 horas del día, además de instalaciones completas para la
refinación del plomo y el apartado de plata y oro. "Durante los 15 años de trabajo de
la negociación, no se han suspendido las faenas de sus talleres ni un sólo día" , se
apuntaba. Memoria del gobernador del estado de Nuevo Le6n, periodo 1903-07, I,
pp. 66-7. Sobre la constitución de esta empresa puede verse protocolo de Tomás
C. Pacheco, junio de 1890, fs. 165 v-168v (AGENL).
• En 1906 la American Smelting indicaba que "la negociación ha beneficiado toda
clase de minerales auríferos, argentiferos, cobrizos y plomosos, procedentes de todos

450

Sin duda el caso más relevante fue el de la Compañía Fundidora de Fierro
Y Acero de Monterrey, S. A. (solicitud del 15 de marzo de 1900), cuya puesta
en march~ requ~ó la enorme inversión de diez millones de pesos, es decir
cerca de cmco millones de dólares. A menos de cuatro años de comenzada la
producción empleaba 1700 personas, sin contar sus múltiples ramificaciones
en el sector minero.10
Son estas empresas las que se convertirán en el eje del crecimiento fabril
regiomontano, y dinamizarán sensiblemente el desarrollo del capitalismo en
un_a. v_asta área del norte mexicano. Metalurgia y siderurgia, por ejemplo,
eXIgiran un salto abrupto de la producción minera no sólo en Nuevo León
sino también en estados limítrofes y cercanos. Ello a su vez contribuirá a l;
ampliación del consumo y a multiplicar una demanda que otras manufacture~ ~bastecerán, además de suponer una mayor complejidad en la red
ferroviana. Reclamarán servicios eficientes y una gran cantidad de fuerza
de trabajo. En casos como el de la Fundidora de Fierro y Acero serán proveedoras de otras industrias, en un mecanismo de compra entre capitalistas
que debe tenerse en cuenta cuando se alude el tema de un mercado interior
en expansión.
Compra entre capitalistas y mercado interno

Es que el mercado interior no se amplía únicamente por la suma de individuos con capacidad adquisitiva y por la masa en incremento de trabajadores
asalariados. Se expande y contribuye a la reproducción ampliada del sistema
capitalista, asimismo, por los intercambios que los propietarios de los medios
los estados de la República Mexicana, con excepción de los de Yucatán y Chiapas y
y los territorios de Tepic y Baja California". Memoria cit., pp. 65-6.
'º Al comenzar el segundo lustro del siglo XX, la firma detallaba que el área de
asentamiento de la empresa cubria una superficie de 226 hectáreas (sumando talleres
estaciones, vias férreas, oficinas y habitaciones). Su planta industrial incluia un alt~
horno con capacidad para 500 toneladas diarias, de 24 metros de altura; tres hornos
de aceleración tipo Siemens Martín, con 300 toneladas de manejo por unidad• grúas
eléctricas y locomotoras; un taller de laminación que fabricaba rieles de acero ' de dimensiones varias, con capacidad de producir mil toneladas diarias; un taller de fabricación de hierro comercial; productores de gas, diez juegos de caldera ; un departamento
para la construcción y reparación de maquinarias; dos baterías de sesenta hornos cada
una para la elaboración de coke. Anualmente la planta podia generar 100.000 toneladas de rieles de acero y vigas; 10.000 toneladas de hierro comercial; 12.000 de hierro
en lingotes; 8.000 de hierro vaciado. Memoria, cit., pp. 67-9. La constitución de esta
sociedad se encuentra en Protocolo de Tomás C. Pacheco, mayo de 1900, fs. 392-415
(AGENL).

451

�de producción practican entre sí. Esta arista tal vez resulte tan o más signifi.
cativa que la anterior, y de paso nos permite dejar atrás esquemas subconsumistas que parecen haber tenido considerable influencia en estudiosos
latinoamericanos.
El relevamiento de las citadas concesiones, en el caso de Monterrey, torna
verificable este fenómeno, aunque es difícil asegurar que en otras regiones
del continente se haya repetido con idénticas características a fines del siglo

XIX.
Hay industrias en Monterrey que surgen exclusivamente para abastecer a
otras industrias, para cubrir la demanda del consumo productivo. Fábricas
que producen para que otros capitalistas instalen nuevas plantas, para que
mantengan las ya habilitadas en pleno funcionamiento o para que se lancen
a etapas de expansión.
El ejemplo más notable es, nuevamente, la Fundidora de Fierro y Acero, 11
pero no era el único caso. Otro, de relieve singular, fue el de la Compañía
de Fundición de Fierro y Manufacturera de Monterrey, cuya solicitud de
exenciones impositivas se practicó en noviembre de 1899. Para 1900, aseguraba que podía ofrecer "maquinaria de toda descripción, para minas, molinos,
haciendas, etc. Reparaciones de toda clase de maquinaria. Incluyente locomotoras, bombas, molinos, etc. Trabajos de fierro arquitectónico de todas
clases. Válvulas de bronce. Molinos de caña de los más sencillos, más fuertes
y de los últimos modelos", además de escritorios para escuelas y bancas para
¡.;asees públicos y plazas.12
Aludiendo a la Fundidora de Fierro y Acero, el presidente de la Fábrica de
Clavos de Alambre de M onterre,•, S.A. indica en su solicitud al gobierno
de julio de 1906: "La feliz circunstancia de contar ahora entre las industrias
nacionales, y en esta misma Capital, una Gran Fundición de Fierro y Acero,
ha decidido a la Compañía a establecer, anexa a la que yo poseo, una nueva
fábrica en la que, aprovechando en bruto el material producido por la citada
Fundición, se propone elaborar el alambre que necesita para la fabricación
de sus clavos, así como cualesquiera otras variedades del mismo artículo, y
especialmente el que, provisto de púas, se emplea en la construcción de cer11

En una de sus primeras circulares, la Fundidora d, Fierro y Acero anunciaba
la producción de vigas forma I, de canales y ángulos, así como "rieles, planchuelas,
tornillos materia]e$ para puentes, viaductos, edificios, postes para telégrafo y telffono,
cte., et; ". También ofrecía maquinaria de "diferentes clases, vaciados de fierro y
fierro en lingote". Expediente del 7 de abril de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).
"Expediente del 28 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

452

cados. Dada la gran demanda que estos artículos alcanzan en la República,
no hay para qué decir que el establecimiento de la fábrica a que me refiero,
acarreará muchos beneficios tanto para la Compañía misma como para el
público consumidor; pues no existiendo, que yo sepa, ninguna otra industria
semejante en el país, hemos tenido hasta ahora que recurrir al extranjero
para obtener tales productos". 18
El estudio del caso regiomontano es útil, así, para avanzar en el problema
de la fonnación de los mercados internos en América Latina, que dieron pie
a una incipiente industrialización hacia fines de siglo en México, Brasil y
Argentina, sobre todo.
Hay que recordar, como ya se analizó hace mucho tiempo, que el capitalismo crea su propio mercado interior, aún cuando la riqueza que genera
este sistema productivo no se distribuya equitativamente debido a la propiedad privada de los medios de producción. Exigirle esto último al capitalismo
sería negarlo en esencia. Si la expansión del mercado interno dependiera
exclusivamente de la capacidad de consumo de la población que conforma
un país, el sistema podría ampliarse de manera muy relativa ( algo que podrá
inferirse de lo que se describe en la segunda parte de esta ponencia) .
Es el consumo productivo, el intercambio entre los mismos capitalistas, el
que incentiva y multiplica el proceso de compras y ventas, haciendo que la
cantidad y calidad de mercancías a generar crezca dentro de las posibilidades
que brindan el sistema y sus mecanismos de reproducción ampliada.
La industrializaci6n parcial y sus límites
Lo expresado no debe llevarnos a concluir que Monterrey y su región funcionaban, en última instancia, de manera radicalmente distinta a otras áreas
latinoamericanas que a fines de siglo mostraban brotes de industrialización.
Si bien la capital neoleonesa es asiento de industrias que incluyen la producción pesada ( como metalurgia básica y siderurgia), eso no significó -ni
mucho menos-- que el proceso · derivase en la autosuficiencia ( se entiende
que no restringimos, en este punto, nuestro análisis a la región que rodea a
Monterrey, sino que se prolonga a todo el ámbito nacional).
Los empresarios locales adquirían Ja mayoría de los bienes de producción
en el exterior, especialmente en Estados Unidos. La razón debió ser simple
"Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, 1903-07, II, pp. 549-50.
(AGENL).

453

�y contundente: porque allí los conseguían con mejor calidad y más baratos,

en el caso de que existiera algún producto competidor en Monterrey o en
México.
Desde su perspectiva individual -que no tenía por qué coincidir con la
más global de un desarrollo capitalista autónomo--- el empresario evaluaba
preferible y más eficaz comprar en el exterior casi todas las máquinas, buena
parte de los llamados insumos intermedios y hasta numerosas materias primas.
Lo que le preocupaba centralmente era lanzarse a una producción competitiva con respecto a otras industrias ya en marcha (tanto nacionales como
extranjeras), y su interés residía en lograr medios de producción técnicamente
superiores a los ya existentes en la región o en el país.
He aquí otro matiz visible en los expedientes de las concesiones. José A.
Muguerza -miembro de una de las familias más destacadas de la burguesía
regiomontana a principios de siglo- decía lo siguiente en su solicitud del
17 de julio de 1900, cuando se comprometía a montar una compañía ladrillera: "la maquinaria que se tiene ya contratada con una de las mejores
fábricas de los Estados Unidos, es del sistema más moderno y perfeccionado,
por lo que considero que la planta que vamos a establecer, será superior en
todo a las que hay establecidas en nuestro país. Entre otras especialidades,
tendrá nuestra planta un nuevo y completo sistema de secadores, que consiste
en departamentos cerrados, con tubería de vapor para graduar la temperatura a fin de secar el ladrillo de una manera uniforme, perfecta y en determinado número de horas. Con este método, la producción de la fábrica será
constante, pues el ladrillo podrá secarse aun en tiempos de lluvia o humedad,
lo cual no sucede en las otras fábricas establecidas en la localidad''.H
El párrafo es muy expresivo, y no necesita comentarios. Sólo agregar que
en su manifestación de las inversiones efectuadas en la implementación de
su fábrica, Muguerza señalaba en septiembre de 1901 que el monto total
había alcanzado a 139,114.50 pesos. De ellos, 74,295.55 se emplearon en la
compra de maquinaria, aparatos y hornos: equivalía al 53.4 por ciento de
la inversión. Casos de este tipo se reiteran.
Monterrey, parece notorio, entró de manera tan clara en la producción
de bienes de consumo no directamente productivo, lo que Marx llamó el
sector 11 de la economía. Y aunque también dedicó parte de sus capitales
(y muy elevados, por tierto) a la producción de bienes del sector I, de consumo productivo, esto resultó restringido. Aquí, el fenómeno regiomontano
14

Expediente del 18 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

454

tiende a aproximarse al acaecido en otras urbes de América Latina. La mayor
porción de los bienes de capital, e inclusive materias primas de determinadas
características, se adquirían fuera de las fronteras nacionales.
El desarrollo fabril regiomontano tuvo que ligarse en lo fundamental, pues,
a la industria norteamericana. Es de suponer que buena parte del plusvalor
social debió salir hacia el exterior en compras realizadas a capitalistas que
se desenvolvían fuera de aquellas fronteras. Aunque esto beneficiaba al empresario desde el punto de vista individual (ya que conseguía lo que pretendía
a menor precio y de mejor calidad en Estados Unidos), debió afectar obviamente la posibilidad de una ampliación más acelerada del mercado interior.
Creó una situación de relativa subordinación con respecto a fuentes externas
de aprovisionamiento y seguramente dificultó una reproducción ampliada
vigorosa del capitalismo regional (y nacional) con tendencia a la autosuficiencia en productos de importancia indiscutible.

II. SALARIOS Y NIVELES DE VIDA OBREROS.
El desarrollo del capitalismo en Monterrey y en su zona de influencia, y
el proceso de industrialización mencionado, alteraron el panorama humano
de la capital de Nuevo León. Ya hemos detallado en otro trabajo 15 que la
población del Estado se incrementó en un 54.7 por ciento entre 1883 y 1910,
pero que este aumento se concentró en el municipio de Monterrey: en esos
27 años el número de sus habitantes se elevó en un 112 por ciento (pasó
de 41.848 a 88. 748). Mientras que en 1883 agrupaba el 17.7 por ciento de
la gente del Estado, en 1910 nucleaba el 24.3 por ciento.
Además, en el municipio de Monterrey la población residía mayoritariamente en el ámbito citadino: hacia 1910 alrededor del diez por ciento de
sus residentes, únicamente, vivía en la periferia rural que circundaba la
capital, detalle que no se observaba en los restantes municipios importantes
de Nuevo León. Y en ese año Monterrey era la cuarta ciudad del país, además de ocupar idéntico puesto en lo que atañe a la tasa de crecimiento anual
de población (3.7) en urbes con más de 25.000 habitantes en el periodo
1895-1910.16
"CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.
11
La estimación la hace F. Rosenzweig en "El desarrollo económico de México de
1877 a 1911", en 'El Trimestre Económico, 127, vol. XXXII, FCE, México, julioseptiembre de 1965, cuadro de p. 419.

455

�Cuadro 1
JORNAL MEDIO DE HOMBRES OCUPADOS EN LA AGRICULTURA,
~os 1896, 1904, 1906 v 1910
Veinticinco municipios de Nuevo León (a)
Municipio

1896

Agualeguas
37 CV
Allende
$ 8 al mes
Apodaca
37 CV
Aramberri
$7almes
Cadereyta
37 a 50 CV
Cerralvo
50 CV
China
18 a 20 CV
Doctor Arroyo
18 CV
Galeana
i 8 al mes
García
$ 12 al mes
Garza García
37 CV
General Terán
$ 10-12 al mes
Guadalupe
37 CV
Lampazos
$ 12 al mes
Linares
25 CV
Mier y Noriega
25 CV
Mina
37 CV
Montemorelos
18 CV
Monterrey
40 CV
Sabinas Hidalgo
$ 11 al mes
S. Nicolás de los Garza 37 a 50 CV
Santa Catarina
37 CV
Santiago
$ 8 al mes
Vallecillo
23 CV
Villaldama
37 a 40 CV

1904

1906

50 CV
38 CV
50 CV
37 CV
43 CV
50 CV
37 CV
25 CV
31 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
88 CV
37 cv
25 CV
50 CV
38 CV
50 CV
45 CV
50 CV
75 CV
30 CV
37 CV
50 CV

50 CV
40 CV
50 CV
37 CV
75 CV
50 CV
37 CV
37 CV
37 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
70 CV
37.5 CV
25 CV
50 a 75
40 CV
50 CV
60 CV
50 CV
75 CV
40 CV
50 CV
50 CV

1910

CV

50 CV
50 CV
50 CV
37• CV
60 CV
75 CV
25 cv
30 CV
50 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
31 CV
50 a 75
50 CV
75 CV
75 CV
75 CV
75 CV
50 CV
50 CV
62 CV

El crecimiento humano de Nuevo León y de su principal centro no se protagonizó exclusivamente por vía vegetativa. Muy ostensibles fueron las migraciones desde estados vecinos y cercanos. La mayoría de los llegados
provenía de San Luis Potosí, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Zacatecas,
Jalisco, Guanajuato y Aguascalientes, y convergía principalmente hacia Monterrey. En 1900, de 42.405 mexicanos no neoleoneses que residían en el Estado,
24.059 (el 56.6 por ciento) estaban en Monterrey. A su vez estos inmigrados
representaban el 33 por ciento de los habitantes de la capital.
Esta afluencia tendió a solucionar la crónica escasez de fuerza de trabajo
que soportaba Nuevo León, y que se agudizó en Monterrey y en los distritos
mineros a partir de 1890. Aunque debió existir un flujo interno relativamente
significativo, documentos de la época denotan que en parte de las áreas
rurales del Estado se dificultaba la circulación de la fuerza de trabajo: el
sistema de peonaje retenido por deudas se mantenía firme, seguramente como
mecanismo para detener una mano de obra que, de otra manera, hubiera
marchado hacia fuentes laborales más prometedoras.
La influencia del ferrocarril debió sentirse en este aspecto. Monterrey quedó densamente conectada en pocos años con varios estados del centro y norte
del país y con Estados Unidos, y pudo competir para lograr atraer brazos
para sus industrias. Ello probablemente repercutió en el nivel de salarios que
se pagaban en la ciudad. La mayor productividad de la industria que comenzaba a instalarse seguramente toleró esta elevación en el precio de la fuerza
de trabajo.

CV

Salarios rurales e industriales

En el ámbito rural de Nuevo León los jornales que se ofrecían eran sensiblemente inferiores a los de las fábricas regiomontanas. Suponemos que esa
distinción es prolongable a los estados desde los que arribaban los migrantes.

Fuentes: correspondencia del gobierno del Estado de Nuevo León con Secretaría de

En el cuadro I se incluyen jornales medios de veinticinco municipios de
Nuevo León seleccionados según su extensión geográfica, relevancia económica, importancia demográfica, ubicación limítrofe con otros estados y, en algunos casos, por su cercanía con Monterrey. Corresponden a los años 1896,
1904, 1906 y 1910, según la información provista entonces por funcionarios
de cada lugar.

Fomento, expedientes del 23 de marzo de 1897, del 2 de febrero de 1905,
del 15 de febrero de 1907 y del 1 de febrero de 1911.
Cajas 1897/2, 1905/4, 1907/1 y 1911/2 (Archivo General del Estado de
Nuevo León, AGENL).

En 1896, por término medio, parecen oscilar entre los 25 y 37 centavos
diarios. Se perciben casos extremos de 18 centavos, pero también hay puntos
donde se supera la media: Monterrey es uno de esos casos, y ello se prolonga

(a) Seleccionados de un total de 49 municipios, de acuerdo con su importancia relativa.

456

457

�o o o o ll")"
o o o o " C")
ec-; .....; .,. . ; ~et"),.....;

*

*

G9- G9-

o

N

o

Ol
....

ll")
N

....

....

* * *

o
"
O Ol

...i o
**

8

""l
....

I.Ó

&lt;IS

~

ON,....ll")ll")000N
\O c:o "
" ll') ll")
\O

o

o

t:&lt;'Íoooo...io...io
*********

a municipios proximos -San Nicolás de los Garza, García- y a distritos
mineros como Villaldama, Cerralvo y Lampazos.
En ese mismo año, en las fábricas con más de 100 dependientes de Monterrey se pagaba un mínimo de 75 centavos. Es muy posible que una gruesa
masa de estos trabajadores haya percibido salarios que estuviesen entre los
80 y 90 centavos, lo que podríamos denominar una media baja; y tal vez una
muy selecta capa pudo recibir lo que llamaremos una media alta, estimable
en alrededor de 1.30 pesos. 17 Ver cuadro 2.
En las empresas de 25 a 49 dependientes (cuadro 4) , el mínimo también
era de 75 centavos, pero hacia aúiba parecen mermar los estipendios.
Hay que puntualizar que los jornaleros rurales solían contar asimismo con
raciones de maíz, lo que por otro lado indica formas más atrasadas en las
relaciones de producción. De los veinticinco municipios seleccionados, en
1902 había seis en los que se agregaban raciones de maíz al jornal del peón
agrícola. Y en diez de ellos se practicaba algo similar con vaqueros y/ o
pastores. 18
Los salarios en el campo presentan cierto crecumento en años posteriores
a 1896, pero es difícil suponer que se hayan modificado sensiblemente las
condiciones de vida del peón. En Monterrey se pasa de 40 centavos en ese
año a 75 en 1910, y esto se reproduce aproximadamente en otros seis municipios. En otros trece se pagaban 50 centavos diarios. El sur de Nuevo León
prosigue destacándose por sus bajos jornales. Es factible inferir que en el año
que comienza la Revolución el promedio del jornal rural en el Estado superaba escasamente los 55 centavos.
17

Esta evaluación se practica suponiendo la calificación de las diversas tareas con
diferente remuneración. La media baja estaría por encima del salario mfnimo de cada
fábrica, y por debajo del salario promedio; la media alta a su vez estaría por encima
del salario promedio y por debajo del más alto que se pagara a un trabajador muy
calüicado pero que no cumple funciones directivas ( encargado, supervisor). Un análisis elemental de la situación obrera en diversas épocas, y la experiencia directa que
el autor de esta ponencia recogió en muchos años de asalariado fabril, lleva a inferir
que la media baja tiende a acercarse al mínimo ( conformando una franja donde suele
concentrarse la gran mayoría de los obreros industriales), y que la media alta apunta
a aproximarse al salario promedio de una empresa. Lo cual no niega la posibilidad
de que existan casos individuales o grupos muy reducidos que marginen esta especie
de regla que imponen las relaciones capitalistas de producción.

.....
-----

--IN

....-...-------c:&lt;"l-.:!'ll")\Ol'C:00l

8:::

,. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, 1896,
expediente 83, caja 1902/ 4 (AGENL) .
,l.

459

�Cuadro 3
SALARIOS INDUSTRIALES EN EMPRESAS CON 50 A 100 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906(a).

EMPRESA

1896

1) Fábrica de sombreros La Mexicana.

$ 1.00 a 2.00

2) Fábrica El Barco

$ 0.75 a 1.50

1902

1906

$ 1.50

3) Compañía Industrial de Artefactos de Metal Laminado, S. A.

$ 1.20

4) Fábrica de cerillos El Fénix

$ 1.00

5) Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.

$ 1.25

6) Compañía Ladrillera Unión, S. A.

$ 0.88

$ 1.53

7) Fábrica de Cemento

$ 1.00

8) Fábrica de aguas minerales San Bernabé

$ 1.00

9) Black Horse Tobacco, S. A.

$ 1.82

10) Fábrica de clavos de Alambre, S. A.

$ 1.25

11) Fundición El Carmen

$ 2.00

12) Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León ( b)

$ 0.25 a 1.25

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
(b) Instalada en Santa Catarina, en área cercana a Monterrey.
Fuentes: Ver cuadro 2.

Cuadro 4
SALARIOS EN INDUSTRIAS DE MONTERREY CON 25 A 49 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906 (a).

EMPRESA
1)
2)
3)
4)

5)
6)

7)
8)

9)
10)
11)
12)

13)
14)
15)
16)

Molino El Hércules
Tenería Concordia
Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.
Zapatería Española
Compañía de Aguas Minerales de Topo Chico, S. A.
Fábrica de mosaicos La Industrial
Fábrica de Clavos de Alambre de Monterrey, S. A.
Fábrica de ropa La Patria
Fábrica de sombreros La Mexicana
Droguería El León
Monterrey Candy, S. A.
Fábrica de Pastas
Compañía Litográfica y Tipográfica Monterrey, S. A.
Fábrica de Coches
Fábrica de Antiselenita
Molinos de Cilindro de Monterrey, S. A.

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
Fuentes: Ver cuadro 2.

1896

1902

.1906.

$ 0.75
$ 0.75
$ 0.75 a 2.00
$ 0.75 a 2.00
$ 0.65
$ 0.37 a 2.00
$ 1.25

$ 1.00
$ 1.50

$ 0.50

$ 1.87
$ 0.75
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.00

$ 2.00

�En tanto, en 1902, la industria regiomontana mostraba un panorama que
sería más o menos así :

1. Comparando con 1896, puede deducirse que de los nueve esta~l~cimientos con más de 100 dependientes la mayoría pudo pagar un mm,mo
que oscilaba los 80 centavos.
2. La media baja general en estas fábricas pudo girar entre esa cifra y los
90 centavos.

3 . La media alta, selectiva, quizás alcanzó niveles entre 1.25 y 1.50 pesos.
4. Se encuentra un caso en el que se pagan 50 centavos, pero un establecimiento -la Compañía de Fundici6n de Fierro y Manufacturera, productora
de maquinarias- asegura que su jornal promedio es de 3 pesos.
5. Empresas grandes, como la American Smelting and Refining, informan
que su promedio es de 1.25 pesos; de un peso en el caso de la Compañía
Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A.; de 81 centavos en la
Cervecería Cuauhtémoc.
6. En las empresas con 50 a 100 dependientes (cuadro 3) se observa que
el mínimo de los promedios dados está en los 88 centavos, y el máximo llega
a 1.50 pesos. En las de 25 a 49, los salarios tienden a declinar.
Para 1906 tal vez por el auge que vivía la ciudad en ese momento,19 los
salarios pare~en subir con respecto a cuatro años ant~s. En las .fábricas co~
mayor concentración de obreros el mínimo de promedio que se informa e~ta
en un peso, mientras que hacia arriba las cifras difieren en forma no.tona.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora menciona co~o promed1~ en
sus salarios 1.92 pesos; la American Smelting 1.61; la Fundidora de Fierro
y Manufacturera insiste en que abona tres pesos (quizás porque dem~d~ba
obreros muy especializados) ; la Cervecería Cuauhtémoc, un ~eso te~mo
medio. En las fábricas de 50 a 100 dependientes se encuentra el mismo mmimo
de promedio y cifras no muy distintas en los máximos.
1
•

N1.EUEYER JR., Víctor, El general Bernardo Reyes, Gobierno del estado de Nuevo
Leó Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, Monte•
- muy pr6s~ero
rrey,n, 1966, p. 133. Indica que "se infonn6 que el año 1906 f ue un ano
para Monterrey y para toda el área circundante. Fundidoras, ~!antas. de acero, m~linos
y fábricas produjeron más que antes. Las antiguas plantas mdustr1~le~ .se :3111pharon
y numerosas fábricas pequeñas se fundaron. Hubo un aumento s1~1cat1vo. en la
demanda de mano de obra acompañada por un aumento de los salanos de casi todos
los trabajadores. La ciudad 'nunca fue más prospera' ".

Se ha insistido en las empresas con más de cien dependientes porque ellas
concentraban la mayoría de los obreros residentes en Monterrey. En 1902, los
nueve establecimientos que figuran en el cuadro 2 ocupaban el 80 por ciento
de las personas que laboraban en las industrias con cinco o más asalariados
(reunían un total de 4.206 personas, que para 1906 subieron a 5.030). Es fac.
tibie entonces que estas grandes compañías condicionaran en alguna medida
el nivel de los salarios en la ciudad.
Tomando como referencia las firmas industriales de mayor personal y
capital, hacia 1902, y los datos de las áreas rurales en 1904, podría concluirse
que los mínimos en las plantas fabriles duplicaban en muchos casos a los
jornales medios rurales. Lo que hemos llamado media baja en algunas oportunidades casi triplicaba a los medios del campo, y reiteradas ocasiones los
duplicaba largamente.
Si la referencia se practica sobre 1906, obviamente que las distanC'ias
aumentan. El promedio mínimo que apuntan las empresas industriales duplica
a los salarios rurales en veinte de los veinticinco municipios indicados. En
casos determinados, casi los triplica.
No se han realizado comparaciones con salarios industriales altos, o con
la llamada media alta, porque se estima que debieron corresponder a una
minoría de obreros en Monterrey. Por ello tampoco se adoptó como base a
municipios con jornales excepcionalmente elevados en el plano rural.
Alimentaci6n y precios.

En el marco descrito, se procurará establecer ahora si los trabajadores
industriales de Monterrey, al comenzar el siglo XX, realmente habían logrado
condiciones relativamente satisfactorias de vida.
Pese a la escasa información existente --consecuencia básicamente de la
ausencia de investigaciones- puede suponerse que durante el mandato de
Reyes no resultó sencillo a la naciente clase obrera implementar luchas amplias
y con cierta organización. La paz porfiriana tenía su versión regional en este
gobernador, cuya experiencia en cuidar el orden había sido demostrada en
su combate contra los rivales políticos del presidente y -sobre todo- en su
pertinaz batalla contra bandoleros y vagos!º Es probable que los mecanismos
de persuasión y represión heredados de la fase anterior a la industrialización
20

Sobre los mecanismos que implement6 Reyes y en cuanto a la eficacia con que
cumpli6 su cometido se habla en "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.

462
463

�....;
oO)

o

....
""'
co

ú

z

1

O)

....
r:n
o
¡z

-;

&lt;

en

i

o~

....úo

&gt;

..,...&gt;....t
§

~

q

~

..,

r:n

o

o.
::s

H

.,,-;

~

H

u

ol

::s

c.,

H

z
...o ::::&gt;
"Cl
N

~ "!

ol

·]

c.,

~

H

q

c:i

z~

ol
bO

..,

,_:¡

e

o
,-.,

,!l

~

s&gt;-

i:...

,_:¡
~

q

....N
q

r:n

o
H

u

~

~
~

e&lt;)

Ñ

~

~

...&lt;::!
t\o

o

~

..i¿

...
o

~

~

'll

c.:,

- -Ñ

N

e&lt;)

cÑ

o:¡

ID
.,¡,

..;

N

..;

""!

-

.....

e&lt;)

CX)

N
N

,.¡;

CX)

CX)

""!

¡,,,
Ñ

:::g

¡,,,
Ñ

"l
.,¡,

o
,.¡;
1

N

&lt;.0

...;
N

1/')

&lt;Q

&lt;O

.,¡.

"l

e&lt;)

e&lt;)

-.t&lt;

.,¡,

.....
.,¡,

Ol

,.¡;

c:o

o
o:¡

.,,..,d
..,

~
o
,e

&lt;

1/')

CX)

.,¡,

-

CX)

&lt;.Ó

.ri

.,¡. o

o

,.¡;

1/')

o
o

e&lt;)

"l
e&lt;)
1

.,¡,

N
Ol

có

...z

~

1

Ñ

e&lt;)

.,¡,

..;

C&lt;")

...;

Ñ

"!
e¡&gt;
N

""!

1/')
1

N
Ol

N

N
Ol

o

e&lt;)

cÑ

'?

:::g

~

"!

....¡.r.,

--f "?

Ñ

:::g
~
Ñ

~

...;

N

o

Ol

~

N

e&lt;)

e&lt;)

r--

~
N

ó
Ol
Ñ

..,
o
,e

N

&lt;.0

&lt;.o

.ri

1/')

&lt;O

"l
e&lt;)

"!

.,¡.

e&lt;)

,.¡;

N

.ri1

r--

,.:

..;

.ri

&lt;O

N

,.¡;

e&lt;)

1/')

¡.r.,

&lt;.Ó

o
"l
N

.,¡,
e&lt;)

N

&lt;.0

..;

.ri
d,
c:o

d,

cÑ

cÑ

o

~

1/')

.ri
c:o
&lt;.0
&lt;.0

,.¡;

.,¡. .....
O'! .....
1

N

C\i

&lt;.0

N
N

o
o:¡

,.¡;

.ri

1/')

1/')

o&lt;.0

e&lt;)
e&lt;)

.ri

&lt;O
N

-.t&lt;
e&lt;)

&lt;.0

.ri
e&lt;)

,.¡;

&lt;Q

có

&lt;.o

N

.,¡. .,¡.

,.: ...:

o 1/')

e&lt;)

N

&lt;.o

o;i

1/')

o

,.¡;

1/')

Ol

Ol

CX)

CX)

.....
Ol

c:o

CX)

Ol

c:o

.....,ú

en

e

&lt;.O

o

ú

e

-o

...o
..,&gt;

z..,::s

.,,
o
s..,

:g
.,,..,

-

bl)

.,¡,

.,¡,

e&lt;)

e&lt;)

,.¡;
&lt;.0

,.:
&lt;.0
&lt;.0

o

~

1/')

1/')

-f
&lt;.0

,.¡;
N

.....
.;.,

,.¡;

&lt;.O

1/')

&lt;.o

-

1

.,¡,

&lt;Q

""!

- ------

.,¡,

o

..,

&lt;11

-f
.,¡.
N

"!

e
8

N

Uno de nuestros puntos de partida para efectuar ese análisis será - como
ya se mencionó muy rápidamente en un trabajo anterior- el informe que
el 20 de octubre de 1890 remitió al gobernador Reyes el director del Hospital
González de la ciudad de Monterrey. El funcionario incluía un cuadro con
la "cantidad de alimento indispensable para el sostenimiento de la nutrición
según Moleschott y otros higienistas" y de acuerdo con "la Tabla de valores
nutritivos de Dujardín Beaumentz".

'C

CX)

.,¡,

o;i

N

Esta hipótesis se intenta verificar observando no sólo lo que ganaba un
obrero, sino también si ello era suficiente para desbordar el estricto límite de
su reproducción física y acceder a mejoras sensibles en aspectos tales como
vivienda, educación, salud, esparcimiento y alguna actividad de carácter
intelectual.

CX)

&lt;11

o o.,¡, o
.....
.,¡,

--f -f
o

CX)

Ol

1

N

Ol

.ri
d,

Ñ

Ol

.,¡.

.,¡,

1

Ol

¡,,,

N

N

o

Ol

cÑ

&lt;Q

..... "l
cÑ
..... &lt;.0 .;., .....
N
O=! .....
e&lt;)

'-;'

...:

&lt;.Ó

~

O!

N

1

-:

~

c.,

.,¡.

1/')

""!

,.¡;

"l

~

&lt;.0

1/')

.ri

o
.ri

.,¡,

...:

&lt;Q

N

"!
...; .....

~

e&lt;)

r--

...;

1

&lt;.0

Es de inferir entonces que si bien los jornales locales estaban muy por
encima de los que se pagaban en los sectores rurales de Nuevo León y, seguramente, en los estados limítrofes y cercanos, su nivel estaba centralmente
determinado por las necesidades de atraer fuerza de trabajo libre, escasa en
la zona. Cubierta esta urgencia, es probable que el orden reyista impidiera
el avance de los obreros por arriba del techo apuntado.

CD
,.¡;

o

N

&lt;11

&lt;

,.¡;

o oo

~

.ri

o

o.

N
N

-'? - &lt;
-f
~
.... 'f - - -- - ....
s..,
'f
o
-o .,,
s..,
~
.... '?
..,
~

~

.,,o

"l
e&lt;)

o
u:i

1

.,,..,f!

""o
;:;,

....&lt;::!

e&lt;)
e&lt;)

.ri

..... o..... o~ oo

ú
&lt;11

o

e&lt;)
e&lt;)

.;., .;.,
~

o
o

&lt;.Ó .ri
e-;
..... Ol
o CD &lt;O
N

"!

&lt;11

&gt;~

.,¡,

o
"l

:::g

o

H

&lt;
::g

cÑ

N

z

u

CX)

ol

·;::

~

::::&gt;

::g

d,

e&lt;)

&gt;
~

::,

Ñ

~

.5

o

&lt;IS

o
~ ,.¡;

en

ol

,_:¡

ll')

-

.:¡

~iguiesen operando desde los años 90, pero en esta coyuntura adecuados y
destinados a guardar la quietud de los asalariados.

Ol
Ol

c:o

o

o

Ol

o

Ol

el$

·oe

.,,..,
e

o

.,..,o.
t::

o

o

.,

Adoptando como base esta tabla, se detallaba en el informe una lista de
elementos nutritivos que correspondería a una correcta alimentación: en distinta proporción figuraban carne, leche, pan, maíz, arroz, frijoles secos, grasa
y café. Finalmente se agregaba el importe que cada uno de estos componentes
de la dieta recomendada suponía en el Monterrey de 1890. Su suma indicaba
que para nutrirse adecuadamente se requerían casi 16.25 centavos por día. 21
Al comparar los precios de 1890 con los de años siguientes, tanto en Monterrey como en zonas cercanas y ligadas comercialmente a la capital, se percibe
una marcad~ diferencia en algunos producto~ básicos de la lista citada: la
tendencia a aumentar parece evidente.
El maíz, que en 1890 está computado a razón de 3.75 centavos el kilogramo, lo encontramos en 1894 en Monterrey a 3.98; a 4.34 centavos en 1895 ;
a 6.61 en 1899; y a 6.42 en 1901 (cuadro 5). El incremento entre 1890 y
1901 fue del 71.2 por ciento. Si la referencia se hace con respecto a 1899, el
aumento es superior al 76.5 por ciento.
21

Memoria del gobernador del estado de Nueuo Le6n, 1889-91, pp. 112-19 (AGENL) .
El cuadro citado, en p. 115.

i:
.,
;!

~

465
humanitas-30

�El cálculo puede operarse también con relación a precios vigentes en poblaciones que abastecían de maíz a la capital.22 En el cuadro 5 se señalan
nueve de esos lugares, y se percibe que hacia conúenzos del presente siglo el
grano había incrementado su precio visiblemente con respecto a lo que se
especificaba en 1890. En Cadereyta, por ejemplo, aparece más barato en el
período 1894-1898, pero hacia 1901 ha subido a 6.01 centavos el kilogramo.
Es probable que en estos cambios tengan que ver las crecientes cantidades
del producto que se comercializaban con Monterrey, y que seguramente pusieron el precio de venta local en términos parejos con el del principal mercado de la región. El precio del maíz en Cadereyta en 1901 es superior en
un 108 por ciento con relación a 1894, y en un 60.2 por ciento con el seííalado en el cuadro de 1890.
Cuadro 6
PRECIOS DEL MAlZ Y DEL FRIJOL EN MONTERREY
Y CADEREYTA. AAOS 1903-1910.
Pesos por Hectolitro

AAO

MONTERREY

Mz. Fj.

1903

2.50-5.00

3.00-5.00

1904

2.50-5.00

3.50-4.00

1906

3.50-6.50

3.00-5.00

1907

5.00-6.00

4.00-6.00

5.00-6.00

Retornando a Monterrey y cambiando de producto, se puede detectar que
en el caso del pan los incrementos son más fuertes que en el maíz. De acuerdo
con la información del Hospital González, en 1890 el kilogramo de pan se
compraba a 12 centavos. Desde 1895 en adelante (cuadro 7) se expende en
la ciudad a 25 centavos. El aumento ha sido de más del cien por ciento.
En nuestras indagaciones encontramos datos sobre carnes de vacuno y de
cerdo. Aunque el director del Hospital no especifica cuál es la carne que
contabilizó en su dieta, hemos tomado como base la de res. En 1890 costaba
en Monterrey 12 centavos el kilogramo. Ya en 1897 (cuadro 7) estaba a 20
centavos; pasa a un pico bastante estable de 32 centavos en 1898 y hay
mermas en 1900 y 1902. Si asumimos como posible promedio la cifra de 30
centavos (año 1900) tenemos que este producto de la dieta recomendada
CUADRO 7

CADEREYTA

Mz. Fj.

1910

Los ejemplos se reiteran en otros puntos abastecedores de Monterrey. En
Allende el maíz se expendía a 5.55 centavos el kilogramo en 1901 (el año anterior figuraba a 6.42). En lugares como Ciénega de Flores, Mina y Salinas
Victoria el grano superó abiertamente la barrera de los siete centavos. Sólo
en San Nicolás de los Garza se evidencia un alza menos abrupta.

4.50-6.95

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1903-1911 (AGENL).

" La selección practicada en el cuadro 5 se efectuó sobre la base de informes
brindados por cada municipio y figuran en el expediente del 5 de enero de 1899,
relativo a "las muestras de productos agrícolas del Estado". Correspondencia del
gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento, 1899, caja 2 (AGENL).

PRECIOS DEL PAN Y DE CARNES DE RES Y CERDO
EN CINCO MUNICIPIOS. AAOS 1897 A 1902
Centavos por kilogramo.

Año

Monterrey

Cadereyta Garza García Guadalupe San Nicolás

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

1897

25 20 30

28 18 18

25 22 20

28 20 24

25 32 40

25 22 22

1898

29 20 21

28 24 24

25 32 40

25 25 25

1899

34 22 25

25 20 22
40 28 32

28 28 24

20 28 28

1900

25 30 40

36 22 25

40 28 32

28 22 24

1901

25 32 35

43 26 28

36 30 35

28 28 24

20 28 28

1902

25 26 50

53 26 32

25 30 35

25 28 24

25 30 30

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1897-1903 (AGENL).

466
467

�elevó su precio en un 150 por ciento comparando con 1890. La carne de
cerdo, a su vez, aparece siempre más cara que la de res.
Sería perceptible pues un proceso de suba en los precios de artículos centrales del menú recomendado. La tendencia habría continuado después de 1903.
En el cuadro 5 se elaboraron los datos sobre la relación centavos por kilogramo, debido a que las fuentes consultadas lo permitían. Desde 1903, empero,
tuvimo que elaborar precios que vinculan pesos con hectolitros (cuadro 6).
De todos modos, la tendencia alcista sigue siendo verificable.
En ese año, el maíz valía en Monterrey 2.50 pesos el hectolitro. Para 1906
aparecía a 3.50 y en 1910 se lo adquiría a 5.00. El frijol, por su lado, pasó
de 5.00 a 6.00 pesos.
En Cadereyta, área tradicionalmente proveedora de la capital, el maíz sube
de 3.00 a 4.50 pesos, y el frijol pasa de 5.00 a casi 7\00 pesos. Este producto,
como puede verse en el cuadro 5, también mostró alza desde 1894: en Monterrey valía ese año 4.91 centavos el kilogramo, y en 1901 había superado
los 12 centavos.
Un salario escaso

A partir de lo dicho, trataremos de verificar la eficacia de los salarios obreros frente a los precios vigentes en Monterrey.
Si se pone como año de referencia a 1902 -ya que estaría en un punto
intermedio entre los comienzos de la industrialización y 1910- tenemos que
los artículos sobre los que se han encontrado datos con cierta abundancia
han elevado firmemente sus precios respecto a 1890. Pero si bien la carne
muestra un aumento del 150 por ciento, si bien el pan está por arriba del
100 por ciento, si el maíz señala más de un 70 por ciento, vamos a unificar ese
incremento con extrema cautela: calcularemos que, en general, el grupo total
de elementos que componían la dieta aconsejada subió s61o un 50 por ciento
entre 1890 y 1902.
De resultar ello aproximado a lo real, la alimentación sugerida por el
Hospital habría costado en este último año 8.12 centavos más: o sea que
implicaría, en 1902, 24.37 centavos al día por persona. Si suponemos que la
familia obrera constaba de cinco personas (matrimonio con tres hijos) , el
gasto diario de alimentación debía alcanzar a casi 1.22 pesos.
Revisando los salarios en 1902, en empresas con más de cien dependientes,
tenemos que no encontraríamos en la masa general de trabajadores indus-

triales ingresos por arriba de ese "costo de alimentación adecuada". Hay que
recordar que hemos estimado como media baja un jornal que oscilaría entre
los 80 y 90 centavos. Sólo la media alta, para un núcleo selecto de operarios,
podía estar entre 1.25 y 1.50 pesos.
Pero haremos los cálculos con el máximo de elasticidad. Y supondremos
que el salario del obrero regiomontano hubiera sido igual al promedio entre
el mínimo de la media baja (80 centavos) y el máximo de la media alta
( 1.50 pesos). Ello daría un jornal de 1.15 pesos. El resultado, con este amplísimo margen, lleva a una conclusión obvia: aún con el excelente salario
de 1.15 (muy por arriba de lo que consideramos debió ser el salario de la
mayoría de los obreros) no podía un trabajador fabril proveer de una alunentación considerada entonces adecuada a su familia. Le faltaban para ello cerca
de 7 centavos.23
Además debe pensarse que esta familia debió vestirse, tener algún alojamiento, utilizar medios de transporte, recibir un mínimo de educación.
Las soluciones, pues debieron apuntar --en primer téimino- a alimentarse
con una dieta mucho menos completa y mucho menos compleja que la sugerida por el minucioso funcionario Bernardo Reyes. 2• Maíz y frijoles probablemente reemplazaron con generosidad al pan y la carne. El café habrá sido
algo extravagante en la familia obrera. El asalariado debió habitar en viviendas de menguadas comodidades; su vestimenta habrá mostrado la clásica
sobriedad proletaria. Es muy factible, por otro lado, que mantener la salud

= En nuestro anterior artículo "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... " ya
citado, una estimación menos rigurosa nos llevó a la conclusión de que la dieta adecuada costaba 22.75 centavos diarios. Para la familia el gasto representaba casi 1.15
pesos. De manera que las inferencias de fondo no se alteran con respecto a lo dicho
en ese trabajo: por el contrario, una exploración más crítica de la documentación
ratificó lo expuesto entonces.
"Que los obreros regiomontanos hayan tenido que recurrir a una alimentación
muy inferior a la considerada adecuada en la época no resulta extraño si se tiene
en cuenta que en 1890, cuando el director del Hospital González brinda el informe
mencionado al gobernador Reyes, le señala dos cosas: 1) la dicta adecuada requiere
16.25 centavos diarios; 2) pero de acuerdo con el presupuesto que en ese momento
tiene el hospital los enfermos sólo reciben alimentos por valor de poco más de 7.8
centavos ( o sea: el 48 por ciento de lo que necesitan). La respuesta del gobernador
es que, además de practicarse ciertas economías en las compras, se disponga de diez
centavos por persona para su alimentación (el 61.5 por ciento del recomendado) .
y eso que se tenía en cuenta entonces que "la alimentación del enfermo ha de ser
no sólo igual sino mejor que la del individuo en estado de salud". Véase Memoria
del gobernador del estado de Nuevo León, 1889-91, pp. 113 y 117 (AGENL) .

468

469

�Cuadro 8
SALARIOS DE NINOS Y MUJERES EN LA INDUSTRIA. Alil'OS 1894-96.
Mujeres
Niños
Ocupadas Ocupados

EMPRESA

1) Compañía Manufacturera de Ladrillos

48

2) Compañía de Fundición de Fierro

22

3) Fábrica de Clavos de Alambre, S. A.

Jornal
Femenino

Jornal
Niños

$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 2.00
$ 0.37 a 0.75 $ 0.75 a 2.00
$ 0.25 a 0.50 $ 1.00 a 3.00

8

4) Fábrica de sombreros La Mexicana

10

Jornal
Masculino

5

$ 0.50 a 8.00

105

117

8) Fábrica textil La Leona (b)

46

24

$ O.SO a 0.80 $ 1.00 a 2.00
$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 1.50
$ 0.25
$ 0.75 a 1.00
$ 0.12 a 0.20 $ 0.06 a 0.12 $ 0.12 a 0.48
$ 0.75
$ 0.37
$ 0.66

9) Fábrica textil La Fama de N. León (c)

40

14

$ 0.37 a 0.45

5) Fábrica El Barco

8

6) Fábrica de jabón El Brillante

6

7) Fábrica textil El Porvenir (a)

$ 0.25 a 0.45 $ 0.25 a 1.25

(a) Instalada en Villa de Santiago, municipio próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuentes: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, expedientes del 8 de enero de 1895 (1895/1)
y número 83 de 1896 (1896/1)-AGENL.

Cuadro 9
SALARIOS DE MUJERES OCUPADAS EN LA INDUSTRIA. 1902.
EMPRESA
1)
2)
3)
4)
5)
'7)
•, J

8)
9)
10)
11)
12)
13)

Fábricas Apolo
Compañía Industrial de Monterrey, S. A.
Fábrica de Sombreros La Mexicana
Fábrica de cerillos El Fénix
Fábrica de ropa La Patria
Zapatería Española
Fábrica de cigarros La Sirena
Fábrica de cigarros El Vigía
Fábrica de piloncillo Molino del Amón
Fábrica de chocolate La Malinche
Fábrica textil El Porvenir (a)
Fábrica de hilados y tejidos La Leona (b)
Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León (c)

Mujeres Ocupadas

100
70
18
46
26
4
15
10
9

2
190
55
40

Jornal Femenino

$
$
$
$

0.60
0.75
0.75
0.50

$
$

.$
$
$
$
$
$
$

Jornal Masculino

o.so
o.so

$
$
$
$
$
$

0.75
1.50
1.50
1.00
1.00
1.00

0.30
0.40
1.25
0.37
0.50 a 1.00
0.60
0.66

$
$
$
$
$
$

0.60
0.37
0.75
0.50 a 2.00
1.00
0.62 a 0.75

(a) Instalada en Villa de Santiago, mumc1p10 próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, en área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, exped. del 4 de diciembre de 1902, cajas 6 y 7
(AGENL).

�en condiciones regulares, educarse y divertirse hayan quedado como proyectos
marginales.
Finalmente, mujeres y nmos (en parte) tuvieron que marchar a trabajar
en las fábricas para completar el salario familiar, aumentar el caudal de la
escasa fuerza de trabajo disponible y -eomplementariamente- contribuir a
abaratar el precio de esa fuerza de trabajo. Situaci6n ésta que es observable
al estudiar la composici6n del personal de algunas industrias regiomontanas
( cuadros 8 y 9). En la casi totalidad de los casos, los salarios femeninos y
los de los niríos estaban por debajo del que se pagaba a los hombres.

III. EN RESUMEN.
A) Desde 1890, Monterrey y su área de influencia ingresan nítidamente
en un movimiento de desarrollo capitalista. La coyuntura nacional-internacional es propicia, las posibilidades de los antiguos burgueses para aprovecharla
existen, la conducci6n gubernamental del Estado coadyuva. A diferencia de
lo que acaece en esos años en otras regiones de América Latina, Monterrey
entra en el capitalismo sustentándose en la producci6n industrial, lo que le
permite convertirse en el núcleo hegem6nico de una vasta área del norte
de México.
Entre los matices prominentes de esta industria estaría el hecho de que su
sector troncal no era el dedicado a la generación de bienes de consumo inmediato para la poblaci6n, sino que se destacaba ampliamente el que producía
para el consumo productivo. En gran medida, orientando sus mercancías
hacia el mercado externo (el caso de las metalúrgicas); en proporci6n menor,
hacia el mercado interno.
El dinamismo que mostraba este sector de la industria influía sobre la
expansi6n de este mercado interior, y ello se traducía en la emergencia de
necesidades que a su \'ez satisfacían las manufactureras productoras de bienes
de consumo no productivo.
Sin embargo, los límites para una expans1on más vigorosa del mercado
interno habrían estado marcados -entre otras variables- por la relación que
la industria regiomontana debi6 mantener con los países más avanzados: de
ellos -especialmente de Estados Unidos- recibía bienes de capital, insumos
intermedios y hasta materias primas. Y esto, como ya se mencion6, tuvo que
afectar la posibilidad de una reproducción más acelerada del capitalismo en
la regi6n y en el mismo marco nacional.

Pese a sus limitaciones, este proceso no parece haberse repetido -eon los
matices indicados y en el periodo estudiad~ en otras zonas de Latinoamérica, subcontinente que en líneas generales tendrá que aguardar hasta la primera guerra mundial y hasta la crisis de 1929 para implementar cierto
desenvolvimiento manufacturero.
El caso regiomontano ofrece dos aspectos relevantes e infrecuentes para la
América Latina de esos años: 1) la importancia que en el proceso tuvo un
sector de la llamada industria pesada, sobre todo la metalurgia; 2) en Monterrey se articula en ese proceso una burguesía con base industrial (aunque
también prolonga sus actividades al comercio, la minería, los transportes, el
agro y las finanzas) que obviamente parece no existir por la época en el resto
de los países latinoamericanos. Burguesía que se lanz6 a proyectos insospechados entonces en otras regiones del subcontinente, y que fue el tronco del que
surgió el hoy muy poderoso empresariado regiomontano.
B) Una revisión más minuciosa de los datos disponibles permiti6 reafirmar
conclusiones obtenidas en etapas anteriores de nuestras investigaciones.
El desarrollo capitalista en Monterrey y en la regi6n que subordin6 a su
dinamismo, para los veinte años previos a la Revoluci6n exigi6 un traslado
masivo de fuerza de trabajo. Este desplazamiento, en buena medida, debi6
ser motivado por los más altos salarios que prometían las industrias radicadas
en la capital de Nuevo Le6n. Sus jornales estaban por encima de lo que se
ofrecía en las zonas rurales del Estado y en las de otras áreas del norte y del
centro de México.
La necesidad de atraer brazos libres es lo que habría obligado a la naciente
burguesía a elevar la compensación del esfuerzo obrero. La más alta productividad de la industria seguramente toleró este mayor precio de la fuerza de
trabajo.
Pero ello no significó que los niveles de vida de la clase desposeída de los
medios de producción hayan sido envidiables. Los jornales no parecen haber
superado los límites que el propio empresariado imponía, y que una vez alcanzados eran difíciles de desbordar por el orden sociopolítico consolidado
durante el pórfiriato.
El control de esa fuerza laboral fue un eslab6n más en la tarea que desde
tiempo atrás cumplía el aparato estatal en Nuevo Le6n. Sus instrumentos de
persuasión y de represión se habían manifestado eficaces en la lucha contra
el bandolerismo y el sometimiento de los llamados vagos.

472
473

�La incipiente clase obrera no estaba en condiciones de pugnar por una
alteración de esas condiciones. Ello explicaría la escasez de conflictos sociales
en esos años (lo que hay que verificar con investigaciones concretas), pese a
que la situación vital de la familia proletaria no emergía como muy favorable.
Situación que era la contrapartida de la pujante acumulación de capital que
parece haber logrado en ese marco la burguesía de Monterrey.

Rl!MINISCENCIAS SEFARDITAS EN EL
FOLKLORE DE NUEVO LEóN

RICARDO ELIZONDO ELIZONDO

Instituto Tecnólogico y de Estudios
Superiores de Monterrey.

PRÓLOGO
el concepto de "pseudomorfosis", crea también la pauta a
seguir para el estudio de dos o más culturas que en alguna forma -por choque
violento o por asimilación lenta- se han unido.
SPENGLER AL CREAR

Básicamente :pseudomorfosis ~ignificil formación cultural engañosa. La
idea es bastante simple, al estar en contacto dos culturas se influyen recíprocamente, dándose esta influencia en diferentes planos. Puede ser que al encontrarse dos culturas, una de ellas sea más poderosa y la otra más creativa,
aparentemente la creativa se sujetará a los moldes impuestos por la poderosa,
vivrá e inclusive se desarrollará con la apariencia de las nuevas formas culturales, pero nos engañaríamos si se tomaran las cosas de esta forma. La
vieja realidad, ahora subyacente, se manifestará en múltiples y variadas formas en la nueva superficie.
Es por esto que hay que escudriñar, levantar el velo de la apariencia actual
y casi oler los elementos subyacentes para encontrar, si es posible, las viejas
fuentes nutrientes.
Para ejemplificar la idea de pseudomorfosis, basta recordar las culturas
americanas precolombinas. Nominalmente estas culturas tienen más de 400
años de ser occidentales y cristianas; sin embargo en las regiones altas de
Oaxaca, en los villorios de la sierra de Puebla y en otros lugares, el campesinado
usa los templos cristianos para celebrar ritos con el espíritu de su religión

474

475

�pre-cortesiana. Nuestro medio artístico-plástico está integrado por gente formada en la escuela occidental y con tecnología occidental, sin embargo los
motivos, los símbolos y la ideología pre-colombinas se filtran desde la profundidad del tiempo y llegan a nosotros cargados del mensaje, que por ser
mexicanos e imbuidos de esa pseudomorfosis, entendemos claramente.
Claro es que en esta búsqueda los niveles de error son muy altos, las
equivocaciones de juicio o de conclusión aparecen a cada paso. En ocasiones
las afirmaciones hechas por nosotros nos parecen demasiado arriesgadas, en
otras la idea es tan simple, tan de todos los días, que casi es futil mencionarla.
En todo momento estamos pisando terreno antropológico; la posibilidad
de verificación de nuestras endebles teorías sólo puede darse por medio de
la experiencia directa. Sabedores de este riesgo, lo corremos y nos unimos al
pensamiento de Theillard de Chardin "sólo lo que se ha dicho puede srr
refutado".

los propios inmigrados, sino que la elección les es impuesta por la necesidad.
Los elementos transportables de su cultura pueden ser fragmentos fortuitos,
pero por casuales que sean, son preciosos porque representan un resto salvado
del pasado cultural de los que marchan al destierro. En consecuencia, se
los trata con mayor veneración y solicitud que antes de que la catástrofe de
la deportación deshiciera la unidad integral de la cultura a que pertenecían
originalmente estos elementos sobrevivientes".
Por lo que posteriormente explicaremos, pensamos que algo de esto sucedió
en el noreste de México.
Por claridad en la exposición es necesario aclarar primero el término
sefardita, localizar después de esto el término en América y por último, hablar
del folklore que nos interesa.

CAPfTULO I

GENERALIDADES.
La vida diaria de los pueblos del noreste de México tiene costumbres que
son extrañas al visitante nacido en otras latitudes del mismo país. Para nosotros, crecidos entre ellas, la mayoría pasan desapercibidas, no obstante es
allí donde podemos encontrar conexiones insospechadas, o verificaciones a
teorías sobre el origen y población de estas regiones. Esto último es precisamente lo que nosotros pretendemos.
Desde que Vicente Riva Palacio publicó en 1870 su "Libro Rojo", incluyendo en él "La Familia Carvajal", las teorías sobre el origen judaizante de
los primeros pobladores del Nuevo Reino de León se han repetido. Este
trabajo no pretende discutir la veracidad de esta teoría, pretende encontrar
parentesco o similitud entre nuestro folklore y el sefardita. Entenderemos por
folklore la definición de la escuela finlandesa que dice que "son supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población".
Arnold J. Toynbee maneja una teoría que en este caso define perfectamente el asunto, él dice: "una deportación súbita y forzada tiene el mismo
efecto que un paso a través del mar. Sólo los elementos más fácilmente
portátiles de la cultura de los inmigrados pueden transportarse. Es menester
dejar atrás la impedimenta, por importante que sea y por penosa que resulte
su pérdida. Los elementos que los inmigrados logran llevar consigo son sólo
unos pocos elegidos del total anterior; y esos elementos no son elegidos por

476

QUÉ ES SEFARDITA.
a) Cuándo surge el judío sefardita.
En el año 586 A.C. Nabucodonosor toma Jerusalén, capital de Judá, país
de los judíos, destruye el templo de Salomón y se lleva a muchos de sus
habitantes cautivos a Babilonia, dejando a Judá desolada. Algunos judíos
logran escapar de las tropas babilónicas y se refugian en Egipto, en Asiria y
en las colonias fenicias del Mediterráneo. Entre estas colonias fenicias figuraba la costa mediterránea de la Península Ibérica.
De esta forma en el siglo VI A. C. los judíos llegan a lo que después se
llamaría España y que ellos conocían por el término fenicio "Sefarad", que
literalmente significa país de los conejos.
b) El porqué del término.
Al sefardita se le conoce también como spagnioli, spaniol, franconian, ladino,
portugués, criptojudío, judaizante. De todos estos términos, el que mejor lo
define -quizá por ser el primero es el de sefardita, inclusive ellos mismos
se llaman de esta forma.

477

�Como quedó claro en el punto anterior, los judíos llegan a las tierras llamadas Sefarad después del 586 A. C., forman comunidad y ya para el año
516 A. C. eran bastante prósperos, ya que la Biblia, en Isaías, hace alusión a
Sefarad al mencionar que de las minas de Tharsis, cercanas a Huelva, se
extrajo el metal con que se hizo el mar de bronce que apoyado sobre doce
bueyes estaba en el centro del patio del segundo templo de Salomón. Esto
corresponde en el tiempo a 510-516 A. C. Es de suponer, que así como las
comunidades judías en Asiria y Egipto contribuyeron con productos de sus
tierras para esta construcción, también la comunidad judía de Sefarad lo
hiciese.

d) Cuándo salieron de España y por qué.
La expulsión de los judíos de España es decretada por los Reyes Católicos
el mismo año en que se toma Granada -acabando con el imperio árabey en que se descubre América, 1492. También en este año comienza con cierto
rigor la vigilancia del Tribunal de la Santa Inquisición.
En el decreto de expulsión figuran judíos y moros en igualdad de circunstancias, ambos podían permanecer en España, siempre y cuando se convirtieran bautizándose cristianos. Muchos judíos y moros lo hicieron dándoseles
un plazo de 100 años, al término del cual sus descendientes deberían tener
un perfecto dominio del cristianismo y el castellano, olvidándose de la antigua lengua y los viejos ritos religiosos. Muchos otros abandonaron la península
en el plazo de tres meses, que se les dio sin pago de multa. De los primeros
surge el cripto-judío perseguido siempre por la inquisición. Los segundos
forman las colonias sefarditas que viven aún en nuestros días.

De esta forma de la palabra fenicia Sefarad se forma el gentilicio hebreo
Sefardí y por adaptaciones fonéticas el romance Sefardí o sefardita.
c) Qué los distingue de los demás judíos.
El hecho de estar en España desde 600 años antes del nacimiento de Cristo
(la diáspora o dispersión de los judíos fue el año 70 D. C.) y de formar una
comunidad próspera y rica, con tradición y escuela rabina propia, crea en los
Sefarditas un sentimiento de constituir un cuerpo selecto entre los hebreos
esparcidos por el mundo. Este sentimiento de superioridad se reflejó durante
todo el medievo en el porte y en la forma de vestir, en los usos y en la
política de separación que practicaban con respecto a sus propios correligionarios.

La respuesta al porqué son expulsados de España es bastante compleja.
La expulsión de los árabes se entiende, moros y cristianos tenían un pleito
de 800 años. En el caso de los judíos es diferente, es cierto que las Cruzadas
trajeron a Europa un sentimiento de intolerancia religiosa, pero las cruzadas
en el momento de la expulsión hacía 200 años que habían terminado. También
es cierto que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos, pero esto
fue en el año 1300 y 192 años es mucho tiempo como para pensar en influencia. Lo más seguro y en lo que coinciden los estudiosos de historia económica,
es que los Reyes Católicos estrenaban reino y necesitaban dinero. Los judíos
eran ricos -un banquero judío financió el viaje de Colón- y religiosos.
Si querían conservar su religión deberían cambiar de patria, confiscando la
corona sus bienes. Si se convertían tenían que pagar derechos. Así en cualquiera de los dos casos el oro entró a las arcas reales.

Los sefarditas tenían su propio ritual y procuraban no distinguirse de los
demás europeos por signos exteriores, como lo hacían los demás judíos. Es
decir, nada de barbas ni balandranes ni todo ese aspecto repulsivo y cochambroso que Voltaire atribuía a todos ellos.
Algunos autores (Isaac Pinto 1715-1787) describen al Sefardita como vanidoso, mujeriego, holgazán, lleno de gravedad y arrogancia, pródigos y
dados al lujo más que a la usura y al atesoramiento. Después de leer versos,
cancioncillas y cantares sefarditas se nota que mucho de cierto hay en esto.

e) A dónde fueron.

Otro atributo -fundamental para su supervivencia durante el medievofue el hecho que ellos estaban en España desde antes de la muerte de Cristo
y según el razonamiento netamente Sefardí, no son responsables de su muerte.
Si nos situamos en el medievo y pensamos en la culpa que el cristiano hallaba
en el judío, esta diferencia resulta extraordinariamente importante.

Durante los tres meses que siguieron al decreto de expulsión, grandes cantidades de judíos abandonaron la península pasando al norte de África,
Mallorca, Menorca, Las Canarias, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Salónica, Constantinopla, a los Balcanes y sobre todo Ámsterdam donde se hacen inmensamente ricos, fundando las compañías de las Indias Orientales y Occidentales.

Una cuestión que también los distingue es la práctica de la endogamia y
los núcleos familiares sumamente cerrados.

Todos estos judíos que salen de España por conservar su religión, eso es
lo que han hecho. Aparte de dinero, desde la expulsión hasta ahora han

478

í

479

�conservado su religión con los ritos, cantos y palabras de uso en España
durante el Siglo XV. Siendo pues estas colonias, en la actualidad, las fuentes
de estudio de las costwnbres sefarditas.
Los judíos que se convirtieron, crean una situación especial, por un lado
son respetuosos del dogma cristiano, pero continúan con costumbres y tradiciones netamente judías. De esta manera se pueden tener costumbres
sefarditas sin ser judío por religión. Algo así sucedía con los pobladores del
noreste de México.

CAPlTULO II

SEFARDITAS EN EL NORESTE DE MÉXICO.
A Don Eugenio del Hoyo -autoridad en esta materia- se le debe la
mayor parte si no toda la información contenida en este capítulo.
El Profesor del Hoyo, en artículo publicado en Humánitas 1971, dice
que de 259 personas que logra registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León, en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, 177
eran de ascendencia judío portuguesa, es decir el 68.3% de los primeros
pobladores. Después de esto hace una aclaración importante, logra documentar el origen sefardí pero no necesariamente judaizante de los primeros
pobladores.
En nuestro trabajo esta idea es esencial, porque lo que nos importa son las
costumbres sefarditas que aún pueden detectarse, no si los primeros pobladores
fueron judaizantes o no.
Pensamos en este aspecto que las suposiciones que se han hecho respecto
a una posible judería en Monterrey, no pasan de ser suposiciones. No así
el origen Sefardita de muchas costumbres del noreste, comprobables en los
ejemplos que más adelante citaremos.
Sabemos que la población sefardita no fue privativa del Nuevo Reino de
León. México, Zacatecas, Saltillo, Puebla, Pachuca, Taxcb, Veracruz, etc.,
también la tuvieron; en una palabra el judío sefardita llegó a América acomodándose donde mejor le placía. Por lo tanto muchas de nuestras observaciones sobre el folklore norteño, quizá no sean privativas de esta región,

480

lo cierto es que la incidencia de estas costumbres es mayor que en cualquier
ótra parte.
Para mayor información sobre el particular recomendamos el libro de
Eugenio del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León 1574-1723.

CAPlTULO I I I

SUPERVIVENCIAS FOLKLóRICAS SEFARDITAS EN EL NORESTE
DE MÉXICO.
Al principio de este trabajo mencionamos que folklore son las supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población. Esta definición
encierra para nosotros dos aspectos que es necesario precisar.
1 . Supervivencias. Lo que sobrevive es parte de un total existente en el pasado
y que de hecho sabemos que dejó de existir, una parte -antes de la muerte
completa- se desprendió, conservando en ella cualidades del todo.
2. No funcionales. Desde el momento en que se ignora -por falta de interés- el porqué de la vida o de la muerte de una situación dada, la
supervivencia de parte de esa situación poco importante puede ser. Más
claro aún, su muerte acaeció por haber dejado de funcionar, de vivir.
Por tanto la supervivencia folklórica desde que surge aparece sin funcionalidad -al menos aparente- a los ojos del mundo.
Al investigar el folklore del noreste, lo que pretendimos encontrar en las
supervivencias, es el porqué de su vida en el pasado. Al revisar el porqué,
los caminos nos llevaron a pensar en sefardismo.
Conectamos nuestro folklore con el de comunidades sefarditas -Mármara,
Salónica, Marruecos, Tanger, Mallorca, Tetuán, Alcazarquivir, Orán, Rodas- y encontramos mucho parecido. A continuación aparecen nuestras
pesquisas que para efectos de claridad hemos dividido en:
a) Usos y costumbres.
b) Vocabulario.

481
humanitas-31

�USOS Y COSTUMBRES.
l ) Prohibición de comer carne acompañada de leche. Enmascarado por un
posible daño físico -enfermedad del estómago- esta costumbre está muy
extendida, el daño no existe. La verdadera causa es la prohibición del
Talmud "no cocinarás la carne del hijo en la leche de la madre". Esta
práctica es obligatoria entre los judíos.
En nuestra región es muy común que las ancianas aconsejen lo anterior.
2) La gente de nuestros pueblos rechaza de manera instintiva el utilizar
como alimento las víboras, ranas, zorrillos, tortugas, etc., pensando que
el hacerlo es una barbaridad poco digna.
Los judíos no pueden comer, por prohibición expresa, animales que se
arrastren sin escama o con olor pestilente.
3) En la cocina del norte de México se utiliza muy poco las vísceras y la
sangre de los animales sacrificados --excepción hecha del cabrito-.
No tenemos longanizas, ni chorizo de panza ni de riñón, ni pasta de
hígado, tampoco sopa de sesos, a pesar de que en el sur del país todo
esto es muy socorrido.
Los judíos tampoco comen vísceras, en la Tora aparece "no comerás
vísceras ni sangre, es inmundo".
4) Entre los sacrificios para Yahveh que se mencionan en el Pentateuco,
es muy común que el cabrito se utilice como holocausto. Por permiso
expreso de la misma ley, del cabrito se puede comer todo inclusive vísceras y sangre, ya que por no haber comido hierba todavía no es inmundo.
Es famoso en la cocina mexicana el cabrito norteño, siendo éste prácticamente una referencia al del estado de Nuevo León, más concretamente del norte de este estado. La ciudad de Saltillo, a 90 Kms cruzando
la montaña, utiliza el cabrito como platillo exótico.
5) El bocado de carne se saca entero, no taraceado. La gente de nuestros
pueblos no entiende los nuevos cortes de la carne y no sabe para qué
se hacen. Ellos piensan que lo mejor es que el carnicero saque el bocado
limpio -el músculo tal cual- sin cortes que lo estropeen.
Entre los judíos, el rabino es el que autoriza al carnicero, ya que el
músculo del animal no debe ser roto ni cortado, debe sacarse limpio y
después cocinarse.

482

6) La carne de puerco es muy mala. Consejo que se repite de generación
en generación. Aun cuando nunca se cumple, por más que preguntamos,
no encontramos una explicación verdaderamente sólida a esta aseveración. Resulta ocioso agregar que la frase es una famosa prohibición
bíblica.
7) En las fiestas principales de nuestros pueblos como son bautizo, matrimonio y muerte, la costumbre es que se ofrezca pan a los congregantes.
El pan que se da en estos casos es pan sin levadura, se le llama pan
fino. El pan diario para los familiares es con levadura. Esta costumbre
se remonta a los tiempos del éxodo judío.
8) Un dulce sefardita es el mazapán -amasijo de almendras y miel de
caña o de abeja-; en estas latitudes no hay almendras porque las condiciones climáticas no son apropiadas. ¿ Cabría suponer que la almendra
fue substituida por pinole? Hemos buscado en otras partes de México
bolas de pinole -pinole con piloncillo o con miel- y no las hemos
encontrado.
El mazapán entre los sefarditas es un fino obsequio y un regalo al
visitantes; la bola de pinole en el noreste se ofrecía a la visita y se daba
en las fiestas.
9) Una creencia sefardita habla de djines, pequeños duendes que salen
horas después del amanecer y sienten debilidad por la cocina y las mujeres. Es tan fuerte esta creencia, que las mujeres judías sefarditas,
procuraban desocuparse de las labores culinarias poco después de la
caída del sol, esto las obliga como es lógico a servir la cena al pardear
la tarde.
La mujer norteña acostumbra servir la cena antes de que caiga el
sol, recoger la cocina poco después y salir de elb antes de que cierre
la noche.
10) La ley tahnúdica dice que es una obligación para la viuda aceptar ser
esposa del hermano de su difunto marido. El hombre puede negarse a
contraer matrimonio con la viuda de su hermano, pero ella no puede
rehusarse.
Consultando al Profr. Israel Cavazos Garza sobre la incidencia del
matrimonio de una viuda con su cuñado en la época de la colonia en
esta región, nos aclara que los casos son numerosos. Nos consta por
experiencia directa y por pesquisas hechas en el registro civil que hasta
hace cincuenta años esta costumbre era todavía común.

483

�11) La ley judía establece que se es judío si se ha nacido de vientre judío
y desde luego padre judío también.
Esto da por consecuencia un sentimiento familiar muy fuerte por
el lado materno.
Es común en el norte que el origen se establezca en comunidad con
el de la madre, que la abuela materna tenga gran autoridad en la familia y que el trato con la familia materna sea más constante que con
la paterna.
12) Otra ley de la Tora es la que obliga al hombre a cuidar y proteger a
sus hermanas si éstas no fueron tomadas por var6n.
Es muy común que las solteras, aún ancianas, de nuestros pueblos,
tengan un hermano que "ve" por ellas.
13) En el matrimonio religioso judío los contrayentes se sitúan debajo de
un baldaquín llamado kuppa, que se decora con flores y vegetación.
En algunos pueblos del noreste, particularmente en Los Ramones y Los
Herreras, era costumbre hasta hace poco que los contrayentes se situasen
debajo de un arco decorado con flores y vegetación en la ceremonia
religiosa.
14) Entre los sefarditas la barba sólo pueden utilizarla los ancianos, por ser
símbolo de respeto.
Los jóvenes norteños usan bigote, pero la barba sólo hasta que peinan
canas, usarla antes sería "fantochería", exceso de soberbia.
15) El sefardita y en general el judío, no acostumbra usar las piedras preciosas por viejas supersticiones.
Creen que atraen los malos espíritus o que son fuente de magnetismo
negativo.
La joyería norteña se caracteriza por la ausencia de pedrería. El oro
se trabaja, se decora con flores, con puntos y rayas, con placas brillantes,
se mezclan dos, tres y hasta cuatro tonos de oro, inclusive se decora con
trenzas de cabello natural, con pedacitos de hueso simulando marfil,
pero nunca o casi nunca se montan piedras preciosas.
16) Entre las costumbres sefarditas de Marruecos es común que se siembre
junto a la puerta de la casa una mata de reseda y en otro sitio una
planta de sábila o áloe. La primera para la buena suerte, la segunda
para ahuyentar los males.
484

En casi todas las casas norteñas hay sábila sembrada y las flores de
reseda perfuman las noches de nuestras gentes. Aquí también se hace
por la misma razón que en Marruecos.
17) Otra costumbre sefardita es que cada casa tenga una higuera, un limón
y un granado. La primera significa sabiduría, el segundo resignación y
el tercero unidad familiar.
Recorriendo nuestros pueblos casi todas las casas tenían una higuera,
un limón y un granado.
18) El judío es muy respetuoso del dictamen bíblico "ganarás el pan con el
sudor de tu frente", esto trae como consecuencia el considerar al descanso como algo impío -fuera, claro está, del día obligatorio de descanso-y como consecuencia de esto, no utilizar comúnmente muebles que procuren descanso, por ejemplo la cama, la cual no la utiliza el hombre
mas que en contadas ocasiones. Para nacer, morir o pasar alguna enfermedad. En el norte de México, las camas son como el aparador donde se
luce la habilidad femenina en el uso de la aguja y el hilo. Colchas bordadas y almidonadas cubren la cama, cojines recamados de colores y
tejidos la hacen más mullida. Pero nunca o casi nunca duerme alguien
en ella, por la noche se hacen tendidos en suelos y corredores que por la
mañana se levantan. Tan especial es la cama, que casi es un sacrilegio
sentarse en ella.
19) Las abuelas de nuestros pueblos sienten como una obligación regalar a
cada nieto antes que cobijas o ropa, una pequeña almohadilla de lana
cardada; esto lo hacen al segundo o tercer día de nacido. Nuestra pregunta al porqué, no tuvo una respuesta lógica o coherente.
Las abuelas sefarditas hacen lo mismo, salvo que ellas sí saben el
significado. La almohada es para vigilar el sueño del recién nacido; por
conexión mágica evita las influencias negativas y el mal de ojo.
20) Entre los sefarditas de la colonia, se daba un fenómeno conocido por
descristianización. Según Bénichou ("Romances Judeo-españoles de Marruecos". Revista de Filología Hispánica, VI, 1944), consiste en eliminar
lo que parece implicar una profunda adhesión a las creencias o devociones
cristianas, en especial al santoral.

Lo que más impresiona de algunos pueblos del noreste de México,
es la poca imaginería religiosa. ¿ No será -guardadas las proporcionesun reflejo de la tesis anterior?
485

�21) A diferencia de la conducta asumida por la mujer en otras latitudes,
las primeras mujeres norteñas fueron verdaderas compañeras del hombre,
valientes y trabajadoras, recuerdan con su actitud los ejemplos bíblicos
de Ruth, Esther, Sara, etc.
22) Nuestro pueblo como el sefardita, rinde culto a la noche, sentándose
bajo las estrellas en silencio o platicando, en compañía o en soledad.
23) En esta región se cura con huevos v
. con alumbre enfermedades máaicas
~
'
pasando estos repetidamente por el cuerpo, siguiendo fórmulas estrictas.
Igualmente lo hacen los judíos de Tetuam.

l. Montcrrey-Reynosa.

2. Monterrey-Cd. Mier.

3. Monterrey-Laredo.
4. Monterrey-Cd. Anáhuac.
5. Monterrey-Monclova.
Dividimos las palabras conforme al lugar en que las encontramos, formamos
así, cinco listados cuya cabeza son cada una de las carreteras anteriores.

1 . Carretera M onterrey-Reynosa.
VOCABULARIO.
Lo que mayormente unía al sefardita frente al mundo e&gt;..1:erior era una
lengua común, ya estuvieran en los Balcanes, en Salónica o al norte de
África, el mayor acercamiento entre ellos mismos y el recuerdo de España
se daba gracias a su lengua, que algunos designan como judeo-español y
otros como ladino (de latinus, latín) .
Esta lengua -el ladino sefardí- no es mas que el castellano del Siglo XV.
al que en una remota época se le incorporaron palabras del hebreo bíblico
y del Talmud, sin traducción precisa a otra lengua, así como palabras hebreas
españolizadas.
El ladino se escribe con caracteres hebreos en la escritura denominada cursiva española, pero en su impresión se emplean en ocasiones caracteres latinos.
El ladino a partir del Siglo XV y hasta el XIX desarrolló una rica literatura.
Durante varios años hemos recogido del habla popular de nuestros pueblos,
una serie de palabras que forman el cuerpo de este apartado. No nos atrevemos a decir que son de origen sefardita, pese a que muchas de ellas figuran
entre el vocabulario empleado en las coplas, cantares y roscas del folklore de
la diáspora sefardita. Algunas se nos antojan arcaísmos del español ¿pero,
no es acaso el ladino un arcaísmo también?
Ante los muchos dilemas que estas palabras plantean y nuestro pobre
conocimiento de lingüística y filosofía, simplemente las recogemos esper:.mdo
que sirvan para un estudio más completo sobre este apasionante tema.
Monterrey tiene una serie de carreteras que cubren a manera de abanico
la parte norte del Estado, de los pueblos por donde estas carreteras pasan,
es de donde hemos tomado este vocabulario. Las carreteras son:

486

Villa de Juárez, Cadereyta, San Juan, Los Ramones, China, Gral.
Bravo, Los Herreras.
acordar-dormir
ajay-hijo
aldabías-aldabillas
almolsar-almorzar
allegará-llegará
ansina-así
apresta-sirve
asegún-según
membrío-mcmbrillo
ca-pues
cade-casa de
cintellaS-&lt;:entellas, chispas
cuedra-cuerda
durmir-dormir
en dicha-endecha
escura-oscura
faldiquera-bolsillo
gaína-gallina
hacino-enfermo
huena-buena
huerza-fuerza
matióle- le puso
mueve-nueve
naide-nadie

487

�perlaflor-adj. calificativo
pieses-pies
querencia-cariño
reñegue-reniegue
sentiría-despertaría
trayen-traen
valgami-válgame
vencida-dormida
vidro-vidrio

2. Carretera Monterrey-Cd. Mier.
Apodaca, Pesquería, Marín, Higueras, Dr. González, Cerralvo, Treviíio.
Agualeguas, Parás, Ocampo.
aboracaba-agujereaba
a jar-lastirnar
alaría-alarido
ansí-así
arsado-oculto
arrelumbre-brille
asemejar-parecido
asoñaba-soñaba
cá-acá
caporal-principal
claveyinas-claveles
cuerta-puerta
deredor-rededor
enmayorarse-fingirse mayor
espensa-despensa
fierreros-herreros
gargantía-gargantilla
guden-duelen
hueras-fueras
imá-mamá
ma-pero
muncho-mucho
muevo-nuevo
pacencia-paciencia
preto-negro

488

guiería-cariño
rodías-rodillas
serne-cierne
sillada-sellada
tristuras-tristezas
vaigas-vayas
veigo-veo
vía-veía
jerica-molestia

3. Carretera Monterrey-Laredo.
Zuazua, Ciénega de Flores, Sabinas, Vallecillo.
acuestarse-acostarse
agora-ahora
airalo-airado
albó-albor, blancura
aljaibe-aljibe
Anés-Inés
aposada-se encontraba
arrodeó-dio la vuelta
asigún-conforme
asubió-subió
biétes-billetes
castío-castillo
cochiíto-cuchillito
cumadre-partera
derredor-rededor
ea-usted
espurgarte-espulgar
frenío-frenillo
gastí-gasté
guerco-muchacho
haiga-haya
incontrí-encontré
maique-aunque
maravía-maravilla
mientres-mientras
muncho-mucho

489

�onde-donde
pedrición-perdición
piedre-pierde
probes-pobres
ramada-enramada, cubierta
sentí-oí
seya-sea
sillos-sellos
troenos-truenos
vaite-vete
vía-villa
yevame-llevadme
4. Carretera Monterrey-Colombia.

Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Lampazos,
Anáhuac.
abujitas, aguijitas-agujitas
adientro-adentro
ahua-agua
albures-árboles, ramos
alcaidaba-ejercía la autoridad de alcalde
alimpia-limpia
aljabaca-albahaca
aparentar-iluminar, embellecer
aspera-espero
banda-linaje, familia
bolsío-bolsillo
cristalín--cristalino
chequito-pequeño
dijiera-dijera
emborujo-envolvió
enreinada-rellena
guadrar-guardar
guisandera- cocinera
huarda-guarda
ladríos-ladrillos
malogrado-muerto
mecatrej- acusador, calumniador

490

murir-morir
membrío-membrillo
oría- orilla
peje-pez
piedregosas-pedregosas
recordéis-despertad
sentía-oía
sía-silla
sonreíba-sonreía
traimela-tráernela
trubias-turbias
vedre-verde
vías-vieras
yorás-llorais
5. Carretera A1onterrey-Moncloua.

Villa del Carmen, Abasolo, Hidalgo, Mina.
alcabo-al final
alcí-así
anío-anillo
apartearme-asistir en el parto
asperando-esperando
bañi- bañé
briantes-brillantes
cabdal-caudal
cayí-caí
chinela-zapato
donseas-doncellas
enantes-antes
és-eres, estás
fajadura-pañales
guay-¡ ay!
ha-he
hueltas-vueltas
lehuas-leguas
mañanada- por la mañana temprano
melecina-medicina
meriodía-mediodía

(

491

�BIBLIOGRAFIA

mole-muele
oyistis-oísteis
pelisquito--pellisquito
piedro-pierdo
quen-quien
sentío--oído
sibdad-ciudad
tadre-tarde
trasa-afrenta
vedror-verdor
vide-vi

B. K., Rattey, Los Hebreos, Segunda Edición, México, Fondo de Cultura Económi-

ca, 1974.
W. A., lrwin, H. A., Frankfort, El Pensamiento Pre-Filos6fico, Los Hebreos, Tercera
Edición, Vol. 11, Fondo de Cultura Económica, 1968.
FRIEDKAN, Georges, ¿ El fin del pueblo judío?, Primera Edición, Fondo de Cultura
Económica, 1968.

CARo BAROJA, Julio, lnquisiciJn, Brujería y Criptojuda!smo, Tercera Edición, Ariel
1974.
Loos, Adolphe, Israel, Primera Edición, UTEHA, Vol. 41, 1956.
ToYNBEE, Amold J. 1 Estudio de la Historia, Primera Edición, Vol. XIV, Tercera
Parte, Emece Editores, S. A., 1966.
TURBERVILLE, A. S., La lnquisici6n Española, Quinta Reimpresión, Fondo de Cultura Económica, 1971.

CAPITULO IV

CONCLUSIONES.
Trabajar sobre terreno antropológico obliga a pensar y dudar constantemente sobre la veracidad de las conclusiones.
El más pequeño detalle, una palabra, alguna anécdota, un escrito que por
casualidad cae en nuestras manos, puede cambiar la estructura racional del
juicio hecho ante el folklore. Ni más ni menos que si se tratase de las imágenes de un caleidoscopio en constante cambio y sin repetirse jamás.
Pero así como en la imagen caleidoscópica las formas y colores que se
combinan son siempre las mismas, cambiando sólo la mezcla, sucede lo mismo
en el folklore, aunque aparentemente la diversidad sea mucha, en el fondo
son las mismas formas que se repiten.
La dificultad estriba en encontrar las formas primarias. Esa fue la intención
de este trabajo.
Haciendo eco a Don Eugenio del Hoyo, terminamos repitiendo las preguntas hechas por él en su trabajo ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?

ALEss10 RoBLEs, Vito, La Judería de Monterrey, Bosquejos Históricos, México, 1938.
ALvAR, Manuel, Poesía tradicional de los judíos españoles, México, 1966.
AsENSIO, Eugenio, "La peculiaridad literaria de los conversos," en Anuario de estudios
medievales, núm. 4, Barcelona, 1967.
CARo BAROJA, Julio, Los judíos en la España moderna y contemporánea, Madrid, 1961.
J1111ÉNEZ RUEDA, Julio, "Herejías y supersticiones en la Nueva España", Los heterodoxos en México, México, 1946.
MoLHo, Michael, Usos y costumbres de los sefardíes de Sal6nica, trad. del francés,
F. Pérez Castro, Madrid, 1950.
MoNIN, José, Los judíos en la América Española, (1492-1810), Buenos Aires, 1939.
FoxÁ, Agustín D., Los judíos en España, ABC, Madrid, 1948.
ARMISTEAD-SILVERMAN, "Dos romances fronterizos en la tradición sefardí oriental",
Nueva Revista de Filología Hispánica XIII, 1959.
--Diez Romances hispánicos, en un manuscrito sefardí de la Isla de Rodas, Pisa, 1962.
CANTERA, F., "Hebraísmos en la poesía sefardí, Estudios dedicados a Menéndez Pida!".
BÉNICHou, Paul, "Romances judeo-españoles de Marruecos", Revista de Filología Hispánica, VI, 1944.
ORTEGA, Manuel L., Los hebreos en Marruecos, Cuarta Edición, Madrid, 1934.
DEL Hovo, Eugenio, Historia del Nuevo Reino de Le6n 1574-1723, Colección Serie
de Historia, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de M,mterrey, 1972.

"¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ Qué tan antiguo es el fenómeno folklórico registrado en el Noreste de México? ¿Es exclusivo de la región
en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una
tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea?"
Ojalá en el futuro estas preguntas puedan ser contestadas objetivamente.

492

493

�LA INICIAClóN MASÓNICA DEL PADRE MIER

ToM,,s MENDIRICHAGA CuEVA ..
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

I
DESPUÉS DE VEINTIDÓS años de exilio en Europa, el dominico exclaustrado
Fray Servando Teresa de Mier volvió a México en abril de 1817. Fray Servando acompañaba al guerrillero español Francisco Javier Mina, quien venía
al mando de una expedición patrocinada por el Gobierno inglés. Mina sostenía
en sus proclamas de Galveston y Río Bravo que su propósito era "luchar por
la emancipación de los americanos" y "el establecimiento de gobiernos
liberales".
Al desembarcar en Soto la Marina (Tamaulipas), los expedicionarios construyeron un fuerte, en el que quedaron el Padre Mier y una pequeña guarnición de cien hombres al mando del catalán José Sardá. Mina se internó con
sus tropas en nuestro país, dirigiéndose al Bajío; cruzó San Luis Potosí y
Zacateéas, consiguiendo algunas victorias.
La corta campaña militar concluyó con la aprehensión del audaz guerrillero
a fines de octubre de ese año, siendo fusilado el 11 de noviembre frente al
Fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo (Guanajuato) .
A mediados de junio, la fortificación levantada en Soto la Marina, había
-caído en poder de los soldados realistas, que comandaba el Brigadier Joaquín
de Arredondo. El Padre Mier fue tomado prisionero y, con una escolta, enviado a la capital del Virreinato, a donde llegó a mediados de agosto. Internado
en las cárceles de la Inquisición, poco después se inició su proceso.

495

�En el proceso del Santo Oficio, Fray Servando revela noticias muy interesantes sobre el funcionamiento de las sociedades secretas en su época. 1
A fines del año 1810, el Padre Mier había llegado a Cádiz, para entrevistarse con los diputados americanos que asistían a las Cortes. En su declaración
emitida ante el Tribunal de la Inquisición de México, el 16 de noviembre
de 1817, se refiere, primeramente, "a una sociedad de americanos, establecida
allí (en Cádiz) en febrero de ochocientos once (1811) ... " Afirma que el
argentino Alvear, "americano de Buenos Aires, casado con una señorita andaluza, Teniente de Carabineros Reales, que se había portado muy bien en la
guerra (contra Napoleón), fundó en su casa una sociedad de americanos,
diciendo que para ello había recibido papeles de Santa Fe ( de Bogotá) a fin
de averiguar qué americano se había portado bien en favor de España, para
recibirlos (¿iniciarlos?) en América, si no, no".

El Padre Mier añade enseguida "cómo él fue enganchado para la Sociedad,
a mediados de septiembre de ochocientos once, por un español, natural de
Vizcaya, comerciante en la Nueva Granada -porque la Sociedad era también
de europeos-, de cuyo nombre no se acuerda. El cual le dijo: -Las cosas
de América y España están muy malas,· es necesario irnos de aquí, porque
esto se va a entregar a Napoleón. Hay una Sociedad donde está la flor &lt;le los
americanos y tenemos un barco para irnos, pero para ser recibidos en América,
se exige aquí una purificación y ésta se hace en la Sociedad. Allí se socorrerá
a usted, que sabemos está pobre y sin sueldo".
Es decir, la Sociedad agrupaba a hispanoamericanos que vivían en España
y a europeos; los relacionaba entre sí y los auxiliaba económicamente.
Pero hagamos una breve digresión. El monumental Diccionario Enciclopédico de la Masonería de Frau Abrines y Arús Arderiu, que citamos en la
Bibliografía de este trabajo, asienta en el tomo primero, página 62, que Carlos
María de Alvear, el caudillo de la independencia argentina, fue Venerable
Maestro de la logia "Caballeros Racionales" número 7 de Cádiz. Como veremos después, parece evidente que esa logia era la misma asociación a la que
se refiere el Padre Mier y que, para no levantar sospechas, "trabajaba" en
1

La "Causa formada al Dr. Fr. Servando Teresa de Mier y Noriega, ... por hereje
y francmasón", se puede ver en: HERNÁNDEZ Y DÁVALos, J. E., Colecci6n de Documentos para la Historia de la Guerra de Independencia de México, de 1808 a 1821.
México, 1877-1882. Tomo sexto. pp. 638-950. (Las declaraciones de Fray Servando, en las páginas 789-837. Lo relativo a la "iniciación" del Padre Mier se encuentra
en las páginas 817-819.)

496

la casa particular de Alvear, encubierta con la denominación de "sociedad
de americanos".
El Padre Mier relata su iniciación masónica de la siguiente manera:
"Dicho esto lo condujo (el comerciante vizcaíno de la Nueva Granada, hoy
Colombia) a casa de Alvear, barrio de San Carlos, cerca de la muralla, a
boca de noche. Entrado en la sala, se metió para adentro (así dice) el dicho
español y, de ahí a un rato, volvió y le dijo: -Por el deseo de recibir a usted
no se han juntado no más que ocho o nueve socios -la verdad es que no
había más en la tal Sociedad-. Usted no haga caso si le dicen que se deje
sangrar; es fórmula. Y ha de dispensar usted si al entrar le vendan los ojos7
porque los socios no quieren ser conocidos hasta que usted sea recibido.
Dicho esto lo llevó a una puerta y dio cuatro golpes. Oyó de adentro una voz
que decía:
-"A la puerta llamado con un golpe racional.
"Otro dijo:
-"Vea quién es.
"Entreabierta la puerta y preguntando a la guía (así dice), respondió el de
la puerta:
-"Es D. N. de T., que trae un pretendiente.
-"¿Quién es el pretendiente?
-"Don Servando de Mier.
-"¿Qué estado?
- "Presbítero.
- "¿De qué tierra es?
-"De Monterrey, en América.
-"Cúbranle los ojos y que entre.
"Entonces le preguntó uno:
- " ¿Qué pretende usted, señor?
-"Entrar en esta Sociedad.
-"¿Qué objeto le han dicho que tiene esta Sociedad?
-"El de mirar por el bien de la América y de los americanos.
-"Puntualmente, pero para esto es necesario que usted prometa, bajo de
su palabra de honor, someterse a las leyes de esta Sociedad.
-"Sí lo haré, como no sean contrarias a la Religión y la Moral.
"Y advierte que esta misma respuesta oyó dar a tres eclesiásticos de la otra
América (Sudamérica), que entraron después, en los quince días siguientes.
Y que sólo se acuerda de los nombres de dos: un Anchoris (seguramente Ramón Eduardo, argentino) y otro Monroy y también a varios de los Seculares.

497
humanitas-32

�"Sigui6 el Presidente (¿Venerable Maestro?) :
-"Para mayor confirmaci6n es necesario que usted se deje sangrar, a fin
de afirmar con su sangre la firmeza.
"Como el confesante sabía que era f6rmula, respondi6 que estaba pronto.
Y entonces el que lo conducía, que luego vio era el Maestro de Ceremonias,
dijo:
-"General, una vez que el señor se ha ofrecido de voluntad a esta prueba,
se puede omitir toda otra.
-"Descúbranlo.
"Entonces vio a don Carlos Alvear sentado y delante una mesa, teniendo
a sus lados sentados otros dos y, por los lados, otros en número de tres de
cada lado.
"Poniéndose entonces Alvear en pie y, teniendo en la mano una espada,
le dijo:
-"Señor, esta Sociedad se llama de Caballeros Racionales, porque nada
es más racional que mirar por su Patria y sus paisanos. Esta espada se la debía
dar a usted por insignia para defender la Patria, pero como usted es sacerdote la defenderá en la manera que le es permitido. La segunda obligación es
socorrer a sus paisanos, especialmente a los socios con sus bienes, como éstos
con los suyos lo harán con usted. La tercera obligaci6n, por las circunstancias
en que nos hallamos y en que se nos podría levantar que ésta era una conspiración, es guardar secreto sobre lo que pase en la Sociedad.
"Dicho esto mandó al Maestro de Ceremonias que me hiciera dar los tres
pasos. Que dio tres de cada lado. Y volviéndome a la mesa, me dijo Alvear:
-"Estos pasos significan que cuantos dé usted a favor de la América del
Norte, dará a favor de la América del Sur y al revés. Las señales para conocerse son éstas: pondrá usted la mano en la frente y luego la bajará a la
barba. Si alguno correspondiere, se pondrá junto a él y, entre ambos, deletrearán la palabra 'unión'. Acabada se abrazarán diciendo: unión y beneficencia. Si usted necesitare socorro en lance de guerra, etc., levantará los tres
dedos de la mano, diciendo: A mí los de Lautaro. (Lautaro fue un caudillo
araucano que murió en 1557, luchando contra los conquistadores españoles
de Chile).
"Dicho esto me abrazó diciendo: unión y beneficencia. Y lo mismo hicieron
los demás.
"Con esto me senté y, un abogado tuerto que estaba a la derecha de Alvear,
llamado Gracida, natural de Santa Fe, ech6 una arenga diciendo que de estas
Sociedades había en las capitales de la América del Sur, instituidas por lo

498

crítico de las circunstancias. Y que ésta de Cádiz estaba subalternada a la de
Santa Fe (de Bogotá), como una purificación que exigía, según arriba dicho.
Concluida la arenga se levantaron todos y se tomó un refresco, sin ceremonia
alguna de Sociedad."

Son muy interesantes las afirmaciones de que existían "sociedades" similares
en las capitales sudamericanas y que, la de Cádiz, era filial de la establecida
en Bogotá; es decir, que la gaditana estaba subordinada a la de Santa Fe. Por
otra parte, de la confesión del Padre Mier se podría deducir que la Sociedad
de los Caballeros Racionales de Cádiz y la logia "Lautaro" de dicha ciudad
eran la misma cosa. Algunos autores aseguran que a ella estuvieron afiliados
Bolívar, San Martín, Zapiola y otros jóvenes americanos. Lo cierto es que la
mencionada "sociedad" gaditana tuvo una influencia decisiva en los acontecimientos políticos que, poco después, habrían de desarrollarse en América.
Mucho se ha discutido si la asociación nombrada de los Caballeros Racionales, que presidió el argentino Alvear en Cádiz, era masónica. Algunos autores
lo niegan. En efecto, el ritual iniciático de esta "sociedad" era muy sencillo.
Al neófito no se le sometía a las pruebas truculentas y ridículas de las logias,
que están llenas de simbolismo secreto. Sin embargo, las ceremonias de "iniciación" que tan vivamente describió el Padre Mier, eran semejantes a las
que aún hoy en día se acostumbran en las logias para admitir a un "profano".
Lo mismo podríamos decir de las fórmulas descritas por Mier y las usadas en
las "tenidas" o reuniones masónicas, así como los "signos de destreza" por
medio de los cuales se reconocen entre sí los "iniciados". Podría decirse que
aquella "sociedad de americanos" o "caballeros racionales" no era logia masónica en sentido estricto (logia regular, o sea la que está constituida conforme
a las leyes masónicas), pero seguramente sí fue una sociedad secreta organizada
por la Francmasonería, como organismo complementario o paramasónico, que
encubría sus verdaderos fines. Luego diremos cómo ésa y otras sociedades,
patrocinadas por Inglaterra, trabajaban activamente por la independencia
hispanoamericana.

I I

Lo que viene a aclarar este controvertido asunto, en nuestra opinión, son
unos importantes documentos publicados recientemente por el historiador
español Marqués de Valdelomar, en su interesante obra Liberalismo y Masonería. Fraudes Intelectuales. (Madrid, 1973), páginas 17·3-185. Esta docu499

�mentación se encuentra en el Archivo del Museo Naval, del Ministerio de
Marina en Madrid. (Colección Guillén CLXXXIX, Manuscritos 1408.)
El hecho es el siguiente: el 3 de enero de 1812, el barco mercante inglés
"La Rosa", que se dirigía de Londres a Caracas, fue apresado por un buque
corsario de Puerto Rico, nombrado "San Narciso". En la bodega del bergantín
inglés se encontraron cinco paquetes de cartas, dirigidas por afiliados a la
Gran Reunión Americana de Londres -de la que luego trataremos- a una
de las agrupaciones filiales, la Sociedad Patriótica de Caracas.
Mencionaremos solamente lo que concierne a nuestro tema, que abarca las
páginas 180-183 de dicha obra. En una carta fechada en Londres el 28 de
octubre de 1811, Carlos María de Alvear le comunica a Rafael de Mérida,
residente en Caracas, que ha establecido en la capital británica una logia
(así la nombra) para que sirviera "de comunicación con Cádiz, Filadelfia
y ésa". (Evidentemente es la misma "sociedad" a la que se refiere el Pa&lt;lre
Mier en su declaración del 21 de noviembre de 1817, que luego citaremos.)
Después le informa que, "probablemente", cuando saliera a Buenos Aires,
quedaría de Presidente de dicha Sociedad londinense, el "hermano" Luis
López Méndez, delegado de la Sociedad Patriótica de Caracas.
A dicha carta iba agregado un oficio masónico dirigido al Venerable Presidente de la logia número 4, que seguramente funcionaba en Caracas. El
documento, expedido en Londres, lleva la misma fecha de la carta y está
firmado por Alvear. En él informa que la logia número 3, establecida en
Cádiz, estuvo a punto de suspender sus trabajos. Añade que, con el fin de
decidir lo que se debería hacer, "junté a los Hermanos del 5° grado" y resolvieron continuar sus actividades.
Adjuntas a la carta de Alvear iban varias listas: en la primera se mencionan los nombres de diez nuevos afiliados a la logia gaditana, cuatro de ellos
mexicanos, que iban a salir a diferentes lugares de América para propagar
la subversión; los mexicanos eran Miguel Santa María, Vicente Acuña,
Joaquín La Carrera Ortiz y José Herrera. La segunda lista contenía los
nombres de cinco hispanoamericanos, que habiéndose negado a entrar en la
"sociedad" por temor al Gobierno español, "quedan excluidos para siempre"
de cualquier Sociedad de Caballeros Racionales: dos eran mexicanos, Andrés
Sabariego, Diputado suplente por la Nueva España en las Cortes de Cádiz,
y Joaquín Obregón, Director de la Lotería de la Ciudad de México. La
tercera lista no fue incluida "por falta de tiempo", dice Alvear; era la relación de varios incidentes ocurridos "por faltas de algunos Hermanos". La
cuarta lista enumera a los cuatro individuos admitidos en la Sociedad de

Caballeros Racionales número 7, instalada en Londres: el bonaerense Manuel
Moreno, los caraqueños Luis López Méndez y Andrés Bello y el mexicano
Marqués del Apartado (José María Fagoaga).
Por último, Alvear dice: "Habiendo llegado a esta ciudad (Londres) con
los Hermanos Zapiola, San Martín, Mier, Villaurrutia y Chilavert, hemos
fundado por orden de la logia No. 3 (de Cádiz) una con el No. 7. Y hemos
recibido a los Hermanos que acompaño a la lista que va con el número 4".
Concluye afirmando que había quedado como Presidente de la logia gaditana
número 3 el "hermano" Ramón Eduardo Anchoris. (Por lo tanto, el Diccionario Enciclópedico de la Masonería que hemos citado, cayó en un error: la
logia número 7 era la de Londres y no la de Cádiz; ambas las presidió Alvear).
Esta correspondencia secreta parece no dejar la menor duda sobre la inter\ C'nción de Frav Servando Teresa de Mier en actividades masónicas.

I I I
La Masonería en España

Debemos recordar que la Francmasonería fue organizada en España en el
primer tercio del siglo XVIII. Sus fundadores fueron emisarios británicos.
En 1726, la Gran Logia de Londres estableció una logia masónica en Gibraltar. Poco después, el Duque de Wharton, ex Gran Maestro de la Masonería inglesa, instaló, el 15 de febrero de 1728, en su piso particular de
la Calle Ancha de San Bernardo, la primera logia en Madrid, siendo registrada con el número 50 en la nómina de las sometidas a la Gran Logia de
Inglaterra.
En unos cuantos años la secta francmasónica, bajo la "obediencia" inglesa,
debió extenderse bastante. En 1739 fue nombrado Jacobo Crommenford con
el cargo de Gran Maestro Provincial de Andalucía, región donde existió, a
partir de entonces, el primer poder central de la "Fraternidad" en España.
En 1760, la Masonería "española", bajo la dirección del Conde de Aranda,
se sacudió la tutela inglesa y fundó, probablemente en 1767, la Gran Logia
de España. Este "alto poder" se reorganizó en 1780, adoptando el título de
Grande Oriente Nacional de España, pero quedó subordinado al Gran Oriente
de Francia.
En esa época, el célebre aventurero José Bálsamo, que se hacía llamar
Conde de Cagliostro, estableció en España numerosas logias del Rito de Mem-

500
501

�phis y de Mizraím, que fueron focos de intensa agitación social. En su seno
se gestaron varias conspiraciones de ideología republicana, que fueron oportunamente sofocadas. Esas logias, también nombradas del Rito Egipciaco,
combatieron tenazmente a las del Conde de Aranda, logrando penetrarlas y
dividirlas.
Al ocurrir la muerte del Conde de Aranda, a principios de 1798, le sucedió en el cargo de Gran Maestro el Conde de Montijo, pintoresco personaje
a quien Menéndez Pelayo calificó de "revolvedor perenne de las turbas, tránsfuga de todos los partidos y conspirador incansable, no más que _por amor al
arte".' Bajo la gestión del Conde de Montijo, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, la Francmasonería entró en franca decadencia en España.

Al ocurrir la invasión napoleónica, en 1808, los ejércitos invasores instalaron numerosas logias. En 1809, el General Joaquín Murat, Gran Duque de
Berg, fundó en Madrid un Gran Oriente, al que fueron supeditadas aquéllas.
(Gran Oriente se llama a la reunión de todos los organismos que integran el
gobierno masónico en un país.)
A mediados de septiembre de 1808, el Conde de Tilly, General francés que
servía en el ejército español, instaló un Consejo Supremo de España en Aranjuez, que dependía de la Masonería inglesa y se trasladó posteriormente a
Cádiz.
El 4 de julio de 1811, el Conde de Grasse-Tilly, según parece hermano del
anterior, estableció en Madrid un Supremo Consejo del Grado 33 del Rito
Escocés Antiguo y Aceptado, bajo los auspicios del Supremo Consejo de
Charleston (Estados Unidos de América). Este "alto poder" masónico organizó una Gran Logia Nacional con el nombre de Gran Oriente de España y
de las Indias, cuya influencia aún no ha sido estudiada; tuvo entre sus más
destacados dirigentes a Miguel José de Azanza, ex Virrey de México.
Resumiendo, existían cuatro "altos poderes": el Grande Oriental Nacional
de España, encabezado por Montijo; el Gran Oriente fundado por el General
Murat; el Consejo Supremo establecido por el Conde de Tilly y el Supremo
Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que instaló
el Conde de Grasse-Tilly.
En esa etapa turbulenta de la historia española, Fray Servando Teresa de
Mier, indudablemente, frecuentó las sociedades secretas y su espíritu inquieto
se sintió como pez en el agua. Esto parece corroborarlo José María Torne!
• Historia de los Heterodoxos Españoles, Madrid, 1880-1882. Torno III, p. 496.

y Mendívil, quien cuenta en su Reseña Histórica ( México, 1852) , página 191,

que Fray Servando, al recibir los últimos sacramentos en su habitación del
Palacio Nacional, poco antes de morir, exhortó a los mexicanos "a que abandonaran las sectas masónicas, que conocía perfectamente por haber pertenecido en España a ellas . .. ".

IV
En su declaración del 21 de noviembre de 1817 ante el Santo Oficio, Fray
Servando pretendió restarle importancia a la "sociedad" en la que había
sido admitido. Además afirmó que esa asociación la había fundado Carlos
María de Alvear, en compañía de cuatro españoles y tres americanos. A
ella se afiliaron después otros individuos, siendo casi todos militares americanos y españoles. Alvear le aseguró que: "Esta Sociedad no era ni contra
la Religión ni contra el Rey''. Siguió afirmando Mier que la "sociedad" quedó
extinguida a principios de septiembre de 181l, cuando la mayor parte de
ellos se alistó en los ejércitos reales, pero también debido a que Alvear se fue
a Londres con el propósito de dirigirse a Buenos Aires.
En efecto, poco después varios de sus afiliados saldrían hacia América
a fundar otras sociedades secretas. San Martín, Alvear y Zapiola llegaron
el 9 de marzo de 1812 al puerto de Buenos Aires, a bordo de la fragata
inglesa "George Canning" que los transportó desde Londres. En agosto de
ese año, ellos mismos fundaron en Buenos Aires la nueva logia "Lautaro",
que fomentó la revolución en Sudamérica y llegó a tener una gran influencia
política.
En su citada declaración, el Padre Mier niega que fuera "de masones la
Sociedad", aunque admite que Alvear sí era francmasón y quizá, por tal
motivo, "imitase algunas fórmulas y tal vez pensase en amalgamarse con ellos.
Pero encontró resistencia, pues una noche propuso (Alvear) que si algún
socio quisiese entrar masón para saber lo que trataban en ellas contra América, se le podía permitir. La Sociedad le respondió que cada uno lo viese
en su conciencia". Añade que arengó él, Fray Servando, tres veces a los
nuevos afiliados, por ausencia del Orador, y "les advirtió, expresamente, que
no será una Sociedad de Masones, sino de Patriotismo y Beneficencid'. Entonces Alvear le reconvino al oído, diciéndole que "por qué insistía tanto en que
no eran masones, pues debía advertir que éstos perseguían a los que no eran
de su Sociedad". A lo que Mier respondió: "que insistía porque en realidad
no lo era y porque él no quería serlo, pues además de tenerlo prohibido Su

503

�Santidad, su razón le convencía: o la cosa (la Francmasonería) era mala )
debía prohibirse o, si era buena, para qué era el secreto bajo tan execrables
juramentos".

Fray Servando seguramente no ignoraba las condenaciones que, hasta entonces, habían sido decretadas por los Papas Clemente XII, en 1738 y
Benedicto XIV, en 1751, contra la secta masónica. Quizá tampoco desconociera el hecho de que Fernando VI, en un real decreto expedido en Aranjuez
el 2 de julio de 1751, había prohibido la Francmasonería en España y sus
dominios. Y que también otros países, incluso protestantes (Suecia, Holanda), la habían puesto fuera de la ley.
En seguida, el Padre Mier añade un curioso comentario: "Si Alvear tuvo
esa intención (incorporar la asociación a la Francmasonería), mudó después
enteramente de plan, porque el declarante vio carta suya (de Alvear) a la
Sociedad que creía existente en Londres, hecha en Buenos Aires en ochocientos doce, para que recibiesen a un tal don José Pinto, natural de Chile,
porque (Pinto) a,mque era masón no era Caballero Racional".
Fray Servando, evidentemente, estaba enterado de que la "sociedad de
americanos" o Caballeros Racionales de Cádiz era, en realidad, una de las
asociaciones que trabajaban desde España por la independencia de Hispanoamérica, organizadas y dirigidas secretamente por la Masonería inglesa. Por
otra parte, la Sociedad que él "creía existente en Londres", debió ser la logia
número 7 de Caballeros Racionales -que fingía no conocer- o bien la
Gran Reunión Americana, fundada en la capital británica en 1798 por el
\'enezolano Francisco de Miranda, de la que luego trataremos.
En la citada declaración del 21 de noviembre de 1817, siguió diciendo que
el argentino Alvear salió de Cádiz hacia Londres el día primero de octubre
de 1811. En su casa de la capital británica instaló otra "sociedad", con
seis americanos, siendo uno de ellos el también argentino José de San Martín,
''edecán del General Copining'', dice el declarante. (Lo que el Padre Mier
no dijo es que él era otro de los organizadores con Zapiola, Villaurrutia y
Chilavert.) Concluye afirmando que abandonó la asociación gaditana en
septiembre de 1811, habiendo asistido sólo a cuatro o cinco sesiones.
Ciertamente, apenas "iniciado" en aquella sociedad secreta de Cádiz, Fray
Servando se embarcó para Inglaterra, llegando a Londres en octubre de 1811,
justamente a tiempo para ser uno de los fundadores de la logia número 7. En
la capital inglesa residió hasta mayo de 1816. Ahí publicó, en 1811 y 1812,
sus dos Cartas de un Americano y, en 1813, su Historia de la Revolución de
la Nueva España, esta obra con el seudónimo de José Guerra. A mediados
504

de mayo de 1816, salió de Liverpool hacia América, en la fracasada expedición de Francisco Javier Mina
El 4 de diciembre de 1817 el Padre Mier siguió declarando que, además
de la Sociedad de los Caballeros Racionales, era "público y notorio" que en
Cádiz existían logias masónicas, "así de angloamericanos como de ingleses y
de españoles, a donde concurrían, según se decía, embajadores, extranjeros,
algunos miembros de las Cortes Generales y covachuelos (empleados de Secretarías de Estado), de que en particular no sabe de nadie . .. ".
El puerto de Cádiz, como lo describe Fray Servando, era un hervidero de
actividades sectarias. Ciertamente, desde 1809 hasta 1812, durante la invasión napoleónica, la Gran Logia de Cádiz adquirió relevancia y llegó a ser
el centro masónico más importante de España. En esa época, la Francmasonería española estaba dividida en dos facciones: las logias de Madrid y
otras ciudades, bajo la dirección del Gran Oriente de Francia, eran partidarias de Napoleón Bonaparte, y las logias de Cádiz, sometidas a la "obediencia·• inglesa, eran enemigas de la dominación napoleónica.
En su proceso, agregó Fray Servando que no sabía que en Cádiz o en alguna
población de los Estados Unidos "haya determinado tal o cual logia que el
con/esante haya visto, o conozca algunos de los individuos . .. ".
Por otra parte, hoy se sabe que la expedición militar de Francisco Javier
Mina había sido apoyada económicamente por importantes casas comerciales
inglesas y norteamericanas, a cambio seguramente de futuras concesiones. Los
empresarios capitalistas de aquella expedición, tenían el filantrópico proyecto
de independizar a México e imponerle un gobierno "liberal".ª Refiriéndose
a esa aventura, en la que seguramente jugaron un papel muy importante
las sociedades secretas, Fray Servando afirmó que no podía asegurar de ninguno de sus componentes que fuera masón y, además, que "sabe ciertamente
que Mina no lo era".4 También afirmó no haber visto ninguna patente o
diploma de francmasón, "ni sabe c6mo son ni en qué papel están escritos, ni
ha leído ningún libro que trate de Francmasonería, si no es los que la
impugnan . .. ".

• BANEGAS GALVÁN, Historia ... , tomo I, pp. 421 y 422.
• El historiador Lucas Alamán (1792-1853), generalmente bien informado, afirma
que casi todos los oficiales de los cuerpos expedicionarios españoles de México estaban
afiliados a la Masonería, "como el mismo Mina... (Historia de Méjico. México,
1849-1852. Tomo IV, p. 561).

505

�'
V
Indudablemente, el Padre Mier no decía la verdad. En la declaración emitida por Pedro Simón del Campo, Secretario Interino de la Comandancia
General de las Provincias Internas de Oriente, con sede en la ciudad de Monterrey, se asentó que el testigo dijo haber encontrado, entre los papeles recogidos a Fray Servando en el fuerte de Soto la Marina, "varios títulos (diplomas
o patentes) de francmasones, aunque quitados los nombres, de los que también
hay muchos extendidos entre los soldados de (del Regimiento de) Fernando
VII y su: oficialidad, que los tomaron por la curiosidad de las vitelas (pieles
de que estaban hechos los diplomas) . V arias cartillas (¿rituales?) que cree
el exponente que tratarán de la misma secta ... " 5 • Más adelante se explica
que los soldados y oficiales del citado Regimiento, que tomaron parte en el
asedio al fuerte, se habían quedado con los "títulos", "aunque parece que no
por malicia".6
Otras alusiones a la secta masónica aparecen en las declaraciones de varios
testigos. Domingo Andreas, italiano originario de Trento, de veinticinco años
de edad y soltero, quien vino en la expedición de Francisco Javier Mina,
declaró: "que su oficio es Militar y su graduación de la Milicia es de Capitán
en el Servicio Británico. Y que con la misma ( ¿graduación?) vino en la
expedición a Soto la Marina". Además dijo: "que sí sabe que en la expedición vinieron (libros y papeles masónicos), y que vio en Soto la Marina varios
libros relativos a la Francmasonería y algunos despachos que vio tirados y
rotos de esta misma clase, ignorando a quiénes pertenecían". 1
El testigo Juan Bautista Metternich, a quien nombran erróneamente Martinich, originario de Trieste, soltero de treinta y tres años, con el grado de
Capitán en el Servicio Británico, declaró que vio los citados "despachos'', creyendo que pertenecían a los franceses y norteamericanos que traía Mina.
Añadió haber visto varios libros en francés, relativos a la Francmasonería,
pues conociendo él dicho idioma "leyó sus carátulas'', pero "no entendía el
sentido de sus palabras tan extrañas y quizá tan metafóricas . .. " 8 •
Antonio María Sala, natural de Milán, soltero de veintiséis años, Capitán
de Artillería en el Ejército Italiano, dijo que vio "varios impresos, unos pin-

tados, que cree serían de francmasones, porque estaban unidos a unos libros
de Francmasoner-ía ... " '·
El licenciado Rafael de Llano fue comisionado por el Brigadier Joaquín
de Arredondo, Comandante General de las Provincias Internas de Oriente,
para recoger la documentación guardada en Soto la Marina, que pertenecía
a Fray Servando y sus compañeros de infortunio. El licenciado De Llano,
Auditor de Guerra de dicha Comandancia, declaró haber leído un interesante
manuscrito sobre las vidas del catalán José Sarda, Comandante del fuerte
levantado en Soto la Marina, y otros dos individuos que venían en la expedición, "en que consta la asistencia de ellos a varias logias de francmasones . .. ".
Añade que los compañeros del Padre Mier eran "casi todos francmasones,
como lo acreditan los diversos títulos que se encontraron . .. " 'º
El Presbítero Francisco de Paula Treviño, Capellán del Primer Batallón
del Regimiento Fijo de Veracruz, que también estuvo en el asedio al fuerte,
declaró haber visto "algunos títulos de francmasones", aclarando "que estaban
con cintas, unos con encarnadas y otros con celestes; que eran de pergamino,
impresos, y que parece que solamente los nombres de los, sujetos eran manuscritos. Que sólo uno de los que vio tenía sacado el nombre, que los otros estaban íntegros. Que ignora los nombres puestos en ellos, pues lo que le llevó
más la atención fueron las cintas con sello, que le pareció de lacre".11 Añade
el Padre Treviño que el Teniente de Caballería Juan Larumbe, Ayudante
del Gobernador de la Nueva Santander (hoy Estado de Tamaulipas), Juan de
Echeandía, recogió por orden de éste los documentos masónicos. Posteriormente fueron enviados, "en tres cajones grandes, clavados y arpillados", al
Santo Tribunal de la Inquisición.

Las andanzas de Vicente Acuña
En la citada declaración del 4 de diciembre de 1817 ante el Santo Oficio,
el Padre Mier alude a "un joven llamado Acuña, por sobrenombre Tacones",
quien se presentó a fines de septiembre de 1811 a los americanos de Cádiz,
"por si le mandaban algo para Nueva España, a donde se venía". A un tal
Prada se le ocurrió que Acuña "podría servir para propagar la Sociedad (de
los Caballeros Racionales) en el Reino de México". Debido a que Alvear no
se encontraba en esos días en Cádiz, el citado Prada llevó a Acuña al Castillo

• IhRNÁNDEZ Y DÁVALos, Colecci6n de Documentos •.. , tomo sexto, p. 658 ....
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 683.
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 698.

• Ibídem., p. 70 l.

506

• Ibídem., p. 703.
'º Ibídem., p. 706.
11
Ibídem., p. 732 y 733.

507

�de Santa Catalina, en donde se hallaba preso el Orador de la "sociedad",
que era el habanero Urriola, quien afilió a Acuña sin ninguna ceremonia o
"como llaman 'por comunicación', encargándole de palabra procurase propagar
la Sociedad en México, pues las había en todas las ciudades grandes de la
América del Sur y aun en otras de España, fuera de Cádiz . .. ". Si bien el
declarante añadió que "uno y otro era mentira''.
Aclara el Padre Mier que "admitir 'por comunicación' se llama, tanto en
esta Secta como en la Masónica, ser recibido sin formalidad ni ceremonia por
el Jefe de la Sociedad, debiendo cuando pueda presentarse en donde puedan
ser recibidos solemnemente". El declarante dijo que se enteró de todo lo ante-

terreño dirigida al Virrey Venegas, que se suponía era copia de otra escrita
en Jalapa y enviada al General José Dávila, Comandante Militar de Veracruz.
En ella se informaba que, el día 8 de junio de 1812, se descubrió en el fuerte
de Perote una conspiración, tramada por un Sargento del Regimiento Fijo
de Veracruz, para tomar la fortaleza, entregarla a los insurgentes y "asesinarnos antes a todos", dice la misiva. Los conjurados fueron descubiertos y,
ocho días después, un Consejo de Guerra condenó a muerte a trece individuos, siendo pasados por las armas en los fosos del castillo. Bustamante
añade: "Hay pocos que sepan el pormenor de la indicada conspiración, en la
que sabemos que pereció un D. Vicente Acuña''.13

rior porque se lo dijo el propio "Tacones'' y después se lo comunicaron también Urriola, Prada y Alvear, pues se dio aviso de la iniciación de Acuña en
la "sociedad" y "se le puso en la listd'.

Alamán, basándose en el documento publicado por Bustamante, relata con
palabras parecidas el triste fin de Vicente Acuña, encargado por la logia
gaditana de propagar la Sociedad de Caballeros Racionales en México.14

Por otra parte, es interesante la afirmación de Fray Servando en el sentido
de que "recuerda habérsele dicho ser de la Sociedad el célebre insuroente
"'
(José) Alvarez de Toledo .. .". Sólo añadiremos que el antillano José Álvarez
de Toledo fue representante suplente de Santo Domingo en las Cortes de
Cádiz; luego se trasladó a los Estados Unidos, con el fin de obtener apoyo
para independizar a México. En septiembre de 1811 llegó a Filadelfia -seguramente con la recomendación de esta sociedad secreta- y escribió a Monroe,
Secretario de Estado norteamericano, quien lo recibió en Washington, facilitándole la ayuda necesaria para la insurrección del norte de Nueva España.
Alvarez de Toledo proclamó la independencia de Texas. Pero en el combate
del río de Medina, en esa provincia mexicana, efectuado el 18 de agosto de
1813, fue derrotado por las tropas realistas y, herido, huyo a los Estados Unidos. Años después regresó a España y Fernando VII le dio el nombramiento
de Embajador en Nápoles.

Lo cierto es que Vicente Acuña estableció una logia en Jalapa (Veracruz).
Ahí fue "iniciado" el Canónigo Cardeña, de quien luego trataremos, al que
nombraron Presidente de la misma, o sea Venerable.

En 1809, Acuña había sido detenido en México y deportado a España, por
el delito de sedición. Amparado en la amnistía concedida por las Cortes a
los presos americanos que estaban en Cádiz, Acuña volvió a Nueva España
a conspirar. El expatriado se detuvo en la población de Perote, por falta de
convoy en que dirigirse a la ciudad de México. Ahí se comprometió en una
conspiración, en la que se decidió tomar la fortaleza de ese lugar y entregarla a los insurgentes.12
El historiador Carlos María de Bustamante ( 1774-1848) da a conocer "una
peque1ía cartita" que encontró entre la correspondencia del Conde de Castro12

508

ALAMÁN,

Historia de Méjico, tomo 111, p. 233.

Después del Consejo de Guerra celebrado en el Fuerte de San Carlos, en
Perote (Veracruz), el 15 de junio de 1812, en el que fue sentenciado a la
pena capital Vicente Acuña, dijo éste que debía hacer una declaración "reservadamente".16 En ella relató algunos pormenores de su "iniciación" en
la logia de Cádiz, que coinciden sólo en parte con las declaraciones que haría
cinco años después el Padre Mier.
Acuña, alias "Tacones", mencionó a un sacerdote americano apellidado
Torquemada, quien le exigió algunos juramentos, aconsejándole sobre la
misión que debía desempeñar en México. Las ceremonias iniciáticas eran las
mismas, pero Acuña afirmó que la noche de su "iniciación" se reunieron en
la logia gaditana "unos sesenta sujetos, de carácter," presididos por un individuo que se distinguía por llevar una banda azul. Entonces le dijeron que
ahí figuraban Alvear y Villaurrutia. Las señales para identificarse eran las
-siguientes: "Hará con disimulo con la mano y dedo del corazón (llamado
cordial o de en medio) una raya en la parte in/erior del medio de la boca . .. ".
Si le contestaban en la misma fonna, haciendo la señal con el mismo dedo
pero en la frente, quería decir que era "hermano de la misma logia". Cuyas
-señales se ratificaban si, al darse la mano, "le apretase o agarrase el dedo del
13

Cu.adro Hist6rico, México, 1843-1846, tomo 11, pp. 144 y 145.
,. Historia de Méjico, tomo 111, pp. 232 y 233.
1
• Declaración "reservada" de Vicente Acuña, en el Boletln del Archivo General de
la Naci6n, año 1932, número 31 pp. 393-395.

509

�..
coraz6n". Las palabras de reconocmuento eran: Unión, Fortaleza y Valor,
"deletreadas por los que les contesten".

A los Reyes de España los califica con un insulto muy común hasta nuestros
días en el pueblo bajo, añadiendo que "todos los españoles'' eran lo mismo.

Acuña, por último, aseguró que en La Habana había conocido a varios
afiliados de dicha "sociedad" de Caballeros Racionales, así como en Veracruz
y Jalapa.

Es notorio, por ejemplo, el desprecio que siente por la jerarquía eclesiástica, a la que juzga injustamente y sin el menor respeto. De lo anterior son
buenos ejemplos sus crudos comentarios sobre los Obispos de Puebla y Michoacán. Acerca del Santo Rosario afirma temerariamente que "no era más
que una sarta de cuentas, que ni el Papa ni los Cardenales lo traían", pues no
era más que una devoción difundida por los dominicos. Triste afirmación de
un religioso que había profesado en la benemérita Orden de Predicadores.

Las conversaciones de Fray Servando

Como decimos en la nota 1 de este trabajo, la causa que se formó al Padre
Mier en 1817 fue publicada en el tomo sexto de la Colecci6n de Documentos
de Hernández y Dávalos. Sin embargo, otras importantes noticias relacionadas
con ese proceso, se dieron a conocer medio siglo después.16
Se trata, en primer lugar, de los diálogos que sostuvo en la prisión el
Padre Mier con otro reo, el franciscano insurgente Fray José de Lugo y Luna,
preso por proposiciones heréticas y revolucionario. Esas conversaciones, que
ambos sostuvieron del 18 al 21 de septiembre de 1817, fueron oídas y copiadas
por los carceleros, siendo enviadas al Santo Oficio con fecha 26 de septiembre
del mismo año.17
Las opiniones del Padre Mier tratan de muy diversos temas. Habla extensamente sobre los últimos acontecimientos políticos de Europa y, en particular,
de España. Parece no estar muy enterado de la realidad novohispánica, después de dos décadas de ausencia. El religioso franciscano Lugo, por su parte,
es muy parco, aunque le informa de numerosos pormenores de la guerra
insurgente.
Los personajes que comenta Fray Servando, en general, son despreciables.
Fernando VII "era feo más que un demonio", pero la Reina Isabel de Braganza era "una portuguesita muy bonita"; Agustín de Iturbide "un pícaro
que merecía ser quemado"; el Virrey Venegas también "era un pícaro y lo
mismo" el Virrey Calleja; el Virrey Apodaca "muy papelista"; los Inquisidores que lo juzgaban "unos bárbaros, unos brutos; .. . todos son unos majaderos" y las preguntas que le habían hecho "habían sido desatinos''• el
Inquisidor doctor Tirado un "pícaro brib6n" y el General José de la Cruz,
Comandante de la Nueva Galicia (hoy estado de Jalisco), "un pícaro cobarde . . . que merecía estar quemado".
'ª Bolet!n del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 321-480.
"Las "conversaciones" entre el Padre Mier y Fray José de Lugo y Luna en el
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 334-345. L~ causa
instruida contra el franciscano Lugo, en las pp. 346-380.

510

Se burla del afamado Catecismo del Padre Ripalda, comentando que "estaba
lleno de disparates". Su sabiduría teológica iba más lejos, pues habiéndole
preguntado sus jueces sobre los artículos de fe o dogmas, es decir las verdades enseñadas por la Iglesia, respondió que eran más de mil y "los había
confundido".
Sobre la expedición de Mina exagera más de lo normal. Afirma que en
ella venían personajes (el Marqués de Villafañe, el General Guaternoy, el
General Renovales) ; cuarenta y cinco oficiales suecos, polacos y dinamarqueses decididos "a proteger la insurrección"; en los Estados Unidos habían dejado
cuarenta barcos corsarios, cargados, y otros en alta mar, pertrechados para
apoyar la independencia mexicana; a Mina le ofrecían de treinta a cuarenta
mil hombres, etc. Luego da una noticia interesante, si es que fue cierta:
"el Gobierno inglés le había dicho (a Mina) que luego que organizase el
Congreso Americano, mandase un enviado y reconocerían a este Gobierno".
Su persona era el centro de numerosos acontecimientos. Por otra parte,
Mina " lo idolatraba". Creía que le hacían mucha falta sus consejos al guerrillero navarro, por la influencia que él, Fray Servando, tenía en la Nueva
España y en Europa, ya que con sólo su opinión podría juntar treinta o
cuarenta mil hombres en México. A lo que respondió con mucha lógica el
franciscano Lugo que "gente no faltaba, lo que hacía falta eran armas".
Su obra Historia de la Revolución de la Nueva España -afirmaba- se
había "impreso en todas lenguas", aunque hoy no se conocen más que unos
cuantos ejemplares de la edición en castellano publicada en Londres. Fernando VII " la había leído" y, "por esa causa", destituyó al Virrey Calleja.
Añadiendo que, para premiar su libro, "lo habían hecho miembro de la
Academia de París". Fernando VII lo tuvo que desterrar de España, así como
a otros personajes. Su familia era una de las más notables de Nueva España,
por eso no lo habían tratado peor sus perseguidores, decía. Terminaba afirmando que el doctor José Antonio Tirado y Priego, Inquisidor en su causa,

511

�•
"se ha quedado espantado al relatar mi generaci6n (¿genealogía?), citándole
los genfrales y grandeza" de su familia, añadi~do que el Inquisid¿r General
era "mi pariente".

Fray Servando no dice que se le haya tratado mal en las cárceles secretas
de la Inquisición. Reconoce, sin embargo, que "había estado un poco indispuesto de s6/o cavilar . .. ".
En la última de sus conversaciones, el Padre Mier le asegura al franciscano
Lugo que la insurrección en la Nueva España iba viento en popa, advirtiéndole que algunos militares (¿ extranjeros?) vendrían a auxiliar a Francisco
Xavier Mina. Luego insiste en la falta que él le hacía a Mina, "porque éste
carece de muchos conocimientos''. Fray Servando ignoraba que Mina estaba
perdido; un mes después sería tomado prisionero y luego pasado por las armas.
El Canónigo Cardúía_, í't:1:rmb!r

En la misma cárcel de la Inquisición donde estaba Fray Servando Trresa
de Mier, se encontraba detenido desde unos años antes Ramón Cardeña y
Gallardo, Canónigo más antiguo de la Catedral de Guadalajara (México) y
Capellán de Honor de Su Majestad.
Las declaraciones del Canónigo Cardeña, hechas a fines de septiembre de
1812, aportan alguna luz sobre las actividades de la logia de los Caballeros
Racionales establecida en Jalapa (Veracruz) .18
Habiendo sido llamados a declarar varios afiliados a esa "sociedad", coincidieron en que el Canónigo Cardeña era el Presidente o Venerable de la
logia jalapeña.
El reo negó todos los cargos. Aseguró que a dicha asoc1ac1on "entró por
sorpresa", pues ignoraba sus verdaderos fines. Se afilió porque le parecieron
buenos sus principios, sin suponer, "ni remotamente", que en ella hubiera
algo relacionado con la Francmasonería.
Dijo que creía que Vicente Acuña, el habanero Evaristo Fiayo o Fiallo y
Juan Bautista Ortiz -los dos últimos eran oficiales desertores del ejército
español-, habían sido los fundadores de la "sociedad", siendo ellos los que
lo invitaron a pertenecer a dicha asociación. El 21 de marzo de 1812 les
11

Fragmentos del proceso al Canónigo Cardeña y continuación de su declaración.
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 390-392 y
395-407.

512

,1filiados lo eligieron Presidente. Añadió que se reconocían entre sí "tocándose
la barba y la frente, con correspondencia del sujeto a quien se dirigían las
se1ías". Pero había "otra señal en la mano, que jamás lleg6 a saber"; además
la palabra Unión se deletreaba, respondiendo con otras dos: Fortaleza y Valor.
El reo dijo no saber si en las ciudades de Cádiz, La Habana y México
hubiese "sociedades" como la de Jalapa, y "s6/o sí que en Veracruz había
socios". Sin embargo, un afiliado llamado Andrés Boselo, declarando como
trsti~o, dijo que el Canónigo Cardeña había afirmado en cierta ocasión que
en Cádiz, México y Veracruz estaban establecidas asociaciones semejantes.
El declarante negó que esta "sociedad" estuviera relacionada con la logia
gaditana, que envió a Acuña. Afirmó que la logia jalapeña se instaló "en casa
de Telles (así aparece escrito), que está hacia la calle de San José", en
donde él fue "iniciado". También "hacia el Calvario, en casa de Velasco", se
reunían ocho o diez de los socios y ahí afiliaron a otro incauto.
El Canónigo Cardeña negó que él fuera el dirigente intelectual de la asociación. Aseguró que, al afiliarse, no vio maldad alguna en ella, excepto lo
"del puñal y del veneno", con que se amenazaba "al infractor del secreto".
A ello se opuso verbalmente, pero Acuña le respondió que "entonces no se
salvarían los fines" de la asociación. Añadió que el temor de ser asesinado
fue lo que le impidió apartarse de aquella reunión.
Los Inquisidores le hicieron ver el escándalo que causaba en el pueblo
cristiano, al saberse que un sacerdote de su jerarquía, con su presencia, daba
aliento a una sociedad secreta.
Cardeña, como el Padre Mier, negaba el hecho de que aquella "sociedad"
fuera, en realidad, una logia masónica. Decía que la asociación jalapeña
tenía pocos socios, quizá ocho o diez. Sin embargo, el testigo Andrés Boselo,
ya citado, afirmó que a la logia de Jalapa asistían numerosos individuos,
como sucedió en la "iniciación" del sacerdote Tecdoro Couzo, Cura de Tlacolula. Negó que los asociados favorecieran la causa insurgente o que en su
"sociedad" se hubiese planeado la conjuración para tomar el Fuerte de San
Carlos en Perote. Al contrario -afirmaba-, ahí se apoyaba al Gobierno y a
todas las autoridades constituidas.
Los Inquisidores consideraron que el Canónigo Cardeña, "por más que disimule", sabía lo que se tramaba. De las declaraciones de testigos, resultaba
evidente la relación que existía entre las logias de Cádiz y Jalapa. Eso mismo
había confesado "reservadamente" Acuña antes de morir. El Canónigo Car-

513
humanitas-33

�&lt;leña, a pesar de haber desempeñado el cargo de Venerable de la logia de
Caballeros Racionales en Jalapa, insistió en que había sido engañado.
Por otra parte, las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, estaban
enteradas de que el Canónigo d~ Guadalajara había llevado una vida disipada
ca España, donde vivió algún tiempo.
Cuatro años después, Cardeña seguía detenido. El Virrey Calleja envió al
Tribunal de la Fe, el 24 de enero de 1816, la causa instruida contra el citado
Canónigo, cuyo delito pertenecía a la jurisdicción de dicho Tribunal. Calleja
anexó para su conocimiento del Santo Oficio, copia de la real orden en que
Fernando VII "enterado de la mala conducta de este eclesiástico", ordenaba
su arr:sto. (E~ el proceso a Fray Servando, dice éste que conoció en Madrid
al Canónigo Cardeña y "oyó decir a todos que era un calavera".)

Las retractaciones

La logia jalapeña estuvo relacionada con una junta revolucionaria establecida en el pueblo de Naolinco, cinco leguas al norte de Jalapa. Esta junta,
dirigida por Mariano Rincón, decía guardar fidelidad a_Fernando VII, pero
más bien parecía un ensayo de Gobierno independiente. Colaboraba secretamente con los insurgentes, suministrándoles pólvora, armas, municiones,
dinero, etc. La Junta de Naolinco expedía despachos que eran refrendados
por José María Morelos, en su Cuartel General de Tehuacán. A mediados
de 1812, la Junta de Naolinco se dispersó, al ser atacada por las fuerzas
realistas.
Varios afiliados a la logia de Jalapa se presentaron a las autoridades y
denunciaron a sus jefes.19 La declaración de José Eugenio Jiménez fue comprometedora para los conjurados. Afirmó que Acuña y otros individuos lo
obligaron, bajo amenazas, a afiliarse a la "sociedad", en un sesión efectuada
en la casa de Mariano Rincón. Que el Presidente de la asociación era el
Canónigo Ramón Cardeña. Acuña le advirtió que, si revelaba lo que sabía,
sería asesinado por cualquiera de sus "hermanos". Que no se le podría probar
nada a Jiménez, pues no existían pruebas de su afiliación. El declarante
proporcionó una lista de cincuenta y dos afiliados, con informes sobre cada
uno de ellos.
1•

"Retractaciones de algunos de los miembros de la logia de Jalapa". Boletín del

Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 408-440.

514

VI
Los "racionales caballeros"

Dos años antes del proceso a Fray Servando Teresa de Mier, un prelado
novohisp:inico daba la voz de alerta. Manuel Abad y Queipo, Obispo electo
de Michoacán, envió a Fernando VII un extenso Informe, fechado en la
ciudad de México el 20 de julio de 1815, en el que trata de los orígenes de
la revolución de independencia en la América Española. El documento contiene importantes noticias acerca de las sociedades secretas y su influjo decisivo en la subversión del Imperio Español:
"Ya probé en otro escrito que existe una poderosa coalición de enemigos del Estado, que promueve la independencia de las Américas con
mano oculta, con astucia la más profunda y con el maquiavelismo más
refinado. No se había podido descubrir en sus principios, porque se
equivocaban sus operaciones con los efectos de aquella predisposición a
la independencia, que causaba en los hijos del país las novedades de
Europa, y fue necesaria mucha atención y experiencia para conocer la
unidad de la causa por la consonancia y el suceso de sus intrigas.
"Felizmente se interceptaron algunos papeles que no dejan duda de
la materia. Por ellos se manifiesta que esta coalición se agregó a la secta
de los francmasones o que adoptó sus fórmulas y misterios. Se ve también
que data por lo menos de ocho o diez años, pues en 1810 había ya establecido logias, tituladas 'de racionales caballeros', en Cádiz, Londres,
Filadelfia y Caracas. Son prodigiosos y en sumo grado temibles los efectos de sus maquinaciones y cábalas, dentro y fuera de la M anarquía:
en Nueva España manejó desde el principio la gran masa del pueblo,
indios, negros y mulatos, con suma destreza, pues en menos de quince
días puso en rebelión más de un millón de habitantes y los convirtió
momentáneamente de hombres sumisos y pacíficos en monstruos feroces,
que todo lo metieron a sangre y fuego.
"Ella (la sociedad secreta) atacó al Gobierno con igual astucia y el
más feliz suceso y, lisonjeando las pasiones de un virrey ignorante, violento, avaro y ambicioso (Iturrigaray) lo hizo titubear en la fidelidad
de tal modo, que su conducta ambigua hizo creer a los sediciosos que
estaba decidido en su favor y con esto arrojaron la máscara y atacaron
a cara descubierta los derechos de la Monarquía, tratando de establecer
una Junta Nacional, lo que dio lugar a la prisión de Iturrigaray".

515

�En dicho Informe, hay una interesante nota del mismo Obispo Abad y
Queipo, en la que afirma haber enviado a la Real Audiencia otro escrito
sobre el mismo asunto. Dice que en él "probé, entre otras cosas, la existencia
de la coalición secreta y de sus poderosos efectos, calificando su modo de
proceder como semejante al de los francmasones, sin embargo de que no tenía
entonces noticia alguna de que esta coalición fuese parte o hubiese adoptado
la fórmula de secta francmasónica. Pero en esta capital (México) me hice
de los documentos que componen la segunda parte de este número, los cuales
acreditan la existencia de una sociedad titulada de los 'racionales caballeros',
que abrazando las fórmulas y métodos de los francmasones y estableciendo
logias en diferentes provincias de Europa y de la América, trabajan sin cesar
en la independencia de las Américas; es muy numerosa.
"En la logia del barrio de San Carlos, de Cádiz, en que iniciaron a Vicente
Acuña, concurrieron más de sesenta individuos. Este sujeto se había remitido
de aquí, bajo partida de registro como insurgente, pero en Cádiz se declaró
libre por influjo de una facción y ella lo autorizó después para que hiciera de
apóstol de la insurrección de esta Nueva España, hiciese prodigios y propagase la secta, como lo ejecutó estableciendo logias en Veracruz, Jalapa y
M éjico".t0

La documentación que tuvo en su poder el Obispo Abad y Queipo, era
una prueba irrefutable de la existencia de una influyente sociedad secreta,
que promovía desde el extranjero la emancipación americana. El prelado
michoacano afirmaba que de esos "papeles" se deducía que dicha "coalición"
se había incorporado a la secta masónica, o bie!\ "adoptó sus fórmulas y
misterios". También quedaba en claro que esta asociación trabajaba por la
emancipación de América Española desde 1805 o 1807, pues en 1810 ya había
establecido logias nombradas de "racionales caballeros" en varias ciudades
importantes de Europa y América. El Obispo Abad y Queipo hace una referencia al movimiento insurgente encabezado por Hidalgo en septiembre de
1810, asegurando que fue obra de esta poderosa sociedad secreta. Luego
afirma que, antes de enviar su Informe a Femando VII, cuando aún no conocía tan importantes documentos, dirigió otro Informe a la Real Audiencia,
en el que denunciaba a aquella "coalición secreta", calificando su modo de
proceder como "semejante al de los francmasones". Como hemos visto, esta
"' El Informe del Obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, se encuentra en la
Historia de Méjico de Lucas Alamán, tomo IV, número 1()1. Además en la Historia de
Méjico de Niceto de Zamacois (Barcelona, 1877-1882), tomo IX, apéndice número 17,
pp. 857-893, y en la obra Comentario a las Revoluciones de México de Antonio Gibaja
y Patrón (México, 1926), tomo II, pp. 259-261.

asociac10n no sólo tenía signos y juramentos muy parecidos a los usados en
bs logias masónicas, sino que de hecho era una rama de la Francmasonería.

VII
La Gran Reunión Americana de Londres

En efecto, la emancipación hispanoamericana se promovía activamente
desde el extranjero. Respecto a la intervención inglesa o norteamericana en
la subversión del Imperio Español, mucho se ha escrito. Las obras de historiadores sudamericanos como Becerra, Cuervo Márquez, Lazcano, Lecuna,
Levene, Mitre, Parra-Pérez, Vicuña Mackenna y otros, han aclarado el tema.
Sólo diremos que durante los años 1790 y 1791, el venezolano Francisco de
Miranda ya había comenzado una serie de negociaciones con el Primer
Ministro de Gran Bretaña, Guillermo Pitt Jr., a fin de conseguir el apoyo
moral y material de Inglaterra para hacer la independencia de Hispanoamérica.
Unos años después, en la misma Metrópoli del Imperio se conspiraba. El 8
de octubre de 1797, un comité revolucionario nombrado "Junta de las Ciudades y Provincias de la América Meridional", que trabajaba por la emancipación, tuvo un importante conciliábulo en Madrid. En él se acordó nombrar
a los sudamericanos José del Pozo y Sucre y Manuel José de Salas para que,
como delegados de dicha Junta, se trasladaran a París a entrevistarse con
Francisco de Miranda. 21 A las reuniones de este conventículo asistían, entre
otros, los argentinos José y Francisco Gurruchaga, el mexicano Fray Servando
Teresa de Mier, los Canónigos chilenos José Cortés de Madariaga y Juan
Pablo Freites, etc.
Miranda y los dos emisarios de la junta revolucionaria madrileña redactaron un Memorial, fechado en París el 22 de diciembre de 1797. En ese
documento de dieciocho artículos, se autorizaba a Miranda a buscar el apoyo
21 Miranda "había sido iniciado en los secretos de las logias mas6nicas por el gran
Lafayette .. . ", (Diccionario Enciclopédico de la Masonerla de Frau Abrines y Arús

Arderiu, tomo I, p. 719) . oPr su parte, el Marqués de Lafayette era masón de "altos
grados": en 1782 se le admitió en la logia parisiense del "Contrato Social"; fue miembro honorario de la Gran Logia de Pensilvania, en los Estados U nidos, y perteneció
a la Rosicrucian Fraternity in America, de la que eran miembros Benjamín Franklin
y Tomás Payne.

517
516

�de Gran Bretaña y Estados Unidos. 22 Los conjurados solicitaban de ambas
potencias el auxilio en dinero, soldados, armas y municiones. A cambio de
su ayuda, ofrecían tratados de comercio favorables a los intereses angloamericanos; alianzas económicas del Banco de Inglaterra con los de México y
Lima; la posibilidad de abrir canales en Panamá y Nicaragua; cesión de
algunas islas del Caribe y, por último, la indemnización a ambas potencias
de gastos de la empresa. El caraqueño Miranda tenía amplios poderes para
negociar, contratar empréstitos, nombrar agentes y comprar en Londres el
material bélico.
Miranda asumió, de esta manera, la representación diplomática de las
Provincias Españolas de Ultramar. A principios de enero de 1798, pasó a
Inglaterra y renovó sus antiguas relaciones políticas con el Ministro Pitt, a
quien entregó el día 16 del mismo mes y año el plan redactado en París.
Es, seguramente en ese año de 1798, cuando Francisco de Miranda estableció en su residencia de Grafton-Square, en la capital británica, la Gran
Reunión Americana, como órgano directivo de la conspiración y con una
finalidad política bien definida. Además, esta organización secreta y revolucionaria constituyó, en sí misma, una Gran Logia de la Francmasonería
Hispanoamericana, bajo la dirección oculta de la política inglesa. Tenía, principalmente, la misión de supervisar todos los trabajos encaminados a la emancipación. Los miembros de esta junta subversiva se denominaron Caballeros
Racionales y, como su nombre lo sugiere, seguramente recibían una orientación filosófica basada en los principios masónicos.
Miranda, desde Londres, unificó el movimiento separatista al servicio de
Inglaterra. La Gran Reunión Americana agrupó en su seno al joven Coronel
Simón Bolívar, el Comisario Luis López Méndez y el literato Andrés Bello,
venezolanos; a Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera, futuros próceres
de la independencia chilena; a los argentinos José de San Martín, Carlos
María de Alvear y José Matías Zapiola; al mexicano Fray Servando Teresa
de Mier; a Francisco de Montúfar, quien posteriormente fue Ayuda de Campo del Mariscal Sucre; al granadino Antonio Nariño, precursor de la independencia colombiana; al ecuatoriano Vicente Rocafuerte, que intrigó en
México para derribar al Emperador Iturbide, etc.
Dentro de la Gran Reunión Americana existía una Comisión de lo Reservado, en cuyo seno eran admitidos solamente los más importantes miembros
22

PARRA-PÉREZ, C., en su Historia de la Primera República de Venezuela (Caracas,
1939 ) , tomo I , p. 61. afirma que la llamada Acta de Parls se cncuentr.: entre los
papeles de Lord Chatham (leg. 345) del Public Record Office, en Londres.

518

Lle aquélla, a quienes se les "iniciaba" en "los secretos de los Gabinetes de
l~uropa y América", dice el propio O'Higgins.23
La Gran Reunión Americana de Londres estableció filiales en París, Madrid, Cádiz y algunos puertos sudamericanos. Tendió una vasta red de espionaje a todo el Continente Americano y envió agentes a La Habana, México,
Lima, Caracas, Santa Fe de Bogotá y Buenos Aires.
La junta revolucionaria londinense instaló, por lo menos, dos filiales en
España: la asociación llamada "Conjuración de Patriotas", que dirigió el
argentino José Moldes en Madrid, y la "Sociedad de Lautaro" en Cádiz, que
presidió el también argentino Carlos María de Alvear. Estas asociaciones secretas de filiación americanista eran,· en realidad, logias masónicas encubiertas
y dirigidas por "iniciados".

el

A partir de 1798 y
el transcurso de varios meses, Miranda envió a A1rn'.rica a sus agentes para transmitir las consignas revolucionarias. El cubano
Pedro José Caro se embarcó en noviembre de ese año y llegó en enero
siguiente a Nueva Granada (Colombia); O'Higgins y el Canónigo Freites se
dirigieron a Chile; Bejarano a Guayaquil y Quito; Baquijano al Perú, su
patria.
Hemos visto que una de las ramas de la Gran Reunión Americana londinense fue la logia "Lautaro" de Cádiz, "en la cual se iniciaron muchos americanos", afirma la importante obra que ya hemos citado. 24 En efecto, los
jóvenes criollos, hijos de prominentes familias americanas, que eran enviados
a España a estudiar en universidades y academias militares, caían muy pronto
bajo la influencia de las sociedades secretas, pues éstas funcionaban solapadamente con el nombre de "clubs" o "sociedades patrióticas". Ahí scgurnmente se les inculcaban las ideas revolucionarias.
Es revelador el hecho de que un buen número de los futuros caudillos de la
emancipación americana, como Alvear, Belgrano, Bolívar, Miranda, San Martín, el peruano Riva-Agüero, el argentino Pueyrredón, los ecuatorianos Montúfar y Rocafuerte, etc., pertenecieran a esas asociaciones. Por otra parte, hoy
parece evidente que, en las logias masónicas instaladas en España por Inglaterra,
"'HERRERA CARRILLO, Pablo, "Nuevos aspectos hist6ricos del Movimiento de Independencia, (I)". Onda, órgano mensual del Instituto Tecnológico de Monterrey,
número 15, diciembre lo. de 1945, pp. 52-56, y "Los orígenes remotos y secretos
de b Independencia de Hispanoamérica". Periódico Excélsior, México, D. F., abril 26
de 1953, sección Diorama de la Cultura, pp. 7 y 11.
"FRAU ABRINES y ARÚs ARDERIU, Diccionario Enciclopédico de la Masonería, tomo
I, p. 720.

519

�hayan sido "iniciados" en las ideas revolucionarias numerosos militares, civiles
y aun sacerdotes o religiosos como -Fray Servando Teresa de Mier-, que
luego pasaron a América a difundir las consignas "libertarias''.

OBRAS CONSULTADAS
BALLESTEROS Y BERETTA, Antonio, Historia de España y su influencia en la Historia
Universal. Nueve volúmenes. Barcelona, 1919-1941. (Veáse: tomo VII capítulo III
sobre "La independencia de los dominios americanos") .
'
'

LOS SIETE SABIOS DE MtXICO

BAKEGAS GALVÁN, Francisco, Historia de México. Tres volúmenes. Morelia 1923 y
México, 1938 y 1940.
'
'
Lic. GENARo SAUNAS

DÍAz Y PÉREZ, Nicolás, La Francma;onería Española, Madrid, 1894. (Esta edición de
250 ejemplares es muy rara actualmente. El autor usaba el nombre simbólk&lt;&gt;
de VIRIATO, G., 33 y dedicó la obra al General Alberto "'ike, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de Charleston, en los Estados Unidos de América. )

Q.

Decano de los Maestros de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León.

FRAu ABRINEs, Lorenzo Y ARús ARDERiu, Rosendo, Diccionario Enciclopédico de la
Masonería. Tres volúmenes. Buenos Aires, 1962.

Fray Servando Teresa de Mier, Selección, notas y prólogo de Edmundo O'Gorman
México, 1945.
'
FUENTE_: Vicente de la, Historia de las sociedades secretas antiguas y modemas en
Espana. Tres volúmenes. Nueva edición, Barcelona, 1933. (La primera edición apareció en 1870-1871.)
GoNzÁLEZ, José Eluterio, Biografía del benemérito mexicano D. Servando Teresa de
Mier Noriega y Guerra, Monterrey, dos ediciones: 1876 y 1897.
GuzMÁN, Martín Luis, Mina el Mozo, héroe de Navarra, Madrid, 1932.
MATEos, José María, Historia de la Masonerla en México desde 1806 hasta J884 México, 1884.
'
MrQUEL I VEROÉs, José María, Diccionario de Insurgentes, México, 1969.
TIRADO Y ROJAS, Mariano, La Masonerla en España. Ensayo hist6rico. Dos volúmenes.
Madrid, 1892-1893.

Artículos
GARCÍA GuTIÉRREZ, Jesús, "Eclesiásticos mexicanos masones". Revista Lectura. M'ex1co,
·
D. F., Marzo lo. de 1954.
PÉREZ_ GoYENA, A., "La masonería en España durante la Guerra de la Independencia" .
Revista Raz6n y Fe. Madrid, Diciembre de 1908.
RANOEL, Nicolás, "Cuatro diálogos insurgentes". Boletln del Archivo General de la
Naci6n. México, D. F. Tomo III, número 3, julio, agosto, septiembre de 1932.

520

1-IA HABIDO EN LA Historia ilustres generaciones de intelectuales o de artistas.
Son una minoría selecta y privilegiada que ha dejado huella inmarcesible a
la posteridad. Recordamos desde luego la famosa generación española del 98,
cuya proyección llega hasta nuestros días.
Surge la misma, en la madre Patria, bajo signos evidentes de inquietud
política, de desasosiego y de graves problemas nacionales: pérdida en sus
colonias, malestar social, decaimiento de la cultura y escepticismo o desorientación en la voluntad cívica.
Con profundas diferencias de estilo y de contenido, pertenecen a ella, estos
insignes escritores: Azorín (seudónimo Literario de José Martínez Ruiz), Pío
Baroja, Ramiro de Maeztu, Ram6n del Valle lnclán, Antonio y Manuel Machado, Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós.
Recordemos otra ilustre generación española: la del Siglo de Oro de la
que formaron parte, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, e Isabel la Católica.
Miguel de Cervantes Saavedra, es el más grande genio de la literatura castellana. Habría que citar también a Gracia y a Góngora, que encarnan perfectamente el fenómeno de culturización de la literatura. En el Teatro habría
que citar además de Lope de Vega, a Tirso de Molina y a Ruiz de Alarc6n.
En México, la generación de intelectuales de
rista, tiene una significativa importancia. A ella
po, Francisco Zarco, Ponciano Arriaga, Ignacio
Valentín Gómez Farías, León Guzmán y Juan

la Reforma, en la época juapertenecieron Melchor OcamRamírez, Ignacio Altamirano,
Antonio de la Fuente.

521
,

�Las urgencias de la lucha libertaria contra el enemigo, les impidió dar de
sí todo lo que tenían. Más que intelectuales, fueron gigantes en sus combates
por la defensa de nuestra Nación. Hombres honestos, ejemplos de decencia
y de patriotismo.
Nuestro distinguido historiador, don José P. Saldaña, en artículo que publicó en el número 19 de la Revista Humánitas, con el nombre de "Próceres
de b Rf'forma y de la Intervención Francesa", habla de ellos diciendo:
"Es mi propósito formar una especie de galería de los personajes que con
su esfuerzo, talento y patriotismo contribuyeron al triunfo de la República en
tiempos aciagos. Considero de elemental justicia divulgar los actos de quienes,
sin cuidar sus intereses personales, dedicaron su vida en pro de una causa
que significaba la libertad y la restauración del Gobierno Constitucional seri:imente amenazado."
Invocamos también a la célebre generación del Ateneo, también en México, que son los precursores intelectuales de la Revolución Mexicana. Podríamos citar los nombres esclarecidos de Antonio Caso, José V asconcelos, Alfonso
Reyes, Pedro Enríquez Ureifo, Julio Torri, Jesús A cevedo, Eduardo Colín y
Enrique González M artínez.
Este grupo empezó a destacarse desde 1906. Fue el más brillante de nuestra
Patria desde el punto de vista intelectual, por la preparación y talento de sus
miembros, por la conciencia que tuvieron de los problemas nacionales y por
la alta calidad artística y literaria de las obras que formularon.
Trataron de elevar la calidad espiritual del mexicano, enseñando que la
auténtica educación tiene que tener una base filosófica. Combatieron el
positivismo de la época del Gral. Díaz, que había enseñado que la experiencia
es la fuente de conocimientos y abrieron puertas anchurosas al espíritu. Ya
estaba en su mente una finalidad política trascendente, el justo encauzamiento
de la Revolución Mexicana, de la cual fueron antecesores.
Ya hemos dicho que las historias modernas más que relatar sucesos políticos, son historia de la cultura. Habluemos ahora de la generación de 1915,
que corresponde a la época armada de la Revolución Mexicana y que produjo
los siete sabios de México: Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea
y Leyva y Alberto V ázquez del Mercado.
Todos ellos eran estudiantes de Derecho, en la antigua Facultad Nacional
de Jurisprudencia, ubicada en las Calles de San Ildefonso y Guatemala, en
la ciudad de México. Cuando se graduaron fueron eminentes profesionales

del Derecho. Todos con diversas trayectorias, pero distinguidos en las especialidades que cultivaron. Su obra fue individual, no de conjunto y en lo
personal dejaron una huella perdurable y trascendente.
En eso se distinguen de los miembros de la generación de intelectuales de
la Reforma y del Ateneo, que sí trabajaron en equipo y en forma conjunta.
Es poca la literatura sobre el particular. Sólo hemos encontrado el libro de
Luis Calderón Vega Los Siete Sabios de México y de Enrique Krauze Caudillos Culturales de la Revolución Mexicana.
De los siete sabios se sigue hablando, como una leyenda y tradición romántica o sentimental, en la Facultad Nacional de Jurisprudencia, sobre todo
entre universitarios. Tuvo sus maestros, que lo fueron José Vasconrclos y
Antonio Caso, los dos Rectores de la Universidad Nacional de México.
Luis Calderón Vega ha escrito, en su obra citada: "Tal vez cuando el
tiempo avance un poco más y se despejen de bruma los caminos por los que
han peregrinado el pensamiento y las corrientes universales de la Historia,
pueda advertirse no sólo semejanza de ésta con aquélla todavía casi desconocida entre nosotros, de los Fournier, de Masis, de los Maritain, de Psicharu.
de Peguy, de Valery, que tan cerca estuvo del gran Maurice Barrés, como
la nuestra del 15 lo estuvo de Henríquez Ureña y que tuvo su Renán y su
Bergson, como la mexicana de 1915 tuvo su Vasconcelos y su Caso".
Hablaremos ahora del marco revolucionario de la época en 1915, nada
favorable al nacimiento y desarrollo de la cultura, lo que aumenta los méritos
de ellos. El ejército convencionalista, con una columna de 50,000 hombres
acababa de hacer su entrada a la ciudad de México el 6 de diciembre de 1914.
Al frente de ella, los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata que la
encabezaron en briosos corceles, Villa, con su uniforme azul de Gral. de División y Zapata con un elegante traje de charro. El Gral. Felipe Ángeles al
frente de la artillería.
El poder de este ejército estaba en Guadalajara, Toluca, Puebla y Tlaxcala y buena parte del país. Era Presidente de la República el General
coahuilense Eulalia Gutiérrez, surgido de la convención de Aguascalientes.
En el ámbito educativo, Antonio Caso es elegido Director de la Escuela
Nacional Preparatoria, siendo Ministro de Instrucción Pública el Lic. José
Vasconcelos. El Presidente Provisional Eulalio Gutiérrez, asiste al acto de
toma de posesión que tuvo lugar en el anfiteatro de la Preparatoria junto
con el Ministro, acto que tuvo lugar en los primeros días de enero de 1915.
Es significativo el hecho de que dichos ilustres valores de la cultura mexicana,

522
523

�fueron honrados por la Revolución y fueron maestros de los siete espigados
jóvenes que constituyeron la generación de los siete sabios.
El 16 de enero de 1915, deja el poder el Gral. Eulalio Gutiérrez, y por
acuerdo del Gobierno de la Convención lo sustituye el Gral. Roque González
Garza. El 26 de enero se traslada el ejército convencionalista de la ciudad de
México a la de Cuernavaca.
Las fuerzas de Carranza al mando de Alvaro Obregón, ocupan la ciudad de
México el 28 de enero de ese año. Se consolida el ejército constitucionalista
Y recuperan Guadalajara, Puebla y Tlaxcala. El 6 de abril de 1915, tiene
lugar la célebre batalla de Celaya que decide la suerte de la Revolución, en
favor del insigne caudillo de Cuatro Ciénegas.
Este es el marco histórico y revolucionario en que empezaron a actuar los
siete sabios de México. Debo aclarar que este mote al principio fue expresado
con un sentido peyorativo, pero luego con todo respeto, cuando se empezaron
a destacar los miembros de este grupo.

ORIGEN DE ESTE NOMBRE
Este nombre provino, de que sus siete integrantes, acordaron fundar el 5
de septiembre de 1916 una sociedad llamada "Sociedad de Conferencias y
Conciertos", con el fin de propagar la cultura entre los estudiantes de la
Universidad Nacional de México.
He aquí transcrito el documento original:
"En la ciudad de México, a los cinco días del mes de septiembre de
mil novecientos diez y seis y siendo las once de la mañana, se reunieron
en la biblioteca de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, los señores
Alfonso Caso, Antonio Castro, Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo
Toledano, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea y Alberto V ázquez del
Mercado y acordaron:
I. Fundar una sociedad con el fin de pro.bagar la cultura entre los
estudiantes de la Universidad Nacional de México.
II. La sociedad se llamará "Sociedad de Conferencias y Conciertos".

524

III. Constituirse en socios fundadores reservándose el derecho de
invitar a las personas que den conferencias.
Y para constancia firmaron la presente los que en el acto intervinieron.
Manuel Gómez Morín

Teófilo Olea y Leyva

Vicente Lombardo Toledano

A. V ázquez del Mercado

Antonio Castro Leal

Jesús Moreno Baca
Alfonso Caso."

PETICIÓN DE AUTONOMfA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO
Con fecha 4 de octubre de 1917, suscribieron un documento por el cual
solicitaron de la H. Cámara de Diputados la Autonomía de la Universidad,
con recursos que le proporcionara el Gobierno de la Federación, pero libre en
su régimen interior y sin más obligación de esta Casa de Estudios, que la de
rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al Congreso de
la Unión.
He aquí transcrito el documento original que comprueba lo anterior:
"Los que suscribimos, firmantes del Memorial presentado por los
profesores y alumnos universitarios a esa H. Cámara de Diputados, para
que fuera rechazado el acuerdo de la H. Cámara de Senadores, que
incorporaba el Departamento Universitario al Ministerio de Gobernación, a Uds. respetuosamente decimos:
Que teniendo el referido Memorial por fin inmediato mostrar las
importantes razones que existían contra el acuerdo del Senado, no dejaba reconocer que, como decía en la página once 'La existencia de la
Universidad con recursos que le proporcione el Gobierno de la Federación, pero libre en su régimen interior, no sólo es constitucional sino que
además en el ideal al cual debe tender la instrucción pública superior
en todo país civilizado.
Que estando enterados de que la opinión y el buen juicio de los
miembros de esa H. Cámara conoce el valor de las razones que militan
en pro de la autonomía universitaria, teniendo, además, en cuenta que

525

�algunos ciudadanos diputados consideran factible que tal instituci6n
viva independiente con los fondos que le suministre el Estado.
A Uds., respetuosamente pedimos, que al considerar el artículo relativo de la Ley Orgánica de las Secretarías de Estado, acuerden, si lo
juzgan viable, la autonomía de la Universidad, sin más obligación que
la de rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al
Congreso de la Unión.
México, a cuatro de octubre de mil novecientos diez y siete.
Vicente Lombardo Toledano

Teófilo Olea y Leyva

Antonio Castro Leal

Alfonso Caso

M anu, l Gómez Morín

Alberto Vázquez del Mercado

9

A la H. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión."

CARACTERÍSTICAS COMUNES DE SUS COMPONENTES

,.

tado Federal y Gobernador de Puebla; Vázquez del Mercado, Secretario General del Departamento del D. F. y Ministro de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, habiendo renunciado valientemente a este puesto cuando se
violó por el Gobierno de Ortiz Rubio, la suspensión concedida en un amparo
al Lic. Luis Cabrera, quien fue arbitrariamente desterrado del país.
Gómez M orín, fue Oficial Mayor y Secretario de Hacienda y Crédito Público, donde organizó y modernizó el sistema fiscal mexicano; Olea y Leyva,
Ministro de la Suprema Corte de 1940 a 1955, año de su muerte y Castro
Leal, 2demás de Rector fue Diputado Federal.

Dos de ellos, fundaron y encabezaron partidos políticos nacionales: Lombardo, el Partido Popular con ideario de izquierda y Gómez M orín, el Partido
Acción Nacional, con un pensamiento moderado, pero abierto al progreso y
a la transformación social.
Se distinguieron singularmente todos ellos en la vida de nuestro país, a la
que enriquecieron con su trabajo y su esfuerzo: Cano, como arqueólogo,·
donde alcanzó fama internacional por sus descubrimientos en Monte Albán,
Oaxaca; Lombardo, como dirigente obrero, fue el primer Secretario General
de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y Presidente de la
Confederación de Trabajadores de la América Latina ( CTAL) .

Todos ellos eran estudiantes de Derecho en la Facultad Nacional de Jurisprudencia en el año de 1915, en que ingresaron a ella, por lo que contarían
con 16 o 17 años. El menos conocido de todos, por haber muerto trágicamente,
en plena juventud, fue Jesús Moreno Baca. Por eso, Lombardo Toledano en
forma irónica y simpática decía: "Los siete sabios eramos seis".

Vázquez del Mercado, ha sido uno de los más insignes catedráticos de
Derecho Mercantil en México, con un acendrado prestigio nacional e internacional, autor de leyes de la materia y consejero de altos funcionarios públicos. Gómez M orín, fue reconocido como uno de nuestros más brillantes
economistas y autor de leyes fiscales y hacendarias que todavía están vigentes.

Principiaron como juristas, pero luego se extendieron a otras disciplinas
tales como la Filosofía, la Ética, la Economía, la Arqueología y a diversas
ramas del Derecho, según su vocación. Podemos considerar que todos fueron
revolucionarios, porque combatieron ideológicamente a los intelectuales de
mentalidad porfiriana y reaccionaria.

Olea y Leyva, fue uno de los mejores Ministros de la Suprema Corte, cuyas
tesis doctrinales fueron la base de tesis jurisprudenciales que actualmente
siguen aplicándose y Castro Leal, Diplomático, literato y crítico literario, que
llegó a ser Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua y uno de nuestros más preclaros hombres de letras, pensador talentoso y profundo promotor
de empresas de alta cultura.

Tres de ellos fueron Rectores: Caso, Gómez Morín y Castro Leal. Fueron
distinguidos catedráticos universitarios: Caso, de "Teoría General de Derecho";
Lombardo, de "Derecho de Trabajo"; Gómez Morín, de "Derecho Público";
Vázquez del Mercado, de "Derecho Mercantil"; Olea y Leyva, de "Derecho
Penal" y Castro Leal, de "Literatura".
Llegaron a ser altos funcionarios públicos: Caso, además de Rector y Director del Instituto Nacional Indigenista, fue el primer Secretario de Bienes
Nacionales en tiempos del Presidente Miguel Alemán; Lombardo, fue Dipu-

526

No cabe duda que esta generación de intelectuales de 1915, conocida popularmente como "los siete sabios de México", ha sido una de las más valiosas, constituyó una reunión de varones ilustres que lucharon por las mejores
causas de la patria, teniendo las mejores cualidades para ello.
Al lado de los grandes próceres del movimiento armado de 1910, que
encabezó el apóstol Francisco l. Madero y que continuaron Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas, se les puede clasificar con toda justicia, entre los
caudillos culturales de la Revolución Mexicana.

527

'

�EL PLAN DE LA LOBA

Juan FIDEL ZoRRILLA
Universidad Autónoma de Tamaulipas

DuRANTE LA DOMINACIÓN española en México, particularmente en los últimos
años del siglo XVIII y en lo correspondiente al XIX empezó a enfrentarse
el gobierno colonial a incipientes problemas de contrabandos provenientes de
los Estados Unidos y América del Sur, generalmente por la vía marítima. No
obstante el monopolio comercial de los puertos de Veracruz y Acapulco, estructurado vigorosamente y calcado del sistema español peninsular, las autoridades de Nueva España se esforzaron para abatir con fuertes castigos y
diversas medidas la ilegal introducción de mercancías y hasta de materias
primas que aparecían en los mercados de diversas poblaciones de la Nueva
España. Esto es sabido y algunos documentos con que contamos en Tamaulipas así lo testifican; señalándose como dato curioso la preocupación de las
autoridades coloniales expuestas al gobierno de Nuevo Santander, ya en 1810,
sobre la entrada a Nueva España de un contrabando de libros encomíasticos
de la insurgencia continental provenientes de Venezuela.
Ramos Arizpe llamó escandaloso el monopolio del puerto de Veracruz y su
célebre memoria lo calificó como expresión de un sistema mercantil que fue
"el azote más terrible y cruel que han sufrido las Américas"; clamando por el
libre comercio y la apertura "de los puertos de Brazo de Santiago, Soto la
Marina, Altamira y Tampico" en el litoral de Nuevo Santander. El proteccionismo al decadente comercio español no fue negociable durante la época
colonial. El contrabando, en muy reducida expresión, y las licencias de los
virreyes a determinados comerciantes para introducir mercancías prohibidas,
fueron las grietas de la rígida regla monopolística en materia de puertos,
señalada por algunos autores como una de las causales de las guerras de
independencia en América.

529
humaniw-34

�Al consumarse la independencia el territorio nacional ubicó su frontera del
noreste, de acuerdo con el tratado Adams-Onís, en el límite entre Texas y
Louisiana, provincia é~ta que fue adquirida por los Estados Unidos desde
principios del siglo XIX por compra al gobiemo de Napoleón Bonaparte;
pero cambió la situación radicalmente al determinarse la anexión de Texas
a la Unión Americana y quedar establecido en 1848, por virtud del Tratado
de Guadalupe, Hidalgo, el límite noreste de México en el Bravo, corriéndose
arbitraria e injustamente a esta corriente el lindero entre Texas y Tamaulipas
que siempre había sido el río de las Nueces desde su embocadura hasta la
confluencia del Arroyo Atascosito. Fue así como al iniciarse la segunda mitad
del siglo XIX el estado de Tamaulipas se encuentra con una superficie reducida y su límite septentrional estirado hacia el sur hasta el Bravo, siendo el
menoscabo precisamente la llamada franja del Nueces o Área Mesteña, caracterizada económicamente, entonces, por su riqueza ganadera. La pérdida
territorial de Tamaulipas se estimó por Apolinar Márquez en 3,743 leguas
cuadradas.
Un cúmulo de consecuencias econom1cas y sociales gravitaron sobre la
línea fronteriza mexicana de Tamaulipas con los pujantes Estados Unidos,
destacando como puntos neurálgicos al desarrollo de diversas poblaciones texanas en la margen izquierda del Bravo, un creciente contrabando, robos
de ganado y ataques frecuentes de bandas de apaches, comanches y forajidos.
Las villas y rancherías del norte de México y particularmente las de Tamaulipas fueron asaltadas con encono desde el año 1836, coincidentemente con
la guerra de Texas, diezmando estas depredaciones la ganadería en ambos
lados del río Bravo, padeciendo los rancheros mexicanos y sus familias el
impacto brutal de las violentas incursiones de la barbarie. El área municipal
de Guerrero, por ejemplo, sufrió sesenta asaltos de indios enemigos y en
la jurisdicción de Mier los daños resultantes de los ataques fueron enormes,
como se aprecia en el informe de la comisión pesquisidora de la frontera
del norte que consagró una importante sección de su investigación a la guerra
con los indios en Tamaulipas, desde 1848. Relata el historiador regional
Lorenzo de la Garza, por ejemplo, el asalto de 600 indios al rancho de "Los
Moros" del municipio de Guerrero, en el que fue allanada y quemada la
casa principal, sufriéndose sesenta y dos bajas entre muertos y heridos de
ambos sexos, muriendo en el combate el dueño del rancho Miguel Benavides
y su familia, en la que había niños y su hermano Nepomuceno. Miguel Benavides era subprefecto de Guerrero y persona altamente estimada en el municipio, lo que inspiró a la musa popular en célebre corrido que en uno de sus
versos dice: "Cinco leguas del lugar, año de mil ochocientos cuarenta y cuatro
contados llegan aquellos malvados como enemigos violentos, con renegridos
530

intentos a la casa y la quemaron, y con la gente acabaron, en el rancho de
'Los Moros' ".
En referencia a estos ataques de la llamada "comanchería", Francisco
Gómez Palacio, procurador general y secretario de gobernación en el gobierno
de Juárez, en su dictamen sobre reclamaciones de indemnización por depredaciones de los indios, señaló como una realidad "las invasiones de los indios
a México, que los Estados Unidos nunca reprimieron, con todo su colosal
poder, casi- han cesado por los esfuerzos del pobre, débil y desvalido pueblo
de la frontera de México; viniendo así a resultar probado de que la bendición
de que hablaba el presidente Polk nunca lo recibió México de una mano
extranjera, sino que después se la ha procurado él solo . .. ".
Por virtud de la fijación de la nueva línea fronteriza del norte de México,
el gobierno federal decretó en 1848 la división en tres secciones de la frontera,
correspondiendo las de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas a la sección
oriente, con el propósito de crear nuevas aduanas en dichas áreas. En cumplimiento de una ley de la materia decretada el 24 de noviembre de 1849
se expidió en julio de 1850, siendo secretario de hacienda Manuel Payno, el
Reglamento para el Contra-Resguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Fue
pues evidente el interés gubernamental por organizar el sistema aduanal y
evitar el creciente contrabando y sus graves consecuencias en el norte de la
república. Para el contra-resguardo de Nuevo León y Tamaulipas se dispuso
integrarlo con un comandante, diez tenientes y cincuenta guardias siendo
sus funciones fundamentales impedir el contrabando y la evasión de los derechos arancelarios de importación, así como evitar la exportación ilícita de oro,
plata y moneda circulante, lo que derivaba en gran parte del auge de nuestra
minería y del prestigio de la casa de moneda o ceca de México.
Tres factores, dice el autor César Sepúlveda, "conspiraban para que perdurase una grave intranquilidad en la región: 'la Zona Libre, las incursiones
de los bandidos y las depredaciones de los indios' ". Esta desafortunada situación se relacionó con importantes acontecimientos políticos sucedidos en
el norte de Tamaulipas que generaron una rebelión local exteriorizada el
12 de septiembre de 1851, con la expedición del llamado "Plan de La Loba"
y las acciones de guerra a que después hacemos mención.
Antes de referirme a la rebelión citada, recordaré en breve repaso, lo que
fue la Zona Libre y las consecuencias económicas de su creación. Por Zona
Libre fronteriza se entendió una franja del territorio nacional de cuarenta
kilómetros de anchura en la margen derecha del río Bravo desde Nuevo
Laredo hasta su desembocadura en el mar, o sea que inicialmente se concedió

531

�únicamente a la frontera de Tamaulipas, habiendo sido decretada por el
gobierno local el 17 de marzo de 1858 y confirmada por decreto del congreso de la unión el 3 de julio de 1861. Es de aclararse que la determinación
de la zona libre fue posterior a los acontecimientos que relatamos en este
trabajo, pero las disposiciones relativas al tratamiento a dicha área recóñoceñ
como antecedentes las franquicias aduanales que concedió el presidente
José Joaquín Herrera en 1849 y las tarifas del arancel Ávalos que expidió
en Matamoros el general Francisco Avalos, a raíz de los combates derivados
del Plan de la Loba. De paso diremos que en 1870 se extendió el beneficio de la zona franca a Nuevo León, Coahuila y Chihuahua y que no fue
sino hasta 1905 cuando el ministro porfirista Limantour dio por extinguida
la franquicia territorial.
Evidentemente, las franquicias primero y después la zona libre, permitieron
un amplio desarrollo para la frontera tamaulipeca, no siempre visto con
buenos ojos por los vecinos del norte. Baste para ello mencionar el dato que
proporciona Francisco R. Calderón en su obra sobre la vida económica en
el siglo XIX de la historia de México dirigida por Cossío Villegas, en la
que se señala el incremento demográfico de Matamoros, Camargo, Mier y
Laredo que tenían 18,000 habitantes en 1858 y para 1862 contaban con
50,000 almas. Otro dato que nos permita comprender el incremento económico de la zona fronteriza se refiere al monto de las importaciones por
la Aduana de Matamoros, cuya cifra global anual fue de $ 1,075.000.00 en
1848 y ascendió a $ 4,595.000.00 para 1859, correspondiendo un 80% al
algodón, explicable el dato porque e~ ese tiempo México no producía el algodón que consumía. El beneficio económico de la frontera, determinado en
esos tiempos por el régimen fiscal aduana!, es el "quid" de la cuestión que
nos permita desentrañar la situación de inestabilidad reinante en el norte
Je Tamaulipas después de la guerra de intervención americana, situación que
mot!vó la rebelión de La Loba y otros acontecimientos que a la misma se
constelan.
Es de señalarse también como antecedente de los problemas aduanales de
Tamaulipas que el 10 de marzo de 1845 la Asamblea Departamental de la
entidad protestó ante las autoridades de la nación contra la permanencia
del decreto del 11 de abril de 1837 que concedía a Veracruz el privilegio de
ser el único puerto de depósito en la república, beneficio que consistía en
conceder plazos y facilidades para el pago de derechos a contar de la salida
de los almacenes. Este privilegio colocaba en desventaja comercial a las
poblaciones fronterizas de Tamaulipas.
532

Era alcalde de Matamoros el año de 1851 el coronel graduado de caballería Rafael M. Quintero, de la opulenta familia Quintero del sur de Tamaulipas, quien fue participante activo en la defensa de la ciudad; fungía
como gobernador de Tamaulipas Jesús Cárdenas, gobernador del estado en
dos ocasiones: del 18 de septiembre de 1848 al 17 de agosto de 1851 y
nuevamente, del 30 de septiembre de 1851 al 19 de noviembre de 1852, mediando un breve interinato del general Antonio Canales Rosillo. Cárdenas
pertenecía al grupo político Canales-Molano a quien se atribuyó el asesinato
del cacique y gobernador inmediato anterior Francisco Vital Femández. A
su vez el grupo Canales-Molano estaba vinculado políticamente con el general
Mariano Arista, a la sazón presidente de la república. La política de Tamaulipas se encontraba ese año firmemente relacionada con la nacional; siendo
de agregarse que con el asesinato de Francisco Vital Femández en 1850,
habían salido del mapa direccional de Tamaulipas los Fernández, cuya poderosa familia influyó en la entidad y gobernó gran parte del periodo comprendido entre 1821 y 1848. También de paso diremos que el citado alcalde y
coronel Rafael M. Quintero murió en defensa de los principios de la Reforma
frente a Tampico en 1858.
La Loba es una localidad del municipio de ciudad Guerrero, Tamaulipas,
habiéndose redactado allí el día referido, por un grupo de civiles, vecinos
de la municipalidad, un plan de doce puntos en el que se planteó la reforma
de la constitución federal, la expulsión de las tropas permanentes, la lucha
contra los indios bárbaros, la participación de los estados fronterizos y la
futura fQrmación de un gobierno provisional, sin idea de "anexación", así
lo dice el plan, para los estados que lo adoptasen. La palabra "anexación"
da idea de haber sido traducida del inglés "annexation". Por otra parte, y
este es un interesante aspecto del manifiesto de La Loba, se dedicaron cuatro
puntos a la situación aduanal. Los puntos son como sigue:
"5o. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación
sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan de un cuarenta
por ciento sobre aforo.

60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando, que
lo hacen delito criminal e imponen multas proporcionadas: baste la pérdida
de los efectos sin más responsabilidades y del producto de éstos que se forme
un fondo con el objeto exclusivo y sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera del Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.
533

�80. Se establecerá una aduana fronteriza para el comercio extranjero en
la Villa de Reynosa".
El propósito de la rebelión, confesado en el plan, principalmente tendía
a modificar el régimen aduana! y favorecer económicamente la región fronteriza, lo que al decir del historiador matamorense Elíseo Paredes Manzano,
le confirió al movimiento una gran popularidad en sus inicios. Otro historiador
de la misma ciudad fronteriza, Florentino Cuéllar, abunda en la misma opinión diciendo: "Todavía en nuestra lejana niñez oímos los corridos que
ensalzaban a Mariano Reséndez y otros valientes fronterizos, que se batían
con el contraresguardo aduana! y jamás escuchamos", agrega, "un rápsoda
popular ensalzando al gobierno". La popularidad de la rebelión se perdió
al ser atacado Matamoros, tanto porque las fuerzas de Carbajal contaban
en sus filas con buen número de filibusteros, como por la violencia de los
combates y los graves deterioros a la ciudad en la lucha por las calles.
Volviendo al texto del plan encontramos que el punto tercero es de carácter
federalista en tanto que propone reformas a la constitución a efecto de
reservar "a los estados todos los poderes y goces no concedidos expresamente
al gobierno federal", expresando, uno de los principios básicos del sistema
federalista. Se impone comentar que al publicarse el Plan de La Loba estaban
en vigor la Constitución y el Acta Constitutiva de 1824 por virtud del Acta
de Refo1ma de 1847,, de suerte que la petición del punto tercero resultaba
inútil y demuestra el desconocimiento, por parte de los líderes de la rebelión,
de la situación jurídica constitucional del país en la época.
Encabezó la lista de lugareños comprometidos en el Plan de La Loba el
teniente coronel José María Canales, sin aparecer en la misma el general
Carvajal, pero fue éste el alma de la rebelión y quien dirigió el movimiento
militar.
Quién era Carvajal. Nació don José María en San Antonio de Béjar en
1810, cuando Texas formaba parte de la Nueva España, yéndose a radicar,
aún niño, en 1813, al estado de Kentucky donde trabajó como aprendiz algún
tiempo en un taller de curtiduría, para después trasladarse a Bethany, Virginia, y estudiar allí en el colegio dirigido por el educador Alejandro Campbell. De regreso a Texas se le relaciona con la lucha aparentemente federalista
de los texanos, pero al desenvolverse los acontecimientos, tal como sucedió,
Carvajal viajó a territorio mexicano y lo encontramos en 1840 en Laredo y
en Guerrero formando parte del comité directivo de la república del Bravo,
de lo que después hablaremos. Luchó contra la invasión norteamericana en
1846 y en 1851 dirigió las operaciones de la rebelión de La Loba. Inquieto

534

personaje, durante la intervención francesa se distinguió; fue gobernador de
San Luis Potosí y gobernó Tamaulipas en dos ocasiones: de 1864 a 1865 y
en 1866, habiendo entrado a la plaza de Matamoros cuando capituló Mejía
como consecuencia de la Batalla de Santa Gertrudis. Su esposa Refugio de
León, fue hija de Martín de León fundador de Victoria, Texas. Murió
Carvajal en Soto la Marina en 1873.
Los proyectos de la llamada República del Bravo y de una supuesta República de la Sierra Madre constituyen antecedentes de la sublevación de
La Loba, por lo que me referiré brevemente a dichas amenazas a la integridad territorial de México. Al finalizar la década de los treintas un grupo de
líderes del noreste, encabezados por Canales Rosillo, Francisco Vidaurri
Villaseñor, Juan N. Molano, Manuel María de Llano, Jesús Cárdenas y
Carbajal orientó sus actividades a la defensa del federalismo, suprimido después de la expedición de las Siete Leyes Constitucionales de 1836 y la declaración de independencia de Texas. Este grupo federalista que extendía su
radio de acción hasta Lipantitlán, cuartel de Canales Rosillo localizado dentro
de lo que hoy es territorio de Texas, proclamó la república del Bravo en
enero de 1840, fijando como sede del consejo directivo de la naciente organización política, primeramente a Laredo y después a ciudad Guerrero. La
república del Bravo fue efímera, después de breves luchas se extinguió al
rendirse las fuerzas de Antonio Canales Rosillo al general Arista en las
inmediaciones de Saltillo, reconociéndosele al militar rebelde el grado de
teniente coronel. La escisión pudo ser de graves consecuencias y aún cuando
temporalmente amenazó la unidad nacional, es de tenerse en cuenta que uno
de los propósitos en la creación de esta entidad, fue establecer el límite de
Texas en el Río Nueces y no en el Bravo, como arbitrariamente lo fijaron los
texanos y después, mediante anexión lo reconocieron los Estados Unidos.
Es conveniente señalar que Canales Rosillo, en 1842, actuó patrióticamcnte
al derrotar a la fuerza armada expedicionaria texana autorizada por Samuel
Houston para invadir Tamaulipas, cuyos contingentes fueron batidos y derrotados por completo en el caserío de Mier, el día de Navidad de ese año.
En cuanto al otro proyecto, el de la República de la Sierra Madre, en 1849
se acusó al gobernador tamaulipeco Jesús Cárdenas de pretender independizar
el estado. Se dijo que trataban de expulsar ciudadanos sin mayores trámites
y obstaculizar las labores del congreso local en complicidad con José María
Carvajal, concatenando todas estas acusaciones a una fantástica conexión
con un comisionado texano de cazadores de búfalos y con los señores Francisco
Merkes y John West, quienes, se decía, preparaban en Tampico una sublevación y se interesaban, en representación de ciertos sectores de la política

535

�norteamericana, en el proyecto de una supuesta república de la Sierra Madre.
Esta imputación fue negada oficial y enfáticamente por el gobernador Jesús
Cárdenas, atribuyendo la versión a su enconado enemigo político Francisco
Vital Femández. En el pretendido proyecto escisionista fue envuelto también
el propio general Arista, interesado, según los acusadores, en anexar parte
del territorio mexicano a los Estados Unidos, como sucedió antes con Texas
y especular en grande con terrenos localizados en la zona norte de Tamau!ipas, adjudicándose también complicidad a Antonio Canales Rosillo. Después
se atribuía a Santiago Vidaurri participación en estas conspiraciones con el
mismo propósito.
Considero que no hay pruebas suficientes para respaldar históricamente
estos cargos que reposan fundamentalmente en un ejemplar del periódico
Picayunne de Nueva Orleáns y en una referencia de Paulo Arrangoiz sobre
la opinión de Arista. Otros papeles relacionados con este proyecto, invocados
para insistir históricamente en su ilación, consisten tanto en la publicación,
de un periódico en Brownsville llamado El Río Bravo, en julio de 1848, en
la que habló de la declaración de independencia de siete estados septentrionales a partir de la Sierra Madre; como un asiento en El Diario del Presidente Polk, donde refiere haber tenido conocimiento, por el secretario de
estado, de un proyecto de ciudadanos de los Estados Unidos, hostil a nuestro
país, para sublevar las provincias del norte de México y establecer la nueva
república. Lo cierto es que el supuesto proyecto de la república de la Sierra
Madre sólo sirvió de plataforma para severos ataques políticos en un período
comprendido de 1848 a 1855 y que las noticias sobre el mismo, cuando mucho,
podrían conducimos a considerar que se trató de intenciones no plasmadas
y ambiciones que no encontraron eco.
Las acciones militares importantes de la rebelión fueron tres: la ocupación
de Camargo el 20 de septiembre de 1851, el asalto a Matamoros en octubre
del mismo año y la batalla del río San Juan del 21 de febrero de 1852.
El asalto a la ciudad de Matamoros se inició el 20 de octubre del referido
año de 1851 retirándose los atacantes el día 30 del mismo mes, estando la
defensa a cargo de la famosa brigada Avalos, al mando del general Francisco
Avalos, cuerpo militar que estuvo fuertemente apoyado por los elementos de
la Guardia Nacional de Matamoros a la que se incorporaron vecinos de es:i
comunidad.
El ataque a Matamoros lo dirigió el general José María Carvajal con
novecientos hombres, de los cuales trescientos eran filibusteros provenientes
de los Estados Unidos. El combate fue realmente enconado pues los rebeldes

536

llegaron a ocupar parte de la ciudad, un fortín y el edificio de la aduana,
siendo el clímax de la batalla el 22, día en que Carvajal intimó la rendición
de la plaza. Se rechazó la rendición y se luchó vivamente hasta el día 30,
logrando los defensores sostener y dispersar al enemigo, cuyos efectivos en
parte se retiraron a la orilla izquierda del río Bravo. El general Ávalos resultó
herido de una pierna y entregó el mando provisionalmente al coronel Nicolás
de la Portilla, habiendo sido herido también de una pierna y un brazo el
alcalde Quintero. El coronel Macedonio Capistrán, quien figuró en importantes hechos de la vida histórica de Tamaulipas, se distinguió en las acciones defensivas. Matamoros se salvó del asedio de Carvajal pero quedó muy
destruida pues, como dijimos, la lucha tomó cuerpo dentro de la ciudad y
el combate se caracterizó por su duración y violencia.
La segunda acción importante de esta rebelión, cuyo resultado fue definitivo, se desarrolló en la circunscripción de Camargo, cerca del Paso del
Azúcar, "en un terreno lleno de barrancas y bosques a la margen derecha
del río San Juan", lugar en que se posesionaron los rebeldes de Carvajal y
donde fueron abatidos por la célebre brigada Canales al mando del ·general
Antonio Canales Rosillo el 21 de febrero de 1852. Los insurrectos, según
el parte de Canales, componían una fuerza de cuatrocientos treinta y ocho
filibusteros, ochenta y cuatro mexicanos y una pieza de artillería de a doce;
es decir, según esta fuente, los rebeldes tenían una amplia mayoría de extranjeros, lo que durante mucho tiempo puso en predicamento la conducta de
Carvajal y sus propósitos. La brigada Canales y tropas del llamado ejército
permanente dominaron la situación desde el primer momento con las brillantes cargas del Batallón de Guardia Nacional de Ciudad Victoria, al mando
del comandante Juan Patiño; resolviéndose la acción con la retirada de los
rebeldes, quienes ya no se empeñaron en otra acción. Según el mismo parte
que se comenta, el batallón de Carvajal sufriendo la pérdida de 48 muertos
además de los que se ahogaron al tratar de cruzar el río San Juan, la brigada
Canales perdió cuatro soldados y siete jefes y oficiales muertos, resultando
heridos sólo nueve soldados. La acción del río San Juan puso fin a la rebelión de La Loba.
La defensa de Matamoros frente a los rebeldes de Carvajal fue exaltada
por el congreso del estado otorgándosele a la ciudad el título de "invicta
y heroica" y a su vez el congreso nacional le confirió el calificativo de "leal",
nombres que se han adherido a la tradición de esta urbe tamaulipeca.
La primera consecuencia visible del Plan de La Loba fue de carácter estrictamente arancelario, pues el general Francisco Avalos, encargado de la defensa de Matamoros, el 30 de septiembre del propio año citado expidió un

537

�uuevo arancel reformado, tratando de desvirtuar los motivos de la rebelión.
El proyecto de modificaciones al arancel se consultó con los comerciantes y
el ayuntamiento de la ciudad, aprobándose antes de empezar el asedio de la
plaza por Carvajal; se publicó su texto en español e inglés con el fin de darlo
a conocer ampliamente. La nueva tarifa alteró la establecida en 1845 y
permitió la introducción de materias primas y mercancías cuya importación
estaba prohibida. Desde luego resulta innecesario comentar la ilegalidad de
las reformas arancelarias, por no disponer el comandante de facultades para
dictarlas, pero ante la presión de los hechos, la peligrosa popularidad de la
rebelión en sus primeros pasos y la circunstancia económica de que en
Brownsville y lugares aledaños se encontraban en almacén mercancías para
enviar a México, valuadas entonces en tres millones de pesos, Ávalos no titubeó
y expidió las nuevas cuotas. El arancel Ávalos originó serias protestas de
comerciantes y autoridades municipales de los puertos de Veracruz y Taropico y el 14 de abril de 1852, el propio vencedor de Matamoros reimplantó
el arancel anterior legal, dejando sin efectos las reformas, enfrentándose nuevamente las autoridades aduanales a un contrabando irrefrenable.
Es así como podemos afirmar que la rebelión de La Loba y sus causales,
constituyeron antecedentes preciosos de la creación de la Zona Libre Fronteriza, cuya armazón legal justificó su supervivencia desde 1858 hasta 1905,
situación que permitió el desarrollo de las ciudades tamaulipecas que a lo
largo del río Bravo fueron guardianes celosos de nuestra nacionalidad frente
a los ataques de apaches, lipanes, comanches, forajidos y bandas armadas, en
un período que se prolongó por más de un cuarto de siglo a partir de
1835. Fue así también como el desarrollo de la frontera repercutió favorablemente en la ciudad de Monterrey, urbe que se asomaba al gran comercio
y a la industria con el respaldo vigoroso de una población dinámica y esforzada.
Para concluir, recordaré brevemente la época llamada de los algodones,
durante los años de la guerra de secesión en los Estados Unidos, comprendidos esos años dentro del periodo de la concesión de la Zona Libre. En
ese tiempo de auge del algodón y de utilización obligada de los puertos de
Matamoros y Bagdad por parte de los confederados en sus importaciones
y exportaciones, se aceleró el progreso de la frontera tamaulipeca, no obstante
los graves problemas internos que agobiaban al país. En la época de los
algodones se unieron a lo largo del límite con Texas la fantasía y la realidad,
convirtiéndose el curso inferior del Bravo en una ruta de bonanza comercial
por la que navegaron veleros y barcos de vapor desde su desembocadura
hasta Camargo, río arriba; como si el destino compensara en esa forma a los
pueblos fronterizos, los días amargos del desamparo y del acoso de enemigos
implacables.
538

APÉNDICE

TEXTO DE LA CARTA ENVIADA POR EL GENERAL
ANTONIO CANALES ROSILLO AL CORONEL D. H. W. HARNES

Señor coronel D.I-l.W. Harnes.-Lipantitlán, agosto 4 de 1840. -Muy
señor mío y amigo- He leído la carta de V. con el detenimiento que
merece, y mi contestación no debía ser otra que la demandada por el
honor ofendido, si no hubiera advertido que tal V'1Z una equivocación
de principios, o el poco conocimiento que V. tiene de mí y de mis paisanos, lo pudo haber obligado a ponerme tal comunicación. Toca a V.
por tanto aclarar sus ideas sobre estos puntos. Nosotros, señor coronel,
no hemos tomado las armas para vender, ceder, ni entregar nuestro
territorio a personas extrañas; nuestro objeto no ha sido otro que proporcionarnos un gobierno franco, ilustrado y filantrópico que haga la
felicidad de nuestra patria. Objeto tan noble nos ha arrastrado a abandonar nuestras familias e intereses, exponiendo nuestra existencia por
establecer aquellos principios. ¿Y después de tantos sacrificios, de tan
costo:,os trabajos y de las miserias de todo género a que la suerte nos
redujo, quiere V. señor coronel proponernos por premio de ellos que
hagamos una traición a nuestra patria? ¿Puede V. creernos capaces de
cometer tal vileza? Sin duda V. se ha equivocado midiendo a todos los
mexicanos con un mismo recelo. Mil veces a V. mismo y al presidente
manifesté mi opinión tanto en Austin como Galveston sobre el objeto
de su carta. ¿Qué mira pues ha llevado V. en reptírmelo? ¿Quiere V.
que yo lo haga respecto de mis principios? Pues óigalos V. Jamás he de
permitir bajo ningún pretexto que la bandera de Texas se enarbole
fuera de la antigua provincia de Texas. Para hacerlo tendrán que pasar
sobre nuestros cadáveres, y sobre todos los demás mexicanos; pues acerca
de este particular no existe entre otros división alguna. Si V. avanza

539

�sobre el Laredo tendrán que batirse con sección que mandé a ocuparlo
con expresa orden de no permitirle a V. la entrada. Sepa, V. pues,
señor coronel, que si no retrocede del objeto que me dice lo lleva al
Laredo, tendré que auxiliarme de las tropas centrales. Este es el único
caso en que puede dejar de ser federalista, porque el territorio y el honor
nacional, es sobre todo. No reses ni caballos puedo dar a V. si son con
el objeto que me las pide; si a mis órdenes y por su paga cuando la
haya, quieren venir algunos de los que componen esa fuerza, serán
bien recibidos, y asistidos con caballos y provisiones, de lo contrario
repito a V. que serán los primeros enemigos con que me veré obligado
a combatit. Espero su contestación y entre tanto aún puedo titularme
su amigo y S. Q. B. S. M .-Lic. Canales.
(DE LA TORRE, Toribio y Coautores, Historia General de Tamaulipas, edición del
Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T., Ciudad Victoria, Tamaulipas,
diciembre de 1975, p. 181).

4o. La representación nacional, a lo menos en el Senado, será igual
por Estados y elegido populosamente, aboliéndose la facultad del
Ejecutivo para nombrar Senadores.
So. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan
de un cuarenta por ciento sobre aforo.
60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando,
que lo hacen delito criminal e imponen multas desproporcionadas;
basta la pérdida de los efectos sin más responsabilidades y del
producto de éstos que se forme un fondo con el objeto exclusivo y
sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera de Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.

TEXTO DEL PLAN DE LA LOBA

Bo. Se establecerá una Aduana Fronteriza para el comercio extranjero
en la Villa de Reynosa.

Convencidos los que suscriben, todos vecinos de Ciudad GW!rrero del
Estado de Tamaulipas, de no ser atendidos por la representación nacional sobre las repetidas peticiones que han hecho a aquella Soberanía
por los conductos respectivos acerca de la alza de prohibiciones, baja
de arancel y protección, para que se reparen las continuas depredaciones de los bárbaros, ya insoportables, lo mismo que la opresión en
que '.}'acen, en virtud de restricciones, que unidas con la hostilidad de los
indios, completan la destrucción no sólo del pueblo de los que hablan
sino aun de toda la frontera, han acordado y decididos a sostener las
armas al contenido de los artículos siguientes:

9o. Los pueblos coligados bajo este Plan, se cometen a las autoridades
de sus respectivos Estados que lo secunden.

Jo. Las tropas permanentes serán expedidas del territorio del Estado
por ser perniciosas, opresoras e inútiles.
2o. El Ciudadano es inviolable en el goce de sus derechos y propiedades
y en el uso de sus opiniones; el poder judicial será sostenido en el
libre ejercicio de sus funciones, y ningún auxilio se tomará para
las fuerzas libertadoras sin ser pagadas.
3o. Para garantía de los derechos y soberanía de los Estados se requiere
la reforma de la Constitución Federal, reservándose a los Estados

540

todos los poderes y goces no concedidos expresamente al Gobierno
Federal.

JOo. Este movimiento es eminentemente nacional y liberal, de consiguiente los Estados y Pueblos que lo adoptan serán sostenidos por
las tropas libertadoras.
11 o. Parte de dichas fuerzas se destinarán permanentemente a hostilizar a los indios bárbaros hasta la pacificación completa de los
Estados fronterizos.
120. Estos pueblos no depondrán sus armas mientras no se conceda, y
valide todo lo contenido en los once artículos que proceden: Si el
Gobierno General se obstinare en negar la petición armada de esta
frontera que contiene todas las necesidades de toda la nación, los
Estados que adopten este Plan podrá1z organizar un Gobierno Provisional desechándose toda idea de escisión, o ane.tación y a efecto
de que este Plan tenga la publicidad necesaria, ha acordado esta
reunión dirigirse al Ilustre Ayuntamiento de esta Ciudad dejando
a su consideración y deliberación el modo de que se valga para
promulgarlo -Campo en la Loba, septiembre 3 de 1851. José
María Canales-, José María González Cuéllar, Rafael Uribe,

541

�Julián Villarreal, Juan Benavides Garza, Félix Flores, Juan Flores
Buentello, Antonio Ochoa, Manuel Flores, José María Leal, Gabriel Sáenz, Vicente Gutiérrez, Jesús García, Tomás Benavides,
Dionisia Guerra, Félix Lindo, Francisco Sáenz, Antonio Telek,
Pedro Díaz, Antonio Barrera, José Ma. Uribe, Apolinar Amézquita, siguen firmas. Ilustre Ayuntamiento de Ciudad Guerrero,
Septiembre 12 de 1851.

BIBLIOGRAFÍA

FRAY FRANCISCO RAM1REZ Y GONZALEZ
Primer Vicario Apostólico de Tamaulipas

SIERRA, Carlos J. y MARTÍNEZ VERA, Rogelio, El Resguardo Aduanal y la Gendarmerla
Fiscal, México, 1971, Publicaciones del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de
Hacienda.
CERUTTI, Mario, Patricio Milmo, Empresario regiomontano del siglo XIX; Formaci6n
y Desarrollo de la Burguesía en México, Siglo XIX, Siglo Veintiuno, editores, México, 1978.
RICHER E., Juan, Reseña Hist6rica de la Ciudad de Laredo, Ciudad Victoria, Tamaulipas, Oficina Tipográfica del Gobierno, 1971.
LÓPEZ CÁMARA, Francisco, La Estructura Econ6mica y Social de México en la época
de la Reforma, Siglo Veintiuno, editores, México, 1978.
GoNzÁLEz NAVARRO, Moisés, Anatomía del Poder en México (1848-1853), El Colegio
de México, 1977.
SEPÚLVEDA, César, La Frontera de México, Ed. Porrúa, México, 1976.
GARZA, Lorenzo de la, La Antigua Revilla en la Leyenda de los Tiempos, Ed. Quiroga,
San Antonio, Texas, sin fecha de impresión.
SALDÍVAR, Gabriel, Historia Compendiada de Tamaulipas, México, 1943.
GRIMAN, Agnes S., Llanos Mesteñas, Waco, Texas, 1968.
GoA, Kum H., History of Texas, Redfield, New York, 1855.
PAREDES MANZANO, Eliseo, La Casa Mata y Fortificaciones de la Heroica Matamoros,
Tamaulipas, Matamoros, 1974.
KEREMITZ, Dawn, La Industria Textil Mexicana del Siglo XIX.
ZoRRILLA, Juan Fidel, Gobernadores, Obispos y Rectores, Ciudad Victoria, Tamaulipas,
1949.
VIGNES M., Davis, La República del Rlo Bravo, Estudios de Historia del Noreste,
Monterrey, 1972.
RoEL, Santiago, Nuevo Le6n, Apuntes Hist6ricos, 1948.
Boletln del Museo de Arqueología e Historia de Tamaulipas, año 3, número 29.
Informe de la Comisi6n Pesquisidora de la Frontera del Norte, México, 1877.
GARCÍA, Rogelia O., Dolores, Revilla and Laredo, Waco, Texas, 1970.
GÓMEZ PALACIO, Francisco, Dictamen de la Comisi6n Mixta de Reclamaciones ante
Estados Unidos por depredaciones de los indios.
GARCÍA CANTÚ, Gastón, Las Invasiones Norteamericanas en México, citado por Manuel
González Ramírez en Lorenzo de Zavala, Obras, México, 1976.
GoNzÁLEZ, Arturo, Historia de Tamaulipas, sin fecha ni lugar de impresión.

542

Lic.

CARLOS

GoNzÁLEz

SALAS

Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad de Tamaulipas.

I
TARDE o TEMPRANO había que emprender el esbozo del episcopado o estudio biográfico de los obispos que han desfilado por la mitra de Tamaulipas
y luego por la de las tres Diócesis a que ha dado lugar su desmembración.
Pero para comenzar por orden no podemos omitir a los dos personajes, el
primero obispo, el segundo simple fraile y sacerdote, que se encargaron del
gobierno eclesiástico de esta porción de la patria cuando, desmembrada a su
vez del Obispado de Linares (Monterrey), fue elevado al rango de Vicariato
Apostólico por Breve de S. S. Pío IX, expedido el 13 de agosto de 1861.
Sea en primer término el pergeño biográfico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas Fray Francisco Ramírez y González, primer obispo mexicano
consagrado en Roma y titular de Caradro.
Nació el 19 de diciembre de 1825 en la ciudad de León, Guanajuato. Fue
hijo de don Telésforo Ramírez y de doña Ambrosia González. Estudió latinidades con los padres del Oratorio de San Felipe Neri en la misma ciudad.
Sintiéndose llamado a la vida monástica entró al Convento del Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, vistiendo
el hábito de San Francisco el 28 de septiembre de 1844. Hizo profesión religiosa el 8 de octubre de 1845. Enseguida cursó estudios de Filosofía, Teología
y Hermenéutica Sagrada con dedicación extraordinaria ya que empleó solamente la mitad del tiempo prescrito en las constituciones del colegio, y debido
al lucimiento del examen que presentó, el 71 de octubre de 1848, se le otorgó
543

�el título de Predicador que, como es sabido, se expedía únicamente a los religiosos que por su ciencia y virtud lo merecían El 21 del mismo mes (octubre, 1848)
fue presentado para recibir las sagradas órdenes, pero sus biógrafos no consignan las fechas en que le fueron conferidas. Del 22 de noviembre de 1851
a igual mes de 1855 desempeñó los cargos de Discreto y de Maestro de novicios; en el trienio inmediato dio un curso de artes; en 1858 se le nombró
Comisario Prefecto de Misiones, en las que desplegó un celo verdaderamente
apostólico. El ilustrísimo señor Obispo de Linares, don Francisco de Paula
y Verea, lo llegó a estimar muchísimo y lo llamó para que lo acompañara
por largas temporadas y misionara en aquella Diócesis, lo cual llevó a feliz
término el distinguido religioso franciscano.
Por órdenes del gobernador de Zacatecas, don Jesús González Ortega, los
franciscanos fueron exclaustrados del Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, y entre ellos figuró nuestro biografiado. Eso
ocurría el lo. de agosto de 1859, cuando las leyes de reforma estaban en plena
ejecución. Nuestro religioso se refugió en el convento de San Fernando de la
capital. En 1860 volvió al lado de su generoso amigo el señor obispo de Linares, Ilustrísimo Francisco de P. Verea, quien no obstante que había dado
disposiciones de adaptar las leyes eclesiásticas a las Leyes de Reforma, hubo
de salir al destierro acompañándolo fray Francisco Ramírez. El decreto del
Presidente Benito Juárez expedido el 27 de enero de 1861 era terminante y
ambos abandonaron la Patria y se dirigieron a Europa viviendo en Roma de
donde emprendieron algunos viajes. Sólo es probable que fray Francisco haya
acompañado al señor obispo Verea a Tierra Santa y a Bohemia.
Antes de ver lo del nombramiento de Vicario Apostólico del Vicariato ele
Tamaulipas, sólo por mera curiosidad, casi como un menudo requilorio, nos
detendremos en nombre de nuestro ilustre pe~naje. El bautizo tuvo lugar
en la Iglesia Parroquial de San Sebastián de la ciudad de León, el 22 de
diciembre de 1825, siendo sus padrinos úrsulo Neri y Juliana Ramírez, al
paso que el ministro de óleos lo fue el Bachiller don Ignacio Guerrero. José
Julio fue su nombre de pila, mismo que cambió en su profesión religiosa por
el de Francisco de la Concepción, con lo que el nombre completo, para regocijo y regodeo de los que gustan de los nombres completos e interminables,
sería el de Fray Francisco de la Concepción Ramírez y González.
Seguramente llevado por la amistad y persuadido de la honda piedad y
gran espíritu del Fray Francisco, Monseñor Verea se fijó en su persona para
llevar adelante el objetivo que pretendía.
Y éste no era otro que lograr el Vicariato Apostólico para Tamaulipas,
segregando su vasto territorio del Obispado de Linares. Así lo instó ante su
544

5antidad el Papa Pío IX, logrando que por breve se erigiera el Vicariato y
se otorgara a fray Francisco Ramírez el nombramiento de Vicario Apostólico
de Tamaulipas y Obispo in partibus de Caradro. El Cardenal Constantino
Patrizi, sin esperar consistorio, luego de extenderle el nombramiento, lo consagró en su oratorio particular, habiendo duda en la fecha exacta del acontecimiento, pues mientras el Ilustrísimo señor Montes de Oca señala el 21 de
julio de 1861, el historiador jalisciense don José Ignacio Dávila Garibi y el
padre Tiscareño designan respectivamente el día 4 y el 5 ne agosto del mismo
año, respectivamente.

I I

Tras larguísima serie de arzobispos y obispos españoles que habían regido
los destinos de las arquidiócesis y diócesis mexicanas, tocó a fray Francisco
Ramírez ser el primer obispo mexicano electo y consagrado aunque, como
veremos, no llegó a gobernar su vicariato.
Se ignora la fecha de regreso a la Patria, pero ciertamente ya en abril de
1862 habíase radicado en Orizaba, porque el jueves santo consagró óleos para
la catedral de México y el 19 de mayo ordenó de presbítero al que iba a ser
después gran poeta y obispo de Veracruz, don Joaquín Arcadio Pagaza; allí
también, el 24 de octubre siguiente, recibió al Mariscal Elías Federico Forey,
uno de los altos jefes del ejército francés.
Como vemos, la política lo había desviado de venirse de inmediato a
Tamaulipas.
Un periódico de la época pintó las cosas de la manera siguiente: "México
estaba cerrado a los demás obispos, que acababan de ser desterrados; el país
se hallaba revuelto, Tamaulipas nada seguro, el ejército francés en Veracruz
y Orizaba. No obstante, se embarcó lleno de fe y entusiasmo y se manifestaba
resuelto a introducirse sin tardanza en su nuevo Vicariato, a despecho de lo~
obstáculos que pudieran ofrecerse, y a empezar desde luego su obra difícil
de evangelización. Su mala estrella lo llevó de Veracruz a Orizaba, donde
los franceses y los mexicanos que con ellos militaban lo persuadieron a quedarse en su compañía, creyendo que la presencia de un obispo entre ellos
ciaría no poca influencia a su causa. Eso cerró al Prelado las puertas de su
Vicariato, y lo arrastró por la pendiente resbaladiza de la política, en cuyas
aguas naufragó".1
1

Citado por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, en Obras Pastorales

y Oratorias, Tomo I, Notas y Documentos, I, Necrología del Ilmo. Sr. Ramírez, p. 187.

545
humanitas-35

�"Entró a la capital de México luego que fue desocupada en mayo 31 de 1863
por las fuenas republicanas y figuró en la Asamblea de Notables que proclamó
la Monarquía." En julio 12 del mismo año consagró obispo al ilustrísimo
señor José María de Jesús Diez de Sollano, primer obispo de León, Guanajuato, y gran impulsor de los estudios filosóficos y teológicos en aquella
entidad. El 16 de febrero de 1864 concurrió con otros nueve prelados al viático más solemne que haya habido en México, el del Padre don Francisco
Javier Miranda, célebre monarquista.
El 6 de julio de ese mismo año de 1864 el Emperador Maximiliano lo
nombró Limosnero Mayor de la Casa Imperial para oponerlo al Arzobispo
de México, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, a quien ya empezaba
a hostilizar. Notábase cierto desvío de los demás obispos hacia el de Caradro,
quizá por haber tomado partido tan cercano al recién entronizado Emperador.
El anterior periódico citado comenta: "De esta suerte, el que era infatigable
misionero quedó improv:;;acto en cortesano; se hizo aparecer al Episcopado
dividido entre sí, sin estarlo en realidad, y el recién erigido Vicariato quedó
en situación anómala, que la Santa Sede volvió a encargar su gobierno al
mismo señor Verea, que había pedido su desmembración".2
Los asuntos entre el Imperio de Maximiliano y la Santa Sede no marchaban muy venturosamente. El Nuncio Apostólico, Monseñor Pedro Francisco
Meglia, llegado a México a principios de diciembre de 1864, hubo de salir
poco después del país dada la actitud completamente liberal de Maximiliano
respecto a las leyes de desmortización de bienes, libertad de cultos, secularización de cementerios, etc. Deseando el emperador concertar un concordato con
la Santa Sede nombró una comisión integrada por el Ministro de Estado don
Joaquín Velázquez de León, don Joaquín Degollado, hijo de don Santos
Degollado y el Ilustrísimo señor Ramírez y González. Los comisionados se
embarcaron en Veracruz el 16 de febrero de 1865, pero Maximiliano por su
cuenta y contra protestas de los obispos expidió el 26 del mismo mes un
decreto en que aprobaba la libertad de cultos en el imperio y en cierto modo
ratificó y dio vigencia a la Ley Lerdo y a la Ley juarista de la nacionalización
de bienes del clero. Esta actitud empezó a desgajar al imperio y a restarle
firmeza demolido en parte, como hace notar Carlos Alvear Acevedo, por el
propio Emperador.ª Parece ser que los obispos disuadían a que se prestara
a estas andanzas del concordato al señor Ramírez y González, pero éste, engañado por su buena fe y cándida sencillez y embaucado por las palabras de
1

Cit. por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, lbidem, p. 188.
• ALVEAR AcEVEDO, Carlos, Elementos de Historia de México, (:Bpoca Independiente)
Cuarta Edición, Editorial Jus, México, 1959, p. 375.

los otros comisionados, emprendió la aventura romana que poco después le
costaría no poder regresar a la Patria.
Se presentaron primero a Napoleón a principios de abril del año indicado
( 1865) para recabar su aprobación; y el 25 del mismo mes los recibía en
Roma su Santidad Pío IX, quien nombró una comisión de diez cardenales
para el estudio del asunto. No resultó nada práctico de todas aquellas entrevistas, antes bien el Papa se negó a entrar en arreglos y más aún, cortó
relaciones con el Embajador del Imperio ante la Santa Sede, el licenciado
Ignacio Aguilar y Marocho. Parece que después fue el señor obispo Ramírez
junto con otros religiosos a Jerusalén para ver si era posible fundar un convento de misioneros franciscanos en México, pero ese proyecto del Emperador
tampoco pudo realizarse.
De retomo a México solamente alcanzó a llegar a Veracruz en el momento
en que se derrumbaba el Imperio de Maximiliano; entonces se dirigió a La
Habana, en donde permaneció unos meses, pasó después a Brownsville y
permaneció allí hasta su muerte sin poder entrar a Tamaulipas. Se cuenta
que hacía algunas expediciones por la orilla del Río Bravo con el fin de
entrevistarse con sus feligreses, predicarles e impartirles sacramentos. Se ha
dicho hasta el cansancio que no vino nunca a Tamaulipas, pero por una
amplia y minuciosa reseña del periódico tampiqueño El Iris sabemos que
estuvo en Ciudad Victoria y de una solemne visita a Tampico que ese
periódico refiere con todo lujo de detalles, el 4 de diciembre de 1864.
Muere en Brazos de Santiago, Texas, el 18 de julio de 1869. Según versiones, de cólera asiático, por lo que no permitieron las autoridades fuese
trasladado a Brownsville; según otra versión, de fuerte indigestión causada
por haber comido melón después de haber tomado chocolate. Sus restos fueron
llevados a Frontón de Santa Isabel en Brownsville, en 1875, por el señor
Montes de Oca; en 1879 fueron trasladados a la Parroquia de Matamoros
y actualmente se encuentran en el crucero derecho de la S. l. Catedral de
Tampico, junto con los del Excelentísimo señor Obispo don J. de Jesús
Guzmán.

I I I

Numerosos han sido los personajes que han visitado Tampico casi a raíz
de su fundación en 1823; numerosos también han sido los viajeros que han
dejado interesantes descripciones del Tampico que ellos vieron. Hemos dicho

�en distintas ocasiones que convendría agavillar esas impresiones en libro y
ahora parece que alguien se dispone a hacerlo.
Del Excelentísimo Señor Francisco Ramírez y González, primer Vicario
Apost~lico de Tamaulipas, se había dicho que nunca había puesto pie en
estas tierras; nosotros estamos en posibilidad de desmentirlo y probarlo, primero por el testimonio del periódico El Observador de Matamoros con datos
suministrados a su vez por El Ranchero (nos suponemos que se trataba de
otro periódico) de Brownsville y que también aparecieron en El Siglo XIX,
de la capital en su edición de agosto 11 de 1869 en donde se informa de la
visita que el señor Ramírez hizo a Tampico el 4 de diciembre de 1864.
. De esta visita a Tampico existe una amplia y pintoresca narración aparecida en el periódico tampiqueño El Iris y reproducida por el Cronista de
México, periódico de la capital en su edición del 27 de diciembre de 1864.
A pesar de ser prolijos, nos disponemos a trasladar la mencionada crónica
por tratarse de un hecho histórico de importancia no sólo para la historia'
eclesiástica de nuestra Diócesis sino también para la historia de nuestra ciudad
ya que, como veremos, en esta memorable visita intervienen personajes de la
política y de la sociedad de aquella época y, además, se trata de un suceso
que conmovió a la ciudad, en que participó el pueblo y en que el entusiasmo
popular rayó a gran altura.
Por elemental acto de justicia, hacemos constar que debemos a nuestro
buen amigo, distinguido leonés y apasionado amante de los personajes y sucesos de su ciudad, señor Jesús Rodríguez Frauste, haber rescatado todas las
noticias periodísticas.
Nos situamos en el año de 1864.
_El Iris de Tampico dice que el día cuatro del corriente (diciembre)
hIZo su entrada a aquella ciudad el Ilustrísimo Señor D. Francisco Ramírez,
Limosnero Mayor de S. M. y dignísimo obispo de esa diócesis. La llegada de
su Señoría con las respectivas comisiones que salieron a encontrarle a tres
leguas de distancia, tuvo lugar a las ocho de la noche, a cuya hora arribó de
Tancasnequi por el río. La recepción que preparó el Señor don Miguel González Villalobos, prefecto municipal del distrito, no pudo ser ni más solemne
ni más brillante, cooperando eficazmente el señor comandante superior, que
concurrió con su oficialidad al Te-Deum que se cantó en la iglesia parroquial
en acción de gracias al Todopoderoso por tener en su seno a tan distinguido
y respetable prelado. El señor comandante superior tuvo la complacencia y la
cortesía de formar vallas a su Señoría Ilustrísima, designando sus guardias

548

de honor que permanecen en la puerta principal de la casa del señor don
Ramón Obregón, destinada para el alojamiento de su señoría. Tanto el señor
González como el señor cura párroco don Guadalupe Sánchez, se han esmerado
en la cordial recepción del digno obispo, quien no sólo ha quedado altamente
satisfecho y agradecido de las demostraciones espontáneas y espléndidas, sino
que ha visto con la mayor complacencia y gratitud, que los habitantes de
aquella ciudad le han dado en testimonio indudable de la atención, respeto y
simpatía que les ha merecido tan recomendable prelado. Tenemos, sin embargo, el sentimiento de anunciar --dice el mismo Iris- que su Señoría permanecerá muy pocos días entre nosotros, por tener que estar en la Capital del Imperio el 24 del presente, con motivo de la llegada del Nuncio de su Santidad y los
deberes que tiene que cumplir cerca de nuestro Soberano--. No debemos
terminar este pequeño artículo sin dar un voto de gracias al señor Obregón
por la generosidad y finas atenciones, con que ha obsequiado a su ilustre
huésped, que ha venido a tomar posesión de su diócesis encomendada a su
paternal cuidado y solicitud. Hablando de otras impresiones del mismo señor
obispo en este puerto, dice el expresado periódico en fecha 15, lo que sigue:
"El día 10 del corriente emprendió su viaje para la capital del Imperio, el Excelentísimo e Ilustrísimo señor Doctor don Francisco Ramírez, dignísimo Obispo de esta Diócesis. Si grande fue el entusiasmo y la
alegría con que se recibía a tan venerable prelado, por las autoridades
y pueblo tampiqueño, las demostraciones que todas las clases hicieron
en el tiempo que permaneció en esta ciudad, superando a todo elogio,
su permanencia y despedida efectuadas a la una de la tarde del expresado día, fue una serie no interrumpida de ovaciones, hasta dejarlo en
Pueblo Viejo, a donde descansó esa noche para continuar con su marcha
a la mañana siguiente para Tampico Alto. Su salida de ese puerto ha
dejado profundos recuerdos de admiración y gratitud, no sólo a este
vecindario que ha recibido tantas pruebas de bondad y benevolencia de
su Señoría Ilustrísima, prodigando a los enfermos y a los presos, cuyos
establecimientos visitó, todo género de consuelo y atenciones, recibiendo
igualmente a cuantos tuvieron el placer de conocerlo, sino que su Señoría
mismo quedó infinitamente satis/echo y reconocido por los repetidos
testimonios que se le dieran de amor, respeto y consideraciones que ha
merecido de los habitantes de esta ciudad, manifestándolo así en el improvisado y sentido discurso que pronunció en la iglesia parroquial el
día 8 del presente, con motivo de la festividad de la Patrona, en que
cantó su primera misa el nuevo sacerdote Don Luis Dueñas quien sirvieron de padrinos los señores don Domingo Isasi, cónsul de S.M.C.;

549

�don Ramón Obregón don Luis de la Lastra y don Eduardo de la
Torre".

Réstanos un poco más del relato de esta singular visita del Excelentísimo
señor Ramírez, primer Vicario Apostólico de Tamaulipas, a Tampico. Como
nos da a conocer a personajes tampiqueños de aquel tiempo, corno los que
acaban de ser citados, así corno otras circunstancias que merecen comentario,
concluiremos en otra entrega con la última parte de la crónica periodística y
con algunos comentarios de nuestra parte.

IV
Concluimos en esta nota la última parte de las noticias del periódico tarnpiqueño El Iris que a su vez fueron dadas a conocer por El Cronista de México,
diario capitalino, en su edición del 27 de diciembre de 1864.
Dejábamos el relato en la ordenación del presbítero Luis Dueñas en el
templo parroquial de esta ciudad, apadrinados por distinguidas personalidades
que fungieron corno padrinos de esta ordenación. Ellos fueron el Cónsul de
España don Domingo lsasi, don Luis de la Lastra, descendiente tal vez de
aquel don Juan de la Lastra, que en tiempos de la visita de la Marquesa
Calderón de la Barca era Vice-cónsul de España en esta misma ciudad, don
Ramón Obregón y don Eduardo de la Torre. Vimos también citado como
cura párroco a don Guadalupe Sánchez quien con ese nombre no aparece en
la lista de párrocos publicada por Joaquín Meade, dejando libre el año de
1864 en que el documento lo nombra como párroco de la ciudad, en cambio,
el año de 1865 don Joaquín cita como párroco al Pbro. Pedro Sánchez. Esto
nos invita junto con el compromiso de llenar el hueco entre 1839 en que
aparece el frente de la Parroquia de Tarnpico el Br. Juan José Calisti y el
año de 1851 y otros periodos (1851-1857), (1865-1877) a una investigación
que rectifique o ratifique todas estas fechas, ya que este dato se presenta
como absolutamente nuevo. Los libros parroquiales deben de poner todo en
claro; a ellos debernos de acudir para salir de dudas. Todo esto va probando
cómo datos de un documento sirven para redondear, complementar y aclarar
los de otros y así ir construyendo la historia. La investigación confirma una
vez más su eficacia.
Cedámosle la palabra al documento en cuestión.
"Terminada esta brillante y solemne cerem onia (la ordenación del
nuevo presbítero), el referido señor Obregón . .. obsequió con una abun-

550

dante y espléndida comida de 30 cubiertos a las personas más distinguidas
de la ciudad, quedando altamente complacidos los concurrentes de la
amabilidad y finura de su Señoría, cuya modestia, sencillez y franqueza,
conquistaron aquí innumerables amigos. El carácter de su. Señoría, a
quien hemos tenido el gusto de tratar muy de cerca, es eminentemente
conciliador, inteligente y caritativo, y cuando se le ha tratado una sola
vez, inspira confianza, que se atrae a las personas ~ás indiferentes o
incomunicativas. . . acaso recibirán noticias o detalles incompletos de la
despedida de su Señoría de la ciudad más rica, culta y lucida que tiene
su obispado. -El señor Comandante Superior Mr. Jaquin ... cooperó
en la esfera de sus facultades a dar más realce a los honores que eran
debidos al rango y distinguido carácter de su Señoría Ilustrísima, formando una columna de honor a la que acompañó hasta el muelle que
se despidió el Excelentísimo Señor Ramírez, haciéndolo enseguida su
Señoría de la multitud que estaba con anticipación en el desembarcadero
para dar el último adiós a su respetable prelado--;. No pasar~mos en
silencio la atención y complacencia que tuvo el senor don David Jolly,
mandando a adornar y empavesar el vapor "Mosquito" que está a su
cargo, con el fin de que su Señoría Ilustrísima diese un paseo por la
parte más pintoresca del río. Llevándolo hasta La Barra de d~nde puede
gozarse al regreso del hermoso panorama que presenta esta ciudad establecida al pie de unas colinas rodeadas de otras y coronadas todas de
una vegetación frondosa de eterna primavera. Durante el agradable paseo
llevaba a remolque el "Mosquito" seis lanchas con sus banderas, para
su Señoría el Señor Prefecto Municipal y demás personas distinguidas
que form:ban la comitiva ( para que) pudiera continuar su ~iaje a
Pueblo Viejo, por no haber cabida suficiente para el remolcador; st a esto
se agrega la hermosa vista. que presentaba la bahía con tod~s los buques
extranjeros y nacionales empavesados con gusto, se podra formar ~na
idea de los homenajes que en competencia se presentaron a rendir a
nuestro querido prelado, a quien tendremos la satisfacción de volver
a ver en el mes de abril próximo, para fijar definitivamente su residencia en Tamaulipas, cuya grey le está encomendada. No podremos
decir a nuestros lectores qué lugar escogerá su Señoría para establecer la capital de su Diócesis, pero conjeturamos que será el punto
más céntrico del Obispado . .. en circunstancias que han sido agregadas
a Tamaulipas, para el gobierno eclesiástico, y distrito de Tampico y
Veracruz, que comprende como es sabido las poblaciones de Puebl~
Viejo, Tampico Alto, Pánuco, Ozuluama, Tempoal, Tantoyuca, Tanttma y la parroquia de Santa Catarina de Chontla.

551

�Su Serioría Ilustrísima se regresó a la Capital del Imperio, con el
sentimiento de no haber hecho una visita a Ciudad Victoria como eran
sus deseos, pero la premura del tiempo y las dificultades insuperables del
momento, le privaron de verificarlo. En conclusión, tenemos la satisfacción de anunciar que su Señoría ha traído consigo cinco sacerdotes
que han ingresado al clero de Tamaulipas, y han salido ya a sus respectivas parroquias cuyos feligreses carecían hacía tiempo de pan espiritual".~

Vemos en esta crónica el respeto y cariño dispensado al Ilustrísimo Señor
Ramírez y González tanto de las autoridades, familias principales y pueblo
en general, así mismo de los redactores de la nota, la cual ha veces no deja
de ser defectuosa en su escritura. Nombra al comandante superior a quien
enseguida veremos actuar al frente de unas las contraguerrillas francesas
con el nombre de M. Jaquin muy aguerridamente. No se dice nada de Ja
nacionalidad del buque "El Mosquito" ni tampoco de la de D. David Jolly;
ambos concurren al mayor lucimiento de la despedida. Háblase de un agradable paseo por el río Pánuco, lo que explica que aquellas gentes tenían mucho sentido estético y práctico, cosa que nosotros hemos casi abandonado, pues
allí está el río Pánuco y su hijo el Tamesí esperando que Turismo o el organismo que sea, los aproveche como paseos con viaje río abajo o hacia la bocana
y en días buenos hasta altamar. ¿ Qué esperamos? La bahía de que se habla
era, sin duda, la del Humo, atestada de buques nacionales y extranjeros todos
empavesados. En fin, todo concurriendo a la gran fiesta. La nota anunciada
la próxima vuelta del señor Obispo y Vicario Apostólico a su Vicariato (lo
llamaba Diócesis) , cosa que ya no se verificó según el hilo de los acontecimientos y de la frustrada visita a Ciudad Victoria de que otros periódicos
informaron. La llegada del Ilustrísimo señor Ramírez por Tancasneque deja
suponer que venía de San Luis Potosí. Por último se nos informa que trajo
consigo cinco sacerdotes para engrosar las filas del clero de Tarnaulipas, pero
no se nos proporcionan sus nombres. Tal fue la reseña de la visita pastor:il
y de un recibimiento magnífico en Tarnpico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas.

• Cfr., El Cronista de México, peri6dico de la capital, edición del 27 de diciembre
de 1864.

552

/

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144444">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144446">
              <text>1980</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144447">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144448">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144449">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144450">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144468">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144445">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1980, No 21, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144451">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144452">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144453">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144454">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144455">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144456">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144457">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144458">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144459">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144460">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144461">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144462">
                <text>01/01/1980</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144463">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144464">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144465">
                <text>2017316</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144466">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144467">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144469">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144470">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144471">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14159">
        <name>Folklore de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="14158">
        <name>Industrialización</name>
      </tag>
      <tag tagId="14160">
        <name>Iniciación masónica</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14161">
        <name>Sabios de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="10789">
        <name>Salarios</name>
      </tag>
      <tag tagId="14157">
        <name>Urbanismo histórico</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5389" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3953">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5389/HUMANITAS._1981._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>a03eeea705ab7d06ed8ef51532c27f06</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146798">
                    <text>zuras por insultos, cuidados de esposa solícita por injurias de marido salvaje,
veía yo la lucha, el contraste de ciertas ideas que hace tiempo batallan en
nuestra sociedad.
Sí (quizás esto V. ni lo pensara al escribir su obra); se me figuraba ver
representadas en aquellas dos figuras al socialismo y aJ cristianismo. Al uno
rechazando la limosna; diciendo que Jesucristo predicaba en las tabernas;
quejándose de falta de justicia en este pícaro mundo, para el cual pide un
nuevo grisou, como el que tantos estragos suele causar en el fondo de la
mina; y al otro, en la mujer honrada, trabajadora, mártir, que cura las
heridas del primero, que lo consuela y acaricia, y dice que aquella sangre
es de los dos, y todo lo disculpa por el envenenado aguardiente que despachaba el Chinto. ¡ Hermosa y purísima resignaci6n, que V. pinta de un modo magistral, con la vista puesta, sin duda alguna, en horizontes muy elevados!
Cuando la dura realidad se presenta de esta manera; cuando se dice al
espectador, de un modo tácito, sí, pero con arte exquisito: "mira lo que
pueden las ideas de una moral divina que sólo ella es capaz de dar fuerzas
a esa infeliz mujer"; cuando se presentan en la escena esas miserias del tugurio y de la choza para enriquecerlas con los tesoros inmensos de un cariño
que todo lo sufre y de un alma que lleva su cruz con paciencia; cuando se
hace todo esto, el autor que eso concibe sólo debe merecer aplauso de las
personas inteligentes; respeto, por 1- menos, de las que, no comprendiendo
aquello, sospechan que allí palpite algo extraordinario que choca y admira
en esta época, donde sólo se rinde culto a los apetitos materiales, dejando
que el espíritu se muera de hambre.
Nada de esto ha pasado, ¿ qué le hemos de hacer? ¿ Que al público de
los lunes no le gust6 su obra de V.? No hay que tomarlo en cuenta. A esa
gente la basta y la sobra con leer las Cr6nicas de Salones. ¿ Que el público
en general rechazó su obra? Como si no; bien sabe V. que el sufragio universal está muy desacreditado hace mucho tiempo, pues por aclamación
libertó a Barrabás con tal de condenar a Cristo.
Más, mucho más le diría; pero el temor de cansar a V. y a los lectores
detiene mi pluma.
Queda admirándole, como siempre, su atento s.s., q.b.s.m.,
Luis

180

ALBERTO

Sección Tercera

HISTORIA

�GEOGRAFIA HISTORICA COLONIAL DEL NORESTE DE MEXICO4
GERARDO DE LEÓN
Centro de Estudios Humanísticos

;

,

DENTRO DE NUESTRAS INTENCIONES, casi obsesivas, por seguir buscando las
características que definan al Noreste de México como región histórica, nos
hemos hecho algunas reflexiones sobre su configuración geográfica como tal,
a través de los tiempos, y sobre todo, a partir de la etapa de la colonización,
que es cuando, sin lugar a dudas, empieza a delimitarse su caracterización
geográfico-humana que le habrían de imprimir este carácter regional tan definido.
Los historiógrafos, desde siempre, han encaminado sus esfuerzos para analizar los fenómenos históricos que atañen, en lo individual, a todas o a cada
una de las porciones geográfico-políticas que han quedado enmarcadas en
nuestra región. Y estos intereses se han ido especializando a medida que se
acercan a nosotros en el tiempo, hasta el grado de que, en la actualidad, ya
constituyen legión considerable quienes se interesan, en mayor o menor grado,
por el pasado de nuestros respectivos girones de patria.
Sólo que, dentro de estas especializaciones, aún no ha sido considerada con
mucha beligerancia, la Geografía Histórica como parte fundamental de los
estudios sobre la materia. A pesar de que, desde finales de la centuria anterior, en los países europeos se fueron definiendo las posiciones de los especialistas de la Geografía, incidiendo todos ellos en la importancia que tiene la
actitud del hombre en cada etapa histórica, sobre el espacio vital.
Wigberto Jiménez Moreno nos explica, en su Historia de México, Una Síntesis: "Cualquier intento de explicación de los hechos históricos debe basarse
en un examen de las condiciones ambientales. Entre la escuela alemana de

* Conferencia sustentada por el autor en la Sala de Cabildo del Puerto de Tampico,
el día 23 de febrero de 1981.
183

�. .
áfico y la francesa de Vidal LaRatzel, que postul6 un determ~o g~.
rtante la acción del hombre
l cual al contrano, es mas unpo
.
ch
bra e, para a
'
. bl es adoptar una vía m~d1a, reco•
transformando la naturaleza, lo aconseJ:a e
d eño de una form~fable técnociendo que, tratándose del hombre md emo,
parte ser modif.cadas poi'
.
del ambiente pue en, en gr
.
. ,
di
nica las con c1ones
. ..
b
. to al medio en que v1via
'
. 1 h b pnmitivo esta a suJe
él, pero en ca~b~~ e omd rl
llo cultural estaban condicionadas por las
y todas sus pos1bihd~~es ,,e esarro

:.:i

circunstancias geograf1cas .
. d d
la aventura del escritor ro.,
l hi t .a ha deJa o e ser
Como por fortuna, a s on .
b tO do a partir de la conclus1on
.
¡
d para convertirse -so re
• á •
má.:1ttco de pasa o,
dis . lºna em;nentemente dm m1M di 1 en una
c1p 1
de la Segunda Guerra un a-, 6 ·t pra'cticos para ser utilizada como
.
·be con prop si os
,
ca que se estudia y escn
,
ones más concienzudas en
'
acitándonos as1 para acc1
,
recurso del presente, cap
, l
tre estos modernos metodos
. Ah
pues los vmcu os en
lo que esté por verur.
ora,
'
.
d 1
grafía se han estre. hi 6 ·
los correlativos e a geo
'
de la investigaa6n st nea y
h b'
d1ºdo en éoocas anteriores.
.
0 nunca a 1a suce
chado de tal manera, com
. 1
f ron perfilando las nuevas
d 1 resente sig o se ue
.,
Ya desde los anos treintas e p
.
'
1 f darse la Sexta Seccion
.
. .ó en este sentido; pero a un
teorías de la mvestigaci n
,
1947 las ideas renovadoras van
d la Escuela de Altos Estudios de Pans, en
'd
e
h
aíses civilizados del mun o.
extendiéndose a mue os p
l' .
rurito de modernid:ld cientí.
L as inquietudes .mnovadoras' por su .og1co P
amas afines como auxi. d · ediato a otras r
•
fica, habrían de involucrar casi e mm 1 ºd d una seguridad más técnica
. .
bl
a una mayor e an a y
liares md1spensa es par
d
d á a ser el desideratum en este
hacia la verdad histórica, que en el fon o ven r
#

•

tipo de estudios.
.
H'
. ]nm6vil publicado en 1974, plan.
libro La istoria
,
bº 1
Le Roy Lad une,
en su
.
. .ó hist6rica se recurra a la 10 o. d d
para la mvestigaci n
tea la neces1da e que,
.
al .
álisºis como instrumenta1 para
,
l lin .. ística y psicoan
'
,
gía a la etnograf1a, a a gu
bl
or aclarar. Estos serian,
'
1
ámetros principales de un pro ema p
encontrar os par
, •cos los sociológicos, etc.
,
d
'ficos 1os eco1og1 ,
.
los parametros emogra
'
d
'bl1ºcamente que cualquier;i
· , hemos expresa o pu
•
.
Ya en alguna otra ocasion
.
conocimiento circunstanciado de
de las disciplinas del intelecto req~1ere ~nd sus tray·ectorias. de ~u devenir
, .
t 's de los tiempos, e
.'
.
~ns caractenst1cas a rave . . d 1 experiencias pretéritas, obtengamo~
t
de conc1enc1a e as
par.1, con esa orna
h
1 feno'menos que acaecen en e1 presen.
·
'
una más clara vi~ior. de los hec
. os Y os l
1 futuro.
.
meJor para p anear e
te, y nos predispongamos
1 . . t lectual que se incluye en los planes
. 1 afá de cu tivo m e
,
. d
No es por sunp e
n
. tura del mundo una sene e cur1 de arqu1tec
'
•
ele estudio de todas las escue as_
N. de nada servirían aquellos estudios
sos sobre la Historia de la Arqwtectura. 1
184

-:orno un simple y sencillo barniz de erudición. El propósito fundamental está
rn conocer el ideario de los arquitectos en cada una de las etapas hist6ricas,
por medio del análisis y la crítica de las diversas creaciones arquitectónicas
más distintivas; y conocer y valorar los sistemas y los procedimientos de construcción, para comprender los porqués de los sistemas y los procedimientos
de la actualida".l en el marco amplísimo de la historia de las técnicas de
construcci6n.
La Historia de la Medicina se estudia en las instituciones especializadas,
porque la comprensi6n del funcionamiento del organismo humano ha ido sufriez.do substanciales evoluciones a través de los tiempos; y ni qué de..:ir de las
terapéuticas.
¿ Qué, sino Historia del Derecho, es el Derecho Romano, al que tienen que
recurrir todos los futuros abogados? Y así, sucesivamente, la Historia de la
Filosofía, la del Comercio, la de las Ciencias, la de la Educaci6n, son auxiliares ineludibles para todo pretendiente al conocimiento pleno de su especialidad
de preferencia.

Quienes tuvieron que realizar grandes esfuerzos intelectuales, para fundar
los principios de sus disciplinas, ahora perfectamente desarrolladas, tienen mucho que enseñarnos a quienes encontramos la mesa ya casi puesta ...
Así pues_ tratando de relacionar la historia y la geografía por una parte, v
refiriéndonos a lo que hoy conocemos por la regi6n Noreste de México por
otra, intentaremos abordar, aunque tímida y sucintamente, el tema que se nos
ha propuesto o sugerido; más que todo con el interés de que el mismo despierte nuevas inquietudes para que, investigadores de mayor y mejor capacidad
que nosotros, puedan ahondar más profundamente en esta problemática tan
;nteresante, no s61o para quienes nacimos y vivimos en la regi6n misma, sino
aún para los que ~·orno lo advertíamos arriba- cultiven disciplinas que ayuden a integrar u11a auténtica estructura hist6rica de todas y cada una de las
regiones que integran el solar patrio.
En el caso nuestro, podemos considerar que, apenas se acaban de cumplir
cuatro siglos de que se le dio al noreste de la Nueva España su primera vaga
fisonomía geográfica; pues fue justamente en 1579 cuando, al firmar Luis de
Carvajal y de la Cueva sus capitulaciones con el rey de España, éste creó con
ellas al Nuevo Reino de Le6n, el que, de acuerdo con repetidas tradiciones,
estuvo formado por un inmenso cuadrado territorial de doscientas leguas por
lado, contadas a partir de la desembocadura del río Pánuco.
Pero no comienza entonces la historia de la geografía colonial de esta regi6n; ya que son muy conocidas las acciones conquistadoras de las huestes de
Francisco de Garay y del grupo de Hernán Cortés en la Huasteca. El primero
185

�ti .

.
t a del Golfo de México hacia 1519, p"ro
inicia la conquista de esta zona_ ~os
Cortés quien pretendió incluirfue malograda por la interven~1odn e pb~tp~os para ~olonizarla. De estos epi. . di •, n procuran ose ar 1 no
la bajo su JUTIS ccio '
.
la Verdadera Historia de la
•
· de pnmera mano en
sodios aparecen testimoruos
.
, d'bl Bernal Díaz del Castillo.
E p - del imprescm 1 e
Conquista de la Nueva s ana,
C
. t d Pánuco de Manuel Tom•
más noticias circunstanciadas en La onquis a . e
,
saint.
. .
iniciaron a finales de 1522, con la fund1.
Estas labores de coloruzac16n se
P'
Veracruz) realizada personal"6 de Santistevan del Puerto (hoy, anuco,
'
sino coro ,
c1
n
H
án
Cortés.
aunque
por
entonces
ésta
no
aparece
mente por ern
'
_
una provincia de la Nueva Espana. ,
l . conciliable enemigo del con, t de Nuño de Guzman, e irre
Un poco mas ar '
.. ,
evos poblamientos en esta zona, en Sl'
quistador del Anáhuac, prop1c1ara nuod 11 . lugar a dudas con la idea
,
be d r de Pánuco. T o e o, sm
'
. .
caracter de go ma o
d
d rienda suelta a sus amb1c1one~
. .
d Hernando llegan o a ar
l
de perjudicar a on
'
,
d d considerados dentro de os
hasta usurpar territorios que ya hab1an que a o
límites de la Nueva España.
,
bandonar Santistevan del
.
N - o de Guzman tuvo que a
. .
Por ese tiempo, un
.
1 N
Galicia. pero aun así, acancianr
,
l
nqwsta de a ueva
'
Puerto, pues sa io a a c_o
desde Jalisco hasta Pánuco, cuya goberdo el proyecto de que esta abarcase
. .
,
, b · su discutible arb1tno.
nación todav1a retema aJO
l ·n d Santiauo de los Va,
, ca en la misma Huasteca, a v1 a e
º
Fundo en esa epo '
.
V 11 S L p ) desapareciendo la goberr · (h y Cmdad a es, • •.t · , Provincia de la Nueva
Jles de Nueva Ga ic1a o '
.
,
de
Pa'nuco
nac1on
, para convertirse nuevamen e en
España
. .
Gobernación de Pánuco, según López de
Tou~saint, citando a Prom_ncias y , t
taba constituida en tres pueblos
Velazco (1571-1574), menc~ona que elsPa est
la actual Valles y San Luis
Santistevan de uer o--,
españoles (Pánuco -o
. .
rtidos de doctrina, cinco curato'&gt; y
de Tamnico o Tampico el V1eJO)' nueve pa
. d'
·•
. d
tin s en pueblos de m ios.
cuatro monasterios e agus o
.
t ban -y están- fuel
pañoles citados se encon ra
y aunque los tres pueb os es
. d al
del río Pánuco, ya para la
ul'peco o sea s1tua os sur
ra del territorio tama i
' . ' ·¿
l
la reo-ión que ahora nos inte. . ., d
l .nfluenc1a occ1 enta en
,,.
época va IIllClan ose a t
•
ntre estos asentamientos humaAd á las ligas históricas posteriores e
resa.
ero s,
.
d' h son ineludibles.
nos y el Noreste propiamente ic o,
. f rma que en los alderreH' toria de Valles, nos m o
.
Joaquín Meade, en su is
• • ,.
des de indios entre los colomdores de esta villa se distribuían dieoseis ~erce
zadores, quienes los recibieron en encomienda.

186

PocCl tiempo más tarde, estas primitivas mercedes, muchas de ellas de muy
cortas extensiones, van pasando a manos de la nobleza residente en la capital
de la Nueva España, en Querétaro o en otros lugares prominentes, además
de algunas corporaciones religiosas; lo que da lugar al establecimiento de los
latifundios de la zona, de los cuales evocaremos dos, porque invaden territor.o
del actw1! Tamaulipas: La Hacienda que originalmente se llamó Sitios de
Huastec::t y después San Juan el Evangelista del Mezquite y Anexas, que se
extendía "desde el Abra y el río Tamuín hasta Tanchipa, el Mante y más
:illá, h1.•ta limitar con el río Tamesí". (Meade, Op. Cit.).
Y la de San Jerónimo del Buey, conocida en el siglo XIX como hacienda
de Rarcón, fue de la Compañía de Jesús, y se extendía desde las goteras de
Valles hasta cerca de Guadalcázar ( S.L.P. ), pero comprendía también la actual zora de Antiguo y Nuevo Morelos, hasta el Ocampo de nuestros días, en
Tamal''ipas. (!bid.).
También tiene importancia para la geografía histórica de esta época, la acción
~, &lt;'l s,ireste re:--ional de fray Andrés de Olmos; indrpendientemente de haber sic'o el fundador de la custodia de San Salvador de Tampico, por el esfuerzo tan meritorio de propiciar el poblamiento de la Tamaholipa, el que
!levó a c;ibo con los indios olives, a quienes, según reza la leyenda, trajo de la
Florida Este poblamiento tuvo lugar en el año de 1544, y de acuerdo a las
invesfr,aciones de Joaquín Meade, se localizaba en el actual municipio de
González, en el mismo Tamaulipas.
Este episodio histórico, de gran trascendencia, ha venido a plantear una serie de interrogantes geográficas, no del todo dilucidadas. En primer lugar, el
te, ritorio en el cual fray Andrés escogió el sitio del asentamiento, ya había
atraído el interés de los pobladores -y aun de los conquistadores- anteriofl:~, sobre todo, si tomamos en cuenta que el mismo Garay pretendía la exploración de la comarca que por entonces se conocía como "el río de las Palmas": y una vez que éste quedó sometido a las fuerzas de Hemán Cortés, aún
!P. planteó al propio gran Capitán las posibilidades de llevar a cabo la empresa en conjunto, una vez que emparentaran con el matrimonio de sus respPrtivos hijos.
Eugenio del Hoyo, en su estudio sobre la Historia del Nuevo Reino de León,
publicada hace menos de una década, trata muy a fondo los pormenores de
estos incidentes; pero, lo que para nosotros es hoy de interés, estriba en la relación que en la obra se hace de la vieja polémica sobre cuál debió ser, para
los españoles de aquella época, el río de las Palmas.
Del Hoyo reproduce la nómina catográfica-histórica existente y las encontradas opiniones de los historiógrafos al respecto; desde Bemal Díaz del Cas-

187-

�tillo hasta los regionales, como Alejandro Prieto, Blas Rodríguez, Candelario
Reyes, Ciro R. de la Garza Treviño y Gabriel Saldívar; incluyendo en su lista
a los extranjeros que se han preocupado por la aclaración del tema; quien
identificando al río de las Palmas con el Soto la Marina, quien con el Bravo.
Para concluir él, con una argumentación no exenta de solidez, de que ambas
vías fluviales fueron identificadas en los tiempos coloniales con el mismo
nompre.
Por los mismos años, comienza a configurarse geográficamente el suroeste
de la misma región; pues una vez establecidos algunos poblamientos en lo
que ahora son los territorios duranguense v zacatecano, generados al amparo
de descubrimientos mineros, éstos sirven de atractivo a los esp;ritus aventure•
ros, más los requerimientos de la expansión económica que las nuevas explotaciones r.ecesitaban, son factores influyentes también en la morfología que tomaría a la larga la región Noreste.
Aunque para 1550 ya estaba poblada la ciudad de Zacatecas, dos años más
tarde, Ginés Vázquez de Mercado intentaba la conquista de Nuevo México,
después de que ya habían sido descubiertas, o estaban por descubrirse, algunas minas de gran valor en aquella zona, que sirvieron de antecedentes inmediatos a los poblamientos de Jocotlán, Chacuaco, Chalchihuites, Sombrerete, Avino y San Martín, más el cerro de Mercado, que custodia la ciudad
,

'

criolla de Durango.
Fray Gerónimo de Beteta, quien ya había estado en la Florida, trató de establecer, también en 1550, el camino entre Guadalajara y las lejanas tierras
por él conocidas.
Dieciséis años después, el franciscano fray Pedro de Espinareda salió de las
minas de San Martín, buscando rumbo a Pánuco. Pero en sus correrías recibió informes de algunos indios sobre una laguna que existía más al norte de
la ruta que él llevaba, la cual no debe haber sido otra que la de Mayrán, en
el Coahuila actual. Considerando la importancia que merecían las noticias,
se regresó a San Martín, para escribir a las autoridades de Guadalajara y
recomendarles, como algo de vital importancia, la ocupación y pacificación
de aquellos inmensos despoblados, ayudando así a expeditar el camino entre
Pánuco y la zona minera zacatecana, para tener con ello una salida directa
al mar, pcr la necesidad práctica de la comunicación comercial con España
dn contar con Veracruz; es decir, sin tener que pasar por las demás poblaciones del t'"ayecto hacia el puerto tradicional, cuyos pagos de impuestos gravaban enormemente sus costos. ¡ Ya vamos advirtiendo pues, desde épocas
tan tempranas, la necesidad de regionalizar económicamente la porción geográfica que nos corresponde!
188

Entusiasmado indudablemente r las d
. .
Francisco Cano sali6 de M
ilpod d escnpc1ones del padre Espinareda
azap
on e e te ·
'
noviembre de 1568, en busca de '1a 1
ra °:1ente de alcr.lde mayor, en
recorrido lleg6 hasta la de Patos (h aguna mencionada por el frail... En su
Coahuila) ' y siguiendo hac1·a el . oy en el municipio de General Cepeda
onente al valle en
_
'
se fundaría la villa de Santiago del saÍtillo C
que pocos ~-nos más tarde
aquellas tierras en nombre d
.
. ano tom6 poses1on solemne de
,
e su maJestad y del reino de N
Gali .
cabecera era, por entonces G d 1 .
ueva
c1a, cuya
, ua a ªJara.
Con cuatro meses de diferencia salió de San
,
!barra, en busca de la fam
1 '
Martín, Martín L6pez de
osa aguna, llegando com F
·
Cano, hasta
1a de Pato~ y el Nudo Saltillense, 11amando a la' zonao Vranc1sco
11 d N
ranza. Concedió mercedes de ti
ª e t: ueva Espeteniente de gobernador del . errasdl y aguas, en su carácter de tesorero y
remo e a Nueva Vizca
¡
,
como centro a Durango.
ya,
que tema entonces

ª

Pero el ansiado establecimiento de la rut
nuco, quedaba aun por establecerse
f a ~ntre la zona zacatecana y Páorganizó el primer viaje en se tid' y ue ~1 como, en el año de 1573 se
'l.
'
n o contrano· esto es sali d d
L" hmo punto costero una exoed· . ,
'
,
en o esde este
.
• ic1on a1 mando de Francisco de Pu a
El mismo Del Hoyo nos da cuenta de ue iba .
.
g .
merciante inglés llamado Joh Chil
q .
mclu1do en ese grupo un coria del viaje, en la que exprn
tofn, qwen, más tarde public6 una memo1ca que ue por ordenes d 1 ·
d
España que se organizó este . .
e virrey e la Nueva
v1a1e, con el propósito d d
b .
,-amino desde la costa del Golfo de M, . h
e escu nr y abrir el
"
,
ex1co asta las minas de Za
que estan a ciento sesenta leguas de allí
f d
catecas,
por aquel camino, dejando el de Méxic , a m ~ transportar_ las mercancías
manas".
o, que es Jornada de nete u ocho seEste autor propone, como una po "bl
liendo de Pánuco · Valles A t·
s1Me ruta de aquellos exc-ursionistas, sa.
- n iguo orelos - Villa J ,
• ,
Llera
, - Ciudad Victoria' cruzando probablemente el río uarez
p rif1- Xicotencatl
·,
mas adelante y enfilar rumbo L"
un poco
ª mares - General Terán u c rac1on
d •
terrey - Saltillo _ Mazap"l z
- :1 ere1ta - Mon1 Y acatecas (para "d tif"
gráficos actuales) .
1 en icarnos con puntos geoSe ha supuesto que en esta misma aventura estu . 1 .
terrateniente de la zona Huasteca L . d C
. vo me mdo el acaudalado
'
UlS e
arva1al y d I e
nos hay pruebas documentales de q
1
•
,
e a ,ueva, o al meue en .a misma epoca
.f' 1 .
y estos datos son de la mayor sigru'f• "6 his , .
rep1
1cac1 n
tonca po
. d!O d a Jornada;
prepararon la mente del futur0 .
be
' rque, m u ablemente,
pnmer go mador del Nue R · d
para recurrir más luego al rey de Es vo emo e León,
pana y concertar con él b "conquista y

189

�pacificación" del Noreste de México, imprimiéndole jurídicamente la primera fisonomía geográfica a esta región.
Ya para la fecha de las "capitulaciones de Carvajal", habían ido cundiendo los nuevos poblamientos en el Noreste, gracias a la acción de los novovizcaínos, y muy especialmente a la iniciativa de Alberto del Canto.
Por siglos, las aseveraciones de estos acontecimientos no pasaron, en las
mentes de los historiadores, de meras conjeturas; debidas a la ausencia de
auténticos testimonios. Pero, a partir de 1951, cuando el descubrimiento del
llamado ''Documento del Parral": un litigio del siglo XVII que se encontraba empolvado y olvidado en el archivo histórico de l!Sta Ciudad, por el que
se dirimía la jurisdicción de Monclova entre los gobiernos del Nuevo Reino
de León y el de la Nueva Vizcaya. En el mismo aparerP. como argumento de
una de las partes, el dato de que Alberto del Canto fundó en el año de 1577
la villa de Santiago del Saltillo (hoy la capital de Coahuila) y la de Santa
Lucía (en el sitio que en la actualidad ocupa la ciud1d de Monterrey) ; pero
además se menciona al fundador como "alcalde mayor de las minas de San
Gregorio (Cerralvo) y valle de Extremadura (Monterrey), que todo era y
es jur;\Jicción de esta Nueva Vizcaya ... ".
En el documento se asienta también, que Del Canto pacificó el pueblo del
Potosí y el valle de Coahuila, además de que pobló la$ minas de la Trinidad.
La identificación plena de estos puntos geográficos, planteó nuevas elucubraciones entre los especialistas; y Del Hoyo, en su obra citada asevera que
el valle de Coahuila era indudablemente la actual Monclova, mientras que
a las minas de la Trinidad las trata de localizar en la misma zona, sugiriendo
que éstas, o el Potosí, pudieran haber estado en lo que hoy conocemos por
Cu1trociénegas, dado que este poblado, para 1582 ya tenía Alcalde Mayor.
Sin embargo, el historiador coahuilense J. de Je~ús Dávtla Aguirre nos
aporta nuevas conclusiones, cuando, en un trabajo prP.sentado en el seno de
la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadíst;ra y publicado
más tarde en el anuario Humanitas de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, asienta:
"A pesar de las discrepancias que existen entre distintos autores respecto
a la identificación de estas minas (las de Trinidad) , r.osotros nos inclinamos
a que éstas son Las Minitas, por distintas razones: porque en el orden que
señala el Documento del Parral, la pacificación del Potosí fue anterior a la
del valle de Couila; porque en la región de Monclova sólo sabemos de la
existencia de las minas de Couila y las que luego descubriP.ra Castaño rl.e
Sosa, habiendo sido descubiertas las de Couila por los mismos expedicionarios
de Alberto del Canto en anteriores 'entradas'; y porque es probable que las

190

gentes de Alberto del Canto conocieran desd
tossí y sus posibilidades mineras. po
sól e much~ notes la región del PoPotossí está situado el cañón de,las rqM~e. a o ocho kilómetros al poniente del
to , , 1
lllltas, que desemboca e 1 11 d
ss1; so o que a un centenar de metros al lado
.
n e va e el Potra! y dando frente al Potossí se
poruer.t.e de la carretera Cen. .
, encuentra una antiqu's·
h .
la que posiblemente f
11
, ima ac1enda
llamada
L a Trinidad,
.
uera e ugar de avrovis'
.
tarmento de los mineros de L M' .
-.
10namiento y asenTanto el poblado del Potoss' as llllltasT, _d~e muy antiguo abandonadas.
i, como a nmdad
1 -ó
se encuentran en el municipio de Gal
al
y e can n de las Minitas,
de Mazapil y aproximadamente a eana, kilsur de Nuevo León, al oriente
noventa
ómetros de Saltill ,,
. M~ adelante, el doctor Dávila A •
. , .
º·
investigación histórica al respecto. ~ : contmua_ ~fo~ándonos sobre su
valle de Couila 'en virtud d d'ch.
a la pac1f1cac1ón y población del
d d
'
e I a su comisión dimanad d d 'ch
or e este Reino, Martín López de lb
. .
ª e I o gobernat d . d'
arra, repartió tJtrras y d
. .
o e m 10s, en especial a la p . . d
.
'º
repartmuen. . d.
rovmc1a e Couila . 1
.
Juns 1cciones y distritos , A ,
, ª os vecmos de dichas
· · · • qui nos asalta una
d d
saber a qué se refiere el Document al .
~ue~a u a El problema es
Couila'.
o
citar a las naciones de la provincia de
"En la época en que e1 d ocumento fue relactad 1643
Coahuila comprendía el territorio del ho
o,
' _la provincia de
ralelo 26º al norte y gran parte del Estad: d:stado de c,oahwla, desde el pade la Nueva Vizcaya Al
b
Nuevo Leon, todo ello dependía
C
. .
nom rarse gobernador del N
R .
a . arvajal, según él interpretaba sus Ca itulacion
uevo _emo de León
ba30 su gobernación. En 1677 t d la p
es, todo lo citado quedaba
, 0 a
parte sur de Coahuil
1
a sur del paralelo 26º Parras Pat Sal ·n
'
'
os,
ti o Arteaga
e a, 11que, quedaba
segregados de la Nueva v·
'
Y ape ania, fueron
JZcaya y agregados a Coahuil C
saber a qué provincia de Couil
f ,
a. abe la duda en
"
a se re ena el Documento
En la época en que se le dio comisión a Alberto d
.
la existencia de una provincia d C uil od
el Canto, no sabemos de
'C
e O a, t o era la N
V'
arta Geográfica del Siglo XVI'
ueva izcaya. En una
Larios: obra del Dr Jesus' F'
' qdue ¡aparece publicada en Fray Juan de
.
irueroa e a Edit . l
hecha después de 1568 pues :n
' f ona Jus, carta que debió ser
,
ese ano se und6 Maza ·1
pero que debe haber sido levantad
t d
p1 y aparece en ella,
ni Saltillo ni Monterrey.
a an es e 1577, pues en ella no aparecen
"~n dicha carta no aparece la pronvicia de Couila
zapil, en lo que ahora se llama Nudo Saltill
' pero al norte de May un poco más al ·
ense, aparecen los 'M. de Couila'
oriente, en lo que corres nd al p
,
,
D'lndiens Couila, lo que traducimos
r pob e
ot_os1. aparece un Bourg
encontrado ninguna otra referencia
~o)ado d~ mdios couilas. No he
a os m ios couilas, ni en el Mapa ele

f

191

�Distribución de los Grupos Indígenas del Norte, de don Wigberto Jiménez
Moreno, ni en Alessio Robles. S6lo la expedición de Urdiñola, para castigar a
los que asesinaron al padre Altamira y a sus indios doctrineros puede darnos
alguna pista; pero la expedición se hi2:o más bien en contra de los indios
Cuamocuanes en 1607, y estos son más bien una rama de los Busaríngamas,
que habitaban la región de la actual Monclova y la de Nadadores. Sin embargo, algún historiador ha derivado el nombre de Coauila, que significa tierras
bajas, y dado el nombre de couilas a los naturales que las habitan.
"No se puede descartar la posibilidad de que los indios couilas que habitaban la región de Monclova -concluye parcialmente Dávila Aguirre-, procedieran del valle del Potosí, llevados allí por Alberto del Canto, al hacer los
repartimientos después de pacificar el valle del Potosí, para trabajar las minas; los que después de treinta años se convirtieron en los asesinos del padre
Altamira; y que el nombre de Minas de Couila se les diera por estar trabajadas por ellos ... ".
Lo que nosotros podemos sacar en limpio del trabajo que acabamos de
transcribir, es que el ámbito geográfico de la acción hispana, para antes de
que finalizara el siglo XVI, se había ido ampliando insospechadamente; pues
de lo comentado, advertiremos que se pueden incluir en la Historia de esta
Región para ese entonces, las porciones australes de Tam~mlipas, Coauila y
Nuevo León, y que aún de estos dos últimos Estados actuales, ya empezaban
a poblarse zonas más septentrionales, cimentando su futura Geografía.
Ahora sí, tras todas estas consideraciones, que podríamos llamar protohistórico-geográficas, retomaremos a la cita que hacíamos de que, a partir de
1579, con el contrato o "capitulaciones" entre Luis de Carvajal y de la Cueva
y Felipe II, al darle vida jurídica al Nuevo Reino de León, se le imprime su
primera fisonomía geográfica al Noreste, aunque vaga; más que todo, por
el desconocimiento absoluto de la geografía del Nuevo Mundo de las autoridades españolas y las ambiciones y tendencias personalistas de quien sería
su primer Gobernador.
La personalidad misma de Carvajal y sus acciones eminentemente históricas, así como sus preocupaciones de tipo ideológico que pudieron haberlo
guiado en sus planes de colonización, aún están huérfanos de estudios serios
y concienzudos. Sólo que por ahora nos interesan los factore5 que definan la
gobernación geográficamente.
Entre los términos del documento firmado entre el Rey y el flamante Gobernador, se establece la jurisdicción de éste en los siguientes términos:
"Desde el puerto de Tampico, Río Pánuco y en las minas de Mazapil, hasta los límites de la Nueva Galicia y la Nueva Vizcaya, y de allí al norte, lo

192

que está por descubrir de una
1
guas de latitud y otras 200 de ~~:giatu;, ~~~• con que no exceda de 200 leCon una interpretación muy pe
C
.
risdicción sob
.
rsonaI' arvaJal pretendió extender su jure un inmenso cuadrado de 200 leguas
Id d l
del Hoyo -el investigador que ha estudiado más pofr ado, e que Eugenio
ta ' ( 1
.
a on o esta etapa- comen :
o constituían) 78'224,400 hectáreas -702 244 kil' t
d
do~, quedando incluidos en él, íntegramente, los ~ctuales ; ~ : s ~~ ;:·
mauhpas, Nuevo
.
. León y Coahuila, casi todo Zacatecas, 1o mismo
que Durangoy partes considerables de San Luis Potosí Na 't s· al
.
Te
El ·
'
yan , m oa, Chihuahua y
~- T inmenso cuadrado tendía como lado meridional una línea que
umese a ampico, en el Gc,lfo, con Chiametla en el Pac'f
~~;;r :: !:nciudad ~e ~cateca~. Y su lado se~tentrional ip:;rÍa ~:e ;:r~~
.
Antomo, lexas; de tal manera que vendría a invadir los
remos entonces existentes: Nueva Gal' . N
.
tres
d 1 N
.
lCJa, ueva Espana y casi la totalidad
e a ueva Vizcaya."

Se ha supuesto con no
·
d
.
Carvajal a Maza~il (b' poco~ VISOS e_ realidad, que en el viaje que hizo
ien con uga o bien por separado)' tuvo ue haber
entrado en contacto con algunos otros judíos portugueses, como élqmismo
que ya con anteproyectos de conqui~ta en la mente
d'
h be
'. y
el avan
.
' pu ieron a r urdido
_ce. pr~~ro, a nombre de la Nueva Vizcaya, y después la usu ación
de sus_ Junsd1cciones, para pasárselas tranquilamente al Gobernador di N
v~ Remo de León, quien luego avanzaría desde Tampico, con las c:pitu~::
c10nes reales en la mano' sobre los poblam.ien tos ya eX1Stentes
.
de Nuevo León
y Coah l1ila.
Carvajal debe haber llegado a las minas de San Gregorio a . . . d
ó
prmcip1os e
1 C'. d d e se enco_ntr con Diego de Montemayor (el futuro fundador de
: m a Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey) q .
c a a la., ge t
. ,
, U1en pertene1
n ~ n~v.ovizcamas y que por entonces se ocultaba en a uellos lugares, tras senas dificultades con Alberto del Canto AIJ'
li , ql
.
d I f d .
.
t se rea zo a primera
carvajalinas' la ciudad de León, cuya fecha exacta de fund e .as
, un
h aciones
.d
acion a s1 o aportada por el padre Lino Gómez Canedo
como el 22 de abril de 1582.
recientemente,

1582 dond

De _la ruta de penetración que debió seguir el flamante Gobernador rlesde
su salida
. R eyes propone
.
A de Pánuco, el historiador tamaulipeco Candela no
sus ~ntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos XVI y XVII'.
Al ~st~d~ar este aspecto interesante de mi trabajo, confieso que me domin6
al ~nncipio la duda de que tal vez llegó Carvajal a lo que se llamó Nuevo
Remo de León por una ruta que podríamos designar San Luis Potosí, Zaca-

:n

193
Humanitas-13

�d
· t
poniente la sierra Madre
tecas, Coahuila; es de~ir, atraves~do e ;1e~ e.: el norte a lo largo de la
por la Huasteca Potosma y de ahí, toman o ac1
ro ia sierra hasta llegar a Cerral vo . . . " .
. .
p p
,
hacer almmas consideraciones sobre estos movumentos,
Pero, despues de
l º T . d las "capitulaciones" como el de los
tomando como base tanto e ana_1s1sl de
ta . "
Basándome en el heáf
1 d fne al fma e cuen s. . ..
mapas geogr icos, a e i
e ue los conquistadores, al construir sus
cho perfectamente comprobado, d q ,'
l . di s habían abierto (nosocaminos utilizaron siempre las veredas que os m_ ~
odifº do pen'
.
• 1 · mo procedumento, m
ican
tros no hemos hecho smo seguir e rms
1 amino~ coloniales) . y
,
vimentar -a veces-- os e
'
d
dientes cuan o mas, o pa
. . tos hechos por fray Andrés de
d
·
nes
y
reconocumen
1 f
recordando as un acio .
d
•dea aproximada acerca de
Olmos, y el propio CarvaJal, po~remos ar una I
d
los Puntos que caracterizaban dicha ruta:
.
•
punto
e arran"Descartanao e1 Tampico colonial cuya existencia como
.
que es innegable, estaría en segundo término T amahohpa. . .
'
tan
,
.
1
lugar
denominado
'Esteros
que
"Podría aparecer en tercer termmo e
. .,
ntre.
VII al abrirse de nuevo la comunicac1on e
to se menciona en _el siglo X
11 ha a doce o catorce leguas de Tamaholipa.
Monterrey y Tamp1co y que se ha a
d 1
del Berna!.
, T anch oy, que estaba cerca e cerro
"El cuarto punto sena
T
T
al cercano a Xicoténcatl, o an"El punto siguiente puede ser _ancascu
d 1 t amo de la carretera
.
·sten a trescientos metros e r
chipa cuyas rumas exi
1 , F,
'El Limón' del municipio del
, · L edo entre e no no Y
'
nacional M f•XICO- ar '
.
h be ido de mucha mayor
M . clino a favor de Tanch1pa por a r s
Mante.
·e m
1 otro al extremo de poderlo considerar como el centro
importancia que e
' di d acción alcanzaría: hacia la sierra Gorda,
de una gran zona cuyo ra º1 e .
Ocampo Tansuche y Camalahuche,
chº que fue e antiguo
'
T h
hasta an uan m,
.
, T
, hasta Tangasneque y Raque es e1 a Ctual Chama! Viejo ; hacia el no ames1,
yón, al occide~te. . . .
los ueblos son francamente problemáticos e
"De Tanchipa hacia e_l norte.
p Ll
la capital del Estado actuales,
.
.
T 1
pudieran citarse era y
.
1
unprec1sos. a vez
.
.
tado sobre la influencia de a
1
d c1a nacida de o asen
con má5 o menos au a
. la mención de los puntos tiene
.
de todas maneras, s1
Propia Tanch ipa; pero
de Tanchipa hacia el norte, haya
. ó ·
l 'gico suponer que
fundamento hist neo, es o
b d
á o menos paralela a la sierra Gorda,
•1
ea que ra a m s
seguido CarvaJa una m
ermitiría reforzar nuestra
salvando los contrafuertes respectivo¡s, lo quale nolusg~s denominados Caballe.
d · dicar que os actu es
audacia al extrem~ e m
.dal
Villagrán y Guadalupe Mainero fueros, Santa Engrac1a, Oyama, H1 go, .
"
ron puntos proba bles de la ruta en cuestión. . . •

r

194

Como no~ es fácil advertir, el ingeniero Reyes fue uno de los primeros que
Fe preocuparon, aunque sin ahondarla conscientemente, en !a Geografía Histórica.
Y aunque él detiene su propuesta en los límites de Nuevo León, Del Hoyo
, os indica tn la obra que hemos consultado, una prolongación de aquella a
través de Linares, la congregación de Santa Engracia (en el municipio de
General Terán, N. L.), Los Ramones y Cerralvo.
Todos estos datos informativos, aunque conjeturales, nos llevan a la confirmación de la influencia posterior de los accidentes y del medio geográfico
~obre la voluntad humana para propiciar las distintas génesi~ de los asentamientos humanos actuales. En otras palabras, se está demostrando la importancia que adquiere día a día, la investigación de la Geografía Histórica para
el robustecimiento del análisis de los fenómenos eminentemente históricos
posteriores.
Ya una vez fundada la ciudad de León ( o hecha la refundación, si se hizo
Svbre el poblamiento conocido como minas de San Gregorio), inmediata al
punto donde se encuentra en la actualidad la villa de Cerralvo, emprende
Carvajal su marcha hacia el suroeste, no sin fundar antes, supuestamente
aledaña a su primer establecimiento oficial, la villa de la Cueva; llegando
hasta Saltillo, donde, como en el caso de San Gregorio (siguiendo al más
auténtico de los informantes de la época colonial de esta Región, el capitán
cronista AJonso de León), parece evidente que ya lo esperaba Alberto del
Canto, y usurpando la jurisdicción de la Nueva Vizcaya, "mudó autoridades".
Regresó luego al valle de Extremadura, donde el mismo Del Canto había
fundado ya la villa de Santa Lucía, e hizo nueva fundación, intitulándola
villa de San Luis Rey de Francia, en marzo de 1583, nomb1ando a Gaspar
Castaño de Sosa como alcalde mayor.
Más tarde pobló la actual Monclova, con el nombre de Nueva Almadén,
a pesar, como lo hemos visto, de que ya también se encontraban en explotación las minas comarcanas, lo que debe haber obligado, al menos un rudimentario asentamiento humano.
Sobrevienen luego los acontecimientos también ya conocidos, de la aprehe:1sión y muerte del gobernador Carvajal y de la Cueva, y con ello el decaimiento colonizador y la despoblación de los establecimientos debidos a su
empeño, pudiéndose advertir en la historia entonces, una etapa de penurias
para los pobladores del Noreste, que no viene al caso analizar ahora; pero
sí advertir que en esos años nacen o se incrementan tímidamente, algunos
asentamientos, como la ciudad de Monterrey, Parras, y el pueblo gemelo a la
villa de Saltillo: San Esteban de Nueva Tlaxcala, entre otros.

195

�En los albores del siglo XVII comienzan a advertirse los efectos de un franco afán colonizador; aunque para ello el área geográfica sigue ~trin~,da
prácticamente a las limitantes que hemos venido tomando en cons1derac1on.
y no sería sino hasta la última mitad de la misma centuria cuando, por imperativos circunstanciales, se vuelven los ojos de los colonizadores hacia el t~rritorio texano; actividades en las que colaboraron de una manera por &lt;lemas
eficaz, los frailes evangelizadores de la Orden Franciscana.
Por la misma época, se inicia la derrama de las fundacione~ españolas hacia el norte nuevoleonés también; y esto gracias a que se planteó la necesidad
ele establecer un pueblo de indios tlaxcaltecas con algunos de los antiguos
habitantes d~ San Esteban; así nació San Miguel de Aguayo de Nueva Tlax•
cala (el Bustamante de Nuevo León de nuestros días) , qu~ a~dó a suav~ar
las tensiones con los aborígenes de la tierra que, por su belicosidad, no hab1an
permitido la derrama de la acción colonizadora más allá del valle de las
Salinas, situado a unos treinta kilómetros al norte de Monterrey.
Pero los abusos v las extralimitaciones de los encomenderos, condujo a
una e:acerbación d; los problemas entre éstos y los naturales de la región;
crisis que se presentaba más marcada en las zonas donde tuvieron menos ~jerencia los evangelizadores, sin perjuicio de que el fenómeno que en la ~lStoria se conoce como el de la Guerra Viva, o sea la lucha ar,arentemente interminable entre el blanco y el bárbaro, se enseñorease por todos los rumbos
en que se fue extendiendo la colonización.
Por estas razones, el virrey de la Nueva España encomendó al alcalde de
Corte Francisco de Barbadillo y Victoria, que se transladase al Nuevo Reino
de L~ón con la comisión definitiva de que zanjase las dificultades.
Barbadillo, quien llegó por primera vez a Monterrey al terminar el año de
1714 como hombre de gobierno que era, sagaz y de una disciplina inflexible,
locrr; sus propósitos en corto tiempo, procurando la estabilización. Por ese
ti;mpo se había fundado la villa de San Fe!ipe_ de Linares, pero . co~o al
cfectuar su establecimiento invadieron el terntono del pueblo de indios de
San Cristóbal de los Hualahuises, éstos íniciaron una franca lucha jurisdiccional con los españoles. La llegada a aquellos lugares del comisionado del
Virrey, atenuó las dificultades y éste ordenó la transladación de la nueva
villa a doce kilómetros del pueblo.
Mientras en la estructura poblacional del territorio que hoy se denomina
Tamaulip~, se ofrece un fenómeno singular: porque _Pai:a mediados de ese
mismo siglo XVIII, de acuerdo con las autoridades v1rre~al~, don José de
Escandón inicia la realización de un vasto plan de colo~~1on, a pe~a~ ~e
que con anterioridad ya se habían logrado algunos estableclIDlentos, con 1mcral

carácter de misione~; como 1;fidalgo, que había pertenecido jurisdiccionalm~nte al Nuevo Remo de Leon, y las de los frailes potosinos de Tula, Palmillas y Jaumave; más la del actual Bustamante, que se debió a descubrimientos mineros.

Se con~en con ~astante detalle los principios del desarrollo geográfico de
las fundac:on~s _debidas al plan de colonización del Nuevo Santander (como
s~ l~ llam~ ongmalme~te ~ la nueva jurisdicción), gracias a un Informe que
rmd1ó el inspector Jose Tienda de Cuervo al Virrey, en 1757; advirtiendo
d~s~e luego que en su régimen interior quedó supeditado a una organización
militar y eclesiástica.
Notamos, ade~2s'. que no obstante que la delimitación del territorio presenta las caractensticas de una provincia marítima, debido a la prolongada
costa que forma el Golfo de México, la explotación de sus recursos naturales
rn ese sentido fue prácticamente nula.
A l~ fundaciones de las diversas villas y la ciudad de Horcasitas (el único
pob!amiento con esta categoría y que, excepcionalmente, la disminuyó con
el tiempo hasta decrecer a villa) , sobreviene la influencia de familias de colo~os, aun~~~ _no se signifique por un índice notable, pero que obligan una
pnmera d1v1S1on de las propiedades territoriales.
Sin embargo, un poco más tarde, acatando una orden del rey de España,
fechada el 29 de marzo de 1763, se inicia una serie de reformas en !a administració~ interior de la Colonia; algunas de las cuales tendrían importantes
repercusiones en su desarrollo, como el repartimiento de los terrenos de cada
una de las demarcaciones señabdas a los pueblos establecidos y la disposición
para que se cambiaran de lugar las villas expuestas a las inundaciones• así
como la de que se realizaran algunas fundaciones más.
'
El resultado final de la segunda de las disposiciones citadas fue que algunas villas, como la actual Xicoténcatl, Burgos y Reinosa, se reestablecieran
en otros sitios, con una mejor irrigación natural para sus labores.
De algunos aspectos que guardaba la colonia del Nuevo Santander en las
postrimerías del siglo XVIII, con relación a su población y a su economía.
habla elocuentemente un Informe que rinde a las altas autoridades reales y
virreinales, el teniente coronel Félix María Calleja -más tarde enconado
enemigo de la Independenr.ia, y que hasta llegó a ostentar el cargo de virrey
de la Nueva España-. El Informe está fechado en 1795.
Como dato de singular interés, por tratarse de una particularidad geográfica de gran trascendencia para etapas muy posteriores, transcribimos uno de
los párrafos del escrito de Calleja:

197
196

�"Al este de la villa de Presas (Aldama), entre ella y el mar, hay un mineral
de un líquido betún, muy ,;emejante a la brea, en color, consistencia y uso,
llamado aquí chapopote, que corre en abundancia hasta la inmediata laguna,
coagulándose en el camino en la Ilillma forma que las marquetas de pez y
volviéndose a liquidar cuantas veces se la pone al sol o aplica calor artificial.
De él se sirven con buen efecto en lugar de brea, tanto para las embarcaciones como para evitar el hierro sea corroido".
Así, ya para los últimos años del régimen colonial, las autoridades del
virreinato se fueron preocupando más y mejor por una más cabal subdivisión
geográfico política de los dominios novohispanos. Sobre el tema, Edmundo
O'Gorman ha publicado un interesante estudio denominado Historia de las
Divisiones Territoriales de México. De éste, nos interesa particularmente la
creación de la Comandancia de las Provincias Internas ( o de Tierra Adentro), creación que tuvo lugar en 1769. Quedaron bajo la sujeción del Comandante, las provincias de Sinaloa, Sonora, California, Nueva Vizcaya,
Coahuila, Texas y Nuevo México, designándose como capital de la Comandancia al pueblo de Arizpe, situado en la provincia de Sonora.
En 1785 se agregaron al territorio de las Provincias Internas el Nuevo Reino de León y la colonia del Nuevo Santander; dividiéndose la jefatura en
tres comandancias.
Dos años después sobrevinieron nuevos cambios subdivisionales, designándose independientes las Provincias Internas de Occidente y las de Oriente;
integrándose esta última por las provincias de Coahuila, Texas, Nuevo León
y Santander, más los distritos de Parras y Saltillo, que hasta entonces seguían jurisdiccionados a la Nu~va Vizcaya.
Con alternancia entre esta última subdivisión territorial y la estructuración
primitiva -siempre con el carácter de Comandancia Militar-, incluyendo
ligeras variantes en cada caso, hasta 1804, ya en las postrimerías del régimen
colonial, se restituyeron nuevamente las Provincias Internas de Oriente y de
Occidente, ambas dependientes del gobierno virreinal.
Y, aunque desde 1786 se había expedido la Real Ordenanza para el establecimiento e instrucci6n de intendentes de ejército y provinrias en el Reino
de la Nueva España, debida a Carlos III, en realidad en la nueva estructuración por Intendencias no se incluyeron las Provincias Int('.mas; anotando
el mismo O'Gorman en el trabajo que hemos venido consultando que, a la
hora de la Consumación de la Independencia, la Colonia est3ba fraccionada
en dos grandes divisiones: la primera constituida por las dos Provincias Internas y la segunda, por doce Intendencias y tres Gobiernos; sin perjuicio de
que, en el caso de nuestra Región se siguiesen considerando también las ad-

198

mini~traciones civiles de cada provincia a cargo de respectivos Gobiernos. es
decrr, el del Nuevo Reino de León, el de la colonia del Nuevo Santander
los de las dos provincias de Coahuila y Texas.
Y
. Los azares de la vida independiente de nuestro país, acw:arán características no sólo en la morfología geográfico•tem'ton'al , smo
.
aun en la geografía
h
l umana propiamente dicha. Pero como esto ser1'a tema que rebasaría los
~mites del que nos hemos propuesto, lo dejaremos pues en puntos suspensivos, en espera de un tratamiento más erudito y de mucha mejor calidad.

FUENTES DE INFORMACION:
ALESSIO ROBLES, Vito. C oahu,·¡a Y T exas en la Epoca Colonial; Edit. Cultura,· México, 1938.
CA';:EJA, Félix. Informa sobre la Colonia del Nuevo Santander y el Nue
R . d
eón (1795); J. Porrúa e Hijos, Sucs.; México, 1949
vo eino e
DÁVILA
, (Dr. ) · "El C ap. Alberto del. Canto (Su Vida y su Obra)"
b AGUIRRE
H ' J.' de Jesus
pu • en umanitas, No. 18; Ed. de la U .A.N.L.; Edit. Jus, México, 1978.
DfAz DEL CASTILLO
. de la Conquista
. de la Nueva España• Edit Espasa
.
, Berna]· Hºu t oria
eª Ipe M exicana; México, 1950.
'
·
FERNÁNDEZ DE ]AUREOU! y URRUTIA J
h A
'
· ·
México (1735-1740); Ed. de Maicoim ::p L nton;. D~scrd1ption o/ Nuevo León,
School of the I TES M . M
. ean y ugemo el Hoyo; The Summer
· · • • ., onterrey, 1964.
GARz~ T_REVINO, C'iro R . de la. Historia de Tamaulipas Anales y Efemé "d . (sm
· p1'e
Ed1tcnal), 1946.
'
r1 es,
#

HoYo, Eugenio del. Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). v 15 ¡
II·
PuLs del I.T.E.S.M. (Serie Historia No. 13); Talleres de Im
• '
·A . y
'
5
terrey, 1972.
presione~, . ., Mon-

º

JIMÉNEZ
, R u1z, A. Hºistor1a
. de México, Una Síntesis- Eds del
I t NMORENO
d Ánw . y GARCIA
_ns • ac. e
tropología e Historia (Serie Historia, VII); México, 1962. ·
LEON, Alonso de; CHAPA, Juan Bautista y SÁNCHEZ DE ZAMORA Femando If' t •
;e bNuevo Le~n con noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Tex~s ,, Nuevo. M~x:;::.
u_ del Gob1~0 del Estado y de la Univ. de N. L. (Biblioteca ,de N L N0 l),
Ed1t. Jus; MéXIco, 1961.
· ·,
,
LE;:~. G;r;d~':ál?tnesis¿ Evol~ción de los Asentamientos Humanos del Noreste;
México". e
ISIS y
pectatlvas. de la Estructura Urbanística del Noreste de
, Pub. por la U.A.N.L.; Ed1t. Alfonso Reyes; Monterrey, 1976.
MEADPE, J?aquín.. Historia de Valles (Monografia de la Huasteca Potosina) · San L ·
otos1; México, 1970.
,
UlS
O'MGoéR:-rAN, Edmundo. Historia de las Divisiones TeTTitoriales de Mbico. Edit Porrúa ·
XICO, 1966.
.
'
.
,

Perspectivas
de la Historiografía Contempordnea; Recopilaci6n de Ciro F.S. Cardoso
H
Y éctor Pérez Bignoli; Colecc. Sep-Setentas, No. 280; México, 1976.

199

�la Historia Antigua de Coahuila y Texas; Edit.
PORTILLO, Esteban L. ~punts ..~~r~olfo de México"; $altillo (sin fecha).
por Amado Prado; Tip. e
•
XV¡ X VJI ·
REYES Candelario. Apuntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos
y
,
Tall~res Gráficos Laguna; México, 1944·
. , .
. ¡ resora Bachi. (Lle)· · Nuevo León' Apuntes Histoncos; (8a. Ed.) - mp
RoEL, sanhago
1958
ller, S. A.; Monterrey,
·
.
·
. Talleres Lino•Pablo. Génesis J' Fundación
de
la villa de Linares,
$ALCE LU&lt;REOONDO,
, .
1964
.
áficos "Fray Junípero Serra"; Mexico,
.
. .
. FS
npogr
.
.
.
D O ráfica. Recopilac16n de C1ro · ·
Tendencias Actuales de la H_istor'.a SCoclial y S ~; tg ntas 'No. 278; México, 1976.
Cardoso y Héctor Pérez Bignoh; o ecc. ep e e
'
,
do General de las Fundaciones hechas por don José de
TIENDA DE CUERVO, Jose. Esta
d
C sta del Seno Mexicano; Tomos I
E ndón en la Colonia del Nuevo Santan er,
sea
.
d
1
N
c·'n·
México
1929.
'
. d M, . . Edit
Y 11. Pubs. del Archivo Gra1. e a a 10 '
'
eXIco'
.
ToussAINT,
Manuel. La Conquista de Pánuco; Ed . de El Colegio e
1948
Stylo; México,
·
· del Estado de TaZoRRILLA LEDEZMA, Eliseo. P~no~ama de la Geograf~; Económica
maulipas; Sists. y Servs. Tecmcos; Monterrey, 19 .

BIOGRAFIA DEL DR. JESUS MA. GONZALEZ FLORES

º.

Da. HEaNÁN SAUNAS CANTÚ
Pionero de la cirugía astlptica en
Monterrey, y de la cirugía vascular en la América Latina.

PREAMBULO
Dos GRANDES DESCUBRIMIENTOS científicos marcaron un nuevo camino :i la
cirugía mundial en el pasado siglo: el uso del éter como anestésico en 1846,
por el Dr. Morton, que desapareció el dolor en los quirófanos, y el establecimiento de la antisepsia química en 1865 por el Dr. Lister, que disminuyó
las infecciones postoperatorias.
Más tarde, hubo un gran refuerzo en estas conquistas, al emplear el Dr.
Bergman la autoclave en 1890, para conseguir una asepsia total en instrumental médico y material quirúrgico.
Estos adelantos de la medicina universal fueron traídos a México en 1878
por el Dr. Ricardo Vertiz, y a Monterrey, por el Dr. Jesú~ Ma. González
Flores en 1896, distinguido médico regiomontano, cuya semblanza damos a
conocer a continuación.
EL DR. D. ]Esús MA. GoNzÁLEZ FLORES nac10 en Monterrey, N.l.., el 17
de octubre del año de 1857, en una vieja casona de la actual calle de Morelos
de nuestra ciudad, siendo sus padres D. Apolinar González y doña Bárbara
Flores de González.
Efectuó sus estudios elementales en la escuela primaria particular del Profr.
D. Félix Galván y los cursos de secundaria y preparatoria, en el p1fstigiado
Colegio Civil del Estado, donde obtuvo en 1871 el primer prem;,) correspondiente a la clase de dibujo.

'·
200

Ingresó a la escuela de medicina de Monterrey en el año de 1874, cuando
contaba con 17 años de edad, obteniendo el segundo premio del p11mer año

201

�. ad s en 1875 documentos firmadl)S por el
de medicina en los ~u~dt~r;ni~r ºJosé Eleut~rio González Mendoza.
director, entonces el molvt a .e
.
desde los 11 añJS había
tanos eran escasos, pues
Como sus recursos mone_
h
se ayudaba en sus gastos dando
.
dre pilar de su ogar,
fallecido su senor pa '
1 • d 1877 cuando cursaba su ter.b .
1 estudiantes En e ano e
'
clases de di UJO a os
.
f
al eJ·ército prestando sus
. al ingresó como en ermero
'
b
f
cer año de pro esion ,
h . militar que por esos :1ños esta a
1
. .
d
de
cabo
en
el
ospita
,
.
O
1
servicios con e gra
, blica de la llamada colonia Insituado en la esquina suroeste de la p 1aza pu

dependencia.
d",
madre a quien ~1 mismo
·
• per 10 a su
,
Desafortunadamente est~ rrusm~dando
'd"cos pero aunque mucho le en.
t
s úlnmos cm a os me i '
, •
dio amorosamen e su
. . to no quebraht6 su ammo Y
.,
,
ste luctuoso acontec1ID1en '
. f
tristec10 su corazon e
. 1 El 22 de marzo de 1878, siendo Je e
. . , d la te n su carrera profesiona .
d
s1gmo a e n e
, .
Treviño le ascendi6 al grado e sarmilitar de la zona el Gral. D. Jerorumo
'
gento de enfermeros.
, d
, dico cirujano en la e~cuela de
El 30 de agosto de 1880 se ~~duo ~di~e Dr D Juan de Dios Treviño,
.
1 restig1ado me co
· ·
medicina siendo d irector e p
b
d d 1 Estado el Lic. D. Viviano L.
Y teniendo 23 años de edad. Era go emal or e . , Pu'b,l1"ca D Julio Olvera.
. d l c
· de nstrucc1on
, ·
Villarreal, y secretano e on~Jº.
v·11 eal Juan R. Villarreal, Vidal
•
t han C1pnano 1 arr '
Entre sus campaneros es a •
dm d Hiclanan y Le6n Buentello, que
I
· Saldana E un °
de la Garza, gnac10 .
'
d"ll de sus tiempos juveniles, comv
1 l' .ca y Jacarandosa pan 1 a
d
formaban a c as_1 .
•
tudiantiles de nuestra facultad, guar antodos la hemos v1vtdo en los anos
al nos alimentamos cuando el camino
do siempre un grato recuerdo de cu
11
la penumbra del ocaso.
'd'
.
ega a
b d administrador del cuerpo me ico miEl 18 de julio de 1881 es nom ,r~ o c· .
por el entonces presidente
1
d de Mayor Medico iru1ano,
litar, con e gra o
'l
A 1 s pocos meses, se le ordena trasde la república D. Manuel Gonza
to del hospital militar de esa ciuladarse a San Luis Potosí, como su ireMcor.
Gral D Francisco Naranjo,
• d e Guerra
• ·
~ad, firmando el secretano
, y arma'
. .
•¿
atriota nuevoleones.
.
mu/ d1stingu1 o p
e el 9 de enero de 1882, adscrito a1
Un año después regresa a Monte7 ~obles Linares, y aprovech6 su estan160. batall6n comandado por el Gr~ ..
·omontana Paula Vela, de cuyo
cia para contraer nupcias con la senonta reg1
'

ts

~¿·

matrimonio hubo tres hijos.
. d des entre ellas Saltillo,
, d
Ttares se va a otras cm a '
.
Cumpliendo or enes m1 i
. E 1
p"tal es desianado secretano
al
.
MéXIco
n
a
ca
i
º
León, Querétaro, Guad ªJ~ra y . .
. t d a'tico de la misma en las asig, ·
'd1co m1htar Y ca e r
1
de la escuela practica me
. 1',
, reo sífilis y encargado de an'1ru'ca
interna,
bacteno
og1a,
vene
'
naturas de Cl
202

fiteotrn anatómico, la biblioteca, el departamento de historia y de la vacunc1
contra la viruela. En la escuela nacional de medicina, de la universidad de
México, es nombrado ayudante de la cátedra de fisiología.
Vuelve a su ciudad natal el 29 de junio de 1892 como subdirector del hospital militar de Monterrey. Al pasar dos años, el 19 de mayo de 1894, pide una
licencia al ejército para hacerse cargo de la direcci6n del hospital civil "Gonzalitos", nombrado por el gobernador D. Bernardo Reyes, teniendo ahora como hogar el edificio del hospital, en cuyo segundo piso residía el médico director y su familia, dedicándose día y noche al noble servicio de curar a lo~
enfermos que acudían a sus puertas solicitando alivio a sus males.

Desafortunadamente falleció su esposa, quedando envuelto en la tristeza de
su soledad y sus hijos en la orfandad. Pasaron algunos años para decidirse
rehacer su hogar, y el 17 de septiembre de 1899 contrae matrimonio con la
virtuosa señorita Cesárea Mendoza, hija del Corl. D. Ignacio Mendoza, dan1a
culta y abnegada, muy conocida en el ambiente artístico de Monterrey, porque por muchos años dio clases de bel) canto a j6venes regiomontanos, que
más tarde brillaron exitosamente en los mejores teatros de la ópera y de la
buena música. De este nuevo matrimonio nacieron cuatro hijos.
Durante los años que fue director del hospital civil, el Dr. González Flores
se preocup6 por colocarlo entre los mejores de la nación, y a la altura del
progreso de la ciencia médica mundial. Para ello solicitó ayuda oficial y
particular, obteniendo amplio respaldo, y el mes de diciembre de 1896, instaló la primera autoclave, marca Chamberland, traída directamente de Europa, pudiendo tenerse así material quirúrgico aséptico, consiguiendo mejores
resultados postoperatorios en los enfermos intervenidos quirúrgicamente, va
que no se contaban por esos años con el auxilio de los antibi6ticos ni de las
sulfas como antimicrobianos.
El mes de octubre de este año colocó en el quirófano un candil de tres focos incandescentes, que costaron $ 18.50, para iluminar mejor la sala de operaciones, sustituyendo a las viejas lámparas de petr61eo.
Instaló un tinaco de zinc y madera para disponer de agua entubada y tener
lavabos en la sala de operaciones, donde los cirujanos pudieran asearse correctamente sus manos. Orden6 la compra de nuevo instrumental quirúrgico
así como un aparato de electrolisis, última palabra en esos años para curar
las estrecheces uretrales. El ingeniero Emilio Dyzterud le adapt6 un transformador eléctrico para que funcionara mejor.
Trajo de Europa un juego de discos de marfil decalcificados, que llegaron
al hospital el 16 de marzo de 1898, usados en las operaciones de intestino como moderno sistema operatorio.
203

�.
b'
de la cirugía el 12 de junio de 1937,
Por estas notables meJoras en '.en e· . os l; declaró " ... el iniciador
1 s·ndicato Nuevoleonés de Médicos iruJan '
.
e i
. ,
, tica en Monterrey ... " dándole un pergammo
y pionero ~e la cu:ugia asep
del residente, Dr. Porfirio Martínez.
en reremoma especial, de manos
p
.
, .
irúr ·co ratuito
gi g
El 26 d . li de 1898 inauguró un consultono médico qu
e JU o
. . d'iano
· d e 4 a 6 de la
.
al hospital con serv1c10
para enfermos pobres 1unt~
1 ' s ecial para internar enfermos menF d , t mismo ano una sa a e p
tarde. un o es e
d
E 'sto Sepúlveda y Mestre, con
b
de los octores van
tale~, que esta a a. ca~go
b .,
1897 un gabinete de análisis clínicos bacara pens1omstas. A no en
.
..
un anexo P
h ,
también los estudios oficia1es
teriológicos y de histología, donde_ se_ ac1an
.
n-o hizo un convenio
b'd El 4 de Jumo de este mismo a '
sobre alimentos y be i as. .
Golfo Mr. Morrison, para que fuesen atencon el gerente del ferrocarnl ~e\
di~nte un pago monetario determinado.
didos los enfermos en el hosp1ta me
be 1
el 30 de abril
. 1
l
·entes tu rcu osos Y
Se instaló una sala especia para ~s pac'. 'b' que estuvo a cargo de los
b
l r·mer laboratorio antirra ico
de 1896 se a re e. p i
• . Mi el S Villarreal, tratando a los primeros
doctores D. Edelmiro Rangel y
_gu
17 de abril de 1899, en total de
enfermos mordidos por perros rabiosos e
1
ntre ellos cuatro niños, que todos se sa varon.
once personas, e
, Ma González Flores, realiza en MonEl 14 de febrero de 1895, el Dr. Jesus
. , 't
ando aún la cirugía no
.
·,
rdiovascular con exi 0, cu
·
terrey la primera operac1on ca
f .
es los grupos sanguíneos fueron
T1O de las trans us1ones, pu
1
contaba con e amo
.
. h b'a los medios terapéuticos
.
rt
en
1900
por el Dr. Landstemer,
d escub1e os
'b', m
. a i
antibacterianos como las sulfas y los anti ~oticos. 1
dicina nuevoleonesa,
d
d d ese memorable día para a me
La fría ma ruga a e
.
.
1 de 29 años con profundas
al d
ergenc1a un Joma ero
'
se presentó en la s a ~ em 1
11
d 1 cráneo de la cual manaba proheridas en la parte izquierda de cue ody el D Go'nzález Flores examinó
gia Llama o e
r.
'
1 h
fusamente morta emorra .
. ó
con urgencia para salvarle
.
.
ente al paciente y dP.termm operar
mmuc10sam

i

la vida.
.
, ue estaban seccionadas por arma punEn la mesa de operaciones obse~o q
1
f' cial y la auricular posd I arteria tempora super 1
zocortante, las ramas e a
' 'd
tema y determinó ligar ésta
. d
. ntes de la carotl a ex
'
terior izqmer as, proveme
.
enazaba la vida del herido.
, ltima para suspender la hemorragia que am
d
.or y
u
d
un estudiante de medicina de gra o supen '
Tenía como ayu ante a
.
. utilizó el cloroformo. como
.
1 D Benigno R. Dav1s, qwen
l
como anestesista a
r.
.
y a cada momento e
.
dante estaba muy nervioso
.
l
gas anestésico. E Joven ayu
aya a ligar la carótida mál . "
cuidado maestro, no v
decía al D r. G onz ez. · · ·
. .
. "
Mira la carótida externa
,,
1
1 contestaba el ciruJano · · · ·
'
.
'b
terna. . . ' a o cua
.
.
a dirección oblícua hacia am a y
tiene seis colaterales y la mterna sigue un

204

opuesta a la primera . .. ", mientras con sus ágiles dedos ligaba y suturaba
con destreza los tejidos abiertos de las heridas. Todo salió bien. La operación fue un éxito. Once días después el jornalero se dio de alta por curación
del hospital y listo para reanudar su trabajo, abandonando la clínica la mañana del 25 de febrero de 1895.
.En el trabajo académico del Dr. D. Raúl Delgado y Garnica, titulado "Estudio histórico de la hemostasia quirúrgica en México", publicado en la revista científica ''Revista de medicina y ciencias afines", el 30 de enero de
1960, en México, D. F., escribe textualmente: " ... Dr. Jesús Ma. González
Flores, Hospital "González" de Monterrey, N.L. El 14 de febrero de 1895 operó a un jornalero con una hemorragia secundaria por herida con instrumento punzo cortante que seccionó en su origen las arterias temporal superficial
y auricular posterior, ligando con éxito este cirujano la carótida externa. Es
la primera operación de esta naturaleza exitosa en la América Latina. Crónica Médica Mexicana. Año 1898. Púginas 125-128 ... "
Otra operación difícil realizada por el Dr. González Flores, fue ejecutada
el 6 de marlo de 1897, en una mujer de edad avanzada, originaria de Bustamante, N.L.. con una gran tumoración de la parótica izquierda, y con
insuficiencia cardiaca congestiva.
El médico internista, Dr. D. Pedro Noriega opinaba que ~ra delicado el
estado de la paciente para sujetarse a la operación. La sala de operaciones se
llenó de estudiantes de medicina para presenciarla. El ayudante quirúrgico
fue el Dr. Edelmiro Rangcl. El Dr. Gonzálcz, con maestría y habilidad técni&lt;:a extirpó el tumor de casi kilo y medio y salvó la vida de la enferma. Este
raso fue publicado en la "Crónica Médica Mexicana'' y en la "Escuela de
Medicina", } más tarde se reprodujo en la "Antropología y Ginecología",
ele París, el mes de febrero de 1909.
Otro caso notable fue una apendicectomía en una mujer que presentaba
un embarazo de seis meses, síndrome apenas recientemente descrito por el
anatomopatólo~o Dr. Fritz de la escuela de Harvard, separándolo de la peritiflitis en el año de 1887.
El Dr. Jesús Ma. González Flores realizó 151 operaciones quirúrgicas en el
hospital civil, entre el primero de septiembre de 1895 al 3 l de mayo de 1899,
según lo hemos visto en el libro de operaciones del quirófano, encontrado en
el archivo del Estado.
Aunque eran de diferente magnitud, sólo tuvo un promedio del 4 % de
mortalidad, pues sólo fallecieron siete. En la cirugía mundial de esos años,
había un promedio de mortalidad del 25%, que subía al 90% en tiempos de
guerra. Como anestesista aparece el Dr. D. Benigno R. Davis, usando el do-

205

�roformo, a quien consideramos como el primer anestesis~ que tuvo Mon~rrey. Sus ayudantes quirúrgicos fueron el Dr. Edelmiro R~ngel, Meles10
A. Martínez, Jesús Garnica, Miguel F. Villarreal, y los estudiantes, ~e m_edicina por esos años, Encamaci6n Brondo Wite, años después ~agníf1co historiador de la medicina de Nuevo León y de Chihuahua; Andres B. Marroquín, Juan E. Leal, Donaciano Zambrano, Herme~egildo Chapa, Juan F.
Rodríguez, Alberto Siller, José Morales y Alfonso Perez. .
. . "
.
El Dr. Jesús Ma. González Flores fue director del hospital civil Gonzalitos", por espacio de 22 años, en diferentes periodos ~bernamen~!~s y c~n
ciclos de separación obligado por las circunstancias políticas que v1v10 el pais.
En el año de 1909 dejó la dirección del hospital civil para hacerse cargo
de la subdirección del hospital militar de la séptima zona militar. En 1915
regresa al hospital civil nombrado por el Gral. Francisco Villa, siendo gobernador de Nuevo León, el Gral. Raúl Madero. Fu~ rat~icado en su puesto
por el Gral. y Lic. Pablo de la Garza, gobernador mtenno.
A este gobernante fue a quien el Dr. González Flores le prop~ la crea., de la primera escuela de enfermería, proposición que rec1b16 todo el
c1on
I d'f ·
apoyo oficial, y abrió sus puertas el 8 de octubre de 1915, dentro de e 1 1c10
del hospital, siendo a su vez director.
Para dicha escuela escribió algunas folletos, como "Nocio~~ de an~tomía ,Y
fisiología", "Curaciones y vendajes". En la escuela de med1cma tema la catedra de Clínica Médico Quirúrgica.
El Gral. Porfirio G. González en 1920 le nombra nuevamente director;
D. Jer6nimo Siller hace lo mismo en 1926, y en este año l_a escue~a de, enfermería pas6 a depender de la escuela de medicina. El Lic.'. Aaron Saenz le
designa director en 1927 y el Ing. Plutarco Ellas Calles, h1JO, le nombra en

1929.
El 2 de diciembre de 1928, el Dr. González lanza el p~er proyect~ par_a
hacer un nuevo edificio para el hospital civil, ya que el existente era msuhciente, pues databa del año de 1860, y la población de Monterrey había crecido enormemente.
E n su escn'to d'1ce.. " . .. con frecuencia se elogian nuestras montañas, la
pujanza fabril la hospitalidad norteña, y ahora podríamos elogiar a Monterrey por su :delanto científico en un nuevo hospital, donde el enfermo tenga
feliz alojamiento ... "
Para honrar los tantos méritos del Dr. González Flores, se organizó una
velada literario musical en los salones del Círculo M:r~antil, . el. día 12 de
junio de 1937, donde el Sindicato Nuevoleonés de Med1cos Ciru1anos, c~yo
secretario general era el Dr. Porfirio Martínez, hace entrega de un pergammo

206

como iniciador de la cirugía aséptica en Monterrey, y le nombra su socio honorario.
La escuela de enfermería, al cumplir 25 años de fundada, le entreg6 una
medalla alusiva como su fundador, en festival efectuado el año de 1940. El
Colegio "Justo Sierra", le otorgó la presea "Estrella de Acero", por sus servicios a Nuevo Le6n. La Sociedad médica "Pedro Escobedo" de México le
nombra socio correspondiente en 1897. La Asociaci6n Médica Mexicana' le
ncmbra socio correspondiente en 1921. La "Unión de Caldereros Mexicanos",
le da un diploma por sus servicioa a b obmos.
La Universidad de Nuevo León en el año de 1933 le nombra "Doctor Honoris Causa". El 17 de octubre de 1895 se form6 en el hospital civil la sociedad "Asociaci6n Médico Literaria", quien le nombró su presidente, y como secretario el Dr. Benigno Davis.

FACETAS CARACTERfSTICAS DE SU PERSONALIDAD
Una de sus principales características de su personalidad fue la disciplina
y el orden que imprimió a su vida de médico, siendo su lema: " ... cada cosa
en su lugar y un lugar para cada cosa ... ", así como " ... no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy .. . ", y finalmente: " ... no estorba el que se
va ni hace falta el que se queda ... ".
Sin embargo, dentro de su recio carácter profesional yacía un corazón
tierno, cuya bondad derramaba sin límites con sus pacientes y con sus alumnos, que le dieron la recompensa del consuelo en sus horas tristes y sus momentos amargos.
En cierta ocasión, una inesperada enfermedad lo postró en cama por varias
semanas, que para un hombre de su dinamismo le causaba no poca desesperación. Gran alegría le brindaron un grupo de enfermeras que fueron sus discípulas cuando fueron a visitarle a su domicilio, llevándole una modesta suma de dinero que habían reunido entre sus compañeras, con el afán de
ayudarle en algo a resolver sus problemas. El Dr. González Flores no pudo
contener sus lágrimas, que involuntariamente rodaron profunsamente por sus
mejillas al sentir el impacto de la gratitud humana, el más preciado valor ce
los nobles corazones.
A pesar de tan activa y atinada vida profesional, no hizo fortuna en su larga carrera. Parecía cumplirse en él el postulado bíblico que dice: " ... no será
de los sabios la riqueza, pero de ellos será la inmortalidad ... " No pocas veces
pasó apuros monetarios para sostener a su familia. Como director del hospital

207

�lo más que llegó a ganar eran $ 250.00 mensuales, según vemos en los informes oficiales del año de 1926. Pero más sufría cuando dejaba el hospital
civil para reintegrarse al ejército, pues siempre le tardaban el pago de sus
emolumentos por trámites burocráticos. La mayoría de sus pacientes eran
pobres. Su vida era agitada y agotadora. Una aciaga mañana llegó a su
hogar muy cansado y triste. Su esposa salió a recibirle notando que no traía
su reloj. Cuando le preguntó la causa, el Dr. González le contestó con quebrada voz: " . . . tuve que empeñarlo para poder salvar nuestros gastos ordinarios . .. ,,

Sin embargo, le gustaba vestir con elegancia y pulcritud. Cuando el presidente D. Porfirio Díaz visitó Monterrey, el casino organizó un fastuoso baile
en su honor, al cual fue invitado el Dr. Jesús Ma. González. El traje de etiqueta era de rigor, pero ademá~ alquiló la mejor "Victoria" del sitio de coches de D. Juan Treviño que estaba por la plaza "Hidalgo", dotado de los
más briosos caballos. Cuando llegó a las puertas del casino, la comisión de
recepción corrió a recibirle, creyendo que en aquél elegante carruaje iba el
mismo D. Porfirio. Una sonora carcajada soltaron al ver que era su gran
amigo, el Dr. González Flores, quien les había deslumbrado con su personalidad distinguida.
Su vigor físico y mental le acompañó hasta lo más alejado de su longevo
existir. Acostumbraba pasear en un saleroso caballo alazán todas las mañanas por los alrededores de la ciudad. Era frugal en su alimentación. Su desayuno era una taza de chocolate con un mollete de huevo de aquellos tiempos. Su comida y su cena eran sencillas, conservando por ello su cuerpo delgado y ágil, sin problemas de obesidad y colesterol.
Aún a los 86 años de edad ejercía su profesión de médico con dinamismo,
pareciendo que el brillo alegre de sus ojos cafés y la piel apiñonada de su
rostro, no cedían a l paso inefable del tiempo. Algunos de sus mejores amigos
y exalumnos, creyeron justo solicitar al gobierno del Estado una merecida
pensión como jubilación, ya que no existía la protección del seguro social.
Algunos destacados periodistas de Monterrey hicieron eco a tan necesaria
protección económica para el Dr. González Flores, y con su atinada pluma
escribieron en sus diarios respectivos comentarios alusivos.
El inteligente Pedro Reyes Velázquez publicó en su columna "Sopa de G.
tras", del periódico "El Norte", el mes de septiembre del año de 1944, lo siguiente: " ... Hay en Monterrey dos sindicatos médicos, uno blanco y otro
rojo, que si bien en cuestión de ideologías son opuestos, en cuestión de dinero están _muy de acuerdo, pues todos cobran $ 15.00 por consulta.
Deberían hacer a un lado sus diferencias y juntos pedir al gobierno estatal un fondo de jubilación para el Dr. Jesús Ma. González Flores, que ha

208

llegado a la ancianidad sin más patrimonio que su viril d . . , d
.
su p f · ,
ecmon e e1ercer
ro es1on para ganar el diario pan de su hogar
Sólo en un país como l
·
.
. .
. e nuestro puede verse que el gobierno dé buenas
pensiones oficiales a las cmco o seis concubinas que fueron d v·11
b·
1
e 1 a, y en carn10, a un va or h_uma~o~ que entregó toda su vida al servicio de los enfermos
pobres y al hospital civil, tiene que soportar la incertidumb d
mod t
· •,
,
re e una muy
es a posic1on economica al final de su existencia.
El Dr. González está por encima de los honores hum
.
ma 'f
¡
anos, Y vive en esa
gm ica a tura a donde sólo llegan los hombres limpios de corazón ... "
El c~lumnista Blanco, en su sección "Afinando la puntería" del d'a
. "El
1
Porvemr", escribe :
'
no
. " ... El Dr._ Jesús Ma. González Flores, que ha servido a muchas enerac10:~s de reg1~~ont~os, y por más de veintidós años al hospital civiT como
s~ irector medico, tiene derecho a un descanso en la larga b
y
tiempo que I b'
rega. a es
e go ierno constituya una jubilación suficiente el
d
1
obr d
· •
h
, e acuer o a a
a
e
serv1c10
que
a
prestado
a
la
humanidad
el
¡·
• d
,
o iente, pues mostrar gratttu. , es la mas noble de las manifestaciones del ser humano.

1 Si_del D~., González Flores no merece su jubilación, nosotros no merecemos
a v1 a ...
Un grupo de médicos se reúne en marzo de 1945 a la . . . t' h ch
el D F
•
· ,
m1c1a 1va e a por
. r. ranc1~co J. Peña, estando presentes el Dr. Angel Martínez Villarreal
Enrique
L1vas, Eduardo Aguirre Pequeño, Francisco Vela González, Dan~
te ,~ecam~1 ~ el Dr. Apolonio Vallejo, este último secretario del sindicato de
me icos c1ruJanos, con el fin de visitar al gobernador del Estado L' A
B d ¡ G
, ic. rturo
; e a arza, para solicitarle la jubilación para el Dr. D. Jesús Ma G •
zález Flores.
• on

?·.

Co~ fecha 19 de_ ~arzo de 1945, el Lic. de la Garza envía un oficio al Dr
Gonzalez Flores, d1c1endole:
" ... Considerando su largo eJercic10
· · · profes1onal
• ·
.,
como
una
devoluc1on
a
los
intereses
de
la
colectividad
nue
¡
·
b·
h
vo eonesa, m1 go1erno a acor~ado darle $ 300.00 mensuales, mientras el Congreso Local
resuelva lo relativo a la pensión vitalicia a su favor que está tod ,
,
mite ... "
avia en traLa legislatura ap_r~bó la ~niciativa del gobierno para jubilar al Dr. González Flores, y tamb1en pensionó a otro distinguido médico el D A
•
C ·11
h · .,
,
r. tanas10
arn. .o, que mue o s1rv10 al hospital civil como d;-cto
....., r Y a ¡a escue¡a de
med1cma.
L a prensla co~~nt'o: " ... este noble acto del gobierno de nuestro Estado,
muestra
a a nac10n que
· y que Ja agi-•
.,
, . Monterrey vela por sus b uenos hiJos,
tac1on del momento pohtico, no destruye el sentimiento de agrad eeim1ento
· ·
... "

209

----...1.

�FALLECIMIENTO DEL DR. GONZALEZ FLORES
A las 6:55 de la mañana del día 28 de septiembre de 1947, falleció el Dr.
Jesús Ma. González Flores, faltando un mes para cumplir 90 años de edad,
por " ... agotamiento senil ... ", según vemos en el acta de defunción No.
975 firmada por el Dr. Guillermo Benavides Uribe, de la tercera oficina del
registro civil de Monterrey, estando en su domicilio de la calle Hidalgo No.
489 de nuestra ciudad, después de ejercer su profesión de médico por sesenta y siete años continuos en bien de la sociedad regiomontana.
La capilla luctuosa se instaló en su propio domicilio, donde se hizo presente el gobernador, Lic. Arturo B. de la Garza, haciendo una guardia de
honor; el alcalde, los diputados, representantes de sindicatos, de empresas,
sociedades culturales y científicas, las alumnas de la escuela de enfermería
que él había fundado, a cuyo frente estaba la señ:,ra Antonia Villarreal, los
médicos del hospital civil, los alumnos de la escuela de medicina, sus amigos
y sus apesadumbrados familiares. Todo Monterrey estaba de luto y sentía luto
en su corazón.
La universidad de Nuevo León veló su féretro en su aula magn:i. estando
presentes el Dr. Atanasio Carrillo, decano de los médicos; el Dr. Livas, José
L. Guajardo, Francisco Vela González, Francisco J. Peña, Carlos Cantú y
Cantú y un gran número de médicos y catedráticos.
Sus restos mortales fueron sepultados en el panteón del "Carmen", estando la oración fúnebre a cargo del Dr. Fermín Martínez Villarreal, secretario
del sindicato de médicos cirujanos de Nuevo León, expresando emocionado
lo siguiente:
" ... Ha muerto un verdadero maestro, un médico cuya energía, orden,
método, pulcritud, sabiduría, sinceridad y altruismo, descollaron en forma
preeminente en todas sus actividades profesionales.
Introdujo en el medio científico de Monterrey las nuevas técnicas quirúrgicas del mundo moderno, colocando al hospital civil a la altura de los países
que marcaban el paso en el progreso de la ciencia médica.
Ejerció la cirugía cuando los resultados positivos dependían casi exclusivamente de la habilidad del cirujano; pero más que todo esto, hizo la caridad
a manos llenas, cumpliendo fielmente con su noble apostolado de médico.
Por diez lustros disputó valientemente a la muerte la vida de muchos de
sus enfermos, pero al final, la misma muerte le ganó su propia batalla, arrebatándole su existencia para dejar un vacío en Nuevo León, y en todo México, más dejó escrita una gloriosa página en la historia de la medicina ... "

210

El poeta D. Celedonio Junco de la Ve d d º
al Dr. Jesús Ma. González, titulado "EiªA~ icó ~no de s~s mejores versos
octubre de 1918 dond
ERO , Y publicado el mes ele
,
e expresa:
Extraña contradicción
es la que el acero encierra
e~ la paz como en la guerra
vibra con opuesta acción.
Restaura o es destrucción
goce o pena brinda igual
sirve al bien o sirve al mal
de la vida o de la muerte
más en una y otra vierte
de humana sangre el caudal
Clama la voz del guerrero
sobre la trágica arena:
Humanos miembros cercena
y hiere y mata, mi acero,
Y de la ciencia el austero
gladiador lleva en su faida
o
esta leyenda esculpida:
" • .. el acero entre mis manos
cercena miembros humanos
para proteger la vida ... "
Tú en ejemplar sublime
de pericia y de humildad
a la triste humanidad
de sus angustias redimes
Y hiere Y sangra también
más si tajas a cercén
ahí donde sangre brota,
ante el mal puesto en derrota
surge triunfador el bien
Sobre la vida, que encierra
sombra Y luz, fuerte varón
'
en alto el acero pon
signo de paz en la guerra.

211

�Dilatado fue en la tierra
tu bregar tenaz y rudo
¡ Sigue oponiendo al sañudo
dolor de la humanidad
cuál símbolo de piedad,
la leyenaa de tu escudo .. . "
Como epílogo a esta semblanza del Dr. Jesús Ma. González Flores, justamente llamado el pionero de la asepsia quirúrgica en Monterrey, y de la cirugía vascular en la América Latina, podemos decir, que los verdaderos monumentos que se levantaren a su memoria, no serán los de blanco mármol o
firme granito, sino aquéllas numerosas vidas humanas que se prolongaron en
el tiempo, gracias a sus atinados servicios profesionales, y que fueron libradas
en su época, del dolor, del sufrimiento y de su prematura muerte ...

PSICOLOG1A DE LOS PUEBLOS Y DEL MEXICANO
LIC. ÜENARO SALINAS QUIROGA
Univ. Aut. de Nuevo Le6n

l. ¿En qué consiste la Psicología de los Pueblos?

Da. HERNÁN SALINAS CANTÚ
Agosto de 1980.

~DENTES INFORMATIVAS
Documentos del Hospital Civil de Monterrey. Años 1895-1900, 1928-1915. Archivo
del Estado.
Diarios regiomontanos "EL PORVENIR" y "EL NORTE". Sept. 1947. Monterrey.
Documentos de familia proporcionados por sus hijos.
Dr. Raúl Delgado y Garnica. Monografías Médicas. "Revista de Medicina y Ciencias
Afines". Año 1960. No. 210. México.

Es MUY ANTIGUO el esfuerzo del hombre por crear una psicología colectiva
de los diversos pueblos y naciones. Con ello, se ha tratado de encontrar los
vicios y virtudes específicos de cada país.
Algunos intentos han sido ingeniosos y exagerados, pero en otros se palpa
mayor seriedad científica. De todas maneras, constituye un tema de singular
importancia señalar las relaciones entre los factores sociológicos y culturales
y la idiosincracia de una comunidad.
Al través de estos estudios, se ha tratado de hallar el tipo esencial de personalidad, representado por sus ingredientes fundamentales, que lo distinguen
de otras colectividades. Desde luego, como todas las leyes sociológicas indican
orientaciones o preferencias, más no principios absolutos.
El maestro mexicano Antonio Caso, plantea este problema con toda visión
y acierto: La psicología de los pueblos tiene poderosos amigos y enemigos terribles. Todas las ideas nuevas se hallan en el propio caso, pero el pensamiento profundo ha logrado alcanzar en la literatura científica de nuestro tiempo, valimento y significación. 1
" ¿ Por qué si la psicología individual es posible, no había de serlo una psicología colectiva basada en estas condiciones constantes de la comunidad anímica: lenguaje, religión, arte y costumbres? La personalidad es el dato más
alto del psiquismo individual. También puede serlo de la actividad colectiva."
1 Caso, Antonio. "Sociología Genética y Sistemática". Capítulo X. Demografía. Talleres Gráficos de la N aci6n. México, D.F. ( 192 7) .

212

213

�2. La obra de Baltazar Gracián
Están de acuerdo los sociólogos que la psicología de los pueblos ya barruntada por Nicolás Maquiavelo se inicia en forma clara y definida con el P.
Baltazar Gracián. En efecto, este insigne jesuita español ( 1601-1658) es,
ante todo, un distinguido humanista que se empeñó en conocer a los hombres
y a las naciones "desde dentro", señalando las líneas predominantes de sus
pensamientos y de sus sentimientos. Por eso se le considera como un precursor
de la psicología colectiva comparada.
Su obra principal es "El Criticón", que en sendas ediciones aparl!ció en
los años 1651, 1653-1657. Como buen renacentista, trató de entender al hombre en el escenario social o como él decía: "en el teatro del mundo".
Mejor que nadie señaló la personalidad individual de cada hombre y la
irreductibilidad de cada uno, pero como eminente sociólogo intentó encontrar
lo que une a los hombres, en lo que coinciden, aunque sólo sea en cierto aspecto, mediante un pensamiento concordante de comprensión y simpatía.
En su libro "La Feria de todo el Mundo",2 refiere Gracián. que "según
contaban los antiguos, en la cueva profunda de una de las Islas Afortunadas,
de donde éstas tomaron su nombre, existían alojados los diferentes vicios. Entregó el Señor la llave de la cueva al albedrío humano, para su propia seguridad.
Libres andaban por el mundo todos los bienes, y el hombre vivía con esto
felicísimo; pero la mujer curiosa y ligera, descorrió el cerrojo, ejecutando
antes de pensar, "que la mujer primero ejecuta y después piensa", y apoderándose los males de los pueblos de la Tierra".
"La soberbia como primera en todo lo malo,. cogió la delantera. Topó con
España, primera provincia de la Europa. Parecióla tan de su genio, que se
perpetuó en ella. Allí vive y allí reina con todos sus aliados, la estimación
propia, el desprecio ajeno, el querer mandarlo todo y servir a nadie, hacer
el don Diego y vengo de los godos, el lucir, el campear, el alabarse, el hablar
mucho, alto y hueco, la gravedad, el fausto, el brío con todo su género de
presunción, y todo esto desde el noble hasta el más plebeyo".
En "La Gran Feria del Mundo", "la codicia halla desocupada la Francia y
se apodera de todas sus regiones; el engaño echa raíces en los italianos pe~
chos: y la gula y la embriaguez ocupan la Alemania alta y baja". El acierto
constante del gran pesimista otorga "la infidelidad a Grecia, la barbaridarl
a Turquía, la astucia a Moscovia y la temeridad al Japón".

Por último, afirma el propio pensador español que: "La pereza aún esta
vez llegó tarde y, hallándolo todo embarazado, hubo de pasar a América a
morar entre los indios".

3. La obra de Salvador de Madariaga
~emos_ ha~lado a~te~iormente de la psicología de los pueblos según el criteno del mmmente Jesuita y humanista español P. Baltazar Gracián. Disertaremo~ ~hora so~re Salvador d~ Madariaga, brillante ensayista, literato y diplomatic_~ espanol, a~t?r de diversas obras que acreditan una aguda y sagaz
observac10n y un espmtu profundo y original de investigación.
Este distinguido pensador, en uno de sus libros más conocidos "Ingleses
Fraceses, ~~~añoles; Ensayo de Psicología Colectiva Comparada",s hace u~
hondo anahs1S de la_s características de los habitantes de España, para tratar
d_e e~contrar y explicar sus características especiales. Dada nuestra ascendencia hisp~a, adquiere para nosotros los latinoamericanos, singular interés de
relevancia, lo que se refiera a la Madre Patria, en su confrontación con otros
países.
Después de un minucioso estudio, llega Madariaga a la conclusión de que
la clave ,de cond_u~ta y motor de la acción del inglés, es el "fair play"; para
el frances, le dro1t ; para el español, "el honor".
"_Fair Play" es un término de deporte. Nótese ya este primer punto: sport
acci~n pura, "fair pla}'." design_a la adaptación perfecta del jugador al jueg~
~ons1derado ~n su conJu~,to. Rige las relaciones del jugador con sus companeros de equipo y tamb1en con sus adversarios, sin los cuales no sería complet~ ~~ juego. Aquí se ve aflorar la sabiduría ... Sabiduría, vista de conjunto.
Intmc10n del todo como un solo juego, y de la oposición como una colaboración.
El "f~ir play" exi~e cierta abnegación del individuo ante el equipo y aún
del equipo a~te . e~ Juego. Pero esta abnegación no es anulación. Lejos de
ello, lleva c.l_md1viduo a su rendimiento máximo en un conjunto, perfectamente orgamzado. Esta apreciación intuitiva e instantánea del equilibrio entre el individuo y la colectividad, es la característica del "fair play".
El "fair play" no ~u.ede ~educirse a fórmulas, y se eleva por encima de
todas las reglas, es espmtu vivo. Es exacto; elástico, es exigente; y se adapta
ª,l?s co~:ornos móviles de la vida como el guante a la mano. Como todo espmtu viviente, no se manifiesta más que en acciones concretas . . . es acc10n.
·'

!,ª

3

Cita de Antonio Caso del libro "La Feria de todo el Mundo" de Baltazar Gracián,
mencionada en la nota bibliográfica anterior.
2

Madariaga, Salvador. "Ingleses, Franceses, Españoles. Ensayo de Psicología Colectiva". 2a. Edición. Es pasa-Calpe. Madrid, 193 7.

.215
214

�"Le droit" es una idea. Es la solución que el espíritu calculador ha hallado
al nroblema del equilibrio entre el individuo y la colectividad. "Le droit" es
un; línea geométrica que, en el mapa intelectual, define las frontP.ras de la
libertad de cada cual.
Mientras que el "fair play" se adapta a la acción en cada momento como
un oerfecto empirismo, "le droit" traza a priori un cuadriculado de reglas
a 1~ que la acción ha de adaptarse. No es . .. , como el fair play, simultáneo
con la acción, sino que la precede. . . Y mientras que el "fair play" funde al
sujeto y al objeto en el acto, y activo, no es subj~ti;o ni objetivo por ser lo
uno y lo otro a la vez, "le droit" es fríamente obJehvo, y a las protestas del
ser rebelde a la geometría, opone la infalibilidad de la inteligencia. "le droit"
es inteligencia.
En cambio el sentimiento del honor, propio del español es subjetivo, inefable, incomunicable. El honor es pasión, es patrimonio del alma, es la acción
que se impone a la regla.
Para Madariaga el centro de la gravedad psicológica del pueblo inglés, reside en el cuerpo (voluntad); para el pueblo francés, en la inteligencia; para
el pueblo español, el alma; y que la reacción natural de cada uno de esos
tr s pueblos en la vida es: para el inglés, la acción, para el francés, el pensamic~ tc, para el español, la pasión.
4. Samuel R emos y la Psicología del mexicano

Debe considerarse al esclarecido maestro Dr. Samuel Ramos (1897-1959)
como una de las figuras sobresalientes del moderno pensamiento de México.
Nació en Zitácuaro, pequeño pueblo del Estado de Michoacán.' en 1897,
donde hizo sus estudios primarios y preparatorianos, estos últrrnos en el
r.entenario Colegio Civil de San Nicolás.
Trasladado a la ciudad de México, cursó tres años en la Escuela Médico
Militar, la que abandonó para seguir su vocación magisterial, ingresando desde muy joven a la docencia universitaria.
Pagó su tributo a la naturaleza en la ciudad de México, a la edad de 62
~
f
ando parte principal del Centro de Estudios Filosóficos de nuestra
anos, orm
Fºl f'
L t
d
·
rs·dad
Nacional. Fue Director de la Facultad de 1 oso 1a y e ras e
U
mve 1
,
d "E '
dicho alto Centro de Enseñanza y Profesor en ella, de la catedra e
stetica" y de "Historia de la Filosofía en México".
.
En los cursos de invierno de 1942, fundó la clase de "Historia de la Filosofía en México", He aquí los títulos de sus más importantes obras: "El P~rfil del Hombre y la Cultura en México" ( 1938) "Hacia un nuevo I-Iumams-

mo" (1940); "Historia de la Filosofía en México" (1943) y de su "Filosofía
de la Vida Artística" ( 1950).
Samuel Ramos, fue discípulo distinguido de ese egregio maestro mexicano
que se llamó Antonio Caso. Ramos, desde muy joven, sirvió talentosamente
una cátedra de Filosofía. En prolongada estancia, radicó en Francia e Italia,
donde tuvo frecuente trato con intelectuales y artistas que aprovecharía espléndidamente para ampliar sus horizontes culturales.
Su primer libro que le dio renombre nacional fue "El Perfil del Hombre
y la Cultura en México".' A esta obra le sirve de epígrafe el certero pensamiento de Spengler: "sólo partiendo del alma puede descubrirse la historia
del hombre". Es el precursor de los estudios sobre el mexicano, que en torrente desbordante, vendrán después.
En esta obra, habla de que los mexicanos, hemos estado imitando a otros
pueblos que consideramos más adelantados, sin damos cuenta de que se trata de una simple imitación, no siempre aplicable a nuestro país. Nos hace ver
dramáticamente, como hemos vivido autodenigrándonos, lo que ha creado
entre nosotros un arraigado sentimiento de inferioridad frente a otras culturas. A esta imitación extralógica, sin espíritu crítico, lo llama "el mimetismo
mexicano".
Al exaltado individualismo español le hemos agregado la copia sistemática
de otras culturas. Considera que el positivismo, a pesar de todos sus defectos,
fue un factor de liberación y de progreso para una minoría directora de los
destinos intelectuales y políticos de nuestra nación.
Los españoles que vinieron a México trajeron consigo su cultura de ultramar. Es cierto que hubo el mestizaje, pero de razas, no de culturas, pues al
ponerse en contacto los conquistadores con los indígenas, la cultura de éstos
quedó destruida. "Fue -dice Alfonso Reyes- el choque del jarro con el
caldero. El jarro podría ser muy fino y hermoso, pero era el más quebradizo".
Siempre hemos tenido una cultura europea. Primero por haber sido una
colonia española y después, porque al hacerse independiente el país en el siglo
XIX, la minoría más ilustrada, en su empeño de hacerse culta a la europea,
se aproxima al descastamiento.
De esta actitud mental equivocada ha surgido la "autodenigración mexicana", cuyos efectos en la orientación en nuestra historia, han sido graves.
Esta tendencia cultural europeizante, es responsable de la desestimación de
México por los propios mexicanos.
4

Ramos, Samuel. "El Perfil del Hombre y la Cultura en México". 1975. Obras Completas. Tomo lo.

216
217

�El espíritu del mexicano está alterado por un sentimiento de inferioridad,
que se ha dedicado a imitar lo extranjero, sobre todo lo europeo, por lo cual
tiene una gran fascinación. Ejemplo de este mimetismo o imitación, los hay
en todos los órdenes de cultura, pero los más claros se encuentran en la obra
constitucional mexicana del siglo XIX. Hemos desdoblado nuestra vida en dos
planos separados, uno real y otro ficticio.
La verdad dice Samuel Ramos es que no somos europeos, ni tampoco indios, sino una especie intermedia entre los aborígenes y los españoles. Americanos de nacimiento, europeos de derecho, así nuestro caso es el más extraordinario y el más complicado.
Afirma que la consigna de nuestro tiempo, debe ser la comprensión de la
realidad inmediata de México. Se ha inspirado indudablemente el maestro
Ramos, en aquel visionario pensamiento de Antonio Caso: "Volvamos los
ojos al suelo de México, a nuestras costumbres, a nuestras tradiciones, a lo
que somos en verdad".
Considera el doctor Ramos, que el resentimiento de los mexicanos hacia
Europa, se debe al desprecio y olvido de los valores propios. A la fascinación
del europeo se deben numerosos casos de descastamientos. Debemos partir del
conocimiento integral del hombre mexicano, sus deseos, su potencialidad, sus
capacidades, su vocación histórica, porque una obra ciega en tal sentido, está
clestinada al fracaso.
Es indudablemente el maestro Samuel Ramos, uno de los más altos exponentes del pensam.iento moderno de México, forjadores y encauzadores de su
cultura en su estado actual, según lo reconoce el insigne filósofo Dr. José
Gaos.

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1947-1948)
ToMÁs MENDIRICHAOA CUEVA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
El problema de Medicina
Los MESES de enero y febrero de 1947, los estudiantes de Medicina
habían celebrado varias sesiones en las que se discutió la necesidad de que se
construyera el nuevo edificio para su Facultad, anexo al Hospital Civil. Ese antiguo proyecto había sido relegado a segundo término por las autoridades
estatales y universitarias. El año lectivo 1946-1947 concluyó en dicho plantel
en un ambiente de inconformidad y agitación.
DURANTE

A mediados de enero, la prensa local había informado que, en una sesión
celebrada por la Junta de Beneficencia Pública, se volvió a tratar sobre la
venta de los edificios y terrenos de la Facultad de Medicina y del viejo Hospital Civil. En dicha reunión, presidida por el Gobernador, licenciado Arturo
B. de la Garza, se aprobó reunir la cantidad de cinco millones y medio de
pesos para la construcción de la nueva Facultad y la Escuela de Enfermería,
así como la terminación del nuevo Hospital Civil. Pero durante cinco meses
no se volvió a tratar el asunto.
A principios de octubre, una comisión estudiantil de la Facultad de Medicina expuso a un periódico local el problema. Afirmaban los estudiantes que
las condiciones en las que se encontraba el plantel eran· "desastrosas", pues
el edificio no tenía los más elementales requisitos pedagógicos ni de higiene.
Añadían que, en las aulas, "50 o más alumnos tienen que soportar de pie,
cerca de una hora", que era el tiempo que duraban generalmente las cátedras;
218

219

�se carecía de laboratorios y, en el estrecho anfiteatro, donde se llevaban a cabo
las disecciones, se agolpaban hasta doscientos alumnos alrededor de sólo dos
mesas. 1 La Facultad tenía un poco más de ochocientos alumnos.
La construcción de un nuevo edificio era urgente. El vespertino El Sol
afirmaba que el viejo plantel, construido a fines del siglo XIX en la esquina
noroeste de las calles Matamoros y Cuauhtémoc, "amenaza con derrumbarse" y "constituye un grave foco de infección". Por su parte, el matutino El
Norte consideraba que el antiguo edificio era "una vergüenza para la Universidad y para la ciudad".
En sesión permanente

El 10 de octubre, el estudiantado de Medicina llevó a cabo una manifestación, desfilando por las principales calles de Monterrey hasta el Palacio de
Gobierno. Los manifestantes pretendieron entrevistar al Gobernador, pero se
les informó que estaba descansando en su rancho de Villa Juárez. Los integrantes de la Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos "subieron las escalinatas del Palacio, mientras los demás estudiantes permanecían en el patio
(central del mismo) .. . ", decía El Porvenir del día 11. El Oficial Mayor del
Gobierno, don Ernesto González Flores, les prometió que unos días después
serían recibidos en audiencia por el Gobernador. Los futuros médicos no estaban dispuestos a esperar más tiempo, ya que el Gobierno Estatal había prometido en diversas ocasiones, durante una década, construir el nuevo edificio
de la Facultad. El alumnado de Medicina, desde ese momento, se declaró
en "sesión permanente", dejando de asistir a clases hasta que fuera solucionado el problema.
No exageró El Norte al decir que los estudiantes de Medicina, diariamente,
"ponen en peligro su vida". En un reportaje sin firma, publicado el 11 de octubre, el matutino hizo hincapié en el "visible descuido" en que se encontraba
la Facultad. El antiguo edificio era "una ruina" y "sus techos amenazaban
desplomarse". No existían los medios más elementales para proteger a los
alumnos en las prácticas de disección. El sistema de refrigeración de cadáveres se hallaba en pésimo estado, con el riesgo de que los estudiantes pudieran
contraer graves enfermedades, como ya había sucedido más de una vez.
El 13 de octubre se celebró la segunda manifestación, más concurrida que
la anterior. El Gobernador recibió a los representantes de los futuros médicos
en un ambiente caldeado. El mandatario reconoció la justicia de las peticio1

El Norte, octubre 8 de 1947, p. 7.

220

nes: pero ~dvirtió que su administración no podía sufragar un gasto de cuatro
Cinco ~ones de pesos para edificar el nuevo plantel. Agregó que un alto
porcentaje d~ los alumnos de Medicina eran foráneos, "aumentando así la
carga al Gob~rno _local". El subsidio del Gobierno Federal a la Universidad
de ~u_e':'o Leon afirmó "es de poca monta". Sugirió la venta de los terrenos
Y e~1fic1os de la Facultad y del antiguo Hospital Civil, que colindaba con
aquella, con el fin de sufragar los gastos.
0

En una reunión efectuada en el Palacio de Gobierno el día 14 s
d,
·
1C · ,
, e acor o
re?~gamzar e omite Pro-Construcción de la Facultad de Medicina. El Comite ~e d~bía i~t~grar con representantes de la Facultad, la Universidad, la
Beneficencia Publica del Estado y de los estudiantes. Dicho Comité debía
encargarse de recaudar fondos y, en principio, contó con la promesa del Gobernador
de entregar
la cantidad de doscientos cincuenta m1·1 pesos, como
·,
1
aportacion de Gobierno de Nuevo León.
Las peticiones

El 15 de o~t_u~re, El Porvenir hacía notar en su editorial que la venta de
terrenos Y edifi~ios de 1~ Facultad y del antiguo Hospital, entrañaba el peligro de que aquello termmara en un turbio negocio de especuladores es decir
que no se pagara el precio justo de los mismos, como ya había su:edido en
ot_ras ,º_casiones. Añ~día que, por otra parte, el Instituto de Investigaciones
Cientificas de la Umversidad no justificaba la partida de un cuarto de mill'
d
,
.
on
e ~esos q~e tema asignada. Ese dinero "mal gastado", que mantenía un orga~1sm~ _"sin oficio ni beneficio visible para la comunidad nuevoleonesa" podna utilizarse · en la edificación del nuevo plantel médico. Por último, 'preguntaba a los futuros galenos por qué no reclamaban aquel dinero para su
nueva Facultad.
U nos_ ,días desp.ués, el 20 de octubre, el estudiantado de Medicina efectuó
una ses~o~ plenaria, en la que votó ocho importantes acuerdos. En primer lugar, solicitaban que el Patronato para la construcción de la Facultad se formara con el Director del plantel; un representante del Gobierno del Estado
otro de la Univer_sid~d y otr,o _más de la Beneficencia Pública; tres represen~
t~ntes por cada smd1cato medico nuevoleonés y tres representantes de la Sociedad de Alumnos de la Facultad. Que el Gobernador del Estado depositara
a nombre del Patronato, la cantidad prometida de doscientos cincuenta miÍ
pesos.~ las escrituras de los terrenos cedidos por la Beneficencia para la construcc10n del nuevo plantel. Que se hiciera un avalúo bancario de los terrenos
en que se hallaban la Facultad y el antiguo Hospital Civil, ubicados en la
extensa manzana comprendida por las calles de Matamoros, Cuauhtémoc,

221

�Quince de Mayo y Pino Suárez. Que se convocara a certamen pú?lico para
la construcción del nuevo edificio médico. Que los terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad se pusieran en subasta, siendo la venta al contado y en
efectivo· la cantidad recibida sería depositada en una institución bancaria. El
nuevo :dificio debía empezarse a construir quince días después de seleccionado el proyecto. Por último, el Patronato solicitaría cooperación económica
de los gobiernos de Coahuila y Tamaulipas y, además, del Gobierno Federal, instituciones privadas, etc.
En una junta celebrada en el Palacio de Gobierno el 21 de octubre, los
estudiantes entregaron al Gobernador De la Garza el pliego petitorio, que
contenía las ocho conclusiones a las que habían llegado en la sesión plenaria
del día anterior. En la misma reunión se constituyó el Patronato, siendo elec.to Presidente Honorario del mismo, el Gobernador del Estado y Presidente
Ejecutivo el doctor Eduardo Aguirre Pequeñ?, D~tor_ de la. Facultad. El
cargo de Secretario recayó en el doctor Jose Lms Salinas Rive:º' que lo
desempeñaba en la Facultad. La elección de Tesorero quedó pendiente. Fueron designados representantes de la Beneficencia Pública, el doct?r F:an•
cisco Vela González, Director del nuevo Hospital Civil, y de la Uruvers1dad
de Nuevo León el Rector doctor Enrique C. Livas. Se acordó designar Vocales a los ex Directores de la Facultad, representantes de los sindicatos médicos y de la Sociedad de Alumnos de la Facultad.
Dos declaraciones y un editorial

En breve entrevista publicada en El Norte del día 22, el doctor Aguirre
Pequeño hizo interesantes declaraciones. Afirmó que "no es el local el que
da buenos médicos, sino el plan de estudios y la dedicaci6n de cada alumno".
Luego añadió que la sociedad no reclamaba profesionistas que hubieran cursado sus carreras "en buenas aulas", sino médicos bien preparados. Aseguró
que el alumnado de la Facultad, al final de su carre:a, había ~cibido _una
enseñanza que se igualaba con la impartida en los meJores colegios y umver~idades de los Estados Unidos "o de cualquier otro país de los más ~del~ntados del mundo". Dijo, por último, que en Medicina General y en Cirugia, la
Facultad regiomontana contaba con los métodos y la técnica "que se emplea
en los m ejores sanatorios con los que cuenta la Humanidad".
Por su parte, la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces ~pugnó la venta de la Facultad y el Hospital. En unas declaraciones aparecidas en la prensa
regiomontana el mismo día 22, afirmaba, en síntesis, que veía con simpatía
el proyecto de la nueva Facultad, pero que la Junta de Beneficencia Pública
no estaba capacitada para enajenar sus bienes.
222

El Porvenir, en su edición del 22 de octubre, volvió a abordar el tema en
el editorial. Aclaraba que los terrenos del antiguo Hospital pertenecían a la
Beneficencia Pública y que todo lo que constituía su patrimonio debía destinarse, precisamente, a la asistencia pública. Añadía que la labor educativa
no era uno de los fines de la Beneficencia. Por lo tanto, para aplicar alguno
de sus bienes a otras funciones, como la enseñanza, debía reformarse la ley
que creó aquel organismo. Agregaba que cualquier modificación a la estructura legal de la Junta de Beneficencia, la desviaría de sus objetivos, que
aun no se habían alcanzado, ya que existían numerosas deficiencias que era
preciso corregir. Por último, afirmaba que el Gobierno tenía el deber de hacer realidad el proyecto de la nueva Facultad, antes de invertir el dinero "en
actividades inútiles y antieconómicas como las del Instituto de Investigaciones Científicas".

II
Se agrava el conflicto

Los futuros médicos continuaban en "sesión permanente". El 22 de octubre celebraron una importante sesión en el Aula Magna universitaria, que se
prolongó de las tres a las seis y media de la tarde. Primeramente se rindió
un informe de las entrevistas celebradas con el Gobernador del Estado. Enseguida fue rechazada la forma en que había sido constituido el Comité ProConstrucción de la Facultad de Medicina, pues afirmaban que "la mayoría
de sus integrantes son incondicionales del Gobierno". Por último, acordaron
pedir las renuncias de los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y José Luis
Salinas Rivero, Director y Secretario de la Facultad respectivamente, por
no haber mostrado interés en las peticiones estudiantiles.
El problema estudiantil tomó otro cauce. En la asamblea efectuada el día
23, se informó que el doctor Aguirre Pequeño había presentado su renuncia
al Gobernador, pero éste se negó a aceptarla. Se votaron varios acuerdos,
siendo el más importante: pedir al Gobernador De la Garza que explicara
públicamente por qué había rechazado el anteproyecto presentado por la
Sociedad de Alumnos de Medicina, para la financiación de la nueva Facultad.
Además, decidieron que si el día 27 aun no se llegaba a una solución del
conflicto, se declararían en huelga.
Los portavoces del movimiento estudiantil afirmaban que el Director de
la Facultad había descuidado las responsabilidades inherentes a su cargo.
Por otra parte, sostenían que el doctor Aguirre Pequeño "ha tomado una
223

�posición contraria a la causa del estudiantado", al declarar a la prensa que
no era tan necesario un nuevo plantel sino mayor número de catedráticos.

La Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos aseguró que un año antes,
en septiembre de 1946, el alumnado de Medicina estaba decidido a llevar a
cabo el movimiento de protesta. Pero en una sesión celebrada en la Facultad,
el doctor Aguirre Pequeño había prometido a los estudiantes gestionar personalmente, ante el Gobierno del Estado, la aportación económica necesaria
para dotar a la institución de un moderno edilicio. En la misma sesión, el
Director prometió que si después de un plazo, que se vencería el lo. de marzo
de 1947, no se iniciaba la construcción del nuevo plantel, dejaría en libertad
a los estudiantes para que actuaran. Al vencerse el plazo, el año lectivo
1946-1947 estaba por concluir. Entonces la Sociedad de Alumnos resolvió
posponer el movimiento estudiantil. Entretanto, se había perdido un año, sin
que las autoridades estatales ni universitarias tomaran una decisión.
El aspecto político

Sin embargo, existían otros pormenores. El 13 de septiembre de 1947,
día de asueto en que se celebraba el centenario de la batalla de Chapultepec
contra las tropas invasoras norteamericanas, el doctor Aguirre Pequeño reunió a los alumnos de quinto año y les anunció la organización de un nuevo
partido político del que sería su dirigente en Nuevo León, invitándolos a que
se afiliaran.
El mismo día la prensa matutina dio a conocer un "manifiesto" dirigido
al pueblo nuevoleonés, anunciando la constitución del Comité Estatal de
Orientación, que promovería la fundación del Partido Popular Mexicano, cuyo organizador era el licenciado Vicente Lombardo Toledano. Exponían su
preocupación por el "grav.e problema" que significaba para el país la existencia de los partidos Acción Nacional y Fuerza Popular. Afirmaban que,
desde hacía tiempo, " los elementos de derecha" desarrollaban una ofensiva
contra las instituciones democráticas, mientras que "los .elementos revolucionarios y progresistas" habían perdido posiciones en la: política nacional. Anunciaban, por último, la formación del Partido Popular Mexicano, que lucharía "contra los enemigos del pueblo".
En el Comité Directivo de dicho organismo en Nuevo Loon, figuraban ,el
doctor Eduardo Aguirre Pequeño como Presidente y el doctor José Luis
Salinas Rivero como Vice-Presidente. También ocupaban cargos el doctor
Salvador Martínez Cárdenas, catedrático de la Facultad; el licenciado Vicente Reyes Aurrecoechea, asimismo catedrático universitario, y Adrián Yáñez
Martínez, estudiante de Derecho. En ese Comité Directivo aparecían anti-

guos líderes estudiantiles, como el senador Juan Manuel Elizondo, el doctor
Agustín Serna Avila, licenciados Jesús E. de León y Pedro J. Míreles Malpica, profesor Alfredo González Jr. e ingeniero Leopoldo Valdés, ex militantes de la Federación de Estudiantes Socialistas. Entre los simpatizantes que
firmaron el "manifiesto", estaba un grupo de profesionistas, catedráticos y
alumnos de instituciones universitarias, identificados por sus ideas marxistas.
El 30 de septiembre se constituyó el Sector Estudiantil de dicho partido
en Nuevo León, integrado por estudiantes universitarios. En el Comité Directivo figuraban : María Elena García (Presidente) , Juan Antonio Rodríguez (Vice-Presidente), Angel Martínez Maldonado (Secretario) , Adela Alicia Castillo (Tesorera), Consuelo Manrique (Acción Femenil) , Miguel González Madrid ( Acción Cultural) , Juan José Garza (Servicios Sociales) y
Araceli González (Auxiliar de las Secretarías) . Además había ocho Vocales
Ejecutivos, que representaban a las "fracciones estudiantiles" de las Facultades y Escuelas de la Universidad: Víctor Villarreal (Ingeniería), José
Sánchez (Nocturna de Bachilleres), Mateo Sáenz Jr. (Diurna de Bachilleres),
M anuel Plowels González (Derecho), César Balboa (Ciencias Químicas),
H oracio Moreno (Medicina), Julio C. Treviño ("Alvaro Obregón") y Araceli Molina (Enfermería).
Unos días después, Jas Sociedades de Alumnos de Medicina, Leyes e Ingeniería aclararon que ningún alumno de esas instituciones tenía derecho a
ostentar la representación de las mismas ante. los partidos políticos. Por su
parte, el Sector Estudiantil del Partido Popular Mexicano respondió que los
firmantes, en realidad, no pretendían representar a las Sociedades de Alumnos sino a la "fracción estudiantil" o grupo de cada institución universitaria
que había decidido participar en política.
En la Universidad de Nuevo León, el grupo más numeroso de afiliados al
Partido Popular Mexicano era el de la Facultad de Medicina. Al iniciarse
el movimiento estudiantil, aquellos maestros y alumnos se aprestaron a apoyar al doctor Aguirre Pequeño. En la noche del 23 de octubre, unos cincuenta
catedráticos de la Facultad dieron un "voto de confianza" al Director, concretando su posición en tres puntos: afirmaban que "la situación de caos"
que se pretendía crear en la institución, era " propiciada por elementos ignorantes o malintencionados, ajenos a la misma"; la personalidad científica,
el dinamismo y la honradez del Director del plantel, "hijo distinguido de fo
misma, constituyen una garantía de constante progreso y superación"; la
" magnífica voluntad" del licenciado Arturo B. de la Garza, Gobernador del
Estado, para conseguir la construcción de la nueva Facultad, garantizaba,
225

224

H umanitas-15

�"en modo absoluto", la realización de aquel ideal, "soñado y acariciado por
varias generaciones médicas".2

El grupo estudiantil de Medicina, afiliado al Partido Popular Mexicano,
ascendía a veinte o veintidós alumnos. Se decidieron a dar la batalla a favor
de su dirigente político. En una violenta asamblea celebrada en el Aula
Magna el 24 de octubre, este grupo se opuso abiertamente al movimiento estudiantil, siendo expulsado de la Sociedad de Alumnos, pero se aclaró que
dicha expulsión solamente por el tiempo que durara el conflicto.
Se declara la huelga

El Gobernador accedió a estar presente en una asamblea estudiantil. En la
tarde del 25 de octubre, el licenciado De la Garza se presentó en el Aula Magna, en medio de gran expectación. El mandatario escuchó las peticiones de
varios oradores, que se concretaron en dos: la renuncia del doctor Aguirre
Pequeño y la construcción del nuevo plantel. En su discurso, el Gobernador
ratificó su decisión de entregar doscientos cincuenta mil pesos, cuando estuviera en funciones el Patronato Pro-Facultad, e insistió en la conveniencia
de vender los terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad.
Al día siguiente se conocieron unas declaraciones del doctor José Luis Salinas Rivero, Secretario de la Facultad de Medicina.ª Aseguró que el Director
del plantel "no renunciará a su cargo". En seguida hizo una reseña de los
acontecimientos, afirmando: "Antes de que los estudiantes iniciaran su movimiento, nosotros ya habíamos solicitado la construcción del edificio de Medicina . .. " Añadió que los estudiantes, al lanzarse al movimiento, "no contaron para nada con nosotros y lo hicieron de sus propios ímpetus", Continuó
diciendo que, cuando el Gobierno acordó la construcción de la nueva Facultad, los estudiantes no estuvieron de acuerdo en la forma como se integró .el
Patronato; después pidieron la renuncia del doctor Aguirre Pequeño, pretexto
que utilizaron para continuar el movimiento de rebeldía, y, por último, ofrecieron la Dirección de la Facultad a los doctores Miguel Vera y Procopio
González, quienes no la aceptaron. Concluía que sólo se buscaba "hacer agitación, con fines que desconocemof'. Por último, anunciaba que el día 27 se
reanudarían las clases, "con toda normalidad", es decir que, "para nosotros,
ha terminado el conflicto".
La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina, por medio de su
Comité de Prensa y Propaganda, a cargo de los estudiantes Jaime T. Cantú y
2
3

El Porvenir, octubre 25 de 1947, p. 2.
El Porvenir, octubre 26 de 1947, p. 9.

226

Daniel Treviño G., afirmó que las declaraciones del doctor Salinas Rivero
"son completamente contrarias a los acuerdos tomados por nosotros''. Ada..,
raban que la Sociedad de Alumnos era independiente de la Dirección del
plantel y, por lo tanto, "no es el citado doctor quien dirá la última palabr4
para dar por terminado el conflicto . . ", informó el vespertino El Sol del día 27.
La noche del 27: de octubre, el alumnado de Medicina, reunido en el edificio de la Facultad, acordó por unanimidad declararse en huelga. Esa misma
tarde se había celebrado una larga entrevista en la residencia del Gobernador
a la que asistieron éste, el doctor Aguirre Pequeño y una representación de'
la Sociedad de Alumnos. Los estudiantes expusieron al Director de la Facultad los motivos que tenían para solicitar su renuncia. El Director, por su
parte, expuso sus puntos de vista, por los cuales no estaba dispuesto a renunciar. Una vez más se evidenció el distanciamiento que existía, desde meses
antes, entre la Dirección y la Sociedad de Alumnos de Medicina.
Se extiende el movimiento

Los estudiantes de Medicina tomaron posesión del edificio de su Facultad
el 28 de octubre. La Sociedad de Alumnos envió representantes a todas las
instituciones universitarias para exponer su problema.
En una acción sorpresiva, la Facultad de Derecho se adhirió al movimiento. José Treviño Faz, Presidente de la Sociedad de Alumnos de Medicina, y
Zeferino Pérez Guerra encabezaron la delegación que, en la tarde del 28 de
octubre, solicitó el apoyo de los estudiantes de Leyes. Al principio de la sesión, los estudiantes de Derecho no estaban decididos a secundar a los futuros
médicos, pero había un lazo de unión entre las dos Sociedades de Alumnos:
su independencia respecto a la Federación de Estudiantes Universitarios.
pues ambas no pertenecían a ésta.
,
Un error de táctica hizo que la asamblea estudiantil de Leyes se decidiera
por el movimiento. Treviño Faz y Pérez Guerra se limitaron a hacer un resumen del conflicto y solicitaron a la asamblea su apoyo. El grupo de la Facultad de Derecho afiliado al Partido Popular Mexicano era reducido. Adrián
Yáñez Martínez, Juventino González Ramos y Manuel Plowels González,
sus más destacados militantes, atacaron violentamente el movimiento estudiantil, provocando la reacción contraria. El resultado fue de 78 votos a favor
y 6 en contra.
La Escuela Diurna de Bachilleres se sumó desde un principio al movimiento estudiantil de Medicina. En la tarde del 29 de octubre, el alumnado
de dicha Escuela decidió separarse de la Federación de Estudiantes Universitarios. Afirmaron que su principal problema sin resolver era el llamado Plan

227

�Livas, o sea el ciclo escolar de tres años recientemente implantado, al que se
habían opuesto sin conseguir el apoyo de la F.E.U.
Sin embargo, en otras Facultades y Escuelas el resultado no fue tan favorable. El alumnado de la Escuela Femenil "Pablo Livas" acord6 apoyar
sólo "moralmente" a los estudiantes de Medicina. La Sociedad de Alumnos
de la Escuela de Música, por su parte, decidi6 no secundar a los futuroS médicos por no estar afiliados éstos a la Federaci6n de Estudiantes Universitarios. En la Facultad de Odontología se estaba discutiendo el conflicto cuando
se presentó el Director del plantel, doctor José Guadalupe Garza Villarreai,
y advirti6 al alumnado que, si se apoyaba a los de Medicina, cesaría la ayuda
econ6mica del Gobierno a la Facultad. Momentos antes de que llegaran los
representantes de Medicina a la Escuela Industrial "Alvaro Obreg6n", había
concluido una asamblea en la que varios delegados de la F.E.U. convencieron
al alumnado de dicha Escuela para que negaran su apoyo al movimiento de
Medicina, por no pertenecer su Sociedad de Alumnos a la F.E.U. A los alumnos de la Facultad de Ingeniería que laboraban en dependencias del Ayuntamiento regiomontano y del Gobierno Estatal, se les sugiri6 que no votaran a
favor del movimiento estudiantil pues podrían perder sus empleos.

Otro editorial certero
La prensa local siempre se opuso a las ventas del antiguo Hospital Civil y
la Facultad de Medicina, pues consideraba que el Gobierno del Estado debía
afrontar los problemas con sus propios recursos econ6micos. El Porvenir, en
su editorial, decía el 30 de octubre que el Gobierno de Nuevo Le6n "se ha
empecinado" en la venta de dichos terrenos, para conseguir la creaci6'n del
Hospital-Escuela. Añadía que el "estribillo" del Hospital-Escuela " está entusiasmando ahora a ciertas gentes de determinado color político". Enseguida
afirmaba que del Hospital-Escuela "nunca se habló antes de que existiera una
Beneficencia" y de que "determinadas tendencias extremas aparecieran en el
campo de la educación universitaria nuevoleonesa".
Lo anterior requiere una explicaci6n. El editorial fue escrito, indudablemente, por don Federico G6mez, Director del matutino, quien conocía muy
bien los entresijos de la poütica local. En él hace una clara alusi6n a la creación de la Junta de Beneficencia Pública, en 1937, bajo cuyo cuidado debía
quedar el nuevo Hospital Civil, que estaba a punto de concluirse al poniente
de la Calzada Madero. Años después, el doctor Angel Martínez Villarreal,
Director de la Facultad de Medicina, lanz6 su idea del Hospital-Escuela, es
decir el plan de coordinaci6n de ambas instituciones. En 1943, unas reformas

a la ~y. de Bene~icencia Pública, sugeridas por el doctor Martínez Villarreal, _hicieron posible que la Junta de Beneficencia y el Hospital quedaran
so~e.tidos ~ 1~ Facultad de Medicina. En 1944, apoyado por el Sindicato de
Médicos CiruJanos, del que había sido Secretario General en dos ocasiones
y la Federación de Estudiantes Socialistas, el doctor Martínez Villarreal arre:
jó de la Dirección del Hospital Civil al doctor Francisco L. Rocha. El Director
de El Porvenir ya había sostenido en otras ocasiones este punto de vista: que
el proyecto _del Hospital-Esc~el~ s6lo fue una bandera dernag6gica para controlar, mediante un grupo sindical, el flamante nosocomio.
Por último, don Federico Gómez sugería irónicamente que el Gobierno de
Nuevo León, si tanto deseaba la venta de los terrenos mencionados, disolviera la Junta de~ B~neficencia Pública para que su patrimonio pasara a manos
del _Estado. Añadiendo que el aspecto jurídico era fácil de resolver, pues la
Legislatura Local se sometería a cualquiera instancia del Gobernador aunque dichos bienes se dedicaran a fines distintos a los que estaban desti~ados
como patrimonio que eran de la Beneficencia.
'
Contin úa el conflicto

El 29 de cctubre de 1947 fue un día muy agitado en la Universidad de
Nuevo León. El cuerpo docente de la Facultad de Medicina, que encabezaban los doctores Margil Yáñez, Ascencio Marroquín Toba, Ramiro Sepúlveda, Raúl E. González y Roberto Muñoz Míreles, entrevistó al Gobernador
comunicándole que, "por ningún motivo, estaban dispuestos a tolerar la destituci6n del Director de la Facultad de Medicina, a quien apoyaban incondicionalmente ... ", informó El Porvenir. "El Gobernador -añade el matutino-- se
limitó a escuchar . . . y les ofreció que, llegado el momento, el conflicto se resolvería . .. ''
Al mediodía, los estudiantes de Medicina celebraron una asamblea en la
que acordaron comunicar al Gobierno Estatal y al Consejo Universitario que
en _I~ ~ucesivo, desconocerían cualquier acuerdo tomado por el Patronato Pro~
Edificio de la Facultad. Por su parte, la Dirección de la Facultad de Medi•
1
•0
, a la Sociedad de Alumnos, otorgando su reconocimiento a
rma
c.csc~noc1
una nueva, integrada por los estudiantes expulsados de aquélla que no llegaban a veinticinco.
'
El doctor Aguirre Pequeño concedió el mismo día una entrevista. Afirmó
q~e el Gobernador le había confiado la comisi6n de conseguir un local apropiado para trasladar la Facultad de Medicina. Añadió que ambos habían resuelt? destinar,, temporalmente, el primer piso del nuevo Hospital Civil para
ese fm. Aseguro que los estudiantes huelguistas "están siendo manejados y en-

229
228

�viadas por mal camino a un conflicto que, por ningún motivo, pueden ganar".
Consideraba, por último, que el movimiento estudiantil estaba languideciendo
y que el Consejo Universitario resolvería el conflicto.

También el Gobernador fue entrevistado ese día. Afirmó que el problema
de Medicina, en realidad, no era uno sino dos: la construcción del nuevo
plantel y la renuncia de su Director. Añadió que a él le correspondía solamente resolver el primero. Insistió en su promesa de aportar dos~ientos cincuenta mil pesos, para iniciar los trabajos, y otra cantidad igual, "tan luego
como se agote la partida inicial"; además se podría contar con el producto de
la venta de terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad. Respecto a la destitución del doctor Aguirre Pequeño, aseguró que era un problema interno
de la Universidad y ésta, cuya autonomía es absoluta, será quien lo resuelva,
pues malamente podría yo intervenir sin violar la Ley que establece la propia
autonomía de la Universidad".
El Gobernador se mostraba muy respetuoso de la autonomía universitaria.
Pero lo cierto es que la Universidad de Nuevo León no era autónoma, pues
su Ley Orgánica establecía que el Rector debía ser nombrado por el Gobernador, así como los Directores de Escuelas y Facultades, sólo que a éstos los
escogía de las ternas enviadas por el Consejo Universitario.
Respecto al conflicto estudiantil, el licenciado De la Garza también afirmó:
"nada en lo absoluto puedo hacer y por ningún motivo intervendré". Por último, dijo que esa misma noche el doctor Aguirre Pequeño le había presentado
su renuncia al cargo de Presidente Ejecutivo del Comité Pro-Edificio de la
Facultad.4
Declaraciones del Gobernador

Esas declaraciones del Gobernador fueron publicadas con mayor amplitud
al día siguiente. 5 Afirmó que, al ihiciarse el conflicto, los estudiantes le solicitaron la construcción del nuevo plantel. Aclaró que, "mi Gobierno nunca, ni
por un solo momento, ha desatendido el aspecto educativo", tanto de la Facultad de Medicina como de la Universidad de Nuevo León. Recordó que
su administración había elevado el presupuesto universitario, de quinientos
mil a un millón de pesos, así como, debido a sus gestiones, se había conseguido un subsidio federal de cien mil pesos anuales. Añadió que de todas las Universidades mexicanas de provincia, la de Nuevo León "es la mejor", pues
4 Las declaraciones del doctor Aguirre Pequeño y del Gobernador aparecieron en
El Porvenir, octubre 30 de 1947, pp. 9 y 10.
5 El Porvenir, octubre 31 de 1947, pp. 9 y 10.

230

contaba con el presupuesto más alto, el mayor número de alumnos y de
carreras profesionales. Hacía notar que en la Universidad de Nuevo León el
cuarenta y cinco por ciento de la población estudiantil era foránea, principalmente de Coahuila y Tamaulipas, sin que los Gobiernos de esos Estados ayudaran económicamente al de Nuevo León. Afirmaba que, cuando los estudiantes de Medicina salían a cumplir su servicio social, el Gobierno de Nuevo
León les ayudaba con una pensión de doscientos pesos mensuales, aunque
éstos lo desempeñaran en su lugar de origen. Afirmó que si la Universidad
fuera solamente del Estado de Nuevo León, "mi Gobierno puede poner cortapisas al registro de estudiantes de otros Estados", pero como ésta se había
convertido propiamente en una Universidad Regional, podría exigírseles a
los Estados circunvecinos una aportación anual para: el sostenimiento de la
misma.
Insistió en afirmar que la Universidad "es autónoma" aunque, "por el solo
hecho de pasarle un subsidio anual", él podría "atacar en su fondo" aquel
problema. Sin embargo, no queriendo violar dicha "autonomía", había pedido al Consejo Universitario que resolviera el problema de solicitar o no un
subsidio a otros Estados.
Luego hizo hincapié en la importancia que había concedido su Gobierno a
la terminación del nuevo Hospital Civil, por ser el lugar donde los alumnos
de los años superiores realizaban sus prácticas. Aludió al Comité que, a iniciativa del doctor Angel Martínez Villarreal, se creó para promover la construcción de la nueva Facultad. (Dicho Comité se constituyó el 18 de noviembre de 1943). Recordó que fue el doctor José Eleuterio González quien sostuvo por primera vez la tesis del Hospital-Escuela. (El doctor González estableció los estudios médicos que, posteriormente, en 1859, fueron incorporados como Facultad al Colegio Civil. En 1860 fundó el antiguo Hospital
Civil, para que en él llevaran a cabo las prácticas sus alumnos. Ambas instituciones trabajaron coordinadamente). Añadió que muchos años después,
siendo Director de la Facultad el doctor Eusebio Guajardo, promovió la
creación de un moderno Hospital-Escuela, aunque el proyecto no llegó a
realizarse. Fue hasta la época del doctor Martínez Villarreal, en 1943, cuando éste revivió el proyecto del Hospital-Escuela. El Gobernador no profundizó en el tema, pues sólo dijo que los estudiantes de Medicina exigieron que
"las clínicas y todas las clases prácticas" se dieran en el nuevo Hospital y,
además, se concediese al Director de Medicina la facultad de poder llevar a
cabo su función docente en el nosocomio, dándole al mismo Hospital "atribuciones para llenar esta misma función", es decir la enseñanza médica.6
6 Véase mi trabajo "La Segunda Universidad de Nuevo León. (Desde su creación
hasta el conflicto del Hospital-Escuela)", en Humanitas, número 14, año 1973.

231

�I

i.,

También abord6 otro aspecto importante. Afirm6 que la Junta de Beneficencia Pública pretendió vender el antiguo Hospital Civil, pero "me opuse
terminantemente". La Beneficencia necesitaba arbitrarse fondos, por lo tanto
el Gobierno del Estado la auxili6, adquiriendo los terrenos del viejo nosocomio, que eran patrimonio de la Beneficencia, en la cantidad de doscientos
veinticinco mil pesos, con la condici6n de que dichos terrenos pasaran a ser
propiedad de la Universidad, previendo que con el tiempo subirían de valor
y, al venderlos, se podría destinar el producto a la construcción de la nueva
Facultad de Medicina. (El antiguo Hospital Civil se encontraba en la calle
Quince de Mayo, entre las de Cuauhtémoc y Pino Suárez, a espaldas de la
Facultad). Añadi6 que en esa época hubo una fuerte oposici6n a la venta
del antiguo Hospital, por parte de algunos miembros de la Beneficencia, así
"como de extraños a ella". (Eso ocurrió en agosto-octubre de 1946, cuando
la prensa local y algunas instituciones impugnaron esa venta) . En tal situación, el Gobernador decidió que no se hiciera la venta de los mencionados
terrenos. Por último, afirmó que, a pesar de todo, "la Beneficencia, hasta la
fecha, no me ha devuelto los doscientos veinticinco mil pesos que le entregué".
El licenciado De la Garza refirió que, posteriormente, celebró un convenio
ton el doctor Gustavo Baz, Ministro de Salubridad, instituyendo un fondo
común de cuatro millones de pesos, que aportarían en cantidades iguales el
Gobierno Federal y el de Nuevo León, destinados a edificar la Escuela de
Enfermeras y la Facultad de Medicina. De esa cantidad, la Beneficencia Pública recibió setecientos cincuenta mil pesos, que no se emplearon para levantar los edificios citados, sino en pagar bonos del Gobierno anterior. Por otra
parte, el Gobernador dijo que "el doctor Baz tampoco cumplió su ofrecimiento", pero recientemente había conseguido del nuevo titular de Salubridad en
el gobierno alemanista, el doctor Rafael Pascasio Gamboa, que se entregaran
a la Beneficencia cuatrocientos mil pesos más y la promesa de que, en el siguiente año fiscal, se le daría "una suma mínima de medio millón y una máxima de un millón". Concluyó diciendo que con "otra cantidad similar" que
aportara su Gobierno, "se podría, definitivamente, levantar la nueva Escuela".

IV
L os cargos concretos

A fines de octubre de 1947, los dirigentes del movimiento estudiantil de
Medicina puntualizaron los motivos que tenían para solicitar la renuncia de
su Director.7 Reconocían el prestigio científico del doctor Aguirre Pequeño,
1

pero hacían notar que había desatendido sus deberes en la Dirección de la
Facultad y del Patronato. Afirmaban que las condiciones en que se encontraba el plantel "son verdaderamente indignas". El viejo edificio, concluido a
fines de 1890, contaba "únicamente con cuatro salones de clase, con cupo no
mayor de cuarenta alumnos cada uno, siendo que los grupos menos numerosos
exceden en mucho a esta cifra y hay varios que pasan de cien". Los laboratorios, anfiteatro, biblioteca, etc. "se encuentran en un estado deplorable".
Añadían que el doctor Aguirre Pequeño, cuando asistía a la Facultad, "permanece en ella, escasamente, una hora diaria". Esto había afectado la organización interna de la institución, como lo comprobaba el hecho de que, habiendo transcurrido dos meses de la iniciación de cursos, varias clases aun no teníán
maestro y, en otras, ni siquiera se conocían los horarios.
Aseguraban que el Director y el Secretario de la Facultad, siendo miembros del Patronato encargado de construir el nuevo edificio, después de la
muerte del doctor Martínez Villarreal, ocurrida a principios de enero de
1945, se olvidaron del proyecto pues dicho Patronato permaneció inactivo más
de dos años, "no habiendo ni siquiera citado a junta durante ese tiempo".
Añadían que se había infringido el artículo 27 de la Ley Orgánica de la Universidad, ya que el Director no ocupaba por lo menos una cátedra, que debía
desempeñar de preferencia en el primer año de la carrera. También afirmaban que se violó el artículo 3o. del Reglamento Interior de la Facultad, pues
el Director no tenía cinco años de residencia en Monterrey ni había sido
maestro del plantel durante cinco años "antes de ser nombrado". Concluían
diciendo que varios problemas internos del plantel estaban sin solucionar.
Interviene el Consejo Universitario

La Escuela Nocturna de Bachilleres consideró que las peticiones de los
futuros médicos eran justas, pero el movimiento estudiantil se había desvirtuado con "factores políticos externos''. Por lo tanto, decidió no secundar al
alumnado de Medicina.
El movimiento estudiantil contra el doctor Aguirre Pequeño parecía debilitarse. Apenas se mantenían en pie de lucha las Facultades de Medicina
y Derecho y la Escuela Diurna de Bachilleres. A fines de octubre, el movimiento de Medicina fue impugnado por el grupo de diecisiete alumnos de
Leyes, afiliados al Partido Popular Mexicano. A petición de aquéllos, se celebró la tarde del 30 de octubre una asamblea en el edificio de la Facultad de
Derecho, situado en la esquina noreste de las calles Abasolo y Diego de Montemayor. Rebatieron el acuerdo tomado el 28 de octubre, cuando los futuros
abogados se sumaron a los de Medicina. Los debates se prolongaron por es-

El Porvenir, octubre 31 de 1947, p. 9.

232

233

�pacio de dos horas, pero al final se ratificó dicho acuerdo. (En esa época, la
Facultad de Derecho tenía ciento noventa alumnos).
Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, el Rector de la Universidad,
doctor Enrique C. Livas, permanecía en la ciudad de México asistiendo ·a
unos cursos del Instituto Nacional de Cardiología.
En la noche del 31 de octubre de 1947, el Consejo Universitario, presidido
por el Rector, tomó varios acuerdos. El Norte del lo. de noviembre sintetizó
dichos acuerdos así: en primer lugar, dejó bien claro que "no tolera ni tolerará jamás violación alguna" a las disposiciones de la Ley Orgánica; se dio
un voto de confianza al doctor Eduardo Aguirre Pequeño, quien "continuará
fungiendo como Director de la Facultad de Medicina''; advirtió a los estudiantes huelguistas: "Si para el próximo miércoles (día 5) a las 12 horas
no se han reanudado normalmente las clases" en los planteles que estaban en
huelga, la Rectoría "declarará clausurados" dichos planteles "y abrirá nueva
inscripción de alumnos''; por último, el Consejo Universitario "procederá a
atender en la medida de sus posibilidades las irregularidades y deficienci~"
que señalaban los estudiantes de Medicina.
Poco antes de iniciarse la sesión del Consejo Universitario, la Sociedad de
Alumnos de Medicina entregó al Rector un documento, publicado en El Norte
y El Porvenir del lo. de noviembre, conteniendo los puntos principales de su
desacuerdo con la Dirección del plantel, pero añadían que el doctor Aguirre
Pequeño había introducido la política de partido en la Facultad de Medicina,
"hecho del todo reprobable por razones que es obvio citar''.
Continúa la polémica

La asamblea efectuada el viernes 31 de octubre decidió volver a reunirse el
lunes 3 de noviembre. Pero el sábado, día lo., al conocerse por la prensa matutina la decisión del Consejo Universitario, numerosos grupos de estudiantes
se presentaron espontáneamente en el Aula Magna, decía El Norte. Entonces
se celebró una importante sesión, en la que se dio a conocer el "apoyo moral"
del alumnado de la Faculta.p. de Ingeniería al movimiento estudiantil. Después de un largo debate, se acordó continuarlo. En seguida fue nombrada una
Comisión, integrada por Jaime T. Cantú, Zeferino Pérez Guerra, Jaime García Guerra, Rodolfo González y Horacio Ríos, alumnos de Medicina, para,
entrevistar al Presidente de México, licenciado Miguel Alemán, y exponerle el
problema.
Ese mismo día los dirigentes estudiantiles recibieron la respuesta oficial del .
Consejo Universitario a sus peticiones, que fue trasmitida por el Rector. Se
ratificaba la decisión de no pedir la renuncia al doctor Aguirre Pequeño.
234

En la citada contestación, publicada en El Porvenir del día 3, el Rector
utilizó un lenguaje violento, agresivo. Afirmaba que las "deficiencias" señaladas por los estudiantes eran ajenas al doctor Aguirre Pequeño y una con~ecuencia de la situación económica de la Universidad. Añadía que los estudiantes huelguistas carecían de "capacidad moral" para señalar violaciones
a la Ley Orgánica universitaria, desde el momento en que iniciaron un movimiento de rebeldía e indisciplina. El plazo para reanudar las clases debía
expirar el 5 de noviembre, al mediodía. La cancelación definitiva ce las
inscripciones se llevaría a cabo si persistía la "actitud de irrespeto" y "menosprecio de la razón y de la justicia''. Por último, el Rector recordaba a los
estudiantes que recaería sobre ellos, "íntegramente", la responsabilidad de
no acatar la decisión del Consejo Universitario, así como la de mantener el
prestigio y la dignidad del sector estudiantil, abandonando aquella actitud,
"cuya ilegalidad y falta de verdadero espíritu universitario son manifiestos".
El Rector hizo un llamado a todos los universitarios, en importantes declaraciones que aparecieron en la prensa local el 3 de noviembre. Afirmaba
que los alumnos de Medicina "se han declarado en rebeldía frente al Consejo
Universitario, antes de recurrir a éste por las vías legales . .. " Advertía el
peligro de echar mano de "fuerzas ajenas'' a la Universidad, ya que todos los
problemas se podrían resolver ante el Consejo Universitario. Señalaba que el
conflicto de la Facultad de Medicina "puede desviarse por cauces equivocados e inconvenientes", acarreando el desprestigio de la máxima casa de estudios. Por último, reclamaba de los universitarios la cordura y el respeto que
merecía la Universidad de Nuevo León.
·
Sin embargo, el camino para el diálogo estaba bloqueado. A los representantes estudiantiles de Medicina, Derecho y Bachilleres Diurna no se les
había permitido exponer sus puntos de vista ante el Consejo Universitario,
debido a que las Sociedades de Alumnos de dichos planteles no estaban afiliadas a la Federación de Estudiantes Universitarios y, por lo tanto, no tenían
derecho a nombrar Consejeros ante el Consejo Universitario.
La Sociedad de Alumnos de Medicina dio a conocer en la prensa regiomontana, el 4 de noviembre, las causas de su movimiento de protesta. Señalaban el estado de abandono en que se encontraba la Facultad. Las deficiencias
en la enseñanza médica eran evidentes: asignaturas en las que no se sabía
aun quiénes serían los maestros; prolongadas ausencias de catedráticos, que
ni siquiera conocían a sus alumnos; clases impartidas con prisa, en un tiempo menor al reglamentario; cátedras que se otorgaban sin cumplir con el
examen de oposición, etc. Ratificaban las denuncias contra el Director, quien
había evadido la resolución de los problemas. Insistían en las violaciones a
la Ley Orgánica de la Universidad y al Reglamento Interior de la Facultad.
235

�•

Afirmaban la urgencia de contar con un nuevo edificio. El que ocupaban se
hallaba en estado ruinoso. Constaba de cuatro aulas, con cupo para cuarenta
alumnos cada una, en donde la mayor parte de los estudiantes permanecía
de pie durante las clases o las escuchaba desde afuera, asomándose por las
ventanas. También había cuatro laboratorios, "pequeños y en malas condiciones", donde se carecía de aparatos que completaran la enseñanza teórica.
El anfiteatro era un foco de infecciones. La biblioteca tenía sólo cuatro vitrinas con libros anticuados, cuatro mesas y ninguna silla. Recordaban la
promesa del Director de renunciar al cargo y su retractación posterior. Acusaban al Consejo Universitario de "poca seriedad y poca noción de responsabilidad" en su actuación, sobre todo en un problema que desconocían. Y señalaban la "arbitrariedad" de que su Sociedad de Alumnos, por no estar afiliada a la Federación de Estudiantes Universitarios, no tuviera ni voz ni voto
· ante el Consejo Universitario.
Renuncia del doctor Aguirre Pequeño
La tajante decisión del Consejo Universitario de cancelar las inscripciones
en los tres planteles, provocó, indudablemente, la solidaridad del estudiantado.
En la tarde del 4 de noviembre, los alumnos de la Facultad de Derecho ratificaron su posición en el conflicto y los de la Facultad de Ciencias Químicas
acordaron secundar el movimiento de Medicina, apoderándose del edificio.
Mientras tanto, en la asamblea celebrada esa misma tarde, se dio a conocer un
mensaje de apoyo de la Confederación Nacional de Estudiantes a "ese limpio y viril movimiento".
El plazo fijado por el Consejo Universitario para volver a clases debía expirar al mediodía del 5 de noviembre. Las inscripciones en las Facultades de
Medicina, Derecho y Ciencias Químicas y la Escuela Diurna de Bachilleres
quedarían canceladas definitivamente, abriéndose un nuevo período de inscripción. Dos horas antes, un numeroso grupo de universitarios, encabezado
por José Treviño Faz y Jesús Flores Treviño, Presidentes de las Sociedades
de Alumnos de Medicina y Derecho, se presentó ante el Juez de Distrito en
el Estado, licenciado Guillermo Ramírez Wiella, promoviendo un amparo
contra el acuerdo del Consejo Universitario y obteniendo "la suspensión provisional del acto reclamado".
La misma tarde del 5 de noviembre de 1947, los alumnos de la Facultad
de Ingeniería se sumaron al movimiento, considerándolo "justo y dentro de
la razón". Ese hecho fue de trascendencia, pues la Facultad estaba instalada
en el edificio central de la Universidad ( antiguo Colegio Civil) , en el mismo

236

piso en que se encontraban la Rectoría y el salón de sesiones del Consejo
Universitario.
En la noche, el Consejo Universitario celebró una sesión en la que se trataron varios asuntos importantes, siendo el más .urgente el amparo interpuesto por los estudiantes huelguistas. El Rector doctor Livas informó que se
había cumplido el acuerdo de la cancelación de las matrículas e, inmediatamente, se abrió un nuevo registro, añadiendo que la comunicación oficial
del Juzgado de Distrito se recibió en la Rectoría varias horas después.
Hacia las diez de la noche, cuando aún no concluía la sesión, irrumpieron
varios grupos de estudiantes de Bachilleres Diurna y tomaron posesión de su
Escuela, cuya sede era el mismo edificio central de la Universidad. Entonces
el Consejo Universitario decidió trasladar su recinto oficial a otro lugar, que
de momento no se precisó.
El desenlace del conflicto se acercaba. En la tarde del 6 de noviembre, la
Facultad de Odontología secundó el movimiento. A las nueve de la noche,
un grupo de alumnos de Ingeniería, apoyado por estudiantes de Bachilleres
Diurna y Medicina, tomaron posesión del plantel, quedando cerrado el acceso
a las principales oficinas universitarias.
A las once de la noche el Gobernador, licenciado Arturo B. de la Garza, reunió en su despacho del Palacio al Rector y a los representantes estudiantiles.
Después de una larga conversación, el mandatario estatal les comunicó que,
aceptando la terna entregada por los mismos estudiantes, había nombrado al
doctor José Luis Lozano con el cargo de Presidente del Patronato encargado
de la construcción de la nueva Facultad de Medicina. En seguida, el licenciado De la Garza preguntó a los universitarios si con la renuncia del Director de la Facultad se resolvería el conflicto y reanudarían inmediatamente sus
estudios. Al recibir una respuesta afirmativa, el Gobernador ordenó localizar
al doctor Aguirre Pequeño, ofreciéndoles, además, interponer su influencia
para conseguir la revocación del discutido acuerdo del Consejo Universitario
sobre cancelación de matrículas. El Rector estaba visiblemente molesto, irritado. El cambio de impresiones se prolongó hasta la madrugada del 7 de noviembre, en que el Gobernador invitó al doctor Eduardo Aguirre Pequeño a
presentar su renuncia irrevocable al cargo, aclarando, por otra parte, que
no quería invadir las atribuciones del Consejo Universitario, pues él sólo
era un mediador en el conflicto. Con la renuncia del Director de Medicina
terminaba, momentáneamente, el problema estudiantil. Pero el año lectivo
1947-1948 aun no concluía.

237

�CRóNICA DE TAMAHOLIPA*
LA FUNDACIÓN (1544)
Lm. JuAN FmEL ZoRRILLA
Univ. Aut. de Tamaulipas

EL TERRITORIO DEL EXTREMO noreste de México que hoy integra el Estado de
Tamaulipas, durante el segundo tercio del siglo XVI recibió el aliento civilizador del cristianismo con la audaz penetración del padre franciscano Andrés
de Olmos, quien traspasó la frontera de guerra del río Pánuco y fundó, en
la parte meridional de la hoy llamada Sierra de Tamaulipas, el pueblo de
Tamaholipa en 1544.
No referiremos los datos biográficos salientes del ilustre fray Andrés por ser
muy conocidos, bastándonos recordar sus atributos como misionero, fundador de pueblos, filólogo, escritor y acucioso investigador de la cultura indígena, quien fue calificado por Angel María Garibay como "maestro e inspirador de todos los etnógrafos del virreinato". El padre Olmos es el padrino
de oleos del bautizo de Tamaulipas, auténtico bautizo por que de la fundación de Tamaholipa surgió el nombre de nuestro Estado y su identificación
histórica.
El dato de la fundación en 1544 proviene del Ensayo Cronológico de la
Historia de la Florida de González Barcia, fuente que probablemente tomó
Bolton, coincidiendo casi todos los autores en señalar que el padre Olmos trajo de Florida familias de indios olives para poblar Tamaholipa. Primero se
fundó el pueblo y posteriormente el convento y misión franciscana de Nuestra
Señora de la Concepción, perteneciente a la Custodia de San Salvador de

* Conferencia dictada en la ciudad de Monterrey, N.L., el 16 de mayo de 1981,
en el ciclo de pláticas organizado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía
y Estadística.
239

�Tampico de la provincia del Santo Evangelio de México, cuya erección fue
probablemente entre 1544 y 1569, siendo fray Andrés su primer custodio.
El poblado de Tamaholipa correspondía a la jurisdicción política de la
Alcaldía Mayor de Tampico de la provincia de Pánuco, dependiendo del
rey, habien&lt;;Io estado administrado primero por un encomendero, de acuerdo
con vaga noticia y después por un corregidor quien contaba con el apoyo de
capitanes indígenas o caciques para el trato y arreglo de los asuntos de la
comunidad. La encomienda de Tamaholipa, de ser cierta la noticia, fue muy
breve y considero que es la única que existió en lo que hoy es Tamaulipas.
Los primeros caciques olives de Tamaholipa fueron Juan de Sevilla, Martín
Blas y Antonio Paita de la Mora, quienes al incorporarse al cristianismo con
el bautizo adquirieron estos nombres.
Respecto a la jurisdicción de Pánuco sobre Tamaholipa se confirmó e~
1602 por mandato del virrey, Conde de Monterrey, cuyo texto es como sigue: "Por cuanto he sido informado que siendo como es el ?ueblo d~ ~amaholipa de la jurisdicción de la alcaldía mayor de Tamp1co, provmc1a de
Pánuco donde se anexó al tiempo y cuando se dividió la de los Valles, con
algunos' fines han pretendido y pretenden personas i~teresad~s s~ innove y
pase a la alcaldía mayor de los valles y para prevenc1pn de semepntes _pretenciones estando enterado por la relación que tuve y consta por los libros
de la gobernación haber sido y que actualmente es el dicho pueblo de Tamaholipa de la jurisdicción y distrito de Tampico y Pánuco, por la presente lo
declaro así y mando que el alcalde mayor de la dicha provincia de los valles
ni otras justicias se entremetan a usar de jurisdicción alguna en el dicho pueblo de Tamaolipa por ningún color ni causa dejándolo libremente a las que
lo son o fueren en la de Pánuco para que lo tenga en administración sin
hacer novedad so las penas en que caen e incurren los que usan de jurisdicción sin tener facultad para ello. Fecho en Chapultepeque a once días del
mes de mayo de mil y seiscientos y dos años. El Conde de Monterrey. Por
mandado del virrey, Pedro de Campos". (Archivo General de la Nación.
General de Parte. Volumen 6, Pág. 148 vuelta, según dato descubierto por
Joaquín Meade) . Este documento presenta ~speci.~l interés en .tanto de~uestra que unos cuantos años después de la cap1tulac10n de CarbaJal se confmna
la jurisdicción d~ Pánuco sobre Tamaholipa, cuya órbita se interrumpió brevemente en el tiempo de gobierno de Carbajal. Otra resolución real, ésta de
Felipe IV en 1632, confirmó la jurisdicción de la provincia de Pánuco sobre
el corregimiento de Tamaholipa, otras villas y pueblos.
Para el año de 155 congregó fray Andrés un buen número de indios de la
Sierra de Tamaulipas, calificados genéricamente como chichimecas, a quienes trajo de paz a Tamaholipa bautizándolos, contando con los servicios de

240

dos intérpretes, según Meade, que fueron "Martín, natural de Chacuala, intérprete de la Florida y Juan, natural de Tampico", sin mencionarse los apellidos. Las conversiones de inidios de Fray Andrés, propuestas para poblar
"sin que haya conquista" como él decía, fueron calificadas por el Obispo de
Chiapa como "gran fructo en los indios".
La importancia de Tamaholipa en el siglo XVI como primer asentamiento
humano del noreste es evidente, con mayor razón si se atiende el cúmulo de
datos comprobatorios de que el Tampico colonial se situó en la margen derecha del río Pánuco, en territorio actualmente perteneciente al Estado de
Veracruz. Por otra parte, al establecerse estas fundaciones la cabecera de la
Custodia de San Salvador de Tampico estuvo en el convento llamado de San
Luis Obispo del propio Tampico, pero a principios del siglo XVII o poco
antes se mudó dicha cabecera a la iglesia de la advocación de la Limpia Concepción en Tamaholipa, donde un fraile franciscano residía con el título de
Custodio, según datos proporcionados por el Alcalde Mayor de Tampico en
1605. La cabecera, por cierto, se cambió a mediados del siglo XVII al Convento de Santiago Mayor de la villa de los Valles.
Las ruinas de Tamaholipa se localizan en el actual municipio de González
en la parte sur de la Sierra de Tamaulipas, como se dijo, a menos de cien
kilómetros de Tampico, a un lado del arroyo del Cojo o Tamaholipa, habiendo sido identificado el lugar por Joaquín Mearle en 1950.

EL TRASPLANTE COLONIZADOR
LOS OLIVES

Fray Andrés de Olmos revela por sus obras una atractiva y compleja personalidad, pues su fecunda tarea evangelizadora corre parejas con reconocida
labor científica como lingüística y literato, no siendo menor su actividad corno fundador de pueblos y colonizador, pudiéndosele calificar como gran pacifista dentro de una época de conflicto, del grave conflicto de la conquista
de México. Destaca entre sus quehaceres haber mudado a la llamada nación
de los olives de su lugar de residencia a T amaholipa, para establecer allí, en
plena sierra, más adelante de la frontera de la dominación, o sea dentro del
territorio de los indios llamados chichimecas, un poblado y un convento misional, como testimonio fehaciente de sus convicciones. Según Gabriel Saldívar
los indígenas de la región circundante a Tamaholipa habían llegado a cierto
grado de civilización pasando del nomadismo a una primera etapa de cultura
sedentaria, pues cultivaban plantas comestibles, hacían uso de fuego para la

241
Humanitas-16

�occión de alimentos y tenían habitaciones formando
poblados,
figurando en•
.
tre estos grupos los pasitas, los mariguanes y los s1I11anguanes.
.
¿De dónde trajo el padre Olmos a los oli~es? D~versos a~tores mencionan
a Florida como el lugar de origen de la antigua tnbu, partiendo. el dato de
Agustín de Vetancourt, quien en el libro llamado Teatro Mexicano, concluido en 1692, dijo que Fray Andrés los "truxo de los campos q~e está~ entre
la Florida y Tampico"' agregando que por ser de ~on?~ se. ,cnan olives los
llaman olives, atribuyendo a la voz Tamaholipa la sigm~icacion de ser el lugar de los olives, explicación a la que se adhieren Saldivar y Stresser Pean,
este último con reservas.
El autor Andrés González de Barcia y Carballia y Zúñiga, quien firmaba
con el pseudónimo de Gabriel de Cárdenas Z. Cano, escribió un ~nsayo Cronológico para la Historia General de la Florida, editado en Madnd en 1723,
obra en la que se dice: "Fray Andrés de Olmos, religioso ~el _orden de San
· co, después de haber recorrido las más distantes
de la NueF rancis
. provmc1as
ó p'
va España, predicando y haciendo muchas conversiones, pas a anuco a
·
llegó hasta los chichimecos bravos, de los confines de Flonda,
T arnpico,
y
bl, 1
1
más de cuatrocientas leguas al norte, recogió lo que pudo ~ po o es_ en e
pueblo de Tamaholipa y se volvió a México". Est~ relato v_iene referido en
la obra de González Barcia el año de 1544 y del mismo proviene muy probablemente la fecha señalada para la fundación de Tamaholipa por autores

e

'!

,1

posteriores.
. . .
A partir del criterio de fray Vicente Santa María se puso en tela de JU1~io
el lugar de origen de los olives y posteriormente Saldívar y Stresse~ Pean insistieron en negar que sea precisamente en la península de Florida _donde
esta nación indígena tuvo su asiento primitivo. Ciertarnent: es de considerarse que la jurisdicción de la Gobernación de Florida ~n el siglo XVI se ~tendió más allá de la: península del mismo nombre hacia el sur, has~ el no ,de
Palmas, hoy de Soto la Marina, como consta en la patente conce~da a Panfilo de Narváez en 1528, en otros documentos y cartas. geográfic~. Por 1~
mismo pudieron ser los olives nativos del amp~io territono de Flond,a Occidental extendido hasta el río Palmas en ese tiempo, de donde Saldivar expresó que provenían "Quizás de algún lugar al norte del río Bravo o ·c erca
del Alcuises (Nueces) . .. pero más probablemente de las cercanías del río
de las Palmas".
Es explicable la obscuridad que encontramos los his~oriadores en la: búsqueda de la pista de los olives en Florida, pues como ~firman Keegan Y To,~o
Sanz todos los estudios sobre las misiones de Flonda son modernos Y tan
solo 'González Barcia, en 1723, escribió un ensayo cronológico donde recoge

242

noticias de Oré, Beteta y Areta"; siendo por ello que tomamos como base de
opinión al respecto el relato de Barcia y del mismo advertimos que al señalar la
distancia de más de cuatrocientas leguas al norte de Tampico en los confines de
Florida, claramente está indicando que no es en la comarca del río Palmas o
del Bravo donde atribuye el asentamiento olive sino precisamente en la Florida
peninsular, distante más de mil quinientos kilómetros de Tampico por vía
terrestre. Se anota que González de Barcia usa el término "confines de Florida", mientras Jerónimo Mendieta y Juan de Torquemada, sin afirmar que
de allí trajo Olmos a los olives, expresan que entró fray Andrés a los confines
de Florida, diciendo textualmente Torquemada "en los chichimecas bravos,
que confinan con la Florida, que son más de cuatrocientas leguas de tierra
hacia la parte del norte". Dado que Mendieta escribió su Historia Eclesiástica Indiana al finalizar el siglo XVI mientras Torquemada editó su célebre
obra Monarquía Indiana en 1620 y atendiendo que éste se ocupa amplia y
por cierto muy elogiosamente de fray Andrés, es de inferirse que González
de Barcia tomó de ambas fuentes el dato del arribo de Olmos a los confines
de Florida en tierra clúchimeca; empero la atribución de haber traído de
allí, a cuatrocientas leguas de Tampico, a los olives, proviene del libro de
Barcia, influenciado desde luego por la obra de Vetancourt de 1692, pero
éste sólo dijo que los olives vinieron de los "campos que están entre Florida
y Tampico".
Si bien es cierto que Barcia es explícito en cuanto al origen de los olives,
conociendo sus fuentes al respecto que atribuimos a Mendieta, Torquemada y
Vetancourt, es de dudarse sobre la peregrinación de la Florida a Tamaholipa
no sólo por la ausencia de otros datos sino porque la fuente primera, la de
Mendieta, quien conoció personalmente a Olmos, únicamente revela que entró a tierra de chichimecas en los confines, o sean los límites, de Florida.
Colegir los textos conocidos, tratar de interpretar los hechos que comentamos y ensayar con método analítico las fuentes históricas, nos conduce a considerar que fray Andrés no acudió hasta la Florida Oriental o sea la peninsular a traer los olives, pues en la carta que envió al emperador en 1556
desde México, donde formula interesantes proposiciones para poblar las áreas
de desembocadura de los ríos Palmas, Bravo y Ochuse, al referirse a Florida,
dice: "donde todos deseamos entre la palabra de Nuestro Señor J esucristo;
porque tanto dicen de allí los que vinieron, que parece otro mundo . .. " La
expresión de Olmos puede interpretarse en el sentido de que él no conocía
Florida en 1556 y como Tamaholipa se fundó años antes, tendríamos que
eliminar. la posibilidad de que los olives hubiesen sido trasladados de allá.
Por otra parte, frente a la ausencia de otros datos y la repetición del relato
de una sola fuente, estimo, como Saldívar y Stresser Pean, que los olives muy

243

�probablemente fueron trasladados de alguna región del territorio actual de
Tamaulipas o Texas al norte del río Palmas.

OTROS DATOS

,,
1

i

1,

Diversos autores, entre ellos Orozco y Berra, Alejandro Prieto y el historiador regiomontano Santiago Roel afirman que los olives "eran blancos, de pelo
bermejo y sabían cultivar la tierra y extraer los metales"; mientras otras fuentes los identifican s6lo como indios mansos, dóciles y de pueblo, mencionando
al respecto a fray Simón del Hierro. ¿ De dónde proviene esta mención de la
blancura de los olives? Agustín López de la Cámara Alta, ingeniero comisionado por el virrey en 1757 para que juntamente con el capitán José Tienda
de Cuervo hicieren reconocimiento y relación de la conquista de Nuevo Santander por Escandón, redactó una amplia descripción general de la Colonia
de Nuevo Santander, obra que es una de las fuentes primarias de estudio sobre la colonización de Tamaulipa y en la misma, al referirse a la población
de Horcasitas, describe a los olives como "nación blanca y pelo bermejo, de
elevada estatura, que cultivan las tierras", referencia que expresa López de
la Cámara Alta por razón de que habitaban en una área contigua a Horcasitas 21 familias, integrando 71 personas de los indios olives que allí acudieron a fundar el pueblo después de haber abandonado Tamaholipa por ase•
dios de los indios enemigos y haberse refugiado en Tancasneque y Altamira,
familias que para 17,76 aumentaron a 33 con un conjunto de 117. La obra
de Cámara Alta fue consultada por Alejandro Prieto y Orozco y Berra según
ellos mismos lo hicieron constar y muy probablemente la conoció Roel. No
encontrarnos datos anteriores a 175 7 que sobre la característica racial de los
olives, de donde estimo que el dato proviene del ingeniero Cámara y presenta la autenticidad del conocimiento personal del autor sobre la parcialidad
de indios olives residentes de Horcasitas; en el barrio de la Santa Cruz; pero
dichos indios ya habían pasado por nueve o diez generaciones hereditarias a
partir de la fundación de Tamaholipa y por lo mismo es de pensarse que
durante ese tiempo no permanecieron como un grupo étnico conservado con
pureza racial, menos aún si se ubica la cuestión dentro de un contexto de
mestizaje cuyo proceso se aceleraba entre los indígenas incorporados a la
dominación española, como lo fueron los olives desde mediados del siglo XVI.
La preocupación racista de los conquistadores llamada por el historiador
español Jaime Delgado amor a la blancura, con frecuencia soslayada, se manifiesta en múltiples expresiones sobre la apariencia de los indígenas, bastando

c_itar y esto en relación a ciertas tribus de la Florida, que la literatura histónca del siglo XVI habló de "indios mui blancos con cabellos mui largos'' y
de otros, l~ de la pro~cia de Xopida, que "se criaban tan altos porque les
daban comidas tan eficaces que los hacían crecer y engordar''. Pero todas
estas referencias . no tuvi:ron comprobación posterior y debemos postergarlas a la duda, sino precISa.IDente al olvido, como debiera ser la de algunos
naturales que disponían de una frondosa cola, como se atribuyó mucho antes
a los habitantes del Condado de Kent. Otros datos sobre poblaciones indígen_as de Florida que llevan el prefijo Taro, como Tama, Tamahatli, y Tampa
posiblemente no muestren ninguna relación con el nombre de Tamaholipa
vocablo cuya raíz debemos ubicar dentro del complejo lingüístico de los huas~
tecos por razón de geografía histórica y contexto.
Antes de finalizar el siglo XVI el padre Juan de Mesa predicó en Tamaholipa, Tanchipa y Tamesí acompañado del sacerdote Agustino Luis Gómez.
Durante dos años, de 1685 a 1687, los misioneros franciscanos del Colegio
~e Querétaro Juan Bautista Lázaro y Francisco Esteves, quienes realizaron
importante labor, por orden del Arzobispo Aguiar y Seixas, plantaron de
nuevo la misión de Tamaholipa que estaba abandonada, pero recibieron mandato de retirarse de parte del comisario general de la orden por razones de
jurisdicción, ya que pertenecía la misión a la Custodia de Tarnpico. Se sabe
así mismo que algún tiempo, a fines del siglo XVII, la misión de Tarnaholipa
estuvo a cargo de padres dominicos y que se le conoció a partir de 1585 cor1
el nombre de San Andrés.
El pueblo de Tamaholipa y la misión contaban con seiscientos habitantes
a fines del siglo XVI, predominando en número los olives aun cuando en la
~isión también se congregaban indios de otros grupos convertidos al cristiamsmo; E_xplotaban los olives las minas de las montañas de San José y San
Andres siendo vetas muy conocidas las de Palma, la Concepción y San Andrés, todas en la Sierra de Tamaulipas, donde extraían mineral de plata con
ley de oro que beneficiaban en el Real de Guadalcazar y en México. Además
contaban con la explotación de la sal en las llamadas salinas de los olives
localizadas en la cercanía del litoral al norte de la Barra de Trinidad. Tenía~
autorización para usar armas de fuego y montar a caballo, licencias de las
que no disponían los demás indígenas de la región.
Eran buenos guerreros según Vetancourt y para Stresser Pean la supremacía económica de los olives contribuyó a acentuar la superioridad cultural
de los mismos sobre los otros pueblos de la sierra, lo que exacerbó el am•
biente de hostilidad existente en la región que a la postre dio lugar al éxodo
olive.

245

244

�Diversas fuentes conducen a la afirmación de que los olives tenían su propia lengua y así lo hizo constar el alcalde de Pánuco Pedro Martínez Loaisa
asentá~dolo los autores Swanton, Pericot, !barra Grasso, Orozco y ~
Toussamt y otros. Como es una lengua extinguida no existen datos sobre sus
características, posiblemente emparentadas con la lengua huasteca.
Antes del asiento y capitulación de Carvajal se extendía la jurisdicción de
la provincia de Pánuco hasta el río Palmas, actual río Soto la Marina, expresando de paso que, siguiendo a Orozco y Berra, considero su identificación con respecto al río Bravo muy bien delineada desde 1529. No sólo cartas
ge~gráficas comprueban la identificación del río Palmas sino la propia Histona General y Natural de las Indias de Gonzalo Fernández de Oviedo concl~ida en 1549, que en la parte conducente dice: "Desde el río Hermo~ hay
vemte leguas hasta el río de las Palmas, la vía del norte, el cual río de las
Palmas está en veinticuatro grados y un tercio, de esta parte de la equinoccial
y entre el río Hermoso y el de las Palmas están el río de Sanct Benito y el
río de Montañas". En otro párrafo se dice que "desde el río de las Palma~
hasta el cabo Bravo se corren al nordeste cincuenta leguas", agregando que
dicho cabo está "en veintiséis grados y medio de esta parte de la linia equinoccial". La posición real es de 23 grados y cuarenta y dos minutos para la
desembocadura del río Soto la Marina. Sobre la jurisdicción del Nuevo Reyno
de León con respecto a Tamaholipa nos ocupamos en otra parte de este
trabajo.

¡;,

Recalando sobre el tema de las expediciones a Florida, evidentemente no
eran cosa fácil, sabiéndose que entre la expedición de Pánfilo de Narváez en
1527 hasta la de Hernando de Soto en 1539 no se realizó ninguna otra. Soto
llegó al Mississipi en 1542, y murió en sus aguas, dando fin a una serie de
aventuras y combates con los indígenas, considerándose toda expedición a la
Florida, a mediados del siglo XVI, como jornada o conquista incierta y pe•
ligrosa, complicada además por conflictos con los franceses que iniciaban su
penetración en esa área. Esta argumentación también es contraria al supuesto
viaje de Olmos a la Florida.

DON LUIS DE CARVAJAL Y TAMAHOLIPA
El primer viaje de Carvajal a Nueva España, según el historiador Eugenio
del Hoyo, fue "entre los años 1566 a 1567", siendo nombrado alcalde ordinario de Tampico en 1568, año en que aprehendió a ingleses tripulantes de la
nao capitana Minion, abandonados por el corsario inglés John Hawkins en el
litoral del Golfo al norte de Tampico, probablemente en Punta Jerez, des246

pués de una desafortunada acción naval en Veracruz. Sabido es que la
aprehensión de estos semináufragos no constituyó ninguna heroicidad, sirviendo el relato de Carvajal al respecto, frente a la realidad de los hechos~ como
base para calificarlo de exagerado y embustero, dudándose inclusive de la
participación de Carvajal en el caso. Después, en 1573, como Capitán de la
Huasteca, se dedicó a reducir grupos indígenas rebeldes en la Huasteca, no
sin ser acusado después por el encomendero Francisco Barrón en pleito sobre
jurisdicción de Tamapache, de abusos, atropellos, delitos y arbitrariedades
y aquí viene lo interesante para el tema de esta conferencia: Uno de los cargos fue que utilizó a indígenas del corregimiento de Tamaholipa para saquear,
depredar y robar en diversas partes de la Huasteca con el pretexto de la
pacificación, sin que las constancias rebelen si se trató de indios olives o de
otros naturales incorporados.
En 1575 encontramos a Carvajal como corregidor de los pueblos de Tamaholipa y su partido, sin que conozcamos documentos o datos sobre su actuación. Dos años antes fue corregidor en Huagutla y en 1577 juez de comisión en Pánuco, por lo que su quehacer en la Huasteca y Tamaholipa fue
realmente importante y se prolongó algunos años, hasta 1578, cuando salió
para España a tratar de obtener el gobierno del Nuevo Reino. El asiento y
capitulación de Carvajal y de la Cueva, firmado con la Corona de España
en Aranjuez el 31 de mayo de 1579, se perfeccionó en noviembre de 1580
en la ciudad de México, ante el escribano mayor de minas reales Pedro Gallo de Scalada, al presentarse como fiadores de Carvajal por sus obligaciones
derivadas del asiento y constituir fianzas, en conjunto por ocho mil ducados
de buena moneda de Castilla, con valor cada ducado de trescientos sesenta
y cinco maravedíes, los señores Sebastián Rodríguez, Hernando de Medina,
Antonio de Pedraza, Gabriel de Mansilla, Hernán Vázquez, Antonio Núñez
de Caldera, Alvaro Rodríguez de Acevedo, Leonel de Cervantes, Francisco
de las Casas, Francisco de Tenazas, Juan Vázquez de Flanera y Simón de
Coca, los dos últimos por conducto de apoderados. Es importante esta mención porque se ha dicho que Carvajal no otorgó la fianza de referencia. La
documentación respectiva fue investigada por el señor Joaquín Meade en el
Archivo Histórico de Hacienda.
La capitulación de Carvajal, tanto por comprensión dentro de área como
por mandato expreso, incluyó la región de Tamaholipa, obligándose el gobernador del Nuevo Reyno de León a poblar una villa entre Tamaholipa y
las tierras de paz o sean las ubicadas al sur del río Pánuco para asegurar la
pacificación. La jurisdicción sobre Tamaholipa apenas si duró el gobierno de
Carvajal, pues en 1602 se definió que correspondía a la provincia de Pánuco.
Joaquín Meade, en documentación sobre la Huasteca que tenemos en la Uni247

�versidad de Tamaulipas, menciona un "auto que dio y pronunció en el pueblo
de Tamaholipa el muy ilustre señor Luis de Carbajal, gobernador y capitán
general por su Majestad, en el Nuevo Reino de León, auto cuya cabeza dice:
"En el pueblo de Tamaholipa, que es de este Nuevo Reino de León, en once
días del mes de marzo de 1584 ... ". Desafortunadamente el legajo no incluye
el texto del auto ni su referencia a ningún archivo, pero por el origen de
otros documentos transcritos en el mismo legajo, se encuentra el auto posiblemente en el Archivo Histórico de Hacienda.
Transcurrieron los años del gobierno de Carvajal sin que Tamaholipa fuese pacificada ni fundado un pueblo intermedio en el rumbo de Tampico, o
sea que no cumplió el gobernador del Nuevo Reyno sus deberes políticos y
administrativos en lo concerniente a Tamaholipa, omisiones que sirvieron de
base para los cargos en su contra que dieron lugar a su aprehensión en 1589,
diez años después de haberse firmado la Capitulación.

OLIVES Y MAGUAGES, EVACUACIÓN
DE LOS MAGUAGES ( 1617)

mente a un pueblo indígena de · conformación huasteca o relacionada con
esta cultura, asentado en cinco colinas donde no se edificaron iglesia ni misión y donde sí en cambio subsistió un centro ceremonial indígena, incluyendo una pirámide construida con losas de piedra y que cuenta además con
múltiples construcciones habitacionales de tipo circular, características de los
huastccos, de las que restan claros vestigios. Las investigaciones de Ricardo
Me Neish en el lugar y la región revelan que este poblado se reconoce como
uno de los más antiguos del continente americano, por lo cual evidentemente
no fue, corno pretende Meade, el asiento de ninguna rama de los indios olives,
quie:1es fueron cristianizados desde su arribo al territorio tamaulipeco por el
padre franciscano Andrés de Olmos a mediados del siglo XVI. Pueblito no
fue asiento de los olives, pero si lo fue probablemente de los rnaguages, quienes de un lugar aproximado a la ubicación de Pueblito fueron expulsados por
los pasitas, como consta en el documento citado por Meade. Pueblito se encuentra a la altura del Trópico de Cáncer en el corazón de la Sierra de Tarnaulipas, al suroeste de la villa de Soto la Marina a una distancia aproximada
de veinte kilómetros del asiento de Tamaholipa, localizado en San Antonio
el Nogalar del actual municipio de González, Tamaulipas.
Por otra parte la vinculación de los indios olives con su nombre conocido y

Joaquín Meade, en artículo escrito para la revista Divulgación Histórica,
identificó a los olives y a los maguages, maguaos o mahuaves como una misma nación, apoyando su opinión en un documento del 8 de agosto de 1617
donde "se refiere que los manguages se encontraban poblados cinco leguas
(castellanas) al norte del pueblo de Tamaholipa, lugar que probablemente",
continúa el señor Meade, "debe ser el que hoy se llama Ruinas de Pueblito
Fobre la sierra y encima del punto donde nace el arroyo Pedregoso que desemboca en el río de Soto la Marina o sea el antiguo río de las Palmas". El
documento, expedido por mandato del virrey, expresa que los maguages fueron asaltados en su poblado por los pasitas, indígenas del grupo étnico de la
Sierra de Tamaulipas, quienes asolaron el lugar haciendo matanza "en muchos de sus hijos y parientes", por cuya causa se retiraron a otro puesto ubicado a dos leguas de Tamaholipa, posiblemente al lugar llamado Sierra Azul,
donde no tuvieron cosechas de maíz y padecieron hambres por lo que se les
dio acomodo en Tanxicuin, "legua y media de la villa de Pánuco, sobre el
río Grande", ordenando el virrey se les amparase allí (Indios. Vol. l. Exp.
210. Pág. 103 vuelta. Archivo General de la Nación).
No estoy de acuerdo con el criterio del señor Meade quien identifica a Maguages y Olives corno un solo pueblo, por razón ~e que en el lugar 11:miado
Pueblíto, donde he estado en dos ocasiones, sus rumas corresponden evidente-

248

tradicional es muy precisa, encontrándose expresado desde la atribuida emigración de Florida a mediados del siglo XVI hasta promediar el siglo XVIII,
cuando inicia Escandón la colonización de Nuevo Santander, superviviendo
el nombre y su significación hasta la actualidad. Como antes dijimos, las ruinas de Pueblito son enteramente indígenas, no presentan ninguna influencia
de la civilización hispano cristiana. La propia fisonomía ambiental de la
antigua población indígena, dentro de un mundo mágico donde predominan
la perspectiva y la frescura, lejos del utilitarismo a la europea, nos hace ver
que allí no penetró la dominación española.
El historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar identifica también a los maguaos con los olives, expresando en su Historia Compendiada de Tamaulipas
que fray Andrés de Olmos "trajo una tribu de rnaguaos que instaló en la
cabeza austral de la Sierra de Tamaulipas en una misión o pueblo al lado de
indios huaxtecos y de colonos españoles", designando a los maguaos o maguages con el nombre de olives. Esta afirmación seguida por otros autores, no está
respaldada por datos bibliográficos ni por tradición oral y es discrepante de
las fuentes reveladoras del origen del trasplante colonizador de los olives a
Tamaulipas, fuentes que no hablan de los maguages.
El arqueólogo francés Guy Stresser Pean considera que los maguages fueron súbditos o vasallos de los olives, pero no los identifica como de una mis-

249

�ma nación y el propio documento citado por Joaquín Meade a que antes
aludimos, claramente dice que son los maguages "de nación distinta y apartada de los del dicho pueblo de Tamaholipa" o sean los olives.
Agregamos que los maguages habitaron separados de los olives, en una
visita o misión a dos leguas de Tamaholipa, hasta el año de su emigración
a Tanxicuin.

VISITA DE ALONSO DE LEÓN ( 1609)

•

1

El pueblo de Tamaholipa, desde su misma fundación, registra continuos asedios y rebeliones indígenas, situación explicable por encontrarse de avanzada
dentro de un territorio no conquistado y hostil. Los primeros años de vida de
la población reposó su destino en la personalidad de fray Andrés, quien con
sus grandes actividades, conocimientos de la regió~ y e~tendimie~to de l~s
costumbres indígenas mantuvo la paz. Ya para monr el ilustre varon los chichimecas conversos de la región de Tamaholipa se rebelaron y fray Andrés
fue a predicarles, desafortunadamente en vano, pues los asaltos, ataques y
depredaciones continuaron, identificándose los indios asaltantes dentro de los
grupos tamaulipecos como pasita y janambres. En octubre de 1571, según algunos 'autores, falleció Olmos en Tampico y de acuerdo c~n otros en Ta1:1a•
holipa, pero es noticia cierta que fue sepultado en Tamp1co. Su obra brilla
con esplendor en el panorama histórico y cultural de México.
El capitán Alonso de León dejó constancia en su notable crónica del viaje
del capitán Joseph de Treviño ( con licencia del gobernador Diego de Montrmayor) , a la Huasteca el año de 1609, en cuyo primer intento se frustró el
empeño de conducir una recua de harina a Tampico por haber si~o atacad~,
los expedicionarios en "El Estero", a catorce leguas de Tamauhpas, donde
les salieron muchos indios teniendo que regresar a Monterrey no sin derramar
la harina para escapar del ataque. Treviño realizó su viaje hasta Tampico en
un segundo intento. La otra mención a Tamaulipas en la relación del célebre
capitán se identifica como tercer viaje a la Huasteca de los nuevoleoneses,
viaje que encabezó el propio Alonso con orden del gobernador Martín de
Zavala a principios del año 1645. En dicho viaje, también tuvieron los expedicionarios un encuentro con indígenas janambres en "El Estero" (aquí
dice a doce leguas de Tamaulipas) pero llegaron al pueblo fundado por fray
Andrés donde fueron recibidos por "el padre fray Pedro Coronado, guardián
de aquel convento y el gobernador y alcaldes, con muestras de regocijo ... "
Días después, relata el propio capitán, encontrándose en Tampico llegaron

250

cartas de Tamaholipa, del alcalde mayor, pidiendo auxilio porque los indios
enemigos habían atacado el pueblo de los mahuabes a dos leguas de la propia Tamaholipa, lo habían saqueado y asesinado a dos indios y "cada noche
cercaban y daban alarido" a la Tamaholipa accediendo los del Nuevo Reyno
a prestar atención al problema acudiendo al lugar con cuatro soldados, un
capitán asediado, dando con los rebeldes en una ranchería donde ahorcaron
a trece y repartieron entre los vecinos de Tamaholipa a las mujeres e hijos
de los ahorcados, procediendo después a regresar a Cerralvo.
La veraz crónica del ilustre Capitán de León nos confiere nuevo testimonio
de la belicosidad de los indígenas habitantes de la región de Tamaholipa y
de la precaria vida que llevaban los residentes del enclave español en territorio chichimeca.

VISITA DEL ARZOBISPO Y ASALTO DE PIRATAS (1684)
El asalto y toma del puerto de Campeche en agosto de 1633 por el capitán
pirata apodado Pie de Palo y el cabo criollo conocido como Diego el Mulato,
al mando de once navíos y dos balandras, agudizaron dramáticamente una
época de intranquilidad para los puertos del Golfo de México y de inseguridad en la navegación comercial española, situación que reclamó una mejor
organización de la Armada de Barlovento, apenas creada cuatro años antes
para defensa de los mares de nuestro golfo y del mar Caribe frente a piratas
y corsarios.
Saqueos en los litorales y abordajes en el mar amagaron bahías, puertos,
villas y aldeas con grandes pérdidas para la corona Española. En 167-2 el
célebre Laurent de Graff, más conocido como Lorencillo, asaltó a Campeche
ocupando una noche la zona portuaria no sin causar daños e incendios pero
sin atreverse a atacar la plaza; en 1678 el bucanero Lewis Scott asaltó también
a Campeche; llegó hasta la plaza de Armas, saqueó la población donde permaneció tres días. En marzo de 1683, Veracruz, primer puerto de América entonces, fue asaltado y ocupado por una escuadra de piratas asociados comandada por Lorencillo, Van Horn y Agrammont compuesta de trece embarcaciones .con dos mil hombres a bordo, permaneciendo los piratas ocupantes en
la plaza cinco días, dedicados al saqueo y la violencia y diez días más en la
Isla de Sacrificios, preparando la huida y esperando rescates de rehenes. El
saqueo de Veracruz, los crímenes, sacrilegios y violaciones de mujeres los calificó Fray Isidro Félix de Espinosa como "la más estremendosa fatalidad que
ha tenido América Septentrional".

251

�En 1685 Lorencillo, al mando de 14 buques y 400 piratas, arribó a Campeche, ocupó la plaza, entrando a saco a la población; este ataque originó,
como los anteriores, gran alarma en el litoral del Golfo de México y la consiguiente preocupación de la autoridad virreynal.

1

:~¡1
j

,,,1
'

Trasladando el problema de la piratería en el Golfo al litoral tamaulipeco,
anotamos que desde 1682 se registraba una entrada de piratas a Tampico, llegando hasta Pánuco y llevándose más de treinta prisioneros. El 23 de abril
de 1684 asaltaron a Tampico bucaneros de la Armada de Lorencillo con tres
navíos y ocho balandras desembarcando los capitanes Juan Marcán y Samuel
Juárez, este último conocido popularmente como el rey de Tampico. Permanecieron varios días en la plaza que fue saqueada e incendiada parcialmente
y tomaron prisioneros, entre ellos un religioso de San Francisco que retuvieron como fiador mientras embarcaron harina, pescado, azúcar, los ornamentos
de la iglesia y su plata, según declaraciones de testigos presenciales. Los piratas abandonaron la barra de Tampico el 8 de mayo siguiente ante la presencia de naves de la Armada de Barlovento, sin que escaparan del ataque
español la fragata llamada "Presbíteros" y una balandra que fueron apresadas con ciento cuatro hombres de los cuales catorce fueron ahoffados en
Veracruz. Poco después, entre los meses de mayo y agosto del mismo año (las
fuentes no precisan la fecha), los piratas de Lorencillo volvieron a entrar
a Tampico con un dispositivo de cuatro embarcaciones, motivando dichos asaltos que se tomaran diversas medidas defensivas en el puerto, que recuerdan
una de las obligaciones concretas de Carvajal y de la Cueva establecidas en
la célebre capitulación.
Comentamos los hechos citados por ser antecedentes de la incursión que hicieron las gentes de Lorencillo a Tampico y tierra adentro hasta Tamaholipa;
además de que los historiadores señalan los ataques del pirata holandés a
Tampico como una de las razones de uno de los cambios de ubicación de
dicha población.
Tamaholipa se localiza a menos de cien kilómetros de Tampico y al decir
de Fray Isidro Félix de Espinosa, quien cita la crónica de Arricivita como
fuente, el arzobispo de México don Francisco Aguiar y Seixas, visitó Tampico
y también Tamaholipa, cuando esta población acababa de sufrir un ataque de
piratas, probablemente derivado del asalto de Lorencillo a Tampico del 23
de abril de 1684, puesto que no se retiraron los piratas hasta el 8 de mayo
siguiente, como lo hemos dicho disponiendo por lo mismo de tiempo para acudir hasta Tamaholipa. El asalto de los piratas a Tamaholipa se comprende
en razón de la importancia que se atribuyó a esta población en ese tiempo y
252

a su localización y nominación en diversas cartas geográficas de la época, entre otras la famosa de Ortellius, con seguridad conocida por Lorencillo. No
he encontrado mayores datos sobre el asalto a Tamaholipa.

ABANDONO DE TAMAHOLIPA
Tarnaholipa fue desde su fundación una población asediada por los indígenas enemigos, principalmente por los pasitas que habitaban en esa área, y
por janambres invasores provenientes de la Sierra Madre, por lo cual se protegió el asentamiento circundándolo con una estacada fuerte, posiblemente
de tres varas de alto como la que rodeaba a la villa de Llera en la época colonial.
Los ataques enemigos dieron lugar a la dispersión de la población, señalando los autores que Tamaholipa fue abandonada por sus vecinos entre los
años de 1725 y 1735 refugiándose primero en Altamira y posteriormente en
Tancasneque y Horcasitas, superviviendo los olives como grupo étnico identificado hasta el segundo tercio del siglo XIX. Sin embargo, un documento de
1787, revelado por María del Carmen Velázquez, expedido por la, Contaduría de Real Hacienda de México, se refiere a la misión de Tamaolipam co11
una asignacióón de sínodo por cien pesos anuales y otro documento, también
citado por la distinguida investigadora, éste del alcalde mayor de la provincia
de Pánuco y Tampico del 25 de noviembre de 1786, se refiere a "las tierras
que tienen los indios reducidos de las misiones del Salto de Agua, Tamaolipa"
y otras. Estos papeles revelan que Tamaolipa no fue del todo abandonada,
como tampoco lo fue San Antonio de los Llanos después de las grandes rebeliones de los janambres que pusieron fin a la penetración del brazo nuevoleonés que entró a Tamaulipas con afanes colonizadores.
Contamos con un interesante dato complementario (Expediente de Indios,
Vol. 7, Exp. 455, pág. 216) relacionado con la queja del corregidor Juan de
Espinosa, de don Tomás de Sevilla y don Domingo de Juan, alcaldes del
pueblo de Tamaholipa, quienes pidieron ~I virrey, marqués de Guadalcázar,
en 1620, investigar los malos tratamientos que daba el guardián misionero de
dicho pueblo a los indios del lugar, lo que originó que el citado virrey ordenara al padre comisario general de la Orden de San Francisco, averiguar los
hechos y "siendo ciertos, provea del remedio necesario para que sean bien
tratados y administrados, poniendo en la dicha doctrina otro religioso ... " El
documento es importante en tanto expresa que los indios quejosos no hablaban
la lengua española y que la frontera estaba en peligro, pidiendo clérigo y no
fraile por las grandes ofensas que el custodio hacía a Dios. No sólo tenía ame253

�nazas externas el poblado de Tamaholipa después de la muerte de fray Andrés, sino también grave cuestión interna que ameritó la intervención del
virrey.
Tamaholipa es para nosotros no sólo una evocación del primer intento colonizador en el noreste, sino una referencia cierta del noble quehacer de uno
de los hombres más valiosos del siglo XVI; el padre franciscano Andrés de
Olmos.
ACULTURACiúN E INTEGRACIÓN SOCIOECONóMICA
DE LOS CHICHIMECAS EN EL SIGLO XVI

Lic.

.

loNACIO DEL

Rfo

Instituto de Investigaciones
Históricas, UNAM.

'

Los NIVELES DE desarrollo de las culturas indígenas de América fueron factores condicionantes de los procesos de integración que se dieron a partir de la
Conquista. En las áreas de alta cultura, los patrones de contacto hispano-indígenas respondieron evidentemente a una problemática distinta de la que se
planteó en las zonas de culturas intermedias o marginales. La existencia previa de sociedades agrícolas en Mesoamérica, por ejemplo, hizo posible que
se asimilaran a las nuevas estructuras implantadas por el orden colonial formas tradicionales de organización social y producción económica propias de
los pueblos nativos. Allí donde existían ya sociedades sedentarias, los procesos
de aculturación y de integración socioeconómica se dieron en forma simultánea. Este hecho se manifiesta claramente en la doble función asignada a la
encomienda: la de proveer lo necesario para la cristianización de los indios,
con los demás cambios culturales que esto implicaba, y la de servir de sustento económico a los conquistadores.
La penetración en Aridamérica, en cambio, planteó desde luego el problema de la transformación del modo de vida de pueblos recolectores y cazadores -por excepción parcialmente agrícolas- como paso previo e indispensable para la inserción plena de estos grupos en el sistema de dominación colonial. Las instituciones de dominio que se introdujeron en los vastos territorios del norte novohispano, muchas de ellas originadas en contextos muy diferentes, hubieron de ser adaptadas a las peculiares condiciones, tanto geográficas como históricas, de las nuevas zonas de colonización. Los pueblos de
indios que llegaron a conocerse con el nombre de misiones, las guarniciones
militares llamadas presidios y las distintas empresas de explotación económica, como las minas y las haciendas, no fueron en modo alguno invenciones

254

255

�originales de los pobladores de las provincias norteñas; pero sus características
específicas y, sobre todo, las relaciones de unas y otras dentro de la estructura
colonial, difieren en gran medida de las de instituciones similares adoptadas
en el ámbito mesoamericano.
Un factor histórico-cultural se encuentra en la base de este proceso de
desarrollo diferenciado del norte novohispano: la abismal diferencia entre el
modo de vida de los pueblos autóctonos genéricamente llamados chichimecas
y el de los españoles que irrumpieron en la parte septentrional del Altiplano a
partir de 1546, fecha en que fueron descubiertas las minas de Zacatecas. Se
trató, pues, de un contacto en condiciones de acentuado desnivel cultural, lo
que dio origen a un tipo particular de conquista que no se produjo, además,
con la misma rapidez y amplitud con que se efectuó la conquista de Mesoamérica, según ha sido señalado, entre otros estudiosos, por Wigberto Jiménez
Moreno.1 En Mesoamérica, la conquista quedó consumada en la primera mitad
del siglo XVI, mientras que en el norte fue empresa que prosiguió a lo largo
de toda la época colonial y aún tiempo después. No podemos dejar de recordar
a este respecto que todavía a fines del siglo XIX se perseguía a los irreductibles indios bravos de la frontera.
La irrupción española en la Gran Chichimeca

Los conquistadores españoles traspusieron en fechas relativamente tempranas las fronteras septentrionales de Mesoamérica. Algunas de las expediciones pioneras, como las de Marco de Niza y Francisco Vázquez de Coronado,
penetraron, como es sabido, hasta el corazón mismo de la América del Norte. Menos espectadores, pero sin duda alguna pródigas en experiencias que
serían más tarde de gran utilidad para el grupo español, fueron las incursiones de los conquistadores de la Nueva Galicia a esa extensa región conocida
como la Gran Chichimeca.
Hecho claro y significativo es, sin embargo, el que en las dos décadas y
media que siguieron a la caída de México-Tenochtitlan, la colonización española sólo pudo consolidarse en los territorios habitados por pueblos poseedores de una cultura desarrollada; los límites de la colonia en esta primera
etapa de existencia fueron, en su parte norte, los mismos límites de Mesoamérica. Donde no había comunidades indígenas sedentarias o semisedentarias
susceptibles de ser reclamadas en encomienda, faltó el principal incentivo de
la penetración española. En todo caso, la frontera cultural parecía llamada
1 Wigberto Jiménez Moreno, Estudios de historia colonial, México, Instituto Nacional
de Antropología e Historia, 1958, p. 25-36.

256

a desplazarse muy lentamente mediante un paulatino proceso de expansión.
De los años de 1543 y 1544 datan las principales concesiones de encomiendas
en las zonas fronterizas del Bajío, cuya finalidad más que expansiva era de
defensa y contención.2
La expedición de Juan de Tolosa en 1546 y el descubrimiento de los ricos
minerales de plata del Cerro de la Bufa, proporcionaron el incentivo que
hasta entonces había faltado para penetrar en la Chichimeca. La plata era,
como más tarde apuntaría De la Mota y Escobar, "la piedra imán del español",3 y su hallazgo provocó una verdadera avalancha de pobladores. Apenas
cuatro años después del descubrimiento de Tolosa, operaban ya en la región de
Zacatecas treinta y cuatro empresas mineras, empezaban a proliferar las pequeñas poblaciones, había ya un activo comercio y se nombraban los primeros
oficiales reales que habrían de ver por los intereses de la corona española,4
Otra actividad que prosperó rápidamente al lado de la explotación minera
fue la ganadería, para la cual los extendidos territorios norteños ofrecían positivas ventajas. El desarrollo de la actividad ganadera, de suyo intenso en
toda la Nueva España, alcanzó elevados índices en la Gran Chichimeca. Al
iniciarse la década de los setentas, según Gonzalo de las Casas, se obtenían
en aquella región, por concepto de diezmos, catorce mil becerros por año.5
La agricultura, en cambio, tuvo un desarrollo lento, sobre todo en los inicios de la colonización, debido al poco interés que mostraban los colonos por
esta actividad productiva, no obstante la ingente necesidad que tenían de
aprovisionamientos. La explotación de las minas y las haciendas ganaderas absorbía por completo la atención y los esfuerzos de los españoles, deseosos de
un rápido enriquecimiento, por más que no todos corrieran con la misma
suerte en eso de descubrir las vetas o los placeres, ni todos tuvieran los recursos necesarios para formalizar una explotación.
2 Vid. Philip W. Powell, La guerra chichimeca (1550-1600), trad. de Juan José Utrilla, México, Fondo de Cultura Económica, 1977, 310 p. (Sección de Obras de Historia),
p. 21-23.
a Alonso de la Mota y Escobar, Descripci6n geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo Le6n, Introd. de Joaquín Ramírez Cabañas, 2a. ed., México, Editorial Pedro Robredo, 1940, p. 209.
4 R elaci6n de la visita de Hernando Núñez de la Marcha, 1550, citada por Arthur
Scott Aiton, Antonio de Mendoza, First Viceroy o/ New Spain, Durham North Carolina, Duke University Press, 1927, p. 184-185.
5 [Gonzalo de las Casas] "Guerra de los chichimecas", en Anales del M useo Nacional de México, segunda época, t. I, México, Imprenta del Museo Nacional, 1903, p.
186.

257
Humanitas-17

�La penetración española transformó, pues, en muy poco tiempo la tierra
de los chichimecas. Los que habían sido hasta unos años antes territorios que
libremente recorrían en busca de sustento los pames, guamares, guachichiles y
zacatecos, se encontraban ahora invadidos por elementos extraños cuya presencia y cuya actividad alteraba de alguna manera el medio geográfico y la
vida de sus pobladores originales. Cierto que la región es extensa y que los
poblados surgidos en diferentes rumbos se hallaban generalmente apartados
unos de otros; pero, como hace notar Philip Wayne Powell, era el tráfico de
los caminos el que en forma más patente evidenciaba la intrusión del español
en el habitat de los nómadas norteños. 6 Las estancias ganaderas, por otra parte, contribuyeron a modificar paulatinamente la ecología regional, en perjuicio de quienes basaban su subsistencia en el aprovechamiento simple de los
recursos naturales. "Ante tal invasión -dice Miguel Othón de Mendizábal-,
que .. . privaba [a los chichimecas] de sus principales recursos alimenticios, la
tuna y el mezquite, que los ganados se veían obligados a comer por la falta
de pastos y la carencia de aguajes, los chichimecas iniciaron una implacable
defensa de sus territorios de recorrido".7

,,

•

La guerra inevitable

, 1,

,1¡1:
1~'

11

Las condiciones en que se efectuaba este obligado contacto entre el grupo
que irrumpió en la Chichimeca, portador de formas de vida extrañas a los
antiguos habitantes de la región, y las bandas nómadas que veían surgir en
sus propios territorios una civilización de la que no participaban y la que no
les debe haber resultado fácil comprender, no pudieron sino conducir a un
enfrentamiento violento. Gonzalo de las Casas dice que los chichimecas "a
los principios se mostraron conversables a los españoles y se llegaron a ellos" ;8
es posible que así haya ocurrido cuando tuvieron lugar las primeras entradas.
Tenemos noticia de algunos chichimecas del área fronteriza que, en actitud
pacífica, entraron en tratos con los españoles y aun se mostraron dispuestos
a asentarse de fijo en ciertos lugares. 9 Pero esta relación de avenimiento no
podía durar mucho tiempo, toda vez que la presencia española, aun cuando
se hiciera en medio de declaraciones pacifistas, ponía en cierta forma en crisis
el modo tradicional de vida de los habitantes indígenas de la región. La reacción de los chichimecas, una reacción belicosa y crecientemente agresiva, tuvo,

en principio, como ha dicho Mendizábal, el carácter de una enérgica defensa
•
' 10
de la base geográfica de su existencia.
No viene al caso hacer aquí un relato pormenorizado de la cruenta_ guer~a
de los chichimecas. Diremos solamente que, sin posibilidad alguna de rmpedir
la penetración española, los indios se convirtieron en feroces . depredadores.
No había estancia ganadera, real de minas o camino que estuvie~a comple~mente a salvo de la amenaza chichimeca, la que ni las ex~ediciones .pumticon
vas como 1a de Pedro de Ahumada Sámano' célebre por el ngor excesivo'd'
qu; se castigó a los indios cautivos, ni la formación de la cade_na de pre~i ios
establecida en tiempos del virrey Enríquez de Almanza, p~dieron conJurar.
Conocedores del terreno que combatían, diestros en el maneJo ~~ sus arcos Y
flechas, prontos en el ataque y en la huida y capaces de sobr_evi:71-r en los ?esiertos y peñascales con sólo mantenimientos silvestres, los chichuneca~ teman
decisivas ventajas sobre sus adversarios. No obstante las mucha~ ~aps que
les ocasionaban las armas de los españoles, no menguaba s~ agz:esi~d~d, Y su
número según los testimonios de la época, tampoco parecia dismmwr.
La ~erra tuvo variadas consecuencias económicas. Las pérdidas d~ ganado
alza
0 de mercancías eran de suyo onerosas; mas a ellas había. que añadi~
de precios derivada, en parte, de la inseguridad de los cammos, y la dificultad
·
de hacer nuevas exploraciones en busca d e mmas
o, en hallándolas, de bene.
ficiarlas cuando se localizaban en sitios aislados. Uno de los muchos tes~~onios referentes a la inestabilidad que, con motivo d~ la ~err~: caracterizo ª
la actividad económica en la Chichimeca, resume asi la sltuacion:

:1

en suma la contratación de los hombres cesa de aquí a Zacatecas Y
G·~adalajar~ y de allí adelante por no haber seguridad en _los caminos
ni tenerla con guarda de soldados a costa de muchos dineros . .. se
corre de ordinario riesgo de las vidas en ellos [los mercadere~] y los
soldados, dejando sus haciendas y mercaderías robadas Y_ perdidas. El
beneficio de las minas se deja totalmente, que muchas h~iendas de que
se sacaba y sacaría gran cantidad de plata no se osan m pueden beneficiar porque luego las asuelan, roban y matan a los que_ and~ en ellas,
de que a Su MaJ·estad y al bien común viene .gran dano, y· fmalmente
f l
está todo tan lastimado y escarmentado de la fiereza destos m 1e es, que
en susll manos falta el
por hUl·r el manifiesto peligro que hay de caer
•
•
comercio y trato humano en todas estas provmc1as .. .

a Op. cit., p. 32.
1

Miguel Oth6n de Menclizábal, Compendio hist6rico de Zacatecas, en Obras completas, 6 v., México~ Talleres Gráficos de la Nación, 1946, V, 175.
s Op. cit ., p. 185.
9
Powell, op. cit., p. 5.

258

Op cit., V, 175.
-- p
· · zM
· ·
d H
d de Robles presentada ante el 111 Conci1,o rovmc1a
eRelac16n e ernan
d l · d'
¡
•
1585, publicada en José A. Llaguno, La personalidad Jurídica e m 10 Y e
xicano,
10

11

°

.

· ·

259

�fJ bcaeficio de la guerra

Con la penetración de los españoles allende los confines septentrionales de
Mesoamérica se amplió súbitamente el ámbito del mundo civilizado, aunque
al respecto conviene puntualizar que, dadas las condiciones del poblamiento
del Altiplano norteño y la coexistencia en él de formas de vida radicalmente
distintas, la frontera cultural dejó de tener una precisa correspondencia geográfica. En aquella amplia zona de contacto, los límites entre la civilización
y el mundo bárbaro se hicieron difusos, mo,;edizos, inestables. En otras palabras, toda la extensión de la Chichimeca fue una zona de frontera.
No debemos soslayar el hecho de que la expansión colonial implicaba la
introducción de un orden social y económico basado en la explotación de los
pueblos sometidos. Extender el ámbito de la civilización significaba, por tanto,
poner en marcha un proceso de reproducción ampliada de formas de dominio. Por lo que toca al área objeto de nuestro estudio, las tendencias de la
colonización española respondieron a esta exigencia imperativa del sistema.
Fue así como, no obstante la confrontación bélica con los chichimecas, o más
bien, gracias a ella, según veremos, los colonos españoles hallaron ocas1on y
modo de integrar a algunos grupos indígenas a su propio sistema de explotación.
En efecto: el desarrollo de las actividades económicas de que ya hemos hecho referencia planteó la necesidad de disponer de una fuerza de trabajo
constantemente incrementada, condición sin la cual el proceso general de
desarrollo se vería condenado al estancamiento. En parte, el problema se
solventó mediante la ocupación de indios libres llevados de los reinos de México y Nueva Galicia, así como de mestizos, negros, mulatos y aun españoles
pobres. De todas formas, hubo en la región un déficit permanente de mano
t~e obra que, por añadidura, ocasionaba una considerable elevación de los
salarios. Tal situación sólo podía resolverse incorporando a los propios chichimecas al traba jo de minas y haciendas, para cuyo efecto se procedió a
reducir a los cautivos de guerra a la condición de esclavos.
La esclavitud como método de integración inmediata de los chichimecas
fue concebida ya, desde 1526, por H ernán Cortés.12 Devino, sin embargo,
práctica común al iniciarse la segunda mitad del siglo. Para entonces se hall! Concilio Provincial Mexicano ( 1585), México, Porr úa, 1963 (Biblioteca Porrúa,
27), p. 227-228.
12 V id. H ernán Cortés, Cartas y documentos, Introd. de Mario Hemández Sánchez-Barba, México, Editorial Porrúa, 1963 (Biblioteca Porrúa,, 2) , p. 321. Se trata de
la quinta carta de relaci6n, escrita el 3 de septiembre de 1526.

bí~n expedido ya las Leyes Nuevas, que prohibían la esclavitud de los indios
de ~scate com~ de guerra, lo que no fue óbice para mantener la instituc10n baJo formas sunuladas. Prohibida la esclavitud de jure existió de ¡ t
1
b d
. .
aco
co~. e nom re e_cautiverio temporal. Parece que la primera autorización
of1c1al en este
. . sentido
. fue
. dada por el virrey Velasco, quien, en 1560, acced"'
10
ª. que los md1os ch1chunecas que fueran habidos como prisioneros permanecieran en poder y al servicio de sus captores por un lapso de seis años a fin
d: ~ue, en esta_ forma, aprendieran "las cosas de la fe".13 El periodo de deposito, vale decrr, de trabajo forzado, se amplió más tarde a trece años aun
cuando cabe pensar que, en no pocos casos, se prolongaría más allá deÍ términ~ es~blecido. De acuerdo con el tenor de las disposiciones, la pena del
cau~~er~o temporal, que contó incluso con la sanción expresa de prelados
eclesiasticos,14 ~ebía aplicarse únicamente a los indios beligerantes, fueran
hombres o muJeres. Los de paz debían ser atraídos por la persuasión para
que poblasen al lado de los españoles. Los niños que, por la captura de sus
p~~res, ~uedaran en la orfandad, se mandó que fueran depositados con fam1has piadosas.
Dos agudos problemas se resolvían con esta suerte de esclavitud limitada.
~l de la falta de mano de obra y el de los altos costos de las operaciones mi~
litares. C_on lo~ e~clavos se proveía a los mineros y hacendados de una fuerza
d~. tra~aJO prac_t~c~ente gratuita, al mismo tiempo que se facilitaba la hab1htac10~ de m1hcias voluntarias que no costaban al real erario, ya que la
e~pectativa de obtener presas para venderlas o emplearlas en provecho propio. er~ recompensa sobrada para los que salían a hacer correrías en busca
de md1os. Desde los más poderosos empresarios hasta los simples aventureros
:e vier~n beneficiados en esta forma con el estado de guerra. No es de extranar ~s1 que aquellas persecuciones dieran lugar a incontables abusos. No impor_to, y~ q_ue _los_ cautivos fuesen efectivamente salteadores O no. La pena se
aphco md1scnmmadamente a todo chichimeca que pudiera ser hecho prisionero.15

ª~;

Consecuen cias inmediatas y perspectivas del sistema
de integración forzada

Como contraparte ~e las evidentes ventajas obtenidas en forma individual
por los colonos esclavistas, la política del cautiverio temporal provocaba tam13 Silvio Zavala, Los esclavos indios en Nueva España México El
1967, p. 184.
'
,
14

co1eg10
·

N ·
actonal,

G. de las Casas, op. cit., p. 189.

15 !bid., p. 168 y 191-192.

261
260

�bién serios peligros para los intereses de la sociedad dominante. Desde el punto de vista socioeconómico, baste decir que la esclavitud no garantizaba la
reproducción de la fuerza de trabajo, a menos que la guerra y el cautiverio
prosiguieran indefinidamente. Los índices de mortalidad entre los individuos
esclavizados eran particularmente altos debido a la sobreexplotación y, en
general, a las múltiples formas de violencia que sobre ellos se ejercían. Por
otra parte, a consecuencia de la posesión individual de los cautivos, el tráfico
de que eran objeto y su frecuente traslado a sitios distantes de sus lugares de
origen, se disolvía la pareja conyugal y se cancelaba, por ende, toda posibilidad de nueva descendencia dentro del grupo.16 Hay que agregar a todo
esto que la separación de padres e hijos des_pojaba a estos últimos del amparo
familiar y los deja_b a a la entera merced de sus depositarios. No parece excesivo suponer que, en la mayoría de los casos, los niños fueran sometidos a una
explotación precoz. La esclavitud, en suma, amenazaba la supervivencia de
los chichimecas como individuos y como grupo étnico diferenciado. Significaba esto el agotamiento irreversible de un recurso humano del que la sociedad dominante no podía prescindir.
La adopción del cautiverio temporal, además, lejos de contribuir a la pacificación, agudizaba las contradicciones entre los bandos contendientes. La
guerra daba a los colonos españoles el pretexto para hacerse de indios esclavos, de allí que sus directos beneficiarios no perdieran ocasión de utilizarla.
Los chichimecas, por su parte, sabedores del destino que les esperaba en caso
de ser hechos prisioneros, resistían cada vez con mayor determinación. Aun
los grupos que habían permanecido inicialmente en actitud pacífica, se vieron forzados a la postre a intervenir en la contienda.
Hemos dicho que las autoridades del virreinato esperaban que con la convivencia con el español, aun en calidad de cautivos, los chichimecas abandonarían sus antiguas costumbres de pueblos nómadas, aprenderían "las cosas
de la fe" y terminarían deponiendo su actitud belicosa. Existen variados testimonios que prueban que lo que ocurría era precisamente lo contrario. El
indio cautivo aprovechaba la menor oportunidad para huir y, cuando lograba hacerlo, tenía un doble motivo para alzarse en son de guerra. Cuando
cumplían hasta el fin su periodo de depósito, pocos eran los que definitivamente _se quedaban a residir en los pueblos de españoles. Los principales caudillos chichimecas fueron frecuentemente exprisioneros; su permanencia en
cautiverio les permitía conocer los recursos y debilidades del enemigo, de
allí que fueran los más peligrosos. En general, la mayoría de los cabecillas
16

El mestizaje hispano-chichimeca se dio, pero, según todos los indicios, en forma
bastante limitada.

262

de salteadores tuvieron alguna vez, antes de alzarse, trato con el grupo español. U na evidencia en este sentido la tenemos en los nombres que nos han
quedado de ciertos jefes chichimecas, como Domingo, Alonso, Pedro, Francisco, Bernabé, Martinillo, Bartolomillo, Antón, etcétera. Algunos grupos chichimecas se aliaron transitoriamente con los españoles y participaron de su
lado en las correrías y escaramuzas militares; pero estas alianzas eran generalmente inestables debido a la mutua desconfianza.
Que con el contacto los indios asimilaban algunos elementos culturales, no
cabe la menor duda. Muchos chichimecas guerreros son descritos en las crónicas como individuos "ladinos" .17 Sin embargo, se trataba de la adquisición
de elementos aislados que más bien servían para separar que para integrar,
como fue el caso del caballo, utilizado por los indios para facilitar sus asaltos.
El fracaso del cautiverio temporal como método de transformación cultural llevó a algunas gentes -mineros, estancieros, autoridades civiles y eclesiásticas- a pensar que la solución del problema sólo podría encontrarse en
la esclavitud perpetua. Esto, sin embargo, era un remedio de dudosa eficacia
y sobre todo, como ya hemos dicho, habría sido a la postre altamente perjudicial para el mismo sistema colonial.
La alternativa pacifista

En medio de la alteración provocada por el estado de guerra fue cobrando
fuerza la idea de una alternativa pacifista. El conocido texto de Gonzalo de
las Casas, titulado La guerra de los chichimecas, escrito hacia 1571, tocó precisamente el meollo del problema. Las Casas aceptaba la licitud de la guerra,
pero censuraba enérgicamente sus excesos y ponía en duda su eficacia; "matar y cautivar [a] todos estos chichimecas, sin quedar n1nguno --decía-,
lo. . . tengo por imposible"; pero aun pudiéndose hacer, "no es conforme a la
ley de justicia ni es bien dejar la tierra yerma y despoblada" .18 Insistía, además, en que la experiencia había demostrado que con métodos como los que
hasta entonces se venían utilizando por los colonos, los chichimecas jamás podrían ser reducidos a la ,"vida política", tanto más cuanto que, cuando se
pretendía obligarlos a vivir de fijo en un lugar, no se les ofrecía una adecuada alternativa de subsistencia; "obligar a un bárbaro [a] que viva en un páramo llano que en sí ninguna cosa tiene de qué sustentarse -escribió--, es
1 7 Por ejemplo, Alonso Ponce, Relaci6n breve y verdadera de algunas de las muchas cosas que sucedieron al Padre fray ... en las provincias de la Nueva España,
2 v., Madrid, Imprenta de la Vda. de Calero, 1873, 11, 137.
1s Op. cit., p. 193.

263

�obligarlo a lo imposible, porque de fuerza ha de buscar qué comer".19 Para
asentar a los chichimecas en pueblos, donde vivieran pacíficamente, recomendaba, en fin, que se les asignaran lugares adecuados, se les proveyera gratuitamente de mantenimientos hasta que los pudieran obtener por sí mismos y
se destacaran entre ellos personas que pudieran enseñarles a labrar la tierra,
a construir casas, a tejer, a cocinar y que con paciencia los ayudaran a abandonar sus antiguas costumbres.20 únicamente de este modo, concluía, podía
esperarse que algún día los españoles disfrutaran del beneficio de la pacificación.
A las posibles objeciones de quienes consideraban que la barbarie de los
chichimecas les era connatural y que, por tanto, debía tenérseles por irreductibles, Las Casas se anticipaba a contestar lo siguiente: "una leona e un
león y aves de rapiña y silvestres son más vagos y brutos en su natural y nunca acostumbrados a servir ni a obedecer. . . y con maña se amansan y se muestran a servir y dar contento y provecho a los hombres que han trabajado
con ellos en amansarlos". 21
En este punto de nuestro análisis hemos de hacer referencia a la participación que tuvieron los misioneros franciscanos en la tarea de pacificar la--Chichimeca. Con Juan de Tolosa, en 1546, asistieron cuatro franciscanos, encabezados por fray Gerónimo de Mendoza. Al principio obraron más bien como
capellanes de los expedicionarios o como curas en los pueblos que se fueron
fundando. Pero pronto empezaron a tomar la iniciativa de acercarse por su
cuenta a les indios para tratar de evangelizarlos. En varias ocasiones, fray
Gcrúnimo de Mendoza se internó tierra adentro con la sola compañía de un
soldado español y un indio mexicano. 32 Cuando lograba establecer contacto
con los indios, les regalaba algunas baratijas que llevaba para el efecto y
procuraba tratarlos de la mejor manera. Dice un autor que, en estas jornadas, fray Gerónimo se mantenía del mismo modo que los indígenas, es decir,
con frutos silvestres. 23 Esto seguramente contribuía a disipar cualquier inicial
recelo de los grupos con los que entraba en contacto.
Avezados ya en este tipo de acercamiento primario, Mendoza y sus compañeros de religión empezaron a buscar sitios apropiados para formar sementeras, !ejes, por cierto, de los centros de población españoles. El cultivo y
19Jbid., p. 193.
20 !bid., p. 194.
21 lbid.
22 José Arlegui, Cr6nica de la provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacatecas, México, Cumplido, 1851, p. 22-23 y 26.
2 s lbid., p. 24 y 26.

264

explot2ción de la tierra tenía el doble propósito de enseñar esta actividad a
los indios y de obtener recursos de subsistencia para que fuera factible el
&lt;'Sentamiento. Fray José Arlegui describe así el resultado de aquellos primeros cnsa1os, practicados en el sitio en que se fundó el pueblo de San FranCÍ"co del Nombre de Dios:
Juntos y congregados [los indios] comenzaron con la industria de su devoto maestro a cultivar y a sembrar la tierra de maíz, calabazas y otras
semillas que les dio el padre fray Gerónimo, y fue la cosecha tan abundante de todo, que se admiraron los gentiles recién convertidos con la
abundancia, teniendo desde entonces las palabras de su ministro como
ortculos ... 24
Agrega Arlegui que, sin tener que andar en los montes para buscar su alimento, los indios pudieron recibir la enseñanza religiosa con la continuidad
necesaria.25
El método de estos misioneros, consistente en enseñar a los naturales, poco a
poco y mediante el propio ejemplo, un modo de vida alternativo que les permitiera el abandono del nomadismo, seguiría siendo aplicado en lo sucesivo.
El mismo cronista que hemos citado, Arlegui, que trabajó entre los indios de
Zacatccas y Nueva Vizcaya casi dos siglos después de aquellos primeros franciscanos, dice categóricamente: "si a los demás fieles entra la fe por el oído,
a los más de los indios bárbaros de muchas partes de esta provincia les entra
por la boca, cosa de que tenemos eJ.'Periencia continuada".2 &amp;
En estas poblaciones en ciernes, los misioneros se ocuparon de la paciente
tarea de incorporar a los indios a las formas de vida sedentaria. Ponían su
atención principalmente en los niños, los que, por obvias razones, resultaban
mucho más maleables que los adultos. Varios poblados de este tipo, núcleos
de lo que más tarde se llamarían misiones, precedieron en diversas zonas a
las poblaciones civiles. Con todo, muchas veces se produjeron reacciones adversas por parte de los indios, por lo que no pocos misioneros perdieron la
vida en esta empresa.27
Vemos así que lo que propuso Gonzalo de las Casas en buena medida era
lo que había venido ocurriendo ya en las áreas marginales de la colonia norlbid., p. 27-28.
lbid., p. 28.
26
lbid., p. 118.
2
: Vid. Gerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana, 4 v., México, Salvador
Chavez Hayhoe, 1945, IVt 202-203 y 217~228. También Arlegui, op. cit., p. 195 y ss.
24

25

265

�teña. Lo que faltaba era que la experiencia trascendiera a los círculos oficiales para que la obra misional tuviera mayor impulso y pudiera contrarrestar
los arrebatos belicistas de los colonos.
Las condiciones de la pacificación

Por demás está decir que la formación de estos pueblos de indios dirigidos
por religiosos sólo podía tener buen éxito en la medida en que no se violentara el proceso de cambio cultural. Es evidente que el mayor incentivo que
podían tener los neófitos era el de sentirse usufructuarios de su propio esfuerzo. En la situación en que se hallaban, resultaba contraproducente, por
prematuro, imponerles cargas fiscales u obligarlos a prestar los servicios que
se exigían a otros grupos indígenas. Para lograr esto era necesario seguir una
política de aislamiento, de relativa marginación de las comunidades indígenas
respecto de la sociedad dominante y su sistema económico.
De este modo, la vieja y muy generalizada pretensión de varias órdenes religiosas de separar, en América, los pueblos de indios de los de españoles, a
grado tal que se evitase prácticamente el contacto de unos y otros, se manifestó también en relación al problema de los chichimecas. En repetidas ocasiones, los religiosos solicitaron que las entradas a tierras de indios, así como
la organización de los nuevos pueblos, quedaran a su exclusivo cargo, debiendo estar subordinados a ellos los soldados que eventualmente se destacaran
para su protección. 28 Se tenía la convicción de que la presencia del español estorbaba y aun del todo hacía imposible la obra de los misioneros por la aversión que los indios sentían contra los "cristianos".29 Incluso se llegaba a afirmar que la vida de los religiosos peligraba mayormente cuando iban en
28 Vid. como un ejemplo de ello la carta de fray Jacinto de San Francisco dirigida
a Felipe II, publicada en Joaquín García lcazbalceta, Nueva colecci6n de documentos para la historia de México, 3 v., México, Salvador Chávez Hayhoe, 1941, II, 217228. Sobre lo mismo trata una representación de un obispo de Guadalajara, probablemente el dominico Domingo de Alzola, que se incluye en Powell, op. cit., p. 189-192.
29 El siguiente párrafo de Mendieta ilustra lo que aquí decimos: " ... vayan a los
chichimecas o a otros indios que estén medio alterados o escarmentados de entradas
de españoles, y díganles que van a su tierra cristianos, y verán como en un momento
cogen el hato y se huyen al monte con grita y alarido del nombre de cristianos, como
quien dice: 'Ladrones, ladrones; corsarios, corsarios; enemigos, enemigos'. Y a esta
causa, los que de ellos quieren oír la doctrina y subjetarse a la fe, suelen decir a los
frailes que van a predicarles: 'Venid vosotros cuando quisiéredes; mas no traigáis en
vuestra compañía cristianos [españoles]'." Op. cit., 111, 165.

266

comparua de colonos o soldados.80 La propia experiencia de los m1S1oneros
en la pacificación de las provincias norteñas los persuadió de que eran ellos
los únicos capaces de realizar cabalmente la conquista de aquellos pueblo~
sin provocar su destrucción.
No nada más los religiosos se percataron de la necesidad del aislamiento.
Por otras razones tal vez más pragmáticas, el cronista Baltasar de Obregón,
quien participó en la conquista de la Nueva Vizcaya, advierte en repetidos
pasajes de su obra sobre la conveniencia de que las tierras y pueblos de españoles estuvieran "divididos y apartados de los pueblos y labranzas de los
naturales"31 y de que, en materia de tributos, no se obrara con precipitación.82 Refiriéndose a grupos indígenas de Sinaloa, por ejemplo, recomendaba
"hacerles buenos tratamientos y no llevarles servicios personales ni tributos
hasta que ... [se tuvieran] domésticos y enseñado~ en buenas costumbres".83
Mantener a las nuevas comunidades indígenas bajo un régimen especial de
aislamiento respecto de los colonos y de exención temporal de obligaciones
tributarias para con el estado no era en realidad una cuestión por completo
inusitada dentro de la política colonial. Como ejemplo de ello puede aducirse
la real cédula de 4 de septiembre de 1551, que ordenó que los indios que poblaran por iniciativa de los religiosos quedaran exentos del pago de tributo
por un lapso de diez años y prohibió que, por el mismo periodo, entraran
españoles en los dichos pueblos, "si no fueren los religiosos que entendieren
en su instrucción y conversión y población, y. . . las personas que por nuestro mandado fueren a cosas concernientes a nuestro servicio y bien de los
indios ... " 34 Sin perjuicio de la soberanía real sobre los nuevos vasallos,
se difería con esto la integración de las comunidades indígenas al sistema
económico colonial.
A raíz de la celebración del III ConciÍio Provincial Mexicano ( 1585), en
donde se debatió la cuestión de los chichimecas y se impuso la tesis pacifista
sostenida por ei clero regular,35 las autoridades virreinales empezaron a otorgar
so Alonso Ponce escribe lo siguiente: "Algunos religiosos han muerto [a manos de
los chichimecas], y casi todos han sido de nuestra orden [franciscana], y yendo en compañía de soldados o [de] otros españoles ... porque a solos los frailes nunca han hecho
daño, lo cual no es poco de considerar''. Op. cit., II, 137.
3 1 Baltasar de Obregón, Historia de los descubrimientos antiguos y modernos de la
Nueva España, pról. de Mariano Cuevas, México, Departamento Editorial de la Secretaría de Educación Pública, 1924, p. 211.
a2 Vid. p. 136, 123-124 y 212.
38 p. 136.
84 Publicada en García Icazbalceta, Nueva colecci6n . . . , 11, 116-118.
35 Vid. Llaguno, op. cit., passim.

267

�un apoyo más decidido a la obra de los misioneros. Los virreyes que gobernaron en la última parte del siglo XVI, el marqués de Villamanrique y Luis de
Velasco II, se empeñaron en prohibir las cacerías de indios, reducir el aparato militar y financiar ampliamente el proyecto misional. Como medida complementaria, el virrey Velasco promovió el traslado de grupos tlaxcaltecas a
las provincias norteñas, con la idea de que su ejemplo alentara a los nómadas a formar sus propios pueblos. Tanto éstos como los chichimecas mantuvieron un cierto régimen de privilegios, que sólo el tiempo y las nuevas circunstancias fueron acabando.
Con la pacificación de la Chichimeca pudo conseguirse una relativa estabilidad en la región, que permitió consolidar allí el dominio español. El avance de la civilización hacia otras zonas del norte plantearía otra vez problemas
similares a los del siglo XVI, pero, como ha afirmado Philip Wayne Powell,
el contingente español ten\a entonces una significativa experiencia sobre la
cual fundar la organización de las nuevas fronteras. 36

GÉNESIS DEL DRAMA CARBAJAL*
PHILIP

W.

PowELL

Univ. de Santa Bárbara~
en California, EE.UU. de A.

MucHos AÑos 1-u,, en mis días estudiantiles de la década de los Treinta, cuando comenzaba mis investigaciones sobre el cuarto virrey de México, don Martín Enríquez de Alrnanza, naturalmente tropecé con la historia de la familia
Carbajal. Fascinado con el apasionante recuento, su drama absorbió mi atención y no perdí oportunidad de leer todo documento relacionado con el
tema, y, por supuesto, todo cuanto al respecto se había publicado. Cierto es
que, desde entonces, encontré algunas discrepancias, verbigracia, entre los
datos autobiográficos de Luis de Carbajal y de la Cueva mismo y el avalúo
que algunos de sus contemporáneos hicieron de él; y hay, como ustedes saben, mucha controversia en la historia de esta familia. En todo caso, en aquellos tiempos fue en Carbajal el Viejo, y no en sus deudos, que se centró mi
interés principal, ya que sus actividades estaban estrechamente atadas a los
dos ternas que me habían atraído: el funcionamiento del gobierno del Virrey
Enríquez y los problemas de la frontera norteña, en particular la Guerra
Chichimeca.
Luego, cuando más tarde me dediqué a investigar el periodo medioeval y
la Edad de Oro de España y me encontré con la diseminación de la llamada "Leyenda Negra",1 tuve que apreciar aquel relato desde otras perspec-

ss Op. cit., p. 231.

268

* Conferencia sustentada por el autor en el Ciclo de Pláticas que bajo el tema de
"La Acción de Carvajal en el Noreste", se presentó en Monterrey, el 17 de mayo
de 1981, organizado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
1 Estudios que produjeron, inter alía, mi libro Arbol de Odio: La Leyenda Negra y
sus consecuencias en las relaciones entre Estados Unidos y el Mundo Hispánico (Madrid, Porrúa, 1972) . La versión original, en inglés, se titula: Tree of H ate: Propaganda and Prejudices Affecting United States Relations with the Hispanic World (New
York, Basic Books, 1971).
269

�tivas y proporciones. Me di cuenta entonces del papel importantísimo que
jugó el pueblo hebreo en la historia ibera, su continuidad global en los imperios español y portugués de ultramar, y los irritantes que entre las dos razas fueran parte significativa de la formación y perpetuación de la misma
Leyenda Negra.2
En tal manera y a través de tantos años, adquirí opiniones sobre la importancia de aquel drama en la Nueva España, y tuve ocasión de discutir
a nuestro personaje con uno de mis héroes favoritos de la historia norteña,
don Vito Alessio Robles, a quien tuve el honor de conocer y el gran placer
de departir sobre este y otros temas. Más o menos simultáneamente, otro de
mis héroes literarios norteños, el renombrado Capitán Alonso de León, también contribuyó vívidamente a aumentar mis conocimientos sobre don Luis y
sus hazañas. Mi interés por aquella historia no ha disminuido, pero se convirtió más bien en pasatiempo romántico en lugar de seria ocupación investigativa. Quizá la orientación tan poco productiva que ha tomado, se deba
a mi frecuente relato en las aulas universitarias de estos increíbles hechos,
los que jamás han fallado en cautivar la atención de los estudiantes, no sólo
como una singular saga de la historia fronteriza continental, sino como aquella mezcla de hostilidades religiosas -hebraicas, hispanas, e inquisitoriales en
este caso-- que acompañaron al nacimiento de nuestra edad moderna.
Sea como fuere, mi interés en la familia entera nunca decayó, aunque no
llegó al punto de iniciar una prolija indagación documental. Por otro lado,
me pareció que había más que suficiente inclinación de part_e de mis colegas
mexicanos y judíos para que mi ayuda no fuera requerida.
Pero, en fin, los Carbajal me han traído ante ustedes hoy, y me siento encantado y muy honrado de haber sido invitado a esta reunión completamente
dedicada a su historia, feliz de estar entre ustedes y de hallarme físicamente
tan cerca del escenario de las proezas del Viejo. Vengo a ustedes más como
discípulo que como maestro, más como estudiante que contribuyente, ya que
estoy rodeado de expertos en la historia y en la leyenda de aquel hombre
que todavía ejerce sobre mí su fascinación después de cuatro décadas, como por los hechos, los mitos, las enigmáticas cuestiones que nacieron con la
personalidad de uno de los hombres de mayor magnetismo que se produjera
en las fronteras del Nuevo Mundo. Aún sin el elemento judaico de esta historia, el escenario exótico de la frontera sería suficiente para picar nuestra
curiosidad; pero agregado tal ingrediente, el episodio se convierte en drama .
singular que posa interrogantes de toda índole. Así, aquí me tienen, más
listo a lanzar preguntas que a responderlas.
2

Véase especialmente las páginas 71-81, 132-135 de mi Arbol de Odio.

270

yr~eramente, veamos las relaciones de Carbajal el Viejo con el problema
mas importante de la frontera de esa época, la Guerra Chichimeca.ª Record~os que ~~uella gu~rra_ constitu_yó el conflicto continuo más largo de que
se tiene noticia, entre mdios americanos y fuerzas intrusas de una roa or ·•
'r ·,
•
y Ci
VI _izacion, guiadas por europeos pero que incluían contingentes numerosos
e importantes de indios, negros, y sus mezclas.
Carba~al e~~ó a la región costera, al margen de la guerra que se centraba
en la altiplanicie, en los primeros días de la administración del Virrey Enríquez, ~ue co~enzó en septiembre de 1568. Y, como todos sabemos, fue a
C~rbaJal a qmen tocó, como oficial local, coronar, por decirlo así, el primer
t~!unfo de don M7~tín ~n el Reino Mexicano: o sea, la derrota de los piratas
( perros luteranos ) baJo el comando del Capitán John Hawkins, favorecida
Y apo~ada por la Reina Virgen de Inglaterra. Carbajal fue quien capturó
a los mgle~es abandonados por Hawkins cerca de Pánuco, poco después de
la derrota mg_lesa en ~an Jua~ de Ulúa. Tal historia es muy bien conocida y
no es necesario repetirla aqm, excepto para preguntarnos si no fue éste el
~omento en que comenzó un vínculo especial que unió a Enríquez y a Carbapi, ya que el virrey se inclinaría hacia el oficial que le ayudó a cosechar los
restos de su victoria. (Entre otras cosas, este encuentro no fue la última con~xió~ que tuvo Carbajal con piratas ingleses en aguas mexicanas, como indicare ro~ tarde) . Sabernos que estos dos personajes se conocieron por medio
~e un amigo mutuo en España quien recomendó Carbajal a Enríquez,4 po~1blemente aún antes de su casi simultáneo arribo al Nuevo Mundo. Muy
mteresante, creo, sería investigar bien este primer contacto; de todos modos
sus. cordial~s relaciones son dignas de estudio y contemplación. Ligadas es~
tuvieron, sm duda, a la acción de Carbajal como capitán fronterizo en los
bordes orientales de la Guerra Chichimeca, y a la temprana preocupación
de don Martín con esta guerra, así como a su decidido apoyo a los méritos
del capitán ante la Corte española.
Sospecho que en el lazo Enríquez-Carbajal pueda esconderse una buena
historia para un "detective" de antiguallas, adicto a las aventuras en archivos. Hoy en día, naturalmente, es casi imposible escribir una biografía satisfactoria de un personaje del siglo XVI, como también difícil es hacer un ha3 P~il!p W. Powell, La Guerra Chichimeca, 1550-1600 (México, Fondo de Cultura
Econom1ca, 1~77), espec!almente _pp. 153-154, 179-180. La última versión inglesa de
esta obra se titula: Sold,ers, Indians and Silver: North America's First Frontier War
(Tempe1 Arizona State University, 1975).
__4 Alonso de León, "Relación y discursos del descubrimiento, población y pacificac10n d~ este Nuevo Reino de León... 1649," en Joaquín García Icazbalceta, ed.,
Colecc16n de documentos para la historia de México (México, 1858-1892), 7 vals.

271

�llazgo epistolario que vierta luz sobre hechos tan distantes. Pero cuánto me
gustaría clarificar aquella afinidad! El apellido Enríquez es, después de todo,
famoso en la historia de España por su intimidad con los judíos, y (aunque
no venga al caso en esta instancia) el virrey tenía en común con ellos cierto
antagonismo por la Inquisición, quizás por razones de gobierno o por la
penosa e:i-'Periencia de algunos miembros de su propia familia, quienes habían sentido el brazo del Santo Oficio cuando fueron proclamados culpables
en el famoso auto de fe de Valladolid, de 1559, acusados de afinidad con el
luteranismo, en momentos en que esta herejía se estaba tratando de cortar
de raíz en las tierras castellanas. Por supuesto, tales ideas caen dentro del
reino de pura especulación.
Mucho más importante fue el favoritismo, documentado, que mostrara el
virrey a Carbajal a través de los años de su gobierno. No se olvida, por ejemplo, su notable solicitud al avaluar los rumores que habían llegado a sus
oídos acerca del mal tratamiento que éste daba a los indios, la calidad de su
tono protector, casi paternal, cuando le dice en su carta de septiembre 8 de
15 76: 5 "Magnífico señor -Yo recibí vuestras cartas, y lo que yo, señor, os
escribí fue advertiros de lo que se decía, porque os deseo tanto bien que me
pesa que nadie pueda poner mácula en cosa que vos hagáis, especialmente
en lo de los malos tratamientos de indios, porque aunque no sea sino tocarles
en la mano, es tocarme a mí en los ojos; y así os encargo que los que allí
van se les haga todo el buen tratamiento del mundo, y que los soldados, en
poco ni en mucho, no les enojen. Y los indios de Tanchipa y Tamaolipa ~e
vuelvan, y en ninguna manera estén allí, porque les es gran vexación, aunque
bien entiendo que para lo de la guerra eran necesarios, y los que allí quedaron
los haced volver y vayan gratificados y contentos."
Que Enríquez confiara implícitamente en la integridad y habilidades de
Carbajal en el manejo de los asuntos concernientes al país Pánuco-Huasteca,
es evidente no sólo en estas líneas sino en otras escritas poco antes, en ~1
mismo año, sobre varios asuntos de indios. Así, en 22 de abril, le dice : "Magnífico señor -En una información que me envió don Francisco [Barrón?], vi
un dicho vuestro y creo yo muy bien lo que vos, señor, decís en él, que si este
negocio no se lleva por buen término y se procura de sosegar esos indios, que
es encender la guerra y que haya muy gran trabajo con ellos. Yo había escrito
a don Francisco de Puga que lo viniese pensando, que estaba ya todo aquello
sosegado y asentado, y ahora le torno a escribir que no se venga hasta que lo
esté, porque no vean los indios que los dejan y se vienen los españoles. Haced-

me, señor, placer que vos procuréis de trabajar en sosegar esos indios y allanarlos y quitar el miedo a los que están de paz, y si se congregasen juntos,
como he escrito, sería de mucha importancia para estar con más seguridad,
y avisadme particularmente de todo lo que allá hubiere, que no he visto días
a carta vuestra."6
Estas cartas demuestran no s6lo su consideración por el bienestar de Carbajal, pero sugieren que quizá éste no supo o no quiso reciprocar estos cuidados. De otro lado, también puede uno concederle la razón a don Luis, al
imaginárselo cabalgando en ese ambiente primitivo y peligroso y, dado su
carácter irascible, cuán poco inclinado se encontraría a las tarea$ epistolares,
aún si ellas fueran para complacer a su protector. Quizá pueda excusársele, pero no así cierta señal de tacañería, cierta mezquindad, que podemos
apreciar en otra carta de Enríquez para él, fechada el 8 de septiembre, qi'.ie
dice así: "Los metales haré ensayar, mas no sé cómo se verá porque no pesarán aún dos onzas las piedras que vinieron acá. Y pues estáis tan cerca,
acudid vos allá y sacad cantidad de metal para que se ensaye, que si minas
hubiese, ese sería el mayor camino para apaciguar esa tierra, porque iría luego gente a poblarla .. . " Después del énfasis en lo poco de piedra que le
mandó para el ensaye, el virrey alaba el trabajo de Carbajal en esta forma:
"Heme holgado· con la venida de los indios de paz y así creo lo harán y que
con vuestra buena industria y mano se han de sosegar, que haciéndoles buen
tratamiento yo creo que todos se sosegarán, porque la causa de no lo haber
estado, ha sido los malos tratamientos que se les han hecho. Siempre, señor,
me avisad de lo que hicieredes y del estado del fuerte [de Jalpa] y cuándo irán
los frailes y entonces el lienzo que pedía para el altar, y lo demás, y hacedme
saber qué es lo que tiene por allí [Francisco] Barrón, que justo es que pague
parte de lo que se gastare así en pacificarlo como en la doctrina ... " 7
El virrey quiso utilizar a Carbajal para apaciguar la hostilidad y las incursiones de los indios en el área Jalpa-Sichú, indios que se estaban rebelando
contra la cristiandad e induciendo a otros a hacer lo mismo. De consiguiente,
la preocupación por el establecimiento del importante presidio de Jalpa, pero
cauto al advertir a Carbajal que no se excediera en gastos: "En lo del fuerte, sea breve, señor, la obra y no se haga más de aquello que fuere necesario,
porque los indios no sean muy vejados; y allí pretendo que haya frailes franciscanos, porque no es tierra para que pueblen agustinos. Y, en sabiendo q11e
allí donde estén, haré que el padre comisario envíe frailes, mas como no
sean lenguas, será de poco efecto."ª
Enríquez a Carbajal, 22 de abril de 1576, AGI, Aud. Méx., 103.
Enríquez a Carbajal, 8 de septiembre de 1576, loe. cit.
ª Ibídem.
6

s Martín Enríquez a Luis de Carbajal, 8 de septiembre de 1576, Archivo General
de Indias ( AGI), Audiencia de México, 10.

7

272

273
f

Hurnanitas-18

�Los presidios en la Gran Chichimeca fueron, en realidad, una medida de
guerra inventada, digamos, por Enríquez para el conflicto fronterizo, innovación que estuvo muy cerca de su corazón. Pero encontramos aquí una
curiosa paradoja entre las ideas del virrey y las de su capitán en el norte.
Mientras la Guerra Chichimeca tomaba proporciones de crisis al final de los
años Setenta, y mientras Carbajal se hallaba en España presentando su causa
ante el Rey, Enríquez confirmaba el fuerte y guarnición de Jalpa, colocaba
un presidio en Valles, y otros dos en Tamaos y Maguaos. Pero cuando Carbajal retomó de España, trató de eliminar estos presidios que ~e. hallaban ~n
su nueva jurisdicción, pues prefería en lugar de fuertes y guarmc1ones estacionarias, patrullas de sus propios soldados. Esto seguramente puede interpretarse
como medida para facilitar la captura de esclavos y el beneficio de su venta y,
teniendo en cuenta las anteriores y posteriores acusaciones que se hicieron
contra Carbajal, tal pudo haber sido el motivo por el que 1e atrevió a desafiar
los deseos de su alto protector en la Ciudad de México."
La solicitud de Enríquez por Carbajal es particularmente interesante en
vista de tres consideraciones: ( 1) La eventual caída de éste se basó, entre
otras cosas, en el cargo de haber esclavizado a los primitivos, acusación que
ya se le había hecho durante los años de Enríquez; (2) El cargo de esclavizar pues eso es lo que quiere decir "malos tratamientos de indios", no es
'
,
sorprendente en realidad, porque, aunque no aprobado por la Corona, su practica fue común en aquellos años de "guerra a fuego y a sangre", y de hecho
en toda la década siguiente de crisis de la Guerra Chichimeca, de 1577 a
1587; (3) Ciertas indicaciones (ya señaladas por don Primo Feliciano Velázquez) de falta de confianza del virrey en Carbajal. En el panorama total,
por supuesto, ya de tiempo atrás era notoria la caza de esclavos que tenía
lugar en el territorio de Pánuco y que se remontaba a la llegada de los españoles allí. Esto dio acerbo sabor a las sensibilidades virreinales acerca de la
reputación de Carbajal vis-á-vis los cargos de esclavitu_d. Y para los_ que e~tudiamos este periodo nos demuestra, a lo menos parcialmente, la d1ferenC1a
entre la pacificación de aquella área, con lo que habría de suceder en la
altiplanicie, como más tarde comentaré.
A pesar de la evidencia de que el virrey comenzaba a abrigar dudas sobre
la integridad del capitán, el lazo entre ellos estaba todavía muy mani~ies~
cuando el segundo buscó la aprobación real para gobernar un vasto_ terntono
entre Nueva Galicia y la Florida. Es suficientemente claro que el v1rrey, a lo
menos en su correspondencia, apoyó inequívocamente la ambición de su pr~tegido, que de otra manera el Rey jamás hubiese aprobado. Así, en la testi11

Powell, Guerra Chichimeca, 153-154.

ficación documental aducida para secundar las pretensiones de Carbajal, se
encuentran frases como: "El dicho virrey, con la satisfacción que tenía del
cuidado y valor con que servía [Carbajal] a Vuestra Majestad ... " o "en
otras muchas cosas de gracia ha servido en la dicha Nueva España con mucha
satisfacción del dicho virrey don Martín Enríquez y ministros ... de que constará a Vuestra Majestad muy particularmente por relaciones hechas en la
dicha Real Audiencia conforme a la ordenanza y cartas del dicho virrey o
otras personas . .. " 1 º
La notable prudencia y sagacidad de don Martín jamás le hubieran permitido asentar y dar su aprobación a un caso del todo fraudulento, pues es
patente que durante su gobierno sus esfuerzos íntegros se dirigieron a proteger los intereses y prerrogativas del Rey. A menos, naturalmente, que existiera entre estos dos personajes cierta relación muy especial que todavía no
se ha presentado a nuestra vista. El testarudo, inflexible, austero, y enfermo
viejo virrey no se vio libre de acusaciones de favoritismo hacia sus criados y
11
protegidos, así que la existencia de un vínculo particular puede ser la respuesta, a su manera, de desechar sospechas y barrerlas bajo la alfombra, como lo hiciera en favor de don Luis. Hasta el fin de sus días en la Nueva
España y hasta la hora en que partió para asumir la dura carga del gobierno
del Perú, que tan elocuentemente confirma la fe de su monarca en su lealtad
y discernimiento, don Martín Enríquez fomentó con firmeza las capacidades
del fronterizo judeo-cristiano, como los historiadores bien sabemos a través de
la recomendación que de él hiciera a su sucesor, el Conde de Coruña, de que
haría bien en utilizar los servicios de Carbajal.12
Uno de los aspectos curiosos del triunfo de Carbajal, al obtener su contrato
de manos del Rey, es el hecho de que ocurrió en un momento de gran consecuencia para los judíos iberos. La victoria de Felipe II en conseguir la soberanía de Portugal y su imperio, auguraba una decidida posibilidad de que
los cripto-judíos lusitanos se hallaran en peligro, por el fuerte aumento de las
actividades de la Inquisición española dirigidas hacia ellos. Así, la coyuntura
de estos importantísimos sucesos ibéricos con el contrato de Carbajal, aparece
como una época ideal para que los judíos lusitanos buscasen oportunidades
en el Nuevo Mundo, poniendo buena distancia entre ellos y los altos tribu10

103.

"Los servicios de Luis de Carbajal", 26 de febrero de 1579,. AGI, Aud. Méx.,

11

Véase especialmente, Philip Wayne Powell, "Portrait of an American Viceroy:
Martín Enríquez, 1568,-1583", en The Américas (Academy oí American Franciscan
History), July, 1957, Vol. XIV, pp. 1-35.
12
Instrucciones que los virreyes de Nueva España dejaron a sus sucesores (México,
1867).

274
275

�nales del Santo Oficio. Contemplando los hechos en esta luz, no es de asombrar que hubiese israelitas o marranos en el pretendido esfuerzo colonizador;
lo que sí es de admirar es que no fuese mayor el número de los que trajo para
su empresa.
Ciertos ecos de la relación Enríquez-Carbajal perduraron por la década
subsiguiente a la partida del virrey y al retorno de Carbajal a su nueva y espectacular jurisdicción. La desaparición de Enríquez del escenario mexicano
fue pronto seguida por el ascenso de su implacable rival, don Pedro Moya
de Contreras (ex-Inquisidor General en la Nueva España y luego Arzobispo),
y en este momento se inició la primera investigación oficial de las actividades
de Carbajal. Posiblemente esto fuera sólo coincidencia, posiblemente algo
más. Podría la ausencia de su alto protector haber ayudado a abrir el camino
para acciones gubernamentales contra él, especialmente si estas indagaciones
gozaban de la bendición del más acerbo antagonista de Enríquez?
Mientras el examen crítico de la caza de esclavos por parte de Carbajal
y su falta de cumplimiento del contrato ganaban momentum, sucedió otro
evento anglo-mexicano que parecía una repetición fantasma del episodio de
Hawkins, con la persecución lel "Galeón de Manila" por Thomas Cavendish,
en el Océano Pacífico. Carbajal estaba ausente cuando sucedió otro eco del
suceso de Hawkins, anterior a éste: El retiro de capitanes y soldados del teatro de la Guerra Chichimeca para ir en persecución de Francis Drake, quien
tenía el propósito de.atacar el puerto de Guatulco, en la costa oeste de México, para vengar la victoria de Enríquez sobre Drake y Hawkins en San Juan
de Ulúa.13 Pero en 1587, este otro eco de los primeros días de Luis de Carbajal en el Nuevo Mundo, se presentaría en forma de una intrusión del Capitán Cavendish en lo que se suponía era un lago español, el Pacifico.
He encontrado una curiosa referencia a este efecto en mis búsquedas en
España de documentos tocantes a México: 14 En el 16 de septiembre de 1587,
la Real Hacienda de Guadalajara pagó a Juan de Montaña 500 pesos "como
proveedor nombrado para que, con cuenta y razón, los gastase en comprar
los bastimentos y cosas que conviniesen para la jornada a que salió Luis de
Carbajal [y] de la Cueva, gobernador del Reyno de León, con comisión de esta Real Audiencia, contra los ingleses corsarios luteranos que andavan por
la Mar del Sur y costas de esta provincia en busca y espera de los navíos de
la China, a reparar lo necesario y alzarles los bastimentas y recoger a los
naturales con doce soldados y la demás gente que pudiese . .. " La aparición
is Julian S. Corbett, Drake and the Tudor Navy (New ork, Franklin, 1899), 2 vols.,
I, 27 6, 282-3.
14
AGI, Contaduría 859A, ramo 10 ( 1587); also, Contaduría 859B,, LCCG-6.

276

tanto de Drake como de Cavendish provocó la movilización de soldados -incluyendo flecheros indios- de la frontera chichimeca a enfrentarse con el
peligro de la piratería inglesa. Y por la manera como está descrita esta entrada de cuentas, en tiempo pretérito, indica que Carbajal a lo menos dio
principio a esta exótica empresa. O' quizá, teniendo en cuenta su notable
sentido de exageración y deseo de ensalz~rse, don Luis haya discernido aquí
el potencial para adjudicarse un papel heroico ante fa ·Corona.
Es una vasta ironía que la historia de Carbajal el Viejo, como figura fronteriza, terminara en el preciso momento histórico, 1588-90, en que una solución diplomática y humana iba a poner fin a la sangrienta Guerra Chichimeca en la meseta central y sus bordes montañosos. La Paz Chichimeca de los
Noventa, sólo en pequeña parte llegó a influenciar la extensa región que formaban las empresas Carbajal; alcanzó, en el lado oriental, principalmente a
Saltillo y Mazapil y al territorio San Luis de la Paz-Río Verde-Sichú-J1alpa.
Así, una pacificación fronteriza que, en general, confiere tanto honor a los
capitanes-protectores y demás autoridades de esa época y lugar, al poner término a la pelea sangrienta, y a la esclavitud de naciones primitivas, substituyendo en su lugar responsable atención a las necesidades espirituales y materiales de aquellos rebeldes -programa de ayuda a gentes muy subdesarrolladas, como se diría en la terminología más moderna- andubo paralela con
la historia ignominiosa de fraude, continua esclavitud, y mofa de las leyes
reales que caracterizó el gobierno de Carbajal. La difícil personalidad de Carbajal el Viejo, el trato de esclavos y su continuidad, y el clímax del drama de
los judíos con la Inquisición, que lo alcanzó y lo llevó hasta la muerte, todo
se combina para hacer de la sección fronteriza Pánuco-Nuevo León-Huasteca,
un lugar triste, en trágico contraste con la humana y .bien ordenada Paz Chichimeca del interior.
En realidad, no me siento apesadumbrado de que mi interés en la fascinante historia de Carbajal, que empezara hace tanto tiempo, haya sido
eclipsado por medio siglo de la guerra, pacificación, y amalgamación cultural que tuvo lugar en la altiplanicie, porque esto me alejó algunas leguas
de las controversias y pasiones suscitadas por la historia de aquella familia.
Pero sí tengo un pesar acerca de todo esto: El drama, las emociones, los
prejuicios que emanaron de la familia Carbajal y sus gracias y desgracias y
lo relativo a las complicaciones inquisitoriales, tendieron a apartar interés
por otras facetas significantes de la historia del norte de México, y, como
triste resultado, muchos fronterizos sobresalientes quedaron casi olvidados,
sin que se prestara atención a sus biografías. Por lo menos una docena de
otros capitanes y muchos episodios fabulosos de ese periodo, claman por
atención literaria, por presentación ante el público y ante los letrados del

277

�mundo, como hechos de interés humano, de significancia histórica en el total
de la vida de aquella época y la historia de Norte América. Ese periodo formativo del pueblo mexicano, básico para la historia continental, por mucho
tiempo ha sido injustamente relegado al olvido, si lo comparamos con la prádiga atención que el movimiento hacia 'cl oeste ha recibido en Gringolandia.
Así pues, aún en el momento de prestar merecida atenci6n a una de las admirables historias fronterizas, la de los Carbajal, anticipémosnos un futuro
estudio y popularizaci6n de tantos hombres y mujeres y acontecimientos que
fueron los ingredientes para la formación de una gente mexicana muy distintiva, los primeros norteños.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144584">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144586">
              <text>1981</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144587">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144588">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144589">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144590">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144608">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144585">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1981, No 22, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144591">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144592">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144593">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144594">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144595">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144596">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144597">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144598">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144599">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144600">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144601">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144602">
                <text>01/01/1981</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144603">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144604">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144605">
                <text>2017320</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144606">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144607">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144609">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144610">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144611">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14183">
        <name>Geografía histórica colonial</name>
      </tag>
      <tag tagId="14184">
        <name>Jesús María González</name>
      </tag>
      <tag tagId="14185">
        <name>Psicología de los pueblos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14186">
        <name>Psicología del mexicano</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5394" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3958">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5394/HUMANITAS._1990._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>f995a9174920d0e0797ddfe058b837b7</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146803">
                    <text>Ahora, la idea es que el gran lujo y la posible riqueza de la ciudad virreinal
debía su existencia al "goloso interés" del individuo, lo que en esta estrofa se
expresa con las palabras "la cudicia" y "el deseo".
A partir del séptimo capítulo, que contiene varias referencias explicitas al
santo oficio hay muy poco sobre las teorlas socioeconómicas, y generalmente
se evita toda mención explícita del "goloso interés" o la "cudicia" como móvil
o principio que rige el aspecto económico de la sociedad virreinal. lAl autor
le habría parecido que semejante teorla lindara con la herejía? ¿Qué podrla
causarle problemas de {ndole grave con los tribunales de la iglesia? Quizás.
Pero tanto los lectores modernos como los barrocos no parecen haber
reconocido estas tconas socio-económicas que dan una cierta unidad filosófica
a los primeros cinco capítulos de su poema largo en alabanza de la sede
virreinal construida por encima de las cenizas de Tenochtitlan.

Sección Tercera

Edinburgo y Brownsville, Texas
abril de 1989.

HISTORIA

220

•

�.

PODER REGIONAL, GOBIERNO CENTRAL Y PERIODISMO LIBERAL
- DE TA REFORMA
EN MEXICO EN LOS ANOS
MARIO CERlJI1

Facultad de Filosofia y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
ESTA COMUNICACION SE APOYA en fuentes revisadas en el marco de una
investigación dedicada a explicar los mecanismos que posibilitaron la formación del capitalismo en Monterrey y una amplia área del norte de México, en
el período I 850-19 JO. Se estudia simultáneamente cómo, a fines del siglo
pasado, se articuló en esa ciudad una burguesía con base regional que desde
entonces ha mantenido una notoria significación económica y social.
Los años aquí tratados fueron, a su vez, parte de un subperíodo durante el
cual se acumularon en Monterrey fortunas enormes: estos capitales se volcarían desde 1890 en un proceso de industrialización cuya arista relevante fue
el sustentarse sobre la metalurgia pesada y la siderurgia, mucho antes de que
algo similar ocurriera en otras zonas de América Latina.
Esta ponencia, pues, es sólo un derivado marginal de la investigación
mencionada, indagación cuyo objetivo rebasa el análisis del tramo histórico
en que Santiago Vidaun-i mantiene su hegemonía en el noreste de México y
de la actuación que le cupo entonces a la prensa liberal.
Empero, la documentación a la que se ha tenido acceso y la sistematización
efectuada permiten ofrecer un panorama aproximado sobre la forma en que
el periodismo que opinaba desde Monterrey (y en otras ciudades fronterizas)
se sumó a la causa liberal.
En tanto el triunfo del liberalismo abrió en México una variada gama de
conductos para el establecimiento del capitalismo, y dado que Monterrey y
su región emergerían como una de las áreas modernizantes fundamentales
de ese proceso, no ha sido dificil detectar vinculaciones entre las propuestas
de escritores locales y los cambios profundos que propiciaba la resoluci6n

Ponencia presentada en el coloquio La prensa en la revolución liberal. España, Portugal

y América Latina, organizado en abril de 1982 en Es pafia por la Universidad Complutense

de Madrid.

�liberal. A la vez, se pudo observar cómo -dentro del proyecto auspiciado por

*adhesión total al Plan de Ayutla1 e integración, en líneas generales a
)a causa y programas liberales.
'

los hombres de la Reforma- las diferentes regiones solían ofrecer posturas
disímiles en ciertos aspectos: el caso del noreste es muy mostrativo en este
sentido. Y el periodismo político de Monterrey, como es de suponer, volcó en
sus análisis toda esta problemátic~.

*manifestación expresa de la a~1tonomía del poder político (y militar)
e statal, a la que procuró ampliar con sus intentos de unificación de
Nuevo León con Coahuila (consumado efectivamente en febrero d
l 856~ _Y con Ta~aulipas (nunca logrado, pese a ocasiones
e
adqumó un dommio relativo).
en que

l. FRONTERA. NORESTE Y NACIÓN, DESPUÉS DE SANTAANNA

1) Los años que transcurrieron desde la guerra con Estados Unidos (184647) hasta la expulsión de los franceses y el fusilamiento de Maximiliano (en
1867), constituyeron para México una coyuntura particularmente crítica: en

ella se jugó en buena medida su unidad y composición definitiva como estado
nacional.
Esta profund.l crisis se desenvolvió centrada, en su aspecto más visible, en
la contienda entre liberales y conservadores, pero simultáneamente estuvo
entrecrnzada por disputas internacionales, por ataque e invasiones desde el
exterior.
En su interior, la sociedad mexicana mostraba dos aristas que es conveniente remarcar: a) escaso desarrollo del capitalismo y, por consiguiente,
insuficiente extensión de aquellos elementos unificadores que solido presentar históricamente este sistema productivo; b) dispersión del poder político
en términos regionales con la correspondiente imposibilidad de que se
configurara un poder central capaz de controlar, con firmeza, los brotes de
autonomía y hasta de segregación que emergían en distintas áreas del país.
A partir de 1855, con la caída de Santa Anna, la revolución liberal ingresó
en una de sus fases decisivas: la guerra civil se tornará inevitable, su devenir
estimulará conflictos de clases y de razas, propiciará enfrentamientos regionales, llevará al embate final contra la iglesia, insinuará invasiones norteamericanas y-finalmente- incluirá la defensa ante la intervención europea.
En el extremo septentrional, el cambio de frontera provocado por la
derrota ante Estados Unidos delimitó de manera distinta el ámbito regional.
Desde 1848 se perfiló un nuevo noreste, compuesto por tres estados de
contornos imprecisos: Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Este noreste, en
bloque (aunque con fuertes disputas íntimas, por momentos) entró decididamente en la lucha que recrudece desde 1855.
Santa Anna se alejó del gobierno en agosto. Tres meses antes, en Nuevo
León, un antiguo y experto funcionario, de extracción terrateniente, se había
declarado en rebeldía y ocupado Monterrey: Santiago Vidaurri. Desde allí,
Vidaurri se convertiría en un político reconocido y en un comandante militar
de notoria influencia en la zona de fronteras: jugaría, así, un papel significativo en el marco de la crisis nacional, entre 1855 y principios de 1864.
2) Como gobernador y jefe principal de gruesos contingentes militares,
Vidaurri delineó una política que se sustentaba en tres aristas vertebrales:

*sostenimiento de esta autonomía echando manos a recursos que formal~e~te c01Tespondían al gobierno federal. El más significativo conflictivo- ~ería el control de las aduanas fronterizas que se habilita~
ron sobre el J ío _Bravo, frente a los territorios que desde 1848 pasaro
a ser norteamericanos. .
n
Su _postura con acentuados rasgos de autm-quía no sólo fructificó ante el
enemigo conse_rvador, sino que se mantuvo frente a los gobiernos federales
rl~e e~d~termmados lapsos lograron articular los propios liberales. El con1cto n amen~l-que s_e desarrollaba en México resultaba -en este contexto afectado por d1s1denc1as entre "la frontera" y "el centro" l
d ..
naron el
, as que con 1c101.te de 1 noreste a la revolución liberal.
V1daurn demostró esa autononúa en reiteradas oportunidades, y en algun~s cas~ s~ lle~aron a plantear enfrentamientos armados con ejércitos del
mismo an º. liberal. Su primer gran choque se dio con el presidente
~en~ral_ r?_nlaoo ?omonfort, como consecuencia de la negativa del ejecutiv~
e a m1tn a umón de Nuevo León con Coahu1·1a En n·e1n
m d
· B ·
·
pos en que era
ta :.n :ta~o d emto Juárez, el gobernador nortefio--disgustado por el secre110 e ta o yde Guerra, Santos Degollado- llegó a retirar sus tro as de
la l~_ch~ ~ue se libra co~tra f~erzas conservadoras. En la última de esta~risis
a p1 mc1p10s 1864,_ Vidaurn fue destituido porjuárez: cercado por e "ército~
que r~spond1an al Jefe del gobierno reformista, huyó hacia Tex~s ara
postenormente adherir al imperiode Maximiliano.
.
p

. ª~º

d:

~:!:~~::~t:~:;:;~~

:n

:~caEpnulco, fue pdrocladmado
marzo de 1854 con clara
·
sus cons1 eran os senalaba que ese
'd
un constante amago para la independencia y 1 libe d I I
.
pres1 ente era
gobierno se ha vendido, sin necesidad, una pa;te de~1:e e_ e ~ ~c•~n, pu~~ que bajo su
hollado las garantías individuales
rntono e e a Republica, y se han
En su articulo primero sededarabaqcuesaeseterespeStan Alaun en los pueblos menos civilizados".
'
n a anta ma que sin emb
¡ 6
en el poder hasta agosto de 1855 En oct b d
•
argo ogr sostenerse
·
u re e este año asumió 1
'd
·
•
generalJuan Alvarez sustituido a su vez e 1 di . b
ª pres1 encia· mtenna
el
,
i
c1em re por otro general: Ignacio Comonfort.
..

224
225
Humanitas-15

�3) Las diferencias entre ambos sectores del liberalismo2 estaban alimentadas por situaciones estructurales. A estas conclusiones llegan los autores que
contribuyeron en México en el siglo XIX (/821-1910). Historia económica y de la
estructura social, coordinada por Ciro Cardoso, México, Nueva Imagen, 1980.
La cita corresponde a la página 61.
Una de ellas era que los estados del extremo norte se veían permanentemente acechados por los núcleos indígenas seminómadas que recorrían una
vasta área comprendida entre México y Estados U nidos. Esta guerra a muerte,
de carácter racial, se intensificó desde el cambio de frontera y Vidaurri surgió
como uno de sus protagonistas principales. Los habitantes fronterizos reclamaban constantemente al gobierno central (ya fuera liberal o conservador)
una ayuda que siempre consideraron insuficiente o inexistente.
Las relaciones con Estados Unidos t1mbién aparecían en este cuadro. Se
temían nuevos intentos de expansión estadounidense, temores que con
frecuencia se acentuaban por las incursiones practicadas por bandas texanas.
Vidaurri afirmaba, ante esto, que su papel (y el de los pueblos de la zona)
incluía la defensa del territorio nacional.
La impotencia de los gobiernos "del centro" para enfrentar ambos problemas era evidente, tanto en términos militares como económicos. Vidaurri
señalaba que una alternativa inevitable era la apropiación directa de recursos
que teóricamente debían ser federales: los ingresos de las aduamas que
prosperaban en la línea del Bravo (y los prést.mos que a los comerciantes
podía solicitarles a cuenta de derechos de import'lción), y la abierta incautación de los impuestos a la circulación y export.ción de metales preciosos,
constituyeron una de las bases sobre las que el gobernador neolonés pudo
integrar poderosos contingentes armados.
La intensificación de la lucha contra los conservadores, y la importancia
decisiva que en oportunidades asumían las tropas norteñas en la guerra
interna, brindaron a Vidaurri más motivos para justificar su accionar. Su
relevancia en el contexto nacional tuvo que ser admitida, pese a' los recelos
que en el seno del liberalismo provocaban sus rasgos autárquicos3.
Guerra civil, lucha contra el indio y protección de la frontera configuraban
un espectro de problemas que -en la visión de buena parte del liberalismo

local- sólo se resolverá con el control directo de cuantiosos medios financieros y materiales y la motivación consiguiente de hombres de la propia región.
Tropas y recursos se apuntaban, no podían depender de un gobierno central
que ni siquiera estaba consolidado. Por el contrario, era menester que
permaneciesen bajo la dirección de aquellos hof!!bres, únicos capaces de
entender y frontar con eficacia este conjunto de situaciones. Vidaurri, así, se
negó sistemáticamente a someter sus tropas a los mandos centralizados de los
ejércitos reformistas.
4) El liberalismo pugnaba, en México, por instaurar definitivamente las
condiciones que facilitaran el desarrollo capitalista, en el marco de modificaciones que se manifiestan en la economía mundial. Como se ha mencionado,
La reforma liberal se planteó en forma conflictiva debido a que fracciones progresistas emergentes de la clase dominante, potencialmente
capaces de organizar alrededor suyo una economía nacional más viable
para responder a las solicitudes crecientes de productos primarios en el
mercado mundial, debieron previamente rompor la resistencia de estructuras, intereses y actitudes heredados de la colonia (...) La reforma
liberal significó, desde el punto de vista económico, un reordenamiento
profundo de las estructuras del país, para adecuarlas a las necesidades
y a la visión del mundo de ciertos sectores dinámicos de las clases
dominantes, en el proceso de montar una producción en gran escala de
ciertos productos de exportación4•
5

Esas_ estructuras que había de modificar no necesariamente tenían que ser
defendidas por todos los componentes de los grupos dominantes mexicanos.
El embate principal de los sectores modernizadores fue contra aquellos
núcleos que impedían el establecimiento de un nuevo orden, donde pudieran

4

5

2

3

226

Los frecuentes problemas y conflictos que se plantearon en el seno del liberalismo, en estos
años críticos, han sido descritos extensamente por Walter V. Scholes en PoUtica 111exica11a
durante el régimen de juárez, 1855-1872, México, Fondo de Cultura &amp;onómica, 1972.
Los ejércitos conservadores nunca pudieron controlar el norte del país. Especialmente en
la franja oriental, las tropas liberales dominaron casi ininterrumpidamente hasta la llegada
de los franceses, en 1864. Esta situación hacía de Vidaurri y sus bienarmados contingentes
un pulmón por el que el liberalismo en su conjunto necesitaba respirar. De allí también
que el gobernador de Nuevo León y Coahuila impusieran abiertamente sus condiciones a
sus correligionarios "del centro".

A estas conclusi?n~ llegan lo~ autores que contribuyeron en México en el siglo XIX
(1821-1910).. Histona econdm,ca y de la estructura social, coordinada por Ciro
Cardoso,MéXJco, Nueva Imagen , 1980. La cita corresponde a la página 61.
Seg(in Francisco Lópéz Cámara, " ... hablar de la sociedad mexicana de 1855 es en muchos
aspectos hablar todavía de la sociedad de los últimos años del período colonial. Las
conmocion~s, la anarquía y los cambios econónúcos operados en el curso de la primera
rrutad del siglo XIX, aparentemente hablan dejado intacta la estructura tradicional de la
sociedad her~dada d~ la colo1úa (...) los a~ontecimientos que siguieron a la indepede ncia
del país no lúaeron smo acusar aún más aertos rasgos permanentes de los grupos sociales
prepon?erantes. El_ clero, los grandes terratenientes y otros propietarios -minas,
comercio- de la úluma etapa colonial no fueron nunca más poderosos y sólidos(...) Con
la independencia, las clases privilegiadas vilúeron a acrecentar su riqueza y su poder social
con las fortunas que pertenecían anteriormente al grupo pe1únsular y que ahora había
caído en sus manos". Véase López Cámara, La estructura econdmica y social de Mb,:ico en la
época de la Reforma, México, Siglo XXI, 1973, pp. 191.

227

�funcionar los principios de la libre circulación de la riqueza, de la producción
y de la fuerza de trabajo, orden que debía involucrar relaciones internacionales fluidas en el mercado internacional.
Dadas las condiciones estructurales del México de mediados de siglo, la
iglesia resultaba uno de los impedimentos centrales para el nuevo proyecto
de desarrollo que sostenían los liberales. Sus bienes rafees y dinerarios debian
desamortizarse: proceso que se estimuló con la Ley Lerdo, de 1856.6
En este contexto, la transferencia de los bienes de la iglesia, a los que
siguieron los de las comunidades indígenas y los municipales, resultó uno de
los grandes hechos de la época.7
Vidaurri y sus voceros defendieron esta política y la llevaron a la práctica
en Nuevo León con su habitual autonomía en cuanto a los beneficios inmediatos.8
Junto con ello, Vidaurri sustentó con claridad otros principios liberales.
Uno de ellos se verificó en materia comercial. No sólo propugnaba sin cesar
la supresión de alcabalas, de estancos y otras trabas análogas que interferían
la circulación interior, sino que -basándose en proposiciones del Plan de

9

Ayutla - instauró un arancel para el tráfico internacional que rebajaba
drásticamente los derechos de importación.
Consecuencia de esto, Monterrey se convirtió en un centro ascendente de
intercambios regionales, y una burguesía embrionaria (a la que acudía
constantemente el gobernador en demanda de recursos dinerarios) comenzó
a ver multiplicada su fortuna. Preludio al significativo desarrollo industrial
que la ciudad acogería desde 1890. 1º
5) Entrecruzado por los grandes problemas de la época, el vidaurrismo
transitó desde una perspectiva regional situaciones como las fluctuantes
relaciones con Estados Unidos y el establecimiento de una nueva frontera
t~rri~orial; el combate final frente a la iglesia y a su acérrimo defensor, el
eJérc1to conservador; la consecuente puesta en circulación de los bienes del
clero; el inicio de la etapa final de la ya secular guerra contra el indio; el debate
entre librecambistas y proteccionistas; la invasión europea y la instauración
de la dominación imperial francesa. Por si fuera poco, fue actor saliente de
las más ásperas disensiones en el seno del propio liberalismo.
Esta etapa crucial de la historia mexicana, y del noreste en particular,
quedó asentada en la prensa regiomontana.
II.

6

Al sancionarse en 1856 la Ley Lerdo, durante el gobierno de Commonfort, el optimismo
se reflejó en la prensa mexicana: " ...moviliz.1nclo la propiedad raíz, pondrá en circulación
grandes cantidades de numerario que se ha enmohecido en la inamovilidad; aumentará el
número de propietarios; desarrollará directamente la agricultura, que está tan abandonada
hoy(...) hará fructificar mil ramos industriales que actualmente se encuentran en completa
parálisis; pennitirá que el gobierno se dedique eficazmente a introducir mejoras materiales,
entre ellas la apenura de vías de comunicación( ... ) nuestras fronteras se verán libres de las
devastadoras invasiones de los bárbaros; los nuevos propietarios brindarán tierras vírgenes
a los mil y mil brazos fraternales de imnigración, y finalmente se desarrollará forzosamente
el espíritu de empresa ( ...) Casi descom~ido entre nosotros, y que es uno de los ejes y una
de las causas de la prodigiosa prosperidad de la vecina República del norte", El Republicano,
2 de julio de 1856, reproducido en El siglo XIX del 3 de julio, y citado en Scholes, p.p. 37.
7
Los investigadores que contribuyeron en Mb:ico en el siglo XIX, citado, destacan al respecto
en sus conclusiones: "La reforma liberal constituyó un proceso sui generis de acumulación
originaria (que vino a completar y modificar procesos anteriores de acumulación),
cumplimiento con las dos funciones históricas de dicho proceso: a) acumulación de capital
y medios de producción en manos de la burguesía: expropiación y nueva apropiación de
los bienes eclesi.'lsticos y comunales(...); b) separación entre los trabajadores y los medios
de producción, con el resultado de crear o ampliar el mercado de trabajo...". Ver p.p. 61-62.
8
El aprovechamiento local en las poHticas de nacionalización y venta de los bienes
eclesiásticos no fue exclusiva de Vidaurri. Esta situación se repitió en otros estados, debido
justamente a las necesidades de guerra y a la impotencia de los gobiernos centrales liberales
de controlar a los jefes regionales. Al respecto puede consultarse Jan Bazant, Los bienes tú
la iglesia en Mé.tico (1856-1875). Aspectos econó1nicos y sociales ele la Revolución liberal,
México, El Colegio de México, 1977. Trabajo que ofrece una amplia información.

228

PERIODISMO REGIONAL Y REVOLUCION LIBERAL

Todos estos problemas, conflictos y sucesos resultaron analizados extensamente por miembros del liberalismo que se expresaban en Monterrey a través
de la prensa. El oficio periodístico era ejercido por hombres que paralelamen-

9

El citado ~lande Ayutla reformado en Acapulco señalaba en su articulo séptimo: "Siendo
el comerao una de las fuen~ de la riqueza pública y uno de los más poderosos elementos
para los ad~lantos de las na~ones cultas, el gobierno provisional se ocupará desde Juego
de proporao~1rle todas las_ libertades, a cuyo fin expedirá inmediatamente el arancel de
aduanas marítu~~ y f~ntenzas que deberá observarse, rigiendo entre tanto el promulgado
durante la adnurustraaón del señor Ceballos, y sin que el nuevo que haya de sustituirlo
pueda basarse ba.jo un sistema me~os liberal". El arancel Ceballos (24 de enero de 1853)
era de ~acterfsucas fuertemente librecambistas. Con la subida de Santa Anna (ocurrida
en abril) se le reemplazó por otro ele impuestos más elevados. Vidaurri se aferró
per~nazmente a lo que mencionaba el articulo séptimu del Plan de Ayutla para rebajar
r~dical~ente esos ~erechos en el comercio fronterizo. Según sus voceros, el llamado Arancel
V~u": (que funaonaba al margen de las disposiciones federales) simplemente era una
aplicaaón de las más consecuentes aspiraciones liberales.
10
Hemos trata~o y desc~to el ~r~CS? de la f?.rmación de capitales en Monterrey, en las
déc:'~ prev1as a su mdustrializaaón, en Frontera, burguesía regional y desarrollo
capitalista: el caso Monterrey. Referencias sobre el período 1860-1910" inchúdo en Roque
Gonzál~z Salaz.ir (comp.), I.a fronJera del norle. lntegracidn y desarrollo, México, El Colegio
de México, 1981. También en
formación de ~pitalcs preindustriales en Monterrey
(1850-1890). Las_déca~ preVlas ª. la configuraoón de una burguesía regional", que
aparecerá en Revista Mexicana tú Socwlog(a, número uno del presente año, en prensa.

''.La

229

�te actuaban en la contienda política y--&lt;:on frecuencia- asumieron durante
el período vidaurrista funciones relevantes en el gobierno de Nuevo LeónCoahuila.11
Por ello es que la fuente principal que se ha consultado para esta comunicación sean publicaciones semioficiales o abiertamente oficiales. Las que, por
otro lado, eran las 1'.'micas que aparecían con regularidad en Monterrey en
esos difíciles años, y las más accesibles actualmente al investigador.
En esta prensa, los articulistas responsables de la redacción procuraban
disfrutar de cierta autonomía, en el caso -no muy repetido- de que su
pensamiento entrara en disidencia con las concepciones que sustentaban
quienes controlaban el gobierno estatal. Al menos así lo insinúan referencias
de la época, y muy específicamente lo puntualiza Pedro Dionisio Garza y
Garza en La Opinión del 26 de mayo de 1864. Señala que se trataba de
una publicación semi-oficial, en la que desde un principio se nos ha
dejado en entera libertad para emitir nuestros pensamientos bajo nuestra exclusiva responsabilidad, pues de otra suerte nosotros no hubiéramos admitido la redacción que se nos ha encomendado. Son, pues,
exclusivamente nuestras todas las ideas que hemos emitido, y las que
siguiéremos emitiendo en lo sucesivo en las partes no oficiales del
periódico. El gobierno las aceptará o no, según que las creyere atendibles o no atendibles... 12

asumían estos periodistas-políticos (que, reiteramos, habáin sido, eran 0
serían altos funcionarios, legisladores o integrantes del poder judicial) ante
los problemas básicos que se dirimían en esos años.
Coherent~s co~ t~n~ visión nacional ~limentada por la perspectiva regional, sus escntos msistian en dos temáticas vertebrales: a) una indicaba la
posición que esta prensa y el vidaurrismo mantenían ante el conflicto sustancial que se desenvolvía en México, apoyando sin reticencias la revolución
liberal; b) 1~ segund~ no ~ejaba de recordar a otras corrientes liberales que
esa revolución debía incluir el respeto por las autonomías estatales, y apuntar
hacia una república con fuertes rasgos federales.

Causa liberal, revoluci6n nacional y lucha total
En cuanto a ·Jo primero, era bien visible que esta prensa del liberalismo
qu~ liberaba Vidaurri en la frontera nororiental, solía presentar posiciones
radicales: su~ demandas de una revoluci6n real, de una transformación profunda de la sociedad y la economía mexicanas emergían con reiteración. La
revolución liberal debía llevarse adelante sin hesitaciones y se planteaba como
una cuestión decisiva para el futuro de la nación.
En el Restaurador
de la libertad, cuando tenía como redactor a Simón de la
13
Garza y Melo, se mencionaba a principios de 1856:

La_ revolución, como nosotros la comprendimos, no tenía por único
objeto la destrucción del poder tiránico de Santa Anna, sino principalmente la reforma absoluta y radical de las monstruosas instituciones que
nos regían, la extirpación de las odiosas prerrogativas,preponderancia
y abusos de algunas clases, funestos vestigios de la dominación española ... 14

De todos modos, no es nestra intención esclarecer si quienes escribían en
estos periódicos pretendían ser totalmente independientes o no del aparato
de gobierno local. Lo que se procurará es cómo analizaban y que posturas

11

Entre quienes escribían y/o eran responsables las publicaciones revisadas estaban jes(is
Garza González, miembro de la legislatura estatal ya en el período 1849-1851 (y en años
posteriores) y secretario de Gobierno de Vidaurri; Trinidad de la Garza y Meto, también
diputado estatal y miembro del poder judicial, además de integrar el Consejo de Gobierno
que acompañó al mandatario mencionado deS?e 1856; Ignacio Ca.lindo, diputa_do y
secretario gubernamental; Manuel C. Rejón, también a cargo ele la Secretaría de Gobierno
en momentos significativos; Manuel Z. Góinez, que sería designado gobernador y
comandante militar en julio de 1864, en plena lucha contra los ejércitos franceses, función
que ocuparía nuevamente en 1866 "por órdenes del C. presidente de la Rep(iblica
licenciado Benito Juárez"; Si111ón de la Garza y Meto, a cargo del gobierno de Nuevo León
en 1865, brevemente, y en 1869, además de integrar el Poder Judicial; y Pedro Dionisio
Garza y Garza, ron funciones en el Poder Judicial y diputado. Los tres (i}timos mantuvieron
disidencias, a veces extremas, con el propio Vidaurri. De los citados, algunos estuvieron
por momentos en tareas que rebasaban el ámbito estatal. Parte de estas referencias fueron
extraídas de Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León. 1582-1979, Gobierno del
Estado de Nuevo León, 1979.
12
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Opiflión, reriódico Oficial del
gobierno del esta.do de Nuevo León, 26 de mayo de 1864.

Y calificaba este proceso de "verdadera revolución nacional, la revolución
de ideas y prin~ipios, verdaderamente popular y regenerativa... " Al registrarse el levantai~~ento de Puebla contra Ignacio Commonfort, que a principios
de 1856 auspició el clero, El Restaurador pronosticaba con certeza la iniciación

13

14

De~ Garza y Melo pasaría más tarde a enfrentar a Vidaurri desde el seno del liberalismo.
H~aa 1862 ~ lo encontrará escribiendo en El siglo XIX, desde la ciudad de México,
reiterando crfü~as al gobernador que ya había planteado en El Centinela (que publicaba en
Monterrey). ReJón acusará a Garza y Melo de ser del partido de los sensatos, es decir de
aquellos q~e. dentro del liberalismo no querían dar al pueblo toda la importandi y
representanv1dad que debía corresponderle. Véase AGENL, BoleUn Oficial 12 de
noviembre y 17 de diciembre de 1862.
'
AGENL El restaurador de la libertad. Periódico oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano
de Nuevo Ledn, 15 de enero de 1856.

230
231

�de una "lucha san~rienta (que) va a dividir la República en dos bandos acaso
irreconciliables... " 5
El Plan de tacubaya y la salida de Comonfort llevaría a que los conservadores recuperasen el gobierno en el centro del país, al comenzar 1858. Se
iniciaba la llamada guerra de Reforma. Y el Boletín Oficial de Nuevo LeónCoahuila (que por razones de emergencia suplía a EL Restaurador) rem~rcaba
que había llegado el momento de terminar definitivament~ co~ las acutud~s
conciliadoras: "Nada de transacciones, nada de condescerulencias m de demencia,
la bandera &lt;k la frontera es La constitución de 1857 como fiu sancionada, o La
muerte". 16

E inmediatamente demandaba el reconocimiento de Benito J uáre~ como
legítimo presidente constitucional:
(... ) la frontera no reconocerá más presidente que el Exmo. señor don
Benito Juárez en cualquier parte que se presente, porque es el l_Iamado
por la Constitución para ocupar el lugar que ha manchado el miserable
Comonfort...
El 20 de febrero el Boletín Oficial, a cargo seguramente de Jesús Garza
González, que era secretario de Gobierno, destacaba que había que_Ia!1zarse
a una lucha total contra la reacción. La Reforma asumía las caractensucas de
un proceso revolucionario, y ello contribuía a esclarecer la conciencia del
pueblo:
¿Quién ignora hoy que los monopolios no son buenos? ¿Quién desconoce las ventajas de la uniformidad de las leyes que deben ser unas
mismas para todos ...? ¿Quién no sabe así mismo que la fuente d~ todo
poder público está en el pueblo? Ninguno en verda~; porque ~l Uempo
y los combates se han llevado a los que er~n co~tranos a estas ideas&lt;·:·&gt;
el pueblo nada ha perdido en las guerras mtesuna_s, cuando por medio
de ellas ha conocido sus derechos, y en tanto a~~ecm éstos que le vemos
exponer su vida y su fortuna para defenderlos
y líneas abajo se señalaba terminantemente:
¿cuál debe morir? El que.no tiene de su parte la causa de la patria; el
que desconoce los derechos más claros del hombre; el que repugn~ la
justicia y ha sancionado la matanza de los hermanos (...) El partido

conservador perecerá ... Recuerde la suerte que ha corrido en Francia,
España e Inglaterra ...
El liberalismo fronterizo inclusive Uegaba a pensar que su misión tenía un
cará_cter providencial. Una de sus más relevantes _figuras, Ignacio Galindo,
escnbfa en septiembre de 1858: "En nuestro país se opera una revolución
verdadera y somos impotentes por naturaleza para detener sus efectos,
respetamos los designios que Dios tiene sobre este pueblo.. .'' 18
'
El carácter de los objetivos de la Reforma eran, pues, realmente revolucionarios para ~uchos de estos políticos-periodistas. Los cambios que planteaban n~cesanamente tenían que resultar insoportables para los grupos y
clases sociales tradicionalmente privilegiados de la sociedad mexicana. y esta
revolución asumía un contenido nacional, por cuanto se fusionaba la causa
liberal con la nación misma y con la soberanía popular.
Por otro lado, ¿qué otra cosa se podía hacer ante Jo que mostraba la historia
rec~ente del país? En febrero de 1~56 EL Restaurador adoptaba como propias
las ideas que en la Enseñ,anza republicana de Durango se difundían bajo la firma
de Pedro López:
¿Qué hanaron al ingresar al gobierno los hombres que tan heróicamente derrocaron al déspota? Un caos. Las rentas empeñadas, el territorio
desmembrado, el comercio aniquilado, lleno de trabas y gabelas; el
pueblo humillado y empobrecido, los campos talados, incendiados y
regados de sangre (...) los agiotistas insolentes con sus arcas henchidas
pesos; una turb~ in1!1ensa de oficiales soldados inmorales, Uenos de
v1c1os, altaneros, urámcos y traidores ..• 1

d:

4

Los grandes enemigos: ejército y clero
He aquí los grandes enemigos de la causa liberal y de la revolución que
impulsaba. Eran nada menos que dos de las bases fundamentales del partido
conservador, y de su pretensión de mantener a México en el atraso, el
oscurantismo y en el riesgo constante de desintegración nacional.
Con respecto ~I ejército regular, el pensamiento de Vidaurri y de sus
exégetas era termmante: desde el momento en que Santa Anna abandonó el
país, en 1~5_5, e~igían que fuera depurado minuciosamente, que se suprimiesen su~ pnvd~~1~s y que ~? se practicara acuerdo alguno con sus jefes. En las
guardias y m1hc1as movil1zadas regionalmente debía estar el cimiento del
poder militar liberal.

15

AGENL, El Resta.urador, 12 de febrero de 1856.
. .
AGENL, Boletín OfrciaJ, 19 de enero de 1858. El subrayado corresponde al ongmal.
17
AGENL, Boletín Oficial, 20 de febrero de 1858.
16

18
19 AGENL, El Restaurador,

20 de febrero de 1858.
AGENL, El Restaurador, 26 de febrero de 1856.

232
233

�No debe extrañar pues que El Restaurador acogiera como suyos los ácidos
términos con que López, arriba citado, analizaba desde Durango este punto:

dones que se ha da~o la nac!ón (... ) todo su fin es mandar, o cuando
menos, tener una mtervenc16n directa en la política del país P
conservar sus cuantiosos bienes ...22
ara

iEI ejército! hé aquí el elemento más implacable de la Nación; (... ) el
apoyo de las más innobles pretensiones, el odioso verdugo de los
pueblos. iEl ejército! entre nosotros( ... ) es lo mismo que decir com1pción, mala fé, opresión, tiranía, perfidia, escándalo... ¿y de qué ha
servido a la Nación ese ejército? ¿No lo hemos visto(... ) huir delante del
enemigo extranjero en 1847? ¿No lo hemos visto huir delante y traicionar a los gobiernos? ... Con razón el Sr. Vidaurri quería que se le diera
de baja, porque conocía sus males y sabía que los ebrios de Santa Anna
y los conservadores no podían ser soldados de la libertad; la tenían que
traicionar: asi ha sucedido. 20

Manuel Z. ,?ómez (futuro gobernador y coma·ndante militar de Nuevo
León) hará senalar en el Boletín del 15 de marzo de 1859:
Los ?ienes de la I?lesia consignados todos para objetos de beneficio
d~ piedad reconocida, han sido invertidos criminalmente por sus admi~tstr~dores, en fomentar la encarnizada guerra que se hace ; la Cons~t~~-16~ de 1857 y a las legítimas autoridades (... ) P(1blicamente se han
ac1 ita o po~ el clero gruesas sumas al intruso gobierno de México
(al~de el gobierno conservador asentado en la ciudad de Mé .
el hbera~ ~e. habí~ refugi~do en Veracruz, MC) que establec:c;,
subl~vaoon, _de ~ta en d1a se repiten las exhibiciones, ocasionaJdo la
t~, m1se~1a, la_ ruina y la destrucción como consecuencias inevies e a contmuac1ón de esa misma guerra, que comenzó á encender
~I c!ero c~n su cooperación(... ) y con su influencia bien pública en favor
e ª. tra!dora 2~oz que dio el grito de la desobediencia al gobierno
constttuc1onal.

!;;;;

Fusionando en su análisis de la situación social y política al ejército, la
influencia clerical y los grupos dominantes, Trinidad de la Garza y Mclo
indicaría en febrero de 1857:

:~;i 1;

Es preciso desengañarlos: si la reacción no es fuerte por sí misma,

atendida la impopularidad de su causa, tiene a su favor dos grandes
elementos, porque cuenta con la corrupción y venalidad de la parte más
degradada de esa masa de hombres que entre nosotros se llama ejército
y con el fanatismo religioso de algunos pueblos que se han conservado
en la ignorancia en que los educaron por sistema de antiguos dominadores, que hoy los pretendientes modernos saben explotar mañosamente.

Ii

En la medida que se tornaba inevitable la guerra civil, y que la iglesia
aparecía más comprometida con los núcleos conservadores, la prensa vidaurrista la incluyó decididamente entre quienes había que derrotar.
A principios de 1858, El Boletín Oficial informaba sobre conflictos con la
jerarquía eclesiástica local, obstinada "en exigir la retractación pública del
juramento de la Constitución" a personas que deseaban contraer matrimonio.
Eran días en que comenzaba la guerra de los tres años, y los voceros del
vidaurrismo señalaban abiertamente su posición:

~I Boletín aplaudía las medidas adoptadas por Santos'Degollado e I
occidental: donde desde principios de 1859 se practicaba la confis~a;i~:na
venta_de bienes del clero para sostenimiento de la guerra
y
Ba_io la responsabilidad de Manuel z Gómez la l10· :d
.
t J
·
,
~a v1 aurnsta apoyará
o~ me~te l_as leyes dictadas por Juárez ese mismo año, ue decretaba I
nac1onahzac16n de esos bienes, la separación de Iglesia y Estaqdo I
.6ª
de ordenes re1·ig1osas,
·
.
, a supres1 n
el matrimonio
civil.
En agosto de 1859 puntualizará:
Obstinado el clero de una
d d
I
. manera ver a eramente inmoral y escanda
~sa, e~ colocar entre sus inalineables derechos los relativos a la admi ~1:~ac;ón y_p~opiedad d~ (sus) bienes, y entre los dogmas de la religió~
~o u~ !n ependenc1a de sus personas aún en materias ue dicen
relación umcamente a los negocios civiles ha sido
.
q
vez llegara el hasta aquí de la tolerancia q~e le ha t!~~~s:i :~~eª;~:~~

(... ) las tendencias del clero están descubiertas, y visto en consecuencia
que la religión santa del crucificado no ha sido mas que el escudo con
que aquél se ha cubierto para dirigir sus tiros a mansalva a las institu-

20

21

úlem.
AGENL, El Restaurador, 13 de febrero de 1987.

22

23 AGENL, Bolet~n Oficial, 10 de enero de 1858.
AGENL, Boletm Oficial, 15 de marzo de 1859.

234
235

�y ese hasta aqui está ya pronunciado por el legítimo gobierno constitucional.24
Manuel G. Rejón, uno de los más sal_ientes ideólogo~ del li~ralismo
vidaurrista reseñará con claridad en abnl de 1961 las vmculac1ones que
existían en~e lucha política, confiscación de los bienes del clero y utilización
de esos recursos para solucionar angustias del gobierno federal y para un
posible estímulo al desarrollo económico:
(EL) remedio inmediato, en vista de la actual impotencia de las rentas
federales, no puede hallarse, en nuestro concepto, más que en la
aprobación lisa y llana por el gobierno, de los bienes eclesiásticos q~1e
quedan aun libres, con el fin de venderlos y sacar de ellos ventaJas
positivas en vez de las nominales que le señalan las actuales leyes de
desamortización. 25
Rejón se quejaba de que estas leyes, si bien habían_ logra~o el objetivo ~e
destruir "el coloso clerical", no había reportado al erano nacional las ventaJas
que se habían supuesto en un primer momento. Sobre todo, no había
brindado recursos efectivos, sino que sus beneficios se encontraban en manos
individuales: la de los adquirientes de los bienes desamortizados.
Eso tenía que modificarse. El Estado -dada su crítica situación fi~anci~ra
después de tres años de guerras intestinas- debía apro~ec~ar la nacionalización para resolver sus penurias, responder a los requernmentos de la deuda
externa y, a partir de allí, elaborar un "plan de hacienda que procure a la
nación recursos suficientes... ". Estabilizada la situación, se pondría en marcha
el fomento de "mejoras materiales" que requería la modernización de México.
En resumen el liberalismo de la frontera norte, por lo menos en su versión
más consecue~temente vidaurrista, apoyaba firmemente las más radicales
disposiciones que la diálectica del proceso interno exigían a los propulsores
de la Reforma. Su defensa del Plan de Ayutla y de la Constitución de 1857
era reiterada, y las fricciones que por momentos se daba_n con l~s grupos
liberales "del centro" se alimentaban no pocas veces con las nnputac1ones que
los fronterizos hacían a aquéllos, porque no llevaban adelante con coherencia
los postulados de ambos documentos. Entre otros puntos, se remarcaba que
en tanto el Plan de Ayutla apuntaba a gestar soluciones a las necesidades
regionales, las medidas que se adoptaban desde los gobiernos centrales

24

25

AGENL, Boul(n Oficial, 7 de agosto de 1859.
AGENL, BokUn Oficial, 28 de abril de 1861.

liberales dificultaban o directamente impedían la materialización de esas
soluciones
En torno a estas insatisfacciones surgirán los conflictos entre el sector
vidaurrista y quienes pretendían configurar un poder central fuerte, apoyados en preceptos que -suponían- no deberían lastimar la propia causa
liberal.
111. AllfONOMIA REGIONAL Y CONFLICTOS EN EL SENO
DEL LIBERALISMO MEXICANO

Es que el liberalismo con base en Nuevo León-Coahuila, predominante en
el noreste entre 1855 y 1864, aspiraba a un proyecto de organización nacional
en_ el que los estados d~frutaran de suficiente autonomía como para tener
baJo su control una sene de 1ecursos, que se destinarían a la solución de
problemas locales. Muy particularmente en estos momentos críticos cuando
resultaba evidente que el gobierno federal no alcanzaba a articularse en
forma plena.
Las disidencias noreste-centro eran una versión más del dilema global que
se planteaba en torno a la estructuración de la República federal. En medio
de la guerra contra los conservadores, que incluirá desde 1862 la invasión
exterior, se decidían -además- los límites que tendría la autonomía pronvincial en el proceso de consolidación definitiva del estado nacional mexicano.

Guerra contra el indígena y coaliciones provincial,es
U no de los asuntos más debatidos era el problema indígena y la estrategia
que los norteños planteaban para solucionarlo.
A diferencia de lo acaecido en las áreas centrales de México, el aborigen
que ocupaba las latitudes semidesérticas septentrionales nunca pudo ser
inugra(Ú) al sistema socioeconómico impuesto por los españoles. Seminómadas, cazadores y recolectores, estos núcleos humanos no estaban en condiciones de ser inco!porados a procesos productivos que desconocían y a los que
no podían habituarse con la rapidez que el colonizador exigía. Y como en
otras regiones de América (Argentina, Uruguay, sur de Chile, Estados Unidos)
la alternativa fue enfrentarlos abiertamente, expulsarlos hacia zonas más
alejadas y -llegado el caso- exterminarlos.
El combate entre el mexicano no indígena y estos grupos recrudeció, en
el noreste, después del cambio de frontera. Impelidos hacia el sur desde
Estados Unidos -sobre todo por la rápida expansión texana- los indígenas
solían recorrer vastas superficies en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y
otros estados. ~ esta manera, su presencia surgía como un freno objetivo
para el asentamiento de nuevas poblaciones, la explotación de tierras ganaderas y agrícolas, la puesta en marcha de centros mineros, la circulación
mercantil. Además, buena oarte de la fuerza de trabajo existente debía ser

236
237

�derivada a las milicias locales, armadas para defenderse di! ataque de comanches, apaches, mezcaleros y otra~ familias seminómadas.
.
. ._
Los estados fronterizos se quejaban permanentemente po1que los gob1e1
nos centrales (conservadores y liberales) P?co ha?ían ayu?ado a estos pueblos
"abandonados de la mano de Dios". V1daurn emerg1a como un voc~ro
adecuado de estas necesidades (una de las posibles explicaciones del _efcct:Ivo
apoyo político que pareció contar ~n ~sos años), y desde Nuevo Leon lanzó
una sistemática campaña contra el md10.
. .
.
.· .
Este combate de rasgos raciales era una de las JUStl~~ac1ones p11~c1palcs
de Vidaurri para tener en pie gruesos contingentes m1htares (que sunultáneamente eran utilizados en la lucha contra los conservadores) y para ªP;ºpiarse sin recato alguno de las rentas aduaneras, que formalmente deb1an
pertenecer al gobierno federal.
Los problemas que causaba el rebelde il~díge1~a en el n~r~e llevó en
reiteradas ocasiones a que se insinuara la artlculan?n de coahnones entre
gobernadores de los estados afectados. Este_ m~camsmo era pr?puesto en
tanto el poder central resultaba impotente o mchferente para accionar como
27
se le demandaba.
.
.
En control aduanal, la problemática indígena y la~ mtentonas de al~anzas
entre gobernadores de frontera ocasionaron entredichos de tono sub~d~ en
el seno del liberalismo. La cuestión se manifestaba claramente en la polem1cas
protaginizadas entre el periodis~o reformista, de la capital (p?r ejemplo, El
Siglo XIX) y los escritores fronterizos. Estos s?h.an mo~arse agnament~ ?e los
análisis que los articulistas de la ciudad de Mex1co ded1eaban a la cuest:Ion del
indio, reflejando la postura de los dirigentes políticos locales. .
Bajo la dirección de Rejón, El Restaurador reproduce en abnl de 185_6_un
comentario difundido en Durango, significativamente titulado "La coalición
de los estados es necesaria". Con la firma de Pedro López, se dest.'¼caba ~obre
"la desoladora plaga" que constituía el indio que talaba campos, asesmaba

Y:··", '!tado. En
forma más núnuciosa lo analiza José Reséndiz, que prepara ~u te~IS de licenaatura en
Historia en la Universidad de Nuevo León con materiales refendos,Justamente, a la I_ucha
entablada contra el indígena en el noreste de Méxic? y su re~ci~n con el estructuranuento
de una econonúa que progresivamente tendía haaa el capitalismo. Se procura detectar
especialmente cómo la expulsión del indio fue una "necesidad" p~ra la puesta en marc~
de nuevas zonas ganaderas, agrícolas y mineras. Y cómo se tendió, pa_ra ello, un cerrojo
desde el área de influencia de Monterrey y desde Texas, que aceleró la s~da de estos grupos
seminómadas hacia zonas más occidentales de México y de Estados U rudos. . .
27
Moisés González Navarro describe estos intentos de coaliciones y la prob~emática mdí~ena
en el norte de México en Anatom(a del poder en Mb:ico (1848-1 853), México, El Colegio de
México, 1977.
26 Este tema ha sido tratado por nosotros en "Frontera, burguesía regi_o nal

labradores y sembraba -se decía- la muerte y el espanto por todas partes.
Y dando a Durango como ejemplo, se manifestaba:
(Es) uno de los estados que se hallan en la mayor miseria y decadencia.
Su población ha disminuído considerablemente; el comercio está del
todo paralizado, no da señales de vida; la agricultura, uno de sus
elementos de riqueza ha decaído muchísimo, porque los salvajes han
destruído las fincas, han robado sus ganados, y lo que antes era una
hacienda poblada y rica es hoy un páramo abandonado e inculto(... ) La
población ha huído de Durango como de un lugar apestado... 28
López defendía con vigor la propuesta de los gobernadores de Nuevo
León-Coahuila y de Jalisco para conformar una coalición, y censuraba explícitamente al Sigl.o XIX ("periódico liberal que de vez en cuando se ocupa de la
suerte de estos Estados ... ") por criticar ese proyecto. La ironía campeaba en
sus párrafos (ironía que también era frecuente en el periodismo de Monterrey:
(... )mientras en los estados fronterizos los salvajes cometen horribles
atrocidades, y sus habitantes carecen de todo medio de defensa y sufren
la muerte con el mayor abandono, en México se les quitan las rentas, se
hacen grandes paradas, y la prensa disputa con calor si cantó mejor el
tenor que el bajo, si la Vestvali es más linda que la Almonti, si el paseo
estaba barrido, si escasea la nieve ...
Rejón mismo, días después, diría que a El Siglo XIX se le debía de perdo.
· tan espmosa
·
nar29 porque era ev1"dente " que 11abla á tientas
en matena
como
es la guerra y el modo de bacérsele á los salvajes". Y puntualizaba, con acidez,
que los gobiernos centrales sólo habrían brindado auxilio "tan miserables y

28

AGENL, El Esta.u mdor, 8 de abril de 1856. López acotaba: "De 1852 a 1856 han transcurrido
cuatro años y en ellos los estados, principalmente los fronterizos, han a&lt;;lquirido por una
dolorosa ex~riencia el convencinúento 1~ás íntimo de la necesidad que tienen que hacer
29 un pacto de alianza; los males que han sufrido en ese período de cuatro años son inauditos".
~mmanuel Carballo detalla que El Siglo XIX (fundado en 1841) fue uno de los periódicos
liberales que destacaron entre 1855 y 1863. También cita a El Repúblicano, "destinado a
difundi~ las ideas ~berales enti:e las capas sociales menos favorecidas". Ambos aparedan
en la oudad capital. Al aludir a Nuevo León, Carballo menciona únicamente a El
Restaurador de la Libertad. Carballo, "La Prensa durante la Reforma", El Poroenir,
Monterrey, 11 de enero de 1982.

238

239

�precarios" a los estados invadidos que lo único que lograron era "exitar la
e-.
'da d salvaJe
. "30
1eroc1
En momentos de disidencia con el gobierno de Comonfort, El Restaurador
presentaba un editorial en mayo de 56 ("Indio~ b~rbaros") que contenía -de
paso- un notorio elogio a la autonomía provmc1al:
El Plan, pues, que debe concebirse por el Gobier~o (alude al central,
MC) está reducido á proporcionarse recursos y á _situar de una manera
cierta, positiva y anticipada en los Estados front~n.zos la suma mensual
que asigne a cada uno. Lo demás déjelo al a~b1tno de los Gobernadore~
de esos Estados, y si no quiere entenderse con diversas personas, ~ue sera
lo mejor, y sí con una sola, acepte la oferta que se_le ha hecho repetidas yeces
por el Exnw. Sr. Vidaurri de responder por la seguridad de la frontera ...3

Las soberanías reasumidas
Desde Nuevo León-Coahuila se sostenía lo contrario: frente al ataque
indígena, ante las invasiones de los "filibusteros" texanos, contra cualquier
pretensión de desmembramiento por parte de potencias continentales o
europeas, y muy específicamente en la guerra a mue1te contra los conservadores, las provincias salvarían a la nación.
En El Restaurador, Rejón tocaba directamente este punto en los últimos
mes~s de 1857, cuando se pronosticaba el auge de los levantamientos armados
conservadores. Véase como conectaba en su discurso la necesidad de las
coaliciones estatales, la lucha contra "el bárbaro" y la defensa del orden liberal
en su conjunto:

Porque, preguntaba, ¿quién conocía en la capital sobre guerra co~tra_ los
indios? Lo mejor que se podía hacer era enviar dinero, y dejar que los eJércttos
de la región y hombres como Vidaurri se encargasen del problema. _Las
intentonas de coaliciones regionales siempre despertaban recelos en el liberalismo "del centro" y en sus voceros periodísticos. Las acusaciones_ llovía~
sobre los mandatarios provinciales (y muy particular1?1ente contra ~1daurn)
porque se temía que estas alianzas incubaran potenciales segregaciones del
territorio nacional. El fantasma de Texas (separado en 1836) planeaba sobre
estas discusiones.

30

31

AGENL El Resta.urador, 20 de mayo de 1856
AGENL 'El Restaurador 27 de mayo de 1856. En 1857, Vidaurri convocó a los gobernad_o~es
de los ~tados invadidC:S por "los bárbaros" a formar una coalición: su circular fue re~uda
a Durango, San Luis, Zacatecas y Clúhuahua. En El Restaur~dor se comenta: Las
incursiones de los bárbaros por cada día mar repetidas y en may?r nú~ero de gandules
( ...) La completa desaparición de la cría de ganados en los estados mvadidos, que antes de
ahora era incalculable (...)la impotencia de cada Estado de por sí (...) para acaba~ con tal
cruel enemigo; la imposiblidad en el Gobierno gen~ral para hacer esa guerra, baJo todos
aspectos nacional (...) todo está demostrando que s1 no se emprende la guerra contra el
salvaje, los Estados más distantes de la frontera y los más cercanos al centro_ tend~án de~tro
de pronto que escuchar el feroz alarido del hijo del desierto(...) el comerao, la mdustna y
la agricultura desaparecerían instantáneam~nte" (23 de octubre de 1857)'. ,; en 1861,
cuando Juárez estaba ya en la ciudad de MéXIco, se comentaba en Mon~rr~y. Esa_ guerra
del salvaje que debe ser sostenida por el Gobierno general, ~ ve con mdiferenci:i, y las
sumas que podían emplearse en ella se invierten en otros objetos d~ menor o ~nguna
importancia. El Gobierno del Estados se ha dirigido ya al de la Uruón, proporuénd_o le
(medios) para acabar con los bárbaros (...) Pero hasta hoy no se ha recibido_ soluoón
alguna". y se apuntaba que "los alaridos del salvaje y los lamentos de los desgraa~dos que
mueren á sus manos lastiman nuestros oídos; y llegarían hasta la 9pulenta México, s1 la
música de la ópera y el ruido y algazara de los festines, no les tuviera embargados los
sentidos á los que debieran emplear una parte de lo que se consume en el pla~er, para
salvará un Estado del esterminio y la destrucción que le amenazan". Bolelfn Oficial, 15 de
agosto de 186 l.

No es sólo la destrucción del salvaje la que se alcanzará con la coalición,
no será el único bien que produzca, la seguridad de los habitantes de la
frontera. No, preciso es decirlo: interesados como ningunos los Estados
fronterizos en la conservación del actual orden de cosas, en el sostén de
la forma de Gobierno que ha adoptado la nación, así como en la
independencia e integridad del territorio nacional; el pacto que una á
los Estados invadidos por los bárbaros será la salvaguardia de las
instituciones, y las fuerzas que á consecuencia de ese pacto se pongan
en campaña, serán el más firme apoyo de la nacionalidad siempre que
se vea amagada, y del Gobierno que han creado esas instituciones, y que
mal cuadra á los amigos de los abusos y del fanatismo. La reacción con
su bandera de religión y fueros encontrara en los hijos de los Estados
coligados un óbice indestrucitble para realizar sus (... ) miras; y el
gobierno un poderoso auxiliar para llevará feliz término las reformas,
abriendo á la Republica la vía mas segura de progreso. 32
Estos párrafos significan una síntesis ajustada de la concepción vidaurrista,
probablemente compartida por otros jefes regionales: en años de crisis, las
autonomías provinciales (que implicaban, por extensión, la capacidad de
formar alianza y pactos de diferente naturaleza) no sólo no seía un obstáculo
a la articulación de un estado nacional, sino que -por el contrario-sería su
salvación y una de las bases principales para su consolidación.
En función de ello, Vidaurri y sus seguidores habían justificado en 1856 la
unificación entre Nuevo León y Coahuila, pese a la cerrada oposición del
presidente Comonfort. El caudillo neolonés tuvo ocasión entonces de mostrar

32

AGENL, El Restaurador, 23 de octubre de 1857.

240
241
H uma nitas-16

�su poderío: en el plano militar, llegó a tener choques directos con tropas que
respondían a Comonfort; en el político logró que se le permitiera llamar a
una consulta en Coahuila (que, por supuesto, ganó) y recibió la aprobación
del congreso constituyente, que avaló la unificación.
Simón de la Garza y Melo defendió la unión diciendo que "unidos ambos
Estados, presentarán a sus enemigos comunes un aspecto mas respetable é
imponente ... ", y Rejón explicaría al liberalismo "del centro" sostenido:

(...)siendo libres los pueblos para expresar su voluntad, sobre el modo de ser que
desean para alcanzar los bienes que pro/101-ciona la sociedad; es un deber de los
gobernantes y de los hombres encargados del ejercicio de la soberanía de esos
mismos pueblos obsequiar m voluntad exJ1resa. Los pueblos de Coahuila que
antes formaban por sí mismos una entidad política en la República
mexicana, usando de esa libertad han expresado su voluntad explícita,
·
cara
1 y termmante
...33
Además, seguirá El Restaurador días después, esta unión había sido fruto
lógico de una situación de excepción y una necesidad para salvar la revolución
de Ayutla. en respuesta al Siglo XIX se acotaba:
Los pueblos de una parte de la república, cuando ésta se encuentra en
un estado de dislocación por un movimiento revolucionario, ¿serán
libres para formar uniones tales como la de que se trata? (... ) nosotros
contestamos la pregunta en un sentido afirmativo, como la contestarán
también los sefiores del Siglo, supuesto que son liberales.
Agregaba que la reglamentación de esa unificación simplemente se efectuó
sobre un hecho consumado por la propia revolución liberal. Y señalaba:

mencionaba en el artíctJlo primero que "El Estado de Nuevo León reasume
su soberanía, libertad e independencia, mientras un Congreso Nacional (... )
establece el sistema y forma de Gobierno que deba dirigir a la República"35
Y luego de la proclamación del plan de Tacubaya y de la instalación de los
conservadores en el gobierno con asiento en Méx.ico, un decreto de Vidaurri
señalaría que en tanto "el pacto fundamental de la República ha sido roto por
una facción criminal y traidora", y que ese "escandaloso motín'' había dejado
al país sin representación ni poder legítimo, era indispensable "obrar ejecutiva y extraordinariamente, conforme a las circunstancias extremas... ". Por
ello:
Mientras permanezca la República acéfala é imposibilitados los Supremos Poderes federales para ejercer sus funciones en el órden constitucional; el Estado recobra la plenitud de sus derechos, reasumiendo su
soberanía y quedando en libertad para dictar cuantas medidas juzgue
necesarias para su conservación y defensa de las instituciones democráticas.36
En 1860, superados ya los problemas planteados por un agudo conflicto
mantenido con Santos Degollado,jefe de las fuerzas liberales y secretario de
Estado del gobierno con asiento en Veracruz, choque que llevó a Vidaurri a
una actitud de franca rebeldía que le costó momentáneamente la pérdida del
gobierno de Nuevo León-Coahuila, El Restaurador reiteraría: "El poder de tal
Gobierno (alude al Federal, MC) no le viene ni puede venirle de otra parte

5
'1

Si, pues, en favor de la unión con Coahuila militan la razón, la convivencia pública, la justicia, elplan de Ayutla, la sanción de la república,
la causa de la libertad y de la democracia, ¿por qué los que se titulan
liberales, por qué los custodios de ese plan que debe ser sagrado, se
empeñan en 1estruir esa unión, y atacar en su esencia_el principio
democrático?3
La reasunción de la soberanía del estado de Nuevo León-Coahuila fue una
práctica ejercida en diversas oportunidades por Vidaurri, y acompañada por
otros gobernantes.
En el Plan restaurador de la libertad que se da a conocer desde Monterrey el
25 de mayo de 1855 (es decir, antes de la caída definitiva de Santa Anna) se

33
34

36

"La Revolución de Ayutla. Los caudillos y la frontera", en Actas, 5, Dirección General de
Investigaciones Humanísticas, Universidad Autónoma de Nuevo León,julio-septiembre,
1978, p. 19.
.
AGENL, Gobierno del Estado libre y soberano de Nuevo-León y Coahuila, 19 e enero de
1858. Por su lado, el gobernador de Tamaulipas,JuanJosé de la Garza, el 28 de diciembre
de 1857 había hecho público otro decreto en el que se afirma en su artículo primero: "Roto
el pacto federal que actualmente une á los Estados de la República, el de Tamaulipas
~ea~um~ su sobe~anfa, desconoce al gobierno del Centro y seguirá rigiéndose por sus
msl.ituaones parl.iculares hasta el restablecimiento de la constitución del 5 de febrero de
1857'' . Se a_utoriz.~ba además al ejecutivo _de Tamaulipas a "ocupar las rentas generales de
la Fed~r¡¡c:;ón ~_xistentes en el estado, mcluso los productos de aduanas marítimas y
frontenzas y a espedir aranceles y cobrar los derechos en ellos establecidos á los efectos
de procedencia nacional o estrangera ...". AGENL, Boletín. Oficial, 5 de enero de 1858.
Vidaurri y d_e la Garza afirmaron en Montemorelos (Nuevo León), el 13 de enero de 1858,
un con~e~o para formular _un~ alianza defensiva y ofensiva "hasta lograr el
restablecmuento neto de la consl.ituaón de 1857". Separados por rivalidades más antiguas
Vidaurri y de la Garza unificaron sus_poderes para enfrentar a los conservadores, Iueg¿
del plan de Tacubaya.
.

AGENL, El Restaura.dar, 15 de abril de 1856. Subrayado en el original.
AGENL, El Resta.urador, 29 de mayo de 1856.

242
243

�que la suma de poderes que le otorgan los Estados en virtud del pacto de
37
unión ... "
El vidaurrismo y sus principales voceros rozaban el concepto de confederación, parecían rebasar la simple enunciación de un estado federal. Por lo menos,
cuando se transitaban situaciones de crisis38 •
En Vidaurri, este tipo de planteas incluiría el control directo de ejércitos
y la toma de atribuciones que solían afectar al erario nacional: muy especialmente, lo atinente a ingresos aduanales.

Aduanas: un antiguo j1leito
La significación que para el aparato del Estado guardaban en México (y
en otros países de América Latina, en esos mismos años) los recursos derivados de la aduana, ha sido ya largamente documentada. su control, total o
parcialm era de primera importancia.
La relativa autarquía del noreste se manifestó en este aspecto. Frente a los
conservadores, ni hablar. Lo relevante es que emergió como un motivo
constante de diferencias con los mismos gobiernos liberales. Por ello dedicaremos unos párrafos a este tema, para cerrar nuestra exposición. ·
Para Santiago Vidaurri y muchos de sus voceros, sin los ingresos de las
aduanas situadas en puntos fronterizos con Estados Unidos resultaba impensable sostener tropas para enfrentar a indios, texanos, conservadores y
franceses. Una constante de hierro para los diferentes presidentes liberales
(Alvarez, Comonfort, el propio Juárez) fue admitir esporádicamente que el
gobernador de Nuevo León-Coahuila se apropiara de esos recursos.
Pero el problema se planteaba porque Vidaurri no se hacía cargo esporádicamente, sino de manera permanente. InclusiYe en sus miras estuvo controlar
los puertos de Matamoros y Tampico, en Tamaulipas, pero casi nunca logró

este objetivo por la cerrada oposición que es ese estado encontró, seguramente estimulada por el gobierno central.
·
Más aún, Vidaurri tomaba decisiones en materia aduana! que alternaba o
modificaba las ordenanzas nacionales. Un ejemplo nítido fue su rebaja de los
derechos aduanales: por los puertos terrestres b~jo su dominio, las importaciones se hacían con rebajas que llegaban a más de un cincuenta por ciento
de lo ftjado por la reglamentación de 1856, sancionada por Comonfort.
Ante el clamor de los comerciantes del centro de México, los productos
europeos y norteamericanos entraban por el noreste con un mínimo de
recargos, y amenazaban in1,mdar el territorio nacional. Frente a las agrias ·
protestas de esos mercaderes (muchas veces apoyadas por ministros federales), Vidaurri simplemente decía que estaba cumpliendo con uno de los
objetivos que proponía el plan de Ayutla; que de esta forma estimulaba la
economía regional, lograba recursos para la guerra39 y aseguraba la permanencia de las poblaciones fronterizas.
El auge notable que en la circulación mercantil provocó la guerra de
Secesión norteamericana hacía más fructífero el panorama: los algodones
sureños debían salir por territorio mexicano ante el bloqueo marítimo del
norte industrial; alimentos, armas y manufacturas requeridas por los planteadores esclavistas ingresaban a Estados Unidos por la misma vía.
L-i aduana de Piedras Negras, en el norte de Coahuila, era la que Vidaurri
controlaba más firmemente. Su yerno, Patricio Milmo, y su amigo Evaristo
Madero (abuelo ~lel jefe revoluci?nario de 191 O) fueron grandes y arirovechados protagomstas de este trágico, y acumularon fortunas enormes 0 •
Alargo plazo, esta situación surgirá como uno de los detonantes principales
entre Vidaurri y Benito Juárez. Ci.1ando el gobierno reformista debió retirar-

39

37
38

24'1

AGENL, El Res/a,uraáor, 19 de abril de 1860,
En plena polénúca con Simón de la Garza y Mclo, que desde El Siglo XIX atacaba a Vidaurri,
Rejón señalará en el Bolet(n Oficial del 17 de diciembre de 1862: "Que el Gobernador de
un Estado, en nuestro sis~ma, es1:mdo subsistentes los lazos del pacto federal, reconocido
..el.centro de Unión y la entidad que lo constituye en el pleno ejercicio de sus facultades, no
puede arrogarse !o que á este compete(...) en la decisión de los negocios de cierta naturaleza
que por el núsrno pacto federal le est.ín reservados; es una verdad que no tiene
contradicción, Pero que el Jefe de un Estado que conforme á los principios del derecho
público ha reasunúdo s u soberaiúa y delegado á aquel sus facultades sin mas restricción
que la de hacer uso de ellas conforme á cierto orden de principios(...) no pueda decidir los
negocios que ocurren en el territorio de su mando y que en virtud de la reasunción de su
sobera1úa por parte del Estado le están inmediat.'lmente encomendados; es un dislate..."

10

Debe mencionarse que buena parte de los recursos que se requerían para la guerra eran
extraídos de la propia economía rural regional. Si bien Nuevo León y Coa huila no parecen
haber entrado en estos años de mediados de siglo en formas modernizadas (capit.'llistas) de
producció!1, la estructura productiva_ agropecuaria resultaba capaz ele abastecer en parte
es~s nec_es1dades de guerra. Los pedidos (a veces perentorios) del jefe del ejecutivo y al
nusmo liempo comandante de los ejércitos del Norte a los alcaldes del interior de ambos
estados eran permanentes: se solicitaban caballos, mulas, cereales, piloncillos, y hasta trenes
de carros para la carga pesada. En muchas oportuniclaclcs est.'ls ex1.r:1cciones eran pagadas
al contado, aunque seguramente en otras los productores no deben haber recibido dinero
algu~o. De todos modos, no puede_ dejar _de tenerse en cuenta t.:ste aspecto estructural si
se qwere entender cómo lograba V1daum (y, suponemos, otros jetes militares regionales)
mantener en pie a import.'lntes contingentes bélicos.
Sobre la relevancia económica de estos dos núembros de la burguesía que se estaba
conformando desde Monterrey, ambos de notoria capacidad económica, pueden
consultarse nuestros trabajos "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo XIX. En
torno ~ la acumulación de capitales en l\fonterrey", en Ciro Cardoso (coordinador),
FormacuJn y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, México, Siglo XXI editores, 1978;
y "Los Madero en la econouúa de Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Universidad
Autónoma de Nuevo León, abril:iunio, 1978.

245

�se hacia el norte, asediado por el avance francés, el presidente y su equipo
ministerial consideraron imprescindible recuperar esos recurso~.
guerra
contra el invasor lo exigía, así como en épocas pasadas babia_sido u~a
necesidad que se cedieran al poder regional: es~ ya pasada tolerancia se habia
debido a que los ejércitos vidaurristas eran básicos para la defensa de la causa
liberal.
El problema era otro en este momento, a fine~ de 1863._1-Ia~ía una ª?,so~uta
necesidad de centralizar en la frontera septentrional la dirección de CJCrc1tos
y medios. Vidáurri, y parte_ de sus ~eguidorcs, ~ebieron o~tar ent~e l_a
sumisión a ese poder centralizado, baJO la conducoón de Juáiez y sus Je~es
castrenses, o el aferrarse a ultranza a una autonomía que p~r ~us caractensticas -en tan críticas circunstancias- podía coadyuvar objetivamente a la
derrota liberal en su conjunto.
El vidaurrismo se deci(iió por lo segundo, quiz..í confiado en impon_er (como
en otras ocasiones) sus puntos de vista sin salirse del marco liberal._A
comienzos de 1864 la crisis se hizo irreversible. Cercado por tropas meJor
dotadas Vidaurri debió huir hacia Texas. Juárez no sólo lo destituyó: lo
declaró traidor a la patria y decretó simultáneamente la separación de Nuevo
León y Coahuila. ·
,
.
Tiempo después, quizá suponiendo que recuperana parte d: su anuguo
poder, Vidaurri adhirió al imperio de M~ximiliano. Est~ actitud,_ que ha
oscurecido su imagen en la historiografía liberal, le costana ser fusilado ~n
1867, luego que los franceses abandonaron el país y México r~cuperó-ba_Jo
la dirección de Juárez- su independencia política.
No vamos a reiterar conclusiones que, de una u otra manera, fueron ya
presentadas a lo largo de esta ponencia.
.
En estos últimos párrafos insistiremos sólo en resaltar lo chficultoso que
aparecían en México, en estos años de la Reforma: las relacion:s en_t~·e estado
nacional en configuración y regiones que debían mtegra~lo. S1tuac1on q_ue se
arrastraba desde la independe ncia, y que no fue exclusivamente mexicana
durante el siglo XIX: las luchas civiles argentinas, por_ejemplo, tuvicr~n como
eje principal -luego de la caída de Rosas- esta_ nusma prob_lemátICa. Allá
también la cuestión aduana! jugó un rol de magmtud sobresahcnte.
La transición hacia renovadas estructuras económicas y sociales --que
planteaba inevitablemente el enfrentami~nto con 1~ i_glcsia, ~l ejé1:cito y otros
grupos conservadores- no pudo exchnr en Mex1co desidenc1~s .ª veces
ostensibles entre quienes propugnaban el nuevo orden, el est,blecmuento de
una 1nodemidad que llevaría al país por más efectivos caminos de desarrollo.
En el caso de la relación estado centralizado-región, que no era el menos
significativo, Santiago Vidaurri fue probablemente uno ele los jefes liberales
que más claramente sintetizó estos antagonismos. La pr~nsa de Monte~·rey
no hizo sino reflejar y -a la vez- avivar, aspectos crnc1ales de esta difícil
transición.

L:

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

(Concluye)

1

246

V

CON LA RENUNCIA DEL DOCTOR Eduardo Aguirre Pequeño a la dirección de
la Facultad de Medicina, presentada al Gobernador en la madrugada del 7 de
noviembre de 1947, quedó aparentemente resuelto el conflicto estudiantil.
El movimiento estudiantil de Medicina había sido secundado, en un principio, por los alumnos de la Facultad de Derecho y la Escuela de Bachilleres
Diurna. Posteriormente se sumaron las Facultades de Ciencias Químicas,
Ingeniería y Odontología. (No los apoyaron las Escuelas de Bachilleres
Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas" yde Música).
En la mañana del 7 de noviembre los estudiantes de las seis principales
instituciones de enseñanza superior celebraron una asamblea en El Aula
Magna, acordando volver a clases esa misma tarde, pero resolvieron no
reinscribirse en los planteles, requisito que les exigía el Co nsejo Universitario. A las tres de la tarde, los planteles en poder de los estudiantes fueron
'entregados a las autoridades universitarias.
En la noche del 7 de noviembre el Consejo Universitario, presidido por el
Rector doctor Enrique C. Livas, designó Director Interino de la Facultad de
Medicina al doctor Francisco Vela González, quien fungía como Director del
Hospital Civil. Se integró la terna que se le entregaría al Gobernador del
Estado, licenciado Arturo B. de la Garza, para que éste, en el término de
treinta días, hiciera el nombramiento del nuevo Director. Además, presionado por el Gobernador, el Consejo Universitario decidió revocar el acuerdo
que canceló las inscripciones en las Facultades de Medicina, Derecho y

�Ciencias Químicas y en la Escuela Diurna de Bachilleres y que obligaba a los
estudiantes a matricularse nuevamente.
RENACE

LA INQUIETUD

El nombramiento del doctor Francisco Vela González fue rechazado por
los estudiantes de Medicina. En la asamblea celebrada el 8 de noviembre, el
doctor Vela González fue acusado de obstaculizar el aprendizaje de los
estudiantes en el Hospital Civil, dando preferencia a la práctica y perfeccionamiento de los médicos. Se dijo de él, entre otras cosas, que no era egresado
de la Facultad ni catedrático del plantel. También se objetó la terna enviada
por el Consejo Universitario al Gobernador, qne contenía los nombres de los
doctores Vela González, Arnulfo Trevifi.o Garza y Margil Yánez Martínez,
candidatos a ocupar la dirección de la Facultad.
Cuando se desarrollaban las deliberaciones, se presentó de improviso el
Rector, "en medio de la natural exj,ectaci6n de todo el estudiantado ... ", decía El No1te.
Se dirigió hacia la primera fila del lunetario y, tomando a un estudiante por
el brazo, lo levantó con energía de su asiento, ocupando el doctor Livas su
lugar.
La detallada resefi.a publicada al día siguiente en el matutino dice: "Fue tal

la sorpresa recibida por los estudiantes y sus dirigentes con la inesjJerada visita del
Rector, que por un momento rein6 un j,rofundo silencio ... "
Después de un breve desconcierto, el Presidente de Debates, José Trevifi.o
Faz, reaccionando con rapidez, "se dirigi6 a la asamblea manifestando que estaba

a su consideraci6n el que permaneciera allí el Rectoro bien se le invitara a que saliera".
Se dividieron los criterios: "u.1ws oradores opinaron qu.e se invit,1,ra al doct.or Livas
a que desalojara el Aula, en vi1tud de que el misnw Rector les j,rohibi6 la entrada a
las sesiones del Consejo Universitario, cuando los estudiantes quisieron plante4r S1.l
jJroblema; otros hablaron recomendando a sus co111¡,a11eros cordura y respeto, en
atenci6n a ·ta alta investidura del profesionista ... " Por "votación abrumadora" la
asamblea acordó que se le permitiera a la más alta autoridad universitaria
permanecer en el recinto, ''j,ero sin tener dereclw a voz ni voto''.·
Concluído el incidente, se discutieron varios problemas. Cuando iba a
terminar la reunión, el Rector se dirigió al estudiante Treviño Faz "manifes-

tándole que él, como Autoridad, tenía tan/o derecho como los estudiantes a estar en esa
Aula Universitaria"; que el motivo de su presencia era comunicarles el acuerdo
del Consejo Universitario de no exigir la reinscripción, así como dar lectura.
al nombramiento del doctor Vcla·Gonzálcz y a la terna enviada al Gobernador. Sin embargo, añadió, como la asamblea no le había concedido voz ni
voto, se retiraba advirtiéndoles que los documentos citados estarían a disposición de ellos en la Rectoría. La reseña del El Norte concluye: "Al igual que

como entr6, es decir en medio de sepulcral quietud del estudiantado, el doctor Livas
abandon6 el Aula Magna".

248

Los estudiantes de Medicina decidieron no asistir a clases hasta que se
revocara el nombramiento del doctor Vela González. Los alumnos de las
Facultades de Derecho, Ciencias Químicas, Ingeniería y Odontología y la
Escuela Diurna de Bachilleres, que habían apoyado a aquéllos en su movimiento contra el doctor Aguirre Pequeño, se declararon en "sesión permanente".
El conflicto estudiantil se volvió a complicar. En sesión celebrada la
mañana del domingo 9 de noviembre, representantes de las seis instituciones
universitarias acordaron pedir al Gobernador del Estado la renuncia del
Rector y de varios miembros del Consejo Universitario. En la misma sesión
se anunció el próximo arribo a Monterrey de una delegación de la Confederación Nacional de Estudiantes, que investigaría la situación universitaria
local para rendir un informe al Consejo Nacional de dicha organización.
El lunes 1O, al mediodía, el Gobernador De la Garza tuvo una reunión con
los dirigentes estudiantiles en el Palacio de Gobierno. El mandatario estaba
decidido a resolver el conflicto, que amenazaba con extenderse y crearle un
serio problema político.
En el pleno extraordinario verificado esa misma tarde se informó que el
doctor Vela González, en vista de la oposición a su nombramiento, no había
aceptado el cargo de Director Int~rino de la Faet_1ltad. Al tener conocimiento
de ello, la directiva de la Sociedad de Alumnos de Medicina entrevistó al
Rector para sugerirle un nuevo nombra1'niento. Estaban informando sobre
sus actividades las diversas comisiones, cuando se anunció que el doctor
Roberto Treviño Martínez había sido designado Director Interino y que en
esos momentos se dirigía hacia el Aula Magna. "Con un estruendoso aplauso que
dur6 varios minu.t.os", decía EL Norte, fue recibido en el recinto el doctor Trevifi.o
Martínez, quien se dirigió al estudiantado pidiéndole apoyo a la labor que iba
a desarrollar al frente del plantel. Luego propuso que en esa misma reunión
fueran electos tres alumnos de cada año de la Facultad, con el fin de integrar
un Consejo Consultivo de la dirección de Medicina.
Por último, se aprobó solicitar al Consejo Universitario la abolición del
llamado Plan Livas, o sea el ciclo escolar de tres afi.os, que se había establecido
en el año lectivo l 9,15-1946 en las Escuelas de Bachilleres Diui·na y Nocturna,
y que volviera a implantarse el ciclo de dos años de estudios.
El matutino EL Porvenir, en su editorial de 11 de noviembre, hizo notar la
intervención decisiva del Gobernador en la solución del conflicto de Medicina
aunque "parecía disjmesto a no meter la ma1w en el lío jJara no violar la soberanf:
de la Universidad... " Afi.adía que el Gobernador, en realidad, fue quien resolvió
el problema y, así, el Consejo Universitario "se aguant6 la intromisi6n y la j,as6

jJor ali.o jJara ver de reanuda1~ en jJaz, los cursos... "

�El citado editorial opinaba que, para reducir al orden a los estudiantes, no
sólo se debió invocar la disciplina sino que primero se debió atender a la razón
y la equidad. Es decir, considerar más la justicia del movimiento estudiantil
que, "el accident~ de su actitud indisciplina~a ";, Afiadía que, por ?tra parte, no se
podría negar "que en t.odo est-0 anda~ pol~t1ca ;,Pero e_llo no &lt;~eb1a re~rochársele
a los estudiantes cuando en la Umvers1dad 1iay q111en o qmenes accionan en este
pi.ano". Por último, sugería que se adm~tie1_-a en el cu~rpo d,?cente de la
Facultad de Medicina a destacados profcs10111stas de la cmdad, que desearían
orienta,· La acción educacional" en el plantel. (En esa época la Facultad estaba
dominada por el izquierdista Sindicato de Médicos Cirujanos_ funda~~ en
1936, entre otros, por el doctor Angel Martínez Villa real). Termmaba d1c1endo que, para resolver los problemas de esa institución, era ~1eces~ria la bu~na
voluntad y no ver tan sólo la "filiación ideológica" de los médicos,_smo _m~ bien
la capacidad, preparación y entusiasmo para la noble tarea umvers1tana.
CREACIÓN DE LA

U. N.-E. U.

La vida académica parecía que iba a normalizmse. Sin embargo, en el pleno
extraordinario celebrado el 10 de noviembre se había decidido apoyar a los
alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres para que fuera abolido el ciclo
escolar de tres afios, o sea el Plan Livas.
Representantes de las sociedades de abmmos de las cinco Facultades se
reunieron con los bachilleres y formularon un pliego de peticiones, que
enviaron al Consejo Universitario, dándole un plazo de cinco días para que
resolviera favorablemente el problema, es decir que se volviera a establecer
el plan de estudios de dos años.
.
. .
El Consejo Universitario vislumbró el peligro de otro movument~ est~diantil y, en sesión celebrada el 12 de noviembre de_ 1947, acordó deJar sm
efecto el Plan Livas. Además redactó otra terna, sustituyendo al doctor Vela
Gonzálcz por el doctor Trevifio Martínez, para que el Gobernador escogiera
al nuevo Director de la Facultad de Medicina.
La columna "Carnet Periodístico" de EL Poroenir, firmada por Cándido
Mirón, hada notar el día 13 que el prestigio del Consejo Universitario había
sufrido un fuerte quebranto: primero, al aceptar la renuncia del doctor
Aguirre Pequefio, exigida por el Gobernador; segundo, al desistirse de la
reinsc1ipción; tercero, al retirar el nombramiento del doctor Vela ~onzález
y cuarto al designar un nuevo Director Interi1~0, qu~ "c1.1enla con l_a s~mpatfa de
las mayorías estudiantiles... "Pero, además, se vio obligado a suprimir el Plan
Livas en las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
Por otra parte, el movimiento estudiantil había adquirido una gran fuerza,
prescindiendo de la Federación de Estudiant~s Uni~ ersi~'lri?s. Aun má_s; los
representantes de la F.E.U. ante el ConseJO Umversu:ano se opusieron
tenazmente al movimiento estudiantil de Medicina, que contaba con el apoyo
1

de las sociedades de alumnos de cuatro Facultades y una Escuela. Delegados
de la F.E.U. visitaron las instituciones de ensefianza superior desacreditando
a los futuros médicos, que luchaban por tener un nuevo edificio para su
Facultad.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho no pertenecían a la
F.E.U. Los estudiantes de Ciencias Químicas, Ingeniería, Odontología y
Bachilleres Diurna, aun estando afiliados a ella, desconocieron sus acuerdos
y apoyaron a los de Medicina. El triunfo de éstos acarreó el desprestigio de
la Federación de Estudiantes Universitarios, único organismo estudiantil
reconocido por cJ Consejo Universitario.
A fines de octubre de 1947, cuando era más dificil la situación de las
sociedades de alumnos de Medicina, Derecho y Bachilleres Diurna, se comenzó a trazar el plan para crear una nueva federación estudiantil. En la noche
del 13 de noviembre se reunieron en un salón de la Escuela Diurna de
Bachilleres delegados de las cinco Facultades y la Escuela citada. Fue electo
director de debates Jesús Flores Trevifi.o, alumno de la Facultad de Derecho.
Después de prolongadas deliberaciones, se acordó nombrar una comisión
para que redactara la exposición de motivos y las finalidades que se perseguían. Quedó en claro que el principal objetivo era conseguir una representación estudiantil auténtica ante el Consejo Universitario.
La Ley Orgánica de la Universidad establecía que todos los asuntos estudiantiles, relacionados con las autoridades universitarias, deberían ser tramitados por conducto del Consejo Directi,·o de la F.E.U., a su vez, era el que
designaba a los cinco delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho, secundadas después por
la de Bachilleres Diurna, habían pugnado por que los representantes estu_diantiles ante el Consejo Universitario fueran nombrados por las sociedades
de alumnos de las Facultades y Escuelas y no por la F.E. U. La representación
estudiantil de la F.E. U. ante el Consejo Universitario, decían, no era auténtica
y sumisamente acataba los acuerdos del Consejo.
El arribo a Monterrey, el lo. de diciembre, el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, Gabriel de Alba Alatorre, significó el paso
decisivo para la fundación de la Unión Neolonesa ele Estudiantes Universitarios (U.N.E.U.). La C.N.E. sostenía los principios ele autonomía y libertad ele
cátedra. A su llegada, De Alba Alatorre declaró a El No,te que dichos postulados sólo podrían alcanzarse mediante la participación directa de los alumnos
en el gobierno de las universidades. Afiadió que, desgraciadamente, existían
"influencias extra,ias" en las instituciones universitarias. Esas influencias eran
nocivas y deberían desecharse. Las autoridades y asociaciones estudiantiles
de los centros de ensefianza superior "deben, f1or el co11tra1·io, alejarse todo Lo
IJosible de las cuestiones políticas", concluyó.

250
251

�En el pleno celebrado la tarde del 2 de diciembre en el Aula Magna, al que
asistió el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, se dieron
a conocer la exposición de motivos y el programa de trabajos de la Unión
Neolonesa de Estudiantes Universitarios. De Alba Alatorre arengó al estudiantado para que luchara por conseguir la libertad de cátedra y la autonomía
universitaria, los felicitó por los triunfos obtenidos en su movimiento y
terminó asegurando que la C.N.E. los apoyaría "en la resoluci6n de los j&gt;rnblemas
que les afecten", informó El N01te.
Mientras se daban los últimos toques al nuevo organismo estudiantil, se
llevó a cabo la elección de Mesa Directiva de la Federación de Estudiantes
Universitarios. Al mediodía del 5 de diciembre, delegados de las sociedades
de alumnos de una Facultad (Ciencias Químicas) y cinco Escuelas (Industrial
"Alvaro Obregón", Nocturna de Bachilleres, Enfermería, Femenil "Pablo
Livas" y Música), eligieron Presidente de la F.E.U. a Eugenio G. Richer Jr.,
alumno de Ciencias Químicas, quien al frente de ese organismo habría de dar
un paso trascendental dos meses después, en febrero de l ~H8, cuando &lt;lisolvió
la Federación de Estudiantes Universitarios.
SF. INICIA LA NUEVA FACULTAD

A mediados de noviembre, el Patronato encargado de la construcción de
la nueva Facultad de Medicina, presidido por el doctor José Luis Lozano,
reanudó sus labores. Se anunció que la obra costaría cuatro millones de pesos
y, para arbitrarse fondos, tendrían que ponerse en venta los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y la Facultad, situados en la extensa
manzana demarcada por las calles de Quince de Mayo al norte, Matamoros
al sur, Cuauhtémoc al oriente y Pino Suárez al poniente. (Poco después la
manzana se dividió en dos predios al prolongarse la calle Juan Ignacio
Ramón). El Gobernador De la Garza ratificó su ofrecimiento de poner a
disposición del Patronato la cantidad de 250,000 pesos, con el fin de iniciar
los trabajos.
En junta celebrada el 28 de noviembre en la residencia del Gobernador,
se dijo que el terreno del antiguo Hospital Civil podría venderse en 900,000
pesos, mientras que la extensión ocupada por la Facultad quiz..1 alcanzaría la
cifra de 780,000 pesos. Se anunció que el Instituto Mexicano del Seguro Social
tenía el proyecto de construir una clínica en Monterrey, en la que se iban a
invertir varios millones de pesos, y que esa institución estaba interesada en
adquirir dichos terrenos.
El peritaje, llevado a cabo unos días después, concluyó que el terreno del
antiguo Hospital Civil, conocido popularmente como Hospital "González",
limitado por las calles de Quince de Mayo, Pino Suárez, Cuauhtémoc y la
prolongación de Juan Ignacio Ramón, con una superficie de 5,262.72 metros
cuadrados, tenía un valor de casi 700,000 pesos. El nosocomio, cuyo frente
252

daba a la calle Quince de Mayo, abrió sus puertas el I o. de mayo de 1860. Era
asilo de dementes y dispensario antituberculoso; el edificio no había sido
valuado, se encontraba en malas condiciones y su demolición acarrearía
füertes gastos. Sin embargo, el ingeniero Manuel Martínez Carranza, Director de la Facullad ele Ingeniería, opinó que ese predio tenía un valor aproximado de 900,000 pesos, "Siendo esta cantidad la que se debería tomar como base
j&gt;ara el remate", informo El Porvenir.
Se nombró una Comisión, formada por los licenciados José Juan Vallejo,
Raúl Rangel Frías }' Alfredo de la Torre, para dictaminar sobre la venta de
los terrenos, cuyo 'Ynwlucto fntegro" sería destinado a la construcción de la
nueva Facultad de Medicina. Los ingenieros Martínez Carranza y Leobardo
Elizondo y el arquitecto Joaquín A Mora fueron los encargados de elaborar
los anteproyectos para el edificio que se habría de levantar.
Al iniciarse el afio l 9•18 el proyecto de la nueva Facultad de Medicina
parecía haberse estancado. Con el fin de disipar las dudas se celebró una
asamblea general el 9 de enero. El Director del plantel, doctor Trevifio
Martínez, presentó un amplio informe de las actividades que había desarrollado desde que asumió el cargo, anunciando que la Facultad se iba a trasl;idar
provisionalmente a otro local. Por su parte, el doctor José Luis Lozano
informó que la Facultad de Medicina se levant.aría el oriente del nuevo
Hospital Civil, en la Calzada Madero; su costo aproximado se calculaba en
dos millones de pesos y tendría capacidad para más de cuatro mil alumnos.
Respecto a los terrenos y edificios del antiguo Hospital y la Facultad, aseguró
que, como éstos eran administrados por la Beneficencia P1íblica y la Universidad de Nuevo León, para poderlos vender tandría que expedir antes un
decreto el Congreso del Estado.
El Norte dio a conocer el 11 de enero el dictamen de los licenciados Vallejo,
Rangel Frías}' De la Torre, sugiriendo la vent.1 en pública subasta de aquellos
inmuebles.
A mediados de enero, bajo la supervisión de los ingenieros Martínez
Carranza y Elizondo y del arquitecto Mora, se inicó el desmonte de los
terrenos colindantes al nuevo Hospital Civil. El día 23, "sin ninguna ceremoniia ", pero con la asistencia de las autoridades uni\'ersitarias, los miembros
del Patronato encargado de la construcción ele la Facult.1d y algunos estudiantes, se hicieron los trabajos preliminares ele excavación de los cimientos. En
sesión celebrada el día 28, el Consejo Universitario acordó que la Rectoría se
dirigiera al Congreso del Est.1do, solicitando la autorización para poner en
venta los terrenos y los antiguos edificios del I Iospital y la Facultad. L1
ceremonia de colocación de "la primera piedra" de la nueva Facultad por el
Gobernador se efectuó en la mañana del 2 ele febrero. Pero aun se llevó a
253

�cabo otra ceremonia el día 4, a la que asistieron las autoridades civiles y
universitarias para presenciar las primeras labores de cimentación.
La Comisión Jurídica integrada por los licenciados Vallejo, Rangel Frías y
De la Torre entregaron un proyecto de decreto para la desafectación y venta
de los terrenos y fincas mencionados, cuyo texto apareció en El No1t.e el 11 de
febrero.
El I o. de marzo la Facultad de Medicina inició sus clases en el segundo piso
del edificio "Tirso Garza", ubicado en la esquina sureste de las calles Quince
de Mayo y Zuazua. Después de casi sesenta años de servicio, el antiguo plantel,
concluído a fines de 1890 en la Plazuela de Cuauhtémoc, esquina noroeste de
las calles Matamoros y Cuauhtémoc, fue desalojado; sólo quedó funcionando
el anfiteatro.
VENTA DEL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

A fines de febrero de 1948 los estudiantes de Medicina dirigieron una
comunicación al Congreso local para que, "a la mayor brer.lf(lad f&gt;osible, se dé
curso y se apruebe" el decreto de desafect.,ción y venta de los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y de la Facultad de Medicina.
El Gobernador, por su parte, se dirigió a la Junta de Beneficencia Pública
solicitándole que pidiera autorización al Congreso del Estado con el fin de
poner en vent., el antiguo Hospital Civil y la Facultad, "en la inteligencia d.e que
el producto de la misma se destinará, íntegramente, a la construcción de un edificio
para La Facultad de Medicina ..." (El texto de la solicitud del Gobernador a la
Beneficiencia se dio a conocer en El nort.e y El Pornenir el 2 de marzo).
La citada venta fue objet.1da. El matutino El Porvenir señaló el 3 de marzo
que la Beneficencia Pública, según la ley que la creó, tenía como única función
proporcionar los servicios de asistencia y no los de enseñanza. La Cámara de
Propietarios de Bienes Raíces, en declaraciones publicadas el día 5 en ELN01te
y El Porvenir, adYirtió que la ley facult.1ba a la Junta de Beneficencia a
administrar sus bienes pero no a enajenarlos, añadiendo que la Universidad
de Nuevo León era una institución con patrimonio propio y, por lo tanto,
"resulta incongruente qtt.e se disponga de bienes de la Beneficencia, de si jJobre, para
la Universidad"; en el caso de que fuera reformada la ley, concluía, el producto
de la enajenación tendría que aplicarse a los fines propios de la Beneficencia
Pública, o sea los servicios de asistencia social.
La prensa regiomontana y las organizaciones del sector privado se opusieron a la citada venta. El Porvenir sostenía el 6 de marzo que era urgente la
construcción de una nueva facult.,d de Medicina, pero "intereses J1olíticos"
habían mezclado ese problema con los fines propios de la Beneficencia
P•.íblica. El matutino rechazaba "el modo de f&gt;roveerse de fondos", mutilando el
patrimonio de la Beneficencia para edificar el plantel, en vez de que el
Gobierno Estat.,1 aportara de su presupuesto el dinero necesario. La ley que
254

creó, en 1937, laJunta de Beneficencia Pública prohibía la venta de sus bienes.
. Si el Gobierno de Nuevo León "está emJJeciruulo" en que la Beneficencia se
desprendiera ele aquella propiedad, debía reformar dicha ley. Sin embargo,
había otro camino: que el producto de algunos impuestos se aplicara a la
construcción de la Facultad.
En una encuest., publicada en El Po1·C!enir el mismo día 6, se reveló que la
situación económka de la Junta de Beneficencia Pública era dificil pues sus
deudas ascendían a casi 869,000 pesos. Por otra parte, se añadía, "algunos"integrantes de dicha Junta habían acordado, "en una sesi6n relámjJago", facultar
al Gobierno del Estado a hacer la venta, con la condición de que ésta se
efectuara en subasta pública.
En la citada encuesta aparecen dos opiniones interesantes: don José G.
Garza, Tesorero General del Estado, elijo que el edificio de Medicina podría
construirse "sin necesidad de arrebatar el escaso f&gt;atrimonio de la Beneficencia
Pública" y don José P. Saldaña, Gerente del Centro Patronal de Nuevo León,
argumentó que si el congreso local autorizaba la venta y el producto de la
misma se destinaba a aquel fin, la transacción estaría '¡JeJfectament.e hecha",
además Monterrey contaría con una moderna clínica del Seguro Social, que
se levantaría en el mismo terreno.
El Porvenir insistió en que eran nulos los acuerdos de ceder los bienes de
la Beneficencia P(1blica y aludió a la responsabilidad que podría recaer en sus
funcionarios.
El matutino dio a conocer el día 9 un oficio dirigido por la Rectoría de la
Universidad al Congreso del Estado, con fecha 30 de enero, pidiéndole que
autorizara la venta de los terrenos.
El mismo día 9, El Porvenir concretó los puntos de vista que ya había
sostenido: la Facultad de Medicina dabía construírse pero no con el dinero de
la Beneficencia Pública; se debía respet.1r la ley, que prohibía la venta de los
bienes de la Beneficencia; en el caso ele que se vendieran los terrenos, el
producto de la ven t., tendría que aplicarse "a los fines esJ&gt;ecíficos de la Beneficencia"; el Gobierno Est.1tal estaba obligado a aportar los fondos necesarios para
la construcción de la Facultad. También denunciaba que la decisión tomada
por algunos miembros de la Junta de Beneficencia de autorizar al Gobierno
_ a vender los terrenos dedicando la mitad del dinero obtenido a la Beneficencia
y la otra mitad a la Facultad, se llevó a cabo en una reunión a la que no se
convocó a todos los funcionarios de la Beneficencia, siendo, por lo tanto, ese
acuerdo en contra de la ley. Señalaba que, en realidad, el Gobierno Estatal
pretendía que, en la construcción del plantel, se empleara la cantidad total
de la vent.1 y no solamente la mitad. Era inexacto, por último, que la
Beneficencia Pública tuviera recursos propios, aparte de que sus deudas
ascendían a más de 800,000 pesos.
255

�El Porvenir informó el día 11 que había llevado a cabo una encuest, entre
los estudiantes de Medicina. Afirmaba que "el sentir general de la mayoría de los
alumnos" era que se construyera su nueva facultad, pero que no se vendieran
los terrenos de la antigua y del viejo hospit.al. Afiadía que sólo apoyaban la
venta el director del plantel, doctor Trevifio Martínez, el presidente de la
Sociedad de Alumnos, Dani«:l Treviño G., y quienes est,ban ligados al Gobierno por diversos motivos.
La Sociedad de Alumnos de Medicina refutó la información en una virulenta misiva, publicada al día siguiente, en la cual ponía en duda que se
hubiera llevado a cabo la citada encuesta, est,ndo dispuestos a demostrar su
apoyo a la venta de los terrenos que debía ser, "a la mayor brevedad y al mejor
j,ost.or".
La Cámara Nacional de Comercio de Monterrey hizo un análisis del
problema, sintetizado en ocho puntos, que apareció en la prensa local el 13
de marzo. Recordaba que en 1946 el Gobierno Estat,1 ya había intentado
vender el predio, aunque no lo consiguió debido a la oposición presentada
por la prensa y las instituciones privadas. Consideraba "inconveniente e indebido" que el Gobierno pretendiera construir la nueva Facultad de Medicina
despojando a la Beneficencia Pública de su patrimonio. Sin embargo, en caso
de que fueran enajenados los terrenos aludidos, la Beneficencia podría
entregar en prést,mo el producto de la venta para que, "con un interés
razonable", se aplicara en mejorar los servicios asistenciales. Calculaba que el
rédito de ese dinero podría fluctuar entre 80,000 y l 00,000 pesos al año. De
esa manera, concluía, la beneficencia conservaba su patrimonio; cooperaba
a la construcción de la nueva Facultad y aumentaba sus ingresos.
Fue hast, dos meses después cuando el Congreso del Estado acordó la venta
del predio, como diremos luego.
VI
SE PIDE L\ RENUNCV\ DEL RECTOR

El Rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas, en un extenso
artículo intitulado "¿Por qué?", aparecido el 23 de abril en El Norte, enjuició
ásperamente el movimiento estudiantil de octubre-noviembre de l 9 ,17, que
provocó la renuncia del doctor Aguirre Pequeño.
El propósito del Rector era coment,r aquellos hechos, en los que "un rector
de estudiantes equivocados y mal conducidos l/eoaron a una considerable multitud (de
universitarios), considerable j1or lo numeroso, a un movimiento que calificaba "no
como el triundo que se quiso ver en él, smo como un desdoro fJam la clase es'tudiantil
universitaria". Afiadía que era cosa sabida :la j,articij)(Lción directa o indirecta de
intereses extrmíos a nuestra Universidad" en aquel movimiento "de i·Í-yustificada

256

rebeldía", Acusaba a la prensa local de haber a )entado el desorden, haciéndose
eco '.'de cuanta falsedad y cuanta calumnia fueron dictadas por la pasi6n insana de
m.ullltudes que se lla11aron de soberbia con el halago constante de que se les hacía objeto".
Continuaba diciendo que ninguno de los columnistas de los diarios, que
hicieron la defensa "de la ilegalidad y de la infamia", se había interesado antes
en la marcha de la Universidad, sino que "se convirtieron en paladines de una
causa inn.oble, mixtificada y tendenciosamente perve1tida en sus orígenes y finalidades". Decía que se había falseado la realidad de los acontecimientos, haciendo
aparecer ante la opinión pública al Consejo Universitario como "un organismo
p_elele, que permitía la intervención del Sr. Gobernador... " Negaba que la Univer~,1da~ ~e ~u~vo León estuvi~ra dirigida por un grupo de ideología comunista.
estribillo divulgado por diversos medios de información. Fustigaba a los
universitarios que "insultaron, calumniaron y escarnecieron. a quienes les sirven en
la Universidad de Nuevo León". Los estudiantes, proseguía sin ninguna pondera~ió~, "ro_mfieron con todo j1rincipio de orden y de disciplina; se jJosesionaron de
edifi_ci_os; ~zdi_eron amparo -~ontra a~tos que sólo ellos realizaron, al susj,ender Los
~ervtctos publicas de educacion supenor, con la ay1ula de masa que se convirtieron en
trres~o1!5ables, fºr el error y la inexperiencia; fueron irresj1etuosos y mendaces; se
con~,z1tieron en instru.ment,o de intereses ajenos a la Universidad; en fin, descendieron
lastimosa, aunque quizá explicablemente, a niveles 1w alcanzados antes... "
~~rico Delgado de la Pefia, estudiante de Derecho y uno de los principales dmgentes de la U.N.E.U., envió al Congreso del Estado, el 2,1 de abril de
1948, un importante documen.to, en el que proponía la reforma del artículo
décimo, fracción segunda, de la Ley Orgánica ele la Universidad. El artículo
décimo de la cit,da ley, en su fracción· II, establecía que sería consejeros electos
ante el C~nsejo _Dniversitario y durarían en sus cargos tres afios, pudiendo
ser reelegidos, cmco representantes de "la Federación de Sociedades de Almmws
por la misma, de acuerdo con sus estatutos".
Afirmaba Delgado de la Pefia que dicha disposición obligaba, indirect,mente, a las sociedades de alumnos de las Facultades y Escuelas universitarias
a orga_nizarse en una Federación, ya que de otra manera no tendrían repre~
sentaoón ante el Consejo Universitario. Añadía que lo anterior iba "contra los
principios constitucionales y de equidad", pues el derecho ele asociarse era una
fac~1ltad no una obligación y, por otra parte, no era· equitativo que sólo
tuvieran el derecho de estar representadas las sociedades de alumnos agrupadas en una federación estudiantil.
La disposición citada afiadía era un obst.iculo a la representación auténtica
del estudiantado ante el Consejo Universitario, pues la Federación de Estudiantes Universit,rios era la que nombraba a los consejeros estudiantiles. La
Ley O~·gánica sólo concedía al estudiantado cinco represent1ntes ante dicho
Consejo. Por lo tanto, las otras seis sociedades de alumnos, aunque pertene-

257
Hl'manitas-17

�cieran a la F.E.U., no alcanzaban a tener representación. Además, las sociedades de alumnos que no estaban afiliadas a la F.E.U., como las de Medicina
y' Derecho, con más de mil alumnos en total, no tenían derecho a nombrar
delegados ante el Consejo Universitario.
Objetaba también el término de tres años de ejercicio de los representantes
estudiantiles, pues si el consejero nombrado era alumno del (1ltimo año de la
carrera, éste seguiría ejerciendo el cargo cuando ya no era alumno, lo cual
era contrario a la Ley Orgánica universitaria pues los consejeros debían ser
alumnos regulares.
Por último, proponía la reforma de dicho artículo: serían consejeros electos
un representante de la sociedad de alumnos y un profesor por cada Escuela
o Facultad, durando uno a tres años, respectivamente, en el desempeño de
su cargo pudiendo ser reelectos.
En una reunión efectuada el 28 de abril, la Unión Neolonesa de Estudiantes
Universitarios decidió citar a un pleno, con el fin de discutir "los graves
problemas que afectan a nuestra Máxima Casa de Estudios". L'l U .N .E. U. agrupaba
a las sociedades de alumnos de siete de las once instituciones universitarias.
Al disolver Eugenio G. RicherJr. la Federación de Estudiantes Universitarios,
en febrero de 1948, había dejado el camino libre a la U.N.E.U. para que se
convirtiera en el organismo representativo del estudiantado, aun sin haber
sido reconocida por el Consejo Universitario.
La tarde del 30 de abril se celebró el pleno, "con asistencia de una e1wrme
multitud de estudiantes que abarrotó el focal del Aula Magna". informó EL Norte.
La asamblea acordó que la U.N.E.U. pidiera al doctor livas su renuncia. Se
habló de violaciones a la Ley Orgánica y del "jJ1'0fnndo distanciamiento" que
existía entre el Rector y el estudiantado.
Terminada la asamblea, una comisión estudiantil entrevistó al doctor Livas
comunicándole la decisión tomada. EL Porvenir dijo el 1o . de mayo que, a la
objeción presentada por los universitarios de haber permanecido en la
Rectoría durante casi doce años, el doctor Livas contestó que, a partir de la
expedición de la Ley Orgánica en 19,13, al cumplir tres afios en el cargo, había
presentado su renuncia al Gobernador, "la cual 1w solamente 1w le fue acej1(ada
sino que se le ratificó... " En consecuencia, añadió, "el J1roblema no era con él con
quien había que tratarlo, si1w directamente con el Gobernador del Estado ..."
SE /\PL-\ZA El. MOVI~IIENTO ESTUDIANTIL

Las autoridade!) universitarias decidieron no ceder a las presiones. En
sesión extraordinaria celebrada el lo. de mayo, el Consejo Universitario dio
al doctor Livas un voto de adhesión.
Concluía el afio lectivo universitario. En algunas Facultades y Escuelas se
habían iniciado los examenes finales. L'l prensa vio con recelo la inquietud
estudiantil, lamentando que se hubiera iniciado "una 111111va etapa de agitación".
258

En esas circunstancias se celebró un pleno la mafiana del 3 de mayo, en el
que los universitarios tomaron dos resoluciones: aplazar cualquier decisión y
dejar en manos de la U.N.E.U. la tramitación de la renuncia del doctor Livas
ante el Gobernador. Además, la U.N.E.U. comunicó a la asamblea que el
Gobernador estaba de acuerdo, en principio, en la revisión y reforma de la
Ley Orgánica, expedida en 1943, en cuyos trabajos tomarían parte representantes aunténticos del estudiantado.
Esa mañana el doctor Livas había declarado al vespertino El Tiemj10: "no
renunciaré a la Rec/.oría bajo ninguna presión; asf 1ne lo J1ida el Sr. Gobernador no
abandonaré el Jmesto en condiciones que no convengan a la Universidad". E insistió:
"Soy el primero en reconocer que la Universidad necesita de nuevos 1•alores; yo mismo
me siento cansado, J1ero no dejaré este puesto si ello no conviene a la Universidad".
Mientras tanto, la U.N.E.U. erró el tiro rnando acusó al Rector de haber
patrocinado, en octubre de l 93·1, la creación de la Federación ele Estudiantes
Socialistas, obligando a los universitarios a perteneder a ella para poder
ingresar a la Uni\'ersidad. Añadía en la misma declaración, pt;blicada en la
prensa local el 6 de mayo, que la F.E.S. se había transformado en Federación
de Estudiantes Universitarios, "gr11J10 J1elele" que era el único reconocido como
portavoz estudiantil ante el Consejo Universitario.
El doctor Livas puntualizó, en carta enviada a los directores de los diarios
locales y publicada el día 7, que la Federación de Estudiantes Socialistas se
fundó cuando era Rector el doctor Angel Martínez Villareal; fue hasta mayo
de 1936 cuando el doctor Livas empezó a dirigir la Universidad; debido a sus
gestiones se dejó de exigir a los universitarios la credencial de miembro de la
F.E.S. para poder estudiar; si la representación estudiantil ante el Consejo
Universitario no era auténtica, ello constituía "una situación estrictamente
intaior de la clase estudiantil, sin intervención alguna de las autoridades universitarias.".
El doctor Livas se dirigió a los estudiantes en un artículo intitulado "El
deber universitario en la juventud". Dicho artículo, más breve y ponderado
que el escrito dos semanas antes, apareció el 7 de mayo en EL Norte y el día
8 en El Porvenir.
El Rector seúalaba que, cuando ocurren los grandes trastornos sociales, "la
feor parte la lleva, a no dudarlo, la juventud", debido a su buena fe y a su
mexperiencia. Aüadía que el fenómeno era particularmente interesante en
"la juvent1ul que estudia". L'l juventud estudiosa, a pesar de "su natural rebeldía"
y de "su conducta generalmente de aJ1ariencia vi1il y definida", padecía de "falta de
experiencia y de malicia", lo cual, en ocasiones, podría "convertirla en masa
manejable, en nobleza explotada por el egoísmo hu.mano con fines aviesos, en multitud
enardecida, en instrumento de destrucción". El artícnlo parecía enfocado a convencer a los universitarios de que habían sido engafiados por sus líderes.
259

�El Rector conminaba a la juventud a aceptar su responsabilidad y a
"reflexionar en la gravedad de su misi6n". No permitir que los valores humanos
fueran escarnecidos por "fuerzas maléficas" que, con habilidad, pretendían
obtener una injusta preponderancia. Afirmaba que la juventud universitaria
debía ser valiente para defender sus principios, evitando esconderse en el
anonimato con el fin de agredir y violar "las leyes de la raz6n y los jmncipios de
verdad y de justicia". Añadía que debía evitar el peligro "de ser emb1iagada con
el halago y la estimaci6n torcida de sus potencias nobles". Tampoco debía dejarse
conducir por la senda opuesta a sus ideales y a su dignidad. Ni aceptar "como
destino decoroso el de !.a destrucción de Stt causa y de su casa". Por (1ltimo, exhortaba
a los universitarios de Nuevo León a apartarse "de La violencia y del proceder
innoble", formado "un bastión inexpugnable fuera del wal no debe quedar un solo
elemento jJara defender sus ideales y las nobles esencias humanas que los sustentan".
Los artículos del doctor Livas, publicados a fines de abril y principios de
mayo, provocaron una violenta respuesta por medio de otro artículo, intitulado "El Rector y la Moral", que apareció el 12 de mayo El Norte y el día 13
en EL Porvenir, firmado por Américo Delgado de la Peña y Jaime T. Cantú,
a nombre del Consejo Directivo de la U.N.E.U.
Los autores afirmaban que quien llevaba la toga rectoral en una Universidad "debe jJredicar con el ejemjJlo". La postura del doctor Livas era la del
''predicador que desborda 1wbleza, dignidad y decoro", pero que como autoridad
universitaria no practicaba esos valores. Añadían que no podía hablar de
grandeza de espíritu quien había demostrado una profunda antipatía hacia
los universitarios. Preguntaban si podía hablar de sacrificio "quien, rec01wciendo la necesidad de nuevos valores y Stt cansancio pers01ial f1ara el cargo de Recto1~"
consideraba, "egolátricamente", tan necesaria su presencia en el cargo que por
nada lo dejaría. No podía hablar de nobleza quien, "guiado jJor el rencor y las
bajas pasi01ies, provoca e insulta a los estudiantes", deformando los hechos "con la
intenci6n aviesa de desfn-estigiar a quienes los realizaron ... " No podía hablar de
virilidad quien, públicamente, había declarado que "fnimero renunciaría él y
todo su Consejo, antes que permitir La salida del Dr. Aguirre Pequeiio como Director
de La Facultad de Medicina y, Llegado el momento de wmjJlirlo, no lo hace..." No podía
hablar de "cari1io por los estudiantes" quien públicamente los consideraba "masa
de irresponsables, considerables por el número ... " Continuaban diciendo que,
mientras el Rector había sido "el tira1w y ojJresor del estudiantado por largos e
interminables doce a1ios", ante la opinión pública intentaba aparecer "como
preclaro paladin e incomprendido mártir, atrofJellado en -sus ideales de dignidad,
decoro, valentía y nobleza universitarios... " Estaban de acuerdo en que la juventud
"es la más afectada en los rudos embates de la vida", pero a veces "imjJosiciones
absurdas y falta de criterio, actos fútiles de amor Jmpio", eran obst.iculos temporales que retardaban o impedían su desenvolvimiento y esa juventud, al ver
260

que pierde sus mejores años sin ningún provecho, combate a quien considera
responsable de su situación. Negaban que los fenómenos "suceden por u.n sino
misterioso". El doctor Livas, "con Stt especial materialismo dialéctico", suponía que
las causas del malestar universitario provenían de la situación mundial. Si,
ciert.-"lmente, existía una crisis de valores, el verdadero origen del problema
en la Universidad de N nevo León, "como bien lo sabe, se encuentra en su jJersona ".
Afirmaban que la juventud universitaria "no fS com/1/aciente ni está embriagada
con el halago, ni la vanidad, ni tamJJoco jJor la estimac,"ón iorcida de SUJ potencias
nobles". Estaba conciente de sus actos y convencida de que, la mejor forma de
luchar por el bien de la Universidad, era excluyendo a los falsos valores "que
dentro de ella se encuentran". Terminaban diciendo que los estudiantes se habían
visto obligados a luchar debido a la "actitud hostil" del Rector y que todo ideal
"lleva ínsito un fnincijJio de materialización, sin que ello desmereua la grandeza del
fin jJersegu.ido ".
EL SEGURO SOCIAL

Col\f PR.\ EL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

En sesión celebrada el 11 de mayo, el Congreso del Estado autorizó la venta
de los terrenos y fincas del antiguo Hospital Civil y la Facultad de Medicina.
Ambos predios tenían superficies de casi 5,300 y 4,600 metros cuadrados
respectivamente, siendo valuados en 907,500 y 680,000 pesos.
El decreto estableció que la venta debía hacerse en pública subasta al mejor
postor. Del producto de la venta del Hospital, El Gobernador entregaría
150,000 pesos a la Junta de Beneficiencia Pública y el resto se destinaría a las
obras de construcción de la nueva Facultad. Del producto obtenido en la venta
de la antigua Facultad, la Beneficencia Pública recibiría 200,000 pesos y lo
demás se emplearía en levantar el nuevo plantel. Los adeudos que tenía la
Beneficencia con el Gobierno del Estado fueron condonados.
El 16 de junio, el mediodía, se llevó a cabo en el despacho del Gobernador
el remate en pública subasta del antiguo Hospital Civil y del terreno en que
éste se encontraba, o sea la manzana comprendida por las calles Quince de
Mayo, Juan Ignacio Ramón, Cuauhtémoc y Pino Sm"írez. El predio fue
adjudicado al Instituto Mexicano del Seguro Social, único postor, en 850,000
pes~s. El Seguro Social levantó en ese lugar el majestuoso edificio del Hospital
Regional que hoy conocemos, cuya primera piedra fue colocada por el
Presidente Alemán en julio ele 1950.
VIDA ACADEMICA

En el agitado afio lectivo 1947-1948 se pudo, con dificultad, desarrollar la
vida académica. A fines de septiembre de 1946 se había iniciado un curso de
Arquite~tur~, con diez alumnos, en la Facultad de Ingeniería; el Consejo
Umvers1tano acordó el 21 de abril de 1948 elevar a la categoría de Facultad
el citado curso, siendo el primer Director del plantel el arquitecto Joaquín A
261

�Mora. El Departamento de Acción Social Universitaria tenía una Sección ~e
Artes Plásticas, a cargo del profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea; en ese ~no
lectivo el profesor Reyes Aurrecoechea or~anizó la Escuela de Artes Plásticas
como dependencia de la Facultad de Arqmtectura.
Las actividades culturales más importantes fueron las que llevaron a _cabo
el Departamento de Acción Social Uni\'ersitaria, bajo la direcció1? del licenciado Raúl Rangel Frías, que siguió publicando el magnífico bolctm mensual
Armas y Letras y el anuario Un~versidarl, así como las qu_e desa1~rolló_la ~sc~1ela
cte Verano en su tercera anualtdad, que tuvo más de tremta cm sos d1st1 tbuid~s
en cuatro secciones: Humanidades, Ciencias Médicas, Técnica y Artes Plásticas.

EL EXILIO DE CATARINO ERASMO GARZA RODRIGUEZ
CEI.SO GARZA GUAJAROO

Centro de Información de Historia Regional.
U.A.N.L.

en la investigación referente a un
personaje de la Frontera del Noreste de México y sureste de los Estados
Unidos, el cual tuvo una activa participación en la vida social y política de esta
región durante los aííos de 1885 a 1892.
Catarino Garza nació en Matamoros, Tamps. el 25 de noviembre de 1859,
era hijo de J. Encarnación Garza y María de Jesús Rodríguez. Emigró a los
Estados Unidos cuando tenía 17 aüos, convirtiéndose en un activo organiza-.
dor de la comunidad mexicana en el Valle de Texas, impulsor de sus derechos
y reivindicador del origen histórico de la misma; razón ésta que lleva a
Catarino a convertirse en un fogoso periodista.
A partir de entonces, el mundo de Catarino se circunscribirá a los pueblos
ribereüos del Río Bravo de Matamoros y Brownsville y piedras Negras y Eagle
Pass, al resto de los pueblos del Valle de Texas enmarcados entre Corpus
Christi, Galveston, San Diego, San Antonio y Laredo.
Para todos los pueblos de esta zona en ambos lados de la frontera, Catarino
Garza es un personaje natural, identificado con la idiosincracia de la historia
de fines del siglo pasado, aún no escrita, de estas zonas.
Por ello, en las historias más generales sobre la Historia de México y
particularmente sobre la Revolución Mexicana, Cai:,;rino Garza aparece
como un personaje incógnito, que penetra las páginas de la historia por la
osadía de intentar armar una revuelta en contra del régimen de Porfirio Díaz,
cuando éste se encontraba en plena consolidación.
El estudio sobre la vida y actividad revolucionaria de un personaje como
Catarino Garza, da perfectamente para analizarla e n tres grandes apartados:
lo.- La situación política y social de los pueblos fronterizos de Coahuila,
Tamaulipas y Nuevo León, durante el porfiriato y el cacicazgo regional del
General Bernardo Reyes.
TENGO CERCA DE DOS AÑOS TRABAJANDO

J

262

�2o.- La situación social y política y el estado cultural de los mexicanos en
el sur de Texas.
3o.-La actividad política de los refugiados y prófugos políticos mexicanos,
enemigos del Gobierno de Díaz, en el Sur de Texas.
.
Y tod~vía un apartado más: El exilio de los mexicanos en Centro Aménca
durante el gobierno de Díaz.
Algunas fuentes básicas para el estudio de la vida y actividad de Catarino
Garza, son las siguientes:
1.- a) EL P01firiato -Historia de un Régi.men- de José C. Valadez (1948)

b)Historia Moderna de México -La República restaurada- de Daniel Cossío
Villegas (1955)
c)Ajnmtes Históricos de Nuevo León, de Santiago Roel (1977)
d)Historia comjmuliada de Tamaulipas, de Gabriel Saldívar (1945).
e)México pacificado, Adolfo Duclós Salinas (1904)
f)Sabinas Hidalgo, tradición, leyenda, histo,ia. Francisco J. Monte mayor:
(1948)
g)Llanos Mesteiios -Mustang Plains- Agnes G. Grimm. Waco, Texas (1968)
El análisis de los distintos enfoques hecho en base a diversas fuentes,
circunstancias e intereses, permitirá, por otra parte, hacer una comparación
excelente con las posiciones del stüeto histórico en cuestión. Este es Catarino
Garza y sus dos obras escritas y hasta hoy de hecho inéditas:
Il.-La Lógica de los Hechos. O sea observaciones sobre las circunstancias de los
mexica1ws en Texas de 1877 a 1889. Tomo I, Corpus Christi, Texas. (manuscrito).
La era de Tuxtej1ec en México. O sea Rusia en Amé1ica 1894, San José, Costa
Rica.
La obra escrita de Catarino Garza es profundamente meritoria, y merece
ser clasificada en los términos de obra precursora, auténtica y original de la
Revolución Mexicana, así como también de los derechos de los mexicanos en
los Estados Unidos.
111.-El Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En el Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriore se hallan
9 voluminosos expedientes conteniendo 368 documentos que informan de
las repercusiones que tuvo la revuelta de Catarino Garza en una gran cantidad
de países, razón que se explica por dos hechos: Primero, porque el gobierno
de Porfirio Díaz era conocido como el primer gobierno estable y consolidado
264

de México y en segundo lugar, por el aumento de comunicación que ya para
entonces existía a nivel de prensa nacional e internacional.
IV.-Las fuentes existentes en la Biblioteca Nacional de San José Costa
Rica.
En la Biblioteca Nacional de Costa·Rica se encuentra, aún sin ser estudiado,
un acervo de materiales que dan cuenta sobre la actividad política y literaria
de Catarino Garza en Centro América.
Catarino Garza nació en la frontera, Matamoros, Tamaulipas, pero se fue
a Texas y al poco tiempo era mal visto, tanto en México como en Texas y
después de su revolución emigró y radicó en Costa Rica y murió en otra
frontera, en la de Costa Rica y Colombia, cuando Panamá formaba todavía
parte de esta última república. En suma, nació en Tamaulipas pero vivió en
Texas, se exilió en Costa Rica pero murió en Panamá. Vivió en las fronteras,
peleó y murió en las fronteras.
Catarino Garza está enterrado en Centro América, y su primer exilio
comenzó en 1877, cuando cruzó el puente de Matamoros rumbo a Brownsville. Su segundo exilio se inició la noche del 15 de septiembre de 1891 cuando
cruzó el Río Bravo, de Texas a Tamaulipas, para iniciar una revolución en
México, incursionando durante 5 meses en ambos lados de la frotera; siendo
perseguido lo mismo por soldados mexicanos que americanos. Y su tercer
exilio se inició el 13 de febrero de 1892, cuando salió del Rancho de Palito
Blanco en San Diego, Tex. -rancho propiedad de su suegro Alejandro
González y donde vivía su esposa Concepción- tocando distintos puntos de
las Bahamas y del Caribe, hasta llegar a Costa Rica para radicar durante cerca
d? tres aüos en ese país, principalmente en las poblaciones de Matina, Puerto
Limón y San José.
A continuación presentamos una breve cronología sobre este tercer exilio
de Catarino Garza.
12 Sept. 1891.- De "El Canelo" a la Revolución.
15 Sept. 1891.- Cruza el Río Bravo por L1s Lijas, Mier, Tamps. Nueve
días entre Reynosa y Camargo.
Oct.- 1891.- Francisco Ruiz Sandoval se queda en la zona.
7 Nov. 1891.-Cruza en Ferri el Río Bravo, frente al Rancho Agua Negra.
11 Nov. 1891.-Agualeguas, Derramadero de las Obejas.
30.Nov. 1891.- Proclama en la Jurisdicción de San Carlos. (¿SAN Carlos
de Vallecillo ?).
19 Dic. 1891.- Por Guerrero, Tamps. Las Tortillas, Arroyo el Bagre,
Tamps.
Ene. o Feb. 1892.- El Chapeüo, Tamps.
13 Febr. 1892.- Salida de Palito Blanco.
Estancia corta en Nassau y Jamaica.
265

�Febr. 1893.- Llegada a Marina, C.R.
Empleos: =Encargado del Juzgado de Marina, Costa Ri~a.
=Secretario de la Comandancia Principal de Puerto Limón.
Abr. 1893.- Escribe en los principales diarios sobre el desarrollo de las
industrias. Firma pseudónimo (Erasmo G. Betancourt).
Oct. 1893.-A Puerto Limón, por cuestiones de salud.
Dic. 1893.- Entrevista con el Ministro de Guerra, Marina y Gobernación
de Costa Rica, en San José. Sobre esta entrevista hablan los periódicos de
Santiago de Chile.
Ene. 1894.- Cena e1i San José, Costa Rica con los Grales: Rivas, de el
Salvador; Vigil de nicaragua; Plaza, del Ecuador; Lic. Quezada y Lic. Machorro de Costa Rica.
Dic. 1893 a Ene. 1894.- Publicación de su poema "El Pasado", en un
periódico de Puerto Limón
Discurso en la inaguración de un Templo Masónico.
Ene. 1894.- Carta de Santiago de Chile, escrita por el Ex-Presidente del
Ecuador, eñviada a Catarino, invitándolo a emprender campaña contra el
Gobierno del Ecuador.
Mayo 1894.-Amnistía del General Porfirio Díaz para todos los revoluciouarios mexicanos, con excepción de Catarino Garza.
Mayo 1894.- El Gobierno del General Díaz pide al Gobierno de Costa
Rica, la extradición de Cátarino Garza.
13 Jun. 1894.- Enferma de muerte J. Peraza, quien ha sido el intermediario en la correspondencia de Catarino. Ahora las cartas son enviadas a
través de Julio L'lssús, de Puerto Limón.
Jun. 1894.- Entrevista de Catarino con el Presidente de Costa Rica para
pedir protección. Se le brinda el apoyo del Gobierno y se le ofrece la Dirección
de la Unión Centro-Americana.
Jun. 1894.- Reunión con jefes de Organización de Liberales Colombianos, quienes lo invitan a deliberar sobre el modo de destronar al "tiranuelo"
de Colombia. Se nombra a Catarino miembro del Directorio de Guerra
Liberal Colombiano.
1894.- Edición de su libro "La Era de Tuxtepec en México, o sea Rusia
en América".
Jun. 1894.- Por parte del Directorio de Guerra Liberal Colombiano, se
le nombra a Catarino Jefe de las Fuerzas Restauradoras Federales en la Costa
Atlántica; cargo que acepta y pide en reciprocidad ayuda del pueblo colombiano para que, triunfando la revolución- de Colombia, se asignen elementos para desembarcarlos en las costas del Pacífico en México, para iniciar la
Revolución en este País.
Septiembre 1894.- Publicación de un folleto en San José, Costa Rica.
266

Septiembre 1894.- El Vice Presidente de El Salvador, Gral. Manuel Rivas,
le ofrece 1,000 rifles y 20,000 tiros.
Noviembre 1894.- Recibe correspondencia del Gral. Ignacio Alatorre,
Embajador de México en Guatemala, calificando el folleto de Catarino como
"la belicosa proclama de la futura revolución".
Ene. 23 de 1895.- Ultima carta de Catarino, enviada a su esposa Ma.
Concepción, " ... ya tengo arreglado mi viaje, sólo espero el vapor alemán o
francés, para embarcarme a Curazao ... "
Marzo 15 de 1895.- Muere Catarino E. Garza, en la revuelta liberal
colombiana, en la Plaza de Bocas del Toro, Panamá.

267

�l.A OBRA DEL CORONEL DON JOSÉ DE ESCANDON EN l.A

EVANGELIZACIÓN DEL NUEVO SANTANDER.
Lic. CARLOS GoNZÁLEZ SALAS.
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Autónoma de Tamaulipas

"No ES POSIBLE, dice con razón el padre Fidel de Lejarza, ocuparse de la
conquista espiritual del Nuevo Santander sin hacer referencia forzosa a los
nombres de Revillagigedo y Escandón, los dos artífices que, ayudados por los
Misioneros de los Colegios de Zacatecas y San Fernando de México, iniciaron
y consumaron, con mayores o menores aciertos, aquella magna obra. El
primero, con su acertada dirección y entusiasta apoyo desde el Virreinato de
la Nueva España; y con su esfuerzo tenaz e inteligente ejecución de las órdenes
emanadas desde arriba en el campo de las operaciones el segundo. Dediquémosles un recuerdo al que ambos son acreedores" 1
Como señala el padre Mariano Cuevas, "Escandón fue, sin duda alguna,
la primera figura seglar de nuestro siglo XVIII y muy digno de nuestro
recuerdo y gratitlid. Su conquista y fundación de Nuevo Santander fue hecho
más saliente durante el virreinato de Revillagigedo"2•
Toribio de la Torre y coautores llaman a Escandón, asienta en su obra El
Poder Colonial en Nuevo Santander el Lic. Juan Fidel Zorrilla, el Penn mexicano
por la similitud de su obra con la del fundador de Pensilvania, expresando
que enseñó a los naturales la agricultura y se valió de "afabilidad, dulzura,
regalos y armas pacíficas del Evangelio que predicaron los misioneros" para
obtener que los nativos prestaran obediencia al rey de Espafia. Concluyen
estos autores con una plegaria para que Dios premie a Escandón por "sus
vigilias y continuos desvelos por proporcionarle bienes al departamento"3•

2
3

Lejarza, Fidcl de, OPM, CONQUISTA ESPIRITUAL DEL NUEVO SANTANDER,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
(en adelante CENS), Madrid, MCMXLVIII, p.l.Citado por
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, Biblioteca
Mexicana 52, M. Porrúa S.A. Librería, México, 1976, p. 101.
Zorrilla,Juan Ficlel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 100.

�INTENTOS DE FORMACIÓN DE LA COLONIA DEL NUEVO SANTANDER

Repetidas veces fue intentada la forn~ació1~ de la ?olo1~ia del Nuevo
Santander, muchos años antes de su conqmsta, siempre ~111 bato. En boca de
fray Vicente de Santa María, "la exte~1sión d,e _su terren~,. su situación en 1~
costa oriental del continente de esta nea A.menea, la fert1hcbd de sus campiñas, lo abundante y hermoso de sus aguas, lo caudaloso de sus 1:íos _que
desguazan en el golfo de México, lo precioso de sus 1~inerales, la ~rod1gahdad
con que en ella se explica la naturaleza _y, en una palabr~, el conjunto de sus
proporciones ventajosísimas para la vida humana, ~leb1eron ser, en a~uel
tiempo, el más vivo aliciente al deseo para los conquistadores y la conquista
.
1"4.
más segura para hacerse de un nomb re mmorta
_
_
_
En ese pródigo pedazo de la naturaleza americana, remaba la mcuna y la
barbarie más grosera; depravadas costumbres la envilecían y degrad~b~n Y
así hubiera permanecido multitud de naciones o tribus en su e_mbrute_c1_m1ento, si la mano providente del Altísimo y el ansia de su conqt'.1sta espmtu~l Y
material no hubieran movido las mentes y corazones compasivos y generosos
para rescatar aquellas almas de su salvajismo extremo y traerlos a vida
civilizada.
Desde varios puntos de vista era necesaria la_ conquist.:i, pueble y cristianización de los extensos territorios de las vernentes onent.ales del noreste
novohispano, especialmente de la Costa d:l Seno Me~icano; disti1~tos conflictos de una índole o de otra hacían necesano un colomzador y pacificador con
determinadas cualidades difíciles de hallar juntas en un hombre sin graves
compromisos para el Erario Real. Vastos terri~orios esta~~n implica_d~s en
graves conflictos y la amenaza misma de extranJeras amb1c1ones precipitaba
la urgencia de realizar la deseada conquista._
.
Eran problemas gravísimos del Nuevo Remo de León y Coahu1la al gr~do
que podía afirmar Fray Vicente de Santa María: "En el año 14_de este siglo
(siglo XVIII) se puede asegurar que ·ca~i n_o había un p~lmo de □erra en t?do
el Reino de León y aún en la provmc1a de Coahml~ que. no :stuv1era
5
enteramente dominado por los bárbaros y los apóstatas . El hcenc1ad~ don
Francisco Barbadillo y Victoria llegado a Monterrey_ en 1_7 15 m~d1ante
medidas hábiles logró aplicar, en suma, las leyes de Indias en lo relauvo a la
libertad y buen trato de los naturales. Pero ~oco .duraron sus b,u:nos logros.
La guerra se desató una vez que él había partido de regreso a Mex1co en 1716.

4

5

270

Santa María, Fray Vicente ele, REl.ACION HJSTORICA DE Lr\ COLON IA DEL
NUEVO SANTANDER Y COSTA DEL SENO MEXICANO, e n ESTADO GENERAL
DELAS FUNDACIONES HECHAS POR D.JOSE DE ESCANDON (en adelante E G)
EN 1A COLONIA DEL NUEVO SANTANDER, Publicaciones del Archivo General ele
la Nación Secretaría ele Gobernación, Tomo 11, p. 355.
Santa Marfa, Fray Vicente de, REl.ACION HISTORICA, en E G, p. 451.

Pero como aquellos desmanes tenían tremendas repercusiones no sólo en
los confines de aquel Reino sino basta las provincias de Valles, Río Verde y
la Huasteca y aún en la inmediatas a México por Tolimán y Caderejta,
experimentadas por otras rebeliones más, hicieron llegar sus clamores a la
Corte de Madrid al no haber sido suficientes ante el Virrey. Las rebeliones
eran causados en gran parte, por los abusos contra los indios en las congregas.
Fueron tres los personajes que formularon proyectos para la gran empresa
del Seno Mexicano: Don Antonio Ladrón de Gu.roara, ve&lt;:ino del Reino de León
que alegaba el año 38 ante la Capitanía General de México, haber recorrido
y reconocido la costa y de haber ganado la benevolencia de los indios; como
no tuviera éxito, se dirigió a la misma Corte madrileña y "declamó", dice
Sanca María, "contra los abusos que se practicahan no sólo en el Reino de
León, sino en las demás provincias de sus colindantes y fronterizas" . Fue
gratificado por su Majestad con $500.00 para ayuda de su regreso a los
pueblos de América; prosperó su proyecto aunque tuviera pocos visos de
coronarse en triunfo, quizá por las excesivas ventajas personales que comprendía. En la misma Corte se encontraba D. Narciso Barquín y Montecuesta,
que acababa de dejar su puesto de alcalde de la villa de Valles con otro
proyecto de colonización y pacificación de la costa, avanzando desde Tampico
hacia el Norte. Hubo otro proyecto más: el del Gobernador del Reino de León,
Don José Antonio Fernández de jáuregui y Urrnlia que al mismo tiempo que
pintaba las fertilidades del suelo, hacía ver los peligros de las irrupciones del
enemigo y mucho más los de afuera de los mares que pondrían en peligro no
sólo esas partes sino las provincias colindantes.
Todo esto dio lugar a que se formase por real cédula de l O de julio de 1739
en México una Junta con el Excmo. Sr. Virrey y algunos de los oidores de la
Real Audiencia y otras personas instruídos de las circunstancias del terreno,
las propiedades características de los indios, de los gastos que deberían
erogarse; disponía que se eligiese la persona que se juzgara más apta, dándole
los auxilios necesarios; que aunque eran "unas en el espíritu" las propuestas
de Jáuregui, Montecuesta y Guevara, ésta se hacía más recomendable y que
se oyese, por consiguiente a éste en la Junta.
Jáuregui y Montecuesta retiraron su demanda. Guevara volvió rápidamente a América y regresó a México luego ele haber ido al Nuevo Reino de León
por los indios con quienes reavivó los lazos de amistad y movió para que
hiciesen protestas de reconciliación y paz ante el Gobernador, concediéndoles
el título de capitanes in scriptis, y se presentó junto con ellos y otros en México.
Ya porque postulase que se suprimieran los sínodos a todas las misiones y
pueblo~ del Nuevo Reino, ya porque pidiese que se relevara a la Escuadra
Veterana de San Pedro Boca de Leones, en el río :Cravo, dando por segura la
pacificación de los indios, o porque demandase de inmediato que se le
nombrase Gobernador y Capitin General de todo lo que fue ra reduciendo y
271

11 1

�poblando y se le asignara el tanto por ciento de las salinas que descubriera y
la intendencia privada para poder repartir aquellas tierras, negados cualesquiera otro de los ministros, su demanda fue juzgada apta sólo para insistir.
Ocurrió, pues, a Madrid no ya en persona sino por informe dirigido a su
Majestad y demandó el título de capitanes de los indios de los cuales la Junta .
los había despojado. No se atendieron sus demandas con la brevedad que ~l
se proponía, sino al cabo de cuatro años, el 13 de junio de 1743 se reprodtl.JO
la misma Cédula de 1739 ordenando que se les devolviesen los títulos a los
tres indios gentiles, que se indagara si convenía la supresión de los sínodos
que proponía Guevara, y a éste que no se entrometiera más en la pacificación
ni moviese a los gentiles que se habían reducido, mientras la Junta no
6
deliberara sobre los puntos propuestos.
Nombrada por el nuevo Virrey de Nueva España, don Juan Francisco de
Güemes y Horcasitas la Junta General, ésta después de tres días de sesiones,
determinó encomendar la empresa, en vista de sus méritos obtenidos en la
pacificación de la Sierra Gorda, a Don José de Escandón y Helguera a quien
se le dio el título de Teniente de Virrey en la Costa del Seno Mexicano; esto
ocurría el 3 de septiembre de 1746.
Hizo un pormenorizado reconocimiento de todo el territorio de la Costa
del Seno Mexicano en el año de 1747 y para el 26 de octubre de ese mismo
año firmaba en Querétaro un extenso documento donde narraba lo acontecido en ese reconocimiento, proponía sitios para poblaciones y misiones, y
hacía ver la necesidad de un puerto en la entrada del Río de las Palmas, amén
de otras agudas observaciones y descripciones del terreno.
Nosotros lo utilizaremos en ese trabajo, omitiendo los datos biográficos del
gran Colonizador y Pacificados del Nuevo Santander, en gracia de la brevedad
y de ser más directos en el objeto, como lo hemos destacado en el primer
Tomo de nuestra Historia de la Literatura en Tamaulij1as al hablar del Escandón
escritor, constituye un imprescindible estudio de nuestro territorio, con todo
y las objeciones que puso al_ mismo Fray Joaquín García del Santísimo
Rosario, padre religioso del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe,
Zacatecas, a muchas de las descripciones esca_ndonianas de distintos sitios del
7
ahora Estado de Tamaulipas.
Aquellas proezas de Escandón realizadas en sus diversas expediciones en
la pacificación de la Sierra Gorda, empresa reputada en ese tiempo como

6
7

272

Santa María, Fray Vicente de, RELACION HISTORICA, en E G, pp. 465-469.
González Salas, Carlos, HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS,
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones Históricas, Primera
Parte, Historiograffa Geograffa y Estadística, Ciudad Victoria, Tam., 1980. p. 43;
INFORME PRIVADO CONTRA ESCANDON, García, Joseph Joaclún, Archivo de
Historia de Tamaulipas, compilado y editado por Gabriel Saldívar, primera serie, Tomo,
VI, México, 19,¡5_

ir~ealizable, la creación de pueblos nuevos como San José Vizarrón, Peña ·
M1llera, Herrera y nuestro Jaumave, el restablecimiento de otros en aquellas
serranías, la visit.a y reconocimiento de las Misiones de la misma Sierra Gorda
y Custodia de Río Verde, la supresión de muchos sínodos indebidamente
cobrados, la erección de nuevas misiones y la restauración de otras como
P~c~1la, Fuenclara, Guadalupe, Jalpa, Landa, Tilaco, Tancoyol, Concá, la
D1vma Pastora y las nuestras de Palmillas y Jaumave, el cuantioso caudal
expe~i~o los medios efica~es y poco sangrientos que se habían empleado y
q~e luoeran excla1?~r at Virrey, el Conde Fuenclara: "o es mentira lo que se
~ICe de estas expe_d1oo~;s o el hombre que las ha practicado es un héroe que
uene pocos semeymtes , lo preparnron para la gran empresa que, apoyado
efic~z?1ente P?r el nuevo Virrey Don Juan Francisco Güemes y Horcasitas,
reahzo con ámmo excelso y alto sentido de espíritu cristiano en la costa del
Seno Mexicano o Nuevo Santander.
EL RECONOCIMIENTO DE 1A COSTA DEL SENO MEXICANO.

~o_s parece in~~1:esante subray~r ~n primer término, con algún pormenor,
el v1aJe .o exped1C10n de reconocumento por todo el territorio considerado
incógnito hasta 1747 que llevó a cabo en compañía del M.R.I. fray José Ortíz
(en este documento se lee Ortes) de Velasco, del Colegio Apostólico de San
Fernando y Co~isario de _Misiones d~ Propaganda Fide y del R.P. Fray
Lorenzo de Medma del mismo Coleg10, además del séquito militar a las
órdenes del capitán don José Díaz Maldonado.
~~ este reconocimiento, además de su gran preocupación por ir señalando
~l s1?0 adecuac~~ de las futuras poblaciones, resal!;\ también su inquietud por
Ir ~Jando los s1uos para las futuras misiones. Luego de haber llegado a Las
Salmas de la Barra, en las rancherías de los Comecrudo, se detuvo ·c on ellos,
y a s~1 capitán le puso por nombre Marcos de la Cruz, les reparte bizcochos,
cuclullos, tabacos. mercería en abundancia y les hace saber la intención de
es~b_lecer allí población "cerca de las salinas" y las conveniencias que en lo
espmtual y temporal lograrían congregándose en ella"8
. En la parte sur del río Bravo tiene una reunión con los capitanes de las
diversas rancherías llamadas por ellos "naciones" de nombres extraños tales
como los Comecrudo de arriba, la de Saulapaguines. la de los Tan-naquiapemes, la de los Sagutmacapam, la de los Anaguipacamesn, la de los Cospar.am,
la de los Humalayapem, la de los Guajopoctiyo, la de los Sumacualapem, la
de los Ualexpaquet, la de los Sicalasyamapaquet, Inyopacanes, Igiguipacam

8

Escandónjosé de, RECONOCI~fIENTO DE LA COSTA DEL SENO MEXICANO
prólog~ de Gabriel Saldívar, Arclúvo de Historia de Tamaulipas, primera serie, Tom¿
II, México, l946, p . 61.

273
Humanitas-18

�y les hacía ver lo mismo: la necesidad de congregarse y organizarse "así en lo
espiritual como en lo temporaJ"9 ; ellos convinieron siempre y cuando no los
sacaran de sus terrenos, haciendo Escandón algunas consideraciones donde
se transparenta su espíritu apostólico y cristiano: "andan estos indios totalmente desnudos, a excepción de las indias, que se tapan con un pedazo de
cuero o algunas yerbas; son corpulentos, ágiles y buenos tiradores de flechas
que son las únicas armas que usa; como han tenido ningún comercio en las
fronteras, se mantienen bozales, sin ley ni adoración a cosa ninguna, por lo
que hago juicio entrarán con mayor facilidad en los rudimentos de nuestra Santa Fe
Cat6lica" 0 Da la lista de otros tantos grupos o naciones de la otra banda del
río (Huapuzliegut, Tanlepem, Mayapem, Segulapem, Cootajam, Senpicapam, Parammatugu, Perpepug, Coucuguyapem, Tlanchoguin, Pexpacux,
Hueplapiaguilam, Imasaettjalam) y que no obstante tener su pi·opio capitán
Santiago, Capitán general también de los de la banda sur del río Bravo, todo
lo cual facilitaría la labor de congregarlos y cristianizarlos. De paso notamos
la rareza de los nombres y su gran semejanza con los de origen maya sobre
todos los terminados en em 11 . Lo más curioso ele todo es que se concentraran
a los lados ele las riberas del Bravo.
Le preocupaban mucho también los indios apóstatas huídos ele las custiodias y misiones y así lo hace notar, por ejemplo, cuando habla del "cerro de
Tamaulipa" que equivale, según creemos, a la actual Sierra de Tamaulipas.

9
10
11

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, pp. 65-66.
Escandón, José de, RECONOCIMIENTO, p. 66.
Cfr. Comentarios a LOS INDIOS EN TAMAULIPAS en el Capítulo correspondiente
a Gabriel Saldívar en mi HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS, p. 223.
y el mismo librito de Salclívar; sin embargo, este autor no hace ninguna relaión entre
estos nombres o por lo menos los terminados del grupo en ein y la lengua maya y más
bien los relaciona con la KARAN KWANO, Dice a este respecto: "aun en Lingüística
no se les puede agrupar bajo el nombre de "tamaulipecos" (a los grupos haterogéneos
de Tamaulipas), en razón de esa diversidad y de que tocios los del norte se identifican
con los indios de Coahuila y Texas, y una gran parte del sur con los H uaxteca, y muchos
del resto se commúcan entre sí, aunque en diferentes dialectos de una lengua madre,
que por comodidad puede llamársele tamaulipeca, aunque hay muchas posibilidades
de que haya sido el primitivo náhuatl, el náhuatl de los lingüist,1s moclernos". LOS
INDIOS DE TAMAULIPAS. Instituto Panamericano de Geograffa e Historia,
Publicación, No. 70, México, 1943, p. 5 y líneas abajo precisa su punto de vista diciendo:
"Lingüísticamente sólo se han estudiado (de los grupos del norte) un pequeño grupo
de COTOl\lONES, que los investigadores extranjeros se empeñan en llamar
COTO-NAl\lES, los cuales conservaban restos en su idioma a fines del siglo pasado y
se les identificó como del grupo KARANKWANO de la familia HOKONA Y SIN DUA
ALGUNA AL MISMO GRUPO PERTENECIERON UNAS VEINTE TRIBUS DE LA
RIBERA NORTE DEL BRAVO, veintidos de la ribera sur, cinco del Río de las Conchas
y dieciocho de la Sierra de San Carlos a la desembocadura del Purificación y lagunas
adyacentes, no cont,'lndose con más elementos que los indicados de identidad de mando,
de costumbre y la lista de los nombres de ellas y una que otra palabra suelta". pp. 11-12.

"En todas las falda~ de este cerro, advierte, habitan varias rancherías de indios
bárba~os, cuyo 1~umero no se puede calcular; hago juicio pasarán de mil
ochoc1e1~~os'. segun la razón que se pudo adquirir de los que concurrían; son
de la nacion;anambre y cada ranchería tiene a su capitán sin otro cabo Ocabeza
general. H~y entre ellos muchos apóstatas de Tampico, de la Huasteca Río
Verde y Remo de León" 12•
'
Hace _notar tambi~n, :uándo en el paraje_ ha habido misión, por ejemplo,
en el ~royo del COJO, que se halla al pnncipio del nominado Cerro de
Tai~auhp~, _hasta el margen de la expresada ría de Santander. Allí estuvo la
anttgu~ M_1s1ón _de San Buenaventura de Tamaulipa, fundada con la nación
de los ~nd1os ohve~, que administraran los Religiosos del Sr. s. Feo., de la
Cus_t?d1a de Tamp1~0, y de despobló como 25 aJios ha, por los insultos que la
nanonJanam_bre eJecutó en ella ocasionando no tener pobladores espalioles
que la defend1esen" 13•
•
Sugiere ~ue se suspenda el sínodo a la antigua misión de San José de
Tanguanclun_ ~e 1~ ~ustodía de Río Verde por no haber religioso seJialando
se pong~n alh rehg10sos apostólicos" y que se establezca la misión al cuidado
del Capitán Juan Francisco de Barberena. 14
In_dica también q_ue haya misión diez leguas al nordeste de las Rusias en el
para1e llamado Teallas (más tarde Croix) "así para congregar Jos indios en
ella como para a~egurar el paso de las de adelante" 15; encuentra justos motivos
para que se ~upnman lo~ s_ínodos que hasta allí habían percibido los religiosos
de Sto. Dommgo en la MISlón de Santo Domingo Soriano y de las seis misione
n~n~bradas en otro documento de la Custodia de Tampico "por deb . s
engir
c
,,
,
e1se
,Yª en uratos , 1o que suponía su secularización en un tiempo cuando
todavia és~ ~o se mencionaba y porque seguramente consideraba maduras
aquellas cnstJandacles del siglo XVI. ut
Toda esta_inspección la fue haciendo a su costa y sin gravamen alguna de
la Real Hanenda, denotándose en esto el g1·an celo que lo empuja
· ba a
~co~_eter tan grande e1~presa estando consciente que, de establecerse esas
iefe11das ca~orce pobl~c10nes que tenía en mente ya desde entonces, no sólo
se reporta_nan benefic10s rara la Real Hacienda sino "la máquina de almas
que __congt:gadas al gre1~1O de nuestra Madre Iglesia,,se habilitan para la
glo11a'. saca ndolas de la tirana esclavitud del demonio que hasta aqui' liaii
padec1do" 17

12
13
14

15
16

17

274

Escandón,josé de, RECONOCJl\llENTO p 77
Escandón, osé de, RECONOCil\lIENTO' . 78.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'~- 90.
Escandón, osé de, RECONOCll\lIENTO' J)· 91.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'. p: 99:100
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO, p. 99.

275

�Esto lo vuelve a reiterar en carta al Virrey Güemes y Horcasitas, primer
conde de Revillagigedo, diciéndole que "la Divina Majestad dispo~~~ vea yo
conseguida en el feliz término del gobierno de V .E. ~n hermo~a ut1l obra, Y
agregadas al gremio de Nuestra Santa Madre la Iglesia la multitud de a ~ás
que a mi vez se hallan al presente en la mejor disposición, pues de Tamp1co,
Valles, Cerralvo y todas las &lt;lemas fronteras, me avisan están contentos los
indios bárbaros y apóstatas, dispuestos a las fundaciones, como que?aron
conmigo, salvo algunas cortas cuadrillas de_los apóstatas del Nuevo Remo de
León (que fueron las que más tarde dieron mayores quebrantos), que se han
,, 18
mantenido indiferentes hasta ver ló que resul ta .
1A ORGANIZACIÓN DE PUEBLOS Y MISIONES

La obra colonizadora y misionera de Escandón ;e puso e~1 marcha, s~gún
apunta Fray Simón del Hierro en el Diario de las fundaciones, al_ s_ahr ~e
Querétaro la caravana expedicionaria con ~scandón a ~a cabeza, en ~1C1emb1 e
de 1748, sin indicar el día preciso, y el d1a 9 del mismo mes salieron del
convento de Guadalupe Zacatecas los padres misioneros en i~úmero de.?oce,
todos religiosos de ese Colegio Apostólico de Propaganda Fide. ~ray Simón
apunta que entraron por dos caminos divi~idos en dos grnp?s, "sm, saber de
cierto el camino en derechura, por ser las tierras nuevas: qmen tema alguna
más noticia era el P. Fray Simón, quien con ou·os t~·es compañeros: fue más
en derechura. Salió del Colegio de Zacatecas el día nueve para hacie_n da del
Troncoso, al Cerro de Santiago, a las salinas, a el Espíritu Santo, a las•.Cruces,
a Guamane, por el venado, a los Charcos, a la ~guna Seca, al Arro_yo Sec~,
a Ipoa, a la Soledad, al Río Blanco, a San Antomo _de los Llanos; y dte~ y seis
leguas al sur llegó a la primera población de la villa de S. Feo. de Guemes,
que pocos días antes había fundado el_ Coronel; y oc!10 leguas ~nás adelante,
en la población de S. Antonio de Padilla, que_ también ~'ª tema fu1~dada en
Villa le alcanzó el P. Fr. Simón con los pp. V1llar, Gama y Fr. Jose Soto, el
'
19
día 7 de enero del año de cuarenta y nueve.
Todos esos pormenores contados con gracia y galanura lo~ prodig~ el p.
del Hierro en las páginas de su Diario figurando desde el Cernto d~l Aire en
adelante como el Capellán del Coronel Escandón y la tropa. D~sgrae1adamente no podemos seguirlo en todos los incidentes de las fundac10nes.

18

~9

276

r

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, Querétaro Y. 2~ de octubre. de 1747, 109.
Del Hierro, Fray Simón, Diario que hizo ef Padre Fr. Snnón del Hierro en e Seno
Mexicano, año de 1749, Apéndice, No. VI en Lejarza, Cens. p. 30.

La primera fundación fue la Villa de Llera con la advocación de N. Sra. del
Carmen, el 25 de diciembre de 1748. Su misión Peña Castillo, bajo la
advocación de la Divina Pastora quedó administrada por Fray Tomás Cortés,
"cuyo apostólico celo y gobierno ha contribuido mucho a la perfección de la
misión", escribía Escandón, teniendo congregadas de asiento ,11 familias de
indios pisones con 152 personas.20
Güemesse fornió el lo. de enero de 1749 con la advocación de S. Francisco.
Su Misión, Llanes, fue administrada por Fray Francisco Javier García. Al
principio no había allí indios congregador, situación que duró hasta 1757.
El 6 de enero de 1749, y con la advocación de S. Antonio de Padua, fundóse
la Villa de Padilla, cuya Misión, Guarnizó, bajo la advocacación de N. Sra. de
los Dolores quedó administrada por Fray Joaquín Marquez.
La Villa de Cinco Señores (elegida poco después capital del Nuevo Santander una vez que a la Colonia se le dio ese nombre el 13 de mayo de 1748 y
hoy llamada Jiménez) fue fundada el 17 de febrero de 1749 con la advocación
arriba mencionada, advirtiéndose que los Cinco Señores son S. José, la
Virgen, el Niño, Sra. Santa Ana y Sr. S. Joaquín). El celo del colonizador llevó
a ella indios apóstatas que habían desertado de la Custodia de Río Verde y
que fueron sacados de las asperezas de la Sierra Gorda. Su Misión, Helguera,
bajo la advocación de S. Juan Nepomuceno fue administrada por Fray
Ventura de Rivera y se fundó a tres leguas al Nordeste. Allá mismo en
Santander constri.tyó Escandón una Casa Fuerte, su palacio, que en la actualidad aún puede admirarse a flor de carretera, frente a la Plaza. Para 1757 se
estaba construyendo Iglesia de cal y canto y sillería, macizo material como el
del Palacio, y es uua de las pocas que en Tamaulipas puede llamarse de
construcción colonial. Existe en ella un bello retablo.
La Villa de Burgos se fundó el.20 de febrero de I 7,19, con la advocación
de N. Sra. de Loreto. Cueto se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación
de San Judas Tadeo, congregó t.1mbién indios apóstat.,s, pero desertaban con
frecuencia cuando eran objeto de mayores atenciones, llegando a quedar sólo
un&lt;;:&gt;s cuantos de pie en ella. Su primer ministro fue Fray Simón del Hierro.
El 5 de marzo de 1749 se funda Villa de Camargo con la ach·ocación de Sta.
Clara. Su misión, Laredo, con la ad, ocación de S. Agustín, fue administrada
por Fray Juan Bautista García y cuando el informe escandoniano afi.os
después, en agosto 5 de 1755, se empezaba a construir Iglesias y un convento
de piedra, cal }' adobe, con sus azoteas de viga y cerrado. 21 ·
1

20
21

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES: DESCRIPCION DE LA VILLA
DELLERA, EN E G, Torno I, p. 20.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
CAMARGO, en E G. Tomo I, pp. 32-33.

277

�La Villa de Reynosa quedó fundada el 12 de marzo de 1749 con la
advocación de N. Señora de Guadalupe. Su misión, Montes, con la advocación
de Sr. S. Joaquín fue administrada por Fray Agustín Fregoso. No menciona
~l relato de Escandón ninguna construcción de iglesia, no obstante haber
existido una vieja construcción de 1800 junto a la que construyó el Sr. Cura
Don Antonio Mares que es la actual.
En el mes de abril bajó la caravana expedicionaría al sur del NueYo
Santander para fundar la Villa de Altamira el 2. de mayo de 1749 con la
advocación de Nuestra Señora de las Caldas, de la cual existe una pequeña y
singular imagen: la de la Virgen sentada dando el pecho al Niño, ignorándose
por lo demás de cuál Virgen de las Caldas de España se trata; la Misión,
Suanzés, fue puesta bajo la advocación de San Juan Capistrán y al cuidado de
Fray Joaquín Manzano. Para 1757 (abril) se había construído ya Iglesia pero
es difícilmente identificable con la que aún puede admirarse de mampostería
y recios contrafuertes. Escandón la describió en su tiempo como de tres naves
"y aunque la bóveda y el techo son
de zacate y palizada, al modo de la
.,.,.,
Huasteca, ha quec1ad o muy b nena ... -Ya de salida rumbo a Querétaro, con la intención, tal vez, de aprovisionarse
de gente, tropa y abastecimientos, fundose la Villa de Santa Bárbara bajo esa
misma advocación y su Misión Igollo, con la de Nuestra Señora de la Soledad,
el 19 de mayo de 1749, teniéndose en cuenta que había existido con anterioridad misión de S. José de Tanguanchín, no lejos del lugar. Quedó administrada por un hermano del Colonizador, Fray Feo. de Escandón. Hoy día es el
poblado de Ciudad Ocampo.
Y con fecha 26 de mayo, fueron dadas órdenes de erigir en villa, seg(m dice
Gabriel Saldívar, el poblado que se había formado cercano a unas boca-minas
23
con el nombre de Real de Los Infantes, hoy Bustamante. Qtiedó bajo la
advocación de S. Miguel, y el P. Ministro de Palmillas, dependiente hasta ese
tiempo de la Custodia de Río Verde, administraba los Sacramentos e instruía
a las familias e indios en su mayoría Pisones.
El mismo historiador tamaulipeco, Saldívar, afirma que "una vez que dejó
Escandón hechas estas fundaciones regresó a Querétaro, para volver hasta el
año siguiente, con el propósito de continuar y terminar las fundaciones que
había propuesto en su proyecto. En la ausencia de 10 meses de José de
Escandón no se hizo novedad alguna en la Colonia, sino que se esperó a que
regresara, en marzo de 1750 para que dictara algunas medidas relativas a la

22
23

278

administración política y religiosa, así como para proseguir las fundaciones,
las cuales se reanudaron en Soto la Marina el 3 de septiembre, plantándola
con los pobladores que habían sido destinados a cierto paraje en el río de Las
N~1eces y q~e. por no haber encontrado lugar a propósito para su establecimiento, reobieron órdenes de contramarchar y venir a fincar a orilla del río
de Santander, que con el tiempo perdió su nombre y tomó el de esta
24
~oblación" ._ Con todo lo cual se aclaran varios puntos de suma importancia
siendo ~l pnmero que ~n realid~d la Colonia del Nuevo Santander, por
desgracia y para_ d~sgracia de México, no abarcó más allá del río Bravo y que
con ese establernmento sobre el río de Las Nueces se hubiese afianzado ese
territorio que, después, abandonado a su suerte, fue fácil presa de la rapiña
de los texanos.
·
E~ un orden estri~tamente cronológico, como quiere ser éste, debimos
refenrnos_a _la fundaoón de la Villa de San Fernando que con la advocación
del Patrocm10 ~e San José y su misión Cabezón de sal bajo la advocación de
~ - S. del Rosa_n o, quedó fundado el 19 de marzo de 1749, poco antes que la
villa de Altamira, en el lugar que en otro tiempo, según asevera don Gabriel
Sa!~ívar y no lo hemo~. vist? ~nencionado por nadie más, "había ocupado la
Misz~ del 1:a1re Blanco , _re~i~ioso que_COJ~&amp;regó los indios pintos y otros de
sus i~mediac10nes a pnncip10s del siglo - , dato que nosotros , fervientes
estudiosos de i~uestras Misiones del Nuevo Santander, recogemos devotame~te agradecidos con el benemérito historiador de Tamaulipas, tan esclareCido por éste y otros muchos méritos.
~omp~ementando lo de 1~ Villa de Soto la Marina, diremos que su advocación baJO la que quedó cobipda fue la de Nuestraa Señora de la Consolación
y de los Sa~t~s. Mártires S~1~ Emeterio y Celedonio y que El bi.fiesto fue el
n_~mbr~ pnnutivo_ d~ su Misión, bajo la advocación de la Purísima Concepoon, siendo adm1111strada por Fray Buenaventura Ruiz Esparza. Por los
recursos con que contaba creíalo el Colonizador la mejor de la Colonia, al
grado que la propuso como puerto e inició con su transaciones comerciales
med~~nte su g~leta "Nuestra Señora de las Caldas" llamada "La Conquistadora y se de~tlnaba a llevar y traer mercancías a Altamira y Veracruz. Este
puerto nunca fue aceptado y el visitador Tienda de Cuervo y el ingeniero

ª

24
25

Saldívar, Gabriel, HISTORIA COt.lPENDIADA DE TAMAULIPAS pp 90
Saldivar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAI\IAULIPAS; pp: 89:

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
ALTAMIRA, en E G, Tomo I, p. 13.
Saldívar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAMAULIPAS, México 1945, p.
89.

279

�Agustín López de Cámara Alta ?pinar~n so~re la incoven!e~1,cia ~e ha~ilitación como puerto. Sobi"e el parucular tiene mteresante op1111on ftay Vic~nte
de Santa María. Hoy en día está próximo a concluirse allí un puerto de abngo,
26
confirmándose la razón acariciada por el Colonizador.
La actual capital de nuestro estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, fue
fundada con el nombre de Santa María de Aguayo, bajo la advocación de Santa .
María de la Purísima Concepción, el 6 de octubre de 1750; su Misión, Tres
Palacios, con la advocación de San Pedro Alcántara, fue administrada por Fray
Antonio de Aréchiga. ,
Con la advocación de San Ignacio de Loyola, el 10 de octubre de 1750 se
fundó la Villa de Revilla (después ciudad Guerrero que quedó bajo las aguas
de la Presa Falcón por lo que hubo de formarse una nue~1a ciudad Guerre~o);
Ampero se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación de_San Franosco
Solano, sin indios congregados, encomendándose a Fray Miguel de Santa
María. Con la cooperación de las familias de la cercana Dolores, creía
Escandón que habría de progresar grandemente.
.
La Villa de Escandón (hoy Xicoténcatl), bajo la advocaoón del Dulce
Nombre de Jesús, fue fundada el 15 de marzo de 1751. Fue destruída poco
tiempo después por los rebeldes janambres que dieron muerte a tres pobladores; no fue sino hasta 175,1 cuando, por providencia del mismo Escandón
y habiéndolos castigado, discurrió algo permanente y condescendi~ a restituírlos a la antigua Misión que habían destruído y en pocos días reed1fica1:on,
llevando de nuevo a los pobladores dispersos, unos ya en Santa Bárbara, para
restablecer.junto con los soldados, la dicha villa; el R.P. Fray Francisco Javier
de Salazar que iba destinado a Santa Bárbara decidió por su cuenta quedarse,
movido por las lágrimas de los janambres, pero éstos los traicio~1aron f
flecharon en una muñeca, logrando apenas ponerse a salvo, no as1 el cap1tan
de Llera don José Escajadillo y una mulata cocinera y dos criaturas que
murieron. Ya con 28 familias de las 30 que habían quedado en Santa Bárbara
se fundó de nuevo la Villa. Su misión recibió el nombre ele Rumoroso
quedando al cuidado ele ella el mencionado padre Fray Francisco de Salazar,
sin indio alguno aunque había muchos de paz por el momento en la cercana
Tamaulipa.

!º

26

280

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA V!LLA DE
SOTO LA l\lARINA, E G, Tomo 1, p. 27, allí mismo la noticia de las navegación por.el
río (las anchas) y del brazo del mar que forma la balúa; habla de los viajes de la 0'leta:
"de Veracruz llegó la última que vino ele menos de cuatro días y las que han verudo de
Altamira por la Barra de Tampico dieron fondo antes de las 24 horas; actualmente estoy
esperando unas lanchas (que vienen) de dicha Villa de Altanúra cargadas de frutas y
algunos géneros de algodón ele los que alú se fabrican." (cfr. p. 28).

La Villa de Santo Domingo de Hoyos (hoy Hidalgo) fue fundada el 19 de
mayo de 1752 enfrente de las ruinas de lo que había sido San Antonio de los
Llanos._ Con ayt~da del Capitán Don Domingo de Unzaga se comenzó a
construirse .I~les1a de cal y canto y parte de adobe; la administraba Fray
Fernando Ruiz Junco de la Santa Provincia de San Francisco de Zacatecas·
tenía co~o dependencia _suya la villa de Barbón (hoy Villagrán que fu;
Parroquia del Pbro. Dr. Miguel Ramos Arizpe más tarde), centro metalúrgico
donde al parecer no se estableció misión.
El 26 de octubre de _1,752 quedó fundada la Villa de Santillana (hoy
~a~olo), con la ad,'.ocac1on de N. S. del Rosario. Aquí, por la escacez de
m~n~stro, no fue posible asignar misión. El alma apostólica y piadosamente
~ns_uana de Escand~n lame1_1tó no poder acudir en auxilio espiritual de tantos
md1?s cuya conversión se dilataría con este impedimento.
Smcosto alguno de la Real Hacienda, fundóse la Villa de Mierel 6 de marzo
de 17?3, bajo la advocación de la Purísima Concepción. Había muchos indios
que vivían en ella de pie, trabajando con los pobladores que los mantenían y,
nota Escandón, "se podía hacer una gran misión"; "no tiene religioso ni
or~am_entos: que es lástima, impiden el que entren otros a la conversión de
los md1os y uenen gran desconsuelo los que están, como repetidamente tengo
consultado"27•
Dos po~l~ciones alcanzó a alentar, más allá del Río Bravo, respondiendo
a su propos1to de poblar el Río de las Nueces: la población Los Dolores; se
congre?ar~~ allí 27 familias de indios, según informó él mismo expresadas
en 1:ev11la, con 115 personas que ya están razonablemente instruídas en los
rudnnentos de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa
de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa de Revilla
Y por su medio se han ido familias de las otras rancherías que habitan la~
márgenes de aquel caudaloso río y ofrecen abundante conversión"28 - también
mandó a uno de los vednos de Revilla reconociese el lugar en que Í1abría de
efectuarse el pueble de otra poblac_ión allende el Bravo, por el Río de las
Nueces o en su defecto en el sitio más indicado en la banda del norte del Río
Bravo "y n? encontránd~se, dice Sa_I~ívar, en aquel un sitio que proporcionar
a Ia_s vent.~as que requenan, se dec1d1ó la fundación en el sitio que hoy ocupa
La1edo, Texas, el 15 de mayo de 1755"29• Propiamente esta villa de Laredo
fue fun?ada por el capitán don Tomás Sánchez con anuencia completa de
Escandan que le ayudó a ello, destinando 15 sitios de tierra de ganado mayor

27
28
29

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
MIER, E G, Tomo I, p. 21.
Escandón, MAPA DELAS FUNDACIONES, DESCRIPCION, DE LAI-IACIENDA DE
DOLORES, E G, Tomo I, pp. 35/37.
Snlclívar, Gabriel, 1-IISTORfA COl\lPENDIADA DE TAMAULIPAS, p, 93.

281

'f

�para los vecinos y concediendo el título de Capitá~ ~e ella a don .1:omás
Sánchez. No tenían ministro eclesiástico que los asistiese y en la visita de
Tienda de Cuervo -1757-creyó oportuno subrayar que "podría encontrarse sacerdote que se hiciese cargo de la administración de esta villa y de la
hacienda de Dolores con el subsidio de primicias y obvenciones que una y otra
le contribuirían, pues ambas est.i.n en pensionadas en recurrir al Religioso de
Revilla para viático, entierros, bautismos y el cumplimiento del precepto
30
anual y recompensar su trabajo con su limosna". Además urgía el señalamiento de tierras a los vecinos.
En cuanto a Horcasit.as (hoy Magiscatzin) hemos de decir que fue poblada
por primera vez provisionalmente el 12 de diciembre _de 1748. Para el 9 de
abril de 1749 contaba con 90 familias, siendo 60 de ongen huasteco y 30 de
olives y de otras parcialidades. Pero la fundación oficial tuvo lugar el 8 de
mayo de 1749, enseguida de la Villa_ de Altamit:a, teniendo por nomb:e
completo Sal) Juan Bautista de Horcas1t.as; su Capitá~1 fue don Jo~é Antomo
de Oyarvide; su Misión, Puente de Arce fue puesta baJO la advocación de San
Francisco Javier y la administraba el R.P. Fray Mi?u~l ~e Jesús Rad~ con 25
personas de la nación palagueq1~e, que des~~ el prn~c1pio s~ mantu~ieron en
ella s1tjetos a campana y doctnna. La mJS16n tema sufioe_nte numero de
ganado y asignación. Propiamente en el pueblo _de Horc~,sitas estuvo ·el P.
FrayJoaquín Solís, según Don Joaquín Meade, qmen tamb1en hace notar que
"cuando la visita del capitán don José Tienda de Cuervo, el 23 de mayo de
1757, don Felipe de Santiago, indio capitán de los olives, dijo que las campanas y la plata traída a Horcasitas eran de la Misión de Tamaholipa fundada
, e1e 01mos" 31 .
.
por Fray Andres
.
.
A cada Misión se le asignaba terrenos, ganados y parajes convementes para
el trabajo de los indígenas, su manutención y las de los religiosos que
convivían con los indios, salvo los casos en que no hubiere indios congregados.
Si al principio marcharon bien las cosas, con alguna oposición de los padre
del Colegio de Guadalupe por no habérseles asignado buenos terreno~, º. no
asignar a las misiones simultáneamente el terreno para el pueblo de md~os,
como se lo hizo ver Fray Simón del Hierro al mismo Escandón de la fundación
de Santander, Villa de los Cinco Señores, después se agravaría y ahondaría

30
31

282

Tienda de Cuervo, DESCRIPCION DE LA VILLA DE LAREDO, En E G, Tomo 11,
pp. 124-125.
.
RIODELA
Meade,Joaqufn, APORTACI'ON HISTORICAAL SEGUNDO CENTENA
CIUDAD DE SAN JUAN BAUTISTA DE HORCASITAS- hoy l\lAGISCATZIN EN
EL NUEVO SANTANDER Y DE LA COLONIZACION DE LAS TIERRAS
CONTIGUAS DEL MANTE Y DE VILLA GONZALEZ, POR DON JOSE DE
ESCANDON, 1749, Prólogo y selección de documentos ror J. l\leade, México, 1949 p.
13.

el c?nflicto en~re el colonizador y estos franciscanos; de modo general puede
decirse que qmz.i después no marcharon t.a n bien, debido a múltiples factores,
de modo que esto ha dado pie a varios historiadores para hablar del "fracaso"
de estas misiones.
Con sus fallas y todo no creo que pueda hablarse de este modo. L, misma
"Razón de las Misiones de la Colonia del Nuevo Santander en 1752", documento publicad? por el?. Fidel de Lejarza en el Apéndice XIV de su gran
obra La Conqmsta Espmtual del Nuevo Santander, 32 aunque en realidad
pr_esenta u,n desolador pan~rama, debe ser examinado con mayor entendimiento, asi como toda la actitud de los pp. del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacat:cas que nos parece un poco exaltada y que al fin no lo logró lo que
se propoma, aparte de su renuncia a las Misiones del Seno Mexicano, al ser
absuelto Don José de Escan?ón en el Juicio de Residencia cuatro años después
de su muerte y al haber sido honrada su memoria en el Cuarto Concilio
Mexicano por los mismos padres Conciliares "instruidos, como hizo notar el
Dr. Grego~io ~mafia y Sot?, Catedrático de prima de Sagrada Escritura en
la Real U mvers1dad de México, aquellos padres verdaderamente ilustrísimos
d~ los espiritua!e~ y temporales progresos de las Misiones establecidas por eÍ
Difunto, panegmstas de su virtud y su celo .. ."33
METOOOS DE ESTA EVANGELIZACIÓN

Se ha derramado mucha tinta para hablar del fracaso de estas misiones 0
de "las ~is~ones", pero_ hay que tener en cuenta que no fue ésta la única
evangelización de estas tierras: est.í. la ele Fray Andrés·de Olmos en 1532-1571
donde sobre~aleil la fundación del convento de Tampico que se transformó
en_ l~ Custodia de San Salvador y la fundación de Tamaholipa (15•H) y de la
M1~1ón convento de Nuestra_ Señora de
Pura Concepción en un lugar
ce1cano, la de Fray Juan Bautista de Mollmedo que funda las Misiones de
Tula, Jaumave, Monte Alberne y Santa Clara en 1617; la de fray Juan
C~~allero y su fiel comp~ñero fray Joseph de San Gabriel que funda las
m1s10nes de San Bernardmo (Santa Engracia) y la de San Antonio de los
Llanos en 1666 y, por último la de los misioneros de San Vicente de Presas
del !ley, _Pal_mas, Boca de Angeles, Forlón, Platanal, Refugio, Cardiel en 1791
y anos si~mentes; además, si sólo se consideran estas misiones de la época
esca~d_omana com_o ~untas de lanza o instrumentos de penetración en los
domuuos de los cl11chnnecas o bárbaros, creo que les despojaría de su vérda-

!

32
33

!ª

Lejarza, Ficlel ele, op. citAJ)éndice, No: XIV, pp. 106/ 120.
Abad y Arámburu, Dr. D. Julián, ORACIDN FUNEBRE POR D. JOSE DE
ES0NDON, PA~~CER DEL DR. D. GREGORIO O1\IAÑA Y SOTO B 2, Edición
facsmúlar de la ediaón de año de 1772 Eclitorialjus, l\léxico, 1975.

283

�dero significado pues, como apunta el padre Fidel d~ Lejarza "entonces, co~o
la espada andaba siempre junto a la cruz o la cr~z Junto a _la espada, _se hacia
uso indistinto de ambas según lo fueran aconsejando las C1rcunstanc1as. Hoy
han cambiado radicalmente los métodos de apostolado. Se prescinde de la
espada y coacción para emplear medios· puramente suasorios y pacíficos. ·Es
que nos hemos vuelto de cara al Evangelio. Pero si ent~nces se apeló a.las
armas, más fue como medio que como fin. La población de u1~a regi~n
cualquiera conquistada por las armas se consideraba casi como medida prev~a
para la reducción y conversión y, la mayoría de las veces, a la catequ~sis
precedía la conquista. Es que tampoco cabía siempre hacer otra cosa, m se
34
podían emplear otros métodos de apostolado" .
•
En el territorio por ,conquistar espiritual y temporalmente existía una
espantosa anarquía, un pulular de numerosos grupos étnicos, muchos de ellos
irreconciliables entre sí y con desastrosas y lamentables costumbres, por eso
se pensó en el sometimiento previo a una disciplina rígida que los ablandara
para llevarlos después al Evangelio.
.
En realidad todos los historiadores están de acuerdo en que la Conqmsta
del Santander fue una de las menos cruentas y crueles.
Escandón se preocupó primero por llamar a todos los indios a reducción
mediante el bando de noviembre de 1748, convocando sobre todo a los
infieles y apóstatas y prometiéndoles un perdón general para sus delitos,
conminándolos, eso sí, a que si persistían en su desenfrenada carrera de
ataques, robos y muertes, serán perseguidos a sari~re y fue??· Este bando hizo
que muchos se redujeran previamente a sus antiguas m1S1ones y que ~tros
prometieran congregarse como ocurrió en el 1~orte ce~·ca de _cª~;reita y
Linares o en el sur en Tancasneque donde segun él mismo dice las tres
rancherías de indios que le habitan e impedían la comunicación, se me
presentaron luego con mujeres e hijos, lo que sólo eje~utan ~uando p~·oceden
· con sinceridad. Vestílos y regalélos con mucha mercena, tabaco y bastlmentos
y habiéndome pedido les seüalase el sitio de su congregación lo hice con gusto
como dos leguas de Horcasitas"35 Horcasitas, es hoy día Magiscatzin y Tancasneque que fue muy importante centro de comercio y comunicaciói~ durante la segunda mitad del siglo pasado, es un próspero campo d~ expenmen~ción agrícola. Y de Tamaulipa la Vieja llegaron otros con el mismo propósito
de reducirse.
Ponemos los anteriores ·como ejemplos de la amplia visión del Colonizador
en la conquista pacífica de los naturales.

34

· 35

284

Lejarza, op. cit., p. 130.
Cit por Lejarza, op. cit., p. 13 l.

Ha s_ido muy impugnada,. sobre todo por los Misioneros del Colegio
Apostólico de propaganda Fide de Guadalupe Zacatecas, esta medida o
~ecur~o persuasivo previo, como algo que no se realizó sino que fue solamente
dusono y es que cuando ellos se establecieron negaron la existencia de tales
redu_cciones y alegaron que muchas misiones carecían de indígenas de asiento. Eso. y la poca atención que se concedió al seiialamiento de los parajes
conveme_nt~s para los pueblos y misiones de indios fue uno de los argumentos
más esgnmidos por ellos entre los motivos de su retiro de estas Misiones en
1765. Véase su comunicación de Fray Joaquín García al seüor Fiscal de
octubr~ 8 de 1785 donde expone las razones de la separación. 36
_
Lo c1e:to es que ya en pleno desarrollo del proceso coloni1..ador y misionero, por eJemplo, en 1755, podía escribir al Virrey Revillagigedo el Coronel
Escandón lo siguiente: "que las 400 personas de indios janambres que se
hallaban agregadas a aquella misión de Peiia Castillo y se habían retirado
después de la sublevación de la Villa de Escandón, habiendo observado el
rigor con que se han seguido los rebeldes, de que sólo quedan 12, ocurrieron
suplicando que me pidiese les permita volver a agregarse alegando que sólo
algunos de ellos por yerro, se hallaron en la emboscada de la muerte de la
capitana y robo de carga que participé; pero que todos los demás se habían
ma~te?ido sin hacer el más leve daüo. Y siendo como es cierto lo que asientan,
~eg~m mforme que en las faldas de Tamaulipa, a donde pasó a principio de
Jumo para asegurar a aquellos indios amigos, se me hizo, ordené se admitiesen
con varias calid~des conducentes a su permanencia, con lo que sólo quedan
en aqt'.ella ~orchllera del Sur los referidos 12 rebeldes janambres que hallándose sm abngo de las demás naciones, a cuyo fin no he omitido diligencia,
espero caigan breve."37
Todo lo cual prueba que s~s métodos se inclinaban a lo suasorio y pacífico
y que sólo usaban la fuerza por necesidad mayor.
Except? los rebeldes apóstatas del Nuevo Reino de León que persistían en
sus correnas de robos de ganados en las inmediaciones de Santo Domingo de
Hoyos y Real de Borbón, el visitador Tienda de Cuervo podía dar cuenta de
1~ paz y tranquilidad que en el tiempo de su visita disfrutaba la Colonia,
sien~~• por tanto, efectivo en esas fechas en las Congregas, el sometimiento
al Mis10nero y al Capitán, si no de todos, por lo menos de gran parte, con la
completa abstención de vejaciones de todos, agregados o no, lo cual importa
mu~ho _subrayarlo_- También persistían en su rebeldía los del Sigué validos de
los mtncados repliegues de sus serranías en la Sierra Gorda o Madre. Tienda

36

E G, Tomo II, pp. 265-268.

37

Escandón, Carta al Virrey, en E G, I, 43--45.

285

�38

de Cuervo se inclina a aconsejar también los métodos pacíficos de reducció_n.
Sin embargo, tuvo que usar el Coronel Escandón método~ más enérgICos
como en el caso de los irreducibles apóstatas del Nuevo Remo de León que
asolaban, como dijimos, Real de Borbón y tenían seguro refugio en la~
infractuosidades de la sierra de Tamaulipa la Moza. Contra ellos se estrello
su política conciliatoria y sus métodos de suavidad y pers1'.ación, vién~ose
obligado a emplear la violencia, ajena a su ha?itual p~~derac1ón. Persegmdos
aguerrida mente, sólo se vieron a salvo por la 1mpos1b1hdad ?e pasar las tropas
de Escandón un estero, pero los estrechó tanto que prometieron congregarse
sin que él se lo creyera, pero dándoles a entender que estab~ satisfecho,_ lo
y meJOr
q ue no era así, pues confiesa "que fue únicamente para dar tiempo
,,39
Ó
coyuntura en que poder acabar con estos perversos ap statas .
. .
Pongamos un último ejemplo de lo que pudo informar de muchos md1os
de las Custodias de Tampico y Río Verde, aunque no caían direc~mente ~n
su jurisdicción, ló cual prueba a 11\testro modo de ver que el Tamp1co co_lon_ial
no estaba en la margen nortesino en la sur del río pánuco. "Los muchos md1os
dispersos de las Custodias de Tanipico y Río Verde que (como re~etidas veces
he participado) vivían dispersos en las serranías y montes de la Sierra G?rda;
hecha ya la conquista de esta parte del Norte de ella, en que se guarnec1a~, y
seguidos por la del sur, de las compafiías de aquellas fronteras, se han reducido
(en número de más de 7000 almas) a las referidas misiones con sólo la
providencia de haber traído presas como 35 familias que eran las más rebeldes
y se mantienen en esta capital, como va asentado en :l párraro q~e 1~
corresponde que el beneficio muy apreciable y no se hubiese consegmdo s1
40
esta conquista no se hubiese hecho."
Estos efectos eran indirectos si se quiere, pero muy válidos y eficientes para
la Evangelización de que venimos hablando.
,
..
Un punto sumamente importante en cuanto a metodolog1a de estas m1s10nes serán el delucidar claramente si Escandón daba prioridad, como parece
ser, a las fundaciones de pueblos de españoles criollos y mestizos y estableciendo misiones aledañas a las villas. A este propósitos comenta el Lic. Juan
Fidel Zorrilla: "el enfoque de Escandón es distinto del punto de vista sostenido
misioneros y
Por los misioneros y de allí las discrepadas y conílictos. entre
1 ,,41
l
d
l
pobladores que surgieron en el curso e proceso co omzac_ or..,
.
Pero ocurrieron bastantes cosas positivas en esta Evangehzac1on que distan
mucho de las condiciones necesarias para poderlas considerar como fracasos.

38
39
40
41

286

INFORME Y SATISFACCION PERSONAL EN E G, II, 30-32.
Escandón, INFORME, en E G, Torno II, 285.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, en E G, 1, p. 42.
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 145.

Por lo cual creemos sincera y justa la satisfacción del Coronel José de
Escandón al haber creado y establecido 20 poblaciones y haber aumentado el
nú~ero de familias pobladoras de 481 y 59 indios huastecos y Olives que se
pod1an contar en fecha 31 de octubre de 1749 a 1245, o sea con un aumento
d~ 705, a la~ q~1e hay que agregar 114 de oficiales y soldados y el razonable
~umero de s1rv1entes con los que suma la cantidad de 1389en 1755; yal poder
mfonnar que el número de indios que se hayan reducido en misión a son de
camp_ana y d~ctrina compone 2,824 y que eran muchos los que habían
ofrecido reducirse pero q_ue no ha sido así por la falta de misioneros)' en otras
partes por no haber basamentos para su diaria manutención; "en ei interin
añade, se ~nstruy~n y logran frutos para conseguirla, contentándome po;
ahora con ir dommando el terreno y que los pobladores se vayan radicando
y atra~éndolos, lo que va siendo muy buen efecto, pues aficionados a las
comodidades que_~roduce el trabajo se van aquerenciando y logra el principal
fin de su _convers1011 p~r los cuales términos prevenidos por el católico celo
de su Ma~estad (que D~os guarde) y aún de los que se hallan congregados se
ha _e_xperunen~do casi generalmente, . que cuando se ven en ¡1eligro de mue1te
solicitan con a~za el santo bautismo y son muchos los que se han mue1to con él, cuyo
consuelo suaviza en parte las continuas fatigas que se han expedido para su
reducción" 42:
En ~sta c~municación 1~1~estra Escand?n estar ho_ndamente satisfecho por
lo log1ado en gran servmo de sus Majestades" y advierte que lo que ha
?astado "puede que no sea menos que lo que ha gastado la Real Hacienda"
Junto
lo que l~a padecido "en tan larga ausencia de mi casa, familia y
negoc10s, nueve anos gastados a la fecha del escrito " no habiendo sido menos
lo que padecí en la Sierra Gorda por espacio de más de quince años, pero bien
empleados todos, pues ha producido la reducción.de tant.as almas, extención
de la Corona de nuestro Católico Monarca y haber logrado desempefiar la
confianza de Vuestra Excelencia" 13 •
Esto lo escribí~ Escandón al Virrey Don Agustín de Ahumada Villalón,
marqu~s de Amanllas_e!1 Nuevo _San~nder y agosto de 1755. Amargos años
le espe1 aban por el Jmc10 de Res1denc1a tan sañudamente emprendido en su
contra; est? ensombreció los ~!timos ~ías de su existencia tan fecunda para
el Evange_h~ f la Co1:ona. Su vida tenmnó el 1O de septiembre de 1770 antes
de que el JlllCt? termmara y saliera libre y absuelto. Todos han escrito que su
muerte ocurnó en Tacubaya, el profesor Vidal Efrén Covián Martínez ha
probado que en la ciudad de México.

:º•~.

42
43

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES en E G I p 38
Escandón, MAPA DE LAS F UNDACIONES: en E G'. r'.
42-43 .

pp.

287

�Por encima de los desaciertos, su obra resalta espltudorosa: el actu~l Estado
de Tamaulipas le debe en lo civil las bases firmes de_ su _prospendad_ y el
henchido augurio de su futuro; y en lo religioso y ecl~s1ástJco, el más g1~ntesco esfuerzo que se haya hecho para sembrar y arraigar la fe de Jesuc11sto
en nuestro suelo.
¡ n l
Grande fue su conquista y bien puede figurar como emblema e e e a a
llarda frase que un día el mismo escibiera:
. _ ..
.ga "Puse especial cuidado que todo lo venciera el arte, por lo que tuvo jJoco e;emcto la

espada".

lA DELEGACIÓN MICHOACANA EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERETARO
DE 1916- 1917 1

Tampico, Tam., Jueves 16 de octubre de 1980.

E. V. NIEMEYERJR.
Universidad de Texas

EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO de 1916-1917 ha sido descrito
como "el evento singular más importante de la historia de la Revolución
2
Mexicana." Otro mexicanista se ha sobrepasado al clasificarlo como "una de
las asambleas más dramáticas e importantes del siglo veinte. "3
De muchas maneras el congreso que produjo la carta magna mexicana
actual, fue una reunión única. Fue compuesto exclusivamente de partidarios
de don Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista
encargado del Poder Ejecutivo, que acababa de derrotar los esfuerzos de
Francisco Villa que quería hacerse cargo del movimiento que exitosamente
había vencido al usurpador Victoriano Huerta, se suponía que el Congreso
aprobaría ciegamente un anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857.
Sin embargo, el Congreso fue mucho más allá de este objetivo e incorporó
en derecho constitucional medidas sociales y económicas avanzadas, haciendo
esto en una manera que rindió homenaje al proceso democrático mexicano.

2

3

El autor agradece al Sr. Miguel Soto Estrada, Departamento de Historia, UNAM, sus
valiosas críticas al manuscrito y su ayuda con la traducción al español.
Frank Tannenbaum, Peace by Revolution: Mexico after 1910 (New York, 1966). p. 166.
Véase los s iguientes relatos del Congreso escritos por d iputados que asistieron: Juan
de Dios Bojórquez (seudónimo Djed B'rquez), Crónica del Constituyente (México,
1938) y Félix F. Palavicin.i, Historia de la Constitución de 1917 (México, 1938), 2 tomos,
ambos escritos desde puntos de vista partidarios. También véase L. Melgaejo R.1ndolf
y J. Fernández Rojas, El Congreso Constituyente de 1917-1917 (México, 1917). Una
obra reciente es la de Gabriel Ferrer Mend.iolea, Historia del Congreso Constituyente
de 1916-1917 (México, 1957). Obras en inglés son Ward M. Monon, "1l1e Mexican
Constitutional Congress of 1916-1917," Sout11western Social Sciences Quarterly, Vol.
38, No. l Qune, 1952), pp. 7-27; Charles C. Cumberland, Mexican Revolution: The
Constitutional.ist Years (Austin, 1972), pp. 320-360; y E.V. Niemeyer,Jr., Revolution
at Querét.1ro: The Mexican Constitutional Convent.ion of 19 16-1917 (Austin, 1974)..
Charles C. Cumberland, Mexico: T he Struggle for Modenúty (New York, 1968), p .
357.

288
Humanitas-19

�2: Alberto Al varado (Pátzcuaro)-abogado y oriundo de Morelia Como
diputado suplente, no prestó juramento sino hast'l el 13 de d" : b .
de 1916 El D · · d
. .
'
1c1em 1e
l
.
tano e los Debates md1ca
que durante las sesiones habló
s? amente una vez'. para ¡~formar que él y su compañero de la di uta~1~11, el _Dr. José ~1lar Rmz, acababan de visitar a otro miembro ~e la
e egac1ón, Onésuno López Couto, que estaba enfermo.

Dentro del Congreso, los partidarios de don Venustiano se dividieron en dos
grupos: liberales moderados y reformistas radicales. Otorgaron a los diputados solamente dos meses (diciembre, 1916 y enero, 1917) para efectuar sus
deliberaciones, lo que contrasta notablemente con el período de un año
tomado respectivamente por los constituyentes de 1824 y 1857 para redactar
las constituciones de esos años, los delegados apresuradamente prepararon
un documento de mucho alcance. Los artículos más notables, el 27 sobre
derecho de propiedad y reforma agraria y el 123 sobre trabajo, se redactaron
por comités extra-oficiales, verdadero fruto del Cong1·eso, ya que el anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857 presentado por don Venustiano
no contenía nada que se les pareciera. Solamente un puñado de los constituyentes dispusieron de los antecedentes y la preparación necesaria para
redactar una constitución. Como dijo un diputado al admitir que a él le
faltaban las bases en economía política y derecho constitucional, "nosotros
resolvemos estas cuestiones de trascendencia después de oir el pro y el
contra,porque para votar, más que nuestros conocimientos nos lleva nuestro
instinto revolucionario .. .''4 En realidad los constituyentes simbolizaron el
trastorno ocasionado por la Revolución y si su preparación fue considerablemente deficiente, sí manifestaron su determinación para procurar las
5
bases de una sociedad más justa y equitativa.
Será el propósito de este trabajo dar a conocer el papel de la delegación
del Estado de Michoacán en la asamblea más importante en la historia
constitucional mexicana. Los miembros de la delegación michoacana, el
distrito electoral que fue representado por cada uno (en paréntesis) y breves
6
datos biográficos, son como siguen:
1. Salvador Alcaraz Romero (Huetamo) - 36 años de edad, ingeniero
civil. Había participado en el combate en Michoacán contra los huertistas y se dice qúe había caminado desde Michoacán hasta Piedras Negras,
Coahuila, distancia de unos 1800 Kilómetros, para informar a don
Venustiano respecto a la situación militar en Michoacán, una hazaña
significativa. No participó en ninguna discusión durante el Congreso.

4

5
6

3. ~osé 1varez _Y Alvarez (Uruapan) -31, coronel del Ejército Constituc1ona ISt'l, onundo de Zamora. Según él, Francisco Múgica quería
represen~r a Zamora en el Cqngreso y Alvarez acedió a su deseo
Al~·arez d1JO que durante la campaña electoral, los canc!Ídatos re un~
l':: ;'otantes_ que_deseaban más y la respuesta fue fuert/y cfara·
a I" e1 ta . Un anuclencal reconocido, Alvarez fue uno de los ". bº .
nos del Congreso. paruc1p
· · ó acuvamente
.
Jaco 1en muchos de los debat

~\~~1 ~

:m~1do l~ palabra algunas_40 veces durante los dos meses de sesion:::
ct~t mouva?o por el ardiente deseo de limpiar el sistema político
soc10-económ1co mexicano de una vez para siem re afirmando c ,
"Se escribió la ley d·e MP.
on
dhumor
· dasí
. como convicción:
. .
01sé's en dos tabletas
e pie ia }' la Consutuc16n de México estará en dos barras de jabón."8
4.. Cayetano Andrade
(Moreria) - 26, nacido
- en Guanajuato, se había
.
uasl~~ado a M1choacán cuando muy jo"en. Se recibió en la Escuela de
Med1cma de la Universidad de San Nicolás en 191'1 Fundó o tr b º6
~or:. ~1iembro del cuerp~ ele redactores de varios p~riódicos ci~-.~i;;s
e ic wacán y fue conocido como escritor y poeta, así como médico.
5.
. ) - 31 , extremadamente pobre durante st
. U rieldAvilés (Zinape
' cua10
J~::nt~ y _huérfano a temprana edad, solamente recibió educació1~
~as a1 ia; S1~ e~bargo, fue lect~r ansioso de obras literarias y científi.. Hab1a tlaba_pdo como carpmtero e impresor y al fundar un per1·ó· ·, a 1a dictadura
·
dE1&lt;:o. en .Jungapeo en opos1c1on
porfirista se le encarceló
1913,, se había alistado en el Eiérc1·to
Co11s'u·tuc10na
.
1·1sta y.
e n JUmo,
d
;,
ua~ o se vem~ el Congreso, había obtenido el grado de Tenie~te
Co1orl.. Ft~e d1rut-.do suple_nte que entró en el Congreso después de
que e p1op1et-.no no aparec1ei"a. No part.icipó en ningún debate.
:· ~nadeo ~etan~our~ Qiquilpan) -nació en el mismo pueblo, estudió
1~ a :scu~ a pnmai:1a local, después asistió a· la Escuela Nacional
~:~aia~o~·1a en -~éx1co y cursó estudios profesionales en la Escuela
'CJona e Med1cma en donde se recibió en 1905. Regresó a Jiquilpan,

Diario de los debates del Congreso Constituye11te, 1916-1917 (México, 1960). 2 tomos, JI, p.
507.
Para una relación breve de la Revolución en Michoacán, véase Jesús Romero Flores,
Historia de /a. Revolución en Miclwa.cdn (México, 1964).
Los datos se extrajeron mayormente del Diccionario Porróa de Histori.1, Biografía y
Geografía ele !1-léxico (México, 1976), 4a edición, 2 tomos; Jesús Romero Flores,
Diccionario michoacano de historia y geografía (Morclia, 1960); y La Herencia del
Constituyente, no.l (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo de 196-1), no. 10 (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo ele 1964), no.10 (5 de Junio de 1964), no.11 (5 de Julio ele 1964), no.12 (5 ele
Agosto de 1964), no.13 (5 ele Septiembre ele 1964), y no.IS (5 ele Noviembre de 1964).

7
8

Entrevista con José Alva

El Co11stit1iye11te, no.4 (7 d:zltiier~ªcÍ~\~17◊,navaca, 31 de Mayo de 1965.
Al

291
290

�practicó su profesión y adquirió una client~la ~ume1 osa. Los. v~cinos
tuvieron un buen concepto de él. El récord md1ca que no part1C1pó en
los debates.

éste decidió no asistir. No tomó parte en ningún debate durante el
Congreso.
12. Francisco Múgica (Zamora)9 -32, con mucho el miembro más
destacado de la delegación michoacana y una de las grandes figuras del
Congreso. Nació en Tinguindín, hijo de profesor michoacano, cursó
est~dios en el_ seminario de Zitácuaro, en donde desplegó un anticlericalJS1~0 fanático. l!n r~belde por naturaleza, Múgica pronto dejó de
es~udiar en el semmano y se puso a escribir en varios periódicos de
M1choacán, atacando fuertemente el sistema autorita1io de Díaz y
abogado por reformas económicas y sociales. Fue partidario de los
hermanos Flores Magón, se hizo miembro del Partido Liberal Mexicano
y en febrero de 1911, había ingresado en la revolución maderista. Hacia
1912 desempefia un cargo menor grado en el gobierno estatal de
Coahuila y cuando el Gobernador Venustiano Carranza empezó el
movimiento constitucionalista, a raíz del asesinato de Madero y Pino
Suárez, Múgica se afilió a él de inmediato. Fue el único constituyente
que firmó el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913. Múgica
desempefio varios cargos militares y civiles en el gobierno "preconstituci?nal" de don Venustiano y en 1913 participó en el primer reparto
de tierra conforme al programa revolucionario de reforma agraria en
Matamoros, Tamaulipas. Designado Gobernador y Comandante Militar de Tabasco por el Primer Jefe en 1915, Múgica se distinguió como
refon~ad?1' y a~lminist1·ados y ascenpió al grado de general en el Ejército
Const1tuc1onahsta. En el Congreso de Querétaro Múgica fue vocero y
líder de los reformadores radicales y Presidente de la importante Primera Comisión de Constitución, que tuvo que estudiar y dictaminar
respecto a la mayoría de los artículos del proyecto de constitución
sometido al Congreso por Carranza. Articulado, bien informado, un
buen orador, aunque a veces demagogo, tomó la palabra unas 120 veces
durante los dos meses de sesiones. El predilecto de los reformadores
radicales, especialmente los "jacobinos," fue Múgica el tósigo de los
moderados del Congreso que apoyaron el texto así como la filosofia del
proyecto de reformas del Primer Jefe. Trabajó intensamente y sin
descanso durante el Congreso. Cuando no participaba en las reuniones
de la Primera Comisión de Constitución, pasaba el tiempo defendiendo

7. Martín Castrejón (Ario de Rosales) -aunque elegido diputado por
Pátzcuaro también, optó por representar a su pueblo nativo en el
congreso, dejando a Alberto Alvarado que representase a Pátzcuaro, 35
afias de edád, había cursado estudios en el Colegio de San Nicolás de
Hidalgo pero nunca se recibió. En 1911 fue agricultor en Tacámbaro,
y al triunfar la revolución maderista, se le nombró prefecto de ese
municipio. A raíz del asesinato de Madero, tomó las armas en contra de
Huerta. No participó en el combate en Michoacán ascendiendo al grado
de general. Como militar del Ejército Constitucionalista, participó en
los debates.
8. Gabriel R. Cervera (Maravatío) -31, .•ació en Guerrero, Coahuila.
Había ido a Michoac~n en donde tomó las armas en contra de Díaz en
abril de 19 I l y en contra de Huerta en mayo de 1913. Se alistó en el
Ejército Constitucionalista y cuando el Congreso fue convocado ascendió al grado de general. Tampoco partició en las discusiones durante el
Congreso.
9. Onésimo López Cauto (Zitácuaro) -estuvo enfermo durante la
segunda quincena de enero de 1917 y no asistió a muchas de las últimas
sesiones. No participó en ninguna de las discusiones durante el Congreso.
1O. Rafael Márquez (Aguililla) -32, oriundo de Tepalcatepec, Michoacán; entró en la revolución contra Díaz en abril, 1911 y había tomado
las armas en contra de Huerta en abril de 1913. El Diario tle los Debates
indica que no tomó parte en ninguna de las discusiones.
11. Manuel Martínez Solórzano (Tacámbaro) -54, nació en Morelia,
había cursado estudios en el Seminario Tridentino de Morelia y en 1891
se recibió como médico cintjano de la Escuela Médica Michoacana.
Ejerció su profesión por poco tiempo, prefiriendo e~señar bo~nica,
zoología, quío mica, geología, y mineralogía en el Coleg10 de San N1c?l?s
de Hidalgo, lo _que hizo por más de 30 afias. En 1899 se le ebg1ó
presidente municipal de Morelia yde 1914a l 919desempefiaba el cargo
de Rector del Colegio. Estudioso de las ciencias naturales y autor de
varias obras sobre las plantas, rocas, y de observaciones científicas
respecto a Michoacán, también desempeño el cargo de Director del
Museo Michoacano por más de 25 afias. Elegido al Congreso como
diputado suplente del Ing. Pascual Ortiz Rubio, le reemplazó cuando

9

Dos ~iografias de Mógica son: Armando ele María y Can,~, Miígica, crónica biográfica
(México,_1939) y Magdalena Mo'.1dragón, Cuando la Ret&gt;0lució11 se coitó las alas (México,
1966). Ninguna de las ~os constituye una valoración crítica de Mtígica ni de su papel
en el Congreso Consutuyente. Alfonso Reyes H., Cauce 17. Un hombre en el crisol
conslilucio11al y progreso revolucinnaiio (México, 1970) no agrega nada a Jo ya sabido.

293

�.
l d. támenes de la Comisión ante la asamblea. Múgica
acuvamente os. IC
• ma na como la base para efectuar
trató de confecc1o~ar _la nueva
má; trascendentales de la historia
las reformas eco~1om1Cas y sooa e ba hacer esto cuando exclamó a raíz
mexicana. No dejó duda que pdensa . b1·e· "Dclenda est Cartago, allí
. t ta el 30 e nov1em
•
.
de la toma &lt;l e P10 es
,
allí está el enemigo a quien
está el enemigo a quién destnur, porque e
l . , Ji'.J'
debemos hundirle hasta el pomo el puñal ele la revo uc1on.
.

~a:~

el iración entre los diputados que comparueMúgica despertó respeto Yª m
lo hicieron. Refiriéndose a la
. .
, mo entre 1os que no
.
ron sus opnuones, as1 co
1d. tad Rafael Vega Sánchez (Hidalgo)
obra ~e Múgica e,~ el Congre~;;t la1:ás l~onrada, la más patriótica."11 El
la cahficó como la mas rad , ,
G
. a•o) se refirió a Múgica como
· F . á d Martmez ( uana_Ju "
diputado Ltus ein. n ez
d
·dad la libertad}' laJ"t1sticia. 12 Por
· -·¡ defensores e 1a vei
,
•
á
"uno de los m, s vnt es
_
.
) d"iió que "Múgica traJ0 al
1
.
l
p
d
·o
Chapa
(Tamau
ipas
JJ
otra parte, el diputa&lt; o e I
. r. u· ablemente con rara energía. Más
·
.
· leas, )' las sostuvo
. 13 E
Consutuyente
sus 1C
. 1111a g,
.
d. das de prácuca.
1
.d 1
lt ·aradJCales que poi me 1
se preocupó _ror 1 ~a_e~ u _1,_·~oFederal, uienseopusoaMúgicafrecuenDiputado Féhx Pa~av~rnu &lt;?.~~t! \a obra d}u;ted fue la de un hombre sincero,
temente en el podio, e eso i 10 . • d . . . ílex1·vas exaltaciones y sus aciertos
·
d l contagio e 1ne • ' ·'
víctima en ocasiones e
. . . l inano- seránJ"ttzgados
. t. sus errores --ena1 es lU e
merecen aplausos, nuen I as
d
e's del banquete que a los
•
· ,, 14 v l la pena notar que espu
e
.
del 31 de enero, en una
Por la H1stona. _ ·,a don
Venustiano 1a noc11e
diputados les o freoo
.
.
d d·putados lo elevaron en
. . .
d
r.
ra Múg1ca un g1upo e 1
.
exlub1c1ón e a1ecto pa
- . ·1'· E
l sentido verdadero, Múg1ca fue
hombros y lo llevaron a su dom1O 10. n Ul
la delegación michoacana.
.,
. ) 25 oriundo de Sonora, fue un reoen
13. Alberto Peralta (More}1a. endiente de una casa comercial en
llegado a Michoacán. _Hab1a sido dep ó al régimen de Díaz por lo cual
su estado nati;o acuvam;nt~ sií;~~~ci;do con el movimiento constise le encarcelo t1es veces. e 1a t. ·6 a cat1sa de la mala salud de su
.
•ano pero se re 11
'
e
•
tuoona11sta tempi
'
C .. a volvió al eiémto Y
d Yll
levantó contra ana 112' ,
J
padre. Cuan o i a se . ta Una de sus misiones más peligrosas fue
combatió con l~s carranc1s s. rzas constitucionalistas en el area ce~obtener comesubles para las fu_~
só más de un mes en territorio
tral el~ MéAlxico eln ~d11~'l a~c~~n1g1 r~~ desempeña un cargo bajo las
enemigo.
se1 e eg1
'

!

!

JO
JI
12
)3
14

294

Diario de lo~ debates, _l. 377.
p bms (México, 1919), 2 tomos, 11,230.
José Francisco Múgica, Hec1ws, n o oIa
1bid., p. 234.
!bid., p. 229.
!bid., p. 245.

órdenes del Gobernador y Comandante Militar de Michoacán. Según
las actas, no participó en ningún debate. Padecía de piedras en la
vesícula. A mediados de enero, solicitó y recibío diez días de licencia con
lo cual perdió varias sesiones.
14. Jesús Romero Flores (La Piedad) -poeta, educador e historiador.
Había recibido su título de profesor en 1905, y, servido en la 26
legislatura. Fue encarcelado por el gobierno de Huerta y desterrado de
Michoacán. Durante el Congreso pensó mucho en las responsabilidades
de su trabajo educativo en Michoacán. El 9 de enero pidió licencia de
seis días para regresar a Morelia para inagurar los cursillos en la Escuela
Normal para Profesores de la cual fue el Director. Se le denegó su
solicitud, problablemente por la necesidad de mantener el quórum del
Congreso. No participó en los debates. Igual que Alvarez y Múgica,
había cursado estudios en el seminario. Fue uno de los "jacobinos de
Querétaro." Un escritor fecundo, se le conoce mejor por su obra de cinco
tomos titulada Anales históricos de la Revolución Mexicana.

15. José Pilar Ruiz (Morelia)- 30, se recibió de la Esctiela de Medicina
de Michoacán, había participado en su estado nativo en la lucha contra
la usurpación de Huerta; una vez tuvo que fugarse para evitar la captura
y por lo tanto salvar su vida. Se le eligió diputado suplente de Francisco
Ortíz Rubio quien se enfermó y tuvo que solicitar licencia por periodo
indefinido. Ocupó su curul el 18 de diciembre. No participó en ningún
debate.
16. José Silva Herrera (Apatzingán)- abogado, partidario de Madero.
En el Congreso desempeñó el cargo de presidente de un comité de tres
diputados que tuvo la responsabilidad de actualizar el reglamento de lá
26 legislatura que rigió los debates del Congreso. Silva Herrera cumplió
con sus deberes de una manera muy concienzuda y participó en algunos
de los debates.

17. Ni Florencio G. González, elegido del distrito elect-0ral de Puruándiro, ni suplente, José de la Peña asistieron al Congreso.
¿Qué se puede decir respecto a esta diputación? ¿Qué tenían los miembros
en común? Primero, eran jóvenes, siendo la edad media alrededor de 34 años.
Por lo menos nueve habían adquirido la educación superior y cuatro de ellos
poseyeron títulos de médico. Los abogados fueron los. únicos que poseían
conocimientos de derecho constitucional. El resto no tenían la preparación
en ciéncia política que le capacitara para la labor de redactar una constitución.
Cuando menos nueve habían apoyado activamente al Presidente Madero, o
en c01ñbate o con el suministro de asistencia moral y material. Tres de ellos
se hicieron generales en el Ejército Constitucionalista. En realidad, fueron

295

�un fruto de su época, participantes en el cataclismo que se llama la Re~~lución
Mexicana. De los 16 diputados en el Congreso, solamente cuatro partic1paron
en los debates, los otros estuvieron más dispuestos a escuchar y ~espués vo~r.
y votaron con regularidad. Las actas indican que votaron segun s_us c~nv1¡
5
ciones, pues la diputación se dividió en la ma~o•:ía de los ~em~ de. d1scus1ó~.
Como quiera que sea, compartieron un obJetivo co1m~n: oe_ai un Mé~co
· Al fin , se debe afirmar que un miembro de la cltputac1ón, Francisco
meJor.
d
ó
Múgica, participó tan activa e intensivamente en el Congreso que se estac
sobre los demás.
Los debates más significativos en la historia de la asamblea fueron sobre
1Artículo 23ro relativo a la instrucción religiosa en las escuelas. Se llevaron
: cabo al principio del Congreso y, duraron cuatro dí~s. Se~al~ro1_1 el fin d~
la supremacía de la iglesia en el campo_ de_ l~ educación e _md1ca1on ~ue s1
fuera necesario restringir las garantías md1v1~ual~s a_ favo1 de los de1echos
de )a sociedad en conjunto, así se haría. También md1car?~ ~ue el ante~r?ecto de reformas de Carranza que estuvo bajo ataque, rec1bma un escrutinio
~uidadoso. En estos debates dos michoacanos h~blaron en~rgican~e1~te a favor
de limitar el papel de la Iglesia en la educación: Francisco Mug1ca y José
Alvarez.
1 3
l C
·
Múgica, reconocidamente el autor intelectual del Artícu .º. ro, y a omisión que presidió, habían presentado su dictamen el 11 d_e d1c~e1~bre, pero el
debate empezó el 13. Tan preocupados estaba_n los amigos mamos_d~ ~on
Venustiano en el Congreso, que invitaron al ~rn~er Jc_fe para que ~s1s~~eia a
la discusión con la esperanza de que su presencia d1suad1era a los an~cle~ 1ca,!es
de su intención de "desaprobar el Artículo de la propuesta Consat_uc~ón y
sustituírlo en términos que exigieran ensefianza laica en los establecu~1ent~s
oficiales de educación, así como en los particulares de ensefi~~~ pnmana
elemental y superior; prohibieran al clero que estableciera o dmgiera ~scu_elas de instrucción primaria o impartiera ensefianza per~onal_mente en nmgun
colegio; y que se hicier~ obligato1:ia la ensefianza_ pnma'.:1a p~ra todo_s los
mexicanos en cstablccin11entos oficiales. L, presencia del P11_me1 Jefe dm ante
Is sesión vespertina del 13 debió haberle ocasionado mol~s_aa aguda, aunque
no se inostró, a medida que escuchó varios delegados cnt1c~r el texto _d e su
anteproyecto del Artículo 3, que estipula la en_sefianza gratmta en los mvel~s
primaria superior y elemental y que fuera laica solamente en los establecimientos oficiales.

15

En cuanto a las votaciones, véase Peter 1-1. SmitÍ1, "L.1 polític.1 dentro de la Revolución:
El Congreso Constituyente de 1916-1917, "J-lisloria./Hexicana, 22:3, Enero-Marzo 1973,
pp. 363-395.

Pero Múgica, el ex-seminarista, atacó con toda su alma al clero y su papel
en la educación. En un discurso notable el 13, sonó uno de los temas
principales del Congreso cuando dijo "estamos en el momento más solemne
de la revolución" porque estaba en el tapete el futuro de México y su juventud.
Hizo defensa brillante del dictamen de su Comisión con una denuncia amarga
del papel educativo del clero a quien le calificó como "el más funesto y el más
perverso enemigo de la patria. (Aplausos)." Consideró que el clero había
ensefiado a los niiios de todas las clases sociales, de los trabajadores y del
populacho "las ideas más absurdas, el odio más tremendo para las instituciones d~mocráticas, el odio más acérrimo para aquellos principios de equidad,
igualdad y fraternidad, predicados por el más grande apóstol, por el primer
demócrata que hubo en la ancestralidad de los tiempos, que se llamó Jesucristo. "16. Sería pe1judicial para México si se permitiera que se continuara
esta situación. No resultaría en una nueva generación de gentes sensatas y de
reflexión sino una herencia del fanatismo y de principios insanos.
A Múgica y sus compafieros de la Primera Comisión, ya tildados de
"jacobi_nos," s~ les criticó por haberse excedido al pintar el peligro de la
educación clerical y por haber presentado, para ser discutida, una fraseología
que fuera completamente inapropiada para la sección de la Constitución que
tr~taba de las garantías individuales, y por no haber demostrado respeto al
Primer Jefe al recomendar que su anteproyecto del Artículo 3 fuera rechazado. Herido en lo vivo por esta acusación, Múgica volvió a tomar la palabra el
14 del mes para afirmar su lealtad "probada'' a Carranza, agregando que si
a él se le rechazó su propuesta de ley, fue porque se consideró que no era
su~ciente radical para la Constitución. L, libertad de instrucción, dijo, fue
peligrosa porque ena·egaba al clero los derechos de los particulares, los
derechos de las masa mexicanas "porque se le ntregaba sefiores, algo más
sagrado, algo de que no podemos disponer nunca y que tenemos necesidad
de defender: la conciencia del niiio, la conciencia inerme del adolescente.
(Aplausos)" 17
El único otro michoacano que participó en la discusión fue José Alvarez.
Tan tenso fue el ambiente de estos debates, cargados de alusiones personales,
que la primera vez que pidió la palabra, "en nombre de la delegación
michoacana," hubo voces de "no, no" y "que no hable él," y por lo tanto, no
se la conce~i~. Otra vez, cuando un diputado afirmó que el peligro de las
escuelas religiosas fue grandemente exagerado, que en 1907 hubo g 620
escuelas_ públicas _en comparación con solamente 586 operada por el cÍero,
Alvarez 111terump1ó el orador para afimar que solamente en Michoacán había
tres mil escuelas clericales. Su afirmación se recibió con murmullos. Más tarde

16

17

Diario de los debates, I, 642
]bid., p. 712.

296
297

�recibió Alvarez la oportunidad de decir lo que.. v~rd~~e~·~mente pensaba.
Criticó a la Comisión por haber usado la palabra laica, d1c1endo que fue un
calificativo demasiado blando, que la educaciuón "científica, basada en la
verdad," era más apropiada. Demostrando que no tenía a~ecto algun? por el
clero, Alvarez criticó severamente a los que proponían la libertad de mstrucción, diciendo que cuando existía esta condición
¿cuál fue entonces el resultado? Que a los pocos meses, en mi pueblo
de Zamora, cuyo nombre debe haber llegado hasta vuestros oídos,
envuelto en el ·perfume del incienso, los repiques de ánimas y los
sermones de los frailes, se juntaban ya los principales obispos de la
República y los más connotados consenradores a fraguar la caída del
señor Madero. Y eso es lo que se pretende hacer con el Gobierno del
Señor Carranza; dejar otra vez la puerta abiirta para que los frailes y
los consenradores den otro golpe de estado. 1
Poniendo reparos contra la contención de que las restricciones sobre la
libertad de educación estuvieron fuera de lugar en el capítulo sobre las
garantias individuales, Alvarez preguntó: "mi indio no tiene garantías? ¿EJ
indio no es individuo? ¿Qué vamos a decirle a aquella raza abnegada, cuyos
últimos representantes vagan por los pinares olorosos y los cafetales del
distrito de Uruapan, que por no molestar a los frailes no fue posible darles a
19
ellos garantías?" • Creia él que las garantías in?ivi~uales signi_licaban más
que la protección del individuo contra actos arb1tranos del gobierno. También deberían proteger a los que no gozaran de ventajas de la mayoría contra
el abuso de una minoría privilegiada: el clero.
Al fin Múgica y la Primera Comisión moderaron su dictamen para identificarse con el pensamiento de los delegados co~10 se expresó duran~e el
debate. El 16 de diciembre se presentó una redacción reformada: la ensenanza que se daría en los establecimientos particulares. Ning~11_1a_ corporación
religiosa ni ministro de ningún culto podrían establecer o dmg_1r es:uelas
instrucción primaria; habría vigilancia oficial en las escuelas pnmanas parttculares, y en los establecimientos oficiales se impartiría gratui~t~ente la
ensefianza primaría. L, prohibición contra la ensefiat~za po~· m1111stros. de
cultos y la estipulación de que la educación fuera ~bltgat~n_a ha~fan sido
eliminadas. En la defensa final de esta nueva redacción, Mug1ca dtJO que el
Comité no estaba 9ispuesto a otorgar concesiones adicionales y en cuanto a
la ideología que debía de tener la Constitución, que se manifesta ra en el
Artículo 3.

d:

1s

/bid., p. 763

19

/bid.

Después de cinco horas más de debate, había poco que se podría decir al
respecto. En una votación recogida por medio de pase de lista, el nue\"O
dictamen de la Comisión fue aprobado por 99 votos contra 58 el 16 de
diciembre. Hubo aplausos prolongados y gritos de "iViva la revolución! iViva
el ciudadano PrimerJefe! iLa patria se ha salvado!"20 De los siete micboacanos
presentes que votaron, Andrade, Márquez, Múgica, y Romero Flores votaron
a favor. Alvarado, Peralta y Silva Herrera votaron en contra.
El tema religioso, que se levantó inicialmente en cuanto a la discusión del
Artículo 3, volvió a surgir durante los debates de los Artículos 24, 27 y 129.
El dictamen de la Primera Comisión sobre el Artículo 24, emitido el 3 de
enero, dió disposiciones sobre la libertad de creencia religiosa y de actos del
culto respectivo siempre que no constituyeran un delito o falta penados por
la ley y la obligación de celebrar actos religiosos de culto público dentro de
los templos, los cuales siempre estarían bajo la vigilancia de la autoridad. El
dictamen hubiera sido aprobado con poco o ningún debate si el Diputado
Enrique Recio (Yucatán), también miembro de la Comisión, no hubiera
presentado un voto particular con dos fracciones que prohibieron al sacerdote
de cualquier culto que impartiera la confesión auricular y limitara el ejercicio
del sacerdocio a los ciudadanos mexicanos que debían ser casados civilmente,
si eran menores de cincuenta años de edad. Al final, estas dos medidas
discriminatorias se rechazaron por la asamblea. En la votación, Alvarado,
Avilés, Castrejón, Cervera, M:hquez y M úgica y Silva Herrera votaron a favor
del dictamen de la mayoría de la Comisión, que fue aprobado con 93 votos
contra 63. Alvarez, Andracle, Manínez Solórzano, Romero Flores y Ruíz
votaron en contra, probablemente porque querían incorporar lo propuesto
por Recio. Es de notarse que Múgica había votado en la afirmativa porque
había firmado el dictamen. Sin embargo, tuvo que explicar que lo consideraba
como su deber respetar el espíritu del capítulo sobre las garantías individuales
y no imponérselas con medidas restrictivas, una gran diferencia respecto a su
posición en cuanto al Artículo 3ro.
Participó brevemente José Alvarez en el debate sobre la fracción II del
Artículo 27 respecto a la prohibición contra la adquisición ele tierras o bienes
por la Iglesia. Consideró que la Primera Comisión se había equivocado al
redactar esta prohibición porque el Artículo 129 denegó la personalidad
jurídica a la Iglesia pero el Artículo 27, fracción II, al quitarle ciertos privilegios, implicaba que podría adquirir otros bienes, por lo tanto, le concedía
personalidad jurídica. Creyó Alvarez que la Comisión debería cambiar la
redacción, pero ésta no le hizo caso.

20

/bid., p. 774.

298
299

�El Artículo 129, que más tarde llegaría a ser, en la redacción definitiva de
la Constitución, el Artículo 130, contenía una mezcla de distintas estipulaciones, aproximadamente quince en número, las mismas que tenían como
propósito el de establecer la supremacía del Estado sobre la Iglesia y de acabar
con la influencia política del clero. La discusión provocó que José Alvarez
emitiera otra explosión de jacobinismo. Declarando que su raza había sido
explotada "por la mano blanca y rechoncha del cura católico," acusó al clero
católico así como al protestante como más interesados en controlar el pensamiento del pueblo con fines políticos que en el propagar de la fe. Caracterizando al clero como "una institución nociva a la sociedad, pero al mismo
tiempo ... un enemigo político del Gobierno,"21 instó a que el estado fuera
suficiente fuerte para regularlo. Entonces Alvarez agradeció a la Primera
Comisión por haber aceptado su propósito para denegar la personalidad
jurídica a las instituciones eclesiásticas. Creyó que esta medida facilitaría el
control del clero al que se consideraría ahora como miembro de una profesión, por lo tanto, susceptible al control por medio de la provisión del Artículo
129 que permite que las legislaturas estatales limiten el número máximo de
sacerdotes, según las necesidades locales.
Múgica, el último orador que habló en defensa del dictamen sobre el
Artículo 129, fustigó al clero con otra explosión de demagogia. Dijo que
durante la Revolución había visto al pueblo con "delirio, con fruición," en
Michoacán, en Tamaulipas y en la frontera del norte, al presenciar la
incineración de las imágenes que días antes habían adorado en los altares.
Para él fue consolador porque revelaba que el problema religioso no existía
en México sino en los Estados Unidos en donde era un tema político. Si el
presidente Wilson entendiera lo que realmente estaba pasando en México,
que no se paseaban las cabezas de los canónigos, que las monjas no eran
violadas, debería saber también "lo inmoral que es la institución clerical en
México." En apoyo de sus afirmaciones, Múgica leyó seis documentos obtenidos de los archivos episcopales por las fuerzas revolucionarias, que revelaron, según él, la "degradación moral de estos vampiros" (el clero) a quienes
calificó también como "una banda de laclrones de foragidos, y estafadores,"
por lo tanto, merecedores de la persecución. 22 Picado porque había sido el
blanco de siseos al votar afirmativamente por el Artículo 24, Múgica ahora
trató de demostrar de nuevo su espíritu jacobino, diciendo que no tendría
ningún incoveniente que las adiciones propuestas a1Artículo'24, y rechazadas,
ahora fueran incluídas en el Artículo 129. Pero fue demasiado tarde para
ganar suficiente respaldo y a las dos de la mañana del 28 de enero se aprobó
el artículo como había sido presentado por la Comisión. El anticlericalismo

21
22

/bid., 11, 1059.
p. 1059.

/bid.,

del Congreso ha~ía llegado a ~u apogeo, sostenido parcialmente por los
esfuerzos de dos miembros boqmfrescos de la delegación michoacana Alvarez
y Múgica.
'
Dos aspectos distintivos de la Constitución de 1917 -el Artículo 27 sobre
los derechos de propiedad y la reforma agraria y el Artículo 123 sobre los
derechos de los trabajadores y los beneficios que se los otorgaron fueron
productos del Co1~gre~o Constituyente, obras singulares de legislación elevadas al es~do const1tuc1onal_- Se redactaron por comités extralegales presididos
extraoficialmente por el Diputado Pastor Rouaix (Puebla) y aprobados por la
asamblea con pocos cambios.
. ~I Artículo 123 emanó de la discución del Artículo 5 que empezó el 26 de
d1c1embr~ de 1916. Este contenía declaraciones generales sobre el carácter
del trabajo ~ el contra~o _la_boral con u~ párrafo breve sobre el día de trabajo
de ocho _ho_1 as, la prol_ub1c1ón de trabajo nocturno para mujeres y niños, y el
esta?lec1~mento del d1a de descanso semanal y obligatorio. Cuando terminó
la d1s:us1?n tres d~as después, los delegados se convencieron de que la
Const1tuc1ón debena contener una sección relacionada exclusivamente a
asuntos l_aborale~, que el Artículo 5 no era el lugar apropiado para un código
de trabajo. El pnmer orador que é\poyó el dictamen de la Comisión sobre el
Artículo 5, sin em~argo, fue Cayetano Andrade que se había elegido con el
apo~o ~e. l?s traba_¡adores. H~blando a favor del día laboral de ocho horas y
la p1?l11b1c1ón contra ~l traba_¡o nocturno para 1mueres y niños dijo que estas
1~ed1das eran necesanas para salvar la raza de cierta degeneración. Ninguna
h~er~d, 1~ucho ~nenas el dere_cho de ~raba)ar, era absoluta. Puesto que lo~
trabajado1es hab1an hecho posible la v1ctona de la causa Constitucionalistá
el Co_ngreso de~e. de h~cer lo justo con los trabajadores y satisfacer su¡
necesidades. El muco m1choacano que habló a favor del dictamen sobre el
. ~-~ículo 5 fue ~úgica quien hizo un discurso largo y elocuente el 28 de
d1oembre. Termmó su oración diciendo que si el Congreso quería enumerar
los d~?echos d~ trabajo y colocarlos en otra parte de la Constitución, la
Com1s1ón traba1aría
con esle fin, con tal de que los derechos "queden en la
const1tuc1
· ·ón. "2:! Entonces el Congreso autorizó a la Comisión que retirara su
anteproyecto del Artículo 5 para volver a someterlo con una sección especial
sobre _los derechos de trabajo que más tarde llegó a ser el famoso Artículo
123.
. Durante la primera qumcena de enero de 1917 un grupo de diputados
d~spu~stos a redactar reformas se constituyó en comité extralegal bajo la
dirección del I~1g. Pastor Rouaix, uno de los diputados más destacados del
C~ngreso. FotJaron el a1~teproyect~ de _un código de trabajo, uno de los
pumeros y más comprensivos en la lustona de la legislación laboral mundial.

23

/bid., I. 1053.

300
301

�Entre los que regularmente asistieron a las reuniones de este comité estaba
José Alvarez. Firmó el dictamen con otros catorce diputados bajo la categoría
"Conformes en lo general." El único michoacano entre un grupo de cuarenta
y seis diputados que firmaron bajo el título "apoyamos el presente proyecto
de reformas", fue Cayétano Andrade. No sabemos porqué los otros miembros
de la delegación michoacana no participaron en las discusiones de este
importante anteproyecto. Sin embargo, su falta de participación no quiere
decir que se opusieran a él.
El 23 de enero, el anteproyecto, con cambios menores, y un artículo 5
reformado fueron aprobados por el Congreso con el voto unánime de los 167
diputados presentes. Dice Rouaix que Múgica hizo un estudio cuidadoso de
las propuestas del comité extralegal y fue el responsable principal por haber
implantado dos preceptos radicales que él (Rouaix) y su comité consideraron
como "extremadamente peligrosos:" la participación de los obreros en las
utilidades de las empresas y la obligación impuesta a éstas de proporcionar
habitaciones a los trabajadores cuando las fábricas quedasen dentro de las
ciudades.24 En el Congreso, la redacción del Artículo 27 se hizo de manera
semejante. Un comité extralegal se reunió diariamente para hacer el borrador de una nueva ley de propiedad, así como la solución del apremiante
problema agrario. Pastor Rouaix desempeñó un papel clave como coordinador del trabajo de este comité. En diez días se completó la obra y las propuestas
fueron entregadas a la Primern Comisión. Entre los que participaron en las
discusiones estaba José Alvarez. No se sabe de ningún otro michoacano que
haya participado en estas importantes deliberaciones. Sin embargo, Múgica,
como presidente de la muy importante Primera Comisión, jugó un papel
importante en la preparación del anteproyecto que, con algunas modificaciones y adiciones, llegó a ser el texto presentado al Congreso y aprobado por
los delegados, otra vez con pocos cambios, muy de madrugada del 30 de enero
de 1917. En la asamblea, Múgica expresó muy claramente sus sentimientos
al tomar la palabra respecto a la fracción 9. Esta fracción declaró nulas todas
las diligencias, disposiciones, resoluciones y operaciones de deslinde, concesión, composición, sentencia, transacción, enajenación o remate que hubiera
privado total o parcialmente de sus tierras, bosques y aguas, a los condueñazgos, rancherías, pueblos, congregaciones, tribus y demás corporaciones de
población que existían todavía desde la ley de 25 de junio de 1856 (la Ley
Lerdo). La redacción fue críticada por ser demasiado radical, una abrogación
revolucionaria de los derechos de propiedad. Al defender la propuesta,
Múgica dijo que aunque mud1os trapasos de propiedades rurales de un dueño

a otros_~ efectuaron legalmente, los resultados para las comunidades compromet:J _as fueron desastrosos. El problema no fue cómo se había realizado
tal cosa smo las consecuencias. Hablando con emoción, M,ug1ca
. pregutó :

¿y vamos a dejar e~o de esa manera, nada más porque la le lo ermite?
tyam?s a consentirlo? En~onces, maldita la revolución, n,{¡l v!es maldita, s1 fuésemos a consentir en esa injusticia' (Aplausos) Alg
hombres revolucionarios que en aquel tiemp,~ l1ab:1a11 . l
unas veces,
• . .
.
, sic o consecuentes
con sus pnnc1p1os, escnbían en la prensa: Si para que se haga . ti .
estorba la ley aba ¡0 la l E
JUS c1a
l . . . d. ,
;.,
ey. stoexp icaloquevenimosahacerestanoche
a te1vm tear todas esas propiedades despojadas al amparo de una ley
~read~ para f~v?re~~r a los poderosos, y bajo cuyo amparo se cometieon g1andes ll~usucia~. Deshagamos nosotros ahora esas in ·usticias
devolvemdo\: cada qmen lo suyo, votando esta fracción cot~o hemo~
presenta o.

r

La exhortac"ó d M, ·
·
El l
. .· i n e . u~ica termmó la discusión}' se aprobó la redacción
mmamtai ismo el mstmto por la · .; •
.
·
legalidad. .
'
, JUSuCia socia1, había triunfado sobre la
~;º.delos t~n~as más contenciosos del Congreso de Querétaro fue el d
1a ie 01_n_1a_ mu~1c1pal (Artículo 115). ¿Qué grado de autonomía debía osee;
el mfiumc1p10 ba_Jo la nueva Constitución}' hasta qué punto podría adm. P. t.
sus nanzas el municipio libre" F
.
. .
'
u11s iar
Diario de los D b d .
. ~eron cucsuo!1es d1fictles para contestar y el
D
. l
e ates e?i_ca casi cmcuenta págmas a la discusión del asunto
obsl m1c 10acanos part:Jc1paron en este debate: Alvarez }' Andrade Los d .
1ia aron a favor del derecl d
d
. . .
, .
os
. .
.
10 e que ca a mu111opio pudiera determinar
~aneJai sus propias finanzas (fracción II). En Michoacán di·o Alv .
y
sistema había funcionado con éxito Los m . . .
b , \J
at ez, este
los im
t
.
.
umcip10s esta an recaudando todos
Ob ~ue~ os y entrega_ndo al estado todo lo determinado por la legislatura.
de ~~~-:;~a olqube' la ~piatta dedlos votantes, especial mete en los municipios leios
, que sus votos no querían
J
de .
d ' .ial ta sic o gran e porque ellos ci.e1an
a . cir na a si e co~trol local de las finanzas municipales no existía. Alvai'.ez
i g_uyó que ~os vecmos tendrían menos apatía y más interés si lo
. . .
tuvieran la hbertad d
• .
.
s mumc1p1os
od , d
.
e maneJa1 sus propias finanzas. Entonces los ciudadanos
P nan etermmar por sus ayuntamientos el uso 1 1 .
.
que iban a ser en beneficio de su propia localidad e e os l~bgresos, sabiendo
gastos d b
'bl"
'
'
Yque no I an a costear los
e o ras pu teas en la ciudad capitalina del esracto.26 También hizo

25

24

Pastor Rou~ix, Génesis de los art(culos 27 y 123 de la constitución política de 1917 (México,
1959), p. 127.

302

· ' '

26

Diario de los debates, II, 1118. Mú ·ca no es 1 10
.
Véase Andrés Melina Enrf uez g:tEs
taJa S? ~ adlienrse a este punto de vista.
revolución agraria de México (t[érico 7~;6d)e 5la lmtona de los pri11w1-os diez años de la
/bid., p. 885'.
,
, tomos, V, pp. 181-187.

303

�defensa del dictamen Cayetano A.ndrade. El creía que el municipio debía de
manejar su sistema fiscal para poder contar con fondos suficientes para
sostener la educación pública. Quejándose de que los sueldos eran tan
miserables que nadie quería hacerse profesor, se mofó de que si una persona
fracasaba en su negocio o una profesionist.. no contaba con clientela, como
último recurso podia decir: "Me voy a meter de maestro de escuela, al cabo
para eso no se necesita saber nada. (Aplausos. Risas). 27 Quería decir Andrade
que si los municipios gozaran de la libertad económica, podrían relribuír de
una manera debida a los maestros de escuela. Al fin el Congreso llegó a un
arreglo. Habría la libre administración de las finanzas locales dentro de los
límites determinados por la legislatura estatal. Los proponentes de una
libertad fiscal más grande, incluyendo a Alvarez y Andrade, habían perdido
la batalla. Las actas indican que Andrade, Avilés Peralta, Ruiz, y Romero
Flores, todavía apoyando el concepto de plena autonomía financiera para los
municipios, votaron en contra de la ultima redacción de la fracción II del
Artículo 115.
Otro tema que recibió mucha atención en Querétaro fue el problema del
alcoholismo y los juegos. En enero los diputados por poco incorporan en la
Constitución una propuesta otorgando a los estados, al Distrito Federal, y a
los territorios, el derecho de prohibir la manufactura y venta de licores
embriagantes y drogas perjudiciales, así como los juegos de azar, corridas de
toros y peleas de gallos. Sin duda, Múgica fue el líder del movimiento de
prohibición en el Congreso. Conoció la terrible pérdida ocasionada por el
alcoholismo y se empefio en acabar con él. El 22 de enero, un anteproyecto
de ley con las firmas de 71 delegados se sometió para el debate. L, primera
firma en este borrador fue la de Múgica. Los únicos dos miembros de la
delegación michoacana que firmaron eran Alvarez y Avilés. Tal vez los otros
eran menos abstemios. Es q1rioso que Cayetano Andrade no firmara. En
d:::iembre de 1916 cuando el movimiento de sobriedad se manifestó por
primera vez, Andrade había apoyado la inclusión en el Artículo '1 de una
estipulación contra la venta de bebidas embriagantes, para "salvar al pueblo
•
.
1
del veneno que lo está matando, ,,1)8
• porque como precepto const:.1tuc1ona
recibiera el respeto que merecía. El Artículo 3 había dejado el precedente
respeto a lo que se incluiría en el capítulo de las garantías individuales.
¿porqué no incluír la prohibición también?, preguntó. Pero no resultó nada
con su petición.
Como se esperaba, Múgica hizo la exhortación más apasionado a favor de
un artículo sobre la prohibición. Para él e ra tan importante que si por alguna
razón los dipu•ados tuvieran que marcharse de Querétaro sin haber firmado

27
28

Jbid., p. 889.
IbiC:., I, 793.

la Constitución o terminado su obra, quería que se consignara en la Carta
Ma~na esa prohibición "porque los preceptos que se consignan en las constituciones de los pueblos son bs únicos que de alguna manera tienen vida
perdurable." tv~úgica opinó que la Constitución debía ser un instrumento para
oponerse a los mtereses creados, por ejemplo, la industria licorera, e irradicar
los males profundamente arraigados en el ambiente social mexicano. Cuando
u~ dip~tado informó a Múgica_ que los impuestos a la . venta del pulque
p_1 oduc1an la_ suma de cuatro m11lones de pesos, el michoacano preguntó:
1Cuántos m11lones de pesos gasta la nación menteniendo ebrios en las
cárceles y enfermos en los hospitales, cuyos males los ha originado el uso
29
excesivo del alcohol!" Sin embargo, el llamamiento de Múgica, por fervoroso que fuera, no ganó votos suficientes y la propuesta fue desechada 98 a
55. Alvarez, Andrade, Mí1gica, Romero Flores, y Ruiz votaron a favor mientras Alcaraz, Alvarado y Márquez volaron en contra. El res Lo de la delegación
michoacana estaba ausente o se abstuvo de votar.
¿c~mo hicieron frente los diputados de Michoacán a otros temas que se
debaueron durante el Congreso? A.11ora vamos a tratar de contestar esta
pregunta.
José Alvarez, Múgica y José Silva Herrera participaron el 23 de diciembre
en _el de~ate sobre el Ai·?et_1lo 16 respecto a la manera legal de realizar
ap1ehens1ones y el procedumento de efectuar allanamientos de morada. Los
rep_aros de Alva1:ez y Selva -~Ierrera, también con los de otros diputados,
obligaron a la Pn_mera Com1s1ón a que retirara su dictamen que subsecuentemente fue modificado para otorgar más derechos a los acusados de crímen~s. ~n st~ forma final, el Altículo 16 fue aprobado el 13 de enero sin que
mngun m1choacano votara en su contra.
Alvarez fue responsable personalmente por una adición del Ai·Lículo 21
respecto al_ castigo para crín~enes que_ favoreció a la clase obrera. Pidió que
las n:iultas unpucstas a trabajadores o Jornaleros no excedieran en todo caso
1~ mitad del salario mínimo por una quincena de trabajo. L1 Primera Comi~1ón aceptó la ~-ecomendación de Alvarez, con la adición siguiente: "Si el
mfractor fuere Jornalero u obrero, no podrá ser castigado con mulla mayor
del importe de su jornal o sueldo en una semana." 3º El Ai·tículo 21 fue
aprobado el 13 de enero con solamente tres votos en su contra.
Siempre el ven~a~lor de agravios, Alvarez,junlo con otros ocho delegados,
propuso el 20 de d1c1embre una adición al Artículo 73 respecto a los poderes
que el Congreso le otorgaría al cuerpo legislativo "para declarar nulo lodo
acto, contrato, privilegio o concesión verificado por los Gobiernos posteriores

29

so

lbid., 11, 9-l9.
lbúl., p. 369.

304
305
Humanitas-20

�al del presiclente don Sebastían Lerdo de Tejada (1872-1876) que sea contrario a los preceptos de la Constitución y en cualquier forma perjudicial a los
intereses de la patria."31 Esta denuncia, un armario, ele reclamos contra el
porfiriato, no recibió consideración. Sin embargo, Alvarez tuvo mejor resultado con una adición que él y dos otros diputados, Carlos L. Gracidas
(Veracruz) y Rafael Vega Sánchez (Hidalgo), propusieron respecto a los
poderes de la Comisión Permanente del Congreso. El trío pidió que la
Comisión fuera facultada para convocar a una sesión extraordinaria del
Congreso en el caso de que la autonomía nacional fuera violada, o para juzgar
delitos serios cometidos por uno o más oficiales del gobierno federal. El
Congreso aceptó la estipulación solamente respecto a delitos oficiales, detallando los funcionarios a quienes el artículo sería aplicable (Artículo 79,
fracción IV).
El 26 de enero, Alvarez, Mí1gica y Gracidas sometieron para su aprobación
el anteproyecto de un artículo transitorio con el texto siguiente: "Entre tanto
el Congreso de la Unión y los de los estados legislan sobre los problemas
agrario y obrero, las bases establecidas por esta Constitución para dichas
32
leyes, se pondrán en vigor en toda la República." Esta redacción fue
aprobada durante la sesión permanente (enero 29-31) sin cambio y llegó a
ser el Artículo Transitorio 11 de !a Constitución de 1917.
Un incidente chistoso, en el cual se envolvió el michoacano Alvarez, ocurrió
el 26 también al discutir el Artículo 37. Según el borrador, se podría perder
la ciudadanía mexicana por naturalización en país extranjero o por servicio
oficial al gobierno de otro país o admitir de él condecoraciones, títulos o
funciones, sin previa licencia del Congreso Federal, exceptuado los de caráe'ter literario, científico y humanitario. L1 discusión movió a Alvarez que
propusiera una adición. Desgraciadamente, no la presentó por escrito y
consecuentemente había dudas al respecto. En un breve discurso, Alvarez
excitó los sentimientos anticlericales de los delegados, pidiendo que a los que
obedecieran las órdenes de un funcionario extranjero, el Papa, se les suspendiera el derecho de ciudadanía. Luis Monzón (Sonora) creyó que Alvarez se
refería al clero y le recordó que el Artículo 3•1 (fracción JI) afirmó que un
requisito de la ciudadanía era tener un modo honesto ele vivir y "como quiera
33
que estos sefiores no tienen un modo honesto de vivir... (Risas, Aplausos.)"
Al fin, Alvarez explicó que no estaba pensando en sacerdotes ni en ministros
de los cultos, sino en particulares, ciudadanos mexicanos, quienes después de
protestar cumplir y hacer cumplir las leyes, acuden a "una autoridad extranjera" (un sacerdote) para contraprotestar, para decir "protesto no cumplir ni

ha_cerlas cumplir." Dic_ie_ndo que había mi!es de personas de esta categoría en
M1choacán, Alvarez p1d1ó que ellas, a qmenes se les tildó de "traidores a la
patria," perdieran el derecho de ser ciudadanos mexicanos. Pocos minutos
después de su intervención, la propuesta se presentó por escrito. Fue firmada
por Alvarez, Romero Flores y ocho diputados más y simplemente declaró que
perdería la ciudadanía mexicana cualquier persona "por comprometerse en
cualquier forma ante ministros de algím culto o ante cualquiera otra persona,
a no observar la presente Constitución y las leyes que de ella emanen.34 Una
vez en llam~s, la fogata del anticlericalismo fue difícil de extinguir y se aprobó
esta redacción por la asamblea la noche del 30 de enero durante la sesión
permanente.
El 2 de diciembre, fecha de la primera sesión ordinaria, se nombró a José
Silva Herrera como presidente de un comité de tres diputados para revisar
los reglamentos del Congreso Mexicano que fueron también los del Congreso
Constituyente. Astuto parlamentario, desempefio su cargo muy escrupulosamente y tomó la palabra en varias ocasiones cuando surgiéron puntos de vista
antagónicos respecto a la interpretación del reglamento.
Durante el debate sobre el Artículo 7 respecto a la libertad de imprenta,
Cayetano Andrade habló a favor del dictamen de la Primera Comisión al
respecto, afirmando que la libertad para escribir y publicar era absolutamente
necesar_ia para el establecimiento de un gobierno democrático. Si no hubiera
respeto para la opinión pública, volvería el país a la condición que prevaleció
durante el porfiriato cuando los periódicos eran propagandistas a las iniquidades del régimen y engafiaron al pueblo. Tan largo, y probablemente
aburrido fue su discurso, que muchos diputados empezaron a abandonar el
salón con lo cual Múgica exclamó que estaban saliendo, tal vez para descompletar el quórum. "No, señores," contestó Félix F. Palavicini (Distrito Federal), "lo hacen para no oir la lectura del discurso del sefior."35
Basta lo anterior en cuanto a la contribución de la diputación michoacana
a la redacción de la Constitución de 1917, según el Diario de los Debates. Múgica
contribuyó significativamepte en muchos aspectos a la redacción. En grado
menor Alvarez, Andrade, y Silva Herrera también habían contribuído. El
resto de la di pu tació n de Michoacá n co nsti tu yó una "mayoría callada" de doce,
cuyos puntos de vista respecto a los distintos temas frente al Congreso rara
vez se conocieron, y mejor se pueden d~terminar al analizar la votación. Sin

34

35

31
32
33

306

]bid., p. 1143.
Ibid., 835.

lbid., p. 446.
Ibid., p. 978.
Ibid., p. 996.

307

�embargo, por medio de aseveraciones y cuentas escritas en varios álbumes de
compañeros diputados durante la última quincena de enero de 1917, se puede
determinar algo sobre sus opiniones y cómo muestra de estas aclaraciones:
Para Uriel Avilés "el municipio libre no ha adquirido toda su independencia económica ni su libertad política," 36 lo que él lamentó. Consideró
37
que "el radicalismo de la Constitución ha salvado a la patria," • Pero advirtió
que "si el pueblo me,:icano después de estar en vigor la Constitución de
1916-1917 deja que los malos gobernantes no la apliquen en su espíritu Y.
esencia, merece (sic) desaparese (sic)."38
El Gral. Martín Castrejón elocuentemente comparó la Constitución con el
efecto de la limpieza resultante de una tormenta:
Así como las terribles tempestades, hacen salir de su cauce a los ríos y
arrastran en su impetu incontenible todo lo viejo, lo vetusto y lo
carcomido, dejando en los campos el limo fecundante que llena las
espigas de vigorosas y sanas frutas; las revoluciones formidables que
sacuden los pueblos, que destruyen los régimenes perdidos y dictatoriales dejan el campo fecundo con la sangre de los mártires para levantar
sobre las ruinas de la devastación los gobiernos que encauzarán el
progreso, haciendo florecer nuestras esperanzas. Trabajemos con fe
· nuestras aspiraoones.
· ·
39
para coronar con éx1to

Para el Gral. Gabriel Cervera, "la observancia estricta de la Constitución
será el aseguramiento de nuestras ideales revolucionarios. "42 Rafael Márquez
expresó el misn~o pensamiento al escribir: "El respeto a las leyes que el
Congreso Constituyente ha dado al pueblo mexicano será el triunfo de la
. ' " 43 Con cons1'd er~ ble mgemu
.
'dad, también escribió: "Las leyes
revo1uc1on.
dadas por el Congreso Constituyente serán la salvación de nuestra Patria."44
Dr. Manuel ~!artínez Solórzano expreso la esperanza de que la labor del
Congre~~ Con~t1tuyente redundará "en el bienestar del país, impulsándole
un pun~t1vo (ste)_ progreso y dándolo anseada paz" y que "la más ligera
tend~nc1a a lii dictadura Y. al obsurantismo" estuviera alejada. Entonces,
mamfestando orgullo en M1choacán y en su alma mater, escribió:
Me complace altamente que tales hayan sido honradas miras de los
michoacanos que somos representantes de diversos distritos y de todos
los "nicolaitas" que indeleblemente llevamos grabados en -nuestras
almas, las enseñan.zas de libertad que aprendimos en el histórico plantel
consagrado por Hidalgo, Morelos y Ocampo. 45
Otro optin_1ista, Alberto Peralta, escribió: "El Congreso Constituyente,
como corolano de la revolución constitucionalista realizará los anhelos del
46
pueblo mexicano." El profesor Jesús Romero Flores escribio en el álbum
de su colega, José Alvarez, este elogio así como suplica:
Amigo Don José Alvarez. Habéis sido periodista cuando en el corazón
?e. la p~·ovincia se necesita una voz honrada que protestara contra las
lllJUStiCJas de los opresores: Soldado cuando la Patria reclamó vuestro
brazo; funcionario publico, cuando se necesitó levantar una administración honrada; tribuno al condensar las leyes de las aspiraciones nobles;
y patriota lo habéis sido siempre; os admiro y quiero. Seguid en nuestras
labores y ayú_dame a realizar el sueño mas grande de mi vida, dignificar
la Escuela Mtchoacana, base de la grandeza de nuestra querida raza. •47

Para Salvador Alcaraz fue necesario erradicar el fanatismo religioso, principalmente en el centro del país. Entonces México estaría "apto para ser
verdaderamente libre y próspero." 40
Siendo el ejército un elemento esencialmente consumidor, el Erario Nacional dará un gran paso hacia el progreso, cuando se convierta en elemento
productor el número abrumador de jefes y oficiales que merodean por las
calles y cantinas pregonando hazañas militares que solo han existido en su
cabeza. 41

36

37
38

39
4-0
41

Album de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes de 1917, colecciondo en
Querétaro por José Alvarez, Constituyente Michoacano (en adelante, citado como
Album Alvarez), Secretaría de Educación Pública, México.
Album de Luis Fernández Marúnez, parcialmente publicado en El Naáo11al, 5 de
Febrero de 1937
Albumdcl Congreso Constituyente de 1917, Querétaro,JPR (José P. Ruiz) (en adelante,
citado como Album Ruiz), propiedad del Dr. José P. Ruiz, Morclia, Michoacán.
Album de David Pastrana Jaimes (en adelante, citado como Album Pastrana Jaimes),
propiedad de Emma Villasefior, México.
Album Alvarez. También dijo lo que pensaba respecto a la carga tan pesada del
militarismo:
Album Ruiz.

En el álbum de David Pastrana Jaimes (Puebla) este dedicado educador
expresó su fe en la escuela laica, como sigue: "La mejor manera de llevar a
la practica los principios salvadores que entraña la Constitución de 1917 es
velar por el estricto cumplimiento del artículo 3 de la misma."48En el mismo
álbum escribió el Dr. José P. Ruiz: "Si el Congreso Constituyente de 1917

42
43
44

45
46

47
48

308

Album PastranaJaimes.
Album Ruiz.
Album Pastrana Jaimes.
!bid.

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana j aimes.

309

�realizó una magna oora, es, sin duda, la gloriosa ley obrera que fue la principal
promesa de la Revolución iniciada en 1910."49
En contraste con las susodichas expresiones del idealismo y de sentimientos
elevados, los dos jacobinos, Múgica y Alvarez, advirtieron que el anticlericalismo debiera continuar guiando las consideraciones y actuaciones del pueblo
mexicano. En el álbum de José P. Ruiz, Múgica escribió el 27 de enero:
"Destruír completamente el clero debe ser el pensamiento constante de los
michoacanos y no debemos dar treguas."5º Alvarez orgullosamente recalcó
su éxito al obtener la aprobación de su propuesta que quitó a las "Iglesias" su
carácter de "Poderes Independientes" y que facultó a las legislaturas para
limitar el número de sacerdotes. El creyó que "estas armas servirán para
combatir la dominación clerical y las religiones que en mi concepto son la
más nociva de las plagas de la humanidad. Con esta satisfacción me considero
bien compensado de todos mis esfuerzos, sufrimientos y trabajos en la
'Revolución'." 51 En otro álbum escribió: "Matar el clericalismo para hacer un
pueblo conciente en México, éste es mi ideal. " 52 Respecto a la asamblea en
que participó, Alvarez dijo: "La última esperanza de los revolucionarios
radicales era el Congreso Constituyente," agregando "el cumplimiento de
esas promesas en nuestra Constitución será el en agradecimiento de la
Patria." 53
El acto final de la sesión permanente de enero 29-31 fue el firmar de la
Constitución. Empezó a las 2:05 p. m. del día 31 al acudir al escenario del
Teatro Iturbide las diputaciones de los estados para afirmar el documento ya
terminado. Todos los dieciséis integrantes de la delegación michoacana
firmaron,José P. Ruiz anotando en su propio álbum: "El 31 de enero de 1917
a las 3 horas 45 minutos de la tarde firmé la Constitución de 1917."54 Más
tarde del mismo día, en la sesión solemne de clausura, él y sus compañeros
delegados,junto con don Venustiano Carranza, protestaron guardar y hacer
guardar la Constitución que acababan de redactar.
Así se terminó la sesión memorable de dos meses. Los michoacanos habían
brindado su tiempo así como sus talentos en la redacción de este tan histórico
documento.
En este proceso algunos miembros de la delegación habían hecho una
contribución más fructífera que la de los otros. Pero, a la larga, esto no
importó. Simplemente al producir la Constitución, al haber puesto sus fimas,
ya se aseguraron un lugar sempiterno de honor en la historia de Michoacán
y en la de México.

49

!bid.

50

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana J aimes.
!bid
Album Ruiz.

51

52
53
54

310

LAS EMPRESAS CORTESIANAS DE CONSTRUCCION NAVAl
WILLIAM COLLINS

Purdue University

"EN 1A UNA DE TRES PARTES por do yo he descubierto la mar se hagan dos
carabelas medianas y dos bergantines; las carabelas para descubrir, y los
1
bergantines para seguir la costa." Hernán Cortés escribió estas palabras a
Carlos I de Espaúa en su carta de mayo de 1522. L, expansión del imperio
espaúol al otro lado del Pacífico y el trazado de la costa oeste del continente
americano se realizaron en barcos construídos en las costas del Pacífico.
Cortés continuaba en su .carta, "y para ello he enviado con una persona de
recaudo bien cuarenta españoles, en que van maestros y carpinteros de ribera
y aserradores y herreros y hombres de la mar; y he proveído a la villa por
clavazón y velas y otros aparejos necesarios para los dichos navíos, y se dará
toda la priesa que sea posible para los acabar y echar al agua"2
Varias características hicieron al espaúol particularmente capacitado para
la conquista del Nuevo Mundo; entre ellas una de las más importantes fue su
habilidad para construír barcos de vela. Los espaúoles de la conquista fueron
capaces de producir embarcaciones, desde los artefactos improvisados usados
por Orellana para navegar por el Amazonas y el Orinoco, hasta los barcos
que alcanzaron las costas del sur de Alaska, y desde los botes rudimentarios
construídos por los hombres de De Soto para descender por el Mississippi,
hasta los navíos usados para establecer el control español sobre las Islas
Filipinas. Los pescadores vascos y gallegos, los comerciantes de Valencia y
Cataluña y los ribereños de las provincias del Sur, todos estaban familiarizados con los caminos del mar.
El constructor español de barcos de finales del siglo XVI había aumentado
su destreza riativa con las ideas de los constructores navales venecianos, y con
las innovaciones desarrolladas por los portugueses en los astilleros del Prin-

2

Enrique de Vcdia, ed., "Cartas d~ relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento
y conquista de la Nueva España," en Historiadores pri111itivos de Indias (Madrid, 1946),
Vol. I, p. 94.
!bid.

�cipe Enrique en Sagres. El resultado fue un navío que tenía a la vez las
capacidad de carga de la carraca veneciana y la~ líneas más veloc~s d~ _la
carabela portuguesa, y un barco a menudo aparejado con una com~mac1on
de velas cuadradas y triangulares. Los barcos que cruzaron el Atlántico eran
pequeños -generalmente bastante por debajo de dos&lt;:ientas toneladas- y
no eran especialmente aptos para navegar a pesar de los mtentos de la Corona
española de regular la calidad de los astilleros.
Parece que al principio se prohibió la construcció1~ de barcos en _las
colonias, o al menos fue restringida a pesar de que la pnmera construcoón
naval hecha por el hombre blanco en el Nuevo Mundo tuvo lugar en 1496,
cuando Colón y sus seguidores construyeron en la Española una carabela
llamada Santa Cruz. Después de 1516, una real cédula autorizó la construcción de barcos en la Indias Occidentales, pero no existen pruebas de que los
habitantes hicieran uso de este privilegio muy a menudo, durante la primera
mitad del siglo XVI.
Vasco Nuñez de Balboa, el descubridor español del Océano Pacífico,
dirigió las primeras operaciones de costrucción naval en el continente, y los
navíos usados en la conquista de Perú fueron construídos en Panamá. Más
tarde, Realejo en Nicaragua llegó a ser uno de los astilleros más importantes
de las costas del Pacífico.
Hernán Cortés fue responsable de la introducción en Nueva España de la
construcción naval como una industria activa e importante. Antes de su
expedición tierra adentro contra la capital azteca, Cortés decidió varar ~us
barcos para impedir viajes no autorizados de vuelta a Cuba. Se ha escnto
mucho acerca del método exacto por Cortés para destruír navíos, pero es
importante señalar que el previsor comandante salvó y preservó velas,
cordaje, mástiles, aparejos, clavos, anclas y cualquier otra cosa de valor para
3
futuras aventuras de construcción naval.
Después de entrar en la ciudad de Tenochtitlan en noviembre de 1519,
Cortés se percató de la geografía de la capital azteca. La ciudad estaba rodeada
de agua y conectada con tierra firme por tres calzadas elevadas, que estaban
patrulladas por canoas indígenas. Cortés escribió ~ Carlos I que tan _rronto
como entró en la ciudad, él se apresuró a construir cuatro bergantmes. El
conquistador mandó traer de Veracruz velas, avíos, partes met.,licas_ y_ otros
pertrechos preservados de las naves que habían llevado la exped1c1ón al
Nuevo Mundo. Dió instrucciones a Martín López y a Andrés N(1ñez para
construír los bergantines con madera de roble de un bosque que había a unas
cuatro leguas de la capital.
·

Moctezuma proveyó los trabajadores y carpinteros nativos para ayudar en
el proyecto. Los indios hicieron el u·abajo pesado de talar los arboles, e
igualaron, prepararon y transportaron los troncos al astillero. Los carpinteros
españoles hicieron el preparado final, midiendo, aserrando, ajustando y
atando los maderos. Los cuatro bergantines, bajo la dirección de Martín
López, fueron terminados en cinco meses y botados en el Lago de Texcoco,
donde Moctezuma quedó impresionado por la rapidez y maniobrabilidad de
los barcos. La demostración no pasó desapercibida para el caudillo azteca, el
cual hizo quemar los bergantines, impidiendo su uso a Cortés y a sus compañeros durante su retirada forzosa de la capital en la Noche Triste. Cortes
informó "como era agua de la una parte y de otra, herían a su salvo sin temer
a los que salían a tierra. "4
AJ planear su vuelta a la capital, Cortés tomó medidas para que se construyeran trece bergantines para apoyar la reconquista. Las naves fueron construídas en la ribera del río Zahuapan, más arriba de la ciudad de Tlaxcala, y
fueron desmanteladas y transportadas al lago de Texcoco donde se botaron.
C. Harvey Gardner en su libro Naval Power in the Conquest ofMexicl, describe
esta gesta heróica, y muestra la importancia que tuvieron estos bergantines
españoles en el éxito de los españoles. Los barcos, que medían aproximadamente doce metros de largo·y eran impulsados por una combinación de vela
y remo, transportaban veinticinco hombres y un cañón cada uno. En la
dramática lucha por la ciudad, más de un tercio de las fuerzas españolas,
incluyendo a Cortés, tomó parte en el asalto naval, y a pesar de que los aztecas
realizaron una sangrient.'l defensa de su capital,casa por casa, los bergantines
aseguraron el control ele los canales e hicieron posible el bloqueo completo
de la ciudad.
Después de la consolidación de su victoria. Cortés envió a sus lugartenientes a varias partes de Nueva España para extender la conquista. Cristóbal de
Olíd fundó Zacatula, Colima y Navidad, y muy pronto, con el permiso del jefe
Caltzonzí de Michoacán, usó u·abajadores indígenas para transportar anclas
y otro material pesado a la costa. De la marcha de Gonzalo de Sandoval,
resultó la fundación de Espíritu Santo, en la desembocadura del río Coatzacoakos. Cortés había obtenido de Moctezuma, anteriormente. Un mapa de
tela del área al sur de Veracruz. El río fue explorado por Diego Ordaz, el cual
navegó doce leguas río arriba y estimó que éste era navegable en treinta o
cuarenta leguas. De la expedición pacificadora ele Pedro de Alvarado hacia el

4

5
3

3 12

Berna! !)faz del Casúllo, Historia verdadera. de la conquista. de la. N~va. EsjJaña, edición
de Joaquín Ranúrez Cabaiias (México, 1944), Vol. J. p. 222.

6

Veclia, "Cartas de Relación," p. 44.
C. Harvey Gardiner en su libro Naval Powe1· in the Conques/ o[l\Iexico (Austin, 1956) da
un resumen detallado de esta operación.

Relación de las ceremonias y Tilos y J!Oblacwn y gobierno de los indios de la provincia de
· Midwacán, edición de José Tudela (MAdrid, 1956), págs. 260-262.

313

�sur, resultó el est'lblecimiento del puerto de Tehuantepec, proveyendo, así
pues, un puerto en el Pacífico para la ruta del itsmo.
Zacatula, cerca de la desembocadura del río de las Balsas, fué el lugar del
primer astillero español en el Pacífico. Este astillero fue establecido por Juan
Rodríguez de Villafuerte, quien estuvo al ma_n~o- de la flota du~ante la toma
de Tenotchtitlán. A pesar de los progresos m1c1ales en el astillero, Cortés
sufrió una inesperada contrariedad, cuando tuvo que notificar al Emperador:
"También ocurrió otra cosa... cuando tenía juntas las velas, el cordaje, los
clavos, las anclas, la brea, el sebo, la estopa, el betún, el aceite y todas las demás
cosas necesarias, guardadas en una casa en ese puerto, está se incendió y se
quemó todo... ahora he empezado otra vez, ya ~ue un barco llegó ~~ Castilla
hace cuatro meses trayéndome todo lo necesario para los barcos. Además
de dar información sobre el incendio, esta carta sefiala el mayor problema de
la construcción naval en el Nuevo Mundo -el transporte. Todos los materiales, excepto la madera, teníanque ser importados de España. El material
llegaba a Veracruz y tenía que transport'lrse a los astilleros del Pacífico a
través de varios ríos anchos y pasos de montafia escarpados.
Cortés consu·uyó varios barcos en los astilleros de Zacatula, incluyendo los
tres con los que fue a las Molucas o Islas de la Especería, bajo el mando de
Alvaro de Saavedra. Sin embargo, hacia 1527, los astilleros de Zacatula fueron
abandonados, especialmente por la ausencia de un puerto adecuado en las
cercanías. Un tal Francisco Cortés, pariente del conquistador, había informado previamente de la existencia de un puerto excele?te cerca de Colima, sin
duda el puerto de Navidad, que llegó a ser un cenu·o importante de construcción naval a mediados del siglo XVI, pero el capitán general decidió trasladar
su mayor empresa de construcción al pueblo de Acapulco, debido al excelente
puerto que habia allí y a la buena calidad de madera para barcos que había
en los alrededores. Cortés construvó muchos barcos en Acapulco, pero a un
elevado costo de hombres y dinero~ porque el material tenía que venir desde
Veracruz, cruzando la ciudad de México. No había ninguna carretera adecuada desde la capital a Acapulco. Debi~o a la dificultad del terreno, no se podí~n
usar ni carreteras ni carros. y únicamente se podía transportar el material
acarreándolo a las espaldas a través de escabrosas montañas.
En 1526, Cortés mandó a Pedro Maldonado a construír un astillero en el
puerto de Tehuantepec, y hacia 1527 Maldonado tenía preparados tres
barcos, listos para una misión. En 1528, mientras Cortés estaba en España,
el Emperador proclamó una real cédula estableciendo reglas para el uso del
trabajo de los indios. Esta ley proveía, en parte, que los indios no podían ser

obligados a transportar bienes más de media legua tierra adentro, desde el
puerto. Fué modificada más tarde, est'lbleciendo que los indios que habían
sido porteadores antes de la conquista, podían u·ansport'lr bienes a mayores
distancias, pero sin exceder el viaje de un día desde sus casas. Además, la carga
no debía sobrepasar·veinte y tres kilos y el porteador debía recibir un jornal
diario por su trabajo. Se podría pensar que esta ley, como muchas otras, debía
ser conocida pero no puesta en práctica. Sin embargo la Audiencia de México
decidió que debería ser aplicada particularmente al nuevo Marqués del Valle
de Oaxaca. Cortés esquivó esta ley durante algunos afios, pero la presión de
la Audiencia aumentó. En 1532 Cortés decidió trasladar las principales
operaciones constructoras a Tehuantepec, aunque conservó abiertos los
astilleros de Acapulco. El emperador había &lt;lado a Cortés 23,000 indios de
Oaxaca, y éste pensó que podía hacer funcionar los astilleros de Tehuantepec
más ecónomicamente.8 Cortés se mudó desde su casa en Cuernavaca a otra
en la playa de Santiago, y se hizo cargo personalmente de los astilleros de
Tehuantepec. Existen declaraciones contradictorias acerca de la ubicación
exacta del lugar donde se botaban los barcos, pero las mejores fuentes indican
que las embarcaciones se bot'lban en una gran laguna, y se sacaban a un banco
de arena - estos informes indicarían que el astillero estaba en la Laguna
Superior.
·
Los materiales necesarios para la empresa constructora se traían desde
España a Veracruz, desde Veracruz a Espíritu Santo, remontando el río
Coatzacoalcos en canoa, desde el nacimiento del río con porteadores
indígenas. Cortés construyó rápidamente barcos en Tehuantepec, con fines
descubridores y para el comercio con Perú. Una áspera disputa legal entre
Pedro Maldonado (el representado de Cortés), y Martín López (el constructor
naval) resultó en la puesta en práctica cie la Orden Real que limitaba el uso
de porteadores indios, aplicándose contra los trabajadores personales de
9
Cortés. Los astilleros fueron cerrados por un largo período de tiempo, los
barcos fueron sacados del agua, y se dejaron expuestos a la acción deteriorante del viento y el sol. Más tarde se abrieron los astilleros de nuevo, y en
una carta escrit'l en 1538, Cortés s~ quejaba de la falta de pilotos y especificaba
que tenía nueve barcos en el astillero esperando pilotos calificados. Más
adelante se quejaba al Emperador de que, debido a la falta de carreteras
adecuadas, no había otra manera de obtener el material para el astillero que
por medio de porteadores nativos; y que, dado que los viajes descubridores

r

8
9

7

314

Carlos V al Marqués del Valle, enero, 1529, archivo Gener:il de la Nación, Colección
Hospital dejes(IS, Legajo 123, Expediente 44.
Coleccidn de ilocumentos méditos reúitiuos al descubrimiento, conquista, y organización de Las
antiguas posesicnes españolas de Ultramar, Vol. XII, págs. 277-285. En adelante DIU.

Vedia, "Cartas de Relación," p. 110.

315

�eran en interés del Emperador, no debía aplicarse a él la restricción en el uso
.
JO
. .
de porteadores nauvos.
Estas cartas indicaban que Cortés se estaba disgustando por las cond1c1ones
impuestas a sus actividades. La confiscación de sus barcos por el Virrey
Antonio de Mendo:z.'l, y su fracaso en obten.!r compensación del Rey, causaron
que el Marqués partiera de Nueva España por última vez en 1540.
Las actividades de Cortés establecieron la base para futuras empresas de
construcción naval en Nueva España, e hicieron posible varios viajes descubridores. Además del viaje de Saavedra, barcos construídos por Cortés exploraron la costa del Pacífico desde Per(1 a California. Cortés mandó dos barcos
a Perú en 1535, respondiendo a una llamada de Francisco Pizarra pidiendo
ayuda; y el viaje de Francisco de Ulloa a la Bahía de California y a lo largo de
las costas de la Baja California, fueron realizados en barcos construídos en
los astilleros de Hernán Cortés.
Los astilleros de Tehuantepec estuvieron inactivos desde 1540 hasta 1553,
cuando Martín Cortés, el segundo Marqués del Valle, tomó posesión de los
astilleros de su padre y participó en el importante comercio entre México y
Perú. La construcción de barcos continuó en Acapulco, donde funcionaban
dos o tres astilleros. Hacia la mitad del siglo XVI Acapulco llegó a ser el mayor
puerto y la terminal para el comercio del Galeón de Manila. Después de 1565,
cuando empezó el comercio del Galeón, los astilleros de Acapuko estuvieron
activos reparando y arreglando los galeones. En 1574, con el establecimiento
de una carretera desde la capital de México, por la que podían transitar
animales de carga, Acapulco se convirtió en la terminal del comercio Mexico-Perú.
El pueblo de H uatulco, entre Acapulco y Tehuantepec, llegó a ser un centro
de construcción naval debido a la buena carretera que había desde ese puerto
a México. Huatulco tenía un puerto bien protegido, un fondeadero firme, y
una playa de pendiente suave. Desde 15'10 a 1575, hubo varios astilleros en
la ciudad que fueron usados principalmente para reparar y poner a punto
1
barcos mercantes!
Navidad no llegó a ser un gran centro de construcción naval hasta 1550,
cuando se estableció un real astillero para controlar los barcos del comercio
con el Lejano Oriente. Los barcos usados por la expedición de Legazpi a las
Filipinas, en 1564, se construyeron en los astilleros de Navidad. Fray Andrés
de Urdañeta, el sacerdote navegante de la expedición de Legazpi, ofreció un
12
excelente comentario en un derrotero escrito en 1561 • Protestaba de la

JO
))

12

316

Hernfo Cortés, Escrilos suellos de llemá11 Co11és, (M&lt;!xico, 187i), p:lgs. 191-195.
/bid., 150.
DIV, Vol. 11, p:lgs. 119-100.

ausencia de personal calificado en construcción naval -concretamente en la
escasez de constructores, carpinteros, calafateadores y herreros- e indicaba
el exceso de jóvenes mestizos y mulatos desempleados, que estaban perdiendo
el tiempo en la capital de México. Fray Andrés recomendaba que esos jóvenes
recibieran un aprendizaje a costa del gobierno, en oficios necesarios para la
industria naval, y que fueran enviados a trabajar a los astilleros con un salario
razonable y justo. También comentaba sobre el clima insalubre de algunos
puertos de mar y el elevado precio del vinagre, vino y aceite, que tenían que
traerse desde la ciudad de México.
En la segunda mitad del siglo XVI, la construcción naval estaba en declive
en Nueva España. La abundancia de materias primas en las proximidades de
los astilleros en Nicaragua y, en menor grado, en Panamá, trajo como
consecuencia la construcción de un producto mejor y a un precio más barato
en estos astilleros.
La construcción naval en Nueva España a principios del siglo XVI no era
una ciencia, sino una experiencia heredada. Los métodos y detalles para
construír barcos eran un secreto familiar, protegido contra los extraños.
España guardaba los detalles de las exploraciones en una carta de navegación
en la Casa de la Contratación de Sevilla, y el Rey intentó dar la misma
protección a la construcción naval, mediante reales cédulas, prohibiendo la
venta de barcos a los exu·anjeros. A los constructores de barcos que venían al
Nuevo Mundo no se les permitía traer cartas de nayegación o planos, y tenían
que u·abajar de memoria.
Los astilleros del siglo XVI se organizaron de manera funcional. En el
Viejo Mundo, los carpinteros, calafateadores y serradores eran miembros de
diferentes gremios. No creo que existiera nada tan formal como los gremios
en los primeros años de Nueva España, pero sospecho que el artesano
guardaba los secretos de su oficio fuera del alcance de los ajenos a éste, como
un miembro de los gremios del Viejo Mund&lt;;&gt;. Una ventaja de Nueva España
era la abundancia de mano de obra barata. Se usaba a los indios como
trabajadores en general, porteadores, carpinteros sin calificar y guardias.
Había muchos tipos de madera para construir barcos: roble, pino, árbol de
María, bálsamo, cedro, canelo, guachapelí y cafiafistola. Estas maderas se
usaban para hacer diferentes partes del barco. Los pinos se usaban para
mástiles y vergas, por ser rectos, largos y flexibles; los robles y el guachapelí,
que eran fuertes y crecían de forma curvada naturalmente, eran apropiados
para postes de proa y popa, costillas, y junturas; el cañafistola, que tenía que
usarse inmediantemente después de talado porque aunque era fácil de moldear, perdía la forma si se dejaba al aire libre, era especialmente bueno para
quillas y cubiertas; el canelo, que era abundante en Nueva España y Guatemala, era apropiado para las vergas principales y las bagaras, porque tomaba

317

�cualquier forma; y el bálsamo y el árbol de María, que eran flexibles y
moldeables, se podían usar para vergas y mástiles pequeños. A medida que
transcurría el siglo XVI, se adaptaron otros productos del Nuevo Mundo para
la construcción naval. Los aparejos y el cordaje se hacían de henequén o
cáñamo, las maromas se hacían de estopa de coco, un producto hecho en el
Nuevo Mundo, y la vela del barco se hacía de algodón producido en México. is
Generalmente había tres etapas principales en la construcción de un barco
en un astillero típico: la construcción del armazón, la atadura del en~blado,
las cubiertas, y la superestructura, más el calafateado y la preparación del
casco para sumergirlo, y la botadura, seguida del aparejo del barco. El_ m~estro
armador, el constructor, o el maestro carpintero, llevaban a los md1os al
bosque para seleccionar la madera apropiada, y para dirigir el talado y el
preparado inicial de los troncos. Los carpinteros medían la madera, y los
serradores completaban el preparado final de la madera. Se clavaban estacas
en el suelo para formar un lecho que sostuviera la quilla, y cuando ésta se
terminaba, el carpintero jefe establecía las principales proporciones del
barco. En general, éste tenía en mente un barco construído c?n an~erioridad,
y un juego de proporciones sobre las c~ales basar otras dm~ens1one~. Lo~
armadores espafioles tenían una proporción general de 1 :2:3: siendo el uno
(el puntal) la profundidad del casco en su maxima anchura, "dos" (la manga),
la máxima anchura del barco, y "tres" (la eslora) la longitud ele proa a popa.
Estas proporciones no eran imprescindibles, }( cada constructo ele barcos
14
usaba sus propias modificaciones de las medidas.
Una vez que las cóstillas del armazón se colocaban en :su sitio, se unían a
la quilla mediante maderos pesados, las costillas se ataban unas a otras con
refuerzos y estacas, los baos maestros se colocaban, y el casco estaba listo para
el trabajo de los carpinteros en general y calafateadores. Los carpi~teros
daban forma y fijaban los tablones del casco, y los calafateadores encaJaban
la estopa en las suturas de los tablones del casco y las cubrían con pez. Las
tablazones exteriores se ataban de manera segura mediante cufias de madera
y cinturones de hierro, y la parte baja del barco se cubría con l_ma mezcla de
sebo y pez para impedir que se adhirieran a éste escaramuJOS y bromas.
Mientras tanto, los carpinteros embellecían el barco y construían las superestructuras y los camarotes necesarios.
El padre Ricardo Cappa presentó una excelente descripción de la botadura
de un barco en el Nuevo Mundo. El proceso era muy parecido a las botaduras

IS
14

318

Ricardo Cappa, Estudios crfticos acerca de la dominación ·española en A111érica, (Madrid,
1894), Vol. X, J)ágs. 99-100.
.
Cesareo F~rnánaez Duro, La a-rnuula espa11ola desde la. unió11 de CaJt1/la. y Aragón,
(Madrid, 1895-1903), Vol. IX, págs. 256-263.

actuales, exceptuando el champafia, pero incluyendo la fiesta. El barco se
ponía en la cuna con la mayor parte del peso hacia la popa del aparato; este
peso proporcionaba el impulso hacia adelante para la bot:adura. Fuertes
puntales de roble mantenían el bar~o erguido, se habían engrasado los
resbaladeros de la cuna, y se había cavado un canal dirigido a la laguna. Sólo
dos cuñas colocadas en la base del codaste contenían el enorme peso del barco.
Cuando se daba una señal, se sacaban las cufias, se daba un golpe seco y el
barco rugía al deslizarse por el resbaladero al agua.
El Padre Cappa describía así el tiempo necesario: "En el espacio de un
avemaría, corre· con precipitada carrera al rfo." 15 El barco era acabado ya en
el agua. Los mástiles, los palos transversales, el aparejo, las velas, el armamento, y otros accesorios se colocaban en el barco en aquel momento, y
cualquier carpintería necesaria en el interior se terminaba mientras se
preparaba la nave para el primer viaje. Una vez acabado el navío, éste era
examinado por el maestro constructor, y si era posible, por el futuro patrón
del barco.
La rápida expansión del imperio español, las importantes líneas de comunicación entre España y Perú, el rico comercio entre Manila y México, y la
supremacía de la armada espafiola en el Pacífico durante el siglo XVI fueron
en parte, debidas a los pioneros de la construcción naval de Nueva España
colonial.

BIBLIOGRAFÍA

Aguilar, francisco de. Relación breve de la conquista de la Nueva Espa,ia. Edición
de Federico Gómez Orozco. México, 1954
Borah, Woodrow. Early Colonial Trade and Navigation Between Mexico and Peru.
Berkeley and ÚJs Angeles, 1954.
Burgoa, Francisco de. Descripción Geográfica por fray Francsico de Bu.rgoa.
México, 1934.
CapjJa, Ricardo. Estudios crític(ls acerca de la dominació-n esj,a1iola en Amhica.
Madrid, 1894.
Colección de dow.mentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista, y organización de las antiguas posesiones esjJa1iolas de América y Oceanfa. 42 vols. Mad1id,
1864-1884.
Colección de docmnent.os relativos al descub1imiento, conquista, y organización de
las antiguas posesiones espa1iolas de Ultramar. 25 vols. Madrid, 1885-1932.
Cort.és, Hern4n. EscriúJs Su'eúos de 1-lemán Cort.és. México, 1871.

15

Cappa, Estudios crilicos, Vol. X, 116-117.

319

�Cuevas, Mariano. Cartas y otros documentos de Henián Co11.és novísima1nent.e
descubiertos en el archivo General de Indias de la ciudad de Sevilla. Sevilla, 1915.
Dfaz del Castillo, Bernal. Historia ve1·dadera de la conquista de la Nueva Espaiía.
Edici6n de Joaquín Ramírez Cabañas. 3 vols. México, 1944.
Fernández Duro, Cesa reo. La armada espaiíola desde la uni6n de Castilla y Arag6n.
9 vols. Madrid, 1895-1903.
Fonseca, Quirino da. A caravela Po1tuguesa. Coimbra, 1984.
Gardiner, C. Haruey. Ma1tín L6pez, Conquistador Citizen of Mexico. Lexington,
Kentucky, 1958.
. Naval Power in the Conquest of Me&gt;,,"Íco. Austin, 1956 .
."Tempest in Tehunatepec, 1529: Local Events in Imperial Perspective," Hispanic
American.Historical Review, XXXV (1955).
Herrera, Antonio de. Historia general de los heclws de los castellanos en las islas y
tierra firme del mar oceáno. 4 vols. Madrid, 1730.
Ixtlilx6chit1, Femando de Alva. Obras hist61icas de Don Fema1ulo de Alva Ixtlilx6chitl. 2 vols. Edici6n de Alfredo Chavero. México 1891-1892.
Oviedo y Valdés, Gonzalo Femández de. Histmia general y natural de las Indias,
islas y tie1Ta firme del mar oceá1w. 4 vols. Mad1id, 1853.
Portillo y Díez de Sollano, Alvaro del. Descubrimientos y exploraciones en las costas
de Califomia. Madrid, 1947.
Relaci6n de las ce1·emonias y 1itos f1oblaci6n y gobienw de los Indios de la provincia
de Michoacán. Edici6n de José Tudela. Mad1id, 1956.
Sahagún, Bemanli1w de. Histo1ia general de las cosas de Nueva Esj1a1ía. México,

Sección Cuarta
CIENCIAS

SOCIALES

1938.

Sandoval, Fernando S. ed. "El Astillero de Carb6n en Tehuante¡,ec," Boletín del
Archivo General de la Naci6n, Vol. XXI, Número 1 (enero, febrero, marzo, 1950).
México, 1950.
Vedia, Enrique de. ed. "Cartas de Relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento y conquista de Nueva Espa1ía," en Histo1iadores p,imitivos de bulias, I,
Biblioteca de Autores Esf1a-1ioles, T. 22, Madrid, 1946.

320
H umanitas-21

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144724">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144726">
              <text>1990</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144727">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144728">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144729">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144730">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144748">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144725">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1990, No 23, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144731">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144732">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144733">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144734">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144735">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144736">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144737">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144738">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144739">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144740">
                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144741">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144742">
                <text>01/01/1990</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144743">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144744">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144745">
                <text>2017324</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144746">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144747">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144749">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144750">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144751">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14212">
        <name>Catarino Erasmo Garza Rodríguez</name>
      </tag>
      <tag tagId="14213">
        <name>Evangelización Nuevo Santander</name>
      </tag>
      <tag tagId="14210">
        <name>Gobierno central</name>
      </tag>
      <tag tagId="14211">
        <name>Periodismo liberal</name>
      </tag>
      <tag tagId="14209">
        <name>Poder regional</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5399" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3963">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5399/HUMANITAS._1997._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>c80aaf0a6944a396244fda3c13f97c24</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146808">
                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�353

SABINAS HIDALGO, NUEVO LEÓN
Comentarios sobre su origen
Israel Cavazos Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León

Al ser fundada Monterrey, en 1596, la expansión colonizadora
hada todos los rumbos, fue lenta. Por el poniente, surgieron las haciendas
de San Pedro de los Nogales, inmediata a la ciudad; la de Santa Catalina,
de Lucas García; la de la Pesquería Grande (actual villa de García), de los
Femández de Castro y la de la Rinconada, de Alonso Diez de Camuño. El
lfmite lo constituía la cuesta de los Muertos y el contacto con Saltillo fue
muy frecuente. Hacia el oriente, el Nuevo Reino de León llegaba hasta la
costa. Durante la primera mitad del siglo xvn, se hicieron jornadas a fin de
establecer contacto con el puerto de Tampico. Hubo el frustrado propósito
de establecer una población intermedia. En las cercanías de Monterrey, fue
posible fundar dos villas: la de Cerralvo (1629) al noreste, y la de San Juan
Bautista de Cadereyta (1637) al oriente.
Por el sur, durante largos años impidió penetración alguna el
temible cacique Huajuco. Fue mas fácil emprender la entrada por
Matehuala; apareciendo las misiones de San José de Río Blanco (General
Zaragoza) en 1626; y la de Santa María de los Angeles del Río Blanco
(Aramberri) en 1648. Hasta la muerte de Huajuco en este último año, fue
dable entrar de norte a sur.
Hacia el norte de Monterrey, la colonización fue mas lenta. Los
temibles indios cuanaales, cuyo nombre llevó por mucho tiempo el río de
Salinas, se encargaron de impedirlo. Hay constancias, sin embargo, de
entradas tempranas muy al norte. Una "en tiempos del justicia mayor
Diego Rodríguez", -dice el cronista Alonso de León- (en 1612 o 1613,
indudablemente). Seis hombres llegaron hasta la Boca de los Leones.
Cuatro fueron muertos entre éstos, Mateo Tenorio, deudo cercano del

�354
355

gobernador Diego de Montemayor; dos lograron escapar y dieron aviso.
En 1614 fue organizada una compañía de sesenta hombres para ir al
castigo de los indios, pero su campaña fue infructuosa.1

_.¡gnaremos sólo una: la que perteneció al capitán José de Ayala La

-.,ed le fue concedida el 31 de agosto de 1664, por el Ayuntamien~ de
~ . gobernando el Nuevo Reino por muerte de don Martfn de
T,n)a. La concesión _consistió en un área de doce sitios de ganado mayor,
'delde_la cuesta de Picachos, por la orilla de la sierra del Potrero del Oro".
81111 tierras se ~ ~ poniente de la sierra y habrían de formar parte,
~ tarde, del latifundio de don Antonio López de Villegas, dueño de la
11:ienda del Alamo o de Mamulique.3 La merced al capitán Ayala
amiprendió otros doce sitios de ganado mayor:

Es importante observar que ya para entonces el río de Sabinas era
conocido con ese nombre; o por lo menos para 1649 que fue cuando el
cronista describió este episodio.2

---..

Un descubrimiento minero importante, el de San Nicolás Tolentino
(Hidalgo) en 1626, propició el avance al norte. Uno de sus propietarios,
Bemabé de las Casas, fue adquiriendo enormes posesiones de tierras. En
éstas, andando el tiempo, fueron surgiendo las haciendas de Nuestra
Señora de Guía (o Egufa) de Viudas (Abasolo); la del Chipinque (villa del
Carmen); San Nicolás Tolentino (llamada después Hacienda de Enmedio, 0
el Pueblito) (Hidalgo, N. L.); la de San Francisco de Cañas (villa de Mina);
la de la Magdalena, (Salinas Victoria). Estas haciendas formaron el exten.,
valle de las Salinas separado de Monterrey para crear una alcaldía mayor
en 1646.
Muchos afios mas tarde, un grupo de tlaxcaltecas de San Esteban
del Saltillo, obtuvo licencia del gobernador de Nuevo Reino de León para
asentarse en pueblo. Al fundarlo en 1686, le dieron el nombre de San
Miguel de Aguayo, titulo nobiliario del gobernador. Fueron los
tlaxcaltecas, fundadores de este lugar (que es ahora Bustamante) los que
hicieron posible el avance colonizador hacia esa zona. Ellos mismos, al
realizar hallazgos notables de yacimientos mineros, contribuyeron al
origen del real de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama) entre los años
de 1688 y 1690.

]o5' de Ayala en Sabinas
El inmenso espacio entre Salinas y Boca de Leones, había sido
ocupado por enormes mercedes de tierra a diversos pobladores. En la
época del auge de la trashumancia ganadera, los dueños de pastorías del
interior de la Nueva España, requirieron de grandes extensiones de tierra.
para pastar sus rebaños. En la imposibilidad de referimos aquí a las
posesiones mas cercanas a lo que habría de ser Santiago de las Sabinas.

desde el río de las Sabinas, camino de los indios alazapas, que cae
a la parte del norte, hasta unos ojos de agua que están en unos
llanos enfrente de unas lo~ que están dellos dos leguas,
poco mas o menos, cuyos OJOS de agua he pedido con cuatro
caballerías de tierra de labor...•

En ~tas tierras tuvo José de Ayala un agostadero que todavía en
1'89 repetid~ veces le era solicitado por ganaderos que entraban con sus
lldos; particularmente en tiempos de sequfa.5
Los documentos de la época registran el hecho de que Ayala usó este
lflllld~- Por lo tanto-~ nuestro juicier el capitán José de Ayala debe de
m: COIISl~erado como pnmer poblador, porque si bien es cierto que no
~ • SI tuv~ allí pastores y gañanes. Un hijo suyo, Nicolás de Ayala,
~ estas ti~rras al licenciado Francisco de la Calancha y Valenzuela, a
fll!II nos refenmos más adelante. 6 Pero don Nicolás no quedó sin bienes
111 esta zona. Por ese mismo tiempo (15 de noviembre de 1689) el
flbemador Pedro Fernández de la Vento.za le hizo merced de treinta sitios
aganado mayor, cinco de menor y cuatro caballerías de tierra también en
~rfo de Salinas, "a lindes de las de su padre" .7
'

•Clli lodos los documentos del siglo XVD aparece esta palabra ll!rminada en¡ y no en e

1

•ahora ae usa.
Alonso de LEON, Historia de Nuevo Ltón..., ed. 1980, p. 67-70 (capitulo xm. De las mam:s
que hubo en este reino, de españoles, y sus castigos).

1

lfbúl., p.68.

'Adiwo Municipal de Monll!nPV
r ..•.:t
'liif.fol.14.
---; (ae citart: AMM),.._.
.., vol 19, exp. 6, fol.25.
:-. AMM, Protocolos, vol. 6, fol. 164, no. 113. 20 de marzo de 1699.
lflrm.l. AMM, Civil, vol 18, exp. 15, fol. 18.

�356

357

Sabinas en los libros

que quienes las recibieron, (el licenciado Calancha y el general Maya)

En la historiografía local, hay divergencia en cuanto al año preciso
del origen de Sabinas. Examinemos, aunque no en forma exhaustiva, estas
fuentes. el primero en hacer referencia es el doctor José Eleuterio González.
En sus Lecciones orales... escribe...

edificar

D. Juan Pérez Merino, nombrado también por el Rey con término
de cinco años. Tomó este Gobernador posesión el 10 de junio de
1693... En tiempo de Pérez Merino en 1693 se fundó Sabinas.8
El mismo autor en otro de sus libros expresa: "En 1693 el general
don Ignacio de Maya pobló y fundó el mineral de Santiago de las Sabinas,
cerca de Boca de Leones" .9
Hermenegildo Dávila, en su Catecismo geográfico, político e histórico
de Nuevo León, publicado en 1881, asienta

,...1

Mineral de Santiago de las Sabinas, fundado en 1693 por el general
D. Ignacio de Maya...10
David Alberto Cossío, en el tomo Il de su Historia de Nuevo León,
basado en el doctor González expresa: "don Juan Pérez Merino tomó
posesión el 10 de junio de 1693" y luego añade:
correspondió a este gobernante el autorizar la fundación del
mineral de Santiago de las Sabinas y ... esta fundación tuvo una
importancia igual a la de San Pedro de Boca de Leones hecha tres
años antes; se realizó en el mismo citado año siendo comisionado
para hacerla don Ignacio de Maya...11
Observamos aquí que el gobernador Pérez Merino autorizó una
fundación que nunca hubo, puesto que sólo fueron otorgadas mercedes y
s Lecciones orales de

mucamente tomaron posesión de lo que ya era suyo y empezaron a
y a instalar sus ingenios de fundición. Considerando, por lo
mismo, que no tuvo el general Maya para qué ser comisionado, si no hubo
ceremonia alguna. Porque, por otra parte, no cita el historiador Cossío
algún documento en el que el gobernador autorice; ni otro alguno por el

cual comisione.
Por lo que hace el libro de Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes
Históricos, al referirse al gobernador Pérez Merino, sin citar el año, dice:
Durante su administración fue fundado y poblado el mineral de
Santiago de las Salinas, cerca de Boca de Leones, por el general
Ignacio de Maya.12
Añade Roel una referencia que no traen los demás: "veinte familias
de Candela, Coahuila, fueron las fundadoras". Es posible que Roel haya
conocido la información sobre el general Maya, a que aludiremos más
adelante y en la que se afirma que el misionero de Candela le envió
veinte peones indios; pero éstos no fueron familias "fundadoras" sino
trabajadores alquilados.13 San Bernardino de la Candela acababa de ser
fundada, en 1690, y si hubiera enviado veinte familias quedaría la misión
punto menos que despoblada.
En su Relación histórica sobre las cabeceras municipales de Nuevo León,
publicada en 1942, Timoteo L. Hemández da también como año el de 1693
y a Ignacio Maya como fundador. 14 Pero en la segunda edición, de 1970,15
sintetiza una información levantada en 1712 por Pedro de Echeverz (de la
que me ocuparé en breve con mas amplitud), los testigos declaran haber
sucedido o "hace veinte o veintiún años", lo que nos da: 1692; y expresan
que fue Maya el fundador. El mismo historiador Hernández en su Breve
historia de Nuevo León, editada en 1968, al parecer indudablemente por
error, sitúa en 1695 el origen de Santiago de las Sabinas; y "junto al mismo agrega- San José de Sabinas... ''16

Historia de Nuevo León, Ed. de la Inclia, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1881,

p. 76.
9

Apuntes para la historia eclesiástica... Ed. de La India, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1882, p. 50.
Tip. del Comercio, A. Lagrange y Hno., Monterrey, 1881, Libro segundo, Catecismo político,

12 l!dici6n 1948,

p. 42.

10

13 Véase el apartado IV

p . 64 (en el catecismo histórico, dice: además de estas misiones había haciendas como la del
mineral de Santiago de Sabinas, fundada en 1693 (p. 130).
u J. Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925, t. Il, p . 243.

Hp.52.

de este trabajo, declaración de Tomás Pérez.

p. 100
"Bdit. Trillas, México, 1968, p. 67

15 11,{d,

�358

359

En la Monografía de Sabinas, de Miguel Guadiana !barra, impresa en
1944, se lee:
Sabinas Hidalgo fue fundado en el año de 1693 por el General
Ignacio de Amaya (sic) siendo Gobernador del Nuevo Reino de
León don Juan Pérez Merino, y aunque no existe fecha exacta de
fundación (día y mes) puede asegurarse que fue del mes de julio
a diciembre del año antes citado, pues dicho gobernante empezó
a fungir con este puesto en julio de 1693.
Coincide el autor de la monografía de Sabinas con el historiador
Santiago Roel, al añadir que "acompañado de veinte_familias de ?mdela,
Coahuila, hizo la fundación. Cita para ello "el expediente 10, lega)O 12, de
1712", del Archivo Municipal de Monterrey. Es indudable que Guadiana
!barra obtuvo de don Timoteo L. Hemández esta referencia y
probablemente copia de ese documento. He~d~z lo menciona tamb~ ·
como ya lo hemos visto- y, por otra parte, el onginal, en la boleta antigua
de su título, tiene una nota suya a lápiz: "T. L. H. 5-7-44" año de la ed~n
del libro de Guadiana. Ya para entonces asistía yo diariamente al Archivo,
donde nunca ví al maestro Guadiana; entretanto que fue allí y en ese año
donde y cuando conocí al profesor He~dez. Al _consultar este
expediente, se confunde don Miguel Guadtana al decll" que declaró
Jerónimo de Salas Quintana que conoció a Ignacio de Amaya y que ~
consta fue el fundador porque le acompañó en este acto y que lo despacho
a Candela a traer veinte fanúlias para que le ayudasen a levantar las casas
(p. 36).

Salas Quintana no figuró como testigo, puesto que sólo fue .el
redactor de la solicitud para levantar la información. En ésta nada ~-dke
acerca de que el general despachó a alguien a ?'11dela a ~aer _ f ~ Y
únicamente se asienta que el religioso de esa nus1ón le envió veinte indios
como peones y no como vecinos.

las tierras de ~binas a Calancha, a Maya y a Echeverz; y agrega, entre
otros, a Antoruo López de Villegas que, en opinión nuestra, sólo fueron
colindantes. Expresa también Garza Guajardo que Bias de la Garza Falcón
•tenfa [alli1 pequeñas propiedades", 18 cuando, en realidad eran enormes. En
1705 le fueron mercedados cincuenta sitios, que llegaron hasta mas al norte
del río Salado; alegando don Bias tener ocho años de vecindad en Sabinas·
ésto es, desde ~697; y _seis de alcalde mayor. 19 Lo mismo pudiera dec~
de José Eugenio y de Clemente de la Garza Falcón, quienes tuvieron por
estos rumbos extensas propiedades.20 Fueron personajes importantes. El
general Bias fue dos veces gobernador de Coahuila, 1723-1730 y 1733-1735
y Clemente su hermano, en 1736-1740.21

~ cu~~ al inicio de Sabinas, Garza Guajardo establece dos tipos
de poblaoón onginal: la de Calancha en lo que fue San Francisco Javier (La

;"1~Yª

Lmaldeña) la de
(des~ués de Echeverz) al norte del río. Expresa que
fueron estos dos últimos qruenes la llamaron Santiago porque era el Santo
suyo, entretanto que el del Lic. Calancha era San Francisco Javier; hacienda
esta _última que "estaba retirada del real". Concluye Garza Guajardo
considerando a Maya como "fundador oficial"; a Calancha como "primer
poblador" y a Echeverz como "ejecutor del proceso de fundación", al morir
Maya.22
Lamento no coincidir con estas apreciaciones. La de San Francisco
del Lic. ~~ era_ hacie~da de labor y era distinta a la de minas, que no
eslaba retirada smo mmediata.23 En cuanto a las devociones distintas la
hacienda de minas del Lic. Calancha, era la de Santiago y la de May~ y
J!cheverz era la de San José; devoción que había de prevalecer en la
población al asentarse allí el caserío primitivo. Por lo que hace a haber tres
tipos de fundador no deja de parecemos confuso:
Aunque anterior en su aparición, he dejado al final la obra clásica

sobre el tema: Sabinas Hidalgo. Leyenda, tradidón, historia, por Francisco J.
Montemayor, editada en 1949. Con sentido crítico analiza este autor

Veamos ahora al historiador Cel;so Garza Guajardo, ~uien dedica;
la fundación todo el capítulo _I (páginas 5 a la 15) de su libro El Real ue
Santiago de Sabinas ..., editado en 1974.17 Basado en los documentos q
reproduce Francisco J. Montemayor, establece como primeros dueños de
11

.

.

Edición de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia y del Ayuntamiento de Sabmas,

Alfonso Reyes, Monterrey, 1974.

edi1Drll

•lbúl, p. 7.
: Mtr~d, AMM, civil, vol. 3, 4, p. 23, f. 16. Un testimonio en Ibíd. vol. 32, 4 p. 1, f. 192
Mtrced de 60 sitios de ganado mayor, 10 de menor y 8 caballerias de tierra abajo de los Palos
~ YPuerto de San Antonio, AMM, Ovil, vol. 31, exp. 7. También véase nota en 1933.
: Vito Alessio Robles, Coahuila y Texas en la época colonial, edit. Cultura, México, 1938, p. 473.
Gma Guajardo, op. cit., p . 23.
1
V&amp;ae el apartado VID, "Muerte del Lic. Calancha', párrafo cuarto.

�360

361

algunos documentos fundamentales, (cuya procedencia no señala) para
llegar a la conclusión de que fue el Lic. Calancha el fundador y de que fue
en 1692.24 Aunque entra, en contradicción, en las mismas páginas cuando,
no queriendo desconocer la autoridad de los historiadores que le
precedieron, acepta que fue en 1693. Por deducción bellamente romántica
como todo lo suyo, pero desprovista de fundamento histórico,
Montemayor establece el 25 de julio (fiesta del apóstol Santiago) como
fecha precisa del origen de Sabinas.

procedió a construir ~l molino de metales, y que entretanto, ordenó al
declarante que con qumce hombres abriera camino al cerro de las nuna·s.26
. . En parecidos términos se produjo don Felipe Gómez, indio
pnnc1pal del pueblo de San Miguel de Aguayo [Bustamante]. - d · d
el
al
ó"
, ana 1en o
que gener entr atraído por la noticia del descubrimiento de las ·
de Boca de Leones";. y que se hospedó en casa del declarante, quien
~ls
e
ofreció llevar1e a Sabmas, que "era mejor paraje". Declaró además, que trajo
el g~eral algunos esclavos, abundante ganado y mulas cargadas de
bastimento, para el sustento de la numerosa gente que metió· y
ed"ó b ·
'
que
proc 1. a ªJ~ ~e.tales y a fundir. 27 Otro declarante, Pedro de Lara,
mulato libre, c?mcidió con lo que dijeron los otros, de que "fue el primero
~ue ~ pobló sm_ que en él hubiese persona alguna". Dijo ser sirviente del
licenciado Franc~o de la Calancha y que "entró su amo en compañía del
general a poblar dicho real, y fue primer poblador dicho general".28

Hasta aquí lo asentado por las principales fuentes historiográficas,
en ninguna de las cuales, lamentablemente, se cita la procedencia
bibliográfica ni documental.
Examinemos ahora las fuentes documentales.

Ignacio de Maya ¡fundador?

No disfrutó mucho de su obra el general Maya, porque murió al
parecer, en 1693.
'

Ya dije que Timoteo L. Hernández, cita la información levantada
en 1712, sin precisar dónde la vio. Yo le recuerdo con profundo afecto. Le
conocí en el Archivo Municipal de Monterrey y fue uno de los pocos
investigadores que abrevaron directamente en los archivos.

El general Pedro de Echeverz
La misma información fue adicionada con preguntas "sobre

He encontrado, por fortuna, este documento que tiene por título:
"Información levantada a solicitud del general Pedro de Echeverz, por medio de
Jerónimo de Salas Quintana, ante el capitán Pedro de los Santos Coy" .25 Uno de
los testigos, el capitán Tomás Pérez, declara que "habrá tiempo de veinte o
veintiún años" [1692] entró el general Ignacio de Maya al Real de
Sabinas y que "fue el primero que pobló sin que en él hubiese persona
alguna; que era tierra eriaza y muy montuosa". Expresa el testigo que para
edificar, el misionero de Candela le envió veinte peones indios; que Maya
había entrado con cuatro carretas cargadas de fuelles, alcribises Y otras
herramientas para poner haciendas de beneficio de sacar plata. Dijo que,
además, metió maíz, harina. bestias de~carga y de silla y vacas, y "mucha
cría de caballada". Que trajo también a un maestro de carpintería que

~~ hecho a la hacienda" por el general Pedro Femún de Echeverz,
mterviniendo los mismos testigos. Tomás Pérez dijo que Echeverz yerno
del ~~eral Maya, "lo ha fomentado [al real] metiendo muchísima g~nte de
~ o , casad~s, y mucho número de esclavos y esclavas, a costa de
creados gast~s . Declaró también que "cuando la guerra grande" de los
cuaraamas salió con gente pagada por él hasta apaciguarlos; y que le
mataron Y ~evaron mucha caballada que tenía en su estancia de El Salitre;
pero que, ~ente, se vio precisado a cambiar su estancia al paraje de
Santa Ana. 1?i!º' ~demás, que el general "tiene hacienda de labor de pan
~~ costosISima para el avío de sus cuadrillas de gente de minas y
a&amp;músmo se mantienen muchos vecinos, carboneros, arrieros, etx:.29 En

1

/bíd.,f.3.
lbíd., f. 6.
1
/bíd., f. 4 vto.
ª /bíd.,
11

2tp. 29.
:zs Ms. AMM, Civil, vol 39, exp. 10, 10 fojas.

�362

cuanto a la hacienda de beneficio de sacar plata dijo el testigo que el
general &amp;heverz:
T ene dos molinos corrientes y ordinarios fundiendo metales y
~ vaso de afinar, separado, y que no paran en todo el año por
ser único dueño de una mina que siempre la tiene poblada con
bastante gente.
Otro testigo, don Felipe Gómez, declaró q~e &amp;heverz, desde la
muerte de su suegro, "ha mantenido la población con ~ucho_ mas
aumento". Que, en cuanto a las bestias, considera que habrá mil trescientas
yeguas de vientre y "gran cría de mulada", además de~ ganad~ ~yor y
menor; agregando que son tantas las familías que ha me~do de srrv1en~_Y
esclavos, así para el pueblo de minas como para las haciendas de be~efic10
de metales, carboneros, pastores, vaqueros y sirvientes de labor, amer~s y
demás ministerios, que pasan de número de trescientas personas en dicha
poblazón, a mucha costa de su caudal...30

.,
t

t

~-

~o

c.,

1

¡
1

1'j!::
. co

Otro testigo Esteban González, indio_ principal, nos da ~tra
· llllpo
·
rtante al decir que "ti.ene en dicha poblazón un creo.do
ref erencia
pueblo de casas de vivienda, a su costa".
Los testigos aportan otro dato valioso al agregar que el general Echeverz
era dueño de la mesa de Catujanes, en la cual tenía gran cantidad de ganado, no
bstante que era constantemente asaltada por los indios. Nombrado gobernador de
provincia de Coahuila, ejerció Echeverz este importante cargo desde el ~ de
enero hasta agosto de 1714.31 El 21 de ese mes, el alcalde mayor de S~b~
itán Antonio Santiago de Medina, recibió aviso de que el general babia sido
:erto en Coahuila (Monclova) "de una estocada_ que le dio uno de los s~I~
de su compañía" _32 El alcalde procedió, por lo ID1smo, a hacer el reconoc1m1ent~
de sus bienes. El inventario que se levantó registra: "~a casa con sa!a Yapo;~:~~•
una 'cocina de jacal; el molino con su rueda de lanterrulla ~ el annazon de _fu ~
Se enlistan asimismo las herramientas y ollas; las bestias de carga y tiro _Y
lienzo de Nuestra Sefiora de Guadalupe. No faltan ~n~e estas co_~ :::
grillos"; piezas indispensables en las haciendas para apns1onar y castig
sirvientes rebeldes.

fa

JO

363

Un dato que desorienta es el de que los bienes del general Pedro
Bcheverz fueron entregados al general Pedro de Echeverz (¿su hijo?).

El littnciado Francisco de la Calancha, fundador
En los primeros años de la década de 1680, llegó a Monterrey un
destacado personaje: el licenciado don Francisco de la Calancha y
Valenzuela. Al parecer entró a la Nueva España en compañía del
gobernador don Domingo de Vidagaray y Saraza, en 1681. Ostentaba el
bndado Calancha el título de "comisario del Santo Oficio de la
Inquisición y el de vicario y juez eclesiástico del reino [de León] y villa del
Seltillo". Este último cargo le constituía en representante del obispo de
Gaadalajara, a cuya diócesis pertenecía entonces el Nuevo Reino de León.

A la muerte del gobernador Vidagaray, en ese mismo año, el
i.'enciado Calancha le sustituyó temporalmente quedando a cargo del
gobierno del reino. Alternando el ministerio del sacerdocio con actividades
de minero y criador de ganados, el gobernador Pedro Fernández de la
Ventosa le hizo merced de ti.erras en el río de Sabinas.3-&gt; Estas posesiones
is amplió notablemente al comprar al capitán Nicolás de Ayala,
veinticuatro sitios de ganado mayor, que habían sido mercedados al
capit4n José de Ayala, padre de éste, en 1664.34 Le fue hecha también una
eimmienda de indios alazapas.35 El licenciado Calancha fundó en Sabinas
mendas de sacar plata, cuya producción llegó a ser muy considerable y
iedituó importantes ingresos a las cajas reales.
Por real cédula de 15 de agosto de 1707, el rey ordenó recaudar

blo lo que se poseyera "sin título, con vicio o defecto de nulidad 11, a fin de
qDe restituído al rey, éste perdonara al poseedor a cambio de cierta

cantidad proporcionada, aplicada para gastos de guerra. Este trámite llevó

~nombre de "composición". Para cumplir en la Nueva España esta orden,
Íle designado el licenciado Francisco de Valenzuela Venegas como juez
privativo para ventas y composiciones, y éste designó para el Nuevo Reino
del.eón a Manuel de Campuzano Cos y Ceballos.

Ilnd., f. 6 vto.

31 Vito Alessio Robles,
cit., P· 416-4l7,
32 Ms Diligencias formadas por el justicia

op.

•
bre reconocimiento
mayor del Real de las Sa~mas so AMM Cvil, vol.
de b~es de don Pedro Fermín de Echeverz, que murió intempestivamente,
' I
41, exp. 4, 3 fojas.

'Aflradts de rancherías y tierras... AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 70.

•w.1a nota 6.
'lromienda.

AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 40.

m gobernador

Pérez Merino le hace

lalmienda de los indios ipimpales (poatono), vacantes por muerte de Juan Ramirez,

lbdtrrey, 20 de marzo de 1695.

�365

364
El licenciado Calancha presentó sus mercedes, ofreciendo
"componerse" con cien pesos por todas. Reconocidas sus posesiones, le
fueron anuladas las mercedes de 1692 y 1698 que le habían otorgado los
gobernadores Femández de la Ventoza y Pérez Merino. El Juzgado
Privativo, haciendo honor a su nombre, cometió graves abusos privando de
sus tierras a numerosos pobladores. Se alegó para ello, que sólo el
gobernador Martín de Zavala había tenido facultad real para repartir
tierras e indios. Al licenciado Calancha sólo se le dejaron, ratificándole su
propiedad, catorce sitios de ganado mayor, tres de menor y orho
caballerías de tierra desde el cerro de Picachos y Piedras Coloradas,
corriendo hacia el cerro de la Melera, y de allí, por la falda de la sierra
hasta el ojo de agua, y de aquí por la orilla del río, hasta la casa de Bias de
la Garza Falcón.

e

r,.
I

t.1

1

En el largo papeleo burocrático, el licenciado Calancha alegó
servicios, de los cuales presentó constancias del gobernador Pérez Merino,
certificadas por el escribano Diego de Miranda Llanos, de 20 de diciembre
de 1693 y 15 de febrero de 1694 (que lamentablemente no aparecen
agregadas al expediente de composición). Lo ~po~tante para ~u.estro
propósito, es que el Juzgado Privativo, en resolución ~ada en ~ex1~0 el
9 de abril de 1710 certificó, "por ser público y notono", que el licenciado
Calancha gastó su caudal y lo mejor de su vida... y fue el primer_ poblador dt
las Sabinas y a su invitación entró en esta parte el general Ignacio de Maya
y luego los demás.

El documento lo trae en su obra el maestro Francisco J.
Montemayor, en las páginas 22 a la 29, pero para la gen:ralidad ~e los
lectores resulta de difícil comprensión así por el lenguaJe de la epoca
cuanto por la pesada presentación tipográfica en el libro.

nueva sementera de caña. La casa, con toda sus trojes, despensas, oficinas y
cuartos- Mil reses, veinticinco manadas de veinticinco yeguas cada una;

sesenta bueyes mansos y

quince yuntas aperadas; diez caballos mansos,
quince mulas; mil doscientas cabras y una carreta.
La donación incluye (como si se tratara de muebles u objetos): la
gente de servicio de dicha hacienda, así los de servicio de dicha hacienda,
como todos los de salario.

Esta cuantiosa cesión tuvo una finalidad muy noble. Los jesuítas

tenían un colegio en Monterrey, al parecer en vía de prueba, y el licenciado
Calancha en un generoso y filantrópico gesto de desprendimiento, donaba
estos bienes para que dicha Compañía y sus superiores funden en la
áudad de Monterrey... un colegio o casa para que tengan la espiritual
doctrina y enseñanza... y también para que la juventud de este reino tenga
la enseñanza en doctrina y buenas letras... y que en ella se mantengan los
sujetos que le permitieren los réditos de dichas haciendas... que haya de
haber un maestro que enseñe las letras humanas o gramática... y si es
posible... haya también maestro de leer y escribir y que éste sea jesuíta o
secular... y si lo permiten las rentas... haya un maestro que enseñe filosofía

oartes.36
La cesión estuvo condicionada a que, de no realizarse, pasara a la
Compañía de Jesús en Andalucía, para fundar la casa o colegio "en la villa
de Palma, mi patria". Al año siguiente, el 18 de diciembre de 1715, hizo el
licenciado Calancha otra donación importante; ahora a los padres
apostólicos del Colegio de Guadalupe, de Zacatecas. A estos religiosos
&amp;anciscanos les donó un solar con una casa en San Pedro de Boca de
Leones, "para fundar un hospicio para descanso de los padres que pasabari
a misionar a Texas" .37

La donación a los jesuítas
El licenciado Calancha y Valenz~ela, andando los años, tomó una
determinación trascendental: d9nar sus bienes a· la Compañía de Jesús de
la Nueva España. La escritura correspondiente, fue otorgada en Monterrey
ante el escribano Francisco de Mier Noriega el primero de febrero de 1714.
En el documento se enlistan los bienes cedidos: catorce sitios de ganado
mayor, tres de menor mas ocho caballerías de tierra en el nacimiento del
ojo de agua de las Sabinas. Un trapiche o molino con tres calderas, con la

» Donación a la Compañía de Jesús... AMM, Protocolos, vol. 10, fol. 96, no. 50 (1914). Un
testimonio de esta escritura en: Protocolos, vol. 14, fol. 311, no. 116 (1746).
• Donación a los franciscanos, en: Protocolos del escribano Manuel de la Torre, Archivo
General de Notarlas del Distrito Federal. (1715).

..

�366

La muerte del licenciado Calancha

Refiriéndose al general Pedro de F.cheverz y al licenciado
Calancha, el historiador Celso Garza Guajardo asienta que "los dos
pobladores principales se ausentaban del real". En lo que atañe a Echeverz,
la referencia es correcta, ya hemos dicho que fue nombrado gobernador de
la provincia de Coahuila; que tomó posesión de su cargo en enero de 1714
y que no volvió más a Sabinas porque murió en agosto de ese año, de una
estocada que le dio uno de sus soldados.
Pero el padre Calancha no se ausentó. Donó sus bienes a la
Compañía de Jesús pero, si observamos con atención la escritura, se
advierte que cedió todas las tierras, pero de los demás bienes solamente los
de su hacienda de labor (la de San Francisco Javier). Claramente se ve que
nada se incluyó de sus bienes de minería. En la escritura se lee y por
cuanto me queda algún ganado mayor y alguna caballada con algunas
cabras para el avío de mi hacienda de minas, pido ... que por el tiempo de
cuatro años no me impidan el que dicho ganado paste en dichas tierras, por
estar inmediata a dicha hacienda de minas.
Es decir, que él continuó residiendo en el real y que éste prosiguió
en actividad. Desde Sabinas, el padre Calancha hacía frecuentes viajes a
Monterrey o a Saltillo; bien a algún negocio, bien en su calidad de
comisario del Santo Oficio. (En 1714 ya no ostentaba, al parecer, el título de
vicario y juez eclesiástico).
Hallándose en Monterrey, en la casa de don Pedro de la Barreda y
Ebra, alcalde ordinario de primer voto, donde solía hospedarse, le
sobrevino la enfermedad que le causó la muerte, ocurrida el 29 de
noviembre de 1722. Enterado el teniente de gobernador, general Luis
García de Pruneda, "ahora que serán las nueve de la mañana", dio orden
para que se practicaran las diligencias correspondientes por haber muerto
ab intestato.38 La primera fue "para q\le se de fe de si está dufunto".
Declararon: José Lorenzo de Hoyos y Solar, de 24 años, "que vive y asiste
en la casa en que murió el liéenciado"; Ignacio Guerra, de 46 y Domingo
Diligencias que por haber fallecido intestado el licenciado Fran~o de la ~ Y
Valenzuela, cuyos testimonios de inventarios se h.alla.n en este expediente, AMM, Civil, vol.
50, exp. 4 (1723) 54 fojas.

367

Monzón, de 25. Dijo el primero que "llegó de la calle cuando estaba
agonizando y oyó decir que estaban haciendo un poder a don Alonso
García Cuello; el cual no vido ni aún escrebir, ni si lo firmase 11 • El segundo,
declaró que ignoraba si había hecho testamento y que no sabía si firmó el
poder; y el tercero, "que estaba otorgando el poder y al preguntarle a quién
deja[ba] por heredero ya no pudo responder11 • El gobernador, quien llegó
con el escribano Diego Calderón expresó que habiendo entrado en un
aposento bajo, "hallé y vide al susodicho en una cama donde se dice que
estuvo enfermo, cadáver yerto, sin espíritu vital, sin ningún género de
mortaja, con una candela encendida junto al cuerpo..."
Dada fe de que era cadáver, el gobernador ordenó al alcalde de
segundo voto, procediera a iniciar el inventario de los bienes. Pero las dos
veces que, el primero de diciembre, fue a la casa de Barreda, éste le impidió
la entrada, alegando corresponder a él realizarlo. Insepulto aún el
licenciado Calancha y en presencia del cura de la ciudad y de numerosos
caballeros, sucedió en la casa mortuoria una escena violenta, que dio lugar
a la apertura de otro expediente, distinto al de los inventarios.39
La versión del gobernador asegura que Barreda, al ser requerido a
fin de que autorizara la entrada a su casa para iniciar los inventarios de lo
que allí tuviera el licenciado, "con desmedido orgullo y osadía11 golpeó
sobre una mesa. Que García de Pruneda le dijo que atendiera que hablaba
con el gobernador, pero que don Pedro exclamó: ¡Voto a Cristo, que yo soy
el alcalde! y dándole un empellón, desnudó su espada, amenazando hasta
con impedir la elección que habría de hacerse el primero de enero.

El gobernador no procedió a la aprehensión del alcalde pero,
levantando información de todo, la remitió a México. La llegada de estos
papeles a la capital del virreinato, coincidió con la llegada a Monterrey del
nuevo gobernador, don Juan de Aniaga y Brambila. El virrey, marqués de
Casafuerte, con parecer del fiscal, le dio orden para que, apenas tomara
posesión, aprehendiese al alcalde. Así lo hizo Aniaga, dándole su casa por
cárcel y, levantada nueva información, Barreda (quien a su vez había
enviado a México su queja) dió su versión del incidente. Dijo que fue el
teniente de gobernador quien, habiendo entrado en ausencia suya a su
casa, el día de la muerte del licenciado Calancha, exigió a su esposa las

31

"Instancia entre el teniente de gobernador Luis Garda de Pruneda contra el alcalde ordinario
don Pedro de la Barreda... AMM, Civil, vol. 50, exp. 3, (1723), 36 fojas.

�368
369

llaves de los baúles de éste. Dijo, además, que cuando el declarante llegó,
fue García de Pruneda quien le amagó asiéndole de la corbata y que, a no
intervenir los presentes, le hubiese ahorcado.

bestias mulares de tiro y cuatro de carga, además de las mulas, caballos y
yeguas.

Algunos de los testigos, que habían declarado también en la
información enviada por García de Pruneda, dijeron haberlo hecho
atemorizados y señalaron, además, otras graves arbitrariedades de éste. Un
letrado notable falló a favor del alcalde, quien continuó en su cargo. Este
ruidoso altercado, que dio a los pacíficos vecinos mucho qué comentar,
llevó varios meses. Enmedio del escándalo, el licenciado Calancha fue
sepultado, en la iglesia de San Francisco Javier, de los jesuítas.

Revisados los libros de cuentas aparecen lo que se debe y lo que
deben los mayordomos, fletero, carboneros y mozos de servicio, todo lo
cual indica que la hacienda estaba activa. Entre las deudas, figuran: a doña
Beatriz de la Garza, "dueña de recua"; a Antonio, "el cantor, tlaxcalteca"; a
diversos mercaderes; ·a Jerónima "la cocinera de las minas"; al cura, por
entierros; al mayordomo Miguel Pardo; a dieciséis indios "que están
trabajando en la carbonera"; etc.

La hacienda de sacar plata
No hay constancia de haber hecho el inventario de las
pertenencias del licenciado Calancha en Monterrey. Sí las hay, en cambio,
de las del real de las Sabinas. El mismo gobernador García de Pruneda dio
comisión a Juan de Sierra Bustamante, alcalde mayor de Boca de Leones
para realizarlo. Cumpliendo con lo ordenado, al día siguiente se trasladó a
Sabinas. El alcalde mayor del real, capitán Félix de la Serna, le entregó las
llaves de todo. 40 Guiado por Andrés de Luna y Calancha, sobrino del
licenciado y administrador de la hacienda de minas, se procedió a
inventariar los bienes. De éstos se desprende que Calancha residía allí. Lo
primero que se consigna es una casa de su vivienda, nueva, con sala, un
cuarto contiguo a ella y otro cuarto para adentro. Asimismo otro cuarto
con su cocina y corral, dos cuartos altos buenos [y] otro cuarto en que
encierran el maíz...
Se enlistaron también "una cama de vaqueta" y algunos
ornamentos religiosos, así como diversos efectos como: paños de
rebozo,cazos, sebo, etc. al parecer de tienda, y alguna plata labrada. Del
molino de fundición fueron anotados "dos hornos, un vaso de sacar plata,
dos galeras; otra en que se encierra la ~ga; dos ruedas de lanternilla", etc.
Se hallaron entre los bienes ciento cincuenta quintales de greta, dos cargas
de plomo y cinco de metaf, "todo de fundición", además de veinte
revolturas "de plomo rico". Se describe la carbonera y se enlistan cuarenta

'° Véase la nota 38.

Sabinas era sólo hacienda de beneficio. La única mina que figura
como propiedad del padre Calancha, la de Nuestra Señora de San Juan,
estaba en Boca de Leones y la administraba el minero Vital Rodríguez. El
inventario registra la boca de la mina "con su puerta y llave de loba"; las
herramientas, dos cuartos, un jacal y algunas cargas de fundición. El
expediente ofrece mayor información descriptiva, como la de que 11toda la
hacienda [estaba] rodeada de paredes". El avalúo, sin embargo, da clara
idea de que no tenía ya el esplendor de otros tiempos, puesto que apenas sí
se apreció todo en 3,576 pesos; entretanto que las deudas ascendieron a
3,975. No se habla del valor de las ti.erras de la hacienda de minas, por estar
incluídas en la donación a los jesuítas.

Don Pedro, hermano del licenciado, probablemente ya no vivía ;
Andrés de Luna y Calancha, su sobrino, al parecer se volvió a España.
Había probado su parentesco con una interesantísima información
testimonial de nobleza o de limpieza de sangre, levantada en Palma de
Mallorca y que figura íntegra en el expediente (folios38 al 45, vuelto);
aparece también alguna correspondencia del padre Calancha con sus
parientes en España.

Fimdaci6n del real
En las mercedes de tierra, visitas de gobernadores y demás
documentos de la transición del siglo XVIl al XVIII, el lugar aparece, al
principio, como las Sabinas o como hacienda de las Sabinas.
Frecuentemente figura como real, designación aplicada en forma genérica a
todo asiento minero. Algunas veces figura como valle, categoría política

�371
370

parte". El 23 de marzo de 1731, el gobernador conde de Penalva dictó auto
que indicaba la existencia de un alcalde mayor. En las primeras décadas
del XVIII se llama Real de Santiago de las Sabinas, a la hacienda del
licenciado Francisco de la Calancha y San José de las Sabinas a la del
general Pedro de Echeverz; o real de las Sabinas a todas juntas.

decJarando al lugar como Real de Minas.
Para que como tal puedan fabricar casas y todo lo demás que les
11!1 favorable... arreglándose a las cláusulas siguientes y observando lo

nusmo que los demás vecinos de los reales de minas de la Nueva España.

En el apartado "Testimonio de inapreciable valor histórico", el
maestro Francisco J. Montemayor reproduce en su libro (páginas 15 a la 21)
un interesantísimo documento titulado: Testimonio de la fundación y límites
del mineral de Santiago de las Sabinas, hecho por el señor conde de Peniúva,
gobernador del Nuevo Reino de León, el año de 1731; sin indicar su
procedencia.

(J

El texto, incluye un escrito de los vecinos dirigido en 1730 al
mismo gobernador, de cuyo contenido se desprende que "en las tres
haciendas de beneficio de sacar plata" se fueron agregando algunos
vecinos y fabricaron algunas casas, con el consentimiento de don Pedro de
Echeverz; quedando como dueños y pudiendo vender. Se expresa, además,
que ya se había formado una vecindad de sesenta milla. Que desde tiempo
atrás el lugar se había constituído en alcaldía mayor; y que habían
fabricado un templo, como ayuda de parroquia, con obligación de que
hubiese un teniente de cura. Añaden los firmantes que cuando al general
Echeverz le fueron medidas sus tierras, al "componerse" con Su Majestad,
fue separado un pedazo que comprende en su centro esta población, desde
el paraje llamado el Saltillo hasta el puerto que entra para el cañón a Boca
de Leones ....quedando por realengo para que se poblase.

Los sucesores de don Pedro de Echeverz se eximirán de introducir

sus cuadrillas en el real y los miembros de éstas podrán vivir como
vecinos.

2 Los vecinos no harán sus casas fuera del perímetro cedido y sólo
usarán la acequia para su gasto o para hacer adobes o fabricar casas.
3

Si los herederos del general Echeverz cambiaran de lugar la acequia

y el río no tuviese agua, los vecinos podrán usar la acequia donde
estuviese.
4
Los donantes recuperarán su derecho a las tierras, si el real
desapareciere.
Para el infractor de esta reglas, el gobernador acordó una pena de
cincuenta pesos y, además, destierro del reino.
Fue así como quedó fundado el Real de Minas de Santiago de las
Sabinas.

Los herederos de Echeverz, representados por don Juan Ruiz del
Valle, cedieron esta porción de terreno, para erigir el real; pero al decir de
los solicitantes, les impedían fabricar sin su licencia y les exigían pagar dos
reales anuales. Consultado el caso al licenciado Juan José de Ledesma,
abogado de la Real Audiencia residente en San Luis Potosí, el 21 de
septiembre de 1730 emitió su parecer. Dijo el asesor letrado:

Del examen de las fuentes bibliográficas y documentales sobre
Sabinas Hidalgo, se desprenden las siguientes observaciones:

Los vecinos tienen privilegios por ley~ reales y que no pueden estar
sujetos a un particular... may&lt;;&gt;rmente estar ya la población en gobierno
político y constituída justicia eclesiástica y secular.

Que en la historiografía de Nuevo León se establece la duda sobre
si el origen de Sabinas fue en 1692 o 1693.

Turnado el parecer a los herederos de Echeverz, dijo don Juan Ruiz
del Valle que no se hubiera requerido acudir a opinión de letrado; que Y~
ellos habían cedido las tierras y "me allano de nuevo en nombre de nu

Que el primer dueño de tierras en Sabinas fue el capitán José de
Ayala, por merced del Ayuntamiento de Monterrey, de 1664, ratificada por
el gobernador don León de Alza en 1675.

Que la información levantada en 1712 para probar que el general
Ignacio de Maya fue "el primero, sin que hubiese persona alguna" pudiera
ser parcial, por haber sido levantada ante el alcalde de Boca de Leones

�372

373

sobre quien el general Pedro de &amp;heverz, que la promovió, tenía poderoso
influjo.
Que, en cambio, a nuestro juicio, tienen mayor valor las
certificaciones dadas en 1710 por el Juzgado Privativo de México, basadas
en las del gobernador Pérez Merino, de 1693, (más cercanas al origen)
sobre que el licenciado Calancha fue el primero y que a invitación suya
entró el general Maya.
Que la donación del licenciado Calancha hecha a los jesuitas en
1714 comprendió todas sus tierras, las de labor y las de minas, pero que él
continuó residiendo en estas últimas y trabajándolas hasta su muerte; y
que los herederos del general &amp;heverz donaron las tierras en las cuales fue
asentada la población y en las que el gobernador conde de Penalva fundó
el Real de Minas el 23 de marzo de 1731.
Estas consideraciones pueden ser resumidas en dos: que las
haciendas fueron asentamientos, el primero de los cuales se debió al
licenciado Calancha en 1692, y que el Real de Minas fue formalmente
fundado por el gobernador conde de Penalva, el 23 de marzo de 1731.

EL MOVIMIENTO EMANCil'AOOR. LOS IDEALES DE LA
ILUSI'RAOÓN Y MÓVILES REALES
Dr. Ernesto de la Torre Villar
Universidad Nacional Autónoma de
México

La Ilustración, ese gran proceso ideológico que conmovió y
removió al mundo occidental, presentó aspectos políticos-sociales que
influyeron en el movimiento emancipador de los países
hispanoamericanos. Si bien la Ilustración provocó notables
transformaciones en el ambiente puro de la cultura: en la filosofía,
lileratura, artes y educación, también lo tuvo en el ambiente de la política,
pues fue la fuerza que produjo la Revolución Francesa, la caída de la
monarquía y que mezclada con hondos problemas socio-económicos
transformó la sociedad europea y americana.

Si como asienta Adorno provocó la liberación de la razón, el uso de
la libertad de pensar y actuar de acuerdo con la pura razón, también
demolió los sistemas absolutistas, las añejas formas e instituciones políticas
que restaban libertad a los hombres, que desconocían los derechos
naturales que todo hombre, por el sólo hecho de serlo posee desde que
nace. Ese gran fenómeno político que fue la Revolución Francesa, recogió y
enarboló como postulados fundamentales el cambio de formas de gobierno
consideradas como opresoras y erigió un decálogo de mandamientos que
devolvían a los hombres su dignidad, sus derechos y sobre todo la
consideración que el Estado, creado por la sociedad para su mejor
organización y cumplimiento de sus altas finalidades, debía asegurar la
libertad y felicidad de todos y que el pueblo debía participar activamente
en la organización y cumplimiento de la misión estatal.
La libertad total del hombre para vivir en sociedad, para darse la
forma de gobierno idónea, para lograr amplia y segura convivencia,

�374

gobierno en el que podía y debía participar y que además le aseguraba sus
libertades de pensar, de trabajar, de gozar de sus bienes, de cultivarse, fue
tal vez el impulso mayor que las ideas ilustradas dieron al mundo. La
libertad total del hombre y de todos los hombres, viejo ideal que la
humanidad ha sostenido en todos los tiempos, renovó la mente de los
hombres y junto con la libertad, la afirmación torunda de que los hombres
todos son iguales en toda sociedad, en todo pueblo, en el universo entero.
Esta igualdad que vuelve hermano a todos los seres fue enarbolado por los
caudillos ideológicos de la ilustración, impregnándolo con un matiz
político que le dio mayor fuerza.

..
-•'

(~

IJ

\

1

'

t·i!~
:

'IJ

\

Si bien esos ideales movieron a pueblos enteros a sostenerlos,
luchar por ellos y proclamarlos como princi~io~ fundamentales de .su
existencia, también actuaron en ese gran movmuento de transformación
que la ilustración provocó, otros más que tien~n un matiz más jur~dicopolítico que filosófico social. Estos son la adopción de formas de gobierno,
no inéditas ni desconocidas, pues algunas existieron desde los albores de la
organización política de las sociedades occide~tal~s, pero olvidadas, c~das
en desuso, por haberse corrompido, extinguido su fuerza y fines
escenciales, por intereses contrarios e incuria de los mismos hombres. ?&gt;n
transformaciones, una puramente formales, otras de fondo y sentido,
fueron propuestas nuevas instituciones, nuevos organismos, p~ro .e~ los
cuales estuvo siempre presente el principio de que era necesario vivir en
un pleno estado de derecho, en el que la ley, ?ensa~a, establecida Y
aceptada por la sociedad entera, fuera la norma. El rmpeno de la ley, de las
normas fundamentales se impuso en la mente de todos los ho~bres. Podia
aceptarse la forma monárquica de gobierno, pero sometida a una
Constitución no al arbitrio absoluto de un solo hombre o de un solo grupo.
Si el vuelco en las formas de gobierno fue hacia la república, también ésta
debería descansar en una norma fundamental que la definira, rigiera Y
justificara. La participación del pueblo en la elaboración y adopción de s~
ley esencial, de su constitución, fue un postulado rousoniano que adoptó
casi todo el mundo occidental. Jefferson Rea Spell, en su no superado
estudio, ya clásico en nuestra literatura histórica, h~ demostrado como. la
influencia de las ideas del ginebrino en~hispanoamenca, fue absoluta Ybien
próceres de seguir las ideas de R~usseau: comba~an ese signo de
modernidad, de clara influencia de la ilustración que vibraba en la ~~te
de nuestros ideólogos. Un consenso total del puebl? en la ley q~e lo rigiera
fue el ideal de nuestros insurgentes, de nuestros primeros estadistas.

375

Otro .gran principio de la ilustración consistió en sostener y
defen~er_ la idea de que el gobierno del pueblo actúa para el pleno
~p~ento de sus funciones, a través de diversos órganos. La teorías de
la divtSión de poderes que tiende a ser un obstáculo a la concentración del
mando en unas solas manos, y una garantía de que el pueblo interviene en
la toma de decisiones, mas aún de que el propio estado debe ser el
guardián de todos los_ derechos humanos, fue igualmente una idea
ilustrada.
Estas ideas fundamentales jurídico-políticas penetraron en forma
abierta en las sociedades hispanoametjcanas, las permearon y dieron lugar
a nuevas formas estatales alejadas de la tradicional forma monárquica. Los
modelos que los modernos estados, americanos y europeos ofrecieron a
nuestros países en formación, sirvieron para seguir lineamientos, bien
formales, bien esenciales para su futura organización. Sin embargo, no cabe
duda que desde los prodomos primeros de nuestra independencia, las
ideas ilustradas que aspiraban al goce de la libertad, al establecimiento de
un estado de derecho, a la necesidad de definir y precisar sus funciones, ya
fueron bien definidas.
En las Juntas de 1808, la idea de construir el Estado mediante el
vo~ de l~s pueblos ya ~ patentizó, como también lo hizo el principio que
hacia radicar la soberania de la nación en el pueblo. En el año de 1810, el
señor Hidalgo pensó en la creación de un gobierno con órganos bien
establecidos: un congreso, un ejecutivo y un poder judicial. El proceso
organizativo del Estado Mexicano que va desde la Junta Nacional
Gubernativa hasta la Labor de los Constituyentes que nominados en
Chilpancingo y reunidos en prodigiosas sesiones, concluyeron en
Apatzingán el año de 1814, el Decreto Constitucional para la libertad de la
América Mexicana que constituiría nuestra primera constitución, estuvo
impregnada de las ideas que la ilustración nos había aportado.

Pero si aceptamos que esa prodigiosa corriente de ideas influyó en
nuestro desarrollo político, también debemos aceptar que otra corriente,
impetuosa y permanente de ideas, de móviles surgidos de nuestra propia
realidad fue la que actuó con mayor violencia y efectividad en el desarrollo
de nuestro movimiento emancipador.
Los próceres de nuestros movimientos de emancipación desde los
precursores, que encontramos en los diversos siglos de nuestro desarrollo

�376
histórico, hasta los que tomaron el pendón y la dirección de la lucha, tanto
algunos hombres ilustres como Eguiara y Eguren; Francisco Javier Gamboa
como Talamantes y el licenciado Verdad, como Miguel Hidalgo, Ignacio
López Rayón, José María Morelos fueron hombres influídos por la
Ilustración, pero también influídos por las ideas universales que habían
sostenido Francisco de Vitoria, Melchor Cano, el P. Las Casas y
Montesinos; Vasco de Quiroga y fray Alonso de la Veracruz. Inspirados en
las ideas y el pensamiento de Aristóteles y Santo tomás, defendieron la
libertad y grandeza del hombre, los vínculos fraternales que unían a toda
comunidad. Apoyaron la necesidad de que existieran principios de
derecho positivo que reconocieran los del derecho natural y abogaron por
la creación de regímenes políticos hechos por el hombre y para el hombre.
Nuestros pensadores, filósofos, teólogos, juristas, manejaron desde muy
temprano las normas esenciales que tendían a asegurar la libertad del
hombre, su dignidad, la posibilidad de regirse social y políticamente por
principios jurídicos. Larga fue la evolución de estas ideas en las sociedades
coloniales hispanoamericanas, pero también fue efectiva, y al cabo de los
siglos al hallar en las ideas ilustradas esos principios formulados de otra
manera, las aceptaron e hicieron suyas.
Por otra parte, nuestros próceres fueron seres hincados en la
realidad socio-económica de nuestros países. Sabían de la carencia de la
libertad en amplios grupos, de la injusticia que sufría la gran masa del
pueblo, del alejamiento en que vivían respecto a su participación en los
negocios del pueblo.
Conocían su miseria y su sujeción, el mal trato que recibían, su
indigencia cultural, las pesadas cargas económicas que sufrían. Curas de
pueblos alejados, metidos en las serranías y en las tierras mas flacas,
abogados que trataban a diario a multitud de menesterosos ahitos de
jl.1$ticia y amparo, funcionarios honestos, que siempre han existido al lado y
pisoteados por los corruptos, todos estos hombres que portaban en su
sensibilidad y en su diario vivir, sentimientos libertarios y fraternales, al
recibir el incentivo agudo y poderoso que las ideas ilustradas les
brindaban, sintieron la necesidad de prbtestar y rebelarse por el angustioso
sistema en que vivían y reclamar airadamente, el respeto a los derechos
que como hombres tenían y la necesidad de derechos que como hombres
tenían y la necesidad de constituir un sistema de gobierno que les
asegurara, como escribirían los diputados de Apatzingán, la felicidad que
consiste en gozar de la libertad, de su seguridad y propiedades. Es en el

377

proceso emancipador en el que se fusionan y conjugan las ideas ilustradas
y los principios esenciales que la sociedad mexicana reclamaba para ser
libre y feliz.
Vemos ahora con mas detenimiento algunos de estos móviles
socio-económicos que dan razón y sustento a nuestra lucha insurgente.
La sociedad mexicana estaba unificada en tomo de la conveniencia
de lograr la autonomía política, de darse un gobierno· propio con
representantes surgidos de los grupos rectores. Independencia política
primero y luego creación de un gobierno propio, pero dentro de un
ambiente de respreto, de tolerancia, de igualdad sin contrastes económicos
tan marcados. Ese trasfondo que envolvía a toda la sociedad no podía
tolerar la existencia de ciertos males sociales, económicos y culturales que
afectaban a la mayor parte de la población. Entre esos males tenemos en
primer lugar el de una falta total de libertad, como era el caso de los
esclavos negros y el de una libertad restringida como ocurría con los
peones acasillados, los mineros, los trabajadores del campo sujetos pÓr
deudas que la ley o la costumbre autorizaba. Había que acabar con las
diferencias sociales como las castas, privadas de su libertad de
contratación, de posibilidades en el trabajo y de la posibilidad de ascender
a estratos sociales más altos. La abolición de la esclavitud, la desaparición
del régimen de castas que tendía a provocar divisiones discriminatorias
e~~ un sen~do ~acial y la desaparición de un régimen que disminuía por
VICiada aplicación de la ley, la libertad individual de moverse, de
expresarse, de contratarse y tener acceso a situaciones mejores, eran en
suma los males que se trataba de eliminar con un cambio de régimen a
través de la guerra que se estimó necesaria para cambiar el estado de cosas.
La libertad, suprema aspiración que anida en todo hombre fue uno de los
móviles mas poderosos que motivó a todas las clases que participaron en la
guerra insurgente.
Entre las causas económicas hay que mencionar las siguientes:
Desaparición del sistema tributario que gravaba a la sociedad,
principalmente a las clases mas desheredadas. En segundo término la
distribución inequitativa de la propiedad; la existencia de latifundios, de
grandes haciendas, formadas mediante el despojo de las tierras y aguas de
las comunidades indígenas. Este móvil que Alamán advierte
inteligentemente fue el que provocó la adhesión de grandes masas del
pueblo, representó una de las mas fuertes razones del descontento popular.

�378

Si Alamán lo advirtió, fue porque Hidalgo en verdad lanzó
promesas de una repartición agraria benéfica. Los hermanos González,
Emeterio y Epigmenio inodados desde el principio en la lucha habian
propuesto el reparto de las haciendas entre los auténticos labradores. El
plan que se halló entre sus pertenencias, aparte de armas muy
rudimentarias proponía justa e inmediata repartición de tierras. Este móvil
agrario que emparienta y continúa dos revoluciones, la de 1810 y la de 1910
fue sin género de dudas, uno de los más fuertes argumentos de atracción.
Ligado a él estaba el de la libertad de contratación para trabajar sin
apremio de ninguna naturaleza. Ese trabajo podía ser el de jornalero, pero
también el de modesto artesano de aquel que supiera efectuar alguna labor
artesanal, un oficio mecánico. Sabemos muy bien que Hidalgo instaló en
sus sucesivos curatos, centros de aprendizaje artesanal: alfarería,
carpintería, cultivo del gusano de seda, de las moreras, de las vides. De ahí
saldrían varias generaciones que dominando su arte u oficio, pudieron
trabajar libremente ganándose la vida. Este sistema contrariaba el régimen
gremial que regía, a veces pésimamente, en Nueva España. El gremio
significaba una mengua de libertad y una posibilidad discriminatoria; por
otra parte contrariaba la libertad económica por la que tanto bregaba el
liberalismo. Abriendo el trabajo a todos se afianzaba la libertad de
empresa, la de libre contratación. Morelos después de Hidalgo vería ese
mal que solapaba el trabajo gremial y por ello prohibió persistiera.
Otro móvil social muy importante era el derecho a participar en las
decisiones de gobierno, tener acceso a la representación democrática, a
participar de las funciones de gobierno. El principio de igualdad ante la ley
había hecho mella en el ánimo de los insurgentes. Requeríase tan solo de
cierta preparación más no debía existir impedimento legal para ocupar un
puesto representativo. La promesa de Hidalgo, de convocar a un congreso
de ,representantes del pueblo, obedece a esta idea, así como los esfuerz.os
de Morelos para convocar a un congreso en Oúlpancingo. Otros ideales
políticos como la existencia de un convenio social entre los ciudadanos Y
también de derechos como el de libre expresión del pensamiento, derecho
de propiedad, garantías para ser juzgai:lo por ~bunal ~ompetenh: y por
pena expresa en la ley eran aspiraciones justas de la sociedad mexicana Y
estaban intimamente unidas a sus reclamaciones sociales.
Estos ideales que latían en los grupos dirigentes, fueron los que
arrastraron a la rebelión, con el lema de la independencia política en

379

prmier término, pues se pensó que su falta era la que originaba todos los
Jlll)es que sufría la sociedad. Los insurgentes se apoyaron en los grupos
11ep1uperados, pues éstos expresaban mejor que nadie los males que
safrlan. Se llegó a autorizar la violencia, pues se pensó era un desahogo
JlllW'8} ante muchos años de sometimiento. La rebelión que se inició
proclamando la independencia y condenando el mal gobierno pronto se
tranSformó en enorme movimiento social que en ocasiones desbordó a sus
dirigentes. Esto ha llevado a sostener que el movimiento insurgente surgió
sin plan político ni social ninguno. Las declaraciones de Hidalgo y sus
aeguidores nos confirman la idea de que anhelaban un país libre, con un
gobierno representativo, los poderes debidamente separados y en el que
kJdo el mundo siendo igual a los demás ante la ley, gozara de
determinados derechos inviolables e imprescriptibles. Hidalgo mencionó
un congreso legislador; en Guadalajara creó un ejecutivo con el licenciado
)osé Ma. Oúco e Ignacio López Rayón. El poder judicial quedaba en la
audiencia que había que renovar. Morelos convocó al Congreso y lo reunió
en Chilpancingo. Le hizo elaborar una constitución que mencionaba la
presencia de los tres poderes y las garantías individuales. Formó un
legislativo y un tribunal supremo y él se avocó a llevar la ejecutividad del
gobierno muy disminuida por el poder del Congreso.

Si el programa político está debidamente establecido y se confirma

oon la lectura cuidadosa de documentos muy significativos, el programa
9DCial de la emancipación surge de la lectura igualmente cuidadosa de sus
escritos: decretos, proclamas y manifiestos, de la observación detenida de
sus actos. Por ello conviene socioeconómicos y su expresión de parte de los
emancipadores.
La libertad tanto política como social fue una constante en todos

ellos. La desearon para todos por igual, sin hacer diferencias por razones
de origen, raza o condición. Los más afectados por su carencia eran los
ñvos y decretar y hacer realidad la abolición de la esclavitud fue idea
generalizada que revela como los próceres tanto por sus juntas,
conversaciones y trato estaban animados por el mismo espíritu.
La primera proclama abolicionista fue la dada el 19 de Octubre de

1810 por el intendente José María de Anz.orena, "quien en cumplimiento de
las sabias y piadosas disposiciones de... don Miguel Hidalgo" ordenó a
k&gt;dos los dueños de esclavos "los pongan en libertad" y prohibió que en lo
sucesivo se les pudiera vender o comprar. Esta noble disposición indica

�380

381

como un funcionario importante de la administración virreinal se hacía eco
de las intensiones del cura Hidalgo, del jefe de la insurrección. Cuatro días
mas tarde, ésto es el 23 de Octubre ... el licenciado Ignacio López Rayón,
procedente de una familia de mineros acomodados, daba en Tlalpujahua
una disposición en la que ordenaba en virtud de la comisión recibida de
Hidalgo y "en vista de que todos los americanos debían ser iguales y no
debía existir distinción de castas", que "quedaba abolida la mí5trr1
condición de esclavo, y libre el que lo haya sido como cualquier individuo
de la nación". Aquí Rayón calificaba de mísera la condición de esclavo y
proclamaba la igualdad de todos los mexicanos ante la ley.
Un mes más tarde, el 17 de noviembre, desde al Aguacatillo el cura
de Carácuaro, discípulo de Hidalgo a quien se unió en Charo, antes de
pasar a insurreccionar el Sur, como se le ordenó, emitió célebre decreto en
el que mandaba la supresión de la esclavitud y la desaparición del régimen
de castas, imponiendo severas penas a quienes los tuvieran. Al declarar
abolida la esclavitud, Morelos prosigue ese plan general de manumisión y
aun va mas lejos al incorporar en su disposición a las castas para quien
existía una sujeción autorizada por ley y mantenida por la costumbre. Es
dentro de esta misma línea que debemos mencionar el famoso decreto de
Hidalgo dado el 6 de diciembre en Guadalajara y que ratificó como
secretario de gobierno don Ignacio López Rayón. Así fue como por
expresiones directas de las principales próceres, quedaba México libre de la
esclavitud. Siendo ese mal tan grave no desapareció ni con disposiciones
posteriores la esclavitud, como una de 1825, por lo que ya tardíamente
Vicente Guerrero tuvo que decretar su extinción total, con lo cual ese
flagelo social desaparecería como lacra de la sociedad mexicana.
Las castas en las que algunos veían reales diferencias sociales y el

sentimiento discriminatorio que muchos conservaban como pretexto de
sujeción, fueron vistas con interés, principalmente por Morelos que detectó
en s1;1 persistencia un posible peligro. En varios documentos se refiere a las
castas y a la igualdad que debe prevalecer ante ellas. Proclama que todos
los miembros de la sociedad debían considerarse con el amplio título de
americanos y que nadie debía ostentar otro título más digno. Menciona que
el enemigo común es el gachupín, el peninsular, pero que los demás
grupos están incorporados en una sola denominación que debe llenarles de
orgullo. Más aún, cuando unos subordinados de Morelos, David y Tabares.
insurreccionan en las costas del sur a grupos negros para enfrentarlos en
peligrosa guerra racial se les detenga y ejecute para evitar una cruenta,

imtil y peligrosa guerra de castas. Hay que recordar que Nueva España se
a,mnovió en 1805 ante la rebelión de los negros de Santo Domingo cuyos
iesultados fueron funestos. Esa experiencia vibrará en el ánimo de los
mexicanos y les llevará a no provocar rebelión semejante ni a enfrentar un
grupo contra otro por razones raciales.
Una sola denominación, la de mexicanos americanos, sería la de
Edo el pueblo de México que así proclamaba a todos los vientos la
existencia de una auténtica y real democracia social, la cual aún persiste.
l!sla democracia social será alabada y justipreciada décadas mas tarde, por
tmnbres de mente amplia como Lorenzo de Zavala y Justo Sierra O'Reilly,
al recorrer los Estados Unidos y percatarse con dolor que allá no existía
democracia social, que solo actuaba la democracia política. Cosa curiosa, a
más de ciento cincuenta años de distancia, México vive plena democracia
roa!, pero aún no alcanza la auténtica democracia política.
Entre los males económicos debemos contar la existencia del
si.1lenla de tributos que gravaba a las clases bajas, indios, y mestizos.
!iendo el jornal corto y las condiciones de trabajo tan pesadas, la exigencia
fgai de pagar el tributo, significaba una medida a todas luces injusta. El
señor Hidalgo advirtió muy bien ese mal y por ello en reiterados decretos
declar6 suprimido el tributo. Sus colegas Rayón y Morelos, insitirían en su
desaparición total, de alú el sentido de varias disposiciones entre otras las
del Aguacatillo.
Ya señalamos como la pésima distribución de la tierra era la razón

de un grave descontento, generalizado en todo el país, pero mas en las
wnas de latifundio dominado por los españoles.

Hidalgo enseñó a varias generaciones de labradores a cultivar sus
propios campos, a experimentar en ellos nuevos cultivos. Sus seguidores
k&gt;s González que recorrían el centro del país en su función como
comercíantes y granjeros, topáronse con enormes latifundios, con
labradores cautivos en sus casillas, con la penible tienda de raya. Sin gran
preparación captaron que el mal principal era el de la mala repartición de
la tierra, la existencia de haciendas que impedían la propagación de la
pequeña propiedad, que obligaba a los pueblos a vivir cercados por
latifundios cuyas tierras antes les pertenecían, y a éstas despojadas de sus
aguas. Por ello en medio de su rusticidad elaboraron notable plan de
repartición agraria, adelantándose en cien años a los revolucionarios del
Sur, a Emiliano Zapata y sus seguidores. Diversos decretos de Morelos

�382

383

enfatizaban esos males y proponían soluciones, principalmente para
restituir a los labradores sus tierras y aguas.
Estos puntos representan en el ideario insurgente los móviles de
tipo social y económico que motivaron a los jefes a tomar medidas para
contrarrestarlos. La realidad social que ellos conocían muy bien, pues la
vivían, les llevó a tomar medidas durante la guerra insurgente para
hacerlas desaparecer en todo lo ancho del territorio. Al calor de la lucha
fueron resueltos diversos problemas que afligían a las comunidades En
tanto se combatía y tomaban medidas concretas, la capacidad de legislador
y de estadista que tenía Morelos le llevó a reunir al Congreso y
encomendarle la elaboración de la Constitución que debería regir al país
una vez consumada la Independencia. Las disposiciones de tipo político
gubernamental dadas de 1811 a 1815 el año de su muerte, revelan al varón
iluminado por la idea de una patria nueva, sin desigualdades ni injusticias,
al estadista de amplia visión político-social; al militar pundonoroso y
esforzado; al patriota honesto y reflexivo interesado en el bienestar y la
cultura del pueblo. Tan altas cualidades, hacen de Morelos el líder más
sobresaliente de nuestro movimiento emancipador.

LOS DOS LAREDOS EN BÚSQUEDA DE SU IDENTIDAD:
UNA HISTORIA SESQUICENTENARIA
ManuelCeballosRamírez
El Colegio de la Frontera Norte
Universidad Autónoma de Tamaulipas
Soy mexicana sin serlo.
Soy americana sin sentirlo [...]
Soy de la frontera.
De Laredo [...]
Donde festejamos en grande
el nacimiento de Jorge Washington [...]
Soy como el Río Grande,
una vez parte de México,
desplazada.
Soy como un títere
jalado por los hilos de dos culturas[...]
Soy la mestiza[...]
Laque sufre
por no tener identidad propia
y lucha por encontrarla.
Raquel Valle Sentíes1
Uno de los principales problemas que el historiador de la frontera ha

de resolver es el modo de conceptualizar en el tiempo y en el espacio a las
poblaciones fronterizas que durante alguna etapa de su historia estuvieron
unidas y fueron separadas luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848.
Otro problema derivado del anterior, es el de dilucidar la constante
interdependencia entre las llamadas poblaciones gemelas, las inevitables
contradicciones y las frecuentes formas de convivencia y acuerdo mutuo.
Influidos como estamos por las categorías de la historia positivista es fácil
1

Raquel Valle Senties, Soy Como Soy y Qué, M6A Editions, San Antonio Tejas, 1996

�384
caer en aberraciones y confusiones al no distinguir la extremada confusión
que se puede dar a los eventos de la historia fronterizos. En efecto, no
podemos agrupar en un solo haz cuestiones políticas, jurídicas, económicas,
sociales y culturales de la historia porque cada una de ellas lleva su propio
ribno, responde a sus propios estímulos y adquiere diferentes perspectivas;
solamente situándolas en la compleja contextualidad espacial y temporal
podrán recibir una adecuada interpretación.

En este sentido los textos y eventos que presentamos pertenecen a los
poco más de dos siglos de existencia de este espacio geopolítico en el que hoy
se encuentran los dos Laredos. Esto nos sitúa de lleno en la primera cuestión
que es la del origen común de ambos asentamientos, es decir en su inicio
como comunidad geopolítica de origen novohispano a mediados del siglo
xvm. De esta población informaba, poco después de su fundación, el capitán
de dragones José Tienda de Cuervo al Virrey de Nueva España en los
siguientes términos:
Esta pequeña población se formó en 15 de mayo de 1755, situóse a
las orillas del norte del Río Grande de este nombre, en terreno llano y seco, su
temperamento es caliente en verano y frío en invierno y sus vecinos informan
que es saludable.2
Quien inició las diligencias para hacer la fundación de la villa de
Laredo fue Tomás Sánchez quien a su costa trasladó algunas familias. El
encargo primero de José de Escandón a Sánchez fue establ~erse en_ la
margen del Río de las Nueces, pero fue disuadido por las circunstancias
adversas al establecimiento. Así lo había comunicado a José Vázquez Borrego
quien ya estaba establecido en la Hacienda de Dolo~es a d~ez leguas de lo que
hoy es Laredo. Tienda de Cuervo informaba as1 al Virrey acerca de los
primeros laredenses

De la revista que pasé, en que se ven también los bienes con que se
ha principiado este establecimiento y como de las declaraciones constan las
demás circunstancias de él menudamente, excuso molestar a V.E. con la
relación de ellas, y exponer otras de las que, por el juicio que ~e formado,
entiendo que las ventajas y awp.ento que puede tener esta población, las debe

Estado General de las Fundaciones Hechas por D. José de Escandón en la Colonia del
Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano, Archivo General de la Nación, Talleres Gráficos
de la Nación, México, 1930, p. 123.

385

fundar en la cría de ganado, respecto a ser el terreno tan a propósito aquí al
efecto como en toda la colonia; pero por lo tocante a siembras, concibo que
prometen poco beneficio y el que resulta al común de este establecimiento es
de ser también tránsito ordinario para la Provincia de Texas y sus presidios
desde [el] Nuevo Reyno de León y la Provincia de Coahuila, cuyos linderos
distan siete leguas en el paraje llamado Carrizo Prieto, siendo esta población
)a última de la colonia por la parte del norte (situada según puede
comprenderse) en veintiséis grados y medio de latitud. Lo reciente de ella no
da bastante conocimiento para solidar más el concepto de la conveniencia
que puede proporcionar; pero no habiendo ocasionado hoy gasto a la Real
Hacienda, ni ocasionándolo hoy, me parece que será conveniente que
subsista hasta reconocerse mejor los efectos que produce y los aumentos que
logra.3
Si para entonces, no podía aún el capitán Tienda de Cuervo "solidar"
su opinión sobre la villa de Laredo debido a lo reciente de su fundación, sí lo
hizo poco después de consumada la Indpendencia, la Comisión de Límites.
&amp;ta Comisión fue dirigida por el general Manuel Mier y Terán quien llegó a
la villa de San Agustín de Laredo el día 1 de febrero de 1828. Durante veinte
días los integrantes de la Comisión estudiaron Laredo y sus alrededores:

la villa de San Agustín de Laredo (...) fue fundada sobre la margen
iz.quierda del Río Bravo del norte el 25 de agosto de 1755 [sic] y pertenece al
estado de Tamaulipas. Sus calles son bastante anchas, y tienen toda la
simetría que observaron escrupulosamente los conquistadores en el Nuevo
Mundo. En diciembre de 1827 la población ascendía a 2041 habitantes.
Laredo que es un pueblo con nombre de villa, estuvo en otro tiempo muy
expuesto a los ataques de los indios( ...) Este pueblo estará floreciente cuando
el Río Bravo del norte sea frecuentado, para lo que se necesita que estos
estados adelanten mucho en población(...) Los vecinos de este presidio son
de sangre mezclada; muchas familias son muy blancas, otras muchas están
mezcladas con la sangre indígena. Aunque no son muy laboriosos ni
industriosos, son aficionados al servicio militar, algunos son arrieros, otros
labradores y la mayor parte son pastores que viven contentos con carne, maíz
y frijoles, sin desear otra cosa. las casas no tienen nada de notable; la mayor
parte son jacales y están colocadas en manzanas de cien varas cuadradas:

2

3 Estado Genral de las Fundaciones hechas pr D. JO!lé de Eacandón en la Colonia del N uevo
Santander Costa del Seno Mexicano, ... , p. 124.

�386
hay dos plaz.as muy tristes, tanto por las malas casas que las rodean como
porque carecen de verdura.4
Como se ve, estos primeros escritos que exponemos son
eminentemente descriptivos. Aún así ya ofrecen algunos elementos más
analíticos que responden a cuestionamientos actuales acerca de la identidad
de la población y de sus habitantes.

íl

Los siguientes textos que transcribimos resuelven una cuestión
geopolítica que ha sido debatida entre los historiadores neolaredenses. Se
trata de la ubicación de la antigua población de Laredo a ambas márgenes
del rio. Acostumbrados como estamos a que el rio sea actualmente el símbolo
y el estigma de la división entre ambas poblaciones, se piensa que siempre
fue así. Es más, se piensa que el antiguo San Agustín de La.redo estaba sólo
situado a la margen izquierda del Río Bravo, como está hoy el Laredo
Texano. Esto se debe, en parte, a que la tradición histórica de la fundación de
Nuevo Laredo, luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo, afirma que muchos
de los moradores del perdido La.redo cruzaron el río y se establacieron en su
margen derecha fundando una nueva población. El texto en que se
fundamenta esta tradición histórica fue escrito apenas treinta y siete años
después del suceso por Juan E. Richer. Sin embargo, Richer no afirmó que
estuviese despoblado, aunque solo aportaba que los que se trasladaron del
antiguo Laredo al lado mexicano se establecieron entre dos ranchos,
Monterrey el uno y Saltillo el otro. La duda queda resuelta por los escritos de
los norteamericanos que llegaron a Laredo durante la guerra entre México y
los Estados Unidos de 1 ~1848. En 1846, Bryant Parrot Tilden visitó La.redo
y lo describió así en una publicación aparecida al año siguiente en Filadelfia:

Este pueblo se asienta en ambos lados del río( ...) El Laredo Texano
tiene alrededor de 1500 habitantes y sus construcciones son en su mayor
parte de piedra. En el Laredo mexicano sus construcciones son en su mayoría
de caña, de madera y adobe y el número de sus habitantes no es mayor de
500. Este pueblo es importante desde el punto de vista comercial pues está en

• Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Limites Diario de Viaje, Archivo General
del Estado de Nuevo León, 1989, pp. 92-93

387

la ruta ~ t a de ~ Antonio de Béjar en Texas a Monterrey a una distancia
de 150 millas del pnmero y cerca de 250 millas del segundo [sic].s
.
Llama ~ a ~ n cómo Tilden no necesitó el Tratado de Guadalu
Hidalgo para adJUdicar la parte texana y la parte
·
pe
del antiguo Laredo. y más que eso manifiesta la pemrp~: dunol y otro lado
contradecirse
d
.
-r
e momento al
cuan o asienta que se trata de una sola población, pero lue o
afirma ~ue un lado es texano y otro mexicano. Esta cuestión también es g
de la discusión del momento pues según los texanos la República de
llegaba ~ta el Río Grande; pero según los mexicanos Texas tenía sus límites
en
el Río de las Nueces. Cuestión ésta admitida
la mayoría de la
...............
u.,.
.
en
... ""b' ....... anterior al conflicto incluid
del ..:t..,..to n ..._____ .
al ,
os algunos mapas angloamericanos y
--~•._.
Ouccuuencano,
menos hasta 1846.6

C

.
En noviembre de ese año llegaron a Laredo las fuerz.as de ocu ión
m~da por poco más ~e ~tenta soldados al mando de Mirabeau B.
~dente de la Republica de Texas quien era subordinado del general
l.acarías Taylor destacamentado en Monterrey Lamar d
"bía ,
población:
·
escn
ast a la

f.:nar,

.El pueblo .se encuentra dividido en dos distintos poblados por el Río
Grande, ambas sm embargo, llevan el mismo nombre de Laredo y son
gobernadas por las . mismas autoridades locales. El poblado original se
encuen~ ~- lado onente y su población conjunta suma alrededor de 1900
almas, ~didas más o menos equitativamente entre los dos lados. Es un
pueblo aJSlado, muy expuesto a las incursiones de los indios y ha sufridi
~ por ese ~otivo, setecientos de sus habitantes han muerto por ~
motivo en los últimos veinte años.7

~ant Parrot Tilden,_Jr. Notes 0n The Upper Rio Grande, Philadelphia, 1847, en Stan
Lazos Econóaucos entre los Dos Laredos 187~1880, Texas A6M Intemational
Universtty, 1994, pp. 2-3
• Vfue "New map of Texas with the contiguous American and Mexic&amp;n states" d
H.
Yoang. publicado por S. Augustus Michell, en Filadelfia en 1835 u _ _.,_ Rey V ' e dJ.
11., ~afta his ·
, ivuuun
es ayssa e et
tónca de Tamaulipu, Gobierno del Estado de Tamaulipas Instituto
~ a l i ~ de C~~ra, 1990, p . 160. Véue también el mapa elaborado por David J. Weber,
Spanish Frontier m North America, Yale University Presa 100.. 293
7BmJ
D Th
' 774,p.
•
erry • ompson, Warm Wealther &amp; Bad Whiskey, Texas Western .,____ 1991 2
Vfue también las lis._d
hab'
' e""""' del, PRí·
...,. e
1tantes de Laredo que comprendía ambos mArgenes
~~o en Charles Adams Gulick Jr. ~ The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar, Austin~
•- York, The Pemberton Press, 1968, v. 6, pp. 44-64.

�389
388

\

'1

A mediados de 1847, admitiendo de facto que Laredo era ya una
población texana Lamar ordenó la elección de autoridades locales. Poco
después dispuso que el lado sur fuera gobernado por Andrés Martínez,
quien había sido alcalde en 1846. Esto lo hacía al mismo tiempo que imponía
la ley marcial a ambos lados del río. Esta circunstancia empez.ó a
desmembrar paulatinamente a ambos asentamientos y a alterar la idea que
los laredenses tenían de su espacio geopolitico. La cuestión se complicó
cuando corrieron rumores de una supuesta devastadora derrota del general
Windfield Scott comandante de las fuerz.as de ocupación en la ciudad de
México. Para entonces los laredenses que habían permanecido a la
expectativa, empezaron a mostrar creciente oposición a los angloamericaoos,
y más cuando a fines de enero de 1848 la Legislatura de Texas creó el
condado de Webb que comprendía a Laredo como centro. Ante estas
circunstancias y más enterados de las consecuencias de la guerra, en abril de
1848, un mes antes de que el Tratado de Guadalupe Hidalgo fuera ratificado,
los laredenses no soportaron más la presión de ver atacados sus propios
espacios y tres de sus más destacados representantes escribieron al general
John E. Woll, comandante a la sazón en Monterrey protestanto por la
presencia de Lamar en Laredo y arguyendo que su pob~ción había sido
siempre mexicana y no tenía por qué ser ahora norteamencana. La protesta
de los laredenses fue respondida por Lamar, en un texto por demás
dramático:
El gobierno de México no se ha ocupado de sostener sus der~ oo
ha aportado nada para su asistencia y la defensa de su causa no beneficia al
pueblo de Laredo. Por más de 12 meses los habitantes han estad~. conten~ Y
felices. Sus derechos personales han sido protegidos y sus familias han sido
defendidas de los indios, y sus excelencias no pueden negar que han
disfrutado de mayor libertad, prosperidad y paz, bajo las ley~ Y las
instituciones de los Estados Unidos. Me disculpo, pero es mi deber
asegurarles que ustedes no podrán v_er realizados sus d~s para el
restablecimiento de la autoridad de MéXIco en este lado del Río Grande. Les
he dicho a menudo esta verdad. La cuestión es imposible, aunque ustedes
puedan creer lo contrario. México ha per~do Laredo para siempre.ª

Esta respuesta de Lamar y las circuns~cias propias de la división
de su población hizo nacer en ambos Laredos un proceso q~e ha ~do que
ver desde entonces con la recuperación de los espaaos sociales, con

a Jerry D. Thompson, Warm Weather ... , PP· 4-5.

iecurrentes demandas de identidad y con un prolongado y constante
{'OOfficto de pertenencia. Dos textos son muy significativos. Uno fue escrito
por un grupo de habitantes de Laredo y de la vecina población de Guerrero
en la que pedían al gobierno de Nuevo León establecer una villa en las
niárgenes del Río Salado:
Los habitantes del Laredo y Guerrero en el Estado de las Tamaulipas
y en virtud del tratado de paz hecho con la República Americana, han
perdido su nacionalidad, deseando recuperarla, hacen a costa del suceso,
sacrificio de abandonar el pueblo de su nacimiento y donde descansan las
cenizas de sus mayores(...) Se han determinado en número de noventa y
cuatro familias cuyos jefes van suscritos en la presenta acta a abandonar
Laredo y Guerrero y trasladarse al estado de Nuevo León( ...) Los pobladores
mismos que solicitan esta sección para trasladarse y conservar su
nacionalidad, religión, idioma, y relaciones con su patria Méxio.9
Pocos días después eran más los que intentaban emigrar, y eran aún

más insistentes:
Salvador Cuéllar, vecino de Laredo, por sí y a nombre de los
firmados en la presente acta, ante V.E. [exponen atentamente] que según se
lee en el mismo documento estamos muy distantes de pasar por el inmenso
sacrificio de renunciar a nuestra calidad de mexicnaos como sucedería si
continuareremos viviendo en Laredo, cuyo punto pertenece a los Estados
Unidos. No nos queda otro recurso para salvamos de tan grande sacrificio, o
de ser extranjeros en nuestro propio país, o de tener que dispensamos a
mendigar la subsistencia y comer el pan amargo de la [derrota]. Queremos
pues ser nuevoleoneses para conservar el nombre de mexicanos ya que la
desgracia de la guerra ha querido que perdamos el de laredeños y que
abandonemos el suelo tal donde existen los restos de nuestros mayores.to
El otro texto, complementario de los anteriores fue escrito por el ya
citado Juan E. Richer en 1885. En él se refería al mismo asunto de la
migración:

1

Aldtivo del Congreso del Estado de Nuevo León (ACBNL9, exp. 129. "Expediente sobre el
ealablecimiento de una colonia civil en el salado por los vecinos de Laredo que lo solicitan".
l.aiedo, 15 de marzo de 1849.
• ACBNL, exp. 129. "Expedientes sobre el establecimiento... ". Salvador Cuéllar a José Marla
Puú Montemayor, 29 de marzo de 1849.

�391

390
Celebrada la paz [de 1848] muchos de los moradores del perdido
Laredo, no queriendo hacerlo igualmente de su nacionalidad, fonnaooo
parte de una nación, cuya raza, idioma, costumbres y religión eran
totalmente diferentes a los suyos, cruz.aron el río y se establecieron entre dos
pequeños ranchos que existían en el mismo punto donde hoy se halla
ubicada esta villa, denominados el uno Monterrey y el otro Saltillo.11
Sin embargo, tanto este texto de Richer, como el afán de migrar hacia
México y establecer una villa en Nuevo León por el grupo que encabez.aba
Salvador Cuéllar no tuvieron resultados inmediatos. En realidad, los
habitantes de ambos lados del río siguieron más o menos sus mismas
actividades. Aún así hubieron de iniciar un proceso de mutua separación
particularmente en lo que se refería a su vi_da política jurídica. ~ cuanto a
cuestiones culturales y sociales, no fue sino hasta finales del siglo XIX y
principios del siguiente que se manifestaron con mayor insistencia las
preguntas por la propia identidad y por la búsqueda de los elementos
simbólicos que explicaban a ambas comunidades. Aún así la economía y el
comercio les siguió ligando en un proceso paradójico. La llegada del
ferrocarril de los Estados Unidos en 1881 y el enlace con la ciudad de Méxi:o
a lo largo de esa década, fue uno de los factores decisiv_os en las de~d'.35 de
diferenciación de ambas poblaciones. Por un lado uruó y por otro IDIOÓ un
proceso de separación.

!

Al menos cuatro respuestas a los cuestionamientos sobre la identidad
se dieron en los dos Laredos entre 1880 y 1920, es decir entre la introducción
del ferrocarril y el fin de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución
Mexicana: la de los americaniz.adores, la de los mexico-texanos, la de los
positivistas mexicanos y la de los integradores de los dos Laredos.
La primera demanda en aparecer públicamente fue la de una
agrupación autotitulada Yaqui Tribe No. 59 de los Red Men. Integrada por
angloamericanos llegados a Laredo, desJ:'ués de 1848'. estos laredenses
propugnaron por americaniz.ar a su poblaoón. Para ello 1de~n entre otl'M
determinaciones la celebración de las fiestas de George Washington P~ q~
los habitantes de Laredo " se dieran cuen~ que vivían en temtono

rorteamericano", tal como lo decía el Laredo Daily Times de aquel febrero de
1898 cuando se iniciaron las fiestas. Uno de los momentos claves de las
primeras celebraciones era la representación llena de nuevos simbolismos en
la cual la población de Lared.o era víctima de un ataque indígena. Si bien esto
no era nada nuevo para los habitantes de Lared.o, lo que sí era realmente
novedoso era que la defensa de su población era realiz.ada por el grupo de
angloamericanos pertenecientes a los Red Men. Si esto había sido
parcialmente cierto y reciente pues el ejército norteamericano había
participado en algunas escaramuzas contra los ataques indígenas después de
1846, lo que sí no tenia nada que ver con la población, y era probablemente el
elemento más americaniz.ador de la representación era que en medio de lo
duro de la batalla, y cuando los Red Men parecían desfallecer, era la princesa
Pocahontas la que salvaba a la ciudad. Sin embargo, el intento de
americaniz.ar a la población no tuvo el éxito esperado pues hacia 1908 los Red
Men que, hasta entonces eran los encargados de las fiestas, desistieron de su
propósito, si bien siguieron participando como un grupo más.
En realidad, ganó la partida otro grupo de laredenses y
neolaredenses para quienes la población, a pesar de la separación jurídica y
política, seguía siendo una para efectos culturales, sociales y comerciales. Así,
las fiestas de febrero tuvieron que ceder a la realidad de los que eran ambos
Laredos y sirvieron de un nuevo motivo de enlace entre las poblaciones. Muy
pronto, en 1900 apenas dos años después de instaurada, la fiesta era
celebrada simultáneamente en ambos lados. Al año siguiente, el cabildo de
Nuevo Laredo acordó que la noche del 22 de febrero la plaza principal fuese
iluminada como en las fiestas nacionales. Y ese mismo año de 1901 se sentó
un precedente importarite pues el alcalde de Nuevo Laredo fue recibido
como húesped de honor por el mayor de Laredo en el puente internacional.
Para 1902, la prensa destacaba que el encuentro había sido a mitad del
puente y que tanto la banda del ejército norteamericano del Fort Mclntosh,
como la del llo. Regimiento del Ejército mexicano habían asistido este
evento. Para los años siguientes los integradores de los dos Laredos le habían
ganado la partida a los Red Men pues habían implantado la idea de la
unidad de ambas poblaciones. Así para 1912, el programa ya sin ambages
estaba titulado" Official Program Washington's Birthay Celebration, Laredo
Texas and Nuevo Laredo Mexico". El programa de fiestas establecía que los
eventos serían celebrados indistintamente en ambas poblaciones.

Sin embargo, ya para entonces los neolaredenses tenían en ciernes
una propia y diferenciada respuesta a sus demandas de identidad. :&amp;ta la
11 Juan E.

Richer, Reseña Histórica de Nuevo Laredo. Impresores del Norte, 1958, p.12

�392

había expresado recientemente el referido protohistoriador de Nuevo Laredo
Juan E. Richer en un texto cuya primera parte había terminado en 1885, pero
que no fue publicado sino hasta 1901, habiendo completado en él los 15 años
restantes del siglo XIX. Como buen positivista porfiriano, Richer avizoraba
que eran el progreso y el orden, el sentido primero y la razón última de la
existencia de la población. No diferente había sido una de las varias
justificaciones que el gobierno del Estado de Tamaulipas había tenido para
ascender a la población de la categoría de villa a ciudad en 1891. Tanto la
iniciativa enviada por el gobernador Alejandro Prieto, como el dictamen de
la Legislatura del Estado hicieron hincapié en los progresos de Nuevo
Laredo: tenía alumbrado público, agua potable por cañería, edificios públicos
y bien atendida la instrucción de su juventud; y más que eso había llegado a
ponerse a una altura muy superior al puerto de Matamoros en cuanto a
movimiento mercantil, y "al extremo de ser hoy su aduana la tercera de las
productoras de rentas para el fisco federal" .12 Si bien Richer reconocía que en
Nuevo Laredo no existían solamente elementos comerciales para explicar
toda su historia, no ocultaba su entusiasmo porque fueran éstos los
detonadores y los indicadores de su existencia:

En la parte noroeste del extenso estado de Tamaulipas (...) se
encuentra situada esta villa que goza de gran nombre y reputación comercial,
no solo en el resto de la República sino en los principales centros mercantiles
del nuevo y viejo continente. Esta reputación sólo tiene por base sus
relaciones mercantiles como puerto fronterizo de importación y exportación
(...) Aquí fue donde los primeros pobladores establecieron sus lares, y que en
el plazo de 38 años, bien insignificante en la vida de un pueblo, ha pasado
desde simple rancho, formado en virtud de circunstancias bien azarosas, a
ser una villa ya bastante considerable por su población, y de reconocida
importancia por su comercio y posición topográfica ( ...) ¿Cuál de l~
primitivos habitantes pudo soñar para el Nuevo Laredo, que en el porverur
hal?ía de ser cruzado por ferrocarriles y hilos telegráficos? Grandes
obstáculos se opusieron al progreso de la naciente villa y al desarrollo de su
fuente de riqueza(...) La honradez y laboriosidad de sus habitantes fueron su
única salvaguardia.13

"El control geopolítico en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo Y
la fundación de Colombia en 1892''; Frontera Norte, v. 3 núm. 5, enero-junio 1991, p.13
13 Juan E. Richer, Reseña Histórica... , pp. 11-13

393

Por otra parte, en el Laredo Texano había otra corriente de
mexicanos que buscaban también su propia identidad y que no se
asimiliaban a la de los integradores de los dos Laredos y mucho menos a los
americanizadores representados por los Red Men. Esta corriente estaba
integrada por los que se empezaban a identificar como méxico-texanos y que
al no pertenecer a las élites sociales o políticas de origen mexicano eran
víctimas de diversos . grados de discriminación. En esta corriente se
agruparon algunos periodistas, comerciantes, obreros, y algunos integrantes
de logias masónicas o de sociedades mutualistas. La ocasión que llevó a este
grupo a organizar un evento que los uniera fue el linchamiento de dos
mexicanos en Texas, uno en Rocksprings y otro en Thomdale en noviembre
de 1910 y en junio de 1911 respectivamente. Para agosto de ese año se
convocó al Primer Congreso Mexicanista en Laredo que se celebró en las
simbólicas fechas mexicanas que conmemoraban la independencia nacional,
es decir entre el 14 y el 22 de septiembre. En este congreso se institucionalizó
la formación de la Gran Liga Mexicanista de Beneficiencia y Protección, cuyo
lema era el mismo que había servido al Congreso Mexicanista: "Por la Raza y
para la Raza". Al congreso asistieron delegados de 24 poblaciones texanas y
de algunas mexicanas. En él hubo discursos, conferencias, declamación de
poemas, e incluso se leyó el acta de independencia mexicana. La introducción
al escrito en que se conservaron las diversos textos emanados del congreso da
cuenta de los motivos, los nombres y la razón que tuvieron quienes los
organizaron:

La idea luminosa y redentora de proteger a todos los méxicotexanos, nació en el cerebro viril del entusiasta joven Oemente N. Idar.
Viendo como buen mexicano, la diferencia de posiciones sociales y la
desnivelación intelectual del mexicano en Texas e indignado por el acto
inquisistorial perpretado en Roc.ksprings y el linchamiento comentido en la
persona de un niño en Thomdale, pensó en la unificación de todos los
mexicanos de aquende el Bravo, para que aliados fueran más respetables y
para que su voz unánime en demanda de justicia retumbara ensordecedora
en el cerebro empedernido de jueces parciales o predispuestos ( ...)Aún
resuenan en nuestros oídos los atronadores aplausos de todo un pueblo
entusiasmado, aún nos sentimos henchidos de gozo al contemplar a todos los
mexicanos de la localidad unidos en un solo pensamiento y ligados por un
solo vínculo: POR LA RAZA Y PARA LA RAZA.t4

12 Manuel Ceballos Ramires,

1
'

Primer Congreso Mexicanista, Verificado en Laredo, Texas, EEUU de A. Los Días 14 al 22
de Septiembre de 1911. Discursos y Conferencias Por la Raza y Para la Raza. Laredo,
Tipografía de N. Idar (1912), pl.

�394
395

CONCLUSIÓN

Después de 1920 el proceso de autoidentificación de los dos Laredos
pareció no variar significativamente. Una vez pasada la Segun~a Guerra
Mundial fue cuando se registró la diferenciación más sustancial. En un
proceso paradójico de unión-separación se dieron factores muy fuertes de
alianzas comerciales al instaurarse la sustitución de importaciones COJOO
criterio básico de las relaciones económicas entre México y los Estados
Unidos. Pero por otra parte, culturalmente ambos Laredos fueron
encontrando identidades más diferenciadas entre si Esto que parecería que
los separaba en realidad fue un proceso que, en muchos aspectos, contribuyó
a unirlos de modo más maduro. En otros aspectos sí contribuyó a que las dos
ciudades empredieran caminos diferentes.
Para entonces ya no fue para los neolaredenses la idea de pro~eso la
que los explicó a sí mismos, sino que, con ~ón de la celeb~ación del
primer centenario de fundación de su población e,n 1948,_ le dier?n más
importancia al texto de Juan E. Richer que se refena a qmenes deyuon el
antiguo Laredo y se trasladaron al lado mexicano, encontrando en esos
"fundadores" la raíz de su propia identidad.

En Laredo Texas fue un poco más variada la reflexión sobre si
mismos, y no pareció ser unitaria la explicación por la ~ropia identi~ad,
como tampoco lo había sido a finales del siglo XIX. Cuesti~n c~mpreilSlble
ésta por el propio modo de la cultura norteameri~ cuya ~ve1:5idad es_ una
de sus características principales y cuya lealtad poütica no tmplica la urudad
cultural. Antes y después de la Segunda Guerra los lared~ se
· ti'tua·onalizaron en asociaciones que daban cuenta de los . diversos
~
elementos de identidad que los explicaban. Así nacieron las asociaciones que
heredaron, cada una a su modo ciertos elementos de la iden~dad lar~ense:
Lulacs (1929), Sociedad de Martha Washington (1932), ConsE!JO de la Princesa
Pocahontas (c. 1950), Caballeros de la República del Río Grande (1961). Cada
uno a su manera refleja una diversa identidad cultural de Laredo Texas. Los
Lulacs hacen hincapié en el origen mexicano, latino e hispan~ de su ~ul~
los Caballeros de la República dd Río Grande hacén referenaa a_la tejarudad
y todo lo que ésta representa dentro de la cultura _norteamencana, como
· rta apreciación de la autonomía e incluso de una idea de grandeza ~uy
oe
. . . al d ecll'
. "Texas SIZe
. ", "NatiVe
sui géneris (recúerdese lo que se Stgnifica
•
Texan", "Texan and proud"). La Sociedad de Martha Washington y el Conse,,

de la Princesa Pocahontas rescatan a su modo los elementos anglos de la
cultura laredense. La primera a través del recuerdo de los padres fundadores
de los Estados Unidos; la segunda a través de la relación con los indígenas
IK)l'leamericanos y su autoctonismo. No sin hacer referencias por demás
ilel(aCtas a los indígeneas de Mesoamérica en un proceso difícil de explicar
desde el punto de vista histórico por sus connotaciones de mestizaje; pero
qae son explicables para una cultura en busca de sentido y que se ve urgida a
encontrar sus tradiciones, no siempre muy idóneas en sus referencias al
pasado; pero sí integradas al presente.
Por su parte, en el lado mexicano donde, por raz.ones históricas, la
anidad es un requisito derivado de la propia concepción de la cultura es hoy
por hoy la tradición histórica de los fundadores la que parece responder con
mayor intensidad a las demandas de identidad de sus habitantes. Año con
afio los nuevolaredenses celebran con litúrgica recurrencia las fiestas de sus
fundadores, y ya han iniciado el proceso de celebración del sesquicentenario
que será en 1998.
Incluso en momentos como el actual en que la modificación de los
elementos que definen la estructura de la frontera norte parece amenaz.ar su
proyecto de ciudad, la referencia a los fundadores es un recurso presente.
Una de las formas en que se ha materializado esta amenaz.a es en el modo
romo se ha planeado y construido el puente de Colombia en el estado de
Nuevo León pero que tiene frontera con Laredo Texas, y que ha aparecido a
muchos habitantes de los dos Laredos como un nuevo competidor. En un
editorial El Mañana, periódico neolaredense, haciéndose eco de esta
preocupación escribía:
Los dos Laredos están virtualmente a punto de convertirse en
pueblos fantasmas por la intensa promoción(...) de desviar la carga por el
puente Solidaridad-Colombia(...) Nuevo Laredo tiene historia y cultura. En
1847 [sic] nuestros ancestros regresaron por el río con sus muertos a cuestas
para enterrarlos en suelo mexicano, fundar este pueblo y seguir siendo
mexicanos. rrenemos extraordinarios medios y personas]. También en
Laredo Texas, pues la historia ha demostrado que seguimos siendo los
mismos( ...) Ahora más que nunca urge impulsar una promoción turística
agresiva para retener y acrecentar el movimiento vehicular por los dos
puentes internacionales. Que no distraigan los grupos enemigos de Nuevo
Laredo o Laredo Texas, con anuncios sensacionalistas o demandas

�397

396

infundadas ( ...) Que salga la casta heredada de nuestros fundadores, en
defensa de dos pueblos hermanos.15
Independientemente de la forma en que El Mañana 'plantea el
problema, hay toda una historia que da cuenta de una antigua relación entre
los dos Laredos. La agresión que sienten tiene que ver con un conjunto de
problemas que afectan su subsistencia misma. Pues aunque el Laredo
norteamericano parez.ca menos implicado, ya que el puente de Colombia
también le corresponde, la amenaza. de San Antonio parece cernirse sobre él.
Aún así, todo ello no solo muestra la intensa relación entre los dos Laredos,
sino también la particular interacción con poblaciones más lejanas pero que
pertenecen a la estructura de un proceso histórico de regionalización mayor,
como son San Antonio y Monterrey.
La historia y la geografía han hecho que todas estas poblaciones del
noreste histórico mexicano -que incluyen desde luego el sur de Texas- sean
interdependientes y no será fácil desintegrarlas sin tener un grave costo
regional. La solución a estos problemas implica sin duda, la existen~ de una
inteligencia regional que integre a todos los elementos que definen este
antiguo espacio internacional e interestatal.

TE5TIMONIOS HISfÓRICOS DE LA ARQUITECTURA
DE VIVIENDA DE MONTERREY
(PERIODO ANI'ERIOR AL ESfABLECIMIENTO DEL OBISPADO DE LINARES)
{1664-1717)

Arq. Osear Martinez

La llegada de los primeros obispos de Linares a Monterrey y su
decisión por permanecer en la ciudad, segun la noción de muchos
investigadores, trajo consigo el apoyo social y económico que se constituyó
en el lanzamiento del Monterrey independiente en el siglo XIX. El doctor
José Eleuterio González (Gonzalitos) apunta este hecho -junto a la
formación de las Provincias Internas en 1776, cuya comandancia oriente
recayó en la ciudad hacia 1814- entre los principales motivadores que, a su
juicio, contribuyeron al despertar del Monterrey decimonónico. "La Era del
Resurgimiento", fue un término romántico propuesto por Joaquín A Mora
para sugerir el impacto global que se dio con el asentamiento de la sede del
nuevo cabildo eclesiástico en la ciudad. Sin embargo, justamente en el
periodo comprendido entre la muerte de Martín de Zavala y la prolongada
espera por los gobernantes religiosos -aun antes de la creación del
obispado- la arquitectura de Monterrey consiguió evolucionar y
robustecerse. Durante esos años parecen haberse afianzado las bases
arquitectónicas para el desarrollo de la futura ciudad, las mismas que
modelaron las obras y trazos monumentales de fines del siglo XVIII.

Aquella evolución de la arquitectura de Monterrey se originó,
principalmente, en las edificaciones de vivienda. De manera especifica, su
desarrollo se fue configurando a través de una busqueda por superar
problemas técnicos y de uso cotidiano en las habitaciones. Esa busqueda
tuvo lugar hasta que los edificios de Monterrey exhibieron una ansiada
1s u Adelante Laredos", El Mañana, 3 de febrero de 1997.

�398

399

eficiencia y comodidad; ciertamente, una persistencia apoyada en los
términos núsmos de la conquista del territorio que, aparentemente
después de ganarle la batalla a las calamidades, tomó un rumbo inalterab~
hacia la erección de estructuras de piedra como símbolo de permanencia .
orgullosa imposición sobre el suelo de arraigo. De esta manera, la
incipiente población compartió la añeja visión europea de asentar el sitio
con edificaciones perdurables, que se conseguirían con la piedra de sillar.
Esas construcciones, ya en el siglo XIX, formarían parte de la ambientación
de Monterrey y le darían una personalidad propia a su arquitectura.

conjunto parroquial, gozaban de la preponderancia que les daba su
proximidad al ojo de agua; sus casas, cada vez más sólidas, se vieron
provistas de los lujos que proporcionaba la Nueva España". Aun cuando
esta acuciosa visión parece señalar la existencia de una arquitectura mas
perdurable, quizá de estructuras de piedra, no podriamos compartir
totalmente lo que concluye el arquitecto Mora. El intercambio comercial
de aquella época muestra, en efecto, una decidida tendencia de la
población por incorporarse plenamente a la vida colonial del resto de la
Nueva España. No obstante, los testimonios de fines del siglo XVII son
categóricos en lo referente a las construcciones de esos años: revelan, en su
mayoría, casas habitación de adobe debatiéndose contra un sinnúmero de
calamidades y luchando por permanecer en pié.2

El Adobe del Siglo XVII

Israel Cavazos -en su interesante estudio sobre las características
de los pobladores del Nuevo Reino de León en el siglo XVII- comenta que
esta fue siempre "tierra de guerra viva; esto es, de lucha continua contra el
salvaje..." Añade el cronista: "Apenas puede un niño empuñar el arcabuz,
y ya participa en combates" .1 No obstante esta vida de frontera, la
presencia de Martín de Zavala a principios del siglo XVII propició una
intensa migración que, buscando las mercedes de caballerías y estancias y
otras oportunidades, llegó con la intención de permanecer en la región. Esa
núsma situación se prolongó hasta la segunda mitad del mismo siglo. Las
estancias otorgadas en las mercedes, generalmente, comprendían
territorios de entre mil setecientas y ochocientas hectáreas destinados al
manejo de haciendas y ganado. Precisamente en el siglo XVII arribaron los
cronistas Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de
Zamora así como los valientes frailes del convento franciscano de San
Andrés y el clérigo don Martín Abad de Uría todos, según sabemos,
llegaron cargados con sus valiosas bibliotecas y con la ilusión de
domesticar el inmenso territorio.
Alonso de León asentó en sus relatos que para el año de 1648 todo
era oro en esta tierra. En efecto, sabemos que para entonces habia llegado
mucha gente; incluso, se estableció correspondencia y comercio con la
ciudad de México. La ciudad metropolitana de Monterrey, por primera vez
en su historia, podía beneficiarse con artículos que venían desde China Y
Europa. Joaquín A. Mora ensaya así una recreación del Monterrey de la
segunda mitad del siglo XVII: "los vecinos, agrupados alrededor del
1 Eugenio

del Hoyo; HISTORIA DEL NUEVO REINO DE LEON... ;1979; Pág.421.

Los documentos de los archivos municipales hacen evidente la
disposición de los pobladores por permanecer en el sitio, la cual se refleja
en el cuidado y atención que recibían algunas viviendas de adobe, material
base de las edificaciones de esa época. Ningun habitante lo fué más que el
servicial y filantropo gobernador don Martín de Zavala. Precisamente, una
cita que detalla la compraventa de una casa donada por el propio Zavala a
sus sirvientes, fechada en 1666, nos permite advertir el excelente estado en
que se conservaban algunas habitaciones en la ciudad: "... una casa de
adobes, en esta ciudad, frente a las casas que fueron del gobernador Martín
de Zavala, por la parte sur..." La casa estaba formada por "dos aposentos
contiguos, techados de morillos y terrado, con su caxal(sic), todo muy bien
tratado", es decir, que su construcción habia sido muy buena y así se
encontraba al momento del registro del protocolo.3 Sin embargo, la vida
útil de los edificios a fines del siglo XVII era muy incierta, tal el caso de la
vivienda que Mateo de Villafranca vendió al capitán y justicia mayor Blas
de la Garza en el año de 1650. La casa "muy vieja, caída y destechada ..." se
encontraba "como se va a la iglesia parroquial, a mano izquierda, por la
parte de abajo (al oriente); y que hace esquina con casa de Juan Cavazos,
quedando calle enmedio."4 Su propietario argumentaba que el edificio se
hallaba " ...sin puertas ni ventanas, mas de las que tiene en un aposento en
que está (en que vive), y las maderas della casi podrida, y que solo hay de
provecho los árboles". En otro documento anterior, Villafranca habia
2

Joaquín A. Mora; ORIGEN Y CUNA DE LA CIUDAD DE MONTERREY; 1983; Pág. 18.
Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS ...1599-1700; 1966;
Protocolo núm. 280; Pág.78.

3

4

ldem; Protocolo núm. 188; Pág. 53.

�400

,•• 1

\

l

advertido al cabildo la pérdida de los titulos originales de la propiedad "el
año de la inundación", esto sin especificar a cual de las tantas avenidas de
agua de aquellos años se referia. Esa misma catástrofe pudo haber causado
la destrucción del edificio, una frecuente calamidad para la ciudad y, mas
aun, para las construcciones de adobe. La vivienda se ubicaba,
precisamente, por la calle que corre todavia a un costado de la Catedral de
Monterrey y que, desde entonces, hacía su arribo a la plaza de armas desde
el oriente, es decir, la que hoy lleva el nombre de Abasolo. El conjunto que
formaba la finca, " ...en el que hoy vive Diego Rendón, mercader y vecino
de esta ciudad", tenia derechos de agua, arboleda, una huerta y corrales, y
es descrito nuevamente en 1672 cuando fuéra vendido por los hijos y
herederos de Bias de la Garza: la " ...casa de vivienda... que está en la plaza
de esta ciudad, por la parte del oriente; que es (se compone de) una sala
con un aposento, solar y huerta, con algunos árboles de naranjos" se
encontraba funcionando plenamente como casa habitación, lo cual indica
que el edificio se había reconstruido; una transformación sorprendente
considerando la época.5 Finalmente, más de veinte años después, se
registra de nueva cuenta la misma propiedad en otro testimonio que,
entonces, señaló que la casa situada " ...al oriente de la plaza de esta ciudad
y compuesta de una sala y un aposento..." se encontraba totalmente en
ruinas hacia 1695.6 El nuevo dueño de la propiedad y vecino de la ciudad
de Saltillo, don Juan de Zigarroa, expresaba en el manuscrito que " ...está
inhabitable y no poder vivir (en la casa) sin de nuevo fabricarse
(construirse)" .7 La mayoría de las edificaciones coloniales en la población
experimentaron una especie de vida cíclica, tal y como aconteció con la
casa de Bias de la Garza. Construir y volver a construir, era un ejercicio
escencial en la lucha que se libraba por mantener en pie edificaciones en el
poblado. Un periodo de treinta años en la vida de aquella casa testifican
que el edificio se rehabilitó sólo para volver a deteriorarse, confirmando asi
la t&gt;OCª longevidad y la fragilidad de la arquitectura de esa época. De la
misma forma, se hace evidente la inestable economía que operaba en la
ciudad y, sin afirmarlo totalmente, se podría conjeturar la ~s~bilidad _de
ensayos en las distintas técnicas, materiales y maneras de edificar. Quizá
esto mismo pudo propiciar las mejoras en las edificaciones de adobe que se
advirtieron algunos años después. La pequefia popblación, irradiando
desde su plaza de armas, era en aquella época un espacio de constante
Idem; Protocolo núm. 262; Pág. 73.
Idem¡ Protocolo núm. 449; Pág. 139 y 140.
1 Idem; Protocolo núm. 450; Pág. 140.

401
modifica~ión arquitectónica; allí mismo se levantaban edificios públicos y
de uso pnvado en perenne reconstrucción.
A fines del siglo XVII, Monterrey contaba con enormes casonas de
más de diez habitaciones que fueron construidas con el noble y accesible
adobe. El ejemplo más conocido es el de la casa de María González
Hidalgo, hacendada muy prominente, descrita por primera ocasión en el
registro de una capellania fechada en 1690. Esa vivienda representó una
solución habitacional muy particular en su época. Tal vez, configuraba el
ide~o arquitectónico de los hacendados de la región que decidían
avecmdarse en Monterrey y confiaban igualmente sus edificios a este
~terial.,, La impresionante casa de María González Hidalgo, que se
ubicaba en la calle que sale de la plaza pública para el ojo de agua (calle
Zaragoza) ... , aparece anotada por segunda ocasión en otro documento
fechado en 1716. En este último se detallan, minuciosamente, los usos
diversos de cada una de las habitaciones de la construcción, así como los
mate~es_con que fue edificada. Por tal motivo transcribimos una parte
del histónco relato: La construcción estaba compuesta por " ...una sala
principal, un dormitorio que sigue en la misma sala (en el mismo cuerpo
del edificio), un zaguán techado, con dos cuartos a los lados, su cocina,
corral y una torre, y debajo otro aposento; y en la vuelta de dichas casas
otra sala, una tienda con trastienda y dos bodegas... que por todas (las
habitaciones) son trece"; " ... su fábrica (es) de adobe y cal, techadas de
tablazón y viguería, con torta de hormigón en sus azoteas, puertas y
ventanas, con sus llaves en corriente..." Esa y otras casonas que formaban
parte del paisaje urbano de Monterrey a fines del siglo XVII dibujaban,
generalmente, una planta muy sencilla y lineal La construcción, ubicada
en la acera norte de la plaza de armas, delimitaba una parte del perímetro
de la propiedad con los mismos edificios, describiendo un perfil urbano
que, escasamente, se percibía en aquel Monterrey de principios del siglo
11

XVIII.8

5

6

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SíNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNIGPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey , México; 1973; Protocolo Núm. 1423; Pág. 164.

�402

403

ilustrado perfectamente en una nota que refiere la vivienda de José d
Ayala en 1695. Sus habitaciones se componian de "
sala d d bee
techad d
rill
.
una
e a o ,
e mo os, Y encuna (de ésta, había otra ) de jacal y sucesivo de
dicha sala, un aposento, también de adobe, techado de vigas" La
·
·· d
b 11
•
cunosa
VMen a se encontra a ...en la calle que va al convento de San Francisco
(ho~ Jardón) frente a la casa del capitán Francisco Báez de Treviño, y linda
(colinda) por la parte del norte con la casa y solar del alférez real Pedro de
~dos Y por la d~ levante (_el oriente) con la casa y solar que hoy es de
Antoruo ~~~z Hid~go, de_iando calle enmedio por la parte del sur".10
&amp;ta magnifica ilustraci?n nos remite a los primeros vecindarios que se
~eron forrnand o en la ~mdad. Precisamente, la agrupación de esos predios
pmto al convento francISCano, es indicativo de lo que acontecía entonces en
el casco urbano: al subdividirse las propiedades, por diversos motivos los
grandes. terrenos distribuidos en las mercedes de los años anteriore~ se
fu~n ªJ~stando a un orden urbano defu:ritivo. Esto mismo, concetraria el
pnmer ~istema de c~ll~ y manzanas de la ciudad permitiendo que las
agrupaciones de contigmdades se hicieran más frecuentes.

El orden social y el orden urbano

. ª

La arquitectura de Monterrey a pnnc1p1os del siglo xvm
continuaba su busqueda por conseguir edificaciones menos perecederas.
La piedra o sillería" era sumamente costosa y demandaba de una mayor
mano de obra para su corte, traslado y colocación. Mientras tanto, el adobe
era bien elaborado y resultaba muy confiable si se lograba conservar la
integridad de sus muros a base de recubrimientos de cal. La población, no
obstante aislada de la cultura colonial de la Nueva España, había
demostrado su trascendencia estratégica para los proyectos de
colonización de otras regiones más al norte del continente. Esto coincidió,
asimismo, con los primeros brotes de reforma en Europa y el reinado de
Felipe V, primer gobernante de la casa de los Barbones, quien promovió la
instalación de un obispado para esta zona de frontera desde el año de 1739.
La ciudad de Monterrey experimentaría mas tarde, a través de la
educación y la iglesia, la aplicación de algunos objetivos de la reforma .
como lo fueron la erección del Obispado de Linares en 1777 y la fundación
del colegio seminario en 1793.
II

Al comenzar el_ siglo XVIII, Monterrey poseía ya un eficiente
Y cammos que hicieron más factible la evolución de su
arqwtectura. La siguiente anotación, tomada del testamento de Ignacio
Gu~a y fechada en el ~o de 1700, señala la ubicación de su propia casa
por ~ calle que va al OJO de agua ..."; como todos sabemos, así se le llamó
en esa _epoca a la actual calle Zaragoza. Esa calle, una de las más antiguas
d~ la cmdad, se extendía entonces desde el convento franciscano hasta 1
d
11 Otr
os
ops . ~ agua.
a interesante cita, fechada en 1703, demuestra una total
preos1ón e in~e~o al se~lar el sitio exacto de la propiedad que, según
nuestra apreciación, se ubicó en la esquina sur poniente de las calles de
Jardón Y 1?r. Coss. La casa colindaba "por el norte con la calle que va de
San Fr~cISCo, para el río (refiriéndose a la calle de Jardón en su tramo
desd~ la plaza hacia el oriente debido a que, en aquella época, el río Santa
Catarina daba una vuelta de casi noventa grados con dirección norte y, por
~ tanto: era trru:15versal a Jardón) por el sur, con tierra eriaza que hay entre
. dich~ no y la dicha casa (es dec~, sin colindancia hasta el mismo río), por
el onente con la calle que va al no (que debe interpretarse como el nombre
.

Al iniciarse el siglo XVIIl, se observó un mayor esmero y detalle en
la inscripción de propiedades por parte del Ayuntamiento. Por primera
ocasión se documentan las medidas de las habitaciones en algunos
registros de construcciones, lo cual nos permite comprobar las dimensiones
de aquellos edificios. La casa que compró Pedro Guajardo en el año de
1703, por ejemplo, se componía "de una sala de 10 varas (8.30 metros); 2
aposentos de 4 1-2 varas (3.73 metros), con sus árboles y corral cercado de
adobes". Justamente, el acomodo de las habitaciones de esa vivienda,
representaba una solución bastante común para las edificaciones de
economía media en la población. Es decir, aquellas que contaban
re&amp;,tlarmente con una sala de diez a veinte varas de largo, uno o dos
aposentos y una cocina techada.9

Por otra parte, las contigüidades en las viviendas de la ciudad se
gestaban ya desde fines del siglo XVII; Esto mismo muestra una faceta
muy significativa del Monterrey antiguo, raras· veces considerada por los
especialistas. El comportamiento urbano de propiedades como conjunto es
Israel Cavazos Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey, México; 1973; Protocolo núm. 983; Pág. 41

9

siste~ de calles

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MllNICTPAL DE
· y de
litudios
. MONTERREY 1599-1700·' Primera edición·, Insti"tuto ..,ecnoló
,,
gJCo
0

Supenores de Monterrey; Monterrey México; 1966; Protocolo núm 474; Pág. 149.
ldem; Protocolo Núm. 83.3; Pág.11.

�405

404
más antiguo utilizado para la calle Dr. Coss ) y por el poniente con casa y
solar de Juana de Verastegui..." 12
Un testimonio más, fechado en el año de 1703, sitúa una propiedad
"en la calle que va por detrás de las casas donde viven los señores
gobernadores de este reino, hacia el camino ... a la villa del Saltillo",
refiriendose a la actual calle de Escobedo, que corre con dirección nortesur, y a la vieja calle Real, que se convertiría en la calle Hidalgo. 13 El
mismo año de 1703 se describe lo siguiente al ubicar otra propiedad: "por
el norte linda (colinda con) la Iglesia Parroquial", "por el sur con la calleen
que está la casa que era del alférez mayor Andrés González, por el oriente
con casa y solar del capitán José Ochoa Elejalde y por el poniente con la
plaza"; coincidimos en señalar que la ubicación del predio era la esquina
que forman actualmente las calles de Zuazua y Jardón.14 Las
delimitaciones de esas propiedades hacen evidentes la existencia y
operatividad de un tejido urbano en la población el cual se extendía hacia
el poniente y oriente de la plaza. Todas esas fincas urbanas estaban en tola!
funcionamiento desde fines del siglo XVII.

....

desplante se ubicara en un sitio preferencial dentro del predio. Esa sección
de la finca, por supuesto, estaba destinada a guardar las habitaciones de
los propietarios. La "menos principal", sin embargo, acogía las areas de
,ervicio y apoyo de la típica vivienda colonial como eran los corrales, las
o(rinas y las areas de alojamiento para los sirvientes. La calidad de las
areas construidas del conjunto fue determinada por estos mismos
conceptos.is

Barribo de la piedra

En las primeras décadas del siglo XVIlI fueron propuestos y
desarrollados en Monterrey nuevos incentivos de edificación. El esperado
aso de la piedra despertó, finalmente, con la inquietud religiosa por
establecer un centro de educación en la ciudad y, por consecuencia, en la
región. Esto mismo nos remite a la antecedentes de los templos religiosos
primitivos de Monterrey y las escasas referencias anteriores que se han
localizado sobre el uso de la piedra. La construcción de un nuevo templo,
el de San Francisco Javier, se dio, según lo anota Israel Cavazos, con el
regreso del padre oblato Jerónimo López Prieto de la orden de
En aquella época, también parece fortalecerse el orden social y Guadalajara. El padre López Prieto, originario del Huajuco, pidió al
económico de la ciudad, el cual sabemos se convulsionaba por los gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, en el año de 1702,
acontecimientos que ocurrían en el noreste de México, como la inminente •un solar para erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo",
fundación del Nuevo Santander y otros territorios. Este orden fué refiriéndose a un colegio seminario, imprescindible para los propósitos
plasmado fielmente en la distribución de espacios que formaban t:a5 coloniales en la región. De acuerdo con los estudios del cronista se "logra
grandes casas coloniales de Monterrey. Hemos rescatado una cíta levantar el edificio, ya para 1712". Aun cuando existen referencias aisladas
protocolizada en el ayuntamiento de la ciudad en el añ~ ~e 1732 la ~ de edificaciones de piedra en años anteriores, la construcción de las
permite inferir tal concepto. La casa habitación que adqumer,~ el ~c~ habitaciones del colegio seminario fue uno de los logros más ambiciosos de
Matías de Aguirre fue descrita de la siguiente manera: la p~pal la arquitectura que antecedió al obispado y el primer edificio que, sin duda
vivienda alta y baja su fábrica es de adobe, con todos los techos de viga Y alguna, certificó el uso de este material en la ciudad.16
ta:t,las, y la menos principal con corral, corredor y ta?las, dos esc,~leras Y
La magrtifica construcción estuvo compuesta por la capilla de San
algunas oficinas cortas, de piedra, y los ~hos de mo~os y tablas : Como
Francisco
Javier, la cual funcionó como parroquia mientras ésta ultima
se puede advertir, de manera obvia y sencilla se p_r~tsa un ~rden diferenle
en la selección de espacios del conjunto edificado. Ciertamente, .se vivía su tercera etapa de reconstrucción, y las viviendas del colegio cuya
puntualiza en el documento ~ tlara d~parida_d entre la ~ n influencia en las edificaciones domésticas debió ser determinante. Un
"principal" y la "menos principal de la casa. La. pnmera, co~~1da en
dos plantas, recibió mejores terminados y matenales y se dec1d1ó que su 1 lsrael Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO

u Idem; Protocolo Núm. .969; Pág. 37.
13 Idem; Protocolo Núm. 983; Pág. 41.
•• Idem; Protocolo Núm. 966; Pág. 36.

MUNICIPAL DE MONTERREY 1726 - 1756; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey; México; 1986; Protocolo Núm. 1710; Pág. 25 y 26.
1
Israel Cavaz.os Garza; ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY;
Universidad de Nuevo León; Centro de Estudios Humanlsticos; S/ F; Pág.2.

�406

407

documento revelador que detalla una "vista de ojos" realizada al edificio
en 1711, nos permite recoger las impresiones del gobernador, don
Francisco de Mier y Torre, al describir la soberbia construcción. El
documento describe "la casa" (refiriéndose al conjunto formado por la
capilla y el colegio), " ...la cual consta de iglesia con sacristía muy capaz
(amplia), del señor San Francisco Xavier, y la vivienda (los dormitorios) en
clausura (en claustro) con cuartos bajos, que constan ser los fabricados de
siete, capaces y fuertes, para clases, refectorio y vivienda, una sala capaz y
un cuarto sobre la sacristía, con su corredor y el solar es bastante patio,
empezada la una cabecera del portal, (el testero o ábside), cuya fábrica se
ha de cerrar en circuito de cuatro paredes (sic), como están levantadas
(desplantadas) por la cabecera de la iglesia en todo su altor (su altura), y la
otra cuadra por donde están los cuartos y dormitorios fabricados, y la otra
cuadra levantada con los otros cuartos bajos, y por lo que mira a la fachada
de la portada con una puerta grande y hasta la mitad levantada la pared
con que cierra la clausura, cuya fábrica consta de piedra toda, fuerte y
decente ..."17
Sabemos que el tipo de piedra utilizada para construir las
habitaciones del colegio fue de la que hoy llamamos sillar, material
calcáreo muy apreciado en la ciudad y vinculado a su arquitectura hasta
principios del presente siglo. El sillar fue una alternativa interesan_te para
los constructores -considerando la facilidad con la que se podía d1Sponer
de él, esto es, costeando su corte y traslado de alguna de las canteras de la
Loma Larga o del subsuelo de la ciudad. Seguramente, para llevar a cabo la
obra, los constructores se basaron en algún plano proporcionado por los
mismos religiosos. En conclusión encontramos, por primera vez en la
ciudad, habitaciones de traza colonial, de vastas dimensiones y, aunque
inconclusas en el momento en que fue registrado el documento, de una
definitiva estructura de piedra. Desde el punto de vista arquitectónico, esto
constituyó un avance definitivo para la historia de la ciudad.
El conjunto edificado ocupaba una manzana comple~, por lo que
su aspecto debió haber sido muy imp1:esionante para los habitante_s de la
población, tanto, que el in).p~:mente edificio ,~egó a -~,r refen~o _en
documentos de principios del siglo XVIII como El Palacio . La ubicación
exacta del colegio se circunscribía por las actuales calles de Morelos,
11

Israel Cavazos GaTZA; Cortesia tomada de: ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE

MONTERREY.

F,cobedo, Padre Mier y Parás. En esa manzana, la capilla se erguía sobre la
esquina de Morelos y Escobedo mientras el colegio se levantaba sobre
Morelos y Parás. El generoso espacio había sido cedido a los jesuitas, por
mediación del padre López Prieto en 1713. Más tarde, hacia 1714, don
Francisco de la Calancha y Valenzuela hizo una petición a la ciudad para
hacerse de más tierras contiguas al edificio que fueron destinadas al
Colegio de Jesús. En· esas tierras se formó una hermosa huerta muy
pondrada en crónicas del siglo XIX. Desafortunadamente, fue abandonado
por los jesuitas en el año de 1746 y, a partir de entonces, su derrotero fue
muy inestable. Hacia el año de 1768, en cumplimiento de una capellanía de
doña Leonor Gómez de Castro, se estableció en el colegio la cátedra de
"gramática"; luego seria cuartel militar y finalmente Palacio de Gobierno
hasta la terminación del actual. El gran edificio, después de recibir
diversas intervenciones, desapareció en el olvidadizo siglo XX.
Aun cuando no podríamos precisar la influencia del colegio sobre
otras construcciones de piedra en la ciudad, a partir del primer cuarto del
siglo XVIII, se multiplicaron los testimonios de casas habitación
construidas con ese material. Esas referencias se hicieron cada vez más
frecuentes hasta la llegada del auge comercial en el siglo XIX, justo cuando
se logró la mayor producción arquitectónica de piedra de sillar. Uno de los
primeros ejemplos de edificaciones domésticas de piedra lo encontramos
en el año de 1725. La referencia se detalla como parte del testamento del
sargento mayor Antonio López de Villegas, quien estuvo casado con Maria
González Hidalgo. La nota describe dos casas, "una cercana de la otra,
calle de por medio, haciendo esquina con la plaza". La primera de éstas, se
componía de once habitaciones "y en ella (había) el adorno de santos y
demás ajuar". La cita anterior merece en sí un estudio por separado debido
a que encontramos, por primera vez, referencias de un decorado en una
edificación privada. La otra vivienda, que se encontraba a un lado de la
casa de María González Hidalgo, se componía de doce piezas "con un
corredor todo de cal y canto ..." .18 Debemos aclarar que existen diversas
acepciones del término "cal y canto" y hemos decidido utilizar la mas
acreditada en la época que estamos analizando. Esto es, muros construidos
a base de cortes de canto de piedra y mortero de cal. Recordemos que la cal
era la base de los morteros que permitían hacer una gran variedad de
mezclas para la construcción. Estas se utilizaban frecuentemente para
11

lsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS .. .1700-1725; 1973;

Protocolo Núm. 1637; PAg. 225 y 226.

�408
409

impermeabilizar los techos, para preparar los aplanados de muros, o
sencillamente para formar una mezcla cementante. El término "cal y
canto" se distinguía de otra forma igualmente aplicada en aquella época la
cual combinaba "piedra y lodo", referida claramente en la construcción del
convento franciscano de San Andrés. De esta manera el "cal y canto", como
sinónimo de piedra de sillar, es mencionado en algunas de las edificaciones
más importantes de la ciudad, como la construcción de la antigua
parroquia hoy Catedral de Monterrey.
La arquitectura doméstica seguía su propia evolución.
Precisamente, hacia el segundo tercio del siglo la plaza de armas estaba
prácticamente flanqueada por hileras de casas en sus frentes norte y sur.
También había edificaciones privadas a los costados de la parroquia y a un
lado de las casas reales. Los documentos de la época detallan que la piedra
se trabajaba con más frecuencia y comenzaba a sustituir al adobe de los
primeros años del siglo. Analicemos, por ejemplo, la nota que describe la
casona de quince habitaciones de María Báez de Treviño en 1728: "lo más
principal de toda ella (la casa)(está) fabricado de cal y piedra" -este último
término se usaba indistintamente por el de "cal y canto".19 La siguiente
cita, en la que se hace referencia a la casa del capitán Andrés Fernández de
Tijerina fechada en 1747, nos muestra parte del ambiente que~ formó en
las calles alderredor de la plaza y el definitivo interés de los habitantes por
contar con mejores habitaciones. Según el documento la casa se encontraba
junto a las casas reales en la acera poniente de la plaza y ha~ia ,~I sur
colindaba "con la acequia real que corre por la calle de San Francisco (hoy
calle Jrdón). Su construcción fue "labrada de piedra ... la cual fabricó el
referido capitán..." 20

La vivienda de oficios y quehaceres.
Las viviendas que se construían en la ciudad guardaban en sus
espacios, de hecho, las actividades productivas que se llevaban a cabo. Los
distintos oficios que se practicaban requerían de instalaciones adecuadas
para cumplir con sus funcio_nes y, éstas, usualmente, se realizaban en las

mismas fincas habitacionales. Por ejemplo, la nota que hace re&amp;!rencia al
testamento del h~rrero Marcos Peña en el año de 1726 muestra, justamente,
algunas adaptaciones que fueron necesarias en ese caso particular y que,
d~ ~era general, debían sufrir los edificios domésticos de esa época. La
vivienda se componía de varias habitaciones: "una sala, un aposento alto y
dos .bajos y una cocina dentro (de la casa), techado todo de morillos y
carnzo
·
, ... y la fragua con sus hornillas y demás menesteres". La finca
1
me ~ia c,~atro solares _urb~~s. Marcos Peña heredó la fragua a su hijo
Matias P'.11"ª que s~ disipar nada de ella trabaje y pague mis
dependencias, manteruendo a su madre y asistiendo a sus hermanos" . La
sociedad económicamente productiva transformó así sus habitaciones
privadas_para cumplir con el determinado oficio o giro de trabajo que cada
uno desempeñaba. De esta forma se acondicionaron las instalaciones de
n:iuchas viviendas para hacer posibles las tareas que se practicaban en la
ciudad: zapateros, herreros, carpinteros, alarifes, tejedoras, sastres, etc.
Esto mismo debió transformar la arquitectura básica de la ciudad.21
El perfil urbano de Monterrey seguía contando también con
edificaciones defensivas y preparaciones militares debido al alarmante
estado de guerra con los indios que aún se vivía. Algunas fincas urbanas,
como estrategia de defensa, habían levantado torres dentro de sus predios.
Recordemos, por ejemplo, la anotación al respecto citada en la casa de la
señora González Hidalgo en el documento de 1716: " ... su cocina, corral y
una torre, y debajo otro aposento" . De la misma forma, según se hace
constar en testimonios de la época, se habían construido otras estructuras
similares en la población. Un testimonio, fechado en el año de 1738,
registra la descripción de la casa del capitán Blas de la Garza (descendiente
del anterior) compuesta de "una sala, un aposento y una torrecilla que
sobre este se edificó..." La torre se había levantado por la calle real a
espaldas del colegio que, durante algún tiempo en ese tramo, se le conoció
como "calle del calvario".22 En otro documento fechado algunos años
después (1747), se describe nuevamente la misma torrecilla " ... techada de
tres piezas...", es decir, con suficiente espacio habitable en su interior. La
seguridad de los habitantes era guardada entre los muros de las mismas
construcciones. Aun cuando el estado de alerta constante que la ciudad
mantenía fue disminuyendo con la fundación del Nuevo Santander, esta
situación no desaparecería del todo sino hasta principios del siglo XX. En

1, Idem· Protocolo Núm. 1638; Pág. 226 - 228.
IsraeÍ Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SINTESIS DE LOS PROTOCOLOS...1726 - 1756; 1986;

20

Protocolo Núm. 2100; Pág. 185 y 186.

21 Idem;

22 Idem;

•

Protocolo Núm. 1642; Pág. 1 y 2.
Protocolo N úm. 1888; Pág. 100 y 101.

�410

411

·
arruynad"24p
os •
ostenormente,
en el año de 1740, Fernández de Jáuregui
vuelve a referirse a la ciudad en una consulta enviada al virrey donde
señala el número de familias que habitaban en el casco urbano de
Monterr~y en esa é~a: "sinquenta y ocho vesinos españoles, treinta y
quatro dichos de mestisos, y de mulatos veinte y uno". El total de familias
establecidas en la ciudad con sus sirvientes y esclavos sumaban ciento
trece. Esta cifra puede. aproximamos al número de edificaciones existentes
entonces en Monterrey.25

un momento dado, existieron planes en el siglo XVIll para establecer
"presidios" en el norte de México, lo que hubiera propiciado la edificación
de otros sistemas de defensa, sin embargo esos planes no se llegarían a
concluir.Z3

La ciudad a mediados del siglo XVIII

-'

,.,

Hacia el segundo tercio del siglo XVIII, la región sufría grandes
daños por los constantes ataques indígenas. A pesar de los visibles
esfuerzos de los habitantes y su gobierno, la realidad era un tanto
desalentadora. Esa y otras contrariedades hicieron que la consecución de
obras mayores de arquitectura en la ciudad fuera muy irregular. Durante
el segundo tercio del siglo se hicieron peticiones al gobierno colonial para
conseguir el apoyo militar que asegurara la paz en la región. El gobernador
Joseph Antonio Fernández de Jáuregui y el coronel Antonio Ladrón de
Guevara, ambos interesados en la colonización de otras zonas del norte de
México, presentaron informes al Virrey en los cuales se detallaba el estado
de conflictos que vivía la zona y que afectaba dolorosamente el desarrollo
de la población. La debilidad geográfica del Reino de Leon hacía
imprescindible la colonización de la sierra de Tamaulipas, refugio de las
escapadas indígenas y desde donde, periódicamente, se atacaban las
poblaciones de la región. El virrey De Güemes y Horcasitas recibió
múltiples solicitudes para llevar a efecto tal colonización, incluso las
enviadas por Fernández de Jáuregui y Ladrón de Guevara, y en el año de
1746, decidió otorgar esa autorización en favor del coronel José de
Escandón.
En el año de 1735, al enviar uno de aquellos informes al gobierno
colonial, Femández de Jáuregui describió así la ciudad: " ... muy buena su
p~ta, con su Plaza en quadro muy capaz (amplia) tiene su Yglesia
Parrochial.. (igualmente) ay en dicha Ciudad Convento de Nuestro Padre
San Francisco ...ay tamvien otro templo con titulo de Colegio de los Padres
de la Compañia de Jesús, el qual esta ,destechado ..." Más ade~te en el
documento menciona lo siguiente: "su vesitldario (sus habitantes) es
cortísimo (escaso)... Los edificios son pocos y algunos de ellos

La vis~ ruinosa y desordenada de la ciudad parece haber sido un
común denonunador en esa época. Algunos años después de los informes
de Jáuregui,. otro ~obernador, don Pedro de Barrio Junco y Espirella
encontró la c1ud~d mu~ demolida, a causa de un temporal que por el año
pasado de setescientos cmcuenta y uno derribó sus casas, comprendiendo
entre ellas la de gobierno y la cárcel" (es decir, las casas reales). Esta nueva
catástrofe obligó al cabildo de la ciudad a reunirse improvisadamente en
las c~s del prop_io gobernador en tumo. En esa misma época, se
formalizó la ocupación del llamado "barrio de arriba" ubicado al poniente
de la plaza "entre las dos calles Reales" de Hidalgo y Morelos.26

~ _c olo~ción de Tamaulipas, a mediados del siglo, fue señalada
por el distinguido cosmógrafo del siglo xvm, José Antonio Villaseñor y
Sánchez, como un "freno de los bárbaros, que hasta ahora han habitado
estos_ países (~e~ones), hostilizando el Reino de León", según apunta
Rod?g~ Mendmchaga. 27 En efecto, la colonización de Tamaulipas alejó a
los mdigenas más allá del río Bravo haciendo más difícil y menos
frecuentes sus ataques a estos territorios. Sin embargo, el gran entusiasmo
que despertó la nueva tierra hizo también que mucha gente siguiera a
&amp;candón en su marcha colonizadora originando, como se sabe, una
impactante despoblación de la ciudad de Monterrey. Desde el año de 1753
hasta el de 1756 la ciudad disminuyo sus habitantes de tres mil a un poco
menos de mil.
11

Josseph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia; DESCRIPCIÓN DEL NUEVO REINO DE
ILON_ (1735 - 1740); Primera Edición; Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios
Sapenores de Monterrey; Monterrey, México; 196.3; Pág. 19.
11 ldem; Pág. 92.
11

23

Rodrigo Mendirichaga; LOS CUATRO TIEMPOS DE UN PUEBLO NUEVO LEON EN LA
HISTORIA;Prim~ra Edición; Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey;
Monterrey, México; 1985; Pág. 155.
11
ldem; Pág. 151.

Idem; Protocolo Núm. 2102; Págs.186 y 187.

•

�413
412
No obstante, dos descubrimientos mineros atrajeron nueva gente a
estas regiones y se repoblaron algunas zonas del Reino. En el año de 1757,
un año después de otra gran inundación de la ciudad por el río Santa
Catarina, se comenzaron a trabajar las minas de San Antonio de la Iguana
en el municipio que actualmente es Lampazos y, con esto, se estableció
también un correo periódico entre la ciudad de México y Monterrey.
Algunos años más tarde se descubrieron las minas ~e ~ ~los ~e
Vallecillo, en el año de 1766, con lo que se incrementó la uurugrac1ón hacia
el Reino y la ciudad. Aun cuando aquellas minas tuvieron sus momentos
de buena producción, considerando que su existencia fue efímera y difícil,
fue la ganadería la industria que alcanzó los niveles de economía más altos
en aquella época. Se sabe de potentados ganaderos del siglo XVIll quienes
llegaron a tener más de cien mil cabezas de ganado pastando en las
llanuras del reino.
Arquitectura Propia
El inventario de materiales y técnicas en la construcción
habitacional se fue incrementando gradualmente hacia el final del tercer
cuarto del siglo. A pesar de la brusca interrupción causada por la
despoblación del reino, la ciudad de Monterr~y fu~ recuperando su
crecimiento con lo cual se restituyó el avance arqu1tectóruco.
Las grandes casas coloniales contaban ya, en algunos casos, con los
implementos arquitectónicos mas útiles y confortab~es de ~ época. Sus
estructuras eran seguras, sus espacios amplios y bien ventilados y sus
terminados se mantenían en buen estado. Atendiendo a la manera en que,
generalmente, era descrito un edificio en aquella época, se p~dria ,~ecir_qu.e
este se acreditaba de acuerdo con la calidad de su construcción o fabnca ,
así como la de sus "maderas" y "herrajes", elementos indispensables que
se señalaban desde entonces al evaluar una edificación. La "fabrica" o
co~trucción del edificio, la formaban sus muros y cimientos,
fu~r~ de
adobe o de piedra de sillar. También eran parte de la fa~nca , el
"hormigón" para impermeabilizar los techos, el mortero para aJUS~ los
cortes de piedra y las mezclas o "pastas" para "enjarrar" o '.' zarpear' _los
paredones coloniales. Las "maderas" se utilizaban para fabncar todo tipo
de ventanas y puertas así como para elaborar las vigas y tablones de ~
cubiertas y entrepisos. Algunas piezas de mad~ra -~r'.1° ~bradas, es dear,
de talla" 0 también del llamado comúnmente COJinillO o entabla~o. Los
portones, usaban postigos "de abrir y cerrar" y algunas ventanas tentan

:,ª

11

vidrieras -seguramente importadas a la ciudad desde Zacatecas o San Luis
Potosí- Por su parte, los "herrajes" de las piezas de madera, como los
•goznes" o las cerraduras de puertas y ventanas con sus respectivas llaves,
permitían el funcionamiento adecuado de muchos utensilios cotidianos de
]as viviendas. Algunos de estos, sencillos o decorados, fueron fabricados
seguramente en la ciudad.
No podriamos decir que la totalidad de las casas coloniales de
Monterrey contaban con los beneficios de esas y otras mejoras importantes
ala llegada de los prelados. El paisaje urbano de la poblacion debió ofrecer
a los obispos una vision híbrida de construcciones de adobe y sillar asi
romo de palizadas y cubiertas de paja o "jacal". Las grandes casonas
señoriales estaban ditribuidas en los alderredores de la Plaza de Armas asi
romo en los primeros barrios que se formaron al poniente de lo que hoy es
la Plaza Hidalgo. De la misma forma, se habian poblado las calles Reales
de Hidalgo y Morelos y otros caminos de acceso a la poblacion. Hacia los
extremos, estaban ubicadas las casas mas sencillas y, fuera del casco
urbano, se hallaban las estancias y haciendas.
El sillar extraido de las entrañas de Monterrey tomo finalmente el
sitio que le correspondía. Su consistencia lo hacia un material reutilizable
muchas veces, como lo prueban documentos históricos del ayuntamiento
y, por lo mismo, altamente apreciado y económicamente valioso desde
aquellos años. El adobe aún se consideraba, por su comprobada eficiencia
y rapidez de colocación, el material idóneo para levantar habitaciones de
economía media o, quiza, las de uso temporal. Igualmente, con el tiempo,
llego a combinarse en una misma edificación con el sillar. Es decir, el adobe
nunca perdió su lugar intermedio entre la vivienda primitiva de palizadas
yjacal y la confortable y segura habitación de sillar. El uso del barro, como
matrial comun en la construcción, habia tambien evolucionado al punto de
que su aplicacion en bajantes de agua, tejas, almenas, ladrillones y pisos
era cada vez mas frecuente. Todos estos materiales y las tecnicas que se
requerian para su correcta aplicación existían ya en Monterrey antes de la
llegada de los obispos.
El edificio mas importante de aquellos años lo fue , sin duda

alguna, la casa que compró don Pedro de Barrio al general Antonio Garcia
Coello en 1746. Esta casa, que hoy se le conoce como Casa del Campesino,
la adquirió y habitó el tambien gobernador don Ignacio Ussel y
Guimbarda. Según apunta Israel Cavazos, Ussel y Guimbarda debió

�414
completar la construcción de la gran casa entre 1764, fecha en que inicia su
gestión gubernamental, y 1769, año en que conb'ae nupcias con doña Maria
Josefa de Larralde. La magnitud e importancia de la vivienda sobresale a
simple vista en el plano de la ciudad desarrollado por Joseph de Urrutia en
el año de 1765. En tal documento, al oriente de la Plaza de Armas, el
edificio es señalado como "casa del gobernador".

\.'.ii
r,

\

'&lt;~
¡~ \

Ul\

El testimonio que hemos tomado para ilustrar la casa de Ussel y
Guimbarda está fechado en el año de 1773 y dice lo siguiente: "la casa que
fue de la morada de dicho señor don Ignacio (Ussel y Guimbarda)
comprensiva (comprende) de veinte y cuatro piezas de todos tamaños, yen
ellas veinte ventanas grandes de talla, con sus puertas, seis medianas, con
vidrieras y cinco dichas sin ellas; diez y nueve puertas engoznadas con sus
marcos; dos dichas grandes, la que sirven de zaguán, con clavazón, grande,
herraje de fierro y postigos y la de la cochera , regular, todo con piso de
ladrillo, construida de cal y canto y dichas puertas con veinte llaves; dicha
casa circundada de almenas de barro de colores y en el centro del patio una
noria, con su arte para sacar agua" .28 Como puede advertirse, el avance
constructivo que presenta esta histórica descripción acumula,
seguramente, las experiencias que se habían gestado tanto en la ciudad
como en las edificaciónes de las grandes haciendas ganaderas de la región.
Israel Cavazos complementa asi los datos sobre la vivienda tomados de los
inventarios y avaluos de la propiedad al morir el gobernador en 1772: "En
el techo habia 85 vigas de madera y 897 tablas. De las 37 puertas, 7 eran 'de
talla' . "La casa tenia 25 ventanas; 7 de éstas ' voladoras de bolillo de
madera de mezquite nuevas; 12 chicas de pino". "Hacia la calle, al norte,un
frontispicio de dos varas de alto'. El edificio tenia mas de 160 almenas de
varios colores, una cocina y trascocina, caballerizas, cochera y carpintería,
toda· la construcción rodeada de una barda de mas de 250 varas (2
kilometros) de largo.29 A través de la magnifica descripción de esta casa,
hemos recorrido 150 años de la historia arquitectónica de la ciudad. El
edificio en sí, representa la anticipación del porvenir inmediato que se
29Jsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SÍNTESI~ DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1756·- 1785; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey, México; 1987; Protocolo Núm. 2435; Pág. 75 y 76.
29 Israel Cavazos Garza; Casa del Camptsino alberga historia local. Articulo. Periodico El Norte:
10 de diciembre de 1992. Citado por Juan Roberto Zavala; LA VIVIENDA EN LA HISTORIA
DE NUEVO LEÓN (SIGLOS XVII, XV111 Y XIX) Edicion conmemorativa IV centenario de la
Ciudad de Monterrey; Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores
Delegación Nuevo León.

415

daría con el establecimiento de la sede episcopal en el reino. La enorme
vivienda fue convertida en hospital por el obispo Llanos y Valdés a fines
del siglo XVIII y, mas tarde, funcionó como convento y escuela de niñas. El
edificio es un testimonio activo de la ciudad que merece su conservación y
cuidado.
Desde el punto de vista histórico, la vivienda de aquellos años no
fue únicamente un resguardo contra las vicisitudes climáticas, el enclave
geográfico y los enfrentamientos bélicos con los indígenas. Igualmente, a
través de su evolución arquitectónica, sirvió de asiento para desarrollar
una comunidad entera. En esa vivienda se impulsó algún oficio artesanal y
se realizaron otras actividades productivas de la población. A travez de su
evolución como arquitectura se encontraron mejores usos y técnicas para
los materiales utilizados en la región, se consiguió tambien una mayor
durabilidad de los edificios, asi como el principio de una apreciación
estética de su expresión arquitectónica. El color, el decorado, las mezclas
de aplanados de muros, la herrería y la carpintería ya formaban parte del
ritual constructivo de las viviendas de Monterrey al llegar los primeros
obispos a la ciudad. En síntesis, podemos asegurar que, en el periodo que
hemos analizado, se elaboró una arquitectura franca con carácter y
modismos propios de la ciudad y la región la cual, en el siglo XIX, llegaría
a su plena madurez.

�417

FRANCISCO BAÉZ TREVIÑO y GREGORIO SALINAS BARONA o
BARAONA, PRIMEROS GOBERNADORES DEL xvm EN EL
NUEVO REYNO DE LEÓN.
SU E.5TUDIO HISTÓRICO-SOCIAL EN FUENTES PRIMARIAS.
Ma. Luisa Rodríguez-Sala
Colaboración de:
Rosalba Tena V., Patricia Alfaro y
Jesús Lozada G.

En estancia de investigación durante el otoño de 1996 en dos
archivos españoles, el General de Indias en Sevilla (AGI) y el Histórico
Nacional en Madrid (AHN), quien coordina el proyecto del cual este
trabajo es parte de uno de sus subproyectos1, consultó y analizó la
información disponible acerca de quienes gobernaron el Nuevo Reino de
León. Durante esta fase de trabajo se abarcó el periodo del XVIII que cubre
las décadas previas a la implantación de las reformas borbónicas 2• La
subsecuente búsqueda en el Archivo General de la Nación de la ciudad de
México (AGN) ha permitido ampliar aún más esta información
historiográfica. Ha sido en esta fase de investigación en la cual han
colaborado eficazmente los becarios del proyecto, quienes aparecen como
colaboradores de este trabajo.
Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo XVIII
hasta los años previos a la constitución de las Provincias Internas, ya que la

1

.- Fuentes Historiográficas para el Estudio de los Gobernadores del Nuevo Reyno de León del Siglo
XVIII: 1700-1775.
1
.- En etapa anterior concluimos el mismo tipo de análisis para el XVIl, aparece en: La
Expansión del Septentrión Novohispano, Siglo XVII, Apéndice Documental, Instituto de
Investigaciones Sociales, UNAM e Instituto de Documentación de Coahuila, Saltillo, Coah.
1997.

�418
investigación de la cual este trabajo constituye una de sus partes 3, cierra su
fase actual, precisamente, al término del periodo previo al que puso en
marcha las reformas borbónicas y que, justificadamente, constituye una
nueva etapa en la historia del septentrión novohispano.
En el presente trabajo incluimos, por razones de espacio, solamente
los dos primeros gobernadores del siglo en estudio. Los hemos
seleccionado del subproyecto ya concluido, en el afán de una ordenación
cronológica, la cual pueda ser el inicio de una serie de artículos; que,
sistemática y paulatinamente, cubran el análisis histórico-social del
ejercicio del poder de subsecuentes gobernadores.
Para cada uno de ellos, proporcionamos, como preámbulo, un
resumen de las actividades de los personajes, basado en obras secundarias,
principalmente, la de don Israel Cavazos Garza 4 y, secundariamente, la de
Ricardo Covarrubias 5 •
De inmediato pasamos a la exposición, análisis y resumen de las
fuentes primarias localizadas expresamente para esta investigación, las
cuales, en la mayoría de los casos, confirman y amplían la información
secundaria.

1.- FRANCISCO BÁEZ TREVIÑO, (1703-1705 y 1714-1718).

419

El gobernador Pedro Fernández de la Ventosa lo comisionó en

1689 para que, con el grado de capitán de arcabuceros de a caballo
solocara el levantamiento de los indios de la sierra de Tamaulipas. El 25 d~
enero de 16~8 el gobernador Juan Pérez Marino le ascendió a sargento
mayor del remo y sus fronteras. Un año más tarde, el 28 de noviembre de
1699, el siguiente gobernante, Juan Francisco de Vergara y Mendoza le
oombró su teniente de gobernador por ser persona de toda satisfacción
suficiencia, calidad, méritos y experiencia. Ya para ese año era sargen~
mayor reformado, esto es, que debería salir a campaña exclusivamente con
el gobernador. En 1703 al fallecer Vergara y Mendoza lo sustituyó con el
carácter de interino y recibió el nombramiento del Virrey Duque de
Alburquerque con fecha del 3 de febrero del siguiente año. Poco después,
en el verano, practicó la visita general de los territorios a su cargo, el cual
desempeñó hasta mayo de 1705, fecha en que entregó el mando a Gregario
de Salinas Varana o Varaona.
. En 1714 volvió al gobierno con carácter de propietario,
sustituyendo a Francisco de Mier y Torre. Durante este periodo de su
mandato tuvo serias dificultades con el juez de comisión, el licenciado
Francisco de Barbadillo, quien lo encontró involucrado con los
encomenderos en la esclavitud y maltrato de los indios de las misiones.
Fue llamado a la capital en donde sostuvo un duelo con uno de los oidores,
ocasión en que fue severamente reprendido por el virrrey; volvió a
Monterrey sumamente enfermo de "perlesía" o parálisis acompañada de
temblor. En julio de 1718 entregó el gobierno a Juan Ignacio Flores
Mogollón.

Según los dos autores consultados se trata del primer gobernador
nacido en Nuevo León. Cavazos anota: Nació en Monterrey hacia 1648,
hijo del capitán Francisco de Treviño y de Lucía de Benavides. Intervino en
numerosas campañas de pacificación, particularmente en la de los
janambres en el Valle de San Antonio de los Llanos, acudiendo con 30
hombres, armados por su cuenta. Ocupó diversos cargos en Monterrey,
procurador en 1688, regidor en 1692, 93, 96 y 97 y alcalde ordinario en
1694. Fue también síndico de los Conventos del Nuevo Reino de León por
la Provincia Franciscana de Zacatecas y tesorero de la Santa Cruzada.

Siguiendo a Cavazos sabemos que fue casado con doña Catalina de
Maya y que otorgó testamento el lo. de julio de 1726. En ese documento
dispuso se le dijesen mil misas en el altar del Perdón de la Catedral de
México. Además, dejó importantes legados, entre éstos algunas cantidades
para el colegio de los jesuitas y para el culto de la Virgen del Nogal (o del
Roble). El 6 de julio de 1726 fue sepultado en la capilla de San Francisco
Javier de la iglesia de la Compañía de Jesús 6•

Mecanisnws de conocimiento, dominio, integrad6n y expansión territorial en el septentri6n
novohispano, investigación auspiciada por CONACYf, PAPIIT de la UNAM y Gobierno del

amplia la que cita Cavazos, este autor menciona sólo a dos de sus hijos:

J ••

Estado de Coahuila.
' ·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo I.e6n, Universidad Autónoma de
Nuevo León, Capilla Alfonsina, Biblioteca Universitaria, Monterrey, México, 1984, 2vols. y
' ·· Ricardo COVARRUBIAS, Gobernantes de Nuevo Le6n (1582-1961), Monterrey, N .L. s/J.

En cuanto a sus descendientes la información que hemos analizado
}osé Lorenzo Báez Treviño y Juan Bautista. El primero nació en Monterrey,
'·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de N11roo Le6n..., tomo I, p.39.

�420

421

fue bachiller y en 1722 era capellán del Real Presidio de San Agustín de
Ahumada en la Rinconada. En 1778 fue acusado de irrespetuoso con el
gobernador Melchor Ocampo Vida! de Lorca y Villena. El segundo
~bi~ originario de la capital ~el Reyno, fue ~lesiástico, presbítero y
licenciado, se ordenó en GuadalaJara y tuvo la licenciatura en Sagrados
Cánones. El 31 de enero de 1734 el doctor Nicolás Carlos Gómez de
Cervantes, obispo de aquella ciudad, le nombró cura de encomienda,
vicario y juez eclesiástico de Monterrey. Fue, además, notario apostólico
del Santo Oficio y comisario de la Santa Cruzada. Murió en Monterrey el
11 de abril de 1764, fue sepultado en el presbiterio de la parroquia, la
catedral. En su testamento, otorgado tres días antes de su muerte, dispuso
fabricar un frontal de plata, dos atriles y el palabrero de plata para el altar
de Ntra. Sra. de los Dolores. Dejó también algunos ornamentos 7 •
En otra fuente secundaria 8 se amplia la información familiar, en
ella se asienta que uno de los hijos del gobernador, el bachiller Pedro
Regalado, solicitó su limpieza de sangre para poder optar por las sagradas
órdenes, En la información que al respecto rindieron los testigos se aclara
que los padres de la esposa de Báez Treviño fueron el alférez real, don Juan
de Treviño Navarro y doña Ana de Maya y que, por ambas líneas, los
ascendientes fueron muy conocidos y de importantes linajes de españoles y
cristianos viejos. El matrimonio de Báez Treviño y doña Catalina tuvo
otros hijos, de cuyas actividades, daremos cuenta más adelante.
Parte de las informaciones anteriores están confirmadas por los
documentos que hemos localizado y analizado en AGI y AGN. Su
contenido lo agrupamos en rubros que cubren desde el aspeto familiar
hasta el social, con especial énfasis en el desarrollo de los procesos que
contribuyeron a la integración territorial y al poblamiento en el septentrión
novohispano.

1.- Aspectos Familiares.-

sin embargo, proporciona valiosos datos familiares, personales y de la
carrera político-militar del gobernador que amplian los hasta ah
·d Se
ora
ronoc1 os. encuentran bajo la signatura:
INDIFERENTE, 234 de 1759. Relaciones de Méritos de personas
eclesiásticas.
. . Fue ~resentada en Madrid el 9 de marzo de 1750 y su consulta y
análisIS p~nruten c~~tatar que los padres del gobernador fueron el capitán
don Francisco Trevmo y doña Lucía Báez de Benavides.
.
E~ cuanto al pad:e tenemos documentado que ejerció cargo de
DJ1portanc1a en el septen~ón, consideramos que se trató del padre y no del
gobernador, ya que en runguna de las fuentes, primarias o secundarias se
da noticia de que ~áez Treviño hubiera desempeñado tal cargo. El nombre
que aparece repetidamente en la fuente 9 es el del capitán don Francisco
Treviño y su contenido habla de petición de residencia por posibles cargos,
en su contra y en la de sus ministros, oficiales, e incluso, abarca al Cabildo
de la Villa de Santa Fe.
Según la referencia del General de Indias, confirmamos que estuvo
casado con doña Cathalina de Maya y Treviño cuyos progenitores fueron
el capitán y alférez real don Juan Treviño y doña Anna de Maya, los cuales
y demás sus ascendientes han sido tenidos y reputados por cristianos
~s, limpios _de toda mala raza de moros, judíos, penitenciados y de los
recién convertidos a nuestra Santa Fe y fueron españoles ascendientes
inmediatos de los primeros conquistadores de la Nueva España y como
tales obtuvieron varios empleos honoríficos en aquel Reyno.
.,

De acuerdo al mismo legajo, el matrimonio formado por quien

sena gobernador y doña Catalina tuvo varios hijos, se mencionan los
siguientes: Juan Bautista, Francisco, Joseph Xavier, Miguel, Ignacio y Pedro
Regalado. De cada uno de ellos se proporcionan datos referidos a sus
actividades, los que, expuestos en, forma resumida, completan la

La única fuente de AGI relacionada con el gobernador está

ubicada en información correspondiente a uno de sus hijos, Juan Bautista;

'·· Ibidem., p.39.
.
•.· Lilia E. Villanueva de CAVAZOO, Familias de Nuevo León, Su limpieza de sangre, Archivo
Municipal de Monterrye, Monterrey, N.L, 1993., pp.41-44.

'·· AGN, REALFS CÉDULAS. DUPLICA~, Vol 31, Exp. 278, F.260v.-264, del 11 de febrero
de 1677:
Residencias: Ordenando que se tome residencia a Francisco Treviño, ex-gobernador del
Nuevo México, así como los demás funcionarios que colaboraron con él en su gobierno.
Nuevo México.

�422

423

información acerca de la familia del gobernador, muchos de ellos hasta
ahora desconocidos. En documento localizado en AGN a¡&gt;arece
mencionada, probablemente, la única hija mujer del matrimonio, doña
Josefa Báez Treviño.
La información sobre los hijos del matrimonio señala que:

Juan Bautista estudió toda la Philosophia en el Colegio de los
Jesuitas de la ciudad de Durango, de ahí pasó a la de México en donde
ingresó a la Real y Pontificia Universidad para cursar Sagrados Cánones,
en esa institución recibió el grado de bachiller en esa facultad el 'Zl de abril
de 1725. Se ordenó de presbítero y, en 1728, obtuvo licencia para predicar
en la diócesis de Guadalajara y en 1735 la obtuvo para continuar la
predicación en otros sitios. Fue propuesto en segundo lugar para los
beneficios curados de la Diócesis de Guadalajara y para la provisión de la
Villa de la Purificación y, en tercero, para la del Real de San Pedro de Boca
de Leones en el Nuevo Reyno de León. En 1732 fue teniente de vicario y
juez eclesiástico en la ciudad de Monterrey y sus partidos y cura de la Villa
de Santiago del Saltillo, así como comisario y notario de la Santa
Inquisición.
Francisco, sirvió de capitán de campaña y ejerció el empleo de
Alcalde ordinario de Monterrey. Joseph Xavier fue alférez de milicia en la
capital neolonesa en donde también desempeñó el cargo de a1calde
ordinario y tesorero de la Santa Cruzada. Miguel fue procurador general
de la ciudad de Monterrey. El reverendo padre Ignacio fue religioso de la
Compañía de Jesús, maestro de filosofía en la ciudad d~ Méxic~, de
teología en la de Durango y Rector del Colegio de San Francisco Xavter en
Monterrey. El bachiller don Pedro, quien llevó como se~do nombre~ de
Regalado, fue vicario y juez eclesiástico de la Villa de Santiago del Saltilloy
comisario de la Santa Inquisición.
En cuanto a la única hija mujer del gobernador la información

Interesante documento 10 en el cual, a partir de la sucesión al
disfrute de una capellanía con capital de 4 mil pesos y obligación de treinta
misas anuales por el alma de su fundadora, sabemos que ésta lo fue la
hermana de los clérigos bachilleres don Pedro Regalado y don Juan, y,
consecuentemente, hija del gobernador. Designó al primero de sus
hermanos como su albacea junto con don Pedro de Cuéllar y se la adjudicó
a su sobrino, el bachiller don José Lorenzo Báez Treviño a fin de que, con la
pensión proveniente del capital, pudiera ordenarse sacerdote, lo que hizo y
continuó el goce del dinero de la capellanía por el resto de su vida, que
debió no haber sido larga. No se aclara en el texto de quién fue hijo este
bachiller. Del texto se sabe que a la muerte de su primer beneficiario la
capellanía pasó a los hermanos clérigos de la fundadora, primero a don
Pedro Regalado y al fallecimiento de éste, a don Juan.
A partir de este momento se produce ya el pleito por la sucesión
del disfrute económico, el cual, pasó a línea de no parentesco, en los
descendientes del otro albacea testamentario de la fundadora.

2.- Carrera Militar y Política del Gobernador.La relación de servicios y méritos de su hijo señala que:

Don Francisco Báez Treviño fue Brigadier de la ciudad de
Monterrey, alcalde ordinario en ella, capitán y sargento mayor de campaña
dos veces, tesorero de la Santa Cruzada, otras dos, Gobernador y Capitán
General del mismo Nuevo Reyno de León, y una, teniente del propio
empleo. Acudió con su caudal, asistencia personal y solicitud para la
fábrica material de la Iglesia parroquial de esa ciudad. Ejerció varias
comisiones de las que dió buena cuenta para reprimir el orgullo de indios
sublevados del Real de las Salinas, e inquietudes de los indios cenizos y
agazapaes. Contribuyó con otros a que se labrara una vajilla que se remitió
para el rey en 1717.

sobre ella procede de:

• .• AGN, BIENES NAOONALBS, Vol. 892, Exp. 16, Fs. 15-29, año de 1788: Autos fo_chos por ti

Br. Don José Ftmando Florn, domicílilll'io dtl Nuevo Reino dt León con ti Br. Don José Monz6n, sobrt
tl dtrtcho a la capellanía qiu fundó Doila Josefa Batz Trtuiño. Nuevo 1.Lón

�424

Si bien esta última frase no se relaciona con su carrera, si es
representativa de la estrecha relación que los gobernadores mantenían con
el monarca, de quien, finalmente habían recibido la merced del cargo.
En referencia de AGN u se complementa el desarrollo de su
carrera, ese importante documento acredita la primera designación como
gobernador de Báez Treviño y proporciona información adicional sobre
sus antecedentes ocupacionales. En primer lugar se deja establecido que
sucedió en el gobierno a don Juan de Vergara, por haber cumplido el
quinquenio por el cual se le había concedido el cargo. Que se le confirió el
empleo al nuevo gobernador en atención a su calidad, méritos y servicios
en el desempeño de los cargos como: Capitán de los soldados de a caballo
arcabuceros que se formó para combatir el levantamiento de los indios
chichimecas del Cerro de Tamaulipa, cargo que le fue expedido por el
gobernador del mismo Reino de León, don Pedro Femández de la Ventosa,
el 14 de junio de 1698. Poco después y en reconocimiento a su actuación en
ese levantamiento, fue designado por don Juan Pérez Merino con patente
del 25 de enero de 1698, como Sargento mayor del mismo Reyno y sus
fronteras. El siguiente gobernador, don Juan de Vergara, le encargó
diferentes acciones de guerra, ahora ya con el título de Teniente de
Gobernador de Capitán General del Nuevo Reyno de León, concedido el
28 de noviembre del mismo año.

Báez Treviño enfrentó las sublevaciones de los cenizos y gazapas y,
de acuerdo al documento, lo realizó con mucho éxito. A partir del
desarrollo de todas estas actividades, como se puede apreciar, de carácter
eminentemente militar, el rey le consideró con los méritos suficientes para
otorgarle la gobematura.
Resulta interesante rescatar de este nombramiento, las frases de
recomendación que en el mismo se incluyen, ya que son representativas de
los mecanismos implícitos en la política general del gobierno de _las
Provincias, no sólo de las septentrionales, sino en general de las. de Indias.
El rey le escribe:

REALES CÉDULAS. OUPUCAD05, Vol. 38, Exp.114, F.149v.-151, del 23 de ~brero 1703:
Nuevo Reino de León, Gobernadorts: Título de Gobmuutor y Capitán Gtneral de tstt Rtino qut St di6

11••

a Frandsco Bátz Treviño.

425

...esperando que tendréis siempre delante el servicio de Dios y núo
y bien de aquel Reino, procurando su perpetuidad, aumento y poblazón y
que los indios y Naturales de él sean convertidos a nuestra Santa Fe
Cathólica, sean bien tratados e instruidos y doctrinados en las cosas
tocantes a ella, mantenidos y amparado en justicia y que en todo lo demás
procederéis como de vuestra prudencia y buen celo se confía...que en la
gobematura que sucederéis se hagan fundación de Iglesias y
monasterios...evitéis los sacrificios de idolatrías y embriagueses y otro
pecados públicos cometidos en ofensa de Dios Nuestro Señor ...y no
tomaréis por vos o interpósitas personas dinero ni otros bienes de
comunidad prestados ni en otra manera, ni trataréis ni contrataríes con los
indios ni españoles en género alguno y procuraréis que los soldados y
personas que se ocuparen en las guardas, defensa de dicho Reyno y sus
Presidios sean bien disciplinados en las materias militares y los trataréis a
ellos y los demás mis vasallos que pobalren ese Nuevo Reyno con toda
benignidad, conservándolos en paz y manteniéndolos de justicia...
Se le concedió un sueldo, en cada un año por todo el tiempo que lo
sirviera, de dos mil pesos de oro de minas, pagados por mis jueces,
oficiales de mi Real Hacienda y Caja de la ciudad de Zacatecas desde el día
que tomáredes posesión del dicho Gobierno de los efectos de donde se han
pagado a los demás Vuestros antecesores y en la misma forrna ...Se le exigió
pagar la fianza que le fijara el Cabildo de Monterrey, someterse a la
residencia que le correspondiera y no ausentarse de su jurisdicción durante
el tiempo que durare su gobematura con ningún pretexto ni motivo y en
caso de necesidad inescusable debería solicitar la licencia al virrey, quien se
encargaría de hacerlo en la forma acostumbrada, en caso contrario, se le
multaría con 500 pesos.
Como era bastante frecuente durante esta etapa novohispana, el
pago de los salarios a los oficiales reales, especialmente, cuando ejercían su
puesto en regiones tan alejadas como las septentrionales, se retrasaba
considerablemente. No fue la excepción Báez Treviño, quien, además, solía
retardar los pagos a sus subalternos, es así que uno de ellos se vió obligado
a un reclamo oficial12• En líi solicitud conocemos que se trató de un
u .• REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 126, F.163v.-164, del 19 de diciembre de
1705: Nuevo Reino de León: Ordenando al gobernador de este Reino administre justicia a
Francisco Pérez Albornoz, pagador de los Presidios del Reino a quien el ex-gobernador
Francisco Báez Treviño no le liquidó sus salarios.

�426
427

anti~o colaborador del ex-gobernador, quien reclamó el pago de los
salarios que le adeudaba su antiguo patrón. Pérez Albornoz, el
demandante, se había desempeñado, a solicitud de Báez Treviño, como su
pagador en los Presidios del Reino, trabajo por el cual le había ofrecido un
sueldo de 1,500 pesos anuales, adeudándole, a la fecha de la solicitud, un
total 3,700 pesos. El interesado pidió al gobernador en funciones, Salinas
de Varaona, su intervención para hacerle justicia y lograr el pago del
adeudo.
Como la falta de pago de salarios era una costumbre que no
respetaba categorías oficiales, el propio gobernador, también la padeció.
Después de haber concluido su primer periodo en el :t-quevo Reino, a don
Fr~~isco no ~ le habían pagado S}IS sala-ríos y tuvo que interponer
solicitud a traves de su apoderado 13• Esta se resolvió, con poco más de dos
años de retraso, que se explica debido a que el virrey solicitó la confirmación de los oficiales reales de Zacatecas de que, efectivamente, no se
le había pagado su salario de dos años con los intereses correspondientes.

Francisco Báez Treviño, quien recibió la aprobación real y se le envió su
~espacho el lo. de &lt;&gt;&lt;:tubre de 1714. Le fue confirmado y aceptado el
¡uramento ~eglamentario en la Real Audiencia de la capital novohispana, el
dfa 8 del nusmo mes y año.
Dos referencias adicionales sobre el gobernador indican que fue
prop~etario d~ tierras en lugar cercano a Monterrey. El primero es un
amplio expediente que consta de seis partes, todas ellas vinculadas con
pleito entre Báez :reviño. y el alférez José Lucas González Hidalg0 por
concepto de posesión de tierras en jurisdicción del Nuevo Reino de León.
Comprende desde el inicio del pleito, el 15 de abril de 1711, hasta la
emisión de la última sentencia, el 8 de agosto de 1714. En ninguno de los
dos expedientes 15 se aporta nueva información, exclusivamente se
confirma que, el entonces ya ex-gobenador, era propietario de tierras.

II.- GREGORIO SALINAS VARONA, (mayo de 1705 a julio de 1707).

Su segundo periodo en la gobematura del Nuevo Reyno de León.-

1.- Resumen General.-

Siete años más tarde Báez Treviño volvió a ocupar el más alto
cargo político-militar, ahora por cesión a su nombre te_ Es así que el
nombramiento de gobernador de ese Reino le fue otorgado originalmente a
don Joseph de la Puente, Caballero de Santiago, Marqués de Villa Puente,
por título real firmado en Madrid el 22 de abril de 1710. Este noble
personaje debería suceder a don Francisco de Mier y Torres, quien dejó el
cargo debido a su quebrantada salud. Pero, también en su contenido
quedaba claramente ex-presado el que, en caso de no poder ejercerlo,
podía cederlo en otra persona, siempre y cuando esa persona obtuviera la
aprobación real. No se asienta el motivo por el cual el titular de la
gobernatura no la pudo ejercer, sólo que propuso en su lugar a don

. De acuerdo a Cavazos, entregó a finales de 1689 la gobernatura de
Coahmla a su sucesor, Francisco de Cuerbo y Valdés y volvió a México a
ocupar su plaza de reformado hasta el 16 de febrero de 1705 en que fue
nombrado_ go~rnador _del Nuevo Reino de León. Entró en Monterrey el 5
de mayo siguiente sustituyendo a Francisco Báez Treviño.

13.-

AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.150, F.188, del 26 de mayo de 1707:

Nuevo Reino de León: Para que los oficiales reales de Zacatecas paguen al general Francisco 8'tz
Treviño, ex-gobernador de este Reino, siete mil veinte y cuatro pesos y siete tomines que se .le deben dt
sus sueldos.
11.- AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 215, F. 316-317, del 6 de octum
de 1714: Nuevo Reino de León: Ordenando se cumpla y ejecute el real título en que el Rey hizo merad
a José de la Puente del orden de Santiago, quien nombró en su lugar al general Francisco Biíez Tm,i/lo,
del puesto de Gobernador y Capitán General de este Reino.

. . Durante ~u . gobierno puso tres compañías en campaña para
pacificar a los md1os del norte del reino. Vigiló personalmente la
pi:ooucción minera de San Pedro de Boca de Leones, entonces en auge.
Hizo un registro de minas, dispuso el trabajo conforme a ordenanzas y
, controló los extravíos de la plata. Hizo que los vecinos construyeran sus

15
,•

AGN, TIERRAS, Vol.255, Exp.l, Fs. 153,313 r: y v.,321~324, 315-316v.,335-338, 569 y 598-

598v.: con _fechas del 15 de abril de -1711 al 8 de agosto de 1714: Hacienda del Topo, Lucas
Gonzalez Hidalgo contra Francisco Báez Treviño, sobre propiedades de TIERRAS ubicadas en términos
dt dicha hacienda. Y:
AGN, TIERRAS, Vol.2958, Exp.226, fs. 2, año 1712: Real Provisión citatoria para que se
notifique a un interesado y se cite a otro con señalamiento de estrados en forma de pedimento
del alférez Don José Lucas Gonz.ález Hidalgo contra Francisco Báez Treviño por la hacienda
del Topo, una legua de Monterrey.

�429

428
casas, mandó edificar las de cabildo y cárcel, disminuyendo los
vagabundos.
Realizó una visita general a los pueblos en 1706, concentró a los
indios en la Misión del Alamillo en la de Agualeguas y señaló los límites
de la de Hualahuises. Durante su gobierno se hizo reconocimiento de
mercedes de tierras, efectuándose la compo-sición por el juez privativo
Manuel de Campuzano. La ganadería alcanzó proporciones mayores,
superando el millón y medio de ovejas y más de 150,000 cameros que
entraban a pastar en el régimen de trashumancia.
En algunos documentos aparece como "gobernador electo de la
provincia de Hondu-ras", cargo que al parecer no llegó a ocupar, en tanto
que sí ejerció el de comandante en el Presidio de Santa María de Galve,
después conocido como San Miguel de Panzacola. De acuerdo al mismo
autor, don Gregorio murió en la Ciudad de México en 1726 16, como se verá
más adelante, esto sucedió en realidad, tres años antes.
Parte de la información anterior ha sido confirmada en la
documentación existente en AGI y AGN, de su análisis deriva el estudio
histórico-social de Salina Varaona.

2.- Su Familia.Hasta el momento no hemos encontrado referencia sobre quiénes
fueron sus padres, pero sí sabemos que fue casado con doña Francisca
Antonia Benavides de Castro con quien tuvo, que esté documentado, un
hijo varón, don Alonso. Ya como capitán don Gregorio pasó a la Nueva
España sin su mujer en algún año de los ochenta del XVII. En 1691 su
mujer solicitó licencia para reunirse con su marido en el tenor siguiente.
Doña Francisca de Castro, mujer legítima del Capitán Don
Gregorio de Salinas y Varaona, dice que en consideración de haber más de
veinte y dos años que el dicho su marido sirve a V.M. en los Estados de
Flandes de donde vino para pasar a las Indias como lo hizo con una
compañía de Infantería que levantó a su costa, se sirvió V.M. de hacerle
merced del puesto de Capitán y Gobernador del Presidio de Coaguila por
cinco años, y por que desea pasar en la próxima flota donde está el dicho
16 .-

ISRAEL CAVAZOO GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo León..., tomo Il, p.435.

su marido; suplica a V.M. se sirva de concederle licencia para ello,
~~ando se le de un duplicado del título que en treinta de Mayo de mil
seJSC1entos y noventa y uno se despachó al dicho su marido del referido
gobierno y la cédula que está resuelta para que el Virrey de la Nueva
~aña le ponga en posesión del cargo, sin réplica ni dificultad alguna en
que recurra particular merced.
(Signado por doña Francisca Antonia de Castro) 11.
No hay duda que pasó a reunirse con su marido en la Nueva
~aña, ya que Cavazos asienta que murió en Monterrey el lo. de julio de
17íYl 18• En documentos de AGN consta que su nombre completo fue el de
Francisca Antonia Benavides de Castro 19
En cuanto a la descendencia del matrimonio hemos confirmado 20
que tuvieron un hijo, Alonso, quien nació en España y sirvió, como su
padre, en la milicia real. Permaneció en este cuerpo destacado en las
Provincias de Flandes durante seis años, desde 1680; de ahí pasó a la
Nueva España acompañando a su padre y también con él, más tarde, sirvió
en el Presidio de Santa María de Galve en la Provincia de los Tejas.

3.- Salinas Varona, Militar y Político:
Sus inicios en España.

Sirve de fundamento principal para la formulación de este inciso la
Relación de servi-cios del Capitán de Caballos Corazas Don Gregorio de
Salinas Varona, residente en la Nueva-España 21. La información necesaria
para redactar esta Relación fue presentada en la Secretaría del Consejo de
Indias de la Negociación de las Provincias de la Nueva España, de donde
se sacó. Madrid, con fecha del 20 de junio de 1701.

17,• AGI,

INDIFERENTE, 2íJ77, N .388, 1691: Expediente de con¡esión de licencia para pasar a Nueva
España a favor de Francisca de Castro, mujer legítima del capitán Gregorio de Salinas y Baralrona
•.• Ibídem., tomo II, p.435.
11-· AGN, Bienes Nacionales, Vol. 241, Exp.29, Cotejo de Testamento de Don Gregorio Salinas
Beraona.
•.-AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.
n.• AGI, INDIFERENTE, 135, N.168:

�430
De acuerdo a ella y arreglada por nosotros en orden cronológico,
don Gregorio inició sus servicios militares en los dominios europeos de la
España imperial:

Sirvió en los Estados de Flandes diez y nueve años, cuatro meses y
veinte y seis días con plazas de Soldado, Sargento, Furriel Mayor, y Alférez
vivo; y que los seis años y nueve meses, fueron en Guerra viva, y los
restantes en tiempos de paz, habiéndolo hecho con toda aprobación, valor
y crédito de todos los Cabos de aquel Ejército, hallándose en las más
ocasiones, que en su tiempo se ofrecieron, obrando en ellas con toda
particularidad, siendo de los nombrados en las más de ellas para guardar,
y defender los puestos y pasos más arriesgados que en diferentes
Campañas se ofrecieron, defendiéndolas (siendo atacado de los Enemigos)
con mucho valor y crédito.
Fue nombrado con 200 hombres para entrar de socorro en la Piai.a
de Terramunda, que el Rey Christianísimo de Francia tenía sitiada en
persona, lo cual ejecutó con gran riesgo de la vida y también en las Piaw
de Lila, y Audinarda y Mons, para cuyos socorros fue también nombrado
por estar, asimismo, sitiadas por franceses, portándose en todas las
ocasiones con valor, logrando las facciones que se le encomendaron.
Cuando el Mariscal de Umiens bombeó y acañonó la dicha Villa de
Audinarda, arruinando lo más de ella, trabajó mucho por tener a su cargo
el proveer lo necesario de víveres y municiones a los que la defendían, a
que también asistió con toda puntualidad y buena disposición, dando muy
entera satisfacción, y cuenta a todo lo demás que se puso a su cuidado, y le
aprobaron sus Cabos por digno de las mercedes que su Magestad fuese
servido honrarle.
En veinte y ocho de Marzo de seiscientos y ochenta y siete, se le
despachó patente de Capitán de Infantería Española, de que Su M. le hizo
merced de una Compañia, que levantó a su costa, para el Presidio de la
Florida, que entregó en Cádiz al Conde de la Calzada, siendo Presidente de
la Casa de Contratación de Sevilla, en diez y ocho de julio de él, habiendo
servido con dicha Compañia en el Castillo de Santa Catalina de Cádiz siete
días, hasta que fue reformado.
El tiempo que sirvió en los Estados de Flandes, fue más de 24 años
con las Plazas referidas, y de Capitán de Infantería vivo y reformado.

431

En la Nueva España.Inicialmente analizamos sus actividades no septentrionales en
razón de que su primera campaña la realizó fuera de esa región y,
adicionalmente, a que en esos varios desempeños no septentrionales, don
Gregorio ocupó la menor parte de su vida militar.
Después de su brillante carrera en España recibió orden real de
llevar una Compañía de Infantería a México y fue así como obtuvo su
despacho con fecha del 2 de junio de 1687 para ponerse a las órdenes del
virrey, Conde de la Monclova.
Así que llegó a México, le ordenó el virrey, en 9 de octubre de él,
pasase con dos Alférez Reformados, que llevó a su orden, a la Provincia de
Teguantepeque, donde estaba un pirata apoderado de la Costa del Mar del
Sur, donde recibió tres heridas peligrosas por desalojarle, gastando mucha
parte de su patrimonio en el Real servicio, y en carta de 2 de diciembre de
aquel año, le dió las gracias en nombre de Su Magestad., y suyo, por lo que
obró en esta ocasión 22•
Años más adelante, después de su último viaje a Texas, regresó a la
Ciudad de México para permanecer en ella y sus inmediaciones durante
un tiempo, y tuvo a su cargo diferentes campañas militares. Fue así que se
halló en el tumulto de indios, que en ella sucedió el día 8 de junio de 1692,
donde fue elegido por Capitán de Caballos, para aquella función; de que el
mismo dia le dió Patente, el Virrey, Conde de Galve.
El mismo virrey le ordenó a la semana siguiente que:
...saliese con las dos Compañías de Caballos Corazas de su cargo, y
del' Capitán Francisco Martínez, a apaciguar los INDIOS de las Provincias
de Tlaxcala, Guajocingo y Cholula, que se habían tumultado, y retirado
después de ejecutadas algunas muertes en Tiaxcala y quemado las casas de
Ayuntamiento, que uno y otro lo apaciguó. Y en 22 de junio de el mismo
año de 92, le ordenó el Virrey volviese a la Ciudad de Tlaxcala, con las dos
Compañías a dejarlos a la obediencia de Su M., como lo están.

zz .• AGI, INDIFERBNTB, 135, N. 168. Hasta nuevo señalamiento las siguientes citas de este
iniciso corresponden a la misma fuente.

�432
433

Después de dejar el gobierno de Nuevo León en julio de 1707 en
manos de su sucesor, don Cipriano García de Pruneda, recibió el título de
Sargento Mayor de la Ciudad de Puebla de los Angeles en atención a los
especiales servicios que tenía ejecutados.

En el Septentrión.Don Gregorio inició su desempeño militar en el septentrión en el
año de 1690, después de haber desalojado a los piratas de la región de
Tehuantepec. El futuro gobernador tomó parte en tres empresas que se
dirigieron a la región de los Texas, la primera por tierra y las otras dos por
mar, todas ellas, además de su carácter eminentemente militar, también
presentaron ciertos aportes al conocimiento científico de parte de la región,
en especial de la porción sur-oriental de la Provincia de los Tejas.
El primero de los viajes tuvo lugar a finales de 1689 y lo realizó
obedeciendo la orden del virrey Conde de Galve, emitida con fecha del 7
de diciembre. En ella le ordenó dirigirse a Texas a donde se trasladó con
cuatro religiosos misioneros del Orden de San Francisco, del Colegio de
Santa Cruz de Querétaro, que fueron a convertir los infieles de aquel
Reyno, en que por ser más de 450 leguas la tierra adentro, y ~ner_ este
sujeto pocos medios para hacer el viaje por haber gastado su patrimonio en
el Real servicio, pasó grandes descomodidades en nueve meses que duró el
viaje.
Durante esta primera entrada prestó apoyo a los preparativos y,
probablemente, también haya formado parte del grupo que capitaneó_ d~n
Alonso de León, en su Jornada a la Bahía del Espíritu Santo y la Provmcia
de los Tejas que tuvo lugar de marzo a julio de 1690. Está documentado
que: en carta de 9 de febrero de 690 le dió las gracias el Virrey, Conde de
Galve, por la solicitud y cuidado que puso en ayudar al General Alonso de
León en el apresto de la jornada de la Provincia de las Tejas.
A su regreso a la capital novohispana recibió, el ~1 de septi~m~re
de 1690, nueva orden virreinal para retomar al septentrión, se le indicó
que:
.. .fuese a la Veracruz a embarcarse con D. Francisco de ~os,
Capitán de Mar y Guerra de la Armada de Barlovento, a dicha Bahía del

Espíritu Santo a reconocer el paraje en que estuvo fortificado Monsiur de
Salas, Cabo de los Franceses, para llevar la artillería que enterró.
Durante el tiempo que estuvo en esa campaña procedió, durante
tres meses, a internarse tierra adentro para reconocerla
...y sondear todos los Ríos que desembocan en la Balúa, Costa del
Mar del Norte ...y en dicha jornada tuvo un reencuentro con los indios
Bárbaros de la Costa de la Bahía del Espíritu Santo, por rescatar cuatro
franceses y una francesa, que entendían la lengua, donde estuvo a pique de
perder la vida por no querer entregar los indios al niño francés, hasta que
lo consiguió.
El tercer viaje marítimo en dirección a la Balúa también quedó a su
cargo, ya que el 3 de abril de 1691 le nombró el mismo virrey por Cabo de
la gente de Mar y Tierra, que fue a su cargo y del Capitán Juan Enríquez
Barroto al segundo viaje de Mar para dicha Balúa, con orden de saltar en
tierra con 50 hombres para pasar a la Provincia de las Tejas y de los
Cadodachos y tantear y demarcar la profundidad de sus Ríos, rumbos,
alturas, latitudes y longitudes, sus corrientes y desembocaderos, en virtud
de la instrucción que le dió en 13 del mismo mes y año.
Salió de Veracruz hasta el mes de junio, ya que por otra carta del
mismo virrey, fechada el 5 de junio de 1691, le ordenó:
...saliese luego de la Veracruz, con dos embarcaciones, que estaban
aprestadas por haber avisado al Teniente de Santiago de la Mondo~~ por
unos Pichilingues, habían despojado de las ropas a los Rehg1osos
Misioneros de los Tejas: y en otra carta de 8 de noviembre dél, le dió las
gracias por haber cumplido enteramente con su obligación, en todo lo que
en dicho viaje fue de su encargo.
Un año más tarde, aún durante su tercera entrada en Texas, recibió
don Gregorio, en reconocimiento a su campaña en contra ~e los pir~tas en
Tehuantepec, su primer nom-bramiento político de rmportancia: Su
Magestad le hizo merced por título de 30 de ma-yo_ de 1691 del pu~sto de
Capitán y Gobernador del Presidio de San FrancISCo de Coa-guila. No
tomó posesión de inmediato, lo hizo hasta el 25 de enero de 1693.
Durante el tiempo que transcurrió, entre su designación y el
ejercicio del cargo, desarrolló varias actividades, la mayor parte de ellas de

�434

435

carácter militar. En el mismo legajo que analizamos se encuentra
constancia de las mismas:

.

.
~ primera fue la continuación del reconocimiento geográfico de la
región circundante a la Bahía del Espíritu Santo y la Provincia de los
Cadodachos, El Conde de Galve, le ordenó e instruyó el 8 de noviembre de
1691:
·.
...para que si reconociese que los Ríos de dicha Provincia de los
Cadodachos eran navegables, pasase a otro que estaba a distancia de 20
leguas; y no siéndolo tampoco, a otros que distaban 40 leguas de aquella
Provincia, y de no serlo ninguno, se volviese con su gente a incorporarse
con la que dejó en las embarcaciones en la Bahía del Espíritu Santo a cargo
del dicho Capitán Juan Enríquez Barroto, y por la Mar pasase a penetrar el
Río de la Palizada, que desemboca en el Mar del Norte y Seno Mexicano,
por tener noticia de que 30 leguas la tierra adentro, hay un Islote, en que
Monsiur de Salas hizo un fuerte el año de 1684 y quedaron 34 franceses, y
que después pasase a la Bahía de la Movila y Panzacola, a reconocer si en
ella desembocaba algún Río navegable, que penetrase la tierra en cuyo
descubrimiento gastó trece meses.

;

c..

Como Gobernador de la Provincia de Coahuila en la Nueva
Extremadura.Como vimos antes, entre el otorgamiento del título de gobernador
y el ejercicio del mismo, pasó un tiempo, fue así que don Gregorio entró
formalmente al cargo de gobernador de la Provincia de Coahuila y Nueva
Extremadura el 25 de enero de 1693 y permaneció en él durante cinco años
hasta el de 1697. A lo largo de este periodo desarrolló varias e importantes
actividades, de las cuales tenemos amplia información, toda ella
procedente de su Relación.
De acuerdo a ella agrupamos su quehacer político-militar en tomo

a dos principales mecanismos de integración de la Provincia de Coahuila y
la Nueva Extremadura: 1.- El de asentamiento y permanencia de los
españoles y 2.- El sometimiento, pacificación y establecimiento de los
grupos indígenas. Analizamos cada uno:
1.- El primero lo logró a través de las siguientes actividades, todas
ellas referidas en su Relación y confirmadas por otros documentos:

~l gobernador_ se preocupó por dar facilidades para su
asentamiento a los espanoles, tanto a través de ayudas individuales, como
através del acrecentamiento de la Villa de Santiago de la Monclova. Desde
que tomó posesión de su gobierno, el 25 de enero de 1693, la misma Villa
de Santiago de la Monclova certificó:
...que luego puso mucho cuidado y solicitud en el reparo de la
Iglesia Parroquial de dicha Villa de Santiago, por haberse endido la testera,
donde puso un pilar muy grande y cercó el Cementerio, poniéndole
decente: y por su solicitud y cuidado se colocó en dicha Iglesia un Retablo
nuevo de Santiago, Patrón de aquella Provincia, que coge toda la testera de
alto a bajo, y otras alhajas de valor que dió, gastándolo de su patrimonio,
fomentando a todos los vecinos de la Villa, para la fábrica de sus casas, que
los más estaban sin ella, y con su ayuda y fomento se hicieron diez y ocho
casas, y cuidó de que se sembrase la tierra. Fue así que procuró el aumento
de todos los Españoles de aquella Provincia: ayudándoles a que hiciesen
sus casas en la Villa de Santiago de la Monclova; haciendo la Cárcel
pública y 25 casas nuevas, llevando a dicha Villa 24 vecinos con sus
familias, con cuyo fomento hicieron muchas casas. Dando a la Iglesia
Parroquial de la Villa alhajas de mucha consecuencia, como Retablo,
Imágenes de bulto, vinagreras de plata y otras cosas para los altares y culto
divino, fundando dos Cofradías del Santísimo Sacramento y las Ánimas
dando cuantiosas mandas para su fundación.
En relación al proceso de poblamiento y mantenimiento de los
asentamientos coahuilenses parte de la política que ejerció Salinas de
Varona estuvo basada en el cumplimiento de las normas existentes. Es así
que en 1695 los vecinos de la Villa de Santiago de la Monclova no habían
atendido a los términos de la capitulación que se efectuó con ellos para la
población de la misma. Consistieron éstos en la obligación de los
pobladores de construir sus casas, corrales y huertas. Esta situación fue
reportada en una carta de consulta 23 enviada por el alcalde ordinario de la
Villa, el capitán Nicolás Flores de Valdés, y en la respuesta del fiscal se le
pidió, al entonces gobernador de la Prbvincia de Coahuila, don Gregorio
de Salinas, procediera a dar cumplimiento a ·l as órdenes que se habían
dado para el poblamiento de la Villa de Santiago de la Monclova.

11

.-AGN, GENERAL DE PARTF., Vol.17, Exp.107, del 15 de junio de 1695

�437

436

Un caso de carácter más específico está consignado en la
demanda2' que le hicieron dos soldados del Presidio de Santiago de la
Monclova al gobernador Salinas de Varaona por no haberles pagado SUs
sueldos. El gobernante alegó que los soldados no tenían derecho a ellos, ya
que de acuerdo a lo establecido en las capitulaciones de poblamiento de la
Villa de 1682, ratificadas en 1685, ningún vecino o hijo de vecino de la Villa
podía recibir plaza de soldado.
Parte del mecanismo para asegurar la permanencia española en la
región se manifestó a través de acciones político-militares que tendían a
ofrecer protección a los reales de minas. En este sentido Salinas de Varona
también procedió a acrecentar la minería, tanto protegiendo a los
trabajadores, a quienes ayudó con lo necesario a siete vecinos de la Villa,
hasta que pusieron sus labores al corriente, con que se le ha dado y da
comercio ...; también ayudó a que se pusiesen ...ocho labores de corriente,
fomentándolas de todo lo necesario, de que se sustenta el Real y Minas de
San Pedro de Boca de Leones y minas del Massapil 25•
Durante su periodo se descubrieron y establecieron nuevos reales:
...y descubrióse en su tiempo la Mina de San Francisco Xavier, la de San
Antonio y Santiago de los Morteros, en cuyos descubrimientos gastó más
de siete mil pesos de su patrimonio, que hasta dicho día 26 de diciembre de
697, se le debían. Todas estas actividades las realizó con su propio peculio:
gastó más de siete mil pesos en dar corriente a las Minas del Cerro de
Castaño, que han cesado, por no haber soldados para el resguardo de los
trabajadores, por ser el paraje muy arriesgado de indios Enemigos, por
cuya causa perdió dicha cantidad.
2.- En la búsqueda de lograr el mecanismo de asentamiento de los
indígenas, Salinas de Varona, como la mayoría de los gobernantes del
septentrión, dedicó parte de su tiempo como gobernante a buscar la paz Y
la obediencia de esos grupos. En su caso lo logró por medios pacíficos_y oo
guerreros, principalmente, a partir del convencimiento y e~ ~torgamienlD
de regalos a su costa. Esta actividad, constatada por lo~ religtosos Y ~~
autoridades, está referida en su Relación, en ella se asienta que: TraJO de
paz a la obediencia de su Magestad ocho Naciones de indios Bárbaros con
AGN, GENERAL DEPARTE. Vol.17, Bxp. 110, del 21 de junio de 1695
Ésta y las siguientes tres citas proceden de la misma signatura: AGI, INDIFBREN11!. ~
N. 168,. Relación de Grtgorio Salinas tk Varona.

21••

29••

quienes gastó en agasajarlos mucha parte de su patrimonio, y a su
ja,itación, iban bajando cada día otras muchas, y se estaban esperando tres
Naciones que bajaban a ponerse a la Real obediencia, de que redundaría
a,.ucha quietud y paz a la Provincia, como se iba experimentando en las
que habían bajado. En otra parte del documento se dice que, en su labor de
apoyo a la evangelización indígena, el gobernador se distinguió en haber
bajado más de seis mil indios de paz a sus expensas, reduciéndose algunos
anuestra Santa Fe.
En relación a este quehacer, la Villa de Santiago de la Monclova
certificó:

Que asimismo puso particular aplicación y cuidado en el fomento
de las Misiones de la dicha Provincia; pues en la nombrada de San
Bernardino de la Candela, se fabricó una Iglesia muy suntuosa, con mucho
aseo, agasajando con diferentes géneros a los indios que trabajaban en la
obra hasta que lo consiguió; y que pusiesen su labor en corriente, de forma,
que los años de noventa y cuatro y noventa y cinco, hicieron muy
considerables cosechas de maíz.
Que en la Misión de San Buenaventura de Consolación hizo hacer

Iglesia con la misma solicitud y gastos, y lo continuaba en la de Santa Rosa
de los Nadadores, donde se empezó la Iglesia, que ya se concluía aquel
ai'lo; y en la de San Francisco de Coaguila, que es Cabecera de todas las
referidas, puso especial asistencia en la fábrica del Templo que se fabricaba
muy suntuoso, con su solicitud y cuidado, y quedaría concluido el mismo
año, dando maíz a los indios para su fomento; y redujo a política y
gobierno a los indios de dichas cuatro Misiones, haciendo hacer a la mayor
parte de ellos sus casas, y muchas sementeras de maíz.
Los religiosos produjeron otro documento en el cual certificaron lo

que el gobernador había realizado, en él se dice:
En dos de mayo de seiscientos y noventa y seis, certificaron los
Religiosos Misioneros de San Francisco de la Provincia de Coaguila y
Nueva-Extremadrua, que desde que este sujeto tomó posesión del
gobierno de ella, hasta aquel día, había procurado y procuraba con mucho
celo y solicitud el aumento de las Misiones, ayudándolos en todo a la
fábrica de los Templos, que en ellas se habían acabado, y estaban
acabando, gastando muchos géneros en agasajar a los indios, para que

�438

trabajasen, asistiendo personalmente a las fábricas, dando corriente a las
sementeras de los indios, bajando de paz algunas Naciones de Bárbaros,
con voluntad de Bautizarse, mediante el agasajo que dicho Gobernador y
Misioneros les hacen, en que el Gobernador había gastado y gastaba
mucha parte de su patrimonio.
Sin embargo, y al igual que sus contemporáneos y los gobernantes
del XVII y XVIlI, Salinas de Varona, también tuvo que recurrir a medios
militares para el sometimiento de los grupos indígenas rebeldes, según la
información de la Relación...hizo dos Compañías a su costa contra los
INDIOS rebeldes, sin otras muchas salidas que de su orden se ejecutaron,
proveyendo a los voluntarios de todo lo necesario para la Campaña, por no
tener más que veinte y cinco soldados y no poderse quedar la Provincia sin
ellos para defenderse de los INDIOS Enemigos; y que en dichas salidas
fueron más de doscientos INDIOS amigos, a quienes socorrió de su
patrimonio.
En relación con la protección a los indígenas, ésta no sólo se
produjo a través de la atención que el gobernador prestó a las misiones,
también cuidando y castigando los excesos de sus subordinados. Fue asf
que para 1695 recibió despacho del virrey, Conde de Galve. En él le ordenó
dar cumplimiento a la destitución del teniente Diego Flores de Abrego, a
quien había nombrado en el Presidio de San Bemardino de la Candela. La
orden fue la respuesta del virrey a la queja que le presentaron, en la capital
novohispana, los representantes de los pobladores indígenas de ese
presidio y pueblo, según la cual el teniente cometía con ellos numerosos
agravios 26•
Comprueba este documento la preocupación oficial por mantener
la paz, tranquilidad y poblamiento en los recientes asentamientos
indigenas, a través del mecanismo de procuración de justicia a los
naturales. Con ello se les confería, simultáneamente, seguridad en el
mantenimiento de las tierras y aguas a ellos señaladas o bien su restitución
cuando les hubieran sido injustamente retiradas, como fue el caso de las
acciones de este teniente.

439
Opiniones sobre Salinas de Varona de sus contemporáneos.-

Las informaciones que se proporcionan en su Relación se
encuentran confirmadas por testimonio favorables que se producen hacia
finales de su periodo como gobernador e Coahuila y que resumen sus
diferentes actividades en ese cargo. Fueron proporcionados por miembros
de la propia sociedad y por autoridades eclesiásticas y civiles. Es así que:
La dicha Villa de Santiago de la Monclova, certificó, en 26 de
diciembre de 1697, que el dicho Capitán Don Gregorio de Salinas Varona,
cumplió enteramente con las obligaciones de su cargo en los cinco años
que gobernó aquella Provincia, atendiento a la mayor honra de Dios y de
los Vasallos y ejecutado muchas cosas, que en diez y ocho años que había
que se publicó, no se había conseguido, en que gastó gran suma de su
patrimonio 'rl.
El obispo de Guadalajara, don Fray Phelipe Galindo escribió, como
resultado de su visita a la región, un elogioso testimonio de la labor de
Salinas Varona. Su carta está fechada el 6 de febrero de 1697. En ella se
asienta:
... que habiendo salido a la visita llegó a la Provincia de Coaguila,
donde están fundadas cuatro Misiones que visitó, y reconoció el logro
grande en la conversión de los indios Chichimecos y deberse gran parte de
ello al dicho capitán de Caballos Corazas, Don Gregorio de Salinas Varona,
que era gobernador de aquella Provincia, pues con su trabajo y los pocos
medios que tenia, por no gozar más que setescientos pesos de salarios,
fomentó las dichas misiones, suplica a S. M. le diese las gracias y tuviese
presentes sus servicios.
Siguiendo la carta confirmamos algunos de los datos ya
mencionado, el obispo escribió que Salinas Varona realizó: nueve jornadas
a tierras de infieles, las cinco de ellas de orden del Virrey y Conde de
Galve, y las iruatro de las obligacio~s de su cargo, sustentó muchos
Bárbaros que hacían hostilidades a aquellas Provincias y Fronteras,
sacándolos de la gentilidad, reduciéndoles a las Misiones en donde estaban
quietos y bautizados; y en cuatro años que había la gobematura, dispuso
Ésta y las siguientes citas proceden de:AGI, INDIFERENTE, 132, N. 168, Relación de
Gregario Sali1111S de Varona ..

'D••

» .• AGN, GENERAL DB PARTE, Vol. 17, Exp. 114, del 23 de julio de 1695.

�440
441
se fabricasen más de veinte casas, haciendo cuatro iglesias decentes
capaces, debiéndose todo al buen celo, trabajo y solicitud de este sujeto. y
Finalmente, el virrey Joseph Sarmiento de Valladares, en carta a
S.M. de 1700 refiere ser este sujeto de los Reformados que el año de 1687
pasaron de España a ella, de orden de su Mag. y que por las certificaiones
que había manifestado constaba que el tiempo de sirvió en Flandes
cumplió con su obligación enteramente, pasando al reconocimiento de las
Bahí_as de el Seno Mexicano y en otro empleos de el Real servicio a que le
des~on los anteriores virreyes, Condes de la Monclova y Galves, y en el
gobierno de Coahuila de su M. le hizo merced, en cuya Provincia atendió a
s~ aument~ co~ tal vig~cia, Christiandad y aplicación, que redujo gran
numero de mdios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y que siendo estos particulares servicios dignos de la Real
atención de su Magestad, tuvo por de su obligación hacer esta
representación, para que le tenga presente, y honre con alguno de los
gobiernos Militares de aquel Reyno, en que no duda, cumplirá
exactísimamente con las obligaciones de su sangre, y en las que
nuevamente le constituyese su Magestad.
Después de haber concluido su periodo en Coahuila, en el año de
1700 el apoderado de don Gregoio presentó solicitud a fin de que se
procediera al cobro de los adeudos que con el ex-gobernador tenían varios
vecinos de las provincias colindantes. En el documento se acepta su
reclamo y se turna despacho a los gobernadores de las dos provincias a fin
de que procedan a darle cumplimiento y procedierean al seguimiento de
los adeudos que los particulares tenían con el ex-gobernador 2&amp;_

Otros cargos desempeñados.Hasta aquí la parte de su vida que está vertida en su Relación, la
cual cubre hasta el año de 1700., A partir de esa fecha la información
obtenida en AGI procede de la Relación de Alonso Salinas Barona 29, su
hijo, misma que corre hasta el año de 1729. Fue otorgada en Madrid el 19
de julio de 1726 y en ella se hace una referencia general a los subsecuentes
3

no~bramien1?s y cargos que desempeñó don Gregorio después de haber
dejéldo el gobierno de la ~rovincia de Coahuila. Del documento separamos
los cargos en el septentrión y los de fuera de la región y enriquecemos
estos datos con ~tros provenientes de AGN. Así encontramos que Salinas
de Varona también desarrolló las siguientes actividades:

Actividades como Gobernador del Nuevo Reyno de León.A) Su Nombramiento:
Después de que don Gregorio dejara el gobierno de la Provincia de
Coahuila, recibió la gobernatura del Nuevo Reyno de León en recompensa
a sus actividades de evangelización y asentamiento en la Provincia de
Coahuila:
...le confirió su Magestad el empleo de Gobernador de el Presidio
de San Francisco de Coaguila, en cuya Provincia atendió a el aumento de
las Misiones con tal vigilancia, christiandad y aplicación, que redujo gran
número de indios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y en atención a lo referido, le confirió, el Virrey Duque de
Alburquerque1 el Gobierno y Capitanía General del Nuevo Reyno de
León30.
Permaneció en ese cargo año y medio, de mayo de 1705 hasta julio
de 1707, sus actividades fueron notables dado el corto tiempo de
permanencia en el puesto. Así, y de acuerdo a expedientes de AGN,
sabemos que:
Recibió su título de gobernador del Nuevo Reyno de manos del
virrey. El interesante documento es una copia del original, transcrita en la
ciudad de México y firmada en ella por el virrey, Duque de Alburquerque.
En él se le otorga el nombramiento re~l para el cargo en el Nuevo Reyno de
León y contiene informació~ personal muy similar a la localizada en AGI
en su Relación de servicios. También incluye las instrucciones y
señalamientos para el ejercicio del cargo, los cuales revisten la peculiaridad
de la insistencia real en el buen y justo trato a los naturales, en llevar a cabo

.-AGN, GENERAL DE PARTE, Vol.18, Exp. 146, del 4 de mayo de 1700.
AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.

it .-

31.-

AGI, INDIFERENTE, 139, N. 166, Relación de Alonso Salinas Varaona.

�442
443

y fomentar su instrucción religiosa y su asentamiento para lo cual se les
debe ordenar y facilitar el cultivo de sus sementeras a fin de que puedan
sustentarse adecuadamente 31.
Don Gregorio informó al virrey, Duque de Alburquerque, haber
tomado posesión del cargo en la ciudad de Monterrey el 5 de mayo de
1705.

Su Política de asentamiento poblacional en el Nuevo Reyno de León.-

Al igual que sus antecesores y sucesores a lo largo de los siglos
XVII y gran parte del XVIII, Salinas de Varona enfrentó en su nueva
gobematura, como lo había también realizado en la Provincia de Coahuila,
las rebeliones indígenas.
En información enviada al virrey y citada en el parráfo anterior,
don Gregorio señaló que a su llegada al Reyno había encontrado un estado
de gran inquietud entre los indios, especialmente en los alrededores del
Real de San Pedro de Boca de Leones. En la búsqueda de solución tomó las
providencias necesarias y procedió a formar tres compañías de campaña
que envió a diferentes parajes y él mismo acudió al Real para vigilar la
extracción y el envío de la plata y la recaudación que correspondía a la
Real Hacienda, así como el remedio para la inseguridad y dificultades
sociales que se producían en ese asentamiento minero.

El virrey le respondió que había pasado su informe al fiscal de la
Real Audiencia y que este órgano oficial y él mismo, por la presente doy
gracias a dicho Gobernador Don Gregorio de Salinas Varona por las
providencias que dió en sacar a campaña tres Compañías...para refrenar
los insultos de los Indios. Asimismo le encargó continuar poniendo freno a
las sublevaciones para poder mantener la quietud del Reino y procurar la
correcta recaudación en el Real de Minas de Boca de Leones, extirpar los
delitos, enmendar a los vagamundos, procurar la moderación de juegos, la

prohib~ció~ de rescates, fabricar casas de vecinos del Real y la cárcel. Esta
carta vrrremal lleva fecha del 20 de agosto de 1705 n.

~~ embargo, ~bía necesidad de contar con recursos para el
establ~~ento de vanas dependencias, entre otras, la cárcel y el
sosterunuento de los miembros de las tres compañías. Éstas se formaron,
no con ~ldados de los Presidios, sino con voluntarios de la región cercana
a la capital neolonesa y al Real de Boca de Leones 33.
Otro interesante ejemplo de la actividad pacificadora se localiza en
nuevo doc~ento de :'GN 34, de su lectura queda claro que Salinas de
Varo~ segu_ia ~n funciones, cuando menos hasta julio de 1707, ya que la
re~lió~ de md1genas de la nación bozal se inició en febrero de 1707 en
territono de Coahuila y abarcó también el de la jurisdicción del Nuevo
~º· La campaña de don Gregorio para controlarla tuvo lugar en los
mgwentes meses. Fue así que, para junio, el virrey le comunicó la
aceptación de lo realizado y le encomendó, tanto en esa carta como en una
sub~uen~, de julio, continuará la persecución de los siete cabecillas que
habian huido. ~orno dato curioso mencionamos que el virrey le
encomendó continuara las averiguaciones acerca de la presencia de
hombres blancos y negros hacia el Norteste que se dice habitan en una isla
de ~onde vienen a pescar a las lagunas y esteros hacia la dicha parte.
Debieron haber sido pobladores de las cercanías de la costa oriental actual
Tamaulipas.
'
El contenido de estas dos cartas permite precisar la duración exacta
de su periodo en Nuevo León, el cual cubrió hasta el mes agosto de 1707,
fecha en que lo asumió su inmediato sucesor, Cipriano García de Pruneda
o sea poco más de año y medio.
'

Otros problemas durante su gobernación.-

Una de las situaciones más recurrentes que a lo largo de los siglos

XVII Y XVIII se presentó en_la administración pública de las posesiones

n .• En AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp.123, fs. 53 y 54, del 16 de
febrero de 1705: Título de Gobernador y Capitán General de este Reino al Capitán Gregario SaliffllS

Baraona.

•.•lbidem.

:·· A~N, ~ALES CÉDULAS. DUPLICADOS, Vol. 38, Exp.128, del 20 de agosto de 1705: Se
tllVIII feliataaón a don Gregario Salina Baraona.
• .• REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.139, fol. 177, del 3 de junio de 1707.

�445
444

Los Últimos Años.-

.

--,
: \
!

1\
l

. 1

españolas fue la dilación en el pago de los sueldos a los funcionarios,
aspecto que no sólo se daba en el lejano septentrión, también era frecuente
entre quienes radicaban en el centro del virreinato y ocupaban puestos de
primera línea en todo tipo de instituciones. Salinas de Varana también
tuvo dificultades para que se le cubrieran sus salarios y, como casi todos
sus colegas en el mismo cargo, se vió precisado a demandar la cobertura de
sus salarios. En la primera carta que al respecto dirigió al virrey en agosto
de 1705 J.S le suplicó interviniera para solucionar su problema, ya que había
sufragado todos los gastos de las campañas a cargo de las tres Compañías
que levantó para protección de su jurisdicción territorial. El gobernador
había proporcionado a los soldados, bastimentos, armas, pólvora y pago
de salarios. Apoyó su petición con la relación de las actividades que los
miembros de las Compañías realizaron para asegurar una cierta
tranquilidad en los parajes cercanos al Real, y que consistieron,
principalmente, en fomentar el asentamiento de los indígenas en las
misiones. Adicionalmente, avaló la solicitud con muy buenos argumentos
para el interés de la Real Hacienda, los aportes económicos que procedían
de las actividades ganaderas y mineras del gobierno a su cargo.
Es importante señalar la especial mención a la enorme riquez.a
ganadera que aún existía en la región, Salinas de Varona mencionó la
crecida porción de lanas que rinden cada año más de millón y medio de
ovejas y ciento cincuenta mil cameros que que esquilman en dichas
haciendas y que pastan y se crian en aquel Reino.
Referencias de años subsecuentes reiteran el mismo problema de la
falta de pago de salarios, pero, no sólo los devengados por el entonces ya
ex-gobernador del Nuevo Reino de León, también los de los Capitanes de
los Presidios de Cerralbo y Cadereyta y los que correspondían a sus
soldados. En todos los casos, el retraso en el pago se extendió por dos
años36•

O~ acuerdo a - ~ Relación que presentó su hljo, el siguiente
nombrarmento que rec1b1ó Salinas Varona padre le puso nuevamente en
relación con el septentrión, ahora en su porción más oriental. Por titulo real
fue desi~d? Gobernador y Cabo Superior de las Armas de Mar y Tierra
en el Pres1d10 de Santa María de Galve, renombrado años más tard
Presidio de San Miguel de Panzacola, debió haber sucedido esto hac~
1717.
Después de haber dejado su cargo en aquel presidio con el cual
~~ protegía sus posesiones extremas en la región costera oriental de la
L ~ fre~~ a los continuados avances de franceses e ingleses, don
Gregono rec1b1ó nueva comisión para proteger aquellos territorios. En 1718
el ~ey envió comunicación al rey en la cual le informó haber tomado
1 medidas para que Don Gregario Salinas, gobernador que había sido de
Panzacola pasara a ocupar la Bahía de San Bernardo con dos embarcaci?nes. A la fecha de la carta se estaban armando y aprovisionando los
navios,_ seguramente en Veracruz, no se precisa el lugar. La medida
obedeció al temor y en previsión de que los soldados franceses ubicados en
~ Luisiana p~dieran pasar a ocupar ese importante bastión español,
Sl~do al poniente de Panzacola, en territorio de los Tejas. Se le pidió a
Salinas Varaona no permitiera que los franceses desembarcaran en el Seno
Mejican? y si así fue~a, los ex_pulsara del mismo-». En el expediente no se
proporciona mayor información sobre este delicado asunto, que como se
sabe, preocupó a la corona española y a las autoridades virreinales
novohispanas durante gran parte del XVIII.
De ese puesto pasó, en 1719, al de San Joseph como su primer
Gobernador y Cabo Superior en virtud del titulo que le concedió el Virrey
Marqués de Valero.
Don Gregario permaneció en el servicio real hasta 1722, año en el
cual se retiró a la capital novohispana_para atender su mala salud. Murió
en la ciudad de México el 30_de enero de 1723; ya viudo de doña Francisca

35,-AGN, REALES CÉDULAS. DUPLICADa&gt;, Vol. 38, Exp.129, fol. 165v., del Zl de agosto de
1705.
» .- REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.145, fol. 182., del 4 de mayo de 171Xly
Vol. 38, Exp. 146, Fols. 182v., de la misma fecha.

11
·-

RE:ALES ~ÉDULAS DUPLICADAS, Vol.39, Exp. 73, del 13 de junio de 1718: El señor

Clrgono de Salmas salga con una embarcadón para alejar a los fran ceses.

�446

447

Antonia Bermúdez de Castro, vivía en la Alcaeceria y fue sepultado en la
iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas 38•

primer tercio del XVII se promovió la beatificación de Gregorio López y
c~ntribuyeron a ella variados benefactores a lo largo de los siguientes
siglos.

Don Gregorio dictó testamento en la capital novohispana el 20 de
enero de 1723 ante el escribano real Gabriel Fernando Navarro. Su cotejo
del mismo lo localizamos en AGN 39• Se trata de un documento de díficil
lectura del que extrac~os aquí los datos generales. No se localizó en el
Archivo de Notarías de la Ciudad de México su testamento, ya que los
libros pertenecientes al escribano están parcialmente quemados y las
autoriadades del archivo no autorizan su consulta.

ll
1

1'

. En otras ,cláusulas del testamento estbleció mercedes para sus
servidores, fue asi que a su esclavo negro le dió su libertad y a otro de sus
sirvientes, rica vestimenta.

Finalizamos este estudio sobre Salinas Varona, citando las últimas
frases contenidas en la Relación de su hijo, que concluye con el
reconocimiento que se le otorgó a su padre y que se plasma en el texto:

De acuerdo al contenido del Cotejo de Testamento, nombró por sus
albaceas testamentarios a don Alonso Romay Sotomayor, vecino de la
ciudad y apoderado del Sargento Mayor don Alonso de Salinas Baraona,
su hijo, y a don Antonio Bentura de Mendoza, su sobi:u'º· lnsti~yó por su
heredero único y universal a su hijo, don Alonso. Dejó establecido que su
entierro se hiciera en la Iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús
y de acuerdo a su voluntad, así se procedí~, celebrándose misa ~e ~erpo
presente. Mandó se dijesen doscientas m15aS rezadas en las. iglesias y
conven-tos que considerasen sus albaceas. Como dato interesante
entresacamos que una de las cláusulas consistió en que en las mandas
forzosas acostumbradas se incluyese la del Venerable Siervo de Dios
Gregorio López, a cada una cuatro reales por una ve~. Recorde~os que
Gregorio López fue un conocido ermitaño y autor de importante ~bro de
medicina 4D, quien vivió en la Nueva España durante la segunda mitad del
XVI. Su libro circuló en copias manuscritas desde que lo escribió, 1586
hasta la impresión de su primera edición en 1672 que se agotó rá~i~en~
y tuvo una segunda, dos años más tarde, después de estos anos siguió
vigente hasta bien entrado el XVIII. Por su_ ~portan~ c?ntenido, en el cual
se hacía uso de medidas terapéuticas tradicionales, sirvió de consulta para
médicos y cirujanos de las principales poblaciones novo-hispanas, .pero
aún más importante, fue texto médico que emplearon durante tres_ siglos,
quienes asentados en las poblaciones más alejadas del centro novohispano,
no tenían fácil acceso a la consulta de médicos o cirujanos. Durante el

:11•• Octavo

Libro de Defunciones de Españoles del Sagrario Meh'opolitano, 1719-1724, Fol.

1~~

.

,,__ BIENES N AOONALES, Vol. 241, Exp. 29, año 1723, Cotejo del testamento de D. Grtgono

Salinas Baraona:
• .- Tesoro de Medicinas para todas enfermedades.

. ...y en todos los empleos que han estado a su cargo y órdenes que
se le dieron, consta desempeñó enteramente su obligación a satisfacción de
sus Superiores hasta el año de 1729, que en virtud de licencia del Virrey de
aquel Reyno ~ retiró a México a curarse de las enfermedades que padecía,
donde falleció, según consta de certificación de Don Juan de Ureña,
Contador Ordenador del Tribunal de Cuentas de México.

�449

EL CONVENTO FRANCISCANO DE SAN ANDRÉS
EN LA CilJDAD DE MONTERREY
Lydia Espinosa Morales
Centro INAH Nuevo León
Muy poco estudiada ha sido la presencia franciscana en el Nuevo
Reino de León; el desinterés es llamativo sobre todo si considerarnos que
durante el periodo colonial fueron los únicos misioneros en la región.1
En las líneas que siguen presentaré los primeros resultados de una
investigación mayor en la que pretendo evaluar la importancia que alcanzó
el convento franciscano de San Andrés y estudiar los cambios ocurridos en
su construcción a la luz de las transformaciones ocurridas en la historia de
la ciudad desde la época colonial hasta el siglo XX cuando el convento
desapareció tras una larga agonía.

Mi trabajo comenzó cuando encontré en el Archivo General de
&amp;tado de Nuevo León (AGENL) un plano del convento franciscano de San
Andrés fechado en 1871. Para su análisis utilicé dos importantes

1

Bn este asunto, como en tantos otros de la historiografía regional, Israel Cavazos Garza es
pionero, véase: "La obra franciscana en Nuevo León", Humánitas, Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, N .L., Universidad Autónoma de Nuevo León, núm.1,
1960. Entre la escasa bibliografía merecen citarse Eugenio del Hoyo: "La evangelización en el
Nuevo Reino de León", Humánitas, núm.6, 1965 y del mismo autor: Indios, frailes y
mcommderos en el Nuevo Reino de Le6n, siglos XV1I y XV1Il, Monterrey, Archivo General del
listado de Nuevo León, 1985. Recientemente, Hedor Javier Barbosa Alanís publicó: "La
evangelización en el noreste de México", Roe!, Órgano de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadistica, Quinta Época, núm.2, 1996. Sobre el convento franciscano
de Monterrey contamos con el estudio clásico de Xavier Mendirichaga: El templo franciscano
dt Monterrey, Monterrey, Dirección Cívica y Editorial del Gobierno del Estado de Nuevo
león, 1983.

�451

450
expedientes documentales localizados en el mismo archivo que son su
complemento obligado. 2
Encontré información muy valiosa en el Archivo Municipal de
Monterrey en las Actas del Ayuntamiento, en el Ramo Civil y en el Catálogo
y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey elaborado por
Israel Cavazos.
El primer convento franciscano de San Andrés fue fundado por
fray Lorenzo González y fray Martín de Alta.mira entre 1602 y 1603 en un
sitio que no conocemos. En 1612 se trasladó a su emplazamiento_ definitivo
después de que la gran inundación obligó al traslado de la cmdad a la
banda sur del río de Santa Lucía. 3
El convento se encontraba en el centro de la ciudad, en un costado
de la plaza mayor en la contaesquina poniente de la iglesia parroquial, hoy
catedral. De norte a sur, se extendía de la calle de Melchor Ocampo (antes
San Francisco), hasta las márgenes del Río Santa Cata.tina y de oriente a
poniente, de una pequeña calle que partiend? del río topaba con la p~
mayor (la calle Guillermo Prieto que ya no eXISte), hasta la actual Mariano
Escobedo que durante la época colonial no estab~ trazada. Para 1~71, fecha
del plano que cito arriba, el convento comprendia. un total aproxunado de
14,000 m2 de los cuales 3,200 m2 estaban construidos.
El convento se fundó para propagar entre los infieles la luz del
evangelio. Israel Cavazos informa que los franciscanos sólo tenían a su

20:

2m plano se encuentra en el Nivel Arquitectónico de la Mapoteca del AGE_NL, n~el titulo: Plano del convento de San Francisco y Tercera Orden y es una copia parcial d~
__,_ · más detallado fechado en 1859 que no he podido localizar. B1 Plano del terreno tt·
......,nor
.
.
d la .
Ma-•· es
tnnplo de San Francisco que está en el Nivel Urbanistico, núm. ~ , e misma
r:-~
muy interesante pues corresponde al año 1917. Los expedientes de los tr6mítes _que
raron los planos se encuentran en el AGENL en Asuntos Eclesiásticos (8/272): Erpttlitnlt
:':1 inVffltariO la distribución del terreno que pertenecía al conVfflto franciscano de ~n Andrif.
, fs. y en ~onumentos y Edificios Públicos (bateria 7.5): Templo de San Francisco.
1871 21
3,-iménez Moreno, citado por Israel Cavazos en ºLa obra franciscana...•, op.cit., p.73

cargo a los indios de nueva conversión y que el clero secular se ocupaba
delresto.4

Aunque el documento original se encuentra perdido hay
evidencias de que Diego de Montemayor concedió a los franc~anos
ciertas r~~herías de indios. Los franciscanos perdieron dicha merced pues
el 4 de d1c1embre de 1622, fray Damián de Acevedo, guardián del convento
de San Andrés, solicitaba a Diego Rodríguez, capitán y justicia mayor de la
ciudad, un testimonio "... de la gente que está en la ranchería de la
administració~ del convento y demás rancherías que por merced, el
gobernador Diego de Montemayor hizo en nombre de Su Majestad a este
convento, p~a pueblo _Y_ administración de ello, y de los demás que están
en las estancias en serv1c10 de los españoles, en número y copia de ellos, [y]
qué cantidad serán por todos ... 11 .5
?radas al· historiador Raúl García Flores tengo la respuesta en la
que se informa que: "... los indios que al presente están asentados y
poblados _en el dicho pueblo de San Andrés ... son ocho, por haber muerto
gran cantidad de ellos. Y así mismo de los indios del señalamiento ... son
seis rancherías ... las cuales ... señaladas para pueble, tendrán doscientos
~os, los cuales el dicho capitán y justicia mayor los ha traído por
diversas vece~, los ha asentado en el dicho pueblo de San Andrés y se han
vuelto a sus tierr~ por no haber en él indios en pie y por el poco sustento,
que no lo ha habido para sustentar, ni los padres lo han tenido para se lo
dar. Y que en lo de~~s que pide el dicho padre guardián de la copia de los
que ~tán en servic10 de los españoles y en sus labores, están muy
repartidas las dichas estancias a diez ocho leguas algunas de ellas y que no
se puede saber con facilidad si por esto, como porque al tiempo por cuanto

'r.r.e1 Cav~, Contr~sias sobre jurisdicción espiritual entre Saltillo y Monterrey, 1580-1652,
Saltillo, Colegio Coahuilense de Investigacionesl{istóricas, 1978, pp.6-8.

~~o

del Hoyo, op.cil, pp.55-:56. Para nuestra desgracia, Del Hoyo nos remite al
Archivo ~ral de La Nación, caja del Nuevo Reino de León (????), Exp. 1•. Las
~gaoones son del autor. Tampoco contamos mayor referencia documental, fuera de lo
dicho por Alonso de León, para confirmar la que sería la primera referencia documental del
~~to cuan~o supues~ente el _día 8 de febrero de 1622, sirvió de refugio en el ataque de
b mdios HuaJUco y Colmillo a la ciudad. Citado por Mendirichaga, op.cit., p.12.

�453

452
se les hizo la merced había más cantidad de indios de los que al presente
hay por haberse muerto con pestes y granos que entre ellos ha habido ..."6
Como pretendo mostrar, la importancia del convento no debe
medirse sólo por su éxito o fracaso en la evangelización de los indios que
seguramente siempre fueron pocos. Aún así en 1712, por ejemplo, se le
seguía llamando: "...la parroquial de indios borrados ...de esta ciudad". 7

El convento se ocupó y es lo que ahora me interesa destacar aquí,
de la salud espiritual del conjunto de la población de la ciudad ya fueran
blancos, mestizos o de "color quebrado" y desempeñó un papel variado y
muy relevante dentro de su vida social y económica de Monterrey. De
hecho, hay que recordar que durante largos periodos de tiempo el templo
franciscano funcionó como el único templo de la ciudad pues la iglesia
mayor o iglesia parroquial se construyó tarde, hasta 1626, y que como
resultado de los dañosque le provocaban las fuertes lluvias y temporales
continuamente se estaba reparando.
Por este motivo y por hallarse situado en el centro de la ciudad,
con mucha frecuencia en sus puertas se publicaban los autos,
mandamientos, edictos y Reales Cédulas que atañían al conjunto de la
población y a sus puertas se realizaban toda clase de pregones y almonedas

La centralidad del convento se pone de manifi to
momentos graves de la vida de la ciudad· el día 15 d d . . ~ den los
por ejemplo, el Cabildo dictó una medida d
e tctem re e 1661,
contagio y pestes de viruela" que afectaban a ~sepos~:~~ por el "gener~
ahí un novenario d
·
Ct n Y mandó decrr
concluir con
e ~ s cantadas con sus rogativas, que habrían de
una procesión solemne para implorar la misericordia de
Dios".9

Igualmente, en algunos mom to d
. .
. d' 'd al d 1
en s ramáticos en la vida
m tvt u
e os habitantes de la ciudad, el convento se manifestab
:1ª:Urteys~ de la insti~ción eclesiástica. En él se practicaba el
·to 10 y constancia de que varias veces se utilizó con este
prop6S1 •

de:~~:

Por otro lado los fraile
·
dentro de la vida ·soc~ d 1 M s mISmos ~uparon un lugar relevante
.
e onterrey colonial. Los protocolos notariales
muestran su presencia como testigos d e numerosos actos públicos· en
cartas poder, cartas de obligación de pago, reconocimientos de deuda
desde luego en testamentos y codicilios.11
y
Los franciscanos fueron también testi os fr
.
de compra venta de minas labores hac' d g
ecu~ntes en_operac10nes
'
'
ten as y estancias. Lógicamente, su

públicas con gran concurso de gente. 8
9
AMM, Acta del 15 de diciembre de 1665
61:ondo Franciscano, Biblioteca Nacional de México, Vol. 46, Exp. 104.

7Archivo de la Catedral, Libro de Bautizos, vol.ID, citado por Tomás Mendirichaga Cueva:
' Breve reseña del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey•, Humánitas, Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, Núm.4, 1963, p.432.
Sobre la existencia de una supuesta misión de San Andrés la Corona levantó en 1776 una
información al respecto al recibir una representación anónima tras la que por Real Cédula
dada en San Ildefonso el 6 de octubre de 1783, se mandó suprimir la ayuda que se enviaba•
la supuesta misión que: "...jamás lo fue ni tuvo misioneros". AMM, Reales Cédulas, Vol.3, 4
fs. Véase también el "Oficio notificando que nunca ha habido en esta ciudad misión de Sin
Andrés, con otros datos relativos a los pueblos circunvecinos' fechado el 17 de noviembre de
1785, en Carlos Pérez Maldonado: Documentos históricos de Nuevo Le6n, Monterrey, s.e, 19'7,
pp.99-101.
8véase por ejemplo: AMM, Auto del gobernador Zavala prohibiendo que los indio5
chichimecos anden a caballo. Acta del 7 de junio de 1643.

lOy

.

éase, por ejemplo, AMM Protocolos V I X F 345 N ,
Civil, según Catálooo de lsratl 'Cava
, o . , . ' um. 210, que corresponde al Ramo
l1
o
zos.
Todas las referencias documental d
.
del Catálogo y síntesis de los protoc:os e¿;r~toc:1osMque .c'.taré en adelante fueron extraídas
-.A
'd d
re vo umcrpal de Monterr~ que en 6 vols
r-•r--v CUl a osamente Israel Cavazos Garza El
.
-:,
.,
599
fue pudblicado por el Instituto Tecnológico de Estul:'::;:::nd:t::~;r!
Y
1
eegun o cubre de 1700 a 1725 y lo publicó la U . 'd d A
y en
' el

ª

~:i::;~: ~:1:::t res~tes fuero~ e1;;~~;~a

en

!:.

~:~~~;;!e;~~-~~ :~

1785, 1786 a 1795 y 1796 a l~~~engr
· : ~vamen~los periodos ~e 1726 a 1756, 1756lllleStra Lilia Villanueva d
a me ~ taron los indices preparados por la
qae comento Algun
. e c;vazos, a los que renuto al lector para documentar los casos
Ramo
.
os e:,emp os en los manuscritos originales se encuentran en el AMM
f.3. Protocolos, Vol.1, fol.19, núm. 13 y Ramo Civil, Vol.X, Exp.37, f.lOv y Vol.XIII, Exp.17:

�454
investidura religiosa les otorgó una calidad moral indiscutible que los
convirtió en testigos irreprochables y muy solicitados.12
La importancia que la población blanca otorgó al convento en su
vida diaria y aún después de muertos se expresa muy claramente en los
testamentos. Siempre se ha señalado que en el cementerio del convento
franciscano se enterraban los indios de la ciudad; por ello, resulta
sorprendente la gran cantidad de vecinos, muchos pertenecientes a la élite,

que dispusieron ser enterrados en su templo.13
Agustina de Otarles, viuda del capitán Juan Pérez de los Rios,
dispuso el 11 de octubre de 1626, se le sepultara junto a su marido:"...en la
sepultura que tengo en la dicha iglesia...". Igual disponen Pedro de
Suástegui y Juan López (en 1634); el capitán Martín de Aldape (en 1646); el
capitán José de Ayala (en 1666):"...en el lugar donde están enterrados mis
padres y antecesores... "; Diego Rendón (en1678):" ...en el convento junto al
sepulcro de Ma. Valverde", su mujer; Mónica Rodríguez, viuda del capitán
Miguel de Montemayor, hijo de Alberto del Canto, pide lo mismo (en
1680); así como muchos otros. En el siglo XVIII, la costumbre continúa y los
ejemplos podrían multiplicarse.
Otra muestra de la influencia que los hijos del santo de Asís
ejercieron sobre el conjunto de la población "blanca" y la élite, se encuentra
en las numerosas disposiciones testamentarias en las que se asentaba la
voluntad de ser enterrado: "en la parroquial desta ciudad", pero con hábito
de San Francisco. Limitaciones de espacio me impiden citar los numerosos
ejemplos que se cuentan por decenas.
En los testamentos se incluían mandas forzosas que los herederos,
el albacea y los frailes franciscanos deberían de cumplir. A la disposición
del entierro con hábito o mortaja del santo, seguían las peticiones de un
novenario que podía o no ser cantado, de un determinado número de

455

misas, rezadas o cantadas, y d e o tras d evoc1ones
.
A veces tamb.é
encargaban algunas obras piadosas o d
ºd d .
l n se
construcción de un altar hasta la d ta .óe cdan
que podian ser desde la
0 et n e una huérfana.
'

ª'

A nuestro ojos actuales las mand t
pueden parecer excesivas aunqu; d be
as _orzosas y · las obras pías
Iglesia les concedió para alcanzar e te mos ;ns1derar el gran valor que la
Pedro de Suástegui dispuso nove~omo . ese~ del alma. En 1634,
además, cien misas d ·chas
. Y cien misas rezadas por su alma;
t
en el mismo convento por el ánima d
padres y otras cien por An la d So ,
.
e sus

=

,~:,i::

~ab~Sánchez fue :uy g;ner!v;::d~p:::t~e;
e
personas con qwenes he tenido trato"·
general Diego de Ayala, sólo p1'dI.6 una misa.
.
su parte, el
"por , 1poralma
naturales muertos a mi servicio" y otr d
.
as
s de los
.
as os por sus padres y sus do
primeras mujeres".15 Hacia finales de la é
.
s
testamento del Lic. Matías
p . poca_colo~, ~ la atención el
16
penitenciario de la catedral d;~o :eto qwen aun siendo el canónigo
n rrey, encargó una misa diaconada
mensual, rezada, en el templo franciscano. 16
Muchos que fueron enterrados en la iglesia parroquial .d.
.
embargo, misas en el convento En 1643 1
.
.
pt ieron, sm
pidió por su alma· veintic·
· .
'e capitán Miguel de Montemayor
.
.
meo misas con su novenario, más otras diez por
su abuelo y diez para su suegro, el capitán Diego Rodríguez.17
En mi· oprm
· ºón, 1os eJemplos
·
señalados muestran la fu
.
de los franciscanos entre los habitantes de la . d d derte presencia
Des
·d
ciu a
e Monterrey

r:i~~ ;;e;::~~=::::::~~~:~:=~:

de
sobre el númer~
~resuponer que siempre fueron pocos, quizás entre.6 y sº:s17te, p~edo
tiempos Tampoco sé ha ta
, n os me1ores
ro . .
s que grado su manutención fue por cuenta de su
p pia orden y que tanta ayuda les representó el estipendio anual de entre

12Por ejemplo: A.MM, Protocolos, Vol.IV, Fol.28, núm. 3 y Vol.11, Fol.21, núm. 13.

14AMM, Civil, Vol.IV, Exp.29, f.4.

13Para evidencias de entierros de los indios: A.MM, Protocolos, Vol.IV, F.125, Núm.54 Y
especialmente: A.MM, Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2. Para testamentos de la élite, véase Po'
ejemplo el de Mónica Rodriguez: AMM, Civil, Vol.XVID, Bxp.8, f.33. Por motivos de espacio,
no puedo mencionar todos los ejemplos que pude extraer del citado Oitálogo.

lSAMM, e·ivil, Vol.XV, Exp.29, F.1.
16
AMM, Protocolos, Vol.XXIII F.174 Nu'm 98
17
'
'
. .
AMM, Civil, Vol.V, Bxp.16, F.13.

�456

457

350 y 450 pesos con que la Corona los apoyó, por lo menos hasta mediados
del siglo :xvm.18

Consta que también había destinado mil ovejas para el sustento del
doctrinero del Alamillo.22

Sabemos que ocasionalmente el Cabildo de _la ciudad les
·
ba algunos fondos· En la sesión del Ayuntamiento
14
proporoona
.
rod del dfa
d las
de agosto de 1660, por ejemplo, se decretó que la nutad e1 p
ucto . e
multas de 12 pesos que habrían de pagar los enco~enderos de la ciudad
por no limpiar
· sus acequias, debían aplicarse por nutad entre el convento
de San Francisco y la Iglesia Mayor.19
De cualquier manera, la mayor parte de los bienes que permitían la
manutención de los frailes y el funcionamiento del templo y el convento,
provenían de limosnas, mandas forzosas, legados piadosos y de ca~llanfas
dejados por los fieles. El gobernador don Martín de Zavala, por e,emplo,
dispuso en su testamento·"
. .... Declaro tener en esta ciudad de Monterrey
. ...
dos aposentos que ... pertenecen a los padres de mi Padre San Franasco,
· d os para nusas
·
de difuntos naturales cuya
dedica
. cobranza
. d d ha de estar
d loa
cargo del síndico que fuere del convento desta dicha ciu a , para que e
.
dºichas nusas
· ...1120
procedido dello se digan
•
Las obligaciones de :zavala con los franciscanos estaban
ti. ladas en su Capitulación fechada el 3 de abril de 1625; en ella, la
es
pu le obligaba a fundar dos villas de españoles: II •·· bºien provistas. de
Corona
religiosos de la orden de San Francisco y otros sacerdo~, los que p~ere
al dicho mi virrey y sean necesarios para la doctrina, conservaaón Y
enseñanza de los indios y administración de los santos sacramentos, porqut
esto ha de ser a vuestro cargo y por vuestra cuen ta...• " •21 El subrayado es mio.

Como fuera, los gastos de la Orden debieron haber sido modestos:
el voto de pobreza y de humildad, el desprendimiento de los bienes
terrenos y la limosna como única fuente de sustento, eran característicos de
la Regla franciscana.23
Para administrar los fondos que ingresaban al convento y para dar
seguimiento a la gestión de los albaceas testamentarios, el convento
nombraba a un administrador general llamado Síndico o Mayordomo; este
tesorero, representante jurídico del convento, era siempre laico y por lo
general miembro importante de la élite y del Cabildo.
El síndico se encargaba del mantenimiento y las reparaciones del
templo y convento; también cuidaba de los caudales necesarios para la
manutención de los frailes. Como resultado de las limosnas recibidas en
especie, el convento poseía rebaños de cabras que generalmente se
arrendaban por un término de cinco o más años. Así se sufragaban algunas
necesidades que no alcanzaban a cubrirse de otra manera.24

xvm,

Ya para el siglo
algunos de los capitales de particulares
cedidos a favor del convento -ya fuera mediante legados piadosos o por la
fundación de capellanías-- fueron prestados al 5% de interés anual,
abriendo líneas de crédito que seguramente contribuyeron al desarrollo de
la economía local y regional. Pedro de la Rosa Salinas dejó un legado de
1000 pesos para la fiesta de San José, ochenta años después, este capital
todavía se prestaba a rédito, según consta en escritura pública a favor del
capitán Juan Gómez de Castro, alcalde mayor y capitán a guerra de la Villa

· Internas, Vo¡.1.,
i f •230 Y AMM, Reales adulas, Vol.3.
18AGN, Provinc1AS
19eonsúltese el acta de ese di&amp;. AMM, Actas del Cabildo.

22

. d 1 '--tamento· AMM, Acta de Ayuntamiento del 5 de diciembre de 1666.
20utilicé una_.,,.,
coplA e ~
·
· i6
'biendo 1al
1731 a Ma B6ez de Trevü\o aunque el convento sigu rec1
fu
La casa e &lt;-=ª en
·
•
d •cuartoe a.,,,....101• 90ll
O r--·
rentas AMM, VoLXIl, F.142, Núm.60. Ejemplo de donaaones e
lu d .Al nso García Coello en 1735 y la de doña Juana de la Garza (1773).
e o
.
.56-58 ublica un traslado í-echado en 1654 bajo el discutible
21Eugenio del Hoyo, op.ot pp
.' p . • AMM, Ci il, 1 a · 4 Bxp.16.
tftulo de 'Real adula sobre Evangelización ,
v eg )O ,

AMM, Protocolos, Vol.ID, F.175, Núm.109. Corresponde el dato al 7 de diciembre de 1666,
cuando hay Antonio Valdés, ministro provincial de Nuestra Señora de los Zacatecas, con
poder del albacea de Zavala, aprueba las cuentas del administrador de las haciendas de
Zavala y de la venta de sus bienes.

..

~1 voto de pobreza hanciscano es su caracteristica distintiva.
24
Véase por ejemplo el arriendo de 300 cabras de vientre por 30 pesos anuales en AMM,
Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2.

�458

459

de Cerralvo, quien en garantía hipotecó, por tres años, los "agostaderos del
Zacate•.25

La primera noticia más temprana de una cofradia, tiene la fecha de
16.34 y aparece en el testamento de Juan López, estanciero y encomendero
de matah~s, natural de la ciudad de México y vecino de Monterrey,

No podría citar aquí los múltiples ejemplos que muestran el papel
crediticio que desempeñó el convento ( y también sus.cofradías y la Terc~
Orden como se verá adelante); primero seria necesan~ efectuar ~ análisis
detallado de las transacciones realiz.adas, tarea que. aun no realizo. ~ e
luego, puedo adelantár que todas las formas coloniales p~a la obtención
de rentas y créditos a corto y a largo plazo, tales como hipotecas, censos
(consignativos y enfitéuticos), depósitos irregulares, cape~ Y otros, se
utilizaron aqui. Como fuente de crédito, el papel econ~~co del c?nvento
franciscano de San Andrés y de las sus asociaciones religiosas, debió haber

cuando dISpone ser enterrado en el convento franciscano de cuya Cofradia
del Santísimo Sacramento era hermano.28 Las cofradías del Santísimo
Sacramento existieron en muchas de las iglesias novohispanas. Estaban
dedicadas a la adoración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir a la
Eucaristía y tenían a su cargo la organización de una de las festividades
m6s solemnes e importantes del calendario cristiano colonial: la fiesta del

sido importante.
Las Cofradías eran asociaciones de fieles fundadas con aprobación
arzobispal con el fin de garantizar el culto a un santo patrono ~ la
realiz.ación de su "función" o fiesta, el dia consagrado a su c~lebración.
También fomentaban la hermandad y solidaridad entre sus miembros, a
través de diversos mecanismos de ayuda mutua; por ejemplo, el pago del

entierro y de otros servicios religiosos para los cofrades pobres.26
Las Hermandades eran muy parecidas a las cofradías aunq~e
carecian de permiso oficial. Eran toleradas porque además de su_ ~eficio
· •tuat se tenía la esperanza de que con el tiempo se convirtieran en
espm
,
d
.. l! • tes Las llamadas
,.,.., una vez que contaran con fon os sw1eten •
.
cofra d~,
d
· '6 i rma1; SU\
Devociones carecian de permiso y también e _orgaruzaci n . o
"''""
emb argo, una vez al año, un pequeño grupo de fieles voluntarios recoc,-•
limosna para la función del santo venerado.27

En el convento franciscano de san Andrés, existier~n tres cofrad~
la Tercera Orden de Penitencia y varias devociones particulares que, SU\
embargo, no llegaron a conformar hermandades.

25AMM, Protocolos, Vol.XVIll, F.271, Núm.t 36.
.
clel
fr clJas rales y urbanas en MéXJCO • fines
26Asunción Lavrin: "Mundos en contraste_: ro a
ru . dt ,A,néria, lAti,ui, siglo, XVI 111 XIX,
igl XVIll" en AJ Bauer (comp.): lA 1glnúi m la tconOIIIUI
~~ico,
Nacional de Antropologia e Historia, 1986, pp.235-276.

Instituto

27Lavrin, Ibid., p.237-238.

Corpus Christi.
Junto con ésta, existieron la Cofradia de Nuestra Señora del
Rosario, documentada desde , 1653 con un patrimonio principalmente
ganadero y la Cofradia de las Animas, única cofradia de indios que existió
en el convento, aunque quizá sólo sirviera para recolectar las limosnas para
pagar sus entierros.29
Entre las devociones practicadas podemos destacar la de Nuestra
Señora de Aranzazú, la del Señor San José, la de San Francisco Javier y San
Antonio de Padua, así como la de Santa Ana y Nuestra Señora de Los
30
Dolores.
Muy importante fue la devoción a Jesús Nazareno, imagen
devota que se sacaba en la procesión del viernes santo.31

La llamada Orden Tercera tuvo la mayor importancia. Esta
asociación religiosa no · puede considerarse propiamente como una
cofradia; tampoco como una hermandad aunque a sus miembros se les
conozca como Hermanos Terciarios. De hecho, se trata de una orden
religiosa en toda forma pues mantiene votos y estatutos canórucos, en la
que sus miembros no renuncian a sus obligaciones familiares y a su vida en

211
AMM, Civil, Vol.IV, Bxp.14, F.1.
29
AMM, Protocolos, Vol.ID, F.35v., Núm.23; Vol.VI, F.182, Núm.118; Vol.VII, F.106, Núm.43;
Vol.VID, F.55, Núm.26 y AMM, Civil, VolVIll, Exp.37, F.1.
~AMM, Civil, Vol.IV, Exp.14, F.1; Protocolos, Vol.ID, F:49, Núm.31; Vol.IV, F.5, Núm.3.

Pioloc:olos, Vol.ID, F.35v., Núm. 23; Vol.VI, F.182, Num.118; Vol.VII, F.106, Núm.13; Vol. Vlll,

F.55, Núm.26 y Civil Vol.Vlll, Exp.37, F.1 y Vol.XV, Exp.29, F.1.
31
AMM, Protocolos, Vol.VI, F.143, Núm.79; Vol.V, F.158, Núm.87; Vol.XIll, F.316, Núm.151,
Vol.XV, F.266, Núm.125 y Vol.XX, F.138, Núm.87.

�461

460
el siglo. En 1221 quedó constituida sobre la Regla que el propio Francisco
32
elaboró junto con Ugolino de Segni, obis~ de Ostia.
•Qué tanta importancia adquirió la Tercera Orden en Monterrey
. 7 nror
frente a '-las otras cofradías existentes? ¿Cuáles fueron sus diferenaas.
el momento, es difícil decirlo pero si atendemos al plano del convento de
1871 la llamada "capilla" de la Tercera Orden destaca por sus grandes
dim;nsiones. Sabemos que los terciarios hacían también el voto de pobreu
de humildad, y que la orden tenía la prohibición expresa de poseer

y

.

.

.

bienes inmuebles.33 Pese a todo, contaba con un_ patrtm~ruo prop10
ultado de las contribuciones y donaciones de los fieles. Al igual que el
;::to de las cofradías su principal patrimonio era ganadero aunque
también prestaba dinero.34 Hacia finales del periodo_ . colonial,
especialmente durante la última década, la fo~ que más u~on los
benefactores de la Tercera Orden fue la fundación de ca~llanías Y obras
pías, cuyos capitales se prestaron bajo garantía hipotecana cobrándose el
tradicional 5% de interés anual.35

1.

l~l\

Desde finales del siglo XVII la Tercera Orden intentó construir su
·
propia capilla. El n·co comerciante y minero vasco, don Blas dde1
Arrechederra y Gallarreta hizo donación de ocho reses en su testamento e
15 de junio de 1697:" ...para ayuda de fundar la capilla de la Tercera Orden

32oino Fienga; Francisco, el pobrecillo de Asís, Prólogo de José Vasco~los, M~~ic~, ~
Coli, 1944, pp. 208-230. Pedro Peano, Historia de la Tercera Orden FranCJScana,
xico, ·
Junípero Serra, 1974, pp.11-12.
33Sobre este punto se tiene que profundiz.ar. En un protocolo fechado_el 3 : :
~~1
debido a la prohibición del papa Benedicto XIII, el convento cede a dona M paldez d l R.eaÍ
viuda del Sargento Mayor Pedro Guajardo, el cuarto q~e se en~:i:a~onad~ ~ qae
Palacio y al costado derecho de su casa y que don Martin de Zavd 1 Santisº
Vid AMM,
con sus réditos se destinasen cinco pesas al año para la cera e
uno.
·
Protocolos, VolXII, F.142, Núm.60.
Vol.xJ.
34AMM Protocolos, Vol.VII, F.146, Núm.70; Vol.X, F.66, Núm.28 Y 258v., Núm.:9; P.322.
F.306, Núm.l19; VolJ&lt;I, F.303, Núm. 117; Vol.XII, F.73, Núm.32, F.243, Núm. Y

I;:º

Núm.132.
35AMM, Protocolos, VolJO&lt;I, F.316, Núm.182.

11
en el convento... •36 En 1723 sin embargo, quizás tras el incendio ocurrido,
hubo necesidad de recomenzar el proyecto. Así, el sargento mayor Antonio
López de Villegas dejó en su testamento 8 pesos para la capilla de la Orden
Tercera "...si se reconstruye como fue la intención de don Blas de
Arrechederra... ".37

Aún no sé cómo fue en sus inicios la fábrica material del convento.
Tampoco puedo precisar el lugar exacto en dónde se encontraba. Consta
que para 1646 la iglesia necesitaba algunos reparos y que algunos vecinos
se organizaron para entregarle a fray Juan de Barrera, padre guardián del
convento, 300 pesos por vía de limosna. Entre los benefactores se
encuentran los capitanes Alonso de Treviño y Diego de Villarreal con
setenta pesos cada uno; con cincuenta pesos, los herederos del capitán
C,onzalo Femández de Castro y de doña María de las Casas y con treinta
pesos el alférez Bernabé de las Casas y la propia María de las Casas.38
Durante el siglo XVII tenemos muy poca información sobre la
fábrica del convento o sobre su ornato. En 1678 Diego Rendón, dueño de
un ingenio de fundición en el camino a Mederos, dispuso en su testamento
que se mandaran hacer cuatro candelabros de plata para la iglesia.39r.a
primera noticia sobre los altares la encontramos en el protocolo del 14 de
abril de 1691, cuando Diego Sáenz y su mujer, hipotecaron su casa para
garantizar una limosna de 10 pesos anuales a fin de que perpetuamente se
les rezaran dos misas en el altar que mandaron erigir a San Juan
Evangelista, en el que puisieron un cuadro del santo en señal de posesión y
que quedó señalado "...al lado de la epístola, más abajo del altar de Nuestra
Señora de Guadalupe...11 .40

36

AMM, Protocolos, Vol.VI, F.82, Num.51.
37
AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Núm.96.
38

AMM, Protocolos, Vol.U, F.48, Núm.27.

:,¡AMM, Civil, Vol.Xlll, F.17, Núm.l .
11
~
, Protocolos, Vol.V, F.6, Núm.3. Al igual que las ~ tras imagt;nes veneradas, la Virgen de Guadalupe
también recibió donaciones. En 1792 tenemos noticia de que una casa y un solar en •Ja calle de los
pecheros', propiedad de Pedro José Rodríguez estaba gravada con 150 pesos al 5%, censo que fue
~ido por José Ignacio Garda, su comprador. Véase AMM, Protocolos, Vol.XXI, F.242. Núm.127.En
• mismo año otra casa y solar en la Calle Real fue ron gravadas con 200 pesos por Isabel Maria de la
Guu. para pagar de sus réditos s misas del legado hecho a Nuestra Señora de Guadalupe. AMM,
l'rolocolos, Vol.XXI, 309 v., Núm.176.

�462

463

. lo XVIll, el convento franciscano se quemó.
Al comenzar e1 Stg
·
LóTras
6
d
ti bre de 1710 el bachiller don Jer rumo pez
el incendio, el 23 e ~p em . .
. ' eclesiástico del Nuevo Reino de
Pri to "cura en encomienda, v1cano y JUez
.
J
d
e '
te el Cabildo y solicitó se relevara al capitán uan e
1.6
León" comparec an
1b
las fi tas d la
.,
Alonso de Coello del compromiso de ce e rar
es
e
Nonega Y a
on trescientos pesos cada uno, para techar
ciudad para que cooperaran c
d la 'glesia fr...,,.;.,..,...,.
.
----,
1·g1 . • ·ta· • por haberse quema o 1
con teja a la
igl
... esia de San Francisco Javier y no haber o~
quedando tan solam
.
.
ruina en ésta que [la que] padeció
en todo este lugar y temiendo la nusma
rizó la d' dicación
• El
a JU
la otra, por tener el techo d e zacate_....
41 Cabildo auto
de los 600 pesos para la obra requenda.

esta=~

As' comenzó la reedificación del templo franciscano y algunos
t
rial En 1723 el minero y sargento mayor
devo~s coopera;;:: u::u~ en su te'stamento se le diera al padre
Antoruo López e
g '
.
a el techo de plomada que intentaba
guardián todo el plomo necesano par

~

construir.42
el Libro de Cuentas del Convento de San Francisco, 1726-1759, que
Archivo de la Catedral de Monterrey, se
bo durante cuarenta y cuatro
ba' que se llevaron a ca
registraron los tra truJOS '6 de la iglesia Siguiendo a Mendirichaga, que es
años para la recons cc1 n
·
y tercia
, .
ha podido consultarlo: "La iglesia era de nueve varas
el unico que
d lar [una vara equivale a 838 mm], las
de ancho por treinta y dos varas ede' d
go grueso
el templo fue cubierto
más d
a y m ta e
...,
pared~gatesruand
'e sabino ep::ra 'tosca' molida y cal. El techo y pretil43es se
con v1
'
drilla "
hicieron con una torta o mezcla de arena, cal y piedra almen
....

~
. te
el
presumiblemente eXJS en

.
· decenal se continuaban las Obras.· "En diciembre
Con un nbno casi
illa ma or con sillar, vigas de
de 1726 ya se estaba construyendo la cap,.,.
y ...de 1733 se colocó el
ri1l
• Casi diez años despu=, en mayo
'
.
sabino y mo ~s...ta. el Libro· u queda encajonado ya, traído de MéXJCO,
altar pues se as1en en
· ...

U AMM, Acta del 23 de septiembre de 1710.
42AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Níun.96.
~endirichaga, op.cit., p .12. Vid. nota l .

un colateral [retablo] dorado con sus basas y sagrario enmedio, de siete
varas de alto y el ancho correspondiente con obra salomónica ... •.44
Para este altar mayor, en 1735, don Mateo de Lafita y Berri, recibió
como albacea testamentario, 2000 pesos de oro común procedentes de la
hacienda de beneficio del Real de la Sabinas y herencia del rico
comerciante y vecino de la ciudad, don Alonso García Coello, para
terminar de cumplir con tres importantes cláusulas de su testamento que
había sido dado el 25 de septiembre de 1728. Las cito textualmente:
'Mando a mis albaceas que del cúmulo de mis bienes saque la cantidad de
pesos que pudiera importar un colateral dorado y todo de la hechura y
forma de uno que está en la parroquia de esta ciudad de Monterrey, de la
adoración del Arcángel San Miguel y ha de tener un cuadro en que esté
pintada la Virgen Maria mi Señora y un Ángel echándole la casulla a San
Ildefonso, santo de mi nombre, quien esté revestido para recibirla y ese
colateral y cuadro se traiga de México para que venga con toda perfección
y el cuadro de buena pintura, La segunda es mi voluntad dejar, como
desde ahora dejo, para el nicho que ha de tener el dicho colateral enmedio,
dos imágenes que tengo en mi casa, la una de Nuestra Señora de la
Concepción con su corona de plata y sus dos medias lunas a sus plantas de
plata, y la otra imagen del Sr. San José, su esposo, que tiene al niño Jesús en
sus brazos. Y tienen las dos imágenes sus peanas doradas y es mi voluntad
poner en el convento de mi padre San Francisco de esta ciudad de Nuestra
Señora de Monterrey acabada que sea la iglesia o parte de ella y que se
intitule La Adoración de Jesús, María y José, que así lo pido por el amor de
Dios."45

En mayo de 1733, se había ya encajonado, traído de México, un
retablo dorado, con obra salomónica y con sagrario enmedio, formado por
tres cuerpos: en el primero Jesús, María y José; en el segundo San Fancisco

"1-uedo presuponer que esll! altar mayor e!!tuvo dedicado a San Francisco y a San
Andrés.Cabe destacar que en la iglesia parroquial existi~ un ºcolall!ral• a San Francisco,
legado de doña Juana de León, madre del general Juan Garcia de Pruneda, que ya para 1753
eltaba perfectamenll! acabado. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.266, Núm.125. Juana de León fue
entierrada en el convento de San Francisco y en el mismo sepulcro también su hija doña
~ r García de Pruneda. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.332, Núm.149.
45
AMM, Protocolos, Vol.XII, F.348, Níun.141.

�464
465

y en el tercero un Señor San Andrés "que se ha de poner", rematado por un
lienzo de San Ildefonso.46
Todavia en 1746, Lafita y Berri, no podia terminar de cumplir c~n
las mandas testamentarias del general García Coello._ Por "eso se VJO
recisado a vender a don Pedro de Barrio Junco y Espnella, ~ casa que
~on Alonso fabricó en esta ciudad...." Don Pedro se comprometió a pagar
al convento 100 pesos anuales, que correspondían al 5% del valor de la
propiedad, para:"dotar el altar de Jesús ~ " _47 Más tarde48en 1756,
estipuló que al vender la propiedad, se reconociera el gravamen.
Entre 1742 y 1743, la portada del templo f r ~ o ,~ hallaba
terminada: "toda labrada, ... con sus columnas, basas y repJ.SaS... ,. ':demás
se había fabricado: "... una pila bautismal, ~ue no_ la _habia... y se
comenzaba a trabajar en la construcción del propio bautiSteno sobre el cual
se levantaría la torre.49
Por estas fechas los altares laterales tal vez a~ no ~taban
ll J sé Femández Fajardo escribano público de la ciudad
completos. Por e O O
'
d
tub d 1744 la
de origen gallego, legó en su testamento dado el 26 e oc re~
1
cantidad de dos mil pesos para colocar un altar a Nuestra
ora e

d

50 En 1748 sin embargo, su albacea declara que quedó ~diente
II
en ·
el cumplimiento
del colateral, que no se ha hecho: ···hasta saber S1 alcaIWl
el caudal...".51

Carm

Otro altar estaría dedicado a la veneración del Santo Cristo de
Burgos, pero no me consta si llegó a existir. El 7 de octubre de 1755, el

.
In tario Avaluo del convento realiudo en 1860, sólo
46 Mendirichaga, op.cit., p.13 .En e1 ven
Y
.
San Antonio de Padua.AGENL.
se registran en el altar mayor a San Andrés, San FranclSCO y
Asuntos Eclesiásticos, 8/'1:72.
47 AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.230, Núm.82.
.
...,_ de
, 4 Asi
rrió en los sut"eS1vos cam.......
48AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.7, Num. .
ocu Vol XVII, F '1:11, Núm.22.
propietario: AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.233, Núm.96 y
.
.

general José Lorenzo de Hoyos Solar y Piedra, natural de la Villa de
Loredo en Burgos, dispuso en su testamento pedir licencia para un altar a
la "milagrosísima imagen", dejando para ello 1000 pesos. En 1760, el
general dictó codicilo testamentario e insistió en el altar, ahora señaló que
de no lograrse la licencia de la provincia de Zacatecas, en lugar de
Monterrey, se levantara en la iglesia parroquial del Valle de las Salinas. 52
El coro y la fachada se terminaron para finales de 1752 y comienzos
de 1753. José Eleuterio González publicó una Descripción de la portada o
fachada de la Iglesia de San Francisco que elaboró fray Francisco Cabrera el 4
de enero de 1753 y que Mendirichaga publica como Apéndice de su
53
trabajo.
Cabrera agradece al gobernador don Vicente Bueno de la
Borbolla el haber tomado a su cargo la fábrica de la iglesia, a punto de
11
concluirse: pues sólo le falta para su perfecta conclusión, la última capa u
hormigón del techo, los pretiles, el coro y campanario". Escribe Cabrera
que el gobernador: "diole a dicha iglesia más capacidad de la que tenia
antes de la ruina y así tiene de longitud cuarenta, de latitud más de nueve

y de altitud diez varas...11 54 En la portada se puso 11especiaüsimo esmero".
Conviene seguir la Descripción de fray Francisco Cabrera:
11

Sobre el arco primero de la principal puerta de la iglesia, sale otro
arco volado rodeando el medio círculo del arco primero y, sobre dicho arco
volado, sale derecha una comisa sobre la que descansa en su medio la
ventana del coro curiosamente labrada, y a sus lados tiene la dicha ventana
de su igual tamaño fabricados dos nichos bien pulidos y hermosos; en el
uno de ellos, que es el del lado derecho, está una devotísima y bien hecha
imagen de Nuestro Padre Santo Domingo, de bulto, de piedra de cantería,
de cuerpo entero, todo de una pieza, y del mismo modo está en el nicho del
lado izquierdo Nuestro Padre San Francisco ..., ambas imagenes en sus
repisas, lucidamente labradas de la misma materia. Sobre la dicha ventana
y nichos sale otra comisa derecha más mediana que la primera, sobre la
que estriba y descansa... un nicho grande muy vistoso dentro del que está

52
.
AMM, Protocolos, Vol.XV, F.328, Núm.153 y Vol.XVI, F.156, Núm.61.

49Mendirichaga, op.cit., pp.13-14.
50AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.88v, Núm.37.

"José Eleub!rio González, •Apunll5 para la historia eclesiástica ... del obispado de Linares•

51AMM, Protocolos, Vol.XV, F.26, Núm.15.

en Obr11S Completas, T.m, Monb!rrey, 1887, publicado por Mendirichaga, op.cil, pp.19-20.
56

Hay que recordar que el b!mplo medía originalmenb! 32 varas de largo. Vid. Supra.nota 43.

�467

466
una hermosa y devota imagen de San Andrés, titular de este convento,
fabricada de la misma materia, de piedra de cantería, aún más pulida y
curiosa que las otras dos. Dicho nicho de San Andrés sale todo sobre el
techo de la iglesia ... sobre el que remata y corona su portada una cruz de )a
misma materia de piedra cantería, de estatura de dos varas, toda de una
pieza, con su peana elevada a proporción y primorosamente labrada ...
[Sobre el cierre de la portada] están dos almenas grandes de la misma
materia y más abajo ... en las dos esquinas del frente de la iglesia... otras dos
almenas mayores y son más grandes que la estatura de un hombre
perfecto, de la materia misma, como asimismo toda la obra de la portada es
de la misma materia de piedra cantería... Dichos tod_o s tres santos...tienen...
de estatura vara y media..."_55
La presencia de Santo Domingo en la portada del convento
escomprensible. Él y Francisco de Asís se conocieron en Roma en el Cuarto
Concilio Lateranense en dónde el Papa anunció la aprobación de la Regla
de la orden franciscana. Y si bien Francisco no quiso prestar oídos a Ja
fusión de las órdenes sugeridas por el santo hispano, se dice que como
recuerdo le dio a Domingo la cuerda con que se ceñía.56 Más tarde, Santo
Domingo asistió al importante Capítulo franciscano de 1219 dónde
prometió observar la evangélica pobreza.57
La imagen de San Andrés se debe desde luego, a su carácter de
titular del convento. El porqué se le dedicó es menos obvio, aunque
existieron otros conventos franciscanos dedicados al Santo.58 Andrés fue
uno de los doce apóstoles y como su hermano Pedro, pescador en el lago
Tiberíades. Allí los encontró Jesús quien les dijo: "Síganme y haré de

~endirichaga, op.cit., p.19 y 20.
56pienga, op.cit., p.166.
571bid. p.191-192.

58&amp; la Provincia del Santo Evangelio:

Calpan, Cholula, Hueytlalpan y VeracTUZ. En la
Nueva Galicia, Ajijic y en la Provincia de los Zacatecas, Monterrey. Los agustinos le
dedicaron los conventos de Epazoyucan y Mixquic y los dominicos el de MiahuatlánConsúltese el Apéndice de George Kubler: Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, Fondo
de Cultura Económica, 1983.

vosotros pescadores de hombres" 59 Se d .
And
ue allí fue
ti.riza.d
d ·
ice que
rés misionó en Grecia
q
mar
o,
ata
o
de
pies
y
brazo
b
Y
de X mayúscula de la f
h
s so re una cruz en forma
,
,
arma que oy llamamos precisamente: Cruz de San
~1 se comprfrende_ mejor por qué en una tierra de misión y posible
o, e convento anc1SCano de Monterrey le está dedicado.

=·

·
edifi . Cuantas reparaciones' reconstrucc1ones
y modificaciones sufrió el
tendc~o, y que ~ profundos fueron los cambios operados, son asuntos que
r ~ue prec~ en el futuro. En cuanto al templo y a juz ar
r las
fotografías conocidas, la portada permaneció idéntica a la d g ·tapo
1753.
escn para

De¿ª

levanta
~o=cción ~el Templo de la Tercera Orden que intentó
rse ~ e . es del siglo XVII (Véase nota 37), apenas se sabe al o
Tenemos evidenetas de cómo fueron acrecentándose, anexos al conven~.
los terrenos pertenecientes a los hermanos terc·ianos.
. 60
'
El siglo XIX.
No pu~o pretender emitir una valoración estética del edificio ue
com~tamos. C~ertamente, constituye parte importante del atrimo'!uo
pe:ido dde ~iud~d de ~onterrey y es lamentable su desatarición. El
go rna or
tomo l. V~eal siempre ha sido señalado como el
responsable de su destrucción en un supuesto acto de e
tis
'al
,ana ~
ticl
an ene y revolucionario ocurrido en 1914_61
al
Durante las primeros décadas de la vida independiente de México
gunas de los espacios del convento comenzaron a ser utiliza·d
fin ,
ajen
al ul
as con es
os_
c to. En un proceso aún por estudiarse, los franciscanos
Pªd
ec1eron un periodo d e d ecad encia
· en la revión
. que culminó
.
o·
con la

59véase Mateo: 4,20. San Andrés es citado
.
multiplicación de l
J
pocas veces en el Evangelio: se menciona en la
os panes: uan, 6,8-9· cuándó le
ta J ,
que querían hablarle: Juan, 12, 20-zÍ· y cuánd/~ : esus ª, los peregrinos griegos
destrucción de Jerusalem: Me 13 3 · '
gun ª 1esus cuando ocurrirá la
60
, , .
AMM, Protocolos, Vol.XX, F.189, Núm.118 y Vol.XXII, F.82, Núm.51.
6
1cartos
Pérezp.122.
Maldonado·. N arracrones
·
hi 6ri
Regidor, 1961,
st cas regiomontanas, Monterrey, Imprenta El

�468

469

adjudicación del edificio por parte del gobernador ~tia?o Vidau~ en
obedecimiento a la Ley del 12 de julio de 1859, que nacionalizaba los bienes
del clero. A partir de entonces, el edificio y el terreno del convento fueron
utilizados, casi exclusivamente, con fines profanos.
Primero pueden señalarse las ocupaciones militares del edificio. En
1821, fray Francisco Félix, padre guardián, se dirigió al coronel Gaspar
Antonio López para -solicitarle el desalojo de las tropas que se hallaban en
el convento. 62 Aunque no conocemos su respuesta, sabemos _que el
problema se habría de repetir. El ~8 de j~~ de 1839, fray FrancI.SCo de
Paula Pérez, nuevo guardián, envió un oficio al gobe~dor de Nuevo
León, para avisarle que los frailes habían tenido que cambiarse a casas de
particulares por la presencia de la tropa.63 Con todo, las actividades del
convento no llegaron a suspenderse.

1,
1)

f

1

t.

1

Más tarde, la invasión norteamericana significó un grave trastorno
en la vida de la ciudad y en el funcionamiento no~ de conve~to. m26
· b de 1848 llegó al Ayuntamiento un oficio del gobierno del
d e diciem
re
xh
" la
estado en el que dispone que la corporación municipal e orte a
Comisión de alojamientos" a fin de que solicite una casa para la fuerza de
infantería que está en el convento, en razón de los justos motivos que para
ello ha expuesto el R.P. guardián....". Unos cuantos dias desp~~ el
Ayuntamiento quiso conocer cuáles eran esos "justos motivos" y reob~ el
oficio del padre guardián con el que se acompañaba una representación:
"suplicando se le desocupe el convento trasladando a otro lugar la tropa
allí alojada...1164

Las molestias que las tropas provocaban no sólo afectaron a los
frailes. En 1835 con motivo de la celebración de la feria de _Monterrey, los
frailes se quejaron de que las tropas no dejaban espacio para que los

serenos" se alojen en el convento "como es costumbre".65 El problema se
volvió a presentar pues el 29 de febrero de 1842 el padre guardián reiteró
al gobernador su solicitud para que se retiraran las tropas acuarteladas en
el convento y se pudiera instalar la feria. Finalmente sabemos que por lo
meno~ en este c~5?, los_ soldados abandonaron el edificio después de que el
guardián lo solicitó, cinco meses más tarde, pero aún a tiempo para la
realización de la feria. 66
Durante la invasión francesa el convento fue nuevamente ocupado.
Los hombres de Douay y de Jeannigros se instalaron en los más
impor~tes edificios públicos de la ciudad y en sus mejores puntos
estratégtcos. Manuel B. de Llano, miembro de la Comisión de Instrucción
Pública del Ayuntamiento de la ciudad, fue quien ahora solicitó al
Presidente Municipal: "que estando ocupado con tropa una parte del
establecimiento de primeras letras situado junto al convento de San
Francisco y debiendo abrirse el lunes próximo, suplica se disponga por este
Cuerpo, recabe el señor Presidente, la orden respectiva para que se deje

libre..."67
Durante la primera mitad del siglo XIX, otro factor que contribuyó
a la pérdida de las funciones originales del convento fue el interés creciente
que el Ayuntamiento manifestó por utilizar los terrenos e instalaciones del
convento.
Cada año, el Cabildo pregonaba el arrendamiento temporal de una
porción de los terrenos de la Tercera Orden en donde se instalaba una
plaza de toros durante las fiestas patronales de la ciudad. Por la concesión,
el Ayuntamiento cobraba alrededor de 15 pesos por corrida, aunque la
renta se contrataba directamente con el síndico de la Tercera Orden. La
primera operación de este tipo que se registra en las actas del Cabildo tiene
fecha de 17 de octubre de 1842 y a partir de entonces, las referencias a los
remates son continuas.

;,,linde

62AGBNL Asuntos 'Eclesiásticos, 3/104. m coronel, había llegado a Monterrey en i - de
1821 al ~do del Ejército Trigarante y recibió de Joaquín de Arredond~ el ~~
Comandante General de las Provincia Internas, gobernó hasta marzo de 1823. rae1
Diccionario biográfico de Nuevo León, T.I, Monterrey, UANL, 1984, p.269.
63AGENL Asuntos 'Eclesiásticos, 6/171.
la
64AMM, ~eta del 26 de diciembre de 1848 y del 2 de enero de 1849. No ~ ~uye
representación y en una primera revisión tampoco pude localizarla en el Ramo Civil.

65
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, sÍt61.
66
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, 5/191.
67
AMM, Acta del 29 de septiembre de 1865. masunto de la existencia de un Establecimiento
de Instrucción Primaria se tratará adelante.

�470
A comienzos de la década de los cincuenta, la Tercera Orden
mostró interés por vender este terreno pues el 13 de diciembre de 1853
pedía al cabildo: " ...se desocupe el terreno en que está la plaza _de toros por
tener que cumplir un contrato de venta de dicho terreno que está
pendiente". ~ venta nunca llegó a realizarse y cuatro años después con el
propósito de construir una plaza de toros permanente, el Ayuntamiento·
pretendió comprarlo, aunque sin éxito, como consta en la respuesta que el
22 de junio de 1857 les envió el padre guardián en la que informa: " ...no
poderse vender... el terreno que ... se le solicitó para formar la plaz.a de
toros, por necesitarlo ahora que van a fabricar, pero que lo facilitarán gratis
con dicho objeto por un año. 68
Durante los dos años siguientes, la Tercera Orden estuvo dispuesta
a vender el terreno y el Ayuntamiento que era su posesionarlo deseaba
comprarlo pero no podía. Asi por ejemplo, en 1858, el guardián solicitó de
nuevo al municipio la desocupación del terreno para proceder a su
venta.69 La competencia por el terreno era fuerte; el 3 de enero· de 1859 el
Cabildo decidió mandar una Comisión con el gobernador para plantearle:
" ...la necesidad de conservar la plaza de toros en el punto en que está
actualmente por ser el más a propósito" y para solicitarle su ayuda
pecuniaria ya que el erario municipal no disponia de fondos para
comprarlo o por lo menos: " ...que la tesorería general del mismo [gobierno]
, reconozca su valor mientras [el municipio] puede cubrirlo en términos de
que su excelencia lo arregle con el gobierno" _70
Aunque no dispongo del documento, Vidaurri respondió
afirmativamente a esta petición del Cabildo pues el 21 de marzo de 1859,
en una sesión del Cabildo, se votó por que una comisión pasara a tratar con
el padre guardián " ...respecto a la venta del terreno de la plaza de toros, en
los términos que ha dispuesto el señor gobernador." Tal vez los términos
no le parecieron convenientes al guardián pues intentó como pudo, retrasar
el asunto. Primero, el día 28 de marzo informó que el terreno en cuestión
pertenecía en parte al convento y en parte a la Tercera Orden y que por lo

68No estoy segura de qui era lo que ,e estaba construyendo por esas fechas; quiál •
bóvedas o cerramiento del templo de la Tercera Orden.
69AMM, actas del 11 de enero y del 1 de febrero de 1858.
70AMM, Ver acta del Cabildo de esa fecha.

471
mismo, tendría que darle cuenta tanto és
días después el 4 de abril ante las
~ ta como al smdico del convento;
.
presiones respondió· ,,
ecir
en
cuanto
a
la
venta
del
te
.
· ...que nada puede
d
del negocio al Provincial lo cu~eno ; .. porque tiene ~ecesidad de dar acta
pronto."71
po las actuales circunstancias no será
Después de la ley del 12 de enero d 185
adjudicación del convento dado por 1 be
e
9 . Y del decreto de
rnad
de octubre de 1860, la situación cam~J~e
or San~go Vidaurri el 17
quinta el Decreto estipulaba: "Que la ~era radical.~~ sección
designado /véase el plano/ queda libre secaó~ O con el limite norte
del 13 de julio de 1859. Asf, el Cabild par~ ~na_Jenarse c?n arreglo a la ley
en caso de venderse o darse a otr
o solicfii_tó al supenor gobierno ,, que
o ... se pre era a esta corporación
cuenta de lo que le debe el Estado (Sesión del 8 de abril de 1861)?2 ... por
Cómo cedió el gobierno su uso al Cabildo

.
es una cu~tión que no
propio obispo . te tar
.
tarde algunos particulares y el
Cabildo
, m . n on sm éxito comprar el terreno?3Ciertamente el
cederlo :~1;::;:r::~~mo ~ropi~ pues el 21 de abril de 1874, aco;dó
templo franciscano (véase ad=~)~n que se había convertido el antiguo

he podido documentar, pero diez años más

Esta decisión no procedió
de h hO
discusiones en el Cabildo p • . alm Y
ec
provocó acaloradas
mismo año, en la que el' C ~ Tr:::oen la sesión del 26 de mayo del
contra, logrando ue se rev
argumentó fuertemente en su
de juli'
'6
q
ocara el decreto en la sesión siguiente el día 20
o, sesi n en la que además se acordó
l
. : .
'
vendiera en pública subasta d tinand
que e terreno se d1v1diera y se
O
muni .
.
es
sus productos al pago de la deuda
cipal, previa aprobación del superior gobierno del Estado.74

71 AMM. acta de cabildo.

72
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, Caja 8, Exp. V2, f.2v.
73ttubo
incluso algunos particu'. . : comprar tod
An
illTes que qu1Sieron

1
tonio Lozano, el 9 de marzo de 1870. Vid. AMM, eta d
o e convento, por ejemplo,
de compra del obispo las actas del 4 el 18 y 26 d
a
lae esa f'echa.Véase para la solicitud
74Esta
.
.
'
e mayo Y del 20 de julio de 1874.
sesión es muy interesante. Todos los miembros del A
.
detalladamente sus posiciones y es
'ble
yunbuniento argumentaron
..,_,_
posi
acercarse a las
· ·
llluuericales de cada miembro de la corporación AMM, A
~~nes clericales y
·
eta del 20 de JUlio de 1874.

�472

473

mfactor determinante que marcó el fin del convento fue, sin _dud~
. nalizaci'ón de los bienes del clero; aunque tilizó
la iglesia
el proceso d e nacio
. . fun .
do Después de su adjudicación el convento se u
para
S1gutó
cionan ·
.
. •
más de tarde de
albergar instituciones. ~ducativas, perutenctanas y
servicios públicos municipales.
Como a señalé, en este apartado me apoyar~ e~ un_~onjunto de
to ti~dos· Expediente con el inventario y la d1stribucion del terreno
d
ocumen s
·
d , l871 que se encuentra en
que pertenecía al convento Jrand~ca~o de San An
ral del Estado de
la Sección de Asuntos Eclesiásticos del Are vo
ne
Nuevo León.75

:s,

\
1

\

1

C:

El expediente consta de 21 fojas manuscritas q~~ tradtanl div=
ilad
r el municipio a petición e secre o
asuntos del convento comp
os po d
la ionados "con el reparto del
de gobierno, por acuerdo del gobema or, re e .
,,
terreno y fincas que formaban el convento de francISCano... .
ti .ó está fechada en Monterrey el 21 de enero de 1872 y se
ta pe ci n
.
.
al ámite a se había resuelto y sólo
hizo cuando el asunto que dio ongen tr tr
de introducir algunas
Es

~

t?ba

se deseabala ar:v~
~=e~~~::tu/se encontraba en el. antiguo
O
reformas P
e
( é
l
lanos) y de realizar una
primer patio o claustro del convento . \ ~ º:Jo y el Ayuntamiento por
permuta de terre~os entr~ ~ P:a:~u.:: a;lica!n del decreto adjudicatorio
supuestas confusiones angina
del 17 de octubre de 1860, ya señalado.
El expediente s.e encuentra eneabezad o en un hoja suelta
l ldonde
o de se
la
de . tr d . algunas reformas a p an
lee: "Expediente instruido a fin
in ~ u~r bién la permuta de terreno de la
cárcel que se está construyendo, cons,tan o am
de que nadie lo haya
. dad" e n ese título no sorpren
parroquia y la ciu
· º.
to franciscano. Así lo cita, sin
consultado para el estudio d~l- ~o~v: Colegio Civil, el único historiador
embargo, Israel Cavazos en su is ona
76
que hasta dónde sabemos lo ha consultado.

La parroquia del Sagrario estaba por entonces en el templo
franciscano, en respuesta a la petición que hizo el presbítero José Joaquín
de Orozco, cura párroco interino del Sagrario de la Catedral de Monterrey
a Santiago Vidaurri, quien así lo estipuló en el artículo primero del ya
citado Decreto (f.2): " ... quedan definitivamente designados para los oficios
divinos como parroquia del Sagrario de la Iglesia Catedral de esta diócesis
los templos de San Francisco y de la Tercera Orden, reconociéndose como
acceso a ellos para el mismo objeto, la pieza de la portería del ex-convento
y los claustros del segundo patio, con las piezas que están en él de la parte
del sur y las que corren hacia el norte en el claustro del poniente hasta el
número 7 inclusive; quedando por ahora y mientras viva o permanezca en
el estado el ex-religioso fray José Ma. Bringas para su habitación, la pieza,
corredor y cocina que actualmente ocupa."77
La petición del presbítero es muy interesante, en ella reconstruye la
historia del edificio y argumenta la defensa del convento como patrimonio
histórico de Nuevo León: " ... si una prenda de familia -nos dice-, si un
monumento histórico cualquiera se conserva intacto con religioso respeto
¿Cómo no deberíamos conservar uno que viene a ser la historia de cerca de
tres siglos, la historia civil y eclesiástica de estos estados? Ni hay mejor
modo de conservarlo que destinarlo a parroquia"_78
Vidaurri quizás más que atender a este reclamo respondió a otro
argumento del presbítero: "Monterrey ciudad de cerca de cuarenta mil
habitantes todos católicos, sólo cuenta con cinco templos, incluso el de San
Francisco; los de la Purísima y Jesús Maria son demasiado pequeños y
todos no son suficientes al culto, es pues hasta necesaria mi solicitud ...". 79
Vidaurri reconoció " ...la utilidad y necesidad notorias no sólo del templo
de San Francisco y el de la Tercera Orden que existe en esta ciudad, sino
también de los cuatro claustros del ex-convento deben quedar expeditos
pára los oficios divinos".80

77Vid. nota 73.

75AGENL Asuntos EdesiAsticos, Caja 8, Expediente '02.
.
w .....i.
,
.
. .
León Contribución para su ,.,_,.,
.

76 Israel Cavazos Garza: El Colegio Civil de Nuevo
Monterrey, Universidad de Nuevo León, 1957, p.71.

78n,id. Petición del 15 de octubre de 't860, fs.1 y 2.
79rbid. f.2.
IIOzbidem. Llama la atención que se mencionen cuatro claustros, ¿se referirá a los cuatro
corredores del patio?

�474

Un importante motivo de utilidad pública llevó a Santiago
Vidaurri a disponer la repartición del templo y del convento: la falta de
escuelas públicas de instrucción primaria que había en la ciudad. Asf lo
hace saber:" ... que en esta ciudad no hay un edificio para el establecimiento
de escuelas gratuitas, que la educación primaria debe protegerse y
desarrollarse en cuanto sea dable, por ser la base del progreso de los
pueblos y demandando la importancia de esta capital la existencia de un
edificio público para el objeto indicado .." y en el articulo segundo decreta:
"Que las piez.as del referido ex-convento que miran a la calle de San
Francisco, las que están en el claustro del poniente con exclusión de las
designadas para el uso de la parroquia y todo lo que comprende el primer
patio quede separado para el establecimiento de escuelas gratuitas de la
municipalidad de esta capital, quedando ese edificio a cargo del Ilustre
Ayuntamiento para su conservación y mejora, a fin de que llene el objeto a
que se destina".
Con el propósito de ejecutar el Decreto del 17 de octubre de 1860,
se practicó un inventario y avalúo del convento, los templos y los terrenos
anexos. El documento es muy útil para conocer detalles de la construcción,
las imágenes de los altares y su advocación, asi como los vasos sagrados,
los ornamentos, muebles y otros adornos que existían en el convento. Asi
sabemos, por ejemplo, que el "pavimento" de la iglesia tenía entarimado,
que babia cinco colaterales o altares, tres de piedra sillar estucados y
dorados, y dos de talla. También que el templo de la Tercera Orden era de
una sola nave con cuatro bóvedas. El altar mayor estaba dedicado como en
la época colonial a San Andrés y San Francisco y se registran cuatro altares
laterales: El altar de Dolores, el de Nuestra Señora de Aranz.azú, el de la
Soledad y el de San Francisco de PauJa.81
El inventario muy detallado fue realizado por fray José Ma.
Bringas y el avalúo por Domingo B. de Llano, de la Jefatura de Hacienda
del gobierno del estado. La diligencia y entrega se hizo el 20 de octubre al
cura don José Joaquín de Orozco, en presencia de José Maria MoreJos,
alcalde primero de la ciudad de Monterrey.

475

El Cabildo por su parte no re aró
,
Decreto de adjudicación dado ~r V'1d p . du~ el artículo segundo del
patio del convento para el establ . _aum d eJ!ba ª su cargo el primer
. . alid
ecmuento e escuelas gratuitas d la
muruc1p
ad de esta capital" El 11 d f b
e
cabildo la Comisión de Instrucción lo ó\:tor~ro ~e 1861 en su sesión de
con el presidente municipal se solici::ra d nza~ión para que de acuerdo
1
del convento para que recom
'é d ~ gobierno en renta el claustro
F.stablecimiento de instrucción _poru_ n;;: . se trasladara allí el 2o.
aer muy crecido el número de jópnmana,
gido por el Sr. Valdés: " ...por
venes que concurren a él y no caber en la
casa que hoy ocupan".82
. . . El asunto seguramente se aclaró pues desde . ·o del mism IIIJCUU'on las obras de recomposición del claustro ;;;ente que i:b:o~
ocupar la escuela.83. No puedo precisar en
f
que mayo de 1863 un incendio hizo necque . echa se terminó la obra; sé
escuela y que obra duró apro . d esana la reconstrucción de la
bene.
.
xuna amente un año finan · d
ficenaa privada y por el propio Ayuntami to
l
cia a por
feria de la ciudad 84
en con os productos de la
Durante la invasión francesa las
episcopal (hoy esquina de Morelos
tropas ocuparon la antigua casa
provisionalmente instalado el Cole ·o [ivz:uagoz.a) .d~nde se encontraba
ese motivo el 17 d
tub d gi
il y la convrrtieron en cuartel. Por
Prefiecto 's
. e oc re e 1864, el Cabildo recibió un oficio del
del
De artam
.
determinad ·"upenor
P
ento
comurucándole
haber
edific'
º· ...~ue ~ ocupen con el Colegio Civil algunas piez.as del
10 construido Junto al convento de San F
.
establecimiento de instrucción .
.
.
ranasco y para el
el Sr. canónigo o. José Joaquinp=•~piez.as que ha ofrecido facilitar
Colegio Civil hiciera las reformas
acordó además, que el propio
O
ambos establecimientos resultar
Y ~as que para mayor servicio de
.
an converuentes y que las d ·
e
municipio cuando se trasladara
1
. ..
eJara a iavor del
el Cabild
d
a s~ ocal definitivo. En la siguiente sesión
o acor ó que el presidente municipal determinara:" ...la

b

12

f!,AMM,

Acta del 11 de febrero de l~l.
.
AMM. Acta del 25 de junio de 186l y RamO civil,
. .
Clentas de la obra.
Vol.

k
81AGENL, Asuntes llclesiásticos, Caja 8, Bxp. '172, fs.3-6v.

Exp., en el que aparecen las

AMM, Actas del 11 de mayo de 1863 d 1 25 d
llllriembre y del 30 de mayo de 1864.
' e
e mayo, del lero. de octubre, del 23 de

�476

477

indemnización que el Colegio Civil debe hacer a la ciudad ..." por el uso de
esa propiedad municipal y, finalmente, el 31 de octubre el gobierno del
estado comunicó: "...la aprobación del arreglo celebrado entre los señores
prefecto municipal, director y catedráticos del Colegio Civil, para ocupar
provisionalmente una parte de la casa contigua al convento perteneciente a
la ciudad."85

de abril de 1871 el Cabildo a robó
p
un plano presentado por el Sr. Garza
propósito. En esa sesión :npr!ubóe antamtesb.~tulav? el Colegio Civil con este
b::u
1orma de financiam¡
la obra y se decidió abrir un call .
ento de
Todavía en el plano de la . d ejódnd para separar la cárcel del convento.89
c1u a
e Monterrey de 1894 l lar
convento presenta las leyendas . .
, e so
del exs1gwentes: Parroquia de San Fr .

i:

para modificar el edific'

Cuartel de Infantería y Comandancia de Policía y Cárcel 90.

Al año siguiente, la situación nacional obligó a suspender todas las
obras públicas de la ciudad: " ...con exepción del establecimiento de
instrucción primaria contigua al convento porque el ingeniero manifestó
que si no se continúan, se sufrirán pérdidas de alguna consideración". Con
todo, el ex,onvento fue ocupado por las tropas y las obras suspendidas.86

El Colegio Civil se trasladó a su local definitivo el 15 de octubre de
187o87 Desde antes de esa fecha, sin embargo, las autoridades municipales
planeaban la utilización habrían de dar a los terrenos e instalaciones del exconvento y trabajaban en la remodelación urbana del centro de la ciudad y
el trazado de calles en tomo al edificio.
Los antecedentes de la creación de una comandancia de polida y
cárcel municipales son muy remotos. Las limitaciones de la cárcel que
siempre existió anexa al Palacio Municipal comenzaron a ser evidentes
desde finales de la época colonial cuando se intentó construir una cárcel
nueva que sin embargo no llegó a construirse. En 1851 aunque no sé por
cuanto tiempo, funcionó en el convento una "casa de corrigendas" .88 Para
1867 la necesidad hizo que el Cabildo presentara a la Jefatura de Distrito de
la Secretaria de Gobierno, un plano para construir una cárcel en la cuadra
del convento. En ese entonces, la propuesta no prosperó pero ya para el 29

ancisco,

El convento, el terreno que éste
comenzaron a ser materia de p
.6 ocupaba y sus alrededores,
twvv1 .
reocupao n urbana desde final d la
"r---ª co onial cuando las nuevas id
il tr d
es e
fuerza en el Nuevo Reino de Leó eas us a a de los borbones cobraron
el empedrado y nivelación de
co;:enzó a re~odelar la ciudad con
trazado de calles nuevas. En una fec:, u construcción de banquetas y el
que es anterior 1800
.
. q e todavía no logro precisar, pero
' se menciona al onente de la calle de San F
.
'callejó b ·
rancisco un
n a ierto nuevamente que pasa para el río" 91 Esta " all
todavía se llama así en el plano d 1
·
c e para el río"
ciudad fechado en 1894 aparee e con~eallnto de 1871 aunque en otro de la
e como c e sur" y en otro de 1917
"callejón de San Francisco" .92
como

ia:{;

La que se llamó calle de Lecea
1
comenzó a trazarse al
al
Y uego de Melchor Ocampo
sur convento fran ·
.
'
marw de 1842 cuando el
.
ciscano ª partir de que el 10 de
solares por la ~da del sur~oyunndtamidelasnto acordó ?isponer: "del terreno y
O e
casas al no de las hab'ta ·
calle del convento al ,
la
1 c1ones de
la
G
" 93
no y
que sube de la esquina de don Isidro
uerra... .
La necesidad ineludible de m · rar la tr
decisivo que determinó la destru '6 eJOdl
a.za urbana fue un factor
cc1 n e ex,onvento franciscano. El que
/

85AMM, Actas del 17, 20 y 31 de octubre de 1864.
86AMM, Actas del 7 y 17 de noviembre y del 26 de diciembre de 1864. También del 9 de
enero, 24 de abril, 5 de junio y 29 de septiembre de 1865.
811srael Cavazos informa que el Colegio Civil fue fundado el 30 de octubre de 1859 Yqae
quedó provisionalmente establecido en la Casa Episcopal (esquina N .E. de las actualetc:allet
de Morelos y Zaragoza, después edificio de Salinas y Rocha); que el 26 de agosto de 186' 111
tropas hancesas de ocupación ocuparon con violencia el edificio del Colegio en la calle de
San Francisco núm.58 y lo convirtieron en cuartel. Op.Cit. pp. 30, .S y 69.
88AMM, acta del 9 de diciembre de 1851.

19
AMM, actas del 8 y 16 de mayo, y del 31 de julio
' d 1871
'IIA
.
: e
.
'1 GENL, Mapoleca, Nivel Urbanfstico, planos 77 y/0 44__
AMM, Protocolos, Vol.XXV, F.79, Ñum.M.
Sta. Plano de 189' esta en AGBNL' Mapoteca, Urbanfstico, 11 y el de 1917 en Urbanist:ico
~
I
AMM, Acta, 10 de mano de 1842.

nm

�478
la construcción estuviera emplazada en el núcleo central de la ciudad,
fatalmente fue determinante.
La apertura de la calle de Lecea, afectó de manera importante el
predio original que ocuparon el convento, la iglesia y el templo de la

Tercera Orden.94 Sin embargo, fue la apertura de la calle ~agoz.a, q~e
atravesó a lo largo la nave de la iglesia, la que asentó el tiro de_ graaa
se dice y se
d efini'ti'v0 · Segun' la vérsión más aceptada, que no demostrada,
·
I Villarreal II la
repite que en 1914, por órdenes del gobernador Antonio •.
: en
medida que los muros eran destruidos, se sacaron las imágenes de los
11 95
santos y fueron pasad os por las armas .
Por mi parte, no he podido documentar este asunto. Lo que sí me
consta, es que fue mucho antes cuando se plan~ y aprobó por vez
primera, la necesidad de demoler el ex-convento franciscano.

t

El 15 de abril de 1867, se presentó en la sesión del Ayun~~nto,
un dictamen de la Comisión de Policía, el que se propone d":gir. al
gobernador del estado, una exposición: 11 ...solicitando la au~nz.ación
correspondiente para mandar destruir el convento de San Francisco a _fin
de que la calle Zaragoza tenga su salida hasta el río, supuesto qu~ ~ lo
exige el ornato de esta capital y por estar ya acordado que continue la
apertura de dicha calle hacia el norte y haberse h~o !ª al ef~to ~gunos
trabajos de consideración en el ojo de agua pnnc1pal. Discutido fue
aprobado."%
Dos semanas después, se recibió la respuesta en que se comunica
oficialmente que: 11 ...se abstiene el gobierno ~e ª?robar por ahoi:a el
acuerdo municipal en que se pide la autonzación para destruír. el
mencionado convento, reservando la resolución par_a cuando ~ determine
el inicio de la obra de la cárcel penitenciaria ... por si fuese posible que ésta
vez que se recomience a trabajar en ella, se decrete la apertura de_~ calle
Zaragoza por e1 sur hasta el río" La respuesta se mandó a la comtS1ón de

479
policía y síndicos para que "...emitan su opinión proponiendo, si así lo
creyeren conveniente, se insista en la demolición del ex-convento, teniendo
presente que para realiz.ar la idea se necesitan fondos de mucha
consideración, por lo cual podrá llevarse a efecto, pero después de muchos
años. 1197
Ante el peligro latente, el gobierno eclesiástico de la diócesis de
Linares solicitó al gobernador Jerónimo Treviño la devolución del convento

98

Los argumentos que planteó el obispo Francisco de Paula el 15 de
agos~ de 1868 fueron básicamente los mismos que había esgrimido el
presbitero J~~ Joa_q~ Orozco diez años antes: " ...la escasez de templos
para l~s oficios divinos y para la comodidad de los fieles." El obispo
defendió al ex-convento como patrimonio histórico de la ciudad con mucha
elocuenc~ y p~teó, _incl~so, la conveniencia de su salvamento y
restauracrón arqwtectóruca: ...una vez que ese templo este sirviendo a su
objeto será cada día más aseado y poniendo una elegante y sencilla fachada
o frontispicio, conforme a su antigua construcción, será un ornamento a la
ciudad. Hay sobre todo esto la circunstancia de ser este templo el primero
que se levantó en Monterrey y en todo lo que antes se llamaba el Nuevo
Reino de ~n; es hoy un monumento histórico venerable y el más digno
de la a~nción ~e un gob~erno y de la civilización de un pueblo. Si por
desgracia estuviera en rumas, éstas deberían conservarse a toda costa y
perpetuar en ellas las veneradas tradiciones de la fundación de esta ciudad.
Si el Superior Gobierno del Estado accede a mi petición, mi pensamiento es
decorar su frente colocando una lápida del más puro de nuestros
~oles, que rec~erde al pueblo y enseñe a los viajeros, el origen del
pnmer templo dedicado al Señor en el año de 1602 y restaurado en 1868.
Los ilustrados patricios de esta ciudad y el ciudadano gobernador,
coµiprenden muy bien la necesidad de esta iglesia y tienen sobrado
p~triotismo para acceder a esta solicitud y no han olvidado lo que deben a
Dios Nuestro Señor y a la Santa Religión que profesan, cuyo culto han
practicado sus abuelos en este ~ o templo... !Ah Señor! que al

94AMM, Civil, Vol.280, Exp.40: Expediente instruído sobre apertura de la calle de Ltcea al SU1del,

de San Francisco, 1863-1873, 'Z7 fs.

95~1ontemayor, op.cit. p.317.
96AMM, Acta: 15 de abril de 1867.

9'7AMM, Acta: 29 de abril de 1867.
98
AMM, Acta del 15 de agosto de 1868.

�481

480

.
libertades siga el de la justicia en la
renacimiento de nuestras antiguas
,, 99

devolución de este temp1o... ·

·
días tardó Jerónimo
emotivas razones apenas cinco
Ante tan
. d la arte del ex-convento que ya habla
Treviño en ordenar la devo~~o~ c:itopen el decreto de Vidaurri del 17 de
1
sido designada para el serv1ct?ó e haber cesado las circunstancias por las
860·
"
en
atencí
na
d 1
octubre e
. ...
.
bi
el o·tado ex-convento, librese orden
pó por el nusmo go erno
cuales
se ocu
. d d fin de que desde luego, mande entregar
al alcalde
primero de esta ou
a a

.. .
.
do" 100 La toma de posesión tuvo lugar el
al solicitante el edificio mencionad
resbitero José Joaquín de Orozco a
26 de agosto de 1 ~ ~r _P~ tte!plo de manos del c. Serapio Cirios,
nombre de la Iglesia, recibien_ o; frente a Francisco Garza Quintanilla,
oficial primero del Ayunta.míen Y

1

ingeniero de la ciudad.lOl
.
hasta que ocurrió la demolición del
Cuatro décad~ transcume~':o Villarreal finalmente autoriz.ó Ja
I
edificio cuando el gobierno _de And 115
abril de 1867. Se desconoce )a
. •
t: ·tud de Ayuntamiento
e
e
Dos
vie,a souci
. la d
li ·ón y todos sus pormenores.
fecha exacta en que ocumó
em? ci" de Garda Fol y "Confesionarios
,_.fioic• "Los santos de San FranclSCO
.
foto6...._....
.
fotó afo han servido S1empre para
antes de qu~", del ~1?al fe1 G~. José E. Santos y del prof.
tar las acciones antic ene es
tanciaS.
d
ocumen
") N dia'V'lngo aún de las cons
Jesús
Garza ("Chucho Melenas • 0 - r documentales del acontecimiento.

d

. tru ó un Expediente relativo a la destrucd6n
En agosto de 1917, se ms Y.,
calle de Zaragoza por parte de
del templo de San Frandsco y prolongacion de la
102 p ó denes del
.
d Estad de Nuevo León.
or r
la Secretaria de Gobierno : Peña.o ingeniero de la ciudad, debia pasar:
gobernador, el Ing. Edmun
to"
"levantar un plano -por
• ...al lugar que ocupó el antiguo con~:n exp~esando la forma en que ha
duplicado- del terreno que compren '

°

.

99AGBNL, Oamo dtl Gobitrno

'

Eelesiástico solicitando st le dnluelva ti convtnto, Asuntllll

Bclesiástiros, Caja 8, Bxp.272.

l ~ d. f.7v.
101Ibid. f.8.
.
edificios úblicoe, batieria 7.5. (1 caja).
102AGBNL, Acervo Histónco, Monumentos y
p

quedado con la apertura de la calle de Zaragoza que lo atraviesa". El dia
lo. de octubre (dos meses después), se cumplió con lo mandado y se envió
el plano, quizá éste mismo que se conserva en el Archivo General del
Estado.
El plano fue entregado en nombre del gobernador de Nuevo León
al Subsecretario del Despacho de Hacienda y Crédito Público, del que
dependia el Departamento de Bienes Nacionales, con el propósito de que le
fuera cedido en propiedad el terreno donde estaban los restos que
quedaban del el ex-convento franciscano, a "...efectos de que pueda ser
utilizado a beneficio de la instrucción pública o en cualquier otro ramo ...".
Para dar una respuesta esta petición, el 7 de enero del año
siguiente, el Departamento de Bienes Nacionales se dirigió a la Tesorería
General del Estado de Nuevo León y le solicitó "el avalúo del terreno que
quedó a uno y otro lado de la prolongación de la calle de Zaragoza y que
perteneció al templo de San Francisco, incluyendo el avalúo del material
del referido templo". Después de varios recordatorios, el 20 de abril se
mandó por fin el avalúo que realizó Benjamín Pérez, visitador de hacienda
del estado, quién tras describir las medidas de cada lote concluye: "El
primer lote, o sea el de lado oriente, le avalúo en ... 4,488.oo pesos a razón
de tres pesos el metro cuadrado; y el otro por estar unido a la cárcel y
comandancia municipal, a razón de 2.00 el metro cuadrado le resulta un
valor de 3,622.68 pesos. En cuanto al material del referido templo
representan un valor insignificante, porque no hay más de 200 sillares
aprovechables estando inservibles los demás y las vigas en número de 16
están inútiles. Esta es mi opinión en el avalúo de que se trata, tomando en
consideración que el lote del lado oriente de Zaragoza siempre estará
inmediato a la comandancia y cárcel municipal y del lado poniente ...
estará unido a dichas dependencias municipales y nunca representará un
valor mayor que el que los dejo avaluados... lo que tengo la honra de
informar acompañando por triplicado un croquis del terreno que fue del
templo de San Francisco."
Al gobernador le salió el tiro: por la culata. El oficial mayor de
Hacienda le comunicó al gobernador: "...siento manifestar a usted que no
es posible por ahora hacer la enajenación de estos terrenos -[pertenecientes
al clero y por tanto a la Nación] mientras no se reglamente el artículo
constitucional relativo:" ...pero ya que su gobierno destinó parte de ese

�482

terreno para la prolongación de la calle de Zaragoza, si está conforme con
el avalúo que de este terreno hizo la propia jefatura de hacienda, su valor
asciende a 7,200.00 a razón de 12 pesos el metro cuadrado"
Lógicamente el gobernador se negó a aceptar esa venta forzosa del
terreno donde se abrió la calle de Zaragoza: "en virtud de que esa calle fue
abierta por el C. Gral Antonio l. Villarreal..." Las presiones y los tonos
duros se dejaron oir por ambos lados. El oficial de Hacienda argumentó
que: "el aprovechamiento de dicho terreno no fue personal del Gral
Villarreal... sino en beneficio del Estado" y que el gobernador como su
sucesor "no debe desconocer aquella deuda". Después logró acuerdo
presidencial para •que se cargue a la cuenta de ese gobierno... con abono a
la federación la cantidad de 7,200 pesos...".
El gobernador no estaba dispuesto a ceder y quiso devolver a la
federación el terreno de la calle Zaragoza: "pudiendo disponer desde luego
la federación, si para ello fuere necesario del terreno referido que ocupa
actualmente la calle que fue parte del templo de San Francisco"; para ello
argumentó largamente por que no reconocía: "el cargo que se le hace• y
añadiendo que el Gral. Villarreal:" ... sin mira de ninguna utilidad pública
sino por mero apasionamiento de ideas liberales, llevó a cabo la
destrucción del templo de referencia, sirviéndole como pretexto para el
logro de su capricho la prolongación de la calle ... tales actos carentes de
toda justificación... no pueden ser reconocidos por el gobierno a mi
cargo...".
Ante tanta de firmeza mostrada por el gobernador, el presidente
prefirió ceder el terreno ocupado por la calle de Zaragoza al Ayuntamiento
de Monterrey el 11 de septiembre de 1918 y luego dispuso que esta cesión
de 600 metros cuadrados con un valor de 7, 200 pesos era gratuita. Claro
que la historia termina con un agradecimiento del Ayuntamiento al señor
gobernador de Nuevo León •...por el resultado de sus gestiones hechas en
beneficio de esta ciudad ..." dado en Monterrey el 26 de septiembre de
1918.

Sección Quinta

RESEÑAS
y
COMENTARIOS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144864">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144866">
              <text>1997</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144867">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144868">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144869">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144870">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144888">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144865">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1997, No 24, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144871">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144872">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144873">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144874">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144875">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144876">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144877">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144878">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144879">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144880">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144881">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144882">
                <text>01/01/1997</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144883">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144884">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144885">
                <text>2017328</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144886">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144887">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144889">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144890">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144891">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14244">
        <name>Arquitectura de vivienda</name>
      </tag>
      <tag tagId="14245">
        <name>Convento Franciscano de San Andrés</name>
      </tag>
      <tag tagId="14243">
        <name>Dos Laredos</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14242">
        <name>Movimiento emancipador</name>
      </tag>
      <tag tagId="14241">
        <name>Sabinas Hidalgo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5405" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3969">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5405/HUMANITAS._1998._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>3a9b6eba45373b951b69cec35701aac8</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146814">
                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�ALGUNAS FUENTES PARA LA HISTORIA DE LA
EVANGELIZACION EN EL NORESTE

Israel Cavazos Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León

Las fuentes documentales y bibliográficas para el estudio de la
historia de la evangelización en el noreste de México, son abwtdantes.
De aquellas que han estado a nuestro alcance esbozamos ·aquí un
resumen que consideramos podrá ser útil a quien emprenda algún trabajo
sobre el tema.

......... .,n

Los cronistas
De los autores antiguos es sabido que traen alusiones, aunque
breves, a la evangelización del noreste, Fr. Antonio Tel10, en su Crónica
miscelánea ..., (Guadalajara, 1891); Nicolás Antonio Omelas en su Crónica
de la provincia de Santiago de Xalisco (Guadalajara, 1941); Béaumont, en su
Crónica de la provincia de San Pedro y San Pablo .. . (México, 1873-74, 5 vols.};
Fr. Isidro Félix de Espinosa, en su Crónica de los colegios de propaganda fide
(México, 1964); etc.
·
Con más o menos amplitud hablan de la evangelización de esta
región Mota y Escobar en la Descripción geográfica de los reinos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y León, 1606 (México, 1930 y 1940); Mota P~dilla en su
Historia de la conquista de la provincia de la Nueva Galicia (diversas ediciones;
Fr. José Arleguí en la Crónica de la provincia de Ntro. P. San Francisco de
Zacatecas (México, 1851); y Fr. Domingo Arricivita en su Crónica saráfica y
apostólica del colegio de propaganda de fide de Sta. Cruz dé Querétaro, (México,
Imp. de Zúfüga y Ontiveros, 1792).
Otros tres autores se ocupan del noreste. Don Pedro de Rivera, en
su lJiario y derrotero . . . a los presidios de la Nueva España Septentrional (Eds.
del P. Porras Muñoz, 1945, y Alessio Robles, 1946); Agustín Morfi, en su
Viaje de indios ... (México, 1935); y José Antonio Villaseñor y Sánchez en el
Theatro Americano (México, 1746).

Autores regionales
De los autores regionales antiguos quienes primero se ocupan de
reseñar la obra evangelizadora, son los cronistas Alonso de León, Juan
473

�Bautista Chapa y Femando Zánchez de Zamora. No dedica De León un
capítulo especial para el tema, pero da frecuentes referencias en los tres
discursos en que divide el relato.
Chapa ofrece mayor información particularmente en las 27 páginas
que ocupan el Requerimiento del Cabildo de Monterrey al gobernador para
contener los ataques de los indios; el Parecer . . . de Fr. Francisco de Rivera,
sobre la guerra justa; la opinión de los teólogos de San Luis Potosí, y la
aprobación del gobernador; documentos todos de 1632. Las referencias
son también valiosas cuando describe las jornadas hechas a Texas por
Alonso de León, el hijo.

Sobre Coahuíla
La bibliografía de autores contemporáneos sobre Coahuila, es mas
o menos abundante. Permítasenos citar con preferencia la obra por
excelencia: Coahuila y Texas en la época colonial, (Méx., 1938) / de Vito Alessio
Robles. Excelente información puede hallarse también en las obras de
F.steban L. Portillo: Apuntes para la historia antigua de Coahuila y Texas. (1886)
y el Catecismo geográfico, político o histórico del Estado de Ox:ihuíla, (1897); o en
1a bibliografía del padre Larios publicada por la editorial Jus en la
Colección "México Heróico".
Otros libros más recientes pueden ser consultados con provecho:

El mismo Juan Bautista Chapa enriquece estas primeras fuentes.
En alguna visita al sur de Nuevo León conoció al Cap. Femando Sánchez
de Zamora, admirable evangelizador laico que está esperando un buen
estudio biográfico, quien le prestó unos "apuntamientos" titulados:
Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por los
religiosos de N.S.P. San Francisco de la Provincia de Zacatecas. F.sta .relación de
siete amplios párr~os, comprende más de veinte páginas. El relato va de
1626 a 1678 y describe en detalle el origen de las misiones de San José y
Santa María de los Angeles, en Nuevo León, y las de San Antonio de los
Llanos y Santa Engracia o San Bemardino que mas tarde habrían de pasar
a ser de Tamaulipas. De sobra es sabido que estas tres crónicas han sido
publicadas, en forma conjunta, primero por Genaro García, en 1909; por la
Universidad de Nuevo León, en 1%1; y en el tomo 60 de la Biblioteca
Porrúa, en 1975.

"'NM •tt1~ ........

Nuestro ya clásico autor del XIX, José Eleuterio González, abunda
en datos sobre el asunto en su Colección de documentos para la Historia de
Nuevo-León (Monterrey, 1867); y en sus Lecciones orales de historia de Nuevo
León (1881); pero más aún en sus notables Apuntes para la historia eclesiástica
de las provincias que formaron el obispado de Linares ... (Monterrey, 1877, 164
p.), única en su género en la región.
Nueve capítulos de este libro dedica el Dr. González a la historia
de la evangelización en el noreste. En el Cap. fil se ocupa de Coahuila (la
antigua); en el V, a Texas; en el V1 a los jesuítas y en VIll a Tamaulipas.
Los capítulos X y XI estudian lo relativo a la erección del Obispado de
Linares, y el XII la historia de los templos de Monterrey. A manera de
apéndice concluye con una serie de cronologías de obispos de Guadalajara,
de curas de Monterrey, de visitas pastorales, de obispos de Linares y de
canónigos de la Catedral, hasta 1876.

474

La Historia de O,ahuíla, de Ildefonso Villarello V. (Ed. Rumbo, 1972), y La
Historia del Estado de Coahuila, de Pablo Cuéllar (UAC, 1979).

Existen además, por supuesto, buenos ensayos sobre algunos de
los pueblos que fueron misiones.

Tamaulipas
El F.stado de Tamaulipas ha sido mas afortunado. Bien poco es lo
que registra sobre el tema la Relación histórica de la Colonia del Nuevo
Santander de Fr. Vicente de Santa María, de la que hay la magnífica edición
de Ernesto de la Torre Villar (UNAM, México, 1973). El Estado general de las
fundadones . . . de José de F.scandón, en cambio, si trae buen número de
referencias (México, AGN, 1929-30).
Ya en el XIX, apareció la obra de Alejandro Prieto Historia, geografía
y estadística del Estado de Tamaulipas, Tip. F.scalerillas, México, 1873, 361 p.);
de la que hay la edición fascimilar de Manuel Porrúa, 1975. Los datos
sobre evangelización no son muchos en este libro. El cap. IX ofrece un
resumen histórico de Nuevo León, basado en Mota Padilla, y en los
capítulos XIV al XVII presenta un panorama general de la época de
F.scandón, basándose en los volúmenes del Estado General existentes en el
Archivo General de la Nación.
Ya en nuestros días son muy conocidos los libros: Historia
compendiada de Tamaulipas (1943), de Gabriel Saldívar, que sólo dedica dos
o tres páginas a la posición de los religiosos ante F.scandón; y los Apuntes
para la historia de Tamaulípas. Siglos XVI y XVII, (1944) de Candelario Reyes,
que apuntan mayores noticias sobre el asunto. Libro excepcional, a
nuestro juicio, es el del Padre Fr. Fidel Lejarza: Conquista espiritual del
Nuevo Santander, publicado en Madrid por el Cornejo Superior de
Investigaciones Científicas (1947. XVl-440-183 p).

475

�.,
Justo es dejar aquí pública constancia de la extraordinaria labor
editorial realizada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la
Universidad de Tamauhpas en los últimos años. Ha sacado a la luz entre
otros übros la Historia general de Tamaulipas, escrita en 1843 por Toribio de
la Torre y otros (1975); aunque esta obra apenas si toca el tema de la
evangelización al referirse a las actividades de Barba.dillo, basándose, al
parecer, en los informes de Jáuregui y de Ladrón de Guevara. Ha
publicado, además, el magnífico trab~jo del Dr. Carlos Gonz.ález Salas Las
misiones franciscanas en la Colonia del N. Santander (1975) y el erudito estudio
de Juan Fidel Zorrilla, El poder colonial en el Nuevo Santander (1976), con•
certeras apreciaci'i?nes; y lo que ha sido extraordinariamente valioso, el
Catálogo de las fuentes de la historia de Tamaulípas (1947), de Ma. Del Pilar
Sánchez Gómez; con una primera parte entresacada del Archivo General
de la Nación, y la segunda de la Biblioteca · Nacional, Sección de
Manuscritos.

Fundaciones
Referencias al establecimiento de m1S10nes y fundación de
conventos en el noreste, aparecen en casi todos los textos impresos que
hemos mencionado.
De la comunidad religiosa mas antigua en esta z.ona, el convento
de Saltillo, indudablemente que es Alessio Robles quien aporta mayores
noticias, glosando autores antiguos y fuentes originales.
Estudios
posteriores han enriquecido la información. Citaremos únicamente la obra
del Dr. Wigberto J~énez Moreno, Estudios de historia colonial (INAH, 1958).
Del convento de Monterrey el cronista Alonso de León es la fuente
mas autorizada. Su origen ha sido situado en 1603. El maestro Jiménez
Moreno.advierte la probabilidad de 1602.
Personajes y sucesos ligados a esta etapa, han dado motivo a serios
estudios. Eugenio del Hoyo en su Historia del Nuevo Reino de León, 15771723 (Eds. 1972 y1979) desvanece la leyenda que creó a un Fr. Andrés de
León; pone en duda la de Fr. Diego de Arcaya y sólo encuentra que
realmente existieron Fr. Antonio de Zalduendo y Fr. Cristóbal de Espinosa.
Otro suceso que ha sido aclarado desde hace tiempo es el del
martirio de Fr. Martín de Altamira o Altam:ira'ho, primer mártir de la
evangelización en esta z.ona. Arlegui lo sitúa en la Silla; Gonzalitos le sigue
y los caballeros de Colón 'erigieron un obelisco de sillar, con placa de
mármoL latina y española, en la Pastora. Alessio Robles comprueba que
fue en la Pastora, pero hacia el río de Nadadores, y encuentra testimonios
de que Urdiñola fue el castigo. El Documento del Parral, de 1643, corrobora
476

el dato y añade que Diego de Montemayor fue también desde Monterrey aJ
castigo y que ambos se encontraron. De las cosas que quedarían
pendientes de aclaración serían, entre otras, la del empadronamiento de 35
mil indios, cifra que siempre nos ha parecido inconcebible.
Por lo que hace a Cerralvo, no se sabe si hubo o no convento en el
XVI. El P. Canedo ha identificado al "religioso que (Carvajal) trujo de la
Huasteca" como Fr. Juan de la Magdalena, y, de paso, nos ha dado la fecha
exacta de la fundación de la ciudad de León (Cerralvo), 12 de abril de 1582
(H11rnani tas, 1975).
Formalizada la población de Cerralvo, Arlegui pone la fundación
del convento en 1630; lo cual es muy probable porque en 32 fue redactado
alü el Parecer . . . sobre la guerra justa. El mismo Arlegui considera que
"por la parte de esta villa o presidido, es el término del Nuevo Mundo".
Nosotros hemos visto expresiones en documentos de la época en el sentido
de que era Cerralvo en ese tiempo "la parte mas septentrional de la Nueva
Espai1a".
Sobre este convento de· Ntra. Sra. de la Concepción, o de la
Purísima Concepción de Cerralvo y las actividades evangelizadoras en ese
rumbo, hay numerosos documentos en el Archivo Municipal de
Monterrey.
Mas abundantes los hay en el mismo Archivo sobre el origen del
convento del Sr. San Lorenzo Mártir, de Cadereyta. Puede verse allí igual
tipo de documentación, reunida con motivo de largos pleitos sobre
derechos jurisdicionales. Entre otros, está el nombramiento del presidente
Fr. Francisco Lavado (1". de junio de 1640). Este religioso es otro de los
mártires de la eyarigelización en el noreste. Murió a manos de los indios
hacia 1645, misionado en la Florida, considerada entonces como tal, quizá
hasta un poco mas al sur del río Bravo. Don Atanasio G. Saravia en Los
misioneros muertos en el norte de la Nueva España (:2'1 Ed. 1943) da referencias
mas amplias sobre este suceso. El convento de Cadere\'ta existía aú·n en
J737, llamándosele indistintam~nté San Lorenzo.o San Jo~é.
Sobre los conventos de Monterrey y Cadereyta hay otro expediente
notable en la Biblioteca Pública de Guadalajara. Nos dio la noticia Fr.
Leonardo Sánchez y gentilmente nos envió copia el erudito investigador
don Claudio Jiménez Vizcarra. Se titula "Instrumentos por donde consta el
origen y fundación del beneficio curato de la ciudad de Monterre,· . . . \"
de las doctrinas regulares de dicho reyno. El estado de aquel v d~ éstas ~
sus competencias hasta el año de 1680". Consta de 174 fojas v -se refiere ~I
pleito entre los curatos de Saltillo y Monterrey, saliendo a relucir
espléndida documentación para la historia de la evangelización del
--177

�noreste, desde fines del XVl. Hay muchos otros documentos allá, de los
cuales ha hecho una lista la Dra. Cam1en Castañeda, de admirable labor en
aquel centro de cultura. Los hay también en el Archivo del Arzobispado
de Guadalajara, que estuvo bajo el amoroso cuidado del Padre Jose Eucano
López(+) y de que tiene vastísimo conocimiento el Dr. José de Jesús
Jiménez.
De las misiones del sur de Nuevo León y del sur de Tamaulipas
como fuentes relativas a su fundación ya hemos citdo los Apuntamientos, de
Sánchez de Zamora. En cuanto a documentos, es lamentable que los
archivos de San José y Sta. Mana de los Angeles de Río Blanco, (actuales
municipios de Zaragoza y Aramberri) no existan. La ocupación por
fuerzas revolucionarias de 1916 a 1920 en ambos pueblos acabó con la
mayoría de los papeles. Zaragoza nada tiene. Arramberri conserva dos o
tres libros coloniales sumamente maltratados. Hay, sin embargo un
archivo parroquial que sí conserva abundante información sobre dichas
misiones: El de Charcas. El libro primero tiene muchísimos bautizos de
caciques y familias indígenas del sur de Nuevo León. Hay también
muchas referencias a la entrada del obispo Juan Ruíz Colmenero. Sobre la
visita pastoral de este prelado en 1648, haremos mas adelante una cita
bibliográfica.
La fundación de San Cristobal de los Hualahuises no ha sido
precisada. Arlegui la pone en 1646 y casi todos los demás autores en 1664,
invirtiendo las dos últimos cifras, y sin se11alar fuentes. Ninguno de los
dos años nos parecen probables, puesto que la concentración de los indios
l111alal111iscs tuvo lugar en 1655, a raíz de que dieron muerte a Miguel Angel,
mavordomo de la vaquería de Alonso de León. El proceso relativo se halla
en ~I Archivo Municipal de Monterrey, en el Ramo de Causas Criminales
(vol. 8, exp. 99). No hemos logrado consultar los expedientes 11 al 28 del
vol. 3 del Ramo de Historia del Archivo General de la Nación, referentes a
las fundaciones de Barbadillo en esta zona y que pudieran arro¡ar algún
dato mas preciso.
La conversión de San Pablo de los Labradores, actual ciudad de
Galeana, conserva su archivo a partir de 1718. Remitimos a los interesados
a un modesto estudio nuestro publicado en Humamtas, 1979. Una lista de
expedientes coloniales sobre esta misión, aparece, además, publicada en
Actas, No. 3, de Id Universidad de Nuevo León.
La mision de Ntra. Sra. De los Dolores de la Punta de los
Lampazos dispone de buena información bibliografica y documental, para
su estudio. El libro Lampa:os .., de Leopoldo Naranjo (Monterrey, 1934)
es excelente. Su archivo parroquial empieza en 1698 y es uno de los mas
abundantes y completos. Hasta hace muy poco conservaba anexo, por
-1 78

corresponder al mismo curato, el de la antigua misión de ~dn Bernardmo
de la Candela, cuyos registros y documentación suelta d&lt;1tan de 1693. En el
Archivo Municipal de Monterrey hay muchos papeles relativos a
Lampazos y consideramos de mucho valor los Autos de fitndacion de la villa
de San Juan Bautista de los Lampazos, hecha por Ben~ardo de Posada, al
ser extinguida la mis1on, en 1752. El expediente se halla en el vol. 194, del
Ramo Cívil, en el Archivo General de la Nación, y consta de 4ó9 folios.
La de Guadalupe, inmediata a Monterrey, conserva también su
archivo desde 1715. Además de sus libros parroquiales tiene mucha
documentacion suelta, tdmbién desde el XVIII.
No sería imposible, pero s1 tedioso referirnos aquí a Cddél una de
las demás misiones, convertidas, en su mayona, en villas o en ciudades
actuales; y mucho menos aun a las de varias decenas de misiones y de
pueblos de mdios que tuvieron duracion efímera y de que hay muchos
datos en las mismas fuentes citadas.

Tla.,rnltccas
Es imprescindible, sin embargo, subrayar la importancia de la
participación de los tlaxcaltecas en la obra e vangelizadora. Como
bibliografía mínima podemos citar la propia obra de Alessio Robles,
Coahuila y Texas ... ; los recientes estudios de J. de Jesús Davila Aguirre;
etc.
I

Por cuanto a información original es muy provechoso recurrir al
Archivo Municipal de Saltillo, con papeles desde el último tercio del XVII y
el parroquial de San Esteban, en la misma ciudad. No sería exagerado
decir que en el Municipal de l\1onterrey existen documentos sobre los
tlaxca llecas por centena res.
Desde muy temprano figuran en la colonización de Nuevo León.
En el vol. 8, exp. 28, de 1646, está la comisión Alonso de León para fundar
el pueblo de San Juan de Tlaxcala, aledaño a Cadereyta, que dos años
después fue incendiado por los gentiles. En el vol. 28-A, exp. 17, de 1686,
se hallan los títulos de fundación de San Miguel de Aguayo, (hoy
Bustamante) con 49 folios muv ricos en información. En el mismo año está
el expediente 40, relativo a la fundación del pueblo de Ntra. Sra. de San
Juan, a la margen del río Pesquería. En el vol. 36, exp. 19, de 1709, hay un
testimonio de los privilegios que el virrey Luis de Velasco otorgó a los
Tlaxcaltecas que vinieron a poblar al norte; etc. Las familias de éstos
servían de madrineras en casi todos los pueblos indios recién convertidos.
En 1756 los tlaxcaltecas de Purificación y Concepción se concentraron en el
pueblo de Guadalupe.
-t79

�Visitas

Otras secciones

Filón riquísimo para profundizar en el tema de la evangelización
es indudablemente el de las visitas: Las pastorales, de los prelados Y las
g:nerales, de los gobernadores. Las de los obispos aparecen agregadas
invariablemente en los libros de bautismos; rara vez en los de
matrimonios. Suelen ir a11ad1das de edictos, decretos o aJguna otra
disposición ..

De todos es sabido que además de los de bautismos, casamientos y
entierros, hay en los archivos parroquiales otro tipo de libros. De los mas
útiles para la historia de la evangelización son los Libros de Gobierno. En
estos eran asentadas todas las disposiciones provenientes de la curia, reales
cédulas, edictos, etc. en etapas como las de la secularización de las
misiones en la época del obispo Camacho y Avila, o en la Independencia,
cobran mayor interés.

e!

l\1uy pocas han sido publicadas. El texto íntegro de la que hizo,
obispo Juan Ruiz Colmenero en "1648 a las misiones_ ~el sur de Nuevo Leon,
Jo trae don Primo Feliciano Velázquez en su Colecc10n de document~, para la
historia de San Luis Potosí (Tomo IV, 1899, p. 366 a 378). Este documento es
de valor excepcional pdra la historia de aquel rumbo.
En los curatos que conservan sus libros parroquiales desde e]
último tercio del XVII, el de Monterrey particularmente, las hay desde la
que practicó el obispo Fernández Santacruz, en 1676. La local~~ión de
ésta y de las que hicieron sus sucesores hasta 1751, pude verse factlmente
en ]os tres magníficos estudios sobre el archivo de la Catedral. de
l\fonterrev, de Tomás l\1endrichaga, publicados en los números 3, 4 y 5, de
H11manita~. Todas las demás son de fácil ubicación.
De particular interés por las referencias que contienen, son las
realizadas a Lampazos, Agualeguas, Labradores, etc., a partir de 1728, por
el obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes, hasta las de l\1arín ~e Porras
0 Arancibia en las primeras décadas del XIX. Sabemos que existe en el
Archivo del Arzobispado de Guadalajara un apartado especial de visitas,
que conviene consultar.
Todo esto expuesto así, rápida y hasta desordenadamente, en
cuanto a las visitas pastorales. Las visitas generales de los gobernadores
del Nuevo ReinQ. de León o de los jueces visitadores, se hallan en el
Archivo Municipal de Monterrey desde ]a primera, realizada por don
Martín de Zavala en 1626. Un índice más o menos completo fue publicado
en Actas, No. 10. Algunas, muy pocas, han sido publicadas íntegramente.
El Dr. González en su Colección de Dornmentos . . . reproduce la de D.
Mekhor Vidal de Lorca, de 1775 (pp. 73-88) que tomó aunque incompleta
de la Gaceta de México; y publica, además la que a manera de informe hizo
el gobemador Manuel de Bahamonde, en 1788 (pp 110-1~1~. El bole~ín
Actas, en el suplemento al mismo No. 10, publicó, en 16 pagmas, la VJStta
del gobernador don Pedro de Barrio, hecha en 1754.

No faltan, desde luego los aranceles, que sitúan al investigador en
el ambiente social y económico que estudia. Para e] caso de ·1os curas
doctrineros, es frecuente advertir nom1as cmo ésta: "Si sale a celebrar, se le
han de dar cuatro reales para comida y cuatro para cena; y si va a confesar
se le da una gallina asada o cocida y tortillas, y lo mismo para cenar; y si
fuere a hacienda o rancho, el dueño está obligado a darle chocolate, de
comer, o de cenar".
Son también de gran utilidad los Libros de Fábrica. En estos se ve,
en fonna po'rmenorizada, el movimiento económico. Es posible seguir
paso a paso el proceso de la construcción de los templos, puesto que se
llevaba registro escrupuloso de la adquisición de piedra para los cimientos,
siJlares, cal, arena, herrajes, etc. Se ve luego el costo de las cosas finales:
Campanas, ornamentos, imágenes, etc. Para el estudio de la historia del
arte estos libros son fundamentales.
.
Por supuesto que este tipo de información puede hallarse también
en los archivos civiles. Por citar sólo un ejemplo, mencionaré la petición de
Fr. Juan de Salas, en 1656, para que los encomendadores v estancieros de
los aleda11os de Monterrey construyan enramadas o capilla; para celebrar\'
administrar los sacramentos, porque, no habiéndolas, era preciso hacerl~
en lugares inadecuados.
En unos y otros archivqs existen los lnucntarios, también muv
ilustrativos. Eran realizados por cambios de misioneros, depósita's
temporales, seculariz.ación de los curatos, etc. en el caso de los que se
hicieron al ser agregada la de Guadalupe al curato de l\fonterrey, en 1756,
son interesantísimos porque dan cuenta de todas las pertenencias de la
misión.
Es recomendable revisar con paciencia los testamentos v otro
género de diligencias, donde pueden verse los legados particulares para la
adquisición de retablos, altares, pinturas, etc. En curatos importantes
existe abundante correspondencia, impresos y expedientes del Juzgado
Eclesiástico, indispensables para estudiar el aspecto social. .

�Hay otros cuadernos muy importantes: Los Padrones.
Es
generalmente en los autos de visita donde se encuentran cifras de
población (o de número de almas, como se decía entonces) pero los
padrones puntualizan el número de miembros de la familia, el padre, la
madre, los hijos, señalando las edades. En las comunidades importantes es
posible establecer hasta el sitio de residencia, siguiendo el curso de las
calles. Los que registran a ]a gente criolla son de gran interés para los
genealogistas.
Por cuanto a los templos mismos, es lamentable que muchos se
hallan perdido. El tiempo, implacable; las turbulencias de nuestra historia
(la de 1914 echó abajo el convento de San Francisco de Monterrey); las
restauraciones, encomendadas no pocas veces a inexpertos que los
transforman arbitrariamente; el peor enemigo de todos, la incuria, que
tenía al de Lampazos por fortuna recientemente restaurado y convertido
en museo, y a otros en el mas terrible abandono; y, en fin, la indiferencia de
la mayoría del clero moderno en este aspecto, que -salvo honrosas
excepciones- de la impresión de no tener la menor noción del tesoro
inestimable puesto a su cuidado.

Administración
En casi todos los libros ser'íalados, pero en particular en los de
fábrica, en los inventarios, en los informes y en las visitas, es posible
reconstruir la administración interna de las misiones.
Existen en nuestros archivos muchos informes que los misioneros
o los protectores remitían al gobierno local o al virreinal. Sólo citaremos
para ejemplo el que rindió el alférez Bartolomé Barbosa al gobernador don
León de Alza, referente a la misión de Sta. Teresa del Alamillo, en 1665. Se
ve allí que la mrsion producía 300 fanegas de maíz y 200 de trigo; que se
pagaba el diezmo; que se hacía el reparto semanal a las familias, cuyo
numero dismrnuia al pasar la cosecha. Son descritas las trojes y las galeras,
el número de sementeras y la capacidad de fanegas de sembradura. El
numero de bueyes, reJaS y herramientas; etc. Desaparecida esta misión,
como es sabido, brenes e rnd ios fueron refundidos en la de Agualeguas, en
1675.
De los informes de este genero conviene mencionar el suscrito por
el padre 1\1iguel Sevillano de Paredes, comisario y visitador de las
misiones, rendido en 1727 sobre la de Lampazos. Lo reproduce Leopoldo
Naranjo en su monografía de dicha ciudad y abarca 20 páginas con muy
am pl1a información.

Biografías
Para quienes cultivan la biografía o preparan estudios sobre
personajes ligados a la historia de la evangelización en el noreste, las
fuentes son muy diversas. Arlegui, por ejemplo, trae varias semblanzas.
Mencionaremos solamente la del cruel minero y encomendero Gabriel de
Herregoitia, que captura a los indios. Arrepentido al asistir a ciertos
ejercicios cuaresmales toma el hábito de San Francisco v se convierte en el
estupendo evangelizador Fr. José de San Gabriel, fundador de las misiones
~e- Río Blanco. La piedad de la época asegura que le vieron padecer
vmlentos raptos, levantándose en el aire". En el Archivo Municipal de
Monterrey se encuentran muchos datos de la vida seglar de este personaje.
No se puede precisar dónde van a aparecer datos. Es necesario
revisarlo todo: El Diccionario . . . de Orozco y Berra, para la biogravía de
F~. Ma~cos Guerer'ia; la Historia del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, de
V1llasenor, para la de Fr. Francisco de la Garza; etc.
No todo, por supuesto era elevación y entrega apostólica. Cuenta
J~an Bta. Ch_a pa que un religioso carmelita que entró en 1668 a pedir
lr_m~sna. Vio presos en collera a 50 indios, y Je oyeron decir que "era
lastima no ~horcar~~s a todos" (p.163). Sánchez de Zamora comenta que
algunos relrg1osos vienen huyendo el cuerpo al trabajo". La real cédula
del 4 de di_ciembre de 1764 asienta que los religiosos atienden "mas que a
dar a los 111d1os la debida instrucción y a poner en estado decente sus
igle~ias, que son unos pobres e infelices jacales, a adquirir y beneficiar
haoendas para mantener criados y deudos".
El abuso del seglar español es mayor aún. Entre los encomenderos
de Nuevo Leó,_1 priva el criterio de que "el indio sólo por miedo se sujetaría
al rey, al trabajo, a la cristianidad y la religión y no de otra suerte" (Escrito
contra Barbadillo, Arch. Mpal. Mty., Actas del Ayuntamiento, 1715).
Ayudan mucho a seguir la huella de frailes las ternas enviadas
para ~probación de los gobernadores y que frecuentemente aparecen en el
Archivo Municipal de Monterrey. Otro recurso muy eficaz es el de la
elaboración de cronologías de religiosos, a través de los registros
par_roqu!ales. Los de Lampazos, Guadalupe, Galeana, Hualahuises y otros
están mas o menos completos y se puede seguir su trayectoria. En algunos
mformes hasta se precisan la edad y el origen, y se da cuenta de los
~ambi~s jerárquicos en la Orden: ex-rustodios, ex-definidores, presidentes
'.n ~·apite, predicadores generales o conventuales, guardianes, lectores
Jubilados, comisarios de terceros, legos, coistas O hermanos laicos,
hebdomadarios, limosneros, etc. Es interesante ir atando datos hasta
integrar una nota biográfica breve pero útil. Pero no sólo acerca de los
483

�religiosos pueden ser obtenidos los datos. Es posible seguir también la
huella de los evangelizadores laicos. Los hubo que muchas veces
superaron en actividad y en celo apostólico a los mismos frailes. Del
veneciano Francisco de Barbarigo (hay obstinación en alterarlo a
Barbariego), para la región de Boca de Leones; Alonso de _León, ~l hijo,
para Monclova y Texas; Sebastián de Villegas, para Hualahu1Ses y Lmares;
Antonio de Orpinel y Escorigüela para Labradores y Matehuala; Fernando
Sánchez de Z_amora para Río Blanco y San Antonio de los Llanos; etc.

.......... ... lit

El Ramo Civil del Archivo Municipal de Monterrey es riquísimo en,
noticias acerca de estos personajes. Mercedes de tierras o de indios, títulos
militares o de oficios públicos, pleitos sobre tierras, relaciones de méritos,
declaraciones, etc., son fuente inagotable de noticias. Son mas frecuentes,
desde luego, las que se refieren a los abusos de los encomenderos, a la
voracidad de los hacendados por apoderarse de las tierras de las misiones,
etc. las quejas de misioneros o de las repúblicas de indios son constantes.
Un caso típico es la queja de Fr. Martín Herrán, custodio de la Provi1~cia de
Río Verde, en 1668, que abunda en detalles. Está en el AGN, Duplicados,
vol. 60.) En el mismo Ramo, vol. 38, está el expediente sobre los indios
hualahuises que fueron a pie a quejarse al virrey de los abusos de Juan
Cantú quen les había quitado sus tierras y les obligaba a servirle sin
pagarles.
Antonio de Palacios se aduei;ó en 1676, de las tierras que fueron de
la misión de Sta. Teresa y maltrataba a los escasos indios que habían
quedado. Esas mismas tierras habían de ser después de los De la Garz.a
Falcón quienes se aduei'íaron también de los indios y se los llevaron a Santa
Rosa, en Coa huila.
Las querellas contra alcaldes mayores y gobernadores son
numerosas. Las hay contra casi todos. Contra Arriaga y Brambila hay una
en la que se le acusa de entrar con violencia a las misiones a sacar indios,
amenazando a los frailes de prender fuego a los focales si no le son
entregados. Contra el alcalde mayor Juan García de Quintanilla hay ~~ra
acusándole de "arrastrar a los indios amarrados a la cauda de su caballo .
Todo esto forma parte de la historia de la evangelización en el
noreste y puede ser estudiado en archivos civiles y parroquiales.

Novenas y otros
Hay un tipo de bibliografía poco utiliz.ado, pero que ofrece campos
insospechados. Las novenas, por ejemplo, que en su redacción_, candor~~
si se quiere, dan idea de las fom1as de culto y traen, a veces, mformaoon
histórica adicional, de valor inestimable.
·

La de Santo Cristo de la Capilla, del Saltillo, escrita en 1722 por el
regipmontano Dr. Lucas de las Casas, (hemos visto una Ed. de 1794) aporta
noticias 110 sólo sobre la imagen, pero también sobre la capilla y sobre las
familias que iniciaron y promovieron la devoción.
La del Santo Cristo de Tlaxcala, de Bustamante, exvita por el padre
González de Paredes (conocemos una edición de 1800), está antecedida del
relato de los prodigios obrados a través de la imagen.
La de Ntra. Sra. del Roble, editada en 1789, anónima, pero
indudablemente escrita por el obispo Rafael José Verger, es encantadora.
De Fr. Antonio Manuel del Alamo, personaje ligado a la historia de
la Independencia en Tamaulipas, y_ uno de los últimos misioneros en
Nuevo León, conocemos dos novenas: La del Sei'íor de la Expiración del
pueblo de Guadalupe, editada en 1827 y la de Ntra. Sra. de Agualeguas,
arraigada devoción mariana del siglo XVII. La Uama: "Abogada,
protectora y refugio de las Colonias de Nuevo Santander y Reino de León"
y le tributa bellos piropos como "aurora de la mas alegre mañana",
"admirable señora del mas casto amor", etc.
Casi todas estas novenas en sus ediciones antiguas, son fuente
también para la historia del arte. Los grabados de las que hemos citado; el
de la del Sr: de la Misericordia de la misión de San Juan Bautista de Río
Grande, y otros, son muy buenos.
En cuanto a otro género de bibliografía, los sermonarios, las
"vidas", etc., nos sitúan en la época; de igual manera que los vocabularios,
las gramáticas, los manuales para administr..=tr los sacramentos, y otros.

Conclusión
El sólo intento de bordar sobre las fuentes manuscritas o impresas
sobre muchos otros temas afines, haría intermmable este ensa,·o ,·a de
suyo pesado.
,

I

,

A qué hablar de la evangelización en Texas (p..=trte de esta región
noreste) si especialistas como Carlos Castai1eda, el padre Canedo, el Dr.
Felix Almaraz, y otros han publicado ya trabajos e'&lt;celentes. Tampoco nos
hemos atrevido mas que a apuntar apenas sobre el conte111do de los
archivos jaliscienses, divulgado en numerosas publicaciones. Ni del
Colegio de Guadalupe de Zacatecas; el de la Santa Cruz, de Querétaro o de
los archivos franciscanos de la Biblioteca Nacional o de Za popan, etc.

185

�LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
(Año lectivo 1948 - 1949)

Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia
Geografía y Estadística
El problema de Enfermería

..

_.., .....,

Al iniciarse este año lectivo universitario, en septiembre de 1948, el
doctor Roberto Trevii'io Martínez, director de la Facultad de Medicina,
estableció la Escuela de Laboratoristas Clínico-Biólogos, anexa a la
Facultad; dicha Escuela se transformó en 1952 en Facultad de Ciencias
Biológicas. El doctor Trevií'io Martínez pretendía crear, en el futuro, una
facultad de Ciencias Médicas y Biológicas, integrando en una sola
institución la Facultad de Medicina y sus dos escuelas anexas, de
Laboratoristas Clínicos y de Enfermería y Obstetricia.
El director de Medicina había iniciado una restructuración de la
facult~d y de su escuela de Enfermería. Entre otras medidas, a fines de
agosto de este al'io, le pidió al doctor Ramiro Sepúlveda que presentara su
renuncia como jefe de enseiianza de la Escuela.
A solicitud del doctor Francisco Vela González, director del
Hospital Civil, el Consejo Universitario decidió el 22 de septiembre que la
escuela de Enfermería ,. Obstetricia fuera desmembrada de la facultad de
Í\ led icina, pasando a ser dependencia directa de la Universidad. 1 El rector
doctor Enrique C. Livas designó director interino de Enfermería al doctor
Rafael Salinas Rivero, cargo que debía desempeiiar hasta que el Consejo
Universitario enviara una terna al gobernador y éste hiciera el
nombramiento definitivo. La reacción del director y los alumnos de
Í\1edicina fue inmediata, afirmando que ambas instituciones debían estar
unidas y tener una sola dirección. La Unión Neolonesa de Estudiantes
Universitarios (U.N.E.U.) pidió la revocación del acuerdo.
La segregacion de Enfermería era un fuerte golpe a la creación de
la Facultad de Ciencias Í\)édicas y Biológicas, proyecto del doctor Treviiio
t\ lartínez con el que la Facultad tendría mayor ingerencia en la dirección
del Hospital Civil. El grupo " livista" de médicos del Hospital y del
Consejo Universitario se opuso tenazmente al proyecto del director de
medicina, pues, si se realizaba, perdería el control del Hospital Civil.

�En una extensa carta dirigida el día 24 al rector Livas y publicada
el 26 en El Norte, el doctor Treviño Martínez rebatió la decisión del Consejo
Universitario. Afirmaba que las objeciones del doctor Vela González sobre
el funcionamiento de ambas instituciones se debían, fundamentalmente, a
la remoción del doctor Sepú]veda, "su fiel amigo y colaborador", quien
también era subdirector del Hospital Civil. La segregación de Enfermería
se había llevado a cabo apresuradamente, en una sola sesión del Consejo
Universitario, sin consultar a las juntas directivas de ambos planteles. La
sesión del 22 de septiembre, por otra parte, se había efectuado la misma
noche de la inauguración de cursos en la Facultad de Medicina, sin
habérsele informado previa01ente a su director el importante asunto que se
iba a tratar.

.............

El doctor Trevi110 Martínez afirmó que el acuerdo del Consejo
Universitario se aprobó "de una manera premeditada y alevosa". La Unión
Neolonesa de Estudiantes Universitario dio su apoyo al Director de la
Facultad de Medicina, acusando a] rector Livas de haber sugerido al
director del Hospital Civil que pidiera la separación de la &amp;cuela de
Enfermería, con lo cual habría dos consejeros más en el Consejo
Universitario, que serían incondicionales del rector.2
La noche del 28 de septiembre el Consejo Universitario, Presidido
por el rector, en sesión extraordiparia aprobó por mayoría un "voto de
censura" contra el director de la Facultad de Medicina, advirtiéndole que
sería citado para que compareciera ante dicho Consejo.

La U. N. E. U. Insiste en la renuncia del rector
En la asamblea plenaria celebrada en la Aula Magna la tarde del 30
de septiembre, la U. N. •E. U. Decidió volver a solicitar al gobemador,
licenciado Arturo B. De la Garza, la renuncia del rector y del Consejo
Universitario, como lo había hecho unos meses antes:
En seguida una comisión de universitarios se presentó en el recinto
acompañando al director de Medicina. "Puestos todos los estudiantes en pie y
en medio de una ovación ensordecedora se recibió al citado profesionísta...", decía
EL NORTE del 1º de octubre. El director de Medicina se dirigió a los
universitarios, relatando algunos pormenores de la pugna que existía entre
las direcciones del Hospital Civil y de la Facultad de Medicina. Afirmó
haber presentado su renuncia al gobemador, quien no lo aceptó. La
U.N.E.U. ratificó su voto de adhesión al doctor Treviño Martínez.
El estudiantado de Medicina fijó el plazo de una semana para que
el rector y el Consejo Universitario renunciaran a sus cargos, declarándose
488

en "sesión
. dejar de asistir a clases. El
. perrna nen te " aunque sm
declaraciones
a
E/
pon,emr
pub!.
.
, 1º. afirm,
rector, en
.,
JCa d as e1 mismo
d1a
la
separacton de Enfermería aumenta , 1
. .
o que
Universidad; se refirió a los "agitador~sa
d:e~J'd~1:'-te~, y d: 1~
al doctor Trevifio Martínez como único responsable de la agi;;~:n.y senalo

d; 1/;:~~f~

El matutino el porvenir informó el 5 d
'
.
Uml·veUrsitario ~abía solicitado al gobernador la r:f;~l~b~: ~u~yelOCo~s~Jº
d eb a mvers1dad con el fin d e tener mayor libertad
.
en sus fu · rgamca
El
go ernador De la Garza, según dicha inforrn .,
nc10nes.
el pro),ecto Ad
,
ac1on, estuvo de acuerdo con
.
e mas se trato sobre l t . t d 1
Facultad de Me~icina y el Hospital Ci:/:~~~:o ae laª;a;~:iones entre la
regulara el funcionamiento de ambas instituciones.
e una ley que
El mismo día la U.N.E.U entre ó al
.
documento conteniendo seis petici~nes _g d I man~at~no estatal un
renuncia del rector la ex d . ., ,ds1en o as mas importantes: La
'
pe JCton e una ley
1
que regu ara el
fu ncionamiento del Hospital-Escuela I d .. ,
estudiantil en el Conse1·0 Un ·v ·t , . a a mf.1s1on de la representación
d.
• ers1 ano por acultades y escuel
n~e !ante una federación y la creación de la Facultad d c·
.
~s _Y no
B1ologicas.'
e 1enc1as MedJCas y
Vencido el pla zo para 1as renuncias d J
.
.
Umversitario, el 6 de octubre ]a Facultad d
~ . rector y Conse10
Enfermería se declararon en huelga El día \f\.:ed~cma ly la Escuela de
Diurna secundó el movimiento Lo.
d.
a scue a de Bachilleres
.
·
s estu 1antes de los d
, 1
umversitarios' cinco facultade s Y cua tro escuel d ·d·
emas p anteles
margen del confl ·et
as, ect teron permanecer al
1

o.

El vesperti.J,~ El Tiempo afirmó J 10 d
Nuevo León entregaría a1 dia . .
el C e octubre que el gobierno de
s1gu1ente a ongreso d I E t d
de ley orgánica concediendo la autonomía "más compl:ta,,5 ª1 oUun pro~decto
Poco después el rector Liva d..1
.
a a n1vers1 ad.
s JO que en dicho provect
d'
representante estudiantil ante el Conse·o U .
. J. o se conce ta un
escuela, quienes "tendrán libr
J
mve:-'1t~no a cada facultad y
del día 15.
e vo_ pero voto restnng,do", in.fornió E/ Norte

La toma de la Universidad
Una comisión de la U N E U E
. ,
gobernador. El mandatario aiecí~
d: ntrevts~o el 13 de octubre al
estudiantes salieron del pal~cio de e u b ~ el c~1~1cto umversitario y los
acuerdo", deáa El Norte.
go iemo sm haber llegado a ninglÍn

i

-!89

�La tarde del mismo día 13 de octubre los estudiantes de Medicina y
Bachilleres Diurna celebraron un "gran pleno" en la Aula Magna. Al
terminar se apoderaron del edificio central de la Universidad, ubicado
frente a la plaza del Colegio Civil, donde habían llevado a cabo la reunión.
Ahí estaban instaladas la rectoría, las facultades de Ingeniería y
Arquitectura, las escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna, las oficinas
universitarias y otras dependencias como el departamento de ación social,
la biblioteca universitaria y la tesorería. La prensa local calculó después
que los estudiantes atrincherados en ese edificio eran "alrededor de

cuatrocientos".
El 13 de octubre los estudiantes de Leyes eligieron nueva mesa
directiva de la sociedad d alumnos, resultando triunfadora la planilla
encabezada por Héctor Luis de León (presidente) y Enrique de Zamacona
Escandón (vice-presidente). En sesión extraordinaria celebrada la tarde
del día 14, los futuros abogados decidieron fijar un plazo de cuarenta y
ocho horas para que renunciara el rector. Por su parte, los de Odontología
acordaron dar su apoyo moral y económico a los estudiantes en huelga.
El vespertino El Tiempo seiialó el 15 de octubre, en su editorial, que
el rector estaba recogiendo los frutos de aquella labor de agitación que "los
hombres de s11 grupo" habían llevado a cabo en la Universidad hacía más de
una década. Recordaba cuando, en 1934, " los hombres di:que de i:q11icrdt1"
suprimieron la primera Universidad de Nuevo León, fundada un año
antes, para establecer una Universidad Socialista, expulsando a los
maestros y alumnos que se opusieran a sus planes. A11adía que en aquellos
acontecimientos "f11e protagonista el rector de ahora y por elfo a él, menos q11e a
nadie, 110 debe extr~iiarle fo que sucede... "
Cuando el 16 de octubre los estudiantes de Leyes secundaron a los
de Medicina, se calculó en 2,090 los u111versitarios en paro: 1,210 de
Medicina, 200 de Leyes, 180 de Enfermería y 500 de Bc:1chilleres Diurna.
En algunos planteles los estudiantes se rnclinaban a favor del
movimiento de Medicina, pero las mesas directi"as de las sociedades de
alumnos se negaban a discutir el problema porque estaban afiliadas a la
Federación de Estudiantes Universitarios (F.E.U.), única organización
estudiantil reconocida por el Consejo Universitario.
La noche del 21 de octubre los alumnos de la Facultad de
Ingeniería decidieron apoyar a los huelguistdS, pero Id diredivd de Id
sociedad de alumnos no estuvo de dcuerdo y prefirió renunciar. Al día
siguiente los futuros ingenieros se retractaron, af1rnldndo que suspender
las clases "Dcs11iaría el derrotero de trabajo y estudio q11e siempre ha11 seg11ido los
estudiantes de fa Facultad 111encio11ada". decía el vespertino f/ Sol. La
--190

~decisión cundjó poco después de aprobado dicho acuerdo y, el día 23,
dieron
clases. su apoyo moral al movimiento de Medicina aunque sin suspender

,
A raíz ~; la "torna de la Universidad" el Consejo Universitario
hab1a acordado efectuar sus juntas en los lugares que así conviniera" infom1 ó
El Nor!e: Lu~go conminó a
directores de los planteles para que los
catedrahcos dieran sus c~ases ~on los al~tmnos que asilo deseen en los lugares
que crean convemente, pasandose hsta de asistencia como de ordinario".

!~

. Fue hasta una semana después cuando el rector anunció que, a
partrr del 21 _de octubre, los catedráticos y alumnos de Leves y Bachilleres
D_1urna podnan reanudar las clases en la Escuela Normat La medida no
dm re~ultados. Sin embargo, el rector comunicó a los estudiantes de
Medtcma ~ue el Consejo Universitario había decidido que continuara las
clases de dicha facultad en el Hospital Civil a partir del día 25.

La UN.E.U. suspende el diálogo con el gobernador
En unas declaraciones publicadas en El Norte el 23 de octubre 1
U.N.E.U. Rebatió la afirmación del gobernador, repetidamente sosten;daa
de que
1 la •Universidad de Nuevo León era autónoma. La U.N•E•u
• a f·1rmo:
que a misma -~ey orgánica, redactada en 1943 por el gobierno y no por la
U111ve':1dad, . es bastante para des111entirlo". Cé1lificaba a la Universidad
como 111111 smrplc dependencia" del gobierno estatal, pues al rector lo
designaba e_l _gobernador y no el Consejo Universitario. También objetaban
la d'.='tnbuc1on de gdstos de presupuesto universitario, cuvo monto desde
el ano !943 a _la fecha, era de más de diez millones d; pesos, lo cual
equ1val1a a los rngresos del ayuntamiento de Monterrey, siendo superior a
a_lgunos presupuestos del gobierno de Nuevo León en el mismo lapso de
tiempo.
Una comisión integrada por dos estudiantes de Medici 1a O ,
·- F
I
ose
~evmo az ~- José _Rubén Hinojosa) y uno de Derecho 0acobo Avala
V11larreal) hab1an salido a la ciudad de México. Como resultado de, sus
gestiones la C~n~eder~ci~n Nacional de Estudiantes se dirigió el 24 de
octubr~ a la _o prnion publica apoyando a los universitarios de Monterrey.
La C.N.E. afrn~1aba_en la prensa capitalina que el rector de la Universidad
d_e Nuevo Leon solo defendía "/os intereses de una pequeña camarilla de
s1111p11t1:11dorcs
· d e 1 presupuesto
.
. .1¡ los s111¡0s
_ pro¡,io~"
- · A11adía que el 111 aneJO
1
trn. \oers'.tan?,,~1ue ascendía a 1.450,000 pesos, se llevaba a cabo "en Ja forma
111115 ar/JJ!mna c1tdndo por ejemplo el hecho de que la cc1ntidad más alta
destrnada a un plantel universitario era de 84,000 pesos anua 1es a 1a
Facultad de l\ledicina, mientras que e 1 1nstrtuto
·
d e 1nvestigaciones
T

..¡&lt;n

�Cientificas, dirigido por el doctor Eduardo Aguirre Peq~eño~ quien
presidía el izquierdista Partido Popula~, ~~ Mo~ter,~ey tema asignados
150,00 pesos. Se seíialaba, por último, la hbia achhtd del gobernador del
estado respecto al problema estudiantil.
El gobernador evadía la solución del problema _universitario. _El 7
de octubre, cuando la Escuela de Bachilleres Diurna secundo el
movimiento de Medicina, el gobernador optó por irse unos días a Texas.
Apenas regresó a Monterrey, salió a la ciudad ~e México el d~a- 1_4, unas
horas después de que los estudiantes se posesionaran del edificio de la
rectoría. Volvió hasta el día 24, cuando el movimiento parecía estancado,
aunque a nivel nacional iba adquiriendo relevancia.

\

El gobernador había declarado a la prensa el pro~lema de ~a
Universidad "no es de s11 competencia" y sosterúa que él no debta mtervenrr,
siendo el Consejo Universitario el qu€ tendría que resolverlo. Sin embargo,
los estudiantes aducían que la ley orgánica universitaria establecía que el
rector podía ser removido del cargo "por ca11sa graves" y _"ajuicio'.' del
gobernador. Por otra parte, en declaraciones del rector L1vas _publ1Cad~s
por El Norte el 17 de octubre, había afirmado que "la permanenc'.a o a11sencw
de él en la Rectoría de la UniPersidad, es cosa que depende cxcluswamente del
gobernador del Estado... " y tenía razón pues a él le debía su nombramiento.
En una junta celebrada con los estudiantes el día 25, el gobernador
les manifestó, entre otras cosas, que él estaba de acuerdo en que se
refonnara la ley orgánica de la Universidad pero antes debían desalojar el
edificio central universitario. Por su parte, los estudiantes insistían en que
no abandonarían ague! recinto hasta que renunciara el rector. El
mandatario )es dijo, además, que la U.N.E.U. debía rectificar públicamente
sus declaraciones del día 23 a El Norte, en las que se afirn1aba que el
problema universitario era "un juego" entre el rector y el gobernador y,
además una "burla infame" a los universitarios y, en general a los
nuevol:oneses. Por otr~ parte, en el encabezado de dichas declaraciones se
afirmaba que los universitarios acusaban al rector de ser "cómplice"_ del
gobernador, por esto último, decían los estudiantes, era responsabilidad
del periódico.
El 26 de octubre el licenciado Jesús C. Trevit10, secretario general
de gobierno, se reunió con una comisión de estudiantes de Derecho, con el
fin de redactar un proyecto de reformas a la ley orgánica universitaria. El
asunto más interesante era el relativo a la representación estudiantil ante el
Consejo Universitario, pues se pretendía que los estudiantes tuvieran
mayor participación en el gobierno de la Universidad. ~in embargo, ~a
U.N.E.U. sostenía que el prmcipal problema era la autonom1a, la cual deb1a
concederla el gobierno.
492

Las pláticas entre el gobierno estatal y los estudiantes se llevaban
acabo diariamente, sm llegar a un acuerdo. El 28 de octubre el mandatario
decidió ausentarse de la ciudad "por un tiempo indefinido". Ese mismo día
la U.N.E.U.
acordó suspender las entrevistas con el gobernador,
afirmando en un boletín que "el Gobernadar del Estado rehuye el problema
universitario", añadiendo que "le ha dado largas" al asunto fundamental que
era la renuncia del rector"clave de la soludón de los demás puntos".

La representación estudiantil
Debemos recordar que, al crearse la segunda Universidad de
Nuevo L€ón en 1943, la ley orgánica concedió a los estudiantes cmco
delegados ante el Consejo Universitario, pero sólo a través de una
federación "reconocida por el Consejo", que en esa época era la Federación de
Estudiantes Socialistas. Sin embargo, las facultades y escuelas eran once,
por lo tanto más de la mitad de las sociedades de alumnos no tuvieron
representantes. Se les dio ese derecho solamente a los estudiantes de lds
facultades de Medicina, L€yes e Ingeniería y a los de las escuelas de
Bachilleres Nocturna e Industrial" Alvaro Obregón"
A priticipios de 1946 la ·Federación de Estudiantes Socialistas se
transformó en Federación de Estudiantes Universitarios (F. E. U.). Como
las sociedades de alumnos de M~dicma y Leyes decidieron no afiliarse a la
F.E.U., se les negó su participación en el Consejo. El 29 de octubre y el 13
de noviembre de 1947 respectivamente, los alumnos de la Escuela de
Bachilleres Diuma y la Facultad de Odontología, a quienes se les había
concedido tener representantes en el Consejo Universitario, se separaron
de la F.E.U., quedando automáticamente sm delegados ante el Consejo.
Aunque la F.E.U. era la única organización estudiantil reconocida,
las directivas estudiantiles de cmco facultades y una escuela segregadas de
la F.E.U. organizaron, a fines de 1947, la Unión Neoleonesa de Estudiantes
Universitarios (U.N.E.U.).
La U.N.E.U. Afirmó gue el estudiantado universitario no tenía, en
realidad, voz ni voto ante el Consejo. Sus representantes no eran
auténticos voceros del gremio estudiantil pues los nombraba la F.E.U., en
vez de las sociedades de alumnos de las facultades y escuelas
universitarias. Por otra parte, debido a que la U.N.E.U. no era reconocida
por el Consejo, sus peticiones nunca fueron contestadas y sus comisiones
estudiantiles menospreciadas y rechazadas.
La U.N.E.U. exigió la revisión de la ley orgánica universitaria,
tomando parte representantes auténticos · del estudiantado. También
49:'\

�solicitó al Congreso del Estado que se concediera la representación
estudiantil por facultades y escuelas y no mediante una federación.
Los movimientos estudiantiles de 1947 y 1948 fortalecieron a la
U.N.E.U y debilitaron a la F.E.U. En febrero de 1948 la Federación de
Estudiantes Universitarios se disolvió, pero el Consejo Universitario
siguió admitiendo a sus representantes.
En el año lectivo 1948-1949 la Universidad de Nuevo León estaba
integrada por seis facultades y seis escuelas, iniciando sus cursos con 3,800
alumnos.t
La representación estudiantil ante el Consejo de hecho no
existía, pues sólo se admitieron tres consejeros, los de las facultádes de
Ciencias Químicas e Ingeniería y el de la escuela de Música, quienes
pertenecían a la Federación de Estudiantes Universitarios disuelta siete
meses antes.

El movimiento estudiantil toma fuerza
El movimiento estudiantil parecía estar paralizado. El día 30
arribaron a Monterrey los universitarios capitalinos José Audifred y Luis
Peña, delegados de la Confederación Nacional de Estudiantes, quienes
afirmaron que la C.N.E. iniciaría en todo el país una serie de paros en
apoyo a los universitarios de Monterrey.
La U.N.E.U. tomó aliento con el respaldo de la C.N.E. Además, el 3

de noviembre, se constituyó el Comité de Padres de Familia de
Universitarios, con el fin de ayudar a los estudiantes de Medicina, Derecho
y Bachilleres Diurna en su rnovim iento.
La U. N. E. U., secundada por dicho Cómite, organizó una
manifestación que se llevó a cabo la noche del 5 de noviembre, llegando al
palacio de gobierno, el cual, decía El Norte, "estaba a oscuras... " Ahí varios
estudiantes arengaron a la multitu_d , "más de tres mil gentes", para ir a la
casa del gobernador, situada en la calle Cuauhtémoc, a unas diez cuadras
del palacio. Al llegar, se les informó que el gobernador había tenido que
salir "urgentemente de la ciudad", por lo cual el secretario general de
gobierno, licenciado Jesús C. Treviiio, se dirigió a aquel "mar de gente''
calificando la manifestación de "magna".
La manifestación del 5 de noviembre debió influir en los

acontecimientos posteriores. Poco después el gobenlddor puntualizó que
si los estudiantes entregaban el edificio de la rectoría y reanudaban las
clases, el problema universitario sería resuelto en el término de un mes.

En la mañana del 8 de noviembre el gobernador citó a los
estudiantes, reanudándose las pláticas suspendidas once días antes. Esa
misma mañana había corrido la versión de que los üderes de la U.N.E.U.
serían aprehendidos, decidiendo aquéllos solicitar un amparo, el cual les
fue concedido. AJ tem,inar la junta con el gobernador, los estudiantes
obtuvieron que el mandatario redujera a quince días el plazo para resolver
la renuncia del rector, a partir de la fecha en que volvieran a clases.
El gobierno del estado ratificó a la U.N.E.U. la declaración de
resolver el conflicto, bajo las condiciones acordadas: Rectificar en la prensa
las declaraciones del 23 de octubre a El Norte, desalojar el edificio de
rectoría y volver a clases. Por su parte, la U.N.E.U. declaró que "no
aceptamos esas condidones", a,iadiendo que, primero, la rectificación a sus
declaraciones la harían "hasta después de resuelto el problema universitario, si

hay lugar a ello", y "segundo: No desalojaremos el edifido de la universidad, ni
levantaremos el estado de huelga hasta en tanto y renuncie el doctor Enrique C.
Livas como rector".5
Los alumnos de Ingeniería, Arquitectura y Bachilleres Nocturna,
cuyas aulas estaban en el primer piso del edificio central universitario, en
poder de los estudiantes huelguistas, seguían asistiendo a clases pues no
habían secundado el movimiento estudiantil. Los dirigentes de la
U.N.E.U., en un rasgo de compa1ierismo, habían acordado que continuaran
sus estudios. Sin embargo, el 9 de noviembre, ante la amenaza de ser
asaltado el edificio, los huelguistas decidieron clausurar la entrada a dichos
planteles, suspendiéndose las clases. Los alumnos de Arquitectura se
unieron al movimiento, pero el cuerpo docente de Ingeniería protestó
enérgicamente y, el día 13, renunció en masa.
El mismo día 9 Ingeniería y Bachilleres Nocturna suspendieron las
clases, pero no apoyaron la huelga. El día 10 los alumnos de Odontología
se sumaron al movimiento estudiantil.
A fines de septiembre el Consejo Universitario le había "retirado s11
confian:a" al doctor Roberto Trevi1io l\1artínez, director de la Facultad de
f\ledicina, por haberse opuesto a la separación de la escuela de Enfermería
de dicha facultad. Desde entonces el Consejo ya no consideró al doctor
Trevii'io l\1artínez como director de l\1edicina ni como miembro del
Consejo.
La pugna se agravó cuando el 9 de noviembre el Consejo cesó al
doctor Trevirio l\1artínez como catedrático de Gastroenterología en la
facuitad y jefe de servicio del Hospital Civil.

�El director de Medicina, en carta publicada el d1a 12 en El Norte,
afirmó que la ley orgánica no daba facultades al ConseJO para cesar a los
catedráticos universitarios. A11adía que ésta era "una maniobra" del rector
para expulsarlo de la dirección de Medicina, pues la ley organica disponía
que los du-ectores de los planteles universitarios debían sustentar en ellos
por lo menos una clase. Además, concluía, como era miembro de la Junta
de Beneficencia Publica, tampoco pod1a ser cesado por el Consejo
Universitario, en su cargo del Hospital Civil.

Presiones y amrna-::;as
La noche dd 11 de noviembre un grupo de alumnos de ingeniería,
que no simpatizaba con el movm1iento estudiantil, se introdujo
subrepticiamente en el edificio central umversitario, que estaba en poder
de los estudiantes. En las primeras horas del día 12, desam1aron el portón
que aun hoy da acceso a la ala norte del edificio, en la equina suroeste de
las calles Colegio Civil y Washington, donde estaban mstaladas la Facultad
de Ingeniería y otras dependencias. La audaz maniobra culmmó a las 7.45
de la mañana, cuando a la escuela mdustrial "Alvaro Obregón", en la
calzada Madero.

Poco después cundió la alarma en "el barrio del Colegio Civil", pues
se dijo que "iban a tomar la Universidad". Los dirigentes de la U.N.E.U. se
comunicaron con la inspección general de policía y ésta envio un
destacamento con el fin de vigilar la entrada al edificio. Sin embargo,
contra la opinión de los estudiantes, la polic1a se mstaló en el patio y los
corredores del primer piso.
0

Los estudiantes huelguistas consideraban que la presencia de la
fuerza armada en el mtenor del recinto universitario evitaría un asalto,
pero hab1a el riesgo de que el ejército se posesionara del edificio y
desalojara a los estudiantes. En la tarde del mismo d1a 12, los dirigentes
de la U.N.E.U. decidieron clausurar la entrada, colocando tablones de
madera. La policía se negó a abandonar el recinto. Entonces los
estudiantes tomaron como rehenes a varios policías; sus compañeros,
armados, iban a rescatarlos cuando un comandante les ordenó retroceder,
permitiendo la clausura de la entrada.
El incidente se relaciono con la amenaza que habían recibido los
estudiantes por parte de algunos sindicatos obreros, en el sentido de que, s1
no abandonaban paóficamente el edificio, serían expulsados por la fuerza.
La amenaza de los sindicatos obreros se había dado a conocer en la

prensa local. Por ello, cuando se supo en la ciudad que una de las puertas
4%

del ed1fic10 de la rectona hab1a sido robada, se creyó que era inminente un
dsalto al edificio. El Norte dtJO que poco después "se reunieron en los
alredrdorrs del ed1fiáo cientos de prrsonas", mientras que El Porvenir
afirmó que" casi abarrotaban" la plaza del Colegio Civil. La presencia de las
fuerzas policiacas y del pueblo, as1 como el bloqueo de la puerta, evitaron
probablemente un dsalto al edificio central universitario.
Por otra parte, esa maiiana los dirigentes de la U.N.E.U. habían
entrev1s~ado al ~eneral Matias Ramos Santos, comandante de la séptima
zona militar, solic1tandole ayuda para desalojar a los policías del recinto ,
umversitano. El general Ramos Santos les mfonnó que, a petición del
gobernador, las tropas estaban acuarteladas desde las ocho de la mañana
sólo quince minutos después de haberse consumado el robo de la puerta'.
Lo que hizo suponer que ex1Stía un plan gubernamental para hacer
mtervenir a la fuerza armada, como una posible solución al conflicto
urnversitario. Otra versión afim1ó que quizás el gobernador, al tener
conocimiento del mcidente, solicitó el apoyo militar en previsión de un
enfrentamiento entre obreros y estudiantes.

La acción directa
El 13 de noviembre se cumplio un mes de la toma de la rectoría.
Treinta y siete días antes los alumnos de Medicma v Enfermena habían
dejado de ir a clases. Después se sumaron al mov'im1ento una escuela
(Diu~1a de Bachilleres) y tres facultades (Derecho, Odontología y
Arqmtectura). Una facultad )' una escuela (lngeniena y Nocturna de
Bachilleres) se vieron obligadas a suspender las clases pero no apoyaban la
huelga estudiantil. Sólo una facultad (Ciencias Químicas) y tres escuelas
(Industrial "Alvaro Obregon", mdustrial fememl "Pablo Livas" y de
Música) seguían laborando nomrnlmente.
Dos incidentes enmarcaron esta fecha. A la una y media de ]a
madrugada del día 13, desde un automóvil que iba a gran velocidad de
poniente a onente por la calle Cinco de Mayo, fue lanzado un petardo
hacia el interior del edificio universitario. El proyectil debía entrar por una
de las ventanas enrejadas del pnmer piso, que correspondían al laboratorio
de física de Bachilleres Diurna, pero al topar con uno de los barrotes
estalló en la banqueta.
El otro incidente fue hacia las dos de la mañana del d1a 14. Un
veloz automóvil, ocupado por vanos sujetos, se dirigía de oriente 0
poniente por la calle de Washington. Al pasar frente al costado norte del
citado edificio, salió de su interior un grito de ¡Viva Livas!. y, en seguida,
una descarga de cuatro balazos. Los vigilantes estudiantiles del segundo
497

�piso contestaron apedreando el vehículo, e] cual estuvo a P1:1°to de
estrellarse cuando una de las piedras hizo blanco en el parabnsas. . ';l
vespertino El Sol dijo que era un "automóvil convertible, marca Oldsmob1le ,
añadiendo: El orificio de una de las balas disparadas se ~uede,, ver desde la
banqueta... en los vidrios de la primera ventana del segundo piso... Las huellas
de las balas permanecieron varias décadas, a la izquierda de la entrada
suroeste, en e] cruzamiento de las calles Colegio Civil y Washington.
En una larga entrevista celebrada el día 16 entre el gobe~na~or Y
los estudiantes, tampoco se llegó a un acuerdo. El gobernador afrrmo que
los universitarios debían volver a clases y después, él resolvería el
conflicto, mientras que la U.N.E.U. insistía en la renuncia del redol', com_o
requisito para reanudar las clases. El mandatario fijó un plazo, que deb1a
concluir a las nueve de la noche del día 17, para que la U.N.E.U.,
contestara el documento oficial que se les había entregado una semana
antes, pues la U.N.E.U. sólo había dado a conocer un boletú1 en la prensa
local, rechazando las condiciones para resolver el conflicto.

Los apoyos al rector
A principios de noviembre de 1947 se había constituido el Com!té
Estudiantil de Defensa Universitaria, integrado por alumnos de vanas
facultades y escuelas que se oponían al movimiento contra el re~or. _Este
organismo nombró se poco después Comité Pro-Defensa de la U111vers1dad
de Nuevo León. Terúa como base, principalmente, a los grupos de
estudiantes izquierdistas de Medicina, Leyes y Bachilleres Diurna que no
habían acatado los acuerdos de sus sociedades de alumnos de suspender
las clases. Dicho Comité publicó varios "manifiestos" en los diarios
regiomontanos, en los que trató de dividir al movimiento estudiantil.
A fines de octubre de 1948 hizo su aparición el Grupo Vanguardia
Universitaria, organización que pretendía "reprobar enérgicant{'/ltc el
movimiento faccioso" de los universitarios. Su única actividad consistió en la
publicación de un "manifiesto" en él que trataba de demostrar la inj~sticia
de la rebelión estudiantil. Y la noche del 8 de noviembre vanos lideres
obreros y magisteriales, así como algunos profesionrstas y estudian~es, se
reunieron en la Escuela Normal y establecieron la Coalición Social en
Defensa de la Universidad, en la que destacaban: El sindicato médico
"rojo", fundado en 1936 por el doctor Angel t\1artínez . Villarrea~, que
controlaba al Consejo Universitario y al Hospital Crvrl; la Unron de
Burócratas Municipales, el sindicato de trabajadores del Seguro Social Y la
Gran Logia de Nuevo León. Otros grupos que apoyaron al rector fueron:
El Comité de Estudiantes No-Huelguistas y los Universitarios Auténticos,

ambos integrados por jóvenes que laboraban en oficinas estatales y
municipales.
En un mitin celebrado la mañana del 24 de octubre frente al palacio
de gobierno por varias organizaciones obreras, uno de los oradores había
amenazado públicamente, por primera vez, con arrojar a los estudiantes
del edificio de la rectoría.
Afines de octubre el Cómite Pro-Defensa de la Universidad celebró
varios mítines en el cruzamiento de la calzada Madero y la calle Juárez, a
los que asistieron representantes de varias organizaciones obreras,
afirmando estar decididos a expulsar a los estudiantes del recú1to
universitario.
El sú1dicalismo de izquierda presionaba al gobernador para que
resolviera el conflicto estudiantil La noche del 16 de noviembre se llevó a
cabo una manifestación obrera, organizada por sindicatos minerometalúrgicos, ferrocarrileros, petroleros, etc.; la Coalición Social v el
Comité Pro-Defensa de la Universidad, con el fin de apoyar al rector~ La
manifestación se concentró frente al palacio de gobierno, donde se celebró
un mitú1. Desde el palacio, el gobernador pronunció un discurso, cuya
versión oficial, que no fue publicada, damos a conocer en el apéndice de
este trabajo. Esa noche varios destacamentos militares custodiaron la plaza
del Colegio Civil, frente al edificio universitario en poder de los
estudiantes.

Desenlace
Cuando la facultad la Ingeniería fue ocupada por los estudiantes
huelguistas, la mesa directiva de la sociedad de alumnos renunció. Una
semana despues, el 17 de noviembre, los representantes estudiantiles ante
la dirección del plantel decidieron sumarse al movimiento.

En la ma11ana del mismo17, los dirigentes de la U.N.E.U.
tuvieron una entrevista con el gobernador. Las pláticas continuaron
durante la tarde y noche, en un ambiente más amable, en la residencia del
gobernador. Al terminar la reunión, en la madrugada del día 18, se
vislumbró la solución al problema universitario.
El gobernador envió al Congreso del estado el día 18 un proyecto
de reformas a la ley orgánica universitaria. En el preámbulo afirmaba que,
debido a la "deficiencia II omisiones" de la ley orgánica, el Consejo
Universitario no estaba capacitado para resolver la mayor parte de las
..¡.99

�peticiones estudiantiles que se le habían ,~echo al gobierno esta~~; Añadía
que los estudiantes habían solicitado una completa autonomza para la
Universidad, pero el poder público "no puede desentende:rse" de la
educación superior y ésta "debe vincularse siempre , con los m_tereses del
pueblo". Luego insistía: "El Régimen, cuyo origen esta en el ~ro,::o pueblo _Y
tiene como sustentación social y política la voluntad de las mayonas no pod1a
"declinar sus facultades y obligaciones en materia de . Educación Super'.,°:' ni
atender a los intereses de un grupo con menoscabo de los intereses generales . En
varias ocasiones el gobernador había dicho, en fom1a privada:, que no
concedería la autonomía porque era "darle entrada a la Reacc10n en la
Universidad". Por su parte, la U.N.E.U. sostuvo que el "problema de fondo"
en la Universidad era la autonomía y, por lo tanto, los nombramientos de
rector y directores de facultades y escuelas los debía hacer el Consejo
Universitario y no el gobernador.
En los plenos celebrados en la Aula Magna los días 18 y 19 de
noviembre, los estudiantes aprobaron los acuerdos de la U.N.E.U. con el
gobernador.
El día 19 el Congreso del Estado aprobó las refom1.as a la ley
orgánica de la Universidad. No se concedió la autonomía, pero se obtuvo
un representante estudiantil propietario y otro suplen_te por cada una de
las sociedades de alumnos de las siete facultades y cmco escuelas, o sea
doce consejeros estudiantiles ante el Consejo lÍniversi~rio, aw1q~e _sólo
tendrían derecho a siete votos. La escuela de Enfermena y Obstetricia no
fue reincorporada a la Facultad de Medtcina sino elevada a la categoría ~e
facultad. Estaban en estudio el proyecto de la facultad de Ciencias
Médicas y Biológicas, que no se realizó, y la reglamen~ación del HospitalEscuela, así como el plan pedagógico de Bachilleres.
Los lideres de la U.N.E.U. cedieron en lo fundamental, o sea la
autonomía, con la certeza de que el gobernador pediría su renuncia al
rector, pero no rectificaron sus declaraciones del 23 de octub~~ ~ El Norte.
El 21 de noviembre, al medio día, entregaron el edificio central
universitario a los profesores Antonio Moreno, secretario general de la
Universidad, y Oziel Hinojosa, secretario particular del gobernador. Las
clases se reanudaron el lunes 22, excepto en la facultad de Ingeniería ya
que, durante el movimiento estudiantil, habían renunciado en masa todos
los catedráticos.

como representantes suyos ante el Consejo Universitario. Los dos
consejeros estudiantes se presentaron el día 30 en la sesión del Consejo,
pero no se les admitió. El rector afirmó que dichos nombramientos habían
sido expedidos el día 24 y las reformas a la ley orgánica entraron en vigor
hasta el 27. Los consejeros estudiantiles, por su parte, dijeron que la
sociedad de alumnos de Medicina, por acuerdo con el gobernador, tenía
derecho a hacer dichos nombramientos desde el 19 de noviembre" aunque
sus representa1)tes no entran en funciones hasta tres días después de que
fueran publicadas las reformas a la ley orgánica en el periódico oficial, o
sea el día 27.
En la misma sesión del 30 de noviembre el Consejo Universitario
destituyó al doctor Roberto Trevfüo Martínez, director de la facultad de
Medicina, y expulsó de la Universidad a cuatro estudiantes de Medicina y
tres de Enfermería y Obstetricia, pero la opinión pública se enteró de estos
acuerdos, por la prensa local, hasta el día 3 de diciembre.
Los cuatro estudiantes de Medicina expulsados fueron: Jaime T.
Cantú, José Trevfüo Faz, José Rubén Hinojosa y Zeferino Pérez Guerra.
Las tres alumnas de Enfennaría y Obstetricia: María Guadalupe Galindo,
Josefina Raquel López del Río y María Antonieta Ruelas.
En un pleno celebrado el 1º de diciembre, los estudiantes de
Medici11a dieron un "voto de adhesión" al director de Medicina, pues se
extendió el rumor de que había sido cesado. Se perfilaba un nuevo
problema en la Universidad. La U.N.E.U. afirmó que el gobernador había
prometido que no se ejercerían represalias. Luego la organización
estudiantil dijo que convocaría a los futuros médicos para declararse en
sesión permanente.
A las nuev'e de la mañana del 3 de diciembre el gobernador
conferenció en su casa con el rector, a quien "verbalmente expresó s11
agradecimiento" por los servicios que había prestado a la Universidad de
Nuevo León, deáa el vespertino El Tiempo del día siguiente.7
A su vez, El Porvenir infom1ó que, al mediodía, el rector recibió dos
comunicaciones del gobernador; en una de ellas le aceptaba su renuncia y,
en la otra, le informaba no haber hecho uso del veto en la destitución del
director de Medicina. El matutino añadía que, ambas comunicaciones," en

los círculos estudiantiles causaron verdadera sorpresa".
La "renuncia" del rector
E] 23 de noviembre la sociedad de alumnos de la facultad de

Medicina designó a los estudiantes Jaime T. Cantú y José Rubén Hinojosa
500

•

A la una de la tarde de ese 3 de diciembre se llevó a cabo una
reunión urgente del Consejo Universitario, en la que la mayoría de los
consejeros, adictos al rector, amenazaron con renunciar. En sesión
extraordinaria celebrada en la noche, se desistieron y aceptaron el cese del
501

�rector, pero acordaron que se hicieran efectivas las expulsiones de los
estudiantes, pues seguían asistiendo a clases.
Entrevistado por el vespertino El Tiempo, el ex rector calificó de
"atropello sufrido por la Universidad" la decisión gubernamental de
removerlo del cargo.

La U.N.E.U. presionaba para que fuera revocado el acuerdo de
expulsión de los estudiantes. Por su parte, el gobernador les ofreció
intervenir a su favor ante el Consejo Universitario. Sin embargo, los
miembros más radicales del Consejo sostenían que "por ningún motivo"
sería reconsiderado dicho acuerdo. Además sugirieron que también
debían ser expulsados otros estudiantes, en total veinte, de Medicina,
Leyes, Ingeniería y Bachilleres Diurna.

En todas las informaciones de prensa se mencionó la renuncia del

rector. Sin embargo, el doctor Livas no renunció sino que el gobernador,
en uso de sus facultades, lo relevó del cargo. Con la fecha 3 de diciembre
el gobernador comunicó al doctor Livas que "el Ejecutivo de mí cargo
considera prudente rogarle, de la manera más atenta, sea muy servido de-entregar
la Dirección de la Universidad de Nuevo León" al profesor Antonio Moreno,
secretario general de la institución.8 El mismo doctor Livas, en carta al
Consejo Universitario, fechada el dia 6, afirma: "Yo no presenté renuncia
alguna al puesto que desempeñaba, mi separación obedeció a que así lo dispuso
quien tiene facultades legales para ello... ", o sea el gobernador del estado.9

. .- ...•--•u

i ;a l
!!

J

1

f.1 \
f§

1

31
--\ \
111.0

1~1

-.:»e: ·\
.E

1/r

:!

1
!a~1

-· -.....

Nuevo rector
Siendo rector interino el profesor Antonio Moreno, en la sesión del
3 de diciembre de 1948, el Consejo Universitario aprobó los actuales
escudo y lema universitarios, cuya idea fue del ex rector, doctor Enrique C.
Livas, y su diseño del arquitecto Joaquín A. Mora.10 Sin embargo, en e]
informe del año lectivo 1948-1949 se asentó que el escudo y lema eran del
arquitecto Mora y del profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea.11
El gobernador De la Garza designó nuevo rector al licenciado
Octavio Treviño, quien tomó posesión del cargo ]a noche del 7 de
diciembre. El licenciado Treviño presidió un Consejo Universitario
resentido en su mayor parte por el cese del doctor Livas. En el Consejo, el
grupo "livista" había impuesto sus decisiones durante más de una década.
Poco después debían agregarse lo_s doce consejeros estudiantiles, quienes
tenían plena conciencia de su reciente triunfo.
Existían varios problemas latentes: El doctor Treviño Martínez, ex
director de la facultad de Medicina, había solicitado amparo "contra actos
del Consejo Universitario", que lo destituyó en los últimos días de rectorado
del doctor Livas, y seguía dirigiendo dicha facultad; los estudiantes
expulsados solicitaban ser readmitidos en la Universidad, aunque no
dejaron de asistir a clases; los catedráticos de la facultad de Ingeniería,
quienes renunciaron en masa durante el conflicto, exigían el cumplimiento
del acuerdo sobre las expulsiones.
502

En las sesiones del Consejo Universitario celebradas los días 8 y 15
de diciembre, se decidió por mayoría no revocar el acuerdo de expulsión
de los estudiantes. A dichas sesiones no asistieron representantes
estudiantiles, pues la rectoría aun no solicitaba a las sociedades de
alumnos que hicieran los nombramientos, como lo estipulaban las
reformas a la ley orgánica.
A mediados de diciembre de 1948 aumentó Ja inquietud en el
medio estudiantil. El Consejo Universitario estaba dividido, ya que
algunos de sus miembros reconocían, en privado, que era "drástica" la
medida tomada contra varios de los líderes de la U.N.E.U. y aun había
consejeros que la consideraban como una "venganza".
El rector también opinó que era excesiva la sanción impuesta a los
alumnos de Medicina y Enfermería. El cuerpo docente de Ingeniería, por
su parte, insistió en que no debía levantarse el castigo a los "estudiantes
rebeldes". El 17 de diciembre, los cuatro alumnos de Medicina y las tres de
Enfermería solicitaron amparo.
Durante las vacaciones de Navidad y Año Nuevo se solucionó el
conflicto de la Facultad de Medicina. El 23 de diciembre el doctor Treviño
Martínez se desistió del amparo que había promovido contra el Consejo
Universitario y, el mismo día, tomo posesión como director interino e]
doctor Serapio Muraira, quien había sido en dos ocasiones director del
nuevo Hospital Civil. Poco después el Consejo envió una terna al
gobernador, quien designó director de Medicina al doctor Mura ira.

N11c'1.'0 tri11nfo de la U.N.E. U.
A principios de enero de 1949 se re1111c1aron los cursos en la
Universidad. Existía malestar entre los estudiantes de Medicina, quienes
se preguntaban: "¿Será peor Muraira?". Los futuros médicos insistieron en
que debía levantarse el castigo contra sus compañeros de estudios.
La prensa local afirmó que el gobernador había enviado una

comunicación al Consejo Universitario "s11giriéndo/c" lil reconsideración del

51.n

�acuerdo. En la primera sesión de ese año la mayoría "livista" del Consejo
acordó, el 4 de enero, que no se tratara "el asunto de las expulsiones". En un
boletín de la U.N.E.U., publicado en El Norte el 7 de enero, la organización
estudiantil afumaba que los miembros del Consejo Universitario, "salvo
escasas excepdones", eran "cómplices del Dr. Livas antes y después de su
destitudón ". La prensa regiomontana publicó los días 7 y 8 un mensaje de
adhesión de la Confederación Nacional de Estudiantes a la U.N.E.U., en el
que aseguraba: "Organismos Estudiantiles de todo México están con ustedes".
En unas declaraciones a El Porvenir, publicadas el 8 de enero, el
rector, con el fin de disipar algunas dudas, afirmó que entre él y el Consejo
Universitario había "absoluta armonía". Sin embargo, sobre el problema de
los estudiantes expulsados dijo, abiertamente, que no era partidario de la
medida dictada y que insistía en la revocación del acuerdo. El mismo día
Federico Gómez, director de El Porvenir, comentó en un extenso editorial la
sanción impuesta a los estudiantes, calificando de "rencoroso" el acuerdo
dictado por el Consejo Universitario.
Las sociedades de alumnos de las facultades y escuelas designaron,
a mediados de enero de 1949, sus doce representantes ante el Consejo,
quienes tendrían derecho a voz pero sólo a siete votos.
Manuel Plowels G., en su sección "Vida Universitaria" de El
Porvenir, deda el 16 de enero que la sem~na anterior "se advirtió inquietud"
en la Uoiversidad, añadiendo que "circularon apasionados comentarios" y que
la relación entre el rector, los catedráticos y los consejeros "se hizo
sospechosa". Concluyendo: Todo hace presumir la existencia de una sorda lucha
interna en el seno de la Universidad de Nuevo León ... "
AL medio día del 17 de enero, el ex rector doctor Livas y el rector
licenciado Treviño tuvieron una reunión "por cerca de treinta minutos" en las
oficinas de la rectoría, informó El Norte. EL matutino añadía que la
entrevista se debió, seguramente, "a la urgencia de un cambio de impresiones
sobre algunos asuntos pendientes de solución..."

El grupo "livista" del Consejo Universitario estaba decidido a que
no se volviera a tratar sobre las expulsiones acordadas el 30 de noviembre
de 1948. Por su parte, el rector sabía que, mientras estuviera latente "el
problema de las expulsiones", no habría paz en la Universidad.
El 18 de enero debía efectuarse la sesión del Consejo pero fue
pospuesta. Carlos Marin Foucher, en sus "variaciones" de El porvenir,
comentó al día siguiente que, la sanción impuesta a los estudiantes, era una
"represalia con varios avisos de venganza" y, tal su severidad, que podría
504

calificarse de "desquité'; entre otras cosas, advertía a los consejeros "que
exigen la expulsión" que dicha medida sólo originaría resentimientos.
En la sesión celebrada la noche del 20 de enero, el Consejo
Universitario acordó el reingreso de los cuatro estudiantes de Medicina y
las tres alumnas de Enfermería, expulsados casi dos meses antes. El
vespertino El Tiempo del día siguiente calificó de "tormentosa" dicha sesión,
a la que asistieron treinta y tres consejeros, añadiendo que la votación fue
de 19 votos a favor de la revocación del acuerdo y 14 en contra. El Tiempo
añade que el primer incidente se suscitó cuando el doctor Arnulfo Treviño ,
Garza,teonsejero de Medicina, abandonó el recinto. Después renunciaron
a sus cargos el doctor Rafael Salinas Rivero y el ingeniero Lauro Martínez
Carranza, consejeros de Enfermería e Ingeniería respectivamente.
Como protesta por la decisión del Consejo Universitario, el
ingeniero Manuel Martínez Ca.rranza, director de la facultad de Ingeniería,
y el personal docente dejaron de asistir a las aulas el 22 de enero y, el 24,
renunciaron a sus cátedras. El rector les invitó Ccl,mbiar impresiones sobre
el problema; luego fijó un plazo hasta el día 31 para que reanudaran las
clases, pero no lo hicieron. El cuerpo docente de Ingeniería había
renunciado varias veces:
Cuando los estudiantes huelguistas se
posesionaron del plantel; como protesta por el cese del rector y al ser
revocada la expulsión de los estudiantes.
A fines de febrero el director y los catedráticos de Ingeniería
tuvieron algunas reuniones con el rector y el gobernador, decidiendo
retirar sus renuncias. Las clases se reanudaron a principios de marzo,
después de casi un mes y medio de haber sido suspendidas.

Reorganización de la Universidad
El rector Treviño, desde el uuc10 de su gestión, se enfrentó al
problema económico de la Un~versidad haciendo un reajuste en los
presupuestos. Algunas partidas se redujeron o cancelaron. Entre las
medidas tomadas se incluyó la revisión de las nóminas y la supresión de
sueldos. Además se exigió a los directores de las instituciones de
enseñanza superior un informe mensual sobre las actividades
desarrolladas, así como las listas de asistencia y faltas de maestros y
alumnos. El rector también ordenó que sólo a través de la tesorería
podrían las dependencias universitarias realizar compras para cubrir sus
actividades académicas, pues era costumbre que lo hicieran sin informar a
la rectoría.

505

•

�..............

Las medidas dictadas por el rector causaron malestar en algunas
instituciones universitarias. La reorganización de la Universidad era
necesaria y provocó tirantez de relaciones entre la rectoría y las direcciones
de varias facultades y escuelas, que dio por resultado, el 1º. de ~arzo, la
renuncia del ingeniero Bernardo N. Dávila Reyes a la direcc1on de la
facultad de Ciencias Químicas.

trescientos pesos al mes. Debía seleccionarse al alumnado, ya que existía el
lastre de "muchos estudiantes" que ni estudiaban ni dejaban a otros estudiar.
El profesorado y el alumnado necesitaban más dedicación y mayor
responsabilidad. La Universidad debía poner mayor empeño en la calidad
académica de sus egresados, pues había una "superabundancia" de
profesionistas de las carreras" liberales" y "no suficientes técnicos".

El derrumbe del grupo "livista" que controló la Universidad de
Nuevo León durante más de una década, era el verdadero motivo de la
oposición al rector Treviño. R.P.L. (R~món Pedroza Lan~;mca) en su
columna "Un minuto" de El Norte deaa el 19 de febrero: Se .mueve la

El licenciado Treviño añadió que, cuando se hizo cargo de la
rectoría, había en caja diez mil pesos y cuentas por pagar que ascendían a
más de treinta mil pesos. Al renunciar, añadió, las deudas se habían
saldado y quedó un superávit de cien mil pesos. Concluyó diciendo que a
la Universidad, con tres mil alumnos, de los cuales la mitad era de otros
estados, el gobierno de Nuevo León le otorgaba un millón de pesos
anuales y el gobierno federal cien mil pesos. Los estudiantes universitarios
pagaban una cuota mensual de diez pesos y a muchos se les condonaba.
En su opinión, el problema universitario estaba íntimamente ligado a "los
gastos superfluos y a los estudiantes superfluos", por lo tanto debía hacerse una
selección entre los estudiantes universitarios para saber quiénes
verdaderamente teruan interés de estudiar y quiénes ingresaban por otras
circunstancias.

intriga, el rencor de los extirpados que a~or~~' las !"e~endas y las posici~~es para
su tarea de zapa ideológica y líberhnaJe , anad1endo que ese compl~t
subterráneo" estaba dirigido por "algunos 'maestros' de la propia
Universidad ... "
Por su parte, El Provenir del día 25 afirmaba: "Tratan de crear
dificultades a la rectoría... Elementos malintencionados hacen correr
constantemente versiones dolosas y falsas".
El año lectivo 1948-1949 llegaba a su fin. El 27 de abril el licenciado
Octavio Treviño presentó su renuncia al gobernador De la Garza_.. Pero fue
hasta el 1° de mayo cuando la prensa local dio a conocer la noticia. En su
renuncia, el licenciado Treviño afumaba que, al ace~~r el cargo de ~e':or,
prometió "intervenir hasta conseguir la paz y la tranqmhdad de los estud_1os , lo
cual se había conseguido. Añadía no haber " un solo problema p~d1ent~ ~:

Finalizaba el ciclo escolar cuando, el 4 de mayo, el gobernador De
la Garza nombró rector al licenciado Raúl Rangel Frías, quien había
dirigido el departamento de acción social universitaria durante seis años,
desde la creación de la segunda Universidad de Nuevo León en 1943.

resolllción, pues aun los económicos han sido solventados en forma satisfactoria •
Consideraba, además, cumplida su misión, después de haber pasado

"aquellos instantes críticos ... "

NOTA

En declaraciones a El Poruenir, publicadas el 3 de mayo, insistió en
que el motivo de su renuncia era que 1a Universidad "se e:,rcont~aba en
completa calma" y que había aceptado la rectoría con el ~in- de coordmar los
intereses en disputa" que prevalecían después del movirrnent~ estud1ant1I.
El día 4 entregó el cargo al profesor Antonio Moreno, secretano general de

El presente trabajo da por concluída nuestra investigación, iniciada
hace más de tres décadas, sobre los orígenes de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Con ésta son once las colaboraciones que dedicamos al
tema en HUMANIT AS, a partir del número 8 del año 1%7.

la Universidad.

El licenciado Octavio Treviño sintetizó los principales problemas
que afrontaba la Universidad de Nuevo León en ~na~ declaraciones a El
Norte, publicadas el 6 de mayo. En primer lugar sena lo la faltad~ recursos
ecónomicos, afirmando que debían aumentarse las aportaciones, del
gobierno del estado y la federación. Otro problema era _la erronea
distribución del presupuesto universitario pues se hac1an gastos
superfluos, mientras se pagaba a los catedráticos cincuent~ pesos
mensuales por impartir una clase diaria de una hora y a los directores
506

APENDICE

Diswrso pronunciado por el C. Gobernador del Estado Lic. Arturo B. de
la Gar:a, d dia 16 de noviembre de 1948, en un mitin organi:ado por el Comité
Por Defensa de la Unfr1ersidad, con por la colaboración de la Coalición en Defensa
de la Unil,crsidad, y celebrado en la Pla=a de la República. (Versión oficial de]
Gobierno de Nuevo León. No se publicó).
507

�Estudiantes universitarios, piiblico en general:
He de empezar por informar a ustedes que hemos querido qu~ el
problema suscitado en la Universidad se desarro~e, que se p~rnute un libre
juego entre el mismo estudiantado con absoluta libertad poruendo _fuera de
los intereses universitarios fuerzas extrañas que nunca han quendo o no
quieren que la Universidad sea del pueblo, y a unos y a otros he de decirl~s
que la conducta del Gobierno debe ser perpendicular, q~e en esta o~s1on
como todas el Gobierno permite la libertad de todos los mtereses en Juego
porque sólo puede llevarse así a una práctica evitando la dernoc_racia que
vivimos en México. Hemos permitido la libertad de hablar y decir aunque
se abuse de esa libertad en nuestro pueblo; las libertades sólo se combaten
en un pueblo demócrata a mazaz.os de libertad del Gobierno. (Aplausos).

. . . . . . .. . ti,¡

i !i! 1

.J

l f, i

\

!::&gt;

ªI

¡i
li\

¡:\!!

~---~~ .....

Tenemos interés en explicar al pueblo que el propósito, la
trayectoria del Gobierno es obtener hoy y siempre que la educación sea
gratuita porque sólo haciendo educación gratuita se puede obtener ese
beneficio conquistado por la Revolución para la gente pobre de nuestro
pueblo. (Aplausos).
El tener la educación un carácter público y gratuito es la mejor
conquista de la Revolución, porque por parejo educa al rico y al pobre, al
que quiere escuela y al que la odia, al qu_e quiere las fuen_tes del saber y al
que las repudia. Hemos querido escuchar a todos ~os interesados e~ el
problema que tengan caracter de universitarios. He dicho a los huelgu1Stas
que deseo que sean las fuerzas auténtica:, universitarias las que yo escuche,
que 110 quiero que haya fuerzas escondidas y que he de buscar la m~nera
de que afloren para poderlas tocar. Y eso mismo he di&lt;:ho_ª los estudiantes
no huelguistas: De que no quiero que haya fuerzas e~tranas, y a unos y a
otros les dicho aprovecho la oportunidad para repetirles que la conducta
de Arturo del la Garza, sí, ha de resolver el problema sin presiones ni de
unos ni de otros; un Gobernador que no tenga carácter ~ara impone~e a
unos y a otros no es autoridad. (Aplausos). : a los estud1~tes huelgu1Stas
sin ponerme a decirles si tienen o no la raz.on les he manifestado que_ me
avocaré al estudio del problema y su solución a condici~n de que se retiren
las expresiones de la prensa que insultan al régimen; que se retire la huelga
y se entregue el edificio porque estos actos de

APENDICE Discurso... (2)
Violencia son impropios de la cultura máxima en nuestro Estado Y
en nuestra ciudad como es nuestra casa de estudio: La Universidad. Que
no se puede esgrimir la violencia como razón, y _que si no_ he sido
autoridad para reprimir la violencia de los estudiantes, y s1 no soy
508

autoridad para ellos, como no he sido y lo reconozco, como pasaré a
explicarlo, no puedo ser autoridad para resolver el problema y la pugna
con Livas porque no puedo ser autoridad sobre Livas si no he sido
autoridad sobre· los propios estudiantes. (Aplausos). Y he de decir a
ustedes que si he permitido la violencia en los estudiantes huelguistas -y
no se los estoy diciendo a ustedes; se los he dicho a ellos- es porque no he
de usar la fuerza del Gobierno y la policía -que la tengo para lo&amp; grandespara aventárs~la a los nfüos y a los jóvenes. Y por último, no he de hacer
uso de la violencia contra ellos a pesar de que ellos sí ya usaron como
norma de conducta la violencia, porque los grupos que están atrás -ojalá y
así lo deseo que no los estén azuzando- porque sí desean un fracaso del
Gobierno, es de que el Gobierno se equivoque y pueda ejecutar una
violencia para convertir la ignorancia y la inexperiencia en mártires y en
héroes, y yo representante de la Revolución no he de hacer en mi Estado
un acto de violencia para reprimir las libertades y aún más estas libertades
son de los jóvenes; éstos que sean para ellos la mayor bofetada, el mayor
mazazo con el mejor golpe que la Revolución le da a los grupos contrarios.
(Aplausos)

APENDICE Discurso ... (4)
Hemos de decirles a ellos que la Revolución nuestra fue tan 1útida
y tan grande que no tan solo ha querido la Libertad para los que deseamos
y los que amamos, sino queremos la Libertad para los desordenados y los
que no quieren la Libertad; hecha esta explicación quedarán satisfechos
ustedes y ellos de la conducta del Gobierno, y ya sé que unos y otros le
están llamando a esto, la prudencia del Gobierno, ¡tardanza!, yo sé que
unos y otros le están llamando: ¡Huida!, yo sé que unos y otros le llaman;
¡Cobarde!, pero yo he de ser de los cobardes que respetan la vida, porque
la vida debe ser respetada por el gobernante porque sólo así se pueden
sentir tranquilos los gobernados. (Aplausos). Y éstos que sea para
nosotros el mejor fruto de la Revolución por aquello de que se pueda
suceder una contingencia o una desgracia y que los enemigos de la libertad
lleguen a pisar estos balcones, que tengamos nosotros derecho a gritarles
que las libertades no se venden ni se mutilan, que las libertades las reclama
el pueblo todo entero y que nosotros solamente nos sentimos tranquilos en
un régimen democrático de libertades, cuando no vemos estrangulada y
mutilada la Libertad y no vemos esclavos en nuestro propio suelo. No
queremos que el suelo que pisamos sea pisado por esclavos y no
querernos que el sol que nos alumbra y el aire que respiramos, alumbre y
alimente pulmones de esclavos, por eso he dado libertad a los
universitarios para resolver su problema. (Aplausos).

509

�APENDICE Discurso ... (5)
Sólo he de decir a ustedes que he de resolver el problema tarde o
temprano, pero lo he de resolver. Hemos querido a los huelguistas como
estamos oyendo a ustedes para saber su manera de pensar. Creo que tanto
yo como el público de Monterrey, esté repudiando la forma de tratar el
problema en que están lastimando los oídos con insultos que se vierten; el
pueblo de Monterrey tiene derecho a que no se le moleste en su moral, su
paz y en su tranquilidad. Y constantemente se está aprovechando la
tribuna pública para darse injurias y no para explicar el problema y
orientar. Han sido muchas las solicitudes, no quiero analizar más que uno
de los puntos de los estudiantes porque éste es básico, mientras que el
movimiento sea entre los estudiantes mismos yo he de ser respetuosos de
ese movimiento, pero cuando el movimiento está contra el régimen yo he
de defender al régimen. En uno de los puntos petitorios se me ha pedido
la autonomía universitaria y a ellos y a ustedes he de decirles que yo no
he de conceder la autonomía universitaria en mi Estado, porque es echar
fuera de ella a la Revolución y dar la entrada y alimento a la reacción:
(Aplausos). Que nosotros queremos que la universidad tenga el carácter
de universal, para que en ella se conjuguen todas las aspiraciones y todos
los pensamientos, porque no queremos un pensamiento mutilado ni trunco

NOTAS BIBLIOGRAHCAS
1

La solicitud del doctor Vela González al Consejo Universitario se publkó en los diarios El

Porvenir y El Norte, los días 27 y 28 de septiembre respectivamente.
2 El Norte y El Provenir, septiembre 28 y 29 de 19-18.
3 El Norte, octubre 7 de 1948.
4 Las facultades eran: Medicina, Derecho, Ciencias Químicas, Odontología, fngeniería y
Arquitectura. Las escuelas: Diurna y Nocturna de Bachilleres, Industrial "Alvaro Obregón",
Industrial Femenil "Pablo Uvas", Enfermería y Música.
5 El Norte y El Sol, noviembre 10 de 1948.
6 Las reformas a la ley orgánica se publicaron en El Norte y El. Proi•e111r del 19 de noviembre de
1948, pero el preámbulo sólo en El Provenir. Dichas reformas se volvieron a publicar el 7 de
diciembre en El Porvenir.
7
El doctor Mateo A. Sáenz, consejero universitario, en su obra póstuma A11ecdotario
~Monterrey, 1%8), página 343, afirma que fue el 28 de noviembre ruando el gooemalfor Le
mformó al rector su decisión de relevarlo del cargo.
8 El Norte y El Porvenir del 5 de diciembre de 1948.
9 El Porvenir, diciembre 8 de 19-1.8.
10 El Porvenir, diciembre 5 y 12,, de 1948.
11 Anuario Universidad, número 8-9, julio de 1950, p. 248.

APENDICE Discurso... (6)
Y cuando ahí se vaya con ideas sectárias la libertad no será
libertad: La libertad se confundirá con la esclavitud, con el servilismo o
con el libertinaje. Y es por ello, que yo aseguro a ustedes de que estén
confiados en la actitud del Gobiemo.
No auguro soluciones en el
problema interno porque dejo de ser juez, pero que la parte fundamental
en la defensa ideológica del régimen ustedes seguros que el Gobierno que
está en mis manos no cederá. Sólo me resta muchachos universitarios y
público en general, invitarlos a la cordura y a la ponderación, y esto se
impone más aun en el estudiante, de manifestar su cultura, su decedencia
y su corrección. Que estoy esperando que unos y otros, huelguistas y no
huelguistas, resuelvan su problema con comprensión y sin violencia, y por
lo que al Gobierno toca no he de resolver el problema mientras que no esté
restaurada íntegramente la autoridad del Gobierno que hasta estos
momentos la siento deprimida y la siento conculcada. Muchas gracias a
ustedes (Aplausos).

510

511

�"ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CIUDAD DE MONTERREY"

Teodoro Amerlinck y Zinón
Academia Nacional de Historia
y Geografía

Durante mi vida he tenido muchas relaciones de diversa índole
con la ciudad de Monterrey. En reconocimiento de éstas, el Republicano
Ayuntamiento de esa ciudad, el 26 de abril de 1974, me otorgó un
diploma en que me declaraba huésped distinguido, el que conservo con
agradecimiento por la honra que se me hizo.
En correspondencia a las distinciones que en esa ciudad he
recibido, tengo hoy el agrado de referirme al origen y desarrollo de esa
ciudad, fundada hace cuatro siglos y en la conveniencia de que, entre Las
muchas interesantes labores académicas de esta corporación, convendría
hacer una recordación de cómo se fundó y desarrolló una población que
es uno de los orgullos de nuestra patria. Así pues, y entrando ya de lleno
en el tema de este discurso, diré que Monterrey tiene el mismo nombre
que un municipio de la provincia de Orense, en Galicia, España, cercano a
la frontera norteña de Portugal.
Originalmente, en ese sitio, sé asentó un castro romano, fue
fortaleza durante la dominación árabe y castillo en la edad media.
Llamóse MONTE REGIO, y, más tarde,_MONTERREY.
En 1432, fue creado por Don Juan II, el Señorío de Monterrey a
favor de Don Diego López de Zúñiga.
Su hijo fue ascendido a Vizconde y su nieta Doña Teresa de
Zúi'liga estuvo casada con Don Sancho Sánchez de Ulloa, quien fue el
primer Conde de Monterrey.
La segunda Condesa fue Doña Francisca de Zúñiga y Ulloa, que
se casó con Don Diego de Acebedo que, a su vez, fue padre de Don
Alonso Acebedo, cuyo nieto fue el V Conde de Monterrey de quien
hablaré más adelante.

El Castillo medieval de Monterrey ha sido restaurado por su
actual poseedora Doña María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y
Silva XVlII Duquesa de Alba de Tormes y XVI Condesa de Monterrey,
que es la persona que más Grandezas de España y títulos tiene en ese
reino.

513

�Quien primero pobló esta zona fue el notable personaje Luis de
Carbajal y de la Cueva, nacido en Portugal, en Mogodorio, en 1539, hijo
de Gaspar de Carbajal y de Catarina de León; probablemente eran éstos
judíos que pasaron a ese reino, luego de la expulsión que ordenaron los
Reyes Católicos en 1492. Aun cuando cristiano nuevo, quedó demostrado
que no era de religión israelita, sino católico; a pesar de sus muchas
relaciones con la comunidad hebrea. Su familia regresó a España, a
Benavente, adonde cursó las primeras letras. Dícese que de diez años, su
carácter aventurero, lo llevó a abandonar su hogar, al que nunca regresó.
Un tío suyo, Contador, como tantos judíos : Duarte de León, y que lo era
en la Guinea Portuguesa, lo envió a las islas del Cabo Verde, adonde, por
trece años, fue Luis Contador y Tesorero. Luego de volver a Lisboa y ,
habiendo pasado a Sevilla, se casó con la judía Guiomar Álvarez de
Rivera, lisboeta, hija de Miguel Núñez que había sido Factor de la Corona
de Portugal y contratante de negros para Santo Domingo.
A los dos años de su matrimonio, en el que nunca procreó, vino a
las Indias en una flota que comandaba y en la que traía mercadería.
Habiendo encontrado tres navíos corsarios en aguas de Jamaica, los atacó
y, sin pedir remuneración, los entregó al Gobernador de esa isla, entonces
espai1ola. Llegó a Tampico en 1567 y se hizo ganadero. Habiendo sido
nombrado alcalde de ese puerto, trabajó por años en pacificar la región.
Cuando buques del corsario Hawkins tuvieron, maltratados, que
recalar en la desembocadura del Pánuco, atacó, con fuerzas muy
inferiores, a un centenar de ingleses y apresó a un numeroso grupo de
ellos y los mandó al Virrey.
Habiendo pensado en explotar las riquezas del Noroeste de
Tampico, volvió a España en 1579 y convenció a Don Felipe II de ayudarlo
como poblador. El Rey lo nombró Gobernador Vitalicio, con derecho a
nombrar sucesor, de un vastísimo territorio de más de trescientos-mil
kilómetros cuadrados, desde donde sale el Pánuco al mar y al Occidente y
al Norte. Lo más notable e importante fue el permitirle que condujera a lo
que se llamaría el Nuevo Reino de León a cien familias, sin que tuvieran
que probar ser cristianos viejos y no descender de judíos o moros, como
en el resto de la Nueva España.
Ni cortos ni perezosos se juntaron en Sevilla muchos parientes o
no de Carbajal y con él vinieron, en la flota que traía a la Nueva España al
V Virrey, Don Lorenzo Suárez de Mendoza, Conde de la Coruña. Es
notorio que los cristianos nuevos querían fincar lejos de donde tuviera
predicamento la Santa inquisición y que no todos los que vinieron eran
cristianos sino seguidores de la ley de Moisés; aunque es difícil
determinar cuántos eran de esa religión que no debían de haberse sentido
a gusto en España.
514

Carbajal era respetadísimo por los indios, por preferir la
conciliación a la violencia y logró poblar, entre otros sitios, en los años de
1581 a 1582, cerca del "Ojo" o manantial conocido después por la Alberca
sito en la esquina de las calles de Zaragoza y Allende, del Monterrey de
principios de este siglo. Lo acompañó, en esa fundación, llamada de Sa.n
Luis, Don Diego de Montemayor, "El Viejo", así como en la que después
hizo en la actual Cerralvo y que llamó León, en donde estableció la
cabecera del Reino. Contemporáneamente designó, como Teniente de
Gobernador y Capitán General al supradicho Montemayor. Fundó
también Carbajal a Almadén, la actual Monclova, al tiempo que, en sus
andanzas, descubrió minas de plata.
Doña Guiomar había recomendado a una sobrina de nombre
Isabela que era viuda, que acompañara a la Nueva España a Carbajal y la
juramentó de que tratase de que éste practicase el judaísmo. Rezaba cierta
vez Don Luis y al oír Isabela que decta "DOMINO NOSTRO
/ESUCHRISTO" le dijo a su tío, "NI HAY CRISTO NI HAY MARÍA ", a lo
que Carbajal replicó con una bofetada que la hizo caer al suelo, en donde
le dio "coces" lo que provocó que rompiera él con sus parientes y se
largara al día siguiente.
Quizá algunos, por venganza, lo denunciaron como judaizante,
acaso también estaba celoso el Virrey Marqués de Villamanrique del
mucho poder de Carbajal; el caso es que, acusado de judaizante, se le
condujo a la Ciudad de Méjico, para ser procesado; aunque no se le pudo
probar ello, sí se le demostró que había encubierto a judíos y se le
condenó a ser desterrado de las Jnd1as por seis años; pero, abatido por la
injusticia y las injurias, murió Carbajal en cautiverio.
Cuando había dejado su cargo de Gobernador, in.mediatamente,
su Teniente, Don Diego de Montemayor, asumió la Gobernación del
Nuevo Reino de León.
En 1575, el Capitán Don Alberto del Campo había fundado la
Villa del Saltillo. Al faltar CarbaJal, los indios se sublevaron y los
españoles hubieron de abandonár estas tierras y muchos partieron a esa
recién fundada población, en la que era alcalde ordinario, en 1593, Don
Diego de Montemayor. Éste no olvidaba su antiguo asentamiento, del
que había s ido expulsado y junto con tres celosos sacerdotes franciscanos
fue recogiendo a los indios que seguían siendo cristianos y fuese
convirtiendo a otros; fundó una misión y, con una docena de sus antiguos
compañeros, a los que informó gue los mdios querían que regresara y,
habiéndose establecido éstos con sus familias, decidió Montemayor
fundar una ciudad gue, según un acta del 20 de septiembre de 15%, había
de llamarse Ciudad Metropolitana de Santa María de Monterrey;.
Metropolitana, por ser la Capital del Nuevo Reino de León y de
Monterrey para honrar a Don Gas par de Zuiiiga y Acebed9, V Conde de
515

�Monterrey y IX Virrey de la Nueva España. Se la ponía "bajo la protección
de la Virgen Madre de Dios, Señora Nuestra, en su Santa y Limpia Concepción".
En el acta de fundación se nombraban Alcaldes a Alonso de la
Barreda y a Pedro de lñtgo y, como regidores, a Juan Pérez de los Rlos,
Diego Díaz Berlanga y Diego l\1aldonado; Procurador General a Diego de
Montemayor (el Mozo), escribano al mismo Diego Díaz Berlanga. Se
señalaron ejidos a la nueva cmdad.
Don Diego de Montemayor notificó al Virrey, de dicha fundación
y éste lo designó como Gobernador del Nuevo Reino de León. No fue
fácil su gobierno, pues había muchos indios bravos que alborotaban; pero
fueron avecindandose otros nuevos pobladores como los capitanes
Bernabé de las Casas, Joseph de Treviño, Bias de la Garza Falcón y
muchos otros a los que se les iban concediendo mercedes de tierras y
aguas. r-.1uchos al rededor del Ojo de Santa Lueta, junto al cual se hizo la
fundación y no lejano del Uamado de la Alberca, ya referido. Murió Don
Diego, el que siempre procuraba buena avenencia entre espa11oles e
indios, en 1611, a los 82 años de su edad.

Ese virtuoso prelado fue muy devoto de la Vugen de Guadalupe y
trajo a Monterrey la primera gran IDlagen de ella, pintada por Vallejo en
1782.
Fue el primer monumento histórico de Monterrey el Convento de
San Francisco que existió hasta 1914 en que el Gobernador Antonio l.
Villareal ordenó su demolición.
En 1787, el Sr. Verger pidió licencia al Ayuntamiento para que, en
un ejido despoblado de la Ciudad, le donaran una loma para una casa de
retiro para él, lo que se le concedió en propiedad.
Construida
rápidamente, allí fallec10 el Sr. Obispo, el 4 de 1ul10 de 1790. Ese hIStórico
lugar que ha pasado por muchas vicisitudes, es hoy unportante museo.
En cuanto a la Catedral, su construcción fue lentts1ma, como suele suceder
con esos edificios. Fue consagrada hasta 1833 por ·el sexto obispo
Monseñor Belaunzarán. En 1899 se inició la construcción de la Torre,
siendo ya Arzobispo de Linares, el primero de esa jerarquía, Don Jacmto
López. Desde 1922, los arzobispos lo son de Monterrey.
Tras muchos frustrados intentos, pudo tenerse un decoroso
Palacto Municipal en 1853, se amplió en 1887 y ha sido varias veces
reformado después ese edific10.

t\tonterrey estci situado a los 25'' y 40' de latitud norte y tiene una
altitud de 538 metros sobre el nivel del mar. Su distancia a la ciudad de
1\1eJICO es de 1082 kilómetros y está a 1 10' al oeste del meridiano de ésta.
Su duna, muy cal1do en el verano y muy fno en el mv1erno, ha
contnbu1do, en mi op1111ón, a h,Ker reeto el carácter de sus habitantes.
Está asentado en un valle en el que destaca el Cerro de la Silla, llamado as1
por una depresión en su uma que recuerda el fuste de una silla de
montar, al Oriente; en el Occidente el Cerro de la l\1itra, por su parecido a
una de éstas; al Sur, la Sierra Madre Oriental. Tiene el cerro de la Silla
una altitud de 2006 metros.
El desarrollo posterior de la Ciudad de Monterrey fue lento, no
solo por ocasionales turbulencias, smo también, por la falta de
comunicaciones adecuadas; poco a poco, fue poblándose, al norte de
l\1onterrey, la pro\mcia de Te1as, con la que siempre ha estado
relacionada.
El 19 de dte1embre de 1777 fue designado el Primer Obispo Fray
Don Antonio de Jesús Sacedón, con el titulo de ObtSpo de Linares.
Cuando llegó a l\tonterrey, se enfermo gravemente y falleció el 27 de
d1uembre de 1779, en el convento de San Francisco. Lo sucedió Fray Don
Rafael José Verger, el que logro que el asiento de la Mitra fuese trasladado
de Lmares a ~1onterre}, aun 1.uando se conservo, por entonces, la
designación de Obispo de Lmares.

Habiéndose comenzado a hacer una nueva catedral y fracasado
ese proyecto, se aprovechó lo ya constr,uido para hacer una ciudadela.
Esta fue atacada el 19 de Septiembre de 1846 por las fuerzas
norteamericanas del General Zacarías Taylor. El General Lopez Uraga la
defendió con quinientos soldados y el invasor fue siempre rechazado,
como sucedió en el fortín llamado del Diablo. No fue así en el de la
Federación que el General Worth tomó. Perdióse también el de la Tenería.
Atacada la plaza por el Poniente, el General Ampudia que comandaba las
fuerzas mejicanas, sorpresivamente, pidió capitular cuando ya Taylor se
disponía a retirarse a Camargo por no poder dominar la plaza.
Este tnste suceso fue semejante a lo que acaecio tras de la batalla
de ]a Angostura en que los norteamericanos revocaron la orden de
retirada cuando observaron que el ejército mejicano se volvía hacia atrás.
El 25 de septiembre salió rendido el eJército mejicano. Las
banderas de Jos Estados Unidos y de Méjico fueron saludadas por las
fuerzas antagonistas, al izarse la primera y arriarse la segunda.
Taylor tenia un ejército de 6,500 hombres, Ampudia de cuatro-mil.
De esta guerra el General Ulises Grant que en elJa participó y que
fue Presidente de los Estados Unidos de 1869 a 1877, dijo que era de las

51h

517

�más injustas que una nac1on fuerte hubiera lanz.ado sobre una débil. A
confesión de parte, relevo de prueba ...
No conozco cuántos fueron los soldados mejicanos y los
voluntarios que participaron en la guerra con los Estados Unidos; pero sé
de lo considerable que fue eJ número de los que constituyeron el ejército
norteamericano. Según las informaciones de nuestros vecínos fueron
78,718, de ellos murieron en combate 1,732 de los cuales sólo un marino y
once infantes de manna. De sus heridas o de sus enfermedades
fallecieron 11,550 o sea que, sus defunciones sumaron 13,282, casi el 17%
de los alistados. Como siempre mueren más vencidos que vencedores, •
me atrevo a asegurar que mucho más del 17% deben de haber sido
nuestros defensores muertos en esa guerra, en la que sólo participaron
siete estados de los diecinueve que tenia nuestra Patria en esos años.
En las ciudades mejicanas de la primera mitad del pasado siglo, la
economía estaba dominada por un grupo oligárquico de no muchas
familias, muy emparentadas y relacionadas entre si. No era excepción
Monterrey. La gente de ese precapitalismo era poseedora de grandes
explotaciones agrícolas y ganaderas; soüan también dedicarse al comercio
y a especular prestando dinero. Algunos interesábanse por la minería
pero, muy pocos, a las manufacturas.
Una gran proporción de los capitales pertenecía a la Iglesia y ésta
era prestamista. No habiendo bancos, eran ella y los ricos quienes
refaccionaban. Desde antes de la desamortización de bienes ecles1ásttcos
de los años vecinos a 1860, ya eran frecuentemente arrancados capitales
de la Iglesia, por medio de préstamos forzosos, impuestos por las diversas
facciones sucesivamente predonunantes en el agitado Me1ico de ese
tiempo y que se imponían también a los particulares acaudalados.
El comercio colonial, limitado, salvo el contrabando, a España y
sus posesiones, se extendió, a partir de la Independencia, principalmente a
Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, sobre todo el de importación por
vía marítima. De Europa, en mayor parte, venían también capitales.
Curiosamente, el tratado de paz de 1848, al acercar la frontera de los
Estados Unidos a Monterrey, perjudicó a los puertos de Matamoros,
Tampico y Veracruz que recibían mucha mercancía, generalmente
distribuida por barcos, desde la Nueva Orleans. En cambio, Camargo,
Reynosa, Piedras Negras y Monterrey prosperaron. No puede desecharse
que, aparte de la importación legal, enriqueció el contrabando.
E1 gobernador liberal Santiago Vídaurri que asumió el gobierno en
1855, procuró reprimir aquél y, al mismo tiempo, impulsar el comercio;
para eUo, bajó los aranceles, sin el consentimiento del gobierno federal y
centralizó el comercio en la aduana de Monterrey que se convirtió en un
gran centro de distribución para nuestro país. Al estalJar la guerra de
518

Secesión en Estados Unidos, en septiembre de 1862, fue mayor el auge,
pues la flota del Norte bloqueó a Chárleston y a la Nueva Orleans y los
estados confederados del Sur, importadores de armas y exportadores,
principalmente, de algodón, tomaron sus ojos al neutral Méjico para
poder sobrevivir.
Por el Río Bravo se navegaba desde Matamoros a Piedras Negras.
El mayor precio del algodón fomentó su cultivo en el Norte de MéjICo,
Vidaurri creó una zona libre contigua a Tejas y dispuso que lo que de ella
se exportara no pagaría sino la cuarta parte del arancel vigente, lo que
reforzó los lazos con los comerciantes tejanos y cobró mayor importancia
San Antonio. La unión de Coahuila al Nuevo León decretada por Don
Santiago, ordenada por éste sin la aquiescencia del Gobierno centrál, el 19
de febrero de 1856; incrementó tánto el intercambio que los derechos
aduaneros eran de más de 50 mil pesos mensuales. La orden de Juárez de
que los aranceles se pagaran a la Federación no fue obedecida por el
caudillo norteño, el que desafió al presidente zapoteca cuando asiló a su
enemigo el ex-presidente Comonfort y, cuando Juárez, en su huida al
Norte, en la Intervención Francesa, quiso que le diera dinero Vidaurri,
éste se rehusó alegando que lo necesitaba para mantener la paz, por lo que
Juárez lo desconocio como Gobernador. Vidaurri basó su poder en un
eJército de unos cinco-mil hombres.
El Emperador Maximiliano quiso atraer a los liberales y tuvo éxito
con V1daurri que se adhirió al Imperio, del que fue presidente del Consejo
de Ministros en 1866, lo que le costó la vida a la ca1da de aquél, pues fue
fusilado, a los 59 años de edad, el 8 de julio de 1867, en la plaza de Santo
Domingo de la Ciudad de l\1ejico. Me contaba m1 tio abuelo Don l\11guel
Macedo y Saravia que, desde su casa de la calle del ReloJ {hoy Brasil), oyó
la descarga que lo mató.
Patricio Milmo, yerno de Vidaurn, casado con D011a Pudenc1ana
hija de éste; a pesar de ser irlandés y subd1to bntarnco fue aprisionado por
81 días y tuvo que pagar cincuenta- mil pesos para salir libre.
Monterrey hab1a sido ocupada por la d1\ 1s1on francesa del
General de Castagny el 26 de agósto de 1866, seguida por la división
meJicana del General Tomás MeJia el 8 de septiembre que se dmg1a a
tomar Matamoros, como lo logró, compuesta de mdios en harapos que
avergonzaron tanto a los reg1omontanos que cuando desfilaron éstos les
aventaban ropas v1e1as, para que se cubrieran, segun cuenta, en s us
recuerdos, el coronel Lussan que fue aloJádo en la casa de los Zambrano,
la única particular de dos pisos, en aquel tiempo.
Le IJamó la atención mucho a éste lo prolifico de los
regiomontanos en cuyas casas se aloJo. Don \alentm R1vero, tellla doce
hijos y Zambrano 21 más siete nietos de Eduardo, su hiJO mayor.
519

�Muchas quiebras se suscitaron en el marasmo económico que
hubo de 1867 a 1885. Los comerciantes fuertes de ese tiempo resistieron y
embargaron a sus deudores. Pueden contarse, entre los primeros, a los
Sres. Mihno, Coindreau, Degetau, Zambrano Hnos. y Cía . Brach
Schünfeld y Cía. Madero y Cía., etc.

_ ~ Fama y El Porvenir teman ya en 1890, 7884 husos y sus
maqumanas 1065 caballos ,de fuer~. lnvirtiose en la minería de carbón y
de plata e~ las ~ue destaco la familia Belden, de origen belga. Se creó en
!891 la &lt;:=~a. Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, con gran
mtervenaon de la familia Ferrara.

Por la importancia histórica y económica de la familia Madero, me
extenderé algo con datos genealógicos sobre esta familia neoleonesa.

,
Hay que señalar que el gran auge de Monterrey correspondió a la
epo~a- del, Gobierno del Gral. Bernardo Reyes que fue mandado por
Por~o D1az par~ hacer contrapeso a los generales Jerónimo Treviño y
FrancISco NaranJo, de los que desconfiaba.
Su influencia fue
preponderante desde 1885 hasta 1909. Siendo él gobernador se edificó el
bello p~acio de ~obiemo de arenisca rosada y se fundaron, entre otras
compa~as muy rmportantes la Vidriera de Monterrey, la Cervecería
Cuauhtemoc, la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey y tantas otras
que sería largo e mútil enumerar.

El primer Madero vino a la Nueva España por 1750, llamábase
Juan José. Su mujer, Micaela de S. Martín, era tía del famoso general
independista argentino de ese apellido; falleció en Arizpe en 1767. Su hijo
José Joaquín nació alli y murió en el Parral en 1810, fue padre de Francisco
Madero y Gaxiola nacido en esa población en 1775 y muerto en
Chihuahua en 1833. Casado en segundas nupcias con Victoriana
Elizondo, nacida en Pesquería Grande, Nuevo León, en 1809, murió en
Río Grande en 1853, en donde nació Don Evaristo en 1828, célebre
potentado comerciante y viticultor, fallecido en esa ciudad en 1911,
casado primero con Dofia Rafaela Hernández Lumbraña, nacida en Río
Grande en 1801, muerta en la Hacienda del Rosario en Parras Coahuila en
1870. Tal hacienda fue adquidira en diciembre de 1869 y ha sido un
núcleo para los Madero. Se casó, en segundas nupcias con Doña Manuela
Farías y Benavides, nacida en Río Grande, cuyo nombre se trocó por el de
Guerrero y fallecida en la Hacienda del Rqsario en 1894. Fue Don
Evaristo padre de Don Francisco, nacido en Río Grande en 1849 y
fallecido en la Nueva York en 1916; casado con Doña Mercedes González
Trevü'io, nacida en Monterrey en 1853 y cuyo deceso fue en 1927 en la
Hacienda del Rosario; padres de los proditoriamente asesinados, en
febrero de 1913, Don Francisco lganacio y Don Gustavo Adolfo de iguales
apellidos.
Monterrey con Sta. Catarina y Guadalupe, no terúa sino 18,759
habitantes en 1850, no había entonces sino un establecimiento calificado
de industri&lt;ll con siete mil pesos de capital y cuatro dependientes.
Fue el asturiano Don Valentú1 Rivera quien, con otros
comerciantes, fundó la primera fábrica de textiles en 1854.
Poco a poco fueron creándose más industrias textiles con algodón
de Coahuila y de Tejas. El comercio con Inglaterra disminuyó, en
importancia, en comparación con el de los Estados Unidos. La llegada del
ferrocarril a Monterrey propició la distribución y la importación no sólo
de Tejas, sino del Sur de Méjico. De Veracruz y Yucatán venían café;
chocolate y frutas. De Europa iba mucha mercancía a Estados Unidos y
de allí a Nuevo Laredo y Monterrey y por ferrocarril.

520

La Cervecería Cuauhtémoc, con mayoría de capitales locales
entre los que se encontraban los de los Garza, Calderón y Sada, fundad~
en 1890~ con una inversión de ciento-cincuenta-mil pesos, y que ya era de
ocho-millones en 1909. La Vidriera, que fabricaba los cascos de las
botellas de cerveza fue fundada en 1899 y dirigida por Don Roberto Sada.

Por esos años se fundó también la Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, en la que tuvo principal papel Don Vicente Ferrara de los
empre~ario~ locales má~ fuertes; con la participación de algunos :apitales
extranJeros ~ portante_s _europeos y norteamericanos como los del español
Don Anto_mo Basago1~1 y el francés Don Adolfo Signoret, así como
norteamericanos, por eJemplo: la familia Kelly y Don Tomás Braniff. Ello
demuestra el refuerzo que teruan los vínculos regíomontanos con los de
otras regiones del país y del extranjero.
Construyó el frimer alto horno de Méjico y ya en 1906, empleaba

.ª. 1700 em~leados, mas que los de la Cervecería Cuauhtémoc que no eran
s1:°o un millar. ~ª- fundidora produjo 71,337 toneladas de lingotes de
hierro en 1911, principalmente para rieles de ferrocarril y 84,697 toneladas
de acero, e~~ mismo año; cantidades superlativas que, en mucho tiempo,
no se repetman por las consecuencias de la Revolución.

Don Evaristo Madero tuvo parte en la creación del Banco de
Nuevo León, inaugurado el 1° de octubre de 1892, en sociedad con Don
Adolfo Zam brano.

La familia Madero, tuvo una gran importancia también en la
Minería; participaba, en 1907, en treinta-y-dós compañías mineras, así
como en numerosos negocíos agrícolas e industriales. En 1905 era socia
de cmcuenta-y-ocho compañías.
521

�El Banco Mercantil de Monterrey fue creado en 1899, con un
capital de 2.5 millones de pesos, principalmente por Don Francisco
Madero y su pariente Don Antonio Hernández.

FRANCISCO BARBADILLO Y VICTORIA, APUNfES SOBRE
SU HISTORIA
,

Patricia Guadalupe Alfaro Guerra
Instituto de Investigaciones Sociales
de la U.N.A.M.

Es curioso que el General Jerónimo Treviño fuera miembro del
Consejo de Administración de ese banco y también del de Nuevo León.
En el Banco Mercantil, figuró el futuro Ministro de Relaciones de
Díaz, el Sr. Don Enrique C. Cree), destacado miembro del Grupo Terrazas
de Chihuahua. También participó otro del grupo político llamado de los
"científicos" de la ciudad de Méjico, Don Joaquín Demetrio Cassasús. Sus
principales accionistas eran Don Antonio V. Hernández y su familia, así
como otras prominentes de Monterrey como los Ferrara, Sada, Zambrano
y Garza.

.............
i

•

t

t

a

•

~

=,

&lt;~

I!§1\

.... ....... l

De muchas otras compañías que, por entonces, se desarrollaron se
podría hablar; pero este breve trabajo no muestra sino ejemplos del
desarrollo de Monterrey durante los años anteriores a la Revolución de
1911. En años subsiguientes, luego de terminar el movimiento armado, ha
sido inmenso el progreso que ha tenido dicha ciudad, ya que, no ha
dejado de crecer.
El auge de Monterrey se ha revelado en un crecimiento
demográfico mayor que el de todas las capitales de los Estados de Méjico .
De los 45,695 habitantes que dio el censo de 1895, para 1910, era ya de
78,528 habitantes. Ahora y contando las zonas circunvecinas debe de
tener unos 3.5 millones.
Sólo diré que el espíritu de trabajo, la solidaridad humana, el
patriotismo y el afán por aumentar la cultura de los regiomontanos de
este siglo, no tienen paralelo.
Monterrey es ya una verdadera metrópolis con instituciones de
enseñanza e industrias que irradian a todo el Mundo y de los que estamos
orgullosos cuantos amamos a esa bendita ciudad.

INTR0DUCOÓN
Desde la llegada de los españoles al septentrión novohispano una
de s~ constantes preocupaciones fueron las sublevaciones indígenas que
ocas10naban graves perjuicios a los pobladores de esta región. El Nuevo
Reino de León no fue la excepción, a lo largo del siglo XVI y hasta el XVII,
encontramos una infinidad de documentos que se refieren al
enfrentamiento entre indígenas y españoles.

En este Reino, el primer gobernante que logró conciliar los
intereses de los colonizado~ y los naturales, fue don Francisco
Barbadillo y Victoria, como buen estadista, llegó a la conclusión que
solamente respetand!) los derechos de estos, se podría lograr su
incorporación a la sociedad novohispana.

Este personaje del siglo XVllI, eliminó 1a congrega que era la
institución que tenia las mismas características de la encomienda, también
fundó pueblos indios en la región.

Existen algunas biografías sobre este importante personaje, la
primera fue de José García de San Lorenzo, pubücada en una revista
española llamada: En ·Berceo: Boletín del Instituto de Estudios Riojanos,
Logroño, en 1956. Israel Cavazos Garza ha realizado tres publicaciones
sobre este personaje, la más importante fue realizada en 1991, con el
nombre de: el Licendado Francisco Barbadillo y Vitoria, fundador de
,Guadalupe, Nuevo León, edición auspiciada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el Ayuntamiento de Ciudad Guadalupe Nuevo León.

La presente semblanza histórica de Francisco Barbadillo y
Victoria, trata de rescatar aquellos datos que no fueron tomados en cuenta
en las anteriores biografías, sin pretender que toda la información sea
inédita, porque existen referencias que necesariamente se tuvieron que
tomar en consideración.
522

523

�l. FRANOSCO BARBADILLO Y VICTORIA. ANTECEDENTES

También para ratificar esta hipótesis cito a Ignacio Rubio Mañe, eJ
cual afirma ~ve Barbadillo llegó a América, como Teniente de Capitán
General, Auditor de Guerra y Asesor del Gobernador y Capitán General de
Yucatán de don Martín de Urzúa en 1703 y continuo en ese cargo hasta
1710.3

Este personaje nació en la Villa de Escaray, provincia de Logroño
el 28 de marzo de 1670. Fueron sus padres Cristóbal de Barbadillo y
Antonia de Vitoria Lecea 1 •

Francisco de Barbadillo estudió en la Universidad de Valladolid,
fue graduado de Bachiller en Sagrados Cánones y Leyes, el 15 de marzo de
1695. Para el año de 1699, obtuvo el titulo de abogado de los Reales
Consejos, este grado académico fue certificado por el abogado Isidro de
San Pedro.

.........

~

Por último, es importante señalar que el gobernador de Yucatán
Martín de Urzúa, realizo un viaje a España en 1703, es decir que los
periodos corresponden a la llegada de Barbadillo.

Su entrada a Yucatán no ha de haber sido vista con muy buenos
ojos entre los residentes de la comarca, los cuales eran sumamente
regionalistas y no querían a los foráneos, ya habiendo ocurrido en el
pasado un asesinato en contra de un capitán general.

Cuatro años después fue considerado por el rey Felipe IV, para el
cargo de Teniente de Gobernador y Capitán General de 1~ provin~ ~e
Mérida de Yucatán, además de ser Auditor de Guerra de dicha provmcta.
A Barbadillo se le destinaron 500 ducados de plata anuales, para que
realizara su futura tarea.

También don Francisco Barbadillo y Victoria, fue Asesor y Teniente
General de Yucatán, en el gobierno de don Alvaro de Rivaguda y de don
Femando Meneses,

Don Francisco Barbadillo y Victoria, abogado de mis Reales
Consejos, he tenido por bien elegir y nombrar, por teniente de gobernador
y capitán general de la dicha provincia de Yucatán para suceder en este
empleo a don Pedro Femández de Ureña que cumplió el primero de
diciembre del año pasado de mil setecientos y un años o antes si vacare
por su fallecimiento u otro cualquier accidente para que lo podáis servir
por tiempo de cinco años, más o menos el que fuere _mi vol~ta~ y que
juntamente seáis Auditor de la gente de guerra de la dicha provmoa...y es
mi voluntad que con estos empleos hagáis y llevéis; 500 ducados de plata
de salario en cada un año de los cinco.2

Según Israel Cavazos, Barbadillo pasó a la Nueva España con el
virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares y
marqués de Valdefuentes en 1711, sin embargo a través de una intensa
investigación hemos encontrado que este personaje se traslado nueve años
antes con el virrey Francisco Fernán~ez de la Cueva Enríquez, duque de
Alburquerque, además gracias a las referencias encontradas por la
Doctora María Luisa Rodríguez Sala en el Archivo General de Indias, se
encontró información que confirma este acontecimiento. Esta situación
adara que Barbadillo viajo al lado del duque de Alburquerque en 1702.
Cavazos Garza, Israel. EÍ Licenciado Francisco Barbadillo y Vitoria, fundador de Guadalupe, Nuevo
León, Universidad Autónoma de Nuevo León.ye! Ayuntamiento de Ciudad Guadalupe Nuevo

t

León. Monterrey.1991.p.32-33.
2 Archivo General de Indias, Contratadón, 5791.LLF.15 v. 18 .Tl de julio de 170'2.

El 30 de abril de 1711 se le nombro a Barbadillo; Alcalde del
Crimen de la Audiencia de México, este honorable cargo le costó dos mil
pesos:

Supernumeraria en atención a sus méritos, literatura y a la aprobación con
que había servido el empleo de Auditor de Guerra de la provincia de
Yucatán,_ con la calidad, de que antes de tomar posesión hubiese de pagar
en las caJas reales de México dos mil pesos.4

Ante la anarquía que prevalecía en el Nuevo Reino de León el
virrey duque de Linares, de la Nueva España, convocó el 7 de septiembre
de 1714, a la Real Audiencia a una junta de Guerra y Hacienda, la cual
comisionó a Francisco de Barbadillo como juez, para resolver lo~graves
problemas de aquella región:
'"

Francisco de Barbadillo Alcalde de la Real Audiencia, para que
pase del Nuevo Reino de León. Arreglado a lo resuelto en la junta inserta
de todas aquellas providencias, que en ella se previenen a fin de aquietar
y pacificar aquel reino y extirpar los abusos que se cometen en la forma
3
4

524

Rubio Mañe Ignado, El virreinato. Fondo de Cultura Economica, 1983.p.65
Archivo General de Indias. Indiferente, 138,n.Tl. 30 de abril de 1711.

525

�que se expresa. En la Nueva España y presidencia de la Audiencia que
reside en esta Ciudad de México y tuvo con los señores licenciados
Francisco de Valenzuela Venegas, don Joseph de Luna y Arias, el doctor
don Juan Díaz de Bracamante, el licenciado don Felipe Gonz.ález de
Aguero, doctor Francisco de Oyaguren, doctor Agustín Franco de Toledo,
oidores de esta Audiencia. Licenciado don Juan Francisco de la Peña y
Flores, don Agustín de Robles Lorenzana, don Juan de la Veguellina
Sandoval, don Diego Francisco de Castañeda, don Francisco Barbadillo
Victoria, don Pedro Sánchez de Alcaraz, Alcaldes de la Real Sala del
Crimen. Don Nicolas de Rivera Santa Cruz, regente, don Isidro Pardo de
Nagera, don Joseph Manuel de Avendaño, don Tomás de Sabalia, don
Pedro de Barbosa y Barena contadores del Real Tribunal de Cuentas,
Joseph de Miranda, Juan Antonio de Clavería, reales tesoreros, Jueces
oficiales de la Real Hacienda y Caja de esta Corte, don Joseph Luis de los
Ríos contador general de tributos y el doctor Joseph Antonio de Espinosa
Ocampo y Cornejo, fiscal de su majestad.S

El licenciado Francisco de Barbadillo a través de esta consulta, se
le otorgaban facultades, para desempeñar el cargo de juez privativo de
recaudadón de tierras, aguas y baldíos, además se ordenó se le satisficiera
todos los requerimientos que fueran necesarios para su futura empresa.
Monetariamente se le apoyó con dos mil pesos en oro. La ayuda material
que se le concedió a Barbadillo consistía en:

...se le enviaren ochenta rejas, ochenta hachas de desmontar, y ochenta
azadones de todo fuese calzado y así mismo un quinto de acero y
veinticinco escoplos de a media vara y por lo que toca al número de
bueyes que necesitare dicho licenciado se le comprare.6

También, La junta real, considero pertinente organizar una
compañía volante, para la reducción y pacificación de los indios en el
Nuevo Reino de León, que estuviera bajo las ordenes de Barbadillo.

La compañía 'volante, debería ser financiada por los hacendados
más ricos- de la región, porque su función principal sería el resguardo de
sus haciendas, además de la fundación de una villa que. tendría como
nombre San Felipe de Linares, para que el sargento mayor Sebastián de
Villegas, estableciera un sitio de ganado mayor y ocho caballerías de
tierra. ·

Conveniencias que tendrá la compañía volante que se ha tratado
de formar y resultando haberlas y que no deja para perjudicar a los indios
sino solo para defenderse de sus hostilidades y perjuicios y mantener en
paz y quietud aquel reino y sus habitantes, misioneros y poblaciones ... y
según el tamaño de las haciendas y tierras hará regulación en el numero
de cabos y soldados que fueren precisos como en los sueldos.7

En esta junta real, otro asunto importante que se trato, fueron las
propuestas para lograr que los indios de la sierra de Tamaulipas, cercanos
a donde se proyectaba establecer la villa de Linares, se incorporaran al
mundo civilizado.

Al mismo tiempo preocupaba a Barbadillo, el comportamiento de
los españoles, quienes explotaban a los indios, en contra de los
mandamientos reales. El duque de Linares ordenaba a Barbadillo que los
indios no realizaran trabajos forzados, sino que los hacendados les
pagaran un sueldo, a excepción de los naturales que se rehusaran a
trabajar.

Antes de la llegada de Barbadillo al Nuevo Reino de León, los
indios que se encontraban en la sierra Tamaulipas, en San Cristóbal de
Gualaguieses, basados en una real cédula de 1686, concedida a su favor,
propusieron a Francisco de Valenzuela Venegas, que se le dieran cinco mil
varas de tierras, para la fundación de un pueblo de indios. esta petición
fue reiterada a Victoria.

Fray Juan de Lozada, presidente del convento de San Andrés de· la
ciudad de Monterrey en el Nuevo Reino de León y procurador General de
la provincia de Nuestra Señora de los Zacatecas, fue de los primeros en
enviar i:nfom1es al virrey de la situación del reino, en los cuales enfatizaba
las terribles condiciones en las que se encontraban los indios.

II. ENTRADA DE FRANCISCO DE BARBADILLO Y VICTORIA AL
NUEVO REINO DE LEÓN, ELIMINACIÓN DE CONGREGAS
La llegada de Barbadillo en el Nuevo Reino de León, fue el 28 de
diciembre, de 1714. Este personaje llevaba una inusual tarea, el de
encontrar tierras para fundar poblaciones exclusivamente de indígenas,

s AGN, Reales Cédulas Duplicados. Vol. 38. Exp.209, Fs. 19'3 r. 7 de septiembre de 1714
6 AGN. Reales Cédulas Duplicados, Vol.38. Exp.234, Fs. 233 v. 11 de abril de 1715.

526

7

AGN, Reall's Cédulas Dupli, ddos. Vol. 18. f-.xp.209,h ..198 r. 7 d,• s,•pliPmhrP\I,• 171-1.

527

�para abatir un poco el hostigamiento al que eran sometidos por parte de
los colonizadores a través de las encomiendas y que en el Remo fueron
conocidas como congregas.

Habiéndoseme entregado los despachos para la com 1S1ón del
Nuevo Reino de León, que la grandeza de Vuestra excelencia, ha sido
servido poner a mi cuidado con ciega pronta obediencia y venerac1on
sacrificio m1 persona para pasar de eJecutar y poner en práctica los puntos
y negocios que en ella se previenen y porque entre otras cosas se me da a
entender y asienta que las cuotas y salarios han de tener su reguJacion por
cuantas partes real haciendas, por lo que mira a la reducción y población
culpados en los excesos cometidos contra los indios de aquél país, los
hacendados interesados en una compañía volante que se desea formar y
de los que hubierPn faltado a lo capitulado y demás que resultare en la
fundación de la villa de San Felipe de Linares y para que hallándose
ejerciendo dicha comisión pueda yo aunque por mayor fonnar dicha
regulación para la eJecución del importante que a cada uno de dichos
ramos corresponde ... siendo tan notorio la dilación de este viaje las
incomodidades de sus pasos y despoblados me precisa como sucede a
cuantos los transitan a la prevención de un todo tan molesto como
cuantitativo cuya expresion omito por impertinente, aunque pudiera para
que la Justificación de vuestra excelencia viniera en conocimiento del justo
recelo que me asuste en salir de esta ciudad, llevando de antemano
gastado la mayor parte de lo que puedan darrne.8

Barbad1ll0 desde sus primeros contactos con los indios bárbaros
logro establecer una buena relacion, Sll1 embargo era de suma importancia
que la compai11a volclnte se formara, para imciar el proceso de pac ificación
en la reg1on.

Los 111d1os de este pa1s se van po111endo cada d1a más tratables, y
se goza de casi total sosiego, aunque hasta ver tendida la compañía
volante, esta re con toda desconfianza.9

La descnpc1011 que ofrece l\1ota Padilla de la manera que se
lle\,aron a cabo las expediciones nos ofrece un panorama general de la
capacidad log1stica de Barbadillo.

Ba¡ó el 5r. Barbadillo con el numeroso escuadrón, y lo d1vidio en
tantos trozos cuantos eran los pueblos que se hab1an de fundar, y

capitaneados de un religioso cada escuadrón, les ordenó fuesen a la parte
señalada y aprendiesen posesión. Aquí fue Ja oposición de los dueños de
las tierras optadas, tanto, que fue necesano la resolución de un ministro
de la graduación del Sr. Barbadillo. La primera misión se fundó medta
legua de Monterrey, con mas de mil familias de bárbaros; otras dos se
fundaron á los dos lados del Río del Pilón, y- se les puso por nombre a la
primera, Guadalupe; y á las otras dos que no bajan de 600 familias cada
una, nombró concepción y purificación, y las demás familias se agregaron
repartidas en otras mtSíones antiguas, y para que en las tres nuevas
hubiese algún resguardo y quienes les enseñasen á cultivar la tierra y la
vida pol.ttica, sacó dicho señor cien familias de md1os tlaxcaltecas de los
pueblos de la villa de Saltillo y del Venado. Esta fue acordada providencia
y la que á mi ver se había de practicar en todas las pacificaciones del
reino, porque los mdios fueron gustosos con htulos de pobladores, y por
verse privilegiados y estimados de los españoles, y entonces se portan
como tales y procuran darse á respetar, aprenden a leer y escribir, y aun
aspiran á que sus h.tJos sean de la iglesia, y asi hemos vtsto que en el
Saltillo y Parras ha habido algunos sacerdotes , y se han mezclado por
casamiento los indios con españoles, de que han salido mest12os de mucha
honra, y después por casamiento se han pocreado muchos que ya son
españoles, sin negar la sangre de indios sus antepasados, y se tienen aun
por mas nobles en probando haber sido de los pobladores, y a su
imitacion los indios. 1º

Barbadillo planeaba la fundación de cuatro pueblos, incluyendo al
de la villa de San Felipe de Linares y las que se lograran realizar entre los
ríos de San CrtStóbal y PabliUo hasta donde convergen en un solo río, en
esos lugares existían diversas tierras desocupadas.

Uno de los primeros pobladores del reino que le ofreció ayuda a
Barbadillo, para pacificar la región, fue el franciscano, Juan de Lozada,
quién era respetado por los mdios y los españoles. Otro personaJe
unportante, para termmar la anarquía del Nuevo Reino de León, a
principios del siglo XVIII, fue Juan Pérez de Cañamar, capitán del presidio
de Cerralvo, que se convrrtió Junto a Lozada, en los más estrechos
colaboradores de Barbadillo.

El primer encuentro entre Barbadillo y el capitán Cañamar, estuvo
marcado por la desconfianza mutua, sm embargo lograron un gran
entendimiento para diseñar un plan de trabaJo para atraer a los indios
belicosos e incorporarlos a una vida sedentaria.

10

• Al ,N i,:,,,11,.., ( ·,•dul," dupli, ,id,,.,. Vol..~. h cp.209 Fs. 1'!7.v.19Rr. 7 J,, wpl i,•mt-in, d,• 1714.
0
Al ,N. H1,1nri.t, Vol ',()~xp 12. l·s .. lAA.r. 15 dt• h'hrl'fo d1• 1715,

528

Mo td,Mahds de. Histo ria del Re ino de Nue vd Gali, 1d en la A mérica Septentrional. lns htulo
Ja lisc-i&lt;&gt;nse d &lt;&gt; Antropología e histo ria, colP&lt;:ción historio1 d &lt;&gt; obras fascimilar&lt;'S. 1766. p. 353.

529

�Lozada le advirtió a Barbadillo, que la comparua volante su
principal objetivo seria resguardar la integridad física de los indios y los
españoles y no para perjudicar a los bárbaros. La compañía volante
serviría exclusiv~mente para la defensa de futuras hostilidades de indios
que no se quisieran incorporarse al nuevo proyecto de poblamiento. Para
este efecto se debía conversar con los dueños de las haciendas de ganado
mayor y menor para persuadidos de llevar sus ganados a los ~ontes y
llanos, para no afectar a los nacientes poblados de indios y evitar
confrontaciones.

......,......

Para Barbadillo era primordial conocer exactamente cuales eran
las necesidades de los naturales en el Nuevo Reino de León, por esta
razón se trasladó a los remotos lugares donde se encontraban las tribus
nómadas. La pacificación de los indios que se encontraban en la sierra
Tamaulipeca se llevo a cabo en compañía de Juan Pérez de Cañamar
(capitán del presidio de Cerralvo) y Fray Juan Lozada(misionero
franciscano). Los indios conocian a Cañamar y a Lozada como hombres
bondadosos y con la promesa de Barbadillo de fundar pueblos
exclusivamente de indios, estos ya no recelaron de sus intenciones de paz.

Bastaron dos jornadas de pacificación en la sierra de Tamaulipas
para lograr la rendición de los indios: En la primera incursión, el fraile
Lozada expuso a los nativos sublevados, las nuevas propuestas de
Barbadillo para lograr pacificar el reino, en las cuales, ellos tendrían varias
concesiones, para el establecimiento de pueblos indios. En la segunda
avanzada se entregaron varias tribus.

De este hecho, y se hallan en los autos, quiso dios que arrojando
los arcos y las flechas se entregasen de paz, excesivo numero de indios,
manifestando particular jubilo, de que los ponga en pueblos, para este
efecto vinieron a verme sus capitanes, los recibí con aquel arte, y
benignidad que pide su naturaleza, regalándolos para si, y para los otros
capitanes que quedaron en la sierra con vestidos de sayal, tabaco y
asegurarse la paz.11

A raíz de este triunfo, nuestro protago1ústa en junio de 1715,
suplica al virrey que el Capitán del presidio de Cerralvo, Juan de Guerra
Cañamar y Fray Juan Lozada, conserven de forma vitalicia sus cargos .

No pueda en tiempo alguno quitarle su capitanía de dicho
presidio de Cerralvo, sin justificación de causa, consultando primero con
la capitanía de dicho presidio de Cerralvo sin justificación de Causa.12

El padre fray Juan Lozada, calificador del Santo Oficio y
presidente del convento de Monterrey, porque habiendo sido quien dio
principio a esta empresa, pasando a esa ciudad a informar a vuestra
excelencia, a desear su continuación, y teniendo yo presente los trabajos
que ha padecido, a fin de atraer a los indios, atravesando serranías a pie,
por no poderlas cruzar los caballos, arriesgando su vida por meterse entre
los indios que han estado de guerra, sin haber sosegado desde que vino a
este reino por montes y caminos, la ardentía de este país, sin mas mira
que su sagrado instituto y mi insinuación.13

Al final del documento, Barbardillo concluye con el panorama en
general del reino. Para el juez los misioneros fueron rnando no ángeles, más

que hombrcsu.

Los indios que se encontraron en la mencionada sierra, según el
padre Arlegui 15 sumaban alrededor de 5000 las familias.

m. INCORPORACIÓN

DE PUEBLOS DE COAHUILA DE ORIGEN
TLAXCALTECA PARA LA FUNDACIÓN DE PUEBLOS EN EL
NUEVO REINO DE LEÓN

A fray Juan de Lozada se le dio facultad para sacar de los pueblos
de Santa María del Río, San Migue l Mezquite y Sa n Sebastián del Ve nado,
que fueron de la jurisdicció n de San Luís Potosí y de Saltillo, y que
pertenecían a la Nueva Vizcaya, poblaciones de indios origina rios de Id
provincia de Tlaxcala, para que se les re partie ra tierras y aguas necesarias,
en los luga res y sitios más cómodos y útiles que se cons ig uiera n parc1
iniciar la fundación de pueblos indios e n el Nuevo Reino de León.

El a rgumento que justificaba su la bo r humanista del padre
Lozada, se pued e entende r en la lógica, que s i los ind ios vivían en libertad
ACN. Histurí&lt;1, Vol.JO, 1-xp.12 h . 18-l v. 15 d,, k h n•rn d,, 1:""1:i.
ACN. Historí&lt;1, Vol.10, f-.xp . 12 h .187 r. 15 d" lt•b rNo d,, 1715.
14 Ard1ívo f r,111, is,, illlo , , .,j,d6. 1'Xp&lt;'di1•11h• 1050, ~"- ~-10. ()715).
15 Arl,•r,u i, Josi•. Cronin l d 1• )., provin, i&lt;1 d,• N_&lt;,.)'.'-&gt;. h ,rn, i"&lt; o d,, / ,1&lt; dh'&lt; ,,~. l'orrn,t.18 5l.p.9h.
12

11

11

AGN. His toria, Vol.30, Exp.12. Fs. 182r-182v. 15 de febrero de 1715.

530

511

�y se considerabdn dueños de su mano de obra y territorio, aceptarían con
mayor facilidad la doctrina cristiana.

a cualesquiera y au~ la mas irregular, por otra saber las malas influencias
tan continuas y repetidas de las españoles ponderándoles las necesidades
que han de padecer en los pueblos, y la esclavitud a los religiosos e indios
tlaxcaltecas y estas circunstancias ser tan públicas y notorias, sin poderlas
remediar, por no hal1ar autor.17

La causa principal y más fundamental de este hecho que es la de

nuestra santa fe católica y religión cristiana conservación y propagación
de ella se frustre y por consecuente no tenga ningún efecto la intención y
mente de nuestro rey y señor, ni las disposiciones de sus leyes reales y
cédulas noblisimas que tanto encargan y recomiendan la reducción,
catequismo, pacificación y poblaciones de indios, su libertad y buen
tratamiento.16

El pueblo de Concepción se fundó en la orilla del Río del Pilón,
sus habitantes eran alrededor de 600 familias.

Para el establecimiento de los pueblos indígenas, BarbadiUo se
amparo legalmente con un edicto real que establecía que era valido
despojar de sus propiedades a los espa,,oles cuando se intentara realizar
un proyecto de colonización y fueran necesariamente requeridas para
Uevarlo a cabo. En el Nuevo Reino de León se llevaron estas ordenes
reales al pie de la letra cuando se establecieron los pueblos de
Purificación, Concepción, y Guadalupe, siendo afectados Juan de León,
Pedro Guajardo, José de Trevi110, los Ochoa de Elejalde, Ángel de Robles
y Doña Nicolasa de Escamilla.

En la siguiente etapa de pacifica.ción, Francisco Barbadillo v
Victoria, fundó un nuevo pueblo con _el nombre de la Purificación, cuy~
territorio pertenecía a Juan de León y Angel de Robles, esta acción se llevó
a cabo con up sin fin de conflictos, a tal grado que Barbadillo se tuvo que
enfrentar a Angel de Robles, vecino del Valle del Pilón, que argumentaba
que se estaba invadiendo su territorio, este problema lo resolvió
desterrando al inconforme a Coahuila, sin embargo se le advirtió a
BarbadiUo, que según la ley décima cuarta, titulo tercero, libro sexto de la
Recopilación de Indias, se le debía otorgar en otro lado la misma cantidad
de tierras que se le habían guitado.

Con los indios pacificddos de Id sierra Tamdulipa y los indios
incorporados de Coahuila se fundaron tres pueblos de indios: Guadalupe,
Purificación y Concepción, con cudtro leguas de distancia de cada uno,
también repobló, las misiones, casi abandonadas de San Cristóbal de
Hualahuises y Sdn Antonio de los Llanos y por último se les designo un
protector pard que vigilMa y ayudara al establecimiento de dichos
pueblos.

Lo más importante de esta etapa de conquista y colonización en el
Nuevo Reino de León, fue el gran interés que mostró Barbadillo y su
equipo de trabajo, para enseñar a leer y escribir a los naturales, tal vez
procurando que esta nueva situación l9s incorporara con mayor facilidad
una nueva sociedad. tal como ocurría con los indios de Saltillo y Parras,
que en su mayoría ya hablaban castellano y con mayor facilidad se
defendían de las extorsiones de los españoles.

El lugar elegido p&lt;Hd el establecimiento del primer pueblo de
indios se situdba a med ia legud de Monterrey en el Río de Conchas y se
lldmaria pueblo de Nuestra sei1ord de Gudddlupe, en el cuál los nativos
planedban cosechar nMÍZ. Este establecimiento se logró con más de mil
familias de indios.

Una anécdota ilustrativa de los conflictos limítrofes entre
espafioles e indígenas en la región, fue cuando Santiago Díaz de la
Madrid, teniente del Alcalde Mayor del pueblo del Venado, expuso a
Barbadillo, que cuando fue de paso al pueblo de Mathehuala los indios le
mencionaron que iban a pedir justicia y que se llevara a cabo, porque
cierto decreto referido a la concesión de aguas y tierras dado a dicho
pueblo se les había arrebatado don Pedro de la Serna y el alcalde Mavor
del Real de Charcas.
,

Sin ernbMgo las dudds lo exaltdban d Barbadillo, respecto a que
los indios quisiernn permanecer en el pueblo de Guadalupe:

El desconsuelo que me cc1usd ra, por una pdrte considerar lo
nove lero que son los indios, su facilidad de emprestar oído, y dar ascenso

Para BarbadiJlo, una de sus primeras misiones fue otorgar castigo
a los españoles que abusaban de los indios, en febrero de 1715, procedió en
contra de don Pedro de la Serna y los que habían golpeado y herido a los
1
'

AGN. Hislorí.a, Vol.30, Exp.12. Fs.4r. 15 de febrero de 1715.

533

�.......,.......

indios de Mathehuala, por no estar de acuerdo en que se les concediesen
tierras y agua:

destruir y aniquilar el pueblo, y ser lástima que el trabajo que me hubiere
costado en agregar familias de indios.19

Se hallara moribundo un indio llamado Mateo Blanco de un balazo que le
había entrado por el pecho y salido por la espalda lo cual es constante por
certificación que se halla en los autos dada por Manuel de , la Torre
escribano de _su majestad ...lo que se ha obrado con los pobres indios del
pueblo de Mathehuala es una iniquidad aún en la ocultación de mi
superior despacho que expidiesen orden a sus tierras corno en haberlos
herido y puesto presos de que tiene el señor fiscal.18

El problema de localizar baldíos para establecer pueblos indios
cada día representaba un gran problema, para el juez.

Cayetano Medellín vecino de Charcas pidió que a don Pedro de la
Serna se le llevara al Valle de San Francisco Matehuala y lo escoltasen el
teniente del Río Blanco don Juan de Zamora o con el sargento mayor don
Fernando Sánchez de Zamora, ambos residentes de San Antonio de los
Llanos. porque era una injusticia lo que se cometía a su persona este
asunto termino con la ordenanza a don Francisco Barbadillo Victoria
alcalde de la Real sala del Crimen que en virtud de su comisión
procediera a que se ejecutase el tenor de los despachos del 13 de febrero
de 1715 que envío el duque de Linares.

Barbadillo comunicaba al Alcalde la Corte que únicamente
confiaba en dos hombres de aquella región:Juan Guerra Ca11amar y Fray
Juan de Lozada.

IV: CONFLICTO ENTRE EL PUEBLO FELIPE DE LINARES Y SAN
CRISTÓBAL DE HUALAHUISES

San Felipe de Linares Y San Cristóbal de Linares se encontraban
en franco enfrentamiento por cuestiones limítrofes: Barbadillo informó al
virrey, de este conflicto y comisionó a Manuel de la Torre, para que
averiguara y propusiera soluciones al respecto, ya que Barbadillo, estaba
en otras comisiones. Finalmente Barbadi11o soluciono el conflicto
ordenando trasladar a Linares, para que la villa y el pueblo no fueran
cercanos, porque al transcurrir el tiempo, sería una constante las disputas
por la tierra .

...la villa y el pueblo juntos no caven, y que si salgo de este reino, y queda
el mas leve resquicio de pleito sobre este particular, se ha de tirar a
18

AGN. Reáles Cédufas Duplicados. Vol.38.Exp.218. Fs.213r-21Jv. 6 dP octubrt&gt; d&lt;• 17H.

534

Por lo que permite el introducirle si puedo cuatrocientas varas y
quinientas familias, ni la villa adelantaría ya por no tener ejido ni tierras,
ya por el recelo de este pleito, , pues los vecinos no se atreven a hacer
fabricas por considerarse, en como de prestado con la neutralidad de si
esta villa se mantendrá o no, lo cierto es, que el pueblo se halla favorecido
con Real Cédula en que su majestad manda se le dé una legua de tierra
por cada viento.20

La gran cantidad de gente que se quería introducir ocasionaba
graves problemas en opinión de Barbadillo, la villa debió ser fundada en
un lugar donde sirviera de contención de los indios de la Sierra de
Tamaulipas, además de la escasez de agua del lugar por lo cual
recomendaba que se trasladase tres o cuatro leguas distantes donde
existiera tierras y agua.

...es que si este pueblo ·11ega a tener el número de gente de razón; la agua
de necesidad ha de faltar en un todo a la villa o el pueblo, no ha de tener
la que baste para sus sementeras.21

El presidio de Cerralvo se situaba cerca de la tribu de paramanos
quienes ocasionaban molestias a los españoles, por sus frecuentes
levantamientos, el encargado de contenerlos era el capitán Juan Pérez
Cañamar.

Cañamar, para los residentes españoles en el Nuevo Reino de
León representaba la antítesis, de un buen capitán en guerra, ya que no
solamente defendía a los indios, sino que aprehendía a sus opresores.

•• AGN. Historia. Vol. 30. Exp.12. Fs.. 191 r.15 de febrero de 1715.
AGN. Historía, Vol.30, Exp.12. Fs.190 v. IS de febrero de 1715. Veás,:, el mismo dorumt&gt;nlo en
el Archivo Francisrnno, e-aja 46, expediente 1050, Fs. 4-10.1715.
21
AGN. Historia. Vol.30, Exp.12. Fs..190v. IS de febrero de 1715. Veáse el mismo documento en
el Archivo Frdnciscano, caja 46, t&gt;xpediente 1050, Fs. 4-10.1715.
2o

535

�m~nos de adobe, y los techos de zacate, la iglesia de la dicha villa, es de Ja
mJSma materia que las casas de adobe, y con misma materia que las casas
de adobe, y con el mismo techo de tova 1, las campanas en la calle colgadas
d~ ~n pal~, y preguntando por la casa del alcalde mayor, me dijeron no
v1v1a en dicha viJla, sino en su potrero, tres leguas distante de ella en que
así mismo vi la plaza cercada de palos, y preguntando por los ejid~s de la
dicha, me dijeron no tenerlos, y esto es lo que hallo digno de la noticia de
dicho señor ~lcalde ~~ corte, para lo cual, y para lo demás efectos que
convengan as1 lo certifico en cuanto puedo y ha impartido por derecho de
el lo doy fe hecho en San Cristóbal de los Gualaguises en IS días del mes
de febrero de 1715.22

Es decir que Barbadillo y sus colaboradores se enfrentaban a la
clara oposición de los hacendados de la comarca y hasta la del gobernador
Francisco Báez de Trevi110. Basta señalar que en una breve ausencia de
Barbadillo se despojo a Cañamar de su puesto, sin embargo a la llegada
de éste nuevamente se le reintegro a su cargo.

Barbadillo, entre sus propósitos estuvo la exploracion y el
descubrimiento de vetas minerales y el reconocimiento de la región en
busca de nuevos caminos hacia el norte, para desarrollar esta empresa
tuvo grandes colaboradores como el capitán Juan Guerra Cañamar y los,
Frailes Juan de Lozada, Tomás de Páramo, Sebastián de Torres, y Margil
de Jesús. También fue un leal colaborador de los franciscanos,
restituyéndoles las misiones que había secularizado el obispo Camacho y
Ávila.

....,.........

Durante la visita de Manuel de la Torre, escribano del rey y
receptor de la Audiencia de la Ciudad de México, en el a110 de 1715,
realizo una minuciosa descripción de la región y concedió la razón a
Barbadillo respecto a sus planes de colonización.

11
a

Su comisión abarcaba a la Villa de Cadereyta, Valle del Pilón y la
Mota, al pueblo de san Cristóbal de los Gualaguises, y la Villa de Linares,
para que reconociese su situación real.

1

hl ..
......

Su opinión sobre San Cristóbal de Gualaguises fue la siguiente:

\

--'

...Conocí ser un paraje, que con cultivo de la tí~rra promete mucha
amenidad, muy alegre, y los indios que en el asisten, serán como veinte o
veinticinco, poco más o menos, como otras tantas viviendas, jacales y la
iglesia de dicho pueblo, la mejor según parece de las de Monterrey
Cadereyta, Pilón y Linares, porque es espaciosa de larga, y altas las
paredes de su fábrica, y el día quinto del mismo mes, pase a la villa de
linares, que distara del referido pueblo de la labor de el como tres
cuadras, y la iglesia de el, a dicha villa, como medio cuarto de legua,
mediando un río que a la presente lleva como un buey y medio, a le mas
dos bueyes de agua, en que conocí que aprovechándose el pueblo de esta
agua, si es de crecido numero de familias, totalmente d.icha villa carecerá
de agua, pues aunque hay otro arroyo, que llaman el de la Lara, este le
pase seco, y en junio, que es lo que se me dio por asentado sucede simple
en el tiempo de sacas cuando las aguas se necesitan para las sementeras, y
reconocida la villa con el cuidado de una a este fino hallé, ni vi cosa
alguna de piedra solo si como quince o diez y ocho cosas poco mas o
536

,
Para _octubre de 1715 el licenciado Barbadíllo realizó la propuesta
mas progresista que ningún otro gobernador del Nuevo Reino de León
había realizado para terminar con la opresión de los indios.
'

. . . Así m_ismo que declararon, algunos experimentados, y prácticos
, dtr'.g1dos a fm de alivio de los naturales, y que uno fue el que se
extirpasen l~s que llaman ~ongregas de los indios que se hayan en guerra,
Y se repartian a los duenos de haciendas, y labradores, con titulo de
protectores para _q~e los alimentasen, introdujesen en nuestra Santa Fe y
baut1.2ados les _s1r~1esen en sus haciendas, sobre lo cual se advirtió que
estos mismos md1os quedasen en las haciendas con titulo de ga,'ianes
pagándoles sus salarios como se estila en esta Nueva Espaiia.23

V. RE~RESO DE BARBADILLO A LA CAPITAL DE LA NUEVA
ESPANA

BarbadiUo estuvo en ese cMgo dos a11os de diciembre de 1714 a
abril ~e 1716. esto es u,~ lapso de 16 meses.Regresó a la capital
NovohJSpana, en donde se mcorporo nuevamente a su antiguo empleo.

. El 17 de junio de 1718, ocurrió un suceso trágico; un intento de
asesmato en contra del virrey Marqués de Valero, en el cual Barbadillo
participo como Alcalde de la Real Sala del Crimen.

•
Estuvieron presentes el oidor decano, Francisco de \lalenzuela
Venegas, caballero del orden de Santiago, el l\larqués de Villehermosa de
22

ACN. Hisloria VoL10, l-.xp.2!J&lt;l. 1--..J&lt;nr. 15 d&lt;' Jdm•ro d,• 1715.
ACN. Rc&gt;al,&gt;s Cc&gt;dulas 1)upli«1do&lt;;. vol.~, Pxp..?'\7.h . 2-&lt;w -2~ :!v..1 d,• '" lubn• d,• 17'15. V,w.,•
c&gt;I mismo do, unwnlo Pn PI An hivo h,rn, Í'« ,1110, «1j&lt;1 ~6, "'l"'d1&lt;•nlt• 1050, ¡..._,, 4-l0.1715.
!l

517

�Alfaro, Lic. don Fehx González de Aguero, Lic. don don Antonio de
Terreros y Ochoa, Lic. don Felix Suárez de Figueroa, Juan de Olivar,
doctor don Antonio de Terreros y Ochoa, Lic don Felix Suárez de
Figueroa, Líe.don Juan de la Veguellina y Sandoval, don Diego Francisco
de Castañeda, don Francisco de Barbadillo y Victoria y don Pedro
Sáncbez de Akaraz.24

Este juicio fue en contra de Nicolás Joseph Camacho, de origen
español, este proceso duro del 17 de junio de 1718 y termina el juicio el 20
de junio del mismo año, se dictamino que era un hombre que estaba fuera
de sus cabales y su sentencia fue que lo enviaran al manicomio de San
Hipolito. Este caso por su gran importancia le concedió más renombre a
Barbadillo en la Nueva España.

Sin embargo la situación en el Nuevo Reino de León empeoró en
su ausencia, por este motivo el virrey considero necesaria la presencia de
Barbadillo en el Reino. Barbadillo retorno al Nuevo Reino de León el 4 de
julio de 1719, pero ahora con la investidura de gobernador.

Este nuevo episodio en la vida de nuestro protagonista va estar
enmarcado en un contexto histórico diferente al encontrado a11os atrás, ya
que por Real Cédula se ordenaba que los presidentes, ministros, alcaldes y
oficiales no traten, ni contraten, ni se sirvan de los indios, ni compren
casas, chácaras, estancias, huertas, ni tierras y lo más importante se
prohibía que los protectores de indios abusaran de su poder, es decir que
Barbadillo regresaría al Nuevo Reino de León con una legislación a su
favor para lograr la pacificación.

Y llegó en circunstancias en que tiene lugar el acontecimiento más
notable de su administración. El marques de Agua yo le pidió ayuda a
Barbadillo, porque un grupo de franceses al mando de St. Dennis se había
internado en Texas y se estaba posesionando de las misiones de San José,
Corpus y San Antonio, fundadas por los franciscanos. El I de noviembre
de 1721,. el gobernador para socorrer a la expedición militar envio
cuatrocientas cabezas de ganado menor y trescientas de ganado mayor.

La figura de St. Saint Denis, en la historia de Texas es de suma
importancia, porque fue un gran contrabandista francés y tan audaz que
se caso con t\1ar1a Román nieta del famoso capitán Diego Ramón.

y,,.

~• Ruh10 M,llll'. lgn,h 10.
&lt;1l,1n du r&lt;1nh• los ln&gt;s ..,¡gJos dP domin,i. ión l'S¡Mnol&lt;1s. R1•visl&lt;1
triml',lr,il MPxi, n.i. lnv,"&lt;li¡•,.i, ion,,.. histori, ,is f',_p&lt;1&lt;;&lt;1 ( ·,11 ,-..,.J&lt;l.'W. huno l. p.65. Al :N.l ' rimi11&lt;1l.
T,11110

578, t..1tló-122. 17 18.

Paralelamente al gobierno de Victoria, acontedan eventos
importantes que influían en la zona, como la declaración de guerra de
Francia a España y la invasión a Panzacola por los gaJos y el despueble de
las misiones orientales de Texas.

Una de las aportaciones más notables de su administración fue el
levantamiento de un censo ganadero25 que tuvo como consecuencia la
propuesta de credf un obispado en Monterrey.

El Marques de Balero ordena a Barbadillo que ejecute ai:itos en
contra de don Juan de Cedros, alcalde de la jurisdicción de Charcas, por
haber violentado a los indios de la nación Tlaxcalteca y los guachichiles,
que viven en la frontera de San Sebastián de los Venados.

Los tlaxcaltecas argumentarían que la propuesta de Cedros de
incorporar otras tribus a su región, en lugar de beneficiarlos los
perjudicaría, porque ellos eran autosuficientes. La opción que ofrecían
estos indios es que llevaran a los indios recién incorporados a lds misiones
de San Antonio de los Llanos, donde si se necesitaba gente.

Par resolver este conflicto se fundó una población de negritos
llamada Venado y San Geronimo de la Hedinda y se ordena que estos no
tuvieran armas, solo en casos de necesidad precisa y que las conservasen
los gobernadores de estas regiones.

A Francisco Barbadillo este conflicto le agobiaba mucho, por lo
cual planteo la posibilidad de aclarar los limites limítrofes de donde
vivían los naturales chichimecos de Id Nación negrita del pueblo de San
Francisco Matheguala, porque estos se encontraban sin saber a ciencia
cierta a que Audiencic1 pertenecidn, algunas veces pretendían su
reconocimiento al alcalde mayor de Charcds de la gobernación de la Real
Audiencia de Guadalc1jara, y otras,a las justicias del Nuevo Reino de León.
Esta circunstancia ocasionaba retrasos en sus trámites administrativos ,.
en consecuencia decayeran sus c1ctividades cotidianas y productivas.
Finalmente el 4 de abril de 1721, se resolvió que el pueblo de l\fatheguala,
en lo político se sujetarc1 a la Rec1l Audiencid de Guc1ddla¡ara y a lo militar
al Nuevo Reino de León.

l li( ( innclrio hiop,r,lfic u d(' Nupvo J f't&gt;ll MonlPrrPy. Uni\lPr,..idc.td
Aulonom&lt;1 d,• Nu,•vo IA'llll, 1'&gt;14.p.-12. Pur&lt;1nlt• lod&lt;1 l&lt;1 inv,'«tii•,,1&lt; inn ,w logr.im,,.., lo,.il11.ir ,·1
cPnso, prohabJ,,m,•nh• ,rni, &lt;1mPnh• s.• &lt;'ll&lt; 1u•nlr&lt;1 Pn ,,J Ar, hivo M11n1t ip.il di' M,in1t•rrc•y.
1:5 Cdvc1:,.o s C(-tr.l'.d, lsrdl'I.

�Francisco BarbadiJlo y Victoria fue gobernador del Nuevo Reino
de León a lo largo de cuatro años, an los cuales restableciét la concordia
entre sus habitantes. En 1723 se trasladó a la capital del virreinato. En este
mismo ario el 29 de septiembre, contrae matrimonio con la viuda de
Martín de Urzúa y Arizmendi, conde de Lizarraga, llamada Juana Rosa
Bolio Ojeda y Gúr;man su nupcias duran tan solo tres arios, porgue don
Francisco Barbadillo y Victoria muere el 14 de mayo de 1726 y fue
sepultado en iglesia de Santo Domingo, su viuda muere el 23 de agosto.
de 1737.

Los datos de Francisco Barbadillo sobre su matrimonio,
testamento, y muerte se encuentran en amonestaciones, libro 18, f.104;
matrimonios libro 16, f.108v, entierros, libro 10, f.95v; y testamentos, libro
5, f.21 ven el Archivo parroquial de la Catedral Mexicana. y en el Archivo
General de Notarias,R 576, 1726, f.216 v.

El 14 de mayo del a,,o del señor de 1726 murió el se11or licenciado,
don Francisco Barbadillo, Alcalde del Crimen y juez de Provincia en esta
corte, casado con doiia Juana Rosa Bolio; recibió los santos sacramentos,
vivra en las calle de donceles, se enterró en la iglesia de Santo Domingo.
26

A la muerte de don Francisco Barbadillo \' Victoria, termino una
etapa de colonización en el Nuevo Reino de Leó,;, la cual se caracterizo
por intentar conciliar los interés de los conquistadores y los colonizados,
sin embargo al analizar lo que sucedió arios posteriores de su gobierno, se
percibe que la situacion social no fue en mejoría sino empeoro:

Al termino de. gobierno de Francisco Barbadillo \' Victoria, el
capitán don Nrcolas de Villalobos envía al virrey una l~rga lista de
atropellos cometidos por el nuevo goberrMdor , y entre los que se cuenta
su destitución como Capitán Protector de indios.

Villalobos exige un castigo para el gobernador del Nuevo Reino
de León y los soldados que estaban bajo sus ordenes, por los delitos de
abuso de poder, homrcidio,despojo, robo \' recuerda como Barbadillo
hdbra abolido las congregas:

...se les obligue a los indios a pensiones y servidumbres de los
gobernadores y vecinos del Reino sino es que sea pagándoles su trabajo y

que no sean forzados sino voluntarios y sin que hagan falta sus pueblos
arreglándose dicho protector a las leyes reales y ordenanzas de aquellos
pueblos echas por el licenciado don Francisco Barbadillo Vitoria.27

Sin embargo, gracias a las reformas aplicadas por Barbadillo,
algunos de sus antiguos colaborndores continuaron con su labor
conciliatoria. El misionero fray Juan de Lazada, logró incorporar a una
serie de tribus nómadas para establecerse en pueblos: Cadimas, Pelones,
Nasas, Pamoja11os, Quedefe11os, Pintos, Palmitos, Quiniquanos,
Atagu ia pe mes.

Yo deseo que e.stéis en paz, si queréis volver a las congregas como
antes, os pondré.en ellds, del que quisiere estar en las misiones le daré un
pedazo de tierra en ellas, o si queréis servir a los espa,,oles del mismo
modo os atenderé.28

Aquí cabe mencionar una triste historia sobre el trabajo realizado
por Lazada para terminar la obra que había comenzado Barbadillo. Para
lograr sus objetivos el misionero invito al jefe de las naciones indias a
encontrar juntos una salida pacifica, el sujeto ·se llamo Pedro Botella, sin
embdrgo este episodio tendría un desenlace trágico, ya que el gobernador
trdiciona la confianza del misionero y al representante indio, y manda
detener al ltder nativo.

Ya para el a110 de 1728, el visitador don Pedro de la Barrera
certifico que existían los siguientes conventos y misiones en el reino, San
Andrés de Monterrey, San Gregario Cerralvo, Gualeguas, Guadalupe, San
Pablo de Labradores, Cadereyta, Pilón, Purificación, Concepción, San
Cristóbal, Linares, San Antonio de los Llanos y Río Blanco, pertenecientes
a los religiosos de San Francisco de la Provincia de Zacatecas. Es decir que
en su mayoría, los fundados por Martú, de Zavala y Francisco Barbadillo
y Victoria.

Tres años después de la muerte de Barbadillo, todavía existían
evidencias de este hombre justo, en la Real sala del Crimen, ya que antes
de morir, había iniciado un juicio en contra de los oficiales de la Real
Hacienda y Caja de la ciudad\ de México, don Ignacio Joseph de Miranda
factor de don Alejo López de Cotilla contador y don Manuel Jiménez de
los Cobos tesorero .

27

AC N. Rc&gt;alC'S C,, dulas Orig inal&lt;'S. Vol.44.bcp.124. Fs. 301-311 v. 2 d&lt;.' abril de 1726.
FrandSt ano Caja 46. Fxpe di,,ntt&gt;.I0-18. Fs.a.29

28 Ard1ivo

5-il

�Los autos en que entendió el licenciado don Francisco de
Barbadillo alcalde del crimen que fue de esa mi Real Audiencia y por su
muerte los acabo el doctor don Geronimo de Osilia y Rasio alcalde de
Corte de ella en virtud de comisión vuestra contra don Ignacio Joseph de
Miranda factor de don Alejo López de Cotilla con todo y don Manuel
Jiménez de los Cobos tesorero todos tres oficiales de mi real hacienda y
caja de esa dicha ciudad de México sobre abusos y mala
administración"29

La sentencia final de este proceso fue que se suspendió por tiempo
indefinido de sus funciones a Alejo López de Cotilla, y se le obligo a pagar
una fuerte suma de dinero, a don Joseph de Ignacio de Miranda y don
Manuel Jiménez los condenaron a 8 años de suspensión de sus empleos y
una multa de 16 mil pesos.

Por último cabe sei'ialar como anécdota de la vida personal de este
importante personaje en la historia del Nuevo Reino de León, que su
entenado don Joaquín Francisco Javier de Urzua Bolio, conde de
Lizarraga al casarse recibió una gran fortuna 30, cuya dote incluía a siete
mil esclavos, este episodio encierra una triste ironía, mientras Barbadillo
abolió la esclavitud en el Nuevo Reino de León,, su hijo adoptivo la
aceptaba y la fomentaba.

CONCLUSIONES
A través de la historia del Nuevo Reino de León, se comprende el
difícil proceso de conquista y colonización en el Norte de la Nueva
Espafia. La incorporación de esta inmensa región al universo novohispano
fue un desarrollo más lento y difícil que el del centro y el del sur.

Algunos de los factores que seiialaron este devenir fue: el
abandono económico y administrativo de las autoridades del Virreinato
hacia aquella región, los constantes ataques de los indios nómadas, la
leja,úa de los territorios y tal vez lo más importante en el Nuevo Reino de
León no existían centros de producción que redituaran grandes riquezas,
que atrajeran a los españoles.

29

30

AGN.C.oncuJ"SO J,, Cotilla. Vol.3.Fs..359-585. 1729.
AGN. Tierras. Vol.711. F.xp.2. Fs.. 19. 1746.

Desde Luis de Carvajal y de la Cueva hasta la llegada de
Francisco Barbadillo y Victoria, los problemas a los que se enfrentaron los
gobemadores del Nuevo Reino de León fueron los que se mencionaron
anteriormente. Los gobernadores del Nuevo Reino de León en los siglos
XVII y XVIII, más destacados por sus contribuciones al conocimiento de la
región y establecimiento de pueblos, sin lugar a dudas fueron Martín de
Zavala y Francisco Barbadillo y Victoria, el primero fue el que estableció
las bases para una real tarea de exploración y colonización, y el segundo
sentó los cimientos para concretizar la a11orada pacificación de la región.

Entre los aportes más destacados de Barbadillo al conocimiento
cientifivo-tecnico, son sus valiosas descripciones de la geografía del
Nuevo Reino de León y su particular interés por poblar el norte de esta
comarca, sus primeras misiones logradas fueron la repuebla de San
Antonio de los Llanos, Hualahuises y Agualeguas; in1pulsó al mismo
tiempo, las de Río Blanco y Labradores. Este personaje fundó los pueblos
de Purificación, Concepción, Guadalupe y Linares.

BIBLIOGRAFÍA
Rubio l\1a11é,José Ignacio. El Virreinato. ll. expansión y defensa,
primera parte. 11H-UNAM-FCE.l\1éxico. 1983.

Hoyo Eugenio, del. Historia del N11CT.10 Rei110 de Leó11. (15¡¡_
1723). Vol.ll.lnstituto Tecnológico y de Estudios Superiores de l\1onterrey.
serie historia.13. l\1onterrey. 1972.

Cavazos Garza, Israel. Diccionario Biogr~fico de N11c7_10 León. Tomo l.
A-L. Universidad Autónoma de Nuevo Leon. l\1onterrey. 1984.

-Arlegui, José. Crónica de la pro,1i11áa de N.S. P.S. Fra11cisco de Zamterns.
México, Porrúa. 1851

HEMEROGRAFÍA
Cavazos Garza, Israel. "El licenciado Francisco de Barbadillo
Vitoria, pacificador y fundador de pueblos." Hum,rnitas 1963. I\'. pp.411426.

�Cavazos Garza, Israel. El Licenciado Francisco Barf:,adillo y Vitoria, fi111dador
de Guadalupe, Nuevo León," Universidad Autónoma de Nuevo León y el
Ayuntamiento de Ciudad Guadalupe Nuevo León. Monterrey.1991.pp.
García de San Lorenzo, José García. "Semblanza de otro riojano
ilustre. El Lic. Don Francisco Antonio de Barbadillo Vitoria". Berceo
.1956,Num.40, pp.318-328.
Rubio Mú1e, Ignacio. "Yµcatán durante los tres siglos de
dominación españolas". Revista trimestral Mexicana. Jm,estígacíones
historicas Espasa Ca/pe. 1939. tomo l.

FUEl\1TES PRIMARIAS
-Datos obtenidos del Archivo General de Indias, Jndiferente,138,n.27 del 30
de abril de 1711.
·
-Archivo General de Indias, Contratación, 5791.Ll .F.15 v. 18 .27 de julio de
1702.
·Archivo General de Indias. Indiferente¿ 138,n.27. 30 de abril de 1711.
-AGN, Reales Céd11las Duplicados! Vol. 38. Exp.209, Fs. 193 r. 7 de
septiembre de 1714
-AGN. Reales Cédulas Duplicados, Vol.38. Exp.234, Fs. 233 v. 11 d~ abril de
1715.
-AGN, Reales Cédulas Duplicados. Vol. 38. Exp.209,Fs . .198 .r. 7 de septiembre
de 1714.
-AGN. Reales Ccdttlas d11plicados, Vol.38. Exp.209 Fs. 197.v-l98r. 7 de
~eptiembre de 1714.
-AGN. Reales Ced11/as Duplimdos, vol.38, exp.237,Fs. 236v-242v.3 de
octubre de IT15. \'eáse el mismo documento en el Archivo Franciscano,
caja 46, expediente 1050, Fs.c1 4-10.1715.
--AG'.\. Historia, \'ol.30, E,p.12. Fs.182r-182v. 15 de febrero de 1715.
-AGN. Histoná, Vol.30, Exp.12 Fs. 184 v. 15 de febrero de 1715.
-AGI\:. Histona, \'ol.30, Exp.12 Fs.187r. 15 de febrero de 1715.
-ArchiPo Fra11ásca110, caja 46. e,ped iente 1050, Fs. 4-1 O. (1715).
-AGN. Histor(a, \'ol.30,Exp.12. Fs .. 188.r. 15 de febrero de 1715.
-AGN, Reales Cédulas D11plirndos. Vol. 38. Exp. 209, Fs. 195v. 7 de
septiembre de 1714.
-AGN. Histona, Vol.30, Exp.12. Fs.4r. 15 de febrero de 1715.
-AG\!. Reales Ccd11/as D11pli(t1dos. \'ol.38.Exp.218. Fs.213r-213v. 6 de
odubn, de 1714.
-AGN. H,~toria. Vol. 30. fap.12. Fs .. 191 r.15 de febrero de 1715.
-AGN. Hisfonn, \'ol.30, Exp.12. Fs.190 v. 15 de febrero de 1715. Veáse el
mismo documento en el Archivo Frc1nciscano, cajc1 46, expediente 1050, Fs.
4-10.1715.
-AGN. Histiiria. \'ol.30, Exp.12. Fs ..190v. 15 de febrero de 1715. Veáse el
mismo documento en el Archivo Franciscano, cc1ja 46, e'-pediente 1050, Fs.
4- 10.1715.
~-1

-AGN. Historia! Vol.30, Exp.209. Fs.193r. 15 de febrero de 1715.
-AGN.Criminal. Tomo 578, f.306-322. 1718.
-Archivo del Sagrario de la Catedral, Libro 10 de Defunciones de Espc111oles,
f.95 v. 1725.
-AGN. Reales Cédulas Originales. Vol.44.Exp.124.Fs. 301-311 v. 2 de abril de
1726.
-Archivo Franciscano Caja 46. Expediente.l048. Fs.c1.29
-AGN.Concurso de Cotilla, Vol.3.Fs ..359-585.1729.
-AGN. Tierras. Vol.711. Exp.2. Fs .. 19. 1746.
-Archivo del Sagrario de la Cátedral. Amoncstacionts, libro 18, f.104.
-Archivo del Sagrario de la Cátedra!. Matrimonios! libro 16,f.108v.
-Archivo del Sagrario de la Cátedra l. Testamentos, libro 5, f.21 v. 1724.
-Archivo General de Notarias, R 576, f.216 v. 1726.

�MONTERREY Y LOS DOS LAREDOS: RELACION
BICENTENARIAl

Dr. Manuel CebaUos Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte ,
Universidad Autónoma de Tamaulipas
La relación entre el Estado de Nuevo León -&lt;especialmente su capital,
la ciudad de Monterrrey- y los Dos Laredos data por lo menos, desde la ,
fundación del antiguo San Agustín de Laredo en mayo de 1755. Como lo ha
mostrado Israel Cavazos Garza, la Colonia del Nuevo Santander establecida
por los acuerdos entre José de Escandón y el Rey de Espai\a a mediados del
siglo XVIII, debió su poblamiento en gran parte a la movilización de los
habitantes del Nuevo Reino de León hacia la también llamada Costa del Seno
Mexicano. Si esto fue cierto para los pobladores del centro y del sur del Nuevo
Santander, para caso de las villas asentadas por órdenes de Escandón hacia el
norte, no hubo duda alguna, pues prácticamente todas las familias que
emigraron para fundarlas procedían del Nuevo Reino de León. Así Cavazos
Garza considera a San Femando como una sucursal de Cadereyta ya que de
allí y de otras partes de Nuevo León llegaron las 43 familias fundadoras.
En el caso del las poblaciones situadas en las márgenes del Río Bravo,
conocidas también como villas deJ norte, su cercanía y comunicación anterior
con los reineros hizo que éstos emigraran a los nuevos asentamientos. La villa

.....__ __

o lugar de Mier fue fundada por 38 familias, "todos los más de la villa de
Cerralvo". A la villa de Revilla -que luego cambió su nombre por Guerrerollegaron 58 familias y a Camargo llegaron 40; en ambos casos procedían de
Nuevo León. A fundar Reynosa llegaron fam iÜas procedentes de Cadereyta,
el Pilón, Sabinas y Pesquería Grande.' Los apellidos de las familias de las villas
del norte atestiguan la procedencia: Rantírez, Martínez, Garáa, Vela, Saénz,
Be.navides, Gutiérrez, Chapa, Hinojosa, De la Garza, Guerra, Cantú, Salinas,
Del Bosque, Bazá.n, Barrera, Serna, Villarreal, Adame, Canales.
San Agustín de Laredo, que fue la hmdación escandoniana más
occidental y de las últimas en realizarse también, recibió pobladores del
Nuevo Reino de León. Un grupo de familias se establecieron en las márgenes
del Río Grande del Norte. Tomás Sánchez, originario de Ciénega de Flores,
encabezaba este grupo de familias y eran mantenidas a su costa. Esta
fundación pretendió hacerla Escandón en las márgenes del Río de las Nueces;
sin embargo, Sánchez optó por reaüzarla en el Bravo ante la lejaoúa y los
1 Un texto semejante a ésle fu e prt&gt;Senlado en la ct&gt;rt.•monia t¡UE' l"l lnslitulo dt-' lnvestigaciont&gt;S
Históricas dE' la Universidad Autónoma de Tamaulipas tt&gt;lebró en homenaje a la Ciudad d&lt;.&gt;
Monterrey con motivo de su cuarto centenario de fundación. Ciudad Victoria, "l!-) d&lt;' i:lgosto de

1996.
2
Israel Cavazos Garza, Nuevo León y la cduní:;aci611 del Nuevo Santmuilr, Monterrí'y, SNTE, 1994, pp. 4Q..
43ypassim.

547

�peligros que representaba el Nueces. Para ello hubo de negociar con José
Váz.quez Borrego, originario de San FrancJSCo de Coahutla, quien habta
establecido también a su costa la Hacienda de Dolores a diez leguas de donde
Sánchez fundó Laredo. De las poblaciones legalizadas y aprobadas por
Escandón en las márgenes del Bravo, Dolores fue la w-tica que no subsistió,
aún cuando pareaa me¡or orgaiuzada y con más recursos que Laredo mJSmo.3
Dos años despues de fundada en la inspeccion que real120 en 1757 el capit:in
de dragones José Tienda de Cuervo, daba razon de las 85 personas que
habitaban La redo y de sus apellidos: Sánchez, Saldivar, Uribe, Casas, Gama,
Treviíio, Rodnguez, Ramón, 5ahnas. Al nusmo tiempo hablaba de la
inseguridad que terna de que esta poblacion progresara, y cuyo úmco
beneficio ve1a.,&amp;rc1

Er1Seguida el gobernador Palacio prosiguio con el caso haciendo que
el parroco del lugar certificara y confirmara la veracidad de la peticion de la
viuda de Jose Rodríguez. A lo que el padre Juan Jose Lafita y Vern respondió
que la viuda se habia mudado a la villa de San Agustín pues hab1a venido a
este lugar donde ya v1v1an vanos de sus hermanos y su madre."
A principios del siglo XIX, la Com151ón de Limites al mando del
general Manuel M1er y Teran llego a Laredo procedente de f\1onterrey el 1 de
febrero de 1827. La descripción que la Comisión de Límites hJZO del proceso
de llegada de Monterrey a La redo confirma la relac1on que paulatmamente se
fue entrelazando entre las poblaciones de lo que ya St" nombraba desde el siglo
XVIII "las fronteras":'."

El que resulta al comun de este establenm1ento es de ser también
tránsito ordmario para la Provmcia de Texas y sus presidios desde [el) Nuevo
Remo de Leon y lc1 Provincia de Coa huila cuyos lmderos distan 7 leguas en el
para¡e llamado Carnzo Pneto, siendo esta poblac1on la ultima de la colonia
por la parte del norte.4
Una decada más tarde, fue nombrado gobernador y te111ente de
cap1t:in general del Nuevo Santander Jose Fernando de Palacio. Una de las
encomiendas prmc1pales fue la de legali.zdr el repc1rtirmento de tierras de los
pobladores de la colorna. El virrey marqués de Cro1&gt;.. comisiono para que
acom pai1ara al gobernador PaJano el licenuado }oSt" de Osorio \ Llamas. En
su v1S1ta a San Agustm de La redo, ambos estableneron los hnde~os de la vtlla
y entregaron las poroones cl quienes las p1d1eron. Los apel11dos fueron mas o
menos los m 1S111os de diez c1nos antes: Sánchez, Careta, Guaiardo, Bustamante,
Rodnguez, Martmez, V11larreal, Moreno, Tre, i110, D1az, Salmas, Chapa, De la
Garza, Unbe, Faz, Duran, Pe11a.~ 51 bien no espec1f1Caron s u procedencia al
momento de adiudicarles las pornones que les correspond,an, s1 se h120 en un
caso:

Después de haber descansado quince días en la capital de Nuevo

León, nos ding1amos a Teias pero inciertos todav1a del cammo que
deb1amos llevar. Esta mcertidumbre no fue de larga duración
porque a cinco o se1S millas de la etudad (...) encontramos dos
soldados de presidio que veman de correos y traían al senor Terán
cartas del general Bustamante. Este se110r hab1a salido de Béjar y
com 1dabc1 al ¡efe de la corn 151011 a pasar por La redo a donde aquél
se dmgta.x
En el cammo de t\1onterrey a Laredo pasaron por los siguientes
lugares: la estancia de los Garzas, Salmas, la Hanenda de Mamulique, Boca de
Leones, el pueblo de Tlaxcala, la Hanenda del Carnzal, la Punta de
Lampazos, la I lanenda de la Barranca, el Rio Salado y un paraje llamado el
Hu1Sdch1to. Las obSt&gt;rvauones de la ruta seguida por la Com1s1on de Li1111tes
fueron por &lt;lemas 111teresantes:
El estado atmosfémo de estos patses desde l\.1onterrey es semeiante
al de las tierras calientes leJclnas del mar(...) Al l\i.N.O. las monta11as
parec1a hu1an; e n las otras d1recc1ones el horizonte natural sólo
estaba 111le rrum pido po r ~1equenos valles. Casi toda nuestra
rom1tiva &lt;'Staba a caballo, y el ruido de seme¡ante caravana hacia
le,antarse gran numero d e venados d e los que algunos pasaban
terta de nosotros. Partidas d e cabc11los silvestres errabc1n por entre
los l ha par ros en todas direcc iones (...) El aspecto físico del pa1s fue

Doiia María de Jesús Sánchez, viuda de Joseph Rodnguez, vecmo
que fue de f\ 1onte rre) ) ho, ,enna ) pobladora de esta v tita de San
Agustín de Laredo, como más haya lugdr en de recho y al 11110
convenga (. . .) que por cuanto ha llegado a 1111 not1eta el que no
estoy mencionada en el apunte del padron que a vuestra St"ñona
hicieron presente del vecmdario de dicha villa v sie ndo ,·o una de
las familias que esto) avecmdada \ con fam;lta crecida de se1S
huérfanos ...
et l,1

d,•

T(lfllct, " ' " '

he•/ ctllfl

t

llcllhl1t t11.11u..f

h,1(,1,.t

cllll('\ ("ll1d1.11•11 ,~ J""llf,l,11ntPllhl l ()fl

t.•I ('",,i,d~("\ IIHl('lllO

d,· l&lt;t lt,1, 1,·nd,1 d,• 1\,l,,r,--.. b1 '""' '" ,Nllll. V.t/&lt;lll&lt;'/ 8.11 "'!'," ''"'J'l&lt;ll'tl lo, s1¡•,u1&lt;•nl1'S l&lt;'rnunos: •...en
1
( ltrd" Vllld~ ( omu '"" " " H&lt;llm,11 ""·' (l v,..lny.t ,,u,• .,,~,~,n h&lt;th,•l'-t· '"''"""' ,do , t ,.,, "',11.i, ""' R., d,,
ldS Nu,•u"&gt; 4u,,fdfon «Hno proy,.,_ lt» lru,lr.id, .... \',·,,.,. l',1tri, "' 1 i.,...mtc
·, .,' ,
•,,
Nlllt1111ilt1, M,•x110, U111vpr,1d.td N.t, ton.ti Autcmo m.t d,• M,,x1&lt;11, Un1v,•r,1d,1d Aut,&gt;1111111&lt;1 d,•
T&lt;1m,rnl1p.ts, 1997, p 12~
1
jc)S(&gt; T1t•nJ.i d,• ( ·•u•rvo, F,/11d11 Grllt'llll de /11, F1111d,1.-i,m,-,; lt,t1111, 1••1 / l /•"-&lt;·,h· /-..,_·,111,/,,11 m 111 l,•/,,111,1 ./.t
N11a.~ 1 °'1111tt111d,1 C,i,./a dd •..,-11,1 Mrllúl/1•' MP~ko, Ar, h1\ll 1 ~•nN.il d~ l.t N,k 1011.

l,1 lllt')'ll ltlíllM lit• ..t,•rt'\IHl d1f.&lt;l

4ut• \.·u,-..lrtt

h·n1c1( } lfllt' t'll

,,..... Hl".c-1.... )~í,Hldt. .....

&lt;.,(•

t.•nl1t•1af,, &lt;'n lc1,

t.,~,, t..fp gtu•rr,1. t uy,, nrdc·n t~"C'\.IP/t. o y r.....tny pronto c1 ,)I.N"rvttr "''r.un y, orno Id

'llJ"-'íl(H 1dd,i

\.'t•r,1

'-,('lltlfLcl ILH'

,,1tcipilclll nM,

'iol 1 rv1d&lt;l

1,,

pn-.li1h1m1r•

llllllt'tfMhl _\'

l'll 1,,

,tt• \ u,,trct ",('llt}Clct fllt.' lllctnd,, _\' ,,t,,ndtl cll prt."'-.t'llil' p,,.1,1, lrtlflll'íc'N ( 11
1

c'n 'I"" .,.._,r di! h,,, om,tnd,111, t,t

f1 ;-h:"I. 1 (,ll

•.

tdplldnld l)lW' os

(Olllclnd,Ul( ict lJUP

,~v \'

1)(.)

solo

l&lt;"JlÍ('llliO

AHMNI , / ,-,;/111:,1111,• ,le a111,i,. ,l,u1111m/, 1dt1t,,. i,.11/11111 •1•10/11.! ..,

'fl1t111,,,I.- V1,11, ,/, /,1 u•1111,1,•11 ,ti I 11111/c, q11c 1111-.· d :,:,~11t111,1 ddt1 Rq111/1l,rn lt1¡,, la d11,tna11 ,Id F.x111,,. :-r.
,\\·11, 1 ,;¡ ,lt· ,lt:•N• ·11 I 1 /ll:1111,d Alw II I n1111, c'll l,ll ,111111,,r, M"nh•m•y, A rt tuvo ( ;.,,i.•r.il ,t.•I l'st,1,f.1 J&lt;,
Nm•vo I nin, J&lt;,i..'&lt;1, 1'1'·

1,, hh

�siempre monótono, porque toda la vegetación de este desierto sm
agua, está reducida a una gramínea corta, seca y sm flores, la que es
un excelente pasto para los animales (...) La marcha de esta jornada
fue muy lenta y penosa, los soldados tenían que abrir paso con sus
sables cortando los brazos espinosos de algunas múnosas que
embaraz.aban el paso de los carruajes (...) Cuando la luna se elevó
sobre el horizonte, soplaba con fuerza la brisa del E.S.E.; pero a
pesar de esto, d1Sminuyó poco el calor que habíamos sufrido todo el
día; al amanecer la humedad fue excesiva.9

Esta descripción puede servir de guía para conocer como era la fonna
de traslado entre Monterrey y Laredo a principios del siglo XIX; además, de
aclarar cuestiones fundamentales y detem1mantes en la vida de una sociedad
como es su dima, su topografía y vegetación. LlegaJ1do a Laredo la Comisión
de Limites describió así a la población:
La villa de San Agustín de Laredo o presidio de Laredo fue fundada
sobre la margen iz,quierda del R10 Bravo del Norte el 25 de agosto
[sic] de 1755 y pertenece al Estado de Tamauüpas. Sus calles son
bastante anchas y tienen toda la sin1etría que observaron
escrupulosamente los conquistadores en el Nuevo Mw1do (...)
Laredo que es un pueblo con nombre de villa, estuvo en otro tiempo
muy expuesto a los ataques de los mdios, pero el día de hoy lo
temen (...) Este pueblo estará floreciente cuando el Río Bravo del
Norte sea frecuentado, para lo que ~ necesita que estos estados
adelanten mucho en población(...) Los vecinos de este presidio son
de sangre mezclada; muchas familias son muy blancas, y otras
muchas están mezcladas con la sangre indígena. Aunque no son
muy laboriosos ni industriosos, son aficionados al servicio militar,
algunos son arrieros, otros labradores, y la mayor parte son
pastores, que viven contentos con solo carne, maíz y frijoles, sm
desear otra cosa.1°
Según la Comisión de Lunites, Laredo tenía 2041 habitantes mientras
la población de Monterrey ascend1a "apenas" a 12 mil. Era así descrita:
Monterrey, ciudad y capital de Nuevo León , está situada al pie de
la sierra y a la extremidad N.O. [sic] de un inmenso valle (...) Las
calles por lo regular, se cortan en ángulos rectos, dirigidas más o
menos de N. a S. y de O. a P. muy mal empedradas, no siempre
rectas y adornadas de malas banquetas(...) La industria de la ciudad
de Monterrey es muy corta; la mayor parte de sus habitantes se
dedican a la agricultura. Los productos extrajeros le vienen a
Monterrrey del puerto de Matamoros, y el comercio de ellos lo han
monopolizado, por una ley, unos cuantos particulares (...) Los
ºDian,·de Vlíl¡e de la ComL"lÓ11 de L»mt~, pp. 90-92.
IO Diario de Via¡e de la COIIIISIÓn de Lím1tes, pp. 92-93.

550

contornos de la capital de Nuevo León son muy agradables a la
VJSta y el Cerro de la Silla, situado a una legua de distancia
hem10sea el paisaje.11
Una de las intenciones de la Comisión de Límites era buscar la forma
de poblar el norte del pais y evitar que '1os aventureros que habitan las
fronteras de la Republica" 12 am1aran a los indígenas u ocuparan las tierras
nacionales. Poco lograron realizar pues los proyectos de defensa y
colonización -de los que la Comisión de Límites pretendió ser instauradora- se
vuueron aba¡o diez años después con la mdependenc1a de Texas en 1836, y
aún más con la perdida del territorio después de la invasión americana de
1846-1848.
Después del Tratado de Guadalupe Hidalgo ftrmado el 2 de febrero
de 1848, la situación para ~lonterrey y Laredo cambiana sustancta.lmente a lo
largo de la segunda mitad del siglo XIX; sm embargo, este cambio no supuso
la desapanc1on de la relación entre ambas, smo que dJCha relación se
intensificó. El Tratado de Guadalupe Hidalgo estipulaba, entre otras cosas,
que sena el Río Bravo la nueva frontera mternacional entre México y los
Estados Un.idos. La población de La redo que, s, bien había sido fundada en la
margen izquierda del no CJen a11os antes, y de ese lado te11Ja sus prinic1pales
edificaciones, su plaza principal y la mayor parte de sus habitantes, también
había ido ocupando la margen derecha.
La porcion de pueblo que quedó a la margen derecha del Bravo fue
desmembrada del antiguo San Agushn de La redo que en un mismo momento
se convirtió por obra de los decretos legales en norteamericano y texano.
Según el primer historiador neolaredense la porción de San Agustm de Laredo
que quedó a la margen derecha fue nombrado desde entonces Nuevo Laredo
"como ¡usto tributo de recuerdo y para perpetuar el nombre" de la población
perdida, por decreto del entonces gobernador de Tamaulipas, Francisco Vital
FernáJ1dez. n Sin embargo, en los documentos mas antiguos aparece
indistú1tamente con los nombres de Monterrey de Laredo, t\1onterrey-Laredo
o ú1duso Nuevo Monterrey. Esto último que parece menos probable lo afirma
Gabriel Salruvar, distinguido historiador tamaulipeco. 1~ Sea lo que fuere,
debió haber confusion en cuanto al modo de nombrar el nuevo espacio
geopoütico que se formó en la parte del antiguo Laredo que quedó a la
margen derecha del Bravo. En efecto, un mapa elaborado por la Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística fechado en 1850 asienta frente a La redo el

11

fl1J1TWde Vmjedela Ct.mL&lt;w11,td.nmt~, p.60.
u l11J1rio ele Via¡t· de la C.misl&lt;ll1 de L»mh:s, p. ifl.
13
AHMNJ T )Udil ..~ Rid1t&gt;r, Rt::«7/Q /11~1,in,:11 úlln¡1t11d,ad11 ,lt-Nu,,.'1111.,1,, 1 s.r-1ss.~, 1M5, Ms .• 1'· 1.
14
C'odbriel &lt;;aJdJvdr, Hi;;t,&gt;rii10~11pe,1,l11kla ,k Tamaulipas, Méxiw, fal1torial &amp;•dlri;, deS1lvc1, Nl5, p. 1%.
fo el oon&gt;to en que el pres1d1&gt;nlt&gt; Brnilo Juaw;,sa11&lt;.i on&lt;1 la mslilur,1&lt; ión d,• lil m na l1hw PI 10 &lt;lt&gt; ¡ulio
de 1861 aun se lt&gt; denom.inil Mont,•rn.-,y-1 .are..lo. Vea.,., Ul1s..'S lrigoy&lt;'n, f-1 p1rl/&gt;/m1c1 u.vm•1111er&gt; .le la,;
fro11hTas lllt:rlC/11lilS, Méx1&lt;.o, S.t'., 19J5, p. 16.

551

�nombre de Monterrey.15 Según Richer la fundación de Nuevo Laredo se hizo
entre dos ranchos, uno de nombre Monterrey y el otro llamado Saltillo.16 Sin
embargo, en el libro de defunciones de la parroquia de San Agustín, que era la
única que seguía subsistiendo para ambos lados del río, ya se consignó el
nombre de Nuevo Laredo en los decesos ocurridos en 1849 que, por cierto,
fueron más de los acostumbrados por w1a epidemia de cólera morbus que
desoló las dos poblaciones entre marz.o y abril de ese año.17

.

Un episodio importante después del Tratado de Guadalupe Hidalgo
fue el protagonizado por un grupo de laredenses que pretendieron hacer la
fundacion de la villa de Mier y Terán en territorio nuevoleonés en las
márgenes del Río Salado. Estos laredenses fueron encabez.ados por Andrés
Martínez y Salvador Cuéllar y se atuvieron a un decreto federal que ápoyaba
la repatriación de los mexicanos que habían quedado en los territorios
perdidos. Independientemente de que, ante las dificultades del momento, la
traslación de mexicanos no se efectuó de modo masivo, es importante
destacar las intenciones que guiaban a los que pretendían repatriarse. Para
efectos del caso que nos oc~pa es menester destacar parte de la petición que
aquellos laredenses hicieron al gobernador de Nuevo León José María Parás.
Luego de pedirle los recibiera en su Estado decían:
No nos queda otro recurso para salvamos de tan grande sacrificio, o
de ser extrajeros en nuestro propio país, o de tener que dispensamos
a mendigar la subsistencia y comer el pan amargo de la (derrota].
Queremos pues ser nuevoleoneses para conservar el nombre de
mexicanos ya que la desgracid de la guerra ha querido que
perdamos el de larede11os y que abandonemos el suelo tal donde
existen los restos de nuestros mavores; \' sólo la bondad de la
legislación del gobierno y de los h~bitante's de este estado pueden
suaviz.ar el dolor de tan grande sacrificio que nos acompa11ará hasta
la tumba. rn
La íntima relación -aún conflictiva- entre Nuevo LMedo v Nuevo
León vivida en la décadas de 1850-1860 da cuenta de la fundación de la
aduana de Laredo decretada por Santiago Vidaurri. Esto inició una relación
ri..1t\XitcUl &lt;I h.ií Ol&lt;idd f"'- lí Id ~ , .. .,m t~l"\ "'2'/rlli,ct ,J..~ Id ~ ... ~t",lchJ
df' ( :..\ogrcal Id y E..;1c1dtsti, el H.)11 vbla dtl l.r1 '-llU".:lírt''f'.ló Id nll'•mlrl ~, l ion t,ll cHlO cHlli nor y
d&lt;'m&lt;1s d&lt;1Lo&lt;; &lt;1ck1uirido, r'-lSl&lt;'riornwnt,·. ""'' d" J83(r_ 1-.,t(• . m,,p,, q11,· ¡--..·rt,·1w«' " l,i "&lt;x 1&lt;'l.l&lt;1d
M(•xi1 &lt;111&lt;1 d(• ( ~"'l'/dfkl y l-.'&lt;t&lt;1,hsti1 d ill(' l'"""'nl,1do ,•n la l-xp1,.;i, ion 1)o . unw11t&lt;1I Nw..,tr,1 h (&gt;nt,•r.i
Nor\(' ('11 d An hivo ( ~•rn•r,,I d(• l&lt;1 N&lt;1, ion dP h&gt;i&gt;n•ro ,, ¡unto d,• 1'Jl~. Vl'.tS&lt;' Nu,-,./1,1 fi,•11/&lt;1:1 11,•1 r.,
Mí•xiw, ALN, J998, 1 1 pp.
11• AHM NI ., )11&lt;111 f_ Ri( lwr, R.__"&lt;·1i11 /11,;t,•11cn,,•111¡•cud1t1,/,1 ,l.: N11&lt;~'•' 1,u.:./,• 1S-r-ISS.'i, JAA3, t\h.. r 2.
•~ An hivo lr,1,-si.i d(•~n Agu~tm () ,m.._1,,, T&lt;'x&lt;1,), 1 1hm 1. l ld u11&lt;1nnt•atl,•I l o . .il 17 d,, .,hnl d,• J~tJ.
IR Ar(hivo dt'I Conr,r(•so d&lt;'I 1-s tdd,&gt; dt' Nw•vo 1&lt;'&lt;&gt;n (Al 1-NI.), ,•xp. 1.N. "hp,•d i,•ntP .,.,l,r,• ,•I
,-stahl,, imi(•nlo d&lt;' unc1 , olon1&lt;1 , ivil ('ll PI '&gt;.1l&lt;1d,, por J,,s V&lt;'&lt; in,-,.; d,• 1,m•d,&gt;t¡uP lo "'li, 11,111·, '-&lt;1lv,1d,,r
CuÍ'llar d Jos,• Maric1 1'. ir&lt;1s, Mont,•rn·y, 2'-) d,• n1&lt;1r10 d,• 18-19. Agr,,dl'/«&gt;" Id p roh"&lt;&gt;r,1 H,&gt;rl,•n, i,1
Cc1111m ho PI &lt;ffl'&lt;)Ui(&gt; d('('Sl1-.; d,x 111111•n1,,-. &lt;JW' ,•11,, p11bl1t o t,unbi('ll ,•n ~1111.lrk11•m-,. :¡ a,-.·11/:11111.-i1t,.,_ ,·11
N11cv11 Í.(In1,tg/,r,; XVffl 1¡ XIX cm1tr,, ¡,1/1,1,; m d 11,•11&lt;', Monlt•m•y, U111v,•r.1d,1d Autont~n.1 d,· Nm•vo
i-: '"(

clflci ( it•nt~rctl dl' lci Rt~puhlit&lt;I

1

Ml'X it dlld

1,-.in, 19'-JI, 775 PI'·

552

comercial que aún no termina. Ante el intenso movimiento comercial aún
entonces sin ferrocarril, el consulado de Matamoros hubo de abrir en 1871 una
oficina comer?"J en la__Villa de Nuev~ La redo para que conociera y tuviera
control de _la tmportaao1: y exportacion.19 Años antes, durante la guerra civil
norteamencana se hab,a desatado también una intensa moviliz.ación
conv~endo a la región del Río Bravo en un espacio económico común, como
lo ~ons1deran Ma~io Cerutti y Miguel González Quiroga.20 A este periodo se Je
atribuye la espeae de que la franja ribereña de Tamauüpas fue entregada a
este ~tado por el presidente Benito Juárez en desagravio de las deslealtades
cometidas por Vidaurri privando a Nuevo León de contacto con el Río Bravo.
Como recientemente lo ha mostrado Israel Cavaz.os Garz.a, nada más lejos de
la verdad, pues esa franja perteneció a TamauJipas -incluso hasta el Río
Nueces- desde mediados del siglo XVJJl.21
AJ inicio de la década de 1880, la entrada del ferrocarril a Laredo
Texas y a la Villa de Nuevo Laredo hicieron que esta pequeña villa se
traiis~?rmara paulatinamente en w1a población importante en la mutua
relac1011 con Monterrey y Laredo Texas, y que absorbiera la centralidad de la
región ?anándole la partida por un lado a Camargo y a Guerrero en
Tamaulipas; y por el otro a Lampazos en Nuevo León. Varios fenómenos es
preciso destacar: el progreso relativo de los Dos Laredos; el incremento
demo~áfico que experimentaron; el traslado de comercidntes y compañías
comerciales. Entre quienes migraron y tenían intereses en Nuevo León
debemos nombrar a Patricio Milmo, Francisco Am1endáriz, Tomás
Men~i~ichaga, Francisco y Santiago M. Belden.22 Este último fue presidente
mumcipal de Nuevo Laredo en varias ocasiones y es recordado como
benefactor.

Otro evento importante que no debemos desatender fue la pretensión
del general Bernardo Reyes para convertir a Nuevo Laredo y a Guerrero
ambas villas tamaulipecas, en parte de Nuevo León a principio; de la décad~
de 18~. Para ello se valió de una vieja discusión histórica: la pertenencia del
terntono neos,mtan~erino al Nuevo Reino de León. Fracasó en el intento, pues
en Ta1~1~ulipas topo con pared al enfrentarse a la discusión histórica y
to~grafica que le propuso el gobernador de esa entidad ingeniero Alejandro
Pneto en respuesta a sus demandas. Para convertir a Nuevo León en estado
colindante con los Estados Unidos, Reyes hubo de aceptar entonces la
Hacienda de la Pita en el Estado de Coahuila, donde sin mediar un estudio
mas que circunstancial -y sin duda inducido por la conflictividad política de
los grupos coahu1lenses con el porfiriato- se estableció la población fronteriz.a
'" 1l,-p.: rtnwnt 1&gt;1_'-l,11&lt;• by Un11t•d '-,t.i lt.., , onsulM offi, idls &lt;11 Nu,•v,, 1dí(•do, ( \din C. 1on•n,
H1,t,•11rnl ~Ai tel1 ;,f Nu,: ,, I ,11 u/11 C.•11,11/:11,, Nu,•v,l 1 .irPdo, J&lt;l-11 .
;,, M&lt;trio c·,·rulti y Migu(') ( ;1111,,l,•1 0 u in~~•l, "( ;u,•rr&lt;1 y l 0 111,•r, io &lt;'11 torno c1I Rk&gt; Br,,vo (1855-1867).
l 11w&lt;1 lro11t,·n1&lt;1, '"'I" " 10 &lt;'&lt;•norni,o 11&gt;1111111". H1,t,•11n A-kx1cmm, (15R), v. XI., Núm. 2, o,t uhn&gt;di, 1&lt;•mhn• d,· J&lt;)ll(), PI' 2¡;__297_
.!I l",rctd ( ctVd /t'S ( ,(l í/(1, 1:,,.~ 1l 111~f1 1lltl1h N1tc\..1,1 f &lt;.'llu, M,,xil(), F( ....., fl}l).t , p. 17:\.
-- hlu,,rdo Al,1n on ( ,mtu, f-;•,•/11,1,•11 :¡ ,/rf'c·ml.-11011 C/1 d 111•/l':'lt la~ ,111,/adc~ ti·,111/cn:n~ de
1111/lflllh/"1", Tiju ,111&lt;1, H ( &lt;ll&lt;'gi1&gt; d,• 1,, ¡. ron!N d N,&gt;rh•, 1990, 1'·
0

:n.

.

�de Colombia en 1892. Como resultado de la escaramuza políticia del
momento, Nuevo l..aredo fue ascendida de la categoría de villa a la de ciudad,
con el nombre de Ciudad l..aredo de Tamaulipas; y Colombia resultó ser una
fundación laredense -de los Dos Laredos- ya que la mayoría de las familias
que emigraron a hacer la nueva fundación llegaron, como era n~tural, de_estas
poblaciones que eran las más cercanas.23 Con esto se reprodujo el patrón de
poblamiento del noreste que ya había consignado Israel Cavaz.os Garza_ f que
hemos anotado anteriormente. Fue la Aduana de Laredo la que abno w1a
pequeña oficina que se encargara de la vigilancia fiscal en la nueva población
de Colombia.
La Revolución mexicana trajo a la entonces nombrada Ciudad Laredo

de Tamaulipas una nueva oleada de migrantes del mismo Tamaulip'."5, Y de
Coalluila y Nuevo León. Varias familias de esos estados se ~?leaeron en
alguno de los Dos Laredos. O bien llegaron a w10, e mdJStintamente
cambiaron al otro. Por citar solo algunos regiomontanos o nuevoleoneses que
vivieron o nacieron en l..aredo se debe nombrar a Nemesio Garáa Naranjo,
Enrique Naranjo, Manuel De la Garz.a, Isidro Vizcaya Canales, Aurelio
Gonz.ález Henry, Matías De Llano y Manuel De Llano Martínez. ln~uso se
debe recordar a la comunidad de religiosas del Sagrado Corazon que
"trasladaron su colegio y sus alumnas de Monterrey a Laredo Texas.24
En el decenio de 1930, la carretera nacional fue un nuevo vínculo con
Monterrey. En ese tiempo un incipiente proyecto de industr~ción en
Nuevo Laredo atrajo capitales y bancos regiomontanos. Pero no fue smo ha~ta
mediados del siguiente cuando, después de la Segunda Guerra Mundial,
Nuevo Laredo y Monterrey fijaron su propia identidad al me~os hasta
principios de la presente década. Se estableció así un consenso regtonal que
equilibró las actividades geoeconómicas de la región noreste. Monterrey se
definió como ciudad industrial y comercial, y Nuevo_Laredo como centro
prestador de servicios aduanales y todo lo que ~plica: ~!ta~~n,
afianz.amiento, transportación (carretera y ferrocarrilera), fiscaliz.aaon,
financiamiento, alijo.

laredenses -especialmente los del lado mexicano- tienen en Monterrey lazos
familiares, comerciales o académicos.
En estos últimos años, esta pequeña región del norte de Nuevo León,
del noreste de CoahuiJa y del occidente de Tamaulipas, cuyo centro de
atracción son los Dos Laredos y que indudablemente se vinculan con
Monterrey, ha tenido una serie de cambios derivados de la virtual
modificación de los elementos fundamentales que definen la estructura de la
frontera. Se ha _puesto de manifiesto que la planeación del desarrollo regional
de la frontera no puede fundamentarse solamente atendiendo a cuestiones
económicas, comercialés o fiscales; sino que hay cuestiones sociales, políticas,
éticas e históricas que es menester tener en cuenta ya que la frontera no es solo ,
un lugar de paso de mercancías o pasajeros, sino que, al menos
históricamente, las fronteras mexicanas han derivado en lugares de
establecimiento de poblaciones con una intensa interacción.
En todo este proceso histórico de la frontera la ciudad de Monterrey
ha desarrollado un papel fundamental que aún no termina. El futuro había
augurado para ella y para su región nuevos derroteros que se han visto
temporalmente ensombrecidos por las circunstancias políticas y por las
recurrentes e intempestivas devaluaciones del peso y la inestabilidad de los
precios del petróleo. Pero no es ésta la primera vez que esto sucede. Los
norestenses salieron adelante a pesar de las circunstacias adversas de guerras
internacionales, revoluciones civiles, divisiones internas, sequías o
inundaciones. Monterrey esta ahí desde hace cuatro centurias, otras
poblaciones de la región estaban ya antes y otras vinieron después. Los
hombres y mujeres van y vienen por la región fundando pueblos, familias y
patrimonios. Y la historia es ya muy vieja como para no mostrar a cada paso,
que los lazos que wien a los habitantes de esta región, podrán estrecharse a
medida que tengan en cuenta los conocimientos de esa historia interestatal, y
ahora también internacional, que los explica a sí mismos y a los espacios
donde conviven.

Hoy muchos regiomontanos y nuevoleoneses tienen e~ ambos
I..aredos intereses y relaciones por compartir. Los Dos I..aredos tiene una
centralidad innegable en el norte de Nuevo León que el Ejército mexicano y la
Iglesia católica han entendido al rebasar las fronteras -políticas ~tales al
momento de diseñar y establecer sus propios espacios. La guanucron de_ la
plaza de Nuevo Laredo comprende las poblaciones del norte de Nuevo León;
y Nuevo Laredo pertenece a la zona militar con sede en Monterrey. Por su
parte, la diócesis de Nuevo l..aredo establecida muy ~ent~mente en 1989
comprende varias poblaciones nuevoleonesas. Al nusmo tiempo, muchos
Manuel Ceballos Ranúrez, "El control geopolítico en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo y la
fundación de Colombia en 1892", Frontera Norte, v. 3 rnÍII\. 5, enero-junio de 1991, P· 9 Yss.
24 [María del Refugio Ornelas], Vida del Ilmo. Monseñor Dr. Enrique Tomás Lozano, Nuevo
Laredo, Impresores del Norte, 1957, s. p.
Z3

554

555

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145032">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145034">
              <text>1998</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145035">
              <text>25</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145036">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145037">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145038">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145056">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145033">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1998, No 25, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145039">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145040">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145041">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145042">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145043">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145044">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145045">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145046">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145047">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145048">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145049">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145050">
                <text>01/01/1998</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145051">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145052">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145053">
                <text>2017333</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145054">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145055">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145057">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145058">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145059">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14277">
        <name>Ciudad de Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14243">
        <name>Dos Laredos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14276">
        <name>Evangelización en el noreste</name>
      </tag>
      <tag tagId="14278">
        <name>Francisco Barbadillo y Victoria</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5410" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3974">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5410/HUMANITAS._1999._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>7f53f390ab34a3c2fabe34487d5eb1b1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146819">
                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�HACIENDAS Y GANADOS EN EL NUEVO REINO DE LEÓN
-SIGLOS XVD Y XVIDProfr. Israel Cavazos Gana
Universidad Autónoma de Nuevo León
La colonización española en América trajo consigo el traslado de
ganados mayores y menores al Nuevo Mundo. Para el caso de la Nueva
España, pronto proliferó la cría conforme fue avanz.ando la población,
particularmente hacia el norte de la ciudad de México. La multiplicación fue
prodigiosa y, además de propiciar el consumo de carnes, tuvo como
consecuencia la industríafüación de la lana, el sebo, etc. y hasta la
exportación de pieles a España, en gran escala.
Las vastas extensiones de tierra donde surgieron las grandes
haciendas y estancias fueron muy pronto insuficientes. Por lo mismo, la
ganadería fue desplaz.ándose gradualmente hacia los desiertos norteños. A
ello habrían de contribuir los descubrimientos mineros de Guanajuato y
Zacatecas, en la primera mitad del siglo XVI. 1
Autorizado Luis de Carvajal en 1579 para poblar el Nuevo Reino de
León, uno de los puntos de sus capitulaciones con Felipe Il establecía que
había de traer ganados. 2
Desde la fundación de Monterrey, en 1596, se observa que la pobreza
de la minería en la región es compensada con una dedicación manifiesta a la
cría de ganados. Por lo que hace al ovejuno, Alonso de Treviño declaró en
1619 tener 16 mil cabezas de ganado menor;3 pero predominaban el caballar
y el bovino. La cría de mulas era abundante, por su importancia para las
recuas que transportaban los productos de la región. Los caballos, al
principio muy caros, llegaron a multiplicarse de tal suerte que, mostrencos y
cimarrones, daban la estampida en los desiertos. Relata el cronista Alonso
de León que "en tiempo del justicia mayor Diego Rodríguez, en 1611, el
capitán Femán Blas Pérez "dio sesenta caballos de rienda a Su Majestad
4
para la guerra... " En lo que atañe al vacuno, el capitán José de Treviño al
entrar a poblar en 1603 declara que "he metido en este reino dos mil vacas".
El mismo Alonso de Treviño, su sobrino, tenia en 161 9 en el Corral de
Piedras tres mil reses, y José Cantú en el valle del Pilón, hacia 1645, tenia
cinco mil.
La primera década del gobierno de Martín de Zavala fue más de
estancamiento que de avance colonizador. Ello obedeció, en gran medida, a
la "guerra de diez años" contra los tepehuanes que, al ser lograda su
441

�La tierra

pacificación, "dan lugar a que nos ocupemos en la labor de la tierra", dice
5Lorenzo

Ori . Para la cría de estos enormes

Díaz en 1636.

Vinieron épocas mejores y fue entonces posible que el gobernador
cumpliera su compromiso de fundar dos villas. Una, la de Cerralvo,
intentada desde su llegada, sólo tuvo este título hasta 1629 y no logró tener
ayuntamiento sino hasta nueve años más tarde. La otra, la de San Juan
Bautista de Cadereyta, fue fundada en mejores circunstancias y con todas las
formalidades en 1637.

La fertilidad

No obstante que en nuestros días resulta díficil aceptarlo, el suelo de
Nuevo León, si no fue muy pródigo en yacimientos mineros, sí lo fue en
pastos para la cría de ganado. El cronista Alonso de León lo6 elogia diciendo:
"la tierra es fértil, de muchos pastos y casi siempre verdes" .
Los mayordomos de haciendas de ovejas declaran con frecuencia: que7
"es tierra de los mejores pastos, aguajes, salitrales y otras comodidades" .
En 1653, Manuel de Valdés Noriega expresa que "es cierto y por tal se dice,
por ser de los mejores agostaderos y demás logros entran muchos pastores ...
8
por las muchas comodidades que hallan" . Agustín de Trejo, solicitó tierras,9
reconociendo "la bondad y fertilidad de este reino y la abundancia de él" .
En un despacho al virrey Vizarrón, en 1734, se dice que la fidelidad de los
sirvientes es tanta que "por la fertilidad y conveniencia de la tierra casi
1110

sirven de valde ...

Cerciorado por sí mismo de la "bondad de la tierra", Antonio Leal
decidió en 1635 entrar con su rebaño de 30 mil ovejas. Procedente de
Huichapan, el recorrido de más de 700 kilómetros había sido penoso, pero el
resultado de su experiencia fue halagador. Su ejemplo fue imitado por otros
dueños de ganados, al grado de que en el capítulo VI de su crónica, Alonso
de León asienta: "cuando esto se escribe, entran trece haciendas de ovejas y

b
gi~almente los mayordomos de l re años era necesaria la tierra
recumeron al arrendamie t
os grandes señores de
.
inmesidad del Nuevo Rein: ~~:o?~staderos. Pero, al darse cuen!a:d~s
e~ sus capitulaciones de 1625 estab1c~taron en merced. El gobernador Zavala
eJ1dos a r~ondición de que fuese ~s_aculta_d~ ~ara repartir tierras solares ya
tercero". •
m pefJUIC10 de los indios ru'. de otro
. La merced implicaba, desde lue
. .,
por s1 o cumplir con
.
go, la obhgac1on de poblar " da
vecmo casado" L
d
, ca uno
personal mente; enviaron a mayordomos. y os· po
.
• erosos nunca lo hi c1eron
pronto se observó que éstos "1
S1IV1entes con sus familias p
con sus mujeres y con esto 'no
los ganados salen, ... vuelven ~;;
~recuentemente se lamentaban
d_o verdadero asiento la población" 13
mcump~imiento "seis meses ocasi:~tondad y ve~inos de que con es.te
otros seis las dejan despobladas". 14 an las alteraciones de los indios y los

u::~ec::;e

~

advirtió también el v1c10
. . de que quien
hacíanSe
.
so, 1o para darlas en arrend
.
es solicitaban
las tierras lo
de_ que "los ganados de unos past arrue~to a los que entraban cada año el
evitar ésto, en auto de 1646 s d'an Y disfrutan las tierras de los otros" ,py
los
d
e ispuso que las t·
· ara
mayor omos no entraran .
ierras fuesen medidas
correspondientes· 15
sm traer poder de los hacendados o los tltulos
que

~

.
.La extens1·o·n de 1a tierra
'b'd
expedidos ordinariamente de 25 a ;ec1_ '. a no _era pequeña: los títulos
Hs) y de determinado número d
5 s1h~s (equ1\alentes cada uno a 1755
Has. cada una).
e caballenas de tierra (equivalente a 40.80
El impulso dado a la
bl ..
fav~rable. El incremento de:O~á~10n con _e_l reparto de la tierra fue
vecmos_ ~e Cadereyta, procedentes enc~u se deJ~ sentir. Los 22 primeros
~~acc1on esencialmente ganadera 16 U ~ayona de Huichapan, fueron de
on.
.
no e ellos fue el cronista Alonso de

de más de treinta mil ovejas, cual más, cual menos".
Años más tarde, en 1685, eran dieciocho las pastorías que entraban y
el número de ganado había ascendido a 555,000 y en 1690 eran ya 22 las
haciendas trashumantes.u

.
pol'f El interés por obtener tierras
se ext d', h
1 ico y económico más elevado· .d
. en io asta la gente de nivel
reales. escribanos. etc. obtu,ieron ·:~ ~res de la Real Audiencia. oficiales
otorgaban a algunos persona. es -d n e~ mercedes. Los gobernadores las
beneficio. Luis de T ovar G
e quienes habrían de recibir alg,
gobernador Zavala sobre c~e~~es. secretario _del , irreinato. en carta
merced decia que·· "tendr.an ,uestros

d'

~

443

442

�diente en los de vuestra merced que llegare~ a
negocios más franco ex?&lt;: .
y 1 fi tuoso deseo que tengo de servrr a
mi mano y oficio mostrare siempre e a :c
. s" n
e
vuestros
acrecentamientos
y
premio
.
vuestra mereed Y d
.b.
esas donaciones. También fue
No sólo los foráneos reci podieron
ntre los pobladores locales.
ial muy
eroso e
formándose un grupo soc
. 1 El capitán Blas de la Garza fue
Mencionaremos sólo algunos eJemp
los municipios de Apodaca Y
dueño de las tierras que hoy comprlen en ahora son los municipios de
d L ón obtuvo as que
.
Pesquería; Alonso e e ,
1 Cantú creó un enorme latifundio que
Montemorelos y Gral. Teran; Car osdí los vastísimos actuales municipios
empezaba en Gral. Terán y compren . ,ª d
a's de 200 kilómetros. Por otra
B
n una extension e m
.
de China y Ora1. ravo, e
hab , de 1'avorecer a parientes y amigos,
nan
•
' de
parte algunos gobernadores
,• l de tierras sino
tamb.ien
otor~ándoles las mejores mercedes no so o
. dio.
s 18
1D

º\

. . del Nuevo Reino de León por este
La ocupación del tembtondo . , la entrada de los ganados. Primero
dual y o e ecio a
·
procedimiento fue gra
.
fi' rtil zona del valle del p·1
1 on
.,
ara subrr hasta 1a e
t .
en la region sur, P
,
d el poniente y el noroes e, Y
·es) Mas tar e,
l
Lmar
(Montemorelos Y
· ,
Mier Camargo y Reynosa, en as
finalmente hasta las que habnan de ser
,
márgenes del río Bravo.

Entradas
• muy semeiante
a la
. . o' una trashumancia
de ganad os ongm
E
- :.i
La entrad a
.
C .11 Extremadura, en spana.
que hubo en la Edad Media entre ash a y
,
los ariados al Nuevo Reino de Leon
La temporada cuando entraban d !itad de noviembre. Algunos se
era por regla general, en la segun a . d Mateo de Arce "hizo noche"
'
1 h ienda de oveJas e
'.
,, 19 El
anticipaban. En 164 1' a _ac
M
or "el ocho de noviembre .
· d Diego de ontemay
"
1 er
cerca de la estancia e
1646 ordenaba a los mayordomos no vo v
auto del gobernador Zavala de . . b " 20
or el mes de d1c1em re .
a entrar a Pastar P
,
.
ados a sus lugares de origen, se hacia
Por cuarito a la sahda de los gan
d l mes de mayo. Alonso de
·1 durante to o e
b
. ariamente a fines de a n Y
. aban daño a la labores
dm
or
l s anados no ocasion
León expresa en 1639 que o g
" es el tiempo en que están en sus
porque "cuando salen a los fmes dedmayo. ' bre" es cuando "la cosecha de
do entrari "a fin e noviero
. "21
cosechas... Y cuan
.
b . f erra sin haber salido •
maíz está hecha y los tngos aJO 1
'

444

El mismo De León, en escritura de 11 de enero de 1640 fechada en
Cerralvo, se obliga a pagar a Gaspar Rodríguez 300 chivos, "para fines del
mes de abril, al tiempo en que las haciendas de ganados menores salen de
este reino".22
Algunos pastores salían cuando mayo había terminado. Antonio de
Lecea, mayordomo de la hacienda de ovejas de don Martín Pérez Romo,
declara el 7 de junio de 1706 hallarse "próximo a salir con la hacienda de mi
cargo a los reinos de Nueva España".23

Rutas y cañadas
Los lugares de origen fueron, durante largos años, Huichapan,
Querétaro, Lagos, Tepetitlán, San Luis Potosí, San Juan del Río y otros. Los
señores de ganados formalizaban contratos, ante notario, con los
mayordomos de las haciendas trashumantes. Los rebaños, como ya lo
expresamos, tenían que hacer un recorrido de más de 700 kilómetros. Tras
de pasar por la villa de San Felipe, proseguían hacia el río de Medina, al
oriente de Zacatecas, para continuar hacia el norte. Los mayordomos, antes
de llegar a cada provincia y en particular al Nuevo Reino de León, daban
aviso a los gobernadores, a fin de que les señalaran los caminos o cañadas
por las cuales habían de entrar. Hacerlo sin este requisito les hacía
acreedores a una multa de hasta 500 pesos.
Había dos entradas al Nuevo Reino de León, una en el sur, pasando
por San Luis Potosí y Armadillo hasta el puerto natural de Matehuala y otra
por el poniente, por Saltillo, hasta la cuesta de los Muertos. Los del sur, se
bifurcaban para entrar por San Antonio de los Llanos (Hidalgo, Tamps.);
otro por la boca de San Cristóbal para proseguir hasta el valle del Pilón. Los
del poniente, continuaban desde Charcas por las haciendas de Guadalupe,
San Juan de Vanegas, Pozo de Animas, San Salvador, Encarnación y
Aguanueva. Continuando por Saltillo por los Ojos de Navarro proseguían
por Ojo Caliente, Encinillas y Rinconada, desde donde se proyectaban hacia
diversos rumbos, hasta la Boca de Leones y el río Bravo.

Toponimia
Estas rutas han dejado su huella en la toponimia regional de nuestros
días. Muchos accidentes orográficos o topográficos perpetúan el antiguo
auge pastoril: Puerto de Pastores, Paseo de las Cabras, Puesto de la Parida,
etc.
445

�Haciendas, ranchos y agostaderos recuerdan en sus nombres su origen
ganadero: Las Alazanas, El Abrevadero, la Azufrosa, El Apartadero, Las
Borregas, El Salitral, etc. Por lo menos cuatro municipios de Nuevo León
tuvieron denominaciones relacionadas al ganado: El Capadero (Los
Ramones), El Reparo (Allende) y la Manteca (Los Herreras). Uno, lo
conserva todavía: Salinas (en el siglo XIX se le afiadió Victoria). Este está
hablando de los salitrales usados como parte de la crianza del ganado. Los
rodeos, tan típicos ahora de Texas, se practicaron desde los albores del siglo
XVII. Existen en Nuevo
~ León por lo menos diez lugares llamados El Rodeo'
desde aquella época.

Extorsión y mordida
Además de los asaltos de bandoleros y de indios, los pastores sufrían
en el lento y largo recorrido otro tipo de molestias. Muchos alcaldes de los
lugares por donde pasaban, "inventaron" lo que se denominó una "visita" a
las pastorías. Esta extorsión o "mordida" se observó desde los primeros afias
de la entrada de los ganados. Si ya habían pagado en una parte, tenían que
hacerlo en la siguiente. En 1653 fue levantada una información sobre este
abuso. Uno de los testigos declaró que "son tan intolerables las vejaciones
que las justicias hacen a nuestros sirvientes y las imposiciones y costas que
les llevan, que nos obligan a representar nuestras quejas y agravios".
Señalaron, en particular, la contribución arbitraria de la "visita" , cobrándola
en cada partido dos veces, una a la venida y otra a la vuelta, llevando por
cada una hasta 12 y 24 pesos; exigiéndoles además, hasta cien, doscientas y
hasta cuatrocientas ovejas. "A tal extremo llegan -dicen- que salen las
justicias a los caminos, donde con aprietos les obligan a que vengan en
cuanto quieren". Pero no sólo los alcaldes los extorsionaban sino también
los labradores del trayecto que les impedían usar el agua de los arroyos,
manantiales y ríos. Algunos tenían que desviar el camino tres o cuatro
jornadas antes de entrar al Nuevo Reino, "trayendo sus ganados por cerros y
lomas".

semillas a la gente de serv1c10,
. . ní las 0 11
enseres de cocina Mu .
as, metates comales 1

lona, utili"'1das p.;,a a~':'::: :~;~o esto er.;, las gr.,;d:,~;n:m::
mucho de remimscencias bíblicas de Eoi t el ddtlatado trayecto. En ello había
o-Po o e Mesopotamia.
El traslado requería mucha
Godoy, uno de los .
gente de diversas castas J
1635 traer consi pnmeros en conducir a este reino sus .
Alvarez de
indias hi
go, además de la gente criolla
~ oveJas,
expresa en
11
, c cos y grand
o espanola
•
indios los t ,
es y negros Y esclavos" 26 Pr d ' . setenta rndios e
.,
o Olllles, los mexicanos
1
. . . e omrnaban entre los
tamb1en_ los mestizos, los mulatos
y os chichimecas; pero abunda
de Santiago de León y Gar . y los negros esclavos. El obispo d Jban
avito en aut0 d • .
on uan
, reconoció que e
. .
e visita de 27 de d' • b
1681
Bemardin
n 1as m1s10nes de río Bl
ic1em re de
.
o y otras, "han entrado al
, aneo, San Antonío San
mestizos, n~gros, mulatos e indios
p~~tonas en q~e vienen espafíoles
con:espondia al cura benefici
nos ' cuya admmistración es . . ,

~

ra::s.

eS1ncta prohibición de

sacar in:, ;; l~onten:ey_

La jornada era continua Se
.
noche" en lugares se
.
camrnaba solamente de día

446

"

detenerse largo tiemi!"';; ia ~:tmvenidos. Con frecuenci/:::.~iaha:;
best•~· el aviso de la proximidad tda/ • los ríos. la pérdida de al~a
otro mc1dente.

e m tos o malhechores o por cua1qwer
.

Debido
.
, a ell o, 1os cnadores
ponían "e
"
tema ordenado a los gobernad
scolteros para su protección: el
~ dos del presidio de Cerralvo y ores ~ue no se les impidiera. Los
17
cada uno en las cercanías de s~:stenorm~n!e los del de Boca de
'el gobernador Mier y Torre man ona, auxiliaban a los pastores. En
d~ escolteros. pero se desorganizó
tuvo por cuatro meses una compañía
;rrey la creación de otra, pero se o p:ó su alto costo. Propuso entonces al
e los hacenderos, puesto que "por ~ qhue no era forzosa la contribución
pero
. suerte co ·erec
F no
. ofender" ·JO MeJor
, 1 o natural se habían de de fiender
rancisco de Barbadillo
.
mo a propuesta hecha por el lic . d ,
Se e . . ,
, qwen en 1715 entend ' d 1
.
encia o
ons1gwo entonces la creaci·o·n de una com
ta e a fundación de pueblos
-· volante de setenta·
parua

;~es.

En su largo recorrido, estas inmensas caravanas conducían bestias de
carga, caballos mansos de silla y perros pastores. Traían también lazos de
Tebuacán o de San Juan del Río, arpilleras, hilo de arria, jáquimas y muchas
otras cosas. En el renglón de herramientas figuraban barretas, hachas,
hierros y tijeras de trasquila. En el de armas, había arcabuces, adargas.
machetes, etc. No faltaba tampoco el almud o medida para dar la ración de

,,P;'::7~

Escoltas

virr

La caravana

su vicario.

~

1:

25

.º a

~~da causa contra don Juan de Z ' - _Jurisdicc1on del reino. En 1654 fue
, Ulllga por sacar diez indios
rndias, cuando la licencia u
condenado en 150
e terua era sólo para cuatro y d p y cuatro
pesos. En 1706 1
os. or ello fu
algunos mulatos "hijos de las
. ' e gobernador Salinas Varona hall~
hualahuises" .29
muJeres que han casado con los indios
o

447

�hombres y un capitán, dependiente del virrey. Quedó establecida no sólo
"para la seguridad de las haciendas de ovejas sino también "por la
estabilidad de las misiones y poblaciones que nuevamente se han fundado y
conservación de todo este reino". Barbadillo redactó las reglas. Una de éstas
prevenía que cada soldado dispondría de ocho caballos, "a lo menos" y que
usaría "garniel, con doce cartuchos, espada y cuchillo de horqueta, arcabuz y
ardaga. además de la cota de malla". A la entrada de las ovejas ocho
soldados "limpiarían los caminos". La compañía campearía dividiendo los
soldados en cuatro escuadras cada una, con un cabo, y continuamente
31

deberían de andar "mariscando la tierra" .

En cuanto a los soldados de Cerralvo y Boca de Leones, el brigadier
Pedro de Rivera, visitador de presidios, opinó entonces (1730) que para que
Cerralvo no experimentara hostilidades, cumplirían con la obligación de
"salir todos los meses, luego que alumbre la luna (que es cuando lo
enemigos cometen insultos) a registrar los parajes amenazados". Esta
medida se aplicaría "por la parte de la hacienda del Alamo, las del pueblo de
Gualeguas, las de inmediaciones de Cadereyta (sin entrar a ella) y las
pastorías de las márgenes del río Grande, manteniéndose en campaña hasta
que mengüe la luna". Las compañías volantes, aunque con algunos
32
intervalos, habrían de prevalecer vigentes durante casi todo el siglo XVTII.

Beneficios
Independientemente del obvio beneficio económico que reportó para
el Nuevo Reino de León la entrada en las haciendas de ovejas a pastar,
desde que empezó este auge se subrayó como más importante lo que
significaba para la evangelización. Juan Francisco Vértiz al solicitar tierras
en 1637 argumentaba que quería entrar "para que con el comercio y
comunicación con los indios chichimecos que están aún bárbaros... se vayan
reduciendo a vivir en pulicía, para ser atraídos a nuestra santa fe católica,
33

con la suavidad que Su Majestad desea" .
Para los vecinos de Nuevo León, la entrada propició un nuevo giro
comercial, el de los avíos. Mercaderes y labradores locales se constituyeron
en aviadores de las haciendas o proveyéndolas, los primeros, de efectos de
sus tiendas y los segundos de "productos de la tierra" como el trigo, el frijol
y particularmente el maíz. Había aviadores que proveían también de caballos
y yeguas a las haciendas. Algunos tenían notables ingresos puesto que
surtían de los que les faltaba a tres o más haciendas. Por citar un solo
ejemplo diremos que de la tienda de Juan José Gómez de Castro se proveían

en 1741 las grandes h . d
Y otras.34
. ac1en as de los condes de Penalva• Landeta, A vendafio

Industria
_La ganadería favoreció también
. .
desdenable, la textil Aun
el surguruento de una industri
da
1
llevados a sus lugare.s de q~e os ganados en tiempos de trasqw·1ª na
ongen los g d
a eran
1ana que era conducida a los tel~es deana er?s locales comercializaban la
En las haciendas se hacía el "ro
. ~ueretaro en grandes cantidades 35
correspond'1a a los mayordomos. 36 manaJe' de la lana Y se separaba la que
·
Pero en Nuevo León, desde los rim
ganados, aparecieron también .
p er~s anos de la entrada de los
de Zúñiga Almaraz y otros est:1~º':antes obraJes. Alonso de Treviño Juan
en Cadere~a.37 Para adiestramie~;:rod: talleres en e_l valle de las Salinas y
~leg3:an teJedores otomíes de Querétaro los_ operanos fue frecuente que
mte~o~. En estos talleres se hacían man ' H~1chapan y de otros lugares del
los md1os de los encomenderos.
tas, Jergas y otras telas para vestir a
A nivel domestico
, · se hacían tambié
.
"
JOrongos y zarapes. Estos últimos re . .
n las colchas del reino" o los
llevados a vender a la fi . d
c1b1eron el nombre "de Saltillo"
•d
.
ena e aquella p bl . ,
por ser
m ustnales, como las del sebo la
o a~10n. Hubo otras dedicaciones
, manteca, el Jabón, etc.

Uso del cuero
Una de las industrias que más fl
.,
XVIII-XIX, fue la del curtido de ielesorec10 en la tran_sición de los siglos
en 1_795 fueron establecidos taller~s al ~ri~:::e muy antiguo las había, pero
hamo que por lo mismo aún se llama d I T de :"1onterrey, formándose un
e as enenas.
La bonanz.a paston·1 infl ,
con"d•iana regional. El uso deluyo mucho e n a 1gunos aspectos de la vida
r .
cuero y de 1
· 1
ap 1cac1ones muy diversas Co
.
as pie es, por ejemplo tuvo
hacían desde la Nueva E . - mo es sabido, en los siglos XVI Y xv'II
.
spana grandes
, d
se
recubnmiento (que por ello se 11
env1os e cuero a Europa para el
cuero eran fabricados tarnb. , 1 amaron acora=ados) de las naves. Co
la cota de malla.
ien os petos y corazas militares que sustituían:

449
448

�.
, el cuero tuvo también usos múltiple~. Se
En el Nuevo Remo de Leon
l arreo de metales en las romas.
• f O para e ac
hacían cubetas para uso domes ~co
respaldos claveteados de sillones,
También se fabricaban los ~s1efuntosl y del cuero de res y de las zaleas de
e cama
e usode la gente hurru·1de, aunque para
bancas y taburetes. Muy comun
,
carnero como tapetes y ª~. c~:o ieles de cíbolo o bisonte. Para acost~se,
este fm se emplearon tamb1en 1 p h ia arriba en el invierno, o con esta
las zaleas eran tendidas con la ana ª~e res solían tenderse a manera de
hacia abajo en el verano. Los cueros carretas a efecto de atenuar la dureza
alfombras, en el piso: ~ en los carros y
de la madera en los viaJes.

promovidos por quejas contra mayordomos y pastores. Predominan los
ocasionados por invasión de tierras. En 1678, Pedro de Zamarripa,
mayordomo de don Diego de Orduña, invadió las tierras de los herederos de
Hemando de Mendiola.
El alcalde mayor le obligó a pagar "todo lo comido"
41
por el ganado. Al año siguiente Inés de la Garza se querelló contra el
mismo Zamarripa por invadir sus potreros en el Huajuco y la Boca de
Santiago, no obstante haberse amparado. Desatendiendo el mandamiento y
respaldándose en unas cartas de su amo, dijo que siendo este hombre
poderoso le sería fácil entrar con violencia en esas tierras. 42

Elganado,moneda
.
· l tuvieron
tambºte'n notorio incremento.
Las transacciones comercia es
observa que el pago era hecho
En los contratos celebrados entre p~es, :~, etc Sin embargo, lo más usual
"en reales". "en moneda del c~o ;e~c:ato·s el ~ago se hiciera con ganado.
fue que en un altísimo porce~taJe e ~~ en Cerralvo, en 1640, a _Gaspar
El cronista Alonso de Leon c?m~n 300 chivos. Una primera escntura en
Rodríguez 20 yeguas, que le pagohi~
fue cancelada "porque las yeguas no
· a dar 400 c vos
la que se comprometta
•
11 38
eran castizas ·
.
. de anado se pagaban con
Pero no sólo las compras de c1ert~a!1~: esJ forma. En 1691 Juan
También las deudas eran saldDa. . ·o de Roias 700 pesos de oro
ganªdo .
. ,
agar a 1orus1
J
b a
N, - ez de Carbajal se ob1ig~ a p
d
7 reales cabeza y 231 ca ras
un
1
n "635 chivatos castra os a
común en rea es. e
S l ·11 "39
5 reales cada una. puestas en a t1 o .
.
.
ra de casas y solares, honoranos a
Arrendamiento de tierras, c~mp h t la adquisición de esclavos se
escribanos o de otros serviclios ~fic:~~~c~br:: ~uenas de dar y recib_ir", "conl
t sus precios en
pagaban "con borregos de ana .• ed. , dose generalmene
. e
primales de pelo y lana". etc .. i_n i : los protocolos de Monterrey e~s~en
momento de celebrar el com·eruo. se ve ue el ganado en el Nuevo e~o
centenares de escrituras en lasdcu~~scual n; dejaría de represe~1ar un seno
de León sustituyó a la ~o~e a.
.smáticos de nuestros días.
problema para los colecc1orustas numt

Daños

· ·1

. de Leon.
, En el Ramo•Civ1
.
1N evo Remo
No todo fue beneficio para e u
abundantes los expedientes
del Arehivo Muru.cipal de Monterrey son
450

Pero las quejas eran no sólo por invasión de propiedades, sino porque
. .. "los pastores vienen... a alzar la tierra... y encarecer los bastimentos, sin
hacer ningún beneficio a Su Majestad, sólo a meter pleito en nuestras casas
y a queremos echar dellas ... " A fin de acabar con el problema, los
gobernadores mandaban hacer "vistas de ojos", ordenando "que luego, sin
dilación, salgan de dichas tierras, pena de 200 pesos... "43 Alguna vez,
cuando el fallo se hacía dificil. era solicitado el parecer de algún letrado de
Zacatecas, quien dictaminaba en favor de los vecinos, pena de 500 pesos.44
Otro de los perjuicios era el de robo de caballada. Comisionado en
1646 Alonso de León, el cronista, para visitar pastorías encontró que éstas
"entran a agostar a este reino de tierra de paz, trayendo mucha cantidad de
bestias, caballos, yeguas y mulas y machos hurtadas" y que se juntan y
revuelven en las caballadas de las pastorías ''y cuando vuelven a salir se
llevan de este reino las que encuentran, dejándole sin las necesarias para la
guerra y servicio de los vecinos", contraviniendo las ordenanzas de mesta
que prohibían traer de las haciendas bestias mesteñas ni que no tuviesen
yerro del fiador. 45
Bemabé González se quejó en 1661 de que a sus tierras, a las faldas
de las Mitras, "entran los pastores con sus ganados por la boca de San
Jerónimo, a salir al llano y se hacen dueños de todos los llanos, sin guardar
cañada y le destruyen y talan los pastos ahuyentando su caballada". 46
Los vecinos protestan también por los escándalos provocados por los
pastores. En I 662, denunciaron que en la casa de Diego Sáenz, en
Monterre), "hay juntas así de noche como de día, de criados domésticos
mestizos e indios, que se juntan a jugar y el susodicho con ellos, de donde se
sigue robo a sus amos y escándalo a la ciudad, y además desto juegan reses,
yeguas, caballos y mulas".47
Pero el más grave de todos los perjuicios era indudablemente el de la
alteración de la paz. Esta la provocaban los pastores porque se salían de los
451

�.
n~alados "metiéndose en las mesmas tierras de los indioshi~ue
cammos se
•
- les y les hurtan sus JOS
.
conocen a espano
todavía están por conqwstar y no l
b, baros sienten" El gobernador
y otros usos deshoneStos que os ar
, t · ustifica los asaltos de
Azcárraga, al entender en 1674 de ~~sos como e~~¿ de las carnes de las
los indios a las pastorías porque tienen necesi
11 48
ovejas y por eso las roban •
alcaldes mayores y en especi· al los alcaldes
Gobernadores,
dad
.ódicamente hacían visitas a las
provinciales de la Santa Herman
' pend lincuentes y si a los sirvientes
, " er si había ladrones o otros e
'
.
b
pastonas. a v . .
. l hacían algunas vejaciones y si les paga an
los tenían en pnsiones, o si es d
, bl·cos ). si la vara de medida estaba
·
·
etían peca os pu i ,
sus salanos ... y si c~m .,49 Los amancebamientos y las muertes por
conforme al padro_n... "
frecuentes y los más eran severamente
"liviandades de mujeres eran bl a destierro o se les amonestaba por
castigados, condenando a los cul,~a es . . de Dios Nuestro Señor" _so No
" l
d " hasta ponerlos en servicio
,
l
su ma esta o '.
.
El alcalde mayor de Río B aneo,
siempre era. posible proceder con ng~~~ an escándalo" estaba en ilícita
"viudo y sujeto de edad
ovej~s que traía Cristóbal de Aldape;
amistad con una mulata de r~~ o loe estaba también en el paraje de San
y Femando de Zamora,__su hiJo,
s or ue "desampararían las fronteras
Joaquín; pero no procedi? contra ell:i:an q ara contener la avilantés de los
en donde es muy converuente que re
pahora" y "extrajudicialmente les
,
,, p
11
andó "sobreseer por
.
•
barbaros . or e o m
veridad que se requiere les dio 1a
1
mandó no comunicarse con ellas y con a se
.
11 51
reprensión correspondiente .

ªtnzai\i

Haciendas de la nobleza
b
lt s cargos en el virreinato por
Al interés de quienes ocupa an a Ro . de León se sumó el de la
d
. ones en el Nuevo emo
.
adquirir gr_an es posesi.
XVIII se multiplicaron los títulos nobilianos y
nobleza cnolla. En el siglo .
do éstos multiplicaron también los de sus
fue justamente en esa centuna_
d l
que unos de los primeros.
dO
esta reg10n Des e uego
d S
tierras y gana
en
, . · C h ila fueron los marqueses e an
un ue no en Nuevo Leon smo en oa u . .
'
~i!el de Aguayo, en el último tercio del siglo X\ II.

:uan

170" ,a entraban a ~ue\'O León a
Al iniciarse el siglo ~VII~. e; ~1~t~o Femández de Santa Cruz.
Pastar las haciendas de oveJaS e on , d s "n la Pesquería Grande. se
.
S grandes a{iosta ero "
d 1
marqués de Buenavista: us ~ la Hediondilla hasta el arroyo del potrl!ro e
extendían desde San Miguel de
. es en el , alle del Huajuco. U~
Cercado. También fue~o~ ~uyas otr~t p~ses1~n llama por ello Buena,·ista.5.
lugar actual del municipio de A en e. s
452

Todavía en 1744 sus herederos, don José de Velasco y Tejada y doña
Francisca Bolio y Santa Ana, las poseían.53
Cercanamente ligado al gobierno virreinal, el licenciado Juan
Rodríguez de Albueme, marqués de Altamira, fue dueño hacia 1740 de la
hacienda de Mamulique, una de las más notables en el norte de Nuevo León.
En ese año, 1743, la hacienda pasó a ser propiedad de la acaudalada familia
Fernández de Jáuregui, marqueses de la villa del Villar del Aguila. 54
Otra de las más opulentas propiedades, cuyo casco se conserva hasta
nuestros días, es el de la hacienda de la Soledad, en el municipio de
Aramberri. Perteneció durante más de medio siglo, a partir de 1737, a don
Ildefonso de Ayza, marqués del Castillo de Ayza, vecino de Guadalajara,
quien la había adquirido por compra a los Lobo Guerrero. Fue el de Ayza
uno de los señores más poderosos, y los vecinos de San Pablo de los
Labradores se quejaban constantemente de sus extorsiones. 55 A esta misma
familia pertenecieron los dilatados agostaderos de Sandia.
También en la región sur de Nuevo León tenían sus posesiones los
condes de la Canal, de la villa de San Miguel El Grande. Su mayordomo
Roque Barrera proveía en 1751 de maíz y ganado a las fundaciones que
hacía José de Escandón en el Nuevo Santander. 56
Al norte del Nuevo Reino de León, en Vallecillo, estaban las tierras
de don Manuel Rodríguez Sáenz Pedrozo, caballero de Santiago y conde de
San Bartolomé de Jala, quien además tuvo tienda en los minerales del
mismo nombre.57
Una espléndida hacienda, la de Albarcones, situada en Dr. Arroyo, en
la llanura que sirve de acceso natural a Matehuala, pertenecía en 1783 a los
condes de Casa de Loja.
Por ese mismo rumbo, doña Teresa de Medina y Sarabia compró en
1746 al sargento mayor Pedro de Montes de Oca la hacienda del Potosí, en
el valle de Labradores. Más tarde, en 1789, los mismos condes de Medina
adquirieron las cuantiosas haciendas de San Antonío de Pablillo y Santa
Rita en el mismo valle. que habían sido de don Francisco Mariríquez
Malacara. 58
Otros títulos nobiliarios como los condes de Mora, los de Casa Rul,
entre otros, fueron dueños también de grandes latifundios en Nuevo León.

Los condes de Santander tenían sus enormes ranchos en los Chupaderos y
los habían comprado a Femando Sánchez de Zamora en 1742.
453

�de de Penalva, quien en 1730 habría
Don Bemardino de Menes~s, conL . fue dueño de las tierras en las
de ser gobernador de~ Nuevo Remo de eon,
• ahora Mier Y Camargo.
cual es estáD

. unidad
des haciendas gozaron de mm
.
hum.antes los mayordomos
M uchos de los señores de gran
stonas tras
'
d
1
ante la autoridad ~o~ún- E~d/~~~o propio"' según queja de Marcos e
. ban a sus sJ.rVientes
cast iga

Inmunidad

Villanueva.

"d
or
. contra reos protegi .os Psus
. .
día interverur
La justicia ordinana no s~º haciendas tenían su cárcel propia y
- es de minas o de ganados. Las .
En 1753, los herederos de d~n
senor
demás instrumentos de c~stigo.
despacho para no estar baJo
cepoe~~o de Medina, conde de Medma, gan:~: de los Labradores" _ro Otras

~..jurisdicción del alcalde ~7; t\!7o:marqueses del Castillo de A~

:~=~·~E:::~:~!:.;~:~~::::::J:~Ef:z~~6:

castigos y .
. dades. La hacienda de Lagun
someterse a la
las de las villas y ciu
1749 totalmente exenta de
. da de
Sánchez Navarro, estaba en .
61 El administrador de la ~acien1799 a
n del HuaJuco.
• · sulto en
autoridad del va ~
uceno de Sobrevilla, golpeo e 1D
de Salinas,
~:ti:~~~';1He;::e~. E1~ta se ~u;l~e1ioª~~::d:;: don Juan no
Santiago de Vi.11arreal, qwen
. . no pus
,, 62
podía ser llamado por jusncia a1guna .

Las hermandades o cofradías se multiplicaron: la de las Benditas
Animas, la del Rosario, la del Santísimo Sacramento y las de otras
devociones recibieron importates donaciones de ganado, directamente o por
legados testamentarios. Estos bienes los rentaban o vendían a particulares.
Los legados
testamentarios o de otra índole fueron cada vez más
frecuentes. 63
Fueron apareciendo también las fundaciones de capellanías para los
gastos de determinado culto, para sostener una carrera eclesiástica o con
cualquier otro fin piadoso. La administración de los sacramentos que
originaba ingresos considerables provocó muchas veces largos y enconados
litigios jurisdiccionales entre las comunidades religiosas y el clero secular.
Los curatos de Monterrey y de Saltillo sostuvieron un pleito sobre
jurisdicción espiritual que duró más de la primera mitad del siglo XVII y
que, en el fondo, no obedecía más que al interés por estos ingresos.

Posesiones de la Iglesia
Las órdenes religiosas empezaron a poseer por merced, por compra o
por donación, grandes extensiones de tierra. El convento de San Francisco,
de Monterrey, recibió considerables legados para la obra material o para
festividades, capellanías de misas, etc.
Los bethlemitas de México y de Guadalajara llegaron a ser dueños de
grandes agostaderos y de numerosos ganados cuyo producto aplicaban
directamente o los rentaban para el sostenimiento de sus hospitales. Frailes,
juaninos, carmelitas y de muchas otras órdenes entraban periódicamente a
recoger limosnas para sus comunidades.

.....
. ganadera tuvo
. .
de la trashumancia
l
En el fenómeno econo~coU de los principales motivos fue e
t la Iglesia. no
intervención constan e
bis ado de
cobro de los diezmos.
~os de la entrada de los ganados, el o partpicular
rimeros an
,
na puso
d l
Des e os p
. ·sdicción pertenecia esta __zo_ ' n el Archivo
Guadalajara, a cut
esta contribución eclesiastl;~entos de los
cuidado en el co ro
nservan los nom r .
l .glesia
Municipal de Monterrey ~e c;a recolectar lo pertenecien~e a a iara el
d os designados no solo p
h bo también especiales p
m;;~:sº:anados menores, sino. q~:sl~:~bres, los pollos y las gallinas.
pbovmoy
.
el caballar y para el maiz,

Bienes de la Iglesia

J:

Sin embargo, indudablemente fue la Compañía de Jesús la orden que
mayores bienes tuvo en el Nuevo Reino de León. Las haciendas de ovejas de
los jesuitas de Querétaro empezaron desde 1646 a pastar sus ganados en 30
sitios que compraron a Diego Femández de Castro. 64 En la década de 1660
tenían títulos de cuarenta sitios entre los ríos del Pilón y Pablillo, comprados
a Cristóbal de Perales. En 1689 eran dueños de otros 50 sitios en el río de la
Pesquería Grande, desde la Ciénega de Flores hasta Mamulique.

Creación del obispado
En 1717 el oidor Juan Picado Pacheco propuso al virreinato la
creación de dos obispados, uno en Sonora y otro en el Nuevo Reino de
455

454

�León. Fundamentó la propuesta de este último, argumentando que entraban
a pastar en él "como un millón de ovejas de las demás provincias de la
Nueva España, según el cómputo hecho por el licenciado Francisco de
Barbadillo". De éstas, según la regulación de agricultores y ganaderos, había
más de 300 mil partos anuales, 30 mil de los cuales correspondían al
diezmo. "De las lanas -añadió- aun al ínfimo precio que hoy valen", el
diezmo seria otro tanto. El costo del sostenimiento del prelado y demás
ministros estaba calculado en 24 mil pesos, por lo cual y con lo que habrían
de pagar los vecinos de otras especies, había lo suficiente para erigir la
diócesis. Sugirió además que durante los tres primeros años, esta suma fuese
recaudada por la Real Hacienda librándose al prelado lo necesario. Pasado
este tiempo tenía la seguridad de que ya el obispado tendría los ingresos de
las obvenciones y demás, lo que garantizaba que el real erario no fuese
65

"grabado en un solo peso" .

La diócesis no fue creada entonces, por la muerte del monarca. El
proyecto fue revivido en 1739, reinando Felipe V, pero se pospuso su
realización hasta que concluyeran los trabajos de colonización del Nuevo
Santander, por Escandón. Fue hasta el reinado de Carlos m cuando se erigió
el obispado, en 1777.
El establecimiento del gobierno eclesiástico, debido en su casi
totalidad a la ganadería, dio gran relieve al Nuevo Reino de León, no sólo en
el aspecto económico sino también en el cultural al ser abierto el Seminario
Conciliar de Monterrey en 1792, centro educativo por excelencia para todo
el noreste.

Decadencia

¿Qué fue de este auge extraordinario de la ganadería en el noreste de
la Nueva España.? ¿Porqué sobrevino la decadencia de este notable
fenómeno económico y social?
Señalaremos sólo algunas respuestas. La abundancia de pasto estaba
sujeta, desde luego, al buen tiempo. Cuando sobrevenían largas temporadas
de sequía los problemas para el pastoreo se acentuaban. Pero,
independientemente de los fenómenos naturales, hubo otros no menos
perjudiciales. Ya casi a fines del siglo XVID. en 1775, los pastores se
quejaban de la alarmante disminución de los pastos y subrayaban una de las
causas principales: "en donde pasta el ganado cabrio -dicen- no vuelve a
salir zacate"66, y pedían al gobierno que se ordenara sacar los ganados
menores de los potreros más o menos verdes para lo dilatado de los demás
456

agostaderos
.
' dejando l'b
1 res aquellos p
vecmos, porque "de lo contrari
ara mantener la caballada d l
"El ganado cabrí
o -aseguran- ninguna podr,
.
e os
.
"
o es tan dañino, añad'
a servrr al rey"
atierran . Ya en escritos del siglo XIX tan, que hasta los ojos de a .
han acabado con el pasto" ·
se lee con frecuencia·· "los arumales
. gua
. _Pero hubo otras razones Para
tamb1en contribuyeron las luchas .co
esta _d~cadencia, indudablement
Independencia hasta la Revolución d:~~t~~• ClVlles y extranjeras -desde

1:

La causa primordial d l
testimo · d 1
e descenso obed · ,
•
de'
ruos . e a época, a las asoladoras ~c _ec10, a Juzgar por múltiples
~aron sentir con mayor intensidad a , urs1ones de los apaches. Estas se
colonos de Texas en 1836 l
ra1z de las concesiones h ha
co 1 ,d
Ya acercarse definiti
ec s a los
ne w a 1a guerra entre ambos países.
vamente la frontera en 1848,
Los
robos de ganad0 eJecutados
.
,
p 1 • .
ra
enas
de
los
Estados
Unidos
a1
or os md1os que bajaban de las
d
P
fueron c_uantiosos. y no se 1· . os pueblos de la ribera sur del Brav
depredaciones, acabaron tamb· , llllltaron a caballada sino que
o,
bah , d
ien con el g d
, en sus
N nan : proyectarse hasta casi fmal'
o ~enor. Estas incursiones
uevo Leon sucedió en Bustamante, hacia
_iza188
o el
siglo XIX. La úlflllla en
5.

:ª

¿Qué nos queda?

. Sin aceptar que la im o
.
extmguido del todo, puesto que ~n :~ia ganadera del noreste se ha a
tan desdeñables y en la actualidad glo XJ?C las cifras estadísticas no s~n
:eguntar: ¿qué nos ha quedado de aqu:~ ~eJ_a ~e ser considerable, cabe
0 ·, l.que huella existe de al
e tan abundante?.
~~
Nos quedan, desde luego al
en ~sta exposición: los nombr;s ;nos_ :e los aspectos que hemos señalado
registr~ la antigua presencia de ogra cos que en la toponimia re .onal

:d7tria doméstica ca!":!~\é~ ~:";':;:

ya
L a reminiscen!a de
, . e ana. La del uso de al
x c16n, como la de las
domestico o del vestido co
I gunas prendas de cuero tambie'n d
I
.
, mo as cueras L d 1
.
,
e uso
as raices culturales del noreste, de extrao~d. a ~ _gobierno ~clesiástico y de
mana importancia, etc.

: ,1

Nos quedan tamb · •
~atices folklóricos de n::r:::~s huellas en hermosas costumbres con
Jmeteo, la chiva colgada, el sal{~e~:s !e ~aballos, como las carreras, el
anca, las corridas de toros
457

�celebradas aquí desde el siglo XVII. Nos quedan referencias constantes en
la literatura y en la música populares, particularmente en los corridos. Nos
quedan en el habla cotidiana en expresiones pintorescas como la de llamar
vaquetón al disimulado o desvergonzado; amachado (de macho, mulo) al
porfiado y terco: cerrero, al huraño o mal educado; borrego a una versión o
noticia no confirmada, etc. Nos quedan también las huellas en modo
singular de la alimentación: como comer machacado, o la costumbre de asar
el die:mi/lo (que algo pudiera tener que ver con el diezmo pagado a la
iglesia) o, en fin, con la tradicionalísima costumbre de comer el cabrito.
Finalmente, y ya también en extinción, nos queda la huella
monwnental de los cascos de las casas grandes de las antiguas haciendas
ganaderas, algunas con posibilidad de rescate y restauración, las más en
estado de ruina pero hablándonos de una pasada grandez.a. En muchas de
ellas se ven todavía los cuartos altos y bajos, las galeras de piedra, los techos
de morillos: los enormes paredones que las circundan a manera de muralla;
los contrafuertes, las claraboyas o troneras para combatir: los pretiles
almenados con marcada reminiscencia de los antiguos castillos feudales: las
capillas, huérfanas ya de todo el explendor de altares churriguerescos o de
pinturas de buenos autores: los subterráneos y pasadizos secretos; las
inmensas dependencias de administradores y mayordomos; los restos de las
cárceles y hasta los vestigios de algún panteón particular. Todo esto nos
queda de un pasado que se antoja ilusorio e inimaginable, pero algo más
existe aún: la presencia del hombre de campo, del hombre de a caballo, del
hombre rudo hecho para las grandes jornadas y que ha tenido en el decurso
de los años un papel tan decisivo en las grandes luchas nacionales de nuestra
historia.

Notas bibliográficas
Amplia infonnación sobre el tema en, Fran~ois Chevalier. La jcirmación de los graneles

1

latifundios en México. México. 1956.
Parte de la capi111lació11 en. Santiago Roel. N11e\·o León Ap11ntes históricos. Monterrey.

1

. . vol. 3, exp. 11, f. 32
' Ms. Encomienda' AMM'CIVIi,
6

7

Ms. Merced de tierras. Archivo Municipal de Monterrey (se citará AMM) vol. 17. exp. 13.
f. 42. 2 de febrero de 1636. También en Causa contra Vicente Guerra. Civil. vol. 3. exp. 35.
Alonso de León, et al.. Historia de Nuevo León... , Monterrey, 1985, p. 71. En una merced
de tierras otorgada a Tomás Pérez. su nieto. alega éste como servicios de su abuelo haber
hecho donativo a Su Majestad de trescientos caballos... AMM. Civil, vol. 26, exp. 4, fol. 34,

4

no. 22, 22 de febrero de 1699.

.

49.

Ms. Declaración de Gabne
. 1Maldonado AMM . .
•
, C1v1I, vol. 7, e

1 Declaración,

ibid., f. _
1

..
,oMs. Merced de tierras, 1654, AMM, CIVIi,
vol. 30, exp. 4, f. 36.

Ms. Despacho, AMM, c·ivil,
. vol. 61 exp 3 f 6
'
• , • vto.
11

Alonso de León, op. cit, p. 90.

12 La
.
capitulación puede verse en T. .
.
Cadereyta, Monterrey 1863
esllmomo de las constancias
.
nuevas», ibidem.
•
. Las obligaciones del poblador enrelallvas
la fundación de
Ja &lt;&lt;LeYa d
e poblaciones
13

Ms. Auto. 4 de mayo de 1638' AMM' CIVIi,
.. vol. 6 exp 6

14

'

•

•

Civil, vol. 7, exp. 9, 1653 _
u
Ms. Comisión a Bernardo G ,
vol. 6, exp. 27' f. 3.
arc1a de SepúJveda para rectifi1cac1"ón de medidas, AMM, Civil,
16

17
11

'º

Testimon · de Ias.. .' ver nota 12.
Ms. Carta ' M'e,aco,
·
l Ode agosto de 1640 AMM
,

,

. .
Civil, vol. 20, exp. 2, f. 18

Ms. Autos del gobernador Az.c,
.
5, f. l. Mercedes de otros gobem:-:!: :º~.:;pe::ts de ~e:cedes. AMM, Civil, vol 11
19
es en ,bid vol 14
2
. 'exp.
Ms. Declaración AMM C
'
. • exp. 6.
'
, ausas Cri nunaJes,
·
20 M
vol. 5, exp. 66, f. 18.

s. Auto, AMM, c·1v1,
.1 vol. 6, exp. 27, f. 3.
21 Ped·
. ,mento del procurador 3 d
.
LegaJo l, fol. 147.
'
e septiembre de 1639' Arch.ivo Mumc1paJ
..
de Cadereyta,
22

p

agare,' AMM' c·iv1.1'exp. 18, no. 19, fol. 29.

21

AMM, c·1v1I,
· vol. 30, exp. 4, ( 19.

24

Uno de los más antiguos rod
.
AMM, Civil. vol. 16 e
eos mencionados "el de san .
prohibiéndolas un /
12, f. 11 vto. Por cuanto a las
Miguel en el río Pesquería"
coger cabaJlad~ ni g::: o: del gobernador Pedro de la a::e~as Y corridas, hay auto¡
azotes a los de color qu:b;:~:;nº··· pe~a de doscientos pesos a~ e;u~n~ pasen a co~er ni
y pérdida de sus bienes d
p o y de... doscientos
y esterrado de su jurisdicción".

xi:·

459

458

8

xp. • f. 2 vto.

9

1938. t. l.
3

•

Op. Cit., p.

�46AMM

AMM, Civil, vol. 64, exp. 2, f. 54, 17 de enero de 1729. También del gobernador, conde de
Penalva en ibíd., vol. 58, exp. 7 (1731).

c·.
IVII, vol

· 9' exp. 2• f· 11, Monterrey' 20 de octubre de 1661.

Ms. contra Diego Sáenz• AMM, Civil,
. . vol. 13, exp. , f. _
9 9

Ms. Información sobre extorsiones a los ganaderos, AMM, Civil, vol. 7. exp. 8, 12 fojas.

25

,

47

41
49

26 Ms. Merced a Juan Alvarez de Godoy, 16 de abril de 1635, AMM. Civil, vol. 6, exp. 42.

Ms. Auto del gobernador ~.,.rrnga
A--~-- AMM c· ·1
'
' ivi,vol.11 ' exp• l , f• 10 vto
Ms. Visita • AMM• c·IV!·¡ exp l f 78
·
'

27

Ms. Auto de visita. AMM, Civil, vol. 41, exp. 13 (1681).

21

AMM, Causas, vol. 10, exp. 134.

29

Visita del gobernador, AMM, Civil, vol. 29, exp. 7, f. 26.

30

Ms. Autos, Archivo General de la Nación, México, tomo 38, f. 173 vto.

·

• •

SS.

soM v:-·
, Menno,
.
vto. s. isua del gobernador Juan perez
1694• AMM• c·ivi•¡• vol. 21, exp. 12, f. 12
~I

[b 1ºd,

nota 49.

52

Ms. inventarios de la haci
.
exp. 9 ( 1702).
enda de oveJas del marqués de Buenav1sta.
.
AMM, Civil, vol. 25,

Ms. Disposición y orden de la Compañía Volante para seguridad de las haciendas de

31

53

ovejas. AMM, Civil, vol. 47, exp. 7, f. 15 ss.

~

Ms. Títulos de tierras de.... AMM. C1v1L
.. vol. 73, exp. 1, 87 fs
.

32

Ibid.

Ms. relativo a la hacienda d M
.
(1741). En algunos documento: ap:!1~~:;it~;:1::u~.8. exp. 5, (1740) y vol. 70, exp. 9

33

Ms. Merced de tierras, AMM, Civil, vol. 32, exp. l, f. 163.

SS

34

AMM. Civil, vol. 70, exp. 13, f. 26.

35

Ms. sobre conducción de lana a Querétaro, AMM, Civil, vol. 65, exp. 6.

36

Ms. sobre romanaje de las haciendas del sargento Pedro Guajardo, l 720, AMM, Civil,

. ~s. promovido por los vecinos de Labradores, sobre extorsiones del
, AMM,
marques,
Civil, vol. 77, exp. 18 ( 1748).

so AMM, Civil, vol. 80, exp. 4.
57

SI

vol. 47, exp. 5, f. 23 vto.

59

Ms. relativo al obraje de Alonso de Treviño, AMM, Civil, vol. 17, exp. 13, f. 40 (año
1634). Sobre el obraje de Juan de Zúñiga, Civil, vol. 5, exp. 11, 2 fs. (1642).
60

Ms. pagaré, AMM. Civil, vol. 4, exp. 18, f. 29, no. 19, Cerralvo, 11 de enero de 1640.
31
61
pagaré, AMM, Civil, vol. 23, exp. 13.
62

Para este tipo de documentos consúltense, Israel Cavazos Garza, Catálogo y síntesis de los
40
Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, seis volúmenes.
41

Ms. promovido contra Pedro Zamarripa, AMM. Civil, vol. 11, exp. l, f. 2.
Ibid.• f. l.

Ms. promovido contra Juan Sáenz de Mendiola, AMM, Civil, vol. 28, exp. 12.

0

44

45

.

Ms. Carta poder' AMM. p rotocolos vol 15 f 223
• · • ·
vto.. no.

Jo 1.

AMM. Civil. vol. 108, exp. 4.

Ms. Causa contra Sobrevilla, AMrn• Causas Cnmmales
. .
vol 33

63y,

,

•

·

,exp.581.

case, Catalogo y síntesis de los Protocolos del AMM, 6 voIumenes.
'
64

65

42

Ms. escritura de venta• AMM• Protocolos vol 21 f 49
•
•
• •
• 24 de noviembre dde 1729
AMM. Civil, vol. 41, exp. 14.

37

39 Ms.

•

AMM, Civil, vol. 107, exp. 4.

Ms. tierras de la Compañía de Jesús

. .

' AMM. C1v1I, vol. 53, exp. 12 (1646).

Proposición
para eI establecimiento de los obi
Sonora
h
1979 ~o ;c;os ¡por el oidor Francisco Picado p::::os del Nuevo Remo de León y de
• · • up emento IX.
co, en «Actas», Monterrey, UANL,

66Qu.
eJa de Joaquín Salinas• AMM, Civil,
. . vol. 108, exp. ,r.
15 6 0775).

Ibid , f. 34.

Ms. Comisión a Alonso de León, AMM, Civil, vol. 8, exp. 28, f. 4, no. 4, 7 de mayo de

1646.

461
460

�ESTADOS UNIDOS EN LA HISTORIOGRAFÍA CATÓLICA MEXICANA:
LA INTERPRETACIÓN DEL SIGW XIX

Dr. Manuel Ceballos Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte
Yo no soy de los que piensan que nos devuelvan
lo que nos robaron. Yo solamente pido, y pido a
los Estados Unidos, y eso sí en la forma más
enérgica, de la manera más noble y frente a
frente a cualquiera que sea, monseñores, lo que
sea, lo que fuere( ...)de masones y todo, una
cosa: que nos devuelvan la libertad. Eso sí, y eso
nos la han quitado ellos.
Miguel Palomar y Viz.carra a James Wilkie
(1964) 1

La particular visión que W1 grupo de historiadores católicos mexicanos
han dejado sobre el papel desarrollado por los Estados Unidos en la historia de
México se encuentra profundamente cargada de elementos negativos, de
adjetivos denigrantes y de tesis de combate. Este articulo pretende dar cuenta
somera de la visión de estos católicos.

El catolicismo intransigente: matriz explicativa

La explicación de esta apreciación de los católicos va en relación con la
particular \isión del mW1do que éstos desarrollaron a través de lo que se ha
denominado el catolicismo intransigente. Profundamente antiliberal y
antimodemo el catolicismo intransigente se constituye en la matriz explicativa
de la visión histórica de los católicos2• Si a la mentalidad intransigente de los
católicos mexicanos añadimos la conflictividad propia de los acontecimientos
históricos desarrollados por los Estados Unidos en la historia de México, fácil
es deducir la prevención hacia este país. la fuerz.a de sus ataques, e incluso lo
visceral de algunos de sus análisis.
Como en el plano de las ideas los Estados Unidos aparecen como el
modelo de país liberal y moderno, por el hecho mismo fue condenado por los
católicos intransigentes. Si a ello añadimos algunos eventos particularmente
conflictivos, se entenderán las razones de su encono: Poinsett y su
antiiturbidismo; la instauración de la masonería yorkina; la Guerra de Texas;
la Invasión americana y la pérdida del territorio; la supuesta simpatía por los
liberales mexicanos; las inversiones norteamericanas y la instalación de
bancos extranjeros; la introducción del protestantismo; la ocupación de
463

�. .ento al presidente Carranza,. la intervención
14
·
el
reconoclDll
19
Veracruz en
'
.
C · u· da etcétera.
en la ns a '
.d
grupo de católicos
.
haya hab1 o un
.
od sto no quiere decrr que no
los católicos liberales que
T oe
intransigentes. Estos fueron
orfiriato tuvieron mayor
opuestos a los amente a aquéllos y que e~ el p Oaxaca, el prototipo de
floreciero~ p ~ sea Eulogio Gillow, arzob1s~ot:adores de su liberalismo
beliger~c1a. 1 d factura mexicana. Uno de los 1Darta al presidente Díaz le
clérigo libera e
l Estados Unidos. En c
fue su simpatía por os
aseguraba:
h. ·eran abstracción de
. f artas1 ICI
« deseaba que dichos escritrd:mo ya que los tiempos ~
l~· pasado, dándolo por º.v, es e~o una nueva época en.~
b1·ado y comien=a, segun p , ista hasta la intervenc1on
cam
. .
Desde la conqu
,.
n las
orden político relzg_ioso.
México acción pol1tzca, e
francesa la Iglesia tuvo en l tiene por fuerza de las leyes
presentes circunst~~i~ /:st; el trabajar por _es~able~e: ::
vigentes, y en m1 an1m ue la acción eclesiastzca ~1g . na
régimen autorizado para q l &amp;tados Unidos, es decir, a1:
México el curso que ll~~a en ~:rciendo sus esfuerzos en el or en
leto de la polzttca Y eJ 3
por c~mp ente le corresponde» .
que d,rectam
. 'd a la Exposición
.ll
haya as1st1
G
ue monseñor i ow
Porfirio Díaz, quien
Nada raro fue q ,
1884 como suplente de
l González4.
. sal d Nueva Orleans en .
l presidente Manue
. al
Uruver
e b d delegado mexicano por e
.cana Ignacio Mansc '
había sido nom ra o 1899 en otra ciudad norteame~ famosas frases que
Años más tarde, en
'
.ores pronunció aque as
ministro de Relaciones E~lien s si especialmente a ellos:
..
. sólo a los cato co '
hirieron, s1 no
.
nd cia La primera
u mdepe en .
,
México ha luchado dos vece~ por s do ninguna nación qu~1a
fue a principios de este szg:::
menos de cuarent~ ~os,
ni-podía ayudarnos. lLahase;i:;:m;a la intervenci~n napoleo:~~Jo
.mos que uc
. habriamos sucu
cuando tuVI
tra heroica resistencia
la poderosa
a pesar de nues
si no hubiera sid~ por
tamente el
vencidos por fuerzad s Unidos, que resolvieron
ue nos
influencia de los Esta o( ) No es solamente la vecm
mado
asunto a nuestro favor ... tras instituciones; hemos or el
.
h mos adoptado vues
·ante a la vuestra, y
lzga; e
a de ser política, semeJ . 'd, tico al vuestro,
estra maner
al'dad es casi 1 en

°

:e-

.

=

P:º~

fi

á~~~ 8;;';;:~:;::.

:;mbolo de 1:ufi~::Sana;::e ~úpiter, el
ambos son aguilas
. . remonten Juntas su
que ambas
464

surcando las alturas en líneas paralelas: la americana guiando y
la mexicana siguiéndola, siempre animada por el ejemplo de su
hermana mayor&gt;/.
Entre los liberales radicales estas palabras de Mariscal y el episodio que
representó causaron gran extrañez.a, porque les pareció desmedido, servil y
"notoriamente trágico". Pero entre los conservadores y tradicionalistas
católicos. como aseguró el padre Cuevas, no fue sino "una confesión de parte",
y además "satisfactoriamente cómica". Confesión que degradaba a México
porque se pretendía asimilar su símbolo más representativo a "un águila
achicada, en un vuelo forzado y humillante en pos de otra águila, que no es ni
6
su hermana ni su madre" • De este modo las palabras del diplomático
mexicano eran la confirmación de la antigua tesis de combate de los católicos
de que el país había sucwnbido en su último esfuerzo contra las fuerzas de la
seculariz.ación que destnúan a la Iglesia porque los Estados Unidos habían
apoyado a los liberales. Pero si ésta era la conclusión a la que habían llegado,
las premisas que la acompañaban ahora confirmadas por un liberal, no eran
menos reveladoras del papel infame que, según ellos, los Estados Unidos
habían desarrollado y seguirian desarrollando en la historia de México.
El hilo conductor: la conspiración

Del mismo modo que para algunas historias anticlericales la Iglesia
católica y las "fuerzas reaccionarias" son la causa y motivo de los conflictos
mexicanos y del atraso del país, para las historias clericales son una extraña
mezcla de masonería. protestantismo. hispanofobia y anticatolicismo
decididos desde los Estados Unidos. O si se quiere ser más preciso, desde
Nueva Orleáns o Filadelfia, en un momento en que la presencia
norteamericana ya había hecho sus estragos en México desde el arribo de Joel
R. Poinsett.
Tanto la temprana presencia de Poinsett como los \'iajes de los liberales
mexicanos a Nueva Orleáns } a Filadelfia parecen ser los dos núcleos
generadores principales que explican en algunas historias católicas la historia
de México, ya que en ambas poblaciones existían las logias masónicas que
aquellos frecuentaban. En un par de páginas casi elegidas al azar, el padre
Mariano Cuevas en la Historia de la nación mexicana da cuenta del primer
núcleo de esta interpretación:

«En 1822 llegó a la República Joel R. Poinsett en calidad de
enviado sin credenciales de los Estados Unidos. Era
sencillamente un espía. Era hombre de grandes talentos
465

�. ueczr,
,, . u,,,e una astucia diabólica,
r me1or
.
d
natura1es o po
:,
. . por todas las naciones e
us largos via1es
aumentada por s
A , . En Chile con conducta poco
or algunas de merzca.
,
. .
La
Europa Y P
d .
la persecucion re/zg,osa.
digna, manifestó su ten
¡::;endiente de los protestantes
llevaba en la sangre.
p . tt la osadía de proponer al
. ado ( ) Tuvo oznse
franceses emzgr s ··· M' . aceptase las instituciones de
emperador Jturbide el que e(x~c; a desarrollar [sus planes] y
los Estados Unidos del Norte ... ar
tar ( ) con una
. ¡- .
era menester con
···
ara
su
idea
antzrre
zg,osa
.
.
,
,·n.nuyese
en los destinos
P
oruanraczon
que
•p
verdadera y poderosa, .º
asonería escocesa de origen
de la política de Mexzc_o . . , ,,::S que para comenzar y así la
semiespañol (..) no le sz':zo ,
ejables por los Estados
utilizó. El necesitaba lo~as
las yorkinas; rito que él
Unidos y de allí su empento e? denes de poderes de los Estados
podía dominar Y poner ª as or
Unidos»7.

;;:'ª

La

mfan=

do núcleo, el mismo padre Cueva~ e~ , la
y con respecto al segun .
'tul a la supuesta conspirac1on.
.
M · ·co dedica un cap1 o
,
Historia de la Iglesia en exz
Orl áns" y en él trata de probar como
Lo intitula "El pacto secreto de Nu~va 1 ed 'embración de México para
. d promov1an a esm
, .
al b
hombres desnaturaliza os
. . , . anglicismo, ésta últuna p a ra,
aumentar el territorio de otra_ denomznaczoMn, , y en la realidad equivalía a
"dad de [Miguel] Santa
.
s ana
que en la mentah
• · norteamencano •
"protestantismo masoruco
,
11

.
en las historias católicas, Valentín
Uno de los grandes conspira~ores ~s,_ , 1 Junta Anfictiónica de Nueva
, u s él qU1en as1st10
a a
.
Gómez Farias. Segun e as, e
• trumento de las logias yorkinas11 Y
. b d 1835 "como tns
Orleáns en septtem re e , .
fra
la independencia de Texas.
como ,,,-icepresidente de Mexico a guar
, a Farias se le concedía
ta virtual de su pais,
, . el
A cambio de esta ve~ . .
ex ulsión de obispos y canorugos,
desarrollo de sus ideas ~~ehgiosas,. o ~e sus bienes, libertad de cultos
supresión de órdenes religiosas, despoJ
bemos si esto último era un ideal
.
as· aunque no sa
b
introduciendo hasta smagog , - ,
d tierras rústicas y fincas ur anas.
· También hab1a reparto e
·
·oh qué
personal de Fanas.
. . de las bases era que senamos -,
Otro premio que le daban en la ult1~a l Estados Unidos del Norte (.. ) Esta
dicha!- reputados como hennan~sd e osd.ante los lazos masónicos, con la
,
tá mu, uru a, me 1
.
- 9
traición de Fanas es
•
, a verificarse aquel rrusmo ano ·
independencia de Texas. que empezo

Los muchos y abigarrados textos
Luego de dejar en claro que en la historiografia católica son estos dos
núcleos explicativos en los que parece encontrarse, en gran parte, la
interpretación de la historia de México del siglo XIX, todo lo demás no son
sino lugares comunes y tortas y pan pintado: Comonfort debió traer de Nueva
York algo más que armas y municiones, "trajo instrucciones secretas"; la
Refonna mexicana cargó desde su cuna con la tutoría de los Estados Unidos;
el federalismo mexicano fue impuesto por Poinsett para así manejar más
fácilmente cada uno de los estados; los liberales mexicanos eran los
representantes de un bando masónico norteamericano; Estados Unidos
respecto al México independíente siempre ha tenido el plan de destruir a la
Iglesia; la "causa católica" en la Guerra de Tres Años se vio derrotada por la
intervención de los Estados Unidos a favor de los liberales; la "criminal
misión" de José María Mata en la negociación del Tratado MacLane-Ocampo
fue ofrecer territorio nacional a cambio del reconocimiento; de entonces fue
"la cadena forrada de terciopelo con que quedaba nuestra patria, como en
efecto quedó hasta la fecha, esclavizada"; las Leyes de Reforma "son leyes de
la vieja reforma protestante para la destrucción de la Iglesia"; Juárez repasó
"verosímilmente" en Nueva Orleáns el programa anticlerical que Gómez
Farías había acordado en 1835; Ocampo era un subordínado a los Estados
Unidos; en el episodio de Antón Lizardo los buques norteamericanos fueron
los que díeron el triunfo a Juárez; ahí "los humildes oficiales americanos sin
orden de su gobierno, dócilmente se doblegaron ante el zapoteca"; después de
Antón Lizardo "Juárez y su mala conducta fueron condenados por las naciones
europeas que protestaron, por sus propios amos los Estados Unidos"; durante
la instauración del Segundo Imperio "la tutoría y protección de los Estados
Unidos sobre don Benito fue cada vez más acentuada"; fue entonces cuando el
general James Carleton de Nuevo México estaba "más cercano a Juárez para
trasmitirle órdenes de Washington"; al derrotar el Imperio de Maximiliano,
Juárez levantaba "el imperio yanqui sobre su patria"; desde entonces "la
intervención yanqui que venía, era peor que la que se iba"; es por eso que "el
pueblo ciertamente no quería a Juárez ilegítimo en su elección y en su
continuación, por sus traiciones a la patria y por su impúdíca entrega a los
Estados Unidos"; los "yanquis siempre han estado al frente de los liberales
mexicanos"; Juárez firmó en barbecho cuanto los americanos habían querido;
por la Reforma y el protestantismo se les entregó el alma de la nación, y por
los ferrocarriles se les concedíó el sistema nervioso; poco antes de llegar a ~r
presidente Porfirio Díaz, cuando iba huyendo, fue "naturalmente" también a
10
Nueva Orleáns ; en suma, concluye irónicamente el padre Cuevas en uno de
sus muchos textos:

467
466

�«En los momentos precisos y decisivos de nuestra política, o en
los que tales parecen a los Estados Unidos, éstos, si pueden
ocultamente, y si no, aunque sea abiertamente y en forma
autoritaria, intervienen e inclinan la balanza hacia el platillo de
sus atentos y seguros servidores que besan sus manos, los
liberales mexicanos»//.
Si bien no en toda la historiografía católica está expresada de ese modo
la aversión hacia los Estados Unidos, sí está presente en muchas de las
historias católicas. Entre otras destacan las obras del sacerdote Jesús García
Gutiérrez, quien en algunos de sus primeros textos escribió con el pseudónimo
de Félix Navarrete. García Gutiérrez escribió La lucha entre el poder civil y el
clero a la lu:: de la historia (1935), Acción anticatólica en México (1939), De
Cabarrús a Carran:a, la legislación anticatólica en México (1957), La
masonería en la historia y en las leyes de México (1957). Un libro muy
exitoso en los ambientes católicos fue Poinsett, historia de una gran intriga
(1951), de José Fuentes Mares. En la advertencia a la cuarta edición (1964)
Fuentes Mares afirmaba que la buena fort\llla con que había corrido su texto
no sólo se debía a que se trataba de "un personaje atractivo, sino, además,
clave de buena parte de nuestra historia &gt; coautor del México actual, a la
altura de Juárez" 1:?. El padre José Bravo Ugarte -jesuita, al igual que el padre
Cuevas- en su Historia de México de varios tomos trató a los Estados Unidos
con mayor racionalidad. pero no sin dejar de situarse en la corriente del
catolicismo intransigente. Muy socorrida también por los católicos fue la obra
de Alberto Maria Carreño La diplomacia extraordinaria entre México y los
Estados Unidos 1789-1947 (1951 ). No menor fue el éxito de la Breve Historia
de México de José Vasconcelos que vino a confirmar muchas de las tesis de
combate de los católicos. Cabe hacer mención de dos prolíficas colecciones
que alimentaron estas mismas tesis. ambas publicadas por la Editorial Jus: una
fue Figuras y Episodios de la Historia de México y fue continuada por México
Heroico. En ellas aparecieron algunas de las obras de los autores antes
mencionados y, además, de Alejandro Villaseñor Villaseñor, Miguel Palomar
y Vizcarra. Alfonso Junco, Carlos Alvear Acevedo. Recientemente ha
aparecido la colección Episodios Nacionales Mexicanos de la Editorial
Tradición, que ha continuado publicando algunas de estas obras.

catolicismo
intransigente. p or otra parte st hi
b
donde tanto el el~~ :
storiadores escribieron sus
msprra an muchos de sus anál • . E
c smo como el anticlerical·
oficial de la Iglesia frente is1s. n realidad, pretendían elaborar la hi It~o
hi ·
a esa otra hi t ·
s ona
stonadores del Estado revol .
.
s ona oficial que elaborab
1
una
.,
uc1onano En amb hi
an os
. concepc1on moralista, orgánica
. .
as storias estaba presente
nacional en base a buenas o malas ~:aru_quea que hacía variar la historia
Como lo he~os anotado, para la histon"oenc1as del pr~p_io país o del exterior.
Estados . Umdos
, .
católica fueron 1os
,
' si no
· el umco,
s1, el grafia
p · •apologetica
al
corromp10 con sus ideas, hombres políti ~c1p y más nefasto país que
era el alma de México··
'
cas, influencias e instituciones 1o que

~ ra_s ebn un ambiente

«Independientemente de que el hombre
y el de Guelatao [.Juár ~J
d
de Charleston [Poinsett'}
·
e. pro 1.ecan dis
.
impone el reconocimiento d
gusto o entusiasmo, se
versión de México esta' . e sulpermanente actualidad Que su
. ,;,
viva en a entrañ d
in_¡orma todavía: que el México
a e este país, y que lo
otras palabras, no como el M/ . moderno es obra de ellos en
que existió por un momento ex1~0 de ltur~~de o el de Madero,
actuales»IJ_
Y esaparec10 sin consecuencias
, . Ciertamente, todo este arsenal d

catolica
e combate. que fue la hist onografia
.
hi
. antiliberal , antim·oderna y antin
stona de México. De que no ha desa
o~eamencana pertenece hoy a la
y, sonoros debates públicos que han par,ec1do del todo lo prueban los largos
decada
· • . de la
. de 1os anos
noventa fre vue to a la palestra a pnnc1p1os
constitucionales de 1917
1 . b ~te a la reforma de los arti' ul
1y •
Y a esta lecunie t d
.
c os
e aticano. Sin embargo al m
n o e relaciones diplomáticas
1
•
•
enos en los amb·
con
~ a ~goma de la apologética que no t d t:ntes académicos asistimos ya
fustonador. siguiendo el consej~ de Tho o ~via a su muerte. En ellos el
e ~~e hombres inteligentes fueron
mas uhn, debe dar cuenta de cómo
;scnbtr tales cosas sobre un país de lasc?aces. de concebir una historia así y
stados Unidos.
unens10nes y de la complejidad de los

Notas bibliográficas
1
Miguel p aIornar y Vi-carra
.
·1
México iisro en el sigl; X\' 1n
' c~to ,co ":'~ltante. James W. Wilkie y Edna M

Conclusión
En mayor o menor medida todos los historiadores católicos de la
primera mitad del siglo XX fueron recibiendo la influencia del padre Cuevas.
quien al elaborar una gran síntesis sistemática de la historia de la Iglesia en
México se constituyó en portavoz de una interpretación nacida al calor del

468

422 ·

,
.
, sntuto MeXJco de lnvest"1gac1ones
.
W1lkie,
Económicas• onzon
MeXJCO,
, . de1969,
p.

469

�2

. .
ial et Démocratie Chrétienne, Paris, cerf, 1986, pp.
Jean-Marie Mayeur, Catholzc1sme soc

Manuel Esparza, Gillow
. .
·o Díaz, Oaxaca, 26 de diciembre de 1892, en 202. Véanse también en
3 Eulog10 G11low_
a Porr;;revolución en Oaxaca, Oaxaca, s.e., 198~~ a la conciliación de los
durante el porfinato y
históricos de 1889 sus ideas que se re
. ráctica" Cuestiones
1 introducción a los Apuntes
Mé . de "verdadera tolerancia p
. cil" .ó
a
., disfrutar en
xico
.
igentes La con 1aci n
"ánimos intransigentes ' y
b huecas para los católicos mtrans
.
impropia
éstas que, aún en e~e m~::;~:a ;:,r ser para ellos wia idea d;
de Jesús,
por parecerles wia ~aG Gillow Apuntes históricos, Imprenta e
para México. Eulogio .
,
México, 1889, p. 12.

17-45.

~=:t::

4

, • se
,
1 h. torio, Mexico,
. ., 1967 ' p. 280.
Femando Itum"barria, Porfirio D1az ante a is

.
, Porfirio Díaz ante la historia, p. 268.
s En Femando Itumbama,
, .
1068-1069.
, mexicana,
.
porrúa, Mexico, 1986, P·
.
Historia
de
la
nacion
6 Manano Cuevas,
·, ... , pp . 546-547.
.
Historia de la nac1on
Manano Cuevas,
.,
602-604
.
Historia de la nac1on ... 'pp.
. ,
ás en Mariano Cuevas,
29 972 974 y pass1m.
a Los textos anteriores y otros m7 839-842, 853-856, 866-867, 927-9 '
'
677-680, 751, 817-819, 831-83 '
. .
C rvantes México, 1942,
u, •
5' Ed1c1ones e
'
.
C
s
Historia
de
la
Iglesia
en
mex1co,
v.
9 Manano ueva ,
p. 212.

7

10

.
Cuevas, Historia de la nación. .. , p. 603.
Manano

· · ... , p . 1002.
.
Historia de la nac1on
Manano Cuevas,
xico 1964, p.v.
.
. historia de una gran intriga, Jus, Mé
'
12 José Fuentes Mares, Pomsett.

11

n Jose, Fuentes Mares, Poinsett: historia... , p. V.

470

EL DECESO DE FELIPE Il
SUS REPERCUSIONES EN NUEVA ESPAÑA
Lic. Ernesto de la Torre Villar
Universidad Nacional Autónoma de México
Vivía en Nueva España a fines del siglo XVI situación favorable: de
asentamiento institucional, de cohesión territorial y social, de progreso y de
paz. Había cesado la guerra chichimeca gracias a la labor de los virreyes
Henriquez y Velazco II y el domino colonial se extendía por Nuevo México
y las Californias; la población indígena se concentraba en virtud de las
disposiciones de congregar a la población que obedecían a razones políticas,
económicas y religiosas, la unidad de la fe motivada por razones políticas se
lograba con la fundación del Tribunal del Santo Oficio. Estas tres vertientes,
producto del deseo del monarca de fortalecer su imperio, unificarlo
políticamente apoyándose en la unidad religiosa, y de preservarlo de las
injurias de los infieles y de los grupos separados, eran resultado de la política
de aseguramiento de sus posesiones, férreamente impuestas por Felipe 11. Se
vivía bajo las consecuencias de su política fielmente cumplida por los
soberbios administradores que la Nueva España tuvo en el siglo XVI.
El país, regido por un fiel servidor del monarca, quien le auxilió en las
campañas de Portugal y en la defensa de la Coruña asediada por Francis
Drake, concluía prudentemente el proceso congregacional que cambiaría la
distribución demográfica de América, principalmente en aquellas regiones
en que se cumplió fielmente, como fueron Nueva España, Guatemala y
también Perú. Concentrada la población indígena para lograr mejor su
control y vigilancia, pudo el Virrey don Gaspar de Zúñiga ) Acevedo
(1595-1603) apoyar la expansión al septentrión, avanzando tanto por las
Californias como por Nuevo México y el Nuevo Reino de León. En las
Californias surgiría nuevo puerto importante. Monterrey, nombrado así por
el navegante descubridor. Sebastián Vizcaíno; y en el Nuevo Reino de León,
debido a los esfuerzos de Diego de Montemayor, se fundaría una población
también llamada Monterrey en honor del Virrey. Bajo estas bases y sin
mayores plagas y problemas que afectarían a la población, el virreinato se
asentaba, fortalecía y prosperaba.
El gobierno eclesiástico no presentaba la misma situación. El enérgico
arzobispo Pedro Moya de Contreras, quien también gobernaría como Virrey
en 1584-1585 y había promovido la celebración de Tercer Concilio
Mexicano que puso las bases de la vida eclesial novohlspana, había sido
llamado por el monarca para presidir el Consejo de las Indias, como sería
más tarde otro hombre experimentado en el gobierno de ellas, don Luis de
Velasco segundo. La vasta, rica y abundosa arquidiócesis de México se
471

�· · que se
l bildo-catedral, situac1on
sede vacante, regida por e . ca
.cana don García de Santa
b
encontra a en
ocuparía la DUtra mexi
, hasta 1601 en que
prolongo
1601-1606).
Maria y Mendoza (
.
. staba fuertemente
.
al la iglesia e
.
. .
· stía cabeza ep1scop •
dí
ás que el cabildo. e1
Si bien no eX1:
blo de Dios la aten a, m
frailes dominicos.
tada y la vigilancia del pu~ .
asen
. · .. presidido por
. . d. 1
T ºbunal de la Inquis1c1on
n
E -a de la not1c1a e
rt el arribo a la ~ueva sp~ el 13 de septiembre
D~ esta sue e oso señor don FehJX: II, ocum . ó a la administración
fallecillllento de\ p~dermonasterio del Esconal, co~o~l Virrey recibió con
de l 598 en su pa ac•?:stica y a la sociedad col_orua . uestras de dolor que
virreinal: .ª la ec~e::stas y fingidas, más_q~e c1erta:~1:ó el luto necesario y
satisfacc1on las s p . dades civiles y religiosas y d das Dada la ausencia de
le expresaron l_as aut~~ , same que le fueron ot~rga . arrogó celebrar los
las manifestaciones
peorden de Santo Dommgo se gni·fica iglesia con
.
la poderosa d b'an hacerse y sen-aló a la ma
arz.ob1spo,
fun rales que e 1
solemnes
e
ue en ella se efectuaran.
que ya contaba para q
. did funerales hechos a
ceremonias con los es~len os administración de
Contrastaban e:o monarca Carlos V • baJO 1~ .rec:virrey dispuso que
su antecesor, el poder! 1 año de 1559. En es_ta ocas1on. el convento de San
don Luis de Vela~ob~ en el enonne pano que te;ia de había establecido
las exequi~ se ce le 1l'.amosa capilla de San José: en 1ºvnirrey encomendó se
·
Junto a a •su famosa escuela. Ese ano ' e
· ¡ al
Francisco,
Túmulo Jmperza
1
fray Pedro de º;°~erales ) de que se levant:aB:maldino de Albornoz.
encargase de_ 1~
alcalde de las atar~s doCl udio de Arciniega. Este
regidor de Mex1co ) . . del túmulo al arqU1tecto a dechado de cultura
.
nfi · la erecc1on
fue un
. .
quien co 10 .
aflaco en tres mese~ y
sías e inscnpc1ones
levantó el regio cat b
de arte compettan con las poe
renacentista, pues las o ras
latinas que se fonnularon.

.
lendorosamente
l bra dio cuenta esp
.
lendor de esta real y ~er~ o
ta e historiador Fran~1sco
Del ~sp
drático universitario, poe
r encargo del Virrey
el humanista, ~te en la primorosa obra. ~ued tipógrafo Antonio de
Cervantes de s_ ~ 1 talleres de impres1on e
.b. .
publico en os
. .
escn 10 Y
la ciudad de Mexico
60
Espinosa en l 5 , en
. la ieza admirable de
or ser no solo
P
·stico de
El Túmulo Imperial, que _Pªsa l~osa del desarrollo hurnaru oción
antera viva Y
d a de la conrn
nuestra tipogra~a smo ~ambién obra histórica revle1~doren Yuste, magnifico
N
Espana, es
rte del rec w o
la ueva
. ·tua1 que produjo la mue . . to de la Nueva Espana.
política y espm los I de España. en el vrrrema
emperador don Car

f

El deceso de su sucesor, inflexible, intransigente y también piadoso
señor Felipe II, dio lugar también a muy célebres exequias que se realizaron,
no en la catedral que estaba en construcción, sino en el templo que los
dominicos tenían. frontero a la casa que ocupaba el Tribunal del Santo
Oficio. Estas exequias. no tan solemnes como las del padre, también
tuvieron a su cronista en la figura no de un humanista, como lo fue Cervantes,
sino de un consultor del Santo Oficio. el doctor Dionisia de Ribera Flores,
quien también tenía una buena fama de predicador.
La orden de Santo Domingo estaba en su esplendor y el laz.o que la
unía con el tribunal de la fe era cada vez más fuerte. El Tribunal que había
establecido en la capital novohispana don Pedro Moya de Contreras en 1571
babia prosperado. Contaba con el franco apoyo del monarca, quien había
ordenado al Virrey Conde de Monterrey, al darle las instrucciones conforme
a las cuales debería de gobernar Nueva España, lo siguiente: "Con los
inquisadores de la ciudad de México os encargo tengais toda buena
correspondencia y los honoreis, proveyendo y procurando que las
audiencias, gobernadores, corregidores y otras justicias de todo el distrito
se lleven bien con los comisarios y oficiales, por lo mucho que importa que
en partes tan remotas y donde está tan recién plantada la fe, sea el santo
oficio reverenciado, temido y estimado. para que se exusen los encuentros y
diferencias que se han ofrecido en el pasado sobre cosas de jurisdicción y
preeminencias, y proveeré lo que convenga, de que se os avisará".
Con este apoyo gubernamental, la Inquisición novohispana por mano
del inquisidor apostólico, licenciado don Alonso de Peralta, y en ausencia de
arzobispo, conducía los negocios ecelsiásticos. Por ello era por que los
funerales se realiz.arían en el templo soberbio, amplio y reluciente de Santo
Domingo.
Comisionado para hacerse cargo de la conducción de las exequias
quedó el canónigo don Dionisio de Ribera Flores, natural de la Serena en
Extremadura, quién había llegado a México el año de 1560 e ingresado en su
Universidad habiendo obtenido el grado de licenciado en cánones el 17 de
septiembre de 1584 y de doctor el 7 de octubre del mismo año. Fue cura de
la catedral de México y promotor fiscal del Tercer Concilio Mexicano,
"cuyo oficio desempeñó con acierto y alabanza" El 3 l de enero de 159 l
babia tomado posesión de una carionjía vacante por la muerte de Diego
López de Agurto y se había distinguido como orador sagrado. De sus
sermones tenía un volumen impreso y otro en preparación.
La muerte del monarca originó que en México se celebrara solemne
novenario que se efectuó en la capilla del Tribunal de la Inquisición y

473
472

�, tarde se dispusiera el solemne
. .
• para semanas mas
repetiría en vanas ig1esiaS,.
d b ·1 de 1599
·
.
funeral que tuvo 1ugar e1 pnmero e a n
.
, al arquitecto y maestro reloJero
La erección del túmulo se encargo_&amp;: . , n artí'stica el notable pintor
.
T , en su cowecc10
di 1
Alonso de Arias, a qwen a~1 t~albuena en su Grandeza Mexicana o e
Andrés de la Concha. a qwen
título de "grande''.
ental como la consagrada a Car~?s
La pira funeraria no fue tan mom~ pero a través de la descripc1on
de la ID1sma,
al
se
1
v. No contamos con un d"buio
:i
a 'fica, digna del monarca . que
que poseemos podemos aseverar fue ~ ~ no tuvo el aire renacentista del
Este monwnento funerario y
estructura como en las
recordaba •
· 0 tanto en su
.
d·
Túmulo Imperial. El barroquism '1 xhomaban se revela de mme iato,
inturas. emblemas y P?emas que ae~ la sensibilidad de la época. Con
~ues ya ese estilo hab1a penetrad~
arafemalia fúnebre, el pueblo pudo
abundantes réquiems. responsos ) n;a ~leos y pinturas, la mayor parte de
admirar a sus anchas ese dechado 1 e bresalían las que representaban La
Andrés de la Concha, entre las cbu~. es ds~ otros artífices, entre los cuales
.
• pero tam 1en
Fama y /a V1ctona,
,
R a Prado y Franco.
odríamos citar a Requena, Vazquez, u ,
p

.
a las de Andrés de la Concha que son
Las más notables fuero~ sm dud "el lien=o principa/fue /afama, de.
descritas por un testigo de cahdad,_~ues lo romano descubriendo el desnudo
la estatura del natural, con el vest1 o ªanta pecho y planta y otros lugar~s

-

de músculos y bra::os y partes de g:~!snudo el arte de un artífice... p~rec,a
e con honestidad mostraban en e
. , de escoro en el rostro, sm que
;;tar arrebatada al cielo c_on una ele;:~::elle=a. le~ disminuyese la de :us
esta postura que suele quitar.far!~
el cabello suelto y desord~na o,
ba perJect1s11nas,
is pies· en
facciones que mostra
'das con algunas plumas a si
. I
signi.fica~do su congoja. las ~as caz dos partes, representando que aq;e,
las manos la trompa quebr ~ en
s hechos ha::añosos del grande_ e},
. trumento con que antes pu?l,caba /~
traba en los efectos de OJOS }
ms. .
no era de ningun efecto, mo~
la onia a los que la
Ph1l1ppo, ya
etimiento, tanta tr1ste=a, que pfi
en lo que
tr semblante Y acom
, ·
acabadas ,guras,
::ra~~n. y sin duda fue una de ~as m~ v;:::ban esta figura los cuatro
representaba, que se ~ud~i::e:~~a '. con gentil aire y rostro ;er:;s;/e
elementos y un manee o
p la mano diestra una corona e o
y en
a legre , con vestido. romano
..
• ificaba el premzo... ·
.
añadirá en elogio de este notable pintor que
El mismo testigo ocular México lo siguiente:
trabajó tanto en España como en
'

sign

474

«Maravilloso pintor cuyas obras en España
suspenden los pinceles de los más celebrados y
pierden el brío de enviarlas a estas partes, donde
hay quienes las acabe tan al vivo como lo
manifiestan las que han hecho en este reino y lo
dice el Famoso retablo que ahora de próximo
asentó en el convento de San Agustín de esta
ciudad».

A más de estas figuras realizadas por la Concha, el túmulo ostentaba
muchas más figuras como las que representaban Temor, Espanto,
Sentimiento y Llanto, Genio y Entendimiento, Deseo y Pensamiento y otras
más alusivas a las virtudes y cualidades del monarca difunto.
Unidas estrechamente a las pinturas se encontraban escrita numerosas
poesías: sonetos, canciones, epitafios latinos y españoles, epigramas, etc.
Estas fonnas literarias fueron producto de la inspiración ) dominio
versificador que tenían muchos miembros de la Compañía de Jesús, pero
también del dominico Fray Luis Vadillo, del canónigo Bernardo de la Vega,
de amplia y buena producción; de don Francisco Solís, Lorenzo de Herrera,
el bachiller Antonio Brambila de Arriaga, Rodrigo Dávila, el notable Mateo
Rosas de Oquendo, que fue el secretario del Marqués de Cañete; el doctor
Jerónimo de Herrera y otros más. Varios de ellos no los consigna en sus
caudalosos y bien informados estudios don Alfonso Méndez Plancarte, por
lo que debemos decir que pertenecen a esas innúmeras generaciones de
versificadores novohispanos poco estudiadas.
Cada figura se complementaba con una explicación, bien poética bien
en prosa. Los epigramas latinos y españoles eran abundantes. No poseemos
estudios en torno de estas fonnas latinas que, con los poemas y explicaciones
de las pinturas, enriquecerian el conocimiento de las letras novohispanas de
este periodo.
Si el catafalco fue para la delectación del pueblo y también para que
mostraran su conocimiento del mundo greco-latino las clases letradas,
asimismo sirvió para expresar la sensibilidad de una sociedad ante el
pavoroso accidente de la muerte.
Levantóse la pira funeral por la diligencia que puso en él el canónigo
Dionysio de Ribera, a quien el inquisidor ordenó "el peso de la ordenanza y
disposición del túmulo que se fabricó a la medida de su ánimo generoso y
agudo ingenio, obligándome a mí a que pasase la raya y limite del corto
mío, para el ornamento de letras y figuras y resplandor de flores y lumbres
con que se vistiese...".
475

�.

. muestra de la grandeza del monarca
Ante monumento tan soberbio, d México· el virrey, los oidores y
. , desfil ar el pueblo
entero. e . .dor apostólico,
'
.
.
• ·dores ,
difunto. debio
.
mqwsi
.
.
d l gobierno e1 mqwsi
1 R al
altos funcionanos e
. b ' d las órdenes religiosas y de a e y
.. ti·cos,
comisarios y f:ami•uares, m.1em , ros de , institutos civiles y ec1esias
Pontificia Universidad, cofrad1as y emas
luego vendría el pueblo de los pobres.
.
.
. e fueron solemnísimos. El
Los funerales con asistencia del ~ ySanto Domingo de México,
sermón se confió al prior del Rdeal ~ondves~igntoadeo comisario del Santo Oficio
· roa•s tar e sena. e muy conceptuoso, conmovio
· · a los
fray Juan Díaz, qwen
en el obispado de Chia~as. Su se;:;¡es del monarca, el amor y el respeto
oyentes; m~festó las virtudes y c b: a la labor de la Iglesia en In~as. Los
que se le tema y el apoyo que ~
siguieron a ese hecho, pusieron de
novenarios, triduos y rec~~da~nt q::te que adolorida asistía a esos actos
manifiesto tanto la devoc1on e a g ,
cuanto la lealtad y apego a la monarqwa.
dos más suntuosos efectuados
De estos solemnes funer~es, los se~ guna historia ni anales de la
consignados en 010
fusa Obra
en la Nueva Espana, Y n0 . ,
, •go Ribera Flores en pro
,epoca, nos deJ· ó amplia relacion e1 canoro
que escribió titulada:
·as funerales de la
Relación historiada;e }::./x;:u;l Nuestro Señor.
Majestad del Rey . ·
'dipl sa:ito Oficio de la
u has por el tribuna1 e
. .
nec
Es
aña
sus
provmczas,
t
Jnquisició~ _d~ eS a
:olo Licenciado don
0
e islas Philipi;s
Inquisidor Apostólico, Y
Alonso de
era a,
el doctor Dionysio de
dirigido a su perso~a _porde la Metropolitana de
Ribera Flores, Canonligo d 1 Santo Oficio de la
•.. ,,Jad y Consu tor e
esta ciuu, ,
, .
d trata de /as virtudes
Inquisición de Mexzco. _D~nd \ tránsito felicísimo:
esclarecidas de su ~;es a 'Letras Hieroglíficos,
/as Figuras,
•
.
dec1arando . .
en el túmulo se pusieron,
Empresas y Divisas, 1!u:iornó y compuso, con la
~omo ~~rson;;;;edel aparato sumptuos~ con que
mvencion Y
I t hasta su fenecimiento.
se vistió desde su Panª

~:i~;:i

'%

J

.,
nsta de varias decenas de cuadernos, la
Esta amplia relac1on, pues co
d Pedro Balli el año de 1600.
M' ·co en casa e
·
do
hizo imprimir su autor e~ exi .'
d tipografia novobispana, mte~
Con ella se cerraba un s1gl? glonoso e se abría la producción tipografica
'ficos impresores, Y
por pocos pero m~~ dante pero de menores logros.
del siglo XVII, mas ª un

476

La Relación Historiada escrita por el canónigo Ribera Flores,
representa un testimonio amplio, bien circunstanciado de cómo Nueva
España, dio muestras de su pesar por la muerte del monarca don Felipe II, y
de cómo iglesia y sociedad conmemoraron su deceso. La relación es la
descripción viviente de la cultura funeral existente en este lado del océano,
de la sensibilidad ante la muerte. Es una aseveración psicológica de la
sociedad novohispana en la que se observa mas la tradición eW'Opea ante el
fin de la vida, que la indígena. Bien se cuidaba la inquisición de mantener la
ortodoxia de los ritos y costumbres. Si bien el aparato obedecía ya a •
influencias barrocas, el fondo acataba las reglas que una larga tradición
eclesiástica fijaba.
El doctor Flores, quien ostentaba muy ufano el título de consultor del
Santo Oficio, trató de cumplimentar con holgura la encomienda recibida del
inquisidor Peralta y luego de levantar el túmulo y realizar las exequias, quiso
perpetuarlas, dejando amplio testimonio de las mismas; por ello se apresuró
a redactar su Relación Historiada, describiendo cómo Nueva España
honraba la memoria del monarca fallecido. El esfuerzo realizado ya mereció
elogios por un notable contemporáneo que dio su parecer, expresando no
pudo hacerse mejor elección para ese trabajo que la persona de Dionysio
Ribera Flores, de ''fe/ice ingenio y todo género de buenas letras y de quien
dejando aparte los insignes estudios de santa teología y sagrados cánones,
que desde la primera flor de su juventud siguió en la Universidad de ,
Salamanca y la eminencia de predicador en que resplandece... "".
Con estos atributos, el canónigo se dio a la enorme tarea de narrar

desde la invención del túmulo, traza de su planta y de explicar y alabar la
labor de los poetas, pintores y todas las personas que intervinieron no sólo en
su erección sino en el desarrollo de los funerales.
Que este trabajo pudo agradar al inquisidor don Alonso de Peralta y
cuerpo entero del tribunal de la inquisición, no hay duda alguna; pero que
sea un trabajo histórico literario, digno, recio y notable no se le puede
calificar. Si bien aporta amplia infonnación para conocer a las generaciones
literarias y artísticas, su calificación no es muy confiable. Si revela nombres
de funcionarios inquisitoriales que sirven para establecer la historia del
tribunal, esto, como lo estimó don Joaquín García lcazbalceta que tanto se
interesó en la historia del tribunal, sí resulta valioso. En cuanto a juicios
críticos en tomo de pinturas y poemas que describe, con lo cual enriquecería
nuestro conocimiento, estos son de menor valor. El propio don Joaquín da un
juicio totalizador sobre la obra al decimos lo que sigue: "Asombra
ciertamente ver todo lo que el doctor Ribera Flores sacó de su cabe=a para
celebrar las exequias, y más para describirlas. Es inútil decir que no pudo
llenar tal volumen sino afuer~a de digresiones impertinentes, sacadas, como
477

�dice el Dr. Herrera, "del projwzdo Océano de la Escritura Sagrada y centro
de la humanidad".
Aun cuando esta Relación Historiada no es un monumento literario ni
histórico, sí es rica fuente para conocer cómo la Nueva España y la ciudad de
México en concreto rindieron honores a su amado monarca y cuál era la
sensibilidad del pueblo y las autoridades. Es también rica en cantera que nos
informa acerca de los literatos, de los pintores, de los artífices en general. Su
contenido no ha sido estudiado como es debido, pues es una pieza rara que
sólo se halla en contadas bibliotecas. Por otra parte, el mismo autor advierte
que debido a que salía en los primeros meses del año 1600, los impresores
no tuvieron tiempo para hacer las correcciones necesarias, por lo cual salió
con graves deficiencias.
El virrey concedió el 18 de abril de 1600, desde su morada en
Chapultepec, licencia para su impresión. En esta licencia se asienta lo
siguiente: Por cuanto el Doctor Dionysio de Ribera Flores, canónigo de la

catedral de esta ciudad de México y consultor del Santo Oficio de la
Inquisición de esta Nueva España, me ha hecho relación que él ha
compuesto un libro intitulado Relación Historiada... , que era de erudición y
aprovechamiento y le pretendía imprimir, pidiéndole le mandase dar
licencia para ello... para que libremente lo pueda hacer, y que Pedro Balli,
... u otro impresor, pueda imprimir por tiempo de seis años".
Las muestras de dolor de la sociedad novohispana no se concretaron a
las celebradas en la ciudad de México, sino que en toda iglesia catedral,
como Puebla, Oaxaca. Valladolid. Nueva Galicia, se efectuaron exequias
dignas. y en todos los monasterios y parroquias principales se rezaron
responsos, solemnes réquiems y se elevaron oraciones por el eterno descanso
del monarca. Al poco tiempo, celebrarianse con otro aspecto y esplendor las
noticias del advenimiento de Felipe III al trono. Esta vez hubo regocijo y
alegria, desaparecían los semblantes adustos, y en vez de sombrías y
doloridas exequias, había contento y alegria. La sociedad novohispana,
seguía de lejos. leal y emocionadamente los sucesos de la península.
El contenido poético de las exequias
En el enorme túmulo levantado en el templo de los dominicos.
monumento efímero de madera y cartones pintados, cubiertos de crespones.
cintas, coronas de trapo, candeleros y cuya confección se confió al arquitecto
y relojero Alonso de Arias. auxiliado en el aspecto artístico por el notable
pintor Andrés de la Concha, en sus diversos cuerpos, a uno y otro lado de las
pinturas emblemáticas, arriba y debajo de las columnas, fueron colocados.
primorosamente dibujados, multitud de epigramas castellanos y latinos e

478

innumerables poesías • m,as de sesenta
·
pues no se menciona su
y cmco, muchas d
Rosas de Oquendo el d autor, pero otras debidas a a te ellas anónimas,
Guzmán. Fernando ,de B octor Jerónimo de Herrera ;. ores como Mateo

Ant?nio de Brambiia de uz:ante, presbítero, capeilán'1:i :e Ovaiie _de
canorugo de Tucum, B
aga, el hcenciado Sanf
anto Ofic10·
Francisco de Solís· Lan emardo de la Vega· Pedriag; de E~uivel; ei
Dávila' fray Luis Vad~;:~ºp de Herr~ra, hijo del doc~or
Medina Va_ca;
. . Y un miembro de la C
- , errera, Rodrigo
D
omparua de Jesús

~

.
e esos sesenta y cinco
.
veintiséis sonetos
poemas tenemos diez oct
.
una redondilla y o~h~ue fueron los más numerosos· cintvas; diez canciones,
versos variados.
,
o versos castellanos.
. De los autores, Mateo
mencionados en las nómin
Rosas de Oquedo
el
, .
El doctor Jerónimo d H as elaboradas por Don Alfon~ M, canorugo, son
identificarlos y estudi e errera aparece en la flor de o . endez Plancarte.
ar su aportación poética m'
vana poesía. Precisa
as general.

:::ª

La que aparece re . tr da
Flores es
,
gtS a en el libro del
, •
la alegria~
!e duelo, triste, con aire dece::~~ Di~~~sio de J_libera
virtudes y grande~s d 3{°or. Es poesía dolorida que
~o mea y abierta a
está contenida po l e . Rey prudente. La exaltación ls ~mente exalta las
poesía dolorida r_ a tristeza, la añoranz.a del gr
g onosa del monarca
y circunstancial tiene sus luru'·ta . an rey fallecido. Por ser
c10nes.

tri

Pese a ello se manifi
en muy diversas fo
esta en sus versos el estro
,.
del soneto. de las o:~· Adopta y adapta las formas ~:ro de sus autores
respeto y atención d ads y con ellas construye un edifi . cas_ ~e la canción,
na a eleznable.
ic10 sohdo, digno de
Son estos abundant
ocasiones seme'antes
es poemas. los más ue se
.
Imperial, levanldo e. que ~eron pocas. Recuérde~e u reurueron para
las aportacion
n o~as10n de las exequias de
q e para el Túmulo

funerales del :Jo":ib7sahendo las de Francisco Ce.';:\os ~, fueron escasas
más despliegue de :ar:t:adr Felipe ,11, hubo mayo~m:~~o~· En los
poes1a española llegaban, e ormas poeticas, de hallazgos L
e poetas,
poestas novohi
a nosotros y enri uecí
. . . os ecos de la
de San Juan de ~p~os. Algunas voces de Gardiaso
msp1r~ción de los
decenas de
a ruz, de Jorge Manrique recor , e ray Lws de León y

~

1;

elevado a ¡~mas que se inscribieron ~ leye~:10s, al¡"pasar las varias
observam
onosa memoria del catolic' .
en e barroco túmulo
os en este poe
.
.
isimo rey don F r
logros reveladores d ~an?,
repetición total ni imita . , e ipe _II. No

~

apoyadas en lo .
e msprraciones particulares l al cion servil, sino
s sistemas, modos, alegorías y e bl' oc es y auténticas,
m emas de allende el mar.

479

�Aparecen ya las menciones a elementos nacionales y un embrión
nacionalista muy estimable.
Esta poesía si bien suena a Réquiem, no tiene la gravedad del dolor
tremebundo que se observa en las letras europeas, sino la música que brota
de alguien quien canta las virtudes del ser perdido. Lleva un melodioso
canturreo que a través de imágenes muy variadas exalta la memoria del rey
difunto.

. Tiempo es de que se
.
se1 llsitúe en este fin de siglo
. analice
.
.
con 1 fiesta poesía, se mvestxgue
e orado Alfonso Ménd PI e n de completar el bal a sus _autores y
las excelencias de las 1 tr ez ancarte, quien tanto
- anee realizado por
e as novohispanas.
empeno puso en mostrar
En igual forma se han d
.
de Horacio Vir T
e analizar las ver ·
los latinos'. bi!~ i ~°':'idio, señal de conoc~::~: castellanas de la poesía
decimosexta centuria. ocidos por nuestros humarustas
. y cultivo
de la obra
de finales
de de
la

He separado del fatigoso libro de Dionysio de Ribera Flores, Relación

historiada de las exequias funerales de la Majestad del Rey don Felipe II,
todo este material que ofrezco al conocimiento de quienes se ocupan de la
poesía cultivada a fines de la decimosexta centuria en la Nueva España.
Algunos poemas podrán ser calificados de sobresalientes, otros de medianos
y algunos desechados, pero en todo desarrollo poético tenernos que encontrar

Lo que nos aporta la ob
comentario, pues así se co
ra, es algo desconocido di
Vengan las aport .
mpleta nuestro conoc· . ' gno de
estudio Y
t
d
aciones y sirv
imiento de la 1, .
orno e esa hermosa faceta d an para hacer más vasto
mea patria.
e nuestra cultura.
nuestro saber en

una producción de variada calidad.
En un rápido y primer regusto de esta poesía, hallamos logros
sobresalientes que animan a una valoración más rigurosa de esta rica parcela.
Así notamos los siguientes versos y poemas.
La Canción de don Lorenzo de Herrera que empieza; "Suene mi triste
canto... y el final de otra canción anónima: . .. más en dichosa suerte de

....

_

holgan=alsin temor de mudan=allibre del tiempo, golfo y de
enemigo/teniendo el bien conmigo/seguro alegre y siempre venturosos/moro,
vivo, descanso en el reposo" O estos versos de esta Canción: ... "en divina
centella/inflamado del rayo glorioso/contempla el sol hermoso/en
descansados gustos de alegría/viendo el eterno día.la quien ni el luto, ni el
temor asombra/ni el cerco toca de la oscura sombra", y también la última
parte de esta Octava: "Que aunque suceda a muerte el sentimiento I no sigue
al alma, que en divina alte=alajena vive de suspiro y /loro/ilustrada entre
bellas luces de oro".

Octava

a los ricas despojos
pues despreciar/as ;s
que vivir en las
mayor victoria
y a sagrada ha gustos de su gloria
ilustres triunf:~: remo/ altivo
temida
' uro g orioso
ma1estad que al
Y al extendido
ancha fierra
pus1ste1sfreno a{ impetuoso
solo al cielo d. lora pues ya vivo
• oe santob,
Y ciego e/paso h,erra
en se encierra·

Sacra corona, cetro esclarec,d
ms,gma de m, remo soberano o
quedaos, que quier D
ha de deJar las so,n':,r ,~ está ofrecido
venciendo yo gobem~oel bien vano,
honor eterno preso en ve/ hz conseguido
ahora roto el vuelo
l o umano,
al ¡
me evanto
c,e o, y dejo en tierra peso tantO.

n:a

d,elcammoel
de esta confus!":,;;: en la tm,eb/a

Seguíase esta canción:

Justo
es de1ar la muera
•
d,
alegría
e vuestra
com1pa111a,
-·
l
por evanlar al Alto O/
do se goza la I
impo el alma
uz, se da la palma

De Marte con es.fa
acrecentó a su
erzo no vencido
m, excelso pad imperio nuevo imperio
ceñ,d, puso :;• Y de lustroso acero
0
con.fuerte bra: ano en caut1ver10
la bárb
o_de valor crecido
ara nac,on de r fl
en fierra}' en mar 11gero ,ero;
a1enemigo asad
humilló d, d,
osadamente
· es e Oriente
hasta el nebuloso
su.nombre d1/ata/,¡:partado bando
nias estas glorias
de¡ó y mu .
en mortal cadena
'
no, y subió a la /u: serena

En
1 otra
• . t&lt;&gt;n
~Jª• en medio de .
a egoncas esta castellana:
pmturas

"º

º·

También el primer cuarteto de este Soneto, tal vez de Antonio de
Brambila: "Soy de Philipo el raro entendimiento/nací, cuando nació; crecí

creciendo/la edad cuando rigió, regí trayendo/gloria a la pa::, honor al
vencimiento".
Y en este de Rodrigo Dávila en el que escuchamos el eco de Jorge
Manrique: "Cual río cuyas aguas amorosas/se van calladamente

desli:andollas imágenes vanas de las cosas/así de nuestras vidas van
volando/van las calladas horas presurosas/de ver nuestro descuido
murmurando, ... "
480

ª

D1óme el cielo el potentad
la tierra su rico seno
o,
el mundo el cetro do;ado
D, su remo dilatado
•
y hoy por Él de10 el re"eno

En otra tarja esta oct
de Oquendo, Secretari':'~~eMMatheéo
arqu s
de Cailete:

De su Virtud m1rand
regí mis remas
o el simulacro
=a--'
a sus grand, •Y ma!)lor .,.
• nueza
Junté
e~ espacias terminados
dur,as· y rend, con a/tafortale•a
a m, cetro sacro
•
-.:. cervices
l
......,a aedad
h
·
todos esas
que uye, y allegadas
cu, ados
encendiendo en m~fa
0Jp1rando al t ,r.
er;:a del deseo
del
roJeo
gozo eterno c1erro;-a IOS OJOS

A D,os vida, que ya llegó la m
: g;as mdauerte, que ya llegó la
as v, 1nfehce, que das m
·
a D,as muerte. que das/el,
uerte,
en II vida temí la eterna muerte
ce vida:
en II muerte hallé la eterna vida,

':,;J;:

r1,'

481

�llegaste muerte y vida a un mismo punto.
A darme muerte y vida todo Junto.

y lo vivo más vivo quedó en gloria,
gozando la inmortal y eterna palma.

Otro soneto junto a un mechero:

Al inquisidor don Alonso de Peralta,
el doctor don Jerónimo de Herrera, en
razón de la historia funeral de este
libro:

Mísero afán, solícito cuidado,
honras dadas por don, merecimiento
al vuelo de m1 noble pensamiento
con glorias de victorias igualado.
El gozo vuestro cese, que ha llegado
a la v1dtl el postrero mov1m1ento,
que el mío en mayor bien está ocupado,
Lejos de ti ya el cielo me levanta.
A Dios, más s1 eres /lerra avara
en la compuesta piedra el cuerpo cubre;
Que el excelso monte a la luz santa
el alma doy con las virtudes claras,
y a ti los huesos. que la muerte cubre.

El rey en su despedida dice estos
versos:
Con imperio y con gloria florecía,
Más alto que otros reyes levantado,
Y con toda la grandeza de mi estado
con santo acuerdo y justa ley regía:
Cuando escondiendo muerte en niebla el día
del alma y cuerpo nudo desatado,
de la subbme cumbre de mi grado
me pone en la pesada /lerra fría.

...

Defensa estable de la Fe Cristiana,
honra inmortal del hombre de Peralta,
que a la gente de luz del cielo salta
en.frenáis, y dais lumbre soberana,
Hoy coronada la Ribera ufana
con vario lustre, que sus espacio esmalta,
os descubre esta muestra, que es más alta,
que cuantas mira la grandeza humana.
Veréis cifrado en ella de la muerte
el furor, de Philipo la victoria
eterna, que sus hechos esclarece;
y que alcanzasteis tan dichosa suerte,
que por vos se consagra a la memoria
lo que la docta mano al mundo o.frece.

De don Diego de Ovalle de Guzmán:
Si llevas tu pacto/o en la corriente
mezcladas con las perlas tu grandeza
descubriendo con presta ligereza
el oro por tu seno transparente;

¿De Creso y Midas que aprovecha el oro?
¿los reinos y la sangre generosa?
¿el invicto valor? ¿la heroica diestra?

No estés alegre, porque tu alta.frente
llene en sus aguas limpias tal riqueza
que da valor más rico la fineza
el mexicano lago en si ya siente.

a todo lo mortal ocupa el lloro,
sola virtud ilustre es gloriosa
y ella fue de mi eterno bien la muestra.

Solo quitar Ribera pudo al curso
de tus sonoras hondas el tesoro
y dallo a la región de Nueva España;

Este soneto en el pedestal del túmulo:

Mostrando de su ingenio el gran discurso
que lo levanta al estrellado coro,
con fama, que sus obras acompaña.

Sopló la muerte y apagó la llama
de la vida mortal, más no la lumbre
del alma que subiendo a la alta cumbre
por el empíreo cielo se de"ama.

De Fernando de Bustamante,
presbítero, capellán del Santo
Oficio:

Del tronco de Austria, la segunda rama,
la Parca (no mudando su costumbre)
cortó, y en el cortar, la pesadumbre
terrenal dembó, más no su fama,

Hoy de aquel mayoral de mayor suerte
el pastor generosa de Fenisa,
su vida y muerte, en gloria la eterniza,
cuya memoria a todo mundo advierte.

el alma dividió la muerte dura
del abrazo del cuerpo, y la v1ctona
ganó con el partir en Dios el alma.

Con senllm1ento en llanto se convierte
que de su pecho la grandeza avisa,
por aquel gran señor que estrellas pisa

Lo muerto se quedó en la sepultura,

482

triunfando de la vida y de la muerte.

Ni más comprenda breve historia
Vistiendo con ingenio, ind11Stria; arte,
Del sujeto real la altiva gloria.

Alfonso aquel pastor de la Fe, ordena
las exequias y túmulo divino,
y el coronista es docto cortesano:

Pues para celebrar parte por parte
las proezas del máximo Philippo,
un mundo entero, fuera poca parte.

pues pinta con deidad la glona y pena,
la glona de que goza el sacro Austnano,
y la pena que llora el pueblo Hispano.

Y el mármol y escultura de Lisipo,
y de Apeles los cuadros de /aje
y sabia cortesía de Ar1stipo.

Del licenciado Santiago de Esquive!
en alabanza del autor:

Y vemos que tu raro ingenio llama
diversas cosas bellas y curiosas
y en un compendw breve las de"ama.

Ribera coronada de inmortales
plantas y vanadas flores olorosas,
bien muestras que te bañan los cnstales
de rica vena y agua caudalosas.
Y así produces yerbas sustanciales
de toda vanedad, y ho1as hermosas,
y al túmulo real las acomodas
gwmaldas bellas y floridas todas.

Empresas, y divisas ingemosas
jeroglíficos, letras y figuras,
mármol, cuadros y estatuas generosas.
Y así la anllgua Menph1s las hechuras
calle sus pirámides tembles
que fueron de SI/S reyes sepulturas.

Pues que refieres grave y dulcemente
los debidos honores que ha pagado
el defensor de /aje del Occidente,
al gran Ph1/,po al cielo trasladado,
y dictando tu ingenio preeminente
versos dignos del coro consagrado,
cantas túmulos, arcos y divisas,
pirámides, sepulcros y cem=as.

Y el mundo sus milagros imposibles,
que más es de imposibles haber hecho
ínclito don Alonso de Peralta
interwene el valor de tu alto pecho.
Que tu propia v1rtud que tanto esmalta
tl/S grandezas ilustres no podía
en serv,r a tu Rey hacerle falta.

Y en tal sujeto y ministerio honroso
ambos a dos conformes, habéis dado
cada cual por su parte cuidadoso
lo que pudo obligar un pecho honrado.
Que don Alfonso con valor piadoso
y gastos grandes. muestra su alto estado.
y tu doctor Ribera a SI/S grandezas
de ingenios y arte, añades más nquezas.

Que como a defensor de la Fe pía,
el que en el Nuevo Mundo la defiende
funerales exequias le debía,
Y tales como el libro comprende
que las mandó hacer tal caballero,
que de sangra clarísima desciende

Del licenciado Santiago de Esquive!:

Y así al mayor monarca y más entero,
en celo, el celador de la Fe pura,
celebró su memoria, y el postrero

Ribera fértil, que del alto cielo
con favorables prensas adornada
pudiste enriquecer el ancho suelo.

hecho, que lo s11b1ó a la eterna altura.

Y tus grandezas ínclllas la alada
fama con dulce trompa manifiesta
desde la parte AIIStral a Scilla helada.

Del canónigo Bernardo de la Vega,
describiendo lo que contiene este
libro:

Y donde tiene Atlante la molesta
máquina celesua/ tu nombre suena
hasta el lugar do Febo su luz presta.

La vida san/a, observante y pura
Y la muerte que triunfa de la muerte;
de Phibppo segundo Rey de España.
El hecho que al pensar más alto apura,
y lo más de valor que el mundo advierte,
que el sen11m1en10 y pensamiento entraña.
La glona que acompaña
el a/,na del /11spano

Tu gallardo discurso, y libro en.frena
en su alabanza la mayor corriente
derivada de más copiosa vena
Que el es11/o más dulce y eminente
materia triste y funeral memoria
no vio la anllgua edad ni la presente.

483

�...

que al opuesto de Roma,
la dura cerviz doma
con brazo fuerte, y belicosa mano.
que a la arrogancia altiva, .
.
y al cuello terco y presunc1on derriba.
las exequias y asalto /ast,moso.
la soledad que llora el mundo solo
del sacro Rey, que en el etéreo canta
el túmulo real. y ornato honroso.
a quien pudo envidiar el Mausoleo
con el aplauso y gravedad que espanla,
la ofrenda honrosa y santa,
de un senmmento /terno,
por ser más agradable.
que Alfonso al bien estable
le consagra a su Rey, cuyo gobierno
de su cetro en el suelo
hi=o escalón para subir al cielo.
Hoy describe el d1vmo coron1sta
en su llorosa y funeral l,istona.
conqueeI a lma Compimge y enternece.
La vista l,umana p1érdela de vista,
y por no ser capa= de tanta glorw
con un s1/enc10 al mundo la encarece.
Ciianto el orbe apetece
de conceptos divmos.
y cuan/O en /,bros vemos,
haciendo con extremos
de nombre eterno a sus autores dignos.
verán en su d1fcurso,
y que Apolo por verlo ~ara el curso.
Con pecho blando Y misero /amemo
el alma piadosa lea aten/a
la obra que /,a de obrar para ganarse.
y al cielo. /evamando el pensamiento
de aquesta vida y de esta muerte sienta
lo que puede elegir para salvarse:
)' vera eterni=arse.
1111 Rey en el Emp1reo.
a cuyo cuerpo sa/1/o
el mundo con espanto
le pondrá por milagro ardiente cmo
cierta seiial que el alma
de v,da eterna mereció la palma
. callando le dirás al mundo
eanc1on.
lo que exp/,car a humanos se le mega
pues al s1/e11cio el no saber remites.
Que P/11/,ppo segundo. a/fin segundo
or verse entemi=ar su /11stona entrega
~ 111. porque esta gloria no /i1111tes
·dirás que en breve suma
su v,da y muerte mide con su p/111110

donde no hará mella
el tiempo n, el olvido,
por ser /a vo: de acero:
el Betis y el Hibero
en este nombre quedará dormido.
Porque esta gran Ribera,
no ríos, mas el mar vencer pudiera.
Las armas y victorias
los triunfos y banderas
el túmulo bellísimo y soberbio,
perdurables memorias
Pluhppo ver esperas,
pues del bra=o Chnst1anofu1ste el nerv10.
De hoy mas será proverbio
y con razón usado.
que en extremo hay ribera
de eterna primavera,
.
donde es ambrosía el paslO del ganado.
su vo= es de serena
mas encanta con canto de sirena.
Virtudes y grande=as.
figuras por efectos,
empresas. y divisas y trofeos.
Jnmor/a/es proezas,
sen/Idos y conceptos,
que vencen en /a altura col,seos,
purís11nos deseos,
alli a /a par cumphdos:
y los golpes osados
al punlo e1erc1tados,
en obra y e11 victoria converlldos,
nuestra ribera canta.
esc11cl,e al ruiseñor, que el cisne canta.
y aunque la dulce avena
Jamás /e J11c1erafalta
Por ser en toda Arcadia la primera.
dióle /a mano llena
de fruta la Peralta.
despertó el apetito la alta pera.
y así esta vo= entera
de dos recibe aliento.
y con esta henda.
vuela más esparcida
por el orbe, tocando _con su acenlo
la estatua de memona,
donde v,ve de dos el trono y glona.
A Dios canción. que importa
s1/enc10 en la Ribera, por que es corta
la glona que dais. y hacé1sfalla
no subiendo al pimpollo de Peralta.

Del doctor Jerónimo de H~rrera, en
alabanza de la católica maJesta_d_ del
rey nuestro señor don Phihppo
segundo:

De Pedro de Medina Vaca:
Desde el sepulcro helado
Pluhppo. y desde el c,e/o
levanta el cuerpo. y ba1a el alma bella.
escucha el canto y celo
del cisne regalado
que en bronce v1vulor III nombre sella.

Humtl/e al duro yugo el cuello enluesto
el /ero= enemigo más osado
,
ahora , o/, gran Phthppo glonoso
que deJ do en la 11erra ya el molesto

ª

484

peso sub1s1e con trofeo ornado,
suello y alegre en vuelo generoso
al cielo luminoso,
por entre neos cercos. entre estrellas,
por entre mmensos orbes, y astros de oro,
del fuego la región con luces bellas
ilustrando mmortal, donde el tesoro
de la glona sm término haz hallado
que en siglo alguno no sera usurpado.
Tu smg11/ar valor e1érc11osjormados
con espumoso hierro reluciente
y con horror del trueno producido
de los duros cañones fabricados
del Cíclope humoso en Etna ardiente,
domaron brava gente.
Húmedo se volvió el seco elememo.
el ex1end1do mar, campo manchado
de los vencidos con humor sangrien10
y fue en tu honra el triunfo celebrado,
cuya grandeza vida a la memoria
dará qu11ando al /tempo la victoria.
Hecho ilustre, más ya más claro hecho
aguarda el remo de III larga mano,
con que el imperio en cumbre levantada,
se verás, de amor abres el pecho:
y es, que puesto en el gozo soberano
del mglés ciego la arrogan/e armada
confirme d1es1ra armada
del vigor de celes/e fortaleza
en medio romperás de roncas ondas
del pumo arrebatado con braveza,
y del pro.fundo en las cavernas hondas
a los cuerpos darás la sepultura,
las naves desharás en S1r1ts dura.
Tu lela de los remos que haz de1ado
por el más a/10 premio. que se alcanza,
llegue la voz humilde al santo oído;
tu suelo, q11e registe, sea amparado
con 111/avor, que alten/a la esperanza
contra el impío furor aborrecido
en í111pe111 encendido:
que 1111rándolo tu del sacro cielo
será llevado en boca de /afama
del venc11mento el canto, y con el vuelo,
penetrará do hiela y do se inflama
la limeb/a, y la 111=, la noche y día
pubhcarán del remo la alegría.
¿Faraón, que harás 111 ,mento i·ano,
111s robustos e1érc11os vencidos,
lus carros anegados, lus banderas
rotas en el eslrecho mar insano
lus suertes de armas hórruias. veshdos,
surcando sm calor. vita/ las fieras
hondas menos l,geras.
(.tmped,das de bárbaros despojos'
Ocupará 111 pecho el frío espanto.
tu rostro mebla. lágrimas los OJ OS,
dolor intenso de áspero quebranto
el senudo, y 111 vida en hondo lago
lendrá muer/e con no acabado estrago?
Y 111 señor excelso, a cuya fuerza

más que de Marte airado poderosa,
el orgullo mas fiero y denodado
temblará: /u valor heroico es.fuerza,
que del Monarca el alma piadosa
prome/e al brazo luyo, confiado
en el cielo sagrado;
que tu imperio será, y tu nombre en tan/o
eterno, que en su seno el mar hundoso.
tuv,ere peces, y el tendido manto
colores, y la tierra el tronco hojoso,
y a las aves el aire diere aliento,
y tocare del.fuego el ro10 asiento.

Soneto que se puso en la moldura que
corría del pedestal:
Sube /aje volando en alas de oro
hasta el umbral del cielo y su alta puerta
que la tiene de par en par abierta
porque entre de Philtppo el gran tesoro.
No es despojo del Indo, ni del moro
presa rica es deje, que con la cierJa
mano de su verdad dejó desierta
la casa de la seismo, y pues/a en lloro.
Con esta rica presa alza la fama
su vuelo, y roca en la suprema esfera,
y con sonora /rompa alegra el cielo.
la región celestial su son inflama
y la entrada del gran Phi/ippo espera
que con trofeos m,I sube del suelo.

En el fin del sotaplinto se puso esta
castellana:
Dt a la fierra el cuerpo helado,
al mundo mt clara/ama.
el alma encendida en llama
al asiento consagrado
donde el bien, al bueno llama.

Versión de un texto de Virgilio:
Soy lauro glorioso,
de la vtrtud y triunfos ornamento,
por/ero c111dadoso
de la casa, y defensa
que los.fieros rayos siempre ahuyento.
Llevo pa.:: a la ofensa,
y alfuerte que ha vencido
descanso, gozo, premio esclarecido.
Adora el lauro bello
Febo, y c11al bello Febo coronado
ornamos el cabello,
debO)o de mt rama
de/Juego a los dos bra::os el cuidado
al e1erctto llama,
que admira las señales

485

�de mis heroicos hechos mmortales.
Tengo eterno verano,
estos muestran su lustre reluc,ente,
de do el virg1hano
asiento tiene el nombre,
que seguro estará de rayo ardiente
sm q11e e/furor le asombre.
cuanto fuere en ,m gloria
perperuo con las /rojas de 111ctona.

Al final de primer lienzo aparecían
estos versos:
Cual el árbol frondoso
plantado a la garganta
que corre de agua pura,
y da fruto sabroso:
y sus ramos levanta
con nueva vestidura
de sus ho_¡as pomposas
yflores olorosas.
tal es el alma santa
de P/11/,ppo. que planta
s11 planta en la ribera
do siempre go:ará de la primavera.

En el segundo lienzo apareció una
octava en coloquio, igual que la de la
fama, ya registrada:
T ¿Qué haces d1, Victoria?: vivo en llanto
T ¿Llanto puede ocupar t11 alegre suerte?
V Murió Pluhppo. cuyo valor tanto
q111tó del mundo la envidiosa m11erte.
T Mayor victorw alcan:as, pues al santo
cielo voló postrado al hado fuerte,
111ctona, trmnfa. ensa/;a la v1ctona,
con que venció y subió a la eterna gloria.

...

En otra pintura al lado de unos versos
salidos de la Epístola a los Gálatas,
había lo siguiente versión castellana:
Vivo yo, mas ya no yo,
porque del mortal encuen1ro
el cuerpo en tierra cayó
pero el alma fue a su centro.
y así muerto vivo yo.

A su pie estos versos que declaraban
parte de un trozo de la Carta a los
Corintios:
Espíritu sagrado
que subes al celeste firmamento.
con peso sosegado.
llegado ha; al asiento
que mereció III celo:
ya remas en el c,elo.
con otra 1111evaforma.
de rey, que en rey divmo te transforma.

En el segundo pedestal se impusieron
estos otros versos:
No las grandes crecientes
del Nilo ca11daloso,
ni las fieras armadas
de las bárbaras gentes,
q 11e corren por sus hondas presurosas.
111 las aguas turbadas
del sur. y el océano,
pudieron con su mano
apagar en P/11/1ppo la encendida
llama de candad. q11e a eterna vida
sm perder de este.f11ego 11na centella
s11be resplandeciente como estrella

A esta octava respondía un soneto
que se puso en el otro ángulo del
pedestal:

redondilla:

En el eterno asiento defirmew
p1sá1s, P/11/ippo el estrellado manto
encendido en la luz del esplendor santo
del sacro rey de la mmortal belle:a.

Oh gran rey esclarec1do,
Santo Dommgo te llama
y esta virgen que te ama
es la que tu has defendido.

No turbará la excelsa fortaleza
de vuestro gran valor mortal espanto.
que es seguro descanso, todo. cuanto
alcan:aste ,lustres dos memorws.

Al pie de octava:

De fray Luis Vadillo O. P. esta

Detente oh rey, oh sol 110 te adelantes. aguarda
para un poco, tarda, espera,
1
¿no ves que para el remo no hay atlantes
Ya no puedo esperar, que bien qumera
que me lleva la muerte, y no te espantes.
a setenta y dos años que me espera,
y aunque Ph1hppo muere. hoy sube al cielo
y al rey Ph1hppo deja acá en el suelo

una en la 11erra, el remo poseyendo,
otra gozando el bien en la alta cumbre,
más de aquestas dos subhmes glorias
mayor, la que está el alma enriqueciendo
con pura, esclarecida y nueva lumbre.

486

Soneto
¿~'.én. en aqueste espacio está encerrado
c ,e~to _con el túmulo espantoso?
•
Un P_rmcrpe en gobierno venturoso,
del imperio y de vida despojado.
¿El que tiene a sus pies su;eto? El hado
venc~do en el asalto riguroso
¿Que celebra /afama? El valeroso
esfuerzo de su pecho no domado.

goza Phi/ippo del cielo
Dice que el eco le advi~rte
que en elfin de su partida
g?;D del bien sin medida
siendo/e medio la muerte
de gozar eterna vida.
El erario de /a fe
Y tesoro del gobierno
ya tan premiado se ve
que de lo mortal se fue
ser inmortal y eterno
Y a mí el cuidado me queda
cwdado en no descuidarme'
de Philippo, púes honrarm;
puede, diciendo que queda
en el ere/o eternizarme.

ª

~~:n es aqueste? Aquel que defendiendo
e nst? la/e santa, nueva gloria
acrecen/o a su gloria floreciente.
Di el nombre
I
rindió
a /a · El gran Ph'/·
ippo, que muriendo
.
muerte, Y lleno de victoria
Vive eterno en el cielo reluciente.
Castellanas

Siguiendo
. .,
este mismo intento
pros1gu10 con estas castellan
'
el cuidado de la pregunta: as en que

Paseando el mexicano
lago en Philippo elevado
por saber si se Je ha dado
en el trono soberano
lo que en Dios llene ganado.
Dye ¡ay' con un gemido
,ay' el eco respondió, '
y yo dye ¿ q111én me oyó?
Del eco fue respondido ·
c~n vo: sonorosa, yo.
Dyele ¿sabrás decir
lo que te preguntare?
Respond1óme el eco, haré;
yo con gozo de le oír
de esta suerte pregu~té:
dime ¿Ph,J,ppo, ha hallado
el escondido tesoro?
Respondióme el eco, oro
oro dino atesorado
de sufe en el sacro coro
Dije por quedar seguro ·
¿esto que digo es así?
Respond1ome el eco, sí.
Yo que sólo esto procuro
luego el luto eché de mí.
Dye, diré que /a palma
de la gloria llene fe?
Respond1óme el eco.fe
promete, la go=a el alma
esto me dyo, y se fue.

Levante más eterno m, trofeo
que ~e metal la estatua fabricada,
y mas excelso que el real asiento
de so~erbras pirámides alzadas·
a qwen n! tempestad consumid;ra
derribara, ni el Aqwlón airado
el. curso. innumerable u,_,e losanos
-.
nr del lrgero tiempo el presto vuelo

Estos versos compuso Bernardo d 1
Vega, Canónigo de Tucumán:
e a

Al colateral de esta trad ucc1on
. . se
puso este soneto famoso:

Ha querido el santo celo
de 1111 oficio desc111darme
con dar a elllender al suelo
que por gozarse y gozarme'

Soy PJ11lrpo de Carlos praducido
el fue del turco vencedor primer;
segundo. que fue en el Egeofiero•
a m1 valor sus fuer.as he rendido.

¿Al gran rey qué le han dado?
Dado la gloria palma
¿alma en tan suprem; estad ?
A do toca Dios su palma º·
Fe/ice rey cuya vida
·
ida donde se transplanta
planta para Dios, y plan;a
queª muerte pisa rendida
¿Y tiene corona be/Ja? ·
Ella y el cetro glorioso
¿oso decir que es estrella?
Ella en cielo luminoso
Vuélvome con este bre~
bien puedes, pues ya el d1vmo
himno entona el rey con quien
en el cielo de contmuo
cantará al cordero, amén.

Tradu~ción aJ romance de una oda d
Horac10:
e

487

�El padre con trofeo esclarecido,
el hijo de sus tnunfos heredero,
el uno, el otro defensor severo
de /aje, se mostró Jamás vencido.
Ahora en breve espacio sepultado,
siendo a mi nombre corto el cerco inmenso
del orbe. me levanto eterno al cielo:
donde no en la v,g1lia del cuuiado,
mas en segura paz Jodo suspenso
meJor defenderé el hispano suelo.

Al pie de una columna se pusieron
unas Castellanas:
Términos puso en el suelo
en plus u/ira de estas dos,
pero hoy pasando al cielo
suben sm término a Dios
que es el plus de aqueste vuelo.
Gran Ph1hppo. habéis volado
con alas de candad.
donde ya desechpsado
del humo del cuerpo helado
v,v1réis en e/andad.
Soneto
¿Turbaste? no te turbes pecho humano,
de ver el cuerpo en este monumento,
que a lo terreno aquesle frío asiento
ordena muerte con avara mano.
¿Turbas/e? no te turbe, que /emprano
o tarde, cuanto cría el elemento
duro, trueca el ligero movimiento
de la suerte fatal en polvo vano.

...

Y si quiere lurbarte, viendo el alma
del Rey, hyo de Carlos colocada
en la eterna región de la alegría:

pero su curso, que de grado en grado
por los lúcidos signos le traía
hasta el profundo ocaso le ha bajado.
Y al fin de su curso, lumbre y alegría
hoy esconde la tierra en breve estado,
al que ayer en el mundo no cabría.

En el sotaplinto del anterior se puso
este otro soneto:
Yo v,ví con corona y cetro de oro
de la vida sujeto a la mudanza
llena de afán y mísera esperanza
de fugitivo bien, y eterno lloro.
Yo vivo en el supremo y santo coro,
donde de gloria a la mmorlal holganza
el horror de la niebla nunca alcanza
ni robará la muerte m, tesoro.
Yo triunfé con la palma de victoria
en duro marte con valor comprada,
que será igual de tiempo con el vuelo.
Yo triunfo ya, con más ilustre gloria
de más altos despojos alcanzada
seguro en la región del claro cielo.
Octava
Hermoso, limpio, sacro, inmenso cielo,
si tú le gozas porque en alto asienlo
has dado al rey que dio leyes al suelo,
con inmortal grandeza acogimienlo,
alégrase la tierra en el consuelo
ahora de tu grave sentimiento,
pues a tu grande cumbre ya acompaña,
el honor, el valor, la luz de España.

Habla el rey en este soneto:
Con imperio y con gloria florecía
más alto que otros reyes levantado,
y toda la grandeza de mi estado
con santo acuerdo y jusla ley regía.

El horror cesará, que quien la palma
alcanzó de la gloria deseada
el canto no consciente de agonía.

El autor de este soneto también hacía
epitafios latinos. Un soneto de Don
Francisco de Solís:

Cuando escondiendo, muerte en niebla el día
del alma, y cuerpo el nudo desatado,
de la sublime cumbre de mi grado
me pone en la pesada tierra fría.

Salió el dorado sol por el oriente
alegrando la tierra con su lumbre
levantóse l,gero a la alta cumbre
con presto vuelo y dorada frente;

¿De Creso y Midas que aprovecha el oro?
¿los reinos y la sangre generosa?
¿el invicto valor? ¿la heroica diestra?

,lustró con su luz resplandeciente
de nobles remos, varia muchedumbre,
regaló con calor y mansedumbre
los más helados pechos de la gente;

A todo lo mortal ocupa el lloro,
sola virtud ilustre es gloriosa,
y ella fue de mi eterno bien la muestra.

488

Versos de Lorenzo de Herrera hi.
del doctor Herrera:
' ~o
De do las puertas de oro
abre la mensa1era del sol claro
hasta do engendra el sueño pe;ezoso
la noche. asombre el golpe del avaro
hado, Y m, grave lloro
dilate el Ponto hondoso
el curso presuroso
Y a la dohente vo= de m, lamento
resuenen los peñascos con gemido
el caso sucedido
Jamás falte el ci,;dado al sen//m1ento
pues veo, triste España, aquí encerrddo
m, defensor amado.

Ani~ales, Escipiones,
aqu1 abatan sus pendones:
que esta es, la que vence a todos.

Soneto_que explica la buena suerte de
su maJestad, en que habla d su
traslación dichosa:
e
Dichoso rey, que vivo ya sm vida
y remo, sm temor de ver la muerte
porque pasando el trago de la muerte
pase pisando el cielo a me1or vida.
Que desligar el alma desta v,da
es deshacer el nudo de la muert~
porque ~IVlr sm D10s es más que muerte
, Oh cuan sabrosa y leve/ulSte, muerte,

Soneto
Venció!ª muerte, pero el firme intento
del espmtu vuestro soberano
venció. haciendo el paso arduo llano
para los gustos del eterno asiento.

y la muerte por Dios es más que vida
llegando a tiempo y punto que mi vida
estaba sepultada ya en mi muerte.,

Que solo pudo en es/e venc11111en10
del hado riguroso la impía mano
poner el cuerpo con furor insano
en el callado y Iris/e mowm1en10.

y en darme entonces wda,Jueras m:erre

Muy más dulce mef111ste que la vida
como por darme muerte.fuiste vida.

Soneto de Lorenzo de Herrera:

Mas negaron al crudo /os despojos
el valor y /aje que defendiendo
en Vida, en muer/e habéis lambién guardado.

¿Qué haces, vmud sacra, en este bando
sentada en urna de cemzas llena?
'
D~rramo de los OJOS larga vena ·
misera mis cabellos arrancando.

Dichoso vos. que ya con nuevos OJOS
en/re lumbres del cielo reluciendo
el bien m1rá1s de gloria coronado.

¿Q111~n engendró el dolor.? ¿qué estás llorando?
¿qwen lavo: a la lengua libre enfrena?
el profundo s1lenc10 y grave pena
me suspenden mis lást11nas callando.

Soneto de Don Lorenzo de Herrera:

¿Qué causa? Haber terminado ya la gloria
que me daba el gran rey de las Españas
ilustre resplandor de todo el suelo.
'

El curso de la vida lermmado
confiero asalto de la muerte dura
declara aquesta noble sepultura
de unpr'mcipe,
· que en ella es1á encerrado.

¿Fuese? Murió pues sola la memoria
te puede consolar las hazañas
con que subió inmortal al alto cielo.

Cuanto pudo impedir el crudo hado
que a ninguno su limite asegura
impidió aques1e horror y sombr~ obscura
de que miras el lúmulo cercado.

Al

.

~t~ de este soneto, se puso esta

canc1on del mismo Dr. Lorenzo de
Herrera:

Mas del Señor inmenso de grandeza
queriendo darle el premio merecido
de la paz, de la guerra, del gobierno:

Suene m1 triste canto
del mísero s1ispiro en compañía
de donde nace el velador lucero
hasta do el sol s11 resplandor en~ía.
Y con 110 usado llanto
·
más espamoso yfier;,
szistentando en ligero
vuelo rompa los montes levantados
abra las peñas. turbe el mar l11nch;do,

dy·o ª la parca, rompe la estrecheza
del cu~rpo, con que el alma está impedida·
romp1ola. y levantóse al premio eterno.
.

Seguíase este cuarteto:
Las victorias de /os godos.

489

�del orbe dilatado
de"ibe fuertes muros bien trabados, .
- he ya perdido
pues yo la Nueva Espana,
mi rey esclarecido.
Quién muere levantado en generoso
vuelo a la luz del consagrado asiento
las alas del heroico pensamiento
haciéndose inmortal y glorioso:
deja el mísero bien y afán penoso
de las sombras del frágil fundamento
y alcanza en el celeste ayuntamiento
los eternos contentos de reposo.
Salve, Philippo sacro, que murien1o
la niebla habéis dejado, el claro dia
gozando en la alta cumbre colocado.
A do con bello resplandor luc1~ndo;
miráis lleno de gloria la alegr,a
del santo de los santos venerado.

Al pie seguía esta canción:
En el supremo inaccesible bando
de la mmortalldad de inmensa gloria.
con ,lustres despo¡os adornado.
trofeos eternos de victoria,
el tiempo usurpador amenazando
a m1 grandeza, m el furor airado
del hondo mar 111rbado,
ni el ímpelll de horror fiero temiendo
del enemigo estruendo,
más en dichosa suerte de holganza
sm temor de mudanza
libre del t,empo, golfo y de enemigo
teniendo el bien conmigo,
seguro, alegre. y siempre venturoso
moro, vivo. descanso en el reposo.

:o

...

En una tarja graciosa, Y en ~izarro
cartón aparecía de Don Francisco de
Solís, este soneto:
Quemó al segundofémx de e!te suelo
el encendido sol, cuando salia,
.
y conv1rt1endo el cuerpo en 11errafrw,
el alma se llevó para su cielo.
La tierra se cubrió de mste ve(o
y la esfera mrbando s11 armonia_
con ll11vws y con truenos parec,a
el caso. lamentar, gemir tal d11elo

Arriba de un pedestal se puso una
letra que dice:
·A dónde vengoforzado?
l_ no es tiniebla mi aposento?
l
ad ?

.temor y de luz cerc o
~s que el rey mudó su intento
y hame el nombre a mí mudado
de temor en venc1m1ento.
Temía, mas ya no temo
porque se trocó m1 suerte
en otro contrario extremo,
que de portero de muerte
lo soy de este rey supremo.
y aunque ofrecerle no puedo
lo que merece y yo pienso,
ya que me hallo sin miedo
derramaré mi"ª e incienso
aquí con semblante ledo.

A mano derecha del pedestal puso
este soneto:
El túmulo, qt1e miras levantado
en el espacio des/a d11ra tierra,
del vencedor Ph1l1ppo el cuerpo cierra
de títulos ilustres rodeado.
Mas de santo esplendor acompañado
el coro al alma venturosa encierra
q11e del conflicto de la cruda gue"a
subió libre a la /¡¡z del sol dorado.
Será perpetua al s11elo la memoria
de su valor excelso. a quién olvido
.
podrá esconder jamás en sombra oscura,
y el cielo, que le dio rayos ~e gloria
en supremo lugar esclarecido
se gozará en su nueva lumbre pura.

A unas letras que dicen esto:
Espanto soy conocido
y hoy me espanto yo de ver
al que nunca fue vencido,
que se ha sabido vencer
de¡ándome a mí vencido.

Gozó estas letras Bernardo de la
Vega, canónigo de Tucumán:

Pero el d1vmo sol enamorado
de aquesta singular naturaleza,
sobre las m11ertas brazas me/mando.

En esta 11erra me puso •
el temor, y es cosa extrana
ver aqueste horror confuso
que el sent1m1ento dispuso
de Phil1ppo rey de España.

y entre llantos y lutos de msteza

otro tercero fénix ha engendrado
cual hyo de su luz y su grandeza.

490

De ver el dolor crecido,
a quién acompaña el llanto
estoyfuera de sentido,
y pues de verlo me espanto,
espanto soy conocido.
Con ver la tragedia amarga
aquí la muerte me exhorta
que el representarse encarga
a la wda, vida corta,
y a la muerte vida larga.
Y cuanto al mundo ha admirado
no me ha alterado m1 ser
ni a mi condición trocado,
de ver nunca me he espantado,
y hoy me espanto yo de ver.
Pues el pensamiento tengo
atónito yo me admiro
y a un extremo extraño vengo
si de mirar lo que miro
con mi espanto me convengo.
De ver trocada mi suerte
la más nueva causa ha sido
ver que mi espanto me advierte
que hoy ha vencido la muerte
al que nunca fue vencido.
Canta el vencido victoria
por ser su suerte tan buena,
que triunfando su memoria
el suelo llora su pena
y el cielo canta su gloria.
Quedar puede el muerto ufano
llegando el mundo a saber,
que hoy me espanto y vengo a ver
a Philippo rey hispano
que se ha sabido vencer.
Después de vencer la he"a
el padre del cristianismo
tal valor su pecho encierra,
que así se hace la guerra
con que se vence a sí mismo.
En la vida que ha vivido
más que hombre se ha mostrado
y en la empresa que ha emprendido
pues de la muerte ha triunfado
dejándome a mí vencido.

Recibió el puesto inmenso de luz lleno
al alma bella libre de graveza
y fue la tierra al cuerpo morada.

En uno de los pedestales se puso esta

letra:

¿Qué es esto como no siento?
¿El sentimiento no soy?
soy pero he mudado miento,
porque a Ph1lippo dan hoy
corona en el firmamento,
y al gozarla con el voy.

Seguíase luego esta canción:
Entre las puras luces de dorado
cielo, desnudo de mortal corteza
vestido ya con nueva lumbre belÍa
vice inmortal con inmortal grandeza
el sacro rey Philippo, y levantado
en trono inmenso puesto por estrella,
en divina centella
inflamado del rayo glorioso
contempla el sol hermoso
en de cansados gustos de alegría
viendo el eterno día,
a quién ni el luto, ni el temor asombra
ni el cerco loca de la oscura sombra.
Allí conoce al caro padre ilustre
ínclito emperador de las &amp;pañas
más alegre y dichoso y más luciente,
que cuando levantó de sus hazañas
la fama en alas de oro el vivo lustre
al feroz enemigo en marte ardiente
quebrantando la frente,
el hijo al padre, el padre al hijo en blando
acento razonado
descubren el valor de la victoria,
que los subió a la gloria
do eternamente viven colocados
con paz segura, libres de cuidados. •
Desde el sublime y soberano asiento
miran los astros y región delfuego,
el aire, que se esparce en leve vuelo,
y el hondo mar, que co"e sin sosiego,
el terrestre y pesado fu,ufamento,
y cuanto cerca el luminoso velo,
el tendido suelo
de sus soberbios reinos dilatados,
los bárbaros domados
con hie"o ensangrentado y ronco trueno
de horror fogoso lleno,
y aquesto y más, que hubiera todo junto,
Juzgan al bien, que tienen por un punto.

Soneto puesto en el colateral:
Soberano Philippo, honor del suelo
¿qué haces en aqueste humilde bando?
La dura muerte Viene acelerando
la división del alma y mortal velo.
Tu cuufado es virtud, tu asiento el cielo
rompe los astros. que te están mirando '
que yo virtud alegre acompañando
iré tu lustre y generoso vuelo.
Cuando lo inmortal y lo te"eno
trabado en.fuerte nudo la estrecheza
de rigurosa parca fue cortada.

En una colateral se puso esta octava:
En tomo del eterno monumento
hable el mudo silencio, y la tristeza

491

�rompa el curso del mísero lamento
cantando de Phr/,po la grandeza:
que aunque suceda a muerte el sentimrento,
no sigue el alma. que en d1vma alteza
a1e,,a vive de suspiro Y lloro,
,lustrada entre bellas luces de oro.

Luego de los signos del sentimiento,
venían estos versos:

...

Una extraña novedad
veo. que me maravilla,
que qurero tener mancilla
del fin de su ma1estad
y no puedo en mí sentilla.
y cuando qwero llorar
lo que manda el sentm11ento,
/os OJOS siento e11J11gar,
y contra 1111 propio mtelllO
por gen11r doy en callar.
Y como soy producido
del sentrmrento gran ,medo
que he de ser reprendido
porque a llorar soy venido
pero llorar ya no puedo.
Y mirando s, yo soy
el llanto, quedo sm 11no
porque sr a llorar almo,
vuelvo contra lo que voy
sm proseguir 1111 desuno.
A/fin mirándome bren
soy ya otro del que he sido
porque el dolor Ira /1111do
y ha llegado el sumo bren
que me ha en go:o convertrdo.
Trocó Phi/,po su estado
y trocóme a mí la suerte
el deJÓ mortal cwdado
yo ser mmistro de muerte
y por esto no /re llorado.

Abajo de la figura de una mujer vieja
que representaba la . tierra esta
canción de cuatro estancias:
Llanto y luto de horror acompañado.
y túmulo cubierto en veste triste
muestren de la espantosa Y cruda muerte
e/furor riguroso no domado,
que con obscura niebla el orbe viste.
usurpando fa gloria a nuestra suerte
su 1,ranía fuerte.
Vaya la vo: a donde el nuevo día
cobra el color perdido, a donde cubre
fa luz, la sombra de la noche fría.
por do el estío su rigor descubre.
por do de Sc,11a el /rondo mar /11nchado
esta con densas nieves apretado.
Hoy, el hado cruel cerró los OJOS
al príncipe más alto y generoso,

que todo el ancho mar ha conocido,
y el suelo, que le daba los despojos,
el cerco de mis tierras espacioso
queda sm su ornamento obscurecido,
el sol ha recibido
y la luna en su faz hermosa el manto
de obscuridad. los astros, las estrellas,
niegan su clara lumbre oyendo el canto
acerbo de m,s míseras querellas,
munó el sacro Phil1po rey potente
de /a apartada y conocida gente.

En la segunda hoja:
Ent.

Al ínchto valor esclarecido,
que puso nuevo espanto a gentes fieras
,que su fuerza domó confirme diestra
que en el lrondoso piélago extendido
hundió del enemigo las banderas 1
GAi que es de virtud santa ilustre muestra
y con su e1emp/o muestra
como puede subir a suma alteza
de prudencia y 11istrc1a, quien sostiene
en sus hombros del remo la grandeza
el sueño de la cruda muerte tiene?
T,éne/o. que la osada no rehuye
,mperro y cetro que en su ley se mcluye.
1Trí, muerte /rorrrble, que con dura mano
rompiste el nudo estrecho. y la vrctoria
alcan:aste de1ando sm aliento
el cuerpo. que el honor qwta a 111 gloria
el grande. mmenso, eterno vencm11ento.
con que rmd1ó 111 miento
/a alma mmortal. que en el dorado bando
otro remo mayor, otra corona
de más sublm,e estmra está gozando,
a qwen la eternidad el cielo entona,
que el señor soberano el premio JUSIO
dro del descanso al gran Ph1/1po augristo.

Diálogo entre
entendimiento:

el

genio

y

Gen.
En1.

492

Soneto en correspondencia con el
anterior:
Soy de Ph1lipo el raro enlendimienlo
nací, cuando nació; crecí creciendo '
la edad; cuando rigió, regí trayendo
gloria a la paz, honor al vencimiento.
En el ex/remo lrance en que el aliento
del cuerpo estaba muerte despidiendo
aco':'pañe al espmlu, y subiendo
,
vote con él al puesto del contento.
Por mí igualó los as/ros con /afama
de al11vos hechos y de nombre ilustre
haciéndose mmortal en todo el suelo,'.
Por mí de amor divmo en viva llama
encendido con más elerno luslre
estrellas pisa en la región del cielo.

Entre la~ figuras pensamiento y deseo
se puso esta canción:
Pens.

Deseo, que con alas ex/endidas
por la región del fuego puro ardiente
cual el rayo flamígero par/idas
de1a sus llamas con ligero vuelo
¿por qué dejas al suelo?
'
Deseo Porque queda la gente
turbada en ver caído
de España al león temido
Y la tierra en la sombra obscura y fría
medrosa de occidente
Y Phil,po me envía '
al celesllal oriente
con nueva, de que parte
a su alegre región do, llene parle.
¿Y vos señor, a que parle
cuál v1en/o y más lrgero
hacéis tan bello y levantado vuelo,
Y sm parar en parte
con el ros/ro severo
moviendo os remontáis del bq¡o Sllelo,
Y en este sulll velo,
que es de gracia pureza,
por sendas tan es/rechas
arco lleváis y flechas
de los orbes pasando /a grandeza,
Y con a//1vafrenle
no paráis hasta el cielo más luciente?
De guerrero tenéis mueslra.
Pens. Pensamien/o es mi nombre
más cierto en el IÍrar que el di~slro Apolo
hice faerza en m, diestra
Y flechando a Dios hombre
despaché en virtud de mi arco solo
Y a es/e mausoleo
'
vuelvo en vuelo fogoso
a decir que en el seno

ª

el

Decid genro, qué mo11vo
os transmontó en estas partes?
Gen. El mosirar que el nombre es v,vo
del rey. cuyas grandes partes
yo sólo noto y escrrbo
Ent. tEs de P/11/rpo, que es m11er10
el nombre que dices vrve 7
Gen. Sr porque en mí quedó cierto
su valor. su ser IIÍ escribe
de su vida el gran concierto.
y qwero entend1m1ento
sr alguna ve: la pluma
subiste al sacro asiento,
que ahora por la suma
de su merec1m1ento,
cuenten a todos lo que gana el ere/o
y fo que pierde nuestro esperio suelo.

Ent.

Porque nunca en el suelo
puso planta criatura,
que mostrase del cielo
su máquina y pintura,
como el humano velo
descubre en es/a bella vestidura
que es de este rey naJuraleza pura.
Y a este ilustre coro
la traigo por grandeza
de su mayor Jesoro,
porque de su belleza
que excede a plala y oro
Y vence de las perlas la pureza
se viste el nuevo Rey por extrañeza.
Pues acabado el oficio
nos iremos mano a mano
porque quiero de mi mano
hacerle o/ro gran servicio
que no es menos soberano.
Será lo joya debida,
que a su grandeza le cuadre.
Un compás con que se mida
con que se midió su padre '
en la muer/e y en la vida.
Este globo lambién Junio
le he de dílr, porque en su ruedíl
sin que se pierda el asunto
del Rey Sacro:tomar pueda
su gran gobierno el punto.
Piiso la una punta al centro
del globo, y liró el compás,
con tanto acierlo y compás
que el círculo hizo encuentro
sin quedar la línea atrás.
Y con es/e grande aviso
midiéndose en es/e polo,
aunque el suelo dejó solo,
se trasladó al paraíso
sobre el Anlárhco polo.

Del presbítero y bachiller Antonio de
Brambila este soneto:
Qwen s11 vida con Dios, compasa, pasa
seguro en m11erre tan eslrecho, lrecho,
pues no le paga a su despecho, pecho,
que es para Dios la v,da escasa, casa.
El amor con que a Dios abraza, braza
de un nuevofémx, mas deshecho, es hecho
m1rando al mundo en wda estrecho, hecho
puso a la ma1estad sm tasa, tasa.
Pues nada dura m el tesoro, es oro.
que es bien que cuando más desala ala
Y de¡a el alma más quendíl, henda.· ·
El gran cesar sacó del lloro, oro,
Y le es vida la muerte mgrata, grata,
porque es la muer/e apercibida, vida.

493

�del paraíso ameno
el gran Philipo queda ya gozoso
de rosas, m1rtos,jlores, coronado
que el cielo nos esparce de su grado.
Yo he hecho la jornada
al alto de la gloria
y he visto de Ph11ipo la corona:
de1ad vuestra embajada,
y la eterna memoria
podréis cantar de su ínclita persona,
y lleve el río Sana
su nombre esclaree1do
hasta el Ganges y Nilo
y sm perder el hilo
camme hasta el mar más extendido,
y diga que sostiene
el cielo, al que la tierra ya no tiene.

...,.

En el pedestal del deseo se puso este
soneto, del bachiller Brambila de
Arriaga:
La nave San Felipe combatida
del pertinaz inglés, francés y moro
quitándoles la presa y el tesoro
para el estrecho de la muerte en vida.

Con viento en popa en alta mar metida
segura va, que todo el lastre es oro,
Dios el piloto, el norte el alto coro
a puerto rico, puerto de la vida.

sin hacer diferencia en la medida
al rey, al pobre, al rico, flaco y fuerte
igualo con las puertas de la muerte.
2. Cual río cuyas aguas amorosas
Se van calladamente deslizando
Las imágenes vanas de las cosas,
así de nuestras vidas van volando
de ver vuestro descuido murmurando,
cuan mal debía de entender el tiempo
quien juegos inventó de pasatiempo.
3. A detener mi curso acelerado
me inventa tu algún nuevo encantamiento,
que de pasar yo tengo tal cuidado,
que no perdonaré solo un momento;
locura es de este siglo desdichado
ponerme espuelas y aguijón sin tiento,
pues con mi furia llego sin reparo,
y me llevo de encuentro lo más caro.
4. Todo se acaba y vuela como el viento,
de mí todas las vidas van colgadas
y las figuras de su fundamento
no son venidas, cuando son pasadas:
es todo un sucesivo movimiento
de aquellas nueve ruedas estrelladas,
haz tú que no se muevan como suelen,
tendréte yo las horas, que no vuelen.
5.

Que pues alcanza en este mar victoria
de los tres enemigos y el infierno,
y el e1erzo de la muerte no le hiere:

.........

pase al inmenso golfo, al mar de gloria,
donde hay bonanza y es el puerto eterno
pues nunca muere quien en vida muere.

...

En el pedestal que cercaba el túmulo
se puso esta octava:
El tiempo soy ligero, y no detiene
mi carrera veloz el tardo freno:
cuanto el centro moral en sí contiene,
mido siendo de términos ajenos;
todo pasa, mas límite no tiene
el pío y santo oficio de luz lleno,
que por ser de lafefinne defensa,
no recibe del tiempo alguna ofensa.

El que quisiere verme retratado
lo que será su vida y lo que ha sido,
mire en la mano lo que le ha quedado
de las horas y edades que ha vivido;
verá que lo pasado es ya pasado,
y lo que es por venir, aún no ha venido,
y si algún gusto goza en lo presente,
temiendo el venidero no lo siente.

6. Aquella edad de vida ya madura
de setenta y más años que ha vivido
el gran Philipo, rey si con cordura
se mira, habráse visto fue un ruido
de un trueno, que entre nubes poco dura:
pues si se acaba así lo más lucido,
añude cada cual con diestra mano
el inmortal estambre al hilo humano.

Otro soneto (anónimo):
Si puede celebrar mi débil canto
del tribunal sagrado la grandeza,
habré subido a la suprema alteza
de su heroico valor y pecho santo;

De Rodrigo Dávila, octavas:
1.

y habré, del un polo al otro cuanto
baña del sol dorado la belleza
cogido (para muestra de extrañeza)
de virtud, lo que cubre el rico manto.

El tiempo soy, soy fábula y engaño,
en nada tengo perfección cumplida,
corro las vidas confueror extraño
hasta donde la muerte está escondida;
cortando a todos de vestir de un paño,

Pagaré la alabanza a la hazaña

494

del santo tribunal· Y ª la persona
que de tal grande rey hace memoria.
.

de Fenicia y sus piedras espantosas,

Cantarle la gloria Nueva Es _
cons
d
:pana
agran o a su nombre una
y yo la esculpiré en perpetua hcoro~a
1storia.

Pudieran, m fas maq
· .
d/
umas Y escud
e extraño inventor, y sus bombar':ias
romper los escuadrones infernales, '

En el ~edestal de este soneto se puso
un urucomio· A 1as espaldas d
~eon que significaba la personae d~~
ey, se puso esta lira:
Voló el diestro guerrero
g'(rda de lafe bella sm segundo
a movedor primero
Y del nombre segundo
tercero guardador de10
., en e1 mundo.

Aquí ya siguen
·
elogios a F r
En lo alto del testero de la ~~ III.
puso este soneto de la C
-· a se
Jesús:
omparua de
Pudo la muerte confimesto asalto
romper de Espana
~ fu
pud
ene los reparos
d I o sacro Ph1hpo despo1aros
.
e remo, que en el mundo era el mas
. aIto;
Mas no impedir el venturoso salto
con que la firme fe•Y Ios hechos claros
'
pud·
d ieron en un punto colocaros
onde no habrá temor ni sobresalto.
Clarísimo. monarca· bien
. mostraste
hab
er reinado en vo- viva
/aje e
d
~
Y entera
. n cuya efensa os empleaste:
p~s en esta batalla postrimera
;mm;ndod,e/ cetro, y el vivir dejastes
e1ar e las manos su bandera.

Estos otros versos pusieron:
Iba la parca cortando
por derribarme en el suelo
mas yo mefa, levantando '
z1 golpe, que ella iba dando
asta elevarme en el cielo.
Otro soneto:

No de marte las armas bel
md // d
icosas
e ace emonio las celadas •
: el agudo venablo y las pesadas
chas del bravo Eta/o rigurosas.
No de Perseo diestro las fiogos
saetas
I
. • n 1 de M.das
laaceradaas
1onga, ni la honda arebatada

495

pero el grande Ph º/ .
sus fieras fuerzas I ipondromper pudo
Y re ir sus guardas
para entrar por laspuertas eternales.

�DON BENITO JUAREZ Y CANTABRIA
Lic. Jesús Canales Ruiz
Santander, España
Quizá parezca una osadía que un historiador español se acerque a
estudiar la controvertida figura del libertador Benito Juárez, aunque en este
caso, atendiendo el lado humano de su descendencia.
De Benito Juárez se ha escrito mucho, no sé si suficiente, aunque no
todo ha sido en su honor, pues como toda figura pública también le alcanzan
la diatriba y la calumnia o el panegírico exagerado, a veces más la leyenda
que la historia.
No vamos a ser ni Homero o Virgilio, ni Demógenes o Cicerón a la
hora de estudiar a este personaje de la Historia, de personalidad compleja; ni
alabanza ni distriba se encontrarán en este escrito; no añadiremos nada que
no sea ya conocido, aunque quizá sí olvidado.
Con interés particular nos vamos a acercar al Beruto Juárez, hombre,
esposo y padre de familia numerosa.
Apenas escapado de su pueblo Gueletao, tiene el primer contacto con
el mundo de los "blancos", con la familia de don Antonio Maza, en cuya
casa servía su hermana, y que andando los años habría de ser su suegro.
Siempre nos ha extrañado ese afán por afirmar que el origen de don
Antonio Maza es italiano y no es por imposible pero sí por inverosímil y
quizá traído por conveniencia política.

...

Tanto el apodo de gachupín como el tipo de comercio a que se
dedicaba don Antonio Maza, los abarrotes, eran muy españoles; si a esto
añadimos que en la ciudad de Oaxaca había entonces una numerosa colonia
de emigrantes cántabros (Antonio y Francisco Ibáñez Corvera, José
Mantecón, Miguel Revuelta Escalante, capitán de comercio, entre otros)
creemos que don Antonio Maza descendía del Valle de Soba. donde el
apellido Maza es habitual muchos sobanos emigraron a América.
Es una hipótesis nada más, pero con posibilidad de verosimilitud,
tanta por lo menos como pueda tener su ascendencia italiana.
No vamos a contar las circunstancias de su matrimonio con doña
Josefina Eustaquia Maza Parada por conocidas, pero sí sabemos que de este
497

�os murieron niños, incluso
.
. nac1er
. on 12 hiJ. os• de los cuales algun
matnmoruo
en el destierro.
, .
d na~ Jesusa casaron con dos
hi' d - Fehc1tas Y O
'
Pero dos de sus JaS ona
d la villa Cabezón de la Sal.
hombres de Cantabria, concretamente e
.
lle a a Cabezón de la Sal el Joven
En la primavera del ano 18~5 , g h Martín y doña Isabel Ramos
.
d or don Andres Sane ez
matrimoruo forma.º. p . de Alba de Tormes (Salamanca).
Femández, eran ongmanos
,
tudiado durante tres cursos en la
Don Andrés, que hab!: ae;a villa cántabra a hace~se cargo de la
Universidad de Salamanca, veru
E
das (tabacos, umbres, etc.) y
plaza de administrador de Renta_s . s~c\efe de las Reales Salinas de la
posteriormente fue nombrado administra or
Villa

...

.
.,
Cabezón de la Sal le nacieron
_
ue permanec10 en
_ d dad·
Durante los l 3 anos q
dr contando un ano e e ,
.
Delfin
vino
con
sus
pa
es
otros cuatro hiJOS, ,
Clemente, Teresa, Jose y Sotero.
. , con desahogo económico pues
camilia numerosa v1v1a
Aunque era una i,
00 al
Andrés era de 6.0 re es.
el sueldo anual de don
. . se uebró el 23 de septiembre de
La felicidad matrimonial y fanuhar ~e a sus 37 años, dolor que se
d - a Isabel Ramos mue
s
sin
1855 cuando la joven on
d l pequeño de la casa, otero
agrandó al día siguie~te con la muerte e
cumplir aún los dos anos.
de más responsabilidad,
·
esposa Y un cargo
· · dor
La muerte de su Joven
S tander como administra
hicieron que don Andrés Sánchez pasase a an
principal de Hacienda.
menzaria sus estudios de segunda
Su hijo Delfin, con 14 ~os, codiria a una de las afamadas escuelas
;;.,.,7" mientras José, de 6 anos, acu
ense1uuUA-6
de la ciudad.
l
tituto Cántabro de Santander, en su pan
Precisamente aquel ano el Ins
de a licación a la agricultura, ~es,
estudios
divide
a
éstos
en
generales
y
hill
p en artes y peritaje mercantil y
de
• t1·tu1ando otros·. bac er
industria y 'comercio,
agrícola.
.
tal de ue acudieran a estos centros, pero
No hay constancia documen
. ,q
, s tarde acreditaron los dos
dada la preparac10n que ma
los hemos de suponer,
hermanos.
498

Sí hay constancia documental sobre uno de los cursos al que acudió
José; aparece como interno y matriculado en el colegio de pp. escolapios de
la Villa de Villacarriedo en el curso 1865-1866. Este colegio durante
muchos años fue el centro donde se educó la juventud de la burguesía
cántabra, entre alguno de los alumnos podemos citar el poeta
cántabro-mexicano don Casimiro Collado.
Dado que normalmente se asocia la emigración a la necesidad de una
mejora económica, pues emigra generalmente el pobre, extraña aún más que
Delfm y José fueron unos más de los emigrantes de Cantabria a México,
puesto que en Santander les esperaba una vida cómoda y socialmente
privilegiada. ¿Por qué emigraron a México, "tierra de volcanes políticos" en
aquellas fechas, donde lo español no era bien acogido? ¿Llevaban algún
cargo oficial? Es un enigma por desvelar pues nos parece paradójico que
cuando la emigración se dirigía por entonces a la Habana, ellos eligieran a
México.
En un principio hemos de pensar que no les debió ir muy mal a Delfin
y José, pues no es dado a cualquiera, y menos si es forastero, acercarse a una
familia como la del Presidente de la República de México, don Benito
Juárez.
No era Delfin ningún príncipe A:ul, tampoco se llevaba en el Palacio
Presidencial, pero muy cerca del poder tuvo que estar para conocer,
enamorar y llevar al altar a doña Felícitas Juárez, hija del Presidente de la
República, paradigma de las libertades, de la Independencia de México y de
lo indígena.
El matrimonio de José con doña Jesusa, entra dentro de lo nonnal, tras
el de su hermano.
El año 1872 muere el libertador don Benito Juárez y sus yernos Delfm
y José toman partido por don Porfirio, lo que le costaría a Delfin ser
deportado a España el año 1874, adonde vino acompañado por su esposa
Felícitas.
No tenemos constancia que se acercasen a Cantabria.
Delfín, en vida de su suegro, en el año 1870 fue el encargado de
realizar las gestiones a través de la embajada española en París para reanudar
las relaciones diplomáticas entre México y Francia, rotas tras el fusilamiento
de Maximiliano.

499

�José también cumplió alguna misión diplomática en Estados Unidos,
posiblemente económica.
Las circunstancias política, su vocación y formación económica y las
ayudas externas recibidas, apartaron a Delfm y a José de la política y les
acercó a los negocios. No vamos a entrar en la política de don Porfirio Díaz,
pues ni somos expertos ni es tema de este trabajo, aunque hay que hacer
referencia a la entrada de capitales extranjeros para la explotación de los
negocios mineros, cultivo de las tierras baldías, fundación de bancos y
empresas de diversa índole económica e industrial.
Era donde mejor se desenvolvían las habilidades de los hermanos
Sánchez Ramos que, protegidos por el máximo responsable del gobierno,
don Porfirio Díaz, entraron a formar parte de los diversos consejos de
administración en las empresas recién creadas.
A Delfín se le concedió la construcción y explotación del ferrocarril
transoceánico en varios de sus tramos; José, abandonada la diplomacia, se
incorporó a la empresa Remington, en la que alcanzó puestos de
responsabilidad.
En una de las tarjetas de visita, de José Sánchez Ramos se presenta
como: "Superintendente General del Ferrocarril Interocéanico Acapulco,
Morelos, México, Irolo, Veracruz". Tarjeta que ha despistado a más de un
investigador, pues era su hermano el que tenía ciertas concesiones en este
ferrocarril.
José compartió negocios con el norteamericano Thomas Braniff,
poseedor de una gran fortuna y presidente del Banco de Londres y México,
además era dueño de la fábrica de papel San Rafael.
Esta capacidad de José para llevar los negocios hizo que el presidente
don Porfirio le encargase la administración de sus bienes.
Volvamos al hombre, al José cercano a sus orígenes, quien a pesar de
haber alcanzado la riqueza y la fama. no olvida ni añora la villa que le vio
nacer y dar sus primeros pasos.
El progreso exigía a los pueblos tener una nueva fuente de energía
recientemente descubierta, la electricidad. El año 1895 comienzan a
recibirse en Cabezón de la Sal los primeros donativos para la compra de una
turbina y un dínamo, que movidos por las aguas del río Sajón comienzan a
proporcionar luz eléctrica a los domicilios y calles de Cabezón de la Sal.

500

.
turbin El año 1898
. ' una vez mstalado
el tend. d
a por el mgeniero alemán J
1 o de cables y ajustada 1
hogares de Cabezón y
orge Ahlemeyer, se hizo la 1
1a
"C
.
, como rezaba en
uz en os
l 8;8n,~tru1da por la generosidad del señor ¡1ª Jpla~a, , gracias a que fue
.
on ose Sanchez Ram os, año
P:ro no iba a quedar ahí la a
.,
acompanado de su esposa don~a J
portac1on de José, pues él m1·
M · e· •
esusa y de
hi •
smo
aria nstma, llegaron a Santand
sus ~os Andrés, José, Delfí
de mayo de 1900, hospedándose e:r en vlapor francés "La Navarre"
entonces como lugar de
un ote del Sardinero zona
.
entonces.
verano para la familia real y para '10s burgueses
que surgia
de

:l

e~~

.
La intención de José no era
. .
.
smo también estudiar la posibilidadsJ;ºe;:¿~ar la villa de Cabezón de la Sal
ecerse en España.
El 4 de junio de 1900 t'i
honor de
' echa histórica para e b •
doña Jesu::nt~ entn~. sus visitantes a don José Sánc: ezon, va a tener el

~~odia to~:•~ :.,~~~~:-::~dente

•~j: po~

de Mé~~~:~,
a ezon de la Sal, a unos 50 kms d 1
~tander les había de trasladar a
pueblo donde son esperados por
e a ~ap1tal; a las 4 de la tarde llegan al
entr: ellos el diputado provicial do:sEv:=;s ;~~ sus autoridades al frente
coc . ~• entre los sones de la música el
o . e ez Hernández, quien en s~
familia Sanchez-Juárez al barrio de
{stallido de los cohetes acercó a la
~asa de do~ Antonio Abin, donde se haªbrí:ad l~gar donde se encontraba la
e cuatro d1as.
e ospedar durante su estancia

i

i

Aún se conservan las
1
Espina y cantadas con música ;;~i::y~~~puestas por la novelista Concha
Así decía la copla dedicada a don José San'ch ez Ramos:
"D~sde el último vecino / hasta la .
veruda / de don José Sánchez Ramo Vrrgen del Campo / se alegran con la
s.
En Cabezón de la Sal ¡ tro ,
.
claridades de aurora.
co su mano piadosa / las tinieblas de la noche / en
Luz brillante y gratuita él en
.
merece el favor de Dios.I ' g eroso, nos d10;/ el que hace bien a su pueblo /
La hidalguía y la nobleza / han
.d
hasta el suelo montañés.
veru o con usted,/ desde el suelo mexicano /

501

�de esta V1·11a,·/ y que se quede en sus
Bendito sea mil veces / el b"enhechor
_1
brazos / y en ellos dichoso viva.

Estos picayos, señores,/ en sus acentos entrañan / voces de toda la villa / ecos
de todas las almas.

/ ara recibir con ella a
La Virgen presta las fl ores / de sus vergeles de mayo, p
don José Sánchez Ramos.
.

Homenaje cariñoso / con ellos reciba Usted, / portador de los anhelos / de
este pueblo montañés.

- / viene a buscar a este valle / las memonas de su
Al llegar a la montana
infancia / y el recuerdo de sus padres.
Dios·/' mande elevar un
d
Quédese usted con nosotros,/ .no
, se vaya uste ' por
l . / aqw' donde usted nac10.
Pa
~
•
tro
.
. amistad solicitamos, nues
Sus hijos y su señora / no serán extranJeros,/su
.. /
.
l
multitud
/
sonrisas
de
regoc1JO
Mire usted en tomo suyo ¡ y vera en a
lágn·mas de gratitud.
-,
.
en la villa/ un montanes
En la montaña hay un va,lle / y en el valle una villa, y

Poco después empezó la fiesta en el paseo de la Losa mientras don
José y los suyos se retiraron a descansar. Al día siguiente don José recorrió
las calles del pueblo y visitó la casa en la que había nacido, donde ante un
arco de flores levantados en su honor las mujeres le cantaron:
A don José Sánchez Ramos / venimos a cantar / las del barrio La Pesa / de
Cabezón de la Sal.

amor les ofrecemos.

la eléctrica
.
ue hubiera sombras, / y
' l v1·ó la luz primera / no qmso q
Donde e
h a'
. . ·Qué bien estamos a or ..
nos traJo,/ 1
hi. s / la villa
. , . ¡ para generosos JO
.
/
la
montañesa
reg1on,
Para flores y muJeres

De esta villa se fue joven,/ y los mares traspasó / y los años no le hicieron /
olvidar a Cabezón;
que jalan recio las Corubas / de Navas y el Arenal / y Cutío y San Vítores / y
Piribí a la Sornó.

/ que trocó la noche en d1a.

J
~

.........

. ¡ y si usted no
quiere / que usted no se marche nunca,
La Virgen del Campoponer muy tristuca.
la complace, / se va a
,

de Cabezón.

...

,
Sánchez la cantaron as1:
A su esposa doña Jesusa Juarez
.
h /
s
de
nuestro
b1enec
or
, / doña Jesusa Juárez; / que e
Bienvenida a Cabezon
di a y amable.
esposa gn
./ flor que brinda a la
irtud la queremos,/ por su gracia la cantamos,
Por su v
. .
ericano.
montaña / el Jardm am
. . / porque ha sido
la
memona,
dre el nombre ilustre / guardamos en
De su pa
América española.
benemérito / de la
ya usted a verla;/
l recado / de que va
La patrona de la villa / nos manda con e
que le está a usted esperando.
l d lee mirada /
, •/ y con a u
tas
/
verá
como
se
sonne,
Si usted se llega a sus plan
amorosa la bendice.
l romesa / de ser, con
.
Venimos
a sup1·icarla / que nos haga a p
mexicana y montañesa.
502

A su pueblo siempre quiso / con alma de montañés / y borró la noche oscura /
que más no reina por él.

Ya se puede andar de noche / por las callejas aquí / desde Tresano a San
Diego / marras y el ferrocarril.
Del monte, con el coloño / bajamos, y al ver la luz / decimos ¡ por don José!/
¡Dios le dé mucha salud!
Dios le de mucha salud / y nos le deje, también / con sus hijos, y la dama que
es dichosa su mujer.
Enséñeles al Brañona,/ Mimbrales y Torretín,/ y el Saja y Bardalón./ . ./ y ya
no se van de aquí.
Que de España la montaña / y en la montaña es la flor, / con salinas y La Pesa
/ la villa de Cabezón.
A don José Sánchez Ramos / concluimos de cantar / las vecínas de San
Roque / con muy buena voluntad.

Tras este picayo en honor de don José cantaron éste a doña Jesusa:
Por su carácter amable / a alto grado está elevado / que la hija del presidente /
por esposo le ha aceptado.

el corazón,/
A doña Jesusa Juárez, / que es señora distinguida / pues se ha dignado
escuchar / unas coplas tan sencillas.

503

�Maria que es dulc~ ~omb re
llama Maria Cnstma.
se

. . ¡ como la reina de España /
/ de prudencia d1vma
•

descansaba en su flamante mansión, "Quinta Guadalupe", en el pueblecito
de Colombres (Asturias).
e

, , ·1 un
. amnar
las emociones qu
ahora es 1aci
o-Leyendo estos versos
.almente en su esposa y en sus
·1 tres huéspedes, especi
despertarían_e~ los i u~ d s al ver y oír todo aquello.
hijos que asistían asom ra o
..
. en la v1·11a' don José y suhfamiha
d estancia
Después de cuatro días e
l stación hubieron de escuc ar a un
S tander pero en a e
decidieron v~lver a anl antaban estas coplas:
o de muJeres que es c
.
grup
/ al marcharse de este pueblo / no le decimos
.
.
,
/
que
s1
alguna vez se
.. han dicho ayer / enó una alegre reuruon
Sus hiJOS
. den / los busquen en Cabez n.
p1er
b d d / nos ha ofrecido volver / y
Su señora que es un ánge¡ ¡ de dulzura Y on ª
no nos puede engañar.
. hermoso recuerdo / en
, / estos amables señores / deJan
Al partir de Cabezon

Lo sabemos, por lo escrito por María Cristina Sánchez Juárez, la
menor de los hijos del matrimonio, que estuvo en España hasta el año 1939,
cuando regresó a México. También sabemos en qué empleó está su estancia
en España.

todos los corazones.
.
y aunque nos digan

l Villa
diós,/ porque va el tren a Partir,/ con ellos se va a

ª.

¡ y ellos se queda aqw.
.
·/ vayan con
. v1aJe
·· / yvuev
l an Cuanto primero,
Que lleven fehz
.
Virgen / y los ángeles del cielo.

...

Los hijos de don José y de doña Jesusa no olvidaron su estancia en
Cabezón de la Sal, ni el cariño recibido por sus vecinos. Su hijo Delfin
Sánchez Juárez pasó por Cabezón de la Sal en viaje de bodas el año 1916.
Establecidos en España, concretamente en Madrid, nada sabemos de
la vida de esta ilustre familia, sino pequeñas anécdotas, tales como las visitas
a casa de don José de algunos políticos como Sagasta o Castelar y la de
algunos mexicanos ilustres como el poeta Amado Nervo, secretario de la
legación mexicana en Madrid.

A don José Sánchez Ramos
adiós / le decimos hasta luego.

........

Colombres está muy cerca de Cabezón de la Sal, y además como paso
obligado para trasladarse de Santander a la villa asturiana, en esa ocasión
don José volvió visitar a Cabezón de la Sal.

o ·os y la
1
, .

· · esporadicos a
.
Santander con viaJes
Tras nueve meses de estancia enJ , emb~có en Santander rumbo a
f .lia Sánchez uarez
Cabezón de la Sal, la ami
XIl el 17 de febrero de 1901.
Veracruz, en el vapor Alfonso
'
zón de la Sal y don José fue permane;t:e~
El contacto entre Cabe
d doña Jesusa en 1908, y un d
epistolar: con motivo d~ la m~etrte;,..s~ó un retrato suyo en el Salón e
.
l A tamiento, es e u•
comunicada a - ):1Il .ente le dedicó una calle.
Sesiones Y al ano sigw
·
p rfirio Díaz, ya octogenano,
Los avatares políticos hicieron ~ue :~: P~s el 31 de mayo de 1911.
.
barcar rumbo a su destierr
, , timos colaboradores,
tuviera que ero
f T es y algunos de sus mas m
Le acompañaban sus ami iar
entre ellos don José Sánchez Ramos.
-a
, don Porfirio quiso pasar por Espan
Pero antes de domiciliarse en ~aris, turiano don Iñigo Noriega, que
'
para saludar a su ami.go el terratemente as
504

La Cruz Roja de San Sebastián convocó a exámenes para Damas
Enfermeras; a cuyos exámenes se presentó Cristina, residente entonces en
aquella ciudad.
Corría el año 1918 cuando una veintena de jóvenes señoritas, unas
pertenecientes a la nobleza, otras a la burguesía y una con su "dosis de
sangre india zapoteca", como escribió ella misma.
Los exámenes tuvieron lugar en el Paraninfo del Instituto y fueron
presenciados por S.M. la reina de España, Doña Maria Cristina de
Hapsburgo, presidenta del Comité de la Cruz Roja. Terminado el examen la
reina se dirigió al grupo de examinandas y futuras enfermeras ) a Cristina le
dijo: "Ya sé que usted es mexicana y la felicito por el examen que ha
hecho".
La reina sabía que aquella joven mexicana era nieta de don Benito
Juárez, quien había mandado fusilar a su tío el emperador Maximiliano de
Hapsburgo, y sin embargo la distinguió con un saludo especial.
Pero no acabó aquí el contacto entre las dos Cristinas, la reina y la
nieta de Juárez, pues se entabló una especie de relación amistosa entre las
dos, durante los veranos que la reina pasaba en San Sebastián.
505

�Fueron muchas las veces que Cristina Sánchez Juárez hubo de acudir
al Palacio de Miramar al llamado de la reina.
Cristina Sánchez Juárez fue nombrada dama jefe de Damas
Enfermeras del recién inaugurado Hospital de la Cruz Roja de San

Estas líneas son un
desde que Juan de E
recordatorio de la unión entr
esos emigrantes ha::al:te lle~ara con Cortés hasta C:tabria y México,
contribuyen a que el n o patri_a en México y con y a, e? que siguen
progreso anide en esa
. , su trabaJo denodado
gran nac10n.

:o

Sebastián.
En aquellas conversaciones del Palacio de Miramar, "a la derecha de
la entrada del hall está el despacho de S. M.", donde era recibida con toda
amabilidad y a pesar de guardar algún recuerdo de Maxiroiliano, como un
jarrón de cristal grabado con la corona imperial y una M, anagrama de las
pertenencias de Maxiroiliano, la reina Cristina jamás hizo referencia alguna
que pudiera herir a la nieta de Juárez.
Solamente dos de los hijos de don Benito Juárez visitaron Europa;
Felícitas, acompañando a su marido en el destierro el año 1874, y Jesusa,
acompañando a su esposo e hijos en visita a la villa natal de su esposo. En
contra de lo afirmado por el periodista don Fabian Vidal, jamás tuvieron
oportunidad de hablar con la reina regente doña Cristina de Hapsburgo. Sin
que José y sus hijos pudieran conocer algunos personajes de la historia de
Madrid.
Los lazos afectuosos e históricos que unen a México y Santander
tuvieron el emotivo exponente de la inauguración de la Plaza de México en
Santander el 17 de octubre de 1985, con asistencia del embajador de México
en Madrid, don Rodolfo González Guevara.

...

En el centro de la Plaza se levanta un pedestal de piedra, en uno de
cuyos laterales aparece la efigie en bronce de don Benito Juárez, Benemérito
de las Américas. El monumento fue inagurado por el alcalde de Santander,
don Juan Hormaechea. habiendo sido donado por el exmo. sr. don Angel
Losada Gómez.
Santander. 17 de octubre de 1985.
En lo alto del pedestal se yergue un grupo escultórico, también en
bronce que personifica las etnias que fonnaron la población mexicana (indio,
mestizo y blanco) que conjuntamente ayudan a remontar el vuelo al águila,
símbolo de México. El monumento fue realizado por el escultor cántabro,
residente en México, Enrique Femández Criach.
En la misma Plaza de México podemos contemplar una reproducción
del Calendario Azteca.

506

507

�IGLESIA Y ESTADO EN JALISCO
DURANTE LA REPÚBLICA RESTAURADA Y EL PORFIRIATO

Dr. José Maria Muriá
El Colegio de Jalisco
A partir del triwúo de la Republica en 1867, sobre el desafortunado
imperio de Maximiliano. con el que tan involucrada estuvo la jerarquía
eclesiástica mexicana, las relaciones entre Iglesia y Estado fueron
adquiriendo ciertas peculiaridades en Jalisco que, sin llegar a ser del todo
diferentes a las que predominaron en otras partes del país, sí alcanz.aron
niveles que las hicieron más complejas y contradictorias, hasta el extremo de
convertir esta parte de México en núcleo vital para el intento que más tarde
haría la Iglesia de reconquistar de facto privilegios que eran mucho más
difíciles de recuperar en le terreno de las leyes.
Pronto se percató el alto clero mexicano de que la oposición frontal y
abierta a los liberales triwúantes y a las Leyes de Reforma -aplicadas desde
tiempo atrás pero elevadas al rango constitucional en 1873- le acarrearía
más prejuicios que utilidades y optó por hacer pública su aceptación al
nuevo orden legal. De este modo, ahora tomando el papel de mártir, la
Iglesia procuró conservar el respaldo de sus comulgantes, una conducta
mucho más sutil que la de antaño.

...

Desde la década de los sesenta. antes de que en otros lados, la
arquidiócesis de Guadalajara -creada por Pío IX en plena intervención
francesa para favorecer a los conservadores mexicanos- instituyó, por una
parte. los "arreglos de conciencia", cuya finalidad era recuperar el capital
perdido a causa de la expropiación de bienes inmuebles decretada en su
contra, pues por una suma de dinero podían ser preservados por los nuevos
propietarios sin que corrieran peligro de perder el alma; y, por la otra, los
"contradocumentos", que certificaban que la iglesia era la verdadera dueña
de una propiedad pero posibilitaban que estuviera a nombre de algún
particular para evitar el riesgo de que pasara a manos del gobierno. Estas
transacciones cobraron auge en la década de los ochenta y se mantuvieron
vigentes por lo menos hasta el advenimiento de la República.
Con los "arreglos de conciencia" y los "contradocumentos" se dieron
los primeros pasos conducentes a un socavamiento del poder oficial que las
autoridades civiles no lograron o no quisieron evitar. lo que dio a pie a que
se abrieran amplios cauces a la reacción eclesiástica. Así, en 1869. cuando
Pedro Loz.a 1 Pardavé, asumió sus funciones como segundo arzobispo de
Guadalajara -&lt;iespués de la muerte de Pedro Espinoz.a y Dávalos- , la

509

�arquidiócesis tapatía estaba en el umbral de la desubstanciación de las leyes
que tan grande ámpula habían levantado una década atrás.
Fue precisamente este prelado quien se dio a la tarea de conseguir el
acoplamiento de su institución a las circunstancias sociopóliticas
prevalecientes, procurando no entablar ningún pleito directo con las
autoridades civiles. El fue quien usó a discreción otra componenda conocida
como la "contraprotesta", mediante la cual el empleado público que había
jurado la Constitución y las Leyes de Reforma se retractaba en privado y por
escrito ante las autoridades eclesiásticas. De esta manera, en caso necesario,
el arzobispo podía denunciarlo y hacerle perder el empleo.
Poco a poco las operaciones de la arquidiócesis se extendieron hasta
cubrir las áreas afectadas por el movimiento reformador, siendo las primeras
aquellas que resultaban vitales para la perpetuación de los ideales católicos:
en 1871, apenas vuelto del Concilio Ecuménico Vaticano I, Loza mostró
gran "empeño... en que las parroquias establecieran escuelas primarias"
1
enderezadas hacia la "la cristiana enseñanza de la niñez y de la juventud" •
Para 1873 tales planteles habían proliferado por toda la arquidiócesis,
pero no fue sino hasta 1874 cuando empezó a funcionar la primera escuela
parroquial en la ciudad de Guadalajara. Manifiesta fue la preferencia del
arzobispado por las escuelas parroquiales en poblaciones pequeñas, antes y
en menor número que en la ciudad sede, debido a que en ellas habría de
encontrar menos resistencia gubernamental.
Maniatando funcionarios públicos menores con la "contraprotesta",
convirtiendo a legos en salvaguarda de sus intereses económicos mediante
los "arreglos de conciencia" y los "contradocumentos", implantando el
sistema de escuelas parroquiales para propagar con mayor eficacia su
ideología y defender la moral cristiana del "mortal ataque liberal", y
construyendo los recintos necesarios en donde los fieles practicantes
satisfacían sus necesidades espirituales, la Iglesia católica en Jalisco tendió
puntales que precisaba para mantenerse en su sitio sin ser acusada de
desobedecer flagrantemente las disposiciones legales a que estaba sujeta.
Los frutos de este conjunto de artificios se hicieron patentes el 16 de
enero de 1875, cuando el gobierno de Jalisco prohibió la recolección de
diezmos fuera de los templos, a fin de reducir los ingresos de la mitra a lo
que buenamente quisieran dar los feligreses. Sin embargo, "en ningun punto
de la arquidiócesis hubo obediencia a la ley o a la circular relativas a los
diezmos". "Muchas autoridades prefirieron preceder prudentemente sin herir
a la iglesia católica, por lo que estaban dispuestas a tolerar la recolección en
la mayoría de los pueblos"

2
•

510

. En consecuencia, no sólo no men
q~e mcluso aumentaron de 508 mil
guaro~ _los ingresos diezmales sin
mtl, recolectados en el cuatri . . pe_sos ~ercibidos entre 1870 y 1874 , 8 o
eruo sigwente .
a 40
El mtsmo
·
·
mcremento
h b,
de misas bauti
.
ª na de sobrevenir con
establecido la 0~:~a~:~:~:~[ir ~~más sacramento:~:a::.:r;::~~~!
aportar.
que 1os fieles quisieran buenamente
De hecho al iniciarse el gob.
r~~do por completo el control ~:~~sde Porfirio Díaz, no obstante haber
a dia ya l_ogrado sortear muchas limitancementerios, la Iglesia en Jalisco
pue e decirse que fue d
é
.
tes de las leyes refo .
.
"pol'ti d
espu s gracias a l
b
nrustas mas
i ca e_conciliación" de
os o stáculos eliminados , r 1
fuerza antenor.
az , cuando pudo recuperar casi to1:a s:

Dí

E~ 1877, al tomar Porfirio D'
.
h~oqwales seguía experimentand~az la presidencia, el sistema de escuelas
a ia ya ocho◄ de las 18 que al
, un progreso notable: en Guadal .
Loza se sentía más seguro /anzo a te~er en 1898s. Como ahora /Jdrara
Guadalajar
e no sufrir un
di
e o
dió .
a eran financiadas por el obispo· . repu o, las escuelas de
m cesi~, que también aumentarían e , Illlentras que las del resto de la•
anterudas por la propia feli
,
n gran proporción debí
eclesiásticas habían dec1·did greds1a,_pese a que desde 1874 1~ aut ~dadser
patr · • 6
o estmar un
on es
?ciruo. Lo que sucedía era
a parte de los diezmos a s
realizarse con igual ostentación uque l~ ceremonias de culto volvían u
en realidad al sustento de las escu~l e en tie~pos idos y la cantidad asi a¿
gastos del alto clero y del culto exte::e veia notablemente mermada p: los
Aunque hubo ocasiones en u
, ,
ant~ ~os requerimientos gubernam;n::ino quede ~a~ remedio que doblegarse
actividades eclesiásticas fueron lle des Y, en terminos generales las dema'
que la ed
·
va as a cabo d
'
s
que p ~c~~va, no por eso dejaron de contrib . e }manera_~~nos tangible
enrutio a la clerecía J.al• .
. wr a a adqws1ción de fue
preceptos
.
isciense
la
mobse
. frecuente de rza
c
. constitucionales. De hecho
1;anc1a
los
ontravenc1ones de gran ostentac. ,
, tan solo recibieron casti
ion pero de poca monta.
go
Por ello los mandatari
., .
que amenazaban la existenciaosinsti
ec1esiasticos
.
' una vez salvados los escollos
que las. demostraciones del cultotuc1~~~l de la Iglesia católica, trataron de
establecido por la ley, a efecto de n~u I~O se celebraban conforme a lo
asuntos de verdad importantes.
amesgar las conquistas obtenidas en

�. , se v·10 dispuesto a
, blica tambien
Por otro lado, e~ pre~i?e:te ~~:~: a las Leyes ~e ~eforma en aras
una que otra v1olac10~
gm . s en la paz porfiriana .
tolerar
"al ciones mnecesana
de no provocar tera
Lo en su jurisdicción
. .
ta por Pedro za
•
· ndas en la mayona
Lo cierto es que la política unpues- ban sus encomie
clérigos desempena
.
mientras que en 1a
había dado frut?s: lt áneas sin mayores contrane~pos, aldo del pueblo en
de las parroqui~s or el relado contaba con e ~esp mostró en 1888, al
sede del arzob1spa~~ de ras autoridades civiles. _A_s1 s~identes muestras de
general y con re~p~ de oro sacerdotales y rec~~ir ; vista de las grandes
solemnizar ~~s do to~os los sectores de la poblac1on.donquedar satisfecho de
lealtad y canno e lcanzaron los festejos, el clelr~. pu presentaron su valiosa
proporciones que a .
la Autoridad Po inca,
de ordinario
" l Supremo Gobierno y
·tar los accidentes que
que e . , para cuidar el orden y evi
cooperac1on.
. tes" a
casos semeJan .
.,
ocurren en sus
.
. p dro Loza deb10
~
aruversario, e
.
.
- os después del iastuoso
resentó su renuncia como
~meo an fuerzas llegaban al fin~l. ~ p
e társela. La salud del
presentir que sus al .
mas Roma dec1d10 no a~ p fin s de 1898. En el
arzobispo de Guad ªJ:do poco a poco" hasta m~nr a .b: Luis C. Curiel,
arzobispo "fue emp;: los familiares y los canó~~oqs~: fuese sepultado en
cortejo fúnebre. en
.
bargo no se permitlo
'
gobemador9 del Estado; sm em
la catedral .

. ar uía eclesiástica pareció
los inicios del siglo XX la Je:usqrelaciones con el E~tado
Hasta
ndiciones imperantes, y.
ue ambos cumplieran
conforme con las co d l equilibrio necesano para q rtunidad el clero
haber alcanza ~ e
pero en la primera opo
Parecían
,
t sus funciones,
.
pac1ficamen e .
. e intransigencia.
reasumió su beligerancia
fu nombrado tercer
L'pez y Romo e
sa
de 1900 Jacinto o
ólo nueve meses a cau
b
En fe rero
.
'ermaneció en el cargo s . ,
r la enseñanza
arzobispo de Guatl~Jarªdfa del siglo. Su preocupactn ~:a las escuelas
de su muerte el_ tuno bar "un nuevo plan de ~stu i~s enseñanza oficial
ondiente al que regia en a
Primaria lo llevo ~ apro
. l
no solo corresp
, "
parroqwa es,
, amplios que este .
sino en ciertos puntos mas
.
ngendró la idea
tablecirmentos
e
.
..
diestram1ento
1 , ·to de estos es
1
A fin de cuentas, e eX.1_ , elemental, sino tamb1en aR a
lill..ció la
, l la educac10n
L, z y orno
de manejar no s~ o artieran. Para tal efecto, ¡°Je Profesores Católicos y
de quien~~
im~dificio para la escuela ~~nna : señoritas en 1902, a
construccion e un
l Nonnal Catohca par
dal . a'º
tió fundar una escue ª.
arzobispo de Gua aJar .
pr?~e.
iruc1ativa de José de Jesús Ortiz. cuarto

1

512

Quizá lo más sobresaliente de la gestión de López fue la tolerancia
para con otras religiones: el gobierno del estado pennitió la apertura de un
templo evangelista en el apartado municipio de Colotlán, lo cual se llevó a
efecto sín que se registrara ninguna reacción hostil de parte de las
11
autoridades eclesiásticas • Sín embargo, esta actitud tolerante cambiaría por
completo años después, cuando algunos hechos menos amenaz.antes dieron
lugar a protestas que llegaron a convertirse en verdaderos motínes.
En realidad, durante la primera década del siglo XX empezaron a
hacerse patentes los anhelos reivindicatorios de la preeminencia eclesiástica,
bajo el influjo de la encíclica Rerum Novarum, expedida por León XIll en
1891.
Desde su divulgación en México, este documento fue motivo de gran
polémica en virtud del cambio que preconizaba en cuanto a la posición de la
Iglesia con respecto a las relaciones obrero-patronales, puesto que formulaba
"el derecho de los trabajadores a una justa retribución y a otras
compensaciones materiales y espirituales". Además, declaraba a todas las
asociaciones católicas libres de cualquier sujeción ajena a la Iglesia 12•
Polémicas aparte, lo cierto es que la encíclica brindó a la Iglesia
católica mexicana la oportunidad de sobrepasar la acción del Estado a
beneficio del mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores, lo
cual significaba aproximarse a un dominio político que le era vedado 13•
En medio de este nuevo motivo de divergencia, Guadalajara recibió a
su cuarto arzobispo, José de Jesús Ortiz y Rodríguez, quien arribó a
principios de enero de 1902, justo cuando terminó el Primer Congreso
Católico Nacional que se encaminó a buscar el modo de aplicar la encíclica
Rerum Novarum. En este congreso se trató "la reglamentación de los
círculos católicos, de los problemas obreros, de la beneficencia, del
alcoholismo, de la prensa católica, de los recreos populares, y de la
instrucción pública". En él participó de manera más destacada el delegado
por Jalisco Miguel Palomar y Vizcarra, quien propuso por primera vez en
México la creación de las cajas Reiffeisen 14• Probablemente a raíz del
susodicho evento, el interés del arzobispado de Guadalajara por las escuelas
parroquiales se acentuó sobremanera, pues no vaciló en imponer su
autoridad sobre el Cabildo Eclesiástico a fin de redistribuir los diezmos de
modo tal que pudiera disponerse de una cantidad mayor para la mejora y
sostenimiento de tales planteles.
Asimismo, reorganizó el Boletín Eclesiástico, dándole el nombre del
Boletín Eclesiástico y Científico del Ar=obispado de Guadalajara a partir de
1904, año en que con su ayuda "material y moral" apareció El Regional,
513

�municipales al gobernador
habría sufrid
,
.
' hasta 1907 soste ,
o mas contravenciones que l~s delitruand lque la paz pública no
os e orden común19

"primer diario católico con que contó Guadalajara", el cual llegó a alcanzar
15
mayor circulación que cualquier otro .

Por otra parte a fi
·
· · impuesta
' mes
• . un decret
prohib'icton
l de 1905
. se exp1d1ó
adquirir y administr /
as_ asociaciones de benefi º. que ~erogaba la
las operaciones de e~ i:nes mmuebles2º, lo cual vino acen~i~ pnvada para
de Guadalajara21
se tipo que ya practicaba rutin . facilitar todavía más
.
anamente el anobispado

El Segundo Congreso Católico tuvo lugar en Morelia en 1904 ) dos
años después, en octubre, se efectuó en Guadalajara el Tercer Congreso
Católico Nacional y Primero Eucarístico. Se llegó a las siguientes
conclusiones: obligación del patrono de tratar con el obrero como igual ) de
respetar su dignidad personal; obligación de concederle el descanso
dominical y de crear escuelas para la instrucción de los obreros y sus hijos;
obligación de pagar su salario íntegro y en dinero con efectivo. Se proclamó
que el salario individual nunca debería descender del salario mínimo y ser
suficiente para el sostenimiento de un obrero honrado y sobrio.

Comoquiera, las frecuente
. .
la~ leyes del culto público d. s y casi siempre violentas infr .
reimprimiera al
d'
ieron lugar a que el
b'
acciones a
prohibía la r;aliz.tc~' iard 1906, el texto legislativo q go iemo del Estado
l
ion e actos r .
ue en forma
os panteones a
re ig1osos en los atri d
expresa
anexos a las i~les:2fu33d: aquellos estuvieran ce~sad e los t~mplos y en
de la celebración d j
ien la medida surtió efecto os y estos _fueran
decidieron no ca e Congreso Católico de Guad 1 ante la proximidad
incidente durante ulsar problemas, pero el caso es a ªJara los sacerdotes
e resto de 1906.
que no suscitó ningún

Como debe suponerse, no faltaron clérigos contrarios a tales
conclusiones, mayormente la referida al derecho de recibir un salario justo.
Incluso se pensó en retirarla no por "falta de valor cristiano", sino porque
16
contrariaba la política laboral del presidente •

•

l

Hasta 1903, los jerarcas clericales siguieron afanados en que las
manifestaciones del fervor católico no rebasaran los límites establecidos;
incluso, se llegó a considerar la suspensión de procesiones o fiestas cuando
las autoridades no dieran su franca anuencia para su celebración. Asimismo,
la mayoría de los curas de las parroquias foráneas se habían abstenido
normalmente, por órdenes superiores, de inmiscuirse en asuntos ajenos a su
ministerio.

...

Pero la lucha de la Iglesia por la reivindicación de los obreros provocó
también que la clerecía de Jalisco asumiera una posición más aguerrida en
asuntos del culto público. A partir del Primer Congreso referido empezaron a
menudear los casos de desobediencia a las limitaciones legales del culto
externo, hasta el grado de que ciertos curas se enfrentaron más de una vez a
las autoridades civiles sin que el arzobispo ni nadie pusiera remedio.
Asimismo, la intolerancia católica se hizo de nuevo presente 17con
agresiones frecuentes de palabra y obra a ministros y fieles protestantes • A
partir de entonces, cobró nuevo impulso la educación clerigal, se reorganizó
mejor la prensa católica y se formalizó la existencia de los Círculos Obreros
Católicos en Guadalajara, que tenían la misión de •'difundir una versión
católica del mutualismo y del cooperativismo, cuyo objeto era ligar más al
obrero con la iglesia"

18

°.

Apenas entrado el año . .
. ;urales y autoridades municip:i';tente, la~ confrontaciones entre cié .
ornaron cada ve
.
por motivos en
. .
ngos
había sido recupe::::i~s efecuen!es, lo que no era sino
dr~ligiosos se
de las clases tra .
anob1spado de Guadal a. ara a
~º. e poder que
necesidades, no ~;:¡~~ras que, an_te la indife~enci:
las causas
surgiendo de los co
ron e~ . afiliarse a las organi . reg1men a sus
ngresos catohcos.
zac1ones que iban

ª:ia;:~:~ia

~:iud1!l~

De tal suerte que
h .
ante una formid b
ya . ac1a 1907 el gobierno de
.
actividades e . a lle organización clerical que inte J~hsco se encontraba
gubernament;le:c uso, ponía en tela de juicio nrverua en c~si todas las
.
umerosas disposiciones

" · Por• otra pªrte. 1as organi ·
. meJo:~tento colectivo'' cada d' zac1bones católicas mutualistas
d
mtenc1on no era
co raban mayor
.
y e
una es .
promover una revolución v·
empuje. Si bien su
efectiv:~:t:e/ducación d~ los trabajadore:º!::ª·q puesto_ que se reducía a
. .
n sus neces1dade
ue, Uiudos se ayud
practicas parlamentarí 23
s y para acostumbrarlos al 0 0
aran
Guadalajara a la be as • el resultado puso a 1
. ~ Y a las
importantes
ca za de un movimiento que e
~ arqwd10sesis de
jaliscienses. en las relaciones sociales, econó;;~::°}a efel~~ar
po it1cas cambios
de los

ia

ah

.

Los trastornos causados por los párrocos foráneos subieron de tono a
principios de 1905, pero el poder público parecía no querer darse cuenta de
tal rebeldía; de manera que los informes anuales rendidos por los presidentes
514

E

. El último congreso católico tu
n el se propuso instituir una jom ~o l~gar en ~axaca al comenzar 1909
a a e traba.Jo de siete' och0 o nueve.
515

�°

político.
Este llegó cuand ya la ca1'd d
· · de
cuestion
pocos d' .
,
a e don Porfiri
.
participación con· ias. e1 día de la Santa Cruz 3 de o y su régunen era
Nacional, quedó~~ta de los Operarios Guadal~panosmayi° d_e 1911, con la
Libre, pues del orma1:tn_ente establecido el Partid y ~~culo Católico
Madero, la iglesia ~:~fllllº presidencial y sin
atohco N_acional.

horas, según el sexo y la edad del trabajador, así como el tipo de labor que se
desempeñaría. También se trataron los problemas de los "accidentes de
trabajo; los medios para evitar el juego, la embriaguez
y las riñas; la difusión
4
de la higiene industrial y el derecho de huelga',2 •

esi::

Las soluciones propuestas debieron haber parecido demasiado
atrevidas, por lo que, para no provocar represalias de parte del poder civil,
"los obispos y arzobispos asistentes declararon en una carta pastoral
colectiva que estos congresos no eran cámaras legislativas, y menos de poder
ejecutivo; por tanto, su único objeto era rechazar lazos entre los laicos y
25
orientar el estudio de los problemas sociales" • De este modo, la iglesia
pretendía porpalar que sus intereses radicaban nada más en el mejoramiento
de las condiciones sociales prevalecientes y que los asuntos políticos no la
inquietaban. Sin embargo, en su conjunto, las resoluciones adoptadas en los
cuatros congresos católicos celebrados muestran que la nueva jerarquía
estaba decidida a que el catolicismo retomara un papel he¡emónico
en la
2
vida pública mexicana, convertido en un agente de progreso •

consolidarse como rec~o~:ªJe~!~ ~~cstin~ar de n~evo, legal /~::~:::1eª con
os nacionales.
, para
La candidatura de Made
.
apoyada por todos los
.
ro a la presidencia de la R , .
ellos el Católico N . partidos políticos, pero al prin . .
epubhca fue
Barra como
.dac1onal, pues se pensó en lanzar Fcip10 _no figuró entre
.
presi ente con F
.
a ranc1sco Le · d
vicepresidencia. e
rancisco Vázquez Gó
on e la
comprendieron , p ro ante la apabullante popularidad mez para ocupar la
tamb',
que no era posible el triunfiO d
cobrada por Madero
ien para postular M
e sus candid
'
Barra obtuviese la v· a ~dero, aunque lucharían por
ato~ y optaron
icepresidencia.
consegwr que de la
No obstante el a 0
la candidatura de Mad yo que el Partido Católico Naciona
,
temores de lo que odrí ero, l~ arquidiócesis de Guadala' l ac~bo dando a
Jesús Ruiz escribí¿ al a su~ la institución. El 28 de ma~:~ anidaba serios
pues vio que· "El tn· arzobispo de México comunicánd yl e 191 1, José de
.
·
es cto cumplimi
d
o e su desconfi
ien
con
el
program
.
ento
e
la
Leyes
de
Refi
. anza,
b
tolerancia
y el es , . a rev~lucionario, sin que odam
onna encaJa muy

Como es sabido, el movimiento encabezado por Francisco l. Madero
alcanzó escasas proporciones entre los jaliscienses , en contraste marcado
con el enorme respaldo que le dieron éstos al Partido Católico Nacional, en
cuya gestación y consolidación no poco tuvieron que ver.
Desde 1907, el jesuita Bernardo Bergoend había entablado contacto
con los Operarios Guadalupanos -organización fundada en Guadalajara dos
años antes- a la que hizo ver "la necesidad de crear un organismo político
católico, que estuviera bien organizado al producirse el desmoronamiento
del porfiriato para implantar los principios de la doctrina social cívica y
27

política de la Iglesia''

...

•

Sin saber de dónde vendría el desmoronamiento, los católicos
siguieron agrupándose en asociaciones con tendencias cada vez más
claramente políticas; así, en 1909, año en que se celebró el Congreso de
Oaxaca, se estableció en el Distrito Federal el Círculo Católico
Nacional
28
"para preparar a los católicos en la necesaria actuación política" •
A pesar de las reiteradas declaraciones de Madero en el sentido de que
la actividad política de los católicos quedaría garantizada en la nueva era
democrática que con él iniciaría el país, la Iglesia católica y sus fieles se
abstuvieron de cualquier demostración que diese la apariencia de respaldo.
De la misma manera, y por igual motivo, rehusaron apuntalar a Porfirio
Díaz, cuando éste trató de apresurar la creación del Partido Católico con el
solo fin de disimular la represión política prevaleciente; la iglesia católica ya
había decidido esperar el momento oportuno para la fundación de su partido
516

~

sido hasta ahora Ju:s~b~n~vº!º y conciliador dJ ilustr~si~~~-ya con la
uruca efensa después de Dios"29
. iaz, que ha
Tres años más tard l
.
jusdtificados, .pero antes ;~ ~:~e:o;gef d_el prel~do tapatío se vieron de sob
po er muy difícil de .
.
es1a mexicana hab , d
ra
imagmar poco tiempo atr,as.
na e alcanzar un

•

Notas bibliográficas

Jos~ Ignacio Dávila Garibi A
México, 1967, t.N, pp. ll40y~t8t9es
.
. para la historia de la Iglesia de Guada1QJara
Cultur
'
a,

2

Joseph Robert Juárez C
.
Archbishopric o/ Guada1;·araonj/1c~ and Cooperation between Ch
Texas Press, 1967, pp. 32-~3 [tes1s
1u]nng
":chToe
andUruversity
~tate. the
. de Porfiriato: 1876-1911 ' Austin,
of
3

Idem.

;:g:

◄
En_ ~ayo de 1874 se había cread
presulida por el canónigo Florencio

.
· Junta Directiva de Instrucción Priman'a p arroqwal

517

�s Diana Romero de Swain, Las escuelas parroquiales de Guadalajara, 1873-1898. Boletín de
Archivo Histórico de Jalisco, Guadalajara, Gobierno del Estado de Jalisco, yol. IV, núm. 3,

26D

:.ro

septiembre-diciembre, 1980, p. 14.

us Facuis, op. cit., p. 8.

Dávila Garibi. op. cit., p. 1127.

6

21

lb1.d., p. 11.

29

e·11. por Juárez, op. Clf.,
. p. 265.

Antonio Ruiz Facuis, De Don Porfirio a Plutarco. Historia de la A.C.JM, prólogo de José

7

González Torres, Jus, México, 1958, p. XIl.
8

Dávila Garibi, op. cit., p.p. 1199-1201.

9

Gaceta Mercantil, Guadalajara, 1898.

.

C·.BaileY, .1,,.
Mi' avtd
·
nva Cristo R ¡ Th
ex1co, Umversity ofTexas p
ey. .e Cristero Rebellion nd
21 Ri
.
ress, Austm, 1974 (Texas Pan
t~e Chur.ch-State Conjlict in

encan Senes), p. 19.

Zenaido Michel Pimienta, Del cometa del 82 a los satélites artificiales, Guadalajara, ed. del

10

autor, 1975, pp. 40-42.
Archivo Histórico de Jalisco, Gobernación , 1900.

11

Alicia Olvera Sedano, Aspectos del conflicto religioso de 1926 a 1929. Sus antecedentes y
consecuencias. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1966, (Historia, XVI),

12

p. 13.
13

Jean Meyer. La cristiada. 4", Siglo XXI. México, 1976, t. Il, p. 46.

14

Olivera Sedano, op. cit., p. 34; Michael Pimienta, op. cit., p. 74.
Juan B. Iguíniz, El periodismo en Guadalajara, 1809-1915, Universidad de Guadalajara,

15

Guadalajara, 1955, t. II, p. 291.
16

Juárez, op. cit .. , pp. 261-262

17

Archivo Histórico de Jalisco. Gobernación. 1904.

'\

Barry Carr, El movimiento obrero y la política en México 1910-1929, Sepsentas, México,

18

1976, t. n, p. 97 .

...

19

Archivo Histórico de Jalisco, Gobernación, 1904 a 1907.

20

El Estado de Jalisco, Guadalajara, 25 de febrero de 1906.

21

Juárez, op. cit., p. 154.

22

El Estado de Jalisco. Guadalajara. 3 de junio de 1906

José G. Zuno, Historia de la Revolución en el Estado de Jalisco, Instituto Nacional de
Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, 1964, p. 30.

23

24

Moisés González Navarro, Historia moderna de México, Vol, W, &lt;&lt;El porfiriato. Vida

social», Herrnes, México, 1973, p. 366.
2

s Jdem.

518

519

�EL BARRIO ANTIGUO DE MONTERREY
Lic. Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística
El 17 de mayo de 1988 la Comisión de Planificación del Estado de
Nuevo León declaró Zona de Monumentos al Barrio Antiguo de Monterrey.
El ayuntamiento regiomontano, en sesión celebrada el 16 de agosto de 1989,
ratificó este acuerdo. El Barrio Antiguo de Monterrey comprende las calles
de Padre Mier al norte, Doctor Coss al poniente y avenida Constitución al
sur y oriente. A esta área urbana se le llamó popularmente, durante décadas,
el barrio de Catedral.

I
El Barrio Antiguo está situado al oriente de la trai.a urbana de
Monterrey, delineada a partir de 1626 por el gobernador Martín de Zavala.
Las dos trai.as anteriores, la de Diego de Montemayor en 1596 y la de Diego
Rodríguez en 1612, no se conocen. Tampoco se sabe cómo se llevó a cabo el
reparto de solares a los primeros vecinos.
Los documentos más antiguos, cuando se refieren a esta área urbana,
sólo dicen que está "a espaldas de la iglesia parroquial (ahora
catedral) ... ". A fines del siglo XVII, lo que hoy se denomina Barrio
Antiguo, aún era un terreno yermo y despoblado. Sin embargo, ya estaban
poblados algunos solares aunque la mayor parte de las calles y callejones
todavía no aparecen trai.ados en el plano de José de Urrutia, levantado en
1765, que es el más antiguo que se conoce, (véase apéndice).

...

Por "la calle que baja del convento de San Francisco para el río", o
sea la actual calle Padre Raimundo lardón, en los tramos comprendidos en el
Barrio Antiguo, desde la calle Doctor Coss hasta el cauce del río Santa
Catarina, hubo algunas casas de vecinos importantes, descendientes de
antiguos conquistadores y pobladores. En la acera norte se llevaron a cabo,
a principios del siglo XVIII, varias transacciones. En l 703 el capitán Alonso
Rodríguez compró a Manuel José Ruiz y a José de Treviño sus partes de una
casa que al norte colindaba con el solar de Pedro Montalvo y al sur con la
calle "que viene del convento de San Francisco para el río". Rodríguez
pagó 40 pesos a cada parte 1•
Margarita de la Garza, viuda del citado capitán Rodríguez, adquirió
del capitán Cristóbal González, en 1717, un terreno que éste había heredado
de sus padres, el capitán Andrés González y Juana de Ochoa, y que
521

�colindaba, al oriente, con la propiedad de Margarita, quien pagó al capitán
2
•

González 59 pesos en reales

La casa que compró en 1703 el capitán Alonso Rodríguez ocupó,
seguramente, el predio en que muchos años después se levantó la capilla
dedicada a Santa Rita de Casia. En el plano anónimo de 1791, atribuido a
fray Cristóbal de Bellido Fajardo, está señalada la Capillita de Santa Rita, en
la esquina noreste de las actuales calles del Padre Jardón (antes Ocampo) y

la barranca", es decrr
. en la actual
:~~asaJardón hacia el ~ur. El mismoc~í: ;reevDm·~ctor C~ss, desde la calle del
1
, un corral y
h
o vendió d. h
Nicolás Loz.ano ui una uerta en I 60 pesos de oro ic so ar y en él
francés Pedro d;
en, en I 720, lo vende en I 50 peso comun en reales a
ee, casado con Gertrudis Rodrí
s en reales al cirujano
guez de Montemayor7

?

i

La casa de Diego O h
.
que había sido del capitán\ ºª,Y Juana de Treviño lindaba al .
que sus hijos vendieron e ose González de Quintanilla 'M:ente, con la
alférez real José Félix de Anlml7ld4,
a de
Ochoa,
an ozean. 300 pesos de oro c~mun· en
reales,
al

Doctor Coss.
El doctor José Eleuterio González ( 1813-1888), en sus Apuntes para
la historia eclesiástica ... (Monterrey, 1877), dice: «Por los años de 1780 un
devoto de Santa Rita, llamado don Celedonio González, le edificó una
capilla en la cuadra que está frente a la espalda de la que hoy es Catedral, en
la esquina que cae en la calle de San Francisco. Esta capilla estuvo en pie y
en uso cosa de cuarenta años y se destruyó ... ». La capilla aún existía
en
3
1852, aunque muy deteriorada. dice un informe municipal de ese año .
La capilla de Santa Rita colindaba al poniente con "el callejón que
pasa detrás de la Parroquia (ahora calle de Doctor Coss)..." y, al oriente,
con la casa, solar y huerta del capitán Juan de Elizondo, quien había
comprado dicha propiedad en junio de 1771 a Marcelo Valdés en 240 pesos
y 4 reales. En marzo de ese mismo año Valdés la había adquirido por 73
pesos de los hijos de Domingo Peña4.
En 1792, Josefa y Gertrudis de Elizondo, hijas del capitán Juan de
Elizondo, vendieron la casa que fue de su padre a Rita de la Paz, viuda de
Francisco Caballero de los Olivos, en 240 pesos. A su vez, Rita vendió en
1794 a María Guadalupe Guerra, esposa de Pedro Ignacio de la Garza, parte

...

5

del solar en 7 5 pesos

.

En la acera sur de la misma calle del Padre Jardón. entre las calles de
Doctor Coss y Diego de Montemayor, también había, a principios del siglo
XVIII, solares y fincas de antiguos vecinos. Diego de Ochoa y su esposa
Juana de Treviño tenían su casa, solar y huerta en la esquina sureste de las
calles del Padre Jardón y Doctor Coss. En 1722, Juana, ya viuda. vendió
dicha propiedad en 150 pesos de oro común en reales al francés Mateo de
6

Lafita y Berri

•

Al oriente de Alm
Montalv
·
.
andoz, estaba la e
1715 al ºdaqp~tán1~n vJen~1ó la propiedad en 80 pes~:ªdesolar y huerta• de José
'
ose de Ese ·11
oro común en 1
era dueño del solar
ami a, casado con Luisa d O h
rea es, en
por merced del ayuntamten
· to regiomontan
.
e e 9oa. Montalvo

o.

.
G
,Junto a Escamilla, a1 onente
estuv l
~an, casado con Juana de' B l o a casa Y solar del capitán Juan d
e austegui que h d
e
D1ego,Antonio T
5

~!8L;=,'~,:i•~::~:1 ~b~;;:.:;~d~•~:,:1::qf~F11aht

0 os; Juana Sánch
padres 1
·
c ez, vmda
'e escnbano Francisco Sánchez de 1 ;z, a su vez, lo heredó de sus
a arrera y María Dur,

Por último, en la es uina
an.
calle que va al río", ahor~ Di suroeste de la calle del Padre Jardón

:~~:~~l1:i:do
capitán Joaqu;!ºd:~~:ti~~a;rfin,se endcontraba la c~~a ;
nea en 5 pesos
al
·
es e 1703 E
•1

2
las .e.asas, quien la heredó d:n¿:rtruesd. _La propiedad había sido de it::a1dla
cap1tan Marcos de as Casas. En 1684 Ge
1s de la. Vega, su madre, esposa dele
25
1

~~¿:::~

ve:;~º:;r:~~~:a s~~~:;l~ viuda de Andr:U;::t~t~~a1
el ~olar, en
Durán10
materna Catalina d T ._
, quien, a su
.
e revmo, casada con Antonio
Hemos visto que Juana S,
de su a~uela materna y el otro de~chez heredó dos solares colindantes un
res~ct1vamente, a Gertrudis d l usV padres, que los vendió en 1684
687º
vendido a Gertrud·
e ª ega Y Juana de B 1
.
Y
•
Catalina de Treviñ~s E!e lla Vega habían tenido su c:s:u:f·. En el solar
s
d
·
e que vendió a J
d
orno Durán y
u mora a Francisco Sán h d
uana e Belaustegui tu .
Sánchez. En 1690
. e ez_ e la Barrera y María Durán ' drv1eron antes

i

0

La casa y solar de Diego de Ochoa y Juana de Treviño colindaban por
el sur con un solar que había sido de Alonso Rodríguez de Carbajal y Luisa
de las Casas. En 1716 su hijo, el capitán Alonso Rodríguez, lo vendió, por
15 pesos y un real de oro común a Francisco Alejo de Treviño. El terreno
estaba "en la calle que va a la calera, que baja al río, ... rematando cerca de

de sesenta años de ~ : ; t;~~~:s !e~lar_ardon que ambos s¿l:es
0
,
ec1r esde antes de 163011

~:!::1::

La acera norte de la call
.
Jardón, poblada a fines del siglo ¡V~~asolo ya estaba, como la del Padre
523

522

,,1

�En 1697 Francisco Barrera tenía su casa y solar en la esquina noreste
de las actuales calles de Abasolo y Doctor Coss. Más de medio siglo
después, en 1760, Maria García, viuda de Esteban Barrera, 12vendió aquella
propiedad en 150 pesos en reales a José Cayetano de la Garza .
Al oriente de la casa y solar de José Cayetano de la Garza, estaba la
que había sido del capitán José de Chapa, quién falleció a principios de
1707. En 1745 su viuda Maria Josefa Sánchez de la Barrera, vendió la finca
13
en 200 pesos a José Antonio Rodriguez .
En la acera sur de la calle Abasolo también se habían repartido
solares, pero seguramente sólo estaban construidas unas cuantas casas.
A mediados del siglo XVIII el general Pedro de Elizondo vivía en una
casa "a espaldas de la parroquia (hoy catedral) ... " En su testamento,
dictado en septiembre de 1740, afirma que dicha finca la construyó en un
terreno comprado a Pedro Montalvo, el cual estaba ubicado en la esquina
14
sureste de las calles Abasolo y Doctor Coss .
En 1748, Magdalena y Josefa, hijas del general Elizondo, venden sus
partes de la casa, "a espaldas de la parroquia", 15al capitán José Adriano de
la Garza) a Tomás de Elizondo, respectivamente .
El solar de Pedro Montalvo, donde levantó su casa el general Pedro
Elizondo, colindaba al oriente con un solar de casa, corral y huerta de
Micaela de Salazar, quizás la esposa de Nicolás Cantú. Micaela vendió el
solar en 1714 al capitán Antonio García de Sosa, quien a su vez, lo vendió en

quienes, en 1788 I
ndi.eron en 400
Prieto. Gertrudis
• había
' ª ve
recibido
di
pesos al sacerdote M ,
pa e José Lorenzo B ,
cha casa, en 1775
atlas López
dr
aez de Treviño19_
, como regalo de su tío el

11
Ya dijimos que en 1684
Cobos. vendió a Gertrud· d Juana Sáncbez. viuda de Andr'
Casas.
solar ub· d is e la Vega viuda d 1
. , es Pretel de los
1ca o en la
. '
e capitán M
a e lardón y Die o d
esquma suroeste de I
arcos de las
P dr
terr~no de su abue~a ; Montemayo:. La vendedora~ a~tuales calles del
Duran. quienes lo hab' atema Catalma de Treviñ
ab1a heredado aquel
ian poblado con su casa.
o, casada con Antorno
•

un

En 1687, la mencionada J
,
e~posa del capitán Juan de Guzm~a Sanchez vendió a Juana
anos antes había vendido
an_, otro terreno colindan
Belaustegui,
padres, Francisco Sánch ad Gertrud1s de la Vega. Lo h b'te, con el que tres
su casa. También , e~ e la Barrera y María D , a I~ heredado de sus
Andrés Pretel en : hab~;"1l vivido muchos años
i~1enes ahí tuvieron
'
casi a de piedra.
a anchez y su esposo

1::t•

Los datos anteri
solares, en la acera s:r~s nos remiten a otros dueños ,
.
Doctor Coss y Diego de Me la actual calle del Padre Jartas antiguos de
Barrera y su esposa M , ontemayor: el escribano F
. on, entre las de
quienes fueron vecino ana Durán y Antonio Durán ranc1sc? Sánchez de la
Zavala (1626-1664) · s de Monterrey en la época de{ gobernador
Catalma deMartín
Treviño
d;

6

1717 al padre Jerónimo López Prieto1

...

•

Al oriente del padre López Prieto estaba otro terreno, del que era
propietario Marcos Freire, también llamado Marcos Rodríguez Freire. En
1785 Baltasar Rodríguez Freire, hijo de Marcos Freire y Juana17de Reina,
vendió el solar, en 270 pesos, a José Antonio Máximo de la Garza .
A fines de 1780 el alférez real José Joaquín Canales compró, en 400
pesos, la casa que había sido del padre José Lorenzo Báez de Treviño, " a
espaldas de la iglesia parroquial (catedral) .. "Dicha finca se encontraba en
el extenso terreno que fue del general Pedro de Elizondo, esquina sureste de
Abasolo y Doctor Coss, al que ya nos hemos referido. A mediados de 1791,
Canales decía que la casa estaba "recientemente hecha " o, quizás,
18
reconstruida .
La propiedad de Canales colindaba, al oriente, por la calle de Abasolo,
con una finca de José Maria Sulé y su esposa Maria Gertrudis Treviño,
524

En la venta que hi
se asentó que ese terr zo, en. 1687, Juana Sánchez a J
poni:nte, con
solar ;~or c~lindaba. ,"por la parte
~e ~.elaustegui,
el Illlsmo solar que h . eg1dor y alferez real Juan d T r_1~a , o sea al
Nicolasa de Escamilia ~1a 1720. pertenecía a su viu~ revmo. Quizás era
Padre lardón tambié . ntre los primeros dueños de t a y segwida esposa
dejó un solar' en heren d_ebe mencionarse al capitán A edrrr~nos en la calle del
v d.,
nc1a a su hi" I
n es Go ·1
.
en io. en 1717
M
. ~o e capitán Crist ' b I
~ ez. qwen
Rodríguez.
' a
arganta de la Garza .. ~ a Gonzalez Y éste lo
• \IU a del capitán Alonso

un

J;an;

. Otros vecinos de esta e
Quintanilla cuyos hf
alle fueron- el ca . ,
Almandoz,, J , Jos venden en 1714 .
p1tán José González d
} ose Mo t l
su casa al lfi'
e
Escamilla. González nd: vQo q_ue v~nde su finca en
e:iez
Félix de
respectivos solares
umtarulla y Montalvo
cap1tan José de
Monterrey.
por mercedes que les había otorg atan
dueños de sus
O el ayuntamiento
de

17:5

525

r~~

�último Alonso Rodríguez de Carvajal
E la calle de Doctor Coss, por
'lindaba por el norte con la ~a~a
. nd l Casas tuvieron un solar_,_que co
1716 su hijo el capitán
y Lwsa e as
Juana de Trevmo, y que, en. '
de Diego de Ochoa Y . ,
.
Alejo de Trevmo.
Alonso Rodriguez vendio a Francisco

finca abarcaba toda la manz.ana, hasta la calle del Padre Jardón, siendo la
única del Barrio Antiguo que tenía patio central y traspatio.
La llanura comprendida entre la calle Morelos y la margen izquierda
del río Santa Catarina, que en el plano de Urrutia ( 1765) aún no estaba
urbanizada, en el de 1791 ya tiene trazadas, hasta el cauce del río, las calles
de Abasolo y Padre Jardón, así como los callejones de Diego de
Montemayor y Doctor Coss.

ID

arte de lo que ahora
el plano de Urruti~ (~765\:ª ~¿¡~r i!bían sido trazadas las
n
. Antiguo esta sm po ar.
Mier al norte, Morelos
llamamos Bamo mprendidas entre las calles Padret Lo demás aún no se
tro manzanas co
Coss al oes e.
. . d
cua
d l río al este y Doctor
. ~ Unas cuantas vivien as
al sur, el cauce e anzanas· era terreno eriazo. d Morelos Abasolo y
había dividido en m
1 ' de las actuales calles e
,
.
·
adas
a
lo
argo
lin
das
d
aparecen isemm ,
,
habían sido de ea .
ero estas aun no
d,
Padre Jar on, P
b mador Barrio
.
1 oblado la mansión del go e
. barda,
Urrutia señaló a onllas de p
, el gobernador Usel y Gmmp
l
en 1766 compro
b lo y Mina. or e
Junco y Espriella, _qu\ureste de las actuales call~s
ª::ente y terminaba
ubicada en la esqwna
b la acequia que verua e p
costado sur de la fin~a pasa a
E

En lo que hoy conocemos como Barrio Antiguo, las cuadras están
divididas en solares de distintas dimensiones. Eran pocas las casas de un
piso, techo plano y seguramente construidas de sillares, las cuales aparecen
alineadas a lo largo de las calles Padre Jardón, Doctor Coss y Abasolo.
También había tres o cuatro casas con techumbres a dos aguas. La mayoría
tenían puerta adintelada y ventanas pequeñas. Quizás la puerta de entrada de
alguna era con arco de medio punto. Las fachadas eran muy sencillas y
ninguna casa tenía patio interior, excepto la del gobernador Use! y
Guimbarda.

:1

en el río Santa Catanna.

.
d Monterrey es la
.
alleJ· ón al onente e
.
d
citado plano el pnmer c
les calles de Mina, Diego e
tual 1:u:l de Naranjo. Este callejón y
hacia el norte, per';tl~ a
:ontemayor y Doctor Cos ya apare:e:ás al norte de Juan Ignacio amon,
MOrelos hasta un poc
partir de la de
1río Santa Lucía.
donde están cortadas por e
C tarina corrían las

1"!::::,

...

en izquierda del río Santa :
Monterrey por
Paralelas a la ;.~rgque venían del poniente y c~a~campo, pasaba
acequias para el¡e~~t~ 'acequias seguía la a~tuaj ª~:cantil Mutualista) y
el Sur. El agua e de San Francisco (ahora Crrc_
tedral) y la casa del

¡° (

d~~

:~;l:a~/~tce:S~~do sur de la ig!:~~: :::i°¿:~:e
Santa Catarina.
h t derramar su com
gobernador, as a
.
d l traza urbana es
· · 1 onente e a
d
En el plano de 1791 el primer call:J~:tno aparecen los callejones
l calle Diego de Montem~yor, y 1 Barrio Antiguo por el sur y
la actua
. U acequia circunda e
Mina y NarartJO. na

:i

oriente.

Usel )' Guimbarda, que
la mansión del gobernador
. está erróneamente
Tal parece q~e de 1793 por el Hospital del Rosar~o, o de Montemayor,
seria ocupada a p~ir
este de las calles Abasolo y Dieg ce en el plano. La
ubicada en la esquina s~
es esta última calle no apare
en vez de Abasolo Y Mina, pu
526

En la acera sur de la calle del Padre Jardón, una casa a mitad de la
cuadra tiene, en ·cada una de las dos esquinas de su fachada, un torreón o
mirador, reminiscencia de las antiguas torres de vigilancia. Las demás
viviendas, levantadas en medio de los predios, eran jacales o chozas de
adobes y techos de morillos, cubiertos de carrizo o zacate, como se explica
en el mismo plano de 1791. Algunas de ellas quizás fueran como las
viviendas indígenas, de planta redonda y techumbre cónica, que menciona el
cronista AJonso de León: "chozas a modo de campanas" y "de zacate o
carrizo, a forma de campana". (Relación, discurso primero, capítulos VI y

VII).

La única construcción del Barrio Antiguo que se menciona es la
Capillita de Santa Rita, que, como hemos dicho, estaba ubicada en la
esquina noreste de las calles Padre Jardón y Doctor Coss. Su puerta de
acceso, con arco de medio punto o semicircular, veía a la calle Doctor Coss,
al poniente.
En el plano de Crouset ( 1798) las seis marizanas comprendidas entre
Padre Mier, Mina, Padre Jardón y Doctor Coss tienden a ser cuadradas.
Mientras que, las tres manzanas al oriente de Mina y las otras dos al sur de
Padre Jardón, son alargadas e irregulares pues están cortadas por el cuace del
río. En este plano las actuales calles Doctor Coss, Diego de Montemayor y
Mina ya están trazadas hasta la calle Juan Ignacio Ramón, deteniéndose a
orillas del río Santa Lucía.

527

�Las calles Allende, Matamoros, Padre Mier, Morelos, Abasolo y
Padre Jardón son "las salidas o entradas de la Ciudad al Oriente". Los
callejones de Doctor Coss y Diego de Montemayor eran dos de las entradas
y salidas hacia el sur, ya que la de Mina estaba cortada por la calle de San
Francisco, después llamada Ocampo y ahora del Padre Jardón. Hacia el norte
estos tres callejones, como ya vimos, estaban interrumpidos en la actual calle
Juan Ignacio Ramón, debido al torrente del Ojo de Agua de Monterrey. Sin
embargo. en el callejón que es ahora la calle Diego de Montemayor ya
aparece la presa de la Purísima Concepción, que era puente y comunicaba a
Monterrey con las llanuras del norte.
Los otros callejones que también salían al sur pero no están
comprendidos en el Barrio Antiguo, eran las ahora calles de Escobedo y
Capitán Emilio Carranza, la avenida Juárez, la calle Garibaldi y, quizás, la
de Zarco; ésta última es la única dudosa.

Sm embargo, la calle . .
comprendidos en 1
pnnc1pal, en su extrem
.
XVID la calle real o que h~y es el Barrio Anti o o onente, o sea los tramos
la villa de Cad que partía al Pueblo de Gua: ' era en los siglos XVII y
Pri .
ereyta. El arr
upe, el valle d l G •
nc1pal, está señal d
anque de este camin
e uaJuco y
denominó Mor I a o en el plano de 1791 D od, que salía de la Calle
e os nombr
· es e 1864
pro ongación hacia ;l
. e que adquirió tamb. ,
esta arteria se
l
denominación.
poruente, o sea la del Comerc10,
!en,desapareciendo'
desde 1906 esta
su
A principios del siglO

costado
norte de la p arroqu · "XVIII
·
ah Abasolo era "la cal/
JU~to a la iglesia parroquia/ª , . ora catedral, o bien "la c:/l que pasa al
Jrusmo nivel que la laza
v~ene a la plaza". Esta vía
e real que va
'.'.'ªYºr altura que la

IV
El límite norte del Barrio Antiguo es la avenida Padre Mier. Desde
principios hasta fines del siglo XVUl la actual avenida Padre Mier se
menciona en diversos documentos así: "la calle real que corre a espaldas
del Colegio de San Francisco Javier", ya que éste se hallaba ubicado en la
esquina noroeste de la Calle Principal (ahora plaza comercial Morelos) y la
actual calle de Escobedo.

..

colegio de San F ranc1sco
.
ll
Jav· d
amar caJle del Comercio y, ~::d:~~::0ª%eos6jeMsuítas. En 1864 se empezó a
.
, orelos.

~

!u

xnnc,pal, por ello la catedr I urbana M terúa el

la calle que as .
e. mediados del mism . ª Y su atno están a
Hacia l 770 a:are:~u;~o a 1~ iglesia parroquial; s:r]: la mencionan como
Guajuco" En 1 1 mo la calle que sale d l
e la pla::a pública,,
uno con ~I qu: v; W:ºade _1791 se bifurca en ;o,° plaz_a para el valle deÍ
Principal, se diri e a

uaJuco y el otro con el

~~¡";::t

instaló el Hospi!I
Gwmbarda, se empezó a ll
,

camm?s que entroncan,

Guadalupe. A PJ~~e~;;;do.de la Calle
o en la finca que fue del
b ' ano en que se
amarla calle del Hospital.
go emador Use! y

En alguna escritura

d.

cazdas del río. En el lan se ice que es la calle real

En 1749 el general Juan García de Pruneda compró en tres mil pesos
la mansión de sus padres, el general Luis García de Pruneda y Juana de
León, ubicada en la calle a espaldas del mencionado colegio. A partir de
entonces, a esta arteria se empezó a denominarla calle de los Prunedas. A
fines del siglo XVIll y principios del XIX la llamaban calle de los Arcos y
también de los Pedreros. En 1814 era la calle de la Aduana pero, en su
prolongación hacia la iglesia de la Purísima, se denominaba en 1819 de San
Joaquín. En 1838 era la calle de la Aduana vieja y, en 1842, calle de Terán
en memoria del general Manuel Mier y Terán. En 1859 ya se denominaba
Doctor Mier y, a partir de 1906, Padre Mier.
En su prolongación hacia el oriente. Padre Mier fue, durante siglos, la
salida al pueblo de Guadalupe, ahora ciudad Guadalupe.
La que hoy se denomina Plaza Comercial Morelos es la antigua Calle
Principal, llamada, desde principios del siglo XVIll, calle de San Javier.
pues en su cruzamiento con la actual de Escobedo se estableció, en 1714, el

528

.

la salida al "C . p o de Monterrey fechad
que baJa hasta las
Abasolo.
ammo de Cadereyta". A partir
? endeseptiembre
de 1846' es
1864 se llama
calle
La después avenida O
"campo era designada así· ../
llamada Capitán
Esta arteria empezaba
a ~a/le que viene al
Catarina Sin
10 Carranza y concluía
, poruente, en la ahora
hoy es ~l B e~bargo: al oriente de la plaza d en el cauce del Río Santa
amo Anhgu
.,
e armas o pri · al
Francisco para el río" ~;lera la calle que viene del nc1p ' en lo que
plano de 1791 es
.º a calle de San Franci
convento de San
de San Francisco 1:1
al valle del Guajuco. ;:~ ~;~a el ori~nte ". En el
cuatro cuadras de la caller~de Ocampo en toda su exte.: dio a la calle
averuda Constitución ah
~;unpo, comprendido entre la ~n. l tramo de
de~de el 6 de enero' de o;a eva_ el nombre del Padre Ra' e uazua y la
aruversario de su fallec· . 996, d1a en que se cumpr10· 11mundo Jardón
1rruento.
e sesenta y dos

~

convento de San Franc.

Emiteº .
s:~~~

!e

529

i

�La calle Guillermo Prieto, llamada así desde 1906, es la antigua de
Lacea, que se iniciaba a espaldas del convento de San Francisco, y cuyo
apellido recordaba al prominente vecino Gregorio Lecea. Esta calle se
menciona como callejón hacia el año 1720, pero no aparece en los planos de
1765, 1791 y 1798. Por último, la avenida Constitución eran "las márgenes"
del río Santa Catarina o tierra eriaza. En el plano de 1791, entre el cauce del
río y la acequia que rodea al Barrio Antiguo por el oriente y el sur, aparece
tra:zado un camino que entronca con el que se dirige al valle del Guajuco.
Ahora trataremos de las calles que corren de norte a sur en el Barrio

sesupnnuó
· · el nombre de S
.
trayecto.
anta Rita Y se le dio el de Doctor Coss a todo su
. A las actuales calles Do
parur de la calle del Padr
~tor Coss, Diego de Mont
que baja al río " E l le Jardon hacia el sur las d . emayor y Mina, a
. ne pano d 179
'
es1gnaban . "
entroncan con el cam.
e
l, Doctor Coss y D"
as1: callejón
a su vez. se enla
que corría sobre la marge . i~go de Montemayor

:;o

0

~:aj~~:~:~,~o¡}•~f:C¡~/;!,.~~t: c~,:7?%%~ :~: 1~s ~:;
marcado declive en s:s\:i~dacomo los callejones tení; con ~l c~o del
' Y aun tienen, un
1 s a los caminos.

Antiguo.
En el plano de José Urrutia, fechado en 1765, están tra:zados cuatro
callejones: las actuales calles de Naranjo, Mina, Diego de Montemayor y

Apéndice

I

Doctor Coss.
Cinco años después, en 1770, la ahora calle de Mina era mencionada
así: "el callejón que sale de la casa que fue del señor Guimbarda para el
paso ", es decir, el camino o vado por donde se cru:zaba el río de Santa Lucía,
a la altura de la actual calle de Juan Ignacio Ramón. Desde mediados del
siglo XIX hasta principios del XX, fue la calle del Colegio de Niñas y, en
1906, se le dio el nombre de Mina.

..

En el plano de 1791, el primer callejón al oriente de Monterrey es la
actual calle Diego de Montemayor, pero sólo aparece tra:zado cuatro cuadras,
desde el cauce del río Santa Catarina hasta la ahora calle Padre Mier.
Cuando en 1799 el gobernador Herrera y Leiva mandó construir sobre esta
vía urbana la presa de la Purísima Concepción, se empezó a designarla calle
de la Presa Grande o de la Purísima. En 1907 se le dio el nombre del
fundador de Monterrey.
Doctor Coss fue durante muchos años la "calle que corre de sur a
norte, a espaldas de la Parroquia". En realidad era un callejón que se
iniciaba. como los demás, en la margen norte del río Santa Catarina y se
prolongaba cinco cuadras, concluyendo en la calle Matamoros. A fines del
siglo XVlll era "la calle a espaldas de esta Santa Iglesia Catedral", ésta
concluida en 1791, aunque su imafronte o fachada se terminó hasta el año
1800.
Doctor Coss también era llamada callejón de Santa Rita, pues en su
cru:zamiento con la de San Francisco, estuvo una capilla bajo dicha
advocación. A principios del siglo XIX se referían a esta vía urbana como la
calle del Pez, "que va a la Presa ". En 1864 se le impuso el nombre de
Doctor Coss a varios tramos, hacia el norte, de la calle Santa Rita. En 1906

Son muy escasas la
. .
solares concedidas
s noticias que tenemos s b
Monterrey
en lo que ahora se den . o re las mercedes de
.
omma Barrio Antiºguo de
. Sabemos por referencia
otorgo un solar a D"
que, en 1682, el gob
esquina sureste d iego de Ochoa, "enfrente de la . e~ador Echeverría le
construyó su cas e las actuales calles del Padre Jar~g_lesza parroquial", en la
propiedad. A pri~~e~o p~co después se incendió p:r~?', ~octor Cos. Ochoa
de Aguayo, le ratific~1~sO:h~:81a5 otro go~;mador: el m~;qnu~:~eloSsantítuMil?s de
merced~ .
guel
El 3 de junio de 1682 l .
para casa, corral y hue
" a VIUda Juana de Montalv
. . .
lindes del solar
rta, que cae a espaldas de la . l ~ soltc1to otro solar
viuda la posesió~ude lera de J~an de So/ís ... " Al 1 ~sz~ parroquiar' y "a
e terreno- ·
ª siguiente se le dº10 a 1a

/g

· Como se ve, en d"1cha f · ·
antiguo, Juan de Solís
.
pe ic1on se menciona a
que solicitaba Ju
M' quien había sido dueño de
un poblador más
ana ontalvo.
un terreno colindante al
. ElmaeStro de escuela val citado gobe d
icente de Treviño id º•
solar "detrás d:; ~r, m~qués de San Miguel d! A10, el 3 de abril de 1685,
el fin de construi/s~gl~s~a mayor'' y frente a la casa
la merced de un
v1v1enda ''.Y tener la dicha escuela '~§~ de Ochoa, con

J:i?·

i ~~~t:•

En la solicitud Treviñ
a las viviendas del ~lférez

. ..
d:d~mlás de la casa de Diego de Ocb
a azar, Juan de la Cruz Y. cap1tan
.º.ª'

531
530

�Nicolás Ochoa de Elejalde, que estaban cercanas al terreno que pretendía se
le otorgara, ubicado en la esquina noreste de las calles (del Padre Jardón y
Doctor Cos. Ahí levantó Treviño la casa que, en 1703, vendieron su hijo
José y su yerno Manuel José Ruiz, éste casado con su hija Micaela de
Treviño, al capitán Alonso Rodríguez.
También fue vecino José de la Cruz quien, el 5 de marzo de 1687,
solicitó la merced de un solar "a lindes" de la morada de José González de
Quintanilla, casado con Maria de Ochoa, "dejando calle por la parte del

11
De acuerdo a las d
treinta tr
or enanzas reales 1 l
varas /do:st;r::: y tercia de frente (casi v;;tio:~::eara casa debía tener
del siglo XVII, s/e fondo (casi cincuenta y seis metr!~s) y sese?ta y seis
huerta" que estab~ª~t;1e eran pocos los solares
T odavia a fines
sólo una
po ª os. De las casas a 1
e casa, corral y
construcció:.ue otra son descritas, mencion¿5d~~= ~os
_referido,
os hemos
matenales
de

"d

23

norte y, por la del sur, enfrente del río. .."

•

La casa de González de Quintanilla, a la que alude José de la Cruz, es,
seguramente, la que sus hijos vendieron casi treinta años después, en 1714, a
José Felix de Almandoz.
A principios del siglo XVUl se concedieron otros terrenos en el Barrio
Antiguo.
El 7 de agosto de 1699 Manuel de Mendoza solicitó un solar, que
colindaba por el levante y el poniente con los que eran de Domingo Peña, al
norte con tierras realengas y al sur con calle real, ahora llamada del Padre
Jardón. Fue hasta mediados de marzo de 1703 cuando se le dio a Mendoza
la posesión del terreno, que tenía algunos solares cercanos de los que eran
dueños Santiago Barrera, Diego Montalvo, Tomás de Treviño y Pedro de
24

Chapa

...

•

Otro solar del Barrio Antiguo fue, quizás, el que pidió a fines de enero
de 1702 Agustín de la Puente, "hacia la parte del levante", que lindaba con
un terreno de los herederos de Gabriel de Reina. La merced se le negó a De
la Puente, pues esa tierra era de los herederos de Melchor Barrera. En
realidad eran dos solares, uno comprado a Juan de Loya y el otro concedido
25
por merced del gobernador Martin de Zavala •

A mediados de marzo de 1703 se concedió otro solar para casa a
Magdalena Montalvo. El terreno lindaba al poniente con el de Manuel de
Mendoza, teniendo al sur la calle real, hoy del Padre Jardón.
Eran
colindantes las tierras de Santiago Barrera, Hernando y Desiderio de la

Los hermanos Onofre
J ,
1714, a José Félix de A1m y ose González de Quintanill
techada con =acate "
andoz una vivienda "fabricad ad venden, en
e adobes y

· ··

ª

La casa que Franc·
.
Lozano, "se com one isco Alejo de Treviño vende en
.
techada con morillos
s~la aposento, su fábrica de
a Nicolás
Lozano vende a Pedro de;:;~:•
su t~;-rado (techo plano). ~- .~ tielr7r2a0,
que, cuatro Vivienda de adobe
n
Tre ·anos antes, había adquirido
con su terrado (azotea)"
vmo.
por compra a Francisco
·
. de
Alejo

y~: y~o~

~1~

~

d E Por.otra parte, en su testamento d.
.
e ~~~lla describe la vivienda q , fu1ctado a pnncipios de 1711 Joaq ,
adqumo: ''se com on d
ue e de María de las C
,
wn
entero de huerta IJJ e e una sala y un aposento una d
asas y que él
jacal.. _,,21
y arboleda frutal; de adobes, t~chada espensit~,
concon
solar
de morillos,
su

:;~~¡1':o,:~~~~:"iel ~•~:'io;";,.,"'::;'~1::~~~r:vi6:es del
.

Mencionaremos otras dos vivie

vze¡a, que amena::a ruin
" an es, terna "dos piezas una
o, que
sillería ... ,, y la de
el terreno estaba demarc~do " nueva y otra
en 1788 al adr
,
,e y su esposa Gertrudis de
. - con pared de
sillería y loJo" ce Mat1~s Lopez Prieto, que era una ;revmo, que venden
, on UD jacal y una cocina techad d
~ y un cuarto "de
os e carnzo.

Jos: Sttl: ;

m

,6

Cerda y Pedro de Chapa- .
Podemos concluir que las tres mercedes de solares más antiguas, de
las que tenemos noticias, son: la otorgada a Diego de Ochoa en 1682,
ratificada el 8 de abril de 1685; la concedida a Juana de Montalvo el 3 de
junio de 1682 y la de Vicente de Treviño, fechada el 3 de abril de 1685. En
dos de esos documentos se hace referencia a otros vecinos.
532

En 10 que ahora ll
.
embargo'una mans1on
. , queamamos
Bamo Antiguo de Monterrey hubo sin
aun subs·st
I e aunque muy transformada.
'
El 20 de julio de 1722 Al
,
Coel_lo, solicitó la merced de unonsf Garcia Cuello, también llamado G ,
Santiago Barrera, "a las goteras
co~al y hu~~ a lind=~:
a . . . Tamb1en pidió, en el

~~ 3:st:~::.s;,
533

�de fundición de plata.
l.
·
sitio para construir un mo mo
.
, /timos de ella (de lª
mismo paraJe, un
estaba ubicado "a las salidas y~ e viene de Santa
Señalaba que el terreno
do a las orillas del rzo qu
d' ho
. dad) por la parte del sur, pega
lle que baja de la plaza para ,c
cm · ' ypor 1aparte del norte con ca
Catarma,
alle Abasolo.
,
" o sea la actua1e
.
rro. . . ,
.,
rced del solar para que edificai:a
A García Cuello se le con~~dio la ~emolino de fundición porque sena
el sitio para e
su casa, pero n o se le otorgó
.
. . • de los vecmos.
en pefJwcio
l dio a García Cuello la
d 1723 cuando se e
Fue hasta fines de enero e despoblado, que lindaba "condla b~;';'~:
•, d
uel terreno yermo Y
stamento fecha o e
poses~on
Ahí edificó su casa. E~ s_u_ t; cláusul~s, no se mencionan
del rzo. . .
e consta de vemtisie e
septiembre de l ~~8, aunqu

Daban acceso a la mansión dos portones, uno en el zaguán, "con
clavazón grande, cerraje de fierro y postigos", y otro en la cochera,
"regular". En el centro de un gran patio había una noria, "con brocal, marco
y carril/o para sacar agua. . ." Los pisos de la finca eran de ladrillo,
excepto en la cocina, trascocina, caballeriza, carpintería y cochera.
Alrededor del patio se distribuían veinticinco piezas, "fabricadas a cal y
canto, de sillería y laso . ..", con treinta y siete puertas, veinte ventanas
grandes "de madera de mezquite", seis medianas con vidrieras, doce de pino
y otras cinco sin vidrieras. Había, además, siete alacenas.
Era "e/fondo en circuito de dicha casa de doscientas cincuenta y tres
varas (doscientos doce metros), en lo labrado por una parte, y otras tantas
por la otra". Los techos estaban sostenidos por cuatrocientos ochenta y
cinco vigas de madera y ochocientos noventa y siete tablas "de lo mismo".
La entrada tenia como remate un frontispicio de dos varas (un metro y
sesenta y ocho centímetros) de alto y, el frente de la mansión, era coronado
por ciento sesenta almenas de barro "de varios colores" y noventa y ocho en
el resto.

~,f~

sus propiedades.

'd
1730 la finca fue
, Cuello ocurn a en
,
,
Después de la muerte de GarJcia Báez d~ Treviño, quien la ocupó mas
s al padre uan
. 30
vendida en 2,3 00 peso b, de pagarla y la desocupo .
- pero no aca o
de tres anos
.
Espriella compró la
" d la
d de Barno Junco Y
E 1746 el gobernador Pe
d " y estaba "en el remate. e .
n
La finca era de pie ra
.
" La venta mclma
casa en 2,000 peso_s. "en la orilla del río, al oriente; . ello a Nicolás de
calle de San Francisco,
" omprados por Garcia u
S tiago
"que la circunvalan • c . d . .do por compra a an
l
tres so ares .
ez, los habia a qwn
Van Dale quien, a su v

Años después la finca era descrita así: "se compone de veinte y cinco
piezas, fábrica de piedra y cal, con techos de vigas y tablas, con todas
puertas, ventanas34y buenas cerraduras y las más (de las piezas) con suelos
enladrillados . .." •

~? .

C

31

Barrera •

...

sos al convento
metió a pagar los 2
pe
se diera
El gobernador se compro
, Cuello había dispuesto q~e
hi o
.
d Monterrey' pues Garcia
El nuevo dueno le z
franc1sc~o e
I construcción de un altar._ d
mediados de 1756.
esa cantidad para a
en su testamento, dicta o a
• as a la casa Y
d
grandes meJor
.
e cubriera el adeu o .
.
vendiera Y s
ordeno que se
. b da adquirió la finca
Ignacio
Usel
Y
Gmm
ar_ ' . ,,
n crecido
d
En 1766 otro gobema º~•
tidad32. La reedifico a u
. de
con la obligación de pagar.::c:~r:ipios de 1772, fue valuada en mas
costo" y ' a su muerte, ocurri

•º~º

e
ada en la manzana
trans1orm ,
,
.,
x.iste aunque muY
p dre Jardon a1 sur
La mansion aun e
' 11 de Abasolo al norte, a
.
tan'os
.
.,
. t En los mven
1 ctuales ca es
comprendida ~or as ª1 venida Constitucion al onen e.d ripciones de su
Y Mina al poruente y a a U l Guimbarda hay dos ese
1 obemador se Y
33
de bienes de g , d 11 da que la primera •
casa, la segunda mas eta a

El 15 de agosto de 1793, el tercer obispo del Nuevo Reino de León,
doctor Andrés Ambrosio de Llanos ) Valdés, abrió el Hospital de Pobres de
Nuestra Señora del Rosario en la antigua residencia del gobernador Usel y
Guimbarda. La institución estuvo en servicio casi sesenta años, hasta
principios de I 853. En 1856 el obispo Verea estableció en aquella finca el
Colegio de Niñas de San Vicente de Paul, a cargo de las Hermanas de la
Caridad, que cerró sus puertas casi dos décadas después, a principios de
1875. Luego funcionó alú mismo un nuevo colegio de niñas, que sostuvo de
su peculio el obispo Montes de Oca. En 1887, por gestiones del primer
arzobispo, doctor Jacinto López y Romo, inició sus clases el Colegio de San
José, atendido por las Hermanas de la Caridad del Verbo Encamado. El
edificio fue confiscado en 1936 y convertido en Casa del Agrarista.

6,000 pesos.

534

Notas bibliográficas
1

Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, número 120. Archivo Municipal de Monterrey.
2

Protocolos, volumen JO, años 1713-1716, número 185. Archivo Municipal de Monterrey.

535

�22

Ramo Civil, volume 20 años 1697-1702, exped7ent~ ~~s 1693-1694, expediente 5, folios 76 y vue1ta, Yvolumen 22

En un documento de fines de 1788 se alude al predio donde poco después se levantó la
capilla de Santa Rita, afirmando que era un solar de Matiana de Escamilla, esposa de
Celedonio González (Protocolos, volumen 20. años 1786-1789, número 149, folio 268,

23

3

24

vuelta).
4

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, números 78 y 79.

s Protocolos, volumen 21, años 1789-1792, número 163, y volumen 22, años 1793-1795,
número 108.
Protocolos. volumen 11, años 1717-1725, número 69. En la cláusula décima tercera de su
6
testamento, dictado a principios de 17 47, Mateo de Lafita y Beni menciona este solar.
comprado a Juana de Treviño, donde había empezado a constrUir una sala y una tienda de
piedra. Añade que tiene otros dos solares, seguramente en la misma calle, y, en el segundo,
que lindaba con la barranca del río. "abrí cantera y saqué piedra . .." (Ramo Civil, volumen

HR

Protocolos' voumen9,años
¡
1709-1712'numero
.
89, folio 244
1
Merced de solar a Al
vue ta.
expediente t.
onso García Cuello en 1722. Ramo Civil, volumen 50, año 1723,
28

30

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, números 145 y 146, y volumen 11, años 1717-

7

.

amo Civil, volumen 26'ano
- 1703, expediente 2 .
26 Mi
, numero 7
smo ramo y vol
.
27
umen, expediente 4, número 27.

29

78, año 1749, expediente 1, folios 10 y vuelta).

Ram c· o tVJ1' volumen 26-A, año 1703
'segundo tomo ex d"
Ramo Civil. volumen 26 , pe tente 1, número 78.
' ano 1703, expediente 5

3i

1725. número 43.

Testamento de Alonso Garc·ta Cuello en Ra C" .
• •
mo ,v,l. volumen 55 añ
Ramo ClVII, volumen 78 - 1
, o 1728, expediente 12
' ano 749' expediente l, folios 7 vuel
.
Protocolos, volumen 14, años 1743-1747

32

,

.
numeros 81 y 82

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 90

9

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 132

33

° Compra del capitán Joaquín de Escarnilla de la morada que había sido de Maria de las

Inventarios de biene d
1771-1773, número 56.s el gobernador Use! y Guirnbarda en p rotocolos, volumen 17 MRam
,~
o Civil. volumen 124• ano
- 1784. expediente 1, folio 10.

1

Casas. Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, número 103.
Sobre la venta de solares que hizo Juana Sánchez a Gertrudis de la Vega y Juana de
11
Belaustegui. Ramo Civil, volumen 15, años 1681-1689, expediente 8, y volumen 19, años

Protocolos' vo1umen 16, años 1756-1769 nu·
,
mero 96.

1690-1698. expediente 5.
12 Protocolos,
13

..

ta y 8.

8

volumen 16, años 1756-1769, número 59.

Protocolos, volumen 14, años 1743-1747, número 59.

14 Protocolos,

volumen 13, años 1736-1742, número 186.

is Protocolos,

volumen 15, años 1748-175S, número 4 y 17.

16

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 183.

17

Protocolos, volumen 19, años 1780-178S, número 147

18

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 1S6, y volumen 21, años 1789-1792,

número 91.
19 Protocolos, volumen
20

20, años 1786-1789, número 149.

Ramo Civil, volumen 20, años 1693-1694, expediente 5, folios 77 y vuelta. Archivo

Municipal de Monterrey.
21

Ramo Civil, volumen 23, años 1693-1697, expediente 7, número 4. Archivo Municipal de

537

Monterrey.

536

·

,

�GRAN PROPIEDAD Y ORGANIZACION DE
LA AGRICULTURA EN EL NORTE DE MEXICO
la experiencia de la laguna (1870-1920)
Lic. Mario Cerutti
Facultad de Filosofia y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León

Resumen
La comarca lagunera -ubicada entre los estados de Coahuila y Durango,
en el norte de México- resultó ser uno de los escenarios fundamentales del
cambio agrícola en el México de finales del XIX. El cultivo del algodón,
centrado en el mercado interno, transformó este auténtico desierto en una zona
de rápido desenvolvimiento rural, urbano y demográfico. Si bien se mantuvo en
la región la gran propiedad. el empleo sistemático del arrendamiento y la
aparcería permitieron la apertura de nuevas tierras al cultivo y la constitución de
nwnerosas explotaciones de pequeña y mediana dimensión. Este comportamiento
de muchos grandes terratenientes, junto a la acción del capital mercantil,
posibilitaron un uso más intensivo del suelo y del agua y una clara ele\ación de
la producción en menos de dos décadas. La comwúcación describe de manera
particular el caso del vasco Rafael Arocena y Arbide, quien arribó a La Laguna a
mediados de los años 70 y se transfonnó en propietario de una de las haciendas
más extensas del conjunto lagunero.

l. La Comarca Lagunera: fertilidad en el desierto

.........

...

La Laguna se convirtió en un espacio de producción agrícola de creciente
importancia nacional a partir de 1870. En menos de dos décadas pasó a ser la
proveedora fundamental -alrededor de un 75%- del algodón que utiliz.aba la
industria textil autóctona, y abastecedora casi exclusiva de la semilla destinada a
la elaboración de aceite, jabones, glicerina y otros derivados industriales.
De acuerdo con la descripción de Vargas-Lobsinger. la comarca se
caracteriza porque "hacia esa zona desértica. que forma parte del abrasador
Bolsón de Mapímí. fluyen dos ríos: el Nazas y el Aguanaval. Sus aguas se
diversifican y evaporan sin llegar al océano. Los cauces empequeñecidos de
estos dos1 ríos se hundían en las lagunas y pantanos que dieron nombre a la
comarca" •
Las lluvias anuales hacían bajar sus impronosticables torrentes
-entre julio y diciembre- desde la Sierra Madre duranguense.
Pero hasta mediados del XIX. según Emiliano Saravia, La Laguna era una
comarca inexplotada en la que sólo se levantaban "algunos ranchos de pastores".

539

�La gran propiedad territorial se repartía entre tres personas: Leonardo Zuloaga,
de origen vasco, Juan Nepomuceno Flores, poderoso terrateniente duranguense y
Juan Ignacio Jiménez. Zuloaga ocupaba la porción que correspondía a Coahuila,
mientras que los otros dos propietarios habían delimitado sus enormes predios
del lado de Durango. "Por los años de 1840 a 1850, recordaba Saravia en
vísperas de la revolución de 191 O, empezaron a cultivarse las tierras en muy
2

pequeña escala"

•

Pero el suelo de La Laguna ocultaba una ingente riqueza: formado por
profundas capas de aluvión, era dueño de una gran fertilidad y, a la vez, de una
notoria facilidad para la construcción de canales. Acompañado de un clima
adecuado, ese suelo estaba preparado para cultivos intensos, para acoger, en
cualquier momento, un vigoroso desarrollo agrícola.

••

Las guerras de Reforma, las consecuencias de la intervención francesa y
las políticas liberales modificaron el sistema de propiedad y de tenencia de la
tierra en La Laguna3 • Desde los años 70 surgieron nuevos y numerosos
propietarios, se subdividió la tierra, se generalizaron los sistemas de aparcería y
arrendamiento y arreció el flujo de jornaleros. Capitales provenientes de otros
puntos del mismo norte -Monterrey, Chihuahua, Saltillo, Durango- y de la
ciudad de México, se encargaron de estimular el cultivo que habría de marcar la
historia de la comarca: el algodón. La grave crisis que se descargó sobre los
plantadores del sur de Estados Unidos durante y tras la guerra de Secesión

· La transformación a ·
.
herramienta
fundamental· elgncola
.
ca ·talde la Laguna4, a su vez se a
,
relación entre come . .
, p~ mercantil. Hacia 1870 '
poyo en una
de sistemas de irrig rc~~tes, cr~d1to, uso intensivo de la ti
resultaba visible la
arrancó en estos añ;;~~~: ~gncultur~ del algodón. La av:~~desenvol~ento
con frecuencia el c . rzo la~ funciones de la interrned· . , a prestamista que
ciudades como Mo amt mo hacia la apropiación de ti iac1on comercial, abrió
.
n errey- una am r
erras y perfiló -d
ongen mercantil jugó
P 1a geografia del e ,di
esde
nuevas tierras
l ~ papel estratégico en el fin . re. to. El capital de
incorporación 'dee~ec:ot°~oducc~ón de semillas :::ue~o del cultivo de
au_sencia de un sistema ~c a~cola y agroindustrial a ~ : s y en la
bnndaron el combustibl . . . ano estos capitales -&lt;:on o .
. ~te la
casos de desarrollo a , e ~cial para que detonara uno d I ng~nes regionalesgnco a en el México decimon . . se os mas espectaculares
orneo.

ºf

Esta comuru· cacion
• , se re tr. .
d
e desenvolvimiento em
_s mgi.rá a analizar uno de lo
.
los 70 y 1920· el d R f:presanal en la agricultura del al d ~ casos mas salientes
arrib ,
. , . e a ael Arocena y Arb. d
go on entre mediados d
o a esta anda co
,
i e, uno de los t t
e
seleccionado por tr marca en v1speras de la revol ~ o6s espanoles que
arrendamiento a
es. razones: a) haber comb· ucion. Arocena fue
etapa de arran ~ parcena en su evolución em resari 1'.nado gran propiedad

la ,m¡plia canti~a~~.l~i:~du~ción de algodón

( 1861-1865) fue otro factor favorable.

..

agrícolas el arrendador
estimular el proceso d
no p_a_gaba renta: una fórmula
e ocupac10n efectiva del suelo
bastante eficaz para

Mucho antes que llegara el ferrocarril (1883), por lo tanto, La Laguna se
había definido como un espacio especializado. Su producto básico se orientaba
con fuerza hacia un mercado interior en plena articulación y con signos de
expansión. La industria textil instalada en el centro y norte de México gestaba
demandas suficientes para provocar el auge regional del algodón.
Entre 1870 y 1920 la organización de la producción agrícola en la Laguna
-en lo que atañe a unidades medianas y grandes- combinó diversos mecanismos
de explotación: a) el propietario de la tierra dirigia de manera personal la
producción en su predio; b) entregaba parcelas (ranchos y lotes) en
arrendamiento; e) operaba porciones de su propiedad con el sistema de
aparcería; d) los arrendatarios podían subarrendar tierra o cederla bajo el sistema
de aparcería; e) combinación de varias de estas formas explotación.
Para autores como V argas-Lobsinger o Manuel Plana, un mecanismo
habitual durante la fase de expansión consistió en entregar parcelas sin cultivar a
arrendatarios cuyo compromiso consistía en abrir nuevas tierras a la producción;
lo hacían en la medida que el dueño construía canales y acequias. Muchos
convenios de los años 70 y 80 indican que durante los dos o tres primeros ciclos
540

y pnvados
.

ksta 1: ~,~);~: ~correr
de~e ¡~
a revoluc1on· e)

encias sobre su devenir

asentada en archivos públi~os

II. Arocena: del arrendamiento a la grao propiedad
.

Rafael Arocena -oriundo
.
durante
la segunda mi·tad d e los añ
de Vizcayaarribó a la comarca la
·
70
exitosa carrera en la a .
os . Una vez instalad
gunera
la de arrendatario· b) gncultura ~uya evidencia empírica
o, desplegaría una
de ~onterrey, qu~ lo c~::ul~o;~ad~ a la casa mercantil, ~~%:d::s ~tapas: a)
propietario de esta mi
. n a enorme hacienda San
errnanos
Arocena protagonizó
hacienda, desde 1897. En cada ta T;resa; c) como
con el arrendamiento', e:: ~aU:pª;/~ª posición, operacione~:e ;e:!;t etapas,
vez.
ena, con la propiedad o con todas estas
queaver
la

~m~

1. Arocena, arrendatario

No parece extraño que Rafael Arocena haya comenzad
.
0 su expenencia
541

�. . l santanderino Santiago Lavín. A~entado
como agricultor con otro compa~:t:i· ~e uno de los pioneros en e_l cultivo de~
en la comarca en los aíios 60, vm de los más grandes terratement~s, op;~

~~

algodón, se co_nvirtiód::a!~s;~:;0~~nflictos en tomo apr~::~:~: :
como prestam1sta y de su propio ciclo de expans1on_,d sin duda otro1
,0 Nazas Dentro
•.
odria haber s1 o,
, ,
n
dami' . to de manera sistematlca y p . . , El contrato que firmo en
arreo
en
en esta comumcac1on.
ece en
excelente ejemplo para ana 1~ rimera mención sobre el vasco que apar
1881 con Arocena, de paso, es a p
.
tariales locales.
archivos no
,
e· el "agn·cultor" Rafael
· dad Lavminco
Y 1años:
ª· Y aludía al rancho san
En marzo de aquel aíio, la soc1e
ocena asentaron en escritura un con~~tºsf:~a en la municipalidad de _Lerdo,

r

~tonio, propiedad de la ci::;;.~:=•en vigencia el l de

t~roe':":º'b~:i

en Durango. El conv~ru~
na no pagaría renta e pnm
' . ·1
las siguientes carn~tenstica~: 1ot:i~esos, cinco mil pesos el ,cuarto ~~:
d
tercer anos pagana
d
comprometía a co
s~~~/y último; e) la comp~a arre;::::o~que abastecía la finca a través

8
~p~dor de •~so~:;.~~:;0 :,'pecificaciones en :;:~

..

..

U,:/~~;

de tres compu:n•ctos y elementos conexos); d) tras m de la renta quedan
even~~les co e i o eración, señalaba que "al pagoue la tierra sea cultivada
cond1c1ones d
p l frutos todos de la finca, aunq
, nfasis· la renta
especialmente afectos os
d t ·o" El contrato cerraba con e
. ga de
di · ta del arren a an ·
' dit
unque proven
por persona st~
frutos a cualquier otro ere . . o, a
-como era
"tiene preferencia sobre lo~
ues Arocena deb10 enfrentar 1
.dado
• , ,,1 E
sus conuenzos, P ·
d 1 gua y del sue o, cw
refacc1on . n . ,
láusulas atinentes al empleo_ e a
paldadas con los
habitual en la region~ e_ . ,
por supuesto, hipotecas res
en los sistemas de imgac1on y.
. frutos de la fmca.
.
propios
h San Antomo
. fu recisamente en el ranc o
d . de
. 1882- semillas de algo on .
S . El Siglo de Torreon, e p
egun
. ,
rimera vez - hacia
L Laguna habna
donde Arocena utihzo por p d'fu . . de esta semilla en a
b'lidads
'd
La t sion
. d
en renta 1
.
origen estadouru e~e. dr' u· tanto en productivida como
fi s del 83
ambio as co
in:fi · que para ne
provocado ~ e . documentales permite~
enr . dal:J De ser correcta
Diversas evidencias
. . . económica consolida . .
nzaba a
. fru b de una pos1c1on
.
. ndatano come
Arocena ~is . , ta ~ .ficaría que su experiencia como ~e n otros agricultores
esta apreciacion, sigru
. 'lar a lo que ocuma c~ •
mismos
resultar fruct~fera, de mane;~c:: comparable al que s_e vlVla e~d~:~el sur de
laguneros exitosos (en un p
argentina, en especial en partl
· rt s áreas de la pampa
.
10
tiempos en cie a
l de Buenos Arres) .
la rica provincia agropecuar a

542

2. Hernández Hermanos y Santa Teresa

La hacienda Santa Teresa era una de las más extensas de la comarca
lagunera. Ubicada en San Pedro de las Colonias, esta enorme propiedad pasó a
manos de la casa Hemández Hermanos de Monterrey, consecuencia lógica del
creciente peso crediticio de la firma en la comarca y, a la vez, nítida expresión
del impacto que el capital mercantil iba asumiendo sobre la propiedad y la
producción.

Santa Teresa había sido sólo una porción de la hacienda San Lorenzo de la
Laguna, propiedad de la familia Sánchez Navarro y que fue vendida en 1848 a
Leonardo Zuloaga y Juan Ignacio Jiménez. Junto con otras propiedades, fue
cedida en 1877 a Eduardo Avila, un agricultor que con mucha frecuencia era
habilitado por casas de Monterrey. Al morir Avila, en 1879, sus tierras fueron
sucesivamente transferidas
hasta que en 1881 pasaron a manos de Hemández
11
Hermanos Sucesores • Una rápida mirada al mapa 2 permite confirmar que
Santa Teresa destacaba entre las propiedades de la comarca a finales de siglo: al
morir Estanislao Hernández y Luengas, en 1887, quedó asentado que se
12
componía de unas 100 mil hectáreas • Se extendía con vigor hacia el norte del
Nazas, hacia la sierra de Tlahualilo, con una estratégica entrada sobre el río en
su extremo sur.
Conocemos con mayor certeza la organizacion productiva de esta
propiedad a partir de 1886, cuando se constituyó la sociedad agrícola Hemández
y Arocena;
agrupó a la sucursal Lerdo de Hernández Hermanos y a Rafael
13
Arocena • Esta sociedad agrícola era, en realidad, una prolongación operativa
de los negocios de Hemández Hnos. en La Laguna. Se formó justamente para
explotar de manera más intensiva Santa Teresa y expandir sus áreas algodoneras
bajo el financiamiento de la casa de Monterrey.
Numerosos rastros, por otro lado, parecen confirmar que la Casa
Hemández acogió en algún momento de la década de los 80 al vasco de
Arrancudiaga. Su transformación en un sobresaliente productor y propietario
estuvo anudada con tenacidad a la firma mercantil de Monterrey. No resultó
fácil. Un año después de su constitución, la firma Hemández y Arocena
reconocía una gran deuda en la cuenta corriente que le había· abierto la firma
regiomontana: ascendía casi a cien mil pesos, insumidos en "costosísimas obras
para el cultivo y explotación" de los terrenos de la hacienda. Debieron
reconocer la deuda, garantiz.ar su pago con frutos y rentas que produjera la finca,
dejar hipotecados además todos los enseres, herramientas, aperos y semovientes
(incluyendo 125 arados y 194 bueyes), aceptando intereses del 1% mensual y
comprometiéndose a pagar el total antes del 15 de enero de 1891 14•

543

�4. Nueva sociedad y compra de Santa Teresa

3 Arocena, arrendador

·

• n al menos dos u·pos de contrato
. con
. los
b)
H mández y Arocena establecier~ d S t Teresa: a) de asociación;
e
ba· ar predios e an a
.
agricultores interesados en tra ~ . da de ser puestas en cultivo.
ento en tierras necesita s
~arr~dami
.
.
·restó con Fedenco Crespo en
Un ejemplo en el primer_ sentid::\:;ar el rancho La Fe, colin~te
b ·1 de 1888. Se creó una socie~ad ,P
cho Santa Teresa (que lleg~a a
a n lo que con el tiempo constituyo el _ranes de toda la hacienda, ademas de
con
tro de operacion
al) c espo se
funcionar como casco y cen
, .
del Ferroc~l Centr .
r., d 1
. to de la estación homoruma
- os de la administracion e
ser as1en
ar o durante cuatro an
.
raban a la

::::~~::j: :.:;::,~n\

;,o:~d~z~~c~:~,:c~~acilitar los
1

sociedad "su industria personl . , "y demás gastos del rancho .
•
ara el cu uvo
recursos necesanos p
.
diticio
.
dinero mecanismo ere
·ba a ser habilitado con mercancias y
1 óltimo cuarto del siglo
Crespo i
a otras regiones mexicanos en e . de las facturas que
típico en LaL Lagunrun
· er;s las habría de recibir "al prec,~oMercancías y efectivo
do
as p
• d z y Arocena .
,
Hnos Sucesores pa~e a Hem~n:erés del 12% anual, ademas de 1os
habrían de cargarse al negocio coln unsalarios de los dependie~tes. Co~odas~
·
d la casa Y os
d
l tación la soc1e
gasto~ de cultiv\hoe en lotes's para una más adecua a expd: ellos:, 1.200 pesos
fraccionaba el rHan ández y Arocena la rentad~ cadad':111º.b . 'an al 50%. Una
d b' abonar a ero
.
anc1as se istn um
)
eualia
Segun' el contrato, pérdidas y gan l s frutos (productos o cosechas
an es.
d d. aba a recordar que O
H ández Hnos.
cláusula específicFa se ed:~ían entregar obligatoriaro~nl~e a ~; allí derivaría
del rancho La e se irma de Monterrey los comerc,1: izara.
Sucesores para que fi b nar a Hemández y Arocena .
"el líquido producto a a o
. .
tr tipo de convenio,
a suscnb1eron o o
.
Ar
. . de 1888 Hemández y ocen
'ficamente el arrendamiento
EnJ:~:sticas eran diferentes: ~dicaba es~:~res. En realidad, lo qu~ _se
cuyas cara
· mencionar sus n
lotacion.
de terrenos de Santa_ Teresa, ~uerían deslinde para ser ?uest~s
tarde se
arrendaba eran predios que r q fa también vasco, quien anos
El agricultor era Leandro Urru 1 ' dquirir la misma Santa Teresa.
. ,
1 ropio Arocena para a
asociana con e P
on la siguiente
.
- 0 s pero e
· fue por cmco an '
d últimos
En este caso el convenio . bl' ción de pagar renta; b) os
b
., .
rimeros años, sm o iga
.
en cultivo. Se suma an
progresion. a) tres p uales por lote que se pusiera
.ón de acequias y
1 200 pesos an
. , d 1 gua construcc1
. d
anos, .
'fi s sobre utilizacion e a '
darían en beneficio e 1a

r::~~dez

.~ª

...

en:::

::~~:\e~r;~ci~:e~, _por ejem~:{aq~=n~ :::\0~u~tos de los te:;~r~s::~~~
e1 pago
datario en favor de los arreo
fin ca. Urrutia garantizo
fi al renda al arren
cuales constituyen orm p
544

La sociedad Hernández )' Arocena -primera experiencia agroempresarial
conocida del vizcaíno- quedó disuelta el 31 de diciembre de 1891. Los
resultados, si se atiende a lo manifestado documentalmente, no habían sido
espectaculares 18.
Como el pasivo que reportaba la negociación era "enorme", y como en
caso de realizarse una liquidación "minuciosa y exacta" resultaría que "los
bienes que le pertenecen no bastarían con mucho á solventar siquiera una parte
atendible de aquel pasivo", los socios decidieron devolver "lisa y llanamente"
toda la negociación a la casa Hernández, sus "únicos acreedores". Por lo tanto,
la hacienda Santa Teresa --&lt;:on sus anexos, enseres, herramientas, aperos,
maquinarias, muladas, boyada semoviente- retornaba como propiedad
"exclusiva" de la casa Hemández.
Pero de inmediato -el mismo 19 de enero de 1891- se firmó otra escritura
que sugiere que el panorama o el futuro de Santa Teresa no era tan negativo.
Ese día Arocena adoptó dos decisiones fundamentales: se asoció con su paisano
Leandro Urrutia, ambos tomaron en arrendamiento la hacienda 19• El contrato
que selló la sociedad Arocena y Urrutia puntualizaba que su objetivo era la
explotación de Santa Teresa y sus anexos. Duraría seis años, desde el 1 de enero
de 1892. Su capital social se apoyaba, por un lado, en el contrato de
arrendamiento de la finca consumado con Hemández Hnos. Sucesores más la
suma de 12 mil pesos en bienes que, por mitad, aportaban los socios. El
arrendamiento de Santa Teresa fue fijado hasta fines de 1897. El primer año no
supondría pago de renta, pero en el segundo deberían abonar 10 mil pesos.
Desde el tercero hasta el fin del contrato, esa renta subiría a 12 mil pesos.
Finalmente, la casa de Monterrey vendía a sus arrendatarios "el semoviente,
mulada, boyada, aperos, máquinas y herramientas", cuyo valor superaba los 19
mil pesos. En la lista de bienes enajenados sobresalían más de 11 O arados en
buen estado y 1O mil arrobas de semilla de algodón. Como garantía por las
rentas, deudas y demás obligaciones quedaban "especialmente afectos todos los
frutos sin excepciones de la hacienda rentada"2º.
El ciclo de aproximación de Rafael Arocena a Santa Teresa remató en el
primer cuatrimestre de 1897, cuando junto con Urrutia pasó a ser propietario de
la extensa hacienda. La operación. escriturada en abril. supuso el pago de 400
mil pesos (unos 200 mil dólares) a la familia Hernández Mendirichaga, que
quedó completamente desligada de la finca. Los compradores acordaron
entregar 200 mil pesos al contado. lo que puntualiza cuánto había crecido su
capacidad económica y habían mejorado los resultados de la explotación durante
los años 90. El 50% restante se entregaría en cuatro anualidades con un interés
del 6% e hipoteca sobre la propia hacienda "con todos sus derechos y acciones,
545

�labores, fábricas, montes, acueductos (y) derechos de presas". Se cancelaba, por
otro lado, el convenio de arrendamiento previsto hasta diciembre de 1897.
Propietario de Santa Teresa tras muchos años de operarla parcial o globalmente
21
como arrendatario, Arocena inauguraba así, en 1897, una nueva sociedad •

i~:

5. Perfil de una gran explotación algodonera
En vísperas de la revolución de 1910, Santa Teresa se contaba entre las
propiedades de mayor superficie global y de más capacidad productiva en el
conjunto lagunero. Sus tierras cultivadas fueron ampliándose en la medida que
canales y acequias lograban llevar agua hacia el norte, a cada uno de sus
rincones. Su red de irrigación --derivada del río Nazas y pendiente de sus
crecientes anuales- tenia dos canales principales: El Cuije, en su parte oriental, y
el de La Vega, hacia occidente. Merced a esos canales y su geografia de
acequias, Santa Teresa hacía funcionar casi una veintena de ranchos que
oscilaban entre los 700 y las 3 mil hectáreas (cuadro 1)

Cuadro 1
Ranchos de Santa Teresa

Nombre

1
........ _

..

Hectáreas
1.065
795
1.207
2.272
1.817
716
942
1.786
2.370
2.954
1.446
853
821
846
816
972
1.161
1.574

Lequeitio
Colón
Covadonga
La Pinta
Finisterre
San Juan
Santa Maria
La Niña
El Salvador
Santa Teresa
La Fe
Vega Larga
Begoña
Victoria
Santa Anita
Sofía
Nuevo Mundo
El Cántabro
Total hectáreas en cultivo

hectáreas' de e IIas, casi 25 mil
cuadro 1, con sus labor
.
eran ocupadas por los
35 mil hectáreas de
es y sistema interno de riego C ranchos citados en el
se encontraban 'dagostadero y unas 13 mil de s· . ontaba además con unas
um os po
, d .
ierras Mu h
ramales hacia la col' d r mas e cien kilómetros d . ,
c os de los ranchos
.
m ante ha · d .
e v1as tip D
.
a estación Santa Te
d
cien a Bilbao, red que ed b o . ecauville, con
I
resa el Ferrocarril Central.
qu a a uruda en el casco a
No puede extrañar
fmes del XIX en una de
la hacienda -en su conjunto- se
. .
en la comarca. El cuadr fincas con mayor producción d conv1;111era desde
confiables, permite ob o 2, aunque basado en esti..... .e algodon y semilla
·
servar la
.,
u..uac10nes n t 1m
mcorporaba a la región N
. pr?porc10n de algodón
o ota ente
del total, aunque con b . o era difícil que aportara entr l ?te anualmente se
por ciento.
aStaote frecuencia su contrib •, e e . Yel l8 por ciento
uc10n vanaba entre el 4 y el 9

p d

Año
Tajo irrigador
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
Cuije
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega
La Vega

.,

Cuadro 2

ro ucc10n Santa Teresa/Lª Laguna (1897 19 12
En quintales de 47 kgs
)

1897
1898
1899
1900
1901
1902
1903
1904
1905
1906
1907
1908
1909
1910
1911
1912

Comarca
382.700
551.700
430.030
374.300
319.800
348.000
365.300
339.000
402.700
745.200
801.000
341.400
374.400
41 l.100
471.200
322.200

Santa Teresa
42.270
99.810
33.650
29.310
14.610
14.570
13.690
20.250
45.470
52.940
77.770
38.740
14.990
100.280
71.230
45.100

Fuente: AHPF, colección Arocena, caja 499, 30 de diciembre de 1933.

546

ll ,40
18,09
7,82
7,83
4,56
4,18
3,74
5,97
11,29
7,04
9,70
11 ,34
4,00
24,39
15,11
13,99

Fuente: cuadro que acompaña plano de comarca algodonera .
. Federico Wulff, 1912.
' mgemero

24.411

Santa Teresa sumaba en tiempos posteriores a la revolución unas 63 mil

% del total

547

�Ruiz Lavín, Bilbao fu
siglo xx:2s_En cualqui:r:omada en arrendamiento por Aroc
.
~godoneros, fraccionaba ldetiambas funciones, Arocena co ena a pnncipios del
diverso calibre y capacidadª err~ la rentaba o subarr'e dmbo otros ~mpresarios
economica.
n a a a agncultores de

6. Los años de oro del arrendamiento

~

Hasta la severa crisis de 1907 -coyuntura prolongada por el desgarramiento
revolucionario- el arrendamiento resultó ser uno de los mecanismos centrales
del desenvolvimiento agrícola en La Laguna. Los beneficios que dejaban el
algodón y su semilla ante un mercado expansivo hicieron subir las rentas,
multiplicaron hasta el limite el cultivo de nuevas tierras y generaron una
demanda ascendente de ranchos y predios en condiciones de ser explotados.

Manuel Plana ha cal ul
consolidado tras más
c . ado que al comenzar el si l
.
Nuevos ranchos y lotesde vem!e años de Jamar al cul~: est~ sistema se había
haciendas, merced a la d:btabi~ ~sentado "en las tierras Je miles
hectáreas.
del Nazas y suscribir co
e accion de ampliar las redes d _re~erv~, de muchas
su lado, describ
ntra!os de arrendamiento26 M , e rrngac10n derivadas
Con
·,
e con minuciosidad
· ana Vargas-Lobs·
cepcion, del coronel Carl G
un caso específico· l h ~ger, por
apretada reseña podrí
os onzález27 Otros
. a acienda La
:con la hacienda
s~r los del ya citad~ Santia;~s~: ~ recordar en esta
mstrumentaron con . y a poderosa familia meXI·c
d vm y sus sucesores
.
vigor el
d .
ana e los L · , 2s
porfiriato (1885 y 1905).
arren amiento durante 1os anos
- UJan
. Todos
dorados
del

~?

Santa Teresa, la sociedad Arocena y Urrutia, y el propio Rafael Arocena
pueden ser adoptados como modelo de lo que sucedía en La Laguna; como otros
propietarios, arrendaban parcial o completamente sus tierras pero -este
fenómeno también se manifestaba en la provincia argentina de Buenos Airessolían a la vez ser arrendatarios de fincas aledañas, a las cuales con frecuencia

No:

subarrendaban en porciones.
Arocena y Urrutia verbigracia, cedieron en arriendo sectores de Santa
Teresa (agosto de 1898) a dos agricultores, Paulino y Policarpo Madrazo. La
parcela transferida para su explotación comprendía los terrenos del propio casco,
el rancho Santa Teresa, más los ranchos La Fe y Vega Larga. Los propietarios
convinieron por lo tanto entregar por nueve años cuatro de los ranchos de la
hacienda en una zona próxima al cauce del río Nazas y abastecida por la presa
Guadalupe22. El precio del arrendamiento era en los tres primeros años de 35 mil
pesos anuales (unos 17 mil dólares), mientras subía a 40 mil en 1902, 42 mil en
1903, 44 mil en 1904, 46 mil en 1905, 48 mil en 1906 y 50 mil (cerca de 25 mil
23
dólares) en 1907, cuando terminaba el contrato .

...

Pero el arrendamiento no sólo involucraba a agricultores a veces
desconocidos. Muchas veces eran empresarios de importancia los que
pretendían arrendar, como sucedió con el enriquecido comerciante español
Francisco Martínez Arauna quien, en noviembre de 1898, rubricó un contrato
muy similar al anterior. Martínez Arauna arrendó por nueve años otra porción
de Santa Teresa: incluía Lequeitio, Colón, La Pinta y El Salvador, y era regada
por el tajo del Cuije. El precio, empero, era diferente: ascendía a 65 mil pesos de
plata fuerte mexicana por año. Una diferencia sustancial con el contrato ar.ierior
era que Arocena y Urrutia se mostraban dispuestos a construir la presa del Cuije,
sus compuertas y el tramo de canal necesario. Martínez Arauna podía hacer uso
de todas estas obras pero pagando el interés del 7% anual del capital invertido en
24
su construcción .
Los documentos de Arocena brindan múltiples referencias sobre el uso del
arrendamiento, pero no sólo como arrendador sino, en ocasiones, como
arrendatario. El ejemplo más llamativo resultó ser la hacienda Bilbao.
Adherida a Santa Teresa en su parte inferior, propiedad del español Ulpiano
548

7. La crisis de 1907 Y el sistema
.
de aparcería
La crisis de 1906-07
-y al consiguiente a o
parece haber hecho perder terr
se basaba en la cesfó; en moneda- para dejar paso o
eno arrendamiento
que osciló - se ,
al dueño de la tierra de una
generalizar la aparcería:
incluir un com
los momentos- entre el 20 elpart~ de la cosecha, porción
conflictos29 n!vómento en. efectivo). La revolu~ión 33 1/o (antes de 191 O solía
,
,
a entroruzar l
, con todos sus
bl
ego
a
su
grado
extr
a
aparcería
desde
1914
pro
emas y
11
emo-hasta el inicio de los años 30. -cuando la guerra civil

~

s;:

Una larga lista d
asentaron en libros de e c~ntratos suscriptos o avalado
privado. El régimen de notario~. Muchos otros se detect s por Arocena se
tanto a agricultores aparcena -como el sistema ue lo aron e~ su archivo
empresarios de fuste. pequeños como mayores' ~ propietarios
~rec~dio-medios
involucró
Y
. Veamos los convenio
.
Fehciano Cobián·
. s considerados en 1908
1
industrial; el segun.ed pnmero era hermano de Satuminc?n Bartolo Sauto y
.
o, uno de lo
.
o Sauto p d
prospendad mercantil le
.. , s asturianos más ricos de
,' . o eroso
de algodón y semilla en itnrutto
convertirse
en
uno
de
los
d
Mexico,
cuya
a aguna.
gran es productores
Con Bartolo Sauto, Arocena funci ,
arrendaba la hacienda Bilb
. ono en el doble sentid
.
Sauto, por siete años uno de
a Rwz Lavín; 2) pasaba en ap~: ~enc10nado:
cuarta parte de los ~t d
o~ ranchos de Bilbao: el Alb. S
na agrícola a
os e Alb1a, además de pagarle 2
auto le cedía una
rru pesos anuales3º.
1)

tº

·t

549

�Con Cobián se intentaron una serie de contratos que si finalmente no
cristalizaron sirven como referentes para observar lo que sucedía en los años
1906-1910. Algunas de sus cláusulas principales: 1) Arocena pasaba a Cobián
"en aparcería agrícola" los ranchos La Niña y San Juan, regados por el tajo del
Cuije; 2) la duración del contrato era cinco años; 3) en este caso se asentaba que
Cobián entregara el 20% o la quinta parte de los frutos que cosechara, pero
además pagaría 4 mil pesos anuales; 4) estaba obligado (como Sauto) a vender
la
31
semilla a la Jabonera de la Laguna tras entregar la cuarta parte al arrendador •
En tiempos de la revolución y en años posteriores se eliminaron las
exigencia en moneda y se concentró el esquema en la cesión de una porción de
la cosecha, que comenzó a establecerse en porcentajes próximos a una tercera

Los contratos de aparcería no ofre 1,
.
1
:i~:~~i:n
15: a) el converú: ~/;~~~e; :;~~s _entre sí. He aquí
labores del rancho C edresa; b) Arocena pasaba "en aparª~º Alvarez, con
ova onga · c) l d
.,
cena agn'col " 1
Alvarez debía culti
' . a urac10n del contrato
.
a as
entregar a Ar
var exclusivamente algodón· e) d ra por cmco años; d)
algodón -d oce_na el 33.3% de los frutos·
1
e a cosecha tenía que
ls
espep1tado y empacado- deb' ,
a parte correspondiente del
1a entregarse en la estac1on
. , Santa
Teresa .

=ª~~~

f

r/

Bajo su mandat F
·
cuadro 3.
o ranc1sco configuró los convenios sintehuzados en el

parte (33%).
Cuadro 3
8. Los años 1914-1920

Contratos de aparcería de Franc1sco
.
Arocena ( 1 915)

La revolución que se precipitó en México desde fines de 191 Oalteró de
manera radical el escenario en que habían prosperado muchos de estos grandes
agricultores, banqueros, comerciantes, mineros o industriales. La crisis políticomilitar se prolongó durante buena parte de la segunda década y afectó
profundamente la estructura social y el dinamismo económico forjados por el
porfiriato.
32

- ..

Uno de los agricultores más afectados en La Laguna fue Rafael Arocena .
Obligado a salir hacia Texas, posteriormente emigró a Nueva York. No volvería
a ver sus tierras algodoneras. Fue su sobrino y yerno, Francisco Arocena, quien
tuvo que responsabilizarse de sus propiedades y de las operaciones de Santa
Teresa Limited, compañía colectiva creada en Estados Unidos para operar las
tierras de La Laguna bajo protección de las leyes estadowlidenses.
Ya desde que estaba en constitución dicha sociedad se propusieron
algunos contratos de aparcería. Uno de ellos fue con Onofre de la Mora,
setiembre de 1914, relativo al rancho San Juan. El convenio exigía la entrega
del 33% de los productos, además de las más clásicas obligaciones de colocar
algodón y semilla en la estación Santa Teresa y reservar toda la semilla a la
33

Compañía Industrial Jabonera

•

A partir del primer trimestre de 191 S. cuando Francisco Arocena asumió
el control general de las operaciones en la Laguna, se generalizaron contratos
para la explotación del conjunto de Santa Teresa que apuntaban en dos
direcciones: a) los de aparcería; b) las sociedades agricolo-mercantiles,
4
presididas por el propio Francisco (a las que aquí no haremos referencia)3 •
550

Aparcero
Máximo Alvarez
Brun~ Cayetano Arozarena/
Serap10 de Santiago

V. lturriria y Cía
Urraza y Cía
Silvestre Faya
Rendueles y Cía
Larrabeltía y Cía
Femando Alonso
Larrea y Cía
F. Rodríguez y Cía

Ranchos
Covadonga
Nuevo Mundo

Santa Sofia
Lequeitio
La Pinta
Bilbao
La Victoria
Santa María
El Retiro
La Niña

Fecha
19-V-915
8-V-915

3l-V-915
4-V-915
21-V-915
26-V-915
29N/915
17-V-915
27-V-915
21-V-915

Fuentes·. ANEO. protocolos de Manuel Sida 1915

Los negocios de la Laguna fu
,
.
~ebrer~ de 1918. cuando falleció. ;r;:~~c;uzados por Francisco Arocena hasta
e su tlo Rafael -como Enrique Bu·- co u e ~~tonces, algunos de los asociados
de 1919, menos de un an~
~mpartman el mando. Pero el 13 d . .
0 Y medio despu , d I
Raf. l
,
e Jllil.:o
ae mona en Nueva York L
es e a desaparición de Fran .
el régimen de aparcería· ses~ _os ~ultuosos años 20 no hicieron desa ;seo,
en vísperas de la inmin~nte refo1:i:~t~grh~~~~ a Lc~mienzo_s de la década si!lie:~:r
e azaro Cardenas.
'

IIl. Comentarios finales
1. La comarca lagunera fu e, a la par del Yucatán h
enequenero, uno de los
551

�operaba en el coniunt
.
:i
o regional.

espacios regionales de mayor desenvolvimiento agrícola en México a finales del
XIX. El cultivo del algodón, destinado casi exclusivamente al consumo interno,
logró implantarse de manera explosiva en una región que hasta entonces ( 1870)
había resultado marginal dentro de la economía mexicana.

8- Finalmente, mteresa
·
indi
de estos agn·cultores del nort dcar el comporta.mi·ento empr
•
comentarlo por falta d
e . e México. Aunque
h besarial de muchos
Santiago Lavín, Rafael ~ espacio, ?ueno es recorru::.º u o opo~dad de
se movían con efic . ocena, Gwllermo Purcell F l~~e persona.,es como
dº
acia en el · bº
e bº,
iversa manera a múlf 1
~ ito agrícola; estabo e iciano
d , ~ ian no sólo
cas~s comerciales baip es sociedades anónimas: esta: ª. er.nas vL?culados de
ac_c~onistas fundad~res ~ceo~ª y comp_a_ñías mineras. M;;:entos mdustriales,
utih~ba la semilla del algod , Comparua Industrial Jabonera d die ellos fueron
1907 .
on- Y al Banco de la La
e a Laguna -que
guna, fundados entre 1898 y

2. La expansión del algodón supuso una utilización diferente del suelo y del
agua que descendía estacionalmente de la Sierra Madre Occidental. Tierra, agua
y capital mercantil se anudaron para dinamizar el surgimiento de centenares de
explotaciones. La gran propiedad -aunque de dimensiones menores a la
existente en los tiempos previos al algodón- no sólo mantuvo su presencia en la
región, sino que logró convertirse en uno de los factores que contribuyeron a
elevar con rapidez la producción a partir de los años 70.
3. Aunque La Laguna no excluyó la actividad de numerosos pequeños y
medianos propietarios, era en haciendas como Santa Teresa, La Concepción o
Noé donde se generaba el mayor porcentaje de fibra y semilla de la comarca. El
mecanismo utilizado por la gran propiedad para emplear al máximo sus tierras
fue, inicialmente, el arrendamiento, reemplazado de manera relativa por la
aparcería tras la crisis de 1907 y la revolución.
4. El arrendamiento resultó decisivo, además, para abrir nuevas tierras al
cultivo: se lograba expandiendo los sistemas de irrigación y descargando al
arrendatario del pago de la renta durante dos o tres años. Una vez puestas en
producción las nuevas tierras, las rentas tendían a elevarse en forma sustancial,
consecuencia de los beneficios que el mercado algodonero proporcionaba a los
productores.

..

5. Como sucedía en el sur de Buenos Aires, el arrendamiento se manifestó
en ciertos casos como vía adecuada para acumular capitales y adquirir tierra.
Rafael Arocena y Arbide fue uno de esos casos, aunque su creciente prosperidad
dependió también -y en fuerte medida- de los lazos que logró establecer con
una de las casas mercantiles más poderosas del norte de México: Hemández

Notas bibliográficas
1

2
3

Vargas-Lobsinger, 1984, p.13.
Saravia. 1909, pp. 2 y 3.

Plana, 1996, cap.lI.

4

El algodón se extendió . .
decenas de miles
• de hectár
sigwendo las presas, canales y ace .
Ma~oros, Torreón y San~ed en los mwiicipios de Lerdoqu~ que se fu_eron bifurcando por
autentico imán mi
.
ro de las Coloni
E
'
mez Palacio Ma i . .
principio (antes def~~n)o~I Se~ ~I análisis de ~ a I s~r~~eso ~onvirtió a La L~g:av;~s:;
del siglo XX se acentuó la crecuruento
Gó
tende . de 1a población' rural·manusmo
en tant demográfico se debió al
mez Palacio. Plana cale I
neta a la urbanización sob' od o que en la primera década
alcanzó los 55.6 habitantes u a qu_e la tasa anual de creci~ent;e t o en las villas de Torreón
en 1~71 el conjwlto la~r mil (muy por encima del nacionalen la comarca entre 1871 y 191~
ampliado a casi 172 mil PI o sumaba poco más de 20 ·1 qu~ no llegaba al 18 por mil) s·1
· ana, pp.205-218.
nu abitantes, hacia 1910
· .
,U ,
se babia

h

nas mt es1s
· del impacto del ca .
encuentra en Cerutti, 1992.
pita! mercantil en diferentes regiones de M.eXJco
. durante el XIX se

6

Hermanos, de Monterrey.
6. Arocena, por otro lado, combinó en ocasiones su carácter de gran
propietario y arrendador con el de arrendatario. Este mecanismo fue utilizado
por otros productores relevantes de La Laguna, algunos de ellos mencionados en
esta comunicación. Aunque desconocemos el grado de generalidad de este
fenómeno, parece evidente que se manifestaba con alguna frecuencia.
7. De todos modos, lo que más se ha intentado destacar es la vinculación
entre gran propiedad y sistemas de arrendamiento/aparcería, mecanismo que, de
hecho, fraccionaba las explotaciones, permitía una utilización más intensiva del
suelo y del agua, y una aplicación más uniforme del capital mercantil que
552

La ul
actividad en M,eXJco
. de los em
.
cons tarse en Cerutti, 1995.
presanos de origen español, especialmente
.
en el nort
d
7 Ar hº
e, pue e
e ivo de Notarias d l
1881, fs. 147-149.
e Estado de Durango (ANEO)' protocolo de José S ·~
annana, marzo de

1

El diano
· narraba en 1932
fronterizo) y "la cond .
qu_e el agricultor vasco introd . 1
.
arrend
.
UJO por tierra en e
UJO a senulla po M
prime/tarío (y) en cuyas labores se cult~;tas has~a el perímetro Lavín d: e at~or~s (pwito
. o, segwido y tercer afl d
vo por pnmera vez y e
. . ,
uya ac1enda era
agncultores y el uso fu
o e aquella variedad extran·
on eXJto. De las semillas d l
en alºzó ...
e extendiénd
~era vendió el eñ
e
os~; cuando el tráfico de fe
. s or_ Arocena a otros
g er i por completo el us
de Torreón. 15 de setiembre d: t;312a senulla norteamericana en susrr¡_c~I qued_o generalizado, se
' segunda sección , p ·5•
is mtas vanedades"• El s·1gIO

553

�9

• ½&gt;s arrendatarios compraban al contado la existencia en semilla de "algodón americano" que
hubiera en galera, la maquinaria y herramientas agrícolas y la mulada dedicada al cultivo. El
precio de los bienes quedaba por establecer.
• Los agricultores deberían construir, a su cargo y antes de 1903, una finca similar a la de la
administración
del Tlahualilo, gran empresa con mayoría de accionistas ingleses adherida a Santa
Teresa.

• d'iversas escrituraS.
ANED, libros de notanos,

.
199 l · Zeberio, Bjerg y Otero, 1998.
10 Zeberio, 1991; BJerg,
'
. M . · al de Saltillo (AMS),
.
28-29· Plana, PP·84-85 y 111-113; Archivo wuc1p
11 Vargas-Lobsmger, PP·
'
d l896 fs I0v- 18.
• Pé ez, enero e
, ·
protoc0lo de Francisco r
lo de Tomás C. Pacheco, marzo
d
de
Nuevo
León
(AGENL),
protoco
11 Archivo General del Esta o
25
de 1995, fs. 308v-3 ·
de 1892, fs.80v-82.
87
fs.
l 5v-l 7' y enero
18
de
ano
· Sariñana, m
'
13 ANED protocolos de lose
. . t de la casa de Monterrey.
'
· e¡ financ1anuen o
Tierras algodoneras
baJo
• Sariñana mano de 1887 • fs. 15v-17.
14 ANED, protocolo de lose
'
..
endar a pequeños
·
ut1hzada para arr
·
rfi
.
Fue una supe c1e muy
.
nómico y productivo
is El lote constab~ de 100 h:~e~iotes configuraro~ ~I diagr~~é::,º~secular- que permitía
agricultores. Haciendas. ranamiento - probablemente umco en e
de La Laguna. en un ~scalon I ex lotación intensiva del suelo.
articular la gran propiedad con a p
• Sariñana abril de 1888. fs.124-125.

16 ANED, protocolo de Jose

·

.
'ñana 'ulio de 1888. fs. 142-43v.
11 ANED protocolo de lose Sari
·J
. b
e "emprendida la
•
)
menciona a qu
892
.
.ón ( 19 de enero de 1
s~ .
fuerte costo de las obras
i1 En la escritura de d1soluc1 .
.cola sus escasos rend1rruentos y
año a tales términos
explotación del expresado negoc~o adgnouna p.érdida de consideraci~ndaño pohanr pe~dido las fuertes
di
han detemuna
totahda se
•
que se empren eron . , el capital social. sino que en su
refaccionaron aquel nego_c1~.
que no sólo se consurruo eñ
Hemández Hermanos sui:esores
del compromiso social .
cantidades con que los s_ ores
I abrieron independientemente
mediante el crédito pa~1cul:11' queen:ro de 1892. fs.80v-82.
ANED, protocolo de Jose Sariñana.
,
'ñana enero de 1892, fs. 82-86.
ANED, protocolos de Jose San
.
d , derecho a pedir rebaja en
· "no ten ran
·
. ante, que los arrendatarios
f Ita de agua, caso fortuito_ o
20 Se señalaba, de manera ~e~ y demas obligaciones al~gando a e la pérdida total o parcial
el importe de la renta_ est1pu ~a ªas o cualesquiera otro motivo que caus
fuerza mayor. inundaciones~ p g
.. ANED ib,dem.
·dd
de las cosechas .
.
264-265v. La nueva soc1e a
48
·1
de
1897
fs.43v•
V
Y
·
21 ANED. protocolos de !ose, s an'ñana. abn

iq

- ..

• La semilla de algodón que levantaran debía venderse, obligatoriamente, a la Compañía Industrial
Jabonera de la Laguna, una sociedad constituida en 1898 y que asociaba a agricultores locales con
buena parte del empresariado del norte de México.
• Además de no contar con derecho a pedir rebajas en el arrendamiento, quedaban "especialmente
afectos todos los frutos de las fincas rentadas", los cuales daban los arrendatarios a los locadores
"en formal prenda". Se mencionaba, además, la posibilidad de subarrendar tierras o contratar
aparceros.
24
ANEO, protocolo de José Sariñana, noviembre de 1898, fs.9-14.
25

Archivo Brittingham (AB, Monterrey), de John Brittingham a H.Francke, 12 de enero de 1909.
"Dón Rafael -mencionaba el industrial Brittingham, uno de sus grandes amigos- está otra vez
trabajando duro en Santa Teresa, y a su lado ha rentado Bilbao. Ha dividido todas estas tierras en
pequeños lotes (destinados a) pequeños granjeros y, en realidad, él no trabaja por sí mismo tales
propiedades".
26

Plana, pp. 172-184.

27
En abril de 1883, el coronel González adquirió la hacienda La Concepción (fraccionada
también, como Santa Teresa) de San Lorenzo de la Laguna. Un año después se estableció con su
familia en uno de sus ranchos, La Concha, donde comenzó a dirigir la explotación de su extensa
propiedad. Según Vargas-Lobsinger (que consultó archivos de la familia), cuando González llegó
a La Concepción "la mayor parte de su superficie eran agostaderos vacíos. En la medida en que se
amplían los sistemas de irrigación se van extendiendo las zonas de cultivo, formando nuevos
ranchos trabajados en parte por el dueño y en parte por arrendatarios. En su conjunto, formaron
una unidad económica dedicada desde sus inicios al monocultivo del algodón y orientada hacia
una economia de mercado". Entre los arrendatarios de González figuraban prominentes hombres
de negocio del centro y del norte de México (no pocos de ellos de origen español): Sinforiano
Sisniega, Juan Francisco Flores, Francisco Martínez Arauna, Feliciano y Prudencio Cobián y
Joaquín Serrano y Cía. Vargas-Lobsinger, pp.47-65.
21
Referencias a Lavín y sus sucesores y a la familia que encabezó Ramón Luján, pueden
encontrarse en ANED, AHPF, AB, Archivo Historico del Banco Nacional de México (AHBM),
Archivo General del Estado de Coahuila (AGEC) y en autores como Plana, Vargas-Lobsinger,
Saravia. Meyers (1996) y Machuca Macias (1991).
29

se constituyó por cinco anos
·¡ a principios de los 90: entre
•
· ultor y
.
r varios empresanos
agr0 -mercanti
. Lesvín (comerciante, agnc
22 Esta presa fue constnuda po
. 1santanderino Ulpiano ~u1z a d 'gnificación; Guillermo
· dez Hermanos, e
•
gncultor e si
de
otros, la casa Heman
lgodoneros); Federico Ritter, afi
arril regional y gran pr~ductor
financista de n~ero~os a
iante. minero. dueño de un erroc
o cu o jefe -Luis Gu~
Purcel de origen mgles, comerc
rcantil de la ciudad de _Durang , 1: AHPF. colecc1on
,
H nnanos, casa me
.
b canas y agnco .
algodón; y Gurza ~asticidad actividades industnale;892an
entremezclaba con p
.
.ñana 18 de agosto de
.
Arocena, protocolo de Jose San
•
44 Otras cláusulas indicativas de
.
. a agosto de 1898. fs.340v-3_ .
ían•
n ANED. protocolo de Jose S~~b~ a fines del XIX en La Laguna dec .
1 múltiples condiciones que se iJa
as
554

La revolución generó ingentes problemas en el plano económico. Entre ellos hay que contar la
desintegración del mercado interior, el uso militar de los ferrocarriles, el debilitamiento de las
demandas internas, la impotencia para abastecerse de insumos fundamentales, la virtual
desaparición del sistema bancario y los actos de confiscación (fábricas, tierras productivas, bienes)
llevados a cabo por los ejércitos en combate. La comarca lagunera fue uno de los escenarios más
afectados. Nudo ferroviario estratégico, Torreón, Gómez Palacio y su entorno inmediato
concentraron, a partir de 1913, miles de soldados que protagonizaron épicas batallas. La derrota
de las fuerzas porfirianas frente a Francisco Villa, en 1914 y el sitio y ocupación de Torreón,
jamás serían olvidados. Entre mediados de 1913 y mediados de 1915, los habitantes, propietarios,
áreas de cultivo y empresas de la Laguna vivieron en permanente ajetreo. La expulsión de los
españoles, ordenada por Villa, complicó aún más el panorama.

555

�30

ANEO, protocolo de Manuel Sida, noviembre de 1908, fs. 118-124v.

Palacio, Legislatura del Estado de Durango. Gómez Palacio.

31

lbidem, escrituras diversas de noviembre.

revolución mexicana en

Meyers, WiJliam K. (1996)

Arocena integró el grupo de españoles expulsados por Villa que dejó Torreón y México durante
la primera semana de abril de 1914. Comenzó un exilio que tuvo como punto final Nueva York,
ciudad desde la cual procuró reestructurar el funcionamiento de sus propiedades, proteger sus
cosechas y mantener Wl flujo adecuado de recursos monetario por medio de tres agentes
fundamentales: su amigo John Briningham, el Banco de la LagW1a (del cual era accionista) y su

32

sobrino/yerno, Francisco Arocena.

AB, caja 19, 1 de setiembre de 1914. John Brittingham, pese a que se encontraba en Texas,
dirigía personalmente estas operaciones. Meses después regresaría Francisco Arocena a La Laguna
y se encargaría de los contratos y de la constitución de sociedades adecuadas a estos tiempos

33

tumultuosos.
Un ejemplo de sociedad agrícola mercantil fue la que constituyeron Francisco Arocena y José
Larrea el 15 de marzo de 1915. bajo la razón Larrea y Cía. Su objeto era la explotación de los
ranchos El Retiro, Lequeitio. Victoria y Begoña. "del perímetro de la Hacienda de Santa Teresa".
recibidos en aparcería -previamente- por Francisco Arocena a nombre de su tío Rafael. La
duración prevista era tres años. y Arocena sobrino se obligaba a proporcionar "los fondos
necesarios para la explotación de los ranchos expresados, semoviente y aperos para las atenciones
del cultivo". Francisco Arocena quedaba como director del negocio, mientras Larrea prestarla
servicios bajo su dependencia. El socio Larrea iba a ganar 250 pesos mensuales y percibiría entre
el 6 y el 7% de las utilidades netas. según el rancho que se tratara. En caso de fallecer Francisco,
la sociedad continuaría bajo el mando de Rafael Arocena o "de quien designara". Numerosas
sociedades de este tipo se configuraron entre marzo y mayo de 1915. ANEO. protocolos de

34

F,

.

1d º"Jª del progreso,

Vargas-Lobsinger, María (1984

.

'./, en Anuano IEHS (Tandil.

Zeberio
. BJerg
.
,
• Blanca, Mana
y Hem'
an Otero (1998), De hijos excluidos
Zeberio, Bjerg y Otero (c
y daneses en las tierras del nuevo
a padres iguahtarios.
comparada Tand1'l U . o~ps.), Reproducción socia/y s1·ste
dsurhbonaerense, 1870-1930 en
•
, mvers1dad N ac1onal
·
· en una perspectiva
•
del Centro de la p mas
. . e erenc1a
rovmc1a de Buenos Aires.
Practicas de herencia de vascos

ANEO, protocolo de Manuel Sida. mayo de 1915. fs.244-250. El poder para realizar estos
contratos había sido otorgado por Rafael Arocena. desde Nueva York, el 10 de abril de 1915.

35

Ceruni, 1994 y 1995.

Bibliografía

..

Bjerg. María (1991). Donde crece el oro La incorporación de los inmigrantes daneses a la
estructura productiva del centro-sur bonaerense. 18./8-1930, en Anuario IEHS (Tandil.
Argentina), 6.
Cerutti, Mario (1992), Comerciantes y generali:ación del crédito laico en México (1860-1910) .
Experiencias regionales, en Anuario IEHS (Tandil. Argentina), 7.
-----(1994), Empresarios y sociedades empresaria/es en el norte de México (1870-1920). en
Revista de Historia Industrial, 6.
-----( 1995), Empresarios españoles y sociedad capitalista en México (1840-1920). Colombres.
Fundación Archivo de Indianos/Ministerio de Asuntos Sociales.
Machuca Macias, Pablo (1991), Ensayo sobre la fundación y desarrollo de la ciudad de Góme:

556

.,

Laguna ,1883-1917, Universi~ Ni:ci:::7:'ªt,de
"LadeConcha"
Una
u onorna
México M
, .empresa algodonera d e La
z be ·
, exico
e no, Blanca L. (1991) La 'ut , ,
.
trayectorias y estrate ·a •
. op1a de la fierra en el Nue
Argentina). 6
g-r s product,~·as de los agricultores (1900-~~;;d. Explota~iones agrícolas.

Manuel Sida, 1915.

36

crisol de la rev I

Históricos de la Revolución M;~marca l~gunera, 1880-1911. lns:tu~c,~ ~os orígenes de la
XJcana/lnstituto Estatal de Do
. o ac10nal de Estudio
cumentac1ón Salti'II
s
Plana, Manuel (1996) El .
'
o.
' Aremo
del al odon
' en Mexico
,
(1855-1910), Universidad
utónoma de gNuevo
León/ U . La. estructura agraria de La La
.
ruvemdad Iberoarn .
guna
Saravia, Erniliano G (1909 H
encana, Monterrey.
Ribereños Inferiores .del N~sl
, "a::as,
.,
.
, Mstéon_a
XJco.de la comarca de La Laguna y del rio
Smdicato
de

557

�DIOSES, ABEJAS Y TRIBUTOS EN EL MÉXICO ANTIGUO:
PRESENCIA Y PERSISTENCIA DE ELEMENTOS DE RELIGIÓN
PREHISPÁNICA
Lic. Jorge Sacia Ortega
Investigador
Colegios de Historia y Sociología
Universidad Autónoma de Nuevo León

Advertencia

Más que un trabajo de investigación, el presente escrito pretende ser
una propuesta en este sentido. La inquietud emerge de las notas marginales
extraídas de una serie de lecturas que formaron parte de un estudio exploratorio acerca del papel desempeñado por la apicultura en la integración de la
denominada región citrícola de Nuevo León I a la economía nacional e
internacional.

La indagación bibliográfica de bases históricas sobre dicho fenómeno,
en el contexto del país que de algún modo u otro nos condujo al terreno de la
etnohistoria, en cierta medida se ve reflejada en este trabajo. Se han añadido
otras glosas surgidas de lecturas complementarias, dando como resultado un
cuadro más fragmentado del fenómeno, pero a la vez más amplio, lo que en un
futuro podría conducirnos a entretejer algunos cabos sueltos.

..

En la actualidad la miel de abeja es una mercancía que recorre enormes
distancias para el consumo de millones de habitantes del orbe, en el México
antiguo el tráfico de este producto fue también de vital importancia: además de
su riqueza como complemento alimenticio, formaba parte de un universo
social, político y religioso complejo y dificil de desentrañar. Si bien en forma
somera, estos últimos puntos serán tratados en las siguientes líneas .
En virtud de que muchas de las investigaciones etnohistóricas sobre
gran parte de Mesoamérica ponen especial énfasis en los sistemas agrícolas así
como en las formas de trabajo y organiz.ación social asociadas con la
agricultura2, esperamos que con esta breve contribución se sienten algunas
bases indagatorias complementarias referentes a la organización social del
pasado indígena de México. Nos interesa particularmente mostrar cómo a
través del culto a las abejas en diversos contextos indígenas del país, sobre
todo en el área de influencia maya, se establece un puente que une a sus
miembros con su pasado.

559

�El vínculo con los elementos de la naturale:za aparece así como una
constante en la religión de las antiguas culturas mesoamericanas. Y si bien
estos nexos gradualmente se fueron perdiendo a partir del contacto español, a
través de investigaciones etnográficas y etnológicas se han podido rescatar
diversos remanentes de aquel pasado, mismos que actúan y en parte rigen la
vida de diversos pueblos indigenas actuales. Las deidades no sólo están
asociadas con el viento, la tierra, el agua y el fuego, sino con todos los seres
vivientes y el cosmos, conformando así un círculo míticorreligioso cuyos
componentes están estrechamente ligados entre sí.
El sincretismo religioso no es la única forma bajo la que se manifiestan
los elementos de religión prehispánica. Al menos hasta hace algunas décadas,
en algunos de los pueblos mesoamericanos con mayor raigambre indígena,
todavía prevalecía abiertamente el culto a deidades pertenecientes a un pasado
que yace cada vez más oculto. Este último, como iremos viendo, es el caso de
las ceremonias del colmenar y las abejas, sobre todo en diversas poblaciones
peninsulares.
Recolección, domesticación e intercambio: algunos indicios

Indagaciones etnohistóricas y arqueológicas realizadas en la zona
central y el sureste mesoamericano registran indicios no únicamente de
recolección melifera entre sus antiguos pobladores, sino también trabajos de
cría de abejas con fines apícolas. Calabazas y troncos huecos, así como ollas,
eran algunos de los implementos en los cuales, según descubrimientos que
datan de l S18, primeramente en la isla de Cozumel y después en casi todo
Yucatán, se efectuaban las tareas apícolas (Krickeberg, 1983, 326)3. De hecho,
fray Diego de Landa (1997, 72-73) en los primeros años de la Conquista
observó que los naturales de Yucatán realizaban dos tipos de recolección de
miel: la que recogían de pequeños panales y la de abejas criadas en los
montes, entre las concavidades de piedras y árboles.
Los apicultores peninsulares celebraban dos fiestas anuales que
correspondían a sendas recolecciones de miel (Krickeberg)4. La importancia
cultural y alimenticia de la miel de abeja en tiempos remotos también se
manifestaba, entre otras cosas, en mitos y rituales en los que con frecuencia
deidades y héroes legendarios eran asociados con dichos insectos.
La región maya, que comprende el sureste mexicano y allende la

frontera con Belice y Guatemala, hasta Honduras, constituye quizás el
principal bastión de hallazgos arqueológicos que han arrojado mayor luz
acerca de la importancia de la apicultura en la organi:zación social de los
560

pobladores mesoamerican
encuentra
.
os. En una de las obras d E ·
dispersas unpodría~ne de ~eferencias sobre lo anteri e ne l_b~mpson (1982), se
'
an servir de pa ta
or, que s1 bien son ai 1 das
enfocados no sólo al área d . u p~a desarrollar estudios ,
sa
Y
mesoamericanos p
.
e influencia maya sino tamb. ,
mas profundos
a la cría de abe· . or e3emplo, Eric Wolf (1986 67)
ien a otros contextos
~as entre los poblad
•
se refiere en form b
Y totonacas del Golfo) p
ores de las tierras bajas (m
. a reve
dieta de al
. or 1o demás, la miel fonn b
a~as peninsulares
hecho masagunyº~f¡~eblos mesoamericanos la cuat a parte unportante de la
se as de amaranto (Rojas, '19 ). era consumida con maíz
76
La apicultura era un
· •
de México
. ª actividad poco practicada 1
principales ~e:is
d que tan ampliamente ~:

~:!:~~

:b::::~•

del valle

:::: pobladores, amén del eu::::i'::'!;' como parte de la dieta co:=
arrancado a los
bl
tributación (Krickeberg,P;8/ ;

:~;if

9

que se le daba fi
,
stados mediante el :Oe~:::;:;e

d~~

De acuerdo con las Relac.
!~c:rritorio que actualmente oc:: i~e~~án,5 se. sabe que los naturales
cera ~le¿aban a ~éxico, Honduras y otros lu y las mmediaciones del lago
de trá~fi el . Es posible que estos dos últunº ~ares, mantas de algodón sal
co comercial
os generos tamb., fu
' '
de sitios fríos a los : : Ias regiones altas del propio territo~:n eran objeto
América anti~ (Thom e:ono se adaptab~ la abeja silvestre sin:ªY~_:_se trata
géneros de ori
, P n, 1982, 194) . Por lo d ,
. gwJon de la
los d ti
gen ap1cola radicaba en los múlti I
emas, el interés por los
e po ceremonial Yreligioso, entre otros. p es usos que se les daba, como
_ tr .
.
.Hacia fines de 1os anos
investigaciones etnográfi
einta de este siglo en
.
fronterizo Robert Redfi ledas en la península de Yuca~ sus amplias
anf
te encontró la
.
Y su entorno
iguos relacionados con abe.
persistencia de elementos . 1
en la villa de Chao Ko .
~as y colmenas incluyendo el co
ntua es
en las tribus de T . m, elementos que paradójicamente n nsumo de balché
y Belice de usik y X-Caca!, pertenecientes estas últun·o fueron detectados
,
manera re
·
as a Quintana R
subordinadas a los
spectiva (1944, 127-129)ª En I
oo
obli • ,
campos agrícolas y
·
as ceremonias
1
gac1on recíproca entre h b
.
a as colmenas se afi
om res y dioses. Escribió Redfield:
anz.a una
Siempre que un hombre toma
campos o el colmenar
. lo que producen los
retribuir en forma a ' !e siente con el deber de
éstos les han con?e';.~1ada a los dioses por lo que
primeros frutos y los ;/· /as ceremonias de los
la milpa" y "comida d zl ua es llamados "comida de
e as colmenas" constituyen la
561

�devolución formal a los dioses de lo que ellos han
otorgado... Un hombre que escatima lo que debe a
las deidades, está "regateando"; se resentirá su
9
salud y se malograrán sus cosechas •
Es decir, a través del uso religioso del balché se tiende un puente que
une a la apicultura con el cultivo del maíz, aunque también con otras prácticas,
las cuales tienen que ver con la alimentación. Veamos:

...el balché se usa en los ritos agrícolas para
asperjar/o en la tierra hacia los cuatro puntos
cardinales; para purificar, dándoselo a beber por el
pico, a las aves que se sacrifican y para libar/o
como parte final de las ceremonias (Barrera
Vásquezy Rendón, 1972, 192-193).
Los ceremoniales vinculados con las abejas se han seguido
manifestando en años más recientes. En \ID estudio monográfico que data de
los setenta acerca de Yoy, una comunidad maya del sureste de Yucatán, Marie
Odile Rivera observó que los apicultores del pueblo ejecutaban rituales
asociados con el cuidado de las abejas en agradecimiento a los representantes
de las divinidades que les proveen de miel (1976, 88-89).
Según Thompson (1984, 133), los antiguos mayas adoraban a cuatro
dioses llamados Bacab, quienes sostenían al cielo en cada uno de los puntos
cardinales para que no cayera sobre la tierra. Muy próximas a las
observaciones de Redfield, Thompson registraba que todavía hasta la tercera
década de este siglo se manifestaban vestigios del culto a esas deidades,
asociándolas de manera muy particular con las abejas y los colmenares1°:

De hecho, Hobnil, Bacab jefe, era el principal
patrón de los apicultores, y su nombre es
seguramente síncopa de hobonil, "de la colmena".
Es posible que sean los mismos que Ah Muzencab,
los dioses abejas de los mayas yucatecos actuales...

(1982,337).
Y de hecho, Ah Muzencab representa un papel determinante en la
formación del mundo y en la aparición del hombre (Piña Chan, 1984, 114115). Sin embargo, en la versión de Barrera Vásquez y Rendón de El libro de
los libros de Chilam Balam, a dicho dios sólo se le identifica como "El que

Por su parte G
los indi
·
' onz.alo Aguirre Beltr,
·
inquisic~tnv:;~:~ :n las milpas y colma:;;:,e::eq:t~
i~olatrías de
anterior se explica ' sumaron con mucha facilidad l
qwetaron a la
en raz.ón de que:
os negros esclavos. Lo

1:

La conversión de los
es fácil psicológicame:::º: a las religiones locales
cambio involucra la ad. ~ que, en gran medida el
,
1c1on de sob
·
pan~eon poblado por deidades
renaturales a un
a diferencia del D. ·..,J
~to tolerantes que
,os J""eocnsti
'
repudio de la creencia
ano, no exigen el
ancestral (1994, /4?).
Con base en las d
. .
siglo XVI acerca de las ::~;!c1~nes d~ ?"ªY Bemardino de Saha ,
España F
d
oruas religiosas d 1
gun en el
'. eman o Benítez ( 1979)
e os naturales de la N
consllm.Ida · t
nos narra e ,
.
ueva
1
el dulce n~:~ c~; l?s hongos alucinógenos co~:;a:e ~1el. de abeja era
principalment
~1a para sobrellevar el sabor
os ntos de éxtasis;
e en razon de que al libar alcaloide
am~go del vegetal, sino
s pote_nc1aba su efecto
. Por su parte, Ruz ( 1996 l O
.
cakchiqueles efectuaban rit , ~-104) da cuenta de cómo los h
dioses cuando salían de cazaº; :e~!centes 1mªgranjearse la benevolen~:t~:osl y
ar co enas.
os

Tributación y despotismo
En el plano de lo económic
.
menos, de la cuestión ceremo .
o (~~ desligar este elemento .
los pueblos sujetos a los gob. rual y pohtica), entre los géneros tribu:dmucho
:: abejadatt. De este últim~e;~~~:~:~es se encontraban la cera y ¡~si!~~
rmenta s para us
.
os naturales elabo b
cu o co
os ntuales y ceremoniales "
ra an bebidas
Y
nsumo pretendieron prohib'
. paganos", como el balch ,11
1
censura a los cere
.
ir as autondades españ l
N
e ,
0

sólo lo_referente a : :;~:~ó~i::;~ b~ebaje, ~espué: : re~~~t:~:
c~:terudas; de otro modó, según se obse: a~ propiedades medicinales en él
q se propagaran enfermedad
ana, eran mayores los .
es y muertes masivas entre 1os naturales
n~~gos de
Entre las extensas inves . .
.
culturas de Am , .
tigac1ones de Raphael Girard b
.
.
enea se encuentran 1
.
so re las antiguas
~=~n~~a lde la be~~da _elaborada a b:s~:s r!1:~~ no sólo acerca de la
una
os ~ayas ' smo también acere
e~entada en el pasado
de sus ramificaciones: los lacand
Ea d~ su persistente consumo entr
ones. scnbe Girard:
e

guarda la miel" ( 1972,177).
563
562

�El balché, bebida compuesta de miel, era, y es
todavía, entre los lacandones, una bebida sagrada
destinada a usos rituales. El culto a las abejas y a
la miel data de la época prehispánica, como puede
apreciarse en el Códice Tro-cortesiano, que le
dedica varias páginas... (1976, tomo I, 298).

Cabe suponer que tanto la cría de abejas como la recolección de miel y
cera se efectuaban cíclicamente, de acuerdo con los complejos cómputos del
tiempo característicos del calendario maya.
En la cultura zapoteca también se han encontrado vestigios de los
géneros tributados por diversos pueblos a Monte Albán. Los registros
arqueológicos muestran que algunos sitios sujetos al poder central eran de
particular interés en virtud de ciertas especializaciones desarrolladas por sus
habitantes. Inscripciones en varios de los montículos evidencian la virtual
existencia de un lugar de abejas en el que sus pobladores debían tributar cera y
miel (Piña Chan, 1993, 99-101). La apicultura y/o recolección de miel y cera
seria una de las actividades orientadas a satisfacer la codicia no sólo de los
principales jefes y caciques mesoamericanos, sino también la de los dioses,
que en última instancia eran el sustento de su poder (Carmack, 1976).

Los nuevos amos

........

..

Dada la gran variedad de abejas de las que se tuvieron noticias en vastas
extensiones territoriales de Yucatán. Chetumal y Cozumel, los excedentes de
miel y cera fueron los principales géneros de intercambio comercial, sobre
todo con las regiones altas. En los primeros años de la Conquista de lo que
seria la provincia de Yucatán. la cera y la miel fueron los principales
productos tributados por los naturales a los encomenderos (Quezada. 1990.

201: Ruz. 1996. 88).
No obstante la difusión que en territorio novohispano tuvo el cultivo de
la caña de azúcar introducido por los españoles. según se evidencia con el
establecimiento de haciendas cañeras (muchas de ellas de considerable
extensión). todo parece indicar que la apicultura continuó practicándose a
pesar de que el azúcar y el piloncillo habían substituido en los principales usos
a la miel de abeja. Incluso, el gran auge alcanzado por la caña de azúcar en
Morelos durante la Colonia no impediría el desarrollo comercial e industrial
de la cera de abeja entre los siglos XVI y XVIII, sobre todo en virtud de la
demanda para el culto ordinario de la iglesia: la fabricación de velas y

564

escamadas's de
. pasó a ser un . d
oc
b
artesarua
.
upa an trabajadores de tiempo comple~o1:!. ustría especializ.ada en la que se

Hacia el año de 1766 J
comisio
' uan Antonio
Vª1era Y Francisco de c
.
nados para efectuar visi
.
informan, entre otras cosas d tas ?e mspección a la provincia de y orr~s,
convirtió en una industri , . e como la extracción de cera
u~atán
identificada,junto con la a _v~mda a menos, lo que no obsta p de abeJa se
el comercio con Es - true , como uno de los géneros de
ara que fuera
pana y otras naciones (1976 208 209 mayor potencial en
'
- , 242-243). Veamos·
El tercer renglón
.
.
provincia es la cera qmasfi :~ns1derable en esta
mansa y sin ª°'' ... ' ue a rzca la abeja yucateca
.
o-Y0 n, con bastante b dan .
'
m1e1es de diferentes ca/'dadi
a un cza. La
su cristalina claridad ~ . es. La de Xtabentún por
,1
, ue1
zcado gusto
pueue ser delicia de los . .
Y suave olor,
vendrán a ser cu t prmc1p~s. Los colmenares
aquellas costas yan ~~-~e quieran tener, y sin
cuzuuuosas p
.
necesitan los de E
17
recauczones que
uropa...

·

Si bien la miel y la cera si .
de la Colonia, aún ueda
. ~eron formando parte del siste
.
géneros (además d~ al d.idr dilucidar no sólo cuán importante ;: com~rc1al
de distintas re .
~ o caso de la provincia de y . s eron dichos
1
~:•!':t:i°'g,t;~I;o:~~o=:~~: ~:ta1~ ~::~:sEcspiranc;::~ e;r:i:~~i~~m::
m enor de sus pr · .
a, as1 como su tr 'fi
existen al
ovmc1as sino más all . d
a co
, . respecto amplios vací infi
.
a e sus fronteras. Aun
economi~a colonial, algunos hilo;s o~rmativos ~n el campo de la hist!::
este sentido.
P
an conducirnos a establecer nexos en
. ~ raíz de la consolidación del
.
sustttwda en cierta medida
orden colomal, la cera de ab .
m~~actura de bujías. Nt°:b:l~~~o / la c~delilla, sobre todoeJ:n~:
pnnc1palmente de ti o li .
o antenor, muchos
apícola
.
p re gioso siguieron elabo • d
ornamentos
' trusmo que se ha seguido usand
ran ose con el producto
consagradas a los santos patronos
o en las ofrendas y ceremonias
general, en los altares católicos
de numerosos pueblos mexicanos
mo religioso.
como una de las manifestaciones de smcretis. ' y ~n

em;:a:;

"es . _Aunque en el sureste el balché fue
esp:~:s~guals"que los naturales siguieron
la~ principales bebidas
que el pulque, el a
.
. 0 aun después del arribo
1
de la melaz.a de la cafia de azucar
.
fuguardie~te
obtemdo mediante la desti1ac1on
.•
e Wla mdustri
a controlada por españoles y
565

�criollos que sólo parcialmente las desplazaría, sumándose a la lista de bebidas
alcohólicas consumidas en algunos festejos del calendario católico. Por lo
demás, estos últimos asumirían un contenido autóctono, principalmente entre
los pueblos indígenas, lo cual no sólo pretende ser ignorado y rechazado por lo
representantes del clero desde la época colonial, sino incluso se intenta que
dichas expresiones colectivas desaparezcan.

Comentario final
El hecho de que entre los mayas precoloniales y, como observaron
Redfield y Rivera, la creencia todavía en tiempos más recientes en un dios
específico de las abejas así como cultos asociados a él, cobran particular
relevancia. Como ya se ha sugerido, estos insectos eran parte de un orden
natural y cosmogónico vinculado no únicamente con la producción melífera,
sino también con la fecundidad de las plantas, y por ende, con un elemento tan
vital como la lluvia18• Y si ha sobrevivido el culto a las abejas junto con otros
elementos de la naturaleza, ello se ha debido a la conjugación sincrética con la
que se adapta el catolicismo con el conjunto de creencias autóctonas
ancestrales, como nos lo refiere el propio Redfield al analizar el significado
tan profundo que tuvieron las festividades de los santos patrones en pueblos y
9
barrios de distintos lugares del sureste mexicano 1 •
Por lo demás, tanto los preparativos del balché como la extracción de la
miel de colmena, que a través de díversas fuentes han sido descritos,
convergen en los ritos y ceremonias que testimonian la presencia de un pasado
religioso autóctono hasta hace relativamente poco tiempo, en donde a su vez.,
se ratifica la creencia en dioses abejas. El culto religioso asociado con las
actividades apícolas se mantuvo casi intacto desde los tiempos precoloniales.
Dicho de otro modo: los ritos relacionados con la apicultura entre algunas
comunidades mayas siguieron siendo, hasta hace relativamente poco tiempo,
uno de los canales de expresión más directos con el pasado de sus pobladores,
ya que en el culto de las colmenas no intervinieron los misioneros católicos, a
diferencia de lo que ocurrió con respecto a las prácticas ) creencias sobre
20 la
muerte, asunto en el que estos últimos incidieron enérgicamente (Redfield ).
Sin embargo, en la actualidad existen elementos perturbadores de
cultura más profundos que tienden a sepultar a las antiguas deidades: no es
sólo el hecho en sí mismo representado por la penetración de valores
21
culturales provenientes de una sociedad más amplia , sino también de valores
y símbolos religiosos cristianos no católicos que, a diferencia de los católicos,
han sido más radicalmente opuestos e intolerantes con respecto a los de la vida
local. Más en lo concreto, nos referimos a las tareas de evangeliz.ación

llevadas a cabo
di;~ comwú:a;s ~ : : prote~tes que han penetrado con , .
practicas que suelen
dg nas, poruendo en entredicho . l
ex.tto en
ser e mayo
·
me uso una
d 1
patronos, culto en donde
r raigambre, como el cult
e as
-como nos lo refiere Red':e~dveergenl los creyentes, sean indios oºmªestil?s santos
Por lo d ,
n e caso del
bl
zos,
dan . emdaas, en los pueblos en donde las PIube ~ yucateco de Chan Kom22
nen suelta a
.fi
ce e raciones a l
.
como
maru estaciones consideradas
os santos patronos
paganas, este último ha tratado de abolirlas. por el clero católico oficial
facili Por otra parte, e1 hecho comprobad
ta_ la_ fecundación en diversas a . .
o de _que la presencia de abe.
~~~espx.t~~ra una apicultura asocia~ti:~~:guns
agncdolas, abre la posibilidai:
arucos, como el maíz., cal b
os e los principal
u! .
procedentes del continente euro;o~ y frijol, y más adelante, con

1:: ~u1::::

Con el establecimiento de las .
e~ la Nue:a España, los principales e~:eras plantaciones de caña de azúcar
e aguamiel del ma
z.antes de bebidas y r
durante la Col . 23gu~y y la miel de abeja fueron
·a1mª lDlentos, como
orua . Sm embar
,
,
parci ente re! d
amos se siguió m .fi
go, no solo en forma de trib
ega os
sino también
~ estando la actividad apícola entre
uto a los nuevos
desarr
en e arte culinario autóctono
,nuestros antepasados
olla en numerosos poblad
~ue: todavia en la actualidad ,
ornamentos elaborados a base de os tanto mdígenas como mestizos , se

~os santos patronos, son también :,era de abe¡a ofrendados a los mue,.;, Los
esempeñando un papel importana muestra d_e cómo la apicultura ha se ~da
0
pueblos.
te en la vida social y re]'igiosa
.
degui
esos
Pese al auge de las haciendas
en .el valle de More1os y en
hotros
h territorios novohi spanos. entre azucareras
11
1
~e ~ de que la miel y la cera de \ ~s e pr_op10 estado de Yucatán el
crrcu1to
.
a eJa· Icontmuaran formand O parte 'del
• tributario durante e1 penodo
col
?ecesidades comerciales no sólo de 1 orua, res~o~día en gran medida a las
mterno
a metropoh,
smo
también del mercado
v
, de la Nueva España y de sus econo
,
.
ez mas controladas por las élites crioll
rruas regionales, estas últimas cada
as.

Notas bibliográficas
i
Compuesta por los m . . .
General T ,
uruc1p1os de Santiago Allende Cad
a
~ Y Hualahuises, esta wna
',
'
ereyta, Montemorelos, Linares
gropecuano en Nuevo León no sól
g_eográfica es considerada Ja de
. '
lo ganadero y apícola, rub ,
o por la importante producción de
. ~yor potencial
municipios Yde la entidad. ros que generan divisas del exterior paran~Ja,
sino _también
en
a econonua
de estos

566
567

�2

tributarias no sólo de miel
.
(Ochoa, 1996, 248) Según y ~ SlllO también de otros én
que tributaban miei a los ~Cód,~e Mendocino, en la zona ~el ;;:•Bc:mo : •, a~es y plumas
Yohualtepec (Kobayashi, 1993~)~mco
distritos
• · Tiachco, Tepequacuilco, Tiacozauh:an•bQuia1a
uhteopan
y

Varios de los textos aquí citados son en este sentido, no obstante que sus autores ofrecen

importantes datos de referencia acerca de nuestras escrutinios específicos.
Es ampliamente extendido el uso de técnicas apícolas muy parecidas a las aquí citadas, que si
bien en muchos lugares de México aún se emplean, en la medida en que los productores se han
ido integrando a los grandes mercados de la miel, están siendo reemplazadas por una apicultura
más moderna. Según registros etnológicos de hace varias décadas, para captar miel, los boro y
menirnehe sudamericanos colocaban troncos huecos en sitios estrat~cos (Forde, 1966, 158). El
propio Forde observó el uso de estas técnicas entre los masai del Africa Oriental (1966, 322).
Ollas de barro. troncos huecos y otros implementos conforman así nichos en los que establecen
hábitats artificiales para las abejas. Por otra parte, la domesticación de abejas en el pasado lejano
de Mesoamérica y muy particularmente en el área de influencia maya. sugiere cómo las
necesidades de miel y cera fueron en aumento, situación que podría ratificarse en virtud de la
importancia que estos géneros fueron tomando para efectos de tributación e intercambio.

12 En realidad, bafché es el nombre autócton
;;:!;~~º: agua y mi;l de abeja, poniend: 1!e;!~I. La corteza del tronco se tritura para
q ez y Rendon (1972, 192-193).
a fennentar. Sobre el particular, véase

3

13

u

s .

egun Krickeberg (1983. 326), el bale •
.,
Tabasco. Pero si cabe destacar
.
he tamb1en era consumido por 1
peninsul
·
una particularidad ·
os naturales de
~es, esta consiste en los ritual
J~rtante con respecto al balché d
preparac1on es siempre hech
es Y creencias relacionados
e los mayas
meliporna y de a
, .
' a por el Ahmen y nunca r r
con su preparación: "La
aquella que no h::d::?: (suhuy~. recogida de cenot:i~~:o;: sól~ usa de la miel de la
pozos
is por muJer. Cuando falta al .
. ara e maya, agua virgen e
inicien
el líq~!do ha de ser extraído en~== s;reto. el Ahmen recurre a lo:

e;;::;!:º

• Op. cit., p. 326

Citadas por Toompson (1982, 164).

5

lbidem. 229.

' En sus Cartas de relación Hemán Cortés describe la intenSa actividad mercantil de
Tenochtitlan, en donde se encontraba una rica variedad de géneros, como miel y cera de abeja.
Más bien pereciera que los mexicas no eran tanto productores como acopiadores de estos últimos
artículos (1975, 62-63). En los años treinta del siglo XVI, fray Bartolomé de las Casas advierte la
presencia de cera de abeja en la isla de Cuba, siendo que, al decir de él, nunca antes la hubo en
ese sitio. De las Casas conjetura que lo anterior fue debido tal vra a un contacto accidental o
premeditado con naturales de Yucatán, en donde existía abundancia de abejas y vegetación
(1981 , 245-246).
Este hecho sugiere la generalidad de una división territorial del trabajo con base en los
mecanismos de tributación impuestos por los imperios mesoamericanos a los pueblos sujetos.
Aguirre Beltrán esboza interesantes lineas indagatorias a este respecto (1991, 123).

1

!;t~

incl_uso, que si Ja con::ps:;¡~e=:o" (Ban:era ~ásquez :ªR~:~~1
~as) mujeres
punficador que se da en t
por muJer, esta perece (So
•
. Se cree
observaciones de Redfiel/m~ a la preparación del balché se expli u_stelle, 1969, 50). El halo
mediante el patron
• qwen repara en elementos de sincre . cana_ ~n base en una de las
de la Virgen (Redfi~~ :; ~:~~)
s·obre ciertos animales, y que ;~~;:1:ºa~asquebes;
a 1asestable_cen
tratariase
4 •
1S "
· ·..eran flores coloridas Y barrocas hechas de ce
1
capillas en las festividades er .
"
ra, e emento local tradicional
d
r igiosas (De la Peña. 1980. 59).
para ecorar las

16

De la Peña, op. cit.

11

!bid. 242.

11

..

• Lo paradójico radica en el hecho de que, de acuerdo con los informes de Redfield, Tusik y X-

Cacal son sociedades culturalmente más tradicionales que Chan Kom.

La presencia de abejas en un d t .
virtud de esta característica es come' enrunado hábitat facilita la polinización d 1 fl
;;:1utuamtales e incluso de h~rtalizas.unA~~e l:a::1toodem_a alpicultura se desarrolle p:iant:::~nEens
ente. Por Jo d ,
•
•
ap1cu tor como
•
influencia m
e~_a,s. el habita/ selvático. caracterís .
agncultor se benefician

e:

actividad queª~~· ::::;~d:~ ::~: gy desarrolio ~e la ap:~:t~;/:::~s/;:t~e~:0detl área de
1
ran re1evancia para la econo ,
~ s 1empos,
m1a yucateca.

' Jbúi . 149.

19

Otra de las deidades de suma importancia en la antigua religión maya es Chac, dios de la
lluvia, en cuyo honor se celebraban ceremonias después de la siembra del maíz. _De igual modo, a
Chac se le asociaba con el ya mencionado dios Hobnil, patrón de los criadores de abejas Y
cultivadores de cacao (Blom y La Farge, 1986, 183-184). De alguna manera. este vínculo
también se manifiesta con el ofrecimiento de balché a los dioses en la ceremonia de la lluvia

10

. En estas celebraciones• la beb"1da de corteza co
1m
· J
al meno: ~:t!b~~::)d~ uno d~e los v~hículos más
324-361).
estudio, ten1an mayor significación que en ese entonces
los anos(Redfield
treinta, cuando
.

R~~:::~~~ ::erent~s ritu~les que,

• Op . CI/.

20

(Redfield, op. cit.: 155).

Op cit., 172.

Sobre este particular, Teresa Rojas (op. cit.) hace algunas referencias no muy nutridas acerca
de los territorios de dominación mexica. La Huasteca fue una de las más importantes zonas

11

569
568

�naturales
, en otros estados del sureste WlO de los productos
.
. ales
n La miel de abeja es en Yucatan y .
da en los mercados nacionales e mtemac1on h.
virtud de su ampha deman
. décadas indudablemente a
d
más explota os en
.
tando desde hace vanas
•
, 1 uales se
'dades rurales de esa región del pais, as c
Esta situaeión que se ha vemdo presen
•
, d I diferentes comuru
.
da por wias cuantas
impactado la econonua e as
roducción y mercado de la nuel contro1a
han integrado en la _es~era de la p
empresas e intennedianos.

Kobayashi, Munehiro, «El abastecimiento de alimentos en Mé.xico Teochtitlan un análisis del
'Padrón de tributos de Moctezuma», en Kobayashi, Munehiro, Tres estudios sobre el sistema
tributario de los mexicas, Ciesas, México, 1993.
Krickeberg, Walter, Etnología de América, Fondo de Cultura Económica, México, 1983.

Las antiguas culturas mexicanas, Fondo de Cultura Económica, México, 1985.
0p cit., 294.
.
·
ruzana
se
introdujo
1 egión de la huasteca verac
u Se calcula que fue hacia 1522 cuandod en ~ r (Ruvalcaba Mercado. 1991. 128).
,
•
la
caña
e
azucar
por primera vez a Mesoarnenca

22

Ochoa, Lorenzo, «El orden social, político y económico de la costa del Golfo al momento del
contacto», en Cervantes, Mayán (coordinador), Mesoamérica y Los Andes, Sep-Ciesas, México,
1996.
Piña Chan, Román, Chichén Itzá. La ciudad de los brujos del agua, Fondo de Cultura
Económica, México, 1984.

Bibliografía

El lenguaje de las piedras, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.

,
&lt;F rmas de gobierno indígena&gt;), en Obra antropológica W. Fondo
Aguirre BeltráJt, Gonzalo, i. o 1991
E · ·ca, México
·
de Cultura cononu
.
. .
ondo de Cultura Económica,
aña» en Obra antropologrca XVI, F
Esp
«El negro esclavo en Nueva
•
México, 1994.
,
Vásquez, Alfredo y Rendon,
~::=Económica.México. 1972.
d L

Benítez. Feman

º·

os

.

s·1t vta,
. El libro de los libros

d Chilam Balam, Fondo de
e

Quezada, Sergio, «La presencia española en la agricultura maya, Siglo XVI», en Rojas Rabieta,
Teresa (coordinadora), Agricultura indígena: pasado y presente, Centro de Investigaciones y
Estudios Superiores en Antropología Social, Ediciones de la Casa Chata, México, 1990.
Redfield, Robert, Yucatán. Una cultura de transición, Fondo de Cultura Económica, México,
1944.
Rivera, Marie-Odile, Una comunidad maya en Yucatán, Sepsetentas, México, 1975.

.
Era. México. 1979.
hongos alucmantes.

.

•

M · ·co 1986.
. t Nacional lndigemsta. eXl •
e Oliver Tribus y templos. Insutu o
Blom, Franz YLa Farg ,
'
, .
Carrasco. Pedro Y Broda.
,
. h a ,a prehispamca», en
ah M 'xico
ck, Robert M., «La estr~!ificac'.on qwc e;.,esoamérica prehispánica, Sep-ln • e
•
Canna
1
Estratificac1on
social
en
la
Joharma, et a ,

Rojas Rabieta, Teresa, Las siembras de ayer. La agricultura indígena del siglo XVI, Sep-Ciesas,
México, 1988.
Ruvalcaba Mercado, Jesús, Tecnología y trabajo familiar. Una etnografia de la Huasteca
w!racruzana, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Ediciones
de la Casa Chata, México, 1991.

1976.
1 . • Porrúa México. 1976.
Cortés, Hemán. Cartas de re acwn.
•
E . ·ca. México 1997.
de
Cultura
conotDJ
.
.
m ·as de Yucatán. Fondo
De Landa. Fray Diego. Los O}
ol't' Y ritual en los Altos de
as Agricultura. p ' ,ca
México
De 1 Peña. Guillermo. Hered_eros de pr~mes 1 INAH. Ediciones de la Casa Chata,
•
More os. Centro de Investigac10nes Supenores e

ª,

d

1980.
d d Cultura Económica, México,
1 é Historia de las Indias 1, Fon o e
De las Casas, Fray Barto om •
1981.
•
ºed d Oikostau. España. 1966.
..
España.
F d C. D&lt;&gt;rvll, Hábitat, economia y soc1 a .
or e.
-,
. . ¡ Ediciones lstmO,
.
,- as de Amenca ,
Girard. Raphae1. H1·storia de las civili=ac1011es an ,gu
1976.

570

Ruz, Mario Humberto, De lazos, flechas, trampas y cerbatanas. La caza en los vocabularios
coloniales mayas, en Cervantes, Mayán (coordinador), citado.
Soustelle, Jacques, Los cuatro soles. Origen y ocaso de las culturas, Guadarrama, Madrid, 1969.
Thompson, Eric, Historia y religión de los mayas, Siglo XXI editores, México, 1984.
Valera, Juan Antonio y De Corres, Francisco, «Discurso sobre la constitución de las provincias
de Yucatán y Campeche (1766)», en Florescano, Enrique y Gil Sánchez. Isabel (compiladores),
Descripciones económicas regionales de Nueva &amp;paña provincias del Centro, Sudeste y Sur
1766-1827, Sep-Inah, México, 1976.
Wolf, Eric, Pueblos y culturas de Mesoamérica, Era, México, 1986.

571

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145172">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145174">
              <text>1999</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145175">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145176">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145177">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145178">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145196">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145173">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1999, No 26, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145179">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145180">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145181">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145182">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145183">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145184">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145185">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145186">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145187">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145188">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145189">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145190">
                <text>01/01/1999</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145191">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145192">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145193">
                <text>2017337</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145194">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145195">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145197">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145198">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145199">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14310">
        <name>Barrio Antiguo Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14309">
        <name>Benito Juárez y Cantabria</name>
      </tag>
      <tag tagId="588">
        <name>Estados Unidos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14308">
        <name>Felipe II</name>
      </tag>
      <tag tagId="14306">
        <name>Ganados</name>
      </tag>
      <tag tagId="4841">
        <name>Haciendas</name>
      </tag>
      <tag tagId="14307">
        <name>Historiografía católica mexicana</name>
      </tag>
      <tag tagId="13693">
        <name>Nuevo Reino de León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5415" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3979">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5415/HUMANITAS._2000._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>b2fecea880be1bd6dcd0519bc4bb1e39</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146824">
                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�NUEVO LEÓN, MEDIO SIGLO DE HISTORIOGRAFÍA
1951-1999

Israel Cavazos Gana
Universidad Autónoma de Nuevo León

Sin pretender ser exhaustivos, presentamos aquí un mero repaso general
de lo que han sido los estudios históricos relativos a Nuevo León, en la
segunda mitad del siglo XX. Cubriendo no sólo este período sino todo
tiempo anterior, se han ocupado de ello diversos autores e instituciones. En
1986, el Comité Mexicano de Ciencias Históricas, con la publicación del
libro: Mil tres textos sobre la historia de la frontera norte, dedicando a
Nuevo León un breve trabajo en las páginas 241 a 294. También el
historiador David Piñera Ramírez, en su obra: Historiografia de la frontera
norte de México... ; y el Instituto de Investigaciones Históricas de la
Universidad Autónoma de Tamaulipas, en el libro: De historia e
historiografia de la frontera norte, investigación coordinada por el Dr.
Manuel Ceballos Ramírez.
Abarcando también todos los tiempos, han sido celebrados en Nuevo
León dos seminarios de bibliografia regional. El primero, en 1995 y el
segundo en 1999; ambos auspiciados por la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
En 1996, la UANL editó nuestro trabajo: &amp;critores de Nuevo León.
Diccionario biobibliográfico que, al registrar a los autores, incluye a
aquellos que han escrito obras de carácter histórico.

Hemerografia histórica

Dentro de este mismo medio siglo, han aparecido publicaciones
consagradas a difundir trabajos o información sobre el tema. Entre éstas
conviene mencionar a Roe/, órgano de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografia y Estadística, lnter Folia, publicación mensual de la
Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes". En su sección "Autores
Nuevoleoneses", registra la producción bibliográfica de cada uno, figurando
casi todos los historiadores.

Otra publicación es Human itas, anuario del Centro de Estudios
Humanísticos, de la UANL. El primer número apareció en 1960. En 1999 ha
salido el no. 26; incluyéndose en todos una importante Sección de Historia,
509

�con colaboradores nacionales y extranjeros, pero comprendiendo siempre a
los más destacados de carácter local.
La Dirección de Investigaciones Humanísticas de la UANI.::, por su
parte, sacó a la luz su órgano trimestral Actas, cuyo primer número salió en
julio de 1977. Aunque tuvo como subtítulo: Historia, Letras y Artes,
predomina en su contenido la historia. Se significó por incluir amplias notas
sobre archivos, relaciones, crónicas, viajes, derroteros, iconografia, etc. En
cada número llevó un apéndice de diez o más páginas con algún texto de los
más raros del pasado local.
Otra publicación notable ha sido el Boletín del Archivo General del
Estado de Nuevo León. A partir de 1978 ha sobrevivido en vatjas "épocas",
difundiendo valiosa información sobre sus abundantes fondos documentales.
Hubo en este mismo intervalo, tres publicaciones ocasionales. Una, La
voz de Zaragoza que s,tó 14 números (sept. de 1961-oct. de 1962). Otra: El
triunfo de la República, semanario del cual aparecieron 19 números (30 de
enero al 5 de junio de 1867). Y otra más: 1872, año de Juárez, de lo que
salieron 12 números (enero a diciembre). La primera, conmemorativa del
centenario de la batalla del 5 de mayo; la segunda por igual celebración de la
caída del II Imperio, y la tercera por los cien años de la muerte de Juárez.
Las tres fueron fundadas y dirigidas por el periodista e historiador Ricardo
Covarrubias y contienen valiosas colaboraciones y notas históricas sobre
cada uno de aquellos episodios.

Edición de documentos
El investigador del pasado nu~voleonés ha visto enriquecidas sus
fuentes, en los últimos cincuenta años, con un considerable número de
ediciones documentales. Consignaremos aquí sólo algunas. Para el siglo XVI
ha sido publicado, entre otros, los siguientes: 1580, Relación de las personas

nombradas por Luis de Carvajal, para llevar al descubrimiento del Nuevo
Reino de León, en edición facsimilar y versión paleográfica.
En 1982, apareció la obra de Alfonso Toro (compilador) Los judíos en
la Nueva España, en edición que comprende el texto de expedientes contra
numerosos judios, y, completo, el proceso de Luis de Carvajal, el viejo a que
fue sometido por la Inquisición en 1589-90, y que ocupa 165 páginas de ese
libro.
Lo publicado en relación al siglo XVII, sobre el Nuevo Reino de
León, es más abundante. En 1966 el ITESM editó nuestro Catálogo y
510

síntesis de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1700,
en 350 p. A partir de entonces aparecieron cinco volúmenes más, abarcando
hasta 1801. Los índices analíticos de estos libros fueron redactados por Lilia
Villanueva de Cavazos. Años más tarde, en 1998, el Congreso del Estado
auspició la edición de El Nuevo Reino de León a través de 3,000

documentos, en síntesis, del Archivo Municipal de Monterrey, 1598-1705.
El Archivo General del Estado imprimió en 1985 el libro Indios, frailes
y encomenderos, siglos XVI y XVII, de Eugenio del Hoyo. En 247 páginas
reproduce 32 documentos sobre los tres enunciados del título. El más
extenso, de 1715, es el de las Ordenanzas para los pueblos de indios
fundados por Barbadillo. En el mismo año de 85, el Archivo editó, del
mismo autor, la obra Esclavitud y encomiendas en el Nuevo Reino de León,
siglos XVII y XVIII, que en 259 págs. comprende numerosos textos de títulos
de encomiendas. Sobre este mismo tema, la Universidad de Sevilla editó en
1992 el libro de Silvio Zavala: Entradas, congregas y encomiendas en el
Nuevo Reino de León, que transcribe muchos textos y referencias de
documentos relativos.
En el mismo año de 92, Producciones Al Voleo publicó el notable

Documento del Parral, sobre el largo pleito del Nuevo Reino de León con la
Nueva Vizcaya, ventilado en 1643. Se pone como autor a Eugenio del Hoyo,
en lugar de a Wigberto Jiménez Moreno, que fue quien lo encontró. Del
Hoyo escribió la excelente introducción y realizó la versión paleográfica.
Tres años más tarde, en 1994, el autor de esta nota publicó el libro Actas del
Ayuntamiento de Monterrey, 1596-1690, en 496 pp. Aunque no del todo
referente a Nuevo León, conviene citar la importante obra de Ernesto de la
Torre Villar: Coahui/a, tierra anchurosa de indios, mineros y hacendados.
Este voluminoso libro de 722 páginas auspiciado en 1985 por Sidermex,
incluye varias cartas del general Alonso de León, (nuevoleonés) al virrey
conde de Galve, sobre el poblamiento de Texas.

Catálogos y guías
Formando parte esencial de las fuentes de la historiografia de Nuevo
León, daremos aquí un vistazo rápido a algunos catálogos y guías.
Uno de los primeros publicados al inicio de esta media centuria es el
número 3 del que preparó Bertha Ulloa Ortiz con el nombre de Catálogo de

los fondos del Centro de Documentación del Museo Nacional de Historia en
el Castillo de Chapultepec. El texto apareció en las páginas 5 a la 62 del
Tomo XI, no. 2 (1952) de las Memorias de la Academia Mexicana de la
Historia. De esta impresión se hicieron algunas separatas o sobretiros. En la
511

�explicación del texto, escrita por el Dr. Silvio Zavala, director entonces del
Museo, expresa que "comprende una parte de la micropelícula tomada ... en
Nuevo León... en 1950", en una serie titulada "Monterrey" y que en el
catálogo aparece el contenido de los rollos 4, 5 y 6, de los once de que
consta la serie. Este cuaderno registra los títulos de 159 expedientes del
Archivo Municipal de Monterrey, del ~iglo XVII.

Redactado por J. Jesús Avila Avilá, en 1990 apare.ció el índice de la
Correspondencia con la Secretaría de Guerra y Marina, tomo I, 182_3-1864,

en 243 pp. y el tomo 11, 1864-1944, en 206 pp.
En 1990 fue impreso el tomo I del Catálogo [del} Ramo Militar, 17971840, en 513 pp., redactado por Leslie Aguilar Bernal. El tomo 11, 18411848, hecho por la Sección de Clasificación, apareció en 1991, en 675 pp.

En 1958 el Congreso del Estado publicó el libro 134 años de vida
institucional, que comprende el índice de los decretos y leyes más
importantes. Este trabajo de 398 páginas fue preparado por Pedro R. Nava y
se han hecho dos ediciones posteriores.

En 1998 fue publicado el catálogo A ustedes les consta. Una historia de
dinero, guerra y mercancías, Tomás Crescencio Pacheco, 1856-1865. El

Por cuanto al Archivo General del Estado es la ínstitución que mayor
número de catálogos y guías ha publicado. En 1978 el de Límites, mercedes
y fundaciones, en 22 pp. y el de Asuntos Eclesiásticos, en 48 p. En 1980 el
Indice y catálogo de as/s concluidos, en 132 pp:

Historias generales

En 19.87 aparecier~n los dos primeros volúmenes de los índices de los
Protocolos [de] Bartolomé García, y en 1989 los tres volúmenes restantes.
Este trabajo que cubre los años de 1844 a 1859 de ese notario, lo redactó Ma.
del Carmen Jiménez Villanueva.
·
J. Jesús Avita Avila redactó el catálogo de Documentos relativos a la
legislación laboral, 1826-1924 publicado en 1988, en 100 pp.
En ese mismo año apareció el índice del Ramo Educación, 1840-1936.
César Morado Macías hizo el catálogo de Intestados. Justicia, 1827-1951,
publicado en 1989, en 109 pp.; él mismo redactó el de Comerciales. Justicia,
1804-1904, tomo I, en 207 pp. El tomo II de ese mismo ramo, de 1904 a
1912, fue hecho por Leonor Ponce y Margarita Báez, publicado en 1990, en
192 pp. y el de Asuntos de Tierras. Justicia, 1744-1956. También por César
Morado Macías, se publicó en el mismo año, en 92 pp.
Del Ramo: Gobernadores han sido publicados los siguientes índices:
Correspondencia de Bernardo Reyes, 1884-1908, editado en- 1988, sin
paginar; ...de Antonio 1 Villarreal, 1910-1915, en 35 pp.; ... de José E.
Santos, 1918-1920, en 102 pp.; ambos en el mismo año. El de la
Correspondencia de Aarón Sáenz, 1926-1930 fue publicado en 1989, en 175
pp.; el de la de José Benítez, 1926-1931, en 161 pp.; el de la de Plutarco E.
Calles Chacón, 1929, en 33 pp.; y el de la de Francisco A. Cárdenas, 19281934, en 134 pp.

índice de este notario lo redactó Ma. Magdalena Alvarez Hemández. El
volumen tiene 31 Opp.

Hasta 1950 sólo se disponía de los textos "clásicos" de José Eleuterio
Gon.zález, David Alberto Cossío y Santiago Roel. De las dos primeras no
había reediciones. De la de Roel, de 1938, sí. En la década de los 50's fueron
hechas dos: 1954 y 1955 y tenemos a la vista una de 1963 y otra de 1984.
En 1968 Editorial Trillas publicó en 250 p. la Breve historia de Nuevo
León, de Timoteo L. Hernández. Esta obra tuvo dos ediciones sucesivas, una
de 1969 y otra del 70, y cuatro reimpresiones de 1971 al 74.
Auspiciada por el gobierno local, apareció en 1984 la Historia de
Nuevo León, de María Luisa Santos Escobedo, en 148 pp. Al año siguiente el
Tecnológico de Monterrey, publicó la obra de Rodrigo Mendirichaga: Los
cuatro tiempos de un pueblo. Nuevo León en la historia, en 531 pp.
profusamente ilustrada.
En 1989 fueron dados a la estampa los libros Nue vo León, una historia
compartida, de José Luis García Valero, y Nuevo León en la historia, de
Andrés López de Castro et al., auspiciada por la SEP, en 192 pp.
El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica, editaron en
1995 nuestra Breve historia de Nuevo León, en 231 pp. y de la cual han sido
hechas ya varias reimpresiones.

A nivel escolar

Esa década de los 80' s fue fecunda en este aspecto particularmente en
obras de carácter didáctico. Mencionaremos sólo algunas.
512

513

�Cuando la SEP empezó a publicar las monografias históricas de cada
Estado, fue incluída la nuestra titulada: Nuevo León. Montes jóvenes sobre
las antiguas llanuras, publicada en 1982, en 223 p. y en edición de 90,000
ejemplares. Para 1996 habían sido hechas tres reimpresiones, de más de
100,000 ejemplares cada una.
En 1984, la Geografia e historia de Nuevo León, para el 3er. grado,
en 60 pp., sin citar al autor. Tres años más tarde, en 1987, Editorial Trillas
publicó en 128 pp. la Geografía e historia de Nue-vo León, de Ismael
Vidales. Del año siguiente, 1988, conocemos la Síntesis de historia de Nuevo
León, de Jorge Mascareñas et al., en 102 p., y la Historia de Nuevo León, de
Francisco Mendoza Rangel et al. , publicada por Ediciones Castillo, en 145 p.
Dentro de ese mismo género escolar, la SEP editó en 1994 el libro
Nuevo León, historia y geogra.fia, de Edna Alicia García Zúñiga et al., en
159 pp.; y en 1997, Ecj(ciones Castillo sacó a la luz pública la Geografia e historia de Nuevo Le6n, para el tercer grado de secundaria, de Héctor J~ime
Treviño Villarreal et al., en 208 pp.

En 1985 apareció el libro Efemérides nuevoleonesas. Natalicios,
decesos, biogra.fias, preparado por Alfonso Reyes Aurrecoechea, en 106
páginas. Cuatro años después, en 1989, vió la luz pública un tomito de 98
pp. Con igual título de Efemirides nuevoleonesas, de José Raymundo Reta
Díaz, bajo el no. 45 de los Cuadernos de Archivo, del Archivo General de
Estado de Nuevo León (citaremos AGENL).
Con el nombre de Cronologías nuevoleonesas, "desde la conquista
hasta los años presentes", fue editado en 1994 en 223 pp. El texto lo dispuso
su autor Saúl Balderas, no por años sino por lo sucedido mes por mes.
Apareció como el número 3 de la "Colección Monterrey 400", del mismo
Archivo.
Hay otro µbrito de 85 pp., escrito por Abel Moreno López, titulado:
Guía cronológica de la historia política de Nuevo León, en edición del
mismo autor, en 1996.
·

La cultura ~n Nuevo León
Antologías
En cuanto a compilaciones de textos de historia de Nuevo León,
conviene consignar dos, una y otra aparecidas en el mismo año de 1989. La
Antología histórica, de Raúl Rangel Frías, auspiciada por el Gobierno de
Nuevo León, en 350 pp.; y la obra Nuevo León. Textos de su historia,
compilados por Celso Garza Guajardo, en tres volúmenes de 699, 556 y 318
pp. Esta obra forma parte de la serie promovida por el Instituto de
Investigaciones José María Luis Mo?l y fue editada por éste y por el
Gobierno de Nuevo León.

Sobre historia de la cultura en Nuevo León, hay varios libros
fundamentales. Del de Rafael Garza Cantú: Algunos apuntes acerca de las
letras y la cultura de Nuevo León en la centuria de 1810 a 1910. Publicado
en aquel año del centenario, ha sido hecha en 1995 una edición facsimilar, en
621 pp., auspiciada por el Conaculta y por el Gobierno de Nuevo León. De
la de Héctor González: Siglo y medio de cultura nuevoleonesa, editada por
Botas en 1946, hay también una segunda edición hecha en 1993 por el
Gobierno de Nuevo León, en 311 pp., con un magnífico prólogo de Alfonso
Rangel Guerra.
En 1981, la Dirección General de Investigaciones Humanísticas de la
UANL, patrocinó la publicación de la Historia de la cultura nuevoleonesa,
de Genaro Salinas Quiroga, en 559 p.

Efemérides
La historia de Nuevo León ha sido ofrecida también a los lectores en
forma de efemérides. De este género mencionaremos aquí el libro
Cronología de Nuevo León, 1527-1955, de Antonio Morales Gómez. Fue
publicado en 1955 por la Editorial B. Juárez, de la ciudad de México, en 292
p. Si bien pudiera considerarse como una historia continuada por cuanto a
que muchos de los años de la cronología son tan amplios como pequeños
capítulos.

En 1992 fue editada la obra: Desde el cerro de la Silla. Artes y letras de
Nuevo León, auspiciada por la UANL y bajo la coordinación de Miguel
Covarrubias, quien figura como editor. El libro consta de 438 pp.
profusamente ilustradas.

La UDiversidad y otras escuelas
En 1957 la Universidad de Nuevo León publicó nuestro libro en 160 pp.

514

El Colegio Civil de Nuevo León. Contribución para su historia, Sobre esta
515

�misma escuela, Hermilo Salazar Suárez imprimió en 1991 su estudio Raíz en
el tiempo. Cróníca del Colegio Civil, en 178 pp. editado por la Preparatoria
no. 3. En 1993 apareció el volumen de 191 pp. Testimonios sobre el Colegio
Civil (1868-1993) con textos de diversos autores.

De la crónica del Nuevo Reino de León escrita en el .siglo XVII por
Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Femando Sánchez de Zamora y
publicada por Genaro García en 1909, fue hecha en 1961 una se~da
edición y más tarde, en 1985, otra auspiciada por el Ayuntamiento de
Monterrey. Editorial Porrúa, por su parte, la publicó también en 1975, en el
no. 60 de la Biblioteca Porrúa, en las págínas 1 a la 215 con otros títulos de
la Colección de Documentos inéditos o muy raros para la Historia de
México. La Facultad de Filosofía de la UANL, editó en 1995 únicamente la
parte de Alonso de León, en una colección titulada Clásicos de la Historia
'
en 118 pp.

Genaro Salinas Quiroga publicó en 1983 el libro de 334 pp. Reseña
histórica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y diez años más
tarde, en 1993, fue publicado el folleto de 70 pp. Datos históricos sobre la
fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de J. Guadalupe
Lozano Alanís. Este mismo último autor editó en 1990 su libro Ciudad
Universitaria. Crónica de su.fundación, en 128 pp.

En los Estados Unidos el historiador Carl L. Duaine, residente en
Corpus Christi., editó en 1971 la triple crónica, traducida al inglés, bajo el
título de Cavems of Oblivion, con ilustraciones de Thomas V. Landrith, en
500 ejemplares de 245 pp. En ocasión del tercer centenario de la crónica de
Juan Bautista Chapa, el Gobierno de Nuevo León patrocinó en 1990 la
edición separándola de las otras dos, con el título de Historia del Nuevo
Reino de León de 1650 a 1690, en 173 pp. La Universidad de Texas en
Austin editó· en 1997 este mismo libro con el nombre de Texas &amp;
northeastem Mexico 1630-1690, en 235 pp.; en traducción al inglés de Ned
F. Brerley e introducción de William C. Foster.

En 1980 fue publicado el libro 50 aniversario. Escuela Industrial
Alvaro Obregón. Reseña histórica, volumen de más de 120 pp. s/n
, profusamente ilustrado.
Femando Váz.que✓Alanís y Catarino García Herrera, editaron en 1991
su libro Historia de fa Facultad de Derecho y Ciencias Sociales ... 18241891, en 346 pp. y en 1998 la UANL publicó el libro de 164 pp. Reseña
Histórica de la Facultad de Arquitectura, 1946-1996, escrito por Jesús E.
Guajardo Mass.

Nnevo León prehispánico

.

La bibliografia sobre esta etapa del pasado nuevoleonés, no es muy
prolífica. De lo más importante escrito en los últimos 50 años citaremos aquí
sólo tres estudios: Arte rupestre en Nuevo León, de William Breen Murray,
publicado en 1987, por el AGENL, en el no. 13 de sus Cuadernos..., en 69
pp.; la tesis de licenciatura en arqueología de Moisés Valadez Moreno: Las
sociedades pre y protohistóricas de Nuevo León, presentada en 1992 a la
Escuela Nacional de Antropología e Historia, en 317 pp. publicada en 1999
por la UANL con el título de La arqueología de Nuevo León y el noreste, en
258 pp. y el bello libro: Boca de Potreril/os, del mismo autor et al.,
promovido por el Museo Bemabé de las Casas, de Mina, N. L. y editado por
la UANL, en 149 pp. profusamente ilustrado.

Sobre Nuevo León colonial
La producción historiográfica sobre la etapa virreinal de Nuevo León,
es más o menos abundante en la segnda mitad del siglo XX.

516

En relación a esa época, Ediciones Pauraque publicó en 1954 un librito
de 95 pp. titulado Orígenes y formación del Nuevo Reino de León' escrito
por Rodrigo Mendirichaga.
Una importante obra, indispensable para el conocimiento de fines del
XVI hasta las primeras décadas del XVIII, es la Historia del Nuevo Reino de
León, 1577-1723, publicada en 1972 por el Tecnológíco de Monterrey, en
dos volúmenes con 662 pp., en pagínación seguida. Siete años después, en
1979, Ediciones Al Voleo la sacó facsimilar en un solo volumen, impreso en
los talleres de Editorial Libros de México.
Del mismo autor, el AGENL publicó en 1985 un libro que ya citamos
por caer en lo que son colecciones de documentos: Esclavitud y
encomiendas... ; y otro también ya mencionado por igual motivo: Indios,
frailes y encomenderos.... Eugenio del Hoyo es autor también de un tomito
de 62 pp. que publicó el mismo Archivo en sus Cuadernos... (no. 14) con el
nombre de Señores de ganado, Nuevo Reino de León, siglo XVII.
Para esa misma etapa, se tiene la controvertida tesis de Andrés
Montemayor Hemández: Las congregas en el Nuevo Reino de León,
presentada en 1971 a El Colegio de México. (Ed. multilit. 1971, 158 pp.) El

517

�AGENL editó un trabajo del mismo autor con el mismo título en 90 pp. en el
no. 54 de los Cuadernos....
Referentes a la primera mitad del XVIll, conviene citar la Descripción
del Nuevo Reino de León, 1733-1740, del gobernador José Antonio
Femández de Jáuregui, en 115 pp.; y las Noticias de los poblados del Nuevo
Reino de León, 1739, en 134 pp., de Antonio Ladrón de Guevara, ambos
publicados por el ITESM, el primero en 1963 y el segundo en 1969.
En 1988 el mismo AGENL, editó en el no. 36 de sus Cuadernos..., La
catedral del Nuevo Reino de León, en 127 pp.; y en 1989 El Obispado del
Nuevo Reino de León, en el no. 26, en 103 pp.; ambos escritos por Aureliano
Tapia Méndez; y en 1990 editó en el no. 48 el libro Mil días de riqueza. San
Antonio de la Iguana, en 151 p. escrito por Mario Treviño Villarreal.
/

Sobre los municipios dd Estado
,

Acerca de los municipios en general, había sido publicada en 1942 la
obrita de Ti.moteo L. Hemández: Relación histórica sobre el origen de las
cabeceras municipales... , en 64 pp., muy útil como manual de consulta.
Sobre el mismo tema Gustavo Garza Guajardo editó en 1986 Las cabeceras
municipales de Nuevo León. Fundadores, nombres, decretos, en 141 pp.
En 1981 la UANL editó el libro Textos municipales, antología de tantos
autores como pueblos, en 207 p.; con síntesis relativas a cada uno de los
lugares.
El Gobierno de Nuevo León auspició en 1993 la edición en 217 pp. del
libro Heráldica municipal de Nuevo león, reproduciendo los escudos de
cada uno de los municipios y su significado, con textos de Femando García.
Hasta 1950 los libros referentes a cada municipio no sobrepasaban una
decena. En la última mitad del siglo XX, en cambio, la producción ha sido
abundante. Indudablemente que han contribuído a ello la creación de la
Sociedad Nuevoleonesa de Historia en 1942; la del Colegio de Historia de la
Facultad de Filosofia y Letras de la UANL, y la de la Asociación Estatal de
Cronistas de Nuevo León, en 1987.
Al revisar lo de cada uno de los pueblos, encontramos con que para el
de Abasolo se cuenta con el tomito de 74 pp. titulado Abasolo, 1827-1852.
Aspectos históricos, escrito por Martín Saláis Cantú. Apareció en 1986 bajo
el no. 8 de los Cuadernos..., del AGENL.
518

Sobre Agua/eguas sólo se tenía la Monografía... , de Protasio P. Cadena
editada en 1942. En este medio siglo sólo ha sido publicado en 1980 el _texto
de las Diligencias para el establecimiento del lugar de Ntra. Sra. de la
Concepción de Gua/eguas y Bucareli, 1773, en 10 pp., publicada como
suplemento de Actas de la UANL.
En 1993 fue publicado el libro: El municipio de los A/damas... su
territorio, su gente, en 296 pp., sin escrito por José Guadalupe Lozano
Alanís; con breve información histórica.
El municipio de Allende ha sido más afortunado. Además del A/bum del
primer centenario... , editado por José Flor Navarro en 1950 (ya casi dentro
del segundo medio siglo del XX) han aparecido después, en 1986, el libro de
Lilia Idalia Alanís Allende: ayer y hoy, de 81 + 36 pp. con información
histórica y gráfica. En 1993, Bernardo Flores Salazar imprimió en México su
monografia Allende, Nuevo León, de 174 pp. El mismo autor editó en 1997
su Guía turística de Allende... en 97 pp., que comprende también referencias
históricas. En 1994 Lilia Idalia Alanís et al. produjeron el lujoso volumen_de
gran formato; Allende, Nuevo León.. Inventario de un pueblo, en 137 pp. y
en 1997 Amparo García et al. editaron la obra Testimonios: documentos y
fotografias de Allende... , en 258 pp., con amplia información gráfica de valor
histórico.
El municipio de Anáhuac ha sido estudiado por Hortencia Camacho
Cervantes. En 1988 la UANL le editó Anáhuac, frontera nuevoleonesa.
Persistencia de la historia, en 105 pp. En 1994 la misma investigadora
escribió una versión infantil con el nombre de Un cuento de historia para los
niños de Anáhuac, en 29 pp.
Sobre el municipio de Apodaca no hay mucho que leer. En 1951 fue
publicado nuestro folleto de 64 pp. San Francisco de Apodaca, en
colaboración con Rodolfo Garza Osuna; y en 1985 apareció el librito
Apodaca, puerto aéreo de Nuevo León, de Ramiro Estrada Sánchez, en 97
pp., que en la parte antigua reproduce textualmente lo nuestro.
·
Sobre Aramberri hay dos pequeños libritos. Uno Aramberri... 16261950 y otro de igual título, ambos de Jaime del Toro. El primero en el no. 27
de Cuadernos... del AGENL impreso en 1988 en 81 pp.; y el segundo spi, en
24 pp.s/n.
En relación al municipio de Bustamante hay también dos trabajos, uno
El Señor de Tlaxcala, en 57 pp.; el otro, El viento de la llanura, monografia·
del lugar en 107 pp.; ambos escritos por Héctor faime Treviño Villarreal y
519

�editados respectivamente con los números I y 46 de los Cuadernos... del
AGENL, en 1.986 y 1990.
En cuanto al municipio de Cadereyta, tenemos a la vista la monografia
San Juan Bautista de Cadereyta, publicada en 1995 por J. Guadalupe
Hinojosa Cantú, en 234 p.
Referentes al municipio de Cerra/vo, hay tres libros: Ce"alvo, la cuna
de Nuevo León, de Femando Vázquez Alanís, publicado en 1992, en 172
pp.; Cerralvo, Nuevo León, de Rogelio Velázquez de León, editado en 1993,
en 104 p.; y Gran Reseña de Ciudad Ce"alvo... cuna del Estado, 15821993, de Leonardo Contreras, publicado en 1994, en 311 pp.
Los tres textos más importantes sobre la congregación de Colombia,
fueron publicados en 1991, a raíz de la construcción del puente
internacional. Primero, el ~ue lleva por nombre Nuevo León. Destino y
desafio. Antología de capítÚlos y documentos sobre la frontera, para explicar
el origen de Colombia. to compiló Celso Garza Guajardo y comprende 69 J
pp. Después, el trabajo de Héctor Jaime Treviño Villarreal: Colombia.
quimera y realidad. Sucesos y personajes de la congregación; en 190 pp.,
publicado en 1991 con el no. 64 de los Cuadernos.... En el mismo año la
UANL, publicó el libro de Hortensia Camacho Cervantes, en 275 pp.
Fundaciones y asentamientos en Nuevo León. Cuatro villas en el norte,
referente a las desaparecidas villas de Azanza, Mier y Terán y Llanos y
Valdés, y a la congregación de Colombia.
En 1977, Esteban Leal Villarreal editó su libro en 173 + 29 pp. China,
Nuevo León. Ensayo histórico sobre un pequeño pueblo; y en 1966 apareció
el libro Valle de San Felipe de Jesús de China, en 299 pp. escrito por
Erasmo Leal Flores.
También en 1977 fue publicado el folletito de 36 pp. 1826. Doctor
Arroyo, datos de su fundación, de Víctor Manuel Zapata Báez. Mas tarde, en
1991, la UANL auspició la edición de la monografia Doctor A"oyo, espejo
de sol, en 187 pp., escrita por Francisco Javier Alvarado Segovia; y en 1998
fue publicado el folleto Doctor Arroyo, la esperanza del hombre del
desierto, de Francisco Merla y Andrés Huerta, en 31 pp.
Sobre el municipio de Doctor Coss conocemos una sola monografía:
Doctor Coss, ensayo histórico, publicada en J993 por José Guadalupe
Hinojosa Cantú, en 89 pp.

520

Sobre el de Doctor González, sabemos también de un sólo libro: Doctor
González, Nuevo León. Apuntes históricos, de Roberto Chapa Martínez, en
148 pp., editado por la UANL en 1983.
De los libros referentes a la municipalidad de Galeana, conviene citar la
Monografta de Galeana, Nuevo León, de Alejandro Luna Salazar, impresa
en 1989, en 137 pp.; y el libro Galeana, Nuevo León, de Saúl Balderas Peña,
publicado por el Congreso del Estado en 1998, en 177 p.
El municipio de García carece de libros de carácter histórico. hay sólo
lD1 librito de Ramiro Garza, acerca de vivencias personales; otro de
anécdotas y leyendas, de Alejandro Valadez Arrambide; y un álbum de fotos
antiguas de Juan Gerardo Garza.
De los seis municipios que ostentan nombres de generales, consignamos
aquí los trabajos siguientes: el de Hemán Salinas Cantú, Municipio de
General Bravo. Historia de su fundación, tradiciones y relatos. Fue
publicado en 1966 y consta de 134 pp. Gustavo Garza Guajardo publicó en
1990 sus Testimonios de ciudad General Escobedo, en 32 pp., más
descriptivo que histórico. En 1997, Juan Ramón Garza Guajardo editó:
General Escobedo. Historia de sus Ayuntamientos, 1868-1997, en 95 + 30
pp.
En 1999 Andrés Puente Muñoz et al. editaron el libro Personajes.
· Testamentos del "valle de la Mota, General Terán ... , en 113 pp.
Del municipio de General Treviño, nada ha llegado a nuestras manos,
salvo algún artículo.
Tenemos a la vista la monografia General Zaragoza, Nuevo León,
paraíso de sur, obrita de Emma Reyna García, impresa en 1993, en 86 pp.
En este medio siglo únicamente ha sido publicado un solo libro sobre el
municipio de General Zuazua. Lleva el nombre de Si las palmas hablaran,
Z~ua. Nuevo León, Lo escribió Raúl Martínez Villarreal. Sólo tiene 30 pp.,
editadas por la UANL. Sobre una hacienda de Zuazua, la de San Pedro, hay
dos libritos: Pláticas y recuerdos de un pasado. La hacienda de San Pedro.
Un caso de historia oral, escrito por Carlos Gustavo Leal Velasco, editado
en 1988 en 77 pp. y reeditado en formato más pequeño en 1995, en 124 pp.
El otro lo escribió Gerardo Jiménez Cantú y se llama Camino a la hacienda
de San Pedro, con algo, muy poco, de historia y con la descripción de la casa
grande; impreso en 1993 en 32 pp., sin contar más de 32 de ilustraciones a
toda plana.

521

�Sobre el municipio de Guadalupe, apareció en 1973 nuestro libr? .El
Señor de la Expiración del pueblo de Guadalupe, de 137 pp., con noticias
históricas sobre el lugar. En 1997, Francisco Arredondo Cano editó su
Ciudad Guadalupe, el gigante de Nuevo León, con notas históricas tomadas
de lo nuestro y con crónicas de los últimos años. En diciembre de 199~, pe~o
fechado ya en el 2000, salió nuestro libro Ciudad Guadalupe... en la hzstoria
y en la crónica, en 350 pp., profusamente ilustrado.

De Herreras a Montemorelos
En relación al municipio de Herreras, sólo se cuenta con el libro de
Jorge Pedraz.a. Salinas: Los Herreras, raíces de un pueblo, en 143 + 38 pp.,
publicado en 1989.
'

De la municipalidad de Hidalgo no conocemos libro alguno de esta
segunda mitad del sigI/. El interesado puede documentarse s~ ~mbargo, ~n
la Revista Hidalgo, que en las décadas de 1950 y 1960 publico Margarito
Alcántara y que trae abundante información histórica y gráfica sobre ese
lugar. En 1984 salió el volumen de 138 pp. 50 aniversario, 1934-~984, con
la historia gráfica de Cementos Hidalgo. En 1990 fue pubhcado un
cuadernito de 26 pp. titulado 162 años de la fundación del municipio de
Hidalgo, síntesis monográfica escrita por Antonio B. Villarreal.
Sobre el municipio de Higueras, en 1963 apareció el librito de Juanita
Gom:ález y Rogelio Villarreal con el nombre de Monografía del municipio
de Higueras. Primer centenario de su erección en villa, y que consta de 60
pp.
El municipio de Hualahuises dispone de mejor información. Además de
algunos trabajos sobre tradiciones, cantos religiosos, etc., hay tres libros con
referencias históricas: Monografia de Hualahuises, impresa en 1978, con 37
pp. Perfil de un pueblo. Villa de San Cristóbal Hualahuises, e~t:tdo en
1987, en 170 pp. y reeditado en 1993 en 211 pp., con algunas adiciones y
ligeros cambios; ambos escritos por Napoleón Nevárez Pequeño. En el no.
55 de los Cuadernos... del AGENL, Pedro Gomés Danés publicó San
Cristóbal de Gualagüises, haciendas ranchos y encomiendas, siglo XVIII, en
105 pp., confundiendo la misión de San Cristóbal con el valle de este
nombre.
Del municipio de /turbide desconocemos si haya sido hecha publicación
alguna.
'

522

Por lo que atañe a Lampazos de Naranjo, es uno de los lugares con
mayor información histórica. Leopoldo Naranjo publicó en 1934 el que .es y
ha sido el primer libro sobre algún municipio de Nuevo León. Convertido en
rareza bibliográfica fue, por fortuna, reeditado en 1998, con motivo del
tercer centenario de esa ciudad. Su título: Lampazos. Sus hombres, su
tiempo, sus obras. La reedición en 309 pp. fue auspiciada por el Congreso
del Estado. El prologuista del libro mencionado, Ernesto Zertuche, publicó
años más tarde, en 1982, su libro Lampazos, mi hidalga tierra, en 380 pp. El
joven investigador Mario Treviño Villarreal, editó en 1990 su trabajo: Mil
días de riqueza. San Antonio de la Iguana. Figura con el no. 48 de los
Cuadernos... del AGENL, en 151 pp. Más tarde, en 1994, fue realizada una
investigación en equipo, formado por Héctor Jaime Treviño, J. Jesús Avila,
Bárbara Leticia Martínez Cárdenas y César Morado Macías, realizando el
libro: Historia de Lampazos de Naranjo... , en 874 pp.
La historia de Linares, sigue, lamentablemente sin ser investigada y
escrita. Existen algunos estudios parciales. En 1963 un cuadernillo de 61 pp.
titulado: Linares, la primera ciudad nuevoleonesa que se rebeló contra el
imperialista Vidaurri, escrito por Pablo Salce Arredondo; y otro folletito de
34 pp. editado en 1989 por la UANL, Linares, ayer y hoy, de Armando Leal
Ríos. En 1995 fue publicado el libro Linares colonial. Calles, solares, casas
y gente de la villa de San Felipe de Linares, 1774, en 149 pp., trabajo
realizado por Rolando Guerra Gom:ález y Raúl García Flores. En 1997 fue
inaugurado el Museo de Linares. Uno de los impresos conmemorativos fue:
·Linares, el caminar de un pueblo, en 77 pp. Trae información histórica en
textos de Rolando Guerra Gom:ález et al., así como buenas ilustraciones. La
fuente primordial para el estudio del pasado linarense, es el Calendar of the _
Pablo Salce Arredondo manuscript collection, compilado en 1976 por
Carmen Piñero, de la Latín American Collection, de la Universidad de
Texas, en Austin.
En cuanto al mumcipio de Marín, a la antigua Monografía del
municipio de Marín, publicada en 1943 por Alberto Sánchez, vino a sumarse
la Historia de la villa de Marín, escrita por Ramiro Leal Gom:ález y
publicada en 1994, en 89 pp. descontadas las de las ilustraciones.
En 1998 Dalila Salinas publicó el librito Melchor Ocampo. Pueblo
joven, gente que pasa, en 80 pp.
Del municipio de Mina, tenemos para su estudio la tesina presentada en
1985 a la Universidad Mexicana del Noreste por Ernestina Lozano de Salas.
Se titula: Mina, huella geológica, colonizadores y entorno cultural, en 350
pp. El Cedulario del Archivo de Mina... Ramo Justicia 1828-1949, de la
misma autora con la colaboración de Agapito Renovato, fue publicado por el
523

�Gobierno de Nuevo León, en 198 pp. Sobre aspectos parciales conviene citar
el librito La hacienda del Muerto, de Edmundo Derbez, editado en 1997, en
86 pp., y el trabajo científico Boca de Potrerillos, en 1998, citado ya al
referimos a la época prehispánica.
De los municipios del sur, tenemos en nuestras manos el librito Mier y
Noriega, testimonio de su fundación, preparado por Jesús María Chávez
Muñoz y publicado en 1999 en 57 pp.

Montemorelos sólo cuenta con dos pequeños ensayos: Origen de la
ciudad de Montemorelos. Síntesis de una investigación histórica, de Ciro R.
Cantú, en edición al mimeógrafo hecha en 1966, en 28 pp.; y Montemorelos,
anales de su historia, de José de Jesús Martínez Perales, publicado en 1993
en 151 pp. En el anuario Humanitas de la UANL, ediciones de 1967 y 1976,
, hay dos artículos amplios sobre aspectos parciales de la misma ciudad, de
Ciro R. Cantú, y en el de 1,971 otro de Isidro Vizcaya Canales.

I
En el orden alfabetico seguido hasta ahora, correspondería ocupamos
aquí de Monterrey, de que_nos ocuparemos aparte.

De Pesquería a Villaldama
En relación al municipio de Pesquería y al de los Ramones, no
encontramos publicaciones hechas en este medio siglo. Resulta interesante
advertir que sobre esta última municipalidad el estudiante alemán Martín
Drüeke, de la Facultad de Filosofía de la Universitiit des Saarlandes, realizó
como tesis un trabajo sobre el fundador de los Ramones titulado Das
Vermachtnis des Don Plácido Rodríguez Vaca, aus Capadero, Méxiko, N.
L.. und seine Sprachlichen Besonder heiten. Text aus dem Jahre 1787, en
117 pp.
Sobre el municipio de Los Ramones, no sabemos de trabajo histórico
alguno.
No cabe duda que Sabinas Hidalgo es un municipio afortunado, por
cuanto es de los que más información histórica tienen. Antes de 1950 sólo se
contaba con la Monogra.fia ... , de Miguel Guadiana lbarra (1944), y con el
libro Sabinas Hidalgo. Tradición, leyenda, historia, de Francisco J.
Montemayor (1949). El primero de éstos ha sido reeditado en 1933, en
ocasión del tercer centenario del lugar. En 1974 Celso Garza Guajardo
publicó su libro El Real de Santiago de las Sabinas, 1693-1829, de 100 pp.
En 1990, este mismo autor editó un volumen de crónicas bajo el título de
Aquellos años que soñé, en 530 pp. y produjo además algunos ensayos sobre

524

diversos aspectos históricos como Los barrios de Sabinas... (eds. 1986 y
1990); El ojo de agua. .. (1981); el cuadernito Para contar la historia de
Sabinas... (1993); El Real de Santiago... homenaje en el 300 aniversario,
con documentos facsimilares, en el mismo año; su Diario de actas del
Ayuntamiento... 1895-1900, en 1999; etc.
Por su parte otros autores han bordado sobre varios temas sabinenses.
Rodolfo de León Garza editó Legado histórico de Sabinas, en 1990; Benito
López Valdés sobre Historia del deporte en Sabinas... (1997) en tres gruesos
volúmenes; Celso Garza Ríos, en su librito La huella de mis pasos por las
calles y barrios de mi pueblo, (eds. 1989 y 1992); Roberto Garza Cruz con
su breve Monograjia. El valle de Santiago de las Sabinas, 1983, en 31 pp. y
Santiago A. V ara Jiménez con su Memoria de un pueblo sobre el Archivo de
esa ciudad, publicado en 1987 en 69 pp.; etc.
Del municipio de Salinas Victoria desconocemos alguna publicación
hecha en el período que aquí estudiamos. Sólo hemos visto el folletito 164
aniversario de la erección en villa... orígenes e historia, en 15 pp.
El de San Nicolás de los Garza sí cuenta con diversos textos impresos
sobre su historia. En 1978 Tomás Mendirichaga Cueva publicó en el no. 19
del anuario Hwnanitas de la UANL, un amplio artículo titulado El municipio
de San Nicolás de los Garza, que más tarde, en 1993, el Ayuntamiento de
esa ciudad le editó en forma de librito, en 52 pp. El mismo Ayuntamiento
publicó en 1984 el libro San Nicolás de los Garza. Páginas de su historia, en
300 pp., escrito por Héctor Jaime Treviño y Celso y Gustavo Gana
Guajardo. En los años 1983 y 84 fue publicada la revista San Nicolás,
órgano informativo. En el no. 5 de 1984, fue incluída una Monogra.fia de
San Nicolás, en 47 pp., que suscriben Ramona Faz Anaya e lbacdi García
Ayala En 1997 la UANL publicó un lujoso volumen de gran formato
titulado San Nicolás de los Garza a 400 años. Retos frente al tercer milenio
en 172 pp. Figuran como editores Luis L. Galán Wong et al. y contiene 29
artículos de igual número de autores. El capítulo V, sobre historia, escrito
por Celso Garza Guajardo.
En lo que respecta a publicaciones históricas referentes al municipio de

Santiago, las hay sobre diversos aspectos: el deporte, la música, los límites,
los toreros, etc. Citaremos aquí sólo las de carácter general. El libro Del
valle de Guajuco a villa de Santiago, escrito en 1899 por Calixto García
Prieto y editado por Héctor Javier Barbosa, en 1993, en 150 pp.; la La
historia de Santiago Nuevo León, de Juan Alanís Tamez, impresa en 1989,
en 180 pp. y La iglesia parroquial de Santiago Apóstol, de Héctor Javier
Barbosa, edición de 1968, en 164 pp.

525

�El municipio de San Pedro Garza García cuenta con algunas fuentes
impresas sobré su pasado. En 1982, Tomás Mendirichaga Cueva publicó su
bien documentado libro El municipio de Garza García, en 11Opp. Seis años
después, en 1988, fue editado el cuadernito San Pedro Garza García, de
Federico Ortiz Moreno, en 45 pp. con breves datos históricos. En 1991, el
AGENL, publicó en el no. 65 de sus Cuadernos..., el libro de Carlos
González De Nogales a San Pedro, en 136 pp. y en 1993 el mismo autor
editó su obra San Pedro de los Nogales, en un tomo de 291 pp.,
profusamente ilustrado. Por su parte Juan Ignacio Barragán editó el lujoso
volumen de gran formato Génesis de un municipio de vanguardia. San
Pedro Garza García, en 168 pp. con abundantes ilustraciones y algo de
noticias históricas. El libro no tiene año de edición, probablemente en 1990.
De Santa Catarina hay una monografia publicada en 1989 en 168 pp.
titulada Santa Catarina a través de la historia, a base de recopilaciones y
efemérides arregladas _por Antonio Guerrero. Otro libro que lleva .por
nombre Santa Catarimí en el tiempo~ editado en 1995. Contiene 33 artículos escritos por 13 autorts; en 199 + 44 pp. Otro que se llama Santa Catarina,
un acercamiento a su h~toria, impreso en 1996 y escrito por cinco autores,
en 142 +20 pp.; cubriendo únicamente los siglos XIX y XX; y una
Cronología de Santa Catarina, 1999, de Francisco Sepúlveda García, en 132
pp. que abarca desde 1577 hasta el año de la edición. En 1999, la UANL y el
Ayuntamiento editaron el libro en gran formato Santa Catarina hacia el
siglo XXI. Pasado, presente y futuro, en 188 pp. con textos de Luis J. Galán
Wong, eta/.
Sobre Va/lecillo, el AGENL editó en 1987, en sus Cuadernos... un
librito de 113 pp. titulado San Carlos de (sic por del) Vallecillo. Real de
Minas, 1766-1821, escrito por Mario Treviño Villarreal. Conocemos
también la breve monografia Vallecillo... los caminos de su historia,
publicada por el Gobierno de Nuevo León en 1993, en 76 pp., preparada por
Juan Manuel González Sánchez.
Acerca del municipio de Villa/dama, tenemos a la vista el libro
publicado por la UANL en 1998, en 157 pp. titulado Villaldama, de Maria
Luisa Santos Escobedo, profusamente ilustrado. La misma autora escribió en
1999 el cuadernito Villa/dama, información básica, en 22 pp., con fines de
divulgación; y, por su parte Pedro Nabor González Cárdenas imprimió en
1999, en 80 pp. un estudio histórico sobre Historia de dos templos, de esa
misma ciudad.

La historia y Monterrey
La primera historia de Monterrey fue indudablemente la que en 1936
publicó Vito Alessio Robles con el título de Monterrey en la historia y en la
leyenda siendo el primero en inventar juderías y sinagogas a la ciudad.
En la segunda mitad del siglo XX los libros de carácter general no han
sido muy abundantes. En 1971 la Asociación de Editores y Libreros de
Monterrey, editó la Historia de Monterrey, de Andrés Montemayor
Hemández, en 463 p.
En 1996, El Diario de Monterrey y Editorial Grijalbo auspiciaron la
edición de una Enciclopedia de Monterrey, en tres volúmenes de 479,427 y
443 p. sobre aspectos diversos.
Sin cubrir la historia en forma continuada han salido, entre otros, los
libros siguientes: Episodios de ayer, de José P. Saldaña, impreso en 1959, en
229 p. Un primer tomo de Narraciones regiomontanas, en 1959, en 171 pp.
y otro de igual título de 160 pp. impreso en 1961; ambos escritos por Carlos
Pérez-Maldonado. Empresas Editoriales editaron en 1973 en un solo tomo de
540 pp. dos libros de José P. Saldaña Grandeza de Monterrey que había
publicado en 1968 y Estampas antiguas de Monterrey, de 1942. De este
· último el Gobierno del Estado sacó una 3a. edición en 1981 en 236 pp.
Manuel Neira Barragán publicó en 1983 su libro El Monterrey de Ayer,
de 392 pp., en edición auspiciada por el Ayuntamiento.
En 1985, Ediciones Castillo imprimió el libro Historia del agua en
Monterrey... , escrito por Enrique Torres ·López y Mario A. Santoscoy, en
273 pp., profusamente ilustrado; y en el mismo año salió el volumen de 359
pp. Monterrey, área metropolitana, coordinado por Mario A. Santoscoy y
editado por Central Distribuidora de Publicaciones, también con numerosas
ilustraciones.
En 1990 el AGENL, publicó en el no. 56 de sus Cuadernos... el librito
de 85 pp. de José P. Saldaña, apuntes sobre Monterrey. Una visión histórica.
Con el título de Una ciudad para vivir..., Alfonso Rangel Guerra sacó
en 1991 una compilación de textos de diversos autores, sobre la ciudad, en
258 pp., edición auspiciada por el Fondo Editorial Nuevo León.

527
526

�En edición coordinada por Gustavo Gana Villarreal, salió en 1995, el
volumen en .gran formato Atlas de Monterrey, en 509 pp. sobre múltiples
aspectos pero con amplia información histórica.

También el Gobierno del Estado auspició la publicación facsimilar de
El Cura de Tamajón, semanario publicado por Guillermo Prieto en
Monterrey, en 1867. Lo editó Santiago Roel, hijo, con un estudio preliíninar
suyo.

El Fondo de Cultura imprimió en 1997 el tomito de 137 pp. Visión de
Monterrey, escrito por Abraham Nuncio y en 1998 apareció el libro
Monterrey 400. Estudios históricos y sociales, en 320 pp., en edición de la
UANL coordinada por Manuel Ceballos Ramírez.

Isidro Vizcaya Canales imprimió en 1991 su libro en 74 pp. Monterrey,
1882. Crónica de un año memorable. De esta obra el AGENL hizo una 2a.
edición en 1998, en 141 pp.
En 1990 apareció el libro de José P. Saldaña El Gral. don Porfirio Díaz
en Monterrey, 1898, en edición auspiciada por el Ayuntamiento de la ciudad.
Consta de 74 pp. mas las de las láminas s/n.

Monterrey colonial
De los libros documentales sobre esta etapa, citaremos el Indice del
Ramo Causas Criminales del Archivo Municipal de Monterrey, publicado
por Eugenio del Hoyo en 1963, en 102 pp.; el Catálogo y Síntesis de los
Protocolos... del mismo Archivo, del cual hemos publicado seis volúmenes
ya citados al referirnos ¡i!Nuevo León Testamentos coloniales de Monterrey,
editado en 1991 en 248 pp. y 246 Testamentos de Monterrey, impreso en
1999, en 287 pp., ambos de Lilia Villanueva de Cavazos y el volumen Actas
del Ayuntamiento de Monterrey, 1596-1690, editado por nosotros en 1994,
en 496 pp.

\

Rodolfo Ríos Vázquez imprimió en 1996 su libro La .fundación de
Monterrey, publicado por Ediciones Oficio, en 113 pp. y del que hay una 2a.
edición de 1999. La Gran Logia de Nuevo León auspició en 1996 la edición
del libro ¡Feliz· cumpleaños, Monterrey! de J. Guadalupe Lozano Alanís, en
151 pp.

El siglo XIX
Un libro que casi abarca todo lo acontecido en el XIX es el de Isidro
Vizcaya Canales titulado Un siglo de Monterrey. Desde el grito de Dolores
hasta el Plan de San Luis, 1810-1910. Se lo publicó la Academia de
Investigación Humanística en 1998 y tiene 190 pp.
Sobre un solo año de la primera mitad de ese siglo, el de 1838, hay el
libro de 184 pp. Sin novedad, Monterrey, escrito por Edmundo Derbez
García y editado por la UANL en 1998.
Jorge Pedraza imprimió en 1970 su libro Juárez en Monterrey, de 156
pp. en edición auspiciada por la Escuela Normal Superior. El Gobierno de
Nuevo León patrocinó una 2a. edición en 1972, en igual número de pp.

528

Monterrey en el siglo XX
_

Cubriendo casi todo el siglo XX y dispuesto el texto por decenios, José
P. Saldaña editó su libro de 251 pp. ¿Y qué hicimos? Monterrey en el siglo
XX, impreso en 1988.
Referente también a casi todo ese siglo, la industria local Villacero
publicó en 1996 el libro de 447 pp., de Jorge Pedraza Salinas, Monterrey
entre montañas y acero. Comprende desde enero de 1896 hasta julio de
1996, vísperas del IV Centenario de la ciudad.
En 1970, Humberto Buentello Chapa publicó su libro de 75 pp. La
inundación de 1909. Sus aspectos trágico y político, en edición auspiciada
por la Universidad Regiomontana. Sobre este mismo suceso, el AGENL,
imprimió en 1989 el librito de 125 pp. El río fiera, bramaba. 1909, reedición
del que escribieron Osvaldo Sánchez y Alfonso Zaragoza, con el título de La
inundación en Monterrey, 27 y 28 de agosto de 1909, aparecido en aquel
año.
El mismo AGENL, en el no. 23 de sus Cuadernos..., editó el de Isidro
Vizcaya Canales titulado Monterrey bajo sitio. Octubre 23 y 24 de 1913, en
71 pp.
José P. Saldaña publicó en 1967 su librito Monterrey de 1920 a 1930
con la tónica de "El elemento sano ", en 40 pp.
Bajo el signo de Ediciones Pacelli, Adalberto Arturo Madero Quiroga
editó en 1989 Abe/ardo L. Rodríguez en Monterrey. Crónica histórica, en
134 pp.

529

�En 1988, apareció Gilberto, la huella del huracán en Nuevo León, libro
de 244 pp. escrito por varios autores coordinados por Abraham Nuncio, y
publicado por Ediciones Castillo.

En 1987 J. Guadalupe Galván Galindo, imprimió el folleto titulado
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Monterrey, en 24 pp.

De otros edificios
Hist-0ria de los templos

Tomás y Javier Mendirichaga editaron en 1980 el libro La catedral de
Monterrey en 41 pp. mas 30 de gráficas sin. La publicación fue auspiciada
por la Sociedad de Historia Eclesiástica Mexicana y la impresión en los
talleres de Editorial Jus. Diez años más tarde, en 1999 Emediciones hizo una
2a. edición de esta obra, en 79 + 30 de ils.
En 1989 el AGENL publicó el librito de 129 pp. La catedral del Nuevo
Reino de León, de Aureliano Tapia Méndez, en el no. 36 de sus Cuadernos...
En 1994 salió el lib,to Monterrey. Siglo XVIJJ. Ciudad sin catedral, en
125 pp., referente a la trustrada construcción de una nueva catedral, escrito
por Gerardo Zapata Aguilar.
En esta segunda década del siglo XX han aparecido dos libros de 291
pp. sobre el Obispado. Uno en 1975 de Xavier Mendirichaga y Cueva
titulado El Obispado. Breve historia del antiguo palacio de Nuestra Señora
de Guadalupe... , con una 2a. edición de 1976. En 1999 Lourdes Islas editó el
libro de 135 pp. El Obispado a través de la historia, compilación de trabajos
de diversos autores.

En 1991 fue publicado el libro de 139 pp. El Palacio de Gobierno de
Nuevo León, de Samuel Flores Longoria. Tres años después, en 1994, J.
Jesús Avila Avila publicó el folleto de 55 pp. Palacio de Gobierno. Símbolo
de progreso y disputa de su posesión, impreso por Oficio Ediciones.
En 1953 apareció nuestro libro: El muy ilustre Ayzmtamiento de
Monterrey, de 22i pp. del cual hay otras dos ediciones, una de 1980, en 215
pp. y otra de 1996, en 155. Sobre este mismo edificio hay el libro Tribunal
Superior de Justicia. Restauración y puesta en valor del antiguo Palacio
Municipal, publicado en 1979 y el cuaderno Las Casas reales y el antiguo
Palacio Municipal, escrito por Luis Préstamo Martínez e impreso en 1996,
totalmente basado en el nuestro.
Rodolfo Arroyo Llano publicó en 1987 el ensayo de 52 pp. La histórica
casa del Mirador. En 1993 apareció el librito de 78 pp. La Casa del Senado,
de Lilia E. Villanueva de Cavazos; y en 1995 el Consejo para la Cultura de
Nuevo León patrocinó la edición de Estación del Golfo, de 83 pp., con textos
de varios autores.

Sobre la industria

En 1983 Xavier Mendirichaga publicó su ensayo El templo de San
Francisco de Monterrey, ya desaparecido, en edición del Gobierno de Nuevo
León, de 21 pp.
Sobre el templo de la Purísima en 1959 salió el libro Estación en Santa
María la Purísima, de Aureliano Tapia Méndez, de 84 pp. y treinta años
después el mismo autor sacó la obra La Purísima. Historia de una imagen y
de su templo, impreso en gran formato, en 185 pp., profusamente ilustrado.
Sobre el mismo tema, Armando Ravizé Rodríguez editó en 1986 el libro El
templo de la Purísima de Monterrey en 56 pp. sin., con escritos de diversos
autores.
Sobre el templo del Roble, en 1959 apareció nuestro libro de 104 pp. La
virgen del Roble. Historia de una tradición regiomontana, y en 1970 el de
Silvino Robles Gutiérrez, Monografia del santuario de Nuestra Señora del
Roble, en 45 pp.
530

La historiografia sobre la industria en Monterrey es más o menos
amplia. Aquí consignaremos únicamente los libros más relevantes.
El Centro Patronal de Nuevo León editó en 1965 el libro de 93 pp. de
José P. Saldaña Apuntes históricos sobre la industrialización de Monterrey.
Isidro Vizcaya Canales editó su obra Los orígenes de la
industralización de Monterey (1867-1920), publicado por el Instituto
Tecnológico en 1969, en 194 pp.
El historiador José Fuentes Mares, escribió en 1976 el libro Monterrey.
Una ciudad creadora y sus capitanes, publicado por Editorial Jus, en 203 pp.
En 1991, el AGENL, imprimió el catálogo titulado La política de .
fomento industrial 1886-1950, redactado por César Morado Macías, en 183
pp.
531

�La UANL, auspició en 1997 la edición del libro de 301 pp. Fábricas
pioneras de la industria en Nuevo León, de Javier Rojas Sandoval.

Acerca de industrias

En relación a estudios sobre algunas industrias en forma particular,
conocemos los libros siguientes: el que publicó Nemesio García Naranjo
sobre la Cervecería Cuauhtémoc en 1955, con el título de Una industria en
marcha, librito de 93 pp. El AGENL lo reeditó en 1990, en forma facsimilar
en el no. 45 de sus Cuadernos...

'

Sobre la Fundidora, Manuel González Caballero publicó en 1980 el
libro de 148 pp. La maestranza de ayer... la Fundidora de hoy, editado por la
misma industria en su 80° aniversario. En 1989 Noriega Editores publicaron
el libro La muerte dejFundidora... en 160 pp., escrito por Juan Zapata _
Novoa. En 1996, Sandra Arenal recopiló testimonios de varias personas que
publicó en el libro de 232 pp. titulado Fundidora diez años después.
Rodrigo Mendirichaga escribió el libro Una historia para la historia,
referente a Hylsa (Hojalata y Lámina, S. A.). La publicación apareció en
1978, en 181 pp.
En 1981 fue publicado el libro de 105 pp. Ensayos sobre la historia de
una industria; su autor Roberto G. Sada, el tema: La.historia de Vidriera
Monterrey, llamada ahora Vitro.

1

\
k

Ignacio Martínez Jr. editó en 1960 el libro de 152 pp. Apuntes históricos
del Banco de Nuevo León, 1892-1942. En 1983 Tomás y Rodrigo
Mendirichaga publicaron La banca en Monterrey. Apuntes para ·una
historia, libro de 98 pp. en edición privada de la Sociedad General de
Crédito. En 1980 apareció Banamex en Monterrey. 90 años, de 66 pp.
profusamente ilustrado.

La salud y los hospitales

En 1968 Toe Wellcome Historical Medical, de Londres imprimió el
libro escrito en 1881 por José Eleuterio González, Los médicos y las
enfermedades de Monterrey, editado por Francisco Guerra, en 121 pp.
Hernán Salinas Cantú publicó en 1975 el libro de 158 pp. Sombras
sobre la ciudad. Historia de las grandes epidemias... que ha sufrido
Monterrey. Del mismo autor apareció en 1988 Visión histórica del Hospital
Civil de Monterrey... , en 134 pp. impreso por Ediciones Castillo y en ese
mismo año y del mismo autor el AGENL sacó el librito Donde el dolor se
apaga, de 77 pp. en el no. 22 de sus Cuadernos...
En 1994 Rodrigo Mendirichaga editó su libro Solitario y magnífico.
Hospital Muguerza, 1934-1994, en 160 pp.

Aspectos culturales

El comercio y la banca

"Cuatro décadas de teatro en Monterey, 1900-1940" es el título de un
artículo de Manuel Neira Barragán, publicado en las pp. 511 a la 530 del
Anuario Humanitas de la UANL, no. 11, de 1970.

Sobre este aspecto la historiografia regiomontana no es muy abundante.
José P. Saldaña escribió en 1966, Mercado Colón, apuntes históricos, en 42
pp., que trae además datos sobre la construcción del Condominio Monterrey,
que sustituyó al viejo Mercado.

El AGENL editó en 1989 Una etapa cultural de Monterrey, 1939-1940,
en el no. 33 de sus Cuadernos..., en 65 pp. El autor, Genaro Salinas Quiroga.

En 1994, José Cárdenas Cavazos publicó el libro de 113 pp. Tradición y
evolución del Mercado Juárez, y sobre la edificación del nuevo en el mismo
sitio.
En 1983 apareció el libro de Rodrigo Mendirichaga 100 años de
comercio en Monterrey, de 197 pp., en edición auspiciada por la Asociación
de Editores y Libreros...

Alfonso Rangel Guerra escribió en 1993 el libro de 224 pp. Arte, A. C.
Los frutos y los años, conmemorativo de los 35 años de la institución (19551990).
En 1994 fue publicado el libro de 99 pp. Las tandas de Monterrey.
Visión retrospectiva de la farándula, que incluye "Algo del Monterrey de
entonces".

532
533

�Raymundo Izcoa Flores escribió el libro La Prensa regiomontana.
Apuntes para su historia, 1826-1996, edición auspiciada por el
Ayuntamiento de la ciudad en 1997, en 107 p.

De este libro hay una segunda edición hecha en 1996 por Grafo Print
Editores, en un sólo tomo de 577 pp.

La UANL, editó en 1998 el libro de 190 pp. Músicos y música popular
en Monterrey (/900-1940), escrito por Alfonso Ayala Duarte.

Celso Garza Guajardo et al. publicaron en 1982 un tomito de 117 pp.
titulado Personajes populares en la cultura de Nuevo León., que contiene 15
semblanzas. ·

Patrocinado por Valúe, Casa de Bolsa, apareció en 1998 el libro Cien
años de arte y cultura en Monterrey, a través de su gente, museos y
exposiciones, de 275 pp., escrito por Josefina Rodríguez de Longoria.
En ese mismo año de 1998, la UANL editó el libro de Armando V.
Flores Salazar Calicanto. Marcos culturales en la arquitectura
regiomontana, siglos XV al XX, en 105 pp.
Rodrigo Mendirichaga imprimi'su libro de 263 pp. titulado. El
Tecnológico de Mont.irrey. Sucesos, anécdotas, personajes. Lo publicó .
Ediciones Castillo en' l982.
En 1992 apareció el volumen de 342 pp. La aventura de 200 años.
Apuntes para la historia del Seminario de Monterrey, preparado por el
''Equipo de Historia del Seminario del bicentenario, 1792-1992".
Finalmente en 1995 Humberto Salazar publicó lo que él llama
crónica, titulada Nuevo León, cincuenta años de cultura (1945-1995), en 95
pp.

Biografias. Obras generales
Además de los Quién es quién que en realidad no son obras de
investigación, en la segunda mitad del siglo XX han aparecido algunos libros
que reúnen biografías.
En 1956 la UANL editó el libro de Genaro Salinas Quiroga Elocuencia
nuevoleonesa, en cuyas 214 pp. incluye 36 breves biografías de igual
número de oradores cuyos discursos inserta.
El cronista de Monterrey, José P. Saldaña, publicó en 1982 la obra En el
marco de la historia, en 237 pp, con 28 semblanzas de personas que cultivan
la historia.
Dos años después, en 1984, apareció nuestro Diccionario biográfico de
Nuevo león, con 540 pp. en dos volúmenes, ilustrado. Lo editó la UANL.
534

La Escuela Normal "Miguel F. Martínez" auspició en 1986 la edición
de un tomo sin paginar con el nombre de Maestros nuevoleoneses,
reproduciendo en forma facsimilar las 34 biografías que habían sido
impresas de manera separada en forma de serie.
Sin año de edición pero situaeo en 1989, apareció el libro Biografías de
mujeres destacadas del Estado de Nuevo León. , editado por el Gobierno del
Estado y el Consejo Estatal de Población, en 272 pp. con más de un centenar
de semblanzas escritas por diversos autores.
Del historiador Ricardo Covarrubias salió, en edición póstuma hecha en
1990, el libro Nuevoleoneses ilustres, en 264 pp. con más de dos centenares
de notas biográficas.
En 1992 la Cámara Nacional de Comercio de Monterrey publicó la obra
de Rodrigo Mendirichaga Perfiles de emprendedores del comercio en Nuevo
León. Biografias breves, en 176 pp. con 38 semblanzas en orden alfabético.
Un año después, en 1993, Juventino González Ramos dio a la estampa
su librito de 112 pp. Letras sueltas. Universitarios distinguidos, con textos
relativos a una decena de reflexiones sobre personajes.
El gobierno local editó en 1995 el libro Presea cívica "Estado de Nuevo
León, 1986-1995, con 175 semblanzas de quienes habían recibido hasta
entonces esta distinción.
El mismo Gobierno del Estado y la Sección 21 , Nuevo León, del
SMIB, publicaron en 1995 un volumen de 272 pp. titulado Nuevo León
Semper Ascendens. Vida y obra de maestros ilustres. De este libro, la
sección 21 hizo en 1996 una segunda edición. La obra trae la biografía de un
maestro de cada uno de los municipios.
En ese año de 96, la UANL editó nuestro libro Escritores de Nuevo
'León. Diccionario biobibliográfico, en 382 pp.
También en 96, Irma Braña Rubio y Ramón Martínez Sáenz publicaron
en Ediciones Castillo el tomito de 87 pp. Diccionario de escritoras
535

�nuevoleonesas, siglos XIX y XX, con más de un centenar de semblanz.as
breves.

En ese mismo año de 96, la Universidad Mexicana del Noreste editó el
libro Educadores de Nuevo León, en 219 pp. con 36 semblanz.as escritas por
diversos autores.
El Gobierno del Estado publicó en 1998 el libro de 279 pp., Medalla al
Mérito Cívico. Presea "Estado de Nuevo León, 1986-1998", que trae las
semblanz.as de 239 personas que han sido acreedoras a esta distinción.

En 1978 Gerardo de León publicó el libro de 31 O pp. Jornadas
regiomontanas. Pensamientó y acción de un esforzado regiomontqno,
relativo a la vida de Manuel L. Barragán.
Editorial Jus editó en 1972 el libro de Aureliano Tapia Méndez,
Belaunzarán. Un obispo mexicano entre la Independencia y la Reforma, en
192 pp. años después en 1988, el mismo autor y Luis Avila Blancas
publicaron el libro de 119 pp. Fray José María Belaunzarán.
Lujosamente impreso y en gran formato, apareció en 1993 el libro de
199 pp., bellamente ilustrado, Juan F. Brittingham y la industria en México,
1859-1940, escrito por Juan Ignacio Barragán y Mario Cerutti.

Biografías individuales
En 1977, la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL publicó el
folleto de 67 pp. titulado,Eduardo Aguirre Pequeño. Una vida dedicada a la
educación, la ciencia y )á cultura.
Napoleón Nevárez Pequeño imprimió en 1985 el folleto Don Germán
Almaraz, vida y obra, en·34 pp.
En 1975 la UANL editó el ensayo biográfico José A/varado, el joven de
Monterrey, de Raúl Rangel Frías, en 41 pp.; y en 1994 fue impreso en 34 pp.
el de Lilia Cavazos de Horstmann José A/varado. Introducción a su vida y
sus ideas.
Francisco Javier Alvarado Segovia publicó en 1995 El doctor José
Francisco Arroyo de Anda y Villagómez, un sabio, un santo, en 58 pp.
En el mismo año de 95 Editorial Oficio sacó el libro Un hombre
abogado. Ricardo Agustín Aya/a Vil/arrea/; preparado por Enrique A. Ayala
y Arnulfo Vigil, en 346 pp. y que comprende textos del biograficado y
testimonios de diversos autores.
Sobre la vida de uno de los primeros impresores de Nuevo León, la
Universidad of Texas Press, de Austin publicó en 1963 la obra de Lota M.
Spell Pionner printer. Samuel Bangs in México and Texas, en 230 pp.
Tenemos a la vista una publicación hecha en 1976 titulada Homenaje a
Agustín Basave Fernández del Valle ... , en 231 pp. que recoge 66 testimonios
de igual número de autores.

536

Enriqueta Medina y Federico Arreola son los autores de una breve
biografia de Don José Calderón Penilla, precursor del desarrollo industrial
de Nuevo León, impreso en 1994, en 41 pp.
Sobre el pintor Federico Cantú han sido publicados el libro Federico
Cantú, seis décadas de trabajo, 1922-1980, impreso en 1980, en 193 pp.; el
cuadernito de 23 pp. impreso en 1986 con el título de Federico Cantú y su
obra, escrito por Raúl Rangel Frías; el libro Diálogos con Federico Cantú, de
Roberto Chapa Martínez, que incluye textos de José Alvarado y José
Navarro, editado por la UANL, en 1988, en 55 +112 pp. de ils. sin; y el
ensayo de Humberto Salazar, Federico Cantú, el Ulises de Cadereyta,
·publicado en 1994, en 30 pp. La UANL y el Consejo Cultural de Nuevo
León editaron en 1999 el libro de Abraham Nuncio El espejo habitado.
Federü:;o Cantú y su obra, en 118 pp.
La bibliografia sobre Luis de Carvajal es amplia, pero en el lapso que
estudiamos de lo publicado en Nuevo León sólo han llegado a nuestras
manos el libro Luis de Carvajal, el Viejo, fundador de Nuevo León. Su
tiempo, su vida y su obra a los cuatro siglos de su muerte, escrito por
Hernán Salinas Cantú y publicado en 1991, en 141 pp.; y en ensayo de
Daniel Sifuentes Espinosa, Luis de Carvajal y de la Cueva, de 46 pp.,
impreso en 1994.

En 1993, Ricardo Torres Martínez publicó el libro de 238 pp. La
predestinación de un hombre. Vida y obra de Eloy Cavazos, en edición
auspiciada por la Cigarrera La Moderna.
Sobre la vida del padre Cervantes, apareció en 1961, en 312 pp., el libro
Un perfil sacerdotal, escrito por Isaac Hernández; y diez años después, en
1971, Aureliano Tapia Méndez publicó su obra Pablo Cervantes, un
sacerdote de su tiempo, en 134 pp.
537

�Hemán Salinas Cantú publicó en 1979 su Biografia del Dr. Pascual
Costanza, fundador de la primera escuela médico quirúrgica de Monterrey,
en 1828, en un librito de 88 pp.
En 1994, fue impreso el ensayo biográfico en 25 pp. Tomás Cueva, el
militante, escrito por Eduardo Segovia Jaramillo.
Sobre la vida de Juan Bautista Chapa, en 1988 fue editado nuestro breve
estudio de 60 pp. El cronista anónimo, que apareció bajo el no. 25 de los
Cuadernos... del AGENL. Este mismo trabajo fue traducido al inglés por
Edna E. Brown e impreso en multilit en 60 pp., en Corpus Christi, Texas.
En 1991, Roberto Chapa Martínez imprimió su librito de 58 pp.
Realidades de una vida. Dr. Hermenegildo Chapa Campos, editado por la
UANL.

~

.

i\ J

Lo que se ha escrito sobre el general Mariano Escobedo en otras partes
es más o menos amplio. De lo publicado en Nuevo León en la segunda mitad
del siglo XX consignaremos aquí lo siguiente. El folleto de 32 pp. sin,
editado en 1952, titulado Mariano Escobedo. Polémica Santiago Roe! Prof
Pedro Reyes Velázquez; nuestro libro Mariano Escobedo, en reedición hecha
en 1988 por el Gobierno de Nuevo León, de nuestra primera edición de
1949; esta nueva edición en 136 pp.; y el cuadernito de 16 pp. escrito por J.
Jesús Avila y editado en 1990 por el AGENL, titulado Mariano Escobedo de
la Peña.
Sobre el arzobispo Alfonso Espino y Silva, Aureliano Tapia Méndez
publicó en 1977 la Oración fúnebre pronunciada por él. El texto está seguido
por una cronología biográfica del prel8:do, redactada por Tapia Méndez y por
Gerardo Charles García. El folleto tiene 67 pp.
Femando Garza Quirós ha escrito dos libros sobre un mismo personaje.
En 1970 publicó El Niño Fidencio. Un personaje desconocido, en 85 pp.
Dos años después, en 1972, editó El Niño Fidencio y el fidencismo , en 161
pp. De este último hay nuevas ediciones; la 4a., de 1980, en 180 pp.
En 1992, el Gobierno de Nuevo León y la Universidad Regiomontana,
publicaron la obra de Guillermo Dávalos Amaya, Belisario de Jesús García.
Su obra musical, en 160 pp. El Gobierno de Nuevo León auspició en 1994 la
edición del libro en 47 pp. Belisario de Jesús García... músico, poeta y
militar montemorelense, escrito por Carlos Treviño Quiroga.

Aunque el poeta Pedro Garfias no nació en Nuevo León, el hecho de
haber vivido sus últimos años en Monterrey donde murió en 1967, propició
la publicación de algunos ensayos. Ya en 1962 Santiago Roel García había
editado su libro Pedro Garfias, poeta, en 110 pp. En 1979 apareció el folleto
de 39 pp. de Raúl Rangel Frías Oyeme, Pedro; y en 1990 el librito de 64 pp.
Mi amigo Pedro Gar.fias, escrito por Alfonso Reyes Aurrecoechea.

De García a Gutiérrez
Con el título de En busca de Catarino Garza, 1859-1895, la UANL
publicó en 1989 este libro de 362 pp. compilado por Celso Garza Guajardo
con una amplia colección de documentos entre los cuales figuran las
Memorias del personaje.
La Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística editó en 1962 el libro
de Plinio D. Ordóñez El licenciado don Lázaro Garza Aya/a. Salió con el
no. 18 del Congreso Nacional ... [sobre] la Guerra de Intervención y que
consta de 254 pp.
Diez años después, en 1972, fue publicado el folletito de 16 pp. con el
nombre de Semblanza de... Darío Garza Cantú, servidor de la República y
fundador del municipio de General Bravo, N. L., escrito por Hemán Salinas
Cantú.
Producido fuera de México pero referente a un personaje nuevoleonés,
en 1984 apareció en Austin, Texas, el libro de Clotilde P. García, Capitán
Bias María de la Garza Falcón, de 71 pp.
El Ayuntamiento de Monterrey imprimió en 1990 el folleto de 48 pp.
Perfil de don Isaac Garza Garza, de autor anónimo.
Por su parte la Sociedad Numismática de Monterrey editó en 1979 el
ensayo de 40 pp. Eugenio Garza Sada, perfil biográfico, debido a la pluma
de Ricardo Margáin Zozaya.
En 1994 fue publicado el folleto de 35 pp. Roberto Garza Sada. La
pasión por la excelencia, escrito por Enriqueta Medina y Federico Arreola.
Rodolfo Arroyo Llano publicó en 1976 su libro Manuel Z. Gómez,
gobernador y comandante militar de Nuevo León durante la Intervención
francesa, en 255 pp. La obra incluye el texto del Diario de campaña, del
coronel Miguel Palacios.

538
539

�Sobre el banquero Rodrigo Gómez tenemos a la vista dos libros, uno de
Gerardo Guidi Kawas, Vida y obra de Rodrigo Gómez Gómez (1897-1970),
de 119 pp.; y otro escrito por Enrique Martinez Torres titulado Rodrigo
Gómez, un nuevoleonés al servicio de México, editado por Banorte en 1993,
de 101 pp.

En 1985, apareció el libro de 207 pp. Hacia los altares. Perfil
biográfico [del padre Juan José Hinojosa] escrito por José Ortiz Bernal. Del
mismo autor es el librito de Juan José Hinojosa Cantú, siervo de Dios. ·
Aureliano Tapia Méndez publicó en 1976 el libro José Juan de Jesús
Herrera y Piña, VI obispo de Tulancingo y V arzobispo de Monterrey. Fue
impreso en los talleres de la Editorial Libros de México, en 254 pp.

El doctor José Eleuterio Gonz.ález ha sido uno de los personajes más
estudiados. De los trabajos que acerca de él han sido publicados en la
segunda mitad del siglo XX, citaremos aquí los siguientes: La vida y la obra
de Gonzalitos, publicada en Londres en 1968 por la Wellcome Historical
Medica! Library, en 121 pp. La vida... ocupa 90 pp., las restantes el estudio
Los médicos y las enfermedades de Monterrey, 1881, escrito por José
Eleuterio G9nz.ález. En 1975 apareció la Biografia del doctor don José
Eleuterio González, Gonzalitos, en reedición facsimilar en 264 pp. de la que
en 1888 publicó Hermenegildo Dávila. En 1976, Aureliano Tapia Méndez
' editó su libro José Eleuterio González, benemérito de Nuevo León, en 186
pp.; y el mismo autor jÚblicó en el mismo año El doctor José Eleuterio
González, historiador'· del noreste de México, en 120 pp. La Sociedad
Numismática de Monterrey le auspició en 1978 al mismo autor, la edición de
José Eleuterio González, ·perfil biográfico, en 41 pp. Hemán Salinas Cantú
escribió Don José Eleuterio González. Semblanza en 26 pp. que le publicó el
Gobierno de Nuevo León en 1988. Cuatro años más tarde, en 1992,
Ediciones Castillo le publicó a Rodrigo Mendirichaga el libro, ... Y su nombre
se repetirá, en 407 p.; y en 1994 este mismo escritor imprimió la breve
semblanza José Eleuterio González, benemérito de Nuevo León, en 54 pp.
Finalmente, en 1999 la Universidad Pedagógica Nacional y la Secretaría de
Educación de Nuevo León, editaron el libro Gonzalitos, educador, en 192
pp. Hasta aquí lo relativo al doctor Gonz.ález.

La UANL publicó en 1995 el trabajo Rodolfo de León Garza, maestro,
- bibliófilo, cronista, en 78 pp. Aunque está suscrito con la autoría de Mario
Treviño Villarreal, sólo hasta la página 12 llega la nota biográfica; el resto lo
integran el curriculum, notas de autores diversos y breves escritos del
biografiado.

En 1971 fue impreso en Monterrey un voluminoso tomo de 1106 pp.
titulado El centinela fiel del constitucionalismo, referente al general Pablo
Gonz.ález, su hijo.

La Fundación Tarahumara editó en 1994 el libro titulado El mundo de
Pepe Llaguno, en 131 pp. El texto fue escrito por Francisco Núñez de la
Peña.

En 1967, Apolinar Núñez de León editó el folleto de 16 pp. s/n. Algunos
apuntes biográficos del Sr. Gral. y Lic. don León Guzmán, auspiciado por la

En 1996, Aureliano Tapia Méndez imprimió en México su libro Don
Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés, tercer obispo del Nuevo Reino de
León, en 196 pp. mas 54 de ilustraciones.

Gran Logia del Estado de Nuevo León.

De Herrera a Montes de Oca
Ediciones Oficio, publicó en 1991 el libro de Encarnación Pérez
Gaytán, Arte y política en la vida de Lucy Herrera, en 115+18 pp.

El AGENL, editó en 1993 el libro Amante del desierto. Eugenio del
Hoyo, 1914-1989. Consta de 118 pp., 36 de las cuales se refieren al
personaje; el resto, al catálogo de fondo documental que lleva su nombre
existente en ese Archivo. El libro fue compilado por J. Jesús Avila Avila.
Héctor Jaime Treviño Villarreal publicó en 1987 el folleto de 30 pp.
Alonso de León precursor de la ciencia geográfica en el noreste de México,
editado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia y por el Gobierno de
Nuevo León.
En 1993 el Ayuntamiento de Monterrey auspició la edición de nuestro
libro de 104 pp. El general Alonso de León, descubridor de Texas. De las pp.
63 en adelante trae como anexos el acta de fundación de Monclova, los
Diarios de las jornadas de 1689 y 1690, y el testamento del general.

Del maestro Miguel F. Martinez, además de la biografia escrita por
Plinio D. Ordóñez en 1950 en 242 pp. y que se sale un año del lapso que
estudiamos, han sido publicadas sus Memorias que consignamos en la parte
relativa a este tipo de libros y, además, el librito de 43 pp. de Horacio
Salazar Miguel F. Martínez, publicado en 1994 en la serie Los hombres de .

Nuevo León.
540

541

�En 1966 Eduardo Aguirre Pequeño publicó el libro Biografia y
pensamiento vivo del doctor Angel Martínez Vil/arrea/, en 338 pp.
Comprende esta obra una compilación de textos sobre el personaje, de
diversos autores; de trabajos, escritos, ponencias, etc. del biografiado.
Transcribe, además, en 155 pp. (de la 127 a 282) textos sobre el
materialismo didáctico. Ramiro Estrada Sánchez editó en 1985 su librito de
75 pp. Buena tarde, Angel. Vida y obra.

Sobre el obispo Ignacio Montes de Oca, Aureliano Tapia Méndez ha
publicado dos libros, uno dé 120 pp. basado en el Diario del prelado, fue
publicado en 1979, en 132 pp.; el otro, El Diario de lpandro Acaico, editado
en 1988 y del cual sólo en las 127 primeras pp. escribe sobre el personaje, en
las siguientes hasta la 146, sobre la Academia Hispanoamericana de
Ciencias. La iconografia ocupa poco más de 70 pp. sin.

No cabe la menor duda de que fray Servando ha sido el personaje
nuevoleonés mas estudiado. Independientemente de las obras de O'Gorman
y de muchos otros libros escritos en México y en otras latitudes, lo editado
por paisanos o casi paisanos suyos en la segunda mitad del siglo XX, no es
tan desdeñable. Registraremos aquí el libro más literario que histórico de
Artemio de- Valle Arizpe, Fray Servando publicado en 1951 en 208 pp. y que
bajo el no. 1067 forma parte de la Colección Austral.

De Ordóñez a Suárez

En 1959, Editoriay.fus publicó el libro de 200 pp. de Alfonso Junco, El
increíble fray Servando. Psicología y epistolario, en el no. 66 de la colección
Figuras y episodios de la historia de México. Apolinar Núñez de León sacó
en 1976 en la Editorial Alfonso Reyes, de Monterrey, su librito de 55 pp. El
padre Mier y la primera imprenta. El Gobierno de Nuevo León y la UANL
editaron en 1977 el libro.fray Servando. Biografia, discursos, cartas, en 347
pp.
El Instituto Nacional de Administración Pública auspició en 1982 la
edición del libro de Margarita García Flores Fray Servando y el federalismo
mexicano, en 240 pp. Rodolfo de León Garza, escribió en 1987 el librito de
77 pp. Fray Servando, un visionario itinerante, que le publicó la UANL.
Años más tarde este mismo autor, ampliando la información, publicó en
1993, Fray Servando, vida y obra, en 254 pp., auspiciado por el Fondo
Editorial Nuevo León.
El Archivo General del Estado dedicó al padre Mier su 5a. Semana de la
Historia, realizada en noviembre de 1989. Las cinco conferencias
pronunciadas por igual número de participantes, aparecieron en síntesis, en
un cuaderno de 58 pp. impreso en ese mismo año.
En 1994 el Gobierno de Nuevo León editó el libro Fray Servando
Teresa de Mier. Vida y obra, de 133 pp. con textos de Consuelo Sánchez de
Abrego, Felipe C. Martínez Alcántara y Leonardo Contreras López.
En relación al fundador de Monterrey, el novelista español Mariano G.
Somonte publicó en 1971 el libro Don Diego de Montemayor, en 127 pp.
542

Producciones Al Voleo, Monterrey, editó en 1989 el libro de 113 pp.,
E.frén Ordóñez, pintor mexicano contemporáneo, obra con textos de diversos
autores, profusamente ilustrada, en compilación de Aureliano Tapia Méndez.
En 1960, Plinio D. Ordóñez publicó el libro de 147 pp. El benemérito
educador nuevoleonés Sera.fin Peña. Sobre el mismo personaje, Lilia E.
Villanueva de Cavazos escribió el ensayo Sera.fin Peña, benemérito de la
educación, en 33 pp.
Oficio Ediciones, imprimió en 1994 el libro de 396 pp. Macario Pérez,
maestro de siempre, escrito por José Roberto Mendirichaga con un apéndice
de discursos, cartas, etc. a partir de la p. 299.
El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, editó en 1997 el libro
· en 160 pp. Un homenaje a Alfredo Ramos Martínez, con textos de Xavier
Moissén L., Fausto Ramírez e Israel Cavazos Garza; obra profusamente
ilustrada.
En 1978 la UANL editó un cuaderno de 20 pp. sin titulado Homenaje al
Lic. Raúl Rangel Frías, entrega de la medalla Alfonso Reyes, con los textos
que se pronunciaron en aquella ocasión. El AGENL, publicó en 1990 el
librito de 128 pp. escrito por Jorge Pedraza Salinas con el título de Rangel
Frías, su obra y su tiempo, que figura con el no. 5, de los Cuadernos... Del
mismo autor hay un folleto de 57 pp. titulado Raúl Rangel Frías, editado en
1994 en la serie "Los hombres de Nuevo León". En 1997 el Gobierno y el
Congreso de Nuevo León imprimieron el libro de 154 pp. Raúl Rangel
Frías, benemérito de Nuevo León, con textos de diversos autores. Sobre
Rangel Frias hay otras publicaciones que consignaremos en las de carácter
autobiográfico.
Como homenaje al cumplir 70 años, la UANL editó en 1998 el volumen
Alfonso Rangel Guerra, interpretaciones, testimonios, cartas, en 228 pp.,
con textos de diversos autores.
543

�En relación a la vida de Alfonso Reyes la producción ha sido abundante
en estos cincuenta años. Citaremos aquí únicamente lo de autores locales. En
1963, la UANL publicó y editó un ensayo de Raúl Rangel Frías titulado
Evocación de Alfonso Reyes, en 37 pp. que fue reeditado por el Gobierno de
Nuevo León, en 1978, en 47 pp. Alfonso Rangel Guerra publicó en 1982 un
librito de 43 pp. con el nombre de Alfonso Reyes en nuestro tiempo, en el
cual reproduce dos estudios suyos, "Alfonso Reyes y su idea de la historia" y
"La odisea de Alfonso Reyes". En el mismo año de 82, Raúl Rangel Frias
publicó el libro Secuencia de Reyes. Las palabras, en 134 pp., editado por la
SEP Nuevo León. En 1985, Jorge Pedraza publicó el libro Alfonso Reyes en
la generación del Ateneo de la juventud, libro de 145 pp. cuya edición
auspició el Ayuntamiento de Monterey. Aureliano Tapia Méndez sacó en
1989 el textp Alfonso Reyes ante Dios y ante la muerte, de 102 pp. con otras
tantas, sin n.umerar, de ilustraciones. En 1991 el AGENL, editó el libro de
134 pp. Alfonso Reyes en tres tiempos, que salió con el no. 58 de los
Cuadernos...
La Universidad y el Gobierno de Nuevo León auspiciaron en 1966 la
edición de El general Bernardo Reyes, obra escrita por E. Víctor Niemeyer
Jr. El libro fue impreso en 261 pp. por Editorial Jus. En 1994 el mismo autor
editó un tomito de 46 pp. titulado Bernardo Reyes, en la colección "Los
hombres de Nuevo León" El Centro de Estudios de Historia de México
Condumex, editó en 1984 el volumen de 549 pp. Guía del Archivo del
General Bernardo Reyes, 1881-1913, antecedida por una "Semblanza",
escrita por María Teresa Franco, y por la hoja de servicios. En 1985 la
UANL, publicó un librito de 60 pp. titulado Perfil de la organización_
administrativµ del régimen del general Bernardo Reyes, escrito por Roberto
Chapa Martínez. El AGENL editó en 1988 la Correspondencia de Bernardo
Reyes, 1884-1908, en 106 pp., y la directora de este mismo Archivo, Leticia
Martínez Cárdenas, imprimió en 1989 ~l folleto de 25 pp. Bernardo Reyes,
escritor.
Editorial Regiomonte Reinero, publicó en 1992 el libro de Adalberto
Arturo Madero Quíroga titulado Alfonso Reyes Aurrecoechea, el hombre, en
241 pp.
Tomás y Rodrigo Mendirichaga, son los autores del libro Vida y obra
de Valentín Rivera. El inmigrante, editado en 1989, en 275 pp.
Sobre el historiador Santiago Roel conocemos algunas breves
semblanzas. La escrita por Plinio D. Ordóñez en 1961, con el nombre de
Bosquejo biográfico del erudito historiador neoleonés Lic. Santiago Roe/;
editada al mimeógrafo, con portada impresa, en 15 pp.; y el folleto de 35 pp.
544

El licenciado don Santiago Roe/ Me/o, editado en Impresora Monterrey,
escrito por Aureliano Tapia Méndez.

Enriqueta Medina y Federico Arreola editaron en 1994 el folleto de 43
pp. Don Roberto G. Sada, en la serie "Los hombres de Nuevo León".
En 1983 fue publicado el folletito de 32 pp. Perfil biográfico del Gral. y
Lic. Aarón Sáenz, escrito por Adalberto Arturo Madero Quíroga; y en 1990
otro de sólo 23 pp. editado por el Gobierno de Nuevo León titulado Perfil de
don Aarón Sáenz Garza, de autor anónimo.
Viviano Medrano Martínez imprimió en 1962 un cuadernito de sólo 12
pp. Vida y obra de Moisés Sáenz, en edición del Gobierno del Estado con
carácter de difusión.
En 1964 fue impreso en Editorial Vallarta el folleto de 62 pp.
Semblanza biográfica del Dr. Mateo A. Sáenz, de quien hay un anecdotario
citado ya en las autobiografias.
Ediciones Oficio imprimió en 1992 el libro de 414 pp. Mi padre, escrito
por Irma Salinas Rocha, sobre la vida de-Benjamín Salinas Westrup.
En 1973, Hernán Salinas Cantú editó el folletito de 19 pp. Semblanzas
. del Gral. Bonifacio Salinas Leal. Leticia Martínez Cárdenas escribió el
librito de 75 pp. General José E. Santos. Actuación revolucionaria y
política, editado en 1986 en el no. 2 de los Cuadernos... del AGENL.
En 1998 la UANL patrocinó la edición de Jrma Sabina Sepúlveda,
escritora vil/aldamense, escrito por María Luísa Santos Escobedo, en un
folleto de 55 pp.
Sobre el cardenal Adolfo Suárez Rivera conocemos el librito de 87 pp.
titulado Bodas de plata episcopales... , editado en 1996, profusamente
ilustrado.
Erasmo E. Torres López imprimió en 1997 el folleto de 40 pp. titulado
Alfredo To"oel/a Romaguera 1845-1879. Un poeta y dramaturgo cubano en
Monterrey.
Sin año de edición pero ubicado en 1997, apareció el folleto de 65 pp.
Profr. Luis Tijerina Almaguer, apuntes biográficos, escrito por Juana del
Carmen Martínez Treviño.

545

�La UANL, editó en 1999 el libro Aureliano Tapia Méndez, caminos de
investigación, organizado por José Cárdenas Cavazos, en 195 pp.
Publicado por el Gobierno de Nuevo León apareció en 1986 el folleto
de 49 pp. Constantino de Támava, el pionero. La radiodifusión en

volumen titulado Santiago Vidaurri. Correspondencia, 1855-1864, con la
síntesis de 4,002 cartas, en 253 pp. En 1994 César Morado Macías imprimió
el folleto de 69 pp. Santiago Vidaurri. El poder en los tiempos del cólerá, en
la colección "Los hombres de Nuevo León", editada por el Gobierno del
Estado.

Latinoamérica.
Dentro de la segunda mitad del siglo XX, apareció en 1959 el libro
Carlos Villarreal A. editó en 1965 el folleto de 45 pp. Gral. Jerónimo
Treviño, breves pasajes históricos en los que tomara parte... , Auspició esta
edición la Presidencia Municipal de Cadereyta.
Dos años más tarde, en 1967, Raúl Rangel Frías publicó su libro
Gerónimo Treviño, héroes y epígonos, en 107 pp., con viñetas de Federico
Cantú. La Secretaría de Educación Pública, reeditó esta biografía, en el
mismo año, en 126 pp. con el no. 84 de los Cuadernos de Lectura Popular y
el Gobierno de Nuevo León hizo una nueva edición en 1983, en 80 pp.

¡'

Antonio l. Villarrea/. Vida de un gran mexicano, de 179 pp., escrito por
Fortunato Lozano con el título de El gobierno revolucionario de Antonio l.
Villarreal, 1914, Celso Garza Guajardo publicó en 1988, en 112 pp. los
acuerdos, decretos y demás documentos de esa administración; que
reprodujo en el libro Profesor y general Antonio l. Villarreal, 1879-1944,
publicado en 1994, en 133 pp. Sobre el mismo personaje Meynardo Vázquez
Esquive}, escribió Antonio J. Viflarreal, el revolucionario, folleto de 39 pp.
editado en 1994. Hay otro folletito de sólo 24 pp. escrito por Rodolfo de
León Garza, General Antonio J. Villarreal. El proceso de 1900, Villa/dama,
Nuevo León, sin fecha de edición [¿1998?]

De Carlos Jesús G6mez Flores es el folletito de escasas 22 pp. titulado

Julián Treviño Elizondo. Toda una vida al servicio del transporte, impreso
en Monterrey en 1998.
En 1965, Porfirio Valdés publicó en México el libro Excmo. Monseñor
Dr. Guillermo Tritschler y Córdova... en 295 pp. mas 20 de ilustraciones. En
1997, Aureliano Tapia Méndez editó su obra Don Guillermo Tritschler y
Córdova... , de la cual hay una 2a. edición hecha en 1998 en 241 pp. + l 00 de
ilustraciones.
Aureliano Tapia Méndez imprimió en 1976 su libro Fray Rafael José
Verger y Suau, el obispo constructor, en 193 pp. + 54 de iconografia. En
1990, el Ayuntamiento de Sant-Any, tierra natal del prelado, publicó en
catalán la obra fr. Rafe/ Josep Verger i Suau, escrita por Andreu Pon~ i
Fullana, en 353 pp. con un amplio apéndice documental de 140 pp.
En 1989 Rogelio Garza Elizondo escribió un folleto titulado General
lldefonso Vázquez, publicado por el AGENL en sólo 17 pp.
Etelvina Torres Arceo es autora del folleto de 63 pp. María Valdés
Morales, maestra toda su vida, en edición del Gobierno del Estado hecha en
1994, en la colección "Los hombres de Nuevo León".
Sobre el controvertido gobernador de Nuevo León, Santiago Vidaurri.
Aunque no publicada aquí, conocemos la tesis doctoral de Ed. Moseley The
carrer public of Santiago Vidaurri, presentada a la Universidad de Alabama
en 1963, en 387 pp. En 1991, Leticia Martínez Cárdenas, publicó un primer
546

La Universidad Mexicana del Noreste publicó en 1992 el folleto de 46
pp. Melitón Villarreal. Vida y obra de un filántropo nuevoleonés, escrito por
A. Guerrero Aguilar.
La cronista de Villaldama, María Luisa Santos Escobedo, imprimió en
1999 el folleto Sacerdote Nabar Villegas Villarreal. Vida y obra, en 41 pp.
•El folleto trae además dos testimonios de discípulos del biografiado.
En la serie "Los hombres de Nuevo León" figura el folleto de 38 pp.
Lorenzo H Zambrano Gutiérrez, escrito por Enriqueta Medina y Federico
Arreola. Fue publicado en 1994 por el Gobierno de Nuevo León.
En 1962, la Secretaría de Gobernación reimprimió el folleto de 24 pp.

La vida del general Ignacio Zaragoza, texto reproducido del que cien años
antes, en 1862, editó Manuel Z. Gómez. En ese mismo año Rodolfo Arroyo
Llano publicó su libro Ignacio Zaragoza, difusor de la libertad y la justicia,
en 179 pp. También en ese año la Sociedad Mexicana de Geografia y
Estadística publicó el libro de 142 pp. Epistolario Zaragoza-Vidaurri, 18551859, compilado por nosotros. El historiador coahuilense Federico Berrueto
Ramón, editó también en 1962 su obra Ignacio Zaragoza, en 342 pp.
En un folleto de 21 páginas Alfonso Reyes Aurrecoechea publicó en
1983 su Evocación de Francisco Zertuche, en edición de la preparatoria 1,
en el no. 3 de la colección "Las uvas al viento".

547

�Hermenegildo Dávila editó en 1892 su Biografia del Sr. general don
Juan Zúazúa, librito de 90 pp. ya muy raro en nuestros días. Por fortuna el
Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, lo reprodujo en 1980 en
la Revista Coahuilense de Historia y lo divulgó en un sobretiro de 92 pp.
Más tarde, en 1983 el AGENL hizo una 3a. edición facsimilar de la de
Saltillo. En 1970, Florencio Galindo Treviño había publicado su Don Juan
Zuazua, general de generales, en un librito de 99 pp.

Autobiografías

Apartándolas del grupo de biografias, registramos aquí un número
considerabl~ de Memorias o autobiografias.
La Universidad de Nuevo León y el Gobierno del Estado auspiciaron en
1964 la edición de nuestro libro de 257 pp., Cedulario autobiográfico de
pobladores y conquista(iores de Nuevo León.
En 1978 Ediciones de Cultura Popular imprimió el libro Mi testimonio.
Memorias de un comunista mexicano, del líder obrero Valentín Campa, en
360 pp.
El escultor Fidias Elizondo escribió su Boceto de mi semblanza tallado
en el tiempo, publicado en 1976 por el Museo Metropolitano de Monterrey
en un folleto de 28 pp.
En 1992, el exgobemador de Nuevo León, Luis M. Farias, publicó un
libro autobiográfico con el nombre de Así lo recuerdo. Testimonio político.
Lo editó el Fondo de Cultura Económica en 347 pp.
En los Talleres de El Porvenir, dé Monterrey, Nemesio García Naranjo
publicó sus Memorias, en diez volúmenes. Ninguno de los tomos está
fechado y al parecer la edición puede situarse entre los años de 1956 y 1963.
Ningún volumen es menor de 300 pp. y dos superan las 400.
Hay una autobiografia de Roque Garza, publicada en 1963: Sólo 45 pp.
están dedicadas a notas personales y de la 47 a la 78 a su producción en
verso.
Otra más breve aún, de sólo 1O pp. es la de monseñor Jorge Garza
Salinas titulada 25 años [de vida sacerdotal], impresa en 1991.

548

Ediciones Castillo editó en 1986 la autobiografia del deportista Raúl
González R., con el '1ítulo de Así gané... , mi espíritu de lucha y voluntad de
tiempo, en 141 pp.
El AGENL, reeditó en 1990 la Breve apología [delj coronel José
Bernardo Gutiérrez de Lara, tomada de la que se publicó en 1827. La nueva
edición tiene 35 pp.
De la pintora Saskia Juárez, hay una breve autobiografia en la entrevista
que le hizo Celso Garza Guajardo y que fue publicada en 1985 con el título
de Monterrey de las montañas, en un folleto de 24 pp.
Impreso en Editorial Servigraf, de Monterrey en 1987, apareció el libro
de 109 pp. titulado Memorias de un revolucionario constitucionalista,
autobiografia del general lampacense Crescenciano López Zuazua.
El cómico regiomontano Tello Mantecón relata su vida a través de
preguntas formuladas por Celso Garza Guajardo. La entrevista fue publicada
con el título de Tello Mantecón en la cultura popular, en el no. 52 de los
Cuadernos... del AGENL, en 73 pp.
En 1997 el Fondo Editorial Nuevo León et al. publicaron las Memorias
de mi vida, del maestro Miguel F. Martínez, en 460 pp. que abarcan desde
1850, año de su nacimiento, hasta el 23 de enero de 1919, fecha de la muerte
de su esposa.
El presbítero Severiano Martínez M. escribió también sus memorias,
que aparecieron en 1985 bajo el título de Hacia una meta (Ayer y hoy),
publicadas por Ediciones Castillo en un tomito de páginas sin numerar.
En 1992, apareció el libro de 96 pp. Feliz infancia, relato autobiográfico
de Rosa Maria Noriega de Sarmiento.
Basado en un manuscrito de notas personales de 1821 a 1849, Luís
Sierra Nava publicó el libro José María Parás, en edición de 173 pp.,
auspiciada por la UANL.
La Facultad de Filosofia y Letras de la UANL, editó en 1985 el librito
de 58 pp. El trecho andado. Seis conversaciones con Raúl Rangel Frías en la
que hace autobiografia a través de preguntas formuladas por Celso Garza
Guajardo. Este mismo texto lo reeditó en 1993 la Presidencia Municipal de
Guadalupe en 1993, en 133 pp. añadiendo desde la p. 97, algunos textos de
diversos autores. En 1990 Raúl Rangel Frias escribió y publicó sus
Memorias editadas por el Gobierno de Nuevo León, en 238 pp.

549

�También autobiográfico en forma de entrevis~, la UANL Y el Co~ejo
Cultural de Nuevo León publicaron en 1996 el hbro Ensayo de ~na vida¡
Conversaciones con Alfonso Rangel Guerra, de Celso Garza GuaJardo. E
libro tiene 104 pp. mas 32 de iconografía sin.

GUADALAJARA EN UN LLANO*

Moisés González Navarro
El Colegio de México

El Ayuntamiento de Monterrey, auspició en 1990 la edición del libro
autobiográfico, El otro mundo de Salvatore Sabella, en 157 PP·
Impreso en Editorial Alfonso Reyes, apareció en 1968 el Anecdotario
de Mateo A. Sáenz, en 447 pp.
En 1991 Ediciones al Voleo sacó el libro titulado El cronista centenario
don José Pedro Saldaña Treviño, en 192 pp. autobiográficas a través de una
entrevista con ·Aureliano Tapia Méndez con una iconografía de 30
ilustraciones.
Editorial Jus public/en 1958 el libro de 622 pp. Mi atormentada vid?,
de la violinista Celta Treviño Carranza, con el no. 2 de la sene
"Autobiografías de grandes artistas mexicanos".
En 1992 aparecieron las memorias de Luis Carlos Treviño con_ el ,título
de XEX, probando. La vida de un hombre enamorado de un micrófono,
publicadas por Ediciones Castillo, en 115 pp.
1

•

1

Notas bibliográficas
• Este vol. I fue impreso por Ediciones Al Voleo y, aunque ~e _aut~r, debo dejar
constancia de que este trabajo lo hizo Agapito Renovato, por _mdicac1on~s.nuestras
cuando el Archivo estuvo a nuestro cargo. Lo mismo debo dectr de_las ediciones del
Indice del Periódico Oficial de Nuevo León. En 1979 fueron publicados los tomos
de los años de 1890 a 1930, en 699 pp.; el de 1931 a 1950, en 582 pp. ~ el d~ 195~. a
1970, en 694 pp. Hasta la década de 1940 los índices fueron hechos baJo la drre~ton
de Domingo Cantú, eficiente encargad_o del Archivo., Los de fines de esa_ decada
hasta 1954 fueron hechos bajo el cwdado de Roman C. de la Garza: Jefe del
Archivo. Los de 1955 a 1976, años en los que el Archivo estuvo baJo nuestra
dirección los redactaron Margarito Arizpe, Agapito Renovato y otros empleados.
De suert; que quien aparece como redactor lo sería únicamente de 1977 en adelante.

550

La capital de Jalisco se asentaba en una llanura bien cultivada, gozaba de
una "primavera perpetua". Mariano Otero, con el entusiasmo de sus 25 años,
escribió en 1842 que la mayoría de sus paisanos se distinguían por la rectitud
de juicio y la moderación de principios; otros, en cambio, calificaban de
apasionados a sus políticos. Tirios y troyanos coincidían en que era acogedora
y amable; pero según Mathieu de Fossey sus diversiones eran meras
"reunioncitas": bailar al són de las guitarras, almuerzos en las huertas de los
barrios, paseos a los baños de Los Colomos o a la villa de San Pedro,
cabalgatas a la luz de la luna, etc. Destacó, en cambio, la originalidad de su
música, según otros "las clases bajas " cantaban aires ligeros españoles y las
señoritas cavatinas italianas.
Otero no veía en Guadalajara los contrastes de la ciudad de México,
entre maravillosos palacios e inmundas casas de vecindad. Las casas céntricas
eran de estilo morisco, con anchos patios y las más lejanas tenían huertas. Pero
un viajero francés vió lo que los ojos tapatíos de Otero no habían visto:
informes construcciones de adobe, horadadas con algunos agujeros a modo de
puertas y ventanas. Sus moradores dormían en petates en compañía de
incontables pulgas y chinches. En opinión de Emest Vigneaux, los "pelados"
de Guadalajara sobrepasaban a sus colegas de otras partes por su turbulencia,
corrupción y energía; sin distinción de sexo ni edad se confundían con una
masa semidesnuda y asquerosa. Otro extranjero añadió que superaban, por
1
dificil que pudiera parecer, a sus colegas capitalinos •
En 1888 había 26 templos en servicio, y se estaban fabricando 5, 14
portales, 21 plazas (casi todas con jardines o al menos arboladas), 14 puentes
en el río de San Juan de Dios, el cementerio de Belén, varios hoteles cómodos
y elegantes, 28 mesones en los barrios (muchos bien situados, cómodos y
aseados), 32 fondas, numerosas cantinas de la, 2a, 3a, y 4a clases, algunas
"magníficas y en número que desearíamos que fuera menor del que es". Dos
eran los paseos principales: San Juan de Dios, de Mexicaltzingo a la Alameda,
y el camino de San Pedro, 3 los mercados más importantes, y 23 baños "de
inmersión", muchos de ellos con tanques de natación. Había 180 teléfonos,
telégrafo, correo diario a México. La aguda campanita del Correo, situada en
551

�una de las torres de la catedral, había anunciado noticias extraordinarias, la
llegada de Hidalgo, la muerte de Lozada, y en mayo de 1888 anunciaría el
2
arribo del primer tren de México •
En efecto, el 15 de mayo de 1888 cerca de 300 personas viajaron, en 3
carros pullman las señoras, en dos los secretarios de Gobernación, Fomento y
de Justicia con su séquito, y varias personas "notables": lo.s ministros de
Estados Unidos y de Santo Domingo, el cónsul de Chile y el secretario de la
delegación norteamericana; los gobernadores de Morelos, Puebla y Tlaxcala;
el gerente general del Ferrocarril Central, Eduardo Liceaga, Ramón Carmona
y Valle, Pedro Lascurain, etc. El resto viajó en elegantes vagones; cuando
descendieron del tren la temperatura debe haber sido 26 grados, calidez
todavía no 1llitigada por el aroma encantador de la tierra mojada que
"embalsama el aire".
El Duque Job escry,ió que en ninguna parte eran tan ricos los pobres
como en el Hospicio c;a6añas, este edificio se erigió e~_1802, en sus prime~os
años acogía a unas 150 personas de ambos sexos, runos y adultos . V anos
visitantes "emularon" a Cabañas con sus donativos, por ejemplo, el banquero
Agustín Cerdán regaló 50 pesos. Al baile asistieron Concha Palomar de
Corcuera ("habría inspirado madonas inmortales del arte antiguo"), Ester
Tapia de CasteJlanos (poetisa y futura esposa de un hacendado gobernador
carrancista se dijo que sus ricas alhajas vivirían menos que "sus versos
4
inmortales"), Emilia Hayhoe (de futura prominente familia cristera), etc.
El pueblo común se desquitó de esta versallesca ostentación con un
corrido:
Más valía que hubieran traído a la madre que los parió muchachitos
tapatíos que ¿no les arde la cara? de ver" entrar ese tren para ese Guadalajara...
el tren es una tarasca, pero de lo muy primero, que corre en pos del dinero, que
hasta los elotes masca .
Ocho años después el presidente discretamente se autoinvitó a la
inauguración del tren Guadalajara-Ameca, pero pidió al gobemádor Luis C.
Curiel no se gastaran más de $20,000 en su recepción. Se recaudaron
$16,970.90 entre 125 contribuyentes (de cinco a mil pesos e/u), entre quienes
figuraban hacendados (los hermanos Fernández del Valle y Manuel L.
Corcuera), comerciantes barcelonetes (Gas, Fourtoul, Chapuy). Manuel
Caballero escribió que pasaron por los fertiles terrenos de la "soberbia" finca
de Atequiza. En Guadalajara 70,000 "espontáneos" (obreros, señoras,
rancheros venidos de muy lejanos lugares) vitorearon al "Héroe de la Paz". El
menú de la cena fue cuidadosamente discutido por expertos gourmets: José
552

López Portillo y Rojas, Justo Fernández del Valle, Ricardo Lancaster Jones,
etc. A la cena asistieron además de los ya mencionados, Federico G. K~ardt
(cónsul del Imperio Alemán, Ernesto Paulsen (cónsul de Suecia y Noruega),
los Corcuera, los Collignon, licenciado Ramón Corona, Toribio Esquivel
(¿Obregón?), licenciado y diputado Ireneo Paz, Sebastián Allende (hacendado
¿padre del futuro gobernador revolucionario?), etc. Justo Fernández del Valle
brindó en nombre de los comerciantes, los agricultores, los industriales y los
propietarios por la paz reinante a cuya sombra florecen el comercio, la
industria y la agricultura, se asegura y sube el valor de la propiedad, y vive
tranquilo el hombre honrado, lo mismo el mexicano que el extranjero6.
El ferrocarril comunicó Guadalajara con Ameca, cantón en el que se
asentaban las más prósperas haciendas agrícolas7. Es natural, por tanto, que el
camino se haya di.spuesto con ''innúmeras yuntas de bueyes, labriegos bien
ataviados y empuñando azadas, haciendo ademán de manejar arados
mecánicos, trepados en caballos o mulas de las castas más caras y guijando
bueyes de los que pueden rayar con la uña.
En realidad, Díaz conoció Ameca desde 1872 en sus andanzas contra
Sebastián Lerdo de Tejada, deseoso de entrevistarse con Lozada. En 1896
llegó a Ameca acompañado de casi un millar de personas, rehusó "la silla de
manos" que le ofrecieron, a pie se encaminó a la casa de la familia Cañedo. El
presidente municipal, el licenciado José Maria Fregoso, el comerciante y
. posterior Jefe Político Adolfo Martínez, entre otros, se esmeraron en sus
atenciones8.
Por supuesto, la llegada del ferrocarril afectó las diligencias que
comunicaban Guadalajara, .lapotlán y Tepic. Las diligencias salían de
diferentes hoteles; en 1888 El Cosmopolita era el más caro, los cuartos de
primera clase costaban dos pesos, 50 centavos la comida y otro tanto la cena9•
Alberto Santoscoy en un Memorandum de 1900 sobre Jalisco, en
especial sobre Guadalajara, apoyado en el "sabio" Dr. García Diego señaló
que la poblaban razas mestizas y europea, "uno que otro indígena y rarísimos
de negra y europea". El tapatío era esbelto, de buena estatura, bien
desarrollado, inteligente aunque de fisonomía "un tanto severa". Los hombres
eran altivos, decidores, rijosos, resignados, humildes cuando se les trataba con
dulzura o afecto y altaneros hasta rayar en lo ofensivo y agrestes cuando se les
zahería. También eran impasibles, generosos, quisquillosos, irascibles, y no
muy dedicados al trabajo. Las tapatías eran bellísimas, púdicas, pacientes,
hacendosas, madres heroicas, buenas hijas, excelentes esposas, muy afectas a 10
las prácticas religiosas, sentimentales y rencorosas •

553

�,

Muy probablemente esta rosada caracterización de García Diego sea
válida, en parte, para la burguesía. En 1898 dos años antes de que Salado
Alvarez escribiera su primera carta a Nervo y en que García Diego escribió su
Memoran.dum sobre Guadalajara, Mariano Azuela escribió su primera novela,
1
María Luisa, si bien la publicó hasta 190?1 • Estos dos escritores en su
juventud tenían en común ser alteños y jacobinos, pero pertenecían a
diferentes clases sociales, generaciones, profesiones y sensibilidad. En efecto,
María Luisa es el esbozo de unos pobretones estudiantes tapatíos a fines del
siglo XIX, habitan en una casa de asistencia de la calle de _Belén, cerc~ del
hospital del mismo nombre, con 1Oduros cubrían la mensualidad de comida Y
ropa limpia, asiduos a la vida bohemia jugaban baraja y bebían. Los
seminaristas, naturalmente, hacían una vida monacal: se levantaban a las 5 de
la mañana para asistir a misa a Santa Mónica, desayunaban a las 6, después de
estudiar se iban al colegio. A la una de la tarde comían, de 7 a 8 todos juntos
, se iban a dar una "vueltecita" al portal o a sentarse en el atrio del sagrario a oir
una pieza de música de lJl banda. Antes de dormir discutían sobre los errores
modernos desmenuz.ánd6los con citas de los Santos Padres y de las Sagradas
Escrituras. Los alumnos del Liceo los llamaban "cuervos", porque
caritativamente se comían a los protestantes, a los herejes y a los masones.
1

\

Muy diferente era el ambiente del cercano barrio de San Juan de Dios,
habitado por molenderas astrosas, "mujeres de mal vivir", rateros turbulentos,
en suma, "todo un mundo de ebriedad, rapiña, inmundicia y vicios". Descarga
su ira contra la elástica moral burguesa amparada por un cura gordinflón, y
12
denuncia el mestizaje como producto de la seducción • Azuela y el poeta
Francisco González de León en un café atisbaban de lejos a los consagrados
José López Portillo y Rojas y Victoriano Salado Alvarez. Pese a que años
después Los de_Abajo consagró a Azuela, Salado Alvarez olímpicamente lo
13
condenó: "No hay obra duradera en forma descuidada... y mala ortografia" •
A principios del siglo XIX Guadalajara llegaba al Norte al panteón de
Belén, el santuario de Guadalupe y Mezquitán; al Sur a Analco, Mexicalzingo
y San Antonio; al Oeste al río de San Juan de Dios, el hospicio Cabañas y la
calle de San Andrés; al Poniente la calle Tolsá, la penitenciaría Escobedo y la
huerta Leal, apenas comenzaban a formarse las colonias Francesa y
Americana; la Moderna en el Sur y Oblatos al Oriente. Cuando la iglesia
condenó "las faldas de medio paso", algunos apedrearon a sus usuarias.
14
'
'
Durante poco tiempo trabajaron cobradoras en los tranvtas
. A la o1·1garqwa
15
colonial se unieron extranjeros ricos • El mundano Salado Alvarez se burla de
que los tapatíos, incluido él, creían que Guadalajara era la Atenas de México,
no había paseo como su plaza de armas y el Degollado era el más capaz y más
bello de América, sobre todo cuando se escuchaba la imponente marcha Ecos
16
de México, "algo así como el canto patriótico de Jalisco" • Aunque en 1878
554

algunos calificaban de "soberbio" este teatro, y estaban seguros de que al
concluirse su bóveda sería "la primera en su género en todo el país" 17, a fines
de marzo de 1904 urgía repararlo para mejorar su seguridad e higiene 18•
Algunas de esas opiniones eran subjetivas, objetiva, aunque exagerada, es la
de José Guadalupe Zuno: pasear por dentro de los jardines los catrines y los
"peladitos" por fuera "es alfo semejante a la discriminación racial en los
1
Estados Unidos del Norte" , de cualquier modo atenua el optimismo de
Santoscoy. José López Portillo y Weber también notó esa diferencia, pero le
bastó señalar que numerosas muchachas de la clase media y del pueblo bajo
opacaban a las emperifolladas aristócratas20•
El gobernador Miguel Ahumada inició en enero de 1909 la entubación
del río de San Juan de Dios, gracias a esa obra en 700 hogares no faltaría el
pan en esos años de crisis2', por tanto, no tendrían que recurrir al robo, el
delito más frecuente22•
El bandolerismo se combatió con severidad hasta que el gobernador
Joaquín Angulo consideró en 1847 que era incompatible con la generosidad de
los jaliscienses y no combatía las causas del delito: miseria y desocupación23,
como lo hizo Ahumada al entubar el río de San Juan de Dios. De cualquier
modo, la penitenciaría se terminó en 1881, iaea acariciada por Otero desde
24
1834 • Mucho se habría desilusionado si hubiera visto los castigos que se
imponían a los reos contumaces: la incomunicación, "la loba" (calabozo frío,
obscuro y húmedo) y "el povo": columna cilíndrica como de un metro de alto
· con un diámetro tan justo y limitado que apenas cabían en su parte alta los dos
pies juntos, ahí debía permanecer, bajo un sol abrasador o una tupida lluvia,
dos o tres horas, si se caía "se le prolongaba el tiempo de castigo"25• Estos reos
habrían envidiado a los cerca de 70 asesinos "adrede", impunes en la primera
década de este siglo, algunos seguían viviendo en el mismo rancho, cuando
mucho se pasaban al otro lado de la barranca, su único castigo posible era la
26
ley del Talión • A principios del siglo el Jefe Político de Guadalajara prohibió
las reuniones de tres o más personas en las horas de trabaja27• Varios
sacerdotes y las religiosas del Hospital de la Beata Margarita organizaron una
comida el 17 de septiembre de 191O a 383 presos, aproximadamente una
cuarta parte del total de los comensales, el resto lo componían empleados,
vigilantes, periodistas y un largo etc. de otros invitados. La comida la obsequió
Isaura Dávila Vda. de García, la cerveza "el altruista y popular caballero" José
28
M. Schnaider •
Según Salado Alvarez el carácter de Guadalajara era muy sombrío,
29
fatalista, inquieto y fatídico , generalización tan subjetiva como que la
criminalidad de esa época era "casi inexistente"30• Puede documentarse, en
cambio, la fama de que en la cárcel de mujeres de Guadalajara las reclusas
555

�hacían "lindos encajes" 31 •
Mendigos, mal entretenidos y la obscenidad tenían raíz colonial. Esta
última se manifestaba en letreros y pinturas "indecentes" en las paredes de los
edificios. A mediados del siglo XVIII fue necesario prohibir que las personas
se bañaran desnudas en el río de San Juan de Dios, del puente de Medrano a la
32
Alameda • En Guadalajara, en nombre de la civilización y de la moral, a fines
del siglo XIX se prohibieron los calz.ones. Conforme a ese criterio pudibundas
damas protestaron porque las cariátides del kiosko de la plaza de armas,
encargado a Paris, mostraban sus "redondeces" sin recato alguno33• El
periódico La Democracia Cristiana condenó en 1904 los escaparates de las
tiendas céntricas porque eran "una hoguera de lascivia"34•

\

l

A mediados del siglo XIX el 5 de octubre una turba harapienta
, acompañaba a la Virgen de Zapopan haciendo contorsiones, o de rodillas, y
quemando petardos. Los 1Jlilotes de los indios de Zapopan culminaban en una
completa orgía, a la q~é' sólo ponían término el cansancio o el sueña35 • Sin
embargo, en 1868 algunos personajes diariamente viajaban en carruajes
públicos de Zapopan a Guadalajara por sólo 18 centavos; guayines
particulares hacían de 5 a 6 viajes, según la demanda. Veinte años después
tranvías de mulitas unieron Zapopan y Guadalajara, y en 1907 se utiliz.aron
36
tranvías eléctricos • En 1904 una "inmensa multitud de viandantes" tapatíos
acompañó a la Virgen a su regreso a Zapopan, fueron tantos que, pese al
servicio de los trenes hasta las 3.30 del día siguiente, algunos lo hicieron un
día después. Pero, a diferencia de los indios que tanto escandalizaron a los
viajeros extranjeros, en 1904 sólo hubo una que otra ratería "y pequeños
37
escándalos, pero en menor medida que en años anteriores" •
El salto de Juanacatlán fue crecientemente visitado a partir de la
inauguración, el 6 de octubre de 1889; de un tranvía que unía la estación
38
ferrocarrilera El Castillo con Juanacatlán • En 1888 se inició el destino
turístico de Chapala aprovechando el ferrocarril a Ocotlán, de ahí se viajaba en
un barco de vapor (inaugurado en 1868) hasta Chapala, fue tanto el sobrecupo
en marzo de 1889 que naufragó ocasionando la muerte de 28 personas.
También por entonces se construyó el primer hotel de la ribera, Villa
39
Montecarlo • Cuando a mediados de 1904 se anunció que tranvías eléctricos
unirían Guadalajara con Chapala, se dijo que esta población se convertiría "en
40
una de las estaciones balnearias más importantes de América" • Por lo pronto
se cubrió la distancia de Guadalajara a Chapala en automóvil en el "increíble"
tiempo de cincuenta y seis minutos41•
La Sociedad Agrícola Jalisciense la fundaron en 1789 algunos de los
principales hacendados; tres años después se autorizó la fundación del Banco
556

de Jalisco, entre sus socios figuran miembros de la Sociedad Agrícola
Jalisciense, entre ellos Palomar Hnos., en menor número comerciantes,
industriales y Alfonso Heymann agente de seguros de una firma británicá. Por
su parte el Banco de Londres y México fundó sus primeras agencias en
Autlán, Ciudad Guzmán, Encarnación de Díaz, Lagos de Moreno, Mascota,
San Gabriel, Sayula, Teocuitatlán y Tepatitlán; el Banco de Jalisco también
tenía una sucursal en Zapotlán. Los Bancos de Aguascalientes y de
Guanajuato (corresponsales del Banco Central Mexicano) tenían una agencia
en Encarnación de Díaz, y sucursales en Lagos de Moreno y Mascota, en fin,
el Banco Occidental de México tenía corresponsal en San Gabriel y agencia en
Sayula42• Sobresale la ausencia de Ameca, importante centro agricolaganadero. La Cámara Agrícola Jalisciense nació el 27 de febrero de 1899 con
200 miembros, entre ellos Manuel Cuesta Gallardo. La Cámara tiene en su
programa lo obvio (mejoramiento de la agricultura, formación de un banco
agrícola, equitativa distribución del impuesto predial), y novedades como el
uso de maquinaria para que el peón deje de asemejarse a la bestia de carga
para convertirse en el árbitro de las fuenas ocultas que la mecánica, la
zoología, la química y demás auxiliares han puesto a disposición del hombre
43
para imperar sobre la naturaleza como verdadero rey de la creación •
La Cámara Agrícola Nacional ofreció en 1909 una novedad mayor:
44
mejoramiento de los agricultores y de los jornaleros del campo • Esta
novedad corresponde a la creciente inquietud rural que se muestra, entre otros
ejemplos, en la zarzuela del laguense Carlos Kegel En la hacienda, estrenada
en Guadalajara en 1907, y después representada en otros teatros. El Imparcial
la asemejó a La Gleba de Federico Gamboa, su tema era de "dificil solución
45
cuando menos por ahora" . Representaba el maltrato de los peones y
46
justificaba el asesinato de un hacendado abusivo • En fin, la Cámara de
Comercio se fundó desde el 20 de junio de 1888 para ocuparse de asuntos
mercantiles, industriales y apcolas. En 1908 agrupaba a 98 de los más
poderosos burgueses tapatíos4 •
Victoriano Salado Alvarez, uno de los mayores apologistas de su clase
social, la burguesía, en una carta dirigída a Amado Nervo, fechada el 10 de
febrero de 1898, comenta que el "Quijote sólo tuvo una intención que hasta los
más burgueses nos proponemos: escribir lo mejor posible para que nuestras
obrillas alcancen la perfección que se halla en nuestras manos". Con
posterioridad rechaz.ó que se apostrofara a los burgueses de feos, tontos y
faltos de aptitudes artísticas, ellos habían hecho en México cuanto había
"digno de recuerdo", y en carta a Francisco Olagufüel irónicamente se
autocalifica de "humilde burgués". Salado Alvarez recuerda que Rafael
Delgado mostró en cuatro pinceladas a don Eduardo como el "prototipo de los
burgueses indígenas", claro, él. era criollo, y al fin de su vida católico y
557

�sentimental como Justo Sierra Méndez48•

,

\

Atulque El Correo de Jalisco fustiga las vanidades sociales, considera al
49
lujo una manifestación de cultura y de progreso • El Economista Mexicano
añade que los ricos gastan menos de lo que deben gastar, los pobres más de lo
que deben. Remedio, que las "clases medias". leyeran a Samuel Smiles. Puesto
que los ricos no practicaban el evangelio, es decir, ser "los tesoros de los
pobres", al menos deberían seguir el criterio positivo: volver a la circulación la
mayor cantidad de dinero posible, "manera indirecta, pero segura de proteger a
los demás, porque el lujo de los ricos "hace prosperar el comercio de telas y de
joyas que a su vez beneficia a industriales y a obreros"5º. En 1909 la Cámara
Agrícola de Tabasco pidió el arbitraje voltultario para dirimir las controversias
entre los empleados de las fincas rurales y su patrón, "a fin de dar una solución
práctica y definitiva a las dificultades que estas controversias traen al gremio
agrícola". El Economista Mexicano juzgó plausible tal proyecto, por la larga y
dolorosa experiencia de e,sas dificultades, unas veces causada por los vicios de
los peones y otras por/el despotismo de sus capataces y patrones, pero no consideró definitiva táI solución. De cualquier modo, estas controversias eran
poco importantes en el Centro y en el Norte, mucho en Veracruz, Tabasco,
Chiapas, etc. En la novena jtulta preparatoria de la Cámara Central de
Agricultura, Miguel A. de Quevedo representó a Jalisco en esa reunión51 •
V. Jura en Una Auto-Novela tapatía de 1908, dentulció que a la mujer
mexicana que perdía el afecto del marido le quedaba, como a los gatos, el
apego al hogar o refugiase como las beatas en la iglesia. Las mujeres casadas
eran "sumisas hasta la esclavitud", pero si se estableciera el divorcio no
encontrarían otro marido, "Amantes cuantos quisiera"52•
La situación de los obreros era diferente. A la mitad del siglo XIX había
4 fábricas textiles en Guadalajara, y una en Tepic, dos de papel, en Batán y
Tapalpa; las textiles no tenían más de 25 años de existencia en 1853. Los
empleados principales de "La Prosperidad Jalisciense" eran un director con
sueldo de $3,000, tul tejedor, un cargador y un herrero, con sueldos anuales de
$1,300 y $1,200. Los 210 operarios ganaban 60 centavos diarios en 18521854, más del doble nominal que los acasillados, pero sin la ración
alimenticia. Cada uno de los 11 diputados ganaba, 1,200 pesos. Probablemente
en las ricas minas de plata en los cantones de Autlán, Lagos y Etzatlán
("Hundido", "Cinco Minas", "Cabrera" y "Gachupines", de la jurisdicción de
Hostotípaquillo), el salario nominal de los mineros era mayor53• En la
industrialización jalisciense jugó un papel sobresaliente José Palomar, quien
en nombre de los industriales jaliscienses había escrito desde el 25 de octubre
de 1848 que las fábricas de Jalisco habían ahorrado tul millón de pesos
anuales en la compra de mantas e hilaza54 •

El semanario Las clases productoras inició su publicación el 30 de
octubre de 1877, para proteger su independencia no admitiría militares ni
civiles a sueldo del gobierno. En marzo del año siguiente deseoso de
conquistar la paz pidió la pena de muerte a quienes se sublevaran o asaltaran
en los caminos, se opuso a las alcabalas, y organizó una caja de ahorros y una
sección de auxilios mutuos. Aunque se abstuvo de opinar sobre una huelga del
taller de Ancira y Loreto, pidió un arreglo amistoso. Más ampliamente explicó
su posición al condenar, el 6 de abril de 1879, a La Comuna, destructora de
todas las riquezas y aplaudió al obrero "que todas las edifica y las conserva".
Condenó también el "estilo salvaje" de vida del indio, del jornalero, del
artesano pobre que se conformaba con vivir en chozas de mecate, siempre
acompañado de un machete o de un fusil, en evidente contraste con las
"tendencias positivistas" de los países cultos deseosos de una "rápida
adquisición de las riquezas". En 1879 informó satisfecho que ya tenía
sucursales en Colonia Brizuela, Cuyutlán, Atemajac de las Tablas y
Ahualulco; dos años después en Encarnación de Díaz y Colotlán, varias más
en otros estados. A iniciativa del Gral. Rosendo Márquez se formó en 1887 la
Compañía Ferrocarrilera Jalisciense, que proyectó el ferrocarril GuadalajaraChamela. José López Portillo y Rojas explicó con motivo de una Exposición
celebrada del lo. de mayo al 6 de junio de 1880, que sólo quedaban a la
sociedad dos caminos: "el crimen o el trabajo", pidió "guerra a la guerra1155•
La fábrica de hilados y tejidos de Atemajac tenía 300 operarios; 200 el
Batán, de cigarros y papel, ambas eran propiedad de la Viuda e Hijos de
Corcuera. Francisco Martínez Negrete era el dueño de La Experiencia, en ella
trabajaban 30 hombres y 40 mujeres. Manuel Fernández del Valle era el
propietario de la fábrica de hilados y tejidos La Escoba; Fernández del Valle
Hermanos eran dueños de la de hilados Río Blanco56• Los propietarios de estas
fábricas también eran importantes hacendados.
Los franceses, en particular los barceloncetes, con base en su éxito
comercial establecieron varias fábricas textiles, borraron en buena medida la
insolencia del ejército de Bazaine que al ocupar Guadalajara en 1864, tachó de
"judío" al padre de Jesús López Portillo, quien acabó sirviendo al Imperio
porque las dotes "de persuasión del Hapsburgo eran sobresalientes"57•
Además, muchas pollitas tapatías se morían de ganas por bailar con los
oficiales de Bazaine y, sin duda, despreciaban a los casi desnudos soldados
~epublicanos, con sus lanzas mal hechas y sus estribos de mecate, y a los
infantes que medio se cubrían con un "mal cotón" 58• Por supuesto, no todos los
jalisciences se afrancesaron, Ignacio Luis Vallarta pronunció fogoso discurso
el 5 de mayo de 1867, la República derrotó al pretorianismo, la teocracia y la
extranjería59.
559

558

�La francofilía corresponde al desprecio que en Guadalajara tenían en
1878 por los artículos de fabricación local, al grado de ponerles nombres de
60
París o Londres para venderlos • El afrancesamiento fue tan grande que, se
61
decía, Olagwbel había leído el Quijote en francés • También los alemanes
fueron bien recibidos, por ejemplo, a modesto viajero le descubrieron
62
"continente y modales casi aristocráticos" • Se encumbraron los Collignon,
Teodoro Kunhardt, Peter Hermano, Friedic Petersen H., etc., así como el
63
libanés Juan Chalita • El abogado Ignacio Matute celebró que los chinos que
se establecieron en Guadalajara hubieran comunicado a los tapatíos
laboriosidad y conocimientos agrícolas, los mexicanos les correspondieron
64
ofreciéndoles "las verdades reveladas por el cristianismo" •
En 1888 había en Guadalajara 5 consules: Teofilo Fourtoul (Francia),
Manuel Fernández del Valle (España), Justo Femández del Valle (Guatemala),
Teodoro Kunhardt (Alemania), y Federico Newton (Estados Unidos), Carlos
65
Behm era vicecónsul ,dé Noruega • Como los extranjeros más integrados al
país eran españoles y franceses, comerciantes de ambas nacionalidades fueron
invitados a la ceremonia religiosa con la que el comercio de Guadalajara
renovó la jura del patronato especial de Nuestra Señora de Guadalupe en
1898. Excepcionalmente asistió "don Felix Dávila, honradísimo sujeto",
representante de los comerciantes que no habían obtenido los favores de la
fortuna. Nada más conforme, por una parte, con los principios de la igualdad
cristiana; y por otra, nada más conveniente que en acto de tanta trascendencia
para todo un Cuerpo se hiciera visible el concurso del interesado.
También se invitó a los cónsules de España y de Francia por los
estrechísimos vínculos que los unían con los mexicanos, "pero principalmente
por la comunidad de creencias". Aunque no se prescribió "especial
ceremonioso vestido", para evitar un posible gravamen o bochorno, todos
vistieron de negro, entre ellos los representantes de la "Sociedad de Artesanos
y Obreros". El canónigo magistral les pidió acompañar la fe con la caridad, la
justicia y la equidad en las transacciones mercantiles, porque no creía que se
hubieran postrado al pie de los altares con las miras raquíticas de acrecentar
66
sus "intereses mundanos" •
En fin, se celebraban las fiestas nacionales laicas del 16 de septiembre, 5
de mayo, 18 de diciembre (victoria sobre los franceses en La Coronilla) y 28
de enero (victoria sobre Lozada). Entre las fiestas religiosas sobresalían el 29
de junio fecha en que una multitud iba a San Pedro Tlaquepaque, y entre las
exclusivamente tapatías el 26 de julio (los tastoanes en Mezquitan), el 15 de
agosto en Atemajac (tan animado como el 26 de julio en San Pedro), y el 5 de
67
octubre en Zapopan .

En los primeros años del Porfiriato había una sociedad mutuacooperativa en El Bramador, 8 en Guadalajara, entre ellas, la Jurídica José M.
Vérea, su cuota de ingreso ascendía a 5 pesos, la mensual a uno. Modesta era
la "Auxilios Mutuos" (cuota mensual de 25 centavos). El ingeniero Juan
Ignacio Matute fundó la mutualista "Las Clases Productoras" en 1879, él
mismo la sostenía, y "La Providencia" que llegó a tener un fondo de mil
quinientos pesos y 170 socios. "La Alcalde" tenía por objeto propagar la
religión católica y crear una caja de ahorros en casos de enfermedad o
68
inhabilitación no culpable • Es natural que cuando el 16 de septiembre de
1890 se fundó la "Sociedad Mutualista Hidalgo", Ignacio Matute haya sido
nombrado su presidente honorario, su órgano oficial fue El Porvenir del
Obrero, se disolvió hasta el 7 de junio de 1909. La "Sociedad Mutualista
dependientes de comercio" se fundó a fines de 1902, para socorrer las
necesidades extremas, exigía una conducta apegada a la moral cristiana69•

Las mutualistas, sin embargo, no impidieron las huelgas, por ejemplo, la
de los mineros de San Sebastián del Oeste en 1888, la del 16 de febrero de
1901 en "La Experiencia"; aunque conjurada muy rápidamente, de esta
emergió un grupo de jóvenes que inspirados en Tolstoi contribuyeron a crear
el Partido Obrero Socialista en 1903, y un año después, La Aurora Socialista,
70
periódico dirigido por Roque Estrada • Por entonces el salario minero
71
oscilaba entre 50 y 75 centavos • El periódico La Democracia Cristiana
respondió a una queja de que sólo se ocupaba de los ricos, apoyado en León
XIll, que todos eran ''hijos de un mismo Padre", y sin hipérbole podía decirse
que eran comunes todos los bienes "aunque no siempre la sociedad ofrece esa
bella imagen que dibuja la caridad cristiana" 72•
El tejedor Ramón Morales fundó a fines de 1903 en la vecindad
"amarilla" la Sociedad de Tejedores, desapareció en 1907, combatió los bajos
salarios (25 a 50 centavos) y la jornada de 16 horas. Además, los propietarios
sólo pagaban el trabajo, pero no las "posturas" (acomodo del hilo para
confeccionar las telas) ni las "faenas" (acabado y aderezo de los rebozos y el
planchado). Tanto o más grave era que los patrones despedían a obreros
víctimas de accidentes y enfermedades profesionales. En su fundación
pronunciaron sendos discursos, Ramón Morales, los abogados Miguel
Mendoza López y Roque Estrada, y los estudiantes de jurisprudencia
Guillermo e Ignacio Ramos Praslow. El último domingo de enero de 1904 se
eligió presidente a Ramón Morales y "Abanderado" a Justo González, casi
todos continuaron la lucha social, por ejemplo, en una huelga que declararon
casi mil tejedores, aunque obligados por la necesidad reanudaron sus labores
3
en menos de 15 días7 • El salario de los sábados no se pagaba a los mineros de
Etzatlán, la empresa retenía una quinta parte y el resto se entregaba para el
culto de la parroquia74•

560
561

�Los operarios de las sastrerías de Guadalajara solicitaron en 1907
aumento del salario: los sastres lo consiguieron de 50 centavos en prenda y de
$1.50 en traje entero. Sin embargo, fueron aprehendidos 80 operarios y su
propio abogado Francisco Díaz de León. A principios de 1905 se inició la
construcción del edificio de la Compañía de tranvías Luz y Fuena en San
75
Femando, se inauguró el 14 de septiembre de 1907 • La empresa dispuso al
mes siguiente que se pagaran l Ocentavos por hora a los conductores; estos se
negaron a aceptar el nuevo salario, y fueron substituidos por los inspectores.
Ante los inconvenientes de la suplencia, la empresa tuvo que revocar su
disposición y regresaron los cesados. La mayoría de los obreros textiles de
Juanacatlán se declararon en huelga en 1909 por las abusivas multas que
padecían; entrevistaron al gobernador de Jalisco para solicitar su ayuda, este
ofreció hacerlo en lo que fuera justo. a cambio de que actuaran con
, prudencia76• Manuel Cuesta Gallardo, ahijado del presidente Díaz, formó la
Compañía Hidroeléctrica, e Irrigadora de Chapala, dominó la industria
eléctrica y los tranvías, e-'"mició la desecación del lago de Chapalan.
En 1830 había 247 _establecimientos de beneficencia en Jalisco, según
Longinos Banda número "bastante corto", 102 se concentraban en el cantón de
Guadalajara (el 41 % del total); 31 tanto en La Barca como en Ahualulco
(12.5%); y 27 en cada uno de los vecinos cantones de Sayula y de Zapotlán,
casi una décima parte del total. En fin, en el poco comunicado Autlán había 14
y 13 en Lagos (7% en c/u), y en los aun más incomunicados Tepic había 20
(8%) y en Colotlán sólo 9 (4%). Las diferencias entre Guadalajara y el resto
no era sólo cuantitativa sino cualitativa; la capital de Jalisco contaba con el
muy elogiado hospicio Cabañas y el grande y hermoso hospital de Belén para
hombres y el de San Juan de Dios para mujeres, la casa de pobres indigentes,
el colegio de niñas indígenas de Cuescolatitlán, el "excelente" Monte de
Piedad, la escuela correccional de Artes y Oficios, colegios, escuelas y
conventos78 • También son dignas de recordarse las 158 casitas que el obispo
Alcalde construyó cerca del Santuario de Guadalupe para familias pobres, lo
emuló el vicepresidente de la Cámara de Comercio quien en 1894 construyó
79
una vecindad, modelo de moralidad e higiene • Alcalde también hizo una
pequeña industria de telares80• Los hacendados y el clero eran entonces
quienes tenían mayores recursos económicos, los de Ameca no pocas veces
aliviaron en épocas de escasez a los tapatíos pobres, cuando los precios del
81
maíz subían "a un precio exhorbitante" • El presbítero Miguel Leandro
Guerra donó su hacienda de Santa Bárbara, a pocas leguas de Lagos de
Moreno, para que con sus productos se establecieran dos escuelas primarias y
82
una "de agricultura teórica-práctica" .
Al finalizar el Porfiriato existían en Jalisco el Liceo del padre Guerra y el

Hospital Rafael Larios en Lagos de Moreno; Ameca, Mascota, y Teuchitlán
contaban con sendos hospitales fundados con bienes del mascotense Hilarión
Romero Gil. La cabecera del cuarto cantón tenía el Hospital Villalbazo; ·en
Huejuquilla el Alto había un hospital particular; San Gabriel y Atoyac tenían
su montepío; Tequila el Hospital Tomasa Martínez de Flores.
Guadalajara conservaba el Hospital de Belén, pese a que con la expulsión
de las Hermanas de la Caridad el clero dejó de aportar de 6 a 7 mil pesos
anuales para su sostenimiento, lo que acarreó un déficit, que en 1878 remedió
el gobierno del Estado con una contribución del 5% sobre el aforo de tabaco
en rama. En 1890 contaba con 365 camas, 100 plazas para dementes, una
sección para presas y una maternidad. En 1901 le agregaron dos nuevas salas.
Fuera de Guadalajara sólo en Yahualica y en Autlán había hospitales
sostenidos por el gobierno.
El hospicio Cabañas seguía siendo uno de los mejores del país; contaba
con una Casa de Expósitos, un Asilo de Huérfanos, una Escuela de Artes para
mujeres y el Asilo de Mendigos. En 1880 los beneficiarios del Hospicio eran
530, 594 al año siguiente. En 1890 había 18 niños en la Casa de Expósitos,
330 en el Asilo de Huérfanos, 129 en la Escuela de Artes para Mujeres, 21
ancianos y 71 mendigos, que junto con los empleados y los asilados externos,
sumaban 694 personas.
Las conferencias de San Vicente eran por su difusión en todo el territorio
nacional; y por la variedad y magnitud de sus auxilios, una de las instituciones
de beneficiencia privada más importantes del país. En la octava década del
83
siglo había en toda la república 60 conferencias • En 1888 sus 600 socios
socorrían en Guadalajara con alimentos a más de 100 familias pobres; 4
conferencias proporcionaban médico y medicinas, en un hospital atendían a
más de 100 pacientes. Aunque el año anterior gastaron más de $20,000 todavía
había miseria (porque no era "posible socorrer a todo mundo"), pero inferior a
84
otras partes • Esta asociación se formó en Autlán en 189085• Las conferencias
de Jalisco fueron las más caritativas, siendo su director Luis Silva repartieron
en 1893 más de 113,000 pesos entre los pobres, sin contar lo gastado en otras
obras de caridad. Las conferencias de varones eran 17, con 408 socios, y las de
damas 1O, con 789 socias. Al pasar de los años aumentaron su número y
mé~~s. De mayo de 189~, a ).unio de 1895, visitaron a 4,908 enfermos,
surmmstraron 686,821 raciones , 29,554 recetas, 2,539 piezas de ropa, en

* * Una ración constaba de una pieza de pan de a centavo, 6 tortillas, 4 onzas de
carne, 2 onzas de pasta de arroz, llll huevo y medio cuartillo de leche.

562
563

�total gastaron $46,728, incluyendo lo empleado en la construcción de varios
hospitales.
El año de 1902 celebraron su quincuagenario en Guadalajara, al año
siguiente el presidente del asilo de San Vicente de Paul agradeció su ayuda
tanto a los tapatíos como a las "respetables colonias extranjeras". La
Democracia_Cristiana preguntó en 1903 si poniéndose la mano en el pecho
habían correspondido (conforme a los recursos que el Señor les había dado)
beneficiando al desválido y al huérfano: "No, señores, muy lejos estamos de
ello". Excitó a la caridad cristiana tanto a los ricos que todo lo tenían de sobra,
como a los muy pobres que algo podían dar para las víctimas de la peste
bubónica de Mazatlán86. El arzobispo de Guadalajara explicó en su visita
pastoral a Cocula que las conferencias de San Vicente beneficiaban a los
87
decrépitos obreros enfermos y "espiritualmente a sus benefactores" • Las
, conferencias de Guadalajara atendieron en 1906 a 3,226 enfermos, hicieron
20,447 visitas, entregaro)l 901,180 raciones, proporcionaron 1,170 socorros,
surtieron 71,597 rece~s, proporcionaron ropa a 3,401. Cerraron ese año con
un déficit de 572 pesos. En 1908 contaban con cuatro hospitales en
Guadalajara (uno recién terminado, el del Sagrado Corazón de Jesús, el de la
Beata Margarita, y el Guadalupano) y en Zapotlán, Atotonilco, Arandas,
Etz.atlán, San Gabriel, Tepatitlán, A.meca, Encarnación, Zapotlanejo, Santa
Ana Acatlán, Tlajomulco, Tala, Ahualulco, Cuquío y Degollado. Sostenía dos
orfanatorios que albergaban a más de 300 niños, y dos escuelas. Dieron
catecismo a 14,599 niños, suministraron 676,575 raciones, 2,390 piezas de
ropa, 21,636 recetas y 5,070 socorros; dieron cristiana sepultura a 191 difuntos
88
y realizaron 29,830 obras piadosas y 18,715 visitas •
Aunque estas conferencias fueron la institución mejor organizada
subsistieron las obras individuales, por ejemplo, cuando una señora de San
Ignacio Cerro Gordo se deprimió al vér que ellos tenían tanto (casó con un
rico español), los demás padecían hambre, el marido rápidamente le puso una
89
tienda para que regalara a quien quisiera • Un hombre "inmensamente rico"
de El Grullo "tocaba una campana para llamar diariamente a los menesterosos
90
para regalarles comida, ropa y dinero" .

La Democracia Cristiana reprodujo un articuló de La Tribuna que por
un lado recordó las críticas a los vicios de los obreros ( dilapidación de sus
jornales y poca constancia escolar), y por el otro, aunque reconoció la
existencia de numerosas instituciones caritativas, pidió algo casi imposible,
que aristócratas, banqueros, literatos, fabricantes y hombres de ciencia se
mez.claran con jornaleros y proletarios, dándoles educación, consuelo,
sociedades de socorros mutuos, cajas de ahorro, y escuelas para niños y
adultos. Algunas de estas instituciones ya existían, lo casi imposible está en la
564

mez.cla. La Democracia_Cristiana pidió, en los primeros días de 1903 a
"nuestras Damas Cristianas", que siguiendo el ejemplo de las más
aristocráticas damas españolas, visitaran las covachas de las casas de vechl.dad
de los barrios, donde sólo cabía una persona, que dormía sobre montones de
paja, petates o girones de trapos, peor aun era su miseria moral. A fines de ese
año de 1903 consideró el amor de los ricos una necesidad del alma, en los
pobres era un "sentimiento de lujo"91•
El hospital de Etzatlán v1via angustiosamente, en agosto de 1908
comunicó al abogado Andrés Arroyo de Anda que se estaban acabando sus
recursos, casi sólo quedaban los 120 pesos trimestrales que había donado el
presbítero Cayetano López de Nava, la contribución de la mina El Amparo no
bastaba ni para los 14 a 20 enfermos de la mina de Santo Domingo92. En fin,
en la celebración del centenario de iniciación de la guerra de independencia se
repitió el reparto de juguetes, dulces y ropas a los niños pobres de las escuelas
oficiales de Guadalajara93•

Notas bibliográficas
1

Gonz.ález Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, pp. 277-279.

2Romo· de Vivar y Torres. Guadalajara. Guadalajara: Banco Industrial de Jalisco;
1964, pp. 161-166.
3

Banda, Longino. Estadística de Jalisco (1854-18631- Guadalajara: UNED; 1982, p.
262.

4villa Gordoa, José. Guía y A/bum de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M. Iguiniz; 1888, p. 16. Gallo Pérez,
Celia Guadalupe. Una visión de la Guadalajara de fines del siglo XIX y principios del
actual. Guadajalajara: UNED; 1986, p. 23. Femández Somellera, Gabriel. Fiestas
inaugurales del Ferrocarril a Guadalajara. Recuerdo escrito para "El Diario de
Jalisco" por Manuel Caballero, en nombre de los excursionistas que vinieron en el
tren inaugural el 15 de mayo de 1888. Guadalajara: Imprenta del "Diario de Jalisco";
1888, pp. 9-17.
5

Gonz.ález Navarro, Moisés. Los extranjeros en México y los mexicanos en et
extranjero. México: El Colegio de México; 1993-94; II, p. 191.
565

�6

19

Arana Cervantes, Marcos. 100 años en la vida de Guadalajara. Guadalajara: Cámara
Nacional de Comercio de Guadalajara; 1990, Tomo I; pp. 28-38.. Orendaín,
Leopoldo.Cosas de viejos papeles. 1JJ Recopilación. Guadalajara: Centro Bancario de
Guadalajara; 1970, pp. 169 175. Salado Alvarez, Victoriano. Memorias. México:
E.D.I.A.P.S.A.; 1946, II, pp. 67-68.

°Dávila Garibi, Ignacio. Memorias tapatías. 2a. ed Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1953,p. 275.

7

21

Salado Alvarez, Victoriano. Memorias. México: E.D.I.A.P.S.A.; 1946, I, p. 111.
Zuno, Reminiscencias, I, p. 112.
·
2

Nájar Herrera, José M. Geografia particular del estado de Jalisco. Guadalajara:
Imprenta del "Diario de Jalisco"; 1897, p. 50.

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 77.

8

22

Díaz Navarro, José C. Ameca Jal. y sus costumbres en 191O. s.p.i.; 1964, pp. 197-198,
276-280.

Banda, Longino. &amp;tadística de Jalisco (1854-1863). Guadalajara: UNED; 1982, pp.
241,244.

9

23

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipogra.fia, Litogra.fia y Encuadernación de José M. lguiniz; 1888, pp. 54 126.

González Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, p. 123.

10

2

Santoscoy, Alberto. "Historia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y el culto
de Esta Milagrosa Imagen" en Obras Completas. l. Guadalajara: Gobierno del Estado
de Jalisco; 1984, p. 439.

4?iutarco, Elias Calles. Enciclopedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
Estado de Jalisco; 1992, II, pp. 145, 262.
25

11

Azuela, Mariano. Epistolario y Archivo. México: Universidad Nacional Autónoma de
México; 1969, p. 119.

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 50.
2

12

Azuela, Mariano. María Luisa y otros cuentos. México: Ediciones Botas, 1938
segunda edición; pp. 1, 6, 19, 41, 56, 160, 167,178,236.

6:Brambila, Crescenciano Pbro. El obispado de Colima Apuntes Históricos,
geográficos y estadísticos. Colima: Talleres de Ediciones de Occidente; 1964, p. 152.
21

La Democracia Cristiana, 4 de mayo de 1903.

13

Elías Calles, Plutarco. Enciclopedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
Estado de Jalisco; 1992, VI, pp. 67-68.

28

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 44.

1

4Muría, José Maria. Cándido Galván. Angélica Peregrina (comps.). Jalisco en la
conciencia nacional. México, Guadalajara: Gobierno del Estado de Jalisco Instituto de
Investigaciones Dr. José Maria Luis Mora; 1987, II, pp. 519-522.

29

Salado Alvarez, Victoriano. Memorias. México: E.D.1.A.P.S.A.; 1946, I, p. 113.

3

15

Camarena, Enrique Francisco. Narraciones tapatías. Los acontecimientos principales
en la sociedad, en la cultura, política y la vida provincial de Guadalajara, Jal., con
sus costumbres, escándalos, y personajes distinguidos, de 1900 a 1950. Guadalajara,
s.e.s.f., Tomo I, Primera Parte y Segunda Parte, pp. 6-7.
1

6Dávila Garibi, Ignacio. Apuntes para la Historia de la Iglesia en Guadalajara tomo
primero. México: Editorial Cultura; tomo 5; 1957, p. 74.
17

Semeria, José P. Geografía de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 85.

18

La Democracia Cristiana, 20 de mayo de 1904.

°Martínez Réding, Fernando. Los Tapatíos. Un modo de vivir. Guadalajara:
Ayuntamiento de Guadalajara; 1987, p. 226.
31

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 28.

32

Semeria, José P. Geografía de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 107. Olveda,
Jaime. La Oligarquía de Guadalajara. México: Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes; 1991, p. 87. Ramírez Ascencio, Indalecio. Antecedentes históricos de_Arandas,
Jalisco. Guadalajara: Imprenta Vera; 1967, p. 110.
33

Martínez Réding, Femando. Los Tapatíos. Un modo de vivir. Guadalajara:
Ayuntamiento de Guadalajara; 1987, pp. 170, 221.

566
567

�3

!La Democracia Cristiana, 8 de mayo de 1904.

35

González Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, p. 278.

Victoriano. Memorias. México: E.D.I.AP.S.A; 1946, I, p. 109. 11, p. 128.
49

El Economista Mexicano, 7 de marzo de 1908.

50

/bid, 25 de abril de 1908.

3

6Laris José T. y Alfonso M. Orozco. Zapopan. Su evolución rural, social y religiosa,
en cuatro siglos. Guadalajara: s.p.i., pp. 91-92.
37

La Democracia Cristiana, 9 de octubre de 1904.

38

Arana Cervantes, Marcos. 100 años en la vida de Guadalajara. Guadalajara: Cámara
Nacional de Comercio de Guadalajara, Tomo I; 1990, p. 48.
39

Semería, José P. Geografia de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 73.
, Enciclopedia Jalisco, XI, p. 1OO.
40

La Democracia Cristiana(Í7 de julio de 1904.
/

51

El Economista Mexicano, 13 de marzo, 26 dejtmio de 1909.

52

Jura, V. Una auto-novela tapatía. Guadalajara: Imprenta de "La Libertad"; 204 pp.
[incompleta]. [Dedicada a J. López Portillo y Rojas]. 1908, pp. 7, 27, 43-44.
53

Banda, Longino. &amp;tadística de Jalisco (1854-1863). Guadalajara: UNED; 1982, pp.
170-177, 251.

54

González Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, p. 170.
55

41

González Navarro, Moisés. El Porfiriato. La Vida Social. México: Editorial Hermes;
1957, p. 721.

Palacios Bravo, Bertha Alicia. "Las clases productoras". Guadalajara: Cámara
Nacional de Comercio de Guadalajara, Universidad de Guadalajara; 1983, p. 112.
5

42

Rodríguez García, Rubén. La Cámara Agrícola Nacional Jalisciense. Una socie~ad
de terratenientes en la Revolución Mexicana. México: Instituto Nacional de Estudios
Históricos de la Revolución Mexicana; 1990, p. 32. Nuñez de la Peña, Francisco J.
Cien años del Banco Nacional de México en Guadalajara. Guadalajara: El Colegio de
Jalisco; 1990, pp. 16-20 26 37.

6villa Gordoa, José .Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M. Iguiniz; 1888, pp. 87-89, 127-128.
57

Salado Alvarez, Victoriano. Memorias. México: E.D.I.AP.S.A; 1946, I, pp. 212213.
5

43

\

Rodríguez García, Rubén. La Cámara Agrícola Nacional Jalisciense. Una socie~ad
de terratenientes en la Revolución Mexicana. México: Instituto Nacional de Estudios
Históricos de la Revolución Mexicana; 1990, p. 25.
44

Diario Oficial, 21 de diciembre de 1909, pp. 674-675.

45

Elías Calles, Plutarco. Enciclopedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
Estado de Jalisco; 1992, VII, pp. 203-205.

8Loreto, Magdalena, pp. 25, 28.

59

González Navarro, Moisés. Prólogo. Vallarta en la Reforma. México: Biblioteca del
Estudiante Universitario; Primera reimpresión; 1979, p. xxxii.
60

Semería, José P. Geografia de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 108.

61

Barquin y Ruiz, Andrés. Bernardo Bergóend S.J México: Editorial Jus; 1968, p. 7.

62

~oreno Rivas, Yolanda. Historia de la música popular mexicana. México: Alianza
Editorial Mexicana; 1989, p. 69.

Jura, V. Una auto-novela tapatía. Guadalajara: Imprenta de "La Libertad"; 204 pp.
[incompleta]. [Dedicada a J. López Portillo y Rojas]. 1908, p. 13.

63
47

Hernández Allende, Constando. Historia de Jalisco. Guadalajara: UNED: T. 4, p.
157.

Martínez Reding, Fernando. Los Tapatíos. Un modo de vivir. Guadalajara:
Ayuntamiento de Guadalajara; 1987, pp. 196-199, 264.

64

48

Salado Alvarez, Victoriano. De mi cosecha. &amp;tudios de crítica. Guadalajara:
Guadalajara: UNED; 1991, pp. 11, 16, 18, 23-25, 35-38, 42, 61, 70. Salado Alvarez,
568

Garibay, José (&amp;l). Genialidades del Sr. Lic. D. Ignacio Matute. Colección de varios
artículos publicados en la prensa de esta ciudad, formada por un amigo del autor.
Guadalajara: Tip. de A. Román; 1990, p. 5.

569

�65

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guada/ajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M lguiniz; 1888, p. 95 .

79

Arana Cervantes, Marcos. 100 años en la vida de Guadalajara. Guadalajara: Cámara
Nacional de Comercio de Guadalajara, 1990, I, pp. 52-53.

....__
66

80

Santoscoy, Alberto. Obras Completas. Guadalajara: Gobierno del Estado de Jalisco;
1984-86, I, pp. 344-348, 358-368.

González Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, p. 278.

67

81

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guada/ajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M. Iguiniz; 1888, p. 99.

Semeria, José P. Geografía de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 93.

82

Azuela, Mariano. El Padre Agustín Rivera. México: Ediciones Botas; 1942, p. 30.

68

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M Iguiniz; 1888, pp. 83-85.
69

83

González Navarro, Moisés. El Porfiriato. La Vida Social. México: Editorial Hermes;
1957, p. 505.

La Democracia Cristiana, 5 de octubre de 1902. Ramírez Flores, José. La revolución
maderista en Jalisco. México: Universidad de Guadalajara Centre d'Etudes Mexicaines
et Centramericaines; 1992, p. 30.

84yilla Gordoa, José. Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M. Iguiniz; 1888, pp. 68-69.

7

8

ºElías Calles, Plutarco. Er,éic/opedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
Estado de Jalisco; 1992, ¡t. 317. Historia Jalisco, t 4, p. 317.

5villaseñor, Bordes. Autlán. Guadalajara: UNED: 1998, p. 302.

86

La Democracia Cristiana, 25 de enero de 1903.

71

fünénez Pelayo, Agueda. Santa Rosalía y Ayutla. Guadalajara: El Colegio de Jalisco,
Secretaría de Desarrollo Rural; 1994, p. 129.

87

72

88

La Democracia Cristiana, 18 de mayo de 1902.

73

Ramírez Flores, José. La revolución maderista en Jalisco. México: Universidad de
Guadalajara Centre d'Etudes Mexicaines et Centramericaines; 1992, pp. 30-32.
74

Correa Gómez, "La Explotación", p. 28.

75

Camarena, Enrique Francisco. Narraciones tapatías. Los acontecimientos principales
en la sociedad, en la cultura, política y la vida provincial de Guadalajara, Jal., con
sus costumbres, escándalos, y personajes distinguidos, de 1900 a 1950. Guadalajara,
s.e.s.f., Tomo I, pp. 49, 170.
76

Archivo parroquial de Cocula, Libro de Gobierno 2, foja 144.

González Navarro, Moisés. El Porfiriato La Vida Social. México: Editorial Hermes;
1957, pp. 505-508, 520,524.

89

0rozco y Orozco, José Zózimo. San Ignacio Ce"o Gordo. Un pueblo de Jalisco, con
su hacienda su gente y su historia. Guadalajara: Imprenta Castro Impresores; 1983, p.
69. .
90

Gómez Zepeda,Ignacio. Historia del Valle del Grullo. Segunda Parte. Arandas:
Editorial "Tierra Mía"; 1992, p. 15.
91

La Democracia Cristiana, 4 de mayo de 1902. 25 de enero de 1903. 13 de diciembre
de 1903.

González Navarro, Moisés. El Porfiriato la Vida Social. México: Editorial Hermes;
1957, pp. 338, 342-343.

92

77

93

Camarena, Enrique Francisco. Narraciones tapatías. Los acontecimientos principales
en la sociedad, en la cultura, política y la vida provincial de Guadalajara, Jal., con
sus costumbres, escándalos, y personajes distinguidos, de 1900 a 1950. Guadalajara,
s.e.s.f., I, p. 63. Romero. "Industria Eléctrica", pp. 54-55.

Ar&lt;:hivo parroquial de Etzatlán, Libro de Gobierno 1906-1914, fojas 134, 137.

Paez Brotchie, Luis. Jalisco, historia mínima. Guadalajara: Ed. Ricardo Delgado;
1940, 2 vols. p. 102.

78

Banda, Longino. Estadística de Jalisco (1854-1863). Guadalajara: UNED; 1982, pp.
261-262.

570

571

�MONTERREY ANTIGUO
CASAS Y MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

I
En los testamentos de antiguos pobladores del Nuevo Reino de León
frecuentem~nte hay referencias a sus casas, pero la descripción de las
viviendas es muy escueta, así como la referencia a los materiales de
construcción. Los testadores, a veces, sólo declaran "la casa de mi vivienda"
o bien "la casa de mi morada, con su solar..."

I

Mencionaremos 1as alusiones que hicieron a sus viviendas, durante el
siglo XVII, algunos vecinos de Monterrey en sus últimas voluntades
testamentarias. Pero antes advertimos que no se mencionan casas en el
testamento inconcluso de Diego de Montemayor el Mozo, fechado en abril
de 1611, ni en los del capitán Martin de Aldape, dictado a principios de
marzo de 1646, y de Alonso García, otorgado en diciembre de 1662, ni en
otros testamentos.

1

\
1

Juan López, en su testamento otorgado a fines de 1634, declara: •~ta
casa donde vivo, con su sitio de huerta y corrales..."1 José de Treviño dicta
su testamento en la hacienda de San Francisco (Apodaca) a mediados de
noviembre de 1646, mencionando entre sus bienes "una casa y solar que

tengo en la ciudad de Monterrey..."2
El alférez Andrés de Charles dice a fines de julio de 1658 que tiene

"una casa de vivienda en que vivo, con su sala y aposento y sitio de
3
hu?rta... " El capitán José Ayala, en su testamento fechado en 1666, afirma
que tiene un solar de casa y huerta en Monterrey.4
El general Diego de Ayala, a fines de diciembre de 1682, dice que es
dueño de un solar "donde tengo edificado un aposento y un alto encima... ".
En el inventario de sus bienes, a mediados de enero de 1683, se alude a
dicha casa con aposentos bajo y alto ''y señalados cimientos en el dicho

sitio...". 5

573

�Leonor de la Gana, viuda del capitán Nicolás de la Serna, declara en
octubre de 1687 1ue su casa se compone de una sala, un aposento b!ljo y
otro alto y cocina.
Pedro Salas, a mediados de 1698, afirma que su vivienda era una
1
"salita y aposento techado de morillos y su jacal encima..."
Las propiedades rústicas tenían viviendas tan modestas como las de
Monterrey.
En su testamento, fechado en 1643 en la hacienda de Los Nogales
(ahora municipio de Gana García, Nuevo León), el capitán Miguel de
Montemayor cita entre sus bienes dicha hacienda, "con casas hechas en
8
ella... "
Había una finca rural que, seguramente, contaba con casas de buena
construcción. Elena de la Gana, esposa del capitán Juan Cavazos, quien
testó a fines de 1659, dice que su hacienda de Santo Domingo (en el actual
municipio de San Nicolás de los Garza) tiene "casas de altos y bajos y
ventanas y toda cubierta de vigas labradas..." 9 Por su parte, Juan Cavazos
dicta su testamento dos décadas después, en 1680, en la misma hacienda de
Santo Domingo, y afirma que las casas de vivienda eran "muy cumplidas",
' " cuatro cuartos a ltos y ba¡os
. ... " 10
ya que teman

mediados de 1668, se menciona la casa que tenía en su hacienda de la
Pesquería Grande (municipio de García, Nuevo León), la cual "se compone
de cuatro cuartos, techados de morillada, y más el torreón; con todo bien
14
techado... " También las haciendas de Santa Catalina y San Francisco,
ahora municipios de Santa Catarina y Apodaca respectivamente, que eran de
los capitanes Lucas García y Bias de la Garza, tuvieron a mediados del siglo
XVII "casafuerte y torreón".
Una descripción más detallada es la de la casa que fue del general
Antonio de Urresti, redactada a la muerte de su viuda María Francisca de
Larralde, ocurrida a fines de 1769. En el inventario de bienes se asentó que
la finca estaba techada de viguería y cubierta con mezcla de hormigón de
piedra y teias; los pisos eran de ladrillo. Una ''portada grande", con
"marco de piedra labrado", daba acceso al zaguán. Tenía portales "con
cuatro pilares y arcos de piedra" y tienda. Además dos salas grandes,
recámaras, dos piezas que habían servido de tiendas y trastienda, despensa,
alacenas y un " tapancj grande" donde se guardaban las semillas. Las
puertas eran de madéra tallada y las ventanas tenían la madera labrada.
Puertas y ventanas lucían marcos de cantería. 15 La finca estaba en la esquina
suroeste de las actuales avenidas Zaragoza e Hidalgo, en el predio que ahora
ocupa el Condominio Acero. -

II

\

El general Diego de Ayala decía, a fines de 1682, que su casa de la
hacienda de San Diego, en la jurisdicción de Monterrey, "es una salita, con
un alto- encima... " 11
En 1688, la vivienda del capitán Pedro de la Ga17.a el Mozo, en su
hacienda de San Nicolás (ahora municipio de San Nicolás de los Gana),
12
tenía un aposento bajo y otro alto.

A mediados de 1691, la casa del difunto alférez real Juan de Treviño,
en su hacienda de San Agustin, jurisdicción de Monterrey, era una sala
grande y un aposento, con techo de morillos y "su jacalillo encima. .." Su
hacienda de Santa Rosa (municipio de Apodaca) sólo tenía un jacal de
adobe y la cocina. 13
Los inventarios de bienes, levantados después del fallecimiento del
testador o testadora, contienen referencias muy interesantes a las casas y los
materiales de construcción, ya que en ellos se hace la descripción y el
avalúo de las fincas. Sin embargo, los más antiguos inventarios que
conocemos son muy concisos. En el que se redactó a la muerte de Clara de
Rentería, viuda del sargento mayor Jacinto García de Sepúlveda, fechado a
574

A fines del siglo XVII y principios del XVIIl algunas viviendas sólo
consistían en una salita y un aposento. Otras tenían sala, aposento y cocina.
Había casas con sala, uno o dos cuartos y cocina, corral y huerta con árboles
frutales, sobre todo naranjos. La de Mateo Villafranca, en 1650, tenía la
huerta, arboleda y corrales. La que fue· del portugués Sebastián García, que
compró el sargento mayor Pedro de la Rosa Salinas a fines de 1671, era
"una sala y dos aposentos de tapias, techado todo de morillos", y colindaba
con la de Villafranca. Ambas fincas ocupaban el sitio donde ahora se
encuentra el edificio del Casino de Monterrey, esquina noreste de las calles
Zuazua y Abasolo.
Las paredes eran de adobes, aunque también las había de piedra y lodo
o de piedra y cal. Los techos eran sostenidos por vigas o morillos. Había
viviendas con techos sólidos, como las casas de María González Hidalgo,
que tenían, en 1716, " torta de hormigón sus azoteas..." y la del capitán Juan
Esteban de Ballesteros, fallecido a fines de 1723, que tenía azotea "de
argamasa a modo de hormigón...". Pocas veces se mencionan los techos de
tejas, quizás a dos aguas. En la descripción más antigua de la iglesia
575

�parroquial, fechada a mediados de 1673, se asentó que es~b~ ~'cubierta de
teja... " 16 La casa del alférez real Pedro de Almandoz, a pnnc1p1os de 1705,
era con techumbre de teja. Las viviendas más humildes se cubrían ·con
carrizo, paja o hierba.
Las cocinas estaban aparte, con el fin de evitar el incendio de las
viviendas y eran chozas que tenían techos de carrizo o hierba. Los patios,
traspatios,' huertas y corrales estaban cercados con tapias de adobes o "de
piedrd', quiz.ás lo que después se llamó "sillar".
·
La mayor parte de las viviendas era de un solo piso, con techo plano, o
sea de terrado. No pocas, sin embargo, tenían "un jacal encima" o "un alto
(un cuarto) encimd', como las del capitán José de Ayala y Diego Sá~nz.
Algunas tenían zaguán y tienda,_como la del sargento mayor Juan Franc1s~o
Sánchez de Robles, y también trastienda y bodega, como las casas de Maria
González Hidalgo. Las mejores debieron tener el suelo pavimentado con
losas o ladrillo.
En el siglo XVII casi todas las casas eran, indudablemente, de un solo
piso. También las había con "un alto encimd', que debió ser un cuarto o
aposento, otras viviendas tenían ''un jacal encima", seguramente con te.cho
de paja. A mediados de 1655 el gobernador Martín de Zavala dono al
convento franciscano dos tiendas, "con dormitorios arriba de ellas" y
· para asegwarlas de las aguas..."17
"cubiertas de zacate arnba
Las casas altas o de dos pisos ya se mencionan a principios del siglo
xvrn. En 1720 hay referencias a una que era del sargento mayor Pedro
Guajardo y, en 1725, el sargento mayor Antonio López de Villegas era dueño
de dos casas "de altos". En esa época se hace referencia a los balcones. En
1720 una finca que había sido del mencionado Pedro Guajardo tenía balcón
en ei segundo piso y, en 1726, la casa que fue del capitán Joaquín de
Escamilla tenía "su alto" y balcón.
Algunas casas tenían su tienda, con puerta a la calle. _Ya hemo~ ;isto
que, a mediados del siglo XVII, el gobernador Zavala hizo donac1on al
convento franciscano de dos tiendas, con dormitorios en los altos y
techumbre de zacate. Una década después, en un informe municipal de 1664
se mencionan las ocho tiendas que había en Monterrey.
En el siglo XVIIl son más frecuentes las alusiones a las tiendas. El
alférez real Francisco de Treviño, en su testamento dictado a fines de 1700,
dice que su casa cuenta con un aposento "que sirve de tienda...". A fines de
enero de 1705, el alférez real Pedro de Almandoz declara en su testamento
que en su morada hay "un aposento que hace tienda..." Los herederos de
576

Almandoz vendieron la finca al capitán José de la Mota quien, en su última
voluntad testamentaria, a mediados de 1724, menciona la tienda. En 1716 la
casa de María Gonz.ález Hidalgo se componía de trece cuartos, incluyendo
la tienda, trastienda y dos bodegas. Cuando falleció el capitán Juan Esteban
de Ballesteros, a finales de 1723, en una de sus casas había un cuarto "a
modo de tienda... "

III

En 1626, la iglesia de San Fmcisco tenía "torre fuerte" y la casa del
capitán Miguel de Montemayor, donde vivía con su esposa Mónica
Rodríguez y-sus hijos, eran dos asposentos "con una torrecilla alta"
A principios de 1683 se dice que en las casas reales (antiguo palacio
municipal) había una ,torre o "aposento alto", donde vivió el gobernador
Juan de Echeverría, /quien había fallecido a fines de diciembre del año
anterior. Las casas de María González Hidalgo también tenían, en 1716, una
torre "con un aposento debajo...".
Las citadas fincas de María Gonz.ález Hidalgo, a fines del siglo XVII,
constaban de ocho cuartos en la planta baja y uno en la alta; eran "de las
mejores" de Monterrey y estaban valuadas en más de 4,000 pesos. En 1716 la
propiedad se había extendido pues se componía de trece piezas, incluyendo
la tienda, trastienda, bodegas y una torre; su construcción era de adobe y cal,
techada de viguería y con "torta de hormigón sus azoteas..." 18
La casa de Antonio Guerra y su esposa Antonia de la Garza, que en

1700 vendieron al capitán Lucas Gonz/4lez Hidalgo, era "una salita pequeña
y un aposento, techada de morillos y su fábrica de tapia y adobes..."
Antonia la había heredado de su abuela Beatriz García, viuda del sargento
mayor José de Treviño, cuyo solar habían comprado éstos al sargento Frías,
o sea el cirujano Juan Martínez de Frías. 19 La finca estaba en la esquina
suroeste de las actuales avenidas Zaragoza y Padre Mier.
María de las Casas dice en su testamento, dictado a fines de 1703, que
su vivienda era una sala techada de morillos. Después de su muerte, la finca
fue adquirida por el capitán Joaquín de Escamilla, quien afirma en su última
voluntad testamentaria, fechada a principios de 1711, que la casa se
componía de una sala y un aposento y que era "de adobes, techada de
morillos, con su jacal... " A principios de 1726 la viuda de Escamilla, Teresa
de Guzmán, declaró que dicha casa tenía cinco piezas, "lo más de ello
obrado de cal y piedra... " Por su parte, en el inventario de bienes de
577

�Escamilla se asentó que las cinco piezas, "con su alto", eran "de piedra y
adobe". La finca, por último, fue valuada en 3,000 pesos y, en el peritaj~, se
alude a "su alto" y " balcón". 20 Se ubicaba en la esquina suroeste de las
calles del Padre Jardón (antes Ocampo) y Diego de Montemayor.
A principios de 1705 ~l alférez real Pedro Almandoz menciona en su
testamento su casa, construida "de adobe y lodo de tierra muerta" y techada
"con vigas y carrizo". La finca tenía zaguán, sala, dormitorio, tienda,
desván, cocina y corral. En el inventario de bienes se dice que tres de las
piezas estaban techadas de morillos y cubiertas de teja, mencionándose,
además, los árboles frutales y dos hornos. La propiedad, valuada en casi
1,500 pesos, se edificó en un solar mercedado a Almandoz a fines de
octubre de 1689.21 Se encontraba en la esquina sureste de la avenida Padre
Mier y la calle Escobedo, donde se levantó en 1922 el edificio de la Casa
Langstroth.
La casa que había sido del sargento mayor Pedro Guajardo, fallecido a
principios de 1720, se componía de trece piezas y era "obra de cal y
piedra"; estuvo en la calle Corregidora, entre la avenida Zaragoza y la calle
Escobedo, lado norte de la que fue después plaza de Hidalgo. Otra finca que
también había sido de Guajardo, que colindaba con la anterior, eran "cuatro
cuartos bajos y altos, de lodo y piedra y revocada con argamasa..."; la sala
del segundo piso tenía balcón; se ubicaba en la esquina noroeste de la
22
avenida Zaragoza y la calle Corregidora.
En 1725 el sargento mayor Antonio López de Villegas era dueño de
dos casas "de altos", una de once piezas y la otra de doce, ésta con un
23
corredor " todo de cal y canto".
La que fue del general Antonio Femández Vallejo, que en 1722 compró
María Báez de Treviño en 3,000 pesos, tenía quince
piezas y era " lo más
24
principal de toda ella fabricado de cal y piedra... " Estuvo en la esquina
suroeste de las que después se llamaron avenidas Morelos y Zaragoza,
donde se levantó el Hotel Monterrey, inaugurado en agosto de 1933.
A principios del siglo xvm se había iniciado la reconstrucción del
templo de San Francisco, ubicado en la ahora avenida Ocampo, donde está
el edificio del Círculo Mercantil Mutualista. En un " libro de cuentas" del
convento franciscano se asentaron algunos datos interesantes. En 1726 se
trabajaba en la capilla mayor, edificada con piedra "sacada a punta de
barra'', es decir, con "sillar", vigas de sabino y morillos. La testera o ábside
se hizo con piedra y lodo, "que es poco menos que mezcla en esta tierra... !"
En 1738 ya estaba terminada la restauración de la iglesia, "de piedra y lodo,
y sus pretiles y azotea con cal y arena, con piedra tosca..."

578

~a iglesia de San Francisco se concluyó en 1752 Tenía
aproX1.IDadam~nte 8 metros de ancho y 27 de largo. Los muros eran de casi 1
~etro '~ me~o de espesor. Estaba cubierta con vigas de sabino y piedra
tosca moli~ y cal. El techo y los pretiles eran una "torta" o mezcla de
arena, cal y piedra almendrilla. En el citado "libro de cuentas" se di
la mezcl
· dr~ y caI "es uno y otro costoso en este país (el Nuevoce
que
, a de pie
Reino
~e L~on), .que 1:10Zido y batido está probado ser bueno para la última torta
· se asento, que la
" e dichadi 1gles1a y resistir las muchas aguas···" Tamb'ten
e J:zormigón", con la que se cubrían los techos, era una mezcla de
pte a mohda o almendrilla, cal y arena... El templo contaba "para m or
firmeza, con dos pilares grandes (contrafuertes) hasta el rerrz:ite...,,2s ay

~º';;

IV

/
• A mediados del 1siglo XVIII la casa del sargento mayor Juan Francisco
Sanchez de Robles tenía zaguán y tienda sala y "un alto"· era "sufi'b . ,J
iedra (. ·sill ?I "
1
h
,
' 26
a nea ue
P • ¿ · ar./·•· Y os tec os tenían vigas de sabino. Estaba en la
esquma sureste de las calles del Padre Jardón y Zuazua, donde ahora está el
Museo MARCO (Museo de Arte Contemporáneo).
. ~n la mi~a época la casa de María Josefa de la Garza viuda del
capitán Andres Femández de Tijerina, se componía de sala 'y aposento
estaba "l~brada de piedra'' y techada de viguería y morillos. La finca s~
construyo en un solar concedido por el ayuntamiento de Monte e
Fem~dez de Tijerina a principios de agosto de 1706.27 En 1747 su v:d~
ve~dio, en 1?0 pesos, al capitán Manuel Femández de Riancho Villegas
Ówen,.una decada después, la traspasó. por 900 pesos al general Antonio d~
rre~t. A la muerte de María Francisca de Larralde viuda de Uresti
ocurr,1da a fines d~ 1769, la finca,_cuya d.escripción ya dimos, tenía portales:
zaguan, salas, recamaras y otras piezas, tienda y pisos de ladrillo· las puertas
~ven~~as eran de madera labrada, con marcos de piedra, y el te~ho con "su
rmigon de mez.c/a, piedra Y tejas... " Se ubicaba en la esquina-suroeste de
1as actuales avemdas Zaragoza e Hidalgo, donde ahora está el C d . .
Acero.
on ODllillO

1:

G !3:bién a mediados del siglo xvm, la mansión del general Luis
arcia ,e Pruneda Y su esposa Juana de León, llamada "la casa grande" se
com?om~ de cuatro solares con varías viviendas "de cal y piedra" , vigu;ría
Y teJas, cercado de adobes y pretilado de cal y piedra..." 28 Esta finca
estuvo en la actual avenida Padre Mier, quizás muy cercana a la calle de
Escobedo.

579

�En 1770 la casa de Alejandro de Uro y Campa y sú esposa Matiana
Femández Vallejo debió ser como muchas otras de esa época: "de piedra
(¿sillar?) con techos de vigas.. .',29 Se encontraba en la esquina sureste de las
calles que después se llamaron Morelos y Escobedo.
Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVIIl Monterrey tenía
varias fincas que podrían calificarse de mansiones.
En 1762 la de Josefa Francisca Cantú, viuda del general Francisco
Ignacio Larralde, estaba ''fabricada de cantería labrada, la que, por lo
costoso de su erección y abundancia de oficinas y altos de que se compone,
con el fondo de huerta, guardada de un corral fuerte de piedra", debía valer
8,000 pesos.30 Estaba en la esquina noreste de las calles Z ~ Y Abasolo,
donde se levantó el actual edificio del Casino de Monterrey, maugurado la
noche del 31 de diciembre de 1922.

En 1780 se estaba construyendo una finca de María Josefa de Larralde,
quien fue esposa de Ignacio Usel y Guimbarda y Cosme Damián de Arrese.
La casa, ''fabricada a todo costo", tenía un valor de más de 3,000 pesos?
Ahí se instaló a principios de 1793 el seminario conciliar, fundado ese año
por el obispo De Llanos y Valdés. Estaba ubicada en la esquina noreste de
las actuales calles de Zuazua y Padre Jardón (antes Ocampo). Aparece
señalada en el plano de Monterrey trazado por Crouset en 1798.

V

Trataremos, por último, del convento franciscano, la iglesia parroquial,
las casas reales y el colegio de San Francisco Xavier.
El convento y la

En 1767 la residencia del general José Salvador Lozano y su segunda
esposa Petra Gómez de Castro, "construida de sillería . de pie~ra, con
corredores interiores, altos y balcones decentemente fabricados ... , estaba
31
valuada en 12,000 pesos.
La que fue del general Antonio de Urresti y María Francisca de
Larralde, cuya descripción y ubicación ya mencionamos, tenía en 1~69 ~a
portada con marco de piedra labrada, pisos de ladrillo y techos de viguena,
puertas y ventanas de madera tallada, con marcos de cantería, y portales con
"arcos de piedra".
La casa que había sido del general Domingo Miguel Guajardo y su
segunda esposa Leonor Gómez de Castro, se decía en 1770 que era "de
32
suntuosa fábricd', con piezas "labradas de sillería a cal y mezcla..."
Dicha finca fue adquirida en 1784 por el obispo Verger en 6,000 pesos,
convirtiéndola en palacio episcopal. Estuvo en la esquina noreste de l_as
avenidas Zaragoza y Morelos, donde construyó su edifico la firma comercial
Salinas y Rocha, inaugurado a fines de 1942 y hoy desaparecido.
La residencia almenada del gobernador Ignacio Usel y Guimbarda Y su
esposa María Josefa de Larralde tenía veinticinco piezas, incluyendo la
cocina, trascocina, caballeriza, carpintería y cochera. Los tec~os eran
sostenidos por cuatrocientos ochenta y cinco vigas de madera, siendo los
pisos, en la mayoría de los cuartos, enladrillados. En 1772 fue valuada en
más de 6,000 pesos.33 La finca aun está en pie, muy reformada, e~ la
manzana comprendida por las calles de Abasolo al norte, del Padre Jardon al
sur, Mina al poniente y avenida Constitución al oriente.
580

iJf~sia de San Francisco

Fray José Arlegui, en su Crónica sobre la evangelización franciscana
en el norte de México, publicada en 1737, afirma que el convento de
Monterrey fue establecido en 1603. Por su parte, el historiador Wigberto
Jiménez Moreno (1909-1985) le rectifica y aclara que ''parece existía desde
35
1602". Sin embargo, es probable que su fundación sea anterior, pues en la
petición de un solar para casa, que solicitó Juan López el 5 de junio de
1600, se dice que dicho terreno" "está frontero del hospital..." Lo que nos
hace suponer que en esa fecha ya existía el convento franciscano.
El convento y la iglesia de San Francisco tuvieron la advocación del
apóstol San Andrés. Las noticias sobre su historia son escasas. En los
primeros años su recinto sirvió, quiz.ás, de refugio a los vecinos en algún
levantamiento indígena. El cronista Alonso de León afirma que en el ataque
a Monterrey, consumado "al amanecer" del 8 de febrero de 1624 por los
huachichiles al mando de Guajuco y Colmillo, los religiosos se defendieron
"desde el convento... " 36
Con motivo de la entrada del gobernador Martín de Zavala, el
ayuntamiento regiomontano redactó un documento sobre el estado en que se
hallaba el Nuevo Reino de León, fechado el 2 de agosto de 1626, en el que
se dice que "el monasterio" de San Francisco tenía "el Santísimo
Sacramento, pila de bautismo con su bautisterio, muy grande cementerio
para entierro de naturales, torre fuerte en la dicha iglesia y muy buenas
31
campanas..." Es probable que la iglesia y el convento hayan sufrido
graves daños o desaparecido, durante la inundación ocurrida en septiembre

581

�de 1636.38 La iglesia se incendió a principios del siglo XVID, iniciándose
poco después su reconstrucción, como ya lo mencionamos.
.

La "iglesia mayor"
La construcción de la iglesia parroquial de Monterrey se inició, quizás,
a fines de 1626 o principios de 1627 al oriente de la plaza de armas, donde
ahora se encuentra la catedral.
_ Los trabajos debieron ser muy lentos pues, en el m~s de enero de 1_635,
el obispo doctor Leonel de Cervantes recom~ndo_, al ayuntanllento
regiomontano que prosiguiera su ayuda para la ~enmnac10~ del templo. Es
muy probable que la parroquia haya desaparecido en ~eptiembre de 163~,
debido a una inundación, como lo da a entender el cromsta Alonso de Leon
en el capítulo VII, discurso tercero, de su Relación.
En los años siguientes se levantaron uno o dos templos más, que
frecuentemente se tuvieron que reparar debido a las lluvias o nevadas.

\

A principios de 1661 se asentó en acta del cabildo reinero q_u~ , la
parroquia "está demolida..." La edificación de un nuevo templo se decid10, a
principios de 1663; dirigió las obras el sargento Juan d: Mo_ntalvo, pe~o aun
no se concluían en 1667. A mediados de 1673 la 1gles1a parroqmal ya
estaba terminada, "cubierta de teja y con puertas de madera", con sacristía,
· bautisterio y "torre de las campanas..." Una década desp~és, a ~es de
1681, el obispo doctor Juan de Santiago d~ ,León G~ab1to, debid~ al
deterioro del templo, ordenó su urgente reparacion. Todav1a a fines del siglo
XVII se le hicieron otras reparaciones y mejoras.
La construcción de la actual catedral de Monterrey se inició a
principios del siglo XV~, en el lugar _que h~bíai: ocupado los templos
9
primitivos, siendo conclmda a fines del m1smo siglo.

Las casas consistoriales
Las antiguas casas reales, ubicadas en el costado poniente de la ~laz.a
de armas, eran una sala y un aposento "y otro pequeño que servia de
cárcel..." En 1653 el gobernador Zavala emprendió, en el mismo solai:, la
construcción de las nuevas casas del cabildo, con un proyecto del alferez
Juan Alonso Bazán cuyo costo ascendió a 3,000 pesos; Bazán tuvo como
ayudantes al sargento mestizo Juan de Montalvo y al inglés Ro~go Nore_s.
La obra se concluyó en 1655, en el sitio que ahora ocupa el antiguo palacio
municipal de Monterrey.

582

El edificio tenía la puerta principal hacia el norte, con un portal que
daba acceso a la sala de cabildo. El recinto estaba cubierto con techo de
tejamanil, sostenido por veintisiete vigas. La sala hacia el oriente, o sea a la
actual avenida Zaragoza. Otras piezas eran "el escritorio", con puerta y
ventana al poniente; la cárcel, el aposento del carcelero y la cocina. Además,
un zaguán o pasillo techado de morillos y un patio interior. La fachada tenía
diez canales de madera labrada, "con argamasa de cal y arena", y estaba
rematada por catorce almenas "de piedra y cal, labradas de colorado". La
cárcel tenía quince canales como los de la fachada. 40

El colegio y la iglesia de San Francisco Xavier
El 13 de marzo de 1702, el padre Jerónimo López Prieto solicitó al
gobernador Juan Francisco de Vergara y Mendoza la merced de un terreno
"de una cuadra en cuadro... desde la una a la otra (calle), que queden
(ambas calles) por linde,,os...", con el fin de construir una capilla a San
Francisco Xavier y fqndar un colegio seminario. El padre López Prieto
decía, además, haber recibido en el mismo terreno un solar, como donativo
de Francisco de Treviño, para cementerio. El gobernador concedió la
merced en la misma fecha.41
Un año después ya se había iniciado la construcción de la capilla, pues,
el 15 de mayo de 1703, el alférez Luis de Salazar solicitó la merced de un
solar ''por detrás de la capilla que están fabricando de San Francisco
Xavier... ,,4i
Manuel Campuzano Cos y Cevallos, ju_e z de tierras y aguas, confirmó
el 22 de diciembre de 1708 la merced, sugiriendo que se aumentara su
extensión para que hubiera ''plantíos de viña, árboles, legumbres y otras
cosas comestibles... ".
El 7 de enero de 1709 se llevó a cabo la medición del terreno, la cual se
hizo con "un cordel torcido de hilo henequén". Se inició en la esquina
noroeste de las calles que, dos siglos después, se denominarían Morelos y
Escobedo, donde había un pequeño puente sobre una acequia. La medida se
dirigió hacia el poniente por la calle real (Morelos) y, siguiendo "dicho
camino", llegó al despoblado. Luego prosiguió hasta un montecillo, en un
paraje pedregoso, a orillas del camino real a la villa del Saltillo, donde
concluyó la "línea" o cuadra oriente- poniente, con 250 varas (210 metros)
de extensión, o sea el costado sur del terreno. Desde ahí se tiró el cordel de
sur a norte, hasta un chaparral "muy espeso y agreste", y después se hicieron
otras tres medidas, aunque no se pudieron completar las 200 varas (168
metros), debido a que se interponía el camino real a El Topo y los valles de
Las Salinas y El Carrizal, donde concluyó la línea norte-sur o primera

583

�cabecera, también llamada "cabezadd', es decir, el lado poniente del
terreno. Después, dirigiéndose de poniente a oriente, se tiró la medi~ de
250 varas, correspondiente a la cuadra del costado norte., Por últim?, _se
completó la medición tirando el cordel de norte a sur, trazandose el lnmte
43
del costado oriental o segunda "cabezadd', con sólo 135 varas.
En el documento que se redactó con ese motivo, se dice que al terreno
"no se le pudo dar .figwa cuadrada con la igualdad de varas por cada
viento", quedando con un "ámbito desiguaf' y siendo su circuito un
"cuadrado desiguaf' de 836 varas y dos tercias.
A fines de septiembre de 1710, el padre López Prieto solicitó al
gobernador Francisco de Mier y Torre y al ayuntamiento de Monterrey su
ayuda para techar con teja la iglesia. El cabildo, presidido por el gobernador,
. 44
decidió el mismo día aportar 600 pesos para " e1reparo" de la 1.gles1a.

En esa época el ayuntamiento de Monterrey hizo notar que el terreno de
San Francisco Xavier invadía las calles colindantes. Por otra parte, objetó la
validez de la merced otorgada en 1702 por el gobernador Vergara y
Mendoza, ya que debía haberla concedido el cabildo regiomontano y no el
gobernador.

A principios de 1714 la Compañía de Jesús se hizo cargo de la iglesia Y
el colegio.

A principios de 1717 el cabildo revalidó la merced. La nueva medición
se llevó a cabo el 4 de febrero de dicho año, partiendo "desde la esquina que
hace la casa del Gene/al Don Francisco Báez Treviño, de la parte del
cementerio...", es decit, desde el cruzamiento de las calles después llamadas
Morelos y Escobedo. (La casa del general Francisco Báez de Treviño y su
esposa Catalina de Maya estaba en la esquina noreste de Morelos y
Escobedo, enfrente de la iglesia y el colegio de San Francisco Xavier,
ubicados en la esquina noroeste de dichas calles). Luego siguió de oriente a
poniente por la calle real (Morelos), ''por delante del dicho colegio", hasta
completar doscientas veinticinco varas (casi 190 metros), dejando espacio
para una calle o mejor dicho callejón (Capitán Emilio Carranza). Desde ahí
se trazó la medida de sur a norte, ''por la parte del poniente", llegando a la
otra calle real (Padre Mier), con 90 varas y media (76 metros). Entonces se
midieron de poniente a oriente otras doscientas veinticinco varas del costado
norte. Por último, "se corrió la medida a cerrar este solar", siguiendo la
linea de norte a sur con otras noventa v~as y media.

Hemos visto que, en 1702, cuando el padre López Prieto solici_tó al
gobernador Vergara y Mendoza la merced de tierra para fundar la capilla Y
el colegio, aclaró haber recibido, en el mismo terreno, un solar donado por
Francisco de Treviño para que se destinara a cementerio.

En la medición de 1717 se asentó que ésta se llevó a cabo "quedando
siempre calle real en todo este circuito", que se componía de 631 varas
castellanas. El terreno, se decía, estaba "circunvalado por todos cuatro
vientos con calles reales... "

Catorce años después, el 15 de mayo de 1716, Francisco Alejo_ ~e
Treviño donó al colegio parte de un solar que había comprado al cap1tan
Antonio García de Sosa. El terreno estaba "enfrente de la portería o puerta
principal del dicho colegio..." y tenía 31 varas (26 metros) de largo, !ªs
cuales debían medirse "desde la esquina de lo restante de un solarczto,
enfrente de dicha portería, hasta igualar con la calle real que c~"e desde
las tapias de la huerta o patio del palacio para la puente, que es lzndero del
solar de San Xavier... " El mismo terreno tenía 21 varas (17.64 metros) de

La propiedad de San Francisco Xavier quedó con 225 varas de frente a
las dos calles reales (Morelos y Padre Mier) y 90 varas y media a los dos
callejones (Escobedo y Capitán Carranza).

A mediados de 1711 el gobernador De Mier y Torre inspeccionó las
obras de la capilla y el colegio, dando fe de que había una iglesia con
sacristía "muy capaz" y siete cuartos bajos "capaces y fuertes", destinados a
clases refectorio y vivienda. Los altos con un dormitorio "largo", una sala,
un c~o sobre la sacristía y un corredor. El solar tenía "bastante patio".
Había un portal y la fachada tenía "una puerta grande ..." La construcción
era "de piedra, toda fuerte y decente... ,,4s

\

ancho "que corren desde lo último de dicho pedazo de solar, hasta igualar
con la calle real, que hace frente al colegio de San Xavier..." Treviño decía,
por último, que hacía la donación "para la decencia y desahogo de la
iglesia y cementerio de dicho colegio" con el fin de "que forme alguna
plazuela enfrente de la dicha iglesia con las cuatro bocacalles que le
corresponden...,,46 El predio que donó Treviño a los jesuitas no hemos
podido ubicarlo.

La iglesia de San Francisco Xavier sirvió de parroquia, por lo menos,
desde mediados de 1709 hasta principios de 1716, mientras se construía la
nueva iglesia parroquial, ahora catedral.

584

Sin embargo, en el documento de la medición se anotó, qwzas
posteriormente, que el terreno tenía 250 varas "de levante a poniente" y 90
varas "de sur a norte".47

585

�El colegio de San Francisco Xavier cerró sus puertas hacia 1745. A
mediados de 1747, el gobernador Vicente Bueno de la Borbolla y el cabildo
regiomontano informaron al virrey conde de Revillagigedo que la iglesia y
el colegio estaban abandonados. Con autorización del virrey, el cabildo
decidió la venta de los materiales de dicha propiedad para que, con su
importe, se techaran la iglesia y su sacristía, con el fin de que ahí se
colocara la "milagrosa imagen" de la Santísima Virgen del Nogal o del
48

Roble.

Dos décadas después, a mediados de 1768, se decía que la iglesia de
San Francisco Xavier "hoy existe demolida..." Es probable que el extenso
predio de los jesuitas haya sido fraccionado en lotes. Además, se abrió un
callejón en medio, con el fin de dividirlo en dos manzanas. En 1796 se
afumaba que dicho callejón estaba trazado con doce varas ( 1O metros) de
ancho. En el plano "anónimo" de 1791 aún no aparece, pero en el de Juan
Crouset ( 1798) ya está delineado. Es la actual calle cerrada de Parás, entre
las avenidas Padre Mier y Morelos.
A fines del siglo XVIII, la manzana comprendida por las actuales
avenidas Padre Mier al norte y Morelos al sur y las calles de Parás al oriente
y Capitán Emilio Carranza al poniente, era propiedad de María Josefa de
Mier, viuda de Juan Rosillo Enciso y Rosicler. Dicha manzana de tierra,
dividida en dos partes, fue vendida por Josefa en 1791 y 1793.

\

El 19 de noviembre de 1791 Josefa de Mier vendió al padre Matías
López Prieto, en 3,500 pesos reales, la primera mitad de la manzana con una
casa de ocho piezas, fabricadas "de piedra", y su solar, que tenía el frente
hacia el sur, es decir a la calle real (Morelos), lindando al oriente con el
terreno que había sido de los jesuitas, al poniente con un callejón (Capitán
Emilio Carranza) y al norte con la otra mitad del solar, en el que había una
casa pequeña.49 El padre López Prieto falleció a mediados de 1797. El 4 de
junio de 1828, Gregorio Zambrano compró en 3,200 pesos al convento
franciscano de Monterrey dicha finca, cuyo frente, hacia el sur, tenía 32
varas ( casi 27 metros) y dos tercias y de fondo al norte 44 varas (casi 37
metros) y tres cuartas. Al norte colindaba con la casa de Luis Ugartechea y
Mier y la del sacerdote Pedro de Hombre, al sur con la Calle Principal
(Morelos), al oriente con un callejón (Parás) y al poniente con otro callejón
(Capitán Carranza).5º Zambrano falleció el 15 de agosto de 1873. En el
inventario de sus bienes se menciona la finca, de dos pisos: el superior, con
diez habitaciones y tres corredores grandes, era la casa familiar; la planta
baja, con dos almacenes, uno hacia el oriente, o sea a la calle de Parás, y el
otro hacia el poniente, es decir a la calle de Puebla (ahora Capitán Emilio
Carranza), "con sus correspondientes salones", era la casa comercial de
Zambrano; además un patio y corredor, cuarto para criados, traspatio con

noria, faballeri~, pajero y "comunes". La finca fue valuada en 20,000
5
peso~. Los hiJOS de Gregorio Zambrano y María Josefa Martínez la
:m~ero~,al B~~ de_~uevo Le?n, S.A., en 25,000 "pesos fuertes del cuño
exzcano · La ":15~~cion bancana tomó posesión de esta residencia el 1° de
mayo d~ 1892, tnlClando sus operaciones el 1° de octubre y "otorgánd
las escrituras el 26 de diciembre del mismo año" 52 En el mi
di ose
l
t · l edifi · M
·
smo pre o se
evan o e
c10 onterrey, inaugurado el 16 de julio de 1960.
El 8 de julio de 1793 Josefa de Mier vende a José María Flores en 600
pesos en reales, la otra mitad de la manzana con casa y solar que colindaban
al sur con la pr~piedad vendida al padre López Prieto. La ~asa, compuesta
de una sala, cocma y corral cuyo solar estaba "cercado de sillería" tenía
frente a ~'la calle que corre a espaldas de San Javier'', 0 sea a l; aveni:
53
Padre Mier.
El 14 de abril de 18,06 los hijos de José María Flores vendieron en
1,400 pesos la finca al Ssléerdote Pedro Hombre.54 A la muerte del padre De
8;ombre, ocurrida a médiados de 1842, quedó como heredera de todos sus
bienes Josefa Flores, viuda de Andrés Viteri.
La casa con~ba con zaguán, dos salas, dos recámaras, despensa, cocina
Y un cuarto ,~ontiguo, cochera y caballeriza. Al frente y los costados había
corr~dores, compuestos todos de siete pilares". Tenía en la fachada un
porton con herraJes y ventanas enrejadas. Las paredes eran de sillar y los
techos lucían grandes vigas y "tabletas" de sabino.
El 27 de octubre de 1857 los ocho hijos de Andrés Viteri y Josefa
Flores venden, _en 8,250 pesos, a José Morell la casa que había sido de sus
p~dres, con "diez piezas principales". El terreno en que estaba construida
dicha casa medía 38 varas (casi 32 metros) y dos tercias de frente al norte 0
sea a la actual avenida Padre Mier, y 42 varas (35.28 metros) y tres c ~ s
de fondo al sur, por donde colindaba con la casa de Gregorio Zambrano.55
Despu~s de la mue~e de José Morell y de su esposa Juana Anguiano, la
finca recayo por herencia en sus diez hijos quienes el 28 de di · b d
1888
di
,
ciem re e
, v~n eron 1a propiedad en 9,500 pesos a Ramón García Chávarri
sec~etano general de gobierno de Nuevo León durante muchos años. La ca~
tema 33 varas (27.72 metros) y tres cuartas de frente al norte y 40 varas
(3~.6~ metros) Y media de fondo al sur. En dicho predio se construyó el
edificio L~ Nacional, inaugurado el 22 de agosto de 1938. El solar que a
fines del s~glo XVIII: vendió María Josefa de Mier a José María Flore; y
que, ~ ~ves d~ los anos, fue propiedad del padre De Hombre, Josefa Flores
~; Viten, J?se Morell Y_ Ram~n García Chávarri, tenía su frente hacia la
tual avemda Padre Mier y hndaba, al oriente, con la calle Parás y, al

587
586

�varas (31 metros) y media de frente y 27 varas (22.68 metros) y media ele
fondo. La vara de tierra se valuó en 5 pesos.59

. poniente, con. la del Capitán Emilio Carranza; al sur c?lindaba con el solar
que Josefa de Mier vendió al padre Matías López Prieto y que, en 1~28,
adquirió Gregorio Zambrano, cuyos hijos vendieron en 1892 al Banco de

~zpe p~gó 187 pesos y 4 reales. El terreno lindaba al norte "con el
c_alle1on que tl~ne por medio la casa de don Manuel Morales ...", ubicada

Nuevo León, S.A.

es~ e~ la esqwna sureste de las ahora avenida Padre Mier y calle Escobedo
(edi:fic10 Langs~oth), ~l _sur con la iglesia de San Xavier, al oriente con la
c~a de Antomo Bemdi y al poniente con el solar adquirido por De la
Rigada.60

Otras ventas de solares
A fines de 1796 el ayuntamiento de Monterrey hizo la venta de dos
predios, en el extenso terreno que había sido de los jesuitas.

Una década después, a fines de junio de 1807, Arizpe vendió en 1 200
pesos a José V alera, administrador de alcabalas del Nuevo Reino de Leó~ la
casa "de piedra'' que había edificado en el medio solar, "haciendo esquin~ a
la calle de los Arcos (Padre Mier)", con la cual lindaba por el norte y con el
"callejón que ~e titula_ del Norte a la Presa (Escobdo)", al orien;e; al sur
esta~a la mencionada igl,esia y al poniente el solar de De la Rigada. La
propiedad se hallaba cércada por el callejón (Escobedo) con "tapia de
· se levantó, en los años 1930-193 I, el edifico
sz·¡¡ares... " .61 En d.icho / predio
Isaac Garza.

El 9 de noviembre, Manuel Antonio de Rigada e Inda solicita un solar
"en el paraje que antes sirvió de viña" a los jesuitas, ubicado en "la calle

real y principal (More/os) ..."
El día 14 el cabildo otorgó a De la Rigada la merced. Al día siguiente
se hizo la medición. El solar tenía 39 varas (32. 76 metros) y tercia de frente
y 87 varas (73 metros) y media de fondo, siendo valuada la vara de terreno
56

en 12 pesos.

Dicho terreno tenía al norte "la casa vieja de los Prunedas", en la
actual avenida Padre Mier, al sur la calle real (Morelos), al oriente "los
cuartos" de la antigua iglesia de San Xavier y al poniente una calle (Parás)
de doce varas de ancho que lindaba con "la propiedad del licenciado Prieto
(el padre López Prieto)...". El ayuntamiento vendió el solar a De la Rigada
· en 472 pesos en plata.

\

~especto a la iglesia de San Francisco Xavier, el doctor José Eleuterio
Gonza~ez (1813-1888) afirma: "Todavía en 1812 existían las paredes y la
torrec1t~ con Untf campana pequeña, según dice el Sr. Dr. Benavides", 0 sea
2
el padre José Angel Benavides. (Obras completas tomo segundo páo-in~

353).

57

D~ la Rigada construyó su casa, donde vivió con su esposa ~osa M~a
de Sada. Después del fallecimiento de ambos, la finca recayo en María
Josefa Guerra, viuda de Manuel de Sada y madre de Rosa Maria. A la
muerte de Maria Josefa, sus hijos, los Sada, vendieron, el 4 de marzo de
1826 en 3,500 pesos, la propiedad a Juana de Ugarte. Los linderos eran: al
norte' la calle "que se nombraba de la Aduana (Padre Mier). ..", al sur la
calle real "que va a la plazuela de La Purísima (More/os) ...", al oriente la
casa y solar del difunto Valera y "la casa del Congreso", ésta en la esquina
noroeste de Morelos y Escobedo, donde luego estuvo el primer
palacio de
58
gobierno de Nuevo León, y al poniente un call~jón (Parás). Es d_ecir, que el
predio adquirido por Manuel Antonio de la Rigada a fines ~el siglo
abarcaba la mitad de la maman.a comprendida por las avemdas Padre Mier
y Morelos y las calles Escobedo y Parás. En la esquina nore~e de Morelos Y
Parás se levantó, en 1901, el edificio de la casa comercial La Reynera,

'

'

~

El ~ri~adier Joaquín de Arredondo, nombrado en 1813 comandante de
las Prov?1ci~ Internas de Oriente, con sede en Monterrey, ocupó los bienes
que ~ab1an sido de l_os jesuitas e instaló su cuartel general en el extinto
colegio de San Francisco Xavier. Unos. años antes de la consumación de la
~d~~endencia, en 1821, el callejón abierto a fines del siglo xvm para
d1V1drr, la extensa propiedad, se le llamaba "el callejón de Arredondo".
Despues se le nombró "el callejón ancho de don Gregorio Zambrano O de
los Zambrano". Como hemos dicho, es la actual calle cerrada de Parás.

XV"l!1•

Notas bibliográficas
1

Ramo Civil, volumen 4, años 1632-635 expediente 1 folio l vuelta. Archivo
Municipal de Monterrey.
'
'

fundada en 1855.
2

El 14 de noviembre de 1796, José Francisco Arizpe solicita al
ayuntamiento medio solar, "a espaldas" de la citada iglesia, el cual tenía 37

588

~rotocolos de Instrumentos Públicos, volumen 2, años 1642-1649, número 68,
fohos 111 a 112 vuelta. Mismo archivo.

589

�3 Ramo

Civil, volumen 8, años-1654-1659, expediente 27, folio 1 vuelta. AMM.

Ramo Civil, volumen 16, años 1685-1687, expediente 12, folio 14 a 17 vuelta.

4

AMM.
5 Civil,

21

Merced de solar al alférez real Pedro de Almandoz en Civil, volumen 19, años
1690-1698, expediente 12. Testamento e inventario de bienes en Civil, volumen 30,
año 1706, expediente 5, AMM.
22

volumen 15, años 1981-1689, expediente 3. AMM.

Testamento del sargento mayor Pedro Guajardo e inventario de bienes en Civil,
volumen 47, año 1720, expediente 8. AMM.

6

Protocolos, volumen 5, años 1691-1694, número 26. AMM.

23

Protocolos, volumen 11, años 1717-1725, número134. AMM.

·1

Protocolos, volumen 6, años 1695-1700, número 65. AMM.

24

Protocolos, volumen 11, años 1717-1 725, números 72 y 13 5. AMM.

8

Civil, volumen 5, años 1640-1645, expediente 22.AMM.

25

9

Protocolos, volumen 3, años 1650~1679, número 62. AMM.

Xavier Mendirichaga. El templo de San Francisco de Monterrey.Monterrey,
1983. Página 12.

6
;z
10

Protocolos, volumen 16, años 1756-1769, número 46. AMM.

Protocolos, volumen 4, años 1681-1690, expediente 3. AMM.
27

11

Civil, volumen 15, años 1681- 1689, número 3. AMM.

12Protocolos,

La fecha de la merced de solar otorgada al capitán Andrés Fernández deTijerina y
la descripción de su casa se mencionan en Protocolos, volumen 14, años 1743-1747,
número 124. AMM.

volumen 4, años 1681-1690, número 46. AMM.

Inventario de bienes del alférez real Juan de Treviño en Protocolos, volumen 4,
años 1681-1690, número 61. AMM.

28

Protocolos, volumen 15, años 1748-1755, números 28 y 30. AMM.

29

Protocolos, volumen 17, años 1771-1773, número 23. AMM.

30

Protocolos, volumen 16, años 1756-1769, número 85. AMM.

31

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 12.AMM.

32

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 22. AMM.

13

Inventario de bienes de Clara de Rentería en Civil, volumen 11 años 1664-1669,
expediente 7. AMM.
14

Inventario de bienes de María Francisca de Larralde en Civil, volumen 100, año
1770, expediente 5, folios 20 vuelta a 21 vuelta. AMM.

15

\

Tomás y Xavier Mendirichaga. La Catedral de Monterrey. Segunda edición.
Monterrey, 1990. Página 17.
16

17

33

34

Protocolos, volumen 17, años 1771-1773, número 56. AMM.
Civil, volumen 124, año 1748, expediente 1, folio 34 vuelta. AMM.

Protocolos, volumen 3, años 1650-1680, número 31. AMM.
35

las casas de María González Hidalgo, en Protocolos, volumen 4, años 16811690, números 56 y 58, y volumen 1O, años 1713-1716, número 144. AMM.

Estudios de Historia Colonial. México, 1958. Página 146.

18Sobre

36

Relación, discurso segundo, capítulo XII.

37

19

Protocolos, volumen 5, años 1691-1694, número 79, y volumen 7, años 17001704, número 21. AMM.

Acta del ayuntamiento de Monterrey, fechada al 2 de agosto de 1626, en Actas de
Cabildo. AMM.

Testamento de María de las Casas y compra de su vivienda por el capitán Joaquín
de Escamilla en Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, números 101 Y 103.
Testamento del capitán Joaquín de Escamilla en volumen 9, años 1709-1712,
número 89. Testamento de Teresa Guzmán en Civil, volumen 53, año 1726,
expediente 6. AMM.

38

20

590

Cronista Alonso de León. Relación, discurso tercero, capítulo VII.

39

Tomás y Xavier Mendirichaga. La Catedral de Monterrey. Segunda edición.
Monterrey, 1990.

591

�58

40 Expediente sobre la construcción de las casas del cabildo de Monterrey. Años
1653-1655, en Civil, volwnen 7, años 1650-1654, expediente 6.AMM.

·

Testimonio de la merced de solar al padre Jerónimo López Prieto, el 13 de marzo
de 1702, en Civil, volumen 36, año 1709, expediente 19, folios 1, vuelta y 2. AMM.

41

59

Protocolos, volumen 33, años 1824-1826, folios 351 vuelta a 355. AMM.

e·1v1·1, volwnen 158, año 1796, expediente 11 . AMM.

60

Protocolos, volumen 23, años 1796-1797, número 42. AMM.

61

Pfotocolos, volumen 27, años 1805-1807, folios 244 vuelta a 245. AMM

Civil, volumen 26, año 1703, expediente 4, número 28. AMM.

42

Medición del terreno concedido al padre López Prieto, llevada a cabo el 7 de
enero de 1709, en Civil, volumen 36, año 1709, expediente 19, folios 4 a5 vuelta.
Posesión dada el mismo día, en folios 5 y 6. AMM.

43

44

Civil, volumen 37, año 171 O, expediente 20. AMM.

45

Civil, volumen 38, año 1711, expediente 29, folios 4 a 5 vuelta. AMM.

46

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 149. AMM.

Medición de 1717 en Civil, volumen 44, año 1717, expediente 23, folios 4 vuelta
y 5. Testimonio en Protocolos, volumen 11, años 1717- 1725, número 1, folio 8

47

vuelta. AMM.
Carlos Pérez-Maldonado. Documentos históricos de Nuevo León, 1596-1811.
Monterrey, 1947. Páginas 56-60.

48

49 Protocolos,

\

50

volumen 21, años 1789-1792, número 118. AMM.

Protocolos, volumen 34, años 1827-1829, folios 288 vuelta y siguientes. AMM.

Protocolo del escribano público Tomás Crescencio Pacheco. Año 1874. Folios
23-47. Archivo General del Estado de Nuevo León.

51

Ignacio Martínez Jr. Apuntes históricos del Banco de Nuevo León, S.A., (18921942). Monterrey, 1960.
53 Protocolos, volumen 22, años 1793-1795, número 46. AMM.

52

54

Protocolos, volumen 27, folios 184 vuelta a 191 vuelta y 194 vuelta y siguientes.

AMM:
Protocolo del escribano público Tomás Crescencio Pacheco. Año 1857. Folios
236 a 246 vuelta. Archivo General del Estado de Nuevo León.

55

Civil, volumen 158, año 1796, expediente 11, y Protocolos, volumen 23, años
1796-1797, número 40. AMM.

56

57

Protocolos, volumen 23, años 1796-1797, número 40. AMM.

592

593

�CIPRIANO Y LUIS GARCÍA DE PRUNEDA, DOS HERMANOS
GOBERNADORES DEL NUEVO REYNO DE LEÓN (1707-1710) y
FRANCISCO MIER Y TORRE (1710-1714):
Aportes Historiográficos para un estudio histórico-social.

Ma. Luisa Rodriguez-Sala •
Con la colaboración de Rosalba Tena V., 1
Patricia Alfaro y Jesús Lozada G.

Este trabajo forma parte de un proyecto mayor de investigación 2 y
una primera parte del mismo ya ha sido publicada en este mismo anuario 3.
En ella entregamos al lector el análisis de las fuentes primarias que
proporcionan información sobre los dos primeros gobernadores, Francisco
Báez Treviño y Gregorio Salinas Barona, quienes ejercieron el mando en el
Nuevo Reyno de León durante los primeros años del siglo XVID.
En este nuevo aporte incluimos, por razones de espacio, el análisis
de las fuentes primarias que corresponden a los tres siguientes mandatarios.
. Esta secuencia cronológica tiene como fin constituir una serie de artículos
que, sistemática y paulatinamente, cubran el análisis histórico-sociológico
del ejercicio del poder de todos los gobernadores de esa etapa de la historia
regional novohispana.
Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo xvm
hasta los años previos a la constitución de la Comandancia General y la
posterior formación de las Provincia Internas. Lo hemos hecho así en
función de que la etapa de las reformas borbónicas marca definitivamente
una nueva conformación en el ejercicio de la administración de las diferentes
provincias del septentrión novohispano. Durante ella las tareas políticas,
administrativas y militares que hasta entonces habían quedado en manos de
los gobernadores pasaron a las del Comandante General y del Intendente de
las nuevas regiones que conformaron los bastísimos y lejanos territorios
norteños de la Nueva España.
Como en nuestra inicial aportación, en ésta también partimos de un
resumen de las actividades de los personajes bajo estudio que está basado en.
la consulta de obras secundarias. Éstas han servido de guía y orientación,
tanto para la localización de los materiales primarios, como para su
595

�complemento. Nuestros materiales primarios proceden, fundamentalmente,
del Archivo General de Indias en Sevilla (AGI) del Archivo Histórico
Nacional de Madrid (AHN), y, por supuesto, del Archivo General de la
Nación de la capital mexicana (AGN). Ha sido en esta parte del proceso de
investigación, localización de materiales en el archivo mexicano en el cual
han trabajado eficazmente los becarios del proyecto, quienes aparecen como
colaboradores de esta nueva publicación.

Honduras, el virrey Duque de Alburquerque, nombró a don Cipriano para
suceder/e "en atención a sus largos y buenos servicios militares ''.. Le
nombró por dos años con sueldo de 2000 pesos anuales, el 18 de mayo de
1707, pero sólo gobernó un año. Sintiéndose enfermo "no testó porque
luego se privó ". Murió en Monterrey y fue enterrado en el convento de San
Francisco el 27 de mayo de 1708. A su muerte quedó gobernando el Cabildo
de la ciudad 4 •

Esperamos que la acogida que nos ha brindado HUMANITAS nos
permita continuar entregando a los lectores los trabajos sobre los
subsecuentes gobernadores. Sin duda que la consulta de estos materiales
permitirá a los interesados en la historia regional de esa parte del septentrión
oriental novohispano, aportar, a su vez, nuevas informaciones y con ello
enriquecer el proceso de investigación que continuamente debe nutrirse del
conocimiento de los colegas interesados en temas similares.

. No apareció documentación en AGI a su nombre, pero sí se Je
men;10na en la de su hermano, don Luis, quien también fue gobernador; de
ella extractamos:

Sin más, pasam/s a la exposición, análisis y resumen de las fuentes
primarias que hemos localizado para esta investigación, las cuales, en la
mayoría de los casos, confirman y amplían la información secundaria hasta
ahora disponible.

CIPRIANO GARCÍA DE PRUNEDA: (agosto de 1707 a julio de 1708)
Según Cavazos, los dos gobernadores hermanos, don Cipriano y Don
Luis, pertenecieron a familia de gran influencia en el reino, muy
probablemente, a partir de sus respectivos matrimonios con dos hijas del
general Alonso de León. Los hermanos llegaron a la Nueva España con el
gobernador don Domingo de Pruneda y Arce, su tío, en el año de 1676.
Fueron naturales de Santibáñez, del Valle de Carriedo en Burgos, hijos de
Don Juan García de Pruneda y Arce y de doña Leonor Fernández.
Don Cipriano estaba asentado, hacia 1680, en el Valle del Pilón,
jurisdicción de la Villa de Cadereyta, fue su alcalde mayor hasta 1687:

Participó en diversas campañas contra los Indios y obtuvo el grado de
capitán. En 1692 fue designado alguacil mayor del Santo Oficio de la
Inquisición. Estuvo dedicado a la cría de ganado y al comercio, hacía
frecuentes viajes a San Juan del Río y México. En 1701 figura entre los
vecinos del Pilón que solicitaron licencia para fundar la villa del Santísimo
Sacramento, para esa época había alcanzado el grado de general y estaba
casado con doña María de León, hija del General Alonso de León. Estando
el gobernador Gregorio Salinas Verona para pasar a ocupar el gobierno de
596

Don Cipriano tuvo dos hijos, uno de ellos llevó su mismo nombre y
fue presbítero, bachiller y doctor, como sacerdote ejerció en diversas
parroquias, en 1738 tenía el cargo en el curato de Sierra de Pinos. El otro,
José, fue doctor y maestro, nació en la jurisdicción de Cadereyta hacia
1685. Estudió en el Colegio de San lldefonso en la ciudad de México y
obtuvo el grado de licenciado en la Real y Pontificia Universidad, el 6 de
julio de 1711 y el de maestro de filosofía, el 30 de agosto del mismo año,
más tarde también obtuvo el doctorado. Fue canónigo de la catedral de
Puebla y, como su hermano, cura en la población de Sierra de Pinos en
donde murió en el año de 1734. De acuerdo a datos de Osores 6, José fue
originario del Nuevo Reino de León, gozó de beca del Real Seminario de
San lldefonso de México y se graduó de bachiller, maestro y doctor en /a
Universidad de la capital y fue en ella doctor y maestro. También fue cura
propio y juez eclesiástico de Sierra de Pinos, en la diócesis de la Nueva
Galicia y en la de Puebla de los Angeles, canónigo de su Catedral.
En AGN localizamos documentos que confirman lo señalado por
don Israel Cavazos y amplían la información que procede de AGI es la
. .
'
s1gwente:

1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 134, Fol.172, del 18
de mayo de 1707: Nuevo Reino de León. Capitanes Generales: Título de
Gobernador y Capitán General de este Reino a Cipriano García de
Pruneda.
Se aclara en este documento que el cargo de gobernador no le fue
concedido inicialmente a don Cipriano, que éste suplió a su original
propietario. Le había sido otorgado por merced real al capitán don Juan
Bautista de Anz.aldo y Peralta, caballero de Santiago, quien por enfermedad
se vio imposibilitado de ejercerlo. Debido e ello el rey consideró necesario
597

�otorgárselo a persona benemérita a fin de que pudiera encarar las frecuentes
hostilidades que los enemigos del Nuevo Reino de León ocasionaban.

nueve meses y diez y seis días, ya que falleció el 27 de mayo de 1708. El
adeudo se debió a la falta de situados.

Por su contenido sabemos que el gobernador en funciones, don
Gregorio Salinas Baraona, no podía continuar en el car_go, ya que ~abía ~ido
designado para el gobierno de Honduras a donde debena pasar de mmediato.
En atención a esta situación y, después de consulta con el virrey, el rey don
Felipe, decidió el nombramiento en la persona de don Cipriano Garcí~ de
Pruneda debido a sus largos y buenos servicios militares y por concurra en
él las calidades y prendas necesarias. Se le confirmó su título por el virrey
Duque de Alburquerque en la capital novohispana el 18 de marzo de 1707.

La decisión del virrey, después de recibir respuesta a su consulta a
los oficiales reales de la Caja en Zacatecas, fue en el sentido siguiente: pagar
un ~o ~e salario a los capitanes y soldados de los dos Presidios, ya que con
antenondad se les había abonado un año de paga. Asimismo ordenó cubrir la
totalidad del salario que había devengado don Cipriano, en virtud de que
había depositado cumplidamente la fianza que se le requirió para iniciar de
su cargo.

Fue nombrado por el tiempo reglamentario de dos años, con salario
anual de 2,000 pesos de oro de minas, pagaderos por los oficiales _de la Real
Hacienda en Zacatecas. El resto del documento repite las formalidades que
' se contenían en estos noµibramientos, entre ellas, presentarse con el título
ante la Real Acuerdo de,-Ía Nueva España con el fin de hacer el juramento de
rigor. Don Cipriano n6 lo realizó personalmente, lo hizo por poder, el oidor
más antiguo, don Antonio de Santillán, el 26 de mayo el mismo año. Otr~ de
los requisitos usuales para ocupar el cargo era el de cubrir la fianza que fiJara
el Cabildo de la ciudad de Monterrey.
2.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 152, Fol. 189, del
25 de septiembre de 1709: Nuevo Reino de León. Para que los oficiales
reales de Zacatecas paguen al Capitán Pedro de Tagle y Villegas, como
apoderado de los capitanes y soldados presidia/es de Cerralbo y Cadereyta
el año de sus sueldos que se expresa y lo debido a la Viuda del Gobernador
de este Reino, General Cipriano García de Pruneda.
A partir de este documento se confirman y precisan dos fechas: el
inicio formal del gobierno de Don Cipriano que tuvo lugar el 11 de agosto de
1707 y el de su fallecimiento, el 27 de mayo de 1708. Como era lo usual en
la administración virreinal, el pago de salarios, no sólo de los subalternos,
también de los gobernantes, sufría serios retrasos. En este do_cumento se
confirma ese hecho Al gobernador difunto se le había quedado a.deber todo
el tiempo que desempeñó el cargo y a los capitanes y soldados de los
Presidios de Cadereita y Cerralbo un total de dos años de sueldos.
Correspondió al apoderado de la viuda de don Cipriano y de los militares de
los Presidios, don Pedro de Tagle Villegas, Caballero de la orden de
Alcántara, presentar el memorial para el requerimiento de los adeudos.
Comprendían éstos, en el caso de los militares, sus salarios desde agosto de
1707, día en que tomó posesión de la gobernación Don Cipriano, hasta el 11
del mismo mes de 1709. En el caso del ex-gobernador el adeudo era de
598

3.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol 38, Exp. 166, Fol. 213, del 30
de septiembre de 1711: Nuevo Reino de León. Ordenando al gobernador de
este Reino que vistos los autos -que se le devuelven, proceda a tasar y que se
paguen las costas que se debieren al General Matías de Aguirre por los
inventarios que hizo de los bienes de Cipriano García de Pruneda.
Aclara el documento el haberse llevado a cabo un inventario de los
bienes de Don Cipriano, los que importaron un total de 70,000 pesos. Lo
realizó el entonces alcalde ordinario de Monterrey, el general Matías de
Aguirre. A pes~ de las varias solicitudes que Aguirre realizó, el año de 1711
en el cual radicaba en la Villa del Saltillo, ante la viuda, heredera del exgobemador, para que se le cubriera el pago de su trabajo, no lo había
logrado, principalmente debido a que la viuda, doña María de León tenía
dificultades con su cuñado, el gobernador en funciones. Tampoco' había
procedido su demanda judicial, ya que era necesario que se concluyera la
residencia que se efectuaba al gobernador.
Finalmente, el mismo año de 1711 por indicaciones del virrey, el
Duque de Linares, se procedió a aclarar la situación y ordenar, si fuera el
caso, al pago que se le adeudaba. Fue esa la decisión, ya que en alguno de
los autos de la sucesión, apareció un recibo por 400 pesos, sin poderse
comprobar si la cantidad había sido pagada a cuenta del inventario al general
Aguirre.
Las siguientes referencias corresponden, en su mayoría, a su hijo
mayor, quien llevó su mismo nombre y, como ya se asentó, fue presbítero y
bachiller y, de acuerdo a los datos de AGN, también doctor. Localizamos un
documento más que debe estar relacionado con su otro hijo, José y, uno más,
probablemente correspondiente a su nieto, el también clérigo, Juan Ángel,
pero aquí con el nombre de Juan de Dios. Las referencias documentales son:

599

�4.-TIERRAS, Vol.527, Exp. 8, Fol.8, años de 1732-34:
José García Pruneda contra María Rosa de la Peza, viuda de Pedro de
Tagle Vi/legas, sobre propiedad de unos sitios nombrad~s San Diego,
ubicados a orillas del río San Juan, Jurisdicción de Nuevo Leon.
En este expediente, al parecer, se inicia el pleito por la propiedad de
tierras, que continuará años más tarde, el otro ~jo del gobemad~r, el
bachiller don Cipriano. Corresponde a tierras en los hnderos de la p~op1edad
familiar en la jurisdicción de la villa de Caderta, que fueron propiedad .de
doña Rosa de la Peña o como aparece en este documento, de la Pez.a, qwen
fuera mujer del capitán Tagle Villegas a quien la madre del bachiller vendió
parte de la propiedad.

\

interrogatorio propuesto para la comparecencia de los testigos que presentó
García de Pruneda, los testimonios de los treinta testigos y un bello e
interesante mapa en el cual los peritos demarcaron los centros y lindero~ que
señalaban las tierras en litigio, mismas que estaban ubicadas en jurisdicción
del Nuevo Reino de León, concretamente de la Villa de Cadereyta.
Incluimos aquí una fotocopia del mapa.

5.- INQUISICIÓN, Vol. 883, Exp. 4, Fols. 11-12v., 2 de diciembre de 1746
y 10 de abril de 1747: Juan de Dios García de Pruneda, relig_ioso'. P_rof~so
' de la Compañía de Jesús, solicita confesar y ejercer los demas mzmsterzos
de su instituto. No hay inéonveniente en que los ejerza.

El pleito se entabló entre dos clérigos, el demandante, presbítero y
vecino de la ciudad de San Luis Potosí y el demandado, don Francisco
Xavier Bermúdez de Castro, presbítero del Arzobispado de la ciudad de
México y abogado de su Real Audiencia. El litigio abarcó diez sitios que
reservó para sí su dueña original, doña Maria Pérez de León, la viuda del
gobernador y madre del bachiller antes de la venta de los 65 sitios restantes·
el comprador lo fue el capitán don Pedro de Tagle Villanueva. La reserva'
territorial quedó asentada en la escritura de venta y fueron destinados a
pastos de ganado mayor y caballadas. Los diez sitios del litigio corrían
desde:

Se trata de una solicitud que presentó el jesuita ante el virrey para
que le fuera levantada la suspensión para el ejercicio de sus ministerios. Le
había sido impuesta por su provincial debido a unos supuestos ei:ores
contenidos en los papeles que había escrito una señora de n~mbre M~a de
Jesús, y que habían sido transcritos por el religioso en su cali&lt;~ad de dir~tor
espiritual. Llevaba un año en esta situación y había ya procedido a rectificar
su error ante el Tribunal del Santo Oficio, ofreciendo acatar totalmente la
decisión del mismo.

... la orilla del río de San Juan para el rumbo oriental, e incluían y
comprendían las TIERRAS de los puestos y parajes nombrados el
Paso del Obispo y los Horcones y en ellas ha habido poblaciones de
arrendatarios del Bachiller Don Cipriano García de Pruneda con
ganados y demás bienes de campo. Lindaban, por la parte de abajo
con TIERRAS de los Padres de la Compañía de Jesús del Colegio de
la Ciudad de San Luis Potosí y para la parte de arriba con las que
fueron de Doña Rosa de la Peña.

El jesuita pidió al virrey le informara la decisión del Tribunal,
misma que había sido presentada en la audienci_a de_ l_a mañ~a del 1O de
abril de 1747· el decreto fue en absolutorio y los mqws1dores informaron no
haber inconv~niente para que don Juan de Dios pudiera volver a ejercer sus
ministerios.

El documento, como puede apreciarse, confirma plenamente la calidad
de propietarios de tierras de la familia García de Pruneda, que en el caso,
pasó como parte de la herencia a los hijos.

6.- TIERRAS, Vol.738, Exp.3, Fol.30, año de 1751: Villa de _San Juan
Cadereyta: Cipriano García de Pruneda, contra Francisco Javier ~ermúdez
de Castro sobre posesión de los sitios nombrados El Paso del Obispo, Los
Horcones y Ayancual, ubicados a orillas del río de San Juan, cita el rancho
de Tlahualilo y la hacienda de Nuestra Señora del Rosario.
Amplio expediente en el cual se proporciona detallada inf?rmación
para comprobar que las tierras en litigio eran propiedad del bachil!er Don
Cipriano García de Pruneda, el hijo mayor del gob_ernador. ~demas de la
parte jurídica propiamente dicha, en el expediente se mcluyen: el
600

7.- TIERRAS, Vol.2986, Exp. 16, Fol. 47r.-50v., años 1750-51: Real
Provisión para que dentro del término que se asigna se remitan a esta Real
Audiencia los autos y diligencias que se expresan y citatoria con término y
señalamiento de estrados, a pedimento del doctor Don Cipriano García de
Pruneda.
Documento complementario del anterior, con carácter estrictamente
legal y signado por el virrey Conde de Revillagigedo, a través del cual se
establecen los antecedentes del pleito entre el hijo mayor del ex-gobernador
Yun capitán de la región, por el uso de agua y posesión de tierras. Se solicita
el envío de autos y diligencias y la celebración de una junta en la Real
Audiencia. A través de su contenido se confirma que Cipriano, el hijo, era
601

�presbítero _del Obispado de Guadalajara y dueño de haciendas en la
jurisdicción de San Luis Potosí.
Las dos últimas referencias están referidas a los bienes del difunto
bachiller Don Cipriano, no revisten mayor interés, sólo el hecho de que para
1757 ya había fallecido el hijo mayor del que fuera gobernador del Nuevo
Reino de León.

8.- TIERRAS, Vol. 3110, Exp. 2, Fols. 126-146, años de 1757 a 1_762:
Obligación otorgada por Don Casimiro López de Li;ra, ayudante Y teologo
en el Colegí.o Seminario Pontificio y Real del Senor San Jos~ph de esta
ciudad, vecino de ellas, en nombre de Don Antonio de Rivas, vecino del ~eal
de San Marias de Sierra de Pinos, de la cantidad de 10,866 pesos, 5 tomines,
medio grano, proveídos del remate que se celebró de la hac~enda de
Santiago en dicha jurisdicción, a favor del concurso forma:w a bienes que
' fueron del Bachiller Don &lt;¡ipriano García de Pruneda, ya difunto.
/

9.-TIERRAS, Vol. 3110, Exp. 3, Fols. 147-439, años de 1758 a 17??: Au~os
ejecutivos y criminales contra don José Antonio Rivas. 1758._ J?i_lzgenczas
practicadas por el vicario de Sierra de los Pinos sobre las ex~zbzczones que_
han mandado hacer a Don José Antonio de Rivas del dinero que esta
:hiendo del concurso del bachiller Don Cipriano García de Pruneda.

\

LUIS GARCÍA DE PRUNEDA, (agosto de 1708 a julio de 1710).
Como ya se asentó en relación a su hermano, su predecesor en el
cargo, llegaron juntos a la Nueva España en 1676.
De acuerdo a Cavazos, pa~ticipó en diversas jornacf~, de
pacificación llegando a obtener el grado de general. Rec1b10 el
nombramiento de gobernador del Virrey Duque de Alburquer~ue el ~ ~ de
julio de 1708 por dos años con sueldo de 2,000 anuales. Tomo poses1on el
17 de julio, r;cibiendo el cargo de manos del Cabildo, que gobernó desde la
muerte de su hermano.
Fue un gobernador arbitrario que tuvo diferencia~, primero ~on el
Cabildo institución a la que exigió la entrega de los archivos; los ediles se
quejaro~ en México y el gobernador tam~ién l? hizo, aleg~do que el
Cabildo trataba de usurparle sus funciones, sm servrr como se debia al rey, al
dejar en depósito la venta de los oficios vendibles. G?bernó_hasta el 4 de
julio de 171 Oy entregó el cargo a su sucesor, don Francisco Mier YTorres.

Para 1714 era juez comisionado de tierras y en ese mismo año el
gobernador le encomendó la pacificación de los indígenas rebeldes dé la
sierra de Tamaulipas.
Por segunda ocasión, en 1722, ocupó corto tiempo la gubernatura
interina. Fue dueño de enormes extensiones de terrenos en la región en
donde se había asentado la familia, el Valle del Pilón y sus inmediaciones.
En todo el reino gozó de gran influencia y obtuvo, inclusive, del Virrey
despacho para que el gobernador Juan José de Arriaga no tuviera
conocimiento de los negocios y causas de la familia de don Luis, lo que le
ocasionó serias dificultades con la autoridad máxima local, mismas que
llegaron hasta el conocimiento de la cámara real. Esta información
mencionada por Cavazos, se encuentra asentada en el legajo de
ESCRIBANÍA, 204A de 1729 de AGI, en donde se anotó lo siguiente:

Luis García de Pruneda, regi.dor perpetuo y alcalde provincial de la Santa
Hermandad de Monterrey, con Juan José de Arriaga, gobernador del Nuevo
Reino de León, sobre ciertas injurias que le hizo y excesos cometidos en el
uso de su empleo. Determinado en 1731.
No sólo fue dueño de tierras, también de cargos públicos ya que
compró oficios vendibles para toda su familia, fueron los de regidor
perpetuo, juez provincial de la Santa Hermandad y otros.
Como su hermano, casó con otra de las hijas del general Alonso de
León, doña Juana, con quien tuvo, que esté documentado, un hijo, Juan,
nacido en Monterrey, a quien, desde que tenía entre 10 y 11 años, le compró
el cargo de alguacil mayor de Monterrey, que gozó hasta 1732, en que pasó a
ser regidor perpetuo.
Las influencias de don Luis y sus arbitrariedades le ongmaron
enemigos y así fue golpeado en la plaza mayor de la capital neolonesa, sin
que se supiera por quién.
El 28 de mayo de 1738 fue nombrado gobernador de Coahuila, pero no
llegó a tomar posesión, ya que terminado el periodo del gobernador al que
iba a sustituir, Clemente de la Garza Falcón, el cargo lo dejó recaer en su
hijo, don Juan García de Pruneda. Éste lo inició hasta diciembre de 1739 a
pesar de que había sido nombrado desde julio, ya que el gobernador en
funciones no quiso dejar el puesto, alegando tener asuntos pendientes que
resolver. Don Juan lo desempeñó hasta 1744, año en que fue reemplazado por Pedro de Rábago y Terán; retomó a Monterrey y recuperó los cargos
603

602

�oficiales de los que era titular por compra efectuada por su padre, eran éstos
el de alguacil mayor y regidor perpetuo. Además de desempeñarlos se
dedicó a administrar la fortuna heredada de su padre. Casó con doña
Gertrudis García Guerra y tuvieron un hijo, Juan Ángel, quien sería
presbítero y bachiller, con estudios y graduación en Guadalajara, obtuvo el
curato del Valle del Pilón, en territorios familiares y ahí murió en 1765.
Don Luis, el padre, en viaje a la capital del virreinato, murió en el
San Juan del Río cercano a la capital, el 16 de septiembre de 1739. Su mujer,
doña Juana, murió en Monterrey algunos años después, el 22 de marzo de

1741 7 •

~!

durante
periodo del Marqués de Casa-Fuerte. Durante su primera
gobernacion, según su Relación, acudió voluntariamente al pueblo de
Nuestra Señora de Guadalupe con la Campana que tenía, un tercio de
Tabaco para los INDIOS, cuatro vacas, otros tantos novillos, caballos y
yeguas~ _una yunta de bueyes. El virrey Duque de Alburquerque le agradeció
esta accion en carta fechada el año de 171 O.
. . Recibió residencia como Juez Subdelegado de Comisión del
Privativo del Repart!"':iento de Tierras, en el desempeño de este cargo, tomó
p~e . en las expediciones para la reducción y población de los indios
chichimecas asentados en su distrito, seguramente, se refiere el documento a
1~ campaña que l.levó a cabo entre el grupo de los indígenas que habitaban la
sierra de Tamaulipas, según lo asienta Cavazos.

Documentos en AGI:

Aparte del documento citado párrafos arriba que procede del ramo
' de ESCRIBANÍA localicé el sigw'ente, en el cual se comprueba y amplía la
'
información que ha brin~o don Israel Cavazos:
INDIFERENTE, 148, N.23. Relación de los Méritos de don Luis García de
Pruneda, Teniente General, Gobernador y Capitán General que ha sido del
Nuevo Reyno de León, Regidor Perpetuo y Alcalde Provincial de la Ciudad
de Monterrey, su Capital.
/

\

La información para la Relación fue presentada en Madrid el 15 de
marzo de 1738 y turnada al Consejo de Indias; está avalada por cartas,
certificaciones y testimonios de autoridades civiles y religiosas de la Nueva
España, expedidas en diferentes años. Son, cartas del virrey Duque de
Alburquerque y del Provincial de los Franciscanos en Zacatecas, cinco
testimonios de escribanos acreditados en las ciudades de México y
Monterrey y, finalmente, carta del arzobispo-virrey en funciones en 1737.
De acuerdo a estos informes consta que .don Luis era, para 1737, Regidor
Decano de Monterrey y Alcalde Provincial de la Hermandad.
A continuación, en el documento, aparece una larga referencia a los
cargos que ocupó, probablemente mencionados en orden cronológico. Las
actividades propias de esos puestos son representativas de los mecanismos
de integración territorial, dominio y asentamiento poblacional de los grupos
español e indígena.
Don Luis se inició en el servicio militar-político en el septentrión,
como Teniente y Capitán del Presidio de San Juan de Cadereita durante un
año, posteriormente fue Teniente General del Nuevo Reyno de León durante
cuatro años, para pasar a ser Gobernador y Capitán General en dos
ocasiones, la primera bajo el virrey Duque de Alburquerque y la segunda

604

Durante la visita que como juez de comisión, efectuó don Francisco
de Barbadillo de 1714 a 1716 para tratar de resolver las dificultades creadas
por los encomenderos, don Luis, según su Relación, .. .por su acertada
conducta Y la experiencia, había sido el único que le había asistido en
cuanto ~e le había ofrecido y al establecimiento de cinco Poblaciones... Por
ello el Juez-visitador le dio las gracias en carta del 3 de febrero de 1716.
Entre l? que realizó don Luis García de Pruneda en servicio o atención a
Barbadill~,, de~taca el haber parti_cipado en el asentamiento de los indígenas
de la nacwn 1anambre que habian bajado de las sierras en son de paz y
. estaban esperando el apoyo español en la población de San Antonio de los
Llan?s. Con ellos formó una población, los proveyó de maíz que trajo de sus
propiedades en el Valle del Pilón para que pudieran sustentarse en tanto
procedí~ ~ recoger la primera cosecha, para que esto fuera posible les
proporciono yuntas, aperos y semillas y después de haberlos dejado ya
ase~tados desde el año de 1715, regresó a la capital del Nuevo Reyno de
Leon.
, Como juez subdelegado de repartimiento continuó acciones que
ten~an a asegurar el ~oblamiento de indígenas y españoles, fue así que hizo
~os1ble que a los habitantes de la Misión de San Cristóbal les midieran sus
tierras, lo que no habían podido conseguir en muchos años por carecer de
recursos para costear este trabajo de deslinde de propiedades. Don Luis
procedió a ~yudarlos, pagando a su costa, 300 pesos, la mitad al escribano,
120 al meduior y 30 al fiscal. También procedió a la defensa de las inisiones
Y d?ctrinas q~e el Obispo de Guadalajara, don Diego Camacho y Ávila,
habia pretendido que pasasen a su jurisdicción, manteniéndolas para el Real
Patronato. ~n términ~s ~e~erales,. en la Relación queda manifiesto que,
durante sus diferentes eJercicios oficiales, procuró mantener la defensa de los
desvalidos frente a muchos intentos dañosos que hubieran ejecutado los

605

�Jueces, si el dicho Don Luis no hubiese sacado la cara en su justa defensa.
Según lo establecido en el documento, esta fue la causa por la cual los
gobernadores y otras autoridades no lo aceptaban y le tenían ojeriza y
procuraban desabrimientos dirigidos a que se ausentase, para no ser
estorbo a sus intentos... Sin duda es esta otra parte de la situación que dio
lugar a los enfrentamientos con el gobernador de que dimos cuenta párrafos
atrás, sin que ello signifique que no haya existido un protagonismo por parte
de don Luis, como personaje influyente en el Nuevo Reino.

se dice que fue diez y siete años Gobernador de la Provincia de Coaguila, en
cuyo actual ejercicio falleció, dejando la opinión de no haber habido otro
semejante después de Hernán Cortés para el Real Servicio en aquella Nueva
España. Y, finalmente, dedica un párrafo a los méritos del hijo, don Juan
García de Pruneda y León, quien, a la fecha de la Relación era alguacil
mayor y regidor perpetuo de la Monterrey, en cuyos empleos y en lo demás
que se ha ofrecido, ha imitado a sus predecesores con inteligencia, conducta
y celo.

De acuerdo a las informaciones de su Relación si él no hubiera
actuado así y los gobernantes se hubieran impuesto, o sea, ...que a ser dable,
quedaban desconsolados y en peligro de perderle, así los Pueblos reducidos
como los nqturales, que le buscaban para su asilo y recurso, todos como
padre.

La intención final del documento informativo consistió en buscar
como en todas las Relaciones de Servicios y Méritos, el que se le'
reconocieran a don Luis sus propios méritos y se le concediera lo expresado;
en el caso, obtener que recayera en su hijo la orden real que se había
expedido en favor de su abuelo, don Alonso , de León para que a sus
descendientes se les atiendan y sean preferidos en los empleos honoríficos
de la República, de la cual hasta ahora no han usado...

Otro de los mecanismos usuales del periodo consistió en el apoyo y
fomento de las misio_µés, tanto las ya establecidas y que contaban con
pobladores indígenas ya pacificados y, consecuentemente, reducidos y
asentados, como aquéllas que buscaban atraer y suavizar a los que aún no
habían alcanzado ese nivel de sometimiento. En este quehacer también
destacó don Luis; asimismo, en la ayuda y apoyo personal e institucional a
los religiosos, en el primer caso, proporcionándoles habitación y bastimentos
a quienes iban de paso por la zona; en el segundo, atendiendo a las
necesidades de los templos establecidos y consagrados. Fue así que obsequió
imágenes y las dotó de limosnas para su sostenimiento, alguna de ellas, que
hizo traer desde la ciudad de México, a las iglesias de los pueblos de San
Miguel de Aguayo, San Pedro de Boca de Leones y al hospicio que
estableció en la misión de Franciscanos Descalzos de Guadalupe en el
mismo Boca de Leones. Durante los cuatro años que figuró como
mayordomo del Santísimo en Monterrey y ante la carencia de las
necesidades para el lucimiento necesario de la exposición y procesiones deJ
Sacramento, lo dotó de gran cantidad de aceite y ceras, también donándole
ornamentos, blandones y un rico palio de tela guarnecido de flecos de oro.

En AGN localizamos varias referencias que, en términos generales,
confirman y, en algún caso, amplían la información de fuentes secundarias y
la de AGI acerca de los cargos, actuación y actividades de quien fue
gobernador por dos veces.
Se confirma la posesión de tierras, el poder e influencia que tenía la
familia García de Pruneda y la preocupación por apoyar lo religioso; es así
.que sabemos que el gobernador y su mujer, doña Juana de León, instituyeron
dos capellanías.
· En cuanto a los cargos que ocupó, a través de referencias del archivo
mexicano, se conoce que, adicionalmente a lo que está asentado en su
Relación, fue capitán protector de los indios pelones y borrados. En el
mismo archivo existen copias de algunos de sus nombramientos más
importantes, entre ellos el de gobernador.
Las referencias mexicanas, citadas en orden cronológico, son las siguientes:

Otro de los mecanismos para afianzar el poblamiento español
consistió en sufragar obras urbanas, don Luis se dedicó a la composición de
calles, edificios, abasto de agua y mantenimiento con pocitos, a expensas de
su propio caudal.
El documento concluye con la mención del desempeño del gobierno
y capitanía general de dos de sus familiares directos, su hermano, Don
Cipriano y su tío, Don Domingo de Pruneda. Dedica una más detallada
relación a las actividades de su suegro, el general Alonso de León, de quien

606

1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 167, Fol. 214 del
lo. de octubre de 1711: Nuevo Reino de León. Ordenando se mantenga en su
capitanía de Protector de INDIOS Pelones y Borrados al General Luis
García de Pruneda.

Este documento da cuenta de que Don Luis había desempeñado el
cargo de capitán protector de INDIOS desde 1702, año en que se
encontraba, con grado militar de capitán, avecindado en el Valle del Pilón.

607

�Para entonces era propietario de haciendas de labor y criador d~ g~do
mayor y menor y como tal había recibido a su cuidado un grupo de mdios de
la nación de los borrados. Estaban asentados con jurisdicción religiosa de la
Villa de Cadereita y recibían instrucción de su misionero. Par~ 17?8 don
Luis requirió se le confirmara el título de protector, con las obligaciones Y
prerrogativas del mismo. Éstas consistían, sucintamente expuestas, ~n:, la
obligación de asentar a los naturales en sitio c~rcano a una m1sion,
proporcionarles medios de sostenimiento en la~ tlerras ~e la~or de las
propiedades del protector y cubrirles por su trabaJo el salano estl~~ado en
la región. Desde luego que se debería vigilar que los n~turales recib~eran la
adoctrinación en la religión católica. Como prerrogativa estaba fiJado el
derecho para asentar a todos los indios pertenecientes al mismo ~po, ya
fuera sacándolos de su barbarie o bien, tomando a su cargo aquellos que
estuvieran ya asentados en otros sitios. Con ello era ~•~a la finali.dad del
título, fungir como encomendero que tenía a su servicio un considerable
número de trabajadores, si bien, en el caso, cubriéndoles un salario.
Don Luis reciliió el reconocimiento de su anterior cargo con fecha
del 1Ode marro de 1708 y quedó como:

1

...capitán protector de dos naciones de INDIOS Borrados así com~ d~ los
aguipanes en la hacienda de labor o en la que tuviere... y mante~a. ba;o de
la Doctrina de la Villa de San Juan de Cadereita y a la obed1enc1a de Su
Majestad y del ministro y evangelio de ella, atendiendo a su educación,
doctrina y enseñanza...podrá sacar y sacará todas iguales perso~ que de
los dichos ramos y naciones de INDIOS estuvieren en otra cualquier part~
de este Reyno... y los congregará en la dicha su hacienda, donde los tendra
sujetos y tendrá su libro de cuenta y razón donde los asentará por sus
nombres y pagará los días de su trabajo según la costumbre de este Reyno...

El memorial que acreditó su cargo le fue expedido el 1o. de octubre
de 1711.
2.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 147, Fol. 18~ del 18
de junio de 1708: Nuevo Reino de León. Capitanes Generales. Titulo de
Gobernador y Capitán General de este Reino a Luis García de Pruneda.
Con motivo del fallecimiento de Don Cipriano, el virrey vio la
necesidad inminente de nombrar quien cubriera el puesto y en vis~ d~ los
antecedentes de don Luis decidió otorgárselo con fecha del 18 de JUillO de
1708.

608

Al igual que sucediera con Don Cipriano, el nuevo gobernador no
estuvo presente en el juramento de rigor, seguramente radicaba en sus
propiedades del Valle del Pilón y no era fácil y menos rápjdo el trasladarse a
la capital novohlspana. Por esta razón rindió el juramente ante el Real
Acuerdo, a su nombre y por poder, por el oidor más antiguo, el mismo que lo
hiciera con su hermano, don Antonio de Santillán. La fecha fue el 21 de
junio del mismo año.
El documento, al igual que todos los del mismo tipo, le señala sus
obligaciones y derechos y no difiere, en nada, del que le fue otorgado a su
hermano y a otros gobernadores de la misma época.
3.- TIERRAS, Vol.2958, Exp. 185, Fols. 325-325v., 30 de marzo de 1712:
Real Provisión para que la justicia más cercana al Nuevo Reino de León
pase a él para lo cual se le da comisión en forma y, siendo cierta la relación
que en el escrito inserto se expresa, notifique al justicia, le entregue luego
las diligencias que en virtud del despacho librado hubiese ejecutado y,
entregadas, proceda a ejecutarlas y, hechas, las remita a esta Real
Audiencia como se manda. De pedimento del General Luis García de
Pruneda, con el Capitán Lorenzo de la Garza.
Documento legal en el cual se ordena proceder a ejecutar las
diligencias previstas en un pleito por tierras entre don Luis y un capitán. Es
de interés destacar que en el texto queda asentada la enemistad entre el
entonces gobernador, Francisco de Mier y Torre y García de Pruneda, y,
consecuentemente, el poco aprecio que los alcaldes ordinarios de Monterrey,
hacían a cumplir las diligencias en el citado pleito, razón por la cual se
emitió la real provisión.
4.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 182, Fol. 253 del 14
de marzo de 1713: Nuevo Reino de León. Título de Regidor y Alcalde
Provincial de la Santa Hermandad de la Ciudad de Monterrey en este Reino
y sus territorios a Luis García de Pruneda, por remate que se hizo de dichos
títulos.
Se asienta en su contenido el hecho de que este tipo de oficios o
empleos tenían calidad de vendibles y renunciables y como tal se sacaban a
remate y se adjudicaban al mejor postor. En el caso el remate salió a postura
en el año de 171 O y fue don Luis quien ofreció la mejor, se le adjudicó y
pagó por el oficio la cantidad de cuatrocientos cincuenta pesos que depositó
en la ciudad de México. Se le otorgó la certificación el 11 de marzo de 1713
por los oficios de Regidor y Provincial de la Santa Hermandad de la Ciudad
de Monterrey y Nuevo Reyno de León y sus Jurisdicciones. En el mismo

609

�expediente queda claro que este tipo de nombramientos requerían aprobación
real, que se formulaba a través de un memorial. Es de interés transcribir
algunas partes de su contenido, ya que permiten conocer las características
de estos cargos, en el memorial se establece:

...En virtud de que en Vos, Don Luis García de Pruneda concurren
todas las partes y calidades que se requieren para el uso y ejercicio
de dichos oficios con acuerdo del dicho mi Virrey he tenido por bien
de elegiros y nombraros, como por la presente os elijo y nombro, a
Vos Don Luis García de Pruneda, por mi Regidor y Alcalde
Provincial de la Santa Hermandad de la dicha Ciudad de Monterrey y
sus Jurisdicciones en el Nuevo Reyno de León por todos los días de
una vida, según como lo han usado los demás Provinciales de la
Santa Hermandad de la Nueva España y de las demás ciudades y
villas y lugares de mis Reynos y Señoríos .. con facilidad de nombrar
theniente conforme a lo pedido por dicho mi fiscal y juntamente
cuadrilleros por Jf'uestra cuenta y riesgo para la mejor ejecución de
mi Real Justicfa y de este empleo y cumplimiento de Vuestra
obligación teniendo voz y voto en el Cabildo de dicha Ciudad y el
lugar y asiento que le toca y pertenece y gozando de todas las gracias,
honras y preeminencias, prerrogativas, excepciones e inmunidades
que gozan los demás Provinciales de las Hermandades ....

5.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 190, Fol. 276 del 5
de octubre de 1713: Nuevo Reino de León. Para que los oficiales reales de
Zacatecas sin embargo de las órdenes prohibitivas paguen a la parte del
general Luis García de Pruneda lo que se le estuviese debiendo por razón
del sueldo que devengó en el tiempo que ejerció el cargo de gobernador de
este Reino y lo que restare debérselo de /os situados que fueren a su cargo.
Como era lo usual también este gobernador estuvo sujeto a la
dilación en el pago de su salario como gobernador. En el documento no se
proporciona ninguna información adicional a la ya conocida.
6.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 203, Fol. 291 del 20
de julio de 1714: Nuevo Reino de León. Para que el gobernador de este
Reino y capitulares de la ciudad de Monterrey pongan en posesión al
general Luis García de Pruneda en el empleo de Alcalde Provincial de la
Hermandad y Regidor en caso de que éstos no cumplan con su obligación.
Como se puede deducir, el cargo adjudicado a don Luis como el
mejor postor y que le había sido confirmado por real memorial del mes de
610

marzo _de 1713, no lo había podido disfrutar, pasado más de un año de la
recep~tón de la comunicación real. Muy posiblemente se debió esto a las
enemtstades que el gobernador tenía.
7.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 203, Fols. 185r18~v., del 20_de julio de 1714: Para que el Gobernador del Nuevo Reyno de
Lean Y Capitulares de la Ciudad de Monterrey pongan en posesión el
~mpleo de Alcalde Provincial de la Hermandad y Regidor, y en caso que
esto~ _no c~mplan con su obligación, lo ejecuten cualesquiera de las
Justi~ias mas cercanas bajo las penas que se incluye y lo demás que se
previene.
El problema referente a la dilación en la toma de posesión de los
empleos de Alcalde Provincial y Regidor de la Hermandad de Monterrey por
p~e d~ García de Pruneda, se aclara un tanto en este documento. Se
evidencia el que don Luis y su sucesor en el gobierno, don Francisco Mier y
Torre, llevaban muy malas relaciones, razón que explica la casi total
ne_gación de este último de acceder a otorgarle los cargos. A lo largo de la
pnmera parte del docum~nto el gobernador en funciones, hace serios cargos
a su antecesor en el senttdo de tener enorme influencia entre las diferentes
autoridades del Reino, a quienes había nombrado y protegido. Llega a
acusarlo de no ~aber saca~o a remate durante su periodo ningún cargo, de
que todos l?s JUe~es está? a su merced y ninguno tiene libertad para
refrenarlo, m para mtervemr adecuadamente en los pleitos que pueda haber
en _su con~a, protegiendo siempre sus intereses. Según Mier y Torre, don
Lws_ ?arc1~, de ~eda detentaba todos los puestos importantes de la
aclmipistrac10n, razon por la cual era intocable... pues concurriendo en este
s~jeto el oficio de provincial de la Santa Hermandad, el de Comisario de
flerras, ~l de Cor:z~ario de Policía, el de Alguacil Mayor, el de Regidor y el
de Escribano Publzco se coge todo el círculo dilatado de autoridad en este
R_eino y hará _tr_a~os y logros de conveniencia propia en los pleitos... En
v~d del pefJWCto que esta posición de privilegio podía ocasionar en el
Remo, de acuerdo a la opinión del gobernador en funciones éste considera
81:1 obligación comunicar todo lo anterior al virrey, a fin de ~ue enterado, se
s~rva mandarme lo que tuviere por más conveniente que será lo mejor, como
siempre.
La respuesta de la capital fue positiva para el poderoso don Luis ya
que el virrey, después de la consulta con el fiscal de la Real Audienci; e
inclusi~e, con su asesor personal, consideró que, en vista de que se habí~
procedid? al remate y éste h~b_ía sido favorable a Don Luis y a su hijo don
J~, teman el derecho a rec1brr sus empleos. Ordenó, asimismo, que se les
hbrase de inmediato los empleos y en caso de no hacerlo las autoridades de
611

�Monterrey, se acudiese a las más cercanas para que ejecutasen las órdenes
reales.
No encontramos ya documentos posterior, de donde se infiere, que
se les otorgaron los cargos a don Luis y, muy probablemente, también a su
hijo, Juan.

8.- GENERAL DE PARTE, Vol.24, Exp.83, Fol. 109r.-110r., del 30 de
octubre de 1724: Para que el Alcalde Mayor o cualquiera de los Ordinarios
de la ciudad de San Luis Potosí, administre a la parte de Luis García de
Pruneda sobre la cantidad de pesos que por escritura demanda a Juan
Antonio Quiroz y su fiador.

El contenido del documento no aporta información nueva, se trata
solamente de requerimientos legales a fin de que los oficiales reales de San
, Luis Potosí lleven a cabo las diligencias para proceder al cobro de la deuda
que tenia pendiente la p~e contraria con el ex-gobernador.
/
9.- GENERAL DE PARTE, Vol.31, Exp.168, Fol. 106r.-107v., del 17 de
agosto de 1737: Para que las justicias de Su Majestad de los partidos y
lugares donde residieren los deudores del General Luis García, pena de 500
pesos, procedan contra ellos en forma y conforme a derecho, dando cuenta
dentro del término de cuatro meses como se previene.

\

De su contenido no se desprenden nuevos datos para el
conocimiento de la vida y obra de Luis García de Pruneda, exclusivamente,
que en ese año tenía aún deudores y reclamaba el pago de esas deudas.
10.-CAPELLANÍAS, Vol. 102, Exp. 1227, Fol.1-18, año 1749: Grupo
documental: Capellanías, Juzgado de Testamentos, Capellanías y Obras
Pías: Escritura de reconocimiento e _imposición de dos capellanías que
instituyeron Luis García de Pruneda y Juana de León, su esposa, una y otra
de Manuel de Riancho Villegas.
A través de este documento se comprueba el uso habitual, por parte
de personajes destacados de la sociedad novohispana, del establecimiento de
estas ayudas. Estaban destinadas a ayudar a quienes se encontraban en el
periodo de formación religiosa y pretendían la ordenación sacerdotal.
Durante el tiempo que se disfrutaba este apoyo, quien lo detentaba debería
destinar una parte del capital principal, el que aseguraba la ayuda monetaria,
al pago de misas para la salvación de las almas del fundador o fundadores de
la capellanía, generalmente eran éstos matrimonios o individuos con buena
posición económica.
612

-FRANCISCO MIER Y TORRE, (junio de 1710 a octubre de 1714).
De acuerdo a Cavazos, el 5 de julio de 171 O entró al cargo de
Gobernador y lo recibió de manos de don Luis García de Pruneda. Estableció
compañías en San Antonio de los Llanos para pacificar i los janambres,
personalmente realizó varias de las campañas. Desalojó a los pelones de la
Sierra de Papagayos y logró asentar a los alazapas que tenían veinte años de
estar dispersos y sin reducción. Fundó el pueblo de San Antonio de los
Alazapas, junto al de San Miguel de Agua-yo. Dispuso el arreglo de las
minas de Boca de Leones, también se fundaron durante su gobierno, la
misión de San Miguel de Linares en el río Salado por fray José Díaz y la
Villa de San Felipe de Linares. Fundó el Colegio Seminario de los padres
oblatos con licencia del Obispo don Diego Camacho y Ávila. Entregó el
gobierno en 1714 a Francisco Báez Treviño en su segundo periodo 8 •
En AGI localizamos los siguientes documentos:
1.-CONTRATACIÓN, 5461, N.13 del 11 de diciembre de 1705: Expediente
de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco Mier y Torres,
alcalde mayor de Miaguatlán, a Nueva España:
Por decreto real del 9 de noviembre de 1702 se le concedió la
Alcaldía de Miaguatlán y se le dio el título el 27 de febrero de 1705.
. En el documento no queda aclarado si, en esa fecha, llegó a partir a
la Nueva España, lo más seguro es que haya permanecido en España hasta el
año de 1708, ya que en esa fecha aparece nuevo expediente de contratación:

2.- CONTRATACIÓN, 5464, N.2, R.87 del 19 de abril de 1708: Expediente
de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco Mier y Torres,
alcalde mayor de Miaguatlán y gobernador del Reino de León, con sus
criados Lucas de Miranda, natural de Camargo, hijo de Antonio Miranda y
de Magdalena de Maza y Andrés Martínez, natural de Cabarceno, hijo de
Gaspar Martínez y de María García, a Nueva España: Don Francisco de
Mier y Torres, como mejor proceda, hago presentación ante Vos del Real
Título de S.M en el cual fue servido conferir en mí, la Alcaldía Mayor de
Miaguatlán y de la futura de Gobierno del Nuevo Reyno de León en la
Provincia de la Nueva España y por otra Real cédula fue servido
concederme licencia para que pueda pasar a dicha Provincia en la Capitana
de Barlovento o otro cualquier navío que salga de estos Puertos, como
también la de poder llevar dos criados de mi asistencia y servicios y
613

�respecto de que éstos esperan de sus TIERRAS las informaciones que se
requieren por S.M, para pasar a los Reynos de Indias.
Se anexa la Cédula Real que dice:

Por cuanto a mi Real decreto del 24 de septiembre próximo
pasado de este año, hice merced a Don Francisco de Mier y Torres
del Gobierno del Nuevo Reino de León en las Provincias de la Nueva
España; y ahora me ha suplicado que para poder pasar a servirle,
fuese merced concederle licencia, embarcándose en la Capitana de
Barlovento o en otro cualquier navío que salga de los Puertos de
estos Reinos para las Indias. Por tanto mando a todos los Jueces y
Justicias de las Ciudades, Villas y lugares y Puertos de estos mis
Reinos a que en todo o en parte tocare su cumplimiento de embarcar
al dicho Don Francisco Mier y Torres con dos criados y la ropa que
necesitaren en cualquier navío que salga de los Puertos de España, de
él sin pedir información alguna y presentándolas los criados, hechas
en sus TIERRAS ante las Justicias de ellas y con su aprobación por
donde se certifique no son casados en estos Reinos ni de los
prohibidos a pasar a los de las Indias y con las señas de sus personas
que así es mi voluntad. Fecha en Madrid a tres de diciembre de 1707.
Yo El Rey.
De acuerdo al título concedido se establece que el rey Felipe, le hizo:

\

... la merced de la Alcaldía Mayor de Miaguatlán para suceder en el
ejercicio de ella a Don Germán Pheliz Dávila y Ponce de León por
tiempo de cinco años de que os di despacho e título el 27 de febrero
de 1705, y ahora en atención al servicio que me habéis hecho de tres
mil pesos, los dos mil de ellos en_tregados de contado en esta corte y
los mil restantes que ofrecisteis enterar en las Cajas de México, he
tenido por mis Reales decretos de 24 de septiembre y de 6 de octubre
de este año, en haceros merced de futura de Gobierno de el Nuevo
Reyno de León en calidad de que en caso de que hallándoos sirviendo
la expresada Alcaldía Mayor de Miaguatlán, vacare el Gobierno de el
Nuevo Reino de León, pueda entrar en uno de estos dos empleos Don
Bernardo de la Cantera con advertencia de que uno ni otro no ha de
ocuparse por Vos y el referido Don Bernardo más tiempo que el
regular de los cinco años y con la calidad de que por vuestra muerte
no llegare el caso de entrar en la posesión del expresado Gobierno de
el Nuevo Reino de León, sean de restituir a vuestros herederos en la
Caja de México los dos mil pesos del referido contado. Y que lo que
debiereis de media annata por esta merced habéis de cumplir con
614

pagarlo en ellas. Por tanto mando al Presidente y oidores de mi Real
Audienci~ de la Ciudad de México.... de que cumpláis con el pago de
los dos mil pesos en la Caja de México antes de tomar posesión.... y ...
os d~n Y pague? con cada un año todo el tiempo que sirviereis el
Gobierno a razon de dos mil pesos de Minas a 450 maravedíes cada
uno de salario.... Dada en Madrid a 3 de diciembre de 1707.
En AGN, e_xtr~amente, a ~esar de los cuatro años que duró el gobierno
de este personaJe, solo se localiz.aron cuatro referencias bajo sus apellidos
de ~as cuale~ tres de _e,llas, sin duda pertenecen al gobernador y aportan, e~
algun caso, informacion complementaria a la consultada en los documentos
de A:GI: La otra, probablemente, corresponda a alguna de sus parientes son

~~~=

'

1.- REALES CÉJ?ULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 155 Bis, Fols.194195v. ~~l 3 de dic~embre de 1707: Nuevo Reino de León. Merced que se
co~cedw , a Francisco de Mier y Torres para ocupar la Alcaldía de
Miahuatlan con la promesa de concederle por cinco años la gobernatura de
este Reino.
. S~ trata de una copia del documento localiz.ado en AGI e incluido en su
licencia par~ pasar a Indias según el expediente de Contratación citado en la
referencia numero 2 de documentos localiz.ados en el archivo sevillano.
2.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 156, Fols. 195v.l ?6v. del 2~ de abril de 171 O: Nuevo Reino de León. Ordenando se cumpla y
e1ecu(e el título que el Rey Felipe hizo merced a Francisco de Mier y Torres
del puesto de Gobernador y Capitán General de este Reino.

En el contenido de este expediente se le confirma, el 23 de abril de
1710, ~~a ~ciar el ejercicio del cargo que, por título a futura, se le
concedio ~ Mier y Torres en el año de 1705 para ejercer la gobernatura del
Nuevo Remo de León.
A través de su apoderado, Juan Ignacio Rose!, prestó el juramento ante
el Real Acuerdo en la ciudad de México el 28 de abril de 1710.
Probablemente no acudió personalmente por encontrarse aún ejerciendo la
alcaldía de Miahuatlán.
3.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS Vol. 38, Exp. 199, Fols. 285v-288
del 6 de marzo de 1714: Comisionando al Sargento Mayor Pedro de la
Fuente Campo para que pase a este Reino y proceda contra el Gobernador
615

�del mismo, Francisco de Mier y Torre y los Capitanes que se mencionan,
por la venta de INDIOS y muerte de otros que se ejecutaron sin sustentación
de la causa y que de cuenta como se le manda.

Documento de importancia ya que su contenido muestra la
preocupación de la administración central en que se juzgue adecuadamente a
los indígenas rebeldes y no se cometan excesos con ellos, aprovechando su
condición de sublevados. Con motivo de la rebelión del grupo de los
janambres ubicados en la sierra de Tamaulipas se tomaron prisioneros a dos
de sus jefes, los indios Pancho el Cañero y Andresillo. Los oficiales bajo
quienes quedó su custodia procedieron, sin previo juicio, a ejecutarlos y a la
venta de otros indios capturados. Estos capitanes estaban bajo la jurisdicción
del gobernador Mier y Torre. Las autoridades de la Real Audiencia fueron
informados déestos hechos y procedieron a la averiguación de los mismos.

\

En el expedien1 se encuentra una larga carta explicativa e
informativa del gobern_,attor en la cual describe detalladamente la situación
que se suscitó con motivo de los ataques de los indígenas y los daños que
éstos ocasionaron en la región. En ella se señala las medidas que las
autoridades y los pobladores asumían ante estos ataques. En el caso fueron:
inicialmente, la actuación del gobernador, quien acudió personalmente a
entablar pláticas de convencimiento con los rebeldes, a petición de los
mismos, la consecuencia inmediata fue una paz poco duradera, ya que al
poco tiempo resurgieron las hostilidades con agresión directa a los colo~os Y
sus propiedades. La siguiente medida, por acuerdo de todos los vecmos,
militares y encomenderos, fue la promulgación de un auto para que a ningún
indio se le permitiese andar a caballo ni portar arco y flecha, a fin de que los
pasajeros y cualquier persona pudiese distinguir fácilmente a los amigos de
los enemigos.
Al mismo tiempo se acordó que entre todos los escolteros que
ingresaban a la región, conduciendo sus rebaños a los agostaderos, se
integrara una compañía volante que corriese la falda de la Sierra y no dejase
entrar a los poblados, ni haciendas ninguna escuadra enemiga, con cuya
providencia cesaron muchos daños... luego que se quitó esta compañía
volante se volvió a encender su crueldad...
En la misma carta y a manera de confirmación del compromiso
adquirido con las políticas y el servicio reales, el gobernador informa su
participación en uno de los mecanismos de integración territorial,_ el
poblamiento con naturales y españoles. Es así que señala haber procedido,
por una parte, a fundar un Pueblo de INDIOS aracapas que andaban
sublevados, por la otra, haber contribuido con parte de sus caudales al
616

establecimiento de villas de españoles. Éstas fueron la de San Phelipe de
Linares y la de San Antonio de Valdefuentes. Al mismo tiempo contribuyó al
establecimiento en la capital neolonesa de un Colegio Seminario para que se
estudie gramática y philosophia. Por supuesto que todo ello no implicó costo
alguno para la Real Hacienda.
. . En . esta . información que justifica su quehacer políticoadministrativo, Mier y Torre hace especial mención a su desavenencia con
su antecesor, el poderoso general Luis García de Pruneda, quien, al parecer
trataba de minimizar y desvirtuar su proceder. No sería aventurado decir qu~
atrás de la acusación contra el gobernador en el injusto proceder de sus
oficiales, estuviera la mano de quien buscaba continuar ejerciendo el control
político y social de la región.
El documento, que no reviste mayor relevancia, concluye con un fuerte
extrañamiento al gobernador y una orden para enjuiciar de los oficiales que
actuaron en contra de los indios rebeldes.
4.- BIENES NACIONALES, Vol. 1755, Exp. 16, Fols. 1-2, año de 1729:
Recaudos de la capellanía que mandó fundar doña María de la Torre y Mier
con 1182 pesos de principal.

Notas bibliográficas

1

Doctora en Historia e Investigadora de tiempo completo titular "C" en el Instituto
de Investigaciones Sociales de la UNAM.
2
.-

Personajes y &amp;cenarios &amp;pacio-temporales en la Construcción de la Actividad
Científico-Técnica Nacional que se desprende de la línea de investigación El Perfil
de la Ciencia y el Científico en México: Pasado y Presente bajo la coordinación de

la autora en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM La investigación
está auspiciada por el Programa PAPIIT de la DGAPA de la UNAM y sus resultados
se han discutido en el marco académico del Seminario Permanente Jnterinstitucional
e Interdiscip/inario de Ciencia y Tecnología.
3
.-

Francisco Báez Treviño y Gregorio Salina Barona o Naraona, Primeros
Gobernadores del XVIII en el Nuevo Reyno de León. Su estudio histórico-social en
fuentes primarias en: HUMANITAS, Número 24, 1997, pp. 417-447.
4

.- Israel CAVAZOS GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo León. .. , tomo I,
p.167.
617

�s__ AGI., INDIFERENTE, 148, 148, N.23 del 15 de marzo de 1738.
. 'n
Relación de Méritos y servicios de Luis García de Pruneda gobernador~ c~~zt:
general del Nuevo Reyno de León, regidor perpetuo y alcalde provmcza e

MI EXPERIENCIA CON EL NORTE MEXICANO

Monterrey.

Dr. Ernesto de la Torre Villar

Félix OSORES, Alumnos Distinguidos del Colegio de San P~dro, San Pablo Y
San Jldefonso de México, Librería de la Vda. de Ch. Bouret, Cinco de Mayo 45,
México, 1908, pp.262-63.

Universidad Autónoma de México

6 _

1 __

Israel CAy AZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo León. .., tomo I, p.168

8

Ibidem., tomo II, pp.3 16-17.

•-

Mi tierra, mi pueblo, en donde me cortaron el ombligo, como allá
coloquialmente se dice, es sierra fría y húmeda. Rica vegetación, mezcla de
pinos y helechos, de duraznos, ciruelas y manz.anas, profundos barrancos dan
al ambiente aromas vegetales y frescos. Ese fue el hábitat de mi niñez y
juventud. Mas tarde conocí otros medios pero mi encuentro con el mundo
norteño, con los cactus y el desierto fue tardío. Hombres y campo, recios y
soleados, lejanos de los "muñecos de niebla" como denominara María Caso
a los serranos los conocí ya tarde, impresionándome hondamente. Conocí el
desierto por Manuel José Othón y luego por breve estancia en Monclova.
Mis primeros contactos con los hombres de estas latitudes fueron
afortunados. Tarde conocí y gusté de las obras de Nemesio García Naranjo,
brillante inteligencia y atildada pluma. Supe de él por mi padre y la historia,
que me mostró los errores que la soberbia intelectual hace cometer a muchos
hombres, la equívoca conciencia de su superioridad.
La historia misma me descubrió a fértil e incansable escritor, a Alfonso
Junco. Convencido de sus creencias, fue sincero y valiente con sus ideales.
Procl~ó con arrojo, plena conciencia y firmeza ejemplar, su credo político
y religioso. Deshizo entuertos y mantuvo una posición viril en encontrados
debates históricos. Con galanura cultivó poesía y crónica y mantuvo hasta el
último día el sentimiento gozoso de la vida que gozó a plenitud. Mentes
medrozas no han entendido su alta posición en el debate histórico realizado
con altura y saber. Admirados de Sánchez Santos, ha sido el periodista más
saliente de credo católico de las últimas décadas del ya pasado siglo.

\

Junco fue entusiasta taurófilo. Valoró a los Armillitas vecinos pero
cantó entusiasmado la destreza del ciclón Lorenzo Garza. La tierra norteña
nos ha dejado figuras incomparables en el mundo de los toreros. Manolo
Martínez es un recuerdo inolvidable y Eloy Cavazos, figura señera,
magistral, ejemplar. Es la silueta máxima de este mundo en el que la
ganadería tiene mucho que contar.

618

La cría de animales que van a sustentar al hombre e integrar una cultura,
es elemento primordial en esta región. Si define aspecto esencial de la
cultura maternal, su valor nutricio ha sido ensalzado por antropólogos y
619

�hombres de letras eminentes. Alfonso Reyes no escapa a ese elemento tan
importante.
No he de hacer catálogo exhaustivo de letrados e historiadores, sino
mencionar cómo a lo largo de mis lecturas he conocido y gozado escritores
de contrario signo que me han impresionado. Si gocé la prosa cálida y
arrojada de Junco, también aprecié el valor y desenfado de José Alvarado.
Estas provincias abiertas al desarrollo humano íntegro, al uso de la libertad
producen mentes de todos los signos, por eso la autenticidad de Junco y
Alvarado son igualmente apreciables, como apreciables fueron las
disenciones entre el "chato" Miguel Ramos Arizpe y fray Servando,
columnas venerables del desarrollo político-intelectual en estos horizontes.
Y ya que mencionamos los mismos horizontes que la historiografia
mexicana ofrece, preciso es señalar que los más amplios, los más abiertos
son los que nos dan Lafpra, Tamarón y Romeral y Morfi, varios de ellos
dados a conocer desde
tierras. Si el elemento humano presenta como es
natural ciertas afinidades, por derivar de un tronco común, la naturaleza es
diversa, rica en magnitudes de horizontes en espacios abiertos dominados
por el esfuerzo humano y en donde se vive en plena libertad.

estas

\

Conocí como primer panorama la Historia de Nuevo León, escrita con
prudente mesura por un hombre del Norte, de San Luis Potosí, David
Alberto Cossío y más tarde gusté de la maestría que Carlos Pérez Maldonado
puso en sus pinturas tanto de El Obispado, como en la aguda semblanza que
hizo de Luis de Carvajal. Inolvidables páginas las de Gonzalitos en las que
se aprecia el amor a la tierra, la descripción de los semejantes y el pasado
que se perdió violenta y tristemente.
Grandes señores de la cultura a quienes tuve el privilegio de tratar
fueron don Genaro Salinas Quiroga y don Raúl Rangel Frías, seres
talentosos constructores de cultura, directores de hombres, de pueblos.
Nuevo León les debe mucho de su proyección humanista, de la creación de
instituciones y proyectos culturales. Grata amistad me une aún con Alfonso
Rangel Guerra, impulsor de cultura, regiomontano excepcional en la labor
educativa.
Y ya en un plano más amistoso, pues lo he visto crecer junto a mí, en
aprendizajes y proyectos, se encuentra Israel Cavazos. Brotado de la misma
mata, del Colegio de México, nunca pensé que su capacidad de trabajo fuera
tan enorme, tan desbordante. Metido en empresas sobrehumanas, como es el
catalogar un archivo, organizar una biblioteca, redactar cientos de biografías,
vivas, palpitantes, investigar sobre la minería, la fundación de ciudades, los
primeros colonos, los hombres de gobierno, todo ello sazonado en limpia,
620

cálida y bella forma le convierte en uno de los historiadores más destacados
de Nuevo León y de México, como se acreditó al otorgarle el Pr~mio
Nacional de Historia. Modesto, recatado, no se envanece de esas distinciones
y prosigue callada y tenazmente su labor. Orgulloso triate-abuelo, el auxilio
moral y espiritual de su compañera, convertida ya en dulce autora de
leyendas, lo ha convertido en manantial inagotable de historia neoleonesa.
Monterrey se ha convertido en imán de ricas vocaciones. Aquí han
desarrollado lo mejor de su obra espíritus de recia formación. Eugenio del
Hoyo, enamorado de la obra de López Velarde, nos dejó a más de la recia
organización de la Biblioteca Cervantina, una de las mejores historias de
Nuevo León. Con sobresalientes ideas elaboró su historia precisa exacta
'
'
modélica, escrita con atractiva prosa.
Si de Zacatecas llegó Eugenio, Agustín Basave procede de recia estirpe
neogallega. Su formación filosófica, honda, recia, le ha permitido elaborar
serias reflexiones en torno a la historia universal y sobre todo de la nacional.
Su preocupación esencial la reflexión, ha enriquecido el cultivo de la
historia, no sólo la regional sino también la universal.
De cálidas tierras michoacanas vino con misión espiritual un hombre
que ha sabido combinar el apostolado con el quehacer literario e histórico.
Aureliano Tapia Méndez cultiva la historia eclesiástica vigorosa y
sabiamente. Penetra los caracteres muy diversos de santos y sabios prelados;
su labor de pastores, de directores del pueblo de Dios y sabe discernir muy
bien, crecimiento y esplendor de las diócesis. Con sano y recto criterio, acata
el mandato agustiniano "Toma et legere" y su labor editorial ya llegó a los
niveles que hace décadas tuviera la realizada por el P. Jesús Cantú Corro.
He dejado para mis últimos renglones recordar la cálida presencia de
don Alfonso, el de Monterrey, como Erasmo lo fue de Roterdam.
Leí a don Alfonso Reyes, mucho antes de tratarlo. Sus estudios en torno
a los clásicos castellanos fueron el caballito de batalla de mis aficiones
literarias. Gocé agradecido la valoración que hizo de Amado Nervo y con
entusiasmo delirante la presentación de la Ortodoxia de Chesterton. Mucho
me divirtieron sus sabrosos escritos de cocina y me deslumbró la pericia
lingüística que puso en El Deslinde, su filoso:fia literaria tan honda y precisa.
Empecé a tratarlo al ingresar al Colegio de México. Su atildada cortesía
iba de mano con su extraordinaria bondad. Fue el único funcionario que me
dio gusto tratar. Comprensión y apoyo de estudiantes e investigadores,
permitió al Colegio convertirse en enorme y cordial familia. Prohijó mi
estancia en París y se alegraba al recibir noticias de los avances hechos y
621

�sobre todo de las novedades que aparecían en tomo a la filosofía, el
pensamiento y las letras helénicas.
En el Colegio conocí sus preciosas versiones de la Riada, la C!disea y d~
la Ética griega y ahí mismo disfruté de su Ifigenia Cruel. En ese tiempo rel~1
y aproveché para una de mis antologías su .N(éxico en una nue~, _la mas
prodigiosa y bella síntesis de la historia mexicana. En ella ~ealizo ~o el
resumen de las letras españolas, obra aunque vasta, grata y deleitable, smo la
reducción magistral de un acontecer lleno de pasiones, de acciones nobles Y
de detestables procederes, de más sacrificios que satisfacciones. Enorme
capacidad de abreviamiento para no mencionar sino lo positivo, lo que en
realidad valora la vida toda de un pueblo.
Su magisterio, su ejemplo fue definitivo en nuestra formación. Me
, complace conmemorar su partida, mas su obra repone en parte su falta.

ÍNDICES DE HUMAN/TAS

Abraham Téllez Aguilar
Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM

La revista Humanitas fue publicada anualmente desde 1960 hasta
1981 por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo
León con la ayuda del Patronato Universitario y la del Gobierno del mismo
Estado. Representa una fuente de información valiosa para los estudiosos de
las ciencias sociales.
En cada número de Humarritas encuentra el interesado secciones sobre
filosofía, letras, historia, ciencias sociales, además de noticias, reseñas y
comentarios, escritos por especialistas nacionales incluyendo los del propio
Centro y extranjeros preocupados por la historia de México.
El propósito de la revista hasta su último número fue el de publicar
''todos los trabajos aprobados de sus investigadores y aquellos otros que se
soliciten a escritores nacionales o extranjeros de reconocido prestigio".
Por la seriedad de los trabajos de investigación que presenta y por sus
_años de labor ininterrumpida esta publicación de una universidad de
provincia resulta una "rara avis" en nuestro medio humanístico; por
desgracia, su fructífera vida terminó en el año de 1981, seguramente por
razones económicas, mismas que han afectado y afectan a numerosas
publicaciones periódicas de nuestro país.
El propósito de este trabajo es evidentemente parcial, ya que ofrece
únicamente el índice completo del área de historia y deja fuera a las otras
mencionadas e igualmente valiosas; sin embargo, creemos que esta pequeña
obra servirá para acercar a los historiadores -y esperemos que a otros
especialistas- a dicha publicación en donde seguramente encontrarán
artículos interesantes.
Es importante notar que, por lo general, Humanitas se especializa en
historia regional -tan en boga en nuestros días- y sobre todo relacionada con
el norte de la república; afortunadamente tampoco desdeña asuntos
nacionales e internacionales. Los temas de esta revista son variadísimos,
desde el México prehispánico hasta nuestro siglo, incluyendo artículos
acerca del resto de América y Europa. Además se encuentran interesantes
estudios biográficos, de teoría de la historia, de metodología y otros.

622

623

�Pensamos que este índice será una buena herramienta de tranajo para el
gremio de investigadores de centros, institutos y universidades.

INDICE CRONOLÓGICO

Número 1, 1960
1. Israel Cavazos Garza: "Algunas características de los pobladores de
Nuevo León en el siglo XVII", pp. 467-479.
2. Carlos, Pérez Maldonado: "¿Porqué se vino a vivir a Monterrey el
doctor Don José Eleuterio González?", pp. 481-488.
3. Eugenio del Hoyo: "Vocablos de la lengua Quinigua de los indios
borrados del noreste de ~éxico", pp. 489-515.
4. Jorge Fernando Jfiuribarría: "La conspiración del padre Arenas", p.
517-542.
1

Núm. 2, 1961
5. Israel Cavazos Garza: "La obra franciscana en Nuevo León", pp. 437452.
6. José P. Saldaña: "Don Martín de Zavala", pp. 453-469.
7. Tomás Mendirichaga Cueva: "Médicos y hospitales en el Nuevo Reino
de León", pp. 471-494.
8. Silvio Zavala: "Los comienzos de la colonización española en el Nuevo
Mundo", pp. 495-508.
9. Rodolfo Ruz Menéndez: "La patrja lejana", pp. 509-515.
10. Xavier Tavera Alfaro: "El pesimismo mexicano a la mitad del siglo
XIX", pp. 517-524.

Núm. 3, 1962
11. Israel Cavazos Garza: "Índice de Reales Cédulas relativas a Nuevo
León", pp. 331-359.
,,
12. Eugenio del Hoyo: "La verdad sobre la Villa de Cerralvo", pp. 361-375.
13. Tomás Mendirichaga Cueva: "Breve reseña del Archivo Parroquial de
la Catedral de Monterrey, I", pp. 377-387.
14. Francisco R. Almada: "Hombres de Nuevo León y Coahuila en la
defensa de Puebla y prisioneros en Francia, 1863", pp. 389-414.
15. José Ignacio Gallegos C.: "Evangelización en Durango", pp. 415-422.
16. Daniel Cosío Villegas: "Magdalena, la ingrávida", pp. 423-440.
624

17. Joaquín Meade: "Semblanza de Fray Joseph Arlegui", pp. 441-463.
18. Alberto María Carreño: "Los Estados Unidos en Antón Lizardo",. pp.
464-478.
19. José Bravo Ugarte: "La confederación chimalhuacana y las fuentes
históricas", pp. 479-500.
20. Xavier Tavera Alfaro: "Imágenes de Sebastián Lerdo de Tejada", pp.
501-511.
21. José Torre Revello: "Historia del Archipiélago Malvinero", pp. 513530.
22. Monelisa L. Pérez-Marchand: "¿Hacia una filosofia de la historia
interamericana? Tesis de Víctor Raúl Haya de la Torre y su confrontación
con la tesis de Toynbee", pp. 531-550.
23. Lino Gómez Canedo: "Fray Rafael Verger en San Femando de
México", pp. 551-575.

Núm. 4, 1963
24. Israel Cavazos Garza: ''El licenciado Francisco de Barbadillo Vitoria.
Pacificador y fundador de pueblos", pp. 375-390.
25. José P. Saldaña: "Memorias del general Jacinto B. Treviño", pp. 391409.
26. Eugenio del Hoyo: "Don Martín de Zavala y la minería en el Nuevo
Reino de León", pp. 411-426.
27. Tomás Mendirichaga Cueva: "Breve reseña del Archivo Parroquial de
la Catedral de Monterrey, II", pp. 427-444.
28. Tranquilino Cortés: ''Diario de operaciones del sitio de Puebla, teniente
coronel Tranquilino Cortés ( 1827-1869)", pp. 445-462.
29. Alberto María Carreño: ''Nuestra primera pérdida territorial", pp. 463474.
30. Silvio Zavala: "La cultura en el Nuevo Mundo", pp. 475-494.
31. José Ignacio Gallegos: "La fundación de la ciudad de Durango", pp.
495-503.
32. Jorge Femando Iturribarría: "lnevitabilidad de la dictadura del general
Díaz después de la caída de Lerdo", pp. 505-520.
33. Ernesto de la Torre Villar: "La visión de México y los mexicanos en
algunos intervencionistas", pp. 521-541.
34. Antonio Nakayama: ''Urdiñola en Sinaloa", pp. 543-554.
35. José Torre Revello: "La primitiva Gobernación del Río de la Plata y la
división efectuada en 1617", pp. 555-567.
36. Ignacio Rubio Mañé: "Los primeros discursos del general Guadalupe
Victoria, primer presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos,
ante el Congreso Nacional, 1824-1826", pp. 569-620.

625

�Núm. 5, 1964

37. Israel Cavazos Garza: "Las incursiones de los bárbaros en el noreste de
México, durante el siglo XIX", pp. 343-356.
38. José P. Saldaña: "Retablo de la calle Juárez", pp. 357- 398.
39. Eugenio del Hoyo: "Un capítulo desconocido de la obra de don
Femando Sánchez de Zamora", pp. 399-411.
40. Tomás Mendirichaga Cueva: "Breve reseña del Archivo Parroquial de
la Catedral de Monterrey, III", pp. 413-421.
41. Carlos Pérez Maldonado: "El licenciado Don Rafael Pérez Maldonado,
primer ministro de hacienda que hubo en México", pp. 423-431.
42. José Ramírez Flores: "Los Tochos de Jalisco", pp. 433-438.
43. Jorge Fémando Iturribarria: "La amenaza intervencionista durante el
primer período constitucional del general Díaz", pp. 439-456.
44. José Ignacio Gallegos: "La intervención francesa en Durango", pp. 457468.
/
45. E. Víctor Niemeyer Jr.: "Bernardo Reyes en la historia de México", pp.
469-475.
46. José Torre Revello: "La fragata corsario La Argentina en las costas
americanas septentrionales" , pp. 477-493.
47. Pedro A. Barboza de la Torre: "El contenido de las fuentes de la
historia", pp. 495-498.
48. Ray F. Broussard: "San Antonio, 1835-1845, una ciudad en transición",
pp. 499-529.

57. _J~aq~ Meade: "Mapa y breve relación de las demarcaciones políticoadministrativas de la Nueva España, a principios del año de 1776" pp . .453488.
'
58. Rodolfo Ruz Menéndez: "Interesante manuscrito de la villa de Sotuta
Yucatán, relacionado con el pintoresco cura Pardío", pp. 489-492.
'
59. José Torre Revello: "La investigación histórica", pp. 493-501.
Núm. 7, 1966

60. Israel Cavazos Garza: "El Municipio de Santa Cararina en la historia"
pp. 301-313.
'
61. José P. Saldaña: "La Decena Trágica", pp. 313-339.
62. Tomás Mendirichaga Cueva: "Breve reseña del Archivo Parroquial de
la Catedral de Monterrey, IV", pp. 341-351.
63. Eugenio del Hoyo: "Don Martín de Zavala, promotor de la agricultura y
de la ganadería en el Nuevo Reino de León", pp. 353-372.
64. José Fuentes Mares: "La lucha por el poder en 1871", pp. 373-380.
65. Ciro R. de la Garza Treviño: ''El general Don Luis Caballero,
gobernador de Tamaulipas, y el fusilamiento del general Eugenio Aguirre
Benavides", pp. 381-393.
66. Ricardo Lancaster-Jones: "Don Francisco de Paula Verea Obispo de
Linares y de Puebla", pp. 395-415.
'
67. Frédéric Mauro: "La ciencia histórica y el estructuralismo", p. 417-424.
· 68. Pedro Luis Heller: Los historiadores griegos como dramaturgos" pp.
425-43~
,

Núm. 6, 1965

69. Lótta M. Spell: "Samuel Bangs, impresor pionero en México y Texas",
pp. 441-451.

49. Israel Cavazos Garza: "La villa de San Carlos de Marin", pp. 305-317.
50. Eugenio del Hoyo: "Evangelización en el Nuevo Reino de León", pp.
319-328.
51. Tomás Mendirichaga Cueva: "Indice de artículos del historiador
licenciado Don Pablo Herrera Carrillo (1895-1957)", pp. 329-342.
52. José P. Saldaña: "La tragedia de Tlaxcalaltongo", p. 343-394..
53. José Bravo Ugarte: "Cómo se llegó al modus vivendi de 1929", pp. 395405.
54. Federico Berrueto Ramón: Santiago Vidaurri y el Estado de Nuevo
León y Coahuila", pp. 407-420.
55. Joaquín de Arrigunaga Peón: "Falso mayorazgo de la casa de Montejo",
pp. 421-437.
56. Ciro R. de la Garza Treviño: "El general Don Luis Caballero y los
orígenes de su rebelión", pp. 439-451.

Núm. 8, 1967

626

70. Israel Cavazos Garza: "El Municipio de Los Ramones, Nuevo León",
pp. 359-371.
71. Tomás Mendirichaga Cueva: "La primera Universidad de Nuevo León,
1933-1934", pp. 373-392.
72. José P. Saldaña: ''Visitas del presidente de la República Don Benito
Juárez a Monterrey", pp. 393-412.
73. Ciro R. Cantú: "Origen de la ciudad de Montemorelos, síntesis de una
investigación histórica", pp. 413-437.
74. Ignacio Bemal: "La historia olmeca", pp. 439-448.
75. Gutierre Tibón: "El héroe tepozteco. Sicoanálisis de un mito universal"
pp.449-459.
'
76. Moisés Gonz.ález Navarro: "El desarrollo económico y social de
México", pp. 461-477.

627

�77. Ciro R. de la Garza Treviño: "Madero y Huerta. La trágica decena de
febrero de 1913", pp. 479-495.
78. José Ignacio Gallegos: "Síntesis histórica de la ciudad de Durango", pp.
497-509.
79. Ray F. Broussard: "Comonfort y la Revolución de Ayutla", pp. 511528.
80. Barbara June Macklin: "El niño Fidencio. Un estudio del curanderismo
en Nuevo León", pp. 529-563.

Núm. 9, 1968

98. Jesús Rodríguez Frausto: "La colonización estanciera en Nueva
España", pp. 509-546.
99. ~ru:é,s Montemayor Hernández: "Factores que_ influyeron erÍ la
colomzac1on de la frontera del norte a mediados del siglo XVI y a principios
del XVII", p. 547-559.
100. R?~e C. Tyler: "Las reclamaciones de Patricio Milmo", pp. 561-583.
10 l. p1etrich ~auck B.: ''Estudios previos para un trabajo sobre los
reqws1tos a.l titulo de procurador y sobre los orígenes sociales de los
procuradores en el Imperio Romano", p. 585-593.

Núm. 11, 1970

81. Israel Cavazos Garza: "Cuatro gobernadores coloniales de Nuevo León.
Ensayos biográficos", pp. 327-338.
82. José P. Saldaña: "La República en ruta hacia el norte", pp. 339-359.
83. Tomás Mendirichaga Cueva: "La Universidad de Nuevo León (octubre
' de 1934-septiembre de 1935)", pp. 361-388.
84. E. Víctor Niemeys,1 Jr.: "La presencia de Nuevo León en el Congreso
constituyente de Querétaro de 1916-1917", pp. 389-403.
85. Isidro Vizcaya Canales: "El periódico oficial del gobierno de Nuevo
León en el siglo XlX", p. 405-415.
86. María Guadalupe Martinez Berrones: "Historia de España. La campaña
electoral: 1936", pp. 417-430.
.
87. Francisco R. Almada: "La División de Operaciones", pp. 431-455.
88. Antonieta Espejo: "Una visita de inspección al abrigo de roca llamado
Cueva Ahumada, en la villa de García, Nuevo León", pp. 457-468.
89. José Torre Revello: "Duración de los viajes desde España al Nuevo
Mundo (1525-1810)", pp. 465-476.
90. Malcolm D. McLean: "Moros y cristianos en Tejas", pp. 477-480.
91. Heinz Otto Sieburg: "La revolución rusa de octubre de 1917", pp. 481499.
1

Núm.10, 1969
92. Israel Cavazos Garza: "Esbozo histórico del seminario de Monterrey",
pp. 411-427.
·
93. Humberto Buentello Chapa: "Toponimias americanas", pp. 429-445.
94. Isidro Vizcaya Canales: "Composición étnica de la población de Nuevo
León a la consumación de la Independencia", pp. 447-450.
95. E. Víctor Niemeyer Jr., "La actuación de las diputaciones de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas en el congreso constituyente de Querétaro de
1916-1917", pp. 451-478.
96. Manuel Neira Barragán: "Compositores nuevoleoneses", p. 479-495.
97. Gutierre Tibón: "Las dos chinas poblanas", pp. 497-507.

628

102. Israel Cavazos Garza: "Fichas para una biblio-hemerografia histórica de
Nuevo León, 1960-1969", pp. 361-387.
103. Eugenio del Hoyo: "Los primeros avances de la colonización española
al noreste de la Nueva España (1519-1528)", pp. 389-411.
104. José P. Saldaña: "El general Don Porfirio Díaz en Monterrey" pp. 413~2
'
105. Tomás Mendirichaga Cueva: "El Consejo de Cultura Superior (19351943)", pp. 453-510.
106. Manuel Neira Barragán: "Cuatro décadas de teatro en Monterrey 19001940", pp. 511-530.
'
107. Isidro Vizcaya Canales: "Monterrey, los primeros años después de la
Independencia", pp. 531-538.
· 108.Andrés Montemayor Hernández: "La congrega o encomienda en el
Nuevo Reino de León, desde finales del siglo XVI hasta el siglo XVIII" pp.
539-575.
'
109. Daniel Cosío Villegas: "Porfirio vs. Gerónimo", pp. 577-584.
110. Jorge Femando Iturribarría: "Oaxaca en la Colonia", pp. 585-602.
111. Luis González: "La historiografia local: aportaciones mexicanas" pp.
603-619.
'
112. Rodolfo Ruz Menéndez: "Dos aspectos desconocidos de la personalidad
literaria del escritor yucateco Manuel Barbachano y Tarrazo", pp. 621-644.
113. Gutierre Tibón: "Mito y magia en la fundación de México", pp. 645683.p
114. Edward H. Moseley: "Santiago Vidaurri: héroe de la reforma" pp. 685695.
'
115. Malcolm D. McLean: "Compitiendo contra el correo real. Con un
nombramiento para el más grande de los cuatreros de Texas", pp. 697-700.

Núm. 12, 1971
116. Israel Cavazos Garza: "Guía del ramo militar del Archivo General del
Estado de Nuevo León (1797-1850)", pp. 227-246.

629

�117. Eugenio del Hoyo: "¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?", PP· 247254.
l
·
118. Ernesto Zertuche González: "Juan Ignacio Ramón, general nuevo eones
de la insurgencia", pp. 255-275.
.
119. Ciro R. Cantú: "Don José Parás Ballesteros, pnmer gobernador
constitucional de Nuevo León", pp. 227-323.
120. Isidro Vizcaya Canales: "Montemorelos en la primera mitad del siglo
XIX", pp. 325-330.
12 l. Carlos R. Cantú Cantú: "Los sucesos del 2 de abril de 1903 en
Monterrey", pp. 331-361.
.
.
,
122. Tomás Mendirichaga Cueva: "La Umvers1dad de Nuevo Leon (19221943)", p. 363-386.
.
, .
.
123. Ernesto de la Torre Villar: "La cmdad de Me:x1co en vanos
testimonios", pp. 387-418.
. , .
. .
124.Wigberto Jiménez Moreno: "Antecedentes histoncos sobre el mest1zaJe
' y la tranculturación en la f::1ja fronteriza mexicana", pp. 419-434.
Núm. 13, 1972

125. Israel Cavazos Garza: "El municipio de General Escobedo", pp. 263271.
.
126. Agustín Basave Femández del Valle: "Don Vasco de Qwroga en su
tiempo y en el nuestro", pp. 273-292.
127. Isidro Vizcaya Canales: "Factores adversos para el desarrollo de las
Provincias Internas en los últimos años de la dominación española", pp. 293300.
.
.
· l l"
128. Luis González: "Linaje, miseria y porvemr de la histona oca , pp.
301-313.
.
_ ,,
129. Silvio l.avala: "Primeros títulos de encomienda en la Nueva Espana ,
pp. 315-325.
.
.
. .,
.
.
130. Rafael Montejano y Aguiñaga: "Métodos de mvestigac1on de la histona
regional de México", pp. 327-330.
,.
131. Anthony Bryan: ''El papel del general Bernardo Reyes en la política
nacional y regional de México", pp.331-340.
_
132. Peter Boyd-Bowman: "La emigración peninsular a la Nueva Espana
hasta 1580", pp. 341-352.
.
133. Joe B. Frantz: "Estado de la historia oral en los Estados Umdos, con
algunas implicaciones para México", pp. 353-364.
134. Edward H. Moseley: "Los planes se Ayutla y Monterrey", pp. 365-381.
135. Charles Harris: "Un imperio mexicano, el latifundio de los Sánchez
Navarro", pp. 383-394.
136. David M. Vigness: "La República del Río Bravo", pp. 395-407• .
137. Lino Gómez Canedo: "Misiones del colegio de Pachuca en el Obispado
del Nuevo Reino de León", pp. 409-453.

Núm. 14, 1973

138. Israel Cavazos Garza: "Matehuala, jurisdicción del Nuevo Reino de
León (1638-1718)", pp. 433-456.
139. Isidro Vizcaya Canales: "Don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez",
pp. 457-467.
140. José P. Saldaña: "El general Jesús González Ortega en la historia" pp.
468-496.
'
141. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Universidad de Nuevo León
(Desde su creación hasta el conflicto del Hospital-Escuela)", pp. 497-533.
142. Ernesto de la Torre Villar: "Un patriota jalisciense: Tadeo Ortiz de
Ayala, diplomático mexicano", pp. 534-592.
143. Rodolfo Ruz Menéndez, "Alexander Agassiz, olvidado viajero a
Yucatán", pp. 593-605.
144. Ildefonso Villarello: "La fundación de la ciudad de Piedras Negras", pp.
606-617.
145. José Ignacio Gallegos C.: "La revolución de 1810 en Durango", pp.
618-622.
146. Malcolm D. McLean: "Las causas de la controversia entre Austin y
Robertson", pp. 623-638.
147. Edward H. Moseley: "Santiago Vidaurri, campeón de los derechos
estatales, 1855-1857", pp. 639-649.
148. Jorge Luján Muñoz: "Aportaciones al estudio de la Independencia de
Centroamérica", pp. 650-677.
149. Jorge Mario García Laguardia: "La reforma liberal en Guatemala: un
ensayo de interpretación", pp. 678-705.
Núm. 15, 1974

150. José P. Saldaña: "Apuntes políticos y socio-económicos de Monterrey",
pp. 447-490.
151. Gerardo de León Torres: "Tres Benítez gobernadores de Nuevo León",
pp. 491-510.
152. Carlos González Salas: "Problemática de la historia colonial de
Tampico", pp.511-527.
153. Jorge Femando Iturribarría: "Oaxaca antes, en y después de la
Independencia", pp. 529-543.
154.Luis Rublúo: "Carta historiográfica para Carlos Pereyra, 1871-1971",
pp. 545-561.
155. Xavier Tavera Alfaro: "La sombra de Lerdo", pp. 563-573.
156. Miguel Civeira Taboada: "Francisco l.ambrano y su diccionario
biobibliográfico de la compañía de Jesús", pp. 575-585.

631
630

�157. Guillermo Arrambídez Arellano: "Breves apuntes del territorio de la
Baja California", pp. 587-619.
158. Am'bal Abadie Aicardi: "El cine como instrumento de la leyenda negra.
Notas profanas de un espectador", pp. 621-629.
159. Laurens Ballard Perry: "El significado de Icamole. El papel del noreste
en la insurrección de Tuxtepec", pp. 631-666.
160. Ernesto de la Torre Villar: ''Notas para la historia del trabajo Y de las
comunicaciones en México. La compañía de tranvías y las luchas obreras,
1900-1945", pp. 667-754.

176. Ernesto de la Torre Villar: "El norte en la historia general de México",
pp. 505-517.
177. Gutierre Tibón: "Israel hoy, notas de viaje", pp. 519-536.
178. Nettie Lee Benson: "Desarrollo del movimiento por la Independencia
en México y los Estados Unidos de América", pp. 537-550.
179. Richard G. Santos: "Juan Nepomuceno Seguín, espía tejano en la
comandancia del noreste de México", pp. 551-567.
180. Malcolm D. McLean: "Our Spanish heritage in Texas", pp. 569-616.
Núm. 18, 1977

Núm. 16, 1975

161. Israel Cavazos Garza: "Cirujanos en Nuevo León en el siglo XVIll",
pp. 385-391.
162. José P. Saldaña: "Madero y su época",p p. 393-417.
163. Tomás Mendirichag~ Cueva: "La segunda Universidad de Nuevo León
(año lectivo 1944-1945)7, pp. 419-438.
. .
.
164. Ciro R. Cantú: "Don Juan Manuel Muñoz de Villav1cenc10, gobernador
del Nuevo Reino de León", pp. 439-448.
165. Aureliano Tapia Méndez: "Fray José Verger y Suau, técnico de
misiones", pp. 449-496.
166. Rafael Montejano y Aguiñaga: "La historiografia potosina", ppp. 497528.
167. Carlos Gonz.ález Salas: "Ensayos de historia regional de Tamaulipas",
pp. 529-557.
.
.
.
168. Lino Gómez Canedo: "¿Quién era el religioso que Lu\s CarbaJal traJo
de la Huasteca?", pp. 559-566.
169. Carmen Castañeda: "Los archivos de Guadalajara", pp. 567-584.

181. Eugenio del Hoyo: "La diputación de mineros en las minas ricas de los
zacatecas, democracia corporativa", pp. 299-319.
182. Ana María Herrera A.: '~Vida y obra del periodista Luis B. Herrera
Juárez", pp. 321-361.
183. Maria del Carmen Velázquez: ''Exigencias de una metodología
científica para la historia regional", pp. 363-373.
184. José Maria Muriá: "Sugerencias para dotar de nuevas perspectivas a la
historiografia regional", pp. 375-385.
185. Maria Elena de Galaviz de Capdevielle: "Crónica del padre Fray Luis
de Guzmán de la rebelión de los jonaces en 1703", pp. 387-401.
186. Julia Tuñón: La importancia de la historia oral para la historia regional",
pp. 403-411.
187. José de Jesús Dávila Aguirre: "Las monografias en la historia regional",
pp. 413-425.
188. Carlos González Salas: "Dos cronistas franciscanos del Nuevo
Santander'', pp. 427-437.
189. Ernesto de la Torre Villar: "Los Estados Unidos de Norteamérica y su
influencia ideológica en México", pp. 439-474.

Núm.17, 1976
Núm. 19, 1978

170. Israel Cavazos Garza: "El habla del noreste de México. Comentarios",
pp. 419-426.
171. Ciro R. Cantú: "El gobernador Manuel de Santa María y los insurgentes
en el valle del Pilón, la guerra de independencia", pp. 427-440. .
.,
172. José P. Saldaña: "Próceres de la Reforma y de la Intervenc1on
Francesa", pp. 441-461.
173. Ernesto Zertuche Gonz.ález: "Lo que ví y lo que oí en la Decena
Trágica", pp. 463-470.
.
.
,
174. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Umvers1dad de Nuevo Leon
(año lectivo 1945-1946)", pp. 471-488.
175. Gerardo de León Torres: "Encarnación Brondo Whitt, cronista de
Nuevo León y Chihuahua", pp. 489-503.
632

190.Eugenio del Hoyo: ''Notas y comentarios a la Relación de las personas
nombradas por Luis de Carbajal y de la Cueva para llevar al descubrimiento,
pacificación y población del Nuevo Reino de León, 1580", pp. 251-281.
191. Carlos R. Cantú Cantú: "Retirada de Hernán Cortés a la muerte de
Moctezuma", pp. 283-293.
192. Tomás Mendirichaga Cueva: ''El municipio de San Nicolás de los
Garzas", pp. 295-316.
193. Artemio Benavides H.: "De la historia social a la historia de la sociedad.
El sermón en la Colegiata de Guadalupe de Fray Servando Teresa de Mier en
1794", pp. 317-330.
194. José P. Saldaña: "Próceres de la Reforma y de la Intervención
Francesa", pp. 331-340.
633

�195. Octaviano Cabrera !piña: "El hombre en San Luis Potosí", PP; 341-3~~:
196. Guillermo Porras Muñoz: "Un golpe de estado contra Hernan Cortes ,
pp. 361-382.
.
. . .
• th
197. P. J. Bakewell: ''Notes on the mexican silver lllllllllg mdus:try m e
1590's", pp. 383-409.
.
198. José de Jesús Dávila Aguirre: ''El capitán Alberto del Canto (su vida Y
su obra)", pp. 411-425.
199. Gerardo de León Torres: "Conflicto sociohistórico en el Cerralvo
colonial", pp. 427-440.
Núm. 20, 1979
200.Eugenio del Hoyo: "Historiografia mexicana en el siglo XX", pp. 231241.
·
.dad de Nuevo Leon
'
201. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Umversi
' (año lectivo 1946-1947)", pp. 243-281.
. ..
.
202. Aureliano Tapia ~ndez: "La creación del prumtivo obispado de
Linares", pp. 283-301.
203. Israel Cavazos Garza: "La misión de San Pablo de los Labradores (hoy
ciudad de Galeana, Nuevo León)", pp. 303-316.
204. Ernesto de la Torre Villar: "La política americanista de Fray Servando Y
de Tadeo Ortiz", pp. 317-332.
205. Octaviano Cabrera !piña: ''El cerro de San Pedro", P~· 333-355.
. .
206. Malcolm D. McLean: "Artículos sobre Texas, publicados en el diano
del gobierno de la República Mexicana, 1836-1845", pp. 357-414.
207. Carlos González Salas: "Las misiones pachuqueñas en Nuevo Santander
(1791-1827)", pp. 415-443.
Núm. 21, 1980
208. Gerardo de León Torres: "Urbanismo histórico del noreste de México",
pp. 415-441.
.
209. Mario Cerutti: "Industrialización y salanos obreros en Monterrey
(1890-1910)", pp. 443-474.
.
210. Ricardo Elizondo Elizondo: "Reminiscencias sefardistas en el_ folklor de
Nuevo León", pp. 475-493.
.
. ,,
211. Tomás Mendirichaga Cueva: "La iniciación masómca del padre Mier ,
pp. 495-520.
.
.
, . ,,
212. Genaro Salinas Quiroga: "Los siete sabios de Mexico , pp. 521-527.
213. Juan Fidel Zorrilla: "El Plan de la Loba", pp. 529-542.
,
.
214. Carlos González Salas: "Fray Francisco Ramírez y Gonzalez, pnmer
vicario apostólico de Tamaulipas", pp. 543-552.
Núm. 22, 1981

215. Gerardo de León Torres: "Geografía histórica colonial del norest~ de
México", pp. 183-200.
216. Hemán Salinas Cantú: "Biografía del doctor Jesús María González", p.
201-212.
217. Genaro Salinas Quiroga: "Psicología de los pueblos y del mexicano",
pp. 213-218.
218. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Universidad de Nuevo León
(año lectivo 1947-1948), pp. 219-237.
219. Juan Fidel Zorrilla: "Crónica de Tamaholipa", pp. 239-254.
220. Ignacio del Río: "Aculturación e integración socioeconómica de los
chichimecas en el siglo XVI", pp. 255-268.
221. Philip W. Powell: "Génesis del drama de Carbajal", pp. 269-278.
Hasta aquí el índice redactado por Abraham Téllez Aguilar. En 1990
reapareció Humanitas lográndose publicar un sólo número, el 23. Desde su
nueva reaparición en 1997 han salido los números 24 al 26. En la Sección de
Historia de estos cinco números, ha publicado los artículos siguientes:
Núm 23, 1990
222. Mario Cerutti: "Poder regional, gobierno central y periodismo liberal en
México en los años de la Reforma", pp. 223-246.
223. Tomás Mendirichaga Cueva "La segunda Universidad de Nuevo León
· (concluye)", pp. 247-262.
224. Celso Garza Guajardo: ''El exilio de Catarino Garza Rodríguez", pp.
263-267.
225. Carlos González Salas: "La obra del coronel don José de Escandón en la
evangelización del Nuevo Santander": pp. 269-288.
226. E. V. Niemeyer Jr.: "La delegación michoacana en el Congreso
Constituyente de Querétaro de 1916-1917", pp. 289-310.
227. William Collins: "Las empresas cortesianas de construcción naval", pp.
311-320.
Núm. 24, 1997
228. Israel Cavazos Garza: "Sabinas Hidalgo, Nuevo León. (Comentarios
sobre su origen)", pp. 353-372.
229. Ernesto de la Torre Villar: "El movimiento emancipador. "Los ideales
de la ilustración y móviles reales", pp. 373-382.
230. Manuel Ceballos Ramírez: ''Los dos Laredos en busca de su identidad.
Una historia sesquicentenaria", pp. 383-396.

635
634

�231. Osear Martínez: "Testimonios históricos de la arquitectura de vivienda
en Monterrey. Periodo anterior al establecimiento del Obispado de Linares
(1664-1777) pp. 397-415.
232. María Luisa Rodríguez-Sala: et al. "Francisco Báez Treviño y Gregorio
de Salinas Barona o Baraona, primeros gobernadores del siglo XVill en el
Nuevo Reyno de León. Su estudio histórico-social en fuentes primarias", pp.
417-447.
233. Lydia Espinosa Morales: "El convento franciscano de San Andrés, en la
ciudad de Monterrey", pp. 449-482.

Núm. 25, 1998
234. Israel Cavazos Garza: "Algunas fuentes para la evangelización del
noreste", pp. 473-485.
, 235. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Universidad de Nuevo León
(año lectivo 1948-1949)" pp. 487-511.
236. Teodoro Amerli~JÍ'y Zirón: "Origen y desarrollo de la ciudad de
Monterrey", pp. 513-522.
237. Patricia Guadalupe Alfaro Guerra: "Francisco Barbadillo y Victoria,
apuntes sobre su historia", pp. 523-545.
238. Manuel Ceballos Ramírez: "Monterrey y los dos Laredos: relación
bicentenaria", pp. 547-555.

Núm. 26, 1999
239. Israel Cavazos Garza: "Haciendas y ganados en el Nuevo Reino de
León. Siglos XVII y XVill", pp. 441-461.
240. Manuel Ceballos Ramírez: "Estados Unidos en la historiografia católica
mexicana: La interpretación del siglo XIX", pp. 463-470.
241. Ernesto de la Torre Villar: "El deceso de Felipe II. Sus repercusiones en
Nueva España", pp. 471-495.
242. Jesús Canales Ruiz: "Don Benito Juárez y Cantabria", pp. 497-507.
243. José María Muriá: "Iglesia y Estado en Jalisco durante la República
restaurada y el porfiriato", pp. 509-519.
244. Tomás Mendirichaga Cueva: "El barrio antiguo de Monterrey", pp.
521-537.
245. Mario Cerutti: "Gran propiedad y organización de la agricultura en el
norte de México. La experiencia de la Laguna (1870-1920)", pp. 539-557.
246. Jorge Sada Ortega: "Dioses, abejas y tributos en el México antiguo:
presencia y persistencia de elementos de religión prehispánica", pp. 559-571.

636

Sección Quinta

COMENTARIOS
y

RESEÑAS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145312">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145314">
              <text>2000</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145315">
              <text>27</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145316">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145317">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145318">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145336">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145313">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 2000, No 27, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145319">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145320">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145321">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145322">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145323">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145324">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145325">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145326">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145327">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145328">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145329">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145330">
                <text>01/01/2000</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145331">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145332">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145333">
                <text>2017341</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145334">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145335">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145337">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145338">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145339">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1911">
        <name>Gobernadores</name>
      </tag>
      <tag tagId="2157">
        <name>Guadalajara</name>
      </tag>
      <tag tagId="14334">
        <name>Indices</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14333">
        <name>Norte de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="6651">
        <name>Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5420" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3984">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5420/HUMANITAS._2001._Historia.ocr.ocr.pdf</src>
        <authentication>ebf3a33e32ae42cfcf31b3cb2bee10db</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146829">
                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�CRÉDITO Y TRANSACCIONES DEL MONTERREY DE ANTAÑO.

lsrael Cavazos Garza
Jefe de la Secdón de Historia
del Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad Autónoma de Nuevo León
El cronista Alonso de León escribió en 1649 hermosos y precisos
relatos sobre el Nuevo Reino de León. Al describir la vida cotidiana de los
naturales de esta región, comenta que usaban las pieles, -en particular las de
venado- como moneda. Con este tipo de cambio fueron hechas aquí las
primeras transacciones.
Vinieron los días de la colonización española y resulta interesante
advertir que así don Luis de Carvajal como el fundador don Diego de
Montemayor, ejercieron oficios ligados al mundo de la economía. Carvajal
fue contador de la corona en Cabo Verde, en Africa. y don Diego, también
como contador fue tesorero de la Real Hacienda.
El crédito en Monterrey

No existiendo en Monterrey ni en todo del "Nuevo Reino de León
institución alguna dedicada al crédito, ejercieron esta función aquellos
particulares que por su posición económica podían hacerlo. Citaremos dos o
tres ejemplos únicamente.
En 1705 el presbítero Francisco de la Calancha prestó 1,050 pesos al
general Francisco Báez Treviño. El deudor hipotecó, en garantía, su
hacienda de San José que tenía en el Real de las Sabinas. (no. l 099) 1
Otro particular, don Alonso García Cuello, facilitó en 1723 a don
Antonio López de Villegas 4,000 pesos, respondiendo al compromiso con un
molino de fundición en aquel mismo real de minas. (no. 1546).
Don Domingo Miguel Guajardo, uno de los hombres más acaudalados
de su tiempo, prestó en 1757 a Francisco Antonio de Rivera y Castro un mil
pesos. Guajardo era más exigente en cuanto a bienes que le 'J)rotegieran.
Rivera y Castro hipotecó, por lo tanto, su casa con todo el menaje, una
vajilla de plata, la herencia de su esposa y hasta una. mulata esclava "(aluada ·
en 200 pesos. (no. 2295)
Al tratarse de obtener en préstamo cantidades más fuertes, se recurría a
otros medios. En 1714 el sargento.mayor Pedro GuaJard9 otorgó poder al ·
553

�general Báez Treviño: "para que le pueda obligar hasta en ~antidad de veinte
mil pesos en la ciudad de Méxic.o o en otras partes". (no. 1365)

o por los cofrades. La cofradía los rentaba dedicando-al culto el rendimiento
obtenido.

En grao parte del siglo XVl11, observamos que entre los más frecuentes
prestadores de dinero figuraron don Luis Garc!a de Pru~eda, don Pedro
Guajardo, don José Salvador Lozano, don Franclsco Ignacio de L31:ald: Y
otros. Hubo también mujeres ricas que prestaban, com9. doña Mana Baez
Treviño, doña Leonor y doña Petra Gómez de Castro y ot?s-

. En 1705 la Cofradía de las Animas rentó a Bemabé de Munguía, por
cmco pesos cada uno anuales, una recua de 16 mulas y machos mansos
aparejados "con jato nuevo, lazos, reatas, jáquimas y maneas". (no. 1088)
Una recua era de suma importancia en la época, para el transporte de
productos y mercaderías.

Algunos, muy generosos, proporcionaban fondos 'por hacer bien y
buena obra". Otros, los más, eludían recibir el pago, a fin de adueñarse de
los bienes hipotecados, sobre todo cuando se trataba de tierras.

En 1796, prestó 200 pesos a José Alejandro García Dávila al 5% anual
.
'
'
garantizando
su pago con un fiador. (no. 3354)

Instituciones oficiales

Algunas instituciones de carácter oficial prestaban ,sumas de dinero a
particulares, a fin de no tenerlas amortizadas. Así, el Ayuntamiento de
Monterrey prestó en 1717 a Cristóbal González I 00 pesos, exiguo producto
de sus fondos de propios. González, en garantía, hipotecq su casa. (no. 1463)
Estos préstamos los hacía el Cabildo por medio de su síndico procurador. En
realidad el Ayuntamiento sólo hasta el último tercio del siglo XVIII llegó a
tener ingresos más o menos importantes. Fue hasta entonces cuando nombró
un mayordomo de propios. Esta designación no era un cargo público, sino de
un particular que respondiera por estos fondos en calidad de depositario. La
ciudad logró tener un tesorero muchos años más tarde.
Entre las instituciones oficiales a las cuaJes hemos ,dsto exigir pagarés,
podríamos citar a la Compañía Volante (en 1720), al Real Estanco del
Tabaco (en 1717) y otras.

Otra de las hermandades que hacían continuos préstamos fue la
Archicofradía del Santísimo Sacramento, llamada también del Divinísimo
Sacramento. En 1776 prest~ 200 pesos a José Joaquín de Mier Noriega
(padre de fray Servando) hipotecando sus tierras en la hacienda de San
Pedro. (no. 2549)
En 1783 vemos el préstamo de 1,259 pesos hecho a Juan Esteban de
Ballesteros, del valle del Huajuco. El acreedor ofreció en garantía sus bienes
Y los de su esposa en aquel valle y en Lazarillos. (no, 2716) En el mismo afio
la cofradía prestó 600 pesos a José Joaquín de Treviño quien hipotecó su
casa al norte de la plaza. (no. 2767)
Otra d~ las cofradías, la de San Nicolás Tolentino, se mostró generosa al
perdonar mil pesos a dos hermanos huérfanos, por muerte de su padre. Pero,
no es ~aro encontrar en el Ramo Civil del Archivo Municipal de Monterrey
expedlentes de demanda promovidos por estas cofradías contra deudores
incumplidos.

Las cofradías

La Tercera Orden

Fueron las cofradías hennandades de carácter religioso, instituidas en
las parroquias para promover y sostener el culto de alguna devoción o de
alguna imagen taumaturga. Eran estas agrupaciones esencialmente
masculinas. Los más importantes caballeros se ufanaban de figurar en su
nómina de asociados.

De la Orden de San Francisco, establecida desde los primeros años de
fundada la ciudad, no era posible obtener préstamos. Habiendo hecho estos
religiosos voto de pobreza "no podían ser dueños o patronos de capital
alguno".
·

Una de las más antiguas en Monterrey, fue la Cofradía de las .Benditas
Animas del Purgatorio. La piedad del vecindario las hacía objeto de
pequeñas o grandes donaciones en especie: ganado, semillas, etc. o bien en
valiosos Legados testamentarios: tierras, casas, etc.; o en dinero en efectivo.
Estos bienes eran administrados por un mayordomo designado por el párroco
554

Tenían (y tienen), sin embargo, en su convento la comunidad llamada
de la Tercera Orden, integrada por seglares. Esta institución recibía también
frecuentes donativos, que eran administrados por el síndico del convento
también seglar. Estos bienes como los de las cofradías, eran pres,tados
rentados a particulares.

¿

555

�i

!

1

En l 725, la Tercera Orden, prestó al bachiller José Antonio Fernández
Vallejo 150 pesos, respondiendo al pago con sus tierras en Sabinas. (no.
16 r8)
En 1764 prestó por tres años ,a Juan José Gómez de Castro, vecino de
Cerralvo, 1,000 pesos, previa hipoteca de su agostadero del Zacate,
l~tifundio en el que más de cien años después habría de ser creado el
municipio de Doctor González. (no. 2571)

•
situación. Era común, por lo tanto, que los tratos y . ontratos se hiciesen con
1
obligación a pagar en especie.
f
i

Tratándose de una zona agropecuaria fueron o~clinarios los casos en los
cuales el pago se hacía en frutos de la tierra. En agosto de 1700 Nicolás
López Prieto se comprometió a pagar al mercade · Diego de Medrano "en
dos tiempos de cosecha de maíces, que es el tiem 9 regular de dos años".
(no. 875)

{

Quince años después, en 1779, Pedro Regalado dé Escamilla firmó
pagaré a favor de la Tercera Orden por 500 pesos, garantizando el pago con
sus tierras en Cadereyta. (no. 2597)

Otras instituciones religiosas

En los antañones protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
hemos visto escrituras por préstamos otorgadas a favor de. otras instituciones
religiosas. Una de 1756, de Pedro Alcántara Guerra por l,881 pesos, (resto
de cantidad mayor) que le prestó el Tribunal de la Santa Inquisición, de
México (no. 2274) Otra de Miguel Alanís y Santiago Peña, de Cerralvo, en
I791, a favor del Convento de Bethlemitas, de la ciudad de México, por el
arrendamiento del agostadero de tra. Sra. del Rosario, en el río de San
Juan, a 100 pesos al año. (no. 3089) Otra más de José Cayetano de la Garza
Valdés, en 1793, por 1,000 pesos que le prestó el Hospital del Rosario,
recientemente fundado por el obispo Llanos y Valdés. (no, 3187)
Finalmente consignaremos el préstamo de 540 pesos, hecho en 1773 a
José Salvador Lozano. La escritura expresa que ' 1se obliga a pagar a la
Virgen tra. Sra. en su advocación de la Concepción" que corno patrona de
la ciudad tenía fondos provenientes de bienes que le fu6ron señalados al ser
fundada la ciudad. El préstamo lo hacía el gobernador del reino, en virtud del
patronato real. (no. 2422)

Gregorio de Treviño, por su parte, se obligó e4 171 Oa pagar 413 pesos
a don Luis García de Pruneda, "en maíz, a doce reale fanega". (no. 1180)
.,

En junio de 1712, Pedro Montes de Oca firmó' pagaré de 1,200 pesos a
favor de Bernardo Alcalde, vecino de Zacatecas, a cubrírselos con
"cuatrocientas fanegas de maíz a dos y medio reales cada una", y con
cuarenta caballos mansos, a cinco pesos cada uno, 'que hacen la cantidad
que me prestó". (no.1433)
La zona fue rica en
trapiches o molinos. De
alguna deuda se hiciese
Alejandro García Dávila
2937)

producción de caña de azú ar y en existencia de
ahí que no fuese raro e~c1ntrar que el pago de
con piloncillos. De esta manera pagó en 1788
los 309 pesos que debía a Andrés Blanco. (no.
·.'

En Cerralvo, San Pedro de Boca de Leones, Vallecillo y otros lugares
mineros, las deudas eran saldadas con metales. En 1702, José y Juan de
Chapa debían 1,200 pesos a don Juan de Argüelles, mercader de Zacatecas.
En el pagaré se obligaron a satisfacer la deuda "en 4QO quintales de plomo, a
3 pesos cada uno, puestos en aquella ciudad y 400 pesos
en plata". (no. 945)
{
~

En 1711, don Pedro de Echeverz, del Real de las S~binas pagó 2,806 pesos
a don Juan Pérez de Abornoz, de la ciudad de Méx1~0, 1400 en seis meses,
"en plata quintada con su rescate a cuatro reales mar~o", y el resto en un a110
"en plata quintada con rescate a peso menos marcd-,al corriente del real de
minas de San José.del Parral". (no. 1384)
-;
t}•

Pago en e pecie

.. i

El gobierno eclesiástico a partir de la creación del Obispado, otorgó
también repetidos e importantes créditos, como lo explicaremos más
adelante. Mientras tanto conviene comentar algunos aspectos relativos a las
formas de pago.
Era normal que en el Nuevo Reino de León hubiese escasez de moneda
circulante. El aislamiento y las difíciles comunicaciones provocaban esta
556

El ganado, moneda

No obstante el aislamiento local por la falta de comunicaciones, las
transacciones comerciales fueron cada vez en aumento. En los contratos
celebrados entre partes, se observa que el pago se hacía ' con moneda
corriente' 1 'en reales", o "en moneda del cuño mexicano". Lo más usual, sin

�embargo, era que en un alto porcentaje de los tratos el pago fuese hecho con
ganado. Citaremos sólo algunos ejemplos.
En 1614, uno de Jos más acaudalados pobladores del uevo Reino de
León, Bernabé de las Casas, se obíígó a pagar a Fernán Bias Pérez 601 pesos
'.'en ganado vacuno, a tres pesos y medio cada vaca". (no. 7)
Casi al finalizar el siglo XVII en 1691, Juari Núñez frrmó pagaré por la
deuda de 700 pesos que tenía con Dionisia de Rojas, vecino de San Luis
Potosí, que le cubriría "con 635 chivatos castrados a 7 reales cabeza, y 231
cabras a 5 reales cada una, puestas en Saltillo. 2
Ya en el siglo XVIII, en 1747, vemos que Miguel de la Garza se
comprometió a pagar 2,233 pesos a don Antonio Lanzagorta, de San Miguel
el Grande, en ganado de primales3 de pelo y lana, cabras y ovejas viejas".
(no. 1747)

Pagos a mercaderes

Pero no solamente las propiedades rurales fueron adquiridas con
ganado. En los protocolos encontramos que también las fincas urbanas solían
ser pagadas asL En 1700 Antonia de la Garza vendió su casa a Lucas
González. La vendedora aceptó como pago: "una yunta de bueyes, valuada
en 20 pesos, doce-cabras a 5 reales cada una, y dos novillos, a 5 pesos cada
uno".(no. 883)

Ganado con ganado

Pero hubo otra modalidad en este tipo de co111promisos. En múltiples
ocasiones se pagó ganado con ganado. Citaremos aquí únicamente dos
ejemplos.
"
En 1640 el cronista Alonso de León compró 20 yeguas a Gaspar
Rodríguez que le ·pagó con 300 chivos. Una primera escritura en la que se
comprometía a darle 400 chivos, fue cancelada "porque las yeguas no eran
castizas11 •6
En 1721, Antonio López de Villegas dio en arrendamiento por cuatro
años a José Maldonado 6,996 cabras hembras, a l 09 p~sos anuales el millar.
Maldonado le pagaría en cameros primales a 7 rea:es cabeza y en cabras y
ovejas de matanza a 4 reales cada una. Una parte del pago la hizo en "bestias
malares de todas edades, a precio corriente".(no. 1554)

Los tratos de carácter comercial fueron constantes. Durante el siglo
XVII hubo mercaderes como Juan de Espíndola y otros que entraban
anualmente y que fiaban la mercancía de un año a otro. En el último tercio
de ese siglo ya hubo en Monterrey algunas tiendas, cuyos dueños hacían
transacciones con mercaderes de Zacatecas, San Luis ,Potosí, la ciudad de
México y otras partes. En 1702 los herederos de Andrés González fueron
demandados por Esteban Valero, comerciante de México a quien González
se había obligado a pagar cierto envío de géneros "con chivatos, a la salida
de los pastores".~

Encontramos finalmente el curioso caso del presbítero fgnacio
Martínez, quien en octubre de 1716 pagó 50 pesos a Juana de Veláustegui
con 100 cabras al año obligándose a decir 50 misas por el ánima de Juan
Guzmán, su marido difunto.(no. 1442)

En 1774, José Mareos de Arredondo firmó pagaré al mercader Andrés
de Goicochea, a cubrir "con ganados de matanza, buenos de dar y recibir"
7,185 pesos que le había fiado en géneros.

No es este el espacio para hacerlo pero con iene citar el caso de
Santiago de Treviño, del valle del Carrizal, quien en 1729 vendió a José de
Treviño, una esclava, María Josefa, de doce o trece años, por unas cabras,7

Compraventa de tierras y casas

Juzgado de Testamentos

La compra y venta de tierras a pagar con ganado fue en Monterrey una
práctica habitual. Mencionaremos aquí algunos casos. En 1700, don Luis
García de Pruneda compró 45 sitios de tierra en 1,500 pesos que -pagó "en
ganado cabrío de primales a nueve reales cabeza". Al año siguiente compró a
don Nicolás Hurtado de Mendoza IO sitios de tierra entre el arroyo de
Lazarillos y el de Escamillas y se los pagó "con 250 chivatos castrados para
matanza, buenos de dar y recibir, a usanza de criadores". 5

Pero, volvamos a las instituciones religiosas ,otorgantes de créditos.
Hasta 1777 el Nuevo Reino de León había estado bajo la jurisdicción
eclesiástica del obispado de Guadalajara. En ese año fue creado el obispado
de Linares. Dos años más tarde, tomó posesión el primer prelado, fray
Antonio de Jesús Sacedón, quien prefirió permanecer en Monterrey, donde
murió en ese mismo año. Los obispos que le sucedieron, continuaron

558

559

�gobernando desde esta ciudad. Organizado el gobierno eclesiásti~o dos de
sus dependencias, la Haceduría y Colecturía de Diezmos, y el Juzgado de
Testamentos, Capellanías y Obras Pías tuvieron un papel decisivo en cuanto
a su actitud crediticia.
.
El Juzgado de Testamentos, Capellanías y .Obras Pías, cuyo juez fue por
muchos años el canónigo Dr. Andrés Feliú y Tagores, otorgó muchos Y
cuantiosos créditos. Sus préstamos procedieron generalmente del fondo de
Capellanías. Era la capellanía una fundación instituida por particulares con
bienes o con cantidad de dinero destinados a ciertos' actos del culto; en
especial para misas por las almas de los fundadores o de sus deu?os; o bien
para el sostenimiento de una carrera eclesiástica. Algunos vecinos de
Monterrey o de otras poblaciones, obtuvieron préstamos de este Juzgado,
cuando aún dependía del obispado de Guadalajara.
En 1706, le fueron prestados al general Matías de Aguirre, vecino de
Saltillo, pero residente en Monterrey, 2,000 pesos, provenientes de la
capellanía impuesta por don Pedro de Almandos. El general garantizó el
pago con su hacienda de San Buenaventura, en Saltillo, que incluía tres casas
y diez yuntas. (no. 1108)
Ya establecido en Monterrey el Juzgado de Testamentos, José Gregorio
Treviño y hermanos obtuvieron en 1789 el préstamo de 1,200 pesos. ;Por este
empréstito hipotecaron dos casas en la ciudad y sus tierras en Santa Rosa y
en Los Lermas. (no. 2846)
En 1794, don José Cayetano de la Garza Valdés firmó pagaré por 2,000
pesos a favor del Juzgado. Era éste uno más de los diversos préstamos que
obtuvo para construir el mesón de San Antonio. Este edificio colonial estuvo
hasta no hace muchos años al sur de la plazuela formada por la convergencia
de las calles Real y del Comercio (Hidalgo y Morelos). El pago del adeudo
fue garantizado con la hipoteca del mismo mesón, concluido en ese año.
Doña Rosa María de Hinojosa, vecina de Reynosa, firmó pagaré en
1796 a favor del Juzgado de Testamentos por haberle prestado 4,000 pesos.
Res\)lta irónico observar que la cantidad procedía de la capellanía instituida
por don José María· Ballí, su esposo difunto. Ella pagaría el 5% anual de
intereses por nueve años, hipotecando además su estancia de la Feria 'con
todos sus muebles y agostaderos". La Feria es ahora una próspera población
de Texas, perteneciente entonces al Nuevo Santander, actual Tamaulipas.
(no. 3349)

560

Grandes cantidades

Pero los préstamos más considerables por su monto, eran obtenidos,
directamente del gobierno episcopal. Los créditos otorgados por este
conducto, procedían de fondos diversos. En 1797 la Clavería de la Catedral
prestó por cinco años 20 000 pesos a don Pedro Ignacio de Echeverz,
marqués de San Miguel de Aguayo, residente en la ciudad de México. El
dinero procedía del noveno y medio de la fábrica del templo y lo recibió José
Antonio de la Torre, apoderado del marqués. En e~ documento se expresa
que fue entregado en pesos ''contados a toda su satisfacción y voluntad, en
monedas de plata usual y corriente del cuño mexicano". (no. 3453)
Otro de los fondos para estos grandes préstamos era el Diezmatorio o
Contaduría de Diezmos a través de su administrador. Al cerrar el siglo
XVTU, en 1800, esta dependencia episcopal prestó 19,279 pesos a Francisco
Ignacio de Elizondo, teniente de la Compañía de Milicias del valle de
Pesquería Grande (villa de García). El adeudo corre pondía al arrendamiento
de la hacienda del Carrizal hecho a Elizondo años atrás por el obispo Llanos
y Valdé . Ignacio Elizondo habría de figurar más tarde en la aprehensión del
padre Hidalgo en Baján. (no. 3618)

Préstamo a insurgentes

Uno de los préstamos más cuantiosos fue el Oi.Orgado al insurgente
Mariano Jiménez, quien entró a Monterrey en enero de 1811. El Deán y
Cabildo de la Catedral no sólo recibieron a Jiménez con un Te Deum, sino
que le prestaron 125,000 pesos. En carta de 31 de enero, fechada en el
"Cuartel General de América en esta capital de Monterrey", agradeció el
"servicio tan interesante a la nación en las actuales circunstancias'. La
cantidad fue recibida en esa misma fecha en la Clavería, "en reales
efectivos", por el oficial José de la Luz Galván, "Capitán Tesorero de los
Ejércitos de América". En garantía del préstamo, Jiménez expresó al Cabildo
Eclesiástico en carta de esa fecha cómo tenía dada orden al brigadier Pedro
de Aranda, en Monclova, de que "a marchas dobles"" pusiera en esta capital
[Monterrey] el número de barras de plata que hicieran aquel valor' .8
Refiere el historiador José Eleuterio González que muy poco después de
salir de Monterrey el brigadier Juan Bautista Carrasco, subalterno de
Jiménez, salieron de Monterrey 34,000 pesos procedentes de este préstamo,
destinados al ejército insurgente que marchaba de Saltillo a Monclova.
Escribe asimismo que sorprendida esta conducta en Boca de Leones
(Villaldama) el dinero fue restituido a la Catedral. 9
561

�.

\

Metamorfosis de Monterrey

Durante más de dos siglos Monterrey había sido UQa ciudad netamente
agropecuaria. Todos los productos le llegaban por Saltillo, única puerta
natural hacia el interior. La apertura del puerto del Refugio (Matamoros) en
1820, y la refundación de Tampico en 1823, le propiciaron un notorio auge
comercial. Monterrey se convirtió en proveedora no sólo de los pueblos del
noreste, pero aún de aquellos que antes la proveían. Surgieron entonces
importantes casas comerciales. La de Juan Francisco de la Penilla, por
mucho tiempo depositario de los ingresos municipales; la de Valentín
Rivera, abierta en l 843; las de José Calderón, Gregario Zambrano y otros.
Monterrey enfrentó en 1846 uno de los episodios más dramáticos de su
historia, durante la guerra con los Estados Unidos. Vuelta la paz, su
importancia comercial atrajo a nuevos inversionistas extranjeros. En 1855
fue abierta La Reinera, que además de sus transacciones comerciales se
constituyó en representante del Banco de Londres y México. Hacía cambios
sobre plazas extranjeras, aceptaba depósitos a plazo fijo o en cuenta
corriente, etc. 10 Otra casa muy considerable fue la de Patricio Milmo e hijos,
que llegó a dejar su carácter comercial para dedicarse i exclusivamente a
actividades bancarias: situación de valores, ventas de giros, depósitos
.
11
cam b10s, etc.
Es importante subrayar que en esa época continuaba siendo la Catedral
la principal proveedora de créditos, a través de sus mismos fondos de
Capellanías, Diezmos, etc. y que esta actividad sólo habría de ser
interrumpida por la separación iglesia-estado en 1857. José Sotera onega
calculaba en 1854 los ingresos del clero local en 100 mil pesos. 12
Un factor exterior vino a favorecer la economía regional. Durante la
guerra separatista en los Estados Unidos (1861-1865), bloqueados los
puertos del Atlántico, los estados confederados hicieron por Matamoros el
movimiento de exportación de sus algodones. Fleteros mexicanos los
trasladaron por la ribera sur del río Bravo.
Esta época es de las más brillantes que ha tenido el comercio de los
estados fronterizos -comenta el historiador José Eleuterio Gonzálezentonces el movimiento mercantil se propagó hasta las últimas clases de la
sociedad. En esos días se formaron muchos y grandes capitales ... 13
Concluida aquella etapa sobrevino la decadencia comercial. Sin
embargo, quienes habían hecho fortuna la invirtieron en un nuevo giro: la
industria. Surgieron entonces no sólo las plantas textiles. de El Porvenir y La
Leona ( 1872-1874). Fueron abiertos en Monterrey pequeños talleres en los
562

cuales se inició la fabricación de almidón, maicena, aceites, cerillos,
cigarros, sombreros, etc. Una década más tarde, en 1883, eran más de 300
lqs talleres que había en la ciudad. El auge de estas pequeñas industrias
propició la apertura de la exposición Industrial de 1880, con 115 expositores
yla de 1888 en la que hubo roo expositores más que en la anterior.
Circunstancias de carácter interno y extem&lt;;&gt; dieron origen a un
desenvolvimiento mayor: la gran industria. Así, en 1~ décadas comprendidas
entre los años de 1890 y 191 O, fueron abiertas grandes empresas fabricantes
de cerveza, ladrillo, fierro cemento, vidrio, etc. Monterrey en 1900 pasó a
ser la cuarta ciudad del país.

Los primeros bancos

El incontenible progreso alcanzado por Monterrey en todos los órdenes,
trajo consigo la aparición de las primeras instituciones bancarias. Valentía
Rivero, Francisco Armendais y otros destacados hombres de empresa,
Lograron la apertura en 1890 del Banco acional de México, sucursal del que
seis años antes había sido establecido en la capital del país.
Dos años más tarde era abierto otro banco de carácter esencialmente
local: el Banco de Nuevo León, debido al espíritu innovador de Evaristo
Madero, Jerónimo Treviño, Viviano L. Villarreal y otros. La escritura
constitutiva fue firmada el 18 de febrero de 1892. 14
Casi al finalizar el siglo fue establecido el Banco Mercantil de
Monterrey. En diciembre de 1899 abrió sus puertas en un local provisional
para instalarse en 1901 en su edifico propio uno de los más bellos de la
ciudad, proyectado y construido por el arquitecto inglés Alfredo Giles. 15
Papel moneda

Muy pronto se dejó sentir en Monterrey el ben~ficio ocasionado con la
creación de los primeros bancos. En el comercio local y su relación con el
comercio nacional y el del exterior, se percibió incremento notable, debido a
la intermediación financiera. La inversió11 pública y la privada empezaron a
encauzar de manera provechosa sus recursos monetarios. La industria, el
comercio y los particulares recibieron créditos de los fondos depositados en
las nuevas instituciones. El desenvolvimiento económico fue patente a partir
de entonces. 16

563

�Algunos bancos locales lograron realizar emisiones de papel moneda.
Con ello. agilizaron las transacciones. En noviembre de 1892 el Banco de
Nuevo León emitió l'os primeros billetes de 5 pesos. Tal aceptación mereció
en el público este tipo de valores que, en febrero del año siguiente
aparecieron los de 1 y los de 1O pesos, y en febrero de 1894 fue hecha la
emisión de los de 20 pesos y en octubre los de 50 pesos.
El Banco Mercantil de Monterrey, por su parte, hizo también emisiones
de papel moneda: Una de billetes de 5 pesos apareció en 1900, más tarde,
entre ese año de 1907 puso en circulación los de l O, 20, 50 y 100 pesos.
Así las emisiones del banco de Nuevo León cuanto las del Mercantil,
ganaron la confianza del público. Durante poco más de dos décadas
mantuvieron su vigencia estos billetes de banco que, en nuestros días han
llegado a ser piezas de colección. Al sobrevenir los años de efervescencia
social fue desapareciendo gradualmente su circu !ación, cuando en 1914 los
diversos bandos revolucionarios emitieron también este tipo cte moneda. 17

Constituyeron el Centro Bancario en calidad de miembros fundadores,
el Banco Nacional de Méxi&lt;::o, sucursal Monterrey, el Banco de Nuevo León,
el Banco Mercantil de Monterrey, el Banco de México, sucursal Monterrey
abierta apenas en septiembre de 1925; y el Bank of Montreal, sucursal
Monterrey que había empezado a operar en la ciudad en octubre de 1924.
También se afiliaron al grupo la Casa Bancaria Guillermo López, la Casa
Bancaria Ramón Elizondo 19 y la Casa Bancaria Adolfo Zambrano e hijos,
abiertas las dos primeras en 1913 y 1914, en plenos días de la Revolución, y
la última en junio de 1917, cuando el conflicto armado había culminado con
la Constitución de ese año. 20

Labor social, 1925-1975

En sus primeros 50 años el Centro Bancario dejó sentir su proyección
social en beneficio del país y de la comunidad regiomontana. En aspectos de
carácter cívico dio en 1933 su aportación económica para las obras del
monumento a la Revolución y para las del Altar de la Patria en el bosque de
Chapultepec, en 1952.

El Centro Bancario
Tras la etapa convulsiva de la Revolución, sobrevinieron días
bonancibles. La década de 1920-29 fue de ajustes y de encauzamiento hacia
el progreso del paí-s. Fue entonces cuando en el seno del Banco Nacional de
México en Monterrey, don Alejandro Valdés Flaquer y -0tros funcionarios,
promovieron la creación de una asociación que agrupara a las instituciones
bancarias existentes en la ciudad.
Final izaba el año de 1925. En la reunión convocada por el Sr. VaJdés
Flaquer quedó formalizada la idea. La asociación llevaría por nombre:
Centro Bancario de Monterrey A. C. Por vez primera en el país surgía una
agrupación de este género. Su finalidad, según los seis primeros puntos del
acta constitutiva, sería la defensa de los intereses comunes y auxilios mutuos
y, además, facilitar la liquidación de crédito por medio de la compensación
diaria de saldos todo con fundamento en el artículo Iu3 de la Ley de
Jnsti~uciones de Crédito. del 24 de diciembre del año anterior.
La reglamentación fue redactada en esa misma fecha y consistió en un
decálogo que establecía los lineamientos de la naciente asociación.
Verificada la elección de la directiva de 1926, quedaron al frente de la
misma los señores Alejandro Valdés Flaquer, Enrique Seemann, Roberto
Rivera y Roberto Manrique, como presidente, vicepresidente, secretario y
tesorero, respectivamente. 18

564

Ha estado presente en la solución de problemas nacionales. En la
década de 1930 participando en la campaña pro-turismo, promovida por la
Asociación Mexicana Automovilística. Colaborando, en 1940, a la atención
de las necesidades de crédito agrícola, y en la campaña realizada en pro del
consumo de productos nacionales, a fin de influir en los niveles de la balanza
nacional.
Apoyó, en 1960, la obra realizada por el Tecnológico sobre los recursos
de uevo León, enfatizando el Cenrro Bancario su interés sobre las vastas
zonas de riego, del noreste. En los años 1963-1968 procuró participar en
aquellos organismos de la iniciativa privada, promotores de habitaciones
populares. Intervino en 1971 en la gestión ante la Presidencia de la
República, a fin de que Sabinas Hidalgo fuese considerada frontera para
operar en ese lugar pequeñas industrias exentas de impuestos. Su
intervención fue también decisiva al proponer soluciones para contener el
crecimiento demográfico y para la descentralización de las industrias.

Educación y cultura
En el ámbito educativo y cultural de Monterréy, el Centro Bancario
brrndó apoyo económico para las campañas de alfabetización de 1945 y
1965. Co_ntribuyó en 1949 a la realización del Congreso de Historiadores de
565

�México y los Estados Unidos, organizado por la Academia de Historia de
Monterrey, que presidía don Carlos Pérez-Maldonado.
Colaboró en 1951 para realizar el proyecto de la Granja Agrícola del
Tecnológico; y en 1960 aportó 150 mil pesos para la construcción del
edificio de la Facultad de Comercio y Administración, en la ciudad
Universitaria. En 1965 donó 625 mil pesos para Enseñanza e Investigación
del Tecnológico, y 150 mil en 1968 para el gimnasio de la misma escuela.
Procuró también el adiestramiento de los trabajadores para un mejor
rendimiento de éstos en las empresas.

Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, de Israel Cavazos Garza y que
comprenden en seis volúmenes los años de 1599 a 1801 .
2

AMM, Civil, vol. 23, exp. 13.

3

Primal: oveja o cabra q~e tiene de uno o dos aflos de edad.

4

A.MM , Civil, vol. 26, exp. 7.

5 AMM,
6

Civil, vol. 24, exp. 20, fol. 15.

AMM, Civíl, vol. 4, exp. 18, f. 29, no. 19.

Queja de Melchora Rodríguez, mulata libre, sobre María Josefa, su hija. AMM,
Civil, vol. 67 exp. 2, fol. 75 (1729).
7

En bien de Monterrey

La actividad del Centro en pro de Monterrey durante los primeros 50
años fue provechosa. Ante el grave problema de la escasez en el suministro
del agua, así doméstico cuanto industrial, a iniciativa suya el comercio y la
industria hicieron en 1950 fuertes aportaciones a fin de realizar estudios
técnicos relacionados con el abastecimiento. Agravada la situación por el
crecimiento de la ciudad, el Centro promovió en 1957 ante sus asociados un
préstamo considerable. Ello coadyuvó al tendido del acueducto desde los
manantiales de San Francisco en el municipio de Santiago. De igual manera
había procedido en 1953, haciendo una emisión de bonos para las obras de
canalización del río de Santa Catarina.
En 1958 intervino el Centro de manera efectiva, suscribiendo una
importante cantidad en apoyo a la constitución de la Compañía de Luz y
Fuerz.a Motriz de Monterrey. Su aportación de 100 mil pesos sumada a
tantas obras, hizo posible en 1964 la realización del Centro de Cardiología,
del Hospital Muguerza.
En cuanto al desarrollo de la ciudad, el Centro Bancario brindó valioso
respaldo para los proyectos de urbanización, y se adhirió a las peticiones
ante el gobierno federal, para que los terrenos del Campo Militar fuesen
cedidos para convertirlos en un gran parque.

Carlos Pérez-Maldonado, "El Exmo. y Rvmo. Don Primo Feliciano Marín de
Porras y la emboscada de Baján", en: Memorias de la Academia Mexicana de la
Historia, octubre de 1950, pp. 5-28, documento no. 3.

8

9

Colección de noticias y documentos para la historia de Nuevo León... , Tip. de

Antonio Mier, Monten-ey, 1867 pp. 227 y 228.
10 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, 18671920. TTESM, Monterrey, 1969 p. 93.
11

lbíd.

Artículo 'Nuevo León ..." en Apéndice al Diccionario Universal de Historia y
Geografia, t. IU, Imp. de J. M. Andrade y f. Escalante, México, 1856. El artículo de
Noriega está fechado en noviembre de 1854. Para este tema véase: Gisela von
12

Wobeser, "Los créditos de las instituciones eclesiásticas de la ciudad de México en
el siglo XVIII", en El crédito en Nueva España, Instituto Mvra et al., México, 1998,
pp. 176-202.
13

Algunos apuntes y datos estadísticos... de N uevo León. lmp. del Gobierno,

Monterrey, 1873, p. 34. En la reedición de 1996, p. 94.
14

Amplia información véase en: Ignacio Martínez Jr., Apuntes históricos del Banco

de Nuevo León, 1892-1942, Monterrey, 1960, 152 pp.

Notas bibliográficas

• Redactado en diciembre del 2000, en ocasión del 75° aniversario c;lel Centro
Bancario de Monten-ey.

Clausurado en 1916, reanudó sus operaciones en 192 l. A partir de 1985 pasó a
ser Banorte (Banco Mercantil del Norte).
15

Cincuentenario del Centro Bancario de Monterrey, A. C. , Monte1Tey 1975, pp.
13 y 14.

16

Este número y los siguientes, puestos en calidad de notas, remiten a los que
aparecen al principio de cada cédula en los libros: Catálogo y síntesis de los
1

567

566

�Para mayor información sobre el tema véase el libro de Ignacio Martínez Jr., ya
citado y el de Ricardo de León Tallavas, Por este signo vencerás. Papel moneda en
Nuevo León, /892-/9/4, AGENL, Monterrey, 1988 (Cuadernos de Archivo no. 32)
70 pp.
17

18

MONTERREY ANTIGUO
CASAS Y MATERIALES DE CO STRUCCIO

Tomas Mendirichaga Cueva
Sociedad uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Cincuentenario... ibíd.

19 Reorganizada en 1927 inició sus operaciones el 1°. de enero de 1928 como Banco
Comercial de Monterrey. En 1970 cambió su nombre por el de Banco de Monterrey,

S.A.

° Cincuentenario...

2

(Il)

Hemos dicho que, a mediados del sigfo XVU, seguramente
predominaban en Monterrey las casas bajas, de un solo piso. La mayoría,
qui71Ís, eran una sala, un aposento y la cocina, ésta aparte para evitar el
incendio de la vivienda. Así era en J 658, la del alférez Andrés de Charles.
La del capitán Nicolás de la Serna, fallecido en J663, se componía de dos
salas, la tienda con un torreón encima, otros dos aposentos, cochera y cocina.
En el mismo siglo XVTT los documentos mencionan algunas viviendas
que consistían en una sala y un aposento, con "un alto (cuarto) encima ".
Otras tenían "su jacal encima " cubierto de paja. Hubo casas con un torreón
o torre de vigilancia. En 1626, la iglesia de San Francisco tenía "torre
fuerte" y la casa del capitán Miguel de Montemayor "una torrecilla alta ".
Ya dijimos que la del capitán Nicolás de la Serna, fallecido en 1663 tenía un
torreón y, a principios de 1683, se alude a la torre de las casas reales (antiguo
palacio municipal), donde había vivido el gobernador Juan de Echeverría.
También las casas de María González Hidalgo tenían, a principios del siglo
XVIH, una torre "con un aposento debajó ... "
Las pare-des de las casas eran de adobes o de piedra, tal ez lo que
después se llamó "sillar". Los techos eran, generalmente, de morilllos o de
viguería, algunos estaban cubiertos de tejas, quizás a dos aguas, o con una
"argamasa a modo de hormigón ". El de la iglesia de San Francisco
terminada en 1752, era una "torta de hormigón ". Los suelos se
pavimentaban con losas o ladrillo. Las viviendas más humiides se cubrían
con carrizo, paja o hierba y, quizás, tenían suelo de tie1Ta apisonada.
Algunas casas tuvieron tienda y trastienda. 'En 1664, un informe
municipal mencionaba las ocho tiendas que había en Monterrey.
Las casas de las haciendas y estancias eran tan modestas como las de
Monterrey, aunque había excepciones. A mediados del siglo XVTI las de la
hacienda de Santo Domingo, en el actual municipio de San icolás de los
Garza, cuyos dueños eran el capitán Juan Cavazos y su esposa Elena de la
Garza, eran "muy cumplidas" y cubiertas "de vigas labradas ". Las fincas
rústicas del sargento mayor Jacinto García de Sepúlveda y los capitanes
Lucas García y Bias de la Garza, en los actuales municipios de García Santa
Catarina· y Apodaca, tenían "casa fuerte y torreón ".

568
569

�A principios del sigJo XVIII ya se mencionan las casas "de altos y
bajos", o sea de dos pisos, con balcones. En esos años hay más referencias a
las que tenían zaguán y tienda.
Las casas de María Gonz.ález Hidalgo, que a fines del siglo XVII eran
~'de las mejores de Monterrey", tenían nueve cuartos y estaban valuadas en
4,000 pesos; en 1716 ya se componían de trece piezas. También la ~asa del
sargento mayor Pedro Guajardo, fallecido a principios de l 720, tenía trece
piezas. La que fue del general Antonio Fernández Vallejo, que en 1722
compró María Báez de Treviño en 3,000 pesos, .tenía quince cuartos. El
sargento mayor Antonio López de Villegas era dueño, en 1725, de dos casas
"de altos" una de once piezas y la otra de doce, ésta con un corredor. A
principios de 1726 la casa de Teresa de Guzmán, viuda del capitán Joaquín
de Escamilla, compuesta de cinco cuartos "con su alto y balcón" se valuó
en 3,000 pesos.
A mediados del siglo XVlll la mansión del general Luis García de
Pruneda y su esposa Juana de León llamada la casa grande, ocupaba cuatro
solares y se componía de varias viviendas. La compró, en 1749, su hijo el
general Juan García de Pruneda en 3,000 pesos.
En la segunda mitad del siglo XVIU se mencionan en los documentos
algunas fincas que eran, en realidad, verdaderas residencias.
En 1762 la de Josefa Francisca Cantú, viuda del general Francisco
Ignacio de Larralde, era "de cantería labrada" y, "por lo costoso de su
erección", debía valer 8,000 pesos.
La del general José Salvador Lozano y su segunda esposa Petra Gómez
de Castro se valuó en 1767 en 12,000 pesos; tenía corredores, "altos y
balcones decentemente fabricados ... "
La que fue del general Antonio de Urresti y su esposa María Francisca
de Larralde, se decía en 1769 que estaba techada de viguería y cubierta con
hormigón de piedra y tejas; los pisos eran de ladrillo. La portada, con marco
de piedra labrada, daba acceso al zaguán. Tenía portales, con pilares y arcos
de piedra, y tienda. Las puertas y ventanas eran de madera tallada, con
marcos de cantería. En el interior había dos salas, recámaras y otras piezas.
La que había sido del general Domingo Miguel Guajardo y su segunda
esposa Leonor Gómez de Castro, se decía en 1770 que era "de suntuosa
fábrica" y, en 1784, fue adquirida por el obispo Verger en 6,000 pesos.

La resi?encia almenada del gobernador Ignacio Usel y Guimbarda y su
esposa M3:la Jo~efa de Larralde tenía veinticinco piezas, siendo valuada en
1772 en mas ·de 6,000 pesos.
La finca que en 1780 estaba edificando María Josefa de Larralde, viuda
de Usel y casada con Cosme Damián de Arrese, estaba "fabricada a todo
costo'' y tenía un valor de más de 3,000 pesos.
. Dire~os, por último, que, a principios de 1l94, el sacerdote José
Miguel Sanchez Navarro compró en 6,500 pesos la mansión que había ·sido
del ~eneral Larr~lde. La finca tenía en la plánta baja: antetienda, tienda,
trastienda, zaguan~ antesala, sala y recámara y, además, dos cuartos,
comedor, un pasad1zo, despensa y cocina. En los altos había otras dos salas
d?s rec~aras otro pasadizo y un cuarto bajo entre dos escaleras. En los do~
pisos tema corredores y por supuesto, también cochera y caballeriza. 1

n
Respecto ,a lo~ materiales de construcción diremos que, en los
d_oc~mentos mas antiguos, de fines del siglo XVI y XVII, se mencionan los
s1gu1entes: adobe, piedra madera, lodo, cal, arena y tejas. Si los documentos
se refieren a las _viviendas, se mencionan sucintamente los materiales de que
estaban construidas: paredes de adobes, techos de vigas o morillos etc.
Hubo t~chumbre~ de tejas quizás a dos aguas, como la de la i~lesia
parroquial, menctonada a .mediados de 1673, y de la casa del alférez real
Pedro de Almandoz, descrita a principios de 1705. A principios del siglo
XVIII, las casas de María González Hidalgo y el capitán Juan Esteban de
Ball~stero~ tení~n techos _c?n una "argamasa a modo de hormigón". El
carr_1zo, paJa o hierba se utilizaba en las viviendas más humildes. La casa del
cabildo, cuya construcción se inició en 1653 y concluyó en 1655 tenía techo
de tejamanil.
'
Cuando se dice que las construcciones eran , '{d_e piedra", qu 1z.as se
refieran a lo que _después se _llamó "sillar". Una de; las casas del sargento
mayor Pedro GuaJardo, fallecido en J720 era de trece piezas, construida "de
cal y piedra", y otra compuesta de cuatro cuartos "bajos y altos" era "de
lodo y piedra y revocada con argamasa. .. ·,, En 1722 María Báez d~ Treviño
comp~a en 3 000 pesos la casa que había sido del general Antonio Fernández
V~lle~o? con quince piezas, edificada la mayor parte "de cal y piedra... " A
pnnc1~10 de 1726, en el inventario de bienes del capitán Joaquín de
Eseam1lla, se ase~tó que su casa, de cinco piezas, era "de piedra y adobe ".
Por su parte, su vmda Teresa de Guzmán dijo que estaba construida "de cal
y piedra".

571
570

�La alusión más antigua que conocemos respecto al "sillar", aparece en
un "libro de cuenlas" del convento franciscano de Monterrey, que abarca
los años 1726-1759, donde se asentó, en diciembre de 1726, que se estaba
construyendo la capilla mayor de la iglesia de San Francisco con piedra
sacada a punta de barra... ".2

11

El general José Joaquín de Mier oriega, quien fue gobernador interino
del Nuevo Reino de León, también se refirió al sillar cuando afirmó en 1778
que, en "la mayor parte" del piso de la ciudad, si se excavaba, a una cuarta
o media vara de profundidad "se encuentra con un calichi nobilísimo, que
sirve a la construcción de la iglesia parroquial (ahora catedral), a los
edificio de los vecinos"

yen la construcción de las norias. 3

En 1779 el padre Alejandro de la Garza, cura párroco de Monterrey,
refiriéndose al sillar afirmaba: "la cantera (es) mucha y buena; está en el

Por su parte, el doctor José Eleuterio González (1813-1888), en su obra
Algunos apuntes y datos estadísticos... (Monterrey, 1873 ), página 6, dice:
"los sillares de que se valen para construir sus casas los habitantes de estas
tierras, no son otra cosa sino pedazos de carbonqto de cal impuro y casi
amorfo, pues no se ven cristales de ninguna especie, aunque su dureza es
mediana... "

Se relacionan con nuestro tema las medidas de los solares y la toma de
posesión de los mismos.
A tin~s del si~lo .xyn se decía en Monterrey que los solare de casa y
huerta deb,~n med,r tremta y _tres vara y tercia de frente (casi 28 metros) y
sesenta y se,s varas y dos tercias de fondo (casi 56 metros).

plan o piso de la misma ciudad. .. ". 4

La casa que había sido del padre José Lorenzo Báez de Treviño, que
compró en 1780 el alférez real José Joaquín Canales estaba delimitada con
"pared de silleria" y, la que adquirió en 1788 el padre Matías López Prieto
de José María Sulé, era una sala y un cuarto "de sillería y lodQ. .. 1' . 5
En una información levantada por el gobernador Bahamonde y Villamil
en 1791 Fray Cristóbal Bellido y Fajardo denomina "piedras de sillar" a los
sillares. El mjsmo gobernador, en un informe al virrey Revillagigedo, anexo
a dicha información de 1791, dice que la ciudad estaba asentada "sobre

El 4 de junio de 1682, al darle posesión de un solar a la viuda Juana de
MontaJvo, se asentó que, conforme a las ordenanzas reales, el solar debe
tener "de cuadra
(de frente) treinta y tres varas y de largo (de fondo)
•
,, 9

sesenta y se1s... .

En un documento fechado en abril de 1690 se afirma que "tiene un
solar de casa cien pies de ancho y doscientos de largo que, reducido a
med~da regular de vara castellana, le corresponden treinta y tres varas y
tercia de ancho y sesenta y seis y dos tercias de largo a cada solar... " _,o

piedra firme de cantería, de que es todo el piso de la Ciudad. .. ". 6

. El capitán Ignacio Guerra, alguacil mayor del ayuntamiento
reg,omontano, afirmó en junio de 1694 que "las varas que por ordenanza

A fines del siglo XYill ya se menciona este material de construcción
con el nombre de sillar. Bartolomé de la Serna y Alarcón, en su testamento
fechado el 1°. de agosto de I 796, afirma que su casa tenía "una sala de

debía tener un solar eran ciento, las treinta y tres y una tercia por frente y
las sesenta y tres (deben ser esenta y eis) y dos tercias de longitud. .. ". 11

sillar ". 7

El 2 de octubre de· 1699 se le concedió al capitán Juan de Chapa un
solar de 'cien varas, que por ordenanzas reales se dan y reparten a los

José Francisco Arispe vende, a mediados de 1807, a José Valera una
casa cercada con "tapia de sillares". 8

demás vecinos ... ". 12

En la medición de la casa y solár del capitán Gabriel de la Garza
llevada a cabo en enero de 1700, se alude a "las cien varas de solar, que son

A princ1p1os de enero de 1828 Luis Berlandier y Rafael Chovel,
miembros de la Comisión de Límites que encabezó el general Manuel Mier y
Terán, escribieron en su Diario de Viaje (México, 1850) página 61: "En

las que disponen las reales ordenanzas... ". 13

Monterrey usan, para las construcciones, de una arcilla endurecida bastante
blanda, y no hacen uso de los buenos materiales, que con algún trabajo
pudieran tomar de la sierra inmediala ".

A fines de marzo de 1702, se le mercedó a Salvador de Herrada
Capetillo un solar para casa, corral y huerta de treinta y tres varas y una
tercia de ancho y sesenta y seis varas y dos tercias de largo. 14
•

572

573

�También se concedieron solares cuadrados. En la petición que hizo el
capitán Juan Esteban de Ballesteros para que midieran su solar, en marzo de
1707, se alude a ''las sesenta varas que debe tener por cada costado ..." El
cabildo regiomontano accedió y ordenó la medición "dándole sesenta varas
de frente y sesenta de centro ... ", es decir "sesenta varas _de latitud y sesenta
,, IS
de Iong1"tud ....

sureste de Padre :rvtier y Escobedo, resultando con una extensión de ciento
diecinueve varas (casi 100 metros ). 19 Sin embargo, la extensión de esa
cuadra debió ser mayor pues, al oriente del capitán De la Garza estaba, en la
esquina suroeste de las actuales avenidas Zaragoza y Padre Mier, la casa y
solar que habían sido del difunto sargento mayor José de Treviño y que, en
esa fecha, eran de su viuda Beatriz García.

A principios del siglo XVill se otorgó un so.lar de grandes dimensiones.
El gobernador Vergara y Mendoza concedíó en l 702 al padre Jerónimo
López Prieto un extenso terreno para la fundación del colegio de San
Francisco Xavier. El 7 de enero de 1709 se llevó a cabo la medición del
solar, el cual debía tener doscientas cincuenta varas (21 O metros) de largo
por doscientas varas (l 68 metros) de ancho. La medida no se pudo
completar, debido a los accidentes del terreno. Una nueva medición,
efectuada a principios de 1717, redujo la extensión del predio a doscientas
veinticinco varas (casi 190 metros) de largo por noventa varas y media (76
metros) de ancho. La propiedad tuvo como límites, al norte y sur dos calles
reales (Padre Mier y Morelos) y, al oriente y poniente, dos callejones
(Escobedo y Capitán Emilio Carranza). A fines del siglo XVITT este amplio
terreno fue dividido, trazándose un callejón en medio, que es la actual calle
de Parás. 16

Respecto al ancho de las calles diremos que, 1al llevarse a cabo, en
febrero de 1717, la nueva medición del terreno concedido en 1702 al colegio
de San Francisco Xavier se empezó la medida "dejando las doce varas (10
metros) usuales para la calle real... ", también llamada Principal. 2º Un siglo
y medio después se denominó a esta arteria calle del Comercio y
posteriormente Morelos, la cual fue ampliada en l 930 y ahora es la Plaza
Comercial Morelos. A fines del siglo XVUI el terreno del colegio
mencionado fue dividido en dos manzanas de tierra, trazándose en medio un
callejón al que también se le dieron doce varas de ancho. Es la actual calle
de Parás.

El capitán Bias de la Garza solicita el 10 de abril de 1713 un solar. El
ayuntamiento lo concede, aclarando que deben dársele "las cien varas que
regularmente se les señalan a todos los solares de este Reino desde
.
. l tiempo..
.
mmemoria
. "n
.
A fines de octubre de 1722 Juana de Treviño, viuda de Diego de Ochoa,
vende a Mateo de la Fita y Berri "un solar regular de a cien varas
castellanas", o sea "con treinta y tres varas y tercia de frente y sesénta y
. ue
,J
seis. y dos tercias
centro... .. .is
En Monterrey las manzanas se trazaron, generalmente, rectangulares;
los lados mayores se denominaban "cuadras" y los menores "cabeceras " o
"cabezadas ". Sus medidas eran, sin embargo, muy variables. En el plano de
Monterrey levantado por José de Urrutia en 1765, que es el más antiguo
conocido, aparecen manzanas de distintos tamaños, algunas son alargadas y
otras tienden a ser cuadradas.
A mediados de 1693 se efectuó la medición de la cuadra situada en el
lado sur de la actual avenida Padre Mier, entre la de Zaragoza y la calle
Escobedo. Dicha cuadra, en la que había "seis solares poblados ", fue
medida de oriente a poniente, desde el solar del capitán Pedro de la Garza el
Mozo hasta el del alférez real Pedro de Almandoz, ubicado en la esquina

574

IV

La toma de posesión de un solar se llevaba a cabo arrancando hierbas o
plantas, cortando las ramas de los árboles o lanzando piedras. También ,
paseándose de un lado a otro del terreno, el propietario daba cuchilladas o
estocadas a los árboles.
En la toma de posesión de una casa, quien ejercía la autoridad tomaba
de la mano al beneficiario y lo introducía al interior de la finéa, recorriéndola
por el pasillo los corredores, la sala y los demás cuartos, abriendo y
cerrando las puertas. Luego pasaban al patio y traspatio, donde el interesado
tiraba piedras a los cuatro vientos, arrancaba hierbas y sacaba agua de la
noria o acequia.
El 23 de enero de 1684 se le dio posesión a Gertrudis de la Vega de un
solar para casa, corral y huerta. El justicia mayor dejó asentado: "la cogí de
la mano y, en nombre de su Majestad, le di posesión de dicho solar... "
Luego "se paseó por dicho solar e hizo otros actos de verdadera
posesión .. . " Como había una casa en el terreno, "abrió y cerró puertas... ".2 1
En la posesión de solar a Margarita de la Garza, viuda del capitán Pedro
Flores, el 27 de enero de 1687, ella se "paseó por dicho solar, cavó y
arrancó hierbas e hizo otros actos de verdadera posesión... ".22

575

�A principios de junio de l 693 el maestro ?e escuela ~anuel de
Mendoza tomó posesión de un solar, en el que habta un pequeno cuarto, Y
"entró en el aposento y cerro, la puerta y lavo¡·•b·
vto a rrr... ,.23
.
t

A Juan de Montalvo se le mercedó un solar. El 16 de octubre de 1696
-''se paseó por encima del dicho solar, lo cavó y tiró piedras de una a otra
. , ,, 24
parte, haciendo otros actos de verdadera y rea l poseszon. .. .
El 15 de enero de 1700, el capitán Gabriel de la Garza toma posesión de
un solar en el que había una casa. Y "se paseó por dicho sol~r, cav~., tiró
piedras, y de la casa echó fuera lo que dentro estaba; cerro y abrw las
., 25
puertas ... .
En la posesión a Salvador de Herrada Capetillo de un solar, en marzo de
1702 se asentó: "le cogí de la mano... y le metí en las tierras y, en señal de
pose;ión, se anduvo paseando, arrancó hierbas, quebró ramas, e hizo otros
- Ies de poseswn.
. , .. .. .26
actos y sena
En febrero de 1717 el alguacil mayor del cabildo reinero dio posesión
del terreno en que estaba el colegio de San Francisco Xavier a su rector, el
padre jesuita Francisco Ortiz. Y, tomándolo de la mano, se llevaron a cabo
"los actos que se acostumbran de verdadera posesión, arrancando hierbas Y
. do pie
. dras .. . .. .21
tiran
A principios de noviembre del mismo año, el teniente de alguacil ma~or
le dio posesión, al citado padre Ortiz, de un solar en. la a~tual avernd~
Hidalgo: "le cogió de la mano, lo paseó por la refenda tierra, arranco
zacates, tiró piedras y derramó agua de la acequia ... ". 28

V

Cuando el gobernador Martín de Zavala llevó a cabo, quizás en 162.6, la
traza definitiva de Monterrey, debió hacer el reparto de solares a los vecmos,
quienes tenían la obligación de construir sus casas y r~~idir ~". ellas. Sin
embargo, años después muchos de ellos y sus familias v1v1an en las
haciendas y estancias.
Monterrey fue, durante largos años, una "ciudad fantasma", un villorrio
con algunas casas dispersas y abandonadas. El gobernador Zavala Y el
ayuntamiento regíomontano conminaron frecuentemente a los pobladores a
que tuvieran habitada su casa de la ciudad.

De las actas de cabildo se deduce que, durante mucho tiempo,
Monterrey estuvo prácticamente despoblada. El 2 de julio de 1635 el cabildo
ordenó a los vecinos que, en el término de seis meses, construyeran sus
viviendas, bajo pena de cien pesos en reales, que serían aplicados a obras
públicas, debiendo vivir en ellas seis meses del año. El gobernador ratificó
dicho acuerdo. Sin embargo, la mayor parte de los vecinos no cumplió la
orden, alegando "su mucha necesidad" ya que sus haciendas y estancias
habían tenido un grave quebranto debido a "las ~erras que ha padecido
este Reino, esterilidades e inundaciones... '' Considerando lo expuesto por
los pobladores, se suspendió el cobro de las multas. 29
El 30 de julio de 1635, el procurador general Juan de Taranco Vallejo
presentó ante el cabildo regiomontano un interesante informe. Afirmaba que,
desde la fundación de Monterrey hasta ese día, se1 habían repartido a los
pobladores tierras, aguas y encomiendas para que s asentaran y tuvieran
casa en la ciudad, la cual debía estar haqitada seis meses del año. Debido a
que no se había cumplido con dicha obligación, "esta ciudad (Monterrey) va
en disminución y está montuosa... " Los pobladores vivían fuera de la ciudad
'y tan solamente vienen (por) la Pascua Florida y se hospedan en las pocas
y cortas casas de los vecinos que aquí asisten ... " Por último pedía que se
obligara a los pobladores a tener casa en la ciudad. 30
En agosto de 163 5 el gobernador Zavala ratificó nuevamente el acuerdo
del cabildo. Decía que debido al incumplimiento de lo ordenado por la
autoridad, Monterrey, 'en lugar de ir a más iba a menos, y no había forma
de calles ni plaza ni otras cosas convenientes a la ciudad, y más (siendo)
metrópoli, como la intitulan en la fundación de ella... " Añadía que los
pobladores habían descujdado su obligación de tener caballos y armas para
la defensa de la tierra. Ordenaba al alcalde mayor y capitán a guerra de la
ciudad de Monterrey que, cada cuatro meses, redactara una lista anotando las
armas que tenía cada poblador. Cada uno debía poseer dos ternos de armas,
caballos, cotas, escarcelas, sobrevista, chimal y dos arcabuces. Quienes no
pudieran tener todas las armas debía, por lo menos, contar con arcabuz, cota
y chimal. Todos deberían presentarse cada cuatro meses en la ciudad "con
sus caballos y armas", con el fin de efectuar la ceremonia llamada
"alarde ". 31
El cabildo afirmaba que los vecinos "gozaban de todos los honores",
pero "sin hacer de su parte cosa que fuese en lustre" de la ciudad. o había
casas "por tenerlas casi los más (de los vecinos) en sus haciendas, con que
no acudían a la dicha ciudad y estaba ya (Monterrey) eriaza y llena de
mezquites y tan montuosa que no parecía población... ".

577
576

�Zavala ratificó e,) acuerdo del cabildo el 1° de enero de 1636.32 Como
los vecinos no habían cumplido, el gobernador ordenó que, en un plazo de
seis meses, se embargaran los bienes de quienes no habían aeatado las
órdenes. Las viviendas debían tener, por lo menos, sala y aposento.
• Monterrey era una aldea deshabitada. En la sesión del ayuntamiento
celebrada el 6 de febrero de 1636 se dijo que, debido al abandono en que se
bailaban las viviendas, "está toda esta ciudad montuosa y, de tal modo, que
apenas parece hay población en ella... "
Los más destacados pobladores dieron sus razones para no tener casa
habitada en Monterrey. La mayor parte aducía "la continua guerra" con los
indios, "los temporales y la/alta de bastimentas... ". 33
En diciembre de 1635, Gonzalo Femández de Castro dijo no haber
cumplido "por los inconvenientes de estar sembrand0 y cogiendo los
maíces, cosa que tanto importa al bien común ... "; afinnaba que los
pobladores estaban en una difícil situación, debido a "la continua guerra
que de más de diez años a esta parte (desde antes de 1625) no~ han d~do los
naturales.. . " (Folio 2) Por su parte, en marzo de 1636i Miguel Sanchez
Sáenz afirmó que, "por el año de treinta y tres", se h'izo la paz con los
indios rebeldes, después de "más de doce años... de continua guerra.. . '\ es
decir iniciada hacia 1621 ; por lo cual los pobladores "quedamos de todo
punto destruidos ... " (Folio 19) A mediad.os de 1636, Blas de 1~ Garza Y
Alonso de Treviño afirmaron que la mayona de los pobladores habitaban sus
casas de Monterrey "por lo menos dos meses, los menos ocupados del
año ... ", añadiendo que obligarlos a vivir en la ciudad _
sería "la total
destrucción de nuestras haciendas... ", pues tendrían ciue desampararlas.
(Folio 31) En agosto del mismo año un grupo de pobladores alegaba: "es
notorio y consta· que habemos defendido la dicha ciudad (Monterrey) con
nuestras propias armas y caballos, a nuestra costa, en tiempos continuos de
diez años que duró (la guerra contra los naturales). .. ", añadiendo que eran

pocas las viviendas que habían quedado en pie después de la inundación
ocurrida unos años antes; afirmaba: "los enemigos nos robaron y hurtaron
nuestros ganados, sino también nos quemaron y destruyeron nuestros
ranchos y casas, talándolas de todo punto con incendios que cada día nos
daban. .. "; concluían que no había casas en Monterrey debido a la
inundación que "en los años pasados en ella sobrevino, pues apenas quedó
casa alguna que no se arruinase y cayese y, si algunas quedaron, estuvieron
con grande riesgo de ruina .. . " (Folio 36 y vuelta) Por último, a mediados de
abril de 1637, otro grupo de pobladores alude a "un diluvio y tempestad que
de poco tiempo a esta parte sobrevino, por cuya causa se¿cayeron muchas
casas, y aún las viviendas y celdas del convento del Sr. S. Francisco, con ser
lo mejor parado de la dicha ciudad. .. " (Folio 33 vuelta) Quizás éstos se
578

hayan referido a la inundación ocurrida en septiembre de 1636, mencionada
por el cronista Alonso de León (Relacién, discurso tercero, capítulo VII).
El 2 de junio de 1643, el gobernador ratificó otra vez la decisión del
ayuntamiento de multar con cien pesos a quienes no habían edificado sus
moradas. Insistió, además, en que las viviendas tuvieran, "por lo menos, sala
y aposento... " Quienes no cumplieran, no podrían ~cupar cargos públicos.
Las casas debían estar habitadas durante la Pascua, la Semana Santa y el día
de Corpus Christi, debiendo estar terminadas el día de Navidad de ese año.
(Actas del Ayuntamiento de Monterrey. Monterrey, 1994. Vol. l. Págs. 122124).
Una década después, el día de Pascua de Reyes de 1653, se dio a
conocer una orden de Zavala quien "por última vez", copminaba a los
vecinos a construir sus viviendas. Transcurrié ese l¡lfiO sin que se acatara
dicha orden. El 23 de marzo de 1654 el gobernador Zavala advirtió que, aún
cuando se había caído en "inobediencia", él estaba dispuesto a escuchar a
los remisos "para que aleguen lo que les covenga... ".34
En un documento sin fecha, que debe ser de 1653 ó 1654, intitulado
"Razón de los vecinos de la ciudad de Monterrey, parroquianos y
domiciliarios de ella ", se asentaron los nombres de quienes tenían casa y

quienes aún no la construían. En dicha lista aparecen 22 hombres y 3
mujeres, a cuyos nombres se les anotó "tiene casa", y otros 23 hombres y
una mujer con la anotación "no la tiene ". En total 45 hombres y 4 mujeres.
(Véase Apéndice).
En 1655 el cabildo pidió al gobernador suspendiera la ejecución de las
penas, pues había el peligro de que se despoblara el Nuevo Reino de León.
Añadía que el despoblamiento era "mayor daño e inconveniente " que el
hecho de no tener casas que dieran "lustre " a Monterrey. El 29 de abril
Zavala accedió a la petición, advirtiendo que las órdenes dadas eran para
bien de "la población, lustre y decoro" de Monterre~. El cabildo debía dar
un nuevo plazo a los vecinos reacios quienes, mientras tanto no podrían
ejercer cargos públicos ni obtener mercedes de tierras y aguas ni
encomiendas.35
Zavala comunicó al cabildo el 4 de· mayo que, habiendo remitido la
causa al licenciado Juan Ruiz, abogado de la Real Audiencia de México, éste
afirmó que debía darse cumplimiento a las órdenes dadas.36
El 15 de mayo el cabildo dio a conocer que el ,gobernador les había
comunicado el ''parecer " del asesor letrado advirtiéndoles que las viviendas
debían tener, a lo menos, sala y aposento, ambos cubiertos de terrado, ,
579

�puertas y ventanas. Además se dio el plazo de un mes para que, quienes aún
no las habían construido, presentaran sus 'defensiones" en dicha causa. 37
Al concluir el nuevo plazo, sólo algunos vecinos habían solicitado que
se les excluyera de dicha obligación. Varios alegaron haber lomado parte en
ll:I. campaña militar contra los indios "en El Pilón (ahora Montemorelos). .. "y
aludían a "la muerte de los soldados de la sierra" y a "la guerra de hacia el
norte", cuya expedición se encomendó al capitán Bias de la Garza.
En 1656 el cabildo ordenó que, desde el primero de agosto hasta
mediados de septiembre, se presentaran las "defension(#s" de quienes no
tenían casa en Monterrey. 3~
El gobernador y el cabiJdo habían insistido, durante más de dos
décadas, en la obligación de los pobladores de tener casa en la ciudad y
habitarla, como lo establecían las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones de
1573. El 2 de septiembre de 1658 el cabildo comunicó al gobernador haber
realizado las diligencias para el cumplimiento de sus órdenes pero, como en
otras ocasiones, la mayor parte de los vecinos alegó no poder construirlas. 39
El gobernador Zavala recordó el cumplimiento de las reales ordenanzas
cuando, el 4 de noviembre de 1662, mandó a los vecinos de Monterrey que
vivían fuera de la ciudad, en sus haciendas y estancias, que "fabriquen y
edifiquen sus casas en ella" y, a los que las tuvieren ''inhabitables o
arruinadas, las reedifiquen y reparen. .. " Las viviendas debían estar
habitadas por ellos, o "por algún hijo o yerno", por lo menos cuatro meses
del año. Qt1ien ·no cumpliera en el plazo de seis meses, sería multado con
cien pesos en reales. Los que, después de otros seis meses, no hubieran
edificado o reedificado sus casas, serían considerados "indignos" de las
mercedes recibidas en nombre de Su Majestad, perdiendo su calidad de
vecinos y los privilegios que tenían como pobladores. 40

VI
La encuesta de 1791

En 1791 el gobernador Bahamonde y Villamil levantó una importante
información, en la que declararon ocho testigos, a quienes se calificaba como
"sujetos de toda integridad e imparcialidad". El interrogatorio constaba de
nueve preguntas, relativas a Monterrey, y su fin era demostrar las ventajas
que tenía esta ciudad para que en ella se estableciera la sede del obispac¡lo del
Nuevo Reino de León. 41
,
580

Los ocho testigos fueron: Roque Tato, Francisco de Cuevas, Manuel de
Sada, ~omingo de Aldasoro, Andrés de Ayarzagoitia, Julián de Arrese, fray
Antonio de la Vera y Gálvez y fray Cristób¡1I Bellido ,YFajardo.
~a séptima pregunta es la que más nos interesa, pues se refiere a los
matenaJes de construcción "para casas y edificios".
Todos los testigos coincidieron en que los montts y arboledas cercanos
a Monte_rrey eran "abundantísimos" en leña y madera para las
construcciones. Uno de los testigos puntualizó que una tabla "competente"
valía tres reales y una viga ocho reales; la fanega de cal costaba un real.
A. meno,s de una legua de Monterrey había pinos, nogales, encinos,
mezquites y ebanos. Los cedros se conseguían a doce leguas.
La madera se usaba para techos, coches, carretones "y demás ". El
"rico" ébano para labrar "piezas delicadas".
El ''sillar ", al que denominan "piedra de cantería", se sacaba de "todo
el_piso de esta ciudad". Las construcciones eran a muy bajo costo pues del
m1sm~ solar en que se edificaba una casa, "sale toda la piedra que se
necesita para la construcción de ella... "

La piedra para las bóvedas se traía en carretas desde una distancia de
ocho leguas.
La cal Y la arena eran del río Santa Catarina pues en él abundaba la
piedra grande que llamaban ''azul ".
El yeso era "abundanlísimo '' en la Siyrra Madre y en los cerros que
rodean a Monterrey.
Es_tos materiales de construcción eran muy solicitados por los vecinos
de Salt1ll0, quienes los utilizaban en la edificación de sus viviendas.
Sin embargo, dos de los testigos aportaron más datos: fray Antonio de
la _Yera y Gálvez, médico del obispo Verger y fray Cristóbal Bellido y
FaJardo, guardián del convento franciscan0 de Monterrey.
Fray Antonio afirmó que si los vecinos de la ciudad quisieran librarse
de la~ molestias _del ~alo~ d:berían construir sus casas "con techos altos y
sufi~rente capacidad . Anad1a que la mayor parte de la ciudad y sus casas
debido a.su proximidad a la Sierra Madre y al Cerro de la Silla, estaban
"arrinconadas", no teniendo el airé "la libertad que p udiera ".
581

�El obispo y el gobernador estaban de acuerdo en que la población se
extendiera hacia el poniente, por ser más alto el terreno, y hacia el norte,
donde había una llanura de más de dos leguas con agua suficiente.
Las sierras, cerros y lomas en la jurisdicción de Monterrey estaban
."todas pobladas de crecidísimos y gruesos árboles, como son ~ncinos,
pinos, ébanos, nogales y otros muchos que no sabe sus nombres... "

Por otra parte, en La jurisdicción de Monterrey había encinos, robles,
álamos y "otra especie " de nogales, con cuyas maderas se construían coches
y ~arretas. 43
·
El informe del gobernador Bahamonde,1791

A la información Levantada en 1791, que acabamos de mencionar, fue
anexado un informe del gobernador Bahamonde al vfrrey Revillagigedo.

En los ríos inmediatos a la ciudad abundaban los sabinos y álamos
"muy altos y gruesos ". En los llanos había "muchos y muy gruesos"
mezquites cuya madera es "cuasi incorruptible ".

La piedra de cantería para las bóvedas, "el tezontle que llaman aquí ";
la cal, arena, yeso y barro para ladrillos, se conseguían en abundancia tan
cerca y a tan bajo precio que el costo de las obras era la cuarta parte de lo
que en otros lugares.
Por último, fray Antonio refirió que en 1786 el obispo Verger había
comprado en Saltillo tres "piedras para escalones", a veintiocho reales cada
una, cuyo precio en Monterrey era, cuando mucho, de tres reales cada una. 42
Fray Cristóbal Bellido y Fajardo afirmó que las orillas de los ríos
estaban pobladas de "gruesos, altos y hermosos " sabinos, de donde se
sacaban tablas y viguería. Los pinales de la Sierra Madre; inmediata a esta
ciudad, "son muchos y buenos pero poco usados ", por ser "más consistente
y de mejor color " la madera de los sabinos. Además, las viviendas humildes
eran techadas con cáscaras de sabino.

El gobernador afirmaba: "no sé cuál sería la causa de que los
pobladores se establecieran y formaran su poblado en el sitio en que al día
se mantiene esta Ciudad, dejando el mayor espacio y terreno por el norte
tan libre y desembarazado... ".44
Añadía que, si Monterrey se hubiera establecido al norte del Ojo
Grande, "serviría dicho manantial a toda la población... " Además afirmaba
que la ciudad estaba asentada "sobre piedra firme de cantería, de que es
todo el piso de la Ciudad. .. ". 45

Insistía en que si se hubiera planeado la ciudad con mayor reflexión los
vecinos no padecerían tanto los rigores del frío y el calor. Respecto al
agobiante calor del verano reinero, éste podría ser menor "disponiendo las
calles con más amplitud y fabricando las viviendas en distinta forma y
proporción. .. ", pues "se sofocaría menos el aire y, soplando así con más
desembarazo, templaría el calor del sol... " Sin embargo, añade que las
construcciones recientes "se disponen con mejor proporción... ". 46

Por fin asienta que los materiales de construcción "son tan abundantes
Añadió: "Las canteras y minerales de piedras de sillar para edificios,
se hallan dentro- de los solares de las casas... " Las cales y las arenas se
sacaban del cauce del río Santa Catarina y los yesos se hallaban, "con mucha
abundancia ", en las sierras.

y de comodidad que, con mucho menos costo que en otra parte, se fabrica en
esta Ciudad. ".47

más un real y medio. El yeso y la arena tenían un costo menor.

Otra interesante opinión es la del doctor Gaspar González de Candamo,
gobernador interino de la Mitra, quien en un informe dirigido al virrey y
fechado el 17 de octubre de 1791, decía refiriéndo e a Monterrey que "su
vecindario (es) corto y pobrísimo" . Añadiendo: "Dentro de ella misma se
saca piedra de sillarería (o sillería) y, en las inmediaciones, se encuentran
maderas muy a propósito para edificios... " Concluye que "abunda más (que
Saltillo y Linares) en materiales para edificar a menos costo... ".48

Respecto a las maderas, abundaban el nogal, ébano mezquite y, como a
quince leguas de Monterrey, el cedro que se usaban para viguería y
tablazón, así como en mesas, sil las y bancas "curiosas".

Una década antes, en 1779, el padre Alejandro de la Garza, cura párroco
de Monterrey, había hecho unas declaraciones que coinciden con las de
179 l. Afirmó que los materiales de construcci ón "esfán dentro de la misma

Sobre el costo de los materiales dijo que "un sillar de piedra blanca,
sacado y cortado, de siete ochavas de largo con una tercia de grueso ", no
llegaba a un real, "porque dan diez por un peso". La fanega de cal de
"piedra azul", que era "la más exquisita por muy blanca y fina '', valía a lo

ciudad, con tanta comodidad que, lo que en otros lugares costará ciento,
aquí será con diez ". Concluyendo: "la cantera es mucha y buena; está en el

582

583

�plan o piso de la misma ciudad. La arena en el río que esta a un tiro de
escopeta de la plaza. La cal la queman finísima, de piedra azul del mismo

, ,,-19
rlO.

Apéndice

Nómina de los vecinos de Monterrey que tenían casa y de los que aún
no la construían.
"Razón de los vecinos de la ciudad de Monterrey, parroquianos y
domiciliarios de ella". Documento sin fecha; debe ser de 1653 ó 1654. Total
de vecinos inscritos: cuarenta y cinco hombres y cuatro mujeres.
Tenían casa veintidós hombres y tres mujeres: Bias de la Garza, Juan
Cavazos, Pedro de la Garza, José de Ayala Juliana de Quintanilla, Mónica
Rodríguez, Diego de Montemayor, Francisco Báez de Benavides, Alonso
García "tiene casa de Jacal ", Juan Serrano, Alejo de Treviño, María
Navarro, Sebastián García, Andrés de Charles, Francisco Pérez de Escamilla
"la tiene empezada", Leonardo de Mendoza, Diego de Solíli, Juan Martín de
Lenna, Pablo Sánchez, Nicolás de la Serna, Francisco Sánchez de la Barrera,
Diego de Ay.ala "la ha empezado a hacer ", Francisco de Urrutia, Bemabé
González y Andrés López.
o tenían casa veintitrés hombres y una mujer: Juan de la Garza
Lázaro de la Garza, Bias de la Garza (hijo), Pedro Flores, Juan Flores,
Gregario Fernández, Francisco de Iribe Vergara, José de la Garza, Juan de
Olivares, Jacinto García de Sepúlveda, María Rodríguez, Diego Fernández
(de Castro), Bartolomé González, "los quatro hijos de Juliana de
Quintanilla que han ocupado cargos... ", Diego Rodríg4ez de Montemayor
José de Treviño, Juan de Montalvo, Pascual de Montalvo Leonisio de
Lerma Esteban de Lerma y Francisco Botello.

3 Civil, volumen 114, año 1778, expediente 11, folio 76 vuelta. Archivo Municipal
de Monterrey.
4 Mons. Aureliano Tapia Méndez: Obispado del Nuevo Reino de León. Monterrey,
1988, p. 80. La Catedral del Nuevo Reino de león. Monterrey, 1989, p. 73.

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 156, y volumen 20, años J7861789, número 149. Archivo Municipal de Monterrey.

5

6

Civil ;volumen 147, año 1791 ,

7

Protocolos, volumen 23 años 1796-1797 número 64, folio 108. AMM.

8

Protocolos, volumen 27 ai'ios 1805-1807, folios 244 vuelta y 245 . AMM.

9

Civil, volumen 23, años 1693-1697, expediente 7, número 4, folio 4 vuelta. AMM.

°

Civil volumen 15, años 1681-1689, expediente 8, folios 7 vuelta y 8, y volumen
19, años 1690-1698, expediente 5, folio 10. AMM .

1

11

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 12, folio 3. AMM .

12

Civil, volumen 23, años 1693-1697 expediente 7, número 14, folios !4 vuelta y

15. AMM.
13

Civil, volumen 24 años 1700-1701 , expediente 4, folio 2. AMM .

14

Civil volumen 26, año 1703, expediente 2, número 5, folio IO. AMM .

15

Civil, volumen 34, año 1707, expediente 7, folios 1, vuelta y 2. AMM .

16 Medición de 1709 en Civil, volumen 36, año 1709, expediente 19, folios 4 a 5
vuelta . Medición de 17 17 en Civil , volumen 44, año 1717, expediente 23, foli os 4
vuelta y 5. AMM .
17

(Civil , volumen 7, años 1650-1654, expediente 15, folios 57 y vuelta.
Archivo Municipal de Monterrey).

" Testim onio de diligencias practicadas. . "

expediente 12, folios 40 vuelta y 47. AMM .

18

Civil, volumen 40, año 1713, exped iente 3, fol io 2 vuelta. AMM .
í

.

Protocolos, volumen 11, ai'ios 1717-1725, número 69. AMM .

19

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 12, fol io 7 vuelta. AM M.

20

Civil, volumen 44 , año 1717, expediente 23, folios 4 vuelta y 5. AMM .

21

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 5, folio 3 vuelta. AMM.

otas bibliográficas
Protocolos, volumen 22, años 1793-1795, número 106. Archivo Municipal de
Monterrey.
2

Xavier Mendirichaga: El templo de San Francisco de Monterrey. Monterrey,

22 Civil,

volumen 35, año 1708, expediente 20, folio 3 vuelta. AMM .

1983, p. 12.
23

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 12, folio 7 vuelta. AMM .
585

584

�24

Civil, volumen 22, aflos 1697-1702, expediente 18, folios 3 y vuelta. AMM.
25 Civil, volumen 24, años 1700-1701, expediente 4, folio 2 vuelta. AMM.

42 Declaración de fray Antonio de la Vera y Gálvez en "Testimonio de las
diligencias practicadas ... ", folios 22 a 31.
41

26

Civil, volumen 26, año 1703, expediente 2, número 5, folio l O vuelta. AMM.

P Protocolos, volumen 11 , años 1717-1725, número l folios 6 vuelta y 7. AMM.
28

Cjvil, volumen 44, año 1717, expediente 21 , folio 2. AMM.

Expediente sobre la obligación de los vecinos de Monterrey de construir sus casas,
años 1635-1636 y 1653-1658. Civil, volumen 7 años · 1650-1654, expediente 15,
folios 63, vuelta 64 . AMM.

29

°Civil, mismos volumen y expediente, folios 38 y vuelta. AMM.

3

31

Civil, mismos volumen y expediente, folios I y vuelta. AMM .

32

Civil, mismos volumen y expecfiente, folios 4 y vuelta. AMM.

33

Civil, volumen· 7, años 1650-1654, expediente 15. Véanse .los folios en el texto.

Declaración de fray Cristóbal Bellido y Fajardo en "Testimonio de las diligencias
practicadas ... ", folios 31 vuelta a 43.

44

"Testimonio de las diligencias practicadas ... ", folio 46 vuelta.
t

45

'Testimonio ... ", folio 47.

46

"Testimonio ..." folio 54.

47

"Testimonio ...", folio 57 vuelta.

48

José Eleuterio González. Colección de noticias y documentos para la historia del
estado de Nuevo León ... Monterrey, 1867, pp. 130 y 133.

49

Mons. Aureliano Tapia Méndez. Obispado del Nuevo Reino de León. Monterrey,
1988, pp. 80 y 81 . La Catedral del Nuevo Reino de l eón. Monterrey, 1989, p. 73 .

'

AMM.
34

Civil, mismos volumen y expediente, folios 41 y vuelta. AMM.

35

Civil, mismos volumen y expediente, folios 63, vuelta y 64. AMM.

36

Civil, mismos volumen y expediente, folios 64 vuelta. AMM'.

37

Civil, mismos volumen y expediente, folios 66. AMM.

38

Civil, mismos volumen y expediente, folios 73 y vuelta. AMM.

39

Acuerdo del cabildo de l 658 en Civil, volumen 7, años 1650-1654, expediente

4-A. AMM.

"Providencias del buen gobierno (del gobernador Martín de Zavala) ..." Civil,
volumen 13, años 1672-1679, expediente 11 , folios I vuelta y 2. AMM.

40

"Testimonio de las diligencias practicadas (en 1791) por el GoJemador del N uevo
Reino de León (Manuel Bahamonde y Villamil), sobre el paraje donde se podrá
poner la capital de este Obispado ..." Civil, volumen 147, afio 1791 , expediente 12.
Informe del gobernador Bahamonde en folios 43 vuelta a 66. Los folios están sin
numerar. Archivo Municipal de Monterrey. Publicado por el doctor José Eleuterio
González en Obras Completas, tomo III, Monterrey, 1887, pp. 391-472. El informe
del Gobernador Bahamonde en las pp. 443-472.
41

586

587

�LA REPÚBLICA ESPAÑOLA EN MONTERREY

Santiago Roel García
Ex-Canciller de Relaciones Exteriores
Fue muy fácil para mí hacer una liga psíquica permanente con la
República española y con el EXILIO ESPAÑOL.
Nací en un hogar .republicano: mi padre fue revolucionario,
progresista, demócrata y li_beral e historiador por añadidura.
Y mi madre, liberal también y descendiente del primer Gobernador
liberal de mi estado.
Por tanto, genéticamente ya estaba preparado para sostener esta
posición ideológica~ Así fui educado, así me gustaba y aún creo en ella.
Además yo era aficionado a la literatura clásica de la Edad de Oro,
enamorado de España y pendiente, por los medios masivos de comunicación
de la guerra civil española.
Tuve noticias de García Lorca en una primera lectura de "Doña
Rosita la Soltera" obra que fue extraída subrepticiamente de España y
entregada al entonces Subsecretario de Hacienda Don Antonio Armendáriz,
un poco después de su cobarde asesinato en Agosto del 36 cerca de Viznar,
por el camino de Alfácar.
Desde entonces me aficioné a la poesía de los nuevos valores de la
República.
De manera que, cuando los españoles refugiados llegaron a México,
ya estaba preparado ideológica y anímicamente para recibirlos. Ellos se
diseminaron por la República y en el caso de Nuevo León, fuero n acogidos
con gran afecto y admiración en mi Estado natal.
Voy a dar aquí, en este acto conmemorativo y en calidad de
homenaje a su memoria y respeto por este Ateneo, mis vivencias del primer
contacto real con la República.• a través de los refugiados trasterrados, para
rescatar, con nostalgia, algunos rasgos de sus bellas, tristes y dramáticas
biografías.

589

�Como los conocí, me es posible hablar de mi experiencia con ellos
en Monterrey y con muchos otros que nos visitaban y dictaban cursos en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Cárdenas

"Fue la hora de un hombre y la hora de un pueblo,
cuando el barco enfilaba la bocana del puerto
ya abría el sol sus rayos como un !::apullo lento:
asomó Yeracruz su perfil marinero.

La mayoría eran intelectuales o profesionales de alguna carrera. De
inmediato, los republicanos se dedicaron a trabajar y a ser productivos. Se
integraron rápidamente a la sociedad regiomontana formando parte de
instituciones educativas, asociaciones de escritores, escu~las de Derecho,
Medicina, Economía y Humanidades.

Atrás quedaba España con su sombra y sü miedo.
Enfrente estaba México.
Derribadas las frentes, desangrados los pechos,
los hombres como arenas de cristales espesos
y las mujeres altas como torres de hielo.

Pocos iniciaron modestos negocios que con el tiempo florecieron . La
principal característica de los republicanos que se ~vec!~daron e~ el Nu~vo
Reino de León era -fácil es adivinarlo- su determmac1on para ttrar la vida
hacia adelante.

¿Qué éramos ante el signo del mañana? ¿Qué
éramos?
De pronto se hizo añicos de luces el silencio
y una gran muchedumbre de voces respondieron:
¡VIVA LA ESPAÑA LIBRE!
las mujeres se irguieron y mostraron sus niños como
radmos tiernos, los hombres restallaron como trigales secos
los ancianos lloraron y todos comprendieron
¡ERAMOS MEXICANOS!

Eran serios, responsables, dignos y claros exponentes de la Espai'la
del Cid, de Unamuno, de Antonio Machado ... y por supuesto, de la España
Europea del siglo XX cuando todavía no se soñaba con integrarla a la C.E.E.
En consecuencia: recibirlos, conocerlos y hacernos sus amigos, fue
TODO UNO.
En Monterrey los apreciamos en toda su valía.

Campesinos y obreros abrían sus costados
y sus brazos enérgicos
y un hombre avizoraba gravemente a lo lejos:
¡CARDE AS!
Que tu nombre arda en todos los pechos,
Como en todas las frentes el nombre de tu pueblo.

Tocábame en suerte entonces ser catedrático de la Universidad
Autónoma de Nuevo León y manejar, además, la Dirección de Extensión
Cultural Universitaria. A través de mi Departamento se promovía la cultura
general en todas las Facultades de mi Alma Mater.

Pedro Garfias
Convención Republicana

Ahora bien el primer impacto que recibimos los regiomontanos de
esta clara sangre liberada, fue el catorce de Abril de 1941, cuando llegó un
importante grupo de republicanos procedentes de la Capital de la República,
quienes unidos a los pocos que habían llegado previamente a Monterrey,
celebraron conjuntamente tan señalado aniversario.
El acto tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad ubicada en el
antiguo Colegio Civil de histórica memoria.
El grupo estaba integrado por una diversa gama de personalidades
que se habían acogido al asilo mexicano auspiciado por Lázaro Cárdenas.
590

Allí tuvimos, los universitarios de Nuevo León y regiomontanos en
general, nuestro primer contacto con el EXILIO.
Se pronunciaron discursos, se discutieron hechos y c_on el clásico
temperamento hispano, discutieron entre sí. Alguno de ellos, _disgustado con
la aseveración de un orador, salió pisando fuerte por los pasillos de madera
del aula.
Traslucían todos el dolor de quienes habían perdido recientemente su
Patria.
Al final de ésta, que pudiéramos llamar CONVE CIÓ , se pusieron
de acuerdo después de un auténtico ejercicio democrático, con plena libertad
59¡

�de palabra que México les había garantizado y concordaron en este evento
tres cosas fundamentales:
"
a) En el ideal de la República en el exilio.
b) En recordar con ternura de padres a los seres queridos perdidos en
la guerra o a sus compañeros de causa que habían dejado enterrados
en vida en las cárceles franquistas o muertos para la eternidad en la
noble patria de Quevedo y de Cervantes; y por supuesto,
c) En su amor sin mácula por España agradecimiento por la
hospitalidad mexicana.

La C:apital en lo~ años cuarenta era una ciudad recoleta, tranquila,
segura_ familiar y cammable. Fue la época de la integración de los
republicanos a su nueva patria y así la conocieron. El cielo era azul las
panaderías olían a pan y en los mercados se percibían olores a frutas, fl~res,
aves~ carne, pescados y ~xquisiteces de la comida mexicana. Se podía
cammar del brazo de la muJer amada sin que nadie se metiese con uno y sin
temor a asaltos, robos, secuestros y demás plagas actuales.

.

El mundo se entreabre a mi camino;
Dicen que el mundo es grande ...
Pero había tantos mundos todavía
Que descubrir entre tus besos, MADRE."
Pedro Garfias

Mi tarea como director de extensión cultural era contratar
intelectuales de todas las especialidades del saber humano para que dictaran
sus cátedras en nuestra querida universidad. Lo mismo invitaba filósofos que
abogados ingenieros, matemáticos, médicos que músicos, literatos,
politólogos, economistas humanistas y pensadores en general.
La República fue pródiga en esa aportación.
En estos ires y veQires visitaba COI) frecuencia la Ciudad de México
y me hospedaba en el Hotel Ritz de la calle Madero.
Cercano estaba y aún está el templo de La Profesa; una iglesia llena
de Historia que fue centro de la conspiración en contra de la Constitución de
Cádiz que pretendió imponerse a ueva España en 1820 y que nos hacía
también recordar el afrancesamiento de la época porfiriana a fines del siglo
592

" ... desde las puertas de la Profesa
hasta la esquina del Jockey Club
no hay española, yanqui o francesa
ni más bonita ni más traviesa
que la Duquesa que adora a veces
el Duque Job."
Gutiérrez ájera ...

Lo Años Cuarenta ...

"España de tiniebla y de amapola,
¿cómo estos verdes frágiles
pueden fingirte ante mis ojos duros
que vienen deslumbrados de mirarte?
El corazón me pesa como un monte,
Mis pasos se retardan esperándote,
Tiro de ti, como un barquero tira
De su barca a la orilla de los mares.

XIX de Gutiérrez Nájera, fundador dé la revista "AZUL" quien -ármaba con
el pseudónimo del "Duque Job" y que, según JUSTO SIERRA, representaba
"la flor de otoño del romanticismo mexicano" .

Desde mi cuartel general contrataba a los más destacados
intelectuales, dignos de ser escuchados por los universitarios de mi tierra.
lgual contrataba a mexicanos que a extranjeros y por supuesto, los favoritos
eran los republicanos del exilio, a quienes admirábamos más en la medida en
que los conocíamos mejor.

Gao : Con ul Honorario de la Univer idad

Uno de los primeros que contacté fue el filósofo José Gaos
discípulo de Ortega y Gasset y exrector de la Universidad de Madrid en 1~
época de la guerra civil. Le pedí una cita y solicité que me ayudase a invitar
a los mexicanos y españoles refugiados que él conociese y que fuesen dignos
exponentes de sendas culturas o de la cultura universal del hombre. Por
supuesto que el primer invitado fue él mismo.
_
Sin _vislumbrar_aún que m~ tocaría el honor, de ser, treinta y seis
anos despues Secretano de Relaciones Exteriores de mi país, le dije al
maestro Gaos: "Voy a nombrarlo "Cónsul Honorario" de la Universidad de
uevo León para que Ud . Otorgue la "visa" correspondiente a determinados
593

�intelectuales que Ud. me sugiera. Entiendo, le dije, que Ud. ayudó a formar
el grupo denominado HJPERIÓN."
La realidad es que Gaos fue maestro de los Hiperiones integrado por:
Ricardo Guerra, Emilio Uranga, Lt1is Villoro, etc., quienes fueran apoyados
p_or Leopoldo Zea y Samuel Ramos.
Con su distinguida personalidad, su cabeza brillante, dolicocéfala,
llena de sustancia gris y sus expresivas manos, con las que escribió "LA
FENOMENOLOGÍA DE LA MANO", Gaos tomó mi broma con buen
humor y cumplió cabalmente su cometido con el ·título con que lo había
bautizado. Gaos era permanente invitado a dictar conferencias en la
Universidad. Un día me preguntó: ¿ Y esta vez de que quiere Ud. que hable?
Maestro, le dije, como Ud. es, en mi concepto ~n antimetafísico me
gustaría que hablase ~a contrario sensu- de la METAFIS~CA.
Le gustó la idea porque, después de todo la FÍSICA y la
METAFÍSICA podrían ser lados de la misma moneda o, en todo caso, su
conferencia sería un ejercicio dialéctico.
Las cátedras de Gaos eran perfectas. Durante una hora dictaba sus
conferencias filosóficas sin una nota, sin un papel. Todo dicho con precisión.
De su maestro Ortega decían lo mismo: que hablaba con el mismo rigor y
fluidez con que escribía.
Estaba dictando su curso de METAFÍSICA, cuando uno de sus
oyentes, educado en las tesis de Gabino Barreda, heredero del "Catecismo
Positivista" de Augusto Comte ( 1798-1857) y maestro que fue de muchas
generaciones de mexicanos en el siglo XIX y principio del XX, le hizo a
Gaos una pregunta.
BARREDA Pronunció, el 16 de Septiembre de 1867 su "ORACIÓ
CÍVICA", en que declaró las tres etapas de la evolución social:
1a. la teológica;
- 2a. la metafísica;
3a. la positiva.

Vasconcelos en su conferencia en la FACULTAD DE DERECHO
-en la época del Ateneo de la Juventud, que denominó "Gabino Barreda y
las ideas contemporáneas" declaró en ella una especie de ACTA DE LA

INDEPENDENCIA DE LA FILOSOFÍA MEXICANA.
Ni tardo ni perezoso Gaos respondiole: Me recuerda Ud. mi
estimado interlocutor a un campesino de España que andaba de cacería. A1
avistar las perdices les apuntó ·con la escopeta PERO A LA CARABINA SE
LE ATORÓ LA BALA. .. y al campesino se le frustró el guiso deJ día.
Igual a Ud. estimado señor-dijo Gaos- se ha quedado embalado en
las doctrinas del POSITIVISMO, superadas ya por otras doctrinas
filosóficas.
Nos díó pena ajena con el preguntador porque lo "había cornada el
toro'', más allí nos percatamos del ¡CARÁCTER HISPANO, QUE NO
TIENE PELOS EN LA LENGUA PARA DECIR SU VERDAD!. o para
decirlo -con EL PERSPECTIVISMO de Ortega y Gasset- el carácter
hispano se funda en la tesis del "yo y mi circunstancia ... ", que es, en mi
concepto, síntoma de seguridad vital.

García Bacca
Llevé después a dictar conferencias a JUAN DA VID GARCÍA
BACCA. Las conferencias de la Dirección Cultural eran muy populares, se
llenaban de amantes de la cultura y de un heterogéneo público a donde
muchas veces nuestros oyentes eran abonados y lo mismo escuchaban
charlas de Historia Patria con eJ Dr. Arnaiz y Freg que conferencias
relacionadas con la fisica atómica que nos brindaba el maestro Graef
Femández.
Como eran regularmente en verano para aprovechar vacaciones, yo
las prolongué hasta los días de otoño o invierno, en que el clima en mi tierra
es más agradable ya que -cuentan los detractores que- en verano, el diablo
veranea en Monterrey.

La pregunta estaba basada aún en las tesis de Comte y de Barreda,
que ya habían sido superadas en la cultura nacional por las enseñanzas de
Antonio Caso y sobre todo de José Vasconoelos; es decir; las nuevas
corrientes filosófioas europeas de Bergson y otros maestros.

Cuando los cursos o seminarios eran dictados por aJgún republicano
ilustre, no faltaba refugiado que invitase al conferenciante a comer, con el
señuelo de que su mujer le iba a cocinar exquisíta paella y que habría
excelente dotación de vinos españoles para acompañarla, con el añadido de
que estaría presente un refugiado muy bueno para el cante flamenco y
particularmente ese día nos iría a deleitar con pregones andaluces.

594

595

�Recuerdo que en esa ocasión, el invitado de honor al ágape era el
propio Dr. García Bacca.
Empezamos a temprana hora comiendo tapas e ingiriendo vino. Nos
comentaba García Bacca que acababa de tener una polémica con un Dr.
Méndez Plancarte en un periódico de la Capital, porque el atacante no estaba
de acuerdo con las tesis de sus libros y porque a García Bacca se le había
ocurrido, ¡qué osadía! colgar los hábitos y casarse en el Ecuador, en donde
había conocí.do a su esposa ...
A las tres p. m. estuvo lista la paella, seguimos escanciando vino de
la Rioja y el jaleo continuó hasta las siete de la noche eh que el Dr. García
Bacca, viendo el reloj, me pidió de urgencia que lo llevase al Hotel para
refrescarse un poco y lo esperase para llevarlo a su conferencia de las 8 p. m.
en donde, ligero de equipaje, dictó -corno si nada- su clara conferencia, en
cuyo auditorio aparecieron serios y circunspectos, con cara de medallón
antiguo, los asistentes a la paella.
En medio de la comida se cantaron los pregones, se escuchó aJgo de
flamenco y cante, se habló y gesticuló a tutiplén. Ustedes, ¿de qué creen que
se hablaba? ¡Pues de España, de la guerra civil y de su recién adquirida
nueva patria!

Por supuesto que no sólo se invitaba a la Universidad a los
republicanos; se ihvitaba a muchos mexicanos ilustres: \Octavio Paz, José
Al varado, Jesús Reyes Heroles, Carlos Pellicer, etc.
Era un envidiable "mano a mano" en el mundo intelectual de
Monterrey entre mexicanos y republicanos que en fondo se identificaban en
lo mismo: libertad, democracia y, por supuesto en su amor a la República
Española y a la REPUBLICA MEXICANA.

Pedro Gartias
A Pedro Gartfas, lo conocí la noche del primer aniversario de la
República en el Aula Magna a que me he referido antes.
Y desde el momento en que empezó a hablar se echó a Monterrey al
bolsillo. Muy pronto le conseguimos trabajo en el Periódico Universitario.
Conocí junto a él a Margarita, su esposa y con él ratifiqyé lo poco que sé de
Literatura, desde la Edad de Oro hasta la poesía de la guerra española, desde
García Lorca hasta J1,1an Rejano desde Benjamín James hasta Manolo
Altolaguirre) desde Luís Cernuda hasta Rafael Alberti, atravesando siempre

596

por el florido campo de las generaciones particularmente desde la del 98
hasta la del 27.

Leon Felipe
Alguna vez Uevé a León Felipe a Monterrey. Recuerdo que lo visité
en su casa de Miguel Schultz para hacerle la invitación. Concordó su
seminario con uno de tantos 14 de Abril que allí celebramos. En esa visita
me tocó juntar a Garfras con León Felipe.
·
León Felipe dictó unas conferencias extraordinarias en la Dirección
Cultural que yo manejaba. Estas tuvieron ocasión a finales de la Cuaresma y
casi en la Semana Santa y León Felipe sostuvo claramente sus tesis
anticlericales mostrando su predilección por el Evangelio según San Juan . Se
corrió la voz entre los timoratos, que León Felipe era un hereje y un
apóstata, de manera que el público disminuyó su asistencia.
Por las noches, después del trabajo diario y de las conferencias, nos
la pasábamos con León Felipe y con Garfias en tertulias literarias. Monterrey
se animó mucho intelectual y sensiblemente en esa temporada. Escritores,
literatos, músicos y aficionados, facilit~ban sus hogares para tener el
privilegio de escuchar a los poetas, Cori frecuencia le pedíamos a León
Felipe su poema autobiográfico:
¡QUÉ LASTIMA
que yo no tenga una casal
Una casa solariega y blasonada,
Una casa en que guardara
a más de otras cosas raras
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla!
Otras veces nos hablaba del ''PAYASO DE LAS BOFETADAS" o
de su traducción al castellano de "HOJAS DE HIERBA" de Walt Whitman.
Pedro, a su vez, recitaba su "Primavera en Eaton Hastings'' y de tanto oír los
poemas, ya los sabíamos de memoria.
"Porque te siento lejos y tu ausencia
habita mis desiertas soledades
que profunda esta tarde derramada
sobre los verdes campos inmortales"
597

�En la comida aniversario del 14 de Abril de 1946 Garfias escribió y
dijo frente al poeta, sus "Apuntes para un Retrato de León Felipe".

Aurelio Romeo Lozano

Vivió y murió en Monterrey otro famoso republicano y gran médico:
el Dr. Aurelio Romeo Lozano.

Entresaco algunos breves párrafos:
"Torpes entendimientos equivocan su voz, Ja tergiversan, la
mixtifican. Creen percibir en ella tonos retóricos y destemplados sones de
política antirreligiosa"
"NUNCA MEJOR POETA FUE PEOR COMPRENDIDO, PUES
SU CRUZADA ES RELlGlOSA Y ANTIPOLÍTIC.A".

Era, además, un extraordinario filántropo.
Había sido Presidente de la Cruz Roja Internacional. Podríamos
equipararlo en el tiempo como la versión espafr)la republicana de José
Eleuterio González "Gonzalitos", un ilustre médico jalisciense que vivió a
mitad del siglo XIX en Monterrey y que tuvo, al igual que Romeo Lozano,
las mismas características de hombre de ciencia, cultura y filantropía.

Terminó así:
A su muerte, a Pedro Garfias le tocó pronunciar la oración fúnebre
correspondiente que intituló:

11920-46

"Veintiséis años de conocer al poeta, de admirarle, de amarle. Yo
quisiera decir de León Felipe:

"ADIOS DE GLORIA AL DOCTOR ROMEO"
''No parece sino que para hablar de una vida sea necesario ondear un
nombre. o parece sino que, para llorar a gritos una muerte, sea menester
una larga enumeración de títulos.

"Que su calva, su barba y su bastón;
su fuego interno y su ternura
su sonrisa infantil y su explosiva cólera,
cada vez le asemejan más a LEÓN FELIPE".

Y bien, bon Aurelio Romeo los poseía en abundancia y por lo bien
ganados, podía ostentarlos con entera dignidad. Pero aquellos que más le
honraban eran, precisamente, los que con más altivez rechazó.

Joaquín Rodríguez y Rodríguez

A Monterrey llegó en fin, un grupo de refugiados que asentaron sus
reales y dejaron profunda huella, integrándose a toda clase de actividades
sociales. Eran muy queridos.
El Doctor en Derecho Joaquín Rodríguez y Rodríguez, y su esposa
Dña. Laura del Castillo fueron otros ilustres refugiados. El doctor fue mi
amigo. Conversé con ambos muchas horas. A él y su familia los llevábamos
a la región narmtjera de Montemorelos a pasar el día. Como un niño nadaba
en el río de la zona recordando quizá, los años de su niñez en su España; que
él consideraba, perdida para siempre.
Dejó mucha obra escrita y dictó muchas cátedras en el ITESM de
donde era maestro regular. En Monterrey murió y se le hizo un merecido
homenaje.

No admitió nunca honores ni favores de nuestro viejo régimen ·
decadente, falaz y ensangrentado. Aún así fue tan alta su obra, su prestigio y
su austeridad, que lo llevó a ocupar uno de esos puestos de tan indiscutible
crédito internacional, que a todas las frentes honran y a todos los corazones
ensalzan: Presidente de la Cruz Roja.
Salió de España en una camilla y vino a morir a México -que él
llegó a querer tanto como a su propia España entrañable- después de varios
años de trabajo profesional y oscuro en Monterrey. Por el sereno poder de su
genio, de su indomable voluntad, ya hace días que manos temblorosas
habían confeccionado dos banderas: la de México y la de España
Republicana que hoy, unidas en amoroso abrazo alrededor de su ataúd,
defienden su cadáver de las injurias del olvido.
A ver, vosotros, los de la hispanidad, los que sentís o fingís sentir en
la delgada piel de vuestro espíritu toda la sangre y todo el llanto de España
(¿qué es la cultura sino llanto y sangre?). Un gran español ha muerto. Otra y

,.
598
599

�fecunda raíz española ya está hincada para la eternidad, en vuestra clara y
generosa tierra. ¡Venid a llorar conmigo sobre su tumba!
Y si vuestros ojos están secos y exhausta vuestra fuente más noble, nada
importa: muchedumbre de niños mexicanos, que su certera ciencia y su ternura
inconcebible curó y salvó, mañana y siempre, avivarán, en estos aires que él amó
tanto, bajo estos cielos que el destino quiso para él definitivos, la luz de su
memoria."

Is ac Costero

A Monterrey llegaron también el Dr. Luis Fumagallo,' Don José
Salinas Iranzo, el Lic. Mariano Ruiz, el profesor Alfredo Gracja, cofundador
de la Librería Cosmos, el Dr. Daniel Mir y algunos otros que no recuerdo.
Por supuesto, llegaron también distinguidas republicanas que
continuaron allí sus carreras universitarias, interrumpidas por la guerra. En
medio de sus estudios y atenciones familiares continuaban siendo
exponentes del salero y la gracia de la mujer hispana.!

Alvaro Cu todio

Dictó conferencias, también invitado por mí el Dr. ISSAC
COSTERO, anatomopatólogo que dio gran impulso a esta dramática área de
la medicina que lidia no sólo con los vivos, sino también con los muertos y
que es importantísima ciencia que se utiliza en la medicina legal.
El Dr. Costero, en reciprocidad de invitaciones, me invitó a su vez a
la Facultad de Medicina a presenciar una de sus cátedras. Acepté
ingenuamente la invitación pensando que dictaría una cátedra teórica en la
materia. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando me condujo a presenciar, en el
anfiteatro de la Facultad de Medicina y en primera fila, la disección en
cátedra viva -perdón por la paradoja- de un cadáver con el que el maestro
Costero trabajaría, haciendo el análisis poco a poco, de los males del difunto,
hasta llegar al diagnóstico final.
La verdad es que me tuve que aguantar un trago amargo al cual no
estaba acostumbrado, particularmente por los olores de ultratumba.
Los abogados lo más que aguantamos es el olor del café de
Sanborns el de un expediente judicial o el olor político con que a veces se
corrompe !ajusticia.
Costero dejó una profunda huella en la Facultad de Medicina de
Nuevo León y por supuesto, también dejó escuela en todo México.
Y así fueron a mi tierra el Dr. Mariano Ruíz Funes, maestro
originario de Murcia e ilustre catedrático del Derecho Penal· el Dr. Luís
Recaséns Siches, filósofo del Derecho;-el Dr. en Teología José Gallegos
Rocafull , cuyas cátedras estaban pletóricas de hombres de iglesia y de
estudiantes de filosofía de la religión. Gallegos Rocafull era un teólogo que
discordaba con el franquismo ... y era un republicano cabal.

600

Invité alguna ve~ también a Alvaro Custodio, quien presentó, por
primera vez, "Medea" de Eurípides en el histórico "Obispado" .
Custodio también presentó teatro de la Edad de Oro, en un lugar
denominado "Villa de Santiago", rodeado de hermosas montañas; con sus
calles estrechas sinuosas y empedradas. Está llena de rincones con sabor
provinciano, parecida a Guanajuato, en donde se reinventaron los
Entremeses Cervantinos.
Don Alvaro presentó, entre otras, "Fuente ovejuna" de Lope de
Vega. Sucedió en la inauguración al aire libre un incidente en el cual, como
en la Fuente ovejuna original, el
puebJo de Santiago denunció un crimen y se vengó del "Comendador"
pueblerino.
La anécdota corre así:
Acababa de matar un policía a un estudiante de la región. El autor
era un cabo de policía de apellido Alanís que gozaba de total impunidad.
Cuando en Fuenteovejuna alguno de los actores preguntaba en la
obra en sí misma ¿quién mató al Comendador?, en lugar de responder
¡Fuenteovejuna, Señor!
Todo el pueblo de la Villa de Santiago se ponía de pie y coreaba:
"¡ El cabo Alanís señor! "
Haciendo así una valiente exposición de un injusto crimen que tuvo
que romper - ante la denuncia popular- la impunidad del autor.

601

�De Pedro he escrito mucho y hablado mucho. Pedro Garfias vivió en
Monterrey y allí terminó, presintiendo su muerte. Allí le pusimos el sudario,
lo enterramos y le hicimos su tumba, cuya lápida dice simplemente:
"PEDRO GARFIAS, POETA".
Dejó honda huella en Monterrey, ya que allí escribió gran parte de su
obra mexicana y se le recuerda permanentemente. Poco antes de morir
escribió un poema del "Adios a Monterrey" que dice:
"Se me va Monterrey si yo me voy
Si yo me quedo, a lo peor se va.
Mejor me voy con Monterrey a cuestas ...
Alguien lo recuperará.
Y toda ella y Cerro y Silla y hombres,
Todos metidos en mi morral
Y todo con más cerros y más hombres,
Para otros ojos permanecerán.
Ya todos o casi todos los republicanos que se avencindaron en mi
tierra murieron. Algunos dejaron descendencia, otros regresaron a su España
querida. TODOS nos dejaron ejemplo y enseñanzas.
Fueron los refugiados -hay que reconocerlo así- quienes, en
concordancia con el espíritu inquieto de Fray Servando Teresa de Mier,
revitalizaron en su momento, la cultura regiomontana.
Después, creció más la Universidad de Nuevo León; el Tecnológico
que apenas iniciaba sus labores en 1943. Aumentaron las universidades, los
museos y asociaciones culturales de todo género y Monterrey hoy en plen o
florecimiento intelectual, puede enorgullecerse de que en algún momento de
su existencia los refugiados españoles le inyectaron la vehemencia del saber
y del lenguaje.
Ser republicano y demócrata es la mejor manera de entender la
integración de un gobierno. Ustedes conocen mejor que nadie lo que la
República Española significa en la Historia y sería prolijo abundar en ella.
México inició su republicanismo desde 1824 y aunque tuvo
variaciones históricas sobre el mismo tema -porque los conservadores se
posesionaron varias veces del poder o sufrimos a un Santa Anna que fue
presidente once veces y cambiaba de chaqueta como si nada-; pasando por
un intento de monarquía extranjerizante; atravesando por la vigorosa figura
602

de Don Porfirio y llegando, en fin, a la Revolución Mexicana, México ha
logrado sobrevivir en la Democracia, el Federalismo y la República
0

Por ello, nos fue fácil a los mexicanos fntegrar a la República
Española a nuestro afecto; porque en el fondo concordaba con la idea
mexicana original de gobierno. Porque nuestras Constituciones más
importantes, de 1824, 1857 y 1917 fueron y son republicanas: Porque los
republicanos españoles nos complementaron con su ejemplo y con sus ideas.
Porque transmitieron sus sabias enseñanzas en todo México y porque ahora,
siendo mexicanos, sólo nos queda -como en el caso que presento a su
consideración- su recuerdo, su legado y eterna presencia.
En fin y para terminar:
Los refugiados aportaron a Monterrey no sólo su presencia física
sino su cultura. También nos dejaron una cosa importante: Una particular
alegría española de vivir.
Y en medio de este gran renacimiento cultural, cuyo centro fue la
Universidad Autónoma de Nuevo León, aparecía, siempre constante entre
mexicanos y españoles el lenguaje castellano y la presencia del Caballero de
la Triste Figura.
"Que los gigantes de verdad gigantes,
caigan a tierra como espigas rotas.
Que las princesas de verdad princesas,
Sean rescatadas de las zafias manos.
Libertad para el preso,
justicia para el pobre,
respeto para el loco,
para el gobernador honrado, ínsulas,
y palabras de miel y aros de sol
para la dulce, dulce Dulcinea."
La ancha risa a los campos
Y el dolor en la entraña,
Si en la tierra el tropiezo
El ideal arriba, más arriba,
¡que viene Don Quijote y va hacia Dios!

603

�BANDERA DE PROVINCIAS
Moisés González Navarro
El Colegio de México
Bandera de Provincias fue una revista que, en cierta forma, rebasó los

extremos que desgarraban Jalisco al final de la gue'\a cristera. Nació en la
primera quincena de mayo de 1929, concluyó casi un afio después. En cierta
forma cumplió un papel semejante a Renacimiento, la revista en que Ignacio
Manuel Altamirano reunió a algunos de los literatos más sobresa lientes, .
liberales y conservadores, al final del imperio. · Se adhirieron a Bandera de
Provincias revolucionarios como Manuel Martínez Valadez, Agustín
Basave, Saúl Rodiles y Enrique Martínez UILoa, y cristeros como Yañez, E.
González Luna y Antonio Gómez Robledo.' Aunque fundamentalmente
literaria no escapó a la inquietud política. Rodo!fo Delgado comentó El
Campanario de Basilio Vadillo, quien cuando fue gobernador pocos años
atrás se daba tiempo para impartir conferencias nocturnas de Sociología en la
Academia de la Escuela Normal. Delgado señala que esta novela muestra la
inadaptación de los indios a la vida mestiza predominante en Jalisco.2
Vadillo simultáneamente propuso mejorar la Escuela Politécnica y fundar
una Facultad de Filosofía y Letras. 3
Enrique Martínez Ulloa intentó interpretar la "huraña" Guadalajara, a
partir de 1914 estaba desapareciendo la rígida demarcación social, y la
religión estaba perdiendo su lugar primordial para convertirse en
superstición de mujeres y niños, se recuperaba pero ya no ocupaba el primer
lugar en la vida social, porque las actitudes favorab les y antagónicas a la
religión transcurrían dentro de "formas obsoletas". La Revolución renovó
Guadalajara a partir de 1920. Acertó al señalar la enorme importancia de las
organizaciones obreras, en adelante los gobiernos se apoyarían en ellas para
oponerse a los militares. Destacó el "aristocratismo" de las tapatías, tanto de
las admirables y exquisitas como de las "intolerablemente pasivas".4 Según
Martínez Ulloa las pinturas de Clemente Orozco y 1~ Revolución eran obra
de una minoría frente a una mayoría hostil, fue popular, es decir el pueblo en
general, pero no limitada al proletariado como la rusa. 5
H.G.H. exaltó al romántico González Flores, desgarbado, se iluminaba
de pronto, fue extraordinariamente trabajador, a veces escribía dos y más
artículos diarios, preparaba una conferencia y varias charlas. Vivió la
pobreza del periódico provinciano, se lanzó románticamente a la rebelión, es
decir, "con plenitud en un abismo de ideas".6 EfraÍI• G0nzález Luna escribió
sobre France, Proust, Cocteau, Valery, Bergson, Maritain y Claudel, este
último era el más cercano "en el espíritu y en la sangre", era un "gran poeta.
. . saturado de religiosidad".7 Samuel Ramos, modesto, ponderado y cordfal,
605

�Notas bibliográficas

impartió 5 conferenoias en enero de 1930 sobre la cultura criolla en
concurridísima sala de la Preparatoria. 8
Agustín Basave recordó la feria de San Juan: Las familias rezanderas
coreaban avemarías, sobre el contralto de las mujeres se oían el flautín del
niño y dos octavas más bajas la voz del padre. Recordó la lastimera oración
del tullido y los patéticos tonos de los lectores del viacrusis. Gangueos,
toses, hipos periódicos e inquietudes. Y rezos, rezos interminables: miserias
que piden alivio, necesidades que claman ayuda, penas que se amortiguan
cuando se confían a la virgen. Afuera del templo se ofrecían· calabazates
dorados de Guadalajara; encajes y deshilados de San Miguel; monos de San
Pedro; sarapes de Zacatecas; fruta pasada de Aguascalientes; concha,
caracoles y erizos de las Peñas; borreguitos de Silao; guantes de Salamanca;
"milagros" de plata y de cera; naranjas y limas, plátanos costeños, cañas,
cacahuates, fritangas y herbolarios. Abundaban los limosneros, dos ciegos
dialogaban en verso sobre la Pasión y Muerte de Cristo, cada vez que se
pronunciaba este nombre los del coro se descubrían con respeto. Al terminar
se arrodillaban y "decían unos cuantos latines bárbaros Y el viejo pedía por
ambos la caridad de las buenas gentes, por el amor de Dios, y luego se
marchaban por las calles adornadas con festones de papel de china."9
Yañez confesó, "no somos socialistas ni para gritar contra la riqueza, ni
para soñar en la igualdad", palabras semejantes pronunció en una huelga de
la UNAM a mediados de 1944.10 Don Agustín también recordó al padre
Plascencia, rebelde hasta la muerte, esa fue la tragedia de la vida del más
destacado modernista de Jalisco, romántico esencial "por sus desencantos en
el ejercicio de· su misterio". 11 Comentó El Plebiscito de los Mártires
haciendo suyas unas palabras con que J. Jiménez Rueda condenó el asesinato
de Juan Díaz Covarrubias: "arrancado de la vida en plena Juventud, por uno
de tantos actos estúpidos en que abunda nuestra historia", .exaltó a Anacleto

1 Bandera

de Provincias, 1ª. Quincena de mayo 1929, p. I.

2

Bandera de Provincias, 1ª. Quincena de julio 1929.

3

Bandera de Provincias, 1ª quincena de julio 1929, p. l. 't

4

Bandera de Provincias, 2ª quincena de julio 1929.

5

Bandera de Provincias, 1ª quincena de septiembre 1929, pp. 2-6.

6

Bandera de Provincias, 2ª quincena de noviembre 1929, p. J.

1 Bandera

de Provincias, lª. Quin cena de diciembre 1929, p: 6.

8

Bandera de Provincias, Iª. Quincena de enero 1930, p.! .

9

Bandera de Provincias, 2ª. Quincena de enero 1930, p.l .

10

Bandera de Provincias, 2'. Quincena de febrero, p. l .

11 Bandera

de Provincias, 2ª. Quincena de marzo de 1929.

12

Bandera de Provincias, Núm. 23 1930, p.2.

13

Bandera de Provincias, 2ª. Quincena abril 1930, pp. 3-4.

Señor y compañero, autoritario y comprensivo, grave y chancero, luego que
se situaba en la posición del maestro .. . humilde, recio, estudioso,
batallador, grave, Joven, santo.
También elogió el "magnífico" prólogo de E. González Luna a este
libro· estaba seguro que lo "más maravilloso de su historia comienza
ahora '. 12
En fin , criticó con severidad los concursos de oratoria, por su
suficiencia pendeja y vanidad intolerable. Lamenta que cuando se hablaba
de la urgencia de técnicos subsistieran esos focos de impreparación.
Concluye lapidario: "Esto y la oropelesca oratoria de Gómez Arias
avasallaron a los efebos. ¿Esto es juventud?". 13
,1

606

607

�1846
MONTERREY ANTE LA INVASIÓN AMERICANA
Bertha Villarreal de Benavides
Colegio de Cronistas e Historiadores
de Nuevo León

Para los americanos el sufrir el cataclismo de la Guerra Civil (1861-65)
que en su país, fue devastadora. La guerra mexicana, como ellos la llamaron,
13 años antes, fue totalmente olvidada y á través de los años poco
mencionada. Después de la invasión a nuestro país, testigos presenciales
escribieron artículos para los periódicos. Algunos generales como Zachary
Taylor, Winfield Scott y otros, publicaron sus memorias, cartas y reportes
que enviaban a Washington. Desde los campos de batalla, diarios de
soldados y voluntarios, así como libros, muchos de ellos con hermosas
ilustraciones como The Mexican War and his Heroes (1850) War between
the United States and Mexico de Kendell (1851) A Complete History of the
Mexican War 1846-1848 de Gilberto Espinosa (1849) y muchos otros más.
¿Quién provocó esta guerra? Es dificil determinarlo, pues los americanos
afirman que México la provocó, que México nunca aceptó el Tratado de
Ve/asco de 1836, cuando el Presidente Santa Anna era prisionero de los
texanos estuvo de acuerdo, y sin embargo en 1845 México rompió
relaciones con Estados Unidos por la Anexión. Por otro lado no debemos
olvidar el sueño americano del Destino Manifiesto con la idea de expansión
latente.
La Anexión de Texas señaló el inicio de la guerra mexicana, pero tal
anexión no puede ser considerada como un acto de hostilidad en contra de
México. Fue el ·resultado de una serie de sucesos anteriores, como el hecho
de que los centralistas mexicanos pretextaran esta anexión para derrocar al
gobierno de Herrera y producir una fiebre de guerra entre amplios sectores
de la población mexicana.
El 3 de noviembre de 1843, Almonte comunica al secretario de Estado
Norteamericano: "El gobierno mexicano
(es decir, Santa Anna) está
resuelto a declarar la guerra tan pronto como se reciba la información (de
la Anexión) ".
Circulares del Ministerio de Guerra mexicano del 12 al 16 de julio de
1845 señalan: 'Los comandantes deben reclutar tropas con el propósito de
qacer la guerra contra los Estados Un idos"

609

�El problema de la frontera en el Río Nueces y el movimiento de Taylor
hacia el Río Grande en marzo de 1846 ha sido proclamado muchas veces
c_omo provocación de la guerra.
El famoso general Ulysses Grant, dijo no una sino muchas veces: " Es
lp. más injusta guerra impuesta por el fuerte contra una débil nación",
Estados Unidos trató a México injustamente. No todos los americanos
estaban en pro de esta guerra.
Joshua Giddings (1795-1864) representante de Ohio en el Congreso de
Estados Unidos, no sólo condenó la guerra contra México sino que dijo 1Es
injusta, no santa y asesina" y fue más allá votando en,_contra de que se
armaran las tropas.
El editor Horace Greely (181 l-72) estuvo orgulloso de proclamarse en
el New York Tribune 's en contra de la atroz y cobarde guerra contra
México. 1

La guerra con México es notable por el número de "Primeras veces",
nos dice el historiador americano Steven R. Buttler.
La primera guerra de los Estados Unidos e11 el extranjero
La primera guerra en el mundo quefuefotograflada
La primera guerra e11 que los barcos de vapor tuvieron una actuación
importante
La primera vez que corresponsales de guerra reportaron la noticia desde
el frente de batalla
La primera vez que la U.S. Militar Academy de West Poit,t participó con
cadetes que fueron grandes figuras en la Guerra Civil, como Robert E.
Lee, Thomas J. Stonewall, Jackson Bra.xton, Bragg, Ulysses S. Grant,
George G. Meade. 1

Barcos de vapor

En el verano de 1845 los Estados Unidos bloquearon parte de la costa
mexicana en el Golfo por los rumores de la próxima declaración de guerra y
muy pronto el desarrollo naval con tropas y armamento se incrementó desde
Corpus Christi en el Río Nueces hasta la desembocadu1ra del Río Grande
donde se construyó Forte Brown (Brownsville) y de esta forma empezaron a
llegar tropas a la isla de San José (a 35 km. de Corpus). •México reclamaba
en ese tiempo esas tierras que iban desde el Río Nueces hasta el Rio Grande.

610

Las tropas americanas eran transportadas desde New Orleans hasta la
isla de San José en barcos de vapor. En el mediodía del 25 de juli·o de 1845
a bordo del Alabama, el general Zachary Taylor con ocho compañías
desembarcó en Corpus Christi. De este campamento hay una litografía de
David Withnty fechada en octubre de ese año.
·
En el mes de diciembre Taylor pidió con urgencia a sus superiores que
autorizaran un nuevo vapór para él y sus tropas. Le fue concedido bajo su
comando y se llamó el "Harney". La población en Corpus crecía &lt;;lía con día,
de 1000 a 3860 en enero de 1846, no eran solamente soldados los que habían
incrementado la población sino infinidad de comerciantes tanto mexicanos
como americanos. En mayo 18 de 1846 (la guerra había sido declarada el día
13) el ejército americano con pequefias embarcaciones hizo las primeras
incursiones río arriba por el Grande a fin de saber hasta donde podían llegar.
Otro problema que se suscitó fue que la Marina de los Estados Unidos,
a pesar de tener una gran flota no tenía barcos de bajo calado para aguas
poco profundas. Como para navegar por el Río Grande necesitaban de este
tipo de navíos, los pidieron de inmediato.
La flota de la Marina de Estados Unidos bajo el comando del comodoro
Cunner patrullaba el Golfo de México. Su misión era bloquear las costas
mexicanas y asistir a las fuerzas del general Taylor.
La flota consistía en once fragatas dirigidas por la nave insignia
Cumberland. El 16 de mayo desembarcó a 1200 hombres para ayudar a la
defensa de Punta Isabel, conocida hoy como Puerto Isabel. Era ésta una
pequeña villa en la Laguna Madre, a 5 millas noroeste de Brazos Santiago.
Originalmente se llamaba Frontón y era una estación mexicana de aduanas
que servía a la entrada del puerto de Matamoros así como a gran porción del
noreste de México. Durante la invasión fue un gran depósito de provisiones
y fuerte del ejército americano al que llamaron Fuerte Polk, en honor del
Presidente de los Estados Unidos. Servía de protección al depósito de
víveres y municiones al cual circundaba. Hoy solo existe un muro que está
junto al faro de este puerto.3
Otro lugar que aparece en documentos y cartas es Brazos Santiago. Es
un paso estrecho entre la isla del Padre frente al Golfo de México y la
Laguna Madre. Este paso está en el lado opuesto a Puerto Isabel y a unas
ocho millas de la bocana del Río Bravo.
Los barcos pasaban sin peligro de encallar debido a la profundidad de
sus aguas y allí desembarcaban. No sólo las provisiones y el material de
guerra sino también los pasajeros. De las pocas construcciones que allí
611

�existieron hoy sólo hay dunas; debido a los ciclones no hay vestigio alguno
de lo que fue.
Los barcos de bajo calado lle,garon a Brazos Santiago. Los primeros
fueron el "Neva " que era un vapor de 141 toneladas. El "Natchez" y el
")lugusta" de 276 toneladas, vapor muy ligero. La ruta para avanzar hacia
Monterrey era Matamoros vía Camargo y Mier; los caminos eran muy malos
aparte de insalubres debido a las charcas y ciénagas. Era preferible, por lo
mismo navegar hasta estos puntos por el Río Grande.
El ejército americano continuó llevando tropas y abastecimientos a
través del Río Grande durante casi dos años, tiempo que duró su
permanencia en México. Muchas son las referencias en cartas y documentos
de estos hechos como la que tomamos de las cartas privadas del coronel
Jefferson Davis. Hemos visto una de agosto de· 1846 desde Boca del Río
Grande que dice: "Aquí estoy diariamente esperando que el barco ascienda
por el río. Estoy muy irritado por su tardanza y porque mucha de la gente se
reporta enferma. No se ve preparación para la guerra por parte de los
mexicanos. 4 "
Taylor no necesitó de una declaración de guerra por el Congreso para
saber que México ya consideraba que ésta se había iniciado.
Inicio de las hostilidades

Al otro lado del Río Grande, en Matamoros, estaba el general Mariano
Arista. acido en San Luis Potosí en 1802. (Tenía entonces 45 años). En el
México independiente era ya capitán, mas tarde obtuvo la estrella de general
brigadier. Cuando en 1833 no se alió a la causa de Santa Anna fue exiliado,
viviendo temporalmente en Cincinati Ohio. Después de la pérdida de Texas,
Arista regresó del destierro y en l 839 fue comisionado para hacer campaña
contra los rebeldes cerca de Tampico, con cuartel general en Monterrey.5 El
24 de abril de 1844 llegó a Matamoros para tomar el mando del Ejército del
Norte.
Su primer encuentro fue en Palo Alto. El día 8 de mayo el general
Mariano Arista al mando de un ejército de 3,268 hombres se enfrentó en el
llano de Palo Alto a las tropas del general Zachary Taylor con 2,228
combatientes. Era mediodía cuando empezó la batalla que duraría toda la
tarde. A las 5 P.M. ante una falta de coordinación entre los infantes y la
caballería del ejército mexicano, se suscitó una gr~n confusión. Se
entremezclaron los caballos con los de a pie, desorganizando así lo que podía
haber sido una victoria, puesto que habían resistido todo el tiempo el fuego
certero de la artillería norteamericana.
612

Las bajas mexicanas fueron 4 oficiales, 98 de tropa y 126 heridos. Del
lado de los americanos 11 muertos y 43 heridos. Uno de los oficiales
muertos. fue ,el ~ayor ~inggold magnífico estratega que con el hábi I manejo
de _la arttllena dio el triunfo a los suyos. De no haber sido por la superioridad
artillera de Taylor los resultados hubieran sido diferentes.

Resaca de la Palma

. Amanecí~ el 9 de mayo sin que los ejércitos mexicano y americano se
hubieran movido de sus lugares. Después de la batal!a del día anterior el
general Arista decidió moverse a otro sitio a 6 Km. de allí entre este pun;o y
Matamoros, a una barranca rodeada de chaparrales · llamada Resaca donde
formó su defensiva. Nunca pensó Arista que las fuerzas am~ricanas
atacarí_an ese día, pues ya estaba atardeciendo y quedaban pocas horas de
lu~. S1,n embargo el general Taylor avanzó con fuerza apoyado por su
art11le~1a. Al caer la noche la batalla estaba perdida para los mexicanos que
se ~ehraron a Matamoros, con un saldo de 160 muertos en acción y 228
her~dos. Las bajas del ejército americano fueron menores 39 muertos y 82
heridos. El día 11, hubo canje de prisioneros.
El 13 de mayo el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica
declaró formalmente la guerra a México. Cuatro días después el todavía
comandante en jefe, el general Arista, reunió a sus oficiales para estudiar la
situación y la condición de su ejército, y al ver que era imposible la defensa
desde Matamoros hasta la costa, acordaron la retirada de las tropas.6

El mapa de Arista

Antes de invadir México, el ejército americano tenía un conocimiento
muy superficial del territorio mexicano al sur de Río Grande. Se basaba
únicamente en el mapa de Texas de Stephen F. Austin, de 1830, en el que
a~arecían Monterrey, Saltillo y otras poblaciones pero muy simplificado. O
b_ien en otro mapa de Texas de 1844, del teniente William H. Emory, pero
sm puntos de referencia sobre la región que pudieran indicar las rutas
apropiadas para ir avanzando.

EJ ~e?eral Taylor organizó ~n grupo de exploradores a fin de investigar
las c?nd1c1ones del terreno los nos las montañas, los poblados; y sobre todo,
las distancias entre éstas, pero no fue fácil y los voluntarios texanos a quien
fue encomendada esta misión, regresaron sin mucho éxito.
613

�La suerte favoreció al general Taylor al vencer el ejercito mexicano en
la batalla de Resaca de la Palma, cuando el general Mariano Arista se vio
forzado a retirarse con sus tropas y dejar su campamento con todas sus
pertenencias muebJes de maquetería, cubiertos de plata, baúles, etc. El
tesoro más importante fue el libro de órdenes de la División del Norte, el
diario bitácora de los eventos y los mapas. Uno en particular muy valioso
porque mostraba los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, muy
superior al que ellos conocían de S. Austin, pues estaba detalladamente
trazado. Ranchos, villas, ríos, manantiales, etc. Los caminos con los pasos a
través de las lomas y montañas. La ruta hacia Monterr~festaba claramente
dibujada. Podía ser a través del paso de las Calabazas en el río San Juan
pasando por los pueblos de China, la Manteca y Cadereyta; pero Taylor más
adelante elegiría el camino vía Mier y Cerralvo en su avance.
Para los americanos fue un regalo del cielo el tener en su poder tan
valioso mapa. El general Taylor ordenó a su grupo de ingenieros topógrafos
que lo copiaran de inmediato. En esta comisión estaban él teniente George
Meade, que ejecutó cinco variantes, así mismo los tenientes John Pope,
Benjamín Calvin y el capitán Joseph Mansfield. Una copia fue puesta a
disposición del Departamento de Guerra, antes de la marcha de Taylor al sur
del Río Grande.
Del mapa original de Arista del cual se tomó el modelo inicial, se
encuentra en la Sociedad Mexicana de Geografra y Estadística,
indudablemente existen más pero se desconocen dónde; tal vez en los años
venideros aparezcan algunos ejemplares de este mapa tan importante.
La Universidad de Texas en sus archivos tiene una gran colección, en la
que están el de José Juan Sánchez dedicado al general Isidro Reyes en
febrero de 1840, el de "Correcto mapa del Sitio de Guerra en México", de
John Distrunell de 1847 y otros.7

Voluntarios

Debido a la Declaración de Guerra entre México y E{l:ados Unidos el 13
de mayo de 1846, en el Diario del Presidente James Polk aparece lo
siguiente: "Muchos miembros del Congreso vinieron a verme hoy por la
mañana, prevalecía gran ansiedad por saber el número de voluntarios que
llamaría yo a las armas para la frontera mexicana y los Estados Unidos en
donde se tomarían. Todo lo que pude decir fue que probablemente se
llamarían unos 20,000 y que serían tomados de los Estados del Oeste y
Suroeste".

Se convino en llamar inmediatamente al servicio 20,000 voluntarios y
procedimos a prorratear esta fuerza entre los Estados de Texas, Arkansas,
Illinois, Missouri, Ohio, Indiana, Ken_tucky, Tenne~see, Alabama, Mississipi
y Georgia.

Como puede apreciarse en el escrito del día 14 al Presidente Polk se le
hacían demasiados 20,000 voluntarios, pero dos djas después, el día 16,
escribió en su diario lo siguiente: "El principal te/na que se trató fue la
guerra con México. Una circular confidencial a todos nuestros Cónsules en
el extranjero, exponiendo las causas de la guerra con México y las miras del
Gobierno que ya había sido impresa fue presentada por el Secretario de
Estado y obtuvo la aprobación del Gabinete. Yo la hJ,bía aprobado antes. Se
trató de la campaña contra México y particularmeílf.e. contra las provincias
del Norte. Presenté mis puntos de vista al Gabinet~ ·y fueron aprobados"
James Polk continua diciendo:
"Mi plan era hacer avanzar un ejército de 2,000 hombres sobre Santa
Fe y cerca de 4,000 hombres sobre Chihuahua, conquistando de golpe las
provincias del Norte, dajando que el general Scott ocupara la región de la
parte baja del (Río Bravo) del orte y del interior. Después que se retiró el
Gabinete, mandé por el coronel Benton, a quien sometí mi plan habiéndolo
aprobado" y continua:
' Durante la sesión de Gabinete sometí a su consideración el prorrateo
entre los Estados de los 50,000 voluntarios cuyo reclutamiento estaba
autorizado. Se asignó a cada Estado y territorio de la Unión una parte de
!;Sta fuerza para hacer que cada uno tuviera interés en la guerra, los 20,000
hombres que debían llamarse al servicio inmediatamente tendrían que
tomarse de los Estados del Oeste y Suroeste y los 30,000 restantes habían de
organizarse en los otros Estados y territorios, -.teniéndolos listos para
cualqu ier llamado del gobiemo"8 .
De esta forma se hizo el llamado a través de. la prensa, boletines y
pancartas a miles de hombres que se apresuraron a enrolarse como
voluntarios en diferentes Estados de la Unión. A unos los atraía la aventura,
el d~ poderse convertir en héroes, a otros el .Poder lograr tierras que aparte de
su paga les ofrecía el gobierno al terminar su contrato de 1 ó 2 años. Había
casos en que se les contrataba ~~I~ por tres meses cpm~ e~a ~I ~aso de los
texanos. A éstos era muy dificil controlar por $u md1sc1plma y mal
comportamiento· en muchas ocasiones se les ordenab~ regresar a su lugar de
origen . Los voluntarios querían ganar la guerra bajp sus propias reglas, no
tenían preparación, les faltaba patriotismo y era total el desconocimiento de
la situación. La disciplina del ejército no podía permitir insubordinaciones y
615

614

�castigaba severamente a los infractores, usando en algunos casos la pena
capital.9
Cuando se formaron las compañías de voluntarios de los diferentes
Estados de la Unión, éstas tuvieron que diseñar y adquirir su propio
uniforme así como sus caballos y sillas de montar, el gobierno americano les
proporcionaba las armas.
Muchos fueron los Estados de la Unión Americana que participaron en
esta guerra, ya que el número de voluntarios en estos dos años llegó a
67,905, según las estadísticas de Heitman "Historical Register".
Dentro de la División de Campaña al mando del mayor general Buttler
durante el sitio de Monterrey estaban los siguientes regimientos de
Voluntarios:
1er. Regimiento de Ohio, comandado por el coronel Abercromnier.
ler. Regimiento de Tennesee, al frente del coronel Campbell.

En abril de 1846 el Congreso de Estados Unidos autorizó a los
generales Zachary Taylor y Windfiel Scott a tener 734 oficiales y 7,885 de
otros rangos. El ejército estaba muy bien organizado.
La Infantería

Cada regimiento tenía 1O compañías, dos denominadas Francos y ocho
Batallones. Uno de los Francos era denominado de Granaderos, que se
col~caban a Ia_der~cha del batallón, y otra Caballería Ligera o-de Rifle, que
se situaba a la 1zqu1erda. Un hombre de cada compañía era el explorador.

La Artillería

_

f.

Otra de las fuerzas del ejército que tenía impórtante función, era la
artillería.

El 2° Regimiento de Kentucky también estuvo presente así como la
afamada División de Texas al mando del general Pickey Henderson . Siendo
Gobernador de Texas, pidió lícencia para venir a combatir a México.
También firmó junto con Davis y el general Worth la Capitulación de
Monterrey. 10

La del general Taylor era la Compañía 1ª de Artillería K. También se
contaba con artillería ligera y artillería montada, en la que cada soldado tenia
su propio caballo. Los llamados "Dragones" eran los que tenían irrandes
privilegios, todos eran americanos, bien adiestrados y montaban ma~íficos
cabaJlos. El uniforme que portaban variaba, los de infantería usaban pantalón
celeste, chaquetilla azul marino con galones y botonadura dorada, kepí con
escudo y coronado con pluma roja, cinto blanco y colgando de éste cintas
rojas con borlas. 12 La guerra de estos dos años costó al gobierno de los
Estados Unidos 1_63 millones de dólares y por el Tratado de Guadalupe
obtuvo 529,017 millas cuadradas de territorio mexicano es decir, su costo
fue de .48 centavos por hectárea.

En la Iª. División al mando del general Twiggs las compañías de
voluntarios de Colombia, con el capitán Shiver el Batallón de Maryland,
bajo el mando del teniente coronel Watson, la Compañía de Louisiana,
comandada por el capitán Blanchard y el batallón de Baltimore y
Washington, al frente el capitán John Kenly. 11

Los sueldos del ejército variaban, un general ganaba 200 dólares
mensuales, un coronel 90, un general Brigadier 104, un capitán 50 y así
sucesivamente. El sueldo más bajo que era el de soldado raso de 8 dólares.
También a ellos como voluntarios se les recompensaba con tierras que
podían ser desde 200 hectáreas, más 100 hectáreas por cada añc, de servicfo.

El Regimiento de Mississipi que lo comandaba el coronel Jefferson
Davis, personaje del ejército americano que tuvo importante participación
en Monterrey. Davis era yerno del general Taylor y fue 1Jno de los que firmó
en la Capitulación de la ciudad el 24 de septiembre. Años mas tarde, en la
Guerra Civil de su país, sería el Presidente de los confederados.

EJ Ejército Americano

El ejército americano que participó en la guerra contra México estaba
formada por oficiales y cadetes de la Academia Militar de los Estados
Unidos, fundada en 1802, considerada como una de la mejores del país a
principi9s del Siglo XIX, destacándose por la carrera de Ingeniería y
Cieocias de la Guerra.

El 47% de los "Regulares" del general Taylor eran extranjeros de estos
el 24% irlandeses y el l 0% alemanes. " Estos eran tratados con insolencia y
malos tratos de parte de sus compañeros americanos y que en muchos de los
casos terminaban con deserciones, sobre todo de ,os que profesaban el
catolicismo" 13
~ ),.

617
616

�Según las estadísticas, de los 42,374 de los Regulares 4,900 murieron
de enfennedades, 2,850 desertaron, 4,149 fueron dados de baja
di~capacitados y 930 murieron en combate

~iografias

Es importante mencionar a los oficiales del ejército americano que
participaron en el sitio de Monterrey y que más tarde serían grandes
protagonistas en la historia de su país.

General Zachary Taylor

Nació en Montebello Virginia en noviembre 24 de 1784. En 1806
empezaría su carrera militar que duraría 40 años. En 18451el Presidente Polk
lo destinó a Corpus Christi para formar una fuerza con 4,000 hombres.
Durante la invasión a México con su ejército ganó las primeras batallas
en Palo Alto y Resaca de la Palma, Monterrey y Buena ~ista. Su
permanencia en México fue de septiembre_ de 1846 a 8 de no~1embre de
l 84 7 El Partido Whig en 1848 lo designa como su candidato a la
presidencia de su país, ganando la elección para ser el 12vº Presidente de los
Estados Unidos de América. 14
Hiram Ulysses Grant
Nace en abril 27 de 1822 en Point Pleasant, Ohio. El 22 de marzo de
1839 entró a West Point. Por un error en la inscripción fue registrado como
U S Grant, graduándose en 1843 y empezó a firmar su nombre como Ulises
S Grant.
En 1846 entra a las órdenes del general Taylor. Participó en el sitio de
Monterrey. En la Guerra Civil de su país fue comandante en jefe del
Ejército de la Unión 1861-65, Secretario de Gue~ra 1867-?~ y en 1869 fue
electo como el 18vo Presidente de los Estados Unidos. Muno a la edad de 64
IS
anos.
George Gordon Mead

Nació en 1815 en Cádiz España. Con sus padres ' regresó a Estados
Unidos en 1816. En 1830 entró a West Point. En 1835 se graduó con
honores en la Élite de Cuerpo de Ingenieros. En la guerra contra México su
participación fue muy importante por la destreza con que ejecutó los mapas
618

y planos, entre ellos el de la Ciudad de Monterrey. En 1847 fue llamado a
Washington en la Guerra Civil, tuvo un gran papel con el grado de 'General,
estando al mando del ejército de la Unión en la batalla de Gettysburg. Al
tenninar la guerra fue designado como Comandante en la División Militar
del Atlántico. Murió en 1872 a la edad de 57 años. 16

WiUiam Jeokins Worth

,¡

Fue educado como cuáquero. Entró a la guerra de 1812 en Ja cual sirvió
como ayudante adjunto del general Winfiel Scott. 5&gt;irvió ocho años como
comandante de West Point. Por su actuación en el sitio de Monterrey,
obtiene el grado de GeneraJ Mayor. Más tarde fue transferido con el general
Scott en la marcha hacia la ciudad de México, murió a los 55 años.
William O ButlerNació en Kentucky, sirvió en la Guerra de 1812. Practicó Leyes hasta
que el Presidente Polk lo asignó general mayor de los ·voluntarios a cargo del
general Taylor. Por su actuación en Monterrey recibió la Espada del
Congreso y otra más en su Estado natal. Sustituyó al general Scott antes del
tratado de paz. Trató de servir al ejército de la Unión en la Guerra Civil en
1861 pero no lo aceptaron por su edad. Murió de 89 años.
Persifor F. Smith
Nació en Filadelfia, estudió Leyes, participó en la Guerra de los
Seminales 1836; después en el sitio de Monterrey. Por sus méritos recibió el
grado de brigadier. Murió a la edad de 60 años en Fort Leverworth
Braxton Bragg
Era uno de los mejores oficiales del general Taylor. Fue ascendido a
mayor después del sitio de Monterrey. Participó en Buena Vista, obteniendo
el grado de teniente coronel y más tarde sería general en la Guerra Civil,
distinguiéndose por su valentía.
John A. Quitman

Nació en Rhinbeck N. Y., estudió leyes y fue magistrado de la Suprema
Corte en 1828-1834. Combatió por la independencia de Texas en 1836, con
el grado de general de brigada. Combatió en Monterrey y en la ciudad de
México y más tarde fue Gobernador de Mississipi. Murió a la edad de 59
años.17

619

�Abner Doubleday 1819-1898

Nació en Ballston NY en 1819 de una famjlia muy religiosa. Siendo
muy joven se interesó por la literatura española y francesa. En 1838 ya era
éadete de la Academia Militar. En 1845 se le asignó a las tropas del ·general
Taylor. Participó en las batallas de Monterrey y Buena Vista. En la Guerra
Civil obtuvo el grado de general. Pero por lo que todo el mundo le conoce es
por ser el "Padre del Base Ball" él inventó este juego y sus reglas, los
historiadores deportivos, saben que el primer juego se jugó en Texas, pero
quieren probar que fue en Brownsiville en 1848 cuando Doubleday estuvo
allí estacionado con el ejército por varios meses. Murió en 1898 a la edad de
79 años. 18

Batalló~ activo de San Luis Potosí: comandante de Batallón José Salazar
1er.. B~1gada ~e.Caballería: general graduado coronel Anastasio Torrejón
Reg1m1ento Ligero: comandante Mariano Velázquez
Jº y 7° Regimiento general Antonio Jáuregui
Segunda Brigada de Caballería: general Manuel Moreno
Segunda Brigada de Caballería: general graduado Manuel Romero
3º Regimiento Activo de Guanajuato coronel Mariano Moret
Esc_uad~ón de ~anceros de Jalisco comandante Juan N. Nájera
Art1llena 29 Preza.s de diferentes calibres
Batallón de Zapadores coronel Mariano Reyes
En el Ejército del Norte eran 3,768 Infantes 1,283 Jinetes, 290 Artilleros,
229 Zapadores. 19

Pedro Ampudia

El Ejército Mexicano

General en jefe: General Pedro Ampudia
Mayor General: general graduado coronel José García Conde
Comandante de Ingenieros: capitán Luis Robles
Comandante de Ariillería: general graduado coronel Tomás Requena

Tropas

l3. Brigada de Infantería al mando general graduado coronel Simón Ramírez
3er. Regimiento Ligero coronel Nicolás Enciso
4° Regimiento Ligero le(. Ayudante Prudencia Serrato
Batallón Activo de Aguascalientes l er. Ayudante José Fierro
2ª Brigada de Infantería al mando general graduado coronel Francisco Mej ía
2° Regimiento Ligero (Con José M. Carrasco)
6º Regimiento de Infantería: comandante de Batallón Mai:iuel Montero
Batallón Activo de Querétaro: comandante de Batallón José M. Herrera
Tercera Brigada de Infantería coronel José López Uraga

Cuarto Regimiento de Infantería

1er. Regimiento Activo de México: José Francisco Berra
3er. Regimiento de Infantería: coronel Florencia Azpeitia
Cuarta Brigada de Infantería: coronel Nicolás Mendoza.
I er. Regimiento de Infantería: teniente coronel Gregorio Gelati
Batallón Activo de Morelia: tenient~ coronel Joaquín Orihuela
620

Nació en La Habana en 1805. Abrazó la causa de la Independencia en
1.8!1
Comandante de Artillería del Ejército el Norte 1835-1841. Estuvo en el
1
s1t10 del Alamo y ascendió a General de Brigada. ·
Vuelve al n_orte como Jefe de la 4ª División del Norte de Tamaulipas.
Cua~do esta~a listo para enfrentarse a Taylor, fue sustituido por el general
Mariano Arista, quedando como Segundo en Jefe. Participó en las batallas
de Palo Alto y Resaca, pasó luego a San Luis Potosí, pero regresó a
Mo~t~rrey ~ reforzar al ejército replegado. Declaró a esta ciudad en estado
de s1t10 y dispuso la defensa al caer la plaza se retiró al interior. Participó en
las batallas de la Angostura, Cerro Gordo y Churubusco. Santa Anna lo
nombró Gobernador de Nuevo León, en junio de 1853-54. Ministro de
Guerra YMarina ,del G~binete del Presidente Juárez. Reconoció al Imperio
en 1863 y a la ca1da de este fue encarcelado. Murió en la Ciudad de México
en 1868 a la edad de 63 años.
Mariano Moret

Nació en Segovia) Jalisc?~ se distinguió como militar, participó en la
defensa de Monterrey, ascend10 a coronel en 1856. Anteriormente en J854
recibió provisionalmente el Gobierno y Comandancia Militar de Nuevo
León de manos de Pedro Ampudia. Murió en San Luis Potosí en 1886.
Anastasio Torrejón

. Nació en 1796, inició su carrera militar en 18 l 6 como teniente de los
real 1stas, combatiendo en varias ocasiones contra los Insurgentes. En 1840

,
1

621

�era general de brigada Tuvo a cargo las brigadas en la defensa de Monterrey
en 1846.

Francisco Mejía
Nació en 1791. Soldado desde 1812. Realista incorporado al Ejército
Trigarante. En 1821 ascendió a general. En 1840 fue Jefe del Ejército del
Norte. Participó en el sitio de Monterrey. Murió en Vanegas en 1852 a la
edad de 61 años. 20
Aproximación a

uevo León

En mayo 18 el ejército cruzó fácilmente en el punto que Meade había
indicado, tres millas río arriba. Tomó posesión de Matamoros que Arista
había abandonado sin disparar ni un solo tiro. La mayor parte del verano el
ejército permaneció allí.
·,

,,.,,,,,.
-

/

"Dejamos Matamoros en agosto 5 había dos opciones a escoger en
barco río arriba o a pie. Los dos primeros días lloviendo y luego bajo un sol
candente, la piedra caliza radiaba mucho calor, así que se tomó la decisión
de hacer la marcha durante la noche. Las inundaciones habían contaminado
casi todo el agua para beber. Del regimiento 1/3 se reportaba enfermo; el
pueblo era insalubre, dimos gracias a Dios cuando partimos. En estas
condiciones esperábamos que la guerra terminará pronto". Esto relata el
teniente George G Meade en sus memorias ..
__,,,..,

_,,,.

Anticatolicismo

Uno de los problemas que tuvieron que encarar el general Taylor y sus
oficiales era el anticatolicismo de muchos de los voluntarios, esto era el
producto de la cultura protestante y que veía al catolicismo como erróneo e
ilegítimo y hereje en el cristianismo. Sin embargo en las tropas regulares
había gran número de católicos, la tendencia de ignorar los privilegios de la
Iglesia Católica, en un país católico, incrementó el hostigamiento hacia la
iglesia; algunos de los voluntarios cometieron actos como el de usar la
iglesia de San Francisco en Monterrey como establos, hecho que irritó a los
mexicanos. Las autoridades americanas tuvieron miedo de que estos hechos
en campaña pudieran desencadenar una guerra santa, por eso el Presidente
Polk acudió a los obispos John Hoghes de Neva York; Michel Portier de
Mobile y Peter R. Kendrick de St. Louis, Mo. pidiendo consejo y ayuda
para que algunos sacerdotes católicos acompañaran A las tropas en su
movilización a México. Uno de los prelados a los que se les turnó el caso fue
el director de George Town College, Rev. Peter Verhager, quien recomendó

a los jesuitas: Rev . John Me Elroy y Anthony Rey. Como no había•_vacantes
de capellanes en el ejército de Taylor fueron alistados como civiles, pero
dándoles el trato de capellanes. Ambos hombres acompañaron al general
Taylor en la campaña de Monterrey.
El padre Me Elroy permaneció en el ejército hasta mediados del 47 y
regresó a su casa por problemas de salud, el padre Rey dejó Monterrey en
enero 15 de 1847. Iba a Matamoros cuando cérea de Marín fue asesinado por
unos bandoleros. 21
Otro paso fue el de una proclama hecha en Washington para
salvaguardar los derechos religiosos y decía: "Su religión, sus altares e
iglesias, son propiedad dei clero y los ciudadanos, los emblemas de la fe y
sus ministros serán protegidos y se considerará inviolable". También se les
hizo saber a los mexicanos "cientos de nuestro ejército son católicos y
cientos de miles de nuestro país son miembros de la Iglesia Católica" ...
(Merey to Taylor la proclama en junio 6 de 1848, dor;umento Nº 60 de la
J(jh Congreso) .

La marcha hacia Monterrey
En agosto 8 Taylor y su staff ocuparon Camargo. La temperatura era de
45° centígrados; no corría ni una gota de brisa; el lugar era inhóspito, aguas
estancadas, mosquitos, arañas,
escorpiones, tarántulas, era lo que
encontraban los soldados, así como una humedad asfixiante. Estos datos los
describe el general Quitman en su Diario.
En agosto 25 la columna del general Worth se dirigió a Cerralvo, que
distaba a 60 millas. El cambio para los soldados fue notable pues en muchos
documentos se hace referencia a que el pueblo, de 1,800 habitantes con casas
de piedra de un solo piso, árboles frutales y agua corriente y cristalina, fue
un oasis para las tropas. Aquí aguardó Worth, a que se unieran el general
Taylor en septiembre 9 y cuatro días después el general Buttler con sus
voluntari os que sumaron 6,640 hombres.
El destacamento traía 1,500 mulas, 180 carretas y 160,000 raciones.
Mientras tanto los informes que recibían eran de que los mexicanos
reconocían la importancia de Monterrey y el general Tomás Requena 2º en
comando de las fuerzas mexicanas del Norte, dejó Linares en julio 9 con
1,800 sobrevivientes del ejército de Arista. Más tarde se les uniría tropas de
la ciudad de México.

623

622

�Santa Anna ahora al mando del ejército mexicano designó al general
Ampudia para la defensa de Monterrey.
La aproximación por el Estado de Nuevo León fue un cambio
placentero, para las tropas americanas al adentrarse
estos ~errenos, a
diferencia del área del Río Grande. Eran tierras bien cultivadas con
riachuelos de agua transparente, con flor de espigas y árboles frutales como
higueras y granados. El aire fresco, el agua que venía de las montañas fría Y
clara los caminos eran buenos. El cambio para los saldados era favorecedor.
("John Kenly'' Memorias de un voluntario de Maryland)

Pº:

El teniente George Meade en sus Memorias dice: "Cuando llegamos a
Cerralvo el panorama cambió completamente, es un lu~ar delicioso c~n agua
fresca y cristalina que baja de la sierra, árboles de hm?nes, naranJ~~ q_ue
daban sombra al pueblo y producían frutos en abundancia, al fin el eJerc1to
había entrado a un saludable país.22
En el Diario de Rankin Dilworth en septiembre 1O de 1846 se lee:
"llegamos al mediodía entre la 1 y las 2 PM. Tiene varios ojos de agua cerca
de nuestro campamento, las corrientes de las acequias pasan por las calles
del lugar, hay también una iglesia muy bonita. Cerc~ del campamento hay
unos enormes sabinos· tenernos reportes de que la ciudad de Monterrey se
está fortificando fuert;mente. Septiembre 1 l, la orden de marchar llegó hoy,
seguramente no muy lejos vamos a encontrar resistenci~ . .
"La Iª División marchará hasta el día 13 y la 2ª. División de voluntarios
en los días siguientes, todos los pioneros se van mañana resguardados por el
Escuadrón de Dragones".
"Septiembre 13: Nosotros marchamos esta ~añana ,directamente a
través de las montañas y bordeando los arroyos, la tierra aqu1 es escarpada Y
rocosa, acampamos a 12 millas de Cerralvo y el siguiente p~so era Marín a
donde llegó Taylor el 15 de septiembre y las tropas pudieron descansar
placenteramente. Desde la torra de la iglesia pudieron_ver el vall~ de San
Juan y en la lejanía a Monterrey. Aquí estamos a 25 millas de la c1udad,_ ~n
día de marcha forzada y dos de fáciles. No sabemos que clase de recepc1011
'
de tropas que e 11 os t·1enen" .23
nos darán en la defensa, m· e1numero
El Nogalar o "Walnut Springs" como lo llamaron los americanos
situado a 8 km. de Monterrey, era un sitio en aquel tiemp_o lleno de nogales Y
varios ojos de agua cristalina, el cual les pareció ideáJ para que fuera ~I
campo de operaciones y campamento para ejército· c;lesde allí se_ ~odia
divisar la ciudad y los caminos que conducían a Monterrey. Cond1c1ones
propicias para preparar el ataque en los días venideros.

624

Corresponsales de guerra
~ Guerra de México o Invasión Americana, 1846-1848, fue el primer
confhcto en que se emplearon corresponsales de guerra, y la prensa de
Nueva Orieans, e] Picayune fue la pionera en este.esfuerzo, mandando a su
corresponsal George Witkins Kendall a cubrir los acontecimientos desde el
campo de batalla.

El periódico norteamericano Picayune, conocido ampliamente por su
calidad literaria ganó ceiebridad por sus artículos de los sucesos en el
territorio mexicano.
Otros periódicos de la Unión Americana imitaron al Picayune, pero el
principal rival era el Delta de Nueva Orleans. Su corresponsal James D.
Freaner, que escribía con el seudónimo de "Mustang" era el mas fuerte
competidor de Kendall, envfando la noticia desde el campo de batalla.
El "New Orleans Picayune" se fundó en 1837, el nombre se derivaba
de la palabra española "picayon" la más pequeña .moneda en circu lación
valuada en ese tiempo en 6 ¼ centavos, el nuevo -periódico se vendía 4
ediciones por 25 centavos.
En 1842 Kendell se encontraba en Nuevo México en donde cubrió la
noticia de la ''Expedición a Santa Fe" allí fue hecho prisionero y se le envió
preso a la ciudad de México, estuvo en San Lázaro recluido junto con
leprosos hasta que el embajador de los Estados Unidos logró su libertad. Más
tarde escribió un libro "Narrative of the Texas Santa Fe Expedition" 2
volúmenes (New York 1844). El cual se vendieron 40,000 copias. Fue
testigo presencial en la mayoría de las batallas en la guerra con México y
fue herido en una pierna en la batalla de Chapultepec.
Para el pueblo americano lo que ·estaba acont~iendo fuera de su país
era de gran interés, era la primera vez que los Estados Unidos combatían
contra un país extranjero, por eso fue da gran importancia las publicaciones
que informaban del diario acontecer en los campos de batalla y la prensa
jugó un papel muy importante.
En el caso del periódico Picayune de Nueva Orleans, para informar lo
más rápido posible a sus lectores y adelantarse a otros periódicos s~ recurrió
a métodos antes no practicados.

625

�Un evento relacionó a Kendall con México. En julio de 1845 el
Departamento de Guerra de los Estados Unidos ordenó ar general Taylor su
movilización y la de sus tropas, las cuales se embarcaron en New Orleans
ru~bo al a Bahía de Arkansas, donde desembarcaron y se dirigieron a
Corpus Christi. México había roto las relaciones diplomáticas en enero de
1846. Taylor recibió la orden de marchar hacia el Río Grande en abril y se
principió la construcción de un fuerte en la parte norte del Río frente a
Matamoros.
Al enterarse de todo este mov1m1ento el periódico Picayune tomó
cartas en el asunto, mandando de inmediato a Kendall el cual Uegó a Corpus
Christi en mayo 25 . Allí contactó a un guía mexicano para que lo condujera
hasta Punta Isabel, a donde llegó el 6 de junio. Las tropas:se movilizaban, de
uno y otro lado de la frontera, ese mes de mayo el Reriódico Picayune,
arregló con los barcos, la entrega de los artículos desde Brazos Santiago. El
21 de mayo reporta que Ampudia advirtió al general Taylor que abandonara
el campo frente a Matamoros, a lo cual el general se negó. Mientras tanto el
periódico Delta en su publicación dice que Arista da el ultimátum a Taylor.
El periódico Jeffersonian "lo último y más importante desde Texas

GUERRA, GUERRA ".
Para estos corresponsales lo más importante era lr a delante con la
noticia y para esto tenían sus correos especiales, que cabalgaban hasta donde
salían constantemente los barcos hacia New Orleans. Allí entregaban los
escritos para ser impresos tan pronto arribaran a las costas de Louisiana. El
Picayune para ahorrar tiempo, tenía tipógrafos que durante la trayectoria por
mar armaban la noticia y llegaba directa a la prensa, y si era el artículo de
gran importancia salían los extras a la venta de inmediato.
Las batallas de Palo Alto y la Resaca de la Palma el 8 de mayo fueron
presenciadas y comentadas por los reporteros, el Picayune a grandes
columnas a las IO pm del día J6 de mayo, después de 8 días del suceso, el
pueblo americano se enteraba de los acontecimientos "GREAT BATI'LE ",
"GENERAL TAYLOR
Victorioso).

VICTORIUS" (Gran Batalla General Taylor

Mientras el ejército de invasores convergía en el río Grande, Kedall
llegó a Matamoros, a la cual encontró conyertida en uria ciudad americ~na,
tiendas, cafés restaurantes y hoteles, le recordaba a Nueva Orleans. El hielo
había sido introducido en el mercado y los "Mint Juleps" eran considerados
un gran paso a la civilización.
El siguiente movimiento que tuvo que dejar definido Kendall era la ruta
que debían seguir sus correos con la oficina desde el lado mexicano. Se
626

adelantó a Reynosa y envió un comunicado el 6 de julio. Esa carta se publicó
en el Picayune nueve días mas tarde.
·
El ejército avanzaba hacia Camargo y Mier. Para el mes de agosto
Kendall había completado su sistema express, río abajo desde Camargo,
cortándole el tiempo de envío hacia Nueva Orleans a 1O días y estaba listo
para continuar con los Texas Rangers de Me Cullochs, en sus
reconocimientos en dirección de Cerralvo y de tal forma, enterarse del
estado de los caminos y lo que les esperaba al e~cuentro con las tropas
mexicanas. Durante esa semana Kendall envía sus reportajes desde Cerralvo
de un campamento cerca de .Marín desde "San Francisco" (a las 12 del
mediodía en septiembre 19. y el 20 a las 8 am) debido a lo rápido que se
estaban presentando los acontecimientos la noticia debía llegar lo más pronto
posible al periódico en New Orleans.
En los siguientes tres días Kendall fue testigo presencial desde la línea
de fuego, ya que se unió a la avanzada por el lado poniente de la ciudad en la
columna del General Worth, y bajo una fina lluvia que calaba hasta los
huesos, se acercaron hasta las faldas de la colina de la Federación , tuvieron
que cruzar el río Santa Catarina, con el agua hasta la cintura. La infantería
mexicana empezó a disparar desde lo alto, al avanzar apreciaron los lanceros
abriendo fuego. La historia que publicó más tarde el Picayune de la Batalla
de Monterrey fue dramática. Kendall escribía que el sonido de los disparos
de los cañones se oía como si fueran cientos, por el eco que producía en las
montañas. La lucha fue sin cuartel, la captura del Obispado, el avance desde
las azoteas de la casas, paso a paso describió todas las escenas y de los que
tomaron parte y por último la rendición de la ciudad.
El tiempo apremiaba y el correo con la noticia de la batalla de
Monterrey salió inmediatamente por ruta preestablecida, Marín, Cerralvo
Mier. El jinete cabalgaba día y noche hasta llegar a Punta Isabel (Puerto
Isabel) donde el barco de vapor James L. Day esperaba para zarpar de
inmediato, llegando a ueva Orleans la noche de octubre 3. También
"Mustang" del Delta estuvo presente en la batalla, pero Picayune se adelantó
en la noticia y al día siguiente la información de los hechos se publicó con
grandes titulares de 'La Captura de Monterrey" el tiraje fue muy grande,
ese día el Pony Express estaba listo para llevado también al norte de Estados
Unidos y en la parte este, Mobil Montgomery, Charleston Willmington y
Richrnont, el Picayune fue el primero en publicar y extender la noticia de la
victoria, y los detalles de los hechos de los cuales fue testigo Kendall 24
Durante la ocupación el ejército americano en México circularon los
periódicos:
•
The North American México, que empezó en septiembre 29 de I 84 7.
627

�•
•
•
•
•
•
•
•

Star (American Star México).
Rover eJ Yankie Doodle eran semanarios humorísticos impresos en la
ciudad de México.
The American Pioneer, en Monterrey.
American Star y Wash Tower, en Jalapa.
American Flag, Reville y Republic ofRío Grande, en Matamoros.
American Star, en Puebla.
Senteniel, en Tampico.
Chronical Eagle, Free American The Genios ofLiberty y eJ Sun of
Anahuac en Veracruz.

En el Archivo Municipal de Monterrey hay un ejemplar de The
American Pioneer, de mayo 27 de 1847, en el que aparte de noticias de la
ciudad aparecen anuncios y en uno de éstos dice:_
American Hotel - grande y cómodo. Hotel estilo americano en la esquina del
mercado
Horses per week ...... 5.00
Horses per day ....... 1.00
Boarding por día ..... J.50
Dinner ................... 75
Breakfast ............... 50
Supper ........................ 50

Preparación para el combate
La ciudad de Monterrey se encontraba bien fortificada y con 3,768
infantes, 290 artilleros y 229 zarpadores combatientes para defenderla. Los
invasores empezaron a reconocer las posiciones enemigas designando a los
ingenieros topógrafos para que planearan por donde se debía hacer el primer
ataque. A los norteamericanos les impresionó el 'F1:1erte Negro" así
llamaron a la Ciudadela a la que consideraron muy difícil de abatir. El
reporte que dieron al general Taylor, era que toda la ciudad estaba muy bien
resguardada. "Es un pequeño Gibraltar" escribió el soMado Henry. "Los
defensores dentro de la ciudad son como 9,000 las campanas de las iglesias
repican y las cornetas y tambores tocan al compás"

El teniente George Meade dibujó un mapa del sitio, para que el general
Taylor pudiera tener una idea de la situación, al estudiarlo el general decidió
dividir las fuerzas, atacando los dos fuertes de las lomas fortificadas y
nombró al general Worth para que dirigiera la 1ª. División y las brigadas de
los voluntarios, este destacamento tomó el camino de Saltillo entre la sierra
y la loma del Obispado llevando 2,000 hombres.

628

A las 2 P.M. del 20 de septiembr-e, la Segunqa División con cuatro
regimientos y 400 texanos a caballo se .movilizó en av¡¡ozada.
Meade y otro ingeniero guiaban a la tropa por· un atajo entre los
maizales. La llave para entrar a la ciudad era tomando el Obispado.
Primer día de combate

A las 7 am del día 21 otras fuerzas norteamericanas atacaban el Fortín
de las Tenerías, al noreste de la ciudad. El combate fue terrible, los
defensores resistieron heroicamente y las fuerzas invasoras comenzaron a
retirarse al ver que la caballería mexicana venía a la carga por el norte, los
americanos rechazaron el ataque. Fue un respiro momentáneo a las 12 del
día cayó en manos del enemigo.
Las tropas mexicanas que se encontraban en el puente de la Purísima y
en el Rincón del Diablo comenzaron a efectuar un nutrido fuego sobre el
enemigo que se encontraba en las Tenerías. Ellos trataron de atacar el rincón
del Diablo pero a cada intento eran rechazados y tuvieron algunas bajas. El
general Butler al mando de la División de Campaña de las tropas de
Voluntarios fue herido.
Al · poniente de la ciudad el general Worth atacaba el Fortín de la
Federación. El general Torrejón con su caballería contraatacó pero fue
detenida por una cerca de troncos detrás del cual estaban parapetados los
americanos. El ejército mexicano tuvo muchas bajas entre ellas el teniente
coronel Moret quien a pesar de estar seriamente hefidn seguía dirigiendo a
sus hombres. La lucha fue en vano y tuvieron que retirarse, dejando el
campo libre para que Worth y sus hombres atacaran a la Federación sin
problemas, pues este Fortín solo contaba con 80 hombres y 2 cañones en
muy mal estado.25
En las Memorias de Abner Doub/eday, encontramos esta magnifica
descripción: "Estamos en medio de un hermoso valle rodeado de sierras de la
mas pintoresca descripción. Las montañas no declinan suavemente, dan un
salto en una serie de abruptos y rocosos precipicios de. cerca de una milla de
altura, una eonvulsión natural que los mantiene aparte". Mas adelante
continúa: "Hay algo profundamente impresionante en el silencio, .es la brisa
que juega entre los maizales, el trino de los pájaros en los arbustos y el
zumbar de los insectos. Naturaleza pacifica y serena que no simpatiza con
las severas pasiones del hombre. De nuevo sintiendo una depresión que me
invade parece que el aire estuviera lleno de tristeza, de una música solemne,

629

�e involuntariamente veo a los que me rodean, y me pregunto cuáles serán los
que puedan ver la luz ae un nuevo día. Ese silencio fue interrumpido por el
general Worth ordenando que nuestra Compañía tenía que movilizarse hacia
lá cima de la colina". El asalto a la Colina de la Independencia (Obispado)
tendría lugar a las 3 A.M. del 22 de septiembre con frío y una llovizna que
calaba hasta los huesos. 450 hombres empezaron a escalar la loma, tratando
. .
d
26
de tornar pos1c10nes
y aguar ar a que amanezca.
Segundo día

En la correspondencia del teniente Dana drce "El sol ha aparecido entre
una densa neblina, nuestras arenas están listas". En otro de sus párrafos
"Aquí estamos viendo el Palacio y pensando cual sera el mejor método p~a
tomarlo .... Sabemos que es una fortificación de gruesos y fuertes muros;
dos veces nuestros soldados han avanzado y fueron obligados a retraerse, no
encontramos la forma de llegar".
A los 60 infantes del 4° Regimiento de Infantería que cubrían el flanco
noroeste del Obispado los tomaron por sorpresa y después de una fuerte
batalla el ejército americano se posesionó del lugar. Teni_endo en sus manos
los fortines tuvieron control absoluto del camino de Saltillo, única población
que estaba en condiciones de abastecer a Monterrey.
Ese mismo día, en la noche, inexplicablemente el general Pedro
Ampudia decidió abandonar la línea de defensa exterior y concentrar las
fuerzas en la ciudad. 27

Tercer día

En las Memorias de Ulysses Grant nos relata: "La División de Twiggs
estaba en la parte baja de la ciudad muy bien cubierta del fuego enemigo.
Pero en las calles que llevaban al centro llamado plaza, como todos los
pueblos de españoles americanos, allí, por todos lados y direcciones, estaba
la ru1illería. Las casas de techos planos de uno y dos pisos estaban
guarnecidas por la infantería y., desde los techos protegidos con saco~ de
arena disparaban. Así que nuestro avance era de mucho peligro
especialmente en las bocacalles.
''Cuando avanzábamos nos dimos cuenta de que faltaban municiones, lo
cual se reportó al general Twiggs. Él ordenó que había que retroceder,
avisando que necesitaba refuerzos de las cinco compañtas. Los Regimientos
el 3º y 4° al avanzar habían tenido muchas bajas, de los 12 oficiales del
'
630

Regimiento, S habían muerto. Yo me ofrecí a pedir ayuda, tomé' un caballo
y montando al costado de éste con un solo pie en el estribo y un brazo sobre
el cuello del caballo. De esta forma logré protegerme del fuego y así pude
atravesar varias calles sin rasguño. Pasé por un lugar y vi a un centinela
camjnando frente a una casa, · me detuve y le pregunté qué estaba haciendo
allí. Encontré que la casa estaba llena de heridos, oficiales, y soldados
americanos, desmonté y fui a ver y encontré al capitán Williams herido en la
cabeza, el teniente Territt se encontraba muy mal, se le veían en sus heridas
los intestinos. Era un buen número de soldados. Volví a montar prometiendo
traer ayuda". 28
Hay muchas descripciones de testigos presen~iales de este duro
combate en el avance hacia la catedral. Abner Doubleday en sus Memorias
dice: "Teníamos que abrir paso a través de los muros de las casas para poder
avanzar, estos eran muy gruesos y tardamos mucho en poder lograrlo.
Encontramos a una familia que probablemente esperaba ser masacrada, y a
un niño que sostenía un cuadro con la imagen de ' Cristo, me lo acercó
implorando compasión, exclamando ¡Es nuestro Señot!"29
Era muy triste ver que los civiles, principalmente mujeres y niños, que
no habían podido abandonar la ciudad y que refugiados en sus casas, eran
testigos de esta brutal contienda.
Creed Taylor, de los voluntarios texanos, dice: "Mujeres mexicanas que
se encontraban en sus casas durante los encuentros, salían a la calle,
administraban sin prejuicios asistencia médica a los hombres de los dos
bandos. Cada· habitación era un hospital en miniatura"~º
Existen hechos en la historia que dejan recuerdos imborrables. Este es el
caso de 'La Doncella de Monterrey" (The Maid of Monterrey). Una carta
publicada en el periódico Louisville Courier .fechada en Monterrey el 17 de
octubre de l 847, decía: "Mientras me encontraba en uno de los fortines, la
tarde del 21, vi a una muchacha mexicana afanosamente ocupada en traer
pan y agua para los heridos de ambos ejércitos. Vi a este ángel auxiliador
levantar la cabeza de un herido para darle agua y alimento, después vendar
la _cruel herida con un pañuelo que desprendió de su propia cabeza.
Habiendo agotado las provisiones regresó a su casa para traer más pan y
agua con que socorrer a otros. Cuando volvía, oí un disparo de fusil y vi caer
muerta a la pobre criatura inocente. ¿Fue un disparo accidental? No quiero
pensar de otra manera, me dolió el corazón; aparté los ojos de la escena e
involuntariamente los levanté al cielo, pensando Gran Dios ¿Esto e.s la
guerra? Al día siguiente pasé por el lugar, el cadáver aún estaba allí, el pan a
su lado y también el cántaro roto en el que todavía unas gotas de agua eran el
emblema de su diligencia. La sepu ltamos, mientras cavábamos una fosa, las
631

�balas de cañón eaían en derredor como una granizada". Inspirado en este
hecho que presenciaron muchos combatientes, un voluntario texano escribió
la canción "The Maid of Monterrey", 31 la cual fue muy popular entre los
soldados. Estos solían cantarla o tararearla en los campamentos, recordando
en su canto a aquel soldado herido y agonizante que bendecía a la señorita
'!La muchacha de Monterrey".

La Capitulación de Monterrey

Los hombres del general Worth habían traído un cañón desde la colina
de la Federación hasta el punto denominado la Plaza de Armas Y la
Catedral, en donde estaban almacenadas las municiones mexicanas. El
general Ampudia y sus mejores h?mbres est~ba~ ~ambién dentro de la
iglesia, cayó tan cerca un proyectil que causo pamcq entre la_ gent~ ,del
pueblo así como los militares. De inmediato el general Ampudra en~10 al
coronel Francisco Moreno con una bandera de Parlamento a fin de pedrr que
se pactara el armisticio en el cual se permitiera ~
soldados me~i~,anos
salir de la ciudad, llevando consigo su equipo mtl1tar. Esta propos1c1on la
recibió Taylor a las 3 am del día 24 de septiembre. Cuatro horas mas tarde
respuesta de Taylor fue de que exigía una rendición incon,dicional. Ampud1a
replicó solicitando una entrevista personal con Taylor. El r~~ultado de las
negociaciones fue un convenio para que se reunieran los com1s1.onados y que
acordaban los detalles de un armisticio. Por parte de los americanos fueron
nombrados el general William J. Worth, el coronel Jefferson Davis Y J.
Pickney Henderson. Por parte de los mexicanos a dorí Manuel María de
' Ortega y Tornas
' Requena. 32
Llano, el general Jase, Mana

!ºs

!ª

Las condiciones del armisticio fueron que los mexicanos podían retener
sus armas de cinto y equipo, así como seis piezas de artillería, Y que los
norteamericanos no los siguieran durante ocho semanas.,
Estos tres días de la batalla le costaron al ejército americano la pérdida
de 120 hombres, 368 heridos y 43 que no aparecieron, o sea el 8.5% de sus
6220 efectivos. El ejército mexrcano perdió 367 soldados entre mu~rtos Y
heridos equivalente al 5% de sus 7,303 participantes. Dejó a su partida 23
piezas de artillería más algunas carabinas y mosquetas así como 60,000
cartuchos.
El día 25 el ejército mexicano salió de la ciudad rumbo a Saltillo, Y más
tarde a San Luis Potosí. Tan pronto como las tropas dejaron la ciudad el
ejército americano marchó con su bandera entonando el "Yankee Doo~le" Y
28 cañonazos los saludaron desde el Obispado. El cese al fuego en la cmdad
no trajo la tranquilidad de inmediato. El general Taylor tuvo que controlar a
632

los voluntarios indisciplinados que querían hacer des.órdenes en la ciudad, él
se retiró al Nogalar de donde despachaba todas sus órdenes y dejó en la
ciudad a la mayoría de sus oficiales que o.cuparon cerca de 100 casas de
particulares.

La ocupación de la ciudad

En la correspondencia del teniente Dana se lee: 'La mañana del día 28
la última división del ejército mexicano dejó la ciudad, a ·nosotros nos
comisionaron a seleccionar habitaciones para los oficiales y los soldados.
Así que tomamos posesión de las casas de uno y otro lado de la Plaza. A mí
me tocó la habitación del 3er piso toda para mf. Gauft, Me Laws Gardner y
Pitz vivirán en el mismo piso. Como mis compañeros no estaban a gusto en
sus cuarteles se cambiaron a la Sala del Congreso de este Estado, es una sala
muy grande y elegante con grandes pinturas, sillas mesas aquí y allá. Bajo
ésta hay dos cuartos muy tranquilos y privados.
La casa en la que nosotros nos encontrarnos pertenece y habita don
Manuel no sé que, (Manuel María de Llano) es un soltero rico de la
aristocracia de este lugar. Estuvo viviendo do~ días con nosotros
prometiendo mudarse. Como no lo hacía mandé traer un carruaje y seis
hombres que lo ayudaran a hacerlo, se llevó lo que quiso y cuando se fue
dijo "mil gracias".
Ahora en mi cuarto tranquilo oigo el traqueteo de los carretones por las
calles emf:edradas, por cierto mucho mejor empedradas que las cíudades
nuestras". 3
Otra de las casas que ocuparon los oficiales fue la de "las Aguilas", por
los tenientes John Pope, Jeremiah Scarritt y George G. Meade, el cual en la
Guerra Civil de su país sería el general que comandarla al ejército de la
Unión y héroe de la batalla de Gettysburg. Ellos tres habitaron Ja casa del
general Ortega por dos meses. Meade es sus Memorias dice: "Somos la
envidia del ejército". Esta era una casa muy grande y de lujo y contaba con
cocinera, doncella y mayordomo. 34
Otra de las descripciones que tenemos de la ciudad en esos días es la del
convento de San Andrés y es también del teniente Dana: "En un lado
opuesto de los cuarteles, hay un convento. Aquí hay como cinco campanas.
El intedor de la Iglesia de este convento es de lo más castizo y bonito que
he visto en México. Es realmente muy hermoso lugarcito, tiene cinco altares,
pinturas finas y otros ornamentos. En el altar principal se encuentra una talla
en madera de El Salvador, de pie, soportando su cruz. Hay imágenes .de la
633

�Virgen por todos lados. Aquí en la ciudad hay un puente que tiene una
imagen de la Virgen que tiene una vela encendida día y noche. El patio de
e~te convento está rodeado por una galería (claustro) de donde cuelgan
pinturas muy antiguas y muchas de ellas de un gran valor pictórico,
principalmente retratos de santos y monjas de cuerpo entero. Hay varios
sacerdotes ancianos en este convento"

La ca a y los molinos de Arista

De la casa que pertenecía al general Mariano Arista hay muchas
referencias en cartas y diarios de los soldados americanos. Iban muchos a
verla como atracción turística. El teniente Samuel Rayan Curtís la describe
detalladamente: "Al poniente de la ciudad en la calle qu'1 sale al camino.de
Saltillo, se encuentra un edificio largo de un solo piso y como todas estas
casas de sencilla fachada con grandes puertas. La entrada es para los que van
a pie o en carruaje y al entrar a la casa la cual se compone de pequeños
cuartos al frente y un pórtico que se extiende a todo lo largo del edificio que
será de 33 metros. Los piso de mármol, como todos los pisos en México
muy tersos y elegantes". Desde el pórtico hay un hermosísimo jardín
costosísimo en su ornamentación con muros, enredaderas, estanques y
caminos empedrados. Este jardín tiene más o menos la misma superficie de
la que ocupa la casa y todos los puentes, andadores y plantas están
arreglados con una simetría matemática de precisión. Cientos de personas
visitan este jardín y las flores que uno recibe de las sirvientas con su cortesía
y le muestran el lugar a todo el que lo solicita. Probablemente para los
norteamericanos la presencia del general Arista al principio de la contienda
los impresionó pues hay muchas referencias de lugares a•los que le adjudican
ser el dueño como "Los Molinos de Arista". Según la descripción que hace
también el teniente Curtís vemos que se trata de los Molinos de Jesús María,
a la salida de Monterrey. Salimos rumbo a Saltillo a las 6 pasando por el
jardín de Arista, el Obispado siguiendo la rivera del río San Juan (Santa
Catarina). Entramos en un valle que es cerca de una milla de ancho y las
montañas de uno y otro lado de otra milla de alto aproximadamente. A seis
millas de la ciudad están los famosos Molinos de Arista. El agua es
conducida al molino por una atarjea de piedra, la cual la soportan unos arcos.
El molino es de piedra, y adjunto está un gran tanque, también de piedra tal
vez de 100 pies cuadrados que usan para tostar el trigo filtrar el agua antes
de secarlo. Al molino lo mueve una caída de agua de unos 15 pies (5 metros)
todo el molino está encalado de blanco dándole una apariencia de gran
nitidez. Mas abajo del molino el agua se distribuye para irrigar a la ciudad de
Monterrey. 35

634

"Descripciones como esta hoy en día nos ayudan a conocer el
Monterrey de aquel tiempo ".

Daguerrotipos

Se cree que la primera cámara fotográfica daguerrotipo que llegó a
México en marzo de l 840 fue la de Fanny Calderón y de la Barca esposa del
embajador de España y autora del libro de La vida en México. Este nuevo
invento le había sido obsequiado por el historiador de Boston William H.
Prescott y ella y su esposo hicieron las primeras fotos en Chapultepec. En
1840 también Jean Francois Prelier, radicado en México, trajo de Francia los
primeros daguerrotipos, fotografió algunos sitios del Puerto de Veracruz y la
prensa le dio gran difusión a este descubrimiento.
Los historiadores americanos dicen que la primera guerra que se
fotografió fue la de México. Lo que sí conocemos son 38 daguerrotipos de
escenas del ejército americano en Saltillo, sus calles, la catedral, y familias
de los habitantes de esta ciudad. Todas estas fotos pfasmadas en placas de
vidrio fueron extrañamente encontradas en un granero en Berhany
Connecticut en 1960 por Archiva! Hanne. Lo raro era que la familia dueña
del granero no tenía ningún contacto, ni lazos con antepasados que hubieren
paiticipado en la guerra, ni saben como llegaron allí.
Hasta ahora no se conoce ninguna foto de Monterrey de estas fechas,
pues no hay informes de cuantos fotógrafos estuvieron en la fuerra . Muchos
de ellos eran aficionados y no dejaron constancia de su obra. 3
Del tiempo que duró la ocupación de la ciudad de Monterrey por el
ejército americano, sí hay constancia de un fotógrafo de nombre William P.
Schwartz. En una carta suya de diciembre 7 de 1847, informa a su familia
del éxito de su trabajo. Desde que empezó en Buena Vista (Saltillo), tomó
más de 40 fotografías, que se instalaron en su estudio en Monterrey. Dice:
'Hoy terminé un espléndido trabajo para el general Wool". Más adelante en
su carta circe: "La miniatura es una caja de oro y plata, este marco a mí me
cuesta 75 Dlls. Espero obtener 100 por el trabajo completo. Mañana
principio otro, que creo será superior, para el Cónsul Español y su hija. El
estuche y la caja serán de oro y costará mínimo 250 Dlls. Mis aparatos son
de lo mej or y los materiales excelentes". 37
En las cartas de Schwartz no sólo encontramos datos referentes a su
trabajo; también hay descripciones de su estancia en la ciudad, él describe
detalladamente La casa de las Aguilas que era de once cuartos, dos cocinas,
las cocheras, los patios. "El patio es espléndido todo empedrado con fuentes,
635

�en el centro rodeada de no menos de 250 macetas llenas de flores de variadas
clases y colores, y también hay unos 20 naranjos llenos de fruta". Sabemos
que esta casa es la de las Aguilas porque hace una descripción de las
inconfundibles rejas con sus águilas doradas que en este tiempo era el
cuartel del ejército americano.

Pinturas y litografias

El mayor evento de los años 1846-1848 fue la Invasión Americana y al
terminar esta guerra un sinnúmero de estudios sobre este conflicto. Esto
trajo consigo la información visual y coincide con aspectos importantes en
el desarrollo cultural americano: el crecimiento de la litografía y el
advenimiento del periodismo popular. Hay varias perspectivas de estos
trabajos:
!ª. Categoría: Testigos presenciales que pintaron los edificios y su
arquitectura ca i como eran, con la orientación de las unidades militares.
2ª. Categoría: Muestran una adecuada topografía del lugar basándose en
vistas de México, anteriormente publicadas, a las que añadían figuras y
detalles describiendo eventos de los cuales fueron testigos presenciales.
}3. Categoría: En ésta las figuras son adecuadas pero no el sitio exacto del
lugar pues el artista fue testigo presencial, pero más tarde trabajó
haciéndolo de memoria.
4ª Categoría: Estos son simplemente inadecuados pues no muestran la
objetividad topográfica, fueron hechos y etiquetados con sentimientos
sociales-raciales y nacionalistas.
.

•

Estos grabados son pro-amencanos y pro-mexicanos.

38

De los tres artistas que produjeron los trabajo más importantes son:
Carl ebel pintor alemán de gran renombre. El no fue testigo presencial
pero se basó en un trabajo periodístico de George W. Randall quien sí
presenció esta guerra. Nebel, en sus pinturas de la toma de Monterrey son
concebidas con un profundo sentido del paisaje. 39
Otra serie muy valiosa fue elaborada en la técnica de acuarela por el
teniente Henry Walke de la Marina de Estados Unidos basada en los apuntes
del comodoro Mathew Perry, en la captura de Veracruz.
Julio Michaud en su A/bum Pintoresco de la República Mexicana que
contiene
7 litografías alusivas a la guerra, pone mucho énfasis en la
emocióp del combate mismo, en el choque de los ejércitos cuerpo a cuerpo.

636

Michaud es menos artístico que Nebel, pero es más directo en el tratamiento
del asunto.
Un pintor que dejó plasmadas cuatro imágenes de Monterrey de 1846,
que son maravillosas fue el capitán Daniel P. Whiting, del ejército
• americano. Nació en Nueva York en 1808, se graduó de militar en la
Academia de West Point en 1832, combatió en Monterrey y allí lo relevaron
de sus deberes para que se dedicara a pintar, lo cual fue un éxito cuando sus
pinturas se convirtieron en grabados. El primero fue "La Ocupación de
Corpus Christi" que se produjo en Baltimore y fueron 200 copias. A
Whiting no le gustó como quedaron y arregló que se hicieran de nuevo en
Nueva York, junto con las cuatro de la ciudad de Monterrey. Este era un
portafolios editado por G W Endicot en 1847 "Monterrey desde la Catedral"
"Monterrey desde la loma de la índependencia" (Obispado), "Sierras de
Monterrey", "Desde el camino de Saltillo", "Valle desde Saltillo desde
Monterrey" (San Pedro Garza García). Según datos de la familia Whiting
solo se hicieron 24 juegos40 •
Una carta del teniente apoleón y Dana fecha n0viembre de 1846 dice:
"Whiting ha terminado su cuadro y está muy bonito, es el primero de una
serie que intenta pintar para publicarlos los va a mandar con el capitán La
Motte ahora que regrese a Washington, donde van a hacer los grabados. Yo
no tengo la menor duda de que Whiting va a tener mucho éxito y lo hará
independiente, va a obtener 10,000 dólares si termina lo planeado.
El general Worth lo dispensó del servicio para poder hacer estas vistas y
lo autorizó a rentar un caballo para poder ir a las colinas. En el panorama
que hizo desde el techo de una de las casas de la Plaza Mayor se ve al fondo
el Obispado. La próxima será desde el Obispado.
En noviembre 9 en otra de sus cartas dice: "Whiting tiene mucho
trabajo dibujado no ha estado aquí desde hace 5 días pintando en las colinas
yo lo acompañé 3 días".
Noviembre 16: "Whiting ha progresado muy bien con otra pintura muy
hermosa, esta vista fue donde nuestra columna estaba en el can.ino entre dos
lomas donde el capitán Me Kavertt fue muerto. En la pintura aparece la
columna, lo que la hace más interesante".
En otra carta de noviembre 30: "Whiting casi termina la 3ª pieza, estas
pinturas creo serán de gran éxito y fortuna".
·

637

�El conflicto de esta guerra que dio principio en mayo de 1846, con las
campañas del noroeste de México, sería una contienda de muchas batallas
que finalizaría con eJ "Tratado de Guadalupe" que entró en vigor el 29 d;
mayo de 1848.

Los dibujos y pinturas del capitán Whiting eran muchas más, pero en un
envío que hizo a Baltimore, el barco de vapor que las llevaba naufragó en el
río Mississipi y todo este material se perdió.
Volviendo a la correspondencia del teniente Dana de diciembre de 1846
~ice: "Esta noche voy a despedirme de don Manuel (se refiere a don Manuel
María de Llano), el propietario de esta casa. El doctor aquí tiene una gran
botica, en el mismo edificio. Es un buen tipo y vale unos 600,000 Dlls. Ha
sido Senador de México en tiempos de la Federación y amigo de Poinsett y
Woddy Thompson. Él es también un h0mbre culto y bien informado. Ha
tomado interés en las pinturas de Whiting. Esta tarde fue a despedirse de él
y le dio un largo y afectuoso discurso y al abrazarlo por un momento sus
ojos se humedecieron. Le dijo que si la guerra continuaba, él abandonaría
sus propiedades con valor de 200,000 ó 300,000 Dlls. y se iría a Francia,
hasta que las cosas se calmaran para siempre. Whiting le pidió su dirección
para mandarle una copia de sus grabados. Le contestó que no se la daría,
porque sería mal interpretado y tal vez lo podían llamar traidor a su país. Es
un hombre correcto y bueno, uno de los pocos mexicanos que he conocido
que me agrada y respeto".41
La trayectoria de Whiting continuó durante la guerra, pintando. Después
de la batalla de Cerro Gordo, en Veracruz, lo ascienden a Mayor. Años mas
tarde combatió en la Guerra Civil de su país, se retiró en 1863, debido a su
salud. Pasó el resto de su vida paralitico y murió en Washington en 1892.
Sus pinturas perdurarán siempre en la historia de Monterrey.

La mayoría de los historiadores mexicanos hacen referencia a esta
guerra como la del "47". Creo, sin embargo, es de justicia recordar y
reconocer a todos aquellos hombres y mujeres que directa o indirectamente
participaron en esta lucha y en la que muchos de ellos ofrendaron su vida en
el año de 1846 y que en esta ofrenda Monterrey tiene su sitio en ·1a historia.

otas bibliográficas

1

1846 A Portrait Of a Nation, Smithonian lnstitute.

2

Steven R. Buttler US- Mexican War 1846-48. Internet mayo 1999.

3

Richard V. Francaviglia From Sai/ to Steam, 1998.

4

Jefferson Davis. Private Letters 1823-1889.

s Seymor Connor. la Guerra de Intervención 1846-1848.
6

7

El fin de la guerra

Leopoldo Martínez Caraza. la Intervención Norteamericana en México.
Jack Jackson, General Taylor Astonishinh Map o/Northestern Mexico. 1997.

8

El general Taylor permaneció en el campamento del Nogalar hasta
noviembre 6 de 1847, de donde salió rumbo a Camargo. Allí abordó el vapor
Mayor Brown, río abajo, llegando a Matamoros, y el 27 del mismo mes de
Brazos Santiago se embarcó rumbo a Nueva Orleans. La ocupación del
ejército americano continuaría en la ciudad, y en el país hasta junio de
1848.42
El sitio de Monterrey, fue un hecho muy significativo e importante por
el heroísmo de sus combatientes. Los nortearriericanos quisieron
inmortalizarla dándole el nombre de "Mónterrey Square" a una hermosa
plaza en Savannah Georgia. También se la dieron a las montañas Jacks de
las cordilleras del sur, entre los estados de Pennsylvania y Maryland, a un
famoso paso que lo llamaron "Monterrey Pass", y en la cumbre de éste el
"Monterrey Peak."

638

Diario del Presidente Polk.

9

Dilworth Ranking .The March Lo Monterrey. 1996.

10

The Mexican-American War 1846-1848. Philip RN Katcher.

11

Leopoldo Martínez Carasa. la Intervención Norteamericana, 1991 .

12

Philjp R N Katcher. "The Mexican War 1846-48 ". 1976.

13

Mr. Polk Army. Richard Bruce Winders.

I◄

15

16

Jack Bauer. Zachary Taylor. 1993.
Freman Cleaves. Meade of Gettisburg. 1960.
" Mea de o fG ettysburg", ''Grant Personal Memones",
·
"My Life in the Old Army".

639

�41

Napoleón Dana. Monterrey is ours, 1990.

Richard H. Beithaupt Jr., Aztec Club /'847, 1998.

17

42 Jack
18

Abner Doubleday, My Life in the O/d Army, 1998.

1~

Leopoldo Martínez Caraza. La Intervención Norteamericana en México, 1991.

20

lsrael Cavazos Garza. Diccionario Biográfico de Nuevo León, l 996.

21

Jack Bauer. The Mexican War /846-48, 1993 .

22

Freman Cleaves. Meade o/Gellisburg, l 960.

Bauer. Zacary Taylor, 1993

Bibliogn1fia

ABBOT LIEVERMO.RE, Abel. Revi,rión de ia Guerra entre México y
&amp;tados Unidos. Talleres Gráficos de la Nación. México D.F. 1948.
ARCHNO MUNICIPAL DE MONTERREY. American Pioneer, Periódico
de 1847.

2.1

Ranking Dillworth. The March to Monterrey, 1996.

24

Kendall of Picayune. Fayette Copeland.

BAEZ MACIAS, Eduardo. Nación de Imágenes. Ediciones Equilibrista SA
deCV. 1992.

25

John D. Eisenhower. So Par from God, 1989.

BAUER, Jack. Zacary Tay/or,_Louisiana state University Press. 1993.

26

Abner Doubleday, My Life with the Old Army.

17

u Napoleone Dana.

BAUER, Jack. The Mexican War, 1846-1848. Louisiana State University
Press.1 993.

28

Ulises Grant Grant Personal Memories, 1984.

BEITHAUPT, Richard H. Jr. Aztec Club. Universal City Calif. Texas.1998.

29

Abner Oobleday. My Lije in the Old Army, 1998.

BRUCE WINDERS, Richard. Mr. Polk Army, Texas A and M University
Press. A de College Staion Texas.1997.

,o Charles o. Spurlin.

Monlerrey is Ours.

Texas Volunteers in the Mexican War, 1998.

BUTLER, Steven R. US Mexican War 1846-48. 1997.
Abe) Abott Libennore. Revisión de la Guerra entre México y Estados Unidos,
1948.

31

31

Jacl Bauer. The Mexican War 1846-1848. 1993.

n "Monterrey ís Ours". 'Mead of Gettysburg".
34

35

Carta No. 31 de William Philip Schuartz de noviembre 24 de 1847,

ew

York Public Library JE Worth Col lection JTI 5361.
CA VAZOS GARZA, Israel. Diccionario Biográfico de Nuevo León. Grafo
Print Editores. Monterrey, N.L. 1996.

Freman Cleaves. Mead o/Geuisburg, 1960.
Samuel Ryan Curtís. Mexico under Fír, 1994.

J6

"Eye witness to War" Martha Sandwisse, Rick Stywart and Ben Huseman.

37

Carta N 31. William Philip Schwartz. Nov 24 1847.

38

Nación de Imágenes. Litografia mexicana del Siglo XIX .

4ºMartha S&amp;ndwiss, Rick Stewart, Ben Huseman. Eyewitness lo War, 1989.
640

CLEAVES, Freman. Meade of Gettysburg. University 0f Oklahoma
Press. l 960.
CONNOR, Seymour &amp; FAULK Odie B. La Guerra de Intervención 18461848,. Editorial Diana.1975.
COPELAND, Fayette. Kendall of Picayune. 1997.
DlARY OF SAMUEL RYAN CURTIS. Mexico Under Fire. Texas
Christian University Press. Forth Worth, Texas. 1994.
64l

�EISENHOWER, John D. So Far From God The War With Mexico.New
YorkJ989.

IDSTORIA DE UNA GENEALOGÍA
DON GASPAR DE ZÚÑIGA Y ACEVEDO
QUINTO CONDE DE MONTERREY

F ARR.EL, Robert. Monterrey is Ours. Letters of Lt Dana. The University
Press of Kentucky .1990.
FRA CA VIGLJA Richard V. From Sail to Steam.

María Concepción Hinojosa Velasco
Asociación de Genealogistas de Nuevo León, A. C.

University of Texas

Press. l 998.
JACKSO , Jack. General Taylor Astonishing Map_ofNortheastern Mex.ico.
Austin, Texas.! 997.
KA TCHER, Philip R. . The Mexican War 1846-1848. Osprey Publishing
London.

MARTINEZ CARAZA, Leopoldo. La Intervención Norteamericana en
México. Panorama Editores S.A .1991.
PERSO AL MEMORIES OF US GRANT SELECTED LEITERS 18391865.Gran( 1984.
PRIVATE LETTERS 1823-1889. Jefferson Davis. 1995.
QUAIFE M. M., Diario del Presidente Polk. Antigua Librería Rovenlo.
1948.
SANDWISS Martha A., STEWART, Rick &amp; HUSEMANN, Ben. .
Eyewitness To War.SMITHO IAN INSTlTUTE WASHINGTON D.C. 1846 a Portrait of a
Nation._Smithonian Institut Press. Washington, D.C. 1996.
SPURLIN, Charles D. Texas Volunteers un Mexican War. Eaking Press.
Austin, Texas l998.
THE DIARY OF LT. RANKfNG DILLWORTH. The March to Monterrey
Texas Western Press. El paso, Texas. 1996.

0

THE REMINISCENCES OF ABNER DOUBLEDA Y. My Life in the 0/d
Army. Texas Christian University Press. Forth Worth, Texas. 1998.

Tanto la ~iud~d Metropolitana de Monterrey, nuestra ~iudad como
M,1:,~terrey California, deben su nombre gracias al título de don Gaspar de
Zuniga Y Acevedo, Virrey gobernante de la Nueva España en la época
cuando ambas poblaciones fueron fundadas.
'
Cu~ndo don Diego de Montemayor decidió repoblar la antigua Villa de
San ~u,s, abandonada después de la muerte de su fundador don Lui s
CarvaJ~I Y de la Cueva, tras haber sido enviado a prisión por la Inquisición
don Diego en un golpe de audacia y sin informar al Virrey don Gaspa/
tomó la determinación de llamarla, tal vez para protegerse por haberse aut~
n~n_ibrado Gobernador de la nueva Ciudad Metropolitana, con el título
utilizado por aquel entonces, por don Gaspar de Zúñiga de Acevedo, Conde
de Monterrey.
Mi~n~ras que Monterrey California, recibió su nombre como
agrade~_im1e~to
el apoy~ económico dado por don Gaspar a don
Sebast1an V1zca1no, para continuar su expedición en lo que hoy es la alta
California.
·

por

Don Gaspar tenía derecho a más de un título nobiliario. Heredó también
de su ma~re, el título de Señor ~e los Estados de Biedma y Ulloa y de la
Casa de Ribera a mas de ser Pertiguero Mayor de Santiago. Además, recibió
por herencia paterna, el Mayorazgo de Acevedo y Fonseca, y el título de
Conde de Monterrey.
Si don Gaspar tenía derecho a títulos tan importantes, ¿porqué prefirió
desde niño, utilizar, como su título principal, el de 'Conde de Monterrey"?

Otra situación peculiar fue el cambio de apellido paterno, de Acevedo,
al materno de Zúñiga, lo cual llevó a efecto, tras de haberse convertido en
Virrey de la ueva España. Con anterioridad, utilizaba el de su padre, de
J\:eve~o: ,¿Acaso sería_ por r~corda~ su in_fancia? Don Gaspar, desde muy
111!10, v1v10 durante su mfanc1a y primera Juventud en la Vil la de Monterrey
e mcluso ahí mismo realizó sus estudios.

642
643

�¿O sería por la historia de dicho título, y ser el Conde de Monterrey
uao de los títulos nobiliarios más antiguos y distinguido entre los nobles
españoles?
Pero, ¿cuál es la historia de este título, y en especia:!, la genealogía del
título de Conde de Monterrey?

. _Fue d~n Ortún Orti_z de Stuñiga, o Zúñiga, quien regresa al apellido
ongmal, meto de don Diego López de Stuñiga y. s1.. esposa doña Urraca
Pérez, el Sexto Señor de la Casa.
.

El título de Conde de Monterrey, parte de un antiguo vizcondado
perteneciente a la familia Zúñiga, conocida también con su primitivo
apelativo de Stuñiaga.

Tras haber heredado el título, don Ortún, al lado del rey de Navarra don
Teobaldo, decidió ir a Siria y Tierra Santa, a fin de luchar en la recuperación
de~ Santo Sepulcro. Co~o el rey fue muert~ en batalla en aquellas tierras, en
sena! de duelo, don 0mm, cambió el color de la ban-da del escudo a negra
tal y como ha continuado hasta nuestros días.
'

Los Zúñiga provenían del tronco real de Navarra. Sin embargo, la
historia recuerda como los primeros vizcondes de Monterrey, al rey de
Navarra, don Iñigo Jiménez Arista y su esposa, doña lñiga, quienes
vivieron en el siglo IX.

Si~ embargo otros tratadistas heráldii;os, afirman que dicho cambio no
se llevo a cabo en la época de don Ortún, sino fue obra de su tataranieto don
l~i~? Ortiz de Stuñiaga o de Zúñiga, quien heredó el título. Don iñigo
v1v10 de 1312 a 1350.

Al paso de los siglos en el XJI pasa a manos de don Iñigo de Stuñiga,
o de Zúñiga, quien vivió de 1104 a 1134.Don lñigo, retomó el antiguo
apellido de los primeros usuarios del título, el de Zúñiga.

Según cuenta la hist-oria, fue rico-hombre y Guarda Mayor de dos reyes:
don Alfonso y don Pedro. Más tarde, Camarero Mayor de la Reina doña
Blanca Y tras la trágica muerte del rey don. Pedro, don Iñigo enlutó la banda
en se_ñal ~e duelo. Ello es ·que no hay seguridad quien fue el autor del
cambio, srn embargo, la banda negra, continua como parte del escudo
heráldico.

Ahora bien, para explicar los cambios de apellidos de los receptores del
título, hay que recordar la costumbre de la época. Por aquel entonces y hasta
entrado el siglo XVII, no necesariamente los hijos llevaban el apellido
paterno, antes bien era más usual, que tomaran el materno. Sin embargo, en
ocasiones, ni siquiera éste, preferían llevar el de alguno de los abuelos o de
un pariente distinguido.
Además, bastaba convertir el nombre del padre o de la madre, en
apelativo, puesto que en estos siglos, se iniciaron algunos apellidos llamados
patronímicos, donde el hijo de lñigo, tomaba el apellido de lñiguez; el hijo
de Gonzalo, se convertía en González; el hijo de Pedr~ usaba el apelativo
de Pérez, el de Lope, López.
Por esta costumbre, el vizcondado de Monterrey pasó a manos de don
Diego Iñiguez, quien tomó como apellido, el nombre de su padre, aunque en
ocasiones se hacía llamar, don Diego de López Stuñiga fue el Cuarto
Señor de la Casa.
Don Diego López de tuñiga tiene un lugar preponderante en la
historia de España. El año de 1212, en la batalla de las Navas de Tok&gt;sa, fue
uno de los primeros guerreros en romper las cadenas que rodeaban la tienda
de Mohamed. Gracias a esta hazaña, y para conmemorar su triunfo, obtuvo
del rey autorización para añadir a su escudo heráldico, el cual era la misma
insignia r_eal de Navarra, una banda a través del campo y alrededor del
mismo campo del escudo, colocó una cadena de oro con ocho eslabones.
\

¡,

644

, __ En el s_iglo ?&lt;,f:'., vi_vía un riquísimo caballero, don Diego Stuñiga, 0 de
Zumga, quien s1rv10 baJo las órdenes de los reyes don Juan I y don Enrique

m.

Gracias a su protección adquirió gran influencia, a grado tal que dentro
del tes~amento d~I propio rey don Enrique III, fue nombrado encargado de la
custodia y educación del príncipe don Juan, quien más tarde reinó bajo el
nombre de Juan II.
.
Casó don Diego, en _1392, como puede verse, rápidamente hemos hecho
un largo recorrido desde el siglo JX al siglo XIV, con doña Juana García de
Le~va, Señora de Villabarquín. Procreando siete hijos varones y dos
muJ~res. G~ac!~ a la ~norme fortuna que acumuló y al favor de los tres reyes
a ~u1enes s1rv10, logro establecer Mayorazgos para todos sus hijos varones.
Dichos M&amp;yorazgos fueron ratificados en Segovia el 6 de agosto de 1404 y
de ahí nació el Mayorazgo de Monterrey como podremos ver en lín~as
posteriores
El primogénito, don Pedro de Zúñiga, recibió el título y Mayorazgo de
Conde de Plasencia. El segundo hijo, don Sancho, murió sin sucesión. El

645

�tercero, don Iñigo Ortiz de Zúñiga, recibió el título de Mariscal de Castilla y
Conde de Nieva.

Pedro de Sandoval y doña Mencia de Zúñiga quien desposó con d¿n Juan de
Luna.

El cuarto hijo fue don Diego López de Zúñiga, llamado El Mozo, para
diferenciarlo de su padre por llevar el mismo nombre, el cual nos interesa,
recibió el vizcondado de Monterrey y Biedma, que haoia pertenecido a la
Corona hasta la época del rey don Juan II, quien hace la donación a don
Diego, para que formara el Mayorazgo precisamente para .el cuarto hijo, y no
para el primogénito, sin embargo, este mayorazgo, si debería ser heredado
por el hijo mayor.

Con la existencia de dos familias se suscitaron una serie de problemas
por la posesión de la cuantiosa herencia, y más que nada, por el Mayorazgo
de Monterrey, por ser, además de muy rico, un puesto estratégico para la
guerra, la cual llevaba ya, muchos años en la España qe la época.

Otro de los hijos, don Gonzalo de Zúñiga fue Obispo de Palencia y
Jaén. Don Iñigo de Zúñiga, Señor de San Martín y Marqués de Carnarasa. El
último de los hijos don Diego Ortiz de Zúñiga, obtuvo Ja Casa de Sevilla.
Todos estos títulos fueron herencia paterna, a mas de los que obtuvieron por
derecho propio, por la gran herencia recibida también por parte de su madre
doña Juana.
Las dos hijas tuvieron gran herencia. Mencia de Zúi'figa, quien casó con
don Diego Pérez Sarmiento y fueron Señores de la Casa de Salinas y Leonor
de Zúñiga se desposó con don Alonso Pérez Guzmán Señor de Lepe.
De todos estos hermanos, como ya se dijo, nos interesa seguir la
sucesión de don Diego López de Stuñiga o de Zúñiga, quien tras la muerte
de su padre, en 1417, se convirtió en el propietario del Primer Mayorazgo
y Señor de Monterrey, al cual adjuntaron entre otros oienes, la aldea de
Ancinas con su Casa. Igualmente la aldea de Quintanilla y Muñopedro
ambas con sus respectivas Casas.
La merindad de Santo Domingo de Silos, pasó más tarde a ser también,
parte de la Villa de Monterrey con vasallos, términos, jurisdicciones y
rentas. A partir de esa época, el Mayorazgo fue uno d~ los más ricos del
remo.
Don Diego, quien recibió el Mayorazgo de su padre, en 1406, desposa
a doña Elvira de Biedma cuarta eñora de la Casa de Biedma, con quien
procrea un hijo, don Juan de Zúñiga y Biedma y dos hijas, doña Teresa de
Zúñiga y doña Beatriz de Zúñiga. La primera casó con el Conde de Santa
Marta y la segunda con el Conde de Rivadeo.
AI fallecimiento de doña Elvira, en 1415, don Diego contrae segundas
nupcias con doña Constanza Barba de Monsalve. Nacen~'de este matrimonio,
cuatro nuevos hijos, dos de ellos varones, don Pedro de Züñiga, y don Diego
López de Zúñiga y dos mujeres, doña Leonor de Zúñiga casada con don
646

Don Diego López de Zúñiga el Viejo, como ya se ha dichp, fue quren
logró de_l. rey don ~uan II: la formación d_el Mayorazgo de Monterrey para su
cuarto h1JO, don Diego Lopezel Mozo, sm embargo, éste, decidió desheredar
al _primogénito d~ su primer matrimonio don Juan de Zúñiga y Biedma, a
quien correspond1a el Mayorazgo, al considerar que "ya era muy rico por
heren~ia mat~rna". Por ello solicita al rey don Juan, "alterar el Mayorazgo y
repartir sus bienes entre sus restantes hijos'' y es autorizado el 6 de diciembre
de 1428 y en 1432, se incluye la Villa de Monterrey, la cual, hasta ese
momento, había quedado separada para el primogénito del primer
matrimonio.
Así recibe don Pedro de Zúñiga y Barba, el primer hijo de la segunda
esposa, con la anuencia del monarca, don Juan Il, quien olvidó que había
sido él mismo quien constituyó el Mayorazgo y el Señorío de Monterrey
para don Diego El Mozo y su hijo primogénito de la primera esposa y se
oficializa el despojo a don Juan, quien muy joven aún cuando sucedió, no se
percató de ello hasta tras el fallecimiento de su padre al leer el testamento.
Don Juan,· reclamó por la fuerza su derecho a esa herencia. Luchó
contra su medio hermano Pedro, quien ya había tomado posesión de la Villa
de Monterrey. Lo derrotó y ocupó la fortaleza, La cual quedó en su posesión
durante muchos años, tras la firma entre ambos hermanos, del Concordato el
18 de enero de 1458, gracias a la intervención del Objspo de Coma, quien
para evitar un duelo mortal entre ambos hermanos, propuso a don Juan, la
entrega a su medio hermano don Pedro, parte de las tierras pertenecientes al
Mayorazgo de Gálvez, Baides, Moradillo, Ancinas y Quintanilla. Pues éste
había quedado inconforme con la pérdida de parte de su herencia.
Así evitó el Obispo, se llevara a cabo el reto que había hecho don Pedro
a su hermano. El evitar derramamiento de sangre entre ambos hermanos, y
la firma del tratado, dejó al rey don Enrique muy complacido, y por ello,
confirmó el título de vizconde de Monterrey a Don Juan de Zúñig.a.
Don Juan contrajo matrimonio con doña María de Bazán, hija de los
Vizcondes de Valduema. Tuvieron dos hijas, doña Teresa de Zúñiga quien
casa con don Sancho Sánchez de Ulloa, y como primogénita, heredá el
647

�Vizcondado de Monterrey. Su esposo, don Sancho Sánchezde Ulloa nac10
en San Vicente de Ulloa en 1442, hijo de don Lope Sánchez de Ulloa
heredó la casa de los Ulloa por su padre y fue el Primer Conde de
Monterrey, pero poco más adefante conoceremos su historia.

representante del ·rey y la máxima autoridad tanto civil como religiosa y tras
derrotarlo por las armas, lo desterró a Portugal.

, La segunda hija, doña María de Ulloa quien contrae nupcias con don
Alvaro de Sotomayor.

Sin embargo, la crueldad y los excesos de e tos señores gallegos en
contra de los habitantes de la comarca, hicieron que, ¡nolestos, se levantaran
en armas, encabezados por algunos nobles aquellos, que se habían opuesto
con las armas en contra del rey de Cast:lla.

Don Juan fallece el 6 de enero de 1474 y pasó el Mayorazgo, por
herencia, primero a manos de su hija doña Teresa y más tarde, este
Mayorazgo es heredado por su nieta doña Francisca quien lo retiene hasta
1491, pero ya como condado.

Este fue un movimiento que dieron por llamar, ·"de los hermandinos"
en su l~cha y al ~ito de "aba~o las fortalezas", el pueblo que se les unió,
destruyo la mayona de los castillos de los nobles·que se habían refugiado en
Portugal. Uno de los pocos respetados, fue el Castillo de Monterrey.

Ahora, tras tan largo camino, se inicia el Condado de Monterrey. Tal y
como se dijo en líneas anteriores don Sancho fue el primer Conde de
Monterrey por una historia de guerra y traiciones. Para dar a conocer estos
hechos, tendremos que ver un poco de la historia de España en el siglo XV.

Pero no solo peleaban contra los nobles gallegos sino contra el rey y
llegaron en su lucha a grado tal que invadieron Castilla.

Pero antes, veamos como nació éste castillo-fortaleza de Monterrey. El
ayuntamiento de Monterrey, se encuentra dentro de la Pi;ovincia de Orense,
perteneciente al Partido Judicial de Verín en Galicia y se encuentra
prácticamente en la frontera con Portugal, lo cual lo cd~vierte en un sitio
estratégico y sumamente importante para las guerras.
Desde la época cuando los celtas se encontraban en la Península, se
con truyó en lo alto de una colina, una pequeña fortaleza bastante
inexpugnable, por tener su acceso tan solo por un camino muy difícil.
Más tarde, a la llegada de los romanos, éstos convirtieron la fortaleza,
en un castillo romano al que llamaron, Monte Regio. Al P:3SO del tiempo, y a
la llegada de los visigodos, se hicieron fuertes en esta fo rtaleza la cual
permaneció en sus manos hasta la llegada de los moros.
Más tarde, con el arribo de los árabes a España, la pierden los godos y
pasa a sus manos. Cuando es recuperado el castillo por los cristianos en la
edad media , se convierte -en castillo-fortaleza y castellaniza su nombre como
Monterrey.
Por aquellos años de la segunda mitad del siglo XV eran los señores
gallegos, sitio donde se ha dicho está establecida la fortal za de Monterrey
indisciplinados y arrogantes, y no querían aceptar la autoridad del rey de
Castilla contra quien luchaban ferozmente. Llegó a grado tal la osadía de los
nobles gallegos, que don Berna! Yánez de Mos coso, tomó pri ionero al
Arzobispo de Santiago don Alonso de Fonseca, quien era en Galicia, el
648

Mas muy pronto se cansaron los ~e¿dinos- de su lucha, y fueron
abandonados a su suerte. Al disminuir,fa fiereza de los sublevados, algunos
de los nobles que habían buscado refugio en Portugal, tras habei: sido
destruidos sus castillos, regresaron, entre otros, el Arzobispo de Santiago
don Alonso de Fonseca quien al lado de don Sancho Sánchez de Ulloa y
algunos otros nobles gallegos, encabezaron al que llamaron "Grupo de
Occidente".
Tras cruenta lucha, lograron derrotar y aniquilar a los hermandinos, y
pretendieron reedificar sus castillos. El Arzobispo de Fonseca, apoyado por
el Grupo de Occjdente, de nuevo tomó posesión de su sede y de su cargo, de
representante real.
Uno de sus privilegios de autoridad civil del Arzobispo de Fonseca, era
el otorgar las autorizaciones para la construcción de los castillos. El
Arzobispo hizo uso de este derecho, negando a don Lope Sánchez de
Moscoso, sobrino político de don Sancho Sánchez de Ulloa, autorización
para la construcción de una nueva fortaleza. Al serle negado el permiso por
el Arzobispo, don Lope, se inconforma y don Sancho, se molesta con el
Arzobispo y apoya a su sobrino político en su defensa de su derecho de
construcción de una nueva fortaleza.
Forman un grupo armado al cual se unen varios de los nobles que
habían luchado tanto al lado de don Sancho como al lado del Arzobispo
Fonseca, mas ahora, en contra del Arzobispo por lo que consideraban una
arbitrariedad.

649

�El ejército de don Sancho era muy superior al del Arzobispo quien no lo
creía así, sin embargo, el día de Corpus Christi y Santiago, lo derrotan en
u~a memorable batalla, donde llegan incluso a tomar el Pendón de Santiago
y desgarrarlo, cometiendo un exceso en su lucha.
Para conmemorar el triunfo, cada uno de los caballeros toma un título
nobiliario. Don Lope Sánchez de Moscoso Conde de Altamira. Don Pedro
Álvarez de Sotomayor se convierte en Conde de Carmlña y don Sancho
Sánchez de Ulloa se posesiona del título que su esposa doña Teresa de
Zúñiga, había aportado al matrimonio, el del vizcondado de Monterrey, y
convierte este título en Condado.
Poco después, el rey Enrique IV para evitar más conflictos y lograr la
paz entre el Arzobispo de Fonseca y los nobles gallegos les confirma los
títulos nobiliarios y éstos regresan el pendón de Santiago ya rehabilitado, al
Arzobispo Fonseca.
Ahí nace el condado de Monterrey, gracias a la lucha y el apoyo dado al
rey de Castilla por don Sancho Sánchez de Ulloa, quien se convierte, en el
Primer Conde de Monterrey.
Del matrimonio de don Sancho y doña Teresa de Zúñiga y Ulloa, nació
una sola hija doña Francisca, heredera el Mayorazgo y del título de Condesa
de Monterrey tras la muerte de su padre, varios años más tarde.
Sin embargo, don Pedro de Zúñiga, quien había perdido el vizcondado
de Monterrey, entabla demanda en contra de los Condes de Monterrey en
1480, en la demanda acusa al padre de doña María Teresa, de ' despojo que
el Vizconde le había hecho de su Villa de Monterrey" .
Los Condes contestan la demanda, sin embargo, don Pedro ganó el
pleito y en 1489 dictan en Jaén, sentencia a su favor. Para darle
cumplimiento, 'el 16 de diciembre de 1490, el Conde den Sancho, por sí y
en nombre de su hija doña Francisca, (su esposa ya había fallecido) , se
desistió del pleito, y apartó de la tenencia Monterrey y su fortaleza". Ahora
bien, alguna de sus tierras, no fueron incluidas. El 3'0 de abril de 1491
Diego de Castro por orden de los reyes, lo recibió y la entregó a Fernando
de Laserna, escudero de don Pedro López oe Barba o de Zúñiga.
Sin embargo, en la misma ejecutoría, don Pedro quedaba obligado a
pagar al Conde don Sancho, el valor de las construcc1bnes que éste había
hecho en Monterrey incluida una torre de homenaje. Pero don Pedro, se
niega a aceptar tal condición y don Sancho anna nuevo pleito el cual gana.

En la e~ecutoría se ordena a don Pedro, el pago de •·un quento y seis mil
cuatrocientos ochenta y cuatro maravedíses".
·
o paga don Pe_~ro López de_Barba su compromiso, y la herencia y el
problema, pasan al huo mayor de este, don Francisco, quien, tan terco como
su padre, tampoco acepta pagar. Se sigue ejecutoria de embargo y ahí de
nuevo regresa.. el año de 1500 el Condado de Monterrey a manos de don
Sancho Ysu h1Ja doña Francisca, pero tan solo por poco tiempo.
Don Franci_sco, el heredero de don Pedro, a pesat de no ser el dueño de
M~nterrey decide vender el predio a la Corona y por aquel entonces, la
Re1_na Isabel ?e Castilla, tratando de lograr hacer la paz entre ambos
panentes, decide, en 1504 comprar el señorío por 'once quentos de
maravedises". Ambos parientes quedan conformes con el trato.
~as el_fallecimiento de la reina en ese mismo año, y el de don Sancho
un ano mas tarde, en 1505, no permiten se complete la compra de
Monterrey. El rey Fernando y su hija doña Juana; consideran demasiado
generosa la oferta de la reina Isabel, y hasta 151 O, pagan por el Señorío ' diez
quentos de maravedises" pasando así este castillo fortaleza, a manos de la
Corona.
Doña Francisca, heredó de sus padres, la Casa y Estado de Monterrey
más no _el M~yorazgo ni el condado, los cuales aportó, a más de otros biene;
al matr~mon10, para unirlos a los estados de Biedma Ulloa, el Señorío de la
Ca~a R1ber~ Y 1~ Pertiguería Mayor de Santiago, le permitían ser, una de las
muJeres mas ricas de Castilla y León, sin embargo el Condado de
Monterrey, quedó en manos de la Corona hasta 1512.
. Los reyes Cató! icos deciden en 1493, casar a doña Francisca, con don
Diego de Acevedo, quien había nacido en 1476. Don Diego era hijo de don
Alonso de Acevedo y doiia María de Ulloa, Señora, de Cambados ya que
afír~an los reyes, " los Condes de Benavente, padres del desp~sado 1 1~
quenan como nuera".
Así contraen nupcias y recibe la pareja, los bienes de los Mayorazgos de
Ace edo y Fonsec~ e1! Salamanca _los lugares de Moriningo Sandomingo,
B~en~barba, Garc1gal111do y la Villa de Bivalfuente. Además las Casas
prmc1pales de los Condes de Monterrey aunque aún no el Mayorazgo ni el
c~ndado por estar en ese momento, en pleito iniciado por su tío don Pedro
Lopez de Barba o de Zúíliga. Además, las Casas Solares ea Salamanca en
l~luerta, en Extremadura, Santa María de la Ribera, Loraina y muchas otras
tierras en el Mona~terio de la Anunciación en Salamanca.
651

650

�Don Diego de Acevedo, falleció en batalla en 1496. el mismo año en
que nace su único hijo, don Alonso de Acevedo y Zúñig . Su madre, doña
Francisca, viuda, contrae un segundo matrimonio con don Femando de
Andrade, Primer Conde de Andrade, procreando tres hijaS, María Teresa y
Catalina.
' 1526, dejó como
Dona Francisca de Zúñiga y Ulloa, quien fallece en_
herencia a su primogénito, don Alonso de Acevedo y Zúñiga Señor del

Estado de Biedma y Ulloa, de la Casa de Ribera, Pertiguero Mayor de
Santiago, títulos heredados de su padre, y los Mayorazgps de Acevedo y
Fonseca, recibidos de su primer esposo. Don Alonso contrajo nupcias con
doña María de Pimentel hija del Quinto Conde de Benavente y de doña Inés
de Mendoza.
Don Alonso, sirvió bajo las órdenes de Carlos I de España y V de
Alemania. Luchó contra Solimán y triunfó en la batalla' de Perpiñán, a la
cual envió a su costa una compañía de lanzas. Fue llamado por el
Emperador Carlos, a la Ciudad de Corufía para que fuese testigo de la
·elección del Cardenal Adriano. como Gobernador de esos reinos.
Fue Adelantado de Cazarla y Caz.ador Mayor de la Reina doifa Juana y
del Emperador Carlos I. Heredó además, las Villas de Verín, Pozos y
Ribera, las cuales se encontraban en la falda del cerro donde estaba
establecida la fortaleza de Monterrey.
Los reyes habían comprado la Villa de Monterrey en 151 O sin
embargo, para 1512, decidieron venderla por la necesidad de obtener dinero
para continuar la guerra llamada de La Liga.
Además, el Procurador de la Villa don Gonzalo Rodríguez de la
Passera compareció ante el Bachiller Francisco de Aguirre, Alcalde y
Corregidor de la Reina, diciendo que la villa era un fuerte que estaba situado
en un cerro sin que se pudiera entrar en ella sin subir un cuarto de legua en
cuesta áspera, por lo cual no se podía llegar en carro y que por esta causa se
despoblaba ya que no había en ella más que once vednos casados, tres
clérigos y dos o tres viudas, cuando antiguamente tenía doscientos cincuenta
o trescientos habitantes.
Que en siete u ocho años se habían caído doscientas casas, porque los
vecinos se habían ido a vivir a Verdín y a Pazos lugares al pie de la cuesta de
la Villa. El no poder extraer el agua, obligaba a los vecinos a acarrearla
desde un cuarto de legua igual la leña el pan y todas las cosas necesaria .

652

Y sí la Villa no se poblase, sería fácil tomarla por estar en frontera con
Portugal. Por lo cual dijo el Procurador, "no había más remedio que pedir a
Su Alteza, que la hiciese franca, la cual no le rentaba sino cinco mil
seiscientos maravedíses de alcabala, que en lo que por tres años estaba
encabezada".
\

Tras tan dramático infonne, el rey don Fernando el Católico necesitado
de ~inero y aún disgustado por tanto pleito entre parientes por e;te Señorío,
decide v~nderlo al Arzobispo don Alonso de Fonsec~, homónimo de aquel
que lucho contra _don Sancho, el primer Conde de Monterrey, porque, a la
muerte de don Diego de Acevedo, el primer esposo de doña Francisca de
Zúñiga, Segun~a Condesa de Monterrey, su hijo había quedado bajo la
tutela del Arzobispo de_ Fonseca, tío de don Alonso de Acevedo y Zúñiga, y
era por tanto, al úmco a quien podría interesar comprar la Villa de
Monterrey.
. Así el 20 de julio de J 512, la Corona otorga contrato de venta, de la
Villa de Monterrey para añadirla al Mayorazgo del hijo de don Diego de
Aceve~~ y doña Francisca de Zúñiga, don Alonso de Acevedo y Zúñiga y.
sus leg1t1mos sucesores.
De nuevo'. la Villa ~e Monterrey, queda en manos de un Zúñiga, pero
no por ser el meto del pnmer Conde de Monterrey, ni legítimo descendiente
de los Zúñiga, vizcondes de Monterrey, sino a través de la familia de
Acevedo.
Para evitar nuevos pleitos entre parientes, decide el rey hacer a don
Alonso, Conde de Monterrey por Cédula Real, la cual fue fechada ea Madrid
el 24 de diciembre de 1513, dice: "Doña Juana, por _la gracia de Dios Reina
de Castilla, de León, de Granada, etc. Por hacer bien e merced a vos don
Alonso de Acevedo y de Zúñiga, cuya es la Villa d~ Monte-Rey, aca;ando
los muchos y buenos y leales servicios que me habéi&amp; hecho e face&lt;les cada
día y en alguna enmienda y remuneración de ellos, mi merced y voluntad es:
que seades Conde de Monte Rey y que os podáis intitular e intituléis, llamar
y llaméis y firméis Conde".
•
Para dar realce a la Villa de Monterrey, don Alonso fundó en 1555 el
Colegio de la Compañía de Jesús, cuando era su Comisario General San
Francisco de Borja, y aún vivía su fundador San Ignacio de Loyola.
Don Alonso de Acevedo y Zúñiga, Tercer Conde de Monterrey

falleció en 1555 heredando el título su primogénito, don Jerónimo d;
Acevedo y Zúñiga. El cuarto Conde de Monterrey, habia nacido en J522,
653

�y fue, dice la historia. un "caballero de muchas virtudes Y, muy aficionado a
las letras".
El cuarto Conde vivía en Salamanca, en su Villa de ]?avilafuerte, hasta
que el rey, Felipe II, lo designó Embajador extraordinario ante el C~ncilio de
Trento en 1561 sin embargo, don Jerónimo, no acepto tal nombramiento.
Don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga, contrajo matrimonio con doña
Inés de Velasco y Tovar, hija de don Juan de Velasco marques de Berlanga y
de doña Juana Henríquez de Ribera. Sus hijos fueron, el primogénito Gaspar,
quien más tarde se convierte en el quinto conde de Monterrey.
El segundo de ellos fue Baltasar, Comendador Mayor de León,
Embajador en Roma luchó contra Inglaterra. Más tarde, Embajador en
Flandes, en Francia y en Alemania.
Don Baltasar a su regreso a España, sirvió bajo el rc¡y Felipe lll, quien
lo designó Consejero de Estado y de Guerra y por la confianza que le tení~,
lo nombró ayo de quien más tarde, fue Felipe IV. Don Baltasar, contraJo
nupcias con doña Francisca de Claberhout, condesa de Croix, y Dama de la
Serenísima Infanta doña Isabel.
~

Los hijos de este matrimonio fueron: Jerónimo, quiJn falleció de niño.
Maro-arita, Melchor de Fonseca, quien murió antes que su 5padre. Doña María
de Pimentel y Fonseca, casada con el segundo Condé 1:le Olivares. Doña
Juana y doña Ana de Acevedo y Zúñiga quienes no cas~ron. Don Baltasar
falleció en 1622.

A los 18 años, don Gaspar decidió presentarse ante el rey don Felipe II,
para ofrecerle su persona y sus Estados para apoya~ la empresa que en ese
momento, el rey, llevaba a cabo, en Portugal.
El rey aceptó complacido el ofrecimiento de don Gaspar y le
encomendó la defensa de la frontera de Galicia, desde la ribera de Miño
hasta el mar y desde el río hasta la frontera de León.
Don Gaspar, al ver la importancia de la encdmienda, envió seis mil
infantes y trescientos caballos a Portugal, gasrando en ello, gran parte de su
inmensa fortuna personal. Fue un buen guerrero, ya que tomó l 4 plazas en
Portugal, y luchó contra Francis Drake, el pirata inglés cuando éste, con mil
infantes y cien caballos, pretendió tomar la Coruña. ,
En 15 83, a los 23 años, contrajo matrimonio con su prima hermana,
doña Inés de Velasco, quien llevaba el mismo nombre de su madre. Doña
Inés hija de don Tñigo de VeJasco Condestable de Galicia y de doña Ana
Ángela duquesa de Aragón, aportó una gran fortuna al matrimonio.
Fueron sus hijos, don Jerónimo el primogénito, quien falleció muy
pronto. Don Manuel quien contrae nupcias con doña Leonor de Guzmán,
hija del famoso Conde-Duque de Olivares. Doña Inés de Zúñiga casa con su
primo hermano, don Gaspar de Guzmán, EL conocido Conde Duque de
Olivares, sí, el mismo que había sido esposo de una de sus tías, hermana de
su padre y quien era, además, hermano de la esposa de su hermano Manuel.

f

Al falledmiento de don Jerónimo, heredó el título, su hijo Gaspar,
quien fue el quinto Conde de Monterrey y con quien nu stra ciudad, quedó
unida para siempre.
Don Gaspar de Aceved.o y Zúñiga, nació alrededor de 1560 y heredó,
además del condado de Monterrey, el título de Señor de los Estados de
Biedma y Ulloa y de la Casa de Ribera a más de Po.rtiguero Mayor de
Santiago. A los doce años, al fallecer su padre, queda bajo la tutela de su
madre doña Inés de Yelasco y Tovar, quien se traslada, acompañada de su
cuñado don Alonso de Fonseca y sus hijps, Gaspar, Baltasar y Melchor, a la
Vi) la de Monterrey.

Don Alonso de Fonseca, apoya a doña Inés en la educación de sus hijos,
y los inscribe en el Colegio de los Jesuitas, el cual había sido establecido en

Monterrey por don Alonso de Acevedo y Zúñiga, antepa~ado de los hijos de
doña Inés de Velasco.
654

Doña María de Aragón murió soltera. Doña Catalina de Fonseca,
ingresó a la orden religiosa de la Santa Cruz de Valladolid y doña Isabel de
Zúñiga y Fonseca, marquesa de Tarazana, fue casada con don Francisco de
Ayala, conde de Aya la.
El rey don Felipe II, dijo que: para que "sus reinos de las Indias gozasen
el saber, prudencia y cristiandad del quinto conde de Monterrey, lo designó
IX Virrey de la Nueva España y Capitán General". Lo nombra Virrey a los
35 años de edad, el 28 de mayo de 1595, siendo por tanto, uno de los
virreyes más jóvenes nominado para la ueva España.
Ahora bien, hay que considerar que el ser nominado "virrey", era un
premio y una forma de apoyar a quienes habían otorgado servicios especiales
a la corona por la facilidad de que quienes fuesen a las "lndias", obtuvieran
bienes económicos. El 7 de junio, el rey don Felipe U, ordena se envié a don
Luis de Velasco al Perú, como premio por sus servicios, y el traslado al
virreinato de la Nueva España, de don Gaspar de Acevedo y Zúñiga.
655

�La encomienda de los virreyes, debería de ser de seis años, sin
embargo cinco virreyes, sobrepasaban sus períodos, uno de ellos fue
precisamente el Conde de Monterrey. El salario que recibían los Virreyes
era de $60 mil pesos anuales. También se dice, que los reyes preferían
nombrar virreyes solteros o viudos, aunque en ocasiones designaba a
hombres casados como pago a sus servicios especiales.
Llega el nuevo virrey don Gaspar, a Veracruz en septiembre de 1595, ya
viudo, su esposa había fallecido en 1592. Le torno tres meses el camino a la
Ciudad de México por la cantidad de festejos que durante el recorrido se
llevaron al cabo. Fueron tantos y tan costosos, dichos festejos, que el virrey
don Lurs de Velasco, se vio en la necesidad de solicitar dinero prestado.
Dicho préstamo, fue votado y aceptado el 18 de septiembre de 1595, por el
Cabildo de la Ciudad de México, ya que en ese momento, tan solo se
disponía de cuatro mil pesos, y para toda la- pompa necesaria para la
recepción de un nuevo Virrey, se requerían al menos, veinte mil pesos, lo
cuáles fueron aprobados y solicitados en préstamo por la Ciudad
En Acolman, el nuevo virrey, se reunió con su antecesor don Luis de
Velasco, donde sostuvo conferencias para enterarse de las necesidades y
"trabajos" del virreinato. Al fin el 5 de noviembre de 1595 hizo don
Gaspar, su triunfal entrada en la capital.
El conde de Monterrey fue un buen gobernante, protector de los indios
y de Jos humildes Él fue quien revocó el decreto por el cual se obligaba a los
indígenas que pagaran sus tributos con gallinas cuando carecían de dinero.
Cuando el rey Felipe ordenó se reunieran los indios en congregaciones
y pueblos, lo llevo a cabo, por ser indispensable cumplir las ordenes reales,
sin embargo, usó tacto, y cuando dispuso de los indígenas libremente, el
propio Virrey don Gaspar, domingo a domingo, se presentaba personalmente
en la Plaza de San Juan y Santiago en la Ciudad de México, para evitar se
eng;iñase o se abusara de los indios.
Además de los indios, apoyó a los criollos, a aquellos hijos de
españoles nacidos en la Nueva España. En 1600, nombró corno Gobernador
de Yucatán a don Carlos de Sámano y Quiñónez, criollo que había sido
también Adelantado en San Juan de Ulúa.
Al fallecimiento de Felipe 11 , su sucesor, el rey Felipe lil lo designó, el
19 de mayo de 1603, Virrey del Perú, lo cual, en aquel entonces se
consideraba una promoción pues el sueldo de Virrey del Perú, era superior
al del Virrey de la Nueva España.
·
656

Don Gaspar se prepara para entregar a su sucesot, don Juan de Mendoza
Y Luna, Marques de· Montesclaro y Castilvayuela, el vireinato de la Nueva

Espaiia. Y para poder entregar a su sucesor, quien venia en compañía de su
esposa, un alojamiento digno,_pide que el Cabildo solicite un préstamo.
Los rec.ibe en Otumba, población donde "por costumbi;e anticuada
entr~gaban los virreyes el Sacro Caduceo, cuando le reciben el nuev~
gobierno, de donde salen ya con todo el mando de estos Reinos". Como don
Gaspar Y su s~cesor, tienen que 9uedarse algún ti~mpo en esta po_blación por
no es~ar term111ados los prep~rativos de los festeJOS n:i el alojamiento donde
deberian hospedarse en la Ciudad de México, los cuales "estaban aún sin
aderezarse con la decencia debida", obliga al aún virrey don Gaspar a
quedarse durante ocho días con su sucesor y su esposa en Otumba y afir~a
el Padre Cavo _en sus ~scritos, que el Conde de Monterrey fue tan e~pléndido
en su hospedaJe, que en los ocho días que con ellos se detuvo gastó casi la
renta de un año de Virrey".
'
, De ah_í, don ~a_spar se dir:igió a Acapuko para embarcarse a Perú, y
que ~I salir de M_ex1co, lo acompañaron tropas de mexicanos que henchían
los aires de alaridos en señal de sentimiento, demostración que hasta
entonces no se había hecho con otro Virrey".
Llegad~ al Perú, en 1604, donde se enteró, que •el nuevo Virrey de la
ue_va E~pana, don Juan de Mendoza y Luna, le había formado un Juicio de
Res1denc1~ por ha~er _gastado inútilmente, doscientos mil pesos en pago a
congregaciones de md1os''.
. El Conde demostró que no había sido así y logra se revoque la sentencia
dictada por el Consejo de Indias.
~n Perú gobernó hasta su fallecimiento en 1608. Su cuerpo es llevado a
Es~a_na donde se le da sepultura en la Capilla Mayor del Convento de
religiosas de la Concepción de Santa Ursula en la ciudad de Salamanca. Le
sucede en el título su hijo don Manuel de Acevedo y Zúñiga, Sexto Conde
de Monterrey, T~rcero de F~entes, Señor de los Estados de Biedma y Ulloa
Y de la casa de Ribera. Pertiguero Mayor de Santiago. Virrey de Nápoles
Cabal lera de la Orden de Santiago.
·
'
Contrajo matrimonio con su prima hermana doña Leonor María de
G_uzmán, hija del segundo Conde-Duque de Olivares y de doña ,María de
Pime~te~ y Zúñiga, no tuvieron hijos, por tanto el título pasó, a su
fallecimiento, el l635, a manos de una sobrina doña Inés Francisca de
Zúñiga y Fonseca, hija de don Fernando de Ayala y doña Isabel de Zúñiga y
Fonseca.
657

�Doña Inés Francisca, fue nieta de don Baltasar de Zúñiga, hennano de
don Gaspar, y bisnieta de don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga, y doña Inés
dé Velasco y Tovar. Doña Inés, contrajo nupcias con don Juan Domingo de
Haro y Guzmán, Gobernador y Presidente de Flandes. Como tampoco hubo
descendencia, el título pasa ahora a manos de una sobrina por parte del
esposo, doña Catalina de Haro y Guzmán, quien a su vez era n_ieta en
cuarta generación de don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga. Recibe el título de
Octava Condesa de Monterrey, Marquesa de Eliche y de Carpio, CondesaDuquesa de Olivares.
Doña Catalina de Haro y Guzmán casa con don Francisco Álvarez de
Toledo Beaumont y Silva, Décimo Duque de Alba y procrean una sola hija,
doña María Teresa, quien en 1722, hereda todos los títulos que sus padres y
ascendientes habían ido acumulando.
Doña María Teresa Álvarez de Toledo y Haro, ovena condesa de
Monterrey, es a la vez, Undécima Condesa de Alba. Contrae nupcias con

don Manuel de Silva y Haro, Noveno Conde de Gálvez. Tuvieron por hijos:
el primogénito don Fernando de Silva y Haro. La segunda hija, doña
María Teresa, casó con don Jacobo Stuart Fitz-James Colón y Portugal,
Tercer Duque de Berwicks. Más tarde encontraremos de nuevo el apellido
Stuart-Fitz unido al condado de Monterrey.
'

través de su madre doña Catalina, sobrina bisnieta del Cuarto ·conde de
Monterrey y esposa de don Jacobo Stuart-Fitz James Colón y Portugal.
Don Carlos Miguel, contrae matrimonio con doña Rosario Ventimiglia
y Moneada, y se convierte en el duodécimo Conde de Monterrey,
juntamente con una gran cantidad de títulos heredados de sus padres, abuelos
y demás ascendientes que murieron sin hijos.
De ahí el título pasa a don Jacobo Luis Stuart-Fitz Jame y
Ventimiglia, Décimo tercer Conde de Mont_errey, Décimo quinto Duque
de Alba, Octavo Duque de Berwick entre otros muchos títulos. Contrae
matrimonio con doña María Francisca de Sales Portocarreño, Novena
Condesa de Montijo.
Continua la genealogía del Condado de Monterrey con el Décimo
cuarto Conde de Monterrey, don Carlos María Stuart-Fitz James y
Portocarrero, quien nació en 1848 y en 1877, contrajo nupcias con doña
María del Rosario Falcó y Osario. Condesa de Siruela. Falleció don Carlos
María en 190 l.
Pasa el título a manos de su hijo don Jacobo de tuart-Fitz James y
Falcó quien nació en 1878. Contrajo nupcias con doña María del Rosario de

Silva y Gurtubay, Marquesa de San Vicente del Barco.

El Décimo Conde de Monterrey, don Fernando de Silva y Álvarez,

casado con doña María Bernarda de Toledo y Portugal hija de los Condes de
Oropeza. Tuvieron un solo hijo, don Francisco de Paula, Duque de Huscar
quien casó con doña Mariana de Silva y Bazán, hija de los Marqueses de
Santa Cruz y fueron padres de doña María Teresa Cayetana, quien recibió el
titulo de Condesa de Monterrey, por haber fallecido su padre antes que su
abuelo.

En 1957 hereda ese título y cuarenta y tres m•ás, veinte de ellos de
grande de España, doña María del Rosario Cayetana de Stuart-Fitz
Jame y de ilva, quien nació en 1928 ahora felizmente casada y desde
hace muchos años, con el Duque de Martínez Irujo, con quien procreó cinco
hijos y una hija. Don Carlos Fitz James, el primogénito, Alfonso Martínez de
!rujo, su segundo hijo. Jacobo Fitz James Stuart el tercero.

Doña María Teresa Cayetana de Silva y Haro, quien contrajo

Don Fernando el cuarto, y Cayetano Martínez lrujo el quinto, así como
su hija Eugenia . Desde hace varios años, ha empezado a ceder a sus hijos los
títulos, quedando aún la entrega del título del Conde de Monterrey.

matrimonio con don José Álvarez de Toledo y Góngora, Marques de
Villafranca, no tuvo descendencia. Doña María Teresa Cayetana. Décima
tercera duquesa de Alba, ha pasado a la historia por haber sido la supuesta
modelo de muchas pinturas de don Francisco de Gaya y Lucientes, entre
otros muchos oleos, la muy conocida f\1aja Desnuda, que aún se puede
admirar en el Museo del Prado.
Al fallecer la Duquesa de Alba en 1802, y no existir descendencia
directa, recibe dicho título don Carlos Miguel Stuart-Fitz James y Silva,
bisnieto por parte de su esposo, de la Novena Condesa de Monterrey, doña
María Teresa Álvarez de Toledo y Haro, quien había heredado el título a

Continuo añadiendo, el "don" al principio de cada nombre de los hijos
de la Duquesa de Alba, a pesar de que ellos ya no los acostumbran, sin
embargo, por ser cada sigla, indicativo 'de origen noble', he dejado este
título de "don".
La condesa, habita actualmente en Madrid, aun cuando prefiere vivir en
evilla. Ha invertido una gran cantidad de dinero en reparar la antigua
fortaleza castillo de Monterrey, donde acostumbra veranear en ocasiones.

658
659

�La genealogía lineal del Condado de Monterrey quedaría de la siguiente
manera:
Nacimiento
Condes de Monterrey
1442
Don Sancho Sánchez de U1 loa
Doña María Teresa Zúñiga
Doña Francisca de Zúñiga y Ulloa
Don Diego de Acevedo
Don Fernando de Andrade
Don Alonso de Acevedo y Zúñiga
Doña María Pimentel

Matrimonio

1493
1476

1562

Don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga l 522
Doña Inés de Velasco y Tovar
1560

Don Manuel de Acevedo y Z_úñiga
Doña Leonor María de Guzmán

1585

Doña Inés Francisca de Zúñiga
y Fonseca
Don Francisco de Haro y Guzmán

1526
1496
1540
1558

1496

Don Gaspar de Acevedo y Zúñiga
Doña Lnés de Velasco y Aragón

Defunción
1505

1583

1608
1592
1653

1710
1716

1662

Don Jacobo Luis Stuart-Fitz James
Doña María Francisca de Sales
Portocarrero

1821

1844

1825

1860

Don Carlos María Stuart-Fitz James y
Portocarrero
l 849
Doña María del Rosario
Falcó y Osorio
1854

1877

Don Jacobo Stuart-Fitz
James y Falcó
Doña María del Rosario
de Silva y Gurtubay

1878

1920

Doña María del Rosario
Cayetana Stuart-Fitz
Don Alfonso Martínez Irujo

1928

1900

1881

1901
1906
1954
1934

Los títulos a que tiene derecho a usar la actual Conclesa de
Monterrey, además de éste, son Undécima Duquesa de Berwick; Décimaoctava Duquesa de Alba. Duquesa de Liria, Xérica, de Arjona, de Montoro y
de Huéscar.
Condesa Duque de Olivares, Marquesa de Carpio, de Moya, de Osera,
de Cora, de Eliche, de la Mota. Marquesa de San Leonardo~ de Sarriá, de
Tarazona. de Villanueva del Río, de Villanueva del Fresno, de Barcarrota, de
Salvatierra y de Algaba.

Doña Catalina de Haro y Guzmán
Don Francisco de Toledo Beaumont

1733
1739

María Teresa Álvarez de Toledo y Haro 1691
Don Manuel de Silva y Haro
1677

1755
1728

Es además, Vigésima quinta Condesa de Lemas, de Lerín, de Baños, de
Osomo, de Miranda del Castañar. De Andrade, de Aliaga, de Ayala, de
Fuentes de Valdepedro, de Gálves, de Villalba, de San Esteban de Gormaz,
de Fuentedueña, de Casarrubios del Monte de Galve y de Siruela.

1802

Es, como ya se ha dicho, la Decimosexta Condesa de Monterrey,
Condestable y gran Canciller de Navarra, veinte veces Grande de Espafla
Señora de muchas Baronías y Estados, Gran Maestre de Sevilla. Posee la
Orden del Toisón Oro, del Collar de Carlos ITI, la Real Orden de Inglaterra,
la Cruz de Honor y esto tan solo por nombrar algunos títulos a los que tiene
derecho.

1868

El título de Conde de Monterrey está considerado uno de los más
importantes aún actualmente.

Don Fernando de Silva Álvarez
de Toledo
María Bernarda de Toledo y Portugal

1714

María Teresa Cayetana de
Silva y Álvarez
José Alvarez de Toledo

1762

Don Carlos Miguel Stuart-Fitz James 1794
Doña Rosario Ventimiglia y Moneada
660

172?

1817

661

�.roAN IGNACIO FLORES MOGOLLÓN (1698 y 1718-1719),
FRANCISCO DE BARBADILLO Y VITORIA (1719-1722),
.roAN JOSÉ DE ARRIAGA Y BRAMBILA (1722-1725),
PEDRO DE SARABIA CORTÉS (1725-1730)
Y BERNARDINO GASPAR SALVADOR MENESES MONROY
Y MENDOZA BRACAMONTE Y ZAPATA (1730-1731)
-Aportes Historiográficos para un estudio histórico-social-

Ma. Luisa Rodríguez-Sala1
Con la coll!boración de Rosa Iba Tena V.,
Patricia Alfaro y Jesús Lazada G.
Los materiales que conforman este trabajo se -insertan en un proyeeto
mayor de investigación 2 y sus dos primeras partes han sido publicadas en
esta misma revista. 3 En ella entregamos al lector el' análisis de las fuentes
primarias que proporcionan información sobre los cinco primeros
gobernadores, Francisco Báez Treviño, Gregario Salinas Barona, Cipriano y
Luis García de Pruneda y Francisco Mier y Torre, de quienes ejercieron el
mando en el Nuevo Reino de León durante Jas dos primeras décadas del
siglo XVIII.
En este nuevo aporte incluimos el análisis dt las fuentes primarias que
corresponden a los tres siguientes mandatarios. Esta secuencia cronológica
tiene como fin constituir una serie de artículos que, sistemática y
paulatinamente, cubran el análisis histórico-sociológico del ejercicio del
poder de todos los gobernadores de esa etapa· de la historia regional
novohispana.

'•

'

Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo XVlll hasta
los años previos a la constitución de la Comandancia General y la posterior
fonnación de las Provincias Internas. Lo hemos hecho así en función de que
la etapa de las reformas borbónicas marca definitivamente una nueva
conformación en el ejercicio de la admin istración de las diferentes
provincias del septentrión novohispano. Durante ella las tareas políticas,
admin istrativas y militares que hasta entonces habían quedado en manos de
los gobernadores pasaron a las del Comandante General y del Intendente de
las nuevas regiones que conformaron l0s bastísimos a lejanos territorios
norteños de la Nueva España.
Como en nuestra inicial aportación, en ésta también partirnos de un
resumen de las actividades de los personajes bajo estudio que está basado en
la consulta de obras -secundarias. Éstas han servido de guía y orientación,
tanto para la localización de los materiales primarios, como para su
663

�complemento. Nuestros materiales primarios proceden, fundamentalmente,
del Archivo General de Indias en Sevilla (AGI) del Archivo ·Histórico
Nacional de Madrid (AHN), y, por supuesto, del Archivo General de la
Nación de la capital mexicana (AGN). Ha sido en esta parte del proceso de
investigación, localización de materiales en el archivo mexicano en el cual
hi.tn trabajado eficazmente los becarios del proyecto quienes aparecen como
colaboradores de esta nueva publicación.
Esperamos que la acogida que nos ha brindado HUMANITAS nos
permita continuar entregando a los lectores los trabajos sobre los
subsecuentes gobernadores. Sin duda que la consulta de estos materiales
permitirá a los interesados en la historia regional de esa parte del septentrión
oriental novohispano aportar, a su vez, nuevas informaciones y con ello
enriquecer el proceso de investigación que continuamente debe nutrirse del
conocimiento de los colegas interesados en temas similares.
Sin más, pasamos a la exposición, análisis y resumen de las fuentes
primarias que hemos locaUzado para esta investigación, las cuales, en la
mayoría de los casos, confirman y amplían la información secundaria hasta
ahora disponible.

JUA IG ACIO FLORES MOGOLLÓ , 1718.

.

.

Fue este personaje gobernador en dos ocasiones, la primera a finales del
XVII y la segunda en 1718. De acuerdo a Cavazos, en 1698 fue designado
juez de residencia del gobernador del Nuevo Reino de León, Juan Pérez
Merino. Para 1700 era alcalde mayor de Jiquilpan y San Juan Perihuán.

La cédula real está fechada en el Buen Retiro a seis de mayo de J689.
Se le asignó un salario de 360 mil maravedíes al año y se le otorgó el puesto
por encontrarse vacante debido al fallecimiento de su anterior ocupante.
2.- PASAJERO~ L.13, E. 2748 del 7 de julio de 1689 procede de
CONTRA TACION, 5540A, L.3, Fol.166.
Esta fuente no contiene información adicional a la anterior.

3.- INDIFERENTE 2077 N.379 de 1689:
Expediente de concesión de licencia para pqsar a Guanajuato a favor de
Juan Ignacio Flores Mogollón, tesorero de la Caja Real de Guanajuato, en
compañía de un criado:

El interesado solicita licencia para embarcarse en la flota del año O en
naos de azogues que fueren en su lugar y que pueda llevar un criado soltero
para sus servicios y que se le den las ropas y armas que fueren de su
agrado.
4.-CONTRATACIÓN, 5458, N.3, R.3, del 17 de julio de 1689:
Expediente e información y licencia de pasajero a Indias de Juan Ignacio
Flores Mogollón, gobernador del Nuevo Reino de León y Boca de Leones
vecino de Sevilla, a Nueva España:
'

En este expediente se da cuenta de la merced que se le ha concedido
para el puesto de Gobernador del uevo Reino de León se refiere a su
.
'
prnner periodo y lleva también la Real Cédula que dice:

Como consta en cédula real de S.M me ha hecho merced del puesto de
tesorero de la Caja Real de la Ciudad de Santa Fe, Minas de Guanajuato y
se le da licencia para embarcarse en la flota de Nueva España del cargo del
Conde de Villanueva.

Mi Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de Contratación de /a
Ciudad de Sevilla a Don Juan l$17acío Flores Mogollón, vecino de esa
ciudad, residente en esta Corte, a quien he hecho merced del Gobierno de
las P~ovinci~s del Nuevo Reino de León y Boca de Leones en Nueva España,
por cmco anos para suceder a Don Juan de Bergara, último provisto en él,
he concedido licencia para embarcarse y hacer su viaje en la primera flota.
naos de Azogues o Navío de Registro y Bandera mía... y que pueda llevar
~res cria~~s para su servicios, sin pedirle a él por lo que toca a su persona
mformacwn alguna, pero para los tres criados se ·han de presentar en ese
Tribunal hechas ante las Justicia de sus TIERRAS ...y por.que en la licencia
que pidió para los tres criados incluyó dos negros, permito que éstos puedan
pasar ajustándose primero con el asentista, precediento el tomar la razón de
este despacho por los contadores de esa Casa.
Fecha en Madrid a 19 de diciembre de 1698.

664

665

Esta información la hemos ampliado con los documentos localizados y
analizados en AGI y que corresponden a sus dos periodos. Son los
siguientes:
1.- CONTRATACIÓN, 5451, N.88, del 7 de julio de 1689.
Expediente e información y lícencia de pasajero a Indias de Juan Ignacio
Flores Mogollón, tesorero de la Caja Real de la Ciudad de Santa Fe y minas
de Guanajuato, a Nueva España:

.'

�5.- CONTRATACIÓN, 5790, L.3, Fol.282-290 del 19 de dic. de 1697:
Nombramiento de Juan Ignacio Flores Mogollón como Gobernador y
Capitán General del Nuevo Reino de León:

El título de Gobernador y Capitán General del Nuevo Reyno de León y
Boca de Leones en la persona de Don Juan Ignacio Flores Mogollón ... mi
Gobernador y Capitán general de las Provincias del Nuevo Reyno de León
en Nueva España, por cinco años y ahora atendiendo a los serv{cios del
Padre y Pasados de Vos, Don Juan Ignacio Flores Mogollón, vecino de la
ciudad de Sevilla, residente en esta corte, y deseo que tenéis de continuarlo
tal donativo que habéis hecho de tres mil y quinientos pesos excusados de
plata entregados en oro en las arcas del Real Tesor ... para suceder al dicho
Don Juan de Vergara, luego que cumpla su tiempo o que vaque por su
muerte (Fol.285r.) ... y podáis llevar y llevéis vos, vuestros lugarthenientes
que para el buen gobierno de este cargo es mi voluntad que podáis poner en
las partes y lugares que fueren necesarios... con tal que los tenientes que asi
hubiéreis de nombrar siendo letrados y llevándolos de estos reynos sereis
obligado a presentarlos en mi consejo y cámara de Indias para que sean
aprobados ...
En Madrid a I 9 de diciembre de 1697.

De acuerdo al mismo documento, fue también tesorero de la Caja de las
Minas de Guanajuato, uno de los motivos por los cuales pasó a la Nueva
España, si bien contaba ya con el título a futura de gobernador del uevo
Reino de León para suceder al último que detentaba el puesto.
Después de haber desempeñado este cargo, es muy probable que haya
regresado a España, ya que unos años más adelante, en 1707, recibió nueva
licencia para embarcarse, ahora para ocupar la gobematura del Nuevo
México. En esa .ocasión también se le dió comisión para tomar la residencia
a su antecesor en ese cargo, José Chacón.
Hasta aquí los documentos en AGI correspondientes a su primer
periodo gubernativo a finales del XVII, los siguientes están relacionados con
su segundo periodo, ya en el XVJII, son:
6.-CONTRATACIÓN, 5464, N.2, R.28 del 30 de abril de 1708:
Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Juan Ignacio
Flores Mogollón, gobernador de lo político y militar de la Nueva México,
con sus criados Lucas López de. Fonseca, natural de Madrid, hijo de Lucas
López de Fonseca y de Tomasa Cañete, y Manuel Galtier, criado, natural de
Madrid, hijo de Manuel Galtier y de Francisca Fuente, a Nueva España:

666

Sus dos criados eran de 17 años, ambos, solteros y no religiosos; sus
dos esclavos negros, uno Bentura García, color claro de mediana estatura,
con dos dientes menos, de 27 años; el otro Pedro, negro atezado, alto de
cuerpo de buen semblante, y ambos cristianos, no sujetos a matrimonio. En

este documento está incluido el título en el cual se constata su primer
nombramiento como gobernador del"Nuevo Reino de León, lo que aconteció
durante el periodo del anterior rey, asimismo se menciona el hecho de haber
dado infonnación en el año de 1701.
Fue el virrey, Marqués de Valero quien le debió confirmar su cargo
como gobernador del Nuevo Reino de León en su segundo periodo, sucedió
el 24 de marzo de 1718:
... atendiendo a que Don Francisco Báez Treviño se halla continuamente
padeciendo el accidente de perlesía e imposibilitado de servir el gobierno
del reino,... tomó posesión en julio del mismo año. Durante su
administración atendió a la recomposición de caminos, organizó la escolta
para los ganaderos, realizó frecuentes campañas de pacificación y prestó
especial atención a las misiones y pueblos recién fiindados por el licenciado
Barbadillo, dictando reglas de trabajo para los Indios. En 1719 practt'có la
visita general de los pueblos y entregó el mando a su sucesor, el licenciado
Francisco de Barbadil/o .4

En AGN localizamos solamente tres referencias que, indudablemente,
corresponden al gobernador; algunas más pudieran ser de sus parientes.
La primera de las de él resulta de importancia, ya que permite asentar
que don Juan Ignacio se encontraba en la Nueva España, cuando menos
desde 1688, año en que figura como testigo del matrimonio de una pareja de
mestizos que se celebró en la población de Santa Catarina Mártir. Como se
estableció en uno de los documentos de AGI, en 1689 recibió el cargo de
tesorero de la caja de las minas de Guanajuato, muy probablemente haya
residido ya en la Nueva España y viajó a la metrópoli para tramitar o
comprar un cargo.
En las dos restantes queda claramente expuesto el haber desempeñado
la gobernatura del Nuevo México y haber sido acusado de malos manejos
financieros, referidos a pagos de los .Presidiales. Como se verá, son
documentos interesantes que dan razón de los pleitos y dificultades que
enfrentaban los gobernadores, no sólo en lo que se refería a los aspectos
militares, también los de la administración financiera.

667

�1.- MATRIMONIOS, Vol.45, Exp. 35, Fol. 1.97, año de 16~8:

Solicitud matrimonial, contrayente: Matheo Jorge, mestizo, Inés de Vargas,
mestiza. Testigos y ocupación: Juan Ignacio Flores M(!gollón; Nicolás
Torres, Mercader. Santa Catharina Mártir.
2.:. CÁRCELES Y PRESIDIOS, Vol.18, Exp. 2, Fols. 50v.-51r., año de
1716:
.
:
Autos sobre ajustes de cuentas entre Juan Flores Mogollón y los soldados.
Nuevo México.
Se trata de los autos concernientes al ajuste y liquid'ación de cuentas
con los soldados de su castillo presidia! que, según dichos autos, Flores
Mogollón dejó pendientes durante su gobierno. Se les oraena a los jueces
nombrados por el virrey, Duque de Linares, que procedan a comunicarle a
Flores Mogollón el mandato virreinal y se ponga en ejecúción la liquidación
de los adeudos. Se les indica que el ex-gobernador deberá presentar los
libros de cuentas de los presidiales a fin iniciar los ajustes financieros.
Consta en el documento que el día 8 de octubre de 1715 le notificaron
los jueces nombrados, personalmente a Flores Mogollón en su casa de la
Villa de Santa Fe en el Nuevo México, el mandamiento virreinal y los autos
correspondientes. El ex-gobernador declaró haberlos oído y entendido, pero
no estar de acuerdo con ellos, ya que tenía en su poder los libros de cuentas
que señalaban no ser procedentes los adeudos, y, mucho menos los ajustes
de cuentas y liquidación.
Flores Mogollón procedió al envío, de inmediato de una carta
aclaratoria, misma que corresponde a la siguiente referen')ia.
3.- CÁRCELES Y PRESIDIOS, Vol.18, Exp. 3, Fols. 282-283r., año de

1716:
Sobre que se le conceda licencia para salir a Juan Ignacio Mogollón,
Gobernador de la Provincia. Nuevo México.
Se trata de la carta que Flores Mogollón envía, desde la Villa de Santa
Fe de la Nueva México el 27 de octubre de 1716, en respuesta y aclaración
de lós autos que' le fueron comunicados el año anterior. Es un documento
representativo de las frecuentes desavenencias que se producían entre
autoridades de los Reinos septentrionales. En este caso, e~ clara la dificultad
que se dio y la enemistad que existía, entre los dos gobetnadores del Nuevo
México, don Juan lgnacio y su sucesor, el general Juan Pérez Hurtado.
Cada uno de ellos se acusa mutuamente de manejos turbios en la
administración del Reino. Flores Mogollón pone de manifiesto la política

668

injusta y cruel del gobernador en funciones con dos grupos indígenas, los
yutas _Y los jicaril/a, además de los varios robos que, según él, había
cometido el gobernador.
.
~simismo aclara el estado de las cuentas con los presidiales, e
inclusive, presentando los libros de cuentas, deja asentado el que tenían
adelantados sus salarios hasta el año de I 720 a través de los situados
recibidos y los pagos realizados por Flores Mogollón. Nuevamente señala
que el g?bernador en turno deseaba ocultar estos hechos y por ello in.terponía
su autoridad a fin de que su antecesor no pudiera salir del territorio del Reino
del Nuevo México y diera a conocer esta situación. Termina la carta
pidiendo al virrey, se aclara el asunto y no permita que en adelante co~
falsedades se atropelle su respeto y vengan a ser tenidos de sus súbditos con
desprecio ...
.. Los siguientes documentos probablemente cor~espondan, o bien a sus
h1Jos o sus hermanos, llevan los nombres de Francrsco y José o Juan José
con los mismo apellidos de don Juan Ignacio. Se ·trata de las referencia;
siguientes:
4.- ESCRJBANOS, Vol. 21, Exp.13 Fols. 64-66, del 13, 23 y 30 de abril de
1708:
Certificación del grado de Bachiller obtenido por Don Francisco Flores
Mogollón y solicitud para obtener el de abogado, para lo cual se le señaló el
pleito que sigue Francisco Muñoz contra Francisco Ladrón de Guevara
sobre ajuste de cuentas. Ciudad de México.
Se trata de un documento en el cual se certifica los estudios realizados
~n _la_ Real y Ponti_ficia Universidad y la experiencia profesional en asuntos
Jurid1cos, del bachiller que lleva los mismos apellidos que el gobernador. No
se proporciona información que permita establecer el parentesco con don
Juan Ignacio, por la fecha de emisión del documento, bien podría tratarse de
su hijo, ya que el entonces gobernador del Nuevo Reino de León, estaba ya
a~entado en la Nueva España en 1688. Desconocemos si llegó casado o lo
hizo en la Nueva España. También puedo tratarse de un hermano.
S.- INDIOS, Vol. 45, Exp. 42, Fol. 58-60, año 1721 :
El virrey confiere comisión a José Flores Mogollón para que pase al pueblo
de Zac~ulpilla a ~a averiguaci~n de excesos de los naturales de este pueblo y
Sagualmgo, Santiago Mamatlan y Real y Minas de Zacualpa.

La información contenida en el expediente no permite aclarar el
parentes~o _entre esta persona de nombre Juan Joseph Flores Mogollón y don
Juan Ignacio. Se aclara que se trataba de un licenciado de la Real Audiencia ·
669

�quien fue comisionado por el virrey, Marqués d~ Valer~, ~ara averiguar Y
escuchar los testimonios relacionados con ciertos mc1dentes que se
produjeron en los poblados a que se hace referencia. Sucedió ~sto en el año
de 1721. Nuevamente podemos aventurar que fuera su hijo o su hermano.
6.-JUDICIAL, Vol. 23, Exp. 63, Fol. 154v.156v., del 26 de marzo de-1748:
El licenciado Don Juan José Flores Mogollón, relator de, la Real Audiencia
y don Alonso de Adán se comprometen a que puesto ~on Juan ·José de
Sevilla en la posesión de su oficio de escribano real, enterara cada fin de
año a las cajas reales, 160 pesos hasta cubrir lo que debe 'de los tributos que
estuvieron a su cargo cuando fue Alcalde Mayor de Zempoala por cuyo
motivo se le había embargado y rematado su oficio o de lo contrario lo
harán ellos con sus emolumentos.
'
Aparece el mismo personaje de la referencia anterior aún como
miembro de la Real Audiencia, ahora como su relator. Sucedió esto más de
veinte años después que en la primera mención. Debido a su permanencia en
esta dependencia, es muy posible que se pudiera haber tratado de un hijo de
don Juan Ignacio.

FRANCISCO DE BARBADILLO Y VITORIA, Gunio o julio de 1719,
interinamente fue sustituido por Luis García de Pruneda, hasta 1723).
De acuerdo a Cavazos, nació en la villa de Escaray, provincia de
Logroño el 28 de mano de 1670. Fueron sus padres Cristó~al de Barba?illo
y Antonia Licea de Vitoria Lecea. Pasó a la Nueva Espana con el ':•rrey
Duque de Linares y se desempeñó en el car?o ~e alcalde del. ~rimen,
distinguiéndose por su rectitud, saliendo muy bien hbrado de la v1s1ta q~e
efectuó el oidor Francisco de Garzarón, visitador apostólico deJ Santo Oficio
de la Inquisición, sólo fue culpado de varias soltzlras de presos hechas por
su orden, sin noticia de la sala, de lo que se le absolvió.
En ocasión del problema de las encomiendas en el Nuevo Reino de
León, el virrey, Duque de Linares, convocó a Junta de Gu~rra y Hacienda, la
cual comisionó a Francisco de Barbadillo como juez con a¡mplias facultades.
Llegó a Monterrey en diciembre de 1714 y una de láS sol_uciones_ que
propuso fue la de fundar pueblos de indios para contrarrestar la influencia de
los encomenderos. Estaba decidido a realizarlo e inclusive fue de opinión
que si el propio gobernador no estuviera de acuerdo le quitaría el mando.
Organizó una de las Compañías Volantes para Ia protección de los'pueblos y
de las haciendas de ovejas.
!

habían huido de las misiones y con ellos repobló el pueblo de San Antonio
de los Llanos, , actual Hidalgo en Tamaulipas. También impulsó la
refundación de las misiones del Río Blanco y Labradores, repobló Jas de
Hualahuises y Gualeguas y fundó, en las inm~diaciones del Valle del Pilón,
las de Purificación y Concepción.
Resolvió el conflicto de jurisdicción ·surgido entre las poblaciones de
Hualahuises y Linares, trasladando ésta última con fecha del 14 de
noviembre de 1715. Utilizó con frecuencia el procedimiento de expropiación
de tierras para establecer poblados, tanto en el Piló,1 como al oriente de
Monterrey y así fundó la misión de Nuestra Señora de Guadalupe en febrero
de 1715 a la que le dio el título de Pueblo en enero del siguiente año.
A cada uno de los pueblos que fundó les otorgó instrucciones precisas
acerca de su gobierno, nombrándoles un protector y señalándoles
misioneros, quienes, según su opinión, debían ser, cuando no ángeles, más
que hombres.
Restituyó a los franciscanos las mlSlones que había secularizado el
obispo Camacho y Ávila. Se distinguió como pacificador y libertador de los
indios, abolió las congregas, como se conocían las encomiendas en la región
y que habían sido eJ origen del problema con los habitantes españoles
encomenderos.
Pasó poco más de año y medio en el cumplimiento de su misión y
regresó a México en abril de 1716, en donde volvió a su puesto de alcalde de
corte. Sin embargo, su ausencia de Nuevo León dio de nuevo cauce al
problema, razón por la cual fue designado gobernador y tomó posesión el 4
de julio de 1719. Durante su mandato auxilió al Marqués de Aguayo en su
misión frenté a los franceses en territorios de los Texas. Restableció la
Compañía Volante y a los protectores de los indios. Importante fue el
levantamiento de un censo ganadero que redundó en proponer la creación de
un Obispado en Monterrey. Duró en su cargo cuatro años para volver, en
1723, a la capital del virreinato.
En ese mismo año contrajo matrimonio en la car,ital novohispana con
doña Juana Rosa Eolio Ojeda y Guzmán, quien era viuda de don Martín de
Urzúa y Arizmendi, conde de Lizárraga. Otorgó testamento sin estar
enfermo el 29 de diciembre de 1724 ante Francisco Dionisia Rodríguez,
escribano real. Murió en la ciudad de México el 14 de mayo de 1726 en su
casa de la calle de los Donceles y fue sepultado en la capilla del Rosario del
.
5
Convento de Santo D ommgo.

Emprendió jornada a la Sierra de Tamaulipas con los capitanes Juan
Guerra Cañamar y fray Juan de Losada logrando bajar a los indios que
670

671

�En AGI hemos localizado documentos que permiten ar_npliar la
información que hasta ahora se tiene de este personaje, ta~to por_ ~o que se
refiere a sus estudios como a sus cargos anteriores a su vmculac1on con el
septentrión. Así hemos localizado que_ ~jerció pu:st~ oficial en_ el otro
extremo de la Nueva España, en la mend1onal Provincia de Yucatan Y que
11.egó a Ja Nueva España, muy probablemente, antes ,de. la fecha que
menciona don Israel Cavazos, quien asienta que pasó con el virrey Fernando
de Alencastre Noroña y Silva, Duque de Linares y Marqués de Valdefuentes,
quien llegó en enero de 1711. De acuerdo a la documentación ~e AGI,
obtuvo su permiso de la Casa de Contratación en 1702 para P'.15ª.r a e3erc~~ el
oficio de teniente de gpbernador y capitán general de la Provincia de Menda
de Yucatán y Auditor de la gente de Guerra.

3.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 211, Fol..309, del 20
de septiembre de 1714:
Real Audiencia. El Rey ordena a los oficiales reales de la co1'le de ·México
presten al licenciado Francisco de Barbadillo Victoria, Alcalde de Corte en
la Real Sala del Crimen, dos mil pesos, que ha de reintegrar de los salarios
que se le deben por la comisión que desempeñó en el Nuevo Reino de León.

Los documentos los anotamos y comentamos sólo en forma general ya
que se realizó un amplio estudio socio-históric? ?e. este personaje~~ el cual
se analizaron, a partir de estas fuentes arch1v1st1cas, su actua~1on como
gobernador y los antecedentes ocupacionales y personales de este interesante
.
6
personaJe.

4.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 217, Fol. 318, del 3
de octubre de 1714:
Nuevo Reino de León. Ordenando a los oficiales reales de la Corte suplan al
licenciado Francisco Barbadillo Victoria, en la comisión que se le dio en
este Nuevo Reino.

Las fuentes localizadas y consultadas en AGI en su orden cronológico son:

5.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 219, Fol. 320, del 16
de noviembre de 1714:
Nuevo Reino de León. Para que de conformidad con el penúltimo capitulo
de las Instrucciones que se le dieron a Francisco de Barbadillo Victoria,
mande a los oficiales reales de San Luis Potosí se les den las cantidades que
librare como se previene.

1.- INDIFERENTE, 161, N.4 79, del 23 de julio de 1700:
Relación de Méritos y servicios de Francisco Barbadillo Vitoria, abogado
de los Reales Consejos:

2.- JNDJFERENTE 135, N .14 7, del 6 de mayo de 1701:
Relación de Méritos del Bachiller Don Francisco Barbadillo Vitoria,
thenienle de Gobernador que ha sido de Yucatán.
3.- CONTRATACIÓN, 5791, L.!, Fol.! Sv.-18 del 27 de julio de 1702:
Nombramiento de Francisco Barbadillo Vitoria, como theníente de
gobernador de Yucatán:

,,

4.- INDJFERENTE, 138, N.27, del 30 de abril de 1711: ·
Relación de Méritos y servicios de Francisco Barbadillo•Vitoria, alcalde del
crimen de la Audiencia de México:

En AG se han localizado los siguientes documentos, l0s cuales, sin duda
alguna, completan los que proceden del archivo sevillano, son:
1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 208, Fol. 20 del 7

de septiembre de 1714:
Para que el gobernador del Nuevo Reyno de León y demás justicias d~ -~/,
por donde pasare el señor Francisco de Barbadillo que va a el con comlSlon
672

del virrey a ejecular varias operaciones del servicio de ambas Majestades le
den todas las asistencias prevenidas so pena de dos mil pesos.

2.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 209, Fol. 20, del 7
de septiembre de 1714:

6.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 220, Fol. 320, del 16
de noviembre de 1714:
Nuevo Reino de León. Comisión que se le dio a Francisco de Barbadillo y
Vitoria en este Reino, además de la dada al Virrey, y use de la Capitanía del
mismo cuando lo necesitare.
7.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Yol.38, ~xp. 223, Fol. 324, del 4
de febrero de 1715:
Nuevo Reino de León, Comisión que se le dio a Francisco de Barbadillo
para que proceda contra Pedro de la Serna y los que alborotaron a los
INDIOS de Matehuala.

8.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Yol.38, Exp. 226, Fol. 326v., del
l3 de febrero de 1715:
Nuevo Reino de León. Para que el licenciado Francisco de Barbadillo
Victoria, Alcalde del Crimen de la Real Sala de esta Corte, comisionado en
este Reino, remita las diligencias de los despachos que ejecute.

673

�9.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38 Exp. 228, Fol. 328, del 11
de abril de 1715:
Nuevo Reino de León. Milicias, Ordenando a los oficiales reales de San Luis
Potosí den a Francisco de Barbadi/lo Victoria, la cantidad qué importm·á la
compra de los bueyes que necesita para la formación de /Qs pueblos que está
efectuando en e.ste Reino.
·

10.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 230, FoL 328v., del
11 de abril de 1715:
Nuevo Reino de León. Ordenando se remita a este Reino a nombre de
Francisco de Barbadillo Victoria, la herramienta que se menciona.
11.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 234, Fol. 337, del
11 de abril de 1715:
Nuevo Reino de León. Para que el licenciado Francisco de Barbadillo
Victoria ejecute su parte sobre lo resuelto en la junta in:;erta como se le
previene.

12.-Historia, Vol.30, Exp. 12-13, Fol. 186v.198, del 10 de mayo de 1715:
Consulta que hace el Señor Alcalde de Corte Don Francisco Barbadillo
Victoria a su Excelencia, sobre la pacificación de los INDIOS en el Nuevo
Reino de León:

13.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 235, Fol. 340, del
15 de junio de 1715:
Nuevo Reino de León. Sobre la comisión que se le encomendó al licenciado
Francisco de Barbadillo Victoria, Alcalde de la Real Sala del Crimen, en
este Reino, con relación al nombramiento de misioneros para la
pacificación de (os INDIOS, en esta jurisdicción.

14.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp.,233, Fol. 33lv., del
17 de junio de 1715 :
Nuevo Reino de León. Felicitación al licenciado Francisco de Barbadillo
Victoria por su victoria, por su labor de pacificación de los INDIOS
alzados, q1Jienes prometieron deponer las armas en la ciénaga de Juan
Pérez, próxima a Tamaulipas.

15.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 231, Fol. 329, del
19 de junio de 1715:
Nuevo Reino de León. Ordenando a Francisco de Barbadillo Victoria,
Alcalde de la Real Sala del Crimen de esta Corte, hacer entender a los
españoles vecinos de este Reino, la indignación dirl Rey y Virrey
respectivamente, porsusfechorías en los pueblos de INDIOS de este Reino.

674

16.- ~~LES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 232, Fol. 330, del
19 de Jumo de 1715:
Nuevo Reino de León. Confirmando el título de Capitán del Presidio de
Cen:atbo, pedid~ a favor de Juan Guerra Cañamar por el fiscal de Su
Ma1estad, Francisco de Barbadilló Victoria.

17.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 237, F ol. 342v., deJ
3 de octubre de 1715:
Nuevo Reino de León. Informe que rindió el licenciado Francisco de
Barba~iflo Victoria, sobre su misión civilizadora en este Reino y la
fundaczon de un nuevo pueblo que piensa llamar "La ºurificación ".
0

18.- INDIOS, Vol. 42, Bxp. 155, Fol. 184v.-187, año 1719:
Para q~e Francisco Barbadillo haga el informe que se le pide en orden a /a
pretensl?n de los religiosos del convento del Real de Charcas y que ejecute
lo demas que se le ordena sobre lo representado por Martín de Uros
toc~n!e ~l deterioro del pueblo de San Francisco de Matehuala, sobr;
rec1b1r dmero para las Misiones y la edificación de la iglesia. Real de Minas
de Charcas, Zacatecas. San Francisco de Matehuala.

19.- INDIOS, Vol. 44 Exp. 5, Fol. Sv.-8v., año I 720:
Para que Fran~isco de Barbadillo ejecute las providencias que se le
ord:nan, de pedimento de _l~s naturales de la nación T/axcalteca, del pueblo
Y fio~tera de ,san Sebastwn del Venado y otros sobre diversas quejas de
Martm de Unas por no querer que continúe la escuela en dicho pueblo y
por abusos que comete. San Sebastián del Venado, San Gerónimo de la
Hedionda.
20-INDIOS, Vol.44,Exp.115, Fol.141-141v., año 1721:
El virrey delega su superior jurisdicción en Francisco Barbadillo
gobernador del Nuevo Reino de León para que por lo que toca a fo milita,'
conozca de las causas de los naturales de los pueblos de Matehuala si~
perjuicio de la jurisdicción que por lo politico compele a la Real Audiencia
de Guadalajara. San Francisco de Matehuala. Charcas, Guadalajara.
21.-JUDJCTAL, Vol. 8, Exp. 5 Fol. 47-97v., del 11 de diciembre de 1724:
Estafa. Jui~io Penal. M_ediante Real Cédula e Jrdena al virrey de
CasaÍ:'erte mforme el motivo por el que se ha aprehendido al señor Oliveros
F_racr~r, de origen irlandés. Para las investigaciones se comisiona al
hc&lt;:_ncrado ,!"ranci~co _Barbad_il!o, Alcalde de Cone, quien explica que el
senor Frac1~r ped1a dmero d1c1endo que venia a la Nueva España a recibir
una herencta en Oaxaca, lo cual no era cierto, es decir, se le imputa el
675

�delito de estafa en contra de varios INDIOS. Las audiencias se ~levaron a
cabo en Cuicatlán y Papa/o. Se presentaron veinte testigos a declarar, se
suscita un incidente de tachas de testigos contra el doctor Santiago
Estebanson, el expediente está incompleto por lo que no se sabe cuál fue la
sentencia definitiva.

.

22.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol.45, Exp. 108, Fol. 21, del 2

de junio de 1726:
Informar con autos de los crímenes cometidos por el gobernador Francisco
de Barbadillo Victoria. Nuevo Reino de León. INDIOS.

23.- CONCURSO DE COTLLLA, Vol. 3, Fol. 359-585v., años de 17291731;
Acusación a don José Miranda por abusos. Carta emitida por el Consejo en
que se pide al Virrey que conceda la ejecución y cumplimiento de la
demanda que hizo don Gerónimo de Osilia y Rayo en nombre del finado
Francisco Barbadillo, en contra de don Ignacio José de Miranda, factor de
don Alejo López de Cotilla, finado y Manuel Jiménez de los Cobos, oficiales
reales de la Real Hacienda y Caja de la Ciudad de México por los
innumerables abusos y mala administración del citado empello; la cual fue
aceptada y pronunciada el 20 de agosto de 1726 por don Gerónimo de
Osilia y Rayo; en dicha demanda se obliga a Don Alejo devuelva a la Real
Caja 78,400 pesos y 6 reales que extrajo con motivo de pagar una libranza a
don Feliciano Montero, vecino de Sevilla, más 45,000 pesos que dijo haber
ajustado la mencionada libranza, añadiendo a esto la multa que le fue
impuesta; y a don Ignacio de los Cobos se le pida devuelva 3,000 pesos
faltantes en la· caja según el corte hecho y se Le multe por 1O, 000 pesos. A
las tres personas mencionadas se les condena a la privación perpetua de su
empleo o de cualquier otro, al mismo tiempo les son embargados sus bienes,
dándoles tiempo para pagar dicha multa y si no lo hicieren les serán
rematados; en el caso de don Alejo López de Cotilla se cobrará dicha multa
a sus fiadores y albaceas. Se incluye la relación de las deudas y acreedores
que tiene. Constituye la ley expresa por el señor Barbadillo. San Diego
Guaxuquilla, Guadalajara.

24.~ INTESTADOS Vol.199, Exp. 6, Fol. 182-201, años de 1781-1801:
Hecho a instancias del defensor de capellanías de esta ciudad sobre que se
pasen a aquel juzgado los 500 pesos que quedaron retenidos de los bienes
de don Antonio Flores, correspondientes al capital de la capellanía que
fundaron Me/chora Reyes y Francisco Barbadillo. México.

JUAN JOSÉ DE ARRIAGA Y BRAMBILA, (mayo de 1723).

Cavazos lo considera uno de los gobernantes más arbitrarios del Reino
de León, especialmente por su mal trato de los indígenas. No recibió el título
ni del _rey ni del virrey, sino que le fue transferido por su titular, Don
Gregario de Luce~_ª• quien no lo llegó a tomar y, •teniendo facultades para
ello, se le transfino, desde luego con la aprobación del virrey, Marqués de
Casa-Fuerte. Tomó posesión el 16 de diciembre de 1722 de manos de su
antecesor, Don Luis García de Pruneda, quien había quedado como interino
después de cumplido el periodo de Barbadillo.
'
Fue de inusitada crueldad con los indios exceptuados los tlaxcaltecas a
quienes prohibió el uso de armas, las penas que les impuso por infringir e¡ta
orden fueron de gran crueldad. En general su comportamiento fue
problemático y ocasionó las protestas de los habitantes de la Misión de
Guadalu~e, sin mucho resultado. Se enemistó con su antecesor a quien trató
de acuchillar, la protesta de éste fue mejor acogida en la capital y se envió un
representante de la Real Audiencia, don Francisco A¡,tonio de Bustamante
quien realizó una información sumaria en Monterrey y la remitió a la capital'.

p~r ha~er faltado ~ sus obligaciones, no sólo en lo político y económico,
smo aun en las ordenes militares a fin de que los pueblos estuviesen
ª.mp~rados, por ello fue removido de su· cargo, entrando en su lugar el

s1gu1ente gobernante de este siglo XVIII.

Muy escasas son las referencias que localizamos, tanto en AGI como en
AGN .. Del primero procede la siguiente información que completa la ya
conocida, es:
1.- MP-ESCU(?OS, 321, ( 19 de enero de 1728 a I8 de febrero de 1728),
procede de MEXICO, 566: Cartas y ExpedienLes de personas seculares
1724-1728:
,

Contiene ex.elusivamente la representación iconográfica del Árbol
gene.a~ógico de JUAN JOSÉ D_E ARRT~GA Y BRAMBfLA, Gobernador y
Cap1tan general del Nuevo Remo de Leon. De acuerdo al árbol genealógico
se establece que fue hijo de Don Francisco Arriaga Bocanegra y de doña
Ana Esquive! y Castañeda, nieto paterno de Don Antonio Brambila de
Arriaga y doña Ana Pérez de Bocanegra. Sus bisabuelos paternos Jo fueron :
Francisco Brambila y Arriaga y Juana Ordaz de Mérida y los maternos Juan
de Estrada y Juana Pérez de Bocanegra.
'

l ,

'

676

7

677

�En AGN la documentación sobre este gobernador es la siguiente:

PEDRO DE SARABIA CORTÉS, (31 de marzo de 1725).

1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 30, Exp. 873, Fol. 266, del
17 de marzo de 1681 :
Alcaldes Mayores. Concediendo el cargo de Alcalde Mayor de Acatlán y

De acuerdo a Cavazos se asienta que nació en Jerez de la Frontera,
Andalucía,_hacia 1685, hijo de Francisco de Sarabia y de Casi Ida de Angulo.
En 1706 sentó plaza como cadete de caballería, participando en el cordón de
Gibraltar. Intervino en el aniquilamiento del socorro que las fuerzas inglesas
intentaron introducir en Orihuela, participó en otras muchas campañas
militares en España. Entre los hechos más importantes destaca el que fue
hecho prisionero en Cataluña, en 1709, para recobrar su libertad seis meses
más tarde y participar en el reencuentro de Almanza, en 171 O. Fue herido y
ascendido a ayudante mayor de caballería del regimiento de José de Oribe y
tomó participación en el sitio de Barcelona hasta su rendición.

P.ixtla a Juan de Arriaga Brambila. Acatlán y Piaxtla.

Un breve asentamiento según el cual el virrey Conde de Paredes y Marqués
de la Laguna nombró a Don Juan de Arriaga y Brambila por alcalde mayor
de Acatlán y Piaxtla por tiempo de un año, más o menbs... con el salario
ordinario de doscientos cincuenta pesos de oro común por año de dieciséis
meses. De acuerdo a este documento debió haber radicado en la Nueva

España, cuando menos, desde esa fecha.
2.- MATRIMONIOS, Vol. 125, Exp. 29, Fol. 205-221, año de 1726:
Solicitud matrimonial, él soltero, ella viuda. Contratarztes: Roque Pérez
Fernández de Zalgo, español, 38 años; Matía Theresa Carcaño Fabio de
Timei, española. Testigos y ocupación: Joan Joseph de Atriaga Brambila,
Gobernador de Nuevo Reino de León; Francisco de Abila, labrador; Marcos
de Ochoa, mestizo; Joan Pérez Fernández Zalgo, presbítero; Joan Cortez y
León, religioso; Juan de San Joachin y Vicente de San Miguel, frailes; Fray
Thomás de San Ciprián, Domingo de Goycochea, español, almacenero;
Joan Joseph de Goycochea, clérigo presbítero; Fray Joseph de la
Encarnación, Fray/es Joseph de Herrera, español, mayordomo. Jurisdicción
deApa.
·

De su contenido extractamos que, el para entonces, ya ex-gobernador,
había regresado a la ciudad de México al dejar el gobierno del Nuevo Reino
de León, y era residente en ella. Tenía su domicilio frente a la iglesia
parroquial de Santa Catarina Mártir. El motivo por el cual aparece en este
documento es por haber figurado como testigo en la información que ofreció
don Roque Pérez Fernández de Zalgo, para poder contraer matrimonio.
Según la declaración de Arriaga y Brambila, era su conocido y amigo íntimo
de tiempo atrás, e inclusive, le había acompañado en su viáje al norte cuando
fue a tomar posesión de su cargo de gobernador y se qued0 a vivir en el
Reino la mayor parte del tiempo. En virtud del trato que tenía 90n el
solicitante, manifestó que éste era soltero y libre para contraer matrimonio,
que sabía que al tiempo de marchar al Nuevo Reino de León era soltero, que
no contrajo matrimonio en aquel Reino y tampoco a su regreso a la capital.
Asimismo informó que sabe que no tiene contraída palabra de casamiento en
los Reinos de Castilla, ni que haya hecho votos de castidad o religión, ni que
sea pariente espiritual, afin o consanguíneo de la con quien pretende
casarse, ni que haya otro algún canónico impedimento público o secreto que
se lo impida.

678

En premio de sus servicios se le concedió la merced, el 2 de diciembre
de 1716, de la alcaldía mayor de Tehuanrepec y la capitanía general, su título
le fue expedido el 25 de junio de 1717. Después de cumplir con su cargo de
alcalde mayor fue designado sargento mayor del castillo de San Juan de
Úlua que estaba vacante por enfermedad de su titular.
Por estar vacante el gobierno del uevo Reing de León, después del
sumario a Arriaga y Brambila, fue nombrado por el virrey, Marqués de
Casa-Fuerte, como gobernador interino con fecha del 11 de octubre de J725.
Entró en Monterrey en diciembre del mismo año. Importante durante su
periodo fue el haber establecido acuerdo con los gobernadores de Coahuila y
San Luis Potosí para llevar a cabo una intensa campaña de pacificación de
sus respectivas regiones. A partir de su gobierno fue el gobernador quien
propuso a los integrantes del ayuntamiento de Monterrey, lo que hasta
entonces era atribución del propio Cabildo, ya que se trataba de oficios
vendibles. Practicó la visita oficial a los pueblos e hizo revista de la gente
armada.
Entregó el término de su periodo de cinco años, el gobierno a su sucesor
y regresó a la ciudad de México en donde se dedicó al comercio y estableció

su residencia en la calle de los Donceles. Ahí murió el 13 de mayo de 1736.
Casó con doña Feliciana Dionisia de Castro, quien le sobrevivió hasta 1743 .
Rindió testamento un día antes de su muerte ante el escribano real, Juan
Antonio de Arroyo y mandó que se dijesen 1,000 misas por su alma y que
fuese enterrado en la iglesia de San Francisco .8
En AGI localizamos sólo dos referencias, las que contienen muy escasa
infonnación, sin duda que el historiador neolonés, don Israel Cavazos,
dispuso de alguna Relación de Servicios y Méritos, de la cual extrajo la
amplia información que proporciona. No aparece este documento en AGI,
679

�muy probablemente esté en el Archivo Municipal de la ci~dad de N!onterr:~·
Entre los datos nuevos, sabemos que pasó a la Nueva España en compama
de un hermano, Antonio y que esto sucedió en julio de 1717, según ha
quedado asentado en la documentación de la Casa de Contratación de Sevilla
y que es la siguiente:
1.- CONTRATACIÓN, 5469, N.2., R.74 del 18 de julio de 1717:
Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de PEDRO
SARA VIA CORTÉS, alcalde mayor de Tehuantepec con ~ hermano Antonio
Saravia Cortés y su criado Diego Sánchez Maldonado, ,:,atura! de Toledo,
hijo de Pedro Sánchez Mudarra y de Angela Femánr:lez Maldonado, a
Nueva España.

2.- ESCRIBANÍA, 236B, 1715-1717:
Residencia de José Rodríguez Ledesma y Cosme de Mier y Es!rada, alcaldes
mayores de Tehuantepeque, por PEDRO SARABIA CORTES, su sucesor.
Fenecida en 1722.

Se completan las referencias con las dos únicas que de las existentes en
AGN le corresponden, éstas permiten confirmar parte del trabajo de
Cavazos. De acuerdo a ellas pudimos constatar que: ejerció el cargo de
alcalde en Tehuantepec y que le fue levantada residencia, prestando especial
atención a los posibles agravios que realizó con motivo de). repartimiento de
indios en la región. En cuanto a datos personales se asienta que su esposa fue
doña Feliciana Dionisia de Castro y que don Pedro había ya fallecido para
1746, siendo sargento mayor.
1.- INDIOS, Vol. 47, Exp. 101, Fol. 190v.-192v-.

añ&lt;? de 1723:

Para que el juez que pasare a tomar residencia a Pedro de Sarabia del
empleo de Alcalde Mayor de Tehuantepec, administre justicia a los
naturales de los pueblos que se expresan en los agravios ejecutados con el
repartimiento que les hizo. San Juan Guechecobi, Santa María Guinagati,
Santiago Lachuguiri y Santiago Guiteo, Tehuantepec, Oaxaca.

Contiene el documento la solicitud mancomunada de los naturales de
los e;uatro pueblos citados en la referencia, pertenecientes a la jurisdicción y
cabecera de la Villa de Tehuantepec en el Obispado de Oaxaca en la cual
piden se les haga justicia en ocasión de la próxima residencia que deberá
rendir el actual Alcalde Mayor. Se trata del ex-gobernador, don Pedro de
Saravia, quien había desempeñado el cargo desde 1717.

ejercicio del cargo de alcalde mayor de don Pedro. El motivo de la demanda
de justicia radicó en los perjuicios que les ocasionan los crecidos
repartimientos que a la fuerza les ha cargado y dado el Alcalde Mayor y sus
tenientes.
De acuerdo al documento los indígenas dejan asentado que dichas
autoridades les habían repartido géneros a crecidos y subidos precios, más
de su justo valor y recibiendo de los naturales, al tiempo de su recaudación,
la paga en los frutos que cultivan de sus tierras como son la grana, la pita,
la vainilla y la sal, con rigor de justicia a menos precio de su justo valor...

A partir del contenido de la queja que, conjuntamente y a través de un
apoderado, presentaron los naturales de los cuatro pueblos, no hay duda de
que se trató de una explotación del alcalde mayor y sus colaboradores; sin
embargo, desconocemos la respuesta de éste, ya que no se encontró ningún
otro documento.
2.- GENERAL DE PARTE, Vol. 35, Exp. 193, Fol. 149, del 7 de septiembre
de 1746:
Incitativo de justicia para que la de su Majestad de los partidos y lugares
donde se hallare don Francisco Antonio Salcedo y Villavicencio, procedan a
administrársela a la parte de la suplicante de doña Feliciana Dionisia de
Castro, viuda del sargento mayor Don Pedto de Saravia Cortés, en razón de
lo que expresa, conforme a derecho, bajo la pena de 200 pesos. México.

El contenido de este documento señala el hecho de que a la fecha del
mismo, don Pedro había ya fallecido y su viuda estaba solicitando el pago de
un adeudo por la cantidad de 121 pesos. Se hace referencia al vale que había
otorgado el deudor desde el 4 de septiembre de 1739 y que no había
cubierto. Señala la viuda tener conocimiento de que su deudor radicaba en el
Nuevo Reino de León y estaba en posibilidad de efectuar el pago de su
deuda. La decisión del virrey es en el sentido de ordenar a las justicias más
cercanas que procedan a notificar al deudor y a recoger el dinero y
enviárselo a la viuda, quien, de acuerdo al documento radicaba en la capital
de la Nueva España.
BERNARDINO GASP AR SALVADOR MENESES MONROY Y
MENDOZA BRACAMONTE Y ZAPATA, CONDE PEÑALVA, (junio
o julio de 1730, hasta su muerte un año y medio más tarde).

Los indígenas habían presentado su demanda de justicia ante la Real
Audiencia desde el año de 1720 y la renovaron ante el virrey con fecha del
11 de agosto de 1723, precisamente en ocasión del ya próximo término del

Don Israel Cavazos proporciona amplia información sobre este
gobernador, de ella, sólo alguna parte no la hemos encontrado confirmada en
las fuentes primarias localizadas en los dos archivos consultados,
especialry,ente la relacionada con su actividad como gobernador. En tanto
que de ellos, así como de otra fuente secundaria 9 proceden bastantes más

680

681

�datos, que penniten redondear la figura de este distingl!lido personaje, no
sólo del septentrión, también del resto de la saciedad novohispana. De estas
dos fueotes entresacamos y arreglamos a continuación la1nformación sobre
el personaje, misma que quedará .complementada con los do·cumentos que
hemos localizado y que resumiremos en sus respectivas referencias
:trchivisticas:
Don Bemardino Gaspar Salvador Meneses Monroy y Mendoza
Bracamonte y Zapata, Conde de Penalba, nació en Talavera de la Reina,
Castilla la Vieja, el 5 de agosto de 1672 y fue bautizado en la Parroquia de
San Salvador de la misma población eJ siguiente día 13. Recibió la merced
del hábito de la orden de Santiago y se cruzó caballero el '¡ 1 de diciembre de
1691.
El título condal le fue concedido en 1632 a don Bernardino Meneses y
Bracamonte, muy probablemente su abuelo materno. En otra fuente primaria
se cita que se le concedió este título a don Bernardino Monroy, lo poseyeron
D. Antonio Javier de Meneses y Doña Francisca Meneses Monroy y
Mendoza. 10
No fue el primogénito de su línea y su calidad de s(!gundón pudo muy
bien haber influido en su paso a Indias. Parte de la riqueza familiar, por vía
paterna, procedía del mayorazgo de los Rodríguez de Monroy; sin embargo
la falta de descendencia del primogénito permitió que los bienes vinculados
a su línea paterna pasaran a Bemardino y sus descendientes. Entre dichos
bienes le correspondió la regiduría perpetua de la Villa de Madrid, cargo que
nunca ocupó, no obstante haber figurado como su propietario en l 729.

alcalde de Mesta un año más tarde. Durante 1702 aparece como mecenas de
un folleto religi0so y se tiene consignado que eJ matrimonio vivía en la calle
d~ ,Tacuba. Curi~samente, en ese mismo año· les fueron expuestos cuatro
huerfano~ a quienes llevaron a recibir el ba1:1tismo en el Sagrario
Metr~pohtano duran_te el año de 1702. Se trató de dos niñas y dos varones,
las pnmeras en bautizarse fueron las mujeres, Petra Josefa y Luisa Clara, el
29 Y 2~ de agosto respectivamente y José Agustín y Francisco Javier, el 27
de septiembre y el 12 de diciembre.
Don ~emardino y su mujer permanecieron casados pocos años, ya que
para mediados de 1706 se separaron, acogiéndose doña María Josefa al
convento de clausura de Santa Clara en la misma Gapital para pasar más
t~rde al de S~nta Catalina de Siena. El motivo de esa separación debió haber
sido un escandalo en la sociedad novohispana, ya que la Condesa fue
acusa?ª por don Bernardino de adulterio, el cual, por supuesto, ella nu~ca
acepto. A los pocos meses de su estancia en el convento dio a luz, el 24 de
enero d~ 170?, un varón de quien siempre afirmó era hijo legítimo habido en
su matnmomo ~on don Bernardino. Su bautizo, retrasado varios meses, dio
lugar a un pleito entr~ los esposos, ya que don Bernardino se negó a
r~~ono~erlo y se reservo el que constase en la partida de bautizo como su
h1Jo. Sm embargo doña María Josefa obtuvo por ple-ito el mantenimiento de
su ltijo Y de elJa por parte de don Bernardino. Este, al paso del tiempo
parece ser que llegó a aceptar su paternidad, probablemente por haber sido el
único descendiente del matrimonio.
~ste niño recibió el nombre de Bernardino Pablo Francisco y llevó los
apellidos Meneses Calderón. Fue religioso de la Orden de Predicadores en el
Conven:o de Santo ~omingo ~~ México y se le conoció como Fray
Bernardmo; por su calidad de rehg,oso quedó, automáticamente excluido de
la sucesión al mayorazgo de su padre. Por su parte Fray Bernardino renunció
a todos los demás bienes familiares y pasó el título al hermano del Conde
don Pedro.
'

Don Bernardino, ya en la Nueva España y durante su permanencia en la
villa de León, se casó por poder en la capital novohispana el 3 de noviembre
de 1695. Su mujer lo fue doña María Josefa Calderón Salgado y Castilla y
las velaciones se celebraron el 26 de enero de 1696 en la Iglesia de Santa
Clara. La joven, probablemente haya nacido en la ciudad de México entre
junio de 1675 y junio de 1676, hija de don Antonio Calderón Maqueda,
natural de Ecija y avecindado en la Nueva España desde 1653, militar,
comerciante en plata y dueño de haciendas en Guichapa, Cadereita y los
alrededores de la capital novohispana. La madre lo fue doña Francisca
Salgado Castilla o de Brito Salgado y Castilla, la segunda esposa de don
Antonio con quien casó, después de enviudar, en 1673. La esposa aportó a su
matrim.onio una fuerte dote en bienes valuados en 40 mil pesos.

El gobernador fue dueño de grandes extensiones cie tierra en Acámbaro
Celaya y el Nuevo Reino de León dedicadas a la cría de ovejas laneras. E~
territorio neolonés fue propietario de las haciendas y agostaderos de Nuestra
Señora d~l_Rosario y San Rafael y Nuestra Señora del Rosario y San José
con 150 s1t10s y 80,000 cabezas de ganad&lt;?, además de 700 mulas y caballos.
En Acámbaro poseía siete sitios de ganado mayor y menor con una
extensión de 13 caballerías.

El matrimonio debiónaber residido en León hasta su regreso. a la ciudad
capital hacia 1696. Para el año de 1699 don Bernardino figura como padrino
de bautizo; en 1701 fue alcalde ordinario en el ayuntamiento capitalino y su

El enorme número de ovejas en sus propiedades le obligó a solrcitar el
envío, d~sde el pueblo de Xilotepec: de 200 indios a quienes se les pagaría
su trabajo para ayudar en la trasquila y traslado del ganado; sin embargo,

682

683

�sólo pudo contar con 69 de ellos. La falta de mano de obra le ocasionó
grandes pérdidas, debidas al retraso en al inicio de la trashumancia:
En terrenos de Guanajuato tenía las haciendas de San Rafael y la de
Nuestra Señora de la Encarnación• o El Obraje, misma que, hacia 1715,
vepdió a don Luis de Luyando. La primera estaba situada en jurisdicc\ón de
Aoámbaro y la segunda hacia Salamanca, coo extensión de J2 caballerías de
tierra de riego; en San Miguel el Grande era dueño de otra propiedad, la
hacienda de San Diego de los Altos, cercana a la Villa de San Felipe.
El rey, en reconocimie.nto a sus dilatados méritos y los de sus
antepasados y a sus treinta.años de servicios políticos y militares en la Nueva
España, le despachó título del gobernador del uevo 1 Reino de León.
Sucedió esto en junta del Consejo de Cámara de índias el 29 de febrero de
1729. La duración del nombramiento fue por cinco años y el sueldo anual
ascendió a dos mil pesos de minas. Procedió al juramento de su cargo en la
Villa de Madrid el 4 de julio de 1729 y entró en su ejercicio en la ciudad de
Monterrey en junio de 1730.

Durante su breve gobierno prohibió a los alcaldes mayores ausentarse
sin licencia, dispuso la limpieza de las calles y solares, prohibió la extracción
de semillas por la escasez, mandó que los vendedores ambulantes
establecieran tiendas, dictó medidas para el pago de impuestos del
aguardiente, extinguió a los protectores del pueblo de Gualeguas; consiguió
del virrey, Marqués de Casafuerte, autorizara que Monterrey continuara
eligiendo sus alcaldes y regidores y dichos empleos no fueran oficios
vendibles. En octubre de 1730 realizó la visita general a los pueblos,
logrando hacerla hasta los más apartados como Labradores y Río Blanco.
Murió en Monterrey, sin hacer testamento, porque murió sin que se supiera
y se halló muerto en su cama. Fue sepultado en la catedral el 8 de noviembre
de 1731.
Para 173 S su hermano y heredero del título, don Plidro, reclamó la
entrega de los bienes que había dejado don Bernardino; sin embargo, no hay
constancia de que se los hubieran entregado todos o parte. De lo que sí hay
es de que cinco años más tarde, la viuda solicitó, por su parte,
específicamente la entrega de las alhajas que estaban guardadas en un baúl.
En enero de 1749 llegó a Monterrey un apoderado de los condes, a
quienes les fueron entregados los bienes del ex-gobernador. Entre éstos
figuraba un lignum crucis engastado en oro, en que está fondado el vínculo
del condado, una venera de oro y diamantes de la Orden de Santiago, un
dosel de lienzo y un estandarte con las armas del conde/ según diligencias

que se encuentran en el Archivo Municipal de Monterrey. 11

684

Pasamos al análisis de las fuentes primarias localizadas de AGI
.
'
provienen dos Relaciones de méritos y servicios, una correspondiente al año
de 1724 y la otra comprende hasta el mes de mayb de 1729. Si bien son
b~st~nte simi!ares, se complementan una a otra. Se encuentran bajo los
s1gu1entes registros:
1.- fNDIFERENTE, 142, N.71 del 4 de noviembre de 1724:
Relación de Méritos y servicios de Bernardino de Meneses Monroy
Caballero de Santiago, Conde de Pena/ha, alcalde mayor de Guichiapa.;
Gilotepeque, ampliada hasta el l 8 de febrero de 1726. y,
2.- INDIFERENTE, 144, N .54 del 20 de mayo de 1729:
Relación de Mér_itos y servicios de Bernardino de Meneses Monroy,
Caballero de Santiago, Conde de Penalba, regidor de Madrid:

Procedemos a su análisis y descripción para lo cual tomamos, de cada
una de ellas, los contenidos que permitan proporcibnar lo más exhaustivo
posible, la secuencia cronológica de las actividades de ~ste segundo Conde
de Penalba:
Don Bernardino se inició en la milicia en España al servicio directo del
rey como gentilhombre de Boca por espacio de ocho años, desde 1684 hasta
16?~· Fue en este año en el cual, en reconocimiento a su notoria calidad y
mentas y a las prendas de capacidad y juicio, el virrey de la Nueva España
Conde de Galves, por estar vacante el empleo de Alcalde Mayor del Partid~
?e ~hetla, le otorgó ese nombramiento. La fecha del mismo es del 22 de
Jumo de 1693 y tomó posesión el siguiente 1o. de agosto. Permaneció en ese
carg~ hasta el 24 de enero de l 694 desempeñándolo con entera aprobación,
manifestando su celo al Real servicio en beneficio de aquellos vasallos. En
reconocimiento a ello fue designado por el mismo virrey como Alcalde
Mayor y Capitán a Guerra de la Villa de León, su partido y jurisdicción, en
el actual estado de Guanajuato. Tomó posesión de ese nuevo caroo el 15 de
mayo de 1694 y lo disfrutó hasta el 10 de junio del siguiente, fecha en la
cual, por su buen ejercicio, le fue prorrogado hasta diciembre de 1696.
Retomó a la capital novohispana por haber sido electo por el cabildo de
la ciudad como su alcalde ordinario de primer voto, cuyo cargo corresponde
al de alcalde de Hijosdalgo en Castilla. En esa calidad asistió, en compañía
o~os funcionarios, el corregidor y capitulares, a todos los actos oficiales y
pu~li~os en que se requería su presencia. Participó con un buen gasto para el
lucimiento de los actos que se celebraron en 1701 con motivo de la
aclamación del rey.

d:

685

�El siguiente virrey el Marqués de Valero, tomó en cu,enta lo_s _bu:nos
servicios que don Bemardino había prestado a la corona y ,o com1S1ono en
1717 para efectuar la visita general de minas y haciendas de la Nueva
España. Inicialmente fue a los Re~les de San Luis de la Paz, San !edr?,
Guadalcazar y San Luis Potosí y debido a los logros en el~as y al desmte~es
en sus actividades, se le aprobó todo lo que propuso para el . meJor
funcionamiento de esos reales. Al mismo tiempo se le pidió extendiera su
visita a los demás reales de minas de la Nueva España.

El desarrollo de este trabajo le llevó dos años y durante ellos logró
magníficos resultados, especialmente allegar recursos a la Real ~acienda, ~o
logró a costa de mucho trabajo y de efectos en su salu,d. ~espues ?e un ano
de su desempeño recibió el agradecimiento de la metropoh y la prorroga del
cargo por un año más.
Como reconocimiento a esta labor le fue expedido, en 9 de agosto de

1721, el nombramiento de Alcalde Mayor del Parti~9, de Gui~hiapa Y
Jilotepec con el título de Teniente de Capitán Gene~al. del_ Partido ~ su
Jurisdicción. Tomó posesión el 27 de septiembre del mismo ano. Se trato de
un importante cargo que creó el virrey con el fin de que ~,ubies~ [l~rsana de_
confianza y satisfacción que cuidase de que las Compamas Mzlzczanas_, °:l
de Jnfanteria, como de Caballería, que se hallaban en tod~ la Provincia,
estuviesen disciplinadas y prontas para todo lo que se pudiese ofrecer al
Real Servicio.
Muy probablemente permaneció en ese puesto !1ast~ el_ momento en que
fue nombrado gobernador del Nuevo Reino de Leon, s1 bien fue p~opuesto
para ocupar varios de importancia en la administraci6n en d1_ferentes
posesiones españolas en ultramar. Es así com? en sus dos Relaciones se
asienta, según documentos consultados por quienes las el~boraron,. que en
varias ocasiones fue consultado por la Cámara del Consejo de Indias para
proponerlo en varios empleos . El primero fue en el año de l 725 dur_ante ~I
cual la Cámara lo propuso en tercer lugar para el Gobierno y Presidencia
de Philipinas; poco después, y según constancia de~ s~ptiembre de_J725 lo
propuso la Cámara en segundo lugar para el Correg1m1ento de la Czudad de
la Plata y Villa Imperial del Potosí. También figuró su nomb.-e par~ ocupar
las Presidencias de las Reales Audiencias de Quito y de GuadalaJara, los
Corregimientos de México y de la Vera-Cruz y el Gobierno de Campeche.
Finalmente fue propuesto en primer lugar para el Gobierno del Nuevo
Reyno de León, el que le confirió Su Majestad en 18 de febrero de 1726.
En la documentación de AGI no aparece ninguna otra información
concerniente a sus empleos, el último que desempeñó fue el de gobernador
del uevo Reino de León, ya que, según información d Cavazos, murió en

686

él en noviembre de 1731, adicionalmente se consigna, en fuente de AGN,
que describiremos más adelante, el haber fallecido ya para el año de 1735.
· En lo que sí son ricas las dos Relaciones es en las informaciones que
conciernen a sus antepasados y que permiten establecer, sin duda alguna, que
se trató de una familia fuertemente vinculada con la administración de la
corona a la que sirvieron directamente, su padre, su abuelo paterno, sus dos
abuelos matemos. un sobrino materno y un tío paterno.
"
Es así como sabemos que fue hijo legítimo de -don Gaspar de Monroy, _
Conde de Peñalva, Caballero que fue de la Orden de Santiago y de doña
Juana Theodora de Meneses y Monroy, Condesa de Peñalva.
Su padre, don Gaspar, sirvió a la corona durante treinta y dos años
ininterrumpidamente en territorios de España y de Nápoles y nunca tuvo
cargos en las posesiones españolas de ultramar. Fue gentilhombre de la Boca
y se inició en el servicio oficial como administrador de la Renta y Los
Millones en la ciudad de Segovia en donde también fue Superintendente de
su Casa de Moneda. Poco después actuó como Corregidor y Capitán a
Guerra de la ciudad de Trujillo en Extremadura en donde permaneció desde
noviembre de 1681 hasta junio de 1688. Tuvo a su cargo la Administración
de las Rentas y Millones de la Ciudad y sus Partidos y durante los dos
.últimos años en la región ejerció como Superintendente de las mismas en la
totalidad de Extremadura.
También administró los Millones y la Tesorería de la Ciudad de Alcaraz
y tuvo a su cargo la Superintendencia General de todas las Rentas en España.
En este mismo ámbito de la administración real fue Corregidor y Alcalde
mayor de la ciudad de Palencia y estuvo comisionado en ella como Juez
Conservador de las Rentas de Alcabalas, Cientos y Millones de la misma
ciudad y de todos sus Partidos, ejerciendo también el cargo como su
Superintendente General de Rentas Reales. Para el año de 1752 fue Regidor
de la Ciudad de Madrid.
Fuera de la Península, don Gaspar ocupó el cargo de Teniente de la
Compañía de Lanzas del Cardenal Aragón, cuando éste fue virrey de
Nápoles y sirvió, además como gobernador de la ciudad y Presidio de Soma
y Casales.
Por lo que se refiere a su abuelo paterno, don Antonio Rodríguez de
Monroy se asienta que desempeñó durante muchos años el cargo de Regidor
de Madrid y disfrutó, en consecuencia, de todas las concesiones de su
tiempo.

687

�De mayor importancia como servidor en la adni,inistración de las
posesiones de Ja corona lo fue el abuelo. n:iatem~, de quien el goberna~or
heredó su nombre e inclinación a este serv1c10 oficial. Lo fue don Ber~ardmo
de Meneses, Conde de Penalb~, también Caballero de Sant1ag~ Y
gentilhombre de la Boca del rey. Ocupó en E~paña los cargo~ ?e correg1~or
ere las ciudades de León y Toledo y fue el primero de la fam1ha que p~o a
las Indias. Fue designado Gobernador y Capitán General de la Isla _Espanola
y como tal, también Presidente de la Real Audie~cia de S~nto Domingo. Fue
en este cargo que se distinguió por haber defen~1do a la ciudad de_l ataqu~ de
una armada inglesa, al mando del general Gm llenno Pen º. ~e~1e, enviado
por Oliverio Cromwell para ocupar la Isla. Los ingleses, d1v1d1dos en dos
escuadras, lograron desembarcar a la orden del general V~~ables
pretendiendo tomar la capital de la isla. Ante este sue,eso acu~to con
prontitud el gobernador con su ejército y acompañado de su h1Jo,. don
Gutierre de Meneses, Conde de Foncalada y también Caballer~ d~ Santiago.
Lograron rechazar a los invasores, ponerlos en fuga con la perdida de dos
mil quinientos hombres, entre ellos varios oficiales, les tomaron ocho
banderas y la gran mayoría de los pertrechos de guerra llevados para el
ataque.
Sin que aparezca en las Relaciones, proporcionamos inform~ción
adicional sobre este ataque inglés. En la defensa y rechazo del mismo,
participó, también con gran éxito y como _apoyo im~ortante para don
Bernardino un destacado personaje de la vida novoh1spana, el letradoabogado, o'idor y recopilador de las Leyes de Indias, ~I doctor d~n Juan
Francisco de Montemayor y Córdoba de Cuenca. Habta dese~penado el
cargo de Presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo_ Y de
gobernador interino de la Isla, poco antes del arribo de ,.don Bernardmo, en
J 655, y por ello era buen conocedor de la si~uaeión ya _que había
participado en la defensa de la Isla en ocasiones anteriores. Sus
conocimientos sirvieron, especialmente al nuevo gobernador, d~n
Bernardino, para la fortificación de la ciudad, la preparación de la_ estra_t~g1a
militar y la moral de sus habitantes para enfrentar los ataques de mvas1on Y
defensa. La consecuencia histórica de este triunfo español fue la de p~eservar
su dominio sobre La Española y evitar su posesión por parte de los ingleses
· 12
como suced .,
10 en Jama1ca.
Al abuelo del futuro gobernador del Nuevo Reino de León el tri~nfo
alcanzado en Santo Domingo le valió el agradecimiento del rey. Este
propuso a los miembros del Consejo d~ Jnd~as tomaran en. cue~ta a do~
Bernardino para promoverle a otra Pres1denc1a de Rea! Aud1enc1a, fue ?5'
que le fue concedida la de la Provincia d~ Charc~, misma que no ll~go a
ejercer pues falleció en Cartagena de Indias, el ano de 1656 en cammo a
. ocupar su puesto.

Otro dato de especial interés contenido en estas Relaciones es la
específica mención a los servicios de las mujeres importantes de la familia.
Se citan: A la tía de la abuela materna del futurn gobernador, doña Ana de
Mendoza y de la Cerda, Condesa de Coruña, Marquesa de Flores Dávila,
camarera mayor de la emperatriz doña María de Austria, a quien acompañó y
sirvió durante su viaje a Alemania y regresó con ella a' España. En
recompensa a sus servicios, recibió del emperador Fernando Tercero, real
titulo de Condesa del Sacro Romano Imperio para ella y sus sucesores.,
expedido el 4 de noviembre de 1644. Continuó con el cargo de camarera
mayor de la reina, su sobrina, la abuela del futuro 'gobernador doña Al berta
Josepha de Mendoza, esposa de don Bernardino. Esta mujer recibió, por
cédula real del 22 de diciembre de 1651, dos mil ducados al año en lugar de
los beneficios que disfrutaba en su cargo de camarera mayor. Se mantuvo
esta renta, también por cédula real del 7 de septiembre de 1661, en su hija,
doña Juana Theodora de Meneses y Mendoza, la madre del gobernador. No
llegó a disfrutarla y le correspondió a su hijo, don Bernardino de Meneses y
Monroy.
.
Por línea paterna tuvo otro destacado pariente, el hermano de su abuelo,
el clérigo, don Tomás Rodríguez Monroy. Sirvió al rey durante 24 años en
los empleos de Inquisidor Apostólico del Reino de Granada, capellán mayor,
dignidad y canónigo de la Iglesia de Cuenca y Presidente de la Chancillería
de Valladolid en cuyo cargo falleció. Dejó como heredero universal a su
hermano, don Antonio y éste a su hijo, don Gaspar,-quien, a su vez, heredó
en don Bernardino.
Sin especificar la rama familiar, también figuró, un sobrino de don
Bernardino, quien fue su sucesor de sus particulares servicios. Se trató del
Marqués de Lanzarote, gentilhombre de la Cámar~. del Rey y Mariscal del
Campo de los Reales Ejércitos, falleció en guerra viva en 171 O.
Las referencias localizadas en AG permiten confirmar parte de las
informaciones que han procedido de las dos fuentes secundarias que hemos
resumido párrafos arriba y de las interesantes Relaciones de servicios y
méritos de don Bernardino de Meneses y Monroy; son las siguientes:
1.- GENERAL DE PAR TE, Vol. 18, Exp. 322, Fol. 310 único, del 25 de
octubre de 1701 :
Licencia al Conde de Penalba, criador de ganado en la jurisdicción de
Querétaro para que en lo que resta de este año pueda matar quinientas
cabras y ovejas viejas por mitad

689
688

�Don Bernardino solicitó se le concediera permiso P!lfll sacriflc_ar 500
ovejas y cabras viejas que ya no eran_ productivas, antes de que murieran Y
no pudiera obtener ninguna ganancia de ellas. Le fue otorgada por ~J
contador deJ Real Tribunal de Cuentas, en atención a que el ~onde hab1a
enterado en la Real Caja 25 pesos para ayuda de la co~strucc1on del. ~eal
Palacio y haber cubierto su media annata. Sin embargo, solo se le au~enzo el
sacrificio de la mitad del ganado y se le indicó que debería quedar suJeto a la
inspección del alcalde del sitio en que se efectuara la matanza a fin de que se
respetara lo acordado.
2.- GENERAL DE PARTE, Vol. 19, Exp.218, Fol.167 del 26 de agosto de

1709:

·d
Vuestra excelencia manda a la persona que fuere requerz a con este
despacho saque J00 pesos de multa al ten~e~te de Jilotepec y notifique de
cumplimiento a los 200 indios que se obbgo dar al Conde de Penalba Y
ejecute lo demás que refiere. Jilotepec.
•

Documento relacionado con la posesión de ganado del Conde de
Penalba. En su contenido se expresa que tuvo necesidad de contratar 200
indígenas para que participaran, tanto en la trasquila de las ovejas_ como en
su pastoreo en su traslado a los nuevos agostade~os. Para ell~ convmo con el
teniente y alcalde del pueblo de Jilotepec, a quienes entre~o 44~ pesos que
deberían, a su vez, pasar a los indios para _el gasto de_ su~ av1os. Sm embargo,
estas personas sólo contrataron y enviaron 69 md1genas, con lo cual
ocasionaron grandes pérdidas al Conde, ya que los ganados _no fueron
trasquilados a su debido tiempo, se retraso su salida y con ello dieron a luz
en el camino y se murieran muchas crías.
,
El documento reviste el interés de describir estos aspectos relacionados
con la trashumancia del ganado, el que era conducido, en el caso, de la
jurisdicción de Querétaro a las planicies norte~as. Debi~o ~ lo extenso ~e los
rebaños era jndispensable contar con el trabaJO de los md1ge~as, a qu1:nes,
además del gasto de su traslado se les pagaba, .~egún se ~1enta, un Justo
salario por su trabajo. Por otro lado, era tamb1en necesario observar l~s
tiempos adecuados para preparar al ganado e iniciar la trashumancia
calculando que las cabezas preñadas llegaran a dar a luz en los nuevos
agostaderos.
3.-TIERRAS, Vol.310, Exp. 3, Fol.97, del 6 de julio de 1714:

_

Celaya.- Bernardino de Meneses y Monroy, Conde de Pena/ha, Dueno de ~a
Hacienda de Nuestra Señora de la Encarnación, contra Manuel de Albarran
Carrillo Dueño de la de San Cristóbal, y los naturales del pueblo de San
Pedro Chupicuaro, sobre propiedad de tierras. Jurisdicción de Guanajuato.

690

El expediente remite a las diligencias que se realizaron para determinar
los linderos de la hacienda que don Bernardino pretendía vender a don Luis
de Luyendo. Consta que el Conde de Penalba era su propietario y que, por
iñdicaciones·de la Real Audiencia, el escribano real, el 22 de noviembre del
mismo año procedió a medir, amojonar y delimitar las tierras de la hacienda,
sin haber contado con el conocimiento de los titulas del Conde, ya que éste
no se los exhibió.
La hacienda de Nuestra Señora de la Encarnación estaba ubicada en los
límites del pueblo de Acámbaro en jurisdicción de Celaya.
4.- TIERRAS, Vol. 310, Exp. 3, Fols. 240-241 v., del 8 de octubre de 1715:
En vista a la restitución de las tierras que se refiere y para que se haga
justicia y no opongan el embarazo en la medida 'de sus linderos. Pídes~le
testimonio de uno de los amparos de posesión que tienen presentados en
esta Real Audiencia en tres titulas los naturales.

Un año más adelante, en 1715, se produjo otro documento en el cual,
sin encontrar claramente especificado el nombre del Conde de Penalba se le
reclama la restitución de algunas tierras a los naturales del pueblo de San
Pedro Chupícuaro de la jurisdicción de Celeya. Los indígenas habían
presentado los títulos de propiedad en la Real Audiencia en donde constaban
los linderos de sus posesiones. No se acJara en el documento la decisión que
se tomó y si realmente el Conde de Penalba había tomado parte de las tierras
de los vecinos del poblado mencionado. Sin poder confirmar que se tratara
de don Bernardino, sí es muy probable que asi haya sido, ya que este
personaje, como se vio en otras referencias, era propietario de haciendas en
esa misma jurisdicción.
S.- GENERAL DE PARTE, Vol.24,Exp. 275, Fol.I84v. del 4 de agosto de
1717:
Comisión al Conde de Pena/ha para la visita de las minas y haciendás para
ver si están en regla. Ciudad de México.

Importante expediente en el cual, además de constatar que don
Bernardino fue comisionado para la visita a las minas y haciendas de sacar
plata ubicadas en territorio de la Nueva España, exceptuada la Provincia de
Guadalajara y de la Nueva Galicia, t~mbién se incluye una detallada
Instrucción de su cometido. A través de ella conocemos los aspectos que,
relacionados con la actividad minera, preocupaban e interesaban a las
autoridades.
En términos generales el visitador debería anotar en cuadernos
separados lo relativo al estado y funcionamiento de las minas y haciendas y
691

�lo relacionado con las actividades de los dueños, administradores o
mayordomos, es así que: En cada mina y hacienda, averiguar, a pW1to fzjo si
están labradas, beneficiadas y arregladas a lo que disponen las reales
ordenanzas de minería que de esto tratan.
Y si sus dueños, administradores o mayordomos han incurrido en algo o en
pqrte en que no desdeñen las labores y beneficios expresados para que
vayan en aumento sin decaer, desde luego que se están refiriendo a las minas

manantiales o de lluvia y el cuidado que se debería de tener de contar con
g~nt~ preparada para poder desaguarlas y evitar con ello el abandono y
perdida de la mina.
No disponemos del \nforme que el visitador Conde de Penalba debió
habe~ _rendid~ _de esta visita ~olamente mencionó, en su Relación de
SerVlcws y Mentos, el haber realizado esa comisión.

y haciendas.
En cada caso se especifica muy detalladamente lo que el visitador
debería observar e investigar sus actividades se centran en los siguientes
puntos:

Por el interés que para el control de la actividad minera reviste el
do:umento es muy conveniente su conocimiento íntegro, aquí sólo lo
senalamos para consulta de especialistas.
6.- TIERRAS, Vol. 2985 Exp. 107 Fol. 2, Año 1718:

A) La mayor preocupación de las autoridades, de acuerdo al contenido de las
Instrucciones, giraba en tomo al azogue y a la determinación de su uso y

necesidades. Al respecto se señala al visitador muy puntualmente, las
averiguaciones que debería efectuar para: a) determinar, con toda precisión,
la cantidad de azogue que cada hacienda consumía anualmente, b} la
adecuación en su uso, e) su control d) las necesidades reales que de este
material se requería, de acuerdo al beneficio que cada hacienda producía y,
e) en caso de faltar este indispensable material, las causas de ello, exigiendo
especial atención a que no se pudiera traficar con el azogue, llevándolo de
una hacienda a otra o bien robándolo para su comercio indebido.
B) El visitador también debería averiguar los restantes consumos materiales

que requerían las haciendas para su debido funcionamiento, como eran el
maíz y la sal las candelas de cebo. Y asentar en qué lugares y en qué forma
se deberían proveer estos articulas.
C) Otro punto de interés que se desprende de la consulta del texto es el

relativo a la consideración del elemento humano. o sólo era necesario
conocer quiénes prestaban sus servicios en las haciendas y minas también
en qué forma lo hacían, si realmente se les pagaba su trabajo, si se les
destinaba a las labores que se les especificaba, si los indios naboríos se les
empleaba o no en labores de las minas, qué tan cerca estaban sus pueblos de
los lugares de trabajo, si el número de los indios que trabajaban en las
haciendas era el adecuado o no y si no, de dónde y cómo deberían contratar
más recursos humanos.

.

f!eal Provisión para que en conformidad del auto de esta Real Audiencia
mserto se trabe ejecución a todos los bienes pertenecientes de Don
Bernardino de Meneses, Conde de Penalba, por las cantidades de cuatro mil
peso~ de principal, y de mil doscientos de réditos corridos, y demás que
co:1wren hasta la efectiva paga décima y costas, a pedimento de Doña
Mzcaela Garivay, viuda de Joseph de Ledesrna.

U~ ?ocumento si_n mayor valor historiográfico para el conocimiento de
las act!v1dades de don Bernardino, exclusivamente saber, a través de su
~ontenido,_ el ~echo ~e . que como todo propietario y personaje de
1mpon_anc1a soc10-ec?no1nrca en la región, adquiría deudas y compromisos
financieros que no siempre eran cubiertos a tiempo. En el caso lo contrajo
con un procurador. de _la Real_ Audiencia, cuya viuda reclamó el pago de la
deuda que no hab1a s1~0- :ub1erta en siete años. Se decretó el embargo de
parte de sueldo que rec1bma don Bernardino con cargo a las Reales Cajas de
Pachuca, seguramente por el año en que se produjo la recomendación
corre~pondió al pago relacionado con su comisión de visitador de las mina¡
y haciendas.

7.-TIERRA , Vol. 2814 Exp. 14, Fol.12, Año 1722:
Huichapan. Queja presentada ame el visitador General de la Nueva España
por los naturales de los pueblos que componen la provincia de Huichapan,
conl~a su Alcalde Mayor, Conde de Penalba, sobre sus visitas, /as cuales les
ocas10nan derramas. Jurisdicción Hidalgo.

En reJación con las actividades laborales, se precisa claramente la
necesidad de contar con gente experta e inteligente, esp ialmente para Ja
labranza de las minas a fin de que éstas no decayeran por falta de cuidado.
Especial mención se hace al problema que, con frecuencia, se presentaba en
el interior de las minas, el de la acumulación de agua por filtraciones de

Su contenido no aclara si el Conde de Penalba que en él se menciona
corresponde al título que ostentara don Bernardino. Es muy probable que así
haya sido, ya que por la fecha, bien pudo ser que Meneses Monroy hubiera
tenido el nombramiento de alcalde mayor del poblado de Huichapan cuyos
n~t~rales se qu~j~ron de los perjuicios que les había ocasionado las' varias
v1s1tas que realizo a los poblados y no sólo a la cabecera. El motivo de la

692

693

�queja debió haber sido que en dichas visitas se le solicitaba coopera~ión para
recibirlo, ya que manifestaron que ya no les .alcanzaba lo que teman para
satisfacer /os reales tributos.
o contiene el documentos mayor
información.

En este expediente consta que la viuda, doña María Josepha Calderón,
~lgado y Castilla, reclamó la entrega de los bienes de su difunto marido,
especialmente las veneras de oro y piedras encerradas en un baúl en que se
halla guardada la Santa Reliquia de un Lignum Cruzis perteneciente al
Vinculo del poseedor del Condado... Hizo este reclamo atendiendo a que
tenía necesidad de cubrir 1O mil pesos que le faltaban y que éstos eran parte
de su dote matrimonial.

8.- GENERAL DE PARTE, Vol. 30, Exp.163, Fols. 123v.-124v., Año 1735:
Para que fas Justicias hagan que los depositarios de los bienes del fl_nado
Bernardino Meneses, Conde de ?enalba, den cuenta de los bienes,
escrituras y de lo cobrado a los deudores a petición de Pedro Meneses
Monroy, hermano del citado conde. Nuevo León, Monterrey.

A la muerte de don Bernardino, acaecida en Monterrey durant~ los
primeros días de noviembre de 1731 sin haber dejado testamento, sus bienes
fueron depositados ante al alcalde de la ciudad y tres testigos 13 . _El _alcalde
ordinario lo fue don Joseph Adriano de la Garza y eJ depos1tano, don
Domingo Miguel Guajardo. En 10 de enero de 1734, el he~ano Y heredero
de don Bernardino, don Pedro presentó, por apoderado, solicitud a ~m de que
te fuera entregado despacho oficial para poder recuperar los bienes del
difunto. En el memorial se hace referencia, por un lado a las deudas que
varios vecinos del Reino de León tenían con don Bernardino, cuyo pago
deberían entregar a su heredero. Por ótro, se menciona que, a la muerte del
Conde de Penalba, parte de esas deudas, fueron cobrad_as por Luis _García de
Pruneda, que como sabemos era importante personaJ~. en e! ~~mo Y por
Joseph Fernández Fajardo. El hermano heredero tamb1~n soltc1to que estas
personas le entregasen los libros de cuentas y demas. documentos que
poseyeran relativos a los bienes que fueron de don Bernardmo.
El virrey envió despacho al gobernador y oficiales d~I _Reyno de León,
ordenando se procediera a dar cumplimiento a lo que sohc1taba don _Pedro.
0 hay seguimiento del destino de los bienes probablemente, no volv1~ron a
ser reclamados, o si lo fueron solamente se entregaron parte de los mismos,
entre ellos una reliquia del Santo Lignum Crucis engastada en oro Y que
estaba vinculada con el mayorazgo que ahora pertenecía a don Pedro de
Meneses Monroy y Mendoza. Decimos lo anterior ya que, unos ~ños más
tarde, en 1740, la viuda de don Bemardino, reclamó parte de los bienes. u
petición se localiza en:

9.- GE ERAL DE PARTE, Vol. 27, Exp. 196, Fol.182, 19 de julio de 1740:
Para que el gobernador del Nuevo Reino de León, notifique al depositario
de los bienes libres del Conde de Pena/ha, entregue a la parte de la Condesa
de Penalba los bienes que se hallaron en su poder pertenecientes al difunto
conde su marido, como asimismo con su intervención las veneras sacadas
del ·b~úl, guardadas en la santa reliquia de un Lignum Crucis. Nuevo Reino
de León, Monterrey.

De interés para la prec1s1on de la vida del personaje de los dos
documentos anteriores se desprende, en resumen, que el Conde tenía una
acomodada posesión económica y detalladamente, lo sigui.ente:
) El hecho de que el Conde de Penalba no dejó designado heredero y que
el título recayó en su hermano, residente en Madrid.
B) Entre sus bienes se encontraban alhajas valiosas y una reliquia vinculada
con su condado y que ésta, probablemente, no le fue entregada a su sucesor
en el título y mayorazgo.
C) Que su viuda recibió como parte de la devolución de la dote que aportó a
su matrimonio, una hacienda de ovejas.
Las restantes referencias localizadas en AG corresponden a la viuda y
heredera de otro título que por ser similar en nombre al que nos incumbe, el
de los Meneses de Monroy y Velasco, frecuentemente se los confunde. É te
otro fue el del Conde de Marce! de Penalba. Es por esta razón que no las
incluimos aquí.

ota bibliográficas
1 Investigadora titular 'C" de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones
Sociales, UNAM .

2

Personajes y Escenarios Espacio-temporales en la Con trucción de la Actividad
Científico-Técnica Nacional que se desprende de la línea de investigación El Perfil
de la Ciencia y el Científico en México: Pasado y Presente bajo la coordinación de
la autora en el Instituto de Investigaciones ociales de la UNAM. La investigación
está auspiciada por el Programa PAPIIT de la DGAPA de la UNAM y sus resultados
se han discutido en el marco académico del Seminario Permanente Jnterin.stitucional
e lnterdisciplinario de Ciencia y Tecnología.
3

HUMANITAS, úmeros 24, 1997, pp. 417-447 y 27, 2000, pp. 595-618.

4

lbidem., tomo 1, p. 154.
695

694

�fbidem., tomo 1, pp.42-il3.

-s

Esta investigación está enmarcada en el mismo proyecto de esta revisión
historiográfica y ba quedado a cargo de la licenciada Patricia Alfaro, quien ha
rescatado la documentación que existe ·en el AGN, publicado en HUMAN ITAS, No.

6

2~, 1998.
7

Ibídem., tomo I, p.31.

8

Israel CA VAZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo León.. .,1 tomo 11, p. 444.

9

Base de Datos sobre la Nobleza Mexicana elaborada por el investigador doctor

LA CONSTRUCCIÓ DE LA IDENTIDAD EN LAS COLONIAS
TLAXCALTECAS DEL NORESTE DE MÉXICO:
EL CASO DE AN ESTEBAN DE LA NUEVA TLAXCALA

Rodolfo Esparza Cárdenas
Profesor investigador del
Centro de Estudios Multidiscipiinarios de la
Universidad Autónoma de Zacatecas.
Doctorando del Programa de Doctorado en Historia,
de la propia universidad

Javier Sanchíz, investigador éteJ Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM.
"·

ºNueva España, TITULOS DE CASTILLA, 11, R.5., Fol. 7v. '

1

11

Israel CA VAZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo león. .. , tomo II. pp.3 10-

11.

En relación a este personaje, véase: Ma. Luisa RODRÍGUBZ-SALA y Miguel B.
DE ERICE, Juan Francisco de Montemayor y Córdoba de Cuenca, abogado, oidor
y recpilador de leyes del XVLJ, (en prensa, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
UNAM).
12

13

Israel CA YAZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo León..., tomo 11. pp.3 !O.

Los estudios de la época de la colonización española de los que hoy es
México, sucedida durante los Siglos XVI, XVII y XVIII, a menudo
presentan un panorama en el cual las naciones autóctonas, asumen una
actitud pasiva y casi de franca resignación, ante la dominación europea.
La pasividad provendría entonces de la asunción de su condición de
pueblos sometidos a un poder político que los orgar,iza en un nuevo estatuto,
sin que obrara sinergia alguna en la constitución y desarrollo del proceso
colonizador.
La elaboración de un escenario bajo tales condiciones impide el
reconocimiento del alter social también participante cancelando con ello la
posibilidad de reconstruir la complejidad del hecho histórico y la
recuperación: primero, de la existencia de conglomerados americanos con
gran capacidad de organizacjón social; después, de l,is formas diversas de
resistencia política y cultural instrumentada por los pueblos colonizados y
finalmente de su participación intencionada o no, en la construcción de una
nueva sociedad.
La colonia tlaxcalteca de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, establecida
en el sureste del actual estado de Coahuila, es expresión particular de una
acción premeditada por las partes involucradas, donde cada cual aporta sus
motivos e intereses propios -que son fondo y esencia para el hecho
histórico-, y los hacen confluir en un espacio jurídico y político donde
organizan el reconocimiento mutuo y convienen comunes objetivos.
En este contexto el concepto de "colonia tlaxcalteca", refiere, además
del establecimiento fisico de este grupo en las tierras de Coahuila como
concreción de la política española de consolidación territorial, la
manifestación de sus propios intereses por ampliar su presencia étnica y
cultural en el nuevo mundo novohispano. Más el juego que resulta cuando

696

697

�se combinan los intereses manifiestos y latentes, de los grupos étnicos
participantes, sus expresiones culturales, su función como agentes políticos,
culturales o religiosos, devela una trama que dibuja a la socíedad histórica en
su construcción permanente. En el devenir, la trama se vuelve tramas y la
sociedad, sociedades en su doble dimensión, sincrónica y diacrónica·
tr.;lzando líneas y elaborando consignas para las generaciones venideras,
donde los objetivos originales se cumplen, se trastocan, se olvidan o se
cambian.
La presencia tlaxcalteca por lo tanto, denota acción, acción asociada a
objetivos, con intención trascendente, poco o muy organizada a nuestros
ojos, pero que finalmente tuvo impacto en la conformación de los perfiles
que pueden definirse para cada aspecto de la vida colonial de esos días, o
mejor dicho, de aquellas decenas de años, que fueron pintando los colores de
una nueva geografía humana.
Ahora bien la información sobre la colonización del noreste de México,
permite hacer 'varios cortes. El primero acomodaría a los cronistas y
funcionarios civiles y religiosos de los siglos XVI, XVII y XVIJI, quienes
con sus diarios, relaciones e informes, dan cuenta de las vicisitudes de la
época. Después, en un segundo momento localizado a finales del siglo XIX,
encontramos el registro de los trabajos pioneros con interés historiográficos.
Algunos de ellos acusan cierto descuido del rigor científico, con las
consecuencias consabidas, pero otros, sólidamente apoyados en las fuentes
originales o de primera mano, perfilan un conocimiento más certero. En este
sentido, los cortes no pueden ser tajantes y contundentes, pues en una época
conviven estudiosos que revisan y divulgan, generalmente sin renovación
alguna, lo que otros han abrevado en los archivos históricos, formando,_ sin
embargo, un binomio necesario. Incluso es posible establecer en dtcho
panorama perioclos de revisiones y repeticiones que llegan al desgaste,
alternados con otros en que salen a la luz documentos, que luego son base
para análisis críticos, mediante los cuales se descubren y construyen nuevas
visiones de la bistoria regional. Lo anterior ha sido la tónica hasta nuestros
días.
No obstante, es posible señalar un tercer corte, el cual se establece al
considerar los estudios sustentados fundamentalmente en archivos
regionales. El mediodía del siglo XX, sirve para fijar el extremo inicial del
impulso y ha proseguido en los últimos treinta años, coincidiendo por un
lado, con la emergencia de la historia regional, como forma nueva de hacer
historia, según la escuela francesa de los Annales y la microhistoria italiana;
y por otro, con la conmemoración, en septiembre de 1991 , de los
cuatrocientos años del arribo a las tierras norteñas de cuatrocientas familias
provenientes de la provincia de Tlaxcala.

Por lo que hace a la información específica respecto a los tlaxcaltecas y
su acción colonizadora, es factible establecer varias etapas. En la inaugural,
su presencia en las crónicas, diarios o relaciones, está. formando parte del
proceso español de colonización, como una pieza más en el juego de las
políticas virreinales. No hay interés específico ni en ellos, ni en los otros
grupos indígenas, salvo como parte del éxito o del fracaso de la acdón
española.
Luego, con los historiadores de finales del Siglo XIX, la visión apenas .
sufre modificaciones. Sólo después del primer tercio del Siglo XX, el tema
tlaxcalteca va cobrando lugar aparte, pero su tratamiento es más de carácter
descriptivo que analítico, y los tópicos abordados se vuelven reiterativos a la
vez que generalizantes. Los estudios de fondo interpretativo inician en los
SO's y avanzan decididamente después del año de 1970. Sin embargo, y no
obstante el fuerte soporte archivístico de las inve~tigaciones, Los aspectos
políticos y administrativos son preponderantes. Ahora bien, la década de los
ochenta ya registra estudios que abordan problemas relacionados con la
economía, Ja tecnología agrícola, la organización religiosa, su accionar como
milicianos y algunas de las pautas culturales presentes en las colonias
tlaxcaltecas.
Mas, ¿Qué es lo que ha ido quedando en el tintero? Varios son los
asuntos, por ejemplo, se tiene noticia de movilizaciones diacrónicas de
tlaxcaltecas, para fundar otros pueblos al oeste y al norte de San Esteban,
pero no hay estudio que profundice en la organización social asumida en
cada comunidad o en el conjunto de Jas poblaciones, lo cual ayudaría a
establecer rasgos comunes o diferenciales, o bien las actividades económicas
desarrolladas en el seno de éstas y su influencia en las relaciones de
intercambio de productos, que se tejió ya entre sus iguales, o con otros
conglomerados étnicos. Igualmente pasa con la caracterización operativa de
su vida política interna, y la que se desarrolló de cara la Corona.
El gobierno en sus comunidades, la concreción de la justicia, la
jerarquización socio-económica y su dinámica asociada a la posesión de la
tierra y de los medios de producción; la asimilación religiosa y el estudio de
los procesos de aculturación en general, que medíáron en la construcción
social de esos años, son otros tantos tópicos sin trabajar o abordados
tangencialmente; de manera que, la presencia, y persistencia de los
tlaxcaltecas, específicamente en las tierras de Coahuila y en el noreste de
México, se desdibuja, se mitifica y en la mayoría de los casos se ignora en lo
profundo, afectando el reconocimiento de su participación fundamental en
la conformación histórica de la región

699
698

�No obstante, los avances señalados resultan de vital importancia, porque
con tales acercamientos a la vida cotidiana de las colonfas, la perspectiva
española, con todo Jo que esto implica, se va trocando por-otra _desde la cual
se les observa desde dentro, con un¡¡. connotación basada en pautas extraídas
de lo indígena posibilitando así una visión que los presenta elaborando su
propio destino, otorgándoles por ello vida propia y percibiéndolos
intencionadamente participantes, en un esquema de colonizados que
colonizan, aprovechando su circunstancia histórica y revirtiéndola en su
beneficio incluso con carácter de conquista.
De esta manera, para situarnos en un plano que ayude a incrementar las
perspectivas, podemos considerar las pautas y motivaciones prehispánicas
que eran de observarse en la fundación de pueblos y revisar su relación con
los procesos integrativos de la idenfidad étnica y social; fuego, con el marco
señalado, pensar por ejemplo, en la fonna y el espacio donde se ubicó la
colonia de San Esteban, proveniente de Tizatlán, Tlaxcala; pueblo de indios
que se asentó, frente a una villa española, literalmente a unos pasos de
distancia, con lo cual fue inevitable compartir primero, un espacro vital
concebido distintamente, después, el hecho de haber incurriendo en una
violación a lo estipulado por las Ordenazas Reales de 1573. Así podemos
cuestionar ¿Qué significados encierra este hecho?, ¿Fue éste un acto
deliberado de Francisco de Urdiñola o al menos únicamente de Urdiñola?,
¿Acaso existió un propósito de desacato, o quizá de prepotencia
gubernamental o política?, ¿[gnoraba o quiso ignorar que s:.ibsistía de fondo
una contradicción de carácter institucional?, ¿A qué atendió cuando se
ejecutó tal fundación?, ¿Hubo influencia tlaxcalteca en la determinación?.
Veamos.
·
Conviene tener presente que el estado español tuvo su primera
expresión institucional en las tierras del actual México, en el ayuntamiento
que Cortés estableció en la Veracruz. Con él dio el conquistador base
jurídica a su presencia y sus acciones, intentó invalidar el precedente de
desacato a las autoridades caribeñas en el que había incurrido y también
buscó establecer un canal directo de carácter legal con la metrópoli. El
hecho ofreció ciertamente, un ejemplo indeseable para la corona hispana,
pero también un espacio político-jurídico que supo aprovechar para su
beneficio. Así, el cabildo, fórmula que había demostrado su valor político y
estratégico durante la guerra de reconquista culminada por los reyes
católicos, pero que había languidecido por inconveniente a la tendencia
absolutista en ciernes, resurgió en América como uno de los más eficaces
instrumentos de institucionalización del poder civil español, y tuvo en las
capitulaciones, un par instrumental por cierto igualmente probado en esos
tiempos y lares de inigualable valía para fincar un nuevo estado de las cosas,
que perduraría más de trescientos años.
700

En efecto, las capitulaciones' fueron el recurso para normar y regular la
relación entre la corona y los súbditos. El juego de intereses, fue para estas
partes generalmente contradictorio. Para la corona española la expansión
territorial estaba en primer plano, y en él competía con Inglaterra, Portugal,
Francia y Holanda. En la base se encontraba el usufructo de las riquezas que
surgían del comercio y del tributo asociado al trabajo minero, agropecuario y
al mismo trabajo humano. Pero también, en un tercer campo de interés,
importaba dejar en claro el poder real, frente al poder de la iglesia y al de los
particulares, reflejados en sus intereses por los privilegios heredables, e!
enriquecimiento expedito, el asenso social de carácter nobiliario y la franca
disputa en los ámbitos político, civil y religioso por posesiones, rentas cargos
y títulos.
En este pat1orama las capitulaciones fueron instituyentes del interés de
la corona; a través de ellas lograba el reconocimiento de su autoridad por los
particulare_s, puesto que a nombre del rey se exploraba, se descubría y se
tomaba posesión del lugar y sus habitantes, igualmente se aseguraba el
establecimiento de centros de población y su permanencia en ellos, ya que
no sólo buscaba la riqueza potencial, sino la ubicación estratégica, aspectos
que no siempre coincidían y que producían, especialmente en el segundo
caso, el pronto abandono de los asentamientos por parte de los colonos
quienes pretendían fundamentalmente, una riqueza fácil y no tanto abonar la
.expansión del imperio.
De esta manera y como se ha dicho, dependiendo de la riqueza
potencial o de su ubicación estratégica para asegurar la presencia española,
era que se tomaba la decisión para la fundación de pueblos mediando la
respectiva capitulación donde se asentaba que la empresa en la enorme
mayoría de las veces, corría por cuenta de los particulares, los cuales
debieran ser necesariamente súbditos de la corona española. Así fueron
surgiendo villas, ciudades y lugares de españoles, pero también pueblos de
indios con propósitos evangelizadores, pacificadores y co1nerciales. Tal
proceso implicaba una nueva organización territorial y la práctica de una
administración civil, militar y eclesiástica de carácter colonial. Es decir, con
los asentamientos así concebidos, avanzaba la institucionalización de los
intereses de la corona, una nueva forma de organización espacial y
discursiva, no sin la resistencia de los núcleos de poder aludidos, quienes
negociaban paso a paso, sus coincidencias y discrepancias. Mas lo dicho
conformaba sólo una parte, porque junto al proceso señalado se deslizaba
otro contrario, que pudiéramos llamarlo contrainstitucional, promovido por
las comunidades y naciones autóctonas.

701

�Cuando la historia se reconstruye en tomo a los conquistadores, los
descubridores, los gobernantes y alcaldes, o siguiendo los pasos ~e l~s
evangelizadores, se siguen de hecho, las pautas com~nta.~as, y la m:rcia
sigue imponiendo sólo una perspectiva de la colomzac1on, la espan~la,
soterrando, además, los procesos sociales complejos, y generando es~ac1os
históricos donde el conglomerado es opacado por el individuo. Mas, dejemos
aquí este punto y acerquémonos un poco más a n~estro propósito.
Consideremos ahora algunos aspectos de los patrones de asentamiento
identificados en la cultura prehispánica, que tendrían que ver con la
construcción de identidad de la colonia de San Esteban; partiendo de la
noción de que la identidad se conforma con significados, hechos que se
simbolizan, que se comparten y que penetran las individua(jdades, dándoles
sentido histórico de pertenencia.
Conviene recordar que las movilizaciones humanas, dentro de un
esquema de conquista o colonización, contienen un elemento que repercute
en la asunción del papel de dominado, en tanto quebranta las voluntades y
acrecienta el sentimiento de desarraigo. Ahora bien, todo parece indicar que
las colonias tlaxcaltecas combatieron estos efectos, incluso desde el génesis
mismo de la migración en su natal provincia; de otra manera no hubieran
mantenido su consistencia ideológica y cultural por tres,.ientos años, como
aconteció en San Esteban. Lo anterior constituye un acto contrainstitucional,
desde la perspectiva española, e instituyente y a la vez que institucional,
desde la perspectiva indígena. Una forma de resistencia_que va integrando
una nueva realidad social premeditadamente congruente con sus pautas
culturales e históricas.
Para cuando acontece la fundación de San Esteban, la presencia de
patrones de asentamiento desarrollados por los indígenas en la selección
ritual de sus entornos, estaban, como afirma el Dr. García Zambrano2,
incorporados a las estrategias fundacionales pensadas por la Corona, en un
intento de recuperar el control de la urbanización que prescribía la metrópoli
y que debían dar un perfil físico, con peso ideológico, a los asentamien.tos.
La recuperación de los pueblos y villas españolas establecidas
tempranamente, aunada a una persistencia inducida de !&amp;,tecnología agrícola
y del comercio, fue parte de la estrategia. También, alarmados por la
disminución de la población indígena a manos de encomenderos y mineros,
pero también como resultado de las epidemias, se imple~entó un progr~a
de reubicación de las etnias nativas en "los pueblos de indios" o de doctrma,
práctica que tenía varios propósitos, entre estos, aprop~arse de sus tien:~s,
facilitar su adoctrinamiento y vigilar los procesos sociales de convers1on
colonial.
702

..

Pero estas medidas fueron insuficientes para el control de las fonnas de
vida indígena, y consecuentemente para su reintegración social, puesto que
el patrón de convivencia urbana impuesto, carecía de la significación ritual
ancestralmente dominada, resultándoles extraño y distante respecto del
sustrato ideológico, que daba pautas formativas de su comportamiento
sociocultural. Por tanto, las sustituciones de las pautas que permitieron
reencontrar el marco simbólico local u autóctono, en un contexto más
europeo, imperativo y desplazador, poco a poco fueron cobrando
importancia con prácticas que incluían el retomo en sus viejos Lugares o muy
cercanos a ellos3 y un ablandamiento en su intención descalificadora de sus ·
tradiciones y costumbres.
No obstante, una de las problemáticas inherentes a la movilización, fue
la adaptación de la mentalidad indígena al cambio que implicaba
desarraigarse de sus asentamientos en las rinconadas, al pie de las
montañas4, cargados con la presencia de sus elementos cosmogónicos, para
ocupar las llanuras, o espacios que carecían de las señales básicas para la
fundación. Lo anterior aconteció específicamente para los tizatlanos de San
Esteban. El altepetetl, el cerro de agua, de profundo significado
cosmogónico, estaba ocupado por los de la villa. El ojo de agua, que
generalmente servía de epicentro para el trazo del asentamiento indígena,
estaba en tierras del Alberto del Canto y su expropiación hubiera generado,
entre otras cosas, graves resistencias, como finalmente aconteció.
Desde esta perspectiva es posible pensar en otro motivo además, del
asentado en los autos, o del que puede desprenderse de la visión hispana ya
comentada, la cual no rebasaría el carácter pragmátíco, para que Urdiñola
decidiera asentar el pueblo de San Esteban donde lo hizo, es decir, en un
sitio que no respetaba las cinco leguas que debían mediar entre uno y otro
asentamiento. A nuestro juicio, lo señalado significa que el elemento cultural
indígena, presionó la decisión y contribuyó a construir un ambiente de
concertación y mestizaje en las esferas formales, aportando con ello un
factor de cohesión social para los tlaxcaltecas, clave para la formación de su
fue_rte identidad extraprovincial, que luego fue fondamental en su
constitución como colonia madre.
Por otro lado, el avistamiento desde las alturas de las tierras posibles de
ser tomadas y que era también parte de los viejos rituales, había dejado clara
la necesidad de acercarse al cerro y al ojo de agua, aunque ya no sería
posible tomarlo como eje para el emplazamiento del pueblo. Lo señalado
permite una posible explicación, dado que era impe ativo constituirlo en el
centro cosmogónico del pueblo, de la intención de los tlaxcaltecas de
posesionarse de las tierras en torno al ojo de agua principal, originando una
intenninable serie de litigios, donde se acusa el propósito fundacional, pero
703

�que sirvieron también de mecanismo reafirmador e 'integrad?r de su
procedencia, propósito y pertenencia étnica.

que se empataban en su connotación de actos de conquista, que igualmente
les pertenecía, tal y como lo intentaron plasmar en las capitulaciones. 9

Otro elemento de análisis nos lo dan las fuentes etnohistóricas de la
época colonial temprana, cuando aluden a los pr~ce_dimientos, de carácter
ritual empleados por los indígenas en el establec1m1ento de los poblados.
Así en los "Títulos de pueblos y tierras", instrumentos implementados por la
co:ona, para regular la presión de las nacione~ indígenas, quienes
reclamaban sus derechos sobre poblados y territorios, detentados desde
tiempos inmemoriales, y que fueron luego ut!lizad?s _por éstos, como recurso
para neutral izar el despojo y confirmar su ongen etmco, se recogen patrones
prehispánicos para la fundación y emplazamiento de s~s p~blad?s, aportand~
también valiosas informaciones sobre los elementos rituales mas frecuentes
y que resultan muy interesantes para nuestro propósito.

Así también, de la recuperación reiterada de acciones inscritas en la
leyenda y en las tradiciones guerreras, asociadas a un proceso migratorio, se
derivaba "la reatirmación de la supremacía de un linaje y el señalamiento de
un lugar evocador del ambiente físico sacralizado del sitio de procedencia." 1º

Uno de ellos, es el relato que contiene la esencia, compartida por los
pueblos del altiplano mexicano, de la peregrinación ori_~inaria, el cu~I
otorgó las pautas cosmogónicas que orientaban la ocupac1on de un espacio
geográfico, previamente conquistado.6 Para el caso de los tlaxcalteca~, el
relato es recuperado para el mundo novohispano, entre otros, por Diego
Muñoz Camargo7, en él hace referencia a la migración moti~ada por la
búsqueda de un lugar saturado de significados y recu~r.dos míticos, ~onde
desfilan los lugares, caudillos, batallas y contactos. La d1aspora que registran
todas las naciones mesoamericanas, comportó, dice García Zambrano, "el
refrendo de la supremacía a aquel los gobernantes capaces de demostrar sus
poderes al reeditar, en el mayor número de asenta_~ientos destin~~os a su
progenie, los principios relacionados con la ocupac1on y preservac1on de un
universo primordial."8
En este sentido, parece ser que para los tlaxcaltecas la discontinuidad
del espacio físico, no era impedimento para considerarlo .parte de la
provincia original, es decir, donde hubiera tlaxcaltecas el espacm _se sumaba
a la provincia. Así, la migración al norte implicaba un_~crecentamtento de_su
territorio, una expansión de su etnia y una reafirmac1on de su compromiso
cultural y cosmogónico. El que a sus colonias les nombraran, Nueva
Tlaxcala, va más allá de una simple acción de imitación a la costumbre
española como algunos han señalado, hay en ello un componente ~~e
vincula el elemento mítico unificador imperativo. Lo nuevo trae a colac1on
lo viejo; constituye un vínculo inseparable, ineludible e~ el pensamiento
donde hace síntesis el pasado y el presente, el origen y destino; donde cobre
vigencia la raíz que nutre e identifica. Por otro lado, la intención de los de
San Esteban de multiplicar sus asentamientos, tenía aquí otro de los
fundamentos que no reñía con los políticos y económicos hispánicos sino
704

Desde esta perspectiva cobran especial signifrcado tanto la actuaeión
del . Cabi_ldo de Tlaxcala durante la negociacion, como las propi~
Cap1tulac1ones de 1591, pues con ellas se simboliza la acción guerrera
~mprendida ya en otro plano, incluso con armas, reafinadas por el proceso
integrador de la aculturación. Ciertamente habrían sido tales herramientas
pro~o~~ion.ad~s por la parte contraria, mas con ellas y enriquecidas en
trad1c1on md1gena para tratar los asuntos cómunales obtuvieron una
importante victoria, en tanto les permitió recupernr condiciones sociales
económicas y políticas para entonces perdidas en la provincia. La reiterada
referencia a las capitulaciones, que es frecuente localizar en los documentos
de la época, estaba asociada no sólo al acto político o jurídico involucrado
sino a este significado cultural.
,
'

I;

Luego, en esta misma tónica, está la exaltación de la migración de las
cuatrocientas familias, número de mucho peso simbólico, que algunos han
querido corregir desde la aritmética simple, en aras de la veracidad histórica.
Todavía hoy lo mismo en Tlaxcala que en S~ltillo, la referencia a las
cuatrocientas familias, es un hecho que vive en la conciencia popular que
cuando se toca, se cuaja de emoción, admiración y orgullo y conecta a la
distancia física e histórica, un origen común, que identifica.
Ciertamente unas y otra tuvieron peso real y pragmático en los ámbitos
~urídico y político-administrativo y así con ese carácter, fueron esgrimidas
incontables veces, pero cada vez que fue necesario sacarlas a relucir
reforzaban su participación en la construcción de la identidad, reviviéndos~
en los entretejidos subjetivos de la comunidad. Pc-r eso fue importante
conservarlas en la conciencia hacerlas objeto de intercambio y de
transmisión social, pero sobre todo de vinculadón cosmogónica, como
punto de convergencia de los mundos míticos indígenas y soporte esencial
para la supervivencia. En este sentido fueron estos elementos, sumamente
eficaces en San Esteban, ya que el núcleo integrador funcionó hasta finales
del siglo XIX.
Para finalizar me referiré, siguiendo a García Zambrano, a los
procedimientos empleados para poblar y hacer valer sus derechos sobre el
lugar habitado y su territorio circU11dante, los cuales se desarrollaban con el
705

�concurso de dos ceremonias fundamentales: la ceremonia de definición de
linderos y la selección del lugar para organiz.ar el poblado. Ambos
ceremoniales precedían a los ritos fundacionales en sí y eran requisitos
indispensables de ese acto.
. Los manuscritos coloniales tempranos refieren acciones como el pregón
que dignificaba la escenificación del acto fundacional, encabezado P?r el
gobernante del poblado, sus descendientes y los demás estr~tos sociales.
Seguía el escogimiento de un cerro o montaña que fu~c1onaba co~o
determinante geográfico del circuito de linderos por defimr. La montana
sagrada constituía el punto de partida y llegada del recorrid? ritual,
efectuado alrededor de las tierras legadas por los ancestros; y el conJunto, es
decir, cerro, cuevas, manantiales, debería estar alineado en la dirección
donde nace el sol. El asunto del agua es muy interesante, pues se valoraba
como el mejor obsequio que un pueblo conquistado podía presentar en señal
de obediencia y sumisión al grupo conquistador. 11
Como hemos dicho, en el valle donde se fundó San Esteban, existían
sólo algunos de los elementos simbólicos necesarios para cumplir los rituales
identificados para estos casos; además, el acto estaba intervenido por
Francisco de Urdiñola, quien representaba los intereses de la Corona,
incluidos los que velaban por el establecimiento de la autoridad y con ello el
peso institucional del estado español.
No obstante, llaman la atención algunos de los pasajes referidos en el
traslado de la fundación de San Esteban. 12 Por ejemplo, y con relación al
asunto del agua arriba comentado, se asienta que el día d0s de septiembre de
1591, después de pedir Urdiñola a Cristobal Pérez, teniente de Alcalde
Mayor, Diego de Montemayor, Juan Navarro, Alcalde Ordinario, y Alberto
del Canto, Regídor, «vean la parte y lugar más cómoda que hay en esta
jurisdicción de aguas y tierras para la población y fundación de los indios
tlaxclatecas", escuchó su respuesta en que señalan la parte más cómoda Y
que "el dicho cabildo y regimiento les dará de las cuatro partes del agua que
tiene esta villa para sus servicios las tres partes de la dicha agua y que la una
quede para servicio de la dicha villa ... ".

Pero también existe la posibilidad que el acuerdo fuera auténtico y
suscitó por ello resistencia para su cumplimiento entre los vecinos de la
viJla. Lo ant~rior lo confirmaría el hecho de que dos días después, y cuando
todo parecía 1r sobre ruedas, _según se puede desprender del tono de los datos
asentados por el escribano, ordena Urdiñola visiten, tanto tlaxcaltecas como
esp~ñoles, l~s tierras y las aguas del valJe, para Juego, bajo amenaza de
castigo a quien no acatara sus disposiciones, hacer merced, además del
agua otorgada para el pueblo, de la quinta parte de toda el agua de varios de
los vecinos, para uso en las sementeras.
. Otro elemento indicativo en los actos fundacionales indígenas está
~mculado al hecho de que una vez amojonado el territorio y fijados los
lmderos, los pueblos vecinos traspasaban los límites y se sumaban al
recorrido en señal de aceptación de la nueva presencia en el lugar. Este
elemento también está presente en San Esteban, aparece como un a~to
aparentemente sin mayor importancia, si no se tiene el antecedente del ritual
prehispánico. El traslado refiere que el día cuatro de septiembre, cuando
tlaxca~tecas y españoles hacían el recorrido para ver las aguas, tierras y
estancias del valle y "anduviéndolo todo hasta la estancia última que está
poblada que es la de Cristobal Pérez Teniente de alcalde mayor, que está
cuatro leguas de esta villa ... el cual dicho Teniente de Alcalde Mayor en el
medio
. . del camino se juntó con el dicho Teniente de Gobernador' Cabildo,
reg1m1ento y acompañamiento, y para que conste de la dicha diligencia
mandó se asiente por auto ... "
'
De cualquier forma, y aunque el análisis del traslado aporta otros
elementos que no tocaremos hoy, parece que estamos frente a evidencias de
que en el caso de San Esteban, medió dur¡inte su fundación el
reconocimiento de pautas y patrones indígenas, lo cual develaría una ac~ión
intencionada de los tlaxcaltecas por introducir,· y preservar, desde las
capitulaciones mismas, instrumentos que fortalecieran su identidad étnica y
cultural.
Para nosotros la consideración de estos elementos, permitiría enriquecer
las posibilidades interpretativas y los significados históricos, al relativizar el
peso institucional español en acciones de esta y otra naturaleza, para
convenir una construcción social bajo intereses propios de las partes pero
inteligentemente conciliados.
'

Resulta inquietante esta declaración pues parece cubrir el requisito
ritual antes apuntado. Se podría pensar que Urdiñola lo hubiere concertado,
quizá como mero trámite, pues el 27 de octubre en el seno del cabildo,
Alberto del Canto ofreció y dio seis días de agua cada mes, Juan -Navarro Y
Santo Rojo dieron cuatro días, Alonso González, Ginéz Hernández Y
Cristobal Pérez dos días cada uno, es decir se incumplía el ofrecimiento.

De no haberse encontrado esta solución, la frontera norte, que entonces
tenía ahí sus límites, hubiera tenido otros elementos constitutivos y no
seríamos, en síntesis, lo que actualmente somos.

706

707

�Notas bibliográficas
Las capitulaciones se establecían ordinariamente entre la corona y un individuo no
extranjero. En el caso de las eapitulaciones de 1591 el virrey las pacta .con el
Cabildo de Tlaxcala, con lo cual implícitamente les reconoce, tras una ardua
negociación, un estatus especial como grupo.
1

Mu~oz Camargo, Diego. Historia de Tlaxcala. (Ms. 210 de la Bibliote
Nacional de París). Gobierno del Estado de
. . . ca
Autónoma de Tlaxcala/ CIESAS. México. 1998.

Ots y Capdequi, José Ma. Instituciones. Salvat Editores. Madrid. 1959.

Los elementos teóricos y conceptuales instrumentados para realizar el análisis en
esta parte, han sido tomados del articulo del Dr. Angel Jalián García Zambrano,
intitulado El poblamiento de México en la época del contacto, 1520-1540.

2

3

ldem. pp 239-243.

4

ldem. p. 243.

5

Jdem . p. 245.

6

ldem. p. 247.

Muñoz Camargo, Diego. Historia de Tlaxca/a. (Ms. 210 de la Biblioteca Nacional
de París).pp. 63-I09. Gobierno del Estado de Tlaxcala/ Universidad Autónoma de
Tlaxcala /CIESAS. 1998.
7

8

García Zambrano. Op.cit. p. 247.

En un borrador localizado en Francia de las capitulaciones de 1591, los tlaxcaltecas
se conciben como militares conquistadores, aliados de los españoles, lo que originó
que en la presentación de los propósitos de las capitulaciones, se hiciera énfasis que
venían en calida9 de madrineros y no de conquistadores.

9

10

Jdem. p. 248.

11

ldem. pp. 249-256.

12 Guerra Escandón, Javier. fundación de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.
Gobierno del Estado de Coahuila. Saltillo. 1976.

Bibliografia

García Zambrano, Angel Julián. El poblamiento de Méxica en la época del
contacto, 1520-1540.
\

Guerra Escandón, Javier. La fundación de San Esteban de la Nueva
Tlaxca/a. Gobierno del Estado de Coahuila. Saltillo. 1976.
709
708

flaxcala/ Universidad

�APUNTES SOBRE MJNERÍA EN
LAMPAZOS NUEVO LEÓN, 1885 - 1908
Cesar Morado Macías
Subdire(:tor del Archivo General
d I Estado de Nuevo León
Precisiones metodológicas

,.

El objetivo de esta ponencia es explicar la dinámica de la actividad
minera desarrollada en Lampazos, Nuevo León, entre 1885 y 1908, como
parte de un proceso de expansión económica regional vinculada a la
industria metalúrgica y siderúrgica emergente en Monterrey, a partir de l 890
y 1900 respectivamente. A diferencia del enfoque teórico del enclave que
supone una autosuficiencia de los centros mineros, aquí se parte del supuesto
de que dichas comunidades no pueden desarrollarse aisladamente, sino como
parte de una dinámica regional que Mario Cerutti ha venido estudiando
desde hace dos décadas. 1 Lo nuevo tal vez es la idea de particularizar el
análisis sobre solo una actividad económica: la minería; y hacerlo sobre un
caso específico, el municipio de Lampazos.2
Se eligió este sitio por varias razones l ) para estudiar la
revitalización de un centro minero explotado durante la época colonial hacia
una minería de metales industriales; 2) dimensionar el polémico impacto del
ferrocarril en el proceso; 3) contrastar el desarrollo minero con actividades
económicas de tradicional presencia en la región -ganadería-; 4) valorar el
comportamiento de las inversiones de los empresarios regiomontanos en un
ámbito espacial, cuyo control político estaba en disputa por ser lugar de
residencia del general Fr-ancisco Naranjo, acérrimo rival del gobernador
Bernardo Reyes· y 5) analizar el impacto de la crisis de 1907-1908 en la
, minera
•
1ampacense. 3
econom1a
En esta ponencia se muestran algunas conclusiones preliminares a
éstos planteamientos. Evidentemente, por tratarse de una investigación en
proceso, su derrotero final depende del intercambio de opiniones que los
colegas ofrezcan a la hipótesis general que subrace al trabajo: la idea de que
el desarrollo minero regional si bien estuvo condicionado por la estabilidad
política infraestructura ferroviaria, legislación moderna y tecnología de
vanguardia en una sinergia de minería-metalurgia-siderurgia, tuvo, en el
factor del "apalancamiento financiero" su principal virtud y defecto, al
influir en el flujo de capital que los mineros-banqueros regiomontanos
habían decidido invertir desde 1890 en el modernizador y riesgoso rubro de
la minería, dinero que tuvieron que reintegrar a sus cuentahabientes durante

711

�la crisis del período 1906-1908, pagando la factura del capitalismo regional
por su inserción en la dinámica del mercado mundial.4

J. El debate y el impacto del ferrocarril en Lampazos

Este año, finalmente ha sido publicado un texto que sintetiza la larga
polémica generada entre historiadores_ y _economist~s ~el de~arrollo en tomo
al impacto del ferrocarril en el crec1m1ento econom1co. _Sandra Kun~ Y
Priscilla Conolly5 exponen que el atractivo de los _ferrocatnles ~orno -~bJeto .
de investigación en historia económica, se tradujo en la prolifera~,o~ de
variados enfoques sobre el tema, que transitaron desde el franco opt1m1smo
de Schumpeter Rostow y Jenks, basta el esceptici~mo de Fi~low y Fogel,
generando en el período de polarización de ambas mterpretac1ones, algunas
propuestas alternativas.
Antes de arribar al caso que nos ocupa, -la minería de Lampazos-, es
preciso revisar los postulados más generales del debate, .ant~s de fij3: _sobre
ello una posición. La postura de Rostow sostuvo qu~ _I~ mtrod~cc1on del
ferrocarril ha sido históricamente el más poderoso 1mc1ador singular de
despegues de crecimiento sostenido". 6
Siguiendo sus tesis, se distinguían por lo menos dos activ_idades
dentro del sector ferroviario las primeras, relacionadas con el tendido de
lineas, levantamiento de puentes, estaciones etc., u~icadas dentro d~ la
industria de la construcción y por otra parte, las denvadas de su estricto
funcionamiento, como proveedor del transporte para mercancí~s. Acord~ a
este planteamiento y siguiendo a Albert Hirschman, las prrmeras senan
concebidas como "eslabonamientos hacia atrás", esto es la demanda de
hierro, explosivos, durmientes, locomotoras, carbón y demás ins~mos; en
tanto que el aspecto de oferente de servicios _de transp~rte, estimulador
directo de la economía abaratando las mercanc1as y ampliando mercados,
serían considerados como "eslabonamientos hacia adelante".
El principal defecto del enfoque rostowiano era que hacía aparecer al
ferrocarril como único motor del desarrollo, además de que resulta muy
difícil evaluar la contribución autónoma de este medio de transporte en una
economía determinada. Para solucionar este problema, Roberto Fogel
propuso el "enfoque del ahorro social'', a fin de cuantificar el impacto
directo del ferrocarril en la economía encontrando sorprendentemente que
para Estados Unidos en 1890 fue de ap~n~s el 9% del PIB. 7 Sin emb~rgo,
este método reducía el impacto ferrov1ano al transporte de mercanc1as Y
suponía la existencia de formas alternativas de transporte, para evaluar Y
determinar el ahorro.

Ambos esquemas, presentan deficiencias a la hora de intentar
aplicarlos al ~aso de México debido a su ingreso tardío en la era del
ferrocarril. Siñ-embargo, por lo que se refiere al norte nuevoleonés donde
las condiciones orográficas obstruyeron ancestralmente el tráfico de
mercancías, el tendido de la línea ferroviaria entre La.redo y Lampazos
rum~o a Monterrey en 1882, abrió esta región a la capital nuevoleonesa para
fundir los . me~ales y al mercado norteamericano para exportarlos, en
consecuencia, estos apuntes están más cerca del "enfoque dinamizador" de
Rostow que de las tesis del "ahorro social".
·
Sorprendentemente, -antes que a Monterrey- el ferrocarril llegó de
Laredo a Lampazos el 15 de abril de l 882. Reyes González alcalde en
tumo, describió al gobernador cómo el Ayuntamiento, de acue;do con uno
de los empleados de la empresa organizó el festejo: "A la hora de la llegada
estaba una gran parte del pueblo reunido en la estación. Eran las doce del
día. Entraron dos locomoLoras. la que conduce el material de construcción
Y l~ de pasajeros, la música ejecuLó el Himno Nacional y enseguida otras
variadas piezas. A continuación el señor Manuel M Villa/onguín, orador
nombrado al efecto pronunció una alocución. ~ Enseguida, uno de los
empleados de la compañía puso el tren a disposición del público para
hacerlo pasear una milla, volviendo enseguida al pun.to de partida... , ,11

Sin duda, fue eJ acontecimiento más importante para el pueblo
durante los ochenta. No sólo se trataba de instalar un camino de fierro en ta
antigua ~uta M~nterre~-Laredo. La idea era también, instalar un resorte para
el cambio: Las autoridades locales, los comerciantes y ganaderos estaban
convencidos de las ventajas que representaban el poder mover rápidamente
sus mer~ncías a lugares vecinos. La velocidad -humana experiencia de la
~odern1dad- era un factor económico importante en una región en la que el
tiempo empezaba como nunca a considerarse en función de pesos y
centavos.
El trabajo . ferroviario .en su conjunto lo realizó la Compañía
Construct~ra Nacional Mexicana, empresa privada con capitales
norteamencanos representada en Lampazos por William Headen quien se
~ncargó_ de .·:cabildear" desde 1880 las negociaciones sobre expropiación e
1ndem01zac1on de terrenos por donde pasaría el camino de fierro. 9 Tarea
nada fácil, s~~ún consta en varios ~onflictos ventilados ante el Juzgado
Segundo Jud1c1al de Lampazos. Es Justo señalar, la influencia política de
Francisco Naranjo para lograr que el camino de fi~rro llegara a su pueblo
natal'. _aumenta_ndo significativamente el valor de los terrenos que había
adqumdo gracias a la ley sobre terrenos baldíos. Como político y como
empresario estaba consciente de las ventajas competitivas que ahora tendrían
713

�sus negocios al contar con los medios para importar insumos y exportar
mercancías.
La tarea de la construcción había iniciado con la necesidad de
entroncar las vías férreas mexicanas con las princip~les del territorio
norteamericano, como el gobierno de México no estaba en posibilidades de
financiar proyectos con tales niveles de inversión, habí~ concesionado la
realización de tales proyectos a empresas extranjeras. Fue el caso de la
Nacional Mexicana, que aun después de la Revolución h~recló su nombre al
ramal ferroviario construido.
Los concesionarios, dinero en mano procedieron a enganchar
trabajadores para las tareas de desmonte y construcción. A fin de atraerlos,
tuvieron que ofrecer salarios superiores a los pagados a los agricultores y
peones agrícolas de la región. Pagando un peso diario, aunque sin derecho a
comida lograron su objetivo. o hubo contratos a largo plazo, día que se
trabajaba, día que era pagado.
Uno de los problemas que implicó el trabajo fue 'el abasto de agua
para los campamentos en que se instalaron los trabajadores, cuando no
llegaban las carretas que la transportaban se abandonaban momentáneamente
las labores debido al intenso calor. No podemos determinar con exactitud el
número de hombres empleados en este proyecto, el ingeniero Headen
engancha dos grupos en septiembre de 1881; uno de ochenta y otro de
noventa trabajadores. 10 Muchos de ellos se arraigarían en el pueblo
quedándose en él para di frutar de la obra construida.
La minería y la ganadería fueron los ramos más favorecidos por el
ferrocarril. La primera por la ventaja que representab? el transporte del
mineral, la importación de maquinaria, el traslado del personal. La segunda,
porque facilitó la exportación de carne a Laredo y Monterrey, además de
propiciar el transporte de ganado para su engorda, o cruza como en el caso
de las haciendas y ranchos del general Francisco aranjo ..
Mientras tanto, para la agricultura -tercera actividad económica del
municipio durante el Porfiriato- le abrió mercados significativos, sobre
todo el trigo, al crecer la demanda de harina que se fabricaba en Lampazos y
cuyo excedente se exportaba a puntos vecinos. 11 Para el maíz, la ventaja fue
que permitió su rápida comercialización, evitando con ello su
almacenamiento prolongado en las bodegas. por tratarse del principal
cultivo durante el periodo, acarreó buenas ganancias, aunque muchas veces
fue víctima de la sequía. En síntesis, el ferrocarril fue la plataforma de
comercialización de todo lo que Lampazos produjo durante este tiempo y
puerta de entrada al mercado internacional.

2. Una minería del plomo: La sierra de la Iguana.

Estabilidad política y socfal, capitales disponibles, infraestructura
ferroviaria y legjslación moderna que fomentaba el desarrollo del ramo,
hicieron posible a partir de 1885 la revitalización de la minería
nuevoleonesa. A fines del siglo XIX con el auge de la industrialización,
creció ampliamente la demanda de metales industriales. La industria
eléctrica norteamericana requería grandes cantidades de plomo. Por esta
razón y gracias al Arancel Mackinley para 1893 teníamos en Monterrey
funcionando a las tres primeras plantas metalúrgicas de América Latiná:
Asarco, Peñoles y Nuevo León Smelting. 12 (Conocidas populannente como
fundición 3, 2 y 1 respectivamente).
Los peritos mineros habían localizado en varios puntos de Nuevo
León, numerosas vetas de plomo argentífero, muchos de estos fundos eran
los mismos que fueron explotados durante el periodo colonial; sin embargo,
las bajas leyes de plata que contenían y la baja de su precio en el mercado
hacían incosteable su explotación. Ahora interesaba más el plomo, e] zinc,
el cobre y el hierro. México dejaba atrás la minería de metales preciosos y
se introducía en los industriales. Tan sólo en Monterrey, tenían su domicilio
social más de cuatrocientas empresas dedicadas a la explotación de esta
nueva minería, 13 funcionando con capital de empresarios regiomontanos.
Hace algunos años m1c1amos una investigación en torno a la
problemática de esta pequeña y mediana minería. Entre 1890 y 1908
clasificamos nueve centros mineros, en función de la localización de sus
fundos.
No. de
Centros Mineros
METALES EXTRAIDOS
Fondos
explotados

I. Lamoazos
II. Cerralvo
III. Villaldama
rv. Monterrev
V. Vallecillo
VI. Santa
Catarina
VII. Monclova
VIII. Sierra
Moiada
lX. Ramos
Arizoe

16
15
5
31
32

Plomo, Hierro, Zinc, Cobre
Plomo, Cobre
Plomo, Zinc, Cobre
Plomo, Cobre, Zinc
Plomo, Zinc
Plomo, Cobre, Zinc

75
7

Plomo, Cobre, Hierro
Plomo, Cobre, Zinc

19

Plomo, Cobre, Zinc

3

,.

715

�;

Para el caso de Lampazos, la revisión de los r.egistros notariales
--escrituras constitutivas de las empresas- evidenció la ,existencia de dos
zonas mineras perfectamente definidas. Una minería del hierro en tomo a la
Sierra del Carrizal y otra del plomo en la Sierra de la Iguana. Iniciaremos
por abordar esta última.

de la cabecera municipal con una altitud media sobre el nivel del mar de
l 540 metros, destacando el Cerro del Carrizal con 1920 metros sobre el nivel
del mar como su punto más alto. La localizaoió;1 de los fondos implicó
también el surgimiento de pequeñas comunidades eh torno a las minas como
se verá más adelante.

Esta historia de la minería empieza por la leyenda. Existe un gran
contenido de pensamiento mágico y religiosidad en las comunidades
dedicadas a esta actividad. 14 Lampazos no es la excepción. El mito sobre la
riqueza de las minas de la Iguana se reproduce todo el siglo XIX; numerosos
gambusinos, mineros y exploradores denunciaron la veta durante este
periodo con la esperanza de amanecer en la riqueza. 15 Según los registros
mineros solo encontramos explotaciones exitosas hasta 1890. La leyenda lo
explica de otra manera. El hundimiento de las minas de la Iguana durante la
época colonial y el abandono de éstas, obedecía a la maldición que había
caído sobre el mineral, cuando un tipo de apellido Olivares, negándose a dar
una limosna al señor cura lo había arrojado sobre los terrenos; éste
maldeciría la explotación prediciendo que no volvería a producir riqueza
sólo hasta extinguirse la quinta generación de Olivares. La veta del Refugio
fue descubierta en 1895; se ubica justo al frente del Mineral de la Iguana.
En su hallazgo también figura otra leyenda, pues Julio Rangel durante un
aguacero nocturno vio arder el cerro, memorizó el punto. y al día siguiente
descubrió la veta. Lo cierto es que las nuevas tecnologías para la búsqueda,
traslado y fundición de metales hicieron rentable El Refugio. Este como
muchos otros fundos de la región fue explotado de manera significativa
durante el Porfiriato, hasta que la revolución carrancista paralizó la actividad
minera en la región.

En términos cuantitativos y tomando en cuenta el nivel de empleos
generados más que los montos de producción de metales, es fácil concluir
que la minería del plomo, representó cerca del 100% de los mineros
lampacences desde 1880 hasta 1902. La ocupación minera local se duplicó
hacia 1893 a partir de la demanda generada por el funcionamiento de las
plantas metalúrgicas de Monterrey. Hasta entonces los mineros lampacenses
significaban entre IO y 12% del total de uevo León. Con el advenimiento
de Fundidora Monterrey nuevamente el porcentaje de mineros locales se
duplicaría hasta alcanzar una cifra cercana al 30% del total, producto -ahorade una minería del hierro.

Años después, Epigmenio Ayarzagoitia, prospero empresario
minero, benefactor de Lampazos, describió el resto de las minas trabajadas
en ese periodo: San Francisco, Los Reyes, Socavón núm. 1, La Paciencia,
La Esperanza, El Salvador. Según sus cálculos cada una había producido
más de medio millón de pesos. Afirmó que en los últimos años en que
administró El Refugio, le producía más de mil toneladas mensuales de
plomo y zinc. Ya en el período postrevolucionario, lamentó la decadencia
de este mineral y lo atribuyó a "los nuevos directores, el arrendamiento a
compañías con malos empleados, quiene~ de manera atropellada e injusta,
por extraer mucho mineral, desbordaron la mina y taparon con tepetate fas
. ' causan d o la ruma
. ".111
la bores en produccwn,
En el anexo sobre compañías mineras - al final de esta ponenciapuede comprobarse que la mayoría de los fondos mineros explotados por
éstas empresas se sitúa en la Sierra de Lampazos o de la Iguana, al oriente

3. Una minería del ltierro: El Distrito minero de Golondrinas

Con la fundación de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero
Monterrey en 1900, fue necesario realizar numerosos estudios a fin de
localizar el imprescindible mineral de hierro lo más cerca posible a
Monterrey.
En este contexto se dio el descubrimiento y explotación de varios
fundos mineros conociéndose como El Grupo Golondrinas, por hallarse
localizado al oeste de esta estación de Ferrocarril acional, a ciento treinta y
tres kilómetros de la capital regiomontana. Al parecer, el único punto del
territorio nuevoleonés donde se extrajo hierro en ese periodo.
La región que circunda al Mineral de Golondrinas es casi plana en
una extensión aproximada de cincuenta kilómetros al norte, veinticinco al
este y treinta al sur de dicha estación, a una altura de cuatrocientos treinta
metros sobre el nivel del mar, Los límites de esta llanura son: por el norte,
la meseta de Catujanes y las Mesillas; por el este la Sierra de Lampazos y
Minas Viejas; por el sur a Bustamante y al oeste la Sierra del Carrizal.
De los depósitos de hierro en el distrito de Golondrinas los que
fueron explotados desde la primera década del siglo XX por Fundidora
Monterrey fueron:

a) El Cinco de Mayo (depósito inferior)

b) La Cueva
716
717

�e)
d)
e)
f)

La Piedra Imán (foto de la portada)
El Anillo de Hierro
El Cinco de Mayo (depósito superior)
Dos Hermanos

Localización de Jundos mineros

Si partimos del valle hacia el poniente, la primer mina que
localizamos es Piedra Imán, al lado oriente del Carrizal. Se llegaba a ella
por un camino que evade cañones y lomeríos a su paso. La veta estaba
incrustada en lo más escarpado del cerro, haciendo peligrosa la circulación
de los carros cargados de mineral a través del ferrocarril de vía angosta.
Los accidentes de trabajo, aunque minimizados por la empresa según comprobamos en varios informes- eran frecuentes y también el
sufrimiento de los trabajadores, quienes desde temprana hora en medio de
las palmas, el sotol y la lechuguilla del paisaje ingresaban en los tiros sin la
plena seguridad de salir con vida. Evidentemente, la calidad del metal
extraído - rencüa sesenta y cinco por ciento de hierro metálicer- no
correspondía con la calidad de vida de los primeros mineros del hierro en
América Latina.
Siguiendo con la ubicación de los fundos mineros, el de Dos
Hermanos quedaba comprendido en el denuncio de Las Cisalpinas a la
misma altura del criadero de Piedra Imán sobre la falda oriental del Carrizal.
De él se estarían importantes cantidades de hematita con indicios de pirita.
A una distancia aproximada de ochocientos metros al sur de este
depósito y sobre el camino de Piedra Imán se localizó el depósito inferior de
El Cinco de Mayo. Aquí se extrajo mineral de hierro de gran calidad y en
buenas cantidades. El depósito superior, de la misma mina se localizó
trescientos cincuenta metros al oeste del depósito inferior, en el valle que
existe entre El Pico de la Candela y el del Carrizal. Al igual que los
anteriore fue explotado por Fundidora Monterrey desde la primera década
del siglo.
A la mina conocida como La Cueva se podía llegar por una
desviación del camino que lleva al Cinco de Mayo. El metal se extraía de La
Cueva a través de un túnel de quince metros de alto y siete a nueve metros
de ancho. La calidad del mineral extraído igualaba en calidad al de piedra
I_mán y según el Informe Bartoccini 17 la compañía tenía grandes expectativas
sobre la explotación de estas vetas. El criadero de Anillo de Hierro se
718

localizaba prácticamente a la misma elevación de la Piedra Imán. El metal
de esta mina, era idéntico al de La Cueva -magnetita con pirita de hierrer-.
El uso de nuevas tecnologías aplicadas por los ingenieros d minas
para el transporte de los minerales al Ferrocarril acional se hacía a través
de carros voleadores de tres toneladas de capacidad a través de un camino de
hierr? de ochocientos metros, luego por medio de una vía angosta de tres mil
doscientos metros de largo y por trenes de cinco carros de tres toneJadas de
capacidad cada uno, movidos con tracción animal. ·En algunos tramos, porLo esc~pado de los cerros, se utilizaban modernos cables aéreos para
transfenr los ~etale~. El uso de ésta tecnología solo era posible por el algo
monto de las mverstones, cabe recordar que el capital social de Fundjdora
Monterrey, destinataria del hierro extraído era de 1Omillones de pesos.
Las descritas anteriormente, no serían las únicas minas del Distrito
de Golondrinas explotadas en ese periodo. Al sur de la mina El Cinco de
Mayo Y al lado oeste de la serranía, se localizaban más criaderos de hierro
con cierto contenido de c_obre. La primera de ellas estaba entre esta mina y
en la falda este ~el Pie? de la Candela: Los Placeres ampliamente
explotadas; enseguida la rnma La India, luego La Violeta y La Constitución
todas ellas con hierro y La Constancia y Los Ángeles situada en la fald~
occidental del Cerro Boludo.
Al norte de El Cinco de Mayo se ubicaban varios criaderos de hierro
Y cobre: El Lobo, La Providencia, La Unión, El Tíber, El Gran Nilo, La
Estrella y otros dos de menos importancia. La mayoría de estos fundos
mineros eran explotados por empresarios regiomont~nos.

4. Empresas y empresarios mineros

Cuando decimos que se desarrolló en los principales centros mineros
de Nuevo León una pequeña y mediana minería, lo referimos respecto a la
gran minería nacional de metales industriales; por ejemplo el cobre de
Sonora o el plomo de Chihuahua. Sin embargo, para nuestro marco
referencial de estudios sobre historia regional y más particularmente sobre la
economía de Lampazos, este desarrollo minero fue muy importante.
.
Primero, porque pe~itió revitalizar el mapa colonial de la geografia
mmera nuevoleonesa y reactivar economías municrpales muy frágiles, como
la de Lampazos. Segundo, porque al vincularse con la primera industria
metalúrgica -plomo-y siderúrgica-hierrer- de América Latina, instauró una
cultura minera que muchas décadas resistió la erosión del tiempo.

�Desglosemos las causas del surgimiento de éstas empresas:
J. Parte fundamental del auge minero lo posibilité el tendido del
F~rrocarril Nacional Laredo-Monterrey que permitió trasladar los metales a
Monterrey de donde provenía gran parte del capital destinádo al fomento del
ramo. Esa centralización hacía que la mayoría de las empresas tuviesen su
domicilio social en la capital regiomontana y no en las lo~alidades donde se
encontraban Jos fundos a explotar.
·

2. Otro aspecto que también influyó en este desarrollo fue el aspecto
normativo; con la expedición en 1884 del Código de Minería que desplazó
por fin las viejas Ordenanzas de Minería vigentes desde el s_iglo ?CVIII,
facilitó la inversión, ya que al dejar atrás el engorroso "denuncio", siempre
polémico y no exento de influyentismos políticos, instauró el Título de
Propiedad Minera, que al combinarse con el espíritu liberalizador de la Ley
Minera de 1892 transformó la visión de los pequeños empresarios que antes
solían ver a esta actividad económica como algo exclusivo de l~s grandes
capital ístas.
3. Esto último nos lleva a plantear el origen de los capitales disponibles
destinados a la minería y en particular de la lampacense. En esta localidad,
desde hacía un par de décadas existían regulares capitales invertidos en
tierras y ganadería. Algunos de ellos se combinaron y reprodujeron con el
comercio legal e ilegal que fluía por la región, ámbito de influencia
fronteriza.
4. Otro elemento favorable fue la pacificación de la región, sin el riesgo de
que los indios bárbaros asolaran los minerales y produciendo el caótico
abandono de los laboríos, los medianos terratenientes y ganaderos podían
confiar en invertir sus excedentes en un ramo ampliamente fomentado por el
Estado. Anteriormente, la ubicación de Lampazos le hacía fácil presa de
ataques indios, llegándosele a llamar "tierra de guerra viva".
5. Influyó también política de fomento industrial del gcr ierno de Bernardo
Reyes que eximía de impuestos a las industrias nuevas y que veía en la
minería un detonador de la modernidad económica regional, cuyo auge
habría de mostrarle orgulloso al general Porfirío Díaz en 1898 cuando visitó
en Monterrey varias empresas y mineral~s. Díaz expresó: "General Reyes,
así se gobierna, así se corresponde al soberano mandato del pueblo.

a~ Far_nilias lo~ales de arraigada tradición ganadera que ahora deciden
d1vers1ficar las mversiones hacia rubros más diná1ñicos de la economía: el
caso de los Naranjo, los Zuazua y los Zertuche.
b) Familias de migrantes italianos que se arraigan en Lampazos y establecen
redes de parentesco que conllevan implícitamente relaciones económicas:
Ferrara y Bortoni.
·
c) Destacados empresarios de la élite regiomontana que descentralizan
recursos ª. l.ugares que consideran polos en desarrollo, el caso de los Maíz,
lo~ Mendm~haga, Antonio V. Hernández y muy particularmente Patricio
Mil~o: La 1mp~rtancia d~ la familia Milmo, en el proceso de desarrollo del
cap1tal1smo reg1omontano es indiscutible, en particular de Patricio, su
patriarca. 18
. Su presencia como inversionista minero adquiere relevancia si se
considera su participación en la metalurgia, como elemento de vinculación
entre una Y otra área. La Compañía Minera Fuqdidora y Afinadora de
Mo~terrey, no fue la únic~ plataforma desde dohae irradió y convirtió
cap1tal~s: con el resto de los integrantes de la élite empresarial regiomontana.
Su actividad empresarial y capacidad de asociación es impresionante. En
1899, como gerente de la Compañía Minera de Fierro Mexicana inició un
largo litigio contra la Compañía Minera E.1Nilo, por la posesión' del fundo
denominado El Cinco de Mayo.
Para noviembre de 1902, el licenciado Esteban Horcasitas decidió
editar el avance del conflicto durante los tres años que llevaba. 19 Gracias a
las 139 páginas de Horcasitas, abogado de la Compañía de Fierro Mexicana
ente~dem~s la importancia j~rídica y social, de la contienda posesoria, sobr~
la mina Cmco de Mayo, ubicada en el Cerro del Carrizal, jurisdicción de
Lampazos, sostenida primero ante la Secretaría de Fomento en México y
después en los tribunales del estado de Nuevo León. 2º
Al abrir el interdicto, sei'ialó como constitutivos de despojo los
hechos siguientes:
l) Haber practicado la Compañía Minera demandada, cinco tiros mineros,
sobre la base más alta del Cerro del Carrizal, terreno correspondiente al
fundo minero El Cinco de Mayo.
2) Llevando operarios a trabajar en la explotación de los dichos tiros.

Hemos localizado casi una veintena de empresas vinculadas a las
minas lampacenses entre 1890 y 1910. En ellas participan como accionistas
básicamente cinco·tipos de inversionistas:

3) Construyendo jacales, para su permanencia en el mineral.

721

�4) Formando patios mineros y sacado mineral de los nuevos tiros.

5. Los mineros lampacences

5) Abriendo una vereda para subir y bajar las mulas que acarrearon el metal,
a la estación Golondrinas del Ferrocarril Nacional Mexicano,.con objeto de
embarcarlo en furgones y conducirlo a la fundición. 21

La argumentación contraria estuvo a cargo de Juan F. Burchard,
destacado inversionista minero en la región, apoyado por Emeterio de la
Garza, que tampoco era novato en cuestiones de litigios mineros.
Para reforzar a Milmo, estaban sus consocios Juan Weber y Eugenio
Kelly. 22 Dada la dimensión de los intereses en conflictos, éste ~eyrolongar~
toda la década, para venir a concluir en 1908 con un acto cuyo lmsmo quedo
para la historia: La formación de la Compañía Minera Alianza y Concordia,
S.A.
Concluyendo de esta manera, una lucha sin cuartel, para conservar
en poder de un fundo minero que abastecía sus plantas en .Monterrey, motivo
suficiente para financiar su disputa legar por dos décadas. Sobresalían como
accionistas en la ueva Unión y Concordia: Eugenio Kelly, Daniel Milmo
Gustavo A. Madero por sí y por Francisco Madero; Alfonso de Támava,
Andrés Farías y Hermanos. 23
Al igual que la mayqría de las empresas mineras, en que
participaban socios que tenían inversiones en otros rubros ponían de
manifiesto -a lo largo de sus más de cien artículos- en sus estatutos, la
posibilidad de realizar transacciones económicas en actividades afines; es
decir, eran entidades con gran tendencia especulativa, típica del desarrollo
capitalista alcanzado.
d) Personajes vecinos de la economía regio11al del norte nuevoleonés que sin
ser lampacenses deciden arriesgar sus capitales en las minas de este
municipio, el caso de Epigmenio Ayarzagoitia -conocedor de la minería
como su hermano Ambrosio- y Antonio Santos de Villaldama, el de
Adolfo Larralde de Sabinas son casos representativos.
e) Finalmente, tenemos a numerosos lampacenses que -aunque casi
siempre de manera minoritaria- suscriben acciones mineras. Estos pueden
rastrearse a través del Cuadro de Compañías mineras 1896-1908 que para tal
efecto hemos diseñado. A la hora de la crisis, como la que azotó la minería
regional entre 1906 y 1908 estos pequeños empresarios serían los peor
librados del problema, como veremos más adelante.

722

Hablar de los mineros lampaceases es introducirnos no sólo en los
tiros y socavones, no sólo en la oscuridad de los túneles donde se oculta la
plata fundida con el plomo, el hierro con el zinc. Es pensar el mundo desde
la mina, entenderla como universo.
Sin la protección de leyes laborales -al menos hasta antes de
1906- deficientemente alimentados y viviendo acinados en pequeñas
chozas improvisadas como vivienda, transcurrió la vida de estos
trabajadores.
El citado informe Ayarzagoitia-Naranjc ya comentado, es
importante porque nos confirma los sistemas de trabajo que veníamos
localizando en registros notariales. Resulta raro hablar de trabajo minero "a
medias" en plena etapa de monetarización de las relaciones laborales. No
suena demasiado colonial, pero ciertamente se dieron estas formas de
asociación en nuestra región, aunque evidentemente ya para el Porfiriato,
casi todos los trabajadores mineros perciben un salariq fijo.

En 1891 localizamos el primer registro estadístico confiable sobre
trabajadores mineros; la Memoria de Gobierno de Bernardo Reyes, da cuenta
de veinte mineros empleados por la compañía Minera de Fierro Mexicana
explotando hierro en Piedra Imán, La Cueva y El Cinco de Mayo. 24
Dos empresas más, explotan minas de plomo en la Sierra de la
Iguana: La Compañía Minera El Carmen ocupa doce mineros en el fundo
San Juan de los Lagos y en la Compañía Minera Guadalupe laboran
veinticuatro personas explotando la mina del mismo· nombre.
Apenas seis años después; en 1897, la Compañía Minera La
Fraternal explota la mina El Refugio con ciento veinte trabajadores. Se
trabaja también explotando plomo en las minas La Luz, La Esperanza, La
Reina, El Sacramento, La Alianza, La Providencia, Santa María, La Paz y
Las Tres Niñas, dando empleo a ochenta mineros más. 25
Conforme aumentaban las demandas de metales por parte de las
fundidoras de Monterrey, se van intensificando las explotaciones en tomo al
Carriz.al y la Iguana, en busca de hierro y plomo respectivamente . ._Aparecen
poblados mineros acerca de las bocaminas, se concesionan las tradicionales
tiendas de raya que monopolizan la distribución de bienes de consumo,
circula dinero y aparecen diversiones, expendio de mezcal para olvidar -al

723

�menos momentáneamente- el calor de los tiros, el riesgo de los derrumbes,
la tierra de origen.

GRÁFlCAI
CURVA DE CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN
LAMPAZÓS, 1870.1910 •
HABrT~S

-

POBLACIÓN

10000
9000

3000

8000
7000
1

6000

5000
4000

· 2000

3000
2000
1000

o
1870

1875

1880

1865

1890
AAOS

1895

1900

1905

1910

----------- ----~===-=--=---=----_
-_
-_____. . ;_

1000

GRÁFICAII
ORIGEN DE POBLACIÓN LAMPACENSE
EN 1900 ...
■ ZACA1ECAS

■ TAMAU.IPAS

DSAN u.ns POTosf

1880 1890 1895 1899 1900 1901 1902 1903 1S04 1905 1906 1907 1908

DCOAHUll.&gt;

DNI.JE.VOU:ON

AÑOS
"FUENTE;

AGENL Memoria$ del Gobiemo de B&amp;mardo Reyes, ~ n c i a ele Alceldas y Estadistica
oo Mqniapios del periodo 1870.1g10

-FUENTE: AGENL . Ceoso de Población de Nuo-,o Loón. 1900.

FUENTE:

724

AGENL. Memoiias del Gobierno de Bernardo Reyes, Correspondencia con el Mlnlstetlo de Fomento
COrrespondencia de Alcaldes de Lampazos yEsladistica de Lampazos en el periodo 1880-1908 •

�Han venido de otras zonas mineras de Nuevo León, San Luis Potosí,
Zacatecas y Coahuila, cargando la esperanza del rápido enriquecimiento.
Han venido también a producir una cultura minera. Son trescientos para
1899, pero llegarán a mil doscientos cerca de l 903, trastocando
sensiblemente la estructura product:iva y social de la regiórr. 26
A pesar de las penurias, la minería les permite un ingreso muy
superior al que perciben los agricultores lampacenses éstos casi nunca pasan
de los cincuenta centavos de salario diario, los mineros en cambio pueden
ganar hasta 1.50. El sueldo está en función de cierto nivel de especialización
que produce el trabajo y del grado en que aprovechan las nuevas
experiencias quienes nunca han laborado en la minería. Sin embargo, existe
un considerable número de trabajadores que llegan desde las zonas mineras
de San Luis Potosí y Zacatecas, 5.5% y 1.82% r-espectivamente, además de
las entidades vecinas: Coahuila 6.55% y Tarnaulipas 2.13%, según consta
en el censo de 1900. (Ver Gráfica I, JI y lU).
El problema no eran tanto los salarios sino las coóaiciones de trabajo
al interior de las minas, el hecho de pasar varios días abajo sobreviviendo al
calor y la humedad -también a la posibilidad de los derrumbes- creaba un
ambiente favorable a la proliferación de enfermedades. Los higienistas del
porftriato no cesaron en hacer recomendaciones a los émpresarios mineros
sobre cómo mejorar la ventilación, evitar el estancamiento de las aguas en
los túneles asear las instalaciones pocas veces eran atendidas.
Si bien el índice de accidentes en las minas lampacenses no
alcanzaba las trágicas dimensiones de la zona carbonífera de Coahuila, en el
Archivo Municipal de Lampazos hay varios registros de accidentes mortales
con peligrosa regularidad. Tan sólo en 1903 encontramos dos referencias
una de la mina El Rosario el ocho de febrero donde hay ocho heridos y otra
en junio tres cuando un derrumbe en Piedra Imán mata a. cuatro personas y
deja un herido. El juez del lugar acota en su informe que: " no hay delito
. " 27
que perseguir
.
Ante el desamparo laboral y los golpes de la' vida, son dos los
refugios del minero. Uno, el religioso que aún espera la llegada de un
investigador que averigüe la riqueza de los fenómenos religiosos en todas
estas regiones, la relación plata-Iglesia en periodos de auge y la proliferación
de imágenes al interior de las minas.
Otra actitud a considerar en la historia de esta actividad es la
derrama económica de los salarios mineros que, en opinión de varios jueces
locales '"sólo ha servido para fomentar el amor al meical
y a las mujeres
,
726

.
pu'b/'
. 1c~ " .2s . Ev1dentemente,
dos valiosas mercancías que el naciente
capitalismo incorpora a su lógica implacable de óferta-demanda. No es
casual que sea en los años ochenta cuando aumente la producción local de
mezcal tanto en Lampazos como en el poblado vecino de Bustamante.
.
También será en esta década cuando el alcalde segu_ndo judicial
mfonne de _numerosos escándalos suscitados en las "casas de asignación ",
de una sociedad lampacense que no acepta abiertamente la prostitución
antes solapada en la discrecionalidad pueblerina y ahora manifiesta com~
cualquier otro mecanismo de comercialización.
Los salarios que iban a dar a estos centros de diversión provenían en
1899 de apenas unos trescientos mineros, un escaso 7.7% del total del
gremio nuevoleonés. Dos años después la cifra prácticamente se duplica cuatrocientos ~ov~nta y n~e~e en 190 1- y para 1903 alcanza su punto más
alto cuando mil ciento vemtmueve trabajadores representan el 28.7% de la
población_ mi~era nuevoleo~esa. Para 1906 los efectos de la crisis ha dejado
con trabajo solo a cuatrocientos cinco empleados, un escaso J7.8%. 29 La
ilusión de la riqueza empieza entonces a desmoronarse. Con ella, la moral
de mineros y empresarios que experimentaban en sus bolsillos la crueldad
del mercado mundial.
,,

6. Integración de Minería y Ganadería
Una de las cuestiones más olvidadas en el estudio de las
comunidades mineras mexicanas es el relativo a la integración de la minería
con el resto de las actividades económicas. Haciendo aparentar a los pueblos
~i~eros como "enclaves", aisl_ados del resto de la dinámica económica,
v1v1endo solos en torno a sus minerales. Ultimamente, la discusión entre los
historiadores de la minería ha transitado hacia posturas que detectan una
gran integración de la minería con la ganadería, la agricultura y el comercio,
de donde se provee a los minerales de traccjón animal, alimentación,
innumerables insumos. Se establece una especie de "consumo productivo"
que nunca es estudiado a profundidad porque su dimensión escapa a las
estadísticas sobre montos de producción o exportaciór, de metales.
Buscando apuntar hacia éstas actividades paralelas y complementarias de La
mi~ería larnpacense hemos inclui~o un_ apartado sobre ganadería y
agricultura, comprobando que los inversionistas, al menos los grandes
-Milmo, Naranjo, Zuazua- son también los dueños de las minas.
Con base en la documentación analizada creo que podemos
diferenciar dos tipos de ganadería en este periodo, 1885-1910: 1) De un lado
tenemos a una ganadería tradicional, heredera de toda 1~ tradición practicada
727

�desde el siglo XVIII 'en la región, tímidamente desarrollada ante la amenaza
de ataques indios y concentrada en muy pocas manos. Así lo fueron en su
m_omento los casos de Sobrevilla y Escarriaga. Es una ganadería preocupada
por su seguridad, sobrevivencia y lucha contra la sequía. Demasiado
distraída en estas cuestiones como para plantearse un desarrollo más allá de
,los términos de una ganadería extensiva. En el Porfiriato la practican los
pequeños rancheros, incapaces por conocimiento y margen de inversión de
grandes desarrollos, pero diseminados por todo el territorio lampacense y
que se diferencian de los hacendados por dos razones: ·primero porque son
gente totalmente dedicada al campo -no incursionan en la política o la
milicia para obtener terrenos baldíos- que comparte toda una serie de
valores que podemos llamar "campiranos" donde se incluye desde la técnica
de la ordeña al amanecer, hasta la domesticación del ganado "bronco".
Segundo, porque se trata de rancheros "directamente involucrados en el
proceso productivo", es decir, se trata del patriarca familiar que apoyado 'en
los hijos y nietos saca adelante los trabajos del rancho, el cuidado del
ganado, la comercialización de la leche y el queso, además de la carne.
Colateralmente, se preocupa por sembrar granos básicos para alimentar a su
familia, sembrar maíz -para de perdido asegurar las tortillas- y algo de
forraje para su ganado. Éste puede ser mayor, menor o combinado, pero
siempre en escaso número y expuesto al azote de la sequía. Entran en esta
categoría, ranchos que podemos ubicar en el cuadro sobre ganadería de
Lampazos en 1891; el de Las Lajas de Januario Villarreal, dueño de ciento
cincuenta vacas y cincuenta becerros; el de Las Peñitas de Clemente
Quiroga, propietario de ochenta ejemplares de ganado vacuno y sesenta
caballos; San Ambrosio, de Apolonio Flores con medio centenar de vacas,
otro tanto de chivas -caprino- y algunos caballos. En general, todos los
ranchos que crían menos de once mil quinientos ejemplares.
2)
Paralelamente a esta pequeña y mediana ganadería, tenem.os también durante
el Porfiriato el caso de los hacendados cuya visión iba más allá de la lógica
de la ganader(a extensiva. Ésta, no se nutre sólo de la tradición sino de:
a)los nuevos aportes de la actividad pecuaria, b)la política sobre terrenos
baldíos que favorece la extensión de haciendas y la creación de otras, como
la de Dolores, fundada por Naranjo en 1887, c)la Uegada de capitales
foráneos a Lampazos por parte de acaudaladas familias: Milmo, Perrera y
Bortoni, todos extranjeros.
Empezando por la primer variable señalada, los ganaderos
lampacenses a diferencia de los del sur dél estado - más preocupados por la
agricu !tura- no sólo fueron formados por la lógica de extensión y
expansión de la ganadería vacuna o caprina, sino que una vez que tuvieron
acceso al control sobre la tierra óptima para este desarrollo se preocuparon
por la "cruza de ganado". Fue el caso de la ganadería de los Milmo en San
Patricio donde cría toros de lidia, el de Francisco Naranjo que lleva a la
728

Anguila veinticínco mil borregos buscando meiorar la raza·
Et
b'
J
•
se
~ntercam. !º fue favore~,ido ampliamente por el ferrocarril que permitió la
1mpo~c1on Y e_xportac1on de ganado, además de que generó una importante
plusval1a a las t1(:rras cercanas a las vías.
·

. Continuando con el segundo aspecto, el hecho de contar con grandes
extensiones de terreno para agostadero favor.eció la cría de grandes núcleos
.ganaderos en torno a las !1aciendas de Horcones, Dolores, La Anguila y de
ranchos c?mo ~I Armadtllo de Francisco Zuazua que en J 891 concentra
cerca de diez mtl cabezas de ganado menor.
·
Quien más desta~a es Patricio Milmo que en cuatro ranchos: El
Pescado, El Jabalí, Santa María y Los Marranos reúne cerca de catorce mil
cabezas. d~ ~anado, esto en apenas el principio de la década de Jos noventa
cuando in1c1a el auge ganadero.
. A diferencia de los peq~eños rancheros, aquí se requiere de una gran
cantidad ~e gente para las delicadas tareas de cuid~r el ganado. Son los
famosos peones de campo" que aparecen en los censos y que por sesenta
centavos, diarios trabajan de ''sol a sol", a fin de f iberarse, al menos
momentaneamente de la "tienda de raya".

En cuanto a las características generales de esta ganadería hemos
elabora?~ ~n cuadro q~e muestra la existencia de ganado entre 1880 y 191 o.
Este anal1s1s comparativo nos muestra varias conclusiones:
\ºn~iderando el valor más que el número de cabezas, se trata
~ayor_,tanamente ,de una ganadería vacuna, por los grandes volúmenes de
inversión, que estan muy cerca de los cincuenta mil pesos anuales entre 1890
Y 1900. El n~_mero de ejemplares aumenta substancialmente entre 1889 y
1~91, ~anten1endose estable el resto de la década, sobre un promedio de
Clíl CO ~d cabe~s. Para el año de 1908, no obstante la dura sequía que azota
la reg1on, el numero se mantiene cerca de cinco mil. Así aunque sólo
pro~edia un 5.7~ del ganado total de Nuevo León entre ' 1890 y 1900
considerando el numero de cabezas, los volúmenes de inversión superan
cl_ar~mente al de las cabras y borregos. En general, entre ] 895 y 19 ¡ o el
numero de ganado vacuno se mantuvo estable por encima de ta sequía.
1)

2)_ El ganad~ lanar y el caprino se disputan el segundo lugar en valores y el

pnm_ero en numero ~e cabezas -durante los años noventa-. A diferencia del
capnno que se mantiene estable durante la década, el lanar se dispara hac·
. a cerca de 40 mil en 1900.
ia
arn.ba en 189 5 pasando de qumce

�Respecto al ganado equino, mular y asnal existente en ~ampazos es ______ _
preciso señalar que juega un papel muy impórta~t; para ~J resto aeta
ganadería puesto que se trata de "animales de t_rabaJo , especies cuyo grado
de domesticación permite a los rancheros mamobrar los atos d~ ganado, lo
usa como medio de transporte y en épocas críticas hasta como alimento.

CUADROIV
ESTADÍSTICA GANADERA DE LAMPAZOS,
1880-1910

Por lo que al caballo se refiere, usado preferentemente como medio
de transporte registramos mil ochocientas cabezas en 1890. La cifra se
duplica en un par de años y tenemos dos mil novécientos cuarenta y ocho
para 189 l. Este número aumenta ligeramente e( resto de la década y alcanza
para 1908 los tres mil ejemplares. De todos los ganaderos que registran sus
caballos en 1891, sorprende la cantidad de trese:ientos que poseía el rancho
de Los Pozos, propiedad de Francisco Villarreal. Es probable qué busque
mejora de ganado ya que no requiere tanta caballada para cuidar sus cuatro
mil cabras y dos mil borregas. Tiene además otras'cien yeguas en su rancho
La Noria y cuarenta machos.
Para el caso de fas mulas -híbrido nacido de caballo y burra o burro
y yegua- cuya gran capacidad de trabajo y resistencia justifica ampliamente

CANTIDAD

--CAPRINO

-+-OVINO

-r-EOUINO

...... VACUNO

su crianza, se Jocaliz.an ciento cincuenta en 1889 aumentando a trescientos
en los siguientes años, manteniéndose alrededor de doscientos treinta y cinco
los próximos años y luego bajando a cincuenta y seis para 1900.

44000
42000

Se trata de un ganado muy útil porque reúne la agilidad del caballo y
la resistencia del asno. Además de ser utilizados para "estirar" las carretas
llenas de pastura o cultivos, Jos encontramos vinculados a las minas; en
todas partes donde hubo vía angosta de ferrocarril para trasladar los metales
de las bocaminas a las estaciones ferroviarias y se usó tracción animal,
actuaron mulas.

140000

!¡ 38000
! 36000
. 34000
' 32000

i' 30000
i 28000

126000
i

Su número es muy similar al del ganado asnal, a quien utilizan los
rancheros como animal de carga y también para subir a terreno escarpados,
ya que en zonas donde el acceso es dificil, prácticamente a través del asno es
la única forma d~ ascenderlos.

24000

No obstante están considerados en la gráfica núm. IV de manera
conjunta, caballos, asnos y mulas, promediando apenas un 4.1% del total de
la ganadería lampacense entre 1890-1900, su imponancia no es tanto en
números, sino más bien en su potencial de trabajo. Esto se reafirma si
observamos los precios de estos ejemplares, entre 1890 y 190(\ se cotiz.an los
burros un peso arriba de los caballos; ni qué decir de las valiosísimas mulas
que valen hasta cuatro o cinco veces más que un equino.
AÑOS

7) Integración de Minería y Agricultura

Tercera actividad econom1ca de Lampazos durante el Porfiriato
después de minería y ganadería; la agricultura jugó un papel complementario
FUENTE:

AGEHl. Memoriu de GobernadOllls- Estadistica de Municipios y Correspondencia de Lampa.ios
del periodo 1680-1910

731

�de ambas. Producía los granos -maíz y frijol- que . alimentaban a los
mineros y con la ''pastura", los tallos de estas plantas se nutría eJ ganado.
Si tratamos de ubicar la geografía de la agricultura lampacense
vemos que ésta se ubica cerca de ta vertiente del río Candela y Salado. Por
"na parte se dan las grandes haciendas: Horcones, Las Presas, El Cannen,
El Carrizal, Dolores que luego visualizaremos individualmente; por la otra
parte, aparecen propiedades pequeñas de riego cuyas principales
preocupaciones tienen que ver con la insuficiencia de agua, y con los nulos
recursos tecnológicos para su utilización o para la rotación de cultivos. Sin
embargo, en el ámbito de la economía municipal su producción es
importante porque responde - si no a la exportación- por lo menos a las
demandas locales.
Un recorrido por las principales haciendas y ranchos de Lampazos
en este periodo nos indica una acentuada inclinación a la producción
ganadera y que la agricultura era una actividad -en el mejor de los casoscomplementaria. Siendo la primera, un rubro que dependía casi en forma
excesiva de pasturas naturales los cultivos forrajeros tienen poca
importancia.
La agricultura, además es una actividad que funciona como
mecanismo para arraigar a los empleados y sirvientes de las haciendas,
otorgándoles pequeñas parcelas a fin de que puedan satisfacer sus
necesidades; se trata en términos productivos de una actividad casi por
completo asociada al "gasto" de las haciendas y ranchos. ,.
Ante las escasas tierras de riego se desarrolla una agricultura
temporalera que tiene en el maíz su cultivo más importante. Hemos
explicado ya cómo la agricultura de riego está profundamente asociada y
geográficamente distribuida en perímetros inmediatos a diversas fuentes de
agua. No se trata para nada de una irrigación ejecutada a través de sistemas
complejos que permitiesen la expansión de las superficies regadas aunque se
situasen lejos de las fuentes de abasto inmediato.
Además, la cantidad de agua disponible se pensaba en función de la
posibilidad de mantener más o menos cabezas de ganado. 30 Al menos es lo
que explica el general Francisco Naranjo en marzo de 1906 al alcalde, acerca
de la posibilidad de construir una presa sobre el río Candela.3' Las obras
vinculadas con el manejo del agua se encaminaban a facilitar el abasto del
líquido a los hatos. Había una fuerte dependencia del Ojo de Agua de
Lampazos así como de los arroyos en tiempos de lluvia. 1En varias haciendas
hemos podido documentar la existencia de represas, obras sencillas de
terracería, pensadas como simples abrevaderos para el ganado.

Por lo que a maquinaria y tecnología se refiere, evidentemente no se
contaba con una utilización generalizada de maquinaria moderna, como en
las ricas haciendas de La Laguna en Coahuila o las del sur de Nuevo León,
debido en gran parte a que no eran productores de cereales.
Esto provocó una cierta igualdad relativa de posibilidades
tecnológicas entre medianos y grandes propietarios. Hemos encontrado
inventarios, en la correspondencia de alcaldes del Archivo Municipal, donde
aparecen arados "Olivier" abundantes arados de palo y alguna que otra
sembradora y "rastrillo con dientes".
Por lo que se refiere a la producción de las-fincas consideradas de
manera individual, los datos son escasos e imprecisor.. Apenas tenemos la
estadística de las más grandes; para 1889, la hacienda de Horcones produce
mil cargas de maíz - vale cuatro pesos cada una- diez de frijol-a 8.50y dieciocho de cebada, que se comercializaba a tres pesos por carga. En
orden de importancia por volumen de producción, seguía la hacienda Las
Presas con ochocientas cargas de maíz, treinta de ceh&gt;ada y quince de frijol.
Luego El Carmen con quinientas de maíz, doce de cebada y cinco de frijol.
Finalmente, la antigua hacienda del Carrizal con seiscientas cargas de maíz,
veinte de cebada y diez de frijol. 32 A veces esta producción local ni siquiera
era suficiente -sobre todo si había sequía- para satisfacer las necesidades
de los propios lampacenses.
Es el caso del año de 1892, en que el periódico El Lampacense
publica que la producción de maíz no es suficiente y peor aún porque la
monopolizan tres personas. Situación que a juzgar de los editorialistas ha
provocado que suba el precio del almúd a cincuenta centavos. La solución
que ellos plantean a esta crisis de abastecimiento es la libre introducción de
maíz. 33
Hemos analizado la producción agrícola en Lampazos entre 1880 y
191 O, llegando a varias conclusiones.
1) Es el maíz, el cultivo más importante del municipio durante el
Porfiriato. En términos económicos su producción significó entre 1880 y
19 10, más del 65% del valor total de la producción agrícola.
Durante los años ochenta nunca sobrepasó un valor anual de
cuarenta mil pesos. De ahí y hasta 1895 si sólo nos basamos en el valor total
de la producción, creeremos erróneamente que aumentó la producción,
cuando lo único que aumentó fue el precio, al situarse la carga de cuatro a
seis pesos.
733

732

�Será a partir de 1900 con un grado mayor de comereiafüación y
nuevas técnicas agrícolas cuando tenemos las mayores cifras. Esta
producción obedecía en gran parte al aumento de la demanda de una
población que ha crecido un 60% entre 1880 y 1890. · _Ent_onces se
multiplican los molinos de nixtamal en el pueblo y disminuye su
·
•, 34
1mportac1on.

_ Cultiv~rlo en los pequeños ranchos y hac¡endas aunque fuese en
pe~uenas canttdades, aseguraba un ahorro significativo para la familia del
peo~ _Y tener asegur~do_ por lo menos un elemental sustento para él y su
fam!ha. Un caso s1m1lar ocurre con el pilonci119 cuyo cultivo apenas
pudimos documentar entre 1880 y 1900 La caña de azúcar es el menos
~epresentativo de los cinco cultivos del suelo lampacense que hemos
rndagado. Su producción Y_ con~umo es doméstico aunque suponemos que
en o~o momento de _su ~1stona pudo haber sido abundante y cubierto
necesidades fuera del amb1to lampacense. En síntesis, tenemos durante el
Porfiriat_o un desarrollo co~plementario entre minería, agricultura y
ganadena, ~n pr~ceso compleJo ~ue apenas hemos esbozado aquí, pero que
merece ser mvest1gado a profundidad.

Otro cultivo que también se ve impactado por la demanda interna es
el mezcal. Aunque sabíamos de su abundancia en Bustamante, las cifras
sobre el producto en Lampazos son importantes.
Eduardo de la Garza y hermano por un Jado y Alfredo Barrientos
35
compiten en la elaboración y distribución del mezcal en la región· Lo
elaboran: "mediante la gima, despojando el maguey maduro de penca y raíz;
la cabeza se cocía en hornos subterráneos, se maceraba con pisones de
madera en pilas ademadas con piedra, el producto era depositado en cribas
de cuero hasta que se fermentaba, luego se vertía en ollas de barro para
ponerse a fuego lento, en un horno cubierto con un cazo de cobre lleno de
agua fría. Una vez hervido el caldo, se formaban vapores que se
condensaban y vierten el exterior por una penca de maguey o una canal de
., 36
madera .

Su producción es muy inconstante, pero si observamos
detenidamente el cuadro V, detectaremos un aumento muy significativo
justo en 1904 y 1905, en pleno auge de la minería local y con gran poder
adquisitivo mientras que cuando llega el impacto de la crisis minera y con
ello agudiza del desempleo, la producción de mezcal desciende a la mitad en
1906 y se mantiene estancada también en 1907.

El frijol , por su parte, alimento esencial de los mexicanos se
sembraba en las haciendas lampacenses para el consumo de sus habitantes.
Las cosechas no alcanzaban a satisfacer las necesidades locales y había que
importarlo de Coahuila. (Gráfica V) Influyeron en su cultivo su gran
capacidad para resistir los cambios meteorológicos y para crecer en tierras de
temporal, también hay que decirlo porque a la gente del campo le gusta
comerlo fresco, recién salido de la vaina, vale decir "recié;r apaleado" como
se conoce a la técnica de golpearlo para extraer las semillas.

1
1
1

-MAIZ
I

PR.OOUCCIÓN

1 190000 ,
1 85000 .
1

1
1
1
1
1

1

-,.

80000

75000
70000

65000
60000

55000

50000 .
45000 ·
40000

35000
30000

1 25000
1 ¡' 20000
15000
1 10000
5000

1'
f!
!

1
le

1
734

GMFICAV
VALOR t&gt;E PRODUCCIÓN AGRÍ COLA EN
LAMPAZOS, 188-S-1910
-

MEZCAL

�, L~ crisis impactó también a la ganadería y I&amp; agricultura. La primera
;;~~ cretd~87on 10 que respecta al ganado vacuno- en términos relativos un
~ e~ re
y l 900. En un 675% en lo que se refiere a ganado ca r
~;~1m1e¡°to explicable por la~ amplias márgenes de reproducción- y ~nmuo~
. ~ en o que se refiere al ovmo. En este mismo péríodo el ganad
.
crec10 89.20%. (Ver Cuadro IV).
o equino

8) La crisis de 1906-1908, su impacto en la minería regional

Ignorada durante mucho tiempo, la crisis de 1906-1908 fue acaso un
referente vago en los estudios sobre historia económica del periodo.
Recientemente, Abdiel Oñate, acaba de precisar con claridad el origen y
alcalce de esta crisis a la que él concibe como "clásica" del capitalismo.
Explica el hecho de que estuvo precedida de una crisis bursátil y de crédito,
seguida de un crac bancario. El momento más alguido se presentó cuando
los bancos no pudieron hacer frente a los retiros de depósito en metálico por
parte del aterrorizado público. Las entidades bancarias, en tanto lugar físico
de los mercados monetarios y de capital se vieron afectados directamente al
no poder respaldar sus emisiones de billetes por oro en el corto plazo. 37

,
d
· f Producto de
. la crisis ' hacia 191 o, el numero
e reses era
~:ª~to~~e:el ~to;•:;~ ~iol 8951.9 ~; tanto que las cabras habían descendido
,
.
'
en
, esto es un 3] .57%. Los ovinos por su
parte, decrecieron de 38,000 a 26 750 un 43 17º/ du t 1 .
,
p 1
'
· ;ro ran e e mismo penado
~r o que se ~efiere a producción agrícola, donde el cultivo de maíz es eÍ
mas repres~ntat,vo la baja es evidente, según se puede constatar en la g . fi
correspondiente. (Ver Cuadro V).
ra 1ca

En uevo León existían dos bancos de emisión, el Banco de uevo
León y el Banco Mercantil de Monterrey.38 El listado de sus accionistas era
también el de los principales empresarios mineros de la entidad.

Notas bibliográficas

Patricio Milmo y Vicente Ferrara, por solo citar dos casos, habían
logrado un exitoso "apalancamiento financiero" al llevar a la minería capital
extraído de sus bancos. Ahora el éxito de la estrategia se revertía. En Nuevo
León cerraron muchas minas. En Chihuahua, emporio minero y bancario, la
crisis llevó a cerrar a las ricas minas de Santa Eulalia y Santa Bárbara
explotadas por la transnacional ASARCO. En Monterrey, la crisis pasó de
las minas a las plantas metalúrgicas y los propietarios de la Fundición
Número Dos -Peño les- tuvieron que rentarla a la ASARCO para que siguiera
produciendo.
El efecto de la crisis y Lampazos no fue menos desastroso. Solo
tomando la variable demográfica encontramos que mientras la población
había ·crecido en términos relativos un 68.93% entre 1880 y 1900. Para
191 O había decrecido un 14.11 % en relación al inicio del siglo XX. Por lo
que se refiere ea la población de mineros ocupados, producto del desarrollo
de la minería del plomo, el número creció 291 % entre 18'90 y 1902. En tanto
que gracias al surgimiento de la minería del hierro creció un 99.11 % tan solo
de 1902 a 1903. Este último año sería el período de mayor producción de
metales como de población ocupada, representando ésta última un 28.7% del
total de mineros nuevo leoneses. Para 1908, la totalidad de los mineros
lampacenses eran solo 1708 el mismo nivel de 18890, había decrecido un
estrepitoso I30.26% entre 1903 y 1908.

1 V~ase Ma:io Ceruni "~urguesía y Capitalismo en Monterrey ( 1850-191 O)" Cl
L
atmoamencanas. México. 1983. 185 p.
. aves

2

Fue fundado como misión de Santa María de Los Dolo'res o F O'
Salazar, buscando consolidar la evangelización de indios y 1~ coton~ r~óy d1elgo de
4
1zac1 n e norte
nuevoleo , p d
.
nes. ara etener e1ataque constante de "indios bárbaros" e fundó
villa española en 1752 con el nombre de San Juan Bautista de Horc~!itas En ci°mo
el congreso local la_declaró ciudad con el nombre de Lampazos de N~ran·o 877
honor del entonces mtluyente político nuevo leonés Francisco Naran.
. ~d, ~n
este lugar, donde invertía grandes capitales tanto en ganadería como e~º~¡~~~i:. 0 e
; Sobre minería en Nuevo León ver César Morado "Mine ,
1d
.
Capital'
· 1
na e n ustna Pesada
1smo reg1ona y mercado norteamericano 1885-191 O" G b'
d
·
León. 1991. 138 p.
'
· o 1emo e Nuevo
4 Par~ una visión general de la minería mexicana se recomienda v
1
colectiva de Juan Luis Sariego, Luis Reygadas, Miguel t,.ngel Gó er \ o~ra
~arrera "El Estado y la minería mexicana. Política, trabajo y socied~esd y avierl
siglo XX". FCE/SEM IP. 1988. 571 p.
urante e

5

Vér Sandra Kuntz Ficher y Priscilla Connolly (Coordinadoras) "F
-1
Obras. pu_
· bl'reas ". ¡nst1tuto
·
de lnvest1gac1ones
. .
José' María Luis Mora· serrocam
· L es y
de Historia Económica Mexicana. 1999. 259 p.
· ene ecturas

.,
737
736

�Citado por Kuntz-Connolly, op. cit. pág. 1O.
El método consistla en averiguar cuánto se gastaba la economía en transportar
personas y mercancías por medios no ferroviarios y cuánto de este gasto se había
ahorrado al transportarlo en ferrocarril.
6

:nsultado en la Bi~lioteca ~attie Lee Benson, como parte del acervo bibliográfico
e The Benson Latm American Colection de la Universidad de Texas en Austin
Texas, EUA.
•

7

AGENL. CALN, Crónica del alcalde Reyes González al gobernador Bernardo
Reyes. Lampazos, 15 de abril de 1882.

20

Tb'd
1 ., p. 5.

21

lbid., p. 6-8.

8

22

En el acerco del AMLN se localizan los recibos de pago correspondientes a
numerosos propietarios lampacenses entre 1880 y 1882. Por tratarse de una empresa
privada no fue posible localizar en archivos públicos los expedientes que detallan la
construcción.

9

La Compa~fa de Fierro Mexicana se fundó en l 887, por Patricio Milmo su futuro
yMeém~ Eugenro Kelly, Daniel Milmo Y Juan Weber. Milmo sería el gerente para
x1co y Weber para el exterior.
23

AMLN, Carta del lng. William Headen al Ayuntamiento Local explicando el
contrato de trabajadores. Lampazos, 18 de septiembre de 1881.

AGE. FN, Protocolo de Crispiniano Villarreal, tomo 2. ff. 36-48.

10

Aunque las estadísticas de las Memorias de Gobierno de Bernardo Reyes
contienen errores, hemos confrontado las cifras con los informes de los alcaldes
lampacenses y verificado un aumento considerable en la producción de trigo,
posterior al año de 1883.

24

ABE. BRC, Memorias de Gobierno de Bernardo Reyes: 1_891, pp. 521-522.

25

lbid., 1897, pp. 873-875.

26

lbid., 1899-1903, pp. 1114-1115.

11

27

12

AGENL. CALN, notificación del juez local Juan González al alcalde José M ·
Herrera, Lampazos, 3 de junio de J903.
ana

Morado Macias, César, op. cit. pp. 7-18.

Morado Macias, César, 'Economía minera en torno a Monterrey. Las primeras
industrias metalúrgicas de América Latina". Ponencia presentada en el Tercer
Congreso Internacional de Minería, Denver, Colorado, EUA, 6-10 de junio de 1994
pp. 35-50.

28

lbid., Carta del juez local del Mineral de Piedra Imán ,il alcalde Carlos M G
Lampazos, 4 de octubre de 1908.
· arza,

13

14 El desarrollo de la religiosidad en las comunidades mineras es un tema que
reclama investigador. Todavía no existen en nuestro país enfoques · serios al
respecto.

Urge una interpretación sociológica de las numerosas leyendas generadas en este
contexto; constituyen verdaderos documentos antropológicos y etnográficos.

29
AG.ENL. BRC, Memorias de Gobierno de Bernardo Reyes. Se consultaron sólo
las existentes en biblioteca, 1890-1906.

30
AGENL. CALN, Francisco Naranjo Garza al alcalde José María H
explic d J
f
.
errera,
an o os mo_1vos para construir una presa sobre el río Candela. Lampazo 18
de marzo de J906.
s,

15

16

Leopoldo Naranjo, op. cit., p. 99.

31

lbid.
. A PESAR DE Bernardo Reyes y de que este había encarcelado a su h ··
Francisco, el general Naranjo seguía haciendo negocios.
JJO

32

Astolfo Bartoccini, Minas de fierro y minas de carbón de piedra. Monterrey,
México, Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, 1906, pp. 7-32 .
17

18 Ver Mario Cerutti, "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo XIX".
En: Formación y desarrollo de la burguesía en México, México, D.F., Siglo XXI
Editores, 1978, pp. 231-266.

Esteban Horcasitas, Conflictos de posesiones sobre fundos mmeros, Compañía
Minera de Fierro Mexicana contra Compañía Minera El Nilo. Monterrey, México,
edición de la Compañía Minera de Fierro Mexicana, 1902, 130 pp. El ejemplar fue
19

738

AGE!'l~- CF, Expediente sobre la producción agrícola de Nuevo León. Monterrey
15 de d1c1embre de l 889, 28 hojas.

33

Periódico El Lampacense. Ejemplar de junio 12, 1892.

34

AGENL. CF, Expediente citado en nota 43, ff. 14-18.

35

,,

Según aparece en la publicidad del periódico El lampe.cense durante. el añ d
0 e
1892.

739

�::r::&lt;g s::o~.:;;:
&lt;1&gt; ""
o ...
""
301;;::,
0,l• ~ .!!. &lt;i ~

::,-, o::¡._

(1)

o.::,

~ ;;o§--&lt;
-·
"'
'Tl o- e,, (1)
-· ~ o. 'e:!&gt;

.

(1)

en
o,_

g

a:,

""

3 ::,

3-::.:
::,

o

o
-· -o o.
3 ~ (1)

oooac:ooz
i::
- · ::,
.... '&lt; ::i
o. -:l"'. e:
""o-·
::i
"' º...,
- (1) r (1)
&lt;
-~- ~ ~ :'.5. o o

~""'º

r
P-0&lt;1&gt;
§- ;;o :l. g ·
O-, O•::,
o· § 0 g 3 !:?.~
º-&lt;o:
~ 'Tl

.i::.::,,"'

::i

º-·::,-· e -e: -oe,, o
~~ciSf 0 CDg
~O(JQ&lt;1&gt;C-"'~
. o iil o.
~
· .... &lt;1&gt; ::¡ o 2
::i
- ·

0,l

-·

o
0,l
- · '&lt;!
""º~O::goo.
(1) - · (1)
!"
\O'&lt;! ~ -

-..1

C/l

.i:,.

o

s:: '°

e;º&lt;""z ¡¡;·
o -·"'
o ::, o ~- 2' o.
0()

3º!'-'§~(1)

&gt;
2

Sf::CV&gt;oOo'

o-&lt;1&gt;3r::,Sf
m (1)

~

-o 3 -· ·

:l.""·=&lt;&lt;
a
:3 ::,
o -· e;
o.::,
=-·o.
....
(1) (1)
e,, "' (1)

o&gt;&lt;

(1)

r;/}

(IQJ"l"':¡8_.

.......

&lt;1&gt;&lt;-§-~s::~
@~-0:-s»OQ
::, (1), (1)
o. -

en

00

e:

º;i:,.~t:2~o
""· !"3::vog
?3::m~
3::i::
-c:-oe¡t::I
g~-o§og

CD
::;

...,.
CD

"'O
Pi) ,

o.s.

o·

e:

(1) ~~-e
~ a
s· -·
:&lt;~~§-o

::::i
Pi)

.._,

COMPA - ¡A MINERA

e.

s::s:: :::.s::
&lt;D-&lt;:11

►
o o e,, (1) o
o e,, i::
- ...
.... m
- o= (1)
o.~ z
0()
~-

V

~-(1)

l . LA
FRONTERA

2. LA PAZ

3. EL NILO

APITAL

5,000

20,000

12,000

PE

HA

1896

1896

1898

A

N

&lt;1&gt;

V

c.,

Manuel Zuazua/Juan Zuazua T./Carlos
Guzmán T./José Ángel Zuazua/ Francisco
Zuazua/Jesús Zuazua/José Ma.
Vil laseiior/ Ramón Vil laseñor/Carlos Treviño/
Enrique Gorostieta/Francisco Cantú
Cárdenas/Vicente Garza antú/Carlos Lozano/
Mauro Martínez/lnocencia C. de
Zertuche/Manuel Zertuche/Jesús Ma . Zertuche/
Avelino Zertuche/Car!os Lira/Miguel
González/José Ma . Zertuche/ Fortunato
Zuazua/Juan Zuazua Valdés/ Antonio
Aguirre/ Florentino Arroyo.

F

NTE

PFLP T : 8
F: 264-278

Manuel Garza Guerra/Tomás
M ndirichaga/Justo Maíz/ Agustín Maíz/José
Maíz/ Joaquín Maíz/Pedro Lambretón/Juan
Guzmán/ Manuel Cantú Treviño/ Arnulfo
Guevara/Julian Odriozola/Ángel J .
Odriozola/Apolonio Santos.

PFLP T: 9
F: 2_32-244

Emiliano de la Garza/Ignacio Santos/Emiliano
Galindo/ Avelino Z. Garza/ Andrés Martínez
Cárdenas/Tomás Mendirichaga/Angonio V.
Hernández/Tomás Farías.

PFLP T: 9
F.77-79
PTCP T: 45
F.90-91

-

r

?::i ;:;v.()

::c;r~ §-:-r-i
N 8 o o.
~::,
- Q
~
r
:::. e:

2

e:

o.¡:::;· tTl
(1) ñi. &gt;&lt;
► o3 ~
cr
o.
9: a ñi.

º~~o.;a
0(1)

~'&lt;

(1)

::Jl~v,

iilOS~g.
• e,,
::;or:=ii_
\Ocni::.,_0,1
...,

V

~

....

(1)

Q ?-o
e;-· - ...,

?O 3::

:g. -o::r· "'~-

-c.,O.

- -'°
0() : -

(1)

g_

.N e:
o

oi:., .......
() o
o o -.:a
. o !..

8.

O•

::,

o.
(1)

~~

3
(1)

~'&lt;

"'
~

::,

...,o(1)

0()

--·
~
C/l

"' "'
et
r:3

'

(1)

::,

zs::

"'a:, "'a:,
§o §o

&lt;
o

t::I o

?

: ~-

EN LAMP ZO 1896-1908

IONI TA

¡a

::,

A EXO J

EMPRE A

w
o,

(/)0

08 ERVA 10 E
Para explotar minas
denunciadas en
jurisdicción de
Lampazos.

Para expJotar fundo
minero llamado "La
Paz", en la
municipalidad de ·
Lampazos.

Para explotar minas .en
la sierra del Carrizal en
Lampazos de Naranjo .

(1)

~

o-

�:::========;:::.:--:::::=:::::::::::::::::=::::::::::===========~=========-==--===-=--------=----------- - -

PFLP T: 21
F: 276-291

Para explorar dicha
mina ubicada en
jurisdicción de
Lampazos.

4. LA LUZ

40.000

1899

Tomás Mendirichaga/A. Escajadillo/E. Miguel/
Gustavo Dresel/Vicente Ferrara/Ramón G .
Rivero/G . Bortoni/Andrés Garza Galán/ Miguel
Ferrara/A. García Cano/M. Hernández/Enrique
Gorostieta/J. Castaño/e. López.

5.
LA
ESPERA ZA

10,000

1899

Jesús Leal Tijerina/Alejandro Martínez/Pedro
García Serna/ Pomposo Campillo/M.J.
Russell/H . Russell/ M. Russell/Mariano
Guerrerq/ Vicente Guajardo/ María Garza
Chavero/ José B. Tome)/ Eleuterio González/
Gregorio Castaño/ Adolfo Garza/ Anastacio
Martínez/J.A. Robertson/ Vicente Garza/
Francisco Naranjo/Nestor Pérez.

6.

18,000

1900

/ Maíz Hnos./ Adolfo Larralde/Carlos
Rangel/Gudelio Martínezl Arnulfo Guevara/
Andrés Martinez Cárdenas/ Constantino
Mainero/ Ambrosio Leal/ /Jacinto
Quiroga/Santiago Barragán/ /Cayetano Ancira.

PFLP T: 23
F: 101-105

Para explotar minas San
Miguel, dos de abril,
Victoria. ubicadas en el
cerro de Lampazos.

12.000

1900

Ausencia Femández/Juan B. Elizondo/José
Ma. Treviño Fernández/José Armendaizl Celso
epúlveda/ eci Iio Lozano/Gaspar
Mass/Ambrosio Lozano/ Pedro Rocha/
Florentino Cantú Treviño/ Ramón Díaz/ Pedro
Arizpe.

PFLP T: 24
F: 329-339

Para explotar el fundo
minero Santa María
ubicado en el lomerío de
la Iguana inmediato a
las antiguas minas "la
Voladora" y
"Guadalupe",
jurisdicción de
Lampazos.

-...1

.¡:,.
I',)

PA CUALITO

7. ANTA
MARÍA DE
IG UANA

8. EL SIGLO
XX

l l ,000

9. LA
SITUACIÓN

12,000

10. DEL
NORTE, S.A.

36,000

11. SAN
BARTOLO

20,000

1900

1900

1900

1901

PAT T: 35

Para explotar un fundo

F: 1037- 1047 minero situado en el
lomerío de la Iguana,
jurisdicción de
Lampazos.

Plutarco Yill~señor/Juan Guzmán/Miguel
Ferrara/ Domingo M. Treviño/ Francisco Cantú
Cárdenas/ Celso Sepúlveda/Domingo Valdés
Llano/José María Yillasefior.

PFLP T: 25
F: 103-202

Para explorar y explotar
fundo minero "El
Carmen", ubicado en el
cerro de Lampazos.

Adolfo Larralde/Donaciano Verástegui/Juan N
de la Garza Y Evia/José María Garza
·
Pérez/Placido Lozano/ Cayetano
Ancira/Filemón Lozano.

PFLP T: 25
F: 410-413
PTCPT: 45
F: 223-226

Para explotar dos fundos
mineros denominados
"La Situación" y
"Ampliación de la
Situación" situados en el
lado oriental del cerro
de Lampazos.

Antonio V. Hemández/Luis Manero/Francisco
G. Sada/ Andrés Parias/Andrés Martínez
Cá~denas/ Francisco Madero/Francisco L.
GoJón/ Amado Femándezl Ignacio García
Lozano/ Mariano González Treviflo/ Gregario
~ambrano/Enrique Miguel/ Antonio y
Hemán~ezl Rodolfo Y. García/José L. Garza/
Ambrosio G. Escajadillo/ Celestino Flores.

PTCP T: 45
F: 121-126

Para explotar las 25
pertenencias mineras
con el nombre de la
Cobriza, situada en la
sierra de Lampazos ..

Adolfo Larralde/Juan N. de la Garza y
Evia/Pláci?o.
Lozano/Donaciano
Yerastegui/T1moteo Ortiz/ Juan B. Elizondo/
Jesús C. Martínez.

PFLP T: 26
F:114-117

Para explotar fundo
minero situado en el
Iomerío de la Iguana.

�25,000

1901

Adolfo Larralde/Juan N. de la Garza Y
Evia/Plácido Lozano.

PFLP T : 28
F: 34-37

Para explotar fundos
mineros llamados las
Tres Nif\as y la
Voladora, situados en el
lomerio de la Iguana, en
Lampazos.

13 . EL
ROSARIO

21 ,600

1901

Enrique Gorostieta/Francisco Cant~ C./~osé
Ma. Villasef\or por Gregorio Casta~oN1cente
Garza Cantú por Manuel Zuazua/V1cente Garza
Cantú por Juan Zuazua Tamez/ Vicente Garza
Cantú por José Angel Zuazua/Vicente Garza C.
por Jesús Angel Zuazua/ Vicente Garza C. por
Francisco Zuazua /Vicente Garza C. por
.
Manuel ZertucheNicente Garza C. por Abelmo
ZertucheNicente Garza C. por Jesús Ma .
Zertuche.

PFLP : 29
F: 158-163

Para explorar y explotar
minas San Francisco Y
El Rosario, situadas en
jurisdicción de
Lampazos .

14 . FLOR DE
PEÑA

24 ,000

1902

Luis Garza/Ausencio Femández/Adolfo
Larralde.

PFLPT: 31
F: 61-66

Para explotar dicha
mina situada en el Cerro
de Lampazos_.

15. SANTA
MARÍA

5,500

1906

Adolfo Larralde/Fermín Garza Pérez.

PFLP T: 46
F: 278-281

Para explorar y explotar
fundo denominado
"María", "Ampliación a
María, "Tres Estre/las"
y "Ampliación a Tres
Estrellas" en la sierra de
Lampazos.

16. LOS
CEDROS

10,500

PFLPT: 49

Para explotar fundo
minero del mismo
nombre en la sierra de
Lampazos.

12. LA
CONSTANC IA

ENLA
IG UANA

-.J
.$&gt;.
.$&gt;.

1907

--

Adolfo Larralde/ Fermín Garza Pérez/Jesús C.
Martínez.

F:289-292

FUENTE: PONDO NOTARIAL DEL AR HIVO GENERAL DEL ESTADO 1896-1908.
Abreviaturas: PFLP= Protocolo de Francisco L. Pérez. PTCP= Protocolo de Tomás
Anastacio Treviño. T = omo. F= Folio

. Pacheco. PAT= Protocolo de

-.J

.$&gt;.
V,

NOTA:
Todas las compañías tenían su domicilio social en Monterrey. la mayoría funcionaba como sociedades anónimas.
Las fechas indican el año en que se realizaron las inversiones e incluyen sólo el capital inicial. Los montos
invertidos están todos en pesos de la época. Para dimensionarlos mejor cabe aclarar que en ese período el sueldo
rural' de Nuevo
' León, era en promedio
. de-50 centavos, por lo que cada mil pesos destinados al negocio de la minería;
equivalía apr_o~irnadamente a dos mil salarios mínimos·. Los lugares señalan donde Se' ubicaban los fundos mineros
a explotar por las empresas.

�LA CO CIE CIA DEL NORESTE:
SEMBLANZA IDSTORIOGRÁFICA DE
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Manuel Ceballos Ramírez 1
Academia Mexicana de la Historia
En 1992 se editó un voluminoso libro con el sugestivo y referencial
título de Desde el Cerro de la Silla: armas y letras de Nuevo León. En él
Francisco Ruiz Salís era el autor del capítulo 'Apuntes para la historia del
pensamiento científico de uevo León". En este apartado aparecía un
apéndice titulado "De la forma de hacer historia", que era a su vez, una
entrevista que Ruiz Solís realizó a quien consideraba "uno de las máximos
exponentes de la historia regional": Isidro Vizcaya Canales. 2
En esta entrevista el maestro Vizcaya Canales se mostraba socrático
cuando reconocía la carencias locales en la investigación del pasado, el
poco saber histórico que aún predominaba y la ausencia de análisis en las
obras de historia nuevoleonesa, ya que muchas de ~llas eran publicaciones
documentales. Ante lo mucho que había por investigar, poco le faltó para
decir con Sócrates: sólo sé que no sé nada. También 'se declaraba aristotélico
al saberse colega de otros historiadores pero más colega de la verdad . o lo
dijo, pero lo insinuó: Amicus Plato. sed magis amica veritas. Por ello
proponía a su entrevistador cuestiones que tenían que ver con la
profesionalización del oficio de historiar en Nuevo León, es decir con la
necesidad de crítica, de autocrítica y de revisión de los procesos de análisis
en la elaboración de las investigaciones históricas propias y de los demás. Y
ya entrado en el tema también se mostraba desmitificador y con ello
científico. Además completaba su actitud crítica al apreciar el quehacer
histórico con una visión antietnocéntrica. Cuestión ésta que sorprendería al
mismo Manuel Payno.
Al ser interrogado sobre el proceso de desarrollo de la historia
regiornontana, Vizcaya Canales sin temor se lañ"iaba sobre lo esencial
respondiendo: "La mayor parte de la gente no tiene· idea de ese proceso [de
desarrollo]. Lo que se maneja son los clichés que se han oído siempre,
como el que señala que ' la ciudad se levantó en un desierto ' lo que a mi
juicio constitu e una distorsión de lo real, como la historia que se enseña en
las escuelas". Esta afirmación da cuenta del primer fundamento de su
quehacer historiográfico: la apreciadón de la complejidad de los hechos
históricos, es decir, la superación de la historia como mera y simple
narración, y más como ejercicio de explicación. Por ello se pronuncia contra
las visiones simplistas y distorsionadas. Así por ejemplo, el capítulo

5

747

�.,
dedicado al mes de enero del libro Monterrey 1882: cr.ónica de un año
memorable, es una extensa y erudita demostración de que ~onterrey no está
asentado en el desierto. Luego de enterarse de todos los testimonios que cita,
el lector acaba virtualmente empapado al percatarse de la abundancia de
agua, fuentes y corrientes. Y recordando a Payno, quie? escribier~ , a
mediados del siglo XIX, asienta cómo Monterrey "puede sm exagerac10n
lt~arse un jardín". 4 Con la misma agudeza _d~muestra ·q~e . la
industralización de Monterrey no inició con el establec1m1ento de la fabrica
de textiles La Fama en I 854, sino en 1867, cuando un cqnjunto de factores
intervinieron para comenzar el proceso industralizador.~. Y con no menor
ironía le espeta, por otros motivos, al tan respetable, don Carlos María de
Bustamante el ser el iniciador de las aberraciones acerca de los hechos de
Acatita de Baján. Luego de citar un texto del historiador oaxaqueño escribe
Vizcaya: "Estas cuantas líneas, redactadas en forma taf curiosa'. s?n el
origen de toda una leyenda. Bustamante demuestra su desconoctm1entro
absoluto de lo que eran las cuatro Provincias de Oriente y habla de ellas
como si se tratara de un rnunicipio". 6 Líneas más adelante no se libran de la
afilada pluma en ristre de Don Isidro ni el mismo José Eleuterio González ni
David Alberto Cossío.

,

el tema en los primeros renglones de la introducción ·va sobre su asunto:
"Los acontecimientos de este medio año en las cuatro Provincias Internas de
Oriente: Coahuila, el Nuevo Reino de León, Nuevo Santander y Texas, estántan entrelazado~; que es imposible tener una idea piara· de estos sucesos
cuando se intenu, describir solamente lo que sucedió dentro de las fronteras
de cada una de las entidades. Es indudable que las Provincias .Internas de
Oriente constituían una unidad geográfica". 9 Y luego de haber recorrido casi
300 páginas con todo y su esmerado aparato crítico, en un breve comentario
que dedica a la ya mencionada cuestión de Acatita de Baján, es donde se
lanza certero sobre su argumentación: "Era de esperarse -escribe- que los
historiadores regionales hubieran subsanado esa deficiencia, pero no ha sido
así. Nunca han intentado hacer una historia unificada de las antiguas
Provincias Internas de Oriente y han fraccionado los acontecimientos
concretándose a relatar lo que sucedió en algunas de las entidades". 1º

En los albores de la independencia: las Provincias internas de Oriente
durante la insurrección de don Miguel Hidalgo. El autor, una vez enunciado

Un tercer hilo conductor de las investigaciones del maestro
Vizcaya, consecuencia de los dos anteriores, es el apremio por contextualizar
la historia. En Los orígenes de la industralización de Monterrey aclara en la
introducción: "Aunque la investigación que constin:ye su núcleo versa
fundamentalmente sobre hechos económicos, y más en particular sobre el
desarrollo industrial de la ciudad, no por eso dejan de ser ajenos a él otros
aspectos de la vida de Monterrey, que constituyen el erimarcamiento humano
en donde lógicamente aquéllos se presentan. En tal virtud, para cada uno de
los periodos tratados ea la obra se anotan los principales acontecimientos
políticos y culturales y se hace una referencia a los modos generales de vida
de la población: costumbres, diversiones, desarrollo urbano, y aun algunos
de los principales sucesos extraordinarios". 11 Y en su más reciente obra
Tierra de guerra viva, de suyo más monográfica, siente la urgencia de narrar
los contextos: "Debo aclarar que es imposible bacer un relato de las
incursiones de los indios durante seis décadas sin tocar otros aspectos de la
historía nacional y regional durante el mismo tiempo. Son los años que tiene
lugar la guerra de Texas, la guerra con los Estados Unidos y la intervención
francesa, además de multitud de conflictos internos ( ... ) Por lo tanto, además
de lo relativo a los indios se incluyen muchos otros acontecimientos". 12 Pero
donde sí deambula muy a su sabor, se libera de la presión de la fidelidad
documental, y contextualiza sin cortapisas monográficas es en Un siglo de
Monterrey. Recuerdo que al ser invitado. por la Academia de Investigación
Humanística a prologar este libro del maestro Vizcaya Canales escribí en el
prefacio: "Es de destacar el equilibrio y la buena articulación del relato y la
forma amena con que lo desarrolla ( ... ) se introduce en los patios de las
casas y nos narra no sólo la vida cotidiana, sino las preocupaciones de
hombres y mujeres por los acontecimientos políticos, por los cambios
económicos, fºr la inmigración de extranjeros y por la modificación de
costumbres". 1 Es el cas'o de constatar cómo los hombres y mujeres que se

748

749

'I

En un segundo momento el maestro Vizcaya Canales habló de que la
historia regional no debía circunscribirse sólo a Nuevo León, sino también a
Coahuila y a Tamaulipas sin olvidar "las alusiones indispensables a Texas". 7
Es decir al noreste entero. Con ello exponia la segunda base de "su forma de
hacer la historia": la interdependencia de los eventos históricos y la
interrelación de los espacios geopolíticos. Con ello enmendaba la visión de
su interlocutor que en un lapsus mentis, ya convertido en lugar común entre
nosotros, hacia que al referirse a Nuevo León parecía solo estar pensando en
Monterrey. Y qÚe otra aberración concibe a ésta última como una self-made
city, construida por la audacia de sus "capitanes" y de sus obreros ambos
héroes en mangas de camisa. Es por esto que Vizcaya Canales rechaza
aquella "historia de bronce que de acuerdo al historiador Luis Oonzález
consiste en buscar y hacer héroes donde no los hay", como se ha hecho a
veces a nivel municipal. Y recuerda cómo la primera versism rle Los orígenes
de la industralización de Monterrey fue guardada por quienes le habían
pedido que la escribiera, ya que "al final probablemente np les gustó, porque
no fue el elogio de los grandes héroes de Mont~rrey sin ei:11ba~go pagaron_ el
trabajo y se quedaron con él. El ITESM postenormente rescato esos trabaJOS
y así se publicaron seis años después en 1969".8
Sin duda, el texto donde Vizcaya Canales demuestra con creces su
conciencia del noreste, y en el que se siente que se muev.e a sus anchas, es

�r

rescatan del pasado van respondiendo a las preguntas, los cuestionamientos,
las curiosidades, y hasta las obsesiones y los traumas de un historiador. Y así
como las cosas se parecen a su dueño, las historias son el vivo reflejo de
quien las recrea, recobra y procrea. La historia resultá· por ello hija del
historiador, por eso Henrj Marrou•afinnó que toda histoffá es inse~arable de
guien la escribe y depende de la riqueza humana del h1~toriador. 4 En otro
libro donde Vizcaya Canales muestra la habilidad para contextualizar es en
Monterrey 188~: crónica de un año memorable. Étmismo desde la
introducción lo aclara: "La relación se ha dividido . doce capítulos,
correspondiendo cada uno a un mes en el cual se enum ran los principales
sucesos acaecidos en ese.lapso, incluyéndose además un _··aspecto específico
de los quehaceres cotidianos: aspecto de la ciudad, ·condiciones de la
educación, industria y artesanías, servicios religiosos, salubridad y estado de
la medicina, actividades rurales, periodismo y vida intelectual, y algunos
otros asuntos". 15
Sin lugar a dudas estos tres hilos conductores est'án presentes en los
libros y artículos que Vizcaya Canales ha escrito desde 1968 a la fecha : la
visión crítica del pasado, la consideración del noreste como fundamento
espacial de sus explicaciones históricas, y la contextualización como
estructura formal de argumentación histórica tal como lo asienta Hayden
White. 16 A partir de estos tres hilos conductores surgen los núcleos
generadores de su producción historiográfica. Entre éstos encontramos los
grandes temas: la Independencia, las Provincias Internas de Oriente las
invasiones indígenas, y la complejidad de los procesos de la formación de
Monterrey. 17 Incluso los textos más monográficos o documentales como el
de Montemorelos en la primera mitad del siglo XIX, el del obispo Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdez, el de Rafael de· lriar.te, el de Nemesio
Salcedo, el de Pedro Herrera Leyva, y aún el de la noticia del Periódico
Oficial ,se conectan con esos grandes temas contextuales. ~8
Por otra parte, Vizcaya Canales es un historiátlor que enfoca su
interés al siglo XIX. Incluso sus incursiones en el México borbónico, tienen
la conciencia de apreciar los procesos de modernización )1secularización que
aunque cronológicamente fueron en el ~iglo XVUl, P,ara efectos de la
periodización histórica ya pertenecen al siguente. Sólo por excepción y a
petición de parte de Los orígenes de la industralización Itegan hasta l 920, y
bien saben los historiadores que el siglo XIX bien pudo haber terminado
poco antes de ese año. Específicamente en 1914 tanto para Europa como
para México, con el inicio de la Gran Guerra para la primera, y con el
desmanteJamiento del antiguo ejército porfiriano para §1 segundo. A este
propósito en la presentación de Un siglo de Monterrey es~fibí que este "libro
trata de un siglo no sólo muy atractivo para los historiadores,
sino de mucha
,
750

'

importancia en la conformación de algunas poblaciones mexicanas, de las
cuales Monterrey no fue la excepción, sino más bien el paradigma". 19
~or :ierto que ~I maestro V~aya Canales ha cumplido su misión de
~e~ un histona?or del siglo XIX casi como un destino, pues irónicamente la
unica_ vez_que incursionó en el siglo XX, le fueron cercenados cuarenta años
de histona. En efecto, según su propio dicho Ea industrialización de
lv!onterrey abarcaba hasta 1960, pero en opinión de un dictaminador -que
c1ert~~ente no era historiador-, esas cuatro décadas no cumplían con los
requisitos para la pu~licación. De que se hará una nueva edición de ese libro
es ya un , compromiso , q~e ha tomado el Archivo General del Estado de
Nue~o ~~on; pe~o no se s1 pasadas poco más de tres décadas de ta primera
pubhcac~on, pudiera hacerse esa reedición incluyendo aquellos cuarenta años
que no vieron la luz en la primera.
~na de las c~~stiones más insistentes que me h~ asaltado a lo largo
de los d1as de reflex1on en torno a la obra historiográfica de Isidro Vizcaya
Canales es _la ?~egun~ de cómo fue que llegó a este grado tan consistente del
quehacer histonco. Como llegó a tan alto grado de iniciación y co' mo ·fu
· T
1 ·
·
eque
as1m1 o tan a .pie de la letra un oficio tan sutil, confuso y de tantas aristas si
no tuvo prop1am~nte una escuela o una masa crítica que lo arropara. Las
respuest~s que fu, enco?trando fueron_ ~enerosas. E.n primer lugar se aprecia
con1 claridad
que
se trato de, una vocac1on para seguir los pasos , tos art 1·tug1os
·
· •
•
Y a~ 1~smuas1ones de Cho. Constato que ha sido tal la fidelidad de este
seguimiento que no_ pude menos de recordar a Philippe Ariés cuando escribió
aquel bello texto t1tu_lado "~n niño descubre la historia". La vivencia del
res_c~te del pasado, dice Anes, ha sid~lara él un fenómeno de naturaleza
rehg1osa, alg? n:1~Y cercano a la ~racia. En segundo lugar, encontré que en
la autoaprec1ac1on d~ , su trabajo como historiador, el maestro Vizcaya
Canales hablaba tamb1en de □ n alto grado de casualidad y desenfado. Esta
fu~ _la c_lave para entender una actitud, muy suya, de positivo desahogo y
ongmaltda_d que se not? ~n todos sus textos y que le dan el sabor de un estilo
muy propio, alegr~, agil redondo y comprensivo; y al mismo tiempo
documentado
y·dracional. Además
como él mismo lo confiesa hacer h'st
·
.
1 ona
al d .
e~a , ~o 1vert1. o y e~~c1onante. '( _en esto toca la esencia del quehacer
h!sto~1co al sentir los lablles, escurridizos/y sutiles límites entre el arte y la
c,e_n~rn. Fue e~t?nces cuando debí _recor~ ~ Stendhal quien escribió que la
fehc1dad cons1stia en tener por oficio la propia pasión.
Será por esas historias tan gratificantes y amenas que han salid d
la plum~ Vizcaya Canales, que sus pares y sus lectores han opinado Je é~
tan positivamente. Israel Cavazos Garza ha considerado su prod · ,
. · ' fi "
.
ucc1on
h1stonogra
1ca sumamente val 1osa", y lo ha destacado como "una ti
. ·
fí
•
,, 21
.
1gura
consagrada de Ia h1stonogra 1a regional . Francisco Salinas Treviño habla

?e

751

�'

de él como uno de los "más destacados historiadores" de Nuevo León. 22
Renato Javier Canní no pudo evadir unir aJ hombre con .su origen y escribió
que "el amor que le tiene a estas tierras y a su historia se filtra en todos sus
trabajos y lo ha llevado a ser uno de los historiadores más destacados".23 Y a
este propósito recue~do cómo hubé de dictaminar junto con el doctor Octavio
-flerrera la obra, Un siglo de Monterrey del maestro Vizcaya Canale_s, quien
usaba el pseudónimo de Bruno Ibáñez. Se trataba de un concurso propuesto
por la Comisión de Historia de Monterrey 400. Lo cierto es que luego de leer
los diferentes textos -encontramos dos cuya calidad era digna del primer
lugar. Pero nos asaltaba la pregunta de quién podría ser Bruno Ibáñez, pues
no cualquiera podría presentar un texto tan bien escrito, CQn tanto
conocimiento del pasado de la ciudad y con una f1uiqez sorprendente.
Cuando el notario público que daba fe del concurso, abrlf, los sobres de los
ganadores y el tal Bruno Ibáñez no era otro que don Isiqrp Vizcaya Canales,
los dictaminadores sabíamos que no nos habíamos equivoeado.
Como tampoco don Isidro ha equivocado l0s rumbos de sus
investigaciones al tomar al noreste como el punto de referencia principal. Y
viene al caso recordar cómo en una ocasión un integrante de la Academia
Mexicana de la Historia a boca de jarro me sorprendió con su afirmación: el
noreste no existe para la historia. No estoy seguro si su tan agresivo y
apremiante cuestionamiento era una provocación, o el inicio de un proceso
mayéutico, o bien la pregunta de una muy cartesiana duda metódica. Lo
cierto es que se encontraba con una persona de la Universidad Autónoma de
Baja California, y ambos estaban decididos a confrontar opiniones y
conocimientos. Inspirado en un texto sobre Gregario Marañón donde se
asienta que la cualidad más alta del historiador es ser un "espíritu tolerante
de capacidad infinita", los disuadí de dejar el asunto par,a tiempos mejores.
Porque para quienes tenemos la experiencia de la formación geopolítica de la
gran llanura nororiental mexicana, la unidad del noreste mexicano es un
dogma de fe histórica. Es más, hay testimonios vivos y fehacientes de esta
unidad. Es el caso sin duda, de don Isidro Vizcaya Cana.les siendo, como es
él mismo, un hombre del noreste; vale decir un noresteño, para usar la forma
un tanto arcaica que aún usamos en la región para relacionar al hombre con
el lugar. Recuérdense los nombres de algunos lugares y ranchos como
Ramireño, Martineño, SaJineño, Veleño, etcétera. Su padre, originario de
Mier en Tamaulipas, y la familia paterna de Matamoros en es~ mismo
estado. La familia .materna con cuna en Lampazos, Nuevo León. El nacido
en Laredo Texas, y educado indistintamente en Nuev~\a1 .&lt;;do y Laredo.
Luego de sus estudios en Ciudad Juárez, y unos año~ en algunos otros
Lugares, radicó definitjvamente en Monterrey. No .tsé si fueron las
sugerencias de Manuel Payno escritas a mediados de su muy prefeddo siglo
XIX, las que lo convencieron de esto último. Sugerencias que por cierto él
cita por ahí en Tierra de guerra viva, aunque de forma incompleta, pero no
1

752

porque oculte la verdad, sino porque no venía al ca59 explayarse. Sea lo que
fuere, deseo terminar tal y como Payno finalizó ague! escrito dedicado a
Monterrey: "Concluiré este artículo -escribe Payn9- diciendo una palabra
sobre sus habitantes. S~lvo algunas afecci~9es pronunciadas de
provincialismo, es la clase de gente mejor que yo pe conocido: amables y
hospitalarios, no desdicen del carácter mexicano, halfiendo además la ventaja
de encontraF particularmente entre las mujeres una {sencillez y un candor y
modestia apreciabilísímos. Si Monterrey estuviera ~ornpletamente libre de la
terrible plaga de los indios bárbaros( ... ) sin duda progresaría mucho y sería
uno de los más deliciosos países para pasar una vlda quieta y tranquila". 24
No cabe duda que Don Isidro ha escogido la mejor parte: una vida quieta y
tranquila, in fide et lenitate, sin más indios bárbaros que los de sus libros, y
los que seguramente encontró en sus años de militancia política.

Notas bibliográficas
1

Una primera versión de este texto fue expuesta en el homenaje que la Academia de
Investigación Humanística y el Museo Metropolitano de Monterrey ofrecieron a el
maestro Isidro Vizcaya Canales al presentar su más reciente libro Tierra de guerra
viva, el de 22 de marzo del 2001.
2

Francisco Ruiz Solís, Historia del pensamiento científico de Nuevo León, en
Miguel Covarrubias, Desde el Cerro de la Silla, armas y letras de Nuevo León,
Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1992, pp. 157-177.
3

Idem. , p. 176.
;

Isidro Vizcaya Canales, Monterrey 1882: crónica de un año memorable,
Monterrey, s.e., 1991, p. 4-7.
4

Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industra/iz~,ción de Monterrey 18671920, Monterrey, Libería Tecnológico, 1971 , 2a. edición (la. ed. 1969), pp. v, I y

5

SS.

Isidro Vizcaya Canales, En los albores de la Independencia, la Provincias Internas
de Oriente durante la insurrección de don Miguel Hidalgo y Costilla 1810-18/l,

6

Monterrey, ITESM, 1976, p. 294.
7

Isidro Vizcaya Canales, Tierra de guerra viva: invasión de los indios bárbaros al
noreste de México 1821-1885, Monterrey, Academia de Investigación Humanística,
2001 , p. 13.
8

Francisco Ruiz Solís, Historia del pensamiento ... , p. 175-176.

9

Isidro Vizcaya Canales, En los albores de la .. . , p. XIIJ.
753

�10 ídem.,

LA CASA DE SAN ANTONIO
Y EL COLEGIO JESUITA DE SEGUIN, TEXAS (1873-1880)

p. 293

11

[sidro Vizcaya Canales, los orígenes de la ... , p. XV.

12

Isidro Vizcaya Canales', Tierra de guerra ... , p. 13.

Manuel Ceballos Ramírez, "Presentación", en Isidro Vizcaya Canales, Un siglo de
Monterrey, desde el grito de Dolores hasta el Plan de San luis 1870-1910,

José Roberto Mendirichaga
Universidad de Monterrey

13

Monterrey, Academia de Investigación Humanístjca, 1998, p. IX.
14

Henri-lrénée Marrou, De la connaissance historique, Paris, Seuil, 1966, p.51 ss.

15

lsidro Vizcaya Canales, Monterrey /882 ... , p. l.

Hayden White, Metahistory, the Historica/ lmagination in Nineteenth-Century
Europe, Baltimore, The John Hopkins University Press, 1973, pp. 18-2 l.
16

De estos temas, aparte de los trabajos más conocidos ya citados encontrarnos
también 'Composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la
lndependencia", Humanitas, v. 1O, 1969, pp. 447-450; "Monterrey, los primeros
años después de la Independencia", Humanitas, v. 11, 1970, pp. 531-538; "Factores
adversos para el desarrollo de las Provincias Internas en los últimos años de la
dominación española", Humanitas, v. 13, 1972, pp. 293-300; Monterrey bajo sitio,
octubre 23 y 24 de /9/3, Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León,
1988.
17

Isidro Vizcaya Canales, "El periódico oficial del gobierno de Nuevo León en el
siglo XIX", Humanilas, v. 9, 1968, pp. 405-415; "Montemorelos en la primera mitad
del siglo XIX", Humanilas, 1971, pp. 325-330; 'Don Ambrosio de Llanos y
Valdez", Humanitas, v. 14, 1979, pp. 457-467.

Por circunstancias que aquí abordaremos, la cjudad de San Antonio y
la población de Seguin, situada ésta a unas millas de la primera, ambas en el
Estado de Texas, se convirtieron en el más esforzado intento de restauración
para la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús a finales del siglo XIX.
Las Leyes de Reforma -particu !armente la llamada Ley Lerdo
(S~b~stián Lerdo de Tejada), de 1873- desterraban a todos los religiosos,
religiosas y sacerdotes extranjeros. Para los jesuitas el golpe fue más fuerte
ya que no se habían repuesto aún de la supresión general de 1767, a lo que
había que agregar la dispersión de 1821. La restitución había iniciado en
1853, partiendo de sólo cuatro jesuitas en la república.
Ya veremos aquí de qué manera San Antonio y Seguin se
constituyeron para los jesuitas de la Provincia Mexicana en el refugio para
el destierro. Tierra de transición, ciertamente, y espacio yermo y amargo en
muchos aspectos, no estuvo con todo, exento de algunas alegrías y resultó
ser ciertamente ejercicio ignaciano para templar fe y carácter.

18

19

Mnauel ·ceballos Ramírez, Presentación, en Isidro Vizcaya Canales, Un siglo

de ... , p. XI.
20

Philippe Ariés, El tiempo de la historia, Buenos Aires, Paidós, 1988, pp. 45-46.

21

En Isidro Vizcaya Canales, Monterrey 1882 .. ., p. Vil.

2&gt;

- ldem., p. VI.

23

En Isidro Vizcaya Canales, Monterrey bajo ... ! p. 6.

24

Manuel Payno, "Monterrey, capital del Departamento de Nuevo León", Panorama

de México. Obras Completas, v. 5, México, Conaculta, 1999, pp.102-103.

754

Pero vayamos a la narración de lo sucedido. Remontémonos al último
tercio del siglo antepasado, en el tránsito del letdismo al porfiriato.
Pensemos: ¿por qué son tan importantes San Antonio y Seguin para la
Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús? Porque preparan el retomo a
la patria y afinan virtudes cardinales y teologales en la pequeña comunidad
religiosa a la que nos referiremos.
Saltillo habrá de ser la Traca Mexicana: el Colegio de San Juan
Nepomuceno (1878-1914), tema de investigación que nos ocupa desde hace
poco más tres años, dentro del doctorado en Hist,oria de la Universidad
Iberoamericana, y capítulo que no puede entenderse- sin el antecedente de
San Antonio-Seguin. Algunas ideas de este trabajo intentarán pasar, pues, a
formar parte de la tesis que sobre el Colegio de San Juan Nepomuceno
( 1878-1914), de Sal tillo trabajamos.

��En cartas al General de la Compañía en Roma, el padre Pedro Beckx,
quien había sido rector de Lovaina y a quien el padre Artola conocía
perfectamente, éste le había solicitado permiso y consejo para ·establecer
provisionalmente la Provincia Mexicana en Texas. La respuesta fue
aprobatoria.

solicitaban permiso para abrir allí un colegio, se encamfoaran a Seguin,
poblado situado a IO leguas de San Antonio y que contaba con apenas dos
mil almas. 7

Los que se van y los que se quedan

Así las cosas, viajando de Nueva York a Galveston y "des·pués de
sufrir la cuarentena en el puerto", el P. Artola, acompañado del escolar
Rodolfo Dewey (quien teóricamente le serviría de intérprete pero quien
venía enfermo y meses después moriría) llegó a San Antonio, Texas. Desde
allí pidió a sus subalternos espirituales que cruzaran el Río Bravo y se
dirigieran a esta ciudad, que está situada a unos 240 kilómetros de la
frontera y que en ese tiempo contaba con una población mexicana de más de
cinco mil habitantes.
Monseñor Dubois era el obispo de Galveston y, por entonces, de todo
Texas. El padre Artola le manifestó que "... la Compañía, mientras allí
permaneciera, trabajaría con gusto en favor de los fieles en los lugares que
su lima. señalara, pues no tenían quehacer alguno los, sacerdotes que se
hallaban libres de la educación de los novicios e i11strucción de los
estudiantes". 6
Se habilitó una casa de renta y allí se instalaron los precursores. Los
primeros en llegar a San Antonio fueron los padres Jerónimo Aguirre,
Esteban Antícoli, Francisco Barragán, José Bordas, Luis Manci, Tomás
Mas, Luis Mónaco y Luis Morandí. También, los escolásticos Lorenzo
Alzola, Santiago Larracoechea, José Mercado y Luis Pinelli, al igual que los
hermanos _coadjutores Anselmo Arbelleri y Emilio Guerrero.
Mientras tanto, las noticias sobre México no eran nada halagüeñas. La
Suprema Corte de Justicia había fallado en contra de los religiosos
extranjeros. Nada podía hacerse al respecto, sino acatar la injusta pero
innegable disposición. El fallo era del 19 de agosto de 1873 .
Para reforzar la residencia, llegó a San Antonio a principios de I 874
el padre José Soler, quien ese mismo año sería nombrado Superior de la
Casa y sólo duraría un año en su encargo, debiendo el padre Artola asumir
posteriormente en forma directa el control de la misma.
"Mas, aquella casa -escribe el mismo Decorme-, apenas inaugurada,
empezó a ser el potro para el pobre P. Artola". ¿Por ,qué? Porque muy
pronto, como veremos, al subdividirse ese mismo añó la diócesis de
Galveston y crearse la de San Antonio, el nuevo obispo, monseñor Domingo
Pelli~er, presionado por otra congregación religiosa que alegaba derechos
de antigüedad y se dedicaba a la enseñanz.a, pidió a lds jesuitas, quienes
758

Había problemas en la Casa de San Antonio. "El descontento brotaba
en la Comunidad y la murmuración se abría paso con tanta mayor facilidad,
cuanto más raquítico era el espíritu religioso de algunos y más heterogénea
la mezcla de los extranjeros", escribe Gutiérrez Casillas. 8
"Por bien de paz -sigue escribiendo el mismo h"storiador- el Visitador
permitió ir a sus provincias a quienes lo pidieran". En diciembre de 1875
muere el escolástico José Mercado y ese mismo año se había ido a San Luis,
Missouri, el P. Mónaco, profesor de Teología. Al año siguiente se iría a
Nueva Orleans el P. Antícoli, también profesor de Teología. Y lo mismo
sucedería con el P. Bordas y el Hno. Guerrero. 9
Entre tanto, las noticias sobre México eran, en esencia, las mismas: no
se permitía el regreso de los religiosos extranjeros y se persistía en la
intención de dejar inmodificables las Leyes de Reforma y sus decretos
reglamentarios. Algunos benefactores mexicanos -como don Antonio
Escandón y don Alejandro Arango-, muy fieles a la Compañía y a la
Provincia enviaban ciertos recursos económicos e insistían, sin inmiscuirse
en las decisiones del P. Visitador, en mantener la casa de San Antonio y la
supervivencia de la comunidad en Texas mientras pasara lo más duro del
temporal anticlerical en México.
En febrero de 1875, el P. Visitador daba cuenta a Roma de las
dificultades para consolidar en Texas a la Provincia Mexicana. Escribía:
"... No hay escolares que educar, ni iglesia, ni ministerios que los ocupen
regularmente. Si dispersamos a estos pocos sujetos, los perderemos
seguramente... Sería triste ver disuelta una Provincia que en diez años se ha
. do con tanto Ira bOJO...
. ,,. 10
d up / zca

¿Qué hacer? El Noviciado no cuajaba. La Provincia había perdido
temporal o definitivamente a valiosos integrantes, qúe habían tramitado y
obtenido el regreso a sus respectivas provincias o que, incluso
correspondiendo a la Provincia Mexicana de la Compañía habían solicitado
licencia para estudiar en los Estados Unidos.
Los ingresos eran muy escasos para mantener a la comunidad los
pocos fondos pecuniarios se agotaban la ayuda de los benefactores
759

�mexicanos era insuficiente; y ni el Episcopacio Norteamericano ni las
mismas Provincias Jesuitas de los Estados Unidu5 parecí~n entender la
gravedad de las cosas, además de 9~e no er?D los meJores tiempos para la
misma Iglesia Católica en Norteamenca, particularmente en el Sur.
Fue entonces cuando surgió la idea de crear en Seguin un colegio para
alumnos internos y externos, aprovechando la plan:~ de p~ofesores ya
existente y la rica experiencia educativa de la Compama: Tema, pues, _una
doble finalidad: la de mantener en ejercicio a sus profo~ores Y en estudio a
sus entonces novicios; y la de, a través de la educaci_~n ~o~~¡ remune~ada,
allegarse fondos para subsistir e impartir una educac1on catohca de calidad.
Era la primavera de 1876.

El Colegio de N. S. de Guadalupe

Comprendía el condado de Guadalupe los pobl~do_s de Seguin, _San
Lucas, Lockhart y Gonzalez, más las estaciones ferrov1anas comprendidas
entre Luling y Cíbolo. 11
Los benefactores mexicanos, el obispo Verea, m~mseñor Pellicer, el
Provincial de Castilla, el P. Visitador. .. todos coincidían e~ que era u~a
buena idea establecer un colegio de educación media supenor en Segum.
Con mucho sacrificio y los últimos ahorros, se compró un edificio que había
sido escuela y se le adaptó para el mismo fin.
Se hicieron prospectos o folletos, los que describían el l?gar: "El
Colegio de Guadalupe está situado en un terreno de_algu~a elevación, en la
parte más hermosa de la ciudad. Corren aqm casi constantemente,
refrescantes brisas que hacen este lugar agradable y sano a la vez ... ".
·Mercadotecnia pura! El resto de lo que se decía en el citado prospecto era
~ás adecuado a la realidad: la tradición enseñante de los jesuitas, la calidad
•
•
12
de la educación, lo razonable de las colegiaturas
y pensiones.
Desde el folleto promociona!, el Colegio, como prpyecto educativo, se
mostraba ambicioso. El Curso Preparatorio (un año) in.~luía Lectura,
Escritura Elementos de Gramática Inglesa, Caligrafia, Historia, Geografía,
Aritméti~a y Doctrina Cristian~--El Curso ~lásico era ~e. seis añ_os: In_fima
de Gramática, Media de Gramat,ca y Supenor de Gramat1ca (_Latm, _G~1ego,
Inglés, Historia, Geografía, Aritmética, Declamación y D~ctrma ~n:t,ana);
Bellas Letras; Retórica y Filosofía. Y el Curso Comer,c1al (tres anos), al
tiempo que incluía algunas de las asignaturas antes citadas, a~regaba los de
Teneduría de Libros e Idiomas (francés, alemán, español e italiano).

760

La pens1on por diez meses para los internos tenía un precio de
$250.00 (no especifica si dólares o pesos, posiblemente porque estaban a la
par); y para los externos la cuota iba de $3.00 a $7.00 mensuaJes,
dependiendo el grado. Se trataba, pues, de una educación elitista por el
monto del cobro, aunque merecería ser comparada con la de otras
instituciones educativas católicas e incluso evangélicas de la ép~ca.
Sin duda, los jesuitas mexicanos volvían sobre 1a idea que ellos
mismos promovían tanto en Europa como en Am~rica a finales del siglo
XIX: formar a las élites católicas en un programa con énfasis en ciencias y
humanidades. Ellos estaban convencidos, por otra parte, de que había que
preparar a quienes en muy corto tiempo asumirían el mando de haciendas,
minas y comercios, o deberían ejercer las profesiones liberales con un
espíritu diferente al empleado en una educación laica.
Para entonces ya había regresado el P. Manci, quien se encontraba
estudiando Teología en Maryland. Y además llegaron el P. Angel Barber,
que estudiaba en Inglaterra, y el P. Andrés García Rivas, quien sería el
primer Rector del Colegio de Seguin.
Recién llegados a Texas, les jesuitas mexicanos habían colaborado
pastoralmente en la parroquia de San Fernando (hoy Catedral de San
Antonio), que a la sazón era para mexicanos y franceses. Luego, al mudarse
a Seguin, la parroquia del lugar fue confiada al P. Morandi . Se atendían,
además, las comunidades de Greytown (P. Barragán); San José, Espada,
Medina, El Carmen y San Juan Capistrano (P. Mas); Indianola y Cuero (P.
Manci), más las misiones de San Marcos, Fort Concho, Fort Davis, Presidio,
González, Luling, Santiago, Lake Jackson y Matagorda.
Del curso de 1876-1877, así como del de 1877-1878, no conocemos
registros, pero en el Archivo Histórico de la Provincia Mexicana de la
Compañía de Jesús, en la Ciudad de México, existe un diario anónimo que
narra, en bitácora seriada, los cursos de 1877-1878 y J879-1880, último año
lectivo después de lo cual cierra el Colegio. 13
•
Fueron, pues, cuatro años de enseñanz.a, los de este Colegio de
Nuestra Señora de Guadalupe. ¿Qué sucedió durante estos periodos
lectivos? La historia es fascinante, por _más que la disciplina y sistema
educativos de los jesuitas resultasen fundamentalmente los mismos en todo
el mundo. Por tratarse de una bitácora, muchas cosas quedan a la
imaginación, pero está allí el perfil de una manera de educar "para la
formación del corazón y del entendimiento", CQmo rez.aba el citado
prospecto.

761

�Resultó ser, por tanto, de una corta existenc~a esta insti~ción
educativa. Ya dijimos que como primer Rector del Colegio y por es~ac10 de
dos años habría de estar el P. Andrés García Rivas, quien; salmantino, fue
destinado a la Provincia Mexicana, luego de haber sido profesor en los
colegios de La Habana y Puerto Rico. Igualmente, habían lle~ado a Seguin
los PP. Barber y Manci (este último, de 1878 a 1879, sen~ ~I segundo
Rector aclarando que fue de los precursores). Y un tercer y ultimo Rector
sería ei P. Larracoechea, también precursor, a quien tocaría atender el curso
lectivo 1879-1880.
'
El alumnado y sus prácticas cotidianas

Al parecer, hemos escrito ya lo suficiente acerca de los profesores y
del plan de estudios del Colegio. Hagamos ahora referencia al alumnado y a
la forma en que éste distribuía su día.
·Quiénes eran los alumnos? ¿De dónde procedían ·mayoritariamente?
•
•• ? E
· Cuál t.,era su horario de oración, estudio, clases, comidas
y recreac1on. ¿ n
~ué consistían este orden y esta disciplina de los que tenían fama los
colegios jesuitas?
Vayamos al año escolar 1877-1878, no sin antes mencio~ar que para
entonces habían llegado igualmente a Seguin los PP. Ignacio Velasco,
procedente de Ecuador, quien fungiría como Prefecto del Colegio; el Ese.
Lorenzo Alzola Prefecto de Externos; el Ese. Alberto Cuscó y Mir, quien
venía del prestigiado colegio jesuita británico de Stonyhurst; el Hno. Coadj.
Manuel Martínez (una institución dentro de la Provincia, quien era maestro
de Escuela); y el Ese. Miguel Mulry quien llegaba de Nuev3. York.
Como profesores externos, tenemos los registros . de Mr. Ferr, Mr.
Shaffer, Mr. Rosenfeld y Mr. Ireland (este último, después gobernador de
Texas).
Como alumnos del Colegio, sin poder precisar grados y acentuaciones
escolares y dando únicamente el apellido ei:i la mayoría (costumbre jesuita
de la .época, por otra parte), encontramos a Becquer, Bolado, Coindreau, W.
Coit, Collado, F. Corbett, Cordero, De la Vega, George Frazier, Fruchard,
Garcés, Garza, Herbert Glenn, Frank Hickman, Hogan, Hutchins, Lavoder,
Mayer, M. Pero, F. Price, J. Ramos, Carlos Solano, hook, José Urana,
Fritz-William, White... los que en su mayoría procedían pe diversos puntos
de Texas (Columbus Eagle Pass, Fort Stockton, Galveston ... ) o del mismo
San Antonio-Seguin, más unos cuantos de la Ciudad de México, cinco para
ser más precisos.
762

En el citado diario del Colegio de Seguin aparecen nombres de
hermanos escolásticos (seminaristas jesuitas) que habían llegado allí
seguramente para reforzar la enseñanza de ciencias e idiomas,
particularmente, pero de muchos de los cuales no sabemos su procedencia y
provincia eclesiástica. V.gr.: los Ese. Melmoe (teólogo de Iowa), Donnely
(Lavaca) Duzi, T. Moczygemba y Seully. En cambio sabemos que los PP. F.
Garesche, F. McLoughlin y E. O'Sullivan, colaboraban en la Casa o el
Colegio de Seguin. Igualmente, poco o nada nada sabemos, en su relación
con el Colegio, acerca de los PP., Ese. o Coadj. jesuitas, del clero secular o
del clero regular: Stephen E. Buffard (Galveston), Crowly, Tbomas
Hardwood, Hurbugh, Keley (sacerdote irlandés), Thomas Major (Kentucky),
Juan O'Brien, Shea (ayudante del P. Foresten Lavaca) ...
También de este tiempo y en el Colegio de Seguin, figuran como
colaboradores los HH. Coadjutores Carlos Blurne y José Amorena, este
último quien realizó el extenso catálogo de la Biblioteca Arrillaga que aún
se conserva en México. 14
¿Qué hacía este alumnado durante una jornada ordinaria? Levantarse
a las cinco y media de la mañana, asearse, ir a misa y oraciones, desayunar,
atender a sus clases matutinas y vespertinas, comer en silencio escuchando
alguna lectura edificante o instructiva, hacer el estudio largo, practicar algún
deporte, merendar (medio pan o alguna fruta), rezar el rosario en común,
cenar, ir a últimas oraciones a la capilla y acostarse temprano.
Y, ¿en qué consisitían los pasatiempos? En hacer y elevar cometas y
globos; en jugar dominó o croquet· en hacer trucos. En tocar instrumentos
musicales, ensayar en el orfeón o ir de paseo a fincas campestres aledañas o
bañarse en el río. En comer "muchas sandías". En ir de cacería menor...
Vida ordenada y sencilla, pues. Templar el cuerpo y el alma. Ejercitar
la inteligencia. Muy ocasionalmente, realizar algún festejo especial o recibir
alguna visita importante, como al Padre Visitador o al obispo Verea.
Efectuar las disputas públicas en ciencias; llevar a cabo los exámenes
ordinarios y públicos, más las clásicas distribuciones de premios.
Disfrutar de ciertos asuetos por fiestas religiosas en los que se daba
"comida de primera clase'' (la que consisitía en "un plato más, vino,
bizcocho y café"). Descansar en jueves y trabajar en sábado. Cantar el Veni
Creator... , el Ave Maris Stella y las Vísperas Sole!T\.nes en domingo. En eso
consistía la jornada, que se volvía forma de vida y hábito a fuerza de repetir
.
. 1es. 15
1os mismos
actos y ntua

763

�Regreso a México y fin del colegio

enc~u:iaron sus p~os hacia la frontera, cruzaron de nuevo el Río Bravo, y
se dmgteron a Salt11lo y a otras ciudades del país.
_

En mal año se había establecido el Colegio de Nuestra Señora de
Guadalupe, en Seguin, Texas. ¿Por qué? Porque en ese preciso 1876, a
finales del mismo, triunfaba finalménte el general Porfirio Díaz con el Plan
de la Noria lanzado cinco años atrás, echando a Sebastián Lerdo de Tejada a
territorio norteamericano, como exiliado político. 16
Las cosas irían mejorando en México. Se· iniciaba, con el ascenso de
Porfirio Díaz al poder, un régimen de mayor tolerancia hacia la Iglesia
Católica. Desde Texas, el padre Visitador empezaba a mover a sus soldados
espirituales hacia la ansiada Patria Mexicana. Aún no podía hacerlo
abiertamente, pues se mantenían voces adversas al retomó de los religiosos
de sotana negra, pero se inició un tránsito discreto pero efectivo de Texas a
México.

Parajunjo de 1880, distribución de premios y fecha en que se anunció
el cierre del Colegio de Seguin, "la suerte estaba echada": se podía y se
debía regresar a México. Nadie seguiría la obra jesuita de Seguin,
seguramente por falta de más personal calificado y porque el modelo
educativo no era fácil de implementar sin un 'colchón' económico que
mitigara el déficit que estaba a la vista y asegurara la futura tarea. La Iglesia
Católica de San Antonio, por otra parte, sufría de por sí su propia
problemática, la que mucho tenía que ver con escasez de vocaciones y un
más activo laicado que contribuyera a hacer presente. e~ catolicismo de
manera más firme y contundente.
La verdad es que dos años antes ya se había iniciado este retomo.
Gracias a la invitación del obispo de Linares, monseñor Francisco de Paula
Verea, quien demandaba la presencia de los jesuitas mexicanos en la ciudad
de Saltillo, capital de Coahuila, el padre Visitador había enviado a los
precursores de lo que muy pronto sería el Colegio de San Juan
Nepomuceno, prestigiada institución educativa que funcionaría de 1878 a
1914, fungiendo dualmente en sus inicios como colegio de internos y
externos, a la vez que como noviciado de la Provincia Mexicana, junto con
el de San Simón.
Estos precursores a Saltillo fueron los padres Ignacio Velasco (quien
se convertiría en primer Rector de San Juan y en 1882 sería preconizado
obispo de Pasto, Colombia) y Francisco Barragán (paisano del anterior); el
escolar Alberto Cuscó (catalán) y el hermano coadjutor Manuel . Martínez
(mexicano, originario de Puebla).
Así que, en cuanto terminaron los cursos del año escolar 1879-1880
en Seguin, profesores y hermanos (tanto escolásticos como coadjutores)
764

Escribe el padre Decorme:
No quedó en Tejas .. sino el P. Luis Morandi con el oficio. de párroco
de lof pueblecitosde Santiago y de San Marcos hasta fines de 1884, en que
logro vender la casa y abandonar esta misión verdaderamente desgraciada
para los Jesuítas mexicanos. 17

Conclusión

. Cerramos así este capítulo de la azarosa etapa de la Provincia
Mexicana de la Compañía de Jesús, de los años 1873 a 1880, la mayor parte
de la cual se desarrolla en Texas, en esta región de Bexar-Guadalupe.
¡Cuántos sacrificios hubieron de pasar los jesuit'¾s mexicanos a causa
de estas Leyes de Reforma! ¡Cuánto terreno perdido, en lo que a
evangelización y difusión de la fe se refiere!
Reconocer los vestigios de la Casa provisional de San Antonio·
loca~zar_ lo que queda de este Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, e~
Segum; intentar rastrear y realizar fichas biográficas de estos alumnos, a
través de sus descendientes; acudir a los archivos eclesiásticos y civiles de la
época a fin de 'cruzar' la información; integrar la correspondencia particular
que tenga que ver con el asunto ... puede ser tarea interesante para quien ama
el pasado y va tras sus huellas.
Finalment~, c~mo hem~s. expresado a lo largo de este trabajo, el
retomo de los Jesuitas a Mex1co hasta su actual consolidación, no se
expli~ía sin este fundamental c~pítulo de la vida congregacional y
e?ucat1va de la orden de San lgnac10, la que por ;-,pacio de poco más de
siete años -tres en San Antonio y cuatro en Seguin- tuvo en el Estado de
Texas de la Unión Americana su refugio y estancia provisional.

Notas bibliog~áficas

Charles Hale, en su articulo "Los mitos políticos de la nación mexicana: el
liberalismo y la revolución", explica: "La primera época de consenso ideológico
comenzó con el triunfo de la causa liberal en l 867. La derrota de Maximiliano del
partido conservador y del ejército francés en manos de Benito Juárez reivindi~ó la
Constitución de 1857, las leyes de reforma y el gobierno republicano. Con el triunfo
1

765

�del liberalismo, en palabras de Juárez, la nación habia ganado su segunda
independencia" (Cfr _- Historia Mexicana , Vol. XL VI, Abril-Junio 1997, Núm. 184,
El Colegio de México, México, pp. 821-822 et seq. ).
2Joseph

H. Schlannan, en México, tierra de volcanes , Tr. ,de Carlos de Maria y
Campos, Decimoquinta edición, Editorial Porrúa, México, 1993, pp. 303-305 y 325.
No han faltado quienes han acusado a la Iglesia de México de todos los di~turbios y
levantamientos que sucedieron de 1821 a 1850. Josefina Zoraida Vázquez coincide
con Luis G. Cuevas en que esta acusación es infundada; y refiriéndose
concretamente a este momento histórico, escribe: "Un análisis de la documentación
referente a los críticos aí'los de 1833-1834 -durante los cuales la Iglesia protestó por
los decretos que la afectaban- resulta útil para ponderar su actuación y desmentir que
hubiera azuzado la protesta popular contra el régimen de Gómez Farías". En
"Federalismo, reconocimien~o e Iglesia", ponencia presentada en el "I Coloquio de
Historia de la Iglesia en el Siglo XIX". Ver: Historia de la Iglesia en el siglo XIX,
Manuel Ramos Medina (Comp.), Centro de Estudios de Historia de México
Condumex-EI Colegio de México-El Colegio de Michoacán-UAM-Iztapalapa,
México, 1998, pp. 93-94 .
3Jan Bazant hace referencia a lo sucedido en julio de 1859 y señala : "Las leyes que
afectaban las posesiones de la Iglesia fueron decretadas días después, las que
detenninaban la separación de la iglesia y el estado, hacia finales de mes. Estas
llegaron a conocerse como las leyes de Reforma" (Breve historia de México. De
Hidalgo a Cárdenas, 1805-1940 , Diálogo Abierto 34, Segunda edición, Ediciones
Coyoacán, México, 1995, p. 75). Por su parte, la historiadóra Valentina Torres
Septién, refiriéndose a este periodo de la vida nacional, advierte: "Lo que queda
claro es la intención de limitar la acción de la Iglesia católica no sólo en la
educación, sino en otros campos de la vida del país. El deseo de transformar una
sociedad corporativista en una sociedad compuesta por individuos, cuya lealtad
primaria era hacia el Estado, se trataba de lograr mediante estas acciones legislativas
tendientes a destruir el poder económico de la Iglesia ...". En la educación privada
en México, /903-1976, Centro de Estudios Históricos, El 'Colegio de MéxicoUniversidad fberoam ericana, México, 1997, p. 31 .
4

8azant, op. cit., p. 89.

5José

Gutiérrez Casillas, en Jesuitas en México durante el sig{o XIX, Col. Biblioteca
Porrúa 52, Segunda edición Editorial Porrúa, México, 1990, p, 204.

Gerard Decorme, en eJ capitulo VJII titulado "El destierro y sus tristes
consecuencias, 1874-1878", en Historia de la Compañía de Jesús en la República
Mex"icana durante el siglo XJX, Tomo 11, Tip. · El Regional, ·Guadalajara, 1914, p.
323.
6

7Decorme,

op. cit., ibid.

~Agrega Gutiérrez Casillas: "Los estudios carecían de los elementos indispensables
para su formación . Los pocos bienes de la Provincia no alcanzaban para alimentar
tanto inquilino. La casa alquilada era insuficiente; los alrededores, miserables y
despoblados" . Op. cit., p. 212 .
766

9

lbid , pp. 212 y 413-414. Hay que señalar que esta permisión para alejarse de
Seguin incluía no sólo a los de otras Provincias de la Compaftía sino a los de la
~isma Provincia Mexicana. Para mencionar a los que llegaron a Seguin, por ese
tiempo y después, de la Provincia de Castilla estarían el P. Jerónimo Aguirre y el
Hno. Coadj. Emilio Guerrero. De la Provincia de Nueva York eran el Ese. Rodolfo
Dewey, el P. Francisco McLaughlin y el P. Miguel Mulry. Los P.P. F_e.d_e.rico
Garesche y Edmundo O'Sullivan correspondían a la Provincia de Missourí. Y el P.
Nicolás Serra pertenecía a la Provincia de Aragón.
IOlbid. , p. 214.

''oecorme, p. 337.
12

Folleto de cuátro páginas, impreso en castellano y en inglés (de este último no
hemos podido localizar un ejemplar) , el que se titula: " rospecto del Colegio de
Guadalupe, Condado de
ldem, en Seguin, Texas, Estados-Unidos. Guadalupe
College. A.G. Rivas, S.J. Director", s/f. Debe ser de 1&amp;76, que es cuando se abre
el Colegio.
'
13 D~ario

del Colegio de Seguin, manuscrito de 58 páginas en formato pequeño, sin
paginar, documento resguardado en el Archivo Histórico de la Provincia Mexicana
de la Compañía de Jesús, Legajo XXXII, 1-A.
14

Gutiérrez Casillas, p. 283 .

15Todo

lo relativo a este punto se localiza en el anteriormente citado documento
manuscrito, passim.
16

"Si Juárez apenas había ganado la reelección de 1871 , no era lógico esperar que el
mucho menos popular Lerdo fuera reelegido para el puesto. Así, cuando Díaz hizo
su tercer intento para llegar a la posición más exaltada a principios de 1876, el apoyo
de Lerdo se desintegró y la revuelta militar triunfó antes de fin de año. Lerdo se fue a
\ los Estados Unidos, abandonando el campo a su rival", escribe Bazant. Páginas más
adelante, agrega el mismo historiador que el l 5 de enero de 1877, Díaz promete que
"la religión católica no sería persegu ida ... ". Op. cit., pp. 89 y 92.
17Un acontecimiento triste, que se suma a este final , había sido dos años antes la
muerte del padre Luis Pinell i, párroco de Piedras Negras, en noviembre de 1878 el
mismísimo Día de Finados. Fue víctima de una pulmon ía fulminante y su cue~o
quedó enterrado bajo el altar de la parroquia de Eagle Pass, Texas. Cfr.: Gutiérrez
Casillas, op. cit., p. 226. En cuanto a los números finales del Colegio de N. S. de
Guadalupe, éstos no podrían ser más desastrosos. En carta manuscrita del 30 de julio
de 1880 dirigida por el P. Santiago Larracoechea al P. Artola, quien se encontraba
por esos días en Tepotzotlán, el primero informaba que el balance del año escolar
1879-1880 era de $6,564 pesos de gastos frente a $4,967 de ingresos, déficit de
$1,597 pesos que lograba disminuirse gracias a $962 pesos3por concepto de misas y
ministerios, quedando $400 pesos en caja y $600 por cobrar, con lo que el déficit
contable ascendía a $2,500 pesos. En Legajo XXXIl-1-A del Archivo Histórico de la
Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.
767

�LOS PROBLEMAS POLmcos INDIANOS,
EL HUMANISMO POLITICO Y LA AUTORIDAD IMPERIAL

Horst Pietschmann
_Universidad de Hamburg
Las Indias, Islas y Tierras Firmes descubiertas por Colón, su naturaleza,
hombres, animales, plantas etc. despertaron desde el principio eJ interés y la
curiosidad de los humanistas, como lo demuestra él caso de Pedro Mártir de
Anglería. Este interés humanista variaba, por supuesto, tanto en la intensidad
como en los aspectos de las realidades extrañas y nuevas percibidas. La
proliferación del interés de la alta nobleza en tener pruebas de lo que se
consideraban testimonios de las « novedades » indianas -« novedades »
consideradas exóticas y raras- en las cámaras de « mirabilia », que
acostumbraba mantener la alta nobleza de aquel entonces, es otro testimonio
de la atención que hace despertar el hallazgo de un mundo, muy pronto
identificado como « novus » 1• Naturalmente humanismo y alta nobleza son
ámbitos sociales distintos, pero les une en muchos casos el interés común por
las nuevas « ciencias » y sus debates sobre la naturaleza, el ser humano, su
organización social, su historia y sus expresiones culturales en el cánon de
las ciencias que tanto se discuten en esta época del Renacimiento, que vió,
además, surgir y afirmarse no sólo el papel del individuo sino también la
disolución de formas tradicionales de sociabilidad y organización social, de
religiosidad, pensamiento y comportamiento2• Desde luego, todos estos
procesos contribuyeron a la división de opiniones y pareceres y causaron
preocupación a los gobernantes que sentían responsabilidad y se preocuparon
por su papel de tales. Por primera vez este tipo de interés y estos debates
trascendieron el ambito de las escuelas teológicas y filosóficas en amplia
medida.
El impacto no sólo de la novedad "América" sino de las "novedades"
que se daban en el interior de Europa excitaban enormemente las mentes de
la gente tanto común, noble o eclesiástica, como culta o más o menos
ignorante ya antes de la reforma luterana. Rebeliones y riñas no declaradas se
pueden observar desde la segunda mitad del siglo XV. Predicadores hasta las
esferas más altas del clero denunciaban tanto la corrupción de la iglesia como
de la sociedad y profetizaban el fin del mundo o el advenimiento del
Milenio3• Por todas partes se vieron cometas y otros signos raros en el cielo
que inducían a laicos y a sacerdotes a predicar contra la cumbre de la iglesia
y su corrupción, pidiendo la reforma de la iglesia__y profetizando el fin del
mundo etc. 4
•

769

�Voces más políticas y pragmáticas, siguiendo a la tradición del siglo
anterior, pidieron un nuevo concilio para remedio de todo. La agitación era
tal en el primer decenio del siglo XVI que Luis XIJ logró que se reuniera en
1512 un conciliábulo scismático bajo la presidencia del cardenal Carvajal,
castellano, de manera que el papa Julio II se vió constreñido a la convocación
deJ V Concilio Laterano que deliberó hasta 1517, gobernando ya el papa
Medici León X.., quien a lo menos más que su predecesor adoptaba la idea
de una reforma eclesiástica. El Concilio sólo fué concurrido por una parte de
las provincias eclesiásticas europeas. Especialmente los otlispos del Imperio ·
faltaban mayoritariamente y la concurrencia de las regiories al norte de los
Alpes en general estaba muy escasa, a pesar de q~e el emperador
Maximiliano apoyaba la idea del Concilio al igual que el rey francés. Había,
en cambio, muchos representantes italianos y espafíoles. Por estas
circunstancias no se ha prestado mucha atención al ,Quinto Concilio
Laterano, que coincidió con el estallido de la reforma l4~erana y remedió
muy poco, si acaso algo, de lo que Lutero denunció en su~ famosas tesis. En
lo que concierne la disciplina del clero especialmente de1 clero regular, sin
embargo, el concilio dictó reglas y disposiciones más estrictas, de manera
que marcaba un hito importante en los intentos de disciplinamiento del clero,
entre las reformas eclesiásticas, como se habían impuesto más y más en la
España de los Reyes Católicos al promoverse por ejemplo el avance de las
corrientes observantes frente a las conventuales dentro de las órdenes
mendicantes, y el climax de este movimiento, marcado por el Concilio de
Trento a mediados del siglo XVI. 5
·
Este movimiento fué impulsado también mucho por corrientes distintas
del humanismo en Europa, que no sólo propugnaba a varios niveles y en
múltiples formas directa- o indirectamente la reforma de la iglesia, sino
promovió bastante también la formación intelectual, el estudio y la lectura a
lo menos entre la población urbana medianamente acomodada, sirviéndose
del nu·evo medio de difusión que era la imprenta 6 . Como es sabido el
humanismo tenía ya muy temprano un sentimiento de la novedad de lo que
promovía y se autodeclaró prácticamente como el moviento innovador por
excelencia al introducir para la época precedente el cqpcepto de ' Edad
Media" y "medieval". Aparte del nuevo interés filológico-anticuario el
humanismo cultivó y difundió muchas ideas en toda una variedad de campos:
teología, pedagogía, filosofía, historia· natural, derecho, matemáticas,
medicina, política, ética, economía, guerra 7 etc., de manera que detrás del
milenarismo y profetismo exaltado mencionado con anterioridad se
encontraba también una corriente más sólida de estudio y, al mismo tiempo,
de pensamiento autónomo, individualista, que cultivaba todos los temas que
preocupaban a las nuevas élites letradas en las ciudades, que, a su vez
planteaban muchos interrogantes a la iglesia como institU&lt;~ión y al clero en lo
individual, poco preparados a responder a las nuevas inquietudes. Con la
770

lectura más difundida, la imprenta produciendo libr d
,
.. .
hasta teológico y finalmente las b'bl' .
os e caracter rehg1oso y
torno al significado de párrafos lde1a: impresas au_mentaban los debates en
debates que no se silenciaban con
a s_a~ta escr:1tura hasta entre laicos,
.crítica filológica como la que b:~só e~1c1ones de la biblia basadas en la
Cisneross. Quizás más en el h pu ~c
rals~o o la promovió el cardenal
.
umarnsmo a norte de I Al
zonas c1rcunmediterráneas del mund
. t'
.
os p,es que en las
ética y de moral tal V"'Z por se
, o cns tano importaban problemas de
.
'
"'
r mas novedoso el fi ·
d 1 . .
comercial 9 con sus anexos de I b
.
. enomeno e capitalismo
letras de ca~bio etc en un mu.ndª anca mtemac1onal, del crédito en base a
·
o aun muy " · f ,,
· •
·
motivo la crítica a la curia romana y al
d go i~o y trad1c1onal. Por este
,
papa o tema un eco muy fi rt ta
mas que no se comprendían las impl. .
,.
ue e, nto
papa~o y de sus estados seculares. rv:~eª:~:e;/~~~~cas d; la actuación ?el
quena moralizar no sólo al cler
.
.}ª un avonarola, quien
también frente a .una poblaciónº'u~~:o a la _po~l_ac1on en general, fracasaba
identidad ,o en la Europa más nort - na mas a1c~ y de fuerte espíritu de
surgían ref~rmadores como Calvinoe~ ape~~s tstallada ¡~ reforma luterana
que nada querían moralizar en térmi~osw~~;ti1~n os ~nabaptrsta_s, etc. que más
pa~a empezar a realizar el reino de Cristo a os a l_a poblac1on en general,
a01vel de las comunidades urbanas E ta y en :a tierra, y, por lo general,
~ menos, 1530 en la fase inicial de ~o
!º~/e:~:~~• entre 1500 _Y,_ más
tiempos bajo el concepto de "di'sc P1mam1ento
.
.
. 11 ado
social"
, en1 los
d ult1mos
conceptos "confesionalizacio'n" y "terrr'tona
. 1rzac1on'.
. .,
, vmcu a o con los

;i:•

Generalm~nte la historiografia especializada man .
,
menos desde la segunda mitad del siglo XVI
.d eJa el concepto mas o
d
, cuan o tanto del lado t T
c_omo e parte de los protestantes se impone la "Kirchenzucht"12
? ico
tiempo,
se
había
generalizado
ma·s
I
Y,
a
mismo
,
.
o menos o que sol' d
•
ab~olut1~mo" o también "despotismo" a nivel d 1
. ia enommarse
decir a 01vel del nuevo fenómeno surgido a loe I as au!o~1dades ~e~lares, es
"estado" o 'estado moderno". Aquí est
ti argo e Renac1m1ento: el
tradicional que en determinadas épocas ::doesc, la1rn_a!me,nte, frente al concepto
·
.
o me uso como el fe ó
dommante
a partir de entonces hasta el final del
.
, . n meno
cronología que se ha mencionado al c .
d antiguo reg1men. La
om1enzo e este párrafi
h
bl .
esta ec1~0, por cierto, mayoritariamente sin tomar et1 cuenta el caso o se - a
Hemos visto que determinados postulados del h
.
. espanol.
político delante de la iglesia se realizaron en E u~an1smo evidentemente
Reyes Católicos con el apoyo decidido de los spanrta yad eln época de los
.
.
reso es e poder
1
especia 1mente el d1sciplinamiento del clero regul
secu ar,
I
época de ambos Reyes hemos visto el Quinto
~/ecu ar. Al ~n~I ~e la
propósitos similares. Podemos concluir que esta ri~110 ~~erano insistir en
dos primeras décadas del siglo XVI se vent'I' p ' emat1ca_ que ya en las
1 o en partes amplias d E
ya sea en los postulados humanistas, ya en la políf
, .
e uropa,
planteado también al joven Carlos de G t
!ca practt~a , se le habrá
an e, qmen no solo recibió una

¡°ª

c:O

771

�educación en la tradición renacentista borgofiona, sino quien estaba en
contacto con Erasmo, al cual pagaba una pensión, quien tenía un preceptor
humanista de la talla de Adriano de Utrecht, posteriormente papa, y quien
tenía consejeros españoles en su corte que le deben de haber informado sobre
los acontecimientos en la Península·. De manera que con cierta seguridad se
p4ede decir que al joven príncipe la problemática de imponer disciplina a
vasallos, fieles, clérigos, frailes etc. no debe haber sido ajena, tanto más que
en persona se sometía a una forma de disciplina rigurosa ideada para reyes,
como por ejemplo comer sólo, para no hablar de la etiqueta cortesana que
impuso y el reclamar el tratamiento de Majestad", hasta entonces reservado
a Dios sólo.
Sus predecesores ya se vieron enfrentados ~n la Península, en Italia y
en América con la problemática, que les preocupaba tanto que se decidieron
a adoptar una medida extremadamente drástica como la 'expulsión de los
judíos, sabiendo que ésto significaba una pérdida demográfica, económica
etc. grave. También en los inicios de la expansión en América tuvieron que
intervenir de forma enérgica para imponer disciplina y el ,órden al separar a
Cristóbal Colón de sus cargos y enviando al comendador icolás de Ovando
como gobernador. Puede considerarse como esfuerzo disciplinador también
la orden generalizada que se da a conquistadores a que funden ciudades para
establecerse en ellas, ciudades en las cuales debían d~ vivir todos los
europeos que emigraban a América .. Junto con aspectos militares esta
medida intentó evidentemente generalizar el control social interno que se
ejerce en sociedades urbanizadas, evitando que la dispersión produzca
fenómenos de "deculturación" al mezclarse europeos e indígenas, como
efectivamente se pueden observar en toda la expansión europea, así, por
ejemplo, en La Española inmediatamente después de la destitución de Colón
y hasta la llegada de Ovando, o más tarde entre los franceses en el Canadá
en donde la corona no insistió tan estrictamente en la concentración de los
colonos en ciudades de nueva fundación - una "deculturación" que la
historiografía moderna, por cierto, interpreta con razón como el surgimiento
de una identidad cultural nueva, pero que no estaba bien vista entre los
gobernantes de la época, que tenían sus experiencias con elementos de la
población que se pasaban del mundo musulmán al cristiano o veceversa.
Hasta el fingirse nobles algunos colonos en la Española preocupaba a la reina
Isabel y provocó una orden terminante que manda que personas que por su
calidad tenían que ganarse la vida por el trabajo de sus manos en estos reinos,
debían de seguir practicándolo también en América 13 • De manera el imponer
disciplina a los emigrantes era desde el principio un aspecto importante en la
política de los reyes, a tal punto que ya Fernando e Isabel comenzaron a
legislar en contra de la emigración de cristianos nuevos, gitanos y otros
elementos demográficos residentes en la Península que se-consideraron poco
fiables tanto en lo religioso como en lo civil. La historiografía americanista
772

"
ha prestado poca atención a estos fenómeno5, insi&lt;:tiendo mucho más, en
cambio,a resaltar e interpretar las medidas dirigidas a convertir a los indios al
cristianismo. Sin embargo esta temprana legislación es una prueba para el
hecho que desde muy temprano América sirvió de válvula de escape para
elementos sociales poco a gusto en la Península.
. Invirt!endo esta perspectiva también se podría decir que cµalquier
medida de imponer una determinada disciplina social implicaba formas más
o me~os s:veras de rep.resión. En suma, podemos decir también, que
América fue un laboratono en el cual se reflejan, incluso quizás con más
claridad que en cualquier otra parte europea, distintas tendencias
renacentistas, h~~anistas, sociales y políticas de la época puesto que
lle~aban a Amenca representantes de casi todos los grupos sociales y
reg1onal~s y hasta al~nos extranjeros, especialmente italianos, pero siempre
en un numero suficientemente pequeño para que el historiador lo puede
enfocar y, gracias a las mismas inovaciones de la época, también lo
suficientemente bien documentado para permitir su reconstrucción. El
problema principal en las últimas décadas, sin e~bargo, ha sido que se
p~odu~o una separación bastante rígida entre historiadores que investigaron la
h1stona de España y/o de sus regiones por un lado y americanistas po el
otro, que en medida creciente se despreocuparon del impacto de los
acontecimientos peninsulares en la incipiente historia colonial americana ..
Desde la primera Guerra Mundial la historiografía, tradicionalmente
más bien orientada hacia los problemas religiosos de la época, empezó a
interesarse por la formación del « estado moderno» como una de las
noved~des que empezaba a articularse a lo largo del siglo XVI y
postenormente. En este contexto se destacó por regla general el impacto del
derecho romano . el surgimiento de la burocracia moderna, que basaba su
actuación sobre papel y escritura, y la transformación de los reyes, desde la
época medieval responsables de la justicia y de paz y guerra, en gobernantes
de tipo moderno que dictaban reglas y normas para los aspectos más variados
de la vida cotidiana a través de sus burocracias ; reyes además, que reinaban
cada vez más no sólo sobre hombres, sino sobre hombres que vivían en un
territorio determinado que demarcaba la extensión geográfica Je la autoridad
regia o sea de de su dominio 14. Este proceso desde hace algunos años•se ha
empezado a llamar "territorialización'. El antiguo concepto bajomedieval del
estado expresado en la noción 'rey y reino reunido en cortes", -que
simbolizaba la bipolaridad entre el rey y la totalidad de sus vasallos y estaba
aun tan difundido en los reinos hispánicos a comienzos del reinado ele Carlos
V que las Comunidades aun la invocaban sin vacilar-, estaba en vías de ser
sustituido por el concepto del "monarca" propiamente dicho, es decir p9r el
príncipe que se elevaba por encima de la totalidad de sus vasallos que vivían
en el territorio sobre el cual gobernaba. Al mismo tiempo el término
773

�''vasallo" paulatinamente es sustituido por el de "súbdito", aunq~e todavía
por mucho tiempo ambos términos aparecerán paralelamente e mcluso de
.
documen tois .
forma yuxtapuesta en un mismo
La historia de las ideas destacó en un sinnúmero de publicaciones el
impacto de las corrientes intelectuales en este proceso de la forrna.c~ón del
'' estado moderno", resaltando según los intereses científi,cos predom1~antes
los aspectos más variados. Pero ya pronto se encontraban a~tore~ persp1ca~es
en esta línea de investigación que se daban cuenta que el mteres hum?11_1sta
por las facultades fisicas e intelectuales del hombre, su ~aruraleza, su ammo
y su historia16 influía también en los gobernantes :
•.

(( Es, pues, necesario para el gobernante y se da por descontado que es posible de
conseguir, dado el desarrollo que la ciencia ha alcanzado, conocer en sus
variedades los temperamentos humanos, para explicarse sus caracteres y penetrar
los resortes de sus movimientos. Sobre ello se puede actuar, prpvocand~ la refor1:1_a
de los mismos, al modificar los factores que influyen en esa diferenc1ac1on
psicológica básica. El político del Renacimiento está dispuesto a reco~o~er la
intervención de elementos naturales, fisiológicos, conforme a_lo que los medicas le
dicen, y elementos culturales, educativos, en los que moralistas y psicólogos h~~en
hincapié. En cualquier caso, a nosotros lo que nos in~eresa es pomprobar la basrca
condición de manipulabilidad que con ello adquieren, ante la '!'ente de, un
renacentista, el ser del hombre, la sociedad, el mundo. En consecuencia, el caracter
de instrumento manejable que el Estado, creación humana, tiene, relacionado, de
una parte, con todo el sistema de legalidad de la Natu~aleza, ~ de otra,. con '?do el
conjunto de circunstancialidad de la Historia, cuyas diferenc10s y part/culandades
,.¡7
son también, en cierto mo do, ley natural.

El texto citado de Maraval I demuestra que a principios de los años 1970
empieza a apreciarse una nueva línea de pensamiento sobre la historia de los
orígenes del fenómeno del estado que hasta hace relativamente poco se llamó
la aparición del " estado mo~erno", o s_ea _la_de inte~pret!r
~c~ivid~d de
gobierno como intento de imponer d1sc1p~ma . social. , D1sc1plmam1ento
social" viene a ser, y ya no sólo dentro de la h1stonografia alemana, desde los
años 1980 uno de los paradigmas centrales de fa historiografia sobre 1~ ~dad
moderna, que se va analizando en sus distintas facetas~ _s~cular relig1o~a,
mixta, iniciado por el estado para realizar sus fines o ,~x1g1do -~º~, amplios
sectores de la sociedad a los gobernantes por la corrupc1on de las
cosrumbres o el rompimiento de la unidad ¡eligiosa etc. etc. No es posible en
este contexto de perseguir en &lt;letal le el trayect~ de los d_ebates
historiográficos sobre la problemática. Lo que si conv,~ene es precisar la
diferencia de este nuevo concepto frente a los antiguos de « estado
moderno » y « absolutismo &gt;&gt;. Estas son fundamentalment~ dos : mien~ras los
conceptos anteriores representaban una « óptica desde ar:riba », es decir la de
los gobernantes y de su aparato gubernativo, respectivamente de su forma de
gobernar el concepto de « disciplinamiento social » incluye ambas

!ª

774

perspectivas, la de los gobernantes y la de los afectados, es decir 1~ sociedad
o la historia « desde abajo» también, ya que la sociedad por su dirigentes e
incluso frecuentemente por la mayoría de sus compunentes hasta exigió la
imposición de disciplina por parte de las autoridades ; en segundo lugar el
nuevo concepto integra por completo las dos esferas casi siempre muy
vinculadas una con otra, es decir la secular de los gobernantes y la religiosa
de los eclesiásticos de las distintas « confesiones cristianas», que desde la
aceptación del « cuius regio eius religio » a mediados del siglo XVI
-ténnfoo que por otra parte señala muy bien también la vinculación del
concepto de territorialización con la del poder del príncipe- a más tardar son
factores decisivos de la política disciplinadora. De aquí se entiende también
fácilmente el porque del tercer concepto, vinculado con los dos anteriores o
sea el que se ha llamado « confesionalización" 18.
Estarnos pues, delante de tres conceptos derivados del alemán y muy
vinculados entre sí : "Sozialdisziplinierung", "Territorialisierung " y
"Konfessionalisierung ". Aunque la historiografia alemana, que yo sepa, no
ha hecho esfuerzos serios de generalizar estos co¡iceptos para la época
moderna en Europa, aparece cada vez más que estos conceptos, manejados
con cierta flexibilidad podrían ser conceptos "unificadores" para la historia
moderna europea, porque pueden superar la antigua división entre "reforma"
y "contrareforma", catolicismo y protestantismo, y los antiguos debates sobre
el "estado moderno" en sus vertientes católicas 'y protestantes etc. Lo
unificador consiste precisamente en el hecho que la práctica política, social y
religiosa se asemejaba de tal manera en las zonas controladas por las distintas
confesiones cristianas que, por ejemplo, entre la "Ktrchenzucht " protestante
y la disciplina religiosa católica había pocas diferencias en cuanto a sus
efectos y frecuentemente también en cuanto a los . métodos de imponerla.
Aunque las autoridades que imponen la discipJina sean diferentes y
parcialmente también los métodos, el resultado "sd&gt;'cial" es casi siempre el
mismo, a lo menos en los comienzos: una fuerte cohesión social, religiosa
etc. interna lograda mediante castigos para disidentes; al mismo tiempo las
autoridades religiosas son cada vez más unidas con las seculares, a tal punto
que en determinados caso el brazo secular ayuda en asuntos religiosos y el
religioso en asuntos seglares; y los súbditos se convierten realmente en tales
volviéndose más manejables y abiertos a influencias ejercidas desde arriba;
paralelamente la atractividad de los cargos que ofrecen las autoridades tanto
seglares como religiosas crece a tal punto que el ponerse a su servicio se
convierte frecuentemente en un honor, remunerado con privilegios y
distinciones sociales. Visto de esta forma el proceso histórico desde
comienzos del siglo XVI los tres conceptos permiten evaluar mejor la
interacción entre poderes y grupos sociales seglares por un lado, e ideas,
instituciones y potencias religiosas, por el otro. Al mismo tiempo trasluce de

775

�forma mucho más clara su arraigo en el humanismo de líÍépoca del
Renacimiento.
Hasta dónde estos conceptos caben aplicarse al caso español y
especialmente al de América duránte el reinado de Carlos V? Hemos dicho
que cronológicamente se postulan los desarrollos vinculados con. los tres
conceptos mencionados desde la segunda mitad del siglo XVI en adelante.
Pero qué tiene que ver todo ésto con Carlos V?: uestra hipótesis es que es el
emperador que aun hoy tan frecuentemente especialmente en la tradición
historiográfica alemana, se califica como 'último emperador en la tradición
medieval universalista" , que supuestamente quería establecer la monarquía
universal, influenciado por su canciller Gattinara y las ideas del imperio de
éste quien actuando como un gobernante renacentista y retomando
antecedentes de sus abuelos peninsulares adelanta. ya en la primera mitad del
siglo XVI en sus reinos españoles estos procesos que se vinculan con los tres
conceptos alemanes referidos. Lo que queremos destacar es que Carlos V en
este contexto ibérico no sólo se presenta como uno ' de los gobernantes
renacentistas caracterizados por una parte importante del humanismo político
de la época ha sido ha sido no sólo el decidido predecesor de estos
desarrollos, sino que encontró en la Península ya las bases sentadas para esta
política y que el caso de América quizás es el mejor elemplo para
demostrarlo. Tanto en cuanto al disciplinamiento social como en cuanto a la
confesionalización y la territorialización el emperador promovió jalones en el
desarrollo qu llevaban a España quizás a ser la primera monarquía en
Europa, en la cual largamente se habían impuesto estos procesos que
anteriormente se vinculaban más bien con el reinado de Felipe 11. Hasta en
las posturas personales del emperador se dejan perseguir estas tendencias
,
desde muy temprano.
,
Los inicios de Carlos en sus reinos peninsulares, por cierto, demuestran
a primera vista no sólo muchos aspectos de un príncip.e renacentista, sino
presentan bastantes alusiones al y vínculos con el humanismo político, como
por ejemplo se puede observar en el discurso famoso qu _pronunció el obispo
Mota en nombre de Carlos en las Cortes de La Coruña n 1519 poco antes
de partir para Alemania a coronarse Rey de Romanos y E'tnperador electo en
el cual Carlos se pone en la tradición de los emperadores romanos que desde
España llegaban a dominar el Imperio y sugiere ª ·· los españoles -sus
« súbditos »- que através de él se convertirán en lds protectores de la
cristiandad. Paralelamente se autodenomina en reales provisiones con alusión
a la antigüedad romana « Don Carlos . . . rey de Ca illa, Aragón etc ...
domador de las gentes bárbaras» al hablar de América, intitulación utilizada,
por cierto sólo durante poco tiempo 19 .

776

. . ~arlo~ V como gobernante que destaque por sus medidas de
d1sc1phnam1ento social podría aparecer ~ fJri:Uera vista como una
~xagera~ión bastante grande, sobre todo si se piensa precisamente en la
1~uenc1a de Er~mo y Adriano de Utrecht sobre el joven príncipe y en el
circulo de bumamstas, tanto de filiación flamenca, como italiana y española,
q~e rodeaba al emperador a lo menos en los primeros dos decenios de su
remado. ~on ~odo hay bastantes indicios que indican que al joven César tanto
las_expene~c~as deJ enfrentamiento con Lutero. y del rompimiento de la
unidad religiosa, asj como el levantamiento comunero castellano
const~tuyeron experiencias con tanto impacto sobre su persona que le hacen
r~acc1onar con bastante violencia frente a lfüertades. reales o supuestas de
?1uda~es, frente a heterodoxias religiosas que le acosaron no sólo en el
!~peno al~mán, sino también en la Península con judaizantes y moriscos y
mas tarde incluso con brotes protestantes. Frente a estas tendencias no debe
d~ ~xtrañar el incremento paulatino de la presión de autoridades religiosas y
civiles en favo_r de la ~omogeneidad ideológica, religiosa y social que, al fin
Y al cabo, solo pod1a ponerse en práctica con e] consentimiento del
emperadorº. o hay que olvidar en este contexto que incluso humanistas de
1~ ~11~ de Erasmo le escribían a Carlos V sugiriéndole que imponga tal
d1sc1plma 21 .

~~y fuertes in~icios i?cluso que para Carlos el principio de la
.exaltac10n de su autoridad le importaba más que si las cosas se decidfan de
u~a u otra forma. Tal impresión_~e sac~ a lo menos de ideas expresadas por él
mismo de forma secreta a su huo Felipe, así cuando en las instrucciones de
1548 para el príncipe Felipe escribe, refiriéndose al personal que gobierna en
su nombre sus extensas posesiones :
. "que tengan cuidado de entretener los súbditos en Justicia, policía, y que sean
calificados para el(o, y a la buena gobernación de dichos reinos y Estados, cada uno
según lo que se le encomienda; y demás desto, que tengan continuo cuidado de la
guarda~ seguridad de _e~los. Y vos ternéis gran miramiento que hagan y exerciten
sus of}cws como conviniere, ~ no excedan de sus instrucciones, ni usurpen más
auton~ad de la que se les diere, y que sepan que haciendo al contrario seréis
deserv1do y des~onlento dello, y que no lo sufri;éis, y mandaréis remediar muy de
ve_r~s como quier ?ue sea~. Y aunque no debreis creer las quexas, si algunas se
h1c1eran de los dichos Virreyes o gobernadores no dejaréis d1:. entendellas
informaros de la verdad; porque no haciéndolo sería dar ocasión a que los di h e
.
b
d
fi
,
c os
Virreyes o go erna ores uesen mas absolutos y a los vasallos de desesperarse. ..22

, De estas frases efectivamente se ~ed~~ que al emperador Je importaba
mas_ la forma de gobernar que la apltcac1on de una política precísa, en el
sent!do que _con recon~cer y obedecer a la superioridad del rey/emperador se
pod_1~~ baraJar y suge~1rsele conceptos y medidas políticas muy distintos. La
dec1s1on la adoptana luego en base a informes, consultas y pareceres
777

�elaborados por la burocracia, una opinión que él mi_smo ~xpresaba poco
después del párrafo citado, al hablar de problemas amencanos.
. .
indios sobre lo cual ha habido diversas
. y cuanto al ,:eparllm1ento ~e ~~~mucha; veces y tenido diversos respectos Y
informaciones y avLSos se ha p~allca
d d a Don Antonio de Mendoza como
Pareceres, y últimamente escnpto y ma~ a o ase y enviase el suyo. Como habréis
•
N
E
-apara que se mform
, b.
visorrey en la ueva span
.
·a ara agora y en lo venidero, y sera ien
entendido, la cosa es de muc~a ,mpor;7c1 fnación que en esto hiciéredes, por los
que tengáis gran advertencia en la
de arriba. y ansí, no dexaréis, habida
dichos respectos t~~ados en es~e otro p bien consultar muy bien con hombres de
la dicha informac1on, de examinarla muy 1· ydan las cosas de allá, y que tengan
. . .
. teresados Y que en ien
.
,
muy buen JUICIO no m d uardar
. ' la preeminencia
.
. r eal, y lo que toca al bien comun
principal fin y respecto e g
I
t . ·ento que se hará sea moderado y menos
de las dichas indias, y co~/ sto e repar ,m,
perjudicial que ser pueda.

:/;~lo

b d' . ' n a la autoridad real y deliberación y consejo
Respeto y ~u
mac10
ara ser un buen gobernante son ' pues,
como los dos pn?c1p1os centrales _P d obierno para Carlos y las expresa
condiciones para implementar medidas de gde un tratado de política de la
con tal claridad que pod_ría¡" ser to;a ;~mprendería su postura en acuerdo
época. o sorprendena s1 e ~mpera ?rt
etándola -dicho en ténninos
con la si,tuación legal v1ie~=~ d: ;:icipación política mayor de sus
contemporaneos- como .~na o
re resentación estamental, ya que
súbditos en compar~c1on con la
p ser oídos y consultados, fórmula
prácticamente todos tienen el derecho de do en la legislación indiana del
que efectivamente se encuentra a menu d . hablar de ui1a especie de
em erador. De esta manera hasta se po na .
lítica ues,
de una po
' p
" .mPd.1v1.d ua¡·iza c·10' n" de los derechos. representativos,
24
muy en la línea del humanismo político

-º~

.
., d
nuevo ceremonial al estilo
~~ralelamente la mtro:u:c;~n bu;oc~Ztico peninsular confinna hasta
borgonon en su corte Y su P
. .d d formaba parte de los nuevos
dónde _la puesta e? escena de esta supenon ~an en el arte y la arquitectura
principios de go_b,erno, que hast~ se e;cue;e estos principios habían sido
imperial. Por cierto, m~ch_os e emen os redecesores de Carlos, pero es él
·
t' Felipe U sólo
Practicados ya con antenort dad por los p
d tal manera que postenormen ,
quien. los ~delant~d e los en una for~a arquitectónica y espa~ial,, ~I
necesitaba ue mo e~,
.
convertirse en gobernante mmov1l
emprender la construcc~o~ d~uEs~:1~lriante es en este contexto el estrecho
o, a lo menos, _roe~ movil.
Y . -~
a hacer visible lo sacro del orden
vínculo ~on la 1gles1~ y con la h~e~1g\: ~~ancia del control sobre la iglesia
gubernativo establecido. De ª 1
s conflictos frecuentes con la
mediante el patronato u otras pr~rroga ,vas y Io

ª-

l

autoridad papal que de ahí se denvan.
778

Este vínculo eclesiástico anterior a mediados del siglo XVI contribuyó
con frecuencia a desorientar a los historiadores, especialmente en .lo que se
refiere a Carlos V, porque según la organización admini_strativa, la situación
legal, política etc. movía al emperador a actuar en uno de sus reinos de una
forma, y en otro de otra manera o, incluso, le inducían aparentemente a
pasividad frente a problemas similares. Para poner un ejemplo cabe traer a
comparación la actuación de Carlos en el Impetio, en dónde intentó imponer
órden y disciplina mediante importantes y extensas legislaciones en forma de
varias "Reichspolizeiordnungen"25 • En esta legislación se mand.an observar
reglas muy extensas hasta para la vida cotidiana, la manera de vestir
aspectos sociales, laborales, la justicia etc. etc., y casi cada mandamiento va
acompañado de amenaza de penas para eventuales infractores. Si buscamos
algo similar en la Península no lo encontramos, porque al pare.cer el rey aun
no tenía que legislar en tales asuntos. Mirando más de cerca encontramos que
tales mandamientos y normas se dictaban en parte por los concejos
municipales, en parte por las iglesias metropolitanas, obispados, sínodos
provinciales o concilios provinciales y hasta p9r la inquisición. Esta
diferencia es bastante lógica, puesto que al romperse en el imperio la unidad
religiosa muchas cosas que antes se reglamentaban a lo menos en teoría por
autoridades eclesiásticas y municipales se trataron ahora de forma muy
distinta según la confesión a la cual se había adherida cada región . De ahí
también el esfuerzo imperial de proyectar unas normas uniformes y
coherentes sobre todos los principados y señoríos del imperio. De manera
que el disciplinamiento social, como ya se dijo, se efectuaba en cado uno de
los reinos, principados etc., heredados por Carlos V, de manera diferente,
según la situación « constitucional &gt;&gt; o legal de cada uno. En Castilla hay
relativamente p9co legislación real de tipo disciplinadora, ahí con mucho la
mayor parte se encuentra en los campos eclesiástico y municipal. En
América, en cambio, dónde ni la administración eclesiástica ni la municipal
estaban aun muy desarrolladas, es mucho más numerosa la legislación real de
este tipo que en Castilla. Aunque no se tiene una cuantificación y
comparación sistemática del volumen de la legislación imperial para Castilla
y para las Indias, ni es posible intentarla en el marco de este estudio, no
parece ser aventurado, de sostener que hay mucha más legislación de tipo
general, como ordenanzas e instrucciones, para América que para Castilla
con sólo revisar brevemente el registro de la legislación impresa castellana y
una eolección de documentos pertinente para América26•
·
Por supuesto que esta presión para imponer uha determinada disciplina
social no sólo se ejerce por parte de las autoridades religiosas y civiles, sino
también por grupos influyentes de las élites sociales que ejercían esta
presión en la vida cotidiana de aglomeraciones urbanas,sea de manera
informal, sea de manera legal, como puede observarse en actas de cabildo y
como parece indicarlo la historia de los estatutos de limpieza de sangre27 que
779

�aumentan paralelamente al incremento de la presión gube~amental, p~ro se
imponen frecuentemente por cabildos eclesiásticos o seculares, es decrr por
instituciones más o menos representativas de determinados sectores de la
sociedad. No sólo la "pureza de la fé' y de la "sangre" se convierten en
elementos de presión social, agravados especialmente por lgs mecanismos de
denuncia utilizados en la inquisición, en combinación con los métocjos de
interrogación, el secuestro de bienes y Ja infamia atribuida a los culpados Y
sus familiares, sino el control de la vida intelectual en gene~al aumenta con la
creciente censura de libros e ideas por los tribunales inquisitoriales y el
control gubernamental. Con la publicación del « Index librorum
prohibitorum" a mediados del siglo, y aun gobernando Carlos V esta pres1on
en favor de una ortodoxia religiosa y del pensamiento llega en España a un
apogeo ya en tiempos del emperador, mientras la his_torí~grafia ~o muy
familiarizada con Españ.a suele atribuir este desarrollo mas bien a Fehpe II. Y
su época.
Aumentando la presión en un sistema de tuberías interconectadas, las
leyes físicas postulan o el rompimiento del mismo en su parte más dé~il o la
apertura de válvulas de escape. Lo mismo se puede esperar de un sistema
social bajo múltiples presiones. Como en España no se observ~ el
rompimiento cabe preguntar por las válvulas de escape que se hayan abierto
en tiempos del emperador para grupos sociales que no tóler¡tba~ o ~u ían de
esta presión ideológica en aumento paulatino. En el caso d~ la h1stona de las
ideas hasta la Italia papal podía ser una válvula de escape, ya que en ella, se
alegó, existía "libertad de prensa" como reprochó Las Casas a Ginés de
Sepúlveda cuando éste hizo publicar ahí s~s alegatos _en el debate con_ ~I
dominíco que no había podido editar en Castilla. Pero e_v1dentemente t~~~1en
América podía ser semejante válvula de escape, Junto a los eJerc1tos
españoles que luchaban en medida creciente a lo largo de la Europa,
sumergida en conflictos bélicos religiosos o de oposición frente al
predominio de la dinastía habsburga o de cara al avance turco por m~r y
tierras de los balcanes. El mismo Hernán Cortés demuestra estas alternativas
en su biografia incluso antes del reinado de Carlos, habiendo querido ir con
el Gran Capitán a Italia y no lo pudo poner en práctica por una lesi?n _de su
pierna, se fué luego a América, que por cierto a pesar d~ los yac1m1entos
auríferos en La Española aun no era un lugar muy -atractivo para la
emigración y hasta la Especiería parecía haber movido más a los ánimos
castellanos que la temprana América. Recién la hazaña 'conquistadora del
mismo Cortés entre 1519 y 1521 - justo en los años iniciales del reinado de
Carlos V- contribuía a cambiar la situación y hacer atractivas las nuevas
posesiones americanas.
Aún no disponemos de estudios sistemáticos de este escapismo frente a
la presión política, religiosa ideológica y social creciente, pero hay indicios
780

crecientes desde el comienzo del reinado de Carlos V, que parecen indicar
que América fué elegido efectivamente como una t¡erra de mayor libertad
por muchos españoles que emigraban a las tierras de reciente descubrimiento
Yconquista. Cortés mismo le propuso a Carlos la idea que con más razón que
en A_lemania podía nom_brarse "emperador'~ 8de las ~~erras americanas ganadas
de infieles por medio de las armas , abnendole nuevo horizonte
'civilizador" aJ "domador de las gentes bárbaras"29. Los misioneros
men_dic~nt~s que C?rtés pidió a la corona para empezar la evangelización de
Los md10_s ~han alla e_n plan de "apóstoles" con visiones proféticas de una
nueva cnstiandad meJor que la corrompida en Europa30 . El mismo nombre
que Cortés dió a la tierra por él conquistada: "Nueva España", parecía ser un
programa, porque podía significar tanto "otra España (más)" así como una
"Esp~a. nueva y re~o~a~,ª"· No sabemos aun bien, hasta dónde la conquista
de _Mex~~o, que_ comc1d10 con la derrota de las Comunidades, produjo una
em1grac1on crecida desde la Península, sólo sí que en Jas islas del Caribe gran
parte de los colonos abandonó a sus asentamientos previos para trasladarse a
México.
Si bien ~stos. estudios que vinculan a la historia de España en un
momento preciso e importante de su historia con otro acontecimiento crucial
en América estan aun largamente por hacer, las mismas medidas tomadas por
~¡ emper~dor, tras su regreso de Alemania a la Península, destacan la
1mportanc1a de América en su horizonte político de los años 1522-l 524.
Apenas regresado a Castilla y liquidadas las postrimerías de las
Comunidades con penas para los unos y perdón para los otros, Carlos toma
una serie de medidas muy significativas, que todas pueden considerarse
como enfocados hacia América: nombra al general recientemente electo de la
ór~en dominicana, García de Loaysa, como su confesor, lo promueve a
obispo de ?sma ~ lue~o lo nom~~a Rresidente del Consejo Real y Supremo
de las Indias, de reciente creac1on . El mendicante encumbrado de esta
forma espectacular había sido electo en 1518 en Roma general de los
domínicos como sucesor del Cardenal Tomás de Vio, el famoso Cajetano,
encargado de tratar con los problemas del luteranismo incipiente. La elección
se hizo poco después de la clausura del V Concilio Laterano, del cual ya
hemos hablado. Es poco probable que García de Loaysa, a pesar de que al
parecer no tomó parte en el concilio -como una serie importante de sus
correligionarios- no haya sido enterado muy pormenor de los
aconteci~!entos romanos, de l~s problemas de la iglesia en aquel momento y
de la pol_1~1ca con la cual la ~ur'.a pensaba enfrentarlos. Parece que después de
s~ elecc1on en Ro~a se fue rap1dam~nte a la Pe~ínsula, a la cual. llegó en
v1speras del estallido de las Comumdades, movimiento en el cual vemos
aparecer ocasionalmente monjes mendicantes como actores prominentes 0
co~~ insp!radores intelectuales a la ~or~ de re~a~tar propuestas, proyectos
etc. . Obviamente el emperador considero a Amenca, después de la solución
781

�del problema comunero, como el problema de politica · interior de mayor
preferencia. Parece tan grave que rompe -poco después del un levantamiento
en Castilla que reclamó derechos, usos y costumbres antiguos- precisamente
con el esquema institucional heredado, erigiendo un nuevo organismo
supremo dentro del montaje institucional castellano y pone al frente de esta
&lt;:ntidad no a un personaje de experiencia americana o de filiación h4manista
sino al general de una órden mendicante -arraigada ~n la escolástica y
reformada poco antes en el sentido de la observancia estricta de las reglas de
fundación - que acaba de enterarse en Roma de las medidas de imponer
disciplina al clero, acordadas por el V Concilio LateranQ. Evidentemente se .
habían ido a América muchos de los elementos castellan6s inquietos por uno
u otro motivo que necesitaban de una vigilancia y de un control político y
social más estricto del que la incipiente organización eclesiástica podía
ejercer33 • Hay más que meras sospechas que el mismo conquistador de
México y sus afiliados, que habían dado pruebas de cierta « cercanía
ideológica» a las Comunidades, eran uno de los objetos principales de esta
medida.
El organismo que efectuaba este control en la Península en gran medida
era la Inquisición. Los poderes inquisitoriales, por cierto, se encargaban muy
rápidamente a determinadas personas eclesiásticas o entidades monásticas.
En 1ueva España existía un poder inquisitorial provisional con aprobación
papal desde 1522. Recién en 1532 el obispo Zumárraga fué introducido
formalmente en el oficio de Inquisidor de Nueva E~paña. Ya antes el
dominico Juan de Betanzos, quien temporalmente ostentaba este poder, inició
en 1526/7 una veintena de juicios por blasfemia ópntra otros tantos
conquistadores. Richard Greenleaf, quien mejor estudió tjsta institución en la
incipiente Nueva España, sospecha que la inquisición dolninicana se empleó
como instrumento político contra los afiliados a Herná,p Cortés34 • Siendo
dominicos García de Loaysa al frente del nuevo organismo directivo
metropolitano y en Mexico el inquisidor Betanzos , es de suponer que
Betanzos procedió o por orden de García de Loaysa o a lo menos en
consentimiento con él, si tomamos en cuenta las confidencias mutuas
especiales y las comunicaciones rápidas entre los miembros de una misma
órden monástica. De manera que Hernán Cortés y sus afÜiados eran, como ya
se sospechó, os primeros que se tenían que disciplinar i través de la nueva
entidad administrativa superior. Si este propósito resultó s0lo del interés de la
corona en reducir políticamente a un conquistador exit0so que amenazaba
c,,n elevarse demasiado por encima de su modesto estatus de hidalgo o si
este interés provenía del hecho que Cortés mismo, al 'desprenderse de la
subordinación del gobernador de Cuba, Velázquez, había empleado formas
de justificación que asemejaban demasiado a las de las Comunidades queda
por estudiar más a fondo 35 • En el ca o visto, al parecer, colaboran autoridades
seculares y eclesiásticas, pero éstas últimas a lo menos necesitan de un
782

P~; .

~espald~, ~erte
p8:1e. de _las rimeras para !ograr poco a . poco la
reducc1on o el d1sc1plmam1ento de un conquistador con demasiados
P?deres.Los dominícos, por otra parte, parecían representar corrie.ntes
diferentes como indican los conflictos internos de los miembros de la orden
en América. Algunos de sus miembros parecían moverse más bien en la línea
« pr~fética » que el concilio quiso «reducir». Por otra parte era
prec1s_amente Hemán Cortés quien había pedido am emperador frailes
mendicantes para la evangelización de los indios, rechazando de entrada el
empleo del clero secular para esta empresa36
Los_ pro~esos que la inquisición fulminaba contra blasfemos y pronto
~ontra . JUd~,~~e~, conversos iniciaron también la política de
con_fes1onahzac1on , aunque todavía en la línea tradicional que habían
segu1?0 los reyes católicos, es decir procediendo contra los elementos
marginales de la. f~ católica que parecían seguir practicando ritos y
costumbres no cr1st1anas. Poco a poco, sin embargo el cánon de los
' pecados" persona 1es aumentaba conforme la Inquisición 'se consolidaba y se
empezaba a proceder también contra determinadas ideas que pertenecían a la
ampli~ ~ama d~l ideario cr~stiano37. El hecho de haber impuesto la obligación
de residir en ciudades o villas a los españoles facilitara este aumento de la
presión. Por ?~ra part~ h~y que admitir que la extensión de la tierra y su
~scasa poblac1on contr1bu1a a que este control en Am'érica siempre era menos
mtenso que en la metrópoli y las posibilidades de escape eran mucho más
g~a~des. Pero -~n _los centros coloniales, en donde residían las autorrdades
civiles y ecles1ast1cas, el control y la disciplina se impusieron de tal forma
que elementos disidentes se iban desplazando cada vez más hacia las
perife~ias de la_s posesiones españolas. Así por el ejemplo en el siglo XVII el
profetismo religioso se puede detectar todavía en el área de Guadalajara
Durango, Chiapas u otras regiones periféricas, pero ya muy raras veces en lo¡
centros coloniales. Mientras aun carecemos de investigaciones sistemáticas
de estos problemas ~~lo se p_uede a;anzar, hasta ahora, la hipótesis, que el
proceso de la exp~ns1on espanola fue llevado a cabo lo menos en gran parte,
por_~lemento~ soc1ale~ ~ue se encontraban también huyendo de las presiones
polit1cas, sociales, rel1g1osas que aumentaban en la metrópoli conforme se
1mpon~an los fenómenos mencionados de los nuevos tiempos18 •
Postepormente les seguían emigrantes más interesados en el lucro económico
y el ascenso social, y más dispuestos al acomodo político según pareceJ9_
. La creaci?n del Consejo de Indias es, al mismo tiempo, la primera
medida en la linea de lo que se ha llamado "territorialización". La nueva
entidad_ tiene claramente ~ompetencias supremas para una zona geográfica
d_et~rmmada, ~, la cua_l tiene_ q~e. gobernar y "oir en justicia", es decir
s1rv1endo tamb'.en ?e. tnb_u_nal Jud1c1al ~upremo. A partir de aquel tiempo este
proceso de terntonalizac1on en las Indias progresa rápidamente, primero con
783

�la creación de toda una red de tribunales superiores de justicia que acumulan
determinadas facultades de intervención gubernativa, es decir las
'Audiencias y Chancillerías" americanas 40 . En el caso novohispano se creó
ya en 1527 la primera audiencia y chancillería al frente de la cual se puso con
Nuño de Guzmán un elemento que· bien pronto destacó por sus crueldades y
arbitrariedades, aunque a primera vista parecía tener las cu~lidad s
necesarias oomo para enfrentarse militarmente con Hernán Cortés si hacía
falta. Con respecto al concepto "territorialización" es significativo de
observar muy pronto el surgimiento de una interminable serie de pleitos de
competencia entre unas y otras autoridades por la extensión de su
jurisdicción. Estos pleitos demuestran muy claramente que los funcionarios
de las distintas instituciones estaban muy conscientes que su jurisdicción se
ejercía en determinados ámbitos territoriales y obre la población que o
residía permanentemente en este ámbito territorial o se encontraba ahí
casualmente en el contexto de un delito o cualquier roze con residentes de la
región.
Sustituido uño de Guzmán unos años más tarde por el obispo
Ramírez de Fuenleal aquel organismo empezó su papel de organizar el
gobierno de la tierra41 hasta que en 1536 llegó el primer virrey Antonio de
Mendoza a México, después de haberse solucionado,por fin, la serie de los
famosos pleitos de Colón por medio de un compromiso entre la corona y los
herederos del almirante, logrado en 1535. Con el virrey se inicia la fase
definitiva de territorialización en ueva spaña porque 'ya se encuentra en
América no sólo un 'alter ego" del rey, sino que podía actuar también a
través del llamado real acuerdo de la misma manera como actuaba el rey en
la Peninsula: disponía de sus subalternos a lo largo del territorio,
corregidores y/o alcaldes mayores, y se asesoraba c0n la chancillería y
audiencia en real acuerdo siempre que ocurrían casos graves 42 . Es a partir de
aquel tiempo que empieza el reconocimiento sistemático de la tierra por
medio de las conocida relaciones geográficas y por visitas de autoridades
que inventarian pueblo de indios por pueblos de indios, sus habitantes sus
productos, las distancias que separan uno del otro, su situación administrati a
« en tiempos de la gentilidad » etc. ,etc. De esta manera la autoridad real
llegaba a toda partes, con frecuencia muy lenta, ha a se puede decir,
efectiva ólo en dar a conocer que había a unas cuantas jornada del lugar un
representante del rey que impartía justicia imparcialmente.43 Es interesante
de observar cuan rápidamente se impu o I sistema de recurrir a la justicia en
caso de disidencia hasta entre los indios. Los pleitos aumentaban tanto que
pronto había que aumentar el número de los los juece 44 . Precisamente los
indios parecían muy dedicados a pleitear delante de los tdbtmale de justicia
superiores, a tal punto que para ello se estableció en México un Juzgado de
Naturales,. propios para ellos en el cual el virrey falló pleitos en persona45. i
bien conocemos bastante bien el aspecto institucional de este proceso muy
784

poco, s~ sabe del porqu~ -~ cómo _se logró que también los indios aceptaron
ta.i:i raptdamente la s_um1s1on a _la Justicia real. Lo cierto es en todo caso que
?1ª~ º. m~nos a med~ados del ~1glo XVI Nueva Esp.!ña estaba dividida ya en
JUn~d,cc1~nes Y hab1a rec_onoc1do ampliamente el monopolio del ejercicio de
la v10lenc1a por los organismos reales jmpuestos por la co'rona a tal fin.
.

Es evidente que mucho se podría decir todavía al respecto. Lo que
es ~ue aparezca ciar~ que gran parte de la historia política, religiosa,
a mm1strat1va etc.de aquel t1~mpo también se puede leer como una historia
que _se mueve en~e
vertientes de los tres conceptos que he~os ido
exphc~ndo . al . pnnc1p1O, o sea territorialización --disciplina socialconfes1onal_1zac16n. Estos conceptos pueden ejemplificarse muy bien en el
caso ~e~1cano, que responde más que cualquier otro paralelo a las
caractenst1cas_ q_ue los _tre~ ~nceptos pretenden resumir. Mientras en Europa
co_n. su~ trad1c10nes JUd1c1ales arraigadas, los complicados sistemas de
pnv1leg1os y deber_es vasallíticos eJ proceso de transformación se detecta con
mucho mayor dificultad, en América, en donde no había muchos
antecedentes
que respetar
· d"10s, que no se
. .
. . , -a no ser en casos de puebl os de m
resistieron a la dommac1on española o incluso eran al 1ados que gauardando
sus usos, c:ostumbres y d~rechos, si no se oponían a la fé cristia~a46 _, ya que
los conquista~ores Y pnmeros colonos tenían poca posibilidad de crear
d~r~bos propios, a no ser los que se podían deducir de las capitulacione 41
S1 bien la redefinición paulatina de estos derechos por parte d ¡
s ·
11 •
1p , d
.
e a corona
evo en e . ero, e conquista más reciente, a la rebelión de Gonzalo Pizarra,
Y, p~r lo tanto a una grave amenaza de la autoridad del emperador al perder
la vida. e~ ella el primer virrey que Carlos V había enviado allá, estos
acontec1m1entos no obscurecen fundamentalmente Ja vi·s,·o·n
·b
s·
.
,.
am a expuesta.
1 ,
1 s.e. eva uana de forma s1stemat1ca la legislación de Carlos v. para
A~enca muy _probablemente resultarían tres areas principales de actividad
legisladora: pnmero la que se refiere a poner las ba es al eiercicio del d
1 . ·1 1 ¡· .
:i
po er
en o ~1v1 ~ o. ~e 1g1oso, es decir todo lo vinculado con territorialización y
confes1onahzac1on, segundo Jaque trata de los naturales y su 1·ncorpo a ·,
·d
· 1d
. •
.
r c1on a
un or. en socia e caractensticas
y tercero la que se refi1ere
.
. . hispano-cristianas
.
propiamente a medidas d1sc1plmadoras aplicadas a los pe · ¡
·d
, . 48
nmsu ares
res, entes .e~ Amenca. . Por supuesto nada de lo q~e se ha ido desarrollando
en estas paginas es algo nuevo sólo se trataba de ver hasta donde el
d
H"
•.
b' C
caso e
. 1spanoa~enca aJo arios. V. respondía a las nue,..as corrientes
mterpretat1vas que de los fenomenos históricos del siglo XVI
h ·d
d
11 d
1 'I .
.
se an I o
esarro an o en os u timos
tiempos,
especialmente ea Alemania, en don
· de
.
.
se en fr enta ban 1as comentes diferentes de la época qut'za•s
· 1 · e
. .
.
con mayor
v,o enc1a. amparar un 1mpeno en disolución poJítica lenta con u
,
d fi
·,
,
.
no en v1as
8
de ormac1~n, c?mo f¡ 1s:anoamenca, parecería un intento que valdría la pena
be perseguir mas_a on o, _ya que en suma se puede afirmar que ¡ existen
astantes paralelismos -deJando de lado aquí por supuesto 1
•
as enormes
1;P~rt_a

!ª~

785

�diferencias que desde Juega también hay-, y que habría que analiz.ar
determinados casos y problemas americanos y compararlos con estudios
monográficos hechos para regiones europeas, come se han elaborado ya
ampliamente, así, por ejemplo, referentes a los casos de recatolización
de'spués de Trento en regiones temporalmente adheridas a determinadas
cQrrientes protestantes. Como en América los casos concretos caían en gran
parte en la responsabilidad de determinadas agencias gubernativas o
eclesiásticas habría que ver hasta dónde la aplicación concreta se hizo con
variantes frente al plan general. Mucho queda todavía por estudiar en este
línea que, con todo, promete la posibilidad de integrar a Hispanoamérica en
el conjunto de la historia europea de la época moderna a lo menos a grandes .
rasgos y con respecto a lo que sus gobernantes idearon para sus nuevas
posesiones ultramarinas y lograron imponer a grandes rasgos.

Amerika im Nachrichtennetz des habsburgischen Imperiums 1493-1598. Mainz
2000, especialmente pp. 211 ss.
Hay qu~ mencionar
·
e~ _este contexto, sin embargo, que desde algunos años la
preocupación de los part1c1pantes en la expansión europea en describir y analizar la
naturaleza y los hombres encontrados en relatos, crónicas etc. y ta historiografia que
se ?cupó de esta temática se han visto atacados por una historiografia que podría
~ahficarse, de fonna algo superficial de postmoderna. Esta resaltó que fueron
mcapazes par~ un v~rdadero 'enc~entro"_con el otro y observaban la realidad que
encontraban solo b~JO la perspectiva de intereses económicos, de conquista, poder
etc., e~. por eJemplo autores como T.Todorov, S. Greenblal1 y muchos otros. Podían
recu~1r estos _aut~res al hecho _que anteriormente esta época se había llamado
también por h1stonador~s an~losajones « age of reconnaissance ) &gt; ( así por ejemplo
J.Parry ), empleando un Juego verbal con « Renaissance ». Frente a estos intentos ya
Anthon~ :agden, European Encounters with the New World : From Renaissance to
~omant1_c1sm . New Haven 1993, adoptó una visión mucho más moderada y
d1~erenc1ada. Hace . P?cos añ_os, finalmente, el historiador australiano. Keith
Wmdsc_huttle, The K1lhng of History. How Literary Critics and Social Theorists are
murdermg our _Past. ~ew York, London, Toronto &amp; 1997, lanzó un contraataque
b~ta~te polémico hacia esta escuela, centrándose exclusivamente en ejemplos de
h1st~na no- e~ropea y, entre ellos, a la historia de la conquista de México. Por este
motivo_ nos hm1tam~s aqu~ a refe~ir estos debates en torno a América en el
hum~nts~o renacent1st~, sm considerarlos de mucho interés para lo ue a
contmuac1ón se expondra.
q
2

l
Y el humanismo político que en gran medida había contribuido a
elaborar los elementos de saber que los gobernantes forjaban en instrumentos
para aplicar una política que a muchos hombres del humanismo no les habrá
parecido bien. Este problema tal vez se aclara más ,también con una
referencia americanista. Los dos grandes adversarios en torno a América de
la época del emperador, Fray Bartolomé de las Casas -_y Juan Ginés de
Sepúlveda, en su vejez escribieron una obra de teoría política cada uno.
Ambos postularon un poder monárquico moderado, ' « civil» y con
« participación política» de elementos sociales cultos e instruidos. Ambas
obras, sin embargo, no pudieron imprimirse en España sino aparecieron
publicadas en Alemania, en dónde el enfrentamiento religioso indeciso
procuraba cierto margen de « libertad» para publicar obras de contenido
político e filiación humani ta que no estaban en la línea de la política
practicada en la Península49 •

ota bibliográfica
1 Cfr. P.edro Mártir de Anglería, Décadas del nuevo mundo. '2 vols. México 1964,
como u.na de tantas ediciones. Cabe recordar que la obra se escribió de fonna
intermitente durante 30 años por el humanista italiano que vivió la mayor parte de
aquel tiempo en la corte real, muriendo en 1526 en Granada, cfr. ahora Juan Antonio
Vilar Sánchez, J526. Boda y luna de miel del emperador Carlos. V. La visita imperial
a Andalucía y al Reino de Granada. Granada 2000, quien insiste bastante en la vida
cultural de la corte y del emperador mismo y su tinte humanista en aquel tiempo; cfr.
también la gran obra de Antonello Gerbi, La natura delle Indie Nove. Da Cristoforo
Colombo a Gonzalo Femández de Oviedo. Milano- apoli 1,975; también Fredi
Chiappelli, ed., First lmages of America. The Impact of the New :World on the Old. 2
vals. Berkeley - Los Angeles - London 1976; igualmente Wolfgang Reinhard, ed.,
Humanismus ...cit. nota no.7. Sobre el interés de la nobleza europea en detenninados
productos americanos cfr. ahora Renate Pieper, Die Vermittlung einer Neuen Welt.

Esh bien conocido el• caso de Savonarola en Florencia , por eiemplo
,
,.,
. r am b'1en
mue os otros a1tos miembros del clero se empeliaban de forma similar a · fl · 1
' bl'
.
m u1r a
gran pu 1co como por eJemplo G. de Yiterbo, generál de la orden agustina que
paral?lamente alb~rg~ba a un Lutero, cfr. John W. O'Malley, Rome and the
Rena1ssance. Stud1es m Culture and Re ligion. Variorum Reprints. Aldershot 1981 .
Para . el caso español es sobrada~ente conocido el estudio clásico de Marcel
Bata1llon, . Erasmo y Esp~ña. Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI. 2
vols. México - Buenos Aires 1950, y que estas corrientes contribuyeron a la
'6
de Ios Reyes eato·,·reos en f:avor de la reforma de la iglesia.
pres1 n
3

4

:ara Ital ia cfr. O_l1~'Via . N~ccoli, Prophecy and Pe~ple in Renaissance Jtaly.
P~1_nceton 1990
ong1~al 1tallan~:R?~ª 1?87!- Desde otra perspectiva cfr. también
F1hppo Tamburm1, Ebre, Saraceni Cnst1an1. Vita sociales e vita religiosa dai· eg· tr'
della penitenzíera apostolíca (secoli XIV - XVI). Milano 1996.
r IS 1

~E!

1

Hay pocos. estudios comparativos
de. estos
problemas·• en cierta medi"da eompensa
L ·
.
.
ou1s D~pre, Don E.Sahers,_ ~ds., Chnst1a~ S~irituality, vol. 3. New York 1989 ; de
forma mas general cfr. tamb1en Georges Mmo,s, L'Eglis~ et la science Hi'st · d'
1
d D ·
. G .
•
•
oire un
ma enten u. e samt Augustm a a11lée. Paris 1990, especialmente pp. 253 ss.
6
Cfi-. _Eliz.abeth L. Eisenstein, The Printing Revolution in Early Modem Euro e.
Cambridge 1983.
p

787
786

�storico italo-g~~an!co di Trento, vol. 12, 1986, pp.169•J92; para el lado católico cfr.

7

Para los dos renglones mencionados al final cfr. por ejemplo Heinrich Lutz, ed.,
Humanismus und Ókonomie. Acta Humaniora. Weinheim 1983; y Franz Josef
Worstbrock, Krieg und Frieden im Horizont des Renaissancehumanismus. Acta
Humaniora. Weinheim 1986; de la misma serie cabe mencionar Wolfgang Reinhard,
ed., Humanismus und Neue Welt. ActaHumaniora.Weinheim 1987.

P- e. II .Concilio d1 Trento e la Rifonna Tridentina. Atti del Convegno Storico
lnternazional~, Trento, 2 - 6 settembre 1963. 2 vols. Roma, Freiburg Base!
Barcelona, W1en 1965.
'
'
13

C~. f:orst Pie_tschmann, _La evangel~za~ión y !:i. política de poblamiento y
ur_bam~c1ón en Hispa~oa~énca, en: PontJfic1a Commissio pro America Latina, ed.,
Hist~na de la _Evan~ehzac16n de América. Trayectoria, identidad y esperanza de un
Contme~te. S1mpos10_ Internacional, Ciudad del Vaticano, 11-14 de mayo de 1992.
Actas. Cmdad del Vaticano 1992, pp.489- 510.

Cfr. Henning Graf Reventlow, Epochen der Bibelauslegung. Vol. III: Renaissance,
Reformation, Humanismus. MUncheo 1997.

8

9 Cfr. Giuseppe Ragazzini, Marco Ragazzini, Breve storia dell'usura. Bologna 1995,
especialmente pp. 119 ss.

14

'º Sobre Savonarola cfr. Donald Weinstein, Savonarola and Florence. Prophecy and
Patriotism in the Renaissance. Princeton 1970.
11 Traducción literal del alemán "Sozialdisziplinierung". Este término fué acuñado
por el historiador alemán Gerhard Oestreich en los 1960's - cfr. el mismo, Geist und
Gestalt des frühmodemen Staates. Ausgewlihlte Aufslitze. BerLin 1969.· y empezó a
difundir lentamente durante los l 970's y 1980's, produciendo una bibliografía
creciente de trabajos insistiendo en la conceptualización por un lado y la
investigación empírica por el otro. El concepto se impuso cada vez más frente al
concepto de "absolutismo", produciendo debates entorno a este nexo, cfr. Heinz
Duchhardt, Absolutismus - Abschied von einem Epochenbegriff, en: Historische
Zeitschrift, vol. 258, 1994 pp. 113·122; en línea más positiva Winfried Schulze,
Gerhard Oestreichs Begriff ,,Sozialdisziplinierung in der frühen Neuzeit", en:
Zeitschrift für Historische Forschung, vol. 14, 1987, pp. 265-302. El estudio más
amplio, que supera al ámbito de Alemania, presentó R. Po-Chia Hsia, Social
Discipline in the Reformation: Central Europe 1550• 1750. London - New York 1989.
Peer Scbmidt, Neoestoicismo y disciplinamiento -5ÓCÍal en Tberoamérica colonial
(siglo XVII), en: Karl Kohut, Sonia V. Rose, eds., Pensamiento europeo y cultura
colonial. Frankfurt - Madrid 1997, pp. 181 - 204, quizás fué el' primero en vincular
el concepto con la línea clásica del humanismo influido por el neoestoicismo,
tacitismo y ciceronianismo en Justo Lipsio y persiguiéndolo en Hispanoamérica del
siglo XVII. Omitirnos a citar aquí más bibliografía sobre el concepto para no
exceder.

12 Concepto del alemán antiguo que literalmente quiere decir .,disciplinamiento
eclesiástico", refiriéndose a los esfuerzos de las iglesias cristianas para reglementar
no sólo la vida religiosa de sus fieles sino también la vida cotidiana tanto en casa y
en familia como en público, intentos que no sólo se dieron con variada intensidad en
distintas iglesias y provincias eclesiásticas, sino también se i01pusieron de forma
diferente: del lado católico generalmente por concilios provinciales y sínodos
diocesanos, del lado protestante por consistorios, consejos parroquiales o autoridades
religiosas y civiles individuales, cfr. por ejemplo Heinz Schilling, "Geschichte der
SUnde"
oder
"Geschichte
des
Verbrechens"?
Überlegungen
zur
Gesellschaftsgeschichte der frUhneuzeitlichen Kirchenzucht, en: Annali dell'lnstituto

S~bre la vinculación de este proceso con el Renacimiento cfr. Federico Cbabod
Escnt~s sobre el Renacimiento. México 1990 (Original italiano:Torino 1967),
especialmente pp. 523 ss. ; para España cfr. J.A. Femández-Santamaria The State'
War ~d Peace. Spanish Political Thought in the Renaissance '1516-1559,
Camb~1dge, London, ~ew York, Melboume 1977; también Christian Hennann:
coo_rdmateur, Le Prem.1er Age de l'Etat en Espagne (1450•1700). Collection de la
Ma1son des Pays Ibénques, vol. 41 . Paris 1989 ; más recientemente Jean Frédéric
S_chaub, e~., Recherche sur l'Hi_stoire de l'Etat dans le Monde Ibérique. ¡5c _ 20•
s1ecle._ Pans 1993; con perspectiva más amplia recientemente Wolfgang Reinhard
Gesch1c~te der ~taatsgewalt. Eine vergleichende Verfassungsgescbichte Europas vo~
den -;11tangen__b1s zur Gegenwart. Mtincben 1999; el mismo, ed., Verstaatlichung der
Welt. . Eu~opfilsche Staatsmodelle und au13ereuropaische Machtprozesse.-Schriften
des Htstonschen Kollegs, vol. 47. München 1999.
15

Cfr. Horst Pietschmann, El Estado y su evolución al principio de la coloniza ·6
espaflola de América. México 1989 ( Original alemán: MUnster 1980 ).-Esctd~
l~m~ntar _que_ ~a~a la España de la época moderna aun no disponemos de un
d1cc1onano h1stonco del desarrollo del lenguaje político-social como por ejemplo el
de Otto ~runn:r, ?1emer C_onze, Reinhart Koselleck, eds. ,Geschichtliche
Grundbeg:•~e. Histonsches Lex1kon zur politisch-sozialen Sprache in Deutschland
Cu~ ed1c1ón. 9 tomos en 8 vols. Stuttgart 1992 - 1997. Esta falta impide rea)j~
estudios en base al desarrollo de ámbitos de conceptos emparentados Ju t 1
1
. •n o a
t d " . bct· ,,
concep
· ¡ o e su - 1to .y e. nuevo concepto de "estado", que se difunde n, ca bna,
por
eJem~ o, persegu1r el s1grnfic~do del concepto de ,,nacjón". En tiempos de los Reyes
~at~l_1cos, _a lo menos, todavia encontramos el ténnino de nación aplicado a cada
1nd1v1duah~ad de las posesio~es de ambos reyes, aplicándose aun a la « nación
vasca»,
se dirigen al rey de Portugal p1·d·1endo su
. ·6 mientras las- Comunidades
,
me d iac1 nen el conflicto por ser como somos de una misma nac,·ón" am 1· d
1
"6
1
l"d
.
' p ian o as1
a noc1 n a a tota I ad de los remos y señorí~s castellanos cfr. Horst p· ts hm
El
bl
d 1"
·
·
'
ie c ann
p~o ema e nacmnahsmo' en España e la Edad Moderna. La resistencia d~
Castilla contra el emperador Carlos V, en: Hispania, vol. LII no 180
_ b -1
1992, pp. 83-106.
' ·
' enero ª n
1
16

Cfr. para el caso español Luis Gil Femández, Panorama social del h
·
español ( 1500-1 800). Madrid 1981.
umamsmo

· 788
789

�José Antonio Maravall, Estado Moderno y Mentalidad Social. Siglos XV a XVII.
2 vols. Madrid 1972 vol. l. p.79.
17

2
~

E_Imencionad~ humanista espaflol Juan Ginés de Sepúlveda expresa ideas políticas
s1m1lares en vanos de sus escritos, cuando habla del gobierno de una "sociedad
civil", cfr. Juan Ginés de Sepúlveda, Obras completas. 4-vols. Pozoblanco 1995 1998 (aun es incompleta esta edición crítica y falta precisamente la edición de la
mayor parte de los escritos políticos.).

Del latin "confessio", concepto clave en los debates sobre la reforma protestante, Y
signifiqmdo "imponer una confesión" (alemán:" Konfessionalisierung").

18

t9 Cfr. Cortes de los antiguos Reinos de León y Castilla, vol.4. Madrid 1882 ; Y Horst

Pietschmann, El Estado y su evolución al principio de la colonización española de
América. México 1989.

25

El término significa traducido ,,ordenanzas de buena policía". Estas ordenanzas
contienen amplias disposiciones sobre el comportamiento social, trajes adecuados
para los grupos estamentales etc. etc., en cada caso acompal'lado de amenazas de
penas determinadas para los infractores.

°

Cfr. por ejemplo Virgilio Pinto Crespo, Inquisición y control _i~e?Iógico en la
España del siglo XVI. Madrid 1983; Bartolomé Bennassar, lnqu1S1~1ón española:
poder político y control social. 2° edición. Barcelona 1984, para mencionar sólo dos
títulos de los muchos en esta línea.

2

21

Así, por ejemplo, en 2 de septiembre de 1527 Erasmo le_escribía una carta a Carlos

v. en latín de la cual a continuación se f,ita de la traducción coetánea al castellano :
« ... assi en gran manera desseo que ess a grandeza que doma y soiuzga poderosos
reyes, touiesse otra tal autoridad y felicidad en d~m~ las reb~el~ de algunos malos.
Confiando yo en el amparo de los pontífices y prmc1pes, y prmc1pal~ente de vuestra
Magestad, con gran peligro de mi persona prouoque contra m1 _toda la secta
Lutherana ; que pluguyesse a Dios no estuuiesse tan derramada ! Y s1 d~st~ alguno
quisiere testimonio, testificarlo a el Sieruo Arbitrio de Luthero qu_e escnu10 contra
mi, y los dos libros en que yo le respondo. Agora que el negocio de Luthero se
comienca a mitigar, esto en parte con mi trabaio y peligro, leuantanse ay algunos que
procurando so color de religión sus intereses particulares, co~ ~e~ordena'.13s rebueltas
desasossiegan a España, prouincia en tantas maneras fe_hc1ss1ma: ~•~rto yo por
Christo peleo no por interesses de hgombres. De semeiantes prmc1p10s auemos
muchas vezes visto Jeuantarse muy graues tempestades. Ala verdad esta cosa de
Luthero por muy mas liuianas causas se leuanto .... ", OPUS EPISTOLARUM DES.
ERASMI ROTERODAMI; DENVO RECOGNITUM ET AVCTUM per P. S. Allen,
M.A.,D. Litt.collegii corporis Christi praesidem et H. M. Allen. TOM. VII: l 527~
J 528. Oxford, pp. J60. Independientemente de los motivos que Erasmo tuvo en
escribir una carta de esta índole, no cabe duda que puede leerse como un llamado al
emperador de imponer órden y disciplina. Otro testigo para u~a postura d~ este tipo
podría ser hasta el posterior cronista del emperador, Juan Gmés de Sepulveda, ~n
quien se encuentran 'llamados" de este tipo también. De esta manera hasta se podna
defender la hipótesis que hasta los humanistas más destaca~os aconseJan al
empera~or de imponer disciplina política, religiosa y, tal vez, hasta mtelectual.

Manuel Femández Alvarez, ed., Corpus documental de Carlos V. 5 vals.
Salamanca 1973-1981 , vol. 2 p. 588. Para una interpretación más detallada de este
párrafo y de su contexto cfr. Horst Pietschmann, Carlos V y la formación del Estado
en Indias, en prensa en las actas del Congreso sobre Carlos V en Granada, celebrado
a principios de mayo de 2000.

22

0

23

26

Cfr: Faustino G!I A~uso, Noticia bibliográfica de textos y disposiciones legales de
los remos de Castilla impresos en los siglos XVJ y XVII. Madrid 1935. Del reinado
de Carlos V se encuentran unas 180 impresos legales, por cierto considerablemente
más que en época de los Reyes Católicos, mientras en época de Fefipe II aumentan a
algo más de 300, inc!uye~do ya· muchos destinados para las Indias. Compárense
estos da_tos co_n la leg1sla~16n de la época de Carlos V que registra por ejemplo el
Cedulario l~diano de Enemas, la misma Recopilación de Leyes de Indias y tantas
otras colecc10nes de ordenanzas municipales, de audiencias etc.
27

Cfr. por ejemplo el estudio ya clásico de Albert Sicroff, Les controverses des
statuts de « pureté de sang » en Espagne du XVe au XVII e siecle. París 1960.
28

Cfr. Víctor Fr.ankl, Imperio partic~lar e imper!o universal en las cartas de relacióQ.
de Hemán Cortes, en: Cuadernos H1spanoamencanos, no. 165, 1963, pp. 443-455 ;
cfr. también J. H. Elliott, Cortés, Velázquez and Charles V, en : Anthony Pagden,
ed. , Hemán Cortés. Letters fi-om Mexico. New Haven and london 1986.
·
29

Cfr. Horst Pietschmann, La resistencia española al imperio: Las Indias en los años
iniciales del reinado de Carlos V, en : Estud ios de Historia del Derecho Europeo.
Homenaje al P.G.Martínez Diez. 2 vals. Madrid 1994, vol. 2, pp. 13-29.

°

3

Cfr. Georges Baudot, Utopía e historia en México. Los ¡:,rimeros cronistas de la
civi lfaación mexicana ( l 520-1569).Madrid 1983 ; también Charles Boxer, The
Church Militant and Iberian Expansion 1440-1770. Baltimore and London 1978 ·
también Pedro Borges, Misión y civilización en América. Madrid 1987'.
recientemente Josep Ignasi Saranyana, director, Teologla en América Latina. Desd~
los orígenes a la Guerra de Sucesión (1493-1715). Vol. l. Madrid-Frankfurt 1999
especialmente cap ítulo XIV, pp. 6 l3 ss. Una versión preliminar de esta obra , tra~
discutir en un capítulo primero la posibilidad de una teología americana, enfocaba en
un largo capítulo segundo la 'Teología profética de los siglos XVI y XVII'', como el
aspecto qu izás más importante en los comienzos de la América cristiana, lo cual fué
modificado considerablemente en la edición pos~erior citada arriba; cfr. también : el
mismo, director, Historia de la Teología Latinoamericana ..Primera parte: siglos XVI
y XVII. Edición preliminar.Pamplona 1996, pp. 41 - 192.

Femández Alvarez, ed., Corpus documental, vol. 2, p. 589.
790

791

�31 Sobre García de Loaysa no existe una biografía satisfactoria, probablemente por la
dificultad de acceso a los fondos de archivo del monasterio de San Esteban en
Salamanca, sede de la provincia dominicana de Castilla la Vieja.- Sobre el Consejo
de Indias es todavía imprescindibe Ernesto Schafer, El Consejo Real y Supremo de
las Indias. Su historia, organización y labor administrativ.rña.sta la terminación de la
Casa de Austria. Sevilla 1935 - 1947. Hay obras más recientes, pero ninguna que
rélate los datos básicos tan pormenorizadamente. Para la reorganización de la
administración centraJ en general cfr. Fritz Walser, Die spanischen
Zentralbehordenund der Staatsrat Karls V. Bearbeitet, erganzt und herausgegeben
von Rainer Wohlfeil. GOttingen 1959.

vinculación de la órde~ con Roma y los concilios del siglo XVI, ni sobre García de
Lo~ysa. Para los franciscanos en América se encuentran bastantes datos en otros tres
volumenes de actas de tres congresos sobre la órden celebrados todos en La Rábida
en 1985, 1987 y 1989.
]7

C~. Solange A!b~rro, lnquisition et Société au Mexique 1571-1700. México 1988 ;
la misma, La act1v1d~? del_ Sa?to Oficio de la Inquisición en ueva España, 15711700. _INAH, ~ot 7cc1on C1ent1fica. Fuentes para la Historia, vol. 96. México 1981
(estudios cuant1tat1vos de la actividad de la inquisición novohispana.).
38

A pesar de que aun no tenemos un estudio a fondo de la participación mendicante
en la rebelión, a lo largo del libro de Joseph Perez, La révolution des "Comunidades"
de Castille. Bordeaux 1970, aparecen a menudo tanto dominicos como franciscanos
del lado de los levantados.
32

Son significativas al respecto las obras de Manuel Giménez Femández, Bartolomé
de las Casas. 2 vols. Sevilla 1953 - 1960; el mismo, Las Cortes de La Española en
1518, en : Anales de la Universidad Hispalense, vol. XV : 2, 1954, pp.47ss.; el
mismo, Hemán Cortés y su revolución comunera en la ueva España en: Anuario
de Estudios Americanos, vol. V, 1948, pp. 1 ss.; los trabajos de este autor, a pesar que
apenas sobrepasan el marco cronológico del comienzo del reinado de Carlos V,
permiten ver con toda claridad las facciones políticas enfrentadas, aunque la
designación que adoptó el autor para ellas - « colombinistas » y « femandistas » - no
responde ya al estado de nuestros conocimientos.
33

Richard E. Greenleaf, La Inquisición en Nueva Espai'ia. Siglo XVI. México 1981
(Original inglés: 1969), p.23 .
34

Cfr. Horst Pietschmann, La conquista del imperio mexica por Hemán Cortés:
vencedores vencidos y vencidos vencedores, en: Memorias de la Academia
Mexicana de la Historia, correspondiente de la Real de Madrid, tomo XLI, 1998,
pp.123 - 148; cfr. también los dos artículo de Manuel Giménez Femández, citados en
nota no.33; quizás el hecho que ninguno de los que participaban en la conquista de
Mexico con Hemán Cortés haya sacado mucho beneficio de esta hazaña se puede
atribuir a esta política de la corona, implementada en aquel entonces por el domínico
García de Loaysa, cfr. al respecto Bemard Grunberg, L'univers des conquistadores:
les hommes et leur conquete dans le Mexique du XVI e siecle. Paris 1963.
35

Sobre las divisiones internas se encuentran bastantes ejemplos en: Los Dominicos
y el Nuevo Mundo. Actas del I Congreso Internacional, Sevilla, 21-25 de abril de
1987. Madrid 1988 ; Los Dominícos y el Nuevo Mundo. Actas del II Congreso
Internacional, Salamanca, 28 de marzo - 1 de abril de 1989. Salamanca 1990
(mayormente contribuciones sobre el siglo XVII) ; Los Domínicos y el uevo
Mundo. Actas del 111 Congreso Internacional. Granada, 10 - 14 de septiembre de
1990. Madrid 1991 ; a pesar del aporte enonne de datos empíricos que aportan estos
congresos resulta sorprendente de no encontrar en estas actas estudios sobre la
36

792

~s sumamente dificil de calcular el número de emigrantes año por año,
especialmente para el período de los Reyes Católicos y los inicios del reinado de
Carlos V, cfr. María del Cannen Martínez Martfnez, La emigración castellana y
leonesa aJ nuevo mundo (1517-1700). 2 vols. Salamanca 1993, vol. 1, p.86, en donde
la ~uto~ presenta un gráfico de elaboración propia que arroja un incremento de la
em1grac.1ón para los años 1524-1529, con todo los datos no reflejan más que una
tendencia.
39

S

.

. on mteresames al respecto las cartas de emigrantes particulares que se h
publicado en los últimos tiempos ; empezaron James Lockhart and Enrique o:en
Letter~ and Pe~ple of ther Spani~h lndies. Sixteenth Century. Cambridge Lati~
American _Stud1es, vol. 22. Cambridge &amp; 1976, una primera selección de tales carta,
qu~ los editores presentaban como emanados de tipos sociales detenninados entre los
emigrantes españoles. Posteriormente Enrique Otte publicó un cúmulo mucho más
grande de ~les cartas, cfr. el mismo, Cartas privadas de emigrantes a Indias, 15401616. Sev1l1~ s.a. (! 988) ; ahora véase el intento de sistematización de Rocío
Sánc~~z Rubio Isabel Testón úflez, El hilo que une. Las relaciones epistolares en
el Vt~Jo y el Nuevo Mu~do (siglos . XVJ-XVJII). Mérida 1999. El problema que
constituyen tales cartas privadas consiste en la dificultad de categorizar socialmente
a sus ~utores Y, además, que prácticamente faltan cartas privadas de los primeros
con~u1stadores. ~e estos hay en _casos extremos maldiciones como las de Lope de
Agu1rre, cfr. lngnd Galster, Aguirre oder Die Willkür der Nachwelt. Die Rebelli
des ~askisch~n Konquistadors Lope de Agujrre in Historiographie u~~
Gesch1chtsfikt1on (1561- I 992). Frankfurt/M. 1996· es curioso que el conquistad
·
d
or
que meJor se pue e perseguir a través de su correspondencia es el alemán Philip
.
l
.
.
P
von. Hutten, quien e~~vo a serv1c10 de los Welser en Venezuela, en dónde fué
asesmado. Cfr. la ed1c1ón de sus cartas a sus familiares en Alemania editadas
Ebe~hard Schmitt y Friedri~h Karl von Hutten, eds , Das Gold der Neuen Welt.
Pap1ere des Welser Konqu1stadors und Generalkapitans von Venezuela Philipp von
Hutten 1534 - 1541 . Hildburghausen 1996; Eberhard Schmitt y Gotz imme d
Tod am Tocuyo. Die S~che nach den Hintergründen der Ermordung Philip~s \~~
Hutten 1541-1550. Berlm 1999; von Hutten provenía de una familia humanista_
primo Ulrich von Hutten, intelectual humanista, capitaneó incluso un levantamien!~
fracasado de la pequ.eñ~ nobleza contra C~rl~s V. us cartas dejan ver, entre otras
cosas, como la conv1cc1ón del fracaso hacia insistir estos' personaies en su
:e
•
~
empe110
hasta Ia muerte •me¡uso por motivos
de honor.

bf;

793

�40 Sobre los procesos institucionales, a los cuales hay que hacer alusión aquí
constantemente, existe una bibliografía amplísima que se puede verificar por un
instrumento de trabajo reciente muy útil, me refiero al CD-ROM « IUSTJTlA.
Congresos del Instituto de Historia del Derecho lndiano. (Actas y publicaciones).Digibis-Fundación Hemando de Larramendi. lSBN: 84-931401-1-2 (Madrid 2000).

41 .Cfr. Ethelia Ruiz Medrana, Gobierno y Sociedad: Segunda Audiencia y Antonio
de Mendoza. Zamora, Michoacán 1991.

Cfr. José Ignacio Rubio Mañé, El virreinato. Segunda edición. 4 vols. México
1983.

42

43 Cfr.por ejemplo el estudio de caso de Woodrow Borah, La transición de la épo~a
aborigen al periodo colonial: el caso de Santiago Tejupan, en: Jorge E. Hardoy y
Richard P. Schaedel,eds., Asentamientos urbanos y organización socioproductiva en
la historia de América Latina. Buenos Aires 1977, pp.69-88; también Rik Hoekstra,
Two Worlds Merging. The Transformation of Society in the Valley of Puebla,15701640. Latin America Studies,vol.69. CEDLA, Amsterdam 1993, para citar sólo dos
ejemplos del aluvión de la bibliografía.

Sobre el desarrollo urbano y su historia cfr. el panorama historiográfico de Horst
Pietschmann, Stadtgeschichte des kolonialen lberoamerika in der Historiographie der
Nachkriegszeü, en: Jesús Ma. Usunáriz Garayoa, ed., Historia y Humanismo.
Estudios en honor del profesor Dr. Valentín Vázquez de Prada. 2 vals. Pamplona
2000, vol. 1, pp. 419-441.
44

Cfr. Woodrow Borah, El Juzgado General de Indios en la
1985.

45

ueva Espafla. México

Cfr. Abelardo Levaggi, coordinador El aborigen y el derecho en el pasado y el
presente. Buenos Aires 1990.

46

Cfr. Horst Pietschmann, Estado y Conquistadores: Las Capitulaciones, en: Historia
(Santiago-Chile), vol. 22, 1987, pp. 249-262.
47

Si bien no registra toda la legislación de Carlos V para América, se encuentra gran
parte de la que aquí interesa en Richard Konetzke, Colección de documentos para la
historia de la formación social de Hispanoamérica. 5 tomos en 3 vols. Madrid 19531962 vol. l · los documentos nos. 32- 244 provienen de la épóca del emperador y
facilitan una visión global de su política respectiva.
48

49

lannis Genesii Sepulvedae de regno &amp; regis officio libri tres. Koln 160 I ( de este
libro salió por cierto,anteriopnente una edición en Aragón, Lér(da 1571 ); Bartolomé
de las Casas1 De imperatore seu regia potestate. Speyer ( Spira) 1571 .

794

Sección Quinta

COMENTARIOS
y
RESEÑAS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145452">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145454">
              <text>2001</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145455">
              <text>28</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145456">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145457">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145458">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145476">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145453">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 2001, No 28, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145459">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145460">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145461">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145462">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145463">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145464">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145465">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145466">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145467">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145468">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145469">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145470">
                <text>01/01/2001</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145471">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145472">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145473">
                <text>2017345</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145474">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145475">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145477">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145478">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145479">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14360">
        <name>Bandera de Provincias</name>
      </tag>
      <tag tagId="10774">
        <name>Crédito</name>
      </tag>
      <tag tagId="14362">
        <name>Gaspar de Zúñiga y Acevedo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14361">
        <name>Invasión americana</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14359">
        <name>República española</name>
      </tag>
      <tag tagId="14358">
        <name>Transacciones</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5425" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3989">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5425/HUMANITAS._2002._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>239abc8dda7952cf7e8f46b3a121d21f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146834">
                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�EL DOCTOR JOSÉ ELEUTERIO GO ZÁLEZ.
SUS FUENTES COMO HISTORIÓGRAFO.

Profr. Israel Cavazos Garza
UA L

Fue José Eleuterio González (Guadalajara, 1813 - Monterrey 1888) el
más destacado historiador de uevo León del siglo XIX· e indudablemente
el primero en ejercitar aquí esta disciplina y en practicarla científicamente.
Es natural que su obra a más de cien años de escrita haya sido susceptible
de ser superada en múltiples aspectos. Pero es incontrovertible también que
ha sido y seguirá siéndolo la obra clásica por excelencia.
Para esta rápida mirada al tema que nos ocupa, utilizaremos solamente
sus tres obras fundamentales:
"Colección de documentos para la historia del Estado de Nuevo
León... ", Tip. De Antonio Mier Monterrey 1867, 379 pp. (Citaremos
Colee.);
"Lecciones orales de Historia de Nuevo León, dadas por.. . a unos
amigos en el camino a México", edición de "La India , Monterrey 1881,
(Citaremos Lec. Or.); y
"Apuntes para fa historia eclesiástica de las provincias que formaron
el obispado de Linares", edición de "La India', Monterrey, 1882, 164 pp.
(Citaremos Hist. Ecca.)
11111 . , .

Fuentes bibliográficas
Independientemente de la documentación original -a que no
referiremos- recurre el Doctor González a las fuentes bibliográficas
iguientes:
Para la época de Carvajal y para este personaje (aunque confundiendo
a don Luis, el Viejo con el Mozo su sobrino, consulta el Libro Rojo de
Riva Palacio y Guillermo Prieto, editado en 1870.1
Utiliza también con frecuencia, al referirse a la fundación de la ciudad
y en general, a los primeros años del uevo Reino de León el opúsculo:
Con rancias relativas a la fundación de Monterrey, impreso en 1861. Para
525

�1 página 26 de sus Lecciones
hablar de \a fundación de Cad~re~a ~~ul~ pero relativo a esa población,
Orales... consulta en el folleto e ,gua l
r1·genes de Monternorelos, en
,
2
do se refiere a os o
"
editado en 1863 ; y cu~n
d stos dos últimos expresa que: son
3 A , d ¡ pnrnero corno e e
d ,, .{
igual forma. si e
d los archivos del Esta o.
bien conocidos y se hallan en los mas e

i

.
·t dos or el Doctor González, es la
Uno de los libros reiteradamente c1 a ífip padre San Francisco de
. . d
uestro sera ico
Crónica de la provmc,w e n.
la segunda edición, de 1851. En su
Zacatecas , de fray Jose Arlegu1, en
concepto, esa obra:
.
. .
además de la escasez, adolece
debía de dar mejores ,10t1c1~s, re ulares: para ellos no hubo
del defecto de todos los cro1fi11st~ls ghacen abstracción de todas
•d
que los ra1 es,
mas descubn ores
h h s· e incurren por esto en
las demás persona~ y de sus ec o ,
)
gravísimos errores.

. d
ue deben ser consultados éste y otros libros
Advierte del cuida o con q
de ese género.
.
.
fra Isidro Félix de Espinosa, en ~a~1cular
Otra crónica citada es al de , y
las tareas apostoltcas de
al referirse a las misiones del Rto Blanco Y a
6
algunos religiosos.
.

........

.
los escritos de fray Antonio FreJes, que
De vez en vez hace alus1one~ a . de la conquista de los estados del
.
. nclusos en la Hrstona
aparecieron meo
d. d en Zacatecas en 1839.
. w11
A ,,exicano, obra e ita a
,
l mperro
, s la Relación histórica del Nuevo
Le es de suma utilidad, a~ema de fra Vicente de Santa María. De
Santander y costa del Seno _Mexr~anr Gon:ález la edición hecha por el
este libro posiblemente uso el. º..c o: ue alude Nicolás León en su
Periódico Oficial de Ta~aull~!Jl !sto que no sabemos de o~ro_texto
B "bliografia mexicana del srglo
· _P . .
existente en la 8 1bltoteca
I
.
. . hecha del manuscnto ongma1,
antenor,
excepc1on
Nacional.
.
ta María y transcribe algunos párrafos,
Sigue el doctor Gonzalez_ ª. San h h a Texas por el marqués de San
sobre todo al relatar las ex~ed1c1one~ e:1 :~ lo XVlll1. Toma así mismo de
Miguel de Aguayo en el pnmer tercio d . ggas· alusivas al gobierno de
ferencias sobre las congre ,
ese autor, re
. . . d ¡ Nuevo Santander.
Barbadillo o a la colomzac1on e

526

Otra obra antigua utilizada es la de Matías de Mota Padilla, en su
Descripción geográfica de la Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo Reino
de León, de quien torna también notas referentes a las congregas8 . Recurre
también a la Historia de Compañía de Jesús en la Nueva füpaña, del padre

Francisco Javier Alegre, transcribiendo trozos relativos a la donación del
padre Calancha y Valenzuela para el colegio que los jesuitas establecieron
en Monterrey.9
Consulta con provecho el clásico: Theatro Americano, de Antonio
Villaseñor y Sánchez, en la bella edición de 1746-1748, en dos volúmenes;
para al~unos
aspectos de las fundaciones misionales del sur del Nuevo
1
Reino, o para enriquecer las páginas concernientes a la colonización de
Tamaulipas. 11
Obra nueva en su tiempo y de imprescindible consulta en la época en
la cual realizaba su investigación (y que sigue siendo de valor excepcional)
es el Diccionario Universal de Historia y Geografta, de Manuel Orozco y
Berra, editado en 1853-56. Los artículos sobre Nuevo León, debidos a José
de Setero Noriega, son magníficos; pero también lo son para el médico
historiógrafo los artículos "Misiones". "Revillagigedo", "Marcos Guereña"
y otros a que acude. 12
Se asoma con relativo provecho a la entonces reciente Hisloria,
geografta y estadística del Estado de Tamau!ipas, de Alejandro Prieto,
impresa en México en 1873; aunque renovando la advertencia (porque
Prieto sigue a Santa María) de "leer a los cronistas y a sus copiadores con
mucho cuidado y desconfianza." 13
Para la misma etapa colonial cita el doctor González diversas obras
que son a su propósito. Los dos volúmenes en la Recopilación sumaria....
de Eusebio Ventura Beleña. impresos en 1787, de los cuales transcribe lo
relativo al obispado de Linares; o lo referente a las providencias dadas por
el virrey Antonio Flores sobre la división de la Comandancia de las
14
Providencias lnternas. Cita así mismo el Diario de Teodoro de Croix,
escrito por fray Agustín Morfi, su capellán, para algunas referencias al
obispo fray Antonio de Jesús Sacedón 15; así como la única pastoral del
mismo señor Sacedón, primer obispo de Linares, editada en México en
1779.
Al ocuparse los últimos sucesos del siglo XIX, tales como la
inundación que destruyó la recién fundada Villa de Azanza, se basa en el
Suplemento hecho por Carlos María de Bustamante. En la historia de
México, del primero, publicada en l 850, abreva para lo que le atañe al
avance de las fuerzas insurgentes de Mariano J iménez hacia el norte; 16 para
527

�17

lo tocante a las batallas de Aguanueva y de Camero; para la defección de
lgnacio Elizondo;1 8 para los fusilamientos de Chihuahua, que documenta en
La Gaceta, re¡roducida por Atamán; y para las actividades del insurgente
1
José Herrera.
Reproduce íntegro el documento: "Expediciones militares del
brigadier D. Joaquín de Arredondo en las Provincias Internas, con algunas
circunstancias de su gobierno en el!as211 " tomándolo de la segunda edición
del Cuadro Histórico ... , de Bustamante, quien lo publicó anónimo. El
doctor González tiene en su haber la identificación de su autor, el capitán
Manuel Céspedes. Así se lo dijeron et coronel Manuel Barragán y el
comisario Diego Cenobio de Lachica, compañeros de Céspedes.

"y todo lo que dice es verdad y les constaba, como que
hicieron la campaña con Arredondo en clase de oficiales,
21
desde que vino al país hasta que se hizo la independencia. "
En cuanto a las actividades de Bernardo Gutiérrez de Lara, quiso el
doctor González conocer el Manifiesto apologético .... publicado por éste en
Monterrey, en 1827.

''Tal vez exista un ejemplar en el archivo -dice- pero para
buscarlo, sería necesario registrarlo todo, trabajo que yo no
he podido hacer por las ~avísimas y no interrumpidas
2
ocupaciones de mi profesión."
Se vale sin embargo, para sus comentarios. del extracto del Manifiesto
publicado en la segunda edición del Cuadro Hislórico .... de Bustamante.
Otros Libros.

Entre las fuentes bibliográficas utilizadas por el doctor González
mencionaremos también, aunque como obras secundarias, el manejo que
hace de las Cartas de relación. Hernán Cortés; de la Historia de México, de
Prescott; de la Historia Universal, de César Cantú; de las obras de fray
Bartolomé de las Casas, etc. Cita también el informe
de la Sociedad
23
Mexicana de Geografía y Estadística, de l 861
y el4 Informe del
administrador de correos al Ministro de Fomento, de 178?2 . Consulta así
mismo la Real Ordenanza de Nuevas Poblaciones. de 1573, usando
indudablemente la reproducción íntegra que aparece en los Testimonios .. ,
de la fundación de Cadereyta; así como la Recopilación de Leyes de Indias.

528

Sobre este último cuerpo jurídico no . .
aquí los juicios del Dr. Gonzále/ res1st1mos a la tentación de transcribir

"A pesar de su justicia
b • .
han decantado -expresat~ sub emgmdad, que lanto se
. .
es an asadas en d
.
ms1gnes: primera que la co
.. d
os mentiras
los indios eran menores de :~u~ra a derecho,·__segunda, que
debían ser tratados siempre 2f Ly _q~e ~omo h~os de familia
bárbaros incultos y d .
os md1os-cont111úa- aunque
·
ru os eran hombr s El · d
ugaba de /a congrega ' h ,
e·
m io que se
fiesconderse
donde su padr/º wa .como un muchacho a
sabía que los blancos no aodsuf!~rior no supieran de él... :
quman derecho
¡¡
en e os por
haberIos conquistado por la fuerza .. ". 26
Refiriéndose a la habilidad de 1 . d'
como escultores remite al lect
I os m ios de la villa de Bustamante
·
'
or a os expresad
f
e
M1er,
quien
en
alguna
de
sus
b
o por ray Servando Teresa
d · ,
o ras expresa que "ell h. •
os ic1eron casi todas
1as imagenes de bulto que se veneran en Monterrey." 21
, Finalmente diremos, aunque esto se le
prologo de su Colección de .,
e no al concluir sino en el
,
úOCurnentos
q
1
onzalez
de
no
haber
conocido
1
, .....,
ue se amenta el doctor
G
confunde con el general del . a cron1ca de Alonso de León (a quien
mismo nombre su hij0 ) d
.
supo por haberla visto registrada en I B 'b/' '
· ~ e cuya existencia
de Beristáin y de Sousa p d h ba 1 , iotec~ Amencana Septemriona!
'J ... ,
· u O a era conocido
1
'
cuando e m1c10 sus in vestigac·
, pero amentablemente
,
iones en el Archivo d I A
. .
e~ta a a1h una de las copias que b
e yuntam1ento, ya no
siglob XVlll.
sa emos era conservada a principios del
Historia oral.

Hemos dicho, al referirnos al autor de 1
. .
Arredondo) que su identificación fue
. as Exped1c10nes militares... (de
doctor González por los oficiale 1 1posible merced a la versión dada al
Calificaríamos en nuestros d' s otaca e_s que and~vieron en esas campañas.
ias a es c1rcunstanc1a de: Historia Oral.
. A e~te propósito y aunque no con much f¡
.
primer historiógrafo a este ge'n
d .
. a recuenc1a, acude nuestro
ero e mvest1ga · · p h
c1on._ ara abiar de la etapa
fimal de la construcción de la catedral
don Pedro José Morales_2s
' recoge. por eJemplo, el testimonio de
En de
cuanto
a las
corteza
sabino.2
9 bóvedas que f:a 1ta ban estaban suplidas con techos de

529

�T
,r, y a Doña María de Jesús
, ·
aJW~a
•
"Yo conoc1 -&lt;l1ce- a Don
I d Lozano y ellas decwn
¡ Don Sa va or
·
. d
Lozano, hijas de l genera l
·ita de San José y tratdo e
·
h
cho
a
capi
·
l
b
q ue su padre ha w e
de ellas que se puso en a
. .
del Santo una
t,
México dos imagenes
, llevó a ·u hacienda que es a
Parroquia y otra de ellas que se
•
,.}Q
junto a Sabmas.

haber isto el Archivo del Ayuntamiento 35 cuando, en realidad, lo consultó
muchísimo, sobre todo para el estudio de la época colonial.
Recurrió también al Archivo del Obispado y al del Curato de
Monterrey. "Están ya fonnados -dice- y hay en ellos gran copia de
documentos ' 16 . Subraya la importancia de "el inmenso Archivo del
Obispado de [su natal] Guadalajara', pero, en la imposibilidad de revi arlo,
se limita a recomendarlo ''a quien se ocupe de e cribir la historia
eclesiástica de uevo León ... '

uchos que entonce le ieron · le contaron
"
la
El doctor Sada "y otros m
ntonio Gutiérrez de Lara con
,
11
ó
a
Monterrey
el
insurgente
corno eg .
,, _,,
barba en la cintura.
1 batallas de Carneros Aguanueva,
.. ,2.
Alguno de los a pectes ~e t asdiciones que de ellas han quedado d 1
181 1 los escribe ' con ultando as ra t de dar detalles de la muerte e
, .
uede decirse cuando tra a
",
lo mismo P
"por tradición se sabe ...
gobernador Bustamante. que
.

Del Archivo del Provisorato del Obispado de Monterrey. consulta
entre otros documento el expediente de cuentas de las donaciones he ha
por los mineros de la Iguana, con los cuales se edificó el templo del Señor
de la Capilla, de Saltillo. y se hicieron importantes obras en el templo de
an José, de Sabinas.38 Existe también entonces en el archivo del Obispado,
analiza y intetiza la bula Relata Samper que erigió la diócesis en l 777. 19

.
d I doctor González a traves
, 11nportan
.
tes aportaciones
Una de las mas
.
José María Elizondo. en 18"9 ·
1 d u entrevista con
• d Porra
de la historia oral. ~s a e d la intervención del obi po Man_~ ;4
cuando le interrogo acerca e
n torno a los suce os de Bapn.
. Et·1zando , su hermano, e
con Ignacio

Aunque en menor escala, consulta asimi mo algunos archivos
municipales. ''Cuántas no1icias se sacarían -dice- de revi ·arse los de
todos los pueb/05 ·· ~0. Al hablar de fray Antonio Margil de Jesú , expresa:
"yo me acuerdo de haber vis10 en el libro de bawismos del pueblo de
Guadalupe, un papel suelto... ·· J/
1

Fuentes documentales

b"bliográficas utilizada por e
Como podemos advertirlo, las h~u;~:ti::s J no son en manera algui~a
:
, \"da No por ello. sin
G zález en sus obras is o
doctor on
,
.
p lo
1 unas excepciones O 1 ·
abundantes aunque si_, con a g I vasto plan de trabajo a realizar. 1or y
bargo fueron suficientes par~ e f te primarias o docume~ta es.
~~~smo fuepenc:~e h:~~í:~: r;;ru~ie;;ii~e::nen hacert01o, s\::e~~:~a c;::~c~~o
en este a
, T do ya documen
I García Rejón habia ut1 iza
Cadere'\¡'ta y Montemorc 1o ,
M
anue
f 11 t de Monterrey,
J
•
('
h ·¡
en los tres ·impo rtante o e os ¡ Revi1·ta de Nuevo Lean ·V oa ui (1·
a
·el primero en usar 1o de manera
editado en 18 61 y 1863·, o enGonzález
editada en 1864, fue el do~tor ..
.
. .
con criterio h1stonc1sta.
s1 temat1ca y
.
llamado
., .
11' el Archivo de Gobierno,
.
La fuentes a que acud1?, ~ue:ºA;chivo de la ecretaría de Gob1~n;-

f~:

también hasta hace algu;::s~:ci~1 ~it~ción, le pusimos, a fine
1:1 d:i:to:
Durante nuestro paso p ~
l del •Estado. Creemo que . . , E
de 1950. el de Archivo Genera en él con fines de inve t1gac1on.
C l cción de Documento ... , no
G . \ez el primero en abrevar
onza '
.
or lo menos para su o e
extrano que d,ga, P
530

U a también ampliamente
transcribe gran parte de u texto, el
expediente relativo a la toma de posesión del Ilmo. r. acedón, "existe en
la parroquia de Linares. ·· 41
Del archivo de Montemorelos, aunque no lo ve allá ino que le facilita
copias H rmenegildo Dávila su discípulo incluye documental sobre la
aprehensión del gobernador d Santa María y sobre la estancia de Jiménez
en Monterrey.43 Le vemos consultar también actas del Ayuntamiento de
San icolás de los Garza, para verificar la erección de e a municipalidad .~ 4
Para realizar su inve tigación, revisa asimismo no pocos documentos
en poder de particulares. Al referirse a la entrada de Martín de Zavala a la
fundación de Almadén y a u fundación en 1644, asienta: "Este documen10
lo encontré (en copia) entre los papeles del.finado don Alejandro de Uro··:
e informa que los deja en el Archivo de Gobierno, ''para cuando alguien
quiera verlo." ,1: Más tarde habría de encontrar el original, de letra de Juan
de Abrego, en el Ar hivo Municipal. 46
tiliza mucho --desafortunadamente, por su ine actitud- la Historia
de la villa de a!lillo. manu crita, anónima, que le prestó el Pbro. Manuel
Flore y que atribuye al bachiller Pedro Fuentes.~ El canónigo Lorenzo de
531

�la Garza le prestó la copia extensa, carta fechada en Saltillo el 16 de enero
de 1780, en la cual son relatados a don Manuel Silvestre Conde,
los
48
incidentes de la muerte del obispo Sacedón, por su profesor. En las
páginas de la 261 a la 23 7, esto es en más de 60 páginas de su Colección de
Documentos... ; transcribe el texto de uno sobre lo sucedido en Monterrey
entre el 11 de julio y el 28 de agosto de 1813.
"Este cuaderno -dice- está en forma de diario, es
bastante minucioso. le faltan las primeras hojas. Lo dejo en el
Archivo [del Gobierno] para el que quiera, lo vea. Lo
encontré, --expresa- entre los pope/es del padre Francisco
Javier Treviño, que fue maestro de ceremonias de la
49

catedral" .

No dice que fuera escrito por el padre Treviño, pero, al aludir de
nuevo a este precioso documento den sus Lecciones Orales ... ; ya expresa:
··E/ padre Francisco Javier Treviño escribió en un diario lo que entonces
pmó en Monterrey." 50 Hace relación al extraordinario trabajo realizado
por el ingeniero Santiago Nigra de San Martín. que no se limitó al mapa de
Nuevo León que imprimió en Nueva York en 1853, sino que redactó tres
memorias, una geográfica, una histórica y otra estadística, lamentablemente
perdidas. Expresa el doctor González tener sólo la geográfica.51que rescató
en Matamoros Gabino San Miguel y la hizo llegar a sus manos.
lnserta también una relación de Hechos históricos. que le facilitó el
Dr. José Angel Benavides, con breves noticias sobre el obispo Sacedón. la
catedral nueva y la introducción de la imprenta? y, completo, el informe
del Ayuntamiento del real de Sabinas, sobre el Estado que guardaba ese
lugar, en 182 l .53 Finalmente. reproduce íntegra, una amplia Memoria sobre
el origen de la villa de San Martín. escrita por don Juan José de la Garza,
que fue secretario durante muchos años en aquel municipio?
Época colonial

Aunque hace referencia a la capitulación de CarvajaL expresa: "no hay
aquí copia alguna"; agregando: "debió ser igual a la de Zavala, que hay dos.
55
una en Cadereyta y otra en Monterrey.'' Es indudable. sin embargo, que
haya consultado la impresa de Zavala. que aparece en 56
el folleto:
Testimonios ... de Cadereyta y de la cual hace una buena síntesis.
De la época de Carvajal sólo encuentra referencia a una merced a
Manuel de Mederos, de 1583 57 ; los títulos de la hacienda de San Francisco,
de \ 584 58 y copia de la merced a Diego de Montemayor, de 1585.59

532

Sobre el origen de M
fundación 60 Al habla d
onterrey, transcribe párrafos d 1
1
h. .
r e este docurnent
e acta de
l~s6~r~, ¿~~dde_l _ayuntamiento y corre imp~e::p;~s;~ "Tadl como se haya en
. .·
v1ertase que die
.
cua emo publicado
on~mal. Y, al volver a meneci~~:rf: :~/Ida, sml afirmar que se trate d:~
e a 62.
a copia
que autorizó
. el
ternente . de oobe
dili
º rnador Juan Ruiz ,en u1627
.
d I gen~1as de demarcación de la ciudad
1
' citando también las
e testimonio más antiguo del acta.63 en as cuales se hallan fragmentos
Para el estudio de esa é oca
~octor González como paleóg~fo. ,E:~s damos cu~nta de la habilidad del
cuand,o la documentación ofrece seri n las tres primeras décadas del XVII
G~nzale~ traduce el testamento de ~s ~r~ble,~as paleográficos. El doctor
re erenc1as a la iglesia rn
a o orne Rodríguez de 1604

~'.:ados t°' Diego de ~~~;e!a~o;,º~:e~:j~ hº' últi~os docu,~e~:~:

im~s. os errores de traducción 1
,
, etc. En realidad, son
de escribir Cristóbal de Gruzueta. por
pa eografica
que
advertimos. como e l
lrrueta, O a 1gun
, leotro.
. Entre la documentación rnunici 1
,
Cabildo. La del 2 de agosto de 162~ª lqu~ mas maneja, están las Actas de
gobernador Martín de Zavala. De ali' e s1~e al hablar de la entrada del
casados y solteros·· ·llr. Las de 1680 I copia la Memoria de l os vecinos
.
1
co~strucción de la parroquia.67 La d , para a _procesión del Corpus y la
el mcendio de la iglesia de San Fraen!;s:: 6~e[t1e~bre de 171 O, para relatar
suce~os de la lndependencia;69 sobre
. . _as e 181 O y 18 l I, para los
Mana y de Juan Ignacio Ramó11"10 las actividades del gobernador Santa
para complementar su cronología'd/erbo parda lo que más acude a éstas es
go erna ores.
"'Hasw aquí -dice- me han sid0
encontrar /os hechoi· d
.
de gran utilidad para
A
· Y e1ermmar las fiecJ
1
yuntamiento, a pesar de u
1as, as actas del
ordenadas, sino que unas qe ~ ~10 se encuentran todas ni están
cuadernos en los ue Is an en papeles sueltos, otras en
providencias y otras !n c1· _os gobernadores escribían sus
ellas. ,,1¡
,versos expedientes bien extraños a

Esta lista nominal de gobernad r
de cuarenta y tres años secretario de:es, hech_a por Miguel Nieto. por más
0
Colección de Documentos·12
1 yuntam1ento, la incluye ínteora
en su
.
, pero uego ha de
d
ya c?rreg1da, en sus Lecciones Oral
·1 C enmen arla y reproducirla,
precisos "he tenido -dice- que
d_es...
uando no encontró los datos
·
acu 1r a los leg · d
.
negocios que se tratan ante gobe d
aJos e expedientes de los
de
1
•
ma ores para ver la , 1 ·
·
unos y as primeras de otro." 74
,
su t1111as disposiciones

533

�De que él realizó personalmente la investigación, lo comprueba el
nuevo secretario del Ayuntamiento, Serapio Cirios, cuando dice:

"Certifico: que el C. Dr. José Eleuterio González, para
reformar esta lista, registró los documentos del archivo a mi
cargo y me hizo notar las reformas que hacía y los documentos
en que se apoyaba para hacerla ". 5

Consulta el doctor González con sumo provecho otros expedientes
más o menos abundantes del archivo Municipal ; Las Visitas , de lo
gobernadores o de quienes las hacían en nombre de ésto . La del general
Juan de Zavala; 76 la de tiendas, hecha en 1682 por Roque Virto Buitrago;77
la del marqués de San Miguel Aguayo a Hualahuise :78 la del general
Francisco Báez Treviño, a Lamapazos·79 la del gobernador Vicente Bueno
de la Borbolla;80 etc. Pública, íntegra, la vi ita del gobernador Melchor
Vida! de Lorca, de 1775, tomada de la Gaceta, que reproduce Alarnán 81 y la
del gobernador Manuel de Bahamonde. de l 788, que no es propiamente
una visita, sino un informe sobre el e tado del ucvo Reino de León .82
Ademá de las visitas. revisa I doctor González no pocos testamento .
por su riqueza de información eclesiá tica. Aderná del de Ba11olomé
Rodríguez de 1604, ya citado, consulta el de Francisco Báez Treviño, de
1726, para donacione a la Virgen del Roble;83 el de doña Leonor Gómez
de Ca tro, de 1767 para legados a la atedral 4 o para el establecimiento de
la cátedra de gramática: 8 - el de doña Larralde de 1769 al hablar del altar de
la Animas; 86 el de doña Inés de Elizondo, de 1785, sobre la capilla de la
ma. Trinidad· etc. 8
Es verdaderamente impresionante la cantidad de documento
consultados por el doctor González referente a uevo León , de la segunda
mitad del XVIII y albores del XIX . Destacaremos sólo algunos de é tos. El
texto íntegro del ncmbramiento de Antonio Ladrón Gue ara. omi ionado
en 1751 riara visitar y_ revalidar_t_ítulos, encontrado en el rch_ivo de
Gobierno; 8 el comentario a la sohc1tud hecha en 1762 por los ec1110 de
Cadereyta, para el tra lado de la población; 89 el re umen de la información
testimonial y del infonne del gobernador Bahamonde, de 1789, para fijar la
ede episcopal en Monterrey, "volumino o expediente de más de treinta
hoja ·,, dice; 90 el informe del doctor González Candamo, proponiendo en
· l 791 a Saltillo, como sede de la diócesis? el análi is de lo do
expedientes existente en el Archivo del Gobierno, sobre el ho pita! . el
con vento de Capuchinas, y de otro relativo a la fundación de un Colegio de
Propaganda Fide;92 el informe rendido en 1798, por el arquitecto Juan
Crouset, sobre las obra del obispo Llanos y Valdés en la nue a ciudad9 3

534

con referencia la plano que el .
.
.
que existió -die el doctor G m'.~mo arquitecto hizo de la ciudad nueva y
finalmente, el Informe del obnza edz- en el Archivo del Ayuntamiento· 9~ y
go ema or Herrera y Le·
d
'
es t ado de los Ayuntamientos·9s
.
tva, e 1801 , sobre el
Reino de León, de 1806 d 1 ' . y el ratalogo de noticias sobre el uevo
e mismo gobemante.96
. . . Auténtico trabajo de investigación docu
.
.
JU1c10. el de los capítulos relacionados a I mental lo c?n t1tuye, a nue tro
como ya lo hemos expuesto en las Actat ~ndepe~denc1a. Basado en parte.
abundante información exi~tente
l / C~btldo, lo complementa con
Ayuntamiento. Del pr·
den e , rchtvo del Gobierno y en el
,mero
e estos proc d
l
correspondencia cruzada entr J
r
.
'
e e a valiosísima
M ,
e uan gnac10 Ra ·
1
ana; Y ha ta alguna carta de Allende "
ll_1°n Y ~ .gobernador Santa
(del Gobierno) y es una de las
' . q~e existe ongmal en el Archivo
pocas preciosidades que encierra.'' 97
En este tiempo, ( 1821) detiene el d

,

Documentos... "porque de t ,
o~tor Gonzalez su Colección de
es ª epoca hacw del I
d.
una multitud prodigiosa de impresos. ,, 9,Y
an e, - ice- e hallan en

'El solo Archivo de Gobierno de
.
.
tan abundante del a~o 21
,
uevo Leon -dice- es
n
para aca q
·¡ ¡
escribir la historia del E .1 d
· _ue e so o basta para
s a o en esta e'Po
L d
antiguos en can,b,·o
ca. os ocumentos
·99
, son tan pocos
nuevos " p
¡ d
.
· como numerosos lo
.
ara os os zglos anteriores - a re
/
.
del Ay untamiento es el único ". 100
g ga- e Archivo

on modestia extrema . subestima su ob raen esto términos:
"Esta colección aunque no da
,
incompleta de la histo~ia d N
L ~nas que una idea confusa e
.
e uevo eon pone de
;r,
podna adelantarse haciendo
. . ·
mam.11esto lo que
101
un m112uc1oso registro de los archivo . "

El más fiel de sus biógrafos He
.
, .
obra hi tóricas del doctor Go . 1' dr~enegildo Davtla, al referir e a las
nza ez, ice· "revelan a s . 1 b . .
u perseverancia en su propósito y s d. ' . .
u gran a onos1dad.
u ,scer111m1ento como escritor. , •02
Eugenio del Hoyo al analizar con duroJ'uicio cr1·t,·co su
expresa:
obra
Gowá/e· do conciliar las muchas
cono·"El
d' doctor
.
., - quenen
. a icc,one_s y explicar los imposibles, hace I
,
pehEI,rosos y dn·ertidos malabarismos e incurre en nw%er~~;::

535

�19

y graves errores en la interpretación de las fuentes, enredando
103
· · mas
' l a ya enredadamade1a
. ".
mueh1s1mo

Situándonos en su tiempo, debemos de considerar. a nuestro juicio
que, no disponiendo de una biblioteca de centenares y hasta millares de
volúmenes, como las que en nuestro tiempo tenemos la oportunidad de
consultar, se limitó a manejar con inteligencia el insignificante número de
obras impresas que tuvo a su alcance y en las cuales "sólo por incidencia".
como él dice se dan escasas noticias sobre esta región. Y que, por !o
mismo, no tuvo como muchos de nosotros a quién copiar, pero supo
legarnos la primera investigación documenta! científicamente real izada
que, no obstante ser susceptible de enmienda a más de cien años de
distancia, constituye, repetimos la obra clásica por excelencia.
Notas Bibliográficas
1

Lec. Or.: 13,16y 17.
p. 56
3
Colee.; 37.
4
lb· V
5
Hist. Ecca.; 6.
6 ' .
lb1d; 49.
7
Íbid; 58.
8
Colee.; 32-34
9
Hisl. Ecca., 60-62.
10
Lec. Or.; 57.
11
Colee.; 61.
12 Lecc. Or.; 45.
13
Hisr: Ecca.; 8.
14
Colee.; 107-108.
15
Íbid;99.
16
Íbid; 195.
17
Íbid; 213-215.
18
Íbid; 228.
19
Íbid; 260.
2
°Colee.; 328 a 349.
21
Íbid; 328.
22
Íbid; 254-253.
23 Lecc. Or.; 169.
14
Íbid.
25
Híst. Ecca.; 65.
~6 Íbid; 69.
7
] Lec. Or: 7S
18
Colee; 134.

1

. . ...

10
·
11
31

Hist. Ecca; 80.
Íbid; 78.
lec. Or; 241.

eolee; 213-215.

33

Íbid; 261.
Íbid; 228-229.
35
p. ..&gt;"64•
6
' H'
I Ecea.; pro' ¡ogo.
1s:
11
Íbid.
38
Íbid; 82.
'9 ,
·' !bid; 49 SS.
4
Colee; 364.
41
H'1st. Ecea.; )·7
41
Íbid; 100-106.
JJ
Lec. Or.; 121.
44
Íbid. 174.
.¡,
· Colee.; 30 y leer. Or.; 59.
46
Íbid.
47
Colee.: V.
48
Íbid; 102-106.
49
Íbid; 261.
so p. 226.
51 C'o1ec.; 364.
52
Íbid, 356.
53
Íbid; 357-62.
54
Lec. Or.: 105-120.
SS
lec. Or. ; 16 y Colee.: 17.
'6 '
' lbid.: 200.
57 ' ·
Ib1d.; 196.
58
Colee.; 5.
59 ' ·
lb1d.; 31 .
60
Hist. Ecca.; 14.
61 colee.; 8.
62 ' ·
lb1d.; 16.
63 '
lbid.; 19 v 20.
64
Íbid; 16. 65
Íbid.
: Lec. Or.: 14,34 y 35 e Jlist. Ecea.; 22.
Lec. Or.; 27-29.
68
Lec. Or.; 87.
69
Colee.; 178.
70
Íbid; 2 18-219.
71
Lec. Or.; 76-77.
34

°

537
536

�72

LOS VECINOS DE MONTERREY Y LAS ESTANCJAS EN 1626.

366-372.

n i 83-195.
7
~ Íbid, 77.
75
Íbid: 220.

Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia
Geografía y Estadística

16

Íbid, 63.
77
Íbid; 66.
78
Íbid; 48.
19
Íbid; 51.
80
Íbid; 79.
81
Colee: 73 -79.
82
Íbid: 110-1 18.
83
Hist. Eeca.: 77 •
81
· Íbid; 78.
85
Íbid; 80.
86
Íbid.
87
Íbid; 79.
88
Colee.; 61-70.
89
Íbid: 72.
90
Lec. Or.; 102.
91
Colee.; 122-134.
92
Íbid; 135.
93
Hist. Eeca.: 137-142.
94
Íbid: 137.
e¡; Col~c.: 137-145.
96 Colee.; 145-115 l.
91
Íbid; 225.
98
Íbid: 364.
99
Íbid.
100
Hist. Ecca.; p. 6.
101
Colee; 364.
102 Biog; 1888, 18 l.
103

El 24 de agosto de 1626 llegó a Monterrey don Martín de Zavala con el
título de gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León. El
ayuntamiento le entregó un importante documento, fechado el 2 de agosto,
informándole sobre la situación que guardaban la ciudad y el reino.
En dicho informe se asentó que Monterrey tenía casas reales. donde
sesionaba el cabildo. La población ascendía a más de 40 vecinos. 24 de ellos
casados, con sus familias, y los demás solteros. así como "algunas mujeres
viudas de españoles ,. Luego se añade que, fuera de la ciudad, en algunas
estancias vivían "más de otros treinta casados y solteros... " En total eran
más de 70 vecinos. El convento franciscano y su iglesia, con torre fuerte,
tenían "muy grande cementerio para entierro de naturales... " No se
menciona la iglesia parroquial, ahora catedral, pues aun no se iniciaba. su
construcción.
También se afirma que, desde la fundación de este reino. los pobladores
habían perdido, en las guerras sostenidas con los indios enemigos. más de
treinta mi I cabezas de ganado mayor y menor. La ·'guerra viva" se había
reanudado tres años antes "sin cesar un punto ", sufriendo grandes daños
pues "nos han quemado nuestras estancias y sementeras ". Esto hubiera sido
motivo suficiente para despoblar, pero, decían, corno leales vasallos de Su
Majestad, ··no solo no lo hemos querido hacer. pero habemos procurado con
muy grandes veras conservar este dicho Reino, aventurando nuestras vidas y
las de nuestras mujeres e hijos, poniendo la mira en Dios primeramente ", y.
además, considerando el enorme gasto que implicaría para la real corona
volver a poblar. Por otra parte, afirmaban , algunas de las estancias
abandonadas o destruidas se habían vuelto a poblar, habiendo en ellas diez o
doce mil cabezas de ganado mayor y menor.

Historia; 68.

Por último se asegura que, después de hacerse cargo del gobierno del
Nuevo Reino de León el justicia mayor Alonso Lucas el Bueno. a mediados
de abril de 1624, se habían asentado "ocho vecinos más. los cinco casados y
tres solteros... .,
A este informe del ayuntamiento, fechado el 2 de agosto de 1626, se
añadió una Memoria de los vecinos casados y solteros que hay en esta
538

539

�¡ A t de Cabildo
Ciudad y Reino. Ambos documentos se encuentran en as ca
del Archi o unicipa\ de Monterrey.
.
, . d , . !teros ... registra 48 hombr · 3
La Memoria de los vecinos ca.1a o )- ~o
.
otal · 69
. d
6 . ct·os en Monterrey y 15 hombres mas en la. estancia .
.
viu as y in 1
hombres y 3 mujeres.
, ue se redactara una Vista de ojos de las
El gobernador Zavala ?rd_~nodq M t ey fechada el 7 de septiembre,
.
Esta descnpcion e on err '
h.
casa y vecm~ ·.
ñas 1624-1629. expediente 2. del ~re ivo
se halla en Civil olumen 2, a
. 31 hombres una muJer que
. .
d M t ey En ella se anotaron
.
Mun1c1pal e on err ·
,
las e tancias y por último. 10
vivían en la ciudad: 20 hombres ma en
.
'
·
ct·
Total
·
67
hombre
Y
una
mu_1er.
oltero y 6 in ,os.
·
.
es más
· · de vecinos
q ue ordeno· levantar el gobernador
.
deta\~aªdt;:1;: Memoria redactada por el ayuntamiento reg1omo11ta110.
.

.

asentaron. primero. los nombre de
· 1.
lo de 5 indio y su
l de 3 viudas
por u timo
\
1
48 hombres, uego os _
· l S hombres que i ían en as
b
d ., En seguida se anotaron
"go e~ana o,o. ~e dice si eran casados, viudos o salte ro .
estanc1 .
.
.
·mero 3 l hombre y una mujer, que vivían
n la Vi ta de o;os se citan pn
20 hombres de la estancias. e
en Monterrey. Después se . anotaron lt s En seguida e asentaron los
•
sados viudos o so ero ·
•
menciona s1 eran ca
•
1 d 1 6 indios De lo 31 vecinos
nombres de otros 1O solteros y luego osd e l~ss nombre. de las e posas. De
. d d 21
casados pero no se an
.
1
de la c1u a . eran
.
, 1 3 eran casados y tampoco se citan os
los 20 hombres de las estancias, so o
nombres de ella .
.
entos que había en
La Visla de ojo. también menciona las casas y apos

Charles) y la hermana (Ana Pérez) de Juan Pérez de los Ríos (el Mozo) y
Leonor, viuda de Bartolomé de Charles. Por último, se nombran 4 solteros:
Juan Hernández, Pedro Rangel, Barto!omé García y Pablo Sánchez.
Entre los vecinos de Monterrey sólo aparece un mestizo, Juan de
Montalvo, y 3 mulatos, Juan y Diego de Solís y Francisco de Sosa. Pero
seguramente había otros me tizos y mulatos. También se mencionan 4 indias
casadas, con el portugués Domingo de Morales y lo mulatos Juan de olís
Fran i co y Juan de Sosa. Además la india Leonor era viuda de Barto!omé
de Charles. El mulato Diego de Solí estaba casado con meztiza.
A la de cripción de la "ciudad··, que llamaron Vista de ojos. añadieron
los nombres de otros 20 pobladores que vivían en 7 estancias algunas
ituadas a varias leguas de Monterrey ...
Los dueños de las 7 estancias eran: Gonzalo Femández de Castro
Femán Bla Pérez, Bemabé de las Casas, Diego de Treviño, Alonso Díez d~
Camuño. Miguel Sanchez Sáenz y Diego de Montemayor.

En la Memoria de los vecn!os.. . se

Mont rrey.

n
, . del 7 de septiembre o Vislo de ojos
Hemos dicho que la nom111~
.
v·1v,·an en Monterre,. De \os
,a muJer quiene
,
b
enumera a 3 1 hom res y ut
s'
taran lo nombre de 21 casado .
. ban au ente . e asen
vecinos varones 8 e t a
. na a un ecino casado y con
.
los
de
su
e
posas. Cuando se
mcncto
'
pe10 no
1. ..
,.
familia sólo e dice: "'con u mujer e ,1yos
.
Die o Rodríguez lo era de ebastiana de
o aparece.n viudo , aun~ue
gL'
h bía enviudado de agdalena
t t mb1en Juan opez ª
· d
Treviño y, eguramen e, a
't
3 viudas· la madre ( gustrna e
de A ila, así como Pedro Velada. e c1 an
.

De los 20 pobladores de las estanc ias, 3 eran casados, 4 viudos y 11
solteros: de otros 2 no se dice su estado. Luego se mencionan 1O altero
más: un mestizo, 2 "mesticillos ", 5 mulato y otros 2 a quienes no se anotó
su raza o casta, Juan Buentello y Eustasio Zambrano, quienes, seguramente
eran criollos o mestizos. Además 5 indios con nombres cristianos y don
Ga par, "gobernador de é ws ".
Cabe notar que en la Visla de ojos no se mencionan los nombre de las
e posas de los 3 casados, Fernández de Castro, Báez de Benavides
Sánchez Sáenz. que eran: María Rodríguez, Isabel Martínez Guajardo y Ana
de Trevii10, quienes también vivían en las estancias.
obre Bernabé de las Casas se asentó que "en su compañia están sus
hijo ··, eguramente Marcos y Bemabé a quiene tampoco se menciona.

En la Memoriú de los vecinos ... redactada por el cabildo y anexa al
informe fechado el 2 de agosto e cita a Agustina de Charles, viuda de Juan
Pérez de lo Ríos . Y en la nómina de vecinos del 7 de eptiembre e asentó a
Juan Pérez de lo Ríos (el Mozo) ··con su mujer, madre y hermana viuda".
En lo anterior no hay contradicción pues eran padre e hijo homónimo.
1 mito de "los conquisladores españoles " queda en evidencia. De los
31 hombres y una mujer vecinos de Monterrey, asentados en la lista del 7 de
septiembre, podríamo afirmar. con eguridad. que sólo 3 eran espai"íoles:
Pablo Sánchez, salmantino.
Rodrigo de Aldana y Pedro Botella de

541
540

�Morales, extremeños, aunque qu,zas otros, muypocos, también lo serían.
Domingo de Morales fue portugués y, probablemente, también Juan Pérez de
los Ríos y Juan Pérez de Lenna. Juan de Solís era ··mulato. casado con una
india de Coahuila (Andrea), y su hermano Diego de Solís ··mulato casado
con una mestiza (María de Mendoza) " Juan de Montalvo era '·mestizo''.
Francisco de Sosa, "mulato libre, casado con una india (Magdalena
María)'". Juan de Sosa "casado con una india". El portugués Domingo de
Morales también estaba "casado con una india". La india Leonor era viuda
de Bartolomé de Charles. De los 36 pobladores de las estancias, 2 eran
españoles: Bernabé de las Casas y Francisco Báez de Benavides, canarios.
En la Memoria de los vecinos... se anotaron 3 viudas de "espa11oles ··. pero
Juan Pérez de los Ríos quizás fue portugués y Diego Flores y Bartolorné de
Charles criollos o mestizos.
Juan López nació en la ciudad de México y era viudo de Magdalena de
Avila, quien usó el apellido materno pues fue bija legítima de Martín de
Solís y Francisca de Avila; Magdalena era hermana de los mulatos Juan.
Diego y Sebastián de Salís. Otra hija de Martín de So lís fue esposa de Juan
Martír, de Lerma, hijo de Juan Pérez de Lerrna y Mariana Martínez, quien es
seguramente, el mismo Juan Martín, "mulato viudo··, que vivía en una
estancia y se asentó su nombre en la nómina de vecinos fechada el 7 de
septiembre de 1626. Domingo de Avila estaba casado con hija de Juan Pérez
de Lerma. y, por lo tanto, con hermana del mulato Juan Martín de Lenna.
Juan Maldonado era hijo de Diego Maldonado y Antonia de Paz, nobles
tlaxcaltecas.
En las estancias v,vian: Alonso de Melina, mulato. y su hijo
Bernardino; Juan Martín, Bernabé López y Sebastián de Solís. también
mulatos; Antonio de Villafranca, Lucas de Montemayor y Andrés de Ugarte.
mestizos .
.... ~ lt

III
Las viviendas

En la Vista de ojos se mencionan las viviendas, con uno o dos aposentos
junto a ellas, donde moraban otras personas.
Las casas se habían levantado sin orden. alejadas unas de otras. Eran.
quizás, de terrado, o sea de techo plano, aunque no lo aclara el documento.

542

El historiador Eugenio del Ho O fi
de muros de adobe y cubiena de t y ~ Ir~,ª que muchas d_e las casas "eran
techos de zacate y de paja. 1
erra o... y que se mencionan también los
El documento, fechado el 7 d
.
adobe ni los techos de terrado. N~ sept1:mbre de 626, no menciona el
excepto dos viviendas con techo de as_e citan .matenales ~e construcción,
zacate. No se mencionan las ca d pi ~a y un _Jacal de camzo cubierto con
sas e as estancias.

!

En la Vista de ojos se enumeran catorce
A
un aposento que servía de co . O
casas. lgunas eran una sala y
,
cma. tras una sala y dos a
L
.
posentos. a de Juan
Perez de Lerma y su familia era ··una e
cocina". La de Francisco Mart'
~a, un_~ sala con un aposento y una
.
mez, muJer e h1Jos era "un
no tiene más de un aposento cubierto". La d
, a casa_nueva que
dos aposentos y una cocina.
e Pablo Sanchez te111a una sala.
Tres de las viviendas tenían coci
I d
.
de Lerma y Pablo Sánchez Juan d M na, las : Antonio Durán, Juan Pérez
"
·
e onta vo vivía con
·
una sala grande cubierta con paja" 0 .
G
,
s~ muJer y suegro en
"una casa con una sala grande'' . L ie~o Aonzal_ez, muJ_er e hija habitaban
pequeña sin corral".
. a e ntorno Duran era "una casa
Sin embargo, había otras viviendas má h 'Id
Hernández era ··una pared vieja
. ; umi es. La morada de Juan
de paja ".
y ma1trata a, sobre que está una cubierta
Juan Pérez de los Ríos el Mozo es osa n d
.
.
en "un aposento de unas p d , p '. _,a re y hermana vmda vivían
,
are es muy vzeJar" ¡
.,
'casa". Pedro Botella de Mo
•
.: • ª que tamb1en llaman
.
ra 1es, muJer e h11os e11 " · 1 d
.
cubierto con zacate".
:.i
,
un Jaca e camzo
trech~~, maayor part~ de las viviendas estaban distantes unas de otras a ''poco
, unos vemte, cuarenta o cincuenta
.
,
·poco más o menos". Tres se localizaban "d p~sos o a un tiro de_ arcabuz
Lucía)... ", o sea en la antigua puebla de
otra parte del no (Santa
portugués Domingo de Morales Juan Pére: e~:a~or: er_an las casas_ del
Martínez. Quizás también estaban' al norte del ,
os R10s y Fran_c1sco
documento, la de Diego Gonzál
I
no, aunque no lo precisa el
la india Leonor, viuda de Ba~Jo::p~;e~~ d~ Pedro Velada; el jacal de
hospedaba José de Treviño.
ar es, y la casa en que se

M: t

.
M artmez
. ,
, Se califica como "casa nueva" la de Franc1sco
que " t ·
mas de un aposento cubierto "·' 1ª que ocupa ba Jose, de Treviño
'
no ,ene
··cuando

543

�viene a misa", que era "una sala y un aposenro cubierto". y la de Pedro
Romero "con una sala y dos aposentos".
Se asentó que seis aposentos, junto a las casas. eran ··nuevamente
hechos·· o de reciente construcción.
La primera casa mencionada en esta descripción de Monterrey, es la que
habitaban Diego Rodríguez y Lucas García. ubicada frente al convento de San
francisco. a ··cínc11enta pasos de distancia". Junto a esta había dos aposentos
"nuevamente hechos. con una torrecilla alta", en donde vivía Miguel de
Montemayor, yerno de Rodríguez, con su espgsa Mónica y sus hijos.
La mejor vivienda era en la que se hospedó el gobernador Zavala. a un
lado del convento franciscano, es decir en las casas de cabildo. La describen
así: "una sala nueva con su casa y un aposento, con siete 1·e11ta11as y
puertas... ". y añaden que "parece son casas reales sin haber habitado otras,
ni cárcel ni prisiones... ".
Es probable que, a partir de la repuebla de 1612, las casas reales se
hayan edificado a un lado del convento. pues las Ordenanws de Nuevas
Poblaciones estipulaban que debían estar junto al templo.
En el documento de 7 de septiembre se asentó que las casas ''eswn
distantes unas de otras, ... sin orden ni contigüidad unas con otras, sin calles.
policía ni comercio. ni modo de él. ni república. . "
IV

La nueva población
El gobernador Zavala, indudablemente, tuvo que emprender el nuevo
trazo de la ciudad como lo establecían las Ordenanzas de 1573.
··comenzando desde la plaza mayor y, desde allí. sacando las calles..."
La plaza mayor debía trazarse "en medio de la población.. Y
"proporcionada a fa cantidad de los vecinos", previendo "a que la
población puede crecer... ·· La plaza principal fue. desde entonces, el centro
de la vida urbana ... También se llamó plaza de armas. pues en ella se
celebraban las revistas de gente armada, llamadas ··alardes".
/\ la iolesia mayor se le debían señalar solares. ··tos primeros de la
e
{
.
plaza... sin que "ninJ?Ún edificio se fe arrime sino e perte11ec1en1e a su
comodidad y orna/o".

544

. Las cas~s reales debían estar "junto al mismo templo" y, quizás, en su
origen estuvieron al sur de la plaza, en donde ahora se encuentra el nuevo
palacio municipal.
. . Las Ordenanzas recomendaban a los vecinos que construyeran sus
VIVlendas "de buenos cimientos y paredes". Además, debían estar edificadas
''de manera que sirvan de defensa". Cada casa "fa labren de manera que en
ella pued~n tener sus caballos y bestias de servicio, con patios y corrales, y
con la mas anchura que fuera posible para salud y limpieza".
Por último, se recomienda la unifonnidad de las construcciones:
"Procuren cuanto fuera fosible que los edificios fueren de una forma por el
ornato de la población".
. ~l núcleo urbano, sin duda, se trazó teniendo como centro la plaza
pnnc1pal o de armas, llamada casi dos siglos y medio después, a partir de
1864, plaza de Zaragoza. (La traza primitiva desapareció al delinearse la
actual Gran Plaza, a principios de la década de 1980).
La plaza estaba cerrada al norte y al sur; dos calles entraban a ella por el
levante (Abasolo) y el poniente (Hidalgo) y otras dos la cruzaban al este
(Zuazua) y al oeste (Zaragoza).
Además de la plaza principal, quedó otro espacio abierto a espaldas de
las casas reales (antiguo palacio municipal) .La manzana de las casas reales
comprendía las calles des~ués denominadas Corregidora, Hidalgo, Zaragoza
Y Escobedo. A fines del siglo XV III la manzana se fraccionó. creándose la
plazuela del mercado, posteriormente llamada plaza Hidalgo .
. En _el perímetro de la plaza principal debieron repartirse los solares para
la 1~l~s1a (ahora. catedral) al oriente y las casas reales (antiguo palacio
mu111c1pal) -~l poniente. así como los solares de los vecinos. Sin embargo, no
se sabe quienes fueron los primeros dueños de terrenos en la nueva traza
urb~na. A los solares se les dio, seguramente, la misma superficie, pero con
el tiempo, al ser divididos o incorporados otros colindantes, los predios
fueron de distinta extensión
V

Las calles
En 1626, afinna el cronista Alonso de León, "se erigió" la iglesia
parroquial, refiriéndose a la erección canónica. (Relación. discurso segundo
capítulo XII).
'
545

�La construcción del templo debió iniciarse poco de pués en el costado
oriente de la plaza, donde ahora e levanta la catedral de Mont rre_.
El convento de an Franci co y su igle ia. bajo la advocación de San
Andrés, ocuparon un e. tenso predio (Círculo Mercantil Mutuali ta), que e
extendía de de la actual calle E cobedo hasta la de Zuazua. Dicho terreno
estaba limitado al no1te por la que ahora es la avenida Ocampo y al sur por
la. márgenes del río Santa Catarina. Frente a la fachada de la iglesia de San
Franci o se iniciaba el callejón que conducía al ojo de agua de la ciudad.
hoy avenida Zaragoza.
1 eje

principal de la población, orientado de sur a norte, fue dicho
callejón que. partiendo de la iglesia de an Francisco hacia el norte, se
xtendía cinco cuadra hasta rematar en el Ojo de Agua Grande. La iglesia
ce1Taba el callejón al sur, en su cruce con la calle de an Francisco, ahora
avenida Ocampo. A mediado del siglo XVII e decía que era "el camino
que baja al ojo de agua de esta ciudad. .. "o "que sale al ojo de agua ... "
Desde la egunda mitad del siglo XVII e ta vía urbana fue, con alguna ·
variantes "la calle que sale de la pla=a pública al vjo de agua " o bien "la
calle del ojo de agua. " Dos documentos de fines del iglo XVII son muy
preciso : ··ta calle que sale de la Pla::ra Pública hacia el norte, que baja al
Ojo de Agua de esta ciudad" y "la calle principal, que corre de 11or1e a sur,
y sale a la plaza de esta dicha ciudad. .. " Como hemos dicho, es la actual
av nida Zaragoza.
A mediados del XIX se llamó calle del eminario, cuando e ta
benemérita institución educati a e instaló en la esquina ureste de dicha
arteria con la actual avenida Padre Mier.
Por espacio de ca ido. iglo y medio, e ta vía pública se iniciaba en la
iglesia de San Fran isco y terminaba un poco ante de llegar al Ojo de Agua
de la Ciudad, en su cruzamiento con la actual calle de atamoro . En el año
I 861 se llevaron a cabo los primeros trabajo con el fin de prolongarla al
norte del Ojo de Agua de Monterre . En I864 e le dio el nombre de calle
Zaragoza. Fue ampliada en 1930, recibiendo desde entonce el título de
avenida.
En el trazo de la ciudad dos fueron la calles principale : la que
atra e aba la población de oriente a poniente (Morelos)} la que salía de la
plaza de arma (Hidalgo). En lo documentos má antiguos. al referirse a
estas arterias, generalmente e de igna calle real a la actual de l lidalgo y
calle principal a la de Morelos.
546

A principios del siglo XVIII la actual avenida H1·dalgo
. d
//
1
e menciona a
a ca e rea que sale de esra ciudad para la villa del a/1il!o ., ..
._ale de las casas reales al camino del Saltil!o ... " A fines del
calle real que e11rra derecha a la p!a"'a .. 0 bien ..
N1 ·t • S d ¡
~
que sa 1e para 1a capilla de
,es ,a enora e a Concepción (La Purísimai " D
.
.
era design d ,•. ..1 11
'/···
e poniente a oriente
a a as 1. a ca e real que baja a e ta, ciudad. .. ..

a •. "/
l.

xviú :ra ('.~;;

En el iglo X!X, la calle Hidalgo lle ó, durante mucho tiem o tre
~~;~res den d us ~t~e'.so tramos: Hidalgo fturbide y México. s~ llamó
.~ go e e u in~c~o. en el cruce con la cal le Zaragoza, co tado sur del
anl t1guo palacio mu111c1pal, hasta la plazuela Degollado· lturbide desde d. h
1
P azuela
hasta la plaza o alameda. De la Llave (L a p uns1ma
, . )
, .
L
p ··
y Mex1co
de deª
1
a uns1ma ,a ta San Jerónimo. A partir de 1906 se le d.
d
exten ión. desde la calle Zaragoza hasta an J ·, .
ilo en to a su
Hidalgo.
eronimo, e nombre de
... ~ _P~incipios del i~lo XVfll, e aiude a la calle principal diciendo ue
e.ita .\enalada desde llempo inmemorial ,. A . rt· d 171
q
d
· ·
· ···
pa ir e
4 cuando los
pa r_e Je ~itas e hici~ron cargo de la capilla y el colegio de ~, Fran isco
~av1er: udb1cado en d~cha arteria, se empezó a llamarla calle de San Xa ier
la"! expul. i6n de lo jesuitas · en 1767 , e menciona
.·
d espues
en alguno .
11
¡°~u~ntos a ~-a _e _que fue del colegio de la CompaFiía... " A fines del
g o VIII ) _prmc1p1os del XIX vuelve a nombrarse calle princi al ~n
1864 la denominan oficialmente con dos nombres· calle del Co
. p d. d
la actual
-d J ·
·
mercio, e · e
avent a uarez ha ta la de Zaragoza, y calle de Morelos de
Zaragoza hasta el cauce del río anta Catarina En 1906 s I d" 1
de Mo • 1
d
..
·
e e 10 e nombre
. Je os en to a su extens1011, desapareciendo el de calle del Comercio. A
part1r de 1978 es la zona peatonal llamada Plaza Comercial Morelos.
. Paralela a •la calle principal, hacia el norte , se trazo· . de onen
. te a
Pon1en te, otra ,a
urbana que hoy e la avenida Padre Mier A rt· d
última el t
d · d
· pa ir e esta
,
erreno esc1en e bru camente hasta lo que fue el río de Santa
Lucia, formando una hondonada o barranca. El río eguía. aproximadamente
el trayecto d la actual avenida Juan Ignacio Ramón . De la otra margen ei
terr_eno L~elve a ascen_de~. El ancho cauce del Santa Lucía dificultó. durante
casi do 1glos, el crec1m1ento de Monterrey hacia el norte.
También para~ela a la ~alle principal (Morelos), pero al sur. salía de la
~la_za de am~a hacia el poniente otra arteria, o ea la actual. de Hidalgo. Esta
ultim~, debid~, egu~amente a la cercanía del cauce seco del río anta
C~tanna, de vio su dirección, alterando la traza y entroncando unas cuadras
m_a adelante con la calle principal. Ahí se formó, años después una placita
triangular que se llamó del Me ón o de San Antonio. posterionn~nte llamada
547

�plaza Degollado. Ambas arterias se convirtieron en una sola calle la cual, en
su prolongación al poniente, se conectó con el camino real de Saltillo y
ahora se denomina avenida Hidalgo en todo su trayecto.
Es decir que, al sur de la plaza principal, la traza urbana tuvo que ser
rectificada. La calle real, que salía de la plaza hacia la villa del Saltillo
(Hidalgo), torció su trayecto y, al sur de ésta, la calle de San Francisco
(Ocampo), que corría paralela, fue trazada sólo hacia el oriente, a partir del
callejón que ahora es la calle Capitán Emilio Carranza, pues el cauce del río
impedía su continuación hacia el poniente.

VI
La patrona de Monterrey y de su iglesia mayor

Desde su origen, la ciudad y su iglesia mayor tuvieron por patrona a la
Inmaculada Concepción.

1

En 1596, cuando Diego de Montemayor hizo la fundación de la ciudad
de Monterrey, tomó "por advocación de ella a la Virgen Madre de Dios
Señora Nuestra" dice el acta de fundación. Y añade que el fundador le dio, a
la nueva población, el nombre de Ciudad de Nuestra. Señora de Monterrey y
el rango de metropolitana, pues sería "cabecera del Nuevo Reino de León.
11

1

Montemayor llevó a cabo la traza urbana y señaló, "primeramente", el
solar para la iglesia mayor, la cual puso bajo la doble advocación de la Santa
y Limpia Concepción y de la Anunciación. Después, le concedió a la patrona
de la ciudad varias mercedes de tierra, para que fueran rentadas y, 3con el
producto, se mantuviera su culto y el "adorno y ornato" de su templo.
En el templo debi6 existir una imagen de la patrona titular. Tres años
después de la fundación de Monterrey, en un documento fechado el Iº. de
noviembre de 1599, se alude a Nuestra Señora de la Concepción, a quien se
le hace un donativo para el adorno de la iglesia mayor, "cuya advocación es
fa Madre de Dios de la Concepción, según lo que tiene ordenado el
Gobernador Diego de Montemayor... ,,4

Desde su origen, aquel poblado se llamó Ciudad de Nuestra Señora de
Monterrey, siendo su patrona la Tnmaculada Concepción. T~_mbién a _la
iglesia mayor se le dio la advocación de la Inmaculada Concepc1on. Es decir,
que el título de Nuestra Señora de Monterrey es el de la cmdad, no el de la
patrona titular del templo, que es la Inmaculada Concepción.

548

· dLa ·,población fundada en 1596 desapareció en 16 ¡ ¡ , debi'do a una
mun ac10~. Su nuevo emplazamiento fue al sur de la antigua traza, por ser el
terreno mas elevado. Una década después, en acta del ayuntamiento de
Monterrey fech~da ~I 4 de abril de 1625, se cita la merced de tierras que hizo
el. fundador, a _la imagen de la Limpia Concepción de Nuestra Señora la
V 1rgen Mana.. .'·
. En 1626, cuando entró Martín de Zavala como gobernador del Nuevo
Remo de L:ón, de~idió construir la iglesia mayor o parroquial pues en
Monterrey solo habia un convento franciscano. El cronista Alonso de León
~firm~ _que en ese_año el de~n Juan d~ Ortega Santelices, comisionado por el
tlustns1~0 Francisco de R_1vera, obispo de Guadalajara, erigió la iglesia
parroquial de Monterrey, siendo nombrado cura y vicario el padre Martín
Abad de_ Uría. (Relación, discurso segundo, capítulo XII). El cronista se
refiere, •~~udable~ente, a la erección canónica del templo, no a su
c?nst~uccion material, pero no menciona la advocación que se le dio. Es el
h1stonador !srael Cavazos quien aclara que el deán Ortega Santelices "erigió
la parroquia de Monterrey con el título de Nuestra Señora de Ja
Concepción". 5
"

Documentos de diver~os años s~ refieren a la Inmaculada Concepción.
qu_e se venera en 1~ Iglesia Parroquial de esta Ciudad". A dicha imagen la
designaban con vanos nombres. En actas del cabildo regiomontano a fines
de 1662,_ ~e mencionan las tierras pertenecientes a la Madre de Di~s de Ja
Concepc10n o Nuestra Señora de la Limpia Concepción, cuyo arrendamiento
se dedicaba a adornar y dar culto "a dicha imagen. .. " o bien "para el ornato
Y adorno de su altar y templo... " También la llaman frecuentemente Virgen
de la Concepción.
El 4 de di~iembre de 1662, Roque Virto de Buitrago, teniente general
del Nue:,º ,~emo ?e León, decí~ que Nuestra Señora de la Limpia
Concepc1on es la titular de esta dicha ciudad," añadiendo que las tierras
otorgadas por el fundador de Monterrey eran para que, "de su usufructo, se
adornase el templo y lo demás necesario tocante al culto de la dicha
Virgen. .. ''. Por su_ parte,_ el alférez José de Treviño afirmaba que el
arrendamiento de dichas tierras era "para que haya con qué poder adornar
dicha imagen... ,,6

Las llamadas "tierras de la Virgen" se mencionan en numerosos
do~umentos. ~n el testamento dictado a fines de 1634 por Juan López,
antiguo conquistador del Nuevo Reino de León, se alude a ''/as tierras de
7
Nuestra Seiiora... " A mediados de 1694, el alférez Nicolás de la Garza dice
que dichas tierras son "per1enecientes a la Pura y Limpia Concepción de
Nuestra Señora.. .''8
549

�A la imagen titular de la iglesia mayor seguramente se le hicieron
donativos. Un destacado poblador, el general Diego de Ayala, en su
testamento dictado el 22 de diciembre de 1682, dispone: ··Jtem. mando a mis
albaceas y herederos den a Nuestra Señora de la Limpia Concepción. que
está en la (Iglesia) Parroquial de la Ciudad de Monterrey, treinta y -:inco
,,9
pesos ...
Respecto a la tiesta titular, son dos las referencias más antiguas que
conocemos. En acta del ayuntamiento regiomontano, fechada el 5 de agosto
de 1681, se mencionan las "tierras de fa Virgen··. cuyo producto se iba a
dedicar a "celebrar la festi1•idad de 1Vuestra Sei10ra de la Co11cepció11.
titular de esta ciudad. .. " Casi dos décadas después. un documento de fines
de agosto de 1698. alude a ··las fiestas de la Concepción. titular de esta
10
ciudad," y a la corrida de toros celebrada con ese motivo.
En el siglo XVIII hay otras referencias a la patrona de Momerrey. En un
documento de 1739 la nombran Divinísirna y Purísima Señora de la
Concepción. A mediados de 1747. en las fiestas que se llevaron a cabo en
Monterre) para celebrar la jura del rey Fernando VI. fue trasladado el
estanda11e real a la iglesia parroquial. ahora catedral. colodndolo "a lu.1
plantas de la Purísima Concepción de 11uestra Santa Tiwlar y Pwrvna dt:!
11
esta Ciudad... "
Dos testamentos de mediados del siglo XVIII la citan. En la cláusula 12
del testamento del general Juan García de Pruneda. fechado a principios de
1753 y otorgado por sus hijos, se menciona a ··la Virgen Nuestra Seiiara de1
la Concepción, que se venera en la (Iglesia) Parroquial de esta ciudad ..... ~
Poco después, en el testamento del general Domingo Miguel Guajardo.
fechado a mediados de 1759. se alude a Nuestra Señora de la Concepcii&gt;n.
13
"pa1ro11a lindar ele esta ciudad. .. "
~

...

La patrona del templo también es mencionada con otro título. En una
declaración emitida en 1779, el padre Alejandro de la Garza. cura párroco de
14
Monterrey. alude a "la Purísima Porrona. .. " . A fines del siglo XVIII o
principios del XIX, en una relación de las obras que habia hecho el canónigo
de la catedral de Monterrey. doctor Andrés Felíu y Togores. se dice que
"ordenó (¿r&lt;'sw11ró '.11 el al/clr 111u_vor dedicado a fa P11rís111w
Concepción... .. ¡~
A fines del siglo XVIII. en una encuesta levantada por el gobernador
Bahamonde. se manifiesta la protección que la Inmaculada Concepción
había dado a la ciudad de Monterrey. Fray Antonio de la Vera ) Gálvez.
médico del obispo Yerger. atribuía el hecho de haberse librado la ciudad de
550

vari~s epidemias a "lo be,!igno de su temperamento y más por ser su
pat,ona
Sa1111sima en el 1\li'rt
· de su
. Inmaculada
1· eno
C'
. .la .,Virgen
16 p
vncepcion.. . . or su parte, fray Cristóbal Bellido Fajardo, guardián del
~-~1~vento f:anc1scano de Mo11ter:e_y. se refería a esta ciudad afirmando que
e..'&gt; su e?ecw/ Patrona_~a Sant1s1ma Virgen bajo el tiernísimo Misterio de
su Inmaculada Co11cepc1011 y a quien siempre ha favorecido ..... r
~n 1791 el gobernador Bahamonde le decía al virrey Revillagigedo que
a la_ciudad de Monterrey se le había concedido. interinamente el título de
~-a~ttal d~I _obisp_ado del Nuevo Reino de León y, a su catedral. ¡~ advocación
de 1~~1est,a Se~wra de la Concepción, Patrona de toda Espa,,a.... " Añadía
que. tan particular acontecimienro •·. coincidía con el hecho d
uestra S 1 p
e que. a
enora. a atrona_ de esta ciudad, bajo la misma advocación se· le
da. to_do c~lt~ en la Iglesia Parroquial ... " Concluye afirmando que esa
co111c1denc1a ya se ve que es de puro accidente", ero "no de ·a r .
llamar la atención... " /8
p
U po eso de
. Al insta~arse definitivamente, en 1792, la sede del obispado del Nuevo
Remo ~~ Leon en Monterrey, a la antigua iglesia parroquial se fe empezó a
llamar,, la catedral de la Inmaculada Concepción". Fue hasta el 4 de junio
de 18.,3 c_uando el s~xto obispo de la diócesis. fray José María de Jesús
Belaunz~~an, consagro la catedra l de Monterrey en honor de la Inmaculada
Concepc1on. como se grabó en la lápida conmemorativa.
Apéndice I

~on motivo de la entrada al Nuevo Reino de León del gobernador
Marttn de Zavala, en agosto de 1626, se re dactaron dos nóminas de
pobladores de este Reino:
1. ~a ::M_~moria de los veci'.10s casados y solteros que hay en esta Ciudad y
Remo , s111 fecha. anexa al informe d_el ayuntamiento de Monterrey. fechado
el 2 de agosto de 1626 (Actas de Cabildo del Ayuntamiento de Monterrey).

2. La .. V'.sr_a de ojos de las casas y vecinos". Fechada el 7 de septiembre de
1626. (C1vtl, volumen 2. años I624-1629. expediente 2. Archivo Municipal
de Monterrey).

E~ la "Me1~1oria de los vecinos casados y sol/eros" de Monterrey y las
es~an~1as, se reg1str~ron como vecinos de la ciudad a 48 hombres, 3 viudas y
6 tnd1os. Como vec111os de las estancias se anotaron a 15 hombres. En total:
69 hombres y 3 mujeres.
551

�Los 48 vecinos de Monterrey eran: Diego Rodríguez, José de Trevii'io,
Lucas García, Miguel deMontemayor, Gonzalo Femández de Castro, Alonso
de Treviño, Pedro Botello de Morales, Pedro Romero, Rodrigo de Aldana,
Miguel Sánchez Sáenz, Francisco de Avila, Bartolomé García, Pablo
Sánchez, Bias de la Garza, Diego de Montemayor, Mateo de Villa Franca
Buentello Guerrero, Pedro Velada, Juan Hemandez, Francísco Martín
Guajardo, Juan Pérez de los Ríos, Antonio Durán, Juan Maldonado, Miguel
de Avila, Eustasio Zambrano, Domingo de Avila, Juan Pérez de Lerrna, Juan
de Treviño, Francisco de Treviño, Diego González, Alonso de Molina, Pedro
Rangel, Domingo de Morales, Juan de Montalvo, Bernardo de Molina,
Antonio de Villafranca, Juan Martín, Alonso García, Juan López, Leonardo
de Mendoza, Bernabé López, Lucas de Monternayor, Andrés de Charles,
Diego de Solís, Juan de Solís, Sebastián de Solís Francisco de Sosa, y Juan
de Sosa.
Las 3 viudas de ··españoles" eran: Agustina de Charles, viuda de Juan
Pérez de los Ríos; su hija Ana Pérez, viuda de Diego Flores, y Leonor, india,
viuda de Bartolomé de Charles, hijo de Juan y Agustina
Por último, eran vecinos de Monterrey S indios y su "gobernador"
Los IS vecinos que vivían en las estancias eran: Bernabé de las Casas.
Diego de Treviño, José de Treviño, Fernán Bias Pérez, Alonso Diez de
Camuño, Francisco Báez de Benavides, Francisco de !a Garza, Pedro de la
Garza, Bernabé González, Francisco Rodríguez, Domingo Gonzá!ez, Marcos
González, Juan de Olivares, Alonso Carrasco y Antonio Rodríguez. No se
menciona el número de estancias.
A los 48 vecinos de la ciudad y los 15 de las estancias no se les anotó si
eran casados, viudos o solteros.
En las dos listas de pobladores de la ciudad y las estancias, que se
anotaron en la ··Memoria", no se menciona a Hernando de Ugarte y la
Concha, capitán del destacamento militar de Monterrey, ni a Diego de Avila.
soldado de dicho destacamento y vecino de Saltillo, quienes sí aparecen en la
"Vista de ojos".
Por otra parte. en el informe de! ayuntamiento de Monterrey al
gobernador Zavala, fechado el 2 de agosto de 1626, se asentó que había
··más de cuarenta vecinos en esta dicha ciudad, y los veinticuatro de ellos
casados, con sus familias, y los demás solteros y algunas mujeres viudas de
españoles ..." Además había otros vecinos en las estancias, "en cantidad de
más de otros treinta casados y solteros... '' Se añade que con el justicia

552

mayor
Alonso
Lucas el Bueno. vinieron en 1624, "oc·ho vecmos
·
, 1o\'
·
d
mas
cmco casa os y tres solteros... "
' ·
Según dicho informe del ayuntamiento, serían: 24 casados má d 16
!º!teros. Y algunas (3) viudas de "españoles" En las estancias h~bía ~ná: de
.&gt;Ü casados y solteros. En total: más de 70 vecinos entre hombres y mujeres.
11

En la ·•Vista de ojos de las casas y vecindario'· de Monterrey levantada
po~ orden del g?b~mad~r Martín de Zavala y fechada el 7 de sep~iembre de
16_6, se asento el numero de vecinos casados que en ella si t
J
ordmano en h b . . . ,
"
a s en c,e
. ..
su ~ llac,on Y casa y "todas las casas de morada" "La Vista
de
OJOS , se llevo a cabo el S de septiembre de J 626 E
·
1 •
b
• n e 11 a se mencionan
o~ nom res de 3 1 hombres y ~na mujer: Diego Rodríguez. Lucas García.
M_,guel de iv:ontemayor, Anto1110 Duran, Juan Maldonado. Juan de Solís
Diego de S0l1s, Leonardo de Mendoza. Juan de Montalvo Juan L ·
J ·
H ' d
Al
,
,
opcz. uan
~rna_n ez.
onso Garc1a, Juan Pércz de Lerma, Domingo de Avil a.
Fr,mc1sco
de
Sosa,
· oommgo
·
d M
· Juan de Sosa• Pedro Rangel , Bartolo111e' Garcia,
e _orales, D~ego González, Pedro Velada, Juan Pérez de los Ríos
Francisco
Martmez, José de Treviño. Pedro Ro mero, D.1ego de Avda
· '
.
I lernand_~ de Ugarte y la Concha, Pablo Sánchez, Bias de la Garza Alons~
de Trev1110. Leonor viuda de Bartolomé de Charles y Pedro B~tello d
Morales.
e
~rancisco Martíncz. que se menciona en la
Francisco
que aparece en
, _ Martín Guajardo
.
Rodrigue.z. Mateo de V,llafranca, Francisco de
se mencionan en la ·· Vi\·ta de 0)01·.. pero
"Memoria .. .
.
. .

" Vista de ojos" es el mismo
la "iv,emona...
L'
·
' "
Franc,sco
·.
Avila y Miguel de Avila no
sí t'
·
d
es an registra os en la

En la .. Vista de vjo.1" se asentaron los nombres de 21 casados, pero 110
los d~ sus ~sposas. Tampoco se mencionan viudos. Los casados eran· l.ucas
Gar_cia, ~iguel d~ ~ontemayor, Antonio Durán, Juan Maldonado. Juan de
Solis; Diego d~ S0l1s, Leonardo de Mendoza. Juan de Montalvo, Alonso
Garcia, Jua,~ Percz de Lerma, Domingo de Avila. Francisco de Sosa Juan de
Sosa .. D0111111go de Morales, Diego González, Juan Pérez de los Ríos
Francisco Ma11ínez, Diego de Avi la, Bias de la Garza. Alonso de Treviño 1:
Pedro Botella de Morales.
Los poderes espiritual y temporal estaban representados por el templo y
convento de San Francisco y, "a un lado", las que parecían ser casas reale;
que eran _'_'una sala nueva con su casa y un aposemo con siete w11tcmas ¡'•
puertas... . donde estaba alojado el gobernador Za,ala.
·
553

�Se mencionan l4 casas. Los vecino que vi ían en ellas, algunos con su
mujer e hijos, eran: Diego Rodríguez Antonio Durán. Juan Maldonado Juan
de Solís, Juan de Montalvo, Juan Pérez de Lerma Domingo de Morale ,
Diego González, Francisco Martínez. Jo é de Treviño, Pedro Romero Diego
de Avila y Pablo Sánchez. Los 6 vecinos que vivían "con su mujer e hijos ..
eran: iguel de Montemayor Antonio Durán, Juan Maldonado Juan Pérez
de Lerma. Franci co Martínez y Pedro Botella de Moralc . Ademá Diego
González "con su mujer e hija " Juan Pérez de los Ríos el Mozo "con su
mujer, madre y hermana l'iuda " .

9 pobladores habitaban en aposento cercanos a las ca as: Miguel de
Montemayor, Diego de olís Leonardo de Mendoza Domingo de Avila.
Francisco de osa, Juan de Sosa, Pedro Rangel Bartolomé García y Pedro
Velada. Sólo Montemayor vi ía "con su mujer e hijos ". De los demás tan
solo se asentó que eran casados o soltero . A la propiedad de Juan Pérez de
lo Ríos el Mozo la llaman de las dos formas : ca a y aposento .

Solamente a 3 viviendas e les anotó que "esrá de la otra parte del río
{.)anta Lucía) ... ··. al norte de la traza urbana: la de Domingo de Morale .
Juan Pérez de los Ríos (con el jacal contiguo de Leonor, viuda de Bartolomé
de Charles) la de Francisco Martínez.
En la ·· Visra de ojos " e registraron 7 estancias:

1. A iete leguas de Monterrey estaba la de Gonzalo Femández de Castro.
·'casado con hija del capitán Diego Rodríguez' o sea María Rodríguez.. Ahí
vivían también Juan de Olivare , Alonso Carra co y Rodrigo de Aldana.
solteros.
2. A cinco leguas de Monterrey estaba la de Fernán Bla Pérez, viudo, a

quien acompañaba "su hijo' Antonio Rodríguez.
. . . . ..

3. A :;iete leguas de esta ciudad :;e hallaba la de B rnabé de las Casas. viudo.
Con él e taban "sus hijos ", o sean Marcos y Bernabé, y además, Domingo
González, soltero, y Francisco Báez de Benavides "con su mujer ". es dec ir
Isabel artínez Guajardo.
4. A un tiro de arcabuz de la estancia de Bernabé de las Casas, vivían Diego
de Treviño y Francisco de la Garza. viudos, y José de Treviño, Pedro de la
Garza, Marcos y Bernabé González, solteros.
5. A ocho leguas de la ciudad, en la Cuesta de los Muertos, estaba Alonso
Díez de Camuña.
554

6. A un "h
cuarto
de legua de Monterrey, Miguel ánchez Sáenz v1v1a
· , con su
'· ¡ , .
e_ P?Sa, IJª eg1t1~w de José de Treviño ", o ea Ana de Treviño. Con ellos
1V1an Juan y Francisco de Treviño, solteros, hennano de Ana.
7. También a un cuarto de legua estaba la estancia de Diego de Montemayo
soltero.
r.
, Gonzalo Ferná~dez de Castro. Rodrigo de Aldana, Miguel Sánchez
Sae~z Juan y Francisco Treviño y Diego de Montemayo, aparecen como
ve~_mos de M~nte~rey en la "Memoria "... y como vecinos de las estancias en
la Vista de o;os ' .
Los ~O pobladore de las e tancias eran: 3 casados, 4 viudo , 11 solteros
Y 2 ~ quienes no se les m~nciona su estado. Los 3 casados eran: Gonzalo
Fernandez de Castro. Francisco Báez de Benavide y Miouel Sa'nch s·
L 4 · d F ,
o
ez aenz.
os _v1u os: ernan Bias Pérez, Bernabé de las Ca as. Diego de Treviño y
Fran~1 co de la Garza. L?s 11 solteros: Juan de Olivares, Alonso Carrasco,
Rodrigo de Aldana, Dommgo González, José de Trevii'io. Pedro de la G
arza,
Ma~cos Gonza· 1ez, Berna be, González. Juan de Tre iño, Francisco de reviño
Y D1~go de Montemayor. A 2 pobladores no se les anotó su estado: Antonio
Rodnguez y A I onso Díez de Camufio.
E~ la 'Vista de ojos'· e añaden otros 10 solteros: Juan Buentello
Eustas_io Za~brano, Alonso de Malina su hijo Bernandino de Malina:
A~ton10 de Y1llafranca Juan Martín (a quien le anotaron "viudo "), Bemabé
Lopez, Lucas de Montemayor, André de Ugarte y eba tián de Solí .

~e ello a,_ 4 se registraron como mulatos: Alonso de Malina, Juan
M_artm. Bernabe López y ebastián de Salís; un me tizo. Antonio de
V11laf~anca, y dos- mes icillos: Lucas de Montemayor y Andrés de uga rt e.
T b .
am 1~n e mencionan los 5 indio y su 'gobernador", citados en la nómina
de ~ecmos ~ne .~ al informe del ayuntamiento del 2 de agosto de 1626. 0 sea
la Me~nona. .. Se asentaron en la "Vista de ojo " en total 67 hombres
una muJer.
y
. , Sin embargo, 8 d_e e to vecinos estaban ausentes: Lucas Gárcía, quien
vivia en la casa de Diego Rodríguez: Leonardo de endoza, Hernando de
Ugarte Y la Concha, Alonso García. José de Treviño, Diego de Avila Bias
de la Garza y Alon o de Treviño.
Leonardo de Mendoza, Alonso García y Diego de Avila, casado , eran
oldados de la compafiía del capitán Hemando de Ugarte y la Concha que
estaba de guarnición en Monterrey. En la " Vista de ojos" se dice' que
555

�estaban "de partida". Mendoza y García habían dejado a las esposas en sus
casas. Avila, quien aparece como vecino de Saltillo, se había ido con su
mujer. En la ·'Memoria... " aparecen los nombres de Mendoza. y García pero
no el de Avila. Ni en la "Memoria... " ni en la .. Vista de ojos" se dan los
nombres de las esposas.
Las tres viudas que se citan en la "Memoria... "_(Agustina de Charles. su
hija Ana Pérez y su nuera Leonor), también se registran en la ··la Vista de
Ojos". cuando se menciona a Juan Pérez de los Ríos (el Mozo) y a su m~dre
(Agustina de Charles) y hermana viuda (Ana Pérez) .. :" y a Leo_nor la v1t'.da
de Bartolomé de Charles. éste hermano de Juan. quien adopto el apelltdo
materno.
En la nómina de los vecinos de Monterrey y de las estancias, sin fecha.
documento anexo al informe del ayuntamiento. fechado el 2 de agosto de
1626, se asentaron los nombres de 48 hombres. 3 viudas y 6 indios. que
vivían en la ciudad, más 15 hombres que estaban en las estancias, es decir un
total de 69 hombres y 3 mujeres.
En ta .. Vista de ojos" o descripción de Monterrey y las estancias. que
ordenó levantar el gobernador Martín de Zavala. documento fechado el 7 de
septiembre de 1626, se mencionan 3 l hombres y una mujer. que vivía_n en la
ciudad, y 20 hombres. otros 1O y 6 indios que estaban en las estancias En
total: 67 hombres y una mujer.
Hemos dicho que, en la nómina redactada por el ayuntamiento. no se
aclara si los vecinos eran casados. viudos o solteros. Sólo se menciona a tres
viudas y se dan los nombres de sus difuntos maridos.
En la nómina que ordenó levantar el gobernador Zavala se as_entó s¡
eran casados viudos o solteros, pero no se dan los nombres de las muJeres 111
el número d~ hijos, lo que elevaría el total de pobladores. Es decir. habría
que añadir las 21 esposas de los vecinos casados de Monterrey y las 3 de las
estancias, de quienes no se dan los nombres.
Sobre los hijos diremos que es imposible precisar 5u nú1~_ero. En
Monterrey había l O parejas de casados y una mujer. todos con h_lJOS. L_os
jefes de familia eran: Lucas García. Miguel _de Monten~ayor, Antorno_ Duran.
Juan Maldonado. Juan Pérez de Lerma, Diego Gonzalez, Leonor viuda de
Bartolomé de Charles, Francisco Martínez, Bias de la Garza, Alonso de
Treviiio y Pedro Botella de Morales. En las estancias ~e citan l?s. 3
pobladores casados, pero no se alude a lo_s hijos. De los 4 viudos, 2 v1v1an
con sus hijos: Fernán Bias Pérez y Bernabc de las Casas

556

Apendice n

Sí mes is de la .. Vista de ojos de las cmas y vecinos'" de Monterrey.
Septiembre 7 de 1626.
Los capitanes Diego Rodríguez y Lucas García v1v1an en una casa
frente al convento de San Francisco, a cincuenta pasos de éste. La casa tenía
aparte dos aposentos. "nuevamente hechos. con una torrecilla alta... en
dond~ habitaban el capitán Miguel de Montemayor. ~erno del capitán Diego
Rodnguez, su esposa (Mónica Rodríguez) e hijos.
A cuarenta pasos de distancia de la anterior, "sin calle ni contigüidad".
estaba otra "casa pequeiía, sin corral, .. de Antonio Durán, su mujer
(Catalina de Treviño) e hijos; era "una sala y un aposento que les sirve de
cocina".
A cuarenta pasos de la casa de Durán, estaba la de Juan Maldonado.
··con una sala y un aposento··. en la que vivía con su mujer (María de
Montemayor) e hijos.
A un tiro de arcabuz. poco más o menos. estaba la de Juan de Salís.
mulato. casado con una india de Coahuila (Andrea). A un lado de esta casa
había dos aposentos donde se alojaban Diego de Salís. mulato. casado con
una mestiza (María de Mendoza) y Leonardo de Mendoza y su mujer.
A poco trecho. en una sala grande con cubierta de paja. vivían el
mestizo Juan de Montalvo. su mujer (Juana López) y el padre de ésta. Juan
López. suegro de Montalvo.
A distancia de unos veinte pasos, estaban unas paredes v1eJas y
111altratc1das. con techo de paja. en que vivían Juan Fernández. soltero.
Alonso García y su mujer.
A un tiro de arcabuz, una casa con sala, un aposento y cocina. era de
Juan Pérez de Lerrna. mujer (Mariana Martínez) e hijos. A lindes de ella
moraban en dos aposentos Domingo de Avila y su mujer, ésta hija de Pércz
de Lerma.
A un tiro de arcabuL poco más o menos. en un aposento pequeño.
"ahora nuevamente hecho ", vivía el mulato Francisco de Sosa. casado con
una india (Magdalena María) y. algo apartado. estaba "otro aposentillo

557

�pequeño" donde habitaba Juan de Sosa, casado con una india hija de
Francisco de Sosa.
A más de cincuenta pasos, en otro aposento de reciente construcción,
vivía Pedro Rangel, soltero.
A cincuenta pasos del anterior estaba el aposento, "ahora nuevamenle
hecho··, en el que habitaba Bartolomé García, soltero.
A más de un tiro de arcabuz estaba, "de la aíra parle del río (Santa
Lucía)" y "apartado" de la población; la casa de Domingo de Morales,
casado con una india. A más de un tiro de arcabuz estaba ··una casa con una
sola grande", que habitaban Diego González, su mujer e hija. A lindes. en
un aposento vivía Pedro Velada.

eerca hab',a

un pequeño aposento recientemente

Por último, a un lado del convento franciscano ''esta'
I
su casa v un
.
,
una sa a nueva con
aposento, con siete ventanas v
,,
gobernador Zavala "
- puertas , que ocupaba el
aunque no había cá:Celq~~J::~: ~~:I c::~:;:~e:~t:in habber _habitado otras",
1 a Junto a las casas
reales .
'
, esª
Apéndice 111

Esposas de los 21 vecinos casado d M
las estancias, de quienes no se mencio~,a: s onterrey y de los 3 vecinos de
fechada el 7 de septiembre de 1626. (+)
us nombres en la Vrsta de ojos.
Monterrey

En ·'la otra parte del río", en un aposento con "'paredes IIIIIJ'
viejas", vivían Juan Pérez de los Ríos (el Mozo), su mujer (Agustina de
Belmar). madre (Agustina de Charles) y hermana viuda (Ana Pérez). Y, en
un jacal contiguo, habitaba Leonor, india viuda de Bartolomé de Charles.
con sus hijos.

Lucas García (Juliana de Quintani lla) Mi uel d
, .
Rodríguez), Antonio Durán (Catalina de Trevfño) J:~o:e~ayo~ (M(o111~a
de Montemayor), Juan de Salís (Andrea) Di~
a ?na o ~aria

También al norte del río Santa Lucía, a más de cincuenta pasos. en una
"casa nueva que no tiene más de un aposento cubierto", habitaban
Francisco Martínez, mujer (Mariana Botcllo) e hijos.

Francisco de Sosa (Magdalena María) Juan de S z), DDo':1mgo de Avda,
Diego González, Juan Pérez de los Ríos el Mo~~a, om,~go de Morales.
Franci~co Martínez (Mariana Botello), Diego de A~~;u~::: ~e ~e~ar).

Enfrente de la anterior, otra casa nueva, con sala y un aposento
cubie110, la ocupaba el capitán José de Treviño "cuando \'iene a misa ".

.., '

María de Avila) e hijos.
construído.

A poco más de un tiro de arcabuz, hacia la iglesia de San Francisco.
otra casa nueva, con sala y dos aposentos, la ocupaban el capitán Pedro
Romero, quien la había mandado construir, así como Diego de Avila y su

~:,:1:,1"}~.~eo;:::: :: ~~!:,.,(~~:~.: ~~~~~:~ºu::n;~ipe~~•;1:n1~
~~~:~~'\ G:zállez),
0

e

Alonso , de Treviño (Anastasia González; ;
ora es (Ana Mana de Avila).

Las estancias
Bena~~:~~~s:i:~á~d~- de &lt;¿ast~o !María ~odríguez), Francisco Báez de
Treviño).
a tnez uaJar o) y Miguel Sánchez Sáenz (Ana de

mu_Jer.
A cincuenta pasos más o menos estaba la vivienda, con sala. dos
aposentos y cocina, donde moraba el capitán Pablo Sánches. soltero.

+ Desconocemos los nombres de 7 esposas de vecinos.

A unos cuarenta pasos de la anterior estaba la casa. con sala y dos
aposentos, que habían comprado los capitanes Bias de la Garza y Alonso de
Treviño "para sus viviendas con sus mujeres (Beatriz y Anastasia Gon:óle:)
e hijos·· aunque no la ocupaban pues vivían en la estancia de San Francisco,
hoy Apodaca (Nuevo León). "a tres leguas" de Monterrey.
En la parte posterior de dicha casa, un jacal de carrizo cubierto de
zacate lo ocupaban el capitán Pedro Botello de Morales. su mujer (Ana

559
558

p:~~~

�otas Bibliográficas
"Historia del Nue\'O Reíno de León . "Monterrey . 1972. olumen ll. Pag.
3"3.
~ "Las Ordenun::m de Sue\'CIS Poh/ac:ione. " de Felipe 11 . expedida n
1573. en Pacheco árdena . Colecc1ó11 de duc:11111e11los inedi1u · del Archivo
de Indias. Primera erie. Madrid. 1864-1884. olumen 111. Pág . 484- -37
~- olumen XVI. Págs, 1 2-187.
Testimonio de las co11.Hw1cias relu1iva.1 a la fundación de la c:iuclad de
.\Jomerrey..,
onterrey 1897. Pág . 23 y '2 7.
1 Protocolo . volumen l. años l 599-1640, númer
1, Archivo Muni íp::il de
Monterre '.
' "C0111rorersias .rnhre p1risdiccui11 espiriwal entre . altillo y .\fomerrer.
15 '0-165]" Revi ta Coahulensc de Hi ·toria . altillo, Coahuila, o-. ,-Dic .
1978.
e, eta del Ayuntamient de
nterre) . Año 1662. rchi,o 1uni ·ipal
deMontcrrc .
' Te tamento de Juan López en Ci-.il. volumen 4. ar1os 16'2-16"5.
xp diente 1. Arclm-o Municipal de ontl!rrcy
~Protoco lo volu m nS.año 1691-1694 número99 . AMM .
•1 Te tam nto d I general Diego de
)ala en Ci,il. \'olumén 1 ·. aii 16 11689, expediente 3, folio 2 vuelta. AMM
10
eta del yunrarniento ) Protoc lo . , olumen 6. año 1695- 1700.
número 68.
M
11
arlas Pérez-Maldonado. Docume1110., J-/istóricos di! Suero l.eá11. 15961 '11 , Monterre\' 1947. Página • .., _
11
e -1amcnto ,del general~J uan arcia d Pruneda en Protocolo . , olumcn
15.a fí os 1748-175',número 125,126.
1
1' Te, tamento d I general Do1;1i11go Miguel
iuajardo en Protocol o .
volum n 16, año 1756- 1769 número 38. A M.
IJ
on . Aurelian Tapia Méndez. Ohispado de ,\'uern Reino de Leú11 .
Primer Tiempo. Monterrc), 1988. Pág. 81.
1' Lui
13ei anta-Fe. "Un mallorquín en la colo11i::aciú11 de Méjico".
Mallar a. C 1.. Pág. l O
'"' "Tes11111onw de las di/1ge11cias pruct1cadas .. " en Ci, il, volumen 14 7. afio
1791. fapcdientc 12. AMM . Declara ión de Fray Antonio en folio · 21 a" 1.
,, ··Te:,ti111011io de las di!igenctas prac1icada.L ... en 'i , il. mi 1110. , olumen)
e.\ped iente. Decl aración de fray Cri -tóbal en folio 31 -.uclta a 43.
1R ''Tes, imonio .. :· en Ci, il. , o lumen 14 7. año 179 l. e'&lt;pcdicntc 12. fo!io 64.
,ucltay6- .

HECHO OCURRIDO DURANTE LA OCUPA IÓN
DEL EJÉRCITO AMERlCA O EN MO TERREY
1846-1848

1

...

Bertha Villarreal de Benavides
Colegio de ronista e Hi toriadore
de ue o León. A. C.
El éxito de las batalla victoriosas del ejército ameri ano
e pecialmente la del itio de Monterrey entusiasmó al pueblo americano
mu en particular a u gobernantes. En 1846 1 Congre o autorizó la
a uñación de una moneda de oro con la efigie del general Zachary Ta lor. 1
arti ta que hizo este trabajo iajó hasta Monterrey para hacer los bocetos o
dibujos trabajando en el campamento del ogalar.
Como pago a su trabajo pidió 200 dólares y dos de las medallas
conmemorati a en cuyo an erso está escrito

Resolution
o/Confress
Julyl6'' 1 46
Palo Alto
May th 1 ./6
Resaca de la Palma
May 11i de 1 ./6
William Garl. Brown era el nombre de e te artista el cual no ólo
llevaba la comi ión de hacer el boceto para esta medalla ino qu tenía
también el encargo de hacer una pintura. 1diario "Daily Republica ·• del que
era dueño Robert H. Gallear que pertenecía al partido Whig, veía con grandes
po ibilidade que el gran héroe e on irtiera en un magnífico prospecto
para la candidatura de u partido para la pre idencia de los - tados nidos. 1
En junio de 1846 Zachary Ta lar había declarado que d clinaria la
pr sidencia aún en ca o de que le ofrecieran el puc to. En agosto d 1847
había dicho: "No me imporra un higo el cargo •·. in embargo para el otoño
empezó a cambiar de opinión. El 7 de junio los Whig lo e cogieron para la
candidatura mientra que los Demócratas eligieron para u candidatura a
Le, i · Ca y a William O. Buttler otro General de Kentucky que se
di tinguió fue herido en el itio de Monterre . También hubo un ter r
partido el de Tierra Lihre, del cual su candidato fue artín an Beuren.

561

�El día de la elección Taylor ganó por estrecho margen de 163 votos
contra 127 de Cass. Van Bauren no obtuvo ninguno, tales fueron los
resultados del Colegio Electoral de los Estados Unidos.2
Brown pem,aneció durante tres meses en el campamento del Nogalar
trabajando en este lienzo. En su composición, se encuentra al centro Taylor
vestido con pantalón azul, camisa blanca, saco largo y un pa11uelo atado al
cuello; a los lados diez oficiales posando de diversas formas que le dan
ambiente de placidez con actitudes de descanso y solaz esparcimiento. Las
tiendas de campaña bajo la sombra de los nogales y a la izquierda un
hermoso caballo blanco ensillado, cuyas bridas sostiene un soldado en
actitud de espera para recibir una orden de parte de su superior. Este
magnífico óleo de 30 X 36 pulgadas, se encuentra actualmente en Porlrait
Gal/ery del Smíthsonian !nstitute en Washington, D.C.
En Estados Unidos a un mes de la ocupación de la ciudad de Monterrey
por el ejército americano, ya en Filadelfia en octubre de 1846, había una
iluminación intensa en honor a las victorias obtenidas por sus connacionales,
especialmente la de Zachary Taylor y todo esto se advertía en buena parte de
la ciudad.
Los edificios públicos, teatros, hoteles y muchísimas casas estaban
iluminadas con los mas variados colores y decorados con banderas y
estandartes.
Los nombres de Monterrey, Palo Alto y Resaca de la Palma se repetían
3
a cada paso. era un tema de conversación ''La guerra contra México ".
En el Arch Street Theatre fue puesta en escena el 3 1 de octubre la obra
titulada "The Siege of Monlerey" (El Sitio de Monterrey) Escrita por W. H.
Bennie.
La cartelera del programa es la siguiente:
Gral Taylor........ Mr. J. Sean Gral. Bunler. ......... Mr. H. Marten
Gral. Worth ...... Mr. Browers Corl. Rigdly ........... Mr. Blankman
Capt. Smith .... ..
Capt. Duncan de los Texas Rangers ...... W. H. Bennie.
Sammy Stevens, soldado de Maine
Sally Doordrige, la novia del soldado
Mexicanos
Cor l. Ferero ...... Mr. Browne

Gral. Ampudi ....... Mr. Marsh

562

Gral. Rosca....... . Mr. Hamilton
Corl. Martino ....... Mr. Fisher

Bartello ...... un soldado ebrio
Corl.Bravo .....Mr.Colladine

Al empezar aparece Mrs. Burke como la Diosa de la Libertad. La
escena es en el campo de batalla e interpreta una canción ·'Bartello".
2do. Cuadro, se desarrolla a la luz de la luna en el Obispado.
3er. Cuadro, paso rocoso en el camino a Saltillo con la canc ión
"Voluntario Yankee".
2º Acto En el inte.rior de la Catedral aparecen frailes y monjas así como
la .gente .de clase de sociedad de Monterrey atendiendo en la celebración de la
Misa, mientras el fuego de la batalla hace estragos en el templo.
2do. Cuadro, en el paso a Saltillo sucede la muerte del Coronel
Watson y Taylor en el campo presencia la escena.
3er. Cuadro, en las calles de Monterrey durante la batalla se dispara
desde los techos y las ventanas.
4º. Cuadro y final, la bandera americana ondea en la Ciudadela y es
la rendición de la ciudad4.
Indiscutiblemente el interés que provocaron en el pueblo americano
l?s s~1ccsos d~ 1~ guerra contra México hacía que escritores, artistas,
litografos Y penod,stas. produjeran con gran rapidez obras de interés general
como es el caso de esta obra de teatro que se estrenó a escasos cuarenta días
de los sucesos.
En esta obra los personajes son algunos reales y otros creados por el
autor, sobre todo los concernientes a los mexicanos, de los cuales sólo el
general Ampudia era un personaje verdadero.
Pro.bablemente los periódicos Picayune y Delta que a través de sus
reporteros 111formaban al público americano. no le daban importancia o no
conocían a los principales dirigentes del ejército mexicano.

.u~

ejemplo del interés que tenían todas estas noticias en los
acon!ec1m1entos de la guerra. lo podemos constatar en el cuadro "War News ··
(Noticias de Guerra) de Richard Caton ~oodville ( 1822- 1855) óleo que se
encuentra en el Mcmoogian Foundation.) En el cuadro se puede observar un
grup_o .de personas que esperan con ansias afuera de las oficinas de los
penod,cos para recibir noticias frescas de los sucesos en México.
563

�De este mismo artista es el cuadro que tituló O/d '76 and young '48
(Viejo del 76 y joven del 48). Esta es una pintura al óleo en la que podemos
observar a una familia junto a una chimenea, en la que el joven soldado que
participó en la guerra de México cuenta sus experiencias al abuelo, un
veterano de la Revolución Americana. El pintor Woodvi!le pertenecía al
"Dusseldorf School" quien inspirado en esta guerra quiso mostrar a los
europeos este suceso político y social, en el deseo de la expansión americana
,6
de su pa1s
Canciones Populares

Hay un sinnúmero de canciones populares que se escribieron y
cantaron durante esta época referente a esta guerra. Una de ellas es The
Maiden of Monterey, (La doncella de Monterrey) compuesta por los Texas
Rangers, usualmente la cantaban en los campamentos_honrando la heroicidad
de la joven de Monterrey. Otra es Field of Monlerrey.
Field of Monterey

"As song in the Public Schools of New York"
The sweel church be/Is are pear!ing out
A chorus wild and free,
And every thing rejocing
For the glorious victory:
For the gallan! and the gay,
Who now in death are sleeping
On the field of Monterey

When spring was here with openingjlowers.
And I the proud May Queen,
And al! the young and gay were met
To dance upon the green:
The nobles/ and the manliest
Was by my side that day,
Who now in death is sleeping
On the field of Monterey
íñe Flowers of spring arefieldfaded now,
The woods are sear and cold;
The persimmon's check isjlushing
And the papaw shines in gold
But he in earliesl manhood
Has sadly passed away
And now in death is sleeping

On the field of Monterey
Let ali sing and be happy, patriotic &amp; free
Campo de Monterrey

Canción que se cantaba en las escuelas públicas de
New York
Las dulces campanas de la iglesia tañen
Un coro agreste y libre y todos se regocijan
Por la gloriosa victoria,
Pero emanan lágrimas amargas por los valerosos y
Alegres
Que ahora los muertos duermen
En el campo de Monterrey
Cuando la primavera estaba aquí abriendo sus
flores
Y yo la orgullosa Reina de Mayo
Y con todos los jóvenes alegres que conocí
La danza sobre los verdes
Los nobles que yacen están a mi lado esedía
Que ahora en la muerte esta dormida
En el campo de Monterrey
Las flores de la primavera ya están marchitas
Los bosques están secos y fríos
Las mejillas como persirnonios ruborizados
Y la papaya brilla en oro
Pero en la temprana madurez
Tristemente ya se han ido
Ahora la muerte está dormida
En el campo de Monterrey.
Cantemos ahora felices, patrióticamente y libre
E~isten muchas más como la de "The War is over Now" (La guerra se
ha termmado ahora), de Eugene T. Johnston. Su letra dice que al témlino de
la ~u_erra cruel y sangrienta, los hombres regresan a sus casas con sus
fam,ltas Y la bandera con las estrellas y barras ondea desde Maine hasta
México.8
Literatura y Publicaciones

Referente a las publicaciones sobre la guerra Seymoor V. Connor
afirma que el 23¾ de las obras fueron publicadas entre 1846 y 1849, el 14¾
entre l 850 y 1899. De estos libros dice Connor, el 75¾ es con respecto a la

564
565

�culpabilidad de la guerra lo cual resulta ambiguo. El 16 % culpa a los
Estados Unidos y el 9% a México. Si n embargo en las últimas décadas los
libros históricos sobre este tema el 85 % culpa a los Estados Unidos y las
causas son múltiples: Reclamaciones, anexión de Texas, la ambición de
obtener California o el expansionismo anhelado por el Presidente Polk como
causa fundamental de la guerra.
Los pocos historiadores que acusan a México, utilizan el ataque a
Taylor en su avance hacia el Río Bravo y el fracaso de los diversos gobiernos
mexicanos para entablar negociaciones con los representantes de Polk.
De los estudios sobre esta guerra pueden calificarse: En estudios
generales, monográficos, memorias y biografías.
De los libros que se refieren a Monterrey publicados en los últimos
años están: "Monterrey is Ours " (Monterrey es nuestro) son las cartas del
teniente Dana 1845-47, publicadas por The University Press de Kentuchy en
1990. Otro es ·-rhe March to Monterrey " (La Marcha hacia Monterrey), es
el diario del teniente Rankin Di lworth del ejército americano publicado por
The University of Texas en 1996. El teniente Dilworth concluye este diario
19 de septiembre, pues el día 21 en el campo de batalla fue alcanzado por
una bala de cañón que le destrozó una pierna. Vivió unos cuantos días más)
se enteró de la victoria de sus compañeros y el día 27 murió. Se le sepultó en
el cementerio que construyeron los americanos cerca el campamento del
Nogalar Actualmente debido al crecimiento de la ciudad no se sabe donde
quedaron las tumbas de estos soldados.
W!lliam J. Worth "Monterrey's Forgotten Hero ". (William J. Worth
El Héroe Olvidado de Monterrey) del autor Edward Wallce, publicado por el
SMU Press 1953. A pesar de este título de Héroe olvidado. Texas no lo
olvidó, lo inmortalizó al dedicar en su honor la ciudad de Fon Worth.
James Duncan "le/lers of James Dw,can: The Battle of Momerrey"
(Las cartas de James Duncan: La Batalla de Monterrey).
Electus Backus '·Br{f Skeích of !he Banle of Monterrey" (Bre,es
apuntes de la Batalla de Moterrey) Historical Magazine Morrcsana N.Y:
1866 (207-213 ).
Luther Gíddings "Sketchs of the Camping in Northem México 18./6./7" (Apuntes de la campaña del Noreste en México 1846-47). Pulman. N.Y.

1853.

566

De ,?tra índole otro libro que merece ser mencionado es "Monterrey
Conquered (Monterrey Conquistado) es un fragmento de la "Gran
Quivera" de Shepard M. Ashe New York, 1852. Este escrito es un poema
épico, de 148 páginas 9
Algunas colecciones de manuscritos se encuentran en diferentes
Universidades, en la Librería del Congreso y en los Archivos Generales de
los Estados Unidos. La de John E. Wool son varias cajas con documentos
q~e se encuentra.n en el New York State Library aproximadamente tres mil
piezas en 19 caJas están en el Gunler Col/ection de Chicago Historica/
Society, así como las d_e Willia~ J. Worth. De Zachary Taylor hay dos cajas
y un volumen en Huntmgton l1bray Kentucky, Historical Society. 10
Existen no sólo los libros h:stórícos, sino también las novelas que
fueron dos docenas aproximadamente, basadas en la guerra '·The Vo/unteer
or The Maiden o/ Monterrey" (El Voluntario o la Doncella de Monterrey)

Boston, Elliot Thomas &amp; Talbot 1863.
Ésta y de manera curiosa el 40 % de las que se han examinado se
desarrol lan a través _de las mujere_s en la guerra. El argumento en su mayor
parte se '.efiere a muJeres que se disfrazaban de hombres y servían de manera
voluntaria, con el fin de seguir a su amante que se había enlistado. Todos
estos relatos de amor tenían un final feliz.
Correspondencia
Una de las principales fuentes de información histórica durante la
invasión americana a México 1846-1848 es sin duda la de los diarios las
memorias y las cartas de aquellos soldados, militares de carre:a o
voluntarios que invadían un país para todos ellos desconocido; para estos
!1ombres todo era novedad, el idioma, las costumbres y el terreno por el cual
iba~ .avanzando y conquistando. Para muchos era una aventura, pues miles
de Jovenes corrieron a enlistarse en la Unión Americana al llamado del
Preside~te Polk. Al reclutar a 50,000 hombres, la guerra ofrecía una
oportu111dad para obtener dinero, unos acres de terreno y tal vez regresar a
casa como un héroe. No se imaginaban estos jóvenes los horrores de la
guerra, las enfermedades como el paludismo o la fiebre tifoidea o el calor
el dormir en campo abierto y el rigor de la vida mi litar que llevó a muchos~
desertar.
Existen muchos libros que han sido transcritos de
documentos
epistolares, en los que los autores nos narran a través de sus cartas sus días
transcurr~dos en México durante la guerra como los de "MonLerrey is Ours ",
que contiene las cartas del teniente Napoleón Dan a, graduado en el U.S.
567

�..
38 "Mexico under fire" del Diario de Samuel Ryan
M11ltary Academy en l 8 ·
• d oh·
"Memorias de
0
Curtís del Tercer.. R;gim!e:~ .::e~º:e~~l~lt:t::1~~doe part:~i;ó en el Sitio de
Ulysses S. Grant . El er . dJ d otras de México, le escribió a su esposa
Monterrey, y desde esta c1u a Y
Julia.
.
"M.1 confesión" es un diario
El d Sam Chamber1am
'J' .
•
• .d
e .
las una letra muy clara y mt1 a.
maravillosamente 1lustradodcol1:bªcuareblic~os en Estados Unidos de 1848 a
Como estos hay centenares e I ros pu
la fecha.
Otra fuente de información sobre esta corresponden_cia s~;~;:~:t~:
en los Archivos de West Point y del Congreso y de otras umverst
Unión Americana.
.
fil •¡·
n las que ofrecen de vez
También hay subastas de caracter 1ate 1co, e
..
. d
. d las cuales se pueden adqu1nr. Basan onos
en cuando cart~s de este p;n:d~do comprobar la importancia de la ~istoria
en algunas de _estas, hemo ~. terpretación de la correspondencia, que
epistolar. Debido a e~te e~tu l~
Estas fueron escritas en Monterrey por
concierne a nuestra historia regio .
l . dad Una de las que
.
Ttares
acampados en a c1u .
I
diferentes voluntarios Y mt
d' .
la que fue escrita la noche del 23
'd
d
valor extraor mano es
fi
cons1 eramos e un
'
Id d0 'S D Richardson en la que a mna:
de Septiembre de 1846 por el so ª
· ·
"Monterrey es casi nuestro

~1:~

d
tornar en cuenta cómo era el envío
Para analizar estas cartas po edmos .
y el porte utilizado por las
•
1 ti o de marcas postales e ongen.
de estas, er1•c:nas que se pueden calificar como historia postal.
tropas ame
.
!los años prácticamente no se
Para la correspondenc1\;:d ª;tescribía I¡ carta en un pliego de
usaban sobres como en la actua I detc,ado, el cual cuando la misiva estaba
papel. que por lo general era m~y . 1º una cuarta parte de su tamaño,
con~luida, se doblaba hasta re_ ~c1r
frente se escribía el nombre _del
lacrandose en la parte postenol .
1 carta era de l ó 2 pliegos escntos
.
.
mitente Genera mente a
~
dest111atano Y re
·
del ca itán Napoleón Oana se encuentran
0
por los dos lados, per~ en el cas
d pllas es cuando relata las batallas de
algunas hasta de IO pliegos. En _un~ e e
llevarlo al oficial del ejército
Palo Alto y Resaca. El paso s1gu1ente era de IO centavos y a veces 10,
, cobrar el porte que era
'
•
encargado de poner Y
.
'
soldado ganaba 7 .00 dolares
.d d
les hacía exorbitante, pues un
.
.
.
cant1 a que se
.
l d donde estaba la mención del destmatano,
mensuales. En el extenor y del a o . h
e recordar que el uso de las
se aplicaban las marcas del correo. ay qu
estampillas en México fue hasta 1856.

~t

568

Las cartas indicaban el lugar de procedencia, la indicación de portes,
y algunas veces los medios de envío. La correspondencia que salía de
Monterrey en la época de la invasión rumbo a Estados Unidos de septiembre
de 1846 a junio de l848, iba en valijas vía Marín, Cerralvo y Camargo. En
este último lugar el responsable del correo postal, tomaba un barco de vapor
que navegaba por el río Bravo hasta Matamoros. De allí al principio de la
contienda se despachaba de Punta Isabel y más tarde de Brazos Santiago, que
se encontraba a tres millas al norte del fuerte Brown, hoy Brownsville
Texas, a donde llegaban más fácilmente los barcos de vapor que
constantemente viajaban de Galveston y Nueva Orleans a este lugar con
tropas, municiones y víveres para el ejército americano.
A las cartas en estos dos puntos de embarque, se les ponía un sello
que decía Punta Isabel o Brazos, encontramos hasta seis diferentes formas de
sellos empleados en estas poblaciones, en un princ ipio se usaron sellos de
madera, y más tarde debido al incremento de cartas se hicieron sellos
metálicos, con diferentes tipos de imprenta hechos en fundición .
Volviendo al envío de esta correspondencia, ésta se entregaba a los
oficiales de los barcos, quienes la depositaban en el correo americano al
llegar a Nueva Orleáns. En esa época y debido a las circunstancias de la
guerra, era muy difícil mantenerlo en forma regular, así como el cargo de 20
centavos que le hacían a los soldados, para entregarles la correspondencia
originada en los Estados Unidos, con destino al campo de batalla.
En noviembre 8 de l 846 el teniente Dana en una carta a su esposa
dice: -- Recibí dos de tus cartas querida mía, en el correo de la noche, son las
del pasado 2 de octubre". Esto nos da una idea del tiempo que tardaban en
llegar las cartas. en este caso, tres semanas.
Referente al contenido de las cartas. podemos catalogarlas en
oficiales y privadas. Las primeras llevan datos fríos y escuetos dirigidas a
alguna Secretaría o a cierto individuo que forma parte del gobierno.
Las privadas son algo más íntimas, son de gran expresividad, es decir
una documentación subjetiva, en la que los hombres hablan en primera
persona y están involucrados en los sucesos.
Hay cartas en las que encontramos el simple placer de mantener una
correspondencia, ya sea con la familia, con la novia o los amigos. Estas
relatan cuestiones que atañen sólo a los corresponsales y que van a permitir
mantener un intercambio epistolar. También el que escribe como medio de
justificación o como posibilidad de legarlas a la posteridad; ya sea
publicándolas o dejándolas para que otros lo hagan. Tal ha sido el caso del

569

,1
1

�teniente Napoleón Dana con sus comentarios que escribiría a su esposa Sue,
las cuales son de un valor histórico incalculable, más de 300,000 palabras,
en un período de agosto de 1845 a mayo de 184 7. Son 120 cartas, la más
grande colección referente a la "Guerra Mexicana-Americana", título que le
dan los norteamericanos a la invasión.
Para el investigador todo este material es muy importante pues se
familiariza con el personaje.
En el caso del teniente George Meade ingeniero topógrafo, autor de
varios mapas del Sitio de Monterrey en una de sus cartas a su esposa
Margaret dice:
"Desearía que estuvieras en estas mararillosas tierras, el aire
es puro como un bálsamo. las frutas tropicales crecen en abundancia
y sólo estamos entrando viendo estas monta,ias tan altas como torres
·que coronan las nubes, escenario magnificente. Si yo fuera soltero
estaría tentado a pasar mis días en este encantador lugar. Entre las
sombras de las monta,ias se asienta la blanca ciudad de Monterrey. un
valle cultivado, que a través de sus laderas bordean las escarpadas
montañas".

l
lt

El teniente Meade años mas tarde en la Guerra Civil de su país fue
Comandante General del ejército de la Unión y héroe en la batalla de
Gettysburg.
El interés de este tipo de documentos escritos consiste en presentar la
vida en términos sionificativos
para los que la han vivido. El
relato no . solo
o
.
ofrece unos hechos, sino también el significado que han tenido para quienes
lo han sufrido y los describen en su propio lenguaje.
La carta del soldado S.D. Richardson mencionada anteriormente )'
dirigida a su padre G.P. Richardson en Burlington, _Vennont llev~ba el se~lo
de Punta Isabel. En la parte inferior izquierdá escrito ~n letra ,~as peq~ena,
vía N. Orleans and Washington, es de dos hojas escrita con tinta cafe por
ambos lados y en un papel no muy delgado. La letra de Richardso~ de _una
caligrafía muy singular, bastante difícil de comprender y con paciencia Y
observación se pudo traducir y dice así:

Campo cerca de Monterrey
Querido Padre:

570

Sep. 23 l8.J6

Monterrey es ahora casi nuestro pero después de la sangrienra
desesperada lucha. la ciudad está situada en un valle y dominada
por cuatro baterías en las lomas. Cuando vas avanzando a la derecha
del Obispado en una loma cerca de la ciudad, hay otras cuatro
baterías a la izquierda y otras dos moviéndose al frente de la ciudad.
Al sur de esta ciudad esrá una alta e inaccesible monraña.

y

Anteayer el Gral. Worth con su división consistente de su
principal cuerpo de regulares, con 2000 hombres y dos batallones de
artillería, procedieron a luchar contra el enemigo, por la derecha de
la ciudad, y después de tres dificiles días de lucha y pocas pérdidas,
han concentrado a todos en la noche, en el Obi5pado. Con arduo
trabajo y dirección, mientras que el Gral. Worth hacía esto en la
noche, el 4 J de rifleros de los regulares y voluntarios, atacaban por el
lado izquierdo del Palacio dos regimientos de ballonetas... a 250
yardas del último encuentro, el enemigo todavía tenía intenciones de
atacarnos y nosotros hicimos una trinchera a su alrededor durante la
noche y para colocar la infantería atendiendo el frente y al mismo
tiempo atacar de frente por donde estaban las ca.ws de piedra de la
ciudad, y esto lo podíamos hacer durante la noche.

Un regimiento sufrió más en la tormenta el Capitán
Morrisfie/d, el Teniente Barbour /rving y Haza/ti los mataron, el
Capitán Brandbrige y el Mayor Sean heridos y cerca de zm tercio de
nuestros hombres muertos y heridos.
Es casi imposible ver como muchos de nosotros escapamos,
cinco oficiales muertos y dos heridos de doce es una gran destrucción.
Sólo quedan cinco oficiales comandando el regimiento. Este ha
sido el segundo sitio tormentoso. combatiendo los batallones en las
calles desde una casa a otra yo pienso que para mañana por la noche
nosotros 1endremos la ciudad entera. Se dice que son 12,000 las
fuerzas del enemigo.
Nosotros ya tomamos gran cantidad de artillería, mas de un
tercio de su armamento. tuvimos que iniciar una retirada cortando
hacia Juera con los Dragones y los Rangers comandados por el Gral.
Worth y nuestro ejército rn al frente.
Tan pronto como se capitule l'olveré a escribir.
De tu afectuoso hijo
SD Richardson
Dales mi carií10 a todos

571

�. ¡
d mos hacer una serie de
Después de leer esta carta y ana lizar a, po e
b
b. ,
h
refutadas pero que a ren tam 1en
conclusiones que pueden ser mu,c as vhecet s . ático El uso de la historia
osibilidad de caracter 1s onogr
·
. , .
una nueva p
, ·¡
1 conocimiento h1stonco, es una
epistolar como un comp_leme~to ut1 en e uesto debe er utilizado para
~i:~::r:~s:un:~r:c~d:~s~:~~~~ ~~~t~t~i~~~gráficas o documentales.
Son escritos personales lo que revelan con profundidad y en detalle
zonas muy íntimas de la experiencia humana.
'1

Un Club muy e pecial"

., fundó en la ciudad de México el 13 de octubre de
"El Aztec Club se
.
, 1 . dad Estaba formado por
\ 847, cuando el ejército ~menca~~oº:re::ro~IU mu~hos de ellos hijos .
oficiales los fundadores ueron d d 1 "Society of the Cincinati " ésta a
nietos de la famosa y frate~nal or en e fia ·ales del ejército al concluir la
su vez fundada en Washington por o 1c1
revolución americana.

Harbaugh Brooks
Teniente
Henry Boynton Clitz Teniente
Schuyler Hamilton
Teniente
Joseph Hooker
Capitán
James Longstreet
Teniente Iº
William W mackall
Capitán
Wil!iam Augustus ichols Mayor
John Clifford Pemtierton
Capitán
Thomas Gamble Pitcher
Teniente
Jo eph Hyden Pottler Teniente
Roswell Sabine Ripley
Tenien e
Charles F. Smith
Teniente Coronel
William Steele
Teniente Coronel
George ykes
Teniente 1°
Zachary Taylor
General
David E. Twiggs
General Mayor
Earl van Dom
Teniente I O 12
John T. Wood
Teniente
William J. Worth
General Mayor

*
*

*
*
**

**
*
*

*
*
**
*

*
**

hary Taylor era hijo del teniente coronel Richard
El genera 1 Zac
..
¡H
Le
"t' Robert E Lee era h1JO del corone
enry e .
Taylor, e l cap1 an
·

Muchos de estos miembros, años mas tarde estarían luchando uno
contra otros).

.
. . l del "Aztec Club'' repre entados por grandes
Los m1e~~ros ~ng1na es contiendas de la guerra contra Mé ico
figuras que se d1~tin~u1eron en! las . , ·1 s Confederados y de la Unión en a
años después senan lideres de os eJerc1 o
Guerra Civil de u país.

Como todas la sociedades, el Aztec Club tenía sus estatutos y
reglamentos. Su finalidad era reunirse para cenar, beber, cambiar
impresiones y hacer la vida mas agradable a todos lo oficiales durante su
estancia en la ciudad de México la cual ocuparían ha ta 1848.

. de West Point que participaron en la
Graduados de la Academia . b
d 1 "A7tec Club " que produjo
M, · J846 48 y m1em ros e
guerra contra
extco
- d
d ce del Ejército de la Unión en la
diez generales de los Confedera os y o
Guerra Civil.
l . . d M, nlerrey fueron los socios
lficiales que participaron en e 5it10 e o
, ,r, d dos ( * *)
O'J'
.
.
d ¡ u ·' t•)y o,1_¡e era
fundadores del Aztec Club y E1erc1lo e a nion
John A. Quitman
General Mayor
Persifor Frazer SmithGeneral
Robert Christie Buchanan
Teniente Coronel
Ulysses S. Grant
Gen~ral º
French
Teniente 1 .
G
I
Samue ·
·
e 1
John J. Abercombie
Teniente orone*
Robert Allen
General Mayor
Wil\iam Thomas
572

1847 -48

1848-52
* 1881-85
* 1905-05
*

La sede original de este club fue la hermosa residencia del señor
Bocanegra, que había sido Embajador de México en los Estados Unidos. Esta
casa ubicada por la calle Plateros era un antiguo palacio decorada u fachada
con azulejos y construida en el iglo XVlll, ubicada no muy lejos de la
oficina del gobierno americano de general Winfrielld Scott.
El primer presidente fue el general John A. Qu itman , en enero I 3 de
1848. La Constitución del Aztec Club fue impresa y la cuota anual de 20
dólares por adelantado fue requerida a los miembros. Los estatutos y Ji ta de
los socios fueron publicados en el periódico "American Star " de la ciudad d
México, en la que se da a conocer los propósitos de esta asociación. 1
Los convenio que traerían la paz con México y el abandonar el país
hicieron que la mesa directiva de acuerdo con lo socios, tratara de preservar
Y dar seguimiento a este club por ellos creado. En Junio de 1848 el ejército
americano abandonaría el país y ia Asociación postergó sus reuniones, hasta
573

�el l 4 de eptiembre de 1852 en la que se reinició de nuevo en la Academia de
We t Point con antiguo
nue os oficiales los cuales presidía el coronel
Per ifor T. Smith.
Durante los iguientes treinta año el Aztec club evolucionó de er
social a constituirse en un club militar.
Las comunicaciones en aquello años eran lentas y dificultaban el
acercamiento entre los veteranos de la pasada guerra de México.
Después de la reunión de 1852 no se pudieron volver a juntar hasta
después de finalizada la Guerra Ci il y fue el 14 de eptiembre de 1867 en el
Astor House de la ciudad de New York bajo la presiencia del general Robert
Patterson.
Las reunione siguieron cada año y el 14 de septiembre de 1874, por
invitación del general Ullyses S. Grantt entonces presidente de los E tado
Unidos. Lo socios se reunieron en una cena de gala en la Casa Blanca.
si tier0n veinte generale socios de e te club incluyendo al propio
pre ident así como in itados de honor.
La trayectoria de e ta asociación ha perdurado a través de los año
celebrando su reuniones anuales en diferente ciudades de los E tado
Unidos.
Tuvieron que pa, ar 125 años para que volvieran a la ciudad de
México. tan ignificativa para el Club y fue el 13 de octubre de 1972 en el
University Club . De nuevo regre aron lo integrantes a la ciudad de México
el 11 de octubre de 1997 y se reunieron en la antigua ca a del señor
Bocanegra. En esta ocasión la A amblca fue presidida por Richard H.
Breithaupt Jr. Gran investigador y autor del libro "A:tec Club of 18.r'
Militarv Sociery of The Mexican War ··, que consta de \ .494 página con
inf; rmación xtraordinaria.
Esta obra no pre enta biografías muy completa ilustradas con foto
y daguerrotipos de esto per onajes que fueron I s fundadorc y grande
figura más tarde del ejército. También trae información de las batallas) lo
sucesos de la guerra, pre entándola cronológicamente.
llu tra esta historia con mapa y grabado de e os do año . ! lace una
relación del club, su formación. e tatuto , mesa directi a de de u inicio

_ . Una parte _irt_1portante es la concerniente a las e tadísticas de todos los
of:1c1ales que ~art1c1paron en esta contienda: Los grados, lugar de origen
numero _de registro, a que grupo pertenecían y su actuación en esta guerra· si
fue hendo o muerto y sí continuó o no en la vida militar en lo ~
·
L d d.
anos
po tenores. e e tea a esta información 457 páginas en u libro.
ln ignia.
La condecoración del Aztec Club consiste en una Cruz de Malta
elaborada en oro, de 36 milímetros. De sus brazos se desprenden rayos en
cada ángulo en oro con esmalte. En el centro se encuentra el águila mexicana
devorando la ..se~piente ~a~ad~, sobre unas pencas de nopal. Arriba del águila
la Pª!~bra Cay of Mex1co y en la parte inferior "Army of Occupalion ".
Tam~1en en oro en el reverso de la m dalla de la misma forma el águila
americana al centro y en la parte superior "Aztec lub " y en la parte inferior
"US. Army 18./7 ". también en oro.
.
Estas primera condecoraciones fueron creadas y elaboradas por
Tif.fany &amp; Company y e otorgaron por primer vez en a Junta Anual del Aztec
Clu_b el 16 de_ eptiembre de 1873. En esta ocasión fueron entregadas catorce
de estas a . anos generales miembros de la Asociación, entre ello : Patterson,
Avercomb,e Grant, Buchanan y otros.
Existen también otras medalla las cuales tienen todos los que
pertenecen al Club. Hay en estas insignia una que e pequeña (Roseta) que
e usa con el traje de civil.
. La Medalla Conmemorativa del SOº Aniversario, e entregó en la
reumón anual celebrada en Sherry 's en la ciudad de e, York. É ta es de
bronce_ y al centro la figura del gran Teocalli en la parte uperior el ol
extendiendo sus rayos y la inscripción Aztec Club octubre 13 de 1847
elaborada también por Tiffany &amp; Co.
'
,
La medalla del 75º Ani ersario es mu, similar a la anterior só lo que
vana 1~ fecha de 13 de octubre de 1922 y fue elaborada por A. Bacq uevi/le
en Pans.
Para celebrar el 150° Aniver ario se continuó con el mismo tamaño
di eño solo que esta vez se hicieron de bronce, plata y oro. Y en el anverso
las fechas octubre 13 , 184 7-october 11, l 997 y fueron acuñadas por
Pasadena Pin &amp; Patches. 14
El -~ztec Club es sin duda una de los aso iacione más antiguas de
arte Amenca, que ha tenido continuidad hasta nuestros dí.!s.

ha ta nuestro días.

575
574

�El acercamiento para su formación fue el tener un común
denominador. en11rse solos en un pa1s que no era el de ellos ) haber
participado en batallas en diferentes lugares de la República Me,1cana

Último acontecimientos en 1848.

El Trata.fo dr Pa= \ lmi.,tad \ el acuerdo de lo-; l11111tes
establecidos entre los l tados · Lnidos Americanos ) los
[:stado L'nidos Me'\.lcanos conclu)e en Guadalupe Hidalgo
[n
la ciudad de 1é:\1co el general \\lllharn O. Butler recibe del
febrero 18:
general cott el mando de la tropa norteamer!~ana . .
Se firma el con,enio militar para la suspens1on pro, 1s10nal de
Marzo 2
las hostilidades.
Después de largos &gt; acalorados debates en la pren,a
Marzo 10:
norteamericana • el cnado rat,tica d trat.ido de Guadalupe
l lidalgo. con la mod1ficacion de pagar solo una parte de la
mdemn1zac1on de los quince millones de pesos.
Santa Anna sale de VeracruL rumbo a la Habana
·\bril 5
Ratificación final del Trawdo de Pa: v ·lm1\/ad. limite, )
Ma)O 30.
arreglo definitl\O emre la República 1e'1cana ) los r stados
Unidos de Arnerica. conocido como f I Tratado ch (1uadalu¡&gt;c
H1dal~o l 1 ( l ngre,o decreta la elecc,on de Jo,e Joaquín de
l lerrera para la presidencia
Pronunc1am1en10 de Paredes &gt; \maga contra el gobierno ) El
Junio I":
Tratado de Guaclalupt! H1elalgo
Josc Joaquín del lerreraJura como Presidente.
Junio 3
Se decreta el traslado de los Supremos Poderes r ederale, de
Junio 6.
Querctaro al Distrito I edcral.
.
e
baJa
la
bandera
norteamericana
}
se
11a
la
bandera
tricolor
Junio 12:
en el Palacio l\iac1onal
El comodoro Pem ale de Veracruz.
Junio 15
Las fuem1s norte;mencanas entregan el puerto de Mantlán a
Junio 17·
ofictales me,icanos
11
l as fuer1as norteamericanas salen de "vtonh:rrc)
Junio 19
Las fueuas norteamericanas entregan el puerto de I a Pa, a
Al!OSlO 31:
ofic,ales mc:\.1canos
e dccreia que se publique en el penodico oficial las lista., de
Oc.tubrc 3:
los que ,erán acreedores al distmmo de honor por ... us
1
sen, 1cios en del cnsa de la Patria.

Sin duda la sahac1ón de Me'1co de no haber perdido ma::. terntono ::.e
debio a un generoso) conc.iente diplomático icholas Philip Tnst. esposo de
una de la!:&gt; metas de Thomas JdTer-,on Pues de acuerdo con el pro)ecto de
los americanos \.1é:\1co perdería no sólo Texas y ue,o rvié,ico. sino gran
parte de Tamaulipas. '\ue-.o Leon, Coahu1la, Chihuahua } Sonora. } la
totalidad de ambas Californias

febrero 2:

Fue una fortuna que fnst &gt; no otro fuese ell\íado para negociar el
Tratado de Paz. pues comprendio la lllJUSt1cia de la guerra ) defendió hasta
donde pudo los interese de 1e:\tco
la conducta de '\,cholas Tnst fue algo in...ólito en los anale::. de la
diplomacia. no parece haber otro caso semejante ni en los F.stados lln,dos ni
en ninguna pane del mundo s

S, aq11el/o., mencano!i hubieran podido ver dentro dt• 1111
cora::ón en ese momento H.' Jwhieran dado ,11e111a de la \t?r.~mn::a
que} o sentía como 11orreamencw10. era mucho má~ fuer/e que la de
ello\ como IIU!\lcw10.\ 4wu¡11t w no lo pocha dec ,r a/11 era alKo dt! lo
que cualc¡wer noneamenccmo deh1a a\'l!rKon:ane
}u es1aha m·erK011:ado dt ello. profu11da e i111emC1111e111i•
a,·er?,cm:aclo de ello
Nicho/u.\ Triw.
fu entes de con ulta
Archl\o Municipal de \1onterre) Correlpcmdencia di' lo., ,llcaltle.\, 21 dr
Jumo de /U~
Arch,,o Hi tonc;o Municipal de \almas Viclona. L.
Breithaup Jr. Richard 11 t::1ec ( lub of I Sr
Clea,es J reman. ,\feude o/ Ge11ersh11rK, l ni,ersll} of Oldahoma Pm, .
1960

~

Connor. Sc}moor &amp; KAU I K. Odie B, La Guerra de ln1en·e11&lt;'1ó11 18461848

1arrel. Robcrt. \lcmterrer 1\ Oun. Thc Uni,ersit, Press of Kcntud,,. 1990
GoJman Golberg Altcia. 1/1.\lonof{rc?fia fapwir;la .i ,\ 'ortwmerl( c~,w whre
\lénco. U AM. 1992
heal-espeare Folger. 1 1braí) Wa-.hington, D C.• ( arte Ion.
&lt;imithsonian lnstttute / ~-16 a Portrau ofa \a11011
OBRAZO, AleJandro, Deher l Co11c1e11cw. Fondo de Cultura r conóm1ca.
1990

Finalmente la pal

576

purhn. Charles D.. lna, l'ohmtet!r.\ . 1 al-111 Press. Austm. 1exas. 1998
íutoro,,. \orman E 71,e ;\/rncw1-Amtrca11 Wur 411 1111101. tccl B1hligra¡,h_i.
Greengood Pres\ 1981
577

�TESTI\.JONIOS DE L.\ FOTOGRAFIA EN MO"'l ERRE\'
Una Cronología Político-Militar 1803-\ 880,
En Defensa de la .,Patria.
\nternet, enero de 200...

Profr. José Antonio Rodrigue/.

Notas Bibliográficas

.
.. J8.J6 a Porrrait of a Nation "
i Smithsoninan Inst1tute.
ERRA DE rNTERVENION \ 846/1 848
2 Seymoor v. Connor. LA GU
. . ..
.
S b O "Deberyco11c1e11cia
3 AleJandro
o raz ·
. ·
o C Cartelón
Library Washtngton, · ·
4 Folger Sheakesp~rar~
Portrait of the Nation.
s Smithsonian lnst1tut1on. 1_846
History. Internet, octubre 200 \
ó Powell's De Soto and Um~ed States_
. N. neteenth Song Sheets. Internet.
,
.
Memory Amencan Stngtng. ie
American
·
febrero: 2002
ican Singing: Nieneteenth Song Sheets. Internet,
s American Memory. Amer
febrero, 2002.
.
La Guerra de Intervención \ 846-\ 848 )
9 Connor, Seymor &amp; Kaulk Odie B.
N-AMERICAN WAR. An annotated
io Nonnan E. Tutorow. THE MEX\CA

Bibliogarphy
- l Norteamericana sobre México, UNAM,
, , "Historiografia Espano a y
.
R b I1 Farrel. Mead of Gettersburg. Freman Cleaves.
Monterrey is Ours. o e

12

13
14

.....

ZTEC CLUB OF \ 847·
Richard H. Breithaupt Jr. A"
lbid
lbíd.

, olítica-militar \803-1880. Internet.
" En defensa de la patria una cronolog1a p
febero 2002.
.
. toria N L. Charles O. Spuring. Texas
16 Archivo Municipal. Salmas V1c
, .
Correspondencia de los
·vo Municipal de Monterrey,
1
h
A
Volunteers. re
Alcaldes. 21 de junio de 1848.
, olítico-militar 1803- 1880. Internet,
17 En defensa de la patria una cronolog1a p
, .
febrero 2002
b Conciencia, Fondo de Cultura Econom1ca.
,s Alejandro Sobarzo. De er y
1990

Aquello.., eran camino~ peligrosos Todo \ taJero en vle,ico de
mediados del siglo XIX parece coincidir: el \ iajar por territorio nacional
1111plicaba. por un lado. c-.;ponersc a los continuo::. asalto'.&gt; que eran co~a
diana en lo!i c:,,.rcns1is ) solitarios caminos. o bien sufrir el ataque dL
cualquier epidemia que de tan comunes die1maban a poblaciones enicra-,.
Uno u otro hecho formaba parte natural dt! la\ ida colld1,111a del\ iajantc.
Y Monterre1 no :,,ería lll e,cepción. Aunque por su posición gcugralica

al estado se le agrega otra penuria. los ataques cont111uos de lo!i llamados
.. indios bárbaro:-··. Bandas de apad1es} comanches que al cruzar la frontera
por l.aredo. Mier o Re~ no&lt;;a, llegaban a &lt;;it10s wmo la \ illa de China.
Lampa/u::,, Bustamante 1' l,1::, cerca111as de la ciudad de Momcrre). ) rnuclw
ma:i al ,;ur, a cometer actos \anda l1cos. 1 a ferocidad de estos 111dio:,, era tan
célebre co1111J tcm1bk entre los labriegos ) rancheros de toda pnblac111n
regiomontana. A su ~a conoctdll &lt;;al\ajismo se le agregaba el despojo de
p~11ene11cias. ~ au11 de la , ida. de aquel que lll\ iera la pena de habérselcs
cruzado por 'iU camino Toda persona del campo. cnmerciante o , iajcrn.
sabía a lo que se c:-..ponía al intentar 1r de un sitio a otro. Las bata llas que -.e
libraban en contra de ellos eran panc de sus aL.arosa~ , i, e11c1as. Por eso se
decta que "est2.s co1btantes luchas templaban el Célracter de los fronteri1os
La audacia del indio los hacia temerarios· lo artero de aquel prcca, idos. lo
infatigable del eterno enemigo, tenaces. )' la ferocidad del cúmanchc.
valientes en grado hcroico" 1.
Esto se volveria una condición determinante, ineludible, para todo
aquel que por entonces :,C atre\ 1a a recorrer la::. desoladas rutas que lle,·aban
de una ciudad a otra. Entre todos ellos la figura de un temerario viajero mu)
especial que, prO\eniente lo mismo de Europa que de los h;tadt'~ l 1nid1b.
comcnLó a divulgar los resultados de un asombroso imemo que
recientemente se había dado a conocer en Francia. en agosto de 1839: una
máquina que era conocida como daguerrotipo, y que era capa; de reproducir
fielmente a la naturaleza.
Contra toda prevención a una precaria seguridad. contra todo peligro
evidente, apenas había comenzado a correr el mes de no,.,iernbre de 1842
cuando a la ciudau de Monterrey llegaba un personaje que respondía a esas
características. El Semanario Político del Gohierno de .\'uern León dio
cuenta del hecho en una pcque,1a inserción pagada en donde ~e publicaba el
siguiente aviso:
579

578

�mujeres con los ojos abiertos, ejecutados de la forma más satisfactoria•...i
gracias al uso de nuevos lentes y soluciones químicas.

Vivos retratos

·
los Sres de Monterrey
Don Eduardo Wilder r~spetuosamente. a~~s: :on el obj~to de sacar los
que permanecerá un corto tiempo en esta ciu
retratos de las personas que gusten ocuparlo.
Los retratos se sacan con una máquina llamada daguerrotipo. del
nombre de su autor.

r

la asombrosa exactitud de la
La invención es enteramen~e nueva.
que han presenciado sus
.
de sólo concebirse por os
~
semeJanza pue
d r d
de la delineación } por la 1uerza )
resultados. Por la belleza y e icaf e~
,ada puede ~ompararse con el
. , en todas las acciones, 1
viveza de_ expres1o_n
ano del hombre que hace el retrato, sino que se
daguerrotipo. o s1~ndo la .' ; d 1 1 es una imagen ópticamente perfecta
delinea por el med1um sut1 efia. uzd. lata propiamente preparada para
• ·
en una super 1c1e e P ·
que_ ~e imprime
1· o se oarantiza en todo caso la semejanza.
rec1b1r\a. Por cuyo mo iv
t:&gt;
, .
d las ocho de la mañana del 7 del corriente
La sala estara abierta des e
_
doña Melchora Hernándc7.
1 tres de la tarde. en casa de 1a senora
1
~:~:: d:\an Francisco. donde podrán verse las muestras.
en la Academia de Ciencias ) Bellas
A poco más de t~es anos de ¿~;ocer el i11\ento conjunto de icéphore
Artes de París. se hubiera dado a, D
e'ste estaba entrando por el
. J
es Mande aguerre.
d
L
Niepce y ou1s__ acqu
ue Eduardo Wilder, muy probablemente, e
noroeste de Mex1~0. Ya q 1 .
fotógrafo que llegaba a Monterrey.
nacionalidad extranJera, era e pnmer
. . , n de la naturaleza de este nuevo
Wilder ofrece una detallada ~ae~~~ii~~~ y delicadeza de la delineación''.
invento que da a co~ocer. Exalta . ,
todas las facciones", elemen1os
más "la fuerza y v_1veza de expre~1~:s :ractivos para quienes por primc~a
claves que fueron sm duda los mayo
" sombrosa exactitud"'. Nada mas
vez verían su figqra retratada con una a
fascinante que eso.
d' or rimera vez a retratarse se le
Pero a ese atracti\'o acto_ de acu ~r p . pi hecho de que para lograrlo
,
es un conven1ente. e
.
antepon1a, para entone . , .111
a ,obiante tiempo de pose. Los pnmeros
había que soportar un largu1s1mo y gd I Estados Unidos provenientes de
manuales que llegaron a la_costadeste _e
los primeros días de darse a
Francia informaban de como espuels I rgos tiempos de exposición que
•, d Daguerre por os a
conocer la creac1on e
.
. los retratos tenían que realizarse con .1os
iban de los 15 a los 25 m111utos,d I
no se decía pero era necesario).
.
d ( 1 persona senta a, o que
h b
OJOS cerra os Y a
.
f •ble realizar ..retratos de om res )
Aunque muy poco despues ya era act1

~!

580

Durante los primeros meses, posteriores a agosto de 1839, ese había
sido un grave inconveniente resolver. El largo tiempo de exposición no lo
era para registrar edificios y monumentos pero, si la luz solar era necesaria
para lograr la aprehensión de la imagen. ese era un absoluto martirio para
quienes habían intentado producir un retrato. Imágenes de personas que o
"aparecían muy oscuras" o con "contracciones en el rostro en donde se
evidenciaba una mueca expresiva de sufrimiento", por lo que era preferible
que ''salieran las personas dormidas en apariencia"5. Pero en los meses
subsiguientes, el tiempo para obtener retratos, por medio del daguerrotipo
-una laminilla de plata emulsionada con vapores de iodo adherida a otra de
cobre para darle rigidez- sólo era de uno a dos rninutos6. según las
habilidades del operador.
Esa reducción del tiempo de toma, más una necesidad de poder hacer
una pequeña fortuna con el nuevo invento o de registrar antiguas
civilizaciones de lejanas tierras, crean la posibilidad para que se dé la rápida
divulgación del daguerrotipo. Desde Francia '·los viajeros parten en todas
direcciones para hacer copias al natural y algunos meses más tarde el
público admiraba los monumentos de Italia en la colección del señor
Lerebours, o las antigüedades de Egipto copiadas por Goupi I Fesquet"7 • La
fotografía arriba en distintos tiempos y de diversas formas a la República
Mexicana. Por primera vez el daguerrotipo llega al puerto de Veracruz en
diciembre de 1839 en donde son realizadas algunas imágenes del puerto por
un comerciante francés de apellido Prelier radicado en la ciudad de México.
Quizás a él mismo se debe que en la capital mexicana se haya conocido el
invento el 26 de enero de 1840 cuando, en una sesión pública, la Catedral
quedó ''perfectamente copiada"8 . En sitios como el estado de Yucatán. el
cual por sus enormes atractivos arqueológicos vio pasar a innumerables
daguerrotipistas, llega en abril de 1841. En otros lugares más se registran
distintas fechas dentro de los primeros diez alios de expansión por México,
debido a las vicisitudes de los viajes, a la inseguridad ya las cond iciones
geográficas y climáticas del terreno.
Pero es el mismo Eduardo Wilder qu ien, hasta donde se sabe, también
lleva por primera vez el daguerrotipo al estado de Durango en donde se da a
conocer el 9 de marzo de 1843; 9 esto es, cuatro meses después de que
introdujo el daguerrotipo a Monterrey. Por tanto es de suponerse que Wilder
recorrió también en ese lapso el estado de Coahuila para llegar a la capital
duranguense.

581

�\\. tlder en \1ontcrre, respond\; a todas las caractcrbticas del fotógrafo
\ iajero. Su cast e\acta d~scnpc1on del aparato es. .ª su ,el. una noticia de
sus efectos , resultados. su corta cstad1a en la ciudad . es parte de una
cond1c1on 1t1~erante en la que se ,a de lugar en lugar en busqueda de nUC\ 0"
clientes fascmados ante el resultado ) el horario de su trabajo (de las ocho
de la mañana a las tres de la tarde) es una necesidad mtnnsel:a del aparato
que requiere de la lu, del sol De e...tc tem~rano daguerroupista ~uc se
a\enturó por lo" caminos del norte. pro,cnicnte quitas de los btado:.
L nidos. no se ,ol\ ió a ._aber
[s probable que entre algunos ,ecmos de la ciudad de \1onterre),
tiempo antes del ambo del \\. llder. )ª se IU\ 1eran noticias de la ~atural:~ª
del all\ento. El \fo.\wc.o .\lt!·nc:ano había p_ubhcado en 184? un~ 111l~~:nac1on
sobre la posibilidad de sacar un daguerrotipo en solo medio mmuto. ) esa
pubhcac1on se \end1a e~ la capital del c::.tado _en la casa de d_on Pedro
Morales. su d1 tnbu1dor 1- Pero de hecho no fue smo h3sta e,e no, 1eml:'ir\! de
1842 en que pudieron conocerse directamente sus re,uhados l nos
no,edosos logros que. de acuerdo a una 1.:rónica escrita por eba,11an
Camacho ) Zulucta para /; / Ltcl.!o Mericmw. serian as, , 1stlh en otras
experiencia de entonces:
" [ú nmlad q11t' el a:ul purismm del uelo l!I ,·ere/e e11w11tacl11r del
c:ampo v /u e-.:prl.!\/ÓII 111c:om¡,rensihl1.! IJII(' lo.\ _colore\ 1111pm1w11 ~, rodo.,
/os ohJefo., que ,e pre,entu11 allí h,yo tm ,111,1110 tH/h'Cfo 11umo10110 ,
,omhrío; pero lun wl ,·ere/ad en el dib1yci y ral .:rau,111J t'II wcla, ,m
parll!\, que u1s1 &lt;.'Ompensan l!.\fa falta fo he 1rno algw"" dt e.,w,
dibuJOf, y no sé " me ha .wrpre11dulo mm /u ewcra 1111n11, u,.\u!ad con
que .H' reproducen /m forma'i wdm de los ohJefm por ¡iec¡11e110., c¡ue
~ean; o la pure:a. trcmspare11cia y e/andad de lm ,omhra, c¡ut
responden al chh11JO de la lamma , le clan 1111 alma 1111 1 tj!.Or \ u11a
expre1ió11 mexp/1cabll.!\. q111.! a pt ,ar cll.! _lm me¡ora, 1¡11t ,e lwh1~111
1111rocluc:ulo en la pmrura y ele /u aplica, w11 1111ereH111te dt• los rejle10,
J
en la'í .mmhra!i, 110 ~e lwhum ¡meI u,o
11111/ar "l
.

Esto. desde IUCf.O. representaria un mtercsante proce'.'&gt;o para el rcgi ...tro
de paisaJes ) escenas. ) mu) c-.pccralmcntc para los acontec11rncnto, que
poco después e dieron en la guerra de l t~dos Unidos contra \1c\1Co rodo
aquel daguerrousta que \. 10 la pos1b!hdad de ?ocumentar o.. m~,
cxac.tamente. ganar algún dinero en medio del c.onl11cto llego a temtono
nacional siguiendo a las tropas norteamericanas o bien por -;u cuenta.
En Junio de 1846 llega a \1atamoros J R Palmer. un daguerrotistia
pro\ eniente de ue, a Orleans. que anuncio es1ar · preparado para tomar
daguerrotipo.., de lo más acabado ) meJor e)tilo de arte -1
se llenen

'º

no11c1a que P,1lmcr ha:a llegado hasta ,1on1crrc). :ª que al parecer é t\!
prnnto !:&gt;C con, 1rti6 en cocd1tor de. lmencon / lag J1ano norteamericano que
,e editaba en \1atamoro Sin embargo para el 14 de Octubre de ese lll1'mo
ario una pcqueñ3 noticia ap.1rccan publicada en la, pagina, de dicho diario
en l,1 que e dccm
"/\101110, Jcl1ce de 111f,Jr111ar " nm•,rro\ tm11gv, que huhían
quedado de 1lmto11c11/o~ por 110 ohtena dag11errm1po, dl• gnm

pareculo lw alq11i/aclo la parte alto de la Caw Re\t1C(l ) romo
1111111m11rm e11 l.!! me1or c,r,!o dl• Clt' arfe lnuigen&lt;'' del general l't•gu .,
otro, ch\/111g111cl&lt;J\ 111d11'1c/11m put!de, ,u ,·ntn, e11 C'\f&lt;H l1c1h1tc1c1m1e,

'

fkth 1rabaJ,1ba en :\ latamoro:-. hasta iinalc, de 1846 ~11 cmhargo el 21
de Septiembre de c,c año había anunciado ··,u in1111nl·nte partida para
1
\fonterrc) .. Pero ninguna fuente dio cuenta de e,c dag11crro11pi!:&gt;ta ha)n
llcg,tdú a Monkrrc) entre finale!&gt; de Septiembre ) principios de Octubre
Pan el ari if!.. :cnte. en abril dl IS 1~. n Bcth .. it.: ~ .. uc t 1 t,tahlcc1do en
\rcra1.:nu , en Julio permanece a)entado en la ciudad de \.1cx1co junto a la,
tropa del ( ,ene 1 \1. t.
la ~ucrra entre lo, E-.tados Unidos ~ \1b,ict tU\ C un -;iunifü ido
c:&gt;pcc1al tn "&gt;altillo.)•• que de esa ciudau) sus alrededore!&gt; que ,e con~cnan
lo qul ser I la primeras imáge, ht&lt; .!ráfc. out rcg an ur 1 g ara.

mismas que también delininan los traha¡os que ~e danan pos1cnorrncntL' en
otr·h l,ntl1 t, télico,
cmt r,.! J., fa., 1,t nt ·n 1 1:llls 1ut ,1 r,
se conocen ,olo IM nomhrcs de dos &lt;laguerrolip1,1a, han podido ,cr
c;ormcidos d dtl rwrtcamericuno J H.\\ m n111h ) el dt. ,u pa1'&gt;ano Jl ,1ah
Gregg:" de ellos dos. \m1th rcal11.1na un retrato al General /achal) T,1ylor
en 184 7 en Buena\ 1,1a. cer1. a dl &lt;;altilh Pcr" a pl';ar de la lcrcar i a
~on1crre) de dos ciudades como Matamoros \ Salt1ll0. hasta hoy no ha
podido ddin1r,e con e \al.111 1d , al.! m dt los duJUlrrullp , que )C
conocen de este conflicti, o periodo ha} a 'i1do registrado dentro del cst.1do
de uc, o 1 con
~lucho de ello ,e debe a las rapida, 1110\ ililaciones que en esos ,uios
emprende el eJcrc110 noneamencano ) a las que tambien se unen los
opcradore., de una camara al disperso umh,entc de .wcrra que cada cn1 iad
del norte vi\.C, ) a la impro, 1sación de lo"i nmmos militares como
toma\ 1sta'&gt; por medio del daguerrotipo: 1magenc, qut toda, 1a ,e encuentran
perdidas
A las d1ficultade, naturales que rt.present,1ba n.:ali,ar una , 1sta o un
retrato por medio del daguerrotipo ) a lo \ olumino~o del cquíp, con que

581

�cada viajero debía cargar, hay que agregar la peligrosidad. de los "indios
bárbaros" y de los caminos, y ese estado de guei:ra que se dio entre _1846 Y
1848. Quizás por eso es que hasta mucho despues supo de otros fotografos

El establecimiento se halla en la plaza de armas en los altos de la botica
de don Manuel M. de llano.
Monterrey, Julio 24 de 1857.- Santiago M. Kokernot. 21

que llegaron a Monterrey.

u
Para 1857, han pasado quince años de que Wilder, se estable~iera en la
calle de San Francisco en casa de doña Melchora Hemández; y diez de que
otros daguerrotipistas anduvieran cerca de Monterrey. Pero ,to~~vía ~~ra
entonces el horror en los campos no cesa. Para ese año se dec1a: Los _hiJOS
del estado de Nuevo León... sin duda extraños en la gran sociedad
mexicana: parece que se les da a entender el terrible sálvese quie~1 pueda. Y
se les deja abandonados a sus propios esfüer~os en la lucha na_c1onal d_e la
barbarie contra ta civilización, que hace mas de cuarenta anos sostiene
19
absolutamente sola la frontera de la República:'' o bien, sobre los mismos
.. indios bárbaros", se señalaba que era "muy rara la incursión qu~ hace_n
estos implacables enemigos que no dé el resultado de priv~r de la ~xistenc1a
a algún hijo des estado, cuyos ciudadanos s~ encuen_tr~n siempre ltstos_ para
perseguir al salvaje en el acto en que se tiene noticia de su presencia en

El ~m_brotipo, un nuevo proceso en donde la imagen quedaba impresa
sob~e ~idno - y no sobre una lámina de plata como era el daguerrotipoha~1a sido patentado en los Estados Unidos por james Ambroce Cutting. de
quien t?maba su nombre. en 1854: y muy pronto éste comenzó a conocerse
En la ciudad de México se inició su divulgación durante los primeros mese¡
1858, cuando los daguerrotipistas
Curtis y Chavner se autonombraro11
. .
))
111ventores de e I proced1mie~1to. ·- Por eso puede atribuírsele a Santiago M.
~okernot ser uno de_ los primeros fotógrafos que, por el none de México.
111troducen el ambrot1po.

?e

A pesar de eso. en julio de 1857, hace su arribo a_la capital del estado
otro personaje que anunciaba un adelanto en la fotograf1a.

Desde luego Kokernot pone énfasis en el hecho de que a los hermosos
res~J~ados ··no s_e les puede igualar el más brillante pincel'' porque esa es la
retonc~ necesaria que encanta?ª a la clientela como el gancho necesario que
la a~raia. Kokernot, como bien lo señaló en su anuncio. se vuelve un
pasaJe;o fugaz en 1~ ciudad de Monterrey. 2' Sin embargo pocos meses
?espues el ~omerciante Tomás O'Farrell. dueño de la recientemente
111au_gurada tienda La fronteriza, en donde se vendía "ropa de lujo y
~ome_n~e que se ha recibido de las plazas del norte y de Europa'' 0
~ed'.cinas frescas" y perfumería, anuncia que en su local se venderán "dos
maqui.nas de _Ambrotipos c~mple_t~s, y con todos los preparativos químicos
que se necesit~n. Pª:ª la eJecuc:on de los trabajos más exquisitos en esta
nueva y maravillosa mvención". -~

Santiago M. Kokemot tiene el honor, de participar al ilustr~do público
Nuevo Leo-Coahuilense, y en particular al sexo de las gracias. que _l~a
pensado permanecer algunos días er. esta ciudad, ejerciendo la. prof~sion
artística del ambrotipo. descubrimiento moderno que tanto ha ennquec1do a
las bellas artes, con la mejora y perfección de los retratos, d~nde salen t~n
naturales, tan espléndidos y tan hermosos. que no los puede igualar el mas

. Para ese año de 1857 Nuevo León estaba unido al estado de Coahui la
debido a un decreto emitido por el entonces gobernador Santiago Vidaurri
Pero a pesa~ de que los tiempos no eran nada favorables, en momentos ei;
que en el pais se da~ª': luchas intem~s entre liberales y conservadores, y por
la~ sorpresas que existian apenas saliendo de la ciudad, Monterrey se ve a si
misma desde una óptica diferente.

.

. ,, ;-o

cualquier punto del terntono . -

brillante pincel.
Se sacan los retratos de todos los tamaños y tan pequeños que pueden
servir para colocarlos en los medallones, sortijas y prendedores. de un_ gusto
tan particular y tan elegante que rivalizan con las más bellas y delicadas
miniaturas.
Las señoras y caballeros que quisieran honrarlo en sus trabajos
encontrarán el mayor esmero y complacencia en el servic!o y en el lleno de
sus deseos. y al mismo tiempo serán recibidos con la delicadeza Y maneras
caballerosas que lo distingue y tiene acreditado.
584

. El rnovim_iento que se advierte en esta ciudad, impulsándolo todo a las
meJoras materiales es sorprendente. La construcción de fincas es constante·
el gusto Y la elegancia en los establecimientos de comercio a menudo e~
muy notable; Y pronto veremos emprender la recomposición de los
empedrados de ~as calles. continuar la construcción del mercado, y la del
puente que atraviesa el hermoso ojo de agua.

585

�"[ j S, como 110 lo dudamos c:011111uw l!I mu\'lmienro que \t~
ad\'lerte en l!\tu cwdad } \'e Hi!III! la .,enda de lm nie1orm materwles,
demro de mtl\-' pocu.s unos \fo111erN!l' sera una ele lm mm grundt!, v
1
más hermosm poblac:1011e~ de la Repuhlica ". ·'

Y es esta ciudad. en donde comenzaba a florecer d comercio. la que ,e
llegar para el siguiente año en 1858. a otros fotógralos 111nerantes quienes
como los antenores cruzan bre,emente por la capital reg1omontana E-n
Abril llega Santiago ( o,, ens quien se autodenomina "profesor" ) a, isaba
"al respetable publico de esta ciudad. que ha abierto su eslablec11niento en
los baJOS de la ca,a del ·r don Jac111to Lozano. donde ofrece sus c;en 1cios.
los cuales asegura que practtcará con el ma}0r esmero posible. dando
cumphdo gusto a las pcr,onas que se dignen protegerlo con su confia1lla...
señalaba adema&lt;, ··que los matcnales de que hace u,l, son de los mejore, )
más e,quisitos·· para la real11ac1on de amhroupos

~~obablementc se deba a Juan Wenzin. ambrot1p1sca qui:zás de origen
alcman, ser quien _d1\'ulg~e en Monterre) la fotografia impresa en papel. 0
se sa~e con exactitud cuando Wc.nzm llega a la ciudad. aunque esto debió
ocurrir a finales de 1858; &gt;ª que para d1c1e111bre de ese año avisa que
"dentro de bre, es d ras debe retirarse de esta cap11al". ) para "que las
per-,onas que deseen que sus retratos sean tomados ocurran en la
b
d d
bl ..
•s
ma,or
~e,e a pu,1 e a su cs1Ud10·. Durante cerca de tres años este fotogr;, 0
divulga continuamente su trabaJO en Monterre,. aunque no por ello deba
pensar e que durante este lapso ha)a estado permanc.ntemente en la ciudad
en tanto e sabe que también trabajó en Zacatecas (calle de la ca•a n
8)
-1
L
p
.
~ . um
) ~n u1s otos, por ~se mismo periodo· ademas de que cada que se
anuncia en la prensa rcg1omon1ana parece estar siempre saliendo de la
~ap1t~I del estado ~n mayo de 1860 apuraba a sus .. fa, ore~edores" para que
se dignara,~ ocurrir a su laboratorio en el menor 1iempo posible: pues solo
pem1anecera en la c.1udad cuanto le baste arreglar sus nego 10
1 .. d
~
~ ~
par11cu are_s . e los cuales no se conocieron otros que no fu era la h;chura
de amb~ot1pu'&gt; Se ,uehe tamb1en un cronista 1moluntano. en mucho por
mlamena a sus chentes. cuando e cribe que tenia "la mayor complacencia
en 'er la cultura a qu_e ha llegado el pueblo de "'1onterre). apreciando en su
\.erdadero \.alor el mento de las artes,&gt; manifestando con particularidad. su
gusto por lo que profesa". para remarcarlo firmaba ··Juan \\.en 11 n. artista··' '.
~

'

Para Agosto de ese mismo año Eduardo Jonhs.on. retratista procedente
de 1',,ue,a \ orl,.) establecido bre,..emente en l,1 ciudad, mlormaba que hab1a
rec1b1do de 'luc,a Orleans algunos materiales para rcali7ar ambrot1pos. por
lo q!.le estaba )ª "preparado para sacar retrato, en caJas. relicario~.
prendedores. anillos. copias de retratos , ista'&gt; de paisaje ) toda clase de
objetos. todo a precios mu) reducidos" } urgía a ··tas personas que c;e dignen
ocuparlo que lo hagan cuanto antes. porque solo permanecera ocho d1as en
e. ta capital."~· (omo el profesor Ü\\ens. Jonhson se llego a establecer en
los baJOS de la casa del se11or Jacinto Lo,ano el cual. en sólo un año. habia
, 1sto pasar a dos ambrollp1stas por su dom1c1ho
Notable es el que Eduardo Jonhson anuncie poder trabaJar .., i,tas d1:
pa1sJJe.. por medio de ambrotipo. )ª que dentro de este género es en
extremo raro lo que se conoce en dagucrroupos por lo que mue.ha mas lll
ena por el proceso que le continuó. el ambrnt1po Para c,tos años. 1857-58
la gran época del daguerrotipo comen,aba a dc\.aer en k:\lco para ser
sustraído poco a poco por el proceso en cristal Aunque de hecho en su
aspecto formal 1 de pre entac1on el ambrottpo m1111mamente ,anaba con su
predcces.or ya que la imágenes iban montadas en los mismos estuches )
con un similar modo de representación retra11stica (el re1..urso de la
1luminac1on a mano los "fondos·· la pose) Pero s1 el positi,·o en crn,tal esta
adqumcndo yn la gnm rcle,anc1a para esos años (en la ctUdad de \1e\lcO
fotografos como Juan ~lana Balhontm ) Joaquín Día, Go1uále1 llegaron a
entablar ácida discusiones sobre quien ) cómo realizaban los meJores
retratos). también pronto al ambrot1po se le sobrepondrá la fotografía en
papel.

586

Es a mediados de 1861 cuando Werllin además de que ofrece poder
realizar trabaJOS en , 1dn~. tamb1en anuncia otra opc1on: hacer impresiones
obre papel ahora e·1conJunto con algún colega

• 'Los c¡ue rn.,,nben rienen el ¡:usro de manife,rar al ilusrrado
puhbco, que lu.m ah1er10 su galería de re/ratos en el primer piso dt fa
CO\a del Sr lle don \f \forales en el callejón del palacio dondt' .\e
huc:en re/raros wbre \"ldrws 1 /ámmm de roe/os rwnwiO\ ha.Ha el
11arura/ . en FOTOGRAFIA (retratos whre papel) ,!ummudai al
pmrel oleo i marfil
Se ha come¡:uulo el ad1111rah/e ohjefo rcm de1eah/e de hacer
retro/o~ grande, ,obre orros pequuios. aun de permna'i cwsemt s.
me~orando los que es1é11 deleriorados, pmtándo/o.s al gmfo que• 1e
qwera
f.o., rl!frato.1 c¡ue se hacen en t•.11a ¡!.olería pueden compef,r en
hr,//cmte: e:a~111ud l perfecc1 :n con lo\ meJort•s de ~fénco 1 Parí,.
Hendo lo.1 11111cos que te11e1110., la pare11te para hacer retrato., al
marfil cura hnllante: l durah,lu/ad etcedt• a todm /u, dl'.'lll&lt;l.5
mvencione,

587

�Lo~ precios rnrían de w1 peso a cien, ~egú11 el rw1w110 _re/use de
pintura. ,Vo dudamos ,¡ue las personm 4ue se dignen pasar a nuestro
esrablecimie11ro, se conl'encerún de la exacti111d de lo que 1.1caha1110.,
de afirmar, ju:gando por los retratos ele varias p':rso11~1s de esta
ciudad v otras obras de pintura. Sólo pemwnecera aqw el uempo
suficie,;te para complacer a los penonas de buen xusto. qui? deseen
aprm·echar sus servicios".
Monterrey. Julio 16 de 1861.- J. Wenzin 1 Compañía 3~
Este largo anuncio da cuenta de cómo Wenzin en Monterre), como
algunos otros fotógrafos en otras regiones del país. ha lkgado a alcanzar una
esmerada calidad en los trabajos de su taller comparables con los que ~e
hacen en la ciudad de México o en Europa; y sobre todo ofrece una amplia
diversidad en los adelantos ) acabados que salen del mismo. Este l_1echo es
en parte retórica, pero también tiene parte de verdad. Han transcurn_do poco
más de veinte años de desarrollo fotográfico: pero, por eso mis1no. la
competencia es reñida .
En aoosto de ese año. cuando Wenzin aún trabaja en Monterrey. otro
fotógrafo itinerante, seguramente norteamericano, hace acto de presencia en
la ciudad. Por supuesto A.M. Stover. nombre al cual respond_e. ofrece
con\'encido que sus ambrotipos ·'son los mejores y más e:,,.actos eJem~lares
artísticos que jamás se han presentado en la ciudad ... además que su e~tilo es
··moderno y elegante.. : enumera las diversas formas en que. realiza su
trabajo: "en tela para mandar en cartas por c?rreo: ambrottpo. pa~el.
transparente, cstereoscopías y en placas melanot1pos grandes y pe~11enos
para prendedores, anillos, relicarios, étc. étc."' Y, p~ra rematar, ofrcc1~ todo
sto a "la mitad de 1,.. acostumbrado en esta capital" ·'' lo cual no era mas que
~n mensaje directo a su colega que se encontraba ubicado en la casa del
licenciado Morales.
Wenzin había anunciado que él realizaba trabajos que iban de uno a
cien pesos "según el tamaño y clase de pintura'': pero ~i se toma en c11enta
que para ese tiempo un caballo '"excelente de ~,_\la y tir~, bastanteirande.
sano y de buenas cualidades'' se vendía tamb1en. por cien pesos, puede
verse que los costos de Wenzin iban de los rnuy baJOS a los e\.tremadamcntc
altos.
Con Stover y Wenzin puede delimitarse el fin de los fotógrafos
trashumantes que cruzaron temporalmente por la ciudad de Monterre) •. A
partir de estas fechas, de propicios de la década de los sesenta. en la capital
de estado se comienza a establecer ya de manera permanente otros

588

fotógrafos; entre ellos algunos que, seguramente. habían nacido en Nuevo
León.
Des~e. Octubre de 1863 Alberto Fahrenberg vende aparatos
estretoscop,1cos con sus respe_cti~as vistas de la ciudad de Monterrey. 15
Esteroscop1as las cuales eran 1magenes de doble que vistas a través de los
respectivos lentes del aparato, producían la sensación de verse en tercera
dimensión. Sólo dos años después Fahrenberg, quien se hacía llamar "artista
y fotógrafo", cuenta ya con una galería de retratos de gran pompa en la calle
de doctor Mier número 94. Ahí ofrece hacer ambrotipos al mínimo precio de
2 pesos, o fotografías pintadas o iluminadas por la nada accesible tarifa de
25 ~esos ' 6 ~s _Fahrenberg un fotógrafo que se sabe realiza una gran
c~nti_da~ de pa1sa1es sobre la ci_udad se Monterrey, algunas de ellas llegan a
d1stnbu1rse en los Estados untdos en el breve formato de tarjeta de vista
(9x6 cm.) que para entonces comienza a estar de moda. 37
Por las mismas fechas en que Fahrenberg comienza a vender sus vistas
esteroscópicas de la ciudad, también se establece el fotógrafo C. Izquierdo
en los altos de la botica de Llano que se encontraba ubicada en la Plaza de
armas. Como el mismo Alberto Fahrenberg, éste realiza "'vistas
esteroscópicas de lo más notable de Monterrey y sus cercanías "a sólo ocho
pesos la docena; como ta_mbién recomienda a las fami lias de la capital

n~o!one:a ~~rmar colecc1ones de '·sus familias, amigos y personas
d1stmgu1das como se hace generalmente ·'en todas las capitales principales
de Europa y América·•. 38 A principios de J 864 Izquierdo, además de ofrecer
al público sus vistas de Monterrey, pone a la venta retratos de Benito Juárez.
los generales Zaragoza y Ortega, de Melchor acampo y Comonfort. 39
_De_b_ió ser alrededor de estos años, durante el efímero Imperio de
Max1md1ano, en que también llegó a Monterrey Francois Aubert. Un
fotógrafo francés quien después de los sucesos del sitio de Querétaro en
1867 se hizo célebre por dar cuenta de manera meticulosa de la muerte del
lm~erio_: y si todavía no se conoce una fotografía del momento preciso del
fustlam1ento, sí se conocen de él otros testimonios (Maximiliano en su
ataúd, la ropa del emperador perforada, el sitio del paredón). Aubert fue un
fotógrafo muy cercano a la corte (él retrataría a cada uno de los emperadores
en su estudio de la ciudad de México), por lo que puede suponerse -aunque
e~to no es todavía un hecho comprobado- que su estancia o visita a la
Cllldad de Monterrey debió ocurrir a mediados de 1865 o un poco después
cuando la ci~dad se encuentra ocupada por las tropas de los franceses,
be~ga_s Yaustna~os. Según el historiador Alain Ceysens aquí realiza algunos
p~1sa1es de la ciudad que pueden verse como trabajos en donde "cada vez
elige un_ P_~nto de .vista elevado, a modo de dominar la ciudad o la plaza. La
compos1c1on esta estructurada geométricamente, asimismo de manera
589

�m
simétrica''. 40 Un tipo especial de mirada de muchos fotógrafos extranjeros
en México que asumen como modo de aprehender al país visualmente y
también en toda su dimensión.
Como en otras regiones. durante el Imperio en Monterrey se da al
parecer un auge en la circulación de la fotografía. En la ciudad no solamente
trabajan por lo menos dos fotógrafos de manera permanente, sino asimismo
los álbumes fotográficos -que tanto recomendara el fotógrafo Izquierdo-se
vuelven objetos tan apreciados que por la pérdida de uno solo se es capa1 de
acudir a la prensa: "Se ha perdido un ALBUM del Sr. don Ramón Lafon,
conteniendo noventa y seis retratos. Se suplica a la persona que lo comprare
o lo hallare lo presente en esta imprenta~ en la inteligencia que se le dará una
41
buena gratificación sin más averiguación". O tiene tal efecto la fotografía2
-su parte latente de la pérdida, su capacidad de ·'embalsamar el tiempo-" J
que se le dará una buena gratificación sin más averiguación''. O tiene talque
ya funciona como recuerdo doliente ante la muerte.
A su retrato
Dulce ilusión imagen adorada
De la mujer a quien amé constante,
Trasunto fiel del astro fulgurante,
Que un momento mí senda iluminó:
Sí mi querido quebranto te conmueve
dime
Esa mitad del alma dónde está
¿dónde?
¡Ay! ¡que tu labio inerte no responde!
¡Ella del mundo para siempre huyó!

J,

O bien. se sabe de las peripecias del famosísímo fotógrafo parisiense
Gaspard Félix Tournachon, más conocido como adar. quien acababa --de
hacer un experimento digno de notarse. Habiendo ascendido en el globo a
1.000 pies del Hipódromo de París, logró sacar varias vistas fotográficas de
la ciudad a vista de pájaro''. 44 Y para estar a tono con las modernidades se
instala en Monterrey Constantino Gobron con su Gran Cosmorama en el que
exhibía vistas de "los más famosos combates de mar ~ de tierra y
reconoceréis los más espléndidos palacios y capitales del globo, sus ríos.
4
cerros. cascadas. volcanes en erupción ..." s un invento que anticipaba. por
medio de las proyecciones de la linterna mágica, el cine por venir.
En parte ese era el signo de los tiempos.

otro ~á~. l~z~~~:r~~::~

~::~~;¡

~:ilmqe;efototod'gr~fod~e origen regiomontano.
0 m rea que se estableci '
ondterre)' en. 1873. Tre\ mo se instala en la calle del teatro número -, 6 d~ ~n
sdee
- que "además del surtido que t",ene para hacer retratos
don· e anuncia
vanos tamanos, ha perfeccionado un nuevo sistema para esmaltarlos e
reforma es en alto grado superior y es el usad
.
, uya
1
fotógrafos de la capital de la República··. 46
o en a actualidad por los
1

._

'

, A 1~ pre~encia de Sabás Treviño se le agregará la de otros
.
mas que- seran rele\.antes para la fotografía re iom t
personaJes
siglo XIX)' primera década del XX· ellos eran Nfcolá~';,tana d~ fi~~les del
Desiderio
y, Alfonso L~grange, Yr1da1ec10
. Guro
on,Y los
shermanos
d
.
arza en
y Jesus
R
~n ova1. quienes darran un gran impulso a la fotografí
d .d
.
ciudad de Monterrey.
ª pro uc1 a en la
Aunque al parecer Nicolás Mauro Rendón
bl . ,
.
fo~og~á~co a finales de la década de los sesenta ef1tan ect s~ estudio
pnnc1p1os de la siguiente década en que comienza .a co o ue srno has~a
co
f t · ¡; E
nacerse su trabaJo
~od odogra o.. n 1874 se encuentra establecido en el número 57 de la
ca e e octor Mrer en donde realiza nuev
d. .
actual del mundo foto-artístico: tarjetas deºr:ii:~:~, ,m ientos: ''la perfección
esmaltad
.
un proceso con acabado
los fot' o fiue ~:r; entonces t_rene un enorme atractivo entre la clientela de
ve· t
os.fí oco d~sp.ues, para 1878, Rendón crea una colección de
se~:t otogra -~as de pa1saJes de la ciudad de Monterrey en las cuales
aba que todos sus planos están perfectamente afocados
margen ll~van anotados los principales puntos que contienen'' Eso/ ~n _su
Y sus precios eran los siguientes:
.
paisaJes

ºfª

Plaza
con Catedral
Plaza de
conZaragoza
Palacio Munici
a ················································· 1 peso
p 1.......................
1
Plaza con Sierra Mad
··········•····•··············•·".. peso
reales
re ..................................................................6
Plaza
reales con Obispado····························· ..........................................6
Plaza
peso de Colón con Parián ···················· ........................................... I
:~aez:t:~;~I~:~~~ Parián y Cerro de la silla ................................. ! peso
reales
na .................................................................... 5
Hotel
reales de San Fernando········· .. ············ ........................................... 6
Colegio Civil. .......... .·································· .. ···································1 peso
591

590

�Ojo de agua ............................................................................... ·· 5

~:!~~

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .,. . . . . . . . .. .. . . . . . .6

reales de Roble ........................... ..............................................6
Templo
I
reales
6
Calle de Hidalgo ......................................................................... .
reales
6
Calle de 7aragoza ........................................................................ .
reate~
M.
:.................................. ,.......6
Calle de 0 r. 1er . ........................... .
reales
· 1
6
Palacio de Gobierno {desde los cuatro puntos cardina es) ......... .
reales
. •
• ·
1 c-.o i•i
Fuerte del Obispado con\ ista general en el ult11no tcrmmo .. ... p .
.,
1
lección. que tt&gt;nia un costo total de doce
El anuncio de \ cntda. de . a cot to Rendón está realizando un metód ico
uel\.e extraor mano en an
.
pesos. se,
-.
1 •. d d Cada una de las imágenes tiene un
· l
fotogrático sobre a ciu a ·
...
reg1s ro
.
.
ulgadas ) se encuentran montadas en un
tamaño de ste.tc p~r cu.airo p ave; bordes durados ' elegante acabado
formato de tarJeta trnpenal, ~e ~u . era colección co;, una cierta unidad.
Hasta donde se sabe ést.a serd,al a pndm de carácter distinto a las vista-,
. d . bre ta capital e esta o.
b
rea liza a ~o
. . . F hrenbern.: , en muchas formas esta a
csterescóp1cas que llego a d1st,~1bu1~- a )stal ... a~mque también &lt;;U edición
antecediendo a la mtKla de '1 taiJeta pe. :
la ciuda&lt;l de
,
1 . ·1 roducción de otros albumes que en &lt;
respond1a a a s~mi ar Pd
R ' b\"ca ya se habían producido: entre ellos.
México)' otras ciudades e I~ epu 1 .. é Charna un clásico de la
el tlbum Forogrójico Mex1cunu de Des1r.
y.
\ 8'i8
,
, a publicar por cntree.as en bibliografía mexicana que se comenzo • .
-

.
b' nacido en 1843 , desde 1866 ya residía
icolás Mauro Ren~on ha ia . d haber, i, ido temporahncntc en d
pcrrnanentemente en la ciudad de~~ues de l\.·olv·ió como pintor\" musico:
S L . p )tosí I amb1en :;e esc1
estado de ª'.1 . u1s ' d . d 11 ,ó a manl!jar distintos instrumentos ya
oficio este ulumo en .~n e cg
d e·p~1ca lo muestra con un rostro
opereta · Un retrato e
..
componer una
.
.
ofundos en el que &lt;;C ad,, ina un
delgado como su cuerpo) de OJOS muy pr · ·
lifacética, ida.
espíritu apacible. curiosamente todo lo contrario a su po
1:-,,l

· d. t
npresor que se , oh i6
Desiderio Lagrange fue tam~ied'I'. un pen\)0~~0~1~a~o de finales del siub.
~ d mental en d peno ismo ree.1
-860
una fiigura un a
.
..
ri en se -establece en Montcrre) en 1
Procedente de Francia, su pais de o Eg ,· . dad funda la Tipo!!rafía del
1
ano Alfonso ·n a ciu
/
junto con su 1erm
. ,
. ·11za a editar re, istas como E
.
871
poco despues conrn.: •
Comercio en 1 - )
.
{
_1 ) •1 para inmediatamente
Horario l l 878) o Flores y F1 uws 1879 881 .

591

trabajar en la publicación de La Revista "Diario independiente de política.
artes, oficios, ciencia. literatura, telegramas, noticias; y anuncios" que
publicaría hasta 1886 y de la cual fue su director.
La instalación de su taller fotográfico. La Fotografía del Comercio, se
da en ese momento. 1873 en que simultáneamente estableció su tipografía
en la calle de Hidalgo número 15: pero es hasta principios de la década que
le siguió, cuando cambia de dirección y traslada su taller a la misma calle de
Hidalgo ahora en el número 6. en que junto con su hermano ofrece trabajar
casi todo el día gracias a que " la disposición del nuevo taller permite
aumentar las horas de trabajo''. Ahí mismo vende un "gran surtido de vistas
de Monterrey. Esterescópicas y de tamaño placa". 52
Su nuevo estudio, en efecto, cuenta con todos los adelantos de la época:
"En ella se han hecho grandes reformas y últimamente se han recibido
nuevos aparatos, accesorios [y] muebles", y por si eso fuera poco también
contaban "para el desempeño de los trabajos de la galería. con un operador
de primer orden. que durante largos años ha practicado en las principales
fotograftas de Nueva York", además de que: "Los procedimientos que
empleamos son sumamente rápidos (de 1 a 3 segundos) lo que evita
molestias al modelo y asegura una semejanza perfecta··53 . Muy
probablemente los hermanos Lagrange hacían uso ya de las placas secas que
permitían una rapidez de escasos segundos para la toma.
Quizás es tanto el trabajo en que se encuentran inmersos los hermanos
Lagrange -que Alfonso manejara directamente para estos años el taller
fotográfico y Desiderio dirigiera La Revista no era poca cosa- que se ven
obligados a vender su litografia por no serles posible ''atender debidamente
este ramo'', y por exigirles ··toda su atención otros para ellos de mayor
importancia''; 54 lo cual se deduce eran la fotografía y el periodismo.
A principios de 1884 en La Revista se anunciaba un trabajo que habían
llevado a cabo conjuntamente Desiderio Lagrange e Yndalecio Garza, el
cual resultaba interesante por la labor a dúo de dos fotógrafos relevantes de
su tiempo.
Una magnífica colección de vistas fotográficas, de los paisajes más
pintorescos situados en el tramo que recorre la vía férrea entre esta ciudad
Salti!lo, tomadas por nuestro editor, acompañado del hábil fotógrafo Sr.
Yndalecio Garza. ha sido formada y se encuentra a la vista en la Fotografia
del Comercio.
Como al recorrer la vía férrea con la velocidad que imprime el vapor.
no es posible apreciar las bellezas que la naturaleza encierra en ese tramo, ni
593

�a em resa constructora tuvo que llevar a
no todos los amantes a lo
las difíciles y costosas obras que I d l p
zas e terre ,
•,
cabo para vencer las aspere
n eJ·emplar de dicha coleccion.
1 bello deben procurarse u
~sorprendente ya o
b . erfectamente acabado -.
que por otra parte es un tra ªJº p
. del ue hoy son muy escasos los
A la realización de este trabaJO:
u~ reconocimiento otorgado a
testimonios que qued~r-~n, se 1:c;:nna~ de París de J 889. él es u~o de los
Lagrange. En la Expos1c~on \ntern D t rafia que obtiene un premio. Entr~
pocos participantes mexicanos en oº\ nen su mejor momento como los
ellos se encontraban fotóg~afos q~: ~t:/co (medalla de Plata), Romualdo
hermanos Valleto de la cmdad d b
e) el jalisciense Carlos H. Barner~
García de Guanajuato (medalla e ronc ' trabaJ· aba en San Luis Potosi.
ara entonces
.
1
1
o Emilio G. Lobato que .P,
'fi
como Lobato y Barnere, o cua
menc1011 honon ica,
. e s6
Lagrange obtuvo una
rdades como fotogra10 .
era~un estímulo que hablaba de sus ca ,
.
eda atrás es Nicolás Mauro Rendon. En
'todo para fotografiar llamado
Q uien para entonces no se q~ .
• d d d Mexico un me
~
d
,
al •·una persona sola pue e
1888 él patenta en la cni .ª ¡ eRendan
1
en e cu
.
·
Foto-es[:u/turas o grupo.'i ce .d
. -endo con tanta exactttud la inisma
verse dos o más veces reproduc1 a... cn¡das que se resiste [uno) a creer a
apariencia de dos o má_s pe~,~?;n:~
no e~a más que un juego técnic? en
la misma, .
d tomas para fotografiar a la misma
Primera vista•¡· sean
b dos negativos Y os
.,
donde se utl iza an
.
en una sola impres1on.
persona con distintos vestidos y pose

:~~In

.
. . los reductos fotográficos, desde
En la ciudad era posible _adqumr L , p en la del Aguila que se
1 b t ca del eon o
1· ·t
hacía tiempo atrás, en a o 1 .
•
o 8S· o bien se podían so ic1 ar.ª
encontraba en la calle de ~octor M1e~;t~~:1~s y• químicos. de Saint ~~u~s
J C S merville. comerciante en n
La Rerista que ding.1a
Mi~so~ri quien se anunciaba constantemente en
58

Lagrange •
,
. d de un viajero que cruzó por aquí en
Para entonces, segun la nma a ''con buenos edificios, entre. l?s que
1890, la ciudad de Mon!~rrey cont~bade Gobierno, el Palacio Mun.1c1pal, la
merecen principal menc10'.1 el Palacio Coleoio Civil, la Penitenc1ana (en
Catedral, el Palacio Ep1sco.pal: e~ El Casino: cuenta asimismo con un
construcción) y el nuev_o ed1fi~~~mb:ado eléctrico: bien atendid.as plaza~
f ertes casas comerciales... _5l,
b ell sistema de tranv1as y a
u
· · d recreo Y u ·
,
d' a
úblicas. agradables s1t1os e .
todo indica que de d1a en ,a ir
p
.
h II en estado floreciente y
comercio se a ª
...59
aumentando en importancia

A esta ciudad de aliento progresista llega en diciembre de 1898 Porfirio
Díaz. Como era de esperarse la ciudad se desborda en festividades por la
visita. Múltiples y fastuosos carros alegóricos de otras tantas casas
comerciales recorrieron las calles de la ciudad '·para manifestar al Sr.
Presidente el respeto, la admiración y el agradecimiento de las diversas
empresas" de la ciudad. Fue tanta la algarabía que en El Mundo, una de las
revistas más exquisitas de la afrancesada ciudad de México, se llega a decir
que ·'la sociedad de Monterrey es una de las más alegres y dispuestas a
divertirse. No los aherroja ese sentimiento levítico y triste que hace de las
ciudades de provincia conventos lóbregos desde que suena en las iglesias el
60
toque de la oración '' . Durante su estancia Díaz visita los talleres de la
penitenciaria del estado en donde ejemplarmente se dan clases de fotografía;
mismas que se seguirían dando muchos años después. formando a convictos
61
corno fotógrafos . Y para El Mundo es que también Desiderio Lagrange
hace un extenso reportaje sobre la visita de Díaz a la ciudad que fue
ampliamente divulgado en su momento dentro de sus páginas. Como
serviría para que ahí mismo se conocieran los modernos adelantos de la
ciudad a finales del siglo62 .
IV

Para el primer año del siglo XX hay en la capital regiomontana catorce
fotógrafos en distintas calles de la ciudad. De todos ellos sobresalen Jesús
R. Sandoval. Nicolás Mauro Rendón, Yndalecio Garza y, desde luego,
Desiderio Lagrange (para esta fecha no se menciona ya a su hermano
Alfonso). Algunos de ellos son José Sosa Ortíz (instalado en la calle de San
Francisco 82); Rafael Arreola (Zaragoza 35) o Candelaria Escalona quien es
dueña de una fotografía ubicada en la calle Hidalgo 35.63
En esos primeros años del nuevo siglo -quizás alrededor de 1907llega a Nuevo León Winfield Scott, un fotógrafo probablemente
norteamericano quien avecindado en Ocotlán, Jalisco, ha recorrido para
entonces buena parte del país. Scott realiza un extenso registro de la vida en
las calles de Monterrey y sus cercanías. Fotografía sus mercados, sus plazas.
sus edificios más relevantes (El Palacio Municipal. el Obispado, el templo
de San Francisco), las fiestas populares en los alrededores de la ciudad. La
de Scotl es una mirada costumbrista que en ocasiones se vuelve un mosaico
social de la vida cotidiana: en donde lo mismo pueden reflejarse los
tranquilos paseos de la alameda que el comercio ambulante de la ciudad.64
Muy probablemente, Scott uno de tantos fotógrafos. junto con otro de
apellido del que pocos datos se tienen, que trabajaron para la Sonora Ncws
Co;,,pany y quienes hicieron la colección Vís1as esterescópicas de México
en donde incluyeron imágenes de Monterrey.
S95

594

�. 'd d Hacia 1905 Jesús Sandoval edita su
Esos años son de gran act1v1 a. .
. s or·1ginales montadas sobre
,
.
d 'v1i terrey 1mpres1one
Coleccion de Vistas e ' on
' .
as ·imágenes Nicolás Mauro
,
d
e aún sobreviven a1gun
·
.
carton grabado e Ias qu
.
b. , en 1905 el álbum de La Remera.
Rendón proba~le~~nte real,1~ad~n~~~:s y novedades, con el proceso de
nombre del luJos1s1mo sa~o r
bablemente son las imágenes que
· . de este fotogra10 muy pro
"' o 11
t
fotomon aJe, y .
. . al día de 1911 que su autor, Ado\10 o ero.
aparecieron en el libro Meó~1co
. b de 1907 además se instaura la
,
M
Para sept1em re
,
'
incluyo sobre onterrey.
orupaba a varios fotógrafos de
Sociedad Fotográfica de Monterrey que ªº
66
entonces.
.
.
·ngular dentro de la fotografía de
Un entrañable test11non10, s1
, f J , R
b
autobiografía escrita por el fotogra ,º esus .1
Monterrey, es la reve en mucho esclarecedor de un fotografo y st
Sandoval. Un documento
ciudad.
.
s d val e·ste nace el 25
·
d t s escntos por an
De acuerdo a los mismo~ . a o de Montemore\os. A Monterrey llega en
de Noviembre de 187_1 en la c1udadd
do tivo como hojalatero. Apenas
1881 en donde se mstala su. p~ re I a ·~tura una incipiente afición en la
adolescente se interesa por el d1buJO y a p1
'
\ 893 se inicia como
adre· pero pronto. en
•
d
P
cual es apoya o por su
·.
adquiere de un conocido una
aficionado en la fotografía .gracias ~ que I dedica '·\os domingos y las
,
A sus incipientes practicas es
pequeña camar~; p
to comienza una investigación seria.
horas de asueto . ero pron

° ·

.
, la Botica del León , la primera caja de placa~
Al poco tiempo compre en . d t da luz la abrí en la noche y saque
Cramer 5 x 8'' en $4.50 ..Al ~bngo e o
.
las fórmulas impresas en mgles.

y me di a la tarea de traducirlas en toda su literatura. valiéndome de un
diccionario inglés-español.
.
.. ,
ímica fotográfica de Barreswil y Davanne
Más despues. comp. e la Qu.
, . •entes básicos desde el
.
nanant1al de conoc1m1
.
en donde encentre un ,
1 •¡ .
descubrimientos del sublime arte
. .0 de 1a ~oºº
t orafia hasta . os u tunos fecha en que fue pu h\',cada 1a
princ1p1
,
.
f'1'sico
de
la luz' escritos 1,asta 1a
qu11rncoreferida obra.
.
. re arándome para establecerme
''[ ..] Mientras tanto, seguia P . P
lle del Roble, entre
,
.1. N
habíamo~ cambiado a Ia ca
. d l
como jotogra1°- os
·. . . de /893· ;iparaprincipios e
- d ayo desde pnnc1p10s
·
d
A/lend e y I ) e 111
• •
to\" hecha ele bastidores e
,
• galería para tomar re 1ra , •
94. va tema m1

596

madera forrados de manta. No era la gran cosa, pero me servía para
estudiar los diferentes efectos de la luz y de sombra{..}"

Ese estudio, el primero que tuviera Sandoval, resulta un fracaso al
asociarse con otro joven fotógrafo que había aprendido su oficio de Martín
Duhalde; un fotógrafo éste de origen francés que había trabajado en
Guanajuato y San Luís Potosí y que al parecer se estableció en Monterrey en
la calle Hidalgo a principios de la década de los noventa del siglo XIX. De
su socio, de quien sólo se conoce, su apellido, Sandoval escribe:
·· Com·enidos los dos, redactamos el anuncio con el rimbombante
título de "GRAN FOTOGRAF!A EL BELLO ARTE", sin 1ener más
muestras que dos retratitos y una vista de la ciudad. El anuncio iba
calzado por "Sane/oval y González "y en dos meses los trabajos que se
hicieron no daban ni los gastos particulares del socio[ ..}".

Dos veces más vuelve a cambiar su estudio, y para 1895 se encuentra
en la calle de Puebla esquina con San Francisco.
"[Ahí} ocupé un maestro carpintero por tiempo indefinido para que
levantara mi galería y cons1ruyera bajo mi dirección las dos cámaras
que necesitaba tamaño 8 x 10" con sus respectivos rripiés ... El lente
que era lo primordial para establecerme, lo pedí por conducto de la
Botica del León, a pagarlo en abonos. Los primeros trabajos que hice
fueron para formar el "muestrario" y el primero de enero de J 896,
repartí circulares y anuncios, así como tarjetas de año nuevo en
fotografía, arrojando el guante como fotógrafo.
Al lanzarme a la lucha por el Arte Fotográfico. no me guió ni el
egoísmo, ni el mezquino interés de ganarme clientela por medio de la
competencia comercial. Mi ideal fue mejor mi trabajo y honrar en esa
forma a los verdaderos maestros de esa época, Don Desiderio
Lagrange, Don Yndalecio Garza y Don Nicolás Mauro Rendón, que si
bien no fueron mis maestros directos, sí merecieron mis respetos y
admiración: porque en verdad eran artistas de la luz ... Para estos
cuatro paladines que supieron sentar cátedra de Arte en Monterrey. y
que fueron mis mejores amigos, me honro en recordarlos[ ..}"

Nuevamente, vuelve a mudar su estudio El Bello Arte ahora a la calle
del Roble (después calle de Juárez), ahí permanece durante dieciocho afies de 1900 a 1918- y es en ese estudio en donde se da su mejor época.
Allí fueron Coronados mis esfuerzos por la mejor y más
distinguida clientela, de la que estoy altamente agradecido. Allí tuve la
597

�.d d de hacerme de los mejores aparatos y de las mejore~
oportuni a
.
d 20 24· y en m1
.
ara hacer retratos directos hasta e
x ,
.
camaras y l~ntes._ p
J . omití gasto en la adquisición de los mas
afán de meJorairncnto. amas . b
EE UU de Norteamérica y en
.
· ¡ que se fabrica an en
. ·
.
recientes matelnfia edse que mis favorecedores quedaran satisfechos de m1
Europa, con e in
humi !de trabajo.
1 ¡ t · no por los
. . . d 1910 presenté algunos retratos a P a 1
En la expos1c1on e d
,
e expidiera Diploma de Primera Clase.
que tuve el honor e que se 111
67

. d 1918 Sandoval trabaja én dos sitios más hasta 1929; quiz~s
D_espues e - .
ella de este gran fotógrafo de Nuevo Leon
despues de ese ano la est~
.
stancias le sobrevienen nuevos
.
d caer Por diversas c1rcun
d'
comienza a e
·
.
.
.1 r su pequeña casa como estu 10,
cambios de talle~ hasta tener qu~;~:;~~~: pasados. Su breve autobiografía
por lo tanto ya sin el esplendor - d
. fallece en 1951 dejando un
• · d ¡ 94, • pocos anos es pues
•
'
la fecha en JUl1lO e
J,
.
. d estos años /\hora una fotografía
d · al como testimonio e
·
d
enorme 1ega o v1su
el de la calle del Roble. da cuenta e1
de su estudio, muy probablement~
1b
todo un cuadro de época
. .
.
1 donde lleoo a e a orar
d
exquisito espacio e,
b~
b'. 1 se llegó a saber en la ciudad e
irrepetible. De su cuidadoso tra_ aJo tam 1le1
Elfiotógrafo mexicu110 en la
t"giada
revista como o era
'J'
·
1
México. en una pres
. . .,
, isma se habla que su envío posee
1
cual con motivo de una felic1tac1on a a m
6&amp;
··elegancia. arte, ejecución" lo cual es de creerse.
ra una fotografía de cuidadoso acabado
Los tiempos ~e esplendor pa n \ 91 O muere Nicolás Mauro Rendón:
artesanal estaban sin duda pasand o .. : . L· ange·69 y para 1929 Sandoval
afios después, en 1926. fallece Oes1 eno_ agr
,
estaba viendo pasar su gran época en la ciudad.
.
.
señalan la presencia de otros
Hay sin embargo testimonios que
d
b D W Hoffman.
,
M
v Uno de ellos. e nom re . .
. .
fotografos en
onterre,.
·ri
. , ública en la ciudad: qu1zas un
fotografió a Madero en ~na ~13~1 ~sta:1~:~o candidato presidencial, fuera
poco antes de que Francisco .. d a esr , Lu·s Potosí en el año de 1910. El
1
·udad y l!nv1a o a an
. d
apresado en 1a e_,
.
, S doval señala la presencia e un
mismo testimo1110 escrito de Jesus an
años del siolo (alrededor de
fotógrafo de apellido Ravell en lo~ p~merosRavell quien::, en la ciudad de
1905 ): muy ~eguramente _se, tratas ~ost~~¡rista de algunas partes del país
México vend1a, en 191 O, 11nagene
b d 1· ctorialista A esos fotógrafos
con un fuerte aca a o P
'·
d
colorea as a mano Y
G .11
Kahlo quien debió haber estado en
hay que aunarles el nombr~ de u1 er~o C mpañía Fundidora de Fierro y
Monterrey en 1909 trabaJandlo ~ar~ a esºde esta empresa tomadas por él
t . ev· va que as imagen
Acero de Mon eir , · .1
publ:citaria a finales de ese ano Y
sen irían para que ésta lanzara su campana
,
598

0

principios de 19 1o.' Imágenes de elegantes líneas que mostraban a Kahlo
como un fotógrafo detallista en sus composiciones.
Mauricio Yañez llega a Monterrey en 1917 y aquí se asocia brevemente
con Jesús Sandoval para establecer una sucursal de El Bello Arte en el lado
norte de Plaza Zaragoza. Pero de acuerdo al testimonio del mismo Sandoval
la asociación no funcionó dado que Yañez se relaciona en la ciudad "con
personas influyentes de dinero y del periodismo" y le conviene más para sus
intereses una separación. Yañez, quien poco después se volvería un
reconocido fotógrafo por la gran cantidad de tarjetas postales que sobre
México llego a comercializar. abandona Monterrey en 1924.71
Probablemente se debe a Yañez la reorganización de los fotógrafos de la
ciudad que se da a principios de los veinte y que tenía como antecedente a la
Sociedad Fotográfica fundada en 1907. En esta nueva organización
participan Julio Sosa. Pedro Dom ínguez, Refugio Z. García, Plácido Bueno,
José Garza Ríos, Alfredo Flores, el mismo Jesús Sandoval y Manuel M,
López entre otros. En Monterrey Yañez trabaja el retrato y, sobre todo, el
paisaje de la ciudad. Un trabajo similar al que realiza Manuel M. López en
la tarjeta postal.
López. según los testimonios de Alberto Flores, es un fotógrafo que
regresa a Monterrey procedente de Chicago hacia principios de los treinta
debido a la recesión por la que estaban cruzando los Estados Unidos. Se
integra al grupo que Yañez impulsa; además: ·'se dedica al trabajo que le
gustaba y que creo que nunca había dejado. la toma de vistas de la ciudad. lo
cual hacía ahora con más experiencia y conocimientos, aunque las primeras
que hiciera antes de su ida a Chicago no carecían de mérito". 72 En efecto.
López durante esa década en que regresa y la siguiente produce un
exhaustivo acervo gráfico sobre la ciudad: a través de su mirada que
escudriña, la capital regiomontana es, por un lado, una ciudad con rincones
bucólicos a veces muy cerca de lo rural y, por otro, una urbe que comienza a
evidenciar el encuentro con lo moderno. Sus imágenes se vuelven, a veces,
cuadros costumbristas o paisajes monumentales de una ciudad en transición
rodeada de imponentes serranías.
El trabajo de Yañez o el de López tiene líneas de convergencia con el
de Hugo Brehme. Uno de los mejores fotógrafos pictorialistas mexicanos de
origen alemán, quien visitó Monterrey y en donde fotografía el centro de la
~iud~d. con la in~a_riab~e pres~n~ia d~I cerro de la _silla. Una foto ~rafía que
mcluma en su clas1co libro Mex1co pmtoresco publicado en 1923. 7·
A la ciudad no dejan de llegar fotógrafos que se vuelven obligados
cronistas de la misma. A mediados de 1930, acompañado de su esposa, llega
Eugenio Espino Barros un fotógrafo que posee un reconocimiento que le
599

�3

viene de años atrás. Originario de Puebla en donde nace en 1883, desde muy
joven ingresa a la fotografía como ayudante de un fotógrafo viajero norteamericano o inglés- con el que recorre su estado natal y el sureste
(¿ Winfield Scott?, ¿Summer w. Matteson?). Trabaja como ayudante
principal de Martín Ortíz, quien es uno de los grandes retratistas de \a
ciudad de México, quizás entre l 911 y 1918; año este último en que se

En el corto periodo que va de I JI
Diciembre de 1839 a noviembre da 1;:;da _del daguerrotipo a México.
presencia de un daguerrotipista e Me
' nmg~na otra fuente indica la
...
n onterrey anterior a Wilder.

~F ranc;:01s
. Gouraud. Description of lhe D

of Mr. Gourauds puhlic letures accordi/~e;~otyp~ P!·ocess ora Swnmary
Dutton and Wentwortl\'s print.. Boston, 1 4o, / ¡¡mciples of M. Daguerre,

i

instala en el puerto de Tampico.
Una de \as obras fundamentales de Espino Barros, imbuida del espíritu
positivista del porfiriato. lo es sin duda México en el Centenario de su
Independencia, un álbum fotográfico de grandes dimensiones. realizado en
casi su totalidad por este fotógrafo (en tanto que ahí aparecen algunas
imágenes de Guillermo Kah\o): el álbum, que contiene 391 fotografías. es el
testimonio innegable de un país que se había asumido inserto en el espíritu
del orden y el progreso. Testimonio univoco sobre el México anterior a
l 91 O. Desde luego, ahí aparecían imágenes de lo que sería su lugar de
residencia definitiva.

7
~

En Monterrey Espino Barros trabajó la fotografía industrial.
arquitectónica y de paisaje para empresas que ya se encuentre en gran auge.
Pero sobre todo es el creador de la cámara NOBA de gran formato. quizás el
primer aparato de fabricación nacional que alcanza una repercusión en el
extranjero. Con ello. paradojas del desarrollo, fotografía e industria parecían
unirse como el síntoma de época de Monterrey y sus fotógrafos.
He aquí entonces \os testimonios de una ciudad y sus creadores de
imágenes de \o que esto es, apenas, una fugaz historia.

El autor quiere agradecer a las investigadoras Patricia Priego. Claudia
Negrete y Georgina Rodríguez, su apoyo para la presente investigación.

sM -~-- Gaud!n. Traite pralique de photographie
procedes rela~ifs au daguerréotype, J .J
exposé complet des
Oubochet et c1e. editeurs, París, 1844, pp. 12 \-124.
6

1bidem.
lbidem.
s El Cosmopolita. México. 29 de Enero de \ 840. p. 4.

7

e;

9"Daguerrot1po.
. Mºmiaturas". El Registro Ofi . I p . , d'
departamento de Durango. jueves 9 d M
eno ico del Gobierno del
4.
e arzo e \ 843, tomo 11, núm. t 12, p.

IOS
•
•
u_ ~nuncio
solo
aparece hasta quince días de
, . .
Poht1co del Gobierno de Nuevo L , M
spues. vease el Semanario
eon. onterrey,

:~El Mosai~·o Me,:1ámo. México. 1840, p. 536.
Semanario Po/Jtico del Gobierno de Nuevo Leon,
, Monterrey, jueves 21 de
Mayo de 1840. tomo 2 nu'
13

,

m.

Sebastián Camacho y Zulueta "O
. .,
México, 1845. pp. 378-3 0.
'
aguerrotrpp · El Liceo Mexícano,
8
l~Martha A. Sanweiss ·'D
Eyewitnness to War Print a ?uerrotypes of the Mexican War'', en
1848, amon Carter Mu e
n .Da~ue_rrotypes of the Mexican War, 1846islbidem
s urn/Sm1ths10111an lnstitution Press. 1989, pp. 44-69.

Notas Bibliográficas

Hermenegi\rlo Dávila. Citado por Israel Cavazos Garza, en "Estado de
Nuevo León y Ciudad de Monterrey". Sobretiro especial de la Enciclopedia

1

de México, 1976, p. 432.
Semanario Político del Gobierno de Nuevo León. Monterrey, jueves 4 de

1

noviembre de 1842. torno 111, núm. 96. p. 386.

16
1bidern
i1R
bNert Taft., Photography and thc American S
'cº
• ,. ueva York, t 964, pp.
_ _
.. cene, Dover Publications
ll
223 224
18
~art_ha A. Sandweiss, op. cit.
19
Indios bárbaros··
líber/ad
Mo t
. sup¡emento al número 100 del Restaurador de fa
11 errey, Agosto 22 de I857.
'

601
600

�13

"º"lndios bárbaros'', El Restaurador de la Libertad: Monterrey. Viernes 6 de
Noviembre de 1857. tomo 11. núm. 11, p.4.

EI Restaurador de la Libertad. Periódico Oficial del Gobiern~J del E~'fado
Libre v Soberano de Nuevo León y Coahuila. Monterrey, Viernes _4 de
Julio de 1857, Tomo 1, núm . 96. p.4.

~1

nDiario de avisos. 20 de marzo de 1858, p.3, citado en Fernanda_Ríos
Zertuche. Noticias hemerof:Yáficas sohre el uso de lafo_tografia la ciudad
de México ( 1839-1870). (tesis), Universidad Iberoamericana, 198).

e,;

su

anuncio sólo apareció otra vez, el viernes 31 de julio de 1857, en el
mismo diario en que anunció su llegada. Ver nota

~3

lac· •
E{ Restaurador de la Libertad I'eródico Oficial del
specu 10 11 ,
,
('
'f
·
del Estado Libre v Soberano de Nuero Leon Y oa1w, a.
,
., 4 E 1
Gob rern 0
Monterrey, Viernes 20 de Noviembre de_ 1_857, tomo lL m_1m. IJ: P· • .se
anuncio apare,:e hasta el Viernes 25 de D1c1ernbre de ese mismo ano.

1.iE

2sL · dad de Monterrey" El Restaurador de la Libertad. Peródico Oficial
a CIU
'
•
( ~ f 'I
del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuev~ Leon Y _va tui a.
Monterrey, Viernes 4 de Septiembre de 1857, tomo 11, num. 2. p.4.

''Retratos de ambrotipo", Boletín Oficial Monterrey Agosto 21 de l 861.
núm. 56, p.2.
'

;_La Gacela de Monterrey, Domingo 13 de Novimebre de 1864, núm. 21, p.
5

·'Yistas csteroscópicas de Monterrey", Boletín Oficial, Monterrey, Octubre
11 de 1863, núm. 69, p.4.
36
"'Gal~ría de Rre_tratos ",_ La Gaceta de Monterrey. Periódico político.
(/er~1r_10 y comerc,al. Domingo 1° de Enero de 1865, núm. 35.
~ illiam ~- Darrah, ~art,: s de Vi~ile in N_inteenth century Photography,
38
C. fzqu1erdo retratista , Boletin Oficial. Monterrey. noviembre 22 de
1863, p.3. Nota aparecida hasta diciembre 16, núm. 80, de ese mismo año.
'

39

"Retratos, retratos". Boletín Oficial Monterrey, enero 18 de 1864, núm.4 .

e

-1°A1 am
·
· Aubert et la photographie au Mexique" en
eysens,. "F_r~nco1s
Charlotte et Maxuni!Jen. Les belges au Mexique 1864- 1867 Foundation
~lbert_ Marinos, asbl, S_aint-Lambert, 1987, pp.113-121. Agradezco al
~nvest1ga??r Arturo Aguilar Ochoa el que me haya proporcionado esta
mfom1ac1on.
41 "-- ·Alb . . 111 . . . lb. . lfl" L G
111_ ricias .. • 111 ª netas... . a aceta de Monrterrey. Periódico
Oficwl del departamento de Nuevo León. Domigo. Marzo 18 de 1866. tomo
III, núm . 2 1, p. 4
42

"¡,·'¡¡¡Ambrotipos!l!". Boletín Ofic_iaf. Monterre~, Abr~I de 1858, núm. 16.
p.2: anuncio que aparece hasta abril 20 de ese mismo ano.

André Bazín, "Ontología de la imaoen fotográfica" en ¡Qué es el cine')
Ediciones Rialp, 1966.
e
·
· '

43
"1

" Retratos", Bole1ín Oficial Monterrey. Agosto 3 de 1858, núm. 51, p.2.

! 8Sccción

Avisos, Boletín Oj[C- Monterrey, diciembre 14 de 1858. p.2.

19Enrique Fernández Ledesma, La graciu de los retratos a,~ti?uvs, c;1n
prólogo de Marte R. Gómez, Ediciones Mexicanos, S.A., Mex1co, 19)0.

Aonimo La Gaceta. Periódico político. científico, comercial y literario,
Monterrey, Octubre 9 de 1864, núm. 11, p.3.

44

·'Fotografías", Periódico Oficial del Gobierno del Estado Ubre v
Soberano de Nuevo León. Monterrey, Miércoles 11 de Noviembre de 1868.
tomo 111, núm. 3 1.p.3

45

p.156.
'º"Ambrotipos", El Restaurador. Periódico Oficial del Gobierno del Estado
Libre v Soberano de Nuew) León y Coahuila. Monterrey. Jue\,es 3 de Mayo
de 1860, tomo l. núm. 4, p.4.
31
lbidem
.
n ..Retratos''. Boletín Oficial Monterrey, Julio 16 de 1861 , Anuncio
aparecido hasta septiembre 4 de 1861, núm. 59 •
602

lbidem,

46

lbi?~m, L~nes 15 de Septiembre de 1873, tomo VIII, núm. 12, p. 4. Véase
tamb1en Enrique Femández Ledesma. op. cit., p. 155

603

�·'Rendón Nicolás M." En Israel Cavazos Garza. Diccionario biográfico de
Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterre}, 1984, p.

47

EL DESTINO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Miguel León-Portilla
Miembro del Colegio Nacional
Catedrático e fnvestigador de la UNAM

394.

Periódico Oficial del Gobierno Libre y Soberano de Nuevo León.
Monterrey, Sábado 12 de septiembre de 187-1, tomo IX, núrn IS. P.4. Este
anuncio aparece publicado hasta el Sábado 12 de Diciembre de 1874, tomo
IX, núm. 40.

48

&lt;llbidem. miércoles 9 de Enero de 1878, torno Xll, núm. 1O. PA.
Cavazos Garza. op. cit.
5 1.•Lagranje desiderio", en Israel Cavazos Garza, op. cit.. p. 256. Para la
fecha de la fundación de la tipografía del Comercio véase también: Manuel
Caballero. La Revista. Monterrey, Sábado 2 de Junio de 1883, núm. 544.
52··Fotografía del Comercio'·. La revista. Monterrey, sábado 2 de Junio de

4

5º1srael

¿ Quiénes eran los mesoamericanos?

~o~sumada la ~onquista o invasión de las varias regiones de América,
sus d1st1~~as poblaciones nativas se vieron sometidas no sólo a procesos de
e~~l~tac1on por. parte de sus nuevos señores, sino también a imposición
dm~~da a cambiar sus formas de vida. La Corona española y la Iglesia
catolica aunaron esfuerzos para hacer de los indígenas súbditos obedientes ,
útiles al_ Rey, Y a la vez cristianos fieles y observantes de todos lo-s
mandamientos de la ley de Dios.

1883, núm. 544
Martes 3 de Julio de 1883. núm. 569, p. 3.
51 1bidem. Domingo 21 de 1883, núm 666. p.4 .
; 5lbidem , 1Ode febrero de 1884, núm. 27, p, 2.
56'·Premios a México en la exposición de París". El Monitor Republicano,
México, Octubre 20 de 1889, pp. 3--l; y Periódico Oficial
del
Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuew&gt; León, Monterre,. Viernes
21 de Agosto de 1891, núm. 18, primera plana.
57Archivo General de la
ación. Fondo Fomento, serie Patentes y marcos.

: a_les p_ropósitos desencadenaron procesos globalizadores que buscaron
la as1_m1_lac1on ~e _los amerin~ios, suprimiendo a la vez sus antiguas creencias
Y prac~1cas r~lig1osa_s. _co~~1de~adas como idolátricas e inspiradas por el
d~n_ion10 . . ~1~ha as1milac1on implicó además someter a los indígenas al
reg1men JUnd1co español, adaptado muchas veces a las circunstancias
prevalentes en la tierra conquistada y para beneficio tanto de la Corona como
de muchos de los descendientes de los conquistadores, de los oficiales reales
y de los cada vez más numerosos colonos llegados de España.

caja 40, exp. 1641
58 La Re" ista. Monterrey, Domingo 29 de julio de 1883. núm. 592.
wAdalberto de Cardona. De México a Nueva )Ork. Guía para el viajero en
que se describen las principales ciudades de México y los Estados Unidos
del Norte, Imprenta ele H.S Croker. San francisco, 1890. p. 238.
6º"EI viaje del señor Presidente de la República a Monterrey". El Munclo.
México, domingo l Ode Enero de 1899. tomo 1, núm. 1, pp.6-9.

En contraparte, desde un princ1p10 los reyes católicos, Fernando e
lsa?el. y luego el emperador Carlos y su hijo Felipe, se preocuparon
senamente, ~or la que considerab~n _era una doble obl igación suya.
Comprend1a esta. por una parte, contnbu1r a la conversión al cristianismo de
los i~dí~e?as y. por la otra, velar porque se los tratara como súbditos suyos
~on Justicia Y aún con mayor benignidad dada su condición de vencidos e
indefensos. A ellos se debieron las primeras ''leyes de Indias" expedidas
para la protección de los indígenas.

53 Ibidem,

61 De

esto existe una fotografía tomada a Díaz dentro del taller. \ éase: fondo
Presidentes, Porfirio Día=. e.aja 20. sobre 4. AGENL; también Periódico
Oficial del Gobierno del Estado Libre y Sobero110 de l\'uem León.
Monterrey, Viernes 28 de Enero de 1910. tomo XLV. núm. 8, p.2.
viaje del sei'ior Presidente ... " op. cit: y El Mundo del 29 de Enero, 6 de
Agosto y 3 de Diciembre de 1899, en donde se insertan algunas fotografías

62··El

de Lagrange.
' Directorio General de la ciudad de Monterrey, l 90 l. Ross-\!lc Donmell
Advertising Co. Monterrey.. N.L,. México. 1901.

6

604

Varios eclesiásticos, sobre todo misioneros, miembros de las órdenes
franciscanas y dominica. pusieron también sus ojos en esto. Entre ellos hubo
algunos que denunciaron, una y otra vez, incluso con gran vehemencia, los
atropellos de que eran víctimas los nativos. Sobresalieron el dominico frav
Antón de Monte~inos, el primero en levantar la voz en la isla española par;
conde~~r las acciones de los encomenderos y demandar justicia. Más tarde.
en Me~1,co _Y en España misma, fray Bartolomé de las Casas, como ningún
otro ?eJO 01r s~ clamor en contra de los agravios, despojos y crímenes que se
segu1an cometiendo. Tanto él como fray Antón llegaron a presentarse ante

605

�d. t
te ¡0 que estaba ocurriendo en
el Emperador para manifestar1e ,r:c a~~n eneral en las llamadas Indias.
Santo Domingo, en la ~u~va Esp~na y me;ecen ser también mencionados.
Otros defenso~es d~ los md1osdme~,c~o~ Toribio de Benavente Motolinía,
Ellos son los franci~canos Pe ro/ ~n ~ahagún. En el Perú sobresalió el
Gerónimo de Mend1eta y Bernar ino e ,
se reocu ó además por
dominico fray _Domingo d~ _Santdo ~oml:snu:~e que~hua. p Hubo incluso
arar la pnmera orarnat1ca e a
º
d . l
prep
b'
;ertenecientes al clero secular que obraron e igua,,
sacerdotes Y o ispos
V
de Quiroga el famoso "'Tata Vasco
forma, como ~n el elaso de dl~~ad :~~t~e los tarasco's de Michoacán la utopía
que se esforzo por iacer rea i
concebida por Tomás Moro.
. .
11
ue el régimen colonial. o como se decía. de
. ¿S1gn1fica to~od_c º. ~ 'o-enas americanos. logró que fueran respetados
gobierno de los su_b ,tos. in l e, endo los tocantes a la preservación de sus
los derechos de estos, ,ncluy_
t que pueda darse a esta pregunta
diferencias culturales? C\1alqu1er resp~desda Tan falso sería sostener que la
.
te debe matizarse con cu, a o.
l
necesanamen
_ 1 las leyes que emitieron y as
•, de los soberanos espano es,
. .\
preocupac1on .
1
f . 1 fueron letra muerta. como atnbu1r es
denuncias y acciones de os ra, es
haber logrado cuanto en la realidad buscaban.

en sus conflictos y juicios. Esto perm1t10 que. en no pocos casos.
determinados pueblos indígenas mantuvieran, entre otras cosas. las
siguientes realidades de enorme importancia para ellos: al menos parte de
sus territorios ancestrales; sus antiguas estructuras socio-políticas de los que
llamaban altepetl. ··pueblo.. o nación, con connotaciones étnicas propias; sus
lenguas, usos y costumbres y también, en ocasiones, moderación en las
transacciones de los tributos y servicios que debían proporcionar, bien sea la
Corona o incluso quienes, como los encomenderos, ejercían autoridad sobre
ellos.
Hubo, sin embargo, un punto en que no existió tolerancia y menos aún
condescendencia. Este fue el de su antigua religión y todo cuanto pareciera
relacionado con ella como, por ejemplo, sus escuelas comunales de origen
prehispánico. En esta materia la Corona y la Iglesia fueron siempre
inflexibles. A lo sumo hubo algunos frailes franciscanos que se hicieron de
la vista gorda ante ciertas antiguas prácticas que se reactualizaban en
diversas tiestas al modo indígena. Las persecuciones acérrimas en contra de
las llamadas idolatrías, de las que existen muchos testimonios procedentes
sobre todo de México y el Perú, muestran la dureza con que en esto se
procedió. Para la Corona y la Iglesia no había más alternativa que la
conversión de todos los indios al cristianismo o el castigo con penas muy
severas a los que se negaban a aceptarlo y, y con mayor fuerza, a los
re lapsos, considerados como apóstatas.

La reacción de los indígenas

'derar a uí otro elemento muchas veces no tomadl; en
Importa cons1
q ctitud de los indígenas mismos. Atendcrc en
cuenta. Me refiero a la ª .
de ....México No se mantuvieron
. 1 l
. ,jan en vanos 1ugares
, .
especia a os que VI\.
.
h pensado Numerosos documentos
ellos pasivos, como en frec_uenc1a
a I de 1~ Nación en México. el de
conservados en varios arcl11v~_s -e e~::des y pueblos de la que se llamó
Indias, en Sevilla y otro~ en . ,versas c~~ entonces ocurría. Existen miles de
Nueva Espafia- dan testnnonto de 10 q
•
¡·
de México el
.
r indígenas en la que era lmgua ranca
: .
textos escntos po
..;. ,
autoridades locales, corregidores, miembros
náhuatl. Hay cartas ~1r1º1das a . os el soberano mismo. Allí denuncian
de la Audiencia, el Virrey. lo~ o_b1sp yll
sus comunidades, demandan
. de que eran v1ct1mas. e os y
.
los agravios
. .,
.
\'citan la preservación de su antiguo
justicia piden rest1tuc1on de tierras, so '
,
régime1~ de gobierno. lo que hoy llamaríamos su autonomia.

t~

o todos esos escritos fueron respondidos
11
Desde luego que
or'ia de los casos llegaron a sus
e consta que en 1a may
...
favorablemente, aunqu
·.
Así mismo consta que no
11
destinatarios y fueron constderadosbpor et ob~~n las disposiciones jurídicas
. d'
llegaron a conocer astan e
f
pocos 111 igenas
. .
..
prendieron a litiirar v a tri un ar
que tenían que ver con su propia s1tuac1on y a
~ -

606

Indudablemente que las persecuciones de la idolatría afectaron mu,
hondo el ser cu ltural de los pueblos indígenas. Quedaron éstos como
descabezados, desaparecidos sus antiguos guías espirituales y vu lnerada
gravemente su arraigada visión del mundo.
En tales condiciones, los pueblos indígenas se debatieron a lo largo de
tres siglos de dominación española. Ésta puso en marcha a procesos
globalizadores dirigidos a asimilar a los indígenas a la cultura europeocristiana. Los factores que he enumerado -preocupación de los monarcas
por salvaguardar la justicia, la intervención de algunos frai les y la defensa
que de sí mismas hicieron los pueblos indígenas- frenó en muchos aspectos
la fuerza de esos procesos globalizadores. En lo tocante a la conversión al
cristianismo la resistencia fue mucho más difícil. Sin embargo, como lo
reconocieron y declararon varios eclesiásticos españoles, los indígenas
lograron una especie de síntesis que algunos consideran fue un sincretismo,
que les permitió conservar elementos claves de su milenaria visión del
mundo y de determinadas creencias. Por otra parte, como ya vimos, su
resistencia les permitió preservar, en muchos casos, las estructuras básicas
de sus altepetl o pueblos, sus lenguas, usos y costumbres, parte de sus

607

�antiguos territorios y una autonomía reconocida en diversos grados por el
régimen español.

se habían visto privados. Digno de mención es que ambos decretos se
publicaron en español y en náhuatl.

Nuevas formas de globalización en el país independiente

La plena restauración de la República invalidó. como es obvio, dichos
decretos. El despojo y la marginación total de las comunidades indígenas
perduró hasta los años de la Revolución Mexicana.

Podría suponerse tal vez que, al alcanzar Méx~co y los ot_r~s países
latinoamericanos su independencia respecto de Espana, la ~1tuac1011 d~, sus
pueblos indígenas iba a cambiar favorablemente. En re~hdad suced10 lo
contrario. En México y en el resto de los países del continente los nue~~s
gobiernos y muchas personas de la clase d~m!nª~;e llegaron ~ la con~lus_1on
de que había que suprimir para siempre la d1st111~1on entre in?1os Yno 111d1os.
Todos debían considerarse como iguales. sometidos a las mismas leyes_y_en
posesión de una misma cultura y _una_ ~isma le_ngua. En el caso de Mex1co
así se declaró en su primera Constttuc1on republicana en 1824.
La nueva realidad jurídica trajo consigo en la práctica el d_esamparo _Y
marginación de los pueblos indígenas. Antes, en la époc~ col~ni~I.- se hab1a
procedido en función de leyes que reconocían la personalldad JUnd1ca de las
repúblicas de Indios, poseedores de territorios ancestra_les, usos y costumbres
propios, con sus lenguas y formas autonómicas de gobierno.
El arrinconamiento de los pueblos indígenas se agravó con las Ley~s de
Reforma y con la nueva Constitución de la República en 185 7. En su art1c~lo
27 se suprimió por completo la prop!edad comuna~. Con~eb1do
originalmente ese artículo para privar ala lgles_,a y de modo mas e~pe~11ico a
las distintas corporaciones religiosas del considerable ~oder ec~nom1co q~e
tenían, afectó también a los pueblos y comunidades ind1gen_as. S,_desde 18~4
los pueblos indígenas habían desaparec!do como tales ~ªJº. ~a idea de una
nueva pretendida homologación. es decir de una glob_allzac1on, ~n _1857 se
dio otro paso sumamente adverso para ellos. Se penso que, supnm1endo la
'edad comunal considerada como una de las causas del atraso de los
prop,
,
d ¡
·o al
indios, se lograría su globalización en el c?ntexto e proyecto nac1 n
concebido para México. Este debía ser un pa1s de cultur~ europea en el que
las antiguas etnias debían quedar asimiladas. _Pued~ decirse que _coi~ ello se
reafirmaron el régimen de las haciendas, el lat1fund1smo y el comienzo de un
rampante capitalismo liberal.
Irónico es en este contexto que en el fallido imperio de Maximi_lia_no se
abriera un resquicio legal a los pueblos indígenas. En efecto, Ma~1m1lta~o
, ·d·' el 26 de J·unio de 1866 y luego el 16 de septiembre del mismo ano
expt
cerca del
dos decretos "sobre terrenos de comunidad y de repart1m1ento Y a
.,
fundo legal de los pueblos indígenas''. En uno y otr~ establec10
procedimientos para que los pueblos indígenas recuperaran las tierras de que

'º

· · ·, "

608

Innegablemente la disolución de no pocas repúblicas de indios, antiguos
altépetl, condujo a la asimilación de sus miembros en el conjunto de la
sociedad nacional, dando lugar al incremento de los mestizos y también al de
los indios desarraigados. Quedaron ellos excluidos de sus antiguas
comunidades y rechazados muchas veces como inferiores por aquellos
mismos que habían puesto en marcha el proceso de globalización dirigido a
su asimilación.
Los pueblos indígenas y la Revolución Mexicana

Formularé una pregunta: ¿qué lugar se concedió en el ideario de la
Revolución a los pueblos originarios? Siendo cierto que en ella participaron
grandes contingentes de indios de varias regiones del país, sería falso afim1ar
que hayan desempeñado éstos un papel importante como caudillos en la
lucha armada o como promotores de un nuevo proyecto de nación.
concebida como pluriétnica y plurilingüística. Sólo puede decirse que
Emiliano Zapata y la lucha encabezada por él mantuvieron un ideario de
reivindicaciones agrarias en favor de los grandes conglomerados campesinos
que desde luego ;ncluían a los pueblos indígenas.
La influencia de los zapatistas en el constituyente en que se discutió y
redactó la nueva Carta Magna expedida en 1917, abrió un resquicio legal en
favor de los indígenas. En el inciso 7° del nuevo artículo 27. sin emplear las
palabras indígena o indio sino la más bien vaga de tribus, se legisló no
precisamente en relación con los antiguos territorios de los pueblos
indígenas sino acerca de la restitución y capacidad de disfrutar
comunalmente de las tierras que antes les pertenecían.
La Revolución Mexicana, además de propiciar la restitución de tierras a
los pueblos originarios. trajo también consigo un movimiento de exaltación
de lo indígena. Pero éste se dirigió más a revaluar el legado prehispánico que
a atender a los requerimientos de la realidad contemporánea. Lo indígena
estuvo presente en el muralismo mexicano, en creaciones musicales. en
novelas y en otras formas de producción de contenido histórico y artístico.
También comenzaron a realizarse importantes exploraciones arqueológicas y
a abrirse museos para exhibir los principales hallazgos. En lo que se conoció

609

�luego como indigenismo de inspi~ación ant:opol?gica, sobresalieron dos
corrientes que, con matices, han tenido larga vigencia.

tienen su sede principal y disponen de medios de comunicación masiva a
escala mundial.

'd
. , de que los indígenas continuaban
Una partió ~e la cons1. erac10~ .
r ue sus formas de cultura
. ,·endo en situaciones precanas precisamente po q
.
b
b 1
vi\,
. .
itían acceder a la modernidad que usca a e
eran anacron1cas Y no les penn .
d. . .das a borrar la condición de los
emprender acciones mg1
. . . La
País . Era. necesario
.
1cia de desarrollo cultural y marg111ac1on.
indios, ,denuficada c?n. ause1 .
arios a la cultura de la gran mayoría
clave se hallaba en as1milarlos o mcorpor
de \os mexicanos.

No sólo los países menos desarrollados o más débi les en el contexto
mundial son los que se ven afectados. Incluso las naciones europeas están
hoy influidas por la escala de valores, sistemas económicos, técnicas,
costumbres. modas, hábitos consumistas y otras muchas cosas que se
generan en los Estados Unidos, país al cual el presidente Bill Clinton ha
calificado como el único imprescindible en el mundo. Ahora bien, si esto
ocurre con naciones enteras, ¿qué podrá decirse de los pueblos ind ígenas por
tanto tiempo marginados ya todas luce débiles y desposeídos? Esta misma
pregunta vale no sólo para los pueblos indígenas de México y del continente
americano, sino para otros muchos de Asia, África y Oceanía. ¿Es su destino
verse englobados por los procesos que he tratado de describir?

c~~~r~éd~~~~en~:~~

~a . otra corriente. :r,~:i~e deL'.e~~~;~~~1in~~;~ºas d;
const1tu1do por un co~J
. .P
te dio impulso a esta corriente. Para
1
Manuel Gamio fue quien pn~c_1pa rdnen 1·dades que debían reconocerse y
. 1 b'
1 ser de Mex1co os rea i
Gam10 1a ia en e
.
. 1tre sí Una era el hecho de que. a través de
aceptarse como no exclu)entes er_ . : obre todo cultural se había ido
• d proceso de mestrzac1on s
·
. ..
un cont111ua o
'd d
e no obstante esa mestizac1on
f, . d
I aís La otra reali a era qu •
.
bl orJan o e p .
d
f
s había afectado incluso a los pue os
cultural que en diversos_ gra os y orrna el s diferencias. confiriendo al país
indígenas, perduraban estos con ~~s ~r~n. e.
el carácter de pluricultural y mult1lingtl1st1co.
.
d . vestigación con un enfoque integral.
Concibió _Gan~ro unLproy~~:~ió~ '~el Valle de Teotihuacán (1922) . _su
Como lo mamfesto en ª. po . d lt ral revalente en México en vanas
propósito fue conocer la d1vers1da c,u u p
.
de ello A esto debía
d'
e como mas representativas
.
regiones que. ~o ,an teners . i ida a ropiciar el desarrollo de los pueblos
seguir la acc1on del Estadd~~ dir g_ cuiturales formas de gobierno y lengua.
indígenas respetando sus 'ierenc1as
-,

La situación actual
· d sentir en el mundo
Nunca como en los últimos años se han deJa o ct·
.
'bl
, q e tienden a d1fun ir e imponer de
fuerzas que parecen mconte111 es } u .
. .,
formas de
1
tumbres sistemas econonrn:os.
forma global, va ores. , cos
. ·o es del mundo en las que se
.
.,
t cnolog1as v concepc1 n
. f
comu111cac1on. e
, .
. . t el consumismo v el d1s rute
. .1 . 1
c·dad de ennquec1m1en o.
pnv1 eg1a a capa i
D . o1,tables maneras. como en un
.d d
anto da placer
e me
desme dI o e cu
. ue llevan a englobar en este proceso a
inces~nte bombardeo, _l~s fuer:~~º; estados y naciones enteras, se presentan
ind1v1duos, grupos socia es,_ pu 'bl, f ar El proceso O procesos de
e parece 1mpos1 e ren ·
·
como a1go qu
.
stos en marcha por los países o e1
globalización. hay que rep~tirlo, sontue
corporaciones transnacionales
país más poderoso de la Tierra, en e que 1a5

610

Ahora bien, en contraposición con lo que pueden traer consigo las que
parecen fuerzas incontenibles de global ización, está el hecho de que en no
pocos lugares de la Tierra los pueblos indígenas se muestran decididos a
preservar sus identidades. Luchan ellos por que se reconozcan jurídicamente
su autonomía, sus territorios. su cultura, el ejercicio de su propio derecho y
la vigencia y cultivo de sus lenguas. Buscan, en suma, hacerse presentes y
actuantes, Con sus identidades, en la vida de sus correspondientes países.
Esto, que puede sonar paradójico como contrapunto en un mundo
globaiizante. es realidad que aflora vigorosa. En el caso de México, desde
varios arios antes de que se hic ieran oír las demandas de que han sido
voceros quienes encabezan el movimiento zapatista que surgió en Chiapas el
1° de enero de 1994, había habido ya reuniones y aun congresos de pueblos
indígenas, En el los libremente se discutió la problemática por cuya solución
se manifiestan dispuestos . luchar. Recordaré la celebración de Pátzcuaro, en
1975, del Primer Congreso Nacional de Indígenas al que concurrieron
representantes de más de setenta grupos.
Lugar especial ocupó allí la demanda de autonomía y lo reiativo a la
propiedad comunal de la tierra, sin que dejara de mencionarse el derecho que
debe amparar a sus territorios ancestrales. Qu ienes expusieron esto,
insistieron en la necesidad de ser reconocidos Como pueblos, tal como se ha
enunciado en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.
Frente a procesos globalizantes, que aparecen como dirigidos a
homogeneizar lo más significativo de la cultura de los distintos pueblos y
naciones -diríamos que a "clarar" a los habitantes del planeta- a imagen y
semejanza del poderoso, se yerguen los pueblos indígenas. Son ellos
verdadero baluarte que ha resistido a través de siglos los intentos de ser

61 I

�conquistado, y absorbido por otros. Hoy, al erguirse, levantan su voz y
demandan autonomía. Consideremos lo que ello significa.
En el caso de los pueblos indígenas de México. incluyendo a los que se
han rebelado en el estado de Chiapas, está claro que no pretenden forma
alguna de separatismo sino que se reconocen plenamente como integrantes
del Estado mexicano. Lo que buscan es la recuperación y reconocimiento, en
el ámbito jurídico, de su personalidad como pueblos de culturas y lenguas
diferentes y con los derechos y atributos que de ello se siguen,
imprescindibles e irrenunciables. Así, al demandar su autonomía, en modo
alguno plantean una cuestión de soberanía.
Esta última, como lo señala el Diccionario de la Academia, es:
'·Autoridad suprema del poder público,'' y en su acepción de "nacional: la
que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales
representativos".
En cambio, autonomía, según el mismo Diccionario, es: "Potestad de la
que, dentro del Estado, pueden gozar municipios, provincias, regiones u
otras entidades de él -como universidades o los pueblos indígenas, añadirépara regir intereses particulares de su vida interior. mediante normas y
órganos de gobierno propios'·.
Reconociendo la presencia de los pueblos indígenas como entidades
autónomas de derecho público, el ser del país se enriquecerá. Esos pueblos
se fortalecerán en sí mismos y Con sus lenguas mantendrán abiertas otras
tantas ventanas para asomarse con atisbos propios a las realidades humanas.
naturales y divinas. Los pueblos indígenas demandan asimismo que el lugar
donde viven -su territorio- se reconozca como región autónoma. y que
tengan representantes para ser oídos; que puedan también di.\poner de
recursos propios y se les den créditos para su desarrollo sustentable, y
puedan educar a sus hijos según lo quieran, con su lengua y de ¡¡cuerdo a su
cultura.
A modo de conclusión Ante esto podemos sacar una conclusión.
Estamos en un momento crucial. En Chiapas, en México entero, en América
Latina y en los paises del mundo en que viven pueblos minoritarios con
diferencias propias, pueden darse en el futuro dos escenarios muy distintos.
Uno es aquel en el que crezca la violencia, se incremente la militarización de
las regiones donde viven y puedan ocurrir masacres como la de Acteal,
Chiapas. En ese posible escenario, verdaderamente trágico, no será ya
posible el diálogo y se producirá cada vez mayor violencia con el riesgo de

El otro escenario se dará, si se encuentra 1
.
alcanzará entonces que los pu bl . d'
e camino para el diálogo. Se
actuantes en el ser pleno del pa'e Aostml igenas :º~!van a estar presentes y
,
is. c ua mente d1stmtos
bl
.
se estan haciendo oír en var·o I
d
pue os minoritarios
catalanes, gallegos y vascos· einsF uga~esl el mundo. En España son los
,
rancia os bretone
.
otros muchos de distintas
. .
s, corsos, alsacianos y
1
Soviética; en Gran Bretaña loseensguas y trad1c1ones en la antigua Unión
.
coceses y galese
•
~rop10, y asimismo los irlandeses en I Ul
s que ~a t1e'.1en parlamento
lmgüística, como lo ha mostrado la UNeESC ster. La d1vers1dad ~u.ltural y
ella es reconocida y cuenta con
d.
O, es fuente de creat1v1dad. Si
Ios me 10s para s d
.
11
pienso otra vez en el caso de Ch.
d , u esarro o sustentable _
consecuencias tangibles para Mé _iapas- ª em?~ de ser un símbolo, tendrá
x1co, para Amenca, para el mundo."

Bibliografia
Aguirre Beltrán, Gonzálo "Fo
d
.
.
Nacional Indigenista, 1981.'
nnas e gobierno mdígena", Instituto
Arizpe Lourdes, "Primer Congreso Nacional de I ,
" .
.
la antropología Social en Méxic d"t d
nd1genas , en La quiebra de
o, e J a o por Carlos García Mora y Andrés
Medina, México, UNAM ' ¡nst1tuto
·
de Investigaciones Antropológicas, 1986.
Broda, Johanna y Félix Báez-Jorge coordi d
"
.
identidad de los pueblos ii,d.
'd
. ~a ores, Cosmovisión, ritual e
igenas e Mexico" Con . N .
, .,
seJo ac1onal para la
euItura y las Artes y Fondo de Cultura Econom1ca,
200 l.
Cla~e~o,
Amenca" Bartolomé,
M ' · s· "Derecho indígena y cultura constitucional en
' exico, iglo XXI Editores, 1994.
Cossío, José Ramón o "A T . . ..
Larráinzar", Este país Méxic~a ~stxJUXnldV1cos de los acuerdos de San Andrés
'
, ·
, mayo de 1998.
Garnio, Manuel, "La población del valle de Te t"h
. ,,
Agricultura y Fomento O1·recc·, d A
o ' uacan , 3 v., Secretaría de
'
ion e ntropología, 1922.
Forjando Patria, "Mex1co
· · ,., Ed"itorial
. Porrúa, 1960 (primera edición 1916) .
González Galván Jorge "El d
h
.
indígenas de México" , M, . erec o consuet~dmario de las culturas
Jurídicas, 1994.
·
exico, UNAM, lnSt ltuto de Investigaciones

que ésta se propague.
613
612

�.
··Chia as a partir de Actea!". México,
· do Ana Luisa (coord111adora).
_P
1zqu1er
,
. .
F"I ¡ ·
s 2000
UNAM, Instituto de lnvest1gac1ones t o og1ca ,
.
León-Portilla, Miguel. " Pueblos
Colegio Nacional,

MIGUEL RAMOS ARlZPE Y EL FEDERALISMO
MEXICANO

originarios y globalización", México, El

. Hum berto Ruz, "Chiapas, los rumbos de otra
.
p d v Mano
Vique1ra, Juan e rO ;
A M · · o 1995
. tona
. ,,, ,u1~
o..'AM , ClESAS, CEMC , extc ·
·
h 1s

Dr. Manuel Ceballos Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte
El primer capítulo del ''Anuario Coahuilense" de 1886, de Esteban L.
Portillo, se titulaba: ·'Galería de coahuilenses ilustres". Y del primer
coahuilense ilustre que el Anuario destacaba se decía: ·'El patriota estado de
Coahuila, se enorgullece y con razón, de haber sido cuna del gran república
D. Miguel Ramos Arizpe'·. Luego de dar los pormenores de su biografía, y
antes de recurrir al testimonio de historiadores, Portillo escribió:
"Nuestra palria perdió. en Ramos Arizpe, a uno de sus hijos
predileclos en lajerarquía del talento: ensalzado con superabundancia
por su par/ido, o deprimido de una manera exagerada por sus
contrarios en política. "1

Y luego, el autor del "Anuario Coahuilense ", poniéndose del lado de
quienes lo ensalzan con '·superabundancia", continuaba sus apreciaciones en
un claro estilo decimonónico:
"Ramos Arizpe fue, como dice uno de sus biógrafos, de esos
!alentos privilegiados, que aparecen de cuando en cuando, como
apóstoles del progreso, como misioneros de Dios para llevar a la
humanidad por el sendero de la libertad y del adelanto a su glorioso
deslino. Mártir de su idea, sufrió las decepciones de la Iglesia. la
prisión del despotismo, el destierro de los 1irw10s, las calumnias de los
envidiosos, y finalmente; las amarguras y penalidades de una
exis1encia consagrada enteramente al servicio de su patria. "1

Por otra parte, "sus contrarios en política'', sigue diciendo Portillo.
fueron muy adictos a colgarle motes: el chato, el comanche. e incluso más de
algún panfleto de la época, le endilgó el de ··toro chicharronero'·. 3 Alfonso
Toro aduce, que los ataques tuvieron que ver con la condición que conllevan
siempre, los grandes hombres, de tener que soportar los ataques de sus
enemigos; pero en algo tenía que ver con la personalidad y también las
propias ocurrencias de Ramos Arizpe para que los motes pasaran a la
historia. El mismo Esteban L. Portillo, no deja de estar de acuerdo en que. en
Ramos Arizpe, se encontraban ·'cienos rasgos que resaltan en las tribus
614

615

�manches en cuya fisonomía existe una mezcla
salvajes del norte, llamadas co
. ' . •a" Lucas Alamán que, según
.
d
- · de energ1a y susp1cac1 .
,,
de candidez Y e ma1icia,d, na "secreta nva
• ¡·d
d'º
y
una
"antipatía
fuerte
, a
Lorenzo de Za~a1a guar o u_
b
fue más su enemigo político que
con Ramos Anzpe y que, sm em argo, .
.
·,zo
de
él
una
descripción
que
ha
sido
famosa.
personal. h

.
e ue1ia redonda y hundida, que apenas
"Su nan: era muy p q. '.
sostener unos anteojos, que
formaba en el rosn:o una prom_me11c; ~;;~s y centellcmtes, estaban
cuando no cubna11 dos . OJOS ~ q bladas y negras y todo esto
suspendidos sobre las ce1as _mu? .Prar que tomaba una singular
. d en un rostro casr c1rcu ,
...
encen a o
,
.
frecuentes v vivas de su esp11 m1.
animación. segun las alterac~onese;:;~i o de rost;o: pequeño, grueso y
Todo su cuerpo, co~·,:espondza ~ablab: rns movimientos, más parecícm
de fuerte musculaci~n, Clla,'.dr, _ d en ;u iraje. principalmente cuando
atléticos que oratonos. 1?esa m~b o é11dosele el manteo. como cosa
usaba el eclesiástico, siempre I a cay
l
..4
que estaba de sobra o que se le despegaba de cuerpo.
,
Frav Servando Teresa de
detractores coetaneos, como
,
..
.
d
Otro e sus
.
.
1 llama el .. intrigante chantre . poi
Mier, con quien tuvo vanadas disputas, 1º C t d al de Puebla. Entre quienes
A·
ostentaba en a a e r
el cargo que Ramos nz.pe
h
.do los historiadores conservadores los
no fueron sus contemporáneos, a~ si
.
El padre Mariano Cuevas,
nd
que también han ab~ a~~a et0 ~;:~;~~~:~~~-sigente y conservadora. no_ s~
portavoz como el meJor d
, . ,, que J. unto con el padre M 1e1,
. ·
"el revoltoso canonig0 •
. [
refiere a el sino como
. .
[ ue] lo único macizo que hizo en
ese "verdadero saco de contrad1cc1o~es. q la muerte''· y otros más. como
, lf
preparativos para
·
su vida], fueron sus u n~os . M
el "inferior y desventurado·· padre
el "apóstata" José Ma,~1a Lui~e e~~=si~sticos absurdos, mengua y baldón de
A lpuche, formaban el grupo
. Cuevas contra fray Servando. en
.
. ,, Ast· 1 ego de despotricar
nuestra h1stona ·
,. u A ,f , . prosigue su diatriba diciendo:
su Historia de la Iglesia e11 ,v ex1co,
• . a el otro cleriga:o [.. .} Don
"De muy diferente caracte, er
che . hombre de
.
·ti-o de blanco y coman .
,'v/iguel Ramos Anzpe, mes -'ado, ero de pasiones veheme11tísi111as,
talento natural bastante despeJ 'd' pi
lo~ Corres de Cúdiz, donde a
.. .
torio )' hasta nd ,cu o en ,,,.. ,.auws v nuestra fama de
ue
le
h1c1eron
no
q
h ba a per er 11ues1r....., ... · .
gritos y manoteos ec a
convento de Valencia que
d l' dos La encerrona en un
. .
corteses y e.ica ·
d Vil , el aplauso con que /e rec1b1eron
sufrió al regreso
Fern;;~; lo ~~\\'a/entonaron en sus acometidas de
las turbas a su so , a en ~ ,
El chato Arizpe, que así le llamaba
liberalismo netamente espanol [. .] . .
e le /levaron su tiempo
todo el mundo, a pesar de las aberracwne.~ a
5
y su carácter, tuvo siempre un fondo deje cato ,ca...

1~

0~'

616

Todo esto viene a cuento porque Miguel Ramos Arizpe ha sido el epónimo
de una de las ideas fundamentales que han dado origen a la compleja,
contradictoria, ficticia y cruenta vida política de México: el federalismo. Ha sido
llamado padre y autor de la federación. 6 Incluso se ha afirmado, sin atender a las
precisiones que:

'·La idea del federalismo mexicano se originó así en las Cortes
de Cádiz y su autor fue Ramos Arizpe. Fue el ilustre coahuilense el más
destacado defensor de las diputaciones provinciales sobre las cuales se
cimentó nuestro Estado federal. ..~
Sin embargo. Nettie Lee Benson en su clásica obra La diputació11
provincial y el federalismo mexicano escribe:

"Es muy dudoso que Ramos Arizpe, uno de los diputadoJ
america11os liberales sobresalientes que nunca perdió ocasión en las
Cortes [de Cádiz] para apoyar los intereses de todas las provincias
Internas de América y. en particular los de las Provincias Internas de
Oriente, haya propuesto y abogado por la "diputación provincial"
como base del sistema que habría de cobrar vida en la Constitución
mexicana en 182-1: pero es indudable que tal institución fue un factor
de extrema significancia en el origen de dicho sistema, al igual que
Ramos Ari:pe" /i
Estas afirmaciones nos ponen en contacto con uno de los problemas que
tuvo en pie de guerra -así en pie de guerra que aquí no significa eufemismo
alguno- a los mexicanos del siglo XIX. Además, ha sido una disputa que, luego
de haber causado sus efectos bélicos, ha pasado a forinar parte de dos
interpretaciones de una misma historia mexicana. En efecto, para la historia
oficial del Estado nacional. el federalismo füe la forma natural y genuina que no
tiene nada de advenediza y extraña a la realidad y rigor de la nación, como lo
asegura Sergio García Ramírez.. Por su parte, Jesús Reyes Heroles afirmó que
adoptar el sistema federal no era desunir lo unido, sino mantener ligado lo que se
estaba desuniendo. Fue por lo tanto una necesidad pragmática frente al proceso
de descentralización vigente los últimos años de la Colonia.9
Por su parte para la historia conservadora, el federalismo fue una obra
artificial de los constituyentes de 1824. y una mera imitación de la Constitución
de los Estados Unidos que en México dio por único resultado la anarquía
separatista que disolvió a la nación. 10 Sin dejar de considerar la influencia de los
flamantes Estados Unidos y la trágica realidad del separatismo, tanto los
historiadores liberales como los conservadores, tienden a pasar por alto que
durante los últimos años del Virreinato hubo una institución que refomrnló la
vida pública )' que. como bien lo destacó el padre Cuevas, tuvo mucho que ver
617

�.
. s rovinciales. Es sintomático hacer
con el liberalism~ cspanol_:. las d1p~~i~:~n~i :taciones no se les ha dado la
notar que a la 111staurac1on de h.
. P, nen los actuale~. Quizá por haber
. d b"d
los textos de ,stona. au
.
d
importancia e I a en
·
d d d lazadas por el mm 1m1ento e
.d
\8\1 han que a o esp
.
sido estableci as en
..
,h
1811 y aún más s, consideramos
independencia de 181 O que se prolodn~o t a~tanes -pr~vinciales en México fue de
, .
t
·ón de las 1pu ac10
.
.
que la ultima estruc urac1
á de una década tu\ ieron v1genc1a como
1823. tenemos que durant: poco m s
forma de gobierno en el pa1s.
.
.
enraizadas en las antiguas junt~.\ españolas
Esto stn considerar que est_a?an
h.
de la forma particular de las
a poltttca no\ o ,spana )
.
1
1
d
. de las historias mexicanas 1e
que eran parte e a cu tur
• · ¡ espanolas La mayona
. d
reformas const1tuc1ona es
· . . . d Querétaro al llamado grito e
.
·
la consp1rac1on e
'
¡
dan una gran 1111portanc1a a erra de Indcpendenc1·a. a las campañas de More _os.
Dolores. a los hechos de Ia gu .
se ohida que durante los mismos ano~
al fracaso del Impero de lturb1de. Pero
C rt de Ca'diz en 1812. Es h.1"toria
.
· ·ada por las o es
existió una historia para1e1a 1111c1
alounos relatos v tex10s de
·
. •
1
· e llamar porque en o
,
.
.
1
Paralela s1 as1 se •e quierdo de modo adecuado e11 el contexto de la historial e
enseñanza, no se ha mtegra
I d' utaciones prm incialcs. De modo que.
esos años de la que fonnaban parte as ,p
a d'11nensión del 1110\ uniento
· e sólo se toma un
..
L
como explicaba Ernesto emo111 ,
.
d . olvidando el de la rcvoluc1on
.
. 1 de la rebeld1a arma a.
•dd
emancipador mexicano. e
. . d
España conta2.ió a la socte a
. 1• ·
e ongma a en
·
~
ideológica " ps1co og1ca qu .
. d .. 11 Por no tener en cuenta esta
,
••insurgent1za as .
colonial de las vastas areas no
d r
le sitúa sólo en el plano de una
segunda dimensión _al hablar del fe era ismo se
.
polémica polít\ca e intelectual.
.
.
r
p·
a
de
oob1erno
. .
xistió al discutirse la iorrna pro ,
º .
De hecho esta polem1ca e. .
nte de 1823-1824. Pero parece olvidarse
el país en el constituye.
e fue mu) importante para que
que debía adoptar
. • · 1· ·ón antenor qu
.
ue
hubo
una
tnst1tuc1ona
1zac1
1
.
t pa·1s se constitu,era como una
q
.
.
·
uico
e
nac,en
e
luego del pnmer intento monarq
.
República federal.
.
.
rínco el célebre discurso del padre Mter del
A este respecto se discute con a
de --1as profecías del
'&gt;3 1 ue se le conoce como eI
. .
13 de diciembre de 18~ a ~
r d
. . era pretendida por quienes
d d r que la 1e erac1on
federalismo". Luego e a uc1 1
pleos en las provincias", arengaba que
uerian
detentar
"los
man~os
y
'
"
ods
cm.,
angloamericana.. que se pretendta
q .
.
., spec1e de ,e erac,on
nadie conoc1a esa e
b. d
hcmencia, retaba a sus oyentes:
imponer y. con su acostum ia a ve
.
.
, ha ·ar cien Jwmhres. pregúnreseles
.. .de esas galenas Ju~gansr IIJ I
, dm 1111 pescue:o .\i 110
. 1 , 5 re¡JUhhca fel erac a. Y .
d
11111
qué casta de a w t
.
.y
, la pretendida mlw11a
responden treinta mil ~esa/111~:r'con:~\1~ e~-~ como a niíios.' (..) iQué
aeneral con que 1/(H qwere Jwc;
C'
g d1·r&lt;1' Quiere que nos
ei
I e&lt;;to) ,&gt;e me
. &lt;.
pues co11c/uiremos e e toe o . .
6\8

cn11.rnruyamos en una república centra/? No. Yo siempre he estado por
la federación. pero una federación razonable y moderada, una
federución com·eniente a nuestra poca ilustración y a las
circunstancias de una guerra inminente, que debe hallarnos muy
unidos. Yo siempre he opinado por un medio emre la confederación
laxa de los Estados Unidos (..) y la concentración peligrosa de
Colombia y del Perú: un medio en que dejando a la~ provinc,as las
facultades muy precisas para proreer a las necesidades de su imerwr.
y promorer su prosperidad, no se destno·a la umdad, ahora más que
nunca indispensable, para hacernos respetables y temibles a la Santo
Alian:a ( ..) Este es mi l'OIO y mi testamemo político" 11

Lo cierto era que hacía más de una década que, como hemos señalado,
las diputaciones pro\ inciales habían sido instauradas por las Cortes de Cádi7
y que aquellos constituyentes e incluso más de algún asistente de las galerías
sí sabían qué ..casta de animal" era el federalismo. Para empezar las Cortes
de Cádiz fueron, como escribió Gregorio Marañón. parte de la honda
transformación y "casi la resurrección" de la sociedad española y el "más
glorioso instrumento" de ese cambio.n Contra lo que algunas historias
patrióticas mexicanas han establecido, España sí había ten ido su propia
ilustración y su propia revolución política a finales del siglo XVIII y
principios del XIX.
Por su parte. las diputaciones provinciales habían sido establecidas en Cádiz
a principios de 18 \ 2. Entre este último año y 1814, en la Nueva España se
establecieron seis: México. San Luis Potosí, ueva Galicia, Yucatán, Pro\incias
Internas de Oriente (Monterrey) y Provincias Internas de Occidente (Durango).
Las diputaciones provinciales fueron una nueva forma de circunscribir la
autoridad y la representación geopolítica en los espacios en los que ejercía su
soberanía la Corona española. Con este nue\O sistema de gobierno que
implantaba la Constitución de 1812 no se incluía un virrey. El jefe político de
cada una de las provincias era el único funcionario ejecutivo y era el
directamente responsable ante el ministro de asuntos de ultramar. Además cada
provincia gozaba de una independencia completa con respecto a las demás. Cabe
destacar que la expresión '•diputación provincial" empicada desde entonces para
referirse a esta institución fue utilizada por primera vez por Miguel Ramos
Arizpe14 en la Memoria que presentó en la Cortes a principios de noviembre de
1811.
A mediados de 1814, el regreso de Femando VII a la corona española
suprimió la Constitución de Cádiz, y por consiguiente a las diputaciones
~rovinciales. Pero seis años después, a principios de 1820. Fernando Vil debió
Jurar la Constitución de CádiL obligado por las presiones y circunstancic1s de su
gobierno. Ya para entonces se sabía que algunos diputados mexicanos hab,an
619

�propuesto en Cádiz un plan para que las provincias gozaran de mayor autonomía.
Según uno de ello5, Mariano Michelena, esas ideas fueron propuestas y
redactadas por Ramos Arizpe. EL plan era establecer Cortes en México; pero a
diferencia de otros !)lanes de la época y anteriores, en el plan de Ramos Arizpe
no figuraba la propuesta de que viniese a gobernar a México un integrante de la
realeza española.

embargo,
, reconoció en 1 ,
e
. . el. mismo Alaman
~p_enenc1a mmediata de las diputacione
. a _gun momento que dada la
~eg1~en ~e gobierno que no fuera ~ d s rotnc1ales haría difícil establecer un
mtehgenc1a política mexicana en estee :ra . orno p~rsonajes principales de la
:e colocaron frente a frente Ramos Ari~meento dec1~1vo de la historia nacional
epoca, no parecía haber nada c ,
p y Alaman. Como símbolos de
.
político coetáneo, Lorenzo de Za:a7a~n entre ellos, tal y como lo aprecia it~~

Luego de la declaración de independencia en septiembre de 1821, el país se
organizó en catorce diputaciones provinciales. Un año después encontramos que
en el país se habían instaurado cuatro más. Para diciembre del año siguiente eran
ya veintitrés. Para 1824 cuando ya el Congreso nacional estableció los estados
federales. había una incipiente experiencia de organización interna, nada ajena a
la realidad de los territorios que desde entonces fueron conformando a la nación.

·'Arizpe
es violento• Alaman
, astuto· Ar·
re.
d
fr
serva o: Arizpe arrostra los e/i
,
i;pe es aneo, A/amán
generoso, A/amán avaro A ~ gros, A/aman los evita; Arizpe e~

imaginadón fume. no ;b,/':,, co?10 lodos los hombres d~
mrn_uciosamente arreglado y metód. me:do m . o~den; A/amán es
amigos, A/amán no los tiene p
'/1~0,
e cons,gurente Arizpe tiene
en Anzpe
· todo natural. Ved aquí
· orI u timo, en Alaman
, to do es artificio
es imposible que queriendo amt;/ªr_a~t&lt;:res ente~amente opuestos;
mantengan unidos". 19
dmg1r los mismos negocios se

Conclusión
De este modo podemos concluir que las diputaciones provinciales fueron el
antecedente inmediato del federalismo mexicano implantado en la Constitución
cie 1824. Y que como hemos venido afirmando fue Miguel Ramos Arizpe, si no
el único sí el más decidido partidario de esta forma de organización política
regional. No por otra razón tuvo tantos enemigos políticos en un momento de
grave de crisis ante las diversas opciones de gobierno que se presentaron para el
naciente país. Y esto en circunstancias que formaron un parteaguas temporal que
comprendió por un lado la lealtad novohispana a la corona española, y por el otro
la lealtad a la nueva nación surgida del proceso de lucha de independencia.
Frente a apologistas y detractores. los historiadores que se han
15 Lee
especializado en el periodo dan otra imagen de Ramos Arizpe. Para Nettie
Benson éste último fue uno de los diputados sobresalientes en las Cortes, para
Ernesto Lemoine fue el más brillante y activo del grupo novohispano que asistió
a Cádiz, sólo superado por la fama oratoria y popularidad del quiteño José Mejía,
"el Mirabeau del Nuevo Mundo" .16 Para Israel Cavazos Garza, fueron Ramos
Arizpe y el padre Mier, no solo '·amigos, parientes17 y casi paisanos". sino .. las
figuras más relevantes de ese momP-;ito histórico". Para Josefina Z. Vázquez.
fue Ramos Arizpe quien vio con más claridad el problema político en que se
encontraba la nueva nación, ya que la adopción del federalismo en aquel
momento salvó la integridad territorial de México. Con su experiencia en las
cortes españolas, con sus largas meditaciones sobre \a forma más conveniente de
gobierno y con \a consideración de las peculiaridades del país. pudo Ramos
Arizpe proponer como modelo principal la Constitución de 1812, sin que esto
quiera decir que el modelo norteamericano no haya sido considerado por los
18
constituyentes mexicanos de 1823-1824. E\ grupo centralista dirigido por
Lucas Alamán y Carlos María Bustamante, pensaba que no se debía forzar la
naturaleza de la nación que había estado centralizada por el régimen español. Sin

Por si fuera poco en med. d
f~deralista, se oponí~ a qut 1:s el~~s se colocó el padre Mier que aunque
d1ficul~aría la gestión de un gobierno tados fueran soberanos pues esto
con_c!u,r que aún en este escurridizo c!:remo. De _todo esto es menester
poht1ca. es oportuno recobrar aqueÍla ins p_o d~- la historia y de la historia
para umr una vasta región en una sol
~1rac1on que tuvo Ramos Arizpe
lntern~s de Oriente. y de establecer unªa ~:ndad, com~ fueron las Provincias
la realidad propia de estas provincias y de ~a de gob1er_no _que se adaptara a
,
as otras provmc1as mexicanas.

Notas Bibliográficas
1
L· por1I·1, o, Anuario Coahuilen
N Esteban
.
ac1onal para la Cultura y las Artes G b. se para 1886, México, Consejo

f- 5.

, o ierno d:!I Estado de Coahuila. 1994.

Esteban L. Portillo, Anuario... , p 8
Toro
.
· Arizpe
·
SAlfonso
lfll
. ' D on Miguel
Ramos
· d d
, ~ 1 o, Universidad Autónoma de C h .i' pa re el federali.m10 mexicano
' n Esteban L. Portillo, Anuario... • o~ m a, s.f. ( I' . ed. 1919). pp. 50-51. ,
Mariano Cuevas Histo . d
p . .·
fervantes, 1942, ~p.
la lglet 1a en México, v. México, Ediciones
3

160:;~/

5,

Toro, Don M.iguel Ramos A .
G Alfonso
'I
on~a ez Salas, Miguel Ramos Ari nzpe:··, pp.
Autonoma de Tamaulipas, 1990

' p.

621

620

3_7 y passim. Carlos

53 zpe, Ciudad Victoria, Universidad
.

�José Gamas Torruco, El federalismo mexicano, México, Septentas, 1970, p.
33.
8 Nettie Lee Benson. La diputación provincial y el federalismo mexicano,
México. El Colegio de México, UNAM, 1994 (lª. Ed. 1955). p. 32.
.
q La última afirmación es de Jorge Carpizo. Para ésta y las antenorcs
referencias véase Sergio García Ramírez, ''Sobre el federalismo mexicano...
en José Gamas Torruco, E/federalismo ... , p. 5.
10 José Bravo Ugarte, Historia de México, t. 3, Mé_xico, Jus. 19?2, p. 15_8._
.,
11 Ernesto Lemoine, "El liberalismo español y la 111dependenc1a de Mex1co ,
His10ria de México, t. 8, México, Salvat. -1978. p.1722
1" En His1oria documental de México. México. UNAM, 1974. pp. 177-178.
La Santa Alianza fue una forma de defenderse de la agresión que significó la
Revolución francesa y Napoleón para las viejas monarquías eL_1ropeas. _Fue
concertada el 14 de septiembre de 181 S entre Alejandr~ 1de Rusia, '.r_anc,_~c~
[ de Austria y Federico Guillermo Ill de Prusia corno un pacto rcl1g10:o . a
quienes se añadieron los soberanos de Francia, Españ,a, Portugal Y Suecia. La
Santa Alianza pretendía proteger a las monarqu1as_ en .nombre de los
principios cristianos. y combatir las ide~s _revo~~1cio_nan~s. Jose~~a Z.
Vázquez, '·Una nueva nación busca reconocimiento , !i1Stona de Mex1co. t.
8, México. Salvat, 1974. pp. 1772-1773.
13 En Ernesto Lemoine, '·El liberalismo español. ... p. 1721.
14 Nettie Lee Benson. La diputación provincial ... , p. 25 .
15 Natiee Lee Benson, La diputación provi11ciaf .... p. 32.
16 Ernesto Lernoine, ··El liberalismo español" ... , p. 1722.
17 Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, México, FCE. 1994.

7

p.
127.
.
,.
H'
. G
I ¡
18 Josefina z. Vázquez. "Los primeros tropiezos . en
1s1ona enrra e e
México, v. 3, México. El Colegio de México. 1977, p. 16.
Lorenzo de Zavala, Ensayo histórico de las Revoluciones en México desde
}808 hasta 1830. en Ohras. México. Biblioteca Porrúa. v. 31. 1969, p. 249.

ANTONIO FERNÁNDEZ DE JÁUREGUIY URRUTJA (1731-1740),
PEDRO DE BARRIO NORIEGA JUNCO Y EXPRIELLA O
ESPRIELLA (1740-1746) Y VICENTE ANTONIO BUENO DE LA
BORBOLLA, (1746-1751).
''Aportes historiográficos para un estudio histórico-social de los
gobernadores del nuevo reino de león".

María Luisa Rodríguez Sala-Gómezgil
Insti tuto de Investigaciones Sociales
UNAM
Colaboración de: Rosalba Tena V.
Patricia Alfaro. Jesús Lozada e Ignacio Gómezgil R.s'.
Presentación

Los estudios histórico-sociales que conforman este artículo se
1
enma~can en u.n proyecto mayor de investig~ción y sus tres primeras partes
han sido p~~l~cadas en esta mi~ma _revista . En ellas hemos entregado al
lector el anahs1s de las fuentes pnmanas que proporcionan información sobre
los_ gober~ad?res antecedentes de los que aparecen en esta presentación,
quienes eJercieron el mando en el Nuevo Reino de León durante las dos
primeras décadas del siglo XVIII.
En este nuevo trabajo incluimos el análisis de las fuentes primarias que
c_orresponden a los tres siguientes mandatarios. Esta secuencia cronológica
tiene _como fin constituir una serie de artículos que. sistemática y
paulat111amente, cubran el análisis histórico-sociológico del ejercicio del
poder de todos los gobernadores de esa etapa de la historia reoional
0
novohispana.

19

Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo XVlll hasta
los año_s previos a la constitución de la Comandancia General y la posterior
formación de las Provincia Internas. Lo hemos hecho así en función de que la
etapa de las refonnas borbónicas marca definitivamente una nueva
conformación en el ejercicio de la administración de las diferentes provincias
del s~ptentrión novohispano. Durante ella las tareas políticas. administrativas
Y militares que hasta entonces habían quedado en manos de los gobernadores
pasaron a las del Comandante General y del Intendente de las nuevas
regiones que conformaron los bastísimos a lejanos territorios nortefios de la
Nueva España.
Como en nuestra inicial aportación, en ésta también partimos de un
resumen de las actividades de los personajes bajo estudio que está basado en
la consulta de obras secundarias. Éstas han servido de guía y orientación.

622

623

�tanto para la localización de los materiales primarios, como para su
complemento. Nuestros materiales primarios proceden, fundamentalmente,
del Archivo General de Indias en Sevilla (AGI) del Archivo Histórico
Nacional de Madrid (AHN), y, por supuesto, del Archivo General de la
Nación de la capital mexicana (AGN). Ha sido en esta parte del proceso de
investigación. localización de materiales en el archivo mexicano en el cual
han trabajado eficazmente \os becarios del proyecto, quienes aparecen como
colaboradores de la actual publicación.
Agradecemos esta nueva acogida del prestigiado Anuario
"HW.1ANITAS", que permite entregar a los lectores los estudios que hemos
realizado sobre los subsecuentes gobernadores. Sin duda que la consulta de
estos materiales permitirá a los interesados en la historia regional de esa parte
del septentrión oriental novohispano, aportar, a su vez, nuevas informaciones
y con ello enriquecer el proceso de investigación que continuamente debe
nutrirse del conocimiento de los colegas interesados en temas similares.
Sin más, procedemos a la exposición y análisis de las fuentes primarias
que hemos localizado para esta investigación, las cuales, en la mayoría de los
casos. confirman y amplían la información secundaria hasta ahora disponible

El título que disfrutó el
.
materna y se le concedí. . .. sobrmo del gobernador
.
y Urrutia, quien fue algo, l~l1cialmente a don Juan Jero-' ~rovenia por su línea
.:
_
uac1 ma
d
nimo Ló
d
o 1ue dona María G . .
yor el Santo Ofiic· d
, . pez e Peralta
d1 .
eromma L.
d
io e Mex,c
eI Agu ila, su viuda en 1691 opez . ; Peralta y Pujades M o, cuya mujer
Aldama, 11 de julio de 1687, N.Tamb1en
lo poseyó
Don ranc1sco
ar_quesaManuel
de Yillar
ueva España
4_
de

F

2.- Abo/Órdenes M'I'
1 1tares, 282 , Expedientillo8214 (1775-1779.
Corresponde al h.. d
requerida para recibir 1/~rd el gobernador y se refiere a
genealogía contenida e

era:

"

I en de Caballero de Santia

n e documento, se establece

).

.
la mfonnación

go. De acuerdo a la
que, don Juan A t .

Natural de la Ciud d d
.
n omo
. Su padr~, natural d: el e/antradgo de Querétaro. donde r 'd
rovmcza de A lava, Y
ugar e Menagaray, t.1erra de es1
e.a,
Aya/
P
Don Sebastián Fe . . dAbuelos Paternos:
Men
rnan
d agaray y Doña María
de ez
U de Já
. uregut,• natural de dicha 1
to o en la Pro,incia de ÁIaba. rrutta. natural de el Valle de L¡"gar
de
antena,

J osé Antonio Fernández De J áuregui Y lJ r rutia (1731- 1740)

La información sobre este gobernador del Nuevo Reino de León,
proviene, fundamentalmente, del AGI y del AGN. Ha sido constatada con la
que manejó el historiador don Israel Cavazos. En virtud de que hemos escrito
un trabajo especial para este gobernador', de nuevo, aquí sólo
proporcionamos las referencias de archivos para consulta de \os interesados
En el Archivo General de Indias las referencias localizadas y aún
inéditas, corresponden a su hijo y a su sobrino y a partir de ellas se
desprenden los datos de antecedentes familiares del futuro gobernador. Son
las siguientes:
1.- Contratación, 5498, N. 7\ del 12 de septiembre de 1756:
(Se trata
de su sobrino):
·Expediente
de información y licencia de pasajera a Indias de
Juan Antonio de Jáuregui y A/dama, marqués de Vi/lw· del Aguila.
narural de Menagaray, hijo de Juan Antonio Fernánde= de Jáuregui y
Orrutia y de María Francisca de A/dama, can sus criadas Raimunda
Javier de Mendieta. natural de Menugaray, hijo de Francisco Antonio
de Mendíeta _v de Magdalena A/dama Verinos, y Matías de Cha,arri.
natural del Valle de Gueñes. hijo de Diego de Chavarri y de Mario

Garay, a Nueva España".

Don Juan Esleh
dAbuelos Maternos:
an e v·¡¡
omorroslro
El
.
, anueba y DoFia
S
Encartacian~s del /,~,m~ro n~tural del Valle ~asta Freyre de
ciudad de z
no, 10 de Vizcaya ¡
e Gorgosuela
acatecas. en Nueva Espa~,
na y a segunda, natural de dich,a
, S~ antepasado materno D
segun tríulo de Mad. 'd . , on Thomas Fr
Orden de Santiago ,,'' de Junio de 1685, también

:r,;~.'º s,om,o~rostros,
habito Je fa

·

Se aprobó se le d'
lugar de origen de acu pu ier~~ hacer las pruebas a don
de Santiago que . erdo a merced de Su Ma
Juan Antonio en su

se les hiciesen enª,!;' vasallos nacidas PaMdof~:~d a; hábito en la orden
as sus Pruebas sin necesidad de os ~ynos de las Indias
DI
acudir a España "
D
e documento anterior
.. .
on Sebastián Fernánd
~e desprende que el ob
de Menagaray y de Do~z de fauregui, natural, com/: el ernador fue hijo de
Llanteno, en la p . na Ma_na de Urrutia y A d
propio gobernador,
del Águila. El rovmcra de A\ava y tercera M ran a, natural del Valle de
doña María Ggober~ador casó en 1736 po adrquesa de la Villa de Vil lar
ertrud1s d y·
' r po cr que d'
podido ir personal
e ,llanueva Freyre y S
,o a su padre. con
mente a Zacatecas de d d
omorostro, por no hab
on e era natural y residía su futu;;

625

624

e

�mujer. Por su parte doña María Gertrudis fue hija de padre nacido en España,
en Vizcaya y de madre, como ella, también de la ciudad de Zacatecas. El
matrimonio tuvo, que tengamos documentado, dos hijos varones, el futuro
Caballero de Santiago, don Juan Antonio y don Francisco, quien murió en
Santiago e Querétaro el año de l 780 a sus 17 de edad y heredó en su
hermano.
Adicionalmente a estas dos referencias, localizamos, también en
Indias. un grueso legajo, México 690, en el cual se ha recogido rica
información relacionada con expediciones y actividades, tanto del
gobernador como de otros personajes que tomaron parte activa en la
descripción de la región y en la ampliación oriental del territorio que daría
lugar al establecimiento del Nuevo Santander.
Es muy posible que en ese legajo haya estado incluido el interesante e
importante Informe sobre el estado del Nuevo Reino de León que escribió
5
don José Antonio y que fue publicado en México hace varios años . En la
actualidad ya no se localiza dentro de esa referencia. pero sí se conservan en
ella valiosos expedientes, algunos de ellos con información del propio
gobernador:
El mapa al que hace referencia en su contenido se encuentra en:

Mapas y Planos (MP), México, 524.

En cuanto al gobernador mismo. fue uno de los interesados en la
colonización del Nuevo Santander y para ello propuso al virrey un proyecto
específico. como también lo hiciera Ladrón de Guevara y otro personaje,
Narciso Marquín de Montecuesta, pero ninguno de ellos fue aceptado. Como
se sabe se le concedió a don José de Escandón.
Numerosas son las referencias que arrojan los variados ramos de AGN
referidas al gobernador, sus dos hijos y otros posibles familiares. Esta
abundancia de documentos. no incluidos los muchos que corresponden
directamente a los Marqueses de Villar del Águila, denota la importancia del
grupo familinr.
De las 31 referencias localizadas, once de ellas contienen información
acerca del gobernador, diez corresponden a sus hijos y en las diez restantes,
aparece un bachiller que poseía tienda de libros en la capital novohispana y
que respondía al nombre de José Femández Jáuregui, probablemente nieto o

1.- Bienes nacionales, Vol. 603 Le 449
enero de 1732:
' g.
• Exp. 53 , Fols. 6-7. del 23 de
2.- Bienes nacionales, Vol. 82 L

5 de marzo de 1738:

' eg.

53

' Exp. l 6, Fols. 1-4, del I o., 4 y

3.- Inquisición,
Vol. 869 . Exp. l, Fols. 165v.- l 66, del 9 de abril de
1738:

f

La siguiente referencia es un im ort
una carta personal de. quien para l
hante documento que corresponde a
hace mención a asunto de su periodo~ ec a, ya era ex-gobernador, pero que
4.-

Correspondencia de Virre es V
, .
Años de 1703-1799 Carr~ d:l ~1.100: Exp. Un1co, Fols. 1-378,
'
· e arques de Branciforte.

Algunos años más adelante' en 1751 tenemos otra referencia:
5.- Bienes
de 1751:nacionales, Vol. 1313 ' L eg.982' Exp. 27, Fol.2, 22 de julio
6.- En posterior documento, Inquisición Vol 1
sm fecha en su texto pero
,
'
· ~ 16, S/Exp., Fol.25 y
de 1803, don Joseph 'Anton~~rone,.a~entle registrado en AGN como
.
, so 1c1ta a 1ora que e
.
es perrrnta. a él y a su muJ·er .b. 1
•
n ese oratono se
1
"
rec1 ir e sacramento d 1
.
ya que con la crecida edad as,, mw
, como de .e a penitencia,
1111
mana Gertrudis Josepha de V"!!
esposa, Doiia
ach
r anueva Freire
I b.
aques que ha tiempo nos mol
. .
y w ituales
Iglesias Públicas a lafrecu . d Sestan. impiden a salir a las
enc,a e acramentos.. ".
A,(

,

7.- Bienes
nacionales, Vol.740' Leg·548 ' Exp. l 9, Fols. 1-3, de junio
de 1759:
8.- Bienes nacionales, Vol. 2928 Le 1928
1º. de febrero de 1764:
' g.
, Exp. 5, Fols.18-20, del
El ú!timo es un interesante docum
d
,
de don Joseph Antonio. Se pre .
ento e avaluo de la casa propiedad
sus colindancias los elemento~1~a con todo detalle: la ubicación de la casa y
empleados en su' construcc.,
de que ~-onsta, especificando los materiales
· ·
mtenores
y patios En cadion Y ecorac1on, tan to en su fachada como en los
·
a caso, un total de 28
d
.
co_stos, para llegar al avalúo total
. , aparta os, se mcluyen los
seiscientos cinco pesos y do t ' q_ue ascend10 a la cantidad de veintiún mi 1
c
.. .
s omines La casa d 1
onstrucc1on importante y ocupab
e ex-gobernador era una
a un uen s1t10 en la ciudad de Querétaro.

b ..

descendiente del gobernador.
Las del gobernador o en aquélla en las cuales está directamente

Después de esta referencia las si .
. .
gobernador, no contienen d
•
gu1entes, s1 bien corresponden al exocumentos que se hayan producido en vida del

involucrado. son:
626

627

�15.- Bienes nacio11ales, Vol. 219, Leg. 148, Exp. 67, Fols. 1-4, del 13
de enero de 1781:

. de su voluntad testamentaria en el
.
mismo. Estan re en o
l\anías Las referencias son:
sentido de instituir y fundar dos cape
.

,

i •d s a \a observancia
?

8 Le

9.- Bienes nacionales. Vol. _92 '

g.
F

1928 Exp. S. Fols. 6-1 L del 9
'
.
59_59y, del 2 de septiembre

de agosto de 1773:
1
, V o•
l 281 , Exp
\O.- Capel\amas,
· · 64, o s.
de 1773:

al ueda asentado, ante los Reales
Un corto docum~nto_ en. ~1 cu d; testamentos, capellanías_ y ?br~s
Consejos y el juez ordinario v1s1ta~o~ez. ·de Jáuregui Villanueva, 111st1!uyo:
An~o1110 Femadne las dos capellanías que éste estipulo
Pías' el que don Juanentano
de su pa r '
t
como albacea teS am
.
de capital cada una.
en su testamento. con ~eis mil ~est2928. Leg. 1928. Exp. 6, Fols. 27-30. del
11.- Bienes nacionales, o .
7 de febrero de 1787:
l s hiJ. os del ex.
.
n AGN comprenden ª. ~
Las siguientes referencias e
d
el fal\ec11111ento del menor
· 1 das por un la o, con
I otro
c,obernador y están vmcu a '
, s ue dejó estipuladas, Y por e
de ellos, don Francisco y l~s _cap~:~~n~~b!viviente, don Juan Antonio. Los
. i mación sobre el unico J
co:1 in or .
3 E
14 Fols 1-3. del 27
prnneros son,.
V 1 677. Leg. SO . -xp. •
·
1
12.- Bienes nac1ona es, o .
de agosto de 1782:
.
.
1testamento de Francisco
l eda mamfiesto que e
.. 1
su
1
Documento en e cua qu
b' 'do cumplido en lo espmtua por
J,
¡ Vi\lanueva ha ta si
Fernández de auregu I mano Juan Anton io.
albacea y heredero, su 1er
Lee. 1408. Exp. 15, Fols. 1-13, del
13.- Bienes nacionales, Vol. 1929, ~·
año de 1782:
.
Francisco Fernández de Jáureg~t
Incluye el testamento de don
. lada su voluntad de fundacion
al queda claramente esupu
1
Vil\anueva, en e cu
de cuatro capellanías.
.
V 1 1929 Leg. 1408, E
·xp. !4, Fols. \80-t86,
14.- Bienes nacionales. o .
,
del año de 1806:
. el único interés de confir:n~r que
El contenido del documento .'.eviste ue los mismos, para princ1p1os del
don Juan Antonio tuvo estos dos ldHJ~ess yvq contaban con el disfrute de las
. b para ser sacer o
;
d
XIX, estud ta an .
,
ue les otorgara su pa re.
capellanías que depra su uo y q

16.-Tierras, Vol. 1110, Exp. 18, Fols. 291 -295 y 302v.-303v., del 16
de febrero y 9 de mayo de 1785:
De interés para determinar la situación de los Fernández de Jáuregui es
el hecho de comprobar, que la familia poseía o detentaba haciendas en la
región queretana. En otros documentos se ha hecho mención a la posesión de
otras propiedades rurales en la misma zona. Fue el gobernador, quien inició
este patrimonio, mismo que fue mantenido y continuado por su hijo.
17.-Tierras, Vol. 1237, Exp. 3, Fols. l -4v.. del 9 y 13 de abril de 1793:
Se trata del último expediente en que aparece don Juan Antonio y está
referido a los autos que siguió contra el apoderado de un antiguo deudor. Se
desprende del contenido del expediente dos hechos: el primero que don Juan
Antonio había estado en España y que su situación económica era lo
suficientemente solvente como para poder entregar en esa ciudad la cantidad
de treinta y tres mil pesos.
Confirma de nuevo la buena posición social y económica de la familia
que le permitió conservar su status en la sociedad novohispana de finales del

XVIII.
Pedro de Barrio Noriega Junco y Expriella o Espriella (1740-1 746)
Según Cavazos, don Pedro fue dos veces gobernador, nació en la Villa
de Llanes, Asturias, hijo del capitán Felipe de Barrio, '·que murió en el real
servicio y armada de Barlovento y ciudad de la Nueva Veracruz ·• y de Ana
María Noriega. Fue protegido de su tío, de su mismo nombre e importante en
la sociedad novoh ispana.
Entró al gobierno de Nuevo León por primera ocasión en 1741 y duró
cinco años, hasta 1746. Con acierto prohibió que se llevara fuera el maíz que
ahí se producía. Practicó la visita de los pueblos y promovió la
reconstrucción de algunos de ellos, enfrentó campafias contra los sublevados,
encargando a Antonio Ladrón de Guevara apaciguar a los indios de la misión
de Lampazos en el año de 1745. Esta sublevación pennitió la reconstrucción
del lugar unos años más tarde, 1752, a cargo de Bernardo de Posada.
El sucesor de su primer periodo lo fue Don Vicente Bueno de la
Borbolla y el exgobernador Barrio pasó como capitán del Presidio de los
Adais en los Tejas y se hizo cargo de la comandancia general de guerra de

629
628

�t

los gobiernos de Nuevo León, Coahuila y Panzacola
poco después
inclusive del gobierno de Texas en 1748 en donde permanec10 hasta 1752.
En ese mismo año asumió por segunda ocasión el gobierno del N_uevo
Reino de León. En esta ocasión reconstruyó las casas reales de la cap1:al Y
los tlaxcaltecas fueron trasladados de las misiones en el Valle del Pilon al
pueblo de Guadalupe en 1756. Concluyó su periodo en 1758.
Después de terminar el desempeñ_o de. su cargo, partió pa~a Españ~.
Había quedado viudo de su primer matnm~_mo celebrad~ con dona Antonia
de Sorola y Rodríguez con quien tuvo dos h1JOS, Ana Mana Petra y Pedro.
Si bien Cavazos considera que murió en España, hemos podido
e así ya que una de las fuentes localizadas en AGI.
comprObar que no fu
,
•
b
·b· ·
· ás adelante señala que persona de su mismo nom re rec1 10
como se vera m
,
d ¡ R' d ¡ N
¡
el nombramiento de Capitán del Presidio del Paso e JO e orte, en a
Nueva Vizcaya. Es seguro afirmar que se haya tratado del ex-_gobemador del
Nuevo Reino de León. y no de su hijo, ya que para e_sa fecha e?e era, tal vez,
aún demasiado joven para un cargo militar de esa 1mporta:~c1a. Don Pedro:
padre, había contraído nuevo matrimo.~io, ya que se cita: ... el haber pasad&lt;
con su mujer y con su hijo, don Pedro .
Como se comprueba en fuentes mexicanas; del Barrio Jun_co Y
Espriella tomó posesión de la capitanía del Presidio. del Paso del_ Rw
Norte en 1766. No se aclara en ningún documento el tiempo que pe1 manec10

d~:

en ese lejano puesto.
p
1782 recibió el nombramiento de teniente coronel reformado Y
simultá~::mente el de alcalde mayor de Huichapan y Xilotepec, c~rgo que
desempeñó hasta su muerte, oc~rrida el 17 d~ agosto de 1787 en la ciudad de
México, según consta en esa misma referencia.
En el Archivo de la Catedral Metropolitana localizamos su partida de
defunción que al texto dice:

"En diez y ocho de agosto del año del Sóior de mil set_ecientos
ochenta y siete. se le dio sepultura en la iglesia de este Sagran~ a Don
Pedro del Barrio y Junco. Theniente Coronel reforma~o. w_~do de
doiia María Antonia González Campiza. se confeso y oleo, v1v10 e!1 la
calle de San Andrés. murió el día diez y siete de este mes, Y lo firme.
6
Omaña (rúbrica) "
Información en AGl:

630

Sobre él gobernador no existe información en este archivo. Las
referencias corresponden a su tío, quien llevó el mismo nombre, sin los
ape!lidos de No_riega y Junco. Este personaje, fuertemente arraigado en la
sociedad novoh1spana, fue a quien le debió el futuro gobernador en gran
parte, la obtención de sus cargos.
'
Este primer don Pedro del Barrio Espríella, el tío, fue Caballero de
Santiago, natural de la villa de Llanes en Asturias. Hijo de don Melchor de
Barrio y de doña Jerónima González de la Borbolla, el primero natural de
Cardoso y la segunda de Llanes. Casó con doña Josefa Paula de Cuevas y
falleció en la ciudad de México en agosto de 1737 7•
Esta información la ampliamos con la que procede de AGI:
1.- Contratación, 5469, N.2, R. I O, del 1Ode marzo de 1716:

Don Pedro pasó a la Nueva España con el séquito del virrey Marqués
de Valero:
Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de
Ea/tasar de Zúiiiga Guzmán Solomayor y Mendoza, Virrey y
Gobernador de la Nueva Espaiia, Marqués de Va/ero, Ayamonre y de
Alenquer, con las siguientes personas:

José de Arroyo, padre fraile, confesor con I criado,
Juan de Menaca, capellán,
Bartolomé de Crespo, secretario con su mujer, 3 criados y / criada,
Pedro de Zandolca, mayordomo,
Pedro de Barrio Espriella, caballero, con J criado,
Juan de Rozivla, maestre de sala con / criado,
Juan Manuel Crespo Ortíz. secretario de cartas,
Pedro Arriaga, con I criado,
Ventura Moscoso,
Alejandro Claramonete, Luis del Campo, José Crespo OrLíz, Félix de
Bustamante, Ventura Jaque, Juan Antonio de Arrue, Felipe de las
Muflas, Juan Martínez, Alfonso de Barrios, Pedro Durán, José de
Pereda, Leonardo Moya, todos éstos como cahalleros pajes; como
ayudas de cámara: Jerónimo García, Santiago González, Enrique de
Urosa, José Merlo. Rafael Ribera y Celedón de Velandia; como
cirujano del virrey: Juan de Bonilla,· un cocinero, un ayudante de
cocina, un galopín de cocina, un repostero, un ayudante de repostero,
un mozo de plata: otro sin cargo: José de la Cerda Morán con un
criado, Gregario Alejandro de Bustamante con cinco criados, Juan de
Avila, Juan de Torres, Toribio Gutiérrez de Ce/is, José de Toca.
Francisco Baza, Melchor Ortíz,· además, un oficial de la secretaría, un
631

�limero con tres ayudantes, un panadero con un ayudante, un ayudante
de cirujano.
2.- lndiferente, 146. N.14 del 2 de junio de\ 734:

"Relación de Méritos y servicios de Don Pedro de Barrio,
gobernador del estado del Valle de Oaxaca, anexo del 21 de julio de
/723 ".

Documento impreso en 8 folios. de él extractamos lo más significativo:

"Por una relación formada en Cádiz a 21 de julio de J723
consta que el mencionado Don Pedro de Barrio sirvió en el Ejército de
Cataluña ocho meses y nueve días continuos de soldado. con plaza
sencilla en la Compañía de Caballos del Capitán Don Joseph de
Arauja, del Trozo de Flandes, de la cual pasó a la de Arcabuceros de
la Guardia del Capitán General, desde 25 de mayo de 1700 hasta el 4
de febrero de 170 I, que notó licencia para pasar a su casa a negocios
particulares".
Otra certificación establece que sirvió de soldado aventurero en la
Compañía de Infantería Española de la Guarnición en la Plaza de Caller en el
Reino de Cerdeña, durante dos años y medio. acreditando su valor y en
especial en 1706 en el combate que hubo en las costas de \a Ollastra con un

El 11 de mayo de 171 8 d . ,
Compaía de Infantería de la Gu;~-es~ c~rgo porque habiendo vacado la
!edro S~_ndoica, se la confirió ;~ e_a de P_alacio por muerte de Don
mfonnac10n de la Audiencia y del Aud71s1~0 virrey por patente Según
que c?nesponde a un cuerpa de ial m~ or_ e Guerr~, la puso en dÍsóp/ina
mane;o de las armas y demás ejercic. gnaud, ensenando a los soldados el
los 36 hombres.
ios. cwdando su aseo y los i,n;r.
lj~~~
Durante su desempeño somet" .
los _caminos entre la capital y Puebi: y apre_só ~, los _muchos salteadores de
facmerosos,
para que los· vec·mos vivan
. y cons1gu10
· ue
,.]
.
e
.dextmguir esta "e•pec
·' 1e
caminos se hallen hoy limpios y el Re n n segun ad en sus casas y que los
ecos de los lamentos en que "e l , y o en una universal quietud i·,·n o.
· fi
·' 1ac1a pror • · 1
,•
1r
sm una uerte escolta, nad·le era atrevido
. a ,salir
umprr
desconsuelo de ver que
d ee::ws
º
umbrales (Fol.3r)"
Al respecto se le extend·,
.
.
su apli~~ción, dándole las gr:~¡~~\am_~l_ia ~onstancia en que se acreditaba
conced10 el ~rado de Coronel de lnfant::ía1en o se turnase al rey, qu ien le
Poco tiempo después el I d
.
~el •~uevo virrey, Marqué; de ~.,:.;c~~~re ~e _1.722, con el consentimiento
spana a continuar el Real se . .
e, eJo el cargo y se trasladó
Infantería. Salió de la ciudad dervM1c!º. de la Compaiiía de la Guardia /
homb
I
ex1co con su co
_,
e
res, ~ que fue inspeccionada en San Ju
~pan1a completa de 272
de .la Valo1s, Brigadier de los Eºército
an de Ulua por don Guillermo
Ulua; se constató que los homb/es " s bReale~ y castellano de San Juan de
completas
.,
y pagauos durante todo eSla
el t an
· bien ve~tid
. os. y con sus cuemas
cap1tan. en mejor estado de armas
rempo_ en que Don Pedro fue su
~u ;aneja". Don Pedro sirvió in!::~:• de;as del Reyno y adiestrados en
es e mayo de 1709 hasta marzo de l 723~pt amente durante catorce años,
,.1

bajel corsario pirata.
Consta que el Marqués de Valero, siendo Capitán General del Reino de
Cerdeña. le nombró un 12 de junio de 1706 por capitán de una Compañía de
la Marina. del Trozo de Cahallería del Cabo de Caller y el 26 de diciembre
del mismo año usó de licencia concedida por el Marqués de Valero para
participar en guerra viva.
También sirvió en otra compañía. la Conca de Trén desde el \o. de
mayo de \ 709 hasta el 9 de marzo de l 712. en que se retiró a curarse una
grave enfermedad.
El mismo Marqués de Valero por despacho de 6 de julio de 1716, le
nombró capitán de la Compañía de Alabarderos de su Guardia. con la cual.
el 25 de octubre del mismo año pasó a ejercer, en interín, la Plaza de Factor
Juez Oficial de las Cajas de la Real Hacienda de México. nombrado por el
mismo virrey, considerando que para cuidar la entrada. seguridad y
legítima distribución de los caudales era la persona indicada y así lo
comprobó. Estuvo en el cargo un año y tres meses y durante ese tiempo

3.-Contratación 5474, N. 2, R.11.
En atención a esos méritos
..
haber cedido a beneficio de la ie'a~d~c1o_nal, pero significativamente por
gozaba en las CaJ·as de M, .
ac1enda el sueldo de Coro 1·
J d"
ex1co el rey d
, d
ne que
n ia~ _le concedió el I 2 de f~brero ,d espues e consulta con la Cámara de
~dmmostrador General del Estado de~ ~724, el empleo de Gobernador y
ust1tuyo al Marqués de Altamira
. arquesado de l Valle de Oaxaca
muchos achaques Tornó
. , , quien era de muy avanzada edad
.
~~era ~probació~ hasta
_marzo! de 1725 y lo ejerció
que e Monteleón y Terranova.
yo en e cargo a su poseedor, el

:uº:~•~:ye~,;it~e

4.- Contratación 5474, N·2, R.11

ingresaron a \as Cajas considerables caudales.

632

633

~~~

�. d p d
orno ··Gobernador v
Contiene el título que se otorgo a on e ro, c
" Administrador General del Estado del Marquesado del Valle de Oaxaca .

aquella Colonia y juramente el destino que han traído cuarenra
embarcaciones franceses ".

al otro don

Un extenso legajo con varios expedientes, en su primera parte. aparece
la res-puesta que envió el gobernador de la Provincia de los Tejas, Jacinto de
Barrios y Jáuregui. al virrey, don Juan Francisco de Güemes y l-lorcasitas.
Conde de Revillagigedo. En ella le informa acerca de las diligencias que le
encomendó para averiguar si su antecesor en el gobierno, don Pedro del
Barrio Junco y Espriella había tenido trato comercial con los franceses. El
contenido aclara en su última parte el tipo de actividades que en ese sentido
desarrolló don Pedro y lo exonera de toda acusación de comercio o tráfico
con los franceses.

La siguiente referencia corr~sponde ~a específicamente
Pedro. el gobernador del Nuevo Remo de Leon:

- Contratac1on.
,
., :,"508 . N · I , R·75 Del 24 De Diciembre De 1765,
:,.-

.. Expediente de información y !ice11ci~1 ~e pasLye1:o ~ ~1~i:'i ,~~
p I ·o Barrio V Espriella. capitán del pres1dw del Pa:,o e
en la N;,eva Vizcaya, con las siguie111es personas:
María Antonia Gon:::á!ez Campiza, mu;er,
Pedro de Barrio, hijo
luis Anwnio, esclavo negro
.
María Jesusa. esclava negra, 1111!/er del anterior,
Maria, hija de los anteriores. niiia de pecho
. A.s·tz1rim. hl).·o de
.
del
"a/le
criado
natural
de
L/anes,
rancisco
y,
,
,
F
• del Valle v de María Prieto,
Fra11c1sco
d S ~figuel de Ontoriu e11
. B.en·e, cr1'r1do
Miguel Francisco
"' · natura1 e 011 l ¡ \,f , "
Llanes, Asturias, hijo de iv!atías BPrde Rodríguez y e e . aria .

N:~,;e,

en este documento el nombre de su mujer concuerda_con_el
Cdorno sle vpeart,.da de defunción de don Pedro que insertamos parra!os
asenta o en a
arriba.
d d AGN es la del oobernador don
La document~ción qu~ proce e~iodo en que tuvo ~argos políticoPedro._y cubre casi la total1td a~: ~in embargo, no apareció documento
admir11strat1vos en la Nueva sp ·
• . periodo en el Nue, o
alguno referido a sus actividades durante su pnrne1
Reino de León.

t

Se inicia con un largo expediente. ~ue s\ bie1~_se proJ~1\\::scoe~c~~~;~
de que del Barrio Junco y Esprie!la dejara e go iern~
.
hace referencia, pr~cisamentc a su quehacer en el cargo.
. .
, ico Fols 189-194 y 240v.-24 I v. Año De
I.-Jud1c1a\,Vo\.l8.Exp.Un •
b D
s1YE:xp.8,Fols.
1751, Exp. l. Fols. 189- l94r., Del lo. De ctu re e 17
\89-194 R., Afio De 1752:

Adicionalmente proporciona información acerca de la ubicación de las
posesiones francesas y de los movimientos de población que en ellas se
daban, internándose sus habitantes extranjeros cada vez más en territorios
españoles. estableciendo fue1tes y formando cuerpos de caballería: todo esto
a lo largo de las márgenes del Missisippi. Igualmente encontrarnos datos
sobre las misiones y los presidios españoles y sus defensas: así corno del
comercio que se daba entre esas poblaciones. La ropa y víveres que se
intercambian eran conducidos, tanto por españoles como por franceses, en
balsas y en las sillas de los caballos hasta la Villa de Nueva Orléans.
regresando a los parajes de los españoles, el comercio se llevaba a cabo por
los franceses en la Isla de Santa Rosa ubicada en la Bahía de Panzacola en lo
que para esas fecha era todavía Luisiana francesa. Los españoles, soldados y
vecinos, llegaban también hasta Nueva Or!éans, habiéndose encontrado. en
alguna ocasión. hasta cuarenta de ellos en aquel sitio.
El río Misissipi servía de límite entre las posesiones francesas y las
españolas y los Presidios de San Antonio de Béjar y el de los Adays o Adaes
fungían como puntos defensivos, no sólo en contra de los indios apaches.
también de la nación .francesa. Sin embargo, los soldados españoles. sus
capitanes, e inclusive. algunos gobernadores. solían efectuar el comercio con
los vecinos extranjeros y con ello, sentaban ciertas acciones que facilitaban a
éstos su internamiento en las diferentes provincias del septentrión
novohispano.

O

¡ de /a Prorincia de
"Di/iaencias practicadas por eI Gobernac.or
(' ~ ,
~
¡ revino por el Excmo. ,)enm
Texas en cumplimiento de lo que se e p
. . . . . 'tecewr D.
Virrey Conde de. Revil'.agigedo ac~:~~i!ei;f;~1~11;~:1 s:n.:u ;,.~11ce:1·es de
Pedro del Barrio rema o no con

En cuanto a la acusación contra del Barrio. se comisionó al gobernador
de Texas. Jacinto del Barrio y Jáuregui, para proceder a las averiguaciones
pertinentes. Como era lo usual se levantó un interrogatorio que fue
presentado a diferentes testigos, todos ellos oficiales avecindados en la
región y, por lo tanto, conoce-dores de los movimientos que en ella se daban.
Las respuestas que se obtuvieron fueron. en todos los casos, ampliamente
exculpatorias para don Pedro del Barrio. En virtud de ello el gobernador
635

634

�comisionado envió, el 31 de enero de 1752, los resultados en que se asienta, a
la letra:

·• ...de suerte que por ahora no se ofrece que prevenir, ni sobre el
particular del comercio ilícito porque de las averiguaciones no ha
resultado cosa a/gima en contra de D. Pedro del Barrio, ni tampoco en
su residencia, que responde el Fiscal el día de hoy··.

En este mismo escrito se plantea de nuevo el que el río Mississippi
servía de raya a los franceses para contenerse en sus límites Sin embargo, el
gobernador de los Tejas pidió al virrey consultar los autos e instrumentos en
que constare que efectivamente el río · había sido y debía ser la frontera
referida. La respuesta en cuanto a la delimitación entre las provincias
limítrofes de Texas y la Luisiana, posesiones de las Coronas española y
francesa, refleja una situación de hecho en el septentrión: la imprecisión en \a
delimitación territorial. Al respecto el virrey planteó la consulta al Fiscal y al
Auditor, no se especifica cuál, pero debió ser el de la Guerra, éste respondió
que no sabía si existían autos u órdenes específicas en que estuviera asentado
"ser el río Misisipi divisorio de estos nuestros Dominios con los de fu
Luisiana y demás Colonias Francesas··. Lo que sí pudo averiguar fue que en
relación con ese mismo problema habían pedido información algunos
gobernadores anteriores de Texas, entre ellos. Manuel de Sandoval ) Carlos
de Franquis y que, con ese motivo se conocía que se habían realizado
consultas al rey desde los años de 1715 y 1717. El mismo virrey recomendó
que por \a importancia del asunto se insisí.ía en que el Auditor llevase al cabo
todas las averiguaciones necesarias. En el expediente no vuelve a aparecer
referencia específica a este asunto. Sin embargo. en otra parte del mismo se
señala con toda claridad el peligro en que se encontraba toda la zona
colindante con los franceses y los refuerzos que se deberían dar a los
presidios para prevenir un futuro incierto para \as propiedades españolas en
el noreste novohispano.

diciembre de 1747· p ara garantizar
.
h.
el
l
tpotecado su sueldo. Finulmem
pago e gobernador había
de la Parra".
e, presenta como fiador a Don Miguel
Se trata de una demanda d
acreedor de don Pedro pa
e pago por parte de los herederos de un
r
·
,
'
ra eI pago el repr
s~ ic1to se \e embargara su sueldo de ~b
esentante de la contraparte
Ftnalmente no procedió este
b g emador del Nuevo Reino de León.
garantizó su adeudo.
em argo y don Pedro ofreció un fiador que
3.- General de parte

No, iembre De 1756:,

vo1. 38,

Exp. 218, Fols. 245Fol. y V., Del 11 De

.
"Se aprueba y confirma el tíl l
Gobernador y Capitán d I N
u_ o que Pedro del Barrio Junco
d
e uevo Remo d L ,
..
•
e los naturales de /a nación com
e eon, confino de capitán
e pescado. Nuevo Reino de León".
Durante el primer año 1753 d
Nuevo Reino de León don p' d , e ~u segundo periodo al frente del
.,
,
e ro otorgo nomb
.
nac,on come pescado al . d'
ram1ento de capitán de l
.,
m igena don Salvado d A d
nac1on...para que los gobierne y d. . .
r e n a, indio de la
servicio de ambas Mauestades El
irbya ~n el modo más conveniente al
,
· nom ram 1ento fue
fi
d
y en e 1se anota que don Salvado d b ,
con irma o por el virre)'
11
d. f1
1
r e era gozar de los ·
• •
is rutan os otros capitanes de I . .
11smos pnv1legios que
misma naturaleza.

ª

ª

.. No disponemos de ninguna otra refe
.
act1v1dades gubernamentales en 1
. ~enc1a correspondiente a sus
figurar hasta mucho desp , d as provmc1as septentrionales. Vuelve a
d
ues e su regreso
I N
esempeno de su cargo en el p 'd· d
a a 10
ueva España y del
seg
res1 to e Paso del R' d I N,
urame~1te duró hasta principios de 1770
e orle, el que
nombramientos se otorgaban
.
' ya que por lo general esos
por cmco anos.
'

Pocos años más adelante, al término de la Guerra de los Siete APíos.
f rancia cedió a España la porción occidental de la Luisiana y con ello. Texas
8
dejó de ser froctera con los colonos franceses , si bien lo pasó a ser de los

.
Le localizamos como alcalde
.
Jilotepec, en jurisdicción de Pachuc ma~orl de Hu1ch_ap~n o Xilotepeque o
a segun a referencia siguiente:

ingleses.

4.- abril
Reales
de
de cédulas
1782: originales, Vol . 122, Exp. 109, Fols. l 95-l 96Fol., del 15

2.-Judicial, Vol. 26, Exp. l. Fols. 1-14, de\ 7 de agosto de 1752:

"Demanda de pago de pesos. Doiia María de Jesús Posadas y el
menor don José Antonio Suáres, esposa e hijo de don José Suáres
Rubín, siguen autos contra don Pedro del Barrio Junco y Espriella.
gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León y la Provincia
de Texas, Alcalde principal de la SanLa Hermandad, por J,.197 pesos y
6 y medio reales que le prestó y réditos corridos desde el 20 de
636

. "Nombrando Alcalde .Mayor
d
Esprte!la. Huichapan y .Jilotepec ".
a on Pedro del Barrio Junco )'

j

Contiene
nombramiento
de 1782
a don elPedro
de B . ue otorgo, el rey en Aranjuez el 15 de abril
amo unco y Espriel la de la alcaldía mayor de
637

�.
Guichapa, por otro nombre X1/otepeque,
para que la sirva por tiempo de
cinco años, más o menos.
..
? F Is
r. y v., del 2 de octubre de
5.- Alcaldes mayores, Vol. S. Exp. 19-, o . 274

1782:

..
.
El señor Jacobo Rwníre: Montejano, a nombre
Nombran11e1110.
. 11 .
·ca al virrev aue el
. J co \' Eiprie a comum
. 1
de don Pedro de~ _Barrio un ti Ú or de la jurisdicción de
rey le concedw la Alca ia
ay
.
G~ichapa. Guichapa ··.

,
recibido el virrey el nombramiento de
Pocos meses despues de haber
d d Pedro su apoderado, don
d H . h an en favor e on
,
alcalde mayor e u,~ ap
t, nte el virrey a entregarle copia del
Jacobo Ramírez Mont~Jano, se pres~n o a
en otorgarle la posesión a su
nombramiento y suplicarle no se emorara
propietario Pedro.
. .
E
214 Fols.460R.YV.,Del29
6.- Reales cédulas ongma\es, Vol. 123· xp.
·
De Noviembre De 1782:

'·De Teniente Coronel reformado para ~/ Alcalde de Jilopetec.
don Pedro de Barrio Junco y Espriella. Grado .
. .
1782 desde Madrid se remitió al virrey la
A finales de d1c1embre de
,
p
te de Grado de The11ie11te
. ..
1 cual el rey anexo 1a a I en .
1
comun1cac1on en a
d.
d Pedro después de consulta con e
,
R ,r, . ado que conce 10 a on
.i
¡·
C. orone1 e101111
..
. . , ·ws )' quebrantos padecu os. a. 111
Consejo de Indias, '·en atencwn_,ª
men
de que se le dirija al imeresado .

.,u.,

. •· n de que se trató del
t confirma la supos1c10
.. e;,;Este documen o
h
clara referencia a los mcntos &gt;
de su hijo ya que se ace
..
gobemador Y n?
'
t nente. 110 había padecido el h1JO.
quebrantos sufridos, los que, supues a1

E · 151. 152.Fols.218fol.-2lv .. del 14dc
7 _ Alcaldes mayores. V0 1· 9• xp.
diciembre de 1782 y 11 de enero de 1783:
.
d'd
,. el e::,cribano real 1·
Alcaldes Mayores. Testimonio expe , o p 0
I . ·, , d ;11
. . d J'l t ec en que certifica que e cap1 cm (
público de la Prov111c1a e ' o ep
,
el pueblo de Guicha¡m a
Pedro del Barrio y Junco s~ P:;se_nio en le concede la real cédula
. .· · d la Alcaldta mayor que
¡,
tomar pose::,zon e
_ d h .1d 1783 El teniente don Juan c.e
expedida en Aranj uez el 1J e a n e
. . ·ha a
Verroja Albiz le entregó el cargo. Pueblo de Gu1c p .
1 .rre y don Pedro se da cuenta,
En las cartas que se cruzaron entre e_ vide( último de la alcaldía de
en primer lugar. de la torna de poses1on
638

Huichapan. Se llevó a cabo en la ma11ana del 14 de diciembre en las Casas
Reales de la población y frente al escribano real, don Juan Joseph de la Paz.
El nuevo alcalde remitió la certificación del escribano para que fuera
entregada a los oficiales reales, en esta carta aparece la firma del exgobernador y ahora alcalde mayor, con rasgos de escritura muy claramente
pertenecientes a una persona de edad avanzada.
Con el siguiente documento del 19 de mayo de 1783, se remite a don
Pedro la concesión real del grado militar de Teniente Coronel Reformado.
Éste. a su vez, responde a los pocos días, el 24 del mismo mes, agradeciendo,
tanto al rey corno al virrey, la distinción recibida.

8.- Tributos. Vol. 48, Exp. 6, Fols. 111- 134, años de 1785-181 1:
Descubierto en el ramo de Tributos del Alcalde Mayor que fue
de Guichapa, don Pedro del Barrio Junco. Información de los
calamidades, epidemias, escasez de lluvias y pérdidas de cosechas en
los tres últimos años, 85-87, solicitud de releveo de tributos.
Es el último de los expedientes que existe en AGN y reviste el especial
interés de proporcionar información acerca de las actividades que desempeñó
don Pedro en los atios postreros de su vida. El conten ido del documento está
relacionado con el adeudo que don Pedro dejó, a su muerte, por la falta de
recaudación tributaria en la jurisdicción de su alcaldía mayor. Se menciona el
hecho de haber quedado descubierto o sea endeudado, por una fuerte
cantidad, 68 mil pesos correspondientes a los tributos que se debieron haber
pagado desde abril de 1785 hasta el mismo mes de 1786 por los naturales de
la región. No fueron recaudados debido a las causas que los fiadores de don
Pedro expusieron: Por un lado, que éste por su ancianidad y achaques no
eslaba apto para cuidar de la recaudación de este Ramo. Por el otro, que
durante esos a11os se produjo una fuerte sequía que sumió en la miseria y el
hambre a los vecinos del lugar, muchos de los cuales abandonaron sus
hogares en busca de mejores condiciones de vida y otros muchos murieron a
causa de las enfermedades que la difícil situación ocasionó. La imposibilidad
de cobrar bajo esas condiciones y el poco esfuerzo que puso de su parte el
alcalde motivó que sus fiadores, a su muerte y ante el temor de tener que
cubrir su adeudo, solicitaran el envío de un recaudador.
En el momento en que mejoró la situación climática y los vecinos
pudieron sembrar y recoger cosecha, se reinició el pago de tributos. El
extenso expediente cubre hasta el año de 1811, mismo en el cual, después de
largas averiguaciones, se produjo la última sentencia, totalmente favorable a
don Pedro. En ella se le liberó de cualquier acusación anterior, ya que se
pudo comprobar que había, finalmente, enterado las cantidades que debieron
639

�haber sido tributadas. Seguramente sucedió esto. después de que sus fiadores,
a la muerte de don Pedro lograron la designación de un nuevo recaudador,
quien debió haber cumplido totalmente con su cometido.

Se enemistó con el ex-gobernador d
.
fec~a gobernador de Texas. y el virre
el _B~mo Junco y Espriella. a la
radicaba en Monterrey. sólo,estuvi
y_autonz~ q~e _la familia de éste que
era SUJeta a la Junsd,cción de Saltillo.

En los primeros folios del expediente el fiador principal de don Pedro,
el también militar, don Joaquín Alonso de Alles. comunicó al asesor fiscal, la
situación que dejara el alcalde mayor en relación con los tributos. En su
comunicación menciona haber sido él quien le proporcionó las fianzas, dice

Durante su gobierno quedó la re . ,
Nuevo Reyno de León sólo e 1 ·1·g1on de Matehuala dependiendo del
h
n o m1 1tar pero
asta entonces lo había estad N d'.
ya no en lo político como
0
colonización del Nuevo Santa d º· d
apoyo a las actividades de
· • •
· n er, e 1o cual se q · ' ¡
ya que imp1d10 el envío de maíz
,
ueJO e coronel Escandón
~ilitares de la Colonia en formfci~o a~epto los pri;ilegios concedidos a lo~
virrey.
n. or esta razon fue reprendido por el

al texto:

" ...para el seguro de los ramos de la Real Hacienda y fallecido
en esta ciudad el día diez y s_iete de agosto antecedente quedó
descubierto en los de Tributos y medios reales en muy cerca de sesenta
y ocho mil pesos por las necesidades de los dos precedentes años que
padecieron aquellos naturales de quienes no pudo exigir los adeudos
desde el tercio de agosto de ochenta y cinco hasta el de abrí! del
presente año, último de su cargo y de mi responsabilidad como su
fiador ... "

Por el contenido de este expediente queda claro el haber sido don
Pedro quien detentara la alcaldía mayor y no su hijo.
Vicente Antonio Bueno de la Borbolla, (1746-1751).

Según Cavazos don Vicente estuvo destacado en Puebla corno capitán
comandante de infantería reformado, regidor perpetuo y alguacil mayor de la
misma ciudad. Documentos de AGN permiten confirmar las fechas en que
ocupó dichos cargos. El rey autorizó el oficio de alguacil mayor y regidor por
cédula real emitida en San Lorenzo el 24 de octubre de 1743. la cual
confirmó el nombra-miento que le diera el virrey el l 4 de octubre de 1742.
Este oficio vendible le fue rematado a don Vicente como el mejor postor en
la cantidad de 15 mil pesos de contado, mismos que enteró en las Reales
Cajas de la capital novohispana

9
•

Don Israel escribe que el rey autorizó su designación como gobernador
del Nuevo Reino de León, por cédula real del 18 de enero de 1745 y el
virrey. Conde de Fuenclara, le dio su despacho el 28 de junio, presentó el
juramento en la capital ante el oidor don Pedro de Padilla y tomó posesión el
t 7 de diciembre de 1746.

Ya como gobernador realizó la Visiw General de Pueblos y de Minas y
ordenó la reconstrucción de algunos de ellos: en cuanto a las minas dictó
autos para que fuera reconocida la caja de Monterrey y en ella se asentaran
las partidas de la plata que salían del Reino.
640

'º

, Al terminar su gobierno se le tomó r .
.
Gomez de Acosta v regresó a p bl
es1denc1a por el teniente Esteban
ayuntamiento io_ ,
ue a a ocupar sus cargos perpetuos en su
. Los documentos que provienen de A
.
~x_a~tnud, determinar la carrera del obernad GI permiten, con bastante
mic1a con su primer paso a la N
Eg or Bueno de la Borbolla se
. . .
ueva spana Lo h.
.
,
mquis1dor fiscal del Santo Ofíci
,
.
_izo en calidad de criado del
de edad:
o, aun soltero y Joven, contaba con 20 años
1.- Contratación, 5476' N·28 del 28 de abn·¡ de 1728:

.
fa.pediente de información lic . .
.
licenciado Pedro Anselmo Sánch~ r:ncw_de P_~su;ero de Indias del
Oficio de la Inquisición de México.
gle, mqws1dor fiscal del Santo
Vicente pasó como uno de sus criad .
Alcalde, natural de Mazquerras valle de C bos ~unto con José Gutiérrez del
Borbolla se especifica que er~ natural a ezo~ en Burgos. De Bueno de la
Francisco Bueno de la Borb 11
J
de Santtllana en Burgos e hiJ·o de
0 a Y uana Mart'
d e •
como era lo requerido. los testimonios d
mez e ort1guera. Presentó.
de los anteriores e inclusive sel .
e ser verdaderamente hijo legítimo
Y soltero.
e cita con el nombre de Vicente Antonio, libre
Se~ún acta de la parroquia de su villa
..
de _Francisco Bueno de la Borbolla
natal: su pad:e fue h1JO legítimo
vecmos del lugar de Priman o V
y de ~ana F~~nandez de Unquera.
madre fue hija de Juan Mar/ . a~le de! Ruidera, D1ocesis de Oviedo. Su
de la misma villa.
mez y e Juliana de Cortiguera y Villa, vecinos
El cura que ava1o· e l testimonio,
.
. asentó que:

641

�.
~
,¡ mio p,m1do de mil st!i~cien/Vs
'"en el libro de buummu.\ l l l e .
I ¡. ¡ V,1/a tle
I J /e1ia Colegwl \' Parroqu1t1 , t. u
c.c/11.mta y cua!r&lt;' en _a g . i, I 1 J e,;ero de mil.\t!lt!Ctt!nto.\) oc.ho
&lt;;a,1111/cma a die= i· .\et.\ d1t1, / t! : ~~~: :,:rón, cura en el/u hu11pt1cJ o 1111
1
1
mio, ,·u.. Do11 111011 Femcm, o e l B
¡, l I B,,rhollu \ de .Juana
.
,.
l ¡: 1 I \CO Ut!IW l l (
•
1111io htjo h•g/llmo ' e "" c.
, ... •me
nadó el eliu J ele
1111101110
1
\lurti11e: de Con'tguera. llamo.\&lt;: te. t /
/
rr '\ Don Juan de
- fiuerm, rn,. pw ..rmm. o.1 .1 c.
t!.\lc. dicho me., .' cmo.
Polu11co y Dmia Maria tle Parameda .

.
cisan \o:, carno::. que dc-,empcñó. tanto
En el siguiente c,pcdientc _::.e pre
la \.ue\a f -,paña.
En ::,U
11. su primera e-,t.111c.ia en '
.
d
en F,paña. como ura1 e
d
t.. larí!.O tiempo ' en premio a c,os
· ·ó
·
d·e
patria de origen '&gt;lí\
1 ,·1 la, corona uran.. - hram1entos· en po,c~1ones
.,
,-onccdicron
:,us
primero::,
nom
'-)eí\ ICIO'.'&gt; '.'&gt;C t" "'
ultramar
"'
¡ ...1g• '\ ¡9 del 9 de marlo de 1738:
2.- lnd11ercnte,

.
ele la Borhollu.
Relación de .\femo.,
\ \ l ". , el•l 1'1c011l B11c110
, •
captt,m ele lnfimteria de \'ue,tra &lt;;i:,wra de lm /C1c attc.CIS.

'"º

.
te timonio~ recabado, en ta-. c.1udade-,
Fl e-,cribano real comprobo por . "
1 bía lil.!urado como \lcaldc
- .
d 1
P •bla que don V11.:cnte ,a
d
de I cpea1.:a ) e uc
d R.
d. la ue, a ( ,paiia. Juc, e a
· d t \ ta l lem,andad e I cino e
Prm mcml e a an
Of ·o de la lnqu1sic1ón. 01c\! a1texto.
/\cordada) Alguacil \1a)or del &lt;;anto 11..1
. ,
w celo l a¡,ltcacui11 al ,en·tci"' ele
.. ...atl.'11d1emlv a la 11ueltg1;.' 1, . I ~r,, . I, Don ¡ ·u eme 1111,mw
'
, CO/lt lll'flCIII t!II l' tt!1tl /e &lt;
a111hC1s .\lcl)l StcJC I''· c¡u,
h
¡ - ( · 11111rio ele la ~,mte1
\
B b /la le 110111 ro por . ue. 011
l
/
Bueno el a or o .
, . E
~ V11en1 (ja/,c,a \ '"'' a
I
5
·'l'"''ª·
• ele fehrem ele 1-,-1 :&gt;,·
He, mm"lmI en ° Rt•1110, de• •\ •ue,"
¡ 6 lim
¡, /e ,¡wc:ho tll II1o l'II
'
l
/'1:c:cn.·a. e I! c¡ue t , .
.
•
I '\ll' empleo e11 la, o, tl\/Oth''
Jwh,;ndo cle.\e111¡,e1iado la ohl1im·wD11 L t Jtu m -l11tm1w de l'i:orrci11 1
.r. · .
t) 11 , el Docwr
,m &lt; •
..
que ~e ''.Irene, m1 ~ t:
• • r.
• ,,, relm ión " don 1"e11tt c¡ue
v· ·1 \ frob"P" u;ormo l
/ b
Egwarreta ""'· .
. , el!! mteltgenciu en lm Armm ILI er
.\i.' /,al!C1ba11 lm urc. umtw1~w
E .
la colidC1cl rnfiou1t w.
r \/
¡ \ cmm en III opa \
serrnlo a ).
mue w.
..
hró c;m ¡1re't•rem:w por ¡,nmer
1'
e11 w le eltgw l ' ,wm
¡ /
e.1j11er:o J exp1m , . • - /. ¡, I Fro11terC11 \ ( m11acw e I! ,,
• / J .r. ,,,. (I E1ra11v lJ ( e CI.\
/
Capiw11 e l' 111011 t
fi1c11ltacl de c¡ue prou!t tt!\f!
\•
i;
de '"' Lacatt.'ca,, con '
Ciucla,/ eII! • tr., · ra
¡ ¡ lo\ Je rn Comp11iíía. 1u,,ra t'1
I
l
b
a!t,tar
por
\O
I
a feru11tar mu ere1.
d ' "' ·.¡¡' ,, ,e,-r1torw,. 110111hr,m,"
b \ r •c1111H e C1q111: &lt;
I
mimt!ro ele Cll!II mm re . t
J . J,, arrea/amento \ d11c1pluw
' I 11( '\lltW\ \ "'IIICIIIC
b
•
•
,oho., .1 of1cw &lt;-'~ '' ( • . •
/./ l, mur:o de / ~35 y tomo
et
¡ ¡-36
1/ , 1¡,,¡wcho {l{u/oen
pura lo , ua t 1.
•
E11 ¡1, ,h• cbc,emhre L l'
•
J J ¡, bnl ele/ 1111\IIICI ww
¡
po,d/011 t!II fue
110111hmclo por l!I P.•fo~t/ 1 Ferrer de '" Co111p,11iia ele • ern,

't "

' ,/

6-t2

Procurador General de tocia w Pro,·incia \ Apoderado de I J\ Duque,
de St Ha l (u11de.1 dt! f uen Sahda. Duque de Atrt.\co por Alcalde
Mm ur) ( 'a¡uttin a Guerra de la Ciudad de Tepeaca _1 \U Prm mcw lt
c¡ue w11ui p01e1ió11 el l./ dt!I mi.11110 me, ··.
Despoe d1; ,ario:. año::, de estancia ., sen-1c.1os militare:. .,
adm1nistrat1, os en do:. regiones de la Nue\a [·spaña. la de Puebla .) la del
,eptentnón dun \ 1c.tntl , 1aJo a ( spaña hac.1a los ultimo.., año de los
cincuenta del X VII 1. Probablemente marcho en busca de apo) os para p, dcr
hacer frente a las dificultades económicas que tenia con la Ciudad de Puebla.
como ,eremos mas adelante
Fn la corte española debió haber expuesto los servicios prestados a la
admini!:&gt;trac1on. )a que obtU\O un nue,o cargo, el nombramiento de alcalde
ma)or de e\apa &lt;;u segundo , 1ajc. ahora de retomo a la ~ucva E,;paña lo
reali,o a mediado de 1760 de acuerdo al !:&gt;igu1entc documento:
3.- Contratación. 5530.l\. I.R 2. del 28 de junio de 1760.
f\peeltt'me di! i11formac.1ó11 _\ Ir ·encw ele pwajero de !11c/1u., de
Borholla. alcalde mamr de Yexapa, l'ecino de lo
( 111dud de \fé\1co con \111 crwelo\ fr,mci.1,0 .l111011io Hemw:.
11a111ral ele l't=rnya y ./11a11 Baut11ta .\otdleruw, 11a111ra/ del r al/e de
Bartún a \'ul'\'a l~\pm1a Had rnt.l,
1

i 1ce111e But!no di! la

11 capitán ele Infi_mteria Vicwte Antomo Bueno dt la Borbolla.
a qu1e11 ,\ ,\f 1e ha .,er\'ldo confenr la Alcaldía 11wvor de \'t!xapa en la
\ue,·a l 1pwia, Ira concultdo ltet11cw el ( 0/1.\tJO para que p11cdu
pmar a ejercer e,te empleo, t 111harccí11do.\c' en , ualqwC!ra 11m·ín de
ha11der,1 de ~ \/ c¡ue 1 1ltr&gt;re clt e.H Puerr, para I01 le la \ul, ,
Espe11111 1 t/11&lt; pul!da 1/ew,r do1 criado.\ l ' el equi¡w¡e corrl!1po11d1ente
precedwndo t I qut ·I m II ínad,, D,m i ·" t me lmunu But 110 dt la
Borbolla Ju\ltf1que 110 wr casado r ,\i lo fuere que c.wnpla co11 la I e1·,
llevando a s II IIIIIJ&lt;'r o lwuendo con u ar HI co11w11111mt 1110 \ por lo
que con-evponda a lo.\ crwelos que pre,e111e 111/ormac,mu?\ hechas en
\U\ TIERRA\' ame len J11111cu de ella1 p ,, la que \t. re ri(ic¡ue ¡u
tampow .1011 w,aclm. m de /0.1 1¡11e 11e11en pro/11h1c1ó11 para pa\'(/r a lm·
lnclím I cm lm , 1ia.1 ele w1 P~" na~ \ JI fueren w,ado&lt;i qu,
oh.\en·en con 11/ lo mnmo ,¡ue cm, el 11011111wdo Don Vtceme lmomo
Bueno de la /Jorhol/a

Jfaclrul. 12 de ¡111110 ele ¡-6!J
Don Vicente Informo .\er casado en la Cmclad de Mértco con Do11a
\/aria de n,eran , l , ina de 1//i 1111 lt,: tmw mu1er l O!&gt; h.:st1gos que present
643

�para apo)ar su licencia, conftm,aron que estaba lcgíumamcnte casado }
, ciado en la Ciudad de \1e:\1co de donde. tanto el como su muJer. eran
,ec.inos} tenían su familia
1:1cargo de gobernador del ueH) Re1m) de I eón lo ocupo en segundo
orden de preferencia por imposibilidad de su de:-.cmpenó por parte de la
persona a la que se le había concedido. don Antonio de los Cobos, segun

En el archi\.O de I d.
fapt!cllemt?
en dIndiferente.
148 ' N· 88 · e encuentra el
. ele ·\!Jrirvs ,,e'n\1as,
ntonio
(. b
..us actl\ idades militares en Es añ/ o 0!) de acuerdo a el se comprueban
f &lt;;paña_. entre o1ros en Zacatcc; p
} algunos de sus pues1os en la N •.
5 } como Alcalde \1
/apotlan E
d
uc,a
pudo trasla;:~:eº t1ªa'He-ambente enfermo en Puebla enª~~; 1e) laeJ,1uerisd~cc1on 110
de
. . .
ana para co ·
•
sa ,echa
realtl'O llempo de!)pu . .
,
ntrnuar , iaJe a España D d 1 .
1741 .
e . ) a que como consta. retomó a 1a ,... ue,a
es Ie spaña
uego en
lo
)...r

,

com,ta en:
3.- Contratacion. 5485.

1. R 22:

rue el Marqués del Valle Ameno Don :lgmrin Moreno Rui: ele Cmtro
,¡111e11 pmó a la Nue\'O E ,pcuia 11n I ~.¡2 c.omo ~ohemador dl•I ~ue,·o .\f,}nc&lt;&gt;
f:sla per:.ona había 1.:omprado el empleo de GobcrnaJur ~ Capitán General
dd ue,o Rdno de León en 4.000 pesos. para que lo ejerc.1era. en primer
lugar. don Antontl) de los Coth:. ) 1,;n segundo. dl,n \ icenh! Bueno de la
Borb )l\a Don Antonio no llegó a tomar poscs1on por lallec11mento) fue por
ello que don \ 1cc1 te reclamó el cargo al \larquts del \'a\lc Ameno. quien.
ademas. debía a Bueno una cantidad ma)or de la que hab1,1 pagado por el
empico. ~la)0r inlormac1ón sobre e&lt;,tc. asunto ~e llx.ah,a en:
4.- Indiferente. 157. Relación ele mJrllm clt? pencmm ,entle1re,.

r56-

58 \ l scribanía. 1961 B
El Marque!-. de Valle Ameno habia tenido pleno con Antonio de lo,
Cc,bl :.. ,c.1.mo de ~k\lCO sobre la entrega que debería hacerle de los
de-;pachos para ser, ir el gobierno del Remo de Ll:on ) la akaldia ma) or de. la
",onora. fem.~c.ido en 1"41
5.- ( ontratación. S484, ~ .1 R 35 OH. 1Ode octubre de 1741:

Oc acuerdo a esta rekrcnc1a C!-.te l\ntonio de \o., Coho., sallo de rspaña
en I O de enero Je 1741 como Gobernador ) Ca pitan &lt;,cneral del ~IIC\l)
Re1,,o de León , ak,1lde •11a,or de.: 1:&gt;onora l staba casado en la ciudad de.
\1e,1co con \1agdalcn,1 de ~alas C1sneros) regresaba a la \,ue,a Espana [l.
c-,tc documento -.e le l'torga d ríwlo dt C,ofitrna, /or r ( 1pa,111 Gt&gt;nl!ral dl!f
\'ue,·o Re\'IIO ele Leá11 e11 la ,'v11e,·a Espwia a Don 111tonw de ( ohm
rt \ldt:'nfi t n t ,, , rl ll , el u/1} en d Buen Retiro d ./ d( J11/io ele r1 ./9" y se
asienta también que si no lo ocupare por muene pasaría a Don \ icentc
Bm.:nü de la Bl rboll:\ 0( \nt"nio pre.,enl1 el 1uramento rc-;pectirn frente
al Consejo de Indias l n el mismo documento aparece su titulo como f/ u/ h
,\J,ncr d, &lt;;e 11 &gt;rCI, \lm&lt;I\ h ~a11.l11a11 B 1111,~ta tll la Pm\'lncw dt? la i\'uern
l'l:c:a) a con la misma fecha. el Io de enero de 1741 .

644

En .\G~ localizamos ,aria
f¡,
•
anlctedcnte sobre el gob•·mad sB re erenc1as que amplían la informa . .
11 1
'"
or ueno de 1 8
c1on
ego por primera Otasión a la l\ ue, a [
- a orbolla. pero, si bien éslc
el que se encontro en el archiH) mex,:pana en 1728. la primera referenci~ a
n~u) probable que c:I tiempo entre. su .ar ano. corresponde al afio de l 735 rs
s1n1endo directamente al •
• nbo) t,te ull1mo año le. ha)a
· •
·
Pª"ªdo
11ccnc1ado p d
mqu1s1dor tistal del (¡anto OfiICI)
e ro Anselmo Sancl1ez· T ag1C.

n .

primer cargo oficial co 1
Tepe~ca. sin iendolo duran1e ,; e ~m:. le cncomramos es el de alc.alde d
c. pec1ticas de AG~ para don V
a os de 1735 a 1738. 1as rcfor
e
s1gu1en1es
,ccnte \nton10 son. en orden cronoIog1co.
encm~
las

~

1.- Gentral de panc Vol 3, E , _
1739
.
' -, ~p. J:&gt;2, f ob -., 10r. } \ . del 23 de febrero de

. . lunlwrorio al req111worw di!! R • .
e1ecuc1ó11 col/Ira
D11 Vicell/ 8
tal 7rtbunal
del Con\lllado
l
.
e ueno Borbo/1
¡
·
ee
W!
etpre.\o
¡,,her
por
e,;;a11uru
e
a
por
a
cantidad
clt
p.:,u,
q
Es1amos frente a un doc~me t I umlplula a D ,\fcmuel ele la Canal .
deb1a
do:,
ega .en el cual eonsta que don Vicente
d'
d m•I pesos. quien acep10nel ,en
dio;r en para su cobro. Para e ;i fecha /1m~cnto de la deuda y por ello se
e ac.atecas. Ln ella, como se vio en c;u on ic~nte era ,ecmo de la ciudad
)a
. lard
Relac:1011
c res1d1do.
. d puesto que un me:, mas
"b de Ser,·1c10\'
. . deb ,o, 1,a bcr
~pitan e lnfimterw Espmiola dt? lm
e r1.;c1 •~1a u de ignacion co1nr&gt;
'Vuewru Se,iora de la, Zacateca, . Fronterm y ( vmercio ele la ( '111dad de

°

2.General de panc. Vol 7o. E\p. 203. Fols. l 65- l 66r del 10 d
1742
··
- e octubre de

\',ca,a~
':~e Cmttihal
manda al . t/ca/de
("ilmdo

\fa\'Or de CI10 I11I
·\' 1 • JI
a de ejecución contra
alcalde de Puebla por I, . ten m tdalKO de l'arKm rexulor l
l'tce, f B
.
, escraura v plcro c:z I .,
.
' f ueno de la Borbolla e·¡ I 1' p ,.
m1p iuo para pagar a
10 u a. uehla

Algunos añm, después del d
aparece. ahora a,ecmdado en Pucb~;u~~1~0 anterior. don Vicente Antonio
. sien o regido.- de. las carruccnas de la
645

�..
el Cavazos, capitán comanda~te de
ciudad y. según informa~1on de don lsraal uacil mayor de la misma c~udad.
infantería reformado, regidor peie~uo ymie~nbros del cabildo de la c1ud~~,
En ella informó ser acree?or e º~e los había prestado para . ad~umr
quienes le adeudaban mtl pesos¡. . das en jurisdicción de HueJotzmgo.
.instrumentos de labranza para .sus
, 1ac1en ,
No se incluye mayor informac1on.
Is 339-341 y 357-362. del 7, 12 y
·
endibles, Vol. 20, Exp. 8• F? ·
.
3.- Oficios v
. del 28 de junio de 1745.
18 de noviembre de 1743 )
. ¡- . ·1 d de que el Alguacil Mayor de
Asunto re!llcionado ca~ la
uda nombrar al Alguacil Mayor
la Ciudad de Puehla de los Ange ~º~~eta ,•istu del FiKal. y.
de Guerra. Anrecedenres pre!!enta .
/(a Alguacil Mayor de la
.
B eno de la BorbO ·
¡ or. ·
Paro que D. Vicente, u . 1 . . e le sucedieren en e 'l1c10,
Ci11dad de Puebla de los.Angele~¡' I~·'
ciudad por tocarle rn
uacil
de
Guerra
Alg
110111 bren
nombramiento.
. . .
.
sunto el requerimiento imc1al.
Los dos expedientes cubre~ un m1sn:~~ de ,; Borbolla de que fuera
noviembre de 1743. de don Vicente B:n el cargo de alguacil may?~· la
·derada como a sus antecesores
los casos que así se requmera.
cons1
,
·¡ d la guerra en
d es
f cultad de nombrar al algu~c1 e
I se presentaron los antece ent
~espués de largas diligencias, _e_n l~s ~~: ~~~bía recibido por remate el car~o
de otros casos y la comp~oba~~1 P:ebla su petición le fue de1~eg~d~, por a
de alguacil mayor de la c1ud~ \a en 1743. Desde luego que m_s1st1~ ~; ~~
Real Audiencia de la Nueva _spa
al ex edida en el Buen Retiro e .,_
.
demanda y. finalmente._ por cedula r,~ coi~~ a\guaci I mayor. com~ todos 'sus
. .o de 1745 se señalo que. tant~ e I Al cil Maror de fo cwdad dt la
Jsuu:~sores. ··en el expresado ofi:'º ee u!u:e ofre=¡a )' llegue el caso, usen
p ebla de los Angeles, en que s1emp~e q ~cil ·de Guerra de ella, y que les
u
·ada fiacultad de nomb.ra1 Alg11
1 .. to que así nombraren
de fa e11unc1
b
·, 10 v que o ,rn;e
.
·en
hacer
libremente
esto
nom
_ram1Ge11
.'.
,.
le
de¡·en
ejercer
este
Oficw
e11
de_¡
, 1Aluuacil de ue11 ª-'
·
le hm•e11 )' 1e11ga11 poi w (',
..
·
I, perte11e-can ·
los cmos r cosas que e
..
. de
.
d Vicente ejerc10 el oficio
¡ d curnentos el que on
el de
Se desprende de os o
- de 1742 hasta, cuando menos.
alguacil mayor de Puebla de los anos
. d
estos
11.is .
permite conocer con mayo r exact1tu
,
El siguiente documento

t ,e,

,%~mw

datos:
4 - Oficios \endibles, Vol. 22, Exp.

d~ 1743 y 19 de agosto de 1744:
646

., de octubre
91 Fols 149v.-150v.. del,. 4

,

'

Título de Alguacil mayor y Regidor de la Ciudad de Puebla de
los Ángeles y su jurisdicción en D. Vicente Bueno de la Borbolla.

Hicimos referencia a este documento al inicio de la presentación de los
datos para este gobernador. Brevemente decimos aquí que en su texto se
inserta la cédula real otorgada en San Lorenzo el 24 de octubre de 1743
mediante la cual se le confirma el remate por el cual obtuvo el oficio de
alguacil mayor} regidor en el cabildo de la Puebla de los Ángeles. El título
del oficio le había sido otorgado por el virrey un año antes y desde entonces
lo ejercía. El precio que pagó por ese oficio fue elevado, 15 mil pesos
además de la media annata y otros gastos menores. Debió haber sido y lo era
un buen oficio. del cual don Vicente pudo haber obtenido buenas ganancias,
pero. corno se \erá más adelante. no fue totalmente así.
5.- Oficios vend ibles, Vol. 22. Exp. 106, Fols. l70-l 70v .. del 5 de octubre de
1743:
El Virrey ordena que los Alguaciles mayores de Puebla y
Cho/u/a, Vicente Bueno de la Borbolla y Manuel Antonio Rubín de
Zelis, respectivamente se pongan de acuerdo y acaten lo resuelto por
dicho virrey respecto a la manera de impartir el auxilio a los
eclesiásticos.
El breve documento no aporta ningún dato de interés para el
conocimiento de las actividades de don Vicente, tampoco se menciona cómo
deberían prestar los alguaciles la ayuda a los eclesiásticos. Simplemente
señala que entre ellos dos deberían prestar el auxilio que se les solicitase.

6.- Judicial, Vol. 2 L Exp. 118, Fols. 226v.-235, del 15 de junio de 1744:
Fian=a. Don José Antonio Fernández de Córdoba, Procurador
de nlÍ111ero de la Real Audiencia, a nombre del Marqués del Valle
Ameno. r.:ompromete la hacienda de Santa Catarina para asegurar la.~
existencias de las haciendas de San Diego Atoyaque y sus anexos en la
jurisdicción de Huejorzingo, que posee el Doctor Don Alonso Moreno
y Castro, Deán de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana...

Largo y complejo legajo en el cual se asientan las ventas de las
mencionada¡; haciendas. unas en jurisdicción de Puebla y otra, Santa
Catarina, en la de San Juan Teohtihuacan. De la lectura de los documentos
queda totalmente en claro que la participación de don Vicente en el pleito
entablado por el pago de deudas por la venta de tres haciendas, sólo
desempeñó el papel de i111en 1e11tor. ahora sería de prestanombre. Según
demostró don Vicente. actuó a nombre del deán de la catedral de la capital,
647

�don \lon-,o \foreno ~ Castro. hermano del Marqués de Valle Ameno. en la
adqu1s1c1on de alguna de las haciendas. Por supuesto que el \endcdor. quien
no rec1b1ó el pago por la compra. reclamó. insistentemente. a Bueno de la
Borbolla cumpliera con su compromiso Fue requerido , arias veces por la-;
autondade" pero. finalmente. quedó lo uficientcmente claro su papel.
7.- Otic.1os ,endiblc-,. Vol 17. [:,.p. 2. Fols. 49-"3\ ) 118, .-l'.!Sr.• año-, de

1745) 1779

Procern \eguído por la C111clad de Puebltl co11tra c/011 Vice11tc
Bueno de la BorbPlla regular alguacil mU\or de la mi.rn,a a qwen ,\t'
my·ud,có el abC1,to dl ?,atlCldo para lm carnicería, de ew cwdad en
calidad di! arrl'lldC1m1e11to pura lo , 1wl \I' le dw en admmi,trtlL'tÓn
tremta mtl pl!.\O\ que f11eron 1&lt;J111C1dcH de lo., propw, de /u C111d,1d 1
re11111do., en dnasa, cumulade\ \Obre cap..:llcmia., .\ obra, pím por
pla:o de un mio Pre,entó fwdore, .\Vlnmte\ 1 ,1111111jt!f) él aceptaron
hipotecar rn oficio de alg11m íl 111'1_\ or Por j'1lta dt• pago, mc/11\ mdu
réd1tO!i IO\ m/111i11/\tradures ele /cH d1wrw\ hit&gt;ne., l11potl!cacl11.,
prl!w11tw1 acmac1011e, 1· la Real A11die11c:w mterl'it!111! para ohligarlo a
pag,ar. So! le emhw-gcm ''" htl'llt'' \ ,e le encarcela D1clw Borbolla
m11ere en el oficio ti,te .,e declara racante .1 lm aueedore, con111111,111
., 11, reclamauone., Se renlCl el oficio a don Jo.,é di! ]c,lt'do \ .,e 111i&gt;ga a
lcH acreeclore, ele Borbolla tocio clerec:Ju, sohre el oficw El ,·irre\'
ordena ,e pa_S!,111!11 !rH recltto.\ de la capellania di! \l1~11d Lápl!: de
Priego ct \U\ alhacem. de la ccmtuiacl que aportó u .,11 cario 1'1ce11te de
la Borbolla C111dacl di! I'uehla
1

General de parte. Vol.56. E,p. 1O1. Fols. 117, .-118\. .. 9 de julio de
1776:

S, mr.mda al Ju~ticw notifi,¡ue a lo, fiadorl!, ele V1ce11tl! Bueno
,it /u Borbolla e,J11hcm l 1, camidade, que .H.' le, dehe11 , puw11 a ,¡11l'
se le~ c11hrt111 lo.\ réc/1/0.\ &lt;.0rre,po11d1e111e.,. Puehla

¡_; 1 dos largos e,pedieme que se complement.in ) que cubren año, de
1744. 1745 ) luego 1776) 1779 ,e e:-..ponen d1hgcnc1as) autos, inculado-,
con un fuerte adeudo que dl,n \' 1centc adquirió 1.:on la Ciudad de Puebla
durante el ai10 de 174-l. En ese tiempo el Cabildo) Reguniento de h Ciudad.
por falla de postorC!&gt;. ll. ercarcó a el. como su alguacil. pro\.cer el aba,to de
carne Para ello le autori,,ó d1,poncr de una canuda&lt;l de treinta mil peso!&gt; que
e,w, 1cron destinado!&gt; a la admm1strac1on de ese aba-.10. El crédito quedo
hipotecado en el principal de , an,,., capellanias: -,1n embargo en la, cuentas
que pre-,ento Bueno de la Borboll,t a linales de 17 \4 quedaron 14.500 pe,os

[n , irtud de que para e,a fe1;ha
,
'lue,o Remo de león v deb1a an· )ª e taha nombrado gobernador del
, irre) para que se le d:
p tr a lomar posesión. presentó su· 1·
1
1era oportunidad d
b
p 1ca a
~resentar , arios fiadores e hipotecar su re e.u nr esa cantidad a tra\.és de
gra1..1a&lt;; a e!&gt;c e,crit· • as1 c. "mo al e,p dP opio cargo de alguacil
Lo 1ogro• \
-rec.lamaciones de los acreedores. con~c:ente_ en que s_e presentan las \arta~
sobre don \ icente Antonio
mos alguna información adicional
) \I momento de e 1.nbir la pet .
encontra_ba preso en las casas ~:1o;aª~-1~1rre)- su situación era d1fic1I. se
ms11,tuc1on) ordene&lt;, del J11.\t1cu, Haror { 1, o por tnstanc1a de la m1,ma
su i ara de aliuau/
lf la l mdad &gt; le tenían embargada
B) El acu ado no nego en nin .
cuatro
fiad
, quienes
· · se comprometieron
gun momento. el adeudo que tenia
• ) pre-,ento
~
1 ores.
tian1A1, 'ie le e\.lg1eron do-, m .
b
cada uno con dos mil pesos d,
as ) tam ien los presento.
e
C) Las autoridade') centrales ace

Vicente ) a ,u muJer a presentar
·
ptaron
es su petición . pero requmeron a don
prmupale., por lo., d1cho.\ coloree
por la cual H.• ohl,garon como
lupoteca del vficw de Al?,uac,I \fa1
pews con la especwl )' exprew
el nombre de su legnima muJer era
u~c1as a ello podemos rectificar q~e
poco años más larde en su segund 1· na aria ) no Marina como apareció
.
d
a 1cen1..1a de Pª"ª"
, ~ero a 1nd ias. el a¡xl11do·
es- el mismo. e 1 crán

~;,:tra,
ºl·

l·n este estado quedó el asunto d
Sin embargo año, má, tarde. primero y º~ . .Vicente marchó al septentrión.
la Ciudad de Puebla \ los acreed en 1 6 ) dcspuc!&gt; tres años despucs
presentaron las rcdama~1ones de I or~s ~oseedores de las capcllarna ,
afectados
os ª eu os )- réditos sobre los biene¡
( n uno de c-.tos documentos ,;e h
se p_retendió cobrar el pnnc.1pal ~ lo ac~_rcferen1;1a al origen del adeudo'
esenios ap_onan como dato nuc\ o·el d~ re .'tos de dichas capellan1a~ 1 ,t .s
se pre ento en julio de 17"'6 d \
que, para la primera reclamación que
ningu d I
on icentc ,a hab1a !ali d S
. no e os dos e\pcdientes se anotó
ec1 o. rn embargc en
posible refere11c1a que podemos toma , la fecha de su deceso I a única
1779 se pretende cobrar poco má. d r e~ el lapso que Ln el documento de
dlon Vicente pudo haber fallecido hsac:
año'i de donde inferimos que
e de 1770.
es de lo!'&gt; ano~ sesenta O durante

~c'
t
'"ª

8.- :ierras. Vol 3044. h
septiembre de 1750.

p 6. Fols 320-JJOr.. del 13 de agosto al 16 de

dc~cubierto,
648

649

�.
.
I Se,1or Gobernador Dn. Vicente
Di/igencws e1ecutadas por e C . , General de este Nuevo
/la Gobernador Y apttan
d
Bueno de la BorbO •
_
S ñoría hizo a fa Sierra Ma re,
. de la Campana que su e
R 1
Reyno de Leon
h
nte Dn. Juan Joseph oe Y
como adentro se expr:sa. Fec. ~s ,ªGuerra
Andrade, escribano de Gobernac1011)
.
.
e contiene la relación detallada de la
Muy interesante expediente q~ d'
beldes que llevó a cabo el
campaña de pacificación de los in ios re . b e de 1750 Parte de su
de agosto y septtem r
.
oobernador durante 1os meses
. e
..
obre una de. las zonas menos
o
.
·
a de su m1ormac1on s
.
interés radica en 1a nque~
l . t sobre la Sierra Madre Onenta1en
exploradas del Nuevo R:1no. la de onen e
los confines con Tamauhpas.
.
.
ue a lo largo del documento, se
consiste en q '
1· . , de una
Otra parte de importancia
.
observaban en la rea izac1on
asientan las formalidades que_ se I
rticipación militar española y la de
campaña de este tipo. Se menciona . a _Pª t para el logro de la pacificación
los indígenas. se refieren los procednrnenl os t"tud ofi~ial y personal del
&gt; particularmente. se deJ·a conocer a . .ac 1 sible a \os indígenas que se
g~be,·nador para asegurar la mayor protecc1on po
sometieron a la paz.
de manifiesto el cuidado y control
El contenido del docum~nto -~onde
mpaña militar. Es así como,
. .
la reahzac1on e una ca
d 1
oficial que se eJerc1a en
el gobernador. Bueno e a
una
de
sus
etapas.
~
antes de emprender cada
. • lo que se realizaría durante
Borbolla, emitió un Decreto en el c~al c~~~~noal término de la jornada
esa fase de la Campaña. De_ ,~me ,ad 1' C b1'/do Real Caja. Marca,
.
, . ·b o publtco Y e ª
'
. durante todo
correspondiente.
el eser
t an
-.
. les acompaño
b
ción
Y
C,uerra
quien
1·d l
Minas. Registros, G0 erna. . ·
;r, ' , • • de que se había curnp I o 0
'do procedió a cm1t1r la Cert111cacton
e1 recom ,
b
dor
previamente detem1inado por el go erna .
. .
...
ermite, simultáneamente al co~oc1m1ento
El anal1s1s del documen~o- P
t otro tipo de informaciones:
del desarrollo de la campaña militar, resca ar
. .
vos reales misiones y asentamientos de
A) El establec1m1ent~ d_e nue con los c·uales entraron en conflicto, y.
indígenas, 8) Los grupos md1?enas ameras ero valiosas, que permiten,
C) Algunas menciones geog,rafi_cas, sd
t , pque siguió la campaña. A
reconstruir el erro ero
con bastante cert~za,
d
a de estas aportaciones:
continuación precisamos ca a un
. .,
fundó una nueva misión. nombrada la
A) El gobernador escnbio que H
.. , con algunos tlaxcaltecos
S ·11 na y de los ua1w11ses,
d
Divina Pastora de . ann a
. . , b I llevó como voluntario a uno e sus
de a caballo del Pueblo de Sa11 CmtoE ª: l corma a los sitios en donde se
A ·t' Ramos n igua ,,
,
l .
gobernadores. don gu!&gt; m
d. l . . madas se tes designaba con a gun
asentaban los Reale.\ en el curso e as JO
,
6S0

topo'l ímico, estos parajes, en ocasiones. se transformaban en un
asentamiento. o bien servían sólo como real transitorio que quedaba
abandonado. En el documento se citan los de San Felipe del Ojo Bueno. a la
entrada de la Boca que llaman del Potosí, ya en la Sierra Madre Oriental: al
día sucesivo pernoctaron en territorio serrano en el paraje al que se le dio el
nombre de San Bartolomé de la Borbolla y que distaba nueve leguas, más o
menos 45 kilómetros, del anterior. El siguiente punto en que la expedición
hizo alto fue en distancia de 20 kilómetros, (cuatro leguas), sitio denominado
San luis de Mirajlores frente de la Boca de Santa Rosa. Más adelante,
después de haber recibido el sometimiento de los indígenas } separarse de
ellos. asentaron el real en paraje frontero con San Antonio de los Llanos. se
le nombró San Femando de la Paz, precisamente para conmemorar el
rendimiento con el apelativo del monarca español.
Otro de los mecanismos de asentamiento que manejaron los
gobernantes fue el de proporcionar tierras a los indígenas que así lo
deseaban. En relación con esto, don Vicente, durante el curso de la campaña
de pacificación. propició el estable-cimiento de dos asentamientos de indios.
Sucedió de la manera siguiente: Cuando se encontraba el real establecido en
San Femando de la Paz el gobernador tuvo información de que indígenas de
otro grupo. sin mencionar cuál, se encontraban en distancia de nueve leguas
en la unión del Arro;o del Encadenado co11 el Río del Pilón y solicitaban
también la paz. Una vez que fueron localizados se les ofreció. no sólo
recibirlos pacíficamente, también. en respuesta a su petición de ..luf&lt;ar donde
vivir". darles casa y tierra en la "Misión y Pueblo de Nuestra Señora de la
Concepción " ubicado en el mismo valle, el "del Pilón ".
La segunda fundación indígena tuvo lugar cuando llegaron al último
sitio del recorrido de la campaña. la frontera establecida en el .. Valle de San
Matheo del Pilón ", en ese sitio recibió don Vicente una '·nación de Indios
que se dijeron ser Cad1maes " compuesta de 61 personas al frente de las
quienes iba su gobernador. don Joseph Valdés y su teniente Manuel
Vallesteros. El gobernador español recibió de ellos la paz y. atendiendo a que
solicitaron su conversión. fueron asentados en un "Barrio separado del
Pueblo y Misión de Nuestra Se11ora de la Concepción", en donde se les
entregaron tierras para siembra y aperos de labranza.
B).- En cuanto a los grupos indígenas con los cuales los espaiioles
tuvieron algún tipo de relación, fuera belicosa o pacífica, el documento, en su
primera pane, narra las causas que originaron la campaña militar. los ataques
por parte de los indígenas. Se dieron éstos hacia 1748 y 49 y provinieron de
los gentiles que vivian en la '•Sierra de Tamaulipa por el Lado de la Costa
del Seno Mexicano ". En esa ocasión el gobernador envió dos destacamentos.
el primero compuesto por 50 hombres de a caballo y poco después, 200 más.

651

�Enfrentaron a los "Indios de las naciones de los Boca Prieca ·· con su capitán
A1ezquite, a los Malincheños, a los Chichimecos serranos y a los de la Sierra
de Tamaulipa comandados por el que dicen General Pascualillo. Todos éstos
habian robado caballadas y ganado menor de lanas que pastaba en un mu)
amplio territorio, que se ubicaba en tierras y fronteras de las "Villas de Son
FeUpe de Linares, San Antonio de los /,/anos, Santa Maria de los Ángeles de
Río Blanco y San Pablo de Labradores".

Si bien se tomaron las providencias debidas, no se logró la
pacificación, por lo cual don Vicente decidió sahr en persona a ··hacer
jornada con el fin de reducir, 0111ansar y atraer a dichas Indios al=ados"
Fue así corno se llevó a cabo la campaña militar que dio origen al presente
documento.
En su desarrollo las fuerzas españolas emprendieron la salida militar.
como era lo usual, acompañadas y reforzadas por 40 indígenas amigos junto
con \ SO vecinos españoles militarizados. Los indígenas procedieron de los
grupos de los cadi111aes y aguotinejos con .rn Capi1án Juan Francisco y
cacalotes, estos últimos asentados en la misión fundada por don Vicente. la
de Hualahuises. participaron también algunos tlaxca\tecos de a caballo del
Pueblo de San Cristóbal y el gobernador del Pueblo de la Purificación. quien
fue como voluntario.
En el texto del documento no se vuelven a especificar los nombres de
los grupos indígenas enemigos: sin duda. se trató de los mismos que
inicialmente habían realizado los robos, ya que, en el momento de su
rendición I sumisión, \os nombres de sus jefes corresponden a los
meneionados como participes de los primeros ataques. 1meresante resuIta
constatar que en el documento sí se especifican los nombres propios de los
siete capitanes indígenas que presentaron la rendición. junto con el que fue
considerado como el más importante de todos ellos. don Pascual de la Cruz.
Los otros seis fueron: Andrés Juan de la Cruz, Manuel Valle. El viejo
Gabriel. Gregario Jáuregui, Bautista y Salvador de Anda.
En relación con el aspecto de la interrelación con los indígenas.
tan1biéo en este "pediente hemos localizado un documento fundamental.
ejemplo de los mecanismos de poblamiento, dominio e integración territorial
que se dieron y maneja-ron en el septentrión por parte de sus gobernantes.
Se trata del Bando que emitió don Vicente. después de escuchar las
quejas de uno de los capitanes indígenas que se habían sometido, don
Gabriel. Este importante personaje, quien eru muy ladino en el ca.,tel/ano. \e
informó que. "él y los lndws habían padecido por por/e de los españoles,
quienes los ameuazobon y utropdlaho11 grm•emente aún por cualquiera
652

ligera causa"· preocupado po
.
esconocido
r esta situación
1
d
conducido
~:: aprovechando la reciente 'ca~ cual no_ debe de haber
atacaban la reg" tra~quda pacificación de los paña m1\1tar que había

~

continuación 1o'º~ra~:~e1~t del Reino, don Yicen::~:~~?s !grupos que
actualizando su orto
n irnos respetando el est' 1
, ,o e Bando. A
fallantes las sefia!am~rafia. En el original existe un ~s;a puntuación, sólo
s con puntos suspensivos:
c10 roto, las palabras

~

,
Don Vicente Bueno de la
/\ uero Reyno d L ,
Borbolla, Gov'" C ,.
Conquisto;, por e~ Re
sus Presidios, Pro//nci;: &lt;;_al. de este
Po
) uestro Se,ior ~que D . .
• , anteras l'
r cuanto a co,iºe
.
ws guarde11.
•
provid ·
· cuenc,a d I
se ha
_por mi dadas en la prese;te ~a antk:ipadas !' ú/lima.r
0
F
p ipo1c10nado que el día d I
mpana en que me hall
1
ernando en la bo
e ºY en este Re l e
·
dado de p - . . ca ,que llaman de Pablillo e I e,· a ampo de San
r;
a:;, .iiete Capitanes ~e
n ª .)/erra Madre \·eh

:o;:,

•;~,as

1

1,:;;;::~:/;; ;:ii;:11abt ab,;;:;~:d:.~se:1:::, ;;::les d; fa~;
aconrec,ó lo 111ismo co: :1r: ~11 no,~bre del Rey como poc:~ J{:dre: y
que acr11alme11te me hall d s tres ( apuanes de Nación
hs ~nles
p·1,
o e marcha
I .
mame eno~
p~;.";,,
recibir otro nocióu de Indio_;;::, a J~risdicción del v011,"dei
: ra que esta se continúe
as, mismo se han dado
11

11

u

¡·

y

d,

Ma1esrades, como co .
generalmente en \'ervi . . J
e
y que produ- I finv'.ene se establezca en este 11/,
uos e e ambas
~ca os e/ices progre.
, uevo Revno de león
por punto general a tod . I
sos que tanto se nece'íita11 .
estado /'d
os os vecino 1 y p .
·
· estando
. . · ~a ~ atI Y condición c. ue s
· · · er.\Onas de cualesquier
y 1unschcc10nes de los Vi
ean. que son y \'iven en las fr
o
Mota y Villa de l'
a e., de San Amonio de lo ll
o11tem1
co11tra ¡ I .
mares, que con nin ·n
-'
Pilón
de est oRs nd10s que residen en dichas
pretexto hagan emrada
e eyno y cm d
tenas, /romera~
,
seguirlos. el qi;e se i·in.,º. e que por algún moti\'O gr~~,ey serramas
d d. ¡
· · iere agrm•iad
convenaa
e , ic. ios Partidos para que esto~
;
a los Alca!Ctes
i
e..
coo, ocurra
.
mavore1
ract,cas y desinlereu,d
I . n consulta y comejo d
.
.
P
de aquel C b-¡ t . l as. y e de dicha Villa de ¿ · ,
e personas

¡/

f.

conforme o
resolu . .

ª"º'·

fas''°·
determi11en lo que tuvier more., con acuerdo
Reales Leyes si el caso
_e,! por conveniente
"º

los cwn, porque e11to11ces ha de ,er
p1dtera demora e11 s11
m. q~,e ocurrieren infraganti, ,;,e ~o~ ferm1so y licencia mía, y en
ayo, es para mi--------a, an cuenta dichos A¡ l'_J
lo que ¡ d
------v cualquiera pe
ca ues
en
1e eterminado, le declaro de. i, rsona que contraviniese a
~je;'1:::ablecida., por derecho pora :,:\tora. par i11c11rrir en la.,
aleg:e /'~nte. y poro que llegue a ~oti~i/~;"'"8'" .&lt;everameute y
jurisdkci:n;rancta. mando se publique o:º1;" \' que ninguno
an/ .
.s_. que se f,jará en len
. p
ando en dichas
es un tesllmonio a la 1,1
partes
~ ra para. que
co,1acostumbradas
,este en los Archil'os
, .wcanddeo

653

�· , [ go de su
de dichos Alcaldes mayores, quienes me av1.wr~n ue
.
cada uno
. ·t . d t do fo referido bajo las n11smas penas.
cumplimiento y ,·1g1 a11c1a e o
,
des achado en el Real de San Femando de la Paz, a ~eis
Es dado Y P
.
. .
. cincuenta. Por Ame 1111, el
, d f es de septiembre de ,111lseresc1entos Y
d1as e m
,
D
d •fiee
eser,'b ano l le Gobernación ·v Guerra. e que O) .
Don Vicente Bueno de la Borbolla.
"' C n Gral ¡J' Juan Joseph Roe/ Y
Por mandado del señor Gov Y ap
·
A11drade. Escribano de Gobernación y Guerra.
fomen tar el dominio sobre los grupos
Otro de los aspectos para . . .
las acciones de los gobernantes.
indígenas recién pacificados, co!1s1dst10 en
a sus J. efes más distinguidos
.
t
¡
s
a
traves
e
otorgar
d
O
quienes so lian a raer •
d
t' bre de \ 750. cuando on
ciertos privilegios. En el ca~~· el 5 e s:p iter:ban en el paraje Boca de
~. s militares se encon
1
Vicente y 1as compan1_a
d O . ntal ) acababan de participar en a
Pablillo, al pie de la Sierra Ma re ne
.
. /' ,·arws
misa:
.
d
. .., le la ma,iww empe:aron a bOJO
1
...\'/quedes e ~s s1e e,
la re'ienc1u de su Se,ioría, que
lrulios que conjé1rme iban llega11doJ a p ·_. ll la ,•i5ta tlel Real
.
t1· t de rn tienda e campana.
estaba mme ,a o
.
I ,
d1'a11 en el suelo sus arcos r
uardia y c arin, ren
·
Eswndarte con su g
. ¡ S ior Gobernador los cba
flechas que traían en las "'.ano~ } ;ntr~ e{os que ofrecieron se dejó
recibiendo con los hra:os ª?1er1os.l.. dº o en la Lengua Cmtef lana, a
· p
lilln Jndw muy a 111
ver v [!ego ascua
,
. . r~
. l e le diese un wstido entero
• ¡ Seiior Cap1ta11 ve11e1a, s
d,
1
quien orceno e luego ,, un bustonc·'{lo
en la 11umo •i mu// o que
1
que se l o puso
.,
. t run wdos los Capitanes que
.
.
. d'. siese que se presen a
mconn11e11tt l.\pu
b
d
.
. 10 des¡1cic:hó a alg1111os e1e 1os
.
•11 curo o e ecm11en
fallasen por venir, ~
- ,
ue caminando a pie con la 11wyor
Indios que ya habw11 !lega~lo q
J acían rrente dentro de pocos
•d d I e /as Serramas que 1
.I'
·
.
,
veloc1 a en r
·
.
. qi,e ~egún se expenmento 1e
inswntes de tiemp'&gt;, voh•1er~11 con ouos
.
reconocían todos al Pascua/dio.
.
.
. ,
ue dieron la paz fue Pascualillo, cuyo
De los siete capitanes ind1genas, q d t do por rn mucho séquito se
d ¡ paz el mas es aca •··
•
nombre era Pascua 1 e a , .
b . l robcmador general de todos los
halla avesudo con elfos, a el n~m ro e ~ . s analizando. se incluye el
. ,
E I expediente que venimo
capitanes md1genas. n e . d ,
tado que al general sus capitanes ) su
texto de este título, en él que . 0 asen d
\'das
1 e~ sus jurisdicciones.
d
·a
impedir
las
entra
as
Y
sa
.
gente no se 1es po n
.
d
d 11 buscar su sostenimiento, sm
dejándolos que con toda !1ber!a pi~et· l, •1e otro\ recinus lo hicieran. De
.
,d1c:arlo~ 111 perm1 ir q.
,
.
.
perturbarlos, ne per1 1
·'
. . t de las autoridades y habitantes
este título se envío copia para el conoc11111en o
654

del Valle de San Antonio de los llanos, la Villa de Linares y el Valle del
Pilón, las poblaciones cercanas al territorio en el cual se movían los grupos
indígenas recién sometidos.
C).- Finalmente, el expediente, que bien puede ser considerado como
Diario de Campaíia. señala día con día, las jornadas realizadas, con
anotación de las leguas recorridas entre un sitio y el siguiente, su ubicación
geográfica y el nombre con el que se conocía o el que se le señalaba. Así
sabemos que la expedición militar salió de Nuestra Seiiora de Monterrey el
día 13 de agosto de 1750, llevando por delante el Real Estandarte.
acamparon la primera noche en el Valle del Guajuco, distante 9 leguas de la
capital. En et siguiente, el día 14, recorrieron ocho leguas para llegar al
Rancho de San Javier de la Lomapriela en donde se quedaron dos días para
celebrar religiosamente, el día de la Asunción de Nuestra Señora.
Continuaron la marcha el lunes 17 para llegar, después de recorrer otras 8
leguas, al poblado de Nuestra Señora de la Concepción en donde
permanecieron cuatro días para determinar el derrotero que habrían de
continuar e incorporar parte del contingente de indios amigos. Al amanecer
del 22 se prosiguió la marcha, de aproximadamente 7 leguas hasta llegar "a
w1 Paraje donde hay un ojo de agua muy abundante y ameno, frente de la
Boca que llaman del Potosí de la Sierra Madre, en el cual se sentó el
Real.. ".

El domingo siguiente, después de oír misa. continuaron durante 9
leguas para hacer noche en el sitio que llamaron San Bartolomé de la
Borbolla. El siguiente día sólo caminaron 4 leguas y se asentaron en San Luis
de lv!irajlores, frente a la Boca de Santa Rosa de la Sierra Madre. Se
quedaron en este real hasta el 29 del mismo mes de agosto, ya que celebraron
reunión y junta de guerra para determinar la estrategia del ataque al
internarse ya, propiamente, en terrenos serranos. Uno de los acuerdos que
emanaron de esa reunión fue el de formar una compai1ía volante de 30
hombres, quienes tendrían a su cargo la vigilancia de los territorios entre las
Bocas de Santa Rosa, Pablillo y Pilón Grande, a la parte del oriente por
donde los Indios suelen entrar a ella y salir a la que le hace frente de
Tamaulipa, con la finalidad de no dejar pasar a los enemigos, en tanto el
resto del grupo se internaba en la Sierra Madre.
Desde este real de San Luis de Mirajlores toda la gente de tropa se
puso en marcha, muy temprano, del 29 de agos10. Fue en plena Sierra en
donde lograron ver, por primera ocasión, en la cima de un cerro que hace
bajada a la citada Boca de Pablillo, a los indígenas enemigos. El mismo día
pusieron el real en ese mismo paraje y fue ahí en donde recibieron en paz a
los indígenas que poco a poco bajaron de las montañas. Como ya vimos
antes, a este paraje se le dio el nombre de San Fernando de la Paz, y en él
655

�10

permaneció el grupo hasta el 6 de septiembre, fecha en que se reinició la
marcha de regreso a la capital del Nuevo Reino de León. En el camino se
dieron órdenes para que los hombres se reintegraran a sus lugares de origen.

.- CA
AZOS GARZA, lsrael, Diccionario Biográfico de Nuevo León... ,
tomo
ll.Vpp.62-63.

Durante el trayecto, el 8 de septiembre, pernoctaron en San Matheo del
Pilón, el 9 en Nuestra Seiíora de la Concepción y poco antes de llegar a
Monterrey fueron recibidos y acompañados por el Cabildo de la Ciudad,
destacados vecinos y personajes de la misma. El gobernador hizo su entrada
en la capital el 15 del mismo mes, celebrándose, como era la costumbre,
ceremonias religiosas y civiles para dar gracias y conmemorar el éxito de la
campaña.

Notas Bibliográficas
1Personajes

y escenarios espacio-temporales en la construcción de
Organizaciones Sociales de Ciencia y Tecnología, que se desprende de la
línea de investigación: "El Perfil de la Ciencia y el Científico en México:
Pasado y Presente". bajo la coordinación de la autora en el [nstituto de

Investigaciones Sociales de la UNAM. La investigación está auspiciada por
el Programa PAIIT de la DGAPA de la UNAM y sus resultados se han
discutido en el marco académico del Seminario Permanente lnterinstitucional
e [nterdiscip\ianrio de la Ciencia y Tecnología.
2 .- HUMANITAS, Números 24, 1997. pp. 417-447, 27, 2000. pp. 595-618 y
28, 2001.

Publicado en Los Vascos en la Regiones de México, Siglos XVI XX tomo
Ul. Instituto de lnvestigaciones Históricas, UNAM y Ministerio de Cultura

3 .-

del Gobierno Vasco, México, 1997.➔ .- AGl., Títulos de Castilla. 11. R. 5, Fol&lt;;.6r-6v.
'.-Descripción del Nuevo Reino de León (1735-17./0) por Joseph Antonio
Fernández de Jáuregui Urrutia. su Gobernador y Capirón General, edición
de Malcolm D. McLean, Texas Christian University. Forth Worth. Texas y
Escuela de Verano del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey y Eugenio del Hoyo, Monterrey, 1963.
6 .- "Libro de los difuntos españoles del Sagrario de esta Santa Iglesia
Catedral": Libro 28 de Defunciones de Espaiíoles, abril !7l?7-junio rR9.
lnformación localizada por la licenciada en historia Rosalba Tena Villeda.
1
•
,
.- MARTINEZ COSlO, Leopoldo, Los Caballeros de las Ordenes
Miliotares en México, Catálogo Biográfico y Genealógico, Editorial
Santiago, 1a. edición, México, 1946, p. 49
8 .- Cr. ALESSIO ROBLES , Vito, Coahuila y Texas en la Época Colonial,
2a. edición, Biblioteca Porrúa N. 70, Editorial Porrúa. México, 1978. p. 523.
9 .- AGN., OFICIOS YE DIBLES, Vol. 22, Exp. 91, Fols. 149v.-l 50v. del
24 de octubre de 1743 y 19 de agosto de 1744.
656

657

�FRONTERA NORTE, EDUCACIÓN SUPERJOR E HISTORIA

David Piñera Ramírez
Universidad Autónoma de Baja California

Panorama histórico

Durante la época colonial se fundaron las primeras universidades y
planteles de enseñanza superior en el centro y el sur del territorio
novohispano, como fueron la Pontificia Universidad de México en 15501 y
la Real y Literaria Universidad de Guadalajara. cuya creación se aprobó en
2
1791 . Por el contrario, el norte del país no se vio favorecido con
instituciones de ese nivel hasta épocas muy posteriores.
A excepción del Nuevo Reino de León, que desde el siglo XVIIJ contó
con el Seminario Conciliar3, las demás entidades norteiias no dispusieron de
centros de educación superior hasta el periodo que siguió a la consumación
de la Independencia.
Para explicar este fenómeno. es necesario recordar que la región que
hoy conforma la frontera norte de México. se vio caracterizada durante
mucho tiempo por la escasez de habitantes. Los pocos pobladores
establecidos en la región luchaban por sobrevivir en un medio hostil.
ocupándose principalmente en satisfacer las necesidades inmediatas. Debido
a ello no disponían de recursos humanos ni materiales para abocarse a la
educación superior. Por esta razón quienes contaban con medios suficientes
y deseaban mayor preparación, se trasladaban a otras regiones para continuar
sus estudios.
Una vez lograda la Independencia se consideró necesario llevar a cabo
diversas refomias en el campo de la enseñanza. De acuerdo con ellas ) con
el fin de mejorar el estado de la educación. se procedió a fundar colegios en
los que se impartían cursos tomando en cuenta las nuevas corrientes de
pensamiento. La pugna entre liberales y conservadores, que prevaleció
durante el siglo XIX, se reflejó en ese renglón, pues los primeros tendían a la
implantación de institutos orientados por las corrientes intelectuales
renovadoras, mientras que los segundos se inclinaban por el concepto de
universidad tradicional.
En el centro del país. a lo largo del siglo XIX, ya sea en los institu1os
científicos o en escuelas superiores especializadas, se impartieron estudios
659

�profesionales de jurisprudencia, medicina, agricultura, veterinaria, ingeniería
4

civil. minería. etcétera.
En esa época en la región del norte del país se fundaron las siguientes
instituciones: en Chihuahua, el Instituto Científico y Literario de Chihuahua,
en 1835; en Coahuila. el Ateneo Fuente, en 1867: en Nuevo León. el Colegio
Civil. en l 859; en Tamaulipas se fundó en 1830 el Instituto Hidalguiano
Tamaulipeco, más tarde en 1858 surgió en Matamoros el lnstituto Literario
de San Juan y en 1896 el Instituto Literario de Tamaulipas, situado en
Ciudad Victoria. Como uno de los últimos proyectos de ese tipo del siglo
XIX, se fundó el Instituto Científico y Literario de Sonora, en Hermosillo, en
1882.5 En estas instituciones, además de la enseñanza literaria, se
impartían
6
estudios profesionales, principalmente medicina y jurisprudencia.
De esta manera se vino manifestando la preocupación que existía por
llenar el hueco que la educación superior presentaba; sin embargo, varias de
dichas instituciones funcionaron durante poco tiempo, debido principalmente
a problemas económicos ya las luchas internas que en esa época afectaron la

En las últimas décadas se extendió I d
..
. .
el país. cubriendo un campo
. a e ucac1on tecnolog1ca superior en
.
muy importante por su · 1 .•
econom1a nacional. Los institutos tecnoló .
vmcu ac,on _con la
estados de nuestra frontera en I
. _g1cos se encuentran en los diversos
.h
as s1gu1entes localidades· e d d •
. .
. iu a Juarez,
Ch J uahua y Parras. en el estado de Chih
Torreón. en Coahuila· Monterrey
N ualL,ua: Pie~ras Negras, Saltillo y
v· .
'
, en uevo eon· Crndad M d e·
ictona, Matamoros y Nuevo Lar d
'
a ero, 1udad
1
Hermosillo y Nogales en Sonora ; .. o, en qu~ co~esponde a Tamaulipas:
, IJUana y Mex1cali en Baja California.s

°

Los sucesos de 1968 y su repercusión en la frontera norte

Como se sabe, en las universidades se reíle· d
.
problemas que existen en la sociedad U11 .
Jan e m~nera evidente los
de 1968 La fionna · 1
·
eJemplo lo constituyen los sucesos
·
vio ema en que el g b'
d 1
.
Ordaz reprimió el movimiento e t dº. ier_nlo e Presidente Gustavo Díaz
..
.
s u ,anti en fa Ciudad d M. .
repercut10 en las instituciones de d
.,
e
ex1co,
general de todo el país Eso marc ~ ulc~c_i~n superior y en la sociedad en
.
. .
·
o e 1111c10 de la decf'i1 · · d ¡ •
presidencialista mexicano.
iacion e sistema

vida de México.
Cuando estaba por concluir el régimen porfirista, se estableció en 1910,
en la capital, la Universidad Nacional de México, concebida como una
institución destinada a la enseñanza profesional ya la investigación, a fin de
formar cuadros dirigentes para todo el país.
Asimismo en los ochentas la Universidad Pedagógica Nacional
estableció unidades en cada uno de los estados fronterizos. al igual que en el
resto del país.
Es importante señalar que paralelamente a las instituciones oficiales se
desarrollaron escuelas superiores y universidades particulares, entre las que
destacan: en Coahuila. Universidad Autónoma del Noreste, Facultades
Universitarias de Saltillo, A. C., Universidad Iberoamericana, plantel
Laguna, Instituto de Ciencias y Cultura, A.C.; en Nuevo León, Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Universidad de
Monterrey, Universidad Regiomontana, Centro de Estudios Universitarios,
Universidad de Montemorelos, Universidad del Norte y Universidad
Mexicana del Noreste, que en el número y alto nivel académico de algunas
de ellas, reflejan el empuje del sector privado que las auspicia; en
Tamaulipas, Universidad México-Americana y Universidad del Norte,
Universidad del Valle Bravo, lnstituto Hispano-Americano y Universidad
del Noreste; en Sonora, Universidad Kino y Universidad de Hermosillo; en
Baja California, Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS), Centro
de· Estudios Universitarios Xochicalco y Universidad iberoamericana,

El movimiento estudiantil más im ortante
.
la fro_ntera norte, en la Universidad d/Nuev po~tenor al de '. 968 s~ dio en
ocupo de él ampliamente la prensa nacional. o Leon. Por sus dunens1ones se
A diferencia de la mayoría de las universid d
.
León no era autónoma Al rector
ª
es del pa1s, la de Nuevo
.
.
·
no 1o nombraba aJoú 11 ·
d 1
•
U111vers1dad, sino que lo ha .
G b
é
organo e a propia
1
·
cia e , o emador del E 1 d E
circunstancias los estudiantes
. . .
s a o. .n esas
autonom ía. La persistente ne aii~;cJ~;ron .ª pugnar en 19_6~ por la
radicalizara la posición de losg t d'
gobierno estatal motivo que se
dieran amplio margen de dec~s. ~ tantesl. Demandaron reformas que les
i5 ion en a Universidad · ¡
d 1
nombramientos del rector y de los d.irec tores de las facultades.
, i~c uyen o os
El gobernador del Estado Eduard El '
..
que aparentaba dar oporhmidad d o. izond?· prornov10 una nueva ley
Universidad a los estudiante
e mter:vernr en el gobierno de la
pero en el fondo le asegurab:· tºf~so~es ~ diversos sectores de la sociedad.
huelga general en la Univers ida~gt~c~~er~1en~ol el c_ontrol. Esto provocó una
federal intervino como mediad
s e_ ; 10 enc1a, por lo que el gobierno
entre la posición de los estud~~~~: sol~ic1on a qu~ se llegó fue intermedia
grupos económ ico
1
,
y a del gobierno estatal. Este y los
s que o soste111an quedara 1 ·
r
por lo que el Gob
d d
'
i mconiormes
con la solución
10
.
erna or e1 Estado renunció a
•
vanas situaciones de d · t . .
su cargo. Esa fue una de las
1s anc1a1111ento que ha habido e11t 1
•
re os cmpresanos de
Monterrey y el gobierno federal.

'l

plantel noroeste.

661

660

�El sistema nacional de educación superior

Precisamente los sucesos de \ 968 y su secuela hicieron ver a las
autoridades federales la necesidad de prestar mayor atención ala
educación superior e inclusive orientar a nivel nacional sus aspectos
fundamentales. Así, en el periodo del presidente Luis Echeverría
Alvarez ( l 970-1976), se consolidó el sistema nacional de educación
superior. Con anterioridad, fuera de la capital del país, las universidades
públicas de los estados, salvo pocas excepciones, eran de dimensiones
reducidas. Se sostenían fundamentalmente con los escasos recursos que
les proporcionaban los gobiernos estatales.
El régimen de Echcverría puso en marcha el Programa de Reforma
Educativa, que introdujo cambios significativos. Algunos de sus objetivos
fueron que estudiantes y maestros tuvieran mayor participación en las
decisiones al interior de sus universidades e incrementar ostensiblemente los
apoyos federales a las instituciones de educación superior. Este incremento
fue tan notable que a la mitad del periodo presidencial 11ya se había
aumentado al doble el presupuesto destinado a la educación. Además de
apoyos específicos para edificios. laboratorios y equipo en general, el
gobierno federal aportó por el orden del 40 % de los subsidios anuales de las
universidades, situación que en términos generales prevalece hasta el
presente.
A partir de tal periodo, a través de la Secretaría de Educación Pública,
de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación
Superior (ANUIES) y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT), se logró conformar un sistema de educación superior. Este ha
dado coherencia a las acciones desarrolladas por las universidades y
tecnológicos en todo el país. con la consecuente elevación del nivel
académico y la articulación de las instituciones educativas con los programas
de desarrollo del país. OP.atro de ese contexto se encuadra el fenómeno de la
educación superior en la frontera norte de México.
La ubicación fronteriza de la Universidad Autónoma de Baja California
)' de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez

Por su emplazamiento inmediato a la línea divisoria con los Estados
Unidos, la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) tiene una
definida vocación fronteriza.
Esto es más marcado que en la casi totalidad de las universidades de los
otros estados de la frontera norte, cuyos campus principales están en sus

662

respectivas
capitales, ub'icadas a co 'd bl
.
internacional. Recuérdese al
ns1 er~ e distancia de la línea
Hermosillo Son Ch .h h res~ecto la ubicación de las ciudades de
Ciudad Vic~oria, Tam~/ª ua, Ch1h., Saltillo, Coah., Monterrey, N. L. y
en la UABC , 1a rectona
, y los cam
T En
t cambio
1·
d M .
eca e, co mdan con el vecino estado d C .pus . e ex1cali, Tijuana y
Ensenada está muy próximo E
. e allfom1a, E. U .A. y el d
la interacción que se da e. slo P;rm1te que la Universidad esté inmersa ee
·d
n a 1rontera M · · E
n
entl ades específicas de BaJ·a Cal'fi
.
~x1co- stados Un idos ' en las
I or111a y California.

ie .

.

Como se sabe, la interacción es un
pues da a ésta el sentido de árnb· d' ~o~eno definitorio de la frontera
110 111am1co un
ente
· en el que se·
r cruzan procesos económicos
.
,
espacio
en que el universitario bajacalifo '! expresiones culturales. Ello se traduce
lo fronterizo.
rniano tenga en forma directa la vivencia de
. Otra Casa de Estudios que tambi .
, .
.
internacional es la Universidad Aut. en es~a m_med1ata a la línea di,. isoria
lo mismo tiene también una defo;nom~ e C_1~dad Juárez (UACJ). y por
estructura académica y sus avance id~- d11nens1on fronteriza. Su moderna
ellas las ciencias sociales) son a~~~ iversas áreas del conocimiento (entre
ángulo son significativas las d'fi p ia~1ente reconocidos. Pero desde cierto
1
•
, .
1erenc1as que hay
socia'1 econom1ca Y cultural d I
entre a gran dinámica
Ca~r~orn1a,
· vecino de Baja Califomie corredor
1
. S~n D'iego-Los Angeles,
vecino de Ciudad Juárez, Ch ihuahua.ª y as d1mens1ones de El Paso, Texas.
El boom fronterizo de los ochentas

Especial importancia se concedió en
..
ochentas, a los estudios de lema f t .
Mex1co. en la década de los
como gubernamentales Fue un;º'\en~ofi tanto en los medios académicos
cuestiones de la fronter~ norte ge a ~os era de_ marcado interés en las
y humanísticas: sociolog1·a ec'o ncr~ oden las diversas disciplinas sociales
riteratura, etcétera Las •te . nom1a
.
, emogra f'ia. antropología histor1·a
.
·
mat1cas más b d d
'
•
~ aqu1ladoras. medio ambiente
. a or .ª as fueron migración
identidad fronteriza.
' econom1a regional, transculturación

~

. Coyunturalmente dinamizaban
.
gobiernos de México Y Estados u:~es estudio~ las fricciones entre los
nue~tros que cruzan la frontera indo os, p;oduc1das por los trabajadores
de importación y exportación
~umenta os, los cambios en las políticas
provocan en la franja fronteriza '1 as~ co~o l_os pr~blemas ecológicos que
os esec os mdustnales o las aguas negras.
663

�Detrás de la preocupación sobre las cuestiones de identidad fronteriza y
rransculturación. estaba y está el temor al debilitamiento o pérdida de los
valores de la cultura nacional en la población de nuestra frontera norte. a
causa de la influencia del país vecino, propiciada por la convivencia directa
y cotidiana.

Si repasamos brevemente los acontecimientos en que se puso de
manifiesto esa atmósfera intelectual de \a década de los ochentas que
venimos mencionando. tenemos que una especie de detonador fue el Primer
Coloquio Nacional sobre la Frontera Norte que efectuaron, en el mes de
enero de \979, El Colegio de México y \a Universidad Autónoma de Nuevo
León, en la ciudad de Monterrey.
Al respecto hay que matizar mencionando que ya en años anteriores de
esa década de los setentas se estuvo haciendo investigación sobre cuestiones
de la frontera norte, pero no con las dimensiones que alcanzó en los
ochentas. Se trataba fundamentalmente de algunas instituciones de la ciudad
de México, como el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE),
la Universidad Nacional Autónoma de México. el Instituto de Antropología
e Historia y El Colegio de México. En los propios estados fronterizos eran
pocas las instituciones que abordaban tales cuestiones. Se trataba en estos
casos de estudios que se limitaban a la frontera de su propio estado.
El detonador, pues. de un marcado interés del gobierno federal en la
frontera norte, trasmitido a las instituciones nacionales y estatales de la
región, fue el mencionado coloquio de 1979.
Tras él vinieron las Reuniones Anuales de Universidades MéxicoEstados Unidos sobre Asuntos Fronterizos -la primera en 1980organizadas por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Enseñanza Superior (ANUIES) y el Consorcio Estadounidense de Programas
de Investigación sobre México (PROFMEX); el Primer y Segundo
Encuentros sobre Impactos Regionales de las Relaciones Económicas
México-Estados Unidos realizados en 1981 y 1983. por académicos y
funcionarios públicos de ambos países, así como la presencia creciente de
académicos mexicanos en las reuniones anuales de la Borderland Scholar
Association.
Un significativo paso en la institucionalización de estos análisis fue la
creación, en 1982, del Centro de Estudios Fronterizos del Norte de
México,(CEFNOMEX), hoy Colegio de la Frontera Norte. con sede en
Tijuana, B.C. Ello fue el resultado de un estudio previo de factibilidad
efectuado por El Colegio de México, tomando en cuenta las conclusiones del
ya mencionado coloquio de Monterrey.

664

También
en 1982
se in
Cultural
Tijuana
(CECUT)auguraron
las excelentes instalacione d I C
acuerdo a las normas
uno. de cuyos objetivos fundame s e entro
frontera norte .
que lo ngen, fortalecer la cultura nacional
ntales es.
en de
la
En e1 reg1men
· ·
presidencial del .
1988) se incrementó el .
Miguel de la Madrid H
tema fronterizo de t I impulso a los estudios ya los e
urtado ( 1982caracteri
.
a manera que se lle ó a I
ventos culturales de
fue la zado como "auge de la frontera'~ U odque po~teriom1ente ha sido
O
puesta en marcha el 20 d .
· no e los s1onos
·
.
Fronteras En el d'
' .
e Julio de 1983 del p
mas evidentes
expresó· ,;El p JScurso inaugural, Jesús Rey~s He '?rama Cultural de las
. . ·
rograma Cultural d ¡ F
ro es. ministro del
prioritaria de la Secret . d
e as renteras, que hoy se . . .
.ramo.
cultural de estas
~na e Educación Pública para im t1cia, sera tarea
gobiernos de los ,;;.~~;e~:- t_ra_vés de acci~nes co~;d(:;d~/esarrol\o
superior y organizacione,'ciud:~~:~~.:_,,,comunidades. centros de edcu::ciZ~
También expresó en esa
..
medular del discurso
. ocas,on Reyes Heroles aluo
.
reconoc· .
oficial del régimen · "S b
º que sena parte
1m1ento a la
l'd
· e asa est
ello ninguna umform'.~ª 1 ad_pl~riculru_ral de México. Noe programa en el
regionales y las vocaci:: art1fic,a\: se mtenta fortalecer 1.:rcte~~emos con
más adelante ma 'fi
_es especificas de cada lugar" P E man1 _estaciones
Secretar_ía de Edu:~:::';u:ifcdaol!o Staveghagen, en ·otrona~:; :~::: ~nea.

e~~~

~:~opnocb,mlidento de_la pluralidad d~•i::~~::~ª identidad nacional se da
ue o e Mex1co" · 14
es que conforman el COnJllnt0
.
Así em pezo· a superarse en I
fi
cultural que desde hacia tiempo as ~s eras oficiales el inveterado cent .
a los
"eniamos ob·
d
.
nsrno
menesteres de la cultura~uera de la ciudad
. ~etan
o quienes
nos ded·icamos
de M.
.
ex1co.
En 1_983 salió a la luz públ. E
.
~e,!nqvueestigaciones Sociales de ,:~nr~~~f;aFdrA
ontt~ri:os, revista del Instituto
correspond·ó
.
u onoma de B · e .
1
::~:bj~~i:!~ p~~~:ii~~e~;e ~!~~:r,::t:~i::1~~~::,~,:·

: ~~:1F~:: :Ii:

ca ~ investigaciones... en el c
y por en~e de la revista- sería "11 ,
particularidad de la probl emat1ca
, ~mpo
las ciencias sociales· reiv·111 d.,cando
e\ ar laa
de de
la fronte
ra norte de México".
. También en 1983 H.
Universidad Auto' noma de
' Bector
. recto d
· e I'Manuel
. Gallego Garc1a
otro significativo esfuerzo enª!~ á,:.1:e~"· decidió que la in;titució:i hi;i,::
renteras. Al efecto se pub11·co· v·IS/011
..
665

�. .

bra colect1\a que cu bre desde la

J11\lónu1 cll! la fro111era 11orte de ~eY:1co. o

, oca preh1spán1ca hasta nuestros ,as
ep

dio cultural las ac.th ,dades en tomo a
Entre tanto conunuaban en el me encuentro, de poetas. na~ad?rcs.
la trontera. e _h1c1eron fre~uentes ~s~o es. la frontera tenia pnondad.
. . fo &gt; pintores fronterizos
.. almentc la frontera norte.
:~~~~:~,e. ante ta notable a_ienci~n
:::c~e hizo. instrumentando la
·I ur demandó que tamb1en se e a
e s
tocado a ella
SFP todo un programa en
.
·
d e c1as Hl'-t0ncas. con sede en la ciudad
En ese marco. el com1te e u:n
Regional de I ltstona· rrontcra
de \1¿,Ko. con\OCO a la Primera Reun;~~h as. en no, iembrc de 198-l El
orte que se efectuó en Matamoros,_Ta an~e Coloquio de H1stona de la
. c·om1te reah10 en 1985 un mteres
o escenano la ciudad de
mismo
q e tuvo com
·
¡ ¡
1\1l usica en la Frontera orte, 1:ro \fil rres te1:to., wbre la /11.\tOrw e e a
Montcrrc) ) en 1986 pu~hco el a1 b1bhografia selecta relau, a al tema. ~o~
fro11rera 11orre que cont1c~\un
s elementos radicados en los esta o
bre, es comentario, l .a e a oramo. lo concerniente a nuestra respectl\ a
. donos cada uno a
írontenzl)S, abocan
entidad

~~~~~;:~•;

El Colegio de la Frontera orte
frontcn10, amerita dedicarle un
Dada su importancia en ~I co~:e,t~aracter autónomo que rcal11a
apartado. rs una instttuc1on
. 1 e ,mparte estudios de posgrado 5us
"" est1gac1ones de alto nt\e entender la problemáttca de la ~eg,on
aportac1one, marcan pauta~ para • que ésta genera en la&lt;. relaciones e
das ante las iens,oncs
adoptar med ,
L nidos
nuestro Pª"' con los Estados
d
,os
..,
. la denominación de Centro de Estu
f, mó
51.: cr1.:o en 198.. ba~o
CEI O~I F X) 4ue en 1986 se trans or
'- 11e de ~ k'\ICO (
,
rrontcnzos d e1 O
(COl El )
, El (.o\eg.10 de la r rontera orte
en
I
e ucnen
mblea de Asociados. en a qu
\u organo supremo es la J\sa . Publica. la Secretaria de Hac.,cn~a
~entación la &lt;:;ecretana de rducac1on_ 1 de Ciencia ' 1ecnolog1a
reprc,
C
•
d· 8
O ac1ona
Crédito Publico. el onseJ .
1 l'm,crs,dad Autonoma e ªJª
~(O'\.\(' n. fl Colc~io. de \k~1co )a ª10, tntegrantes. de la Junta de
l alifornia Dicha i\,amblca dc-.,gna o presidente de la msrnuc1on. con
Gobierno uno de ellos funge com
tacultade, ejecutiva,
·
los
t c,onales funcionan
de lo~ obJell\OS mstt u .
. Pública. de
Para el logro
d
\aciales. de Admm..,trac,on
Departamentos de l stu ios

i

666

Desarrollo Urbano; \tedio Ambiente. de Poblacion de Fconomia. de alud
Pública ) de Amen1.:a del \.,orte. así como el ern111ano de I ltstona de la
Frontera \. orte los cuales perm11en el análtsts mult1d1sc1plinano e tnk~r.J dt;
las cuestiones fro111er11as.
1 a sede prnmpal está en l iJuana ) ha) oficinas regionales. con ,u,
respeLtl\ o, d1reLtort::.. 1.:n las principales ~,udadc, de la frontera \1e\lcali.
8 C.. Nogales. Son. Ciudad Juáre,. Chih .. Piedras Negra . Coah ..
\fonterre). l . ~ue\O Laredo) \1atamoros, Tamps rn el n:nglón de
docencia imparte maestnas en Dco;arrollo Regional. f conomía \plicada.
Admm1stración Integral del \tedio \mbicnte ) I stud10s de Poblac,on. a~i
como el Doctorado en Ciencias ocia le
Apertura hacia el C'itudio de las frontera1, en l brroamérica

Con el objeto de tener una \1s1ón ma'.'I amplia de los fenómeno, de la
frontera. la L'ni,crs1dad Autónoma de BaJa California tu,o la miciati,.1 de
organ11ar un "Congreso Internacional sobre I rontcnh en lbern,unérica· \ \ er
) Ho;" FI e, ento se t.fcctuó en rijuana 1,;n 1989. ~ a el ,11,;ud1ewn numere ,o,
espec1altstas de casi toda América l at1n,1. de r stados l 'nidn, ) dt: algun ,,
pa,ses europ1.:os Dado el l!\Íto obtenido en el congrv,(1 ,e acordn crear un
organismo que le diera continuidad a la, tare·b dl 1n.tlh '.'&gt; de.. la, ~ c,1 e,
fronten,as. con el m1c;mo sentido intcrd1sc1pli11ano del congre,o Fn la
sesión final de c:,te e sentaron las ba i:, para l.1 c.on,111uc1nn de la
Asociación Iberoamericana de [ studios sobre I rontt·ra&lt;.. que agrup,1 a
académicos de Argenti 11 a. Boll\ ,a. Bra,11. Canad 1. Colombia. C0,ta Rica.
Chile. , Estados L1mdos. 1cuador. Gu,uemala. l laiti, 1londuras. \lé\lco.
1caragua. Paragua). Pc..ru ) \ c.ne,uda del e mtincnte amcric~no. \km tnia
l·ederal. Dmamarca. E,pafia. 1rancia) ~uec1,1 de l· uropa. Ello, son jun,1 "·
h1stonadore,, cconom1,tas. ;;eografo,. politólogo,. intcmac11111al1st,1s.
sociólogos. demógrafos antropólosms. humanistas , denns pr fes, ,nalc dL
las ciencias sociales. 1 a asoc1ac1on tiene su ,cde cn la-. llhtalacioncs d1..· la
Universidad Autónoma de Ha3a Cal, forma e1 r ij m1a 1 1Con,qo D,rec..t \ o
está formado por un presidente. que es el rector dt: dicha t 11m crs1dad ~ 1rcs
, 1ceprcsidentc electo, ~)r la \ ~amblea General. un &lt;.:'&gt;p.tnol. un
centroamericano ) un ,udamericano.
Entre la, act1\ 1dadc, que ha rcali7ado e,t,1 asoc1ac1ón dc,tarnn adend,
del congreso de l 13uana. los efectuados tn S,111 Jo,e. Co..ta R1c.a ( 1990): en
las ciudades frontcri7a, de \an ( mtóh1I. \, cnc,ucla ) Cú(lltJ. ( olnmh1a
( 1992), )- en Gua) aquil. Ecuador ( 1994) Tale, e\l!nto~ han generadn por el
orden de se1scient,1s ponenl:1Js qul ab rdan una amplia gama de.. 1op1c ,s
fronten,os.

667

�El Tecnológico de Monterrey
El sentido de empresa que caracteriza a un sector de Monterrey, Nuevo
León. creó una institución de educación superior que a la fecha tiene presencia
en un crecido número de ciudades del país y goza de un prestigio no sólo
nacional. sino también internacional.
En 1943 Eugenio Garza Sada y otros empresarios regiomontanos
fundaron el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Al
principio este impartió carreras de las áreas administrativas, de las ingenierías,
de las ciencias físico-matemáticas y de las ciencias agropecuarias, pero con el
transcurso del tiempo ha cubierto las demás áreas del conocimiento, pues
ofrece también carreras de derecho, economía, medicina, psicología, hotelería
~ turismo e inclusive algunas humanísticas, como lengua y literatura
modernas. Dado el prestigio que ha logrado, a sus aulas en Monterrey acuden
estudiantes no sólo de diversas regiones de México, sino también de varios
países de América Latina.15
El alto nivel académico de la institución le ha permitido trascender el
ámbito regiomontano. de tal manera que en la actualidad cuenta con 26
campus, 2 en Monterrey y los otros divididos en las rectorías siguientes:
Rectoría de la Zona Norte, campus: Ciudad Juárez. Chihuahua, La
Laguna. Saltillo. Tarnpico y Zacatecas. Rectoría de la Zona Centro, campus:
Hidalgo, lrapuato, León, Querétaro, San Luis Potosí y Toluca. Rectoría de la
Zona Sur. campus: Central de Veracruz, Ciudad de México, Chiapas, Estado
de México y Morelos. Rectoría de la Zona del Pacífico, campus: Ciudad
Obregón, Guaymás, Colima, Guadalajara, Mazatlán, Sinaloa y Sonora Norte.
En esos 26 campus hay una población escolar por el orden de 60 mil
estudiantes.

16

Ese fenómeno es digno de destacarlo. pues reviste características
peculiares. Como se sabe, tradicionalmente la ciudad de México ha sido el
foco central que ha hecho sentir su influencia en todo el país en los diversos
renglones, incluyendo el educativo. Esa es una tradición de siglos que arranca
de la época colonial. Por eso es notable que en el norte surja otro foco de
influencia, que cubre la mayor parte de la república. Esto indica que en el
norte de México se está consolidando una moderna y dinámica estructura, con

referencia
a al e,ounos dat os que son rep
.,
·
iuentes . ,de la Asoci ac,on
. , Nac1onal
.
resentat,vos.
Ed
de U .
. Nos basamos para ello en
u_cac,~n Superior, que considera co
n1vers1dades e Instituciones de
Caltforn1a; Sonora, Chihuahua, Coahui~o :antera n~rte a los estados de Baja
.
a, uevo Leon y Tamaulipas.
En primer término tenemos un
la e_nseñanza superior en el aís proceso general de desconcentración de
ma111festando en forma ev·d
.
1 ente. P · que en la frontera norte se viene
.
Hasta la década de los sesenta hab ,
c1Udad de ,México. En 1967 el 54 5% d 1t ~na m~rcada concentración en la
todo el pa1~, estaban inscritos en i1~stit ~ os estudiantes de nivel superior de
dos,
la Universidad N ac1onal
.
uc1ones
de la. capital .11 Bas1camente
, .
p 1· , .
Autónoma
d M,
en
o ,tec111co
Nacional (IPN) · Una buena partee d ex1co (UNAM) y el· 1nst,tuto
.
los
d"
20
estados de la República. Para 199/ esos estudiantes procedían de
.
o • sro se debió fundamentalment
ese porcentaje se redujo a sólo
hay de por medio entre los años e
e a que en las casi tres décadas
multiplicó y diversificó la oferta ~equde se r~?istraron esos dos porcentaJ·esqusee
manera q ue se a bat1ó
. sensiblemente Ie ucac1on
· en los estados de, tal
fl
. supe nor
Dentro de ese marco el d a al luenc1a de estudiantes a la capi;al
super·
'
esarro
. t'ituciones de ense~
e •
,
,or ha s,.do más acelerado
I f o de las ms
esta.' a part"ir de Ios años setentasenlasa rontera norte. ..As1. encontramos que
nanza
en
nacional, tanto en matrícula de lic'e . tasas de crec11rnento son superiores a 1
nc1atura, como de postgrado.
a

7;~eriº~

A nivel de licenciatura tenemo

~ tasa fue de 17. 1O. la nadonal de 1; j ~e;" :~;contera norte de

19 70 a 1980

3 ,~Od~ 4.50: la nac ion a1de 4. 00, y de ·1990 e 199~ a 1990 en la frome ra norte
· , a nacional de 2.50.
ª
en la frontera norte fue de
A nivel de postgrado la tasa de la f¡
14. 70, la nacional de 15 70 (, .
rontera norte de 1970 a 1980 ., d
1980
·
un1co caso en q ,
1ue e
a 1990 en la frontera norte fue de 6 ue esta_ es superior a aquella), de
1995 en la frontera norte fue de I O20 1 . 1 la nacional de 5.60, y de 1990
· , a nacional de 8.30. 19
a

º:

.
Si recordamos la pobre situac. ,
.
a1slad_o norte del país. expuesta al i?n ~d_ucat1va existente en el despoblado v
c~m?10 e~ la región, pues ahora ~:1:c1p10 de este trabajo, vemos un notabl~
s1gnificat1vos ·
ncuentra a la vanguardia en reng1ones

perspectivas de superación.

Instituciones públicas y pnva
. das
El panorama en las últimas décadas
A fin de tener una idea general del comportamiento que ha tenido la
educación superior en la frontera norte en los últimos decenios, haremos
668

- Es conveniente contrastar el
. .
ensenanza superior con el d l
perfil de las instituciones públicas
e as privadas. para perc1.b.ir sus respectivas
de
669

�características con mayor claridad. Centraremos la atención en el aspecto
financiero, que es uno de los que marcan sus diferencias.
Podemos considerar que una especie de presupuesto tipo de las
universidades de los estados, se compone por el subsidio del gobierno federal
que es aproximadamente el cuarenta por ciento, el subsidio de sus respectivos
gobiernos estatales que es más del cincuenta por ciento y el resto de ingresos
propios.20 Estos consisten en las cuotas de inscripción de los estudiantes, que
son muy reducidas, casi simbólicas; sorteos, que generan fondos de cierta
consideración y venta de servicios de productividad variable.
Las instituciones particulares cubren los gastos de operación con las
colegiaturas de los estudiantes. que por lo general pertenecen a las clases
medias o de altos recursos económicos. Regularmente tienen un Patronato que
gestiona fondos, a base de donaciones o mediante organización de eventos
especiales. Esos fondos se apl ican a la construcción de edificios y en
ocasiones a complementar los gastos de operación.
Los anteriores esquemas nos permiten un mayor acercamiento a los dos
tipos de instituciones educativas, ahora mediante la observación de algunos de
sus problemas.
Las instituciones públicas están sujetas fundamentalmente a las
políticas educativas de los regímenes presidenciales en turno. Estas en
ocasiones introducen cambios que generan problemas al implementarlos. Por
ejemplo, en el periodo del presidente Miguel de la Madrid (1982-1988). ante
las difíciles condiciones económicas del país. se determinó reducir el gasto
destinado a la educación superior. De un porcentaje de 0.74 del producto del
21
ingreso bruto, PlB. disminuyó a 0.51 % • Esto se acompañó de un
racionamiento de las inscripciones de alumnos de primer ingreso. Los
regímenes de los presidentes Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y Ernesto
Zedillo, actualmente en funciones. han seguido en general la misma línea.
La acumulación de los aspirantes rechazados se constituyó en un difícil
problema para las autoridades universitarias. La fuerte presión social de los
afectados se manifestó en las diferentes regiones del país. incluida la frontera
norte. por lo que ha habido controversias sobre esa cuestión.
Por otra parte, esas circunstancias motivaron el surgimiento de un
crecido número de instituciones privadas de educación superior. que
recibieron a quienes no encontraron cabida en las instituciones públicas. Así.
para 1988 llegó a 17.5% de la matrícula que a nivel nacional captaron las
instituciones privadas. Para 1994 subió a 21 %-22 Recientemente el actual
régimen presidencial ha tomado medidas encaminadas a hacer más accesible

670

el
ingreso a las institucio nes publicas,
, •
todavía.
cuyos resultados no se pueden precisar
.
En
,
d
·, la frontera norte el "e
'' nomeno
de l c · ·
e ucac1O,,1 p_ública presenta diversos as e
rec,_m,ento del sector privado de
sec~o: publico para satisfacer la de~a~~:- ~ ,ene a :er un útil auxiliar del
s?c,e ad. Sobre todo tratándose de . . . e ensenanza superior de la
~mentado, como el ínstituto Tecnol~;~~~uc1o~es con _un prestigio bien
T ont~rrey y los planteles que tiene la Uy. e .Estudios Superiores de
. or:eº~- Coahuila y en Tijuana Ba'
?1ver~1dad Iberoamericana en
mst1t~c1ones con un nivel mu ba·~
? Cal1forn1a. Pero han proliferado
defi~ientes. l~clusive, para ca~1a/a1'u:~ ,nfr;estruc~ura Y_ personal académico
en solo tres anos, siendo que la duració os o recen l1cenc1aturas que se cursan
poca seriedad de tales instituciones I n norm~ I ~s de cuatro a cinco años La
se ia constituido en un problema sociai'.
.
.
•Los
. dos cuadros que 111clu1mos
no
•
conocim,ent~ de las características actuales ds Ipermiten_, profundizar en el
uno de los seis estados de la frontera norte. e a educac,on superior, en cada
El cuadro I se refiere a la obl . ,
.
puede
advertirse
damos
los
d
t
p
ac1on
de
licenciatura.
en 1996· Corno
d ¡
a os totales de 1
·,
e ~s estados y los particulares de las inst/ r~g1on, los globales de cada uno
cons,de~ai~os más representativas.
uct0nes de cada uno de ellos que
Similares características tiene
escolar de postrado.
el cuadro 2, relativo a la población
Podemos adverfir que la mayor poblaci ,
.
postrad~ se concentra en los estados del non, tanto de l,~enciatura como de
Ta~aultpas, especialmente en el seg d ~reste, Coahutla, Nuevo León \&lt;
ent,d~d con más recursos econó . un o, o que se explica porque es 1~
cambio los estados del noroeste mS1cos y con _mayor tradición educativa E11
, b·
, onora y B e ¡-~ .
·
mas. aJos, reflejo de que sus inst't . ªJª a , om,a. presentan índices
relativamente recie11tes.
, uc,ones de educación supenor
. son
Desde otro ángulo, siguiendo la
.
~orte _en su conjunto las áreas de !s:e~~enc,a~ nacionales, en la frontera
ice~ci_atura_ y de postrado son, en rim u ,o~ ,~as solicit_adas, a nivel de
ª ?m1111strat1vas y en segundo las . p. _er term1110, las ciencias socia les \
diversos órdenes ya
1· , . mgen1enas y tecnologías. Después s·
, sea ,cenc1atura o postrado, Ias demas
, areas
,
iguen en'
de estudios_!.

Cuadro 1

671

�Fuente: Méx1 o. A ociación a ional de Uni er idad . 1997.

nuari l 996

olar d licenciatura eo lo e tado d la Front ra norte

Población

19 6
p bl
0

··

Cuadro 2

acton e colar de po t gra d o en lo e tado de la front ra nort 1996

r•

nia

orne t )*

arro

81
379
2,199
248
76
\ .183
2 298

2. 80

del E tado de

nora

13 896
7,475

544
1, 39

-16 1 3

31

2,433
20.239
1.038

10-l !
-l6

2,163
32

67\
1 , 161

19

46,173
\.344
16,264
84
l 9.392
279,360

"In titu ión Pri,·ada

*In titución Privada
Fuente:

é ·ico • A o .1ª ion
..

acional de

1

673

672

niver idade ·. 1997.

nuario 1996

�Frontera norte frontera ur

Otra forma de obtener un perfil más claro de la educación superior en la
frontera norte es si la confrontamo en algunos a pectas significati o con \a
de la frontera sur .
a A ociación aciana\ de Universidades e 1n titucione de Educación
uperior entiende por frontera sur \os e tados de hiapas, Taba co,
Campeche y Quintana Roo, limítrofe con Guatemala los tre primero y con
Belice e\ cuarto.

_A fin de comparar la población e
relat1 o ala uní er idade públicas de colar hemo elaborado un cuadro
confrontar con lo cuadro 1 2
frontera ur, que lo podemo
las universidades públicas de yl fr, que contienen los datos corre pendientes a
a antera norte.

!ª

Población escolar de la

Durante la época colonial
el iglo XIX e crearon en la región
in tituciones que impartían estudios uperiores. Alguna de ellas on
antecedente de la universidade públicas fundada en e! presente iglo.
1678 se estableció en Chiapa el Seminario de Nuestra eñora de la
Concepción y en 1715 !o je u itas fundaron en Campeche, el Colegio de an
·n

Jo

de las uni er idade pública de la fi
lo_s treintas y lo cincuentas: la ;o~ter; norte surgió entre las décadas de
decadas de lo cincuentas y I
e a rentera sur lo hicieron entre la
os noventa .

é .l4

En 1826 e creó la niversidad Literaria aciana\ y Pontificia de
Chiapas, que impartía derecho canónico tilo ofía
latín. Al entrar en
decadencia e transformó en 1872, en lnstituto Literario y ientítico del
E tado d Chiapa .2' Orientados por las ideas liberale se fundaron , en
ampeche, el Liceo arn lelita. en \ 854, en la iudad del Carn \ en y el
ln tituto Campechano, en 1860, en la ciudad de amp che. Taba co contó
con e\ In, tituto Juárez. reado en Villa Hermosa, el año de 1879. iguiendo
el patrón de la época, esta in titucion s ofrecían conocimiento literarios y
profesionale . como derecho y rnedicina.26
Cierto olvido del ureste d \ paí , por parte del gobi rno central moti ó
qu en e\ campo de la educación superior se in tituy ra el concepto de
univer idad pública má tardíamente que en \a frontera norte .
En 1958 el tn ·tihlto Juárez se con irtió en \a Uni er idad Juárez
Autónoma de Tabasco: en 1965 el In tituto Campechano e transformó en la
ni ersidad utónoma de Campeche y en \ 967 el Liceo Carmelita se
con irtió en la Univ r idad Autónoma del. Carmenn in ningún antec dente
directo e creó en 1975 la Uni er idad Autónoma de Chiapa , asimismo, en

1 "STIT CION

Cuadro 3
niver idades· P'bl"
u icas de la Frontera Sur
1996
LICENCIATURA
POSTGRADO TOTAL

Universidad Autónoma de
Chiaoas
Universidad Juárez Autónoma
de Tabasco
Universidad Autónoma de
Camoeche
Universidad Autónoma del

Carmen

9,434

485

9,919

16,909

316

17,225

3,131

201

3,332

1,699

103

1,802

Universidad de Quintana Roo
81
Fuente·. Mé:··
, . l ac1onal de UnJ\Cr idade~4 1997 An~u--:-::-:-1------=ª:..:1..:J
o
x1co. soc1ac1011
?
ano 1996

, Yerno que en la frontera norte una uni
.
mas d 50 000 estudiante . cuatro . d \.ers1dad pública tuvo en 1996
cambio, en el ur la más gr~nde no
e 12s°OOO y una má de 10000. En
menos de 1 000.
ego ª 000 estudiante hay una con

;t .

Para tener una idea má completa obre e te
que en 1995, año del conteo intercensal la
~~pecto ha que men ionar
de la frontera norte fue de 15 2-l2 4~ O pob!ac1on ~otal de lo sei estado
9
285 ,253 e tu
• ieron
·
.in crito en 1·11st1·1uc·-' habitante
.
d
.- oe e o habitante
.
el I . g7¡0.1.
Jo
.
iones
e
Ed
·
·
.
/O
. Ese mismo ai'ío la obl
.,
ucac1on sup nor to es ·
frontm Uf fu de 679 607 :,bi,:~;~;)ltotal _d~ lo cuatro estado de
estuv ieron in critos en in titu .
d
- (Mex1co. De tale habitante
0.764% 32·
c10nes e en enanza uperior 51 238 . dec,r.
.,

¡;

Puede advertir e qu en
.,
acceso ala educación
. prop rc!on fue considerabl mente má alto el
superior en la fronter
caus~ que pueden e. plicar e o e , ·
. a norte. que en la ur . ntn: la
y sociales de amba fronteras.
an la diferente condicion económica

1991, la ni ver idad de Quintana Roo?
tab\ecemos una comparación cronológica \'emo que-de acuerdo a
los dato proporcionados en la primera parte de e te trabajo- la casi totalidad
1

674

t:

En la frontera norte dada
.
la importancia y el peso.de la
_ecmda_~ con_lo Estados Unidos destacan
us características marcadame t rc1abnzac~~n e mdu trialización .JJ A imismo
ne ur ana · .
675

�En cambio en la frontera sur, con excepción de algunos focos de
desarrollo. hay una numerosa ~oblación rural, dedicada a actividades
primarias de escaso rendimiento. 5 Un amplio sector lo integran indígenas
semiasimilados a la cultura dominante, con un crecido número de ellos
marginados y en condiciones de pobreza extrema.36 El ejemplo más evidente
lo constituye Chiapas, en donde esos problemas han hecho crisis.
Educación superior y sociedad fronteriza

Para concluir este trabajo es comeniente hacer una breve reílexión
sobre el papel que han desempeñado las instituciones de educación superior
en el desarrollo general de la frontera norte.
La cuestión puede ser abordada desde múltiples angules, aquí lo
haremos Únicamente desde algunos que nos parecen de especial interés.
La sola elevación del grado de cultura de quienes han recibido y reciben
la enseñanza superior, es una contribución importante, considerada en sí
misma. Pero las instituciones educativas, tanto públicas como privadas.
tienen además objetivos referidos a la sociedad en general. Aspiran a
orientar promover su desarrollo. Para esto debe haber congruencia entre las
carreras 1que imparten y las características y necesidades de la región.

En ese sentido podemos considerar que en la frontera norte,
exceptuando algunas carreras que no han funcionado. en términos generales
ha habido congruencia. Desde hace varias décadas se ha venido formando un
amplio abanico de carreras profesionales, acordes con los requerimientos de
la frontera considerada en su conjunto y de las subregiones que la integran.
Así encontramos carreras que preparan profesionales para prestar la gran
variedad de servicios derivada de la terciariz.ación característica de la
frontera. Servicios en las áreas de comercio, salud, educación. turismo,
información. transporte. gobierno, etcétera. Eso en la que ve a la frontera en
general y paralelamente hay carreras vinculadas a actividades que se dan en
subregiones específicas: industila, minería, electricidad, o bien, agricultura.
ganadería y pesca." Podemos considerar que cada vez en mayor media los
profesionales que promueven ese desarrollo económico y social de la
frontera norte, se forman en la propia región. Esto a diferencia de cuando la
casi totalidad de los profesionales procedía del interior del país.
La falta de instituciones de educación superior en la frontera. obligaba a
salir de sus lugares de residencia a quienes decidían cursar una carrera

profesional. Esto se limitaba a los que disponían de recursos económicos,
pues era inaccesible a los integrantes de los sectores populares y medios. Por
676

otra
el pe rigro de desarrai,
s 1• parte. había
•
c~u1:;dad~~!:;~~0Ur e!·demplo, a la capitar~·er;a~uea ~:a:arelc_uencia quie11es
¡
.
"' os, no regre b
'
'\Jara, o a algun
a r'.'"rgmación de la mujer de· lasa a_n._Otro grave problema consistía e~
trad1c1on
superior. De acuerdo a la
1 .. familiar mev·
.,1cana era muyensenanza
d'f' ·1
as
:'lieran a estudiar .a otra ciud;t~ que los padres pennitieran que
cosa e ombres. Eso frustró a varias . ac~r una carrera profesional era
ahora que ya hay oportunidad de estud_generac1ones de mujeres. En cambio
apr?vechado ampliamente. Cada
iar en _sus lugares de residencia la ha.
muJer
e
1
1
vez
es mas
e 1 . n _as au as universitarias. De 295
624 numcrnsa la presencia· de lan
r," as mstnuc,ones de educación supe . d estud1an1es inscritos en 1996
ueron mu)tes. Es decir, el 44. 776 rtor e _toda 1~ frontera norte, 132 340
postgrado: íambién cada vez
por ciento, incluidos licenc,·atu
1
·
.
es mayor e 1
•
ra )
en ~s. universidades en la do
.
e~pac10 que ocupan las mu ·
admm1strati'. os.
cenc1a. en la mvestigación y en Ios cargos
Jeres

hrt

En otro sentido el estud·10 d
.
humanísticas
.
. 1.mas
. . ' le h~ perm1to
ale las ·ciencias
. . . sociales "J las d'1sc1p
con?c1m1ento más claro y profund d un_1ve:s1tano fronter izo lograr

podido percibir mejor .los valore.°d: SI m,~mo y de su entorno social ~:
identidad
nacional . Con esas bases ensus
d
u ra1ces
I culturales y elan.tiicarse. su
a ecu.ad_amente el contacto directo ~on n Pano de madurez, ha asimilado
const1tu1do una ampliación de st1 11onzonte.
. la cultura norteamericana · lo que ha
de 1Esperamos
• • que es1e acercamiento históric
.
a ed~ucac1on superior en la fronte
o contribuya al conocimiento
esempena y segu1ra
• , desempeñando .ra norte de M ex1co,
· ·
región que
d
general del país ·
un papel relevante en el contexto

Notas Bibliográficas
¡M .
artmez 1951: 10-11
J Muriá et. A1 1980:230
Mendirichaga ¡ 98S: 110
4
Rangel 1983: 13
: Piñera y León 1994:61
Rangel 1983: 13
: Pi~e~a y León 1994: 61-62
9 Mex,co. Asociación Nacio,1 1 d
.
.
Huacuja y Wold b
ª e Uni\.ers1dades
97·21-25
10
en erg 1976: 92-95
·
0 e 1a Garza et. Al 1982 :6 7-68
2

677

�11

De la Garza et. Al 1986:60
12 Reyes 1983: 7
13
Reyes 1983:8
14 Stavenhagen 1986: 12
15
Elizondo 1993: 66
16
Elizondo 1993: 19
n Patallán et. Al 1995:52
.
.
. 81
is México. Asociación Nacional de Universidades 97 .1
19 Mungaray et. Al 1997: 499
20 Mungaray et. Al 1997: 490
21 Mungaray el. Al 1997:493
22 Patallán et. Al 1995: 46-474
23 Patallán et. Al 95: 56-59
24 Solana et. Al 1981: 629
25 Solana et. Al 1981: 547
26
Castrejón 1979 : 278
27
Castrejon: 1979: 280
28
Patallán et. Al 1995: 1_8
E d' t' a Geografia e Infonnática 97: 4229 México. Instituto Nacional de sta is ic ,
. 1d U . e sidades 96· 114-463
JO México. Asociación ~aciona
Ee ;.1~. ra Geografia e informática 97: 46-

so

,1 México. Instituto Nacional de

sta is ic '

I~ México. Asociación Nacional de Universidades 96: 127-457
3~

34

Delgadillo 1994: 123
González 1981: 22

.

d E

d' t'ca Geografía e Informática 97:

,s México. lnstituto Nacional e sta is

t

DON JUAN DE OÑATE Vs. EL PEREGRINO INDIANO. LOS
PREPARATIVOS EN ZACATECAS DE LA EXPEDICIÓN A NUEVO
MÉXICO
Lic. José Enciso Contreras
Universidad Autónoma de Zacatecas
Este ensayo aborda un aspecto poco conocido de la historia del
adelantado Don Juan de Oñate y consecuentemente la de Zacarecas y Nuevo
México. Las investigaciones sobre el tema datan ya de varias décadas y han
logrado explicar fehacientemente el proceso de conquista y población de esta
parte del sur de los Estados Unidos.
Suele pensarse que los problemas de Don Juan y sus compañeros de
empresa comenzaron con la propia expedición, más lo cierto es que las
dificultades y trabajos soportados por el adelantado comenzaron,
curiosamente, en su tierra: la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas.
Poco se sabe aún de la juventud del último conquistador, pues su
proyección en el mundo colonial y metropolitano sobreviene apenas tras su
expedición a Nuevo México. Aquí intentaremos proporcionar una visión
general de la vida y actividades de Don Juan y su familia en aquellas minas
que se consolidaron como las más ricas de la Nueva España durante el siglo
XVI. También nos detendremos en un desconocido y conflictivo episodio
protagonizado contra Antonio de Saavedra Guzmán, corregidor de Zacatecas,
enmarcado en la preparación de la expedición a Nuevo México.

•

489-490
36
Fábregas 1992: 27
37
Pallán el. al. P. 52
·
· d 97· 121-440
38 México. Asociación Nacional de Univers1da es
.

l. Juan de Oñate en Zacatecas: hijo de tigre... pintito.
Sin duda alguna. el hijo de Cristóbal de Oñate más prestigiado y querido
en el ambiente zacatecano de la época lo fue nuestro adelantado. Ya sabemos
que su padre había sido conquistador de la Nueva Galicia y que un grupo
importante de conquistadores se nucleaba moral y políticamente en torno a su
figura.
Vale la pena detenernos un poco en la personalidad de este vasco para
entender el proceso de descubrimiento metalúrgico y la creación de la
primera comunidad minera de Zacatecas de la que formó parte el adelantado.
Alrededor de 1545 se descubrieron bajo su patrocinio la mina de oro de
Xaltepec, las de Cul iacán. Etzatlán, Guachinango y la Purificaci ón. Como
resultado de los procesos de prospección por él impulsados se dio el
descubrimiento de las ricas minas de los Zacatecas en l 546.

678

679

�Cristóbal era ante todo un prestigioso conquistador, pues se había
inteorado desde 1529 a la conquista de la Nueva Galicia baj? el mando de
Nuñºo de Guzmán. actuando como capitán de jinetes. BaJo su bandera
combatieron hombres con los que de alguna man~ra s~~tuvo una peculiar
relación tras las fases de conquista y la posterior pac1ficacion.
Si bien su ascendencia ya anunciaba hidalguía, parece que su~o _g~nar en
los hechos su preponderancia. Se le ha descrito diciendo que al _m1c1arse la
• d.1c1on
· · de Nuño contaba apenas con 24 años. Parece. haber
expe
, ddispuesto
··
sde
regulares recursos pues organizó por su cuenta una cap1ta111a e Jmet_es. u
fama llega hasta nuestros días corno buen go~emante en la Nueva Galic~a en
la que se desempeñó varias veces como teniente de gobernador a partir de
1536.
La persona de Oñate logró representar políticamente a los
conquistadores de la Nueva Galicia quien~s veían en é~ un v:_nerable modelo
de sus aspiraciones. Finalizada la conquista y la pacdicacion _d~ la ~ueva
Galicia, el destino de los integrantes de aquel grupo exped1c1011~no f~1e
diverso, pero por regla generaL factor común ª.todos ellos era la ~1tuac1on
social de relativo privilegio, aunque hubo excepciones bastante notorias.
Además puede afinnarse que entre aqu~llos vet~~anos, anti~uos
correligionarios de Cristóbal, surgió una sólida relac10~1 de caracter
económico y político, muchos de ellos se asociar~n- y compartieron em_p_resas,
se repartieron cargos de justicia, haci~n¿a y_ rnum~ipales en mucho~ s1t1os d~
la Nueva Galicia. Desde un princ1p10, mrned1atamente des~u:s de los
acontecimientos del Mixtón, el prestigio de Cristóbal se c~nsolido al grado
que sus antiguos subordinados llegara,~ a considerarlo casi como su pa.dre._
Alonso Castañeda, Antonio de Samaniego, Alonso de Roas, Juan Duran )
AIon so López, justicia y regimiento de la ciuda_d de Compostela, se_ refieren a
Cristóbal en estos términos en una carta enviada al Rey en noviembre de
1549:

.. Cristóbal de Oñate es uno de los mejores capitanes de las :ndias.
y en todo leal y deseoso del serv'.ci~ de vi_,estra__majestad.. .u~1 en I~
tocante a la conquista de esta provincia, pacijicac1011 y reduc11111ento L~e
ella, como en /as grandes expensas que hizo para el socorro del Peru:
fue nuestro capitán desde el principio de la g~1erra Y por su gr_an
bondad, méritos y ejemplo en servir a ,•uestra ma;estad, hem~)sle tenido
v fe tenemos por padre, y como tal de él hemos recibido y r~c1b11110s_ mu;
·buenas obras; y wntas que con verdad podemos deczr que el ha
sustentado y ganado a Galicia, pues con su sangre, deudos y hacienda
lo ha conserrado y sustentado, gastando con largueza todo que ha
tenido; por fo cual suplicarnos a vuestra majestad sea servido, como

'.º

680

otras veces y los demás pueblos de este reino, teniendo respecto a lo que
hemos dicho. que es la menor parte de lo que cabe en él. que vuestra
majestad le nombre por capitán general y gobernador de todo este reino
y le haga cabezajunlamente con el audiencia: pues será dar fuerzas a lo
espiritual y temporal y que los indios de las sementeras rengan freno y
se sujeten al dominio de vuestra majestad por la manera y gran opinión
que con ellos tiene. "1
Cristóbal murió en su hacienda de Pánuco en 15 702 y su prestigio se
prolongó hasta después de su muerte alcanzando a la familia, pues sus viejos
subordinados que le sobrevivieron lo recordaban con admiración y lealtad y
honraban a sus descendientes, como fue el caso particular de don Juan de
Oñate.
La biografía de Juan de Oñate, al igual que la de su familia entera ha
sido objeto de varias investigaciones, las cuales han obtenido conclusiones
diversas. Hoy sabemos que nació en el real de Pánuco, en la jurisdicción de la
alcaldía mayor de minas de Zacatecas entre 1552 y 1554.3
¿Cómo era el real de Pánuco en el siglo XVI? Se encontraba alrededor
de quince kilómetros al norte de Zacatecas. y en aquella época uno y otro
reales de minas formaban una sola jurisdicción conocida como la alcaldía
mayor de minas de los Zacatecas y más tarde como el corregimiento de la
ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas.
La importancia de Pánuco en relación con Zacatecas fue muv relativa,
pues debió ser el sitio de ubicación de pocas pero importantes ha~iendas de
minas, como las de las familias Oñate, !barra y Zaldívar. ·'El real de Pánuco
en lo que atañe ala venta de vino, y por el número de comerciantes que all í
actuaban no representaba en esos arios un asentam iento con un mercado
significativo, si se le compara con la dinámica poblacional y mercanti l de
Zacatecas ( ...) como ya se apuntó, el real de Pánuco y las minas de Zacatecas
constituían una sola unidad política y se integraban en el mismo distrito
judicial y administrativo bajo el corregimiento de Zacatecas. Su actividad
económica y mercantil, por lo tanto, se presume íntimamente ligada a la sede
del corregimiento durante todo el siglo XVI." 4
EL bullicioso real de minas de Pánuco tenía una plaza, una iglesia. las
suntuosas residencias de los Oñate y los Ibarra, y las barracas de
trabajadores.5
Es bastante probable que, salvo algunas estancias prolongadas en la
ciudad de México, Juan pasara buena parte de la infancia en su ciudad natal.
bajo la mirada complaciente y mimadora de los viejos compañeros de armas
681

�tenemos
. .
- en cuenta las d uras cond1c1ones
d d
.
esos anos la minería del norte de Nueva G 1· ~ i~pres1ón que atravesaba por
a 1c1a.

de su padre.
Marc Simmons nos brinda una imagen de Juan de Oñate en su juventud.
dando por sentado que su padre hacía constantes desplazamientos entre las
6

ciudades de México y Zacatecas:
"Por lo tanto Juan de Oñate creció familiarizado con el brillo y la
relativa sofisticación de la vida urbana en la capital virreinal y con el
contrastante modo de vida. en toda su crudeza y monotonía, que se
encontraba entre los rudos mineros en la frontera de Zacatecas. En la ciudad
de México dominó los refinamientos sociales y también, suponemos,
adquirió la acendrada educación que se reflejaría más tarde en sus escritos.
Pero la parte más importante de su formación durante su niñez ocurrió en su
7

...

~a vida de Don Juan en Zacat
.,
la oligarquía minera de la ,
ecas transcurno en el mismo amb·
d
t b' •
epoca goz d d
1ente e
am ien sufriendo las continua ... an o e la bonanza argentífera
estado sujeta. Más aún. se inv~,:~~~s a las que esta industria siempr~el~~
~espl?adas por aquel la elite empeñad:n las lucha~ políticas y económicas
zotar a de ayuntamiento; en ese sentido ~n _c~~wert1r Zacatccas en ciudad y
acatecas. el 27 de marzo de 1582 . mg10 al Rey una carta fechada e
caormd o sus !parientes Cristóbal y Vicen~/~entzo cldo_n otros mineros zacatecano~1
e en e maestre de campo en su exped· .a, ivar -el que se converrma
. , más.
tB a1~u-~los. Antonio de Salas y Cristóbal ic1on ~ N~evo México-. Baltasar de
pet1c1on. además de la de instalar una Cads: ¿rg~ello, en la que formulaban tal
.
e oneda, entre otras cosas_ 12

lugar de nacimiento: la residencia de Pánuco.''
Habiendo pertenecido a

Otro de los más destacables elementos en la formación del adelantado es
que junto con sus hermanos y demás parientes, los Zaldívar, estuvieron
inmersos durante sus años mozos en la actividad extractiva argentifera y en el
lenguaje de la minería.
Vicente de Zaldívar y Oñate. que llegó a ser teniente de capitán general
de la Nueva Galicia y su primo Juan de Oñate, decidieron reclamar
afanosamente por la vía juridica las haciendas que había dejado en Zacatecas
Juan de Tolosa y que, por la minoría de edad de sus hijos Leonor e Isabel
Tolosa Moctezuma y don Juan Cortés. permanecían bajo algún título legal en
manos de un Alonso de Mesa.8 Juan de Oñate, junto con sus hermanos
Alonso, Fernando y Cristóbal se hicieron finalmente cargo de las minas de su
propia familia y de las que dejara al morir el suegro del9 primero, Juan de
Tolosa. pues Juan casó con su hija y heredera doña lsabel.
Los beneficios de sus inversiones mineras eran ciertamente relevantes,
pues las haciendas de la familia Oñate por sí, presentaron para diezmar en la
caja real de Zacatecas. t:rn sólo en el transcurso de los años de 1565, 1570,
1579. 1583 y 1587, la cantidad de 7,563 marcos de plata y pagaron como
impuesto 748 marcos. Las minas de la familia Tolosa, a su vez. presentaron
en el mismo periodo 5.300 marcos de plata para su diezmo, pagando un total
de 524 marcos de plata en impuestos.

10

Es de suponerse que de esta intensa actividad empresarial. aunada a
otros ingresos familiares de los Oñate, resultaría la fortuna que más tarde
invertiría el adelantado en su empresa más allá del río Grande. Todavía en
1622, un censo de los indios administrados por el convento franciscano de
Zacatecas, señala la hacienda de Juan de Oñate como la que más indios
ocupaba para las labores de beneficio. un total de 85. cifra importante si
682

1

.

:~~ella qu~ se :mpeñara en la c~e~;•;::r;er;;~r~;ón cr;olla_de zacatecanos.
enc1on el titulo de ciudad para la e· ·¡· n amiento de Zacatecas, en la
a. ayunta miento
·
· · ·
ivi ir.adora de/ ,vorte,
"'
tn1c1almente
como re .d
Juan se inteoró
1

~;u::d, ocupo
natal. En la segunda eleccóón d;;,°' yl más tarde como alcalde de°su
el cargo de re id
.
p1tu ares de Zacatecas en el a,
ciudad en 1591.13

de de
la
g or, y mas tarde ocuparía la silla de. a 1calde 10

_Por otra parte, la personalidad d 1 ,
precisamente de las ,
.
e adelantado de uevo M. .
h b' d
.
mas apacibles de I N
ex1co no era
a ie1~ o nacido en sábanas de seda
a ueva Esparia, pues aun ue
heredo _de su padre Cróstóbal mucha; ;n el real_ de Pánuco para ser prec~o
zacatecano de la epoca
,
. e las, calidades
del conquistador nato,
dEl ambiente
·
1mpo
1
.
.e rec~a presencia. Don Juan había co n1a . a necesidad de forjar caractere~

:"~~a~uventud. reconstruyó la m;s;ón e:~::•doda los ch;ch;mecas desde su
~a ia escub1erto y fundado reales de . ec1 a en las m111as de Charcas \
ueva Espaiia. "Le gustaban las
'.rnnas en las regiones norteñas de 1;
esobedecía su estirpe
· conquistadora.'•1
muJeres
con furo r ), en eso tampoco
4
d
Podemos afirmar, Junto
·
con Brading acerca de J uan de 0 natc:
'~En los abiertos ámbitos de las f
.
Espana, los hijos criollos de lo ro_nteras septentrionales de la 'ueva

:~~t;_a_n el espír;tu marc;al y emp:en~:~::r~; s coloo;s y conqu;stadores
1c1on que se lanzó en 1598 a
.
us pa res. De este modo la
fue en~abezada por Juan de Oñate h~_onqu1s~ar y «pacificar» Nuevo México

;';'nquostador y m;nero de Zacatec;s 'Jº (nacodo en Amér;c,) de un destacado

ernán Cortés y una hija de Mocte¡u~~ya tuJer descendía de la unión entre
a. n aquel caso. las atrocidades que
683

�acompañaron la subyugación de los indios pueblo de Nuevo México
demostraron que los criollos de la Nueva España tenían vicios y virtudes muy
15
similares a los de sus antepasados europeos."
U. El pe regrino indiano

Mientras Juan de Oñate competia con otros aspirantes al título de
adelantado de Nuevo México, el primero de enero de l 594 la ciudad de
Zacatecas estrenaba su cuarto corregidor, don Antonio de Saavedra Guzmán,
quien hizo su debut en un periodo salpicado de conflictos oponiéndose, en
comparsa con los oficiales reales y demás regidores propietarios,a la elección
lb
de reg1'dores cadaneros.
Saavedra fue un personaje notable en el mundo novohispano, no tanto
por las picarescas peripecias que protagonizaría en Zacatecas como
corregidor, sino por su célebre obra literaria denominada El Peregrino
Indiano, r poema revelador de la complicada mentalidad de los criollos.
Había nacido a mediados del siglo XV I en la ciudad de México, proveniente
18
de una familia linajuda.
lll. El Peregrino Indiano y los zacatecanos: la dificil convivencia

Las relaciones entre el cabildo de Zacatecas y el corregidor Saavedra
parecen haber sido conflictivas desde el principio pues pronto entró en
disputas con los oficiales reales, el alguacil mayor y el depositario de la
ciudad. Ante estas primeras actitudes del justicia --continuadas durante todo
el año-, el 18 de noviembre de 1594, el regimiento escribió al Rey
expresándose en fom1a por demás hostil contra Saavedra, diciendo que la
ciudad se encontraba "afligida y apretada con el desabrido gobierno del
corregidor don Antonio de Saavedra, que ha obligado a este regimiento a
tomar la mano y suplicar a vuestra majestad la libre de la opresión y
cautiverio que padece... "

y _par~ el beneficio de ellos quita a los mineros los indios ue tiene
;salarrados en gran menoscabo de sus haciendas y de los rea/e~· quintos
e _vuerra.;7;1es:ad'. que cesan cesando el beneficio de los mineros por
qwtar es e. os md10s; y no acudiendo los vecinos a su usto au~1 ue
se_~,~ ~egoc1~s de maravedís, los maltrata pesadamente de %a/abra y ¿on
p, 1s1on, con o c~a! andan t~n desabridos que se van de esta ciudad , la
~esf~ebbla~, ten11endo su. Violencia, la cual resulta en menoscabo }del
tea a e, que con la copia de vecinos crece... " 21

. ~?mo_ consecuencia de estas amargas acusacíones el Conse·o de In .
exp1d10, atines de 1595 una real cédula dirigida al . ', .
. J
d1as
Monterrey, en la que le ordena:
m1sm1s1mo virrey conde de
. "os_informéis de lo que pasa acerca de lo contenido en la c .
siendo cierto. quitéis de allí al dicho Antonio de Sc.,a\·ed
' ta, y
d ,.
.
ra. y en su 1ugar
~o~ re1s otra persona de quien tengáis sati.sjacción. que remediará lo~
~nobs e mdcon,vementes que la dicha ciudad representa, y avisarme el/~
Con reve ac. de lo que hiciéredes. " 21

ª

.ª

Don ~ntonio, por su parte también salió muy bueno para escribir cartas
al rey queJandose de los funcionarios de hacienda locales:
"En estas minas tiene vuestra mc.u·estad d ,. ,,. . !
ad · · t.
¡ .
o., o1 1c,a es que
m1111 ~an 1a rea. ca~a y hacienda; entiendo que 110 hacen sus oficios
como e. en, dam,~ificandola en mucho porque el uno de ellos. que es el
factor,
. flene doscrentos mil pesos y más de hacie11da, que Ia trata v
con/1 ata por su persona y otros por él: y este trato es con los minero;
son l:s que deben siempre a vuestra fllCIJ"e!,rad de quintos y a::ogue ;.
sa .7.ue .se le!i _da por cuenta de vuestra majestad; r conforme a e'if~
pre;rere su hacienda a la de vuestra majestad. .. " :3 •
·

qu:

19

Las acusaciones de los regidores contra Saavedra no tienen nada de
20
excepcional en el panorama novoh ispano, pero todo parece indicar que el
corregidor era particularmente repelente y sangrón en su estilo y forma de
conducir su actuación en la ciudad. Continúan los regidores en su carta:
"Es el caso que el dicho corregidor, con la extraordinaria codicia
que tiene, trata y contrata públicamente, haciendo en estos tratos
demasías y violencias llevando ojo a ganar y no perder; y le es fácil con
la vara (de justicia) salirse con lo que quiere: sírvese de los indios
naturales sin pagarles sus jornales, compra metales para sus granjerías

684

Sin duda que. este f~_e el año estelar del Peregrino, quien durante su
; a101s:urso comenzo tambten a tener fricciones nada i~enos que con don Juan
e nate, como lo veremos adelante.
El Peregrino asistió -cómo no- a todas las sesiones del cabi ldo
~~ectuadas en tr_anscurso de 1595. En las elecciones del primero de enero
1_5??, ocasiono que los regidores impetraran defensivamente una real
p~~v1s1on dada por la Audiencia de Nueva Galicia, en la cual habían obtenido
: nt erecho ~· votar secret~mente, pasando de uno en uno a externar su opinión
en e el escr.1?ano del cabtl?o-que a la sazón ~ra Esteban de Vasiniana- quizá
~-revencion de re~resalias del corregidor. · 4 Sin embargo esa fue la última
ses1on en la que se vio a Saavedra, pues alrededor de abril de ese ?ño, o poco

:1

685

�, d
0 por su teniente. Nicolás
antes fue sustituido, sin ser separado aun e1 carg ,
'
,5
Rodríguez. ·
IV. El corregidor contra el adelantado

,
. .
1595 la autorización del virrey Luis de
Juan de Oñate habta recibido en
'. . , de Nuevo México al norte
.
.
.
\
enquista
y
la
colonizac1on
' d
Velasco para dmgir a c
b· vo tal concesión, en medio e un
de la Nueva Vizcaya. ~\ za~ateca
~e t~e entrecruzaron susceptibilidades y
tortuoso proceso de vano_s anos e; \
enero de 1596. Juan y sus
asiones
de
muchos
mteresa
os.
ara
.
de Caxco a\ norte de
P
.
b ya en las mmas
,
expedicionanos se encontra a
stancia que duraría l O meses.
eva
Vizcaya
en
una
e
¡·
Zacatecas, en 1a Nu
b. , . s de las autoridades metropo itanas y
. , de l t't
I u\o
abrumado por un sin fin de du
, itac1011e
• . 2&lt;&gt; pues a la consecuc1on
1
por varios obstáculos de carac'.e~ po it1coh, habían aspirado y competido
d d Nuevo Mex1co mue os
de adelanta o e
. d d no v otro lado del Atlántico.
férreamente ante las autonda es e u -

;¡°

. d E e· o varios eran los que aspiraban a
A más del intento de Anton'.o e dsp J\l, fe Cristóbal Marín en 1583.
M, · El pnmero e e os u
d
conquistar Nuevo exic?. .
~
1 da por el entonces alcalde mayor e
Al año siguiente. _otra solicitud ~s 01;u ad Vargas. Ninguno de ellos obtuvo
\a Puebla de los Angeles. Fr~nc1sco iaz e
respuesta favorable alguna. ·
d Pedro Ponce de León, rico vecino de
Hubo otros aspirantes de \a talla e .. d capitán general de la Nueva
Bai\én, Rodri~o de Río
Losa.. pr:~~;1t:r~e sería gobernador de la Nueva
Galicia. Francisco de Urdmo\a, qu_ien d N tra Señora de \as Nieves, Juan
Vizcaya y el rico vecino de las mmas e ues
Bautista de Lomas y Colmenares, entre otros.

?:

, ,.
íue sencillo pues en torno a él giraron \as
El asunto de Nuevo Mex1co no
I b. nte novohispano. De manera
.
.
, reclamos en e am ie
.
más encendidas pastones Y
. , n este sentido Juan Bautista
significativa destaca la pugna_que protago1~1zo ea un rico hacendado de las
• u1en a la sazon er
de Lomas y Co 1menares, q
z
tenido por muchos como
,,. d I t ·a\ Estado de acatecas y
. . d
1
regiones nortena~ e ac i.:
G r . Juan Bautista había sohctta o a a
el hombre más neo de la Nueva a ,c1al.
uista de Nuevo México en
't ilaciones para ª conq
·
corona concertar cap1 l
.
frustraron pese a que el mmero
\ 589 1592 y 1595, pero todos los intentos se
.
18
gastó, considerable parte de su fortuna en los preparativos.
. . • 1 ·cachón de Nieves, el virrey Luis de
Al negársele la autonzac'.on ad r~ d'-ola acérrimo enemigo de Lomas,
Velasco \\amó en 1594 a Francisco e r
do,ra pero fue aprehendido en la
con e\ fin de encomendarle la empresa po a d. la muerte de su esposa.
, .
do entre otras cosas e
. d
ciudad de Mex1co, acusa
, \ . fluencia revanchista de Bautista e
imputación en la que se advert1a a m
686

~7

Lomas. Juntos se vieron envueltos en una serie de hechos tan lamentables
como regocijantes, que muestran el grado de los enconos por el privilegio de
29
marchar hacia Nuevo México,
y que inclusive revelan la división de
opiniones tanto entre las autoridades de la Nueva España como de la Nueva
Galicia, donde Lomas se apoyaba en sus importantes yernos.
Con estos hechos como antecedente don Juan de Oiiate se consolidó
como el candidato seguro a encabezar la tan esperada expedición hacia
Nuevo México, pero Bautista de Lomas guardaba al parecer muchos
resentimientos aún. Las dos hijas de Lomas se habían desposado con sendos
oidores: una de ellas con el doctor Valde·rrama, de la Audiencia de México. y
su hija doña María de Colmenares, con el licenciado Nuño Nuñez de
Villavicencio, de la Audiencia de la Nueva Galicia. 30
Tal vez en pro de alguno de estos celosos aspirantes a la empresa.
quedados en el camino del favor del rey y los virreyes, Saavedra planteó
equivocadamente su relación con Juan de Oñate, lo que agravó su situación
en el ambiente de la oligarquía zacatecana que copaba el cabildo. Resulta
bastante probable que Bautista de Lomas aún estuviera resentido por sus
truncas aspiraciones sobre Nuevo México, y que su opinión sobre Juan de
Oñate no fuera del todo buena y si ya había sido capaz de acusar
infundadamente a Urdiñola de homicidio -acusación de la que finalmente fue
absuelto con posterioridad a 1598-, también se decidió conjuntamente con el
corregidor Saavedra a complicarle la existencia aun atareado Juan de Oñate.
Ya con ailterioridad, tras las elecciones capitulares en Zacatecas de
enero de 1596, se presentó en la Audiencia de Nueva Galicia. Felipe de
Escalante Castillo, vecino de Zacatecas, uno de los capitanes de Oiiate que lo
asistían en los arduos preparativos de la expedición, querellándose ante los
oidores en contra del Peregrino ) otras personas a él allegadas. entre las que
sobresalían Luis de Aranda Gumiel. alcalde ordinario de 1595. San Juan de
Fernández. alguacil, y Andrés López de Yarza. JI La querella trataba sobre
"... la herida que le dieron en la cabeza al dicho capitán, estando
en casa del dicho corregidor dándole un recaudo ele don Juan de
Oñate, su capúán general, y haberle hecho o/ros muchos molo.1
lratamiemos y querer matarle y darle garrote... "J!

Las intenciones políticas de Saavedra se adivinaban por la actitud del
propio Oñate, que respondió a la afrenta sufrida por su capitán, denunciando
ante los oidores que:
"... para impedirle la jornada (a Nuevo México) y por poner mal
nombre en su fidelidad )' crisliandad. el dicho corregidor hi:o una
cabeza de proceso. diciendo en ella que en su casa se hacían jumas,

687

�ligas y monipodios y que sería posible que de ello re!ultara algún
3
alzamiento,· y que sobre ello recibió cierra información. " J
En ese mismo lapso se presentó también ante los oidores otro vecino de
Zacatecas llamado Juan de Condomafeo, quien formuló a su vez una petición
en contra de Saavedra en la que lo denunciaba de "... haber vivido mal y
hecho muchos delitos y excesos, en dos años que ha que es corregidor de la
dicha ciudad y su partido... " 14 Entre otras acusaciones a don Antonio,
expuso:
.
"que debiendo ser buen cristiano. amigo de los sacerdotes y siervo
de Dios y de aquellos que predican su santo evangelio en los púlpitos y
lugares señalados en las iglesias, no lo hizo, antes deshonró y afrentó y
viwperó a un fray Gabriel Arias, predicador del convento de San
Francisco. habiendo acabado de predicar que es un gran siervo de
Dios. se levantó de la iglesia y lugar donde estaba asentado y entró
dentro del monasterio y mandó llamar al dicho fraile y le dijo que era
un bellaco desvergonzado y que había mentido en todo lo que había
dicho, y que por menos había hecho de dar de palos a otros, y que si
subía otra vez a predicar aquello que lo tomar_ía por la capilla y le
echaría del púlpi10 abajo y le daría cien palos. "JJ
Por si fuera poco, don Antonio fue encontrado culpable de ejercer con
entusiasmo el oficio de tahúr, pues puso en Zacatecas un:

"tablaje público de jugadores y dos mesas, dando naipes a precios
excesivos en su casa, jugando con todos mucha cantidad de dineros en
gran daiio de los vecinos, llamándolos y llevándolos por fuerza para que
36
le gas1asen los naipes y diesen baratos~.. ..
Otro de los escándalos de que fue encontrado responsable era que:
"viriendo en aquella ciudad un vecino de el/u llamado Francisco
Sá11che=. hombre honrado. viejo. /leno de canas, casado con una mujer
honrada: homhre de importancia para aquella república porque tenía
por oficio él y su mujer amasar pan para el susteJl/o de ella, le mandó le
diese pan fiado. sin pagarle; y sin cédula. con sólo la palabra de ww
11111/uto, porque no tuviese recaudo para pedirle nada, y habiéndole
dado mucha cantidad y yéndose/o a pedir, le cobró enemistad y le
deshonró y afrentó llamándole viejo bellaco. desvergonzado, que se lo
había de pagar y pelarle las barbas, y le hi:o por fuerza, dar carta de
pago de lo que 110 había recibido, y se le quedó con ello... ·''
Fue encontrado culpable de otras faltas como el condenar injustamente a
penas infamantes a un grupo de indios, así como en atribuirse funciones del
cabi ldo en lo tocante a la fiscalización de precios y de hacer mal uso del
688

dinero ~on el q~e la ci_udad contribuía a la fábrica de la catedral de
Guadal~Jara. Las 1mputac1ones que se le formularon en este caso fueron en
total treinta y dos.
_ .Resulta tambi~n. evidente que los preparativos para la expedición de
Onate a ~uevo Mex1co, contribuyeron notablemente a desgastar la función
gu,bernat~va de Saavedra, pues tanto las labores de avío como de
redutam1e~:º de soldados y colonos, propiciaron seguramente una gran
concentrac1?~ de perso_nas en el corregimiento, por encima de la ocasionada
por_los trad1c1ona_Jes e, importantes flujos migratorios, de los que ya de por sí
la cmdad era destmo. 8
J

. Ramón A: Gutiérrez nos proporciona una interesante descripción del
grupo que l~~go a Zac_atecas en espera de marchar hacia las recónditas tierras
del septentnon novoh1spano:

. "Los .~ombres que 111archaro11 a Nuevo 1'1éxico. jóvenes y solteros
en ~-u mayo, ta, formaban u~ bronco grupo. Poco se sabe de sus orígenes
socwles._de no se:· por la 111formación que se co11signa en las lisias de
enrola1111ento. Mas de la mitad de los hombres, 71 para ser exactos.
eran menare: de 30 a,fos. los demás no eran mucho mayores: 3.¡ tenían
de 3~ a 39 anos, 1-1 .1·e.hallaban entre los ../0 y los ./9. y /O era11 ma¡,ore.\
de 50. El. reciura. mas )oren tenía 15 anos y el más viejo 6Ó. De
proceden~•¡~ pare~1da a la de aquellos franciscanos que iban a sen·ir a
Nue_vo Mex1co, ma'i o menos la mitad de los soldados declararon haber
~ac,do en Es~a~a. principalmente en Andalucía y Extremadura. Otros
JO._ o algo as,. dieron la Nueva España como lugar de nacimiemo. 1. 1111
pt~~:ado de ellos eran 1e otros países, por ejemplo. Juan Griego. era
g, lego, , A11to11w , Rodriguez era portugués y Rodrigo Ve/111011 era
flamenco. ..Tambien se hallaban entre los miemhros de fa expedicio'n ,as
,
eJposas. ¡IIJOS, criados y esclavos de varios de los oficiales. ·· .1?
~urante la preparación de la expedición. los roces de los subordinados
de ~nate Y el temper_amental corregidor no se hicieron esperar, y así lo
atestiguaron las .repetidas cartas de la ciudad "y de otros i·ecinos mur
honrado~ Y rehg10sos de ella.,, quienes comunicaban al tribunal d·e
GuadalaJara que:

"entre el dicho corregidor y el dicho don Juan de OF,ate
gobernador Y, cattán general, y sus soldados, hay grandes difere11cias ;.
encuent:~s publicas, de que se podían seguir alborotos y escándalos. en
d~ serVIcLO de Dios nuestro seiior y de su majestad y daño de la dicha
ciudad Y_ vecinos de ella y reino: y para obviarlos y que no sucedan, y
que el dicho gobernador y capitán general sea despachado y aviado.
689

�para hacer su jornada a la conquista de la Nueva México, que su
majestad le ha hecho merced de encargarle con comodidud y buen avío
411
y el mejor que se le pueda dar.. , "

Resulta evidente el apoyo prestado a Oñate por sus paisanos de
Zacatecas en contra de Saavedra.
Si ya conocemos a nuestro corregidor y sus veleidades, a ello había que
agregar la peculiar entidad de quienes se embarcaban en una expedición de
tal envergadura, lo cual imprimía a la situación en Zacatecas durante los años
de la preparación del contingente. elementos de gran inestabilidad. El mismo
virrey se expresaría del contingente en términos poco halagüefios al decir que
el carácter de los 129 soldados que se enrolaron en el contingente, era
41
"pendenciero" en extremo.
Tanto el capitán Escalante. como el ciudadano Condomafeo solicitaron
en sus denuncias que uno de los oidores saliera hacia Zacatecas para iniciar
una averiguación de los hechos. exhibiendo las fianzas necesarias para tal fin.
Por ello. la Audiencia, apoyada en ambas peticiones y en las cartas de los
zacatecanos, determinaron el 18 de enero de 1596, enviar a la ciudad un
oidor. A estos hechos los togados agregaron el argumento de saber que
Saavedra. a más de los delitos que se le imputaban:
"... ha cobrado de la real caja cantidad de pesos de oro sin
pertenecer/e ni dehérsele: y ha cobrado las condenaciones de penas de
cámara y gastos de justicia sin tener libro. cuenta ni ra;;ón. nombrando
42
depositario el dicho Saavedra ... "

El oidor Francisco dl" Pareja, que partiría para Zacatecas estaba obligado
a instruir la causa sobre los hechos denunciados y en el mismo auto se hizo
hincapié en que, una vez iniciada, debían pasar los autos a la Audiencia para
resolver, en el entendido de que buscarían con ello dar a Juan de Oñate.
"... todo el faror y ayuda que sea necesario conforme a sus provisiones y
asiento::, que de su majestad tiene y de sus virreyes de esta Nueva Espaiia .. ··
./J

Sin haber medido previamente las consecuencias de la carta que el
regimiento había mandado al rey en 1594, sabemos con certeza que el
44
Peregrino se encontraba en Guadalajara en el mes de mayo,
metido en
problemas legales como resultado de la visita acordada por la Audiencia; los
mismos se prolongaron por el resto del año. extendiéndose incluso a la
Audiencia de México. donde seguramente se conoció de las indagaciones del
virrey a consecuencia de la carta de 1594.
690

Ante esta esperada oportunidad el cabild d 1 .
. .,
fuego y promover la causa en cont;a de su ~ .e a c1u?ad dec1d.10 atizar el
efecto celebrar una sesión el . t d
.v1eJo enemigo, queriendo a tal
Diego Pérez de Rivera mineros1e e ~ septiembre de 1596, para enviar a
seguir en México las ap~rentemenytevec111,o de Zacatecas, con la finalidad de
. .
mue ias causas y proc
· · ·d
Aud1enc1a en contra del todav'1a correg1'dor.
esos m1c1a os en la
Poco más tarde. el 13 de octubre de 1596 B .
frenar los afanes del cabi Ido dec. d.,
.
' autista de Lomas. queriendo
alcalde mayor de las minas d NI. io presionar al .adel~ntado iniciando ante el
e ieves unas avenguac
. " b
las haciendas de sacar plata de d J
B
IOnes. so re robos en
soldados de don Juan de 0- on uanb awista de Lomas, comelieron los
seguramente en su tránsito hacia~:t~ go evr.nador del Nuevo México ", ._;
ueva 1zcaya.
El teniente del corregidor de Zacateca N. ,
.
más bien funciones de apaga~
s. ,colas Rodnguez, cumpliendo
.
uegos. enterado de los
, ·
d
capitulares, se opuso a asistir a la sesión lo
. . _propos1.tos e los
entre él y el beligerante cabildo· ~6 • t, que_mot1vo mas .conflictos. ahora
justicias y regidores, entró a las 'casaess :~!~se ~ la renuen.c1a de Rodríguez.
para salirse con la suya nombra d
o· stor~ales rompiendo
la cerradura
'
n o a iego Perez para
. 1
M, .
con el pretexto de tramitar alla' la .
..
.
enviar o a ex1co.
. d'
conces1on a la ciudad u11
. .
111 10s para el desagiie de las
.
..
,
repart1m1ento de
esta ciudad'': .J7 especia!mente~1~~:\sio ~1~~¡~~~~ demas cosas que convienen a
Capitulares y justicias locales mostraron
. .
acciones del descendiente d 1
.
su gran resent1m1ento por las
e a rema Loba motivado
1
•
•
s por e notono
descontento de la población e ·pa ~ 1 1. .
para empeorar la de por sí se _nt? a, 11c1er?n cuanto estuvo a su alcance
.
n 1ca s1tuac1ón judicial d 1
.
corregidor. Los capitulares y
d
e controvertido
11
activismo. consistente en organiz:~~a ~e:~:
desarrollaron un verdadero
a la.s autoridades novohispanas con ese fi ct10;1 de fin~as para en:1ar cartas
cabildo por el siempre leal teniente Ro~º: iec 10 que¡ fue ?;nunc1ado en el
noviembre:
nguez, en a ses,on del cinco de

º~-

"habiendo tratado y con'er ·c1,
b d
ciudad
. I
.
.
'J' 1 o so re ar remedio u que en esta
, pm a guno:i \'ecmos de ella se tiene tr .
1
1
1
a voz. ele ciudad sus pretensiones. escriben :~~t~s c~;:~~:1:; ~~~
el! p I e.ce (. l.) y toman muchas firmas de muchm personas residente/en
a, a.1 cua es. o la mavor parle de 11
para quién son las carta~ .
, e as, no saben lo que firman 111
colore&lt;; a el/
. : 111 que fin las pretenden, poniendo algunos

f:; s:;~&lt;

experi~ncia .:~

i;,,vi~';

.ª

~;,cl;;;'~i: .ec;~r. las dichas firmas, como por
· · cor ws presentes que se traen p Jr
1
~eg~:'.:' ~i~t~ª;/;~:.nas co111r~ don A!1to11io de Saavedra, corregid;J,.
u a • que segun se dice se han escrito carlas a los
691

�jueces mayores. a voz de ciudad, no lo siendo, contra el dicho
corregidor: para remedio de lo cual y que se excuse de esto, las justicias
hacen causas diciendo hay juntas y monipodios, y quieren castigar
.

a lgunos vecinos...

funciones:
Cumpl_í la obligación que era forr;osa.
A m1 Rey y señor como es debido,
Con la.finalidad que fue posible,
Que hacer otro más era imposible.

., ./R

Alguna suerte de tregua fue lograda por el teniente Rodríguez en el
asunto del corregidor, porque las elecciones de enero de 1597 se celebraron
en el marco de una extraña paz, poco usual en este tipo de trámites en la
joven ciudad de Zacatecas.

.
Como una reminiscencia literaria d
mcomprensiva oligarquía .
d
e sus problemas con la mgrata e
, ·
• • .
rrnnera e Zacatecas, e¡ peregrino nos dejó estos
rrrcos
JU1c1os:

1

Fue el 21 de octubre de este último año cuando el regimiento recibió una
carta desde México en que se notificaba la designación de un nuevo
corregidor para Zacatecas: el capitán Fernando de Yaldés.
No pudo el cabildo disimular su regocijo al saber que el inefable
Saavedra. en definitiva, no sería más corregidor en la ciudad. Por ello, se hizo
hincapié en la sesión del mismo día en que, "como era la costumbre'', se le
recibiría en --Ja casa que para ello se toma, en que haya de vivir, y darle de
comer y cenar el día que viniere, y a su gente, teniendo atención a que vienen
desaviados.•·49 Sin más novedad, salvo que el recién llegado pidió vivir en las
propias casas del cabildo - petición que le fue concedida a cambio de que
tapara las goteras a su costa-, el quinto corregidor de Zacatecas fue recibido
el cinco de diciembre y asistió a las elecciones de enero de 1598 sin mayores
prob'1emas. 50
Por su cuenta. como era de esperarse, Valadés instruyó su juicio de
residencia en contra de su antecesor. lo cual contribuyó a empeorar la

Y, vi~to
·
· poniendo
. que
. el go bierno
iba
Como er~ justo en todo y conveniente
y la ;unsdicción real derendiend
Se e
,
J'
,;,: onvoco en mi daño cierta gente:
Fue..-.,ev,de.lance
en lance esto exte
.i
.
• n d'1e11ao
a/1endose de ayuda suficiente
De
suerte
que me fue quitado el w1go
. ':,i,
• i parecer que hay causa en mi descargo

º·

~pelaba,_ eso sí, al soberano, alguna
prommente, sm un mínimo de•io de
comprensión para hombre tan
:i
rencor:
Bien claro lo veréis, Rey soberano,
y cuando es desdichado el que se aleja
De vuestra poderosa y justa mano
Pues
,.
y llega tarde a_vos. cuando se que;a:

que llegue senor mtenro humano
A ~acer de invenciones falsa queja.
Sm que vuestra justicia poderosa
Muestre en la mía su mano rigurosa

situación de Saavedra.
V. Epílogo
Probablemente no volvió a saberse gran cosa en Zacatecas sobre
Antonio de Saavedra. pues después de los resonantes episodios por él
protagonizados en la ciudad, partió casi de inmediato a España,
aprovechando la oportunidad para redactar. balanceado por el oleaje en la
proa de su nao. su maratónico poema, en el que dedicó a su antíguo
corregimiento algunos pocos y memorables versos:

Allí está Zacatecas /a famosa
Que tanto ha de sus venas producido,
De allí, de la gran mano poderosa.
Sacro señor. Corregidor he sido.
No deja de aludir el celo con que pretendió haber asurnído sus

692

Que no es justo señor que lo padezca
111· Mi honor. mi calidad. y mi persona,

haya qwen se anime. ni se ofrezca
A rnformar falso a ruestra Real
V
h ¡¡
corona
, o se ~ ara quien más que yo merezca
Alfa. con~o !afama lo pregona,
Haberlo _mis pasados conquistado.
Descubierto regido y gobernado.
i .1

, . Entre tanta modestia también asomaba u
.
. . .
t1m1damente reclamada en contr d
n_ deJo de JUSt1c1a no recibida y
a e aquellos 111sensatos zacatecanos am igos
693

�del adelantado Juan de Oñate, tan carentes de sentido del humor:
Y si mis obras no han desmerecido
Será justo que lleva la medida.
En darme lo que wnto me es debido:
Se dé castigo a relación fingida:
Que sabe Dios, señor, si os he servido
mejor, que de quien fue tan ofendida
Mi honra, por pasiones conocidas,
Que de fuerza han de ser os referidas.

Notas Bibliográficas

1

Archivo General de Indias de Sevilla (en adelante citado por las siglas
AGI), Sección Guadalajara, Legajo número 5, Carra de la justkia Y
re{!imiento de la ciudad de Compostela al rey. Compostela 10 de noviembre
de 1549.
1 Peter Bakewell. Minería y sociedad en el México colonial, Zaca1ecas
( 1546-1700). México: Fondo de Cultura Económica, 19~4.' p. 25~ .
~ .
1
Iñaki Zumalde. Los Oñate en México y Nuevo Mex1co. Onat1. Espana.
/\y untamiento de Oñati - Ayuntamiento de Zacatecas, 1998. p.51.
.
~ José Enciso Contreras. "Mercado de vino, mercaderes y fraude de la sisa en
Zacatecas ( 1583. 1584)" en Estudios de historia novohispcma, Vol. 14.
México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1994. p. 14 y 15. .
5
Marc Simmons. The lait conquistador, Juan de Oñate and the selfling oj the
far southwesr.. Oklahoma: University ofOklahoma ~ress. 199_1. ~- 35.
ó Para una visión sobre la vida cultural en la capital del virreinato en esa
época. puede consultarse Agapito Rey. c_u/tur~ ~ costumbre:~ del siglo X1'1 en
la f'enínsulu Ibérica y en la Nueva Espana. Mex1co: MensaJe, 1944.
, Marc Simmons. op. cit., p. 35.
.
K AGI. Guadalajara 6, r 2, nº 15. Testimonio sobre las palabras profendas
por Vicente de Zaldívar el 16 de j~/io de 1577 en la:s cas~s re~les de
Zacatecas. Guadalajara, 14 de noviembre de 1577. El test1mon10. que
realmente se encuentra muy dañado por el tiempo, pero que muestra los
suficientes datos para su interpretación, refiere que a la sazón se encontraban
reunidos además de Alonso de Mesa, Rodrigo de Balcázar, vecino de
Guadalajara. Antonio de Salas, Diego Gutiérrez de Zarzoza, Juan Co~és, hijo
de Juan de Tolosa. Alonso de Mesa. el mozo. Diego de Monroy, Miguel de
L

694

Olagui, Pedro de Vergara, Juan Pérez Granciondo y Avendalio. alguacil )
Manuel Rodríguez.
9
José Ignacio DávilaGaribi. la sociedad zacarecana en los albores del
régimen colonial. México: Robredo, 1939, p. 46.
10
AGI. Contaduría 852, números 1. 2 y 3. Cuentas del pago de diezmos en la
caja rea! de Zacatecas. años de 1565, 1570.1579, l 583 y 1587.
11
Silvio Zavala. El servicio personal de los indios de la Nuem Espa,"ia.
1600-1635. T V, primera parte. México: El Colegio de México-El Colegio
Nacional, 1990. p. 627.
12
José Enciso Contreras. Epistolario de Zacatecas. 1549-1599. Zacatecas:
Ayuntamiento de Zacatecas, 1996. p. 247-250. Juntamente con estas
demandas de carácter político, la carta contiene un panorama general del
estado de la minería en Zacatecas durante esos años. Los mineros insistieron
principalmente en redir facilidades al Re1 para el pago de las deudas de
azogue que tenían la mayor parte de los mineros y en la posibi lidad de llevar
trabajadores indios a Zacatecas dada la escasez de mano de obra.
13
Archivo Histórico de Zacatecas (En adelante citado como AHEZ). Libro
segundo del gobierno del cabildo de esta muy noble r leal ciudad de ,Vuestra
Señora de los Zacateca.1·, desde el wio de mil y qui;ientos ¡· ochenta \' siete.
has/a el de mí/ seiscienlos v catorce. Fº 22. 22;_ 23, 23v '&gt; 39.
·
11
Emilio García-Merás. Pícaras Indias. f fisrorias de w;wr r erotismo de lo
conquiJta. Vol. Il. Madrid: Nuer Ediciones, !992. p. 158. ,
15

David Brading, A. Orbe Indiano. De la monarquía católica a la república
criolla, 1492-1867. México: Fondo de Cultura Económica. 1991. p. 331.
16
AHEZ, Libro segundo... f" 102. Se llamaba cadañeros a los regidores de los
cabildos indianos que eran electivos, cada primero de enero, por los por los
regidores salientes. Regidores propietarios eran aquel los que ocupaban un
asiento en el cabildo de manera permanente, ya por haberlo comprado o por
prerrogativa del rey acompañada a la designación en algún cargo real. En esa
época en Zacatecas. los oficiales reales, por el hecho de serlo, se convertían
en regidores permanentes por el tiempo que durara su desempeño.
17
El Peregrino Indiano fue impreso por primera vez en Madrid. por Pedro
Madrigal. en I 599; es representativo del género épico que los estudiosos
conocen como Cartesiano. por ser el primer marqué&lt;; del Valle de Antequera.
su principal protagonista. (fr. Antonio de Saavedra Guzmán .. El Pere¡;ri110
Indiano. Estudio introductorio y notas de José R.ubén Romero Galvú11.
México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1989, p. 20. Dorantes
de Carranza. por su parte. reconoce a Guzmán en los siguientes términos:
"... nuestro natural don Antonio Saavedra Guzmán bb1iero del conde de
Castelar, en el Peregrino. que así como lo es e11 lo historia lo ha sido en ser
el primero que ha arrojado algo de las grandezas de la conquista de ewe
695

�21

nuevo mundo, y así se le debe mucho y el todo por haber sido el primero que
ha sacado a la luz lo que estaba tan sepultado... " Cfr. Baltasar Dorantes de
Carranza,. Sumaria relación de las cosas de la Nueva España, con noticia
individual de los conquistadores y primeros pobladores españoles. México:
Porrúa, l 987. p. 178. Fernando Benítez ha escrito sobre la obra de Saavedra:
··Un solo criollo, Saavedra Guzmán, que se bautizó a sí mismo con el nombre
del Peregino Indiano. concluyó en dos meses de travesía, 'con balanceos de
la nao·, un poema integrado por 2,036 octavas, que hacen un total de 16,288
versos. ¡Qué imagen ofrece el criollo en el siglo XYl! "Lo envuelve una
túnica de metáforas y de la boca le nace el arbolillo sonoro de la octava. En
sus oídos suena un metrónomo ajustado al tiempo de ocho, anda asaltos de
ocho pasos. entre ripios y pies forzados, y naufraga en un mar de retórica
cuyas olas vienen en sucesivos endecasílabos de ocho en fondo hasta
perderse de vista." Cfr. Fernando Benítez. Los primeros mexicanos. La vida
criolla en el siglo XVI. México: Era, 1985, p. 261 y 262.
18 Antonio de Saavedra Guzmán. op. cit. p. 38. Su abuelo. don Luis de
Guzmán, era un espafiol del tipo al que solía conocérsele como nobles de
gotera, que pasó a la Nueva España en 1529, en donde casó con Mariana de
Estrada, :1ija de un personaje importante de la colonia llamado Alonso de
Estrada, que a más de haber ganado fama como tesorero y gobernador de la
Nueva España, lo había hecho como miembro de un linaje de mujeres
hermosas. Del matrimonio entre Guzmán y doña Mariana, nacieron Alonso y
Juan de Saavedra. Este último por su parte, contrajo esponsales con una nieta
de Pedro Díaz de Sotomayor. que a su vez había llegado a Nueva España y se
babia unido a las huestes de Cortés en tiempos de la caída de MéxicoTenochtitlan. De este matrimonio entre Juan y la nieta de Pedro Oíaz.
nacieron precisamente Juan de Saavedra Guzmán y nuestro Antonio de los
mismos apellidos. Dorantes de Carranza les reconoce una ascendencia directa
con el primer conde de Castelar llamado Hemán Darlas de Saavedra. abuelo
del Peregrino Indiano. El conde a su tiempo era hijo del duque de Medina
Sidonia.
19 AGI, Guadalajara JO, ramo 2. nº 64. Carta de Alonso Caballero. don
f!emanclo de Ve/asco. Fernando Briseiío y don Diego Ruiz de Temííio al rey.
Zacatecas. 18 de noviembre de 1594.
20 La justicia provincial novohispana fue ejercida en un amplio número de
casos por hombres de capa y espada que, estimulados por las grandes
distancias y el aislamiento de las regiones, ejercieron sus funciones de
manera arbitraria y descontrolada. Un caso interesante puede verse en
Manuel Esparza,. Juan Peláe= de Berrio. Alcalde mayor de la villa de
Antequera del Valle de Guaxaca. 1529-153 1. México: Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes. 1993.
696

AGI, Guadalajara 30, ramo 2_ nº 64
fiacatecas. 18 de noviembre de 1594
. Carta de Alonso Caballero ...
. AGI, Guadalajara 230, libro 2. f° 78v
.
mforme a cerca de lo conte111·d
. Al virrey de la Nueva España· que s
"b"
o en una carta d
·
e
escn
a vuestra majestad el cabildo d 1 . e que se le envía copia, que
Antomo de Saavedra su co
'd
e os Zacatecas,
queiándose de d
.,
•,
rregr or y de s
.
'J
on
re 1ac1?n le quite y provea persona.
~ ma 1 gobte.rno; y siendo cierta la
Madrid, 13 de diciembre de 1595. en su ugar y avise de lo que hiciere.

'.º

23

AGI, Guadalajara 35 .., 1 D
Consejo de Indias. Zacat~c~s. 8
24
JS

AHEZ L"b

'

. .
;11 Antonio
de Saa,·edra. al

presidente del

e enero de 1596

, 1 ro segundo f° 116v
·
- ldem, f° 119
·
26
.
P~ra una visión más amplia d 1
R~bto Mañé, op. cit.. t 11, p. 151 e :/~pres~. de Juan de Ofiate Vid. José l.
V1~la_grá, op. cil. Vid. Fray Ju!n de amb1en puede consultarse Gaspar de
Mex1~0: Porrúa. 1986. p. 670 C T?rquem~da. Monarquía /,,diana.
R?dnguez-Sala, et. al., op. cit p. 209onsultese igualmente María Luisa
T1mrnon_s, E~ Paso. A Border/;nds Hi. / _s_s. Igualmente puede verse W.H.
The Un1vers~ty of Texas at El Paso, vl ~~ El Paso: Texas ~cstern Prcss.
respecto arroJa Ramón Gutiérrez A C
, ' p. , 1-17. Daros interesantes al
.
· · v uanc10
Jesm. 11ego,, 1as madres del maí=
.fe ,Ju_eron. U atnmonio,
sexualidad
7 d,,.
Mexrco: Fondo de Cultura Ec , : lo e, en Nuevo México 1500 1846
rev·
L .
onorn1ca 1993 p 84
.
.
_,sar u1s Navarro García la C '
. · ·
Y ss. También conviene
Ediciones de Cultura H' , . .
onqwsta de Nuevo Mérico M d 'd
1 b
ispanrca 1978 Partic 1
. .
a n :
a o ra franciscana en Nuevo ,M . . .
u armente valiosa en e l terna de
Establecimientos franciscanos ex1lco, es 1~ obra de Fernando Ocaranza
Méx·ico: Ed'
·, del autor ¡ 934 enp e misterioso remo
· de Nuel'o Alérico ·
, tct0n
de Oña~e en Nuevo Méxic~, ver. ~~~ conocer 1~: primeras acciones de .Juar~
El servicio personal de los indi:s·
¡9:NTambren resulta útil Silvio Zavala
~l Col~gio ~e México-El Colegio ~:c:~a1i'e~;/spaña 1550-1575. México;
Mana Luisa Rodríguez_ S 1
· . '.l, t. 111. p. 493-496.
a a. et. Al., op. cit., p.21 l-212

D

,

u Jorge Gurría Lacro,·x
' · "El proceso d d
F
1V1emorias de la Academia Mi .
e on rancisco de Urdiñola'·
re I el, Mi d
e:ncana de la Hi\·to .
. en
29 a
e a rid, t. xvm. número 5 México 1 . na. correspondiente de la
Sobre este interesante e . d' '
, 959. p. 206.
176--~74. Además puede p~~~s~~t:r~:d~~onsultars_e, J. H. Parry, op. cit., p.
Urdmola... p. 194 y ss. ''Las ca .
. rto Aless10 Robles, Francisco de
que desarrolló y los esfuerzos ~:~~~a;~~~~s (de Nu_evo México), las intrigas
para que se le confiara la jornada de Nueves q_ue_ hizo Lomas y Colmenares
era un ambicioso, un hombre tenaz o Mexrc.o, prueban a las claras que
y un SUJeto que no reparaba en
697

�escrúpulos.''
~0 La unión de la hija de Lomas con Nuño Nuñez de Villavicencio fue un
caso que escandalizó a la Nueva España, pues era un principio legal el
prohibir que los oidores se desposaran con mujeres oriundas de las
poblaciones de su jurisdicción. En una curiosa carta del licenciado Nuñez de
Vi\lavicencio, datada en Guada\ajara, el 20 de julio de 1588, se dirige al
virrey marqués de Vi Ilamanrique, suplicándole: '' ... se sirva de mandarme dar
licencia genera\ para que lo puede hacer -es decir, casarse con la hija de
Bautista de Lomas- cometida a vuestra excelencia o a quien en su real
nombre gobernare estas provincias ( ...) he acordado elegir una gente llana en
su manera de vivir y limpia su generación y saneada en su hacienda, y de
pocos deudos, y que pueda cumplir lo que prometiere, que ha sido Juan
Bautista de Lomas, vecino de las Nieves, en esta jurisdicción, casi a ochenta
leguas de esta ciudad, el cual me da a su hija menor y treinta y cinco mil
pesos con ella, de que está tomado asiento, y se hicieron las escrituras a seis
de éste en las minas de las Nieves, con condición ha de dar para ello, ante
todas cosas. licencia, y no de otra manera. La cual escritura y concierto se
hizo sólo para tomarla por fundamento para suplicar por la dicha licencia. De
aquí [a] que doña María tenga edad legítima para poder contraer, porque no
tiene ahora más de diez años y meses ...'· AGI , Guadalajara 6, r 12. nº 83.
Copia de una carta que escribió don Nuño de Villavicencio, oidor de la Real
Audiencia del Nuevo reino de Galicia al virrey marqués de Villamanrique.
Guadalajara, 26 de julio de 1588. En unos Advertimientos Generales del
marqués de Villamanrique, a su sucesor Luis de Ve lasco, el mozo, en 1590.
se advierte que pese a la violación flagrante de las disposiciones reales al
respecto, Nuño Nuñez de Vil\avicencio se había desposado, por poder, con la
púber doña María de Colmenares, recibiendo en el acto 12 000 pesos a cuenta
de la dote completa. El virrey en consecuencia había mandado privarlo del
oficio de oidor y dictando que compareciera ante él, a lo que se negó
Villavicencio, " ... por cuya causa yo lo envié a prender y él no tan solamente
se resistió, mas antes, echando fama pública que yo enviaba aprender a toda
la audiencia, se puso en arma y en defensa, juntando toda la gente forajida y
de mal vivir del reino. haciendo un levantamiento y asonada terrible. Por lo
cual, vista su libertad y locura, y por excusar mayores daños, mandé a mis
ministros que se volviesen ..." Ernesto de la Torre Villar. Instrucciones y
memorias de los virreyes 11ovohispa11os. México: Porrúa, 1991, t. L p. 240.
11 AGI, Guadalajara 8. ramo 10, nº 45, ff 12v y 13. Testimonio de los
capítulos que el alférez Pedro de Quiñones puso a don Francisco Bravo de
Sobrernonte, alcalde mayor de la provincia de Ávalos, que van de pedimento
del fiscal de su majestad en esta real audiencia al Consejo Real de las Indias.
Testimonio del auto de capítulos contra don Antonio de Saavedra, corregidor
de la ciudad de Zacatecas. Guadalajara, 18 de diciembre de 1617. Otras de las
698

personas contra Ias que se d. . ..
º?~mgo, e Isabel. negros escl~:~: d~~ :•erel_l~ fueron Constanza. mulata
cna. º: así como en contra .. d I d rr~g1 or; y Alonso de Guevara .
¡¡rvoc,o del dkho corregidor". ... e as emas negras y negros y gente' ~u
ldem.í°I3.
e
3.1 L
.
OC. Cit.
3
~ Loe. cit.
35 AGI E , ·
, de Cámara, 1184. 1599. IV 2
.16 Id
, scnban1a
em.
, .
37
/dem.
38
Gaspar
.. , de v ,·11 agra,· op. cll. .. p. 167 L
exp~~1c1on se integraba por 400 ho1~b/ caravana definitiva que partió en la
fam1ltas; 83 carros para pertrechos y 700~s, lbSO de los cuales llevaban a sus
ca ezas de ganado
H

.

40 Ramona A . Gut·ierrez º'P cit p 86
AGI
·
. ··IO· nº ·
, , GuadalaJara
8,' ramo
capllulos que el alférez Pedro d , .~5, ffo 12v y 13. Testimonio de I
Sobremonre... Guadalajara. 18 deed()~mobnes puso a don Francisco Bravo dos
1c1em re de 1617. fr10 1"JVY 14.
e
41

Ramon
, A G t.,
. u ierrez. op. cit., p. 85 y 86.

42 AGJ
, , Guadalajara 8. ramo IO nº 45 ffl
cap,tulos que el alférez Pedro c1e'o1 -~ .
12v y 13. Teslimonio de /01·
Sobremonte Guadalajara 18 d d" :- unones puso a don Francisco B. . d.
43ldem.F14v.
,
e 1c1e111bredel617.FI4.
,mo e

44
45

AHE. Z, Libro segundo... f' 119v
Luis Páez Brotchie. Guo·da Ia¡am
·.
N '
~en;to has~a su fundación def1nir;-va
e uadalaJara. 1942. p. 27. .

46

~7

48

.

AHE Z. libro
· segundo... F' 120v
/dem, ff&gt; 121 y 121v.
fdem, ff' 127 y 127v.

~9

·o ldem, f1' 139.
' fdem. F 141.

699

Gu:~&lt;r~

I ,.
wca. _D_esde su origen más
a aJara. Mex1co: H. Ayuntamiento

�LAS COFRADÍAS TLAXCALTECAS DE PARRAS
Sergio Antonio Corona Páez
Candidato al Doctorado
en Historia por la UIA-Santa Fe
Cofradías en general
Las llamadas cofradías eran. como todos sabemos, asoc1ac1ones de
fieles que servían para dar asistencia espiritual y material a sus miembros. La
cofradía era el lugar social en el cual convergían la "economía material" y la
·'economía espirituaf"', el gremio y el culto. Las cofradías aprovechaban el
concepto de fuerza de grupo. Con esta fuerza colectiva, apoyada en las
normas y prácticas religiosas comunes a cada cofradía, el sujeto -en la
mentalidad colonial- podía obtener con mayor facilidad la salvación, ya que
el control de grupo siempre ha sido más eficaz que el de la débil voluntad
humana individual.
Pero la cofradía no buscaba tan sólo la "economía del más allá'' para la
salvación del alma. En el terreno natural y cotidiano, estas instituciones
funcionaban como verdaderos círculos mutualistas, brindando a sus
agremiados seguridad social: otorgaban préstamos a los socios necesitados,
pensiones a las viudas de los miembros fallecidos. a la vez que se hacían
cargo de los entierros de éstos.
Además. la cofradía realizaba hacia afuera cierto tipo de beneficio u
obra de servicio social cuya naturaleza variaba según la cofradía de que se
tratara. En la teología católica novoh ispana, socorrer al necesitado era
socorrer a Cristo en persona. Y para que una cofradía pudiese solventar
todos los gastos que suponían las actividades asistenciales. requería generar
riqueza. En este sentido. la cofradía era un espacio en el que se amalgamaba
lo sagrado con lo profano.
Las funciones religiosas
Desde el punto de vista del clero. una función primordial de la cofradía,
sobre todo a partir del último tercio del siglo XVI, era la que podemos
denominar '·de control o cohesión social'·, o bien, ·'de propaganda". La
cofradía servía como plataforma ideológica para la ortodoxia. afirmación y
promoción del culto y de la iconografía católicos en el contexto de la
amenaza que suponía para el Imperio Español la penetración del así llamado
"error luterano··.

701

�A partir de las cláusulas de las constitu .
de su funcionamiento.
c1ones, podemos darnos una idea

El Concilio de Trento recomendaba a los obispos:
"Por medio de las historias de 11ues1ra salvación, expresadas en
las pinturas y otras copio.,·, instruir y confirmar al pueblo, recordándole
los artículos de fe y recapacitcmdo conti11uamenle en ellos: más aún,
todas las sagradas imágenes son muy fructíferas no sólo debido a los
beneficios y dones que Crisro les ha concedido. sino 10111bién porque
ellm exhiben ante los ojos de los _fieles los saludables ejemplos de los
1
santos y los milagros que Dios ha reali:ado en ellos. ..

Fundada siempre bajo el patrocinio d~ la imagen visible de una realidad
sobrenatural o invisible. desde el punto de vista religioso la cofradía exaltaba
siempre aspectos paradigmáticos o realidades salvíficas de la revelación. de
la historia sagrada, de la vida de Jesús. de María, de los santos y aún de

La cofradía estaba abierta ara indi
hombres y muJ·eres -' pero I p
os, espanoles, negros v castas
·
so amente lo ti
1
·
votados en la elección de recto
d. s axca tecas podían votar y ser
cofradía.4 Al terminar su cargo ( y iputado (~utondades máximas) de la
mayordomos.5
. os rectores pod1an ser elegidos diputados o
El rector y el mayordomo tenían
bl. . , . .
enfermos. sobre todo a los n,
b por o igac1on v1s1tar a los cofrades
I as po res Y necesitado
·
ayu dar a cuenta de los fondos com
d
, 6 s, a quienes deberían
unes e 1a cofrad1a.
.Al morir un cofrade, todos sus com a,
. .
El difunto tenía derecho a m·s
p 7neros deb1an as1st1r a su entierro
1 a Y responso.
·

ciertas prácticas religiosas.
Sobre esta base, la cofradía reforzaba la identidad religiosa ) el
sentimiento de seguridad de los creyentes de las siguientes maneras:
1

primero: fomentando la piedad y la devoción entre las di\ ersas etnias y
clases sociales: segundo. redimiendo :il ser humano de las miserias del
purgatorio a través de las prácticas aprobadas en el estatuto fundacional
(indulgencias), y tercero. proporcionando protección o curación de la
enfermedad o la calamidad a través de la intercesión del santo patrono.
U n ejemplo de cofradía tlaxcalteca del siglo XYll

Prácticamente desde su fundación en 1598, Santa María de las Parras se
constituyó como un asentamiento pluriétn ico: españoles, indios tlaxcaltecas
y aborígenes (de la región). negros y castas. De alguna manera. la historia de
sus cofradías refleja las tensiones y contradicciones interétnicas, o bien la
búsqueda de la hegemonía de una sobre la otra. A partir de la información
1
que nos brinda el presbítero Dionisio Gutiérrez. Santa María de las Parras
constituyó una población '!n la que las autoridades locale~ eran indígenas. y
muchos de los gobernados, españoles. Estas tensiones muchas veces se
reflejaron en la creación de las cofradías. como la del Santísimo Sacramento.
en cuyo expediente de fundación declaran los tlaxcaltecas que los espa11oles
de Parras querían fundar otra ·'en oposición·· a aquélla. a pesar de constituir
los españoles una minoría numérica. Los españoles buscaban hacer valer si n
exito, su calidad de tales.
Las constituciones de la cofradía tlaxcalteca del Santísimo Sacramento
fueron aprobadas y llegaron a Parras el 18 de junio de 1669.

702

Tod~s los jueves saldría un mayordomo a
. .
lugares circunvecinos. pro gastos d I
fr pe_d1~ limosna por el pueblo y
,
e a co ad1a El
d
genera 1asum1a funciones de ejecutor de lo
. ·.
mayor orno por lo
ser responsable de la integridad d 1 : .des1g111os de la cofradía. y solía
distribución de los fondos comunes. e os ienes y del correcto manejo y
Todas las personas asentadas en la cofrad'
,
gracias, indulgencias y jubileos de costumbre.9 ia se hanan acreedoras a las
Cüando se fundó la cofradía del Sant' .
contaban ya con la del Santo Entie d 1~1~0 ~~cramento, los tlaxcaltecas
13 de diciembre de 1622.11
rro e nSlo, la cual fue constituída el
El aspecto económico

Hacia
.. . , en Parras u
, . 1659 0 poco antes1 2 se m1c10
1 .,
' en 1a econom1,a de la
na
revo
uc1on
tecno1og1ca que habría de incr'd ir
·,
e~ la de los cofrades y cofradías. Desde 1598
reg1on, y, desde luego,
vmo de sus cosechas de uva. Dado el estad do ant~s l?s parre~ses obtenían
a perder con facilidad por ca s d I e o e la t~c111ca, el vino se echaba
·
ua ea1ermenta·1ó
,.
avmagraba. Pero en
yc
b d
1,; • ,
º acet1ca,
es decir. se
1659
vitivinicultores comenzaro·n aounsaª ,unt ~nt~ prdoducc1on a partir de 1667. los
r a ecn1ca e la d f ¡ ·,
de 1~ uva para obtener aguardiente de alta
.
es I ac1on de los orujos
-vmos destilados que rendían
cali~ad. No se trataba de brandies
se trataba más bien de u
b p~co y consum1an el mosto de la vendimiala uva ya exprimida y ~ersrnu prtoducto elaborado a partir de la destilación de
11 en a a que no requ ' d ¡
.
separado Era ya
.
ena e mosto previamente
·
una norma establecida )' a t d
Parras que la uv · d.
cepa ª en Santa María de las
a rm iese· por cadª um'dª d de vino
· producida, media de
703

�aguardiente,'' sin tener que echar mano de aquél. Ésta es la pauta para
entender las cifras de producción parrense que nos brinda el padre Morfi en
el siglo xvm. Este aguardiente tenía una gran demanda como bebida, era un
producto químicamente estable y a igualdad de volumen, valía el doble que
el vino. Este avance técnológico pennitió además estabilizar químicamente
los vinos al añadirles cierta cantidad de aguardiente. Quedaban fortificados,
o encabezados;~ listos para recorrer los largos caminos de la distribución en
un mercado que se ampliaba grandemente gracias a esta innovación. Éste es
el origen de los vinos generosos 15 de Parras. que se caracterizaban por tener
un mayor contenido de alcohol.
Sobra decir que la economía de la gran mayoría de los tlaxcaltecas
parrenses se orientó hacia la producción de vinos y aguardientes. No mucho
después, las cofradías tenían en sus inventarios medios de producción
netamente vitivinícolas: viñedos, majuelos, aguas, lagares. toneles, cubas,
pipas, alambiques y muchos otros artefactos utilizados en el proceso de
elaboración de dichos productos. Con esto, las cofradías buscaban el lucro:,,
la ganancia. ya que, a través de la generación de excedentes en metálico.
podían sostener el culto y los beneficios de seguridad social que ofrecían a
propios) extraños. La economía de la cofradía del Santísimo Sacramento,
al igual que la del Santo Entierro y la de las otras cofradías parrenscs. se
orientaron hacia la producción de vinos y aguardientes Por otra parte.
aunque la pujante cofradía parrense en cuanto persona moral fue una especie
de embrión. nunca llegó a desarrollar el concepto europeo de sociedad
puramente mercantil por participación, precisamente porque había una
profunda raigambre medieval. religiosa y filantrópica que
Las cofradías parrenses: fiestas y calendarios

Uno de los aspectos más populares y queridos de las cofradías era el de
la celebración de la tiesta o función del santo patrono, o de algún misterio o
acontecimiento del calendario litúrgico. Eran tan importantes estas
celebraciones, que la población novohispana las había incorporado impedía
desacralizar la institució,L como referentes del tiempo cronológico. No se
recordaban los días o los meses, sino las tiestas que caían por esas fechas.
Los hitos del tiempo eran tan sacros como festivos. En esos días especiales,
parecía no haber distancia entre el cielo y la tierra, entre santos ) pecadores.
Rotas las dimensioiles del tiempo y del espacio, salvado el abismo que
mediaba entre ellas, la iglesia militante y la triunfante se abrazaban y
compartían banquetes de comunión sagrada y profana.
Para una cofradía del siglo XVIII en Parras, la función normal de
Corpus en 1757 había requerido misa y sermón especiales. con el
consiguiente desembolso de derechos al cura y al padre celebrante, cantores,
704

;úsicos. sacristanes. monaguillos y de .
ocenas de cohetes, tres ruedas de fue mas_ ayudantes. Se gastaron 28

~:,~~~ed~i:,:~m~e P::rqluueso
minteariapara
s, si!:refi ~a~::: ~em~~• pd:r:ólvora.
Seis
enramadas
concurrentes a la función de la i lesia resco . de los padres y señore~
arrobas de harma, seis libras dg
. Se fabricaron rosquetes con cuat
prepara
e
manteca
y seis
· ¡ibras
·
.
ron aguas frescas con cu t
.
de azúcar Sro
azucar. Se hizo una molienda de chªo:º \libras de almendras y seis libra.s d:
o ate con cacao, azúcar y canela 16
_Esta misma celebración en 1
• •
.
media de cera "del norte'' die _7~_9 habia implicado la compra de arr b
chicharras de trueno, doce, docenas
c1se1s docenas
o adey
de b de. .cohetes· diez docenas
poi1 uguesas. cinco cargas de palm
u_sca~1es, seis ruedas de fue,
enramadas, Y se sirvió para el refr:!ara lum111~nas, diez cargas de tule
marquesotes. aguas, vino y aguardient: ?1e la asistencia chocolate, rosqu~tes,

a~~

. Pe:o la fiesta era la excepción
::º~,g1a de los tiempos, encontramos ~ :i~al~-/~g~a. En el medio de esta
ias: y en el otro extremo la
.
' lllg1ca y dcvocional de todos
producción profana de cualquier~ d realidad ec?nómica y cotidiana de 1
e estas cofrad1as parrenses.
a
¡ Las actividades econo·m·teas se suced'
• .
o arg~ de un calendario, 18 no lit(1 .
_ian s,_n_ i~terrupción mes tras mes
d_el trasiego del vino en las bodega:g'~º-1 s1;~0 v'.t1v111ícola. Enero era la époc:
ne~o de las viñas. Febrero era el ~ese d: 1mp1eza de acequias, replantado Y
espmos, mezqui1es y ocotillo co
d la p_oda, cercado de las viñas co
marzo se eava ban as v111as.
.
' Abril
mpra
e e qu1otes .y de aguzar estacas. Enn
1
cercado
v
est
d
.
., •
aca o. 1un10 era mes d raI' mes
. de ncgo . Mayo era mes de
tamb,en de riego. Julio era mes de li~ '.~pieza ~~ las viiias con azadón y
era mes de calafatear vasijas la a pieza.de ~medos y acequias. A osto
aunque también se limpiaban tas g_~es, ord111anamente con copa\ bla~co19
mes de la vendimia. pisado de la u:t~s para .1,a cosecha. Septiembre era el
de l?s mostos arropados en vasi·as . onfecc1on de los arropes y colocación
~onia a fermentar. Octubre era et rn~~~ra i5u :erme_~tación. La uva pisada se
ermentada. conocido como a uardien e a o te_nc1on del aguardiente de uva
recog~r las estacas de los viñe~os r t~ de -~ruJo. Noviembre era el mes de
resolv1an los pendientes o se adelantaba
, 1mp1ar
. bre se
trabvmas
. y acequias . En d.rc1em
a_¡o.
1

Conclusión

Las cofradías de Parras al .
~onstituían una respuesta a 1~ ag;~aal que
del re_sto de la Nueva España
. en:ia_ndas de la vida y las de la rnuneces1 ad sen11da de seguridad ante la~
md1v1dual para transitar con decor;rte. L~ co_nciencia de la insuficiencia
por a vida o la muerte (hablo en

!~s

705

�términos de su propia mentalidad) era muy alta. El control del individuo
sobre su propio entorno físico era mínimo; las instituciones de seguridad
social se reducían a los hospitales de religiosos, donde los había. o a la vida
dependiente de la caridad pública. El ser humano. en el catolicismo
novohispano, dependía para su salvación eterna de la intercesión de los
santos y de los sufragios e indulgencias que pudiese haber acumulado
durante toda su vida. En lugares fronterizos corno Parras, expuestos al ataque
de los indígenas indómitos, la cohesión de grupo era un elemento vital de
supervivencia. La cofradía fue una magnífica respuesta a todas estas
necesidades vitales, a la vez que reproducía y perpetuaba una cultura católica
ortodoxa, refractaria a cualquier innovacién teológica.
Quizá el elemento más original y propio de las cofradías tlaxcaltecas
parrenses lo constituya el haber evolucionado hacia una economía
vitivinícola que les dio su sello característico.

1s "Generosos'' por estar "
alcohol.
generosamente enriquecidos" con Ia ad'1c1011
.. de
16
Y cantidades correspond
deEstos
Gua dconceptos
..
alupe, en la fiesta de
C .
en a 1os utilizados
por la Cof d'
231.
orpus. Parras, junio de 1757 AHCSILP rEa ,a
11 ¡b·
·
xp
id. 24 de junio de 1759
.
1s L
.
.
as
.
. . actividad
. .
es ordºmanamente
d
,
del v1:1v1111cultor, de la fertilidad d ~pe1~dian de la disponibilidad de
del ano.
El modelo de calen~ar~ot1erra, car~cterísticas climatológi~~:
comparac1on de las actividades
, que aqu1 se brinda resulta de 1
~uadalupe de Parras en el período l~;~s~;~•; que realizó la Cofradía d:

ªº

~!c.

. Esta _es un elemento cultural mesoam .
mnovac1ón en su uso al .
encano de gran interés y
1
europea.
,
mcorporarlo a una técnica product·,va. netamente
a que iay

Notas Bibliográficas

1 Vicente Ribes (borra: Popular Prinrs: A Rejlection ofSociety en Marion Oettinger
Jr.(editor): Folk Art ofSpain and the Americas. San Antonio Museum of Art.
Abbeville Press Publishers. New York. 1997 .P .3 7 y siguientes
2 Corona Páez, Sergio Antonio, y-Sakanassi Ramírez, Manuel: Tríptico de
Parras. Notas para la historia, geogra.fia y política de Purras en rres
documentos del siglo XVIII. UlA-Laguna y Ayuntamiento de Saltillo.
Torreón. 2001 . Colección Lobo Rampante (número 4)
3 Archivo Histórico del Colegio de San Ignacio de Loyola de Parras
(AHCSJLP) Exp. 551. cláusula 7
1 íbid. cláusula IO
5 !bid. Cláusula l 1.
6 !bid. Cláusula 12.
7
lbid. Cláusula 14
8 !bid. Cláu~ula l S
9
lbid. Cláusula 16
AHCSILP l:.xp.551
11 Churruca et al: El sur de Coahuila en el siglo XVII. Torreón. 1994. P.

'º

22 l.Corona Páez, Sergio Antonio: Una disputa \'iti\.'inícola en Parras (/ 679).
12
UlA-Laguna y Ayuntamiento de Saltillo. Torreón. 2000. Colección Lobo
Rampante (número l ).
13 AHCSILP Exp. 710. Parras, 22 de mayo de 1771.
14 Con este término se designaba y se designa aún dicha operación.
706

707

�UN ENCUENTRO ENTRE LA HEGEMONÍA IDEOLÓGICA
DEL "LIBERALISMO" MEXICANO Y UNA TRADICIÓN
CULTURAL AUTÓCTONA EN EL NORESTE DE MÉXICO A
MEDIADOS DEL SIGLO XIX: EL "AMO DEL NORTE
(SANTIAGO VIDAURRJ) CONTRA "EL SANTO" (PEDRO
ROJAS "EL TATITA") 1

Dr. Joseph Spielberg Benitez

Michigan State Un iversiry

Introducción:
En la historia de México, mucho se ha hecho de los sent1m1entos
nacional istas o el "patriotismo". A este elemento, supuestamente primordial
en el Mexicano, se le a dado un lugar determinante en los grandes desafíos
de su pueblo contra ''los conquistadores"; "gachupines", "lo gringos". ·'los
franceses", contra '•filibusteros", etc. Pero existe un detalle en el cual se
naufraga tal concepto. Este detalle, sencillamente. es el que los conflictos
más sangrientos en la historia de México han sido entre ¡los mismos
.
mexicanos
..'
Aquí no se pretende tratar de resolver esta paradoja. Pero si cree que si
tal resolución existe. solo será a través de estudios históricos
minuciosamente clavados en un compendio de eventos y hechos locales (o.
por mas. regionales) en los cuales se enfrenta ·'el pueblo" contra la
"autoridad". Y, a mi modo de ver. este enfrentamiento entre ··autoridades··
extranjeras y el pueblo, de por si. Si no un enfrentamiento entre "las
autoridades" nacionales co-optadas por el poder de ideologías importadas e
irresistibles para la "elite" política del país; como es el caso de la ideología
del "liberalismo" en el siglo XIX. El "liberalismo" en México representa una
hegemonía ideológica que se enfrentaba y se imponía sobre el '·pueblo'· el
cual tenía su propia idea de que constituía una legítima manera de ser; o para
mejor decirlo, tenía su propia manera de ser mexicano.
Un poco conocido ejemplo de tal enfrentamiento es el caso de la
persecución del "profeta·· y "santo'' Pedro Rojas (alias el ·'Tatita") por el
Caudillo y Gobernador de uevo León y Coahuila, Santiago Yidaurri. En
general, el caso es este. Empezando en el verano de 1860. apareció en el
Estado de Nuevo León, este ciudadano milagroso y auto-denominado
"mensajero de Dios" cuya misión logró atraer no cientos. sino miles, de

709

�. ,
) la fe v la adoración de la multitud que
creyentes. A pesar de ( o qu1:-a_s;
I corta Por órdenes del gobernador
le seguía. su ambulante m1s1on lde
de.spachó a aprender al Santo, lo
.
.d
·
fuerza arma a se
.
L
Santiago V1 aurn, una
b
,, en las orillas de Villa os
1
cual resultó en su muerte. •'de tres a azos ,
Aldamas (Nuevo León) el 16 de Marzo de l 861.

Pºf

, .
,
resentan, derivan del archivo del
Los datos histoncos que aqu1 se p )
de los Archivos de las
eón (en Monterrey , Y
M•
L
N
Estado. de. uevo e
ier
Nueva e·IUdad de Guerrero, y
municipalidades de
amargo,
b
descripción de la persona del
.
2 E
emos con una reve
, .
d
(Tamauhpas)
. mpezar
.
d su misión )' \as caractenst1cas e
, 5 sobresa11entes e
. •
Santo. los elementos ma ,
. L ego daremos un acontec1m1ento
la multitud que le rend1a homenaJe. ~, v· los esfuerzos del gobernador
.
h ¡ s de su persecuc1on ..
cronológico de 1os ec 10
d
. ·o·r1 después de su muerte.
.
1
quedaba e su m1s1
.
ara
extirpar
todo
o
que
.
las
cuales se podría explicar la
P
.
l u ,as sugestiones por
Terminaremos con a g_ i
. .
de su "reino" toda raza de este
"obsesión·· de Vidaurn de eliminar dentro
movimiento popular.
•• ,
El Tatita: su persona, su m1s1
on y e1 pueblo que lo seguía.

mos encontrado documentación co~creta,
Hasta este punto no he d p d Ro'as El distinguido Cronista de
oríoenes e e ro J ·
.
·,
ninouna acerca de Ios e
ct· e que Pedro Roias
nac,o en
t,
1 e zos Garza nos IC
J
Monterrey, ºº? lsr~e ava - 1791. ~unque este dato no es respaldado por
San Luis Potosi, alla por el ano . 3' p
an~o de su nacimiento dado
. .ento oficia 1 . ero e1
. .
ninguna nota de nac1m1
d I
l'1dad según las descripciones
nuy cerca e a rea
,
.
arriba probab lemente es r
1 . on cara a cara El pnmero
.
d h nbres que o v1er
.
del hombre, escntos por _os ~ , ) Pierre F. Parisot, quien nos dejó esta
fue el Oblato de Brownsville ( exas ' .
·,
Mier en el mes de
. . , deI hom bre, a qU1en conoc10 en
,
notable descnpc1on
febrero de 1861 •

- s de edad con fachas impasibles.
"Parecía tener como se.\enta ano .
, .
. l
'{/o· ve~tía
b
redan no conocer el pe111e me cep1 . , . .
Su cabello y su bar a Pª .
1 llegaba a un poco mas debaJO
en una prenda como franc1sca1;, iue econ un nudo en la punta que le
de las rodillas; y cun una cuer a _arga n rosario de bolas grandes
col aba a su lado hasta los pies... u
. . ,.J
g
d
de
su
cuello
v con huaraches en los pies .
colgan o
· ;-

.
d nos dice de su encuentro con el
Un anónimo comerciante de Lare_ o
d' s Su descripción del Tatita
Tatita en Mier. más o menos en es~s mismos ia .
es muy semejante a la del padre Pansot:
710

"Imagínate, un hombre de sesenta aF,os de edad. mi(v prieto y
semejanza llll.(Y vulgar: con una barba que le llega a mediados de la
barriga. bigote y cabello gris: con un sombrero estilo mexicano de
vieja corona alta y ala ancha de lana negra; un saco de brea rayada y
pantalones de lo mismo, una camisa blanca sucia abierta hasta el
pecho; huaraches en un par de pies muy mugrosos amarrados con
cintas entre los dedos; y ahí tienes el personaje de un hombre, que
reina con vara de hierro sobre dos mil seres humanos, quienes lo
seguían. besámlr:le los pies y manos, rígidameme creyéndole ser el
Dios de hostias " J .

Corno en el caso de otros famosos ''santos". populares en el norte de
México y el sur de Texas, -como Santa Teresa de Cabora, Don Pcdrito
Jararnillo o El Niño Fidencio-, el aspecto más notable de la misión religiosa
del Tatita, era el curar a los enfermos en el nombre de Dios. por donde
quiera que aparecía, según los documentos, lo seguían y rodeaban un sin
número de gentes pidiéndole alivio de un gran número de enfermedades;
desde el reumatismo, parálisis y fístulas. hasta casos de ··nervios··.
enfermedades mentales y aún a los ciegos. Su técnica médica usualmente. se
componía, de la aplicación de aguardiente, agua y cebo de chivo: como
también, barridas rituales con rama del granjeno.
Pero su más notable modo de curar, descrito y muy comentado, en
varios documentos, era el extraer en forma de cirugía, con un poco. o sin
nada de dolor o uso de alguna anestesia; "lobanillos'' con una pequeña
navaja ''corta plumas·'. Aquí, el juez auxiliar de El Paso del Zacate. ahora
Dr. Coss, Nuevo León, describe tal caso:
". . (con) una seiiora, la esposa de un extranjero que vino de
Corpus. Y ellos l'inieron a este lugar buscando al Talita. para que él le
sacara una gran bola que el/u tenía: empezando a mediados del oído
hasta la mitad de la quijada. Y la sentó en una silla, habiendo puesto
ahí agua, aguardiente y dos velas prendidas. Y sacó el instrumento, que
era una navaja como una corla plumas. Y pidió que las autoridade.1
estuviéramos presentes, como lo fuimos, y la comunidad. Y así se hi:o
Y ordenó a los músicos que estaban presentes que tocaran un toque de
iglesia al empezar la operación... haciendo cuatro cortadas en formo de
cruz, acabó por sacar el tumor, al=ando un "l'h-a el Padre eterno y el
San10 Madero" en unión con la congregación.

'•... v también

vimos... que durante el tiempo que él operó. la
señora no hizo ni el menor movimiento. Aún más, le preguntamos que si
le había dolido la operación. Y respondió y dijo que no había semido
nada más que un ardor, cuando le lm·ó Ta herida con aK1,w y

711

�aguardiente; y que ella ya estaba bien, sin ninguna henchidura dentro
del espacio de cuatro días, desde que la vimos ser curada por la mano
6

de ese vieio " .
En su carácter de "Mesías'' o ··profeta·•, El Tatita también actuaba como
un sacerdote o cura católico. Por ejemplo, echaba "bendiciones" a los
creyentes, las comunidades que visitaba, como también a sus cosechas y
ganado. También, bautizaba a los niños, a veces mientras estaba parado en
las aguas de algún río o arroyo7 • También dirigía a la multitud en ta oración
del rosario y daba sermones en cuanto como vivir una vida sana ~ pura.
según "la nueva religión'· que Dios le encargó impartir al pueblo mexicano.
Es importante notar aqui que Et Tatita, como otros famosos curanderos
) santos populares, nunca pedía pago por sus servicios de curar o de actos
religiosos. Sin embargo, los creyentes expresaban su gran gratitud dándole
··timosnas" en forma de dinero, pollos, puercos, chivos, ganado mayor, maíz.
frijoles, como también retazos, indumentaria, colchas. etc. Otros creyentes te
prestaban carretas y yuntas de bueyes, para transportar a los enfermos y los
bienes que le regalaban. Y aún, según el testimonio de varios que to seguían.
era la costumbre del Tatita. repartir el dinero y los otros bienes que le daban
a la multitud para su alimento. Quizás esta costumbre del Tatíta es ta base de
un reporte. algo milagroso. que apareció. en un periódico tejano. Según este
reporte. El Tatita tenía ..... el poder de darle de comer a miles 8de personas,
con solo dos o tres tortillas, y cada uno comiendo lo que podía'' . Pero si este
supuesto ··milagro" le suena al lector, corno algo compuesto por los editores
de tal periódico, para burlarse de la piedad de los mexicanos, que sin duda lo
fue. aquí está otro ·•milagro" del cual fueron testigos los vecinos de Paso de
Zacate. según la relación del Juez Auxiliar del Paso de Zacate, arriba citada:

"Y durante su charla (o sermón) le dijo (sic) al pueblo si nos
gustaría que el Padre eterno nos mandara un chorrito de agua del
cielo. Y el pueblo dijo que si, que sí nos gustaría. Entonces, desde ahí.
el cielo estando limpio y lleno de estrellas; él empezó a rogarle al
Padre Eterno, con mucho fervor. Habiendo acabado el rosario, salió a
las calles, y de rodillas y /lora11do, dirigió sus plegarias al cielo. Y duró
un buen raw. Esto pasó cerca del amanecer ..y.
Finalmente, pero quizás el aspecto más importante para nuestra
exposición. la misión del Tatita, tenía elemento de ideología "apocalíptica'' o
"'milenaria'·. Es decir, sin existe una ideología más opuesta a la ideología del
'"liberalismo" con su proyecto de reforma, no es ninguna otra que la
ideología de la venida del ·'milenio", la cual propagaba el Tatita. Por
. ejemplo. cuando el comerciante de Laredo (arriba citado) le preguntó al
Tatita si existían tas posibilidades de paz en los Estados Unidos o en

712

M ex1co.
' .
el Santo le contestó· '·N
1 •
no sea destru1·do el mundo"10
· O
unca rnbra
paz en am bos países hast
.
incend· .
. .
. tro eJemplo
G
a q11e
,o un panico abierto, cuando le
... en uerrero (Tamaulipas)
quemar hasta el suelo v so' 1 1
s anuncio que el pueblo entero "s .b '
A· t
.
· J
o os que lo seg •
.
eI aa
T un o ro eJemplo de su mensaje de ·'sal . ,u1~n a el se podrían salvar"1i
at1ta terminó su sermón en M'
vac,on '. Según el padre Parisot Í
hermanos! La nueva religión la ,lerh c~n las sigu ientes palabras· 1 15
revelad
cua Pode sido mar.1dado a darles a ustedes
·
. a a m,· por nuestro ·Todo
fue
,~e_x,cano. Síganme, adoren el Santo eroso Dios mismo. para el pu~blo
ulwno. en éste aspecto de profi ,
Madero, y serán salvados-,ll p
nos dice que en el Paso de z ec,a apocalíptica del Tatita el Juez A . Tor
con el mensaje de qu~ "E /acate, el Tatita terminaba sus 'rezos , _ux1 ,ar
, , .
.
.
ne tercero de Ma. i
· · } sermones
ongene:i y 1111 destino; y porqué he venido •·ey~ (e.e 18~/J, en San Pedro. mi.1
., ra11 crmoc1dos ..u

"·M~-

La multitud que seguía al Santo.

.

Por todas cuentas. la misión del T .
gen_t~. especialmente si se toma en cu at1ta encogió un gran número de
~eg,~n rural. y por lo general, de baja p~;~~a ~.ue cur~ba ) predicaba en una
os ocume~tos se refieren al montón de ac,_on. Vanos. si no la mayoría. de
1
Otros descnben el nú mero que ¡ seg sus
.
..
• creyentes como .. •a mu Jt1tud
0
personas. No cabe duda que la carava
u,a co_mo ·•~ientos" o .. miles.. d~
de nora, por donde quiera que atraves;~aque tra1a d_etras de él, hacía un bulto
~~tes de una relativamente amplia exten:~ó~e;egnna~ió,!. y aún más, atraía
ex,co -desde el noreste en
el terntono de esta región de
(Tamaulipas). en el este· y desde el Parras, Coahuila: hasta Matamoro~
sur de Allende, Nuevo León: y las :~:: d~ Corpus Christi (Texas): hasta el
:~;ones). China. Rancho del Toro (ah:1da~es lde El Capadcro (ahora los
amas- como también de 1
. ra ra. Bravo). Cerralvo
1 Camargo y/o los pequeños ran:~i:~li~c,ones _riberefías de Guerrero. ~,e~º;
ese entonces parte del mu111c1p,o
. . - de Mier1~_
cum ec inos. tal como El Area bLI/., en.
Lo~ datos hasta este punto revisado
.
del caracter social de la &lt;
s no permiten dar un adecuado pe ¡-¡
documentos, por eJ·emplo ,¿,edt~te que seguía al Santo. Algunos de rl '
c
, n ,can o suoie
os
aravana que seguía al Tatíta, estaba e º rcn que el ~ran número de la
por ?tro lado, estos personajes quie orr~JL1esto _por muJcre.) de familia y
seguian al Santo, eran personas d ren ar la impresión de que los que
tc,eda_d; a los cuales denominaban e__ t cl~ses más despreciables de la
,ene~ idea de la educación'•'5 Per
~n e ignorante·· o "personas que no
enem,g?s del Tatita. se sorprendían~¡ ~un de vez. en cuando, estos mismos
la multitud que rodeaba y daba J
er_c1ertos tipos inesperados dentro de
padre Parisot. escribió que el Al~~;:;naJe al Tari~a16_ Inclusive, el mismo
Reynosa, se prepararon para ir a ver al S;n~~f~ oficial del Ayuntamiento de

ts

713

�composición social de los
Quizás un mejor vistazo en cuanto a 1a
.
través de las
.
1 T tita se puede aproximar a
creyentes que segu1a11 a I a b , e fueron detenidos como ··cómplices''
características de los ocho 10m ~es qu . ·osamcnte en Monterre/s. El
del Santo, quienes fueron invet1gadi°5 :~:~~-~s era de treinta tres años: el
promedio de a~os de e~ad d~ os ºe~ 1~ás ancia~o cuarenta y cinco. Seis de
Más joven teniendo vemte anos y . o v el último casado. De los ocho,
los ocho eran solteros. un h~mbre v_1bud : t es de ellos de Mier y dos de
.
d omunidades n erenas, r
.
cinco eran vecmos e c
de Cerralvo, Parras (Coahuila) y Pesquena
Matamoros. Los otros tres eran
Grande. respectivamente.
·
0 de los ocho
Aún más interesante es el hecho de que nmgun
. eran
lo
.
"
" u obreros rurales. Cuatro de los ocho eran, por eJemp ,
sencillos peones
b
,, y un carpintero Otro era un
teros un --som rerer0
· , .
eran artesanos: dos zapa
.
tºbador (y a veces musico) en
· t as otro era es i
'
b ·
capataz en un.º raJe. m1en r erca de Matamoros. Los dos que restan eran
Bra~os de Santiago, en la ~ostat;rrenos ,fo partidarios. Finalmente. p~r lo
cultivadores en sus propios
d) 1 ,n·11icias locales que conocieron
110 eran veteranos e as
.
,
d 1
menos dos e ~~ oc .
. ,, "indios bárbaros". El punto principal, aqu1.
combate contra reaccionarios ~res eran representativos del carácter social
no es tanto que estos och_o homl T ·1 Pero lo que si indica. es que esa
de la multitud que segu1a a E :ti ~la ses sociales que componían la
multitud probablemente inc_l~1ía to as ª\~zás .inclinándose hacia las clases
estructura social de esta reg1on. aunque q
,
socio-económicas más bajas.
La Persecución del Santo

. r resencia documentada del Tatita, en Nuevo León. a
La prime p . . .
860 f en la Hacienda San Pedro.
. . . d 1 ,es de Junio de l
, ue
. d d
pnncip1os e ~
.
50 kilómetros al sureste de la c1u a
1
Municipio de Villa Santiago. a a gunos ·11 o "ermita" y empieza su
de Monterre). Allí establece una pequ~na ca~~ ;eptiembre. sus actividades
misión religiosa. y por lo menos parale mestoridades de Villa de Santiago.
rado del cura y as au
.
d
ocurren en e 1 esag
t I J·ue?lalcalde para explicar o
.
d
que se presente an e e
.
qu1~n~s 1e or enan
. d como también sus calificac1ones o
jusuticar lo que anda predican ?d·. .
• no que ponga alto a sus
. ¡
a curar como me ico, o s1
,
.
credencia es par
. . . p lo visto en los documentos, El Tat1ta
actividades y salga del mun1c1p10. orh . 1pueblo de Allende aún mas al
optó por irse de San Pedro y mudarsbe_, ac~:neía seguidores o cr~yentes. En
.
, b d ··
d M terre)' en donde tam 1en
sur e on
,
d S .
fonnalmente promulgo un . an o
reacción. el Alcalde/Juez e. _a1~t1ago
,
oficial de "destierro" del mun1c1p10 contra el.
. ,
nto ue el Gobernador Vidaurri se entera. por
Es qu,zas, e~ este _pu
q . ,·d des del Tatita. y esto sucedió de la
primera vez: de la existencia y las actl\, a
714

siguiente manera: en los últimos del mes de Septiembre (del mismo año), un
buen número de vecinos de San Pedro y Allende, con la ayuda de un tal Don
Anselmo Cavazos (de San Pedro). le escriben al gobernador. pidiéndole que
ordene al alcalde/juez. que retire el bando de destierro contra el Tatita,
alegando, entre otras cosas. que este oficial había sobrepasado su autoridad.
El Gobernador. a través del secretario Manuel Rejón, reacciona pidiéndole al
Alcalde de Santiago que responda a los cargos de los vecinos y de su lado
del caso. La respuesta del Alcalde, acusando al Tatita, de predicar herejía)
supersticiones: de practicar medicina sin las apropiadas credenciales, de
causar la muerte de uno de sus pacientes: y por lo general, de corromper el
orden moral del pueblo: aparentemente satisface al Gobernador, quien
decreta al bando ser justificado) válido 19•
No obstante lo ya dicho, alrededor de los últimos de Octubre o
principios de Noviembre, desafiando el bando del Alcalde y el decreto del
Gobernador, el Tatita regresa a su ermita en San Pedro v reasume su misión
religiosa. El 18 de Noviembre el Gobernador responde a este desafío a su
poder con una orden al Alcalde de Villa Santiago que aprenda) encarcele al
Tatita y que recobre las "limosnas" que había recibido de sus ercvcntcs. Dos
semanas después el Alcalde le reporta al Gobernador que a pesar de la
oposición de la multitud del Tatita, lo encarceló ) , encadenado lo puso a
trabajar en obras publicas. como se le ordenó. En este mismo reporte,
además, el Alcalde adjunta la petición de cincuenta cinco personas que le
piden poner en libertad al Tatita, al cuidado de ellos, con la promesa de
llevarse lo a lugares mas remotos del estado, si no fuera del estado mismo 2º.
Cabe decir aquí cincuenta de los cincuenta y cinco de los peticioneros eran
vecinos del área de Cadereyta, China y Rancho El Toro (ahora Gral. Bravo).
El Gobernador. quizás por posibles problemas políticos en el sur del
estado, aprueba la petición de poner en libertad al Tatita, corno también el
regresarle las "limosnas" confiscadas, con la condición de que se lo llevaran
fuera del área o del estado "sin escándalo ni alboroto ninguno"~ 1. Aquí
empieza la "héjira" de este "profeta" hacia al norte. eventualmente hasta la
Ciudad de Mier, Tamaulipas. Pero, como se revela en subsecuentes
documentos, antes de partir de San Pedro les encarga a algunos vecinos el
cuidado de su ermita, como también el dinero, animales y otros bienes, todo
producto de las limosnas recibidas. Este fue un acto que habría de repetir en
a lo menos otros dos lugares de donde se vio obligado a salir; y, también,
como veremos, tales bienes componen el objeto o preocupación del
Gobernador después de la muerte del Tatita. Aun más importante, este acto
en San Pedro da prueba de su intención de regresar a su ermita, como
anteriormente descrito, el 3 de Mayo "para revelar sus origines y el porqué
había sido mandado".

715

�multitud hacia al norte no fue si_n
Pero aun, la romería del ~a_n_to ~ s:urri Por ejemplo. en el ult~mo d1a
"escándalo o alboroto". _com~ ex1g10 l~~z ad~ de Cadereyta, le ~scnbe, una
del año 1860, Juan Quintantl \ a, de ~o/detallando el mov1m1ento ) las
carta. casi desesperada. al Gobern\n las comunidades de Lo_s ~ot~~ros'.
. 'dades de Tatita y la multitud
) dentro de su junsd1cc1on,)
act1v1
( 1
Los Ramones ,
,
1 s
"Lantrisco" y El Capadero ~ 10ra
·c,.pio de Cerralvo. Segun e
r.
Vicente muni
el Rancho de San
·
El Tatita:
enuintanilla, de la Hacienda de los Potreros, de sesenta a setenta hombres
Q
"Emprendió su marcha con . . 11·tantos carretones llenos
.;n . y pistolas. vem
.
b
montados y armado~ C()~ 1 ¡}'es e ersonas a pie y Cl caballo. fo, ma
le enfermos: r un sin numero d pb
andm v en sus hombros, las
e
'J'
.
·
lleva an en
,.
.
,
el séquito de Tattfll, a c(wen . ·11ci a/mente las pobres mu;eres . que
personas que lo segwan. p, tw:Chó al Capadero, de donde salteron
desquitaban. . por tal honor... ~,
. de dos o tres leguas, (por) los
'h11· •lo a dt~tcmcw
· d ¡
nte
los hahita111es a rec,
•.
el Juego que iba hac1en
~.ge.
·co, c¡ue le pusieron en el cam1:10, y
. ·to de austo y venerac1011 con
a, ·
•
b I ntustasmo nw
(.-o
una
de armas, manifesta a ,e e I . ado el fanatismo. que le formaron ..
que fue recibido ... llego a La
de arcos. y mientras que el \'.1e;o
cama en forma de urna. cil,bb1ertat ·1·butándole adoraciones que solo a
dormía. las buenas gen tes ve a cm. 1 ·
Dios le son dadas".

cm

°

g:

.

bservación y una petición muy reveladoras:
d

y sigue el Sr. Quintamlla, con una o
...,

e había abstenido, de dar cuent~ . e
"El ¡uzgado de mi cargo. s . d
e creía que las not1cws
· . .
c;uperiorida , porqu
. ,
. c. ue
estos acontec11111ento,~ a_su,
exa eradas. y se res1stza a cree, . _1
ando mrias personas de
11 bon a su conoc11111ento muy - g p
ego
.
h
1 'osas. ero cu
en nue\·tra época pasaran ta es e ue todo lo dicho es cierto. . no cm
buenos a11tecedentes, le asegur~- q iento de su deber de ponerlo en el
,,·todo 1111 momento en cwnp 1111
re s1·rrn·.. a fin de que ·se
val
· para que .,
1
conocimiento de su Exce encw.. a conveniente... para evitar que siga
pocofiavor al heroico estado
digne dictar las medidas que creh
. ' d lo que le ace tan
..22
trtn veraonzoso escan a ·
a quien tenemos e¡ honor. de pertenecer ·
(.-o

.
. .
es onder a este nuevo desafío del
El 0oobernador Vidaurn, no dilato en ~ ~staba ocurriendo en el ran~~10
·d d
¡ al en ese momen o,
• d Manuel ReJOl1.
Tatita. a su auton_ ~ : e cu
lvo El siguiente día, a traves e
charan
San Vicente, mun1c1p1_0 de Cr~a a l~s autoridades de Cerralvo, q~e de~p;atita y
el Gobernad_o_r. mand~1~u ~;c:ine a disolver la_ multitud. aprend:;it~s. Es muy
al juez aux.1har en S,
'dades para Juzgarlo por sus
d d'cta
mandarlo a Monterrey. \~::~~~r~na copia de esta orden, el Gobel~n~e~;ue~tre
interesante ver que, al m ~ .
·¡ ersonalmente. para que
1
qu ·1ere la presencia del Tat1ta ante e • Aparentemente. enfrentado con a
e
qu
--poder m1-1agroso" de curar .
0 prue be su

fi

716

multitud, el desamparado Juez Auxiliar, no pudo hacer más que presentarle al
Tatita. la orden del Juez de Cerralvo. Como respuesta, algunos de los creyentes
se formaron en una comisión, con el propósito de ir a Monterrey a pedirle al
Gobernador, directamente. que permitiera al Tatita seguir con sus actividades de
curandero. según las autoridades de Cerralvo? De todos modos. El Tatita.
decidió evitar (o por los menos posponer) una violenta confrontación. con
Vidaurri y sus fuerzas, optando seguir el camino hacia el norte. a Mier y más
allá del alcance del Gobernador.
La morada y actividades del Tatita, en Mier y Guerrero
(Tamaulipas), no necesitan ocuparnos mucho aquí, dado que en este corto
periodo (de mediados de Enero hasta los fines de Febrero, de 1861 ). él } su
multitud no fueron molestados por el Gobernador Vidaurri. y por esto. se
encuentra más allá del tema principal de este ensayo. Ni hasta la fecha. :-e
han encontrado documentos de algún concreto esfuerzo de parte de las
autoridades estatales de Tamaulipas, contra el Tatita y su multitud. Más que
todo, las reacciones negativas a su presencia en esta región, parecen ser
estrictamente localizadas, y en cierto modo. ambivalentes. En Mier. por
ejemplo. el Tatita y la multitud se acamparon en la plaza principal. Allí.
frente a la iglesia, fue enfrentado y denunciado por su herejía. a oído de toda
la congregación, por el cura de Mier (Don Francisco l3enavides) en
compañía del cura de Camargo y el Padre Parisot. de Brownsville. Después
de esto. no solo tuvieron los buenos sacerdotes que retirarse y barricarse en
la iglesia, al ser amenazados por la multitud, pero también fueron reunidos
por las autoridades, por haber casi provocado un serio disturbio de la paz.
Inclusive. solo fue con la protección de una escolta armada, prevista por el
Alcalde. ~t.1e pudieron escaparse de Mier, el Padre Parisot y el cura de
Camargo. '
También. antes de regresar al tema principal de este ensayo, se debe
anotar que, quizás las reacciones ambivalentes hacia el Tatita. en esta región.
impulsaron a su multitud a actos de desafío. contra el orden social aún más
sobresaliente. En Guerrero. el 31 de Enero, la multitud que los seguía, rodeó
la residencia del cura de ese lugar, y volublemente lo amenazaban con
violencia, si no era que saliera a enfrentarse con el Santo. Demandaban que
uno o el otro tenía que abandonar el pueblo. Sólo la intervención del Alcalde
del pueblo. calmó el disturbio y disipó el tumulto. Pero aún. la situación no
quedó en la paz, al presenciar el pánico abierto y frenético se engendraron la
profecías apocalípticas del Tatita, en mucho del pueblo. un grupo de
prominentes y ··sensatos" ciudadanos de Gue1Tero , decidieron hacerle una
emboscada al Santo. y aprenderlo mientras hacía su retirada hacia Micr, con
su multitud, por el camino ribereño. Afortunadamente, el Alcalde de
Guerrero, se enteró que una partida o escolta de hombres montados y
armados, de Mier, encabezados por Don Cristóbal Rarnirez, estaban a cuatro
717

�]eoua de Guerrero. li to para conducirlos, sin intervención a ~ier. El
Alcalde de Guerrero. de nuevo, se interpuso entre_ ~'.11b~~ pa~1d~s de
hombres previniendo, como el mismo lo descnb10
un incidente
..)6
bl
d
desagra a e - .

y por último. la imposibilidad de "inci~entes de agradables .. a u~
lado, la pre encia del Tatita en esta región fronteriza aparentem~nte pro"o o
un aturdimiento al --prestigio'· o buen nombre de e. tas co~umdades.' entre
lo más ilu tres de sus ciudadanos. Por ejemplo, vanos ecmos pr~mmente
de Guerrero e ieron obligados a escribir una carta a los ed1t~;es d:I
•·Boletín Oficial de Monterrey'', en la cual se defienden de la burla .
dirigida a su pueblo, por los editores de "El Pro~resista ', de Mata_moros. por
haber tolerado la pre encia de un personaje como el. Tat1ta, e_n su
27
de 1udad
comun1·d ad . y au· n• estando el Tatita en Mier. el Ayuntamiento
. .
· d 1
de (amargo aprobó por unanimidad. un bando prohibiendo la pre_s_enc1_a e
·
· ·' e1 des~r édito" , que ufno
ter • a
Tatita en u comumdad,
para pre emr
.
Camargo. En las palabras del mismo Ayuntamiento. para prevenir el hecho
que:
"... algunos ignorantes se preparan a celebrar su ven!da (del
Tacita). con e trépito de fuegos artificiales y otras demostracwnes de
··
¡o cu al, pa ando de fo ridículo a .lo. , escandaloso
venerac1on,
Ji d )',
perjudicial a la sociedad, le hace presente esta pellc_wn, a m . e que
esta Villa. 110 sufra w, descrédito, como el en Villa _de M1er, ha_
sucedido. porque la hipócrita misión del expresado ~o;as, q_ue ,~o es
otra cosa que 11110 farsa ridícula, que propaga mas la 1dea::i del
janalismo en el vulgo necio. "1

Aquí solo queda anotar que los sentimiento expre ados por los
•·chamuco ·· y el autor del bando del Ayuntamiento de Cd. Camargo, no on
tan di tinto a los entimientos expresado por ~I Al~alde d Cadereyt~. Don
Juan Quintanilla, al Gobernador Vidaurri. arnba citados. Par~, decirlo de
otra manera, parece haber existido en e ta época y en esta reg•_~n, una gran
preocucación entre la "el ites' , sobre la imagen o la per~epc1on que tale
aconte~imiento O fenómenos. como la adoración y recepción qu~ el pueblo
le brinda al Tatita, proyectaban a alguna imaginada o consc1entemente
determinada comunidad o público externo.
De todos modo . ya para la última semana del me de febrer~ de 1861,
el Tatita, con su multitud empezó u prometido reg~eso a su ~~ita en an
Pedro (municipio de Villa de Santiago), y el prometido cumplimiento_ de_ su
, Su primer morada en el Estado de uevo León, del cual hab1a sido
pro fiec1a.
.
1 y·11 d 1
oficialmente de terrado por el Gobernador Vidaum, fue_ e_n a I a e os
ldama , a unos cuanto kilómetros de la línea que d1v1de el E tado de
71 8

uevo León y Tamaulipa . Allí fue recibido con gran pompa y maje tad por
la mayoría de los vecino y las autoridades del municipio, en el último de
febrero de 1861. Cuatro días de pués, el domingo 3 d marzo, llegó a Los
ldama . una comitiva compuesta de la mayoría de lo re identes y el Juez
Auxiliar de Pa o del Zacate. ahora Dr. Coss, uevo León. ituado a uno
cuanto kilómetro · al sur de Villa de Lo Aldama , para llevár elo a su
comunidad.
egún el Juez Auxiliar de Paso Zacate:
". .. y nos echamos a camino cargándolo en 11110 illeta a modo de
anda. acompaiiándonos una gran multitud de gentes. .. Luego que
empe::ó a topar las gen1es de lado genero... con hendición. v
bendiciendo los sembrados, llegamos cosa de la. die:: de la maíicma ~.
bendij'o al pueblo... y lo llevamos a una casa donde teníamos un alt;r
compuesto del crucifl}o. anta Madero y otros aliíius. según la
co lumbre de los pueblos. Luego que lo apiamos. emró a la cusa
echando bendiciones a todas las gentes y se dirigió al altar donde se
arrodilló y ·antificó al crucificado, el San/o Madero r a :Vuestra Madre
Santísima. en unión de todo el pueblo' 2 ~
·

Quizás fue esta gloriosa recepción y demostración de devoción que aun
animo más animó al Santo a desafiar a las autoridade del estado , los no
creyente , llevándolo a él y alguno de sus acompañante a ometer 'acto de
violencia. La primer víctima fue un tal Agustín Peña. Preceptor de Primeras
Letras en Pa o del Zacate. Aparentemente, el Preceptor públicamente e
burlaba del Tatita y u pretensiones de ser profeta de dio y curandero
milagroso. y aun, este señor trató de pre enir que los nifios a u cargo fueran
al río a er bautizados por el Tatita. En el ultimo día de u morada en Paso
del Zacate el Tatita y algunos de us compañeros e confrontaron con el
preceptor. en -u ca a y en la pre encia de u hué ped de Monterrey, y lo
atacaron fisicamente. 30
La segunda víctima fue Macedonio Peña Martínez. un campesino y
vecino de Pa o del Zacate. egún lo documentos, acedonio llegó a u
casa y allí encontró arios de los que seguían al Tatita elebrando el bautizo
de su hijo llamándolo "compadre". Enfadado, Macedonio los denunció
verbalmente y lo echó fuera de su casa. El los regresaron con Tatita quien,
despué de algunas "palabras", le pegó a acedonio. 1 hombre reac ionó
con golpes, tirándolo al suelo, en cual punto le ayeron encima los
compañeros del ante y lo golpearon everamente. 1 1
Amba víctimas presentaron quejas formales de a alto entra el
Tatita y sus compai'iero . Pero el preceptor, qt,izá intiendo que la
719

�autoridade locales le tenían algo de impatía al anto, decidió archivar u
queja directa con el G bernador Vidaurri cuya oposición al Tatita ra ya
bien conocida. 32
El 7 de Marzo (un jueves) el Tatita los que lo acompañaban salen
de Paso del Zacate, hacia a el Rancho I Toro (hoy día Gral. Bravo). algunos
15 o 16 kilómetros al sur. Y, aquí, el Tatita nos demue~tra una actitud
curiosamente ambivalente. Por un lado, respetuo amente la petición al
Alcalde de China (un Sr. De iderio Cantú) permi o para pasar por China
para eguir su peregrinación hacia San Pedro y su "ermita". Por otro lado,
aquí, también. los compañero~ de atita verbalmente y físicamente atacan a
Don Rafael Morales (un prominente ranchero y vecino de ese poblado)
forzándole a be ar lo pies del Tatita despojándolo del dinero que traía en
su persona. De todos modos, el Alcalde de China no actúa en cuanto la
petición del Tatita, si no que inmediatamente infom1a al Gob mador, quien.
aparentemente a estaba enterado de la pre ncia del Tatita en Nue o León)'
1'
en desafío de u decreto. · '
Es aquí, mi ntras el Tatita )' u multitud están en Rancho El Toro.
que el conflicto entre él y el Gobernador Vidaurri empieza a llegar a u auge.
El 11 de Marzo, el Gobernador. a través de su ecretario, ordena al lcalde
Primero de Cadereyta que forme una fuerza compuesta de treinta a cuarenta
hombres armados y montados e inmediatamente los mande a China a eguir
y aprender a Tatita. Al alcalde de China le ordena que le ap rten a la fuerza
cualquier necesidad y servicio que se le pida. De China la fuerza debería
seguir al Tatita, "sin descanso", hasta alcanzarlo y arrestarlo a él y aquello
mas cercanos a el , bajo guardia, conducirlos a Monterrey. Aun más, se le
ordenó al Comandante de la fuerza que tomara posesión del dinero anímale
todo los otros bienes del Tatita su tren y de pué de hacer un in entario
de é to , condu irlos a Monterrey también . Por ultimo, y más
ominosamente, ordena el Gobernador "que si Pedro Rojas y los suyo ponen
re istencia, se repele la fuerza con fuerza hasta dejar ob equiada esta
. " .i~
prov1.d enc1a
A las cuatro y media de la tarde del 14 de Marzo. bajo el mando de
Manuel Ortega, la fuerza armada compuesta de cuarenta dos hombres
montados partió de adereyta, parando en la hacienda la condida para
pa ar la n che. El iguiente día el Comandante Ortega emprendió una
marcha forzada, llegando a China a las siete y media esa misma noche. Al
mi mo tiempo, aparentemente, El Tatita ya estaba enterado que una fuerza
armada venia a aprenderlo y empieza una apurada retirada del Rancho El
Toro. pa ando por Paso del Zacate hacia Los Aldamas, si no quizás hacia
cruzar al estado de Tamaulipas. Según lo documentos, ahora el Tatita hace

no

su retirada montado a caballo, cabalgando con su
adelante del tr 11 de carretas y la multitud.
séquito de hombres.
De todo modo . como a eso de la
d
una "comisión". mandada
O
una e la tarde. el 16 de Marzo.
por rtega a ponerle el
T ·
hombre , lo intercepta en las orilla de L
I
paro a atlta y su
"el Desagüe". Lo que en real 1' d d
d~ . A damas, en un punto llamado
.
a suce 10 desde e
d 'fí .
determinar con certidumbre d d I
e punto es 1 1cil de
declaraciones de los test1'go .a eª tas a pater~;e contradiccione en las
se encuentro ·· L0 , ·
·
Tatita y uno de u compafieros
G ·
unico cierto e que el
I
•
·, un ta
uadalupe Rod ,
·
M1er,
.
. fueron muertos a balazo en ese mismo
punto · nguez. vec1110
. de
,
miembro de la fuerza sufrió ni lamen 1 .d J6 L . rrnen~ra que nmgun
de "la ley fuoa" en est
or l~n ª·
a conveniente aplicación
º ,
e ca o, no se puede igno a O I' .
causa d la muerte del Tati'ta
r r e im 1nar como la po ible
en este encuentro.
Las consecuencias

. . Las consecu ncias inmediatas de est 1
.
s1gu1entes. La ma oría de las
t
e, e 10que violento fueron la
carretas o a pie fueron di e(e~ es que ven1an detrá del Tatita. n las
fueron aprendid~s )' amarr!osª a po~ elb evento. Veinticinco hombre_
por rrnem ro de la fL e
·
despue, . interrogado por el Comandant
i rLa y, poquito
" •
.
e en cuanto su partici c · · 11
res1stenc1a con armas" a la fuerza D t
1C
pa 1011 e a
a dieci iete. deteniendo a ocho de ~lloes :~~' :, , om~nd~~te puso cn _libertad
carretas y sus ontenido fu ron confi cado com~~1ces . La may_ona de la
como e le fue ordenado Tat't
- os. ~ac1endosele un mventario.
fueron enterrado e l .
1 a ~ su companero. Guadalupe Rodríguez
. 11 e cementerio de Lo Aldama
~ .,
mucha ceremonia_J Ya para ell9 de M
. aparcntemcnrc · 111
ocho hombres detenido y las carretas a~~º· por orden del ?obernador. los
bajo e coita armada hacia d . y iene confis_cada iban en camino.
Monterre
.
. ~ ere)ta. uno poco d1a después enviado a
acabo_3s y para las d1spos1c1one legales que en e a capital se llevarían

.
Pero el deseo del Gobernador Vidaurri de e ti ar el mov · .
Tatna y u influencia entre el pueblo
, . rp
im1ento del
Lo
.
no e agoto con la muerte del "profeta"
que revelan lo ubsecuente documento
.
. .
.
1
ª~~~cifn a detalle~_relativo a la dispos~ciii~ Jeª~~onb~c~1:se~~s1
m ien a per ecuc1on de sus po ible "cóm líe "
.
caracterizar como "ob esión" p . .
·
, P e: · que solo se puede
Rejon V'd
.
. o~ CJ,emplo, a trave de su ecretario Manuel
,'
1
aur~1
personalmente
dicto., supervisó los detalle obre
debenan ser dis
t
como e
1 " d'
solo los
I pue os as ineros animales y otros bienes del Tacita no
que evantaron en Lo Ald
·
..
'
había dej d ¡
amas, si no tambien los que el Tatita
autorid a o a encargo d~ vecinos en varia comunidade . y cuando las
ades locale no podian encontrar a esto vecinos, o aun verificar qu~

~~~g:~:

~:~~t}'

721

�tenían estos bienes en su posesión, Vidaurri les insistía, fuertemente, que
39
doblaran sus esfuerzos o investigaciones, hasta recobrar estos bienes.
A los Alcaldes de China y Los Aldamas, como otro ejemplo. les
ordeno que encontraran, aprendieran y castigaran a cualquier y toda persona
en esas comunidades quienes habrían participado en "la resistencia" a la
Fuerza de Manuel Ortega o en los ataques a las personas de Agustín y
Macedonio Pena y Rafael Morales. Cuando estas autoridades no cumplieron
inmediatamente con esta orden, Vidaurri les informó que si en quince días
no cumplían con su dictamen, mandaría una nueva fuerza para llevarlo acabo
40
y restaurar el orden en esas dos comunidades. También ordeno que el
Alcalde Suplente de Los Aldamas se presentara ante él, personalmente, a
responder a cargos que el trato de proteger al Tatita contra la Fuerza que
mando a aprenderlo. Dos semanas después, Vidaurri decide que el Alcalde
Suplente es, inocente de los cargos y manda que el hombre "sea restaurado a
41
su familia" .
Los ocho hombres detenidos en Los Aldamas y encarcelados en
Monterrey no fueron tan afortunados. A orden del Gobernador, sus casos
fueron consignados al Juez de Primera Instancia en Monterrey.
permaneciendo encerrados por casi tres meses, mientras el Asesor y el Juez
preparaban el caso contra ellos. Al fin de cuentas. los cargos contra ellos
42
fueron despedidos por falta de evidencia o testigos.
Finalmente, a pesar de la muerte del Santo, a principios del mes de
Mayo ( 1861) se empezaron a reunir un gran numero de los creyentes en la
ermita de San Pedro en anticipación del cumplimiento de la profecía del
Tatita el 3 de Mayo. Aquí. otra vez, intervino el Gobernador, ordenando al
Alcalde de Villa Santiago que dispersara esta multitud. con fuerza si fuese
necesario. Aunque con dificultad, el Alcalde cumplió con la orden, aun más
confiscando la suma de treinta pesos que se había colectado para el
43
alumbrado de la ermita.
Conclusiones: Los motivos del Gobernador Vidaurri.
Para terminar, aquí debemos dar un breve vistazo a los posibles
motivos o las razones detrás de la "obsesiva" persecución del Tatita por el
Gobernador Vidaurri. Es decir. debemos preguntarnos el porqué de su
minuciosa atención o preocupación con este hombre y su movimiento
popular. A nuestro modo de ver hay tres posibles explicaciones o clases de
respuestas a esta pregunta: asuntos políticos/militares, el carácter o la
personalidad del Gobernador, y factores ideológicos.

722

.
Una situación política/militar u b'1 11
,
.
acciones de Vidaurri contra el T t't
q e ~ _podia haber motivado las
sus enemigos políticos podría/:: ro~~r mov1m1e~t~ era la posibilidad que
convertirlos en una fuerza pa
p b . el movimiento Y la multitud v
ra com at1r cont v·d
.
,
1
Hernández le da énfasis a este punto
d'
r~,
aum. El Dr. Jorge
que la inquietud de Vidaurri s ben slu isertac:on sobre El Tatita. Anota
, o re e gran numero d
congregaban alrededor del Tatita e S p d
.
e gentes que se
"... reflected his recent experie1~cen w~t~ e ro (Villa Santiago) y Allende,
sections of the state instioated b h' ; , a st_rong revolt in the southem
º
y is iormer liberal asso . t
" ~~
ese autor se esta refiriendo a lo d'
d
c1a es.
. Aquí.
s iputa os estatales des 0 · d
.
Y que se concentraban en Galea
N
,
P Ja os por V1daurri.
J'
na, uevo Leon Como .
exp '.car por que Yidaurri, después de ord.enar 1
. .,
s1, ~sto podría
Santiago, acuerda ponerlo en libert d
~ ~prension del Ta11ta en Villa
lo lleven ha reoiones mas leian a , eln cond1c1ón de que sus creyentes se
O
J
as en e norte de el estad
,
alcanee de sus enemigos poi íticos p
o, Y mas a 11 a del
d·
.
· ero, por otro Iado esta
r
·
,
irectamente, Justifica las acciones d I G b
,
exp 1cac1on no.
en los últimos de Febrero reg . e Eo ernador contra el Tatita cuando.
.
.
· Jesa a I Jstado ya q
1 ,
ue para ese entonces
Vidaum había abatido a sus ene .
m1gos en e sur de Nuevo L , N'
~
. eon. 1 tampoco
basta como explicación de su sost 'd
del movimiento después de la mue~:1 d~t;a~~::~o en extirpar toda semejanza
Otra posible explicación de las accio1
.
.
Tatita es una que recauda en el
,
ies y actitud de Vidaurri ante el
caracter o la personalid d d 1 1 b
toda la historia de la Guerra de la R i
a e 10111 re. En
determinado a mantener su do . . e orma no se encuentra otro caudillo mas
\idaurri.45. Considerándose co:~~1'.:i°a:~t~ol sobre" su :egión. que Santiago
sido un hombre sin la capacidad d l
el norte . Vidaum parece haber
política o poder como Gober d e iac:r compromisos con su amonomia
de la nación su soberanía po'1\~icor. a_un n1 -~uando se trataba de los intereses
desafío del Tatita a sus decretos ªo o idntegn Iad t~rritorial.4n A tal persona, el
.
or enes iabran de a ver 11
1 d ~ .
a pesar de que el movimiento del Sant
. .
enar o e •Lma.
política o ponía ninguna amenaza T o n~ tenia nmguna detectable agenda
Tatita le ha de haber parec·d m1 itar. as que todo. la desobediencia del
voluntades". un caso de " 1 o co'.110 un desafío personal o "prueba de
..
a ver quien pued
..n
modo, si él (Yidaurri) odí
· e .m~s · Para ponerlo de otro
Presidente Benito Juá~z :· con despech~, res1~t1r y desafiar la voluntad del
•.
, 1.,;omo pues se iba de•ar ser de b d 'd
v1e10 mendigo y prófugo y s
.
J
·
so e ec1 o por un
u vu 1go ignorante Pero a ·
b· ,
que anotar que tal aspecto de la ersona de v··
: qui tam ien , tenemos
por que seguía ejerciendo tant~ f
idaum no basta para explicar
movimiento después de la muerte de ~a~1i::~o para borrar toda huella del
Por ultimo, otro importante pero
· ,
,
.
podría explicar la determinación d V'd ~UJzas ma~ sut11 elemento que
Tatita y su movimiento es le 11 aum en erradicar, por completo, al
'
e e emento o factor de la ideología.
723

�Específicamente hablando, la hegemonía ideológica del liberalismo del Siglo
XIX en México. Esta ideología era una que "súper-valorizaba" los valores
culturales y prácticas sociales asociados con la "modernidad" y el
"desarrollo" político-económico, tales como el pensamiento científico.
respeto al orden social y el auto-interés racional. Por otro lado,
menospreciaba los valores y costumbres culturales tradicionales, de las
masas rurales. que se consideraban como uno de los mayores obstáculos al
a\ance nacional. La "Reforma". para los liberales mexicanos del Siglo XIX.
implicaba no solo la transformación de las estructuras o instituciones
políticas e económicas. si no también las culturas autóctonas o 'folk" de los
campesinos y poblaciones rurales.
Como ya es bien conocido, Vidaurri fue uno de los más
sobresalientes proponentes de esta ideología; como también uno de los
activos "reformistas" (del norte), quien luchaba, como dice Ronnie Tyler. ".
..to get rid of the disastrous forces that had taken advantage of its poverrystricken population"~8 . Para Vidaurri. sin duda, una de estas "fuerzas
desastrosas" eran las supersticiones religiosas de la gente del campo o el
"fanatismo". Por ejemplo, Vidaurri creía que el pueblo de Nuevo León, era
distinto a los que llamaba "indios miserables" de las regiones en el centro y
el sur de México. ya de por si, el elemento social mas retardado de la
Repub!ica.~9 La presencia de un movimiento tan netamente "atrasado" o
anacronístico, como el del Tatita, en su supuestamente adelantado Estado de
Nuevo León. representaba una vergüenza y penoso escándalo que de
ninguna manera se podía o debía tolerar.
Así, por ejemplo, el órgano vocero de Vidaurri, El Boletín Oficial. el
21 de Marzo ( 1861 ), publicó un "editorial" justificando la persecución y
muerte del Tatita. El "editorial'' empieza con estas palabras:
"Sabe ya el público hasta que grado llegó el escándalo de Pedro
Rojas ... Jamás el fanatismo hizo tanto efecto por medio de un hombre rústico
50
como lo era el indígena Rojas·•.
Aún otro ejemplo de este tipo de pensamiento "liberalista·' por parte
de Yidaurri. se encuentra en su respuesta (a través del Secretario Manuel
Rejón) a la carta "desesperada" del Alcalde de Cadereyta. (arriba citada) y
reproducida en el ·'editorial" del Boletín aquí citado:

trabajos y orden de vida de IM c. ue .

que creen Sanro. ,,.;1

' 'J

han aglomerado alrededor del

Entonces, se puede decir el Tatita
. .
tan resaltante anatema a la h ' ,
Y ~u movimiento representaban
egemonia de la ideo! · 1·b
I
como las herejías que predi·cab 1 .
.
ogia
eral de Vidaurri
.
a a a 1g1es1a y de
, 1
•
extirpar o "ex-comunicar'' del
, '.
por s1 a go que se tenia que
·
cuerpo poln1co del E t d
sm ser un movimiento pol't'
1 tco, ni. amenaza Tt s a o. a todo costo' aun
descabezado con la muerte del Santo.
mt i ar, y aun después de ser

Bibliografía:

Libros:
Cavazos Garza, Israel --oiccion . B. ,
Tomo n. Universidad Autónon~a d N ario _1ogratico de Nuevo León.··
1984.
e uevo Lean. Monterrey, Nuevo León.
Flores Tapia. Osear. ··coahuila· La R f,
lmperio: 1854-186T Salt"II C
. ·
eorma. La Intervención y El
._,
l O. Oa1lUI 1a. 1966
Hemández, Jorge A · "Soci'al Change ·.111 Me 1. ' N 1
·
R1se of Pedro Rojas: l 82 l - l 860,, D
.
x ~º s ort 1east and rhc
• •
• octoral D1ssertat
·111 1, ·
Fort w0 rth T
ion
,1story. Texas
Chnst1an University
.
·
· cxas. August 1995
Pansot, Pierre F· (OMI) · ·'Rem1111scences
. .
' of ·a T . M' •
.
exas ,ss,onary'".
Johnson BrO!hers. ~an Antonio, Texas. 1899.
,
Roe!, Santiago. '·Apuntes J li&lt;;tóricos 12
1 .
.
Lean'". Monterrey. Nuevo León. 1938.
ara a Historia de Nue\O
Tyler, Ronnic. --santiago Vidaurri d h
Texas State Historical J\ssoc· 1· A . an t e Southern Confederac, .··
ia 1011.
ustm, Texas. 1973.
·
Artículos:
Moseley. Edward H. "lndians from lh E
.
.
.
De_fense of Northcastem Mexico: 1855-1: ~st~r n Un1ted Stales and thc
4 111
Sc1ence Ouarterly Vol 46 #J
b
~
South,vestcrn Social
S .
·
· , . Oeccm er,196).
· ptelberg, Joseph and Antonio N z ¡
,,
Sainthood Along the Tcx . M . B
: .ava cta. Historie Folk
as ex1co arder"
S d· ·
Cameron County llistory. Edited b Milo K , 111 tu ics m Mata1~1oros and
Texas at Brownsville/Texas So th y C 11 carney. et. al. The University of
- u rnost o ege. Bro,~ nsville. Texas. 1997.

"Después de que esa serie de absurdos reprimibles afectan en
cierto modo el huen nombre del estado, que hasta aquí los ha tolerado,
son comentarios también de las reglas de policía y de buen gobierno,
mucho más si se atiende a la interrupción que esto causa en los

724

Je

725

�14 V,
ease la Iista de nombres l
.
.
Fuentes. Alcalde de Villa de qS1e t~1den la liberación del Tatita, en Jgnacio
R .. D' ·
an iago al Secreta · d I G
I&gt; eJon. 1c1embre, 1º de 1860.
no e obierno. Manuel
Manuel Rejón, secretario del Gobierno del Est
.
Cd. Cadereyta, Marzo 11.
ado, al Alealde Pnmero de
1861
16 ·'Salió (R_ojas) de esta hacienda cubierto de
. .
respeto ... trtbulado por todos, entre ello
extraordmanas expresiones de
lo hallan hecho". En Juan Qu· t ·11s, personas que causa admiración que
Rejón. Diciembre 31. 1860
m an1 a. Juzgado de Cadereyta a Manuel

Notas Bibliográficas

Traducción de: '·State Jntervention In A J&lt;l' Century Folk Saint Movement
Jn Norrheastern Mexico: Governor Santiago Vidourri Vs Pedro Rojas, "El
Tatira··. Presentada en la conferencia: ·'Borderlands In Transition'', Texas
A&amp;M lnternational University. Laredo Texas. Noviembre 9 y l O, 200 l. Con
el amable permiso del lector, aquí quiero reconocer mi agradecimiento y
aprecio a las siguientes personas: Dr. Antonio N. Zavaleta, Univesity of
Texas at Brownsvillc; Don Israel Cavazos Garza, Cronista de la Ciudad de
Monterrey; Don Ernesto Garza Sáenz, Cronista de la Ciudad de Carnargo,
Tamaulipas; Doña María del Carmen González. Archivos de Nueva Ciudad
de Guerrero, Tamaulipas: Sr. Juan de Dios Ramírez López. George Gause y
Marccla de Shayegan, Special Col\ections University of Texas Pan
American: Sr. humberto Hinojosa Vivanco, Presidente Municipal y Sra.
Rosalinda López de Cho\ico, Casa de la Cultura, Cd. Mier, Tamaulipas: y un
agradecimiento muy personal a : Dr. Gilberto M. Hinojosa, University of the
lncarante World: Dr. Arturo Madris, Triniy University; Dr. Frank (Pancho)
Pino. University of Texas, San Antonio; y Mr. Rubén Alfaro, Director
Emeritus, Mexican American Cultural Center, San Antonio, Texas.

1

~ Si no específicamente anotado. todos los documentos citados en los
'"footnotes·· se encuentran en la ''Caja-Tatita Santo'', del Archivo del Estado
de uevo León, Monterrey.
'Cavazos, Garza.l.1984:416-417: Carta Personal, Septiembre 3. 2001 .
4 Parisot. 1899:44: Traducción del autor.
5 Traducción del autor. ··The Mexican Saint. The Full Description of his
l lol iness·'. Corpus Christi Ranchero. Februry 9, l 861 .
6 Carta del Juez Auxiliar del Paso Zacate. al Gobernador Santiago Vidaurri.
Marzo 20. l 861 .
- lbid.
8 ··A New Saint in México ..."Corpus Christi Ranchero. Op. Cit.
9 lgnacio García al Gobernador Santiago Vidaurri, op. cit.
10 New Saint in México ... '·, op. cit.
11 Borr&amp;dor de la Correspondencia del Alcalde de Guerrero al Jefe Político
del Distrito del Norte. Febrero 2, 1861. ·'Caja 5, fo\der #224". Archivo
Municipal de Nueva Ciudad de Guerrero. Tamaulipas.
l! Parisot. op. cit. Semejantemente el Corpus Christi Ranchero publicó lo
siguiente: ··Et (Tatita) dice que será asesinado en México. y ruega que su
asesino no sea castigado. Él declara que ha sido mandado en una misión
especial al pueblo mexicano. y que va a hacer muchas cosas maravillosas, y
que hará muchas aclaraciones sorprendentes, antes de que acabe su carrera.
(''New Saint in México ..." op. cit. Traducción del autor).
n Ignac io García al Gobernador Santiago Vidaurri, op. cit.
726

17
l8

par1sot.
·
op. cit.

·

de p rnnera
. · Instancia de M
0
M Rafael
, Mdel ,Llano' Juzoado
ana. artmez (Asesor Judicial)· D
.
onterre~. al Lic. José
Benav1des. Jesús Jaso Anastasio G . d' eclarac1ones tomadas de : Pilar
•- M'iguel López
· Anto
'
· 1~Orenzo Garza
. T ua 1ana. Antonio M ann.
Trevmo.
·
-,
mo ovar Y Seve M ·
•
JOJas. Abril 3 9 y 10· 186l p .
ro usqu12. Documento e11
16
1
19
.
'
•
. ass 11n
Vecmos
de
San
Pedro
Y
Al!
1860·• Anselmo Cavazos al G ben deda Anselmo
Ca\azos.
,
Sept1embre
.
.
13
1860; Secretario del Estado M o erlnRa ~: Santiago Vidaurri. septiembre
s •
anue eJon al Sr A le Id RO d ,
·
. ant1ago, septiembre 29 1860· S Al 1 ' · , a e
nguez. Villa de
Rejón, octubre.
'
' r. ca de Rodnguez al Secretario Manuel

27.

O~ício # 16 del Alca lde Ignacio Fuentes Vill
.
~ob1erno Ma_n,uel Rejón, Diciembre l º 1'860 a de Santiago, el secretario del
Manuel ReJon
· Fuentes, D1c1embre
. '.
22 J
. a Jgnacio
2 1860
uan N. Qumtanilla, Juzgado de C d
,
.
t1anuel R~jón. Diciembre 31, 1860.
a ereyta, al Secretario del Gobierno
20

Secretario del Estado Manuel R . ,
A
de Cerralvo. enero 1º 1.861
eJon a ntonio González y Evia. Juzuado
24

•

,

o

•

Antonio González y Evia al Juez Au ,· .
.
Antonio González y Evia I S
~litar de San Vicente. enero 4 1861 ·
6 1861 El
a ecretano del Estado M
I R. .
.
',
.
entusiasmo que engendró el Tatita e1
~-nuc eJon, enero
aun el Cura mismo presto'
l San \, icente, fue tal. que
•,
su apoyo a la cole •· · d ~
~5onstrucc1on de una ermita en el puebl
d 1. . cc1on e ondas para la
· Véase la carta del ·'C
. d o, pe ª por el Santo.
·
ape11 an e Sabmas Hid 1
1
. a go, a cura de Mier" en
Santiago Roe!, 1938:169-170· p .
26 "B
d
, Y ansot, op Cit
orra or, de la correspondenc1a
· del Alcalde
· de
· Gu
21
··
.
Carta de . Los Charnucos·· de G
errero ... , op. cit.
de Monterrey", Febrero 2 1861 uerrero a los editores del "Boletín Oficia l
D Lºb
,
'
1 ro #7 de Sesiones Ext
· del Ayuntamiento de Cd. Carnargo.
}9861.(n.d.)
raord'111anas
JO

Ignacio García al Gobernador Santiago Vd
.
.
íbid
I aum, op cit.

31

Reporte de Manuel O11ega, Comandante de 1 .
.
Guadalupe de Sada Alcald d C
a Fuerza de Aprensión a
.
e e adereyta, Marzo 25 , 1861 ; Oficio sin
,
727

�número de Guadalupe Sada a Manuel Rejón, Secretario del Gobierno. Marzo
18, 1861.
Queja de Agustín Peña, Preceptor de Paso Zacate, al Alcalde Primero de
Cadereyta. Marzo 11. 186 l; Manuel Rejón a Guadalupe Sada, Marzo 11,

•12

1861.
;, Desiderio Cantú, Alcalde de China. a Manuel Rejón. Marzo 9. 186 l:
Manuel Rejón a Desiderio Cantú, Marzo 12, 1861: Oficio #28 de Guadalupe
de Sada a Manuel Rejon, Marzo 27. 1861.
u Manuel Rejón. al Sr. Alcalde Primero de Cadereyta, Marzo 11 , 186 l;
Manuel Rejón a Desiderio Cantú, Marzo 11, 186 l.
35 Reporte de la Comisión de Manuel Ortega. Comandante de la Fuerza ....
op. cit.: Oficio de Guadalupe de Sada a Manuel Rejón, op. cit; Rafael del
Llano al Lic. José María Martínez, Asesor Judicial..., op. cit Reporte de
Rafael Morales a Manuel Ortega. (n.d.); Francisco Alaniz, Alcalde. Los
Aldamas, a Manuel Rejón. Secretario del Gobierno. Marzo 16, 1861;
Informe de Francisco Alaniz, Marzo 18, 1861.
36
!bid.
' 7 Francisco Alaniz a Manuel Rejón: "Inventario de los Bienes del difunto
Pedro Rojas'', Marzo 17, 1861; Reporte de la Comisión de Manuel Ortega,

46

Tyler'.R. _l 97?_: 13; Flores Tapia. O. 1966:23
Una md1cac1on de tal actitud q . ,
margen), de una carta dictada po' V~d1zas, _se puede detectar en una nota (al
· ante él (personalment ) r 1I aurn
en la e ua 1111s1ste,
· ·
el Tat1ta
d '
que se presente
milagros. Esta nota da la e '. y e -~muestre su supuesto poder de hacer
personalmente y públicament ~:ndpres1on de que él, Vidaurri quería
,. ,
e esenmascarar'' ¡ s
'
mano . Vease la nota en el ma
d
.
a anto en un "mano a
Cerralvo, a Manuel Rejón S rg:n . e Anton!o González y Evia, Juzgado de
48 Op, cit. : 17
' ecre ano de Gobierno, Enero 4. 186 ! .
47

49 O
. 19
p. c1t:
so "Ed'1tonal:
. Muerte de Pedro R .

Monterrey. Número 17 .
, _oJas (A) El Tatita". Boletín Oficial de
' prnner pagma. Marzo 21, 1861 .

s1 !bid

op. cit.
38 Oficio de Guadalupe de Sada, Alcalde de Cadereyta a Manuel Rejón,
Secretario del gobierno. Marzo 23, 1861 .
39 Los documentos relacionados. a este esfuerzo o preocupación del
Gobernador, son tan numerosos que no se pueden citar, individualmente
aquí. Basta decir que entre el 18 de Marzo y el 4 de Abril de 1861. se
encuentran por lo menos veinte oficios, exhortos, cartas, etc. Entre el
Gobernador y las autoridades o individuos de Monterrey. Villa de Santiago,
Los Aldamas, Cerralvo. Cadereyta y China, relacionados con este asunto.
40 Vidaurri. al Alcalde Primero de Los Aldamas (dos páginas) (n.d.); Oficio
#28 de Guadalupe Sada. Alcalde Primero de Cadereyta a Manuel Rejón.
Secretario del Gobierno, Marzo 27, l 86 l; Oficio # l 8 de Desiderio Cantú.
Alcalde de China. a Manuel Rejón, Abril I O, 1861: Manuel Rejón a
Desiderio Cantú. abril 19, l 861.
41 Gobernador Vidaurri al Alcalde de Los Aldamas. Abril 3. 186L Manuel
Rejón al Alcalde de Los Aldamas, Abril 18. 1861.
42 Manuel Rejón. Secretario de Gobierno, a Carlos Margáin , Alcalde/Juez de
Monterrey, Abril 3. 1861: Lic. José María Martínez. Asesor judicial, a
Carlos Margáin, Julio 25, 1861.
~• Borrador de la orden del Gobernador Vidaurri al Alcalde de Villa de
Santiago, Ignacio Fuentes, Mayo 4, 1861 ; Manuel Rejón al Alcalde de Villa
de Santiago. Mayo 6, 1861.
4 ~ Hernández. J. 1955: 197
15
· Moseley, E.H. 1965:275
728

729

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145592">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145594">
              <text>2002</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145595">
              <text>29</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145596">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145597">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145598">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145616">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145593">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 2002, No 29, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145599">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145600">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145601">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145602">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145603">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145604">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145605">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145606">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145607">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145608">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="145609">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145610">
                <text>01/01/2002</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145611">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145612">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145613">
                <text>2017350</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145614">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145615">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145617">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145618">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="145619">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13662">
        <name>José Eleuterio González</name>
      </tag>
      <tag tagId="14141">
        <name>Miguel Ramos Arizpe</name>
      </tag>
      <tag tagId="14385">
        <name>Ocupación Ejército Americano</name>
      </tag>
      <tag tagId="14387">
        <name>Pueblos indígenas</name>
      </tag>
      <tag tagId="14386">
        <name>Testimonios de fotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="14384">
        <name>Vecinos de Monterrey</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
